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                    <text>Revista
de Historia

DESAMORTIZACION, IGLESIA,
TIERRA Y SOCIEDAD EN EL XIX
(Bolivia, México, Ecuador,
Colombia y España)
Año V, número 10

julio-diciembre de 1990

Facúllad de
Filosofía y Letras
Universidad Autónoma
de Nuevo León
Monterrey-México

�SIGLO XIX Año V, púmero 10 / jul

�SIGLO XIX
Revista de Historia

Publicada por la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo León
Apartado postal 3024, 64000 - Monterrey, México

Este número fue compilado con la contribución académica del Instituto de
Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Nacional del Centro
de la Provincia de Buenos Aires (Tandil, Argentina).

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
INGENIERO GREGORIO FARIAS LoNGORIA

Facuitad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO BERNARDO FLORES FLORES

Editor Responsable
MARIO CERUITI
Editor Adjunto
MIGUEL ÜONZALEZ QUIROGA

Cuidado de la edición: Mario Cerutti, Sylvia Eloísa M.
Arte y diagramación: Sylvia Eloísa Morán
Tipografía: Alfonso García Rivera
Impresión: Impresora Monterrey, S.A.
Aparición semestral
Para envíos al exterior: U.S.A. $7

�AÑO V N UMERO 10

J u uo-DICIEMBRE DE 1990

REV ISTA DE HISTORIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El liberalismo y el problema de la tierra
en Bolivia (1825-1920) ............. ERICK D. LANGER
ROBERT H. JACKSON
Propiedad, crédito y desamortización en
las haciendas mexicanas (1700-1870). El entorno
agrario de Tepeaca .... .. ... JuAN CARLOS GARAVAGLIA
JUAN CARLOS ÜROSSO

Desamortización y liberalización de mano de obra
en México. Pachuca-Real del Monte
(1850-1880) .. . .. .. . ... .. ..... .. RlNA ÜRTIZ PERALTA
La Iglesia y la consolidación de la propiedad
en Puebla (1810-1856). Capitales eclesiásticos
y réditos vencidos ..... FRANCISCO J. CERVANTES BELLO
Poder republicano y protesta indígena
en la provincia de Azuay.
El siglo XIX en Ecuador . . . . . . . . . . . MARTBA Moscoso
La expropiación de los bienes de la iglesia en México
y Colombia. Una comparación . . ROBERT J . KNOWLTON
Revolución liberal y grandes propietarios
en Castilla-León (1854-1875) .. RICARDO ROBLEDO Hoz.
La revolución liberal en España y los derechos de
propiedad sobre la tierra. Reflexiones sobre
el noreste catalán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . RosA CoNGOST

5
9

33

77
105
121

149
169
209

�Nota del Editor

Las reformas liberales retornan como tema central a Siglo XIX.
Revista de Historia. Ya en su número 3 ("Liberalismo: reforma
y contrarreforma en el siglo XIX", enero-junio de 1987), nuestra publicación había brindado espacio a tan sustancial tema de
la historia contemporánea americana y europea.
En este número 1O, empero, los estudios atinentes a los cambios propiciados por las corrientes liberales se concentran, en gran
medida, en el proceso desamortizador y en los variados impactos que alcanzó: sobre la propiedad, sobre clases sociales y grupos raciales, sobre la iglesia católica, sobre los mecanismos de
crédito, en torno al derecho o a los sistemas fiscales.
Como en una ocasión anterior (véase Siglo XIX, número 7,
dedicado a "Población, migraciones y ciclos vitales en el XIX"),
la compilación de los materiales fue realizada con la colaboración de dos distinguidos especialistas del Instituto de Estudios
Histórico-Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la

�6

Siglo XIX

Nota del Editor

Provincia de Buenos Air . J
los Grosso* .
es. uan Carlos Garavaglia Y Juan CarSe mantiene vigente así un d 1
. .
desde la creación de la r~vist~ enº19:5 ~s obáet1vos. enarbolados
sean resueltos -en cuanto a 1~ 1 . q~e etermmados temas
la ayuda de especialistas recon:c~dcc1 n e los materiales- con
1 os.

6

Erick D. Langer y Rob rt H J
en Siglo XIX En este n ~
. ackson habían contribuido ya
.
umero regresan con un t b .
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rre las políticas liberales relativas a I f
ra ªJ~ que recotaron los combates independentist! i;{ª e~~ª-Bohv1a que gesportamiento de una déb"l .
.
; . análisis sobre el com1 1g1es1a catolica -en part· 1 d ,
d
_1cu ar e or.
enes como la franciscana- sob 1
servador' agrupa una alta o:Ción ~e os ~art1dos L1~eral YConbos académicos estadounidenses. el articulo suscnpto por amJ uan Carlos Garavaglia Ju C
abren un conjunto de artícul~s d ª~. ~fos Gr~s~o, por su lado,
una amplia indagación en fuente e ic_a o~ a Mexico. Basados en
s pn~~tas, abordan la vida de
las haciendas su vincula . ,
durabilidad (~ no) de la c1~~ ~o~~ ~red~t? eclesiástico Yla perp e ª amihar · El área estudiada
es la villa de Tepeaca
importantísima Puebl/ L~se~!o~no, en ~s proximidades de la
impacto que la desamo~t. . n _menos e endeudamiento Y el
de las haciendas constitu~~t~~npí~bral !uv_ofiso~re la propiedad
u os s1gm 1cat1vos del ensayo.

¿

Rina Ortiz Peralta mi t
zador lanzado por los libe e~ ras, c&lt;?necta el embate desamortiindígenas, con la pérdida ~: ~ mexicanos con las comunidades
ierras que soportaron, con la ges-

• Juan Carlos Garavaglia obtuvo sud
.
.
tes ~tud~s, en París. Especialista e~f;:d~ en H1stor!a en la E cole des Haupubbcac1ones figura Mercado interno ona eco?óm1ca &lt;?olonial, entre sus
Ju3:11 Carlos Grosso ha trabajado am econom1a colonial, México, 1983.
el siglo XIX en el área de Puebl C p amente la economía novohispana y
novoh1spanas,
'
México, 1987. a. oautor con Ga ravag 11-ª de Las alcabalas

ii

7

tación de un mercado de fuerza de trabajo y con las alteraciones
demográficas que todo ello supuso. Su foco de atención es otra
llamativa porción del centro de México: Pachuca, territorio fa.
moso por su producción minera, por los arroyos de plata que
brotaron de sus entrañas desde tiempos coloniales.
Puebla es, también, objeto de atención de Francisco Cervantes
Bello. En su caso el énfasis se coloca en las complejas relaciones
crediticias que se manifestaron entre organizaciones y fundaciones piadosas católicas y propietarios, en las décadas previas a
las leyes de desamortización. Las capellanias, sus préstamos y
réditos -de notoria importancia en la dinámica económica del
obispado de Puebla- son particularmente atendidos por el autor,
quien insiste en la pérdida progresiva de influencia que soportaron los capitales eclesiásticos.
La cuestión indígena es prolongada por Martha Moscoso,
pero desde la realidad ecuatoriana. En su ensayo aparecen con
vigor los cambios a que, tras la independencia, se vio impelido
el status de las culturas indígenas, generalmente propiciados por
el liberalismo. El pasaje a la categoría de ciudadano, que poco
a poco se fue definiendo, no alteró, empero, la ya secular condición de explotación a que estabar1 sometidas las comunidades.
La autora sigue este proceso a través de los mecanismos impositivos -y de la pertinente acción del Estado- que se aplicaron
en provincias como la de Azuay, y que nunca dejaron de apuntar hacia una sistemática extracción del excedente.
Robert J. Knowlton es un investigador con mucha labor realizada en derredor a las reformas liberales y a los bienes de la
iglesia. Por ello es que pareció útil a Siglo XIX reeditar un esfuerzo comparativo que Knowlton realizó respecto de dos notables casos latinoamericanos: Colombia y México. Su mirada se
detiene en las constituciones sancionadas en 1857 y 1863, que
"simbolizaron la victoria de los liberales y consagraron sus principios". Empero, el autor no deja de recordar que -tanto en
Colombia como en México- la iglesia logró recuperarse relativamente a finales de siglo, una vez que quedaron atrás los momentos más ásperos del combate anticlerical.

�8

Siglo XIX

Como sucedió en el ya citado número 3, España cuenta con
un amplio y merecido espacio en este dossier. La revolución liberal -una definición que simpatiza a muchos estudiosos peninsulares, y que bien podría extenderse a algunas situaciones
latinoamericanas (la que transitó México, por ejemplo)- ha ocupado un vasto espacio en la excelente historiografía
postfranquista.

El Liberalismo Y el Problema
de la Tierra en Bolivia (1825-1920)

Erick D. Langer *
Robert H. Jackson **

En este número se incorporaron los aportes de Ricardo Robledo Hemández y Rosa Congost. Robledo Hernández se vuelca hacia las tierras castellanas y hacia el devenir de sus propietarios en años vitales: los que corren desde las vísperas de la desamortización general de Madoz hasta la Restauración. Uno de sus
instrumentos de indagación consistió en el análisis de las contribuciones fiscales de los propietarios, seguimiento que efectúa por
provincias y pueblos de Castilla-León.
Congost, por su lado, ubica su énfasis en otra problemática
decisiva: la de los derechos sobre la propiedad. Su terreno de investigación es, dentro del noreste catalán, el área que circunda
a Gerona: paraje donde la enfiteusis y la subenfiteusis, los mecanismos de arrendamientos y de reparto del excedente vigentes
durante el Antiguo Régimen se vieron sometidos a abruptas tensiones con las reformas liberales. Recuperando agudos destellos
del Marx de La Gaceta Renana, Congost remarca el aprovechamiento que hicieron -del orden jurídico liberal- los propietarios más aptos para adecuarse a los nuevos tiempos.
Mario Cerutti
Monterrey, México, diciembre de 1990

. .ó d 1 ropiedades inmuebles (tanto urEn Bolivia la desamort1zaci
as ~siones que adquirió en otros paíbanas como rurales)_no tuvodas im~·zac·ón de las propiedades de la
ses de Améri:a Latma. La es~ola •hist~ria de la república, y se evi-

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Se puede dividir el estudio en dos períodos·. En eallpesritam~f~~e::~
añ · ediatamente postenores
extiende ~ur~te los o~ •~ 1 h con la iglesia Yla desamortizaci~n
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el :;;~~asºJ~das del XX, la
timos cuarenta añ~s del siglo ~IX Y -~ des indígenas adquirió maexpansión de la hacienda sobre_ as ~om~arnente estas reformas anti•miento del liberalismo, pero
yor importancia. Se pueden ~ncu ~r
corporativas del segun?º penodo a su~~n a dos épocas distintas en el
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lisbco~es~~~ lo tanto la legislación misma
desarrollo de la ideo1ogia er ·
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Y los efectos fueron muy diferentes.

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Cameg¡·e Mellon University (Pittsburgb, U.S.A.)
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• Department o f H1s ory,
•• Department of History, Urnvemty of M1amJ (U. . .

�10

Siglo XIX

Las reform~ liberales de la p_rimera fase se distinguieron por el
hec~o de haber sido adoptadas baJo la dominación de un ejército extran1ero que tenía en sus manos las riendas del poder. Este hecho explica la efectividad de algunas reformas y el fracaso rotundo de otras
a largo plazo.
!)e todos modos: el_ venez~I~no José Antonio de Sucre -primer
pres1dent~
la Re~ubhca_ Bohv1ana- no tenía que preocuparse por
una o~osic1on ;fect1va de intereses anti-liberales en un país postrado
~or mas de qumce años de guerra civil y la muerte de casi todos los
lideres revolucionarios bolivianos antes de la victoria final de las fuerzas patriotas.

?;

La iglesia católica también se encontraba postrada después de esta
larga lucha, y apenas podía mantenerse. La gran mayoría de los cléri~os altoperuanos, por ser españoles (especialmente importantes en las
ordenes regular;~) habían sido partidarios de los realistas y fueron en~rcelad_os o exilia~?s ?ura~te el conflicto 1• La ocupación de un ejército foraneo -el E1erc1to Liberador- sin muchos vínculos con las élites lo~a_Ies, y la_ d;?ilidad de la iglesia como consecuencia de las guerras civiles, posibilitaron la ejecución de reformas importantes durante los pocos años que duró la administración Sucre.
. No suce_di~ lo mismo con las comunidades indígenas. Aunque el
libertador Simon Bolívar d_e~de Cuzco había proclamado, ya en 1824
Y 18~~• ?ue~as leyes que ~eon~ente abolían el estatus legal de lapoblacion mdígena como tnbutar:ios y repartían las tierras de comunidad
ª.los co~uneros, esa legislación nunca se hizo efectiva. La importancia del tnbuto indígena en las finanzas estatales y la incapacidad en
la que se enco~traba el Estado p~a poder reprimir una potencial guerra d_e castas, lffi~ulsaron al gobierno a prorrogar cualquier reforma
del sistema co1orual.
Durante 1~ a~ministración de Andrés de Santa Cruz (1829-39), el
Estado form~zo el statu quo del sistema colonial, y no iban a surgir
grandes cambios hasta la administración Melgarejo (1864-1870).
A lo largo de este período, el discurso sobre las comunidades indígen~ Y su rol en la sociedad se transformó de un liberalismo bolivaria~o ~nge~uo, que anticipaba pocos problemas en la abolición de esta
mstitu~io~, hacia un recio debate sobre el destino de la población rural
mayontana dentro de la sociedad y la economía nacional.

Langer-Jackson: Liberalismo y cierra en Bolivia (1825-1920)

11

EL LIBERALISMO Y LA IGLESIA
La desamortización de las propiedades y capitales de la iglesia fue uno
de los elementos centrales de la política reformista liberal en varios países latinoamericanos. Los bienes de la iglesia, particularmente las propiedades rurales, constituían uno de los recursos que, según los id_eólogos liberales, eran un peso muerto sobre la economía. Según las interpretaciones más comunes, las propiedades de la iglesia no pod~ían ser
vendidas porque tenían el estatus legal de mayorazgos. Los liberales
usaron el término "manos muertas" para describir la tenencia y explotación de las propiedades religiosas. Además, los liberales argumentaron que la venta de las tierras de la iglesia y la liquidación de sus capitales contribuiría al desarrollo de la agricultura moderna y la economía nacional 2•
El primer intento de liquidar la riqueza de la iglesia ocurrió en 1804,
cuando el gobierno español, en situación de bancarrota a causa de su
participación en las costosas guerras de la revolución francesa, decretó
el pago en efectivo del valor nominal de los censos y capellanías, para
crear un fondo especial que respaldara el valor de los vales reales (un
instrumento de crédito real). Según el decreto, la iglesia hubiera debido recibir un monto de interés del 30Jo por año sobre el capital depositado en el gobierno.
La consolidación de vales reales fue consecuencia de la presión de
los gastos extraordinarios de guerra sobre la estructura fiscal del Estado español, pero los ministros ilustrados, como Jovellan~s, habían discutido durante la segunda mitad del siglo XVIII la necesidad de reformar y modernizar la estructura agraria y económica de España, y especialmente eliminar el mayorazgo y los bienes de "manos muertas".
El decreto de 1804 tuvo un impacto importante sobre los terratenientes de América Latina. Sin embargo, son pocos los estudios sobre
este tema tan importante, y la mayoría de ellos enfocan exclusivamente el caso de México 3.
El decreto de 1804 estableció una base legal para las reformas posteriores, y el discurso sobre la reforma agraria en España en el s!glo
anterior dio un respaldo ideológico a los programas liberales del siglo
XIX. Los liberales del XIX intentaron llevar la consolidación de vales
reales y la liquidación del capital de la iglesia a su conclusión lógica,
liquidando el capital en censos y capellanías y forzando la venta de las
propiedades urbanas y rurales. El cronograma de la implementación

�12

Siglo XIX

de los programas de desamortización varía de país a país; empero, hasta
la fecha, las reformas liberales en México han recibido más atención 4.
Los estudios sobre la política liberal en otros países de América Latina
describen un proceso muy parecido al de México 5•
Hay pocos trabajos sobre la riqueza de la iglesia en Bolivia, y específicamente sobre la implementación de la política de desamortización. Además, existe poca información en relación a la importancia
de la iglesia como dueña de tierras 6 • Como mostramos abajo, el desarrollo de la política anticorporativa fue muy diferente al de México.
El gobierno de Bolivia intentó liquidar la riqueza de la iglesia en una
fecha más temprana, durante la administración Sucre, y sólo tuvo resultados parciales. La mayoría de las órdenes femeninas no perdieron
sus tierras hasta este siglo y en algunos casos hasta la reforma agraria
de 1953, y no todas las órdenes masculinas fueron cerradas; además,
el programa de Sucre no afectó las tierras parroquiales.
El debate sobre la riqueza de la iglesia no llegó a causar inestabilidad política en los primeros años de la formación del Estado boliviano
()825-1880); recién a fines del XIX se expresó como discurso en relación al problema de las tierras de las misiones en la parte oriental de
la república: esta fue la manifestación más importante del anticlericalismo en Bolivia en el siglo XIX. Sin embargo, la inflación generalizada en la economía boliviana a fines del siglo pasado y principios del
presente forzó a algunas órdenes femeninas a vender sus tierras, e invertir su capital en instrumentos bancarios que dieran un mejor rendimiento frente a la inflación.
LAS TIERRAS DE LAS ORDENES REGULARES EN BOLIVIA
En la época colonial tardía la iglesia, y particularmente las órdenes regulares, tenía una influencia en la economía rural más profunda de lo
que indicaría el número de sus propiedades rurales. Sin embargo, la
falta de estudios sobre el papel de la iglesia en la economía altoperuana ha llevado a algunas conclusiones erróneas. Poco y nada se sabe
acerca de los motivos que tuvieron los administradores de los conventos y monasterios para adquirir o invertir sus capitales en bienes inmuebles y otros instrumentos que producían ganancias estables; también se desconoce el hecho que los miembros de las órdenes regulares
generalmente eran descendientes de !as familias más ricas de la sociedad altoperuana, y que la existencia de las órdenes regulares no amenazaba a los intereses de las élites.

Langer-Jackson: Liberalismo y tierra en Bolivia (1825-1920)

13

Los liberales mexicanos, que atacaron ferozmente la _iglesia, generalmente no eran miembros de las familias m~ r!cas, .smo de_ la flamante burguesía no ligada a la jerarquía ecles1~~1c.a n.1 a las orden.es
regulares. Por el contrario, la evidencia para Bohv1a md1ca que no e:°stió un grupo de las élites locales que h~y~ prop.ue~to la desamo~!zación de la riqueza de la iglesia como obJetlvo pnnc1pal de su poht1ca.
Herbert Klein notó, respecto a la relación entre las élites altoperuanas
de la colonia tardía y la iglesia, que
A pesar de ser una importante fuente de crédito y activo a través de
unos cuantos conventos poderosos, la iglesia representó un peq~eño
sector de la clase terrateniente, poniendo de manifiesto ~a capa~1dad
de la sociedad secular por mantener un liderazgo fl~re~1ent~ e mdependiente en la agricultura a pesar de su dependencia fmanc1era con
la iglesia.

Diferentes instituciones religiosas tenían propiedades rurales Y dieron
préstamos, pero los censos impuestos sobre propiedades rural.es Y urbanas también constituyeron una importante fuente de ganancias para
las órdenes regulares. Algunos censos eran préstamos, pero 1? m~yoría
funcionaban como hipotecas sobre propiedades que produc1an mtereses y que eran pagadas a los conventos y monasterios.
El peso de los censos sobre l~ econo~ía alt~per~ana ~n la colonia
tardía es una cuestión que requiere más mvest1gac1on. Sm embargo,
datos de Cochabarnba nos indican la importancia de los censos en la
econornia local. En 1825, siete conventos y monasterios en. C~habarnba
tenían un capital nominal de 637 000 pesos, que produc1a mtereses de
22 000 pesos anualmente: del 5 al 100'/o del valor del trigo, maíz, Yotros
granos y las harinas exportados de la región a fines del siglo XVIII.
Por ejemplo, el convento de Santa Cla:-a recibió 41 OJo de sus ingresos
de los intereses pagados sobre censos .
La cuestión de la riqueza de las órdenes regulares concentró la atención del gobierno de José Antonio de Sucre O.8~5-1828). ~espaldado
por tropas venezolanas y colombianas en Bohv1a, Sucre unplementó
elementos del programa de reformas de Simón Bolívar, reformas que
quizás no gozaban del apoyo de las élites locales. Una. ley del 29 de
marzo de 1826 mandó cerrar los conventos y monasten~s c~n ~ocos
residentes, y dispuso la confiscación de los bienes de las mst1tuc1ones
así suprimidas 9 •
La documentación referente a Cochabamba indica que la l~y de
desamortización afectó fundamentalmente a las órdenes masculinas.

�/4

Siglo XIX
Langer-Jackson: Liberalismo y tierra en Bolivia (1825-1920)

El gobierno cerró tres monasterios de las órdenes masculinas y un hospital, y vendió las propiedades de dichas instituciones. Las nueve haciendas que antes pertenecieron a los monasterios de los agustinos de
la ciudad de Cochabamba fueron incluidas en la venta de las expropiedades religiosas, entre ellas la hacienda Collpa, que controlaba
más de I l00 hectáreas de tierras fértiles en el Valle Alto de Cochabamba '0.
La información sobre el departamento de La Paz demuestra que
aquí también las órdenes regulares perdieron sus tierras rurales. En 1780,
trece conventos y monasterios urbanos en La Paz y Oruro tenían 57
propiedades rurales en el departamento de La Paz. Un siglo más tarde, en 1880, seis instituciones eran dueñas de solamente 35
haciendas". Sin embargo, no es seguro que la disminución en el número de haciendas pertenecientes a las órdenes regulares se deba al programa aplicado por Sucre en la década de 1820.
Durante el transcurso del siglo XIX el gobierno nacional no tomó
otras medidas para atacar las órdenes regulares, ni tocó las tierras parroquiales, ni las pequeñas y medianas propiedades que proveían un
nivel de subsistencia básica para los sacerdotes seculares. Las órdenes
regulares femeninas no sólo no amenazaban los intereses de las élites,
sino que además tenían un papel social muy importante. Las familias
podían depositar sus hijas no casadas en conventos sin que corriese ningún peligro su estatus y prestigio social.
En algunos casos las órdenes regulares femeninas aumentaron el
número de sus propiedades rurales, en el siglo XIX, por donación o
compras. En la ciudad de Cochabamba, en 1867, dos monjas salieron
del convento de Santa Clara para establecer un nuevo convento. Miembros de la élite local donaron tierras para la nueva institución, y a finales del siglo el convento tenía por lo menos ocho propiedades rurales 12 •
Las órdenes regulares en Cochabam ba tenían como mínimo veinte propiedades a principios del presente siglo 13•
En las primeras décadas del presente siglo las órdenes regulares enfrentaron una crisis económica que amenazó su existencia. Información sobre las órdenes regulares de Cochabamba indica que las rentas
pagadas por el alquiler de sus propiedades rurales no alcanzaban el nivel de la inflación generalizada de la economía boliviana. Los administradores de varios conventos vendieron esas propiedades, e invirtieron su capital en instrumentos bancarios -letras hipotecarias- que
pagaban intereses más altos que la inflación. Por ejemplo, la renta de

15

la hacienda Cliza (convento de Santa Clara) se incrementó en un 130Jo
entre 1877 y 1901. En los mismos años, los precios de maíz y trigo (índices muy importantes del movimiento de precios regionales) crecieron 70 y 4111/o respectivamente. Además, la inflación fue aún mayor
después de 1900, incrementando la presión sobre las finanzas de las
órdenes regulares14. En 1911 y 1912 los adrninisttadores de los conventos de Santa Teresa y de las Capuchinas ofrecieron varias haciendas
. ..is .
en venta, a causa de "neces1.da d econórruca
La venta más extensa de tierras ocurrió entre 1901 y 1919. En estos años los administradores del convento de Santa Clara vendieron
partes de la hacienda Cliza con un valor de 2 000 000 de bolívares para
pagar el costo de la construcción de un nuevo complejo de edificios
para las monjas, incluyendo una iglesia. El excedente de fondos de las
ventas fue invertido en letras hipotecarias 16•
Es probable que futuras investigaciones confirmen que la pérdida
de las ganancias de los censos, junto con la inflación de fines de siglo
XIX y principios del XX, causaron una erosión de la base financiera
de las órdenes regulares, y que la política liberal, a pesar de su contenido anticlerical, no tuvo mucha importancia después de la administración de Sucre. La política del Partido Liberal (1900-1921) afectó las
propiedades rurales y urbanas que financiaron el programa de las misiones orientales, pero no tocó los conventos y monasterios en los principales centros urbanos del país.

EL CASO DE LAS MISIONES FRANCISCANAS
Se puede advertir más claramente el papel que jugó la ideología en relación con el tema de la iglesia en la actitud que asumió el Estado en
el caso de las misiones, aunque tampoco en esta situación los resultados fueron completamente obvios.
Para entender los cambios sufridos en la política estatal hacia las
misiones tenemos que volver brevemente a la historia política e ideológica. Cuando el sistema político boliviano se estabilizó a fines del siglo
XIX, se crearon, como en muchos otros países latinoamericanos, dos
partidos: el Conservador y el Liberal. Aunque llevaron los nombres
tradicionales de las dos grandes corrientes políticas, no tenían las mismas ideologías como los demás partidos del mismo nombre en otros
países. Esto se debía a que no nacieron de una lucha constante y feroz
entre fracciones de las élites durante el siglo XIX.

�16

SigloXIX

Como ha propuesto Tristan Platt, ambos partidos en sus rasgos
fundamentales eran de corte liberal en sus políticas: el deseo de fomentar
el comercio libre, el reconocimiento de la superioridad de los modelos
políticos surgidos desde la Revolución Francesa, y la necesidad de abolir
las comunidades indígenas, vistas como residuos coloniales poco
deseables17• Herbert S. Klein ha afirmado que la única diferencia sustancial entre los dos partidos fue la cuestión planteada en 1880 sobre
la paz con Chile: los conservadores fueron partidarios de restablecer
lazos comerciales y políticos con su enemigo de la Guerra del Pacífico
(1879-84) 18 •
La interpretación de Klein es esencialmente correcta, pero también
advierte que los conservadores asumieron el rol de grandes defensores
de la iglesia, mientras que el Partido Liberal atrajo a hombres de tendencia anticlerical. Al menos, en los periódicos de la época la cuestión
de la iglesia fue un punto de debate vigoroso, aunque efectivamente
la hegemonía política de los conservadores hasta fines del siglo hizo
irrelevante la corriente anticlerical de los liberales en la política nacional.
Un ejemplo de tales ideas sobre la iglesia católica fueron los escritos de Mariano Baptista, presidente de Bolivia (1892-96) e ideólogo principal del Partido Conservador: defendió a la iglesia católica ya desde
los ailos sesenta, cuando escribió artículos de prensa desde Europa, profundamente desconcertado por la persecución de la iglesia por los liberales en ese continente. Después fue el defensor más consistente de la
iglesia católica como institución. Vio a la iglesia como un baluarte de
la verdadera civilización europea y cualquier intento de suprimir sus
privilegios como un atentado que inevitablemente iba a llevar el país
a la anarquía 19•
Los sentimientos pro-católicos de los gobernantes tuvieron también consecuencias prácticas, especialmente para el restablecimiento del
clero regular. Los jesuitas, cuando fueron readmitidos en Bolivia en
1882, no volvieron a adquirir grandes propiedades en el campo como
antes, pero se constituyeron otra vez como los educadores de la élite
boliviana con el establecimiento de colegios en las principales ciudades
del país. Otras órdenes que entraron y, según el caso, volvieron a reocupar los edificios urbanos que habían abandonado en los primeros
ailos de la república, fueron los regulares de Santa Ana (1879), Hijas
de la Caridad (1883), Sacre Coeur (1883), Buen Pastor (1891) y los salesianos ( 1896)20•
Empero, los que más arraigo tuvieron en el XIX en Bolivia fueron

Langer-Jackson: Liberalismo y tierra en Bolivia (1825-1920)

17

los franciscanos. Fueron unas de las pocas órdenes que no habían desaparecido con la independencia del país. Aún durante la época colonial había sido la orden misional más importante en Bolivia tras el éxodo
de los jesuitas en 1767. Ya en 1833, el padre Andrés Herrero había conseguido permiso del presidente Andrés de Santa Cruz para conseguir
más frailes y fortalecer los conventos todavía existentes en Tarata, Tarija y La Paz. Viajó dos veces a Europa y trajo consigo un total de
64 frailes italianos y espailoles para Bolivia21 • Consecuentemente, los
conventos empezaron a abrir misiones entre los indios infieles de las
regiones fronterizas y, así, acapararon a veces grandes extensiones de
tierras.
El mejor ejemplo fue el de las misiones franciscanas tarijeñas entre los chiriguanos, sobre los cuales disponemos de una gran cantidad
de información. Después de la independencia de Bolivia, la única misión con la que se quedó el Colegio Franciscano, después de su gran
auge misional a fines del siglo XVIII, fue la de Salinas; recién en 1845
pudieron restablecer otra misión en ltau. Se puede puntualizar el auge
del sistema misional tarijeño entre esa fecha y 1872, cuando los franciscanos de Tarija fundaron un total de ocho misiones. Después, el Colegio de Potosí fundó seis misiones más entre 1876 y 1907. Sólo en el
Departamento de Chuquisaca, donde existían cinco misiones a fines
del siglo XIX, éstas ocupaban casi 100 000 hectáreas de la tierra más
fértil de la región22•
¿Por qué no les preocupó a los gobernantes durante el siglo XIX
la gran extensión de tierra que ocupaban las misiones? Primero hay
que reconocer que en buena medida el episodio de anticlericalismo del
gobierno de Sucre había resuelto ya la cuestión de la iglesia, y había p~esto a esta institución bajo el control del Estado. En segundo
lugar, las misiones estaban localizadas, casi por definición, en lugares
netamente marginales para la sociedad boliviana. Aún si hubiera preocupado el poder de la iglesia en los centros más poblados de las alturas, las misiones en la frontera no representaban ningún peligto ni siquiera para un Estado tan débil como lo fue el de Bolivia durante gran
parte del XIX.
La razón más importante que permitió la expansión de las tierras
misionales -a veces a costa de los colonizadores seculares- fue que
la misión era vista no tanto como una obra religiosa, sino como una
institución que podía resguardar la frontera; allí el Estado tenía muy
escasos recursos para controlar, y mucho menos reprimir, los diversos
grupos étnicos (entre los más importantes cabe mencionar a los chiri-

�18

Siglo XIX

Langer-Jackson: Liberalismo y tierra en Bolivia (1825-1920)

19

guanos). Esta situación y la política pro-católica que el gobierno mostró desde 1880, fueron los motivos más importantes para dar a los frailes
tantos recursos como necesitaban. Luis Paz, el prefecto de Tarija expresó muy bien las actitudes de la clase gobernante de esta época; por
eso vale la pena citarlo extensamente:

blos y los fortines de la frontera por haber "asegurado la tranquilidad
de las poblaciones25" . Con estas palabras desprestigió la labor histórica que habían hecho los franciscanos, e ignoró el papel importante
que habían jugado las autoridades locales al impulsar el enganche de
peones.

Es indudable que las misiones franciscanas son el único sistema se~o Y provechoso de colonización implantado en Bolivia. En cada mis1ó~ se levanta una estensa población con templo y escuelas, con espaciosas plazas, con praderas y huertas productivas y de recreo· se
da ocupación provechosa y permanente a los indios misioneros 'ensefiándoles las artes a la vez que las primeras letras arrancándolos
de la barbarie para convertirlos en fuerzas útiles pa.r'a la civilización
y la industria.
La barbarie diseminada en el desierto, sin centro de unión sin ocupación alguna, amenaza constante y aterradora de los pueblos vecinos, convertida en fuerza activa de trabajo, en elementos de progreso; tal es la grande obra que realizan los abnegados misioneros.
El ~obierno debe prestarles todo el apoyo que necesitan para la reali~c1ón de su~ fines, que reportarán los más grandes y positivos servic~os a la patna. Es necesario restablecer el pasado glorioso de las mis10nes, que transforman razas enteras, habilitándolas para el progreso Yque resguardan nuestras fronteras, llevando el signo de posesión
a nuestros desiertos23 •

Seguramente influyó en el cambio de opinión acerca de la eficacia
de las misiones el hecho de que la frontera había pasado más allá de
las misiones, y los vecinos ya no temian ataques de los chiriguanos u
otros grupos del Gran Chaco. La misiones en cierto modo, por lo menos desde la perspectiva de los colonos, ahora eran superfluas y había
que secularizadas. También tuvo mucho que ver en el cambio de actitud de los colonos y los funcionarios locales la codicia por la mano
de obra indígena que estaba bajo control de los misioneros, especialmente dentro del contexto de escasez de trabajadores en la frontera.

C:on tales palabras el gobierno también admitió que no tenía otros me~os para hacer efectivo su dominio sobre las tierras de la frontera. Ni
bien pudo hacerlo de otra manera, cambió bruscamente la política
colonizadora.
En los últimos afios de la época de predominio conservador (pero
después de la presidencia de Baptista), el gobierno de Fernández Alonso creyó haber encontrado un método más eficaz de colonizar la frontera: ,dar grande~ extensiones de tierras a empresas militares privadas.
Se~man reconociendo la labor de los misioneros, pero ahora la caractenzaban como "de resultados seguros (pero que) tiene que ser lenta"'. Yconsideraba_n que en aquel momento "no basta para garantizar
la vida y la propiedad de los colonizadores de los ataques de los
salvajes24".
Hubo otros problemas concretos que exacerbaron las relaciones
tensas entre fraile~ y gobierno. En 1897, el nuevo prefecto de Chuquisa~ estaba muy disgustado con los misioneros, a quienes acusó de perrrut1r el enganc~e de i~dígenas residentes en las misiones como peones
para la Argentma, rruentras que exaltaba a los habitantes de los pue-

Una vez que subió al poder el Partido Liberal, después de la Guerra Federal (1898-1899), la política del gobierno claramente anticlerical frustó cualquier intento de mejorar las relaciones con los franciscanos. Lo importante para el tema de la tenencia de la tierra por la iglesia, es que empeoraron de tal manera las relaciones en los últimos afios
del XIX que efectivamente se paró la expansión de los misiones en la
frontera.
Aunque hubieron intentos de fundar nuevas misiones en la región
aún durante la administración liberal, la oposición de los vecinos valió
más que los pedidos de los misioneros y se suprimieron en poco tiempo. Tal fue el caso con las misiones en el Parapetí, fundadas por uno
de los misioneros más ilustres de toda la historia misionera, Fray Bernardino de Nino. Establecidas en 1903 y 1905, fueron suprimidas en
191226• Otras misiones, más antiguas, también fueron secularizadas.
El caso más importante fue el de las misiones de San Antonio de
Padua y San Francisco Solano, a las orillas del Pilcomayo, que dieron
origen al pueblo de Villamontes en 1906. Aunque los indígenas de las
misiones deberían haber recibido tierras dentro de las reducciones, el
gobierno otorgó casi toda la extensión a Staudt y Cía., una compafiía
alemana que prometió desarrollar la economia de esta región. La compafiía casi inmediatamente empezó a acaparar otras tierras en los alrededores del centro poblacional y, antes de la Primera Guerra Mundial,
probablemente llegó a ser el terrateniente más poderoso de todo el Chaco boliviano.

�20

Siglo XIX

Los franciscanos se quejaron de esta política, pero no lograron cambiar la situación. Otra vez había triunfado el modelo de desarrollo centrado en entidades privadas, esta vez directamente a costo de las
misiones27•
EL PROBLEMA DE LAS COMUNIDADES INDIGENAS
· Es bien conocido el debate protagonizado por las élites bolivianas sobre las comunidades indígenas, que en muchos aspectos se asemeja a
los que hubo en otras partes de América Latina28 • Lo único que queremos destacar aquí es que las exigencias fiscales estatales y el espectro
de una guerra de castas frente a un estado militarmente débil imposibilitaro~ cualquier reforma hasta la segunda mitad del siglo. Esto no quiere decrr que no haya existido un desarrollo ideológico, mayormente independiente de la situación contemporánea del agro o de la capacidad
del estado para hacer efectiva cualquier medida adoptada.
Recién en los años sesenta del siglo XIX se reanudó el debate sobre el rol de la comunidad indígena. Fue precisamente el momento cuando las élites bolivianas recibieron la influencia de la nueva corriente
liberal que iba a dominar el pensamiento de los gobernantes en toda
América Latina.
Como parte de los proyectos de desarrollo económico -un tema
que iba a preocupar a las élites bolivianas durante el resto del siglose empezaron a debatir las formas a través de las cuales se podría transformar el agro para utilizar plenamente la tierra y para aumentar la
producción y la comercialización agrícola. La ideología liberal postúló
que era necesario crear un mercado libre de tierras para llegar a esta
meta. Todos los publicistas estaban de acuerdo con este postulado; lo
que estuvo en debate fue cómo hacerlo.
Una importante corriente argumentó que los indígenas eran incapaces de transformarse en agricultores capitalistas, y consecuentemente que las comunidades tenían que ser reorganizadas abriendo lugar
~ las haciendas en manos de las élites. Uno de los representantes más
unportantes de esta posición fue José Vicente Dorado, quien arguyó
que los indígenas iban a prosperar sólo bajo la mano fuerte de los hacendados criollos. Los hacendados no sólo eran los únicos que ya poseían un espíritu capitalista, sino que también podían proteger a los
ex-comuneros de los abusos de autoridades y clérigos29•
La otra corriente, contrapuesta a la posición de Dorado, también

Langer-Jackson: Liberalismo y tierra en Bolivia (1825-1920)

21

quería abolir la comuni~ad ~dí~ena, pero pensaba _que l~ única medida necesaria para cambiar al mdígena de un campesmo onentado s?lamente hacia la supervivencia a un agricultor capitalista, era abolir el
tributo y dar a cada comunero el derecho de propiedad en sus parcelas. Los miembros de esta linea propusieron que se debían dividir las
comunidades entre los originarios, porque sólo así tendrían el incentivo para invertir sus capitales y esfuerzos en la tierra. Fav&lt;?recer la hacienda, la gran propiedad, sería un error porque era un sistema poco
productivo y tampoco iba a agilizar el mercado de tierras30•
Hubo una dinámica regional muy importante en este debate. Los
que seguían la posición de José Vicente Dorado ,eran ~ayorment~ de
La Paz y el norte, donde las comunidades aymaras dommaban casi todo el altiplano. Los paceños se vieron restringidos en el desarrollo económico de su región por la predominancia de las comunidades alrededor de la ciudad de La Paz. Tomaron como región modelo el área de
Yungas, donde las haciendas obtuvieron buenas ganancias comercializando coca y otros productos subtropicales.
A la vez, los cochabambinos, potosinos y sucrenses estaban en favor de dar las tierras directamente a los indígenas, aunque por razones
diferentes.
En Cochabamba, los publicistas vieron como modelo la participación exitosa del campesinado, casi sin rasgos de comunidad indígena,
en el mercado. Los potosinos y sucrenses (muchos de los últimos dueños de minas de plata en Potosí) seguramente tuvieron en mente la gran
actividad comercial de las comunidades, especialmente las que habían
incorporado la producción triguera, que abastecía a los centros mineros y urbanos de la región. También mostraba un sentido muy agudo
del poder que tenían estas mismas comunidades, por las revueltas esporádicas que había sufrido la región durante el siglo_XIX.
Sin embargo, estos argumentos y sus fundamentos fueron ignorados por los funcionarios del régimen de Mariano Melgarejo (1864-70),
quienes buscaban desesperadamente fondos para subvencionar el ejército que el caudillo utilizó para suprimir la resistencia contra su gobierno. Así fue que, en cierta medida, se pusieron en efecto las propuestas de Dorado cuando Melgarejo hizo posible por primera vez la
venta de tierras de comunidad. Aunque hubo funcionarios que se basaban en un fundamento ideológico para sus acciones,._ es difícil creer
que el resultado -la adquisición de recursos para el Estado- no fue
más importante que los argumentos esgrimidos para •adoptar tales
medidas.

�22

Siglo XIX

Langer-JacksoQ: Liberalismo y tierra en Bolivia (1825-1920)

23

Dejando por ahora de lado los motivos políticos, es importante
r~~ordar este momento histórico más por los precedentes que establecio Y por crear un poderoso grupo de presión dentro de Ja élite que
e~taba en favor de transformar las tierras de las comunidades en haciendas, que por el poco éxito permanente que tuvo.

y Potosí, la creación de haciendas nuevas partiendo de comunidades
fue la excepción. En Cochabamba fue así porque las tierras de las comunidades ya eran pocas y las comunidades mismas habían sufrido un
fraccionamiento interno, tanto en la tenencia de la tierra como en la
organización social .

. De hecho, las ventas de "tierras de origen" como resultado de Ja
legislación mel~areji~ta de 1866 y 1868 no fueron permanentes, porque los re~olucionarios que derrocaron a Melgarejo en 1871 tuvieron
qu~ recumr a I_a ~ovilización masiva de las comunidades indígenas del
altip_lano. Los 1~dios retomaron a la fuerza las haciendas formadas con
las, tierras vendidas de las comunidades (por Jo menos en el norte del
pais) Ylos nuevos gobernantes no tenían ni el ánimo ni el poder militar
para sacarlos de las propiedades reconquistadas31 •

A la vez, en Chuquisaca y Potosí la fuerte resistencia campesina
hizo difícil la adquisición de tierras por ajenos, por lo menos en grandes cantidades. La gran mayoría de los casos de compras de tierras indígenas fueron acciones parciales y para satisfacer deudas relativamente
pequeñas. Donde sí se crearon haciendas enteras de las comunidades,
como el caso excepcional de El Carmen, los duefios tuvieron problemas endémicos con las comunidades vecinas que trataron de reivindicar sus antiguas posesiones33 •

Recién la "ley de exvinaulación de tierras indígenas" de 1874 implementada ~espués de 1880, efectivamente llevó a la abolición Íegal
de las comumd~?:s y ,l~ pa~atina incorporación de las tierras indígenas al mercado libre de tierras. El proceso de exvinculación fue diferente qu: el aplicado por la administración Melgarejo, porque ganaron los legisladores que estaban en favor de otorgar las tierras directamente a los indígenas para que ellos presumiblemente se transformaran en pequefios propietarios capitalistas según el modelo liberal.

Tampoco había un incentivo económico fuerte para comprar tierras. A mediados del siglo XIX era mucho más lucrativo para las élites
invertir su dinero en acciones mineras de plata, y cuando esta fuente
de riqueza decayó en los últimos años de ese siglo, la región entró en
una situación de decadencia económica que afectó el nivel de la renta
de la tierra34 •

El proceso de exvinculación fue extenso y no incrementó súbita~ente, como en el caso de las propiedades eclesiásticas, la tierra disporuble p~ra la c?~pra. ~a ley_ reglame~tó un proceso burocrático muy
compleJo para liberar las tierras. Pnmero, las comisiones tenian que
mensurar l~s chacras de cada indígena para otorgar títulos individuales de propiedad. Este proceso de ''revisitas" tomó muchos años, dad~ los escasos recursos del Estado y, en muchos Jugares, nunca se ter~mó. Además, la resistencia indígena a la mensura de sus tierras no
solo fue co1!1ún si~o qu: t~bién en muchos casos logró postergar -a
veces por tiempo mdef1rudo- el proceso de exvinculación32•

La situación fue muy distinta en el norte del país. El auge del estafio en los últimos años del siglo XIX y la ola de especulación subsiguiente, llevó a muchos miembros de la élite pacefia a comprar tierras
indígenas para utilizarlas como medios de obtención de créditos. También la construcción de varias lineas férreas en el altiplano llevó a una
expansión económica en el campo y dio mayor valor a la tierra.

, _Otro resultado de esta legislación fue que -al menos
teoncamente- los que querían comprar tierras de indígenas tenían que
hacerlo caso por caso y no podían, como durante la administración
Melgai:ejo, adquirir comunidades enteras. En la práctica no siempre
~ue as1, Y el proceso de adquisición mostró diferencias regionales
importantes.

Hubo entonces un fuerte incentivo para comprar tierras de comunidades enteras a un precio muy bajo, que llevó a muchos negocios
sucios y al uso del fraude y de la fuerza. El ejemplo más sobresaliente
de esta forma de adquisición fue la compra de gran parte de la península de Taraco al lado del lago Titicaca por el presidente Ismael Montes, a principios del siglo XX. Cuando los indígenas trataron de resistir, Montes mandó tropas a Taraco y tuvo que hacer efectivo su dominio a costa de sangre y fuego35 • Aunque Erwin Grieshaber recientemente ha cuestionado la imagen de la expansión de la hacienda paceña
según la cuál sólo se habrían vendido comunidades enteras, pareciera
que esa fue la situación prevaleciente en el norte del altiplano y no tanto en el centro o sur36 •

En todo el sur y el centro del país, en Cochabamba, Chuquisaca

Aparentemente, también la ideología racista del darwinismo so-

�24

Siglo XIX

cial, qu: concibió a los indígenas como seres inferiores destinados a
ser dommados por la gente de extracción europea, tuvo más adherentes en L~ Paz des~e fines del siglo XIX que en otras partes del país.
F~e ~na ideología ideal para justificar la usurpación de tierras comumtanas dentro del contexto boliviano37 •
Enton~~s, especi~l!°ente a principio del siglo XX, se puede notar
la corrupc1on del espmtu de la ideología liberal. A veces ni se preocuparon po~ mantener la fachada de que las reformas iban a beneficiar
a todos e iban a crear nuevas oportunidades para la mayoría campesina.
Tal fue el caso de las ll~madas ti~r:as sobrantes en el departamento de Cochabamba. El g~b1~rno def1mó como tierras sobrantes aquellas ocupada~ por comumtanos que excedían lo que el Estado consider~ba ne~esano para su subsistencia; también entraban en esta categona las t_1erras usurpadas P?r no-indígenas. En la mayoría de los casos,
los gobiernos local~. vend~:ron o alquilar?n dichas tierras, pero en Cochab~ba la adm1mstrac1on, o meJor dicho, la mala administración
d~ las tierras sobrantes, causó un escándalo político que duró unos cinco
anos (1909-1914) durante el período del Partido Liberal38•
Hemos centrado nuestro análisis de la administración de las tierras sobrantes (tierras del Estado) en el departamento de Cochabamba
(ver cuadro l). _Ini~ialmente, el gobierno vendió o alquiló las tierras
s?brantes a no-md1genas, y en algunos casos muy aíslados distribuyó
tl~~ras sobrant_es a ex-com?nitarios. En Cochabamba, el concejo mumc1~al. de la c1u~ad del mismo nombre recibió la responsabilidad de
adm1mstrar la~ tle~ras del Estado. Vendió algunas parcelas de tierra
en el Valle BaJo. Sm embargo, no hubo mucho interés en las últimas
décad~s del siglo XIX para comprar algunas estancias en los distritos
del altiplano cochabambino, y fueron alquiladas.
. Por e~emplo, en 1878 José Moscoso, un terrateniente cochabambmo, pago un alquiler de 2 208 bolívares por año por las estancias estatales en el Cantón Vacas39•
ljna ley ~el 15 de enero de 1900 estipuló que el concejo municipal
ven~,1ese las tierras del Estado en Cochabamba para los gastos de educac1on en los centros urban?s. El concejo tendría que invertir los capitales de las ventas de las tierras en letras hipotecarias.
. El consejo municipal no hizo casi nada para realizar la venta de
tierras estatales, y siguió ofreciendo las propiedades en alquiler. La evi-

Langer-Jackson: Liberalismo.y tierra en Bolivia (1825-1920)

25

CUADRO 1

TIERRAS ESTATALES EN COCHABAMBA A PRINCIPIOS DEL XIX

Cantón
Passo
Tiquipaya
VilaVila*
TinTin*
Vacas
Tapacari
Quirquiavi

Zona
ecológica

Número de
Propiedades

Valle
Valle
Altiplano
Altiplano
Altiplano
Altiplano
Altiplano

10
6
l
l

20
9
12

Hectáreas
24.66.12
26.19.06
10 330.56.00
983.92.50
5 183.04.80
2 446.75.61
834.33.81

• Tierras confiscadas por falta de pago de la contribución territorial.
Fuente: Catastro de la Propiedad Rústica, Archivo de la Prefectura de Cochabamba, varias jurisdicciones; El Ferrocarril y El Heraldo.

dencia indica que hubo ventas de pequeñas parcelas en el Valle Bajo.
En 1909 el prefecto de Cochabamba y miembro del Partido Liberal,
José Santos Quiroga (1908-1910), tomó ventaja de una ley de 1908 que
contradijo los términos de la ley de 1900, y vendió las estancias estatales en Cantón Quirquiavi (Provincia Arque) bajo circunstancias muy
sospechosas. Santos Quiroga publicó anuncios de la venta de dichas
estancias en un periódico temporal establecido en 1910 para promover
los candidatos del Partido Liberal en las elecciones del mismo año, y
no en los diarios de la ciudad de Cochabamba como era costumbre.
Los compradores de las estancias -algunos especularon con la adquisición de las tierras anticipándose a la llegada del ferrocarril OruroCochabamba que iba a pasar por Arque- revendieron una gran parte
de las estancias a un precio mayor, antes de pagar al gobierno el valor
de esas mismas tierras.
El Partido Republicano, la oposición del Partido Liberal, usó el
caso de la venta de las estancias de Quirquiavi como propaganda para
atacar la ética del gobierno en Cochabamba. Sin embargo, el caso de
las estancias de Quirquiavi indica plenamente la forma en que las élites
locales aprovecharon la política liberal para su propia ventaja. Este caso,
y la usurpación de las tierras comunarias en Taraco, mostró claramente la bancarrota ideológica del liberalismo boliviano a principio del siglo XX.

�26

Siglo XIX

CONCLUSION
En el caso del liberalismo boliviano se puede distinguir una divergencia en el tratamiento de las posesiones corporativas. Por un lado, las
tierras de la iglesia fueron enajenadas por la administración Sucre poco después de la Independencia. Por el otro, desde mediados del siglo
XIX se puede entrever una alianza entre el Estado y las órdenes religiosas que permitió el establecimiento de una serie de sistemas misionales en las fronteras bolivianas. A principios de la época republicana
no se restringieron las propiedades de las órdenes femeninas, las que
pudieron subsistir y mantenerse a un nivel más o menos constante durante todo el XIX.
A la vez, las políticas del Estado hacia las comunidades indígenas
(la única institución corporativa importante en Bolivia fuera de la iglesia católica) fueron casi exactamente lo opuesto a las aplicadas en relación a las comunidades religiosas. Al principio de la república, aunque
el gobierno trató de abolir las comunidades y crear una clase de pequeiíos propietarios según el modelo liberal clásico, por varias circunstancias no pudo lograr sus metas. Sólo en la segunda mitad del siglo XIX,
a partir de las reformas de la administración Melgarejo, empezaron
a activarse las tendencias liberales ya puestas de manifiesto unos cuarenta aiíos antes. Aunque la reforma melgarejista no fue efectiva, después de 1880 la llamada exvinculación de las tierras indígenas aceleró
y llevó a la expansión de la hacienda como también de la economía
aldeana en el agro boliviano.
¿Por qué hubo estas diferencias? ¿Fue porque los liberales bolivianos no fueron sinceros y consistentes en sus creencias? La historiografía ya ha comprobado que las élites latinoamericanas no copiaron
total y fielmente la ideología liberal traída desde Europa. Siempre adoptaron estas ideas a su percepción de la realidad de los respectivos países, aunque a veces esas percepciones estuvieron algo distorsionadas
por su posición de clase y por los intereses regionales a los que estaban
vinculados.
Eso, empero, no es suficiente para explicar las aparentes contradicciones en la ideología liberal ¿Por qué favorecer una corporación
y no otra? Hacer un argumento semántico y aseverar que, a fin de cuentas, el partido de los oligarcas de la plata no por nada se llamó Conservador, no es sostenible. A pesar de su nombre, y excepto en cuestiones
de la iglesia, los conservadores -a pesar de su nombre- siguieron el
rumbo de los otros partidos de ideología liberal. Fuera de la política

Langer-Jackson: Liberalismo y tierra en Bolivia (I 825-1920)

27

de exvinculación para las comunidades indígenas, establecieron un sistema de comercio libre con el exterior, fomentaron el sistema de transporte, pusieron al ejército bajo control civil, entre otras reformas netamente liberales.
La respuesta a esta aparente contradicción reside en tres factore~:
la falta de poder por parte de la iglesia ya desde los albores de la republica el poder relativamente grande de las comunidades, y el papel que
jugó '1a iglesia a fines del siglo XIX en la política desarrollista del Estado liberal.
El problema del poder de la iglesia ya se hab~a re~uelt~ a favor_del
Estado boliviano como caso excepcional de la h1stona latmoamencana. Ocupado por un ejército y un presidente d_e proceden~ia extranjera
al que no se podía presionar como a u_n_ go?1erno de cnollos. locales,
la iglesia no representó una fuerza poht1ca importante ~espues de las
reformas de la administración Sucre. Las órdenes femerunas no representaron ningún peligro político y más bien servían a la élite bolivia~a
para ubicar a sus hijas no casadas y no diluir demasiado la herencia
patrimonial. Con el caos político que siguió a la admini_stra~ión S~ta
Cruz (que era mucho menos anticle_ric~ q~~ Sucre), 1~ ~gles1a no Jugó
un papel importante: ya no era una mst1tuc1on con suf1c1entes recursos
que justificaran un conflicto con ella.
La política proclerical del Partido Conservador no c~~?ió mucho
la situación. La iglesia católica no llegó a tener una pos1c1on preponderante en la sociedad boliviana a fines del siglo XIX, aún con la ayuda de la retórica de Mariano Baptista y otros copartidarios. Más bien,
el único papel que el gobierno fomentó, entraba en un programa esencialmente liberal: el del desarrollo económico del país.
En esto, los conservadores reconocieron el papel que los franciscanos ya estaban jugando desde los aiíos cuarenta, apr~b_ad~ por ~dministraciones arlteriores. No se sabe si esto fue una política mtenc10nal (y no es necesario probarlo), pero la acci~n de la iglesia fu~ ~estringida a las fronteras poco pobladas de la nación. ~on esta p~h~1ca, ~os
conservadores también reconocieron (como tamb1en las adm1rustrac10nes anteriores) que el Estado no tenía los recursos para embarcarse en
esta tarea.
Es importante notar que,_ una vez qu~ h~~o un aug~ econó~ico
en la región que hizo más factible la coloruzac10n por entidades pnvadas, el gobierno conservador favoreció esas entidades a expensas de

�28

Siglo XIX

la empresa misionera. El cambio de gobierno después de la Guerra Federal simplemente aceleró un proceso empezado por el gobierno conservador: en el fondo, ese partido también era esencialmente de corte
liberal.
El caso de las comunidades indígenas es algo diferente. Los comuneros eran mucho más poderosos que la iglesia durante el siglo XIX.
La historia de los intentos por abolir la comunidad como entidad legal
s&lt;: remonta ~ambi~n a la ad~inistración Sucre, pero es obvio que el gobierno no d1spoma de suficientes fuerzas de represión para implemen!ªr las leyes bolivarianas. Esto nos sugiere, entre otras cosas, que la
iglesia católica sufrió más durante las guerras de la independencia que
las comunidades; una hipótesis que necesita de más estudios para probarse. De todos modos, la reinstalación del tributo por Andrés de Santa Cruz y la legislación de José Ballivian y otros gobernantes hasta Melgarejo, fueron acciones pragmáticas que tenían como meta regularizar
los ingresos fiscales y así, implícitamente, reconocieron los problemas
que implicaba la reforma de la sociedad rural.
Mariano Melgarejo y sus consejeros creyeron tener los recursos para
destr_uir el poder de las comunidades y así reformar, según prescripciones liberales de moda entre los publicistas de la época, la tenencia de
la tierra en Bolivia. Estaban equivocados y después de la derrota del
caudillo se volvió al sistema antiguo.
Sól~ una reforma gradual, como la implementada después de 1880,
fu~ factible, y el proceso de enajenación de tierras indígenas sólo podna acelerarse después de la Guerra Federal, cuando el ejército nacional derrotó a Pablo Zárate Willka, el caudillo de los indígenas del
altiplano.
Otra vez, el Partido Liberal heredó una situación en la cual la política liberal ya estaba vigente y sólo la llevó adelante de una manera
más decidida que sus antecesores.
Así se desvanecen en gran medida las diferencias observadas. En
ambos casos fueron los que irónicamente se llamaban conservadores
quienes prosiguieron la política liberal. Introdujeron suficiente estabilidad política y así libraron los recursos necesarios para disminuir el
poder de la iglesia aún en los últimos rincones de la república y abolir
las comunidades indígenas.
La política del Partido Liberal después de 1899 fue simplemente

Langer-Jackson: Liberalismo y tierra en Bolivia (1825-1920)

29

una extensión de las medidas ya introducidas. La aparente corrupción
en la venta de tierras sobrantes de comunidad en Cochabamba mostró
la visión netamente pragmática de los gobernantes en lo relativo a la
cuestión de tierras indígenas.

NOTAS
1. Para una descripción de Bolivia inmediatamente después de la independencia, ver
Joseph B. Pentland, Informe sobre Bolivia, tr. Jack Aitken Soux (Potosí, 1975) y
William Lofstrom, El mariscal Sucre en Bolivia, tr. Mariano Baptista G. (La Paz,
1983). La obra fundamental sobre la guerra de independencia en Bolivia sigue siendo Charles W. Arnade, La dramática insurgencia de Bolivia tr. Luis Pellaloza C.
(La Paz, 1972). También ver René D. Arze Aguirre, Participación popular en la
independencia de Bolivia (La Paz, 1979). Para la situación de los clérigos, ver por
ejemplo Alejandro M. Corrado, El colegio franciscano de Tarija y sus misiones (Quarracchi, 1884), pp. 279-313.

2. Para una introducción general al papel de la iglesia en la economía de América Latina ver Arnold Bauer, "The Church in the Economy of Spanish America: Censos
and Depósitos in the Eighteenth and Nineteenth Centuries", Hispanic American Historical Review 63:4 (1983), 707-733. Un estudio mas detallado es Michael Costeloe,
Church Wealth In Mexico: A Study of the "Juzgado De Cape/lanías" in the Archbishopric of Mexico /800-1856 (Cambridge, 1967).
3. Para tos antecedentes de la consolidación de vales reales y la política reformista espallola del siglo XIX, ver Richard Herr, R ura/ Change and Royal Finances in Spain
at the End of the O/d Regime (Berkeley, 1989), especialmente capítulos I Y2. Para
la implementación de la consolidación de vales reales en America Lati?a ver Brian
Hamnett, "The Appropriation of Mexican Church Wealth by te Span1sh Bourbon
Government- 'The Consolidación de Vales Reales', 1805-1809", Jo urna/ of Latin
American Studies 1 (1969); Asunción Lavrin, "The Execution of the Law of Consolidación in New Spain: Economic Aims and Results", Hispanic American Historical Review 53:1 (1973), 27-49; Romeo Flores Caballero, La contrarrevolución en
la independencia. Los españoles en la vida política, social y económica de México
(1804-1838), México, D.F. 1969, pp. 34-36; Masae Sugawara H., La deuda pública de Esp;ma y la economía novohispana, 1804-09 (México, D.F., 1976); y Margaret Chowning, ''The Consolidación de Vales Reales in the Bishopric of Michoacán",
Hispanic American Historical Review 69:3 (1989), 451-778. El impacto de la política de la consolidación de vales reales ha recibido muy poca atención afuera de México. Para una excepción ver Lowell Gudmundson, "The Expropriation of Pious
And Corporate Properties In Costa Rica, 1805-1860: Pattems in the Consolidation
of a National Elite", The Americas 39 (1983).
4.- La política liberal acerca de la riqueza de la iglesia ha sido estudiada con más detalle en México, y a veces hay una tendencia a identificar la desamortización en los
otros países de América Latina con el caso mexicano. Para un bosquejo de la política liberal en México, ver Richard Sinkin, Tbe Mexican Reform, 1855-1876: A Study
In Liberal Nation-Building (Austin, 1979), especialmente capítulo 7; y Robert
Knowlton, Churcb Property and tbe Mexican Reform, (1856-1910) (DeKalb, 1976).

�30

Siglo XIX

Para estudios regionales más específicos ver Jan Bazant, Alienation of Church Wealth
in Mexico: Social and Eronomic Aspects ofthe Liberal Revolution 1856-1875 (Cambridge, 1971); y Charles Berry, The Reform la Oaxaca, 1856-76: A Micro History
of the Liberal Revolution (Lincoln, 1981), examina el impacto de la política liberal
en Oaxaca. lan Jacobs, Ranchero Revolt: The mexican Revolution in Guerrero (Austin, 1982), examina la estructura de la tenencia de la tierra en Guerrero en los años
después de la reforma liberal.

. 5. Para la política liberal en Colombia, incluyendo la desamortización de la riqueza
de la iglesia, ver Richard Hyland, "A Fragile Prosperity: Credit and Agrarian Structure in the Cauca Valley, Colombia, 1851-87", Hispanic American Historical Review, 62:3 (1982), 369-406.
6. Los estudios sobre la iglesia y sus bienes en Bolivia generalmente enfocan las actividades de los misioneros en los departamentos orientales, o la historia institucional.
Ver: por ejemplo, Joseph M. Barnadas, La iglesia católica en Bolivia (La Paz, 1976);
David Block, "Links To The Frontier: Jesuit Supply of Its Moxos Missions,
1683-1767", The Americas, 37 (1980); Eudoxio Palacio y José Brunet, Los Mercedarios en Bolivia (La Paz, 1975); y Walter Hermosa Virreira, Tribus selvícolas y
misiones jesuitas y franciscanas en Bolivia (La Paz, 1986). Hay varios articulos que
describen los bienes de los jesuitas en los años posteriores de su expulsión por Carlos lll. Ver, por ejemplo, René Arze Aguirre, "Las haciendas jesuitas de La Paz
(Siglo XVlll), Historia y Cultura, 1 (1973), pp. 105-124; y Edgar Valda Martinez,
"Datos sobre la Compañía de Jesús en Potosí", Historia Boliviana, 6 (1986), pp.
43-60.
7. Herbert Klein, "The Structure of the Hacendado Class in Late Eighteenth- Century Alto Peru: The Intendencia de La Paz", Hispanic American Historical Review
60:2 (1980), p. 212.
8. Lofstrom, El Mariscal Sucre, pp. 112-113; y Boroke Larson, Colonialism and Agrarian Transformation in Bolivia: Cochabamba 1550-/900 (Princeton, 1988), p. 223.
9. Lofstrom, pp. 133-142. Según el trabajo de Thomas Millington, los compradores
de las ex-propiedades podían adquirir las haciendas y cancelar los censos con certificados de la deuda interna del gobierno, que perdieron una gran parte de su valor
nominal en el mercado abierto. Ver Thomas Millington, Funded Debt Versus Floating Debt: A Neglected Battlefield ofthe Liberal Reforms In The 1820s, manuscrito
sin publicar, p. %. Por ejemplo, las élites de Cochabamba aprovecharon el decreto
de 1826 pagando por las haciendas confiscadas de las órdenes regulares en certificados con un valor nominal de 214 080 pesos, y cancelaron censos con certificados
con un valor nominal de 37 392 pesos.
10. Roberty H. Jackson, "The Alienation of the Lands of the Regular Clergy in Cochabamba, Bolivia, 1826-1929", manuscrito sin publicar.
11. Herbert S. Klein, "The Structure of the Hacendado Class", p. 202; y Herbert Klein,
"The Distribution of Landed Wealth in the Late 19th Century: The hacendados of
tbe Department of La Paz, 1881-1882", en prensa.
12. Damián Rejas, Tercer centenario de la fundación del Monasterio de Santa Clara
de Asís en Cochabamba-Bolivia, af1os 1648-1948 (Cochabamba, 1948), pp. 16-17.

Langer-Jackson: Liberalismo y tierra en Bolivia (1825-1920)

31

13. Jackson, "Alienation", cuadro 11.
14. Ibid. Para un índice de precios agricola en Cochabamba, ver Robert H. Jackson,
"Tbe Decline of the Hacienda in Cochabamba, Bolivia: The Case of tbe Sacaba
Valley, 1870-1929", Hispanic American Historical Review 69:2 (1989), p. 281.
15. Ver, por ejemplo, el anuncio publicado en El Ferrocarril, 25 de julio de 1911.
16. Robert H. Jackson, "Liberal Land and Economic Policy and the Transforrnatio~
of the Rural Sector of the Bolivian Economy: The Case of Cochabamba, 1860-1929
disertación doctoral (University of California, Berkeley, 1988), pp. 214-219.
17.- Ver por ejemplo Tristan Platt, Estado boliviano y a.rllu anclino (Lima, 1982); Y"Liberalism and Ethnocide in the Southern Andes", History Workshop, 17 (1984), pp.
3-18. El surgimiento de los partidos a fines del siglo XIX es descri~o en Herbert S.
Klein Parties and Political Change in Bolivia, 1880-1952 (Cambndge, 1971), pp.
17-30'. Para un tratamiento global del liberalis~o ?ºliviano, v~r Erick
~ge~,
"El liberalismo y la abolición de la comunidad mdígena en el siglo XIX , Histona
y Cultura, 14 (1988), pp. 59-95.

?,·

18. Klein, Parties, pp. 22-23.
19. Mariano Baptista, Obras completas (La Paz, 1932-5), especialmente t. VII, pp.
142-157, 227-236.
20. Barnadas, La iglesia católica, pp. 99-100.
21. Corrado, El convento franciscano, pp. 301-313.
22. Ferrnín Prudencio, Memoria de Guerra y Colonización 1917 (La Paz, 1917), p. 132.
23. Luis Paz, Informe que en cumplimiento de la ley ele~a_al S~premo Gobierno, el
Prefecto y Comandante General de Tarija, sobre la adm1mstraCJón del Departamento
(Tarija, 1890), pp. 31-32.
24. Fernando Quiroga S., informe de la Prefectura y Comandancia General del Departamento de Chuquisaca (Sucre, 18%), p. 44.
25. Joaquín Torrelio, Informe del Prefecto de/ Departamento de Chuquisaca (Sucre,
1897), pp. 25-26.
26. Bernardino de Nino, Las tres misiones secularizadas de la Provincia de la Cordillera
(Tarata, 1916).
27 Gerardo Maldini Franciscanos en Tarija (La Paz, 1988), pp. 131-139; Las indus. trias del Gran Ch;co y la Empresa Colonizadora Staudt y Compañía (Tarija, 1912).
28. Para un panorama general sobre el problema del tributo y las comunidad~ en ~oli_via, ver Langer, " El Liberalismo"; Joq1;e Alejandro Ovando Sanz, f:l tnbuto_ mdigena en las finanzas bolivianas del siglo XIX (La Paz, 1985); y E ~ P._Gnes?~ber "Survival of indian Communities in Nineteenth-Century Bohv1a , d1sertac1on
d~oral (Universidad de North Carolina, 1977).

�32

Siglo XIX

EL ENTORNO AGRARIO DE TEPEACA

29. José Vicente Dorado, Proyecto de repartición de tierras y venta de ellas enue los
indígenas (Sucre, 1964).

Propiedad, Crédito y Desamortización en las
Haciendas Mexicanas (1700-1870)

30. Pedro Vargas, Indicaciones económicas para la reforma del sistema tributario de
Bolivia (Potosí, 1864).
31. Ver Langer, "El liberalismo", pp. 78-79. En el caso de Cbuquisaca, en el sur del
país, muchos indígenas no pudieron recuperar sus tierras perdidas durante la administración Melgarejo. Ver Erick D. Langer, "Persistencia y cambio en las comunidades indígenas surbolivianas (siglo XIX)" Las comunidades campesinas en los Andes
del siglo XIX, Heraclio Bonilla, ed. (Quito, en prensa).

Juan Carlos Garavag1ia *
Juan Carlos Grosso **

32. Langer, Economic Cbange, pp. 65-66; Platt, Estado boliviano, pp. 73-111; Platt,
"Liberalism and Ethnocide", passim.
33. Langer, Economic Cbange, pp. 43, 79-80, 83-84.
34. Ver Jackson, "Liberal Land"; y Gustavo Rodríguez O., "Entre reformas y contrarreformas: Las comunidades indigenas en el Valle Bajo cocbabambino", Lascomunidades campesinas, para Cochabamba. Para Chuquisaca, ver Langer,Economic Cbange; para Potosí, Platt, Estado boliviano.
35. Silvia Rivera C., "La expansión del latifundio en el altiplano boliviano: Elementos
para la caracterización de una oligarquía regional", Avances 2 (1978), pp. 95-118.
Para Taraco, ver Silvia Rivera C. Oprimidos pero no vencidos: Luchas del campesinado aymará y qhechwa 1900-1980 (La Paz, 1986), p. 32.
36. Erwin P. Grieshaber, "Hacienda Expansion in the Department of La Paz, Bolivia
1850-1920", manuscrito.
37. Langer, "El Liberalismo", pp. 85-86.
38. Algunos historiadores han examinado el impacto de la implementación de la ley de
ex-vinculación en las otras regiones de Bolivia, pero no han identificado la importante categoría de tierras definidas por el Estado como tierras sobrantes. Las ventas
de tierras en los años 1860 incluyeron tierras sobrantes.
39. Protocolos notariales (ciudad de Cochabamba) 1878, Archivo Histórico Municipal
de Cochabamba.
40. El Heraldo, 11 de mayo de 1909, 22 de mayo de 1909, 27 de mayo de 1909, 18 de
septiembre de 1909; El Ferrocarril, 20 de marzo de 1914. Para la reventa por los
nuevos dueños de secciones de las estancias en Quirquiavi, ver Registro de Derechos
Reales, Provincia Arque, 1911.

El marcado endeudamiento que afectaba a la mayoría de las haciendas
mexicanas en el siglo XVIII es una realidad reiteradamente constatada
por los mismos contemporáneos y resaltada por la mayoría de las investigaciones sobre la historia rural novohispana. Sin embargo, at1n
son muchos los interrogantes que permanecen sin respuesta respecto
a las causas y características de ese proceso de endeudamiento y al papel que habría desempeñado la Iglesia como principal fuente de los recursos crediticios. No cabe duda que la Iglesia concentró, por lo menos hasta mediados del siglo XIX, el grueso de los gravámenes que pesaban sobre las propiedades rurales. Pero, tal como lo ha seiíalado Arnold Bauer, no sabemos hasta qué punto el endeudamiento de las haciendas fue producto de reales préstamos dinerarios, ni cuál fue el efectivo peso de los donativos o gravámenes impuestos por los mismos propietarios con distintos objetivos piadosos 1•

• Instituto de Estudios Histórico-Sociales de la Universidad Nacional del Centro de
la Provincia de Buenos Aires y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas (CONICET), Argentina.
0

Instituto de Estudios Histórico-Sociales de la Universidad Nacional del Centro de
la Provincia de Buenos Aires y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas (CONICET), Argentina; Centro de Investigaciones Históricas y Sociales
(CIHS) de la Universidad Autónoma de Puebla, México.

�34

Siglo XIX

Garavaglia-Orosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

urbana 4 • Aportes más recientes han permitido relativizar análisis reiterados, aunque poco fundamentados, sobre la desamortización de los
bienes de las comunidades indígenas 5• Mas poco sabemos sobre los
efectos de la desamortización y nacionalización de los distintos tipos
de censos eclesiásticos que gravaban las propiedades rurales, a pesar
de que, como parecería sugerirlo este acotado estudio regional, habría
provocado una importante circulación de bienes desde las manos de
la antigua élite de hacendados hacia otros sectores de propietarios que
supieron aprovechar las ventajas ofrecidas por la legislación liberal,
favorecidos por la liquidez monetaria que le porporcionaban sus actividades económicas y, en algunos casos, por sus vínculos con los sectores políticos triunfantes 6 •

Aún aceptando que, en el conjunto de los gravámenes que soportaban las propiedades, hubieran predominado los censos-préstamos originados en una real transferencia de dinero desde las arcas de la Iglesia
a los propietarios rurales, sería importante conocer el destino de esos
préstamos; es decir, poder precisar en qué medida esos créditos fueron
volcados a mejorar la productividad de las haciendas, o como afirma
Florescano, se orientaron a la adquisición de nuevas tierras, a cubrir
las pérdidas provocadas por los años de crisis y a los gastos suntuarios
que respaldaban el prestigio de los terratenientes 2 •
Por otra parte, la vulnerabilidad financiera de las fincas ante la
fuerte carga de endeudamiento que soportaban, habría provocado una
frecuente rotación de la propiedad. Diversas investigaciones parecerían
comprobar la existencia de un alto grado de inestabilidad en la tenencia de la tierra. Se manifestaba en que difícilmente una familia lograba
conservar sus propiedades por más de dos generaciones y que las haciendas que permanecían en las mismas manos durante largos períodos constituirían casos excepcionales, atípicos 3 • Esta excepcionalidad
no parece corresponderse con la realidad estudiada en este trabajo, ya
que son varias las haciendas del entorno agrario de la villa de Tepeaca
que permanecen en el patrimonio de los mismos grupos familiares durante varias generaciones, por lo menos desde la segunda mitad del siglo XVIII a mediados del XIX.
Esta mayor continuidad en la propiedad de haciendas fuertemente
gravadas reclama una explicación atenta a distintos aspectos, entre
otros, el funcionamiento económico de las unidades de producción. Pero también se relaciona a nuestro entender, con una cuidadosa estrategia de los clanes familiares que procuraba asegurar la trasmisión de
los bienes y tendía a evitar la dispersión del patrimonio, en coincidencia con los intereses de los acreedores que también se oponían a la parcelación de las propiedades en defensa de la seguridad de sus hipotecas. Una continuidad que habiendo superado difíciles coyunturas, como la de la misma guerra de la insurgencia, en no pocos casos encontró su límite en la etapa en que la aplicación de las leyes de desamortización impulsó una redistribución de la propiedad. He aquí también
un tema sobre el que la historiografía ha abundado en generalizaciones, pero sobre el que aún son muchos los problemas que permanecen
abiertos.
Sin duda, trabajos como los de Jan Bazant han revelado aspectos
importantes del impacto de la política liberal sobre los bienes de la Iglesia y la transferencia de la propiedad eclesiástica, sobre todo en el área

35

)

TEPEACA Y SU ENTORNO AGRARIO
La villa de Tepeaca fue el segundo asiento español de la Nueva España. Refundada por Hernán Cortés en 1520, fue heredera directa del
antiguo sefiorío de Tepeyac Tlayntic. En 1555 se creó la Alcaldía Mayor de Tepeaca que incluía los pueblos de Acatzingo, Tecamachalco,
Quechula, San Agustín del Palmar, San Andrés Chalchicomula, San
Salvador el Seco, Nopalucan y Acaxete, que habían formado parte del
señorío de Tepeyac: también dependían de esa cebecera los pueblos de
Tecali y Tep~xi de la Seda. Cuando se organizan las intendencias borbónicas, Tepeaca pasa a ser en 1787 una subdelegación y los últimos
7
dos pueblos nombrados se independizan de ella •
La jurisdicción de Tepeaca se caracterizó, durante toda la época
colonial, por poseer dos áreas cerealeras de particular relevancia: la
ya mencionada Chalchicomula -un centro de producción maicera de
riego muy importante para el aprovisionamiento del gran mercado de
la ciudad de Puebla- y el llamado valle de San Pablo, situado entre
la villa de Tepeaca y Nopalucan, un área triguera de temporal bastante
destacada. Era tal la relevancia de la producción agropecuaria de esta
región que para fines del siglo XVIII constituía la cabecera decimal
más importante del obispado poblano (sin tener en cuenta los predios
decimales veracruzanos) 8•
La mayor parte de las haciendas de españoles de la región se formaron a fines del siglo XVI, a partir de las ventas y enajenaciones de
tierras por parte de los señoríos étnicos, que habían perdido casi totalmente el control del trabajo de sus macehualtin; 9 ; para esa misma
época aparecen las primeras menciones a gañanes10•

�36

Siglo XIX
Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamonización en las haciendas mexicanas

En 1791 rodeaban a la villa unos 10 pueblos de indios y 24 haciendas. Para entonces en toda la jurisdicción de la subdelegación de Tepeaca existían más de 400 haciendas y ranchos y tres molinos 11 • Las
igualas de 1788 nos detallan la información para 315 de estas unidades
12
agrarias ; según esa documentación el entorno agrario de la villa de
Tepeaca se destacaba en cuanto al número de haciendas (fueron registradas 21, frente a 20 y 19 de Nopalucan y Acatzingo, respectivamente); en cambio San Agustín del Palmar, Chalchicomula y Tecamachalco poseían muchos más ranchos que haciendas.
De acuerdo a la detallada contabilidad de los diezmos de 1800,
el hinterland más inmediato de la villa pagaba un tercio del total de
la producción agraria de toda la jurisdicción decimal de Tepeaca, es
decir tenía una gran importancia como área maicera y triguera (ambas
sumaban un 75% del total de la producción agropecuaria sometida al
pago de diezmo en ese año) 13 •
En 1777 unos 5 129 individuos habitaban en la villa, sus haciendas
y ranchos y en los pueblos indígenas sujetos. Casi el 60% de ese total
residían en la villa y en los barrios indígenas anexos: un 23% lo hacía
en las haciendas y un 17% en los pueblos. Esta población se dividía
en un 66% indígena y un 34% de españoles y castas. Lógicamente la
mayor parte de este último sector habitaba en la propia villa (un 80%
del total), pero un hecho a destacar es que los indios que vivían en forma permanente en la haciendas sobrepasaban a los de los pueblos, y
los que lo hacían en la villa casi igualaban a la población indígena residente en esos otros dos lugares••.
CONTINUIDAD Y TRANSMISION DE LA PROPIEDAD
La propiedad de las haciendas del entorno agrario de Tepeaca experimentó una mayor estabilidad que en otras áreas de la Nueva España.
Así, en Guadalajara, entre 1700 y 1815, en promedio las haciendas permanecieron en las mismas manos cerca de 25 años 15 • En el Bajío, entre 1710 y 1865, unas 40 fincas de la jurisdicción de León cambiaron
de propietario poco menos de cuatro veces como promedio (es decir
casi cada generación) y sólo dos haciendas permanecieron en la misma
familia a lo largo de todo ese período 16•

En el área estudiada en este trabajo, aunque considerando un período notablemente mayor, doce de las 16 haciendas para las que contamos con suficiente información seriada, se conservaron en el patrimonio de algunas familias de la élite de hacendados durante más de

37

90 años. El caso más extremo, pero más fácil de explicar, fue el ~e las
fincas pertenecientes al mayorazgo de los Gorospe, al que es!uv1eron
vinculadas por lo menos desde fines del siglo XV~I. hasta la deca~a de
I850· pero también los García conservaron su dormruo sobre la hacienda
Sant; Inés Cuautla durante un siglo y medio. Los Tamayo pose~eron
las haciendas San Vicente y San José Capula alrededor de 120 anos ...
Como sucedió en la región de Guadalajara, en Tep~aca la r?tación de la propiedad fue muc~o mayor _en la primera m!tad del s1~lo
XVIII. En J702 rodeaban la villa 17 haciendas cuyos antiguos propietarios habían participado en la composición de 1643; muchos de ellos
formaban parte de la élite regional y algunos ocupaban cargos en el
Ayuntamiento de Puebla. Una lista de ese año recoge sus nombres: el
doctor Don José Martínez de la Parra, el licenciado Don Lore!12o León
de Beltrán, el capitán Don Juan Francisco Olineros, el capitán Don
Thomas de Palacios y Solórzano, Don Lorenzo de ~orospe ~ lrala,
el licenciado Don Gaspar Tamayo 17 • Ya_en los años ~emt~ y tremta de
este siglo, algunas haciendas han ~amb1ado de ~rop1etanos Y nuevos
apellidos reemplazarán a los antenores: el presb1tero Pe~ro del C~pillo, Don Alonso Ruiz de Bárcen~, Don G~briel Antomo de Arrut!.
Pero ni estos nuevos poseedores, m los antenores, lograrán _una continuidad que se extienda más allá de las últimas décadas del siglo; la excepción la constituyen los Tamayo y el mayorazgo de Gorospe.
Entre J740/79 ocho haciendas cambian de propietarios, Ydurante
las últimas décadas del XVIII lo ha_rán ot~as ~inco completando el proceso de desplazamiento de los ant~guos l_maJes de hacendados. Al~unos tradicionales apellidos de la éhte regional, como los Larrasqmto,
los Ruiz de Bárcena o los Vélez de las Cuevas son ree_mplazados por
tos Martínez, los Barroso, los Solís y Gorospe, o los rru~i:nos Tamayo.
A partir de estos cambios la propiedad tiende a es!abilizarse Y en la
primera mitad del siglo XIX sólo seis haciendas tuV1eron nuevos dueños (ver apéndice).
El derrumbe financiero de las fincas provocado por la a~~ulación de censos fue, en la mayoría de los casos, el facto~ prec1p1tante
de la transferencia de la propiedad18 • Algunos del?~ nuembros de la
élite de hacendados responsables de la mayor estabilidad que caracterizó a la propiedad en el área durante las últimas décadas del XV~II
y la primera mitad del XIX, adquirieron algunas fincas en las venta~~sas condiciones de los remates judiciales, aprovechando la vulnerabilidad financiera de sus antiguos poseedores.

�38

Siglo XIX

Así, don Gregorio Martínez Solís y Rivadeneira adquirió las haciendas San José Zahuatlán y El Pino en 1779, en el remate "en almoneda pública" de los bienes en concurso del licenciado José Antonio
Gálvez; por su parte los Tamayo compraron la hacienda La Purificación en 1783 al ser rematada en el Juzgado de Capellanías en 13 000
pesos (en 1727 sólo el valor de la tierra y de las edificaiones se elevaba
a 16 380 pesos), pagando, como era común en esos casos, sólo una ínfima parte al contado -2 000 pesos- y reconociendo el resto a favor
de los censualistas 19 • Probablemente estas compras a precios convenientes les permitieron equilibrar el riesgo que implicaba la adquisición de una propiedad fuertemente endeudada.
_Pero a diferencia de lo que solía suceder con este tipo de compras,
realizadas generalmente con fines meramente especulativos, los Solís
y los Gorospe conservaron esas haciendas durante muchas décadas. No
se trata en estos casos de aquellas compras "fraudulentas" a las que
hacía referencia el obispo de Puebla, Francisco Fabían y Fuero, cuando afirmaba que
... rara será la compra de hacienda en que ya se encuentre algún corto
desembolso de contado; en lo más, con aprontar el costo de la escritura y costas del remate, y con la obligación del reconocimiento de
sus principales entran en su posesión y manteniéndose en ellas algunos años sin pagar, vuelven a cederlas y a quedar los acreedores
burlados20•

Por supuesto, también en esta región hubo efímeros propietarios que
se ajustan a la descripción del obispo poblano, y no faltaron tampoco
aquellos que realizaban compras con fines claramente especulativos,
como en el caso de un par de operaciones que tuvieron como protagonistas a Don Genaro Alonso de Armiño y a Don Gregorio Juez Sarmiento, quienes ocuparon en distintos momentos los cargos de Alcalde Mayor de Tepeaca y de Huauchinango, en la Sierra Norte de
Puebla21 • Pero el hecho de que un buen número de fincas permanecieran en el patrimonio de algunos clanes familiares durante varias generaciones, nos habla de la excepcionalidad de esas situaciones.
La constatación de esta excepcionalidad no basta para explicar la
mayor estabilidad que habría caracterizado a la propiedad del entorno
agrario de Tepeaca a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. Para
poder hacerlo, deberíamos contar con un mayor conocimiento de las
distintas etapas y coyunturas por las que atravesó la producción agraria de la región, con información sobre la rentabilidad de las distintas
unidades de producción, sobre sus posibilidades de acceso al crédito

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

39

y la disponibilidad de recursos por parte de las fuentes de financiamiento
a lo largo del período analizado.
Pese al estancamiento relativo por el que atravesó la región de
Puebla-Tlaxcala durante el largo periodo que corre entre fines del XVII
y comienzos del XIX (que se refleja también en el área de Tepeaca de
acuerdo a algunos indicadores, como los diezmos y la alcabalas22), el
patrimonio de algunos hacendados locales experimentó un indudable
crecimiento en la segunda mitad del XVIII, como fue el caso de los
Tamayo o los Martínez Borges.
Estos últimos encarnan un linaje de rancheros que se convierten
en hacendados; en nuestras fuentes ya aparecen como medianos propietarios de tierras en Acatzingo en los años treinta del XVIII, transformándose en uno de los clanes familiares más poderosos de los que
actuaron en la cebecera de Tepeaca a fines de ese siglo y conservando
la mayoría de sus fincas hasta mediados del XIX. Don Antonio Martínez, uno de los hijos del fundador del linaje, refleja claramente la rápida acumulación que caracterizó al clan: heredó de su padre un pedazo de tierra en el rancho de la familia y una casa en Acatzingo. Cuando se casó en primeras nupcias aportó " como mil y quinientos pesos"
y su mujer nada, pero al momento de sus segundas nupcias poseía ya
un caudal de ocho mil pesos. Al efectuar su testamento en 1788, poco
antes de morir, declaró entre sus bienes los de la herencia paterna más
la hacienda de San Francisco "en la que tengo de caudal con ganados,
semillas y aperos, como ocho mil pesos"23 •
La continuidad del patrimonio familiar de los Solís y Gorospe o
de los Tamayo no dependía únicamente del éxito económico de sus empresas, sino también de sus alianzas matrimoniales y relaciones de afinidad, de las vinculaciones con los diversos niveles de la administración civil y eclesiástica, de la organización y unificación del patrimonio alrededor de redes de parentesco y de las pautas adoptadas con respecto a la transferencia y repartición de la riqueza del grupo
familiar".
El recurso al patriarcalismo como forma de consolidar e incrementar el patrimonio y fortalecer la unidad del clan familiar puesto en relieve por Kicza y otros estudiosos de las élites novohispanas, no estuvo
ausente en este mundo provincial25 • Y como era común en estos casos, la mayor parte del patrimonio familiar solía adjudicarse a uno de
loa miembros del clan, quien asumía la responsabilidad de proveer por
el bienestar de los demás, tomando a su cargo el mantenimiento de los

�40

SigloXIX

miembros del linaje que permanecían a su lado, otorgándoles en el momento oportuno las dotes o el respaldo económico necesario para un
buen casamiento, para el ingreso a la vida religiosa o para emprender
una actividad relativamente autónoma aunque integrada al conjunto
de los negocios que conformaban, al decir de Lindley, "la alianza empresarial familiar" 26•
Al morir en 1790 Don Gregorio Martínez de Solís y Rivadeneira
sus bienes -que incluían las haciendas Zahuatlán y El Pino- fueron
adjudicados a uno de sus hijos, el deán doctor José Solís y Gorospe,
ya que los coherederos consideraron "ge. ellos no admitían división
(. ..) y que la prudencia resistía ge. los interesados se expusiesen a sufrir las bajas ge. en las Almonedas suelen proporcionarse"27•
Poco tiempo después, al no poder administrar el deán el patrimonio familiar, éste fue adjudicado al otro hijo varón con el objeto de
evitar "una venta precipitada ge. pudiera serles muy perniciosa" y lograr así "ge. conserbandose en la familia los bienes, permanesca ideleble la memoria de sus mayores" .
Don Miguel se obligó "a reconocer las hijuelas" de los demás herederos -entre ellos dos hermanas religiosas- pagándoles sus respectivos réditos e hipotecando el conjunto de sus bienes "al cumplimiento
de estas capitulaciones". Los réditos de los capitales correspondientes
a la herencia de sus hermanas doncellas, serían empleados en la manutención de las mismas, más las cantidades que fueran necesarias y que
voluntariamente proporcionarían el nuevo jefe del clan y su hermano
el deán.
Del mismo modo, Don Antonio Tamayo, el fundador del más importante de los linajes locales, en 1726 se adjudicó la totalidad del patrimonio dejado por el presbítero Don Gaspar Tamayo "por no tener
cómoda división los bienes", entregando algo más de 7 000 pesos "en
reales" a una de las coherederas por su respectiva hijuela. A la muerte
de Don Antonio, el acrecentado patrimonio familiar fue dividido entre la viuda y sus hijos, pese a lo cual se conservó su unidad al reagruparse la mayor parte en dos de los herederos varones que actuaron como nuevas cabezas del clan; además, todos sus miembros seguirán haciendo negocios juntos, en una compleja y a veces inextricable trama
de hermanos, primos, tíos y sobrinos, como formando parte de una
auténtica "empresa familiar" .
En la tercera generación la figura que se perfila como el "patriar-

Garavaglia.Orosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

41

ca" del linaje fue el capitán Don Francisco María, quien durante varios años concentró la gestión de las haciendas familiares arrendando
las que pertenecían a sus primos y encargándose de la comercialización de sus frutos a través de la tienda "del Portal"_.
Don Francisco María se había casado a fines del siglo XVIII, llevando un capital de 8 300 pesos, al que su esposa no sumó más que
los favores que podía brindar un suegro administrador de las Rentas
de Alcabalas de la ciudad. En 1810, al morir su padre se adjudicó la
hacienda La Purificación y poco después al fallecer su madre la de San
Vicente.
Las hijas de su difunta hermana recibieron dos casas en la vecina
Acatzingo como parte de la herencia de sus abuelos matemos, y del
resto se hizo cargo este tío pagándoles réditos y velando por su futuro;
en 1825, cuando una de sus sobrinas entró como profesa en el convento poblano de Santa Catarina, el capitán se responsabilizó por la dote,
reconociendo 1 400 pesos sobre una de sus haciendas.
Mientras otros miembros de la familia emigraron a Puebla huyendo de los insurgentes, el futuro capitán permaneció en Tepeaca y arrendó las fincas a los que se ausentaron. En los años veinte, cuando su
actuación política lo lleva a trasladarse a la capital del estado, formó
diversas compañías con sus hijos para la explotación de las fincas y
de la tienda, sin desligarse de los negocios ni del tutelaje familiar. Al
redactar su testamento en 1838, Don Francisco María debió haberse
sentido orgulloso de haber podido sobrellevar exitosamente los tormentosos años de las guerras de la Independencia, legando a sus herederos
los bienes que conformaban el antiguo patrimonio familiar, que continuarán en manos de los Tamayo varias décadas más.
Un caso no menos interesante es el del ya mencionado linaje de
los Martínez Borges. La muerte del prolífico Don Antonio (seis hijos
supérstites y de ellos cinco varones) puso en riesgo la reciente y limitada acumulación con la que había dado el salto de ranchero a hacendado. Pero los herederos supieron garantizar la unidad y la ampliación
del patrimonio familiar. El hijo mayor se adjudicó la hacienda San Francisco, formando con otros tres de los hermanos una "compañía para
las labores del fundo" , aportando cada uno "la suma de ochocientos
ps. qe. a cada uno nos cupieron". La "empresa familiar" fue lo suficientemente exitosa como para haber incorporado ya a fines del siglo
XVIII otra hacienda con su rancho anexo. Otro de los varones, Don
Miguel, dueño de una tienda en Tepeaca, no fue menos exitoso, ya que

�42

Siglo XIX

tuvo una prolongada y destacada actividad en la vida mercantil de la
villa, manteniendo siempre estrechas relaciones comerciales con sus
hermanos.
Don Miguel fue el único de los Martínez que se casó; los demás
quedaron solteros y sólo uno de ellos justificó su celibato por la vocación religiosa. La única mujer también permaneció soltera, viviendo
de los réditos de los 789 pesos de su hijuela y que su hermano mayor
reconocía sobre la hacienda paterna. Quizás el origen ranchero de los
Martínez les había vedado la posibilidad de un casamiento conveniente, pero también es probable que hubieran optado por no contraer matrimonio ya que cualquier unión relativamente ventajosa hubiera requerido una transferencia de fondos que habría resentido el patrimonio del clan; el mismo motivo debió haber limitado la tan común opción de la carrera eclesiástica únicamente a uno de ellos.
Paradójicamente, el tan cuidado patrimonio familiar terminó disgregándose por el profundo sentimiento piadoso y la tradición célibe
de sus miembros. Cuando en 1851 el último hermano supérstite, Don
Crisanto Rafael Martínez, nombró por su única heredera a una de las
hijas solteras de Don Miguel -que durante un tiempo había vivido
con sus tíos en la hacienda familiar- dejó asimismo diversos legados
que redujeron considerablemente los bienes transmitidos. En 1869 esa
heredera, Doña María Guadalupe, imitó el ejemplo de su tío, ordenando varios legados piadosos que debían cumplimentarse con el producto de la venta de la hacienda San Francisco, único remanente del
patrimonio acumulado por sus tíos medio siglo atrás: mil pesos para
el convento de los Capuchinos, otros mil para la casa cuna de San Cristóbal, cinco pesos para cada uno de los peones de la hacienda a quienes Don Crisanto ya había condonado sus deudas, una pequeña suma
para sus familiares y el resto para las monjas de la Caridad de Puebla.
La muerte del no menos prolífico Don Pedro González Barroso
-cabeza de otro linaje local- también puso en peligro la continuidad
del patrimonio familiar (la hacienda Santa Ana, varias casas y solares
en Tepeaca y otros bienes valuados, en conjunto en 1837, en 33 864
pesos, con deudas por la mitad de ese monto). Luego "de varias juntas y conferencias extrajudiciales", los herederos decidieron adjudicar
los bienes a la viuda "porque debiendo ser de poco valor las hijuelas,
por ser muchos los hijos del finado, no cabe cómoda división". Doña
Guadalupe Cacho adquirió el conjunto de los bienes al valor de inventario "con sólo la deducción de la décima parte", reconociendo y garantizando con una hipoteca general el haber de sus hijos y demás he-

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamonización en las haciendas mexicanas

43

rederos. De ese modo, argumentó la viuda, no sólo se evitaría "una
no conveniente venta a un extraño'', sino que los vástagos del difunto
"podrían continuar en su~ giros ~e comercio y agricultura q~~ des~e
su infancia tienen emprendidos", mtegrando una empresa fam1har baJo
la tutela materna; a la muerte de Doña Guadalupe la hacienda fue adjudicada a uno de sus hijos varones, permaneciendo en propiedad de
los Barroso hasta mediados de la década de los sesenta.
El último caso que creemos conveniente citar es el de Don Francisco Sanchoyerto, un comerciante residente en Puebla que, sin poder prever las consecuencias del incipiente movimiento insurgente, decidió
emprender una ambiciosa "negociación" comprando y arrendando algunas de las haciendas más importantes del entorno agrario de Tepeaca. Con este caso no se pretende ejemplificar la continuidad de la propiedad agraria -la hacienda de San Mateo perteneció a la familia durante cincuenta años- sino más bien la actitud de los acreedores, la
mayoría de ellos instituciones religiosas, que permitieron que un fundo recargado de créditos desde hacía mucho tiempo continuara en posesión de deudores morosos, con un perfil que se acerca al de aquellos
hacendados poco escrupulosos a los que hacía referencia el Obispo Fabián y Fuero.
Aprovechando la quiebra de sus antiguos propietarios, Sanchoyerto
adquirió San Mateo en 1811 en remate, por el precio de 41 300 pesos
de los que exhibió al contado 5 500 y 2 000 en calidad de redención
de capital; paralelamente arrendó varias fincas colindantes y compró
la hacienda de Santa Cruz en Acaxete:

,
La negociación que había emprendido Sanchoyerto -diría su viuda en 1818- es la mejor que podía proyectarse en el ramo de la agricultura, porque reunía en las quatro haciendas de San José (Zahuatlán), San Mateo, Gorospe (Santa María Atlacuilican y San Miguel
la Joya) y Santa Cruz Tlaxcaltepec, todo lo que desea un Labrador
para el fomento de su giro: son las fincas más apreciables de aquel
Territorio ... 28

Sin embargo, como sucedió con otros hacendados de la región, los negocios de Sanchoyerto se vieron muy afectados por el accionar de los
insurgentes, debiendo emigrar a la ciudad de Puebla, donde falleció
en 1817; para entonces la finca seguía debiendo a los acreedores del
antiguo propietario el resto del valor de la finca, es decir 33 800 pesos,
a los que se habían sumado 5 633 de réditos debidos desde 1815. Al
año siguiente, la viuda solicitó esperas a los acreedores de la testamentaria, citando la Real Cédula del 31 de mayo de 1815 que había reco-

�44

Siglo XIX

mendado "que se exhite a los acreedores y a los deudores censualistas
se compongan entre sí, evitando pleytos y costas, cediendoo cada uno
algo d.e .1? que c.rea correponderle"; en caso de que no se accediera a
su. pet1c1on, la vmda advertía a los acreedores que sólo quedaba el cammo del concurso "con sus funestas consequencias" para ambas partes:
... y es ocioso repetir lo qe. enseña la experiencia, porincipalmente
qu~ndo h~y mult_1tud de fincas, y falta la emulación de Postores, lograndose a lo mas, q_ue se vendan por una tercia parte menos: que
se consuman con escan~~o los más preciosos fondos en costas: que
las propuestas de los L1c1tantes se reduscan a exhibiciones parciales
Y!le. al fin ve?&amp;ª? a empeorar a los acreedores, si después de muchos
anos Y de salir ?1en los Depósitos, en que por lo común se pierden
las fincas, consiguen enagenarlas 29•

Los acreedores debieron haber compartido los argumentos y temores .~e Doñ_a María Villavicencio, pues llegaron a un "acuerdo de esperas . conf1ad?s en q~e e! ca~~al existente, cercano a los 120 mil pesos,
podna garantizar la h~u1dac1on de las diversas y elevadas deudas (con
un monto total s~penor a los 68 mil pesos) que gravaban los bienes
de la te~,tame~t~na. Durante ~arios años la propietaria de San Mateo
abo~ó ,!os red1tos _d e I_os ~P!tales que cupieron en la liquidación de
créditos . , au~~ue sm d1~minmr el monto de los mismos; empero hacia
1834 la s1tuac~~n se babia agravado "aumentando considerablemente
las responsabilidades de la Señora Villavicencio". Un nuevo acuerdo
c~n los acr~edores posi~,ilitó que la hacienda continuara, durante tres
decadas mas, en poses1on de los Sanchoyerto.
EL CREDITO ECLESIASTICO EN LA REGION DE PUEBLA
Cu~ndo en 1767 el Obispo de Puebla afirmó que los propietarios de
haciendas sólo tenían un dominio formal sobre e!Jas, ya que "las han
ca~gado de tal suerte de censos que todo su producto no es equivalente
~ importe de los rédi!os que tienen que pagar", dramatizó una situa~i?~ bastan~e generalizada en el mundo agrario novohispano30• Ya a
1ruc1os del siglo XVIII, las haciendas y ranchos de Tlaxcala poseían
gravámenes por un 41 % de su valor total: de aproximadamente 170
fun~os emp~dronad~s en 1712, por lo menos 108 reconocían censos
de diversos tipos y solo 11 declararon explícitamente estar libres "de
c_enso, empeño e hipoteca" 31 • Y ~ fines de ese siglo las fincas del parti_d o de Cholula, una de las más tmportantes áreas cerealeras de la región, soportaban gravámenes por el 70% de su valor32•
En el entorno agrario de Tepeaca las haciendas también se halla-

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

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ban fuertemente endeudadas: según la información con la que contamos para algunas de ellas entre 1720/ 1820, los gravámenes variaban
entre el 40 y el 70% de su valor33 • Hacia 1806/ 1808, en el momento
de la aplicación del decreto de "Consolidación de Vales Reales", las
propiedades rurales y urbanas del corazón del área cerealera del valle
poblano (la ciudad de Puebla y sus alrededores, y los distritos de
Cholula-Huejotzingo, Atlixco y Tepeaca) cargaban hipotecas a favor
de la Iglesia con un monto cercano a los 2.2 millones de pesos, de los
cuales el 30% le correspondían a la subdelegación de Tepeaca34 • Con
motivo de ese decreto, que entre sus disposiciones establecía que las
personas o instituciones que reconocieran sobre sus propiedades capitales eclesiásticos debían redimir sus deudas para incorporarlas al empréstito forzoso impuesto a la Iglesia, los labradores de Tepeaca elevaron una representación argumentando que carecían " ...de arbitrio para hacer esa exhibición, ni en uno, ni en diez, ni en cincuenta años"35•
En esta representación, como en las que elevaron los labradores de Tehuacán y el Ayuntamiento de Puebla, los afectados afirmaron que la
mayoría de las fincas de la región de Puebla tenían gravámenes a favor
de la Iglesia cercanos a los 2/ 3 de su valor.
En la jurisdicción de Tepeaca los propietarios sólo redimieron el
I0.90Jo de la deuda registrada36• Entre las pocas haciendas del entorno agrario de Tepeaca que hemos localizado en los registros de pago,
sólo el propietario de las haciendas de San Miguel la Pila y Santa Catarina, el presbítero Francisco Antonio Tamayo, redimió en su totalidad
los 7 200 pesos aue gravaban sus fincas; los demás recurrieron a
"composiciones" 37•
Los cálculos realizados sobre los montos recaudados en el obispado de Puebla como consecuencia de la consolidación, coinciden en un
valor aproximado de dos millones de pesos38• Aunque es probable que
esa suma no representara ni siquiera un tercio del total de los capitales
eclesiásticos que debieron haberse redimido, sin duda la medida afectó
el sistema crediticio; como lo ha demostrado Francisco Cervantes, en
el obispado de Puebla la Iglesia dejó de prestar dinero a particulares
durante los años de la consolidación39•
En realidad, en el obispado de Puebla el crédito eclesiástico enfrentó serios problemas por lo menos desde fines del siglo XVIII. Ya
antes de 1800 las entradas del Juzgado de Capellanías del obispado
se vieron muy afectadas por la incapacidad de los propietarios rurales
para pagar los réditos de los capitales40• Por lo demás, los montos disponibles para las imposiciones a censo disminuyeron cuando los con-

�46

Siglo XIX

ventos femeninos reorientaron sus inversiones hacia la propiedad
urbana41 •
En la primera mitad del XIX los préstamos otorgados por las diversas instituciones eclesiásticas de Puebla experimentaron una marcada tendencia decreciente con montos muy lejos de la cifras superiores a los cien mil pesos anuales de inicios de esa centuria: un promedio
anual de 39 000 pesos en la década del veinte, 35 000 en la del treinta
42
y menos de 18 000 en el período 1840/ 47 • A la ya mencionada dificultad de la Iglesia por recuperar los antiguos créditos y recolectar los
réditos, se sumaron mayores exacciones y presiones fiscales y la disminución de las fundaciones de capellanías y obras pías que tradicionalmente habían sostenido la capacidad crediticia de la Iglesia43•
Como sucedió en otras regiones el crédito particular fue cubriendo parte del vacío dejado por la Iglesia, aunque es probable que, si
se mantuvo la tendencia observada en la primera década del siglo la
región haya experimentado una disminución del monto global de '10s
préstamos otorgados en efectivo44 • Por otra parte la agricultura se habría visto desplazada por la actividad mercantil como beneficiaria del
c~édito eclesiástico; más aún, hubo casos en que se hipotecaron propiedades agrícolas para financiar actividades comerciales45 •
En síntesis, la región se enfrentó a una crisis del sistema crediticio
que no pudo dejar de hacer sentir sus efectos sobre el sector agrario.
Hubo hacendados de Tepeaca que fueron beneficiados con nuevos préstamos, pero seguramente, ahora más que nunca, los vínculos de diverso tipo con los hombres de la Iglesia debieron haber jugado un rol decisivo para acceder a las empobrecidas arcas eclesiásticas y a sus créditos "blandos" (tanto por su tasa de interés como por la tradicional
predisposición a renegociar los términos originales)46• Una prueba del
carácter blando de esos préstamos está en el hecho de que casi 50%
de las operaciones realizadas durante la primera mitad del siglo XIX
sólo se cancelaron después de 1856, cuando la desamortización puso
a los deudores en la alternativa de redimir los censos o perder sus
propiedades47 •
EL PROCESO DE ENDEUDAMIENTO DE ALGUNAS
HACIENDAS DE TEPEACA
El recurso al crédito eclesiástico y un fuerte endeudamiento fueron
como hemos visto, aspectos bastante comunes a las haciendas de la re~
gión. Pero a nivel global resulta difícil poder precisar el origen de los

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

47

gravámenes que pesaban sobre las fincas, aunque contáramos con un
censo tan detallado como el que existe para las haciendas de Tlaxcala
en 171248 • Sin duda, parte de esas cargas correspondían a imposiciones piadosos efectuadas por los propietarios que se habían ido sucediendo en el dominio de la fine~; y otra parte era producto de verdaderos préstamos obtenidos principalmente de diversas instituciones religiosas: trataremos de precisar este doble origen del endeudamiento que
caracteriza a las haciendas novohispanas analizando algunos casos correspondientes a la cabecera de Tepeaca.
Empezaremos por la hacienda de La Purificación que, en 1727,
con 14 caballerías (ocho de ellas de riego permanente), un surco de agua
y diversas edificaciones -que incluían entre otras las viviendas, capilla y troje- fue valuada en 16 380 pesos, que sumados a los "llenos"
(ganados, semillas, aperos, etcétera) alcanzaba un valor aproximado
de 29 mil. Cuando Gaspar Tamayo la adquirió en 1783, lo hizo en buen
precio, ya que le fue adjudicada en remate por la suma de 13 000 pesos, pagando al contado tan solo dos mil; probablemente la finca había sufrido un proceso de deterioro y los llenos debieron de haber sido
liquidados con anterioridad al remate49• De acuerdo a los diezmos de
la primera década del siglo XIX, la hacienda continuaba produciendo
maíz, trigo y cebada, y en menor cantidad chile y frijol, dedicando parte
de sus tierras a la cría de ganado lanar50•
En 1810 al efectuarse la adjudicación de los bienes de Don Gaspar, las haciendas La Purificación y San Vicente -valuadas con sus
llenos en 51 619 pesos- se encontraban gravadas por un total de 19 388
pesos a favor de diversas instituciones religiosas. Años más tarde, en
1824, cuando su hijo y heredero, el capitán Francisco María Tamayo,
solicitó un nuevo préstamo para el avío de ambas fincas, las mismas
se hallaban hipotecadas por un monto total de 15 467 pesos. Las deudas que afectaban a La Purificación en esas dos fechas reconocían, como era de prever, el doble origen al que se ha hecho referencia.
Hasta inicios del siglo XIX predominaron los gravámenes producto de capellanías y dotes conventuales impuestos para asegurar la " opción" religiosa de algunos miembros de las familias de los sucesivos
propietarios5 1• A partir de entonces, cuando a las dificultades económicas ligadas a diversas coyunturas se sumaron la pesada carga de los
réditos debidos por antiguas imposiciones y por los que cada nuevo
propietario reconocía a favor de sus coherederos, la situación financiera de la finca se hizo más frágil y obligó a tomar nuevos préstamos
hipotecarios destinados a cubrir los adeudos anteriores y a fomentar

�48

SigloXJX

la producción.
La familia Ruiz de Bárcena, propietaria de La Purificación desde
la segunda década del siglo XVIII hasta 1783, fue la mayor responsable del endeudamiento de la hacienda, aunque por lo menos ya en 1631
se había impuesto sobre un rancho anexo un gravamen de 732 pesos
como parte del capital de la capellanía fundada por González Palacios.
En 1717 se fundó otra capellanía a favor del presbítero Don Cristóbal Ruiz de Bárcena, con un capital de 3 000 pesos; una década después se impuso otro gravamen de igual monto destinado a "una capellanía u obra pía" cuyo beneficiario sería el presbítero Don Francisco
hermano del anterior, a quien le había correspondido esa suma com~
parte de ~a herencia paterna52 • En esa misma época, en 1723, se obtuvo un prestamo de l 000 pesos del convento de Santa Catalina de la
ciudad de Puebla "para el cultivo de la hacienda (...) por el tiempo
de dos aílos"; el préstamo fue renovado durante casi cien aílos, hasta
1818, cuando fue redimido por el entonces propietario el capitán Fran'
cisco María Tamayo53•
En la etapa de la consolidación la finca reconocía gravámenes a
favor de la Iglesia por un total de 8 275 pesos. En 1807, el mencionado
capitán optó por la "vía de composición", pagando 500 pesos al contado y el resto en anualidades de igual monto54• No sabemos que suma llegó a redimir Tamayo, aunque es probable que no haya pagado
más de una anualidad ya que el decreto fue derogado en 180955•
De ese año de 1807 sabemos que, salvo el préstamo de 1723, solicitado para el avío de la hacienda, el resto, o sea casi el 88% de los gravámenes que pesaban sobre el bien, no había implicado una transferencia dineraria desde las arcas eclesiásticas, sino simplemente imposiciones de los propietarios (derechos de retención o censos-gravamen,
como propone denominarlos Bauer) obligándose al pago de los réditos
correspondientes56•
En 1824, el ya mencionado capitán Tamayo elevó al obispado de
Puebla una solicitud para que se le concediese un préstamo de dos mil
pesos "a depósito irregular, por el tiempo de cinco aílos", aprovechando la disponibilidad de un capital por igual suma correspondiente a
un censo que acababa de redimir otro hacendado de la región.
En esa oportunidad, Tamayo debió presentar un testimonio notarial de los gravámenes que reportaban sus dos fincas de acuerdo a los

Garavaglia-Orosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

49

"Libros de censos": según ese documento las haciendas La Purificación y San Vicente se hallaban hipotecadas por una suma de 15 467
pesos. De los censos que en 1807 gravaban a la primera de esas dos
fincas, ya se había redimido el préstamo de _1723 (en 18~8) runa de
las capellanías de los Bárcena. Pero al mismo tiempo se hab1an impuesto
nuevas cargas, dos de ellas garantizadas conjuntamente con la otra hacienda: uno, de 2 000 pesos, correspondía a una dote conventual; y
el otro, por igual suma, a un crédito otorgado po~ ~l c~nvento de ~an
Gerónimo. El tercero impuesto sólo sobre La Punf1cac1ón, era reciente de febrero de 1824, y consistía en un "depósito irregular" por la
su'ma de 4 000 pesos a favor de diversas instituciones religiosas.
En total la hacienda se hallaba hipotecada en más de 1O 000 pesos, pese a lo cual el "Promotor fiscal y defens~r de Obras P!as" ~e
obispado consideró a la finca idónea para garanttzar la nueva 1mpos1ción de dos mil pesos ya que permanecía libre de gravámenes "más
de la tercera parte del valor". Sin du?a sus excelentes ~culos _c?n la
Iglesia y su posición política en la capital del Estado, hab1an_facilitado
su acceso al tesoro catedralicio a pesar de la escasez de capitales y de
la fragilidad financiera de sus fundos 57 • En menos de dos décadas La
Purificación se había endeudado en 6 000 pesos de nuevos censospréstamos más los 4 000 de las cargas que compartía con la hacienda
San Vicente.
Pese a esa situación, La Purificación debió haber rendido suficientes
ingresos como para poder liquidar buena parte. de la nueva deuda
-probablemente utilizada para mejorar la producción- ya que en 1837
los gravámenes se habían reducido al nivel que tenían tres décadas atrás
(unos 8 800 pesos), incluyendo las viejas capellanías, una nueva dote
conventual y los 2 000 pesos del último de los préstamos otorgados en
1824.
En ese año, Tamayo arrendó la finca a su hijo po~ una renta anual
de l 200 pesos, debiéndose hacer cargo el arrend~tano de los 44'.4 pesos de réditos anuales que debían pagarse a los diversos censualistas;
obviamente las ganancias estimadas debían garantizar las rentas del propietario y de los censualistas, más los beneficios que ~peraba ~~tener
el arrendatario, lo cual permite pensar en una rentabilidad pos!ttva de
la hacienda; suponiendo que se mant~viera el valor que se hab1a dado
en el inventario de 1810 a la tierra y los mmuebles -unos 10 000 pesosY considerando que en 1837 los llenos de la hacienda (que ahora incluían una pequeña fábrica de aguardiente) fuer~n valuados en 7 6?(},
sólo la renta obtenida por el propietario era de un 6.8% del capital

�50

Siglo XIX

invertido58 •
. En síntesis, hacia 1837 La Purificación se hallaba gravada por ca~it~es qu~ en su m_ayor parte habían sido producto de antiguas impos1cion~ pia~osas (~nc}uyendo aquí dotes y capellanías), en tanto que
ya habian sido redllllldos la mayoría de los censos-préstamos otorgados para el avío de la hacienda.
~n el caso de la ~acienda San Vicente resulta más difícil precisar
el ongen de sus gravamenes. Esta finca, que lindaba con terrenos de
la ~iudad de Tepeaca, se dedicaba fundamentalmente a la producción
maicera, ~unque como lo muestran sus diversos inventarios y los registros de diezmos, no desdeñaba sembrar trigo, cebada, frijol y chile.
~e sus 18 3/4 caballerías, 14 eran aptas para la producción agrícola, s1e~do las restantes de inferior calidad y "de cerro". Según el inventano de 1810 su valor era de casi 20 000 pesos y de ellos un 60.6%
correspondían a las tierras, un 12% para los ganados (animales para
la labranza y ganado lanar) y un 5.6% para edificios productivos; el
resto _se re~artía en sem~rados y semillas. El inventario de 1826 pone
en evidencia un notable incremento en la inversión ya que sólo las se~as, ganados y plantaciones valían alrededor de 19 000 pesos. El principal responsable de esta valorización fue la introducción de plantas
de maguey, valuadas en unos 10 000 pesos.
En 1824 la finca se hallaba gravada en 10 600 pesos a favor de diversos capitales piadosos. De ellos sólo uno era producto de una dote
conventual, en tanto que otros dos, cuyos beneficiarios eran la Recaudación de Vacantes del Obispado y el convento San Gerónimo probab!emente fueran censos-préstamos; un tercero, por 6 000 pes~s, cuyo tituJar ~ra Ana María de Borbolla, parecería ser producto de un préstamo particular que dos años después -y aún en 1869- era reconocido a favor de Don Sebastián Mier, un conocido empresario poblano59•
En 1825, Tamayo impuso sobre San Vicente un nuevo censo de
l 400 pesos, a ser entregado en el término de cinco años como dote
de su sobrina Ana María Aráoz, que deseaba profesar en' el convento
de Santa Catalina. Este gravamen, conjuntamente con otro de 2 600
pesos impuesto en 1826 a favor del Hospicio de Pobres de Puebla permanecerán sin redimisrse hasta la aplicación de las ley¡s de
desamortización.
En la vecina hacienda de San José CapuJa (que conjuntamente con

Garavaglia-Orosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

51

su anexa Santa Inés Tepango constituía una de las fincas más valiosas
del entorno agrario de Tepeaca) el endeudamiento también se consolida a fines del XVII e inicios del XVIII con donaciones piadosas de sus
propietarios.
En efecto, ya en 1727 San José reconocía un censo de l 500 pesos
a favor de una "memoria de misas"·que debían celebrarse en la capilla
de la hacienda impuesto por orden de su propietario, el presbítero Gaspar Tamayo, y 5 000 pesos de dos capellanías de las que éste había gozado en vida. Por su parte, la finca anexa presentaba diversos
gravámenes60•
Es decir que. para 1727 San José Capula y su anexa acumulaban
gravámenes por un total de 19 700 pesos, de los cuales por lo menos
el 89% no tenían su origen en préstamos sino en obras pías y capellanías fundadas por los mismos propietarios que habían implicado una
transferencia de derechos a favor de la Iglesia. Los gravámenes representaban el 50% del valor de la hacienda (que poseía tierras de distinta
calidad, algunas "superiores para sembrar toda clase de semillas" y
contaba con una presa y regadío).
Este temprano endeudamiento parece haber pesado sobre la situación económica de la finca. Si bien carecemos de información para el
resto del siglo XVIII, tenemos diversas referencias sobre las dificultades financieras por las que atravesó su propietario, José María Torija
-sobrino bisnieto del presbítero Gaspar Tamayo- a inicios del XIX.
En 1804 le había arrendado al Alcalde Mayor de Tepeaca nueve caballerías y media de tierras de la hacienda para pagarle una deuda de tres
mil pesos; posteriormente, en 1814, o,btuvo de otro de los arrendatarios de la finca diversos préstamos por la suma de 9 000 pesos.
Es probable que la precaridad financiera de la hacienda le haya
vedado el recurso a las arcas eclesiásticas y lo haya obligado a recurrir
al préstamo particular y a arrendar la finca, concentrándose en sus actividades mercantiles. Aunque en 1815 ya había saldado parte del anterior crédito, tomó nuevos préstamos que lo llevaron a tener que cel~brar una promesa de venta de la hacienda a favor de su arrendatario
y acreedor61 •
Finalmente, en 1828 debió concretar la operación vendiéndole
-en realidad, se trata de un mero traspaso del bien- a Don José Rafael Gómez (de quien era deudor de "cantidad considerable de pesos")
San José CapuJa, con su anexa Santa Inés Tepango, un rancho y el

�52

Siglo XIX

Molino Viejo en 40 000 pesos, pero el peso de los antiguos censos no
dejará de provocar serios problemas a los nuevos propietarios, especialmente en el momento de la desamortización62•
La hacienda de Santa Catarina, que colindaba con la anterior, era
una de las menos gravada a inicios del XVIII. En 1727, con sus 12 caballerías de tierras regadas tenía un valor aproximado de 9 000 pesos
y soportaba una carga de 2 500 pesos de censos. Un siglo después, Don
Antonio Vallejos compró la finca al presbítero Francisco Tamayo
-sobrino del mencionado Gaspar- en 10 000 pesos, de los que debía
seguir reconociendo 4 000 de censos; 3 000 de una capellanía al servicio de Tamayo y 1 000 de un capital cuyo titular era el convento poblano de Santa Inés.
El nuevo propietario realizó diversas mejoras (construyó "las casas de havitación y oficinas" y una obra hidráulica para aprovechar
"un chorro de agua manantial") que, según sus palabras, "le dan mucho más valor del que antes tenía". En efecto, según el inventario de
1837 sólo "las tierras y aguas" fueron valuadas en cerca de 13 000 pesos, en tanto que los llenos ascendían a unos 8 600 pesos (de éstos el
35% correspondían a semillas y sembrados de·maíz, trigo, cebada, chile
y frijol y el 43% a los animales de labranza y al ganado cabrío y lanar
para matanza): la valorización de la hacienda no se realizó en base a
nuevos préstamos hipotecarios ya que para entonces Santa Catarina
seguía reconociendo los mismos capitales que una década atrás.
En 1863, cuando se la adjudicaron las dos nietas y herederas de
Vallejos por un valor de 14 800 pesos, los gravámenes sólo se habían
incrementado por dos imposiciones realizadas por su abuelo: una fundación piadosa de 500 pesos y un principal de 1 000 pesos a favor de
una huérfana bajo su protección. Pese a ello, las nuevas propietarias
no pudieron enfrentar la desamortización de esos capitales, los que fueron adquiridos por un empresario poblano, Gumersindo Saviñon; en
1869 al estar "amagadas de un litigio" por el propietario de "los capitales píos" resolvieron vender la hacienda a un tercero, en el mismo
precio en el que se la habían adjudicado, haciéndose cargo el comprador del pago de los capitales desamortizados63•
La hacienda Santa Ana, en las inmediaciones de la ciudad y lindante con la mencionada San Vicente, corresponde al tipo más común
de propiedad ya fuertemente endeudada a inicios del XVIII. En 1728
reconocía diversos censos por un monto de 17 000 pesos. Su propietario, el presbítero José de Sol y Piedra -quien la había heredado de

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

53

su padre- se vio obligado a vendérsela al cura de Tepeaca. Don Pedro Ximénez del Campillo, quien le había prestado 5 136 pesos "con
que se libertó de las execuciones que por los rédi~os d~vidos le amenazavan": el precio de venta fue de 22 054 pesos e mclwa las 24 caballerías de tierra, diversas edificaciones productivas, un "xaguey", dos manantiales de agua salubre y los "llenos".
Los censos, que superaban el valor de la tierra y edific~ciones, se
incrementaron por las disposiciones testamentarias de Campillo que ordenaron donaciones piadosas por 1 300 pesos. Los propietarios se sucedieron hasta que, en 1806, Don Pedro González Barroso la adquirió
en remate judicial liquidando parte de los censos que gravaban la finca. Según el inventario realizado por sus herederos en 1837, Santa ~a
reconocía 3 000 pesos a favor del Juzgado de Capellanías y Obras P1as
y 2 840 de una capellanía; para entonces se habían introducido diversas mejoras a la finca, entre otras, nuevas obras de irrigaci_ón aprec~adas en conjunto en unos 4 500 pesos, en tanto que el avaluo total, mcluyendo los "llenos" se elevaba a 24 000 pesos64•
Como ya hemos visto, Santa Ana continuó en manos de los González Barroso hasta 1868. Cuando en 1865 Don Carlos Barroso la arrendó por cinco años, previó la _p~sibilidad_ de q~e tuviera que ~ende~!~
incluyendo una cláusula que limit~~a la Vigencia del ~~endamient_o s1
la venta de dicha hacienda se venf1que por que le extJan los capitales
que reporta". Al concretarse esta situación, 1~ h_acienda fue vendid_a
a la esposa de Pedro Ibargüen, quien había redimido parte d~ los capitales que gravaban la finca por unos 10 000 pesos. Per~. al 1gu~ que
los nuevos propietarios de San José Capula, los lbarg~en debieron
afrontar apremios fmancieros no menos graves que los obligaron a vender parte de las tierras de Santa Ana6S.
Las vecinas haciendas de San José Zahuatlán y La Concepción de
El Pino también soportaban elevados gravámenes a inicios del XVIIl.
El capitán Gabriel de Arruti, quien las ha~ía ~ompra~o cu~~do fueron
rematados los bienes de su anterior prop1etar10 por e1ecuc1on del Juzgado de Capellanías y Obras Pías, reconoció en 1735 la exi~tencia de
diversos censos por 50 000 pesos: una deuda muy elevada habida cuenta
que a fmes del siglo el valor de ambas fincas no alcanzaba esa suma.
Esta situación debió haber sido una pesada herencia para Arruti
y los posteriores propietarios, y nuevamente e':1, l ~79 las fin~~ fueron
rematadas a instancias de los acreedores ecles1asttcos adqumendolas,
como se dijo antes, Don Gregorio Martínez de Solís y Rivadeneira.

�54

Siglo XIX

. Una _déca?a después, el_caudal de la testamentaria de Don Gregono, que mclma las dos haciendas, platería y "dependencias activas"
era de ~O 275 pe~os y entre los pasivos se contaban 15 327 pesos de
los capitales de diversas censualistas eclesiásticos y unos mil pesos de
"réditos insolutos"; los gravámenes se habían reducido considerablemente, y en su totalidad correspondían a diversas capellanías cuyos fundadores no aparecen en la lista de los propietarios que tuvieron ambas
fincas en el siglo XVIII, lo cual permite suponer que se trataba de verd~deros censos-préstamos (o que fueran antiguas imposiciones
piadosas).
Para obtener los recursos necesarios para explotar la más extensa
de ambas fincas, los Solís recurrieron al avío de particulares y al arrendam_iento de la hacienda El _Pino. Así el presbítero Ignacio Saldaña y
Bomlla,_ recolector de los diezmos locales, les suministró en diversas
oportunidades semillas y efectivo "en clase de re faccionario'' hasta acumular en 1822 una deuda de más de 6 000 pesos; para saldarla se compr?metieron a entregarle 300 cargas de maíz y 200 arrobas de trigo,
mas las cosechas de ambos cereales de ese año y del siguiente.
La nieta de Don Gregorio y heredera de los bienes familiares siguiendo una política muy común entonces, desposó a un hijo de ¿tro
de los acreedores -el teniente Pascual Moreno- integrando los intereses del productor y los del prestamista. Aun así los Moreno-Solís continuaron soportando constantes apremios financieros que los obligaron a vender, en 1844, un rancho anexo a las fincas de 3 3/4 caballerí~s d~ tier~a parcialmente irrigadas en 4 500 pesos. El obispado otorgo la hcenc1a para la venta por considerar que el valor de San José Zah~atlán (34 663 pesos) y El Pino (21 393 pesos) cubrían los capitales
piadosos que reportaban ambas fincas y que se elevaban a 22 587 pesos; a los créditos existentes a fines del siglo XVIII se habían sumado
nuevas imposiciones de los Solís por 7 200 pesos destinadas en esta ocasión a )as dotes conventuales de profesas de la familia, en tanto que
los capitales necesarios para la producción se obtuvieron de préstamos
particulares.
Pero también en este caso los Moreno-Solís tuvieron dificultades
para hacer frente a la desamortización de los censos que gravaban las
fincas en casi la mitad de su valor y tuvieron que desprenderse de la
hacienda El Pino, que hacia 1880 estaba en manos de Antonio Viveros, uno de los nuevos miembros de la élite local (y que había sabido
lucrar exitosamente con la situación creada por la aplicación de las leyes de la Reforma).

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

55

Las haciendas Santa María y San Miguel La Joya pertenecientes
al mayorazgo de los Gorospe por lo menos desde mediados del siglo
XVII, constituyen un caso especial ya que los gravámenes que pesarán
sobre ellas a mediados del siglo XIX eran relativamente recientes y en
su mayoría verdaderos préstamos.
Los Gorospe, típicos propietarios ausentistas, arrendaron sus fincas a varios productores locales, entre los cuales figuraron los Martínez Borges. En 1791 Don Javier Gorospe obtuvo un préstamo por l 500
pesos pertenecientes a una obra pía para "avilitar sus fincas de mulas
y aperos"; cuarenta años después Don Joaquín Gorospe, "necesitando de numerario", solicitó un préstamo de 12 000 pesos a un comerciante de Puebla, para lo cual hipotecó Santa María66 • Si bien en ese
momento la hacienda, como también los otros bienes del mayorazgo,
se hallaba libre de todo censo, en las décadas siguientes las dos fincas
fueron gravadas considerablemente a tal punto que en 1858 reconocían 14 800 pesos de principales pertenecientes a una capellanía y a diversos conventos poblanos.
Quizás previendo que, a pesar de la reacción de los grupos conservadores, la aplicación de las leyes de desamortización se impondría de
un modo irreversible, en ese año los Gorospe decidieron desprenderse
de las dos haciendas que habían formado parte del patrimonio familiar por doscientos años: Santa María fue vendida en 26 000 pesos más
6 000 por sus "llenos" y La Joya en 14 500 pesos más 3 500 de "ganado de apero y majadas"67 •
En 1862, Mariano Oropeza, un comerciante poblano muy activo
en los negocios vinculados a la desamortización de los bienes eclesiásticos, redimió dos capitales que gravaban ambas fincas: uno de 2 000
pesos del convento La Concepción y otro de 3 000 del convento de los
Capuchinos68 •
Esta situación y las altas anualidades con que debían pagarse el
saldo del valor de las haciendas, debieron haber pesado en la decisión
tomada por Mariano de Ita de vender nuevamente las haciendas en un
precio menor: 35 000 pesos. En 1871 los nuevos propietarios ya habían liquidado la deuda con los Gorospe y habían redimido la mayor
parte de los censos eclesiásticos, de modo que en 1873 las dos haciendas sólo reconocían un capital de 3 000 pesos pertenecientes a la dote
de una monja exclaustrada.
Por último regresaremos al caso de la hacienda de San Mateo al

�56

Siglo XIX
Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización

que hemos hecho referencia en la primera parte de este trabajo. Esta
finca, con sus 31 3/4 caballerías "de tierra lavoria temporal" (19 de
ellas "de mui buena calidad") era la más extensa y "apreciada" del
entorno agrario de Tepeaca, pero al mismo tiempo una de las más endeudadas desde fecha muy temprana.
En 1735 cuando el capitán Gabriel de Arruti la compró a su antiguo propietario ya se hallaba gravada en 30 000 pesos a favor de diversos censualistas (en 1741 San Mateo y su rancho de agostadero con
sus respectivos llenos fueron valuados en poco más de 67 000 pesos)·
para liquidar parte de los antiguos censos Arruti obtuvo 22 000 peso~
de la testamentaria del general Bustamante Bustillo a redimir en ocho
años. Si este préstamo particular le permitió aliviar la carga de los capitales piadosos, poco tiempo después debió realizar una nueva imposición de unos diez mil pesos a favor de diversas obras pías para devolverle a su hermano -el licenciado José Ignacio, "Prebendado de la
Catedral"- un préstamo que le había facilitado "para avíos". Por
otra parte su esposa gravó la finca con un censo de 3 000 pesos a favor
del ~onven_to de San Gerónimo como dote de su hija y fundó una capellama con igual monto para que se ordenara uno de sus hijos o descendientes. De este modo sus herederos recibieron una hacienda recargada de censos y ya en 1791 afrontaron un concurso de acreedores. A
pesar q~e desde esa fecha se dejó de pagar los réditos de los capitales,
no fue smo hasta 1809 que el entonces propietario, capitán Pedro Manuel de Erroz -bisnieto del fundador del linaje- hizo cesión de bienes entregando la hacienda San Mateo a sus acreedores. Los capitales
P!adosos reconocidos en ese momento sumaban 21 300 pesos y los réditos que se adeudaban eran 14 060 pesos: un endeudamiento excesivo
si_ tenemos en cuenta qu~, según el inventario realizado en esa oportumdad, el valor ~e la hac1end~ sin "llenos" era de 38 700 pesos, y que
además reconoc1a otros gravamenes, entre ellos 7 900 pesos correspondientes a las "legítimas" de los coherederos de Erroz y otras partidas
menores que elevaban los pasivos del concurso a más de 53 000
pesos69•
Entre los capitales piadosos que gravaban la finca en 1809 unos
eran antiguas ii:nposiciones anteriores a la era de los Arruti 7º otros
eran responsab1hdad de los Arruti y de sus descendientes71 • Si bien es
difícil precisar el origen exacto de todos los capitales que gravaban la
fin~ en 18~9~ había algunos que eran producto de préstamos de instituciones rehg1osas, aunque parecería que predominaban los censos derivados de antiguas fundaciones de capellanias y dotes conventuales
que en la mayoría de los casos ya no gozaban los familiares de los pro-

y

en las haciendas mexicanas

57

pietarios, sino que actuaban como pesadas cargas heredadas de sus
antepasados.
Cuando la finca fue ofrecida en remate, varios de los hacenda~os
de la región -entre ellos Don Juan Martínez- se most~a~~n muy mteresados en adquirir San Mateo, elevando sus posturas m1_c1ales hasta
los 38 000 pesos. Sin embargo en primera inst~ncia la ha:!enda le fue
adjudicada a una hija menor de edad ~el cap!t~n ~rroz. ya ~ue por
la porción hereditaria de su Madre tiene pnvilegiado mteres en el
concurso".
Resulta de interés comentar los argumentos esgrimidos en tal oportunidad por Erroz, en especial los referent~ a r~~tabili?ad de la codiciada hacienda. Según sus palabras la ad1ud1cac1on sena muy favorable para la menor ya que se trataba "de una fine~ compuest~ de más
de treinta caballerías de tierra fértil que deben considerarse mas ~e 200
fanegas de sembradura'' que, cultivadas "con eficacia", ga~ant1za~an
excelentes réditos. Pero aún sin hacerse cargo de la producción, Ys"1!plemente arrendando las tierras a doce pesos la fanega, se o~ten,'!1°~ª
unas rentas de 2 400 pesos, equivalentes a 48 000 peso~ de capital" sm
amenaza de peligro". Por otra parte, contaba la hacienda con una
venta y paraje de arrieros que haciendo allí ind!spensable ~ornada del
camino RJ. en que transitan consumen necesariamente PaJa1 Pulques
y otros varios esquilmos que regulados sin la menor ponderac1?n ac1enden a la cantidad de tres mil pesos". De este modo, conclma Erroz,
se podrían obtener ingresos no menores de 5 400 peso~, con los que
se podían pagar dos mil de réditos, 1 500 anuales p~a 1T pagando los
capitales que no puedan ser renovados, restando libres 1 900 pesos.

!ª

Probablemente los cálculos de Erroz pudieran pecar de optimismo, pero lo cierto es que lo argumentado_ cor~espondía, al_ ~enos_ en
parte, con la práctica seguida por el prop1etar10 en la adm1DJstrac1_ón
de la finca: cuando el depositario nombrado por los acr~dores se hizo
cargo de San Mateo encontró que una parte de_ las tierras estaba~
arrendadas en un precio que se ajustaba a lo manifestado por el capitán y según las cuentas del nuevo administrador los arriendos del año
1810 sumaron 1 041 pesos. Por otra parte el cuaderno de diezmos correspondiente a la cosecha de ese año registró una pro_du~ción de 785
cargas de maíz en las tierras administradas por el depos1tar10 y 532 cargas de las que fueron responsables los arrendatarios. Y en 1819, cuando se efectuó un inventario "con todas Existencias de Semillas, ganados y Enseres" se encontraron 181 cargas de maíz regular más o~_ras
11 para semilla, 305 cargas de trigo largo, 170 de cebada, 63 de fnJol,

�58

Siglo XIX

40 fanegas de tierra barbechadas, 450 magueyes de raspa más 24 220
de diversos tamaños, 134 mulas y machos de carga y aparejo, 1 172
cabezas de ganado lanar y 71 cerdos.
Sin duda se trataba de una finca con un potencial productivo muy
importante, como lo sabían los mismos hacendados que pujaron con
mucho interés en el remate de la hacienda. Pero las elevadas cargas
de los censos contrarrestaban la rentabilidad de San Mateo.
Si bien la finca fue adjudicada en 39 000 pesos a la hija de Erroz,
ésta no cumplió con las capitulaciones del contrato (que preveía un pago al contado de 4 000 y anualidades de 3 000 pesos para cubrir lo no reconocible), adquiriéndola Don Francisco Sanchoyerto en precio de
40 500 pesos en un nuevo remate realizado en 1811. Siete años después
un nuevo concurso ponía en evidencia los problemas financieros del
nuevo propietario agravados por las pérdidas económicas provocadas
por la coyuntura bélica de la época. Para entonces, a los antiguos capitales eclesiásticos se les había sumado un principal de I 000 pesos
del convento de Santa Inés y una nueva capellanía a la que se le reconocía un capital e interés atrasados por un total de 2 900 pesos.
Como ya se ha visto, diversos acuerdos con los censualistas permitieron a los descendientes de Sanchoyerto continuar con la posesión
de la finca varias décadas más. Pero en 1862 se vieron agobiados por
los nuevos acreedores que habían adquirido los antiguos créditos. El
mayor de ellos, Jorge Berkenbuch, que reclamaba el pago de un crédito de 19 090 pesos documentado en pagarés con los que se habían redimido algunos de los capitales piadosos que gravaban la finca, fue uno
de los más importantes compradores de propiedades desamortizadas
de la ciudad de Pueblan .
Sin embargo quien se quedó con la codiciada hacienda de San Mateo no fue el hábil comerciante alemán, sino Ignacio Romero Vargas,
político liberal y gobernador de Puebla, miembro de una tradicional
familia de hacendados de Acatzingo, quien en 1862 se hizo cargo de
las deudas de la testamentaria (que superaban los 30 000 pesos), cubriendo el resto del valor de la finca con un par de casas situadas en
la ciudad de Puebla; al igual que lo sucedido con los herederos de algunos de los antiguos linajes de hacendados de Tepeaca, los del ambicioso Sanchoyerto pusieron fin a su inserción en el entorno agrario de
Tepeaca transformados en pequeños propietarios urbanos73 •
En síntesis, de estos detalllados ejemplos surge la idea de que el

Garavaglia-Orosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

59

endeudamiento de las haciendas del entorno agrar~o de T~peaca tenía
su principal origen en los diversos tipos d~ fundac10n~s piadosas Y~n
dotes conventuales impuestas por las suc~1vas genera~iones de p_ropietarios, y no en auténticos préstamos _destmado ~l avio productivo ~e
las fincas, aunque también ellos contnbuyeron ~ mcrementar el ,excesivo monto de los censos que_ gra.":aban la propiedad rural del area en
el momento de la desamorttzac10n.
EL IMPACTO DE LA DESAMORTIZACION
La fragilidad financiera de gran parte de los hacendados del ento~no
agrario de Tepeaca se puso de manifiesto. coro~ se ~a mostrado reiteradamente en las páginas anteriores, con la aphcac1ón de ~a~ !eyes de
desamortización. Estas marcaron el fin de un sistema cred1t1c10 y~ en
crisis y que se había sustentado en la fluidez p~r,a acceder a los capitales controlados por la Iglesia. Llama la aten:10n -~ue,_ a pesar de la~
condiciones ventajosas estipuladas por la leg1slacion liberal (se llego
a rescatar los gravámenes al 25% de su valor), ~uchos ~e ~os hacen?ados de este pequeño mundo rural no hayan podido redimir los cap1~ales religiosos que gravaban sus propiedades, quedando a merced de quienes desamortizaron los antiguos censos. En general los nuevos acreedores no se mostraron tan complacientes con la liquidación de los créditos como lo había hecho durante tanto tiempo la Iglesia, lo cual no
es de extrañar cuando verificamos que, en la mayoría de los casos, la
adquisición de esas deudas constituyó un medio indirecto para la apropiación de las fincas gravadas.
Un breve comentario en relación a las ya mencionadas haciendas
de los Tamayo nos permitirá precisar algunos aspectos del impac!o de
la desamortización y de la posterior nacionalización de los bienes
eclesiásticos.
Don José Mariano Tamayo (sobrino tataranieto del presbítero Gaspar) quien heredó la hacienda La Purifica:ión, in_tentó redi~i_r algunos de los capitales que gravaban su prof'1edad sm may,or _exito. En
1861 desamortizó un capital que pertenec1a a una obra ~1a ligada~ la
parroquia de Acatzingo. Empero, los pagarés que entrego a la Hacienda Pública no fueron levantados (la situación política de esos años le
permitió postergar la liquidación) lo que facilitó s~ adquisición por Antonio Viveros, un advenedizo hacendado y comerciante de Tepeaca que,
en 1869 exigió el cumplirni~nto de la ~euda; para empeo~a_r, la ~nca
aún reconocía diversos capitales consignados a dotes rehg10sas7 .

�60

Siglo XIX

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamonización en las haciendas mexicanas

6/

Para enfrentar esta situación, Doña Concepción Tamayo, quien
había heredado la finca de su padre en 1868, vendió al mismo Viveros
una fracción de tierras de La Purificación por un valor de 4 064 pesos
y otros dos terrenos a diversos vecinos (indígenas) del Pueblo de La
Candelaria por 2 200 pesos75 •

San Agustín del Palmar, Quechula y Tlacotepec y dos molinos propiedad de los Ayuntamientos de Tecamachalco y Tecali. El precio global
de estas adjudicaciones fue de 83 764 pesos; ninguna de ellas correspondía al inmediato entorno agrario de Tepeaca77 •

Una situación aún más difícil debieron sobrellevar sus parientes,
los herederos del último Gaspar Tamayo -sobrinos bisnietos del presbítero del mismo nombre- quienes habían heredado la liacienda de
San Vicente. Al morir Don Gaspar en 1851 la finca entró en una etapa
de deterioro al punto que, según lo manifestó el apoderado de la viuda, "durante muchos años ha estado sin arrendarse y otros en un precio tan corto que apenas se ha podido cubrir algunos réditos"76•

En síntesis, la aplicación de las leyes de desamortización provocaron una importante rotación de la propiedad rural que afectó a un buen
número de los antiguos hacendados del hinterland de Tepeaca78 • Pocos de ellos pudieron desamortizar los censos eclesiásticos que recargaban sus fincas y algunos de los que lo hicieron no pudieron cumplir
con las obligaciones contraídas evidenciando su fragilidad financiera.
Esta última situación también se dio en el caso de algunos de los nuevos propietarios que, de beneficiarios, se transformaron ellos también
en víctimas del proceso desamortizador79•

Para entonces la hacienda se hallaba hipotecada por un monto de
14 400 pesos de los que 4 400 pesos correspondían a las hijuelas de los
demás herederos. En 1869, un tercero que había redimido un gravamen de 1 400 pesos pertenecientes al convento de Santa Catalina, demandó judicialmente el pago del capital y de los réditos debidos. Al
carecer de recursos para cubrir esa responsabilidad, los herederos de
Tamayo cedieron los bienes de la testamentaria a sus acreedores. San
Vicente fue rematada en 1870 en 18 000 pesos (un precio menor a los
21 600 pesos del avalúo efectuado en esa oportunidad), aquiriéndola
Pedro Ibargüen, el mismo que había comprado la hacienda Santa Ana
a los herederos de los González Barroso.
Pero tampoco el nuevo propietario pudo cumplir con las exigencias de todos los acreedores, vendiendo la finca en 1873 a otro hacendado de la región, quien la compró en 16 500 pesos comprometiéndose a liquidar un gravamen de 5 000 pesos que se reconocía al Colegio
del Estado en cinco anualidades con el elevado rédito del 10%.
Si bien las diversas instituciones eclesiásticas no tuvieron una importante presencia como propietarios de haciendas en la región (sus
bienes consistían fundamentalmente en fincas urbanas y en los diversos tipos de censos), las pocas que tenían fueron adquiridas en general
por los mismos arrendatarios: tal es el caso de la hacienda Macuila,
situada en Acatzingo, que había pertenecido a los dominicos de Puebla y que se la adjudicó José María Romero y Barba.
De acuerdo a los datos de los protocolos notariales de Tepeaca de
los años 1856-1857 fueron desamortizadas cuatro haciendas situadas
en Tecamachalco, Acajete y Acatzingo; cuatro ranchos localizados en

CONCLUSIONES
Una de las primeras conclusiones que recogemos de nuestro trabajo
se relaciona con los diversos momentos de equilibrio y de ruptura en
cuanto a la estabilidad de la propiedad agraria en la región. Los ejemplos estudiados muestran una estabilidad relativamente elevada para
las haciendas que forman parte del patrimonio de algunas de las familias de la élite local.
En los casos restantes, observamos que los momentos de ruptura
coinciden con lo estudiado para otras regiones en lo que hace a la primera mitad del siglo XVIII (como es el caso de Guadalajara analizado
por Van Young). La segunda mitad de ese siglo presenta signos de fuerte
estabilidad y el período de la insurgencia, pese a haber atormentado
las noches de los hacendados, fue mucho menos disruptor de lo que
nosotros habíamos imaginado. Por otra parte, el otro gran momento
de cambio acontece como efecto de las leyes de desamortización durante la segunda mitad del siglo XIX.
También hemos profundizado en nuestro análisis dos aspectos que
tienen que ver con las relaciones entre la estructura familiar y los negocios en el ámbito de las élites coloniales (y post-coloniales). Por un lado, la importancia del papel del "patriarca" como centro de gravedad
de una red parental muy extensa. Por otra, este patriarca con frecuencia es el que aparece como administrador (y hasta como dueño) único
del conjunto de los bienes inmuebles del grupo familiar -apelando a
diversos mecanismos jurídicos para evitar la dispersión de éstos o su
mal venta. Sin embargo, la contrapartida de ellos es su función de auten-

�62

Siglo XIX

tico paterfamilias moralmente obligado a ocuparse del bienestar de una
vasta parentela.
En cuanto a lo que hace al papel de la Iglesia como institución crediticia y al estado financiero de las unidades agrarias durante el período colonial, parece bastante claro que la mayor parte de éstas se encontraba sumida en una situación de muy frágil equilibrio financiero.
Los ejemplos analizados nos permiten asegurar que esa precaria situación financiera tenía más que ver con los variados compromisos de origen religioso y piadoso que habían gravado a las haciendas durante
más de dos siglos, que con auténticos préstamos destinados a solventar
inversiones productivas. En todos los casos estudiados, además, la gran
mayoría de las deudas de origen exclusivamente piadoso tenían ya una
venerable antiguedad a fines del XVIII.
Y eso nos lleva a otro tipo de problemas (aparentemente) muy alejados de la "vida económica". Es evidente que esas obligaciones religiosas y piadosas se relacionan con los valores más importantes a ojos
de los miembros de la élite: la piedad y el honor, con sus complejas
manifestaciones privadas y públicas. Estos valores son en realidad los
objetivos últimos de los racionales negocios a los que han dedicado una
parte sustancial de sus vidas. Como ya lo dijimos en otra parte80, no
hay que olvidar que las mayores energías de estos miembros de la élite
(y de los aspirantes a ingresar en ella) no iban encaminadas a hacer
una fortuna, sino a gastarla en salvaguardar los valores que consideraban fundamenta/es. Es decir: una posición relevante en el horizonte
social que les era propio y su piedad religiosa. Esta es una sociedad
de Antiguo Régimen y la ostentación pública de esos valores, a través
de una intrincada trama de formas ritualizadas de comportamiento,
era de vital importancia como elemento de afirmación y de diferenciación social.

En realidad, si se nos disculpa esta incursión filosófica, podríamos
decir que aquí esos valores son los que sobredeterminan a la vida económica "pura" (si es que este concepto puede tener algún sentido en
el marco del análisis de esta sociedad, hecho del que dudamos
fuertemente).
Volviendo ahora al tema central de este trabajo, señalemos también que los crédito otorgados por la Iglesia y que hemos llamado "créditos blandos", tenían características tan peculiares -en especial, para aquellos que habían anudado buenas relaciones con los responsables de otorgarlos (y aquí se cierra el círculo que va de la sociedad a

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

63

la economía)- que fue casi imposible para los hacendados adaptarse
posteriormente a las duras condiciones de un auténtico mercado crediticio. Mercado donde los créditos indefectiblemente tienen un plazo bien
terrenal y subidos intereses, pues ya lo dice el refrán: "En este mundo
no hay plazo que no venza ni deuda que no se pague ... "
Finalmente, reiterando algo que señalamos en el primer párrafo,
parece evidente que las leyes de desamortización provocaron una ruptura y que ésta afectó fundamentalmente a los viejos linajes de hacendados coloniales, favoreciendo a nuevos grupos. Estos estaban en mejores condiciones sociales y económicas -por sus relaciones con sectores políticos recientes y por su disponibilidad de efectivo, acumulado muchas veces en la especulación y el comercio- para hacer frente
exitosamente a la desamortización de los censos que gravaban a las haciendas. Gran parte de este nuevo sector social de hacendados será el
que funcione como uno de los sustentos del régimen que se avecina y
que llegará hasta las puertas mismas de la Revolución.

�ANEXO

PROPIETARIOS DE HACIENDAS EN EL ENTORNO AGRARIO DE TEPEACA.1700/1880
Hacienda

San José
Zahuatlán

El Pino

Santa Ma.
Atlacuil.

San Miguel

1700/1760
Cap. Jh. Zárate y
Vargas ( 1701...)
Presb. Rodrigo Rinc:on
Gabriel de Arruti
(1735 ... )
Lic. Jh. Palacios
(1701. .. )
Gabriel de Arruti
(1735 .. .)
Mat. Morón (1765 ... )
Mayorazgo Gorospe

Mayorazgo Gorospe

1770/1820
Lic. Anto. Gálvez
(1772 ... )

Solís-Moreno
Solís y Gorospe
(1779 ... )
Lic. A. Gálvez
(1772 ... )
Solís y Gorospe
(1779 ... )

San Francisco

Los Reyes
(c. 1850)

Santa Ana

Santa
Cruz

San José
de
Gracia

Lic. Lor. de León
Beltrán (1704... )
Lic. Sol y Piedra
(1723/28)
( ... 1765 ... )
Cap. Palacios y Solórzano (1683/ 1739)
Lic. Franco. Fernández Rondero
Franco. Calderón L.
de Guevara (1743 ... )
González Peláez
M. García Cortés
A. Gómez Cabildo
(1720/23)
Anto. Lezama
Jh. de Gracia
(1743 ... )

Solís-Moreno
( ... 1875)
Anto . Viveros
(1880)

·--·--- -- --- ......... --- ---------- ------- ------------ ---- -----·-- -----·------·-------- ............... ----- --------- --- -----

La Joya

Cap. Juan de Rivera
Barrientos
Greg. Sánchez Guillén ( ... 1712/27)
Br. Pedro Ximénez
Campillo (1728 ...)
Anto. Martínez Borges (.. . 1765 ... )
Bias Ovando y hered. ( ... 1750... )

1830/1880

Mno. de Yta (1858 ... )
Mig. Ramírez
Miranda (1869/ 73 ... )
.......
...... -----.
Crisanto Martínez
(1850 ...)
Mno. de Yta (1858 ... )
Nic. Vélez y hered.
(1862/87 ...)

------

Herederos de ------------------( ... 1857)
Martínez B.
Franca. Meza de Nava
(1865 ... )
-----------------1815-------------Martínez B. ---------------------Hered. Ponze
de León (1771/89 ... )
Gonz. Barroso
(1806 ... )

Hered. Gonz. Barroso
( ... 1868)
Pedro lbargüen
(1868/82)

Herederos ----------------------(c. 1860)
Juan Vara (1867/73)
de
Calderón

Pedro Carrillo

Herederos de
Gracia

Herederos de Gómez
( .. .c. 1850)

Anto. Carbajal
(1806... )
Andrés Gómez
(1810... )

Greg. Moreno y
hered. (1868/83...)

�Garavaglia-Orosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

67

NOTAS
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l. Bauer, A.J. (comp.) La Iglesia en la economía de América Latina, siglos XVI al
XIX, México, INAH, 1986. Véase la "Introducción" de Bauer, especialmente pp.
27/31. Sobre este problema también pueden consultarse los trabajos de Gisela von
Wobeser, en especial el artículo "El uso del censo consignativo como mecanismo
de crédito eclesiástico", Históricas, IIH-UNAM, México, núm. 23, 1988.

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2. Florescano, E., Origen y desarrollo de los problemas agrarios en México, 1500-1821,
México, ERA, 1979, pp. 116/117.

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4. Bazant, Jan Los bienes de la Iglesia en México (1856-1875): aspectos económicos
y sociales de la Revolución liberal, México, El Colegio de México, 1977. Entre otras
importantes contribuciones sobre el tema véase: Robert J. Knowlton Los bienes del
clero y la Reforma mexicana, México, FCE, 1985 y Charles R. Berry "The Fiction
and Fact of the Reform: The Case of the Central District of Oaxaca, 1856-1867",
en The Americas, v. XXVI (3), enero 1970.

5. En Oaxaca, según Ch. Berry (op. cit.) algunos pueblos indígenas habrían aceptado
y orientado en su beneficio la individualización de las tierras comunales. También
en la Huaxteca veracruzana algunos pueblos aprovecharon las leyes liberales para
regularizar su tenencia; por otra parte tanto aquí, como en Jalisco y Michoacán, a
pesar de la existencia de una legislación y de un proceso desamortizador previo a
la Ley Lerdo, el avance sobre las tierras de las comunidades habría sido lento, y
en algunos casos, como en la Huaxteca, recién se llevó adelante a partir de la década de los ochenta. Cf. Michael Ducey "Tierras comunales y rebeliones en el norte
de Veracruz antes del Porfüiato, (1821-1880): el proyecto liberal frustrado", 1987
(mecan.); Moisés F. Mendoza "La desamortización de bienes de comunidades indígenas en Michoacán", en Pedro Carrasco et. al. La Sociedad Indígena en el Centro
y Occidente de México, Zamora, El Colegio de Michoacán, 1986 y J ean Meyer "La
Ley Lerdo y la desamortización de las comunidades en Jalisco", en ibid: Robert
Knowlton "La individualización de la propiedad corporativa civil en el siglo XIX,
Notas sobre Jalisco", Historia Mexicana, XXVIII (1), julio-septiembre 1978. Véase también el excelente trabajo de Andrés Lira Comunidades indígenas frente a la
ciudad de México. Zamora, El Colegio de Michoacán, 1983.

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3. Florescano, E., op. cit., p. I 18; cf. el análisis de Eric Van Young en "La historia
rural de México desde Chevalier: historiografía de la hacienda colonial", en Historias, México, núm. 12, enero-marzo de 1986, p. 43.

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6. Al referirse a "la nacionalización de hecho" aplicada por los gobiernos liberales en
el occidente con anterioridad a la legislación nacional, Ja,1 Bazant recoge la preocupación que en su momento manifestaron algunos gobernantes michoacanos ante la
posibilidad de que los capitales que los terratenientes debían a la Iglesia fueran redimidos por terceros que dispusieran de liquidez, quedando a merced de acreedores
más rigurosos que las corporaciones eclesiásticas. Pero, a pesar de que menciona
que en uno de los registros notariales de Morelia se asentaron varios casos en los
que los capitales fueron comprados por quienes no eran los deudores, no desarrolló
este problema (op. cit., pp. 171/175).
El mismo autor, en la ponencia presentada en el Congreso Internacional de Americanistas de 1970, "Una tarea primordial de la historia económica latinoamericana:

�68

SigloXIX

el estudio de la economía de las haciendas en el siglo XIX. El caso de México",
limita su consideración sobre la nacionalización de los bienes eclesiásticos al cambio que se habría operado en las pautas de inversión (concretada en la introducción
de mejoras) en la haciendas "exclericales" adquiridas por sus antiguos arrendatarios o en aquellas en las que los deudores hipotecarios habían liquidado los gravámenes. La historia económica en América Latina, México, SEP-Setentas, 1972, 11,
pp. 115/116.
Por su parte Herbert J. Nickel en su libro Morfología social de la hacienda mexicana (México, FCE, 1988; Ira. ed. en alemán en 1978), sólo le dedica seis páginas al
tema "Leyes de Reformas y política agraria liberal". Si bien sostiene que "todavía
son muy deficientes los conocimientos de los efectos inmediatos de las leyes de reforma sobre el sistema de la hacienda", considera que "es probable que la transferencia a particulares de las propiedades de las corporaciones haya conducido a una
mayor acumulación de terrenos por las grandes haciendas y a la creación de nuevos
latifundios (p. 97). David Brading ha constatado que en la década de 1850 y principios de la siguiente fueron vendidas cerca de la mitad de las haciendas de la jurisdicción de León, pero no lo relaciona con la política agraria del momento. Haciendas
y ranchos del Bajío, León, 1700-1860, México, Grijalvo, 198, p. 206.

7. Martínez, H., Tepeaca en el siglo XVI. Tenencia de la tierra y organización de un
señorío, México, CIESAS, 1984 y Gerhard, P. A Guide to the Historical Geography
of New Spain, Cambridge, Univ. Press, 1972.
8. En 1775. la jurisdicción de Tepeaca representaba el 26.6% del total de la masa decimal del obispado -sin contar las cabeceras de Veracruz- y en 1790 alcanzó a un
27.6%. La situación del hinterland agrario de la ciudad es totalmente diversa, pues ·
pasa de un 6.5% de ese total en 1775 a un 5.3% en 1783 y a un 5.6% en 1790. Ver
Archivo General de la Nación, México (AGNM), Real Hacienda (RH), Diezmos,
vol. 20 y Archivo General de Indias, Sevilla (AGI), México 2576. Para más datos,
consultar: Medina Rubio, A., La iglesia y la producción agrícola en Puebla, 154().I 795,
México, El Colegio de México, 1983.
9. La documentación existente en la colección "Tenencia de la tierra en Puebla" de
la Biblioteca Nacional de México (BNMEX-TIP), con abundante y rica información sobre Quecbula y Tecamacbalco, permite inferir que, para el inmediato entorno agrario de la villa, es probable que la época de mayor enajenación de tierras controladas por los pillis baya sido el periodo 1590/1615 como ocurrió en esas dos cabeceras citadas. Ver BNMEX-TIP, caja 37 Fram;ois Chevalier conforma esta cronología pai:a Tepeaca a partir de otros legajos de AGNM-Tierras que nosotros no
hemos podido consultar (ver La formación de los latifundios en México FCE México, 1976, pp. 263-264).
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10. Véase, entre otros, la visita del Obispo Mota y Escobar de 1613, en Biblioteca Nacional de Madrid (BNM), Mss. 6877, fs. 66-66 vta.

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

69

de producción se igualaran; ver nuestro libro Las alcabalas novohispanas (1776-1821),
México, AGNM-Banca Cremí, 1988.

13. Ver Archivo Diocesano de la Catedral de Puebla (ADCP), Diezmos de Temporal,
Trigos y Mestas mayores y menores de Tepeaca, año 1800; ese año, los diezmos de
la jurisdicción de Tepeaca incluían a Tepeaca, Hueyotlipan, Acatzingo, Los Reyes, Tecamacbalco, Tuxtepec, Santa Clara, Tecali y Zilcatlacoyan.
14. AGI, México 2578.
IS. Eric Van Young ha comprobado que 80 haciendas de esta región cambiaron de manos por venta 375 veces entre 1700y 1815, pero la frecuencia de este tipo de transferencia fue dos veces mayor en la primera mitad del siglo. Hacienda and Market in
Eighteenth-Century Mexico: Tbe Rural Economy of the Guadalajara Region,
1675-1820, Berkeley, Univ. of California Press, 1981, pp. 115/117.
16. Los dos momentos más importantes en los que se concentró el mayor número de
ventas de las propiedades de León fueron la década de 1790 (en la que, bajo el "influjo" del capital minero cambiaron de manos IS de 27 fincas) y, como ya semencionó, la década de 1850 e inicios de la siguiente. David A . Brading, op. cit., pp.

202/06.
17. De acuerdo a lo declarado en 1702 por el representante de "los labradores de la Provincia de Tepeaca" estos participaron de la composición de 1643 pagando 30 000
pesos "no necesitando de componerlas porque no eran tierras del Real Patrimonio,
sino de Indios Principales y Caciques"; en efecto, como decimos un poco más arriba, la mayor parte de los propietarios no habían obtenido las tierras por mercedes
reales sino que las habían adquirido de los líderes indígenas locales entre 1580 y 1610,
AGNM-Tierras 2870 y 2730 exp. l.
18. Basándose en la contabilidad interna del Juzgado de Capellanias del Obispado de
Puebla entre 1789 y 1812, Francisco Cervantes ha logrado constatar que mínimamente 100 propiedades tuvieron que cederse al menos en una ocasión por la incapacidad de los deudores de pagar los réditos; la mayoría de esas propiedades se localizaban en el entorno agrario de la ciudad de Puebla y en las jurisdicciones de Atlixco, Cholula y Tepeaca. "La Iglesia y la crisis del crédito colonial en Puebla
(1800-1814)", en L. Ludlow y C. Marichal (eds.), Banca y poder en México
(1800-1925), Grijalvo, México, 1986, p. 63.
19. Archivo General de Notarías de Puebla (AGNP), Puebla, notaría (not.) núm. 2, 1976
y AGNP, Tepeaca, 1727 y 1783. Para no colmar la paciencia del lector en las páginas que siguen limitaremos al máximo las citas correspondientes a los distintos tipos de documentos obtenidos de los protocolos notariales de la ciudad de Puebla
y de la cabecera de Tepeaca (años 1690 a 1882).

11. Flon, M. de "Noticias estadísticas de la Intendencia de Puebla", en Florescano E.
Y Gil Sánchez, l. Descripciones económicas regionales. Provincias del Centro Sudeste y Sur 1766-1827, México, INAH, 1976, pp. 172-173 y AGNM, Padrones, voÍ. 38.

20. "Colección de providencias diocesanas del Obispado de la Puebla de los Angeles,
Real Seminario Palafoxiano", Puebla, 1770, cit. por Florescano, E. op. cit, .p. 115

12. AGNM, Indiferente de Real Hacienda (lndif. R.H.), Igualas de Alcabalas, año 1788.
En todos los casos las igualas constituían un impuesto concertado entre el recaudador fiscal y el contribuyente, pero no era obligatorio que todas la unidades agrarias

21. Véase por ejemplo las operaciones de compra y venta de las haciendas San Bartolomé Y San Juan en Acatzingo efectuadas por el Capitán Juez Sarmiento siendo Alcalde Mayor de Tepeaca, AGNP, Tepeaca. 1788 y 1792.

�70

Siglo XIX

22. Véanse nuestros trabajos "La evolución económica de la región poblana (1778-1809)",
Anuario de la Escuela de Historia, Universidad Nacional de Rosario, vol. 12, 1986/87,
y "El abasto de una villa novohispana: mercancías y flujos mercantiles en Tepeaca
(1780-1820)", en Anuario IEHS, UNCPBA, Tandil, núm. 2, 1987.
23. Para una mayor información sobre los Martínez Borges y otros linajes de hacendados locales, ver nuestro trabajo "Mexican Elites of a Provincial Town: The Landowners of Tepeaca (1700-1870)", Hispanic American Historical Review, 70 (2),
1990, pp. 255-293.
24. Una situación distinta habría caracterizado a la transmisión de la propiedad en las
haciendas azucareras de Cuemavaca-Cuautla en el siglo XVIII donde no hubo continuidad y las fincas permanecieron pocos años en manos de una misma familia,
debido -según Von Wobeser- al elevado endeudamiento y "a las leyes de herencia que prescribían la división de la masa hereditaria, en partes iguales, entre todos
los hijos, lo que tenía como consecuencia que los bienes se tenían que vender para
satisfacer a los herederos". Von Wobeser, G. "Las haciendas azucareras de Cuernavaca y Cuautla en la época colonial", en Crespo, H. (coord.): More/os: cinco
siglos de historia regional, Cuernavaca, CEHAM-UAEM, 1984, p. 112.
25. Kicza, J .E. Empresarios coloniales, Familias y negocios en la ciudad de México durante los Barbones, México, FCE, 1986, pp. 47/ 48 .
26. Lindley, R.B. Las haciendas y el desarrollo económico, Guadalajara en la época
de la independencia, México, FCE, 1987, p. 159.
27. AGNP, Puebla, not. 2, 1796.

28. "Cuaderno corriente del concurso de San Mateo Parra", 1818, AGNP, Tepeaca,
Expedientes judiciales.

Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

71

en Ludlow, L. y Marichal, C. (eds.) banca y poder en México (1800-1925), Grijalvo, México, 1986.
37. Ante la aducida carencia de recursos para la liquidación de las deudas, se autorizó
a que los propietarios las redimieran mediante "composición", es decir reconociendo el monto global de los gravámenes y obligándose a pagarlo en anualidades. Así,
Don Juan Martínez, propietario de la hacienda San Francisco, pagó en 1807 500
pesos "por vía de composición" a cuenta de. los 3 000 que reconocía a favor del
Convento de las Carmelitas; y Don Mariano Suárez, que declaró una deuda total
de 20 990 pesos sobre la hacienda San Nicolás Tolentino y su casa de Amozoc, exhibió de contado 1 000 pesos, comprometiéndose a pagar el resto en anualidades de
500 pesos, AGNM, Consolidación vol. 8.
38. Hamnett, B. "The Appropriation of the Mexican Church Wealth by Spanish Bourbon Government: the Consolidación de los Vales Reales" en ]LAS, núm. 1, 1969
y Lavrin, A. "The Execution of the law of Consolidación Economics Aims and Results", en HAHR 53 (1), 1973.
39. Cervantes, F. op. cit., p. 59. En general existe un acuerdo entre los autores que han
1rabajado el tema sobre los efectos negativos que tuvo la consolidación en el sistema crediticio colonial. Así, Clara García ha comprobado la pérdida de la capacidad
crediticia de la cofradía de Aránzazu como consecuencia de las redenciones que tuvo que efectuar: "El comerciante y el crédito durante la época borbónica en la Nueva España", en Ludlow, L. y Marichal, C. (eds.), op. cit.
40. Cervantes, F. op. cit., pp. 62/63. Véase también el análisis que realiza el mismo
autor sobre los deudores de los capitales de la capellanías y obras pías en el trabajo
"Réditos vencidos y capitales eclesiásticos", incluido en este mismo número de Siglo XIX.
41. Rosalva Loreto, que ha estudiado la composición de la riqueza de algunos de los

29. lbidem.
30. Fabián y Fuero, op. cit., p. 177.
31. González Sánchez, l. (ed.) Haciendas y ranchos de Tlaxcala en 1712, INAH, México, 1969.

32. Chávez Orozco, L. (ed.) "El crédito agrícola en el Partido de Cholula de la Intendencia de Puebla en 1790", México, 1955.
33. Así, por ejemplo, la hacienda de Santa Ana, valuada en 1728 en 22 054 pesos poseía
gravámenes por 17 000 y la de San Francisco, con un valor de 24 800 pesos reconocía diversos censos por 13 000 (1712).
34. AGNM, Consolidación, vols. 4 y 8.
35. El texto de las representaciones de los labradores de Tepeaca, y las de los hacendados de Tehuacán y del Ayuntamiento de Puebla en Sugawara, M. La deuda pública
de España y la economía novobispana, INAH, México, 1976.
36. Cervantes Bello, F. "La Iglesia y la crisis del crédito colonial en Puebla (1800-1814)",

conventos de mujeres de la ciudad de Puebla a lo largo del siglo XVlll, ha comprobado una caída tanto en términos absolutos como relativos de los montos destinados a censos y obligaciones. Así, por ejemplo, el Convento de la Concepción, que
en 1677 tenía invertidos en ese rubro 450 mil pesos (el 890Jo de sus bienes), en 1788
los censos y obligaciones apenas sumaban 373 000 pesos, en tanto que sus propiedades urbanas componían más del 530Jo de su riqueza en ese último año. "La perfección y la riqueza: la vida conventual en Puebla en el siglo XVIII", El Colegio
de México, PIEM, 1988 (mecan.) Una situación similar se dio en los conventos de
monjas de la ciudad de México cf. Lavrin, A. "Los conventos de monjas en la Nueva España", en Bauer, A.J. (comp.) La iglesia... , op. cit.
42. Cervantes, F. "Iglesia y crédito en la región de Puebla: la secularización del crédito
eclesiástico en el siglo XfX", El Colegio de México, 1989 (mecan.), p. 38.
43. En el período 1830/47 las fundaciones piadosas fueron responsables del 480Jo del
crédito eclesiástico, en tan to que los conventos proveyeron el 420Jo de los capitales
prestados. !bid., p. 56. Sobre la reducción de los ingresos de la Iglesia ver el trabajo
del mismo autor "Réditos vencidos ... ", op. cit.
44. Sobre la relación entre crédito eclesiástico y particular en el Obispado de Puebla
en el período 1800/14, cf. Cervantes F. "La Iglesia y la crisis ... ", op. cit., pp. 62/68.

�72

Siglo XIX

Linda Greenow ha demostrado que la participación del crédito eclesiástico también
declinó en Guadalajara a lo largo del siglo XVIII, pasando de 71 al 25070 entre J721
Y 1820, en: Credit and Socioeconomic Change in Colonial Mexico: Loans and Mortgages in Guadalajara, 1720-/820, Boulder, 1983. Por su parte, Eugene Wiemers
quien ha trabajado sobre el mercado crediticio en Orizaba y Veracruz en el sigl~
XIX, antes de la desamortización, sostiene que la Iglesia tuvo un peso insignificante
en est~ región en relación con el crédito particular dominado por los comerciantes:
"Agnculture and Credit in Nineteenth-Century Mexico: Orizaba and Cordoba
1822-71", en HAHR, 65 (3), 1985.
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45. Cervantes, F. "La Iglesia y la crisis...", op. cit., pp. 70/73.
46. Sobre 114 préstamos eclesiásticos otorgados en el Obispado de Puebla en 1830/47,
37 fueron respaldados por hipotecas sobre haciendas; de ellos ocho correspondieron a fincas de la jurisdicción de Tepeaca, por una suma de SO 229 pesos (el 9.5%
del monto correspondiente al total de los préstamos).Cervantes, F. "Iglesia y crédito... ", op. cit. p. 46.
47. lbi~. p. SO. E~!ª. cercana r~ón a _la que estaban integradas Orizaba y Córdoba,
el s1stem_a cred1uc10 no habna expenmentado mayores problemas en la primera mitad del siglo XIX, como parece sugerirlo el hecho de que la mayoría de los deudores
pag~o~ ~us créditos_r un alto porcentaje lo hicieron en término sin llegar a procesos Jud1c1ales. Cf. W1em~rs, E_. op. cit. pp. 538/45. Y esto, probablemente, tenga
que ver c~n el marcado dinamismo económico que se percibe en esta región desde
fines del s1gl~ XVIII y que contrasta claramente con la situación del área poblana.
H~mos estudiado en lineas generales algunos aspectos de este proceso en Garavaglia, J .C. YGrosso, J.C. "De Veracruz a Durango: un análisis regional en la Nueva
España bor?óni~"• en Siglo XL?C, Revista de Historia, 11 (4), 1987, pp. 9-52, Facultad de Filosof1a Y Letras, Uruversidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey.
48. En muchos casos el "Censo de haciendas y ranchos" de Tlaxcala de 1712 menciona
e_l mo~to gl?bal de los censos del "Principal" que reconoce la finca sin precisar el
tipo ru el ong~n del gravamen; pero aun cuando aclara que el propietario del censo
es una obra p1a o una capellanía, es difícil saber si se trata de una fundación disp~esta por al~no de l?s propietarios que tuvo la finca o de una imposición del capital perteneciente a dicha fundación piadosa (es decir, un censo-préstamo) González Sánchez, l. (ed.), op. cit.
'
49. Según el inventario de 17~7 el ganado-que incluía 46 bueyes y 92 mulas de arado,
69
Y caballos de trilla, una manada de 462 ovejas y algunas vacas y ternerasy diversos aperos fueron valuados en 3 300 pesos, en tanto que las semillas, sembrados Y ~arbechos en aproximadamente 6 000 pesos. En 1810 las 14 caballerías de tierra valían 7 800 pesos, las edificaciones 2 531 pesos, y los llenos J 998 pesos AGNP
Tepeaca, 1727 y 1810.
'

reguas

50. ADCP, Cuadernos de diezmos de la cabecera de Tepeaca, a!los 1800, 1805 y 1810.

SI. Las comillas tienen aquí el sentido de evocar una parte de la complejidad de este
pro_blema; pensemos que, con las debidas salvedades, esta "opción" era más bien
SOClal que ~rsonal. La inver~ión en dotes conventuales o en capellanías podía no
ser económicamente productiva, ~ro era socialmente muy redituable...

Garavag/ia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

73

52. En 1725 cuando Don Alonso Ruiz de Bárcena se adjudicó la hacienda, debió otorgar la ~ritura hipotecaria por la suma de 12 209 pesos a favor de las "hijuelas"
que correspondían a sus hermanos (cinco mujeres y el ya mencionado presbítero
Don Francisco) por "sus legítimas Paterna y Materna" AGNP, Tepeaca, 1727.
53. AGNP, Puebla, not. 1, 1818.

54. AGNM, Consolidación, v. 8, f. 439.

SS. Por otra parte, en 181 O la hacienda reportaba una carga de 7 788 pesos a favor de
diversos "capitales piadosos". AGNP, Tep., 1810.
56. La deuda que reconocía La Purificación en 1807 estaba compuesta de la siguiente
manera:
-733 pesos de la mencionada capellanía fundada en 1631, en ese momento vacante.
-1 000 pesos del préstamo concedido en 1723.
-1 422 pesos del convento de la Concepción, censo producto de~ dote &lt;:Onventu_al.
-5 120 pesos de dos censos consignatarios que servían al presb11ero Xav1er de Bárcena, quien había heredado las capellanía fundadas en 1717-1727 a favor de sus
tíos.

51. El capitán Francisco Maria Tamayo fue Regidor Ho~orario de la ciud~d de Puebla
(1817), Alcalde Constitucional de Tepeaca (1823), miembro ~el ConseJo de Es!3do
(1825) y Presidente del Ayuntamiento poblano en 1832; su hiJO llegó a ocupar mterinamente el cargo de gobernador de Puebla en 1830, cuando fueron expulsados los
"yorkinos" del gobierno local . Para mayor información sobre los Tamayo, véase
nuestro trabajo "Mexicans Elites... ", op. cit.
58. Refiriéndose a las haciendas azucareras de Morelos en la primera mitad del siglo
XIX Domenico Síndico sostiene que el límite real del sector no estaba en la productivid~d ni en la falta de mercados, sino en el sobrendeudamiento de las propiedades que obligaba a orientar los beneficios al pago de los réditos e impedía obtener
recursos para mantener en operación las fincas. "Azúcar y burguesía, Morelos en
el siglo XIX", en Cerutti, M. (coord.), El siglo XIX en México. Cinco procesos regionales, México, Ed. Claves Latinoamericanas, 1985, p. 20.

59. Un miembro de la familia Mier se adjudicó el Hospital de San Pedro, en la ciudad
de Puebla, por 22 250 pesos. "Noticia general de las fincas rústicas y urbanas de
corporaciones civiles y eclesiásticas que han sido adjudicadas y rematadas en almoneda pública ... ", en Memoria presentada ( ...) por el C. Miguel Lerdo de Tejada
dando cuenta de la marcha que han seguido los negocios de la Hacienda Pública ...
México, imprenta de García Torres, 1857, p. 448.
60. Estos eran: 3 500 pesos impuestos por el propietario en 1654 como dote para dos
de sus hijas profesas en el convento de la Concepción; 3 000 pesos de una capellanía
fundada en 1681 por el propietario, el capitán Don Pedro Bravo de Lagunas, a favor del licenciado Francisco Bravo de Lagunas (¿hermano ohijo?);300 pesos de principal de una capellanía fundada por el citado capitán Bravo en 1683; 2 400 pesos
de una "memoria de misas" fundada por el mismo propietario y su esposa en 1685;
2 200pesos de una censo impuesto en 1691 por el licenciado Miguel Bañuelos Cabeza de Vaca (probablemente se trate de un censo-préstamo); 600 pesos de una obra
pía fundada por otro de los propietarios (¿fecha?).

�74

Siglo XIX
Garavaglia-Grosso: Propiedad y desamortización en las haciendas mexicanas

61. A su vez el arrendatario también recurrió al crédito particular "para adelantar el
Giro de sus Labores", recibiendo del barón de Antoneli 3 674 pesos que se comprometió a pagar remitiéndole 334 cargas de trigo blanquillo de buena calidad de la
cosecha de la hacienda; aiios después obtuvo un crédito mercantil por "varios efectos de matanza que importan la suma de 1609 pesos" con un rédito del 60Jo. AGNP,
Puebla, not. 3, 1815 y AGNP. Tepeaca, 1824.
62. En 1846 su propietario, duei\o también de la hacienda Santa Inés CuautJa, celebró
un convenio con el "defensor foráneo de Obras Pías" del Obispado de Puebla renegociando el pago de cuatro anualidades de 500 pesos por "rezagos de réditos"
que se debían desde 1843. En la década de 1860 Don Rafael García, por entonces
propietario de San José Capula, redimió dos capitales que gravaban la finca acogiéndose a los beneficios de las leyes de desamortización (en un caso redimió un capital piadoso de 3 000 pesos entregando pagarés por la suma de 2 543 pesos). Empero, García no pudo redimir la totalidad de los censos que afectaban la finca, posibilitando que terceros denunciaran esos capitales (dos antiguas capellanias por 7 000
pesos más sus réditos); ante esta situación en 1872 debió arrendar la San José por
carecer de "fondos disponibles" para rescatar los créditos que amenazaban su dominio sobre la hacienda. En ese mismo ai\o su albacea testamentario debió reconocer un capital de 4 665 pesos de la capeUania de San José de Paula Tamayo que
habia sido redimido por un comerciante de Tepeji, AGNP, Tepeaca, 1846, 1872 y
1873.
63. Gumersindo Savii\ón, un empresario muy ligado a la industria textil de Puebla, fi.
gura entre los primeros adjudicatarios de bienes de la Iglesia adquiriendo en 1856
una casa propiedad de el convento de la Santísima valuada en más de 10 000 pesos,
"Noticia general de las fincas urbanas y rústicas ... ", op. cit., p. 444.
64. En 1832 Barroso había celebrado un convenio con el propietario de la colindante
hacienda El Pino, por el que adquiría ea servidumbre perpetua "una toma de agua
de la Barranca", para lo cual había realizado "crecidísimos gastos (...) en hacer
puentes, cañones y algunos otros preparativos que no vajan de Un mil pesos. .. "
AGNP, Tepeaca, 1832.

65. lbargüen, miembro de una familia de comerciantes de Tepeaca, figura entre los adjudicatarios de bienes desamortizados y había redimido, como denunciante, un capital de 3 087 pesos; para eUo debió endeudarse con un tercero a quien finalmente
le subrogó ese censo. Por otra parte, para poder recuperar un capital de 6 000 pesos
que había sido redimido por un comerciante de Tecali, en 1877 tuvo que vender a
su acreedor dos terrenos de labor de la hacienda de Santa Ana valuados en 5 000
pesos. Cinco ai\os después, los lbargüen vendieron la finca en un precio de 10 000
pesos por "lo raíz" más mil por los llenos a Soledad Gárate de Machorro, quien
era la propietaria de un crédito hipotecario de 4 560 pesos, que reconocía Santa Ana,
AGNP, Tepeaca, 1874, 1877 y 1882.
66. Aunque el préstamo fue por cinco ai\os, la hipoteca recién fue cancelada en 1838.
AGNP, Puebla, not. 3, 1791, y Puebla, not. 7, 1830.
67. Como pane del pago los Gorospe recibieron una casa de "edificio alto y bajo",
en pleno centro de la ciudad de Puebla, valuada ea 19 000 pesos. A pesar de sus
estrechas relaciones con la Iglesia, no dejaron de redimir los capitales religiosos que
gravaban la casa del PonaI de las Flores, AGNP, Puebla, not. 7, 1858.

75

68. Mariano Oropeza traspasó esos créditos a Julio Ziegler, cóos~ de Suiza en Veracruz, que en 1863 redimió en la jurisdicción de Te~ca 39 ca~1tales ~r ~n monto
total de 112 844 pesos. En algunos casos Ziegler cedió los capitales redi_m1dos a los
propietarios de las fincas, poniendo de manifiesto el caráct~r especulaavo _d~ estas
operaciones, AGNP, Tepeaca, 1862 y 1863. Bazaot prop~rc1ona una amplia mf?r•
mación sobre los negocios de ambos especuladores en la etudad de Puebla, op. cit.,
pp. 252/55 y 308 SS.

69. "Liquidación de créditos de la Hazienda San Mateo de la Parra... " , 1809-1822,
AGNP, Sección Judicial.
70. Estos eran: dos capellanias, por un total de 3 000 pesos, _una fundada en 1696 Y la
otra correspondiente a un capital impuesto en 1710 conJuntamente con el de una
dote de 2 000 pesos a favor del convento de la Santísima; 1 000 pesos de una obra
pía (1732).
71. Podemos detallar los siguientes: 3 000 pesos de la dote de una profesa perteneciente
al convento de la Purisima Concepción (1735); 3 000 pesos d_e la dote c~?ve~tual
de la Reverenda Casimira Arruti (1747); 6 300 pesos perteneetentes a los ~versarios" de la catedral de Puebla que databan de 1741 y que probablemente tuVJeran
su origen en el gravamen impuesto por Arruti para saldar el préstamo de su hermano; y una capellania de 3 000 pesos que gozaba el presbítero M~nuel Vélez, hermanastro de Erroz y que tenía su origen en la fundada por su bisabuela en 1752.
72. Bazant, J., op. cit., pp. 244/ 246.
73. AGNP, Tepeaca, 1868, Romero Vargas figura entre los p~eros a~j~dicatari_os de
bienes de la Iglesia, en tanto que otro miembro de su familia adqumó la h~c1enda
de Macuila situada en Acatzingo, perteneciente al convento de Santo Dommgo de
Puebla. "Noticia general de las fincas urbanas y rústicas ... ", op. cit., pp. 452 Y

455156.

74. Los pagarés adquiridos por Viveros, que sumaban 1 24_5 pesos, correspond!an a las
2/5 partes del importe del capital que había desaroorttzado Tamayo. Segun la ley
de 1859 de nacionalización de los bienes eclesiásticos, los gravámenes podían ser
rescatados por sus propietarios pagando 3/ 5 partes en tí~ulos de la _deuda pública
(que se cotizaban 5-I0OJo de su valor nominal)~ 2/5 en diner~ efectJv~, pagader?5
en 40 abonos mensuales en pagarés, que posteriormente el mismo gobierno vendió
al 3~35% de su valor. AGNP, Tepeaca, 1869. Las dotes de las religio~ fueron
transformadas en propiedad privada de cada beneficiaria y debían ser escnturadas
a favor de cada una de ellas y no del convento al que habían pertenecido. So~re
los diversos aspectos de las leyes de desamortización véase Jan Bazant, op. at.
75. Jan Bazant (op. cit,. pp. 340/348) ha llamado la atención sobre el fr~ccionarniento
de algunas haciendas en la región del Bajío luego de las reformas bbe~ales,.cuya
legislación autorizó la división de las propiedades sin que fuera necesaria la 1_ntervención de los tenedores de los créditos hipotecarios. En Tepeaca hubo fraccionamientos que redujeron considerablemente la extensión de algunas haciendas. Tal fue
la situación de San Mauricio el Grande, cu ya propietaria, para poder pagar las deudas de la testamentaria de su esposo, vendió numerosas pequei\as parcelas a campesinos de los pueblos vecinos, AGNP, Tepeaca, 1870 y 1871.

�76

Siglo XIX

Desamortización y Liberalización
de mano de obra en México.
Pachuca-Real del Monte (1850-1880)

76. AGNP, Puebla not. 8, 1871. El último arrendamiento de la finca del que tenemos
noticia se había efectuado en 1856 por tres años y anualidades de 1 OSO pesos; en
ese momento parte de las tierras se hallaban entregadas a arrendatarios y medieros.
AGNP, Puebla, not. 7, 1856.
77. En la "Noticia general de las fincas rústicas y urbanas... " (op. cit.) sólo se registraron tres de estas operaciones. La única finca del entorno agrario vinculada a una
institución religiosa fue la hacienda de San Felipe Tenextepec que peneneció a los
dominicos de Oaxaca por lo menos desde 1780, pero cuyos rastros se pierden en
la tercera década del siglo XIX. En 1861 su propietario, José Nicolás Vélez redimió
los capitales que reconocía la finca a favor del convento de Santa Clara de Puebla.
AGNP, Tepeaca, 1862. En general la venta de las fincas rústicas de la Iglesia no
tuvo un efecto imponante en la estructura de la propiedad agraria ya que se ha calculado que, sobre un total de unas S 000 haciendas existentes entonces, sólo 70 -la
mayoría de ellas localizadas en el Bajío y Michoacán- penenecían a distintas instituciones eclesiásticas. Cf. M. Bellingeri e l. Gil S. "Las estructuras agrarias", en
C. Cardoso (coord.)Mético en el siglo XIX (1821-1910), Nueva Imagen, 1980, p. 115.
78. Los trabajos de Ma. Teresa Huena y Domenico Síndico figuran entre los pocos que,
aunque sea indirectamente, hacen referencia a este proceso; los dos porporcionan
información que permite pensar que en la región azucarera de Morelos se habrían
dado situaciones similares a las descriptas en este artículo. Cf. M. T. Huerta "Isidro de la Torre: el caso de un empresario azucarero, 1844-1881", en C. Cardoso
(ed.) Formación y desarrollo de la burguesía en Mético, Siglo XIX, Ed. Siglo XXI,
México, 1978 y D. Síndico, op. cit.

79. Además de algunos casos mencionados en el texto es ejemplificador el caso de la
hacienda Santa Cruz Calderón que fue embargada y rematada a solicitud de dos
monjas exclaustradas que exigieron el pago de las hipotecas correspondientes a sus
dotes. AGNP, Puebla, not. 1, 1873.

80. Ver nuestro trabajo "Mexican Elites..." loe. cit.

Rina Ortiz Peralta

*

l.

El viajero que recorra México, desde la Baja California a Yucatán, podrá constatar tanto la diversidad del paisaje como las diferencias de
carácter y cultura de sus habitantes en las distintas regiones.
En su origen, fue la geografía la fuente de los contrastes: las zonas
cálidas y templadas del centro y sur, de suelo más o menos fértil, propiciaron el asentamiento y desarrollo de sociedades indígenas complejas, como la mexica o tarasca; en tanto en las regiones menos favorecidas habitaban -en el momento de la conquista- grupos nómadas y
belicosos.
Sin embargo, la relación del hombre con su medi~ geográfico no
es inmutable, sino variable e interdependiente: "la acción de las fuerzas productivas puede estar frenada o acelerada por los recursos natu1
rales y los procesos que se operan en el medio geográfico" • En este
sentido, la conquista española vino a alterar esta relación inicial entre
los hombres y la geografía.
La búsqueda de metales preciosos constituyó el motor de la exploración y conquista del territorio mexicano. Los descubrimientos de yacimientos argentiferos se produjeron en un plazo relativamente breve,

• Dirección de Estudios Históricos, Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH,
México)

�78

Siglo XIX

aunque la explotación a gran escala se inició en el decenio de 1550 a
1560 concentrándose en tres regiones: Guanajuato, Zacatecas y Real
2
del Monte-Pachuca • Y de estas tres regiones provino la mayor parte
de la plata producida en la época colonial y hasta la sexta década del
siglo XIX 3•
No pretendemos en tan breve espacio delinear el proceso de evolución de la actividad minera; sin embargo, con el objetivo de ubicar la
problemática_q~e nos interesa, deberemos sefialar -aunque sea de manera esquemat1ca- algunas de sus carácterísticas más significativas.
En_ primer lugar, hay que destacar que la minería requería -en
la medida que se desarrollaba- de una concentración más o menos
im~ort~~e de trabaja?ores, e implicaba una división del trabajo compleJa exigida por 1~ diferentes fases de la producción. En segundo lugar, hay que considerar que la minería impulsó actividades agrícolas
Y ganaderas capaces de proporcionar alimentos y forrajes necesarios
para la manutención de los trabajadores y la estabulación de las bestias, ocupadas tanto en el transporte como en las tareas de beneficio
de los minerales 4. Así pues, a través de los hombres y los insumos requeridos, la minería estableció un determinado vínculo con el espacio
rural.
Pero, como señala acertadamente Sempat Assadourian,
n~ de~e suponerse que la relación entre el espacio rural y la econo~1a mmera se da en forma unilateral y mecánica. Precisamente las
diferentes estructuras regionales, tal como se presentaron en el momen_to del surgim!ento ~nero, se ofrecieron para distintos tipos e intensidades de art1culac1on con la economía minera 5•

En el cas? mexic~no, y por su ubicación geográfica, dos de las principales regiones romeras -Zacatecas y Guanajuato- caían fuera de la
zona de denso po~lamiento -~dígena. Por otra parte, la región agrícola que las ab_astec1a_ -C;l Ba110- tampoco se caracterizaba por albergar a comumdade~ md1genas de importancia y, por tanto, fue posible
el desarrollo de ~rudades _productivas que no vivían en continua pugna
con las comumdades
ru por la posesión de la tierra, ni por los
hombres 6 •
En un principio la minería nortefia se nutrió de mano de obra forz~da, ~ediant.~ el si~!ei_na de repartimiento impuesto a los pueblos indigenas, tamb1en utilizo temporalmente trabajadores negros esclavos 7•

Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

79

Paulatinamente esta situación fue cambiando: la riqueza minera
atrajo un considerable número de trabajadores, tanto españoles como
indígenas que habían perdido sus tierras o bien que huían de las múltiples cargas que pesaban sobre ellos. De este modo, en un lapso relativamente breve no hubo ya que recurrir al trabajo forzado: la mayoría
de los trabajadores eran libres, acudían voluntariamente a contratarse
a minas y haciendas 8•
Esta continua afluencia de hombres modificó otra práctica implantada en la minería con el propósito de obtener más trabajadores: el partido. El partido consistía en conceder a la persona ocupada en las labores de extracción una parte del mineral obtenido. Era, pues, un incentivo. Por otra parte, evitaba desembolsos monetarios cuando escaseaban capitales 9•
A medida que las condiciones permitieron el surgimiento de un mercado laboral relativamente amplio, los empresarios mineros fueron sustituyendo el partido por el salario, o bien reduciendo su proporción,
de tal manera que al finalizar el siglo XVIII los trabajadores mineros
constituían una fuerza laboral libre, bien pagada y geográficamente
móvil.
Una de las evidencias más reveladoras de los cambios que se habían operado en la estructura social de la región vinculada a la minería
de Guanajuato y Zacatecas fue el predominio del elemento mestizo en
la población. Dentro de esta categoría quedaban comprendidos no sólo los individuos producto de la mezcla entre espafioles e indios, sino
también de los indígenas desarraigados de sus comunidades, aculturizados, ajenos ya a las obligaciones y beneficios comunitarios. De esta
manera, diferencias naturales -por así decirlo- derivadas de la geografía y la demografía prehispánica habían devenido en una diversidad regional muy marcada ya a fines del período colonial.
En contraste con la situación que privaba en el norte, la región del
centro y sur de México seguía siendo predominantemente indígena. A
pesar de la existencia de la hacienda, la mayoría de los habitantes autóctonos vivía en sus pueblos y mantenía una relación constante pero frágil con las unidades productivas de los espafioles.
La capacidad de los pueblos indígenas para resistir a la asimilación y para conservar sus tierras quedó demostrada al fracturarse la
dominación colonial: al registrarse la contracción de las actividades económicas por la guerra y la huída de capitales, la economía campesina

�80

Siglo XIX

pudo albergar a quienes regresaban a sus pueblos, libres ya de cargas
y tributos 10 •
Con el tiempo, los trabajadores mestizos del norte y los in~ígenas
del centro y sur habían establecido formas diferentes de relación con
el mercado de trabajo circundante, creando lazos de mayor o menor
estabilidad.
Una prueba de que en los centros mineros norteños se había logrado formar un mercado de mano de obra de cierta amplitud es que al
iniciarse la recuperación del sector, después de la guerra de independencia, la perspectiva de una futura prosperidad atrajo nuevamente población a las minas abandonadas. Un estudio sobre la minería zacatecana señala por ejemplo que el número de trabajadores creció de 500
en 1826 a 6000 en 1835; un fenómeno similar ocurrió en Guanajuato11 •
La afluencia de trabajadores a las minas de Real del Monte y Pachuca (en el área central) siguió, sin embargo, otra pauta: la escasez
de trabajadores va a ser una constante en la historia de esta región hasta mediados de la década de los 70 del siglo XIX.

II.
¿Cuáles fueron los factores que limitaron el mercado de trabajo para
la minería en esta región? En mi opinión, fue la persistencia de una
particular estructura social -la comunidad indígena- uno de los frenos más importantes para la formación de un mercado de trabajo libre
para la minería en la zona central de México.
Debemos considerar que las limitantes para la incorporación de
la mano de obra campesina a las actividades regidas por el capital eran
de diversa naturaleza. Así por ejemplo, la catástrofe demográfica del
siglo XVI implicó una merma sustancial en las posibilidades de explotación de la mano de obra.
Sin embargo, la ampliación de la oferta de trabajadores dependía
no solamente de su número. Otros factores impedían la movilidad del
trabajador. Entre ellos destacaba la existencia de fuentes alternativas
de ocupación y subsistencia que permitían al trabajador sobrevivir sin
vender su fuerza de trabajo. Dentro de esas fuerzas alternativas estaba, sin duda, la comunidad.
Ahora bien, además de otros elementos de carácter cultural e ideo-

Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

81

lógico, la base de la cohesión indíge~a era la tierra: De ahí que ~a desamortización de los bienes de comu01dad emprendida por los liberales
mexicanos en la segunda mitad del siglo XIX constituyó uno ~e l~s factores de primer orden en la liberalización de la mano de obra md1gena.
La pérdida de las tierras comunales obligó a los indígenas ~ desplazarse en búsqueda de fuentes de ~~stento, y los pat_rones estuvieron
en condiciones de imponer sus cond1c1ones a los trabaJadores. Veamos
ahora cómo se presentó el problema de escasez de trabajadores en la
zona minera de Pachuca-Real del Monte.
Los materiales consultados no nos permiten establecer si el aprovisionamiento de trabajadores representó un mal crónico en la época
colonial. Sabemos con certeza que, al ampliarse las labores a final~s
del siglo XVIII, el conde de Regla -propietario de las prin~ipales mtnas en la zona- recurrió a la provisión forzada de trabaJadores,_ lo
cual refleja en cierta medida que no se contaba con todos los OJ&gt;:rar1os
requeridos. Cincuenta y ocho pueblos fueron afectados para ~atISfacer
la demanda de brazos. La mayoría de estos pueblos se locahzaban en
lugares relativamente cercanos a los minerales (véase mapa) corres~ndiendo en la división política a los distritos de Actopan, Atotonilco,
12
Meztitlán y Pachuca y en menor medida a Tulancingo y Apan •
Es de suponer que la práctica del rep~imiento afect~ por lo_regular a los pueblos más inmediatos a los rrunerales, pero diversas informaciones evidencian que la zona de influencia de la minería en est~
región se extendía precisamente a los distritos afectados p~r el repartimiento de finales del siglo XVIIl 13 • Más adelante, al analizar los movimientos migratorios volveremos a referirnos a estos lugares.
La producción minera fue abandonada poco después de estallar
la guerra de independencia y los trabajos se restablecieron en 1825, cuando se instaló la compañía inglesa de los Aventureros de Real del Monte. La rehabilitación de la minería en la zona implicaba la realización de
importantes obras de desagüe y de otras actividades que requerían un
considerable número de hombres, que escaseaban al principio de la gestión británica14 • Para poder activar las minas los ingleses tuvieron que
aceptar pagar a los barreteros "a partido".
Randall refiere los problemas a que se enfrentó la compañía británica en relación a los trabajadores y atribuye principalmente a este factor
el fracaso de la empresa15• Este autor hace hincapié en la "combatividad" de los operarios mineros como el principal obstáculo que tu-

�82

Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

Siglo XIX

83

vieron los ingleses para fijar condiciones de trabajo que posibilitaran
la reducción de costos16 • Es indudable que la combatividad jugó su papel, pero además -en mi opinión- la escasa capacidad de negociación estuvo determinada por la falta de fuerza de trabajo que estuviera
dispuesta a laborar en situaciones menos ventajosas. Es decir, la estrechez de la oferta de brazos condicionó en cierta medida el tipo de relación entre los trabajadores y la empresa.

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En 1849 los ingleses vendieron la negociación a un grupo de accionistas mexicanos, fundándose la Compañía Minera de Real del Monte
y Pachuca17 • A juzgar por los primeros informes de los encargados de
la compañía, las dificultades para conseguir trabajadores
continuaron18 • Por diferentes medios se buscó estimular la afluencia
de trabajadores a los minerales, pero el éxito fue relativo. La carencia
llevó en 1850 a la Compañía a firmar un contrato con el gobierno para
19
establecer un presidio y utilizar el trabajo de los reos • En un principio la empresa también se vio precisada a pagar altos salarios y a combatir el partido.
Sin embargo, en un corto tiempo la situación tiende a cambiar.
Al promediar los años 70, la compañía mexicana, a pesar de la crisis
que vivía, se vio en condiciones de fijar sus propias reglas a los trabajadores, rebajó salarios e inclusive restableció el partido con un nuevo
sentido: reducía las percepciones reales y evitaba desembolsos en una
época de crisis20•
CUADRO 1

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Valor de las
operaciones
(en pesos)

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~

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~

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111

No. de
operaciones

% del
total

% del valor

total

más de 5 000
más de 2 000
de 1 000 a 2 000
de 500 a 999
de 200 a 499
199 y menos

6
15
13
36
37
611

0.83
2.08
1.81
5.01
5.15
85.09

25.28
27.11

Total

718

100.00

100.00

10.24
14.99
6.55
15.28

Elaborado según datos de la Memoria de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1857.

�84

Siglo XIX

¿A qué obedeció este fenómeno? Suponemos que existió una correlación entre los procesos de desamortización que tienen lugar en el
área rural y los cambios que experimentó la compañía respecto de la
fuerza de trabajo. El despojo de la tierra constituyó uno de los factores más21importantes en el proceso de formación de un mercado de
trabajo : al verse privados de su única fuente de sustento, los indígenas de la zona se vieron compelidos a marchar a las minas y haciendas
a cambio de un salario.
Por razones de espacio no referiremos todas las evidencias existentes respecto a las características indígenas de la zona. Baste señalar
que al promediar los años cincuenta, de acuerdo con las fuentes demográficas, cerca del 70% de la población era indígena y hablaba aún su
lengua nativa, los patrones de asentamiento no habían cambiado y la
mayoría de los habitantes vivían en sus pueblos. Las haciendas -por
otro lado- no eran importantes centros de concentración de
población22•

III.
Conforme a la ley del 25 de junio de 1856, todos los bienes inmuebles
de las corporaciones civiles y religiosas debían ser desamortizados y
adjudicados en propiedad privada a sus arrendatarios. Esta disposición marcó el inicio de una serie de transformaciones en el área rural.
El problema de la desamortización se ha estudiado primordialmente
en relación con los bienes eclesiásticos23 , en tanto que las fuentes relativas a las propiedades comunales de los pueblos son más escasas y
dispersas. Desafortunadamente no contarnos con series estadísticas que
nos permitan medir la magnitud del despojo a los bienes de comuni~ad. La pro~ia situación de guerra civil impidió llevar un registro contmuo Yfidedigno, de modo que los datos son escasos y fragmentarios.
Sin embargo, aún esta información discontinua puede orientarnos acerca de los efectos que tuvo la Reforma sobre las comunidades indígenas
en la región que nos ocupa.
En 1857, a un año de haberse dictado las disposiciones sobre la
desamortización de bienes de corporaciones civiles y religiosas, en Hidalgo -donde se ubicaban los distritos de Pachuca y Real del Montese habían efectuado 718 operaciones de adjudicación y remate de estos
bienes, con un valor de 160 451.83 pesos. Esta cifra representaba el
21.28% del total de las operaciones realizadas en el estado de México
al cual pertenecía entonces Hidalgo.
'

Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

85

En sí, el número y valor total de las operaciones poco nos dicen
sobre las características de la desamortización. Empero, de la misma
documentación se pueden extraer otros datos de mayor significación.
En la Memoria de Hacienda de 1857 se consignan, por ejemplo, el nombre de la corporación a la que pertenecían los predios desamortizados
y el valor estimado de cada uno. A partir de ello pudimos establecer
que la mayor parte de las propiedades afectadas pertenecía a los ayuntamientos de los pueblos y, en menor proporción, a las corporaciones
religiosas24 • Por otra parte, la mayor porción de las afectaciones correspondió a terrenos y solares, mientras que no aparece afectación alguna entre las haciendas.
Con base en el número y valor de cada una de las operaciones elaboramos el cuadro 1. De las operaciones registradas, las que aparecen
con un valor superior a los 5 000 pesos corresponden exclusivamente
a ranchos; las de más de 2 000 pesos comprenden ranchos y fincas urbanas; en tanto que las de más de mil pesos incluyen también fincas
rústicas. En contraste, las operaciones de valor inferior se indican simplemente como "terrenos".
Del número de propiedades afectadas con valor superior a I CXX&gt; pesos,
el 500Jo pertenecían a alguna corporación religiosa y la otra mitad a
los pueblos. Por otro lado, de las operaciones con valor superior a 500
pesos, la mayor parte de las consignadas como fincas urbanas eran propiedad de la iglesia, mientras que los registrados como terrenos y fincas rústicas aparecen como propiedad de los pueblos.
Uno de los datos que más llama la atención es que el 85 % del total
de los predios afectados tiene un valor inferior a los 200 pesos: a estos
predios corresponde apenas el 15% del valor total de las operaciones.
Mientras, las adjudicaciones con valor superior a mil pesos suman poco menos del 5% del total de las operaciones realizadas, pero comprenden más del 60% del valor global. Esto es todavía mucho más significativo si tomamos en cuenta que se consideraba que los predios con
valor inferior a los 200 pesos eran los pertencientes a los indígenas.
A este respecto, la circular de 9 de octubre de 1856 disponía que,
para evitar los abusos que se cometían contra los indígenas, los terrenos cuyo valor
no pase de 200 pesos, conforme a la base de la ley de 25 de junio,
se adjudique a los arrendatarios, ya sea que lo tengan como de repartimiento, ya pertenezca a los ayuntamientos, o esté de cualquier modo sujeto a la desamortización, sin que se les cobre alcabala o dere-

�86

Siglo XIX

Orriz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

CUADR02
DESARROLLO DEMOGRAFICO DEL ESTADO DE HIDALGO: 1852-1910

Habitantes

1852

332 647

1854

337 813

1869

384 207
404 207

387 285
1874

427 340

1877

434 096

1882

457 179

1885

506 028

1889

494 212
524 343

1895

551 817

1900

605 051
584 069

1910

cho alguno, y sin necesidad del otorgamiento de escritura de adjudicación, pues para constituirlos en dueños bastará el título que les dará la autoridad política ...25

Del análisis de la información antes expuesta podemos deducir que
el mayor número de afectaciones correspondió a terrenos pertenecientes a indígenas. En el documento hay un dato adicional en el mismo
sentido: los nombres de los adjudicatarios mantienen la usanza indígena; es decir, dobles nombres sin apellidos.

Número de

Año

87

Agregados

Esta cifra se consigna en el Censo y la
diferencia de 20 000 habitantes puede
deberse a un error de imprenta que
asigna a Huejutla 51 988 habitantes en
lugar de 31 988.
Cifra de regresión lineal calculada por
Vi viane Brachet

No poseemos, hasta el momento, otros datos específicos acerca de
las operaciones de desamortización de tierras comunales. Muchos documentos consultados, relativos a años posteriores, se refieren casi exclusivamente a las afectaciones de haciendas, ranchos y fincas urbanas
que reconocían capitales a favor de diferentes corporaciones
religiosas26 •
Las escasas noticias sobre los bienes de comunidades son, sin embargo, muy significativas: todas aluden a los esfuerzos que realizan los
pueblos para conservar o recuperar sus tierras. Así, por ejemplo, en

sigue fuentes cuadro 2
~a cifra se obtuvo sumando la población de cada uno de los asentamientos que formaban Hidalgo y coincide con la regresión lineal calculada por
Brachet para esta fecha (p. 65).
Cálculo nuestro de población
intermedia

Según

Teodomiro

Manzano

646 551

Fuentes: 1852: M_ef!loria de la Se~retaria de Relaciones y Guerra del Gobierno
del Estado de MeXJco, '!'o~uca, ~pografía de Juan Quijano, 1852; 1853: Orozco Y Berra, Manuel. D1cc1onar10 Universal de Geografía e Historia, México,

1853, 5 vols. La población de los distritos se obtuvo sumando las cifras parciales correspondientes a los poblados que los integraban; 1854: Expediente sobre división del Estado de México y formación de uno nuevo, con el nombre
de Hidalgo, México, 1868. Esta fuente transcribe los datos de población que
constan en el tomo I de los Anales del Ministerio de Fomento; 1868: Censo
de la República Mexicana, hoja suelta publicada en el Boletín de la Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadistica, t. I, 1869; 1869: Memoria que el gobernador provisional del Estado de Hidalgo, C. Juan Doria presenta al H. Congreso. Pachuca, Imprenta del Gobierno del Estado a cargo de Marcelino García, 1869; 1874: Memoria del gobierno del Estado de Hidalgo, 1874; 1877-1878:
Busto, Emiliano. Estadísticas de la República Mexicana. México, Cumplido,
1880, 3 vols. (publicado como anexo a la Memoria de Hacienda 1877-1878);
1882: Manzano, Teodomiro. Anales del estado de Hidalgo, Pachuca, Hidalgo, 1905; 1885: Diccionario geográfico, histórico y biográfico. México,
1888-1889, 5 vols.; 1889: Directorio Estadístico de la República Mexicana de
1888 a 1889. México, Eduardo Dublán y Compañia, Impresores, 1890, citado
por Brachet, Viviane en La población de los estados mexicanos (1824-1895).
México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1976, p. 65; 1895: Censo
de 1895; 1900: Censo de 1900; 1910: Censo de 1910.

�88

Siglo XJX

1861, los vecinos de varios pueblos del distrito de Huichapan piden que
no sean adjudicados los terrenos que les pertenecen. En 1863, los indígenas del pueblo de Huitzila, municipio de Pachuca, solicitaron que
sus terrenos no fueran redimibles. Entre 1861 y 1865, los campesinos
del pueblo de Atitalaquia pidieron reiteradamente la devolución de sus
tierras comunales. Aparece también consignada la queja del nuevo propietario de un rancho, a quien el pueblo de Zerezo üurisdicción de Pachuca) no le permitía tomar posesión, alegando que los terrenos le pertenecían desde tiempo inmemorial27 •

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Estos datos, aunque escasos, nos permiten inferir que las leyes de
Reforma conseguían desintegrar definitivamente la propiedad comunal, y que a este proceso se oponían aún los indígenas afectados. El
estudio de las rebeliones indígenas en la zona a su vez, permite corroborar esta hipótesis28•

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La escasez de datos sobre la desamortización de los bienes de comunidades indígenas nos llevó a utilizar otro tipo de información que
permitiera observar, desde una perspectiva distinta, los efectos de la aplicación de las leyes de Reforma sobre las propiedades de los indígenas.
Nos referimos a los cambios demográficos.

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IV.
Con objeto de establecer comparaciones adecuadas, aludiremos primero
a las características generales del crecimiento demográfico del estado
de Hidalgo entre 1852 y 1910.
Reuniendo las cifras generales de población que se encuentran en
diversas fuentes, elaboramos el cuadro 2. Sobre esta base, en la gráfica l presentamos la curva de crecimiento global de la población de
Hidalgo.
Comparando el ritmo de crecimiento demográfico de dicho estado con el resto de las entidades federativas, no se observaron variaciones sensibles. La población de Hidalgo creció a un ritmo medio de
1.15%, en relación con el 1.4% que representó la media nacional29• Es
decir, el crecimiento demográfico de Hidalgo no revela modificaciones de importancia en términos generales.
Por otra parte, en los materiales estadísticos utilizados no hay indicios de epidemias de tal magnitud que hubieran provocado una reducción de la población capaz de alterar sustancialmente las activida-

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�Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pacbuca-Real del Monte

91

des productivas de la región. En las cifras globales no se observa ningún descenso brusco ni tampoco un ritmo de crecimiento inferior al
registrado en otros estados. Tampoco hay signos de expulsión de
población.
Con estas apreciaciones no podía establecerse una correlación entre el crecimiento demográfico y las posibilidades de expansión del mercado de trabajo. Sin embargo, si desglosamos la información y analizamos por separado el comportamiento demográfico de cada uno de
los distritos que formaban el estado de Hidalgo, podemos observar cambios cualitativos.
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En el cuadro 3 se presentan las cifras del crecimiento demográfico
por distrito. La gráfica 2, basada en esos mismos datos, ilustra las diferencias interregionales. Destaca el hecho de que el crecimiento de la
población fue similar en la mayoría de los distritos hasta mediados de
los años sesenta. A partir de ese momento los distritos de Huejutla y
Pachuca comienzan a crecer con mayor rapidez, haciéndose más notable el aumento hacia la mitad de la década de los 70.

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('I")

Un crecimiento demográfico por distritos desigual, en contraste con
un ritmo "normal" de crecimiento general del estado, nos sugirió que
las diferencias se debían a un fenómeno de migración interna vinculado directamente con uno de los aspectos esenciales en la formación de
un mercado de trabajo libre: la movilización del trabajador como consecuencia de su separación de los medios de producción.

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Para corroborar la idea de que el crecimiento desigual de los diferentes distritos obedecía a un fenómeno de migración interna vinculado a la desamortización de los bienes de comunidad, interrelacionamos distintos datos.

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Inicialmente, medimos los cambios ocurridos entre 1825 y 1885 tanto en el número de asentamientos (haciendas, ranchos, ciudades, villas, pueblos y barrios) como en la densidad media de la población de
ellos30•
En el cuadro 4 se vaciaron los datos relativos al número de asentamientos (omitiéndose los correspondientes a 1825 pues solamente existían datos para los distritos de Apan, Atotonilco, Pachuca y Tulancingo). Según las cifras obtenidas, no se observan variaciones importantes entre 1825 y 1874: el número de poblados es similar, lo mismo que
la densidad relativa. La mayoría de los habitantes se concentraba en

�CUADR04

HIDALGO: NUMERO DE ASENTAMIENTOS•

1853-1855

p

1874

23 6 1
4 24 38

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51 10 35
17 22 31
33 6 37
5
1 23
44 7 28

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o
o
o
o

34

1

Zacualtipan

11 102
39 15 9
48 26 60
74 2 20

Zimapan

14

o
o
o
o

Distritos
Actopan
Apan

H

R

Huichapan
Ixmiquilpan
Jacala
Meztitlan
Molango
Pachuca
Tula
Tulancingo

8 11

R

H

24

6 2
4 23 43
12 9 27
o o 63 15 111
1 o 14 23 53
1 o 36 4 19
o o 8 2 78
o 13 33 5 17

Atotonilco
Huejutla

p

o
o
o
o
o

68
1
4 32 8
o 40 16
o 47 22
o 39 1
o 16 8

23
77
9
61
17
9

1888

e V B
o 1 30
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o 1 o
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o 1 12
o 1 2
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1 o 13
o 1 28
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p

H

R

21

9 2
5 23 43
12 9 30
61 15 158
13 23 55
36

4 19

9
33

5

2 78
17

68

1 22
32 14 80
42 18 9
47 24 63
39
1 17
11
8 9

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V

B

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1 o 13
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1 o o
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1 o 1

• Este cuadro fue elaborado a partir de Orozco y Berra, Manuel. Diccionario... : Memoria del Gobierno del Estado
de Hidalgo, 1874; Diccionario geográfico, histórico y biográfico, 1888.
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Pueblo H

= Hacienda R =

Rancho C

= Ciudad V = Villa B =

Barrio.

ORAFICA 2

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DINAMICA DE LA POBLACION DE HIDALGO, POR DISTRITOS
1853-1910
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ATOTOHILCO
APAN

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Fuentes: cuadros 2 y 3

1868

l874 1877

1885

1895

1900

1910

�94

Orúz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

Siglo XIX

CUADRO 5

CUADRO 6

DISTRIBUCION DE LA POBLACION EN HIDALGO, 1874

DISTRIBUCION DE LA POBLACION EN HIDALGO, 1910

tamaño de poblados

%del
No. de densidad
total de habitantes media de
total de
poblados
en este población habitantes
grupo

95

NO. de

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media de
total de
en este población habitantes
grupo

total de habitantes

tamaño de poblados

poblados
4 252

384 144

90

60

160

106 119

663

16

Hasta 500 habitantes

918

181 972

209

42.5

Hasta 500 habitantes

de 501 a 1 000

156

107 754

699

25.1

de 501 a 1 000

de 1 001 a 1 500

44

53 204

1 209

12.4

de 1 001 a 1 500

38

45 430

1 195

7

de 1 501 a 2 500

23

44 285

1 925

10.3

de 1 501 a 2 500

22

41 757

1 896

6.5

de 2 501 a 5 000

7

21 576

3 108

5.0

de 2 501 a 5 000

5

13 342

2 668

2

Más de 5 000

3

20 274

6 758

4.7

de 5 001 a 10 000

2

16 746

8 373

2.5

1 151

428 885

Más de 10 000

1

46 951

46 951

6

4 480

646 551

Total

100.o

Total

100

Elaborado en base a la Memoria del Gobierno del Estado de Hidalgo, 1874
Elaborado en base al Censo de 19IO

los pueblos y pocas haciendas sobrepasaban los doscientos habitantes.
Los cambios son evidentes para 1874, cuando se percibe un incremento en el número de ranchos en los distritos de Huejutla y Jacala. A
este aumento corresponde un incremento de la población: entre 1853
y 1885 el número de habitantes de Huejutla y Jacala crece en 1600Jo
y 2430Jo respectivamente.
Como puede apreciarse en el mismo cuadro 4, la tendencia aJ incremento en el número de ranchos y la concentración urbana se acentúan después de 1874.
Por otra parte se observa una tendencia a la disgregación de la población en asentamientos con una densidad media de 90 habitantes (cuadros 5 y 6). Si comparamos ambos cuadros podremos notar que el número de poblados con rango de 1 501 a 2 500 habitantes permanece
prácticamente sin variaciones y que el rango de 2 501 a 1 500 disminuye de 7 a 5. Podemos suponer entonces que algunas poblaciones descendieron al rango inmediatamente inferior. El cambio más significativo ocurre en los poblados con menos de 500 habitantes: pareciera que
aquí se concentra el incremento general de población, al mismo tiempo que se registra una importante concentración urbana. Es decir, hay

un traslado de población de unos lugares a otros.
En esta etapa de la investigación, y hasta donde los datos nos han
permitido, hemos analizado el comportamiento demográfico de algunas localidades, a fin de explicarnos los cambios en los patrones de
asentamiento.
Así, por ejemplo, encontramos que en el municipio de Cardonal
(distrito de lxmiquilpan) existe una coincidencia entre la reducción del
número de habitantes en los pueblos y la aparición de ranchos y rancherías en la misma municipalidad. De este modo, si en 1874 los pueblos existentes en la municipalidad del Cardonal aglutinaban 7 505 habitantes, para 1900 esta cifra se había reducido a 2 004. Pero, significativamente, en este lapso surgieron cuarenta nuevos núcleos de población registrados como ranchos o rancherías con densidad inferior
a 90 habitantes por asentamiento.
Es decir, parecería que los anteriores moradores de los pueblos mudaron su residencia trasladándose a los ranchos o rancherías. Esta si-

�96

Siglo XIX

Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

CUADRO 7
DESARROLLO DEMOGRAFICO DE LA CIUDAD DE PACHUCA
1825-1910

Año

Número de
Habitantes

1825

2 415

1848
1852
1853
1859
1862
1863
1868

1874
1877

1880
1885
1895
1898
1910

Fuentes
Ensayo de una memoria estadística del distrito de
Tulancingo, México, Imp. Alejandro Valdés, 1825.

4 690 ReviUa D., Anexo a la memoria de la Secretaría
de Relaciones, Justicia y Guerra del Edo. de México, México, 1849.
5 442 Memoria de la Secretaría de Relaciones y Guerra
del Estado de México, 1852 (anexo).
5 541 Orozco YBerra, Manuel. Diccionario Universal de
Geografía e Historia. México, 1853, 5 vols.
7 000 Burkart, J. "Memoria sobre explotación de minas
en los distritos de Pachuca y Real del Monte" en
An~es de la Minería Mexicana, t. I, 1861, p. 19.
6 500 Duran, Rafael, "Memoria sobre el censo de la República Mexicana". Boletín de la Soc. Mexicana
de Geografía y Estadística, V. 9, 1862.
7 000 Alrnaraz, Ramón. Memoria sobre los trabajos
(12 000) de la Comisión científica de Pachuca México
1864.
'
'
12 000 Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y
Estadística, 1869, t. l, p. 372.
8 410 Memoria del Gobierno del Edo. de Hidalgo, 1874
Memoria de la Secretaría de Fomento, 1877. p.
12 500 B_usto, Emi~ano. Estadfsticas de la República Mexicana, MéXJco, Cumplido, 1880, 3 vols. (publicado como anexo a la Memoria de Hacienda
1877-78).
13 679 García Cubas, A. Ensayo Estadístico de la República Mexicana, pp. 75-78.
25 000 ~culo B~sado en el Diccionario geográfico, bistórico y b1ográfico, México, 1888-1889. 5 vols.
40487 Censo de 1885.
40 487 Anuario Estadístico de la República Mexicana
1898. México, Of. Tip. de la Secretaría de Fornen:
to, 1899.
39 009 Censo de 1910.

468:

97

tuación se repite en otros municipios de la zona central de Hidalgo,
coincidiendo además con el desarrollo de algunas actividades agrícolas
que comenzaron a surgir en algunas regiones. Así pues, la información demográfica manejada parece indicar que entre 1870 y 1900 se
concretó en Hidalgo un reacomodo de la población.
Este fenómeno obedeció a su vez, a determinadas transformaciones en la estructura económica y social del estado. Atendiendo a los
datos de población establecimos la existencia de zonas de atracción y
rechazo de población. Los distritos de Huichapan, lxmiquilpan, Actopan, Meztitlán y Atotonilco son los que se presentan como zonas de
expulsión, siendo notable que fue precisamente en estos lugares donde
se produjeron levantamientos indigenas en reclamo de tierras comunales. Es importante señalar que aunque el distrito de Tula fue también
escenario de levantamientos, en la información demográfica no aparece como zona de rechazo. Posiblemente esto se deba a que la construcción del ferrocarril dio trabajo a los brazos desocupados e impulsó
además la actividad agrícola de la zona.
Por otra parte, los distritos de Jacala, Huejutla, Pachuca y, hacia
finales del siglo, Apan son los que aparecen como polos de atracción,
absorbiendo a habitantes provenientes de otros distritos. Como puede
observarse en la gráfica 2, el ritmo de crecimiento de estos lugares no
corresponde al natural de la población, sino que se trata más bien de
un crecimiento social. Es decir: el desarrollo de determinadas áreas económicas los hacían atractivos y, a su vez, el constante flujo de trabajadores impulsaba la expansión de las nuevas actividades.
¿Qué actividades económicas se emprendieron en Hidalgo? Un estudio de caso muestra que a partir de los años 70 comenzó a desarrollarse en el distrito de J acala una agricultura de tipo capitalista, una
de cuyas expresiones fue precisamente la aparición y expansión de los
ranchos en esta zona . Por otra parte, en el mismo sentido, diversos
informes del Ministerio de Fomento señalan que en Huejutla había empezado a cultivarse con éxito, café y caña de azúcar para exportación31•
Por otra parte, el crecimiento de la ciudad de Pachuca ilustra claramente el fenómeno de migración interna. La urbe, en un momento
determinado, se convierte en polo de atracción para los campesinos indígenas que fueron privados de sus tierras. La gráfica de crecimiento
de la ciudad de Pachuca contrasta notablemente con la general del estado, observándose una aceleración a partir de 1875 (cuadro 7, gráfica 3).

�Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

Pachuca contaba en 1825 con 2 415 habitantes incluyendo a los
de lugares, haciendas y ranchos dependientes de ella. La instalación
de la compañía inglesa de los Aventureros había atraído pobladores,
de modo que hacia 1853 el número de habitantes alcanzaba la cifra de
5 541; para 1859 Burkart menciona 7 000 habitantes aproximadamente. En la memoria de los trabajos de la Comisión científica de Pachuca
se calcula en 12 000 la cantidad de habitantes en 1863, atribuyendo el
rápido incremento a la prosperidad que experimentaba la minería; sin
embargo, en este mismo trabajo se dice que la población de Pachuca
asciende a 7 000 personas, cifra que nos parece más acertada tomando
en consideración la de 6 500 consignada por Durán en la Memoria sobre el Censo de la República Mexicana de 1862, y la calcuJada por Burkart para 185~2 •

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En 1874 se efectuó un censo en el estado, anotándose para la ciudad la cifra de 8 410 habitantes, la cual se elevó a 11 794 hacia 1878
de acuerdo a un nuevo recuento de población. A partir de 1880 se inicia un crecimiento acelerado incrementándose la población de 14 000
a 25 000 habitantes entre 1880 y 1885, superando la cifra de 40 000 según el censo de 1895. Después de esta fecha la población desciende ligeramente, posiblemente en relación con la inundación de la ciudad
y con el inicio de explotaciones de minerales industriales en otras zonas.

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Lo que resulta interesante es que el inusitado crecimiento de la ciudad no es provocado totalmente por el auge minero. La reanimación
de la actividad minera iniciada en la década de los 50, y que alcanzó
su auge entre 1860 y 1862, no se refleja automáticamente en la curva
de crecimiento demográfico de la ciudad.

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Esta situación distingue a Pachuca de otras ciudades en donde se aprecian cambios poblacionales estrechamente ligados con el auge o decaimiento de la minería33 • Keith Davies, en un análisis sobre tendencias
demográficas urbanas en el siglo XIX, establece que existe una estrecha relación entre el impulso a determinadas actividades económicas
y los incrementos de población en las ciudades por él estudiadas34• Hacia finales del siglo XIX se observa una tendencia a la concentración
urbana en todo el país, lo cual evidencia una serie de transformaciones
en el medio rural. Para 1877 Pachuca concentraba el 3.3% de la población del estado, para 1895 la cifra se elevaba a 7.3%, llegando a
10.9% a finales del siglo. Estos incrementos no se explican por el crecimiento natural de la población, sino que nos remiten a fenómenos
de migración.

�100

Siglo XIX
Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

Finalmente, los datos de población foránea en el estado de Hidalgo parecen confirmar que los incrementos de población que se produjeron en las zonas económicamente más dinámicas obedecían a un reacomodo de la propia población del estado (cuadro 8) y no a flujos de
población provenientes de otras entidades.

CUADROS
POBLACION FORANEA EN HIDALGO •

Estado de origen
Aguascalientes
Baja California
Campeche
CoahuiJa
Colima
Chiapas
Chihuahua
Distrito Federal
Durango
Guanajuato
Guerrero
Jalisco
México
Michoacán
Morelos
Nayarit
Nuevo León
Oaxaca
Puebla
Querétaro
Quintana Roo
San Luis Potosí
Sinaloa
Sonora
Tabasco
Tamaulipas
Tiaxcala
Veracruz
Yucatán
Zacatacas
Total

1895

1900

191 o

0.06
0.02

0.03
6.00

0.04
0.0J

0.0J
0.02

----

--

-O.0J
0.69
0.0)
0.27
0.0J
0.04
0.59
0.04
0.09

-0.0J
0.0J
0.27

L99

-0.19
0.0)

--0.03
0.88
O. JO

--

0.06
0.49
0.01
0.19
0.02
0.03
0.49
0.03
0.08
0.0J
0.01
0.0)
0.24
J.30

-0.16
--0.01
0.02

LOO

JO/

-0.0J
0.02

Así pues, los cambios observados en el comportamiento demográfico parecen indicar que, en el caso particular de Hidalgo, fue la pérdida de tierras comunales lo que obligó a los campesinos indígenas a desplazarse en búsqueda de empleo. Con ello se crearon las condiciones
para el desarrollo de una nueva forma en las relaciones de producción.

-0.02
0.23
0.0)
0.)4
0.OJ
0.04
0.39
0.02
0.09
0.02
0.01
0.02
0.20
0.76

NOTAS
1. Kula, Witold , Problemas y métodos de la historia económica. Barcelona, 1973, p. 521.
2. Brading, David A. Mineros y comerciantes en el México Borbónico (1763-1810). México, Fondo de Cultura Económica, 1975, p. 23.
3. Cardoso, Ciro (Coord.). México en el siglo XIX (1821-1910). México, Nueva Imagen, 1981, pp. 130, 339-340.
4. Mendizábal, Miguel Othón de. Obras completas. México, T.5. p. 42.

5. Assadourian Sempat. Mineria y espacio económico en los Andes. Lima, Instituto
de Estudios Peruanos, 1972, p. 81.

-0.15
-0.01

6. Brading, Op. cit. pp. 301-310; véase también del mismo autor Haciendas and ran-

0.0)
0.01

7. Zavala, Silvio y María Castelo. Fuentes para la historia del trabajo en la Nueva España. México, CEHSMO, 1980, vol. 8.

LOO

chos in the Mexican Bajío, 1750-1810.

-0.04

8. Humboldt, Alejandro de. Ensayo político sobre el reino de la Nueva España. México, Porrúa, 1984, p. 48.

0.06

-0.06

0.04

5.41

3.28

3.30

9. Flores Clair, Eduardo "Minas y mineros: pago en especie y conflictos, 17~1880"
en Historias, núm. 13, abril-junio de 1986, pp. 51-68.

-

0.09

• Porcentaje en relación a 1
•
censos de poblaet"ón co a pobdil~c1ón total. Elaborado sobre la base de los
rrespon entes.

10. Bellingeri, Marco e Isabel Gil. "Elementos para el estudio de la estructura agraria
de México en el siglo XIX" en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
México, año XXIV, nueva época, enero-marzo 1978, núm. 91, pp. 9-45.
11. Cross, Harry S. The mining economy of Zacatacas México in the nineteenth century, Berkeley, 1976.
12. Mendizábal, Miguel Othón. "Los minerales de Pachuca y Real del Monte en la época colonial" en El trimestre económico, vol. 8. julio-septiembre 1941, p. 253.

�102

Siglo XIX
Ortiz P.: Desamortización y mano de obra en Pachuca-Real del Monte

13. Archivo General de la Nación, México. Ramo Padrones, vol. 1, 7, 18, 20; Ramo
Historia, vol. 523.

14. Ya desde finales del siglo XVIII, la explotación de las minas en Real del Monte presentaba problemas técnicos y materiales. Véase: Mendizábal, Miguel. "Los minerales... "; Randall, Robert W. Real del Monte: una empresa minera británica en México. México, Fondo de Cultura Económica, 1977, pp. 48, 74-78.

103

26 Consultamos al respecto los expedientes correspondientes al Est~do de Hidal~o en
· 1 Archivo de Bienes Nacionalizados que se encontraba en la anugua Secretana de
~sentamientos Humanos y Obras Públicas; actualmente el fondo pasó a formar ~ e
del acervo del Archivo General de la Nación. Las citas corresponden a la antigua
clasificación.
27. Archivo de Bienes Nacionalizados, SAHOP, Hidalgo.

15. Randall, Robert. Op cit., p. 143.
16. Dentro de los costos de operación de las empresas mineras el principal estaba representado por el rubro salarios. Cross, Harry. Op cit. p. 37.
17. Herrera Canales, Inés. "La racionalidad económica de la empresa minera Real del
Monte y Pachuca, 1849-1875" en Organización de la producción y relaciones de trabajo en el siglo XIX en México. México, Cuaderno de trabajo 29 del Departamento
de Investigaciones Históricas, INAH, 1979, p. 118.
18. Archivo Histórico de la Compañía Minera Real del Monte y Pachuca (en adelante
AHCMPRdM), Informe 1852.
19. AHCMPRdM, Contrato sobre el establecimiento de un presidio, 1850.

20. En el trabajo de Eduardo Flores Clair, "Conflictos en una empresa minera Real
del Monte y Pachuca, 1872-1877", tesis, UNAM, 1989, se analizan en extensión y
profundidad los problemas relativos al pago en partido.
21. Marx, Carlos. El Capital, México, Fondo de Cultura Económica, 8a. reimpresión,
1973, t. 1, pp. 610-631.
22. La información demográfica se encuentra dispersa e incompleta, sin embargo puede hacerse un seguimiento relativamente continuo y los informantes dan certeza acerca
del carácter indígena de los habitantes, entre otras fuentes mencionaremos AGNM,
Bienes Nacionales, Informes de los párrocos, leg. 39, exp. 2; Padrones, vol. 3, f.
94; Villaseilor y Sánchez, Joseph, Tbeatro Americano, México, 1746-1748, vol. 1,
Miranda, José, "La población indígena de lxmiquilpan y su distrito en la época colonial" en Estudios de Historia Novobispana, México, UNAM, 1966, vol. 1, p. 126:
y el libro de PoweU, T. G. E/ liberalismo y el campesinado en el centro de México
(1850 a 1876), México, Secretaria de Educación Pública, 1974.
23. Bazant, Jan. Los bienes de la iglesia e,¡ México (1856-1875), México. El Colegio de
México, 1971.
24. En otro trabajo he analizado cómo en determinadas ocasiones se puede establecer
una identidad entre los bienes de comunidad y los de ayuntamiento. Ortiz, Rina "La
legislación sobre pueblos en el siglo XIX, los casos de Jalisco y el Estado de México", ponencia presentada en el simposio "La Juridicidad en la Historia". Universidad Autónoma Metropolitana, México, octubre, 1987.
25. Colección de leyes, decretos y circulares relacionados con la desamortización y na-

cionalización de bienes y materias conexas, desde la independencia de la República
hasta la época actual, México, Secretaría de Hacienda y Crédito Público, 1937. p. 305.

28. Ortiz, Rina, "Los levantamientos indi~enas en Hidalgo 1860-1880", ~onencia ~;~sentada al ¡ Coloquio de Historia Regional, ADHILAC, Pachuca, Hidalgo, 1 •
29. Brachet, Viviane. La población de los _esta~os mexicanos (1824-1895). México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1976, pp. 39-115.

30 Resulta imposible presentar en este trabajo los datos d~ densid~d media ~btenidos,
· porque se hizo un seguimiento de cada uno de los mas de mil asentamientos.
31. Ministerio de Fomento. Informes, 1881-1888.
32 Durán Rafael. Memoria sobre el Censo de la República Mex.icana. Boletín de la
· Socied~d Mexicana de Geografía y Estadística'. v~I. IX, 1871 Y Burkart, Joseph.
Memoria sobre la explotación de minas en los d1Stntos de Pachuca Y Real del Monte en Anales de la Minería Mexicana, tomo l. 1861.
33. Esto es palpable, por ejemplo, en el caso del mineral de la Luz en Guanajuat?, véase al res to el trabajo de Jáuregui F. de Cervantes, Aurora y Aurora Lyd1a ~ervantes Jkegui, Bonanza en el Mineral de la Luz, Guanajuato, 1843-1859, tesis de
maestría, Guanajuato, 1976, p. 103.

34 D · K ·th A "Tendencias demográficas urbanas durante el siglo XIX en Méxi·
9 2
481 524
. avtes, ei
co" en Historia Mexicana, vol. XXI, enero-marzo de 1 7 , pp.
•

�CAPITALES ECLESIASTICOS Y REDITOS VENCIDOS

La Iglesia y la Consolidación
de la Propiedad en Puebla (1810-1856)
Francisco Javier Cervantes Bello *

Desde fines del siglo XVIII un hecho era notorio en toda la Nueva España: la propiedad eclesiástica había aumentado aceleradamente y los
capitales que administraba el clero, que estaban reconocidos en un sinnúmero de propiedades tanto urbanas como rurales, comenzaban a pesar sobre el conjunto de la economía. Este incremento de la riqueza
eclesiástica tenía sus raíces en los siglos anteriores, pero es indudable
que fue en el siglo XVIII cuando alcanzó un mayor auge 1•
Puebla, segunda capital del virreinato de la Nueva España, era sin
duda uno de los obispados más ricos del país y donde este fenómeno
se presentaba claramente. En la primera mitad del XVIII, después de
haber tenido durante los siglos XVI y XVII un proceso de endeudamiento a favor de los monasterios, casi la mitad de la ciudad de Puebla pasó a manos de los conventos; y, en la segunda mitad del siglo
de la Ilustración, se dio un incremento sin precedentes de fundaciones
de capellanías y obras pías. Estos dos hechos, junto con el riguroso
cobro del diezmo, representaban uno de los obstáculos mayores para
la consolidación de la propiedad plena y la acumulación de capitales
no sólo en México sino en buena parte de América hispánica.

• Colegio de Historia, Universidad Autónoma de Puebla (México)

�106

Siglo XIX
Cervanres B.: Iglesia y propiedad en Puebla (/8 10-1856)

La primera reacción contra esta tendencia a acrecentar la riqueza
eclesiástica vino del Estado borbónico español 2, aunque ya desde antes esta situación había causado importantes quejas contra la Iglesia.
Después de la independencia, el poder y la riqueza de la Iglesia fueron
temas reiteradamente presentes en el debate político.
Más allá de los planes y las declaraciones, los propietarios comenzaron a tomar generalizadamente un conjunto de actitudes que se puede resumir como un desconocimiento de los derechos de propiedad de
la Iglesia: comenzaron a dejar de pagarle el diezmo, a especular con
sus casas y a suspender el pago de los réditos vencidos de capitales eclesiásticos. En este artículo analizamos sólo la actitud de los propietarios de bienes inmuebles ante las deudas eclesiásticas que reconocían
sus propiedades, y tratamos de responder a la pregunta de cómo y por
qué se dio este hecho.

I.

107

propiedades estaban hipotecadas por menos del 500/o. La deuda_~º su
mayoría, el 940/o, pertenecía a la Iglesia, por lo q_ue Flon _se queJo entonces de que casi todas las rentas de estas propiedades iban a parar
a manos del clero s.
Aunque la situación de la propiedad agraria de Cholula podría ser
un caso extremo, expresaba una situación económic~. importante: ~¡
peso que los capitales eclesiásticos tenian s?bre la r~~on y, por consiguiente, la reducción del margen de ganancia y las linutac10nes del uso
pleno de la propiedad que implicaba 6 •
Los factores negativos del endeudamiento se prese?taron jus~ente como consecuencia de las irregularidades en los ciclos comercial~
y productivos. Esta situación queda por demás clara cuan~o se analizan los contratos de préstamo entre 1800 y 1815 para la región d~ Puebla: los préstamos se piden para refaccionar "comercios" Yse hipotecan para ello propiedades agrícolas como ranchos y haciendas 7 •

La ciudad de Puebla era el centro de una región que articulaba los espacios agrícolas de Cholula, Huejotzingo, Amozoc, San Juan de los
Llanos, Tepeaca, Tehuacán y Atlixco. Era también el centro de una
diócesis mucho más amplia (que incluía a los actuales estados de Tlaxcala Y gran parte de Veracruz). El hecho de que la ciudad de Puebla
fuera capital de un centro económico de importancia a la vez que sede
administrativa de la Iglesia, favoreció su fortalecimiento económico y
espiritual.

El resultado era que una quiebra en los circuitos mercantiles ocasionaba falta de pago en los sistemas crediticios. En estas circunstancias los efectos negativos del crédito eclesiástico se ponían claramente
de manífiesto. Precisamente cuando España se involucró en guerras
contra Francia e Inglaterra, y los circuitos mercantiles se vieron constantemente interrumpidos, las críticas a las deudas a favor del clero
se intensificaron 8 •

A fines del XVIII estaban plenamente establecidos once conventos de religiosas y, desde temprano, en la ciudad se habían fundado
los conventos de hombres más importantes (franciscanos, dominicos
3
y agustinos) • Para entonces la riqueza eclesiástica era quizá el factor económico de mayor importancia en la región: diversas instituciones dependientes del clero tenían ya en sus manos casi el 500/o del valor
de las casas de la ciudad, y las propiedades estaban en un gran número
endeudadas en favor de capitales eclesiásticos 4 •

Este fenómeno crediticio favoreció considerablemente las desigualdades de la distribución de capitales entre ciudad y campo, gravando
a éste para financiar las actividades mercant_iles urbanas. :.~bién dificultó notoriamente la acumulación de capital y la adqms1c1on y uso
pleno de la propiedad privada. Al estar gravada por gran parte de s~
valor y depender del crédito, la propiedad era ~ás vulne~able a los_ c!clos mercantiles y una insolvencia temporal pod1a traducirse en un JUJcio hipotecario y su eventual pérdida 9 •

La atención que se le prestó a este fenómeno a nivel local se puede
ver en el informe que redactó, en 1790, el indentente de Puebla, Manuel de Flon, sobre los capitales que se reconocían en la cercana jurisdiC&lt;:ión de Cholula. Las 58 propiedades agrícolas que conformaban las
haciendas y ranchos de Cholula reconocían hipotecas de más del 700/o
del valor de la propiedad. Cabe señalar que 20 de estas propiedades
se hallaban endeudadas entre el 90 y el 1000/o de su valor y sólo seis

Además , pocos podían consolidar su fortuna compran~o inmuebles que no cargaran algún tipo de deudas. Por el contrano, parece
que fueron muy frecuentes los remates de propiedades insolventes Y
los cambios de propietarios de una hacienda o rancho durante u~ período de cincuenta años o más. Aunque el hecho de que las propiedades materializaran parte del valor y lo canalizaran en forma de p_réstamos a la actividad comercial y mercantil tuvo sus grandes ventaJas, el
costo fue limitar la inversión a largo plazo y la consolidación de la ri-

�108

Siglo XIX
Cervantes 8 .: Iglesia y propiedad en Puebla (1810-1856)

109

queza con base en la propiedad privada de uso pleno.
El problema crediticio se agravó en un grado extremo cuando apareció un nuevo factor: la demanda de crédito, creciente y coercitiva,
del Estado borbónico'º. La situación que creó la posición de la Corona de exigir en préstamo forzoso el dinero que en créditos administraba el clero, mediante la ley de Consolidación de Vales Reales 11 , no sólo afectó al clero sino a los particulares que dependían o debían fondos eclesiásticos. Aunque no sin dificultades, la Iglesia y los particulares lograron, a través de la independencia, evadir la presión fiscal del
Estado español.
Lamentablemente se conoce muy poco sobre el crédito eclesiástico
Ylas deudas a favor del clero durante la primera mitad del siglo XIX.
La historiografía después de la independencia se ha centrado en la desamortización y nacionalización de los bienes del clero, dejando vacío
el problema del crédito eclesiástico durante la primera mitad del siglo

XIX.

Esta situación a llevado a presuponer que el clero fue poco afectado hasta antes de 1856. Sin embargo hay varios indicios que muestran que no fue así y que, por el contrario, la Iglesia vio reducidos fuertemente sus ingresos. La guerra de independencia y los continuos enfrentamientos entre las facciones se valieron frecuentemente de fondos eclesiásticos
en efectivo o en diezmo, recolectados para sostener
las tropas 12 •
Los particulares comenzaron a tomar nuevas actitudes con respecto a
la Iglesia y los bienes eclesiásticos. Redujeron el pago del diezmo y comenzaron a ver las casas que rentaban como suyas 13• Es curioso señalar que no fueron hombres recién avecindados en la región poblana
los que principalmente llevaron a cabo este proceso: fueron los hijos
de las mismas familias coloniales, que en el siglo XIX adoptaron nuevas actitudes'4.
Si bien es muy difícil detectar el pago de réditos y la redención de
~pitales eclesiásticos si no es a partir de registros internos de la Iglesia, los documentos notariales pueden darnos una idea de la nueva sit~ación. El nivel_ de préstamos otorgados por la Iglesia se redujo drásticamente a partir de la ley de Consolidación para no recuperarse después. Los préstamos forzosos para sostener la lucha contra los insurgentes,_! después las guerras políticas internas, explican en parte esta
reducc1on.

Pero el factor decisivo en la disminución de la capac~d~d de pré~tamo eclesiástico fue la actitud de los deudores de_no redimir lo_s capitales eclesiásticos y de ya no fundar más obras p1as y capellamas, tal
como lo reconoció el mismo obispo poblano en 1847 1$ . Estas fundaciones piadosas, junto con las dotes de las ?1~njas, repre,!entaban la
fuente de crédito y la causa de hipoteca mas importante .
II.

Gracias a algunos registros internos podemos ~~n~r una ide~ de 1~ actitud de los deudores frente a los capitales ecles1ast1cos: La s1tuac1~~ de
los capitales de las capellanias y los conventos se denvaba de qmenes
eran Jos deudores, de cómo estaban pagando sus ~eudas _Y d~ cu~ndo
dejaron de hacerlo. El análisis de las cue!1tas de diversas mst1tuc1ones
eclesiásticas nos servirá para tener una idea de este proceso.
La Iglesia era de hecho un conjunt? d~ institucion~_con cierto ~ado
de autonomía. La participación ecles1ást1ca en el crédito dependio d 1
7
conjunto de estas instituciones, por lo que haremos una breve recapitulación de ellas.

Las deudas a favor del clero podían ser de capellanías, obras pías
y aniversarios, en cuyo caso eran ad~nistrad~ por el Juzgad~ de &lt;;a:
pellanias, Testamentarias y Obras P1as; se pod1a d~~r también a m
versiones O compromisos derivados de las dotes de religiosas de ~os conventos O a capitales propios, generalmente producto d: donac10!1es, Y
también a capitales provenientes de cofradías, colegios, hospitales,
etcétera.
Las capellanias, obras pías y aniversarios, a las ~ue ref~r~remos
como fundaciones piadosas, eran capitales que la Iglesia administraba
a cambio de cumplir ciertas obligaciones esp~ituales que el f~ndad~r
había designado. Podía tratarse del comproffilSo de celebrar c1e~o numero de misas por su alma, en cuyo caso gener~ente se d~1gnaba
a un capellán para que con el rédito de la fundación (capellarua) seordenara; también podría darse el caso de que con los ~roductos de la
donación se sostuviera una monja, un huérfano, o se diera 1~ dote para matrimonio a una mujer que tuviera las virtudes re~uendas pero
que careciera de dinero (como en el caso ~e las obras p1as); o, finalmente, la Iglesia podía administrar los ~~•tales P.cl1:ª que C?n sus _rentas se sostuvieran los gastos de cierta festmdad religiosa (aniversarios).
Las hipotecas debidas a estas fundaciones piadosas y a los capita-

�110

Siglo XIX
Cervantes B.: Iglesia y propiedad en Puebla (1810-1856)

CUADRO 1
REDITOS PAGADOS A CAPELLANIAS VACANTES.1813-1850

Periodo
1813-1815
1832-1834
1836
1837-1842
1847
1849-1850

Ingreso promedio anual Rédito promedio mensual
pagado por capellanla
8 388 pesos
23 436
44 448
29 938
17 748
28 740

165 pesos

288
313
532
230
527

Fuentes: A~chivo Histórico Diocesano de Puebla y Archivo del Convento de
San Gerómmo de Puebla, cuentas de varios años

!es de_los conventos constituyeron el grueso de los capitales del clero
mvert1dos en la región poblana' 7• Debido a esto nos centraremos en
las cue?tas de _algunas capellanías -principal fuente de crédito de las
fundaciones piadosas- y en las de algunos conventos de mujeres.
Por lo q~~ se refiere a las capellanías, hay varios cambios que llaman la atenc1on. Desde aproximadamente 1800 se comenzaron a detectar tres hechos que demuestran la crisis de estas fundaciones: se crearon_ cada ~ez meno~ ~pellanías_, obras pías y aniversarios; a pesar de
los mcent1vos econorrucos, hubieron pocos interesados en reclamar el
derecho ~e sucesión de la capellanía 18, originando un gran número de
capellaruas vacantes; y los réditos de estas fundaciones comenzaron a
deJar de ser pagados.
El cuadro I muestra los ingresos promedio anuales que recolectó
el Juzgado de Capellanías en Puebla por concepto de capellanías va~tes. El cua~ro muestra_ que los réditos pagados se redujeron notonamente en la epoca de la independencia (1813-1815) y durante la guerra del 47. Esto muestra que los ingresos de la Iglesia por réditos eran
extremadam~nte sensibles a los disturbios políticos mayores. Por otra
parte, el alto mgreso de 1836 probablemente se deba a la inflación pro-

111

vocada por la moneda de cobre y a la primera ley que intentó su retiro.
Debe tenerse en cuenta que la administración de capellanías vacantes
no permaneció pasiva ante el período de deterioro general de sus ingresos, ya que presionaba a los deudores para que pagaran puntualmente sus réditos.
En el cuadro I se puede apreciar también el rédito pagado, en promedio mensual, por cada capellanía. El promedio creció de 165 pes_os mensuales por fundación en 1813-15 a 527 en 1849-50, lo que sug:1ere que
la Iglesia intentó obligar a los deudores a que pagaran más, ~rob!bl~mente a causa de los réditos que tenían vencidos y que no hab1an liqmdado. Parece que, al menos para ciertos casos, la presión _q~e ejerció
el ramo de capellanías vacantes sobre los deudores tuvo e~1~0. G~an
parte de éste se debió a _la amenaz~ del ~oncurso. La adm1D1strac1ón
de capellanías vacantes implemento medidas para que se pagaran los
réditos atrasados.
Un análisis pormenorizado de una cuenta nos permitirá comprender mejor las actitudes de los particulares ante el pago de réditos. El
libro de 1832 recoge 196 casos de capellanías vacantes, es decir las fundaciones sobre las cuales la Iglesia estaba al pendiente de su cobro, o
como se señalaba, de las que "se tenia conocimiento".
En la contabilidad cada capellanía incluye dos datos: el número
de anualidades que pagó y el que quedó debiendo. Con esta información a cada fundación se le puede asignar un par ordenado (x,y) donde
x representa el número de años que pagó, en tanto y el número de anualidades que se deben. Por ejemplo, la capellanía que fundó Cristóbal
Otamendi contaba con un capital de 600 pesos con un anual de réditos
de 30; la reconocía Gertrudis Tello, que si bien a principios de 1832
debía dos anuales atrasados, en ese año liquidó su deuda corriente: de
este modo la capellanía de Otamendi quedaría representada por el par
ordenado (2, O).
Había casos en que la Iglesia misma desconocía el número de anualidades que el deudor debía, sea porque eran muchas o porque no se
sabía desde cuando había quedado vacante o cuánto dinero debía al
pasado capellán. Para estos casos empleamos el símbolo«-» en lugar
de la coordenada y. Una fundación que no pagara ningún anual ese
año y cuya deuda se desconocía está representada por (O, -).
El cuadro 2 representa cómo se distribuyeron las fundaciones piadosas vacantes de acuerdo a la relación de anuales pagados y debidos
(x, y).

�112

Siglo XIX

Cervantes B.: Iglesia y propiedad en Puebla (1810-1856)

los fundadores, y un número considerable debía más de un año de réditos. En contraste estaban quienes no debían nada (columna O) pero
estos sólo representaron el 270/o del total; en general se trataba de personas que debían entre uno y tres anuales, pero liquidaron su deuda
en ese año. Pocos fueron los casos que debían más de tres anuales y
que saldaron sus deudas en un año.

CUADR02

CAPELLANIAS VACANTF.S EN EL OBISPADO DE PUEBLA
(anuales que pagaron en 1832 y los que debían)

Anuales
pagados

Anuales

X

o

2

9

5
2
2

3

Vencidos Y
4

s

6-10 11-20 21-SO li
t(U

o

40

1
2

2

3

4

4

1

5

1

6-10
11-40

2
1

Sul&gt;-total

1

51

31

6
10
2
2
1
1
53

13
3
3
1

9

2

1
1

3

16

1

4

6

1
1

5 95
49
17
18
1 6

1

12

Veamos quienes pagaron réditos en este año, independientemente
si debían o no anuales atrasados. De los 101 casos que pagaron réditos, casi la mitad pagó un anual, en tanto que la otra mitad liquidó
más de una anualidad. Este hecho confirma la presión de la Iglesia sobre los deudores, pero esto sólo ocurrió con un pequeño grupo de ellos:
sólo el 270/o del total de capellanías vacantes registradas en la cuenta
pagaron más de un anual.
A pesar de sus esfuerzos, la Iglesia no pudo lograr que los deudores mayores, aquellos que debían más de tres anuales, pagaran réditos.
La gran mayoría de este tipo de deudores no liquidó nada.

4

1
29

I 13

1

11

2

4

20

7

5
2
7 196

Otro hecho que llama la atención es que la Iglesia ignoraba el estado de las deudas del 260/o de las fundaciones vacantes. Para 1832 apenas comenzaba a hacer un recuento de la actitud negativa al pago de
réditos y es probable que a eso se debiera tal situación. Entre estos casos estaban, por ejemplo, las deudas de Juan Azcárate que reconocía
sobre su hacienda Xoxtla, camino a San Martín Texmelucan, con tres
capellanías vacantes de 3 000 pesos cada una. El estado de sus deudas
no fue aclarado sino hasta años después. La finca se declaró embargada y entró a concurso en 1840, año en que la compró Mariano Fernández Anaya.

. El cuad~o debe leerse de la siguiente manera: a cada renglón se le
asignó un numero de acuerdo a los anuales pagados, que va del valor
Oa 11-40; cada renglón se halla subdividido en columnas de acuerdo
a los anuales vencidos y no pagados, valores que van de «-» hasta
21-50 años. El cuadro 2 nos indica que hubo 95 casos en los que el deudor ~o pagó nada (suma de subtotal del renglón O). De estos casos la
Iglesia i~orab~ la deuda de 40 (intersección "O" con «-» ), 9 debían
una anuali,dad (mtersección "O", "1 "), 2 debían nueve años de rédito
(O, 9), etcetera.

Otros deudores de los que no se sabía la magnitud de su deuda y
que no liquidaron, fueron el convento de Santo Domingo, cuyos bienes se secuestraron años después, la hacienda Juan Evangelista, que
reconocía dos capellanías vacantes, la hacienda José Bautista, del presbítero José González Cruz y la hacienda Toltepec, propiedad de Dolores García. Hubo incluso dos casos en los que el administrador asentó
en su cuaderno que "no se pudo averiguar el dueño de la fmca".

Comencemos por los deudo_res que no pagaron nada (renglón O).
E!1 total suman 95 casos, lo que mdica que casi la mitad de las capellaru~ vacantes nop~garon réditos en 1832. Para gran parte de estas fundaCiones la Iglesia mcluso desconocía cuántos anuales vencidos debían

Entre la lista de deudores mayores figuran Sebastián Furlong, que
debía poco más de cinco anuales sobre su hacienda San Bartolo y su
rancho Santa Isabel; el concurso de Juan Pablo de Ureta, que debía
ocho años de réditos; la hacienda Zopanaque de Josefa Bocarando de
Ibarra, que adeudaba réditos desde 1814; y la testamentaría de José

�114

Siglo XIX

Cervantes B.: Iglesia y propiedad en Puebla (1810-/856)

CTJADRO 3
ANUALIDADES PAGADAS Y VENCIDAS POR REDITOS DE CAPITALES
CONVENTO DE SANTA INES, 1821-1833

I 15

Aunque se pueden enc~:mtrar otr_os casos sim~lares d&lt;?n~e tuvo éxito el convenio con la Iglesia a camb10 de una qmta de red1tos -entre
los que se encuentra el de la testamentaría de Ag~stín de Ovand~-,
en 1832 se citan pocos ejemplos de deudores de mas de tres anualidades que hubiesen pagado a vacantes.

Anuales
pagados

Anuales

o

15

1

3

2

o

2

11

8

3

3

6

1

1

2

1

5

1

6-10

sub-total

8

5w
IIXal
50

2

4

11-W

1-5 6-10 11-20 ~1-40 ~1-60 61-100 ~01-140

1

3

2

2

2

2

1

5
1

6

1
6

3

w

16

1
21

25

1
29

21-40

Vencidos

2

9

15
4

43
2

13

17

12

8

3

3

131

~ntonio Núñez, qu~ no había pagado durante 33 años de una capellama v~cante reconocida sobre la hacienda Tlaxcolpa. Aunque se pueden citar casos de deudas atrasadas que se acumulaban desde varias
d~cadas, com? 71 caso de una capellanía vacante de la que no se hab_,an pagado red1tos desde 1766, la distribución de las anualidades vencidas en el cuadro 2 sugiere que la deserción en el pago de réditos comenzó a generalizarse, cuando más, 20 años antes de 1832.
Fueron pocos l?s casos sobre los cuales la Iglesia tuvo éxito en el
p~go de d~udas ~ntigua~:. En 1832 sabía que sobre los bienes del presbitero Jose Mana Pardmas se reconocían a favor de vacantes nueve
capellanías, atrasadas con seis anuales cada una. En 1835 se hizo un
recuen_to d~ l~s deudas y se descubrió que en algunas de las capellanías
s~ deb1an red1tos desde 1787. Para entonces el valor de los réditos vencidos, 24 751 ~esos, superaba en más del doble al monto de los principales. ~a Iglesia logr~ entonces entrar en un convenio con el deudor,
perdonandole un terci~ de la ?euda ~ cambio de liquidar a plazos el
resto. Para 1842 estos bienes solo debian 605 pesos de réditos antiguos.

Estos resultados coinciden con el análisis de los capitales conventuales durante el mismo período. Veamos la relación de las anualidades pagadas con las no liquidadas en el caso del convento de Santa Inés
(cuadro 3).
El 38% de los deudores no pagaron absolutamente nada de réditos durante los trece años (suma del renglón O). Dentro de estos casos
estaban varios concursos de bienes pendientes desde la época colonial,
y otros cuyas deudas eran incluso desconoc~das po~ los administradores porque no se había hecho una cuenta satisfactona. De los deudores
que tenemos datos podemos inferir que un buen número dejó de pagar
réditos entre 11 y 60 años antes de 1833.
Del 62% que pagaron réditos, la mayoría liquidó entre 6 y 20 años.
Estas cifras no son muy altas porque la cuenta es de 13 años y, por
consiguiente, debería representar otras tantas anualidades. Se podría
considerar, sin embargo, a la mayoría de los que liquidaron réditos como buenos (o, al menos, regulares) pagadores ya que muchos estaban
al corriente o debían entre uno y cinco anuales. Todavía los que llegaban a deber entre 11 y 20 años estaban al borde del alcance de la cuenta, porque la administración del convento les pudo cobrar algo. Eran
sin duda deudores que estaban a punto de perderse en el umbr~ de
las 20 anualidades, esos que estaban más allá de los cobros y casi era
seguro que sus capitales estaban perdidos. También habría que con~iderar en esta categoría a aquellos deudores de los que el monasteno
desconocía el número de anuales que habían dejado de pagar, ya que
pocos de ellos pagaron algo durante los 13 años de la cuenta. En realidad, eran muy pocos los que estaban al corriente de sus pagos ya que
sólo representaban 190Jo del total de deudores.

III.
Los datos que hemos analizado sugieren la existencia, hacia 1832, de
tres tipos de deudores en relación a los capitales eclesiásticos: los que
habían dejado de pagar sus réditos desde bacía más de 20 años -que
representaban capitales prácticamente perdidos-, y entre ellos desta-

�116

Siglo XIX

caba un sector responsable de deudas muy antiguas contraídas sobre
todo a partir de 1780; los deudores que comenzaron a atrasarse en el
pago de los anuales desde la guerra de independencia y que tenían 20
años o menos de no pagar réditos, la mayoría de los cuales había liquidado algunos anuales vencidos; y por último el reducido número de
personas que no debían nada a la administración conventual.
Desde 1847 presenciamos dos hechos: un mayor número de deudores dejó de pagar réditos, y se incrementaron las anualidades vencidas. La presión que la Iglesia había ejercido sobre los deudores en la
década de 1830 se había agotado. Hasta antes de 1847 la Iglesia había
podido ejercer sus derechos sobre un número considerable de deudas
atrasadas a través de muchos convenios notariales y de concursos de
bienes.
El incremento de acciones judiciales y demandas promovidas por
la Iglesia fue extraordinario en la década de 1830 y principios de 1840.
En efecto, varias fuentes atestiguan que entre 1827 y 1842 la sombra
de los concursos cayó sobre un número considerable de propiedades.
Más de un centenar de haciendas y casas entraron en juicio demandadas por la Iglesia, en lo que podría considerarse una verdadera amenaza a la propiedad de los deudores que se resistían a entrar en los
convenios.
A partir de 1847 la posibilidad de la Iglesia de hacer efectivos sus
créditos disminuyó. Este límite se alcanzó porque no podían salir a remat~ con éxito un número indeterminado de propiedades y posiblemente
debido a que la nueva situación que se vivió desde 1847 hizo que el
sistema judicial estuviera más cerca de los deudores que de la Iglesia 19•
Hubo varios factores que influyeron en la baja de los ingresos del
clero p&lt;&gt;r co~cepto de pago de réditos. Se podría suponer que en primera mstanc1a fue una respuesta a la crisis económica que la mayoría
de los productores de la región poblana resintió con la guerra de
20
Independencia • La petición de baja de réditos fue generalizada y los
propietarios que intentaron obtener ciertas condonaciones las lograron sin muchas dificultades.
·
Pero lo decisivo en la primera mitad del siglo XIX fue un cambio
en la actitud de los deudores. Se expresó tambien en las escasas donaciones a la Iglesia de capitales y de fundación de obras pías y capellanías. Este hecho estaba ligado sin duda a un cambio en las creencias
religiosas y de las ideas sobre el papel social de la Iglesia.

Cer~antes B.: Iglesia y propiedad en Puebla (1810-1856)

117

Pero también estaba vinculado a la presencia de un espíritu de lucro que buscaba apropiarse y consolidar una propiedad inmueble en
uso y dominio pleno, valiéndose de cualquier forma para ello. Tal comportamiento fue resultado de cambios sociales que se protagonizaban
en el siglo XIX: las leyes sobre desamortización y nacionalización de
los bienes del clero sólo fueron la fase final.
NOTAS

1. Este hecho se debió por el carácter acumulativo de las dotes de las religiosas y por
ser en el siglo XVIII cuando se fundó el mayor número de capellanías y obras
pías. Con respecto a los conventos véase Asunción Lavrín, "La riqueza de los conventos de monjas en la Nueva España: Estructura y evolución durante el siglo XVlll",
en Cahiers des Ameriques Latines, 1973; "Problems and polices of Administration
of Nunneries in México (1800.1835), Tbe Americas, 1971, XXVIII ( l ); y "Mexican
Nunneries from 1835 to 1860: Their Administrative Polices and Relation with State", TbeAmericas, 1972, XXVIII (3), pp. 288-310. La administración del dinero
dejado para las fundaciones piadosas ha sido analiz.ada por Míchael Costeloe, Cburcb
Wea/tb in Mexico. A Study of the "Juzgado de capellanías" in tbe Arcbiobisbopric
of Mexico, 1800-1856, Cambridge University Press, 1967.
2. Cf. Nancy Farris, Crown and Ciergy in Colonial Mexico. Tbe crisis of tbe Eclesiastical Privilege, Londres, University of London, 1978.
3. Una recapitulación de las fundaciones fue realizada por un cronista del siglo XVIII,
Mariano Fernández de Echeverría y Veytia, en Histoiia de la fundación de la ciudad de la Puebla de los Angeles en la Nueva España, 2 vols. Puebla, ediciones Altiplano, 1962.
4. Cf. Rosal va Loreto López, "La distribución de la propiedad en la ciudad de Puebla
en la década de 1830" en Memoria de la Investigaciones Universitarias de Urbanismo, Puebla, Universidad Autónoma de Puebla, 1982. Aunque este texto se refiere
al siglo XIX, casi la totalidad de las propiedades eclesiásticas a fines del XVII estaban ya en manos de la Iglesia.

S. AGN, Intendencias, Censo de Manuel de Flon sobre lo.s capitales que se reconocen
en el partido de Cholula, 1790.
6. Un gran endeudamiento no sólo consume buena parte de las ganancias al tenerse
que pagar los réditos. Las hipotecas, además, limitan el uso pleno de la propiedad:
el bien no puede subdividirse, venderse o comprometerse sin consentimiento expreso de la parte acreedora, en este caso la Iglesia. Este hecho parece haber estado presente, aunque en diferente grado, en otras partes de la república. Véase el trabajo
de Linda Greenow, Credit and Socioeconomic Cbange in colonial Mexico. Loans
and Mortagages in Gua da/ajara. 1720-1820, Bolder, Colorado, Latín American Studies 12, 1983.
7. Durante el período ISQ0.1814 se otorgaron 275 préstamos en dinero en efectivo. Notariados en la ciudad de Puebla, en 130 de estos casos se hipotecaron propiedades
agrícolas, en 116 casas y sólo en 29 comercios. Esto contrastaba con el objeto con

�118

Siglo XIX

el cual se pedía el préstamo, que en poco más de la mitad iba destinado al comercio.
".éase para un análisis detallado Francisco Javier Cervantes Bello "La Consolidación de los vales reales en Puebla. Crisis y desestructuración de un mercado regional de capitales, 1800-1814", Puebla, 1984, UAP, mimeo.
8. Debe decirse además que Bauer ha seilalado que no todo el crédito eclesiástico era
producto de un préstamo y que de hecho muchas obligaciones hipotecarias eclesiásticas eran sólo compromisos de dar una renta fija al clero. Véase "Church in the Economy of Spanish American: Censos and Depósitos in 18th and 19th centuries" Hispanic American Historical Review, 1983, 63 (4).
'
9. Las relaciones entre comercio y agricultura y crédito han sido abordados parcialmente ~r John Kickza, Empresarios coloniales. Familias y negocios en la ciudad
de MéXIco durante los Borbones, México, FCE, 1986; Richard Lindley Las haciend~ Y e~ ~esarrollo económico. Gua~alajara, México, en la época de la independencia,_ Me,aco, FCE, 1983; y por Ennque Florescano "Formación económica de la
hacienda en la Nueva Espai!a", México, 1980, mimeo.
10. La guerra fue en gran parte responsable de sobre emisión de papel moneda demanda de crédito e inflación en Espaila. Cf. Earl Hamilton "Guerra e inflación en Espaila (1780-1800)" en El florecimiento del capitalismo. Ensayos de Historia Económica, Madrid, 1984, Alianza Universidad. Sobre las repercusiones en México véase
Carlos Marichal "La bancarrota del imperio: la crisis financiera de la Nueva España, 1780-1808", México, Universidad Autónoma Metropolitana, Monografía V Centenario, Banco de Espaila.
11. S?bre la aplicación de la ley véase Brian Hamnett, "The Appropriation of the MeXlcan Church Wealth by Spanish Bourbon Government: the Consolidación de los
Vales ~eales", Joumal of Latin American Studies, 1969; Asunción Lavrin, "The
Execu_tion of th~ Law of Consolidación. Economics Aims and Results", Hispanic
A.menean Histoncal Rev,ew, 1973, 53 (I); Francisco Javier Cervantes Bello "La Iglesia
Y la ~risis del crédito colonial en Puebla (1800-1814)" en Leonor Ludlow y Carlos
Mancha! (eds.), Banca y Poder en México (1800-1925), México, Grijalbo, 1986.
12. Al res_pecto véase Francisco Javier Cervantes Bello, "Los militares, la política fiscal
Y !os ";lgresos de _la Iglesia en Puebla", ponencia presentada en el coloquio sobre
H1stona de las Fmanzas en México, El Colegio de México, 1989, mimeo.
13. Sobre la actitu~ de es~ulació~ con respecto a las casas del clero en la ciudad de
~ebla en la pr?Dera nutad del siglo XIX véase Rosalva Loreto López, "Los inquilmos de la Iglesia. Problemas que enfrentó la propiedad urbana eclesiástica en Puebla! 182!-55", en Espacio y perfiles. Historia regional mexicana del siglo XIX, Puebla,
Umvers1dad Autónoma de Puebla - Ayuntamiento de Puebla vol. t, 1990.
14. Cf., francisco Javier Cervantes, "El clero y la Iglesia en Puebla ante tos cambios
d~I siglo XIX (1825-1833)" en Espacios y perfiles. Historia regional mexicana del
siglo XIX. Vol. 1, Puebla, Universidad Autónoma de Puebla - Ayuntamiento de
Puebla, 1990.
15. El Católico, 30 de enero de 1847, cit. por M. Costeloe, op. cit., p. 61.
16. Había ot!as corporaciones o instituciones respaldadas por el clero que llegaban a
prestar dinero o a las cuales estaba asignada una renta o censo en forma de hipote-

Cervantes B.: Iglesia y propiedad en Puebla (1810-1856)

119

ca. Se trataba de colegios, parroquias y cofradías, éstas últimas son características de
organización más laicas que religiosas. Frente a los conventos y las fundaciones piadosas, el dinero o deudas de otras corporaciones clericales era menor. Cf. Archivo
General de Notarías del Estado de Puebla, Protocolos 1800-1850, para la ciudad
de Puebla.
17. Sobre los cálculos de las proporciones de la participación de cada uno de estos sectores puede tomarse como ejemplo el caso de Cholula donde, en 1790, el 75% de
las hipotecas a favor del clero provenía de fundaciones piadosas, y el 24.2% de diversos conventos. Archivo General de la Nación, Intendencias, Censo de Pion.
18. El fundador de una capellania marcaba una linea de sucesión entre sus descendientes para que disfrutaran de las rentas del capital que dejaba a cuidado de la Iglesia,
a cambio de que el capellán dijera o mandara a decir misas por la salvación de su
alma. La condición para ser capellán era, además del parentesco con el fundador,
tener vocación eclesiástica. Como consecuencia, gran número de fundaciones quedaron vacantes, hecho que coincide con la disminución de miembros del clero secular durante la primera mitad del siglo XIX. Cf. Eugene Muller, "The status of the
clergy in the first half of 19th. century Mexico", Kansas, Kansas University Library,
mimeo.
19. Puede verse al respecto el trabajo de M. Costeloe "Guadalupe Victorian anda Personal Loan from de Church in lndependent Mexico", The Americas, 1969, XXV (3).

20. Para el caso de la disminución de la producción agricola en San Martín Texmelucan
y otras haciendas cercanas a la ciudad de Puebla puede verse Francisco Javier Cervantes, "La crisis agrícola y la guerra de Independencia en Puebla, 1800-1820", ponencia presentada en el seminario La Formación del Capitalismo en México, Oaxaca, 1989.

�EL SIGLO XIX EN ECUADOR

Poder Republicano y Protesta Indígena
en la Provincia del Azuay
Martha Moscoso *

l. EL INDIGENA Y EL ESTADO REPUBLICANO

Durante el siglo XIX, el indígena se encontró ubicado entre dos concepciones forjadas por los sectores que controlaban el poder político:
la de individuo miserable, miembro de una "raza desgraciada" y "abyecta", digno de protección y cariño paternal, y la de ciudadano, con
el goce de iguales derechos y obligaciones que la población blanca y
mestiza. De acuerdo con la ideología en el poder, el indígena adquiría
el estatuto de tributario o de ciudadano.
Con el advenimiento de la era independiente, el indígena dejaría
de pagar el impuesto conocido con el "degradante nombre de tributo"
a que había estado sometido durante el régimen colonial. De vasallo
de la Corona se convirtió en ciudadano 1• Sin embargo, la sola idea
de cambio del estado indígena no fue suficiente para lograrlo. Las guerras de independencia habían costado mucho dinero a las cajas públicas y la supresión del tributo no ayudaba para su recuperación. Es así
que, a los pocos años, el tributo volvería a estar vigente bajo una denominación menos "degradante": la Contribución Personal de Indígenas, que reaparecía con la justificación de que la condición del indígena se "ha empeorado i se han agravado sus necesidades" . También
se manifestaba que los mismos indígenas solicitaban pagar dicho im2
puesto y quedar exentos de otras cargas fiscales •

• Depan amento de Historia de la Universidad Católica de Quito y Universidad Central
del Ecuador.

�122

Siglo XIX

En las ~rimeras décadas del siglo la economía del Departamento
del Sur _sufna una v~rdadera contracción debido, sobre todo, a las guerras de independencia y a la guerra con el Perú. Cuenca se vió particular~ente afectada por esta situación al haberse convertido en el escen~~10 de algunas de las batallas. Los constantes requerimientos de prov1s10nes, tanto d~ eleme~t~ humano como de animales de carga y produc~os para. 1~ ah~entac1?n de las tropas, limitaban aún más la ya reducida part1c1pac1on del indígena y del campesino en el mercado de
prod_uct?s. _P_or ~tra parte, el comercio que se realizaba con el Perú se
red~Jo s1gnif1cat1vamente, sobre todo, por la vía del interior. La falta
de c1~culante parece ser que fue un fenómeno importante como lo eviden:1an las constantes quejas de las autoridades provinciales en este
sentido. Este fenó~~~o incidía directamente en el ingreso provincial
puesto que las pos1b1hdades de cobrar la contribución disminuían.
. La necesidad de_ contar con ingresos fijos dio lugar a que las autondades_ l?~ales contm~aran con la recaudación del tributo a pesar de
su abohc1on. Para, el ano de 1826, su cobro se había suspendido únicament~ e? el C~nton Azogues. El principal ingreso de la provincia lo
C?~stJt~1a el tnbuto, como lo manifestaba un memorándum de la mumc1pal1dad de Azogues:
ha resu!tado que en este Cantón la única contribución de indígenas
produc1a 7 OOOpesos en cada año y la contribución directa ¡ 000 es~os, Yde _aqu1 es que se conoce claramente que si con el ramo antedicho de tributos, acaso. no es suficiente para sostenerse Ja Repúbli~• me_nos sería Y de ningún modo afianzable con la sola contribución dlfecta 3•

La disminución de_las rentas fiscales y provinciales inquietaba, sin embargo, a las autondade~ que buscaban los mecanismos más apropiados ~ar~ llenar este v~c10. En 1826 se pidió informes de la situación
econ~rmc~, a l~s autondades locales Hegando a la conclusión que "la
contnb~c1on directa no se paga por los dos tercios de los ciudadanos
que habitan en este depa!1a~ento'' por lo que se resolvió ''que se establezca el d_erecho d~ ~ap1tac1_on ? razón de tres pesos por cabeza desde
18 a 50 (sm excepc1on de mngun varón)" 4.
La capitación co~tit_uia un impuesto sustitutivo al tributo y abrió
las puertas a la_~ontnbuc1ón Personal de Indígenas establecida en 1828.
Para la adopc10n de esta medida se alegaba que la capitación
es ,el m~ conforme ª.la voluntad de los pueblos y por consiguiente
mas fácil su recaudación... es equitativo, porque a pesar de ser igual

Moscoso: Republicanos y pro1es1a indíg ena en Ecuador

123

su cuota, es visto que los ciudadanos ricos no pagan por sus sirvientes, con cuyos fallecimientos ellos son los que pierden las sumas socorridas. Además, los ciudadanos de comodidad quedan sujetos a contribuciones extraordinarias y préstamos en los casos de guerra. Sobre
todo el expresado impuesto influye directamente en la extinción de
vagos y adelantamiento de la agricultura 5 •

La necesidad de reactivar la producción y el mercado interno y, en consecuencia, la circulación de moneda, marcaba el pensamiento de las
autoridades en estos años. En 1828, el gobernador de Cuenca
manifestaba:
.. .que los indígenas satisfagan un impuesto o una contribución personal, no solo es bueno y ventajoso al Estado sino a ellos mismos
y a la agricultura. Esta no tiene otros brazos auxiliares ... que los de
los indígenas y ellos no trabajan si no es obligados por el pago del
impuesto. Sin él... se entregan al ocio y a los vicios .. . 6 •

La Contribución Personal de Indígenas estuvo vigente hasta 1857,
año de su abolición definitiva. Nuevamente el argumento esgrimido para
justificar esta decisión tenía relación con el estatuto del indígena en la
sociedad. Este impuesto era "bárbaro y antieconómico" pues pesaba
"exclusivamente sobre una clase y la más infeliz de la sociedad". Con
su supresión, los indígenas quedaban "igualados a los demás ecuatorianos en cuanto a los deberes y derechos" 7 •
En los dos momentos señalados se utilizaron argumentos diferentes que contrastaban entre sí. Para los gobernantes de la década de los
50, autoproclamados liberales, no podía continuar vigente un sistema
de organización social indígena considerado como anacrónico. El tributo o contribución de indígenas era una de las materializaciones más
tangibles de la reducción del indígena a la condición de siervos, esclavizándolo e incitándolo a la vagancia y al alcoholismo 8 • Su supresión
significaría, para el indígena, una oportunidad de integración a la sociedad blanco-mestiza en la que, como ciudadano, cumpliría los mismos deberes y tendría similares derechos que el resto de los ecuatorianos.
La ideología liberal contaba con una base económica que posibilitaba la adopción de esta medida. En la década de los 50 el ingreso nacional se alimentaba de fuentes cuyos aportes eran más significativos
que la contribución de indígenas, que presentaba una tendencia a la
baja, tanto en términos absolutos como relativos. Uno de estos rubros
era el de aduanas que, para ese año, representaba el 49% del ingreso
total, mientras que el tributo representaba el 12.6% 9•

�124

Siglo XIX

. La rentabilidad ~ue tenía est~ rubro era diferente al nivel provincial. A pesar de las dificultades existentes para su recaudación, este impuesto representaba la fuente más importante de ingreso (el 47% del
mgreso en 1852-1853)'0 • Al dejar de percibirlo, las rentas provinciales
se e~contraron en una _situación deficitaria por lo que se tuvo que recurrir a rentas provementes de la aduana de Guayaquil.
. Obviamente, la queja por parte de las autoridades locales no se
h1~0 esp:~ar. El Gobernador de la provincia manifestaba que al suprimir esa gabela monstruosa" el gobierno
... no hizo todo lo que debía hacer para que fuera perfecta su obra
porque no h~lló el re;mplazo que llenara el gran déficit que ha deja~
do en la hacienda pubhca la ley de abolición del tributo. Arrancar
el m~I que aquejaba a la nación, pero arrancarlo sin la vida de ella ...
abol~r ~na c?~trib~ci~n ominosa, mas la única capaz de sostener Ja
adm1mstrac10n
pubhca.. . es matar la administración en el
interior. .. 11
A pesar de este malestar, la Contribución Personal de Indígenas no
fue ~uesta nuevamente en vigencia. La administración regional tuvo
que 1m~lementar nuevas fuentes de ingreso a fin de revitalizar su
econom1a.
La ab?}ición del tributo no significó sino el cambio en la forma
de extracc!~n del exced_ente indígena, de dinero a trabajo, con la implementac1on del trabaJo obligatorio en las obras públicas a través de
la cont~bución subsidiaria. Esto trajo ~onsigo mayores cambios y transforma~10nes e~ la sociedad ind!gen_a sin llegar a su desaparición como
lo hab1an manifestado los part1danos de la abolición. El sistema indígen~ no resultaba ya anacrónico sino todo lo contrario funcional a
los mtentos de modernización del país, sustentado, entr; otros aspec~os, e? ~a apert~ra de vías de comunicación. A pesar de los enunciados
1deolog1cos de igualdad, pregonados por la ley de abolición los indíg~?as se convirtier~n ~n la fuerza de trabajo disponible para ia realizac!on de las obras publicas y a un bajo costo, dado lo reducido del salano pagado.
En definitiva, la condición de indígena o de ciudadano no alteraba el orden social establecido y el lugar que cada uno de los sectores
ocupa~an en la so:iedad. Aún después de la revolución liberal de 1895,
los md1genas contmuaban soportando el peso de la discriminación en
razón de su origen étnico. Los indígenas de San Sebastián manifestaban, en 1897, que

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

125

...al iniciarse la reforma liberal que preside el General Alfaro, se nos
hizo creer a los infelices indígenas que íbamos a mejorar mucho de
condición i que ibamos a ser ciudadanos como cualquiera, y a gozar
de las prerrogativas, inmunidades, y garantías que la nueva Constitución establecería en favor de todos los ecuatorianos. Tal era nuestra creencia y en ella fundábamos halagueñas esperanzas (pero) en la
parroquia a que pertenecemos nada ha ganado la clase indígena...
pues ... continuamos sujetos a los más duros e irritantes vejámenes
(...) hemos sido alistados y perentoriamente requeridos en nombre
de la autoridad parroquial para el trabajo del camino que conduce
a la ciudad de Guayaquil... 12
II. EXTRACCION DEL EXCEDENTE INDIGENA
Como miembro de una "raza abyecta" o como " ciudadano", el indígena estuvo siempre en la base de la construcción de la república y de
los intentos de modernización y progreso como mano de obra de bajo
costo. Aunque liberado del cumplimiento de otras obligaciones (las milicias, el ejército, el pago de alcabalas, por ejemplo), la carga tributaria a la que estaba sometido era suficiente para que su aporte
fuera más importante que el realizado por los demás sectores sociales.
La contribución en dinero y, posteriormente, la contribución subsidiaria destinada a la ejecución de las obras públicas, reducían al indígena
a la condición de generador de excedente en beneficio del Estado, la
Iglesia y la Hacienda logrando, como contraparte, la transformación
de la organización étnica y, en algunos casos, su disolución.
Esta situación tuvo sus variantes en los períodos de vigencia de cada una de las contribuciones, en los cuales el indígena se vio envuelto
en dinámicas diferentes así como también fue distinto el significado
de cada uno de los mecanismos de extracción del excedente implementados por el Estado.

a. La Contribución Personal de Indígenas
La Contribución Personal estaba dirigida a la población indígena masculina comprendida entre los 18 y los 50 afios de edad, que formaba
parte de los padrones de contribuyentes. Los indígenas menores y mayores a las edades establecidas eran considerados como "reservados",
así como los "liciados o enfermos habituales hasta el extremo de no
poder trabajar y ganar un salario" 13 • Los indígenas incluidos en esta
categoría estaban exonerados del pago. Si un contribuyente moría antes de terminar el período de pago se cobraba su parte correspondiente
a su familia.

�126

Siglo XIX

De igual manera se actuaba con aquellos que pasaban a ser reservados por enfermedad o por accidente 14 • En estos casos, la incapacidad para trabajar debía ser comprobada por dos médicos residentes
en la capital de la provincia o en las cabeceras cantonales. Si esto no
era posible, el recaudador de la contribución debía emitir un informe
a petición del protector de indígenas. Si la incapacidad no era total,
el indígena debía pagar la mitad de la cuota fijada 15 •
Desde 1830 se exoneró, además, a los indígenas que servían al Estado en calidad de postas o guías 16 • En 1851 quedaron exonerados
aquellos que se enrolaban voluntariamente en el ejército, los que seguían la carrera de Letras, durante el período de duración de los estudios y exoneración definitiva para quienes la concluyeran. También estaban exentos de por vida los indígenas que habían trabajado como
maestros de letras por un lapso de seis años consecutivos, los hijos legítimos de padre blanco y de madre indígena (más no los ilegítimos,
que debían seguir la condición de la madre).
Esta ley incluía entre los exonerados a los indígenas propietarios
de tierras cuyo valor sobrepasara los 1 000 pesos. En este caso, estaban obligados a pagar la contribución directa sobre el valor de la propiedad a la que estaban sujetos el resto de los propietarios 17. En 1854
la exoneración fue ampliada a los hijos legítimos de padre indígena y
madre blanca.
Asimismo, los "gobernadores de indígenas" y "caciques" auxiliares de la cobranza estaban libres de su pago mientras ejercían sus
funciones, y podían estarlo de por vida si habían desempeñado este
cargo por espacio de seis años 18 •
Sin embargo, la ley no estaba clara en lo que se refiere al papel
desempeñado por los miembros del Cabildo Pequeño (Alcaldes, Regidores y Alguaciles) como auxiliares, quienes se encontraban en una situación incierta respecto no sólo del pago sino de su condición en el
espacio social. Pensamos que, al no mencionarse su caso específico,
las autoridades indígenas debieron haber seguido su condición de indígenas y cancelar el impuesto.
El sistema de exoneraciones resultaba en sí demasiado complejo
y largo para ponerlo en práctica, dadas las exigencias y requisitos impuestos, y beneficiaba únicamente a un reducido número de indígenas.
Sin embargo, ante la expectativa de lograr la liberación del tributo, las
peticiones que llegaban ante las autoridades eran numerosas, aunque

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

127

no todos los peticionarios resultaran favorecidos. Quienes tenían mayores posibilidades eran los mestizos que lograban demostrar su origen español.
Es interesante observar cómo dentro de la concepción "racista"
de la organización del espacio republicano, las exoneraciones profundizaban la diferenciación existente entre blanco/ mestizos e indígenas,
tanto a nivel social como étnico. El hecho de buscar una salida legal
al pago del tributo debe haber producido un mayor distanciamiento
entre mestizos e indígenas. La búsqueda de un origen español había
impuesto a los primeros en una situación de rivindicación de lo blanco
y de negación de lo indígena, contribuyendo, de este modo, al desarrollo de una conciencia racista que sería asumida, en algunos casos, por
los mismos indígenas.
Las demás exenciones podían funcionar pero era muy raro que
un indígena estudiara letras o se alistara voluntariamente al ejército.
En el caso de los enfermos era más factible, aunque el trámite era largo y molesto. Efectivamente, en la documentación que hemos revisado se encuentran numerosas peticiones de exoneración por edad avanzada y origen étnico y, en un menor número, por enfermedad. De todas maneras, el Colector del impuesto se encontraba frente a una mayor resistencia y negativa de los contribuyentes a pagar su cuota, aumentando así las dificultades que tenía para el cobro.
Del mismo modo, la exoneración tendía a beneficiar a aquellos indígenas que gozaban de una mejor posición social y económica en tanto que propietarios de tierras. No es fácil conocer el número de indígenas que se encontraban en esta situación, aunque es posible pensar que,
si bien era reducido, ese enunciado legal podía haber alentado el interés por la acumulación de tierras, propiciado durante todo el siglo por
las leyes que favorecían la fragmentación de las tierras comunales y
su privatización 19•
De acuerdo con estas leyes, la propiedad privada de la tierra por
parte de los indígenas les permitiría su integración a la sociedad al dejar de pertenecer a una forma de organización considerada anacrónica. En este proceso de venta y arrendamiento de la propiedad comunitaria tenían prioridad los indígenas pero, al mismo tiempo, se favorecía el acceso de blancos y mestizos en la comunidad en calidad de
arrendatarios.

�128

Siglo XIX

Las autoridades locales se empeñaban en cumplir con este proyecto agrario. Aunque no conocemos el impacto real que tuvo ni sus resultados, parece ser que -si bien estimuló el interés indígena por la
propiedad privada- en otros casos favoreció más bien el desarrollo
de una fuerte resistencia en algunas comunidades.
En 1822, el gobernador de Cuenca envió una Circular a las autoridades parroquiales con el fin de que hicieran efectivo el reparto de las
tierras comunales. El Teniente de Sidcay respondió que él procuraría
"hacerles comprender (a los indígenas) las miras benéficas del soberano congreso en la medida de tierras, y la gran diferencia que hay de
una posesión precarea a una propiedad directa".
Manifestaba también que la resistencia a la medición de las tierras
se debía a que los indígenas tenían "por sistema venerar ciegamente
las costumbres y establecimientos de sus mayores... " 20•
El tributo se convirtió en un mecanismo clave para el ordenamiento del espacio social republicano, en el cual se ubicaba los ciudadanos
con deberes y derechos específicos, los indígenas, obligados a pagar
el tributo, y un sector intermedio conformado por indígenas y mestizos que buscaban salir de su condición étnica a través del mestizaje y
de la exoneración del tributo y, por otro lado, por blancos, mestizos
o indígenas que accedían a las tierras de comunidad en calidad de pequeños propietarios.
De acuerdo con el decreto de 1828, la cantidad fijada como tributo era de 3 pesos 4 reales, pagadera en dos cuotas semestrales: el 30
de junio y el 31 de diciembre. En 1845 se la redujo a 3 pesos, que debían ser cancelados al terminar el año. En algunas ocasiones (1839, 1846
y 1847) se exigió el pago anticipado, empezando su recaudación en el
mes de mayo. Este hecho dio lugar a numerosas protestas y dificultades para la recaudación. El pago de 3 pesos equivalía al salario percibido por 60 días de trabajo.
Este dinero podían haberlo obtenido a través de su vinculación a
diferentes actividades productivas o de intercambio. De acuerdÓ con
los testimonios de la época, los campesinos e indígenas se convertían
en jornaleros en las haciendas, trabajaban en la ciudad o en la recolección de la cascarilla. En otros casos se dedícaban a la producción artesanal en pequeña escala para venderla en el mercado o vendían parte
de los productos agrícolas.

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

129

De todas maneras, para el campesino parcelario o para el indígena
de comunidad, inscrito dentro de un proceso significativo de transformación, el pago de los 3 pesos podía resultar oneroso y, peor aún, si
se le cobraba anticipadamente. El tributo se había ido transformando
paulatinamente en un mecanismo personal (y ya no comunitario) de
extracción del excedente por lo que, en épocas de baja producción o
de escasez de fuentes de trabajo, y dada la presión para su pago, los
contribuyentes veían como únicos recursos la fuga o el asilo en las haciendas en calidad de "conciertos".
En los testimonios analizados no encontramos referencias a la conservación del pago del tributo a través de mecanismos colectivos, implementados por la comunidad. Tradicionalmente, el tributo había sido afrontado por la comunidad, aunque la tasación de los productos
o de la cantidad de dinero que debían pagar, era personal. El monto
reunido se entregaba al cacique, quien oficializaba el pago. En el siglo
XIX, cada tributario pagaba su parte correspondiente a los colectores
y autoridades encargados de la recaudación. Cada indígena recibía una
carta de pago, la que tenía que ser presentada al año siguiente para
la cancelación del impuesto del año.
El cobro del tributo estaba a cargo de los recaudadores designados por el Gobierno, quienes debían dar una fianza equivalente a la
cuarta parte del monto a recaudarse responsabilizándose, además, con
sus bienes hasta por la cuarta parte de dicho valor. Este funcionario
percibía una comisión del 6% (el 5% para él y el 1% para el Jefe Político del cantón)21 • En 1851 se le asignó el 12% del total recaudado22 •
La presión ejercida sobre este funcionario para la recaudación del
"entero" de la contribución (además de sus propias pretensiones) dio
lugar a la implementación de una serie de mecanismos coercitivos respecto de las autoridades locales Gefes políticos y tenientes parroquiales) en base a un sistema de multas si no cumplían con sus obligaciones
de auxiliares de la cobranza. Del mismo modo actuaban estos representantes del poder local respecto de las autoridades indígenas, sobre
quienes recaía la tarea del cobro y sobre todo de la denuncia de los
indígenas deudores. Los miembros del Cabildo recibían constantes amenazas de multas e incluso castigos corporales cuando no cumplían con
la tarea encomendada. A pesar de las medidas adoptadas, la dificultad
para recaudar el dinero era constante debido a la negativa y a la protesta de los indígenas.
Se emitieron disposiciones de todo tipo para evitar la evasión de

�l JO

Siglo XIX

su pago. En efecto, todo indígena que cambiaba de domicilio tenía la
obligación de dar aviso al recaudador sobre este particular, de manera
que su nombre fuese registrado en los padrones del cantón de su nuevo
domicilio.
Parece ser que la movilización de los indígenas era importante por
lo que, en los 40, se impuso la obligación de obtener y presentar un
pasaporte a las autoridades de la provincia a donde llegaban. Las haciendas se constituyeron también en escondite de los contribuyentes,
quienes no constaban en los padrones formados con los indígenas conciertos. Los conciertos estaban exentos del pago directo debiendo hacerlo, en su lugar, el hacendado. Sin embargo, la cantidad erogada con
este objeto era sumada a la deuda que tenían los conciertos con el
patrón.
En algunas ocasiones los hacendados se negaban a pagar la contribución de sus conciertos por lo que la represión recaía sobre los indígenas, quienes eran reducidos a prisión. En otros casos los hacendados proponían cancelar la deuda en productos. En 1838, las haciendas
Susudel y la Cría (parroquia de Oña) de propiedad de José Miguel Valdivieso, adeudaban la cantidad de 600 pesos por concepto de contribución. El propietario propuso el pago en parvas de cebada. El Colector
rechazó esta propuesta por ser un producto que implicaba problemas
de comercialización por lo que se le aceptó el pago en animales.
Asimismo se estableció un sistema de gratificación al Recaudador
y al Gobernador de Indígenas que diera aviso de indígenas deudores.
En 1836 se pagaba 4 reales por cada deudor23. En 1854 se aumentó la
gratificación a I peso si el indígena adeudaba la contribución hasta
por 3 años y, a partir del cuarto año se aumentaba 4 reales por cada
año de deuda 24 • Este incremento trataba de conseguir los resultados
positivos que no se habían logrado con la recompensa señalada anteriormente, según lo denunciaba el gobernador de la provincia en
183825 •
El sistema de recaudación vigente daba lugar a que se cometieran
abusos de todo género contra los indígenas. Se denunciaron malos tratos, castigos corporales, capturas arbitrarias de bienes y productos así
como también encarcelamientos masivos. En 1840, el gobernador de
la provincia manifestaba que las cárceles estaban "llenas de indígenas
porque no pagan la única contribución de su clase"26 •
La negativa a pagar la contribución, la evasión a través de la fuga

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

/JI

o la migración, la protesta abierta y la sublevación mantenían en constante preocupación a las autoridades y sobre todo a aquellas encargadas del cobro. Los colectores solicitaban frecuentemente el auxilio de
la fuerza armada para realizar el cobro, negándose a hacerlo si no contaban con su apoyo.

b. La Contribución Subsidiaria
27

Esta contribución, establecida por primera vez en 1825 y ,revitalizada luego de la supresión de la Contribución Personal de Ind1genas, estaba destinada a conseguir los fondos y, sobre todo, la mano de obra
necesaria para la apertura de carrunos interprovinciales? v~~nales, para
la composición y mejora de los ya existentes y la reabzac1on de otras
obras de carácter público.
Esta nueva modalidad de extracción de excedente en beneficio estatal y local surgió de la necesidad, cada ~ez más ~m~eriosa, de com~nicar eficientemente entre sí a las dos regiones pnnc1pales del espacio
republicano. Los sectores serranos que controlaban)ª p~~ducción agrícola tenían muchas limitaciones para lograr la reahzac1on de los productos en el mercado interregional en razón del mal estado en el que
se encontraban las pocas vías de comunicación existentes. A ~ivel local el consumo era reducido; los sectores indígenas y campesmos requ;rían de escasos productos del mercado, dadas l_as formas productivas propias con las que hacían frente a sus neces1d~des de rep_rod~cción. Las autoridades expusieron, en múltiples ocasiones, sus mqmetudes al respecto.
En 1839 el Congreso expidió una nueva ley sobre la apertura Ycomposición de los caminos, considerando que "uno de los medios principales de favorecer el comercio y la agricultura" era "poner espeditas
las vías de comunicación, abriendo caminos cómodos Y
permanentes"28 •
El gobernador del Azuay se expresaba en los mismos términos sobre la necesidad de componer el camino a Naranjal, vía de contacto
con la costa. Manifestaba que "el mal estado ... en el que se halla perjudica al comercio y agricultura de esta provincia, llamada por recíproca conveniencia a estar en comunicación continua con
Guayaquil. .. ' ' 29 •
La situación de aislamiento de la provincia dio lugar a la expedi-

�132

Siglo XIX

ción de una serie de reglamentos específicos para la construcción del
camino a Naranjal, por medio de los cuales se adjudicaban, para este
fin, todos los fondos y recursos recaudados en la provincia por concepto de contribución subsidiaria. Esta se convirtió en la obra más importante y de mayor interés de la provincia, y en torno al cumplimiento de este objetivo se movilizó a la población indígena y a ciertos sectores blancos y mestizos comprendidos entre los 18 y 50 años de edad
(en algunos períodos se extendió la edad a los 60 años).
. La integración de todos los sectores sociales al trabajo público deJaba de lado el principio de separación racial que había sustentado la
existencia del tributo indígena. Cada uno de los contribuyentes debía
pagar el impuesto, en trabajo o en dinero, la suma equivalente al jornal de los días correspondientes a los señalados por la ley. En sus inicios, el tiempo establecido como obligatorio era de cuatro días al afio
o el pago de 4 reales (posteriormente 6) equivalente al salario de 4 días.
Para el camino de Naranjal se amplió la estadía a 15 días a fines de
la década de los 40 y a 24 en 1874, únicamente de permanencia en
la obra sin contar con los días empleados en el viaje30• Sin embargo,
si se habían cumplido ya los turnos por parte de todos los empadronados no se esperaba el transcurso de un año para volverlos a notificar.
Los trabajadores de las obras públicas recibían un salario de 1/2
real diario y posteriormente de un real y la alimentación que consistía
sobre todo de mote y aguardiente. Ante la negativa propuesta de los
indígenas y campesinos a concurrir al camino de Naranjal, el Concejo
Municipal de Cuenca trató, en 1849, de incentivarlos ofreciendo un salario de 2 reales diarios más la alimentación, el concurso de un médico
y la indemnización del viaje de ida y vuelta. Por otra parte, se trató
de fomentar el aumento de la población en las zonas aledañas al carretero, favoreciendo la instalación de tambos y exonerando a los pobladores de las reclutas para el trabajo público y del pago de diezmos y
primicias.
La construcción del camino a Naranjal fue asignada a contratistas
particulares a quienes se les concedían ciertos beneficios como el cobro del peaje por un tiempo determinado, el derecho de pontazgo, la
concesión de tierras baldías, exoneración de la requisa de animales de
carga, de carruajes, de herramientas, etcétera, para el servicio del
Estado31 •
Alrededor de la obra del "camino carretero" se había formado un
sistema de mercado de víveres y aguardiente manejado por los sobres-

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

133

tantes, conductores y demás empleados públicos, quienes sacaban provecho del salario recibido por los jornaleros.
Por medio de la Contribución Subsidiaria se trataba de involucrar
en el trabajo en las obras públicas a un mayor número de personas,
por lo que las exoneraciones que estuvieron vigentes en relación a la
Contribución de Indígenas habían dejado de tener validez. Así, los mayores de 50 años y menores de 20, enfermos habituales y mujeres, debían cancelarlo siempre y cuando fueran propietarios de tierras32• Ante
la imposibilidad de acudir al trabajo, debían hacerlo en dinero.
De la misma manera que la Contribuición Personal de Indígenas,
la Contribución Subsidiaria y, fundamentalmente, el trabajo en el camino de Naranjal se constituyeron en factores importantes para la organización social, así como para delimitar el tipo de relación que se
establecía entre el indígena y las instancias de poder regional local y
con la hacienda.
El indígena volvía a ser asimilado a la condición de ciudadano, obligado a pagar la contribución subsidiaria en los mismos términos que
el resto de contribuyentes blancos y mestizos. Aunque legalmente las
disposiciones eran claras, nos queda la duda de que, en la práctica, éstos hubieran participado en el trabajo público en las mismas condiciones que los indígenas. En lo que se refiere a la provincia de Cuenca
no encontramos evidencias de que se hubiera dado ya que, desgraciadamente, los padrones de contribuyentes no especificaban su origen
étnico.
Sin embargo, la posibilidad de pagar la contribución en dinero
podría haber dado lugar a que blancos y aún mestizos pertenecientes
a estratos acomodados e influyentes de la sociedad, tanto de la capital
provincial como de los cantones y parroquias rurales, se hubieran acogido a esta disposición. De esta manera, la participación en el trabajo
se habría reducido a los indígenas y campesinos mestizos y blancos empobrecidos. Existen algunas referencias a su participación en dichos
trabajos, sobre todo en ciertas parroquias y en ciertos períodos en los
que la mano de obra indígena parecía escasear.
En 1867, el jefe político de Gualaceo se dirigía al Gobernador para
comunicarle que
la lista de inscritos... no asciende en todo el cantón sino a doscientos
sesenta i tanto en la forma siguiente: en Gualaceo 136, contándose

�134

Siglo XIX

en este número los miembros de la Municipalidad i muchas personas
notables del lugar, con más algunos artesanos utilisimos en la
población ... 33 •

El Cabildo Pequeño de Cochapata manifestaba que "como la lei de
la carretera no dise que sean yndios solo los jornaleros desta parroquia
remitemos blancos que viven travajando pa si, aunque no se arrienden
pa terseros". Añadía que en dicha parroquia "jornaleros indios solo
hay los del Cabildo Pequeño" 34 •
Los indígenas de El Valle pedían al Gobernador la exención de prestar servicios públicos pues "nuestra clase es la única que se entiende
en las obras públicas y en sostener las cargas del estado con la contribución y tributo ..." 35.
Por ciertos testimonios podemos ver que los blancos eran asignados a funciones diferentes a las de peones, actuando como "comisionados" en la conducción de los trabajadores o como sus "guardias"
en las cárceles parroquiales. Así en Sayausi se enviaron 30 peones a
Naranjal para el transporte de un piano con el "auxilio" de algunos
comisionados blancos36; y en Nabón, diez peones destinados al trabajo
del camino de Cuyes fueron encarcelados bajo la vigilancia de ocho
guardias blancos37 •
Las mismas leyes que reglamentaban la contribución posibilitaban
la evasión del trab&amp;jo por parte de ciertos sectores sociales, al determinar que podían "concurrir a la composición de los caminos por sí o
por medio de otros"38• Existen algunos casos en los que los propietarios enviaban a sus jornaleros en su lugar. Esta no parece haber sido,
sin embargo, la regla general, sino más bien un mecanismo utilizado
por hacendados poco influyentes que no podían ejercitar su poder sobre las autoridades locales o sobre los comisionados encargados de la
recluta.
El hacendado Felipe Ullauri se quejaba, en 1881, de que el teniente político de Cochapata había enviado a su mayordomo al trabajo de
Guarumal a pesar de que había enviado ya cinco trabajadores para dichas obras39•
La actitud más generalizada de los hacendados fue la de oponerse
al reclutamiento y envío de los peones y conciertos de sus propiedades.
A pesar de la exoneración de la que gozaban los conciertos, en los períodos de escasez de mano de obra la presión sobre el indígena y el

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

135

campesino se intensificaba hasta el grado de enrolar a los peones de
las haciendas. En la disputa por el control del recurso humano y por
la captación del excedente generado, los hacendados no sólo ocu~taban o libraban a los peones conciertos que habían sido reclutados smo
que convertían las haciendas en lugares de refugio de los indígenas y
campesinos empadronados.
Los recaudadores y comisionados se quejaban con frecuencia de
que "los patrones han liberado a sus conciertos" o que "hacen muchas amenazas a todos los mandones de bara" 40 • En algunas ocasiones podían llegar a un acuerdo como en el caso de los hacendados de
Cañar que aceptaron contribuir con "la cuarta parte de peones para
el Naranjal"41• O como en el caso de Quinjeo, en 1896, donde los hacendados preferían pagar la contribución por sus jornaleros antes de
enviarlos al trabajo42 •
En lo que se refiere a la recaudación, se había establecido no sólo
un aparato burocrático para lograr su eficacia y para reclutar la mano
de obra requerida para las obras públicas sino, además, un sistema de
sanciones para castigar su incumplimiento. Estas iban desde las multas impuestas a las autoridades locales e indígenas que no cumplían
con el abastecimiento de trabajadores hasta persecuciones y embargo
de los bienes de los indígenas que no se presentaban a cumplir con la
obligación impuesta. Los bienes embargados eran rematados (aunque
no tenían acogida por parte de los indígenas, quienes manifestaban su
rechazo negándose a adquirirlos). Parece ser que el sistema de remate
se convirtió en un mecanismo de enriquecimiento y apropiación de tierras adoptado por los mestizos y los blancos del pueblo o la de las haciendas cercanas.
La convocatoria para el trabajo la realizaban el Gobernador de indígenas y las autoridades que componían el Cabildo Pequeño quienes
debían ayudar, además, al Teniente Parroquial y al Comisionado a reunir y llevar la gente hasta su destino. La notificación se realizaba personalmente o en las casas de los indígenas, y se entregaba, en algunos
casos, una parte del jornal que habrían de percibir por su trabajo.
Ante las amenazas de multa y prisión por parte del Teniente Parroquial, los miembros del Cabildo Pequeño manifestaban que no era
su culpa " que los notificados dejen de concurrir a los trabajos forzados a que les llama " 43•
En los períodos de escasez de mano de obra, ya sea por la negativa

�136

Siglo XIX

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

o rechazo, por la migración o por disminución de la población, eran
reclutados los viejos, los nulos, los lisiados, las mujeres y los conciertos de las haciendas, que estaban tradicionalmente exonerados de cumplir con esta obligación. La presión ejercida por el gobernador para
contar con la mano de obra necesaria para el camino de Naranjal daba lugar a una pugna constante entre esta instancia de poder y las autoridades locales quienes debían, además, ejecutar una serie de obras
en beneficio de la parroquia y de la iglesia (construcción del templo,
de escuelas, caminos, etcétera).
Los indígenas "capturados" eran encerrados en la cárcel hasta el
momento de ser conducidos a los trabajos. Existían también otros mecanismos para reclutar mano de obra como las leyes sobre ''vagancia",
que recaían sobre aquellos considerados "vagos", "malcasados" o
"malentretenidos".
Podríamos citar algunos ejemplos de los niveles de exigencia de
mano de obra. En 1850, el Concejo Municipal dispuso la apertura de
un canal de agua para abastecimiento de la ciudad. Para su ejecución
debían participar 500 indígenas por año, provenientes de las parroquias
aledañas a Cuenca (San Bias, Sininclay y San Sebastián). En 1851 se
exigió la participación de sesenta trabajadores diarios, es decir, alrededor de 1 700 por mes. Se incluyó además a las parroquias de Baños
y San Roque. En 1856 esta obra estaba lejos de ser concluida y cada
trabajador había cumplido con tres tumos al año.
En el informe presentado por la Casa Ordóiiez y Hnos., contratista del camino de Naranjal, para el mes de octubre de 1866, consta la
participación de 2 262 jornaleros asignados a diferentes tareas.
Parece ser que, hasta mediados del siglo XIX, los Gobernadores
de Indígenas recibían una remuneración por sus servicios al Estado,
más no así los miembros del Cabildo Pequeño. En 1853, las autoridades de El Valle solicitaban al gobernador la exoneración de la Contribución Subsidiaria alegando que, al ser los encargados de ''alistar buscar y traer a los peones" y de "la recaudación de los fondos creados
por las leyes del Camino de Naranjal y del trabajo subsidiario" no deberían pagarla. El gobernador ordenó que los colectores les pagasen los
6 reales solicitados
del porcentaje (12%) que ellos recibían por la
cobranza44•
La abolición de la Contribución Subsidiaria en 1895 significó para la población indígena la posibilidad de reducción de los niveles de
45

137

sobreexplotación a los que había estado sometida a lo largo del XIX
a pesar de que, en algunas zonas, las autoridades locales continuarían
cometiendo abusos en pos de obtener un excedente que había sido tradicionalmente proporcionado por este sector social.
111. LA PROTESTA INDIGENA
Durante el siglo XIX los indígenas actuaron de diversas formas frente
a las políticas fiscales y a las exigencias gubernamentales. En ciertos
momentos y en determinadas zonas aceptaron las imposiciones, a pesar del grado de explotación al que estaban sometidos negociando, únicamente, la forma de cumplirlas.
La inconformidad y el descontento que manifestaban en ocasiones derivaba, más bien, del exceso de requerimientos o de los abusos
cometidos en la aplicación de dichas medidas. En estos casos eran comunes la denuncia, la queja o la petición dirigidas a 1~ autoridades
gubernamentales, cuyo objetivo era conseguir la reducetón de las cargas tributarias, el aplazamiento del cobro, la disminución de tareas o
el logro de algún beneficio.
A través de numerosos testimonios podemos ver que las cargas impuestas al indígena podían haber resultado intolerables y suficien~es
para provocar sublevaciones y un rechazo total a todos estos mecarusmos de extracción del excedente. Sin embargo, vemos que no se planteaban como reivindicación la eliminación de las contribuciones sino
que se las aceptaba como legítimas y se trataba de cumplirlas. La insatisfacción se daba por los excesos cometidos pero se volvía manifiesta
a través de los mecanismos legales señalados y, casi siempre, por intermedio del Cabildo Pequeño.
En una queja presentada por el Cabildo de Sinincay se puede apreciar que los comuneros habían pagado la contribución en dinero, acarreando madera para la construcción del hospital y de los puentes del
Barrio Blanco y de El Vado, y habían trabajado en las obras de San
Francisco cumpliendo cuatro tumos de trabajo en el transcurso de un
año46• En ,Patamarca, la comunidad "se ocupaba de enero a enero"
en los trabajos públicos y por ello no tenia
. ..descanso alguno para destinarse a buscar la subsistencia de sus familias... pues ya trabajan por la Ley del camino de Naranjal, ya por
trabajos subsidiarios, ya a merced de los Tenientes parroquiales, viéndose así sofocados y desesperados47•

�138

Siglo XIX
Mo~coso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

En Sayausi, los indígenas habían sido reclutados por tres ocasiones diferentes para la construcción del canal destinado a conducir el agua
48
hasta Cuenca • El Teniente Político de Baños manifestaba que
la jente de este pueblo, á trabajado desde el mes de enero y como ya
s~ ha concluido la jente que debe trabajar en el Salado, espero saber
s1 se puede hacer notificar principiando un nuebo turno ... en esta semana han acarriado también tres mil ladrillos con cuyo motivo los
indios están bastante rebeldes porque no se les deja descansar ...49

Cuando se trataba del camino de Naranjal, los indígenas de comunidad aceptaban pagar la contribución en dinero, oponieéndose a participar en la obras.
En 1897, los comuneros de San Juan manifestaban que " ... como
!ndígenas sumisos nos hemos prestado, aún con perjuicio de nuestros
mtereses á toda clase de trabajos de la parroquia a que
pertenecemos' ' 50•
¿Qué es lo que determinaba la acción de los indígenas de ciertas
comunidades, impidiendo el desarrollo de la protesta y la sublevación?
Creemos que existen varios factores en la base de este hecho. Por
un lado, el Estado era el propietario de una parte de las tierras en las
que se asentaban las comunidades de indígenas. El uso de las tierras
de "reversión" le concedía el derecho de exigir servicios y contribuciones a su favor, el mismo que era aceptado como legítimo por parte de
los indígenas y sus autoridades.
En 1849, el Gobernador de la provincia se dirigía al Teniente del
Tambo para manifestarle que
los indígenas que poseen terrenos comunarios deben prestar los servicios á que están obligados sin causa ni pretexto alguno... si se resistieren puede U. adjudicar dichos terrenos á otros indígenas que puedan desempeñar cumplidamente sus deberes ... 51

Por otra parte, el cumplimiento de las obligaciones tributarias liberaba
a los indígenas de otras cargas como el pago de las alcabalas del imp_ues~o predial y, sobre todo, del reclutamiento para las rnili~ias y el
eJerc1to.
.
Por último, y como factor más importante, estaba el hecho de la
mtervención de la autoridad indígena como intermediaria entre el Es-

139

tado y la comunidad. El Cabildo Pequeño participaba en la recaudación de las contribuciones y en la notificación y recluta de los peones
destinados a las obras públicas. Cumplía funciones administrativas en
beneficio estatal pero, al mismo tiempo, realizaba tareas en beneficio
de la comunidad, como el reparto de tierras, la organización de las actividades productivas y, sobre todo, las funciones de protección Y de
administración de la justicia así como de representación de los indígenas ante las autoridades republicanas.
Estas funciones permitían que el Cabildo gozara de la aceptación
de la comunidad y de la influencia y poder necesarios para lograr de
los indígenas el cumplimiento de las exigencias estatales. Su rol de mediador y protector convertía a la instancia de poder indígena en un elemento clave para lograr la aceptación y el consenso respecto de las políticas estatales. A pesar de que las acciones del Cabildo indígena tenían una eficacia muy limitada, y en muy pocas ocasiones obtuvieron
resultados positivos para la comunidad, la población indígena veía en
sus autoridades a los propiciadores de beneficios y seguridad.
La seguridad que se daba entre las autoridades indígenas y la población comunera se sustentaba en la reciprocidad de bienes y servicios. Los indígenas aceptaban cumplir con las obligaciones tributarias,
en dinero y en trabajo, en razón de la intervención del poder étnico.
En el Cabildo se materializaba la concesión de los bienes y servicios
recibidos por la comunidad. Sí las tierras de "reversión" pertenecían
al Estado, era la autoridad indígena quien realizaba la entrega a la población. Los servicios y contribuciones que daban los indígenas a cambio, los entregaban a través de las autoridades. Si el Estado permitía
ciertos canales de expresión y ciertos mecanismos de protección y de
justicia, era el Cabildo quien los hacía accesibles a la comunidad. En
retribución, y como un acto de reciprocidad, los indígenas aceptaban
pagar la contribución y prestar sus servicios.
Esta relación no se daba en los mismos términos en todas las comunidades. El impacto de los cambios y transformaciones que tenían
lugar en las organizaciones étnicas recaía en una mayor magnitud sobre aquellas cuyas características facilitaban este proceso (fragmentación de la propiedad; erosión y mala calidad de los suelos; cercanía
a los centros poblados y de mercado; proximidad a otros espacios productivos; proceso de mestizaje, etcétera). Las transformaciones afectaban también al sistema de poder étnico disminuyendo su capacidad
de convocatoria y de persuasión de la población comunera. El Cabildo
Pequeño, debilitado y sin consenso, no tenía el poder necesario para

�140

Siglo XIX

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

141

manejar el descontento de la población y canalizarlo hacia la legalidad.

tribución subsidiaria- en trabajo.

El conflicto estallaba produciéndose levantamiento en contra del
sistema de contribuciones y de las autoridades encargadas del cobro.
Una de las regiones más propensas a la sublevación (y en la mayoría
de los casos armada) fue la región de Azogues, escenario de múltiples
conflictos entre 1849 y 1862. Estos levantamientos armados surgieron,
en su mayoría, por los abusos cometidos en el cobro de las contribuciones, pero se propusieron siempre su eliminación. Dado el nivel de
organización y de violencia, las autoridades regionales tuvieron que suspender su recaudación y la recluta de trabajadores en numerosas ocasiones. Los "cabecillas" eran reducidos a prisión luego de la intervención y represión del ejército52 •

De acuerdo con el contrato, el indígena se comprometía "libremente" a contribuir con "puro y efectivo trabajo" en beneficio de la hacienda, a cambio de un salario mensual que podía fluctuar entre 2 y
10 pesos mensuales, y en algunos casos sin salario, sino sólo en especie.

En este caso, el Cabildo Pequeño y el Gobernador de Indígenas
demostraron su falta de poder cuando, luego del levantamiento de 1867,
pedían al gobernador de la provincia que conservara "encarcelados en
aquella parroquia varios indígenas que pertenecieron al motín de Guapán y que han sido aprehendidos"53•
Los indígenas de comunidad que estaban sujetos a una organización y autoridad política más rígidas, y que parecían no tener otra alternativa que cumplir con sus obligaciones, recurrían, sin embargo, a
otro tipo de mecanismos que permitía evadirlas. Para ellos se presentaba como salida el concertarse en las haciendas, la migración o simplemente la fuga.
Parece ser que, en la provincia del Azuay, el sistema de concertaje
"voluntario" era muy importante. Aunque no contarnos con un registro completo de los "contratos" de concertaje notariados (muchos eran
verbales), los testimonios de la época permiten darnos cuenta de la
magnitud de este fenómeno. Desde muchas de las parroquias rurales
llegaban comunicaciones dirigidas al Gobernador y firmadas por las
autoridades locales manifestando que los indígenas se "asilaban" en
las haciendas. En 1866, desde Santa Rosa se decía que "no hay peones
disponibles porque se han concertado"54 • El Teniente Político de Cochapata escribía que "muchas personas han abandonado sus hogares,
plegando algunas de las haciendas inmediatas .. .''ss.
Este tipo de concertaje conocido como "voluntario" era resultado de la coerción ejercida sobre la población rural para el cumplimiento de sus deberes tributarios, ya sea en dinero, como en el período de
vigencia del tributo, o -con una mayor fuerza en el período de la con-

El nuevo concierto se comprometía no sólo con su persona sino
también con sus bienes, sobre todo, sus tierras, hipotecándolas en favor del propietario. El ingreso del nuevo concierto en las haciendas se
sustentaba en su endeudamiento respecto del patrón, ya fuera por una
deuda contraída con anterioridad o en el momento del contrato. En
los documentos que hemos recopilado podemos ver que el tiempo de
trabajo establecido iba de uno a seis años. Cuando la deuda era anterior, no se establecía el tiempo de trabajo sino únicamente el salario.
De esta manera el concierto tenía que permanecer en la hacienda hasta
cancelar la totalidad de la deuda. En el caso del contrato firmado por
José y José María Monge a favor de José Miguel Ordóñez, la deuda
del primero ascendía a 260 pesos sencillos y del segundo a 215. Se comprometían a trabajar. en calidad de albañiles, con un salario de 3 reales el primero y 2 1/2 el segundo, más el alimento diario. De esta manera, su compromiso debía durar alrededor de 2 años y medio para
el primero y de 2 años 4 meses para el segundoS6.
En todos los casos, el valor del terreno hipotecado superaba al de
la deuda del concierto por lo que, en caso de incumplimiento o muerte, el hacendado obtenía grandes beneficios al adjudicarse para sí estas
propiedades. Por otra parte, la deuda contraída por el concierto superaba o era equivalente al valor que habría percibido durante el tiempo de compromiso.
El contrato establecía, además, una serie de imposiciones como
aquellas de no ausentarse de la hacienda sin permiso; en caso de faltar
al trabajo, pagar una multa cuyo valor fuera el doble del jornal diario;
presentar un "fiador" que se comprometiera a cumplir con las obligaciones del concierto en caso de ausencia o incumplimiento; o hipotecando también sus tierras en favor del hacendado.
A manera de ejemplo podríamos mencionar algunos de estos contratos. En 1890, Francisco Pumacuri estableció un compromiso con
Ezequiel Ugalde para trabajar en la hacienda de Sanaquin (Molleturo)
por 3 años, con una remuneración de 60 pesos anuales. Ugalde le adelantó 160 pesos, es decir casi la totalidad del salario de los 3 años57 •

�142

Siglo XIX

De la misma manera, Urbano Cando y Domingo Tuquiñagui se comprometieron con el Coronel Antonio Vega Muñoz, por un año, con
un salario de 2 pesos y medio mensuales cada uno, para lo cual recibieron como anticipo la totalidad del salario de ese año58 • En una de las
situaciones más extremas que hemos registrado, Bartolomé Illezcas, se
comprometió con Tomaza Albarracín, por 4 años, con un salario de
20 pesos sencillos por año (es decir, 1.6 pesos mensuales). La propietaria le adelantó la cantidad de 120 pesos. De esta forma, su compromiso iba más allá del tiempo establecido, prolongándose a 6 años59•
Las tareas a las que se comprometían los conciertos eran de diverso tipo. Podían dedicarse a actividades agrícolas, cuidado de ganado
y en calidad de albañiles o mayorales. A veces no se especificaba el
tipo de trabajo al que se dedicarían comprometiéndose simplemente
a "prestar toda clase de servicios a que están sujetos los peones conciertos en este lugar"6().
Desde el punto de vista de la hacienda, este mecanismo de evasión
de las obras públicas representaba la posibilidad de aprovisionamiento
de mano de obra a bajo costo y con condiciones ventajosas para ella
y, además, la ocasión de ejercer un control sobre una mayor extensión
de tierras o un mayor número de parcelas dispersas.
Dado el tipo de información que nos ofrecen los documentos existentes en los archivos, es difícil desentrañar cual era la lógica que movía a los indígenas y campesinos a concertarse con un hacendado en
las condiciones analizadas. Es cierto que una causa fundamental era
la evasión del trabajo en las obras públicas. Sin embargo, el hecho de
salir de su comunidad, de su medio, para trabajar en la hacienda le
implicaba quizás más cambios que la ausencia temporal para cumplir
con sus obligaciones tributarias. Es probable que el dinero recibido en
calidad de "adelanto" (cuando no se trataba de una deuda contraída
anteriormente) lo hubieran invertido en bienes (tierras, animales, objetos de lanza, etcétera) que habría posibilitado la inserción del indígena y campesino dentro del proceso de autonomización que se ponia
en marcha gracias a la apropiación de una parcela y a la gestión productiva propia.
Es interesante ver cómo, en ciertos casos, se daba un acuerdo entre los hacendados y las autoridades locales respecto de la provisión
de conciertos a las haciendas, sobre todo en zonas donde, al parecer,
no existía una gran disponibilidad de mano de obra. Tal era el caso
de Turi, en donde el Teniente Político, que además era un indígena,

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

143

pactaba con los hacendados para proporcionarles conciertos.
Los dos casos señalados nos permiten suponer que nos encontramos frente a dos alternativas de reproducción en zonas diferentes. La
disponibilidad de mano de obra, así como también las posibilidades
de controlar la producción y de crear las condiciones apropiadas para
la reproducción de la familia indígena y campesina sin necesidad de
recurrir al trabajo en la hacienda, eran diferentes. En Turi los indígenas pagaban para evitar el concertaje y en otras parroquias se concertaban voluntariamente para evadir las contribuciones.
La interpretación tradicional de que los hacendados y las autoridades locales eran representantes de los mismos intereses puede ser,
si no cuestionada, por lo menos matizada. En efecto, al interior del
sector terrateniente existían grupos familiares cuyo origen social, o las
alianzas establecidas entre ellos, les permitía desplegar una influencia
capaz de mantener el control del aparato administrativo y político. En
estos casos, los comisionados de las obras públicas no intervenían en
sus propiedades o lo hacían en muy raras ocasiones. De otro lado se
encontraba un sector de propietarios que no gozaba de un lugar privilegiado en la esfera social, y que era el más afectado con las reclutas
de peones.
En lo que se refiere a la migración, parece que fue un fenómeno
que adquirió importancia durante el siglo XIX, constituyéndose en un
mecanismo no sólo de evasión de la contribución subsidiaria sino, también, de complemento de la producción y de los ingresos obtenidos en
la parroquia de origen. De acuerdo con los testimonios, podemos ver
que la salida hacia diferentes espacios productivos era importante, sobre todo para sectores compesinos (tal vez mestizos). Parece que los
indígenas de comunidad no migraban o, por lo menos, no en la misma
proporción. Lá salida de los campesinos y sectores de mestizos afectaba al comunero, puesto que la carga tributaria recaía con más fuerza
sobre sus hombros.
Así, desde Paccha, el Teniente Político comunicaba que "casi toda la población capaz para el trabajo, se ha concentrado con dirección
a las montañas de Santa Rita, para trabajar en ellas, ya estrayendo cascarillas o contribuyendo directa o indirectamente en ese negocio comprometidos con los empresarios de ese artículo " 61 • Desde J ima se decía que la gente se encontraba en la montaña de Cuyes, sembrando 30
arrobas de caña de azúcar y "otras plantas útiles" para subvenir a las
necesidades de los habitantes de la parroquia62• Y de Pucará se comu-

�144

Siglo XIX

nicaba que ''casi la media parte de ellos (los habitantes) han emigrado
a las montafias de Balau al trabajo del caucho... " 63• En Cochapata,
"muchas personas han abandonado sus hogares ... retirándose hasta
Loja y Machala ... En la actualidad, muy especialmente desde enero,
salen a buscar subsistencia en los pueblos del Sigsig, Jima hasta Gualaceo porque nada tienen aquí... " 64.
También existían numerosas quejas y denuncias de los colectores
y comisionados sobre la fuga de los contribuyentes indígenas. Huían
de sus casas durante la noche, de la cárcel cuando eran "capturados",
o de las obras públicas, sobre todo del camino a Naranjal.
El sistema de contribuciones, enmarcado en los intentos de modernización del país y de construcción de las vías de comunicación y
nuevas rutas de comercio, llevó a que la organización indígena sufriera muchos cambios debido a la movilidad obligada de sus miembros
por el sistema de contribuciones. Sobre todo, cuando se dio el paso
del pago en dinero a trabajo.

FUENTES DOCUMENTALES CONSULTADAS

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

145

NOTAS
l. Ley del 4 de octubre de 1821.

2. Decreto del 15 de octubre de 1828.
3. ANH/ C, Gob. Adm. Exp. 1117, Memorándum de la Municipalidad de Azogues,
24 de octubre de 1826.
4. ANH/ C, Gob. Adm. Exp. 1117, Informe de la Comisión formada por el Libertador para examinar los 10 artículos del memorándum, 3 de noviembre de 1826.

5. /bid.
6. ANH/ C, Gob. Adm. L. 18, Comunicación del Gobernador al Ministro del Interior, 22 de octubre de 1828.
7. Decreto del 21 de octubre de 1857.
8. Memoria del Ministro de Hacienda, Francisco Pablo !caza, 1857, Quito.
9. Rodríguez, Linda A., "Ecuador's national development government finances and
the search for public policy, 1830-1940" Tesis PHD, Univ. de California, 1981. pp.
96-101. Mark Van Aken, en su artículo "La lenta expiración del tributo indígena
en el Ecuador", Cultura ( 16), nos presenta datos un poco diferentes. En 1857, el
tributo representaba el 8. 5% del Ingreso Nacional (p.68).
10. Informe del Ministro de Hacienda, 1852-1853.

• Archivo Nacional de Historia, Sección del Azuay (ANH/C). Fondos: Gobierno Administración.

11. ANH/ C, F. Gob. Adm. L. 73, Comunicación del Gobernador de Cuenca al Ministro del Interior, 4 de agosto de 1858.

• Archivo Nacional de Historia, Quito (ANH/Q). Fondos: Libros Copiadores; Indígenas; Tierras.

12. ANH/ C, Gob. Adm. Leg. 1287, Comunicación de los indígenas de San Sebastián
al Gobernador, 20 de febrero de 1897.

• Archivo del Palacio Legislativo (APL). Fondos: Informes y Mensajes;
Legislación.

13. Decreto del 15 de octubre de 1828.

• Hemeroteca Alfonso Andrade Chiriboga, Banco Central del Ecuador,
Cuenca.

14. Resolución del Ministro de Hacienda del 12 de noviembre de 1839.
15. Ley del 3 de juni~de 1851.
16. Circular del 25 de mayo de 1830.
17. Ley de Contribución del 23 de noviembre de 1854.
18. Ley del 23 de noviembre de 1854.
19. Ley del 4 de octubre de 1821; decreto del 16 de enero de 1833; decreto del Jo. de
junio de 1843; leyes del 23 de noviembre de 1854, del 25 de septiembre de 1865 y
del 26 de noviembre de 1867.
20. ANH/C, Gob. Adm. Exp. 453, Comunicación del Teniente Político de Sidcay al

�/46

Siglo XIX

Gobernador, 7 de noviembre de 1822.
21. Decreto del 15 de octubre de 1828.
22. Ley del 3 de junio de 1851.
23. Circular del Ministro de Hacienda, 16 de mayo de 1836.
24. Ley del 23 de noviembre de 1854.
25. ANH/ C, Gob. Adm. Exp. 1070, Comunicación del Gobernador al Ministro de Hacienda, 26-V-1838.
26. ANH/ C, Gob. Adm. L. 29, Comunicación del Gobernador al Ministro de Hacienda, 12-VIII-1840.
27. Ley del 11 de abril de 1825.
28. Ley del 27 de marzo de 1839.
29. ANH/ C, Gob. Adro. Exp. 1161 , Bando del Gobernador, Antonio Martínez P., 30
de julio de 1841.
30. Ley del 11 de abril de 1825, resolución del Concejo Municipal de Cuenca, 20 de OC·
tubre de 1849 y reglamento del 3 de marzo de 1864.
31. Decreto del 8 de abril de 1837.
32. ANH/ C, Gob. Adm. Exp. 1161, Bando del Gobernador Antonio Martínez Pallares.
33. ANH/ C, Gob. Adro. C. 23. 173, Comunicación del Jefe Político de Gualaceo al Gobernador, lo. de noviembre de 1867.
34. [bid C. 38-228, Comunicación del Cabildo Pequeño de Cochapata, junio de 1881.
35. ANH/ C, Gob. Adm. Exp. 1144, Comunicación de los indígenas de El Valle al Gobernador, 4 de noviembre de 1856.
36. ANH/ C, Gob. Adro. C. 36-581, Del Cabildo Pequeño al Gobernador, s/ f.
37. ANH/ C, Gob. Adro . C. 38-359, Nabón, 1-21-1896.
38. Bando del Gobernador Vicente González, 31 de enero de 1841.
39. ANH/ C, Gob. Adm. C.38-241, Comunicación de F. UUauri al Gobernador, 26 de
julio de 1881.
40. ANH/ C, Gob. Adro. C. 34-224, Exp. 1060.
41. ANH/ C, Gob. Adro. L. 107, 1869.
42. ANH/ C, Gob. Adro. C.38-358, Comunicación del Juez Parroquial 2 al Gobernador, 20 de enero de 1896.

Moscoso: Republicanos y protesta indígena en Ecuador

147

43. ANH/ C, Gob. Adm. C.34-531, Comunicación del Cabildo Pequeño de El Valle al
Gobernador, noviembre de 1858.
44. ANH/ C, Gob. Adm. Exp. 1143, Comunicación del Cabildo Pequeño de El Valle
al Gobernador, 26 de agosto de 1853.
45. Ley del 18 de agosto de 1895.
46. ANH/ C, Gob. Adm. C.52.060, Comunicación del Cabildo Pequeño al Gobernador, 8 de julio de 1853.
47. ANH/ C, Gob. Adm. C.52.041, Comunicación del Cabildo Pequeño de Patamarca
al Gobernador, 10 de mayo de 1853.
48. ANH/ C, Gob. Adm. Exp. 1144, Comunicación del Cabildo Pequeño de Sayausi
al Gobernador, 9 de mayo de 1856.
49. ANH/ C, Gob. Adm. Comunicación del Teniente Político de Baños al Gobernador,
2 de agosto de 1890.
50. ANH/ C, Gob. Adm. C.10.315, Comunicación de los indígenas de San Antonio de
Pirca, parroquia de San Juan, al Gobernador de la provincia, 1897.

51. ANH/ C, Gob. Adm. C.20.290, Comunicación del Gobernador al Teniente lo. del
Tambo, 27 de junio de 1849.
52. En 1849 se levantaron los indígenas de Azogues, Chuquipata y Cojitambo en oposición al cobro de la contribución subsidiaria. En 1853, en Chuquipata, en contra de
los diezmos. En 1855, en Porotos y Cojitambo en contra de la contribución personal de indígenas. En 1856, en Azogues y Guapán, en contra de la Contribución Subsidiaria y en Biblian, en contra del diezmo, la primicia y la contribución de indígenas. En 1862 en Azogues, Chuquipata, Cojitambo y Guapán en contra de la contri•
bución subsidiaria (ANH/ C, Gob. Hda. C.52.048 y Gob. Adm. cc.31.167 y 30.190.
Ls.68, 83 y 85).
53. ANH/ C, Gob. Adro. L. 83, Comunicación del Gobernador al Ministro del Interior, 23 de abril de 1862.
54. ANH/ C, Gob. Adro. C.34.224, 5 de octubre de 1886.

55. ANH/ C, Gob. Adm. C.10.958, Comunicación del Teniente Político al Gobernador, 27 de abril de 1890.

56. ANH/ C, Notaria 1, contrato de trabajo, 22 de mayo de 1890.
57. ANH/ C , Notaria la., contrato de trabajo, 12 de diciembre de 1890.
58. /bid 18 de octubre de 1890.

59. ANH/ C, Notaria la., contrato de trabajo, 15 de octubre de 1890.
60. /bid.

�148

Siglo XIX

61. ANH/C, Gob. Adm. C.38.209, Comunicación del Teniente Político de Paccha al
Gobernador, 23 de abril de 1881.
62. ANH/C, Gob. Adm. C.38.229, Comunicación del Teniente Político de Jima al Gobbernador, 27 de junio de 1881.

UNA COMPARACION

La Expropiación de los Bienes
de la Iglesia en México y Colombia

63. ANH/C, Gob. Adm. C.38.213, Comunicación del Teniente Político de Pucará al
Gobernador, 23 de marzo de 1881.
64. ANH/C, Gob. Adm. C.10.958, Comunicación del Teniente Político al Gobernador, 27 de abril de 1890.

Robert Knowlton

*

Una de las principales fuentes de conflicto entre liberales y conservadores en el siglo XIX en Latinoamérica, era la controversia entre la
Iglesia y el Estado y la posición de la Iglesia en los estados recientemente independizados 1• Con frecuencia estos temas ocasionaron violencia, derramamientos de sangre y largos períodos de inestabilidad,
mientras los conservadores, defensores de una Iglesia privilegiada, debatían con los liberales reformadores que intentaban poner en práctica
sus ideas.
Este era el caso de Colombia y México cuando el liberalismo llegó
a su apogeo a mediados del siglo XIX. En ambos países hubo muchos
afios de conflicto entre los conservadores, que en general eran proclericales y patrocinaban las ideas centralistas respecto al gobierno, y
los liberales que eran anti-clericales y favorecían el federalismo. Los
liberales también creían en la igualdad legal, la inviolabilidad de la propiedad privada, el individualismo, el laissez-faire y la necesidad de
limitar a la Iglesia a un papel puramente espiritual en la sociedad.

• University of Wisconsin-Stevens-Poiots (USA). Incluido previamente en Jesús A. Bejarano (ed.), El siglo XIX en Colombia visto por historiadores noneamericanos, Bogotá, La Carreta, 1977.

�150

Siglo XIX

Aunque los liberales en ambos países lograron el poder nacional
antes de la década de 1850, la Constitución mexicana de 1857 y la Constitución colombiana de Rionegro de 1863 simbolizaron la victoria de
los liberales y consagraron sus principios; durante añ.os esas constituciones le proporcionaron a los liberales el punto de referencia contra
la oposición.
Las constituciones mexicana y colombiana establecían una forma
de gobierno federal y enfatizaban la autoridad del legislativo sobre la
rama ejecutiva del gobierno 2 • Sin embargo el documento colombiano era más extremado en los derechos de sus estados; de hecho creó
"pequeñ.as repúblicas".
Ambas eran anti-clericales, pero de nuevo la Constitución de Rionegro iba más allá: fue el resultado del trabajo del partido liberal victorioso militarmente, dirigido por Tomás Cipriano de Mosquera, sin
que estuvieran involucrados los conservadores derrotados. En México," aunque los liberales redactaron el documento, la fracción moderada que incluía al presidente provisional Ignacio Comonfort, suavizó
algunas de las peticiones de los radicales, por lo cual la Constitución
representó un compromiso. Así, la libertad religiosa que se incorporó
en la Constitución colombiana, no se proclamó en México hasta diciembre de 1860 a finales de la Guerra de la Reforma.
Por otra parte, ambas constituciones, entre otras cosas, establecieron la igualdad legal, prohibieron la pérdida de la libertad individual por medio de obligaciones especiales; ambas excluían al clero de
los puestos federales y prohibían que la Iglesia interfiriera en asuntos
políticos. Finalmente, ambas constituciones prohibieron a las corporaciones eclesiásticas adquirir o poseer bienes raíces 3 •
Por razones económicas, políticas y sociales, el programa de los
liberales incluía como elemento principal un ataque a la riqueza de la
Iglesia. Varios aspectos de ese ataque proporcionan las bases y el centro de este artículo. La proximidad en el tiempo, entre la expropiación
en México y Colombia, inicialmente despertó el interés de los escritores respecto a una posible conexión entre las dos actuaciones 4 • ¿Los
actos mexicanos influenciaron a los liberales colombianos, y si lo hicieron, cómo y en qué medida? ¿Se beneficiaron los colombianos de
la experiencia mexicana, eliminando las debilidades y defectos de las
leyes y evitando los errores de concepción y ejecución de México?
Además de estas preguntas que surgen del interés personal el au-

Knowlton: Los bienes de la iglesia en México y Colombia

151

tor está cada vez más convencido de que la historia comparativa,
por tópicos es un enfoque más útil y significativo para Latinoaménca
que examinar historias nacionales cronológicas y aisladamente. Estos
comentarios no pretenden ser definitivos o concluyentes, sino más bien
tentativos, proponiendo sugerencias que provean un punto de partida
para estudios comparativos detallados de este importante elemento en
los movimientos liberales y anti-clericales del siglo pasado.
En consecuencia, el resto de este artículo considerará brevemente
y en forma comparativa tres aspectos de la cuestión de la propiedad:
Primero: las mismas leyes básicas, las leyes de desamortización como
fueron expedidas; los motivos detrás de ellas, los objetivos y las disposiciones legales con algunas referencias a la influencia de México sobre
Colombia.
Segundo: la respuesta del Clero a las leyes.
Tercero: resultados o efectos de las leyes.
La ley mexicana del 25 de julio de 1856 y el decreto colombiano
del 9 de septiembre de 1861, desamortizando la propiedad corporativa, se realizan por motivos económicos y, de hecho, emplean la misma terminología.
Así, Comonfort empezaba "considerando que uno de los mayores obstáculos para la prosperidad y el crecimiento de la nación es la
falta de movimiento o circulación libre de una gran parte de los bienes
raíces, base fundamental de la riqueza pública... " 5 •
Y virtualmente en palabras idénticas, Mosquera dijo: ''considerando que uno de los grandes obstáculos para la prosperidad y el crecimiento de la nación es la falta de movimiento y de libre circulación
de una gran parte de la propiedad de la tierra, que es la base fundamental de la riqueza pública ... " 6•
En otra parte Mosquera declaró que la propiedad estaba mal distribuida en Colombia, "oprimiendo a las clases pobres, beneficiando
a los privilegiados. Esta distribución de la propiedad no corresponde
a un pueblo libre... Pongamos entonces la propiedad en armonía con
la democracia; démosle entonces la tierra a aquellos que la trabajan
y la hacen producir. .. " 7•
Por otra parte Miguel Lerdo de Tejada, el ministro de Finanzas
de Comonfort y dirigente liberal, le escribió a los gobernadores en una

�I 52

Siglo XIX

circular que acompañaba la ley de desamortización que los objetivos
de la medida eran dos: primero, corregir el error económico que contribuía al estancamiento de la propiedad e impedía el desarrollo de industrias que dependían de ésta; y segundo, remover el principal obstáculo para el establecimiento de un sistema de impuestos uniforme basado en líneas científicas, movilizando la propiedad raíz que era la base natural de todos los buenos sistemas de pago de impuestos 8•
Una persona de la época, expresando el punto de vista común que
sostenían los liberales respecto a la ley mexicana, creía que remediaría
la miseria general distribuyendo la propiedad entre miles de individuos;
que favorecería a todas las clases de la sociedad, pondría el capital en
circulación e impulsaría amplios proyectos que le darían trabajo a artesanos y obreros. Y el gobierno recibiría grandes sumas del impuesto
del 5% a la transferencia de la propiedad. Todo esto se lograría sin
perjudicar al Clero, simplemente alterando la forma de sus bienes 9 •
En Colombia, Rafael Núñez, secretario del Tesoro y Crédito Nacional, expresó ideas similares en una circular casi un año después de
haberse expedido el decreto de 1861:
La desamortización es una de esas medidas esenciales, que necesariamente deben realizar los pueblos en la difícil búsqueda de la civilización ... Es un absurdo monstruoso imprimirle un carácter religioso
a lo que sólo es temporal, que no interfiere ni remotamente en el espíritu y la conciencia. La desamortización simplemente es un paso
adelante, un alto en el camino que hemos recorrido desde 1810: progresando hacia la libertadJO.

Según Núñez, el decreto tenía tres objetivos: poner en circulación
una gran cantidad de propiedad estancada en manos muertas; amortizar la deuda pública y resolver, tanto como fuese posible, el difícil e
inmenso problema de una distribución equitativa de la propiedad, sin
lesionar ningún derecho individual anterior".
Así, tanto por las afirmaciones de los altos funcionarios -principalmente los ministros de Finanzas- como por los escritos liberales
de la época, queda claro que la preocupación públicamente expresada
de ambos gobiernos era el impacto económico de la concentración de
la propiedad en manos corporativas, eclesiásticas y civiles, "manos
muertas" en las cuales la propiedad se estancaba y no circulaba libremente en el mercado, debido a las limitaciones de su enajenación, en
detrimento de la prosperidad nacional.
Ambos gobiernos buscaron remediar esta condición individualizan-

Knowlton: Los bienes de la iglesia en México y Colombia

153

do la propiedad. Ambos trataron de utilizar los recursos obtenidos por
medio del funcionamiento de las leyes para varios proyectos públicos,
principalmente para reducir la deuda nacional. Ambos le quitaron a las
corporaciones la propiedad o la administración de bienes raíces urbanos y rurales. Ambos incluyeron como corporaciones, de nuevo utilizando una terminología similar, a todas la comunidades religiosas de
ambos sexos, cofradías, hermandades, congregaciones, iglesias parroquiales y gobiernos municipales y, en general, todos los establecimientos y fundaciones que tuvieran un carácter de duración perpetua o
indefinida.
Ambas leyes establecieron que se pagaría el 60Jo del valor de la propiedad. Ambas eximieron de las disposiciones de las leyes sólo a los
bienes raíces destinados inmediata y directamente al servicio de la corporación, como iglesias, palacios episcopales y municipales, conventos, escuelas, hospitales, mercados, cárceles y establecimientos similares para continuar el apoyo a los establecimientos de caridad y educacionales. Ambas consideraron que las capillas o capellanías eran propiedad privada, y le permitieron a los capellanes obtener la mayor parte del capital para sostenerlas. Ambas proveían pensiones de varias clases para el clero regular.
Ambas permitían la denuncia de la propiedad corporativa, especialmente la oculta, y daban recompensa a los denunciantes. Ambas
le devolvían a los estados o a las localidades, parte de los réditos o de
la propiedad 12•
Aunque los motivos y los objetivos aparentes de las dos medidas
citadas en ambos países eran económicos y financieros, en México aparecen motivos políticos si se le agrega la nacionalización de la riqueza
de la Iglesia en 1859. En medio de una guerra civil destructiva y aguda,
el gobierno de Benito Juárez nacionalizó la riqueza eclesiástica para
despojar a la Iglesia de sus recursos porque, supuestamente, los estaba
utilizando para apoyar la guerra civil con el objetivo de librarse de la
subordinación a la autoridad civil. Al mismo tiempo la nueva ley tenía
un objetivo económico: enajenar la propiedad de la Iglesia y subdividirla para beneficio general de la Nación.
Pero cualesquiera que sean las metas altruistas que públicamente
se expresan, que la desamortización beneficiará económicamente al pueblo de la nación, surge la pregunta de si los actos estaban o no motivados también política, cínica o egoístamente.

�154

Siglo XJX

Ya se ha citado la motivación política detrás de la nacionalización
en México. Pero además del deseo de despojar a la Iglesia de sus recursos, que estaba utilizando para apoyar la causa conservadora en la guerra civil, y de castigar al Clero por sostener la oposición, otros factores
llevaron a la nacionalización. Era necesaria alguna acción para evitar
la pérdida de dirección del gobierno federal de la causa liberal y proporcionar políticas consecuentes porque, en el campo, los comandantes y gobernadores en 1858 y en la primera mitad de 1859 se habían
distanciado de las autoridades centrales, tomando posesión de la riqueza eclesiástica y expidiendo otras medidas extremas anticlericales.
También, ciertos liberales influyentes como Miguel Lerdo querían
utilizar la riqueza del clero como garantía para un préstamo de Estados Unidos. Respecto a la ley de desamortización de 1856, aunque es
difícil probar motivos últimos, una de las razones que determinaron la
fuerte respuesta del Clero a esa ley -que en realidad no le hacía daño
material a la Iglesia- sin duda era el temor de que fuese simplemente
el preludio de un asalto más radical a la posición y riqueza de la Iglesia. Y aunque es seguro que entre los beneficiarios de la ley había un
gran número de liberales, sin embargo la evidencia no apoya la conclusión de que los liberales expidieron la ley con la intención de
enriquecerse.
En Colombia alegaban que las fuerzas de Mosquera buscaban beneficiarse personalmente y ampliar las bases de su apoyo. Pero es más
que probable, considerando el énfasis sobre este punto, que los radicales estuvieran pensando especialmente en saldar la deuda pública. En
realidad, el mismo día de la desamortización, el 9 de septiembre de 1861,
el general Mosquera expidió otro decreto sobre la deuda pública que
estaba estrechamente relacionado con la otra medida; el hecho de que
ambos fueran expedidos en la misma fecha, sin lugar a duda no fue
una simple coincidencia. Los réditos de la venta de la propiedad confiscada se destinaron expresamente para la reducción de la deuda
interna13 •
El problema de la deuda lleva a la cuestión de las diferencias entre
la expropiación colombiana y la mexicana, y al asunto de la influencia
en Colombia de la experiencia mexicana. El énfasis del decreto colombiano en saldar la deuda representa una diferencia significativa cuando se compara con la ley Lerdo, pero tiende a desvanecerse después
de la nacionalización en México en 1859, cuando obtuvo importancia
un objetivo similar.

Knowlton: Los bienes de la iglesia en México y Colombia

155

La primera ley mexicana de 1856 sólo privó a las corporaciones
de su propiedad raíz dejándoles el capital, especialmente las hipotecas
sobre propiedades raíces. Así, Colombia realizó, de un golpe, lo que
México hizo en dos pasos. Por lo tanto, lógicamente, por el énfasis
en un decreto que lo abarcara todo, parecían predominar en Colombia
los objetivos financieros; en México, por la desamortización diferida,
el deseo de individualizar la propiedad.
Todo lo que el gobierno mexicano obtuvo con la ley de 1856 fue
el 5% de impuesto sobre la transferencia de la propiedad. Pero aún
después, considerando ambas medidas mexicanas, aparece una diferencia aunque sólo sea de grado: el retiro de la deuda continuaba siendo predominante en el pensamiento colombiano, mientras las autoridades mexicanas, ostensiblemente al menos, continuaban más interesadas en pasar la propiedad a manos individuales. Así, en México eran
más indulgentes que en Colombia los términos de la compra de bienes
raíces o de la amortización de hipotecas.
Entre otras diferencias estaba la siguiente: México le dio la primacía a los arrendatarios para la adquisición de bienes raíces corporativos; mientras, Colombia organizó subastas públicas, en lotes, de todas las propiedades después de terminarse el período corriente del pago de las rentas. Sin embargo, ambos estipularon la amortización de
las hipotecas por parte de los acreedores o hipotecarios. México aceptó como "legal" en el remate la oferta de las dos terceras partes del
valor calculado. Colombia desautorizó todas las propuestas por medio del valor total calculado de la propiedad, tal vez como un medio
para retirar del mercado los bonos de un valor depreciado.
Aunque ambos países excluyeron de los efectos de la ley las propiedades comunales de las aldeas, conocidas como ejidos, por estar destinadas al beneficio directo de la comunidad, aparentemente Colombia mantuvo esta exclusión y México eliminó la exención en detrimento de las comunidades, cuando la ley de desamortización fue incorporada a la Constitución de 1857.
Cuando ambas medidas hablaban de la división de la propiedad
rural y su enajenación por lotes, la redacción de Colombia era más precisa, y parecía preocuparse más por evitar un nuevo latifundismo secular como resultado de la ley. Por ejemplo, la desamortización de México estipulaba en el artículo 22 que "aquellos que adquieran propiedades rurales pueden dividir las tierras para enajenárselas a diversas
personas... " Y el 13 de julio de 1859, una medida reglamentadora de

�156

Siglo XIX

la ley de nacionalización declaró en el artículo 26 que las propiedades
rurales que se le habían restaurado al Clero, y que por lo tanto se deberían volver a vender, "se dividirían en lotes del tamaño que el gobernador del estado considerara deseable" 14•
Por otra parte, el artículo 6 del decreto colombiano establecía que
las propiedades urbanas y rurales "se enajenarían en remates por lotes, cuya división se haría en porciones tan pequeñas como fuese posible, con el objetivo de aumentar la competencia".
Varias estipulaciones del decreto colombiano, además de otras evidencias, indican que los dirigentes del país sudamericano estaban familiarizados con la anterior experiencia mexicana y buscaban beneficiarse de ella. Tal evidencia es la redacción similar, y en algunos casos
virtualmente idéntica, de la legislación. También algunas de las diferencias reflejan el deseo de Colombia de beneficiarse de las experiencias mexicanas: así, las posiciones colombianas respecto a los ejidos,
a la división de las propiedades rurales, buscaban evidentemente corregir debilidades de las medidas mexicanas.
El propio general Mosquera reforzó esta interpretación cuando el
9 de septiembre de 1861, justificando el decreto de desamortización,
se refirió a acciones similares anteriores contra la propiedad de la Iglesia hechas por Francia y España; y continuó: "La República Mexicana ha adoptado medidas similares y aunque la base de esto es la misma
cosa, me atrevo a pensar que mi decreto de desamortización es más
perfecto que los que he citado..." 15
El 23 de septiembre de 1856, La Gaceta Oficial de Nueva Granada
de Bogotá, reprodujo el texto de la ley mexicana de desamortización
de junio 25. En ese momento Rafael Núñez era Secretario del Tesoro
de la administración de Manuel Mallarino. Este mismo Rafael Núñez,
5 años después, fue el responsable de llevar a cabo el decreto de
Mosquera.
En general, en el momento y en los años que siguieron, el conocimiento entre los colombianos educados respecto al largo trabajo de México en beneficio de los principios liberales, parece haber estado razonable, acertadamente extendido. Memorias disponibles y periódicos
contienen información sobre la Guerra de la Reforma y la intervención francesa16• Al menos un historiador afirma definitivamente, lo
que parece ser bastante cierto por las pruebas anteriores, que Mosquera "copió su decreto de desamortización de la transformación social

Knowlton: Los bienes de la iglesia en México y Colombia

157

y administrativa de México" 17 •
Tanto en Colombia como en México, el asalto liberal a la propiedad de la Iglesia despertó la reacción más fuerte, contribuyó a la inestabilidad política y obstaculizó la realización de las leyes. La oposición
clerical tomó varias formas y, sin embargo, en ningún caso el clero negó su obligación de someterse a las leyes y a las autoriades civiles; ni
su oposición se limitó a los decretos sobre la propiedad o a ese período
en la historia de los países. Generalmente la Iglesia se opuso a cualquier medida liberal dirigida contra su posición, sus privilegios o riquezas, tanto antes como después de esa época.
Aunque los prelados reconocían y aceptaban su obligación de someterse a la autoridad secular, existía una condición cualitativa muy
importante. Así, a principios de la década de 1850, el arzobispo de Bogotá, Manuel José Mosquera, le dijo a los fieles que la religión les ordenaba obedecer las leyes civiles, respetar y amar a los magistrados,
como decía el Papa en su encíclica del 9 de noviembre de 1846:
sean cuidadosos... porque se ha desarrollado en el pueblo cristiano una
adecuada obediencia y sumisión a los soberanos, y a las autoridades,
enséñeles de acuerdo con la doctrina del apóstol, que no existe poder
que no venga de Dios, y aquellos que resisten a la autoridad, resisten
al plan divino y se condenaron y, por lo tanto, el principio de obedecer la autoridad no puede violarse sin pecado, a menos que se exija
algo contra las leyes de Dios y la Iglesia18•

En estas últimas palabras se encuentra la base de la posición clerical
respecto a las medidas liberales: atacaban los derechos dados por Dios,
inherentes a la Iglesia; más aún, atacaban la misma religión según los
lideres de la Iglesia. El Obispo de Santa Marta, Colombia, Vicente Arbeláez, en noviembre de 1861 protestó por la desamortización e informó a los fieles: "la lectura de este decreto llega a afligir de nuevo en
la forma más intensa los derechos sagrados e imprescriptibles de la Iglesia, dándole un golpe fatal al culto y, como consecuencia necesaria,
a nuestra sagrada religión" 19•
A principios de 1864, el doctor José Romero, Vicario General de
Santa Marta, explicó en un memorial al Congreso que la Iglesia Católica
tenía y tiene la capacidad jurídica para adquirir, poseer y adminístrar sus propiedades e ingresos y que considerarla como cualquier otra
asociación, es esencial para darle este mismo derecho reconocido igualmente por la legislación de todas las naciones...20•

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Siglo XIX

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159

Dos días después, el 20 de febrero de 1864, al oponerse a la ley que
ordenaba la venta de las propiedades desamortizadas, Romero declaró:

minales, contrarios a la autoridad católica, a su doctrina y a sus
derechos25 •

Debo protestar de nuevo y en su momento fulminaré con declaraciones de censura, que recibirán aquellos que verifiquen la venta de las
propiedades, los que las compren y los que en aJguna forma tomen
parte en el asunto. Declaro de nuevo que la Iglesia no entrega est~
propiedades, ni las cede, transfiere, o renuncia a ellas, y que garantizará sus derechos y sus acciones para siempre21 •

Entonces, tanto en M,éxico como en Colombia, la respuesta del Clero
a las medidas liberales fue similar, sino idéntica. El Papa condenó las
leyes; los prelados en cada caso se negaron a sancionarlas y anatemizaron a cualquiera y a todos los que actuaran bajo ellas, o ayudaran a
llevarlas a cabo. En ambos países los prelados suspendían al clérigo
que apoyara o se sometiera a las leyes. En general se prohibieron a los
fieles los votos de obediencia exigidos a la Constitución mexicana en
1857 y en la de Colombia de 1863, que en cada caso abarcaban mucho
del anti-clericalismo; sin embargo, se podía jurar el apoyo a la Constitución en todas las partes en las cuales no se oponía a la ley de Dios,
al dogma, a la libertad y a la disciplina e independencia de la Iglesia26 •

La posición de la jerarquía en México era la misma. El arzobispo Lázaro de la Garza y Ballesteros no podía admitir una ley que privara
a la Iglesia de la posesión de sus bienes raíces. Se estaba tomando por
la fuerza las propiedades; por consiguiente, los recibos y los documentos que daban a los arrendatarios u otros poseedores de la tierra, en
ningún momento serían válidos frente a los derechos de las corporaciones. Aunque la Iglesia no impediría la enajenación forzosa de sus
propiedades, "nunca perdería el derecho a ellas" 22•
Los otros prelados estaban de acuerdo. Uno de los más elocuentes
voceros, Clemente de Jesús Munguía, arzobispo de Michoacán, afirmó que el antiguo principio de la propiedad poseída por la Iglesia
y el derecho a disponer de ella era independiente de la voluntad de los
gobiernos; que éste surgía no de las concesiones de los funcionarios,
sino de la Iglesia misma como institución23 •
No es necesario decir que su Santidad, el Papa Pío IX, estaba profundamente perturbado por los ataques a la religión católica, calificativo que le dio a las medidas liberales.
Refiriéndose a México, el 15 de diciembre de 1856, el Papa condenó y declaró nulos y prohibidos todos los decretos y proyectos de ley
contra la religión católica, la Iglesia, sus derechos sociales, sus ministros y la autoridad de la Santa Sede24•
Siete años después reaparecieron las mismas palabras en una encíclica dirigida al episcopado de Colombia:
Seguramente faltan paJabras para expresar la multitud de intentos sacrílegos que el mencionado gobierno -ofendiendo seriamente a este
Apostólico Trono y todos nosotros- hace para que destruyan y se
opongan a nuestra santa Religión, a sus derechos venerados, a su doctrina, a su culto y a sus santos ministros. Principalmente durante los
dos últimos años, el dicho gobierno ha publicado leyes y decretos cri-

Los gobiernos a su turno respondieron a la intransigencia clerical
confinando y exilando a los prelados ofendidos, y promulgando medidas anti-clericales más extremas. El paso de los años no hizo nada por
alterar las actitudes del clero en Colombia y México; al menos los obispos continuaron repetidamente oponiéndose a las medidas liberales,
y la posición de la jerarquía respecto a las leyes de la propiedad siguió
siendo de oposición y condena constante.
¿ Y cuáles fueron los resultados de la leyes de propiedad? Ciertamente se frustraron las grandes esperanzas y el gran optimismo de quienes propusieron la desamortización. Salvador Camacho Roldán, dirigente liberal colombiano, un mes después de que se expidiera el decreto escribió:
Como acto legislativo llamado a perfeccionar las condiciones de la
propiedad territorial, esta reforma es el feliz complemento de la abolición de la esclavitud y de la supresión de las propiedades perpetuas;
como recurso financiero es el paso más atrevido y feliz reaJizado desde 1810; como medida económica es de la altura de la abolición del
monopolio del tabaco y la libre exportación del oro27 •

Y Rafael Núñez, en su circular del 14 de julio de 1862, declaró:
La desamortización es simplemente un paso hacia adelante; un aJto
en el camino que hemos venido recorriendo desde 1810, una pausa
para seguir a aquellos que hemos visto realizando transformaciones
similares, como la abolición de los autos de fe y las torturas, las
propiedades perpetuas, los derechos diferentes, la esclavitud, etcétera, y una medida precursora de otras, que sólo Dios sabe, siempre

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Siglo XIX

en la misma ruta del progreso hacia la libertad.
Entonces, la desamortización era algo que se esperaba; que lógica•
mente tenía que llegar; y que finalmente llegó en medio de la crisis
que todavía soportamos, o tal vez como consecuencia de ella, porque
como dijo el famoso historiador de la época, César Cantú: el destino
28
de la humanídad es progresar sufriendo •

Núñez sostuvo que no había resistencia por parte de la gente para llevar a cabo las operaciones, y confiaba en que se lograrían todas las
metas económicas de la desamortización. En noviembre de 1862 informó que poca gente había comprado más de una propiedad, y que la
mitad de los compradores eran artesanos y gente de medianos recursos.
En México como en Colombia había mucho optimismo entre los
liberales. El Heraldo de México creía que las desamortización era la
base de la regeneración del país29 • El Republicano consideraba que la
ley le abriría miles de recursos a la riqueza pública, que le daría vida
a la agricultura, a la industria, al comercio, y a los oficios, poniendo
en circulación gran cantidad de dinero30 • El Ministro de Finanzas de
México, Miguel Lerdo, también era optimista. Seis meses después de
la expedición de la ley, creía que la mayor parte de la propiedad corpo·
rativa se había adjudicado a arrendatarios o se había vendido en remates, creando cerca de nueve mil propietarios nuevos, logrando así las
metas de la ley a pesar de la resistencia del clero31 •
Tanto Núñez como Lerdo confiaban en que las metas de la leyes
se estaban logrando, especialmente la de ampliar el número de propietarios. La retórica brillante, el optimismo acerca de los grandes beneficios que se lograrían con la leyes, que en realidad continuaron planteándose oficialmente año tras año, no podían oscurecer el hecho de
que las leyes no cumplieron con las alabanzas de la "prensa"; no alcanzaron los objetivos económicos por los cuales supuestamente se habían promulgado. Que esto fuera así, en parte se debió a problemas
inherentes a las medidas, y en parte a problemas que surgieron de ellas.
¿Cuáles fueron algunos de los problemas y resultados sorprendentemente similares en México y en Colombia? Sin duda un problema
principal, pero ciertamente predecible, fue la actitud ya mencionada
de la Iglesia.
A pesar de lo que Núñez y Lerdo dijeron acerca de la creación de
muchos propietarios nuevos en las clases bajas y medias, y aunque inicialmente hubiera ocurrido, parece que a la larga este desarrollo bené-

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161

fico se circunscribió enormemente. La oposición de la Iglesia, las amenazas de castigo, disuadieron a muchos individuos piadosos de aprovecharse de la ley, gente que de otra forma lo hubiese hecho. La actitud del clero ayudó a derrotar una de las principales metas de la ley,
pero también otros factores contribuyeron a que la propiedad pasara
a relativamente pocas manos. A menuda eran manos extranjeras, gente que tenía los recursos y no temía la condena32 •
En ningún país el gobierno limitó el número de propiedades que
un individuo podía adquirir. Además, no obstante los fáciles términos
de la compra, poseer en vez de arrendar era mucho más caro de lo que
muchos podían costear. En México, el arrendatario le pagaba algobierno el SOJo de impuesto de transferencia de la propiedad. Le pagaba
anualmente a la corporación intereses sobre la hipoteca que usualmente resultaba de la compra, una suma que en realidad reemplazaba la
renta pagada antiguamente; era ahora, además, responsable de las re•
paraciones y el mantenimiento de la propiedad, así como de los impuestos (lo que antes era responsabilidad de la corporación). Enton•
ces, económica y religiosamente la adquisición de la propiedad era una
carga que muchos no podían afrontar; los que podían eran hombres
de dinero y sin escrúpulos religiosos.
Un problema inicial de México que no compartió Colombia, porque la nacionalización de la propiedad eclesiástica la hizo de inmediato por permitir que las corporaciones obtuvieran capital, fue el lío con
las instituciones religiosas que surgió de la actitud oficial de la Iglesia
de no reconocer y de no cooperar con la ley. Muchas corporaciones
se negaron a entregar las escrituras de propiedad a los nuevos propietarios; como venganza, los compradores se negaron a pagarle a la corporación el interés que se debía como resultado de la hipoteca. Cualesquiera fueran los problemas personales y legales que abarcara esta situación, también creó una verdadera dificultad para las corporaciones
que quedaron privadas de la mayoría de sus ingresos, y en muchos casos no podían afrontar los gastos básicos.
En ambos países los primeros problemas y los más duraderos fueron las ventas simuladas y el "esconder" la propiedad. Para hacer frente
a estas evasiones de las leyes, ambos países permitieron las denuncias,
una política deseable desde el punto de vista del gobierno -para descubrir violaciones a la ley- pero también peligrosa porque disminuía
el valor de la propiedad; además insegura, porque las denuncias podían ocurrir en cualquier momento por razones válidas o por algo técnico, como una irregularidad al llevar a cabo una transacción.

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Siglo XIX

Otros problemas fueron encontrar suficientes funcionarios oficiales que se hicieran responsables de llevar a cabo las leyes; apoyar adecuadamente los establecimientos educativos y de caridad que antiguamente tenía la Iglesia; y lograr la realización de las leyes federales en
los estados.
El último era un problema especialmente en Colombia, donde el
federalismo era tan fuerte que una administración "que no simpatizara", como la de Antioquia, podía en gran medida destruir la ley.
CONCLUSION
Estas dificultades representan sólo unas pocas de las muchas que enfrentaron los gobiernos, la Iglesia y los individuos después de la desamortización. En síntesis y como conclusión, son adecuados unos pocos comentarios breves respecto a los efectos de las leyes.
En Colombia, el anticlericalismo intensificó la vieja lucha
federalista-centralista. El anticlericalismo de los liberales-federalistas
le dio una arma más a los centralistas y contribuyó al caos y a la inestabilidad que caracterizó el período posterior a 1863. También en México el anticlericalismo contribuyó al estallido de la Guerra de la Reforma, que condujo a un anticlericalismo más extremo que, a su turno, intensificó la lucha. En ambos casos, la inestabilidad, la guerra y
la anarquía se dieron después de la expedición de constituciones liberales y federales; y en ambos países el federalismo, así como el anticlericalismo consagrado en las cartas, contribuyeron a estos tristes
acontecimientos33 •
Es cierto que la inestabilidad crónica y la guerra ayudó a afectar
los objetivos de la expropiación de la propiedad eclesiástica en ambos
países. Los recursos que se obtuvieron de la venta de la propiedad de
la Iglesia y que se pretendían utilizar para saldar la deuda pública, pagar obras públicas necesarias y apoyar la educación y la caridad, tuvieron en cambio que utilizarse para salvar a los gobiernos liberales y derrotar la oposición conservadora.
En realidad, lejos de liquidar la deuda, el conflicto requirió más
préstamos y la aumentó. Y, al menos en México, las autoridades liberales no sólo malbarataron la riqueza eclesiástica para apoyar su causa, sino que los lideres de la Iglesia pusieron la propiedad corporativa
a disposición del gobierno conservador para financiar su acción.

Knowlton: Los bienes de la iglesia en México y Colombia

163

La lucha civil fue también parcialmente responsable del fracaso
de la ley en crear un gran grupo de pequeños y medianos propietarios
de tierra. La necesidad de obtener recursos rápidamente para pelear
contra la oposición, significó disponer de la propiedad eclesiástica en
grandes bloques a bajos precios. A menudo, relativamente pocos especuladores eran los únicos dispuestos financieramente capaces de adquirirlos. El resultado desafortunado, entonces, fue el reemplazo de
un tipo de concentración de propiedad eclesiástica, con otro tipo, un
nuevo latifundismo al lado del viejo sistema originado en la colonia.
Además, al privar a la Iglesia de la riqueza que había utilizado para
servir de banquera, de institución prestamista, se le hizo un mal servicio a los deudores; existe poca duda de que la Iglesia como terrateniente y acreedor era mucho más indulgente que los individuos privados.
Dado los relativamente débiles beneficios financieros, sociales y
económicos logrados con las leyes, es cuestionable si valieron la pena
o no. Las medidas pueden parecer especialmente inútiles cuando se miran los hechos después de esa generación "reformadora".
En ambos países, el asunto se dejó descansar por la misma época
aunque en diferentes formas. En Colombia, Rafael Núñez, uno de los
dirigentes que propusieron la desamortización, y el hombre encargado
de llevar a cabo el decreto, años más tarde, como presidente en la década de 1880, dio marcha atrás, concluyó un concordato con Roma
y expidió una nueva Constitución conservadora, ambos altamente favorables a la Iglesia.
En México, Porfirio Díaz, ese fuerte brazo derecho del liberalismo durante varios años de lucha contra los conservadores y la intervención extranjera, siguió una política de conciliación hacia la Iglesia;
las medidas anticlericales permanecieron exactas pero se relajó su
realización.
Respecto a los bienes, el gobierno colombiano le devolvió a la Iglesia
todas las propiedades de las cuales todavía no se había dispuesto y le
reconoció como deuda al valor de los bienes raíces vendidos, aceptando pagarle un subsidio anual en reconocimiento de ésta. El Papado
aceptó a su vez permitirle mantener la posesión a los compradores de
la propiedad de la Iglesia. En México, durante los años de Porfirio Díaz,
la Iglesia nuevamente amasó riquezas y llevó a cabo acuerdos (contentas) con aquéllos que habían adquirido la propiedad; por una suma
de dinero, las autoridades eclesiásticas reconocían los títulos individuales
de las propiedades.

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Siglo XIX

Si los efectos de las medidas no llenaron las expectativas, la creencia liberal en la necesidad de reducir a la Iglesia a un papel puramente
espiritual en la sociedad -que necesariamente incluía un ataque a su
propiedad- como esencial para el progreso y la prosperidad de un país,
era una meta que requería cualquier sacrificio a cualquier costo. Si
los resultados son descorazonadores, al menos no debe menospreciarse la grandiosa concepción de los más sinceros liberales.

NOTAS

1. La investigación para este artículo en parte se hizo posible por una Teacher Jmprovement Leave otorgada por la Universidad del estado de Wisconsin-Stevens Point
para el año académico de 1966--67. Una versión revisada de este artículo se leyó en
la reunión de primavera del Consejo de Latinoamericanistas de Wisconsin, el 10 de
mayo de 1968 en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee.
2. Aunque después de la Independencia el país cambió de nombre varias veces, en aras
de la simplicidad se usará Colombia.
3. Para la Constitución Mexicana ver Constitución federal de los Estados Unidos Mexicanos sancionada y jurada por el congreso general constituyente el 5 de febrero
de 1857 (México, 1861); y, para la Constitución de los Estados Unidos de Colombia
del 8 de mayo de 1863, ver William M. Gibson, The Constitutions of Colombia (Durham, N.C., 1948), pp. 273-94.

165

10. Actos oficiales del gobierno provisorio de los Estados Unidos de Colombia recopilados conforme a Jo dispuesto por el Decreto de 7 de abril de 1862 (Bogotá, 1862),

Circular del 14 de julio de 1862, pp. 539-540.
11. Este punto era artículo de fe tanto para los liberales mexicanos como para los colombianos; es decir, la creencia en los derechos individuales y especialmente la inviolabilidad de la propiedad privada. En este aspecto diferenciaban entre el derecho
de propiedad de los individuos -que era inviolable excepto en interés general y con
compen5ación- y los derechos corporativos de propiedad que eran privilegios expedidos por autoridades civiles y revocables por los gobiernos.
12. En México, los estados retenían el 200Jo de la sumas recolectadas por la nacionalización; en Colombia, en 1866 se les devolvió a las municipalidades la propiedad que
antiguamente les pertenecía y que todavía no se había enajenado.
13. Codificación nacional, XIX, 400. Según el artículo 6 del decreto de desamortización: "La venta se hará por documentos o bonos de deuda nacional interior flotante, o de renta sobre el tesoro del 6 por 100. Cuando para ésta se presenten capitales
iguales en dichos bonos, billetes o rentas sobre el tesoro, se dará preferencia a aquellos que ganan mayor interés; pero cuando se ofrezca al mismo tiempo dinero sonante o billetes de tesorería, se preferirá esta oferta a los documentos ya citados,
en cuyo caso se dará entrada al dinero o a dichos billetes de tesorería en la caja de
amortización, destinando al pago de intereses de censos sobre el tesoro y a la amortización de deuda flotante ...".
Y el artículo 7 del decreto de la deuda pública establecía (!bid., p. 405): "Igualmente se reconocerá en rentas sobre el tesoro al 6 por 100 o en incripciones asimiladas
a la deuda nacional de dichas rentas del 6 por 100, el valor de todas las propiedades
inmuebles de manos muertas de que, por decreto de esta misma fecha se hace cargo
la Nación para restablecer la armonía en el giro y cambio de los valores y hacer que
la propiedad inmueble se subdivida".

4. En México hubo desamortización en 1856 y nacionalización en 1859; en Colombia,
la expropiación ocurrió en 1861.

14. Payno, 11, pp. 75-94.

5. Leyes de Reforma: Gobiernos de Ignacio Comonfort y Benito Juárez, 1856-1863

15. Actos oficiales, Apéndice, p. 186.

(México, 1947), pp. 25-36.

6. Codificación nacional de todas las leyes de Colombia desde el año de 1821, hecha
conforme a la ley 13 de 1912. (Bogotá, 1930), XIX, 398-401.
7. Actos oficiales del gobierno provisorio de los Estados Unidos de Colombia, recopilados conforme a los dispuesto por el decreto del 7 de abril de 1862, Apéndice (Bogotá, 1863). Circular de septiembre 9 de 1861 a los gobernadores, explicándoles los
decretos sobre desamortización y deuda pública, p. 186.
8. Manuel Payno (ed.) Colección de las leyes, decretos, circulares y providencias relativas a la desamortización eclesiástica, a la nacionalización de los bienes de corporaciones y a la reforma de la legislación civil que tenía relación con el culto y con
la Iglesia (México, 1861), Circular No. 1, 28 de junio de 1856, I, pp. ~7-18.

9. Anselmo de la Portilla, México en 1856 y 1857, gobierno del General Comonfort,
(Nueva York, 1858), pp. 69-70.

16. José Manuel Restrepo, Diario político y militar (Bogotá, 1954) pp. 631, 727-28, y
732; José M. Samper, Ensayos sobre las revoluciones políticas y la condición social
de las repúblicas colombianas (Bogotá, n.d.), p. 195; Antonio Pérez Aguirre, 25
a/Jos de historia colombiana, 1853 a 1878. Del centralismo a la federación (Bogotá,
1959), pp. 156-57; Salvador Camacho Roldán, Escritos varios (Bogotá, 1892-95),
sobre la intervención francesa en México, ver artículos de La Opinión del 24 de junio de 1863, 1o. de julio de 1863, 21 de julio de 1863, 25 de septiembre de 1863 y 18
de mayo de 1864, Vol. I, pp. 300-31.
17. Milton Puentes, Historia del partido liberal colombiano (2nd. ed., Bogotá, 1961),
p. 211.
18. El Arzobispo, hermano del General Mosquera, expidió esta pastoral el 23 de agosto
de 1852 antes de salir para el exilio como resultado de su oposición a la ley del gobierno de 1852, dándole a los cabildos- municipales el derecho de elegir pastores.
Sermones, por Manuel José Mosquera (Bogotá, 1936), p. 61.

�166

Siglo XIX

19. Luis García Benítez, Reseña histórica de los Obispos que han regentado la Diócesis
de Santa Mana (Bogotá, 1953), Pt. l. p. 417.
20. /bid, p. 468, 18 de febrero de 1864.

21. /bid, pp. 474-75.
22. Contestaciones habidas entre el limo. Sr. Arzobispo de México, Dr. D. Lázaro de
la Garza y Ballesteros, y el Excmo. Sr. Ministro de Justicia, negocios eclesiásticcs
e instrucción pública, Lic. D. Ezequiel Montes (México, 1856), p. 41.
23. Clemente de Jesús Munguía, Defensa eclesiástica en el Obispado de Michoacán desde fines de 1855 hasta principios de 1858 (México, 1858), 16 de julio de 1856, I,
pp. 21-45.

24. Cana pastoral del limo. Sr. Obispo de Guadalajara en que se inserta la alocución
de Su Santidad (Guadalajara, 1858).
25. J. Iván Cadavid G., Los fueros de la Iglesia ante el liberalismo y el conservatismo
en Colombia (Evolución político-religiosa de nuestros dos Partidos, 1837-1955), (Medellin, 1955), 17 de septiembre de 1863, "lncredfüili Afflicramor Dolore", pp. 53-54.
26. Benítez, p. 490.
27. Puentes, citando El Tiempo, 8 de octubre de 1861, p. 212.
28. Actos oficiales, p. 539.
29. Citado en El Siglo Diez y Nueve, 1 de julio de 1856, p. l.
30. Citado en /bid, 3 de julio de 1856, p. 2.
31. Memoria presentada al Excmo. Sr. Presidente Sustituto de la República por el C.
Manuel Lerdo de Tejada dándole cuenta de la marcha que han seguido los negocios
de la Hacienda Pública en e/ tiempo que tuvo a su cargo la Secretaria de este ramo
(México, 1857).
32. Codificación nacional, Decreto del 10 de marzo de 1862, XX, pp. 37-38. Los extranjeros en Colombia se destacaban por las ventas simuladas con la teoría de que
su nacionalidad los protegería de la acción del gobierno liberal. En México, con fr~cuencia aparecen nombres extranjeros en la lista de compradores.
33. Parece por la literatura que los problemas de Colombia con más frecuencia se le
atribuían al federalismo extremo de la Constitución de Rionegro, mientras que en
México parece que se Je atribuían más a menudo al anticlericalismo.

Knowlton: Los bienes de la iglesia en México y Colombia

167

BIBLJOGRAFIA
Una buena síntesis del sentido político de la Reformas del medio siglo es la de Gerardo
Molina, Las ideas liberales en Colombia, Ed. Tercer Mundo, Vol. l. Los aspectos fiscales son discutidos en Ambal Galindo, Historia Económica y Estadística de la Hacienda
Nacional, Bogotá, 1874. Una visión contemporánea de los debates sobre desamortización es la de Salvador Camacho Roldán, Memorias, Ed. Bedout. Las relaciones entre
la Iglesia y el Estado en el siglo XIX son ampliamente examinadas en Fernán González
Partidos políticos y poder eclesiástico, Ed. Cinep, Bogotá, 1977. Véase también Juan
Pablo Restrepo, La Iglesia y el Estado en Colombia , Londres 1886, y Carey Shav,
"La Iglesia y el Estado en Colombia vistos por los diplomáticos norteamericanos
1834-1906" en Instituto Colombiano de Cultura "Mito: 1955-1962" (selección de textos), Bogotá, 1975. Los estudios más recientes y completos sobre desamortización son
los de Fernando Díaz Díaz La Desamortización de bienes eclesiásticos en Boyacá, Ed.
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Tunja 1977 y Jorge Villegas "Enfrentamiento Iglesia-Estado, 1850-1887", ponencia presentada en el Seminario de Historia de Colombia, Depto. de Historia, Universidad Nacional, septiembre de 1977. Una
comparación con México puede establecerse en Jan Bazant Los bienes de la Iglesia en
México: 1856-1875. Aspectos económicos y sociales de la Revolución liberal, El Colegio
de México, 1971.

�Revolución Liberal y Grandes Propietarios
en Castilla-León (1854-1875)

Ricardo Robledo Heroández

*

l. LA HERENCIA DE LA REVOLUCION LIBERAL
El tema de la propiedad y distribución de la tierra en España ha constituido uno de los aspectos "clásicos" en la explicación del problema
agrario, sin que ello indique que sepamos casi todo sobre la estructura
de la propiedad en la segunda mitad del XIX. Por una parte, el estereotipo del latifundismo andaluz provoca, sin más, con cierta frecuencia, la réplica del minifundismo al Norte del Tajo, y, por otra, seguimos careciendo de alguna estadística fidedigna para dicha etapa, como el responsable británico en Madrid se lamentaba, hace ya más de
un siglo, de disponer sólo de informaciones estrictamente locales 1• Como seguimos desconociendo el panorama del siglo XIX, nos interesaría saber, en concreto, en qué medida los cambios de la revolución liberal intervinieron en esa concentración de la propiedad que, presumiblemente, existía antes de la Restauración.
Sin duda alguna, los propietarios de la Restauración proceden o
se consolidaron como tales a través de las medidas burguesas que liberalizaron el mercado territorial. Entre esas medidas destacaron, por
cuanto materializaban el acceso a tal mercado, la desvinculación y la
desamortización, pero existen también diversos procesos como el de

• Departamento de Historia Económica, Universidad Autónoma de Barcelona (España). Este material resume los capítulos 1 y 2 del libro La renta de la tierra en Castilla
La Vieja y León (1836-1913), Madrid, Banco de España, Estudios de Historia Económica, 11 , 1984.

�170

Siglo XIX

la abolición del régimen señ.orial, entre otros, que sirvieron para configurar una propiedad burguesa, antes mediatizada por múltiples trabas
más o menos consuetudinarias. La diferente disponibilidad de las fuentes me obliga a hacer un resumen muy desigual de cada uno de estos
procesos.

Nota sobre la desvinculación
Aunque durante la regencia de Espartero se alzaron voces pidiendo l~
extensión de la desamortización a los bienes de la nobleza 2, la decisión de vender bienes nobiliarios fue, como es sabido, un asunto privado, sin el protagonismo que la Hacienda Pública desempeñ.ó en otros
procesos, lo que nos priva de una estadística similar a la del fenómeno
desamortizador. Esto hace que el tema de la desvinculación, por lo que
se refiere a las consecuencias en el mercado de aquella liberalización
estudiada por B. Clavero, sea el gran desconocido de la historia españ.ola del siglo XIX; en el estudio de sus repercusiones económicas y
sociales sigue siendo bastante cierto, todavía después de 25 añ.os, la
afirmación de Vicens Vives de que "toda hipótesis es hoy por hoy
temeraria" 3 •
Abandonadas o sometidas a duras críticas las cifras de S. Millet
(utilizadas por Vicens Vives en cuanto a propiedades vendidas en
1845-54), un camino de investigación está en los protocolos notariales,
que reflejan importantes transferencias de propiedades, incluso antes
de 1820 y 1836. La explicación reside, al margen del permiso real que
la corona concedía con cierta regularidad, en las medidas arbitradas
desde 1789, que concedieron facilidades para enajenar bienes de
mayorazgo 4 ; también es significativo no olvidarse de los bienes libres,
no sujetos a la rigidez de las cláusulas sucesorias del mayorazgo, que
la nobleza fue ampliando en una estrategia de reserva económica, no
sólo para seguridad frente a ataques contra los mayorazgos, sino también con el fin de disponer de fortuna para los hijos naturales (u otros
parientes o amigos) excluidos de los mismos 5•
Estos hechos explican que el Duque de Berwick y Alba hubiese enajenado "fincas, rentas y derechos vinculados" por valor de 7 004 178
reales entre 1795-1835, con unos máximos en el Trienio y en los añ.os
30. Varias de estas ventas se localizan en Castilla (Piedrahíta, Babilafuente Coca, Rioseco ... ), aunque el máximo correspondía a Sevilla.
Siguie~do con la Casa de Alba -en este caso, con la Duquesa, fallecida en 1802-, nos hallamos frente a un "cuerpo general de hacienda"
impresionante, que la tasación de 1843 evaluaba en 72 008 398 reales,

Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

171

cantidad que únicamente hacía referencia a los bienes libres (muebles
e inmuebles) y que procedían de muy diversos canales. Los avatares
políticos, reclamaciones de herederos marginados (como el Duque de
Berwick) que se creían con derecho a participar en el caudal, pleitos
y otros "quebrantos" hicieron descender tal patrimonio al 90% durante la proindivisión del caudal que se prolongó más de cuarenta
añ.os 6 •
El Registro de la Propiedad nos ayuda a constatar transacciones
de otros mayorazgos. Así ocurre con la casa de Cerralbo, que antes
de que concluya el siglo XIX vende varias propiedades en Salamanca,
pero también es cierto que se hace con el control total de una dehesa,
comprando la única parte que no era suya. En el mismo sentido, el
Conde de Santa Coloma consigue, con la compra de bienes nacionales, redondear el antiguo patrimonio en el pueblo de Campocerrado,
y convertirlo realmente en "coto redondo", hasta que en 1901 pasó
íntegro a unos ganaderos 7•
Si estos casos han sido poco citados, no ocurre lo mismo con los
de Frías y Osuna, aunque no abunden los datos concretos. El Duque
de Frías, con más de siete millones de reales de crédítos en contra, había enajenado bienes raíces por valor de 7 414 281 reales (sin incluir
las certificaciones de diezmos) pertenecientes a mayorazgos que extendían sus propiedades por toda la región: Mayorazgo de Frías, de Frómista, de Alba de Liste, de Peñ.aranda de Bracamonte 8, y en cuanto
a Osuna, un protocolo notarial de octubre de 1863 revela el establecimiento de "una escritura de obligación para responder de un empréstito de 90 millones de reales y sus intereses con hipoteca especial de
bienes raíces" del Duque de Osuna a favor de D. Estanislao de Urquijo. Conocido el desenlace de la casa nobiliaria, hay que pensar que buena parte de estos créditos se cobrara en bienes raíces, y esto tendrá repercusiones en Castilla. De hecho, en 1875, casi 3.5 millones de pesetas figuran en el inventario de Fernández Casariego (luego Marqués
de Casariego) como valoración de los Estados de Benavente (además,
disponía de 1m número importante de obligaciones de la Casa de
Osuna).
Así, pues, por primera vez a escala regional, disponemos de algunas estimaciones que miden la venta (parcial) de bienes de algunos títulos ilustres. No hemos hablado de otros grandes con influencia en
la región castellana, como el Conde de Altamira (Marqués de Astorga)
cuyas solicitudes de préstamo también se contabilizan por varios millones de reales 9 , y que, al final, según sabemos, acabó vendiendo

�J72

Siglo XIX

hasta los cuadros1º, ni de la apurada situación del Conde de Montijo 11 •
Los ejemplos expuestos indican cifras por encima de los 150 millones
de reales tan sólo contando a Alba y Osuna, en el supuesto de que no
se devolviera el préstamo contraído por esta casa.
No tiene sentido comparar esta cifras aisladas de algunos ejemplos
con el volumen global de la desamortización; en alguna comarca o incluso provincia, quizá sean comparables desvinculación y desamortización y, en todo caso, la importancia relativa de estas fortunas en
quiebra no parece despreciable si se tienen en cuenta otras magnitudes de la historia económica española del siglo XIX ¿Pero quiénes fueron los "beneficiarios" de la desvinculación? Sin que tengamos que
excluir a otra nobleza con menos apuros, hay que inclinarse fundamentalmente por aquel grupo social que "tuviera la capacidad de movilizar de un día para otro considerables sumas en metálico" 12: comerciantes, grandes arrendatarios, burguesía de los negocios, etcétera. Estos darán un primer paso hacia la propiedad nobiliaria actuando de
prestamistas de la nobleza endeudada que, al final, tendrá que vender, pues el poseedor del capital ya no está subordinado -como ocurría con los censos- al dueño de la tierra que solicitaba el crédito. Ahora, quien presta impone las condiciones 13. Así ocurre con los Vázquez,
comprando cortijos del Marqués de Alcañices 14, con J. Safont, que
adquiere bienes del Conde de Santa Coloma, cobrándose así el préstamo que le había hecho 15, con J. J. de Vicente, adquiriendo varios pueblos (sic) de Salamanca que pertenecían al Conde de Villagonzalo 16•••
Aquí sí que no hubo lugar para que el campesino participara; lo que
el noble necesitaba eran grandes sumas de dinero y al contado.
Para evitar equívocos, digamos que no estamos argumentando el
tema de una ruina nobiliaria colectiva por obra y gracia de la desvinculación. Como tendremos ocasión de exponer, la nobleza vendía, pero también demandaba tierras, y lo pudo hacer en condiciones ventajosas. Además, hay un aspecto poco analizado como es el de la Ley
Hipotecaria que, sin ser tendencioso, creo que se convirtió en un instrumento para consolidar una propiedad, indeterminada en sus contornos e, incluso, insegura a mediados del XIX 17 •
En efecto, al estudiar las "inscripciones" y "anotaciones" que figuran en el Registro de la Propiedad (de Ciudad Rodrigo y Alcañices),
uno constata los signos de la propiedad territorial feudal acostumbrada a disfrutar de derechos sobre las personas o las tierras, pero que
carece, a veces, de un inventario adecuado de las explotaciones
-medido en hectáreas o fanegas-, que es lo que se inscribe en el Re-

Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

173

gistro. A partir de esta indefinición o ambigüedad, me parece que el
gran propietario de antiguos vínculos ha salido favorecido. Cuando el
Conde de Luque, con sus papeles provenientes del siglo XV, trata de
inscribir una finca, el Registrador anota claramente que "esta finca
no se menciona en dichos mayorazgos", y es el hecho de figurar en
el amillaramiento lo que da pie a la inscripción . Lo mismo ocurre con
la Condesa de Campo Alange -en la dehesa Capilla del Río-, y sirve
entonces para tal motivo el recibo de la contribución. En Santa Olalla,
el Registrador advierte que en las transmisiones de esta finca nunca
se ha hecho constar la cabida "por ignorarse la que pudiera tener" y
que, si bien el propietario dice que es -y como tal la quiere inscribir"término redondo", en el Registro "no hay fundamento preciso para
inscribirla como tal". Hay, efectivamente, 34 pequeñas fincas que limitan el pretendido término redondo, pero, en virtud de la inscripción,
quedan "reivindicadas" y, al final, pasarán casi todas al supuesto único propietario.
En otros casos (Marquesado de Tábara, perteneciente a Osuna),
la "anotación preventiva" (que sirve para cancelar la inscripción hasta que las partes en conflicto aclaren a quién pertenece la finca, en plazo de 60 días) se resuelve a favor de quien ostentaba el pleno dominio,
pese a que el Registrador observaba en la anotación que "existe el defecto de no resultar probado que D. Manuel de Toledo adquiere el pleno dominio de la finca . .. (pues) en los pagos conocidos con los nombres que la misma (finca) lleva, hay varias fincas inscritas a nombre
de otras personas" 18•
Si me he extendido con estos ejemplos es para llamar la atención
sobre el desenlace final del fenómeno desvinculador, tan poco estudiado, y sobre la forma en que se materializa el cambio institucional, aparte
de la dinámica de transacciones que se haya producido en la propiedad
antes vinculada. Resulta obvio que los ampulosos pero ambiguos títulos que se hacían retroceder a Cédulas de la Baja Edad Media (y donde
lo decisivo, a veces, era fijar el dominio sobre los hombres, y no tanto
de cuántas fanegas de superficie se disponía) no tenían cabida en la
sociedad liberal de mediados del XIX. Con la Ley Hipotecaria (y el
Registro de la Propiedad), consiguieron una certeza, definición y seguridad (características específicas de la propiedad capitalista) de las
que antes carecían.

En resumen, aunque no podamos precisar cifras, una parte de los
patrimonios nobiliarios que se vendieron con motivo de la desvinculación afectó claramente a varias provincias castellanas; de este trasiego

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Siglo XIX

de fincas estuvo al margen el campesinado castellano que no podía hacer frente en poco tiempo a la importante cuantía de estas compraventas. Veamos cómo se resolvió otra de las oportunidades de las reformas liberales.

Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

/75

llenara de pueblos que asistían como testigos más o menos mudos
a la aplicación de una ley que iba en contra s~ya. Hubo pleitos, apa~
rentemente de menor cuantía que, al fallarse en contra de los pueblos,
obligaron a desprenderse de tierras municipales para hacerse cargo de
los costos25 •

La abolición del régimen señorial. Un;¾ aproximación 19
Otro de los pasos para que la nobleza perdiera las características de
clase privilegiada que tenía en el Antiguo Régimen vino a través de los
sucesivos -y cada vez menos radicales- intentos abolicionistas que
se concretaron de forma definitiva, un año después de la supresión de
los mayorazgos. Ocurre, sin embargo, que no existe un modo unívoco
en la forma de producirse la abolición, pues hoy se pueden distinguir
dos modelos, uno más o menos clásico, que supuso la resolución de
la mayoría de litigios planteados en favor de los señores y que condujo
a la conversión de la tierra señorial en propiedad partícula~, y otros,
con ejemplos periféricos que favorecieron el acceso del enfiteuta al pleno
dominio o mantuvieron la permanencia de un sistema foral 21 •
Carecemos, sin embargo, de un estudio de conjunto que certifique
para Castilla-León el desenlace de la abolición y cuáles fueron las zonas más afectadas. Sabemos de algunos pueblos que resultaron vencedores contra las pretensiones del Duque de Alba, que les reclamaba
el noveno: por ejemplo, San Felices, Ahigal y Barba del Puerco, en
el rincón salmantino de los Arribes del Duero. Los tres pueblos afectados estuvieron juntos en un pleito que fue relativamente lento y, sin
duda, costoso22, lo que nos da idea de las dificultades económicas que
suponía embarcarse hasta el final en estos asuntos. Hacer frente a un
gran desembolso y en metálico no era cosa fácil para estos pueblos,
acostumbrados más al tributo en especie que enfrentar sus cosechas
a las oscilaciones del mercado, inconveniente siempre llevadero cuando las perspectivas de un final feliz eran claras, pero cada vez menos
a medida que los tribunales fallaran sistemáticamente en contra del
vecindario.
Conozco algún otro caso resuelto favorablemente, éste en
Zamora23 , y, sin duda, debe haber otros, pero no la mayoría, como
revela el análisis de las sentencias del Tribunal Supremo. Además,
¿cuántos pueblos ni siquiera pasaron la barrera del Juzgado comarcal? ¿Cuántos juicios "fantasmas" tuvieron lugar, como ocurrió en
Cerralbo?24 ¿Y cuántos, después de pasar esa barrera, no quedaron
atrapados en la Audiencia o en cualquier apelación o súplica? Preguntas sin contestar, por ahora, pero es posible que el mapa castellano se

Como resultado global, pese a la imperfección y grado de ocultación, un análisis de 1875 de las cuotas tributarias a nivel municipal de
cuatro provincias castellanoleones?s nos revela la existencia de más de
260 municipios concentrados en una o en pocas ~anos frecuentemente de origen señorial. De las cuatro provincias, es Sa1amanca la que
destaca y, todavía en 1931, la Memoria de la Diputación contabilizaba 129 fincas "de señorío" que sumaban 104 047 hectáreas26• Conocemos el panorama de pueblos y lugares donde las calles, las casas y
edificios públicos quedaron en manos del señor, hasta el extremo de
que el Ayuntamiento constitucional tenía que pagar el alquiler de su
local al amo qel pueblo27 • No hay por qué generalizar el ejemplo salmantino a toda Castilla, ¿pero hasta qué punto son sólo una excepció?, Otones de Benjumea en Segovia28, Zaya de Rascones en Soria29,
vanos pueblos del Marquesado de Alcañices en Zarnora30 o Narros del
Puerto y otros en A vila ?31 •
Además, la existencia de bienes comunales en el lugar del sefiorío
sirvió para incrementar las propiedades de éste, si hemos de creer las
quejas de vecinos en una trayectoria histórica bien documentada. En
concreto, el caso más destacado en Castilla es el pleito entre el Ducado
de Medinaceli y el Común de Vecinos del propio Ducado, que hace
tiempo refirió S. Moxó32• Salió ganando el Duque y consiguió, desde
1837, la propiedad privada de varios montes. Yo he efectuado, a través del inventario del IRA (tomo 178), el recuento de estas explotaciones -heredadas en bloque en 1895- y cuya superficie asciende a 8 259
hectáreas dentro del partido judicial de Medinaceli.
El estudio de la abolición de los señoríos en Castilla está todavía
a la espera de una investigación que revele las particularidades que pudo tener este fenómeno. Mientras tanto, sólo podemos añadir a lo expuesto algunos resultados de fuentes que creo valiosas.
Una de ellas son los inventarios post-mortem, y es interesante contrastar lo que aquí se encuentra con las opiniones sobre la generosidad
de los Grandes que se plegaron, con el sacrificio que esto comportaba,
a la normativa liberal: así, por ejemplo, el Duque de Frías33 • Sin embargo, y al margen de compensaciones, no perdieron la totalidad de

�176

Siglo XIX

sus derechos. En, la adjudicación a la viuda Duquesa de Frías, en 1860,
se le asigna "el derecho de treintena de los frutos recolectados por los
labradores de las tierras de Corral del Toscón", cuya capitalización
suponía una suma de 679 291 reales. Y su hija, la Duquesa de Uceda,
contabilizaba en su inventario de 1874 "la mitad de la novena parte
de las cosechas de trigo, serodio, centeno, cébada, cordero, huevos y
lana que deducido el diezmo deben pagar los terratenientes de los pu~blos del Condado de Liste". La capitalización de esta renta se aprecia
en 250 000 pesetas34 •
Otro aspecto que merece su análisis es el de las sentencias del Tribunal Supremo que he examinado para Castilla-León a través de la Biblioteca Jurídica de la Revista General de Legislación y Jurisprudencia. Existe una cronología en estas sentencias que es preciso comentar,
pues se observa una evolución netamente regresiva para los pueblos.
Hasta 1864 todos los recursos entablados por aristócratas fueron perdidos por lstos; después de esta fecha, y en plena Restauración, fueron los Ayuntamientos y sus representados quienes los perdieron sistemáticamente. Resulta paradójico comprobar en esa relación cómo la
martiniega, que el artículo 11 de la ley de 1837 consideraba abolida,
aparece como prestación a pagar en plena Restauración, y el noveno
que el Duque de Alba perdió en 1851 lo gana el Duque de Uceda en
1866. Lo menos que puede decirse -aunque Moxó tilde de exaltado
a García Ormaechea con insistencia- es que se produjo un incumpli35
miento de la legislación de señoríos por el Estado •
Ciertamente, después de examinar el contenido de los juicios, estamos, por lo general, ante unos censos de esc~a importanc~a (salv?
acumulación de impagos); pero, si ante estos pleitos de cuantla relativa el desenlace fue así de contundente, ¿qué ocurriría cuando lo que
se cuestionara fuera la titularidad de un territorio determinado? Existe, además, un elemento adicional que complica la situación en Castilla, porque si censos y foros perpetuos se consideraron, con frecuencia como contratos libres entre propietarios y colonos, ¿qué se iba a
de~ir respecto al arrendamiento castellano, que desde la consolidación
del mayorazgo -como argumenta B. Clavero- se regulaba por plazos cortos, es decir, tan poco diferentes, en apariencia, de las formas
de contratación liberal de la tierra? De hecho, pues, el método más extendido de subordinar el trabajo campesino en el Antiguo Régimen castellano no contribuía en nada a una resolución de los pleitos a su favor.
En resumen, la ley de abolición de los señoríos, enmarcada en los
inicios de la revolución burguesa, se está dilucidando mucho más tar-

Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

177

de Y de forma desfavorable para el campesinado castellano. Durante
la Restauración -en consonancia con el conservadurismo de esta etapa histórica-, se están aplicando, a través de la resolución de los pleitos de s~ñoríos, uno~ criterios de libertad, de contornos muy cerrados,
Ys~ aplican ~na~r~mcamente a unas r~laciones anteriores, que eran de
d~1gualdad Jundica. El resultado era ideal, pues se conseguía la "propiedad perfecta", respetada por la Ley e inscrita en e/ Registro, donde
antes había existido una gran dosis de inseguridad y violencia. Así se
cerraba, con bastante fracaso, un ciclo secular de luchas y resistencias
que traían ~ sus espaldas los pueblos castellanos; más tarde, varios de
ellos tratarían de conseguír, a través del mercado (con la ayuda de préstamos hipotecarios), lo que se les había negado por la ley de
"abolición''.

Los principales compradores de la desamortización
A diferencia del tema desvinculador, la desamortización ha sido objeto d~ bastantes monografías que, de forma muy desigual, han estudiado diversas comarcas de todas las provincias castellanas. Si el número
~e transacciones fac_ilitadas por la abolición de los vínculos nos es prácticamente desconocido (y lo será durante bastante tiempo), sí &amp;abemos
que ~e 1836 a !895 se v~ndieron en toda la región 151 825 fincas que
totalizaron casi 2 300 llllllones de reales en su venta. La región castellana aparece como la primera por el número de fincas subastadas y
la segunda en cuanto a valores rematados36•
¿Podemos saber el número de hectáreas que abarcaron tales ventas? Si F. Simón había avanzado un 20% como magnitud de la superficie peninsular afectada por la desamortización, no parece que la región castellanoleonesa sea de las que se alejen -por abajo- de ese
hipotético promedio· español. Con toda seguridad, hubo distritos que
superaron ese 20%, al margen de la "desamortización oficiosa" (ventas fuera del proceso oficial) que pudiera producirse. En conjunto, si
a las tierras desamortizadas añadimos las ventas realizadas por la nobleza de sus antiguos mayorazgos, puede arriesgarse (y nunca mejor
empleada esta expresión) una cantidad en tomo al 1.5 millones de hectáreas, salidas al mercado en Castilla durante el siglo XIX ¿Pero quíén
pudo beneficiarse de esta importante oferta de tierras? Creo que es preciso distinguir tres grupos principales de compradores.
Un primer grupo lo constituyó la nobleza tradicional, y es difícil
entenderlo si se acepta la hipótesis bastante probable de una coyuntu-

�Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

GRAFfCO 1

PARTICIPACION REGIONAL EN EL VOLUMEN DE FINCAS
DESAMORTIZADAS SEGUN VALORES REMATADOS (1836-1895)

CASTILLA-LEON

ANDALUCIA

PARTICIPACION REGIONAL EN EL PROCESO DESAMORTIZADOR
SEGUN NUMERO DE FINCAS (1836-1895)

CASTILLA-LEON

Elaborado a partir de los datos de F. Simón Segura: La desamortización española del siglo XIX (1973)

179

ra de dificultades que atravesaba la nobleza a principios de siglo37 • Lo
cierto es que vemos figurar a la aristocracia como una importante compradora de bienes nacionales en Zamora, Salamanca y, en menor grado, en Valladolid o Segovia. Algún caso resulta espectacular, como el
de la Casa de Montijo, que había comprado más de 1 700 hectáreas
en la desamortización de Mendizábal en Valladolid (G. Rueda) y remató también 24 fincas en Salamanca, que ascendieron a cerca de 7
millones de reales; una sola dehesa que adquirió el Duque de Frías en
Zamora fue rematada en 4 340 000 reales38•
La aparente paradoja de una nobleza endeudada que, a la vez, compra tierras no era una "huida hacia adelante": era, simplemente, el
resultado de la transformación de unos derechos feudales incobrables
desde hacía unos cuantos años, en unos medios de pago (indemnizaciones, certificaciones... ) aplicables de inmediato a una desamortización, que, en el caso del clero secular39 era un invento ex profeso para compensar a la vieja aristocracia por la abolición de los diezmos.
El principal espaldarazo provino, seguramente, de las indemnizaciones por diezmos laicos, pero también tuvieron su importancia las compensaciones por alcabalas, juros, oficios públicos ... que, o se englobaron en el epígrafe de las "cargas de justicia" -una partida no despreciable en los gastos del Presupuesto del Estado-, o por las que sus
antiguos poseedores recibieron también indemnizaciones en deuda pública. Si es cierta la reserva efectuada por F. Tomás y Valiente40 de
que la nobleza también podía disponer previamente de títulos del Estado, hay que convenir, no obstante, en la decisiva importancia de cambiar derechos inseguros y degradados por unos medios de pago tan sólidos y de gran movilidad41 •
Un segundo grupo, a veces englobado en el epígrafe de la "burguesía urbana", desempeñó un papel importante en Castilla. En las
diversas monografías sobre la desamortización, destaca una serie de
nombres como M. Aboin en Avila, Martínez Durango en Palencia, P.
Casado en Burgos, Soriano, de Vicente, Sánchez Arjona, etcétera, en
Salamanca, Pombo, A. Pesquera en Valladolid, Villachica en Zamora ... algunos de ellos ennoblecidos posteriormente, y casi todos con
importantes papeles en la gestión de los intereses políticos durante la
Restauración.
Fueron muy diversas las fuentes de acumulación que permiteron
a estos personajes tener acceso al mercado desamortizador. Sin que sean
excluyentes, sobresalen las oportunidades que tuvieron como suministradores, asentistas o contratistas de bienes para el Ejército (compensados con pagarés que se aceptarían luego en la compra de bienes nacionales); también fueron importantes los recursos provenientes delcomercio de granos o fabricación de harinas que tuvo en el Canal de Cas-

�180

Siglo XIX

Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

181

tilla uno de sus ejes principales42 y en las Antillas uno de los mercados más seguros43 • La propia mecánica de la desamortización encumbró igualmente a un grupo de "especialistas" -agentes de negocios,
escribanos, notarios...- que canalizaron las compras de bienes nacionales. Por último, se puede hablar de una autofinanciación en la desamortización: los beneficios acumulados en el arrendamiento de tierras
o de inmuebles urbanos, que potencian. tanto la coyuntura expansiva
de la agricultura española como el crecimiento de algunos núcleos de
población, vuelven a invertirse en la desamortización urbana o rústica, principalmente de Madoz.

En el extremo opuesto, en la cúspide de la pirámide, se mantiene
con fuerza el grupo nobiliario que conserva un prestigio social muy
compartido y competido por el ascendiente de una burguesía urbana
y rural. Hay que darse cuenta, de todos modos, de que fueron muchos
los miles de hectáreas sacados a subasta para ser cubiertos únicamente por la demanda regional, sobre todo si atendemos a las dificultades
que labradores y ganaderos tuvieron que soportar con motivo de la crisis
del primer tercio del XIX, circunstancia que dejó el campo abierto a
la actuación de hombres de negocios madrileños.

En lineas generales, parece que este grupo innovó muy poco en
cuanto a la forma de llevar las explotaciones recién adquiridas y también fue causante de un proceso de agrupación de tierras antes dispersas.

La situación resultante permaneció bastante alejada de algo que
se pareciera, si no a una democracia rural, a una participación significativa de pequeños o medios campesinos en el control de la desamortización, aspecto este último que parece traslucirse de algunos estudios
que insisten en los porcentajes importantes de compradores rurales...

Finalmente, un tercer bloque de compradores lo constituiría el labrador y ganadero local que se ha aprovechado de la facilidad de largos plazos (a veces, de 20 años), y de la coyuntura ventajosa de unos
precios en alza hasta 1883, junto con las ventajas de un transporte más
eficiente. Una vez abonado el primer plazo que les da derecho a laposesión de las explotaciones, el mecanismo de arrendar tierras puede resultar también lucrativo: sabemos, en efecto, que la renta territorial
pudo, por lo menos, duplicarse en 1840-70, dejando rezagada, por tanto, la estabilidad de los abonos anuales del remate, sobre todo cuando
la renta debía pagarse en especie y sobrevenían crisis como la de 1856-7
ó 1868.
Es difícil establecer un balance definitivo de las desamortizaciones
en Castilla-León, cuando apenas disponemos de estudios que abarquen
una provincia. Mi opinión es que estamos ante un fenómeno desamortizador que se resolvió, en lineas generales, de forma poco favorable
para la creación de una amplia capa de propietarios medios que rompiera la estructura desequilibrada de la propiedad agraria44 ; y este último aspecto se hace más llamativo si atendemos a los dos extremos
de la pirámide social y a su conexión con la desamortización. Parece
claro que el escalón más bajo y numeroso quedó excluido prácticamente
de las subastas45 , y cuando de sus aledaños salieron compradores, carecieron de resistencia económica para prolongar su condición de propietarios; nos lo demuestran las mayores dificultades de pago y consiguientes quiebras de los pequeños propietarios rurales respecto a los
urbanos, la absorción de sus lotes a cargo del terrateniente ansioso de
completar el coto redondo, y el callejón sin salida de ir reduciendo la
dimensión de las suertes municipales adquiridas, a medida que aumentaba la presión demográfica.

Y es que más relevantes que estos porcentajes son las cifras absolutas
de compradores: poco más de medio millar en Avila (1855-1885), 1 321
en Valladolid (1836-1853), algo más de 2 500 en Burgos (1855-69), menos de cien en Soria (1838-1853) ... 46• Con cualquier tipo de población
(activa o total) que confrontemos esas cifras, toparemos con una participación muy selectiva que no se desvirtúa por el hecho de compras
colectivas a cargo de Ayuntamientos o vecinos, procedimiento no excesivamente frecuente y poco eficaz a largo plazo (por presión demográfica y repartos sucesorios). Para los más avispados, el recurso consistió en ir arañando lo que quedaba de las tierras comunales, ampliando
a su costa el patrimonio familiar; el camino de las informaciones posesorias, sancionado por la Ley Hipotecaria, se prestó a la perfección
para dar carta legal a aquellas apropiaciones del común, por más que
lo quisieran limitar diversas Reales Ordenes.
Partiendo, pues, de la existencia de un proceso importante de concentración en las compras de bienes nacionales, veamos cómo se refleja esto a través de las escasas fuentes disponibles para aquella época.
11. LOS GRANDES PROPIETARIOS EN CASTILLA-LEON
(l 854-1875)

Después de la desamortización de Mendizábal, año 1854
La Estadística Administrativa de 1855, comentada de vez en cuando
para destacar el apabullante número de antiguos hacendados en los primeros puestos de grandes contribuyentes, nos sirve para conocer, de
forma aproximada, el nombre de los grandes propietarios en esa bisa-

�Robledo H. : Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

183

gra de mediados de siglo, cuando concluye la etapa de Mendizábal y
se abre la desamortización general de Madoz.
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Todos los que están son, pero no todos los que son están es un
retruécano que ayuda a entender la particularidad y límites de unas listas elaboradas a través de las cuotas de contribución. De los 53 grandes contribuyentes que superaban la cuota de 50 000 reales, 28 tenían
una incidencia regional que vemos reflejada en el cuadro 1.

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INCIDENCIA REGIONAL DE GRANDES CONTRIBUYENTES

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De esa relación conviene destacar lo siguiente:
lo. Importancia desempeñada por la nobleza y, dentro de ella,
de la aristocracia más tradicional. Bien es verdad que debería haber
propietarios que, a nivel provincial (e incluso regional), superaban varias de las cuotas reseñadas, aunque no pasaran de los 50 000 reales
en el conjunto estatal. De haberse incluido, más de un nombre sin título nobiliario tendría que figurar en dicha lista, aunque seguramente
no tanto en los primeros lugares. Pero, por otra parte, no olvidemos
otra de las limitaciones de esta Estadística (que hace que los valores
de la contribución reseñados en el cuadro estén sesgados a la baja):
no se agregaron las cuotas inferiores a I 000 reales pues, de contabilizarse, sería probable "que todas o la mayor parte de las personas comprendidas pagasen una suma mayor"47 •

%de su contrib. Cada-león
Andaluáa
Extremaoora
total
(conoibuyentes (contribuyemes (contribuyemes

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26-50
51-75
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4
6
1
1

* (1854)

CastilllOtras regiones
La Mancha (contribuyemes)
(contribuyemes)
6
9
7
2
1

12
4
2

-

1

* Con representación en Castilla-León (excluido Canal de Castilla).

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2o. Si descartamos la empresa del Canal de Castilla, con incidencia exclusivamente en la región, los demás contribuyentes lo son a título interregional y participan en Castilla con porcentajes significativos (dentro del total de su contribución). No llegan a la cuantía del 60-80%,
como ocurre en Andalucía, pero esto no quiere decir que Castilla fuera un apéndice secundario del gran terrateniente (al modo de Galicia,
Cataluña, etcétera) sino, al contrario, una prolongación importante
en el mapa de las grandes fortunas territoriales.

�184

Siglo XIX

Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

'A)
Contribuyentes
&gt;

Castilla-León
Andalucía

(8)
% Total cuow

500 rs.
13 684
29 396

2.4
6.15

185

{Q
únt. satisfechas
(% del total)
30.2
63.65

3o. Desde otro ángulo, una comparación con el caso andaluz a base
del análisis de los contribuyentes por encima de los 500 reales, revela,
efectivamente, un peso inferior de éstos en Castilla, pues hay más del
doble en el Sur pero, en términos relativos, puede afirmarse que hay
una mayor concentración de riqueza en ese 2.4% de cuotas castellanas: el coeficiente de la columna B, al relacionar Andalucía/Castilla,
es de 2.56, y en la columna Ces sólo de 2.11 48•
4o. Todas las provincias castellanas reciben la influencia de estos
grandes contribuyentes a nivel estatal, pero no del mísmo modo. Excluido el Canal, sobresalen, por este orden, Avila, Zamora, Valladolid
y Salamanca (de 10 a 15 veces aparecen en la lista anterior de 28 grandes contribuyentes); en el último lugar está Segovia, aunque es muy
probable que la consideración del peso de estos contribuyentes en el
total de la contribución provincial o regional no relegaría de esta forma a la provincia segoviana.

Los grandes propietarios al inicio de la Restauración, año 1875
Partimos ahora no de un recuento a nivel estatal (ni con la exigencia
de un mínimo de 50 000 reales), sino de una lista desde abajo, es decir,
de grandes contribuyentes a nivel provincial, a través de la cual hemos
elaborado la lista regional (a partir de la agregación de cuotas que superan las 6 000 pesetas). La fecha escogida de 1875 (impuesta por la
disponibilidad de las fuentes) constituye un buen momento para apreciar el poderío de grandes propietarios, una vez que la oportunidad
de la desamortización de Madoz se ha realizado en gran medida y ha
dado tiempo también a que se produjeran traspasos de éstas y anteriores compras de Bienes Nacionales (cuadro 2).
A partir de aquí, podemos disponer de una lista que nos permite
aproximarnos a los grandes contribuyentes de la región, aunque, tal
como veremos, poco o nada les costará esa contribución. De cualquier
modo es una de las formas de tantear quiénes eran los grandes propietarios de Castilla, y lo primero que puede decirse es que quienes ostentaban esta categoría lo hacían, sobre todo, por ser grandes propietarios de Salamanca y, en menor medida, de Avila, Valladolid, Zamora

o Segovia. Casi como provincias "exentas" figuran el resto (Palencia
Burgos, León y Soria).
'
Esto no quiere decir que en estas últimas provincias o en las otras
no tuviera lugar el peso del gran propietario. En provincias como Avila, por ejemJ?lo, esos 50 primeros nombres que podían constituir el 0.2%
de los contribuyentes controlaban el 8% del total de la contribución
(sin_ contar ~l _tremendo fraude fiscal). El análisis que luego haremos
a ruvel mumc1pal no hará más que confirmar esta apreciación.
He.chas estas salved~des, Salamanca destaca no tanto por su número de nobles en los pruneros lugares, pues otras provincias la igualan o superan en esto, sino por la importancia cuantitativa de sus cuot~s: los 50 primeros sumaban más del 10% de la contribución provincial (cuadro 3). Además, importa fijarse en la existencia de hombres
nuevos, sin historia de blasones que los avalen, pero que superan a la
nobleza tradicional: dentro de los diez primeros hay tres propietarios
ganaderos _salmanti?os que se intercalan entre la nobleza de la Baja
Edad ~ed1a o del Siglo de Oro, y uno de ellos, R. Soriano (luego ennoblecido), encabeza la lista regional por encima del Duque de Alba,
aunque no de la Casa de Alba que debería ser el primer gran propieta.
rio de Castilla-León en 187549•
Esta nueva situación, inédita cien años atrás (como revela el Libro
del Mayor Hacendado) e incluso en 1855, ha sido resultado, principalmente, del_ fenómeno des_amortizador, al tener lugar la subasta de grandes extensiones pertenecientes a los Obispados de Salamanca y Ciudad
Rodrigo, así como de instituciones regulares que monopolizaban gran
parte de la superficie agraria provincial50•
Pero esta novedad no se circunscribe a la provincia charra pues,
aunque en menor cuantía, los primeros contribuyentes de Valladolid
(J. Pombo), Burgos (P. Casado), Avila (M. Aboín) y, si prolongáramos la lista, de Palencia (Martínez Durango) y Zamora (M. Villachica), suben a la categoría de grandes propietarios de la región gracias
al desenlace ~~l proceso desamortizador, lo que sanciona el proceso
de concentrac1on resultante, al que antes nos referimos. Salvo J. Pombo, con propiedades en Santander y Palencia, el resto de "nuevos ricos" no supera la frontera provincial, pero la importancia que en ésta
desempeñan les da derecho a codearse con gente ilustre en la lista
regional.

�CUADR02

LOS GRANDES CONTRIBUYENTES DE LA REGION (1875)
Contribuyentes

Avtla

-

-

-

-

19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
32
33
34
35
36
37

Juan Pombo
Ramón Crespo
Mariano Crespo
Conde de Oflate
Duque de Osuna
Duque de Uceda
Francisco Gómez de
Liaflo
Marqués de la
Torrecilla
Conde de Encinas
Antonio Terrero
Policarpo Casado
Conde de Torrearias
Conde de Santibáflez
Conde de Adanero
Conde de Polentinos
Mariano Aboin
Juan Lamamie de
Clairac
Conde de Superunda
Marqués de Cilleruelo

Bureos

-

1 Rodrigo Soriano
2 Duque de Alba
2 550
3 Duque de Fernán
Núflez
6 678
4 Conde de Luque
5 Manuel Tabernero
6 Duque de la Roca
9 853
7 Clemente SánchezArjona
8 Conde la Patilla
9 Conde de Santa
Coloma
10 Marqués de
Castellanos
1 293
11 Conde de Pui'lonrostro
12 Duque de Abrantes
9 538
13 Vizconde Garcigrande
14 Fulgencio Tabernero
15 Marqués de Alcai'lices
16 Marqués de
Aguilafuente
17 Marqués de Valderas
18 Conde V illagonzalo

-

1 517

-

7 189

2 976

-

2 206
6 507

-

6 177

-

-

León

-

-

-

2 850

-

-

-

-

-

730

-

-

P~ncla

1 281

-

-

-

-

17 880
13 933
13 605
13 346

2 399

7 348 3 467
- 11 868

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

-

818

-

-

6 319 3 210

--

-

-

-

1 370

-

-

-

-

-

-

-

-

3 900
7 115
-

-

13 138

4 229

-

-

-

-

1 756

-

-

-

-

-

22 510
21 318

Valladolid

-

2 540

-

Sorta

-

-

-

~ovb

22 510
17 487
11 202
13 933
13 605
3 493

-

umora

Salamanu

-

-

8 246
10 731

-

5 855
3 861
9 952

-

9 428
9 021

-

-

-

7 298

-

-

-

-

-

-

-

-

3 273

-

-

3 691

-

-

-

-

-

12 746

3 743

4 176

-

-

10 084
10 069
9 952

-

5 656
3 749
8 414

9 754
9 428
9 021
8 929
8 821
8 414

-

7 298

-

7 198
7 173
7 136
7 115
7 059
6 982
6 866
6 829
6 507

8 384

-

-

13 138
12 941

2 594

-

-

-

10 091

6 208

-

-

12 108
11 868
11 105
10 840
10 731
10 459

-

-

-

-

-

- 4 083
- 6 982
6 340

837

-

7 136

-

-

-

Toul

-

-

5072

-

-

6 866
4 623

-

2 468

-

-

-

-

-

-

6 340
6 177
6 159

Fuentes: R. Robledo Hernández, La renta de la tierra en Castilla La Vieja y León (1836-19/3), Madrid, Banco de
Espai'la, 1984, anexo l.

�188

Siglo XIX

Estos hombres nuevos coexisten en cada provincia con un número variable de nobles, siempre menos en número que los que no tienen título, pero con un peso desproporcionado a su inferioridad numérica. En
el ámbito regional, los nobles son el 28%, pero controlan casi el 400/o
del total contribuido por los 50 mayores. La provincia segoviana destaca en este aspecto, pues 8 de los 10 primeros contribuyentes son nobles (cuadro 3).
Finalmente, los grandes contribuyentes de cada provincia están
comprendidos mayoritariamente en la escala de 1 000 a 5 000 pesetas
(cuadro 4). Incluso aparecen en la lista de 50 mayores un 17.8% que
no llega a las 1 000 pesetas. Aquí se marca una de las diferencias de
Castilla con las zonas tradicionalmente latifundistas, pues en Extremadura, Andalucía o Castilla-La Mancha (con la excepción de Guadalajara), el último contribuyente (de entre los 50) paga cuotas superiores
a las 1 000 pesetas. 51

Los cambios a mediados del siglo XIX
La oportunidad de poder contar con una lista de grandes contribuyentes a nivel estatal en 1875, gracias a la paciente elaboración de Rosa
Congost, nos da pie para establecer una comparación con la lista de
20 años atrás (cuadro 5). Para aclarar los términos de la comparación,
recordemos que la clasificación que aparece en el cuadro 5 sirve para
medir primordialmente hasta qué punto la región castellana está libre
o no de la influencia de los grandes terratenientes españoles. Y en 1875,
de forma parecida a dos décadas atrás, observamos una presencia significativa: 11 de los grandes contribuyentes tienen en la región de un
10 a un 250Jo del total de su contribución, 4 del 26-50% y 1 del 100%.
En cuanto a las provincias más afectadas, se ha consolidado la elección por las más occidentales -Salamanca, Avila, Valladolid y
Zamora-, que aparecen de 6 a 10 veces en esa lista de 27 grandes contribuyentes de ámbito ·estatal.
La diferencia más marcada respecto a la etapa anterior reside, a
primera vista, en que los grandes propietarios, sin perder su importancia, controlan menos provincias que antes. En 1855, la media de provincias por gran contribuyente era de 3 y, veinte años después, ha descendido a 1.6. Esta es una concreción, a nivel regional, de un fenómeno que parece funcionar de forma más global: la gran dispersión geográfica en la que se apoyan las fortunas nobiliarias de 1855 ha dado
paso a una concentración en la que Extremadura y Salamanca desempeñan un papel importante52 •

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�190

Siglo XIX

CUADR04

DISTRIBUCION DE LOS MAYORES CONTRIBUYENTES SEGUN
PROVINCIA Y ESCALA CONTRIBUTIVA (1875)
(En pesetas)

Provincias

&lt;1000
Avila
Burgos
León
Palencia
Salamanca
Segovia
Soria
Valladolid
Zamora
Región
OJo

18

24
-

-

38

-

80
17.8

1 001·
S 000
43
31
26
48
27
45
12

S 001· 10 001· 15 001·
10 000 IS 000 20000 &gt;20000
7
1

-

47

2
16
4
6
2

323
71.8

38
8.4

44

-

5
1

-

1

-

-

1

-

-

-

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-

-

7
1.6

1
0.2

0.2

-

1

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00

-

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Total
50
50
50
50
50
50
50
50
50
450
100

Fuente: Ver cuadro 2

El trasiego de própietarios y el consiguiente hecho de que unas figuras de la aristocracia sean suplantadas por otras han sido provocados
por diferentes motivos: una mayor racionalización a costa de eliminar
gastos fijos de administraciones en zonas marginales, una búsqueda
de mayor seguridad, alejándose de provincias tradicionalmente más conflictivas, o el simple resultado de la división hereditaria facilitada por
la desvinculación, constituyen los principales argumentos, sin poder precisar por ahora cuál tiene mayor incidencia, pese a que el último es
el más fácilmente contrastable.
El análisis de los cambios a nivel regional entre 1855-1875 revela
la desaparición, en la última fecha, del Marqués de Cerralbo, Duque
de Gor, Conde de Bornos, Marqués de Belgida, Conde de Chinchón
y Conde de Parcent, mientras que otros dos títulos -Marqués de Villahermoso y Conde de Cervellón- se integran ahora en el Duque de
Sta. Coloma y Duque de F. Núñez, respectivamente. Al contrario, una
decena de nobles (salvo el primer gran contribuyente) se encarga de
suplir a los anteriores. Por otra parte, si comparamos las riquezas imponibles de los que permanecen en ambas listas, parece confirmarse

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�192

Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

Siglo XIX

193

3

la idea de un cierto descalabro de la aristocracia tradicionals , pues las
caídas se concentran en la nobleza de la baja Edad Media. En su lugar,
otros títulos (varios del XVII y XVIII) han salido beneficiadosS4: En
líneas generales, comparando la numeración España-Región, se advierte
que los avances en la clasificación de España se corresponden con ganancias también en el ámbito regional, incluyendo casos de gente que
en 1855 no estaba en la región y ahora sí (Marqueses de Perales Y
Malpica).
Conviene ser cautos, de todos modos, respecto a l~s ausencias o
disminuciones, al comparar las listas de 1855-1875. Primero! porq?e
sólo con la consideración del conjunto estatal puede saberse _s1 las perdidas en una región son o no compensadas con mayor presencia en otras
zonas. Pero, sobre todo, por las características de la listad~ 1875, que
yo creo menos fiable que la anterior. Varios de los :~?s citados pe~miten sospecharlo. El más sorprendente es la desapanc1on del Marques
de Cerralbo que, al men?s por su_s propieda1ses en Salamanca_, debería figurar como un contnbuyente importante . En menor me~da, esto puede haberse repetido con el Duque de Gor, ~ues bastar1a que la
contribución gravara con menos de l % a sus propiedades para _que figurara en varios municipios y yr~vin:ias entre l?s pr~eros
contribuyentes56 • En cuanto a las d1smmuc1ones en la riqueza imp~nible entre ambas fechas, resulta muy dudosa la del Conde ~e Mont1jo, provocada por su no inclusión en la provincia de Valladohd, donde
sí figuraba en ¡ g55s7 •
Igualmente es difícil de entender que_el Duque_ de Medinaceli haya
perdido su representación en la provmc1a de Sona Y que no pagara,
al menos, 400 pesetas de contribución 0o que le haría figurar entre l~s
50 primeros de esa provincia), pese a dispon~r ~ ~or lo menos, d~ mas
de 8 000 hectáreas, como vimos antes. La d1v1s1ón de la herencia del
Duque de Frías es una explicación par~ que otro de los ~randes v~
reducida su presencia en Castilla: del numero 4 pasa al numero 20S •
Las reticencias se extienden también a apellidos con menos solera, como, por ejemplo, Ferná_n?e~ Casariego! que debería figurar en Zamora (fue uno de los benef1c1ar1os de la qmebra de Osuna), o el caso realmente anómalo de J .J. de Vicente, pues era uno de los más grandes
•
¡· S9
propietarios de la región y no figura en runguna 1sta .
¿Qué explicaciones cabe dar a estos ejemplos? La ausen~i~ de estos hombres puede ser atribuida a lo q!-1e _motivab~ la pub~c1dad de
esta lista en el Boletín Oficial de la Provmc1a, es decir, al caracter ~lectora! (capacidad según la Ley Electoral -de 18:0- para ser eleg1~os
senadores, de la que prescindirían algunos de los mteresados); tamb1en,

con menos probabilidades, a que la costumbre de que los arrendatarios pagaran la contribución del dueño haga figurar de forma dispersa a aquellos en lugar de este último. Más verosimilitud tiene, simplemente, recordar el consabido tema de la ocultación y del fraude fiscal
que los primeros avances catastrales se encargaron de cuantificar&lt;&gt;O.
En resumen, creo que la presencia de las grandes fortunas nobiliarias en Castilla no se ha diluido tanto como pudiera desprenderse de
una primera lectura de la lista de 1875. El hecho de que algunas provincias castellanas dejen de figurar en 1875 dentro de la telaraña de
los grandes terratenientes hay que atribuirlo a la peculiaridad del sistema fiscal español, y a la ausencia del Catastro. Ciertamente, en otros
casos no se puede ocultar que se han producido descalabros de una antigua nobleza, todavía poderosa en la fase final del Antiguo Régimen.
Los ejemplos más o menos típicos de Osuna o Altamira, etcétera, están ahí para argumentarlo, así como para señalar, al mismo tiempo,
los beneficiados de este proceso de ruina nobiliaria, tal como veíamos
antes. Pero esta menor presencia de una nobleza que se va difuminando es reemplazada por otra (o por cualquier advenedizo) que abarca
menos, pero que no deja de apretar, sobre todo, en la zona más
occidental.
Análisis municipal

Por importante que sea un proceso de concentración de la propiedad,
éste se diluye sin querer en el estudio del ámbito regional o provincial,
y sólo recurriendo a escalas más reducidas cabe concretar dicho proceso: en definitiva, partiendo de los pueblos, que eran quienes sufrían
directamente el peso de los grandes "contribuyentes".
El objeto fundamental de este apartado reside, básicamente, en la
presentación, cuantitativa y cartográfica, del impacto del gran terrateniente a escala local; los datos sólo se han elaborado para 4 de las 9
provincias castellanas (Avila, Segovia, Salamanca y Zamora), en parte
por el tipo de fuentes disponibles y también porque los varios miles
61
de operaciones desaniman al más voluntarioso •
Las provincias de A vila, Salamanca y Segovia tienen, prácticamente, 2/3 de los municipios afectados por la contribución de alguno de
los 50 primeros, y en Zamora, un 36%. La agrupación por partidos
judiciales que aparece en el mapa l indica unos máximos que se concentran en las zonas interiores de esas provincias, mientras los partidos más periféricos, en general, se ven más libres de la influencia del

�194

Siglo XIX

MAPA J

gran contribuyente. Apenas si se les percibe en los arribes del Duero,
en la Sierra de Béjar o en las estribaciones de la de Gredos, mientras
sobresalen en la Tierra de Arévalo, Tierra del Pan y del Vino o en la
penillanura al sur de Salamanca.

MUNICIPIOS DONDE CONTRIBUYE ALGUNO DE LOS 50
PRIMEROS CONTRIBUYENTES DE LA PROVINCIA
(En "lo sobre el total del partido judicial)

La presencia de los grandes contribuyentes se extiende, a veces, entre
muchos municipios, pero en varios de ellos mantienen una incidencia
singular pues, cuando se supera el 10% de la contribución municipal,

ello es debido (como máximo) a tres contribuyentes.
CUADR06

INCIDENCIA MUNICIPAL DEL GRAN CONTRIBUYENTE
Número de pueblos

•

Porcentaje cuota municipal
Núm. pueb. %sobre total
pueblos
Provincias
donde
de prov. &lt;10%
contrib.
Avila
179
67
102
234
SaJamanca
61
134
Segovia
172
63
118
Zamora
111
36
82
Total de pueblos
696
436
-

10-2s, 25-40% &gt;40%

43
51
46

29
27
6

22
2

14

10

5

154

72

34

&lt;

200/o

•

20 - 40070

•

60- 800/o

•

40- 600/o

-

&gt; 800/o

5

NUMERO DE MUNICIPIOS DONDE 3 CONTRIBUYENTES PAGAN
MAS DEL 10% DE LA CUOTA MUNICIPAL

Fuente: Ver cuadro 2

Las peculiaridades de estas listas provinciales permiten suponer con
fundamento que existían grandes propietarios en un término municipal, pero que su cuantía no era suficiente para figurar a nivel provincial. Este hecho, junto a otras ausencias realmente sorprendentes Oo
que denota lapsus un tanto generalizados de la Administración Económica Provincial), indica que estamos ante una presencia del gran contribuyente en los municipios muy inferior a lo que en realidad era; algún caso lo puede testimoniar62 •
Aún así, partiendo de los datos que constan en el Boletín, pienso
que la realidad del peso del gran propietario es más consistente de lo
que podría pensarse a juzgar por el porcentaje de esas cuotas sobre el

•

I Pueblo

•

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total municipal (y más importante de lo que algunas visiones d_e la~?ciedad castellana nos quieren hacer creer). En efecto, la contnb~c1?n
territorial que estamos examinando engloba cuatro conceptos d1stmtos: contribución rústica, pecuaria, colonía y contribución urbana, ·desglosada esta última del resto en torno a 189363 • Natural~ente, el gran
contribuyente podía serlo por los cuatro conceptos antenores, pero su
incidencia en la riqueza imponible urbana no debía sobresalir, excepto
en las capitales de provincia y pocos centros más, del tipo de Ciudad
Rodrigo o Toro. En el conjunto regional, la parte i~put~~le a la c~mtribución urbana era del 21.70/o en el total de la contnbuc1on, con diferencias provinciales considerables64 • Excluida la contrib?ci?n de col~nía, sólo la riqueza pecuaria y territorial parecen const1tm~ los motivos principales para la inclusión en la lista de_ grandes ~on~nbuyentes
y, por el tipo de personajes que figuran en la hstas, !°e mchno .ª pensar
que, salvo algunos ganaderos s~mantinos, era la _nque~ es~nctarnente territorial y rústica la que echpsaba a la pecuaria; en termmos generales, según R. Santillán, ésta sólo contribuía en un 100/o al total de
la cuota tributaria.
En estas circunstancias, la significación de los porcentajes qu~ hemos utilizado se incrementaría sensiblemente, si, en vez de refenr 1~
cuota del gran contribuyente al total municipal, se hiciera sobre la riqueza territorial estrictamente. Por lo tanto, teni~ndo en cuenta est~
consideraciones y conocida la general benevolencia de las Juntas Periciales hacia el gran propietario, etcétera, hay que concluir _que: por lo
menos, porcentajes superiores al_JO% en el to_tal de la ~º?~nbuc10n !Dunicipal presumen un grado considerable de riqueza,_ d1flcil de med1~ en
hectáreas de forma rigurosa65, pero que, de cualqwer mod?, d~mienten la impresión de una región de escasísimos grandes prop1etanos que
superaran la barrera del millar de hectár~, 66_- Al fin y al ca~_o, solamente en una provincia -ciertamente lat1fund1~t~,. pero tamb1~n en un
momento tardío que había dado lugar a subd1V1s1ones y trasiegos ~e
propiedad- existían, en 1933, 85 propietarios con más de 1 000 hecta67
reas registradas en el inventario del IRA •

Recapitulación: hacia el propietario rentista
El estudio de la propiedad de la tierra en la Castilla de la Restauración
resta por hacer, en buena medida. Conocemos la importancia -decreciente- que tuvieron los montes públicos; pese a todo, representa68
ban entre una cuarta y quinta parte de la superficie agraria regional •
No faltan monografías que nos recuerdan la persistencia de formas co-

munitarias y aprovechamientos colectivos del suelo69, pintados en algunos momentos como la llave maestra que acabaría con la miseria
y emigración que asolaban el mundo castellano a principios de siglo70•
Pero no constituían ya más que una reliquia, lo que convertía en anacrónicos los intentos de presentarla como fórmula salvadora de la agricultura hispana. No hay ninguna duda de que lo dominante desde mediados del siglo XIX era -en palabras de un buen intérprete de la sociedad castellana- la linde71 • El liberalismo campaba por sus respetos.
Efectivamente, esta sociedad se ha plegado a las normas liberales
dominantes en Europa pero, a diferencia de los otros países europeos,
se ha saltado el mecanismo para lograr una distribución equitativa de
la contribución que gravaba su principal actividad productiva; desde
las mismas bases de la revolución liberal, se ha instalado la ocultación
y el fraude fiscal como un elemento fundamental del sistema
tributario72 , lo que no dejó de ser grave en un país en el que la producción agraria aportaba la parte más sustancial de la renta nacional.
Fueron inútiles los intentos de los gobiernos liberales para que los terratenientes se ajustaran a la realidad en sus declaraciones juradas, ni
siquiera surtieron efecto las "intimaciones de comiso, ofreciendo a los
denunciadores una parte no despreciable de las fincas sustraídas a la
tributación"73 • Resulta inútil (o excesivamente costoso) probar el fraude fiscal sin catastro y, además, conocida la estructura de muchos pueblos y el apabullamiento a que estaban sometidos los menos poderosos, era arriesgado exigir más igualdad en la tributación74 •
No es el momento de introducir el tema del fraude fiscal, soslayado con frecuencia por una amplia literatura que pedía "economías"
y rebajas de contribución75 , más que un reparto equitativo de la carga tributaria, es decir, que los grandes propietarios pagaran lo que les
correspondiera; pero era imprescindible una alusión, pues son estos hechos los que nos impiden presentar una estadística regional de la propiedad de la tierra. Sabemos el número de hombres que había en Castilla, cómo estaban distribuidos, qué tierras trabajaban o cuáles eran
los cultivos principales, pero se tardará mucho en averiguar a nivel regional cuántas hectáreas poseían los grandes propietarios o qué porcentaje de los términos municipales era, realmente o no, controlado
por los vecinos. Y todo esto no por azar, como hemos visto. Sin ser
extemporáneo, cabe decir también que el fantasma de una ''oligarquía
omnipotente y siniestra", que merece las invectivas de varios prohombres de la Restauración como algo "semioculto e invencible"76 , resulta
tanto más oculto, por las mismas facilidades que recibía en el tratamiento fiscal .

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A pesar de todo, algo sabemos ya de la propiedad territorial durante la Restauración, y por lo pronto algo se ha descubierto de esa
oligarquía, pues este capítulo se ha dedicado fundamentalmente a hablar del gran propietario. No tengo inconveniente en aceptar que se
ha sesgado un panorama dominado por la gran propiedad, pero se ha
hecho intencionadamente; un poco para desvirtuar el extendido argumento de una propiedad repartida en Castilla, y también para justificar el tema de la renta que figura en el siguiente capítulo, pues la norma del gran propietario fue practicar lo del "absentismo rentista". De
cualquier modo, tanto en páginas anteriores como en las siguientes,
se marca bien la distancia que existe entre el "latifundio castellano"
(a veces, agregación de pequeñas explotaciones dispersas-) y el más conocido como Andalucía occidental.

Esta estructura de la propiedad, más bien desequilibrada, podía
haberse modificado por las posibilidades teóricas de acceso a la tierra
abiertas por la revolución liberal. Pero dichas posibilidades fueron más
bien restringidas para la mayoría de la población, a la hora de consolidar una propiedad media estable. La abolición del régimen señorial no
abrió, como en algunas zonas del País Valenciano, un camino hacia
la plena propiedad vía redención de los censos; las secuelas de prestaciones y derechos señoriales que, como el noveno, aún se seguían considerando como "contratos de particular a particular", indican que la
resolución de los pleitos de señorío siguió, con ligeras excepciones, caminos parejos a lo que se ha escrito sobre Andalucía. Tampoco la desvinculación fue la ocasión para que el labrador medio castellano tuviera acceso a la propiedad del noble en apuros.
En la desamortización, aunque es temerario generalizar para toda
una región y sin negar que entre los compradores predominan los agricultores, no se oculta tampoco, como ha investigado Germán Rueda,
que un pequeño grupo de la burguesía urbana (1667o del total) desembolsara más de la mitad del capital empleado en la desamortización
de Mendizábal; en ese mismo periodo, para la provincia soriana (pues
con Madoz la situación fue distinta), fueron más bien pocos y de fuera
los que se aprovecharon de bienes tan preciados como los del monasterio de Santa María de Huerta, según cuenta Rosa Ortegan . Existe,
además, un aspecto que favorece la consolidación de unos grandes propietarios_a través de oportunidades difícilmente repetibles en la historia de la agricultura española. En otro lugar he referido cómo esos balones de oxígeno, que llegaron a una aristocracia en crisis a través de
las indemnizaciones de los más heterogéneos derechos feudales, sirvieron para animar la liquidez de antiguas fortunas; en varios países se

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había efectuado algo parecido, pero con resultados diferentes, al menos en el caso de las indemnizaciones que recibieron los señores en
Japón78• La ventaja para los AJba, Frías, etcétera, estaba en que aquí
se abría, al mismo tiempo, un importante mercado de tierras al que
tenían acceso precisamente con aquellas indemnizaciones ... 79• Otros no
les fueron a la zaga y, a través de la desamortización urbana y rústica,
arriendo de estas tierras o quiebras de otros compradores, lograron casi
duplicar su patrimonio en muy pocos años80•
De otros individuos con menor volumen de riqueza podemos deducir indirectamente, a través de las cuotas de contribución, que también disfrutaron de ocasiones ventajosas. Este es el caso de los primeros propietarios palentinos, residentes en Baltanás, Palencia, Paredes
de Nava, etcétera, que, en el transcurso de 20 años, duplican o triplican su contribución, cosa que, como hemos visto, no puede imputarse
a una progresividad tributaria81•
Por lo demás, tanto unos como otros utilizaban los mecanismos
que dirigían la vida económica de aquella sociedad y que eran, básicamente, los de una economía de mercado: a veces, a través de procedimientos verbales cuando se apalabraba un arriendo; otras, mediante
las subastas que periódicamente aparecen en el Boletín Oficial de la
Provincia, subastas de tierras82, de pastos83, de leñas84 ...
Desde el planteamiento de diversos teóricos se ha concedido últimamente una importancia primordial a la renta, en parte a través del
análisis del tomo III (Sección Sexta) de El Capital, donde la renta del
suelo ocupa un lugar destacado. En un discutido contexto -el de la
"renta absoluta"-, Marx insiste en que la principal premisa de la que
se debe partir es la existencia de la renta, pues "lo que se compra con
el precio abonado no es, en realidad, la tierra, sino la renta que de ella
se obtiene... " y "cuando se vende la tierra, se vende siempre como fuente de renta" 85 •
No es éste el momento de perdernos en un sinfín de disquisiciones
o "lecturas" de unos textos u otros, aunque lo apuntado cobra pleno
sentido en el panorama que estamos historiando, pues la norma era
que, tanto el terrateniente tradicional como el advenedizo, optaran por
el arriendo como la fórmula más cómoda y segura de hacer rentable
la propiedad territorial. El gran propietario castellano vive de rentas.

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NOTAS
1. El primer secretario del Consulado Británico en Madrid se había ~eferido con deses-

12. F. Herán: Tierra y parenlesco en e/ campo sevillano. Mo. de Agricultura. Madrid,
1980, p. 134.

peración a la "ausencia de estadísticas impresas y a la inmensa dificultad de procurarse alguna información que no fuera _Puramente locat:•. ª;.P.P. (1871_)_ L~VII Reports... respec1ing the tenure of land, citado por D. Spr!ng: lntroduc_c1on a European landed elites in the nineteenth century. J . Hopkms U.P ., Balumore &amp; London, 1977, p. 5.

13. Para este asunto, aunque esté aplicado en otro contexto social, cf. E. Femández
de Pinedo: "Del censo a la obligación: modificaciones en el crédito rural antes de
la Primera Guerra Carlista"./ Coloquio Vasco-Catalán de Historia. Diciembre de
1982, pp. 8-9 (comunicación fotocopiada). En general, B. Clavero: Mayorazgo, pp.

2. Representación dirigida al Regente del Reino por el apoderado General de los pu~blos contra la Grandeza y Títulos de Castilla (1842), citado por J. Ma. Jover: Pohtica.' diplomacia y humanismo popular en la España del siglo XIX. :urner, M~drid, 1976, pp. 317-318. La réplica al panfleto fue que esto ~radar ~,ie para ped1r

mañana "el despojo de las propiedades que poseen los parll~ula~es , argumento
que otros moderados utilizarían sin éxito contra la desamort1zac1ón.
3. Historia de España y América. Vol. V Edic. de Bolsillo, p. 68 (la. edic. 1957).

4. Cf. R. Herr: "Hacia el derrumbe del Antiguo Régimen". Moneda y Crédito, no.
118 (1971), p. 48 y B. Clavero: Mayorazgo, propiedad feudal en Castilla (1369-1836).
Siglo XXI. Madrid, 1974, p. 333.
5. El mayor de los hijos naturales del XI 11 Duque de Osuna resultó hered~ro u~ive!sal
de sus bienes libres. Al fallecimiento del XII Duque, en 1790, el patnmomo hbr_e

ascendía, sin cargas, a 9 millones de reales, pero su sucesor amplió ~asta_nte el_patrimonio de libre disposición. S. Moxó: "El Duque del Infantado... H1spama, no.
37 (1977).

6. Cuenta liquidación y participación. .. de la última Duquesa que fue de Alba. Protocolo 25.206. A. H. de Protoc. Madrid.
7. Cf. R. Robledo: La propiedad de la rierra . Estudio dinámico a trav~s del Regfslr?
de la Propiedad (inédito). Banco de España, marz_o 1979. La e~is~enc1a del promd1víso -titularidad compartida entre la nobleza e 1gles1a- fac1hto mucho el que la
primera se quedara con la parte correspondiente a la segunda.
8. Participación y adjudicación al actual Excmo. Duque de Frias. .. (1860). Prot. 27.ll5.

9. Casualmente he localizado un protocolo en el que el conde de Altamira, en dificultades por pleitos e imperativos de dotes familiares, recibe 4 .5 millones de reales en
préstamo de J . Manuel del Collado a cuenta de las indemnizaciones de diezmos que
le corresponden, pero que aún no se le han abonado Prot. no. 25.682.
10. P. RuizTorres: Señores y propietarios.Valencia, 1981, pp. 385-386, 391. Otro ejem-

plo destacado en Cataluña es el del Conde de Santa Coloma, como ha señalado Angels Solá: "Notes pera iniciar un estudi de la desvinculació" . Primer c_ongreso de
Historia Agraria. Octubre 1978. Editado por Diput. Prov. de Valencia, 1983.
JI. Se expresa con toda crudeza en el "Presupuesto anual de ingresos Y gastos de 1~
Casa y Estados de Montijo ... ", 22 abril 1845, que me cedió generosamente el amigo Angel Ga. Sanz. No es extraño por eso que, al hojear protocolos de aquellos
años en el A. H. de Protocolos de Madrid (no. 23.930), uno se encuentre con los
acreedores del citado Conde delegando poderes en un importante comerciante.

164-169.
14. F. Herán: Ob. cit., p. 135.
15. A. Solá: ponencia citada, p. 3.
16. Así se hizo, por lo menos, con Cojos de Robliza (1 040 fanegas) después de un préstamo de 70 000 escudos en 1867: Hijuela de la Sra. Da. Ma. del Carmen de Vicente
(1876) consultada en el Archivo del Conde de Montarco. Algo parecido tuvo que

ocurrir con Santa Olalla de Yeltes, pues se hace con la parte que pertenecía al mismo prestatario en 1853.
17. Me he referido a este tema en "Movilidad de la propiedad de la tierra ... ". Miscellania del Collegi Universitari de Girona (1981). También R. Villares alude a la ina-

decuación de la Ley Hipotecaria respecto al régimen de propiedad vigente en Galicia. Uno de los puntos conflictivos era la inexistencia de derechos claros y unívocos
y la falta oe una referencia territorial explícita: La propiedad de la tierra en Galicia,
15()().1936. Siglo XXI. Madrid, 1982, pp. 297-308.
Este tema ha sido explicado por Alicia Fiestas en las Jornadas de Desamortización
de Santander (1982), en su comunicación "La protección, por la ley de 8 de febrero
de 1861, de los compradores de bienes eclesiásticos desamortizados''. Se demuestra
que los legisladores protegieron, y muy bien, a los compradores, pese a que muchas
inscripciones fueran excesivamente vagas.
18. Se trataba de un monte de 2 500 fanegas. Este ejemplo y los anteriores proceden

del estudio citado en la nota 7.

19. Tanto en este apartado como en el de la desamortización, reproduzco parte de la
comunicación presentada al Primer Congreso de Historia de Castilla la Vieja y León:

"La liberalización del mercado de tierras en Castilla-León: aproximación regional"
(Valladolid, diciembre 1982).
20. Cf. A.M. Bernal: La lucha por la cierra en la crisis del Antiguo Régimen. Taurus,
Madrid 1979, pp. 122-123.

21. Me refiero al caso valenciano, aunque no se trata de afirmar con esto un reparto
general de las tierras al campesino, pues ya existía previamente una distribución desigual en las posibilidades de disfrutar el dominio útil. Cf. P. Ruiz Torres: Señores
y propietarios. Cambio social en el sur del País Valenciano (/650-1850). Valencia.
1981, p. 397. La tendencia, en ésta como en otras recientes investigaciones, se orienta
a señalar las oportunidades proporcionadas por la revolución liberal al concebir la
enfiteusis como propiedad compartida. Vid. A. Gil Oleína: "Evolución comparada
de la propiedad señorial a través de establiments y foros", Estudios Geográficos,
no. 165 (1981), p. 370, y el prólogo de M. Peset al libro de Hernández Marco y Romero: Feudalidad, burguesía y campesinado en la huerta de Valencia. Valencia, 1980,

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p. 18. Para un desenlace también diferente en el caso galleg?, cf. R. Villares: La
propiedad de la tierra en Galicia, 1500-1936. Siglo XXI, Madrid, 1982. pp. 146-150.
22. Solamente en la etapa de 1843 a 1852, los gastos que presentó el apoderado~; los
pueblos, J. Manzanera, ascendieron a 136 000 reales, aparte_de una suma de_ gastos extraordinarios" de 37 500 reales, que provocó muchos disgustos. No sé s1 están
incluidos en estas cantidades los 14 000 reales que cobró Olózaga por la defensa de
los pueblos en el T. Supremo. El cronista local cu,~nta que '_'l~ pm~blos_, agobia~os
con tantos repartos, apenas si podían sostenerlos . G. Tonb10: Histona de la villa
de San Felices de los Gallegos. Ed. Libertad. Valladolid, 1940, p. 219.
23. Carta ejecutoria ganada del Concejo y vec~os del l_u~r de Ci_vanal, provincia de
esta ciudad de Zamora ... (1815-1855). Archivo Muwetpal de Villar de Buey. Agradezco al Secretario don A. Blanco las facilidades concedidas para la consulta del
documento.
24. M Sánchez: Cerralbo. Consecuencias de la disolución del Régimen señorial... pp.
59~. El autor estudia la inhibición del Ayuntami~nto_ en el juicio de instrucc!ón
cuando el Marqués solicitó ser declarado señor temtonal con una documentación
discutible: "Todo transcurrió sin oposición alguna como si el propio pueblo fuera
el refrendador de las pretensiones del marqués" (p. 60). Tesina inédita. UAB. 1976.
Se ha publicado una parte en Provincia de Salamanca, no. 2 (1982).
25. J.I. Izquierdo: "Estructura agraria y paisaje a~ario en_ e) borde.sureste de Tierra
de Campos". I Congreso de Geografía de Castilla la V1e1~ Y León. Burgos, 1982,
p. 152. nota 12. Lo que se discutía eran varios aprovecharrnentos en el páramo. Ganó el Duque de Alba.
26. Diputación Provincial de Salamanca. 1932. Rela~ión de fincas en las pp. ~5- Es
posible que se incluyan algunas fincas desamortizadas compradas por ex seno~es,
con lo que la cifra referida deba rebajarse en una proporción que no puedo P~I~
por ahora. Esta memoria ha sido reeditada parcialmente en el no. 4 de Provmcia
de Salamanca.
27. El de Santa Olalla de Yeltes abonaba 75 pesetas al año. Cf. R. Ro~Jedo: "L~ propiedad de la tierra...". Provincia de Salamanca, no. l. En este articulo exammo la
evolución a largo plazo de dos pueblos de señorío.
28. Un ejemplo de Acción social agraria. El caso de Otones de Benjumea. Impre~ta ?e
Madrid. 1929. Repartido entre la Mitra de Segovia y el mayoraz~o d~ P . V1rUes,
la desamortización ayudó, como en otros casos, a que un solo prop1etar10 se quedara con toda la explotación.
29.

z. Espejo proporciona el contrato de arrendamiento que existía entre lo~ vecinos
y el Vizconde de Eza (Costumbres de Derecho y Economía rural... Ma~lnd 1900).
Este se quejaría en 1932 del proyecto de Ley de bases de Reforma Agra~a,_ 9ue preveía expropiación de antiguos señoríos. Para él se trataba de una expoliac1on, pues
por las Cortes de Cádiz (sic) se había conseguido convertir los señoríos "en meras
fincas particulares que en nada se distinguen ni diferencian de las demás". Buen
resultado, pues, de la legislación abolicionista ... L. Marichalar 0'izconde de Eza):
La exhumación de los señoríos. Imp. So. Suc. Minuesa. Madrid, 1932, p. 33.

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30. El Documento de la Concordia entre el Marqués de Alcañices y los 53 pueblos de
su estado sobre pago de rentas que algunos pueblos se negaron a pagar en 1845 no
pude localizarlo en Alcadices, aunque consta inventariado por Matilla Tascón en
la Guía Inventario de los Archivos de Zamora y su provincia. Madrid, 1964 p. 370.
A partir de 1909, los pueblos se negaron a pagar las prestaciones que consideraban
de origen jurisdiccional. La Sentencia del Tribunal Supremo de 19-XII-1914 volvió
a dar razón al Señor Marqués Cf. El Código civil interpretado por el Tribunal Supremo. Apéndice 1914. Barcelona. 1916.
31. El examen de varios expedientes depositados en lo que fue I.N. de Colonización en
Madrid demues~ra la existencia de varios pueblos castellanos, agrupados en sindicatos católicos que, a través de la Dirección General de Acción Agraria, luchan por
conseguir la propiedad de varias dehesas (como los abulenses de Pedro Bernardo
o Cobos de Villar) o de su pueblo, el de Narros del Puerto, Cfr. más adelante nota
165. Para la actuación de los sindicatos católicos, J. J. Castillo: Propietarios muy
pobres... pp. 229-254 ("Crear más pequeños propietarios").
32. S. de Moxó: La disolución delrégimen señorial en España. Madrid 1965, pp. 114-115.
Véase también M. Artola: Antiguo Régimen y revolución liberal. Ariel, Madrid,
1978, p. 173.
33. "Fue uno de los grandes señores liberales que admitió sin queja las medidas que
le privaban de pingües ingresos(...) dando un alto ejemplo de patriotismo". Así
lo ve uno de sus sucesores en Inventario del archivo de los Duques de Frias. Tomo
I. Casa de Velasco. Madrid, 1955. p. XXIV.
34. A. H. de Protoc. no. 31.205. El Tribunal Supremo había fallado en contra de los
vecinos en 1866. Casos similares ocurrieron en el Marquesado de Alcañices.
35. García Ormaechea: Supervivencias feudales en España. Madrid, 1932. p. 61. De todos modos, S. de Moxó advi_erte también la incongruencia del Tribunal (La disolución del régimen señorial en España. Madrid, 1965, pp. 167-170), aunque es inexacto, por lo que hemos dicho, añadir, como hace Moxó, el noveno de frutos como
una prestación suprimida (p. 169).
36. Para estos datos, así como para los que se han representado en el gráfico, vid. F.
Simón Segura: La desamortiz.ación española del siglo XIX. IEF, Madrid, 1973. p. 263.
En las páginas siguientes, hago una breve síntesis de la comunicación citada en la
nota 19 (en curso de publicación) en la que se documenta cada una de las afirmaciones, ahora muy resumidas. Prescindo de citar buena parte de la bibliografía, recopilada hace poco por Germán Rueda en Agricultura y Sociedad, no. 19 (1981),
y que asciende a 300 títulos (incluidos los de la addenda multicopiada); hoy ya deben pasar con seguridad de los 400...
37. Las principales dificultades provenían de la decadencia de derechos señoriales, con
motivo de la crisis del Antiguo Régimen, que no se puede aislar, por lo demás, de
la crisis económica del primer tercio del siglo XIX. R. Robledo: "Desamortización
YHacienda Pública en algunos inventarios de grandes terratenientes del siglo XIX".
Comunicación presentada a las lomadas sobre Desamortización y Hacienda Pública, Santander, 1982.
38. A. H. Provincial de Zamora (Archivo de Hacienda), Libro 69.

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39. El tema ha sido descifrado por Esteban Canales: Decadencia y abolición delos diezmos en España. Tesis doctoral, UAB, 1980. Resulta extraño que los investigadores
de la desamortización que han examinado cartas de pago no hayan caído en la cuenta
de este fenómeno.

40. "Desamortización y Hacienda Pública. Reflexiones... ". Hacienda Pública Española no. 77 (1982). p. 27. Efectivamente, los vales reales, por ejemplo, figuraban en
las cuentas de la Duquesa de Alba.
41. Así, por ejemplo, la Condesa viuda de Montijo compra bienes nacionales en Valladolid mediante certificaciones de las Contadurías Diocesanas del Culto y Clero de
Logroño, Segovia, Valladolid y Zamora. Expediente 811 (Braojos). A. H. P. de Valladolid (sección Hacienda).
42. Véase J. Díaz del Moral: "Mercado, transportes y gasto público en la España interior". Hacienda Pública Española. no. 69 (1981). -J. Varela: Los amigos políticos. Alianza, Madrid, 1977, p. 224.- G. Rueda: La desamortización de Mendizábal... pp. 254 y SS.
43. Vid. J. Maluquer de Motes: "El mercado colonial antillano en el siglo XIX". J.
Nadal y G. Tortella. eds.: Agricultura y comercio colonial..._Ariel, Barcelona. 19'!4,
pp. 322-357. Uno de los enriquecidos por el tráfico coloru~ será el santandenn~
J. Manuel Manzanedo, según cuenta Maluquer. Se convertirá en el cuarto contnbuyente español por concepto de inmuebles, según la investigación de R. Congost:
Notes sobre la propietat de la terra a Espanya ... tesis de licenciatura inédita. UAB.
1981.

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50.

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5?10 como "may~r hacendado", los obispados de Salamanca y Ciudad-Rodrigo reuman 30 000 h~areas. Vid. A. Cabo Alonso: "Concentración de propiedad en el
campo salmantmo... " .. La econo~a agraria en la historia de España, p. 147.
-M. A. ~erfecto G~ma YT. Martm: "La estructura de la propiedad en Salamanca a mediados del s1glo_XVIII". Provincia de Salamanca, no. 2 (1982).
En este punto de la_prop1e_d~d de la Iglesia estoy en desacuerdo con Ma. D. Mateos
(La España del.An~o.Regimen. Fascículo O. Salamanca. Universidad de Salamanca
1~, p. 56), pu~, s1gwendo a C. Argüelles, asigna menos del 5% de superficie pr~
V1DC1al a la_ lgles1a_y ~abla_de "un alto nivel de propiedad libre". Por lo que sabemo~ a traves del D1~c1onan~ de P. Madoz y de las mismas desamortizaciones, resulta c1~rt~ la afirmación de V1cens y Fontana -criticados por la autora- de que esta
pr~V1Dc1a co~centraba la mayor extensión territorial de propiedad eclesiástica en el
Remo de Leon.

51. Rosa Congost: Notes sobre la propietat..., 1855-1875, pp. 56 y ss. Las referencias
que hacemos al totaJ esp~ol en 1875 son posibles gracias a esta tesis de licenciatura, de la que se ha publicado una parte en Agricultura y Sociedad (no. 27).
52. R. Congost: ob. cit. Esta es una de las aportaciones bien documentadas en su tesina.
53. Duque de Osu~a (-~O/o), Duque de Frias (-86%), Conde de Montijo (-540/o).
Duque de Medinaceh (-45.4%), Conde de Altamira (-68%), Duque de San Lorenzo (-34%). El Conde de Oñate, que no figura en el cuadro pues 00 era en
1~75, de los grandes contribuyentes a nivel de Estado, ha perdid~ en Castilla~b1én (-31 %).

44. "En una economía predominantemente rural, las personas con capital disponible
serían en general las que controlaban la tierra y serían sobre todo ellas las que la
adquirirían". Richard Herr: "El significado de la desamortización en España". Moneda y Crédito, no. 131 (1974), pp. 79-80.

54. Duque de Alba ( +24%), DuquedeAbrantes ( + 3%), Marqués de Alcañices ( +4.70/o),
Duque de la Roca ( + 40.40/o), Duque de F. Núñez ( +95.3%), Conde de Luque
( + 1211'!0), Conde de Sta. Coloma ( + 294.60Jo), Conde de Torrearias ( + J81.70Jo)
Murga (+56.6%).
'

45. Me refiero, por ejemplo, a jornaleros, sirvientes o pobres de solemnidad, que supondrían, aproximadamente, un 510/o de la población agraria castellana en 1860.

55. Es c~n~ido por la investigación de Miguel Sánchez (ahora editada, en parte, en
Provmc1a de ~alamanc:i, no. 2) que el pueblo de Cerralbo estuvo en sus manos hasta 1920. En el mventar10 post mortem, de 1876, sólo los bienes de la administración
de Salamanca estaban evaluados en 14.5 millones de reales.

46. Estos datos son proporcionados, respectivamente, por J .A. Gil Crespo ("Notas sobre la desamortización civil de Madoz" ... Jornadas. Santander, 1982), G. Rueda
(La desamortización de Mendizábal...), F. Ma. Castrillejo ("Datos para una aproximación" ... Jornadas) y R. Ortega: La desamortización de Mendizábal y Madoz ea
Soria. Caja de Ahorros, Soria, 1982.
47. R. Santillán: Memoria histórica de las reformas hechas en el sistema general de impuestos de España ... Madrid, 1888, p. 124.
48. Si se mantuviera la ~elación castellana entre porcentaje de cuotas y cantidades satis·
fechas, el procentaje de la región andaluza debería ascender al 77 .39070. Con esto
no se trata, en absoluto, de rebatir la desequilibrada estructura de la propiedad en
Andalucía, que el número de las cuotas de&gt; JO 000 reales muestra muy claramen·
te, sino, más bien, de matizar la tradicional visión de una Castilla únicamente
minifundista.
49. Así ocurriria al agregar la contribución del Conde de Montijo y Condesa de Teba,
que estaban bajo la administración común de la Casa de Alba.

56. El_~uque de Gor estaba representado en 1855 en 6 provincias castellanas con un
maxuno en Se~o~a. mientras que en 1875 sólo aparece en Salamanca. Sin embargo, en las PM?c1ones ~fectuadas en 1880 (A.H. de P. Madrid, prot. no. 34.574),
sabemos que. ~ene ~rop1edades en todas las provincias castellanas, salvo León y Burgos; La P3:tic1pac10n en Segovia es ahora ciertamente ínfima, pero no en el resto.
Sena sufiCiente que la cuota contributiv~ ~i~ficara sólo el 0.5-0.6% de la propiedad (tal com? estaba evaluada_en la partic1pac1ón), para que tuviera que figurar entre los 50 pnmeros de Palencia y Valladolid.

5?. Sabemo~ que había comprado casi 2,000 Has. en la desamortización de Mendizábal ~ n G. Rueda. En los repartimientos de 1917, era el So. contribuyente de Vall~d~lid, con 30 813 ptas. (Sánchez Zurro: "La última desamortización en la provmc1a de Valladolid", Estudios Geográficos, no. 120).
58. ~I XIV Duque de Frias integraba varios mayorazgos, entre ellos el de Uceda, cuyo
titul? -~.Duquesa de Uceda- pasará a su hija. Esta, como "inmediata sucesora
de bienes , entablará demanda contra el XV Duque de Frias en 1849.

�206

Siglo XIX

Robledo H.: Revolución liberal y propietarios en Castilla-León

59. No figuraba tampoco en listas provinciales de 1860. Me he referido a este perso~aje
en "la propiedad de la tierra: su dinámica y significado a través de algunos eJemplos del Campo de Yeltes {siglos XV-XX)." Provincia de Salamanca, no. I (1982).
60. Vid. a este respecto la diferencia entre riqueza amillarada y ~mproba~a, no tanto
a nivel de provincias, sino de municipios. Cuando la superficie unpomble pasa de
2 000-3 000 hectáreas, es frecuente que la riqueza comprobada sea 3 ó 4 veces más
que la amillarada. Dirección General de Propiedad y Contribución Territorial: Estadística de propietarios de fincas rústicas. Madrid, 1949.

61. Son casi 700 los pueblos afectados por los grandes contribuyentes en las 4 provincias. He sumado las cuotas de los que tributaban en un mismo pueblo {o agregado).
El resultado lo he referido luego en
al total de la contribución municipal que figura en los repartimientos provinciales publicado en el Boletín Ofic. de la Provincia
durante el verano de 1875 y correspondientes al año económico de 1875-76.

°'º

62. El Duque de Alba, según "Relación de propietarios que han declarado ~n las cédulas" que figura en la cartilla evaluatoria (A.H.P. de Salamanca), aparec1a con 3 96:4
hectáreas en el pueblo de Calzada de Don Diego {a nombre de la Condesa de Monujo). La contribución a pagar por todo el término municipal era de 8 265 pesetas.
Sin embargo, este municipio no figura en la relación del Boletín (tampoco a cargo
del Conde Montijo). El Duque era propietario de varias dehesas en distintos términos municipales, que tampoco aparecen en dicha relación. Por poco que significaran estas ausencias, la cuota de la contribución de Salamanca deberla incrementarse
en un 30-40%. No hay que olvidar que el primer propietario en la lista del Inventario del I.R.A. era el Duque de Alba, con 12 412 hectáreas en la provincia de_5a!amanca; si se cuenta el grupo familiar, se llega a las 20 455 en la misma provmc1a.
Esto último se deduce, aunque no se diga expresamente, del estudio de F. Sánchet
y A.L. Calabuig: "La gran propiedad rústica de la provincia de Salamanca". Estudio integrado y multídisciplinario de la dehesa salmantina. Tomo l, Salamanca-Jaca,
1978. Las iniciales S.F. tienen que corresponder a Stuart y Falcó.
63. Prácticamente, basta el R.D. 4-feb. 1893, no tomó cuerpo la separación de la contribución urbana de todo el conjunto "inmuebles, cultivo y ganadería". Cfr. Cuentas del Estado Español de 1890 a 1907. Madrid, 1976 {reedición del l.E.F.), p. 443.
64. Calculado a partir del año económico 1898-99 {valores realizados de la contribución) en Cuentas del Estado Español... pp. 571, 577. Para Valladolid, suponía el
26.4%, mientras que, para Segovia y Avila, era el 180Jo; Salamanca y Zamora, 15
y 13.6%. respectivamente.

65. Aunque no podemos desglosar a través del Bolet. Ofic. de la Provincia ~da ~na
de tas riquezas por las que se tributa, porcentajes del I 5-30% de la contnbuc~óo
del total municipal en manos de 1 ó 2 contribuyentes indican varios cientos o mil~
de hectáreas en pueblos castellanos. Por no citar los salmantinos, esto podía oc~rnr
en varios de los abulenses -Cabezas del Villar, Madrigal, Sotalvo, Tornadizos,
Nava del Marqués, etcétera-, con una extensión entre las 9 000-11 000 hectáreas,
o los segovianos Muñopedro, Palazuelo, Madrona, Fuentemilanos... , con superficie entre las 4 000-8 000 hectáreas.
66. J. Vareta Ortega: Los amigos políticos, p. 225: "Riquezas había que buscarlas entre
los poquísimos que labraban por encima de las I úOO ó 2 000 hectáreas". De todos
modos, Vareta critica más adelante {p. 231) la "descripción bucólica" del pequeñO

207

campesi_no castel_lano Y acepta la presencia de grandes terratenientes de cierta importancia en Avda y Salamanca (p. 224).

67. F. Sánchez López y_A.L. Calabuig: "La gran propiedad rústica de la provincia de
Salamanca", are. cit.
68. La evolución de los montes públicos es uno de los temas de investigación de J. Sanz.
69. G_on~lez Cobos: Orígenes, forma y vicisitudes de la propiedad colectiva en Ja provincia de Salamanca. Salamanca, I 896. -A. Cabo Alonso: "El colectivismo en tierras de Sayago",- Estudios Geográficos, no. 17 (1956).- J.Ga. Fernández: "Formas de explotac1ó~"• e~ La economía agraria ... p. 205, etcétera. Que no debe hab!arse solo de ~erv1~enc1a de aprovechamientos comunales o de propios, nos to adv~ert~ Ma. Jose Dev1llard en sus estudios sobre la organización del proindiviso (Pro~mc1a deSafa~anca, no. 4). A este respecto, cf. también el artículo de B.Ga. Marlln en Provincia de Salamanca, no. I.
70. El mis_m_o ~?nzález Cobos lo dice así: en Villarino, donde existe un "ayuntamiento
colect~v1sta • no hay pobres, precisamente en una comarca que envía contingentes
de emigrantes al Brasil, arruinados por la filoxera {pp. 49-50); en Fuenteliante repoblado PO; c~lonos_en_ 1791 y que ha redimido el censo, no existe ni un jornal~ro,
p. 55. En termmos s1m1lares lo planteará J. Costa en los Juegos Florales de Salamanca: "Tres lecciones de Salamanca a Espafta", en J. Costa: Crisis política de
España. Produce. Edit. Barcelona, 1980. p. 69.
71. J. Senado~ ~ómez: La_ ciudad castellana. Minerva. Barcelona, pp. 23-24: "Todas
~~s le_yes c1v1les se han mventado para proteger la linde" y, cuando esto no basta,
la hnde se corona de bayonetas".

72. J. Fontana: La revolución liberal, p. 339.

73. J. Callejo Y Madrigal: Observaciones sobre la estadística territorial Madrid 1876
p. 14.
.
'
'
74. "¿Cómo se ha de a~enturar el po~re labrador, por más que le conste que paga el
dobl~ de
~ue debiera por las miserables tierras que posee, a enemistarse con el
pr~p1etano neo, ~I ~lector infl_uyente, el miembro del ayuntamiento y otros personaJes cuyo resentimiento podna ocasionar su ruina?". Revista del Catastro no ¡
15-lll-1870 (Madrid).
'
. '

!º

75. Dur~nte la Restauración, la ri_queza im~ni~le estaba gravada con unos porcentajes
que iban del 16 al 21 %, segun las provincias, Jo que sin duda era exorbitante si
no. fuera por~ue la riqueza imponible estaba situada a unos niveles anormalmente
baJos Y, en cierto mo~o, e_s~acio~arios (sólo creció un 6% entre 1860-1881); tos incrementos en la contnbuc1on de mmuebles eran así, sobre todo, obra del aumento
del gravamen, que ~n 1845 era el 12%. En Francia, el tipo de imposición era en
187~, del 4.2%, segun Gar~ía del Busto: Situación económica de España (Probl;ma
agn_cola, R_eform~ financieras). Madrid. 1888, pp. 16-18. Sin embargo, ese año,
la nq_ueza 1mporuble en Francia era, aproximadamente, 5 veces mayor que ta de
Espana.

�208

Si'glo XIX

76. Términos recogidos por A. Orti en la Introducción a Oligarquía y Caciquismo.Revista del Trabajo, Madrid, tomo 1, p. CXXIII.
. .,
153 . R Ortega· Las desamortizaciones... p. 95.
77. G. Rueda: LIa desamt::~~~b~e~~
eta~a de Mad~z en Valladolid (Diez Espinosa)
1
Estamos a a espera e
ºd d I que sabemos sobre la
Y Burgos (Castrillejo), que matizarán, con segun a ' o
desamortización.

J , 1868 l900" en w w. Rostow: La economía
78. Cf. Tsuru: "El ~espegue en
_ _ Lo¡ ingresos de la clase feudal
1
168 179
del despegue. Ahanza, M:td¡i •de de~~r pero "sin contrapartida productiva o de
fueron conmutados por t1tu_os .
. d
_ los nobles tuvieron que "vender
activos físicos". Cuando llego 1ª m11aci6 n e 1877 81 '
sus bonos y buscar trabajo", PP- 174-! 75 -

.;ix::;¿

.
. . . d diezmos laicos Esteban Canales lo ha
79. Por lo que se refie~e ª. ladmdem,mza~10;6 ey a él debo la po~ibilidad de utilizar esta
demostrado en Tesis cua a en a no a '
referencia.
.
.
iedad conyugal J.J. de Vicente y esposa asciende en 1852 a
80. El mventar10 de la soc
1875 J J de Vicente el patrimonio se evalúa en
2 223 736 escudos; al fallecer, en
, · ·
'
11 025 445 pesetas.
.
asa de 2 482 pesetas en 1852-57 a 7 742 pesetaS en 1875_; M. Martinez
81. _T. Solorzano P
. V D' de 426 a 3 056. Suponiendo un incremento de
Durango, de 1 435 a 6 203, . iaz,
ºferencia a favor de la 2a. fecha es del
las cuotaS del 600Jo entre amb~s fech~, ~0~1datos de 1852-57 me han sido cedidos
195 %, 270% y 448%, respecuvamen e.
por el amigo Pablo Ga. Colmenares.
82. "Se arrienda dehesa de Tejadi~I~~ (dBe~M:qt~~:~o~~=:~;.;: ~:::1~ :
y contribuciones... ante notario • · · e ª
·

~t:.

La Revolución Liberal en España y los
Derechos de Propiedad sobre la Tierra
REFLEXIONES SOBRE EL NORESTE CATALAN

Rosa Congost *

"El entendimiento eliminó, pues, las formas hfbridas y fluctuantes
de la propiedad aplicando las categorías ya existentes del derecho privado, cuyo esquema se encontraba en el derecho romano. El entendimiento legislador se creía aún más autorizado a eliminar las obligaciones que tenía esta propiedad oscilante con las clases más pobres
por el hecho de eliminar también sus privilegios estatales; se olvidaba, sin embargo, de que, aún considerado exlusivamente desde el punto
de vista del derecho privado, existía un doble derecho, el derecho privado del propietario y el derecho del no propietario... "

K. Marx
Artículo de La Gaceta Renana, 27 de octubre de 1842

y comunes
83. "Se arriendan los abundantes pastos deI ~onte qu~ fue .de apropios
M Pérez"
B.O. de
de
la villa de Ureña ... su legítimo_du~ño residente en a m1sm
.
'
la provincia Valladolid, 29 de Jumo, 1860.
.
.
1 1 ñas de roble sitas en la dehesa
84. "Leñas para carb~neo: ~u~en ~=~::::~~~r:ente se servi;á presentarse en la
Valverde perten~1entel r. d I Administrador". B.O. de la P. de Palencia, 22
ciudad de Palencia en a casa e
octubre, 1875.
85. El Capital. tomo III, F.C.E., pp. 581 Y 621, respectivamente.

Es muy importante que el estudio y la constatación de determinadas
realidades empíricas sirva de telón de fondo a nuestras posiciones teóricas. Las reflexiones que constituyen el núcleo central de este artículo
han sido sugeridas por el resultado de una investigación empírica sobre las relaciones de explotación del trabajo campesino en el nordeste
catalán durante casi un siglo (1768-1862) 1• La continuidad y la persistencia de enfiteusis y aparcerías durante la segunda mitad del siglo
XIX, la escasa incidencia de las medidas desamortizadoras y, en general, los pocos cambios que se producen durante el período revolucio-

• Estudi General de Girona, Universitat Autónoma de Barcelona (España).

�210

Siglo XIX

nario liberal en las formas de explotación del trabajo campesino, permiten cuestionar algunas de las posiciones teóricas más frecuentemente admitidas sobre la revolución liberal española.
Así, una de las ideas más extendidas sobre el contenido de la revolución liberal espafiola es la idea de que la revolución significó una redefinición de la propiedad de la tierra o, incluso, la creación de una
nueva propiedad 2 • Los políticos contemporáneos simularon llenar de
contenido histórico esta idea, de una forma extraordinariamente simple: el uso de adjetivos diferente~ y antagónic~s a los que eIIos mismos
utilizaban para calificar la propiedad de los tiempos pre-liberales. La
nueva propiedad era plena, absoluta, privada y libre, en contraste con
la vieja propiedad que se caracterizaba por ser parcial, relativa, compartida y sujeta a cargos. Los historiadores generalmente hemos aceptado estas definiciones como válidas.
Por otro lado en tanto que el nuevo concepto de propiedad se identificaba con los hltereses de la burguesía, se ha considerado también
que la nueva propiedad era burguesa y, por un juego de s_imulación
más arriesgado, capitalista, en oposición al concepto de propiedad abolido que era el concepto de propiedad feudal.
Esta segunda parte tuvo bastante aceptación entre un sect~r ~e historiadores "marxistas" que encontraron en ella una receta facil para
explicar la transición del modo de producción feudal al modo de producción capitalista. En la actualidad, todos sabemos que la~ ;osas f~eron y son mucho más complejas; en realidad, una observac1on sencilla
sobre las afirmaciones hasta aquí enunciadas puede ser suficiente para
sefialar su contradicción esencial: difícilmente podemos definir de una
forma objetiva y neutra unas formas de propiedad que respondían a
unQs intereses de una clase social concreta.
No podemos confundir la discusión teórica o la utilización po~tica de unas palabras con la realidad de los he&lt;:hos. Las palabras ~anan
de significado según cuando, como y por qmenes son pronunciad~.
Admitiendo que realmente la revolución liberal acabó con la propiedad feudal estamos cayendo en la propia trampa tendida por los liberales. No podemos olvidar el carácter intrínsecamente jurídico de_la
propiedad, antes y después de la revolución liberal. A:'guien es propi:·
tario de una finca porque tiene a su favor una l~~slación que le ~rmtte defender su propiedad. Por lo tanto, la defimción de una propie~ad
-si feudal, burguesa y/o capitalista- es siempre arbitraria. La meJ?r
prueba de ello: se tuvieron que presentar papeles antiguos -es decu,

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

211

pre-Ji~e~~~s- para justificar la "nueva" propiedad. En este sentido,
1~ defmicion de la propiedad que aparece en el proyecto de Código Ci-

v!l de 1851 es bastante.ciar~: '~L~ pr?piedad es el derecho de gozar y
disponer de una cosa sm mas hmitacmes que las que provienen de leyes Y.regl~mentos". Insistie~do en la creación de una nueva propiedad
los historiadores hemos olvidado a veces que quienes estaban redactando las leyes y los reglamentos, en 1851, eran "viejos" propietarios.
P~r todo ello, para analizar correctamente la problemática de la
"p~?pied~d de,!a tierra", pue~e ser útil substituir el concepto simple
de propiedad ~orla expresión "derechos de propiedad". Hay tres
argumentos esenciales para defender esta posición: 1) La utilización del
plural nos invita a explorar todas las formas posibles de obtención de
una renta ~e la tierra y permite afrontar con rigor el hecho de que sobre una mis~a finca hubiese distintas formas de extracción del producto de la tierra por parte de individuos no-trabajadores. 2) El concepto "derechos de propiedad" nos recuerda constantemente el caráct.er jurídico de la propiedad de la tierra, y ya hemos dicho que era muy
importante retener esta idea. 3) El estudio de la renta de la tierra satisfecha p~r el campe~ino-productor será también facilitado por la contemplación del c~~Junto de derechos de propiedad. Aunque los preceptores de los distmtos derechos de propiedad sobre una parcela fueran personajes distintos, la materialización de estos distintos derechos
de propiedad -diezmo, censos, rentas en especie, rentas en dineroeran, desde el punto de vista del campesino, sumandos de una misma
sum~. La explo!ación sufrida por el trabajo campesino tendremos que
medrrla a part1C de esta suma y no partir del carácter -feudal
capitalista- que atribuyamos a uno sólo de los sumandos.
'
Ha~ otro problema a tener en cuenta. La tradición historiográfica
ha considerado que las medidas liberales que más incidencia tuvieron
en la propiedad de la tierra fueron tres medidas que presentaban un
carácter claramente negativo: la desamortización, la desvinculación y
la abolición del régimen sefiorial. Así, la revolución liberal habría sido
ante todo un proceso de liberación de la propiedad. La nueva propiedad se caracterizaría por ser una propiedad libre de cargas. El hecho
es que en los últimos años los estudios realizados parecen incidir en
el ca_rácte~ relativamente poco revolucionario de estas medidas y en la
persistencia de formas de propiedad compartidas hasta mediados de
nuestro siglo.
Pero estos mismos estudios regionales, a veces monográficos sobre algunas de las medidas liberales, a veces de cáracter más general,

�212

Siglo XIX

permiten avanzar nuevas líneas de interpretación. El dinamismo y la
práctica de los "derechos de propiedad" había creado realidades bien
distintas en el conjunto del Estado español. Las medidas liberales actuaron, pues, sobre unas realidades distintas. Es evidente que las medidas liberales, uniformemente aplicadas en todo el territorio, no tuvieron las mismas repercusiones ni tampoco uniformaron los derechos de
propiedad. Sin embargo, tal vez la no-uniformización pueda ser considerada como el gran éxito de la revolución liberal. Desde el punto de
vista de los legisladores, tal vez fuera un éxito el hecho de haber podido conservar derechos de propiedad tan distintos, y así haber podido
contentar a las clases propietarias de todo el Estado. Así se explicaría
que el proceso liberal hubiese tendido a "crear" minifundios en las zo3
nas minifundistas y latifundios en las latifundistas •
Para valorar la eficacia de la revolución liberal es necesario hablar
más de las medidas afirmativas de la revolución liberal. Y, sin duda,
hay que hablar del resultado indiscutible de la revolución liberal: la
consagración de los derechos de propiedad conquistados. Con las leyes hipotecarias que garantizaban la defensa jurídica -no solo d~ las
"propiedades", sino también de las "cargas" anot_a~as en el !leg1stro
de la Propiedad-, con la creación de cuerpos pohc1ales destmados a
la defensa material de la propiedad, y con las leyes de liberalización
de contratos que permitían expulsar a los arrendatarios, la revolución
liberal se nos aparece como la culminación de un largo proceso histórico que había ido fortaleciendo a lo largo de los siglos -de maneras
distintas en las diferentes áreas del Estado español- la posición de los
propietarios y había ido debilitando la posición de los no-propietarios.
Resumiendo: para esclarecer hasta qué punto la revolución lib~ral
conllevó un concepto nuevo de propiedad, hay que llenar de contenido
histórico esta idea. Para ello, no nos sirve el discurso de los políticos
contemporáneos o, en todo caso, hay que acompañar el análisis ~e e~te discurso con un examen minucioso de las distintas realidades históncas. En este sentido, el estudio del campo catalán nos proporciona un
buen motivo de reflexión sobre el carácter ambiguo -y por lo tanto,
no absoluto- de la nueva propiedad. La revolución liberal no frenó
allli la concesión en enfiteusis de carácter perpetuo de millares de
fincas 4 ; para entender esta realidad, es ne~ar~o analizar la !~cha de
los propietarios catalanes -junto a los prop1etanos de otras regionespara frenar los distintos proyectos de redenciones de censos que, en
nombre de las teorías modernas sobre la propiedad, algunos legisladores intentaban llevar adelante. Vamos a dedicar las páginas que siguen
al estudio de este caso histórico. De acuerdo con las posiciones defen-

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

213

didas, no vamos a discutir el carácter feudal o capitalista de la enfiteusis; v~mos a limitarnos a examinar y describir los derechos de propiedad Vigentes antes de la revolución liberal para ver cómo se vieron afectados por el conjunto de las medidas liberales.
LAS COMPL~JAS RELACIONES ENTRE LOS HOMBRES y LA
TIERRA: SENORES DIRECTOS, SEÑORES UTILES Y
TRABAJADORES DE LA TIERRA
La legislación feudal catalana permitía y regulaba el ejercicio de diferentes derechos de propiedad; algunos de ellos respondían al nombre
de dominios o señorías: dominio o señoría directo, dominio o señoría
mediano, y dominio o señoría útil. Aunque a veces algunos historiadores e investigadores lo hayan creído, el seiior útil de una tierra no
era en absoluto el trabajador -es decir, el que usaba- de la tierra.
En realidad, los dominios permitían el cobro de rentas del trabajo de
la finca, y respondían a distintas formas de rentas. Por el contrario,
no había ningún concepto de carácter jurídico que favoreciese la contemplación de los derechos de propiedad derivados del trabajo de la
tierra. Es decir, el simple examen de los títulos jurídicos del siglo XVIII
no revela las relaciones de clase, porque la mayoría de los trabajadores
de la tierra no poseía ningún título.
No obstante, si a los historiadores se nos pueden escapar muchos
datos, la mayoría de los habitantes de Cataluiia conocían la compleja
realidad. El trabajador más humilde no ignoraba que una parcela, por
minúscula que fuera, se hallaba con toda seguridad sujeta a un seiior
directo y a un señor útil. EJ señor útil podía arrendar, establecer -es
decir, ceder en enfiteusis perpetua-, o vender, el dominio útil de la
parcela; asimismo, el señor directo podía arrendar, ceder en enfiteusis, o vender, el dominio directo. Un cambio de titularidad en un dominio no implicaba ningún cambio similar en el otro; jurídica y prácticamente, se trataba de distintos derechos de propiedad.
Que fueran distintos no significaba que no pueder. ser comparados y que no se hallasen relacionados entre sí. La relación que se establecía entre el dominio directo y el dominio útil era en sus orígenes una
relación de subordinación. Aparte del diezmo, que muchas veces iba
asociado al dominio directo, el señor útil debía pagar determinados censos -casi siempre en especie- anuales. En las escrituras de cabrevación, los señores útiles figuraban como enfiteutas de sus seiiores directos, y se comprometían a pagar los laudemios -cuyo valor podía variar entre un lO y un 33% del valor global- cuando la finca fuera traspasada o cedida en subenfiteusis. Pero esta relación no significa que

�214

Siglo XIX

el sefior útil fuese explotado por el señor directo. En el siglo XVIII,
los censos debidos al señor directo eran en general de poca cuantía y,
a menudo, el pago de censos y diezmos, así como el de las ~ontribuciones, recaía sobre los trabajadores -arrendatarios o subenf1teutas- de
las tierras del señor útil.
En el siglo XVIII, la principal diferencia entre el dominio útil y
el dominio directo sobre una parcela se encontraba en el hecho de que
el propietario del dominio útil tenía el derecho de cobrar unas rentas
que, cuantitativa y cualitativamente, superaban en mucho a las rentas
que cobraba el sefior directo. Por el contrario, si en lugar de una parcela pequeña considerásemos un ámbito geográfico más extens? -el
de una parroquia, por ejemplo- muy a menudo no encontrar1amos
en la zona ningún señor útil cuyas rentas alcanzasen las sumas acumuladas por el más importante de sus señores directos.
Vamos a poner un ejemplo. Una de las rentas más apreciadas por
los señores directos era la renta decimal. Sería interesante seguir la historia de los diezmos catalanes para conocer la vía que permitía a muchos señores directos apropiarse de esta renta. En 1486, la Sentencia
Arbitral de Guadalupe reconocía ya el diezmo como una de las rentas
asociadas al dominio directo. El análisis de algunas contabilidades señoriales permite señalarla como la parte de la renta con mayor v~or
económico. Pues bien, un señor directo, aunque solo cobrase el diezmo tenía el control de la décima parte de la producción bruta de una
det;rminada área. Sin embargo, desde el punto de vista del trabajadorproductor de una parcela, la renta de la tierra percibida por_l~s se_ñ~res útiles era mucho más alta, ya que normalmente el sefior util exig1a
una tercera parte de la producción.
Existe otra diferencia esencial entre el dominio útil y el dominio
directo en nuestro período. El dominio directo casi se desentendía de
los procesos de producción. El dominio útil mantenía, vía contrato de
arrendamiento e incluso de subestablecimiento enfitéutico, un control
estricto sobre la forma de explotación de las tierras. Y sin duda esto
es importante. De algún modo, los derechos del dominio útil presentaban un carácter más "seguro" respecto de los seguros derechos de propiedad derivados del dominio directo, ya que podían intervenir decisiva y determinantemente en la producción y, sobre todo, porque eran
más fáciles de defender.
Hay un último hecho importante a considerar; ya hemos indicado
antes que la lucha de clases no se hallaba bien definida en los papeles

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

215

jurí~i~os. La i?ea de un enfrentami~nto entre sefiores directos y señores utiles podna llevarnos a errores importantes. Las posibilidades de
un mayor aprovechamiento de las rentas derivadas del dominio útil no
entraban necesariamente en contradicción con las posibilidades de las
rentas derivadas del dominio directo. Un ejemplo: los señores directos
podían tener interés en que sus sefiores útiles controlasen y aumentasen la producción de sus tierras porque ellos percibirían el diezmo de
los nuevos productos y verían incrementados los laudemios. Esto explicaría que en el siglo XVIII fuese atractiva la compra del derecho de
5
cobrar diezmos • Pero aún hay otro aspecto interesante. Casi todos
los sefiores directos eran también importantes señores útiles. El estudio de la evolución de algunos patrimonios nobiliarios o eclesiásticos
demuestra muchas veces que, ya durante la época moderna, la parte
de las rentas derivadas del dominio útil superaba la parte de las rentas
del dominio directo, es decir, para muchos historiadores, las rentas propiamente señoriales 6 •
LAS DIFICULTADES DEL DOMINIO DIRECTO EN VISPERAS
DE LA REVOLUCION LIBERAL
Como hemos señalado al principio, a menudo coincidían el señor directo y el señor decimador de un lugar. Durante todo el siglo XVIII
el crecimiento demográfico había significado un proceso importante
de roturación de tierras y extensión de los productos que sin duda beneficiaban a los decimadores. A veces, cuando se trataba de productos
nuevos, como podían ser el vino y el aceite, se pactaban cuotas inferiores a las del diezmo de los productos tradicionales, pero en todo caso
el decimador veía aumentar sus rentas 7•
La abolición del diezmo, en 1837, podía haber significado cambios importantes en la distribución de la renta de la tierra. Pero la resistencia al pago del diezmo había empezado mucho antes de la revolución liberal propiamente dicha. Así, algunos estudios sobre la evolución de la renta sefiorial -de la cual el diezmo constituye siempre una
parte importante- han puesto de relieve el inicio de una disminución
de estos ingresos bastante anterior a la revolución liberal. Es muy posible que la experiencia del Trienio liberal señalase el punto de inflexión definitivo. En todo caso, la legislación liberal permitió que los
decimadores laicos fueran indemnizados a partir de las rentas que habían cobrado durante los años 1827-1836. Comparando esta renta con
la de períodos anteriores se puede comprobar claramente cómo en el
momento de su abolición ya hacía tiempo que los diezmos habían empezado a mostrar su debilidad. Por ejemplo, en 1791, el Marqués del
Castillo de Torrente y el Duque de Medinaceli habían cobrado respec-

�216

Siglo XIX

tivamente, en concepto de diezmo, 4 290 y 7 581 libras. ~a r:nta que
declararon haber percibido entre 1827 y 1836 era mucho mas baJa: 1 173
y 3 618 libras 8•
Madoz manifestaba su desconfianza hacia los datos decimales del
siglo XIX con estas reflexiones:
... desde el momento que el pueblo se persua~ió ~?e no era de derecho divino la prestación decimal, y que la obhgac1_on de~ Estado consistía en atender por uno ú otro medio á la subs1stenc1a del culto Y
clero español, la institución de que estamos habla~d? era _al ent_r~r
España en la época de las reformas la que más prox1ma d1soluc1on
amenazaba.
· d J d.
?
¿Se pagaba en Ja época á que nos referi~os con _e~acutu e. 1ezmo_.
No· mil veces no; llámese despreocupación; cahf1quese de mmoral~dad; considérese esceso de egoísmo, es un he~ho, que se pa~a, particularmente desde la segunda época constitucional de 1820 a 1823 la
· de d.1ezmos 9 •
menor cantidad posible por razon

El estudio de las rentes percibidas por las "~ap~llanías unidas a la Catedral" de Gerona -consistentes mayontan~ment~ en censos en
especie- parece reflejar también una fuerte_ res1stenc1~ al p~go de los
censos derivados del dominio directo a part1r de !os anos vemte. ~na
evolución parecida caracterizó el pago de las pensiones de los censa es.
Las fuentes no permiten seguir de cerca este movimiento de !esistencia pero las reflexiones de Josep Fontana d~ Jaume Tor_ras 1 '. entre ot;os, relacionándolo con la presión tributana, pon_en el enfas1\:~
las dificultades crecientes de los productores para satisfacer. a la . .
diezmos, censos y contribuciones. Posiblemente ~adoz ~e?1a razon.
J ueblo había sabido que el diezmo no era de ongen d1vm?, Y que
~s ~asible que un sentimiento anticlerical influyese en la ne~at1~a a p~gar el diezmo. Pero difícilmente podemos interpretar la d1smm~f1on
de la renta-diezmo como una liberación de la clase productora .
Tampoco puede ser ésta la interpretación de su definitiv~ ~~ol!ción. En efecto, la clase dominante reaccionó, pot~~te, ante la m1c1a~va emprendida por Ja clase dominada. Esta reacc1on la podemos ? servar en el mismo proceso de revolución liberal -:-que _procurara la
· demnización de los diezmos-y en su reforma tnbutana, pero tam~én en la rapidez con que algunos propietarios de nuestras comarcas
se apresuraron a añadir una nueva cláusula en sus con_tratos d~ apar~ria durante la década de 1830: "Si el diezmo es abolido, sera paga 0
•
• "12
al prop1etar10
.

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

217

¿Cómo se vieron afectados los dominios directos por la revolución
liberal? Evidentemente,
los dominios directos eclesiásticos, seguramente
13
mayoritarios , fueron desamortizados, y el Estado permitió la redención de estos censos
en unas condiciones bastante favorables para el
14
propietario útil • Sin embargo, los dominios directos laicos conocieron desigual fortuna. Muchos particulares, y a veces pueblos enteros,
se negaron a continuar pagando los censos debidos a algunos señores
directos porque entendían que eran equiparables a los derechos jurisdiccionales y, por lo tanto, abolidos por el decreto de 1837 que disponía la abolición del régimen señorial. Así se iniciaron muchos pleitos.
Los desenlaces que conocemos de estos pleitos no significaron nunca
la abolición de los censos.
Véamos algunos casos concretos. En 1858, el Barón de Esponellá
perdonó a los vecinos de dos parroquias los censos de los 13 años anteriores pero consiguió que se le reconocieran sus derechos y continuó
cobrando sus censos a partir de aquel año. En el convenio firmado,
el Barón se proclamaba "señor alodial y campal" de cuatro pueblos.
Conocemos también el caso de los vecinos de Púbol. Después de 9 años
de resistencia, en 1851 firmaron una concordia en la cual se declararon
convencidos plenamente de que efectivamente el referido Señor Barón D. Felipe Ignacio de Miguel se halla ser Dueño directo alodial
i campal de las tierras sitas en este termino de Pubol por un concepto
enteramente distinto del Señorío jurisdiccional, como clara i distintamente se desprende del título primordial del expresado Dominio directo concedido en la carta de donación hecha por Ramón Barenguer...
a Analdo de Llers... á veinte y seis agosto del año de gracia de mil
ciento cuarenta .. .

En la concordia, el Barón renunciaba a los laudemios debidos hasta
aquel día, pero exigía a partir de entonces un laudemio del 6%, aunque si el Barón descubría algún intento de fraude el delincuente habría
de pagar el 16%. Todos los censos se pagarían como había quedado
establecido antiguamente, si bien el Barón perdonaba los censos debidos hasta el momento. El Marqués de Benavent no había tenido tanta
suerte en sus negociaciones. En el convenio firmado el 20 de enero de
1846 con tres importantes hacendados que representaban a muchos particulares de los pueblos de Palausator, Fontclara, Sant Feliu de Boada, Sant Julia de Boada y Pantaleu, se diferenciaba entre dos tipos de
censos: los censos de contratos particulares y los censos que figuraban
en las cabrevaciones. Los primeros no sufrían ninguna modificación,
pero los segundos quedaban reducidos a una tercera parte. Tal vez si
el Marqués de Benavent hubiese insistido tanto como el Barón de Púbol en sus reivindicaciones hubiese conseguido más15 •

�218

Siglo XIX

rón de Púbol en sus reivindicaciones hubiese conseguido más15 •
Estas historias, mucho menos espectaculares que las disputas en
torno a los señoríos del Sur de España y seguramente por ello mucho
más olvidadas, sirven para ilustrar que no todo estaba tan claro como
algunos pretendían y que la confusión entre señoría jurisdiccional y
señoría dírecta era bastante frecuente, de manera que muchos catalanes, que pensaron en 1837 que habían sido abolidos los censos y laudemios, debieron sentirse burlados más adelante, cuando legisladores y
tribunales declaraban que aquellos censos tenían que continuar siendo
pagados porque "resultaba" que no eran de origen feudal.

LA PRACTICA DE LA PROPIEDAD: DINAMISMO,
CONCENTRACION Y DESDOBLAMIENTO DEL DOMINIO UTIL
Ya en el siglo XVII, y posiblemente desde hacía tiempo, en los documentos notariales aparecía con frecuencia la expresión "señor útil y
propietario". Así eran apostrofados los personajes que tenían el derecho legal de arrendar tierras o concederlas en enfiteusis, siempre que
salvasen el dominio directo para quien correspondiese. Esto quería decir que el señor dírecto sólo podía vender, arrendar o conceder en enfiteusis el dominio dírecto de las tierras y, en cambio, el señor útil era
quien arrendaba, vendía o concedía en enfiteusis "la tierra" ¿Cómo
se había llegado a esta situación?
Sin duda este es uno de los procesos claves de la historia de Cataluña. Interesa muchísimo esclarecer cómo se ha constituido la propiedad moderna, y saber cómo este proceso ha condicionado las formas
de obtención de renta de la tierra y las formas de explotación agraria.
Ya a finales del siglo XVIII, en Cataluña había unos señores útiles importantes, cada uno de los cuales tenía el dominio útil sobre un número considerable de masos -el mas era la unidad de explotación familiar típica de Cataluña-, que a veces se hallaban bastante alejados unos
de otros. La concentración, en una sola mano, de frutos provenientes
de tierras muy separadas entre sí era muy característico de nuestra zona: fruto de determinadas estructuras de la propiedad, de determinadas formas de explotación de la tierra y de un juego de herencias y políticas matrimoniales muy concreto. Esta dispersión geográfica, unida
al hecho de que se tratase de una propiedad basada en la suma de explotaciones familiares, ha servido para esconder, en parte, el peso de
la gran propiedad en Cataluña16 •
Sería conveniente, pues, que la investigación histórica aportase nuevos datos sobre este proceso de concentración del dominio útil. El tér-

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

219

mino de "diferenci~ción c~pesina" podría servir para su estudio, pero
s~gur~me?te no sena el mas adecuado para su interpretación. En camb1?,. s1 &lt;:s. importante reconocer en el proceso de concentración del domm10 utd un proceso de disociación entre el trabajo y la propiedad
Y? por lo tant_o, u_n proceso histórico que conlleva una polarización social: la polanza~1ón entre "propietarios" y cultivadores entre hacendados Y campesinos, en definitiva, entre una parte de la' clase rentista
Y una parte de la clase trabajadora.
. Unicamente el estudio riguroso de este proceso nos podría proporc10nar l?s dat~s necesarios para establecer los orígenes del sistema de
aparcena. El sistema de aparcería imperante en esta región -y que ha
durado hasta hace muy poco-= consistía en el arriendo por un período
corto ~generalmente cmco anos- de la casa y las tierras de un mas
a caJ?~lo de_la tercera parte de la producción. Los instrumentos de producc10~, as1 como el ganado, eran propiedad del aparcero. Todos los
gastos iban a cargo de este último, quien pagaba además el diezmo
los censos y I_as contribuciones. En el siglo XVIII la mayoría de los ma~
sos eran cul~1vados en estas condiciones. Cabe suponer que el desarrollo de este s1st~~a de aparcería fue un fenómeno paralelo al proceso
de concentrac1on de heredades en unas mismas manos.
Pero para el _estudio de este proceso hay un nuevo factor a tener
en cuen_ta: e~ el siglo XVIII el ejercicio del dominio útil también basab~ s~ ~mam1~mo Y su continuidad en la cesión aparente de este domirno u~d, mediante la subenfiteusis. Más de 30 000 contratos de subenfiteus1s se firmaron en la región de Gerona durante el período 1768-1862
Se tr~taba de e~tensiones de tierras muy pequeñas, y muchas veces per~
tenec1an a las tierras yermas y boscosas de las heredades. En más del
80% de los cas~s _se t~ataba de subenfiteusis. En estos contratos se reservab~ el domiruo dtrecto para un señor distinto del señor útil, que
era qmen cobraba una entrada y quien adquiría el derecho a percibir
~n ;enso anual. Estos censos no eran simbólicos; muy a menudo consistian en_una tercer~ parte de la producción bruta. La mayoría de las
veces, qmenes acced1an así a una pequeña porción de tierra eran jornaleros que se empleaban temporalmente en los masos.
, ~Cuál es el resultado jurídico de la práctica de la subenfiteusis?
Teor:icamente, el desdoblamiento y la desagregación del dominio útil
¿Cuál fue el resultado práctico en el campo gerundense? Un aumento
notable de las rentas de las tierras establecidas y la estabilidad de una
mano de obra rural necesaria: en definitiva, un refuerzo importante
de los derechos de propiedad derivados del dominio útil.

�220

Siglo XIX

LOS DERECHOS DE LOS NO PROPIETARIOS
Hay otra investigación pendiente en la historia agraria de la_ ~ataluña
moderna. Tan desconocido como el proceso de co~cen~rac_1?n Y d~sdoblamiento del dominio útil lo es el proceso d~ pnvat!za~1~n de tierras. Ambos procesos son largos -a menudo deb1~ron ~omc1d1r en unas
mismas iniciativas- y culminaron con las medidas liberales.
El proceso de privatización de tierras ha sido poco es~udiado en
Cataluña. A fines del siglo XVlll, los bienes comunales teman ya muy
poca importancia y los datos que tenemos sobre el alcancf de la des~7
mortización civil de 1855 parecen corrobora~ este hec~o : _Pero_ aun
no tenemos buenas investigaciones sobre el triunfo del md1v1duahsm?
a rario catalán. En el documento que quiero ahora comentar, he cre1d~ ver un testimonio del miedo de los hacend_ados ger~ndenses ante
un posible cambio en el orden jurídico que pudiese cuestionar un anterior proceso de privatización de tierras.
Se trata de un documento notarial de 1842, que aludía a la Aso_ciación de 17 hacendados de los pueblos de Llagost~ra, Santa Secuhna,
Caulés y Vidreres18 • Creo que no es exagerado afumar que estos hacendados tenian miedo del nuevo marco liberal ~• sobre todo, de la~
posibilidades del nuevo marco_liberal. Veamos el nucleo del documento.
Que para la mutua defensa de sus respectivas propiedades contra_cualesquiera corporaciones ó Personas que pretendiese~ se~ aquellas bienes
comunales han venido en formar la presente asoc1ac1ón a fin de poder defenderlas, por lo que han convenido en firmar la presente mediante los apartados siguientes:
Primero: si alguno de los expresados señores fuese m?lestado ~r cualesquiera corporación ó particulares en sus respectJvas propiedades
sobre pretender que aquellas fuesen bienes comunales Y que por s~
defensa tuviesen que seguir y sostener algún Pleyto ó causa se obligan recíprocamente...
.
• d Ll
Otro si: si el actual Alcalde ó Regidor Decano de ~1cba v1ll~ e_ ;gostera se hallasen molestados por iguales pret~ns1o~es arnba 10 _ •
cadas, 6 bien se resistiesen á dictar algunas prov1denc~as a~rca el 10•
dicado objeto y que para ello tuviesen que sostener algun pleito._.. prometen igualmente satisfacer los gastos que se les ocasionara
proporcionalmente...

El texto resulta bastante interesante por tres motivos prin~ipal~s. En
primer lugar, porque representaba una respuesta a las medidas liberales, pero una respuesta de un tipo diferente a _la~ ~ue estarnos acostumbrados a analizar los historiadores. Estos d1ec1S1ete hacendados que-

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

221

rían defender sus tierras y tenían miedo de que alguien reclamase sus
orígenes comunales. Este miedo, esta precaución, ¿en qué se basaba?
Quizás en el pueblo corrían rumores de que las tierras eran de todos,
de que habían sido injustamente apropiadas. Quizás los hacendados
sabían que no podían justificar su propiedad privada.
En segundo lugar, nos interesa el texto porque, a diferencia de las
asociaciones que se habían hecho en algunos pueblos para firmar convenios con los señores directos, ésta era claramente una asociación de
clase. Todos los firmantes se declaraban hacendados y afirmaban estar dispuestos a defender sus intereses, los intereses de una minoría,
en contra de los intereses comunales, los intereses de la mayoría. A continuación, los asociados invitaban a los hacendados de la región a
imitarlos.
En tercer y último lugar, el texto revela el poder de la clase de los
hacendados y la debilidad consiguiente de las instituciones políticas recientemente creadas. Que los diecisiete propietarios estuviesen decididos
a costear los gastos del Municipio en la defensa de sus derechos privados y enfrente de los derechos de la comunidad, y que lo expusiesen
con tanta naturalidad en un documento escrito, es una prueba de los
estrechos lazos existentes entre el poder político y el poder económico
en la recién instaurada sociedad liberal.
El estudio del proceso de privatización de tierras requiere, además,
el conocimiento de los derechos de no-propiedad. Como hemos dicho
en la introducción, aunque abundan los estudios sobre las medidas liberales relativas a la propiedad de la tierra, seguramente no se ha insistido bastante en el carácter unilateral que estas medidas presentaban.
En cambio, es evidente que en tanto que aquellas medidas significaron
la defensa de los derechos de una minoría -los derechos de propiedadsignificaron también la negación de los derechos de la mayoría.
En un escrito que los propietarios catalanes dirigieron a la Reina
en 1846 se puede percibir de una forma clara este problema. Los propietarios reclamaban la creación de una Guardia Rural para la protección del "sagrado derecho de la propiedad" y proponían un Reglamento del nuevo cuerpo 19• El texto que acompañaba la propuesta es
revelador y clarividente. Leamos con atención este párrafo:
Cree también indispensable la Comisión exponente que la autoridad
de los Alcaldes esté revestida de cierto poder discrecional acompaña-

�222

Siglo XIX

do de una estricta responsabilidad(...) aun cuando la propiedad particular deba considerarse inviolable en todos conceptos, no puede tampoco desconocerse que existen inveteradas costumbres, con las cuales sin mengua de los justos intereses del propietario y del labrador,
en~uentra muchas veces grande alivio la miseria. En efecto, Señora,
productos espontáneos arroja nuestro rico suelo, como son las se~,
los espárragos y las yerbas aromáticas, que, mirados con despr~io
por el dueño de la tierra que los produce,_son buscados y reco~dos
con afán por manos necesitadas. Lo propio acontece con las espigas
que después de levantadas las cosechas, quedan entre el rastrojo abandon~das, las cuales sin sacrificio ni siquiera moral del labrador, constituyen, desde los tiempos patriarcales, cierto caritativo tributo, que
consuela el infortunio de muchas familias, y les ayuda á sostener su
penosa existencia. A más de estas filantrópicas consideraciones, es
fuerza no perder de vista que con las indicadas costum~res cuen~
muchas personas indigentes, y que al paso ~ue fuera ~nesgado Y~fícil desarraigarlas bruscamente, fuera nocivo autonzarlas con disposiciones reglamentarias, pues, en tal caso, muchos mirarían como
un derecho adquirido é incuestionable, lo que es tan solo un beneficio filatropicamente dispensado, y llevarían tal vez aquel derecho hasta
un perniciosísimo abuso.
En este documento, los propietarios de 1846 nos hablan de '.'inveteradas costumbres" que "alivian la miseria", de manos necesitadas que
recogen con afán setas, espárragos y hierbas aromáticas que ellos desprecian. Los propietarios de los ~mpos de t~igo confi~an sabe~ que
las espigas consuelan, desde los tiempos pat.n arcales, el mfortuO:~ de
muchas familias y que muchas personas practicaban en 1846, estas costumbres" . Por ello, apelan al poder discrecional de los al~d~ para
que en determinados momentos no sean rigurosos en la aplicac1on del
reglamento que ellos mismos proponen. El artículo 40 de este reglamento condenaba a "toda persona, sea cual fuera su edad ó sexo, que
penetrase á pié en propiedad agena" a pagar 4 reales de multa si era
de día y 8 reales si era de noche.
Unos años antes, en un periódico renano, el joven filósofo Marx
había reflexionado -en ocasión de los debates de la Dieta Renanasobre los castigos que se infrigían a los "ladrones" de le~a. ~arx expresaba abiertamente su desconcierto ante un nu~vo mar':°.JID:dico que,
en nombre de la ley natural, convertía los antiguos privilegios de l~s
propietarios en leyes y las antiguas "C&lt;:'st~bres" de los pobr~ ~n "_atnbutos caritativos" de las clases prop1etanas. Observador pnvilegiado
de la constitución de los estados modernos, Marx definía el carácter
de las nuevas leyes con una palabra: unilateralidad20•

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

223

LA REVOLUCION LIBERAL Y LA DEFENSA UNILATERAL
DE LA PROPIEDAD
Algunos e~emplos pueden ilustrar el carácter unilateral de la defensa
de la prop1e~ad. El 31 de agosto de 1817, el conde de Perelada firmó
una concordia co~ los vecinos del pueblo de Cantallops por Ja cual éstos se compromet1an a no cortar más árboles sin el permiso del Mayor?º'!1? del Conde. En 1821, el marqués de Aguilar se había enfrentado
Jundicamente con los vecinos del pueblo de Viladamat que iban a "hacer
leiía a la ~ontaña". En una fecha tan tardía como la del 15 de abril
d_e, 1844, cmcuenta Y dos vecinos de Ma~anet de Cabrenys, "en atenc10n a ~ue vierte causa criminal contra ellos por haberse introducido
a trab~Jar e~ la montaiía propia del Comun de Massanet... en cuya
operación m han hecho ni han (querido) hacer daiío a nadie y si hacer
u~o del derecho ,~ue c~IT!º vecinos de Massanet les corresponde sobre
dicha 2 ~ontafia dec1d1eron hacer causa común y repartirse los
gastos : En todos estos casos, la defensa material de unos derechos
de propiedad ~art!c~ares significaba un ataque frontal a otros derec~os de otros md1v1duos que concebían la propiedad de una forma
diferente.
El problema de la "contravención" de los derechos de propiedad
no e~a un_ problema exclusivo de las zonas de bosque y montaiía. Los
prop1etanos de los masos de las llanuras recurrían a los bandos para
hacer frente a los " robos" de sus heredades. Estos bandos, que aparec~n a lo largo del período estudiado, eran solicitados por los propietar!os para que se pregonasen públicamente los castigos que se infriginan a las personas que se atreviesen a "invadir" sus propiedades.
. Así, An~oni :uig i Padrola, hacendado residente en el pueblo de
V~aur, prop~etar10 de once heredades situadas en un amplio radio geografico, explicaba en un memorial dirigido al Rey, el 30 de noviembre
de 1787, que muchos vecinos de la zona no dudaban en "introducirse
con ganado, pacer sus hierbas, tomar frutas, cortar los árboles, llevándose la lenya, malvaratando Agualexos, cortando tambien matorrales, P,asan~o por las mismas á° pié y á cavallo, y haziendo caminos
nuevos . Qumce días después, se publicaba el bando que prohibía a
todo el mundo "cortar y hurtar Arboles, olivos y sus renuevos y leña
de los Bosques, hurta_r estiercol, bellotas, frutas, trigos, legumbres asi
e? grano ~~mo en paJ~; desviar, hurtar o usurpar sus aguas, arrancar
~•edras:.. Las penas tmpuestas eran altas: tres libras si era de día, seis
libras s1 era de noche22 •

�224

Siglo XIX

Los masas de Puig i Padrola se encontraban demasiado dispersos
para que una sola persona pudiese vigilarlos. Este mismo problen:ia llevó, en 1804, a un grupo de veinte propietarios a formar un sindicato:
Su objetivo era la protección para 72 masas. El grupo era bastante desigual: cinco propietarios concentraban la propiedad de 55 heredades.
En 1846, en el escrito antes citado dirigido a la Reina por la Comisión
Directiva de la Asociación de Propietarios de Barcelona, se afirmaba
que en Cataluña "es muy reducido el número de propietarios que por
su sola cuenta mantienen Guarda-tierras, y es más frecuente que sean
estos costeados por varios hacendados unidos al efecto" 23 • Este escrito, recordémoslo, acompañaba un proyecto de reglamento de la guardia rural.
El paso del bando particular al cuerpo público d~ la guardia ~ural
nos puede servir para ejemplificar el paso de una sociedad de antiguo
régimen a una sociedad liberal. En el manifiesto que presentaron a la
Reina los propietarios catalanes en 1846, exponían tres argumentos sobre las insuficiencias de la práctica de los guardias rurales particulares:
1) resultaba excesivamente caro mantener una guardia ~ural part~cular; 2) el pueblo veía el guardia particular como el guardia que apli~aba una ley particular y este hecho convertía a los hacendados en odiosos; 3) era peligroso mantener hombres armados, que_ en cualquier momento podían ocasionar serios disgustos; era necesano que se hallasen
sometidos a la autoridad pública.
En 1842 el joven Marx, analizando las discusiones que tenían lugar en la dieta renana, se escandalizaba por la adecuación del Es~ado
a los intereses de la minoría que representaba el sector de los propietarios: "Ya que la propiedad privada no tiene medios para elevarse a la
perspectiva del estado, el estado tiene el derecho de rebajarse a los medios de la propiedad privada, contrarios a la razón y al derecho'~ Marx
apuntaba con ironía la utilización liberal del concepto "libertad":
La voluntad del propietario forestal reclama la libertad de poder
tratar el contraventor según su comodidad y de la manera que le resulte más conveniente y menos costosa ... ¿Y no es inaudito que en
el siglo XIX se limite "de esta manera y tanto" la voluntad libre de
aquellas personas privadas que hacen las leyes públicas?

El sentido agudo y crítico de Marx culmina con su exposición de la
"lógica del egoísmo":
Esta lógica, que transforma los servidores del propietario forestal
en autoridad del estado, transforma las autoridades del estado en servidores del propietario forestal. .. todos los órganos del estado se trans-

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

225

form_an e~ orejas, ojos, brazos y piernas con las cuales el interés del
propietario escucha, espía, valora, protege, atrapa y corre 24•

Estos _Y otros párrafos de Marx inspiraron a Pierre Vilar unas sólidas
refleXIones ~obre los lazos entre la historia del derecho y la historia total. Para Vtlar, Marx consigue examinar la "totalidad de las relaciones entre el hombre desprovisto de bienes, el propietario y finalmente
el Estado"~ propósito "de un derecho reciente, de una legislación que
está elaborandose"25•
. ~s hace~dados catalanes celebraron con gran alegría, y como una
v1ctona propia, la real Orden del 8 de noviembre de 1849 que aprobaba el "Reglamento para los guardias municipales y particulares del campo ~e to~~s los pueblos del Reino" 26• La actuación de los guardias resulto ~acili~a_da cuando, a partir de 1858, junto a los extractos de la
Guardia C1~tl ~ de las "~rovidencias judiciales" -que proporcionan
una su~tanc1:!1 mformac10n sobre la frecuencia de "atentados contra
l~ p~op1edad - comenzaron a publicarse en los boletines oficiales provmc1ales muchos anuncios como éste:
~uncia: Desde esta fecha quedan vedadas y acotadas las tierras cul~1vas, yerm'!8 Y boscosas d~l manso Gifra, sito en el pueblo de Madina, de propiedad del suscnto; por tanto queda prohibida la entrada
para cazar, leñar, apacentar ganados ni recoger desperdicios de ninguna clase, sin expreso !':rmiso ~e su dueño; quedando el colono y
demás personas del sernc10 del llllsmo autorizados para vigilar y hacer que se cumpla esta veda, y los agresores sugetos a las penas que
marca el código penal vigente. Gerona, 13 de Agosto de 1861. Jaime
Casellas.

A veces, como en la época de los bandos, se ponían de acuerdo unos
cuantos propietarios para declarar acotados y vedados los masas de
su propiedad: "Los abajo firmados propietarios y administradores de
las heredades radicadas todas en el partido judicial de Gerona sitas
en los pueblos que á continuación se expresa, declaran vedados; acotados los masos de su propiedad ... "
Y queda una pregunta pendiente: ¿cómo vivieron los nohacendados este acotamiento? Los menestrales que antes llevaban a las
heredad~ s~s _ganados a pacer, y los colonos que las tenían que vigil~r, ¿q~,e opuuón les merecían los mecanismos de "defensa de la propiedad de los hacendados?
LA PERSISTENCIA DE LOS CENSOS ENFITEUTICOS
Si los legisladores españoles hubiesen sido fieles a las teorías liberales

�226

Siglo XIX
Congosc: Revolución liberal y propiedad en Caca/uña

de la propiedad en las que parecían inspirarse, hubiesen dic~do s~
contemplaciones una ley de redención de los censos ~ue habna tenmnado con la ambigüedad de las propiedades comparudas. El ~roy~t?
de redención de censos estuvo presente en el proyecto de! Código Civil
de 1851; en realidad, esta presencia fue uno de los motivos de que el
Código Civil no prosperase.
Tal vez no ha sido suficientemente ponderada 1~ in~p~cidad de
los políticos liberales españoles para est~blecer un ~ódigo civil; segur~mente esta incapacidad era el fiel refleJo de las d1~cultades del nac!miento de un Estado moderno capaz de aunar los mtereses de los diversos sectores sociales dominantes. En este caso, la !ucha de los propietarios catalanes
para impedir el proyecto de redención de censos fue
del todo exitosa21 •
El párrafo que sigue servía de carta de pr~sentación al esc~ito que
la Asociación de Propietarios de Barcelona hizo llegar a la Rema con
motivo del Proyecto del Código Civil:
Es sin duda el contrato enfitéutico, tan universalmente generalizado
entre nosotros, lo que ha elevado millares de familias cataJanas, á la
clase de propietarias, lo que ha facilitado á la mayor parte de nuestros hacendados la adquisición de sus ricas heredades, lo_que ha dado á todos nuestros menestrales la viña, el campo y el olivar en que
encuentran el sustento, lo que ha descuajado nuestras U~adas Y
nuestros valles, lo que ha hecho que la vid y el olivo sub~tltuyesen
las plantas silvestres en las altas cumbres, lo que ha ocas1o~ado se
estableciesen pueblos donde antes solo se encontrab~ guaridas de
fieras, lo que en fin ha convertido en panes nuestras p1edr'.'5, facultad prodigiosa
que es sin embargo el emblema del Jornalero
catalán28•

En realidad la idea central que inspiraba todos los escritos que surgían en Cat~uña en defensa de los censos enfitéu!icos er~ siempre la
misma: su éxito y eficacia radicaban en la conversión del Jornalero en
propietario. Así, en el escrito enviado a la Reina se puede leer:
A los enfiteusis, ó Establecimientos, segun se !es llama vulgarment~
en este país, es debida la prosperidad que el lllls_m~ goza ¿Y por que
no sucede otro tanto, se dirá, en las demás provmc1as en que es también conocido este contrato? Por una razón muy obvia; porque 1~
condiciones del mismo son diferentes, y al paso que en Cataluña estimulan al proletario á adquirir, en Castilla le retraen de hacerse
propietario29•

227

En este documento, la enfiteusis es defendida ardientemente como un
tipo de propiedad de la tierra perfectamente válido y funcional en la
sociedad contemporánea. Los propietarios catalanes comparan "el progreso y desarrollo de la general riqueza" en Castilla y Cataluña y no
dudan de la bondad de la legislación catalana, que es "la que llena más
las necesidades morales y económicas del pueblo". Y advierten a la
Reina que en el sistema de la enfiteusis catalana se encuentra "lo bueno, lo útil, lo que ha hecho rico al pobre, y al jornalero propietario,
lo que ha repartido el territorio y generalizado la riqueza, sin usurpaciones comunistas, sin revoluciones ni trastornos". En definitiva, era
el sistema "mas ventajoso, mas económico, mas liberal".
La asociación entre el proceso de conversión del proletario en propietario y el desarrollo económico exitoso de Cataluña radicaba en la
fuerza de la propiedad. La propiedad, que "satisface el sentimiento
de una justa y bien entendida dignidad", explicaba la capacidad del
trabajador catalán:
Véanse si no los ásperos é ingratos terrenos donde se arraiga y crece
ufana la vid, y de donde se obtiene la mayor calidad de nuestros vinos; examínense sus accidentes, los desmontes, las calzadas, y demás
obras que ha debido emplear el cultivador para hacer la tierra laborable; calcúlese el coste de aquellas, practicadas por manos mercenarias, y diga cualquiera si cabía en lo posible que el dueño emprendiese directamente la explotación sin caminar también directamente á su ruina; dígasenos asimismo si era dable obtener de un colono ó aparcero por limitado arrendamiento la consagración de un
trabajo inmenso al cual solo puede hallar estímulo quien le aplica en
tierra propia y le emplea para sí y para sus hijos; pruébese poner en
venta esos terrenos en su estado natural, y de seguro que no llamarán
los capitales30•

La propiedad era el único aliciente que había hecho posible un trabajo
tan duro:
A nadie puede ocultarse que la propiedad es el más fuerte vínculo
que une el hombre al suelo, que engendra el amor del ciudadano á
su patria, que despierta viva la laboriosidad del padre de familia, que
engendra en su conducta los hábitos de economía y el afán de mejorar la posición; que aguza su ingenio y eleva su inteligencia, y que
le posee en fin de aquellos sentimientos de propia dignidad con los
cuaJes se establece y se practica la moral; así es que todos los pensadores políticos, y los legisladores todos escogitan y procuran los medios propios para aumentar la clase propietaria en las sociedades, sin
menoscabo de los derechos ad2uiridos, y sin herir los sagrados principios de lo recto, de lo justo 1•

�228

Sigla XIX

Cangas/: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

b' "do desarrollando y asumiendo e~ la

La idea no_ era nue~a. S~t;lr~I ·urista Tos, en 1784, había insistI?o
fiteu!is que hacía que el jornalero se smsegunda !111tad d~I _s1gldo 1

en el caracter mag1co e a en •
tiese hacendado:

rción de terreno establecida, la
Constituido.un enfit~uta c_on una~ reputa no un Jornalero, como
mira co~o a un Patr~m~mo;~~Y~a sentimientos de un Padre de Fa~t~s, smo un Hac;?O: o~ idea consiste en hacerla floreciente y frucm1has a~udalado.
as
más a roposito para Granos, qual
tífera. A indagar qua! Part~sera Emp!nde la labranza, por lo que
para Viñas, Olivos, ó ~tro ruto. . d las utilidades, que experisu posibilidad le permite. ~ pr?po~~•;ño; Directo percibe mas Cenmenta, se adelanta enbllas emca_s~nde el aumento de los frutosn.
sos, y á todo el Pue o trans •

en su viaje a Cataluña, tamy el agrónomo Arthur Young, en .1787'
ue la ropiedad de la tiebién había destacado el ~arácte~esgn:.~~~~ ~'No h~y ningún estímulo
rra ejercía sobre los ha~~tantes etrizo ~e tierra en un país donde no
comparable a _la poses10~ de ~~ la tierra es aquí el único apoyo auténf T ..11
hay otros medios de su bs1stenc1a,
tico de un hombre que quiera ser cabeza de arru ia .

.. .
R •
n 1852 los propietarios ca' 'deas sobre la proEn el largo escrito dmg1do a 1a ema e
.
es ante las nuevas 1
talanes mamfestaban sus temor
tas ideas conllevaban.
piedad Y los proyectos de reforma que es
.
, a Isabel II que "no basta para acerCon gran cuidado, advert1an á fondo Y discernir con exactitud
tar en ellas (las refonn~) _conocer sario más es indispensable prever
en la esfera de las _teo~1as, es nC:ismas" Para los propietarios catalos efectos de la aphcac1ón ~e l~s
to d¡ los derechos de propiedad
sagrados si se crearon bajo la
lanes, era del to~o necesar1~ e
existen!es: "Los mter~ses exis~~~uidos: legítimos en su origen, son e~
garant1a de lo~ ~er~ os c~?5 ~e estos intereses sagrados habían nac1su consecuencia m~1olables... h onstituido en fin nuestra actual sodo fortunas Yrelaciones, Y se da c hos sagrados la sociedad "se sociedad". Si se v~l~erasen estos ~:ialo vería la ~ación entera consucavaría en sus cásnment~s ysc~c:i:ía que los producidos por las épocas
marse actos m agres1 vo
de revolución".

r::~on

.
.
er un aviso a la Reina sobre
El último párrafo del escn~? quiere s ecto de redención de censos
el peligro de una nueva, r~voluc1~n, El ~~~l porvenir". Su aplicación
"trae consigo un.grav!simo pelhgro ~edad y la propiedad no podría
significaba una v10lac1ón de a prop1
'

229

continuar siendo defendida por aquellos que la habían violado: "Principios hay que son dogmáticos en el órden civil, que como tales no admiten modificaciones: ó se les sostiene en toda su integridad, ó se enerva la fuerza moral que ha de guarecer las instituciones contra el torrente invasor de las ideas socialistas".
Los esfuerzos de los propietarios catalanes para que el proyecto
de redención de censos no prosperase se repitieron en los años 80, con
la preparación del nuevo proyecto del Código Civil, que volvía a incluir una ley con aquel contenido. En esta ocasión, el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro se enfrentaba a una Comisión que decía que
la ley de redención de censos tenía por fin: "asociar el capital y el trabajo, organizar la propiedad en el sentido de las ideas políticas y económicas de las escuelas modernas, de emancipar socialmente una clase
ya emancipada políticamente, y de romper las cadenas de una colonía
agrícola de más de cien mil cultivadores".
Los propietarios catalanes se escandalizan de este lenguaje: "cual
si existieran aun en España los antiguos siervos de la Gleva' '. En cuanto a organizar las ideas políticas y económicas de las escuelas modernas, nadie más que ellos parecían entender en aquellos tiempos el carácter exclusivo y absoluto de la propiedad moderna:
. .. se ha introducido la heregía legal de la di visión de dominios, cuando el derecho de propiedad ha continuado siendo exclusivo, es decir,
que no es posible suponer que dos personas tengan derecho absoluto
sobre una misma cosa ni que este pueda dividirse.
Es hora de proclamar muy alto que el enfiteuta no es dueño sino solo
poseedor de la cosa para mejorarla y explotarla y que para mejor defender los productos de su trabajo, el derecho le concedió una acción
in rem, de la misma suerte que la ley hipotecaria la ha dado recientemente el que arrienda una finca por un plazo mayor de seis ai'los é
inscribe su derecho en el Registro de la propiedad.
A la luz de estos principios que contienen la más pura ortodoxia del
derecho, dígase si no es un atentado contra la propiedad declarar que
el simple poseedor de la cosa puede alzarse con el dominio despojando al que nunca lo ha perdido y dándole en indemnización una pequeña cantidad de dinero ó bien capitalizando un vaso de agua. Por
ahí se verá cuan equivocado es el lenguaje de los que Uaman carga
de la pr~iedad al dominio directo tergiversando el sentido de las
palabras .

Los propietarios catalanes volvieron a conseguirlo. No hubo proyecto
de redención de censos hasta 1945. Los propietarios habían reconocido y defendido que las ventajas de la enfiteusis -la conversión de pie-

�230

Congost: Revolución liberal y propiedad en Cataluña

Siglo XIX

t

· ¡ eneración de rentas para el propietari~dras en panes, es decir, ~d 1sentimiento de la propiedad a los JOrderivaban de haber tran~e~;. ~a revolución liberal no se hizo a fav~:&gt;r
naleros. Re~eng~~~ es .
débiles sino a favor de los prop1ede los prop1etar1os senumen es
tarios "prácticos" fuertes.

bl.l ,,

EL PRAGMATISMO DE LOS PROPIETARIOS
.
.
erundense liberal convencido, dio su verUn prop1etanol d~ólcamlib~jal administrador de sus tierras cuando éste
.
al Cura Párroco.
sión de la revo uc1 n
1
le consultó si tenía que contmu~ pag~~~. ~~cs:~:!an que continuar
Su respuesta fue contundentet ilus~:nimi~nto del Señor Rector tenía
pagando los censos por:iue e _mandel Pueblo así ricos como pobres,
a aban' los propietarios1s. Los
que ir a cargo de todos os vecmos
y no como hasta enton~, q_ue sol~e~
para incidir en la ambiargumentos de este propietario pue
güedad de las revoluciones liberales.

!rvir

Coincidiendo con el bicentenario de la revo~ución francesla, alg~:
.
.
d manifiesto las dificultades Y a necesi
rmitan rcibir el dinamismo y el
nos histonadores han pu1:5to e
dad de renovar lo~ estudios 9ue p_e 36 y sÍesto sucede en el tema de
freno de los cambios revo1ucion~os · d
·b· con más claridad
la revolución francesa, tal v~ aun se pue a perc1 lf
en el de la revolución liberal española.
.
b · adical en la definición
Es difícil defender la idea de un carn io r_ .
m artidos con~e la p~opiedad cuando 1~
~~:r~du~ante todo el
tmuó siendo una form; a 1 añolas· los numerosos estudios sobre
siglo XIX e~ m_uchas reas esprmiten ~nfatizar su carácter revoluciola d_esamortu.ac~ón ~~ k:tura de algunos de los múltiples tra~anano. A veces, espu
.
la sensación de que la revoluetón
jos escritos sobre el tema, _un~ t1en~ntes Y no debemos ser pocos los
liberal no comport~ cambiohs impo guntado· "Así pues, ¿por qué
al na ocasión nos emos pre
·
'
que en. gu
1 "6 lib ral?" y hemos de reconocer que, aunque
no se hizo la revo uc1 _n e . . a 1am dusiana ("tenían que camnos venga a la memona, dla m~ase"): nos acaba de satisfacer cobiar las cosas para que na a cam 1
mo respuesta.

e~-~'::f~~ !~::~f

f
ular una vieja pregunta: ¿cómo defidefinirla el fin de unos elemenTal vez teng~o~ que r; orm
nimos la revolución libe_ral · Ndo pu~~iempo atrás ni el nacimiento de
tos feudales que ya ha~iali~ eta uq: ya se encontraban en plena madualgunos elementos cap1t s as

23/

rez. Sabemos que tampoco puede definirla un proceso único. Las mismas leyes abarcaron todo el territorio estatal, pero estas leyes no tuvieron la capacidad de transformarlo ni de unificarlo. Persistieron hasta
nuestros días diferentes realidades. Pero los hombres que triunfaron
en la revolución liberal tenían unos intereses comunes: la defensa de
sus derechos de propiedad. Recientemente, el historiador Josep Fontana, el máximo conocedor del proceso de revolución liberal española,
ha escrito que lo que unió a la clase burguesa fue " la necesidad de asociarse para defender aquello que la riqueza de todos tiene en común,
la propiedad, contra las apetencias de las clases subalternas" 37 •
La realidad gerundense no había inspirado las medidas liberales,
pero el resultado de las medidas fue en su conjunto muy favorable a
la clase propietaria gerundense. Los decimadores laicos, que experimentaban desde hacía años una fuerte crisis en sus rentas decimales,
cobraron indemnizaciones. Los propietarios útiles -en su mayor parte enfiteutas de señores eclesiásticos- pudieron redimir sus censos -a
muy buen precio- y pasar a ser teóricamente propietarios "plenos".
Estos mismos propietarios combatieron con tesón la ley de redención
de censos que hubiera significado una pérdida importante de sus rentas. Consiguieron así mantenerse como "señores" de "sus" enfiteutas
hasta 1945. Por otra parte, vieron respetadas las rentas eclesiásticas
de origen laico. A nivel global, pues, es difícil imaginar medidas más
favorables. Pero, ¿no fue la revolución liberal, o su resultado, en gran
parte, eso, un conjunto de medidas favorables a la clases propietarias
" prácticas''?
Teóricamente era indefendible la posición de estos propietarios que
creían tener derecho a redimir sus censos y, en cambio, negaban con
contundencia el derecho de redimirse a sus censatarios. La actuación
de los propietarios catalanes constituye un buen ejemplo de las características de los "propietarios prácticos" de los que habla Marx, cuando analiza los debates de la Dieta renana. El "propietario práctico"
de Marx dice: "Esta ley es buena porque me beneficia. Votémosla"38 •
Los " propietarios prácticos" catalanes consiguen que prosperen únicamente las leyes que ellos consideran buenas.
En realidad, el triunfo de la revolución liberal es el triunfo de todos los propietarios prácticos que pudieron demostrar que lo eran. En
las Cortes de 1821, Guillermo Oliver resumió bien este discurso: "No
se ataca la propiedad cuando se trata de abolir las prestaciones señoriales; porque si en algunos de sus pueblos el Señor ha tenido o tiene verdadera propiedad la conservará, pues no se trata de eso"39•

�232

Congosr: Revolución liberal y propiedad en Cataluila

Siglo XIX

Por eso, el carácter unilateral de las medidas liberales no es un aspecto más a tener en cuenta. Es el gran elemento definidor de la revolución liberal; los campesinos no fueron olvidados, ni tampoco marginados. Los campesinos sufrieron de forma decisiva el impacto de la
revolución liberal, porque este proceso -tal vez mal llamado
revolucionario- significó la aceptación de las distintas formas de explotación del trabajo campesino que se daban en España y legitimó
estas formas de explotación aceptando y admitiendo que los explotadores del trabajo ajeno eran los auténticos propietarios.
Los estudios regionales sobre distintas realidades de España demuestran que en cada región fueron los explotadores del trabajo ajeno
los que consiguieron beneficiarse de las medidas de la revolución liberal. Los antiguos señores feudales transformaron sus antiguos señoríos en propiedad burguesa allí donde los señoríos habían continuado
teniendo importancia y, en cambio, muchos enfiteutas de Cataluña -los
señores útiles- vieron confirmadas sus propiedades. Hay una interpretación única: la consolidación de los derechos de propiedad tal como eran ejercidos en el momento histórico en el cual se dictaron las
medidas de la llamada revolución liberal; el respeto de estos derechos
implicó la falta de cambios importantes en la estructura agraria de clases. Las trampas que tuvieron que hacerse fueron múltiples y variadas.
Y si en Castilla y Andalucía fue necesario falsificar títulos, en Cataluña fue necesario elaborar teorías extrañas que desmintiesen el carácter
feudal de la enfiteusis.
Los propietarios "prácticos" no subordinaron sus intereses a una
teoría liberal sobre la propiedad. Tal vez los historiadores hemos concedido demasiado crédito a las teorías liberales, olvidando a veces que
eran teorías cuyo objetivo básico era justificar un determinado orden
social y, por lo tanto, unos intereses concretos y prácticos. Las propuestas teóricas de Marx son más libres y, en este sentido, más científicas. En el concepto marxiano de modo de producción, las clases explotadoras dominan e intentan moldear a su conveniencia la sociedad.
La revolución liberal española es, seguramente, un proceso histórico
básico para profundizar las teorías de Marx y denunciar las trampas
del lenguaje liberal de nuestra sociedad.

2]3

NOTAS
l. Me refiero a mi tesis doctoral Els ro iet

d'exploraci6 (La regió de Girona

,.. ,
i16f1sa;;f. I. els a/tres. Analis1
~ un~ relacions

noma de Bercelona en marzo de' 1988 Una , ~r~ntada e~ la Umvers1dad Autóen E/s propietaris i e/ a/tres (Vic Eum~ 19901~tn resu1D1da .se puede encontrar
parcial de los capítulos 2 y 9 de la
presente articulo es una síntesis
• que corresponden a los capítulos I Y8 del libro.

;esis '

·

2 - Creo que no es exagerado a firmar
és h •
.
ejemplo, F. Tomás y Valiente, enq.~:, p~c~~~o ~na idea ~as~nte acepta~. Por
España". Agricultura Y Sociedad num· 7 1978e fiesarnomzac1ón de la tierra en
bo
'
· ,
, a mna que "para II
evar a _ca
este P:oceso (se refiere a la revolución burguesa) era necesa .
agrana Nueva jurídi
h bl
na una nueva propiedad
rra_d ~ en un trí=:n~ns~itu~~:opo~ 1::~i~:;; de la propiedad de 1~ tie•
1
laCJón de los mayorazgos y la desamortización
~ ~orí?s, 1~ desvmcu•
convergentes porque transformaron la propieda~:~:,:;!~aleg1s~t1vas fueron
con iguraron con
arreglo al concepto liberal de la misma".
3

·

~~'::i~~~a~:~:::~d~~a~~::~~~:~~ás at~nció: ha reci~ido_ de parte de
dizábal, a pesar de que sabemos ue la desam n_ Ya~n a esarnorll~c_ión de Men-

f:s V:S~~:~~~~o~;;,311ª sobdenun°ci";~~~ip1:o~~~~t~[~~;:ñ;da~
re aquella etapa desamortizadora en "La

:;c~:uv':
d
. .

c=:::;;:!n

i,uulCOS

!e~ = b a l Ysus antecedentes", Historia agraria de /a EspafJa
pp. 220-244 Fo!~a-adv" rty Rd. GIarrabou, eds.), Vol. 1 (Barcelona, Crítica, 1985)
·
1e e e error que supondría creer e
i
. '
:ú~ita de u~a p~opiedad feudal en propiedad burguesa y abo~~~:.S ~"':CJ~o
O
ª esarnortizaCJón en una óptica más amplia g1 b 1
· d
u
e
nera entenderemos que "en la medida en que 'tasº/ Y_ matizad a. Sólo de es~ ~atas e dº
1
.
si uaCJones e partida eran dlStm. n ,versos ugares, las estrategias aplicadas... han de presentar algunas diferenCJas Y, sobre t~o. que los resultados finales pueden llegar a ser muy diversos de
modo que el mismo proceso que en Andalucía consolida el latifundio no ~te
establecerlo
en elCan
Pais Valenciano
y conduce en Garicia
· a 1a perpetuaCJon
.', del
peIDIDl· ·
fundi
·
p. ~.' 0 que en
a nas la clave no es la propiedad de la tierra sino la del agua",
4.

1:3

~nfiteusi~ catalana tenía _carácter perpetuo. El número de establecimientos enfi::ucfs r:lizado en 1~ región de Gerona durante la década de 1840 superó el de
as as ecadas antenores: 1811-20: 3 362; 1821-30: 3 864· 1831-40· 3 (i()l · 184! 50·
6 226; 1851-60; 3 840.
'
.
'
- .

5. ~~~dde las ideas extendidas so_b~e el cáracter de la propiedad feudal es su inaliena·
1 1 • Pero no solo los do1D1ruos directos se podían com rar
incluso se podía vender el derecho de cobrar el diezmo rese~ánd~;;;:!ert, smfo qule
tades el seilor directo.
•
o ras acu -

6 - Puede observarse en E. Serra, Pagesos i senyors a la Catalunya del seg/e XVII. Baroma de Sentmenat, 1590-1729 (Barcelona Crítica 1988) En est
h
advenir _q~e ~uchas veces se hace difícil el :Wátisis ~parado de 1as\~~::Sºd ~y ~
del domiruo directo Ydel dominio útil en un mismo patrimonio ya que a :1evna d
los señores arr~ndaban gl?bal~ent~ sus derechos. Este hecho pu~e conducir a u ~
ves errores de interpretaCJón s1 el historiador no define bien que es Jo que entie:e

�234

Congost: Revolur,ón liberal Y propiedad en Cataluña

Siglo XIX

por propiedad o renta "se!lorial" (si el conjunto de los derechos de un "seflor" o
si tan solo los derechos derivados de dominio directo o de determinadas jurisdicciones).
7. Las concordias entre seflores decimadores y universidades eran bastante frecuentes
durante la segunda mitad del siglo XVIII. La mayoría de las veces se referían al
diezmo de productos nuevos, que se cultivaban mayoritariamente en pequei'las par•
celas que muchas veces se ponían por primera vez en cultivo (mediante los contratos
enfitéuticos); el cultivo básico de los masos continuó siendo el trigo, ya que así
lo establecían los propietarios útiles en sus contratos de aparcería. También fueron
muy abundantes las concordias entre decimadores para decidir los limites de tos decimarios en las nuevas tierras puestas en cultivo.
8. Los datos referentes a la indemnización me han sido facilitados por E. Canales. Para el tema de los diezmos y la revolución liberal hay que leer sus trabajos: "Diezmos
y revolución burguesa en Espai'la". en Historia agraria de la Espaila contemporá·
nea. (A. García Sanz y R. Garrabou, eds.), vol. l (Barcelona, Crítica, 1985) y "Los
diezmos en su parte fmal", en La economía espailola al final del Antiguo Régimen,
Vol. l (Madrid, Alianza, 1982).
9. P. Madoz, Diccionario geográlico--estadístico-histórico de Espai'la (1845). Estos comentarios se encuentran en la voz: Barcelona.

10. J. Fontana, La revolución liberal. Política y hacienda. 1833-1845 (Madrid, Instituto de Estudios Fiscales, 1977), p. 312-315; también en "Crisi camperola i carlisma",
Recerques, núm. 10. J. Torres, "Aguardiente y crisis rural", Investigaciones económicas, núm. 1, 1976, y Liberalismo y rebeldía campesina. 1820-1823, Barcelona,
Aríel, 1976.
ti. Camina!, M., Canales, E., Solá, A. y Torras, J., se plantean en su artículo "Moviment de l'ingrés senyorial a Catalunya (1770-1835)", Recerques, núm. 8, basta qué
punto la disminución de las rentas sei'loriales contribuyó a la "estrategia de inserción en el nuevo orden liberal seguida por la mayoría de individuos el sector laico
de la clase feudal".
12. El comportamiento de los propietarios catalanes fue en este sentido muy similar al
de los propietarios franceses durante el período revolucionario, como puede verse,
por ejemplo, en P. Bois, Paysans de l'Ouest (1971), p. 320-321.
13. Sugerimos esta idea a partir de los datos que tenemos sobre la identidad de los se!lores directos en los subestablecimientos enfitéuticos realizados durante el período.
En un 55'7• de los casos el se!lor directo reconocido formaba parte del estamento
eclesiástico.
14. La capitalización se hizo al 8 ó al 10'7,, lo que significaba buenas condiciones para
el redimente. Los sei'lores útiles más importantes de la región satisfacieron importantes cantidades al Estado, como se puede comprobar en el Boletín Oficial de la
Provincia de Gerona, donde se publicaron los "expedientes de mayor quantia"
-cuando se superaban los 10 000 reales- durante los ai'los 1856-60. Hay que ad·
vertir también que la legislación no distinguió entre censos y censales; en este último
caso, las condiciones también fueron muy favorables al redimente porque las peo•
siones de los censales -o censos reservativos- representaban tan solo un 3'7t del
capital.

235

15. Concordia del Barón de Esponellá· E .
d~ noviembre de 1859. Concordia del ~:~~a/el ?ota_no d~ Gerona Joan Palet, 14
sa, 3 de octubre de 1851. Concordia del M
e_P~bol. Escritura del_ notario de Cordarques e Bcnaven1: Escritura del notario
Ramón Trias de La Bisbal 20 de e
,
nero e 1846.
16. En la_ historiografía espai\ola, Ca1alui'la re r
.
Esta idea pane de una confusión entre ro P escnta el pa1s de la mediana propiedad.
la n~ existencia de los grandes latifu~di~~~f ~:xpl~ta~•ón de la t!erra - En efecto,
---:-unidades familiares de explotación- en Ca
r Y a ,m_portanc1~ de los masos
piedad bien repanida, de armonía y paz soc·ui1uila h~n forJado esta imagen de prola historiografía catalana. Han contribuido; que u~ante aflos ha dominado en
al
a ~esm111_ficac1ón de esta visión: R.
Garrabou Y E. Serra, "L'agricohura
núm. 2, 1980, y E. Girah· "La
_cat -ª~ª ne, sccoh XVI-XX", Studi Storici,
XIX"• en Historia de Ca;alunytºc~~~~:1 , 1 exSaplol tac,ó de la !erra durant el seg)e
•
ona,
vat, 1978) vol. y.

1

17. En la provincia de Gerona en los ailos 1855 56 1
no llegaron a representar;, 1007, del total d- • as vent~ de los bienes de propios
bienes de beneficencia representaron un 420ile ;e~tas de bienes d~onizados (los
cular un 370Jo). Se declararon como "mo 1 • \ ~ ventas Y los bienes del clero sede la
~~pu icos desamortizables" una exlensión equivalente a un o l5"'o
•
•11
provrnc1a.
18. Escritura del notario de Gerona, Juan Pale1, 5 de marzo de 1842.
19. de
Escrito
· · · de Propietarios
·
- de Barcelona, El Bien del País. Octubre
1846.de la Asoc,aaon
20. K. Marx, anículo publicado en La Gaceta R
debates sobre la ley acerca del robo de lei'la"enana el 25 de octu~re de 1842. "Los
Fernando Torres Editor, 1983), pp. 220-227·. En defensa de la /Jbertad, (Valencia,
21. Concordia del Marqués de A ·1 Ese .
telló d'Empúries, 3 de abril J:'i~1 C nturaddel J~tario Manuel Margarit de Casdel notario Francisco Pagés de Pere"ia:ncor ,a e Conde de Peralada. Escritura
vecinos de Macanet de Cabrenys Ese ·1 • 3; ~e ago_sto de 1817. Concordia de los
ren~ de La Muga, IS de abril d~ l~~ra e notano Pedro Gelabert de San1 Loe22. Registro de Hipotecas de Gerona. Libro 43. Escritura de 30 de noviembre de 1787.
23. Escrito
de la Asociación
·
· de Barcelona reproducido en El Bien del
País. Octubre
de 1846. de prop1etanos
24. :1:~afos pen~.neccn a un artículo aparecido en La Gaceta Renana el 30
de la /i!;~!;,1:;,~-22~;~~bates sobre la ley acerca del robo de leila", En defensa
25 · P. Vilar, "Historia del derecho historia total"
Eco
•
(Barcelona, Ariel, 1983).
'
'en
nom1a, Derecho, Historia,
26.

1:3 revista La _Granja publicó íntegramente el "Reglamento para los

ardas
.
c•i:::es Y parllculares del campo de lodos los pueblos del Reino" - ~ hacen:~ru:: gu::aª~::tan haber reclamado con insistencia la "institución salvadora"

~!

�236

Siglo XIX

27. El papel decisivo ejercido por los propietarios catalanes en la paralización del proyecto del Código Civil es destacado por Pablo Salvador Coderch en La compilación
y su historia. Estudios sobre la codificación y la interpretación de las leyes (Barcelona Bosch, 1989). Junto al tema de la redención de censos, los propietarios catalanes también manifestaron s.u oposición a las leyes de sucesión forzosa.
28. N. Fages de Romá, hacendado ampurdanés, fue el máximo impulsor del asocianismo agrícola catalán a mediados del siglo XIX. Fue también el fundador de las revistas El Bien del País y La Granja. Presentación del escrito: "Demostración de la justicia y conveniencia de que sean respetados por el código civil los establecimientos
o sea contratos enfitéuticos de Catalui'la", La Granja, febrero de 1852.
29. Asociación de Propietarios de Barcelona: ''Demostración de la justicia y conveniencia
de que sean respetados por el código civil ... " El redactor de este escrito fue Mariano Fages de Sabater, hermanastro de Narcis Fages de Romá.
30. Ibídem.

31. Ibídem.

32. Tos, Tratado de la Cabrevación (1784). Corresponde al artículo 28 de su Introducción.
33. Young, Arthur, Viage a Cataluña, 1787. Este párrafo se encuentra en el capítulo
final: Observaciones.

34. Este texto se halla reproducido en la Revista de Agricultura del Instituto Agrícola
Catalán de Saa Isidro, 1887, pp. 15-19.
35. Archivo privado de Coll. Correspondencia sobre el Mas RostoU de Torren!, Carta
dirigida a Salvio Carbonell.
36. Aunque las "modas historiográficas" actuales han hecho que, en comparación con
la numerosa literatura engendrada en ocasión del bicentenario, estos planteamientos hayan sido minoritarios. Podemos citar La guerre du blé au XVllle siécle (París, 1988), especialmente la Introducción escrita por F. Gauthier y G.R. lkni.
37. J. Fontana, La fi de l'Antic Regim i la industrialitz.ació. (Barcelona, Edicions 62,
1988), p. 368.
38. K. Marx, La Gaceta Renana, 30 de octubre de 1842. "Los Debates sobre la ley acerca del robo de leña", En defensa de la libertad, citado.
39. Citado por Ernest LLuch, El pemament económica Catalunya (1760-184()) (Barcelona, Edicions 62, 1973), p. 250. Guillermo Oliver es el único de los personajes estudiados por E. LLuch que atacaba la enfiteusis catalana. De él es esta comparación:
"Si se cultiva la tierra en Cataluña puede decirse como en Lacedemonia, donde estaba igualmente muy cultivada, pero fijando más la vista en los ilotas que en las
plantas se veía que si la tierra se cultivaba las personas eran muy desgraciadas" (citado por E. LLuch, p. 249).

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                    <text>Revista
de Historia

EMPRESARIOS, CAPITALES
E INDUSTRIA EN EL XIX
(Colombia, Argentina, Brasil,
México, Uruguay y España)
Año \, número 9

enero-junio de 1990

Facullad de
•·ilosofía y Letras
Universidad Aulóooma
de Nuevo León
Monlerrey-México

��•

·SIGLO XIX

fOlllo IIHIVfa.slT.WO

Revista de Historia

Publicada por la Facultad de Filosofía y Letras
de la Universidad Autónoma de Nuevo León
AparLado postal 3024, 64000 - Monterrey, México

Este número fue editado con la contribución académica
del Vakgroep Culturele Antropologie, Faculteit der Sociale
Wetenschappen, Rijksuniversiteit te Utrecht (Utrecht, Holanda)

Universidad Autónoma de Nuevo León
Rector,
INGENIERO GREGORIO FARIAS LoNCORIA
Facultad de Filosofía y Letras
Director,
LICENCIADO BERNARDO FLORES FLORES

Editor Responsable
MARIO CERUTTI

Editor Adjunto
MIGUEL ÜONZALEZ QUIROGA

'ü

Cuidado de la edición: Mario Cer;iitti, Sylvia Eloísa M.
Arte y di~
. ·r~~Il: Sylvia Eloísa: Morán
TipografN_~;~Ji~García Rivera
lmpr~s!~ -~_:Monterrey, S.A.
Apanc1on•~
-:::
Para eJ~':af!_!XL -r: U.S.A. $7
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�FACULTAD DE 5ALUO PUBLldAB IBL 10 TE CA

1
AÑO

ENERO-JUNIO DE

V NUMERO 9

1990

REVISTA DE WSTORIA

SUMARIO

Nota del Editor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
El empresariado antioqueño (1760-1920).
De las interpretaciones psicológicas a los
estudios históricos . .... CARLOS DAVILA L. DE GUEvARA
Historia de empresas y crecimiento industrial.
La Fábrica Argentina de Alpargatas . . . LF.ANl&gt;Ro ~
JUAN CARLOS KOROL

:.

Comercio y crédito en Buenos Aires
(1822-1826) .. .. ······· ·· ..... ..... . SAMUEL AMARAL
Burguesía y Estado en Brasil
durante la Antigua República
(1889-1930) . . . . . . . .. . . . . . . . .. . .. . . . . . STEVEN TOPIK
Producción capitalista y articulación
del empresariado en Monterrey
(1890-1910) ..... .. . ... . . . ...... .. .. . MARIO CERUTII
Revolución mexicana y diplomacia española.
La burguesfa de Monterrey y los "gachupines"
en el Nuevo León de 1914 . . ... . ÜSCAR FLoRES TORRES
Capitales e industria en Uruguay
(1900-1930). Un encuentro difícil ..... .... RAm JACOB
Grupos empresaria/es e inversión de capital
en Vizcaya (1886-1913) . . . . JESUS MARIA VAIDALISO GAOO

1

11

75
105

123

149

193
223
259

�Nota del Editor

Este dossier sobre "Empresarios, capitales e industria" ha resultado un excelente pretexto para reunir un muy interesante cúmulo de aportaciones suscriptas por investigadores de América
Latina, Estados Unldos y España.
No pocos de los materiales que integran este volumen son
útiles para avanzar un poco más en el esclarecimiento de un debate que alguna vez -a fines de los 60- tuvo mucho de ideológico y no tanto de investigación en fuentes responsables. Entre
los máximos excesos de aquella controversia seguramente hay que
contabilizar el término Jumpenburguesía, acuñado por Andre
Gunder Frank y destinado a puntualizar la inexistencia -en América Latina- de grupos burgueses aptos para emular las habilidades, perspicacias y capacidades de sus colegas europeos y
estadounidenses.
Un segundo matiz de aquellos años -muy discutible a la luz
de investigaciones recientes- fue la insistencia en que esa falta
de habilidades y perspicacias había que supeditarla a causas psicoculturales, o a fervores religiosos.

�2

Siglo XIX

Quien se detenga a revisar este número de Siglo XIX encontrará dat,os y :onclu!iones d!ferentes y diferenciadores de lo que
se sugena vemte anos atras, tanto desde trincheras revoluc~o~ar~as como desde otras más ligadas al statu quo. Una de las
d~stmc1ones cen~rales r,e~ide, sobre todo, en el tipo de fuentes y
mveles de trabaJo empmco que sustentan la mayoría de los artículos aquí presentados.
. , A la lista ?e especialistas que han contribuido a la compilac1on de matenales para Siglo XIX se sumó en este caso el holandés Menno Vellinga, responsable de un panel sobre empresarios
~n _el 46o. Congreso Internacional de Americanistas (Amsterdam,
Julio?; 1989), d~l qu~ ,se sele~ionaron algunos trabajos. Vellinga
amplio su contnbuc1on al diseñar con el editor de Siglo XIX
(Utr~cht, octubre de 1989) las características principales del

Nota del Editor

3

Lo que hace el autor es recorrer a los principales protagonistas de esta posición y, luego, cotejar con lo producido por investigadores que apoyan sus conclusiones -discrepantes de los
anteriores- en el uso intensivo de la documentación histórica.
Dávila cita, pues, a Everett Hagen, Paul Me Greevey, Frank
Safford, Roger Brew y Ann Twinam entre los no colombianos
Que dedicaron sus esfuerzos al empresariado antioqueño. Y a Luis
H. Fajardo, Alvaro López Toro, Luis Ospina Vázquez, Marco
Palacios y Jesús Antonio Bejarano entre los locales.
. Su repaso se completa con conclusiones que incluyen una alusión al papel del empresariado en el desarrollo económico, a cuestiones metodológicas y a su impacto en una sociología del
conocimiento.

dossier*.

Los ap~rtes se ~nauguran con un extenso y detallado estado de
la cuestión realizado por Carlos Dávila L. de Guevara, que se
concentra en el empresariado antioqueño.

Leandro Gutiérrez y Juan Carlos Korol, por su lado, fincan su
estudio en un caso particular: la Fábrica Argentina de Alpargatas, una de las empresas manufactureras más relevantes en Argentina desde fines del XIX.

. Dávila agr~ga un subtítulo que sugiere lo que su trabajo cont~ene;, "De las mterpretaciones psicológicas a los estudios históncos_ . Y buen~ parte de su argumentación apunta a impugnar
una mterpretac1on que saturó más de un análisis sobre las burgue,sías Y el emp~esariado latinoamericano un par de décadas
atras: la que sostiene.ª priori (es decir, mediante un pre-juicio)
que so°: elementos ps1coculturales los que han definido el comportaffilento empresarial en el continente.

Con una producción destinada particularmente al consumo
masivo de la población -la alpargata era ya un calzado ligero
de amplia difusión popular tanto en el ámbito urbano como en
el rural- esta fábrica entró la actual centuria sustentada en
el muy significativo mercado nacional que la economía argentina había configurado.

• Mi?ucioso conocedor de América Latina -continente que ha recorrido casi en su totalidad'. ya como académico ya como asesor en problemas socioeconómicos-, Menno VeUmga cuenta c~n ~na_amplia obra escrita. Entre sus libros traducidos al castellano figur~ ln~ustnalizaaón, burguesía y clase obrera en México. El caso de Monterrey, M~co, S1_glo XXI Edi_tores, 1979; Desigualdad, poder y cambio social en Monterrey, Me,oco! Siglo XXI Editores, 1988; con Dirk Kruijt, Estado, clase obrera y empresa trans~aaonal. EJ_caso de/~ minería peruana, 1900-1980, México, Siglo XXI Editores, 1983, Y~o_n Mano Ce~tll (comps.), Burguesías e industria en América Latina
Y Europa Mend!on8!, Madnd, ~anza América, 1989. VeUinga, que recibió su doctor~do en la_ümvers_1dad de Flonda (USA), es miembro del Center for Comparative
Soc1econorrucs Studies de la Universidad de Utrecht, Holanda.

a

Gutiérrez-Korol tuvieron acceso a los archivos de la empresa. Los datos allí localizados facilitaron tanto una visión de largo plazo como el análisis de las distintas coyunturas -propicias
o desfavorables- que la fábrica enfrentó hasta 1940.
Las vinculaciones con el capital y la tecnología extranjeras,
el tipo y fuentes de las materias primas empleadas, la diversificación instrumentada, los mecanismos de reinversión y financiamiento y la rentabilidad del capital se cuentan entre los puntos
abordados por los autores.

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Siglo XIX

Nota del Editor

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damericana a fines del XIX.
Samuel Amaral también considera el caso argentino. Lo examina, en cambio, en una época más temprana: la de los tiempos
iniciales de la organización nacional, cuando el mercado intenrior ni estaba articulado ni sumaba las potencialidades de principios del XX.
Por ello es que el autor se concentra en otros ejes temáticos:
el crédito y el comercio. Y adopta como punto de referencia el
funcionamiento del Banco de Buenos Aires, una de las primeras
instituciones de su tipo gestadas en América Latina.
Vinculado estrechamente al gobierno de la provincia de Buenos Aires -la más poderosa en términos económicos, y la más
ligada al ya significativo aparato exportador- el Banco propició una política de créditos que Amara! siguió por medio de su
documentación íntima, en la que sobresale el asiento de las letras canceladas.
Su examen señala una alta concentración de los créditos que
se otorgaban, en buena medida destinados a comerciantes inmigrantes o locales. Entre los beneficiarios emergían "fuertes accionistas del Banco, miembros de su Directorio, cuatro de los
seis miembros del consorcio contratista del empréstito Baring,
y buena parte de los principales importadores y exportadores",
resume el autor. Que concluye: ''El Banco, después de todo, había
sido creado para animar la prosperidad del comercio. No debe
extrañar que así fuera puesto que ni la producción agropecuaria
ni la industrial requerían mayormente de créditos".

Steven Topik nos habla en esta ocasión de las estrechas vinculaciones que durante la vieja república brasileña (1889-1930) se manifestaron entre grupos burgueses y gobierno, entre segmentos
empresariales y Estado.
Tan firµles fueron estas relaciones que Topik llega a afirmar
que el Estado oligárquico "acostumbraba a servir los intereses"
del pequeño grupo que dominó la economía de esta sociedad su-

El autor no deja de mencionar la heterogeneidad de los núcleos propietarios, que dependía de la variedad geográfica del
país, de los patrones de colonización y de la limitada integración de su economía. Por ello agrega que la "diversidad de escenarios económicos a nivel regional y local significaba que no se
podía hablar de una élite económica nacional. Es más exacto dividir la clase dominante en tres niveles: la alta burguesía, los barones provinciales y los notables locales".
Poniendo énfasis en la alta burguesía, Topik destaca su notoria diversificación en el plano de la actividad económica, un
dato que encontramos asimismo en Antioquia y en Monterrey
(y que parece estar en pugna con la apreciación que discute la
racionalidad de estos núcleos burgueses de la América Latina decimonónica). "Con frecuencia -acota el investigador de la Universidad de Irvine- un mismo hombre era dueño de plantaciones, bancos, establecimientos comerciales y fábricas".
Su trabajo detalla asimismo la capacidad de los inversionistas extranjeros, el papel del Estado y los mecanismos que se empleaban para influir en sus políticas.

Los dos artículos sobre México se refieren al hoy poderoso empresariado industrial de Monterrey, en el noreste del país.
El primero, a mi cargo, se dedica parcialmente a señalar los
orígenes de esta burguesía con bases regionales. Pero su insistencia fundamental es mostrar cómo antiguos comerciantes, prestamistas y terratenientes se convirtieron, a fines del XIX, en un
significativo empresariado fabril.
La articulación que ello supuso estuvo alimentada de las nuevas condiciones que mostraban la economía internacional, un
mercado nacional en constitución y las derivadas de la estabilidad sociopolítica fijada por "el régimen de Porfirio Díaz.

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Siglo XIX

A esos aspectos estructurales se añadieron dos matices relevantes: la funcionalidad de la sociedad anónima -mecanismo
muy apto para la centralización de capitales individuales- y la
puesta en marcha de un proceso de industrialización sustentado
en la metalurgia pesada.
El traslado de capitales formados en actividades no pro~uctivas al sector productivo se aceleró en los años 90, protagomzado por los mismos personajes o por sus directos descendientes.
Como también se percibe en los casos de Antioquia, de Sao Paulo
y del País Vasco, este grupo de propietarios del norte de Méxi~o
diversificó claramente sus actividades: industria ligera, industna
dedicada a bienes para la producción, comercio, minería, banca, servicios y tareas conexas se contabilizaron en un quehacer
regido -no podía ser de otra manera- por la lógica del capital.
La historia concreta de esta burguesía regional -seguida año
tras año desde 1850 en fuentes primarias locales- parece muy
distinta a lo que insistían en sostener aquellos analistas de fines
de los 60, tan cerca del combate ideológico y tan lejos de los
archivos.

El segundo artículo sobre México -firmado por Osear Flores
Torres- también alude, aunque no de manera exclusiva, al empresariado de Monterrey. Flores ad~lanta aquí un capítulo de la
tesis doctoral que prepara en Madnd, donde ha terudo oportunidad de revisar materiales muy fértiles para auscultar los serios
problemas que la Revolución planteó a los propietarios de origen español.
No fueron fáciles esas horas para los peninsulares. La vieja
espina heredada de la Independencia revivió y se reavivó cuando, en 1910, estalló la primera gran respuesta sociopolítica y militar al llamado orden oligárquico latinoamericano.
Por los muy importantes intereses que sumaban en México,
y por su consiguiente insistencia en inmiscuirse en la política_ interior, los propietarios españoles tuvieron que enfrentar las iras

Nota del Editor

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de dirigentes como el propio Venustiano Carranza, jefe del ala
constitucionalista.
El trabajo de Flores Torres no sólo describe los problemas
que se plantearon en el norte de México a buena parte del empresariado. Reitera, paralelamente, un dato que otras investigaciones también señalan: lo capitales bajo control de españoles
parecen haber sido mucho más relevantes de lo que suele estimar una historiografía excesivamente atenta a los apellidos ingleses, alemanes o franceses. Y este perfil no sería exclusivo de
México: quizás salpique a no pocos espacios regionales del
continente.
Las labores confiscadoras de los jefes revolucionarios, los
lazos entre la diplomacia española y Estados Unidos, las por momentos tirantes relaciones entre Carranza y la burguesía asentada en Monterrey y los fracasos iniciales del nuevo orden son puntos que se evalúan en este artículo.

Al abordar el tema "Capitales e industria en Uruguay", Raúl
Jacob detecta que se trató de un encuentro difícil. Los recursos
volcados al sector exportador -fundamentalmente
agropecuario-'- y las obvias limitaciones de un mercado interno
apenas incentivado por el flujo inmigratorio, hicieron que en Uruguay el capital y los bienes disponibles no arriesgaran en la producción fabril.
Pero Jacob incorpora en este ensayo el estudio de actividades que también se contaron entre las preferidas del capital: los
bienes raíces y el sector turístico, estrechamente relacionadas en
el modelo montevideano de ciudad balneario.
Poco a poco, las playas uruguayas serían surcadas por caminos y tranvías, salpicadas de hoteles y provistas de lo necesario para recibir a un turismo que, sobre todo, provenía de la vecina y entonces próspera Argentina.
Todo esto se fincó en una propuesta abiertamente implemen-

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Siglo XIX

tada desde el Estado, que tuvo entre sus principales impulsores
a José Batlle y Ordóñez, gestor del Uruguay moderno. Batlle aspiraba a convertir a Uruguay -al menos a su área atlánticaen una costa azul sudamericana. Uno de los más entusiastas adeptos al programa diría que con la construcción de una rambla que
subiera hacia Punta del Este -el más famoso nudo turístico del
Uruguay actual- "haríamos de nuestra República el primer país
balneario del mundo".
Con los precios en alza y con el apoyo del Estado, los recursos autóctonos y no pocos provenientes del exterior se dedicaron a esta actividad. La industria fabril, así, quedaría postergada. "Si el país industrial no pudo ser, fue en parte, porque el
Estado absorbió recursos y los orientó en función de la modernización urbana, porque existió otro modelo paralelo, que captó
los excedentes de capitales y permitió el surgimiento del cascarón turístico", concluye Jacob.
Y aunque el investigador uruguayo insiste en que ese resultado tuvo mucho que ver con una mentalidad tradicional, el enfoque podría matizarse si se recordase -como el propio Jacob
lo hace en su aportación- la lógica del capital: su itinerario sigue los caminos de la ganancia. Por lo tanto, y desde su perspectiva -que es la perspectiva del hombre burgués- sólo se dedica a actividades rentables. El Uruguay de principios de siglo
resulta un excelente ejemplo.

Este número 9 de Siglo XIX se cierra con los materiales preparados por José María Valdaliso Gago, un joven historiador
español.
Más allá de la polémica que se atisba en el artículo -si los
capitales que hicieron detonar la industria pesada en Bilbao provenían o no de la minería- Valdaliso presenta con claridad la
dimensión de ese proceso y los múltiples entrelazamientos del empresariado vasco, quizás el más poderoso de España en vísperas
de la Primera Guerra Mundial.

Nota del Editor

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Como sucedía simultáneamente en Monterrey, la asociaciónarticulación de esta burguesía fabril era factible por el uso de
la sociedad anónima, y era exigida por el monto y riesgo de las
inversiones que se concretaban.
El autor auscultó esta historia en los libros de sociedades asentadas en el Registro Mercantil, en el período que se abre en 1886
y termina en 1913. Describe lo que llama "política de integraciones verticales", la diversificación de las inv·ersiones y del grupo empr~arial, el origen de las capitales que fluyen hacia el sector fabril y el período de concentración empresarial, que ubica
a partir de 190l.
El proceso acaecido en el País Vasco llama la atención por
su envergadura: aparición de la gran siderurgia, notable desarrollo minero, surgimiento de empresas de navegación y de constructoras de buques, emergencia de la más vigorosa banca del
país, inserción hegemónica en el sector de la electricidad. Todo
ello en medio de una sociedad caracterizada por signos de atraso muy similares a los latinoamericanos, estigmatizada por su
condición de periferia de la revolución industrial.
¿Cómo fue posible que en espacios regionales como el que
acoge a Bilbao, o como los perfilados en derredor de Monterrey,
Sao Paulo o Medellín, surgieran a fines del XIX y al comenzar
el XX brotes de industrialización llamativos? ¿Por qué fluyó el
capital hacia estas actividades en dichos casos, y se refugió en
el sector agroexportador o en los ámbitos del comercio y del
préstamo en otros escenarios latinoamericanos y españoles?
Estos interrogantes justifican parcialmente el presente dossier de Siglo XIX. Pero, en particular, se presentan como un desafío para interpretaciones que salpicaron años atrás los análisis
sobre América Latina. Y a los que, en parte, revisa Carlos Dávila en su artículo de apertura.
Mario Cerutti
Monterrey, México, junio de 1990

�El Empresariado Antioqueño (1760-1920)
DE LAS INTERPRETACIONES PSICOLOGICAS
A LOS ESTUDIOS HISTORICOS

Carlos Dávila L. de Guevara*

INTRODUCCION
Este capítulo tiene que ver con la inadecuación y transferencia mecánica de algunas teorías y esquemas analíticos utilizados para tratar la realidad de un país del Tercer Mundo. El objeto de estudio es el empresariado y su papel en el desarrollo económico. La sociedad a la que se
hace referencia es la colombiana, pero más precisamente la antioquefia. El periodo cubierto va desde fines de la época colonial (17(,{) aproximadamente) hasta 1920. En otras palabras el estudio trata sobre el
"empresariado en el desarrollo económico de Antioquia", circunscribiéndose al periodo indicado. Y por ello, sobra destacarlo, no hace un
diagnóstico ni presenta conclusiones sobre la coyuntura que enfrenta
el empresariado antioquefio hoy en día.
Un propósito de este capítulo es mostrar en detalle los problemas
de la superposición mecánica de esquemas_teóricos sobre una realidad
espacial y temporalmente delimitada, substancialmente diferente de
aquella de los países industrializados. Un segundo objetivo es mostrar

• Facultad de Administración, Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia). Incluido
previamente en Carlos Dávila L. de Guevara, El empresariado colombiano: una perspectiva histórica, Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana, 1986.

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Siglo XIX

cómo otros marcos conceptual-analíticos con un mayor poder explicativo y cuidadosamente aplicados, producen una más juiciosa interpretación de la realidad. En otras palabras el artículo puede leerse en la
perspectiva de la evolución del conocimiento sobre un tema, mediante
el examen de los más conocidos aportes al mismo.
El lector encontrará que una parte sustancial de las investigaciones sobre el empresariado en Antioquia la han adelantado investigadores extranjeros. Como el estudio lo demuestra, no es el lugar de origen de los investigadores el principal determinante de la calidad de su
trabajo científico. Si así lo fuera el resto de este documento sobraría,
pues al comprobar rápidamente que entre quienes han llegado a estudiar más a fondo a Antioquia en el período aludido, los investigadores
extranjeros tienen un papel muy destacado, podría con afán chauvinista emitirse un juicio ligero. El camino escogido, en cambio, ha sido
adelantar un examen cuidadoso que permita evaluar contribuciones teóricas y de método, y examinar la sustentación empírica de una muestra
seleccionada de estudios. Este camino permite concluir que la capacidad de adoptar creativamente esquemas conceptual-analiticos a las condiciones específicas de realidad bajo estudio, el rigor en la utilización
de las diversas fuentes de información, el entendimiento de que no todos los esquemas conceptual-analíticos tienen igual validez, y la necesidad de no aferrarse rígida y dogmáticamente a un marco teórico tomado como fin en si mismo en vez de un medio para comprender la
realidad, todos estos son elementos fundamentales para no caer en la
transferencia mecánica de teorías y métodos, problema al cual se ha
hecho repetida referencia en la introducción.
LA PROLIFERACION DE ESTUDIOS
SOBRE EL DESARROLLO DE ANTIOQUIA
Para los estudiosos del desarrollo económico, en particular para los
extranjeros, el "caso" del desarrollo de Antioquia ha sido tema de desusado interés.
La temprana actividad empresarial de los antioqueños, la industrialización que allí se dio y el carácter de "polo de desarrollo" de esta región colombiana han sorprendido a más de un investigador atraído por
el fenómeno antioqueño como objeto de estudio e ilustración de diversas interpretaciones del desarrollo económico.

Parte del atractivo de Antioquia como centro de atención de economistas, historiadores, sociólogos, geógrafos y psicólogos radica en
que es una región situada en un país subdesarrollado, atrasado, colo-

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

13

nizado por españoles -no anglo-sajones, germanos o galos- y tropical. Visto a través del prisma de la comunidad científica internacional,
en particular la que se preocupa por los problemas del desarrollo económico, es excepcional o al menos extraño que en un continente que
la lejanía hace ver homogéneo en su atraso secular, se haya dado una
región con peculiaridades en su proceso de desarrollo que desafían -o
al menos plantean interrogantes- sobre las causas del subdesarrollo
y las alternativas para superarlo. Tal vez hay en América Latina, otro
"caso" de perfiles similarmente atractivos para la comunidad científica: el de Monterrey, en México.
De comienzos de este siglo hay una serie de trabajos de estudiosos
colombianos que se suman a los informes de algunos extranjeros en
el siglo XIX y que fueron señalados hace seis años por Jaime Jararnillo Uribe (1979) al presentar el estado de los estudios sobre el desarrollo de Antioquia. Más reciente es la oleada de trabajos de investigadores extranjeros que comenzó en los últimos años de la década del cuarenta con el trabajo pionero de un geógrafo, el norteamericano James
Parsons (1950). Unos 10 años más tarde estuvo en Colombia otro investigador de la misma nacionalidad, el economista Everett Hagen
(1963), cuyo trabajo desató una polémica llena de lecciones para los
estudiosos del desarrollo. Dos años después de aparecer su libro en
español, el historiador norteamericano Frank Safford (1965), publicó
una refutación de las principales tesis de Hagen. Casi simultáneamente entró en la palestra el sociólogo colombiano Luis H . Fajardo (s.f.),
a quien siguió en 1970 el trabajo del economista antioqueño Alvaro
López Toro (1970) y la controvertida tesis del economista norteamericano Paul McGreevey (1971), sobre las razones del destacado papel de
los antioqueños en la historia económica colombiana. A estos últimos
había antecedido el libro pionero de Ospina Vásquez (1955).
A las estimulantes contribuciones de los dos investigadores colombianos prematuramente desaparecidos (Fajardo y López Toro) siguió
en 1974 el voluminoso y documentado estudio sobre el desarrollo económico de Antioquia en el período 1850-1920, escrito por el historiador inglés Roger Brew (1974), quien también murió. En ese año apareció además un estudio sobre la oligarquía del Viejo Caldas y sus orígenes que se remontan a la colonización antioqueña, realizada por otro
historiador de la misma escuela oxfordiana, Keith Christie (1974). Uno
y otro son casi simultáneos con el del mismo Roger Brew (1971) sobre
la política en Antioquia entre 1850 y 1865.
A la que era ya una avalancha muy fuerte de estudios, en un país
en el cual la actividad científica es -cuando menos- quijotesca y exó-

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Siglo XIX

tica, se deben añadir aquellos de los investigadores franceses Daniel
Herrero (s.f.; 1978), Jean Revel-Mouroz (1973), Claude CollinDelavaud (s.f.), Milton Santos (s.f.), Ghislaine Ibiza de Restrepo (1974),
Frederic Mauro (s.f.) y Daniel Pecaut (s.f.). Y los estudios sociológicos sobre las élites de Medellín al comienzo de la década de 1970 adelantadas por los norteamericanos John Walton (1977) y David Dent
(1973).
Igualmente ha de destacarse la labor de recopilación bibliográfica
sóbre Antioquia adelantada tanto desde el Instituto de Integración Cultural por parte de Ghislaine Ibiza de Restrepo (1976: 1977; 1978), como desde el Centro de Investigación Económica (CIE) de la Universidad de Antioquia.
Aquí no termina, sin embargo, el caudal de trabajos sobre el "fenómeno antioqueño" . Porque después de 1976, la historiadora norteamericana Ann Twinam (1976) aportó nuevos elementos sobre un período histórico (1763-1810) que no había sido cubierto por anteriores
trabajos y aparecieron también dos libros de investigadores colombianos -Marco Palacios (1979) y Mariano Arango (1977)- sobre el café, un estudio de Loma Michelson (1978) sobre el desarrollo regional
de Antioquia y un trabajo general de Gabriel Poveda (1979) sobre historia económica. Y vinieron trabajos que varios de estos especialistas
presentaron en el seminario que en 1979 organizó la Fundación Antioquefia de Estudios Sociales (FAES). Las memorias de dicho evento fueron publicadas tres años después (FAES, 1982). Allí Hugo López (1982)
y Jesús Antonio Bejarano (1982) trataron los orígenes de la industrialización en Antioquia, Marco Palacios (1982) discutió el papel del café
en la vida antioqueña, Frederic Mauro (1982) abordó el tema del desarrollo de Medellín y Ann Twinam (1982) se refirió al papel del comercio y los comerciantes en el desarrollo de esta tan estudiada región colombiana.
De tan variados y numerosos estudios, se ha escogido la temática
del empresariado en el desarrollo económico de Antioquia. Esta es sólo parte del tema más amplio del desarrollo económico. Y se han seleccionado los aportes más conocidos sobre el empresariado antioqueño.
El estudio adelantado por el presente autor está -entonces- basado íntegramente en fuentes secundarias, algunas de las cuales se han
difundido sólo en forma muy escasa ya que no han sido aún traducidas al español. La investigación en archivos es una característica de
los estudios históricos, cuya imprescindible necesidad no puede negarse. Empero, el carácter del presente trabajo espera hacer una contribu-

Dávila: El empresariado antioqueño (1 760-1920)

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ción en el sentido de precisar un foco analitico no evidente a primera
vista en los numerosos trabajos examinados y de dilucidar hechos e
interpretaciones encontradas que existen en los mismos 1•
Este capítulo consta de tres secciones. En la primera se presentan
y discuten dos estudios basados en la teoría psicológica de la deprivación del estatus (Hagen) y en la teoría psicológica de la voluntad o deseo de hacer el desarrollo económico (Me Greevey), respectivamente.
Una y otra se analizan y evalúan a la luz de la polémica que despertaron. En la segunda sección se estudian la formación y evolución del
empresariado antioqueño que condujo a la industrialización a comienzos del presente siglo, a la luz de la minería del oro, el comercio, la colonización, la agricultura y el café. Para ello se eJarninan principalmente los aportes de López Toro (1970), Christie (1974), Twinam (1976)
y Brew (1977) quienes superando las explicaciones psicológicas y culturales, han hecho avanzar el conocimiento sobre el empresariado paisa.
En la sección final se presentan conclusiones tanto de teoría y método, como de carácter sustantivo y otras relacionadas con la sociología del conocimiento.
LAS TEORIAS PSICO-CULTURALES
SOBRE EL DESARROLLO DE ANTIOQUIA

La teoría de la deprivación de estatus de los antioqueños
La teoría de la deprivación o despojo del estatus (status withdrawal)
es de carácter psicológico-cultural y tuvo en los años sesenta una amplia resonancia nacional e internacional. La controversia que se desató
alrededor de ella lleva ya cerca de veinte años; y es inevitable que
-aún hoy en día- quien estudia el desarrollo de Antioquia haya de
tomar una posición frente a esta teoría elaborada por Everett Hagen.
Paradójicamente, muchos especialistas en desarrollo económico en
la década de los sesenta, vinieron a saber de la existencia de Antioquia
-y los antioqueños-, y por ende de Colombia, por la difusión de este trabajo del economista norteamericano y profesor del M .I.T. El "caso de Antioquia" Oa temprana y exitosa actividad empresarial de los
antioquefios) parecía extraño a los especialistas extranjeros de la nombrada " década del desarrollo". Como un "caso" para ilustrar su teoría psicológica del despojo del estatus (status withdrawal), le interesó
Antioquia a Hagen. Bastante tiempo le debió tomar al autor preparar
su conocido libro sobre la teoría del cambio social; pero sólo tres meses estuvo en Colombia (en 1957) reconociendo el terreno que sería objeto de uno de los capítulos del mismo. Las consecuencias inevitables
de tan fugaz contacto se hacen evidentes a lo largo de su trabajo, co-

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SigloXJX

mo se muestra en las páginas siguientes.
El libro del profesor Hagen, titulado 0n the Theory of Social Change (Homewood, lllinois: Dorsey Press, 1962) es su obra más representativa. Uno de los capítulos del libro (capítulo XV, "The Transition
in Colombia") trata sobre el crecimiento económico y el cambio social
en Colombia: en Antioquia más en particular. Fue publicado en español por la editorial colombiana Tercer Mundo en 1963 (Everett E. Hagen. El Cambio Social en Colombia: El Factor Humano en el Desarrollo Económico. Bogotá: Tercer Mundo, 1963, 198 páginas; traducción
y prólogo de Jorge Vélez García) 2 • Ocho años más tarde, en 1971, el
mismo capítulo fue reproducido en una conocida antología sobre el
papel empresarial en el desarrollo económico (Peter Kilby (ed). Entrepreneurship and Economic Development. New York: Free Press, pp.
191-224).
¿Cuáles son las tesis del profesor Hagen? ¿Cómo es que súbitamente los antioqueños superan nuestras fronteras y pasa a hablarse de
ellos en el ámbito de los teóricos del desarrollo? ¿Qué representa el estudio del profesor del núcleo Harvard-MIT? ¿Cuál ha sido su repercusión en Colombia?

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

17

y el resto de grupos regionales de Colombia (payaneses, bogotanos,
etcétera), Hagen discute cuatro explicaciones. Una es la étnica, seiíalando el autor "que la ascendencia vasca puede asociarse hasta cierto
punto con el éxito económico de los antioqueños" (p. 81). La segunda
explicación trata de la experiencia minera en cuanto ésta llevaba a asociarse para compartir el riesgo entre varias familias. La tercera es la
canalización del capital comercial hacia otras actividades: hacia la industria en el caso de Medellín. Estas hipótesis secundarias son parcialmente aceptadas por Hagen pero no constituyen el factor explicativo
más importante, sino que quedan subordinadas a la cuarta explicación: la
deprivación de estatus o "tensión social" (status withdrawal) que, según el economista norteamericano, sufrieron los antioqueños por parte de otros grupos regionales. Estos últimos los miraban -según
Hagen- con desdén, despectivamente, como si los paisas fueran un grupo inferior. Y, además, arguye que "política y socialmente" Antioquia "era agua estancada" (p. 90). Esa tensión social, con efectos en
el medio familiar, produjo cambios a través de varios siglos en la personalidad antioqueña: de un inicial retraimiento y apatía, pasaron a
buscar "sin sosiego, reafirmar su valía en el mundo de los siglos dieciocho y diecinueve, para encontrar lo que buscaban en la proeza económica" (p. 92).

Una hipótesis de Hagen es que el crecimiento económico de Colombia no se debió a "causas convencionales" como el capital extranjero, los contactos con la tecnología extranjera, la existencia de infraestructura o excedentes de capital. Estando ausentes estos factores económicos, Hagen argumenta que en la existencia de los empresarios antioqueños y su éxito como tales radica el comienzo del crecimiento económico y añade: "con relación a la población, tres veces más antioqueños llegaron a ser empresarios que los 'viejos colombianos' de diferente cepa" (Hagen, 1963:66).

Estos planteamientos sorprenden por dos razones. Por una parte, no están sustentados en hechos históricos que el autor compruebe
mediante la investigación (histórica) rigurosa. Esta es una falla central
del libro a la que se hará mención nuevamente en páginas posteriores.
Por otro lado, son un planteamiento novedoso en cuanto trata sobre
factores que no habían recibido atención dentro de la teoría del crecimiento económico. Esta novedad, claro está, sólo representa un aporte si la teoría propuesta tiene validez y si confrontada con la realidad
de una sociedad es empíricamente comprobable.

La segunda hipótesis, central en Hagen, se refiere a la otra pregunta formulada: "¿Por qué los antioqueños?''. Que no tenían ventajas económicas sobre otras regiones del país, es parte de su hipótesis.
Partiendo de allí, Hagen apunta a la "personalidad creadora" de los
antioqueños; su actitud favorable ante el trabajo manual y actitud religiosa diferente a otras regiones del país, las cuales llevan al autor a
afirmar: " .. .creemos haber encontrado entre los antioqueños la 'ética
puritana' "(p.76). A estas características tan simplistamente tomadas
de los planteamientos de Max Weber sobre la ética puritana de los calvinistas, Hagen añade la orientación al logro, y la actitud innovadora
("relacionada de alguna manera con la necesidad de agresión", p. 77).
Para explicar estas diferencias de personalidad entre los antioqueiíos

Pero antes de examinar tales aspectos, vale la pena presentar en
mayor detalle la teoría en cuestión.
Para ello hay que acudir, a otros escritos de Hagen ya que lo traducido en español es solamente el capítulo sobre el caso antioqueño.
Es de utilidad un artículo publicado en la revista Journal of Social Issues y reproducido en: Everett Hagen, "How Economic Growth Begins: A Theory of Social Change". En: Jason Finkle y Richard Gable
(eds.) Policital Development and Social Change, New York: John Wiley &amp; Sons, 1968, pp. 129-139 (2a. edición).
El propósito de Hagen es elaborar una teoría del cambio social para

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Siglo XIX

lo cual el autor desarrolla "un modelo general de la sociedad", basado en el "análisis general de sistemas". El modelo de Hagen se propone explicar cómo una sociedad tradicional se convierte en aquella en
la cual el progreso técnico ocurre y por lo tanto la producción y el ingreso per cápita aumentan continuamente. El modelo, pasa a decir Hagen, trata de las interrelaciones entre elementos del medio físico, estructura social, personalidad y cultura. Esto, anuncia con propiedad
el autor, "no implica que casi cualquier cosa pueda ser la causa de algo, pues eso lo volvería a uno confuso y ecléctico" (Hagen, 1968: 129);
por el contrario, existen ciertos factores de mayor importancia ¿Cuáles son estos? Las teorías "puramente económicas" que enfatizan barreras tales como tamaño reducido del mercado, contactos con naciones avanzadas de Occidente, ingresos muy bajos, etcétera, son "internamente consistentes pero aparecen sin mayor relevancia para la realidad" (Hagen, 1968: 129). De un brochazo, y sin mayor análisis, las
juzga inadecuadas.
Hay que entender que el crecimiento económico está íntimamente
interrelacionado con el cambio político y social: el cambio económico
no va primero sino que es mutuamente dependiente con el cambio sociopolítico. La imitación de los métodos técnicos de Occidente es otro
factor que -continúa el economista norteamericano- no puede aceptarse por etnocéntrico e incorrecto. Existen dos factores particularmente
importantes a los cuales considera "requisitos" para la transición al
crecimiento económico: 1) creatividad -definida como habilidad para resolver problemas y tendencia a utilizar dicha habilidad- y 2) una
actitud ante el trabajo técnico-manual y el mundo físico conducente
a que las energías creativas se encaucen hacia la innovación en la tecnología productiva en vez del arte, la guerra, la filosofía o la politica.
Según el economista norteamericano, estos dos requisitos para el
crecimiento económico -creatividad y actitud favorable ante el trabajo manual- no se presentan en las sociedades tradicionales. En éstas
predominan individuos con una personalidad autoritaria, autoperpetuante y fomentada desde la educación familiar, así como una baja creatividad y poco aprecio al trabajo manual. Sin demostrarlo, Hagen afirma tajantemente:
Existen aún más convincentes evidencias de que varias de las características descollantes de la personalidad autoritaria están presentes en
muchas sociedades tradicionales en América Latina y Asia. Aunque
nuestro conocimiento sobre los países africanos es más limitado, dichas características probablemente están también presentes en dichos
países. Por lo tanto, parece probable que una característica de esas
sociedades sea un bajo nivel de creatividad (Hagen, 1968: 136).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

19

Esas sociedades tradicionales -caracterizadas por individuos con personalidad autoritaria y baja creatividad- ¿cómo inician el proceso de
progreso tecnológico y desarrollo económico? Hagen responde con la
hipótesis del withdrawal of status respect, tan importante dentro de sus
planteamientos.
En relación con ésta deben añadirse algunos otros elementos que
complementan lo expuesto por Hagen sobre los antioqueños. En primer lugar, otros grupos que jugaron un papel análogo al de los antioqueños en Colombia fueron los "antiguos creyentes" en la Rusia del
siglo XIX 3, habiendo sido este grupo despojado del estatus en un
proceso que comenzó en 1650 cuando el Zar ordenó cambios en el ritual de la iglesia ortodoxa; en Japón, los campesinos ricos y los samurais de bajo nivel, relegados del poder en 1600 por el grupo feudal de
los Takugawa.
En segundo término, Hagen da más detalles sobre el proceso mismo de la deprivación del estatus ¿ Qué sucede en el grupo de la élite
(antioqueños, "antiguos creyentes", o samurais) que tuvo un gran estatus y luego lo perdió? Entre los adultos de la primera generación "la
reacción es de ira y ansiedad" (Hagen, 1968: 137), mientras que sus
hijos responden "tratando de reprimir dentro de ellos, en alguna forma,
los valores de sus padres" (Hagen, 1968: 137). Este proceso
-acumulativo a través de varias generaciones- llega a que después
de dos a cuatro generaciones aparezca una pronunciada anomia y retraimiento, que afecta más a los hombres que a las mujeres. Estas reaccionando a las inefectividades de sus cónyugues,
Tendrán un intenso deseo de que sus hijos sean más efectivos y responderán encantadas a cada logro de éstos en su infancia y juventud.
Durante el período de la sexualidad infantil, el niño vencerá en la rivalidad con su padre, tanto porque su iniciativa complace a su madre
como por la debilidad de su padre (Hagen, 1968: 138).

En estas condiciones -prosigue el economista norteamericano- se presenta un "ambiente casi ideal" para la formación de un tipo de creatividad. Surge en esas condiciones un grupo de individuos creativos,
Alienados de los valores tradicionales, movidos por un impulso carcomedor y abrasador de probarse a eUos mismos así como a otros,
mediante la búsqueda de un área en la cual puedan ganar poder y
preferiblemente en la cual también puedan en alguna forma simbólica
dar salida a su ira contra las élites que les causaron sus problemas.
Hacia qué dirigían este impulso está determinado en parte por los
modelos que encontraron durante su niñez en la historia, el folclore

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Siglo XIX

o los cuentos que sus mayores les narraban; y en parte por las oportunidades objetivas del mundo a su alrededor. En el mundo moderno, para los pocos grupos rebeldes de sociedades tradicionales, no
existe otro camino al poder, al reconocimiento y la prueba a sí mismos de sus propias habilidades más incitante que la proeza económica. Los individuos creativos en la mayoría de tales grupos se convertirán en innovadores económicos (Hagen, 1968: 138).

Volviendo al caso de Antioqui;l, uno de los apéndices que incluye Hagen trata sobre "la necesidad de agresión" en Colombia, acerca de la
cual afirma lo siguiente: "Aún cuando su relación con el crecimiento
económico no es muy clara, la necesidad de agresión en Colombia es
tan notoria que debe ser comentada" (Hagen, 1963: 97).
¿Sobre qué bases hace el profesor del M.I.T. esta afirmación? Por
una parte, en su aproximación a la historia colombiana que fue superficial en extremo, logró identificar la realidad tan conocida de las guerras civiles del siglo pasado. Que éstas así como la violencia de las décadas del cuarenta y cincuenta en el presente siglo no tienen como principal factor explicativo las diferencias políticas, es una afirmación que
-sin examinarla- presenta Hagen, inclinándose más bien por la interpretación de que se debe a un pueblo "cuya necesidad de agresión
es prácticamente incontrolable" (Hagen, 1963: 98). El tráfico urbano
es otra realidad que impacta a Hagen como una muestra más de nuestra violencia sin par. Un tercer indicador de la violencia colombiana
está patente -para Everett Hagen- en los reinados de belleza. Tocó
en suerte al profesor del M.I.T. presenciar en Medellin (bien hubiera
podido ser en cualquier ciudad o pueblo colombiano) el efusivo y caótico recibimiento a la candidata regional triunfante, en 1957, en un evento nacional de este género. Ese desorden multitudinario con sus matices tropicales, absorbió el intefes del investigador norteamericano, posiblemente más acostumbrado a las frías avenidas de Cambridge. Debemos señalar lo inadecuado de atribuir a estos acontecimientos el estatus conceptual de supuestas características (culturales o psicológicas)
definitorias de los miembros de una sociedad determinada. Un cuarto
y último indicador de la necesidad de agresión en Colombia tiene que
ver -para Hagen- con la prostitución abierta. Impresiona a Hagen
el alto número de prostitutas registradas en la ciudad de Medellín; pero en lugar de indagar si este fenómeno tiene alguna relación con la
altísima migración de la áreas rurales y el desempleo, Hagen lo ve como: " ... un escape más regular para la misma necesidad de agresión,
tolerada por los hábitos morales de la comunidad presumiblemente en
un intento por evitar que la agresión sexual rebase su cauce" (Hagen,
1963: 100).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

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Resumiendo, para el autor norteamericano, Colombia -el pueblo "cuya necesidad de agresión era prácticamente incontrolale" - sorprende por sus innumerables guerras civiles, el desorden del tráfico urbano, la euforia alrededor de los reinados de belleza y la prostitución.
Al final del apéndice y en forma que es característica de todo su libro,
Hagen parece retrotraerse de sus afirmaciones tan definitivas sobre Colombia y hace una saludable aclaración -con la cual como en el caso de
otras aclaraciones, no es consistente cuando se trata de plantear y/ o
resumir sus tesis- en el sentido siguiente:
No trato de sugerir que la necesidad de agresión sea más elevada que
en otros países latinos... (o) que la necesidad de agresión sea más alta
que en los no latinos de Occidente; lo único que puede afirmarse es
que sus manifestaciones son diferentes (Hagen, 1963: 101).

A renglón seguido sin embargo el autor parece vacilar nuevamente:
Sin embargo, la probable presencia en Colombia de un mayor grado
de autoritarismo en la educación de los hijos me hace sospechar que
el nivel de necesidad de agresión, en cuanto éste puede ser identificado en la personalidad, sea superior al de Estados Unidos de América
(o Canadá) (Hagen, 1963: 101; nota de pie de página 52).

¿Qué tiene que ver todo esto con el tema del desarrollo económico y
con las preguntas centrales planteadas desde el comienzo del trabajo
de Hagen? ("¿Porqué el crecimiento?" "¿por qué los antioqueños?").
La respuesta es la siguiente:
Esta necesidad de agresión en Colombia es probablemente el resultado de tensiones sociales que afectan al medio local. No se positivamente si esto contribuye al crecimiento económico o lo retarda; pero
ya que algún lector puede ser más perceptivo que yo para apreciar
su significado, quiero por lo menos dejar sentado este hecho (Hagen,
1963: 101).

LOS TEMAS CRITICOS DEL DEBATE SOBRE LA DEPRIVACION
DEL ESTATUS DE LOS ANTIOQUEÑOS
La teoría psicológico-cultural expuesta por Hagen ha sido sometida a
un escrutinio cuidadoso de numerosos investigadores. En las páginas
anteriores se hicieron ya algunas anotaciones críticas que se complementan ahora con una síntesis de las principales conclusiones del debate sobre su teoría del crecimiento económico.
La gran mayoría de las críticas apuntan a la carencia de información histórica para sustentar los diversos componentes de la teoría en

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Siglo XIX

cuestión y a la falta de rigor en el uso de la información que utiliza.
En esas condiciones para el caso de Antioquia las tesis de Hagen no
están fundamentadas en la evidencia histórica sino en suposiciones e
"impresiones" que resultan ser falsas.
Esta crítica es particularmente notoria en los siguientes aspectos:

I. Realidad y ubicación temporal de la negación o deprivación del eulstatus (status withdrawal), también llamada aislamiento social Y e tural de los antioqueños
Las diversas evidencias traídas por los críticos indican que no hay base alguna para sostener que los antioqueños hayan sufrido una ne~ación de su estatus es decir que fueran mirados por otros grupos regionales como inferi~res socialmente, políticamente poco importantes Y
-en general- como un grupo atrasado. Al no estar basado e~ hechos
reales, este planteamiento central tiene un carácter_ es~eculat1vo. Resulta ser una aseveración que no se acoge a los cntenos elementales
de rigor científico.
La principal refutación de esta tesis tan central _en la interpretación hageniana, la adelantó el historiador norteamencano Frank Safford (1965). Este mostró que, contrariamente a lo sostenido por Hagen, las evidencias indican que en el siglo XIX el ~oncept~ de_ los bogotanos sobre los antioqueños era favorable. Escntos capitalinos de la
·
·
·
" , "ho orados"
época se refieren
a 1os patsas
como "la b?~iosos
. ", "seríos, sanos y sencillos"; por otra parte la elite bog~tana les,~º . respeto y amistad". Los miembros de la clase alta antioquefia ... siempre
encontraron la misma acogida en Bogotá... " (Safford, 1965: 93), dado que los atributos de clase (riqueza, educación, modalidades ?e ~ida) eran más importantes que las identidades regionales. Los capitalistas antioqueños -según Safford- "tenían mucho oro"; gen~ralmente su riqueza era superior a la de sus congéneres de ~tras regi~nes. Y
en virtud de eso antes que ser rechazados, eran admirados -mcluso
temidos-. En manos de los "rescatantes" de Medellín y Rionegro se
acumularon grandes capitales. Dado a que aún d~pués ?e 1_850 el ?r?
era el medio de pago principal (durante la Colorua hab1a sido el umco), los antioqueños disponían de una podero~ palan~ económi~ que
les permitió influir en las actividades econónucas de ~ve~sas regiones
del país. "Los únicos que tenían recursos grandes _Y hqmdos er3:11 los
antioquefios" (Safford, 1965: 107-108). Así por eJemplo a mediados
del siglo los grandes rescatantes comerciales de Medellin hicieron préstamos a agricultores de Cundinamarca, Tolima y Valle; controlaban
dos terceras partes de la exportación de tabaco en Ambalema y finan-

Dávila: Bl empresariado antioqueño (1760-1920)

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ciaban un volumen importante del comercio de importación en el Occidente colombiano. Además, afios atrás -en la década de 1820- habían hecho empréstitos a los ejércitos patriotas. "Después de varias
generaciones de brega con el fiado a los mazamorreros, se convirtieron los antioqueños en los financistas del Estado colombiano y de los
empresarios capitalinos ... hacia 1830 consideraban ya algunos que los
antioqueños eran los principales comerciantes de importación del país"
(López Toro, 1970: 67).
Dentro de estos empresarios p;i.isas del comercio, la minería, las
finanzas y la agricultura de exportación sobresalían por sus riquezas los
Uribe, los Restrepo y muchos otros magnates de Medellin. De las familias ricas creadas en el comercio salieron no sólo los Uribe y Restrepo, sino también los Montoya y los Santamaría y al fin los Vicente
V. Villa, para dominar las actividades económicas de las otras regiones del país (Stafford, op. cit.: 105-106).

Pero podría argÜirse que todos estos ejemplos corresponden a la reacción de los antioquefios al mal miramiento que habían recibido generaciones anteriores. Esto lleva a destacar otra debilidad importante en
la interpretación de Hagen: la no precisión de los períodos históricos
en que se dio el supuesto proceso de negación del estatus de los antioquefios. Hagen páginas atrás hablaba de un proceso que va a lo largo
de varias generaciones, desde que sufren la negación del estatus, hasta
la reacción de los paisas para afirmar su posición encauzando sus
energías hacia el éxito económico. Pero no precisa los períodos históricos. en que se presentan las diversas etapas del supuesto proceso.
Los ejemplos que trae Safford cubren desde 1820 hasta fines del
siglo XIX, refiriéndose en su mayor parte a la mitad del siglo. O sea
que el rechazo de las élites valluna y bogotana a los antioqueños debería haberse producido hacia 1650. Pero no existen evidencias que prueben que en esos afios del siglo XVII se presentó el rechazo en cuestión.
Como lo indica la historiadora norteamericana Ann Twinam (1976:
313), reiterando lo anterior, es claro que el argumento del despojo del
estatus es "hipotético"; está basado solamente en las "propias inferencias" de Hagen y en su "propia y fértil imaginación". Añade Twinam que a mediados del siglo XVII no se podía hablar de la "aristocracia de la tierra", como lo hace Hagen. Lo que existía era una aristocracia rural "empobrecida y analfabeta". En estas condiciones, hacia 1650:
Lejos de rechazar a los antioqueños parecería más probable que las
élites de la Sabana y del Valle estuvieran solicitas a conmiserarse con

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Siglo XIX

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

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ellas por el deterioro mutuo de su posición económica (fwinam, 1976:
312).

ción social o política de las otras regiones: en esta época Antioquia fue
aislada por ser conservadora; no por otros motivos" (Safford, 1965: 84).

Por otra parte, Alvaro López Toro (1970) señ~a que sil~ ~eacción de
los antioquefios basada en nuevos valores sociales prop1c1os al desarrollo económico tuvo lugar hacia 1850, quedan interrogantes sin responder acerca de manifestaciones del espíritu empresarial paisa en las
décadas de 1820 y 1830, de la colonización de fines del siglo XVII_I Y
las habilidades comerciales de los rescatantes de oro en la Coloma.

En segundo lugar, si el interés por la política en el Cauca y Santander era mayor que en Antioquia se debía fundamentalmente a la

Resulta prácticamente imposible considerar estas preguntas dentro del
marco teórico de Hagen, puesto que él ignoró completamente el movimiento colonizador, sostuvo que la minería mantuvo su estructura
colonial hasta 1900 y no prestó atención suficiente a las condiciones
de la clase comerciante (López Toro, 1969: 97).

JI. ¿Conflictos de estatus entre regiones o conflictos sociales internos

dentro de Antioquia?
Ademas del problema de ubicación temporal, López Toro (1970: 94)
hace mención del aislamiento entre las regiones colombianas y del analfabetismo, para poner en duda lo intensa que hubiere podido ser la
negación del estatus social de los antioqueños. En lugar de estos conflictos de estatus entre regiones, hay evidencias de tensiones internas
dentro de Antioquia misma. En el memorial de los Comuneros de Antioquia, dice López Toro (1970: 95), los agricultore~ de tierra f~a se
quejaban de su posición desventajosa frente a los agncultores de tierra
templada en Medellin y de las maniobras a que los s~metí~ los ab~tecedores de provisiones. Pero además se presentaron mvas1ones de tierras por parte de los colonos, estado de abandono de las concesiones
latifundistas de gran tamaño y liberación espontánea de esclavos negros.

III. El papel de Antioquia en la política del siglo XIX
La afirmación del papel opaco de Antioquia en la política colombiana
y las guerras civiles es complementaria de la_ tesis hageniana del ais~amiento y desprecio social sufrido por los antioqueños. Los hechps históricos tampoco confirman esta aseveración. Safford (1965: 82-84) sostiene que "los antioqueños hicieron un pape~ i_mp~rtantísimo en l~ política colombiana" como lo muestra su part1c1pac1ón en las rebeliones
políticas de 1829 y 1840; las posiciones des~cadas q~e ocupai:on en
el gobierno desde comienzos de la era Republicana; ~u m~ervenc1ón en
las guerras civiles de 1876-1877 y 1885. Acepta el histonado~ noi:ieamericano que, especialmente entre 1863-1880, hubo un rela!1v~ a1:slamiento de los antioquefios el cual " ... no se explica por una dIScnnuna-

economia dinámica que tenía Antioquia y que no tenían Santander (eso
es, la región de Socorro) y el Cauca... Las otras provincias -que no
tenían minas de oro y que no podian hacer ganancias mayores con
otros productos por falta de comunicaciones- quedaron estancadas
económicamente (Safford, 1965: 84).

Esa economía dinámica y sus ganancias "enseñaron la virtud del trabajo en los negocios", "permitieron el rápido enriquecimiento", hicieron posible a los antioqueños construir sus vías sin necesidad de esperar que interviniendo en las guerras civiles pudiesen derivar influencia sobre el presupuesto nacional. Dentro de dicha economía antioqueña en Medellin dominaba "un grupo burgués bastante poderoso, un
~po de capitalistas grandes que no tenía ninguna otra capital de provincia" (Safford, 1965: 86), hombres prácticos que teniendo en mente
la defensa de sus riquezas propugnaron por una "política moderada
e inofensiva", "una política racional típica de una burguesía que tenía
algo que defender" (Safford, 1965: 88). Estos tres elementos relacionados: inexactitud en la afirmación de un papel opaco y aislamiento
político de los antioqueños; no dependencia del presupuesto nacional
para la construcción de los caminos de herradura; conveniencias para
los capitalistas de Medellin de adoptar una postura de moderación en
política, aportan sin duda alguna mucho más que la alegre y no documentada afirmación hecha por Hagen acerca del aislamiento político
de los antioqueños, cuya inexactitud histórica resalta frente a los comentarios de Safford.
Debe recordarse que como parte del supuesto desprecio hacia Antioquia, Hagen menciona la desatención del gobierno central ilustrada
según él por el hecho que cuando los técnicos mineros extranjeros visitaban la Nueva Granada no eran enviados a Antioquia. Esta afirmación como lo sefiala Twinam es "falsa y desorientadora". Por el contrario, "Antioquia servía como un imán para los técnicos y el capital
extranjero" (Twinam, 1976: 318).

N . El origen étnico como causal de la actividad empresarial de los
antioqueños
El espíritu y la exitosa actividad empresarial de los antioquefios ha sido atribuída en parte a razones étnicas. La leyenda judía que se re-

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SigloXIX

Dávila: El empresariado andoqueño (1760-1920)

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monta a 1803 (Twinam, 1976: 289), fue descartada por Hagen basándose -con acierto- en el trabajo de Emilio Robledo (1922). Aunque
en definitiva el autor norteamericano no le concede al origen étnico
tanta importancia como a la deprivación del estatus, reemplazó la leyenda judía por la leyenda vasca: " .. .las personas de ancestro vasco
en Antioquia tienden a asumir posiciones directivas en los negocios en
un grado mayor que personas de ascendencia no vasca" (Hagen, 1963:
80-81).

en buena medida se explica por la necesidad de proteger las fortunas
familiares. Así por ejemplo buena parte de los 12 bancos regionales
creados entre 1872 y 1883 eran de carácter familiar: Banco de Restrepo y Compañía, Banco de Vicente Villa e hijos y Botero Arango e Hijos (Brew, 1977: 112-115). Las familias de acaudalados empresarios antioquefios aparecen entonces con una función económica de vital importancia, al punto que un historiador ha reparado en que eran una
"institución financiera" (Brew, 1977: 112).

Esta aseveración también ha sido muy seriamente di~utada por
argumentos históricos que son más convicentes que la técnica poco confiable de tomar los apellidos del directorio telefónico de Medellin. Es
así como a la refutación inicial basada en el hecho que "la presencia
de los vascos no es cosa particular de Antioquia" y "la inmigración
vasca fue muy notable'' durante el siglo XVIII dentro y fuera de la
Nueva Granada (Safford, 1965: 78), se sumó luego la investigación minuciosa que hizo Ann Twinam sobre los grandes mineros y comerciantes del período 1780-1800 en Medellín y que puso punto final a las elucubraciones étnicas como determinantes del crecimiento económico en
Antioquia.

Hay otras precisiones adicionales sobre este punto del espíritu de
asociación. Una se refiere a que mientras hay testimonios encomiando
el espíritu de asociación de los antioquefios, y provienen algunos de
ellos no de autores antioquefios sino bogotanos y del oriente (escritos
de Manuel Pombo y Felipe Pérez a mediados del siglo pasado) (Safford, 1965: 80-81, notas de pie de la página No. 6 y No. 7), existen
sin embargo testimonios opuestos de antioquefios de la época, como
Juan de Dios Restrepo, quejándose de Antioquia como el "país del individualismo" (Safford, 1965: 81, nota de pie de página No. 8). Otra
-más importante- precisión hace alusión a que la sociedad anónima
solamente se difundió después de 1870, pues como se había anotado
las más grandes empresas paisas eran "netamente de familias".

Su conclusión es la siguiente:
...el origen vasco no aparece como un criterio significante para la actividad empresarial. Como estos datos lo indican no parece haber correlación alguna entre la provincia de origen y la habilidad empresarial. Porque emigrantes de Asturias, Extremadura, Andalucía y Castilla están representados similarmente en la élite empresarial y la población migrante como un todo (Twinam, 1976: 328).

V. La economía minera, el espíritu de asociación y el riesgo
Dentro del cuadro teórico de Hagen, la minería es mencionada solamente en cuanto los riesgos que conllevaba hicieron "distribuir el riesgo de la actividad minera entre un conjunto de familias" (Hagen, 1963:
83) y por la familiaridad que les dio con procesos mecánicos. Según
Hagen la minería requirió formas especiales de asociación similares a
las sociedades modernas de accionistas, que hicieron que en Antioquia
la identificación de la estructura familiar con la estructura de los negocios no fuera tan marcada como en otras regiones del país. En esto
Hagen carece nuevamente de evidencias sólidas: no demuestra que en
Bogotá, el Valle, Cartagena o el Cauca hubiera un predominio de actividades económicas familiares. Por otra parte, en Antioquia las familias dedicadas a una multifacética actividad empresarial fueron muy
importantes social y económicamente. Su alto grado de diversificación

La tercera precisión es quizá la más pertinente. El espíritu de asociación no parece ser exclusivo de los antioquefios, y así es como antes
de 1870 hay evidencias de empresas por acciones fundadas por bogotanos y costefios, y luego de dicho afio la sociedad anónima no sólo
se difunde en Medellín sino también en Bogotá, Barranquillla y
Bucaramanga.
Como refutación de lo planteado por Hagen sobre la escasez de
mano de obra indígena que llevaría a que los espafioles trabajaran directamente, "con sus manos", en las minas (contra su fantasía de ser
"sefiores de la creación" en la tierra conquistada), siendo ello conducente a una valoración especial del trabajo manual, Safford -acudiendo
a James Parson, el geógrafo norteamericano, y a Francisco Silvestredemuestra definitivamente que este supuesto aspecto igualitario de la
sociedad antioqueña donde todos serían peones de las minas, no se dio.
¿Quiénes trabajaban en las minas, entonces? Safford indica que quienes lo hacían eran "mineros indígenas, después esclavos negros, al fin
de la Colonia una mezcla de esclavos y gente de color libre; y en la
República los descendientes de estos" (Safford, 1965: 79).
Muchos de los antioqueños que lograron una destacada posición
social: "trabajaron con las manos en muchos casos, pero rara vez co-

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Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

mo trabajadores en las minas" (Safford, 1965: 79-80).
Más preocupante que la falta de sustentación de Hagen en lo referente al riesgo, el espíritu de asociación y el trabajo manual, es la forma muy superficial en que se trata la actividad minera en el marco de
la teoría psicológica de la negación del estatus. Se llega así a afirmar
que: " ...si se atribuye a la experiencia minera la mayor influencia, aq?ella habría producido un número relativamente mayor de empresanos
en otras áreas mineras ..." (Hagen, 1963: 85).
Se ignoran así las grandes diferencias entre la minería antioqueña
y la del Chocó y Barbacoas (Cauca). Y se pierde ~e vista que en ~ontraste con los mineros de Colorado en Estados Umdos o los de Minas
Gerais en el Brasil, los de Antioquia aunque enfrentados a riesgos eran
más prudentes y conservadores que aquellos, no eran aventureros. Por
todo ello Twinam (1976: 382) señala que las conclusiones de Hagen
sobre la minería son "insostenibles".
La minería no es tenida en cuenta por Hagen como centro de una
intensa actividad económica, medio de acumulación de excedentes,
oportunidad económica propicia para el surgimiento y 1~ obt~nción de
experiencia empresarial o base para una estructura social diferente a
la de otras regiones colombianas.
Todos estos aspectos de la minería antioqueña menospreciados y
no estudiados por el afán de forzar la realidad dentro de una explicación traída de los cabellos, han sido justamente uno de los ejes de atención de investigadores como Alvaro López Toro, Roger Brew y Ann
Twinam, cuyos aportes sobre el tema se presentan posteriormente.

VI. La pobreza de Antioquia en las postrimerías del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX
La imagen de Antioquia como una región pobre y atrasada, más aún
que otras regiones, hasta la década de 1820, tiene un papel importante
dentro de la teoría psicológica de la negación del estatus, según la cual
Antioquia en términos económicos, conocimiento téc~co externo, recursos naturales capital y mercado estaba en desventaJa frente a la Sabana y el Valle. '"El ingreso per cápita en ambas debió haber sido superior al de Antioquia" (Hagen, 1963: 69).
Dentro del marco de la pobreza y el atraso general de Colombia
en el siglo XIX, las evidencias históricas contradicen el plant~e?to
hageniano. Es cierto que a finales del siglo XVIII había una s1tuaetón

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social y económica difícil en la agricultura, con una "crisis de altos
precios y baja ocupación" que movió a "estimular y diversificar la producción y amparar nuevas colonizaciones" (López Toro, 1969: 34) mediante las reformas del oidor Mon y Velarde. Pero la producción minera, de acuerdo a los datos de la casa de fundición localizada en Santa Fe de Antioquia, se dobló entre 1760 y 1779 y se cuadruplicó de 1780
a 1800, gracias tanto a las reformas borbónicas como al aumento de
la población y el descubrimiento de nuevos distritos mineros (Twinam,
1976: 83).
En la época colonial el oro antioqueño representaba más del 85%
de las exportaciones de la Nueva Granada, y Antioquia aportaba más
del 40% de las divisas por comercio exterior; hacia 1830 dicho porcentaje era del 35% y hacia fines del siglo XIX el oro exportado que provenía de Antioquia aún representaba 25% de las exportaciones totale.s
del país (Safford, 1965: 96-97). Sobre esta base Safford ha examinado
diversas interpretaciones que afirman la pobreza de Antioquia y en las
cuales se basó Hagen. Por un lado, dice Safford,
seguramente hacían falta en Antioquia fuentes de agua, buenas calles y buenos caminos. Pero la coexistencia de una pobreza pública
con una riqueza particular es perfectamente factible, sobre todo en
los pueblos de fundación reciente y muy lejos de los centros administrativos eso es, con las condiciones del frontier (Stafford, 1965: 98).

Además, las descripciones de pobreza se referían a las antiguas poblaciones mineras (Remedios, Zaragoza, Cáceres y Santiago de Arma)
que a fines del siglo XVIII habían ya decaído, más no eran aplicables
a centros comerciales como Medellín y Rionegro. Pero a esa decadencia siguió un "desarrollo dinámico" de la economía minera entre
1820-1850, en el cual la introducción de mejoras técnicas para la minería de veta fue decisiva para que los "antioqueños (buscaran) nuevas
minas por todas partes" (Safford, 1965: 100). Además los mismos que
señalaban -indiscriminadamente- la pobreza antioqueña (por ejemplo Silvestre en 1776, Finestrand en 1780), no dejaban de notar que
los ingresos monetarios per cápita en Antioquia eran muy superiores
aJ resto del país ... (Aunque) los precios en Antioquia también tenían
un nivel realmente alto... Si los antioqueños eran pobres, eran pobres
a un nivel monetario muy superior a la pobreza de los campesinos
del oriente (Safford, 1%5: 102, 103, 104, 105) 4.

VII. La canalización de los excedentes comerciales hacia la industria
La industrialización antioqueña la explica Hagen en base al decaimiento

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Siglo XIX

del comercio a comienzos del siglo XX. El dinero amasado en aquel
no encontró otras oportunidades o alternativas para ser invertido, a
diferencia de lo que sucedió en Bogotá en donde se canalizó hacia la
obtención de tierras para ingresar a la élite terrateniente. O en el Valle,
donde se invirtió en ganadería en unos casos, en finanzas e industria
en otros (Hagen, 1963: 85-88).
La evidencia detrás de esta afirmación es muy frágil. Para el caso
de Medellín y Cali se reduce a nombrar algunos de los grandes comerciantes, sin que luego se haga el debido seguimiento de sus actividades
posteriores además del comercio. Y para el contra-ejemplo de Bogotá
dice llanamente: "No pude obtener la lista correspondiente de Bogotá" (Hagen, 1963: 86, nota de pie de página No. 45).
Además se pierde de vista la importancia de la minería, el comercio y el café como experiencia empresarial para los antioqueños, que
luego -junto con los excedentes de capital, claro está-, sería uno de
los factores determinantes de la industrialización en Antioquia. Hay
una subvaloración de los comerciantes paisas del siglo XIX, otorgando atención como aceleradores del crecimiento industrial sólo a los del
siglo XX:
Su silencio (de Hagen), en relación con el papel de los comerciantes
antioqueños en el siglo XIX sugiere su ignorancia de uno de los signos más conspicuos de la actividad empresarial de los antioqueños
previa a la industrialización de Medellin (Twinam, 1976: 334).

LA TEORIA DE LA VOLUNTAD O EL DESEO
DE HACER EL DESARROLLO
Una segunda interpretación del desarrollo acelerado de Antioquia, es
también de carácter psicológico-cultural y fue elaborada igualmente por
un economista, no un psicólogo o sociólogo, el norteamericano Paul
Me Greevey. Corresponde a una teoría psicológica en cuanto destaca
la motivación o deseo de los individuos; y cultural porque dicha voluntad está atada en un grupo regional, que aunque el autor no lo trate
en detalle, implícitamente acepta que tiene un modo de ser diferente
al de otras regiones.
Me Greevey presenta su teoría en el marco de una interpretación
de la historia económica de Colombia en el período 1845-1930, publicada en inglés en 1971 y traducida al español cuatro años más tarde
(Me Greevey: 1975).
Este autor tiene -como Hagen- un objetivo muy ambicioso: exa-

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

31

minar si la historia económica de Colombia comprueba alguna teoría
del desarrollo. Para ello busca explicar el "período de transición" hacia el desarrollo económico sostenido, período que sitúa entre 1895 y
1915. Dicha transición significó un "trastocamiento de la decadencia
que lo precedió". La decadencia cubrió todo el país, Antioquia incluida -según Hagen-. A la minería antioqueña no le concede un papel
significativo y -en general- disiente de quienes han enfatizado la exitosa actividad económica de los antioqueños, aún si entendida en los
términos relativos de la pobreza colombiana durante el siglo XIX. Me
Greevey reconoce esa actividad pero únicamente a partir de 1895 y como un factor decisivo en la industrialización colombiana.
. . .la transición clave hacia el desarrollo data de los primeros decenios de este siglo, y se basa en una gama de cambios interdependientes en la población, la capacidad exportadora, el sistema de transporte y el potencial industrial (Me Greevey, 1975; 189).

Si en este conjunto de cambios consiste la "transición", ¿a qué causas
puede atribuírse, cómo puede explicarse que se haya dado luego de un
tan prolongado receso? El argumento de Me Greevey puede resumirse
así: el desplazamiento hacia arriba de la función de crecimiento demográfico, "en algún momento después de 1850" (Me. Greevey, 1975:
287), aparentemente ocurrió en Antioquia antes que en otras regiones
del país. Dicho desplazamiento incrementó la interdependencia entre
personas y regiones, generando nuevos problemas así como oportunidades; frente a unos y otros, la respuesta de las diversas regiones fue
diferente, presentándose un "desequilibrado avance regional", en el
marco de una "interdependencia de las innovaciones" (mejoras en el
cultivo del café, transporte, actividad manufacturera). En este marco
el economista norteamericano, reiteradamente, presenta su explicación
psicológica. Dice así:
Una explicación 'mecánica' satisfactoria de la transición en Colombia sería que el crecimiento fue generado por las exportaciones. Sin
embargo, el necesario incremento en la iniciativa empresarial, que permitió la rápida expansión de las exportaciones, requiere su propia razón de ser. Mi conclusión es que la transición hacia el desarrollo ocurrió porque algunos grupos (en particular, los antioqueños) quisieron que ocurriera. El análisis adicional de sus motivaciones está fuera del alcance de este libro (Me Greevey, 1975: 18).

La sorpresa ante esta explicación que se adelanta, pero en la cual no
se profundiza, vuelve a presentarse en el capítulo conclusivo del libro,
aquel sobre la "teoría de la transición". Dice allí Me Greevey: "En
última instancia, la explicación forzosamente radica en la motivación

�32

Siglo XIX

humana, algunas regiones se desarrollaron porque sus gentes así lo desearon" (Me Greevey, 1975: 287). Y termina así su libro:
.. .el ingrediente básico de la transición fue la voluntad de realizarla.
Habiendo reconocido dichos elementos de motivación y voluntad, el
economista llega a las fronteras de su propio campo de acción profesional (Me Greevey, 1975: 308).

La interpretación del economista del M.I.T., a la cual le dedica unas
pocas páginas de un voluminoso libro de más de trescientas, no está
basada en datos empíricos. Por ello más que una explicación de la transición económica sólo alcanza el carácter de hipótesis. Pero está tan
cruda y poco elaborada conceptualmente, que para un investigador que
buscara comprobar esta hipótesis voluntarista sería una tarea casi inabordable. A este nivel de elaboración teórica, es inferior en calidad a
la criticada teoría de la deprivación de estatus.
La afirmación final de Me Greevey en el sentido que como economista él llega hasta reconocer que en los factores económicos que analizó no está el principal causal de la transición, y que el "ingrediente
básico" (principal factor causal) de la explicación es no económico,
sino psicológico, mueve a reflexión. Por un lado implica una aceptación de las limitaciones del economicismo a ultranza: es el reconocimiento de lo que en la literatura del desarrollo económico se han llamado "factores no-económicos del desarrollo económico". Pero no
presta atención al hecho de que dentro de tan amplia gama de factores, existían ya una serie de teorías psicológicas y sociológicas más elaboradas que la alegre hipótesis voluntarista que deja esbozada solamente. Sobre el tema del empresariado en el desarrollo económico han
sido identificados siete enfoques teóricos 5 • Y dentro de esta diversidad de teorías hay elementos conceptuales y metodológicos valiosos,
que no pueden-igno;arse. Hacemos esta anotación, concediendo algo
que tampoco se aclara por parte de Me Greevey: por "voluntad" de
hacer el desarrollo, se entiende voluntad del empresariado paisa; que
es un grupo de la sociedad más concreto que las "gentes" de Antioquia.
Es paradójico que todas estas ligerezas se presenten dentro de un
trabajo planteado como el primero de la historia económica cuantitativa hecho en Colombia. Esta corriente "busca examinar los problemas históricos por medio de una interacción entre la teoría económica
y la econometría, entendiéndose por ésta última la reconstrucción de
series estadísticas incompletas, la elaboración de nuevas medidas de variables, o la medición indirecta de algún proceso". (Calvo, 1975: VII,
en el prólogo del traductor a la obra en cuestión). No sería correcto

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

33

extender todas estas críticas de la interpretación de Me Greevey sobre
"la voluntad de hacer el desarrollo" que tuvieron los antioqueños entre 1895 y 1915 a la mayoría de su libro, en el cual hay abundante
material empírico.
La controversia surgida alrededor del trabajo del economista del
M.I.T. fue grande. Hasta el punto que en 1975 se realizó un seminario
de tres días en el que investigadores de diferentes disciplinas y de muy
diversas corrientes se consagraron exclusivamente a analizar la historia económica colombiana escrita por Me. Greevey. Los resultados de
esta discusión fueron publicados cuatro años después (véase Instituto
de Estudios Colombianos, 1979). Sin entrar en mayor detalle sobre este conjunto de valiosos trabajos, vale la pena destacar dos puntos. Por
un lado las críticas adelantadas desde posiciones muy diversas son, en
conjunto, demoledoras. En señalar la debilidad ~el~ tesis de la voluntad de los antioqueños de hacer el desarrollo, comc1den desde Kalmanovitz (1979) hasta Buenaventura (1979), Ospina Vásquez (1979), etcétera. Pero -además- la tendencia de Me Greevey a caer en las "generalizaciones fáciles e indocumentadas" que él mismo le enrostraba
a los historiadores no cuantitativos, no se reduce a la tesis voluntarista
que nos ha ocupado en estas páginas, sino a aspectos muy diversos de su
labor 6 • Por otra parte, entre los ponentes se generó un debate que
aportó elementos de teoría y método valiosos para, criti~ado Me Gre~vey y su peregrina tesis voluntarista, avanzar en el estudio de la transición económica.
Como ilustración de las críticas, la de Safford es notable por lo
sistemática y minuciosa. Afirma que hay interpretaciones ahistóricas;
a veces la calidad de la estadística utilizada es "pésim_a"_; ~l autor ~cusa "falta de sentido crítico" en el uso de los datos histoncos; el libro
resulta pretensioso e irresponsable"; "trata tantos temas de manera
tan amplia"; tiene "suposiciones falsas", "juicios ligeros" y "errores
estadísticos"; es poco modesto y tiene una actitud "alegre frente a la
historia"· en cuanto al análisis económico "hay una sorprendente falta de co;sideración del papel de los factores económicos clásicos en
el desarrollo de la economía colombiana". Estas son las bases de Safford (1979: 39-40) para señalar que es una "exposición histórica ...
deficiente''.
· Sobre la tesis voluntarista precisa:
No puedo terminar sin sefialar lo absurdo de la co~clusión d~l libro
donde dice que la transición al desarrollo al fin llego a Colo~b1a po~que los colorobianos (después de 1880) lo deseaban. Esto qwere decrr

�34

Siglo XIX

que no lo deseaban antes, una aseveración sin fundamento. Esta conclusión deja completameqte sin considerar los muchos obstáculos al
desarrollo que enfrentaron los colombianos en el siglo XIX. Por lo·
tanto este resultado no es más que una ligereza (Safford, 1979: 39).

En el trabajo ya analizado de Safford (1965) refutando la teoría de la
deprivación del estatus, el historiador norteamericano había hecho hincapié en el grupo de grandes comerciantes que se formó en Medellín
y el papel destacado de Antioquia en la economía colombiana durante
la primera mitad del siglo XIX. Esto es rechazado por Me Greevey basado aparentemente,
... en el equivocado concepto que yo había ubicado el desarrollo notable de la región en la primera mitad del siglo. En realidad el artículo mío no tuvo que ver con el desarrollo económico sino con la formación y concentración de capitales de alguna consideración en manos de los comerciantes de Medellin. El desarrollo y el proceso de
capitalización son cosas bien distintas ... (Safford, 1979: 39).

Queda la impresión que uno (desarrollo) es un proceso más amplio que
el otro (acumulación). Safford no elabora más sobre las relaciones y
diferencias entre desarrollo y capitalización y queda una confusión sobre su argumento teórico. Empero, es claro lo que dice luego:
Es muy notable que en su explicación del desarrollo de Antioquia (Me
Greevey) hace mucho hincapié en el papel de los pequeños caficultores pero no dice nada de figuras no menos notables, los grandes capitalistas de Medellin. Cabe anotar que las fábricas de Medellin no fueron fundadas por los pequeíios caficultores. Ni es para mi muy claro
que como mercado eran un factor determinante en sostenerlas. Antes que se pueda aceptar esta tesis será necesario saber si los mercados de las fábricas antioqueñas estaban limitados a la región de Antioquia (Safford, 1979: 39).

EL BALANCE DEL DEBATE SOBRE LAS TEORIAS
PSICOLOGICO-CULTURALES
¿Qué conclusiones generales pueden derivarse del debate alrededor de
la teoría psicológico-cultural de la negación del estatus y de la interpretación voluntarista de Me Greevey? Una primera -a nivel teóricoapunta a los peligros del determinismo psicológico para explicar el proceso de crecimiento económico. La sobre-determinación de los factores psicológicos -la personalidad creativa de los antioqueños explicada mediante el proceso psicológico autoritarismo-deposición del estatus, retraimiento-creatividad- conlleva la subvaloración de los factores económicos y sociales. Dentro de los primeros, la acumulación de

Dávila: El empresariado antioqueño (J 760-1920)

35

capital, el tamaño del mercado, la disponibilidad de mano de obra y
la tecnología, son tratados por la literatura económica y no pueden alegremente descartarse. En cuanto a los factores sociales, la no consideración de la estructura social; o lo que es lo mismo la simplificación
patente al hablar del pueblo antioqueño como si se tratase de un conglomerado homogéneo en su posición social y económica, sus valores
y su comportamiento, es otra falla protuberante del psicologismo ejemplificado por la teoría en cuestión. A nivel teórico se requeriría la demostración de que unos y otros factores son inexistentes o marginales,
labor que no emprenden Hagen ni Me Greevey. O que están subordinados al factor psicológico en cuestión, empeño que intenta demostrar
Hagen. Pero este es un intento fallido, por los numerosos errores y ligereza en materia de investigación histórica que aqueja su trabajo, como lo muestran exhaustivamente las refutaciones y demoledoras críticas de la serie de investigadores del desarrollo antioqueño, a que se hizo referencia en las páginas preyias.
En segundo término, a nivel metodológico la impresión general que
queda es la de forzar un esquema conceptual-analítico, transferido mecánicamente a los casos de Japón, Rusia y Antioquia. La naturaleza
y complejidad misma del objetivo propuesto -explicar el acelerado
crecimiento económico- hace previsible que el modelo propuesto no
pueda confrontarse con el detalle y rigor necesarios para los tres casos
que se pretende estudiar. En vista de ello se elucubra sobre las realidades históricas.
El método utilizado por Hagen tiene varios rasgos distintivos. Uno
es la falta de consistencia en cuanto al carácter mismo del tabajo: se
debate a lo largo de todo el libro entre un tono exploratorio y de generación de hipótesis y uno conclusivo: lo que a veces son supuestos, toman de repente el carácter de hipótesis comprobada. Predomina el carácter conclusivo, afirmación que se corrobora al percatarse de que el
trabajo sobre los antioquefios le sirve como una ilustración de una teoría general del cambio social por lo que es bien conocido el economista
norteamericano.
Otro rasgo es la ausencia de una base empírica adecuada para hipótesis tan amplias y complejas. Utiliza sólo algunas de las fuentes secundarias existentes en la época (fines de los años cincuenta), y no acude
a fuentes primarias (archivos, periódicos, etcétera), indispensables dado el contenido de sus hipótesis. Frente a esta insuficiencia y fragilidad de información histórica, económica y social no sólo a nivel nacional, sino regional, antioquefio, Hagen acude a sus "impresiones" y conversaciones que van desde aquellas con conductores de taxi hasta otras

�36

Siglo XIX
Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

con empresarios.
Un tercer rasgo es la imprecisión acerca del período histórico de
que se está tratando, tan notoria al hablar de la deprivación del status,
paro también presente al no localizar temporalmente los logros de la
"personalidad creadora" antioqueña.
En cuarto lugar, utiliza dos técnicas adicionales de recolección de
información: el instrumento psicológico del TAT de Me Clelland aplicado a una muestra reducida en extremo de empresarios antioqueños
y politicos payaneses (recuérdese de nuevo: información sobre dirigentes de 1957 para sustentar diferencias que sitúa cien años atrás). Y el
análisis del directorio telefónico para mirar el ancestro vasco, técnica
de dudosa validez.
En quinto término, se mueve en un marco comparativo, interregional. La dificultad radica en tres puntos: oor un lado, ante la ausencia
de datos, Hagen fuerza y extrema la diferencia en algunos de los aspectos
que está comprando. Tampoco se acoge plenamente a la necesidad
-dentro del método comparativo- de identificar no sólo diferencias
sino también semejanzas. Igualmente es muy desigual la información
entre regiones: si bien es insuficiente para Antioquia, lo es aún mucho
más para Cundinamarca, Valle y Popayán (de paso; ¿son homogéneas
entre sí estas tres regiones?) las otras tres regiones que contrasta con
Antioquia.
Finalmente, no hay consistencia en cuanto a la unidad de análisis
empleada. Está clara la pertinencia del análisis interregional. Más la
dificultad radica en que en partes del libro toma como foco del análisis
a los empresarios antioqueños y en otras al "pueblo antioqueño", cual
si no existiese una estructura social y grupos sociales diferentes.

37

lleva al economicismo; los psicológicos que conducen al psicologismo;
los sociológicos que terminan en el sociologismo, parece más prudente
mirar la interrelación entre ellos dentro de una localización temporal,
espacial y temática dada. La última está determinada por la especialidad e intereses del investigador. La relativa autonomía de lo económico, o de lo sociológico o de lo psicológico no radica en despreciar el
otro conjunto de factores, sino en examinar lo económico, lo psicológico, lo sociológico en su dinámica y manifestaciones; en cuanto no
se expliquen por el conjunto de factores de su mismo tipo ha de acudirse a buscar sus interrelaciones con los otros factores. Así, deben buscarse las bases materiales en que se sustentan los valores y se desarrolla
la psicología de un grupo social y regional dado; esos valores y psicología han de mirarse además en su misma dinámica y esta estructura interna -valorativa y psicológica- no puede eludirse bajo la simple presunción de que "está determinada por factores económicos". Las instituciones sociales y los grupos sociales habrán de mirarse por su comportamiento, su estructura y relaciones y su poder relativo; uno y otros
deben relacionarse con la base económica en que se asientan. En el caso concreto de este estudio, el empresariado habrá de concebirse como
un grupo social, cuya evolución y dinámica está íntimamente atada a
su función económica dentro de una sociedad determinada: la antioqueña en este caso. Los factores económicos: acumulación, mercado,
comercio exterior y mano de obra, etcétera, no pueden concebirse simplemente como variables susceptibles de medición y manejo dentro de
un modelo, sino que deben mirarse en el marco de las relaciones sociales que envuelven.

1) Necesidad de investigación empírica, en fuentes primarias y secundarias, reducida a períodos históricos menos extensos y centrada
en aspectos temáticos menos amplios.

3) La refutación de la explicación psicologista sobre el empresariado, no niega la existencia de éste, ni su papel en el crecimiento económico. Simplemente apunta a que estudiado en un período o espacio
determinados, el empresariado -sus orígenes, caracterización, sus valores, dinámica interna, etcétera- ha de encuadrarse y relacionarse con
los factores económicos: dotación de recursos, mano de obra, tecnología, mercado; y con los factores sociales: estructura social y poder. El
empresariado aparece entonces no como determinado por factores psicológicos (lo cual no implica desdeñar que los empresarios tengan rasgos psicológicos y una determinada estructura de valores). sino como
un agente social en el proceso de crecimiento económico.

2) Consideración del fenómeno a explicar -el crecimiento
económico- como la resultante de una urdimbre de factores interrelacionados, en vez de optar por la causa única. Antes que postular una
sobre-determinación de un conjunto de ellos: de los económicos que

4) Necesidad de un enfoque integrado u holista, en el cual la fijación de un objeto de estudio más afín disciplinariamente a un conjunto de factores (ya sean económicos, sociales, psicológicos o politicos),
no lleve aparejado el olvido de su interrelación con los demás factores.

De estas anotaciones de teoría y método surgen algunas implicaciones para el estudio del empresariado en general, y de los empresarios antioqueños en particular. Pueden sintetizarse así:

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Siglo XIX

La superación de varios de los problemas encontrados en el psicologismo de la teoría de la deprivación del estatus y contribuciones muy
significativas para un estudio más plausible del empresariado en Antioquia, se encuentran en los trabajos numerosos de varios historiadores que han avanzado significativamente el conocimiento sobre el tema. Varios de estos se tratan en el resto de este capítulo.
EL EMPRESARIADO ANTIOQUEÑO: DE LA TRANSFERENCIA
MECANICA DE TEORIAS AL ESTUDIO HISTORICO
DEL FENOMENO
Las dos teorías hasta ahora analizadas en este capítulo: la deprivación
del estatus (Hagen) y la voluntad de emprender el desarrollo (Me Greevey) acusan problemas teóricos, de método y de sustentación empírica
muy graves que llevan a descartarlas como explicaciones del crecimiento
económico de Antioquia. Una y otra están permeadas de determinismo psicológico que configura una excesiva simplificación de la realidad que buscan estudiar. Los argumentos para sustentar esta conclusión no van a repetirse. Son muy variados y contundentes, como se
colige del análisis adelantado en la primera sección de este capítulo basados en el copioso debate que originaron y en las apreciaciones del
presente autor.
Ante este balance surgen varios interrogantes: si estos dos enfoques que dan relieve al papel del empresariado han sido refutados contundentemente, ¿implica ello que el empresariado no sea un factor importante para comprender el crecimiento económico? En otras palabras, si se descartan las explicaciones voluntarista y de la deprivación
de estatus, ¿debe descartarse al empresariado como uno de los factores que inciden en el proceso de desarrollo? ¿Existen otros enfoques
que pueden dar buena cuenta del empresariado y su papel en el crecimiento económico? Estos interrogantes tienen relación directa con el
problema del trasplante mecánico de teorías y esquemas conceptualanalíticos a las realidades que la investigación pretende estudiar.

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

39

dos. Y muestra que un acercamiento metodológico basado en la ínvestigación empírica rigurosa, como forma de estudiar la realidad y de
aplicar en ella los modelos teóricos, es una condición sine qua non para la labor del sociólogo, del economista y del historiador, del psicólogo o del antropólogo. Los métodos específicos de uno y otro tienen
diferencias: y aún más el armazón teórico-analítico que manejan miembros de una misma disciplina no es el mismo ni produce los mismos
resultados. Estas son verdades muy elementales en las ciencias sociales, pero a menudo se olvidan, como lo ilustra el presente capítulo.
El empresariado no queda descartado como factor que incide en el
crecimiento económico. Historiadores y economistas que pertenecen
a bien diferentes corrientes teóricas, y a variadas nacionalidades, han
hecho valiosos aportes al estudio del empresariado antioqueño. Varios
de ellos, bien vale la pena destacarlo, fueron acicateados por las fallas
que encontraron en los modelos de Hagen y Me Greevey. Además de
los elementos empíricos del método y teorías que dejaron sus críticas
a esos dos trabajos, expuestas en detalle en el presente capítulo, estudiaron importantes aspectos del empresariado paisa. A algunos de ellos
se refiere el resto de este trabajo.

Los orígenes del empresariado antioqueño
Todos los estudiosos de Antioquia coinciden en señalar su notable
actividad económica dentro del cuadro de pobreza y estancamiento de
Colombia hasta comienzos del presente siglo. Así mismo están de acuerdo en destacar unos patrones de acción y de pensamiento peculiares,
indistintamente llamados "espíritu empresarial", "actitud empresarial", "sobresaliente actividad empresarial", "personalidad creadora",
"innovación económica", "ética protestante de los antioqueños",
"agudeza para los negocios", "los antioqueños: los yanquies de América del Sur", "recursos· empresariales", etcétera.

El problema no radica en que ellas hayan sido elaboradas en el exterior y que quienes las hayan intentado aplicar -Hagen y Me
Greevey- sean de nacionalidad norteamericana, si bien ello es un índice de la debilidad estructural de la actividad científica en un país latinoamericano. Las críticas se mantendrían si los autores de estos trabajos tuviesen apellidos criollos, antioqueños de pura cepa si se quiere.

Hay desacuerdo, por el contrario, acerca de las causas de esos patrones de acción y pensamiento del empresariado antioqueño 7 • Y en
la identificación del momento histórico en que aparecen las manifestaciones de ese empresariado. Mientras algunos lo sitúan en el siglo XVIII
(López Toro, Parsons, Ospina Vásquez y Twínam), otros lo colocan
en la primera mitad del siglo XIX (Safford y Brew). Hacia 1850 es la
epoca señalada por otro autor (Hagen), mientras que el período
1890-1915 ha sido también propuesto (Me Greevey).

La evolución creciente -y muy reciente- del conocimiento sobre
Antioquia ofrece respuestas muy positivas a los interrogantes plantea-

En balance, parece plausible situar la formación del empresariado
paisa en la segunda mitad del siglo XVIII y primeras décadas del siglo

XIX.

�40

Siglo XIX
Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

Como lo muestra Twinam (1976) 8, el siglo XVIII fue escenario
de importantes cambios en los diferentes sectores (minería, agricultura
y comercio) de la economía antioqueña y se constituyó en
... el período formativo para el desarrollo de una distintiva actitud
antioqueña hacia el uso del capital que condujo a la notable actividad empresarial de los siglos XIX y XX ... (Twinam, 1976: 338. Traducción del autor).

Los cambios en la economía antioqueña del siglo XVIII tuvieron lugar
al final del período Borbón, entre los años 1760 y 1810, el período al
que se circunscribe el estudio aludido. En ese período formativo del
empresariado paisa jugó un papel decisivo la economía minera del oro.

La minería antioqueña y el empresariado
La actividad minera aurífera en Antioquia se remonta a los comienzos
de la Colonia, habiéndose desarrollado alrededor de ésta una serie de
poblaciones como Santa Fe de Antioquia, Santiago de Arma, Cácerez, Zaragoza y Remedios.
Hasta mediados del siglo XVII la búsqueda de oro se localizó en un
número reducido de minas de alta productividad, con tierras vecinas
a las labores agrícolas y con un claro atractivo para el establecimiento de las actividades comerciales (López Toro, 1969: 11).

Fuera de estos centros, asentados unos en torno a yacimientos (minería de veta) y otros a la minería de aluvión en ríos como el Cauca y
el Nechí, la población era muy escasa, "exigua" en las pocas reservas
indígenas (López Toro, 1970: 11). La población total de Antioquia no
sobrepasaba los 25 000 habitantes, hacia 1650, época a partir de la cual
se presentan dos grupos diferentes para la explotación minera. Uno de
ellos es el de los mineros autónomos ("barequeros", "mazamorreros",
"zambullidores", "guaqueros"); son núcleos de nómadas
... cuyas actividades sustituyen gradualmente el trabajo de las primeras grandes minas, abandonadas a causa de las dificultades de una
tecnología inapropiada para la explotación a largo plazo, de los pésimos climas y del consiguiente costo excesivo de reposición de las grandes cuadrillas de esclavos, en comparación con su rendimiento... (López Toro, 1970: 13-14).

Estos mineros libres vienen a consolidarse a lo largo de la Colonia como un estrato social, movido en su actividad económica por las condiciones geográficas de un terreno quebrado pero atravesado por innumerables filones y aluviones auríferos; los mineros independientes ven-

4/

drían a constituirse en un elemento decisivq para que Antioquia fuera
una "sociedad relativamente abierta en marcado contraste con otras
regiones mineras de la Nueva Granada en donde sigue predominando
la mediana o gran explotación, o en las zonas donde se arraiga el sistema agrario latifundista" (López Toro, 1970: 15).
El segundo tipo de minería, es la minería organizada o empresarial. Esta enfrentó una serie de frenos a su desarrollo (salarios altos,
tecnología muy rudimentaria, oferta inelástica de mano de obra) que
afectaban su rendimiento económico, mientras que la "tasa secular de
crecimiento del estrato autónomo era sustancialmente más elevada que la
del estrato empresarial" (López Toro, 1970: 25). Hacia 1750 sólo un
tercio de la producción aurífera provenía de la minería organizada; del
total ocupado en población, 5/6 eran mazarnorreros libres (López Toro, 1970: 24). Para esos mismos años, la región estaba sumida en una
profunda crisis económica, que originó las reformas del visitador Mon
y Velarde.
Socialmente, en la Antioquia colonial hubo mayor movilidad que
en otras regiones colombianas. Aunque no debe olvidarse que los grandes mineros-comerciantes vendrían a conformar un grupo poderoso con
grandes capitales a lo largo del siglo XIX, la estratificación social era
menos rígida que en el Cauca o la Sabana.
Bastaba tener suerte o dedicación en la búsqueda del oro o el comercio para ascender. La posición dentro de la pirámide social no estuvo
ligada en Antioquia a los apellidos ni al mayorazgo territorial sino
al éxito en la actividad económica... (Fajardo, s.f.: 50).

La producción de oro en la Nueva Granada tuvo un papel muy importante, siendo casi el único producto de exportación, al punto que "a
fines de la Colonia se calculaba el oro en más de 850Jo de las exportaciones del Nuevo Reino de Granada" (Safford, 1977: 96).
La carencia de estimativos confiables sobre la producción de oro
durante el siglo XVIII había sido hasta años muy recientes un obstáculo para aclarar puntos de vista opuestos sobre la economía antioqueña
en ese período. La paciente investigación de Ann Twinam en los libros
de registro de la fundición (sitio al que debía llevarse el oro para ser
fundido tanto por los mineros como por los comerciantes, base sobre
la cual se liquidaba el impuesto al quinto real), le permitió un cálculo
para la producción año por año en el período 1670-1810 (fwinam, 1976:
cuadro 1). Por el contrabando de artículos y de oro, así como otros
métodos de evasión estas cifras subestiman la producción real, como
Twinam tiene el cuidado de precisarlo: " .. .las sumas que los mineros

�42

Siglo XIX

llevaban a la fundición eran entonces unaaproximación cercana a sus
utilidades más que a la producción real... Las sumas que los comerciantes llevaban a la fundición no representan su utilidad, sino el valor
de su comercio de importación ... un aumento o una caída en la contribución de los comerciantes a la fundición suministra un indicador
amplio de la cantidad de capital disponible para la población; y como
este capital se originó en la minería, significa una medida aproximada
del estado de la minería" (Twinam, 1976: 44-45). Las cifras muestran
un resurgir notable de la minería después de 1750: entre 1750 y 1779
el promedio anual fue de 59 000 pesos de oro (frente a 22 000 pesos
entre 1670 y 1749); de 1780 a 1810 ascendió a 236 000 pesos de oro.
Es decir, la minería produjo 10 veces más capital en 1800 que en 1700
(Twinam, 1976: 45-46).
Estos datos sirven para poner en duda la alegada pobreza y atraso
de toda la sociedad antioqueña en el siglo XVIII y permiten calificar
más ciudadosamente el impacto de las reformas del visitador Mon y
Velarde (posteriores a 1786). Si bien pudieron contribuir a la segunda
fase de aumento de la producción minera (1780-1810), el hecho es que
la producción se había más que duplicado en el período de 30 años previa a su visita y reformas. El aumento de la población y el descubrimiento de nuevos distritos mineros contribuyeron a esta expansión.

La contribución de la minería organizada (los "mineros" eran quienes tenían bajo su control una fuerza de trabajo -libre o esclavade 5 o más personas) y de los mazamorreros a la producción del período Borbón fue muy desigual: los mazamorreros contribuyeron 2/3 de
la producción anual.
La tecnología misma del 'oro corrido' implica que los mineros tuvieran continuamente que invertir y reinvertir su tiempo y su capital para obtener utilidades. Aunque los mineros podían acumular sumas
para inversión posterior, ellos no hicieron suficientes utilidades como para cesar sus actividades mineras y gozar de ingresos acumulados (Twinam, 1976: 83-84).

La referencia a estos aspectos de la minería en el período en cuestión
se justifica, pues la expansión que se presentó en la producción minera
tuvo efectos en otros sectores de la economía regional (comercio y agricultura) constituyó unas condiciones tales que en esos años se puede
situar la formación del empresariado antioqueño. Esa es una de las conclusiones que se derivan de la tesis doctoral de Twinam (1976) acuciosamente respaldada en fuentes primarias que no habían sido utilizadas
en estudios previos.

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

43

Tanto las oportunidades como las limitaciones de la economía colonial antioqueña influyeron decisivamente en la capacidad de acumulación de la élite regional, así como en la altísima diversificación del
capital, las múltiples ocupaciones de la élite y la re-inversión continua
de su capital. La capacidad de acumulación de la élite antioqueña fue
superior a la de otras élites regionales; pero era "suficiente pero no demasiado" y no comparable con la de los mineros de Guanajuato o los comerciantes de Buenos Aires.
Los riesgos y los retornos esporádicos de la minería, el comercio y
la agricultura forzaron, entonces a los antioqueños, a usar el capital
limitado que ellos poseían diversificándolo como colchón de seguridad contra la incertidumbre. Paradójicamente, el conservatismo y la
prudencia llevó a los antioqueños a invertir en forma innovadora ganando así una temprana reputación como empresarios (Twinam, 1976:
341).

Las realidades económicas movieron a los antioqueños a
mantener capital fluido, disminuír los riesgos y reinvertir continuamente...... Hacia el fin del período Borbón, lo que había sido un
'modo de estar', es decir la adaptación a una realidad económica específica, se había transformado en un 'modo se ser', una forma de
vida que trascendía las condiciones históricas que la habían creado...
La continuación de su propia tradición 'conservadora' llevó a losantioqueños a brillar como mineros, comerciantes, colonizadores, banqueros, cultivadores de tabaco, constructores de ferrocarriles, productores de café y, finalmente, los industriales de Colombia. (Twinam, 1976: 344).

Esta conclusión ¿cómo se confronta con lo que Twinam llama la "tendencia natural" de las sociedades mineras a "crear élites con algún potencial empresarial"? Comparando los casos de centros mineros como
Popayán, Guanajuato (México) y Minas Gerais (Brasil), concluye que
en dichos casos había otras alternativas para que los mineros y comerciantes ricos adquirieran estatus social: encomiendas y haciendas en Popayán y Guanajuato; en el caso de Minas Gerais los recursos mineros
no fueron suficientes para sostener una "naciente élite empresarial".
Pero en nuestro caso "los medellineses del siglo XVIII no tenían estas
alternativas" (p. 286). Es por estas circunstancias objetivas que losantioqueños tuvieron que desarrollar habilidades empresariales.
Otra conclusión importante apunta a la composición de la élite de
Medellin. Basada en una minuciosa reconstrucción de datos para averiguar la conformación del Cabildo, las actividades económicas de sus
miembros y una invaluable lista de estratificación de la élite basada

�44

Siglo XIX

en los ingresos mineros y comerciales, se muestra (Twinam, 1976: 225)
que los miembros de la élite eran a la vez mineros de oro y comerciantes que dominaban el Cabildo de MedeUín y ocupaban las más altas
posiciones dentro de éste. La minería de oro y el comercio estaban íntimamente interconectados pues la minería dependía del aprovisionamiento por parte de los comerciantes, y éstos a su vez requerían conocer el volumen de la producción de oro. Y constituían las actividades
más prestigiosas y un pre-requisito para el poder político: " .. .la correlación entre riqueza y cargos políticos fue casi exacta. Con muy pocas
excepciones, la élite política reflejaba la élite económica" (Twinam,
1976: 238).
Debe señalarse la variedad de tópicos muy bien entretejidos que
analiza en la élite medellinense: la élite económica y su interrelación
con la élite política; la composición de la élite en cuanto raza, ilegitimidad de nacimiento, los peninsulares y las familias criollas. "La sociedad medellinense puso un alto valor al nacimiento legitimo, la pureza racial y la riqueza acumulada a través de la minería y el comercio"
(Twinam, 1976: 279). En cuanto a las ocupaciones de varias generaciones de los miembros de la élite, vale destacar que
... La élite de Medellín, difirió substanciaJmente de las élites de Popayán o Guanajuato. En Medellín los hijos siguieron a sus padres en
la minería y el comercio, continuando una tradición empresariaJ ...
(Twinam, 1976: 278).

El comercio en el período Borbón:
vínculos inter-sectoriales y formación de/ empresariado
En cuanto al comercio, en el trabajo de Twinam se examinan el volumen de las importaciones, su distribución entre los diferentes tipos de
comerciantes y la habilidad de estos para "adquirir y manipular"
capital.
Las "guías" que se otorgaban a los comerciantes en las aduanas,
los registros que los comerciantes llevaban al entregar a la Fundición
una cantidad de oro igual al valor de los bienes importados, los registros mismos de la Fundición, así como los libros de cuentas de un importante comerciante de Medellín, sirven como fuente para determinar no sólo el monto de las importaciones sino para identificar la élite
comercial. Twinam hace un rastreo sistemático y construye 46 series
anuales de importaciones, utilizando fuentes inexplotadas hasta que la
historiadora norteamericana realizó su estudio.
Según estos datos el comercio de importación se quintuplicó en el

Dávila: El empresariado antioqueño (176()./920)

45

período 1760-1810 y refleja las mismas fluctuaciones de la producción
de oro. Así mismo aparecieron nuevos centros urbanos a medjda que
la minería se desplazó de las tierras bajas de Santa Fe de Antioquia
hacia las tierras altas de Rionegro y Medellin. Por ello fueron apareciendo aduanas en diferentes poblaciones. Hasta 1763 sólo existía la
de Santa Fe de Antioquia, año en el cual se establecieron aduanas en
Medellin y Rionegro, seguidas por las de Marinilla·(l791) y Santa Rosa (1795).
Una de las reformas de Mon y Velarde se encaminó a crear un nuevo
grupo -los rescatadores de plata- encargado de ir a los distritos mineros y dar a los mineros monedas de plata a cambio del oro en polvo.
Con esto buscaba crear competencia a los comerciantes que actuaban
como rescatadores de oro, quienes tenían un gran poder sobre los mineros y mazamorreros. "El valor del oro de los míneros y los mazamorreros variaba en proporción inversa a su necesidad por artículos"
(Twinam, 1976: 103). Mon buscó crear un nuevo tipo de comerciantes
domésticos, quienes no importarían los artículos directamente fuera de
provincia, sino los comprarían al por mayor de los importadores de
Medellin y Rionegro. Estos últimos apoyaron dicha reforma: podían
todavía seguir teniendo comercio con míneros y mazamorreros; tendrían competidores en los nuevos mercados domésticos, pero a su vez
estarían relevados de la obligación de llevar el valor de sus registros
de mercadería en oro a la fundición (Twinam, 1976: 106-108). A los
comerciantes les favorecía también porque al convertirse en mayoristas se expanderían sus volúmenes de importación.
Una consecuencia inesperada de la reforma comercial fue la nueva dependencia que se creó: los comerciantes importadores vinieron
a controlar a los mercaderes domésticos, pues dado que no había suficiente plata, los importadores -quienes sí viajaban fuera de la
provincia- comenzaron a intercambiar oro en barra por monedas de
plata, con una pingüe ganancia resultante de su sagacidad empresarial:
los comerciantes hacían utilidades por dos lados: cuando intercambiaban oro en barras por monedas de plata y de nuevo cuando intercambiaban las monedas por oro en polvo. El efecto último de la reforma monetaria de Mon fue permitir a los comerciantes se'r banqueros y mayoristas y acumular utilidades adicionales (Twinam, 1976:
113: Nuestro subrayado).

Twinam indentificó l 028 comerciantes importadores en toda la provincia para el período bajo consideración (1763-1810): 157 en Santa
Fe de Antioquia, 411 en Rionegro y 385 en Medellín (Twinam, 1976:
tabla 12: 129). Los clasifica en cinco grupos de acuerdo con el volu-

�4ó

Dávila: El empresariado antioqueño (176().J920)

SigloXJX

meo de sus importaciones: los del primer grupo, obtenían sus mercaderías en Honda o Nare; se dedicaban sólo de tiempo parcial a sus negocios de importación de muy baja escala, y se "especializaban" en
la importación de cacao y textiles para uso personal (Twinam, 1976:
130-132). En contraste la élite comercial se refiere a los tres grupos mayores (registros superiores a 10 000 pesos de oro), que comerciaban con
Bogotá, Cartagena, Popayán, y Quito. "Las élites comerciales de Santa
Fe de Antioquia, Rionegro y Medellin jugaron diferentes roles dentro
de sus respectivas áreas" {Tinam, 1976: 146), evidenciando gran
diversidad.
En el cuadro 1 que se ha preparado re-ordenando la valiosísima
tabla que aporta Twinam (1976, ~abla 12: _129) se pu~de ver la difer~~cia
entre el tamaño y el monto de 1mportac1ones reabzadas por las elites
comerciales de las tres ciudades.
Para entender más la actividad muy diversificada y multifacética
de la élite de los comerciantes, el caso de un comerciante de Medellín
(Mateo Molina) es muy expresivo:
Molina no fue solamente transportador y vendedor de artículos y evaluador de polvo de oro. Además fue banquero, padre en ausencia,
promotor, portador de correo y droguista ... estos deberes pueden considerarse como los equivalentes coloniales de la publicidad. Los clientes
deben haber evaluado la disposición de diferentes comerciantes para
identificarse con sus intereses, como un factor para decidir a quien
darle sus negocios (Twinam, 1976: 158. El subrayado es nuestro).

Pero ¿cuál era el volumen de las utilidades que obtenían los grandes
comerciantes? Estas se veían afectadas por un sinnúmero de dificultades y limitaciones: grandes distancias y tribulaciones del transporte (canoa, mula), clima maligno, condiciones comerciales desventajosas frente
a los mayoristas de Cartagena, dificultades para cobrar a los mineros,
provisión a los rníneros no sólo de mercancía sino de préstamos y protección a sus farníliares mientras el minero estuviera ausente. A lo anterior se sumaba la restricción de ejercer su comercio dentro de los lírnítes provinciales.
Estas dificultades fueron determinantes en la formación de una actitud y hábitos empresariales. Para ponerlo en términos comparativos,
un comerciante porteño en una sola transacción en Buenos Aires ¡manejaba el equivalente a las importaciones de todo un año de un miembro de la élite comercial paisa! (un Francisco Campuzano, José María
Montoya, José María Aranzazu o cualquiera de los 20 más grandes
importadores identificados por la rnínuciosa investigadora norteamericana; Twinam, 1976, tabla 17: 162).

47

CUADRO 1
DISTRIBUCION DE GRUPOS COMERCIANTES,
PROVINCIA DE ANTIOQUIA Y CIUDADES
DE SANTA FE DE ANTIOQUIA, RIONEGRO Y MEDELLIN (1763-1810) (*)

Santa Fe Rionegro Medellín
Comerciantes
Importadores
- Elite comercial (**)
• Número de sus
miembros
• % del total de
comerciantes
importadores
• Número de sus
miembros con
importaciones
superiores a
100 000 pesos
de oro
- Valor de las

Otros

Total
provincia

157

411

385

75

l 028

10

44

65.

7 (***)

126 (***)

6.3

10.7

16.8

9.3

12.3

l

4

o

2

7

¡

Importaciones
• Importaciones
totales
742 791 2 434 233 2 431 429 363 460 5 971 913
• Importaciones de la
élite comercial
427 299 l 748 115 l 746 008 223 446 4 144 868
• % importación élite
comercial
57.5
71.8
71.8
61.5
69.4
(*) Basado en: Twinam, 1976, tabla 12: 129. Se ha reordenado la tabla

(**) La élite corresponde a quienes importaron más de 10 000 pesos de oro
(***) "El n~ero
'
de comerciantes
.
en las categorías superiores a 50.00 pesos
sumados por cmdades no concuerda con el total provincial. La disparidad ocurre
porque,~gun?s comerciantes registraban sus artículos en más de una aduana
local... (Twmarn, 1976, tabla 12: 129, nota -b-).

�48

Siglo XIX

Bajo tales circunstancias:
...el período Borbón condujo a una expansión significativa del volumen de la producción de oro y de las importaciones. Empero, ni una
élite minera ni una comercial dominaron la producción de oro o el
comercio dentro de la provincia. Los mineros organizados enfrentaron el riesgo de las restricciones de la minería de aluvión y no producían la mayoría de polvo de oro. El comercio fue igualmente riesgoso, ya que los comerciantes tenían que compartir mercados con los
pequeños mercaderes y tenían que luchar para poder pagar sus deudas a los mayoristas del virreinato. La naturaleza misma y organiza.
ción de los sectores comercial y minero llevó a una situación de "suficiente pero no demasiado". Los mineros organizados y los comerciantes importadores fueron capaces de acumular ciertas cantidades
de capital, pero loS-riesgos y restricciones de prospectar y de importar los forzó a diversificar sus inversiones y a actuar en una forma
empresarial (Twinam, 1976: 165).

La agricultura en el periodo Borbón:
el desequilibrio entre el sector minero y el agrícola
La preferencia por el uso excesivo de la tierra (ganadería y técnicas de
agricultura de quema); los límites naturales a su uso intensivo, a causa
del sistema institucional de tenencia, originalmente de concesiones realengas fragmentadas luego por ventas, usurpaciones y herencias; las
tendencias latifundistas y orientación hacia el intercambio comercial
de la economía agrícola de Antioquia (López Toro, 1970: 30-33); la
escasez de tierras fértiles y bajo rendimiento de la tierra, la escasez de
mano de obra y el predominio de pequeñas explotaciones, son algunas
de las características de la economía agrícola antioqueña. Esta entró
en crisis a fines del período colonial y fue otro de los sectores que buscó mejorar el oidor Mon y Velarde con una "reforma agraria" para
"restaurar el orden social, superar la crisis de altos precios y baja ocupación, estimular y diversificar la producción y amparar nuevas colonizaciones. La más extraordinaria de estas reformas consistió en
conceder acceso libre y gratuito a extensiones limitadas de tierras para
la fundación de pueblos y de colonias agrícolas en la vecindad de los
centros mineros, sin respetar los derechos previos de los terratenientes" (López Toro, 1970: 34-35).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

49

...Después de todo, no se adminsitra una hacienda en la misma forma que se acomete una explotación minera, y la clase especial y el
talento y actitudes que marcan el éxito en la última conlleva cierta
incompatibilidad con los hábitos más sedentarios del granjero eficiente.
En este tipo de inflexibilidad del factor empresarial podría encontrarse
buena parte de las causas de la incapacidad de asignación eficiente
de los recursos laborales y naturales entre minería y agricultura... (López Toro, 1970: 35. Nuestro subrayado).

Twinam ha destacado la no existencia de un producto agrícola para
exportación como un limitante adicional, destacando
... el poco incentivo existente para desarrollar un producto agrícola
de exportación, cuando existía uno metálico tan eminentemente adecuado ... El valor de la tierra estaba deprimido al punto que la producción agrícola estaba reducida a unos límites locales en vez de interprovinciales... (Twinam, 1976: 171).

Igualmente la no abundancia de mano de obra barata y las condiciones topográficas no permitieron el desarrollo del sistema de hacienda.
La riqueza agrícola de Antioquia estaba en el Valle de Medellín; la historiadora norteamericana examina la distribución de tierra, concluyendo
que la élite agrícola no dominaba la propiedad ni el uso de la tierra
en dicho valle: " ... aquellos individuos que poseían un área sustancial
en tierra, tendían a diversificarla en varios sitios en vez de concentrarla en uno" (Twinam, 1976: 186). Esa élite no podría monopolizar la
producción agrícola a la cual contribuía una importante población de
pequeños agricultores y en la cual estaba presente la dependencia del
Concejo de Medellín (dominado por mineros y comerciantes) en la fijación de precios de los granos. Twinam ilustra algunos enfrentamientos entre los agricultores y la élite minero-comerciante. En este contexto examina las reformas de Mon y Velarde y el apoyo a sus políticas
de distribución de tierras: " ... Aunque la mayoría de la élite antioqueña era propietaria de tierra, no veía la adquisición de más tierras como
algo necesario para el mantenimiento de su prestigio o de su bienestar
económico" (Twinam, 1976: 204). Esto se sustenta en un censo de tierras realizado en 1787 al que acude Twinam. Para examinar la capacidad de acumulación de la élite agrícola tiene que acudir a "descripciones generales en vez de datos estadísticos".

La colonización como campo de acción empresarial
El desequilibrio entre el sector minero y el agrícola tiene un componente relacionado con la actividad empresarial. El desaparecido
investigador antioqueño Alvaro López Toro lo manifiesta muy
gfaficamente:

Hay otra actividad de importancia en el desarrollo de Antioquia y en
la conformación de su empresariado, en particular en la segunda mitad del siglo XIX: la colonización antioqueña en el occidente colom-

�50

Siglo XIX

biano. El primero en estudiarla detenidamente fue el geógrafo norteamericano James Parsons (1950) cuyo trabajo va mucho más allá de los
aspectos geográficos para cubrir aspectos económicos y sociales y ha
significado un trabajo clásico de obligada referencia. A medida que
ha aumentado el estudio sobre Antioquia, en buena parte estimulado
por el trabajo pionero de Parsons, algunos de sus planteamientos han
sido cuestionados. Es importante precisar una afirmación de Parsons,
porque hace también referencia a algunos rasgos de lo que se ha llamado el "espíritu empresarial" de los antioqueños. Dice Parsons:
En Antioquia los derechos mineros tuvieron siempre precedencia sobre los derechos agrícolas ......El concepto de riqueza, entonces, no
estaba vinculado a determinados pueblos y al suelo, sino más bien
al trabajo duro y a la iniciativa... este caso rarísimo de una sociedad democrática de pequeños propietarios en un continente dominado por un latifundismo latino tradicional ... (Parsons, 1950: 105-106.
Citado por López Toro, 1970: 87-88).
López Toro fue uno de los primeros en contraponer a esta imagen algo
ideal la más compleja de los tres tipos diferentes de colonización antioqueña durante el siglo XIX: concesiones realengas, colonizaciones
capitalistas y baldíos.

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

51

dad empresarial de particular interés, que significó un área más de diversificación: la compra y parcelación de tierras. Los especuladores paisas de bonos tuvieron una "conducta peculiar" y en contraste con sus
colegas de otras partes de Colombia "movilizaron sus recursos con una
mentalidad ávida de lucros fmancieros tangibles y de pronta recuperación del propio capital. Esta motivación capitalista, en armonía con
el espíritu comerciante vernáculo de Antioquia, predominó sobre otras
consideraciones de prestigio social, influencia política y simple acumulación de propiedad raíz" (López Toro, 1970: 41. El subrayado es
nuestro).
Este tipo de colonización está ilustrada en el trabajo del inglés Keith
Christie (1974) sobre la oligarquía del Viejo Caldas.
Christie contradice la idea comunmente aceptada de Caldas como
una sociedad igualitaria de minifundistas, cuyos orígenes ha sido convencional atribuír a una tradición de colonizadores-fundadores y campesinos de origen humilde.

Los aspectos negativos de la colonización son también evaluados por
López Toro (1969: 61): desigualdad social en los beneficios a los emigrantes; las convulsiones políticas dentro de las cuales operaba el movimiento colonizador; predominio de agricultura de subsistencia y destrucción de recursos forestales.

La colonización capitalista fue adelantada por un grupo de "buenas familias" de Antioquia Central ("un grupo económicamente modesto pero socialmente orgulloso, un patriarcado rural ... ", Christie,
1974: 25), que tuvo los medios para organizar caravanas de colonizadores, peones, mulas y ganado. Más tarde, en la colonización del sur
de Caldas, jugó un papel importante una empresa capitalista que vendía tierr~ para c~lonización (la Empresa Burila). A este respecto la
reclamación que hizo la Empresa de una enorme extensión de 200 000
fanegadas (desde la mitad sur del Quindío hasta el norte del Valle del
Cauca) tuvo un "efecto equívoco". Por un lado, sus ingresos fueron
a fort3:1ecer a ~os mayores accionistas de la Empresa Burila, oligarcas
de Cali_ Y Ma~es. Pero a su vez en medio de serios conflictos y reclamaciones de tierras entre los colonos y vecinos frente a la Empresa
"1:fl~_cha de esta tierra se filtró del control de estas pocas familias y per~
rmt10 a m~chas otras establ~erse en fincas de tamaño medio ... A pesar de Burila y de muchos rmembros de la oligarquía que se movieron
hacia la región, ... ésta ofreció gran oportunidad a muchos de los pobres" (Brew, I 974: 56-57). Este tipo de colonización tenía antecedentes en otra poderosa compañía que también se basaba en la venta de
tierras cuyo origen estaba en concesiones reales: la empresa González
Sal~ YC'_1ª:• un_a " ... empresa exitosa de venta de tierras ... (en la cual)'
familias oligarqmcas de Medellin como los Mejías, los Gutiérrez y los
Aranzazu se lucraron grandemente". (Christie, 1974: 23).

La colonización que López Toro llama capitalista fue una activi-

En la fundación de numerosos pueblos se muestran los diferentes

Los logros de la colonización hasta 1880 fueron: superar el estrangulamiento de la producción agropecuaria; aumentar el nivel de vida
y las oportunidades de trabajo para una capa social necesitada; desarrollar una "población más numerosa, menos estratificada socialmente y con mejores condiciones de movilidad ocupacional y terriorial"
(López Toro, 1970: 61). Además contribuyó a la diversificación de la
actividad empresarial del grupo de los comerciantes:
las empresas especulativas en concesiones de tierras, la ampliación
de los mercados de artículos de importación, la experiencia política
en cuanto al fomento de una nueva orientación agraria, etc., fueron
todos factores que contribuyeron a ampliar el horizonte de acción de
este influyente grupo y arraigar en él una tradición empresarial cuyos
frutos se multiplicarian al iniciarse posteriormente la gran corriente
· de industrialización (López Toro, 1970: 61. Nuestro subrayado).

�52

SigloXIX

tipos de colonización, ilustrándose un mayor control oligárquico en el
norte de Caldas que en el sur. Si biten este es un distintivo en Manizales
(ciudad que a su vez dominó la vida regional por largo tiempo), Christie muestra cómo en el caso de Pereira, usualmente descrita como el
fruto de colonos paupérrimos, una familia (los hermanos Marulanda)
jugó un rol dominante. Como empresarios multifacéticos estuvieron
envueltos en negocios de tierras, ganadería, construcción, fincas de raíz urbana, préstamos a individuos y acuerdos de cosechas. Más tarde se asociaron con un pariente, rico propietario de tierras en el Qundío, diversificándose aún más hacia la explotación extensiva de pastos, minas
de sal y oro y propiedades urbanas en pueblos quindianos. Ese poder
ha continuado: " ...a causa de que muchos descendientes de los Marulanda se casaron con miembros de otras acaudaladas familias, subsiste
hasta hoy en día una fuerte linea de continuidad entre el poder socioeconómico y la familia Marulanda" (Christie, 1974: 50).
En síntesis, la colonización fue en parte un nuevo y fructífero campo
de acción para el empresariado paisa después de 1850. A través de ella
se afirmaron las características de diversificación, especulación, innovación, toma de riesgos, sagacidad y trabajo duro del empresariado
antioqueño.

Del empresariado minero y comercial al industrial
Queda demostrado hasta ahora que el empresariado antioqueño surgió en el período entre 1760 y 1810 de la expansión a la vez que de las
limitaciones de la minería de oro y el comercio. En ese período inicial,
la exitosa actividad empresarial de la diversificada élite minera y comercial, estuvo confinada al escenario regional de la provincia de Antioquia. Las evidencias que sustentan esta afirmación son las ya comentadas de Ann Twinam, cuyo rigor y creatividad en el manejo de
fuentes primarias secularmente olvidadas otorgan validez a sus
conclusiones.
Otro riguroso historiador, el británico Roger Brew, terminó dos
años antes que Twinarn, en 1974, su tesis doctoral, también un documentado y valioso estudio del desarrollo económico antioqueño, que
cubre desde la independencia hasta 1920.
Hay una divergencia que nos parece resuelta a favor de Twinam.
A diferencia de ésta, Brew -cuyo estudio justamente comienza donde
termina el período cubierto por Twinam -sostiene que "la élite empresarial que dirigió la industrialización en el siglo XX surgió en el período entre 1820 y 1880 de una clase de hombre humilde y desconocido",

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

53

j

(Brew, 1977: 35). En una nota de pie de página, Brew precisa que 1790
podría ser una fecha factible para "fijar el comienzo del surgimiento
de los mercaderes antioqueños... Pero apenas en la década de 1820 se
pueden empezar a establecer vínculos familiares ininterrumpidos entre
los comerciantes de Medellín, de imoortancia muy reciente, y los empresarios de principios del siglo XX" (Brew, 1977: 35, nota de pie de
página No. 1).
La minería, agricultura, café, ganadería, el crédito y la colonización, son los sectores económicos que estudia Brew para el período
1820-1920. Su propósito es explicar el surgimiento de la industrialización en Antioquia. Este es un propósito diferente, estrictamente hablando, de explicar el surgimiento del empresariado. Pero uno y otro
están relacionados y a lo largo de su libro se encuentran copiosos elementos para comprender la evolución de la actividad empresarial durante el siglo XIX.
Brew parte del supuesto que hay que reconocer " ...el peligro de
buscar explicaciones simples para los procesos históricos ... " (Brew,
1977: 23). Así examina cuatro condiciones fundamentales para el surgimiento de la industrialización en Antioquia: espíritu empresarial, financiamiento, adaptación a la nueva teconología y mercado de trabajo. Para cada una de estas condiciones, estudia un conjunto de variables mediante la "observación cuidadosa" de los hechos históricos. Las
numerosas variables estudiadas'' ...reflejan quizá el deseo del autor de
no dejarse guiar demasiado por juicios y teorías preconcebidas en la
selección del material" (Brew, 1977: 415).
Una conclusión central es que en la industrialización de Antioquia
jugó un papel crucial la economía minera de la región. Le dio un impulso inicial y creó patrones conducentes a que la industrialización no
fuera un "paso brusco e inesperado dado por extranjeros o por antioqueños impulsados súbitamente por el auge de las exportaciones"
(Brew, 1977: 408). La economía cafetera, en creciente expansión después de 1890 '' ...aceleró muchísimo los procesos iniciados por aquella
(la minera)" (Brew, 1977: 133), dando un impulso definitivo pero no
inicial a esa industrialización "local y autóctona". Impulso que se concretó en la expansión del mercado de bienes de consumo no sólo "entre los propios cultivadores, sino en toda la infraestructura que se creó
en Medellin y otros centros más pequeños en la última décadá del siglo
XIX par~ la exp?rt~ción y elaboración del grano" (Brew, 1977: 295);
los cambios cualitativos en los patrones de consumo (por ejemplo, gaseosas, cerveza y cigarrillos desplazando artículos autóctonos); el trabajo de la mujer y los niños en las épocas de cosecha o su desplaza-

�54

Siglo XIX

miento a casas de elaboración y empaque del grano en Mede~; el estímulo a los inversionistas; impulso a la industria de la fu~di~tón Y de
equipo para procesamiento del grano _(des~ulpadoras, prmc1palmente) Por otra parte, a pesar de que Ant1oqwa no fue un centro art~~nai de la importancia de Santander, existieron durante el predo~o
de la economía minera manufacturas artesanales y domésticas ?º solo
en Medellín sino en la provincia. Y " ... debe recono~rse_un~}m~ de
continuidad entre la manufactura artesanal, la orgaruzac1ón seoufabril" y finalmente el establecimiento de la fábrica moderna" (Brew,
1977: 328).
1

1

El empresariado recibe un tratamiento central Y_ muy cuidado~o
en este trabajo, logrando conclusiones de !111portanc1a. La economta
minera'' ... creó las condiciones para el surguruento de una clase de empresarios con las tradicionales virtudes capitalistas tan marcadél;S q~e
aún hoy parecen sacadas de un texto sobre e! desarrollo ~el capitalismo" (Brew, 1977: 407). El espíritu empresanal de los ant1oqueñ?s no
surgió únicamente en esa clase empresar!al sino en ~f~rentes ruveles
sociales. y fue el resultado de las oporturudades ~onom1cas que se derivaban de los recursos naturales, el oro en particular. Este, Yen menor volumen la plata, constituyó la ú~ca exportación per~anente de
Colombia y de Antioquia durante el siglo XIX hasta que los cafeteros pudieran aprovechar la constru~ión del_ferro~ril" (Brew, 197~:
129). La minería implicaba grandes nesgos (1~ce_rt1dumbre de la cont_1nuidad de la riqueza de las minas; desconoc1m1~nto de la, tecnologia
avanzada· dificultades de abastecimiento de los mmeros, etcetera). Pero
era grand~ el interés de los comerc_ian!es en el oro ~m~ b~se para negociar con otras regiones por la liqmdez que daba, as1m1~mo, desde
la época colonial a los comerciantes les interesaban los v~c~los con
la explotación del oro en el comercio alrededor del _abast~~1ouento d_e
los mineros. Dentro de un panorama de muy escasa mvers10n en_ la~nería, después de la Independencia los comerciantes mostraron m~eres
como inversionistas en minas de veta. Brew toma algu1:1os casos ilustrativos de comerciantes que inviertieron en grandes mmas; defme_ la
élite de Medellín para mediados de siglo como las 200 personas de mgresos más altos (basado en el catastro de la junta calificadora d~ Medellín en 1853), indicando que estaba compuesta por." .. -~omerc1a~tes
que vendían mercancía extranjera, ~~os p~cos prop1eta~os de mm_as
y los miembros jóvenes de esas familias.:. (Brew_, 1977. 89). _Prec1_sa
que "muy pocos de los mineros po~res e !~dep~ndientes_se ennq,~ec1eron sin haber sido también comerciantes . Indica también q~e ..~en
la segunda mitad del siglo XIX, los hombres de empresa ant1oquenos
fueron los comerciantes de Medellin ... " (Brew, 1977: 39).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

55

Algunos rasgos de esta élite empresarial son:
1) Ejemplifican una muy alta movilidad social, canalizada a través del comercio.

2) El comercio local antioqueño caracterizado por la fragmentación del mercado y las grandes fluctuaciones de los precios sirvió de
escuela y entrenamiento a las habilidades comerciales de los
antioqueños.
3) Siendo diferentes los minoristas provinciales de los mayoristas
de Medellín, sin embargo la facilidad de crédito para el comercio permitía el tránsito de minorista hacia mayorista, aunque esta situación
cambió a mediados del siglo.
4) Sus valores culturales son los de un "puritanismo" (no protestante sino católico): dedicación al trabajo, frugalidad, y la "mezcla paradójica de respeto a las costumbres patriarcales y al individualismo"
(Brew, 1977: 59).
5) Hay numerosos casos de familias (en vez de individuos) de la
élite de notable y diversificada actividad empresarial anterior al café:
mayoristas de importación y exportación Ouego exportación de café)
que antes se habían dedicado al comercio local al detal; minería; terratenientes; los "nuevos" terratenientes que después de la Independencia obtuvieron grandes extensiones de tierra, a bajo precio, en pago
por préstamos hechos al gobierno y que estaban interesados en explotarla; finanzas: buena parte de los bancos creados en el siglo XIX fueron familiares; las compañías por acciones estaban dominadas por socios emparentados; financiación y control de la colonización; manufactura; transporte. Como indica Brew: " .. .la familia podría recurrir
a las reservas de capital y de conocimientos técnicos de todos sus miembros, quienes consideraban que la confianza mutua y la multiplicidad
de actividades significaban la seguridad a largo plazo para todos"
(Brew, 1977: 112).
6) En las actividades de mayor riesgo (comercio, minería, banca
y manufacturas) imperaron las compañías familiares; mientras que en
la especulación de tierras se asociaban "unas pocas familias relacionadas" (Brew, 1977: 113, nota de pie de página, No. 56).

7) Esta élite empresarial tenía una "mentalidad progresista", abierta, reflejada en la colonización hacia el sur en la cual fue " .. .la aliada
natural de los colonizadores contra los obstáculos que a estos pusieron
los herederos de los donatarios coloniales . .. " (Brew, 1977: 168).

�56

Siglo XIX

8) La innovación que exhibió la élite (pero asimismo otros sectores) se reflejó no sólo en la adopción y adaptación de nuevas tecnologías (especialmente en la minería), sino que tuvo múltiples manifestaciones, por ejemplo: el apoyo a la educación técnica (escuela de Arte y
Oficios de Medellín, desde 1864), una marcada habilidad de los ingenieros paisas de " ...aprender experimentando y de improvisar soluciones rápidas para problemas específicos" (Brew, 1977: 377), introducción
de nuevas variedades de pastos y razas en la ganadería, difusión de innovaciones haciendo giras por la provincia (por ejemplo, para difundir nuevos métodos de cultivo y explotación del tabaco, Brew, 1977:
261 y para demostrar maquinaria textil).
9) Mantenía contactos no sólo con otras regiones de Colombia sino también del exterior.
10) La existencia de alicientes económicos determinó que los empresarios paisas se interesaran diferencialmente por el cultivo de la tierra: interés en el caso del café, antes en el tabaco; pero no en productos alimenticios; sí en la ganadería (Brew, 1977: 226).
11) Las ferias ganaderas constituyeron otra escuela empresarial.
12) La acumulación de capital está intimamente ligada a la "aparición del grupo de familias de empresarios". Acerca de su relación
con la industrialización, el autor no es claro al sostener que la importancia de la acumulación real disminuye a lo largo del siglo XIX: la
industria no requirió mucho de capital; fue selectiva, hubo una gran
inflación y especulación entre 1899-1904, el café se desarrolló sin mucho capital previamente acumulado. Sugiere que el capital necesario
para la industria fue acumulado en forma " ... más súbita y mucho menos gradual" (Brew, 1977: 86).
13) Los comerciantes antioqueños, como los de Cundinamarca, iniciaron el cultivo del café para exportación. Hacia 1880 éste era reducido en Antioquia si se comparaba con el de Cundinamarca y Santander. Pero ésto no fue
.. .por falta de iniciativa de los comerciantes, sino debido al costo del
transporte del producto hasta el río Magdalena ... En la década de
1870 José María Jaramillo Zapata -quien había sembrado dos mil
cafetos en tierras inapropiadas cerca de Río negro-... y las familias
Ospina y Vásquez fueron los convencidos más entusiastas de las posibilidades económicas del café en Antioquia, y los partidarios más
vehementes de la construcción del ferrocarril... (Brew, 1977: 271-272).

Dávila: El empresariado antioqueño (1760-1920)

57

El papel de las familias en la actividad empresarial y la diversificación
de intereses económicos de las más poderosas familias, vino a reforzarse con el café. Un ejemplo es el de las ya nombradas familias Ospina
y Vásquez: dos de sus miembros, Mariano Ospina Rodríguez y su cuñado Eduardo Vásquez, que habían conocido la técnica de la industria
cafetera en Guatemala, establecieron las haciendas cafeteras más grandes de la región. En 1883 inmportaron despulpadoras modernas y
trilladoras.
El poder de estos empresarios era muy grande:
La sociedad anónima establecida alrededor de 1890 por los hijos de
Mariano Ospina, con el nombre de "Ospina Hermanos" además de
los intereses en minería y la metalurgia, tenía seis grandes haciendas
a lo largo del Alto Cauca Medio. En 1926, las familias Ospina y Vásquez todavía tenían seis fincas en Fredonia y otras en diferentes sitios, con un total de 838 000 cafetos, siendo muy posiblemente los
mayores productores de café en Antioquia (Brew, 1977: 279, nota de
pie de página No. 139).

La historia social, económica y política del café no la hizo Brew, pero
sí el historiador colombiano Marco Palacios (1979) uno de cuyos mayores aportes lo constituye el estudio minucioso de grandes haciendas
cafeteras no sólo en Antioquia sino también en Cundinamarca. Y, justamente, basa parte de su trabajo en el archivo Ospina de la mencionada familia.
A la diversificación de sus actividades previa al cultivo del café,
debe añadirse que la integración de las diferentes fases del complejo
negocio cafetero hizo que ellos como otros
. .. empresarios antioqueños, concluyeron que su debilidad residia en
su carácter de intermediarios. En el segundo decenio del siglo, las empresas más pudientes decidieron abrir negocios, directamente en New
York como importadores y comisionistas. En 1913, Vásquez &amp; Correa, anuncia a los comisionistas de New York este proyecto, para
recibir a vuelta de correo la respuesta de que les serían retirados todos los créditos... En vista de esta situación ... los capitales tuvieron
que conseguirse en Colombia ... (Palacios, 1979: 231-232) .

14) Tanto familias liberales como conservadoras se destacaron empresarialmente, generándose poco conflicto político a diferencia de otras
regiones del país. Y esa élite empresarial que " ... no cerró las puertas
a gente nueva, ni siquiera después de que se vio bien establecida en el
mundo social y económico... indudablemente constituyó un núcleo de
inmenso prestigio y poder" (Brew, 1977: 407).

�58

Siglo XIX

15) La figura del empresario industrial no existía en el sistema artesanal; aparece con el sistema semi-fabril, en el cual se dan estratos:
"Este capitalista dirigía él mismo el negocio, o conseguía un administrador más capacitado técnicamente y a las órdenes del administrador
estaban los obreros, que se dividían en calificados y no calificados"
(Brew, 1977: 336).
Fuera de las mencionadas conclusiones sobre el papel de la minería y el café en la industrialización antioqueña y de aquellas relacionadas con la élite nos parece importante señalar que abundan otras sólidamente respaldadas en los hechos históricos muy bien ensamblados
en los diversos capítulos. Y que constituyen un aporte pionero en varios sentidos: uno en cuanto su amplia cobertura (una historia económica y social de Antioquia en el siglo XIX). En segundo término, están muy bien integradas, permitiendo ver la interrelación entre las diversas actividades económicas. El hilo conductor entre ellas nos parece que en muy buena parte es la élite empresarial. En tercer lugar, si
se miran aisladamente algunos capítulos (por ejemplo los dos centrados en la industria manufacturera) se encuentran datos históricos que
no eran conocidos o permanecían dispersos y fragmentados en numerosas, y a menudo desconocidas, fuentes históricas.
Entre las conclusiones sobre otros temas están aquellas sobre la
mano de obra: sus orígenes y transición del trabajo agrícola al manufacturero; el crédito en las diferentes actividades; el cambio técnico·
la colonización; la enseñanza técnica; la relación (para varias ramas)
entre artesania e industria, precisando las diferencias entre varios tipos de artesanías; formación de la industria textil (en mayor profundidad que otras); el desarrollo de la agricultura con énfasis en los éxitos
y fracasos de la agricultura comercial (en una serie de productos que
se estudian uno por uno), incluyendo los orientados hacia la exportación (tabaco, quina); el desarrollo de la ganadería.
Algunos puntos quedan sin dilucidar por Brew: 1) parece exagerada (y no se estudia) la apreciación de Brew sobre una "verdadera oposición a la industrialización capitalista" en "algunas partes" del centro y norte de Colombia; 2) es más sistemática y exhaustiva la identificación de la élite a través de la metodología utilizada por Twinam para
la élite de un período previo (1780-1810) (uso de registros comerciales
Y de la Fundición), que la hecha por Brew; 3) es indiferenciado en Brew
el uso de los términos "élite empresarial", "clase empresarial", "burguesía", "capitalistas"; estrictamente hablando, éstos no son términos intercambiables; 4) La afirmación de la existencia de unos valores
culturales ("puritanismo católico") también entre los trabajadores pa-

Dávila: El emprcsariado antioqueño (1760-1920)

59

rece algo forzada como factor explicativo de que la mano de obra no
fuera "recalcitrante" (Brew, 1977: 61) y constituyera un "factor positivo para la productividad y las buenas relaciones industriales" (Brew,
1977: 60). Este tema del trabajador industrial de fines del siglo XIX,
requiere mayor estudio.
Un punto de vista que difiere del expresado por Brew sobre el "impulso definitivo pero no inicial" que el café le dio a la industrialización
ha sido expresado por Marco Palacios. Señala el historiador colombiano que sin el café tal vez hubiese sido posible la industrialización
antioqueña, dado que a lo largo del siglo XIX se habían dado los prerequisitos para la industria: capital, tecnología y experiencia empresarial (Palacios, 1979: 1).
CONCLUSIONES

El empresariado en el desarrollo económico de Antioquia
En el marco del estancamiento de la economía colombiana en el siglo
XIX las diversas regiones que conformaban el país no solamente presentaban diferencias en sus recursos naturales, en su geografía y las
oportunidades económicas, sino también en su estructura económica
y social. El proceso de crecimiento económico relativamente sostenido
solo vino a presentarse en la década de 1890; las primeras industrias
manufactureras son de esa época y en las tres primeras décadas del presente siglo se establece una base industrial en el país, que constituye
una primera etapa de su industrialización. Antioquia surge como una
región líder en la industrialización, si bien esto no implica que para
esos años fuese la única región con industrias modernas (Cundinamarca, hacia 1916, estaba tan industrializada como Antioquia). El caso antioqueño ha llamado la atención de un número grande de estudiosos,
extranjeros y nacionales que han señalado una diversidad de causas explicativas del crecimiento económico antioqueño, de su industrialización y -en general- del destacado papel de esta región en el desarrollo económico colombiano.
En este trabajo se han examinado en detalle varias de estas interpretaciones a la luz del objeto de estudio que propusimos: el empresariado antioqueño ("factor empresarial" o "actividad empresarial").
Las principales conclusiones sustantivas que se derivan de este análisis son las siguientes:
1. El empresariado antioqueño tuvo un destacado papel en la tran-

�60

Siglo XIX

sición al crecimiento económico y la industrialización. Este empresariado surgió frente a oportunidades económicas a la vez que a limitaciones muy peculiares de la economía antioqueña. Unas Y otras Y la
respuesta de este empresariado fueron determinantes de los rasgos distintivos de su conspicua actividad económica. Fueron entonces la base
material de la economía minera, las oportunidades para el comercio
que alrededor de ella surgieron, las limitaciones para explotar un producto agrícola de exportación -hasta que en 1880 se cultivó el caféY el impulso múltiple del café, las condiciones objetivas que hicieron
posible el papel destacado de la élite empresarial antioqueña.
Los rasgos de la personalidad y del modo de pensar y actuar del
empresariado antioqueño: trabajo duro, frugalidad, innovación, toma de riesgo, altísima diversificación, apertura social y valoración del
trabajo manual, son reales y comprobados por caminos bien diversos
desde las perspectivas, igualmente muy variadas, de los numerosos estudios examinados. Algunos de ellos son de naturaleza psicológico-social
o psicológico-cultural (la personalidad de un grupo regional Y social);
otros de carácter valorativo-ideológico (el pensamiento, las actitudes
y valores empresariales); otros se refieren a la conducta económica del
empresariado.
Las raíces de estos rasgos no son de carácter psicológico o estrictamente cultural. Las interpretaciones que hablan de una reacción regional a un supuesto desprecio de los bogotanos y vallunos a lo largo de
varias generaciones, así como la que enfatiza la voluntad o deseo de
hacer el desarrollo quedan totalmente descartadas. El moldeo de esta
personalidad, valores y conducta económica, por parte de las condiciones económicas ya anotadas parece más plausible como explicación.
Esto no niega las mutuas determinaciones y dinámica propia de esa
personalidad y valores; ni la influencia que una y otras -plasmadas
en la conducta empresarial- tienen en la transformación de las condiciones y de la base material en que se asientan. En otros términos, el
empresariado no es como un agente pasivo, sobredeterminado por la
realidad económica.
2. El interés por el empresariado no debe implicar que se le considere como el factor causal del crecimiento económico y de la industrialización. Este último es resultado de un conjunto complejo de factores que -a su vez- están mutuamente interrelacionados: acumulación de capital, mano de obra, tecnología, mercado y empresariado.
La atención con la cual se ha mirado el empresariado en este trabajo, no nos ha conducido a perder de vista este carácter multi&lt;rausal

Dávi/a: El empresariado antioqueño

(J 760-/920)

6/

del crecimiento económico. Y así, se entienden las limitaciones que presenta este capítulo por no tratar el tema de la mano de obra y la clase
obrera en Antioquia.
3. El empresariado antioqueño surgió a finales del período colonial entre los años l 760-181 O más precisamente, como resultado de
la expansión de la producción minera y del comercio de importación
y del circuito comercial de aprovisionamiento de mineros y mazamorreros. Los altos riesgos que enfrentaban los comerciantes-mineros,
los vínculos estrechos entre la minería de oro y comercio y los pagos
en polvo de oro movieron a una alta diversificación (comercio, minería, crédito) de su capital como un colchón de seguridad. En este período inicial de formación del empresariado paisa su radio de acción
estuvo confinado a la provincia de Antioquia.
Después de la Independencia y durante 30 años, la llegada de técnicos extranjeros significó importantes avances tecnológicos en la minería de veta; las innovaciones y el capital extranjero para la minería
de aluvión sólo llegó hasta la década de 1880. El consiguiente aumento
de la producción y exportación de oro antioqueño a lo largo del siglo
XIX consolidó la minería como la "escuela empresarial" de los antioqueños, no sólo en cuanto los aspectos económicos del negocio, sino
también por la exposición y la experiencia tecnológica que dejó. Este
último elemento jugaría también un papel importante en la
industrialización.
Luego de 1820 los empresarios antioqueños ampliaron su actividad a otras regiones del país llegando a ser influyentes a lo largo del
siglo en muy variadas actividades económicas: comercio de exportación de productos agrícolas como el tabaco, comercio de importación,
navegación fluvial, múltiples actividades financieras -dando crédito
aún al Estado-, intentos manufactureros, colonización del Viejo Caldas, ganadería, minería, cultivo y comercialización de café, etcétera.
Hicieron incursiones también en el extranjero, como en el caso de un
banco creado en Centroamérica con capital de familias paisas.
El empresariado en Antioquia, en resumen aparece antes de 1800.
Su emergencia en el panorama colombiano no se reduce a la industrialización del siglo XX.
4. El empresariado en el siglo XIX no fue exclusivo de Antioquia.
Dentro de las limitaciones de capital de otras regiones, en ellas hubo
también empresarios y espíritu empresarial si bien en escala mucho menor. La carencia de las oportunidades económicas que tuvieron los an-

�62

Siglo XIX

tioqueños y el capital líquido (el "mucho oro" que éstos tenían, como
dice Safford) de que gozó la élite empresarial paisa significaron ventajas comparativas muy grandes. Y que constituyen una mejor explicación de esta más abundante "oferta empresarial" de Antioquia, que
las explicaciones psicológicas y culturales.
5. El papel de los empresarios extranjeros en Antioquia fue particularmente importante en la industria, el comercio, la agricultura o la
banca. En la minería fue significativo su aporte técnico y más tarde
la inversión extranjera. Más importante papel jugaron en la Costa
Atlantica durante el siglo XIX como lo indican los estudios adelantados recientemente por Manuel Rodríguez y Jorge Restrepo (1982).

6. Las familias aparecen como eje de una importante actividad empresarial. Dentro de la élite empresarial fue común encontrar familias
de actividad muy diversificada que incluso crearon instituciones de crédito con el propósito definido de financiar los negocios surgidos en el
seno de las mismas, Algunas de estas familias tuvieron también el acceso al poder político local y nacional, especialmente en el caso de los
más grandes cafeteros, como la familia Ospina. En la época borbónica
la élite minero-comercial ocupó importantes posiciones en el Cabildo
de Medellín. Pero en este trabajo no se examinó la evidencia de esta
relación poder económico-poder político, que permita llegar a conclusiones sólidamente respaldadas al respecto.
7. El empresariado antioqueño -como el empresariado en
general- es un agente económico con una posición definida dentro
de la estructura social antioqueña. La relativamente alta movilidad social que se dio en Antioquia, atada a las características peculiares de
la minería de oro, no niega la existencia de una élite empresarial con
riqueza y acceso a crecientes oportunidades económicas que no son las
mismas de los pequeños empresarios. Afirmar una mayor apertura económica y social no implica aceptar una supuesta homogeneidad económica y social; y dicha afirmación ha de hacerse en relación a lamayor estratificación social y económica de otras regiones colombianas.

Teoría y método en el estudio del empresariado
l. La transferencia mecánica de esquemas teóricos y analíticos para
el estudio del empresariado en particular la teoría de la deprivación
de estatus, ha conllevado muy serias deficiencias en términos teóricos
y metodológicos, que se reflejaron en la incapacidad de explicar el fenómeno en cuestión. La invalidez teórica, excesivo abstraccionismo y
notables deficiencias en la sustentación empírica de este modelo así co-

Dávila: El empresariado antioqueño (1 760-1920)

63

mo del centrado en la voluntad o deseo de emprender el desarrollo
o m?delo voluntari~ta, ilu~tran los peligros de la superposición de 1~
teonas sobre la realidad, sm que medie el estudio científico de la misma. El cas~ ?e transferencia mecánica de conocimientos aquí ilustrado no es umco Y se ha presentado en América Latina y en Colombia
en otros campos y a otros niveles.
2. La necesidad_de investigación empírica rigurosa es imperiosa en
el áre~ del empresariado. Las grandes generalizaciones que simplifican
1~ ~ealidad, resultant~ de un vacío abstraccionismo y del aferramiento
ngido a esquemas teoricos, deben ceder el paso a los hallazgos sólidamente respal~ado~ en información factual obtenida. de investigación
en fuentes pnmanas y secundarias.
. 3._ Una línea de investigación es la histórica, más precisamente la
his~ona económica y social regional. La importancia de las diferencias
r~?ionales h~ce aconsejable que se realicen investigaciones en la direcc10n de las ~ustrad?S. en la ~egun?a parte de este capítulo (fwinam,
Brew, Palaci?s, Christie, Ospma Vasquez), en diversas regiones del país.
El empresariado valluno, el costeño, el de Santander y el bogotano
son t:mas de estudio a la espera de ser tratados 9 • La abundancia de
trabaJos sobre el caso del empresariado antioqueño contrasta con la
e~casez de estudios sobre las otras regiones. Sin embargo, existen vaho~as fuentes secundarias, prácticamente inéditas en el medio investigat1vo _que aportan un ~aterí~ de partida muy útil para estudiar el emp~esan~do d: ~tas r:gion_es ~ferentes de Antioquia (biografías, autob1ograf1as, dicc1onanos b1ograficos, historias de empresas, etcétera)1º.
. 4. Existen otr~ líneas de investigación promisoria sobre el empresanado en &lt;:olombia en la época contemporánea. Si bien requieren entenderse articuladas al proceso de desarrollo histórico son distintivamente_ tra??jos de la disciplina sociológica sobre aspe~tos como la caractenzacion ~e los peq~eños y medianos empresarios en regiones y/ o
ramas productivas especificas; la formación y evolución de los gremios
empr:sariales en la_ industria (globalmente y por ramas), el comercio,
la agncultura, las fmanzas y la ganadería; los grandes grupos financier?~; el per~ormance ~ d~sempefto empresarial -también con localizac~on espacial_~ econom1ca-; _los valores y actitudes de los empresarios; las familias de empresanos, etcétera.

5. Pero así mismo hay otr~ fuentes de investigación también para
ser _abordadas con ~as herraIDientas de la investigación social: las mod_abdades de los estilos de administración en Colombia o en regiones
cmdades específicas o sectores económicos específicos; 1~ introducción'.

�64

Siglo XIX

difusión y evolución de tecnologías administrativas específicas como
por ejemplo la racionalización del trabajo, la selección del personal,
la mercadotecnia, el control de calidad y la seguridad industrial, que
constituyen instancias de innovación empresarial.
6. Este estudio ha ilustrado los problemas del psicologismo, una
modalidad de la búsqueda de causa única a fenómenos complejos. Para el estudio del empresariado la alternativa no es el economicismo,
ni el sociologismo. Una visión y aproximación del tema en forma que
integre las variables económicas, psicológicas y sociales, en vez de preferenciar solamente una de ellas parece una alternativa plausible a los
sobre-determinismos. Dentro de esa visión integradora caben diversas
preferencias teóricas y analíticas. Unas y otras no pueden mirar el objeto de estudio -el empresariado- en una perspectiva ahistórica. Los
riesgos de hacerlo han quedado patentes a lo largo de la evolución de
los dos modelos criticados. Las ventajas de tener dicha perspectiva también han resaltado al analizar no sólo las críticas a los modelos sino
el aporte valioso de diversos autores estudiado en la segunda parte del
capitulo.
7. El estudio del empresariado está -en términos teóricos- en un
estado de relativo atraso. En particular dentro de la teoría económica
convencional ha recibido muy poca atención. No existen por ello modelos elaborados como sí los hay para varios campos de estudio de esta disciplina. Dentro de la economía política, hay elementos importantes, y la noción misma de empresariado se confunde con la categoría
de burguesía; y el "espíritu empresarial" o pensamiento y valores de
los empresarios queda cubierto por la categoría conciencia de clase de
la burguesía. En esta perspectiva más amplia, sin embargo, la actividad, realizaciones y caracterización del empresario queda desdibujada
pues lo que más se subraya es su relación social frente al proletariado.
En los estudios históricos sobre el empresariado, el único intento
de historia económica cuantitativa hecho en Colombia es el de Me Greevey, extensamente comentado en este capítulo. Su fracaso no apunta
necesariamente a la imposibilidad de ese enfoque, sino a la falta de elaboración teórica de dicho autor y a su descuido en el manejo de los
datos. Pero, por otra parte, no deben perderse de vista las deficiencias
en la información estadística extensamente comentada por especialistas (por ejemplo Roger Brew, Marco Palacios), particularmente serias
para el siglo XIX. Y que representan un obstáculo mayúsculo para la
elaboración de las series históricas, fundamento indispensable de la historia económica cuantivativa.

Dávila: El empresariado antioqueno (1760-1920)

65

La significación de la sociología del conocimiento

1. La trayectoria del conocimiento sobre el empresariado antioqueiío
ilustra que ésta evoluciona mediante le refutación y crítica a los aportes que van surgiendo mas que por la superposición de ellos. El conocimiento no avanza lineal ni acumulativamente: se presentan quiebres,
rupturas, retrocesos, contradicciones como las ilustradas en este trabajo. El simple paso del tiempo no asegura un incremento en la valid~z de los estucl~os que van apareciendo (las tesis de Me Greevey, por
eJemplo, aparecieron cuando había ya pasado la primera oleada de refutación a la teoría de Hagen).
2. La calidad de los trabajos no es el criterio único para su difusión y aceptación. En el mundo de los estudiosos del desarrollo económico, las tesis de la deprivación de estatus hicieron carrera son más
C?noci?as que varios de los estudios serios que las refutaro~ y se han
difundido en escala que no se compadece con su endeble calidad. Dicha teoría junto con otras relacionadas y originadas en la "primera
década del desarrollo" (los aiíos sesenta), jugaron un papel histórico
al ser parte del sustento teórico de políticas y planes de acción para
"modernizar" América Latina, adelantadas por los Estados Unidos
y organismos internacionales.
El s~pu~to -:-que demostró ser falso- que la psicología, la cultura Yla histona misma de los países latinoamericanos eran opuestas a
la actividad empresarial, llevaba implícito el ideal de la cultura y sociedad no~eamen~as co"!-o arquetipo que debían buscar estos países.
La debilidad teónca refleJada en tratar de alterar la psicología y la cultura de las sociedades subdesarrolladas para fomentar el empresariado
Y-consecuentemente- iniciar el despegue hacia el crecimiento económico, estuvo acompaiíada de abundantes recursos financieros y de
apoyo político.
En breve, ciencia y política no están aisladas. Y el poder del conocimiento es frágil frente a otros poderes.
3. La existencia de la dependencia cultural y científica está atada
a procesos de dependencia económica y de la división internacional del
trabajo, cuyas manifestaciones son muy reales. Pero si algo ha quedado de todo el debate y de la corriente dependentista tan el boga entre
1965 Y1975, es la claridad de que no pueden tomarse como causas únicas Ysobredeterminantes las de esta dependencia. En la estructura interna &lt;Je nuestra economía y sociedad radica la endémica debilidad de
nuestra infraestructura científica.

�66

Siglo XIX

La respuesta adecuada a ese estado de cosas no puede ser la del
chauvinismo intelectual y académico Que se niegue a considerar los estudios que hayan sido el producto de investigadores extranjeros. El caso del conocimiento existente sobre el empresariado paisa muestra dramáticamente que son extranjeros quienes más profundamente han tratado el tema. Como se ha reiterado, no es la nacionalidad del investigador lo que determina la calidad de su trabajo, sino su competencia
y rigor científico. Tan cuestionados resultan los trabajos del norteamericano Everett Hagen como los de investigadores criollos que después de él han adelantado estudios sobre los valores de nuestros
empresarios.
4. El énfasis en un enfoque holista, totalizante; para estudiar el empresariado, no puede confundirse con la creencia de que todo enfoque
"tiene algo de verdad", o que de la combinación indiscriminada de
enfoques surja algo mejor. Así mismo, la perspectiva simplista (a veces tomada de una vulgarización de la teoría de sistemas) que supone
que "todos los factores influyen y son influídos por todos los demás
factores" imaginables, no tiene asidero científico.
Una actitud crítica y creativa requerida en un campo del conocimiento relativamente atrasado como el del empresariado, implica una
cierta dosis de flexibilidad (al menos de no dogmatismo). Pero ésta no
debe confundirse con los simplismos comentados.
5. La imposibilidad de la neutralidad valorativa en las ciencias sociales no implica que el estudio del empresariado tenga que conducir
a hacer su defensa y apología. Este temor tal vez ha influido para que
dentro de algunos sectores académicos e investigativos el tema en cuestión sea un "tema tabú".
El desconocimiento de la formación y evolución del empresariado
usualmente se reemplaza por una actitud ideológica que se refuerza en
una u otra dirección. Esta actitud ideológica oscila pendularmente entre dos extremos: el empresario como el "héroe" del desarrollo o el
"enemigo principal". El estudio de aspectos como los tratados en este
capítulo aporta más elementos de juicio que el sumarse irreflexivamente
a los dos polos mencionados. Le permitirá al lector contrastar sus herramientas teóricas y analíticas con una realidad llena de riqueza. Y
contribuirá,a conocer -en vez de intuir- un aspecto relevante de la
historia del desarrollo de su país.
El lector puede aproximarse en mejor forma a la realidad del empresariado a través de estudios históricos como los tratados en este ca-

Dávíla: El empresariado antioqueño (1760-1920)

67

pítulo, que de textos teóricamente poco sólidos y empíricamente referidos a otras realidades, como varios de los que se trajinan en el medio
académico. Así por ejemplo, ofrece mayores oportunidades de aprendizaje sobre el éxito real de los empresarios estudiar biografías como
las del paisa Pepe Sierra (Jaramillo, 1947), el caldense Jaramillo Montoya (1975) o el manizalita Femando Mazuera Villegas (1971), que recitar de memoria las cualidades que debe tener un empresario eficaz
(Drucker, 1966). O enseña más sobre las oportunidades y limitaciones
para la innovación tecnológica, leer a Roger Brew (1977) sobre los cambios técnicos en la minería antioqueña en el siglo XIX, que imaginar
un proceso completamente racional, secuencial y abstracto de cualquier
texto sobre toma de decisiones. Le deja más al lector leer la "biografía
de las empresas de Antioquia" (Gómez Martínez y Puerta, 1946) y buscar en Eder (1959) la forma como estructuró y administró internamente la Manuelita, que aferrarse a la idea de un supuesto proceso administrativo de cinco o cualquier número de etapas, como lo ha presentado una de las más conocidas corrientes del pensamiento organizacional (Fayol, 1961; Koontz y O'Do~ll, 1974).

NOTAS
1. El comentario del historiador Jorge Orlando Melo es pertinente: " ... es posible obtener nuevos conocimientos sin nueva información factual, por el simple proceso
de reorganización explicativa de datos que habían sido insuficientemente elaboradas por los historiadores anteriores" (Melo, 1979: 52).
2. En un artículo del autor, publicado hace nueve años, se hace una lectura minuciosa
del libro de Hagen, una evaluación del mismo y se presentan una selección de críticas de historiadores. Véase: Carlos Dávila, "Ciencia y Ficción sobre el Desarrollo
de Antioquia. Notas Extemporáneas sobre el Libro de Everett E. Hagen". Revista
Universidad Eafit - Temas Administrativos. 41, Enero-Febrero-Marzo 1981, pp. 47-68.
3. Preocupa a este respecto que sobre el desarrollo económico de Rusia en el presente
siglo y los cambios políticos y sociales allí ocurridos y la relación -si hay algunacon su tesis, el autor llanamente dice "En cuanto al siglo XX no tengo información" (Hagen, 1968: 137).
4. Años más tarde, Safford (1979), añadíó una extensa aclaración a críticas que sobre
esta afirmación la hace Paul Me. Greevey (1975). Por una parte, Safford reitera la díferencia entre ingresos monetarios per cápita e ingresos reales. En segundo término
si los ingresos pe, cápita fueron más altos en Antioquia, no implica que no hubiera
desigualdades en la sociedad. Finalmente ratifica los datos mismos, tomados de Ospina y Vásquez y Mollien (Safford, 1979, nota de pie de página 41, pp. 102-104).

5. Cuatro de estos enfoques son psicológicos y tres sociológicos. Entre los últimos están los de Weber (1971), Me Clelland (1969), y Kunkel (1971). Una síntesis del estado de la cuestión se encuentra en Kilby (1971).

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Dávila: El empresariado antioqueño (1 760-1920)

Siglo XIX

6. Véase el comentario del historiador J. León Helguera (1979), quien concluye señalando esta contradicción en Me Greevey (Helguera: 1979: 222).
7. "Empresariado", "factor empresarial" y "actividad empresarial" los utilizamos

como sinónimos. Aunque puede haber alguna imprecisión conceptual al proceder
así, es menor que la ambigüedad que revelan los términos traídos a cuento _en el
párrafo anterior, que se utilizan en forma poco cuidadosa en S!an p~ de la literatura consultada en este capítulo. El término empleado por los mvestigadores de habla inglesa, entrepreneursbip, presenta menores problemas.
8. Véase la reciente traducción (1985) del libro de Twinam (1982) titulada Mineros,

Comerciantes, .Labradores: Las Raíces del Espíritu Empresarial AntioqueiJo,
1763-1810 (FAES, 1985). El libro en inglés en buena parte está basado en la tesis
doctoral a que aquí aludimos (Twinam, 1976). Un análisis de esta se encuentra en
Dávila (1985).
9. Para recientes esfuerzos en esta dirección, véase el trabajo que constituye el capítulo primero de este libro así como la "introducción" al mismo.
10. El inventario sobre el tema realizado en la investigación que el autor dirige en el
Programa de Post-grado en Economía de la Universidad Javeriana, suma cerca de
90 fuentes secundarias sobre el empresariado en Colombia. Cada una de ellas ha
sido evaluada en detalle, preparándose una reseña crítica para 60 de estas fuentes.
Esta bibliografía comentada junto con una síntesis global de la misma se publicará
próximamente. De las 90 fuentes identificadas, un muy alto número (entre 35 Y40)
corresponden a Antioquia.

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l. INTRODUCCION
En este trabajo se analiza la historia de una empresa industrial de antigua instalación en el país dedicada fundamentalmente a la producción
de bienes de consumo masivo para el mercado interno: la Fábrica Argentina de Alpargatas. El propósito es estudiar el desenvolvimiento de
la empresa mediante el seguimiento a lo largo del tiempo de sus principales indicadores económicos. Sobre la base de estos indicadores y el
análisis de fuentes cualitativas se ha tratado de explicar las características y estrategias que le permitieron, a una industria que integraba un
tipo específico dentro de las que se establecieron en las últimas décadas del siglo XIX en la Argentina, convertirse en una de las grandes
empresas del país.

l

,.

• Programa de Estudios de Historia Económica y Social Americana (PEHESA) y Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET, Buenos Aires, Argentina). Publicado previamente en Desarrollo Económico, V. 28, no. 111, octubrediciembre de 1988. Los autores agradecen los comentarios de Arubal Arcondo y de
sus colegas del PEHESA. Expresan asimismo su reconocimiento a los directivos de
Fábrica Argentina de Alpargatas, que facilitaron el acceso a los archivos de la empresa. Fernando Rocchi colaboró eficazmente en las tareas de investigación.

�76

SigloXIX

Es posible considerar que el momento de origen de la industria argentina moderna se ubica a fines del siglo pasado y principios del presente, en el período en el que la economía creció muy rápidamente siguiendo el estímulo que provenía de la expansiva demanda del mercado mundial. Este mercado constituyó el destino de la producción de
algunas de las principales industrias que se desarrollaron en ese momento, particularmente las de aquellas dirigidas a la·transformación
de insumos agropecuarios, como los frigoríficos. Estas empresas requerían inversiones de cierta envergadura, en las que predominaba el
capital extranjero y en las que usualmente el control era ejercido por
directorios instalados en el país de origen del capital. Junto a este tipo
de empresas se desarrollaron una serie de lo que más ajustadamente
podrían denominarse "talleres", cuya producción se dirigía al mercado interno; en general eran empresas de capital comparativamente reducido, con escaso personal, tecnologia poco avanzada, y cuyos empresarios eran predominantemente inmigrantes recientes relativamente modestos.
También puede registrarse en ese período el nacimiento de algunas grandes empresas, volcadas al mercado interno, y cuyo impacto
en la economía del país, aunque aún no ha sido suficientemente evaluado, posiblemente fue mayor que el de la multitud de pequeños
talleres 1•

dutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

77

las industrias cuyos productos estaban destinados a la exportación recibieran una mayor atención en la bibliografía.
Otro problema presente en casi todas las historias de la industria
argentina radica en suponer que el sector de producción local para consumo interno recién tuvo impulso efectivo a partir de 1930. Si bien es
cierto que esta afirmación ha sido matizada por quienes sostienen que
ya en la década de 1920 se había instalado un parque industrial importante que constituyó la base del desarrollo posterior, siguen sin conocerse las respuestas que empresas específicas desarrollaron frente a las
distintas coyunturas, conocimiento al que podría arribarse con el análisis de casos particulares de industrias muy activas desde fines del siglo pasado hasta por lo menos 1940 3 •
Estos son los principales argumentos en favor de iniciar estudios
sobre "historia de empresas". Es posible que con los conocimientos
que surjan de la investigación se esclarezcan algunos temas centrales
en la historia de la industria argentina. Sólo para señalar algunos de
ellos se pueden mencionar: el problema de la formación de capital; el
origen del mismo en términos de reinversiones, aportes locales o inversiones externas; la tenencia accionaria y su relación con el control de
la actividad empresaria; la vinculación con el sector financiero; la composición de la rama a que pertenece la empresa en términos de mayor
o menor concentración; el papel del mercado y la tecnología. Naturalmente también el análisis de empresas ofrece elementos claves para
el estudio de la formación de la fuerza de trabajo 4.

Las investigaciones y trabajos realizados en torno de la historia de
la industria argentina, especialmente sobre el período que se cierra en
1930, se han caracterizado por elaborar sus conclusiones utilizando información con un alto nivel de agregación, por lo que los mecanismos
particulares que constituyeron la trama de tal agregación permanecen
aún en buena medida desconocidos. De esta manera, las conclusiones
enunciadas en esos trabajos carecen en general de bases concretas en
las historias particulares. La información agregada muchas veces oculta
importantes diferencias entre casos, diferencias capaces de matizar aquellas conclusiones generales 2•

En el estudio que se presenta, el objeto de la investigación es la
empresa industrial misma. Es decir que se ha buscado analizarla como
unídad _de producción y comercialización 5 • Esto ha signíficado estudiar las modificaciones que a lo largo del tiempo se han verificado en
sus dimensiones, el tamaño y origen del capital, la capacidad de innovación tecnológica y de adaptación a diferentes coyunturas y políticas,
y su rentabilidad.

Por otra parte, esos estudios tendieron a destacar el carácter subsidiario de la industria local en relación a la producción agropecuaria,
sin duda el sector de la economía más dinámico hasta por lo menos·
1930, ya fuera para señalar los limites de un modelo que anudaba una
relación desigual con los países importadores de alimentos y materias
primas, el resultado de erróneas políticas obstaculizadoras de un posible crecimiento autónomo o, por el contrario, para enfatizar cómo el
mismo crecimiento agroexportador había facilitado las primeras etapas de la industrialización. Razones tan diversas confluyeron para que

Para este trabajo la selección ha recaído en la Fábrica Argentina
de Alpargatas, una empresa industrial instalada en 1884, dedicada a
la producción de bienes para el mercado interno, cuyo control permaneció en manos del directorio local, si bien contó con una importante
participación de capital extranjero. Se ha partido de los propios archivos de la empresa para reconstruir una síntesis de su historia y analizar
algunos temas específicos que permiten explicar el comportamiento económico que hizo posible su crecimiento, en el período comprendido
entre fines del siglo pasado y 1940. Ello ha permitido, además, seguir

�78

Siglo XIX

la ~volución de la empresa desde su origen hasta las décadas de 1920
Y 1930 momentos que han sido vistos como los de mayor impulso en
'
.
6
el crecimiento
de la producción local para el mercad o mtemo
•
Los objetivos centrales de este trabajo han consistido~~ analizar
el proceso de formación de capital en la empresa y su rentabilidad. P~ra ello se ha recurrido al estudio de la evolución de la cuenta "Máqwnas y herramientas" y del patrimonio neto a través de un período de
cincuenta años. El supuesto que ha guiado el trabajo es que 1~ cu~nta
"Máquinas y herramientas" refleja la inversió1;1 net~ en ma9wnaria Y
equip~s, en tanto_que el patrimonio neto ,refleJa mas am~h~en!e l_a
evolución del capital social y las reservas . A su vez este ultimo_i_ndicador ha permitido realizar las estimaciones sobre rentabilidad
patrimonial.
· Cuáles han sido los resultados de estas operaciones? El primero
1.,
• d
fue la
constatación del crecimiento de la empresa a partrr
e una política de inversiones continuas, al mismo tiempo lo suficientemente flexible como para adaptarse a distintas situaciones 8• Los momentos en
los que las inversiones aumentaban correspondían~ las di_ferentes coyunturas que atravesaban tanto los mercados de eqwpos e msumos como los de los productos de la empresa y los precios de los factores ~e
producción. La empresa tendía a invertir, y posiblemente a sobreeqwparse en los momentos de mayor acceso a los mercados externos de
maqdinaria, y tendía a disminuir la inversión y utilizar _el ex~eso de capacidad así generada en los períodos en los que sur~an d!ficultades
para el acceso a esos mercados. Por otra parte, esas mversiones eran
posibles por tres causas: la reinversió~ de_utilidades, ~a ampliación del
capital social a partir de nuevas suscnpciones de acciones y la obte~ción de crédito externo. La utilización de una u otra vía, o su combinación, dependía de condiciones externas a la firma,_pero t~bién de
las decisiones que tendían a mantener a la empresa mdependiente de
las fuentes externas de ímanciamiento.

1

Las decisiones de la empresa procuraban asegurar que las inversiones se realizaran en equipos de tecnología avanzada, que implicaban la posibilidad de reducir los costos de producción y que, además,
se hubieran obtenido en exclusividad para su área de influencia 9 •
Aunque esto la obligara al pago de "royalties", le aseguraba una posición dominante en el mercado, caracterizado en las primeras etapas
de su historia por la existencia de una serie de pequeñas empresas competidoras que, presumiblemente, tenían co~tos de producción ~ás '.31tos que les dificultaban una política de precios flexibles ante oscilaciones de la demanda. En tanto, Alpargatas reforzaba su posición domi-

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

79

nante adaptando su política de precios y comercialización a las condiciones del mercado.
La sociedad se había iniciado como una empresa argentina con fuerte -en realidad mayoritaria- presencia de accionistas británicos ligados a la provisión de maquinaria e insumos. Sin embargo, las decisiones de la empresa eran tomadas por su directorio en Buenos Aires, aunque esto provocaría más tarde un cierto conflicto con sus accionistas
y proveedores británícos.
A continuación, y luego de una breve historia de la empresa en
la que se incluyen someras referencias a las decisiones sobre la política
de ventas y la tecnología adoptadas, se presenta un análisis general de
la evolución patrimonial y las fluctuaciones de la rentabilidad, para
posteriormente analizar más detenidamente la política de inversiones
y las fuentes de éstas, es decir las utilidades, el capital social y el financiamiento externo.
2. ORIGENES Y EXPANSION DE LA FABRICA ARGENTINA
DE ALPARGATAS
Alpargatas Argentina fue establecida hacia 1884, y desde muy temprano se convirtió en una empresa destacada en el mercado argentino de
calzado de yute10 • Desde sus orígenes aparecía muy ligada a dos firmas británicas: la Ashworth &amp; Co. de Manchester y la Douglas Fraser
&amp; Sons, de Arbroath, Escocia. La primera de ellas fue la encargada
hasta mediados de la década del 20 de la comercialización, a través de
su filial argentina, de la producción de Alpargatas en el país. Ambas
empresas se contaban entre los principales accionistas de la fábrica
11
argentina • La relación se extendía a la conexión con el mercado británico de insumos -como el yute de Bengala- y a la provisión de
maquinaria.
La Ashworth había establecido una sucursal en la Argentina en
1854, cuando Eduardo Ashworth llegó al país con el objetivo de dedicarse a importar tejidos de algodón. Esa actividad se amplió posteriormente a la fabricación e importación de tejidos y, desde 1915, a la representación de la empresa británica de seguros London Assurance Corporation. Al frente de la sucursal argentina se encontraba en.1916 J.
K. Cassels, quien también formaría parte del directorio de
Alpargatas12 •
La Douglas Fraser &amp; Sons era, por su parte, poseedora de las patentes de las "complicadas e ingeniosísimas máquinas movidas por va-

�80

Siglo XIX

por (que) producen anualmente centenares de pares de alpargatas
-barato y cómodo calzado- cuyo uso se ha generalizado en todos
los centros agrícolas de la República" 13• Uno de los Fraser fue gerente de Alpargatas en 1891, pero es muy probable que ya desde antes ocuparan puestos importantes en la empresa. A diferencia de lo que ocurrió con los Ashworth, la vinculación de los Fraser con Alpargatas continuó hasta hace pocos años14•

1

11

'"

La desvinculación de Ashworth &amp; Co. se produjo a mediados de
la década del 20. Como consecuencia de ello dejó de distribuir los productos de Alpargatas en el mercado local, e incluso dejó de actuar como representante de compras en Europa, siendo reemplazada en esas
funciones por Douglas Fraser &amp; Sons. A fines de la misma década los
Roberts se incorporaron al directorio de Alpargatas15 •
Paralelamente a la desvinculación de Ashworth, Alpargatas Argentina comenzó a controlar su propia red de distribución mayorista,
continuó con la expansión de sus plantas, imprimió una diversificación más marcada a sus líneas de productos y buscó mantener frente
a sus posibles competidores algunas ventajas mediante la utilización
de tecnología avanzada obtenida en exclusividad.
La diversificación productiva significó la incorporación de textiles
de algodón, calzado de goma y telas para la industria del caucho. La
producción de algunas de estas líneas se había intentado con anterioridad, en tanto que otras se establecerían definitivamente en la década
siguiente.
En cuanto a los textiles de algodón, ya en ·1893 habían comenzado
los que la empresa denominaba "ensayos" con telares que utilizaban
hilado de algodón para producir lonas. Este hecho, junto con la producción de hilo de atar iniciada en 1891 , mostraba los tempranos intentos de diversificación de las actividades de la empresa. No obstante, fue a partir de 1920 que la producción textil adquirió importancia,
juntamente con la expansión del cultivo de algodón en el país 16• En
una reunión del directorio en ese año "se trató la conveniencia de instalar una pequeña hilandería de algodón en la fábrica como para hacer
experimentos en reducida escala, resolviéndose dar instrucciones al Sr.
Gerente para averiguar lo que seria su costo máximum... " 17 • La instalación de la hilandería tomó forma definitiva el año siguiente a partir de la aprobación de una propuesta concreta del gerente. En ella se
detallaba la compra de la maquinaria necesaria para producir 2 500
libras de hilado por día, aproximadamente un cuarto del consumo total de la empresa en ese momento. El gerente estimaba que se requería

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

81

una inversión de (,() 000 libras (aproximadamente 722 400 pesos m/n), lo
18
que permitiría obtener una utilidad anual de 230 000 pesos adicionales •
Con la aprobación de los principales accionistas, se inició la nueva
actividad 19•
En 1922 se completó la construcción del quinto piso de un nuevo
edificio destinado a la hiladería de algodón, donde sería elaborada fibra nacional. El año siguiente, 1923, se inauguró la hilandería cuya producción la empresa planeaba aumentar paulatinamente hasta cubrir sus
necesidades totales20• Con ese fin estableció contratos para la provisión de algodón, enviando un técnico a la provincia de Corrientes con
instrucciones precisas del precio máximo a pagar por la materia
prima21 • Al mismo tiempo se realizaron gestiones para obtener la entrada libre de derechos de la nueva maquinaria para el procesamiento
del algodón argentino22 • Finalmente, y dado el interés en la hilandería, se convino en aumelftar el capital social a fin de financiar las inversiones requeridas por la nueva actividad. Estas inversiones prosiguieron en 1924, cuando se ampliaron los edificios destinados a la hilandería e incluso se compraron máquinas de segunda mano, aunque
por un valor poco significativo, a la empresa Ezra Teubal y Cía.
La producción de distintos tipos de calzado se había iniciado también muy tempranamente. Ya en 1900 se había adquirido maquinaria
para procesar cuero para suelas, y en 1907 se obtuvieron "las maquinarias más perfeccionadas que se conocen" de origen inglés y norteamericano para la fabricación de calzado de cuero. Pero fue en la década del 20 cuando comenzó la preocupación de los directivos de la empresa por la eventual competencia que podrían sufrir por parte de los
fabricantes de calzado con suela de goma.
Este calzado cuya venta estaba monopolizada por la United States
Rubber Co. , comenzaba a tener gran aceptación no sólo en Buenos
Aires, sino también en el interior, a pesar de que su precio de venta
era superior al de las alpargatas23 • Aunque se realizaron algunos ensayos para enfrentar esta nueva competencia, esa línea de producción
fue momentáneamente abandonada en 1927 ante la alta tarifa que debían abonar los artículos de caucho, lo que impedía la fabricación del
calzado de goma a precios competitivos24 • No obstante, la fabricación
de este calzado fue retomada en 1929, a partir de un convenio con la
· firma Pirelli, fabricante de artículos de goma, para obtener de ella en
exclusividad plantillas, cintas y contrafuertes25 • Un proceso inverso,
pero también tendiente a la diversificación, se produjo a partir de 1931
con la fabricación de telas para neumáticos para la firma Goodyear,
primero, y Pirelli y Firestone después. En la década del 40 estos rubros

�82

Siglo XIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

83

Pero a fines de la década del 20, al mismo tiempo que se pensaba
que el calzado de yute seguiría siendo la línea de producción más importante, se prestaba cada vez más atención a los nuevos productos:

mas se aplicaron al fortalecimiento de la capacidad de producción de
las nuevas líneas que la empresa había desarrollado, pero también a
la renovación de la maquinaria utilizada para la fabricación del tradicional calzado de yute y, además, a la puesta en marcha de métodos
y técnicas que permitieran una reducción de los costos.

...una preocupación constante del Directorio ha sido la de establecer
sobre una base aún más firme el desenvolvimiento de las actividades
de la sociedad. Con ese fin y a pesar de que la explotación de alpargatas es y se confía seguirá siendo el renglón de más importancia, el
Directorio ha considerado prudente ampliar la elaboración de los demás renglones cuya fabricación se ha iniciado últimamente, como también crear otros ... la Sociedad se ocupa actualmente de la manufact~ra de l?nas y lonetas de todas clases, calzado de cuero y lona, zapatillas, bnnes, toallas, repasadores, telas para filtros, piolines, tintorería y ap~estos, hilos y cuerda de yute y cáñamo, estopa de
algodón....

En 1934 existía capacidad ociosa en las secciones de alpargatería
y calzado de cuero, en tanto la producción de la hilandería de algodón
no cubría las necesidades de la empresa30• Esto impulsó al directorio
a duplicar la capacidad productiva de la hilandería y la tejeduría, lo
que requirió, a su vez la construcción de un nuevo edificio en la zona
de Barracas aledaiía a la fábrica31• Las ampliaciones de la sección tejeduría se terminaron ese mismo año y al siguiente comenzó ha habilitarse el nuevo edificio de la hiladería. A ello se agregó la aceptación
de la propuesta de James Mackie &amp; Sons para instalar maquinaria para la elaboración de sisal32•

tuvieron una creciente importancia en la producción de Alpargatas.

Los récords de ventas logrados en 1927 y 1928 permitieron a la empresa continuar con su política expansiva. No obstante ésta se volvió más
cautelosa, primero por el cambio de autoridades na:ionales y luego por
21
la crisis • Ese último año marcó, justamente, una interrupción en el
crecimiento de las inversiones. Las compras de maquinaria continuaron pero se redujeron a un poco más de un tercio de las realizadas en
1927.
Hasta 1934, entonces, la política de la empresa se caracterizó por
búsquedas cuidadosas de ampliación de sus líneas de producción y compras de maquinarias destinadas especialmente a las secciones de hilandería y tejeduría. Esto incluyó la compra de treinta telares Northrop
en 1930 Y la decisión tomada en 1929 de continuar con la ampliación
de los edificios que formaban la planta de la empresa28 •
La búsqueda de diversificación de la línea productiva se refleja en
los porcentajes correspondientes a lo invertido en "agregados y refacciones" sobre la maquinaria existente en 1933 y 1934. Aunque estas
cifras se refieren a la maquinaria ya instalada y son por lo tanto de
un valor relativo, muestran que juntamente con la persistencia de la
!mPo~ancia de la sección alpargatería -que pasa del 23.80% de las
mvers1ones en 1933 al 19.50% en 1934- se produce el crecimiento de
las secciones de hilandería y tejeduría de algodón y de calzado de
goma29•
. ~ partir de 1934 las inversiones en maquinarias, al igual que la ampliación de los edificios, adquirieron un ritmo más intenso. Las mis-

La renovada demanda de alpargatas llevó también al reemplazo
de la maquinaria de la sección más tradicional de la empresa: la dedicada al tratamiento del yute. Parte de esa maquinaria había sido instalada hacía cuarenta y ocho aiíos. En 1935 representaba sólo un 2.6%
del valor de la cuenta "máquinas y herramientas". James Mackie &amp;
Sons, especialistas en el ramo e inventores de máquinas para el tratamiento del yute, fueron los proveedores de la nuevas máquinas, con
el compromiso de no venderlas a ninguna otra firma en la Argentina
o Uruguay. La nueva maquinaria permitía utilizar materia prima de
calidad inferior, abaratando consecuentemente los costos33 •
Estas inversiones continuaron en 1937. Pero el hecho de que la nueva maquinaria ya no fuera provista por Douglas Fraser &amp; Sons no dejó de tener consecuencias. Ya en 1934 Alpargatas Argentina había intentado reducir a la mitad el porcentaje del 30Jo sobre las utilidades,
que abonaba a la firma británica por los privilegios de exclusividad sobre la maquinaria en el país34• El contar con nuevos proveedores del
equipo para el procesamiento del yute, juntamente con la diversificación de la producción, llevaron finalmente a Alpargatas a lograr en
1939 un acuerdo con la Douglas Fraser por el cual ese porcentaje se
pagarla solamente sobre las utilidades de la sección alpargatería35 •
No fue solamente en el tratamiento del yute y en la tejeduría e hilandería donde se realizaron inversiones. Otros dos rubros interesaban
a la empresa: el calzado de goma y los textiles para neumáticos .
En cuanto al primero, a partir de mediados de la década del 30

�84

Siglo XIX

comenzó a considerarse redituable la producción de ese tipo de calzado. En 1934 se incorporó maquinaria para la utilización de suela de
goma vulcanizada y en los aíios siguientes lograron superarse las dificultades que se habían encontrado anteriormente para la fabricación
del calzado. Los nuevos sistemas de producción permitieron disminuir
la cantidad de artículos dafiados, e incluso algunas de las innovaciones
se aplicaron en los sectores de producción de las lineas del tradicional
calzado de vute36 •
Por otra parte, a las telas para neumáticos se agregaron, a partir
de 1938, nuevas telas para correas que se producían para Goodyear.
Las fábricas de neumáticos aparecían ya como un mercado promisorio, pero para cubrir sus necesidades se requería un hilado más fino.
Esto también decidió a Alpargatas a encarar nuevas inversiones37•
Por otra parte, y para ser utilizado en sus textiles, en este período
se adquirieron los derechos exclusivos para la Argentina del proceso
de "sanforizado", obtenidos de Cluett, Peabody &amp; Co. de Nueva York
a cambio del pago de "royalties" por metro de tela producido con ese
procedimiento, y garantizando un pago anual mínimo38 •
La expansión y diversificación de la producción y la incorporación
de nueva tecnología llevó, como se ha visto, a una continua ampliación de la misma planta de la empresa. Esta ampliación fue paralela
a los intentos de instalación de nuevas unidades de producción en el
interior y el exterior del país. Ya en 1905 se había comenzado la instalación de una nueva planta en Rosario, proyecto abandonado en 1907,
el comprobarse las ventajas de centralizar la producción en Buenos
Aires. Pero en ese mismo aíio se fundó la Fábrica Brazileira de Alpargatas e Calcado, en San Pablo, de la que Alpargatas Argentinas recibió algo menos del 9% del capital accionario en concepto de usufructo
de privilegios y patentes. La planta de Brasil se sumaba a la establecida anteriormente en Uruguay. En algunos momentos se planeó incluso la instalación de fábricas en Espaíia y aún en Italia, pero el principal mercado siguió siendo el interno, y la ampliación de las instalaciones se realizaría a partir del núcleo inicial.

t

En la década del 30 se compraron terrenos en la zona de Barracas
aledaíia a la fábrica de Buenos Aires, se inició la construcción de nuevos edificios y se instaló nueva maquinaria. En 1940, con la compra
de la hilandería de cáñamo perteneciente a Luis Elverdin ubicada en
el partido de Avellaneda, que contaba con una superficie de más de
5 000 metros cuadrados, la empresa inició una nueva etapa de
modernización39 •

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

85

Un hito importante en esa etapa, ya fuera de los limites cronológicos de este trabajo, lo constituyó la instalación de la planta industrial
de Florencio Vareta en 1951, que en su momento fue uno de los establecimientos más importantes para la producción de calzado de goma
en América Latina. Posteriormente se desarrollaron nuevos productos
como el calzado de plástico, las telas estampadas y la confección de
prendas de vestir. Algunas de las marcas de los productos de la empresa, como Rueda, Luna, Boyero, Far-West, se popularizaron en el país.
La empresa, además, realizaría a partir de la década del 60 importantes inversiones en empresas asociadas, que la proveían de materia prima para sus productos.
¿Cuál era en esos distintos momentos la dimensión de la empresa
en relación a otras firmas industriales que operaban en el país? Algunos datos provenientes de censos y estadísticas industriales alcanzarán
para intentar una breve respuesta a esta pregunta.

En 1887 existían en Buenos Aires 62 fábricas de calzado de yute,
61 de ellas eran talleres que empleaban técnicas tradicionales y contaban, entre todos, con 459 trabajadores; la restante era la Fábrica Argentina de Alpargatas, que dotada de maquinaria moderna empleaba
a 530 personas. Además, se encontraba entre las 91 industrias -en un
total de 4 723- que utilizaban más de 100 000 pesos anuales de materia prima40•
En 1914 se registraron 72 empresas del ramo en la ciudad de Buenos Aires y 241 en todo el país41 • Puede estimarse que el activo total
de Alpargatas representaba más del 70% del de todas las empresas del
ramo de la Capital y más del 500/o del total nacional42• En cuanto a
la mano de obra ocurría algo equivalente, más del 53% del total del
personal de las empresas del ramo en Buenos Aires -porcentaje similar al de 1887- y más del 33% del total nacional era empleado por
Alpargatas43 • Estas cifras indican claramente que la dimensión de esta empresa estaba muy por encima de la media de los talleres que constituían su competencia.
Por otra parte, en 1929 Alpargatas ocupaba el lugar numero 21
entre las sociedades anónimas industriales por su patrimonio neto y
el número 29 por su activo total44 • En 1939 ocupaba por su capital el
puesto número 25 del ránking general de sociedades anónimas, aunque si se toma en cuenta sólo las empresas industriales, le correspondería el número 18 ó 20. En ese afio su capital había superado el de
Campomar, pero ya era superado por el de Ducilo.

�86

Siglo XIX

Gutiérrez Y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

3. EVOLUCIÓN PATRIMONIAL Y FLUCTUACIONES
DE LA RENTABILIDAD

,¡

87

GRAFICA 1

Como se ha visto Alpargatas Argentina fue fundada en 1884, y se ha
contado con las memorias y balances a partir de 1890, lo que ha permitido en principio el estudio de un período de cincuenta años de actividad de la empresa. El análisis se ha focalizado en la evolución de la
cúenta "Máquinas y her,rarnientas", el patrimonio neto y la tasa de
ganancia45 •
La primera constatación que fue posible realizar sobre la cuenta
"Máquinas y herramientas", en este extenso período, tuvo que ver con
el continuo crecimiento a largo plazo de las inversiones en maquinarias y equipos (véase gráfica 1). La tasa de crecimiento en los valores
de la cuenta a lo largo de toda la etapa estudiada, es decir entre 1890
y 1940, fue de 5.8% anual 46 • El análisis de la serie permitió distinguir
dos grandes períodos: el primero desde 1890 a 1917 y el segundo desde
este último año basta 1940. El crecimiento en el primer período fue
notoriamente menos intenso (3.5% anual). En el segundo se observó
un ritmo de inversiones más acentuado (la tasa de crecimiento fue del
8.3% anual). Entre 1890 y 1917 el crecimiento se vinculaba con el desarrollo de las actividades tradicionales de la empresa, es decir, con
la producción de calzado. En tanto que entre 1917 y 1940, a la producción tradicional que seguía siendo la actividad principal, se le sumaron
nuevas líneas de productos, basados en el textil de algodón.

ALPARGATAS. MAQUINAS Y HERRAMIENTAS

Millones de
pesos de 1950

45,-----------·--------40
35
30
25
20
15
10

5
CUADRO 1
O T'TT"l'"TTTTrrrrrrr,rrn...,."TTTTTrTTT"1-rn-rrrTT"r'rT"r"~~

ALPARGATAS. PATRIMONIO, ACTIVO FIJO Y MAQUINARIAS.
CRECIMIENTO ANUAL (EN %)

1890

1900

1910

1920

1930

1940

Fuente: Elaboración propia en base a S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas

Años

Patñmonio

Capital

Reservas

1890-40
1890-17
1917-40

8.12
6.59
9.58

s/ d
s/ d
11.08

s/ d
s/d
6.98

Activo fijo Maquinañas
5.60
1.97
8.55

5.78
3.48
8.27

Fuente: Elaboración propia en base a Fábrica Argentina de Alpargatas, Memoria y Balance, 1890-1940.

Balance General, 1890-1940.

'

�88

SigloXIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

El patrimonio neto, por su parte, creció al 8.21 O/o anual entre 1890
y 194047• En cambio, en el período 1908-1940, para el que se encontró información más completa en los archivos de la empresa, la tasa
anual de crecimiento fue del 6.21 O/o. En este período el capital creció
al 6.130/o y las reservas al 6.440/o anual. No obstante -y tal como se
observa en el cuadro 1- entre 1890 y 1917 la tasa de crecimiento del
patrimonio neto fue del 6.590/o anual y entre 1917 y 1940 del 9.580/o.
Por otra parte, si se toman capital y reservas separadamente, lo que
puede hacerse para el segundo período, se observa que el capital creció
a un 11.080/o anual, en tanto que las reservas lo hicieron al 6.980/o. Estas diferencias, como se verá más adelante, se relacionaban con la política de la empresa de recurrir a la emisión de acciones como una de
las formas de financiar su expansión.
En cuanto a la tasa de ganancia, de acuerdo con el indicador seleccionado -véase nota 45- la rentabilidad patrimonial fue de 13.490/o
anual para el período 1890-194048. Sin embargo, como ocurre con los
casos anteriores, la tasa de ganancia difiere según el subperíodo considerado, tal como se observa en el cuadro 2.

CUADR02

ALPARGATAS. RENTABILIDAD PATRIMONIAL (EN OTo)

Período
1891-95
1896-00
1901-05
1906-10
1911-15
1916-20
1921-25
1926-30
1931-35
1936-40

Rentabilidad
4.97

22.76
10.80
8.55
13.67
26.61
13.57
10.73
11.68
12.61

Fuente: Elaboración propia en base a Fábrica Argentina de Alpargatas, Me-

j_

moria y Balance, 1890-1940.

89

Como se desprende del cuadro mencionado, en el primer período
para el que se cuenta con información la rentabilidad fue relativamente baja; en tanto que se encontraba sustancialmente por encima de la
media entre 1896 y 1900 y nuevamente entre 1916 y 1920. En los últimos tres períodos, en cambio, la rentabilidad fue relativamente estable con tendencia al alza.
4. LAS BASES DE LA EXPANSION

4.1. Capital y distribución de beneficios
A partir de la información contenida en la Memoria del año de 1892
puede inferirse que el capital correspondiente a ese! fecha ascendía a
300 000 pesos m/n, equivalente a 106 700 pesos oro de ese momento.
En 1895 el capital alcanzaba a 300 000 pesos oro y las reservas a 30 000
pesos oro. Aparentemente parte del aumento del capital provenía de
la reinversión de utilidades brutas, dado que la Memoria de ese año
señalaba que las utilidades netas se obtenían luego de "haberse hecho
los castigos necesarios y de haber provisto la suma necesaria para mantener el capital y fondo de reserva" en las cifras mencionadas49• Pero
la magnitud de la diferencia en las cifras indica que también se había
recurrido a nuevas suscripciones de capital.
Los fondos de reserva se constituían con montos que se destinaban a ese fin al repartirse las utilidades, pero también con montos que
se deducían antes de establecer las utilidades netas. En los primeros
aíios fue sin duda el segundo mecanismo el que prevaleció. Por ejemplo, en 1890 el 100/o de las utilidades fueron enviadas al fondo de reserva; cifras que se redujeron abruptamente en 1892 y 93 a menos del
20/o de las utilidades, en tanto que en 1890, 1893, 1894 y 1896, una suma de 277 148 pesos m/n, que aparecía como gastos antes de calcularse las utilidades, fue destinada a fondos de reserva para edificios, renovación de maquinaria y previsión contra depreciación de la moneda. Este mecanismo se reiteró en 1897 y 1898 por un total de 95 000
pesos oro, por lo que buena parte de las inversiones en los primeros
años se financiaba en primer lugar con recursos que la propia empresa
destinaba a ese fm antes de repartir utilidades y_e!! segundo lugar con
montos que se restaban a las utilidades mismas.
Con respecto a los dividendos pagados, no se cueµta con información detallada hasta 1908; sin embargo, puede inferirse que oscilaban
entre el 8 y el 120/o en los primeros años, alcanzando el 200/o en momentos de alta rentabilidad. Esta información es más completa a partir de 1908, tal.como puede observarse en el cuadro 3. Entre 1908 y

�90

Siglo XIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

1917 el porcentaje de dividendos pagados aumentó del 9% en la primera de esas fechas al 15% en la última. Es evidente, además, la tendencia a mantener sumas preestablecidas destinadas a dividendos, lo
que significa que cuando las utilidades a distribuir eran menores, disminuían más que proporcionalmente los fondos destinados a reserva.
Por otra parte, estos últimos superaban las sumas destinadas al pago
de dividendos en varios de los años analizados.

CUADR03

ALPARGATAS. DISTRIBUCION DE UTILIDADES, 1908-1917
(EN PESOS ORO)

Año

Dividendos

1908
1909
1910
1911
1912
1913
1914
1915
1916
1917

59 940
79 920
66 600
66 600
83 250
83 250
83 250
99 900
99 900
124 875

Fondo
de reserva
10 000
80 000
68 000
2 000
12 175
63 347
37 464
103 653
170 000
160 935

Cuenta nueva
8 693
8 854
12 590

s/ d
s/ d
s/d
s/ d
117 766
149 649
143 399

Honorarios
directores
s/ d
s/ d
s/ d
s/ d
s/ d
7 762
9 898
27 866
25 981
24 570

Cuenta nueva: Utilidades no distribuidas que pasan al siguiente ejercicio

91

acciones de 100 pesos oro cada una, que pagarían dividendos sólo a
partir de 191250 •
Durante la postguerra el capital creció espectacularmente (a un
25. 16% anual entre 1917 y 1925) y las reservas a un ritmo notoriamente menor (9.08%). De todas formas, el aumento en las reservas se explica especialmente por el crecimiento del Fondo de Reserva Legal, el
que de acuerdo con lo establecido por el Código de Comercio debía
incrementarse anualmente con un 2 % de las utilidades líquidas y realizadas hasta llegar a un mínimo del 10% del capital social. También
aumentó la reserva para demérito de maquinaria, aunque a un ritmo
menor, mientras los fondos especiales y el de previsión se mantuvieron
en sus valores nominales.
Entre 1925 y 1934 se desaceleró el crecimiento del capital en términos reales, en tanto que las reservas que habían crecido un 200% en
los nueve años anteriores, en este subperíodo de diez años aumentaron
un 50%51• En cambio, entre 1934 y 1940 el capital tendió a decrecer
en términos reales, aunque aumentaron las reservas a un ritmo muy
alto (12.92% ). Este crecimiento se debió al aumento de las reservas facultativas que duplicaron su valor nominal entre 1934 y 1940. Las reservas legales crecieron a un ritmo menor. En conjunto el crecimiento
del patrimonio se acerca bastante al crecimiento de los valores de la
cuenta "Máquinas y herramientas"52•
El aumento de las inversiones durante todo el período 1918-1940
se relacionaba con el crecimiento del capital social. Como puede verse
en el cuadro 4, la empresa aumentó el capital autorizado en 1924 y en
1933 y tendió a suscribir rápidamente buena parte de ese capital
autorizado.

Fuente: Elaboración propia en base a Alpargatas, Memoria y Balance,
1908-1917

En este período de la historia de la empresa también aumentó el
capital, tanto el autorizado como el suscripto. En 1908 el capital autorizado era de 1 500 000 pesos oro, aunque sólo se habían emitido 6 600
acciones de un valor de 100 pesos oro cada una. Estos 660 000 pesos
oro señalaban, sin_embargo, un aumento significativo respecto de los
300 000 pesos oro de capital suscripto de 1895. En 1911 se emitió una
tercera serie de acciones, que si bien no alcanzaba a cubrir el capital
autorizado, aumentaba el suscripto a 832 500 pesos oro mediante 1 725

Ya en 1918 se resolvió autorizar un aumento del capital autorizado, llevándolo a 2 500 000 pesos oro en acciones ordinarias y a
1 000 000 pesos oro en acciones del 70/o acumulativas53• En este mismo afio el directorio dispuso capitalizar 277 500 pesos oro del Fondo
de Reserva entregando acciones ordinarias en la proporción de una acción por cada tres en circulación, debiendo esta nueva emisión participar en las utilidades de la sociedad desde 1919. Posteriormente, en 1919,
1920, 1921 y 1922 se utilizó el mismo mecanismo para capitalizar una
parte de las utilidades. Esto significó que del capital suscripto total en
1923, casi el 62% correspondía a capitalización de utilidades. En 1923
se resolvió aumentar el capital autorizado a 7 500 000 pesos oro. Para
comenzar a suscribirlo, en marzo de 1924 se emitieron 5 000 acciones
preferidas de 100 pesos oro cada una -valor nominal- a la par. En

�92

Siglo XIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

CUADR04

ALPARGATAS. CAMBIOS EN EL CAPITAL AUTORIZADO
Y SUSCRIPTO 1918-1940 (EN PESOS ORO)

Año

Capital autorizado
Acciones
Ordinarias
Preferidas

Ordinarias

Preferidas

1918
1919
1920
1921
1922
1923
1924
1925
1926
1927
1928
1929
1930
1931
1932
1933
1934
1935
1936
1937
1938
1939
1940

2 500 000
2 500 000
2 500 000
2 500 000
2 500 000
2 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
4 500 000
6 000 000
6 000 000
6 000 000
6 000 000
6 000000
6 000 000
6 000 000
6 000000

832 500
1 100 000
1480000
1 480 000
1 480 000
2 500 000
3 000 000
3 000000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000000
3 000 000
3 000 000
3 300 000
3 300 000
3 300 000
3 300 000
4 300 000
4 300 000
4 650 000
4 650 000
4 650 000

500 000
500 000
792 800
1 000000
1 000 000
1 500 000
1 500 000
1 500 000
2 000 000
2 000 000
3 000000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000,000
4 000 000
4 000 000
4 000 000
4 700 000
4 700 000
4 700 000

1000000
1 000 O!c)O
1 000 000
1 000 000
l 000 000
1000000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
3 000 000
6 000 000
6 000 000
6 000 000
6 000 000
6 000 000
6 000 000
6 000 000
6 000 000

Capital suscripto

Acciones

-

Nota: De acuerdo con la información disponible, las cifras de capital suscripto y realizado son coincidentes
Fuente: Elaboración propia en base a Alpargatas Argentina, Memoria y Ba-

lance, 1918-1940

93

noviembre se emitieron 5 000 acciones ordinarias del mismo valor nominal cada una a 40 pesos oro sobre la par.
El capital autorizado nos se volvió a aumentar hasta 1933, y a partir de 1925, aunque se siguieron emitiendo acciones, no se volvió a utilizar el mecanismo de capitalización de las utilidades. Esto se relacionaba con la disminución de la rentabilidad y aún cuando ésta tendió
a aumentar luego de 1933, no llegó a alcanzar los altos valores anteriores a 1924. Resulta conveniente, entonces, analizar la evolución de la
rentabilidad patrimonial.

4.2. Rentabilidad patrimonial y reinversión de utilidades
La rentabilidad patrimonial, tal como se mencionó anteriormente y puede observarse en la gráfica 2, tuvo oscilaciones muy bruscas, parte de
la explicación de esas oscilaciones, especialmente las caidas bruscas,
radica en los aumentos dispuestos en la suscripción de acciones, es decir, en el aumento mismo del capital social, aunque no es éste el único
factor que explica esas oscilaciones.
En la primera mitad de la década del 90 la rentabilidad patrimonial se encontraba muy ligada a las fluctuaciones del precio del oro,
dado que buena parte de la materia prima (yute, pita, algodón) era importada y aún manteniéndose sus precios en el mercado internacional,
la desvalorización del peso papel implicaba su aumento en términos
de costos para la empresa.
Precisamente en 1890, a pesar de haber aumentado las ventas un
IS% en valor y un 13% en cantidad de alpargatas vendidas con respecto al año anterior, las utilidades del ejercicio cayeron debido a la continua depreciación de la moneda argentina y la dificultad para aumentar en una proporción adecuada los precios de venta dado el temor a
la retracción de la demanda. El problema se agudizó al año siguiente,
único momento en el período estudiado en el que se registraron pérdidas. El aumento de las ventas en 1892, tanto en valor como en cantidad unido a la disminución del precio unitario, parece confirmar la
elasticidad de la demanda54 •
Durante los años 1895 y 1896 se produjo una recuperación de la
rentabilidad patrimonial55• La actividad de los agentes de compras de
la empresa en Europa, la firma Ashworth -que a su vez se ocupaba
de la distribución de la producción de Alpargatas en la Argentinapermitió reducir los costos de los créditos utilizados para la adquisición de materia prima, al mismo tiempo que las comisiones por compras y ventas.

�94

Siglo XIX

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y érecimiento industrial

La _rentabilidad se estabilizó en los últimos años del siglo pasado
y los pnmeros del actual, y si disminuyó entre 1902 y 1907 ello se debió
a un aumento de los gastos -especialmente los fondos de reservadado que la rentabilidad bruta aumentó.
'

GRAFICA 2
ALPARGATAS. RENTABILIDAD PATRIMONIAL

Porcentaje
35

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1890

1900

1910

1920

1930

Fuente: Elaboración propia en base a S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas,

Balance General, 1890-1940.

La rentabilidad patrimonial tuvo tendencia a bajar luego del alto
porcentaje (29.6) alcanzado en 1897, disminución que coincidía con el
continuo aumento de la inversión en maquinarias. Esta coincidencia
se acentuó entre 1904 y 1907, años en que la rentabilidad disminuyó.
En efecto, en el periodo 1897-1901, la rentabilidad alcanzó un promedio de 21.9%; en tanto que el periodo siguiente, 1902-1907, caracterizado por un aumento de las inversiones, la tasa promedio fue de 6.3%.
Dentro de las ganancias de la empresa se encontraban los ingresos
provenientes de los dividendos de las acciones de la Fábrica Uruguaya
de Alpargatas, equivalentes a 80 000 pesos oro. La empresa uruguaya
comenzó a pagar dividendos en 1893, pero éstos representaban un porcentaje muy poco significativo -entre un 2 y un 3%- de los ingresos
de Alpargatas Argentina.

A partir de 1908 la rentabilidad patrimonial tendió a subir alcanzando un promedio de 11.8% anual. Finalmente, a partir de' 1915 y
hasta 1922/ 2? la ~entabilidad patrimonial alcanzó los porcentajes más
altos de la histona de la firma. La disminución de la rentabilidad a
pa~ir de 1923, pero sobre todo la caída de 1924 generó serias preocupaciones en la empresa. Una investigación solicitada por el presidente
del directorio explicaba la disminución de la rentabilidad por el aumento
de los precios de los insumos, la caída de las ventas en los departamentos de alpargatería y calzado y la disminución de los precios de los prod_uc!os de la tejeduría, dispuesta para enfrentar la competencia, y que
s1 bien aumentaba las ventas disminuía los beneficios56•

1

1
1

o

95

1940

La caída en la rentabilidad entre 1929 y 1933 se relacionaba con
la retrac~ión de la_demanda y la consiguiente política de la empresa
de reducrr los precios de sus productos para mantener el nivel de ventas. _A ~esar_ ?e ello, y de la baja de los precios del yute y del algodón,
1~ dismmucion de las ventas de alpargatas llegó a reducir su producción. Durante 1929 se dedicaron a la fabricación de alpargatas sólo cuatro días y medio a la semana57•
También la caída en la rentabilidad en 1938, la más importante
desde 1924, se relacionaba con la decisión de la empresa de continuar
produciendo en condiciones de retracción de la demanda. Nuevamente se optó _por disminuir_ los precios de venta a la espera de una pronta
recuperación, que efectivamente se produjo al año siguiente.
Evidentemente entre los factores que incidían en las fluctuaciones
d~ la rentab~dad patrimonial deben contarse, entonces, desde los camb1?s del precio del oro hasta las fluctuaciones del precio de la materia
P~~- Pero uno de los factores que no puede obviarse es la propia
política de la empresa. En este sentido, influían tanto los montos destinados a reservas, como las decisiones de la empresa respecto a los
precios de sus productos.
4.3 Financiamiento externo

La reinversión de utilidades y la suscripción de capital fueron métodos
que permitieron la expansión de la empresa. Pero éstas no eran las únicas formas, ni necesariamente las más importantes, de obtener finan-

�Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial
96

ciamiento para las inversiones. Ya en los primeros años, la empresa
obtuvo un préstamo externo hipotecario -aparentemente en Londrespor 50 000 libras (252 000 pesos oro). Este préstamo aparecía en los
Balances a partir de 1913 bajo la forma de debentures a1 6%, que comenzaron a ser rescatados a partir de 1916 a razón de 5 500 libras anuales por intermedio de la casa matriz del Banco Británico58 • Así se había llegado a tener debentures por sólo 28 000 libras en 1920, año en
el que se decidió su rescate total. En 1921 la empresa recibió los títulos
que estaban depositados en el Banco Británico de la América del Sud
como garantía59•
Simultáneamente Alpargatas renovaba un crédito de 50 000 libras
conael National City Bank of New York a un interés del 7% anual,
que se redujo en 1921 al 6.75% 60• Pero la empresa consideró en ese
año que los créditos que tenía con la casa Baring Brothers &amp; Co., tramitado por intermedio de la Ashworth, y los del Banco Británico resultaban más económicos, por lo que prefirió ampliar su crédito con
61
Baring • No obstante, el crédito del City Bank se volvió a renovar en
1924 a un interés aún menor, el 5.75% anual62•
A partir de 1924, la empresa recurrió normalmente a los créditos
de las filiales locales del Banco Británico y del Banco de Londres63 •
5. CONCLUSlON

La Fábrica Argentina de Alpargatas fue una de las primeras grandes
empresas dedicadas a la fabricación de productos masivos de bajo costo para el mercado interno. Su crecimiento estuvo íntimamente vinculado, en una primera etapa, al desarrollo de la agricultura de exportación. Una cuidadosa política de diversificación de su producción le permitió posteriormente crecer a partir de la satisfacción de las nuevas necesidades del mercado local. En primer lugar, el hilado y textil de algodón y más tarde los insumos requeridos por algunas industrias instaladas durante la década del 20, como las fábricas de neumáticos.

L

97

Siglo XIX

Su preocupación por sostener su posición en el mercado local no
impidió que eventualmente se interesara por las inversiones fuera del
país, como en los intentos fallidos en España e Italia y los medianamente exitosos en Brasil y Uruguay. Sin embargo, esta preocupación
por los mercados externos no se correspondió con una política tendiente
a la exportación de productos terminados. Aunque el tema merece exploración adicional, la documentación examinada permite inferir diferencias de costos en los insumos y la mano de obra, unidas a problemas arancelarios como las principales explicaciones de esa política.

Entre las distintas etapas del crecimiento de la firma, se destacan
los primeros años, caracterizados por una fuerte inversión inicial, la
primera posguerra y la segunda mitad de la década del 30. Estos últimos períodos coinciden por otra parte con los momentos de mayor crecimiento de las inversiones en el sector industrial en el país64 • No obstante parece claro que las fuertes inversiones de la década del 20 respond~n no sólo a la diversificación de la producción, sino también a
la necesidad de obtener maquinaria cuyo reemplazo había sido demorado por la guerra y que a su vez fue facilitado por la rentabili~ad_ obtenida durante el período anterior. Las inversiones de la década s1gwente
se establecen ya en un nivel más alto y parecen responder tanto a la
expansión del mercado interno recuperado de la crisis, como al proceso de sustitución de importaciones particularmente notorio en la industria textil65 •
La empresa persiguió una política de crecimiento que implicaba
la maximización de beneficios a largo plazo. Las fuentes de su expansión provinieron de la disposición a reinvertir las utilidades obtenidas
en períodos de altos beneficios, su capacidad para suscribir continuos
aumentos del capital y la posibilidad de recurrir al crédito yxterno.
Para llevar a cabo esa política contaba con el monopolio local de
la tecnología utilizada, desde la maquinaria para fabricar alpargatas
primero, hasta el proceso de sanforizado más tarde. Esta preocupación por el monopolio de la tecnología se relacionaba con su política
de ventas y captación del mercado y con sus vinculaciones con las empresas británicas, que eran a la vez proveedores, distribuidores y principales accionistas.
La empresa estuvo ligada desde sus inicios con la Douglas Fraser,
proveedora en exclusividad de sus máquinas para la fabricación de alpargatas, y con la Ashworth, proveedora de insumos, gestora de créditos y distribuidora de la producción de Alpargatas en el país hasta la
década del 20.
Estas relaciones fueron, sin embargo, muchas veces conflictivas,
al punto que la empresa argentina no sólo renegoció los "royalties"
debidos a la Fraser, sino que también terminó por desvincularse de la
Ashworth y modificó su política de distribución y ventas. Incluso recurrió a otros proveedores de maquinaria cuando la Fraser no se encontró en condiciones de ofrecer la tecnología más avanzada. Paralelamente, algunos de sus accionistas británicos se habían radicado en
el país, convirtiéndose en empresarios locales cuyo comportamiento no
puede explicarse recurriendo a su origen extranjero. Este proceso hace

�98

Siglo XIX

más fácil entender la capacidad de negociación que la empresa argentina conservaba.
Se ha visto que la preocupación por el monopolio local de la tecnología se unía en la empresa con una clara búsqueda de predominio
en el mercado. Para ello decidió con cierta frecuencia en momentos
de retracción de la demanda, como durante la crisis de 1929-30, la reducción de los precios de sus productos, llegando en algunos casos á
la disminución de sus beneficios o la venta por debajo de los costos
de producción. A ello añadió, luego de su desvinculación de la Ashworth, la búsqueda de sistemas más eficientes en la venta y distribución. Estos abarcaban desde el aumento de las bonificaciones en las
ventas al mayoreo, hasta el establecimiento de sus propios locales de
venta al público para aquellos productos que, como el calzado de cuero, se dirigían a consumidores de ingresos más altos, o anuncios en periódicos que, como La Vanguardia, suponían la inducción al consumo
de sus productos más económicos por parte de los sectores populares.
La empresa buscaba la diversificación, pero hay pocos signos de
que tuviera el mismo interés por la búsqueda de formas de integración
vertical en el período estudiado66• Las referencias a las compras de algodón nacional no implicaban que la empresa se interesara en su producción directa. El interés por el yute argentino era notoriamente reducido y aún el algodón se continuó importando luego de iniciada la
producción de hilado con algodón del país.
En resumen, se trataba de una empresa con fuertes vinculaciones
con capitales británicos, pero cuyo directorio se encontraba y tomaba
sus decisiones en Buenos Aires. Su política de crecimiento y maximización de beneficios a largo plazo implicaba el dominio del mercado de
sus productos básicos y el monopolio de la tecnología, la diversificación de su producción y la capacidad de desarrollar un sistema autónomo de toma de decisiones.
Una observación final. Las decisiones de la empresa no parecen
en este caso coincidentes con la tendencia a la diversificación de actividades que caracterizó el comportamiento de algunos empresarios argentinos a principios de siglo. Si bien se buscaba la diversificación de
su producción, ésta tuvo lugar dentro de una rama muy ~specífica de
actividades industriales. No se realizaron intentos de desarrollar actividades agrarias, lo que hubiera parecido posible dado el tipo de insumos utilizados, y sus vinculaciones con el sector financiero, hasta donde es posible saberlo a partir de la documentación consultada, se limitaron a la obtención de crédito y las compras de algodón a futuro en

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

99

Londres. No obstante, esa tendencia a la diversificación de actividades
se verificaría más tarde - a partir de la década del 60- en la empresa
misma. Por otra parte, aún dentro del período estudiado, existen indicios de esa tendencia a la diversificación por parte de los miembros del
directorio, en sus actividades globales como empresarios, aunque mantuvieron a esta empresa dentro de un sector específico de la producción industrial67 •
NOTAS
1. Sobre la importancia de las grandes empresas véase Jorge Schvarzer: " La implantación industrial", en José Luis y Luis Alberto Romero: Buenos Aires, Historia de
cuatro siglos, Buenos Aires, 1983, pp . 223-240. El proceso de concentración en algunas ramas de la industria es señalado por Dorfma n, q~ien ~ncluye ~ Alpar~atas
entre las grandes empresas en 1913. Adolfo Dorfman: HIStona de la mdustna argentina, Buenos Aires, 1970, p. 301.
2. Para una revisión de la bibliogra fía sobre la industria argentina hasta 1930, véase
Juan C. KoroJ.e Hilda Sábato: " La indust rialización trunca: una obsesión argentina", ponencia presentada al Vlll Simposio Internacional de Historia Económica,
Buenos Aires, CLACSO , octubre de 1987 . Para el período posterior a 1930 existe
una importante cantidad de trabajos sobre la industria en general y sobre empresas
y ramas específicas. Véase, entre otros, Adolfo Dorfman: Cincuenta años de industrialización en la Argentina, 1930-1980, Buenos Aires, 1983; Carlos F. Díaz Alejandro: Ensayos sobre la historia económica argentina, Buenos Aires 1975; y los estudios correspondientes al Programa BID/ CEPAL/CIID/ PNUD. Cf. Jorge M. Katz
(ed.): Technology Generation in Latín A merican Manufacturing Indusuies, Londres, 1987.
3. Véase Javier Villanueva : "El origen de la industrialización argentina", Desarrollo
Económico, Vol. 12, No. 47, pp. 451-476, Buenos Aires, 1972.
4. Desde la perspectiva de los economistas, recientemente se ha señalado la importancía del estudio de empresas específicas para la construcción de un aparato analítico
que permita superar la imagen formada por el supuesto de que las firmas constituirían unidades homogéneas de comportamientos previsibles. Cf. Jorge M. Katz et
al.: Desarrol/o y crisis de la capacidad tecnológica latinoamericana. El caso de la
industria meta/mecánica, Buenos Aires, 1987, pp. 239-241.

5. Es decir que se van a estudiar los mecanismos y comportamientos de la empresa,
sus maneras peculiares de funcíonamiento y no los destinos de las inversiones que
los propietarios realicen fuera de ella, aunque es presumible que al estudiar otros
casos surja información que permita constatar el cruzamiento de lo~ empr~ar!os
en diferentes sectores de la actividad económica. Sobre la trascendencia y el s1gn1ficado de la d iversificación de actividades económicas por parte de los empresarios
argentinos a principios de siglo véase Jorge F. Sábato: La clase dominante argentina, formación y características, Buenos Aires, 1988.
6. Conviene, sin embargo, señalar las dificultades y los límites que implica la utilización de los archivos de empresas para el análisis histórico. Por ejemplo, uno de los
temas iniciales de este trabajo consistía en analizar los cambios en la productividad

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Siglo XIX

de la mano de obra para la etapa estudiada. Si bien ello es posible, requiere en este
caso el análisis adicional de los libros "Mayor" y de "Jornales" para intentar la
reconstrucción de los datos que no aparecen en la documentación examinada. Esta
es una tarea de muy largo plazo. No obstante la información ya obtenida aporta
un sustancial conocimiento sobre formación de capital y rentabilidad en la empresa.

101

14. La estrecha vinculación de los Fraser con Alpargatas se refleja en los cargos desempeilados por miembros de la familia. Desde por lo menos 1891 y hasta 1907 Robert
Fraser fue gerente de la firma, pasando a ser vocal de directorio entre 1908 y 1920.
Robert Fraser (hijo) fue vocal suplente entre 1909 y 1919, aparentemente el mismo
Fraser fue vicepresidente en 1921 y presidente desde 1922 a por lo menos 1940. Finalmente, Robert M. Fraser fue vocal suplente desde 1929 a 1935 y vicepresidente
desde 1936 hasta 1940 por lo menos. La presencia de los Fraser en el directorio se
mantiene en las décadas siguientes. Por otra parte la creciente importancia de los
Roberts a partir de fines de la década del 20 se manifiesta en la presencia en el directorio de algunos miembros de la familia, y algunas décadas más tarde en la de otros
miembros del grupo como Oxenford y Lockwood.

7. En general los historiadores de la economía que estudian los problemas de formación de capital denominan de esa manera al capital fijo {especialmente plantas y
maquinarias). Otros autores prefieren una definición más cercana a la que se encuentra en los "balances" de las empresas. En este caso se incluye, además de las
plantas y maquinarias, las sumas de dinero en caja y bancos, las adeudadas a la
empresa y el stock de materia prima y productos terminados. Véase, entre otros,
Fran~is Crouzet, "Editor's lntroduction", en Francois Crouzet (ed.): Capital Formation in tbe Industrial Revolution, London, 1972, pp. 1-69, y C. H. Feinstein:
"Capital Accumulation and the Industrial Revolution", en R. Floud-D. McCJoskey (eds.): Tbe Economic History of Britain since 1700, Cambridge, 1981, Vol. 1,
pp. 128-142. Para un análisis de los "balances" como fuentes históricas véase Sheila Marriner: "Company Financia! Statements as Source Material for Business Historians", Business History, Vol. XXII, 2, julio 1980, pp. 203-235.

15. S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas: Libro de Actas del Directorio, 25-8-25 (en
adelante Actas). Ashworth había dejado de ser desde 1924 agente de ventas de Alpargatas en la Argentina y en 1925 deja de actuar como agente de compras en Europa. Aunque los motivos de la desvinculación no son claros, es de notar que en algunas fuentes Ashworth y Cía. aparece en la década del 20 como fabricante de alpargatas. Véase, por ejemplo, The Argentine Standard Directory: Anuario argentino
de fabricantes y comerciantes nacionales y extranjeros, Buenos Aires, 1922, p. 402.

8. Todo intento de estimación cuantitativa del crecimiento de una firma está abierto
a objeciones conceptuales. La perspectiva aquí adoptada responde a los olrjetivos
centrales del trabajo. Véase sobre este punto Edith T. Penrose: The Theory of the
Growth of the Firm, Oxford, 1966.

16. El cultivo del algodón creció desde mediados de la década del 20. En 1925-26 el algodón ocupaba más de 100 000 hectáreas, en tanto que hasta 1918 apenas había
alcanzado las 13 000. Véase Ricardo M. Ortiz: Historia económica de la Argentina,
Buenos Aires, 1974, pp. 442-443.

9. Un análisis completo de la capacidad de la innovación tecnológica de la empresa
debería tomar en cuenta además de la tecnología incorporada en la maquinaria y
los procesos que la empresa adquiere, otros factores como los desarrollos propios
en los métodos y procedimientos, las adaptaciones y los diseños de las plantas. Estos desarrollos no siempre se han podido seguir en la medida deseada en la documentación existente.

17. Actas, 19-4-20.

10. La maquinaria a vapor necesaria para la producción de calzado de yute fue diseñada por la firma británica Doug]as Fraser &amp; Sonsa instancias de Juan Etchegaray,
un comerciante porteño, quien fue el primer presidente de la empresa. Véase Manuel Chueco: Los pioneers de la industria argentina, Buenos Aires, 1886, pp. 324-339.
Algo más de treinta años después se recurrirá a la electricidad como fuente de energía.
11. Se cuenta con los nombres de los accionistas y la cantidad de acciones depositadas
en las Asambleas Generales Ordinarias y las Asambleas Generales Extraordinarias
realizadas entre 1918 y 1927. En 1918 Ashworth &amp; Co. y Doug]as Fraser &amp; Sons
aparecen como los principales accionistas; en 1923 los primeros no aparecen registrados, los segundos mantienen su lugar y aparecen nuevos accionistas importantes
como E. Gibson y G. Bellhouse; en 1927 se agregan otros como Lengs Roberts y
Cia., T. Atkins y J. Lazzari. Los Fraser siguen apareciendo como los poseedores
individuales del mayor número de acciones (más del 17% de las acciones depositadas para la Asamblea). S. A. Fábrica Argentina de Alpargatas, Libro de Asambleas

Generales.

jj

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

12. La Nación, número especial, 1916. J. K. Cassels se desempeñó en el directorio de
Alpargatas como vocal (1904/1907 y 1923/27) y secretario (1908/19) y fue presidente (1920/21) y vicepresidente (1922) de la empresa.
13. Censo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, 1887, tomo 11, p. 316.

18. Las ganancias correspondientes a 1921 fueron de 2 143 065 pesos m/ n, en tanto
que el activo fijo ascendía a 5 828 214 pesos en el mismo año.
19. Actas, 10-8-21.
20. S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas: Memoria del año 1928(en adelante Memoria).
21. El interés de la empresa en la obtención de materia prima se refleja en la autorización otorgada a Fraser para invertir 5 000 pesos m/ n en un sindicato organizado con el
fin de cultivar plantas de fibras en el país y de obtener máquinas que permitieran
la extracción de las fibras. Actas, 13-4-23.
22. Actas, 23-3-23.
23. Actas, 8-1-26, 6-8-26.
24. Actas, 4-2-27 y 3-3-27. Sobre los aranceles aduaneros véase C. F. Díaz Alejandro:
Ensayos sobre la historia económica argentina, Buenos Aires, 1975, pp. 272-301.
Para una reconsideración reciente de estos problemas en la década del 20, A. O'Connell: "Free Trade in One (primary Producing) Country: The Case of Argentina in
the l920's", en Guido di Tella y D. C. M. Platt: The Political Economy of Argentina, 1880-1946, Oxford, 1986, pp. 74-94.
25. Actas, 24-5-29 y 13-9-29. El costo de la maquinaria que Alpargatas debía instalar
gracias a este convenio ascendía a sólo 20 000 pesos. En la década del 30, al mismo
tiempo que aumenta la importación de caucho natural, disminuye notoriamente la
de artículos de caucho, véase Adolfo Dorfman: Historia de la industria ..., pp. 369-370.

�102

Siglo XIX

26. Memoria, 1928.
27. En 1928, por ejemplo, decide postergar cualquier decisión sobre futuras ampliaciones hasta que se conozcan las ideas del gobierno nacional "en lo que se refiere a
las relaciones entre Capital y Trabajo y la protección a la industria nacional", Actas, 1-6-28.
28. Actas, 10-1-30, 15-3-29, 12-4-29, 6-12-29.
29. Memoria, 1934. S.A. Fábrica Argentina de Alpargatas, Balance General, 1932, 1933,
1934 (en adelante Balance General).

Gutiérrez y Korol: Historia de empresas y crecimiento industrial

103

45. Por patrimonio neto se entiende la suma de capital .más las reservas. Para el estudio
de la tasa de ganancias se ha utilizado el siguiente indicador: rentabilidad patrimonial = (ganancias netas del ejercicio/patrimonio neto) 100. La información que se
consignaba en las memorias y balances fue cambiando, por lo que los datos no son
completos para algunos momentos del período estudiado.
46. Se utilizó como índice de deflación para el período 1883-1912 la relación entre el
valor del oro y el peso moneda nacional, en el mes correspondiente al Balance General indicado en Juan Alvarez: Temas de historia económica argentina, Buenos
Aires, 1929, pp. 122-123. Para el período 1913-1940 se utilizó el índice de precios
mayoristas no agropecuarios. Fundación Meditarránea: Estudios, año 9, No. 39,
julio-septiembre 1986, pp. 122.

30. Actas, 31-1-34.
31. Actas, 27-4-34, 26-6-34, 8-6-34, 26-10-34.

47. Sólo a partir de 1908 los balances muestran separadamente los montos de capital
Yreserva Y discriminan entre capital autorizado y emitido. A partir de la misma fecha comienzan a informar de manera continuada sobre distribución de utilidades.

32. Actas, 21-6-35, 13-9-35.
33. Actas, 8-11-35.

48. Si se consideran las amortizaciones como ganancias, la rentabilidad es más alta. La
diferencia es especialmente importante hasta 1905. Calculados de esta manera los
datos del cuadro 2 serían los siguientes:

34. Actas, 27-4-34, 26-6-34, 21-12-34.

Periodo

Rentabilidad ('%)

1891-95
1896-00
1901-05
1906-10
1911-15
1916-20
1921-25
1926-30
1931-35
1936-40

21.35
29.53
14.60
10.81
15.67
28.10
14.78
13.51
16.03
18.26

35. Actas, 8-2-39, 31-3-39.
36. Actas, 13-4-38, 15-7-38, 26-8-38.
37. Actas, 5-5-39.
38. Actas, 18-3-37.
39. La compra se realiza al contado por 500 000 pesos. Actas, 27-9-40, 25-10-40, 15-11-40,
10-1-41.
40. Alpargatas utilizaba 169 500 pesos anuales de materia prima extranjera. Censo Municipal, 1887, tomo II p. 345 y 316-317.

49. Memoria, 1892 y 1895.

41. Censo Nacional de 1914, tomo VII, Censo de Industria, p. 115.

50. Balance General, 1908-191 J.

42. Estos porcentajes resultan de considerar las cifras del censo de 1914 como estimaciones del activo total de las empresas censadas, dado que el censo estima los "capitales globales invertidos, comprendiendo terrenos, edificios, maquinarias, materias
primas, productos y numerario", y compararlas con el activo total de Alpargatas.
Cf. Censo Nacional de 1914, tomo VII, Censo de Industria, p. 25, y Balance General, 1914.

51. Balance General, 1924-1935.

53. Memoria, 1918.

43. En 1916 Alpargatas empleaba 1 600 trabajadores. En 1914 el total nacional de las
industrias del ramo era de 4 764 trabajadores. La Nación, número especial, 1916,
p. 473.

54. Los precios aumentan y la demanda efectivamente se retrae. La docena de alpargatas se vende a 6.53 pesos en 1889; 6.62 en 1890 y 8.38 en 1891. En 1892 desciende
a 7.93 pesos.

44. Los primeros puestos están ocupados por frigoríficos, fábricas de cigarrillos, arucareras, petroleras y empresas de electricidad. Las únicas textiles que superan a Alpargatas son la Fabril Financiera y Campomar. Municipalidad de Buenos Aires: Revista de Estadistica, 1929, Apartado Industrias Fabriles, pp. 106-117.

55. En 1895 la rentabilidad patrimonial supera el l 0% por primera vez desde 1890.

52. El patrimonio crece en este subperíodo al 4.50!o anual; los valores de la cuenta "Máquinas y herramientas" al 4.88% . Cf. Memoria y Balance, 1934-1940.

56. Actas, 27-6-24.
57. Actas, 15-3-29.

�104

Siglo XIX

Comercio y Crédito en Buenos Aires, 1822-1826
58. La empresa había solicitado en 1911 autorización de los accionistas para la emisión
de obligaciones o debentures. El monto de estas obligaciones ascendía en 1917 a
39 000 libras. El crédito hipotecario original de 50 000 libras fue convertido en debentures, aunque no se cuenta con información sobre esta operación. Cf. Memoria
y Balance. 1911-17.

59. Actas, 2-2-20, 22-3-20, 19-4-20, 10-8-21.

Samuel Amaral *

60. Actas, 18-12-19, 10-1-20, 23-12-21, 19-1-22.
61. En el mismo año Alpargatas rechaza una oferta de crédito de J. C. M. Thum &amp;
Sons de Londres por "no tener necesidad de él". Actas, 7-11-22, 3-11-22.
62. Actas, 31-7-24.
63. En 1924 obtiene un crédito de 1 500 000 pesos m/n. del Banco Británico y un crédito de 500 000 pesos m/n. del Banco de Londres, sucursal Barracas. Actas, 24-9-24
y 19-6-25.
64. Cf. Naciones Unidas, CEPAL: Análisis y proyecciones del desarrollo económico.
V. El desarrollo económico de la Argentina. (Parte 1: Los problemas y perspectivas
del crecimiento económico argentino. Parte 2: Los sectores de la producción), México, 1958-1959.
65. Véase Alberto Petrecolla: Sustitución de importaciones y formación de capital (La
industria textil: 1920-1940), Buenos Aires, 1968.
66. La búsqueda de integración vertical se producirá más tarde. A partir de la década
del 60 Alpargatas Argentina se vinculará con empresas proveedoras de insumos, como Fibramalva, SAIC y Fibrapalma S.A. Más adelante se intentará también una
diversificación de sus actividades fuera de la producción textil y del calzado.
67. Un ejemplo de las diferencias está dado por el rechazo de Alpargatas a comprar
el activo de la quebrada Casa Ashworth en 1930, señalando "la inconveniencia de
dedicarse a otro tipo de negocios''. El activo es finalmente comprado por Roberts,
uno de los accionistas importantes de Alpargatas en ese momento. Actas, 12-3-30
y 23-4-30.

INTRODUCCION

El tránsito de la economía colonial a la independiente fue en Buenos
Aires, como en otras partes de América, el de un régimen mercantilista, basado en protección y provilegios, a otro de libertad económica,
donde la competencia y la introducción de métodos mercantiles más
eficientes permitieron el surgimiento de nuevos capitales y nuevos
empresarios.
En las zonas más dinámicas, donde la apertura a las corrientes comerciales externas tuvo mayores efectos, ·el poder económico y político de los viejos comerciantes se vio debilitado por nuevas ideas, por
las necesidades fiscales de los gobiernos pos-revolucionarios y por nuevos grupos e instituciones económicas. El proceso de sustitución del
poder y de la influencia de unos por la de otros fue un proceso rápido,
pero rico en roces y conflictos.
En Buenos Aires el eclipse de los antiguos capitales acumulados
en la actividad comercial intensa de las últimas décadas coloniales se
produjo al compás de la crisis financiera que enfrentaron los gobiernos revolucionarios. Hombres nuevos, criollos y extranjeros, aparecen
a pocos años de la revolución usufructuando las ventajas de sus nacionalidades, pero más que nada las de una libertad que comprenden mejor que sus antecesores.

• Department of History, Stanford University. Esta es una versión modificada de "Comercio y crédito: el Banco de Buenos Aires, 1822-1826", América, Buenos Aires, 1977,
No. 4, pp. 9-49. Esa versión incluía un apéndice con una lista de los nombres de acreedores del banco y los montos de sus créditos, aquí omitida, cuya copia puede ser solicitada al autor. Agradezco aquí, como entonces, la información y las sugerencias de
Alberto S. J. de Paula.

�106

Siglo XIX

Los gobiernos revolucionarios encontraron en ellos su mejor apoyo, aun cuando sus intereses no siempre coincidieron: los nuevos comerciantes podían sacar ventaja de la depreciación de los títulos de los
involuntarios empréstitos, pero no siempre sobrevivían a las incesantes contribuciones para gozar de aquella ventaja.
La conjunción de esos intereses no se alcanzó en Buenos Aires basta
que, creada la provincia y separada de las otras integrantes de la unión
del Río de la Plata, comenzaron a sentarse las bases de la estabilidad
política que acentuó la prosperidad lentamente propagada en la región
desde 1810.

Prosperidad y estabilidad fueron los motivos de que el marco institucional heredado de la colonia, sólo ligeramente transformado durante una década en que las luchas, la ignorancia y el desorden habían
predominado, comenzase a manifestar una urgente necesidad de reforma. Las más importantes de ellas estuvieron destinadas a poner orden
en las finanzas públicas, pero al mismo tiempo en el crédito privado,
ya que un punto de coincidencia de ambos sectores era el restablecimiento de un medio circulante que, en ausencia de la plata altoperuana, liberase a ambos, gobierno y comerciantes, de las restricciones impuestas por el uso de títulos de deuda como medio de apoyo.
Este aspecto de la reforma emprendida se expresó en la creación
de un banco, el Banco de Buenos Aires, que emitiría billetes contra
el descuento de letras, es decir, contra el crédito de los comerciantes.

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Este trabajo, a través del análisis de las operaciones de crédito, tiene
por objeto echar alguna luz sobre uno de los aspectos conflictivos de
la reforma y de la apertura económica: la participación de capitales
Yempresarios extranjeros -comerciantes británicos, pero también norteamericanos, franceses, alemanes, italianos y brasileños- en el proceso de expansión generado por el crecimiento de las exportaciones de
productos pecuarios. Veremos en primer lugar en qué contexto se dio
la creación del Banco de Buenos Aires; a continuación nos detendremos en el instrumento de crédito a través del cual llevó a cabo sus operaciones; y, finalmente, analizaremos esas operaciones para ver qué nos
dicen de la concentración de los negocios y de la composición del sector mercantil de Buenos Aires en la primera mitad de la década de 1820.

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EL BANCO DE BUENOS AIRES

◄

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El Banco de Buenos Aires comenzó sus operaciones el 6 de septiembre
de 1822. Integrado por capitales privados, se originó en una convoca-

Amaral: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

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toria del ministro de hacienda, Manuel José García, en enero del mismo año.
Desde mediados del anterior, el gobierno de la provincia de Buenos Aires, estabilizado bajo la gobernación de Martín Rodríguez tras
las vicisitudes de 1820, había encarado un programa de reforma fiscal
con el fin de simplificar la recaudación tributaria, consolidar la deuda
pública, ordenar las finanzas y proveer a la plaza de un medio de pago
que reemplazara al escaso metálico y a los abundantes títulos de deuda
que circulaban.
Todas estas medidas apuntaban tanto a resolver los problemas de
la década anterior como a sentar las bases de la prosperidad futura.
Exacciones y confiscaciones, contribuciones y empréstitos forzosos habían constituído la vía más fácil de financiar el gasto público, pero tras
una década de abusos la violencia y la inseguridad generadas pesaban
tanto al estado como a los contribuyentes.
Fue así como, alcanzada la estabilidad política, comenzó a buscarse la estabilidad financiera. A fines de 1821 se dispuso la consolidación de la deuda pública anterior y posterior al 25 de mayo de 1810
y la creación del Crédito Público. La nueva institución emitiría inmediatamente bonos para la consolidación de la deuda y más adelante,
eventualmente, para la financiación del gasto público de un modo que
fuese conveniente tanto para el estado como para sus acreedores.
Con la consolidación desaparecerían los muchos y variados títulos
de la deuda pública que desde su primera emisión (los pagarés sellados
de 1813) habían sido usados en lugar del metálico que, por haber dejado de fluir desde el Alto Perú por la interrupción del situado en 18l l,
se tornaba cada vez más raro. La desaparición de los títulos implicaba
la del medio de pago por lo que los bonos del Crédito Público pasarian
a sustituirlos en tal función. Con la consolidación se lograba eliminar
la incertidumbre de la recaudación fiscal (aquellos títulos eran amortizables por la aduana por su vaior nominal contra su presentación en
pago de derechos de importación), pero no lograba separar las funciones monetarias y financieras del medio de pago.
Con este fin era necesario apelar a otros recursos. Porque los negocios de Buenos Aires prosperaban era posible apelar, como en otros
lugares se había hecho y como lo recomendaban ciertos economistas,
a la monetización del crédito a través de la emisión de billetes de banco
contra el descuento de letras. Por este motivo, a poco de haber comenzado las reformas, el ministro de Hacienda promovió la creación de

�108

Siglo XIX

un banco de descuentos que pusiera en circulación un medio de pago
garantizado por el crédito de sus acreedores 1•
El Banco de Buenos Aires ha sido objeto de buenos estudios en
los que se encontrarán expuestas las circunstancias en que fue creado,
operó y desapareció la empresa. Con mayor o menor detalle señalan
sus antecedentes (la Caja Nacional de Fondos de Sud América, la Memoria de Santiago Wilde), su organización a partir de la convocatoria
ministerial, las vicisitudes de sus emisiones, algunos datos de sus operaciones y los pormenores de su extinci6n, cuando en febrero de 1826
se constituyó la sociedad mixta del Banco Nacional sobre la base del
Banco de Buenos Aires y de los fondos del empréstito colocado en Londres en 1824 2•
Las actividades del banco, sin embargo, son poco conocidas: no
existe un análisis de sus operaciones de descuento de letras ni de los
depósitos en cuentas corrientes. Esto se debe sin duda, más que a falta
de interés, a que tal estudio echaría menos luz sobre el banco que sobre los comerciantes, por un lado, y por otro a la naturaleza de la fuente,
que impone un trabajo mucho más engorroso con este fin. Las operaciones del banco, de reconstrucción más compleja que su historia institucional, permiten como escasas fuentes estudiar ciertos aspectos de
la actividad mercantil de los comerciantes de Buenos Aires. Aquí ofreceremos un análisis de las cancelaciones de letras descontadas por el
banco, pero para poder interpretar la información es necesario detenerse primeramente en el instrumento de crédito, la letra.
EL INSTRUMENTO DE CREDITO: LA LETRA
Las letras eran instrumentos por los cuales una persona, el librador,
ordenaba a otra, el librado, pagar a un tercero determinada cantidad
de dinero a determinado plazo. No eran éstas letras de cambio, es decir giradas entre plazas con distinta moneda, sino lo que se denominaba letras secas, giradas en la misma plaza y por lo tanto sin cambio
de moneda. Las letras de cambio implicaban dos operaciones: una de
cambio, por la distinta moneda circulante en cada plaza, y otra de crédito, por el plazo entre la fecha de giro y la de pago. La letra seca sólo
retenía esta última función 3.

..... '

El beneficiario presenta el efecto al librado, quien al aceptarlo se
comprometía a hacer efectiva la letra a su vencimiento. La no aceptación y la falta de pago tras la aceptación daban lugar al protesto
notarial 4 • Aceptada la letra su tenedor podía presentarla para su descuento a un banco si tal institución existía o a cualquier comerciante

Amaral: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

109

que efectuara tales operaciones s. El descuento consistía en el adelanto del monto de las letras menos una cantidad equivalente a los intereses correspondientes a los días que aún debían correr hasta el vencimiento. Llegado éste, el aceptante debía pagar el monto nominal de la
letra al banco que había efectuado el descuento, que así recuperaba
la suma adelantada más la diferencia entre ella y el monto nominal,
que era su ganancia.
Por la condena de la iglesia a la usura, esta operación no fue practicada abiertamente sino desde fines del siglo XVII, con la fundación
del Banco de Inglaterra, y en el continente europeo recién desde fines
del siglo siguiente, tras la Revolución Francesa 6 •
La letra de cambio no se difundió en el Río de la Plata hasta después de la revolución de Mayo, debido a las características del comercio, tanto legal como ilegal, basado en la extracción de metálico. Tras
la revolución, tanto la quiebra de los antiguos circuitos de comercialización centrados en torno del eje Potosí-Buenos Aires como la libertad de comercio favorecieron el desarrollo de la letra no solamente en
su función original, el cambio de moneda (ya que podía girarse libremente sobre Río de Janeiro, Londres o París), sino también en su otra
función: como instrumento de crédito local, aquello que los escolásticos denominaban cambio seco, " que es cuando se trueca la moneda
que está presente, por la que está ausente, no en otro lugar, porque
se ha de dar en tiempo diferente", pese a las disposiciones aun vigentes de las Ordenanzas de Bilbao 7 •
En esa función, como instrumento de crédito, las letras no siempre eran libradas como mandatos de pago en favor de terceros. Con
frecuencia el librador era quien la enviaba al descuento para proveerse
de fondos y el librado se transformaba en mero aval, cuya participación sólo era requerida en caso de falta de pago por parte de quien
la había librado y enviado al descuento 8•
Estas letras libradas sin la contraparte de una operación comercial eran condenadas por la literatura económica de la época: tanto
Adam Srnith como Henry Thornton, a quien sigue John Stuart Mill,
no aceptaban las letras ficticias. Su rechazo del giro recíproco de letras
por operaciones inexistentes se basaba en tres motivos: 1) obligaba al
banco a una mayor emisión para responder por las sucesivas letras por
montos crecientes que iban siendo descontadas; 2) aumentaban el volumen de la circulación fiduciaria; y 3) hacían perder al banco el control de sus propios billetes, ya que los reiterados descuentos encadenados mantenían una gran masa de dinero en manos de los deudores, im-

�110

Siglo XIX

Amaral: Comercio y crédito en Bs. Afres (1822-1826)

pidiendo al banco aplicarlo a otras operaciones de crédito 9 •
Sin tomar en cuenta las consecuencias que para el Banco puede
haber tenido el descuento de letras ficticias debe señalarse las diferencias entre éstas y las letras verdaderas por la distinta participación de
las personas intervinientes en cada una de ellas. Las letras originadas
en operaciones comerciales (gráfica 1) mantenían casi todas las características de la letra de cambio, a excepción de la cláusula de la distantia loci (el giro sobre distinta plaza), Las letras ficticias (gráfica 2) se
aproximaban al pagaré. En el primer caso el girador (G) o el endosante (E) eran quienes recibían el adelanto del banco, y el aceptante (A)
era quien pagaba la letra a su vencimiento; en el segundo caso era el
girador quien recibía el adelanto y quien pagaba. Aunque las personas
intervinientes eran responsables in solidum de la letra el protesto se efectuaba contra el aceptante, por lo que en la letra ficticia el receptor del
adelanto y luego pagador quizá haya jugado también como
aceptante 10 •

GRAFICA 1
LETRA DESCONTADA POR EL BANCO DE BUENOS AIRES
(SEGUNDA FIRMA COMO ACEPTANTE)

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Gira contra

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1

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3

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Esta disquisición apunta a desentrañar el carácter de la información proporcionada por el libro Diario del Banco de Buenos Aires. Las
personas registradas son, según todas las apariencias, los aceptantes
de las letras descontadas, es decir quienes efectuaron el pago de la letra al vencimiento.

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1

111

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Esta suposición se basa en algunos pocos casos que han podido
aclararse. El 2 de agosto de 1823 se efectuó el siguiente asiento: "El
Banco debe a Descuentos por 2 letras recebidas de Carlos Harton ...
7 726 pesos 3 reales"; pero tres días más tarde se enmienda un error
cometido en ese asiento: "Descuentos deben a Juan C. Zimmermann
por una letra vencida el 2 de agosto contra Carlos Harton ... 3 793 pesos 7 reales, depositada de Zimmermann" 11 • Vemos aquí que equivocadamente se registró la cancelación de dos letras por Carlos Harton
como si ambas hubiesen sido descontadas por el banco, cuando en verdad una de ellas había sido depositada al cobro por Juan C. Zimmermann. En este caso fue registrado el nombre del aceptante, que era una
persona distinta de quien había enviado la letra al descuento (suponiendo que fuera el mismo Zimmermann el tenedor de ambas letras
de Harton, que depositó al cobro una y envió al descuento Ja otra).
En el mismo sentido dos letras protestadas notarialmente en 1824
fueron registradas a su cancelación bajo el nombre de sus aceptantes.
Fue el caso de la letra librada por Juan Comonos, aceptada por Felipe
Xavier Nuñes, por 2 375 pesos, endosada en favor del banco el 15 de
noviembre de 1823 por Bertram, Armstrong y Cía., protestada el 14

GRAFICA2
LETRA DESCONTADA POR EL BANCO DE BUENOS AIRES
(SEGUNDA FIRMA COMO A VAL)

Descue ta

iJo

DE BUENOS AIRES

111

�112

de enero de 1824 y pagada por Nuñes el 17 de enero. Igualmente sucedió con la letra librada por M. de la Calle Casamayor, por 200 pesos,
aceptada por Narciso Marull, endosada el 23 de diciembre de 1823 en
favor del banco por Miguel Riglos, protestada el lo. de marzo de 1824,
y pagada por Marull dos días después 12 •
Subsiste, sin embargo, el problema de determinar qué tipo de aceptante era, si el aceptante real (gráfica 1), el aval (gráfica 2) o una variante de éste, aceptante-receptor del crédito. Si se diera este último
caso (Lamas mueve a pensar en tal sentido al afirmar que el banco fue
el iniciador de los créditos personales), se tendría que las personas registradas en el libro Diario son los beneficiarios de los créditos otorgados por el banco 13 • Las letras libradas por Comonos y por Casamayor, sin embargo, no pertenecen a tal caso. Entonces, por la misma
imposibilidad de distinguir la función de las personas intervinientes en
la letra en ese momento de su desarrollo histórico, debe suponerse que
los aceptantes registrados en el libro Diario corresponden a todas las
variantes señaladas.
LAS CANCELACIONES DE CREDITOS
La información provista por el libro Diario no sirve, por lo tanto, para analizar la política crediticia del banco, ya que la ambigüedad del
instrumento de crédito impide definir criterio discriminatorio alguno.
Pero la sumatoria de las cantidades canceladas por las personas registradas en ese libro puede ser un indicador del volumen operativo de
los comerciantes de Buenos Aires. En última instancia siempre se estará frente a deudas de un comerciante (excepto en el caso del aceptanteaval), puesto que si era el aceptante de una letra verdadera, ésta documentaba una deuda con otra persona; y si era ficticia, una deuda con
el banco.
Lamas consideraba que, aunque hubiese procedido en contra de
las recomendaciones de los clásicos, el banco había seguido un buen
camino:
111,

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Amara}: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

Siglo XIX

Las operaciones de crédito personal... han hecho del Banco de Buenos Aires el único que... le ha proporcionado a este país el inmenso
beneficio de la distribución del capital de acuerdo con las aptitudes
individuales.

Las causas del fracaso del banco no fueron para él solamente la defectuosa integración del capital y el descuento de letras ficticias, como sostuvieron los enemigos de la institución, sino más bien una coyuntura
desfavorable que no ofreció demasiadas alternativas al directorio.

113

Este, según Lamas, tras un primer ejercicio de acertada conducción, había procedido a aumentar las cantidades de los préstamos sin
reparar en las personas a que se hacían ni en la naturaleza de los negocios para que se concedían, de modo que había expandido su circulación cuando el creciente desequilibrio del comercio internacional estaba disminuyendo el encaje metálico de la institución14.

Al aumento de las importaciones, superiores a los cinco millones
de pesos en 1824, muy por encima del nivel de las exportaciones, cabe
buena parte de responsabilidad en el desencadenamiento de la crisis,
ya que ellas eran financiadas a través de descuentos llevados a cabo
por el banco. Pero otra parte cabe a las operaciones de crédito efectuadas entre abril de 1825 y febrero de 1826 con los fondos del empréstito colocado en Londres en 1824, que ejercieron una fuerte presión
adicional sobre el banco al incrementar la demanda de billetes, forzándolo a aumentar la emisión o a resignar su posición privilegiada.
Las consecuencias fueron el aumento de la emisión y, más tarde,
la resignación de los privilegios. La calidad de los préstamos aludida
por Lamas no puede ser analizada en detalle por carecerse de las precisiones necesarias (carácter de las personas intervinientes en las letras,
plazos de los descuentos y de las renovaciones sucesivas), pero es notorio el alto grado de concentración de los créditos. El 6.5% de las personas registradas en el libro Diario correspondió el 71.6% del monto
total de las operaciones.
CUADRO 1

BANCO DE BUENOS AIRES (1822-1826)
CANCELACIONES DE LETRAS DESCONTADAS

pesos (de 8 reales)
1822 (6 sept -31 die)
1823
1824
1825
1826 (1 ene -11 feb)
Subtotal

30 395 459

Letras en cartera al
cierre de las operaciones
Total

3 280 536
33 675 994

Fuente: ABP, 101-1-1, Mayor 1822-1826

176 786
3 610 635
11 563 079
13 502 290
1 542 669

�114

Siglo XIX

Amara/: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

1 1

Aunque no es fácil efectuar una distribución de las personas registradas en el Diario por nacionalidad debido a la imposibilidad de conocer
el origen de cada una de ellas (y aun siendo posible ello no implicaría
el mantenimiento de relaciones estrechas con su lugar de procedencia),
puede intentarse una clasificación basada en sus apellidos.

,, 1

Agrupándolos en cuatro categorías tenemos que los "británicos"
(ingleses, escoceses, irlandeses y norteamericanos) representaron el
12.6% del total de las personas y registran cancelaciones por el 38.9%;
los "europeos" (alemanes, franceses, italianos y otros europeos no españoles, ni portugueses, ni británicos), 6.7% de las personas y 2. 7%
de las operaciones; los "luso-brasileños" (apellidos de ascendencia portuguesa no españolizados), 2.5% de las personas y 0.9% de las operaciones; al resto, los apellidos españoles que llamaremos "criollos", correspondió el 78.2% de los individuos y el 57.5% de las operaciones.
De tal modo tomando el l OJo de cada grupo correspondió en promedio 3.09% de las operaciones a los "británicos"; 0.40 a los "europeos"; 0.36 a los "luso-brasileños"; y 0.74 al resto. Otra manera de
poner estos mismos resultados es decir que a un "británico" correspondió en promedio 98 800 pesos; a un "europeo", 12 800 pesos; a
un "luso-brasileño", 11 500 pesos; y a un "criollo", 23 600 pesos.

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1

El total de personas o firmas comerciales registradas fue 949 y el
total de las cancelaciones 29 614 161 pesos, por lo que el promedio por
individuo fue 31 205 pesos. El total de las cancelaciones difiere de las
del cuadro 1 debido a la sustracción de 781 298 pesos correspondientes
a la Tesorería General, cuyas cancelaciones representaron el 2.6% del
total.

1,,.
111.

11";

t

La proporción correspondiente a los "británicos" se toma más significativa si se discrimina entre quienes dentro de esa categoría canee!aron por más o menos de 50 000 pesos. Los primeros representaron
el 3. 70/o de las personas y el 36.4% de las operaciones; los segundos,
8.9% de las personas y 2.5% de las operaciones. De esta manera a 36
"británicos" ( el 3.7% por encima de 50 000 pesos) correspondieron
cancelaciones por 11 115 645 pesos (el 36.4% del total), con un promedio de casi 309 000 pesos. Aparece así una subcategoría que no se
distingue de los "europeos" y de los "luso-brasileños", que está levemente por debajo de ellos y mucho más abajo que los "criollos".

La concentración de las operaciones y la composición de las mismas
puede establecerse mediante la diferenciación de quienes cancelaron por
más o menos de 100 000 pesos (cuadro 2).

CUADR02

BANCO DE BUENOS AIRES. CANCELACIONES DE LETRAS
(1822-1826)

(En miles de pesos de 8 reales)
B
Joaquín Achaval
Domingo Adalid Rodríguez
Ruperto Albarellos
José Julián Arriola
Miguel José Azcuenaga
Bertram, Armstrong y Ca.
Brown, Buchanan y Ca.
Carnpbell, McDougall y Ca.
José Antonio Capdevilla
Manuel Carranza
Marcelino Carranza
Vicente Casares
Félix Castro
José María Coronell
Braulio Costa
Pasqual Costa
Hugo Dallas
Duguid, McKerrell
Tomas Eastman
Pedro J. Echegaray
José María Esteves
Esteves y Niblett
Tornas Fair
Lucas Femández
Juan Femández Molina
Guillermo P . Ford
Mariano Fragueiro
Ignacio Freire
Félix Ignacio Frías
Juan García Parga
Juan Gibson, hijos y Ca.
lnocencio González
Miguel Ambrosio Gutiérrez
Manuel José Haedo
Carlos Harton
Heyworths, Carlisle y Ca.
Gregorio Lecocq

e
217 3
102 6
250 7
306 1
136 5

*

969 5
255 O
195 9
254 5
177 9
305 6
124 9
223 1
108 1
1 194 8
245 5

*
122 2

190 1
138 1
109 8
244 O

*
*

*
*

271 7
622 5
133 3
424 9
765 O
812 9
236 6
679 4
122 3

•

•

630 9
159 O
283 3

•

317 5
488 2
152 3
228 4

115

�116

Siglo XIX

Amara/: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

sigue cuadro 1

•q
11,

Sebastián Lezica y hermanos
Salvador Maldonado
Alexandro Martínez
McCrackam, Jamieson y Ca.
Miller, Eyes y Ca.
Miller, Robinson y Ca.
Custodio J. Moreira
Sebastián Ocampo y hermanos
Ricardo y GuiJiermo Orr
Julián Panelo
Manuel Porto y Ximeno
Estevan Puddicomb
Miguel Riglos
Guillermo P. Robertson
Juan P. Robertson
Marcos Rodríguez Allende
Roquin, Meyer, Morell y Ca.
Juan Pablo Sáenz Valiente
Antonio Francisco Sánchez
Roque del Sar
Stewart, McCall y Ca.
Tayleur, Cartwrigth y Ca.
José y Josué Thwaites
Winter, Brittain y Ca.
Zimmermann, Frazier y Ca.
Total

!11'1
11

·¡¡ i

Ycancelaron por un total de 11 038 300 pesos, con tin promedio de
290 500 pesos.

164 4
165 1
115 8

*

De las 16 personas que están por encima del promedio (marcadas
con un asterisco en cuadro 2), que en conjunto representan el 45.6%
de las cancelaciones, nueve son "británicos" y siete "criollos" 15 • Las
c~celaciones de los primeros suman 6 671 300 pesos, con un promed~o de 741 300 pesos; y las de los segundos 4 839 900, con un promedio de 691 400 pesos.

162 7
180 1
425 2
133 8
116 5
152 6
147 9
279 3

CONCLUSION

690 9

Si se admite que_ las cancelaciones de las letras descontadas por el Banco de Buenos Aires revelan algo si no de su política crediticia sí al menos acerca de los comerciantes de Buenos Aires, debería concluirse que
los negocios par:ecen por demás concentrados, que había una amplia
masa de comerciantes menores cuyo volumen conjunto de operaciones
es muy significativo, y que las más poderosas casas comerciales eran
en casi igual proporción criollas y extranjeras. Entre éstas las primeras
eran más pequeñas, pero un mayor número compensaba el volumen
de las segundas.

127 4

*
*
*
*
*
*
*

157 1
1 956 O
463 8
247 2
307 3
234 1
573 2
664 O
257 9
186 3
1 075 6
274 7
10 421 O

11 038 3

21 459 3

= "británicos"
= "criollos"
* = personas que cancelaron sumas mayores que el promedio de este cuadro

B
C

111

.

111

'

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,,,, 1

117

Sesenta y dos personas, 6.5% del total, sumaron cancelaciones por
encima de esa cifra y lo hicieron por un total de 21 459 300 pesos, equivalente al 72.5% del total de las cancelaciones. Las 887 personas que
cancelaron por menos de esa cantidad, 93.5% del total, sumaron en
total 8 154 900 pesos, equivalente al 27 .5% del total. El promedio de
cancelaciones de los primeros fue 346 100 pesos y el de los segundos
9 200 pesos.
De aquellas 62 personas 24 eran "británicos" y cancelaron por un
total de 10 421 000 pesos, con un promedio de 434 200 pesos; y de los
38 restantes 36 eran "criollos", uno "europeo" y uno "luso-brasileño"

En la lista de los principales operadores se encuentran importantes accionistas y miembros del directorio del banco, los integrantes de
la sociedad que había contratado con el gobierno el empréstito colocado en Londres, y los principales importadores y exportadores.
. El Banco había _sido creado, después de todo, para "animar la prospendad del comercio" y no debe extrañ;u- que así fuera puesto que ni
la producción agropecuaria ni la industrial (denominación quizá exagerada para abarcar a saladeros y artesanías) requerían mayormente
·
d e ~~edito 16. L a pnmera
porque se autofinanciaba a través de la liquidacion de vacunos; la segunda porque la primitiva técnica empleada
no demandaba una inversión demasiado significativa. El plazo de noventa días de las letras no puede ser considerado un obstáculo para el
acceso ~ crédit? de quienes por sus ciclos productivos, como los ganaderos o mdustnales, requenan plazos más largos de amortización ya
que por las renovaciones constantes aquel plazo era más el mínimo ~ue
el máximo 17•
. El banco s~rvía a quienes necesitasen del crédito y estos eran principalmente los tmportadores. Ellos podían descontar letras para hacerse
de fondos con qué financiar sus importaciones y de tal modo su crédito monetizado se convertía en el circulante de la plaza.

�118

Siglo XIX

Amara/: Comercio y crédito en 8s. Aires (1822-1826)

No todos los habitantes de Buenos Aires veían las actividades del
banco desde tal perspectiva. Los comerciantes apegados a morosos hábitos mercantiles, afectados por la compete~cia de ~ujantes ~riollos Y
extranjeros recién llegados denunciaban la mfluenc1a extranjera en el
banco para someterlo a su control. Esos enemigos del banco ~omenzaron a proponer a fines de 1824 la creación de un Banco Nacional que
absorbiera al de Buenos Aires y que diluyera el poder de los grandes
comerciantes.

El Nacional fue durante algún tiempo el vocero de tales intereses
y en sus páginas pueden leerse amargas quejas con~ra el a~ance den~~-

vos métodos mercantiles que asignan a los extranjeros solo para d1s1mular sus objetivos: la influencia extranjera, que
ha facilitado la anticipación de los retornos a las espediciones mercantiles introducidas en la plaza, privándonos del uso de capitales,
que antes de la formación del banco existían en c~éditos pendien~es
contra nuestros comerciantes: de suerte que el prus paga hoy las mtroducciones que se le hacen, antes de haberlas puesto al cons~o ...
Resulta de aquí que nuestros comerciantes se hallan hoy reduc1~os
al giro solo de sus capitales, porque los cr~itos que antes contrahi~
sobre el carácter pasivo de una cuenta cornente, hoy se ha transfen.
. d e ella ,s .
do al de una letra, y tomado la fuerza e1ecut1va

de Buenos Aires y los fondos del empréstito externo.
El premio del 40% para las acciones del viejo banco no alcanzó
a disimular el cambio que una escala de votos en favor de los pequeños
accionistas producía en el control de la nueva institución. La victoria
se tornaría pírrica cuando acosado por las necesidades del gobierno el
Banco Nacional perdiera a fines de 1826 apenas toda apariencia de una
institución de crédito al servicio de la actividad mercantil. Tampoco
el medio circulante se apoyaría en adelante en el crédito privado sino
en el mucho más dudoso del gobierno. Se produjo entonces, por primera vez, la aparición de la inflación fiduciaria en Buenos Aires 19 •
Una nueva coalición política apoyada por productores agropecuarios y los importadores daría por tierra con los intentos unitarios a mediados de 1827 y de modo irreversible dos años más tarde. Aunque la
inflación cedió hasta 1830 el papel moneda inconvertible quedó como el legado permanente del fracaso de las primeras experiencias
bancarias.

El argumento xenófobo no queda justificado por el v~lumen ?e.cancelaciones de las dieciseis personas y sociedades comerciales mas lffiportantes, entre las que como vimos, extranjeros y criollos no difieren demasiado. Son entonces las fuerzas retrógradas que, asustadas por la
velocidad impresa a los negocios por la monetización del _crédit? _desplazadas por extranjeros y crjollos más activos, ante la_ 1mpos1bilidad
de recurrir en un Buenos Aires fuertemente comprometido desde 1821
con la libertad económica a la práctica mercantilista de pujar por pr&lt;?tección y privilegios, se apoyan en la agitación xenófoba para reducrr
a sus competidores y retornar a métodos menos eficientes pero que conocían mejor.

El Banco debe a Descuentos
por X letras recibidas de

El proyecto de someter al Banco de Bue~os Aires ~racasó ~orque
sus enemigos carecieron de la fuerza necesana para obligar al direc~orio a aceptar sus términos. Pero los intereses expresa~?s por Ifl _Nacional tuvieron mayor éxito cuando, desbordado por enns1ones debilmen~e
respaldadas y soportando una corrida provocada por el bloqueo br~1leño el directorio tuvo que solicitar autorización del gobierno para mtem:mpir la conversión de sus billetes que hasta entonces se había ef~tuado libremente y a la par. Entonces, en enero de 1826, reapareció
el proyecto del Banco Nacional a cuya integración concurrirían el Banco

En muchos casos la expresión "recibidas de" aparece sustituida por "contra".
Esto parece ser un cambio de escribiente más que de criterio. Al banco debía
interesarle la mención del aceptante, quien había asumido la responsabilidad
de pagar la letra a su vencimiento. Aimque la primera expresión parece hacer
referencia a la persona que envió la letra al descuento y la segunda al aceptante, diversos asientos (entre ellos los mencionados en la nota 11) nos inclinaron
a considerar que no se trataba de criterios diferentes.

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119

APENDICE
Los asientos en el libro Diario (ABP, 101-3-1) de las cancelaciones de letras
descontadas por el Banco de Buenos Aires tienen la siguiente forma:

Juan Cano
l 000
Tomás Eastman 355
etcétera

�120

Siglo XIX

Amara/: Comercio y crédito en Bs. Aires (1822-1826)

NOTAS
l. Sobre las finanzas públicas antes y después de la consolidación de 1821, v. Juan
Carlos Nicolau, La reforma económico-financiera en la provincia de Buenos Aires
(1821-1825). Liberalismo y economía, Buenos Aires, Fundación del Banco de la Provincia de Buenos Aires, 1988; Tulio Halperín Donghi, Guerra y finanzas en los orígenes del estado argentino (1791-1850), Buenos Aires, Belgrano, 1982; y Samuel Amara!, "Las formas sustitutivas de la moneda metálica en Buenos Aires (1813-1822)",
Cuadernos de Numismática, 1981, v. 8, No. 27, pp. 37-61; "La reforma financiera
de 1821 y el establecimiento del Crédito Público en Buenos Aires", Cuadernos de
Numismática, 1982, v. 9, No. 33, pp. 29-48; "El descubrimiento de la financiación
inflacionaria. Buenos Aires, 1790-1830" , Investigaciones y Ensayos, 1988, No. 37,
pp. 379-418; y "Alta inflación y precios relativos. El pago de las obligaciones en
Buenos Aires, 1826-1834", El Trimestre Económico, 1989, No. 221, pp. 163-191.

2. Sobre el Banco de Buenos Aires v. Octavio Garrigos, El Banco de la Provincia, Buenos
Aires, Pablo E. Coni, 1873; Andrés Lamas, Estudio histórico y científico del Banco
de la Provincia de Buenos Aires, Buenos Aires, El Nacional, 1886; Agustín de Vedia, El Banco Nacional, Buenos Aires, Félix Lajouane, 1890; Norberto Piñero, La
moneda, e/ crédito y los bancos en /a Argentina, Buenos Aires, Jesús Menéndez,
1921; Nicolás Casarino, El Banco de la Provincia de Buenos Aires en su primer centenario, Buenos Aires, Peuser, 1922; y Horado J. Cuccorese, Historia del Banco
de la Provincia de Buenos Aires, Buenos Aires, Banco de la Provincia de Buenos
Aires, 1971. Sobre el empréstito externo de 1824, v. Samuel Amara!, "El empréstito de Londres de 1824", Desarrollo Económico, 1984, v. 23, No. 92, pp. 559-588.

121

Depalma, 1961, pp. 11-34; y Héctor J. Cámara, La letra de cambio y vale o pagaré,
Buenos Aires, Ediar, 1970, v. 1, pp. 141-142.
8. Escriche, pp. 385-386, v. Letra de cambio.
9. Adam Smith, Investigaciones sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, ed. Edwin Cannan, trad. Gabriel Franco, México, Fondo de Cultura Económica, 1958, pp. 284 y ss.; Jobo Stuart Mili, Principios de economía política con algunas de sus aplicaciones a la füosofía social, ed. W. J. Ashley, trad. T. Ortiz, 2a.
ed., México, Fondo de Cultura Económica, 1951, pp. 450-452.
10. Sobre la responsabilidad de las personas intervinientes en la letra, v. Ordenanzas
de Bilbao, p. 105.
11. Archivo del Banco de la Provincia de Buenos Aires (en adelante ABP), 101-3-1, ff.
131 y 133.
12. Archivo General de la Nación, Buenos Aires, Registro notarial No. 2, 1824-1825,
ff. IOv y 102.

13. Lamas, op. cit., p. 17.
14. Lamas, pp. 17 y 12. Los enemigos del banco publicaban en El Nacional, enero de
1825, No. 3-6, pp. 54-60, 76-80, 92-96 y 103-108.
15. Dos de esos nueve "británicos", Harton y Ford, eran norteamericanos.

3. Sobre las funciones crediticias de la letra de cambio v. Raymond de Roover, L 'evolution de la lettre de change. París, Armand Colin, 1952. A través de la doble función de la letra define la "teoría del interés en el cambio" que permitía superar la
barrera de la usura (pp. 43 y 61-62). Sobre el desarrollo histórico del instrumento
en España v. Bruno Aguilera-Barchet, Historia de la letra de cambio en España (Seis
siglos de práctica trayectieia). Madrid, Tecnos, 1988.
4. Joaquín Escriche, Diccionario razonado de legislación. 2a. ed. Madrid, Calleja, 1842,
v. Protesto.

5. El descuento extrabancario parece haberse mantenido aún después de la creación
del banco: "Es cosa sabida de todos, que hay casas particulares en Buenos Aires,
que están descontando letras con metálico" (E/ Nacional, 17 de febrero de 1825,
p. 152).
6. Roover, pp. 119-121.
7. Sobre la letra de cambio en Buenos Aires cf. Julio César Guillamondegui, "La letra
de cambio en el derecho indiano" (tesis doctoral, Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales, Universidad de Buenos Aires, 1971), y Samuel Amara!, "Medios de pago
no metálicos en Buenos Aires a comienzos del siglo XIX. Letras de cambio y letras
secas", Cuadernos de Numismática, 1982, v. IX, No. 30, pp. 45-55. La cita es de
Juan de Hevia Bolaños, Curia Philipica, Madrid, Juan de San Martín, 1767, p. 268.
Hasta la codificación de Acevedo y Vélez Sarfield, convertida en ley provincial en
octubre de 1859, se mantuvo la vigencia de las Ordenanzas de Bilbao, que no autorizaban el giro sobre la misma plaza. V. Ordenanzas de la Ilustre Universidad y Casa de Contratación de Bilbao (1737), Paris, Rosa, 1829, cap. XIII; Carlos C. Malagarriga, Reseña de la legislación comercial argentina (1810-/960), Buenos Aires, Roque

16. ABP, 001-1-1, Libro de Actas, 1822-1826, f. l. V. también la exposición de Manuel
José García ante la junta general de comerciantes por él convocada para impulsar
la creación del banco, El Argos de Buenos Aires, 23 de enero de 1822.
17. La imposibilidad de acceder al crédito por los lentos ciclos de la producción ganadera ha sido señalada por Mi ron Burgin, Aspectos económicos del federalismo argentino. Trad. Mario Cales. Buenos Aires, Hachette, 1960, p. 93. Sobre el plazo de
las letras v. Lamas, op. cit., p. 9.
18. El Nacional, 6 de enero de 1825, No. 3, p. 58.
19. Sobre las relaciones entre el Banco Nacional y el gobierno en 1826, v. Samuel Amara!, "El Banco Nacional y las fmanzas de Buenos Aires: el curso forzoso y la incoovertibilidad del papel moneda en 1826", VI Congreso Internacional de Historia de
América, Buenos Aires, 1982, v. 5, pp. 415-429. Sobre el proceso inflacionario, v.
Samuel Amara!, "Alta inflación y precios relativos ... " (cf. n. 1).

�Burguesía y Estado en Brasil Durante
la Antigua República (1889-1930)

111

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Steven C. Topik *

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Un pequeño grupo de hombres dominó la economía de Brasil durante
la Antigua República (Old Republic), entre 1889 y 1930. El estado oligárquico servía, usualmente, a sus intereses, de modo que la clase acaudalada era también una clase gobernante.
Este ensayo examína la naturaleza de la clase económicamente dominante en Brasil, y los medios que empleó para moldear las políticas
del estado '. Por ello se describirá, en primer término, a los grupos
propietarios. Luego, sus expectativas en cuanto a las políticas del estado, su organización política y los instrumentos con que influyeron el
aparato estatal.
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LA ELITE ECONOMICA BRASILEÑA DURANTE
LA ANTIGUA REPUBLICA
La clase adinerada era bastante reducida. Aunque no existen datos exactos en cuanto a propiedades o ingresos, varios cálculos independientes
concuerdan en que aquellos que controlaban la mayor parte de la tierra, el capital y la maquinaria de Brasil constituía apenas el 1 ó 2%
de la fuerza laboral (y ésta la componía sólo un tercio de la población
nacional). Esto significaba unos 70 000 hombres en 1890, y 135 000
en 1930 (casi ninguna mujer ocupaba posiciones económicas
importantes) 2 •

La composición de la élite económica nacional reflejaba la vastedad, diversidad, y relativo atraso del subcontinente brasileño. Cierto
que, como colonia, Brasil no experimentó la clase de cismas de nacio* _Department of History, University of California, Irvine (USA). Traducción del inglés
de Isabel Cristina Mata Velázquez y Miguel A. González Quiroga

�124

,,

Siglo XIX

nalidad, tribales o religiosos que fragmentaron a los países de Asia,
Africa, e incluso Europa 3• Las familias europeas que inmigraron y alcanzaron prominencia pronto se fundieron en una sociedad nacional·.
Sin embargo, la clase adinerada era un grupo heterogéneo: se encontraba fragmentada en muchas facciones regionales y locales. Los miembros de las clases conservadoras constituían una clase unificada y consciente de sí misma sólo en el sentido de que presentaba una oposición
común a las exigencias de las otras clases, y compartían el deseo por
la hegemonía 4• En otros sentidos, sus miembros enfrentaban perspectivas económicas tremendamente distintas y operaban en escenarios
socio-políticos diversos.
El carácter heterogéneo de la clase acaudalada se desarrolló qebido a la variedad geográfica del país, patrones de colonización contrastantes, y falta de una economía nacional integrada. Ya en el período
colonial, cada región había modelado su economía alrededor de un diferente cultivo para exportación. Esto promovió diferentes ritmos y ciclos de crecimiento. La orientación europea y el establecimiento costero de estas economías impedía la integración interna, y el deficiente
sistema de transporte contribuyó aún más a la separación por regiones
que fragmentó a la clase gobernante.
La diversidad regional se acrecentó en el siglo XIX. La región del
noreste, en otro tiempo la de mayor exportación, fue cayendo en un
bache a medida que su azúcar perdía mercados extranjeros ante la competencia europea y caribeña, mientras que el Amazonas, área largo tiempo marginada y abandonada durante el período colonial, gozaba de
un efímero auge de dos décadas (1890-1912), gracias al caucho. El sur,
por su parte, gozaba de un firme aunque nada notable crecimiento basado en productos que se vendían principalmente en Brasil 5• Al mismo tiempo, la floreciente economía del centro, impulsada por las exportaciones de café, experimentaba un espectacular desarrollo que llegó a eclipsar al resto del país.
El resultado de todo esto fue que la mayor parte de las riquezas
generadas por la economía de exportación fuera producida por apenas
3 de los 20 estados brasileños, junto con el Distrito Federal. El estado
de Sao Paulo generaba por sí solo el 400Jo de todas las exportaciones.
Junto con Minas Gerais, Rio Grande do Sul y el Distrito Federal, producía el 600Jo de los cultivos agrícolas, representaba el 750Jo de la producción industrial y cárnica, y poseía el 800Jo de los activos bancarios
de la nación. El ingreso per cápita de estas provincias y de la capital
federal era más del doble que las ganancias obtenidas en las provincias
más pobres, lo que ahondaba el abismo entre las regiones 6 •

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

125

También dentro de las regiones había marcados contrastes, y en
parte era culpable la geografía. El magro y árido suelo del sertao que
se extendía desde el interior del noreste hasta Minas Gerais sustentaba
sólo agricultura rudimentaria y la cría de animales domésticos. Por otra
parte, la fértil y bien irrigada tierra de la zona costera de Matta en el
noreste, así como el plana/to del valle de Paraiba y la parte occidental
de Sao Paulo producían abundantes cosechas.
Los patrones de asentamientos humanos también contribuyeron
a la diversidad. Algunas tierras que habían sido ricas, como las de los
cafetales en el valle de Paraiba, comenzaron a declinar a causa del agotamiento y la erosión. Al mismo tiempo, áreas fronterizas recién abiertas
como las del occidente de Sao Paulo, ofrecían terrenos abundantes y
a bajo costo. Mientras tanto, el vasto interior, en gran parte desaprovechado, carecía d~ mano de obra suficiente y de transportación para
sustentar algo más que agricultura de subsistencia.
Las cambiantes demandas de la economía mundial y el desarrollo
de la economía nacional también causaron diversificación y flujo regionales. Nuevos ricos cafetaleros del occidente de Sao Paulo, algodoneros del interior de Paraiba, comerciantes caucheros del Amazonas,
cultivadores de cacao del sur de Bahia, de mate en Paraná se atrevieron a desafiar a la tradicional oligarquía terrateniente de sus áreas respectivas. Los industriales, financieros y otros hombres d_e negocios
orientados al mercado nacional cobraron importancia a medida que
las exportaciones se desplomaron, desde casi una cuarta parte del PIB
en 1890, hasta casi un 150Jo para 1930 7 •
Las diferencias locales y regionales en el ritmo e intensidad del crecimiento se reflejaban en el grado en que se implementaron prácticas
totalmente capitalistas. En el centro y sur, regiones más opulentas, el
fin de la esclavitud en 1889 produjo el surgimiento de un sistema laboral basado predominantemente en los salarios, y en donde prevalecían
la especialización y una economía de mercado basada en el dinero 8 •
La clase económicamente dominante, compuesta en su mayoría por hacendados, era en esencia burguesa.
Si bien, muchos hacendados actuaban más como especuladores de
tierras que como capitalistas industriales dedicados a aumentar la productividad (así lo sugiere Warren Dean), es evidente que consideraban
la riqueza como capital que hay que invertir para producir más riqueza, e invertían sobre todo en la producción de bienes y servicios 9•
En el sur, los sistemas agrícolas fluctuaban desde los pequeños agri-

�126

11

Siglo XIX

cultores dedicados al cultivo de arroz y la producción de vino, hasta
los comerciantes que encomendaban la cosecha de los arbustos de mate a leñadores y vaqueros en las grandes estancias ganaderas. En la economía norteña, basada en el caucho, reinaban los comerciantes, quienes invertían más en sus transacciones que en la producción. Los recolectores de caucho trabajaban como productores semi-independientes
que intercambiaban sus cosechas por los víveres necesarios. La economía estaba impulsada por crédito, pero en forma menos palpable por
dinero. Los mercados eran reducidos y se !!ncontraban monopolizados
por los comerciantes 1º.
Aparte de las zonas aedicadas al algodón y el cacao, el noreste y
otras áreas marginales de diversas regiones estaban dominadas por propietarios que a menudo eran más arrendadores que empresarios "modernizantes' '. Intentaban monopolizar factores loéales de producción:
agua, tierra y capital con el objeto de rentarlos a un alto precio a los
pequeños agricultores. No les interesaba tanto aumentar la productividad. El dinero no se utilizaba a gran escala porque los agricultores acos. tumbraban pagar la renta con una porción de su cosecha. Sin embargo, con el tiempo estos dueños de tierras fueron desplazados por los
ingenios azucareros centrales que llegaron a dominar la rica zona de
Matta 11 •

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La diversidad de escenarios económicos a nivel regional y local significaba que no se podía hablar de una élite económica nacional. Es
más exacto dividir la clase dominante en tres niveles: la alta burguesía,
los barones provinciales, y los notables locales, si bien los límites entre
los niveles no eran precisos ni intraspasables.

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A la cabeza se encontraba la alta burguesía, docenas de magnates
que imperaban en las cumbres máximas de la economía. Una abrumadora mayoría provenía del centro del país, y aunque a menudo sus fortunas tenían sus raíces en el campo, donde conservaban residencias de
verano, mostraban preferencia por vivir en las ciudades principales.
Rio de Janeiro, centro financiero de la nación, albergaba a la mayoría
de los aristócratas acaudalados del país. Sao Paulo llegó a rivalizar cada vez más con la capital federal, pero no logró darle alcance durante
la Antigua República. Este pequeño grupo de hombres tenía mano en
las empresas más grandes y lucrativas del país, e invertían a veces en
regiones fuera del centro.
Los barones provinciales constituían el segundo nivel. En su mayoría eran cultivadores y hacendados de áreas diferentes al centro. Estaban menos relacionados con la economía internacional y eran menos

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

127

capitalistas en sus negocios. Por lo general invertían su capital en su
misma región, que eran menos lucrativas, y cuando participaban en
las grandes empresas del centro, casi siempre servían de socios menores o accionistas minoritarios. La mayoría vivía en o cerca de las capitales provinciales.
El tercer nivel estaba compuesto por los notables locales, quienes
basaban su fortuna en la tierra, si bien algunos eran comerciantes. Sus
inversiones comunmente se restringían a ateas geográficas pequeñas,
marginales y no exportadoras; sus actividades implicaban menor capital, estaban menos diversificadas y tenían más probabilidades de apoyarse en prácticas precapitalistas que las de los otros dos niveles 12 •
En vista de que la alta burguesía era la más importante en lo económico y lo político, este ensayo le dedica la mayor atención. El escalón más alto de la clase dominante era notable por su diversificada cartera. Con frecuencia, un mismo hombre era el dueño de plantaciones,
bancos, establecimientos comerciales y fábricas. La familia Prado de
Sao Paulo constituye un buen ejemplo. Aunque la base de su riqueza
se originó en la producción de café, pronto se diversificaron. Antonio
Prado, el patriarca, era al mismo tiempo uno de los mayores productores de café brasileños, presidente del Ferrocarril de Sao Paulo y del
Banco de Comercio e Industria, socio de una de las mayores casas exportadoras (Prado Chaves), fundador de la primera empacadora de carne en Brasil, y socio de una fábrica vidriera. Los comerciantes
importadores-exportadores se diversificaron en forma similar.
Francisco Matarazzo comenzó importando y distribuyendo manteca de cerdo, pero pronto cambió a importaciones y exportaciones generales y con el tiempo llegó a construir el imperio industrial más grande
de Brasil. Asimismo, fundó un banco y se convirtió en terrateniente
a gran escala. Francisco de Paula Mayrink ejemplifica una trayectoria
distinta. Comenzó trabajando para el Banco Comercial do Rio dt
Janeiro y perseveró hasta fundar y presidir otros cinco bancos. También estableció en Sao Paulo una compañía de colonízación para inmigrantes, fue presidente del Ferrocarril Sorocabana, fundó cinco empresas ferroviarias mas pequeñas, encabezó la compañía naviera Lloyd,
y ayudó a organizar la que operaba los muelles de Santos. Por último,
fue presidente de la mayor compañía tranviaria en Rio, Sao Paulo y
Belo Horizonte, y era dueño de ingenios azucareros, harineras y cafetales aparte de enormes fincas urbanas 13 •
Tan diversificados cargos directivos y carteras fueron comunes hasta la depresión de los treinta. Sin embargo, esta diversidad no debía

�128

Siglo XIX

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889- /930)

129

ocultar la unidad que sustentába a la mayoría de los imperios
comerciales.

dos tras la Guerra Civil: apenas el 11 OJo de la misma estaba contenida
en fincas mayores de 500 acres 16•

Las familias que controlaban muchas áreas distintas funcionaban
como corporaciones y centraban cada vez más sus posesiones en un
banco. En este aspecto, Brasil siguió el mismo patrón que se ha encontrado en Argentina, Chile, Colombia y México: "las alianzas crediticias familiares estaban centralizadas e institucionalizadas en compañías financieras, particularmente bancos" 14 • Como señala Levi acerca de la influyente familia Prado:

En el comercio de exportación dominaban unas cuantas casas mercantiles. Ocho firmas cafetaleras embarcaban dos tercios de la cosecha
brasileña. Ocho comerciantes huleros exportaban más de la mitad de
la producción anual. Asimismo, las importaciones estaban reguladas
por unas pocas casas comerciales de gran tamaño 17 •

Si los Prados se hubieran considerado a sí mismos como productores
de café solamente, su impacto colectivo en Sao Paulo hubiera sido relativamente insignificante... (su) liderazgo en la sucursal paulista del
Banco do Brasil dio a la familia una ventaja definida en el dinámico
15
clima económico de la segunda mitad del siglo XIX •

La consolidación durante la Primera República se hizo evidente en toda la economía. Predominaron las empresas mayores, controladas por
unos cuantos miembros de las clases conservadoras. La percepción generalizada del Brasil republicano es que, en la mayoría de las áreas fuera
de la agricultura para exportación, prevalecían las firmas menores.
En otras palabras, el subdesarrollo de la economía exportadora brasileña se reflejaba en la pequeña escala de las empresas. Según este punto
de vista, sólo mediante la industrialización ingresaría Brasil al Gran
Negocio. De hecho, un análisis sectorial de la economía durante la Primera República revela concentración por todas partes.
En la agricultura, predominaban los latifundios. En 1920, el 4%
de los terratenientes nacionales bastaron para representar un 60% de
las tierras en propiedad privada. En las regiones exportadoras más prósperas, la concentración era aún más extrema.
En Sao Paulo, el 2.5% de las propiedades abarcaba el 45% de la
tierra. La situación seguía siendo bastante similar para 1935:
14% de los cafetales contenían el 57% de las plantas. Las tierras
privadas en la rica región azucarera de Pernambuco mostraban un patrón similar: allí, el 20/o de las propiedades agrícolas representaban el
43% de la tierra.
Vastos imperios agrarios surgieron en las áreas fronterizas de Goias
~ Mato Grosso. Se dice que el Ferrocarril de Brasil era el propietario
unico de 140 000 kilómetros cuadrados. En comparación, la tierra estaba muchos menos concentrada en la región sureña de Estados Uni-

La mayor parte de la transportación se hallaba en manos de unas
cuantas firmas. Justo antes de la Primera Guerra Mundial dos compañías controlaban dos tercios de las vías férreas de Brasil. Estos conglome_rados ferroviar~os se diso~vieron en la década ~e los veinte, pero
tod~v1a para 1930 mas de la nutad de los ferrocarriles era propiedad
de siete compañías. La misma concentración era evidente en el sector
del transporte marítimo, ya que seis firmas se hacían cargo de la mitad
de_las exportaciones de café. Una sola empresa (Lloyd Brasileiro) maneJaba el 61 OJo de todos los pasajeros y, junto con otras dos, representaba el 84% de todos los embarques costeros18 •
lg~alme~te concentradas estaban las finanzas: un banco guardaba casi la qwnta parte de todos los activos bancarios, y dos tercios de
toda la actividad bancaria se realizaba en una docena de bancos, los
que en su !llayor parte manejaban los negocios de los ricos, ya que las
grandes hipotecas dominaban sus carteras de préstamos 19•
En la Primera República, incluso la fabricación estaba dominada
por unas cuantas empresas. Según la sabiduría popular, en la subdesarrollada economía brasilefia predominaban los pequeños talleres artesanales, y en cierto sentido esto era verdad. El primer censo industrial
nacional de suficiente objetividad, realizado en Brasil en 1920 reveló
que casi las tres cuartas partes de todas las compañías manufa~tureras
empleaban a nueve empleados, o menos. Por otra parte los que empleaban a más de un centenar de personas representaba~ sólo el 40/o
de las empres~, pero significaban el 55% de la producción (en valor),
empleaban mas del 60% de los trabajadores y de los caballos de fuerza, y poseían dos tercios del capital invertido2(). De este modo la clase
adinerada elaboró monopolios en los sectores clave de la economía de
exportación.

INVERSIONISTAS EXTRANJEROS
Los extranjeros ocupaban un lugar importante en Brasil. Si bien la burguesía brasileña, que controlaba la producción de las exportaciones na-

�130

Siglo XIX

cionales, se hallaba entre las más poderosas de América Latina, los extranjeros dominaban muchos campos complementarios. Múltiples estudios no consideraban a los capitalistas extranjeros como parte de la
clase gobernante nacional: como ciudadanos de otros países, no tenían
voto en Brasil ni podían postularse para ningún cargo.
De hecho, los propietarios de las mayores empresas europeas y norteamericanas comúnmente ni siquiera residían en Brasil. Asimismo, carecían de lazos familiares y culturales que los ataran á este país. Sin
embargo, aunque los capitalistas extranjeros no inmigrantes diferían
bastante de los nacionales en estos aspectos, de cualquier modo ejercieron una enorme influencia en la política económica del Estado brasileño. Sus intereses, por otra parte, no eran monolíticos: los compromisos e intereses económicos de los extranjeros resultaban casi tan diversos come los de los brasileños.

Topik: Burguesía y estado en Brasil (/ 889-1930)

131

versionistas directos poseedores de acciones de capital social en compañías brasileñas.
Brasil recibió una participación inusitadamente grande de capital
de préstamo. Más del 40% de toda la inversión extranjera estaba en
forma de préstamos. De hecho, Brasil era el mayor deudor de América
Latina. Hasta 1906 todos los préstamos federales provenían de la casa
bancaria Rothschilds de Londres. Ue allí en adelante, empezaron a participar algunos otros bancos. Estos prestamistas estaban tan bien situados que podían influír en la política pública brasileña.
En ocasiones los intereses de los comerciantes extranjeros entraban en conflicto con los de los banqueros intrernacionales, ya que los
primeros estaban más preocupados por el flujo internacional de bienes
brasileños que por la habilidad del país para pagar los préstamos.

En primer lugar se dividían, naturalmente, por su nacionalidad.
Los británicos poseían más de la mitad de todas las inversiones extranjeras durante este período. Les seguían los franceses, quienes inundaron los mercados brasileños de capital en la década anterior a la Primera Guerra Mundial, pero se retiraron después de ésta. Fue entonces
cuando los norteamericanos comenzaron a invertir a gran escala. Las
otras dos naciones que realizaron inversiones de consideración fueron
Bélgica y Alemania.

Al dominar el comercio de importaciones y exportaciones de Brasil, lograban el control de los puntos claves de presión en la economía.
Los comerciantes ingleses, alemanes, franceses y norteamericanos manejaban el 900Jo de las exportaciones de café en 1900, y todavía en 1930
se hacían cargo de las dos terceras partes. Junto con los exportadores
portugueses, controlaban una proporción similar en los embarques de
caucho. Asimimo, desempeñaban un papel importante en las importaciones y la distribución nacional21 •

En conjunto, europeos y norteamericanos incrementaron su capital en Brasil durante la Primera República de unos 400 millones de dólares que tenían en 1889, a un aproximado de 2 mil 600 millones en
1930. En todo Latinoamérica, sólo Argentina recibió más inversión extranjera en este período que Brasil.

Los inversionistas directos en empresas brasileñas constituían la
tercera categoría de inversionistas extranjeros. Tenían un vínculo más
directo con la economía brasileña que los prestamistas internacionales, ya que los inversionistas en realidad poseían una parte de la economía y se hallaban a merced de su flujo y reflujo. Tenían más capital
invertido que los comerciantes.

La relación entre los capitalistas extranjeros, la economía y el Estado brasileños variaba de acuerdo con la naturaleza de sus inversiones. En general, los capitalistas extranjeros no inmigrantes se dedicaban a actividades menos diversas que las de las de la alta burguesía
brasileña. Los inversionistas extranjeros tenían experiencia en áreas tales
como ferrocarriles, servicios públicos o la banca. Cuando ampliaban
sus intereses en Brasil, generalmente se integraban en forma horizontal a actividades similares aunque a veces se integraban verticalmente
a campos afines. En ocasiones su mayor especialización por sectores
los conducía a bandos diferentes en cuestiones de política económica.
Los inversionistas de cartera, que prestaban dinero al Estado o a
empresas privadas, tenían intereses un tanto distintos a los de los in-

Las más importantes compañías propiedad de extranjeros habían
sido creadas en Londres, Nueva York o París para emprender actividades específicas en Brasil. Sus estrategias se basaban sobre todo en
las condiciones comerciales dentro del país. Algunas de las grandes firmas extranjeras fueron establecidas por inmigrantes que echaron hondas raíces familiares y de negocios en Brasil. Por lo común, al cabo
de una generación dichas compañías se volvían brasileñas.
No fue sino basta la década de los veinte que las corporaciones
internacionales comenzaron a aparecer y a someter a las compañías a
la lógica más global de los conglomerados de integración
internacional22 •

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111

Siglo XJX

Los inversionistas directos extranjeros poseían secciones vitales de
la economía exportadora. En la administración de ferrocarriles tuvieron un papel muy importante, pues si bien las líneas pioneras de la década de 1880 habían sido costeadas por brasileños, pronto fueron adquiridas por inversionistas británicos y franceses. Justo antes de que
iniciara la Primera Guerra Mundial, las empresas ferroviarias extranjeras poseían o arrendaban un 80% de las vías de Brasil. Esta proporción declinó hasta una cuarta parte para 193&lt;&gt;23.
Los europeos controlaban también la banca. En el siglo XIX dominaron el mercado de cambio y tuvieron una importante participación en las transacciones de descuento fiduciario y préstamos a corto
plazo. Hasta la Primera Guerra Mundial, continuaron proporcionando la mitad de todos los préstamos y descuentos; su posición declinó
hasta una cuarta parte del mercado de préstamos para 193&lt;&gt;24.
Durante el siglo XIX, los extranjeros se habían mostrado reacios
a invertir en la fabricación de bienes de consumo a causa de las limitadas dimensiones del mercado nacional. Prefirieron dedicarse a las actividades que abastecían al mercado exterior, como la extracción de
oro y la refinería de azúcar.
Sin embargo, para principios del siglo XX muchos extranjeros comenzaron a construir fábricas. El inconcluso censo industrial de 1907
reveló que la fábrica más grande del país pertenecía a británicos, y que
tres de las nuevas mayores eran de extranjeros. El ritmo de la inversión extranjera en la manufactura se aceleró a partir de la Primera Guerra Mundial, sobre todo por parte de los norteamericanos.
Para 1929, este nuevo grupo derramó unos 200 millones de dólares en fábricas brasileñas. Los extranjeros se destacaron sobre todo en:
1) lineas de tecnología avanzada, como aparatos eléctricos, automóviles y productos farmacéuticos; 2) industria pesada, como petróleo, energía eléctrica, cemento y acero; y 3) sectores de la exportación, como
empacadoras de carnes y minería. Los extranjeros también alcanzaron
predominio en industrias de bienes de consumo, aunque la mayoría de
los propietarios en este sector eran inmigrantes que se quedaron en Brasil
y cuyos hijos adquirieron la ciudadanía. Las compañías más importantes en la producción de cerveza, cigarros, cerillos, calzado y textiles
pertenecían a extranjeros. No hay claridad en los datos oficiales en cuanto a la proporción de la industria que pertenecía a extranjeros. Sin embargo, a partir de evidencias dispersas, se puede calcular que controlaban aproximadamente la mitad de toda la industria en 193025.

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

133

Así pues, la pequeña clase adinerada de Brasil, compuesta de nacionales y extranjeros, dominaba la oligopolizada economía de exportación. A pesar de los frecuentes traslapes de intereses, sobre todo en
el sector externo, los dueños de los medios de producción brasileños
estaban divididos por diferencias de consideración. Los distintos niveles y sectores de la clase dominante se dividían por su nacionalidad,
perspectivas económicas, grado de vinculación con la economía internacional, su integración a la economía nacional, y su adopción de métodos capitalistas. En consecuencia, las demandas que le planteaban
al estado eran tan diversas como los medios que empleaban para obtener resultados favorables.
EL PAPEL DEL ESTADO
El tipo de ayuda estatal que procuraba la clase dominante estaba determinada por la estructura de la economía de exportación. Sus exigencias eran bastante modestas porque, comparada con la planeación
y el papel empresarial que el estado impondría al impulso industrializador a partir de 1930, la economía de exportación de la Primera República requería relativamente poca ayuda del estado. El bajo nivel de
especialización y tecnología necesarias para hacerse cargo de plantaciones e industrias ligeras obviaba la necesidad de financiamiento estatal, de un sistema educacional sofisticado, o de institutos dedicados a
la investigación y la experimentación. El mercado nacional, sectorizado y relativamente reducido, requería poca coordinación o planeación
estatales. La ausencia de movimientos laborales rurales u organizaciones
obreras urbanas de consideración previos a la Primera Guerra Mundial permitió al estado ignorar la regulación laboral y la prestación de
servicios sociales.
Por otra parte, miembros influyentes de las clases republicanas conservadoras, en particular de Sao Paulo, aspiraban a descentralizar al
estado por razones políticas. Pensaban que el sistema imperial había
favorecido a la élite declinante del noreste y el Valle del Paraiba, en
detrimento de los nuevos ricos. Asimismo creían que el gobierno imperial había sido culpable de una regulación excesiva, una enorme deuda
pública, y exagerados costos administrativos. Ello obstaculizó la formación de capitales y puso trabas a la creación de empresas. Los líderes republicanos tenían la esperanza de que, poniendo fin a lo que consideraban una intromisión por parte del gobierno en la esfera privada,
podrían desencadenar las energías productivas del país y aprovechar
sus vastos recursos.
En realidad la República no pudo disminuir el papel económico

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Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

Siglo XIX

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del estado, pero el nuevo régimen sí descentralizó la autoridad • Las
provincias ganaron el derecho a gravar las exportaciones (e ilegalmente gravaron las importaciones), así como a contratar préstamos extranjeros, lo que en ciertos casos produjo enormes aumentos en sus ingresos. También recibieron terrenos nacionales que antes habían pertenecido al gobierno central. Además, la legislación sobre los derechos del
agua y minerales recayó en su jurisdicción. Los gobiernos provinciales
podían asimismo otorgar concesiones ferroviarias dentro de su te~it~rio y servicios públicos en las capitales provinciales. Aunque en pnnc1pio todos los gobiernos provinciales compartían los mismos poderes
económicos, en realidad sólo los más ricos obtuvieron cierta autonomía con la descentralización republicana. Las provincias más pobres
se encontraban necesitadas de fondos y eran incapaces de obtener suficientes préstamos en el extranjero.
En consecuencia, no podían recompensar a las compañías ferroviarias o de servicios públicos con incentivos que bastaran para hacer
atractivas sus concesiones. A menudo, también tenían el control de tierras estatales menos fértiles, ya que sus fronteras casi habían desaparecido, y entonces tenían que recurrir a la ayuda del gobierno federal.
Al igual que las provincias más pobres, los municipios tampoco ganaron muchos poderes nuevos con la República.
Las ciudades más grandes y opulentas eran capitales provinciales
y por tanto estaban sujetas a la autoridad provincial, o bien la capital
federal en Río de Janeiro, supervisada por el gobierno federal. El resto de los municipios tenía autoridad sobre la zonificación, los servicios
públicos, la justicia local, las obras públicas y algunos cargos gubernamentales, pero contaba con escasos fondos para emprender cualquier
iniciativa económica27 •
A pesar de la descentralización de la República, el gobierno federal siguió siendo muy importante. Aunque cedió muchos de sus poderes a las provincias, el gobierno central continuó supervisando las áreas
claves de las relaciones económicas internacionales y sirviendo de árbitro supremo en las relaciones interprovinciales. De este modo la política monetaria, los impuestos al comercio exterior, los tratados comerciales, las ferrovías que se extendían por más de una provincia y los
puertos y embarques internacionales, permanecieron dentro de su competencia. En vista de que el gobierno federal aún percibía 500'/o más
ingresos que todas las provincias y municipios juntos, tenia también
la mayor capacidad para financiar nuevos proyectos, prestar asistencia a empresarios y redistribuir la carga fiscal.

135

El nivel gubernamental al cual acudían los miembros de la clase
dominante dependía del favor que pretendían y de dónde tuvieran influencia política. A la alta burguesía y los capitalistas extranjeros les
preocupaban mucho más las tasas de interés, el tipo de cambio y la
inflación, así como los ·derechos de aduana y los tratados comerciales,
y en esto sólo podía ejercer influencia el Congreso federal . La prosperidad de la Hacienda federal atraía a los capitalistas en busca de concesiones y préstamos especiales. Por gozar de prominencia nacional y
provenir casi siempre de las provincias más influyentes, la capa superior de la clase dominante podía ganarse el apoyo federal. Estos magnates también recurrían a los gobiernos de las provincias del centro y
el sur, que tenían a su disposición considerables recursos.
Por lo común, los barones provinciales, no gozaban de suficiente
peso para influir en la política federal u obtener favores de Rio de Janeiro. Preocupados también por cuestiones tales como la tasa cambiaria y la inflación, se sabían impotentes para modificarlas. En cambio,
los ricos provinciales restringían la mayoría de sus peticiones a concesiones, exenciones y préstamos, y enfocaban casi toda su atención en
los gobiernos provinciales. Los notables locales tenían que contentarse
sobre todo con controlar el gobierno y la justicia locales. A diferencia
de los otros dos sectores de la clase dominante, que por estar mejor
integrados a la economía capitalista solían pretender favores puramente
económicos de parte del gobierno, los notables locales de escaso capital
empleaban el estado en forma más directa, como una herramienta extraeconómica para posesionarse de tierras, asegurar su acceso a las
aguas, constreñír la mano de obra y castigar a los competidores28•
De este modo, la clase económicamente dominante de Brasil deseaba una actividad económica estatal limitada, pero seguían aspirando a obtener favores especiales. La división del poder estatal entre los
gobiernos federal, provincial y municipal, así como lo heterogéneo de
la clase dominante, significaba que existían numerosos caminos para
hacer acopio de la ayuda estatal.
MEDIOS PARA INFLUIR EN LA POLITICA ESTATAL

La naturaleza de la clase dominante y del sistema político, así como las limitadas exigencias de los ricos ante el estado, determinaban
que utilizaran casi siempre la influencia personal aQtes que partidos
políticos u organízaciones comerciales para influir en la política pública. El predominio de políticas personalistas y patrimoniales, la naturaleza fragmentaria de los partidos políticos, y la falta de especialización sectorial contribuyeron a enfatizar más las instancias individuales

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Siglo XIX

que los esfuerzos conjuntos organizados. Por otra parte, la clase de
favores que comúnmente bbscaban las clases conservadoras, tales como exenciones de impuestos, concesiones o préstamos, beneficiaban
sólo a un individuo o a una compañía específica. Sólo cuando la cuestión afectaba a mucha gente, como en el caso de la política monetaria
o la valorización del café, era probable que las organizaciones fueran
los vehículos principales.
La influencia personal se ejercía de muchas maneras. El método
más directo consistía en que el mismo capitalista desempeñara un cargo (este camino quedaba cerrado para los extranjeros). En ocasiones
los ricos tenían altos puestos en el gobierno. Francisco de Paula Mayrink y Antonio Prado, arriba citados, desempeñaron cargos públicos.
El ministro de finanzas Joaquim Murtinho, famoso por sus reformas
financieras de 1899-1920, era también director de la compañía agrícola más grande, un importante banco, y el único ferrocarril de su nativo
Mato Grosso29• Joseph Love ha descubierto un grado de correspondencia extraordinariamente elevado entre funcionarios de gobierno y
gente rica, sobre todo en Sao Paulo30• Estos hombres utilizaban sus
puestos para acrecentar sus fortunas personales.
Sin embargo, este vínculo directo entre la alta burguesía y los puestos federales no era la regla, en parte debido a que muchos inmigrantes, como el acaudalado Matarazzo y el barón del café Francisco
Schmidt, no podían estar en el gobierno. A nivel provincial había menos
diferencia entre los que controlaban los medios de producción y los
que estaban en el gobierno. No obstante, incluso en Sao Paulo, donde
un porcentaje desusadamente alto de funcionarios públicos eran cultivadores de café, la mayoría de los hacendados más ricos no eran
políticos31 • A nivel local, sin embargo, los notables eran por lo general
"coroneles" que se hacían cargo del gobierno, si bien no siempre ocupaban un puesto oficial.
Lo más frecuente era que la clase adinerada influyera en el gobierno colocando a familiares en puestos elevados; esto constituyó la regla
durante el Imperio32• Por la naturaleza extendida de la familia brasileña y los fuertes lazos de lealtad que implicaba, las familias económicamente dominantes, continuaron teniendo miembros bien colocados
durante la República33 • Aparte de las relaciones consanguíneas, los ricos podían contar con familiares rituales, como el compadre. Una variante afín era la relación mentor-protegido, en la que una persona adinerada (a menudo algún terrateniente) costeaba la carrera de un joven.
En la ciudades, los ricos no se hallaban limitados a contactos fa-

Topik: Burguesía y esUldo en Brasil (1889-1930)

137

miliares y de clanes para obtener favores públicos. Con frecuencia, las
compañías contrataban políticos o burócratas de alto nivel como asesores legales para promover las aspiraciones de la empresa. En ocasiones los ingenieros de gobierno eran contratados como consultores por
los mismos contratistas que se suponía iban a supervisar". Otra de las
tácticas consistía en designar funcionarios gubernamentales como miembr~s _directivos de las grandes compañías. Por ejemplo, Alfredo Maia
(IIllmstro de Transporte), Jorge Tiberica (gobernador de Sao Paulo)
y José Paes de Carvalho (gobernador de Pará) fungían como directores de compañías.
Cuando no se podía emplear estos medios aceptables, los acaudalad~s hombres_ de negocios recurríaD: al_franco soborno. La corrupción
oficial no fue mventada por la Republica. El 14 de diciembre de 1889
el South American Journal señala en la página 757 que "durante más
años de los que pudieran contarse, el ramo administrativo estuvo corro1;11pido hasta la médula". Los años iniciales de la República, en especial durante el derrumbe del encilhamento, fueron notables por el
soborno y la corrupción. La compra de favores al gobierno continuó
°:'-á~ tarde. El empresario norteamericano Percival Farquhar se especializaba en esa clase de tratos. Su biógrafo escribió: "Tan pequeña
es la oligarquía en Brasil que Farquhar conocía, o alguna vez empleó,
o sus ayudantes llegaron a sobornar a un considerable porcentaje de
sus miembros"35 •
Sin embargo, las concesiones y favores por parte del gobierno no
podían otorgarse basándose tan sólo en la influencia y el soborno. Los
peticionarios tenían que formular sus deseos en términos definibles ante
el público en general. Dichas peticiones pueden clasificarse en cuatro
grupos. Primero, el que pretendía el favor podía hacer hincapié en que
su co_mp~a. h~a aumentar los ingresos del gobierno al agrandar la
base unpositiva, mcrementar la producción nacional o mejorar la balanza de pagos. Segundo, podía prometer europeizar o modernizar Brasil con lo último en tecnología. Tercero, podía proponer ayudar a otros
sectores de la economía con infraestructura o pedidos de materias primas. Por último, podía sugerir que su concesión contribuiría al bienestar general mediante la creación de empleos, la reducción del costo
de la vida, el mejoramiento en la higiene pública o la dotación de viviendas para los pobres. La combinación y énfasis proporcionados a
cada uno de estos enfoques dependía tanto del peticionario como del
favor pretendido.
Aunque los extranjeros no podían depender de lazos familiares ni
influencias electorales al solicitar favores del gobierno, sí podían em-

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Siglo XIX

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

plear varios métodos que no estaban~ disposi~ión de los ~~asileños.
Se permitían, por ejemplo, apelar a la idea co°!?n en la nacion d,e que
la inversión extranjera era en sí una confirmacion de salud economica
y optimismo internacional respecto al futuro de Bras_il. La_G~eta_1º
Comercio e Finan9as del 13 de febrero de 1897 refleJa tal mclinacion
al comentar acerca de la fundación de un banco francés en Rio de Janeiro: "Esta expansión de capitalistas franceses dice mucho a favor
nuestro, y demuestra que el crédito de Brasil, a pesar de l~s. maquinaciones de enemigos implacables, no se puede desalentar facilmente en
los mercados productivos de ese país". De este modo, los funcionarios
brasileños se veían con frecuencia honrados por solicitudes europeas
de concesiones, que alegremente otorgaban.
Cuando los brasileños se mostraban menos dispuestos a cooperar,
los inversionistas extranjeros empleaban otras armas. O bien prometían atraer capital extranjero a Brasil si se les asignaba una concesión,
lo que hizo Farquhar cuando arrendó el ferrocarril Sor~c~bana d~I :5tado de Sao Paulo, o amenazaban con empañar el credito brasileno
en el extranjero. Las grandes casas bancarias como la Rothschild gozaban de una posición envidiable para hacer uso de tales amenazas Y
lograr puntualidad en el pago de los préstamos. Las compañías extranjeras más pequeñas tenían que acudir a otros inversionistas o a sus g_obiernos. La Corporación Británica de Propi~tar_ios de Bonos,Extran_J 7
ros, compuesta de capitalistas privados, determinaba avaluo crediticio de los prestatarios en Londres. El gobierno frances empl aba co7
mo arma al mercado de capitales de París en política extranJera. En
1906, por ejemplo, se negó a permitir que el estado de Sao Paulo lanzara una emisión de bonos en París porque se oponía al esquema de
valorización del café que supuestamente respaldarían los bonos. El gobierno alemán actuó de manera parecida.

e!

Además de amenazar con la pérdida de crédito, las compañías extranjeras amagaban ocasionalmente con solicitar una invasión por parte
de las fuerzas armadas de su país natal. La mayoría de las veces, lo
que los inversionistas extranjeros consideraran acerca ?e la.capacidad
crediticia de Brasil era un medio más importante para mflmr en el gobierno que la intervención directa de potencias extranjeras. Los productores europeos y norteamericanos también presionaban a sus gobiernos para que negociaran favores comerciales mediante convenios
mercantiles. En estos casos, los europeos y norteamericanos se encontraban en una posición superior a la de sus contrapartes brasileños.

139

ORGANIZACIONES
La política pública estaba influida por actividades de lobbies, tanto
por parte de grupos como de individuos y compañías. Sin embargo,
los lazos entre los administradores del estado y los diversos grupos eran
sorprendentemente débiles. Si como se ha afirmado, Brasil er~ una sociedad coporativa, la identidad estaba basada en la pertenencia a una
familia o un clan, más que en la afiliación a instituciones más formales. Organizaciones que eran poderosas e influyentes en otras regiones
de América Latina, como los masones y la iglesia católica, o clubes
sociales como el Jockey Club, parecen haber tenido poca voz en cuestiones públicas durante la Primera República. Love y Barickman afirman que, si bien el 40% de su muestra tenían familiares en la misma
élite, sólo una quinta parte pertenecía a los principales clubes sociales,
y apenas el 5% llegó a desempeñ.ar cargos en asociaciones agrícolas,
comerciales o de abogados36 •
Las asociaciones comerciales tendían a desempeñar un papel secundarío en cuanto a influir en la política de gobierno, aunque su importancia creció con el tiempo. La República heredó muy pocas asociaciones mercantiles del Imperio. No existió ninguna agrupación agrícola nacional hasta que se formó la Sociedad Agrícola Nacional en 1897.
Las sociedades agrícolas regionales que existieron antes de 1889 casi
se habían limitado a divulgar información técnica. Del mismo modo,
los industriales tampoco habían tenido representación política: la Sociedad Auxiliadora de la Industria Nacional, fundada por Pedro I en 1828,
se interesaba sólo en técnicas agrícolas. Las asociaciones de comerciantes
de las ciudades principales ejercían una influencia considerable, pero
también carecían de coordinación nacional y quedaban parcialmente
neutralizadas por el hecho de que muchos de sus miembros eran
extranjeros37 •
La debilidad de las asociaciones mercantiles incluso después de comenzar el siglo puede atribuirse a diversas causas. En primer lugar,
la lealtad personal y familiar, y el depender de ella para presionar, socavó los esfuerzos por institucionalizar los distintos sectores económicos. Segundo, el sistema político oligárquico, sin partidos nacionales
ni elecciones honestas, disminuyó la probabilidad de que el intercambio de los votos de la élite por favores gubernamentales se hiciera efectivo. Tercero, la diversidad regional del país y la falta de un sistema
de mercado unificado retardaron la formación de grupos de producción. Los problemas enfrentados por los capitalistas en una región del
país eran distintos de los que había en otras áreas. Por otra parte, como se había dado poca integración económica antes de la Primera Gue-

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Siglo XIX

rra Mundial, parecía haber escasa necesidad de coordinar a los productores a nivel nacional.
Por último, la misma composición de la élite económica, formada
por personas cuyos intereses comerciales estaban altamente diversificados, impedía cualquier colaboración estructural verdadera. Las asociaciones marcantiles reflejaban esta situación. La Asociación Comercial de Sao Paulo, compuesta en gran medida por comerciantes, también repres~ntaba a los•industriales. Tanto en Rio de Janeiro como en
Sao Paulo existían centros comerciales e industriales integrados. Minas Gerais auspició una convención aún más extensiva, la Conferencia
de Agricultura, Industria y Comercio. Agrupaciones tan amorfas embotaban la habilidad de las organizaciones para referirse a asuntos específicos. A menudo se expresaban como representantes de las clases
conservadoras, es decir, de la clase capitalista, más bien que como agentes de sectores particulares.
Después del fin de siglo, aparecieron organizaciones funcionalmente
más diferenciadas, como reflejo de la creciente complejidad de la economía. En 1902 se formó el Centro Industrial Brasileño, y en 1912 se
creó la Federación de Asociaciones Comerciales. A nivel estatal y local, también aparecieron nuevas y más específicas asociaciones
comerciales.
La presencia extranjera dentro de la élite económica socavaba aún
más la eficacia de los esfuerzos por asociarse, tanto en la industria como en el comercio. Seis de las ocho organizaciones patronales que respondieron a un cuestionario en el censo de 1920, tenían más del 80%
de miembros extranjeros. Estos extranjeros, sin importar cuán ricos
fueran, no podían desempeñar cargos públicos. Peor aún, el público
en general no los consideraba (y por extensión, tampoco a sus asociaciones) interesados en el bienestar de la nación38 •
Por último, la falta de oposición organizada por parte de las otras
clases, en especial antes de la Primera Guerra Mundial, eliminó un incentivo para que la élite económica se organizara. En las décadas de
1910 y 1920, cuando los sindícatos y grupos reformadores de la clase
media se volvieron más exigentes, las asociaciones patronales respondieron mostrándose más activas.
A pesar de estas debilidades, las asociaciones comerciales sí influyeron en la política gubernamental. En ocasiones lo lograron gracias
a las conexiones y la experiencia oficial de sus líderes. Ejemplos de tales enlaces los tenemos en Innocencio Serzedelo Correa, líder político

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

141

y fundador del Centro Industrial; Gabriel Osorio e Almeida, alto administrador también asociado con el Centro Industrial; Miguel Calmon,
ministro de estado y presidente de la Sociedad Agrícola Nacional; y Leopoldo Bulhoes, ministro de finanzas y presidente de la Asociación Comercial de Rio. Sin embargo, la mayoría de los dirigentes de las asociaciones comerciales no tenían experiencia política39•

La vitalidad de las asociaciones mercantiles derivaba en parte del
hecho de haber surgido en forma espontánea de la élite económica para promover sus intereses, de ahí que no estuvieran obligados ante el
gobierno ni ninguna otra entidad40• De hecho, algunas realizaban funciones bajo la supervisión del gobierno, como recolección de datos, promoción del comercio exterior, supervisión de mercados de valores y
otras. No obstante, su impacto verdadero sobre política gubernamental estaba en los dominios de los aranceles, la política monetaria y los
impuestos.
La mayoría de las asociaciones comerciales presionaba intensamente
para conseguir aranceles que beneficiaran a sus miembros. Entraron
a formar parte de comisiones especiales de gobierno encargadas de estudiar aranceles, donde los hombres de negocios representaban mucho
peso por sus conocimientos especializados en comercio.

Las asociaciones comerciales en las provincias cafetaleras también
desempeñaron un papel importante en los programas de apoyo al precio de café conocidos como "valorizaciones". Durante la primera valorización (1906), dichas asociaciones promovieron la venta de excedentes en Europa. En la segunda (1917), aconsejaron al gobierno sobre la cantidad y momento adecuado para efectuar las compras. Su
participación se institucionalizó en el tercer programa de valorización
(1925), cuando se designó a miembros de las asociaciones comerciales
para formar parte de los consejos provinciales que supervisaron el programa en Sao Paulo y Minas Gerais. Asimismo, algunos grupos de comerciantes privados intentaron: establecer monopolios en el azúcar, el
caucho y el arroz con el objeto de elevar sus precios, pero sólo en el
caso del arroz en Rio Grande do Sul hubo participación gubernamental, y sólo allí lograron cierto éxito los monopolistas41 •
Las asociaciones agrícolas también ejecutaron papeles semioficiales. Grupos tales como la Sociedad Nacional de Agricultura reunían datos económicos, popularizaron nuevas técnicas de producción
Y promovieron la selección de semilla y ganado reproductor mejorados. Influyeron para la creación del ministerio de agri~ultura, mismo que más tarde ayudarían a dotar de personal. Las asociaciones agrí-

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Siglo XIX

colas también tenían voz en los programas de valorización del café.
Las asociaciones industriales realizaban funciones similares. En
1907 el Centro Industrial ejecutó el primer censo industrial de Brasil,
para proporcionar al gobierno información más precisa sobre este sector y demostrar su propia importancia. La influencia de los industriales se dejó sentir más en las comisiones arancelarias del gobierno, donde con frecuencia lograban derechos de importación proteccionistas por
medio de presiones.
A pesar de estas funciones semipúblicas que emprendieron las asociaciones comerciales después de comienzos de siglo, las organizaciones mercantiles siguieron guardando diferencias respecto al estado. Tan
era así, que los primeros esfuerzos estatales por organizar al sector privado en cooperativas y sindicatos fracasaron. No fue sino hasta 1923
que surgió el primer organismo verdaderamente corporatista; el gobierno creó el Consejo Nacional de Industria y Comercio para reunir a
los funcionarios y representantes ministeriales de las asociaciones comerciales, financieras e industriales. Sin embargo, este consejo recibió
poca autoridad y reservas, por lo que no tuvo impacto en la vida nacional. Al mismo tiempo, el gobierno federal creó el Consejo Laboral
Nacional para reconciliar los intereses del capital y la mano de obra.
Tampoco tuvo mucho éxito.
¿QUIEN GOBERNABA?
Se ha sugerido que una de las razones principales por las que Brasil
no pudo formar organizaciones sectoriales o de clase, políticamente poderosas y definídas, fue la hegemonía de la élite exportadora. Todo
mundo: industriales, comerciantes, banqueros y ministros de hacienda, reconocían la preponderancia de las exportaciones y lo necesarias
que eran las entradas por concepto de las mismas para impulsar la economía. Como nunca se cuestionó seriamente al modelo exportador, no
hubo necesidad de crear organizaciones defensivas.
Este punto de vista ha desatado una controversia en fecha reciente. Maurico Font y Jo hemos demostrado que, en efecto, a menudo
los cultivadores de café no obtenían lo solicitado al gobierno federal
e incluso perdieron su férreo control sobre la política paulista después
de la Primera Guerra Mundial. Si bien nadie sugirió que Brasil abandonara el café, la creciente complejidad y la orientación interna de la
economía, así como las divisiones dentro de los mismos sectores azucareros y cafetalero, condujeron al conflicto.

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-1930)

143

Los nuevos partidos políticos, como el Partido Democrático de Sao
Paulo, se levantaron para retar al tradicional dominio del Partido Republicano Paulista, dominado por los hacendados. Además, las exigencias de los propietarios extranjeros de bonos a menudo chocaban
con las de los hacendados. Cierto que el mercado del café continuaba
fuerte, particularmente en Sao Paulo, como sostiene Love; y que la
ideología del libre comercio conservó su hegemonía hasta la década de
los treinta. Sin embargo, la realidad detrás de los discursos reveló fisuras y conflictos mucho mayores de lo que generalmente se ha aceptado. La'sociedad civil de la Primera República, regionalmente organizada,
estaba mal equipada para organizar un medio para resolver dichas
contradicciones42•

CONCLUSION
Los miembros de la reducida clase económicamente dominante de Brasil
eran en extremo poderosos. Controlaban la mayor parte de las tierras,
capital y maquinaria de ese país; en consecuencia, tenían en sus manos
el destino de casi todos los demás brasileños. No obstante, a pesar de
su reducido número, las clases conservadoras se encontraban profundamente divididas por el alcance de sus vínculos con la economía internacional, la integración a la economía nacional, y la adopción de
métodos capitalistas. El reducido y sectorizado mercado nacional también las mantuvo separadas. La fragmentación de la clase dominante
se exacerbó aún más con la naturaleza personalista y basada en la familia del sistema político, así como la ausencia de cualquier amenaza
seria y bien organizada por parte de las clases contendientes. Debido
al carácter rural y subdesarrollado de la economía de exportación, los
ricos ejercieron su poder sobre todo en la esfera privada, al tiempo que
limitaban el poder del estado. Y por su heterogeneidad, cuando los ricos solicitaban favores políticos tendían a ejercer influencia mediante
la acción individual y no de grupo. Por lo mismo, las asociaciones mercantiles tardaron en desarrollarse. Aún así, a medida que la economía
se fue haciendo más compleja en las décadas iniciales de este siglo, y
que las clases media y obrera se fueron afirmando, el gobierno empezó
a intervenir más en las relaciones sociales y económícas. En respuesta,
las asociaciones mercantiles se volvieron más vigorosas.
No obstante, dado que la mayoría de los miembros de la clase económicamente dominante pensaba que un estado débil era lo que más
convenía a sus propios intereses, permanecieron mostrándose reacios
a infundir mucha autoridad a las organizaciones comerciales, y continuaron buscando soluciones individuales, mejor que de grupo, a sus

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Siglo XIX

145

mas Holloway, Immigrants on the Land, (Chapel Hill: University of Soutb Carolina Press, 1980).

problemas. Cuando sobrevino la depresión de los treinta, la industrialización, la urbanización, una creciente militancia entre los trabajadores industriales, y un presidente activista se conjuntaron para expandir
la esfera de la influencia del estado durante los años de Vargas; los
hacendados, banqueros, comerciantes e industriales, se hallaron insuficientemente organizados para resistir.

9. Warren Dean, "The Green Wave of Coffee: Beginnings of Tropical Agricultura!
Research in Brazil (1885-1900)" Hispanic American Historical Review 69: 1 (febrero de 1989): 91-116. Zelia Cardoso de Mello en A metamorfose da riqueza (SP: Huicitec, 1985) demuestra que los hacendados obtuvieron cada vez mayor solvencia e
invirtieron aún más en acciones y compai\fas urbanas a partir de la década de 1870.

NOTAS

10. Barbara Weinstein, The Amazon Rubber Room, 1850-1920 (Stanford: Stanford University Press, 1983), pp. 13-25 y Roberto Santos, Historia economica da Amazonas
(SP: Thomas Queiroz, 1980), pp. 155-174.

(1

l. Utilizo el término "estado" para referirme al complejo de agencias gubernamentales federales, provinciales y locales, así como a las instituciones que controlan. Aunque
Brasil estaba dividido en 20 "estados" durante la Primera República, me refiero
a estas sub-unidades como "provincias" para evitar confusión.

2. Este reducido grupo probablemente era propietario de más de la mitad de toda la
riqueza nacional, y es probable que el escalón más alto de este grupo baya aumentado su participación en los recursos nacionales en el curso de la Primera República
debido al surgimiento de empresas capitalistas a gran escala. Mircea Buescu, Evolus:ao economica do Brasil (Río: APEC, 1979), p. 61; Edgar Carone, A República
Velba vol. 1 (SP.: DIFEL, 1970), p. 145; Ricardo Silveira, "The Distribution of
Wealth in Brasil; The Case of Río de Janeiro, 1870-1980", presentado en la Conferencia del Grupo de Historia Económica de las Universidades de California, Los
Angeles, 4 de mayo de 1985; Philippe C. Schmitter, lnterest Conflict and Political
Cbange In Brasil (Stanford: Stanford University Press, 1971), p. 31.
3. La población indígena de Brasil fue exterminada o empujada hacia la frontera en
Jugar de integrarla a la élite nacional. Véase John Hemming, Red Gold, Tbe Conquest oí Brazilian lndians, 1500-1760, (Cambridge: Harvard University Press, 1978).
4. El término "clases conservadoras" se utilizaba en esa época para descn'bir a la élite
económica.
5. La economía de Paraná estaba sólidamente basada en las exportaciones de mate,
pero su participación en la economía regional era opacada por las actividades agrícolas y ganaderas, de orientación nacional, de Río Grande do Sul.

6. Departamento General de Estatística (DGE), Anuário estatístico 1908/1912 vol. 2
(Río: Typ. da Estatística, 1916), p. 10; DGEAnuário estatístico, 1939/1940 (Río:
Typ. da Estatística, 1940), pp. 1312, 1315, 1318, 1320, 1336, 1379, 1380, 1418-1420,
1425; DGE, Recenseamento 1920, vol. 2, pt. 2, p. VIII; Robert Levine, Pernambuco in tbe Brazilian Federation, 1889-1937 (Stanford: Stanford University Press, 1978),
p. 129.
7. Véase Steven Topik, "The State's Contribution to the Development of Brazil's Interna! Economy, 1850-1930", Hispanic American Historical Review 65 (2), 1985:
203-228.
8. Es cierto que una considerable porción del ingreso de los trabajadores cafetaleros
("colonos") se presentaba en forma del uso ae una casa y el usufructo de la tierra.
Sin embargo, parece que más de una tercera parte se pagaba en moneda; véase Tho-

11. Peter Eisenberg, The Sugar lndustry of Pernambuco (Berkeley; University of California Press, 1974), pp. 201-225 y Gadiel Perruci, A república das usinas (Río: Paz
e Terra, 1978), pp. 123-127.
12. Es claro que un individuo podía ser miembro de los tres niveles. Si formaba parte
de la burguesía también era miembro de los notables locales en el municipio donde
tuviera hechas sus inversiones, asf como de los barones provinciales en esos estados.
Sin embargo, para propósitos de este análisis, se le considerará sólo como miembro
del nivel más alto al que pertenezca. Como parte de la alta burguesía, tendría acceso a muchos recursos y sus intereses serían muy diferentes a los del segmento de
la clase dominante con sólo inversiones e influencia locales.
13. Warren Dean, Tbe lndustrialization of Sao Paulo, 1880-1945 (Austin: University
of Texas Press, 1969), pp. 62-64; Francisco de Paula Mayrink Lessa, Vida e obra
so Conselbeiro Mayrink (Río: Pongetti, 1975), pp. 70, 73, 113, 117, 118, 123.

14. Diana Balmori, Stuart F. Voss y Miles Wortman, Notable Family Networks in Latín America (Chicago:Universityof Chicago Press, 1984), p. 220.

*

15. Darrell Levi, The Prados of Sao Paulo Brazil: An Elite Family and Social Cbange,
1840-1930 (Atbens Ga.: University of Georgia Press, 1987), p. 83.
16. Carone, ibid, p. 15; Thomas Holloway, Immigrants on the Land, Coffee and Society in Sao Paulo, 1886-1934 (Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1980),
p. 160: Robert M. Levine, Pernambuco in tbe Brazilian Federation, 1889-1937 (Stanford: Stanford University Press, 1978), p. 26; Monitor mercantil (Rio), 23 de diciembre de 1915.
17. Brazilian Review, 30dejulio de 1901, p. 548, y4deagostode 1903, p. 380;Monitor
mercantil, 23 de febrero de 1918, p. 280.
18. Ministe,rio da Viacao e Obras Públicas_, Inspectoria Federal das Estradas do Brasil,
Estatística das estradas de ferro do Brasil, 1907, pp. VII-XII y 1930, pp. 17, 18;
Wileman's Brazilian Review, 3 de diciembre de 1924, p, 1633; DGE, Anuário Bstatístico, 1908-1912, vol. 1, p. 28.
19. En 1909 el 2o/o de las transacciones del país recibieron la mitad de los préstamos
nacionales. El préstamo promedio durante esa época era de 30 000 dólares, cuando
el PIB per cápita era de unos 60 dólares. DGE, Anuário estatfstico 1908-12, vol.
2, pp. 174, 175; Industria e Comérico 31 de enero de 1919, pp. 41, 42, y 20 de abril
de 1921, pp. 30, 31; Steven Topik, "State Enterprise in a Liberal Regime: The Ban-

�,, ._
146

Siglo XIX

codo Brazil, 1905-1930" ,Journa/ of Interamerican Studies and World Affairs 22:
4 (noviembre de 1980): 409.

20. DGE, Recenseamento de 1920, vol. VIII, pt. 1, p. LXXXIV.

Q

21. Brazilian Review 30 de julio de 1901, p. 548. Secretaria da Fazenda de Sao Paulo,
Relatorio, 1927, pp. 419-421; Joseph Love, Sao Paulo in the Brazilian Federation,
1889-1937 (Staoford; Staoford Uoiversity Press, 1980), p. 43; Monitor mercantil,
23 de febrero de 1915, p. 297: Eugene Ridings, "Business, Nationally, and Dependency in Late Nineteenth Century Brazil", Journa/ of Latín American Studies, 14:
1 (1982): 96; Weinstein, Amazon Rubber,p. 145.
22. Para mayor información sobre inversión extranjera, véanse: Ana Celia Castro, As
empresas estrangeiras no Brasil, 1860-1913 (Rio de Janeiro: Zahar, 1979); Richard
Graham, Britain and tbe Onset of Moderniz.ation in Brazil, 1850-1914 (Cambridge:
At the University Press, 1968); Dudley Mayoard Phelps, Migration of Industry to
Soutb America, (NY: McGraw-Hill, 1936); J. Fred Rippy, British Investment In Latín
America (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1959); Mira Wilkios The Maturing of Multinational Business from 1914 to 1970 (Cambridge: Harvard University Press, 1974).

23. Calculado con datos del Ministerio da Viacao e Obras Públicas, lnspectoria Federal
das Estradas,Estatística das estradas de ferro, 1910, pp. VIII-XIX y 1930-31, p. 16.
24. Departamento Nacional da Estatística, Movimento bancário, 1929030 (Rio: DNE,
1931), p. 27; Wileman's Brazilian Review, JO de abril de 1930, pp. 479, 480.

25. Brazilian Review, 16 de julio de 1907, p. 822; Centro industrial do Brasil, Boletim,
1904/05, p. 368; Industria e Comérico, 30 de septiembre de 1913, s.p. Cámara de
Comercio Británica para Sao Paulo y el sur de Brasil, Report on Brazil's Trade and
lndustry in 1918, (SP; BCCSPSB, 1919), pp. 23, 56, 57; DGE, Recenseamento 1920,
vol. 2, pt. 2, p. LIVy vol. 5, pt. 3, p. XIV; Warren Dean, "A industrializar,:ao durante a República Velha" en Boris Fausto, ed. Historia Geral. da civilizafao brasileira, vol. 8 (SP: DIFEL, 1975), pp. 260-62; Centro Industrial do Brasil, O Brasil:
suas riquezas naturais; suas indústrias; vol. 3 (Rio: lmpressores M. Orosco e Co.
1907), pp. 260, 261; Annibal Villela y Wilson Suzigao, Politica do governo e crescimento da economía brasileira, 1889-1945 (Rio: WEA/INPES, 1973), p. 370.

26. Véase Steven Topilc, The Political Economy of the Brazilian State, 1889-1930 (Austin: University of Texas Press, 1987).
27. Véase Víctor Nunes Leal, Coronelismo, voto e enxada (SP: Editora Alpha Omega,
1975).
28. Véase Linda Lewin, Politics and Parentela in Paraiba (Princeton: Princeton University Press, 1987), pp. 74-80, y Barbara Weinstein, "Brazilian Regionalism", Latín American Researcb Review, vol. 17, n. 2 (1982): 262-276.
29. Virgilio Correa Filho, Joaquim Murtinho (Rio: Departamento de lmprensa Nacional, 1951).
30. Joseph L. Love y Bert J. Barickmao, "Regional Elites" en Michael L. Conoiff y
Frank D. McCann, eds., Modern Brazil: Elites and Masses in Historical Perspective (Liocoln: University of Nebraska Press, 1989), pp. 7, 18.

Topik: Burguesía y estado en Brasil (1889-/930)

147

31. J. W. F. Rowe, Studies in the Artificial Control of Raw Materials: Brazilian Coffee. (London: 1932), p. 28.

32. Frank Roger Colson, "Economy and Society in a Revolution Polity, Brazil
1750-1894", tesis doctoral, Princeton University, 1979.
33. Jorge Amado ilustró el patrón típico con su personaje ficticio Mundinho en la novela Gabriela, Cinnamon and C/oves. Mundinho apela a su hermano, senador por
Sao Paulo, para asegurar dineros federales con el fin de mejorar las obras portuarias de llheus. Para estudios de caso, véanse Lewin, Politics and Parentela, y Eul
Soo Paog, Babia in the First Brazilian Republic. (Gainsville: University Presses of
Florida, 1979).

34. Véase, por ejemplo, Charles Gauld, The Last Titan: Percival Farquhar, American

Entrepreneur in Latín America (Stanford: lnstitute of Hispanic-American and LusoBraziliao Studies, 1964), p. 167.

35. lbid, p. 297.
36. Love y Barickman, "Regional Elites", p. 7.
37. Eugene Ridings, "Class Sector Unity in an Export Economy: The Case of Nioeteenth Century Brazil". Hispanic American Historical Review 58, no. 3 (agosto de
1978): 435-44, passim; y "Business, Nationality, Dependency", p. 96.
38. Micbael L. Conniff, Urban Politics in Brazil: The Rise of Populism, 1925-1945 (Pittsburgh: University of Pittsburgh Press, 1981). pp. 37-41.
39. Joseph Love, "Um segmento da elite política em perspectiva comparada", en A revolufaO do 30 (Brasilia: Universidade Federal da Brasilia, 1982), pp. 84-85; Edgard
Carone. O Centro Industrial do Brasil (Rio: Editora Catedra, 1978), pp. 171-2; E.
Barros, Associafao Comercial no Jmpério e na República (Rio: Gráfica Olimpica,
1975), pp. 177-8.

40. Sin embargo, algunas asociaciones se iniciaron con ayuda del gobierno y recibían
pequeños subsidios ya bien entrado este siglo.

41. Véase Joan Lamayso Bak, ''Sorne Antecedents of Corporatism: State Economic lntervention and Rural Organization in Brazil", tesis doctoral, Universidad de Yale,
1977, pp. 101-117. En general, el estado apoyaba los esfuerzos por elevar el precio
de las exportaciones agrícolas, pero ignoraba los cárteles industriales de tales productos como cerillos y cigarros destinados al mercado interno.

42. Topik, "State's Contribution to the lnternal Economy" y The Political Economy
of the Brazilian State; Mauricio Font, "Coffee Planters, Politics and Development
in Brazil", Latín American Research Review (LARR) 22: 3 (1987): 69-90, y "Perspectives on Social Change and Development in ~ao Paulo: A Reply" en LARR 24:
3 (1989) y Joseph Love, "Of Planters, Politics and Development in Brazil: A Comment on Mauricio Font's Analysis" LARR 24: 3 (1989): 127-135 y Love, "Um segmento da elite".

�Producción Capitalista y Articulación del
Empresariado en Monterrey (1890-191 O)
t

Mario Cerutti *

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l1

o:
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Para 1910 estaba estructurado en Monterrey, ya, uno de los sectores
más modernizantes de la burguesía mexicana en consolidación.
El término modernizante guarda aquí un doble significado: por un
lado, implica que esta fracción regional de clase aparecía entonces como fuertemente interesada en el desarrollo de la producción capitalista; por otro, ese interés operaba centralmente en el ámbito industrial,
e involucraba en buena medida la producción fabril de bienes destinados a la producción. Actividad, esta última, difícil de detectar en otras
áreas de América Latina a comienzos del siglo, cuando las burguesías
del subcontinente impulsaban un capitalismo dedicado a abastecer de
materias primas el mercado mundial.
El caso Monterrey no fue fruto de las nuevas políticas económicas
implementadas después de la crisis de 1929. Aunque el apoyo al desenvolvimiento industrial de los años 30 y 40 (que se manifestó también
en Argentina, Brasil, Chile y otros países) benefició generosamente a
este empresariado, su conformación y capacidad económica eran ya
visibles antes de la primera guerra mundial. Su historia, que intentamos reconstruír en parte, hunde sus raíces en un prolongado tramo del
siglo XIX.

I

• Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey,
México). Versión modificada de la ponencia presentada en el IX Congreso General
de la Latin American Studies Association (Bloomington, Indiana, 1980). Incluido en
Julio Labastida {comp.), Grupos económicos y organizaciones empresariales en México, México, Alianza Editorial Mexicana / Universidad Nacional Autónoma de México, 1986.

�150

Siglo XIX

l. PRODUCCION CAPITALISTA, INDUSTRIA Y BURGUESIA

C'I,

....

En trabajos anteriores hemos sugerido que el nacimiento y consolidación del capitalismo y de la burguesía en Monterrey se efectuaron en
un proceso que, por lo menos, hay que estudiarlo desde 1850, y que
se prolongó hasta los momentos de la Revolución.
Se apuntó asimismo que entre 1850 y 1890 se protagonizó un subperíodo en el que, estrictamente, se registra una sensible acumulación
previa de capitales. Los hombres de negocios que destacan en Monterrey desde los días posteriores a la guerra con Estados Unidos concentraron fortunas cuantiosas. Lo hicieron por medio de mecanismos que
no requirieron vertebral.mente de la producción capitalista, y frecuentemente sin entrar en contacto directo con producción alguna.
Estos burgueses actuaban y se enriquecían a través del comercio
en sus más variadas formas, eran prestamistas, se apropiaban de tierras como medio de preservar sus dineros. Sólo de manera tenue, esporádica, realizaban inversiones en el sector productivo.
Nadie debe extrañarse de esto si se recuerda la inestabilidad que
ofrecían las condiciones económicas y sociopoliticas mexicanas, en un
marco en que las guerras interiores e internacionales no faltaban. Epoca en la que, en tanto, Estados Unidos pugnaba por afirmar su unidad
nacional, de la que emergería como una potencia industrial ansiosa de
entrar en vinculaciones con otras zonas de América para alimentar su
formidable desarrollo.
En este artículo sólo brindaremos limitadas referencias respecto de
la fase 1850-1890 1• Su finalidad, en cambio, es detallar el giro decisivo que entre 1890 y 1910 se manifiesta en Monterrey. Aquellos capitales previamente acumulados -sin una necesidad imperiosa de insertarse en el proceso productivo- ,aprovecharán una coyuntura signada
por factores internos y exteriores, y se volcarán masivamente, ahora
sí, a la producción. Pero a la producción capitalista.
Y lo más relevante: en la médula de este movimiento estará la inversión en el rubro industrial-fabril. Que no será exclusiva ni excluyente Oa minería asume, simultáneamente, una importancia destacable), pero que se dará con el peso suficiente para tornarse el eje de una
serie de transformaciones que ofrecerán otro resultado: la articulación
de una burguesía con base productiva regional.

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

151

En esa coyuntura de dos décadas, puente entre dos siglos, quedará
constituído el tronco histórico de lo que hoy es el influyente empresariado regiomontano. La fusión de capitales antes dispersos -que deben centralizarse ante las exigencias de las cuantiosas inversiones que
se practican- y la paralela unión de familias por medio de matrimonios, llevará a la consolidación de una red socioeconómica en la que
se introducen los antiguos burgueses. A los precursores de los lustros
críticos posteriores al conflicto con Estados Unidos se sumarán, desde
1885-90, nuevos hombres de negocios. Se constituirá entonces un espectro ampliado de grupos familiares que orientarán el desarrollo del
capitalismo en el noreste de México, y que lo usufructuarán cabalgando sobre el orden social y político del porfiriato.
De grupo social en gestación, estos antiguos burgueses se transformarían en parte de la clase burguesa mexicana. La metamorfosis
correspondería a su conversión en burgueses productivos, que les permitió dominar directamente las relaciones que se plasmaban en el nuevo proceso productivo.
Ya no serán simples intermediarios entre clases de un sistema social no capitalista, en el que el excedente debía obtenerse por las vías
del comercio o la especulación. Ahora el excedente será captado con
el control abierto del organismo productivo, al que modernizarán y
reorganizarán.

Si es factible encontrar, en el marco latinoamericano finisecular,
un ejemplo nítido del pasaje histórico que supone la transformación
de un grupo burgués en clase burguesa, es el de Monterrey. Pero lo
llamativo fue que ese salto cualitativo incluyó la industrialización, mucho antes de que algo similar ocurriese en otros países del subcontinente como tendencia básica del desarrollo capitalista.
El fenómeno emerge más signíficativo si se advierte que el núcleo
de dicha industrialización no fue la fabricación de bienes de consumo
personal, sino que el dinamismo surgió de la elaboración de bienes destinados al consumo productivo, especialmente los generados en la metalurgia pesada (que incluyó la siderurgia).
Tal vez en esta antigüedad relativa, en el hecho de haber encontrado en la industria su impulso fundamental, y dentro de la industria en
sectores de base, resida el origen histórico de la diferencia que aún parece existir entre este empresariado y otros colegas del ámbito latinoamericano. Diferencia que podría definirse en términos de una mayor
autonomía (o de una menor dependencia) frente al Estado, situación

�152

$iglo XIX

que se observó con cierta claridad durante el sexenio de Lázaro Cárdenas; también, por una más amplia capacidad de negoci~ción frent~ ~
capital extranjero, que después de 1950 pasó a predoounar en múltiples ramas de la gran industria privada de América Latina.
11,
11

11. LOS PROSPEROS AÑOS DIFICILES
La mencionada etapa de acumulación previa de capitales hizo factible
que los poderosos negociantes y terratenientes de Mont~rrey estu~eran en condiciones de destinar, en los aiios 90, una fracción sustancial
de sus fortunas a la producción industrial capitalista.
Los cuarenta aiios que transcurrieron entre 1850 y 1890 evidenciaron en general una marcada inestabilidad política y social. En ella floreció, paradójicamente, la estabilidad del embrión de la burguesía regiomontana de fines de siglo. En resumen:
1. Se registró el acercamiento de la frontera a Monterrey, consecuencia de la guerra con Estados Unidos. Este hecho implicará para
la capital de Nuevo León un readecuamiento de sus funciones con respecto a la nueva línea fronteriza. Se estrecharían y ampliarían los lazos comerciales con Estados Unidos (particularmente importante fue
el crecimiento demográfico y económico de Texas), y se produciría el
auge de una actividad inevitable de señalar y analizar: el contrabando.
2. Se protagonizaron constantemente luchas políticas nacionales
y regionales, que incluyeron los sucesos de la Reforma, la invasión francesa, la disputa entre Benito Juárez y el gobernador Santiago Vidaurri
(1855-1864) con sus secuelas, los intentos de Porfirio Díaz por alcanzar el poder y las contiendas intestinas de Nuevo León, que se extendieron hasta fines de la década de los aiios 80.
3. Acaece la guerra de Secesión norteamericana (1861-1865), de singular relevancia para la expansión elel comercio en los momentos más
antiguos de la etapa en análisis. La prosperidad de estos aiios, aunque
fugaz, debe ligarse al citado acercamiento de Monterrey a la línea de
la frontera y a la sistematización y ordenamiento que en materia política, administrativa, militar y aduanal logró imponer entonces en el escenario regional Santiago Vidaurri 2•
4. La lucha contra el rebelde indígena del norte mexicano se intensificó, especialmente desde la administración Vidaurri. El ya secular
combate se cerraría de manera más o ménos efectiva poco antes de 1880.
El proceso de acumulación de capitales y bienes en Monterrey, previo

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

153

a la industrialización, estuvo condicionado y alimentado, en buena medida, por la expulsión del aborigen semi-nómada hacia zonas occidentales del país, desalojo que se consumó en forma simultánea con el avance -desde el otro lado de la frontera- de la población de Texas. En
la medida que el indio abandonaba sus antiguos paisajes, las tierras
eran apropiadas en extensiones enormes y comenzaban a producir. Se
acentuaba, además, la protección de las zonas que ya desde antes contenían población dedicada a la agricultura y la ganadería. Las invasiones indígenas dejaron de sentirse sobre los fértiles terrenos laguneros,
desaparecieron de lo que después se convertiría en la rica área del carbón, se abrieron vastos predios de agostadero para los ganados mayor
y menor. La circulación de mercancías se agilizó y se tornó más segura, se tendieron progresivamente nuevas vías de comunicación, la fuena
de trabajo pudo transitar con menos riesgos y lo que luego serían centros mineros quedaron despejados definítivamente 3•

En este marco, la absorción centralizada de recursos monetarios,
de excedente convertido en dinero, ofreció como eje el comercio Oocal, regional e internacional), tanto en sus formas legales como en los
ámbitos más clandestinos pero visibles del contrabando.
Pero junto con ello, en un mismo movimiento, el gran comerciante se sintió capacitado para operar como prestamista a diferentes niveles, como usufructuario de la deuda estatal y de las necesidades de los
ejércitos, como concentrador de tierras en escalas considerables, como
financista de productores rurales (hecho repetido desde 1870, por ejemplo, con los agricultores algodoneros de La Laguna, en Durango y Coahuila) y de mercaderes de menor envergadura, como personaje ubicuo
y aprovechado de las modificaciones que se registraban en las políticas
aduaneras.
Su fortaleza, creciente, le permitió soportar las repetidas situaciones críticas de estas décadas difíciles. La habilidad empresaríal de estos burgueses pre industriales les señalaba lo poco fructífero que -en
este marco general- resultaría la inversión en los rubros manufacturero o minero. De allí la timidez en lo que atañe a producción fabril
que manifiestan para estos años. Sólo algunos establecimientos dedicados a la elaboración de textiles, azúcar o licores se levantan en Monterrey y sus alrededores. Un panorama radicalmente diferente
-empero- se dibujará desde 1890.

�154

Siglo XIX

III. EL CONTEXTO
Por razones de brevedad no podemos detallar en este artículo las circunstancias que -junto con lo comentado- permitieron el crecimiento del capitalismo y de la industria regiomontana entre 1890 y 1910.
Para una información más exhaustiva nos vemos obligados a remitir
a otros trabajos 4 •

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Sólo con el objetivo de ofrecer un marco mínimo, puntualizaremos algunos factores que inevitablemente deben vincularse a lo acaecido a partir de 1890:
1. La fértil coyuntura de los años 90 estuvo estrechamente vinculada con las nuevas necesidades de la economía mundial, derivadas a
su vez del alto grado del desarrollo capitalista en los países avanzados.
En el caso de Monterrey, por ejemplo, los requerimientos del noreste
fabril estadounidense jugaron un papel preponderante para el establecimiento de la metalurgia pesada, uno de los pilares de su industrialización y del auge de la minería regional.
2. Capitales previamente acumulados y relaciones económicas internacionales estimulantes confluyeron con un factor que seguramente
era imprescindible para que los antiguos burgueses arriesgaran gruesas
inversiones en el sector manufacturero: la estabilidad social y política
que impuso el porfiriato. Régimen que en Nuevo León contó con un
eficaz y lúcido delegado: el general Bernardo Reyes.
3. Una especial trascendencia asumió d tendido de los ferrocarriles. Por tres motivos primordiales: a) porque comunicaron de manera
óptima a Monterrey y su área de influencia con el noreste de Estados
Unidos, el gran mercado para su producción minero-metalúrgica; b)
porque unificaron un mercado tendencialmente nacional (o, cuando
menos, ampliamente regional, que pudo ser atendido con eficiencia por
las fábricas regiomontanas; c) porque las vías de comunicación facilitaron la llegada de la fuerza de trabajo, ya que Nuevo León carecía
de los brazos libres que solicitaban sus centros manufactureros.
Además, los ferrocarriles convirtieron a Monterrey en un sobresaliente nudo de comunicaciones y dinamizaron sus intercambios con Estados Unidos, de donde arribaron crecientemente -desde 1890- maquinaria, insumos y materia prima para sus industrias.
4. La ubicación geográfica de Monterrey, estratégica: en el seno
de una extensa región minera que fue vigorosamente vitalizada por las

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

155

plantas de fundición. Las necesidades de minerales industriales que
aumentaban en Estados Unidos (a las que se sumaron, lenta pero firmemente, las del propio mercado interior), asumieron una repercusión
visible en este proceso. Por otro lado, los establecimientos de fundición y los ferrocarriles solicitaron masivamente un mineral localizable
en la zona, especialmente en Coahuila: el carbón. Los capitales con
base en Monterrey -junto con el de origen extranjero- se lanzaron
hacia la minería en forma ostensible desde 1890.
5. Finalmente, un aspecto que es preciso remarcar. El brote fabril
de Monterrey -núcleo de su desarrollo capitalista- fue estimulado
claramente por una política gubernamental que pareció tener conciencia de la situación global. El caso regiomontano es mostrativo de cómo la acción del Estado fue históricamente importante para el surgimiento de este tipo de actividad en países que sufrían la agresiva competencia de las naciones más avanzadas. La política de Nuevo León
en este sentido, básicamente la de Bernardo Reyes, se caracterizó por
ofrecer una legislación que favorecía la instalación y/o expansión de
establecimientos manufactureros de toda índole. Favores que, por supuesto, no excluían al capital extranjero: gozó de las mismas prerrogativas que el local, y su arribo en gran escala a Monterrey es otro elemento que debe tenerse en cuenta en el análisis de la coyuntura.
Algunas cifras

El panorama económico de Monterrey, a comienzos del siglo XX, podría resumirse con los siguientes datos:
1. Se había convertido en el eje de la capacidad productiva de Nuevo
León. Su industrialización había desalojado largamente al sector agrícola del puesto de vanguardia, ocupado hasta 1885 aproximadamente.
En 1908, los valores industriales generados en el estado eran casi diez
veces mayores que los de la agricultura (41 429 116 pesos frente a
4 339 024).
2. De la producción industrial, las fábricas y talleres de Monterrey
eran el cimiento principal. De casi cuarenta millones de pesos que registró Nuevo León en 1906, treinta y seis millones se generaron en su
ciudad capital.
3. A su vez, dentro de este sector, la metalurgia pesada constituía
el elemento fundamental. De los citados treinta y seis millones mencionados (para 1906), más de veinticinco millones eran gestados por
dos grandes establecimientos fundidores de minerales. Si se sumaba lo

�156

Siglo XIX

que para esos años producía ya la Compañía Fundidora de Fierro y
Acero (siderurgia), la importancia de estas plantas sobresalía aún más
en el contexto fabril de la ciudad s.

4. La importancia de Monterrey trascendía el noreste. Estadísticas
de principios de siglo apuntan que Nuevo León era entonces el estado
que mayores valores industriales producía en el país: llegaba al 13.90/o
del total, mientras que el Distrito Federal y el estado de México computaban el 11.7 y el 11.2%, respectivamente; Veracruz producía el 10.6
y Puebla el 7.70/o 6 •

5. Monterrey era entonces, asimismo, el mayor centro metalúrgico de la nación. La explotación de fundiciones de los años 1897, 1898
y 1899 arrojó un monto de 216 007 952 pesos. De éstos Nuevo León
había brindado 50 847 178 pesos, lo que representaba el 23.5%. Sonora, en segundo término, sumó menos de veinte millones de pesos 7 •

6. El desarrollo del capitalismo en Monterrey y su zona de influencia, y el proceso de industrialización, alteraron el panorama humano
de la capital de Nuevo León. Entre 1883 y 1910 su población se incrementó en un 112%, y con cerca de 90 000 habitantes nucleaba el 24.30/o
de los habitantes del estado en vísperas de la caída de Díaz 8• En el
momento de la Revolución era la cuarta ciudad del país, y ocupaba
idéntico puesto en lo que atañe a la tasa de crecimiento anual de población (3.7) en urbes con más de 25 000 habitantes en el período
1895-1910 9 •
llllllf1111,~1

7. El crecimiento humano de Monterrey no se protagonizó exclusivamente por vía vegetativa. Muy ostensibles fueron las migraciones
desde estados vecinos y cercanos. La mayoría de los llegados provenía
de San Luis Potosí, Coahuila, Durango, Tamaulipas, Zacatecas, Guanajuato y Aguascalientes. En 1900, el 33% de los habitantes de la ciudad eran migrantes de otros estados 10 •

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Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

157

No hay duda que este desplazamiento estaba al alcance de aquellos hombres. Sería dificultoso demostrar que Patricio Milmo, Valentín Rivero, José Calderón, los Zambrano, Evaristo Madero (abuelo del
jefe revolucionario) o los Hemández-Mendirichaga no eran dueños de
caudales suficientes para insertarse en actividades que, por los factores apuntados, aparecían sumamente lucrativas.
Pero lo cuantioso de las inversiones que exigía no sólo el ala más
sofisticada de la industria, sino también la minería, los transportes y
la puesta en marcha de casas bancarias, los obligó a anexar sus capitales, a asociarse. En este proceso se añadieron otros empresarios: algunos, asentados en Monterrey desde poco tiempo atrás; otros, que confluyeron hacia esta ciudad -o que retornaban, como los Maderoporque detectaron su creciente relevancia económica. Hubo asimismo
ligazones con burgueses de otras zonas de México; se hizo lugar, en
fin, al capital externo, particularmente al norteamericano.
Todo ello implicó, claro está, a hombres concretos, integrantes de
familias residentes en Monterrey. En ciertos casos, con sus jefes venidos del exterior muchas deéadas atrás: Patricio Milmo, oriundo de Irlanda y yerno del ex caudillo Santiago Vidaurri, o Valentín Rivero, español, se encontraban en ese plano. En otros, los jefes del grupo parental y sus generaciones siguientes fueron autóctonos: Evaristo Madero y Francisco Sada y Gómez son ubicables entre ellos. También se
tenían familias cuyos componentes principales mantenían su nacionalidad no mexicana, como los Hernández-Mendirichaga, españoles, y
los Ferrara, italianos.
Sin embargo, en la mayoría de los diez grupos parentales seleccionados en nuestra investigación, la base de las fortunas fue fruto de actividades y proyectos que se implementaron y crecieron económicamente
en el norte oriental de México. Sus capitales, por su historia, pueden
considerarse regionales.

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IV. LAS DIEZ FAMILIAS

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En este contexto, superficialmente presentado, los burgueses que protagonizaron la acumulación previa de las décadas anteriores a 1890 modificaron sus formas de operar. Jugando al papel de núcleo modernizante (rol que, lógicamente, correspondía a sus intereses inmediatos)
en el seno de la clase que se estructuraba en México por el mismo desarrollo del capitalismo, volcaron decididamente sus recursos en sectores productivos.

Como se resume en el cuadro 1, las familias de empresarios prominentes que se han adoptado como muestra central en la investigación respondían a los apellidos Armendaiz, Belden, Calderón, Ferrara, Garza, Hernández-Mendirichaga, Madero, Milmo, Muguerza, Rivero, Sada Muguerza y Zambrano. Parentescos y actividades muy estrechas nos sugirieron unificar los apellidos Calderón y Muguerza, por
un lado, y Sada Muguerza con Garza, por otro.
De estos diez grupos se estudiaron especialmente los miembros que
más sobresalían en los documentos de los años que corrieron entre 1880

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158

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

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1

159

CUADRO 1
sigue cuadro 1
LOS MAS PROMINENTES EMPRESARIOS DE LAS FAMILIAS
SELECCIONADAS (18~1905)
(muere en 1900)

Armendaiz
1

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Belden

Calderón (a)

4. Carlos
5. Francisco
6. Santiago

:::&gt;

hermanos

Ferrara

8. Antonio (muere en 1901)
9. Miguel -------IO. Vicente_-_____ hijos del anterior

Garza (b)

11. Isaac (marido de
Consuelo Sada
Muguerza)

HemándezMendirichaga 12. Félix Mcndirichaga
Hemández
13. Tomás Mendirichaga
Hemández
14. Mariano Hemández
Mendirichaga
15. Ricardo Hernández y
Mendirichaga
Madero
16. Evaristo
17. E r n e s t o ~
18. Evaristo
19. Francisco
20. Gustavo A. (nieto del
primero, hijo de
Francisco y hermano de
Francisco Ignacio)

Rivero

hermanos

21.
22.
23.
24.

ermanos y sobrinos
de los primeros

hijos del anterior

Daniel
.............._hermanos
Patricio (muere eg.J899)
Patricio v. ~
Sara (esposa de
"jos de Patricio
Eugenio Kelly)

27.
28.
29.
30.
31.

Valentín (muere en 1897)
Manuel G . &gt;
Ramón
hijos del anterior
Valentín
Víctor

Sada
Muguerza (b) 32. Alberto
::
33. Francisco G.
hermanos
34. Francisco Sada y Gómez
(casado con Carmen Muguerza, padre de los anteriores, fallecido en 1893)
Zambrano

y&gt;.

Milmo

Muguerza (a) 25. Francisca de Calderó~
(madre de José E.) /
hermanos
26. José A.

7. José Eulalio (hijo de José
Calderón, muerto en
1889)

y&gt;

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hijos del anterior

35.Adolfo&gt;
36. Eduardo
37. Emilio
hermanos
38. Ildefonso
39. Onofre
40. Eduardo A ~
41. Gregorio f'
':rijos de Eduardo
42. Onofre R. (hijo de
Onofre)

(a) Han sido seleccionados como un solo grupo familiar
(b) Figuran como grupo familiar unificado

Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León (AGENL)

•

�160

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

Siglo XIX

CUADRO 2

y 1910, con énfasis en los testimonios asentados de 1890 a 1905.
Ello obligó a poner atención sobre la labor empresarial de 42 personas, todas figuras relevantes en la industria, la minería, el comercio,
las finanzas, la producción agropecuaria y/ o los servicios. Una muestra de 42 empresarios, estimamos, resulta suficiente para observar el
comportamiento de una burguesía con base regional a fines de siglo
y en un país latinoamericano.
Estos diez grupos parentales ofrecen una excelente evidencia sobre el proceso en análisis, porque es factible evaluarlos como los más
prominentes del subperíodo 1890-1910. En más del cincuenta por ciento de los casos, además, habían destacado en la fase de acumulación
primaria de capitales (1850-1890).
Estas familias habrían sido el tronco sobre el cual se desarrolló la
burguesía regiomontana en el siglo XX, la que hoy concentra tantas
miradas por su poder económico, por su notable capacidad de expansión y por su muy comentada influencia en otros aspectos de la realidad mexicana.
En algunas familias los cuadros empresarios eran visiblemente numerosos. Resaltan los Zambrano, herederos y multiplicadores de la fortuna que en 1873 dejó Gregorio Zambrano, uno de los grandes comerciantes de las dos décadas que siguieron el cambio de frontera. Entre
padres e hijos, sumaban ocho destacados empresarios en el subperíodo investigado.

•

Grueso fue también el caudal de los Madero, aunque en este caso
no todos residían de manera permanente en Monterrey. Se ha descripto en un trabajo anterior11 las causas que habrían llevado a varios miembros de esta familia a regresar a Monterrey a principios de los años 90, cuando fundaron -junto con Adolfo Zambrano y Francisco Armendaiz- el primer banco nacido en el estado: el
Banco de Nuevo León .
V. INVERSIONES, MATRIMONIOS Y ARTICULACION
EMPRESARIAL
La modernización que se implementaba demandó la instrumentación
de métodos nuevos, tanto en la esfera de la producción como en el de
la unión de capitales. La sociedad anónima, que distribuía los riesgos
y canalizaba la centralización de capitales individuales, emergió como
un arma excelente12•

161

EMPRESAS CON CAPITAL DE 100 000 PESOS O MAS,
BAJO CONTROL O CON PARTICIPACION DE MIEMBROS DE
LAS DIEZ FAMILIAS SELECCIONADAS (1890-1905)

Empresa

Rubro

Capital (a)

Año (b)

1- Compañía de Fierro y
Acero de Monterrey, S.A.
2- Compañía Minera,
Fundidora y Afinadora
de Monterrey, S.A.
3- Banco Mercantil
de Monterrey, S.A.
4- Banco de Nuevo León,
S.A.
5- Cervecería Cuauhtémoc,
S.A.
6- Compañía Carbonífera
de Monterrey, S.A.
7- Compañía de Terrenos y
Ganados de Coahuila,
S.A.
8- Patricio Milmo
Sucesores

Industria
Minería

1O 000 000

1900

9- Patricio Milmo
e Hijos (t)
10- Fábrica de Vidrios y
Cristales de Monterrey,
S.A.
11- Francisco Armendaiz
Sucesores (fábrica
de azúcar)
12- Nuevo León Smelting and
Manufacturing Company
13- Fábrica de Hilados y
Tejidos El Porvenir
S.A. (g)

Minería
Industria

8 000 000 (e) 1903

Finanz.as

2 500 000

Finanzas

2 000 000 (d) 1902

Industria

2 000 000 (e) 1905

Minería

1000000

1902

700 000

1904

1899

Agropecuario
Venta Tierras
Comercio
Finanzas
Agropecuario
Comercio
Finanz.as
Agropecuario

628 420

1899

603 839

1895

Industria

600 000

1899

Industria

600 000

1899

Industria

500 000
más de
450 000

1890

Industria

14- Compañía Industrial de
Monterrey, S.A.
Industria
15- La Esperanza, S.A. (i)
Industria
16- Negociación Agrícola y
Ganadera de San Enrique
S.A.
Agropecuario

1898

400 000 (h) 1895
400 000
1895
360 000

1905

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Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

sigue cuadro 2

sigue cuadro 2

Empresa

Empresa

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Rubro

17- Compañía Industrial de
artefactos de metal
laminado El Barco, S.A. Industria
18- Compañía Ganadera de
Sierra Mojada, S.A.
Agropecuario
19- Fábrica de Hilados y
Tejidos La Fama de
Nuevo León, S.A. (j)
Industria
20- Compañía de Fundición
de Fierro y Manufacturen
de Monterrey, S.A
Industria
21- Compañía Minera Azteca,
S.A.
Minería
22- Compañía Ferrocarrilera
de Matehuala, S.A. (k)
Transportes
23- Compañía Ladrillera
Unión, S.A.
Industria
24- Compañía Ferrocarriles
Urbanos de Monterrey,
S.A.
Transportes
25- Compañía de Tierras
Venta Tierras
de Sonora, S.A.
Agropecuario
26- Valentín Rivero Sucesores Comercio
27- Compañía Carbonífera de
La Merced, S.A.
28- Compañía Minera de San
Pablo, S.A.
29- Reinaldo Berardi y Cía.
3~ Compañía Minera
de San Martin, S.A.
31- Fábrica de almidón
El Hércules, S.A.
32- Molinos de cilindros
de Parras, S.A. (m)
33- Compañía Minera de San
Nicolás, S.A.
34- Compañía Minera
Ocampo,S.A.
35- Compañía Minera
La Paz, S.A.
36- Compañía Minera
de Almoloya, S.A.

Capital

Año

350 000

1898

300 000

1898

270 000

1900

250 000

1898

250 000

1897

250 000

1903

180 000 (1) 1901
180 000

19()0

162 000
147 129

1904
1898

Minería

120 000

1905

Minería
Comercio

120 000
105 566

1897
1894

Minería

1901

Industria

104 000
más de
100 000

1898

Industria

100 000

1905

Minería

100 000

1891

Minería

100 000

1903

Minería

100 000

1902

Minería

100 000

1903

Rubro

37- Compañía Industrial
Jabonera de La Laguna,
S.A.
Industria
38- Compañía Metalúrgica
Minería
de Torreón, S.A.
Industria

Capital

Año

(n)

-

{ñ)

-

(a) En pesos de la época
(b) Indica el año en que fue verificada la suma seiialada
(c) El capital de esta empresa era de 600 000 pesos en 1890
(d) Esta firma inició sus operaciones en 1892 con 600 000 pesos
(e) El capital de arranque de Cervecería Cuauhtémoc fue de 150 000 pesos en
1890
(f) Antecesores de la citada más arriba. Patricio Milmo e Hijos Sucesores fue
constituida al fallecer Patricio Milmo, en 1899
(g) Fábrica instalada en Villa de Santiago
(h) Su capital era de 200 000 pesos en 1892, al comenzar a operar
(i) Ubicada en Gómez Palacio (Durango), en la zona lagunera
(j) Establecida en Santa Catarina
(k) Con asiento en Matehuala, San Luis Potosí
(1) En 1900 su capital era de 120 000 pesos
(m) Con funcionamiento en Parras, Coahuila
(n) Esta firma surge de una fusión de La Esperanza, S.A. con empresarios de
Chihuahua, entre los que sobresalían miembros de la familia Terrazas. Debido a que La Esperanza tenía en 1895 un capital de 400 000 pesos, puede
inferirse que la nueva compañía inició sus operaciones con un respaldo que
permite incluirla en esta lista, aún cuando no se verificó el monto exacto.
Según José Luis Ceceña ("La penetración extranjera y los grupos de poder
económico en el México Porfirista" , reproducido en Lecturas Universitarias,
22, UNAM, México, 1975), para fines del porfiriato la Jabonera contaba con
un capital de 6 000 000 de pesos
(ñ) Lo anterior es menester reintegrarlo con respecto a la Compañía Metalúrgica
de Torreón, S.A. de la que era presidente Ernesto Madero a principios de
siglo. Ceceiia menciona que en la década inicial de la presente centuria su
capital ascendia a 5 000 000 de pesos
Fuente principal: hbros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo León

�164

Siglo XIX

Cerutli: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

Los cuadros 2 y 3 brindan una síntesis del doble movimiento operado desde 1890, y que derivó en la fusión de capitales, en la asociación
de distintos hombres de negocios. Es perceptible que integrantes de las
diez familias investigadas estuvieron en los más importantes proyectos de
la época.

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Desde el punto de vista del capital empleado, los datos obtenidos indican que entre 1890 y 1905 funcionaban y/o se instalaron 38 compaiiías
(en su mayoría con asiento en Monterrey) cuyas inversiones oscilaban entre los 100 000 y los 10 000 000 de pesos. Hay que aclarar que no están
comprendidas todas las firmas con respaldo de más de 100 000 pesos existentes entonces en Monterrey, sino exclusivamente aquellas en las que participaban representantes de las familias elegidas 13 •
'

165

• 16 firmas se desenvolvían en el ámbito industrial (tres de ellas eran, a
la vez, mineras).
• 12 en minería (incluyendo las tres mencionadas arriba).
• Dirigian también compaiiías fiaancieras, comerciales, agropecuarias y
dedicadas al transporte urbano y suburbano.

CUADR03

ASOCIACIONES EMPRESARIAS SELECCIONADAS. 1890-1905

Del cuadro 2 puede practicarse la siguiente subdivisión:
• Seis de las empresas allí enumeradas contaban con un capital de
I 000 000 de pesos o más.
• Una cantidad igual de firmas estaban respaldadas por capitales que oscilaban entre 500 000 y 1 000 000 de pesos.
• De las veinticuatro restantes, diez tenian más de 200 000 pesos y menos

de 500 000.
Puede ser oportuno aludir a los cambios registrados en el capital de
algunas de estas firmas, en quince años:
• La Compañía Minera Fundidora y Afinadora Monterrey, S.A. fue constituida en 1890 con un respaldo de 600 000 pesos. En 1903 fue aumentado a 8 000 00014• Es decir: esta planta dedicada a la metalurgia básica elevó su capital más de diez veces en menos de quince años.

• El Banco de Nuevo León, S.A. comenzó sus labores con un soporte
formal de 600 000 pesos, en octubre de 1892. En 1902, luego de sucesivas ampliaciones, subió su capital a 2 000 000 de pesos15 •
• La Cervecería Cuaubtémoc, S.A., orientada a la fabricación de bienes

de consumo personal y masivo, pasó de 150 000 pesos (en 1890) a
2 000 000 en 190516•
En cuanto al tipo de actividades que desempeñaban, nótese la diversificación por la que transitaban estos empresarios:

Empresa
Familias represenr.acm (a)
1- Negociación minera de San
Francisco
3 (Ar-Fer-Zb)
2- Compañía del Ferrocarril
Urbano y Local de Monterrey a
Santa Catarina
3 (Bd-HM-Rv)
3- Banco de Nuevo León, S.A.
3 (Ar-Md-Zb)
4- Compañía Minera de la Fe y
Anexas, S.A.
4 (Ar-Bd-HM-Rv)
4 (Bd-CM-Fer-Rv)
5- Compañía Minera de San Pablo
S.A.
6 (Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb)
6- Fábrica de Hilados y Tejidos La
Fama de Nuevo León, S.A.
3 (CM-HM-Rv)
7- Club Atlético Monterrey, S.A. 3 (Ar-Bd-Mm)
8- Negociación minera La Fortuna,
S.A.
4 (Fer-HM-Mm-Zb)
9- La Esperanza, S.A.
4 (Bd-CM-HM-Mm)
10- Compañía Minera El Refugio,
S.A.
3 (Fer-Mm-Zb)
11- Compañía Minera Azteca, S.A. 7 (Ar-Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb)
12- Compañía Minera Carbonato,
S.A.
7 (Ar-Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb)
13- Compañía de Baños de
Monterrey, S.A.
7 (Ar-Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv)
14- Compañía Minera La Equitativa
y Anexas, S.A.
4 (Ar-Bd-Fer-Zb)
15- Compañía Minera Maravillas y
Anexas, S.A.
5 (Ar-Bd-Fer-Rv-Zb)
16- Compañía Minera de Dolores,
S.A.
3 (Md-SMG-Zb)

Año (b)
1890
1891
1892
1893
1897
1894
1895
1895
1895
1895
1896
1897
1897
1897
1897
1897
1897

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166

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

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sigue cuadro 3

Empresas
17- Compañía Industrial de
Monterrey, S.A.
18- Compañía Minera Norias de
Baján, S.A.
19- Compañía Minera El Carmen,
S.A.
20- Compañía Industrial de
artefactos de metal laminado El
Barco, S.A.
21- Compañía Industrial Jabonera
de La Laguna, S.A.
22-Compañía del Panteón del
Carmen, S.A.
23- Compañía Minera Mala Noche
24- Compañía de tranvías al
Oriente y Sur de Monterrey,
S.A.
25- Compañía Minera La Luz,
S.A.
26- Compañía Minera, Fundidora
y Afinadora Monterrey, S.A.
27-

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31323334353637-

sigue cuadro 3

Familias representadas

Año

4 (Bd-CM-Fer-Mm)

1897

3 (Fer-Md-Zb)
3 (Fer-SMG-Zb)

1897
1900

5 (Ar-CM-Fer-Md-SMG)

1898

7 (Ar-Bd-CM-Fer-HM-RV-SMG)

5 (Bd-CM-HM-Md-Mm)

1898
1898/ 9

5 (Bd-CM-Fer-HM-Rv)
3 (Bd-Fer-Rv)

1899
1899

4 (Ar-HM-Rv-Zb)

1899

3 (Fer-HM-Rv)

1899

6 (Ar-Bd-Fer-HM-Mm-Zb)
6 (Ar-Bd-Fer-Md-Mm-Zb)
Banco Mercantil de Monterrey, 7 (Fer-HM-Md-Mm-Rv-SMG-Zb)
S.A.
7 (Bd-CM-Fer-HM-Mm-Rv-SMG)
Teatro Circo de Monterrey,
S.A.
4 (CM-Md-Rv-Zb)
Compañía Minera del Norte
3 (Md-SMG-Zb)
Compañía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey, S.A.
Todas las Familias
Fábrica de Cartón de
4 (CM-HM-Md-Zb)
Monterrey, S.A.
Compañía Ladrillera Unión,
8 (Bcl-CM&amp;'-HMMd-Rv~-2.b)
S.A.
Compañía de Ferrocarriles
Urbanos de Monterrey, S.A. 4 (Bd-CM-HM-Rv)
Compañía Industrial
Tipográfica de Monterrey, S.A 4 (Bd-HM-Rv-SMG)
Negociación minera de Santo
3 (Ar-Fer-Zb)
Tomás de Villanueva, S.A .
Asociación Industrial Reinera,
4 (Fer-HM-Md-Rv)
S.A.
Empresa Editorial de
8 (Bcl-CM&amp;'-HMMl-Rv-SMG-Zb)
Monterrey, S.A.

1899
1900
1899
1905
1900
1900
1900
1900
1900
1900

Empresa
38- Compañía Minera El Porvenir,
S.A.
39- Compañía Minera La
Salvadora, S.A.
40- Compañía Minera Providencia
y Juárez
41- Compañía Carbonífera de
Monterrey, S.A.
42- Compañía Minera La Paz,
S.A.
43- Compañía Minera San Rafael
de Baján, S.A.
44- Compañía Ferrocarriles de
Matehuala, S.A.
45- Compañía Minera Gran Cuadra
Prodigio y Anexas de
Zacatecas, S.A.
46- Compañía Minera de San
Francisco de la Soledad, S.A.
47- Compañía Minera La Palmilla,
S.A.
48- Compañía Minera Tuxtepec,
S.A.
49- Fábrica de Vidrios y Cristales
de Monterrey, S.A.

Familias representadas

Año

4 (CM-Fer-Rv-SMG)

1901

3 (Bd-Fer-SMG)

1901

5 (CM-Fer-HM-Rv-SMG)

1901

Todas las familias

1902

4 (Ar-Fer-Rv-Zb)

1902

4 (CM-Fer-Rv-SMG)

1903

3 (Bd-HM-Mm)

1903

5 (Bd-CM-Fer-Rv-SMG)

1903

3 (Fer-Rv-SMG)

1903

5 (Ar-Bd-Fer-Md-Rv)

1903

3 (Fer-Md-Zb)

1903

Todas las familias

1904

(a) En orden alfabético, las familias Armendaiz (Ar), Belden (Bd), CalderónMuguerza (CM), Ferrara (Fer), Hernández-Mendirichaga (HM), Madero
(Md), Milmo (Mm), Rivero (Rv), Sada Muguerza-Oarza (SMG) y Zambrano
(Zb)
(b) Indica el año en que fue verificada la asociación entre miembros de las

familias mencionadas
Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León.

1900
1900
1901
1901

En el cuadro 3 la lista se ha confeccionado desde el punto de vista de
la cantidad de familias que participaban en diferentes empresas:
evidencia de la asociación-articulación de esos grupos en el plano

�168

&lt;
,J

Siglo XIX

netamente econonuco. Se enumeran allí 49 sociedades con la
característica de que en todas había representantes de por lo menos
tres de las familias investigadas.

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

169

No debe exagerarse esta arista, pero sí resulta indispensable
registrarla como mecanismo complementario de articulación
socioeconómica que acompañó la centralización del capital, y la misma
estructuración de la burguesía con asiento en Monterrey.

Aquí tendríamos el siguiente resumen:
1

a:1

• Se anotaron 16 casos, entre 1890 y 1905, en los que estaban asociados
integrantes de sólo tres grupos parentales (además de otros
accionistas, por supuesto).
• Otros 14 en los que se detectó la fusión de cuatro familias.
• Siete ejemplos de articulación entre cinco de los núcleos revisados.
• Un par de compañías en las que había componentes de seis familias.
• Con miembros de siete de estos cuerpos parentales, se encontraron
5 empresas.
• En 2 firmas estaban asociados delegados de ocho familias.
• Finalmente se relevaron 3 casos de articulación total: las diez familias
estaban representadas (Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A., en 1900; Compañía Carbonífera de Monterrey,
S.A., en 1902; y Fábrica de Vidrios y Cristales de Monterrey, S.A.,
en 1904).

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1

En ocasiones, frecuentes, cada grupo incorporaba a más de uno
de sus integrantes. Ello multiplicaba la cantidad de representantes por
familia en las distintas sociedades anónimas: los Zambrano, o los
Madero, eran arquetípicos en este sentido. Un ejemplo: el Banco
Mercantil de Monterrey, S.A. al iniciar sus operaciones, en 1899,
mostraba entre los accionistas a la firma Sucesores de Hernández
Hermanos, pero también incluía como tenedores de acciones,
individualmente, a Tomás Mendirichaga y Mariano Hernández, del
mismo núcleo 17 •
En el cuadro 3 se mencionan, tan sólo, las asociaciones directas
entre empresarios prominentes. Sin embargo, no había varones
únicamente en estos conjuntos parentales conformados en torno a un
apellido. Deben contarse, paralelamente, las mujeres. Que aún cuando
no integraban los elencos empresarios, hay que situarlas en una segunda
faceta que coadyuvó al entrelazamiento de la burguesía regiomontana
en los años analizados: la de los matrimonios.

En ocasiones, la articulación vía casamiento se materializaba a
través de una tercera familia, también destacada, que no se encuentra
entre las seleccionadas en nuestra investigación: los González Treviño
encajan en ese esquema por su elevado nivel social, por el grueso número
de hermanos que constituían el grupo y por una amplia participación
en la industria, la minería, las finanzas y la propiedad de la tierra.
En el anexo se detallan referencias no excesivamente exhaustivas
sobre estas relacionés, que llevaban a que la influencia de una familia
se extendiera en las distintas empresas. En el ya citado caso del Banco
Mercantil se encontró como accionista a Francisco Madero (padre), pero
a su lado se inscribieron un cuñado suyo, Lorenzo González Treviño,
y su tío Antonio V. Hernández. La lista aumenta al anotarse que
figuraban asimismo otros dos González Treviño, hermanos de Lorenzo:
uno de ellos era, a su vez, marido de una Sada Muguerza. La espiral
continuaría si se prosiguen indagando interrelaciones en este nivel.
El empresariado regiomontano en constitución se asociaba
repetidamente y de múltiples maneras: protagonizaba así un proceso
inevitable ante el monto y características de las inversiones que debían
implementarse para dinamizar formas capitalistas de producción en
torno a la industria, la minería, la modernización financiera.
En un momento histórico en que los países avanzados transitaban
ya la fase monopólica del capital, y estructuraban compañías de ingente
capacidad económica y sofisticado nivel técnico, resultaba
imprescindible operar en términos similares en ciertos ramos de la
producción.
Estos entrelazamientos empresariales se vieron estimulados por la
favorable coyuntura que arrancó en 1890, alimentada por la economía
mundial, por la dimensión lograda ya por el desarrollo del capitalismo
y del mercado interior en México, y por el amparo que brindaban en
materia sociopolítica Porfirio Díaz y -a nivel regional- Bernardo
Reyes.
En la mayoría de los casos revisados, los grupos familiares
seleccionados junto a otros también locales (sensible participación
mantenían en la esfera económica personajes como Antonio V.

�170

Siglo XIX

Hernández, el general Gerónimo Treviño, Juan Weber, los hermanos
Maiz, y las familias Dresel, Cantú Treviño, Tárnava, Berardi, Villarreal
y González Treviño) trabajaban con notoria hegemonía en estas
asociaciones.
Empero no era raro detectar firmas en las que se permitía el ingreso
de empresarios poderosos de otras regiones de México. En el ya
mencionado ejemplo del Banco Mercantil un importante accionista era
Enrique C. Cree!, miembro del sólido grupo de los Terrazas de
Chihuahua y ministro de Porfirio Díaz en los años iniciales del siglo
XX. Cree!, a quien solía representar Antonio V. Hernández, integró
compañías como la Carbonifera de Monterrey, S.A., fundada en
190218• Joaquín Casasús, figura relevante de los negocios en México,
y José Negrete, con residencia en Saltillo, eran otros destacados socios
de los regiomontanos.
En oportunidades, las nuevas y grandes inversiones demandaban
la vinculación con hombres de negocios abiertamente representantes
del capital externo. Una muestra sobresaliente en este aspecto fue la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., cuya
escritura de fundacrón fue rubricada el 5 de mayo de 1900. La firma
se puso en marcha con un capital de 10 000 000 de pesos (alrededor
de 5 000 000 de dólares), suma que requirió la anexión de recursos existentes más allá del ámbito regional e inclusive del nacional.
No puede extrañarnos que en este proyecto ingresaran como accionistas los apellidos Armendaiz, Belden, Calderón-Muguerza, Ferrara, Hernández-Mendirichaga, Madero, Milmo-Kelly, Rivero, Sada
Muguerza-Garza y Zambrano (nuestros diez grupos), sino también
Maiz, Tárnava, Bortoni, González Treviño, Dresel, Villarreal, Cantú
Treviño. Al lado de ellos, Tomás Braniff, norteamericano; los franceses Leon Signoret y Leon Honnorat; y el español Antonio Basagoití.
Tanto el estadounidense Braniff como los franceses sostenían una enorme actividad en México, y eran paralelamente muy buenos amigos de
personajes eminentes ligados al gobierno de Porfirio Díaz19•

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

171

En las firmas allí agrupadas se detectan inversiones en la industria
de bienes de consumo personal, en la industria de bienes de consumo
productivo, en minería, en transportes de pasajeros y carga para distancias cortas, en bancos, en comercio, en el ramo agropecuario y en
servicios complementarios.
Sociedades como la Compañía del Panteón del Carmen, S.A., el
Club Atlético Monterrey, S.A., el Teatro Circo de Monterrey, S.A.
y la Empresa Editorial de Monterrey, S.A. (entre cuyas tareas se incluía la edición de un periódico) indican hasta qué punto llegaba la multiplicidad de iniciativas que recorrían estos miembros de la burguesía
regiomontana.
CUADR04

EMPRESAS POR AREA DE ACTIVIDAD EN LAS QUE SE VERIFICO
LA PARTICIPACION DE MIEMBROS DE LAS FAMILIAS
SELECCIONADAS (1890-1905)

Rubro
Minería
Industria
Agropecuario
Varios (finanzas, comercio, transportes,
servicios)
Total por actividades
Total de empresas

Cantidad de empresas
170
40

19
43

272 (a)
262 (a)

(a) La diferencias entre ambas cifras deriva de que en algunos casos ciertas
compañías actuaban en actividades diferentes (minería e industria, por
ejemplo)
Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León

VI. DIVERSIFICACION EMPRESARIAL
Los cuadros 2 y 3 ofrecen un matiz común: la muy sensible diversificación de la inversión que los empresarios de Monterrey se anímaron a
concretar noventa años atrás. Un dinamismo y una capacidad de
ramificación-expansión que no parece ser exclusiva, pues, de las actuales generaciones.

La dimensión del desenvolvimiento alcanzado desde 1890 es perceptible en el cuadro 4. Se enumeran por áreas fundamentales de actividad todas las firmas en las que fue verificada la participación de uno
o más miembros de los diez grupos parentales seleccionados. El total
de empresas fichadas llega a 262, entre 1890 y 1905, teniendo presente
que varias de aquellas laboraban en actividades dobles (mineras e in-

..

�172

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

dustriales, o comerciales y agropecuarias, a la vez).
CUADROS

..

Jj

Desde el punto de vista cuantitativo había un predominio del rubro minero: los componentes de la burguesía regiomontana en consolidación que hemos estudiado tenían vinculación con 170 compañías
del ramo, lo que no deja de ser impresionante. Frecuentemente, la inversión no resultaba demasiado elevada en este sector: firmas que operaban con capitales iniciales que iban de 10 000 a 50 000 pesos se repetían. Claro que, ya se vio, un buen número de empresas mineras estaban por encima de los 100 000 pesos, situación que se reiteraba con
las fabriles.
Pero eran las grandes fundiciones las que fusionaban ambas actividades, y que estaban a la cabeza de las inversiones practicadas en Monterrey. La importancia de estas empresas en el crecimiento industrial
de la ciudad y en el desarrollo del capitalismo en el norte mexicano
no puede dejar de destacarse; requirieron la tecnologia más avanzada,
produjeron para los mercados externo e interno Oa Fundidora de Fierro y Acero), incentivaron la explotación minera no sólo en el norte
sino también en otros puntos del país, demandaron el perfeccionamiento
de los sistemas regionales de transporte, solicitaron grandes contingentes
de fuerza de trabajo, contribuyeron a aumentar la explotación de la
zona carbonífera, abastecieron a múltiples industrias medianas y menores. Esta industria pesada, además, perfiló netamente a Monterrey
en el marco latinoamericano de la época, y junto con otras plantas de
importancia algo menor (producción de vidrio, de cemento, de maquinaria en escala limitada) destacaron asimismo a la burguesía que se configuró en este ciclo de modernización productiva de principios de
siglo20 •
La diversificación de actividades se verifica también si se analiza
una familia o un empresario en particular. La nómina de empresas en
las que se desempeñaban los Madero (cuadro 5) o Francisco Armendaiz (cuadro 6), entre 1890 y 1905, sirven de muestra.
Por razones de espacio no comentaremos aquí estos casos aislados.
Pero efectuaremos un agregado: los Madero o Armendaiz eran
perfectamente representativos del funcionamiento de las restantes
familias y/o empresarios.
No deja de asombrar hoy la enorme capacidad que contaban a fines
de siglo: los parientes del jefe revolucionario antiporfirista eran dueños
o estaban asociados en 58 compañías; con Armendaiz se detectó una
cifra similar.

EMPRESAS EN LAS QUE TENIAN PARTICIPACION
MIEMBROS DE LA FAMILIA MADERO (1890-1905)

Empresa

Rubro

Otra.s familias (a)

1- Compañía Minera de San
Nicolás, S.A.
Minería
Zb
2- Sociedad Minera
Consolidada de
Buenaventura de Vallecillo Minería
IAr
3- Madero y Hemández (b)
A&amp;rOil.ecuairid
4- Madero y Cía. (b)
Comercio
Industria
5- Compañía Minera de San
Pablo, S.A.
Minería
Bd-Fer-HM-Rv-Zb
6- Negociación Minera Jesús
María
Minería
Zb
7- Banco de Nuevo León, S.A Finanzas
Ar-Zb
8- Compañía Minero Franco
Mexicana
Minería
Zb
9- García Galán, soc. en
comandita
Comercio
10- Compañía Minera de
Dolores, S.A.
Minería
SMG-Zb
11- Compañía Minera Azteca,
S.A.
Minería
Ar-Bd-Fer-HM-Rv-Zb
12- Compañía de Baños de
Monterrey, S.A.
Servicios Ar-Bd-CM-Fer-HM-Rv
13- Compañía Minera
Carbonato, S.A.
Minería
Ar-Bd-Fer-HM-Rv-Zb
14- Compañía Minera del
Carmen, S.A.
Minería
~-CM-Fer-SMG
15- Compañía Industrial
Jabonera de La Laguna,
S.A. (c)
Industria Bd-CM-HM-Mm
16- Banco Mercantil de
Monterrey, S.A.
Finanzas Fer-HM-Mm-Rv-SMG-Zb
17- Ernesto Madero y Hermanos
(b)
Comercio
18- Fábrica de Vidrios y
Cristales de Monterrey, S.A Industria Todas las familias

173

�174

Siglo XIX

Ceruttí: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

sigue cuadro 5

Empresa
1

lh

1

a:1

19- Compañía Minera Anillo de
Hierro, S.A.
20- Compañía Minera Montaña
·de Hierro, S.A.
21- Compañía Minera de
Dolores de Guadalcazar,
S.A.
22- Compañía Minera del Norte,
S.A.
23- Fábrica de Cartón de
Monterrey, S.A.
24- Compañía Ladrillera Unión
S.A.
25- Teatro Circo de Monterrey,
S.A.
26- Compañía Minera,
Fundidora y Afinadora
Monterrey, S.A.
27- Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de
Monterrey, S.A.
28- Compañía Minera Norias de
Baján, S.A.
29- Madero y García Galán
30- Compañía Minera La
Candela, S.A.
31- Empresa Editorial de
Monterrey, S.A.
32- Compañía Minera
Zacatecas, S.A.
33- Lavandería de Vapor de
Monterrey, S.A.
34- Compañía Minera Bolívar,
S.A.
35- Asociación Industrial
Reinera, S.A. Fábrica de
cortinas y persianas
36- Compañía Minera La
Fraternal, S.A.
37- Compañía Metalúrgica de
Torreón, S.A. (d)

sigue cuadro 5

Rubro

Otras familias

Minería
Minería
Minería
Minería

SMG-Zb

Industria

CM-HM-Zb

Industria

Bd-CM-Fer-HM-Rv-SMG-Zb

Espectáculos CM-Rv-Zb

Industria
Minería
Industria
Minería
Minería
Industria

Ar-Bd-Fer-Mm-Zb
Todas las familias
Fer-Zb

Minería
Industria
Periodismo Bd-CM-Fer-HM-Rv-SMG-Zb
Minería

IFer

Industria

CM

Minería

Zb

Industria

Fer-HM-Rv

Minería
Industria
Minería

Zb

Empresa

Rubro

38- Compañía Industrial del
Norte (c)
Industria
39- Compañía Carbonífera de
Monterrey, S.A.
Minería
40- Compañía Minera Las
Higueras, S.A.
Minería
41- Compañía Minera La
Pastora, S.A.
Minería
42- Negociación minera
anónima Santa Maria de la
Paz y Anexas
Minería
43- Compañía Carbonífera de
Nuevo León, S.A.
Minería
44- Compañía Minera La
Palmilla, S.A.
Minería
45- Imprenta y Litografía El
Modelo, S.A.
Industria
46- Compañía Minera Tuxtepec
S.A.
Minería
47- Compañía de Tierras de
Tierras
Sonora, S.A.
.- .
48- Compañía de Terrenos y
Ganados de Coahuila, S.A. Tierras
49- Compañía Carbonífera de
Nuevo León y Coahuila,
S.A.
Minería
50- Compañía Carbonífera de
La Merced, S.A.
Minería
51- Compañía Minera El Roble
y Anexas, S.A.
Minería
52- Molinos de Cilindros de
Parras, S.A. (b)
Industria
53- Aguirre Hermanos, soc. en
comandita (d)
Comercio
54- Negociación Agrícola y
Ganadera de San Enrique,
A
S.A.
·~
.
55- Compañía Minera Las
Américas, S.A.
Minería
56- Compañía Industriai" de
Parras, S.A. (b)
Industria

Otras familias
Rv
Todas las familias
Zb
Fer

Bd
Ar-Bd-Fer-Rv

Fer-Zb

-

-

175

�Ccruttí: Producción capitalista y cmprcsariado en Monterrey
176

177

Siglo XIX

&lt;

CUADR06
sigue cuadro 5
EMPRESAS EN LAS QUE TENIA PARTICIPACION
FRANCISCO ARMENDAIZ. (1890-1901)

JJ
t--

Empresa

Rubro

Otras familias

57- Molinos de Cilindros de
Monterrey, S.A.
Industria
58- Compañía Litográfica y
Tipográfica El Modelo, S.A. Industria

(a) En orden alfabético, las familias Armendaiz (Ar), Belden (Bd), CalderónMuguerza (CM), Ferrara (Fer), Hernández-Mendirichaga (HM), Milmo
(Mm), Rivero (Rv), Sada Muguerza-Garza (SMG) y Zambrano (Zb).
(b) Con asiento en Parras, Coahuila

(c) Establecida en Gómez Palacio, Durango
(d) Ubicada en Torreón, Coahuila
Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León.

Empresa
1- Negociación minera de San
Francisco
2- Compañía Minera de La
Paz
3- Agencia Investigadora de
propiedades mexicanas de
Texas
4- Compañía Minera de
Timulco
5- Sociedad minera Santa
Gertrudis
6- Negociación minera La
Purísima
7- Negociación minera El
Refugio
8- Sociedad minera consolidada
Buenaventura del Vallecillo
9- Compañía Minera de La Fe
y Anexas, S.A.
10- Compañía Minera La
Camarguense, S.A. (b)
11- Sociedad minera la Parreña
12- Compañía Minera del
Carmen, S.A.
13- Compañía Minera La
Reynera, S.A.
14- Compañía Anónima
Porvenir de Matehuala
15- Armendaiz y Cía.
16- Segunda Zona de Sierra
Mojada, S.A.
17- Club Atlético Monterrey,
S.A.
18- Banco de Nuevo León, S.A
19- Banco Nacional de México
(c)
20- Compañía Minera
Maravillas y Anexas, S.A.
21- Compañía Minera La
Equitativa y Anexas, S.A.

Rubro

Otras familias (a)

Minería

Fer-Zb

Minería

Fer-Zb

í

Servicios
Tierras
Minería

Zb

Minería
Minería
Minería
Minería

Md

Minería

Bd-HM-Rv

Minería
Minería

Fer

Minería

CM-Fer-MD-SMG

Minería

SMG

.

Transportes Bd
•

V

C

Minería
Actividades
Finanzas

Bd-Mm
Md-Zb

Finanzas

Rv

Minería

Bd-Fer-Rv-Zb

Minería

Bd-Fer-Zb

Deportivas

"'

�178

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

sigue cuadro 6

Empresa

111,; , . . . . . . . . . .

179

sigue cuadro 6

Rubro

Otras familias

22- Compañía Minera Azteca,
S.A.
Minería
Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb
23- Compañía de Baños de
Monterrey, S.A.
Servicios Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv
24- Compañía Minera
Carbonato, S.A.
Minería
Bd-Fer-HM-Md-Rv-Zb
25- Compañía Minera Vulcano,
S.A.
Minería
26- Compañía Minera Nuevo
León, S.A.
Minería
27- Compañía de Tranvías de
Lerdo a Torreón
Transportes Bd
28- Compañía Minera Placeres
de Pánuco, S.A.
Minería
29- Compañía Industrial de
artefactos de metal laminado
El Barco, S.A.
Industria Bd-CM-Fer-Hm-Rv-SMG
30- Compañía de Tranvías de
Oriente y Sur de Monterrey
S.A.
Transportes HM-Rv-Zb
31- Compañía Ferrocarriles
Urbanos de Monterrey, S.A Transportes HM-Rv-Zb
32- Compañía Minera La
República, S.A.
Minería
33- Compañía Exploradora de
Minas del Parral, S.A.
Minería
34- Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de
Industria
Monterrey, S.A.
Minería
Todas las familias
35- Negociación Minera de
Santo Tomás de Villanueva.
S.A.
Minería
Fer-Zb
36- Francisco Armendaiz (d)
Comercio
37- Francisco Armendaiz (e)
Comercio
38- Compañía Minera Morelos
en Baján, S.A.
Minería
39- Compañía Minera La Luz
(Sierra Mojada)
Minería
40- Fábrica de Vidrios y
Cristales de Monterrey, S.A Industria Bd-CM-Fer-HM-Md-Rv-SMG-Zb
41- Compañía Minera,
Fundidora y Afinadora
Industria
Monterrey, S.A.
Minería
Bd-Fer-Md-Mm-Zb

Empresa

Rubro

42- Compañía Minera La Exploradora en Sierra Mojada
43- Compañía Minera La Gran
Vía
44- Compañía Minera Primera
Zona de Sierra Mojada
45- Compañía Minera la
Encantada
46- Compañía Minera La Luz
(Lampazos)
47- Compañía Minera La
Fronteriza
48- Compañía Minera Flor de
Peña
49- Compañía Minera Cerro
Colorado
50- Compañía Minera
Restauradora de Guanavecí
51- Compañía Nueva Paz y
Anexas de Matehuala
52- Compañía Minera Todos los
Santos
53- Compañía Minera Sierra de
Carmen
54- Compañía Industrial de Sa.t1
Antonio Abad (g)
55- Fábrica de Azúcar Francisco
Armendaiz
56- Fábrica de ladrillos

Otras familias

Minería
Minería
Minería
Minería
Minería
Minería
Minería
Minería

. Minería
(t)

Minería
Minería
Industria
Industria
Industria

(a) En orden alfabético, las familias Belden (Bd), Calderón-Muguerza (CM),
Ferrara (Fer), Hernández-Mendirichaga (HM), Madero (Md), Milmo (Mm),
Rivero (Rv), Sada Muguerza-Garza (SMG) y Zambrano (Zb).
(b) Esa compañía contaba entre sus accionistas al general Porfirio Díaz.
(c) Se trataba de la sucursal instalada en Monterrey.
(d) Con asiento en Monterrey.
(e) Funcionaba en Matamoros, Tamaulipas.
(t) Minera, probablemente.
(g) Con asiento en el Distrito Federal.
Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León.

�180

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

VII. RAMIFICACION REGIONAL
Hablar de Monterrey, en el subperíodo en análisis, impide constreñirse
a su estricta geografía local.
Desde la óptica del movimiento de capitales, Monterrey regionalizó
una vasta área del norte de México. El crecimiento de la producción
industrial (en la que incluimos, de manera vertebral, la metalurgia
pesada) obligó a incentivar la producción capitalista -sobre todo la
minera- en un ámbito que desbordó largamente los límites de Nuevo
León.
CUADRO 7
DATOS SOBRE LOCALIZACION REGIONAL
DE EXPLOTACIONES MINERAS (a)

De 152 empresas mineras (b), operaban en
Coahuila
Nuevo León
Zacatecas
Chihuahua
Durango
San Luis Potosí
Tamaulipas
Jalisco
Querétaro

60
52
12
9
8

5
4

39.47
34.21
7.90
5.92
5.26
3.28
menos del 3

1
1

(a) Alude a los lugares en que estaban ubicadas las minas en explotación, aún
cuando el asiento de la empresa y el origen de sus capitales fuese Monterrey
(b) La cifra indica sólo aquellas compañías a las que fue factible localizar documentalmente el lugar donde funcionaba la explotación

Fuente principal: libros de notarios del Archivo General del Estado de Nuevo
León

La minería, precisamente, fue la evidencia más relevante. En el
cuadro 7 se alude exclusivamente a iirmas cuya característica era contar
entre sus socios a alguno o algunos de los componentes de las diez
familias citadas.
De un total de 152 empresas en las que pudo comprobarse el lugar
de funcionamiento efectivo de la explotación (o sea, el punto donde

181

estaban situadas las minas, aún cuando el asiento legal y el origen de
los capitales que las impulsaban fuese Monterrey), 60 correspondían
al estado de Coahuila. Otras 52 funcionaban en Nuevo León. El resto
se dispersaba por Zacatecas, Durango, Chihuahua, San Luis Potosí,
Tamaulipas y hasta por Jalisco y Querétaro.
Este proceso de regionalización económica se dio también, aunque
con no tanta amplitud, en la industria, las finanzas, el comercio,
transportes y agro.
Patricio Milmo, en sus vastas extensiones ubicadas al norte de
Coahuila, en las que décadas atrás solía correr el indígena, explotaba
la ganadería en gran escala. Por sus latifundios los ferrocarriles no sólo
cruzaban, sino que instalaban estaciones y demandaban el carbón del
subsuelo21 •
La influencia de los capitales regiomontanos en el auge que la zona
lagunera mostró desde los afios 80 parece indudable. Ya desde la década
anterior los poderosos comerciantes de Monterrey se convirtieron en
habilitadores de los productores algodoneros, a los que proveían dinero
en efectivo y mercancías, y a los que solían obligar a entregarles las
cosechas. Patricio Milmo, los Hernández, Valentín Rivero, Armendaiz,
Evaristo Madero, los Zambrano, entre otros, participaron en esta
actividad, que en algunos casos se prolongaba a la producción misma,
a la explotación directa de tierras y de hombres.
Aquí, de paso, puede observarse el entronque directo entre la fase
de industrialización con la que hemos denominado de acumulación
previa de capitales. La regionalización que la burguesía regiomontana
y sus asociados imponen nítidamente desde 1890 se insinuaba desde
la administración de Santiago Vidaurri, cuando era el comercio -muy
especialmente- el lazo principal. Las casas mercantiles de Monterrey
extendían sus vinculaciones por una amplia geografía, conectándola
en esos afios de la acumulación previa con puertos marítimos y
fronterizos, en los que tenían sucursales. Principalmente Matamoros,
hasta 1880, y Laredo, desde la llegada del ferrocarril, fueron los puntos
de contacto con el comercio internacional, en el que intervenían estas
casas.
Lo que inició el comercio lo prosiguieron la explotación
agropecuaria, la minería, la industria y las casas bancarias. El Banco
Mercantil de Monterrey sumaba en 1908 nueve agencias en Coahuila,
tres en Tamaulipas y una en Durango, además de manejar seis en Nuevo
León, ochenta y seis coi:responsales en la república y veintiuno en

�182

Siglo XIX

Estados U nidos y Europa. El Banco de Nuevo León mantenía una
ramificación análoga22 •

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

183

dejar de recordar que los González Treviño y los Villarreal -y el
propio Gerónimo Treviño28- eran fuertes terratenientes y
mantenían vinculaciones con nuestros grupos.

VIII. BURGUESIA Y PROPIEDAD DE LA TIERRA
Al terminar esta muy somera descripción es útil hacer notar el rubro
agropecuario (cuadro 4) entre los que explotaban estos empresarios
asentados en Monterrey. Si otro dato de la realidad finisecular
regiomontana fue verificable en nuestra investigación, es el que indica
que un alto porcentaje de estas familias era, también, gran terrateniente.
Una breve muestra:
• Al fallecer en 1899, Patricio Milmo era propietario de ocho estancias,
cinco ranchos y cuatro haciendas, además de muchas decenas de miles
de hectáreas dispersas, en los estados de Nuevo León, Coahuila y
Tamaulipas23 •
• Los Madero, en 1904, integraron la Compañía de Tierras de Sonora
S.A. junto con la viuda del general Francisco Olivares. Esta sociedad
tenía bajo su control 646 000 hectáreas en distritos de Sonora. La
Compañía de terrenos y ganados de Coahuila, S.A., nacida en 1899
y constituída por varios Madero y por Lorenzo González Treviño,
contaba con 430 000 hectáreas24 •
• La familia Sada-Muguerza e Isaac Garza mantenían en
funcionamiento la Compañía Ganadera de Sierra Mojada, S.A., que
desde 1898 operaba con 160 000 hectáreas en el Bolsón de Mapimí,
en Durango25 •
• Los Hemández-Mendirichaga no solo aparecían muy vinculados por
el comercio y los préstamos a diversos productores de la zona
lagunera, sino que también adquirieron en 1886 la Hacienda de Santa
Teresa, con más de 100 000 hectáreas, para adaptarla al cultivo de
algodón26 •
• Francisco Armendaiz compró en 1897 más de 460 000 hectáreas en
el distrito de Monclova, Coahuila. Se trataba de tierras deslindadas
años antes por una compañía que tuvo como presidente al general
Gerónimo Treviño. Desde 1887, por otro lado, Armendaiz era dueñ.o
de casi 90 000 hectáreas en la municipalidad de Pueblo Nuevo,
Durango27 •
• Los ejemplos podrían continuar con los Zambrano y los Belden. Sin

El control y la creciente utilización productiva de la tierra deben
contarse entre las actividades salientes de esta burguesía con base
regional. Muchos de estos terrenos fueron adquiridos, por distintos
mecanismos, en la etapa previa a 1890, y este movimiento hay que
vincularlo a la ya mencionada acumulación primaria de capital.
La burguesía embrionaria de los añ.os inestables trasladó una
fracción de sus fortunas a la tierra. Con ello aseguraba sus caudales
en años difíciles, aún cuando no necesariamente con este paso pudiera
incrementarlos. En la medida que el mercado interior fue articulándose
de manera más sólida, que se ordenó el país en lo social, lo político
Y lo jurídico, que se instalaron vías de comunicación más eficaces y
que se mercantilizó más completamente la economía nacional, las
enormes superficies apropiadas fueron utilizadas con criterios
productivos, tanto en el rubro agropecuario como en la explotación
del subsuelo.
Pese a esta tendencia, los documentos revisados insinúan que parte
de estas posesiones rurales seguían manteniendo hacia 1900 formas
atrasadas en las relaciones de producción. Las alusiones a sirvientes
endeudados no son escasas, aún cuando también se conoce que en zonas
como la lagunera se aceleraba el empleo de fuerza de trabajo libre.
En el escenario de un sistema socioeconómico en plena
transformación, como lo era el mexicano de fines de siglo, no debe
extrañar esta aparente contradicción de empresarios que en el ámbito
urbano demandaban mano de obra libre y en el rural se negaban a
dejarla circular.
El problema básico del burgués en estas (y otras) fases es la
búsqueda de conductos que le resulten eficaces para la preservación
y ampliación de sus fortunas. En este sentido, su desempeñ.o global
es coherente, aún cuando para el historiador -más formal y por lo
tanto, en riesgo de caer en un análisis ahistórico- ello resulte poco
comprensible.

�184

Siglo XIX
Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

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IX. MONTERREY Y LAS BURGUESIAS LATINOAMERICANAS.
COMENTARIO FINAL
1. El itinerario transitado a fines de siglo por la burgesía regiomontana en consolidación parece refutar apreciaciones que analistas sociales
han volcado sobre una supuesta falta de visión o escasa aptitud empresarial de los grupos burgueses de la América Latina anterior a 1930.
Tal vez fuese menester revisar parte de esas afirmaciones: en el fondo reflejarían una especie de frustración porque en nuestro subcontinente no se habría dado el empresario dinámico, eficiente, audaz y progresista de países de Europa Occidental o de Estados Unidos.
2. Es factible comparar los mecanismos de acumulación primaria
usados en Monterrey con los que emplearon burgueses de otras regiones de México y de América Latina en el siglo XIX.
Patricio Milmo, Evaristo Madero y sus hijos, los Zambrano, los
Hernández, Valentín Rivero, entre otros, materializaron una próspera
tarea entre 1850 y 1890: su habilidad, dinamismo y eficiencia quedaron largamente demostrados por las enormes fortunas y los bienes que
habían logrado apropiarse. Desde el punto de vista burgués resulta discutible negarles capacidad.
Multiplicaron sus capitales en el comercio legal, se encontró a algunos entremezclados o acusados de practicar el contrabando, usaron
la actividad mercantil para convertirse en acreedores, controlaron desde posiciones prominentes la circulación de artículos de alta demanda,
prestaron dinero con fuertes intereses, especularon con bonos y créditos gubernamentales, se adecuaron con elasticidad a los cambios emergentes en el ámbito del poder estatal, usufructuaron sus conexiones políticas para manejar con mayor fluidez las aduanas y el tráfico internacional, adquirieron tierras en zonas de las que se iba expulsando al indígena que recorría el noreste y de las que -con las leyes de reformaentraban en el mercado, vendieron o explotaron estas tierras -y su
subsuelo- con mecanismos productivos propios de la época. Todas
estas fueron herramientas de acumulación, con sus variantes nacionales, bastante generalizadas en el subcontinente durante el siglo XIX.
3. Con excepciones no relevantes, en el período anterior al brote
industrial, los burgueses asentados en Monterrey no trasladaron sus
caudales a la producción en forma masiva, sobre todo a la producción
en gran escala que demanda e impone el capitalismo ¿Por qué? Simplemente, porque no les convenía.

185

Porque eran excelentes empresarios, en tanto individuos que controlaban con solvencia la racionalidad burguesa (que implica la racionalidad del capital, pero no necesariamente la racionalidad del modo
de producción capitalista) no se metían en negocios inconvenientes.
Con un mercado interior débil e inconexo, sin medios de transporte que ligaran eficazmente las diferentes zonas productoras y acercaran los mercados locales dispersos y los posibles nuevos mercados externos, con una inestabilidad política generalizada en el país y en las
regiones adyacentes, con una amplia superficie del territorio nacional
saliendo de o ingresando en guerras civiles e internacionales, con gruesos contingentes indígenas y con bandoleros obturando los caminos por
los que debían circular mercancías y fuerza de trabajo, con potenciales
asalariados retenidos en las haciendas o utilizados para las contiendas
militares o en las batallas contra el aborigen, y con una economía internacional que aún no alcanzaba a modelar las necesidades que surgirían con la fase monopólica del capital (especialmente en Estados Unidos), ¿cómo se iban a lanzar a invertir en la producción masiva, que
requiere mercados seguros y en expansión, comunicaciones relativamente eficientes, trabajadores que puegan migrar libre y rápidamente?.
4. Las condiciones históricas que transitaban la nación mexicana
y la economía mundial en las décadas previas a 1890 hizo operar a los
jefes de estos grupos parentales de manera parecida a la que recorrieron burgueses de otras latitudes en la fase de acumulación originaria
de capital, aquella en la que se construyen los elementos indispensables para la estructuración del sistema productivo capitalista.
En este proceso, el agente económico que llamamos burgués aprovecha parte del excedente social que llega a sus manos con un criterio
que es esencial al hombre burgués: lo dedica, centralmente, a reproducir y ampliar su fortuna, sus caudales, su capital. Es un excedente que
por el propio desarrollo económico y social aparece con las formas de
mercancía y de dinero, y con el cual se trata de obtener ganancias con
distintos mecanismos que llevan a multiplicar este capital.
Debe entenderse que aqui capital no equivale aún a relación social, en el sentido que Marx emplea cuando se refiere a la producción
capitalista. Y esto tiene coherencia: el burgués aparece antes que este
tipo de producción. Es justamente el personaje encargado de realizar
históricamente la acumulación originaria, que luego convergerá -en
coyunturas determinadas- a la producción capitalista.
5. Este burgués aún no productivo modificará sus métodos de acu-

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186

Siglo XIX

mutación cuando un nuevo marco histórico (que él mismo pudo contribuir a gestar) resulte propicio para lanzarse a la producción en escala
de mercancías. Nuevamente la razón es clara: en esta diferente actividad espera incrementar sus ganancias y reproducir de manera expansiva su capital. En Monterrey emerge esta coyuntura histórica hacia I 890.
Desde mediados de los años 80 se acentúa la estabilidad política
y se termina de imponer un orden social decididamente favorable a los
grupos dominantes; ya no quedan indios rebeldes y el bandolerismo
cesa de perturbar los caminos; a los vagos se les obliga a trabajar, y
aumenta la disposición de fuerza de trabajo libre; se instalan los ferrocarriles y transforman a Monterrey en una de las ciudades mejor comunicadas del país, especialmente con el mercado norteamericano; se
abre una ingente demanda para minerales industriales previamente
transformados en metales en el noreste de Estados Unidos; en el plano
interior circulan con mayor eficiencia las mercancías y la fuerza de trabajo; el mercado interno se diversifica y expande con la emergencia
de nuevas zonas productoras; comienza a arribar regularmente el capital extranjero; gobierna en Nuevo León un militar (el general Bernardo Reyes) que sanciona leyes favorables a la inversión fabril y que
-reproduciendo en el contexto regional las condiciones de orden del
porfirismo- asegura a la naciente clase burguesa el control de su antogonista incipiente, la naciente clase obrera.
Es decir, se articula un conjunto de circunstancias que hacen aparecer a la producción-industrial-capitalista como una actividad rentable y segura. Con la singularidad local de que este proceso se vertebra
en fuerte medida en torno a grandes establecimientos de fundición, y
ello dinamiza ostensiblemente la producción minera. Simultáneamente se requiere la puesta en marcha de bancos, una mayor eficiencia del
sistema comercial y hasta el perfeccionamiento de ciertos aspectos de
la producción rural.
6. Los Madero, los Zambrano, los Rivero, Patricio Milmo, los Hernández y otros burgueses que se fueron sumando en los años 80 (los
Armendaiz, Ferrara, Sada, Isaac Garza, Belden, Maíz, González Treviño, el general Gerónimo Treviño) se lanzaron a la inversión en ramos productivos, alterando las anteriores formas, modernizándolas.
El antiguo núcleo burgués precapitalista ya no sería exclusivamente intermediario. Para apropiarse del excedente social -excedente que se
incrementaría sensiblemente- organizó directamente el mecanismo productivo y controló abiertamente las nuevas relaciones sociales que se
gestaron en el proceso: todo ello en función de sus intereses más inmediatos y concretos que, simultáneamente, transformaba a estos bur-

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

/87

gueses de sector social en formación en clase burguesa.
7. Si adoptáramos el enfoque de aquellos analistas que insisten en
que el burgués latinoamericano fue diferente al europeonorteamericano, y que nunca pudo convertirse en empresario por "su
falta de perspectiva" (como si burgués y empresario fuesen agentes económicos que actuasen con ópticas fundamentales divergentes), seria problemático explicar y comprender lo acaecido en Monterrey desde 1890.
Sin embargo, en esta ciudad del noreste mexicano se configuró un
proceso realmente llamativo en la América Latina de fines de siglo.
Y lo protagonizaron centralmente aquellos burgueses que se enriquecieron después de 1850. Con el capital-dinero que disponían, no les fue
dificultoso integrarse y dinamizar un proceso con dos aristas
significativas:
a) el ingreso de Monterrey al capitalismo tuvo como eje la industria fabril, a diferencia de lo que entonces acaecía en la mayoría de
las regiones latinoamericanas, cuya entrada a este sistema productivo
se efectuó a partir de la producción de materias primas;
b) esa industria no sólo generaba bienes de consumo inmediato y
personal -como se manifestaba también en los pocos lugares del subcontinente que en esos años iniciaban un incipiente crecimiento
manufacturero- sino que estaba troncalmente asentada en proyectos
tales como la metalurgia pesada, la siderurgia, la producción de cierta
maquinaria y otros rubros destinados a abastecer el consumo productivo, a producir bienes para la producción.
Por supuesto que en ciertas ocasiones (aunque no tantas como puede sospecharse) trabajaban en asociación con el capital externo. Pero
esto no restó en absoluto importancia al peso que el capital de esta burguesía regional tuvo -y mantuvo- en el proceso.
8. ¿Qué había sucedido? ¿Se esfumó la falta de visión? ¿Era el regiomontano -como hoy sugiere la ideología asumida por su empresariado y por sus voceros intelectuales-, un hombre diferente, no contaminado por el mestizaje, pleno de inquietudes y de autonomia por
su calidad de individuo de frontera, dinamizado por el contacto con
el inteligente y pragmático anglosajón que reside de Texas para arriba?
Sospechamos que lo distinto fue una coyuntura histórica que se
presentó a un núcleo de hábiles empresarios situados en Monterrey y
sus alrededores. Componentes de familias que, entre sus virtudes, la

�188

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

principal era que habían logrado acumular una vasta fortuna en las
décadas anteriores.
Estos antiguos burgueses del norte mexicano no parecerían, a primera vista, radicalmente opuestos a los que se enriquecieron en el México central o en otras áreas de Latinoamérica. Diverso, en cambio,
sería el campo en el que pudieron desempeñarse.
Enmarcada en una estructura socioeconómica que estaba cambiando -la mexicana-, y articulándose con nuevos giros que se registraban en la economía mundial, la etapa 18~1910 vio asociarse a los viejos
precursores de la acumulación previa. Desde entonces, esta burguesía
con base regional asumió el dinamismo y el carácter modernizante que,
en el plano de la producción, mantiene hasta el presente.

189

• Pudenciana Madero, hermana de Francisco, era esposa de Lorenzo González Treviño, que además era socio de su suegro, Evaristo Madero (16),
desde 1865.
• Antonio V. Hernández, tío de Francisco Madero, era marido de otra González Treviño, Ana.
• Mientras, Guadalupe González Treviño se casó con Eduardo Zambrano (36).
Fueron padres de Gregorio D. Zambrano (40) y Eduardo A. Zambrano (41).
• Ildefonso Zambrano (38) fue esposo de Carlota Gutiérrez Iglesias, cuñada
de Francisco Belden (5).
• Carlos Belden (4) estuvo casado con Maria Fernández, cuñada de Valentín
Rivero y Gajá (30).
• Una hija de Valentín Rivero (27), hermana del anterior y con nombre María
Antonia, fue esposa de Tomás Mendirichaga y Hernández (13).

ANEXO

El entrelazamiento familiar del empresariado regiomontano es observable en
la descripción que sigue, aún cuando no es exhaustiva Oos números entre paréntesis aluden al cuadro 1):
• José Bulalio Calderón (7) era hijo de Francisca Muguerza (25), que fue hermana de José Muguerza (26).
• Una hermana de Francisca y José A. Muguerza, Carmen, casóse con Francisco Sada y Gómez (34). Fueron padres de Francisco G. Sada Muguerza
(33) y de Alberto Sada Muguerza (32).
• Del mismo matrimonio nacieron, entre otros, Consuelo, Concepción y Rosario Sada Muguerza.
• Consuelo Sada Muguerza fue esposa de Isaac Garza (11), y ambos progenitores de Eugenio Garza Sada.
• Concepción Sada Muguerza se unió con José González Treviño.
• Rosario Sada Muguerza tuvo como esposo a Francisco J. González, hijo de
Jesús González Treviño, hermano del arriba mencionado, y de Rosa Zambrano, hermana de los cinco empresarios que encabezan la lista de ese apellido en el cuadro l.
• Francisco Madero (19) se casó con otra González Treviño, Mercedes. De este enlace nacieron el jefe revolucionario Francisco Ignacio y Gustavo Adolfo Madero (20).

• Mariano Hernández y Mendirichaga (14) contrajo matrimonio con Mercedes Rivero y Fernández, hija de Valentín Rivero y Gajá (30) y Elisa Fernández.
Este espectro se ampliaría aún más si son insertados en el estudio otros apellidos relevantes del Monterrey finisecular, ya fuere por la importancia económicoempresarial o por el estrato social que ocupaban desde decenios atrás. Así, tendríamos matrimonios como los siguientes:
• Miguel Ferrara (9) con Refugio Bortoni.
• Carmen Ferrara, hermana de Miguel, con Vicente Bortoni.
• Sara Milmo (24), con Eugenio Kelly.
• Onofre Zambrano (39) con María de los Angeles Lafón, padres de Onofre
R. Zambrano (42).
• Elena Zambrano, de la misma familia, con Juan Clausen.
• Adolfo Zambrano (35) con Margarita Berardi.
• Carolina Madero con el licenciado ViVIano L. Villarreal, dos veces gobernador del estado de Nuevo León.
• Victoriana Madero con el doctor Melchor Villarreal, hermano de Viviano.

�190

Siglo XIX

Cerutti: Producción capitalista y empresariado en Monterrey

NOTAS
l. Es un tema que se aborda más ampliamente en Cerutti, Burguesía y capitalismo en

Monterrey (1850-1910), México, Claves Latinoamericanas, 1983.
2. Sobre la época de Vidaurri, Cerutti, Bronomia de guerra y poder regional en el siglo
XIX. Gastos militares, aduanas y romerciantes en años de Vidaum {1855-1864),
Monterrey, Archivo General del Estado de Nuevo León, 1983; también, "Economía de guerra, frontera norte y formación de capitales a mediados del siglo XIX",
en De los borbones a la revolución. Ocho estudios regionales, México, GV EditoresConsejo Mexicano de Ciencias Sociales-Universidad Autónoma de Nuevo León, 1986.
3. Sobre el problema indígena consúltese José Reséndiz, "La política de Vidaurri y
la expulsión de las tn"bus nómadas en el noreste de México", tesis de licenciatura
en Historia, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1983; también, Cerutti, Eronomia de guerra.
4. En especial, Cerutti, Burguesía y capitalismo, citado; y ''División capitalista de la
producción, industrias y mercado interior. Un estudio regional: Monterrey
(1890-1910)", en El siglo XIX en Méxiro. Cinco procesos regionales, México, Claves Latinoamericanas, 1985.

5. Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), Memorias de los gobernadores del Estado y Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaria de
Fomento.
6. La estadística es de 1902 y fue recogida por Fernando Rosenzweig en el Porfíriato.
Vida Económica, l, en el trabajo "La Industria", México, Hermes, 1974, pp. 391-2.
La obra íntegra la Historia Moderna de Méxiro, que dirigió Daniel Cosío Villegas.

1. Antonio Peñafiel, Cuadro sinóptico y estadístico de la República Mexicana, México, Oficina Tipográfica de la Secretaria de Fomento, 1901, pp. 56 y 57.
8. AGENL, Memorias de los gobernadores del Estado, censos nacionales y Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaria de Fomento.
9. La estimación la hace Femando Rosenzweig en "El desarrollo económico de México de 1877 a 1911", El Trimestre Bronómico, 121, vol. XXXII, México, julio-septiembre de 1965, p. 419.
10. Cerutti, Burguesía y capitalismo, cap. 4.
11. Sobre los Madero, Burguesía y capitalismo, cap. 2.
12. "Como el capital indispensable para nuestra empresa tenía que ser de consideración, hubimos de pensar en la organización de Compañía Anónima, forma única
de asociación de esfuerws y elementos que ha producido en la práctica resultados
fecundos": conceptos emitidos por Vicente Ferrara al solicitar exención de impuestos al gobierno del estado para la instalación de la Compañía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey, S.A. el 5 de marzo de 1900. AGENL, Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, periodo 1899-1903, II, pp. 486-9, y sección Concesiones, caja 4, expediente del 7 de abril de 1900.

191

13. A fines de siglo el dólar estadounidense equivalía aproximadamente a dos pesos mexicanos. José Luis Ceceña brinda en uno de sus trabajos la lista de 170 empresas
mayores de México en 1910-11. Cita las compañías con más de 100 000 pesos de
capital. Empero, son muy escasas las anotadas con asiento en Monterrey. Señal de
que todavía hay mucho ~ara i_nvestigar en México respecto al desarrollo del capitalismo, tema en el que la histona contemporánea de Monterrey inevitablemente debe
figurar como un punto vertebral. Ceceña, "La penetración extranjera y los grupos
de poder económico en el México Poñuista", en Lecturas Universitarias 22 México, Universidad Autónoma de México, 1975.
' '
14. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, junio de 1890, fs. 165v-168v, y junio
de 1904, fs. 456-64.
15. AGENL, protocolo de Tomás C. Pacheco, julio de 1902, fs. 657-59v. Figura en esta
escritura el incremento a dos millones de pesos.
16. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, noviembre de 1890. fs. 270v .-73, y marro
de 1905, fs. 88-91.
17. AGENL, protocolo de Francisco Pérez, noviembre de 1899, fs. 186-214.
18. AGENL, protocolo de Francisco Pérez, diciembre de 1902, fs. 191-214.
19. La escritura de constitución de esta firma está en AGENL, protocolo de Tomás C.
Pacheco, mayo de 1900, fs. 392-414.
20. Las plantas dedicadas a la metalurgia básica, la producción y/o reparación de maquinaria y la transformación de metales en bienes dedicados al consumo productivo, estuvieron entre las más estimuladas por las concesiones que el gobierno de Nuevo
León brindó a la industria desde 1889. Estas medidas eximían de impuestos comunales y estatales, de acuerdo con el monto de la inversión. Una ley de Bernardo Reyes, del 22 de noviembre de 1889, permitía declararlas de utilidad pública. Entre
1889 y 1910 el gobierno autorizó 18 concesiones a este tipo de plantas, en las que
se asociaron, en ciertos casos, los empresarios más importantes de Monterrey; en
otros como en la puesta en marcha de la Gran Fundición Nacional Mexicana (luego
American Smelting and Refining Co.) el capital era extranjero en su totalidad. Véase Cerutti, Burguesía y capitalismo y "División capitalista de la producción... ",
citados.
21. Hemos analizado la trayectoria de este acaudalado irlandés, una de cuyas hijas contrajo matrimonio con un príncipe ruso, en "Patricio Milmo, empresario regiomontano_del siglo XIX. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey", incluido
en Ciro Cardoso (coord.), Formación y desarrollo de la burguesía en Méxie-0. Siglo
XIX. México, Siglo XXI editores, 1978.
22. Nuevo León, Reseña geográfica y estadística, París-México, Librería de la viuda de
Ch. Bouret, 1910, pp. 62 y 63.
23. El inventario de los bienes de Milmo se encuentra en AGENL protocolo de Anastasio Treviño, mayo de 1900, fs. 484-511.
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24. AGENL, protocolos de Francisc&lt;i Pérez, septiembre de 1904, fs. 289-91, y diciembre de 1904, fs. 281-86.

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192

Siglo XIX

REVOLUCION MEXICANA Y DIPLOMACIA ESPAÑOLA
"t
25. AGENL, protocolos de Tomás C. Pacheco, diciembre de 1898, fs. 998-1002, y de
Francisco Pérez, junio de 1902, fs. 316-19.
26. M. Hemández Mendirichaga, Notas sobre la actuación de la Sociedad Mercantil Suresores de Hernández Hermanos. Monterrey, 1885-1943, Monterrey, diciembre de
1945, pp. 5 y 6.

La Burguesía de Monterrey y los Gachupines
en el Nuevo León Radical de 1914

Osear Flores Torres *

27. AGENL, protocolos de Anastasio Treviño, marzo de 1897, fs. 119-26, y de Tomás
C. Pacheco, marzo de 1898, fs. 187-92.
28. El general Gerónimo Treviño fue un militar destacado, ocupó la gubernatura del
estado, luchó contra el indígena, fue ministro del presidente Manuel González, se
convirtió en un poderoso terrateniente y desde 1890 se asoció én numerosas empresas con la burguesía regiomontana en formación.

INTRODUCCION
La historiografía reciente ha esclarecido que el constitucionalismo en
México (1913-1920) fue radical en su política pero conservador en su
estructura. U na naciente burguesía nacional se incorporó rápidamente
a la revolución para eliminar una serie de obstáculos en su camino a
la obtención del poder. El acceso a esto último y a las fortunas personales fue resultado de este largo proceso.
La llegada de los carrancistas en abril de 1914 al centro tradicional
de irradiación de poder en el estado de Nuevo León -la ciudad de
Monterrey-, evidenció el vasto abismo entre aquella ideología radical
y la factibilidad de sostener la práctica constitucionalista. Si bien el radicalismo del primer gobernador preconstitucional -Antonio l.
Villarreal- lo llevó a insospechados extremos como lo fueron la expropiación de grandes empresas regiomontanas -Cervecería Cuauhtémoc y Cementos Hidalgo, entre otras-, el fracaso general a fines
de 1914 de las autoridades militares en Nuevo León, respondió esencialmente a la incapacidad de los programas constitucionalistas para
plasmar la regeneración social y económica.
A pesar de que las autoridades carrancistas controlaron relativamente el estado entre abril y diciembre de 1914 -ya que no enfrentaron en este lapso algún grupo militar de consideración-, la sociedad
local mostró una clara antipatía por su política radical y creó serias
dificultades para la consolidación de una autoridad política efectiva.

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1

• Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Autónoma de Nuevo León (Monterrey,
México). Capítulo de la tesis doctoral que el autor prepara en la Universidad Complutense de Madrid, bajo la dirección del profesor Alberto Gil Novales.

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Sígk, XIX

La depresión de la economía local y la escasez de recursos para
el sostenimiento de los programas, desfondó dramáticamente al primer gobierno preconstitucional.
Los enemigos políticos aumentaron conforme se implantó la ideología radical revolucionaria. La política anticlerical 1, el desamparo del
movimiento obrero 2, y la incautación de los bienes inmuebles y de
producción de que fueron objeto los terratenientes y la burguesía regiomontanos, minaron la popularidad, en Nuevo León del carrancismo en su infancia. Aunque ese radicalismo se atenuó a partir de mayo
de 1915 (al evacuar Monterrey las tropas villistas -estacionadas desde
el mes de enero- y entrar de nuevo el ejército constitucionalista) no
dejó de marcar el tono y el tenor del gobierno carrancista.
El vacío de poder político con el que se enfrentó Antonio l. Villarreal lo obligó a nombrar y destituir autoridades municipales. El poder dictatorial del Ejecutivo excluyó, en la mayoría de los casos, laposibilidad de celebrar elecciones municipales.
Además, la autonomía municipal estuvo sometida a violación directa por las autoridades militares locales, regularmente interventores.
El abuso de poder de los jefes militares hostilizó en gran medida el derecho ciudadano. La detención y encarcelamiento sin previo juicio al
que se vio sometido todo civil sospechoso, y la confiscación de bienes
y mercancías privadas, especialmente las de los españoles, se volvió una
práctica común. La política radical se convirtió en una política rapaz.
Hay pues, pruebas suficientes en áreas específicas de la política carrancista en Nuevo León -y en particular en Monterrey-, paramostrar su poco acierto para atraer u obligar a los nuevoleoneses -en especial a la burguesía citadina- a aceptar el constitucionalismo radical.
LA OBRA SANA Y REGENERADORA DE LA

CONFISCACION REVOLUCIONARIA
La incautación de los templos católicos en el norte de México fue sólo
el inicio de una represión con caracteres más amplios, desatada antes
de la derrota definitiva del ejército federal y el derrocamiento de Victoriano Huerta, en julio de 1914, por las tropas constitucionalistas.
De hecho el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza, se encargó de dar unidad y coherencia a los diferentes
decretos, leyes y circulares que emanaron desde su levantamiento a principios de 1913. El futuro encargado del Poder Ejecutivo siempre cuidó

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

195

de guardar la forma y el contenido legal del movimiento.
En 1914 definió los mecanismos para ejecutar su decreto número

5, de mayo de 1913 -expedido en Piedras Negras, Coahuila- con el
fin de aplicar la ley Juárez del 25 de enero de 1862 (la cual descargaba
todo el peso contra los sostenedores del segundo imperio) y juzgar al
general "Victoriano Huerta y demás cómplices sostenedores de la usurpación", a quienes debían hacerse efectivas las penas corporales
correspondientes 3 •
El nuevo proyecto de ley sobre consfiscaciones de bienes contra
los representantes del gobierno espurio, dictaba "leyes de inmediata
ejecución para restablecer el equilibrio económico-social, roto por aquel
ususrpador" y dar así paso al " próximo funcionamiento de un régimen constitucionalista". Es que la revolución triunfante tenía como
"causa principal el hambre de justicia y tierra de las clases menesterosas oprimidas y sistemáticamente despojadas por las clases
privilegiadas" 4 •
Este proyecto jurídico aplicable en todos aquellos dominios arrancados por la revolución al ejército del antiguo régimen, definía claramente a los responsables de atentados contra la Nación, hacia quienes
blandió la espada de Damocles:
...el Grupo llamado de los científicos, los grandes capitalistas y terratenientes que aprovecharon subrepticiamente y ostensiblemente influencias políticas; los principales miembros del clero y el Partido
Católico 5; y los principales miembros del Ejército Federal ... 6•

Por lo tanto quedaban comprendidas las confiscaciones de sus bienes
muebles o inmuebles, especialmente aquellas
. ..grandes extensiones de tierra semi-cultivadas o casi incultas que se
habían formado en los últimos treinta años a la sombra de escandalosos fraudes fiscales, al amparo de leyes de baldíos, de denuncias
de bienes mostrencos, de venta de bienes nacionales o en cualquier
otra forma de fraude contra el Erario o contra los bienes de los particulares o pueblos sojuzgados y atemorizados, para poder despojarlos de sus ejidos, fundos legales, bienes de común repartimiento o
ya repartidos 7 •

El eje del complejo aparato creado para el sometimiento de los reaccionarios en Nuevo León fue la "Oficina de Intervención y Decomisación de Fincas", que empezó a funcionar desde el primero de mayo
de 1914: logró tener bajo su cargo, solamente en Monterrey y para el

�196

Siglo XIX

día último del año, la administración de más de setenta fincas urbanas, el Teatro Independencia y la Administración de Correos 8•
Los interventores constitucionalistas cubrieron rápidamente el mapa
político del estado al enquistarse, y vivir al estilo y con lujos porfirianos, en las haciendas incautadas a los enemigos de la causa. En el municipio de Linares, al sur de la capital, el aparato estatal capturó un
sinnúmero de haciendas y ranchos, la planta de luz eléctrica y fuerza
motriz de ta ciudad, y la única fábrica de hielo (perteneciente al doctor
Joaquín Beoítez) 9• Igualmente en Mier y Noriega, 23 haciendas, cuatro ranchos, un almacén y una compañía de líneas telefónicas entraron
al círculo gubernamental 10•
'
A Pablo de los Santos, insurrecto maderista de 19ll, y posteriormente defensor de la causa huertista y de la ciudad de Monterrey en
octubre de 1913, le fue decomisada una finca en el poblado de
11
Linares • La misma suerte corrió José María Bonilla, hacendado de
ese municipio: fue intervenida su hacienda, llamada "Puente Honda"
cuya producción anual era de más de mil cargas de piloncillo12•
'
Fue notorio el relevo que caracterizó a muchos interventores con
respecto a los viejos hacendados. Cuando el mayor Abraham Nuncio
retomó la sementera de caña a esta hacienda, pagó a la oficina sólo
la tercera parte de su producción 15 • En el caso de las haciendas de
Mier y Noriega, la explotación del ixtle de palma y lechuguilla habían
acumulado en las bodegas de la oficina gubernamental, para el mes
de septiembre, más de trece mil kilogramos de mercancía para su posterior comercialización14•

.....

Esta última cifra era relativamente baja comparada con el cálculo
hecho por el interventor en Dr. Arroyo, Miguel Rincón Ríos, en relación a lo que producirían mensualmente 16 fincas rurales explotadoras
de ixtle y que apuntaban a una cosecha de 27 600 kilogramos15 • En este mismo municipio se encontró el caso de dos haciendas productoras
de guayule que metían al mercado, mensualmente, 48 toneladas 16•

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La instrumentación de la práctica intervencionista pretendíó ser reforzada el 23 de junio, con un decreto en el sector rural para el "aprovechamiento inmediato de las tierras cultivadas en el estado" 17• Lapolítica carrancista aspiraba a que quedaran "provisionalmente a disposición del gobierno, todas las tierras cultivables" que no estuvieran sembradas y en producción, otorgándolas en arrendamiento a aquellos agricultores mexicanos que garantizaran "ponerlas inmediatamente en
cultivo" 18• En el municipio de Allende, las haciendas "Los Enanos",

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

197

"Caracol" y "La Santísima Virgen" fueron inmediatamente arrendadas a medieros locales 19• En Lampazos, 72 campesinos resultaron
agraciados con tierras de regadío y repartimiento de aguasw.
El plazo otorgado por la ley para su aplicación llegaba al 10 de
julio de 1914. Asimismo estipuló el pago al gobierno (de todo aquél
que arrendara este tipo de tierras) en 2 pesos por hectárea si era de regadío y 1 peso en caso de ser de temporal21• Un mes antes, el 17 de
mayo, Villarreal decretaba que quedaba "estrictamente prohibido exigir trabajos personales en compensación de deudas" 22• Sin embargo,
las características de la estructura rural y el rápido desmoranamiento
del gobierno radical carrancista, impidieron la aplicación extensiva de
tal medida.
La intervención de las fincas rústicas no revistió mayores problemas ya que la mayoría de sus dueños había decidido abandonarlas
en el transcurso del año anterior. La larga ausencia de los hacendados
provocó dificultades para los nuevos renteros. Las utilidades se retrasaron debido a la inversión de tiempo y trabajo en poner las tierras en
condiciones de producir nuevamente.
El estado que guardaban en septiembre las fmcas industriales agrícolas y urbanas intervenidas -según un documento presentado a
Villarreal-, hacía suponer que la mayoría de las tierras rendirían frutos a partir de marzo de 191523 • Lo producido hasta ese momento no
había ido a parar al fomento de la instrucción pública como se tenía
previsto, sino al sostenimiento de las jefaturas militares estacionadas
en los municipios24• La situación de las fmcas era desastrosa. El interventor y mayor Abraham Nuncio se quejaba en agosto de 1914 desde
el poblado de Galeana -uno de los municipios más extensos del
estado-, de no poder cobrar los impuestos correspondientes a las fincas de campo por encontrarse deshabitadas y olvidadas por sus
propietarios25 •
El ejército constitucionalista y la jefatura de armas establecidos
en los poblados del sur de Nuevo León absorbían, en el mes de septiembre de 1914, el 500/o de lo producido por las fincas incautadas26•
El desarticulado mecanismo hacendario continuó agotado durante 1914, debido a una importante huida de capitales y a la falta de garantías derivada de la política de incautación.
Un ejemplo lo encontramos en el municipio más acaudalado, donde
la recaudación municipal correspondiente a 1914 decayó en casi un 250/o

�198

Siglo XIX

con respecto al año inmediato anterior. La recaudación en Monterrey
atrajo en 1912, 582 118.84 pesos; en 1913, 583 628.46 y en 1914,
440 960.00. En los tres años mencionados, el impuesto a ventas y el
ramo de degüello representaron las partidas más codiciadas27 •
Y precisamente en Monterrey, la guillotina de la oficina cercenó
el acceso a las fincas pertenecientes a un reducido número de la clase
acomodada urbana, llegándose incluso a recluir en la prisión estatal
a 139 individuos, cuyos delitos se reducían a etiquetarlos como "colabores huertistas"28•
La prensa opositora también recibió un duro golpe. Las instalaciones de los periódicos El Noticiero y La Prensa fueron saqueadas y
clausuradas y encarcelados Federico Gómez y Oswaldo Sánchez, sus
directores29• El taller donde se editaba La Prensa era propiedad del exgobernador huertista, radicado entonces en San Antonio, Texas30• A
Salomé Botello, quien era la cabeza más visible del poder espurio, le
fue incautada también su residencia y ocho fundos mineros ubicados
tanto en su municipio natal de Villaldama como en el de Salinas
~ictoria31 • "La figura enemiga de más relieve en el estado"
-catalogación adjudicada al antiguo mandatario por el régimen
revolucionario-, sufrió la presión del nuevo gobierno para que regresara los fondos que extrajo del arca pública, a través de la confiscación de sus bienes personales y de hostilización hacia su familia. Su
tío Amulfo Botello fue encarcelado por varias semanas32 • Sin embargo, los fondos públicos exigidos a Botello por Villarreal nunca salieron de Monterrey: habían sido confiados, bajo pacto secreto, a los banqueros Milmo.

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La misma familia Milmo vio mermados sus intereses rústicos al
perder buena parte de la cosecha y varias docenas de cabezas de ganado vacuno de los ranchos San Patricio y El Alamo33 (propiedad de
Pudenciana Milmo, casada con un miembro de la realeza rusa y a la vez
cónsul del imperio en Monterrey: el príncipe Alberto Radziwill).
Los problemas ocasionados a las propiedades de los Milmo estuvieron estrechamente relacionados con levantamientos rurales; en especial durante el gobierno de Villarreal, por "atropellos" causados por
los jefes constitucionalistas instalados en esa zona.
Las quejas por daños causados durante 1914 a las haciendas y ranchos propiedad de extranjeros, por actividades derivadas del movimiento armado, no fueron pocas. El ciudadano norteamericano B. Hibler,
hacendado de Galeana, elevó su queja en octubre al consulado esta-

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

199

dounidense por daños hechos a su propiedad (denominada "Pablillos")
por fuerzas del general tamaulipeco Alberto Carrera Torres. De este
modo presionó al gobernador Antonio l. Villarreal, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, para que destinara fuerzas para cuidado exclusivo de su hacienda34 •
La zona de influencia de la familia Naranjo -de claras propensiones contrarrevolucionarias- arrojó una lista extensa de enemigos.
Entre las setenta y ocho personas que comprendía la lista, destacaban
-el empresario y terrateniente italiano Miguel Ferrara Volpe, por haber
ayudado de manera pecuniaria y facilitado su casa como fortín del extinto ejército federal, Fortunato Zuazua, alcalde de Lampazos entre
enero y mayo de 1914; Nemesio García Naranjo, quien llegó a colaborar al lado de Victoriano Huerta como ministro de Instrucción Pública; y su primo Francisco Naranjo, dirigente de las fuerzas irregulares
que defendieron el poblado ante la embestida carrancista y al que se
incautó la inmensa hacienda de Dolores35 •
La oficina dirigió su mira también hacia los miembros de la burguesía industrial. En especial a los Calderón Muguerza y GarzaMuguerza-Sada, debido a su aparente colaboración con el huertismo
a través del nombramiento de Enrique Gorostieta -consuegro de Francisco G. Sada y exsenador porfirista-, como ministro de Justicia y
posteriormente de Hacienda en el gabinete nacional. La oficina gubernamental de incautación no sólo se limitó a tomar la residencia urbana
de los Gorostieta: ocupó militarmente el 2 de mayo las instalaciones
de la cervecería más grande e importante de México, la Cuauhtémoc,
en la que se hizo cargo "de la existencia de cerveza y hielo que tenía
esta negociación (para) aplicar su producto al préstamo especial de
guerra" 36•
Temiendo el rumbo de la política revolucionaria, buena parte del
clan familiar decidió exiliarse a las ciudades de Austin y Houston, Texas. Colateralmente, no satisfecha con las incautaciones realizadas a
la familia empresarial, la Comisión Revolucionaria de Préstamos exigió a fines de abril de 1914 al empresario José Calderón, quien se encontraba en Houston, la suma de cien mil pesos37•
Ante el préstamo exigido por Villarreal, Calderón brindó una extensa explicación epistolar sobre la situación que enfrentaban los negocios, y en la que destacaba lo siguiente:
Debido a las circunstancias de hace tres años acá y en especial al último año, las pérdidas han sido importantes al grado de obligarnos a

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Siglo XIX

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abandonar los negocios y salir de nuestro país con nuestras familias.
Por otra parte, en Monterrey no hay dinero suficiente ni siquiera para las necesidades generales de la gente de trabajo, del comercio y
de las industrias, y como las comunicaciones están interrumpidas y
los Bancos han cerrado completamente las puertas a todo negocio de
crédito desde hace meses, no hallamos la manera de conseguir cantidades de dinero de ninguna consideración aún menores que la que
se me indica 38

como cuarto y último grupo enemigo de la causa -después de los
científicos-terratenientes, el clero y el ejército federal- a

En el mismo caso estuvieron los banqueros Rodolfo M. Garza y Lázaro N. Villarreal, accionistas del Banco de Nuevo León, a quienes se
les demandó un prestamo forzoso por orden directa de Carranza39•

El artículo quinto definía tres prototipos de adquisición fraudulenta
de tierras, representadas por dos familias oligárquicas mexicanas norteñas -los Corral, en el estado de Sonora, y los Creel y Terrazas, en
Chihuahua- y un gachupín* en el Valle de México: don lñigo Noriega, gran terrateniente residente en México por más de treinta años y
amigo íntimo del dictador Porfirio Díaz.

En fin, la política de intervención desarrollada por el carrancismo
radical de Antonio l. Villarreal, a partir de la caída de Monterrey en
abril de 1914, y el subsiguiente dominio de su vital enlace ferroviario,
proporcionaron nuevas ocasiones de peculado y corrupción tanto a jefes militares como a los administradores de ferrocarriles.
Los desmanes que ocasionaban los jefes militares interventores en
zonas alejadas de la capital, y la impunidad con que manejaban su autoridad personal, ofreció una total falta de seguridad: obligó a los comerciantes, mineros y hacendados que aún quedaban a huir fuera del
estado, principalmente a los Estados Unidos. El resto, propició la defensa de sus intereses -y de su propia vida-y generó con esto el cacicazgo militar y la corrupción.
La centralización de los recursos financieros por parte del aparato
estatal cambió los papeles de un gobierno que se perfilaba como gestor
directo de la economía, por sus más tradicionales funciones de sim¡1le
recaudador de "contribuciones extraordinarias".

El criterio fundamental de la intervención fue guiado por una justificación totalmente política: se afectó a los enemigos de la causa, no
a los representantes de una clase. Aunque los enemigos de la causa tendieron, por lo general, a coincidir con los grandes industriales, comerciantes y hacendados porfirianos de Nuevo León.
EL CONSTITUCIONAUSMO Y LOS ESPAl'lOLES
Hubo, contra lo que regularmente plantea la actual historio.grafía de
la revolución, una sola colonia extranjera que fue definida como contrarrevolucionaria y non grata a los principios de la sedición. En la ampliación del decreto de mayo de 1913, el constitucionalismo incluyó un
rencor histórico nunca saldado, en su totalidad en México, al definir

...los españoles que hayan cooperado directamente en el establecimiento y sostenimiento de las dictaduras porfüiana y huertista, y en consecuencia han incurrido en la pena de confiscación a que se refiere
esta ley40•

Así pues los españoles pasaron -de la noche a la mañana- a ser
la única colonia extranjera definida como enemiga de los principios
revolucionarios.
Durante el auge del levantamiento en el norte, el perfil contrarrevolucionario del gachupín definió rápidamente sus rasgos característicos en la ideología revolucionaria. Para esos momentos era ya del dominio público la total antipatía que despertaban los rebeldes en la clase
acomodada española afincada en México. El proyecto de ley anterior,
pues, sólo se orientó contra las imprudencias cometidas durante la dictadura y la restauración por miembros prominentes de la colonia
española.
Fieles a la preferencia que recibieron durante el dilatado período
dictatorial de Díaz, los españoles prominentes empezaron a erosionar
el tímido poder del grupo revolucionario que derrocó a Díaz en mayo
de 1911. En el norte, Federico Sisniega, vicecónsul de España en Chihuahua y yerno del todopoderoso cacique Luis Terrazas, financió económicamente la rebelión de mayor calibre que sufrió el fugaz período
de Francisco l. Madero -1911-1913-41 •
En Yucatán el vicecónsul español de Mérida Rogelio Suárez notardó en definir su postura antirrevolucionaria al aliarse a la oligarquía
henequenera como fiel yerno de don Olegario Molina, exgobernador
y de los últimos ministros de Fomento de la dictadura42•

• Adjetivo despectivo que se da en México al espaftol peninsular y que remonta su origen al grito del populacho "mueran los gachupines", en la etapa crítica de la guerra
de Independencia (1810-1821). OFr.

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Siglo XIX

Las innumerables protestas de los revolucionarios contra la impunidad con la que se cubrían los diversos diplomáticos espafioles a lo
largo y ancho de la república, para así poder actuar contra los principios revolucionarios, quedó documentada en el archivo del Ministerio
de Asuntos Exteriores en Madrid.
Este tejido socioeconómico que había labrado a veces ostentosamente la colonia espafiola a lo largo de décadas en el seno de de la sociedad mexicana, estalló violentamente ante la represión dirigida y generalizada que realizó en algunas regiones ·el movimiento armado.
Pero la gota que derramó el vaso y desató la represión fueron dos
hechos claves e imprudentes acontecidos en febrero de 1913.
El primero de allos sucedió durante los días anteriores a la decena
trágica -9 a 18 de febrero- que culminó con el derrocamiento del
primer gobierno revolucionario. En esa ocasión, el ministro plenipotenciario de S.M. en México Bernardo de Cólogan y Cólogan, acudió
a Palacio Nacional -a petición del siniestro embajador norteamericano Henry Lane Wilson-, a pedir la renuncia del presidente arguyendo su incapacidad para ocupar tal cargo. Si bien Francisco l. Madero
enfadado le comunicó a Cólogan que su actitud era de intromisión en
la política interna del país, vaticinó su destino y afirmó que sólo saldría de la presidencia una vez muerto43 • El encuentro tuvo una gran
difusión en los periódicos al día siguiente.
El golpe de Huerta como jefe del Ejército no tardó en hacerse efectivo. La muerte de Madero y el establecimiento del estado castrense
condujeron al segundo de los hechos imprudentes. Las organizaciones
espaíiolas de mayor prestigio en la ciudad de México -destacando entre ellas el Casino Espafiol-, reconocieron en una ceremonia ostentosa la calidad de miembros honoríficos de sus respectivas agrupaciones
a los autores materiales del golpe44 •
La suerte quedó echada. Los primeros intereses espafioles que fueron af~ados estaban en el norte, en tanto las fuerzas constitucionalistas avanzaban ganando terreno en la guerra contra uno de los regimenes más imponentes en equipo, pertrechos y armamento militar que
haya tenido el país.
Si bien la represión más enérgica hacia la colonia hispana tuvo lugar en la zona ocupada por la División del Norte -comandada por
Francisco Villa- de donde fueron exulsados más de mil españoles hacia la ciudad texana de El Paso, en el noreste y en especial en Monte-

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

203

rrey la inseguridad para los intereses ibéricos no cesó de acrecentarse.
Ante el incontenible avance de las tropas constitucionalistas, la colonia espafiola en Monterrey tomó algunas medidas preventivas. En
abril de 1913, el vicecónsul en esa ciudad José Pío Lagüera, connotado empresario y miembro de la burguesía industrial, comunicaba a Cólogan la conveniencia de armarse ante un "remoto ataque a Monterrey", así como de recoger en ese consulado "a cuanto extranjero desee refugiarse"45 •
Dos meses después salió de Monterrey, ante la gravedad de la situación, el primer grupo de repatriados. Los pasajes de cuarenta adultos y veinte niños que partieron rumbo a La Habana (por ferrocarril
al puerto de Tampico, y posterior embarque a Veracruz), fueron financiados por el presidente del Consejo de Administración de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, el espafiol Adolfo Prieto, a
través del agente comercial de la siderúrgica (Mr. Quiyle) radicado en
Brownsville, Texas46•
Ya los gobiernos alemán e italiano habían tomado la precaución
de facilitar recursos a sus nacionales en caso de que consideraran prudente salir del país47 •
LAS INCAUTACIONES A ESPAÑOLES EN EL NORESTE
El 29 de abril de 1914, Pío Lagüera enviaba -ante la situación de incomunicación de la ciudad de México- un telegrama cifrado al embajador espafiol en Washington, Juan Riaño, en el que reconstruía la situación política en la capital de Nuevo León.
Anunciaba la entrada de la revolución a Monterrey-27 de abrilY las entrevistas que sostuvo, en defensa de los intereses de la colonia,

con el alto mando militar del ejército del noreste.
Hasta ahora somos respetados. Se han marchado algunos (espaiíoles,
OF1) por propio acuerdo: solo muy pocos lo han hecho ... hay señales evidentes de buena voluntad y real amistad hacia la población de
todas las naciones. Los generales Pablo González y Antonio l. Villarreal y sus oficiales, toman profundo interés en mantener el buen orden y el establecimiento de un gobierno libre y constitucional48•

En esencia, el reporte de Lagüera contrastaba bruscamente con lo acontecido a los españoles y sus representantes diplomáticos en las demás
regiones del norte.

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Siglo XIX

En Chihuahua, controlada por los villistas desde principios de 1914,
el vicecónsul Federico Sisniega había huido en época temprana ante
el incontenible avance de la sedición. Las tropas revolucionarias, tras
su entrada triunfal a la capital del estado, decidieron entre sus primeras medidas la expulsión de todos los espafioles, sin distinción alguna.
Sisniega fue buscado en el interior del viceconsulado, y violada la extraterritorialidad a pesar del cónsul inglés, bajo cuya custodia quedaron las vidas e intereses ibéricos49•
Para nadie era desconocido que buena parte de los españoles participó efectivamente en los asuntos políticos internos, proporcionó préstamos al régimen de Huerta y trabajó como espía del gobierno
castrense50•
En Torreón, Coahuila, Villa expulsó al vicecónsul Fabián Grandizo, que dejó el archivo de la legación en manos del cónsul inglés. Grandizo había aceptado el cargo ante la huida de Policarpo Suso, su antecesor y rico propietario agrícola de Matamoross 1•
En la villa del mismo nombre, perteneciente al estado de Tamaulipas,
el vicecónsul Germán Arámburu huyó a la ciudad de Brownsville en
abril de 1913, junto con otros españoles ahi residentess2 •
Igualmente el consulado de ciudad Victoria quedó vacante ante
la fuga de su encargado, quien escribió a Cólogan desde Brownsville
que estaba "huyendo de los horrores de la guerra". En este viceconsulado irrumpió una parte de la tropa del ejército revolucionario. Rompieron puertas, arriaron la bandera y la pisotearon, haciéndola pedazos. Su titular, el señor Quintana, fue capturado y acusado de traidor,
y amenazado de ser pasado por las armas. Sin embargo, para su fortuna, logró escapar y llegar con algunos magullones a la frontera
norteamericanas3•
En Tampico, el vicecónsul de mayor antigüedad -25 aiios- y octogenario Angel Trápaga, se vio precisado a renunciar a ese cargo honorario debido a que había llegado a ser objeto de continuas presiones
y préstamos forzosos por rebeldes que tomaron la plazaS4.
En Nuevo León, para fines de 1914, Pío Lagüera sostenía el único
viceconsulado espafiol en el norte que no se había quedado vacante ni
practicado cambios súbitos en el personal. Inclusive había llegado a
instrumentar una política hábil, de acercamiento al gobierno constitucionalista local.

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

205

En su informe a Riafio, durante la ocupación de la Convención,
Lagüera establecía un saldo favorable para el período carrancista que
acababa de terminar:
Los últimos meses del Gobierno Constitucionalista en este Estado,
se marcaron perfectamente con una política amplia y de verdadera
atracción hacia los españoles. El general Villarreal atendió satisfactoriamente todas mis quejas ... Entre estos actos de justicia están la
libertad que concedió a los señores Somohano y Rivero, después de
una larga prisión... En los primeros
de noviembre conseguí se
levantase la intervención de las haciendas del señor don Pedro Barna
Trueba, que radica en San Luis Potosí y cuyas haciendas están ubicadas en este Estadoss.

días

A pesar de la destreza diplomática que caracterizó a Lagüera, el constitucionalismo confiscó y en ocasiones saqueó innumerables negocios,
cuyas ganancias fueron de importancia vital para el sostenimiento de
la lucha.
Entre los afectados que conformaban parte de la burguesía regiomontana destacaron los Mendirichaga-Hernández, los Maiz y los
Rivero.
Ante la inseguridad que provocó la toma de Monterrey por los rebeldes, la familia Mendirichaga-Hernández elaboró y presentó un inventario de sus bienes en la ciudad a la embajada de Espafia en
Washingtons6 • Igual actitud asumieron los comerciantes Ruiz y García, el 8 de mayo de 191457 • La razón social Hernández Hermanos
también pidió protección a Riafio, el 2 de mayo, contra la exigencia
de los constitucionalistas de 200 000 pesos oros8 •
El 28 de agosto la familia Maiz se quejaba que, en sus haciendas
de Coahuila, la tropa de Carranza dispuso forzosamente de 15 mil cabezas de ganado cabríos9 • Tres meses antes, el hijo del ex-vicecónsul
Valentín Rivero, reclamaba a Madrid, vía Washington, el encarcelamiento arbitrario del que fue objeto hasta que entregó 200 000 pesos&amp;.
Si bien las causas que originaron la represión no están del todo
esclarecidas, debido a que es improbable que tuvieran en sus casos alguna relación directa con el sostenimiento del estado castrense, hubo
otra familia de prósperos empresarios y terratenientes que vieron mermar buena parte de su riqueza. Fueron Francisco y Joaquín Armendaiz, empresarios industriales de primer calibre en Monterrey, que sufrieron serias devastaciones en un imperio empresarial que abarcaba
todo el noreste del país.

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Siglo XIX

Las reclamaciones arrancan con el afianzamiento de los constitucionalistas en el noreste. Ya para el 23 de diciembre de 1913, Francisco
Armendaiz se mostraba previsor del saqueo y confiscaciones de que
fueron objeto las haciendas vecinas. En aquella ocasión solicitó la intervención de la embajada española en Washington para que le fuera
concedido permiso para pasar ganado allende el Bravo: ochocientas
cabezas de ganado vacuno, mil de ganado caballar y mular y trece mil
de ganado menor fueron rechazados al ingresar en territorio norteamericano por el gobierno de Wilson61 •
Ante el avance de las fuerzas constitucionalistas sus propiedades
y negocios ubicados en Tamaulipas fueron afectados. En Matamoros,
para principios de 1914, los rebeldes tomaron posesión de las lineas
de tranvías de su propiedad, pasando la administración y ganancias
al ejército de Carranza. La despepitadora de algodón fue incautada
con grandes destrozos. La propiedad Potrero de Santa Cruz y fincas
anexas pasaron a poder de los insurrectos, así como las bodegas de cueros de res, pieles de lana y cerda por un valor de nueve mil pesos. La
casa de comercio Francisco Armendaiz y Compañía fue tomada como
cuartel; todas sus fincas y propiedades urbanas pasaron a ser administradas por los revolucionarios, entendiéndose estos últimos directamente
con los inquilinos. Finalmente, se registraron graves daños en el rancho San Francisco.
En Nuevo León le fue expropiada la Hacienda Concepción con todas las mercancías existentes en su tienda, carros, carretas, coches con
sus mulas, guarniciones y demás aparejos; tomaron el maíz de dos cosechas, 160 mulas y todos los bueyes, 1 400 cajas de alcohol y amenazaron con quemar la finca si no contribuía con pesos oro. Del rancho
El Canelo los constitucionalistas sustrajeron más de dos mil reses -de
las cuales más tarde recuperaron 543 en el lado norteamericano- y
todos los caballos.
En Monterrey la sucursal de su casa comercial fue saqueada y salvada del fuego por la entrega de 25 000 pesos. Durante la toma de la
ciudad un carro de ferrocarril lleno de cueros fue incendiado.
En Coahuila sus propiedades rurales no escaparon a la represión
carrancista y villista. La finca Sierra del Pino fue cotizada para un impuesto forzoso en seis mil pesos; en ella fueron incautados todos los
caballos de trabajo -indispensables para la caballería
constitucionalista-, el ganado mayor fue tomado para alimentar a la
tropa y dispusieron de los carros y mulas de la propiedad. En los ranchos conocidos como Cerro Blanco fue a la administración villista a

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

207

la que le correspondió ejecutar las acciones confiscatorias. De allí fueron incautadas diez mil cabezas de carnero y el administrador Rodríguez huyó ante la amenaza de ser pasado por las armas.
LA DIPLOMACIA ESPAÑOLA ANIE EL CONSITI1JCIONALISMO.
LOS AGENTES CONFIDENCIALES
Las innumerables quejas de los españoles residentes en México a su
embajada en Washington respondían a la idea generalizada sobre el
alto grado de poder de persuasión que ejercía la Casa Blanca sobre los
alzados. De este modo los norteamericanos canalizaban -a través de
sus diplomáticos en México- la mayoría de las reclamaciones de las
potencias europeas.
Para marzo de 1914 Carranza puso coto a esta situación. En una
carta dirigida al cónsul norteamericano en Nogales 1 Chihuahua, desautorizó a éstos a seguir ejerciendo de intermediarios de las demás naciones, por lo que les exigió a todos los gobiernos extranjeros se entendieran directamene con él en aquellos asuntos que afectaran a sus nacionales, aceptando de este modo tener a su lado -en calidad de Comandante en jefe del Ejército Constitucionalista- representantes
extraoficiales62 •
Así, las potencias interesadas en entrar en tratos con Carranza, se
vieron obligadas a crear un nuevo tipo de representantes diplomáticos,
el "agente confidencial", que sin ser propiamente un diplomático de
carrera, iba a México a llenar de hecho sus mismas funciones, sin que
para ello fuera necesario un reconocimiento de jure, sólo de facto63•
De inmediato, R.iaño recibió órdenes del ministro de Asuntos Exteriores en Madrid, conde de Lema, para buscar la anuencia de Washington en el envío de un agente confidencial español cerca de
Carranza64•
El nombramiento recayó en Manuel Walls, primer secretario de
la embajada de España en Washington, quien salió rumbo a México
a mediados de junio; el día 20 llegaba a El Paso, Texas, y para el 28
se presentó en Monterrey ante Carranza.
En esta primera entrevista, Carranza describió elocuentemente el
perfil contrarrevolucionario de los españoles en México. Le dijo a Walls
que muchos de sus connacionales ...
se habían puesto abiertamente en contra de la causa constitucionalis-

�208

Siglo XIX

y que tal injerencia era de necesidad castigarla, habiendo, sin embargo como en tantos casos ocurre, pagado muchos justos por
pecadores65 •

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La misión conciliadora de Walls fue bien acogida. Walls permaneció al igual que Silliman -agente confidencial norteamericano- al
lado de Carranza hasta su entrada triunfal en México meses después.
Desde su primer día en Monterrey, Walls atrajo la atención delgabinete carrancista. Su arribo tuvo gran significación política debido a
que España fue la primera nación europea que reconoció tácitamente
al constitucionalismo como la facción armada más representativa de
la contienda.
La cercanía de Walls al Primer Jefe y su habilidad díplomática no
tardaron en brindar sus primeros frutos. Para el 6 de agosto, Walls
ya había logrado recrear un ambiente de confraternidad entre el elemento revolucionario y la colonia, al organizar un almuerzo -en la
finca de uno de los empresarios españoles más connotados- con la
asistencia de sesenta compatriotas, además del gobernador Antonio l.
Villarreal y el ministro Luis Cabrera66•
El periódico La Revolución transcribió la oratoria de Cabrera y
Villarreal. Mientras Cabrera rechazaba la idea de que la revolución se
hubiera manífestado contra España, Villarreal, dejando a un lado "los
errores de la colonización'', ensalzó a la colonia hispana como modelo
de "laboriosidad y honradez". La reunión terminó con fuertes aplausos y vivas a España y a México67 •
Más tarde, el 15 de agosto, Walls volvió a entrevistarse con Carranza. En esa ocasión llevó la representación de los hermanos Armendaiz, intercedíendo en su nombre para la devolución de las propiedades confiscadas en Tamaulipas, Nuevo León, Durango y Coahuila. La
respuesta favorable a sus demandas llegó diez días después, cuando Carranza dio órdenes a las autoridades respectivas para la devolución de
gran parte de las propiedades incautadas68 •
De esta manera el gobierno español desarrolló a pasos forzados
-a diferencia de otros estados europeos- un complejo sistema de agentes confidenciales al lado de los principales jefes revolucionarios.
Madrid se mostró considerablemente tolerante ante las constantes
fricciones que se suscitaron con sus nacionales durante la etapa más
violenta de la revolución. La expulsión de los ministros Cólogan en
julio de 1914 y de José Caro en febrero de 1915, por órdenes directas

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

209

de Carranza, no hicieron cambiar la política de acercamiento hacia los
constitucionalistas. Esto se debió principalmente a que la colonia española era la más numerosa en México, ya que contaba con cerca de
40 mil individuos. Asimismo, la dispersión de sus miembros en todos
los rincones del país -el 40% se encontraba concentrado en la ciudad
de México y alrededores- y el alto grado de integración en la sociedad
mexicana, hacían de ella un entretejido por demás complejo que díficultaba una efectiva labor diplomática en defensa de sus intereses.
Por otra parte, la monarquía constitucional de Alfonso XIII tuvo
que enfrentar la propia presión interna, que pedía por un lado un mayor acercamiento a países hermanos bajo la vieja idea de la hispanídad
y, por otra, mano dura contra las vejaciones de las que eran objeto
los iberos radicados en México.
Sin embargo, la posibilidad de utilización de esta segunda opción
se estrellaba en un muro sólido. Lo conformaban: la limitada capacidad de sus fuerzas militares para poder llevar a cabo tan magna empresa después del desastre de 1898; la imposibilidad de establecer un
acuerdo conjunto con las demás potencias europeas -involucradas en
el asunto de México- debido a la contienda iniciada precisamente en
1914; y finalmente la tutela de Washington, que limitó sobremanera
todo posible intento de injerencia armada de cualquier potencia europea o asiática en México que, por este método, quisiera apoyar sus
reclamaciones.
En Madrid se pensó seriamente entre 1914 y 1915 en la posibilidad
de ocupar el puerto de Tampico o Veracruz bajo la anuencia de Washington. El mismo Walls había abierto la puerta prematuramente en
uno de sus informes referente al mal trato dado a los peninsulares. En
un comunicado a Riaño fechado en Monterrey declaraba:
Creo que estos momentos son de suma gravedad para España. Los
españoles han sido tratados con saña y desprecio... El nombre de España ha descendido en consideración y respeto (prescindamos en absoluto del supuesto amor a la Madre patria) pero la consideración
que las naciones se deben unas a otras ha cesado aquí con respecto
a España. Es pues imprescindible, si nuestra influencia en América
queremos que subsista, que nuestra reinvindicación sea completa. No
se nos podrá achacar impaciencia: nuestra paciencia ha rayado en humillación. Debemos procurar la demanda en tonos sinceramente amistosos, pero dada la gente que ha encabezado y dirige este movimiento revolucionario hay que confiar poco de palabras y promesas, y quizá
no estuviera de más la presencia en Tampico de una fuerza naval y
militar suficiente para ocupar el puerto si las circunstancias aconse-

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Siglo XIX

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

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jaran a echar mano de este recurso de derecho internacional, apoyara la reclamación diplomática en pro de los cuantiosos intereses de
nuestros nacionales tan gravemente atropellados. Este acto serviría
de provechosa lección tanto a esta República como a otras de este
Continente donde los intereses de nuestros nacionales pueden estar
a punto de pasar por iguales procedimientos si quedan impunes los
cometidos aquí69•

y aisladas. Para ellos fue imprescindible siempre su aceptación, por la
parte contraria, como una organización consciente de su papel de clase social. Su dominio decisivo en la economía y su habilidad política,
perfiló a la Cámara de Comercio como un organismo capaz de llenar
los vacíos de poder que se avecinaban. Su solidez y sobrevivencia a la
etapa revolucionaria radicó en estas premisas.

Por supuesto esto nunca se realizó. Y, de haberse hecho, la situación
de los españoles en México hubiera empeorado irremediablemente. Por
lo que la única salida fue manejarse a través de innumerables vicecónsules honorarios en todo el país -28 en total-; crear dos consulados
más de carrera -Torreón y Mazatlán aparte de los ya existentes en
México y Veracruz-; y enviar agentes confidenciales al lado de Carranza, Villa y la Convención70 •

Y así actuó, no como una institución en decadencia y caduca, sino
como un jugador que está consciente de tener el "as" bajo la manga.

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Conforme el constitucionalismo fue afianzándose -nunca del
todo- en el territorio nacional, las relaciones entre ambos países mejoraron. Ya para julio de 1916, en Madrid se aceptó a Juan Sánchez
Azcona como nuevo ministro de México en España, y las reclamaciones (aunque no fueron satisfechas del todo) tuvieron en él un interlocutor hábil y meticuloso.
EL CARRANCISMO RADICAL Y LA BURGUESIA
DE MONTERREY
Po~ doquier en Nuevo León, los últimos restos del antiguo orden y del
antiguo progreso se desvanecían, y los revolucionarios se precipitaban
a ocupar su lugar. En Monterrey, a la burguesía industrial no le quedó
otra que aceptar el notable cambio que se registraba a su alrededor.
El gobierno estatal carrancista se encontró bien plantado y aparentemente no tenía -a partir de abril de 1914- grupo militar opositor de
consideración.
. De .1~ noche a 1~ mafiana, las nuevas cabezas visibles del poder eran
Jefes militares estacionados en la región, que repentinamente adquirieron un peso decisivo en las transacciones económicas locales. El control de fletes y circulación de mercancías por parte del gobierno revolucionario, permitió influir en suministros y precios para favorecer a
ciertos grupos económicos y perjudicar a otros. Por lo tanto, la necesidad de establecer un vínculo por parte de los empresarios citadinos con
el gobierno carrancista se tornó más que indispensable. El vehículo fue
la Cámara Nacional de Comercio. (CANACOM). Con esto la burgues~a regiomontana se presentaba como un todo homogéneo y sin escisiones. Los empresarios casi nunca recibieron prebendas individuales

Después de los combates de abril -fecha en que los carrancistas
tomaron la ciudad- los socios de la Cámara compartieron reuniones
intensas, de las que surgió la actitud generalizada de colaborar con el
gobierno constituído, e iniciar las gestiones necesarias para recobrar
la fuerza adquirida durante el régimen anterior. La primera petición
a las autoridades se vinculó precisamente al intento de reforzarse como clase, condición que se había visto relativamente mermada con la
migración de algunos de sus miembros. En mayo el presidente de la
CANACOM, Jesús Ferrara, gestionó con relativo éxito el permiso de
regreso "con toda clase de garantías" a los que se encontraban en Estados Unidos71• La segunda prueba de fuego -por cierto no muy
halagadora- se les presentó días después.
A fines de ese mes, el varón de Cuatro Ciénegas arribó a Monterrey para hospedarse en la casa incautada a Eugenio F. Castillón, uno
de los máximos acaparadores del espacio urbano. La Cámara Nacional de Comercio no desaprovechó la ocasión de manifestar su más incondicional apoyo al futuro mandatario nacional. Para ello, Venustiano Carranza fue invitado a una comida ofrecida en su honor en la
quinta de José Calderón, el dos de junio. El jefe máximo se presentó
puntual a la cita compañado del gobernador militar.
La oratoria siempre fue un arte dominado por los miembros de
la Cámara, por lo que las frases de bienvenida y augurios del próximo
triunfo de las fuerzas constitucionalistas plagaron las atmósfera de la
selectiva reunión. Acto seguido, la palabra fue cedida por el presidente de la Cámara a Carranza, quien se había mantenido sereno e inconmovible en su asiento, sólo observando detenidamente uno a uno a los
expresivos oradores que aseguraban la legitimidad del movimiento
armado.
El jefe máximo de la revolución, cuyas características más visibles
eran la cabellera entrecana y la indumentaria militar caqui, contrastaba al levantarse de su asiento con la levita almidonada de los nego-

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Siglo XIX

dantes citadinos. Aunque a los empresarios les pareció una eternidad,
su discurso fue verdaderamente áspero y corto. Las facciones de los
asistentes cambiaron de una manera violenta. Aparentemente molesto
por la actitud manifestada, Carranza se pronunció contra todos aquellos anti-revolucionarios que "fueran quienes fueran, tendrían que caer
bajo la sanción de la ley y de la justicia" , ya que por participar "directa e indirectamente" en el régimen emanado del "cuartelazo de febrero", lo pagaáan -aseguró- "aún con su propia vida" 72•
En la culminación de su exposición y antes de retirarse abruptamente de aquel lugar, Carranza subrayó que los "banquetes en su
honor" no torcerían la política expresada73 •
La rudeza del trato recibido marcó un ligero distanciamiento que
regiría de ahí en adelante entre industriales y gobierno durante el mandato de Antonio l. Villarreal.
El 11 de junio el nuevo presidente de la Cámara, Constantino de
Tárnava, se presentó ante el general Pablo González Garza para recibir el mismo gesto. La fricción con las autoridades militares tenia fundamento en las innumerables quejas de la población: denunciaba el
aumento "en demasía y sin haber motivo para ello" -a juicio del mismo González Garza-, de los precios de los artículos de primera necesidad despachados en las casas comerciales de C. Holck, Juan Cram
y José Calderón y Cía. Las dos primeras eran propiedad respectivamente de los ciudadanos alemanes Paul Buchard -excónsul del
Imperio- y Adolfo Scheford75 •
Ya el 4 de junio la administración Carrancista había emitido un
decreto contra los acaparadores76• En esa ocasión se descubrió y se
multó a algunos comerciantes por esconder los artículos y permitir el
alza inmoderada de los precios. Antonio l. Villarreal fijó un precio máximo para cada producto "so pena de infraccionar" su
incumplimienton .
Villarreal hizo pública también una disposición para que se pusieran inmediatamente a la venta los productos disponibles en bodegas,
a un precio máximo estipulado por el gobierno. En un ámbito más amplio, González Garza había prohibido desde el 23 de mayo la exportación de ganado de todas las clases por las aduanas de Nuevo León,
Coahuila y Tamaulipas78•
La queja de los &lt;;omerciantes no se hizo esperar. Justificaron el
aumento de los precios por la inundación de billetes constitucionalis-

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

213

tas (que mantenían un valor más bajo que los de banco o la plata acuñada) los cuales tenían forzosamente que retribuir "un premio más
o menos alto" que llegaba hasta un 20%79• Por otra parte, el rumor
de la falsificación del circulante contribuia a "disminuir la buena aceptación de los billetes de que se trata -comentaba un prestigiado
empresario-, con resultados bien desfavorables para el comercio e industrias locales"8().
La escasez de moneda fraccionaria también repercutió en los negocios de menor envergadura pero dedicados al consumo masivo, como molinos para nixtamal. El 24 de septiembre, los comerciantes del
ramo se quejaron por la falta de circulación de monedas de uno y dos
centavos, las cuales eran utilizadas tanto por el vendedor como por el
consumidor en transacciones al menudeo. La falta de "feria chica"
-debido a que la úníca que circulaba con fluidez era la de cinco
centavos-, amenazaba con provocar un colapso en este tipo de negocios. La salida más viable aceptada por el gobernador fue la autorización para producir vales por esas mismas cantidades -uno y dos
centavos-, resellados previamente por la presidencia municipal, a fin
de controlar la emisión de un máximo de cien pesos81•
Sin embargo, la CANACOM continuaba con el control de toda
transacción comercial e informaba constantemente al aparato público
de las existencias de los productos de primera necesidad en la ciudad.
En caso de urgencia, siempre buscó la intervención del gobierno para
facilitar el acceso a las zonas productoras, que en ocasiones quedaban
incomunicadas por la anarquía existente en el país. El 25 de noviembre
la Cámara solicitó a Villarreal tomar las medidas necesarias para aliviar la escasez de algunos artículos indispensables. Argumentaba no
sólo la desarticulación de las zonas cerealeras, sino el caos monetario
surgido por la circulación de billetes emitidos por los diferentes grupos
en pugna82 •
La colaboración entre el empresariado y el gobierno revolucionario a través de la CANACOM no se limitó a facilitar el acceso a los
productos básicos, incluyendo a las "clases menesterosas"; también
existió un claro apoyo al ejército constitucionalista por parte de algunas empresas. Este fue el caso de la Compañía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey, la cual asesoró y prestó sus instalaciones al mayor Daniel Mariñelarena -enviado personal de Carranza-, en la fabricación de "unos aparatos lanza bombas, para emplearlos en las Divisiones Constitucionalistas' ' 83•
Durante este período, las actividades económicas siguieron regís-

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41

Siglo XIX

215

trando serias dificultades para su buena marcha, coartando en algunas
ocasiones tendencias de expansión proyectadas durante el régimen
castrense.

~casez_~ inflación en el precio de los artículos de primera necesidad,
mes!ab1hdad de la moneda, interrupción del comercio nacional e interregional, entre otros.

Un ejemplo fue la caída brutal de la producción de la Fábrica de
Cementos Hidalgo, que se encontraba en plena expansión a principios
de 1913. En el momento en que Victoriano Huerta se colocó en la silla
presidencial, la compañía aumentó su capital social en medio millón
de pesos84• Al mismo tiempo desembolsó en la compra e instalación
de maquinaria alemana. Esta última tenía como fuente de energía el
"gas pobre" producido por carbón proveniente de los minerales de Sabinas, Coahuila85 •

LA POLITICA DE INCAUTACION, UN ROTUNDO FRACASO

Pero los dolores de cabeza empezaron para los accionistas que se
atrevieron a implementar el proyecto de expansión y modernización
de la fábrica en un momento tan crítico. A mediados de 1914 la instalación de los implementos comprados y entregados desde Europa quedó
trunca. Las causas fueron varias: la dispersión de los peritos alemanes
encargados de esta labor a causa de la guerra existente tanto en el viejo
continente como en el país; la interrupción del servicio de ferrocarriles provenientes de la región carbonífera y del puerto de Tampico de donde procedia el petróleo crudo utilizado en la quema de la materia prima para la obtención del cemento-; y la desarticulación de los
mercados ubicados al norte de Torreón86•

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Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

La pésima planeación de los administrativos redundó en una catastrófica paralización del proceso productivo del que se expulsó a casi
doscientos trabajadores. El gobierno revolucionario exigió la reanudación de las labores bajo amenazas de intervenir la compaíiía. Ante
la negativa de los accionistas, el gobierno procedió a cumplir su amenaza el 5 de cotubre de 191487•

De los problemas más urgentes para el gobierno carrancista, indudablemente destacaron los de orden económico. El efímero gobierno
de Villarreal se esforzó por mantener un precario equilibrio entre el
control gubernamental de la economía para fines políticos y de ingresos, y el incentivo a su regeneración, que daría bases para los beneficios socioeconómicos prometidos por la ideología del
constitucionalismo.
Pero la puesta en práctica de la reorganización de la economía en
Nuevo León se vió frustrada por los problemas generales del período:

Tanto la guerra como la política intervencionista y anticlerical de las
autoridades carrancistas dañaron seriamente no sólo la economía de
Nuevo León, sino la estabilidad social en sus fibras más sensibles. La
pretendida modificación de la estructura social por Antonio l. Villarreal pronto demostró lo inadecuado de su estrategia, diseñada en el
vapor de la efervescencia por el triunfo y el fanatismo liberal del grupo
en el poder.
La marcha atrás fue inevitable. La desarticulación entre las diferentes zonas del estado y la pérdida de irradiación de poder por parte
de la capital hacia ellas, terminó por consolidar un proceso nacido durante la jefatura del gobierno huertista.
Las autoridades militares encargadas de incautar las fincas rústicas se apropiaron de las antiguas haciendas, despreocupándose por la
planeación de las cosechas y por la liberación de los peones.
Los interventores oficiales se mezclaron y compartieron intereses
con los caciques y hacendados porfiristas, permaneciendo imperturbables y al margen del ligero reacomodo político que experimentó el agro
nuevoleonés . La ineficiencia de la mayoría de los personajes encargados de hacer producir las propiedades que se encontraban bajo la órbita del Estado, provocó un colapso en la economía y una falta de credibilidad hacia los carrancistas como nuevas cabezas visibles del poder.
Los efectos no se dejaron esperar. En primer lugar, se secaron los
canales de captación de impuestos debido a que los dueños de las tierras y fábricas decomisadas se negaron a proporcionarlos. En segundo
término, si bien la producción agrícola se trató de impulsar a través
del arrendamiento de la propiedad a campesinos desposeídos, estos se
toparon rápidamente con dificultades: falta de instrumentos de trabajo adecuados, de semovientes, accesibilidad a los centros de comercialización para sus productos.
En noviembre de 1914, la Cámara de Comercio se quejó por la
incapacidad gubernamental para hacer frente a la problemática agrícola. En un detallado informe sobre los artículos de primera necesidad, se ponía énfasis en la "existencia casi nula" de frijol (el cual po-

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Siglo XIX

día ser traído solamente, a juicio de los comerciantes, de áreas inc~municadas del sur de San Luis Potosí y Durango). En cuanto al maIZ,
era casi inexistente en Monterrey, pero se consideraba suficiente para
el consumo de dos meses -en algunos puntos del estado-. La harina
escaseaba por la inseguridad en las zonas productoras de trigo. Finalmente el informe aseguraba que el piloncillo como "sustituto del azúcar", ~taba en peligro de agotarse por la paralización de buena parte
de las moliendas88 •

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Ante el fracaso, la administración carrancista intentó vanamente, en
diciembre, readecuar su política intervencionista.
El retorno de algunas negociaciones a sus anteriores dueños, cambió la política inicial del gobierno de Antonio l. Villarreal con respecto a la propiedad privada. En algunas, como fue el caso de Cervecería
Cuauhtémoc, las presiones externas jugaron un papel no del todo aclarado todavía. El clan familiar tuvo que ir a radicar a Texas por miedo
a las represalias, pero de ningún modo tomó una actitud pasiva ante
los hechos consumados. El hijo de J.M. Schneider -accionista norteamericano de la cervecera-, se quejó ante las autoridades estadounidenses por el ataque sufrido a sus intereses. De esta manera, presionó al gobierno norteamericano para que enviara una reclamación sobre las posibles consecuencias que acarrearían el sostenimiento de este
tipo de prácticas contra propiedades ligadas al capital
norteamericano89•
Pero este factor -como determinante en la devolución de la compañía- pareció estar estrechamente ligado con el tipo de administración que se había implantado en Cervecería, que vislumbró la obtención de numerario a un plazo mediato para el sostenimiento del poder
público y militar. Por ambas razones, la decisión de regresar la fábrica
a sus dueños se tomó el 5 de diciembre de 1914, después de siete meses
de administración revolucionaria90•
Cuatro días después la política de "marcha atrás" se reafirmó al
ser entregada también la compañía Cementos Hidalgo, con el acuerdo
honroso de sus propietarios de reanudar sus actividades en "un plazo
no menor de seis meses " 91
El colapso de la política radical constitucionalista en Nuevo León
apareció abruptamente en enero de 1915, con la derrota militar de las
fuerzas de Antonio l. Villarreal frente a la División villista Angeles en
Ramos Arizpe, Coahuila.

Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

217

RECAPITULACION
Durante 1914 el autoritarismo militar carrancista en Nuevo León sólo
exarcerbó los ánimos, en una época de convulsiones y de rápida desintegración del progreso y estabilidad social que caracterizó a regímenes
anteriores. Una prueba de ello fue la pesada naturaleza de la burocracia constitucionalista durante la confiscación de bienes y el intento de
reforma agraria en la entidad. La rapacidad de los militares destacados en el estado generó descontento, corrupción y un vacío político
y económico que hizo mella en el aparato estatal a fines de 1914.
En Monterrey, la represalia contra los empresarios originó fuga
de capitales -como en el sector rural- y una declinación económica
que solo repuntaría hasta 1916. L_a ~esarticulación del mecanismo ~acendario y la escasez de recursos, linutó notablemente la puesta en practica del programa radical de los apologistas del constitucionalismo. La
incautación de grandes empresas como la Cervecería Cuauhtémoc, mostró la falta de experiencia empresarial y la voracidad de los nuevos personajes públicos.
Aunque el principio del nacionalismo económico que caracterizó
el movimiento constitucionalista aparentó estar firmemente asentado,
al dar una redefinición de las reglas con el capital extranjero Ylos empresarios individuales que podían operar en México, la políti~ económica del gobierno de Antonio l. V1llarreal mostró en la práctica - a
la par que castigó duramente al empresario regiomontan~-, una continuidad en la defensa estratégica de los intereses estadourudenses y una
oscilante represión contra los españoles.
Los ataques contra los intereses de la burguesía citadina tendieron
a reforzar internamente su organización, creada a principios del maderismo. La Cámara Nacional de Comercio de Monterrey empezó a
mostrar, cada vez con mayor eficacia, la capacidad de sustituir en momentos de vacío político al aparato público revolucionario, que a final
de cuentas ayudaría a reorganizar.
Este órgano corporativo empresarial tuvo una fuerte voluntad política, y fue capaz de solucionar los problemas cotidi~os de es~ez
y darle alguna estructura y forma al poder local. La pnmera_ expenencia de este tipo en su corta vida, se le presentó entre la salida de los
tropas carrancistas y la llegada de la Divísión Angeles. Unos cuantos
días bastaron para demostrar a los ejércitos revolucionarios de ocupación, el pleno dominio de su espacio vital y asie?to de su_ poderí~ económico, posteriormente propuesto como paradigma a ruvel nacional.

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Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

Siglo XIX

NOTAS
1. Las medidas anticlericales consistieron en el cierre indefinido de los templos católicos; en el uso de las campanas de los templos para anunciar los triunfos constitucionalistas; la quema de confesionarios; la persecución, expulsión y encarcelamiento
de sacerdotes; en el fusilamiento de "imágenes de santos" etcétera. La resistencia
popular a tales medidas fue inmediata. La muchedumbre ~ompió las emplomadas
Y forzó las puertas de los templos clausurados para poder ingresar a ellos. Fue solo
hasta la entrada de los villistas en enero de 1915 cuando las medidas incautatorias
de ~os recin_t~~ católicos f?ero~ _abolidos. Ver Osear Flores Torres, Comuna empresarial y sedic1on. Burgues1a, militares y movimiento obrero en Monterrey. 1909-1923
Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, en prensa.
'
2. !bid. Los líenamientos embrionarios que posteriormente asumiria el movimiento obrero organizado a partir de 1918, se definieron en la primer gran huelga de noviembre
de 1914. Esta se suscitó en la compañía Minera Fundidora y Afinadora de Monterrey Y fue secu_ndada por obreros de otras industrias metalúrgicas y por la Casa del
Obrero Mundial. Sus demandas entre otras consistían en aumento de salario reducción de la jornada diaria a ocho horas y destitución del capataz norteameri~no
N!ªc
por su actitu~ hacia !os subordinados. La huelga perdió fuerza en los
d1as s1gu1entes a su estallido debido a la intransigencia de la compañía y a la falta
de apoyo a las demandas del movimiento por parte del gobierno revolucionario.

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13. /bid.
14. AGENL, Concluidos, c-1914-1.
15. AGENL, Concluidos, c-1914-4, e-262.
16. Ibid.
17. AGENL, Circulares, c-1910-1917, decreto del 23 de junio de 1914.
18. !bid.
19. AGENL, Secretaria de Fomento, c-1914.
20. AGENL, expediente relativo a la Comisión Agraria de Nuevo León fundada por
Antonio l. Villarreal en 1914, p.p. 13-16.
21. AGENL, Circulares, c-1910-1917, decreto del 23 de junio de 1914.
22. AGENL, Circulares, c-1910-1917, decreto del 17 de mayo de 1914.
23. AGENL, Concluidos, c-1914-4, e-263.

3. Proyecto de Ley sobre Confiscaciones de Bienes de los Sostenedores del Gobierno
u~urpador. Elaborado por los licenciados Eduardo Fuentes y Rodrigo Gómez, México, 1914, p. l.

24. !bid.

4. Ibídem p.p. 1.2.

26. AGENL, Concluidos, c-1914-4, e-262.

5. Partido politico que saltó a la arena electoral durante el tí.mido período democrático ~ntre la_caí~a del dictador Díaz (mayo de 1911) y el triunfo del primer gobierno
antirrelecc1orusta revolucionario (noviembre de 1911). El Partido Católico aglutinaba_~rededor _d~ prohombres de la dictadura a la mayoría de los grupos conservado~es et~~ y religiosos organizados. A raíz del golpe de Estado, este partido apoyó
mcond1c1onaJmente el régimen de Huerta.
6. Proyecto de Ley... capítulo I, Artículo 1, p.p. 3-5.

1. Ibídem, capítulo I, Artículo 4, p. 66.
8. La Oficina de Intervención y Decomisación de fmcas urbanas en Monterrey poseía
una existencia monetaria líquida para el 30 de noviembre de 1914 de 12 878.31 pesos. Los detalles de cada propiedad confiscada aparecen en el inventario eleborado
por la Oficina. Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), Concluidos,
carpeta (c) 1914-16, expediente (e) 255.
9. AGENL, Concluidos, c-1914-4, e-263.
10. AGENL, Concluidos, c-1914-1.

11. AGENL, Concluidos, c-914-4, e-263.
12. /bid.

219

25. AGENL, Concluidos, c-1914-1916.

27. AGENL, Correspondencia con Alcaldes, Monterrey, c-1912-1913.

28. AGENL, Ramo Militar, c-1914-1. Entre los encarcelados destacan el empresario Valentín Rivero Martínez y el ex-gobernador Leobardo Chapa.
29. Archivo General de la Nación (AGN), Dirección General de Gobernación (DGG),
1916, c-3, e-10.
30. Ibid.
31. En cuanto a la incautación de los bienes del mandatario estatal Salomé Botello, se
encontraban las minas de Puerto de Cacho en el municipio de Villaldama así como
las de Dolores, Saturno, Milpillas, Porvenir, Victoria, Purísima y La Perla en el
de Salinas Victoria, Nuevo León, AGN, DGG, 1916, c-3, e-10.
32. /bid.
33. AGENL, Ramo Militar, c-1914-1.
34. AGENL, Ramo Militar, c-1914-2.
35. "Lista de enemigos de la causa constitucionalista en el municipio de Lampazos",
AGENL, Correpondencia particular del general Antonio l. Villarreal, 1914, c-1.

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Flores: Revolución mexicana y diplomacia española

Siglo XIX

36. AGENL, Concluidos, 1914-16. Los grupos familiares Calderón-Muguerza y SadaMuguerza-Garza, fundaron entre otras empresas Cervecería Cuauhtémoc en 1890,
la cual para 1909 tenía una capacidad de producción de 300 mil barriles de cerveza
al año. Podía embotellar diariamente 300 mil unidades y producía 750 toneladas
de hielo, empleando 1 500 obreros. Los vaivenes de esta empresa durante la etapa
armada de la revolución en Osear Flores Torres, "De la edad del acero a los tiempos revolucionarios. Dos empresas industriales regiomontanas (1909-1923)" en Mario
Cerutti (coordinador), Monterrey, Nuevo León, El Noreste, Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1987.

221

54. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, L-2559, d-143, México, 11 de junio de 1914; y
el cónsul de Veracruz Bayón (el viceconsulado de Tampico estaba adscrito al consulado de Veracruz) a Cólogan, L-2559, d-148, Veracruz, 16 de junio de 1914.

55. AMAE, Lagüera a Riaño, L-2560, Monterrey, 31 de marzo de 1915 .
56. AMAE, Riaño al MAE-Madrid. Reclamaciones de españoles presentadas a esta Embajada de S.M. con motivo de la revolución en México, L-2558, anexo al d-321,
Washington, D.C., 1 de agosto de 1914; y Riaño al MAE-Madrid, L-2558, anexo
al d-169 .

37. AGENL, Corresp&lt;mdencia particular de Antonio l. Villarreal, 1914, c-2.
57. Ibid.

1

38. Ibídem, Calderón a Villarreal, 1 de mayo de 1914.

58. lbid.
39. AGENL, Concluidos, c-1914.
59. /bid.

40. Proyecto de Ley... , capítulo l, Articulo 1, p.p. 3-5.
60. /bid.
41. Aseveración hecha por Emilio Zapico, enviado del ministerio de Asuntos Exteriores
de Madrid (MAE) a Chihuahua, para recabar informes sobre la posible participación de los españoles en la política interna de México. Archivo del Ministerio de
Asuntos Exteriores en Madrid, España, (AMAE), Sección Histórica. Entre junio
de 1915 y marzo de 1916, Zapico permaneció en la zona villista como Agente Confidencial, Legajo (L)-2560, despacho (d)-1 al 30, Emilio Zapico a Riaño.
42. AMAE. El vicecónsul de Mérida Rogelio Suárez al ministro en México Cólogan,
L-2561, d-26 al 30, de 1914.

__...,._

43. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, L-2558, d-26, del 15 de febrero de 1913 y telegrama cifrado (te) a Madrid con la misma fecha.
44. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, L-1659, d-35, México, 16 de marzo de 1913.
45. AMAE, Lagüera a Cólogan, L-1659, d-08, Monterrey, 27 de abril de 1913.

61. Estas y demás reclamaciones de Joaqu,ín y Francisco Armendaiz en AMAE, L-2558,
anexo al d-321, Washington, 1 de agosto de 1914; L-2558, anexo al d-169; y Manuel
Walls y Merino, consejero de Embajada y Agente Confidencial de España cerca de
Carranza, L-2559, d-28, El Paso, Texas, 23 de septiembre de 1914.
62. AMAE, El Departamento de Estado en Washington al Embajador de España Juan
Riaño, L-2558, d-96, Washington, 26 de marzo de 1914.
63. Isidro Fabela, La política interior y exterior de Carranza, México, Edit. Jus, 1979,
p.p. 23-24.
64. AMAE, El Ministro de Estado Conde de Lema a Riaño, L-2558, T.C. en Madrid,
16 de marzo de 1914.

65. La Revolución, diario constitucionalista de Monterrey, número 5, del 29 de julio
de 1914, p. l.; y AMAE, Walls a Riaño, L-2559, d-4, Monterrey, 1 de agosto de 1914.

46. AMAE, Lagüera a Cólogan, L-1659, d-159, Monterrey, 28 de junio de 1913.
47. lbid.
48. AMAE, Lagüera al embajador español en Washington Juan Riaño, L-2558, anexo
al d-177, de la embajada de Washington al MAE-Madrid, 6 de mayo de 1914; y
t.c. de Lagüera a Riaño, 29 de abril de 1914.
49. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, situación de los viceconsulados en el norte de
México ante la revolución, L-2558, d-102, México, 21 de abril de 1914.

66. AMAE, WaUs a Riaño, L-2559, d-6, Monterrey, 6 de agosto de 1914. En esta ocasión Walls felicitaba la labor de Lagüera por su "gran entereza y tacto... Gracias
a las cuales aconsejó mesura a los empresarios españoles y evitó así sufrimientos
como en otras partes, a excepción de algunos impuestos de guerra".
67. La Revolución, Monterrey, 5 al 7 de agosto de 1914. Luis Cabrera dijo además que
los ingleses venían a colocar su capital y a hacer alarde de su superioridad y altivez.
"El alemán y francés nos traen géneros o su maquinaria; el americano viene a imponérsenos políticamente; el español no trae capital, pero sí su laboriosidad y honradez. Como hace familia en México, sufre más las consecuencias de la guerra".

SO. Bertha UUoa, La revolución intervenida, México, COLMEX, 1971, p.p. 75-76 y 312.
68. AMAE, WaUs a Riaño, L-2559, d-28, El Paso, Texas, del 23 de septiembre de 1914.
51. AMAE, Cólogan al MAE-Madrid, L-2558, d-102, México, 21 de abril de 1914.
69. AMAE, WaUs a Riaño, L-2559, d-4, Monterrey, 1 de agosto de 1914.
52. lbid.
53. AMAE, Quintana a Cólogan, L-2558, d-16, BrownsviUe, Texas, del 7 y 19 de enero
de 1914.

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70. Para 1914 los viceconsulados honorarios españoles estaban diseminados en todas
las regiones importantes del país, por lo que sus informes nos proveen de una visión
por demás global y pormenorizada de la situación revolucionaria en la república.

�222

Siglo XIX

UN ENCUENTRO DIFICIL

Capitales e Industria en Uruguay (1900-1930)
Estos se encontraban en las siguientes poblaciones: Aguascalientes, Chihuahua, Chilpancingo, Celaya, Ciudad Victoria, Coatzacoalcos, Cuernavaca, Durango, Guadalajara, Guaymas, Jalapa, Matamoros, Mazatlán, Mérida, México, Monterrey, Morelia, Oaxaca, Querétaro, Salina Cruz, San Juan Bautista, San Luis Potosí, Tampico, Tapachula, Toluca, Torreón, Tuxtla Gutiérrez y Veracruz. AMAE, Ministro de
España en México a MAE-Madrid, L-1659, d-106, México, 16 de junio de 1919.
71. Gestión de Jesús Ferrara ante Pablo González Garza en Rodrigo Mendirichaga, 100
Años de Comercio en Monterrey, Monterrey, CANACO, 1980.

Raúl Jacob *

72. Juan Luis Cantú, Memorias de un modesto e ignorado revolucionario, 1908-1915,

vols. Monterrey, 1948.
73. /bid.
74. Rodrigo Mendirichaga, op. cit., p. 62.
75. /bid.
76. AGENL, Circulares, 1910-1917, decreto del 5 de julio de 1914.
11. /bid.

78. Archivo del general Pablo González Garza (APGG), CONDUMEX, microfilm,
volumen-31. Decreto de la División del Noreste del 23 de mayo de 1914.

INTRODUCCION

79. Queja del 15 de junio del encargado de la compañía de Tranvías, Luz y Fuerza Motriz al Secretario de Gobierno, AGENL, Concluidos, 1914.

Al despuntar el siglo XX los uruguayos se despertaron con la grata noticia de que constituían una "potencia pecuaria". El censo realizado
en el año 1908 mostró la proporción más alta en el mundo de bovinos
y ovinos por habitante, seguida en segundo lugar por Nueva Zelandia
y Estados Unidos 1•

80. /bid.
81. AGENL, Concluidos, c-1913-2, e-309.
82. Solicitud del 25 de noviembre de 1914 en Rodrigo Mendirichaga, op, cit., p. 63.

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83. Archivo de Venustiano Carranza (AVC), CONDUMEX, México, carpeta-! 1,
documento-! 091.
84. AGENL, Concluidos, c-1913-2, e-244, 10 pags.

85. Ibídem, p. 2.

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86. Ibídem, p.p. 2-3.

81. Ibídem, p.p. 3-5.

Como todos los optimismos estadísticos, éste no proporcionaría
una felicidad total. Los contemporáneos fueron sorprendidos por la
constatación de que pese a que el flujo migratorio externo había logrado duplicar la población en treinta años, sobre los aproximadamente
187 000 km. 2 de territorio vivían sólo poco más de un millón de habitantes. En cambio la dotación de vacunos y ovinos estaba llegando
al limite de lo que la pradera natural podía alimentar. El "milagro ganadero" se basaba en la debilidad demográfica del país, en el resultado de dividir los millones de vacas y ovejas por el número de pobladores.

88. Informe de la CANACOM, en R. Mendirichaga, op. cit. p. 63.
89. AVC, CONDUMEX, carpeta-12, y Alejandro Saragoza, "The State and capitalism
in México; the formation of The Grupo Monterrey, 1880-1940", Tesis de doctorado, Universidad de Berkeley, 1981.
90. AGENL, Conclu.ídos, c-1914-1916.

La conciencia nacional era además alimentada por la creencia de
que en relación a su población la República Oriental figuraba "entre
los pueblos más comerciales del mundo". Su posición estratégica en
la entrada del estuario del Plata, la profundidad natural de la bahía

91. AGENL, Conclu.ídos, c-1913-2, e-244.
• Centro lnterdisciplinario de Estudios Sobre el Desarrollo (CfEDUR, Montevideo, Uruguay). Ponencia presentada en el 46 Congreso Internacional de Americanistas, Arnsterdam, jvlio de 1988. El autor agradece los comentarios de Luis Bértola.

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Siglo XIX

en la que estaba situada Montevideo, le habían permitido atender la
intermediación regional durante décadas, abasteciendo de productos
importados y exportando la producción de una vasta región que, en
el período de mayor auge llegó a comprender el sur de Brasil, la Mesopotamia argentina y Paraguay. El comercio de Montevideo gozaba de
prestigio en el mundo entero por su seriedad, cumplimiento de las obligaciones contraídas y por la adhesión al patrón oro•. Este, como lo
sostuvo el asesor letrado del Centro Comercial de Importadores y Mayoristas, fue mantenido incólume en épocas difíciles, "luchando cuerpo a cuerpo con algunos de los más atentatorios gobernantes que hemos tenido" 2•
En Montevideo y sus aledaiíos residía un tercio de la población del
país. Los restantes dos tercios estaban diseminados en centros urbanos
del interior y en la pradera que se extendía más allá de la ciudad-puerto.
En ella, la paz de los vacunos y ovinos se veía constantemente interrumpida por alzamientos armados, que espaciados, se habían sucedido persistentemente a lo largo del siglo XIX, transformando a la otrora Banda Oriental en "La Tierra Purpúrea", que con tanta agudeza
describió W. H. Hudson.
El ciclo de las guerras civiles concluiría en 1904. La paz sobrevendría dificultosamente, una vez que se restaiíaran heridas y que se sosegaran los últimos díscolos. Ella permitiría mirar hacia adentro y construir un nuevo país.
A esa tarea -la de esbozar un proyecto de país- se abocó un sector del elenco político, impulsado por la carismática personalidad de
quien había logrado derrotar militarmente la última insurrección armada: José Batlle y Ordóiíez.
Fue en el transcurso de las dos presidencias de Batlle, 1903-1907
y 1911-1915, en que se definió un modelo reformista en lo social y económico, arraígado en la tradición pasada del Partido Colorado, en la
experiencia del intento de aplicación de la enfiteusis rivadaviana, en
los proyectos de estanco del gobierno de la Defensa, en el proteccionismo aduanero de Andrés Lamas; pero también nutrido por la obra
e ideas de un conjunto de pensadores extranjeros, entre los que deseo• La existencia de oro por habitante era otro de los puntales que alimentaba la confiada
percepción que los uruguayos tenían de su país. En 1908 un periódico difundió que
Uruguay ocupaba el tercer puesto en una lista encabezada por Francia y secundada
por Estados Unidos. En ella Alemania, Austria, Inglaterra, Italia y Rusia estaban por
detrás. José P. Barrán y Benjamín Nahum, La prosperidad frágil 1905-1914 tomo
V de la Historia Rural del Uruguay Moderno , Montevideo, EBO, 1977, p. 33.

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

225

liaban Henry George, E. Ahrens, Paul Janet, León Burgeois.
Krausismo, solidarismo, georgismo, apuntalaron los afanes y desvelos de quienes, mirándose en un espejo europeo porque la pequeñez
territorial no permitía alcanzar el norteamericano, soñaron entre 1903
-en que Batlle y Ordóñez asumió la Presidencia de la República- y
1933 -en que un golpe de Estado conservador interrumpió la siestaen transformar al Uruguay en la Francia primero, Dinamarca después
de América del Sur.
El prospecto era en sí demasiado ambicioso y chocaría con serios
escollos -entre ellos políticos- que dificultarían su final concreción.
En ·grandes rasgos se proponía superar la injusticia social en base al
solidarismo, la concordia obrero-patronal, y el desarrollo de la legislación laboral y de previsión social Gornada de ocho horas, jubilaciones, prohibición del trabajo a menores, regulación del trabajo femenino, seguro de desocupación, etcétera); mejoramiento de las condiciones de vida de la población (obras de saneamiento, cursos nocturnos
para trabajadores, etcétera); nacionalización y/o estatización de actividades industriales y comerciales con la finalidad de limitar la incidencia del capital británico y abaratar y extender algunos servicios considerados prioritarios para el desarrollo del país (Banco República, de
Seguros e Hipotecario; energía eléctrica, ferrocarriles y tranvías; pesca; servicios portuarios; prospección geológica; insumos industriales;
etcétera); tecnificación y transformación estructural del sector agropecuario para aumentar, mejorar y diversificar la producción y redistribuír la riqueza, (fomento de la agricultura y la forestación, cursos técnicos, crédito rural; impuesto progresivo a la tierra, al ausentismo; fraccionamiento de la gran propiedad rural, estímulo a la colonización, rescate de las tierras estatales, etcétera); industrialización del país con el
objetivo de sustituír las importaciones, limitar la dependencia económica, generar empleos (impuestos aduaneros a las importaciones, libre importación de maquinarias, crédito industrial, transformación de
la materias primas exportables, etcétera) 3 •
De tener éxito en la obra, Uruguay lograría atraer la inmigración
y evitar la emigración de sus hijos, dinamizaría su mercado interno,
industrializaría y exportaría su producción, sustituiría el latifundio por
la pequeña propiedad, fiscalizaría sus recursos y controlaría los resortes estratégicos necesarios para su desarrollo económico.
Era una empresa nacional que un nuevo sector político en formación, el batllismo, surgido en el seno de uno de los dos grandes partidos políticos, decidió impulsar.

�226

Siglo XIX
Jarob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

Su conductor, Batlle y Ordóñez, al aceptar en 1910 su canclidatura
para un nuevo período gubernamental, manifestó: "La manufactura
y especialmente
la que tiene su materia prima en el país, debe ser
4
protegida" • Sus ideas eran claras al respecto: o se industrializaba el
país, o éste se transformaba en una despoblada estancia. Pero no eran
novedosas. En el último cuarto del siglo XIX se habían aprobado tres
leyes proteccionistas y una serie de clisposiciones casuísticas, basadas
fundamentalmente en el aumento de los impuestos aduaneros a los productos importados que ya se fabricaban en el país. Las mismas en general fueron fundamentadas con citas de algunos teóricos del proteccionismo europeo y su desarrollo coinciclió con el auge de las inversiones británicas y la contratación de empréstitos extranjeros para cuyo
cumplimiento se afectaron parte de los ingresos aduaneros.
En 1930, una autoridad respetada en los círculos económicos, como lo era el gerente de la máxima institución financiera nacional, el
estatal Banco de la República, constató: "La producción industrial manufacturera y de elaboración, están aún en sus principios. Ocupa un
lugar muy modesto en el caudal de nuestra riqueza (... )" 5•
¿Qué había pasado? Veinte años separaban las buenas intenciones
de Batlle de la pesimista visión de Octavio Morató. Era casi la mitad
del tiempo -medio siglo- que necesitaron para industrializarse algunos grandes países capitalistas.
La respuesta a esta pregunta no es, no puede serlo. simple.

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¿Era tan insignificante el crecimiento industrial uruguayo? ¿Qué
perspectivas brindó el mercado interno? ¿Qué grado de protección efectiva recibió la producción manufacturera? ¿Los agentes económicos se
orientaron a la financiación de la industria nacional?
Dado que en una economía de mercado el capital busca el el eje
seguridad-rentabilidad, y que algunas grandes industrias lograron en
la década del veinte ganancias considerables, o por lo menos aceptables, nos interesa intentar dilucidar la última de las interrogantes.
EL OTRO "MODELO": LA "CIUDAD BALNEARIO"
Al finalizar su primera presidencia, Batlle y Ordóñez juzgó oportuno
tomar un descanso y alejarse de la escena política nacional, dirigiéndose con su familia a Europa. Viajero perspicaz, Batlle aprovechó su
estadía en el continente para repensar su país en función de las experiencias que ahora tenía la oportunidad de observar in situ. En 1907,

227

desde París, le escribió a su amigo y correligionario Domingo Arena:
( ...) no puedo menos que pensar con frecuencia en las enormes ganancias que nos proporcionaría el atraer a nuestros baños, todos los
años, a una gran masa de argentinos. Los gastos que haga Montevideo para embellecerse y ofrecer comodidades en la estación balnearia, serán siempre un buen negocio, aunque parezcan de lujo 6 •.

Batlle no hacía otra cosa que reconocer las ventajas y beneficios que
podía ofrecer la venta de servicios, una de las funciones que históricamente había cumplido Montevideo, la ciudad-puerto: abastecedora de
la marina real española e introductora de esclavos en el sur del continente durante la época colonial; punto de convergencia después del comercio de tránsito de la cuenca platense.
Es a partir de la década del noventa que Montevideo había comenzado a ser la "ciudad de las playas", recibiendo a sus vecinos porteños, a pesar de que un viajero extranjer~ "con m~ndo" había en~~ntrado las aguas del Río de la Plata turbias, cuest10nando las debc1as
que creían ver los nativos en su costa, concluyendo que las playas "son
aceptables, eso es todo; por lo demás no hay nada mejor" 7•
Los montevideanos comenzaron a aprovechar su borde marítimo
con recato, a partir de 1871, en que se inauguraron las instalaciones
balnearias de la playa de Ramirez conjuntamente con la línea de tranvías del Este; punto inicial de la larga línea de balnearios que_ en dirección Este llegaría con el tiempo hasta la frontera con Brasil.
En 1875 le tocaría el turno a Pocitos; en 1879 a TrouviUe; en 1900
Capurro; en 1912 nacería la "Sociedad Anónima_BaJn&lt;:ario Carrasco" ...
Cada balneario se convertiría en un "barrio res1denc1al con costa para
baños" 8•
Este despertar costero, inicialmente estimulado por las empres~
tranviarias encontró un decidido y firme sostén en el Estado a partrr
de la prime~a presidencia de Batlle y Ordóñez, en que se pi:oyectó construir una rambla de cuatro kilómetros desde el puerto a la playa, que
su sucesor Williman (1907-1911) adoptó y consideró "El monumento
• En 1907 José Serrato -Ministro de Hacienda durante la primera presidencia de_BatUe y Ordóñez- sostuvo en la Cámara de Senadores ~u.e la riqueza ~e las_naciones
europeas se nutria de las exportaciones, las rentas recibidas por sus mve_rs1ones Y el
turismo (Citado por J.P . Barrán y B. Nahum en_el tomo VI de la Hi~f~na Rur~ del
Uruguay Moderno ["La civilización ganadera baJo Batlle (1905-1914) ), MonteVJdeo
EBO , 1977; p. 418).

�228

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (190()./930)

229

9

a su administración" • La "Rambla Sur" fue el primer síntoma de la
"ramblomanía" que a partir de 1915 ~ por tres lustros aquejaría a todas las administraciones departamentales que se propusieron unir con
una amplia y pavimentada avenida el puerto con el cinturón costero
hasta el borde del arroyo Carrasco, límite natural del Departamento
de Montevideo. Durante el gobierno de Feliciano Viera (1915-19) la
Municipalidad fue autorizada a construir una rambla costanera desde
Pocitos hasta Carrasco de nueve kilómetros de extensión y 50 metros
de ancho; entre 1919-23 (presidencia de Baltasar Brum) el Concejo de
Administración Departamental de Montevideo planeó la construcción
de la "Rambla Sudamérica" -que más modesta en su concepciónse propuso acercarse en sentido opuesto desde las instalaciones portuarias en dirección al Balneario Capurro; en 1925 -durante la administración de José Serrato (1923-1927)- quedó aprobado el trazado
definitivo de la "Rambla Sur", desde la playa Ramirez a la escollera
Sarandí; en 1928 (presidencia Campisteguy 1927-31) el Concejo de Administración Departamental de Montevideo abordó el estudio de un
plan de obras que comprendía la construcción de la rambla portuaria,
uniendo la "Sur" con la "Sudamérica"io.
El Estado incidió además en la construcción de la infraestructura
hotelera destinada a albergar el turismo veraniego. En abril de 1907
se autorizó una concesión privada para la construcción del actual Parque Hotel, y la explotación de un Casino. El Parque Hotel fue inaugurado en 1909. En 1915 la Municipalidad de Montevideo adquirió el Parque hotel y las obras del Hotel Carrasco, que finalizarían en 1921, pasando a explotar la concesión de los juegos de azar de sus respectivos
Casinos 11 •
Los espacios verdes -zonas de esparcimiento y pulmones de la
ciudad- merecieron especial atención de las autoridades.
El tradicional paseo montevideano de "El Prado" (1873) fue extendido 18 hectáreas en 1912; el "Parque Urbano" (1901) -contiguo
a la playa de Ramírez- fue ampliado en 1911 hasta Punta Carretas;
el "Parque Central" (1907) fue ensanchado en 1911. Los trabajos de
forestación y ornamentación fueron confiados a un arquitecto paisajista francés -Carlos Thays- al que se Je propuso también el diseño
del futuro balneario Carrasco 12•
De tal suerte Montevideo, con sus playas y modernas ramblas, con
sus dos monumentales hoteles, con sus ruletas y parques arbolados,
no tendría nada que envidiar a las estaciones balnearias de la Riviera
francesa, que tanto fascinaban a las clases altas montevideana y porteña.

La "ciudad-balnearia", al fin y al cabo capital de un pequeiio país,
sería dotada de edificios públicos cuya concepción faraónica sorprendería a los visitantes extranjeros: el Palacio Legislativo -inaugurado
en 1925- "un edificio para algunos siglos", según sugirió Batlle a Are13
na en 1909 , y la sede en construcción para el Banco República, una
especie de nave central de una gigantesca catedral que en su sótano atesoraría el oro que simbolizaba la riqueza del país y la estabilidad de
su moneda.

El capital privado haría lo suyo, colaborando en la transformación de Montevideo que, después de la inauguración del Palacio Salvo
(1928) -que la creencia y el frenesí popular elevó a la categoría del
mayor rascacielos de América del Sur- perdería su fisonomía de gran
aldea, sin dejar de serlo en la realidad. La Federación Rural, una de
las más beneficiadas por las dos largas décadas de paz que vivió Uruguay, decidió eternizar con un monumento ecuestre al gaucho -carne
de cañón de las pasadas guerras fratricidas- que se instaló en la principal arteria montevideana (1927); y las instituciones bancarias donaron
a la ciudad el obelisco a los constituyentes de 1830 al conmemorarse
el primer centenario de la jura de la carta magna, a ciento dos afios
de la eficaz gestión diplomática británica ante los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, que accedieron a reconocer la independencia de la Provincia Oriental.
Del sueño de la "ciudad-balneario" se pasó sin mayores dificultades al del "país-balneario", aunque en los hechos sólo abarcó la linea
costera desde Colonia al Chuy, si se contabiliza la fugaz experiencia
del "Real de San Carlos" en Colonia, cuya plaza de toros atrajo a la
afición bonaerense.
En 1911 se creó una empresa que adquirió las tierras en que se erigiría "Atlántida", a pocos kilómetros de Montevideo; y a escasa distancia ese mismo afio nacería "La Floresta". En 1913 -cuando los hoteles "Biarritz" y "Espafia" ya recibían turistas en Punta del Este- don
Francisco Piria comenzó la venta de Jotes de "Piriápolis" en Montevideo y Buenos Aires; se inauguró el "Atlántida Hotel" en el paraje homónimo y se vendieron los campos en los que se erigiría "La Paloma". Al afio siguiente se crearla la "S.A. Balneario Solis" 14 • Completar la trama sería cuestión de tiempo.
En 1925 un moderno puente metálico giratorio sobre el Río Santa
Lucía deste~aría todo intento de aislamiento de Montevideo con el
norte ~ el oeste del país. Tres afios después se proyectó la construcción
de una moderna carretera de hormigón que conectaría a la capital con

�230

Siglo XIX
facob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

el puerto de Colonia, coincidentemente con la inauguración de la línea
estatal ferroviaria a Rocha, que posibilitó la comunicación de Montevideo por ferrocarril con la franja costera hasta La Paloma.

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Este otro modelo, el de país turístico, no se hubiese podido delinear sin el apoyo, o por lo menos la complacencia, de una parte del
sistema político*. Dejemos constancia de que aunque abundan estudios sobre el batllismo aún no se ha abordado la investigación de la
administración municipal de Montevideo durante su vigencia, y que
constituyó en estos años, dado su peso político en el medio urbano,
quizás una de las posibilidades más tangibles de plasmar su ideario**.
Por otra parte, la experiencia europea fue fundamental en la vida de
Batlle, y éste así lo dejó traslucir en su correspondencia: ''Sólo me he
entretenido en divagar, en presencia de los monumentos, paseos y jardines de acá, sobre lo que ahí podríamos hacer". Políticos batllistas
fueron tres de los integrantes del directorio de "Territorial Uruguaya
S.A.", empresa fundadora de Atlántida: ingeniero Juan P. Fabini, doctor Francisco Ghigliani y Atilio Narancio. Empresario de obras fue uno
de ellos, el ingeniero Juan P. Fabini.
Y fue un batllista -Pedragosa Sierra- a quién se le atribuyeron
la apertura de plazas, iniciación de ramblas, comienzo de carretera y
difusión de la energía eléctrica en Punta del Este 15 •
A la consecuencia económica de la urbanizacióh costera y la transformación metropolitana ya Ricardo la había denominado "renta de
situación". Lo que sucedió -y que se puede extender generosamente
al ámbito de los terrenos capitalinos- lo describió en 1931 con agudeza el político Luis C. Caviglia:
Nadie podrá decir que el Estado no favorezca la industria del turismo, desde que el tesoro nacional ha invertido millones a favor de ella.
Cada propietario de arenal costanero se considera poseedor de una
nueva Piriápolis; sin embargo, la única acción realizadora se concre-

• Resulta interesante constatar que al secularizarse los feriados en 1919, el 8 de diciembre pasó a denominarse "Día de las Playas" y la sexta semana siguiente a la de Carnaval, "Semana de Turismo".
•• El 30 de julio de 1916 el batllismo fue derrotado en las elecciones para la Convención
Nacional Constituyente, la primera en la que se practicó el voto secreto. A partir de
ella, la necesidad de derrotar a su principal adversario, el Partido Nacional, lo llevaría a un juego de alianzas con las fracciones conservadoras de su propio partido, el
Colorado, lo que mediatizaría su propuesta reformista.

231

ta a pretender un wecio exorbitante por la tierra a la espera de que
alguien la mejore 6 •
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Junto con la inversión en infraestructura por parte del Estado y de algunas empresas privadas IJegó la especulación inmobiliaria.
LOS AGENTES DE CAMBIO
En el siglo XIX y primeros años del siguiente las empresas tranviarias
fue~on las responsables de que Montevideo reconociese su costa y se
reclinase sobre ella. La extensión de los trayectos buscó aumentar el
número de pasajeros transportados. Para ello las empresas invirtieron
en la construcción de centros recreativos en las terminales, con la finalidad de ?traer a los usuarios. La línea tranviaria del Este fue inaugurada conJuntamente con las instalaciones balnearias de la playa de Ramírez en 1871.
En 1875, en que el tranvía llega hasta el Buceo previo pasaje por
Pocitos, se ~elinea el pueblo de los Pocitos a instancias de la empresa,
lo que permite comenzar con la venta de terrenos y la construcción de
un restaurante de su propiedad que se habilita en 1882.
La compañía "La Transatlántica" construyó sobre la bahía, en
tierras propias el "Parque Capurro", que elevó a la categoría de estación balneario (1910), siendo servida por su primera línea electrificada, la del "Paso Molino-Cerro", inaugurada en 1907. La sustitución
del tranvía de caballos por el eléctrico permitió extender el radio de
acción del transporte urbano, abaratando el boleto, e indirectamente,
fomentar el desarrollo de la urbanización 17 •
A la construcción de la instalaciones balnearias, hotel y restaurante, parques, le siguió el fraccionamiento y comercialización de las tierras contiguas, que se transformaron con el tiempo en compactos
barrios.
El Municipio capitalino fue otro de los eficaces agentes de esta cambio. La comuna emprendió la construcción de ramblas y parques, tomó a su cargo la explotación del "Parque Hotel" y la finalización del
"Hotel Carrasco", el usufructo de ambos Casinos; ensanchó calles que
tansformó en avenidas; compró la red cloacal de la ciudad (1911-18)
y extendió los servicios de alcantarillado y saneamiento mientras con
igual tesón procedió a pavimentar calles y caminos.
Para hacer frente a la inversión necesaria para estas obras el Municipio debió concertar empréstitos en el exterior y en el país. Los be-

�232

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

233

neficiarios la sufragaron y sus propiedades se valorizaron.
CUADRO 1

La extensión de la red de saneamiento, de la provisión de agua potable y de energía eléctrica eran necesarias para mejorar la calidad de
vida de la población a que aspiró explícitamente el batllismo. Para
ésta, tanto la que arribó desde el exterior como la que debió emigrar
del medio rural, la transformación y embellecimiento de Montevideo
se constituyeron en un imán. Se estima que entre 1908 y 1930 la población del país aumentó poco más de un sesenta por ciento, mientras que
la de la capital se duplicó 18 •
Los promotores privados fueron otros de los puntales que estimularon y se beneficiaron del cambio urbano. A la acción de uno de los
pioneros más notorios, el rematad~r Francisco ~iria, se le agre~aron
otros. Pero fue particularmente el sistema financiero el que asum1ó este rol, adquiriendo un destacado protagonismo.
Hacia 1930 la red bancaria privada nacional podía ser definida como "moderna": el 56% de las instituciones existentes ese año habían
sido fundadas en las dos primeras décadas del siglo (cuadro 1).
La banca privada nacional cumplía más una función comercial que
económico-financiera y algunas de las instituciones -como el Banco
Popular del Uruguay~ reconocían su origen en el negocio de tierras 19•
El aumento de la población iba parejo al crecimiento territorial urbano. Los principios que legaron las leyes de Indias, de que los ejidos
precisaban los limites de las ciudades, y que hacia afuera se extendían
los terrenos de propios y las chacras, ya habían sido sepultados y convenientemente olvidados. En 1915 un artículo periodístico publicado
en El Siglo reconocía que Montevideo no había crecido en altura,
extendiéndose en cambio "de un modo sorprendente y hasta anormal,
puesto que ocupa hoy una superficie que solamente suelen cubrir ciudades siete ocho veces más populosas"20 •

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Ya en el último cuarto del siglo anterior la banca privada nacional
se había orientado a satisfacer la demanda de tierras originada por el
aumento poblacional montevideano. Entre 1907 y 1911 se fundaron
una treintena de nuevos barrios y en este auge participaron activamente las instituciones bancarias (cuadro 2).
Algunas como "La Caja Obrera" se vanagloriaban de haber innovado el sistema de venta de propiedades y terrenos, incorporando
las hipotecas a diez años, pagaderas en mensualidades21• La acción

ANTIGUEDAD DEL SISTEMA BANCARIO PRIVADO NACIONAL
EXISTENTE EN 1930

lnsdtudón
1- Banco de Crédito
2- Banco de Cobranzas, Locaciones
y Anticipos
3- Banco Comercial
4- Banco Francés Supervielle
5- Banco Italiano del Uruguay
6- La Caja Obrera
7- Banco Mercantil del Río
de la Plata
8- Banco Popular del Uruguay
9- Banco Territorial del Uruguay

Año de fundación
1908
1889
1857
1887
1887
1905

1915
1902
1912

Fuentes: Banco de la República Oriental del Uruguay, Sinopsis Económica y
Financiera del Uruguay - Estadística Retrospectiva, Montevideo s.f..; El Libro del Centenario del Uruguay, Montevideo, Agencia Capurro, 1925, M. Blanca París de Oddone, Roque Faraone, Juan Antonio Oddone, Cronología comparada de la Historia del Uruguay 1830-1945, Montevideo, Universidad de la
República, 1966.

bancaria se extendió a los balnearios del este: el Banco de Cobranzas,
Locaciones y Anticipos comercializó los solares de "Las Toscas" y "Solis", el Francés Supervielle los de Punta del Este.
Los plazos fueron extendidos: de las ventas en cuotas a diez años
se pasó a treinta. En 1930 se denunció en el Parlamento que únicamente uno de los bancos, el Francés, se inclinaba a aceptar para sus operaciones un plazo máximo de diez años. Los restantes trabajaban a treinta
años, lo que si bien facilitaba la adquisición de la propiedad por los
sectores de menores ingresos, llevaba a una valorización desmedida:
"Se viene a cobrar en definitiva mil o dos mil pesos por lo que vale
en realidad diez" 22•
El Estado intervino y la ley de 17 de junio de 1931 fijó las condiciones para la enajenación de inmuebles a plazos.

La banca también intervino en la construcción de viviendas. Esto
benefició particularmente a los sectores de ingresos altos y medios. Po-

�234

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

CUADR02

BANCA PRIVADA NACIONAL. FlJNDACION DE ALGUNOS BARRIOS
RESIDENCIALES EN MONTEVIDEO. 1908-1911

Año Institución
1908 Banco Popular del Uruguay
1908 Banco Popular del Uruguay
1908 Banco de Cobranzas, Loe.
y Anticipos
1908 Banco Popular del Uruguay
1908 Banco Popular del Uruguay
1908 Banco Francés SupervielJe
1908 Banco Popular del Uruguay
1909 Banco de Cobranzas, Loe.
y Anticipos
1909 Banco Popular del Uruguay
1910 Banco Popular del Uruguay
1910 Banco Popular del Uruguay
1910 Banco de Cobranzas, Loe.
y Anticipos
1911 Banco Francés Supervielle
1911 Banco de Cobranzas, Loe.
y Anticipos

Nombre

Localizadón

Edison
próximo Buceo
Eduardo VII Propios y Av. Italia
La Palma
Larrañaga y
Montecaseros
Gral. Artigas Rivera y Comercio
25 de Agosto Millán
Dr. A. Cabral Industria y
Gral. Flores
Latino
Rivera y Comercio
Fondos Capilla
Jackson
Piedras
Gral. Flores
Blancas
Marconi
Cerca Hipódromo
Uruguay
Nuevo Malvín
Isabelino
Larrañaga
Bosch
Capurro
próximo a la Bahía
Dr. Gonzalo Malvín
Ramírez

-

Fuente: Alfredo R. Castellanos, Historia del desarrrollo edilicio y urbanístico
de Montevideo (1829-1914). Montevideo, Junta Departamental, 1971; pp.
248-250.

siblemente el sector popular no recurrió masivamente a este mecanismo financiero. Su limitada capacidad económica y su mentalidad que
consideraba a la hipoteca exigida como un recurso desdoroso y posiblemente ruinoso llevó al camino de solucionar la necesidad de un techo por el recurso de la auto-construcción23 •
La banca concedió préstamos para la construcción de viviendas y
construyó viviendas que luego comercializó en barrios residenciales.
El Banco Hipotecario estatal, nacionalizado en 1912, también intervino en el mercado concediendo créditos para la construcción de viviendas. A juzgar por la sucesión de proyectos parlamentarios para la
construcción de viviendas económicas y a una iniciativa para fundar

235

un "Banco Constructor del Estado" discutida en 1930, su acción fue
insuficiente para beneficiar a obreros y empleados, canalizándose además a auxiliar las necesidades de los sectores de medianos y altos ingresos. A mediados de la década del veinte la banca privada se queja·ba de la competencia del Hipotecario en los préstamos para la construcción de edificios de apartamentos, con la condición de que se le
concediese la anticresis de los alquileres24 •
Dado el aumento de la población de Montevideo y de la consiguiente necesidad de solucionar su demanda de viviendas se incrementó la
construcción de casas y edificios de renta.
La banca privada nacional también se encargó de la administración de este tipo de propiedades, reclamando el Banco de Cobranzas,
Locaciones y Anticipos el reconocimiento de haber sido la primera institución que implantó este tipo de negocios25 • Hacia finales de la década del veinte el Francés Supervielle publicitaba en Argentina, Brasil
y Paraguay el alquiler de viviendas durante el verano en Pocitos, Malvín, Carrasco, Atlántida, Piriápolis, Punta del Este, etcétera26•
Los negocios inmobiliarios urbanos y rurales permitieron en buena medida el desarrollo del sistema financiero nacional.
LA CAPTACION DE RECURSOS POR EL ESTADO
El modelo que el batllismo intentó impulsar, que le asignó al Estado
un nuevo papel económico sumado a las funciones tradicionalmente
cumplidas, requirió capitales.
El nuevo país -el pais de las empresas estatales, de la red vial y
férrea, competitiva de los ferrocarriles británicos, de las ramblas y hoteles municipales, de los liceos de enseñanza secundaria en el interior,
de las redes de saneamiento y agua potable, de los edificios públicos
faraónicos, de las amplias avenidas y calles pavimentadas, de la vivienda
decente y el mejoramiento de las condiciones de vida, de la colonización agraria- buscó financiarse con la venta de valores públicos, con
el endeudamiento interno y externo, participando activamente en la expansión del mercado.
Las cifras con que contamos corresponden a la segunda parte del
período aquí analizado (año 1913 -presidencia de Batlle y OrdóñezY 1930 -crisis mundial-). Entre ambas fechas la emisión circulante
de valores públicos creció en un 148%. Si en 1913 equivalió a dos veces y media de las exportaciones de ese año, en 1930 alcanzará a equivaler a cuatro (cuadro 3).

�236

Siglo XIX

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

237

CUADR03

VALORES PUBLICOS. MONTOS CIRCULANTES EN MILLONES
DE PESOS CORRIENTES

1913

%

1930

%

1. Deuda Externa e Internacional
(al 31 de diciembre)
2. Deuda Interna
(al 31 de diciembre)
3. Deuda Pública Municipal
(al 30 de junio de 1913 y
31 de diciembre de 1930)
4. Cédulas, Títulos y Obligaciones
Hipotecarias (al 31 de marzo)

120:7

72

153:5

37

15:6

9

85:9

21

3

48:3**

11

27:4

16

131:0

31

5. Total
6. Relación con el valor efectivo
de las exportaciones

168:6

100

418:7

100

4:9*

2.5

4.1

• Deuda Externa
•• 13:6 corresponden a Deuda Externa.
Fu~nte: ~aneo de la República Oriental del Uruguay, "Sinopsis Económica
Y Fmanc1era del Uruguay. Estadística Retrospectiva". Montevideo, Edición
sin fecha.

En base a los papeles circulantes se puede deducir que el menor
crecimiento entre 1913 y 1930 correspondió a la deuda externa. En 1913
computando las emisiones municipales, el 75% de la emisión circulante era en deuda externa; en 1930 había descendido al 40%. (Estas cifras deben ser relativizadas. No es descabellado suponer que los uruguayos participaron de la adquisición de títulos de su deuda externa
ni que los extranjeros pudieron invertir en valores internos).
'

la oferta de títulos -tanto externos como internos- para financiar
el modelo socio-económico. Este recurso, el de acudir al auxilio de la
deuda interna para captar los fondos necesarios para el desarrollo, se
incrementó a partir de la crisis en los primeros años de la década del
treinta. A fines de 1932 la emisión circulante comprendía títulos de deuda de empresas estatales o con intervención estatal (Banco de Seguros,
Usinas Eléctricas de Montevideo, Ferrocarriles, Teléfonos del Estado,
Frigorífico Nacional, Administración de Combustibles, Alcohol y Portland, graneros del Banco de la República, etcétera), obras públicas
(Palacio Legislativo, edificios educativos, puertos, saneamiento, etcétera), política agraria (colonización y rescate de tierras), política social
(salud, previsión social), etcétera27 •
La transformación de Montevideo y la pavimentación de algunas
ciudades del interior también requirió de fondos y la emisión de la Deuda Pública Municipal pasó a constituir del 30Jo del total circulante en
1913 al 11 % en 1930, creciendo un 886%.
El desarrollo urbano recibió otros recursos, los de parte de las cédulas, títulos y obligaciones hipotecarias, cuya emisión circulante pasó del 16% del total en 1913; al 31% en 1930; creciendo el 3780Jo.
Con respecto a la búsqueda de capitales externos se actuó pragmáticamente: existía un mercado mundial, que a partir de la primera guerra mundial se caracterizó por la irrupción de los Estados Unidos, y
a él se acudió como lo hicieron por otra parte muchos otros países latinoamericanos. El endeudamiento externo fue fundamentado en la necesidad de dejar libre al ahorro nacional para promover el desarrollo
interno28• En los hechos permitió además al Estado mantener sobrevalorada la moneda y cumplir con los pagos de los servicios a los prestamistas y benefició al capital extranjero en el nivel en que se mantuvo
la capacidad importadora del país y por los requerimientos de insumos
para las grandes obras de infraestructura.
En la captación de recursos el Estado encontró competidores. Diversos títulos de otros países podían adquirirse sin dificultad en
Montevideo29•

La nota más destacada fue la inserción en un nuevo mercado financiero a partir de 1915: el norteamericano. La emisión de deuda interna circulante creció entre 1913 y 1930 en un 451 %.

Por otra parte el sistema bancario recibió en depósitos casi cien
millones de pesos entre 1913 y 1930, estimando el Banco de la República que el ahorro nacional había crecido un 450% 30•

Si bien el estado uruguayo siempre había recurrido a la emisión
de deuda para solucionar el déficit fiscal, ahora se constata además

Pero el Estado contó también con ventajas: la de obligar a sus propias empresas económicas a adquirir parte de las emisiones o la de de-

�238

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

jarlas en caución en garantía de préstamos.
. ~ capital privad_o. I_es ofreció su garantía, pero también ventajas
ad1c1onales; La opos1c1on del batllismo al impuesto a la renta -que
fund~ento en ~~e gr~varía al trabajo- facilitó el libre ingreso y egreso
de cap1tal~s y _d1f1c~lto la evaluación y fiscalización de la riqueza privad~: Su mex1_stenc1a resultó funcional a la inversión en títulos, que
se v10 favorecida por la exención impositiva.
El auge de los valores hipotecarios -cuya emisión fue la de mayor crecimiento en cifras absolutas entre 1913 y 1930- fue auxiliado
por el fraccionamiento de los Títulos, cuyo valor mínimo de veinticinc? pesos nominales los situó al alcance del pequeño ahorrista favoreciendo s_~ colocación y en la tasa de interés del 6%, considerada alta
en relac1on a los bancos europeos31 •
A comienzos _de los añ~s treinta_l~s distintos títulos ofrecidos por
el E~tado co~pet1an entre s1 por rec1b1r la preferencia pública, y la red~c1da capacidad de absorción del mercado de capitales y la crisis ambientaron un pro~ecto para obligar a la banca privada a orientar parte
del ahorro depositado en sus instituciones a la adquisición de valores
públicos.
EL PESO DE LA MENTALIDAD
El pod_eroso sector mercantil que Montevideo había parido -la "aristocracia del bacalao", como la denominó con sorna Angel Floro
&lt;::o~t~- no desdeñó la apropiación de tierras y ganados -estableciendo
v1VJf1cantes vasos comunicantes entre el mundo comercial y financiero
Y el rural- Y fue extremadamente conservadora en sus inversiones.
En general había optado por huir del riesgo productivo de la inseguridad en el éxito, de los esfuerzos prolongados.
'
Y e~ esto tenía una tradición histórica. Los préstamos usurarios a
lo~ part1c?la~es ~ el Estado fueron el entorno propicio para gestar las
pnmeras mst1tuc1ones bancarias nacionales. El sitio de Montevideo dur~nte la denominada Guerra Grande había valorizado la tierra de la
cmda~, Y la ~casez ~~ vivienda para albergar al constante flujo inmigra!ono babia perm1t1do obtener alquileres que se traducían en un int~res no menor al doce por ciento anual, y hasta un veinticuatro por
ciento anual32•

Henry Patdck -que no era otro que el seudónimo del rematador

239

de terrenos Francisco Piria- constató que parte de las riquezas obtenidas por el abstecimiento de los beligerantes durante la guerra del Paraguay habían sido invertidas en las tierras de los contornos de la ciudad que, transformadas en quintas, albergaron los palacetes en los que
la clase alta buscó refugiarse los fines de semana y durante el verano,
antes de que el descubrimiento de la costa les permitiera gratificaciones más reconfortantes y saludables33 •
La especulación y la usura sirvieron de escalón social a muchos
advenedizos en busca de fortuna.
Hombres que apenas sabían sumar han encontrado en la hipoteca la
ciencia sublime del amontonamiento, el organismo hembra poderoso y prolífero de la multiplicación pecuniaria. Así han alineado fincas, y sobre los despojos de Jos caídos en la batana, han podido pasar revista al botín de guerra, echando en la balanza del enaltecimiento social de sus hijos, no la espada de Breno, sino las esculturas
de sus propiedades, que pesan mucho más,

escribió Máximo Torres (Carlos M . Maeso) en Divagando. .. en 189534•
Con tales blasones, la aristocracia hipotecaria, la aristocracia del
bacalao, la fmanciera, la tasajocracia y los grandes propietarios rurales -cuyos miembros en ocasiones llegaron a concentrar todos estos
patronímicos- permitieron tempranamente, en 1867, el surgimiento
de la Bolsa de Valores de Montevideo, casi por generación espontánea, sin apoyo gubernamental y que en un país con estancias, saladeros, comercios y algunos talleres -en ancas de la experiencia europea
y poder adquisitivo de su población extranjera- se orientó a la comercialización de una mercadería que podía ofrecer en ese momento:
la deuda pública35 •
Los·propietarios rurales, tanto los que residían en los centros urbanos como aquellos renuentes a abandonar la cotidiana compañía de
sus ganados, no fueron menos conservadores en sus inversiones. Cuando
no aseguraban el techo a sus familias en alguna ciudad en la que sus
hijos podían adquirir los rudimentos educativos necesarios para pulir
sus personas, y aún en esos casos, encontraron en la compra de tierras
y ganados y el atesoramiento del oro, el mejor soporte para una estructura mental cuyo contacto con la naturaleza sirvió para reforzar
los valores que también compartía con el horno urbanus: status, seguridad y bienestar económico36 •

Estos indicadores externos de la riqueza, que también lo eran en
aquella sociedad abierta del prestigio, fueron igualmente abrazados por

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1

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los _industriales que lograron trascender su condición de modestos tallenstas, y elevados a la condición de aspiración vital por estos últimos.
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Siglo XIX

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-/930)

241

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240

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Si todo pudiese ser reducido a un torneo de alpinismo se puede
afirmar que en la cúspide del pico a escalar, justo en el sitio en que
los q_ue, llegaban debían clavar su bandera, la recompensa a la hazaña
c?nsistia_ en comprar terrenos y estancias, en tener una buena provisión de libras de_oro, g~ado, títulos de deuda, casas de renta y alguno,s acreedor:s _hipotecanos ¿Se podía legar algo mejor a los hijos, ademas de la actmdad -con su activo y pasivo- en que se había amasado la fortuna original?
Con (o contra) esta mentalidad debería luchar el batllismo. Lamen~blemente los estudios sobre mentalidades -salvo algunos esfuerzos
pioneros- no se han desarrollado en Uruguay37 • Sería interesante seguir los textos_ d~ enseñanza ~on los que se formaron los elencos polític?s para percibrr la concepción de país que se trasmitió a las generaciones de educandos. En tal sentido es revelador repasar las páginas
de _la &lt;?eo~rafía de la República Orient.al del Uruguay redactada por
Lms Cmcmato Bollo, obra que en 1914 iba por su undécima edición.
El aut?r, al hablar de industria, se refirió a la ganadería, los saladeros,
la agncult~a, y la, pr?ducción de quesos, vinos y de frutas. El papel
del comercio de transito fue convenientemente resaltado. Al finalizar
la construcción de varias de las líneas férreas proyectadas aquí y en
los países vecinos, Montevideo "será el centro de todas las 'comunicaciones rápidas del centro del continente con el litoral del Atlántico"
sirviendo a Perú, Bolivia, Paraguay, Río Grande del Sur y Matto
Grosso.
. L~ más curioso es que don Luis Cincinato Bollo participó de
la ilusión de Batlle:
Nos~tros podemos hace~ lo mismo (que en Ostende y Seveninge, en
Bélgica y Holanda), y urur Ramírez con Pocitos, Buceo, Malvín y Carrasco por una rambla para tener un paseo que sólo podría superarlo
el que une MONTECARLO a NIZA en la costa del Mediterráneo.
Después la rambla debería seguir costeando las playas de Santa Rosa, Atlántida de Canelones hasta Piriápolis y Punta del Este y haríamos de nuestra República el primer país balneario del mundo38 •

Para los adol:5centes de la década del diez, Uruguay era un país ganadero _que d~bia mantener y desarrollar la prestación de servicios (comercio, tunsmo) y las agroindustrias.
El modelo que el batllismo buscó impulsar, con su extremada am-

bición, requeriría ingentes capitales ¿Si la población con poder adquisitivo debía -junto con el capital extranjero- oficiar de banquero del
Estado, quién lo sería de la industria?
La oferta de valores públicos por el Estado se reencontraría con
la mentalidad conservadora del país de inmigrantes del siglo XIX. Y
aunque un difusor del industrialismo tan consecuente como Juan Carlos Quinteros Delgados en 1918 reconoció como mal étnico el conservatismo de la economía privada, su optimismo de que podía no sér imposible "la rectificación de estas costumbres atávicas" resultó en los
hechos bastante desmesurado39•
Poco antes del golpe de Estado de 1933, uno de sus impulsores,
el herrerismo, entendió que el batllismo perseguía la propiedad "porque ellos ocultan sus grandes fortunas en títulos de deuda, que permiten a los tenedores pasar por pobres y eludir el pago de impuestos" 40•
Esta acusación hecha a un sector político podía extenderse a una
parte de la sociedad uruguaya.
¿QUIEN FINANCIA LA INDUSTRIA?
Si la inversión se rige, entre otras cosas, por la relación rentabilidadriesgo, de acuerdo a un índice de valorización que hemos elaborado
para algunos rubros (para aquellos en que encontramos cifras) podemos concluir que la adquisición de tierras fue una de las mejores opciones en el período 1900-1930, ya que el aumento de su valor -a pesar de que su renta descendió en las coyunturas críticas- se ensambló
con la mentalidad dominante, que vió en su posesión una fuente de
poder, prestigio y seguridad (cuadro 4 y anexo).
El Banco de la República contabilizó el total de hectáreas enajenadas entre los años 1915 y 1930, sin descriminar su origen (urbano, suburbano, rural). Pero teniendo en cuenta la superficie total del país, las
cifras aportadas por la institución oficial permiten afirmar que en tres
lustros se comercializaron nueve millones de hectáreas, el equivalente
a la mitad de la superficie del Uruguay41• Las particiones y transmisiones -los otros dos items considerados por las estadísticas del
República- elevan la " movilidad" en tierras a más del noventa por
ciento de la superficie total del país.
Este proceso coincidió con el auge de la urbanización y el aumento de la superficie destinada a la agricultura; y también con la " nacionalización" del suelo uruguayo -en buena medida en poder de extran-

�242

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

CUADR04
INDICE DE PRECIOS EN URUGUAY. 1900-1930

t
V

w
l-

o,

Años
1900
1901
1902
1903
1904
1905
1906
1907
1908
1909
1910
1911
1912
1913
1914
1915
1916
1917
1918
1919
1920
1921
1922
1923
1924
1925
1926
1927
1928
1929
1930

Precio
Hectárea
Tierra

100
125
151

155
173
213

238
282
336
359
326
299
294
322
306
305
289
306
293

Promedio
Cabeza

Bovino

100
103
92
79
77
88
87
105
186
212
218
191
191
245
275
291
182
122
123

155
160
139
124
140
136
163

Costo
Edificación
100
106
110
111
112
117
120
124
133
141
145
144
148
150
152
150
168
178
214
220
239
234
235
227
238
233
230
219
214
213
215

Valor del Peso
en relación a
la libra esterlina
85
91
94

95
96
100
103
106
114
121
124
123
126
128
130
128
144
152
183
188
204
200
201
194
203
199
197
187
183
182
184

100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
102
102
110
120
118
124
86
84

84
90
94
98
98
98
74
78

Fu~nte: Henry Fmch, H1sttma Económica del Uruguay Contemporáneo, MonteVIdeo, E.B.O., 1980, p. 274; Agustín Ruano Fournier Estudio económico
de la producción ~e las carnes, del Río de la Plata, Mont~video, Peña y Cía.,
1936, p. 3~5, R~VJsta Eco~om1a, _No.~• Montevideo, Febrero de 1934, p. 186;
~ROU, Smo1!s1s Económica y F1nanc1era del Uruguay-Estadística Retrospectlva. Montevideo, s.f., p. 102; Eduardo Acevedo, Anales Históricos del Uruguay, Montevideo, Barreiro y Ramos, 1934, tomo V, p. 626.

243

jeros en el siglo XIX42- y el triunfo del frigorífico entre 1905 y 1912.
Este último, al requerir un tipo de ganado mejorado, estimularía la
invernada y la adquisición o arrendamiento de las mejores pasturas.
El hecho de que los ganaderos uruguayos -revelando el peso de la mentalidad comercial- buscaran la mayor ganancia posible en el mínimo
de tiempo, sin plegarse masivamente ni al cruzamiento ni a la pradera
artificial, los llevó a requerir mayores extensiones de tierras, y a competir por ella con los agricultores. Por otra parte el engorde y comercialización de ganados fue un excelente negocio por lo menos hasta la crisis en los primeros años del veinte, en que los precios se deprimieron
(en tal sentido la comparación del cuadro 4 no resulta muy significativa, si se tiene en cuenta el aumento de los costos de explotación y se
repara en el hecho de que hacia 1930 gran parte del ganado estaba mestizado y había mejorado en calidad, sin llegar al "óptimo" frigorífico
que, una vez alcanzada la "frontera agropecuaria", sólo se podía lograr mediante el cruzamiento y la alimentación en praderas artificiales).
En el rubro tierras también debemos incluir la comercialización de
terrenos, en pueblos, villas, ciudades y balnearios: es decir el fraccionamiento destinado a albergar viviendas y casas de veraneo.
No tenemos idea del aumento del precio de la tierra en Montevideo. Se ha dicho que los valores de los terrenos en la mejores zonas
de la ciudad aumentaron cien veces al abrir los tranvías las áreas suburbanas para la construcción de viviendas43•
Pero no eran sólo los sectores de menores ingresos los que demandaron nuevos espacios. Carrasco fue pensado como un balneario aristocrático para evitar el hacinamiento y la "confusión de clases" que
provocaban Ramirez y Pocitos44 • En 1931 figuraban como propietarios de terrenos en el Balneario Solís apellidos vinculados a las actividades mercantiles, industriales, financieras, propietarios rurales y connotados políticos: Quincke, Mailhos, Supervielle, Lanza, Seré, Pardo
Santayana, Illaraz, Eduardo Acevedo, José Serrato, etcétera45 • Si bien
es posible que se hayan beneficiado de la necesidad de que sus personas prestigiaran el lugar, no se puede obviar que entre los promotores
(y principales usufructuarios de la comercialización del loteo) de los
balnearios se encontraban representantes del poder económico. Así integraron la "S.A. Balneario Carrasco", A. Arocena, vinculado a la
banca y Esteban Elena, gerente de una compañía tranviaria extranjera
y miembro del directorio del Banco Popular. Presidió la "S.A. La Floresta" el doctor Miguel Perea, abogado y banquero. Las tierras en las
que se erigiría La Paloma fueron adquiridas por los propietarios de
la poderosa firma comercial del norte uruguayo "Nicolás B. Solari".

�244

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (/900-1930)

Algunos industriales uruguayos se habrían orientado a la compra
de terrenos como antes lo habían hecho a las de propiedades rurales
(Mailhos, Caviglia, Salvo, constituyen ejemplos de lo Último).
Hacia 1930 el gerente del Banco de la República estimaba que la
venta de terrenos a plazo sólo en Montevideo había dado lugar a la
formación de obligaciones por más de doscientos millones de pesos,
lo que
equivalía a dos veces el total de las exportaciones del citado
año46•
A juzgar por el aumento del costo de la edificación, la construcción de viviendas fue otro de los "buenos negocios" del período (cuadro 4).
Contar con un techo fue una de las máximas aspiraciones del inmigrante junto a la de poder dejar a sus hijos el mayor número posible
de "puertas", es decir casas y edificios de rentas. Esta costumbre estaba ya bien arraigada en la sociedad uruguaya al efectuarse en 1908 el
censo de población y vivienda. Sus resultados fueron reveladores: la
población inquilina era el 67.97% del total de la de Montevideo; y el
63.79% de las casas ocupadas en la capital eran alquiladas47•

245

ciones hipotecarias en circulación entre los años 1913 y 1930 equivalió
a la exportación realizada por el país en este último (cuadro 3). Estas
cifras merecen una precisión. El Banco Hipotecario no orientó todos
sus recursos al medio urbano, ni todos sus préstamos se aplicaron a
la construcción. Según sus propias fuentes entre 1920 y 1932 el crédito
hipotecario fue de casi 183 millones de pesos, de los q~e más de 78
fueron al medio rural. Por otra parte no controló la totalidad del mercado hipotecario: en el ejercicio 1929-30 llegó a abarcar el 42.53_%. La
otra mitad quedó en manos de particulares (escribanias, comerciantes,
instituciones bancarias, etcétera).
Un buen conocedor del mercado inmobiliario, como lo fue el director de La Revista Territorial entendió que en
el Uruguay lo mismo que en la República Argentina, se opera en b_ie-

nes inmuebles con intensidad extraordinaria, sin precedentes en nmgún otro país de América y Europa. Estos negocios a_traen pod~rosamente la atención pública, y en épocas ~oririales estunulan la mversión de capitales con fines de especulación .

La duplicación de la población de la Capital que reveló el censo
municipal de 1930 es también un dato elocuente para aquilatar la multiplicación de la oferta de viviendas que se debió producir consecuentemente, a pesar de la temprana aparición de cinturones de construcciones precarias, con ranchos de madera y de lata48 •

El Concejo de Administración Departamental de ~ontev_ideo ~timó Jo invertido en edificación entre 1913 y 1931 en mas de ciento cmcuenta y cinco millones y medio de pesos (una vez y media las exp_ortaciones de 1930). Como estas cifras son tomadas de las declarac!ones
de los permisos de construcción -es decir de las constr_ucc1ones
"formales"- en un periodo en que su costo aumentó cons1der~blemente, habría que pasarlas a precios constantes para tener una idea
más acabada de su magnitud mínima52•

En plena crisis, en 1931, la fundamentación de un proyecto de ley
entendió que el alquiler de viviendas era el renglón "más alto en la carestía de la vida" y un Consejero integrante de la rama colegiada del
Poder Ejecutivo lo estimó en la tercera parte del ingreso nominal de
un funcionario público. "Se edifica enormemente en Montevideo y los
alquileres
no bajan" fue el cáustico balance de otro legislador, meses
después49•

Los industriales tampoco se sustrajeron a estas inversiones. El gerente del Banco Popular, Pedro Cosio, ex-ministro y p~idari~ del ~esarrollo de la industria nacional, se quejaba de que los mdustnales 10vertían sus utilidades en campos para arrendar o en edificios para renta, clamando por aumentos de protección en épocas de crisis53 •

El propio Banco Hipotecario hizo partir el desarrollo progresivo
de la edificación en Montevideo del año 1918, reconociendo en los préstamos urbanos el renglón más importante de sus operaciones: "El desarrollo edilicio de la ciudad de Montevideo, los grandes capitales invertidos en inmuebles de renta, negocios y residencia, han contado con
un abundante aporte en el crédito hipotecario" 50•
Como ya se mencionó, la sola emisión de títulos, cédulas y obliga-

AJ constituirse a mediados de la década del veinte la "Sociedad
de Propietarios de Bienes Raíces del Uruguay", fue su vice-president_e
el industrial Carlos Anselmi, uno de los fundadores de una de_ las pnmeras entidades gremiales del sector fabril, la "Liga Industnal", en

187~.
Las actividades de la Bolsa de Montevideo atrajeron la atención
y sirvieron para captar parte del excedente de capital. En t~ sentido
las quejas de los contemporáneos fueron constantes. Los capitales, en

�246

Siglo XIX

El fomento del ahorro fue encarado oficialmente y su repercusión
sobre el sistema financiero ya ha sido mencionada.

El modelo de país que había enunciado el batllismo había producido la alarma de los sectores más conservadores de la sociedad uruguaya, contrarios al estatismo, la extensión de la legislación social y
a algunos presupuestos de su política agraria.

Agreguemos que en relación a la paridad legal el peso uruguayo
mostró una relativa estabilidad (cuadro 4), valorizándose en algunas
oportunidades y cayendo en otras (en 1921 su desvalorización frente
al dólar fue de 35%, y en 1922 del 16% con respecto a la libra esterlina, según fuentes del Banco de la República).

A pesar de que el discurso batllista reflejó hostilidad en ocasiones
hacia el capital extranjero, el gran latifundio y algunos monopolios privados, y quizás por ello, el Estado pudo absorber capitales, a los que
dió su garantía y un interés constantes hasta que en 1932 y 1933 la crisis obligó a cambiar las reglas del juego.

Id

,-

O ·

247

especial el gran capital, absorbió parte del emisionismo de títulos que
se volcó en el país.

Sin embargo, éstos, como inversionistas, parecen haberse movido
por razones de rentabilidad y conveniencia, prescindiendo de consideraciones ideológicas. En 1918, la Federación Rural resolvió vender Títulos Hipotecarios de su propiedad para adquirir Deuda Interna de Conversión al 6.5%, porque "de esta manera se obtiene la ganancia demostrada y se mejora el tipo de interés". En 1929, el diez por ciento
del activo de la Unión Industrial Uruguaya lo constituían títulos de Deuda Pública. El balance del año 1931 del Banco La Caja Obrera mostró
la existencia de títulos de Deuda Pública por una suma equivalente aJ
42% de su capital en 1930. Y el gerente del Banco de la República entendió que el capitalista extranjero estaba "mucho más dispuesto a suscribir un empréstito nacional o municipal o de una empresa industrial
del Estado, que suscribir acciones de una exportación industrial privada ( ... )"ss_

&lt;
o

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (/900-/930)

En la Bolsa se corría riesgos, pero se contaba con bienes fácilmente liquidables. Por otra parte, eJ otro modelo, el de la "ciudadbalneario" , el que valorizaba tierras y propiedades, el que procuraba
mejorar las condiciones de vida de la población y atraer el turismo,
¿perjudicaba los intereses económicos de los que más tenían?
El libre ingreso y egreso del flujo financiero permitió que se afincaran capitales de otros países pero también que emigraran capitales
uruguayos•.
El balance de ambos movimientos es imposible de cuantificar. Conformémonos con reconocer su existencia.
• Al desatarse la primera gran conflagración mundial, en 1914, se estableció la incooversión del peso uruguayo y se adoptaron restricciones a las exporta ciones de oro.

Resta citar la inversión en un bien de consumo que revolucionó
al mundo, y también al Uruguay: el automóvil.
Hacia 1930 la deuda pública interna y externa había permitido la
construcción de la red vial, cuya extensión y alcances eran aún limitados al sur y este del país, y la pavimentación de buena parte de Montevideo y de algunas ciudades del interior. El automóvil pudo así ganar
la calle y también la carretera.
Su difusión fue facilitada por la instalación en la década del veinte de plantas de armado de dos de las empresas norteamericanas más
importantes, "Ford" y "General Motors", y por la concesión de préstamos bancarios para su adquisición. En 1930 se informaba que Uruguay era, después de Estados Unidos y Cuba, el país americano que
tenía mayor número de automóviles en relación a su superficie y población; ocupando el tercer lugar en América del Sur, en números absolutos, superándolo únicamente Argentina y Brasil56• En 1930 había
en Montevideo registrados 37 00()57. Uno por cada dieciseis habitantes.
¿Qué pasó con la industria? La industria mientras tanto siguió creciendo a una tasa que ignoramos, multiplicando el número de establecimientos y aumentando la absorción de mano de obra. El Censo I~dustrial realizado entre los años 1929 y 1930 mostró una estructura piramidal, con una amplia base ocupada por pequeños establecimientos
y cuya punta estaba constituída por una minoría de grandes fábricas,
con capital y en algunos casos moderna tecnología58• En su~ ~ectorios figuraban apellidos vinculados tradicionalmente a la act_lVld~d fabril a la mercantil financiera e incluso en algunas ramas -fngonficos,
ins~mos para el a~ro- a la rural. La diversificación de las i~~ersiones el apostar simultáneamente a varias fuentes de acumulac1on, fue
un; de las caractarísticas del "poder económico uruguayo", a la que
no escaparon los mismos industriales. Fu_e e~ este período que el ~pita! extranjero, beneficiado por el protecc1orusmo esta~, desarro!lo la
industria frigorífica y en que la actividad toda conoció el desafio de
la renovación tecnológica, de la posibilidad de utilizar la energía eléctrica y el fuel-oil.

�248

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

A pesar de estos logros, Uruguay estaba aún lejos de completar
su proceso de industrialización, de abastecer a su propio y crecido mercado interno en muchas ramas.
Los grandes industriales no daban el ejemplo: ellos también sustraían capitales a su desarrollo productivo para emplearlo en operaciones especulativas rurales y urbanas.
Sin embargo algunas industrias a fines de la década del diez declararon ganancias del 20 y 30% sobre su capital59• Y aún así, queda la
incógnita si no le sumaron al capital la existencia de materias primas
y combustibles, por lo que podrían haber sido mayores.
La comercialización de acciones en la Bolsa de Montevideo, tenia
escasa importancia en el total de sus operaciones (cuadro 5). AJ 31
de diciembre de 1931 cotizaban sus valores una veintena de empresas,
entre bancos, fábricas y sector mercantil. De ellas, doce podían ser vinculadas a actividades industriales, de acuerdo a las categorías censales
utilizadas en ese entonces: cervecerías, agua mineral, papel, vidrio, productos lácteos, calzados, imprenta, arenera, construcción60•

Esta docena de sociedades anónimas fabriles representaban a un
sector que según los criterios de la estadística oficial contaba con más
de siete mil establecimientos.
Pensar en desarrollar un capitalismo en base al apoyo de los inversionistas y a la emisión de valores bursátiles podía ser una aspiración
de futuro, o una fantasía. Las sociedades anónimas industriales eran
pocas y la competencia del Estado en la captación de fondos muy
grande.
Por otra parte, permítasenos insistir, la mentalidad tradicional pesó,
y mucho. La actividad manual o industrial no era bien vista por todos
los sectores sociales. Muchos productos nacionales debieron ser comercializados como extranjeros para ganar el favor público Oa ley de etiqueta obligatoria que compelió a especificar el origen de la mercadería
es de 1932). El prestigio de la actividad y el de su producción por lo
tanto no podían convocar a todos los ahorristas e inversionistas. Pero
de haberlo hecho, también jugaba la vulnerabilidad del mercado, de
un mercado que estaba en crecimiento pero que aún no era -y la vida
mostraría que tampoco lo iba a ser- un gran mercado.

249

CUADRO 5
MONTOS OPERADOS EN LA BOLSA DE VALORES DE MONTEVIDEO
(% SOBRE EL TOTAL)

1900
1901
1902
1903

1904
1905

1906
1907
1908

1909
1910
1911
1912
1913
1914
1915
1916
1917
1918
1919
1920
1921
1922
1923
1924
1925
1926
1927
1928
1929
1930

Valores

Valores

Públicos

Privados

Total

94.5
92.4
81.7
83.3
90.4
70.3
66.3
79.8
63.6
52.9
38.1
16.0
41.1
67.7
90.0
98.7
98.7
95.2
97.1
94.6
98.4
99.1
99.3
98.0
99.2
98.8
98.2
95.1
97.5
94.6
96.6

5.5
7.6
18.3
16.7
9.6
29.7
33 .7
20.2
36.4
47 .1
61.9
84.0
58.9
32.3

100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100
100

!O.O
1.3
1.3
4 .8
2.9
5.4
1.6
0.9
0.7
1.1
0.8
1.2
1.8
4.9
2.5
5.4
3.4

Fuente: Academia Nacional de Economía, Contribución a la Historia Económica del Uruguay, Montevideo, 1984; p. 582.

�250

Siglo XIX

_¿Qué podía ~sperar el sector fabril del sistema financiero? Quizás
el d1a en que algun uruguayo acceda a los archivos de un banco privado pueda contestar con cierta amplitud esta interrogante.
Es de suponer que las grandes empresas extranjeras pudieron con~ar con el apoyo de las instituciones bancarias de sus países de origen
1~t~l~das en el Uruguay, especialmente las norteamericanas y
bntarucas.
, Siendo optimistas se podría pensar que algunas vinculadas a los
nucleos de inmigrantes italianos y españoles pudo apoyarlos.
_Pero a p~sar de estas posibilidades, que serían excepcionales, las
quejas de los mdustriales fueron constantes. No contaban con préstamos de fomento, a plazos largos y bajo interés.
Como tampoco las lamentaciones de los industriales en Uruguay
d~ben sorprender,_ y~ que eran y son una de sus tareas auxiliares y habtt~ales por lo c_ottdi~nas, se pu~de mantener la hipótesis que las institu_c10nes bancanas pnvadas nacionales, aún aquellas que tenían industnales en sus directorios, siguieron las pautas del mercado atendiendo
a 1~ rentabilidad_ y eficiencia de su especificidad como empresas. Es
~ecrr que :oncedieron préstamos a corto plazo, con garantía hipotecana Ya un mterés que tenía que competir con el que abonaba el Estado
a sus títulos.

. _La ~emial empresarial representativa de la industria no fundó una
1nst1tuc1on bancana específica para el sector. En buena medida la idea
de cr~ bancos de fo?1ento industrial, y hubo algunos proyectos en
tal sentido, fue sosteruda y defendida por algunos de los administradores del Est~do, por_ algunos políticos. Estos pensaban que era una
tarea que deb1a as~ el Estad?: Los particulares estaban muy ocupados, P?r mentalidad y rentabilidad, en sus propios negocios como
P3:fª ~edicarse .ª la filantropía sectorial. Es más, cuando se funda el
F1:1g~nfic~ Nacional en 1928, como cooperativa de ganaderos con apoyo
e mJerenc1a estatal, no se financia con la comercialización de acciones
e~, el mercado sino con un empréstito y con un impuesto a la transacc~on de ganado_s que posteriormente se transformaría en acciones, medt~te la coacción de un acto legislativo. Y el Nacional fue creado para liberar ~ los productos rurales de los manejos del trust de frigoríficos extranjeros.
En 1928, la aprobación de la ley de Prenda Industrial permitió al
Banco de la República, estatal, abrir una linea de crédito industrial,

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900.1930)

251

a bajo interés y en plazos relativamente largos, apreciando el empleo
económico del dinero. El mismo comprendía la instalación o ampliación de industrias, compra de maquinarias y herramientas, adquisición
de materias primas, ampliación de edificios, capital de giro, etcétera61 •
Las cantidades prestadas fueron en su comienzo pequeñas en relación
a las colocaciones totales del Banco, pero era un paso.
En 1929 un proyecto batllista de protección industrial, que no fue
aprobado, propuso concertar un empréstito para conseguir fondos y
apoyar así a la industria saladeril y a la manufactura privada
nacional62•
En rigor, el Estado utilizó minoritariamente su endeudamiento para
desarrollar o apoyar al sector fabril. La estatización de los servicios
eléctricos, del República, o la posterior creación del Nacional y de la
Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (1931)
insumieron sólo parte de los fondos captados, ínfima si a la Deuda se
le suman los papeles Hipotecarios.
Más bien se orientó a crear la infraestructura de puertos, ferrocarriles y carreteras tan necesarios para el sistema productivo interno como para el comercio y el turismo de sus vecinos.
El desarrollo del modelo de la "ciudad-balneario", paso previo
al más ambicioso del "país-balneario" que estaba implícito en el primero, estimuló sin embargo industrias destinadas a abastecer al consumo y a la especulación urbana.
La depuración de los resultados censales de 1929-30, efectuada en
1936, asignó al grupo de la construcción y sus derivados -que a nuestro juicio sólo comprendió algunas de las actividades que se encadenan con la construcción-, el 24% de los establecimientos, el 21 O/o de
los capitales líquidos, el 320/o del personal ocupado y el 230/o de los
valores producidos63 •
Era una rama que utilizaba abundante materia prima nacional, y
apta para absorber a la migración interna y externa.
Hacia 1930 el paisaje uruguayo había cambiado, especialmente el
urbano. Julio Martínez Lamas, uno de los ruralistas más lúcidos,
denunció:
El oro de la Campaña la ha transformado (a Montevideo), la ha hecho casi de nuevo, convirtiéndola en uno de los más preciados floro-

�252

Siglo XIX
Jarob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

nes de América Latina; a los rebaños trocados por mármoles y granitos, ha hecho el milagro de levantar esa urbe (. ..)64 •

253

agraria que descansaba en el binomio latifundio-minifundio.

Montevideo había convertido los capitales rurales productivos en urbanos improductivos.

Para los que no se resignaban a los espejos rotos -se dice que
traen mala suerte- aún les quedaría otro en el que mirarse: Suiza.

En parte tenía razón. El desarrollo de Montevideo se había tragado una porción del excedente rural. Pero sólo una. Otras se habían
transformado en tierras, habían emigrado del país, habían alimentado
otras actividades, entre ellas la especulación.

Uruguay podría llegar a ser la Suiza de América, aunque esto no
condecía con la tradicional impuntualidad de sus habitantes.

Uruguay no pudo ser ni la Francia ni la Dinamarca de América
del Sur.
Pero contaba, por lo menos en la conciencia de sus habitantes, con
una de las capitales más modernas del sur del continente.
El desarrollo urbano fue acompañ.ado por el crecimiento industrial, aunque queda por dilucidar si este último fue menor, mayor, o
simplemente acompañó al de la población.
Industriales, comerciantes, banqueros, productores rurales, profesionales universitarios, invirtieron en algunas empresas. Capitales extranjeros desarrollaron la industria frigorífica, la de armado de automóviles, y adquirieron la de cemento.
Sin embargo, los agentes económicos nativos siguieron mayoritariamente las señales emitidas por el Estado y las del mercado, mientras una bien orquestada campaña política conservadora paralelamente los alertaba sobre los peligros para la propiedad privada que entrafiaba el modelo reformista batllista.
Si el país industrial no pudo ser, fue en parte, porque el Estado
absorbió recursos y los orientó en función de la modernización
urbana6.S, porque existió otro modelo "paralelo" que captó los excedentes de capitales y permitió el surgimiento del cascarón turístico, que
se adaptó mejor a la mentalidad de un país de origen inmigratoria!,
de self made men en potencia, y que se reencontró con el viejo espíritu
mercantil y especulativo crecido a la sombra de las murallas de Montevideo durante la época colonial. Si el entorno y las condiciones externas en que Uruguay estaba inserto podía ser un gran freno para su desarrollo autónomo, también lo era la estructura mental de sus habitantes y su dimensión de pequefio país, sin hierro, carbón y petróleo; sin
flota; sin posibilidades de expandir su frontera, y con una estructura

NOTAS
1. Luis C. Benvenuto, La quiebra del modelo. Enciclopedia Uruguaya No. 48, Montevideo, Editores Reunidos - ARCA, 1969; p. 145.
2. Eduardo Acevedo, Anales Históricos del Uruguay, Montevideo, Barreiro y Ramos,
1934-36; Tomo V, pp. 173-174.
3. Carlos Zubillaga, Deuda externa y desarrollo en el Uruguay batllista (1903-1915),
Montevideo, CLAEH, 1979 (Serie Investigaciones No. 8); pp. 95 a 133.

4. Edmundo Narancio en Batlle, Su obra y su vida, Montevideo 1956; p. 123.
5. Octavio Morató, Al servicio del Banco de la República y de la eronomía uruguaya
(1896-1940), Montevideo, 1976; p. 250.
6. Milton Vanger, El país modelo-José Batlle yOrdóñez 1907-1915, Montevideo, ARCAEBO, 1983, p. 17.
7. Theodor Child, Les Républiques Hisp~o-améri~n_es (1890), ci~do por Alfredo
Castellanos, Historia del desarrollo edilicio y urbanístico de Montevideo (1829-1914),
Montevideo, Junta Deptal. de Montevideo, 1971, p. 201.
8. Carlos Real de Azúa, Montevideo, e/ peso de un destino, Montevideo, Revista Nacional, No. 236, diciembre de 1986, pp. 96-97.
9. Milton Vaoger, op. cit., p. 264.

10. Eduardo Acevedo, op. cit., Tomo VJ, pp. 107-108, 255, 322-323 Y~O. El arquit~to J Femando Chebataroff Reta seilala: "El estado no propugna nmguna doctrina
arqlritectónica o urbanística. No obstante ello, se intenta mejorar la imagen de los
centros urbanos, especialmente la ciudad capital, llevándo~ a cabo e? el ~ño 1911 ~
Concurso Internacional para el trazado General de Avemdas Y Ub1ca~ón de Edificios Públicos en Montevideo. Al ailo siguiente, dentro de ese propósito de otorgar
una mayor monumentalidad a la ciudad se elabora el_priin~r Plan Repilad~r para
Montevideo, buscándose por otra parte evitar la subs1Stenclll de fra~onanuentos,
con un criterio ajeno al bienestar de la comunidad.( ...) En la tercera decada se_lleva
a cabo el Plan Fabini, primera concreción urbanística iinportante ~n MonteVI~eo,
realizándose ta Rambla Sur, la Avenida Agraciada -irnpo~te VIa _de &lt;:Om~cación con el Oeste- jerarquizándose la iinplaotación del Palacio Legislauvo, 1na~gurado en 1925". (Uruguay: su patrimonio cultural y natural. ~I legado del Siglo XX" en Suplemento Dominical de El Día No. 2798, 7 de septiembre de 1987).

�254

Siglo XIX
Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

Sin embargo no suede soslayarse que las ramblas que unieron los diversos "balnearios" a la ciudad incidieron en el posterior desarrollo urbano de la misma en la inversión inmobiliaria. En 1930 Celedonio Nin y Silva, refiriéndose a Ramírez, Pocitos
y Carrasco, escribió: "Se ha dicho que ninguna ciudad europea cuenta con barriadas
tan originales y bellas como las nuevas que se han construido en las inmediaciones
de esas tres playas, en las que se ha hecho derroche de buen gusto en el estilo de
las construcciones". La República del Uruguay en su primer centenario (1830-1930),
Montevideo, Sureda, 1930; segunda edición; p. 204.

255

bre de 1930; pp. 449-451.
23. Alvarez Lenzi, Arana, Bocchiardo, op. cit., pp. 56, 57.
24. Revista Banco Popular del Uruguay, Números JO al 12, octubre-diciembre de 1926,
p. 13.
25. Banco de Cobranzas, Locaciones y Anticipos - Cincuentenario 1889-1939, p. 52.

11. Acevedo op. cit., pp. !07-108.
12. Alfredo Castellanos, op. cit., pp. 239 y 263-265.
13. Vanger, op. cit., p. 61.
14. Aníbal Barrios Pintos, Canelones: Su proyección en la Historia Nacional, Montevideo, Intendencia Municipal de Canelones, 1981; tomo 2 pp. 546-557; Suplemento
Cincuentenario El Siglo 1863-/913; Montevideo, 1913, p. 386; "Francisco Piria: La
agitada vida de un fomentista" en Jaque, 14 de diciembre de 1984, p. 7; José
F. Franca Caravia, La Paloma - Una historia desde 1803, Montevideo, 1986, p. 41;
Suplemento El Día. 7 de abril de 1935.
15. Milton Vanger, op. cit., p. 61; Barrios Pintos, op. cit., pp. 546-547; La Revista Económica Sudamericana, No. 7, mayo de 1929; "La industria del Turismo - El caso
de Punta del Este", artículos publicados en El Día (edición de la tarde); Montevideo, 1927. Afirman Barrán y Nahum: "A veces se ha criticado la versión batllista
del georgismo (expuesta en 1914 por Carlos Vaz Ferreira en sus conferencias sobre
el problema de la tierra), por sus obsesivas reflexiones sobre el derecho individual
a la "tierra-habitación" y el olvido del derecho a la "tierra-estancia". Sin negar
validez a este enfoque crítico, lo cierto es que Vaz Ferreira -verdadero filósofo oficial del batllismo- en ese momento al centrar el problema de la propiedad de la
tierra en el derecho de todo hombre al suelo para habitación, y dejar en las tinieblas
el problema de la propiedad en el medio rural, estaba poniendo el dedo en una de
las llagas de la sociedad montevideana del novecientos, llaga tan real y sangrante
como podía serlo el latifundio en el otro extremo del país". Batlle, los estancieros
y el imperio británico (tomo 1 El Uruguay del Novecientos); Montevideo, E.B.O.,
1979; pp. 148-149.
16. Luis C. Caviglia, Estudio sobre la realidad nacional, Montevideo, Urta y Curbelo,
1952; Tomo 3, p. 170.
17. Castellanos, op. cit., pp. 125, 157,250; Alvarez Lenzi, Arana, Bocchiardo, El Montevideo de la expansión (1868-1915) Montevideo, EBO, 1986, p. 28.
18. Juan Ria!, Población y desarrollo de un pequeño país- Uruguay 1830-1930. Montevideo, CIESU-ACALI, 1983, pp. 122 y 123.
19. Revista Banco Popular del Uruguay, No. 1 - Enero de 1925, (s.p.).
20. El Siglo, 21 de agosto de 1915, p. 3.
21. Banco La Caja Obrera 1905-1955, Montevideo, Mosca Hnos., 1955.
22. Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes (DSCR) - Tomo 366 14 de octu-

26. Revista de la Sección Rural del Banco Francés Supervielle y Cía. No. 30, 15 de septiembre de 1929, p. 2.
27. Diario de Sesiones de la Honorable Asamblea General (DSHAG), Tomo 19, 15 de
marzo de 1933, p. 288.
28. DSCR, Sesión del 6 de septiembre de 1934, pp. 47-48.
29. En 1915 el Banco Francés Supervielle ofrecía títulos del "Empréstito Nacional Francés
5070", (El Siglo, 1 de diciembre de 1915, p. 5); y en 1930 se publicitaban las bondades de las "Cédulas Hipotecarias Argentinas" (Diario del Plata -Suplemento
1930-, p. 39).
30. Banco de la República Oriental del Uruguay, Sinopsis Económica y Financiera del
Uruguay - Estadistica Retrospectiva ; Montevideo, edición sin fecha; p. 130.
31. 25 años del Banco Hipotecario del Uruguay 1912-1937; p. 137.
32. Eduardo Acevedo, op. cit., Tomo 2, p. 32. Sobre el particular véase también Carlos
Real de Azúa, El Patriciado Uruguayo; Montevideo, EBO, 1981; segunda edición.
33. Henry Patrick, Las impresiones de un viajero en un país de llorones, Montevideo,
Imprenta El Ferrocarril, 1880, pp. 119-121.
34. Alfredo Castellanos, La Bel/e Epoque Montevideana, Montevideo, ARCA, 1981,
p. 8.
35. En tal sentido son reveladoras las declaraciones del doctor Julio Grauert, presidente
de la Bolsa de Valores, en El Día, 20 de noviembre de 1983, p. 12.
36. Sobre la mentalidad rural véase José P. Barrán y Benjamín Nahum, Historia Rural
del Uruguay Moderno. La civilización ganadera bajo Batlle /905-1914. Tomo 6. Montevideo, EBO, 1977, p. 386 y sigs.
37. Entre los trabajos pioneros en este campo debe citarse el de Silvia Rodríguez Villamil, Las mentalidades dominantes en Montevideo (1850-/900); Montevideo, EBO,

1968.
38. Luis Cincinato Bollo, Geografía de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, Barreiro y Ramos, 1914; (lla. Ed.), pp. 31 y 41-42.
39. Proteccionismo Industrial, Montevideo, Imprenta Domaleche, 1918; p. 74.
40. El Debate, 7 de febrero de 1933, p. 10.

�256

Jacob: Capitales e industria en Uruguay (1900-1930)

Siglo XIX

41. ~co de la República, op. cit., p. 158. El fenómeno de la movilidad de la propiea. rural no era novedoso. José P. Barrán y B. Nahum en La civilización ganadera
ba10 Bat!le (1905-1914) (Tomo VI de la Historia Rural del Uruguay Moderno) p
294, ?asandose en un estudio de casos concluyeron que en 1914 la clase alta '
ofrec1a una ~ueva imagen: "un cincuenta por ciento de sus miembros hacía a lo s:o
dos generaciones que poseía el suelo".

ai

42. Barrán y Nahum, Ibídem.
43. Henry Finch, Historia económica del Uruguay Contemporáneo Montevideo EBO
1980, p. 158.
'
'

257

59. Raúl Jacob, Uruguay 1929-1938: Depresión ganadera y desarrollo fabril. Montevideo, FCU, 1981, pp. 383-384.
60. Bolsa de Comercio de Montevideo - Revista quincenal de precios corrientes. Hasta
1913 se observa una importante participación privada en el total de operaciones de
la Bolsa de Valores de Montevideo (cuadro 5), que alcanza su valor máximo en el
año 1911, reduciéndose sensiblemente a partir de 1914. Según fuentes de la institución la caída acompañó "el rechazo hacia la moneda nacional que se vivió en esos
años" (Revista de la Cámara Nacional de Comercio, Vol. 9, No. 2, julio-agosto
de 1987, p. 21). Sin duda el hecho admite otras explicaciones, como la creación del
Banco Hipotecario, la crisis mundial y la radicalización de la propuesta batllista,
etcétera.

44. Suplemento Cincuentenario El Siglo, p. 33.
61. Banco de la República Oriental del Uruguay; Departamento de Crédito Rural e Industrial. Memoria correspondiente al ejercicio terminado el 31 de diciembre de 1931.
Montevideo, BROU, 1932; pp. 4 a 16.

45. Casares-Arocena - 1931 - Balneario Solís - Uruguay.

46. Morató, op. cit., p. 247.
62. Banco de la República Oriental del Uruguay -Labor del Directorio 1928-1931-.
Montevideo, Barreiro y Ramos, 1931; pp. 185-189.

47. Alvarez Lenzi, Arana, Bocchiardo, op. cit., pp. 58 y 59.
48. María Isabel Bove, Desnutrición: Un problema actual Montevideo CIEDUR
guay Hoy, no. 1 (segunda serie), 1986, p. 13.
'
'

u _

63. Censo Indnstrial de 1936, Montevideo, MIT, 1939; p. XIV.

ru

64. Julio Martinez Lamas, Riqueza y pobreza del Uruguay. Montevideo, segunda edi49. DSC:R, Tomo 371, 14 y 18-19 de agosto de 1931, pp. 109 y 138· y Tomo 379 9 d
septiembre de 1932, p. 128.
'
•
e
50. "25 años del Banco Hipotecario... ", op. cit., p. 161.

51. Declaraciones a El Pueblo, 18 de junio de 1934, p. 23.
52. "Boletí~ M~~sual de Es~ad(stica del Concejo de Administración Departamental de
: 0 ~tevideo · No. 346, Jumo de 1932, p. 9; YLa Mañana, 22 de septiembre de 1932,
4
53. Revistá Banco Popular del Uruguay, No. 7 al 9, julio-septiembre de 1926, pp. 6-7.
54. Ibídem, marzo de 1926, pp. 4-15.

55. Revist_a ~e /a Federactón Rural, No. 5, 31 de octubre de 1918, pp. 57-58; La Revista
Econom1ca ~udamer!cana, No. 7. mayo de 1929; La Mañana, 3 de febrero de 1932
p. 9. Morato, op. clt., pp. 244-245.
'
56. Celedonio Nin y Silva, La República Oriental del Uruguay en su primer Centenario
(1830-1930). Montevideo, Sureda, 1930; Segunda Edición p. 116.
57. ":lvaro Casal, El automóvil en e/ Uruguay- Los años heróicos /900 -1930 Montevideo, EBO, 1981, p. 7.
.

58. Según _el Censo Industrial de 1929-30, sobre el 94% de los establecimientos censados, solo el 2.~30Jo había_ declarado capitales mayores a 100 000 pesos (a Ja paridad
le~aJ, 21 277 hbras es!erh?as). ~a masa de capitales en explotación, incluyendo ed.ific1?s, terr~nos, maqumana, veh1culos, materias primas, combustibles, etcétera equivaha_a ~• tres veces las exportaciones de 1930 (2. 73). Banco de Ja República', "Sinopsis... , p. 164.

ción, 1946; p. 304.

65. Si bien no subestimamos las medidas adoptadas durante la segunda presidencia de
Batlle y Ordóñez (1911-15) en favor del "modelo industrial" (Ley de materias primas, estatización del Banco República y de la generación de energía eléctrica, creación del Instituto de Quimica Industrial, etcétera) -cuya eficiencia y aplicación entre 1915-1930 merecerían una investigación específica- los puntos en cuestion son
otros: 1) El papel del Estado como orientador de la economía, como caoalizador
de recursos hacia el desarrollo industrial, como gestor de políticas de estímulo para
la inversión de capitales privados en empresas fabriles; 2) En qué medida el modelo
de modernización urbana absorbió recursos necesarios para el desarrollo de las fuerzas
productivas.

�Grupos Empresariales e Inversión de
Capital en Vizcaya, 1886-1913

Jesús María Valdaliso Gago *

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Esta investigación se basa en una explotación sistemática de una fuente hasta ahora sólo utilizada para reconstruir indicadores económicos
de larga duración, los Libros de Sociedades de Registro Mercantil. Pero,
· además, es susceptible de una explotación mucho más intensiva que
consistiría, básicamente, en la reconstrucción de los grupos empresariales y de su dinámica inversora, mediante la recogida de los nombres
de los inversores que aparecen en las Escrituras de Constitución de cada Sociedad.

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Esto es lo que hemos hecho para Vizcaya en un período concreto,
1886-1913, período que supone para esta región una consolidación de
su proceso de industrialización. Así, hemos esbozado un análisis de los
principales grupos empresariales, cuyo ritmo de inversiones es un fiel
exponente de la estrategia desarrollada en cada sector (minería, navieras, etcétera). Junto a ello, la obtención de amplios listados de inversores y la posibilidad de comprobar las relaciones intersectoriales entre los mismos nos ha llevado a contrastar los resultados de la investi2ación con la teoría tradicional de la industrialización de Vizcaya, que
hace de la minería la fuente esencial de capitales que, en manos de un
reducido grupo de inversores mineros, fueron reinvertidos en la
industria.

* Departamento de Historia e Instituciones Económicas, Universidad del País Vasc)
(España). P ublicado previamente en Revista de Historia Económica, año IV, 1, 1988.

�260

Siglo XIX
Va/daliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

Las conclusiones finales a la luz de nuestros datos son claras: la
minería como tal y los inversores mineros desempeñaron un papel no
despreciable en la industrialización de Vizcaya. Pero sus inversiones
preferentes se centraron no en la industria y los servicios, sino en minería fuera de Vizcaya. El carácter supuestamente decisivo que se le
ha dado a la minería como motor inicial de la revolución industrial en
esta provincia debe ser, pues, matizado, y los aportes de la minería valorados en sus justos términos.

261

Debido a que no siempre aparece el capital suscrito por cada socio, la importancia de un inversor en un sector u otro habrá que medirla por su presencia en el mismo, en función del número de veces
que aparece en las nuevas Sociedades creadas. Aunque somos conscientes de que este supuesto entraña un cierto riesgo, creemos que los
listados de inversores resultantes pueden reflejar nítidamente la conducta empresarial y las decisiones de inversión en una época particulamente interesante de la historia económica de Vizcaya.

INTRODUCCION •
La etapa histórica de fines del siglo XIX y principios del XX supuso
para Vizcaya la consolidación de su proceso de industrialización. Tradicionalmente, y siguiendo la opinión de mineros de aquella época, se
ha atribuído a la exportación de mineral de hierro vizcaíno un protagonismo fundamental de cara al inicio y desarrollo de la industrializa1
ción de la provincia • Sólo en los últimos años nuevas investigaciones basadas en un estudio exhaustivo de las fuentes han empezado a
cuestionar dicha interpretación, matizando el carácter supuestamente
decisivo 2 que la minería tuvo para el crecimiento económico de
Vizcaya •
Esta investigación pretende contrastar la llamada teoría tradicional de la industrialización vizcaína con los resultados obtenidos de la
explotación de una fuente hasta ahora no utilizada, los Libros de Sociedades del Registro Mercantil de Vizcaya 3• Nuestro estudio se habasado en listados de inversores confeccionados tras la recolección, en
fichas particularizadas para cada Sociedad, de los nombres de sus socios fundadores. Debido a la magnitud de la tarea -entre 1886 y 1913
se crean, en Vizcaya, 1 830 Sociedades Mercantiles 4- , la recolección
no ha sido completa. Sólo hemos seleccionado las Sociedades más importantes, atendiendo al criterio del volumen de su capital social. Así,
el número de Sociedades recogidas supone el 30% del total de las constituidas en Vizcaya durante ese período, cifra que aumenta hasta un
46% si sólo
tenemos en cuenta a los sectores fundamentales de
5
inversión • Estos porcentajes, significativos, lo son aún más si tenemos en cuenta el capital que representan: más del 90% del capital total
de las Sociedades constituídas en Vizcaya entre 1886 y 1913.

• Debo agra decer a Emiliano Femández de Pinedo y a J . L . Hemández Marco
sus útiles comentarios sobre esta investigación. Asimismo, para la recopilación de
las fichas de inversores he contado con la inestimable ayuda de Ma. Eugenia González Ugarte. Naturalmente, los errores y omisiones son todos de mi responsabilidad.

l. 1886-1900: HAClA UNA POLITICA
DE INTEGRACIONES VERTICALES

1.1. Diversificación de inversiones y grupos empresariales
Si partimos del capital invertido en las nuevas Sociedades creadas en
estos años y su distribución por sectores podemos observar que destacan especialmente dos, el de negocios mineros y el de transporte marítimo, que son también los primeros por el número de Sociedades creadas. También es importante el peso de sectores como el químico o el
de las compañías ferroviarias, con bajos porcentajes en núme_ro, pero
relativamente altos en capital. Ambos alcanzan sus mayores cifras absolutas y relativas ahora. Parecidos porcentajes, aunque de muy diferente significación, muestran eléctricas y siderometalúrgicas, las primeras con un elevado capital medio por Sociedad 6• Por último, hay
que señalar la escasa importancia del sector,de banca y _seguros_ e? ~st_a
etapa: salvo el Banco de Comercio (1891) , no hay nmguna m1c1ativa de relieve hasta 1900. El sector de la construcción, a pesar de su
cuarto puesto por número, moviliza muy poco capital.
Las cifras de inversores e inversiones, referidas a las Sociedades
recogidas en nuestra investigación, vienen a corroborar lo ya comentado. Destaca, sobre todo, el predominio de las compañías navieras, debido fundamentalmente a la hegemonía casi absoluta de la sociedad
anónima 8 , con un elevado número de socios por compañía; socios
que invierten en más de una Sociedad.
En conclusión, hay una patente diversificación de inversiones con
dos sectores punta, las compañías mineras y las navieras. Se produce,
además, un auge de las compañías ferro~arias y de Ias_qu~mi~ 9, _que
reciben bastante capital. Por el contrano, sectores mas s1gruficativos
en número como el siderometalúrgico o el de la construcción, reciben
menores ~ntidades de capital, principalmente porque la etapa de intensa inversión en estos sectores se produjo antes, en el período
1879-188210•

�262

Siglo XIX

Valdaliso: Grupos empresaria/es e inversiones en Vizcaya

CUADRO 1
NUMERO Y CAPITAL DE LAS SOCIEDADES CREADAS EN VIZCAYA
SEGUN SECTORES DE INVERSION Y PORCENTAJE SOBRE EL TOTAL
(1886-1900)

Capital*
Minería
Navieras
Ferrocarril
Químicas
Siderometalúrgia
Eléctricas
Banca-Seguros
Construcción

115.7
96
56.6
47.2
34.1
30.8
26.9
12.2

%
23.1
19.1
11.3
9.4
6.8
6.04

5.4
2.4

Número

%

122
90
20
39

16.6
12. 2
2.7
5.3
11.6
4.3

85
32
9
57

l. 2
7.7

• Millones de pesetas.

Fuente: Registro Mercantil de Vizcaya, Libros de Sociedades. Elaboración
propia.

263

negocio de transporte, el grupo era propietario de la Compañía mine19
ra de Setares , cuyo mineral se transportaba casi en su totalidad por
su_ flota de vapores. Gracias a esta integración vertical "del negocio
mmero y el transporte de su mineral" se cimentó buena parte de su
fortuna. Una prueba significativa de lo que acabamos de afirmar será
la rápida adquisición por el grupo de nuevas minas cuando los yacimientos del Norte den muestras de agotamiento: en 1900 crean la Compañía minera de Sierra Menera21 , con un capital de 32 millones de pesetas, compañía que se dedicará a explotar el coto minero del mismo
nombre (sito en las provincias de Teruel y Guadalajara), arrendado a
Cosme Echevarrieta. El mineral, conducido por ferrocarril hasta Sagunto, era embarcado allí en los buques de la compañía22 • Posteriormente, en ese mismo lugar se levantará la Compañía Siderúrgica del
Mediterráneo, en 191723 , que supondrá la integración completa
(extracción-transporte-transformación). Además, este mismo grupo crea
en 1900, junto a otros navieros interesados la Compañía Euskalduna
de Construcción y Reparación de Buqu;¡J, ejemplo significativo del
interés de los navieros por construir sus propios buques. En esta primera
etapa, el 650Jo de los inversores en Astilleros son también navieros25•
Otro de los grandes grupos navieros es el de Martínez Rodas, muy
diversificado en cuanto a sus inversiones en 1886-1900. Su presencia

CUADR02

A continuación vamos a analizar los principales grupos empresariales de esta primera etapa. El grupo Martínez de las Rivas es el primero en realizar los mecanismos de integración vertical para expansionarse económicamente11 .Con un capital, en parte, basado en negocios vinculados al sector público12, adquiere en 1879
una fábrica siderúrgica a la compañía inglesa The Cantabrian !ron Company Limited, la futura San Francisco 13 • A partir de 1889 comienza
la "etapa naviera" del grupo; José Ma. Martínez de las Rivas funda,
junto a Ch. M. Palmer, la Compañía Martínez Palmer'4. Dos años
más tarde crean las Compañías de vapores Rivas, Mudela y Marqués de Mudela 15 • En ese mismo año -1891-, la antigua Sociedad
Martínez Rivas-Palmer se transforma en Astilleros del Nervión'6, cuyo objetivo inicial es construir tres buques para la Armada Española 17•
En 1894, con los mismos socios que se reinscribe la San Francisco, Alzaga y Procter, crean la Compañía Coto del Muse/, situada fuera de
Vizcaya 18• En líneas generales, el grupo diversifica sus inversiones dentro de un panorama de actividades estrechamente relacionadas entre
sí: minería-siderurgia-construcción naval-transporte marítimo.
El grupo Sota y Aznar se encuentra ahora en su fase de conformación. A partir de 1889 y hasta 1899 se fundan por el grupo un total
de veintinco compañías navieras, una por cada buque. Además de este

INVERSORES E INVERSIONES EN VIZCAYA (1886-1900)

Banca-Seguros
Construcción
Eléctricas
Ferrocarril
Siderometalurgia
Minería
Navieras
Químicas
Varios
Total

Inversores
No.
%

Inversiones
No.
%

22
70
82
170
132
266
282
118
102

1.8
5.6
6.6
13.7
10.6
21.4
22.7
9.5
8.2

23
74
97
208
185
340
693
138
105

1.2
4.0
5.2
11.2
9.9
18.2
37.2
7.4
5.6

l 244

100.0

l 863

100.0

Fuente: RMV, Libros de Sociedades. Elaboración propia.

�264

Siglo XIX

es fuerte en sectores como el eléctrico, minería y banca y seguros. En
1890, y junto a Víctor Chávarri y otros, crean Hulleras del Turón, iniciando un negocio de exportación mineral hacia Asturias y retomo con
carbón, todo ello en barco26• Dos años más tarde crea la Compañía
Naviera Unión27 y en 1895 la Compañía Marítima Cantabria 28 • Pero
el grueso de sus inversiones se centrará en los años finales del siglo:
en 1899 participa en la creación de la Sociedad General de Centrales
Eléctrica?; en 1900 crea la Sociedad Unión. Compañía Marítima, con
un capital de 16 millones de pesetas30 ; la también Compañía Marítima la Actividad31 ; la Compañía de Seguros Aurora32, con 20 millones
de pesetas, y Minas de Cala, con 15 millones de pesetas33 • El fuerte
ritmo de inversiones del grupo en los años de la coyuntura finisecular
y la cuantía de las mismas hace suponer que contó con una aportación
"extra" de capital que no provino de los beneficios de sus antiguas
compañías y que bien pudiera proceder del gran volumen de capital
repatriado al perder España sus últimas colonias ultramarinas34 • No
obstante, esto no deja de ser una hipótesis. Es, pues, un grupo muy
parecido al de Sota y Aznar por las actividades donde desarrolla sus
negocios, sobre todo sector servicios y alguna compañía minera, en la
que invierte para sacar más rentabilidad a su negocio de transporte.
Los años de fin de siglo, además de suponer una considerable capitalización de la economía vizcaína3s, fueron también años de gran
dinamismo empresarial, referido tanto a los grupos empresariales ya
existentes, y que amplían su esfera de influencia, como a los que surgen más claramente en este momento. Así, amparados en la fuerte subida de los fletes en los últimos años del siglo XIX 36, se configuran
varios grupos navieros como los Azoar Tutor-Arzuaga-Urrutia37 ,
Barandiarán-Gómez-Mendiald ua38 ,
U riarte-Eguiraun-CortinaAcillona39.
En resumen, y por lo que se refiere a los grupos empresariales centrados en el sector naviero, podemos concluir que hay dos grandes tipos. En primer lugar, los grupos creados antes de la coyuntura finisecular, que son también los más poderosos, están agrupados en estructuras de tipo vertical que integran extracción de mineral y transporte,
o transporte y construcción de buques. A finales de esta etapa inician
otra vinculación característica mediante la creación de compañías de
seguros, como es el caso del grupo Martínez Rodas en 1900 o de Sota
y Aznar en 1901. Ya hemos referido anteriormente el interés de este
último grupo por tener criaderos para transportar mineral, puesto que
su negocio residía en la exportación y transporte de su propio mineral.
Es significativo, por otra parte, que el grupo Martínez Rodas, vinculado más al tráfico de cabotaje o con América, cree, en 1900, Minas de
Cala ante un previsible descenso del comercio con América tras la pérdida de las colonias: la reorientación de parte de sus actividades hacia
el tráfico con Europa se hacía con un negocio de extracción de mineral
de por medio. Así, pues, los mecanismos de integración vertical tienen

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

265

ahora un carácter defensivo frente a la competencia de los buques ingleses. Bien es cierto que proporcionaron a estos grupos (fundam~ntalmente, Martínez de las Rivas y Sota y Azn~r)_parte de sus cuantiosos beneficios, pero de su buena march~ econo011ca noyodemos ded~cir un control de los fletes ni una ventaJosa compe~enc1a sobre la marina inglesa"°. "Sin duda, -señ~a Fem~?ez de Pm~do-, la ~xportación de mineral de hierro y la unportac1on de carbon, a traves de los
fletes, tuvo que suponer un negocio na~a desprecia~le! pero fueron los
extranjeros quienes se beneficiar~n, ~eJando la~ ~gaJas a la ~º{ª _nglacional, tanto vizcaína como no V1Zcama, en el ultuno cuarto e s1 o

XIX"41.
En segundo lugar, los grupos navieros cread?s ~ fmes del siglo XIX
aprovechan la fuerte subida de los fletes, que C01:Dc1~e co_n u_n ~umento
del mineral y carbón transportado por la flota bilbama, mvirt}end~ algunos de ellos -como Arzuaga y Aznar Tutor- en compañías 011neras después de haber invertido en la _compra_d~ bu~ues. Pero,. además,
parece que debió haber "una decisiva part1c1pac101;1 de! c~p,Atal repatriado de las colonias en el desarrollo de la flot~ VIZ~a · Ya ht
mos señalado el caso de Martínez Rodas. El testimo~o. de R~6n e
la Sota, citado por Fernández de Pinedo, es muy s1gruficat1vo:
vizcaínos establecidos en Liverpool, Manila, Habana, etcétera, sustituyeron los antiguos buques de vela por otros de vapor,.:reand~ en
poco tiempo una flota de importanciad,qu~ a1
tamb1en considerable desarrollo en los años del pasa o s1g1o •

c:f7'Ó

Cambiando ya de sector, el grupo Ibarra-Vilallonga-Zub~a, parte de
cuyo capital es de origen bancario44 , crea en 1882 la Soc1eda~ Altos
Hornos y Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao. Durante estos anos pr&lt;:
seguirá la inversión en este sector, sobre todo en ~mpresas metalurgicas que demanden sus inputs a Altos Hornos de Bil?~º· J?e esta forma
completan la integración que se iniciaba en la p~1c1p~~1ón de lbarra
z b' 'a en la Orcona y Franco Belga con la mtenc1on de obtener
~n:r; barato para su fábrica siderúrgica4s. A partir ~e los años, n~venta y junto a otros señalados inversores del sector s1derom~talur~co co:Oo E. Gana y R. Rochelt, crean la Sociedad Tubos ForJados
Bilbao, en 1892, y la Basconia y Alambres del Cadagu~, en 1893 ·
También invierten en minería del carbón e~ la cuenca ast~an~-l~nes_::
1
para conseguir combustible a buen precio ; en compañías eléctncas ,
químicas49, y de construcciónso. La ex~ans~ón_ del grupo !barra es un
claro ejemplo de la estrategia de los s1derur:g1c~s en l?s años ~nales
del siglo XIX; "practicar una política de sust1tuc1ón_de 1mportac1on~:
sobre todo de la maquinaria del país y que se hacia ~emr de fuer~
(Fernández Pinedo). De esta forma la demanda de hierro Y acero e
las nuevas empresas metalúrgicas subsanarla el problema de los mer-

¡

�266

Siglo XIX

cados para una siderurgia que hasta entonces contaba con una fuerte
capacidad productiva sólo parcialmente desarrollada por la falta de
51
demanda • Otros grupos, como el de Chávarri o Echevarría, serán
también ejemplos significativos de esta política que se empieza a poner
en práctica a partir del Arancel de 1891.
En efecto, el grupo liderado por Víctor Chávarri, inicialmente centrado en la minería, crea en 1882 la Compañía Anónima de Metalurgia
y Construcciones la Vizcaya 52• En 1889 crea la Sociedad Delta Español; Talleres de Deusto en 1891; la Vasco Belga, en 1892; la Basconia
y la Ochandianesa, en 1893; Santa Agueda, en 1896, Chávarri, Petrement y Cía., en 190053• Pero, además de las inversiones en el sector
siderometalúrgico, el grupo diversifica extraordinariamente sus intereses económicos. Sólo su líder, Víctor Chávarri, aparece en cinco empresas metalúrgicas, seis mineras, cuatro químicas, dos de construcción, tres compañías ferroviarias y una eléctrica54 •
El grupo Echevarría-Zuricalday, liderado por Federico Echevarría
Rotaeche, es, b~icamente, el resultado de la unión familiar de un grupo fundamentalmente siderometalúrgico con otro más dedicado a negocios comerciales y de alimentación. Al igual que los dos grupos mencionados anteriormente, la dinámica inversora del grupo Echevarría
refleja nítidamente la evolución del sector siderometalúrgico: en 1886
crean una fábrica de transformados metálicos, importando bojadelata
inglesa55 • Dos años más tarde se unen con Goitia y Compañía, creando la primera gran empresa metalúrgica vizcaína, que luego pasará a
denominarse lberia 56 • En 1895 crean El Valle, otra empresa
metalúrgica57 • Sus vínculos con los Zuricalday se inician en la Sociedad Real Telefónica de Bilbao, creada en 1889, y en la Papelera Vizcaína, fundada un año después58 • En 1893 ya aparecen en la antigua
Sociedad Hijos de Zuricalday miembros de las dos famílias 59• Este
grupo también invirtió en algunos negocios mineros y en varias compañías navieras6().
Como hemos visto, gran parte de los grupos navieros o siderúrgicos invierten en minería por diferentes motivos. Grupos empresariales
entrados en este sector son, por ejemplo, el formado por Benigno Salazar, Luiz Salazar y J. Ma. Lezama Hormaza, que en estos años crean
1a Sociedad Carbonífera de Matallana y Salazar y Compañía61 • Los
Gandarias, vinculados al grupo Chávarri por su participación en /a
Vizcaya 62 , aparecen junto a él en varias Sociedades63 • Posteriormente
crearon la Sociedad Coto Minero de O/largan y Minas de
Alcaracejos64 • Hay, pues, por parte de estos grupos, una reinversión
casi exclusiva en el mismo sector.

Valdaliso: Grupos empresaria/es e inversiones en Vizcaya

267

Otro grupo de carácter monosectorial, esta vez centrado en el sector eléctrico, es el de Salvatierra-Crespo-Márquez de la Escosura-Zuasti,
que proviene, sobre todo, del interior del país. Aunque Bilbao es el
domicilio social del capital, todas sus iniciativas se centraron en el resto de España: en 1899, y junto a C. Reinke y W. Reinchard, crean la
Electra Martos Valdepeñas y la Electra Industrial de Navarra65 • Un
año más tarde crean la Compañía Eléctrica Peninsular, la Electra Industrial de Gijón y la Electra Industrial Coruñesa66 •
En el sector químico destacan los grupos Gurtubay-GreavesArbaiza, dedicado, sobre todo, a la importacion y refinado de petróleo y aceites minerales desde 188867, y los Errazquin, vinculados a la
Sociedad Española de la Dinamita, creada en 187168, y que ahora aparecen en Explosivos de Burceña, Unión Española de Explosivos y Fábrica de Vidrios de Lamiaco69•
LOS INVERSORES Y EL ORIGEN DE LOS CAPITALES
Debido a las limitaciones de las fuentes, ya expuestas anteriormente,
nuestras conclusiones en este apartado concreto se basan en la presencia de los inversores en las diferentes compañías y sectores y no en el
volumen de capital suscrito por cada uno. A pesar de ello, creemos que
los resultados son indicativos de las inversiones realizadas y de las relaciones intersectoriales en materia de inversión.
Por lo que se refiere a la presencia de capital extranjero, ésta es
importante en el sector químico, con un 15.20/o de los inversores. Los
restantes sectores con participación de capital extranjero, por orden
decreciente, son el eléctrico, con un 9. 70/o de los inversores; minería,
con un 9.020/o, y compañías ferroviarias, con un 8.20/o. En los restantes sectores la presencia es mínima. La mayor intervención de capital
extranjero en el sector químico es normal teniendo en cuenta la escasa
tradición de la industria química en España, que ha provocado que la
mayoría de las iniciativas hayan venido de la mano de empresarios
foráneos70• En Vizcaya son, sobre todo, franceses y alemanes, vinculados a la fabricación de explosivos71 • También es importante la actuación de aquellos últimos en el sector eléctrico.
Dentro del sector químico también hay que reseñar la presencia
de capital asturiano, especialmente inversores del "Grupo Ovetense"
como J. Tartiere y L. de Vereterra, agrupados en la Sociedad Industrial Asturiana Santa Bárbaran, que aparecen en la Vasco Asturiana
de Explosivos y en la Unión Española de Explosivos13 • Del mismo grupo está A. López, que invierte en compañías ferroviarias como la Cons-

�268

Siglo XIX

tructora de Zalla a Solares y la Compañía de los Ferrocarriles de Santander a Bilbao14• Recíprocamente, parece que la presencia de capital
vasco fue muy importante en Asturias en los años finales del siglo

XIX1s_

A pesar de las continuas referencias a la importancia del capital
repatriado invertido en Vizcaya al perder España a Cuba y Filipinas76,
no nos ha sido posible cuantificar su presencia. Tampoco conocemos a los inversores que habían hecho su fortuna en las colonias,
salvo los casos de E. Aresti Torren o Martínez de Pinillos78 • Por el
momento, sólo un seguimiento personal de los inversores proporcionará algún dato al respecto.
A continuación vamos a analizar las relaciones intersectoriales entre los inversores. La teoría tradicional de la industrialización de Vizcaya hace de la minería el sector de arrastre fundamental del posterior
desarrollo industrial de la provincia. La burguesía minera vasca, exportadora de mineral, fue, según esta interpretación, "el eje, a nivel
empresarial, del desarrollo industrial y del capitalismo en el País
Vasco"79• La intensa acumulación de capital realizada en el sector minero por un "reducido grupo de empresarios{ ...) fue decisiva( ... ) en
la financiación del desarrollo económico de Vizcaya y del País Vasco
en el último cuarto del siglo XIX"80 • La reinversión de este capital sirvió para crear una moderna industria siderúrgica y, más concretamente en esta primera etapa, para "la financiación total de la expansión
siderúrgica vizcaína"81 •
A fin de calibrar de alguna manera la importancia de la minería
y de la burguesía minera, hemos cuantificado la presencia, en cada uno
de los sectores, de los inversores en minería y el porcentaje que representan en cada sector. Asimismo, y para realizar una comparación, hemos hecho algo idéntico con los inversores en siderometalurgia. Antes
de analizar los resultados hay que hacer ciertas matizaciones. En primer lugar, cuando hablamos de capital minero, siderúrgico, bancario,
etcétera, estamos recurriendo a una generalización para sistematizar
los datos, pues es casi imposible averiguar la procedencia exacta de un
determinado capital. En segundo lugar, y dado que operamos con un
listado de inversores e inversiones de 1886 a 1900, hay que tener en
cuenta la cronología de estas últimas. A este respecto, Fernández de
Pinedo, para el caso concreto de la minería, ha señalado que el hecho de
"que ciertos inversores de 1882, cuando se iniciaba la gran exportación de mineral, figuren como mineros en 1890 no garantiza que el capital invertido a principios de los ochenta haya tenido sus raíces en la
minería"82• Por último, en los sectores están agrupados tanto las ac-

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

269

tividades directamente productivas como las comerciales; por ejemplo,
en nuestra lista de inversores en minería habrá tanto mineros productores, que laborean minas propias o arrendadas, como individuos que
se dediquen al comercio del mineral.
Si analizamos el número total de los inversores en negocios
mineros83 podemos inferir de su cantidad que los beneficios de este
sector "no se concentraron exclusivamente entre la gran burguesía minera, sino que más de un tercio de los mismos se desparramó entre las
clases medias"84 • En efecto, se constituyeron gran número de compañías por parte de burgueses que no eran los Martínez Rivas, Chávarri,
Gandarias, Durañona o Lezama; burgueses que formaron "una numerosa clase media que supo aprovechar lo fácil y barato de los
registros"85 • Hay que tener en cuenta que nuestro listado de inversores en minería (1886-1900) corresponde a un 52.4% de las compañías
mineras creadas en este período, porcentaje que se refiere a las compañías mineras más importantes o, a lo sumo, de tamaño medio. Las pequeñas compañías, generalmente colectivas, que laborean una o varias
minas, se encuentran en ese 47 .6% que no hemos recogido.
Por lo que se refiere a los porcentajes de participación de inversores mineros y siderometalúrgicos, vemos que la presencia de los primeros sobrepasa el 20% en el sector siderometalúrgico, químico y construcción. En los restantes sectores el porcentaje de mineros entre sus
inversores oscila entre el 12 y el 18%. La presencia de inversores en
siderometalurgia, aun siendo considerablemente menores en número
que los primeros86, es importante en construcción, químicas y ferrocarril, teniendo porcentajes parecidos en minería y eléctricas. A primera vista de estas cifras, se deduce una contribución importante en
la minería,' pero de ningún modo fundamental, ni decisiva, para el surgimiento de una industria moderna. Los relativamente altos porcentajes en químicas, ferrocarril y, sobre todo, construcción obedecen a la
fuerte atracción que ejercieron como receptores de capital y diversificadores de inversiones. Tanto inversores mineros como siderometalúrgicos aparecen en ellos con parecida importancia. La dif~renci~ favor de los primeros estriba en el mayor desarrollo y prohferac1on de
compañías mineras en esta etapa, mie~tras que el ritm? _d~ creació!1
de compañías siderometalúrgicas no se incrementa hasta m1c1ada la decada de los noventa ritmos diferentes que influyen en el mayor o menor número de inve;sores en cada sector. No obstante, eso no les impide ser a los inversores en siderometalurgia los que tengan un porcentaje más alto en el sector de la construcción e igualen a los mineros en
el sector eléctrico.

.ª

�270

Siglo XIX
Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

CUADRO 3
PRESENCIA DE INVERSORES EN MINERIA Y EN
SIDEROMETALURGIA EN LOS DEMAS SECTORES (1886-1900)

Inversores

Minería
(%)
Navieras
Siderometalu rgia
Ferrocarril

Químicas
Banca-Seguros
Eléctricas
Construcción
Minería

17.7
25.7
18.2
22.3
17.4
12.2
25.7

Inversores
Siderometalurgia
(%)
5.0

14. l
17.8
9.1
12.2
27.2
12.8

Fuente: RMV, Libros de Sociedades, listado de inversores 1886-1900. Elaboración propia

Los porcentajes de inversores mineros en los sectores siderometalúrgico y naviero se explican por otros motivos. Ya hemos visto que
algunos grupos navieros integraban verticalmente el negocio de extracción de mineral y su posterior transporte, pero las inversiones en minería no fueron siempre el punto de partida para una posterior adquisición de buques. Grupos como el de Martínez Rodas o el de ArzuagaUrrutia invirtieron en minería para poder transportar mineral en sus
buques, mineral que mayoritariamente era embarcado en buques
extranjeros 87 • El mismo Sota invirtió en el sector naviero siendo antes minero, pero en 1900 invirtió de nuevo en minería para asegurar
la prosperidad económica de su flota de vapores, sin que sepamos hasta qué punto el capital empleado provino de la minería o del transporte marítimo. En el caso de los grupos siderometalúrgicos, el único que
previamente tiene negocios de minas es de los Chávarri88 • Los dos restantes invierten en minería a posteriori de sus inversiones en el sector
siderometalúrgico. Con esto no pretendemos en mingún momento negar la existencia de una corriente reinversora de beneficios mineros en
la industria y los servicios, pero sí cuestionar que fuera la única o la
predominante. Las corrientes de reinversión fueron múltiples y recíprocas dentro de una fuerte tendencia a diversificar las inversiones. Además, salvo los Chávarri, los restantes grupos que muestran un acusado
dinamismo inversor no son precisamente mineros. La tendencia de es-

271

tos últimos se dirigirá hacia la reinversión en el mismo sector, como
es el caso de Lezama, Salazar o Gandarias.
En conclución, pues, hay que cuestionar la rotundidad de las afirmaciones de la teoría tradicional sobre la contribución de la minería
a la industrialización de Vizcaya. De lo expuesto hasta el momento se
deduce una cierta importancia de este sector; importancia que no es
explicativa por sí sola del acelerado ritmo de industrialización que vive
Vizcaya en estos años.
2. 1901-1913: UN PERIODO DE CONCENTRACION

EMPRESARIAL
2.1. Diversificación de inversiones y grupos empresaria/es
Partiendo de nuevo del capital invertido en los diferentes sectores y
comparándolo con el de la etapa anterior, podemos apreciar varias diferencias. En primer lugar, hay un importante aumento del capital invertido, que se hace más perceptible en los primeros sectores del cuadro 4, banca y seguros y minería, cuyas diferencias con los restantes sectores son significativas. Asímismo, las diferencias entre el tercer y cuarto
sector y los restantes también son importantes. Prueba de la concentración de las inversiones en este período es el hecho de que ahora los
cuatro primeros sectores reúnen el 70.1 % del capital total invertido en
Vizcaya, por tan sólo el 29.70/o en cuanto al número de sociedades
mientras que en la etapa anterior los porcentajes respectivos fueron 62.9
y 36.80/o. Ha habido, pues, un aumento de capital absorbido por los
principales sectores en este período 1901-1913, capital concentrado en
un menor número de sociedades. En estos años se crean grandes compañías como Altos Hornos de Vizcaya, Hidroeléctrica Ibérica, Banco
de Vizcaya, etcétera. En contraste con ese gigantismo empresarial, también ahora aumenta considerablemente el número de pequeñas compañías, la mayoría de ellas no encuadradas en los sectores básicos de
inversión y con tan sólo un 13.4% del capital total.
Por sectores, tanto banca y seguros como minería son los más importantes en cuanto a capital recibido, siendo, además, este último el
primero en número. El sector siderometalúrgico y el eléctrico experimentan una fuerte subida en capital, aun cuando sus porcentajes en
número disminuyan o permanezcan igual, lo que nos indica un aumento
del capital medio por empresa en ambos. Por el contrario, las compafiías navieras y los ferrocarriles descienden fuertemente en número y
capital como consecuencia de las crisis en sus respectivos sectores. La
industria de la construcción permanece igual en porcentajes, pero ha
visto aumentar el capital dirigido a ella. Las químicas, por último, des-

�Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya
272

273

Siglo XIX

CUADR04
SOCIEDADES CREADAS EN VIZCAYA SEGUN SECTORES
DE INVERSION Y PORCENTAJE SOBRE EL TOTAL (1901-1913)

Capital*
Banca-Seguros
Minería
Siderometalurgia
Eléctricas
Navieras
Químicas
Ferrocarril
Construcción

200.0
183.4
98.02
83.3
41.9
38.3
30.4
23.0

%

No.

%

24.8
22.8
12.2
10.3
5.2
4.7
3.8
2.8

27
162
89
47
64
47
7
81

2.5
14.8
8.1
4.3
5.8
4.3
0.6
7.4

• Millones de pesetas

Fuente: RMV, Libros de Sociedades. Elaboración propia

de los grandes bancos, que en Vizcaya ~viero~ un ~á~er mixto, l_o
que pudo suponer una diversificación de mvers1ones mdirecta a traves
de la banca91 •
El grupo de Martínez de las Rivas no ap~~ece ahor_a en ~~~a
·edad Hasta 1918 no volverá a part1c1par en mnguna llllCianueva SOCI
•
•
Hº
p rt tiva año en el que crea, junto a otros mversores, la 1spano .o u
gu~a de Transportes Eléctricos, perteneciendo a su ConseJO de
Administración92 •
El grupo Sota YAznar experimenta una profunda transformaci?n
en la primera década del nuevo siglo. En pnmer lugar, los tres socios
ma oritarios de las compañías de buques, Ramón de la S?ta, E. Azn~
de Sota YLuis Ma. Aznar YTutor, crean en 190 l _la sociedad colectlS t
Aznar93 como forma de gestionar sus mtereses Y agrup_ar
;:s a~~:Oes en la; compañías de lo_s dife~nte~u!~¿~e}cis:°L~~
dades mineras del grupo. En ese mismo o, J
., d
J L Vill baso este último vinculado a Sota desde la creac1on , e1
~~co.de c:mer~io en 1891, crean la Sociedad m~s grande del pen~
do la Polar de Seguros, con un ca~ital dedlOO milllon~
. '. d
•
1O del grupo Martmez Ro as, e grup
S1gu1en o e1eJemp
, d
n la doble finalidad de asecreó también una compañía e seguros co

fu

~i;:;

:o~:yesz:~

cienden en número y capital, aunque no considerablemente.
Acorde con ese fenómeno de concentración empresarial que se produce en el período 1901-1913, las cifras de inversores e inversiones referidas a las Sociedades más importantes creadas en estos años también descienden, al igual que el porcentaje de sociedades anónimas, sobre el total, que ahora es del 24.9% frente al 34.70/o de la etapa anterior. El predominio del sector minero en cuanto al número de inversores e inversiones es abrumador en esta etapa, lo que se debe fundamentalmente a la gran importancia de las compañías mineras creadas
en estos años, con grandes volúmenes de capital: compañías que en
su inmensa mayoría se dedicaron a laborear minas situadas fuera de
la provincia. Si en el período 1886-1913 el 77.711/o de las grandes Sociedades (el 4811/o del total) se dedicaron a explotar minas fuera de Vizcaya, en 1901-1913 el porcentaje asciende hasta el 82.4% 89• El número
de inversores también aumenta en banca y seguros, eléctricas y varios,
aumento relacionado con el especial auge que los dos primeros sectores experimentan en esta época.
Todos los datos apuntan, en suma, a que en estos años se produjo
una creciente concentración industrial y empresarial no sólo en Viscaya, sino en todo el país90• A la vez, no hay que olvidar el desarrollo

CUADR05
INVERSORES E INVERSIONES EN VIZCAYA (1901-1913)

Inversores
%
No.

Inversiones
%
No.
8.9
5.1

9.8
5.7

95

11.1

144

2.2
6.1
37.7
7.6
4.1
15.6

111
23
65
436
78
39
169

2.1
6.1
40.7
7.3
3.6
15.8

923

100.0

1 071

100.0

Banca-Seguros
Construcción
Eléctricas
Ferrocarril
Siderometalurgia
Minería
Navieras
Químicas
Varios

91
53
103
20
56
348
70
38

Total

Fuente: RMV' Libros de Sociedades. Elaboración propia.

55

10.4

�274

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

Siglo XIX

gu_rar su ~rop~ flota y ofertar s_us servicios a otras compañías navieras
o t~~ustnales . En 1901 también, Ramón de la Sota participa en la
fus1on del Banco de Comercio con el de Bilbao y en la creación de otras
compañías96 • En 1906, siguiendo la estrategia particular del sector, se
~roduce la fusión de las veintitrés compañías de buques existentes baJO el nombre de la Compañía Naviera Sota y Aznar S.A. con un capital de 9 5 millones de pesetas97• En resumen, hay ~na r~rganización
de! g~upo, tendente a un mayor control, por parte de sus tres figuras
prmc1pales, de todas las actividades en donde está presente.
En torno al Banco Vascongado, creado en 1902 y posteriormente
integrado en el Viz':aya~, se produce una clara articulación de los que
~asta entonces hab!an sido grupos empresariales dispersos, que a partir de ahora tendran más conexiones entre sí. Este banco nace de la
participación de la Compañía de Seguros Aurora, del grupo Martínez
Rod~, Y de la fusión del Banco Naviero-Minero'~\ en el que participan diversos grupos.
El grupo I barra-Vilallonga-Zu biría dirige su atención preferentemente hacia el dinámico sector de las eléctricas, participando fuertemente en compañías como la Hidroeléctrica Ibérica, Compañía Ibérica de Electricidad Thomson Houston y Unión Eléctrica Vizcaína 100 e
indire~tamente e~ ~lgun~s más a través del Banco de Vizcaya, en cu~o
C~nseJo d_e Adrrums~rac1ón están presentes 1º1• Maluquer ha puesto de
reheve la tmportanc1a de este banco, eje de "un trust perfectamente
articulado" de grandes empresas eléctricas 102• Junto a otros grupos
participará en la creación de Saltos del Ter, en l 90tº3, y es, además,
uno de los g_rupo_s creadores del gigante Altos Hornos de Vizcaya, junto a los Chavam y los Echevarría104 • También aparece en varias compañías mineras 105 •
El grupo Echevarría-Zuricalday mantiene sus inversiones en los sectores metalúrgico y alimentación (véase Apéndice), pero en las iniciativas más destacadas en las que participa está asociado a R. Picavea Leguía, creador, con l. García Lastra, de Hispanía. Compañía General
de_ Alumbrado106 • En 1901, junto a C. Reinke y J. Ahlemeyer, crean
p~mero Ah/emeyer,. S.A. y poco más tardeAhlemeyer, Compañía Anómma de Construcc10nes e instalaciones Electromecánicas fruto de Ja
fusión de la anterior con la Hispania 101• Un año más tar'de este mismo grupo crea la Hidroeléctrica de Cataluña, con un capital de 10 millones de pesetas 108• En 1907, tanto Echevaróa como Picavea participan en la creación de Saltos del Ter. No es extraño, pues, que R. Picavea sea uno de los socios fundadores del Banco de Vizcaya el banco
eléctrico por excelencia 109•
'

275

El grupo bancario Crédito de_Ja Un!ón Mi~~ra está formado por
un gran número de mineros cuyas 10vers1ones bas1~s y fundamen~al~s
siguen centrándose en el sector del que proceden . El gr~po pn~c.1pal en este banco, aparte de los Chávarri, es el de Gandanas, familia
minera muy importante en Vizcaya desde los años ochenta del pasado
siglo 111 •
Los Chávarri mantienen su política de diversificación, ahora no
sólo de inversiones, sino también de relaciones con otros g~pos empresariales o empresarios indiv~duales. P~r. una parte, ~anuene u~a
fuerte presencia en el sector romero, part1c1pando en sets compañías
mineras y en el Crédito de la Unión Minera. En los restantes sectores,
la mayoría de las veces aparece as&lt;?ciad? a P. Allende Y a E. Borda
Achúcarro, dúo inversor de gran dmarrusmo, presente s&lt;?bre todo _en
compañías ferroviarias 112 • Es, quizás, el ~rup_o empresanal cuyos mtereses económicos se encuentran más d1vers1 ficados.
Como conclusiones generales de este apartado podelll:os enumerar, en primer lugar, la desaparición de vari?s &amp;:~pos navieros como
inversores en nuevas compañías y la reorgamzac1on de los ~rupos qu_e
perduran a través de una política
fusiones o concent~a~1?nes honzontales. Esta se explica por la cns1s del sector, que se 1~c1~ en 1~-•
con una brusca caída de los fletes. Así, hasta 1909, las prmc1pa~es m1ciativas revisten el carácter de concentraciones ~orizontales, mientras
que las restantes compañías que se crean se ded1c_an fundamentalm~nte al cabotaje -navegación que sí estaba protegida-,_ co~1~n captt~l
social menor y una razón jurídica que ya no es la an?mma · Ademas
de esa política de fusiones, la estrategia de los_ nav1er?s se centró en
pedir protección al Estado, solicitando una sene de pnmas a la ~avegación que se concederán, en 1909, mediante la Ley de Prot~c1ón a
las Industrias Y Comunicaciones Marítimas. Parece, p~es, que os navieros estuvieron muy interesados en recibi: la prot~c1ó~1?el Estado,
lo que pone muy en duda su pretendido librecambismo .

?~

En segundo lugar, la tendencia de la mayoría de los grupos m~~eros a invertir de nuevo en el mismo sector, sobre todo en comparuas
mineras situadas fuera de Vizcaya.

(~!

Por último, el vi_raje d~ grupos ~~di~ion(It:!:;Jj~;:a
Tutor-Arzuaga-Urrulla), o s1deromet urg¡cos
. .
, s ue
'a)
hacia
una
inversión
preferente
en
el
sector
eléctnco,
grupocq
Vam ,
v·
rtenecen a su onartici an en la creación del Banco de izcaya Ype .
.
~e· o Administración. Tendencia a la que no son aJenas las d1fic~taJ
.d , ·co vasco en la primera década del nuevo siglo.
des del sector s1 erurgi

d:

�276

Siglo XIX

Y en todos ellos una profundización de las relaciones con el resto
de la burguesía vasca; burguesía que ahora no sólo diversifica sus inversiones como en el período anterior, sino también los grupos y empresarios con los que participa en la creación de numerosas compañías. La confluencia de varios de estos grupos y el fuerte papel de los
bancos como cabezas de los grandes grupos de intereses (grupo Sota
y Azoar, vinculado al Banco de Bilbao; grupos Ibarra-Vilallonga, Azoar, Tutor-Arzuaga-Urrutia y Echevarría-Picavea, en torno al Banco
de Vizcaya) confirma la primera impresión de esta etapa como un período de concentración empresarial y financiera.

2.2.Los inversores y el origen de los capitales
La presencia del capital extranjero se mantiene en el sector químico
con un 15.80/o, pero disminuye o permanece en unos niveles mínimos
en los restantes sectores. El número de inversores según nuestra muestra, disminuye. Frente a los 913 inversores de la primera etapa ahon¡
sólo hay 760, de los cuales un 32.90/o fueron inversores en la etapa anterior. Podemos hablar, pues, de una renovación importante en el conjunto de la clase empresarial vasca, aun cuando la mayoría de los grandes "capitales de empresa" permanezcan.

Como en el período anterior, hemos cuantificado la presencia de
los inversores de origen minero en los demás sectores. En primer lugar, y ya que tenemos el listado de inversores de la etapa 1886-1900,
podremos constatar la presencia de inversores mineros en los diferentes sectores en el período 1901-1913, lo que nos dará una idea aproximada de dónde invierten los beneficios del período precedente-y, por
tanto, una corroboración o una matización de la teoría tradicional ya
comentada-. El cuadro 6 trata de reflejar la importancia de los inversores "antiguos" (del período 1886-1900) en los sectores de la etapa
1901-1913. En la columna bajo el nombre de inversores en minería se
reflejan los porcentajes de inversores en cada sector que en la etapa
anterior fueron inversores en minería. En la siguiente columna se hace
lo mismo con los inversores en el sector siderometalúrgico y la última
columna recoge los procentajes de inversores en cada sector que en la
etapa 1886-1900 habían invertido en ese mismo sector. De alguna manera esta última columna reflejaría la reinversión de beneficios en el
propio sector, una especie de autofmanciación del mismo.
Analizando los resultados vemos que los porcentajes de la primera columna no son nada espectaculares: tan sólo el sector de banca y
seguros refleja un 23. l O/o, no llegando los restantes al 200/o. En números reales destaca la elevada presencia de mineros del período 1886-1900
que vuelven a invertir en minería, fenómeno que ya hemos visto al ha-

277

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

CUADRO 6

PRESENCIA DE INVERSORES EN MINERIA, SIDEROMETALURGIA
y EN EL PROPIO SECTOR DURANTE 1886-1900,
EN EL PERIODO 1901-1913

Inversores
Minerfa
%

Inversores
Siderometal.
%

23.1
15.5
18.1
13.1
11.3
17.8
15.7

7.7
11.6
6.6
2.6
9.4
25.0

Banca-Seguros
Eléctricas
Minería
Químicas
Construcción
Siderometalurgia
Navieras

Inversores
mismo sector

%
5.5
16.5
18.1
7.9
5.6
25.0
27.1

Fuente: RMV • Libros de ~ieda d es, listados de inversores 1886-1900 Y
l901-1913. Elaboración propia.

"al Del total de inversores en minería en
blar de los grupos empresan ,es.
·nvert1·r en diferentes sectores en
, d 1886 1900 que vue ven a 1
.
el peno o
- 7
.
• ·erte sus beneficios de nuevo
1901-1913, _un 8~. 0/o det:di:~:~~::i,~ situadas fuera de Vizcaya,
en compañlas mmeras, ud Es d 11s Se puede a la vista de estos
'
.. .
b . . h señala o cu ero .
como tarn ien a
.
cedentes de la minería se dmg1edatos, afirmar que los be!1e,fic1os P.~º de compañías mineras en el resto
ron mayoritariamente hae1a a creac1 n
de España.
.d
talurgia también disminuye
La presencia de inversores en s1 ero~e en el que llega a significar
en todos los sectores, excepto en el p~~~~~~tor se produjeron elevados
un 250/o, que hace supo~er.¿ue ~go parecido ocurre en el sector naporcentaJes de autof~anc1~c1 º~ofnanciación bastante elevadas, cerviero, que presenta cifras au lesa política de concentraciones bocanas al 300/o, lo que se ei ica/r primera década del siglo. Estos porrizontales llevada a cabo uranl e a . de Femández de Pinedo sobre
centajes vienen a corroborar 37dtes.1sg¡·co Y sobre la escasa presencia
la autofinanciación del sector s1 er~1~
de capital minero en la flota vasca .

!º

t

.
nerales pone de manifiesto la imUn último dato qu:, en hneasl ~e d strictlización llevada a cabo en
portancia del sector minero en a m u

�•
278

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

Siglo XIX

~l ~ríodo 1901-1913. De los 250 inversores del período 1886-1900
mVIerten de nuevo en esta etapa 61O 1 31 2 o¡¡0
que

minería p ¡
.
s
e
·
fueron inversores en
. or o tanto, casi un 70% pertenece
t
.
nemos en cuenta que de ese 31 2% de . o ª1 o ros sectore~. S1 te80 70/i · ·
d
·
romeros a gran mayona -un
. o- mVIerte e nuevo en minería hab ,
1.
te de capital del sector minero a la ind~stri~~~~~º\~~tr que ~I aporcho menos importante de lo que hasta ahora se ha\o~:r;o_ue mu-

Vamos
· de •mversores en minería en !~]1913
en losahora a ruantifx:ar la presenoa
restantes sectores (cuadro 7). No o ~ Y teniend

~~:=~~¡~;::::t~.::~::~:~~•~•!~:~:~:o~,:~,i~

efectivamª co umna 2 el porcentaje de inversores en minería que son
.
ente, nuevos, esto es, que no invirtieron en 1886-1900
'
el obJeto de evitar una doble contabilidad d 1 .
! con
en ~I cuadro anterior y en el presente. Aun ~nºr~~;;::~rf! 1t~~!
;~~tff1~1~~~~te comp~rand~ los porcentajes de la columna 1 (que con3 v
os Y antiguos mversores en minería) con los del cuadro
t~j/:~: ~~eti~ovsoleons edlecmas,o de banca-seguros Yeléctricas, el porcenas sectores.

:i

CUADRO 7
PRESENCIA DE INVERSORES EN MINERIA
EN LOS DEMAS SECTORES (1901-l 9 l3)

Banca-Seguros
Eléctricas
Navieras
Químicas
Siderometalurgia
Construcción

1

2

(%)

(%)

28.6
17.5
15.7
18.4
21.4
15.1

16.5
10.7
5.7
10.5
8.9
7.5

Fuente: RMV' Libros de Sociedades li
1901-1913. Elaboración propia.
' stados de inversores 1886-1900 Y

m ~e todo 10 expuesto parece cuando menos arriesgado sostener afir
a~iones ~mo que la burguesía vasca exportadora de mineral "fu;
e1 eJe, a ruvel empresarial, del desarrollo industrial Y del capitalismo

279

en el País Vasco" 117 • La presencia de esta burguesía explica tan sólo
una mínima parte del desarrollo industrial de Vizcaya. Además, sus
intereses se dirigieron primordialmente a la explotación de yacimientos mineros en el resto del Estado español.

3. CONCLUSIONES.
Aunque el auge de algunos sectores tales como banca-seguros o eléctricas se produce a partir de 1901, hay una profunda diversificación
de inversiones desde los años ochenta del siglo XIX. La mayoría de
los grupos empresariales se centra en más de un sector, realizando, además, "incursiones" en otros campos de actividad económica. Con ello
no sólo disminuyen el riesgo que toda inversión lleva consigo, sino que
también estrechan las relaciones con otros sectores de la burguesía vasca
y española.
En las condiciones descritas, la sociedad anónima aparecía como
la forma jurídica ideal que posibilitaba una rápida captación de capitales y una fácil participación de los inversores en cualquier sector de
la actividad económica, sin verse obligados a llevar la gestión de la empresa. Lo mismo sucede en Asturias, donde diversificación inversora
118
y generalización de la sociedad anónima son hechos paralelos • Estos factores, junto a la intensa capitalización de la época, originaron
la generalización de la sociedad anónima en Vizcaya. La importancia
de la misma, especialmente en la primera etapa 1886-1900, donde supone el 34.70/o del total de las Sociedades constituidas en Vizcaya, no
se superará hasta después de la guerra civil.
La dinámica inversora de los grupos empresariales es un fiel indicador de la estrategia que se desarrolla en cada sector. Durante el período 1886-1913 se produce:
- Un intenso ritmo de creación de compañías navieras en los años
finales del siglo XIX, aprovechándose de la espectacular subida de los
fletes. Los grupos navieros que operaban antes debían su prosperidad
económica a una política de integraciones verticales minería-transporte
de mineral (Martínez de las Rivas, Sota y Aznar) como mecanismo de
defensa frente a la marina mercante extranjera, que controlaba lama11
yoría del tráfico de mineral y combustible por el puerto de Bilbao 9,
o a su dedicación al cabotaje o al comercio con América (Martínez Rodas). A partir de 1901, y con el comienzo de la crisis de los fletes, hay
un doble proceso en lo que concierne a la creación de compañías navieras: por una parte, una estrategia de concentraciones horizontales
practicadas por los grupos creados en la etapa anterior, que se plasma

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280

Siglo XIX
Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

281

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en la creación nuevas compañías con elevado capital medio; por otra
part~, la creacion hasta 1909 de pequeñas compañías vinculadas al comercio de cabotaje, navegación que sí estaba protegida, de carácter colectivo o comanditario y con un escaso capital social.
- {!na polí,tica de creación de compañías de seguros por los grupos naVIeros mas poderosos (Sota y Aznar, Martínez Rodas) con las
c~ales, además de explotar el negocio de los seguros, aseguran su propia flota.
- Dentro de esa misma estrategia se sitúa la creación de astilleros
por navieros interesados en construir su propia flota, además de abastecer a otros posibles demandantes.
- (!na ~ol!tica de sustitución de importaciones por parte de los
grupos siderurg¡cos, que les lleva a intervenir en la creación de la mayoría de los empresas metalúrgicas a partir de la promulgación del Arancel proteccionista de 1891. Sólo así terminaron los problemas de superproducción de una siderurgia originados al perder los mercados exteriores para el lingote Bessemer.
-:-A partir de 1901, y por parte de grupos empresariales centrados
antenormente en otros sectores, fundamentalmente el sjderometalúrgico, hay una fuerte inversión en compañías eléctricas. Estos mismos
grupos s~rán los artífices del Banco de Vizcaya, el banco eléctrico por
excelencia.
- Una política, por parte de la gran mayoría de los inversores min~ros,_ de reinvertir Is beneficios en el propio sector, especialmente en
mmena fuera de Vizcaya.
Por lo que respecta a la contribución de la minería al desarrollo
industrial de Vizcaya, creemos que la teoría tradicional debe ser cuestionada por varias razones:
- De nuestro listado de inversores en minería se deduce que hubo
muchos más que ese "reducido grupo de empresarios y compañías"
que controlan "la mayor parte de la producción, de la exportación y
de los beneficios del sector" 120• Teniendo en cuenta que nuestro listado procede de compañías de gran tamaño o, cuando menos, mediano,
se confirma la tesis de Escudero para la minería que "más de un tercio
de los beneficios se desparramó entre las clases medias" 121 •
- La presencia de inversores de origen minero en los demás secto-

res fue importante en algunos y más ~odesta_ en otro~, pero de ningú~
modo fue decisiva para el desarrollo mdustnal de V12caya. En la pnmera etapa, 1886-1900, los porcentajes oscilan entre el 12 Y el ~50J~,
con una media general del 20%. Pero, además, esa presencia n~ sigmficó reinversión en su totalidad: en muchos casos fueron navieros o
siderometalúrgicos los que invirtieron en minería. Parece, pues, que
las corrientes de reinversión no tuvieron ese sentido unívoco -mineríarestantes sectores- que la teoría tradicional ha postula?º· En ~a segunda etapa, 1901-1913, los porcentajes d~ inversores mme~os siguen
oscilando en torno a ese 20%. La afirmación de que a partlf de 1901
los beneficios de la minería se reinvirtieron masivamente en nuevos sectores también tiene que ser matizada: de los 250 inversores de ~uestr_a
muestra que intervinieron en el primer peíodo y que vuelven a mvertrr
en la etapa 1901-1913, sólo el 31.2% fueron inversores mineros en la
primera etapa. Luego hubo casi un 70% de reinversores cuyos beneficios no procedieron de la exportación de mineral, Pero, ade~ás, la mayoría de las reinversiones no se dirigieron hacia la industna.
Donde fueron en mayor medida los beneficios mineros fue ?ªc!a ~l
mismo sector. De ese 31.2% de reinversores mineros, el 80.70Jo mv1rt1ó
de nuevo en minería, la cual se encontró mayoritariamente, como ya
hemos dicho, fuera de Vizcaya.

En resumen, hubo más inversores y más fuent~ de ~pita! qu_e las
procedentes del sector minero~• ~or ~nto, la_contnbuc1o_n del ~rus~o
no explica por sí sola la industnalizac1on d~ V1zcay~- Las 10vest1gac10nes más recientes que han revisado la teona tradic1on'." y los res?ltados que se desprenden de nuestro estu?ío apunt~ hacia ~na t7ona de
la industrialización vizcaína mucho mas compleJa que la simplista teoría tradicional.

NOTAS
Sobre todo de Lazúrtegui (1907). Autores como Lequerica (195~) o, más reciente1
. mente, González Portilla (1981) han sostenido esta interpretación.
2 _ Por citar algunas: Fernández de Pinedo (1983), (1985 a) y ( 1985 b); Escudero (1985)
y (1986).
3 Fundamentalmente, este articulo es uno de los capi!ulos de nuest~a tesis ~e liceo. · t
. Valdaliso (1986) en la que hemos proporcionado las senes de numero Y
~~i:de las Sociedades Mercantiles constinúdas en Vizcaya desde 1886 hasta 1975 •

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283

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4. Valdaliso (1986), p. 170.

24. RMV, L. 15, H. 720 (1900).

5. Que son ~ho: metalúrgicas.y similares, negocios mineros y derivados, navieros,

25. Porcentaje extraído de nuestro listado de inversores 1886-1900, elaborado a partir
de los datos del Registro Mercantil.

construcc1on ~e.obras y s1m1lares, productos químicos, negocios eléctricos, compa~las ferroV1anas y banca y seguros. Sobre esta clasificación sectorial, véase Valdahso (1986), pp. 13-14. Los porcentajes de los datos recogidos por sectores pueden verse en Valdaliso ( 1986), p. 115.

27. RMV, L. 6, H. 237 (1892).

7. Registro Mercantil de Vizcaya (en adelante, RMV), Libro 5, Hoja 219.

29. RMV, L. 14, H. 647 (1899).

8. En nuestros datos sólo hay anónimas entre las navieras. No obstante, una mínima

30. RMV, L. 14, H. 677 (1900).

9. El auge de las compafiías ferroviarias se debe fundamentalmente a la extensión del
tendid? de líneas ~r el País Vasco y a la construcción de líneas que enlazan centros mmeros, pnncipalmente Santander y Asturias y la cuenca hullera del norte
de León, con Bilbao. El de las químicas está muy ligado a la rama de explosivos
muy necesarios para la minería.
10. Sobre esa etapa puede verse Femández de Pinedo (1983).
1l. Fernández de Pinedo (1985 a), p. 22.
12. Femández de Pinedo (1985 b), en prensa.
13. Fernández de Pinedo (1985 b). Una inscripción de la misma puede verse en el RMV
L. 8, H. 345 (1894). Los socios que aparecen son J. Ma. Martinez de las Rivas:
J. B. Alzaga y E. W. Procter.

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31. RMV, L. 15, H. 760 (1900).
32. RMV, L. 15, H. 690 (1900).
33. RMV, L. 15, H. 764 (1900).

34. Según Harrison (1983), p. 29, "hay una decis(ón colectiva de invertir en Bilbao
los ahorros mantenidos en cuentas de depósito durante la campaña de Cuba
(1895-1898), esperando un desenlace del conflicto".
35. El capital registrado de las nuevas Sociedades creadas en yizcaya en 1901 no se
sobrepasará hasta 1962 en pesetas corrientes, y nunca sera alcan~do en pesetas
constantes. Los casi 450 millones registrados en Bilbao en l'?(ll supusieron el 50.9'7,
de todo el capital constituído ese año en España. Valdaliso (1986), PP· 50-51.
36. Femández de Pinedo (1985 b).
37. Valdaliso (1986), p. 121.

15. Sus inscripciones respectivas se encuentran en RMV, L. 5, H. 216; L. 5, H. 214,
y L. 5, H. 215 (1891).

38. Ibídem.

17. Fernández de Pinedo (1983), p . 17.

1

28. RMV, L. 9, H. 385 (1895).

14. RMV, L. 3, H. 139 (1889).

16. RMV, L. 5, H. 201 (1891); Ybarra (1947). p. 217.

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26. Debo esta información a E. Fernández de Pinedo. La escritura de Hulleras del Turón está en RMV, L. 4, H. 160 (1890).

6. El capital medio de las Sociedades del sector eléctrico no llega al millón de pesetas
por muy poco (962 500), mientras que el de las siderometalúrgicas justo alcanza
las 400 000.

parte adoptó otras formas jurídicas.

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Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

Siglo XIX

18. RMV, L. 8, H. 337 (1894).
19. RMV, L. 1, H. 12 (1886).
20. Fernández de Pinedo (1985 a), p. 22.
21. RMV, L. 16, H. 770 (1900).

22. Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao (CCINB), Memorias de
Sociedades 1902, Doc. 336, pp. 5 y ss.
23. RMV, L. 51, H. 2243 (1917) .

39. Ibídem, p. 122.
40. Como lo hace González Portilla (1981), vol. l, p. 201.
41. Femández de Pinedo (1985 a), p. 22.
42. Fernández de Pinedo (1985 b), en prensa.
43. Ibídem.
44. Ibídem.

45. Escudero (1985), en prensa.
46. RMV, L. 6, H. 276 (1892); L. 7, H. 278 (1893), y L. 7, H. 298 (1893).
47. Compañía Hullera Vasco Leonesa, RMV, L. 9, H 357 (1894).

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Siglo XIX
70. Sobre la industria química espai!ola, véase Nadal (1986).

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48. Electra. Compaílía General de Electricidad, RMV, L. 3, H. 357 (1894).
71. Véase Tortella (1983), pp. 432-434 y 449.
49. La Papelera Vizcaína, RMV, L. 4, H. 153 (1890).
72. Vázquez García (1980), p. 177.
50. Sdad. de los terrenos de la Concordia, RMV, L. 3, H. 122 (1889).
73. La Vasco Asturiana también se integró en la UEE. Tortella (1983), pp. 448-449.
51. Femández de Pinedo (1983), p. 17.
52. Femández de Pinedo (1985 b), en prensa.

74. RMV, L. 7, H. 304 (1893); L. 9, H. 398 (1895). La primera acabará por fusionarse
junto con otras para crear esta última. Véase Valdaliso (1986), p. 104, nota 20.

53. RMV, L. 3, H. 129 (1889); L. 5, H. 221 (1891); L. 6, H. 251 (1892); L. 7, H. 278
(1893); L. 7, H. 296 (1893); L. 11, H. 477 (1896), y L. 15, H. 703 (1900).

75. Vázquez García (1980), pp. 178-179.

54. Véase Apéndice.

76. Véase la nota 34. En el articulo de Harrison se pueden encontrar referencias de
más autores.

55. Ecbevarrfa Hermanos, RMV, L. 1, H. 26 (1886); Femándezde Pinedo (1983), p. 16.

77. Escudero (1986), vol. 1, p. 249.

56. RMV, L. 2, H. 78 (1888). En 1890 se produce el cambio de nombre: RMV, L. 4,
H. 173 (1890).
57. RMV, L. 9, H. 399 (1895).

78. Que fue secretario general de la Cámara de Comercio de La Habana en 1889. CClNB,
Fondo Julio de Lazúrtegui, Carpeta 54, núm. 18: Informe sobre una exposición
de la Sociedad de Estudios Económicos acerca del comercio de cabotaje en la metrópoli, CCIN de La Habana, 1889.

58. RMV, L. 3, H. 121 (1889), L. 4, H. 153 (1890).

79. González Portilla (1981), vol. 1, p. 70.

59. RMV, L. 7, H. 291 (1893).

80. Ibídem, p. 71.

60. F Ecbevarria y Picavea, Cia. La Blanca, Cía Naviera Aurrerá y Cía. Marítima
La Actividad. Para sus inscripciones, véase Valdaliso (1896), p. 152.

81. Lequerica (1956), p. 47; González Portilla (1981), vol. 1, p. 96; Banco de Bilbao
(1957), p. 167.

61. RMV, L. 4, H. 162; L. 3, H. 148 (1890).

82. Femández de Pinedo (1985 b), en prensa.

62. Fernández de Pinedo (1985 b), en prensa.

83. Que son más de 500 en el período 1886-1913. Dato extraído de nuestros listados
de inversores del RMV, 1886-1900 y 1901-1913.

63. Hulleras del Turón, An&amp;Jo Vasco de las Minas de Córdoba, Talleres de Deusto y
Vasco Asturiana. Valdaliso (1986), p. 152.

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64. RMV, L. 11, H. 502 (1897); L. 12, H. 555 (1898).

85. Jbidem.

65. RMV, L. 13, H. 597; L. 13, H. 613 (1899).

86. Véase cuadro 2.

66. RMV, L. 15, H. 705; L. 15, H. 709, L. 15, H. 710 (1900).

87. Fernández de Pinedo (1985 a), pp. 21-22; Fernández de Pinedo (1985 b), cuadros
8 y 9, en prensa.

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67. Asociados primero a un francés, Fourcade, en la Sociedad Fourcade y Gurtubay,
RMV, L. 2, H. 80 (1880), y más tarde solos en Hijos de Gurtubay, RMV, L. 3,
H. 119 (1889). Este grupo también tenia varias Sociedades en el sector alimenticio;
véase Valdaliso (1986), pp. 126-127.

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68. Sobre ella, véase Tortella (1983) p. 434.

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84. Escudero (1985), en prensa.

69. RMV, L. 10, H. 415 (1895); L. IO, H. 442 (1896); L. 4, H. 181 (1890). Tanto la
Sociedad Española de la Dinamita como Explosivos de Burcella quedaron fusionadas en la Unión Española de Explosivos, que al ai!o siguiente controló el mercado español gracias al monopolio concedido por el Estado. Sobre esto, véase ToneUa (1983), pp. 448-449.

88. Y tampoco se le puede calificar exclusivamente de minero. Véase Fernández de Pinedo (1985 b), en prensa.

89. Para averiguar cuáles eran las compañías que laboraban minas fuera de Vizcaya
he contado con la inesúmable ayuda de A. Escudero.
90. Tui'lón de Lara (1983), pp. 410-411; Maluquer de Motes (1987), p. 63.
91. Sudriá (1985), p. 262.

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Siglo XIX

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

287

92. RMV, L. 56, H. 2479 (1918).

110. Véase Apéndice.

93. RMV, L. 16, H. 799 (1901).

111. Escudero (1985), en prensa.

94. RMV, L. 16, H. 830 (1901).

112. P. Allende es vicepresidente de la Cía. de los Ferrocarriles Vascongados, de la que
E. Borda es vocal del Consejo de Administración. RMV, L. 29, H. 1356 (1906).
También son socios de otras compañías: véase Apéndice.

95. Debo esta información a E. Femáodez de Pinedo.

96. Banco de Bilbao, RMV, L. 16, H. 850(1901). En esta fusión aparecen como socios
ejecutores, por el Banco de Bilbao, Tomás E . de Epalz.a, R. de Ibarra y Arregui,
E. Coste, C . Urieo, M . Mac Mahón, A. Galina, E. Velilla e l. de Arias; por el
Banco de Comercio, Ramón de la Sota, M. Lezama Leguizamóo, M. Meodiricbaga, R. Amézaga, F . Larrioaga, J. A. Uriarte, F . de Artecbe y L. Aosuátegui.

113. La relación completa de las compañías navieras creadas durante estos años está
CD

Valdaliso (1986), p. 157, nota 197.

114. Femández de Pioedo (1985 a), pp. 24-25.
115. Escudero (1985), en prensa.

97. RMV, L. 28, H. 1328 (1906). El capital estaba dividido en 19 000 acciones de 500
pesetas cada una, de las que la Sociedad Sota y Aznar poseía 7 857, el 4l.3'lt del
total. Datos extraídos del Informe de la Comisión nombrada para llevar a cabo
la fusión de las Compañías de los buques..., CCINB, Memorias de Sociedades 1906,
Doc. 486.

116. Femáodez de Pinedo (1985 b), en prensa. También Escudero (1986), vol. l, p. 250,
analizando los Consejos de Administración de varias compañías navieras, ha señalado lo mismo.
117. Véase nota 79.

98. Escudero (1986), vol. l, p. 267.
118. Váz.quez García (1980), p. 175.
99. Véase Apéndice. Las inscripciones de las diferentes Sociedades se encuentran en
Valdaliso (1986), p. 154.
100. RMV, L. 17, H. 901 (1901); L. 17, H. 920 (1901); L. 33, H. 1491 (1908). En ellas
también se encuentra el grupo Amar-Arzuaga.

119. Femández de Pinedo (1985 a), pp. 21-22.
120. Goll7.ález Portilla (1981), vol. l, p. 68.
121. Escudero (1985), en prensa.

101. RMV, L. 16, H. 825 (1901). Los socios fundadores fueron P . Mac Mahón Aguirre, T. Urquijo Aguirre, P . Maíz Arzuaga, R. Picavea Leguía YJ . Ma. Basterra,
todos ellos en el Consejo de Administración. La información sobre los Ibarra la
hemos tomado de Ybarra (1947), p. 213.
102. Maluquer (1985), pp. 247-248.
103. Véase Apéndice.
104. RMV, L. 19, H. 1023 (1902). La Sociedad Altos Hornos de Vizcaya es fruto de
la fusión de Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao, la Vizcaya Y
la Iberia.
105. Cía. Vascongada de Minería, RMV, L. 17, H. 867 (1901); Minas de Irún y Lesaca,
RMV, L. 17, H. 877 (1901), y Sdad. Minera Vasco Catalana, RMV, L. 30, H. 1382
(1907).
106. RMV, L. 16, H. 777 (1900).
107. RMV, L. 17, H. 854 (1901); L. 17, H. 907 (1901).
108. RMV, L. 20, H . 1039 (1902). También participa aquí el grupo Salvatierra-Crespo... ,
que tras crear la Electra ladustrial de Castilla la Nueva, en 1901, Y participar en
Saltos del Ta, desaperccc como grupo inversor.
109. La expresión es de Maluquer (1985), p . 252.

�GRUPO IBARRA-ZUBIRIA-VILALLONGA, 1886-1900
DIVERSIFICACION DE INVERSIONES

1

Grupo •-•·••..ria·VJ•- ,

Minería

Siderurgia

Metalurgia

Otros
1

1
Sdad. Tubos Forjados
de Bilbao (1892)

Orconera (1873)
Mineral-

Fco. Belga (1876)

4-- -

-

Electra. Cía. Gral.
de Electricidad
(1889)

IAltos Hornos y Fábricas de Hierro! 1
y Acero de Bilbao (1882)
Lingote - -

Basconia (1893)

La Papelera
Vizcaína (1890)

,Alambres de Cadagua (1983)
Sdad. Hullera Vasco
Leonesa (1894)

Combustible - - -

- _

Sdad. de los
Terrenos de la
Concordia (1889)

GRUPO CHAVARRI-SALAZAR (1886-1900)
DIVERSIFICACION DE INVERSIONES

c;rvp0 Chivarrt-5¡1,ur

Siderurgia

Minería

l

Metalur¡¡la

Delta Espaftol (1889)

Chávarri Hnos. (1889)
La Vizcaya (1882)

Hulleras del Turón (1890)

Talleres de Deusto (1891)

Vasco Asturiana
(1888)

Vasco Belga (1892)

Fábrica de Vidrios
de Lamlaco (1890)

Basconla (1893)

Papelera del Cadagua
(1890)

Minas de Garrucha (1894)
Anglo Vasco Minas de Córdoba
(1892)

Qulmicas

Sta. A¡ueda (1896)

Unión Resinera
Bspaftola (1898)

Chávarri, Petrement
y Cia. (1900)

Minas de Carracedo ( 1900)

---, - - - - - - - - - - - - - - . . - - - -- - - - - - - - - - ~ - - - - - - - -~Otros Sectores

1
Banca y Se¡uros

Banco de Comercio
(1891)

Electricidad
Cia. Vizca!na de Electricidad
(1897)

Cia. del Ferrocarril del Cada¡ua
(1888)
Cia. del Ferrocarril
de Bilbao a Lezarna
(1889)

Ferrocarriles

Construcción

Cia. del Ferrocarril de las
Arenas a Plencia (1890)

Constructora de Zalla

a Solares (1893)

Agulrre Hnos. y Cia.
(1888)
A. Rulz de Velasco
y Cia. (1894)

�GRUPO SOTA Y AZNAR, 1886-1903
CONFIGURACION DE UNA INTEGRACION VERTICAL
Sota y Aznar

1

r

Minería

Siderurgia

Navieras

Otros

l

1

Cía. Minera de Setares (1886)
Varias Cías. (1889-1899)

(Santander)

Seguros La Polar
S.A. (1901)

Cía. Siderúrgica del
Mediterráneo (1917) Sagunto

1

Mineral - ~ - [ -Transformación - - - -

Distribución
a) Exportación
b) Interior
J
Cía. Naviera Sota y
Azoar, S.A. (1906)

Cía. Minera de Sierra Menera (1901)
(Teruel)

(Ferrocarril hasta Sagunio)
1

L - -

~

-

-

1

-

-

-

- Sota y Azoar Sdad. Colectiva -

-

_J

-

GRUPOS EMPRESARIALES Y CREACION DE BANCOS
EL CASO DEL BANCO NA VIBRO MINERO Y EL BANCO VASCONGADO

Banco de Vizcaya
Grupo Zunzune¡ul
_ _ _-..1Banco Vascongado!-----.
í.1902)
Aurora, S.A.
1
Banco Naviero-Minero
Grupo Martlnez Rodas

Antimonios de Villabarcu (1902)
Bodegas Bilbaínas (1901)
Sdad. General de Minería (1901)
Cía. Minera Cala de las Conchas (1902)

-- ---~(1901)

Cia. Vascongada de Minería
(1901)

Sindicato Minero (1901)

Grupo Uodlo Gokoechea

1
Sdad. Minera de Albarracín

Grupo Zar.iuz-Seebold

(1901)

,-sdad. Minera Pminsüiar 1

Cía. Minera Bilbao-Santander (1901)

-

(1903)

1 Sdad.

Minera de Alonsotegui

L __{!90_!)

_

_

_

_

__

J

Cía. Minera de Cabarga (1901)

, .1 Arnezola y ~----··-···
Zarauz .(190.5)
l.--

-

-

-

r-

_J

-

Amezola Hermanos (1908)
Grupo Amezol.i - - - - - Amezola y Olabarrla (1908)
Minera Vasco Manchega (1909)
Sdad. Minera Collado de la Plata (1907)

�LA CREACION DE SALTOS DEL TER, S.A.: UN EJEMPLO DE LA PROFUNDIZACION DE
LAS RELACIONES ENTRE LAS DIFERENTES BURGUESIAS
Grupo Echevarrfa-Plave.i

Grupo lbarra-Vllallonaa

1
Unión Eléctrica Vizcaína
(1908)
Cia. Ibérica de Electricidad
Thompson Houston (1901)

Saltos del Ter
(1907)

Hidroeléctrica Ibérica
(1901)

Sociedad General de Minería
Bilbaína

Cía. Vascongada de Minería
(J 901)

Grupo ZunzuneJUI

Minas de lrún y Lesaca
(1901)
Sdad. Minera Vasco-Catalana
(1907)
Crédito de la Unión Minera

GRUPOS ECHEVARRIA Y PICAVEA, 1901-1913
SU CONEXIONEN EL SECTOR ELECTRICO

GRUPOS ECHEVARRIA Y PlCAVEA, 1901-1913
SU CONEXlON EN EL SECTOR ELECTRICO

Grupo

Echnuiv-Zurlolcby

1
F. Echevarrla e Hijos (1901 y 1903)

EclMY1m&gt;'1UVH
Ahlemeyer, S.A (1901)

1

Echevarrla, Zurlcalday y Cia.
(1903)

Ahlemeyer Cia. Anon1ma de
ConSlrucclones e lns,alaciones...

Zuncalday y Eche•arrla (1906)

(190l)l

Hijos de Zuricalday (1901 y 1906)

l

Hidroelktrica de Ca,alufta

Btlbalna de FriaoriOcación
(1911)

(1902)

Oíltas de Sondica (1912)

Sallo! del Ter (1907)

Cooperativa Elktrica (1903)

lí:.

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ Grupo

Grupo

PluvH

Cf• Fo,..,al de Anienza (1903)
Cla Explo,adora de Aruenza (1906)
Sana,orio, del Gorbca (1901)
Sociedad Pro,cc&lt;ora del Aho"o
Popular (1907)

La Papelera Espaftola (1901)

' - - - - - - - - - - - - Altos Hornos de Vizcaya
(1902)

Banco de Vizcaya (1901)

�EL CREDITO DE LA UNION MINERA: UN BANCO DE Y PARA LA MINERIA

1-------------------

- - - - - - - - - ~ Crédito de la Unión Minera

Grupo Gandarias

lbái'lez de Aldecoa

Castai'lo-López Fernández

1

Los Almadenes (1901)

Lomo de Bas (1904)

Chávarri, Salazar y Cía.
(1909)

El Escarrancha! (1904)

Núftez Arteche

Sdad. Minera de Sopuerta
(1909)

Minas de la Veredilla
(1905)

Metalúrgica de Almagrera
(1907)

La Romana (1909)
Sdad. Minera de Santa Fe
(1913)

Coto Teuler (1911)

Lambarri

SanbO&lt;b,n

1

1

Minas de Irún y Lesaca
(1901)
Chávarris

GRAFICA

NUMERO Y CAPITAL DE LAS SOCIEDADES MERCANTILES
CONSTITUIDAS EN VIZCAYA, 1886-1913
1000000

100 000

r-- - - - - -- -- ------;/-~11;::-- - - -- - - Capital

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1

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1886
T : Total

A: Anónima

1891

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1896

C: Colectiva

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1901

1906

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A

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I

II

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1911

Com: Comanditarias

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�296

Valdaliso: Grupos empresariales e inversiones en Vizcaya

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                    <text>Segunda época, número 11, enero - junio de 1992

LA CIUDAD, LOS
HOMBRES Y LA
·POLÍTICA ·Argentina
Brasil
México
Perú

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SIGLO XIX, número 11, encro:iunio de 1992

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�Segunda época, número 11 , enero - iunio de 1992

fONOO UNI VS1$1T,&amp;IO

[ccfficr1
Instituto
Mora

�Universidad Autónoma de Nuevo León

Rector
Manuel Silos Martínez
Facultad de Filosofía y Letras

.
sumano
Número 11

Director
Ricardo C. Villarreal Arrambide
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora

Director
Hira de Gortari Rabieta
Revista Siglo XIX
Directorfundador: Mario Cerutti
Director: Juan Carlos Grosso
Director adjunto: Carlos Contreras
Editor: Hugo Vargas

Presentación

5

La estructura histórica del mundo urbano

José Luis Romero

7

La ciudad latinoamericana
y los movimientos políticos

José Luis Romero

15

La sociedad secreta de los Guadalupes,
una nueva forma de organización política

Vuginia Guedea

28

Ciudadanía, participación política y la
formación de una esfera pública en Buenos
Aires, 1850-1880 (edición simultánea con

Siglo XIX. Revista de historia cuenta con el auspicio del Instituto de
Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Nacional del Centro,
Tandil, Argentina. • © Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis
Mora, Plaza Valentín Gómez Farías 12, San Juan Mixcoac. • Diseño:
Carolina Herrera. • Tipografía y formación: Schussheim y asociados. •
Edición al cuidado de la Coordinación de Publicaciones del Instituto
Mora. • Impresión y encuadernación: Encuadernación Progreso, S.A., San
Lorenzo Tezonco 202, México, D. F. Se tiraron 1000 ejemplares. • Para
envíos al exterior: $ 7.00 USA.

Past and Fresent)
Hilda Sabato

46

Redes parentales y facciones en la política
santafecina,1850-1900
Marta Bonaudo y Elida Sonzogni

74

Los artesanos del Cusco, la crisis regional y
el régimen republicano (1824-1869)

Thomas Krüggeler
111
Sáo Paulo e a elite letrada
brasileira no século XIX

Raquel Glezer

149

�Presentación

P

ara el nuevo equipo edítorial de Siglo XIX es una gran satisfacción poder presentar este primer número correspondiente a la
segunda época de la revista.
Durante la anterior etapa, la laboriosa y entusiasta dirección de
su fundador, el doctor Mario Cerutti, y la calidad de los diez números
que se sucedieron entre 1987 y 1990, permitieron que Sigl.o XIX conquistara un merecido espacio entre las publicaciones dedicadas a la
historia latinoamericana, y obtuviera una especial acogida y reconocimiento por parte de los especialistas y, en generaJ, de los estudiosos
de nuestro pasado. Este hecho motivó nuestros propios esfuerzos por
lograr la continuidad de su publicación, que encontraron un decidido
respaldo por parte de las instituciones que comparten hoy Ja responsabilidad de la edición de la revista.
Siglo XIX conservará las características que le otorgaron un definido perfil: cada número recogerá diversas contribuciones de especialistas que analicen una misma temática, alrededor de algunos de
los tantos aspectos y procesos que caracterizaron el desarrollo histó-

5

�Presentación

rico de los países latinoamericanos, y aborden reflexiones metodológicas sobre los problemas presentes en los análisis historiográficos.
Deseamos hacer explícito nuestro agradecimiento al amigo Mario Cerutti, y a la institución fundadora de la revista, por habemos
confiado tan valiosa herencia: tanto él, como la Universidad Autónoma de Nuevo León continúan comprometidos con este proyecto
académico y editorial. El agradecimiento lo hacemos extensivo a las
autoridades del Instituto Mora por el entusiasmo con que acogieron
esta iniciativa. La revista cuenta también con el auspicio del Instituto
de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Nacional del
Centro (Tandil, Argentina), y esperamos que en poco tiempo otras
instituciones del país y del exterior se sumen a este esfuerzo, no sólo
a través de la participación de sus investigadores, sino también como
editores de la revista. Finalmente nuestro reconocimiento a los colaboradores, del pasado y del presente, y a los lectores de Siglo XIX, que
de distintas formas han contribuido de una manera decisiva a la
continuidad de este proyecto.

La estructura histórica del
mundo urbano*
José Luis Romero

E

l objeto de este estudio es integrar sistemáticamente un vasto
conjunto de fenómenos dentro del concepto de "mundo urbano" e intentar el análisis de su "estructura histórica"; dos
nociones que a lo largo de sus páginas se precisarán adecuadamente.
Parte, o quizá escolio, de una vasta investigación sobre el mundo
burgués; el campo de este estudio está limitado a Europa y a las áreas
europeizadas, donde los procesos históricos de urbanización son los
fundamentales y se desenvuelven de manera homogénea. Ciertamente el mundo urbano no se confunde con el mundo burgués, puesto
que éste integró en su seno sectores no burgueses a los que redujo a
sus propios esquemas: el mundo urbano es la red de focos activos del
mundo burgués, en la que las burguesías urbanas han desempeñado,
directa o indirectamente, el papel hegemónico. Y de ese mundo
• &amp;te texto fue redactado como introducción a un estudio sobre la estructura
histórica del mundo urbano, y quedó inconcluso por el lamentable fallecimiento del
autor en 1977.

6

7

�LA estructura histórica

José Luis Romero

urbano es del que se postula que tiene una estructura histórica, esto
es un ordenamiento dinámico hecho en el proceso, en la que están
instaladas las sociedades urbanas y contra las que se desenvuelve la
vida histórica. Estructura real, estructura ideológica, sociedades urbanas y vida histórica son también nociones que se precisarán a lo
largo de estas páginas.
El análisis del mundo urbano y de su estructura histórica debe
conjugar diversos campos tradicionales de análisis y variados puntos
de vista. En la raíz de este intento está una pregunta acerca de en
qué consiste la historia de una ciudad. Esa pregunta no está contestada ni es obvia, puesto que el examen de la historiografía urbana
muestra una notable disparidad de criterio acerca de su propio
campo.
Dos clases de problemas parecen los fundamentales. El primero
es el concepto mismo de ciudad; no es su definición, por cierto, sino
su concepto básico. Este estudio procura mostrar que una ciudad es
fundamentalmente vida histórica o mejor, una forma de vida histórica
y no un recinto físico, ni una sociedad sorprendida en un determinado
momento de su desarrollo ni en un cierto espíritu o tradición, ni una
estructura rígida. La ciudád existe como una continuidad en el cambio
porque es, fundamentalmente, vida histórica.
El segundo es el del ámbito en el que la ciudad debe inscribirse.
La. historiografía urbana no tiene problemas cuando se trata de la
historia de una ciudad independiente, porque entonces aplica a la
ciudad los criterios utilizados para la historiografía nacional; pero la
ciudad dependiente - la mayoría, y aun la mayoría de las independientes en cierta etapa de su desarrollo- parece un campo difuso
y suele reducir su historia a una crónica municipal, a menos que, como
en el caso de las capitales, se identifique la historia de la ciudad con
la historia de la nación. Este estudio, no integra las ciudades en los
ámbitos regionales o nacionales a que pertenecen sino en un segundo
grado, partiendo de la base de que, en el mundo burgués, tal como se
constituye desde el siglo XI y llega hasta hoy, la integración fundamental se da en el mundo urbano, por debajo de las determinaciones
concretas e institucionalizadas.
El análisis del mundo urbano parece ofrecer una clave para la
comprensión de un vasto problema. Ciertamente, un cuadro inteligible de Europa y las áreas europeizadas - lo que habitualmente se
llama el mundo occidental, más los enclaves occidentales- no puede
hacerse a partir de su conjunto heterogéneo y difuso, ni tampoco
arrancando de la significación de sus partes yuxtapuestas, esto es de

las unidades políticas hoy constituidas y cuya formación y desarrollo
suponen procesos muy diversos. Si existe como una unidad ese ámbito
que llamamos Europa y las áreas europeizadas -y ciertamente existe
como antes había existido el imperio romano- no es por la mera
yuxtaposición de unidades políttcas ni por cierta vaga comunidad de
contenidos culturales. Europa y las áreas europeizadas constituyen,
en efecto, una unidad que, desde cierto momento, ha operado y opera
como tal y requiere, en consecuencia, de un análisis histórico unitario.
Pero esa unidad no puede ser solamente postulada a partir de su
acción: debe buscarse en la raíz de su acción; y allí donde realmente
se constituye. Este estudio parte de la hipótesis de que esa unidad se
apoya en una estructura común montada sobre una totalidad territorial y socioeconómica, y en un estrato más profundo que aquel en el
que se establecen las unidades políticas. Esa estructura es la del
mundo urbano, el mundo de las ciudades y las sociedades urbanas,
constituido con una dinámica propia que presta a esa estructura un
carácter radicalmente histórico.
Las ciudades creadas por la revolución burguesa desencadenada
a partir del siglo XI se desarrollaron como polos de actividad múltiple;
semejantes en sus rasgos externos a las que surgieron antes en áreas
diversas, se diferencian de ellas - incluso de las romanas - por
algunos rasgos que no por sutiles son menos fundamentales; cada una
de ellas constituyó un pequeño universo, aun cuando desde el primer
instante funcionaran como focos de una red; cada una de ellas
organizó su propia estructura, aunque por sus caracteres fueran
estructuras análogas en todas ellas, y cada una de ellas elaboró un
matiz individual dentro de una concepción de la vida que fue común
a todas las sociedades urbanas, cuyo núcleo activo fueron las nuevas
burguesías. Tal fue la primera expresión de esa gigantesca creación,
a partir de la cual se constituyó y organizó la Europa burguesa,
transferida luego a las áreas europeizadas.
Pero la creación urbana fue un proceso mucho más complejo de
lo que se tiende a imaginar cuando se piensa en la fundación formal
o en la restauración de una ciudad. Consistió, ante todo, en la creación
de un tipo de sociedades basadas en la preferencia del grupo por un
estilo de vida y en el establecimiento de una suerte de contrato, tácito
o expreso, que regulaba su funcionamiento de manera convencional.
Sus miembros aspiraron a realizar un proyecto común, fundamentalmente económico pero con otras implicaciones decisivas, basándose
en las vigorosas formas de solidaridad nacidas de un vínculo primario
no natural, que se conservaba y fortalecía por la concentración del

8

9

�La estructura histórica

José Luis Romero

grupo dentro de un estrecho ámbito territorial, generalmente amurallado, que aseguraba el control social del individuo.
Pero la creación urbana no se agotó en eso. Las nuevas sociedades surgieron de una revolución estructural, y ese surgimiento es el
hecho primordial de la revolución burguesa. Quienes constituyeron
esas sociedades escaparon o renunciaron a la antigua estructura en la
que estaban inscritos y al constituirse comenzaron a crear otra nueva.
Ciertamente, la estructura histórica que se dieron las sociedades
urbanas constituyó una creación, y los primeros siglos de la vida de
las ciudades nacidas de la revolución burguesa tuvieron el signo
inequívoco de la creación: todavía no se percibía el peso del sistema
porque éste aún era plástico, flexible, incompleto, abierto. Las sociedades urbanas, en dramático conflicto, experimentaron, bosquejaron,
perfeccionaron y reemplazaron sus creaciones sucesivas: normas,
formas de vida, sistemas de relaciones, costumbres, ideas, valoraciones, objetivos, ceremonias, todo lo que más tarde se ordenaría en
trabados sistemas caracterizados por una acentuada tendencia a la
institucionalización y a la inmovilidad, y que pareció durante esos
siglos provisional y legítimamente susceptible de ser modificado.
Puede ser considerada regla general la apreciación de Dante, cuando
decía refiriéndose a Florencia "que inventas tan sutiles providencias
y que las que urdes en octubre no llegan a mitad de noviembre.
lCuántas veces en el tiempo de que te acuerdas has cambiado de
leyes, de moneda, de oficios y de costumbres? lCuántas has variado
y renovado a tus ciudadanos?" (Purgatorio, VI, pp. 127 y ss.). Tal fue
la ciudad originaria. En ella, la vida histórica tuvo como finalidad y
preocupación primera lograr la creación de una nueva estructura
histórica, en tanto que luego, en la ciudad consolidada, la vida histórica consistiría primariamente en luchar contra ella, contra su rigidez,
contra las constricciones que imponía. Este estudio parte de la hipótesis de la existencia de un tránsito fundamental de la ciudad originaria a la ciudad consolidada.
La creación de una estructura histórica es, en rigor, una doble
creación, puesto que ella misma es dual. En efecto, en la estructura
histórica se distingue una estructura real y una estructura ideológica,
ambas en relación dialéctica y de cuyo juego nace la vida histórica.
Configura la estructura real el cuadro de funciones preestablecidas,
de los sistemas de relaciones vigentes y de los objetos creados; y
configura la estructura ideológica el cuadro de los modelos interpretativos y proyectivos. Las sociedades urbanas crearon una y otra,
según un estilo desusado.

La estructura real se ordenó sobre la base de nuevos sistemas de
relaciones vigentes, por una parte entre individuos y por otra entre
individuos y cosas, a partir de las nuevas formas de actividad económica, de las nuevas situaciones sociales, de las nuevas necesidades
políticas y de las nuevas tendencias culturales; y además, sobre la base
de los objetos creados en el flujo de la vida histórica e instalados
objetivamente con un patrimonio de la comunidad: utensilios, instituciones, obras de arte, tradiciones.
Pero en el orden de los objetos creados, las sociedades urbanas
produjeron la más vasta de las creaciones y también la más entrañable, y por eso la más singular: la ciudad física, que fue como un diseño
de toda la estructura real, y en la que se vieron instaladas las generaciones sucesivas de las sociedades urbanas. La ciudad física es un
reducido espacio delimitado de algún modo y subdividido para su uso;
hay trazados en él calles y espacios libres, monumentos, puentes, sin
olvidar los cementerios o las zonas de huertas. La ciudad física puede
ser grande o pequeña, opulenta o miserable. Pero lo importante es
cómo un grupo social se integró en un delimitado espacio urbano y
se consustanció con él. El recinto pudo ser sagrado o no, pero las
mismas obligaciones de lealtad que contrae frente al grupo cada uno
de sus miembros, las adquiere también con respecto al espacio donde
está instalado. Poco a poco cada lugar, cada rincón dentro del recinto
acumula una inmensa suma de recuerdos, una tradición, y ese enriquecimiento cultural del espacio urbano es uno de los factores que
más contribuye a que, más que ninguna otra, la sociedad urbana no
sólo sea sino que se sienta, además, una sociedad conscientemente
histórica. Como todo lo que constituye la estructura real, pero de .
modo más vehemente quizá, la ciudad física objetiva el legado cultural
que se transmite de generación en generación trasmutando el vínculo
biológico en vínculo cultural, éste menos renunciable aún que aquél.
La estructura ideológica, a su vez, se ordenó sobre la base de
nuevas actitudes y formas de comunicación. Los actos de conciencia
adquirieron formas inusitadas a causa de los singulares mecanismos
que la ciudad ofrecía para la formación del consenso y el disenso. La
plaza, el mercado, la taberna, el atrio ofrecían la oportunidad para un
nervioso ajuste de las opiniones individuales, hasta llegar a una
aproximativa coincidencia colectiva. Del juicio y la valoración de los
actos y accidentes de la vida histórica, de las situaciones y las opciones
abiertas, de los procesos elaborados, surgían actitudes que creaban
hábitos interpretativos y conducían, en principio, a un estilo de mentalidad, esto es a cierto estilo de interpretación de la realidad y de

10

11

�1A estructiua histórica

José Luis Romero

juicio y valoración sobre ella, de la que no participa solamente el
ejercicio intelectual sino muy vivamente las formas de la sensibilidad.
Hubo una mentalidad burguesa genérica y abstracta, pero hubo
innumerables estilos de mentalidad burguesa en las innumerables
sociedades urbanas, cada una de las cuales, frente a su peculiar
realidad, frente al mundo circundante, elaboró una estructura ideológica que funcionó como marco de referencia con respecto a la
estructura real de su ciudad, del mundo urbano y del mundo feudoburgués primero y burgués después. Esos estilos de mentalidad urbana se condensaron en modelos interpretativos de la realidad, y sobre
todo, en modelos proyectivos, porque la mentalidad burguesa se
caracterizó por su fuerte tendencia a volcarse hacia el futuro, indefinido lapso llenado intelectualmente con un proceso de transformación del presente, esto es de la estructura real.
Esa vocación de cambio mueve la vida histórica, puesto que su
raíz es la vida misma, que es fundamentalmente cambio biológico. La
vida histórica suma a la vida biológica una sucesión indefinida y
múltiple de acciones y creaciones que operan sobre la sociedad y
sobre las estructuras, enriqueciéndolas Y- transformándolas, unas veces a un ritmo lentísimo -que permite pensar en la inmovilidad- y
otras veces a ritmo acelerado. La vida histórica de las sociedades
urbanas cobró particular intensidad a causa de la estrecha contigüidad de sus miembros. Caracterizada siempre por cierto índice de
sofisticación, crece éste en mayor o menor escala según las contingencias; pero la sofisticación opera siempre, manifestándose en una
fuerte tendencia a cuestionar o a problematizar las acciones y crea. ciones, a cobrar conciencia de sus causas y fundamentos, a analizar y
a medir sus repercusiones sobre la sociedad y sobre la estructura, a
calcular su intensidad en vista de determinados efectos que se persiguen. Mientras más crece el índice de sofisticación más carácter
histórico tiene la vida, puesto que la historicidad proviene de la
interpenetración de temporalidad y conciencia situacional. La expresión más aguda de la sofisticación es la proyección hacia el futuro, la
tendencia consciente a modificar tanto la estructura real como la
estructura ideológica. Pero el signo más alto de sofisticación se advierte cuando se produce la galvanización o polarización del vínculo,
creando un tipo de experiencia - la experiencia urbana - en la que
se combinan intensamente la conciencia del vínculo del grupo urbano,
la conciencia de la situación y la conciencia de su proyección hacia el
futuro. La experiencia de la ciudad sitiada constituye la forma simbólica más expresiva de la vida histórica urbana.

La vida histórica urbana no concluye en sí misma, ni se integra
solamente dentro de las áreas más o menos institucionalizadas en que
está inserta. Sin duda, la ciudad esta incluida en una región, y la
sociedad urbana forma parte de la sociedad global. Pero la integración más vigorosa, la que condiciona más vivamente la vida histórica
urbana, es su integración en el mundo urbano. La creación urbana
delinea, con la ciudad misma, un sistema de relaciones, directas o
indirectas, entre ciudades, acaso apoyado en el juego de correspondencias económicas y políticas, pero fundado, en lo protundo, en la
coherencia de los grupos burgueses que predominan en el seno de las
sociedades urbanas, en sus formas de vida y de mentalidad.
El ordenamiento del mundo urbano significó la instauración de
una red de focos activos de vida histórica. En esa red se compenetraron, se interfirieron y se neutralizaron múltiples matices propios de
las distintas sociedades urbanas y revelados en sus acciones y creaciones, en sus estilos de vida y en sus estilos de mentalidad. Si cada ciudad
tiene su propia estructura histórica, del juego recíproco de todas ellas
nace una estructura secundaria, una compleja y difusa estructura del
mundo urbano en su conjunto, sólo ocasionalmente institucionalizada dentro de ciertos ámbitos, pero vigorosamente operativa en la
medida en que la coyuntura ofrece posibilidades reales.
La tendencia a constituir y consolidar esa estructura es tan vigorosa que sobrepasa los límites de las áreas institucionalizadas. Las
ciudades se insertan en ella, pero escapan a la·s determinaciones del
área regional o política a la que pertenecen, y a veces, a las determinaciones de las áreas culturales y religiosas. El funcionamiento de la
estructura histórica del mundo urbano es tan eficaz que, sobre el
modelo de las que se han constituido espontáneamente, se inventan
y crean otras cuya organización está programada junto con la creación
de ciudades, hasta el punto de que ciudad y mundo urbano se transforman en conceptos inseparables.
Es en el mundo urbano donde se han constituido -desde el siglo
XI hasta hoy, en un proceso continuo- los estilos de vida y los estilos
de mentalidad predominantes en el mundo actual. Casi todos los
problemas que hoy acusamos como característicos de nuestro mundo
y de nuestro tiempo, han surgido en su seno, como una consecuencia
del singular estilo de vida histórica que allí se elaboró. La sociedad de
consumo, la sociedad de masas, la sociedad competitiva, para poner
algunos ejemplos, son formas ocasionales de puntualizar aspectos que
son propios y exclusivos del mundo urbano. La soledad multitudinaria, las neurosis individuales y colectivas, la alienación, la insatisfac-

12

13

�La. estructura histórica

ción, el anhelo de realización individual, y tantos otros fenómenos
señalados como reveladores de un área cultural o de una época, son
expresiones del mundo urbano. No parece necesario agregar los
problemas inequívocamente relacionados con él: la vivienda, los
transportes, los suburbios aristocráticos, las ciudades y barrios precarios, el humo, los residuos, las colas. Podría agregarse que buena parte
de los problemas que no son del mundo urbano se definen en alguna
medida en relación con él, empezando por el problema del éxodo
rural. Son problemas de cada ciudad, pero la escala en que se comprenden y en la que puede vislumbrarse su desarrollo futuro es la del
mundo urbano, la más ingente de las creaciones y en la que se expresa
el más alto índice de sofisticación que el hombre haya alcanzado.

La ciudad latinoamericana y los
movimientos políticos*
José Luis Romero

E

n la vida política latinoamericana las ciudades y, especialmente las capitales, han desempeñado un papel de tal importancia
que con frecuencia ha permitido confundir su historia con la
del país a que pertenecen. Esta imagen debe ser corregida, pero
conviene prestar al hecho mismo toda la atención que merece, pues
aunque no es exclusivo de América Latina, adquiere en ella una
singular significación. La decisiva influencia política de las ciudades
corresponde fielmente a las peculiaridades del ordenamiento socioeconómico y sociocultural del área latinoamericana, y por eso es
importante establecer qué mecanismos la desencadenan y de qué
modo se ejerce.

• Jorge Enrique Hacdoy y Carlos Tobar (comps.), La urbanización en América
Latina, Instituto Torcuato Di Tella, Buenos Aires, 1969. Conferencia de los Cursos
Internacionales de Temporada de la Universidad de Buenos Aires, julio de 1966.

14

15

�La ciudad latinoamericana

José Luis Romero

I

Ciertos sectores poseen, al margen de las estructuras del poder
legalmente institucionalizado, una suerte de institucionalización social y jurídica que los capacita para enfrentarse con aquél. La ciudad
es el escenario fundamental de tales tensiones, no sólo porque en su
ámbito es más fácil y más eficaz la organización de los grupos competitivos, sino porque constituye el centro de más rápida comunicación
social. La información es en la ciudad más fiel y más precisa, y el
conocimiento de los cambios de situación más exacto y ajustado a sus
mecanismos profundos. Es esa información la que asegura la rápida
aglutinación de los grupos urbanos y la acelerada galvanización de las
opiniones, referidas a coyunturas concretas. En la ciudad la acción
posee, pues, una orientación más definida, y por eso más eficaz.

Núcleo político por excelencia, la ciudad impone ciertos caracteres
precisos a las formas de la convivencia social. Cualquiera que sea la
importancia que .is 'TT' las otras funciones urbanas, el uso que del
poder se hace en la ciuoau incide tan profundamente sobre todas las
demás que la función política resulta siempre eminente. Es en la
ciudad donde se opera la mayor concentración de poder político, en
distintas escalas, sin duda, pero siempre con la mayor eficacia instrumental. Por eso, la ciudad conforma en alguna medida la vida del
contorno regional y nacional, ordenando los cuadros dentro de los que
todas las actividades se desenvuelven, imponiendo los principios y
normas que las orientan según los designios de los grupos sociales
predominantes y montando los mecanismos coercitivos para asegurar
su vigencia.
La concentración del poder que se produce en la ciudad abarca
tanto al poder institucionalizado como al no institucionalizado. La
ciudad aloja a los representantes del poder institucionalizado: político y administrativo, legislativo, judicial, tanto en el orden nacional
como en el provincial y municipal, así como en el orden eclesiástico;
y aloja también los centros de decisión de los organismos coercitivos
con que cuenta el poder institucionalizado. Pero, además, la ciudad
aloja a una masa de opinión pública que, por hábito, por educación y
por necesidad, apoya directa o indirectamente el ejercicio del poder
institucionalizado, aun cuando alguno de sus sectores se oponga
circunstancialmente a quienes lo detentan. Porque la complejidad de
la vida urbana exige una regulación permanente, a veces imperceptible, pero se hace dramáticamente visible en el momento en que se
debilita o desaparece y fuerza la aceptación del poder.
Pero, además, es en la ciudad donde se alojan los grupos que
ejercen más vigorosamente el poder no institucionalizado. Vinculados a las actividades básicas de la colectividad, los grupos de poder y
los grupos de presión operan preferentemente en la ciudad, cerca del
poder institucionalizado y cerca también de los distintos sectores
sociales que pueden ser movilizados en favor de ciertas opiniones y
exigencias. En la ciudad esos grupos, generalmente sectoriales, multiplican su gravitación extendiendo sus propias opiniones y sus propias exigencias - a veces sutilmente encubiertas - a vastos grupos
que consciente o inconscientemente se pliegan a ellas, y pueden
aprovechar las características formas psicosociales de actuación de
los grupos multitudinarios.

16

11
Estos caracteres de la vida urbana se dan en las ciudades latinoamericanas, sin ser, claro está, exclusivos de ellas. Pero se dan de cierta
manera, en función de ciertos mecanismos peculiares y con modalidades propias. Así ha ocurrido a lo largo de toda su historia, conformando un estilo de comportamiento político que no sólo es revelador
de determinadas situaciones intransferibles - comparadas con las
situaciones contemporáneas en otras áreas - sino que es también
revelador de la continuidad de ciertos procesos y de la persistencia de
los factores que los desencadenan. No es esta la ocasión de extenderse
sobre ese desarrollo secular; pero aun para destacar sus rasgos de los
últimos ochenta años resulta imprescindible puntualizar, al menos esquemáticamente, algunos de los caracteres del funcionamiento político de la ciudad latinoamericana en ciertos momentos críticos. Sólo
de ese modo se puede comprender, a mi juicio, el papel que en la vida
latinoamericana ha desempeñado la ciudad a partir de los cambios
que se hacen patentes alrededor de la penúltima década del siglo XIX.
Instrumento de una política colonizadora destinada a impostar,
sobre un territorio considerado culturalmente neutro, las formas de
sociabilidad y la cultura de los países ibéricos, la ciudad latinoamericana nació como un reducto no sólo para asegurar la superviviencia
física del grupo conquistador y conservar inmunes sus formas de vida,
sus normas y sus creencias -esto es, su cultura - , sino también para
operar desde ella la progresiva ocupación del territorio circundante
y la reducción de las poblaciones autóctonas a sus propios esquemas
culturales. Todo esto requería una inflexible conducción política, esto

17

�La ciudad latinoamericana

es, el ejercicio de una autoridad centralizada que ejecutara un vasto
designio cuyo horizonte era mucho más extenso que la mera acción
militar, sólo en apariencia la más importante puesto que en realidad
no era sino un medio para alcanzar ciertos fines que la sobrepasaban.
La ciudad fue una base de operaciones socioculturales, instalada en
un medio considerado hostil, y en la que se custodiaba la vida de
quienes eran instrumentos de esas operaciones así como los imponderables elementos de la cultura que se proyectaba instaurar y transferir.
La garantía del éxito de esas operaciones fue la concentración del
poder en la ciudad, concebida como ciudadela militar y cultural a un
tiempo. La plaza mayor, foro urbano rodeado por el fuerte, el cabildo
y la catedral, constituía el foco de ese poder.
Esta situación se perpetuó a lo largo de los siglos xvn y XVIII, a
medida que se consolidaba la ocupación de la tierra, se organizaba la
explotación de las riquezas naturales y se sistematizaban las relaciones económicas de los grupos poseedores con las metrópolis y sus
mercados. La posesión de la tierra y, más aún, la explotación de sus
riquezas, originó la formación de grupos sociales poderosos, aristocracias coloniales viejas y nuevas, según las fluctuaciones de la vida
económica que, una vez abandonado el espejismo del retomo a la
patria europea, crearon en las ciudades americanas las condiciones
necesarias para disfrutar de sus riquezas, vigilar la adminitración de
sus propiedades y permanecer cerca de las fuentes del poder político
y administrativo a fm de mantenerlo favorable a sus intereses y _
compartir sus halagos. Fiel expresión de este designio fueron las
casonas y palacios que erigieron, a partir del siglo xvll y sobre todo
en el xvm, los ricos poseedores, frecuentemente investidos de títulos
nobiliarios: las moradas de los marqueses de la Torre de Cossio, de
Prado Alegre o de Calirnaya, o la del conde de San Mateo de
Valparaíso en México; la de Berrocal en San Juan de Puerto Rico; la
de los Mijares o la del conde de San Xavier en Caracas; la de
Chamorro o la de la Cueva, o la de los Leones, o la de Landívar en la
antigua Guatemala; la del marqués de San Jorge en Bogotá; la del
marqués de Maenza en Quito; las de Jarava o de Torre Tagle en Lima;
o las más modestas de los Uriburu en Salta, de los Allende en Córdoba
o de Colambres en Tucumán, estas tres en Argentina. Esta enumeración ejemplifica la generalidad del fenómeno.
Junto con el poder político se consolidaron en las ciudades los
grupos sociales y económicos más influyentes y de más decididas
actitudes conservadoras. Pero, además, se constituyó en muchas de
18

José Luis Romero
ellas durante la segunda mitad del siglo XVIlI una burguesía local
vinculada a las actividades mercantiles, a la administración pública y
a las profesiones liberales, que se segregó de los grupos monopolistas
y adhirió a las doctrinas liberales. Fue en las ciudades donde se
manifestó la tensión entre esos grupos. Si antes no habían aparecido
otras querellas que las jurisdiccionales entre autoridades eclesiásticas
y civiles, los conflictos entre las órdenes religiosas o los pleitos pueblerinos entre familias, la situación comenzó a cambiar lentamente:
la expulsión de los jesuitas, la emancipación de las colonias inglesas
de Norteamérica y la explosión de la revolución en Francia proporcionaron un marco ideológico a las tensiones espontáneas suscitadas
por el desarrollo económico, y poco a poco empezaron a constituirse
grupos de opinión o incipientes partidos políticos.
Esas nuevas burguesías urbanas de tendencia liberal fueron las
que agitaron el ambiente al producirse la crisis española de 1810. Allí
donde predominaron, trataron de imponer -no siempre con éxitouna política de modernización de las estructuras políticas de los
nuevos países, subestimando o desconociendo, a veces, la significación de las áreas rurales, en las que un proceso socioeconómico más
o menos autónomo -pero en todo caso dispar con respecto al de las
ciudades- había creado un orden social sui generis, con sus formas
de vida propias y con su propio sistema de ideas acerca de la convivencia social y política. Más tarde, en la primera mitad del siglo XIX,
las ciudades experimentaron un fuerte retroceso, no sólo en la medida
en que sufrieron las consecuencias de las convulsiones políticas y
militares propias de las guerras de la Independencia y de las guerras
civiles sino también en cuanto tuvieron que ajustarse -dado el
factum de la independencia y la necesidad de reordenar la vida dentro
de sus limites geográficos y de sus propios recursos- al papel que les
correspondía teniendo en cuenta la nueva significación que alcanzaron las áreas rurales, subestimadas en el momento de la fundación y
sometidas durante todo el periodo colonial al imperio urbano.
El retroceso urbano de la primera mitad del siglo xrx se advirtió
en muchas ciudades, que acusaron una disminución demográfica o al
menos una estagnación, así como acusaron un estancamiento en su
crecimiento espacial. Pero sobre todo sufrieron un retroceso político.
El poder pasó en muchas regiones a manos de caudillos cuyas fuentes
de poder estaban en las áreas rurales. Y con todo, la consumación de
cada triunfo significaba la instauración en la ciudad de un poder, a
veces de apariencia bárbara, que procuraba obtener de la tradición
colonial una convalidación formal. A medida que la situación social

19

�La ciudad latinoamericana

José Luis Romero

se estabilizó, sobre todo a partir de mediados del siglo, las ciudades
recuperaron su hegemonía y muy pronto se vio en el cambio físico
que sufrieron los signos de una mutación profunda en el ordenamiento de la vida de cada país y del área latinoamericana en su conjunto.
Tales cambios se produjeron, sustancialmente, en su ordenamiento social, y sus consecuencias pudieron advertirse sobre todo a
partir de las últimas décadas del siglo XIX. Comenzó a crecer el
volumen de la población urbana y, simultáneamente, a modificarse el
sistema de las relaciones sociales, porque a medida que aumentaba
el volumen demográfico, se acentuaba, por una parte, la movilidad
social de ciertos sectores y, por otra, la estratificación de los grupos
tradicionales. Estos cambios sociales se reflejaron muy pronto en el
paisaje urbano. La demolición de las murallas de Panamá en 1856, de
lima después de 1870, de San Juan de Puerto Rico en 1897, fueron
signos físicos de una expansión que, en otras ciudades, no requirió de
tales esfuerzos. Pero en casi todas las capitales y en varias ciudades
menores se produjo un crecimiento territorial que fue acompañado
generalmente de cierta modernización urbanística y arquitectónica,
y de una redistribución ecológica de la población. Para entonces se
produjeron y consolidaron ciertas formas nuevas de poder social y,
paralelamente, ciertas formas nuevas de poder político. La respuesta
social fue un vigoroso cambio de actitudes políticas en ciertos sectores, un planteo nuevo de las tensiones y los enfrentamientos políticos
que, en ocasiones, se cargaron de explosivos contenidos sociales.
Tales son los problemas que deben examinarse para comprender el
papel que las ciudades han desempeñado en la vida política latinoamericana en los últimos 80 años y que corresponden al periodo de
más pronunciado viraje producido en el área.

La incorporación del mundo productor latinoamericano al ámbito
económico europeo y norteamericano en las condiciones requeridas
por el desarrollo industrial, produjo generalmente en las últimas
décadas del siglo XIX una consolidación de las viejas aristocracias
terratenientes y, además, una renovación y un robustecimiento de sus
cuadros mediante la incorporación de nuevos sectores que respondieron eficazmente a las exigencias propuestas por las nuevas perspectivas. Las aristocracias se modernizaron en sus actitudes económicas y
culturales pero, al mismo tiempo, se retrajeron socialmente y adqui-

rieron ciertos rasgos de oligarquías conservadoras en su comportamiento social y político. Tal fue la respuesta de los sectores tradicionales vinculados a la riqueza nacional y al sistema económico y
financiero internacional, cuando el desarrollo de la actividad productiva, mercantil y a veces manufacturera, promovió la formación de
nuevas clases medias en las ciudades que constituían los emporios de
la administración y comercialización de las materias primas nacionales así como los centros de la importación de productos manufacturados extranjeros. Acrecentadas por el flujo inmigratorio - interno y
externo - las clases medias se orientaron hacia el sector terciario y
buscaron un nivel de vida que parecía posible alcanzar a causa de la
mayor disponibilidad de los bienes de consumo.
Las relaciones entre estos dos sectores - una clase alta con fuerte
tendencia a la estratificación y unas clases medias urbanas de gran
movilidad - alteraron el tradicional equilibrio social de muchos países, en la medida en que alteraban el juego de las fuerzas políticas en
el ámbito de las ciudades. Las clases altas acentuaban la defensa de
sus privilegios estrechando sus filas, precisamente cuando se producía
la lenta constitución de un conglomerado de imprecisos contornos
que comenzaba a ignorar los fundamentos de tales privilegios y
descubría la legitimidad de sus propias aspiraciones a compartir el
poder.
Este hecho nuevo - la progresiva pérdida del consenso tradicionalmente otorgado a los fundamentos de los privilegios de la clase
alta - fue el resultado de diversos factores que no es oportuno
analizar aquí. Pero es necesario señalarlo porque simultáneamente
actuó modificando la condición de las clases popula,es. Por razones
ideológicas comenzó a revisarse la actitud tradicional con respecto a
los grupos indígenas, tal como lo hizo el movimiento peruano que
encabezó Goozález Prada, o el movimiento que impulsó la revolución
mexicana. Pero, en rigor, las razones ideológicas correspondieron a
cierta transformación en el papel de esos sectores dentro de una
economía en cambio. Por eso se manifestó también en relación con
el naciente proletariado urbano al que, por su parte, procuraban
canalizar ciertos grupos sociales de formación europea y en la creciente resistencia contra las clases altas tradicionales, se formaban
vastos e imprecisos conglomerados disidentes cuyos miembros coincidían sólo en la oposición contra el orden tradicional, sin que sus
distintos sectores pudieran coincidir, sin embargo, en las soluciones
propuestas. Una aureola de población indiscriminada, económicamente indefensa -generalmente de origen campesino y preferente-

20

21

111

�La ciudad latinoamericana

José Luis Romero

mente inmigrada, a veces india o mestiza - circundaba en las ciudades a estos conglomerados prestándoles la fuerza de su número y
acentuando su estructura multitudinaria.

Entre tanto, las ciudades crecieron a veces vertiginosamente,
multiplicándose los distritos de clase media y las barriadas populares.
Si las clases bajas tradicionalmente integradas pudieron localizarse
en barrios antes periféricos y luego relativamente céntricos, ocupando en ocasiones colectivamente antiguas casonas de la alta burguesía,
los nuevos sectores que se incorporaban ·a la ciudad, atraídos por los
altos salarios o simplemente por la posibilidad de formas de vida
menos primitivas que las de las zonas rurales, comenzaron a instalarse
en viviendas improvisadas que se levantaron en terrenos ocupables.
Los materiales tradicionales -ramas, cañas, barro, paja - comenzaron a ser sustituidos por los desechos industriales: maderas de cajones, latas, cartones, chapas, o combinados de ellos. Así surgió el
cordón de subciudades que rodea hoy -por lo demás, como en
muchos otros lugares del mundo- a muchas ciudades latinoamericanas: cantegriles montevideanos, cayampas santiaguinas, favelas
cariocas, villas miseria bonaerenses, barriadas limeñas, sanjuaninas o
caraqueñas, a las que hay que agregar los barrios marginales para la
población indígena o negra, como el que está enclavado en Panamá
a pocos pasos de la Plaza 5 de Mayo.
Entre ambos extremos - las lujosas zonas residenciales de vieja
y de nueva data y las subciudades de emergencia - crecieron constantemente los barrios medios que alojaron extensos grupos sociales,
generalmente adscritos al sector terciario. Extenso y sumamente
móvil, el sector de las clases medias caracterizaba hasta las primeras
décadas de este siglo sólo a algunas ciudades latinoamericanas, especialmente a Montevideo, Buenos Aires y, en cierto modo, a Santiago
de Chile y San Pablo. Pero el desarrollo urbano ha significado la
concentración de ese sector en muchas otras ciudades que antes
revelaban la presencia predominante de dos grupos abismalmente
separados: ricos y pobres. Los variados subsectores de las clases
medias han impuesto una nueva fisonomía a diversas ciudades, como
Lima o México, y esa fisonomía refleja nue\?as tendencias sociales
que, a su vez, buscan su expresión política.

IV
Los cambios en el ordenamiento social urbano suscitaron una rápida
transformación de la fisonomía de las ciudades. De la ciudad que, aun
con algunos centenares de miles de habitantes, no había perdido los
caracteres de la "gran aldea", se pasó rápidamente a la "gran ciudad",
con la intensiva ocupación de los barrios céntricos, con la formación
de zonas residenciales de alto nivel, con la formación de barrios
medios y populares de modesta arquitectura y, sobre todo, con la
aparición de suburbios densamente poblados y ocupados generalmente por las clases populares recién incorporadas, que comenzaron
a extenderse a medida que lo permitió el desarroUo de los transportes.
Las zonas residenciales finiseculares atrajeron, generalmente, a
las viejas familias que abandonaban las casonas de la antigua plaza
mayor y de las caUes adyacentes. En las nuevas residencias, preferentemente imitadas de las delfaubourg Saint-Germain, adoptaron progresivamente un nuevo género de vida. En las proximidades del Prado
montevideano, del Paseo Colón limeño, de la Alameda santiaguina,
de Altagracia en Caracas, de Catete o Laranjeiras en Río de Janeiro,
en las colonias Roma o Juárez en México o el barrio Norte bonaerense, la aristocracia desplegó ciertas formas de convivencia social,
refinada y convencional, cuya más fiel expresión quizá haya sido el
espíritu que animó la poesía del modernismo: la de Gutiérrez Nájera,
José Asunción Silva, Julián del Casal, Julio Herrera y Reissig o
Leopoldo Lugones, aun inconformistas como parecen ser ellos mismos. Más tarde, al compás de su renovación y de la consolidación de
su riqueza, las clases altas volvieron a desplazarse hacia zonas más
alejadas, muy pronto valorizadas y provistas de inequívocos signos de
estatus: en Montevideo hacia Pocitos primero y hacia Carrasco después, en Lima hacia San Isidro y Miraílores, en Santiago hacia
Providencia, en Caracas hacia Los Caobos y las nuevas urbanizaciones que circundan el Country Club, en Río deJaneiro hacia Copacabana e Ipanema, en México hacia San Ángel y El Pedregal, en Buenos
Aires hacia la avenida del Libertador. Una arquitectura más espectacular y agresiva denotaba el acceso a la riqueza de nuevos sectores de
sensibilidad y actitud diferentes a las de las generaciones anteriores.

Las variaciones operadas en el ordenamiento social de las ciudades
originaron vigorosos cambios en las ac•.itudes políticas de los distintos
grupos. El fenómeno se advirtió sobre todo en las capitales, donde
tradicionalmente se concentraba _e l poder político y administrativo, y

22

23

V

�La ciudad latinoamericana

José Luis Romero

donde bastaba alcanzarlo para ejercer una autoridad incontrastable
sobre todo el pais. Sólo unas pocas ciudades que no tenían rango de
capitales, particularmente San Pablo y Guayaquil, operaron como
centros políticos importantes a causa de su vigoroso desarrollo económico. Fue tanto la transformación social de las ciudades como la
localización del poder de decisión en materia de política económica
lo que hizo de las ciudades el escenario necesario de las más vigorosas
tensiones políticas.
Aun en las capitales donde se constituía una vigorosa clase media
-y con más razón donde el fenómeno no era tan pujante- la
concentración de los grupos sociales que controlaban la economía
nacional les otorgó una fuerza que parecía incontrastable. Quienes
detentaban el poder económico exigieron y obtuvieron el poder
político. Estaban enfrente de esas oligarquías las clases medias y las
clases populares. Pero su acción era indecisa, y el espejismo del
bienestar que proporciona la vida urbana promovía cierto predominante conformismo, al que se agregaba la inexperiencia política de
los grupos populares apenas salidos de un régimen patemalista.
Heterogéneas e inconexas, las clases medias urbanas asimilaron los
principios del liberalismo y de la democracia formal, y conducidas por
ellos aspiraron sobre todo a compartir el poder político con la esperanza de obtener por esa vía una ligera modificación en el sistema de
distribución de la riqueza. Los grupos predominantes, más coherentes
y más herméticos, se broquelaron dentro de una estructura constitucional y legal; pero vigilaron celosamente su funcionamiento impidiendo el cumplimiento total de los principios que la inspiraban.
Pese a su coherencia como clase, sus intereses económicos o los
encontrados intereses de grupo suscitaron conflictos en su seno, a los
que no fueron ajenas las influencias de los grandes monopolios.
Para asegurar el mantenimiento del poder en manos de uno de
sus grupos, y al mismo tiempo para contener las aspiraciones de los
sectores más politizados de las clases medias liberales, las oligarquías
no vacilaron en recurrir a la dictadura, fenómeno que fue, sin duda,
el más típico de la vida política latinoamericana desde las últimas
décadas del siglo XIX.
Porfirio Díaz en México, Estrada Cabrera y Ubico en Guatemala,
Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez en Caracas, Machado y
Batista en La Habana, constituyen casos extremos, y por eso significativos, del desarrollo de una fuerte tendencia al poder dictatorial de
unas sociedades todavía controladas por vigorosas oligarquías vinculadas al capital extranjero y amenazadas por el inconteniQ,ie surgi-

miento de clases medias urbanas, ilustradas y liberales, que aspiraban
a hacer efectivos los principios que estaban escritos en todas las
constituciones sin que se cumplieran casi en ninguna parte. Ramón
del Valle lnclán primero -en Tirano Banderas- y Miguel Ángel
Asturias después -en El señor presidente- dejaron un testimonio
vigoroso de este tipo de poder dictatorial ejercido desde ciudades que
se transformaron en verdaderas cortes. Como en otras partes y otras
épocas, los sectores poseedores que confiaron su defensa a un individuo en cuya eficacia creían, no vacilaron en ceder parte de sus
derechos políticos, sabiendo que los recuperarían por la vía del favor
en un juego de trueque en el que se amasaban grandes fortunas. La
venalidad fue el signo de esas cortes, sin que estuvieran ausentes la
adulación y la crueldad. El poder político se hizo absoluto, y por su
intermedio se controlaba la totalidad de la actividad nacional. Esa
circunstancia hacía de la capital la meta de todos los peregrinajes, y
también el objetivo de todos los intentos de reacción.

24

VI

Las clases medias urbanas adquirieron su primera fisonomía como
cuerpo político bajo la influencia de ciertos sectores ilustrados -procedentes en su mayor parte de las profesiones liberales - , que desencadenaron movimientos cuya bandera era, simplemente, la letra de
la Constitución existente pero no cumplida. La Unión Nacional, en
Lima, inspirada por Manuel González Prada, y la Unión Cívica
Radical, en Buenos Aires, encabezada por Leandro N. Alero, son sin
duda los movimientos más representativos, a los que podría agregarse
el Partido Colorado en el Uruguay, bajo la inspiración peculiar que
le dio Batle y Ordóñez, aunque éste no surgiera en una situación tan
característica como las anteriores. Eran, sin duda, movimientos nacionales en alguna medida; pero su acción se apoyó sobre las burguesías urbanas ilustradas, y su planteo fue liberal y principista, lo cual
situaba en las ciudades sus principales baluartes. Estos movimientos
triunfaron precozmente en Uruguay y en Argentina, precisamente
por la gravitación que ejercían Montevideo y Buenos Aires, 'tuya
población representaba un alto porcentaje de la población del país.
Si no faltó un movimiento semejante en la ciudad de México
contra Porfirio Díaz -como el que al comenzar el siglo representó
en principio Francisco Madero-, la singular significación de las
clases rurales lo sobrepasaron y radicalizaron, y en esa misma medida

25

�La ciudad latinoamericana

José Luis Romero

fueron neutrales y a veces hostiles las burguesías urbanas a los movimientos encabezados por Emiliano Zapata y Francisco Villa, actitud
no muy diferente de la que habían tenido un siglo antes cuando se
produjeron las insurreciones de Hidalgo y Morelos. Pero allí donde
faltó una burguesía urbana liberal e ilustrada que encabezara la lucha
contra los dictadores y los grupos socioeconómicos que los respaldaban, las clases rurales permani::cieron inertes o sólo esporádica o
estérilmente activas.
Burguesías urbanas apoyaron el movimiento revolucionario de
Betancourt y Gallegos en Venezuela, y la acción de los partidarios
renovadores de diversos países como el de Liberación Nacional en
Costa Rica o el Democrático Revolucionario en Guatemala.

en condiciones óptimas para operar utilizando todos los mecanismos
de acción multitudinaria que ofrece la ciudad. El vasto despliegue
popular que se produjo en Buenos Aires el 17 de octubre de 1945 puso
de manifiesto la existencia de un nuevo dispositivo de acción, cuyo
parámetro puede hallarse acaso en la mecánica política del fascismo
europeo, pero que funcionó en este caso según la peculiar situación
de un grupo social concentrado en el borde de la capital como
consecuencia de las migraciones internas a que se había visto forzada
en la década de los treinta una buena parte de la población rural de
ciertas regiones.
El fenómeno de 1945 en Buenos Aires puede compararse con el
"bogotazo" en 1948. En ambos casos, la erupción asumió los caracteres de un movimiento popular incontrolado, sorpresivo para quienes
creían conocer la realidad social, manifestado en una reacción sin
finalidades concretas, destinada solamente a expresar una actitud de
rebelión y de protesta contra una situación que parecía no ofrecer
perspectivas para las clases desposeídas.
Distintos fueron los movimientos organizados, unas veces bajo la
forma de huelgas generales y otras bajo la forma de movimientos
típicamente políticos y partidarios. Pero la constitución social de las
clases populares parecería tender cada vez más a canalizar aquellos
movimientos eruptivos hacia estas formas más organizadas.
Foco del poder institucionalizado, por una parte, y marco de las
fuerzas sociales que buscan un reajuste del poder económico y el
poder político por otra, la ciudad latinoamericana ve acentuarse sus
tensiones internas. Contribuye aún más a acrecentarlas el incesante
proceso de concentración urbana, que constituye el signo predominante de la vida social contemporánea.

VII
Sólo en algunos países llegó a organizarse un movimiento socialista
de tipo europeo. Fue fuerte en Argentina, Uruguay y Chile; pero en
todos los casos formaron en sus filas preferentemente obreros urbanos, de los cuales, en los dos primeros países, constituía la mayoría un
sector proletario - manufacturero o industrial - radicado en Montevideo o en Buenos Aires y de origen inmigrante en gran parte. En
los mismos estratos buscó sus adeptos el comunismo, con menor
fortuna y con menos capacidad todavía que el socialismo para trascender los límites de las grandes ciudades. Y este hecho, singularmente revelador, confirma una vez más cierta heterogeneidad constitutiva
de la sociedad latinoamericana, en la que los sectores rurales, y los
sectores urbanos de las clases populares, revelan una diferenciación
más acentuada.
Los grupos, relativamente reducidos, de las masas populares
urbanas que se habían volcado al socialismo o al comunismo, y que
habían organizado el movimiento sindical según los principios de esas
líneas políticas, fueron sobrepasados en Argentina, a partir de 1945,
por los grupos adictos a Perón, constituidos en un impreciso movimiento popular cuyos baluartes principales estuvieron en el cordón
suburbano de Buenos Aires, y que reflejó, acaso antes que ningún
otro, una modalidad singular de la política urbana en Latinoamérica.
Fue el movimiento de los grupos sociales no integrados hasta entonces en la ciudad, con una fuerte conciencia de su marginalidad y una
actitud nacionalista de tradición criolla con la que desafiaban ala urbe
cosmopolita y a sus clases altas; pero eran, además, grupos situados
26

27

�Virginia Guedea

La sociedad secreta de los
Guadalupes, una nueva forma de
organización política*
Virginia Guedea

L

a muy noble, insigne, muy leal e imperial ciudad de México,
cabeza de todos los reinos y provincias de Nueva España y
metrópoli de la América septentrional, sede de los más altos
poderes novohispanos y centro de la toma de decisiones del virreinato, era el punto a donde confluía la información que se daba en todos
los órdenes en los niveles local, provincial e imperial. Era también el
centro urbano más poblado de toda Nueva España, lo que permitía a
sus numerosos habitantes un intercambio continuo de información
de ideas y de opiniones. Esto se daba a través de las diversas instanci~
de asociación formal existentes - academias, cuerpos colegiados,
cofradías o instituciones gubernamentales-, así como de los distintos
espacios públicos de reunión -paseos, cafés o mercados - , de las

funciones religiosas y civiles que en ella se celebraban y de las
actividades sociales que en ella se llevaban a cabo, como tertulias y
saraos.
Este intercambio de información, de ideas y de opiniones que
tenía lugar en la capital novohispana, se intensificaría al presentarse
la grave crisis iniciada con la desaparición del poder real en 1808, que
afectada a todo el imperio español y que llevaría a la implantación de
un nuevo orden político. Muchos de los capitalinos se preocuparon
por conocer y analizar, primero, lo que sucedía en la península y,
después, cuáles eran las opciones de cambio que venían a plantear
dentro del sistema los empeños reformistas y modernizadores del
nuevo gobierno central, en el que tenían ya representación los reinos
americanos. Igualmente, se intensificaría con el movimiento insurgente que se iniciaría en 1810 y con las opciones de cambio que éste
venía a ofrecer fuera del sistema, sobre todo a partir de que los
insurgentes intentaran establecer un órgano de gobierno alterno. El
ocuparse de los "asuntos del día" y discutir y opinar sobre lo que por
entonces sucedía tanto en España como en sus dominios, muy en
particular en Nueva España, fue una actividad que si bien se dio
primordialmente entre los sectores de más elevado nivel socieconómico, se fue extendiendo a otros sectores urbanos capitalinos y, una
vez tomada conciencia de lo que significaban esos cambios, algunos
de dichos sectores se decidieron a darles determinadas respuestas.
De una de ellas me ocuparé hoy aquí. Me refiero a la aparición
del grupo capitalino conocido como "los Guadalupes", una de las dos
asociaciones secretas surgidas por entonces en el virreinato.1 Esta
sociedad, junto con la aparecida en Jalapa como derivación de la
1

Sobre la sociedad de los Guadalupes contamos con numerosas referencias de
los historiadores contemporáneos, como Lucas Alamán, Carlos María de Bustamante
y Anastasio Zerecero. Véanse Lucas Alamán, Historia de Méjico desde los primeros
movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente,
Imprenta de J. M. de Lara, México, 1849-1852, 5 vols.; Carlos María de Bustamante,

Cuadro histórico de la revolución mexicana, comenzada en 15 de septiembre de 1810por
el ciudadano Miguel Hidalgo y Costilla, cura del pueblo de los Dolores, en el obispado de
Michoacán, 2a. ed., Imprenta de Mariano Lara, México, 1843-1846, y Anastasio
Zerecero, Memorias para la historia de las revoluciones en México, 2a. ed., Dirección

• Este trabajo es una síntesis de las conclusiones a que llegué en una investigación
sobre la sociedad secreta de los Guadalupes, y cuyos resultados se encuentran en un
libro actualmente en prensa: Virginia Guedea, En busca de un gobierno alterno: los
Guadalupes de México, Instituto de Investigaciones Históricas-UNAM.

General de Publicaciones, UNAM, México, 1975. Asimismo, esta sociedad ha llamado
la atención de los especialistas, muy en particular de Wilbert ll Timmons y Ernesto
de la Torre, quien ha dado a la luz la correspondencia de los Guadalupes que fue
tomada aMorelos en 1lacotepec en febrero de 1814. Véase Wilbert H. Timmons, "Los
Guadalupes: a secret society in the mexican revolution for independence", H,spanic
Americanlfistorical Review, vol. 30, núm. 4, noviembre 1950, pp. 453-479 y Ernesto de

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29

�Los Guadalupes

Virginia Guedea

Sociedad de Caballeros Racionales fundada en Cádiz2 y las que
después de ellas surgieron, representó una nueva forma de hacer
política, que permitió la acción conjunta de individuos procedentes
de distintos estratos socioeconómicos y fue dando lugar al surgimiento de nuevos y distintos grupos de poder. Esta nueva forma, incipiente
y poco usada en sus inicios, se consolidaría y utilizaría cada vez más,
hasta convertirse en la principal forma de acción política que se dio
en el país una vez alcanzada la independencia.
Su aparición muestra que algunos novohispanos se habían decidido a utilizar un medio que, si bien era cada vez más socorrido en
varios países de Europa por quienes buscaban alcanzar ciertos cambios políticos y sociales, no había sido empleado hasta entonces en
Nueva España, donde no he encontrado que existieran realmente
sociedades secretas a finales del siglo xvm y principios del XIX. Incluso
asociaciones de otra índole que por entonces proliferaban en otros
países, como las económicas, las filantrópicas o las patrióticas, sólo se
dieron en ella de manera ocasional.
Tanto los Guadalupes como la sociedad de Jalapa - esta última
de filiación masónica como derivada de la gaditana- surgieron a
poco de haberse iniciado la insurgencia, y estuvieron directamente
vinculadas con este movimiento.3 Sería con posterioridad, a resultas
de la lucha entre constitucionalistas y absolutistas, que se dio por todo
el imperio español, que aparecerían otras nuevas ya sin vinculación
directa con la lucha armada y relacionadas todas con la masonería.4

Los Guadalupes y la sociedad de Jalapa, que surgieron en relación
directa con la insurgencia, lo hicieron al tiempo que este movimiento
alcanzaba su mayor fuerza y extensión e intentaba establecer un
órgano de gobierno alterno; ambas sociedades estuvieron vinculadas
con dos intentos insurgentes de establecer una junta de gobierno, la
de Zitácuaro y la de Naolingo. Fue, pues, el movimiento insurgente
organizado el que dio oportunidad de manera inmediata a su aparición, y condicionó en buena medida sus acciones. También condicionó en parte su desaparición.
Pero si bien la sociedad de los Guadalupes se creó para brindar
apoyo a la insurgencia, este apoyo fue tan sólo una faceta, aunque
bien importante, de las actividades de este grupo. Sus integrantes
actuaron también dentro del sistema, muy en particular a partir de la
implantación del régimen constitucional que vino a ofrecerles diversas opciones de participación política. Los Guadalupes no fueron
únicamente un grupo de partidarios de la insurgencia; fueron, más
que otra cosa, un grupo de criollos ilustrados que se hallaban colocados en una situación realmente esfratégica que les permitía no sólo
tener una visión global de las circunstancias novohispanas, tanto
domésticas como imperiales, sino también encontrar la forma de
utilizarlas en provecho de sus propios intereses.
La conformación de este grupo se derivaría de lo ocurrido en la
capital novohispana en 1808. El golpe de Estado dado en septiembre
de ese año por la Audiencia de México con el apoyo de un grupo de
peninsulares, vino a cancelar la oportunidad de acceder a la toma de
decisiones que habían encontrado los capitalinos descontentos, muy
en particular los autonomistas, con el régimen colonial a través de la
propuesta hecha por el Ayuntamiento de México y apoyada por el
virrey José de Iturrigaray de establecer una junta de autoridades que
gobernara al reino en ausencia del rey. La posibilidad, no realizada
entonces, se convertiría en una meta a alcanzar, y la propuesta de
establecer una junta de gobierno en Nueva España sería una constante hasta 1821. Convencidos de la dificultad de lograrlo por las vías
legales y del peligro que significaba actuar de manera abierta, los
descontentos con el régimen descubrieron que uno de los caminos a
seguir era el del secreto y la conjura, camino que los peninsulares y la
Audiencia habían recorrido con tanto éxito antes que ellos.
En los numerosos espacios de reunión que ofrecía la ciudad de
México, donde se discutían y analizaban acontecimientos e ideas, se
comenzó a pasar de la crítica al sistema de precisar objetivos y a buscar
vías de acción para alcanzarlos. Esto se dio principalmente en las

la Torre Villar, Los Guadalupes y la independencia, con una selección de documentos
inéditos, 2a. ed., Jus, México, 1985.
2

Para la sociedad de Jalapa, véase "Logia de los 'Caballeros Racionales' en
Jalapa-Fragmentos del proceso del canónigo Cardeña", Boletín del Archivo General de
la Nad6n, t. 111, núm. 3, julio-septiembre 1932, pp. 390-407, y "Retractaciones de
algunos miembros de la logia de Jalapa", ibid., pp. 408-440. Para la logia gaditana, véase
"Una sociedad secreta en Londres al servicio de la independencia hispanoamericana",
ibid., t vm, núms. 1 y 2, enero-julio 1%7.
3
Sobre algunas de las semejanzas y diferencias que se dieron entre ambas, véase
Virginia Guedea, "Las sociedades secretas durante el movimiento de independencia",
en Jaime E. Rodríguez O. (comp.), The independence ofMexico and the creation ofthe
new nf'ion, Universidad de California, Los Ángeles, 1989, pp. 45-62.
Según Mora, el partido escocés se fundó en la capital en 1813, José María Luis
Mora, "Revista política de las diversas administraciones que la república mexicana ha
tenido hasta 1837", en Obras sue/Jas, 2ª ed., Porrúa, México, 1963, pp. 7-S. Atamán registra
que la primera logia se estableció en la ciudad de México en 1817 o 1818, L Alamán,
lí,storia de México, t v, p. 48. La masonería se dio también en Yucatán hacia 1818, EJigio
Anoona,Historia de Yucatán desde la época más remota hasta nuestros dfas, Pone tercera,
época moderna, 2ª ed., Imprenta de Jaime J. Roviralta, Barcelona, 1889, t. 111, p. 117.

30

(

31

�Los Guadalupes

Virginia Guedea

tertulias -que permitían reunirse con cierta periodicidad y sin llamar
demasiado la atención - , en las que se podía hacer una adecuada
selección de los asistentes, incluidas algunas mujeres, y donde todos
ellos tenían una mayor libertad de expresión. En estos espacios de
reunión se comenzaron a establecer nuevas formas de vinculación
entre algunos de los que más tarde conformarían el grupo de los
Guadalupes o que estarían relacionados con él.5 Entre ellos se contaron varios de los participantes en los sucesos de 1808, así como
algunos distinguidos abogados. Así, pues, se puede decir qu: dos
instituciones capitalinas, el Colegio de Abogados y el Ayuntanuento
de la ciudad, facilitaron la conformación de este grupo.6 Había entre
todos ellos lazos previos de profesión, sociales, de amistad e incluso
de familia. No obstante, fueron su descontento con el régimen y sus
intereses autonomistas los que los llevaron a buscar estas nuevas
formas de vinculación.
Si bien los objetivos iniciales que se planteara la insurrección de
1810 se encontraban dentro de la línea del pensamiento autonomista,
quienes se unieron a ella procedían en su mayoría de sectores rurales
y buscaron reivindicar agravios de índole dislínta. Esto, unido a la
violencia que alcanzara en un principio el movimiento insurgente, le
enajenó el apoyo de muchos descontentos. Sin embargo, p~ra otros,
el prestarle apoyo presentó una opción para promover sus mtereses,
ya que ofrecía, por un lado, la posibilidad de contribuir a debilitar al
régimen colonial sin enfrentársele de manera directa y, por otro, de
llegar a influir en la dirección de la insurgencia y orientarla para la
consecución de sus propios fines.
Así, algunos de estos descontentos comenzaron a organizarse en
la ciudad de México para ayudar al movimiento insurgente. Fueron
varios y de distinta índole los intentos, y varios también los fracasos,
que los condujeron paulatinamente a perfilar un organismo eficiente.

Dentro de ellos vemos la fundación de un grupo secreto llamado de
"El Águila" así como las conspiraciones de abril y de agosto de 1811.
Los nombres de varios de los involucrados en estos intentos fueron
los de conocidos autonomistas que habían mostrado desde hacía
tiempo su inconforrnidad,7 pero también aparecen los de otros individuos, que actuaron de acuerdo con aquéllos y conjuntaron esfuerzos, movidos por el interés de alcanzar algunos cambios.8
Las autoridades superiores, temerosas de que la insurgencia
encontrara un apoyo capitalino organizado y que los descontentos se
aprovecharan de la insurrección para crearles dificultades en la ciudad de México, impusieron un control riguroso sobre los habitantes
de la capital. Esto convenció a los descontentos de la necesidad de
organizarse de una mejor manera y de proceder con el mayor de los
sigilos. Pero fue la propia insurgencia, con el establecimiento de ese
órgano de gobierno alterno, que intentó ser la Suprema Junta Gubernativa de América, la que brindaría la oportunidad de canalizar de
manera más eficiente los esfuerzos de muchos de los descontentos
capitalinos al abrirles -dentro del movimiento- diversa1, opciones
para su participación. Con la Junta, la insurgencia contó ya con un centro
coordinador con el cual establecer contactos de manera regular y a
través del cual podría dársele una ayuda efectiva en distintas formas.
Desde poco antes del establecimiento de la Junta se entabló
correspondencia directa entre el grupo insurgente de Ignacio Rayón
yvarios abogados capitalinos, todos ellos descontentos con el régimen
colonial que se hallaban vinculados entre sí por lazos previos de
profesión, de amistad y de compadrazgo. 9 A su alrededor convergieron los intereses y los esfuerzos de otros autonomistas y descontentos;
7

5 Se celebraban tertulias, basta donde be podido averiguar, en las casas de José
María Alba, Juan Nazario Peimbert, José Ignacio Espinosa y el marqués de San Juan
de Ra¡as, todos ellos integrantes de los Guadalupes.
Los Guadalupes que pertenecían al Colegio de Abogados fueron Manuel
Argúelles, Pedro Dionisio de Cárdenas, Manuel Cortázar, Manuel Díaz, José Igna~io
Espinosa, José Maria Fagoaga, Antonio Garcés, José María de la Garza Falcón, Bewto
José Guerra, José María Jáuregui, Félix Lope de Vergara, Antonio Ignacio López
Matoso, Juan Nazario Peimbert y Hernández, Ricardo Pércz Gallardo, Juan Bautista Raz y Guzmán, Juan Wenceslao Sáncbez de la Barquera y José Manuel Zozaya
Bermúdcz. Vinculado estrechamente con los Guadalupes se encontraba Jacobo de
Villaurrutia, miembro también del Colegio. Del Ayuntamiento lo eran Joaquín
Caballero de los Olivos, José María Fagoaga y Francisco Manuel Sáncbez de Tagle.

Quienes conformaron la sociedad de "El Águila" fueron Benito José Guerra,
Antonio Ignacio López Matoso, Juan Bautista Raz y Guzmán, Antonio del Río, Ignacio
Velarde, Félix Femández y Juan Nazario Peimbert y Hernández, A Zerecero, op. cit.,
p. 120. Entre los cinco integrantes de la junta de gobierno que se pensaba establecer al
triunfo de la conspiración de abril se contaron José María Alcalá, José María Fagoaga,
Carlos María de Bustamaote y Tomás Murphy; los dos primeros formarían parte de
los Guadalupes y los dos úJtimos estarían en estrecho contacto con este grupo. Entre
los trece ministros que debían integrar la nueva audiencia se contaban Manuel Argúelles y Juan Nazario Peimbert, ambos Guadalupes, así como Jacobo de Villaurrutia,
vinculado estrechamente con el grupo.
8
Para las conspiraciones de 1811, véase Virginia Guedea, "Tbe conspiracies of
1811. Or how the criollos leamed to organize in secret", (en prensa en la Universidad
de Calgary).
9
Entre ellos se contaba a los abogados Manuel Diaz, Benito José Guerra y Juan
Bautista Raz y Guzmán.

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33

�Los Guadalupes
todos ellos lograron conformar un grupo que alcanzaría a cumplir los
objetivos que se trazó: mantenerse en estrecho contacto con los
insurgentes que integraban la Suprema Junta, proporcionarles una
ayuda eficaz y ser tomados en cuenta por ellos. Todo esto sin declararse abiertamente contra el régimen y sin comprometer su posición
personal.
Fueron varias las líneas de acción que se trazó el grupo en las
distintas tertulias y reuniones que celebraban sus integrantes. 10 En
primer término, el envío y recepción de información, para lo que
buscaron los mecanismos adecuados que les permitieran establecer
una correspondencia regular y segura. Uno de estos mecanismos fue
el empleo, a título individual, de distintos pseudónimos, incluyendo
el uso de determinados números.11 Otra linea fue el envío de individuos, muchos de ellos relacionados con el ejercicio de la abogacía,
para brindarle a la insurgencia su apoyo directo en el desempeño de
distintas tareas relacionadas casi todas con la organización politica
del movimiento. Así, se ocuparon de facilitar las evasiones y élel
cuidado y sostenimiento de las familias de los emigrados. 12 Una
tercera instancia fue el envío de una imprenta y de un impresor, lo
que permitó a los insurgentes tener a su alcance, de manera continua,
un medio de difusión y defensa que hasta entonces había podido
utilizar de manera muy esporádica. 13
Para llevar a cabo estas y otras actividades les fueron de gran
utilidad dos factores. Uno, el hecho de que la ciudad estuviera
rodeada de partidas de insurgentes, con cuyos jefes mantenían contacto, las que les sirvieron de enlace con los más altos dirigentes del
movimiento y a través de las cuales enviaron información, ayuda y
10

Virginia Guedea
14

hombres. Otro, el contar con la colaboración de varias mujeres,
todas ellas vinculadas por lazos de familia con diversos miembros del
grupo, que se ocuparon de la correspondencia, de ayudar a los que se
fugaban y de sacar la imprenta de la ciudad.is
Acontecimientos de diversa índole llevarían al grupo a replantear
sus objetivos, a reorganizarse, a ampliarse y a alcanzar su máxima
efici~ncia. En primer lugar, el hecho de que parte de su correspondencia con los msurgentes cayó en manos de las autoridades coloniales en mayo de 1812, lo que permitió a éstas poner a algunos de sus
miembros en prisión. 16 En segundo término, la derrota infligida a
Rayón poco después, que no sólo dio ocasión a que varios de los
fugados de la capital, con quienes los integrantes del grupo mantenían
estrecho contacto, fueran fusilados,17 sino que también marcó el inicio
del proceso de desintegración de una Suprema Junta que nunca llegó a
consolidarse. En tercer lugar, la importancia que por entonces cobraba la figura de José María Morelos, tanto por sus acciones militares
corno por sus esfuerzos por darle una mejor organización política al
movimiento. Por último, el establecimiento del régimen constitucional en Nueva España, que venía a abrir para todos los novohispanos
nuevos espacios de participación política dentro del sistema.
A partir de septiembre de 1812 el grupo fijaría su atención en
Morelos. Sin dejar de utilizar los pseudónimos referidos a determinados números, en la correspondencia con este jefe insurgente se
comenzó a emplear uno nuevo que ya no se refería a personas en Jo
particular, sino que hacía ver que detrás de él se encontraba un grupo:
el de los Guadalupes. 18 Por el contenido de las cartas así suscritas se
puede ver que fueron varios los individuos que se ocuparon no sólo
de recabar la información que se deseaba hacer llegar a Morelos -y
más tarde también a Carlos María de Bustamante y a Mariano
Matamoros- sino de su misma redacción y envío. Esto indica que

Uno de los lugares de reunión era la hacienda de León, a las afueras de la
ciudad, propiedad de Manuel y Díaz y de su esposa Antonia Peña.
11
Son varias las cartas firmadas por el "Número 12", pseudónimo que, según he
podido averiguar, era utilizado por el licenciado Juan Bautista Raz y Guzmán. l.ocalicé
una carta dirigida al "Caballero Número Primero", y hay menciones de cartas firmadas
con otros números, como "Número Dos" y "Número Tres".
12
En el frustrado intento de fuga de los licenciados José María Gallegos y José
Mariano Martínez Lejana, en febrero de 1812, tomaron parte Manuel Díaz, su esposa,
Antonio Peña y Francisco de Arce.
13
En la compra y envío de esta imprenta tomaron parte Francisco de Arce,
Nicolás Becerra, Manuel Díaz, Benito José Guerra, José María Jáuregui, José María
de la Llave, Antonia Peña, Juan Bautista Raz y Guzmán, así como Mariana Camila
Ganancia, esposa de Guerra, y Luisa de O rellana y Pozo, esposa de Raz y Guzmán. El
impresor parece haber sido un tal Ferráodiz, a cuya familia, que se quedó en la ciudad
de México, sostuvieron los Guadalupes.

Felipe Lailson fue quien perdiera esta correspondencia. Eñ esa ocasión fueron
presos Nicolás Becerra, José Ignacio Espinosa, José María de la Gana Falcón y Benito
José Guerra. Por su parte, Margarita Peimbert fue detenida.
17
Entre ellos el licenciado Jguacio Jiménez, novio de Margarita Peimbert y
compadre de Benito José Guerra.
18La .
pnmera carta firmada con este pseudónimo es del 15 de septiembre de 1812.
Véase E. de la Torre, op. cit., pp. 1-2.
'

34

35

14

Entre ellas se contó la que comandaba Felipe Lailson, encargado especialmente de conducir la correspondencia de la Junta con sus partidarios capitalinos.
ISM
. p . be
ar~anta eun rt _Y_Antonia Peña se ocuparon de la correspondencia, y la
segunda enVJó, además, auxilios y ayudó por lo menos en una evasión y a sacar de la
ciudad la imprenta para Rayón.
16

�Los Guadalupes

Virginia Guedea

dentro del grupo se formó una sección especial dedicada a esta tarea
en particular. Tan fue así, que ni siquiera en la correspondencia que
al mismo tiempo sostuvieron algunos integrantes del grupo con Rayón se llegó a utilizar este pseudónimo.
Su uso sería ciertamente feliz por varios motivos. Además de
mostrar su americanismo y su vinculación con un movimiento que
había escogido como patrona a la Virgen de Guadalupe, sirvió a su
propósito inicial de ocultar la identidad de los que así se firmaban y
del grupo al que pertenecían. Ni aun Morelos mismo sabía con
absoluta precisión quiénes se encontraban detrás de él; y sería el
propio Morelos, al hacer extensivo a todos ellos el pseudónimo
utilizado por los que se ocupaban de remitirle información y de
mantener correspondencia con él, quien acabaría por darles el nombre con el que los conocemos.
Además de no saber bien a bien cuál era el nombre que se daba
a sí mismo este grupo, tampoco he podido determinar con precisión
quiénes lo integraban, aunque se conocen los nombres de muchos de
ellos.19 Más difícil aún es establecer la manera en que estaba organizado. Este problema, que en buena medida es reflejo del buen éxito

que alcanzó, se debe no sólo a la habilidad que tuvieron sus integrantes para guardar el secreto de su composición y estructura. Se debe
también a la manera en que se fue dando su conformación.
Si bien se articuló alrededor de un interés común-el de acceder
por distintas vías a una mayor acción política - , su formación partió
inicialmente de vínculos ya existentes, entre los que se contaron los
de profesión, amistad, compadrazgo, familiares, sociales, clientelismo
y hasta amorosos, los que le darían una base sólida.20 El grupo se
fortaleció, además, con otros individuos sin vínculos previos, pero que
tenían también intereses autonomistas. Igualmente, se le unieron
partidarios decididos de la insurgencia. Asimismo se apoyó en individuos cuyo principal interés era molestar al régimen. Por último,
muchos de los que ayudaron en sus diversas tareas lo hicieron tan sólo
de manera ocasional. Todo ello daría por resultado que, pese a contar
con un núcleo que se podría llamar permanente y que coordinó y dio
continuidad a sus trabajos, sus integrantes y apoyos no fueran siempre
los mismos ni se ocuparan todos ellos de las mismas tareas. Esta
diversidad de individuos, de relaciones y de intereses que logró
articular el grupo, le permitiría actuar de manera por demás flexible
y dinámica.
Los resultados de algunos de los empeños, que es lo que de este
grupo se conoce mejor, nos permiten ver que tuvo la habilidad de
seguir distintas líneas de acción. También la capacidad que muchos
de sus integrantes lograron desarrollar para sacar el mayor provecho
posible, tanto de las circunstancias novohispanas como de los recursos
que tenían a su alcance para la consecución de sus propósitos. Finalmente, nos permiten conocer en ocasiones quiénes de ellos se ocuparon de determinadas tareas, así como hacer conjeturas sobre la forma
que adoptó su organización.
Por la información que se tiene sobre los Guadalupes, se puede
ver que reunían algunos de los requisitos que hacen de un grupo una
sociedad secreta. Desde luego que el secreto fue una de sus características. También lo fue la selectividad, así como el contar con una
cierta estructura y una eficiente organización. Por lo que de ellos

19 A partir de la documentación y la bibliografia consultadas, elaboré un cuadro

de los Guadalupes en el que incluyo a Ignacio Adalid, propietario y letrado; a José
María Alba y Llave, comerciante y propietario; al doctor José María Alcalá, canónigo
magistral; a Francisco de Arce, comerciante; al licenciado Manuel Argüelles; a Nicolás
Becerra; al licenciado José Antonio de Bustamante; al regidor Joaquín Caballero de
los Olivos; al ex gobernador de San Juan, Dionisio Cano y Moctezuma, cacique
indígena y comerciante; a los licenciados Pedro Dionisio de Cárdenas, Manuel Cortázar y José Antonio del Cristo y Conde; al doctor Manuel Díaz, abogado y propietario;
al licenciado José Ignacio Espinosa, a José María Fagoaga, propietario; a Agustín
Gallegos, a los licenciados Antonio Garcés, José María de la Garza Falcón y Benito
José Guerra; a Diego Andrés Hurtado de Mendoza, conde del Valle de Orizaba, noble
y propietario; a los licenciados José María Jáuregui, Félix Lope de Vergara y Antonio
Ignacio López Matoso; a Francisco de la Llave, comerciante; a José Maria de la Llave,
comerciante; a Ignacio Moreno y Barrios, marqués de Valle Ameno, noble y propietario; a José Cándido de la Parra; al licenciado Juan Nazario Peimbert; al presbítero
doctor José Maria Peláez; a los licenciados Ricardo Pérez Gallardo y Juan Bautista
Raz y Guzmán; a Antonio del Río, propietario; al licenciado y periodista Juan
Wenceslao Sánchez de la Barquera; al bachiller Francisco Manuel Sánchez de Tagle,
escritor y poeta, además de propietario; a José Mariano de Sardaneta y Llorente,
marqués de San Juan de Rayas, propietario; a Ignacio Velarde; al doctor Manuel
Villaverde,eclesiástico; a Anastasio Zerecero; a Valentln Zerecero y al licenciado José
Manuel Zozaya Berrnúdez. Incluyo, además, a tres mujeres: Margarita Peimbert,
Antonia Peña y Leona Vicario. Vinculados estrechamente con el grupo se encontraban
el oidor Jacobo de Villaurrutia y el ex gobernador de San Juan, Francisco Antonio
Galicia.

36

20

Como ejemplo, me referiré aquí a los lazos familiares. José María Alba y Llave
era sobrino de los hermanos Francisco y José María de la Llave. Manuel Díaz estaba
casado con Antonia Peña, la que al enviudar casó con Juan Bautista Raz y Guzmán.
Éste era tío de Leona Vicario. Agustín Gallegos era tío de Anastasio Zerecero, el que
a su vez era hijo de Valentln Zerecero; de estos dos era pariente Ignacio Velarde. Diego
Andrés Hurtado de Mendoza era cuñado de Joaquín Caballero de los Olivos y
Margarita Peimbert era hija de Juan Nazario.

37

�Los Guadalupes

Virginia Guedea

sabemos, se puede inferir que el grupo se componía de pocos y bien
escogidos individuos. Igualmente se puede inferir que determinadas
actividades fueron llevadas a cabo sólo por determinadas personas.
Esto es, que funcionaba, en términos generales, por secciones. Por
otra parte, el grupo dio cabida en su seno a individuos procedentes de
diversos sectores socioeconómicos: nobles, abogados, propietarios,
eclesiásticos y comerciantes; dependientes de algunos de ellos, dedicados a distintos oficios; varias mujeres y por lo menos un funcionario
indígena, lo que daría gran amplitud a sus posibilidades de acción.21
Se apoyó, además, en numerosas personas vinculadas de distintas
maneras con miembros del grupo, pero que no formaban parte de él.
Sin embargo, nada sabemos de una posible jerarquización dentro
de esta sociedad. Tampoco si en algún momento se celebraron ritos
de iniciación, ni si sus miembros hacían algún juramento especial o
contaban con determinados signos para reconocerse entre ellos. Si los
hubo -ritos, juramentos o signos-, no dejaron huella alguna. El
hecho de que su composición fuera un tanto cambiante indica que la
afiliación al grupo se dio en forma flexible y, en ciertas instancias, de
manera ocasional y para la real~zación de determinadas actividades.
Por último, por los objetivos claramente políticos y coyunturales que
se propuso alcanzar, su lucha desde la clandestinidad y su duración
limitada, me permiten calificarla como una sociedad secreta política,
concepto que tomo en su sentido más amplio.
Pero, independientemente de si el grupo de los Guadalupes
reunió o no todas las características necesarias para ser considerado
como una verdadera asociación secreta, su surgimiento es un indicio
de que se daba ya un cambio, y que nuevas circunstancias iban dando
lugar a nuevas formas de acción política. Por primera vez en Nueva
España apareció una organización de esta índole, y tan fue exitosa su
respuesta a las nuevas circunstancias, que mientras éstas no cambiaron el grupo logró alcanzar sus objetivos.
En relación con la insurgencia, las líneas de acción seguidas por
los Guadal upes serían, en términos generales, las mismas que se trazó
el grupo al establecer contacto con la Suprema Junta. No obstante, lo
harían desarrollándolas con mayor amplitud. Buscarían, además, nuevos
caminos, los que les permitirían actuar de manera más integral.
En primer lugar, se cuenta el envío y recibo de correspondencia,
lo que logró hacerse en forma regular y segura. No serían ellos sino
los insurgentes, como ya antes había ocurrido, quienes darían ocasión

a que fuera descubierta por las autoridades. La que ha llegado a
nosotros resulta trunca por partida doble, ya que es la dirigida tan
sólo a Morelos, a Bustamante y a Matamoros y, dentro de ésta, la
referida fundamentalmente a remitirles información.22 No obstante,
sabemos que varios de los Guadalupes mantuvieron correspondencia
con otros jefes insurgentes y que se ocuparon en sus cartas de muy
diversos asuntos, entre ellos de la organización política del movimiento. El haber logrado llevar a cabo felizmente esta actividad implicó
establecer y controlar los canales adecuados para su recepción y
envío, que se efectuaban por distintos conductos. Fueron numerosas
las personas que estuvieron involucradas en estas tareas, entre ellas
varias mujeres vinculadas estrechamente con el grupo.23 También
individuos dependientes de algunos de sus integrantes, ya fuera como
correos, o que se encontraran entre los insurgentes. Por último, varios
individuos ajenos a él. Todo ello revela su capacidad, tanto para
coordinar esfuerzos como para utilizar las relaciones de diversa índole con que contaban los integrantes del grupo.
Parte importante de la correspondencia la constituyó el envío de
abundante información, a través de cartas primero y, más tarde, de
manera ya sistematizada mediante un diario elaborado ex profeso.
Además de ocuparse de lo que pasaba en la capital esta información
se refería a las distintas actividades emprendidas por las autoridades
coloniales, principalmente en relación con la insurgencia. Se incluía
asimismo información sobre la propia insurgencia en distintas regiones, en particular sobre las partidas cercanas a la capital, y sobre las
actividades de los angloamericanos en apoyo del movimiento. Igualmente recogía información de fuera de Nueva España. El haber
podido reunirla demuestra que se contaba con diversos canales de
comunicación dentro de la ciudad y que éstos se daban en muy
distintos niveles, incluidas algunas altas instancias del gobierno colonial como la Secretaría del Virreinato. Demuestra también que hubo
contactos con otras regiones de Nueva España y fuera de ella. Demuestra, finalmente, que esta tarea requirió de la coordinación de
muchos esfuerzos y que su éxito fue el resultado de un bien conjugado
trabajo de equipo.

21

p ara 1a compos1ci
. '6n del grupo véase la nota 19.

38

22

De la Torre ha publicado la correspondencia de los Guadalupes con Morelos
Y Matamoros, op. cit. En cuanto a la sostenida con Bustamante, algunas cartas se
~ncuentran en el proceso seguido a Ignacio Adalid, Bancroít Library, Causa de
msurrección f onnada contra Ignacio Adalidy socios, 3 vols.
23
Antonia Peña y Leona Vicario se ocuparon de enviar correspondencia en varias
ocasiones.

39

�Los Guodalupes

Otra línea de acción fue el proseguir con eJ envío de individuos
que pasaron a incorporarse a las fiJas insurgentes para el desempeño
de diversas tareas. Asimismo, como había ocurrido con anterioridad,
el grupo tomó a su cargo la tarea del cuidado y sostenimiento de los
familiares y dependientes de quienes pasaron por entonces a unirse
al movimiento.
La tercera línea de acción fue la de continuar con sus auxilios
para que el movimiento contara, de manera permanente, con imprentas adecuadas. Fue ésta una de sus preocupaciones más constantes.
Tanto el grupo que encabezaba Morelos como el que dirigía Rayón
recibieron en distintas ocasiones prensas, impresos y escritos para ser
publicados. Esto constituyó una de sus mayores aportaciones a un
movimiento que -en una guerra en que por escrito se libraron
importantísimas batallas- se encontraba en posición de franca inferioridad frente a un régimen que controlaba casi todas las prensas.
Entre las nuevas líneas de acción estuvo la ayuda prestada a
distintas partidas de insurgentes que se hallaban en los alrededores
de la capital. Con algunas de ellas el grupo llegó a tener relaciones
por demás estrechas, ya que entre sus dirigentes se contaron individuos vinculados con los Guadalupes por lazos de amistad, de dependencia y, al parecer, hasta de parentesco.24 Estas relaciones le fueron
de vital importancia para controlar el acceso y la salida de la capital
y mantener así un contacto seguro y constante con Morelos y otros
jefes de la insurgencia.
Una línea de acción que terminó en fracaso fueron las negociaciones para concertar una entrevista entre Rayón y el virrey Francisco
Javier Venegas a fines de 1812. No obstante, resulta de especial
interés, ya que pone de relieve la amplitud y el elevado nivel de los
contactos, la capacidad de negociación y la posición de poder, tanto
en relación con la insurgencia como con el régimen colonial, de
algunos de los Guadalupes.25 Otro fracaso por distinta vía fue su
acercamiento al virrey Félix María CaIJeja, con el que algunos de los
GuadaJupes estaban en estrecho contacto.26 Esta empresa resulta
también de interés porque nos permite ver que el grupo dio cabida a

Vuginia Guedea

intereses un tanto diversos y que brindó a quienes lo conformaban
una gran amplitud de acción. La utilización de ambas vías revela algo
por demás importante: a pesar de su apoyo continuo y eficiente a la
insurgencia, el grupo no había roto abiertamente con el régimen
colonial ni dejado de buscar dentro del sistema un camino para hacer
realidad sus aspiraciones políticas.
Lo anterior quedó demostrado a partir de que se implantara en
Nueva España el régimen constitucional, que vino a abrir a todos los
novobispanos nuevos espacios de participación política, en particular
a través de los procesos electorales que brindaban la posibilidad de
ejercer una acción directa en el nivel local, en el regional y en el
imperial.
La primera oportunidad que tuvieron los capitalinos, y que abriría a los Guadalupes una nueva línea de acción, fue la de decidir
quiénes debían encargarse de la administración y del gobierno de la
ciudad de México. La elección del nuevo Ayuntamiento constitucional ofreció posibilidades a los distintos intereses de los americanos.
Brindó a los autonomistas un nuevo y muy amplio cauce legal para la
satisfacción inmediata de sus aspiraciones. Para los partidarios de la
insurgencia representó una buena oportunidad de debilitar al régimen colonial. Y para los indígenas de las parcialidades capitalinas,
que por el sistema constitucional debían perder su peculiar forma de
gobierno, y en particular para sus funcionarios, se convirtió en la única
vía a su alcance para tener representación. Y a través del proceso
electoral fue como lograron articularse todos esos intereses.
La primera etapa del proceso, en la que debía designarse a los
electores que a su vez se encargarían de nombrar a quienes debían
integrar el Ayuntamiento constitucional, se llevó a cabo el 29 de
noviembre de 1812.27 En ella resultaron electos únicamente individuos nacidos en Nueva España, muchos de ellos desafectos al régimen colonial y ninguno su incondicional. Para alcanzar tales resultados se llevó a cabo un considerable y bien coordinado trabajo previo
en el que tomaron parte, de diferentes maneras y en distintos niveles,
27

24

Enlre es1as panidas se contaron la que comandaba Manuel Arriaga Díaz, en
es1recho con1ac10 con Anlonia Peña, y la de Eugenio Maria Monlaño, administrador
de una hacienda de Ignacio Adalid, que se escribía con ésle.
25
La figura principal quesirviódeenlaceen eslasncgociaciones fucJuan Baulista
Raz y Guzmán.
26
José Anlonio del Cris10 y Conde y Francisco Manuel Sánchez de Tagle fueron
los Guadalupes que se acercaron a Calleja.

40

Para es1as elecciones, véanse Neuie Lee Benson, "The con1ested mexican
elec1ions of 1812", Hispanic American Historica/ Review, vol. XXVI, agosto. 1946, pp.
336-350; Antonio Annino, "Praticbe creole e liberalismo nella crisi dello spazio urbano
coloniale. Il 29 novembre 1812 a cittA del Messico", Quademi Storid", vol. 69, año xxrn,
núm. 3, diciembre de 1988 (cuya lraducción al español se encuenlra actualmen1e en
prensa en el lnstituto Mora,revis1a Secuencia, núm. 24), y Virginia Guedea, "Las
primeras elecciones populares en la ciudad de México: 1812-1813", Mexican Studies/Estudios Mexicanos, vol. 7, núm. 1, invierno 1991, pp. 1-28.

41

�Los Guadalupes

individuos de muy diversa clase y condición. Se celebraron juntas
previas para planear su organización, se seleccionaron los candidatos
más idóneos, se elaboraron y repartieron papeletas que contenían sus
nombres y se efectuó una eficaz labor de convencimiento. De igual
manera se trabajó en forma coordinada y eficiente durante las elecciones mismas.
Varios de los integrantes de los Guadalupes tomaron parte en
este proceso electoral. Esto se daría en dos niveles. Uno, formal y
abierto, ya que el antiguo Ayuntamiento capitalino debía ocuparse de
la organización y cuidado de las elecciones. El otro, informal y oculto,
por el interés que el grupo tenía en aprovechar una coyuntura tan
favorable para promover sus intereses. Los resultados inmediatos de
esta línea de acción fueron positivos. Salieron designados como
electores algunos de los integrantes del grupo.28 Esta participación y
estos resultados nos permiten percibir varias cosas. Por un lado, la
habilidad de los Guadalupes que intervinieron en el proceso para
conjugar sus esfuerzos y sus intereses con los de otros grupos e
individuos para la consecución de un objetivo común. Por otro, la
capacidad que tuvieron para controlar y dirigir a grandes sectores de
la población capitalina. Finalmente, que varios de ellos ocupaban
posiciones de importancia y gozaban de prestigio entre los habitan tes
de la ciudad.
Las elecciones demostraron que las aspiraciones autonomistas se
habían extendido a grandes sectores de la población, incluyendo a los
antes tranquilos indígenas. También pusieron de manifiesto la existencia de diversos y efectivos canales de comunicación entre todos
ellos. Asimismo, demostraron que un grupo articulado a través de su
cabildo tenía capacidad de dirección y movilización, capacidad que le
era reconocida y aceptada por una gran parte de los habitantes de la
ciudad. Por último, demostraron que los autonomistas, y no las
autoridades coloniales, controlaban el espacio urbano capitalino. Si
a lo anterior se une el hecho de que las elecciones se dieron en medio
de manifestaciones de regocijo, de críticas al régimen colonial y hasta
de apoyo a la insurgencia, y que por entonces ésta obtenía importantes triunfos armados, se puede entender la preocupación que causaron a las autoridades coloniales. Temerosas de que descontentos e
insurgentes se unieran contra el régimen, y decididas a evitar que se
28

Los Guadalupes que resultaron electores fueron José María Alcalá, Dionisio
Cano y Moctezuma, Pedro Dionisio de Cárdenas, José María Fagoaga, Antonio
Ignacio López Matoso y Juan Nazario Pcimbert.

42

Vuginia Guedea

debilitase su poder en la capital del virreinato, suspendieron tanto la
libertad de imprenta como el proceso electoral.
No obstante la actitud de las autoridades, las líneas de acción que
brindaba el sistema constitucional serían aprovechadas al máximo y
con óptimos resultados por autonomistas y descontentos, muy en
particular por los Guadalupes. Así ocurrió a principios de 1813, con
la reanudación del proceso electoral para designar al Ayuntamiento
constitucional capitalino: los electores escogieron a individuos nacidos en Nueva España y poco o nada afectos al régimen colonial, entre
los que se contaron varios integrantes de los Guadalupes.29 Igualmente ocurrió poco después con los procesos electorales para designar
diputados a Cortes, así como con quienes debían integrar la diputación provincial, en los que participaron de manera activa algunos
miembros del grupo con iguales resultados.30 Esto se repetiría en
todos y cada uno de los procesos electorales a que daría lugar el
régimen constitucional. Todos esos procesos dejaron en claro dos
cosas. Una, la capacidad de organización desarrollada por los autonomistas capitalinos. La otra, el amplio apoyo que al amparo de los
cambios constitucionales habían encontrado en distintos sectores de
la capital, incluidos los indígenas.
La coincidencia de que la implantación del régimen constitucional se diera al tiempo en que la insurgencia alcanzaba su mayor fuerza
y extensión y se organizaba políticamente, permitió a muchos de los
descontentos aprovechar de manera paralela las posibilidades que
ambas instancias ofrecían. No sólo esto. Los dos caminos de acción
política que ante ellos se abrieron de modo casi simultáneo dieron
también opción a que se llegaran a articular, conjugar y en muchos
casos incluso redefinir intereses un tanto diversos.
La instalación del Supremo Congreso Nacional Americano en septiembre de 1813 marcaría el punto más alto de coincidencia entre los
distintos intereses de los americanos. La insurgencia contó, por fin, con
un órgano de gobierno alterno, que debía ocuparse de constituir a la
nueva nación, y que fue resultado de una intensa labor de organización
y de un proceso electoral en los que se procuró incluir a todos ellos.31
29
Para el ayuntamiento resultaron electos Ignacio Adalid, Ignacio Moreno y
Barrios y Francisco Manuel Sáncbez de Tagle.
30
Salieron electos diputados a Cortes Manuel Cortázar y Félix Lope de Vergara
por Nueva España y José Maria Alcalá y et marqués de San Juan de Rayas por
Guanajuato. Para la diputación provincial salió electo José María Fagoaga y como
suplente José Antonio del Cristo y Conde.
31
Sobre este proceso véase Y-uginia Guedea, "Los procesos electorales insurgen-

43

�Les Guadalupes

Virginia Guedea

Los Guadalupes, que no sólo participaron activamente en esta labor
y en este proceso sino que ejercieron in.fluencia sobre ambos,32 se
entusiasmaron con las perspectivas a tal grado que algunos de ellos
llegaron a pensar en la posibilidad de hacer a un lado la vía que les
ofrecía un sistema constitucional cada vez más desvirtuado por las
propias autoridades coloniales.
No alcanzarían a decidirse. Si bien el Congreso lograría proseguir
sus trabajos y hasta elaborar una Constitución, las derrotas insurgentes de finales de 1813 y principios de 1814 cancelaron, de hecho, las
perspectivas que su instalación había abierto. Significaron el principio
del fin de la insurgencia organizada y que el movimiento pasara a la
defensiva. Significaron también que el régimen colonial tuviera pruebas fehacientes de las relaciones que con los insurgentes sostenían de
manera encubierta muchos americanos, entre ellos un grupo capitalino que suscribía su correspondencia con el pseudónimo de "los
Guadalupes".33

pués de la prisión y la muerte de Morelos a fines de 1815, al perder
el movimiento su centro común y fragmentarse cada vez más, convirtiéndose en una guerra de guerrillas, lo que haría difícil no sólo
prestarle apoyo y seguir un contacto con ella, sino mantener hacia el
movimiento la misma disposición.
La desaparición de estas dos opciones no significó la desaparición
de los anhelos de muchos de los americanos de alcanzar una mayor
participación política. Todos ellos, incluidos los antiguos Guadalupes,
buscarían nuevos caminos para hacerlos realidad, y aprovecharían al
máximo las oportunidades que se les presentarían. Incluso seguirían
actuando en conjunto, hasta alcanzar el poder en 1821. Seguirían
también organizándose a través de sociedades o grupos secretos - esa
"enfermedad del siglo", como se los calificó por esos años-, los que
alcanzarían su mayor desarrollo poco después de consumada la independencia. Pero nuevas y diferentes circunstancias daban lugar a
nuevas y diferentes respuestas, y entre ellas, la específica de los
Guadalupes ya no tendría lugar.

A las derrotas insurgentes se sumó en agosto de 1814 la vuelta al
antiguo régimen. Este retomo significaría muchas cosas. Canceló
para los inconformes la posibilidad de un cambio pacífico. Cerró a los
autonomistas la vía legal de acceso a la representación política abierta
por las Cortes. Reafirmó en los partidarios de la lucha armada la
convicción de que la ruptura definitiva era el único camino. Por
último, fortaleció al régimen colonial y dio, además, libertad a sus
autoridades para proceder en contra de todos ellos.
Cancelada la opción liberal con la suspensión del régimen constitucional, las averiguaciones y los procesos que desembocaron en
prisiones y destierros lograron ir cortando las relaciones que se habían
establecido con la insurgencia. Sucedió también algo todavía más
grave. Se logró desarticular en gran medida a las nuevas formas de
vinculación que los americanos habían logrado establecer entre ellos
y que les habían permitido actuar de manera coordinada. En el caso
particular de los Guadalupes, el grupo acabaría por ver seriamente
alteradas su composición y estructura, lo que imposibilitaría su acción.34 Por último, la opción insurgente acabó por desaparecer dest~. 1811-1813", Estudios de Historia Novohispana, Instituto de Investigaciones Históncas-UNAM (en prensa).

32
.
Benito José Guerra fue nombrado para el poder judicial. El marqués de Rayas
dio su voto a Morelos como generalísimo.
33
Morelos perdió, junto con todo su archivo, la correspondencia con los Guadalupes en llacotepec en febrero de 1814.
34
Por entonces salieron de la capital o fueron desterrados José María de la Garza

Falcón, José María Alcalá, Manuel Cortázar, Ignacio Adalid, Francisco de Arce, José
María Alba, Francisco de la U ave, Antonio Ignacio López Matoso, el marqués de San
Juan de Rayas y Félix Lope de Vergara.

44

45

�Hilda Sabato

Ciudadanía, participación política
y formación de una esfera pública
en Buenos Aires, 1850-1880*
Hilda Sabato**

E

l te~a de la participación p~lítica en las sociedades modernas
ha sido extensamente debatido, tanto en el terreno de la teoría
política como en el del análisis histórico. En buena parte de
la literatura clásica se ha asociado participación con ciudadanía
política, y a ésta con el ejercicio del sufragio. Más aún, en tanto se
considera que la ampliación de la ciudadanía política define el tránsito hacia la sociedad democrática, la universalización efectiva del
• Este artículo es una traducción del trabajo publicado en la revista Past ami
Presenten agosto de 1992, escrito durante mi estadía en el Institute for Advanced Study
of Princeton en 1990-1991. Agradezco a mis colegas del Instituto que discutieron una
versión preliminar del artículo, y en particular a Gary Gerstle, Jacek Kochanowicz,
Peter Wagner y Michael Walzer. Gran parte de la investigación que diera lugar a este
artículo se Uevó a cabo en Buenos Aires, con la asistencia de Ema Cibotti, Elías Palti
y Graciela Bonet. Las ideas centrales fueron discutidas originalmente con mis colegas
en el PEHESA-CISEA en Buenos Aires: Leandro Gutiérrez, Juan Carlos Korol, Luis
Alberto Romero y Beatriz Sarlo.
•• Investigadora del Conicet en el PEHESA-CISEA y profesora de la Universidad de
Buenos Aires.

46

voto se toma como el momento culminante de ese proceso. Históricamente, ese momento se ubica a comienzos del siglo xx, cuando se
habría completado el camino que, a través de sucesivas ampliaciones,
habría llevado desde el sufragio restringido, propio del siglo anterior,
al voto universal masculino. Los casos que se apartan de esta senda
son tratados como desviaciones del modelo, como anómalos e imperfectos en términos de su tránsito hacia la democracia.
Los problemas teóricos que plantea una concepción así restringida de la participación política han sido señalados en algunos tra~ajos recientes. 1 En el terreno del análisis histórico, diversos estudios
de caso muestran que el camino canónico de tránsito paulatino del
sufragio restringido al universal fue la excepción más que la regla.2
Además, algunos de ellos muestran que el voto era sólo una de las
formas de participación en la vida pública y la escena política, pero
de ninguna manera la única.3
En el caso de Argentina, este trabajo crítico aún no se ha
emprendido de manera sistemática. La interpretación canónica se
apoya en una concepción restringida de la participación política,
pero encuentra dificultades a la hora de aplicar el modelo clásico de
construcción de la ciudadanía política a la historia argentina. Al
mismo tiempo, esa óptica impide analizar los vínculos complejos que
se establecen entre la sociedad civil por un lado y el Estado y el poder
político por el otro, en particular durante el periodo formativo del
sistema político.
Este artículo propone un camino diferente para abordar el tema
de la participación política en Argentina, explorando el caso pa~~cular de la ciudad de Buenos Aires en las décadas en que fue adqmnendo los rasgos que pronto la convertirían en una ciudad burguesa por
excelencia. Luego de revisar y discutir las visiones más difundidas
acerca del papel del sufragio y las elecciones, se explora una dimensión de la vida política de la ciudad hasta ahora muy poco estudiada:
el proceso de formación de una esfera pública, proceso distintivo de
las décadas que siguen a Caseros (1852). Finalmente, se analiza el
1 Véase, por ejemplo, Albert Hirschman,

Shifting involvements, Princeton, 1982.
Un análisis crítico de la noción de participación en algunas teorías de la democracia se
encuentra en Carole Pateman,Participationand democratic theo,y, Cambridge y Nueva
York, 1970.
2
Véanse, por ejemplo, todos los trabajos incluidos en Quademi Storici, nueva
serie, núm. 69, diciembre 1988.
3 Véase, por ejemplo, José Murilo de Carvalho, Os bestializados. O Rio delaneiro
e a rept1blica que nao foi, San Pablo, 1987.

47

�Ciudadanía y participación política

Hilda Sabato

papel que tuvieron las prácticas electorales y la participación en la
esfera pública en el sistema político en formación.

autoridades electas legalmente que básicamente respetaron la Constitución y las leyes.
En este largo periodo se han reconocido dos etapas, antes y
después de la sanción de la Ley electoral de 1912 que estableció el
secreto y la obligatoriedad del sufragio, hecho considerado decisivo
en el proceso de ampliación de la ciudadanía política. La ley aparece
además como el resultado inevitable del crecimiento económico y la
modernización social experimentados en las décadas precedentes. Sin
embargo, se habría tratado de un resultado desfasado, en tanto que
los profundos cambios sociales que tuvieron lugar a partir de mediados del siglo XIX no encontraron su equivalente en el terreno político.
En palabras de Germani: "Las elites dirigentes no parecieron dispuestas a compartir y menos aún a ceder el poder a los nuevos grupos
que se iban incorporando a la vida nacional."5 Esta contradicción
estaba en el seno mismo del proyecto puesto en marcha por los grupos
dirigentes que eran conservadores en el terreno político, si bien
liberales cuando se trataba de los aspectos económicos, sociales y
culturales de la modernización. Esta elite había logrado mantener a
la mayor parte de la población alejada de la vida pública, estableciendo una república restrictiva. Las elecciones se controlaban y manipulaban desde arriba; el voto era una prerrogativa de minorías privilegiadas; el "pueblo" no tenía acceso a las urnas. La situación se
agravaba por la presencia masiva de los inmigrantes quienes, salvo en
el caso de algunas elecciones municipales, sólo después de nacionalizarse adquirían el derecho al voto. Dado que la mayoría de ellos no
optaba por hacerlo, quedaba al margen de los mecanismos formales
de vinculación con la política. De esta manera, aun después de la
sanción de la ley de 1912 subsistía un obstáculo muy serio para la
completa modernización del sistema politico.6
Sintéticamente, éstos constituyen los argumentos centrales de la
mayor parte de las interpretaciones sobre la historia de la formación
del sistema político argentino, proceso que aparece trabado por la
existencia de graves obstáculos en el camino esperado hacia el sufragio universal y la ciudadanía ampliada. Al considerar al sufragio como

La vida política en Buenos Aires: la interpretación canónica

A principios de la década de 1850, luego de la derrota de Juan
Manuel de Rosas, la ciudad de Buenos Aires albergaba a unos 90 000
habitantes. Por entonces ya era la ciudad más grande de Argentina
y el principal centro de negocios; muy pronto se convirtió también
en la sede del gobierno nacional y en 1880 fue designada capital
federal de la república. Este fue un periodo de extraordinario crecimiento económico, en que el país encontró un Jugar importante en
el mercado mundial como exportador de lana a varios países de
Europa. La ciudad se expandió física y demográficamente. Hacia
1887, más de 400 000 habitantes vivían en Buenos Aires, quintuplicando la cifra de 30 años antes. La inmigración europea fue el
principal factor de ese crecimiento poblacional; las cifras son impactantes: para fines de la década de 1860, de cada cuatro hombres
adultos, tres eran extranjeros. La mayor parte de los hombres estaban empleados en el comercio, el transporte y los servicios, en buena
proporción como asalariados en tareas no calificadas y muy inestables. Existía un número no desdeñable de trabajadores por cuenta
propia -pequeños propietarios de diversa índole, asociados sobre
todo con el comercio y los servicios - , muchos de ellos protagonistas
de 1a movilidad ocupacional ascendente característica de estos años.
El sector manufacturero, compuesto por pequeños y medianos talleres y establecimientos, ocupaba a menos del 20% de Ja fuerza de
trabajo.4
El país se regía por la Constitución de 1853, dictada bajo la
influencia del pensamiento liberal y el modelo de la Constitución de
Estados Unidos. Luego de la derrota del régimen de Rosas en 1852,
las fuerzas triunfantes se dividieron y la provincia de Buenos Aires se
separó de la nueva Confederación. Diez años más tarde, Buenos Aires
derrotaba a la Confederación mientras su elites políticas se proponían
hegemonizar el proceso de constitución de un Estado y de un orden
político nacionales. Desde entonces y hasta 1930, aunque la violencia
nunca faltó en el escenario argentino, el país fue gobernado por

5

Cfr. Hilda Sabato y Luis Alberto Romero, Los trabajadores de Buenos Aires,
1850-1880. La experiencia del mercado, Buenos Aires, 1992.

Gino Genoani, Polftica y sociedad en una época de transición, Paidós, Buenos
Aires, 1968,p.299.
6
Estos argumentos se eocueotrao ea la mayor parte de las ioterpretaciooes sobre
la historia política argentina. Los trabajos más sugerentes ea esta tradición son los de
José Luis Romero, Las ideas polfticas en la Argentina, FCE, Buenos Aires, 1946, y Gino
Germani, op. cit. Trabajos posteriores sobre este problema han seguido básicamente el
camino abierto por estos trabajos pioneros.

48

49

4

�Ciudadanía y participación política

Hilda Sabato

el mecanismo por excelencia de la representación ciudadana, estas
interpretaciones colocan a las elecciones como la piedra de toque del
sistema político. En consecuencia, se preocupan más por mostrar
cómo se tergiversaba y se limitaba el voto en elecciones manipuladas
y fraudulentas, que por comprender qué papel jugaban éstas en el
sistema político en formación. 7

dos del siglo XIX, su vigencia trascendió el nivel local y se afumó en el
orden nacional.
La interpretación canónica sostiene que, a pesar de las leyes, el
principio del sufragio universal se violaba en la práctica a través de
mecanismos electorales diseñados para mantener al "pueblo" lejos
de las urnas. De hecho, entonces, el derecho a voto aquí también
estaba limitado, de la misma manera que si hubieran existido restricciones legales a su ejercicio. Esta lectura descarta la importancia del
sufragio universal en el caso argentino y disuelve su especificidad al
asimilarlo al modelo general de ciudadanía restringida. Sin embargo,
la vigencia temprana del sufragio universal constituye un dato de
partida insoslayable a la hora de analizar cómo se organizó efectivamente el sistema político y, en particular, cuál fue el papel de las
elecciones y del voto en ese sistema.
Una primera mirada sobre las prácticas electorales en Buenos
Aires en las décadas de 1860 y 1870 arroja algunos indicios claros en
ese sentido. A lo largo de ese periodo los participantes en las jornadas
electorales representaban, en efecto, una proporción muy pequeña
de la población de la ciudad, proporción que oscilaba de elección en
elección pero que no experimentó un incremento sistemático a lo
largo de los años. Las cifras de votantes rondan el 2% de la población
total y el 10% de los habilitados en la mayor parte de las elecciones,
y aunque hubo momentos de mayor asistencia a las urnas, el máximo
registrado es del 25% de los habilitados.10
Pero lquiénes eran esos votantes? Escuchemos a los contemporáneos. "A las elecciones no asisten por lo general los hombres de
cierta posición social", se lamentaba un diputado en 1873,11 y el ex
presidente Sarmiento se quejó muchas veces con palabras semejantes
a éstas en 1887: "Sucede en Buenos Aires lo que no sucede en parte
alguna de la tierra, y es que los comerciantes, dueños del comercio
que paga las rentas, no votan en las elecciones." 12 Comentarios de este

Las elecciones y el sufragio
El primer problema con esta visión es que desestima un dato clave de
la historia electoral argentina: desde una fecha muy temprana el
sufragio fue universal para todos los hombres adultos nativos y nacionalizados. No existían limitaciones censatarias ni de capacidad al voto
activo y, por lo tanto, no hubo lugar para un proceso gradual de
extensión de la franquicia. En la ciudad y la provincia de Buenos Aires
el sufragio universal fue establecido en 1821, apenas una década
después de la revolución de Independencia, y en 1853 fue incorporado a la legislación nacional.8 Si se agrega que las elecciones para la
Cámara de Diputados de la nación eran directas, puede afirmarse que
se trataba de un caso excepcional en América Latina, y bastante
atípico aun en un contexto más amplio.
Está más allá de los objetivos de este artículo explorar las razones
de esta introducción tan temprana del sufragio universal, cuyas raíces
se han rastreado en la historia de la independencia y los años que
siguieron al colapso del orden colonial.9 El hecho es que, para media7

Tal es el caso incluso en artículos apoyados en una sólida tarea de investigación,
como los de Carlos Heras, "Un agitado proceso electoral en Buenos Aires", Trabajos
YComunicaciones, núm. IV, La Plata, 1954, pp. 69-109, y "Las elecciones de legisladores
provinciales en marzo de 1864", Trabajos y Comunicaciones, nóm. v, La Plata, 1955,
pp. 57-97. Para un enfoque.diferente, véase Natalio Botana, El orden conservador. La
polftica argentina enm: 1880y1916, Sudamericana, Buenos Aires, 1977, donde se analiza
el pai::I de las el~io~es en el ordenamiento político inaugurado en 1880.
La Ley pr&lt;Mnetal de 1821 establecía algunos requisitos de propiedad para los
candidatos, requisitos abolidos en 1853. Aunque la Constitución argentina no hace
referencia explícita aJ sufragio universal masculino, siempre se lo ha considerado
implícito en el texto constitucional. Cfr. Hilda Sabato y Elías Palti, "¿Quién votaba en
Buenos Aires?: Práctica y teoría del sufragio, 1850-1880", Desa"ollo Económico, núm.
119, octubre-diciembre 1990, pp. 395424. En el caso de los inmigrantes los requisitos
para la nacionalización eran limitados: después de dos años de residencia en el país
podían solicitar la ciudadanía argentina, convirtiéndose así en potenciales votantes_
9
Para un análisis muy sugerente de este tema, consóltense los trabajos de Tulio

50

Halpcrin Dongh~ en particular su Revolución y guerra. Formación de una e/iJe dirigen/e
en la Argentina criolla, Siglo XXI, Buenos Aires, 1972, e Ifütoria Argentina. De la
revolución de Independencia a la Confederación rosista, Paidós, Buenos Aires, 1972.
10

Las cifras de participación electoral aparecen registradas en la prensa de la
época. Cfr. Botana, op. cit., y Carlos lleras, "Un agitado" y "Las elecciones", loes. cits.
11
Cámara de Diputados de la nación, Diario de Sesiones, Buenos Aires, 1873.
Sesión del 6 de agosto de 1873.
12
Domingo F. Sarmiento, "El porqué y el para qué de las emigraciones a
América", El DiJJrw, septiembre 12, 1887. Citado en Domingo F. Sarmiento, Condición
del extranjero en América, La Facultad, Buenos Aires, 1928.

51

�Ciudadanía y participación política

l-Iilda Sabato

tenor son frecuentes y sugieren que los sectores acomodados de la
población en general se abstenían de votar. ¿Quiénes lo hacían
entonces? Los sostenedores de las tesis tradicionales nos brindan
alguna evidencia que puede contribuir a responder a esa pregunta.
Así, e~ su descripción de las prácticas electorales, que se apoya en
matenal de la prensa periódica, Carlos Heras cuenta que "en la
parroquia de San Nicolás ganaron las elecciones los peones del
ferrocarril" y que "los héroes de la jornada fueron los empedradores,
~os peones de los corrales y los alumbradores". 13 Expresiones semeJantes aparecen una y otra vez en periódicos de la época y en informes
de la policía que describen las jornadas electorales en el Buenos Aires
de las décadas de 1860 y 1870. "En las últimas elecciones [...] el Club
del ~ueblo tenía a todos los empleados de la aduana[... ] Tenía a los
manne~os que, a pesar de ser griegos, canarios y españoles, votaban
como cmdadanos", denunciaba La Tribuna en 1864. 14 Las memorias
de algu~as ~guras p~líticas de la época evocan también estas prácticas, no srn cierta dosis de nostalgia.Julio Costa, por ejemplo, recuerda
con orgullo que_"este grande y noble partido [el Autonomista] era
maestro en maruobras electorales y de comité; y no le hacía ascos al
concurso de los peones de aduana, ni al de los de la limpieza, ni al de
los comisarios de policía". 15
Contrariamente a lo sostenido por la interpretación tradicional,
q~e se refier~ vagamente a las minorías privilegiadas como protagom~ta~ de las Jornadas electorales, las fuentes sugieren que no eran
p_nnc1palmente los ricos, los burgueses, los profesionales o los comerciantes lo_s que iban a votar, sino más bien los jornaleros y peones del
ferrocarril, de la aduana, de la municipalidad o de los corrales.
En general, las fuentes se refieren a los votantes en términos
ocupacionales, como pertenecientes a un determinado sector laboral
Y social. Además, se los considera colectivamente. No se habla de
ciudadanos, de individuos que habrían ejercido su derecho y su deber
de votar, sino de los integrantes de una fuerza colectiva. Y, en efecto,
lo eran: grupos movilizados para la ocasión, huestes disponibles tanto
para la emisión del voto como para la otra cara de la lucha electoral,

la de la violencia. 16 Así anunciaba La Tribuna, con evidente ironía, el
advenimiento de un día de elecciones en 1864:

13

. .
Carlos Heras se re~ere aquí a las elecciones municipales de 1863 y a las que se
hi~ero~ en 1~ para elegir representantes a la legislatura provincial. Véase su "Un
agnado ,loe. cu., p. 80y "Las elecciones", loe. cit., p. 74.
~ La _Tribuna, l abril 1864.
Julio Costa, Entre dos batallas, Talleres Gráficos Mario, Buenos Aires 1927
P·_192. Véase también Félix Annesto, Mitristas y alsinistas (1874), Sudestada, Buen~
Aires, 1968, pp. 15-22.

52

El día de hoy tan esperado como en el que se fuera a dar una gran batalla
ha llegado por fin. Los timoratos no asomarán las narices fuera de las
ventanas de sus casas, esperan revoluciones, incendio, invasiones de
salvajes, asesinos que por placer sembrarán de cadáveres las calles,
antropófagos insaciables, y el infierno, en fin, reventando por cada atrio
de iglesia en una boca.17
El párrafo sugiere la violencia, pero también el juego. Se trataba
de una violencia controlada, cuyos límites estaban fijados de antemano, como en un juego. El escenario era cerrado (el atrio y espacios
vecinos), el objetivo era exclusivamente ganar y mantener una posición ("ampararse" de las mesas), los participantes estaban definidos
de antemano, todo se resolvía en un día y muy raramente había
víctimas fatales. Las jornadas electorales tenían todas las características de las jornadas de guerra, pero de una guerra vacía de carga
dramática, que los contemporáneos encaraban con espíritu casi deportivo.18
Todo esto sugiere una organización meticulosa. Durante estas
dos décadas, dos facciones políticas -el nacionalismo y el autonomismo - se disputaban el poder elección tras elección, dirigidas por
dos figuras prominentes de la elite política de Buenos Aires. 19 Estas
facciones fueron desarrollando un sistema muy particular de funcionamiento electoral. Apoyados en el control del Estado (delos distintos resortes de la administración pública nacional, provincial y municipal) formaron clientelas integradas en sus bases por los trabajadores
menos calificados, empleados en las reparticiones públicas o en empresas vinculadas con el Estado y dirigidas por caudillos ubicados en
diferentes escalones de la jerarquía laboral y política.
No resulta claro cómo se establecía la relación entre trabajadores, Estado y partidos. Es posible que el control del Estado diera
buenas posibilidades a una facción para reclutar empleados y conver16
Prácticamente todos los trabajos que se refiere)\ a las prácticas electorales en
este JK'.riodo subrayan su carácter violento.
11
La Tribuna, 14 febrero 1864. La Tribuna era un diario estrechamente ligado al
Partido Autonomista, dirigido por Adolfo Alsina.
18
Cfr. Sabatoy Palti, "lQuién votaba en Buenos Aires?" e Hilda Sabato, "El atrio
Yla plaza: dos ámbitos de participación polftica en Buenos Aires, 1850-1890. Notas
exploratorias", ponencia inédita presentada en las Jornadas Buenos Aires moderna:
historia y perspectiva urbana (1870-1940), realizadas en Buenos Aires en mayo de 1990.

53

�Ciudadanía y participación política

Hilda Sabato

tirios en votantes, y que a su vez el empleo fuera otorgado con
preferencia a los partidarios. En los periódicos de la época abundan
las acusaciones en ese sentido.w Pero no se trataba simplemente de
canjear un puesto por un voto. No bastaba con que un partido
accediera al aparato oficial para que tuviera de inmediato el control
de todas las actividades oficialmente bajo su esfera de influencia.
Además, la movilización de hombres era organizada y se realizaba de
manera colectiva, no individual. Esto requería mecanismos de dirección y encuadramiento que probablemente estuvieran vinculados con
las formas de organización laboral. Capataces y encargados actuaban
con frecuencia como caudillos políticos y constituían eslabones clave
en el reclutamiento de trabajadores/militantes.21 Finalmente, es probable que las relaciones entre las cabezas partidarias, los dirigentes
que habían sabido construirse una clientela electoral administrando
un empleo desde algún rincón de la administración y los caudillos
surgidos de las filas populares que tenían a su cargo el manejo de sus
bases mismas hayan sido de carácter muy complejo, cimentadas en
lazos de patemalismo, lealtad y deferencia muy difíciles de analizar.
En cambio, es fácil ver que estos votantes están muy alejados de
la imagen del ciudadano poseedor de derechos políticos, miembro de
la clase de "los mejores", y que un sistema político asentado sobre
esas bases debía distar bastante del modelo clásico de una república
restrictiva apoyada en el principio de la representación de los sectores
pnvilegiados de la sociedad, modelo que muchas veces se ha tomado
para explicar la organización política argentina antes de 1912. Tampoco parece ajustarse al modelo tradicional de representación colectiva propia de sociedades de antiguo régimen. En las zonas rurales y
en las regiones más tradicionales del país, los resultados de los
procesos electorales podían corresponder al peso relativo de los
distintos sectores de la elite social y económica, que controlaban
políticamente a "su gente" a través de complejos lazos de clientelismo.22 Pero en una ciudad como Buenos Aires, día a día se ampliaba

el espectro de sectores urbanos (burgueses y populares) no encuadrados en las viejas redes patemalistas. Al mismo tiempo, las facciones
políticas operaban con relativa autonomía con relación a los sectores
de poder económico y social. Fueron estas facciones las que montaron
una organización basada en la movilización de sus propias clientelas,
cuyo voto se hizo posible precisamente como consecuencia de la
vigencia del sufragio universal. De esta manera, las elecciones se
peleaban y ganaban según pautas que no correspondían a las de una
sociedad de antiguo régimen.
Esta descripción de las prácticas electorales porteñas no se ajusta
ni al modelo de república restrictiva ni al de sociedad política tradicional. Sin embargo, es probable que ello no sorprenda a nadie que
haya explorado la historia de casi cualquier sistema político del siglo
XIX. Existe un corpus importante de trabajos que analizan las formas
concretas de desarrollo de la ciudadania política en los diferentes
países de Europa y en Estados Unidos. En el caso de América Latina,
en los últimos años se han hecho esfuerzos en la misma dirección.
Ellos muestran que la constitución de una ciudadanía política siguió
diferentes caminos en distintas sociedades, pero en casi todas ellas se
reitera una pauta semejante de prácticas electorales caracterizada por
la manipulación del voto, el fraude, la acción violenta de los participantes, el clientelismo. Sin embargo, lo que se destaca en la mayor
parte de los ejemplos conocidos es el papel que esas prácticas electorales desempeñaron en la organización de redes políticas cada vez
más inclusivas, a partir de las cuales se fue conformando una ciudadanía política efectiva dentro de los límites de la ciudadanía legal.23
En la ciudad de Buenos Aires, sin embargo, las elecciones no
parecen haber cumplido esa función. Esto no quiere decir que no
fueran importantes. Por el contrario, cumplían un papel decisivo
como sistema establecido y aceptado para la renovación de autoridades, que debía garantizar la sucesión relativamente pacífica en los
distintos niveles de los poderes públicos. En Buenos Aires, en los años
que siguieron a la caída de Rosas, las elites políticas buscaron diseñar
un sistema electoral que, además de adecuarse a los principios democráticos establecidos por la Constitución nacional, abriera un camino
para la resolución controlada y relativamente "civilizada" de los

19

Adolfo Alsina dirigía el Partido Autonomista y Bartolomé Mitre el Partido
Nacionalista. La mejor historia politica del periodo se encuentra en Tulio Halperin
Donghi, Proyecto y construcción de una nación (Argentina 1846-1880), Biblioteca de
Ayacucho, Caracas, 1880.
20
Véanse, por ejemplo, los ejemplares del diario La Tribuna correspondientes a
los meses de enero y febrero de 1864, donde se denuncia la discriminación laboral en
la Aduana de Buenos Aires.
~ Sa~ato y Palti, "lQui~n votab~ en Buenos Aires?", loe. ciL
Existen escasos trabajos refendos a las prácticas electorales en el interior del

54

país. Constituye una excepción el artículo de Gcrrnan Tjarks: "Las elecciones salteñas
de 1876 (un estudio de fraude electoral)", Anuario del Departamento de lfütoria de la
Universidad de Córdoba, núm. 1, 1963, pp. 417-475.
23 Véanse los artículos incluidos en el mencionado número de la revista Quademi

Storici.

55

�Ciudadanía y participación política

Hilda Sabato

conflictos entré las elites. No fueron enteramente originales en la
solución que encontraron. Ya en la década de 1820 las facciones
políticas que competían por los cargos de gobierno peleaban y ganaban las elecciones a partir de la movilización de clientelas populares,
cuyo acceso a las urnas estaba permitido por la vigencia del sufragio
universal.24 El régimen instaurado en la década del treinta cambió las
reglas del juego y las elecciones se convirtieron en un mecanismo
plebiscitario de confirmación en el poder de Juan Manuel Rosas y sus
hombres. Después de su caída, las elites analizaron lo que consideraban la experiencia pionera de los años veinte, retomaron algunos
métodos y prácticas que habían sido ensayados entonces, y perfeccionaron un sistema que fue eficaz durante algún tiempo. Pero mientras
en su origen la participación de ciertos sectores de las clases populares
en las elecciones formó parte de una movilización mayor desatada
por la revolución y las guerras de Independencia, en las décadas de
1860 y 1870, la participación electoral involucraba a sectores cada vez
más minoritarios y marginales, y menos representativos del conjunto.
En consecuencia, las prácticas electorales terminaron convirtiéndose
en instrumentos internos del juego político, que no funcionaban como
mecanismos de mediación con la sociedad civil, ni como formas
significativas de participación.
Esta hipótesis abre el camino a dos problemas diferentes. Por una
parte, si las elecciones fueron un medio muy limitado de participación
política, lse desarrollaron otras formas de participación durante estas
décadas? Por otra parte, lcómo se daba la coexistencia entre estas
prácticas electorales y "la ficción de la representación"?25 En lo que
resta de este artículo se explorará la primera de estas cuestiones,
aunque en las conclusiones también se hará alguna referencia a la
segunda.

historiografía argentina ha interpretado este silencio como un síntoma de indiferencia política por parte de una sociedad compuesta
principalmente por inmigrantes más interesados en "hacer la América" que en participar en la vida política del país.26 Es posible, sin
embargo, proponer otra lectura de esta aparente indiferencia. Para
la mayor parte de la gente el voto no resultaba atractivo porque no
parecía significar demasiado. La noción de representación era muy
abstracta. Además, nadie consideraba el voto como un privilegio ni
como una forma efectiva de ejercer presión directa sobre las autoridades. Esto seguramente ocurría también en otros países, pero en la
mayor parte de los casos conocidos, la constitución de la ciudadanía
política fue precisamente un proceso gradual a través del cual se fue
construyendo la noción de representación, y las prácticas electorales
cumplieron en este sentido un papel fundamental.27 No fue el caso
de Buenos Aires donde, como se ha visto, las elecciones fueron una
práctica interna a la dinámica de las facciones políticas.
En este contexto, durante estas décadas la población de Buenos
Aires encontró otras maneras de actuar en la escena política, más
efectivas que el ejercicio del derecho a voto. Se desarrollaron así
diversos mecanismos de vinculación entre la sociedad civil y el poder
político, mecanismos que servían a distintos sectores de la sociedad
para incidir en el terreno político sin la mediación del voto. En ese
sentido, lo característico de este periodo fue la formación de una
esfera pública que se constituyó en un ámbito clave de participación
política. No fue el único, por cierto. Las elecciones eran, en cierta
forma, una vía de participación para un sector cada vez más marginal

Ciudadanía y participación política

Durante todos estos años de sufragio universal pero limitado, no se
escucharon reclamos por la inclusión en el juego electoral procedentes de la sociedad civil. Como un eco de las voces del siglo XJX, la
24

Sobre las prácticas electorales en la década de l820, véase Tulio Halperin
Donghi, Revolución y guerra e Historia argentina, ops. cits.
25
La expresión pertenece a Edmund Morgan. Cfr. su Inventing the people, Londres y Nueva York, 1988, que analiza con maestría "el surgimiento de la soberanía
popular en Inglaterra y Estados Unidos".

56

26 Una revisión de la bibliografía que ha sosteaido esta interpretación se encuentra en I Iilda Sabato y Ema Cibotti, "Hacer política en Buenos Aires; los italianos en la
escena pública porteña, 1860-1880", Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana, Dr. E. Ravignani, 3a. serie, núm. 2, primer semestre de 1990, pp. 7-46. Este
artículo, junto con otros trabajos recientes, ha comenzado a cuestionar esta interpretación analizando la participación política de los inmigrantes. Cfr. Silvia Cragnolino,
"Política, facciones y participación política en Santa Fe y la crisis del régimen oligárquico", Anuario 12, Escuela de Historia, Universidad de Rosario, 1987, pp. 423-446;
Marta Bonaudo, Silvia Cragnolino y Elida Sonzogni, "Discusión en tomo a la participación política de los colonos santafesinos. Esperanza y San Carlos (1856-1884)",
Estudios Migratorios Latinoamericanos, núm. 9, 1988; Eduardo Míguez, "Política,
participación y poder. Los inmigrantes en las tierras nuevas de la provincia de Buenos
Aires en la segunda raitad del siglo XIX", Estudios Migratorios Latinoomericanos, núms.

6-7, 1987.
21 Cfr., entre otros, Morgan, op.

cit., y los trabajos incluidos en el número citado

de Quadenú Storici.

57

�Ciudadanía y participación política
de la población. Estaba también la actividad partidaria, que no se
reducía al ejercicio del derecho a voto ni estaba limitada a aquellos
que votaban. Asimismo, persistían formas más tradicionales de relación entre quienes estaban en el poder y sectores más amplios de la
sociedad. Pero la formación de la esfera pública constituyó un dato
nuevo en esa ciudad que estaba rápidamente adquiriendo los rasgos
de una ciudad burguesa por excelencia.

La formación de la esfera pública

La formulación de esfera pública propuesta por Jürgen Habermas ha
resultado de utilidad para analizar la vida política de Buenos Aires.
Él ha definido a la "esfera pública burguesa[...] sobre todo como la
esfera de las personas privadas que reunidas forman un público" con
el propósito de entablar con el Estado "un debate sobre las reglas
generales que gobiernan la esfera -básicamente privada pero públicamente relevante- del intercambio de mercancías y el trabajo
social".28
Según Habermas, desde el punto de vista histórico la formación
de la esfera pública constituye un desarrollo clave en el proceso de
construcción de las sociedades burguesas. Por otra parte, teóricamente, la esfera pública es el espacio en el cual los ciudadanos deliberan
e interactúan discursivamente, y donde la autoridad del argumento
racional predomina sobre cualquier otra, por ejemplo, sobre la que
pudiera emanar de las jerarquías sociales. Es un ámbito en el que,
cumplidos los requisitos de admisión -educación y propiedad - , las
personas se relacionan entre sí como "iguales". Finalmente, en palabras de Nancy Fraser, es "un mecanismo institucional para 'racionalizar' la dominación política haciendo a los Estados responsables ante
[parte de) su ciudadanía".29
Tanto las formulaciones de Habermas como algunos de los comentarios críticos30 que ha despertado su trabajo, constituyen un
28

Jürgen Habermas, The strucniraluansformation ofthe public sphere, Cambridge,
Mass., 1989, p. 27 (traducción mía). Existe una edición en castellano de este libro,
Ediciones Gili, México, 1981, pero la traducción es poco clara, de manera que be
preferido utilizar la versión inglesa.
29
Nancy Fraser: "Rethinking the public sphere: a contnoution to the critique of
actualityex:isting democracy", Social Tert, 25/l6, 1990, p. 59 (traducción mía).
30
Los trabajos más útiles en este caso han sido: Fraser, "Rethinking the public
sphere"; Joao Landes, Women ami the public sphere in the age ofthe french revolution,

58

Hilda Sabato
productivo punto de partida teórico para analizar el desarrollo de un
espacio de mediación entre sociedad ci~ y sistema d~ poder en
Buenos Aires. Durante las décadas estudiadas, era habitual en ese
espacio la intervención de grupos y sectores dive~os para_ expre~ar
opinión o presionar por sus intereses de manera directa, ~m mediaciones políticas pero traduciendo reclamos y posturas particulares ~n
términos del juego político local. A su vez, desde el poder se atendía
a las señales que provenían de ese espacio, que fue convirtiéndose en
una fuente de legitimación para la acción política
.
Tres aspectos de la vida de la ciudad pueden interpretarse como
síntomas de este proceso: la expansión de la prensa escrita, el surgimiento de la actividad asociativa y el desarrollo de una verdadera
"cultura de la movilización". La prensa escrita y las asociaciones
fueron medios para actuar en la esfera pública, a la vez que instancias
decisivas en el proceso de su conformación. Ellas fueron, además,
parte activa en la gestación de un conjunto de prácticas que fundaron
toda una cultura de la movilización.
La expansión de la prensa escrita en Buenos Aires fue espectacular en los años que siguieron a la caída de Rosas. Varias decenas
de diarios y periódicos se publicaban en las décadas de 1860 y 1870.
Los más de ellos tenían corta vida, pero existieron publicaciones que
sobrevivieron muchos años. No es fácil dilucidar los motivos que
llevaron a los editores a realizar el esfuerzo de producir esas publicaciones, ni tampoco detectar quiénes habrán sido sus lectores. Es claro,
sin embargo, que ellas se constituyeron en un instrumento insoslayable para quienes aspiraban a tener alguna influencia en la vida
política. Los dirigentes políticos argentinos tenían en general prensa
propia y cultivaban cuidadosamente la relación con uno o más periódicos de la ciudad. Los editores, por su parte, necesitaban de sus
padrinos políticos para sobrevivir financieramente y, por lo tanto, no
desdeñaban la relación con el mundo de los políticos.31
lQuién constituía el público para esta prensa? Una creciente
ampliación del espacio de debate público parece haber sido una
característica del Buenos Aires posterior a Caseros. Si bien es difícil
saber cuáles fueron sus alcances y sus límites, es obvio que incorporó
Ithaca, Nueva York, 1988; Bemard Manin, "La conception de l'opinion publique", ea
"Opinion publique et démocratie", París, 1987 (edición mimeografiada del CNRS);
Oskar Negt y AJexander Kluge, Oeffentlichkeit und Erfahrung: zur Organimtionanalyse
von bürgerlicher und proletarischer Oeffen1lichkei1, Franlcfurt, 1972.
31 Tulio I lalperin Donghi ha analizado el funcionamiento de esta prensa periódica
enlosé Hemández y sus mundos, Buenos Aires, 1985.

59

�Ciudadanía y participación política

Hilda Sabato

a sectores que no circulaban por los ambientes estrechos - aunque
no clausurados- de las elites políticas e intelectuales locales. Surgimiento lento pero sostenido de una opinión pública que sería modelada, a la vez que cortejada, por la prensa escrita.32
Muy pronto, pues, tener un diario fue una necesidad no solamente para los dirigentes y aspirantes a dirigentes políticos, sino para
cualquier persona o grupo que quisiera tener presencia pública,
presionar por sus intereses, defender una opinión. Así por ejemplo,
las dirigencias de las colectividades inmigrantes percibieron rápidamente el papel que podía jugar la prensa escrita y contribuyeron a
incrementar su importancia. Desde muy temprano fundaron sus
propios diarios y periódicos que se proponían representar los intereses y las opiniones de los inmigrantes, pero fueron además instrumentos decisivos en la lucha librada por esas dirigencias en el proceso de
construcción y control de sus comunidades. Por otra parte, esas
publicaciones constituyeron un medio de expresión política más general, y es fácil ver que fueron activos participantes en los debates
públicos que tuvieron lugar por entonces en Buenos Aires. En ese
sentido, su actitud no era meramente pasiva, informativa; ellos producían opinión, contribuyendo así a dar forma a la esfera pública.33
Con frecuencia, estos diarios y periódicos estaban vinculados al
segundo tipo de institución que se ha mencionado, las asociaciones.
Los estudios sobre sociedades de ayuda mutua y más en general sobre
asociaciones organizadas por las colectividades inmigrantes han proliferado en los últimos años. En la mayor parte de estos trabajos,

aunque se muestra a las instituciones en cuestión jugando papeles
muy diversos, se las piensa centralmente, como baluartes de etnicidad.34 Desde la perspectiva de este artículo, las asociaciones pueden
analizarse con una óptica algo diferente.
En primer lugar, la creación de asociaciones no era privativa de
las colectividades inmigrantes. Durante todos estos años, grupos
diversos en diferentes lugares organizaban este tipo de instituciones
con propósitos de protección colectiva, ayuda mutua y defensa de
intereses y opiniones conjuntas.35 En segundo lugar, cualquiera que
fuera su origen, su composición y sus fines, en general estas asociaciones actuaban también como mediadoras en relación con el Estado.36 Por tanto, aunque trabajaban centralmente en el ámbito de la
sociedad civil, también formaban parte de la compleja red de instituciones que vinculaban a la sociedad civil con el poder político.
La prensa y las asociaciones fueron asimismo parte activa en el
desarrollo de la cultura de la movilización. La forma habitual de
expresar una opinión o un reclamo era a través de una declaración o
petitorio escrito, que se circulaba para la firma. La acción colectiva
culminaba generalmente en un mitin público o, en algunos casos, en
una concentración masiva. Estas prácticas eran promovidas por dirigentes de las colectividades extranjeras, de agrupaciones políticas o
de grupos de interés, y en general contaban con el apoyo de institu-

32

El papel de la prensa en la formación de la esfera pública y de una opinión
pública en diferentes sociedades ha sido extensamente analizado en trabajos recientes.
Véanse, por ejemplo, Jack Censer y Jeremy Popkin, Press and politics in revolutionary
France, Berkeley, 1987; Hugh Gough, The newspaper press in the french revolution,
Londres, 1988; Mona Ozouf, "L'opinion publique", en Keith Baker (comp.), The french
revolution andthe creation ofnwdem politica/ culture, 3 vols., Oxford, 1987, vol. l; Daniel
Moran, Toward the cenrury ofwords. Joham Cella and 1he politics ofthe public realm in
Germany, 1795-1832, Berkeley, 1990.
33
Las referencias a la prensa étnica abundan en la bibliografía dedicada a las
colectividades inmigrantes en Argentina. Desde el punto de vista de este artículo, el
trabajo de Ema Ciboni ha sido particularmente útil. Cfr. su "Mutualismo y política. Un
estudio de caso. La Sociedad Unione e Benevolenza en Buenos Aires entre 1858 y
1865", en Femando Devoto y Gianfausto Rosoli (comps.), L 'Italia ne/la societa argentina, Roma, 1988, y la "La elite italiana de Buenos Aires: el proyecto de nacionalización
del 90",Anuario 14, Escuela de Humanidades, Universidad de Rosario, 1990. Véase
también Beatriz Guaragna y Norma Trinchitella, "La revolución de 1880 según la
óptica de los periódicos de la colectividad italiana" presentado en las Jornadas sobre
Inmigración, Pluralismo e Integración, Buenos Aires, I 984.

60

34 Desde este punto de vista son particularmente relevantes los trabajos de Samuel
Baily. Véase, entre otros, "Las sociedades de ayuda mutua y el desarrollo de una
comunidad italiana en Buenos Aires, 1858-1916", Desa"olloEconómico, vol. xx:1, núm.
84, 1982. Buena parte de los artículos más recientes sobre asociaciones de inmigrantes
puede encontrarse en la colección de la revista Estudios Migratorios Latinoamericanos,
editada en Buenos Aires, y en los volúmenes compilados por Devoto y Rosoli, L 'Italia
ne/la societa argentina, ya citado, y La inmigración italiana en la Argentina, Buenos Aires,

1985.

35 No existen estudios sistemáticos de estas asociaciones. Su existencia, sin embargo, aparece mencionada una y otra vez en los diarios y periódicos de la época. Las
asociaciones de médicos, farmacéuticos y otros profesionales eran de las más activas, ·
como también parecen haberlo sido las que reunian a los dueños de negocios de
comercio de la ciudad. Asimismo, comenzaron a surgir sociedades de ayuda mutua
organizadas por grupos de trabajadores, como lo destaca Ricardo Falcón en Los
orfgenes del mcvimiento obrero (1857-1899), Buenos Aires, 1984.
36 Véanse, en particular, los trabajos citados de Ema Cibolli. También Femando
Devoto, "Las sociedades italianas de ayuda mutua en Buenos Aires y Santa Fe. Ideas
y problemas", Studi Emigrazione, vol. XXI, núm. 75, 1984, y Femando Devoto y
Alejandro Femández, "Asociacionismo, liderazgo y participación de dos grupos étnicos
en áreas urbanas de la Argentina finisecular. Un enfoque comparado", en Devoto y
Rosoli (comps.), L'Italia nella societa argentina.

61

�Ciudadanía y participación política

Hilda Sabato

ciones que, como la prensa y las asociaciones, contribuían a organizar
el evento. Los propósitos de estas acciones podían ser de diversa
índole, pero su objetivo principal era mostrar cuánta adhesión lograba concitar una causa.
Una de las manifestaciones más importantes de la época tuvo
lugar en 1878, y se organizó para protestar contra la imposición de un
nuevo impuesto a los alcoholes, tabacos y naipes. Es un buen ejemplo
que vale la pena explorar con cierto detenimiento.37

al rrusmo tiempo recomendasen a los 200 comisarios nombrados para
que consagren[...) su celo a fin de hacer reinar el mayor orden".40
Llegó por fin el día del mitin. Las crónicas de la prensa escrita
son elocuentes:

iAbajo los impuestos!
Hacia fines de 1878 el gobernador de la provincia de Buenos Aires
envió a la legislatura local un proyecto de ley estableciendo un nuevo
impuesto al consumo de tabaco, alcohol y naipes. De inmediato, el
"alto comercio" reaccionó solicitando a la legislatura a través de un
petitorio que rechazara el proyecto. A pesar de ello, la disposición
propuesta por el ejecutivo fue sancionada.38 El 14 de diciembre, una
asamblea de "almaceneros al por menor, confiteros, cafeteros, fonderos y cigarreros", designó a una comisión que convocó a una
reunión preparatoria de un "meeting popular" contra los impuestos.
La reunión se realizó al día siguiente en El Pasatiempo y contó con
la presencia de "por Jo menos 4 000 personas".39 Allí se tomaron tres
decisiones: aumentar el número de miembros de la comisión para
incluir a los representantes de los distintos gremios, solicitar al gobernador que vetara la ley y llamar a un mitin para el día 18 en la plaza
Lorea. La gestión ante el gobernador no dio ningún resultado, la ley
fue promulgada y los comerciantes prosiguieron entonces con la
organización de la protesta.
El 17 de diciembre la comisión publicó una proclama dirigida "Al
pueblo. A los minoristas y consumidores", invitándolos a concurrir al
día siguiente al mitin para pedir a la legislatura que suspendiera la
ejecución de la ley. Los diarios reprodujeron la proclama, que también apareció en carteles pegados en las calles de la ciudad y en todos
los comercios. "Nombráronse inspectores de parroquias para que
extendiesen entre los industriales la propagada [...) y encargándoles

Los almacenes, confiterías, cigarrerías, pulperías, restaurantes, se cerraron
todos a las diez de la mañana Un cuarto de hora después veíanse los tranway

atestados de gente, cruzando las calles y las veredas llenas también de
hombres de todos los gremios, que se dirigían a la plaza Lorea.41 [ •••]Treinta
mil personas, por Jo menos, se reunían pacíficamente en la plaza Lorea [...]
Sin exageración podemos decir que se encontraba representado [...] el
comercio minorista en masa La hora fijada para la reunión eran las once
de la mañana. Media hora más tarde, la plaza se encontraba completamente
llena Los grupos ocupaban además las calles de Santiago del Estero,
Victoria, San José y Lorea [...] Dos bandas de música se alternaban en la
ejecución de diversas piezas que aumentaban el entusiasmo de aquella
inmensa masa de gente. Los comisionados para dar la colocación de los
grupos andaban de un lado a otro[...] Allanadas todas las dificultades que
ofrece la formación para la marcha de una reunión tan numerosa se dio la
sefial de partida. Eran las doce del día. 42
Para el diario de la colectividad italiana La Patria, los asistentes
fueron italianos, franceses, españoles, ingleses, alemanes, "cincuenta
rru) personas de todas las lenguas, de t&lt;&gt;das las razas", representantes
de todas las gamas del comercio.43
Hasta aquí, la primera etapa del acto. Luego de la convocatoria,
la concentración. El primer dato que impresiona es el número. Aunque las cifras de asistencia estén sobreestimadas, de todas formas se
trata de cantidades significativas para una ciudad que entonces tenía
unos trescientos mil habitantes. También es interesante la participación masiva de los inmigrantes, la mayor parte de ellos pequeños
comerciantes, hombres (ly mujeres?) vinculados a distintas ocupaciones y profesiones.44 Por otra parte, llama la atención la organización del evento y la capacidad de movilización demostrada. Todo
parece previsto: la comisión se ocupó de dar las instrucciones para
que todo funcionara sin inconvenientes pero, además, pidió la cola40

He seleccionado este hecho entre varios ejemplos de acción pública detectados
en las décadas de 1860 y 1870 porque puede considerarse paradigmático.
38
La Nación, 10 diciembre 1878.
39
La Nación, 15 y 17 diciembre 1878.

La Prensa, 18 diciembre 1878.
El Porteño, 19 diciembre 1878.
42
La Nación, 19 diciembre 1878.
43
La Patria, 19 diciembre 1878.
44 El papel de los inmigrantes en este suceso ha sido analizado en Sabato y Cibotti,
"Hacer política.en Buenos Aires", loe. cit.

62

63

41

37

�I

Ciudadanía y participación política

boración de la policía y contrató a doscientos inspectores para asegurar el orden. Se deduce de los testimonios que la gente se organizaba
por grupos, que ocupaban lugares prefijados en la plaza. Ésta, por su
parte, era el punto de referencia para la reunión, pero no sería el lugar
definitivo de la misma. En efecto, a las doce, se dio la señal de partida.
lHacia dónde? Sigamos la crónica de los hechos:
La manifestación salió de la plaza tomando la calle Victoria. Abrían la
marcha varios comisarios de policía al frente de un piquete de gendarmes
de a caballo. Los manifestantes llevaban banderas de todas las nacionalidades, dos bandas de música y varios estandartes con las siguientes inscripciones: Igualdad para todo.s. Protección a la industria Equidad en los impuestos. Vivan los gremios unidos. Economía en los gastos. Nivelar los
presupuestos. Orden y legalidad. Protección al trabajo. Viva la libertad de
reunión. Honor a los defensores del pueblo. Justicia a nuestro pedido. La
unión hace la fuerza. Labor y economía Igualdad ante la ley. Honor, patria
y libertad. Viva el comercio honrado. La policía rechaz.ó un estandarte que
tenía la siguiente inscripción: iAbajo los impuestos!45
He aquí un rosario de consignas. Algunas se referían al tema
puntual de los impuestos o a cuestiones que aparecían vinculadas al
problema impositivo, como la de "protección a la industria". Otras
eran obviamente críticas de la política económica global en marcha,
que entonces estaba siendo cuestionada desde distintos flancos. Un
tercer grupo invocaba valores más generales como orden, legalidad,
patria, etc., asociando así un problema puntual con esos principios
que nadie podía cuestionar. Y finalmente, algunos carteles se referían
al evento mismo de la protesta, como aquellos que proclamaban "La
unión hace la fuerza" o "Vivan ]os gremios unidos". El tono general
es sin duda prudente y no se observan acusaciones personales a
funcionarios o miembros del gobierno, que en cambio abundaban en
los artículos periodísticos. Es cierto que el cartel más enfático fue
prohibido por la policía, pero de todas maneras, tanto el tono de las
consignas como la insistencia en el orden sugieren que los organizadores se esforzaban por subrayar el carácter moderado del encuentro.
Probablemente ésta haya sido una manera de responder a las prevenciones que en ese momento despertó el mitin, entre quienes lo veían
como un peligroso antecedente que podía ser utilizado por el socialismo internacional y derivar en "rebelión".46
◄S La Nación, 19 diciembre 1878.
Véase, por ejemplo,La Tribuna, que por entonces era oficialista

46

64

Hilda Sabato

Continuemos con la crónica:
La manifestación se puso en movimiento[...] por la calle de la Victoria.
Ocupaba varias cuadras literalmente llenas de pared a pared, y en el

camino se le unían grupos que llegaban de todos lados. Los gritos de
iViva el comercio! iViva la libertad! iViva el pueblo!, etc., etc., se
repetían a cada momento en medio de los acordes de la música y del
palmoteo de los transeúntes concurrentes. La manifestación llegó a la
calle de Maipú, tomando por ésta en dirección de la plaza San Martín.
Después de 20 minutos de marcha, más o menos, entró a la plaza
mencionada.47
Según el diario El Porteño,
Héctor Vareta, del brazo del doctor Cittadini y seguido por varios otros
amigos, entró a la calle Victoria para ir a la plaza[...] Todas las awteas,
ventanas, balcones y hasta los techos de las casas, estaban apiñadas de
gente que, al pasar aquella estupenda procesión de cuarenta mil almas,
los aplaudían y en muchas partes, arrojaban 0ores.48
Llegan así a la Plaza San Martín:
Delante de la estatua del general San Martín se había colocado una mesa
destinada a los oradores[. ..] El señor José Ghigliassa, presidente de la
comisión directiva, subió a la improvisada tribuna [...] Anunció que el
señor Daumas iba a dar lectura de la petición que la comisión pondría
en manos del presidente de la Cámara de Diputados[...] Terminada la
lectura de este documento [...] la comisión directiva subió en dos
carruajes y se dirigió a la legislatura [...] Una parte del pueblo reunido
en la plaza tomó idéntica dirección con el objeto de ganar buen lugar en
la barra[...] Entre tanto, ocupaban la tribuna popular en la Plaza San
Martín, un joven Vega y el redactor de La Patria, Basilio Cittadini [... ]
Ambos se expresaron convenientemente, recibiendo los aplausos de la
concurrencia.49
Mientras tanto, la comisión llegó a la legislatura a la una de la
tarde y allí Héctor Vareta pidió que el petitorio pasase a la comisión
47

La Nacién, 19 diciembre 1878.
El Porteño, 19 diciembre 1878, diario de Héctor Varcla. Varela era diputado y
jugó un papel importante en todo este evento. Actuó como vocero de los comerciantes
durante los debates iniciales de la ley, intentando cambiar su contenido, y luego se
vinculó de manera directa con la protesta.
49
La Nadón, 19 de diciembre de 1878.
48

65

�\

Ciudadanía y participación polúica

Hilda Sabato

de presupuesto, moción que fue aprobada. Luego la comisión volvió
a la plaza para informar a la gente del resultado. La multitud responde
con aplausos y "vivas", el mitin se da por terminado y los grupos se
desconcentran en orden. Unos días más tarde el gobierno anunció
que había cedido a las presiones públicas y que el impuesto sería
suspendido.
Las escenas de esta movilización muestran una multitud ordenada y organizada, convocada en tomo a una causa por un grupo de
dirigentes muy eficientes. Entre éstos se encontraban, en primer
término, los dirigentes surgidos del seno de los distintos gremios del
comercio, que integraron la comisión directiva y liderearon la protesta, organizando y movilizando a sus bases. En segundo lugar, pero
ocupando una posición muy destacada, estaban también algunos
personajes conocidos en la ciudad por su actividad pública, como
Basilio Cittadini y Héctor Varela, entre otros de su tipo. Cittadini era
el director del diario de la colectividad italiana La Patria y tenía
influencia entre los de su origen, además de una presencia destacada
en la vida pública local. Varela era un político menor en el concierto
nacional pero su figura era popular en Buenos Aires, especialmente
entre los sectores medios de la ciudad, y tenía gran ascendiente en la
colectividad italiana. La presencia de estas figuras conocidas entre la
población urbana, con predicamento entre quienes formaban en las
filas de los sectores medios en expansión, contribuía a dar atractivo a
la convocatoria, que recogía así adherentes y aplausos de diversos
orígenes. Finalmente, la dirigencia de las colectividades inmigrantes
tuvo un papel activo en la organización de la protesta. Sus principales
periódicos (La Patria, L'Operario, El Co"eo Español, entre otros)
convocaron a la gente a las reuniones y a la concentración, publicaron
la proclama de la comisión y cubrieron en detalle todo el evento. El
despliegue de banderas de diferentes naciones indica que también las
asociaciones étnicas actuaron de manera importante en la movilización de la gente.
Los diarios jugaron también otro papel: interpretaron el evento
para el público. Las descripciones que se han citado no son, por lo
tanto, neutrales. Los periódicos tomaron posición con respecto a la
protesta y el propósito de las crónicas no era solamente el de informar
a sus lectores, sino también el de brindar una determinada imagen de
tod~ el evento.50 Más aún, la prensa contribuyó a su impacto político,
un impacto no siempre logrado por la acción del público.

1878 fue un año de realineamientos políticos. Los dos partidos
tradicionales experimentaron fracturas y renovadas alianzas. En esa
atmósfera cargada, la protesta contra los impuestos tuvo una fuerte
repercusión en los círculos políticos porteños. Los diarios jugaron un
papel importante en este sentido, traduciendo ese conflicto particular
en términos políticos y vinculándolo a problemas más generales, cada
uno de acuerdo con sus simpatías y preferencias. Los diarios de
oposición al gobierno provincial, como El Porteño, La Patria y La
Prensa, aprovecharon para pedir la renuncia del ministro de Economía y para socavar las aspiraciones del gobernador a la candidatura
presidencial. Otros diarios, como La Nación, acusaban al gobierno
nacional, mientras que La Tribuna estaba totalmente a favor de las
autoridades provinciales y condenaba la protesta en duros términos.
Este despliegue de la prensa local muestra hasta qué punto el episodio
del impuesto adquirió peso político. El momento fue propicio para
esta acción pública masiva y bien organizada, que terminó en un éxito
rotundo.

50

Nuestra descripción del evento se apoya enteramente en esta imagen. Si bien

66

¿una esfera pública burguesa?

Las asociaciones, la prensa periódica, la cultura de la movilización:
ellas pueden interpretarse desde el punto de vista de la construcción
de una esfera pública burguesa. Fueron instancias de mediación entre
el poder político y sectores de la sociedad civil, en particular los que
conformaban esa franja nueva y heterogénea, producto del rápido
proceso de modernización. lPor qué, entonces, burguesa? He adoptado el calificativo de Habermas porque, en Buenos Aires, la organización de las instituciones que conformaron la esfera pública estuvo
básicamente en manos de elementos burgueses y pequeñoburgueses,
que atrajeron a otros sectores de la sociedad a ese nuevo escenario
de acción. La confluencia de estos elementos dirigentes y su capacidad para convocar y movilizar a las bases sugieren la existencia de
redes de vinculación y organización muy desarrolladas en el seno de
la ~ociedad civil. El público que fue formándose no fue, por cierto,
homogéneo, pero actuaba de manera coherente y unificada en la
esfera pública. Esto no quiere decir que en Buenos Aires no hubiera
no se observan dücrencias de fondo entre los distintos periódicos cuando describen la
protesta, si existen en cambio perspectivas diferentes. En este caso, en lugar de subrayar
esas diferencias, se ha destacado lo que tienen en común.

67

�Ciudadanía y participación política

Hilda Sabato

conflictos sociales, pero la esfera pública todavía no se había convertido, como lo haría más tarde, en "un campo de competencia de
intereses, competencia que asume la forma del conflicto violento".51
La esfera pública porteña no funcionaba como un espacio estrictamente igualitario. Si bien quienes confluían en tomo a una causa
común o a una identidad compartida dejaban de lado sus diferencias
en otros terrenos convirtiéndose en cierto sentido en "iguales", producían a su vez sus propias jerarquías: estaban quienes decían los
discursos y quienes los escuchaban, quienes escribían en los diarios y
quienes los leían, quienes organizaban los eventos y quienes asistían
a ellos. Oradores, periodistas y organizadores eran con frecuencia las
mismas personas, que a su vez controlaban las redes de vinculación y
comunicación sociales. Sin embargo, no se los consideraba como
esencialmente diferentes del resto, y tenían el papel del primus ínter
pares, que debía ratificar sus títulos ,e n cada ocasión. En este sentido,
las reuniones públicas eran momentos ideales para la confirmación
teatral de las jerarquías establecidas. Al pronunciar sus discursos en
la plaza, los líderes buscaban el aplauso de su público, mientras que
éste a su vez esperaba encontrar en ellos la voz que expresara sus
demandas y reforzara sus identidades compartidas (como comerciantes, como consumidores o como "pueblo", según las circunstancias).
lQuiénes eran esos dirigentes? En general pertenecían a los
sectores acomodados de la población, auque no figuraban entre ellos
los miembros de los escalones más altos de la sociedad porteña. Se
encuentra una diversidad de tipos ejerciendo ese papel: el periodista-intelectual, personaje muchas veces vinculado a alguna colectividad inmigrante; el político de segunda fila, que no tenía lugar entre
los poderosos de las facciones; el pequeño cÓmerciante o profesional
menor que buscaba pertenecer a la elite de su comunidad.
En cuanto á las bases - los miembros rasos de las asociaciones,
los lectores de la prensa, los asistentes de mítines y concentraciones - ,
puede ubicárselas dentro de un amplio espectro social que excluía
sólo a los muy ricos y a los muy pobres. Inmigrantes y nativos, hombres
de todas las edades, a veces también mujeres y niños, formaban parte
del público.52 Su convocatoria no tenía connotaciones clasistas. De-

pendiendo de la causa en cuestión, se reconocían como "los consumidores", "los italianos" o "la colectividad española", "los comerciantes" o, más simplemente, "el pueblo". Se trataba, en palabras que
podían haber sido pronunciadas por los contemporáneos, de un
ambiente "respetable". El tono general lo daba la dirigencia: era
moderado, civilizado, carente de toda violencia.53
Ruidosas y coloridas, estas formas colectivas de presión y expresión públicas no tenían un carácter contestatario en relación con la
autoridad del gobierno con el poder político. Los temas que se
ventilaban eran en general aceptables para las elites, aunque no
siempre fueran efectivamente aceptados. Cuándo y por qué algunas
demandas eran aceptadas y otras rechazadas, dependía no solamente
de qué era lo que se demandaba, sino también del contexto político
en que se producía la presión. Así, en momentos de tensión o conflicto
entre las facciones políticas, era más fácil obtener el apoyo de una de
las partes en pugna para la causa esgrimida. Sin embargo, es difícil
generalizar en este sentido, y cada caso requiere de un análisis
específico que explore las causas de su éxito o de su fracaso. 54

La esfera pública y el sistema político

El proceso de construcción de una esfera pública en Buenos Aires no
difiere demasiado del que puede observarse en otros casos. El papel
de la esfera pública en el sistema político local, en cambio, reconoce
algunas singularidades. Tanto teórica como históricamente, la participación en la esfera pública se ha asociado generalmente a una
creciente participación en el sistema electoral, y se considera que
ambos fenómenos concurrieron al proceso de constitución de la
ciudadanía política. En este caso, en cambio, las prácticas electorales
funcionaron como mecanismos internos del sistema político, que
53

Jürgen Habermas, "The public sphere: an encyclopedia article (1964)", New
Gennan Critú¡ue, vol. 3, 1974.
52
No se cuenta con estudios sobre el papel de las mujeres en la vida política y en
la esfera pública. El hecho de que no aparezcan explícitamente mencionadas en las
crónicas de la época, no necesariamente implica que estuvieran ausentes de la vida
publica poneña

la excepción a la regla fue una concentración organizada en 1875 para protestar contra la Iglesia y algunas figuras políticas. En principio similar a otros actos
públicos, culminó en hechos de violencia cuando algunos de 1~ participantes incendia•
ron el Colegio del Salvador, un esta]?lecimiento de enseñanza perteneciente a los
jesuitas. &amp;te resultado era inesperado y alarmó enormemente a los contemporáneos.
FJ acontecimiento ha sido interpretado como uno de los primeros síntomas de un nuevo
tipo de acción política, vinculada a las tensiones sociales crecientes. Cfr. Leandro
Gutiérrez, "El incendio del Colegio del Salvador, 1875: expresión de protesta social",
Buenos Aires, mimeo., s. f.
54
Cfr. Sabato y Qbotti, "Hacer política.", loe. cil.

68

69

51

�Ciudadanía y participación política

Hi/da Sabato

involucraron a unos sectores cada vez más marginales de la población
sin contribuir a la formación de una ciudadanía. Al mismo tiempo, la
esfera pública funcionó como un espacio de mediación entre ciertos
sectores de la sociedad civil y el poder político, y a través de ella una
parte considerable de la población de la ciudad se involucró en
actividades públicas que tuvieron efectos políticos.
Durante algún tiempo, las prácticas electorales fueron un mecanismo eficiente para designar autoridades de manera relativamente
pacífica y respetando el principio de soberanía popular establecido
por la Constitución. Por su parte, otras formas de participación
parecían satisfacer las expectativas políticas de la mayoría de la
población. El consenso relativo de que gozó el sistema político durante veinte años parece haber estado cimentado en esta combinación
de prácticas formales e informales.
La elite política porteña era consciente de la importancia de la
esfera pública en formación. Sus dirigentes desarrollaron una particular sensiblidad hacia la opinión pública y dedicaron crecientes
esfuerzos a conquistar al nuevo público urbano. Desde muy temprano
reconocieron el papel de la prensa, y no solamente apoyaron y
escribieron para sus propios diarios facciosos, sino que cortejaron
abiertamente a la prensa independiente. Hombres como Bartolomé
Mitre, Adolfo Alsina y otros miembros conspicuos de la elite política
local~ nunca dejaban de responder a las invitaciones que les cursaban
las sociedades de ayuda mutua o las asociaciones de inmigrantes para
asistir a sus celebraciones, figurar como miembros honorarios o
pronunciar un discurso en ocasión de sus reuniones. Estos hombres
no estaban, obviamente, buscando votos; la mayor parte de los miembros de estas asociaciones no sólo no votaban, sino que no podían
hacerlo. Buscaban, en cambio, el favor del público. Ocurría en Buenos
Aires lo que Keith Baker ha sugerido para Francia: "Políticamente
[...]la noción de 'público' se convirtió en la base de un nuevo sistema
de legitimidad en una cultura política transformada."55
Sin embargo, la importancia creciente de la esfera pública como
espacio de mediación entre la sociedad civil y el Estado no agotó la
cuestión de la legitimidad. La contradicción entre la retórica republicana de ciudadanía y la representación y las prácticas electorales que
funcionaban como un juego en el interior de las facciones, resultó

cada vez más evidente para algunos miembros críticos de las elites
políticas e intelectuales de Buenos Aires. Aunque ellos habían contribuido a construir esas prácticas, pronto vieron con ojos críticos a
un sistema que tendía a resolver los problemas entre las elites recurriendo a sectores cada vez más marginales de las clases populares.
Les preocupaba también Ja violencia creciente del juego electoral.
Finalmente, la distancia entre principios y prácticas, entre cualquier
definición ideal del gobierno representativo de las entonces en boga
y el sistema vigente, aparecía cada vez más problemática.
Así, en la década de 1870 se comenzaron a formular preguntas
nuevas. lQuiénes votaban realmente en la ciudad? lPor qué la gente
de bien no asistía a los comicios? lA quién "representaban" efectivamente los representantes? Mientras en otros países las leyes permitían solamente la participación de sectores privilegiados de la población en las elecciones y marginaban a las clases populares, en
Argentina parecía estar ocurriendo lo contrario. Una "oligarquía"
política apelaba al voto de clientelas populares para resolver sus
controversias internas, mientras aquéllos a quienes en verdad correspondía involucrarse en la vida pública - los propietarios - sólo
parecían interesarse por sus asuntos privados.56
A estas interpretaciones siguieron propuestas de cambio. Para
algunos, resultaba indispensable constituir una ciudadanía que incorporara a las clases acomodadas, como ocurría en aquellos países que
funcionaban como modelo. Por primera vez en muchos años, se
planteó el tema de los alcances del sufragio y se formularon propuestas para restringir el voto con base en requisitos de propiedad y
calificación, así como para hacerlo obligatorio con el propósito de
asegurar de esa manera la participación de quienes se mostraban
reticentes a cumplir con sus deberes públicos.57 A pesar de estas
discusiones, el sistema no cambió y hasta 1912 el voto siguió siendo
universal (masculino) pero no obligatorio. Ellas revelan, sin embargo,
que la cuestión de quiénes debían serlos votantes había entrado en las
preocupaciones de algunos contemporáneos, y que el problema de la
construcción de la ciudadanía estaba convirtiéndose en un tema de
debate público.
El problema preocupaba centralmente a las ~lites, y sólo ocupaba
un lugar marginal en la consideración del público más amplio, en

55

Keilh Baker, "Politics and public opinion under lhe old regime: sorne reflexions", en Censery Popkin (comps.), Press and politics in pre-revolutionary France,
p. 231.

70

56

Cfr. Actas de la Asamblea Constituyente de la provincia de Buenos Aires Buenos

Aires, 1870-1873,passim.

'

57 /bid.

71

�Ciudadanía y participacwn polúica

general muy aclivo en la expresión de sus opiniones y demandas pero
poco interesado por el voto. Como se ha sugerido antes, la mayor
parte de la población de Buenos Aires encontraba otras vías de
participación de la vida política más efectivas que el ejercicio del
derecho a voto. En la esfera pública no se escucharon reclamos en ese
sentido, por lo menos hasta la última década del siglo.
Esta situación es ignorada por la mayor parte de los trabajos
dedicados a analizar los cambios que experimentó el sistema político
argentino a principios del nuevo siglo. Predomina el criterio de que
la exclusión de la mayor parte de la población de la participación
política, a través de las restricciones al sufragio impuestas por el
régimen oligárquico, produjo una presión creciente desde abajo para
ampliar la ciudadanía. Esta presión popular habría encontrado una
respuesta desde arriba en la Ley electoral de 1912, conocida como
"ley de sufragio universal" (masculino), significaba que no había
limitaciones formales para la participación electoral de los hombres
argenlinos. En segundo lugar, el sistema político que se desarrolló en
Buenos Aires a partir de la década de 1850, basado en el sufragio
universal, paradójicamente no contribuyó a la conslrucción de una
ciudadanía política, restringida o no. En consecuencia, en 1912 el
problema no era cómo ampliar la ciudadanía sino cómo crearla.
Este problema, como vimos, se planteó por primera vez en la
década de 1870 pero no "desde abajo" sino "desde arriba", cuando
algunos miembros de las elites políticas e intelectuales comenzaron a
cuestionar la legitimidad del sistema. El sufragio universal había
significado que cualquiera podía votar, pero hasta entonces nadie
parecía preocuparse por quiénes debían votar, esto es, por la cuestión
de quiénes debían ser los ciudadanos activos de la república. En una
etapa de transformaciones sociales rápidas y profundas, ésta era la
pregunta que realmente desafiaba al sistema y que llevó a algunos
sectores de las elites a criticar las prácticas electorales y las leyes de
sufragio.
Esa pregunta sólo se respondería en 1912. Aunque muchas cosas
cambiaron hacia finales del siglo, la ley electoral de ese año puede
relacionarse con algunos de los problemas surgidos del sistema político desarrollado en las décadas anteriores. Al establecer el voto
obligatorio, la ley definió quiénes debían ser los ciudadanos, y fue un
punto de partida para la construcción de una ciudadanía política. De
allí en más, todos los hombres adultos argentinos habrían de formar
el cuerpo soberano de la república.
La hisloria que acabo de contar para Buenos Aires sugiere, sin
72

Hilda Sabato

embargo, otra perspectiva posible. Es difícil comprender el proceso
desatado por la ley de 1912 como de expansión de un cuerpo existente
de ciudadanos, ampliado gracias a la incorporación de sectores medios y populares antes impedidos de volar. En primer lugar, desde
fecha temprana la vigencia del sufragio universal.

73

�M Bonaudo y E. Sonzogni

Redes parentales y facciones en la
política santafesina, 1850-1900*
Marta Bonaudo y Elida Sonzogni**

La opresión y la corrupción - la corrupción que descendía de las altas
esferas gubernativas y penetraba y se filtraba paulatinamente por así
decirlo en todas las clases sociales, esa funesta corrupción que todo lo
desconciena y aniquila[...]- deja al hombres.in ninguna noción de lo
justo, de lo honesto, de lo lícito, y que haciendo del interés personal y de
los goces materiales el único objetivo de vida, arroja a los pueblos, como
un cadáver, a los pies de todos los tiranos y de todos los invasores.

Leandro N. Alem (1891)

P

ensar en la construcción o reconstrucción del orden político en
la realidad santafesina de mediados del siglo XIX -inmerso en
la matriz liberal-, significa analizar, en el proceso de conformación del espacio público, las relaciones que se estructuran entre
sociedad y Estado, entre gobernantes y gobernados, en tres dimensiones fuertemente articuladas y a su vez profundamente tensionadas:
la local, la provincial y la nacional.
La tradición independentista de la primera mitad del siglo ha permitido la consolidación de un poder local-provincial en la ciudad capital
que se había convertido, al disolverse las instituciones nacionales, en
"la unidad sociopolítica, en el grado máximo de cohesión social",
en la concentración mínima capaz de afrontar una administración.1
• Este trabajo continúa la línea abierta por las contnl&gt;uciones de Silvia M
Cragnolino, Ana María Galleti y Albeno Pérez en el seno del Programa de Investigación "Cuestión regional. Estado nacional Santa Fe 1856-1930" (a.JRENA).
1•• CONICET, Universidad Nacional de Rosario, Argentina.
José C. Chiaramonte, Mercaderes del litoral, FCE, Buenos Aires, 1991, p. 27.

74

Este centro urbano, sede del antiguo cabildo, bajo la p~eeminencia
de familias fuertemente ligadas a las actividades mercantiles, al~os
de cuyos miembros habían formado parte de la est1:1ct~ra bur~rat~ca
colonial, da cabida -en función del Estatuto ProVIsono Consti~ucional de 1819- a una híbrida estructura de poder en la que ~e articul_an
jerárquicamente, superponiéndose el espacio local y el mvel proVIIlcial.2
La crisis de Cepeda (1820), que posterga las posibilida?es de
unidad y el significativo proceso de ruralización de la vida ~oc1al con
su contrapartida de caudillismo y masas rurales armad~s d1sput~n~o
tanto en el espacio provincial de poder como e~ el ~acional, deJaran
su impronta particularista, frustrando los sucesivos mtentos de organización nacional.
La construcción de una verdadera dimensión provincial paralela
al proceso de consolidación de la organización naci?nal, impl~có no
sólo el sacrificio de aquellos intereses locales de la cmdad capital en
aras de la integración de nuevos sujetos sociales ~mergent~s del
desarrollo agroexportador en el mismo espa~o, smo ta~bién la
articulación de alianzas que permitieran la fusión de las diferentes
burguesías provinciales y la consolidación de una clase dominante de
dimensión nacional.
El presente artículo intentará seguir desde _S~ta Fe este p_r?ceso
entre Caseros y la disyuntiva que significa la cns1s y l_a revoluc~on del
año 90 marcando los modos de articulación de las diferentes mstancias, lo~ bloqueos y las tensiones que esa construcción social y política
implican.

Identidad política provincial: el marco jurídico-político de la
legimitidad y la representación

La estructuración de la comunidad política y de una forma de sociedad características en Santa Fe en la segunda mitad del siglo X1X, nos
remite en primer lugar al problema de la identidad o de las ide~tid_ades políticas reveladas en las no~~ const!tuciona!es de la proVIDcia.
Ello requiere acudir a la definicron de cmdadarua como referente
2

VVAA,Historia de las instituciones de la provincia de Santa ~e, Santa_Fe? 1967,
t 11. De acuerdo con esta Constitución, el órgano de representación pro;1oc1al que
acompaña al gobernador está conformado por comisarios ek:':tores proporciona~ente
en tos cuatro depanamentos existentes, los que a su vez, ehge_n a la corporación del
cabildo.

75

�Redesparentalesy facciones
necesario, tanto de tal identidad como de la propia soberanía del
Estado. Como lo puntualiza José C. Chiaramonte,3 el primer ordenamiento constitucional santafesino -el Estatuto Provisorio de 1819contextúa la identidad ciudadana entre dos parámetros extremos:
"todo americano es ciudadano" y quien "por su opinión pública sea
enemigo de la causa general de América o especial de la provincia",
pierde aquella condición.4
Estas dos vertientes de las formas de identidad política - la
americana y la provincial - se reafirman en la Constitución de 1841,
donde se establece que

son ciudadanos y gozan de todos los derechos de tales, conforme a las
declaraciones de este estatuto, todos los hijos nativos de esta provincia
y demás americanos naturales de cualquier pueblo o provincia de los
territorios que fueron españoles en ambas Américas, que residan en ella
en el presente, o residieren en adelante. Éstos son ciudadanos naturales.5
La identidad política americana desaparece como tal a partir de
la Constitución Provincial de 1856, en concordancia con la promulgación de la Constitución Nacional Argentina tres años antes de
establecer la calidad de ciudadano argentino. En cambio, ese sentimiento colectivo institucionalizado políticamente que constituía el
sustento de la identidad provincial con pretensiones de autonomía en
las decisiones del poder, deberá transitar un azaroso camino hasta
subsumirse en la matriz de la identidad nacional.
Un primer indicador de ese proceso, el reconocimiento de la
cesión de una parte de la soberanía a la esfera nacional, se refleja en
los artículos 1 y 11 de esta Constitución. En ella se afirma que la
provincia es integrante de la confederación argentina y se establece
que "la soberanía provincial reside en el pueblo, y la parte no delegada
expresamente a la confederación es ejercida con arreglo a la Constitución presente por las autoridades provinciales que ella establece".6
Esta integración se reformula en la clave de la nación al producirse la unificación después de Pavón y la definitiva incorporación de
la provincia de Buenos Aires a la comunidad política.
Resulta evidente que tanto la conformación del Estado nacional

M. Bonaudo y E. Sonwgni

como la de sus _partes integrantes aparecen en este peri~do como
problemas a resolver. En el caso santafesino, Estad~ y sociedad v'.111
configurándose paralelamente al calor de la ocupación del espacio,
el poblamiento, la viabilidad de pro~ectos de d~arrollo y 1~ emergencia de nuevos sujetos sociales. El sistema político _consolida
esta
dimensión los criterios de representación a part~ de un regunen
electoral basado en el sufragio universal, masculino y adulto, que
permanecen inalterables en el periodo analiza~o con respecto a la
representación provincial o nacional. Al exa~ar t:8te probl~ma,
debemos recordar - tal como lo señalan algunos histona_dores- que
en los regímenes liberales el voto no es nunca u~ mecarnsmo tendencialmente automático, a través del cual la sociedad logra su representación política, y sí en cambio ~ espacio en el que l~~ ~pos
sociales y de poder diseñan estrategias de control y adqu1S1c1ón de
electores. Si bien éstas serán examinadas más adelante, debem~s
adelantar, ya que en la propia instancia normativa se º?~ervan modificaciones que afectan particularmente la esfera muruc1pal. En esta
última, priva el sufragio censatario, aonque los derech~s electoral~s
se amplían al incorporar al extranjero, tanto en su capacidad ~e _elegir
como de ser elegido, lo que se hace explícito en la Ley ?r~~ca de
Municipalidades sancionada en 1872.8 Pero ~sta amphac1on_ su~e
notorias restricciones en ordenamientos postenores, dado que inhibe
al vecino no naturalizado en su calidad de elector.
Por otra parte, la representación r~vela no s?lo los ~lo~u_eos
devenidos del propio proceso electoral, smo que las p~ut~s J~nd1cas
anticipan un conjunto de atributos que la vuelven limita~va. Las
diferentes constituciones que se promulgan desde 18~6 mcluyen
prescriptivamente condicionamientos ~~ tomo a la calidad d_e los
representantes, al incorporar a los_reqwsitos de sexo, edad y residencia, los de propiedad y estatus social.
.
Paralelamente a la selección de los mecarnsmos de representación, se construyen las jurisdicciones a partir de las cu~les se ~a
de ejercer esa representación. Hasta bien avanzado el siglo, mas
precisamente hasta 1883, se mantiene la estructura de ~uatro departamentos redimensionada en esa fecha, con la creación de cmco
jurisdicciones nuevas9 a las que se les asigna distinta capacidad de

~º-

1

José C Chiaramonte, "Formas de identidad en el río de la Plata luego de 1810",
Boletfn del Instituto E. Ravignani, Buenos Aires, núm. 1, 1989, p. 74.
4 lbid.
5
6

Historia, op. cit., p. 116.
/bid., pp. 154 y 155.

76

7
A Annino y R. Romanelli (comps.), "Notabili, electori, elezioni", Quademi
Storid, núm. 69, 1988, pp. 675 y ss.
.
8
A Roselli, Leyes Orgánicas Municipales, Rosano, _1939, p. 66..
9
General López, San Lorenz.o, Iriondo, Las Colomas y San Javier.

77

�Redes parentalesy facciones
representación, en función de su peso demográfico. 10 Estas afirmaciones son aplicables para los diputados, que durante mucho tiempo
habían sido los componentes de un solo cuerpo legislativo (Junta de
Representantes en 1841,Asamblea Legislativa en 1856 o Cámara de Representantes en 1863). La complejización del cuerpo, a partir de
1872, mantiene la dependencia numérica con respecto a la población
en el caso de los diputados, pero reproduce el criterio nacional en el
de senadores, determinándose una representación de dos por departamento, hasta 1890 en que se reduce a uno.
La apertura desde 1858 del espacio municipal 11 expresa no sólo
el nivel de la complejización social, sino también los caminos a través
de los cuales el Estado provincial se va desplegando. Este proceso es
fruto tanto de la insuficiencia del aparato estatal para dar respuesta
a demandas sociales crecientes, como de la presión de esa sociedad
en obtenerla. Precedentemente, el estado ha mantenido sus niveles
de injerencia y de control sobre la sociedad exclusivamente a través
de funcionarios que dependen del poder central en una combinación
de funciones civiles y militares (comisarios generales, comandantes
militares, jueces de paz, jefes políticos, jueces de primera instancia,
tenientes alcaldes). Desde entonces, el espacio municipal se recorta
como una instancia diferenciada que va a ir construyendo su propia
identidad, en relación con el gobierno provincial.
La formulación más exhaustiva sobre el poder municipal y su
reglamentación se alcanza con la Ley Orgánica de la Municipalidad
de 1872. Este instrumento no sólo garantiza la independencia de los
municipios en sus funciones administrativas y económicas, modificando la normativa precedente de sujeción al poder provincial, sino que,
al mismo tiempo, le otorga autonomía en el plano electoral al establecer su independencia en este caso y el derecho de elegir directamente, primero al presidente del cuerpo colegiado municipal, y Juego
al intendente. Este nivel de representación depende de una base
poblacional baja y flexible. 12
A decir verdad, la ley del año 72 no hace más que convalidar,
desde la sanción institucional, una realidad que se ha venido gestando
a partir de la segunda mitad del siglo. La política de colonización,
10

En la primera etapa, la ponderación de los representantes es estimativa, y
ajustándose
con posterioridad a los resultados establecidos por el censo.
11
A Roselli, op. cit., pp. 41 y ss.

M Bonaudo y E. Sonz.ogni
conjuntamente con la preservación de l_as fronte~as y el desarro_llo
portuario y mercantil, ha hecho necesano formalizar estos espacms
recortados en el plano administrativo. Aunque la ópti~.~bemamental da la pauta para el funcionamiento de los m~mc1p1os en clave
administrativa, el protagonismo de los actores sociales en ta~to que
vecinos va perfilando la emergencia de prácticas y de estrateg1as_que
exceden crecientemente el referente prescrito. En consecuencia, a
medida que caminan hacia nuevas _form_as de "h~~r la poli~ica", v~n
construyendo simultáneamente su identidad poht1~ ~n _esa mstanc1a.
Es por eso que la liberalidad demostrada por los pnnc1p1os legales del
año 72 se ocluye en las regulaciones de 1883 y 1890.
le~es
demuestran la intencionalidad de coartar los niveles de part1c1pac1ón
en virtud de un claro proceso de recuperación de la c~ntralidad q~e
condiciona tanto el plano de la representación (supresión de org~smos colegiados, disminución del número de representantes, ~érd1da
del carácter electivo del cargo de intendente) como el de las mcumbencias ( educativas, civiles, judiciales, de control patr_imonial). 13
Esta oscilación normativa con respecto a las funciones y autonomía de la instancia local, está dando cuenta de ese progresivo entrecruzamiento de las identidades - la provincial y la municipal - que
tiende a antagonizar a los actores en un pr~ceso en el_ qu_e la disputa
se proyecta incluso hacia el control del gobierno prov1_nc1al.
Finalmente, la estructuración política de la comurudad expresada
en la dimensión jurídica que define las bases de la legitimidad y de la
representación sólo nos revela una parte del proble~a. Justamente,
la dinámica histórica nos permitirá encontrar los espaaos concretos en
los cuales se descubre la impronta de la "república posible". En ella
operan los reales mecanismos de reproducción de la jerarquía social en
el plano político, gestando un verdadero régimen de notables.

Am?~s

La jerarquía social en clave facciosa, entre Caseros y el Unicato

Luego de Caseros y Pavón, batallas que dirimen la hegemonía entre
el interior y Buenos Aires, el espacio público que se está construyendo
muestra la emergencia de agrupamientos "políticos" de características
facciosas. Los llamados "partidos" o "clubes" que aparecen tanto en

12

M. Bonaudo, S. Cragnolino y E. Sonzogni, "Discusión en tomo a la panicipación política de loscolonossantaíesinos: Esperanza y San Carlos (1856-1883)",Estudios
Migratorios Latinoamericanos, núm. 9, pp. 295 y ss.

78

13

M. Bonaudo, s. Cragnolino y E. Sonzogni, "La cuestión de la identidad política
de los colonos santafesinos: 1880.1898. Estudio de algunas experiencias", Anuario,
núm. 14, Escuela de Histona, Rosario, 1991, pp. 251 yss.

79

�Redes parentalesy facciones
Santa Fe como en las otras provincias de la región exhiben algunos
elementos comunes: la predominancia de intereses particulares sobre
el interés general, manteniendo firme la antigua tradición localista
filiada en la situación política de la primera mitad del siglo; el peso
de las redes parentales en su estructuración y accionar concretos; la
consecuente presencia de una figura fuerte, el "caudillo" o el "jefe",
indisolublemente unida a una estructura clientelar jerárquicamente
organizada, su funcionamiento inorgánico, coyuntural y no programático, y la continua apelación a estrategias de cooptación subordinada en el marco del sistema electoral para garantizar constantemente los intereses privados del grupo. Mientras, en Buenos Aires el
problema de la capital y otras cuestiones provocan la desestructuración del Partido Liberal porteño y la emergencia de dos desprendimientos: el Partido Nacional y el Autonomista, cuya dirigencia está
representada por Bartolomé Mitre y Adolfo Alsina respectivamente;
en Santa Fe, ambas coyunturas consolidan la escisión de los núcleos
dominantes entre el Club del Pueblo y el Oub Libertad. En las
décadas de los 50 y los 60, se gestan estas dos expresiones políticas
que, mostrando claramente la preeminencia de lo sectorial sobre un
interés general, intentan articular alianzas internas y externas, apostando -en este último caso- alternativamente al papel hegemónico
que pueda jugar la confederación o Buenos Aires en la concreción
del Estado nacional. En tanto que los miembros del Club del Pueblo
reivindican para sí una tradición federalista apoyándose coyunturalmente en la figura de Urquiza, los liberales, declaradamente antirrosistas, privilegian un entendimiento en Buenos Aires, vinculándose
-separada o concomitantemente- con las dos facciones de ese
tronco liberal.
Las disyuntivas internas que distancian a ambos clubes no están
marcadas indudablemente ni por diferencia~ ideológicas y menos aún
sociales, ni tampoco por la existencia de proyectos políticos alternativos. En un sentido general, ambas facciones comparten un mismo
modelo de desarrollo y una similar concepción de la política. El eje
de enfrentamiento pasa claramente por el control del espacio de
pode~, control que los conduce a rearticular, en cada oportunidad,
sus alianzas a fin de concretar el objetivo previsto. En este sentido, el
Club del Pueblo que hegemoniza la realidad santafesina desde 1868
.
'
reconsidera su antiguo alineamiento urquicista cuando participa, en
1871, en la orquestación de una convergencia política plasmada a
escala nacional: la Liga de Gobernadores, pergeñada al parecer
durante la Exposición Nacional de Córdoba, a la que Simón de
80

M. BonaWÚJ y E. Sonzogni

Iriondo y otros funcionarios provinciales concurren respondiendo a
la convocatoria efectuada por el presidente Sarmiento. Desde la
visión de uno de los más esclarecidos operadores de la facción autonomista, Jonás Larguía, la Liga estaría destinada a romper la lógica
facciosa, levantando "un partido compuesto especialmente de la
juventud ilustrada y de todos los hombres que no estuviesen fatalmente ligados a la política dañina de los partidos personales..."
La ruptura quedaría formalizada con respecto a la tradición
política precedente en la medida en que dicho "partido progresista"
pudiera levantar "la bandera de los principios [y] en éstos caben todos
los hombres y todas las nobles aspiraciones, porque, entonces, el que
gobierna levantado por su partido, tiene un programa invariable que
seguir, del cual no puede apartarse sin hacer traición a los mismos
que Jo elevaron." 14
No obstante tales formulaciones, en la práctica la Liga de Gobernadores sigue carriles bastante similares a los de las agrupaciones
políticas cuestionadas. El triunfo de Avellaneda sustentado por la
Liga significa para el Club del Pueblo la incorporación, al staff presidencial, de su líder máximo, Simón de lriondo, quien ocupa la cartera
del Interior.
La Liga es en realidad el preanuncio de la gran experiencia
oligárquica a nivel nacional que constituye el Partido Autonomista
Nacional, tras los intentos de conciliación de Avellaneda y la crisis
tejedorista en los albores del año 80. Se trata aquí de un experimento
en gran escala para proyectar una "democracia diferencial" en la que
la opinión de algunos pocos se imponga a su valor numérico.

Facciones y redes parentales. Espacio público y negocios privados

El diario opositor del Club Libertad, El Rosario, el 5 de septiembre
de 1864 hace una caracterización del fuerte peso de las alianzas de
familias en la conformación de las facciones y de su funcionamiento:
Sí, decimos oligarquía porque no hay otro nombre que darle al gobierno
de Santa Fe que hace cuarenta años reside en la familia Cullen. Juzgándolo ppr sus antecedentes políticos, no son unitarios ni federales, pero sí
son traficantes en ambos partidos. Lo mismo han gobernado antes que
ahora. Son realmente indefinidos los colores políticos de la casta Cullen.
14

Archivo Hislórioo Provincia~ Colección Jonás Largura, leg. 2, folio 2

81

�Redes parentalesy facciones
Siempre han estado amarrados al poder a dos anclas. Unitarios unos,
federales otros... Unos son urquicistas, otros mitristas; ora traicionan a
uno o ya traicionan a otro. Sólo queremos decir que esta familia fatal
para Santa Fe, ha hecho del gobierno de la provincia su patrimonio...
Ya se ha dicho que es una familia gobierno y he aquí la prueba:
Cullen I1 (don Patricio), gobernador de Santa Fe; Cullen I (don
José), senador al Congreso Nacional; Cullen m (don Guillermo), diputado a la legislatura provincial; Oroño (don Nicasio), cuñado de tos
Cullen, diputado al Congreso Nacional; Freyre (don Marcelino), jefe
político de la ciudad de Rosario, primer hermano de los Cullen; Freyre
(don Benito), hermano de don Marcelino, comandante general de
campaña; Oroño (don Gregario), hermano de don Nicasio,juezde paz
de San Jerónimo; Andino ( don Juan José), primo de Oroño,juez de San
Lorenzo.
Hombres honestos que jamás han ido al Congreso a representar los
intereses del pueblo de la provincia de Santa Fe, sino sus propios
intereses como acreedores del gobierno nacional. Jamás han presentado
un proyecto si no era el calculado sobre un futuro negocio para uno de
la familia. Si no venía ese proyecto a afianzarlos en el poder de la
provincia.
El texto condensa una práctica que no es ni particular ni exclusiva
del club liberal y refleja un modus operandi de las redes parentales
como verdaderas organizaciones sociales frente a la relativa carencia
de estructuras sociopolíticas.15
El patriciado santafesino remonta su asentamiento en el área a
los siglos de dominación colonial, particularmente con el dinamismo
que la reorganización del sistema otorga a la zona litoral atlántica,
cuya expresión juódico-administrativa es la creación, en 1776, del
virreinato del Río de la Plata. Es decir, el siglo XVIII da cabida en la
tierra de calchines y mocoretás a diferentes núcleos matrimoniales
cuyos miembros proceden de la península ibérica con una predominante filiación regional del norte de España. Los apellidos incluidos
en una muestra de troncos genealógicos así como los que abundan en
las crónicas históricas y relatos de viajeros hablan claramente de
oógenes vascos, gallegos y navarros, matizados por quienes abandonaron las tierras andaluzas de Sevilla y Granada o las de Murcia. 16

M. Bonauáo y E. Sonzogni

Sólo encontramos un asentamiento anterior, que alude a la primera
mitad del siglo XVll, cuando Juan Francisco Pascual de Echagüe
Andía y Lasterra arriba como funcionario al territorio santafesino. La
estructuración de redes parentales a lo largo de sucesivas generaciones como grupos de poder efectivo, fundamentalmente en las etapas
posteriores a la independencia, parece darse a través de un conjunto
de proyectos mutuamente implicados: las estrategias de casamiento,
la ocupación de cargos públicos, la participación en actividades mercantiles urbanas, desde las que se proyectan al espacio rural, alimentaron otras ambiciones de expectativas políticas y sociales.
En una aproximación quizás insuficiente pero reveladora del
interjuego de estas variables, se reconstruyeron nueve troncos familiares, a partir de la información (fragmentada e incompleta) ofrecida
por diccionarios biográficos, tratados nobiliarios y guías genealógicas. 17 Las familias incluidas en ese recorte son la ya citada Echagüe,
Aldao, Cullen, Iriondo, Iturraspe, Gálvez, Reyna, Freyre y López.
Como criterio determinante de las generaciones se adoptó el de su
instalación en Santa Fe, aun cuando en algunos casos el itinerario
previo incluye ya otras sedes permanentes o temporales. 18
Organizados los datos en función de los patrones de residencia 19
de los 210 matrimonios formalizados a través de tres, cuatro o cinco
generaciones, se observa que el 53% se realiza con familias del lugar
y el 31 % lo hace con miembros de "notables" de fuera de la provincia,
principalmente originarios de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos.
Además, se detecta que, en la articulación de las alianzas, los
hombres se vuelcan predominantemente hacia un cónyuge dentro del
espacio provincial (60%), reduciéndose al 28% la elección de una

. ·1ares aparecen en 1a prensa opositora
·
anteos suru
del 80 respecto de la familia
Iriondo. Esta hipótesis ha sido destacada recientemente entre otras publicaciones por
D. Balmori, S. Voss y M. Bonman, Las alianzas de familias y la formación delpafs en
América Latina, FCE, México, 1990.
16
Entre los no hispanos, debe anotarse la familia Cullen de origen irlandés.

17
D. Abad de Santillán, Gran enciclopedia de la provincia de Santa Fe, EDIAR,
Buenos Aires, 1967; Graciela G. de Welschen, El linaje del patriarca, Santa Fe, 1986;
Carlos Calvo, Nobiliario del antiguo virrcynato del Río de la Plata, Facultad, Buenos
Aires, 1936; L Montenegro, "La gran propiedad territorial en la zona de la costa
santafesina en la segunda mitad del siglo XIX", Santa Fe, 1986 (mimeo).
18
Algunos de estos miembros fundadores se instalan previamente en el Paraguay,
otros en Corrientes, otros en cambio, recorren sucesivamente Montevideo, Buenos
Aires y Santa Fe. De las nueve genealogías analizadas, si bien una (Echagüe) se ubica
en el siglo XVII, se han tomado las generaciones desde el siglo siguiente. Del resto, una
(López) remonta su residencia a la primera mitad del siglo XVIII; tres se instalan en la
segunda; y las cuatro restantes se detectan desde principios del siglo XIX.
19
La residencia es uno de los elementos más significativos para obseivar el juego
del entramado en el pasaje de los espacios locales a los regionales. Del total de los casos
analizados, sólo se ha podido confirmar la procedencia del 84% de los cónyuges. El
16% restante corresponde a datos sin confirmación.

82

83

15 PI

�Redes parentalesy Jaccwnes
pareja de otro lugar; en tanto que las mujeres alternan menos diferencialmente entre un marido local (46%) y uno de otro Jugar (35%)
o de otro sector social (2%). Esta distribución reafirma una cierta
primacía de las mujeres como proveedoras de parejas exógamas.
En realidad, esta dinámica se manifiesta con mayor significación
a partir de las terceras o cuartas generaciones de los troncos estudiados, cuyos miembros han nacido entre las décadas de 1830 y 1850.~
La resultante de este proceso no consiste solamente en la estructuración de las redes, sino también en su desplazamiento a través de ramas
que se instalan en alguna de las provincias de la región.
Un ejemplo de este redimensionarniento espacial que proyecta
al grupo desde lo local hasta lo regional lo ofrece la familia Iturraspe.
En 1852 Juan Bernardo lturraspe se casa con Dolores Zorrilla de San
Martín, miembros de una reconocida familia de la elite rioplatense,
desplazando esta rama al escenario porteño donde volverá a reforzarse aquel parentesco cuando su hijo Arturo Vicente formaliza la
unión conyugal con María Mac Lennan Zorrilla de San Martín. Por
su parte, Federico Iturraspe Cabot se instala hacia fines del siglo en
San Francisco de Córdoba, interviniendo activamente desde entonces
en la política de esa provincia. De modo similar, Melchor de Echagüe
Dervez, quien contrae matrimonio con Elvira Cordeyro Gómez, da
origen a la rama Echagüe Cordeyro, asentada en Buenos Aires.
Algunos miembros de estos núcleos familiares, en función de la
dinámica política y de sus negocios privados, van a modificar, con
cierta frecuencia, su ámbito de residencia. Esta modificación no
implica su desaparición de la escena santafesina, sino más bien su
alternancia entre el propio espacio provincial y otros regionales o
nacionales. Así, Pascual Echagüe Dervez fija su residencia tanto en
Santa Fe como en Entre Ríos, alcanzando en ambas la primera
magistratura provincial. Por su parte, Manuel Dídimo Pizarra Leaniz
un tradicional apellido mediterráneo, al casarse con María Eustolia
de Iriondo Candioti, se avecina en Santa Fe. AJ poco tiempo, se
convierte en un hombre clave del situacionismo provincial bajo la
influencia de su cuñado, Simón de Iriondo. La desaparición de este
último y la crisis generada en el Oub del Pueblo lo reorientan a su
provincia, de la cual es gobernador en los inicios de la década de los
20

En los casos de las familias Aldao y López., en la quinta generación de ambas
(1835-60), agregan cónyuges provenientes de Rosario y su área de influencia (Puccio,
MaruU, Muniagurria, entre otros). La rama Freyre Maciel está instalada en esta ciudad
desde el nacimiento de Marcelino.

84

M Bonaudo j E. Sonzogni

90. Esta estrategia de expansión de los grupos locales resulta a veces
reforzada por casamientos intrageneracionales de miembros de una
y otra provincia. Así, por ejemplo, Clorinda Vicente de Iriondo ~~anta
Fe) y su hermano Simón Vicente contraen enlace con sendos htJOS de
Bernardo Fernún de Irigoyen (Buenos Aires), Bernardo e Irene, en
tanto Ignacio Cullen Comas (Santa Fe) y su hermana Joaquina lo
hacen respectivamente con Ignacia y Severo Gómez Borja (Buenos
Aires).
En cuanto a los niveles de endogamia y exogamia, es significativo
el porcentaje alcanzado por matrimonios realizados en el interior de
los nueve troncos (28%). A pesar de su alto involucramiento los
casamientos entre primos, hermanos, o tío y sobrina carnales se
reducen en el contexto de la muestra a unos pocos casos.21
Las pautas matrimoniales muestran a su vez fenómenos de reincidencia de cónyuges que han enviudado. El caso más notable es el
del gobernador José Bernardo Iturraspe cuya vida conyugal registra
cuatro casamientos sucesivos: Oara Cabot, Sofía Maurer, Ana Sieber
preceden la última unión con Dominga Cullen lturraspe, que había
enviudado de Emilio Eustaquio Cabal González. Otra lturraspe,
Luisa, tiene por maridos a Ramón Cadioti y, a la muerte de éste, a
Ulises Mosset. Juan Francisco de Aldao y Rendón crea dos ramas
familiares a partir de un primer matrimonio con Teresa Ordóñez
Echeverría, cuya descendencia alcanza a tres hijos, y de un segundo
con Leonor María Candioti y Zevallos, que le da una prole de nueve.
Aquella representación porcentual que evidencia el peso de la
endogamia en estos grupos familiares, es significativa también en su
anverso. La participación de ~ectores sociales nueve - algunos producto de los procesos de inmigración y colonización - a la par que
situados en las últimas generaciones (terceras a quintas, según el
tronco) es realmente ínfima (3%). Además de los casos ya mencionados de Cabot, Maurer y Sieber, cuya antigüedad de residencia no va
más allá de las décadas de los 50 o 60, puede apuntarse el de Nicasio
Oroño, a quien seria posible calificar como un parvenu. El corondino
Nicasio Oroño no revela demasiados méritos en su ascendencia.22
21

José Ignacio F.chagüe Ruiz de Arellano y Maria Francisca Lassaga Echagüe,
cuya bija a su vez contrae enlace con Cayctano F.chagüe Zavala; Marcela lturraspe
Freyre se casa con su tío materno Benito Freyre Rodríguez del fresno; Martín I..ópez
Frcyre necesita dispensa eclesiástica para casarse con su prima hermana Antonia López
Cardoso.
22
M. A de Marco "Nicasio Oroóo, el luchador santafesino", Todo es Historia,
núm. 98, 1975, pp. 8 y ss.

85

�Redes parentales y facciones
Su padre, Santiago, actúa en las milicias santafesinas de Estanislao
López con el rango de sargento mayor en la década de los 20, siendo
asc~ncl~do a capitán tras algún protagonismo en las campañas contra
los md1os. La mayor jerarquía militar es complementada con un
premio más utilitario: el gobierno de la provincia le otorga en
donación una fracción de tierra en el distrito de Coronda. Sin
embargo, la muerte del Brigadier le enajena la buena voluntad de su
hermano :-J~an Pablo- y el ahora comandante Oroño desaparece
de ~a pr?vmc1a, tras Lavalle primero y Paz después. Su esposa Juana
Ba1gom queda en Paraná con sus tres hijos, Nicasio, Genara y
Gregorio.
Desde una temprana inserción laboral en tierra entrerriana
Nicasio Oroño va experimentando un proceso de ascenso social'
facilitad? por relaciones de amistad con Justo José de Urquiza quie~
lo apro~~a, por_ u~a parte, a la esfera empresaria y por otra al grupo
de familias tradicionales, entre las cuales encontrará a su esposa
Joaquina Cullen.
'
Sólo tres núcleos familiares - los referidos Cullen e Iturraspe, a
los que se agregan los Iriondo- se muestran dispuestos a establecer
vínc~los conyugales con miembros de una burguesía agraria o mercantil en ascenso y de distinto origen étnico.
Es evidente que las estrategias matrimoniales implican de por sí
alianzas económicas, sociales y políticas. La mayoría de los miembros
de
tron~s familiares analizados originariamente (primera generac1on) deb10 su asentamiento al cumplimiento de funciones derivadas del Estado colonial, que abarcaban alternativa o simultáneamente esferas específicas de la administración colonial central militares
judiciales o capitulares. La función pública no inhibió la posibilidad
de operar en un espacio privado ligado ya a las actividades comerciales, ya a una ganadería de cría que en el periodo preindependiente
permanecía vinculada mayoritariamente al abastecimiento de recuas
?e mu!~s a los centros altoperuanos. Pero además es factible que esa
mserc1on en el aparato del Estado haya favorecido la formación de
pa~rimonios territoriales, como sucede en el caso de los Iturraspe
quienes heredan, conjuntamente con otros grupos, la importante
merced de Arrascaeta, que tocaba territorios santafesinos y cordobe23
ses. Dichos patrimonios se vieron incrementados, sin duda, a través
de la conformación de sociedades familiares destinadas o bien a
consolidar el espacio territorial controlado o bien a desarrollar acti-

!?s

M Bonaudo y E. Sonzogni
vidades mercantiles en un ámbito extraprovincial articulando Santa
Fe con Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos e incluso Montevideo.
Las guerras de independencia y las civiles desorganizaron las
actividades mercantiles y productivas de la provincia, originando en
muchos casos la pérdida de los bienes anteriormente adquiridos. Por
su parte, la presión indígena condicionó las posibilidades de corrimiento de la frontera -ganadera primero y agrícola después- encorsetando su crecimiento. Si para algunos dichos vaivenes pusieron
en jaque la fortuna familiar, para otros en cambio fue el momento
oportuno para acceder a la tierra a partir de un capital acumulado en
la actividad mercantil urbana. Tanto los lturraspe como los Aldao
pueden servir de adecuado ejemplo a los que se suman, en el proceso
de apropiación de tierras, entre otros, los Iriondo y los Zavala.24 La
paulatina recuperación de las condiciones de desarrollo a partir del
proyecto confederacional primero y del Estado nacional unificado
bajo el mitrismo después, ofrecieron perspectivas favorables para la
acumulación de riqueza en el espacio privado usufructuando la capacidad de presión y decisión que estas familias tienen en el espacio
público.
La recuperación de amplias franjas de tierra pública, el abastecimiento de los ejércitos provinciales o nacionales, la estructuración de
un circuito financiero prebancario y bancario y la consolidación de
una política ferroviaria orgánica se convirtieron en algunas de tantas
vías por medio de las cuales estos sectores acrecentaron sus posibilidades de acumulación, reforzando su prestigio y poder.
El acceso a la tierra puede devenir de distintas instancias. Mariano Cabal, por ejemplo, suma a las propiedades adquiridas a partir de
su fortuna mercantil, tierras nuevas en el área norte de la provincia,
una importante cantidad de leguas como contrapartida de los préstamos que él, conjuntamente con otros comerciantes y financieros
(Juan y Salvador Rusiño1, Carlos Grognet, Nicasio Oroño, Balestrino,
etc.) realizaron a fines de la -década de los 60 para financiar la
campaña del Chaco.25 Una parte de las propiedades incorporadas
durante la misma década le permitieron articular una sociedad familiar con su suegro, Patricio Cullen, en 1873 para llevar a cabo proyectos de explotación de tierras pero también de colonización. La crisis
24

Reginald Uoyd, Impresiones de la República Argentina en el siglo xx, Buenos

Aires, 1911.
23

La Merced de Arrascaeta, 1883, querella judicial, Fundación Tomquist.

25
Olentas de la Conúsión del Chaco, 1867-1868, Archivo Provincial de Santa Fe
(intermedio).

86

87

�Redes parentalesy facciones
desestructuró el patrimonio territorial de Cabal pero nuevas alternativas surgieron en la búsqueda de beneficios.26 Otra vía, no menos
eficiente, fue en parte la seguida por Simón de Iriondo. Tratando de
acordar con Ataliva Roca la compra de un campo en 1883, evaluando
las distintas ofertas y las perspectivas de crédito con que pueden
contar y la rentabilidad potencial a alcanzar, Iriondo le comenta a
Roca: "En el centro de Monigotes que va a ser la primera colonia de
Murrieta, hay 20 leguas de campo, la flor de aquel lugar que yo antes
de derogar la ley que daba privilegio hice denunciar a dos hombres que
me habían servido mucho."27
El párrafo antedicho evidencia cómo desde la función pública se
manipula la norma legal para así garantizar un rédito privado. El
planteamiento se refuerza en el mismo texto, cuando al felicitar a
Ataliva Roca por la compra de tierras de Santiago del Estero cercanas
a las de Murrieta, negocio en el que le recrimina no haberlo hecho
partícipe, Iriondo afirma que
los banqueros de Londres con sus grandes capitales, harán que, aunque
no le quedaran más de 20 leguas de las 200, siempre sería un gran negocio
la operación que usted ha hecho, pues usted puede quedar con sus 200
bien saneadas; y después de la pasión con que ha acogido su hennano en
mi conferencia de ayer la prolongación del ferrocarril de Santa Fe hasta
la frontera de Santiago con su prolongación hasta Tucumán por el
Chaco, le digo, descanse basta sólo el negocio de la tierra de Santiago.28
Los interlocutores epistolares están dando cuenta, asimismo, de
la extensión de los contactos que esta dirigencia tiene, tanto en el
espacio geográfico como institucional, reflejando los grados de connivencia subyacentes en las políticas públicas.
La capacidad operativa que ciertas redes parentales adquieren
en el espacio público crea una estructura de subordinació.n de los
otros poderes al ejecutivo, detentado por alguno de sus miembros. En
la concreción de sus obj~tivos, no vacilan en producir reformas acordes en la carta constitucional, como la que se hace en los meses de
marzo y abril de 1883, eliminando el principio de inamovilidad de los
jueces letrados. El corresponsal de La Plata Zeitung denuncia el 18
de julio de ese año la situación que vive la justicia santafesina y se
26

L Monte negro, op. cit., y Ezequiel Gallo, La pampa gringa, Sudamericana,
Buenos Aires, 1984.
27
28 Archivo Provincial de Santa Fe, Fondo Iriondo, carpeta 10, leg. 4, 6/8/1883.

/bid.

M Bonaudoy E. Sonzogni

pregunta "qué garantías de justicia tienen ahora los habitantes de
Santa Fe, después de haberse monopolizado hasta las leyes a favor de
la dinastía reinante?"29
La pregunta lo conduce a reflexionar sobre el peligro que implica
para la sociedad civil esta subordinación jurídica, y toma como ejemplo el pleito que ha estallado entre la familia Iriondo y su ª?_tigua
contrincante en el espacio político, la Iturraspe, por la poses10n de
una fracción de estancia con el argumento de que estos últimos no
poseían los derechos jurídicos que garantizaran la propiedad. Dirimido el litigio en los tribunales provinciales, el fallo es favorable a la
demanda de los Iriondo, restando a los lturraspe el reclamo ante la
justicia federal. Tal es el nivel de sujeción de los diferentes poderes y
funcionarios al ejecutivo que, ordenada la restitución a los Iturraspe
en el ámbito federal, "el jefe de policía de Santa Fe, desobedeciendo
la orden judicial, se negaba a ello, alegando que no recibía órdenes
sino de su gobiemo".30
El episodio pone una vez más en evidencia las dificultades que
existen, en el marco de acción de las redes parentales y de sus intereses
privados, en consolidar criterios de legalidad que respondan al interés
común. Pero por otra parte, muestra que pese a la discrecionalidad
con la que se manejan estos personajes, hay indicios, en la propia
sociedad, de la estructuración de una opinión pública, que a través de
la prensa escrita hace visibles sus cuestionamientos.
Si la progresiva enajenación de las tierras fiscales favoreció inversiones en las que participaron alternativa o simultáneamente funcionarios y empresarios privados, empresas más ambiciosas, como el
trazado de las redes ferroviarias o la creación bancaria semipública,
como es el Banco de Santa Fe, se convierten entre las décadas de 70
y 90 en nuevos espacios de acumulación y consolidación de riqueza.
En este tipo de negocios, donde la magnitud de la inversión
acrecienta los riesgos, es frecuente también la apelación desde los
sectores privados al Estado para que éste asuma parte de esos riesgos
a través de la contratación de empréstitos, los subsidios, las garantías
y la cesión de tierras. Esta apelación parece bastante posible, dado
que las relaciones parentales e interpersonales toman fluida la vinculación entre los funcionarios públicos y los sectores privados, ya que
en ambos frentes participan miembros de las burguesías capitalina y
rosarina. Desde esta óptica, es - en alguna medida - comprensible
29

El Mensajero, 28 de julio de 1883.

JO /bid.

88

89

�Redesparentales y faccicnes
la preocupación por controlar el aparato del Estado, que hace posible
obtener información cierta sobre los negocios y la marcha del mercado; manipular -como se viera antes- la esfera legal; ubicar al
funcionario adecuado en cada ocasión; prever, en fin, los problemas
que pudieran originarse y que lesionaóan los objetivos propuestos.
En ocasiones, la iniciativa parte de los propios integrantes del
aparato, cuya formación profesional los ubica en estamentos más
"modernos" del staff dirigente. Un ejemplo lo constituye la figura de
Jonás Larguía, que transita un significativo itinerario en la función
pública. En 1872, momento en que ejercía funciones en la Inspección
de Colonias, interesa al gobernador Iriondo para integrar una sociedad que ha formado con L. Walls, destinada a
proponer un tranway (a las colonias del oeste) que más tarde será
ferrocarril cuando la empresa sea explotada algunos ailos por los ingleses
o los franceses que para entonces habrán comprendido que no precisan
garantía ni aun para ferrocarriles, ofreciendo la ventaja nuestra idea de
que para tranway no se precisa tampoco garantía, porque cuesta la quinta
parte de aquél.31
Evidentemente, la carta hace explícito un problema clave en la
relación entre el Estado y los inversores privados: hasta qué punto el
primero está dispuesto a compartir los costos de la inversión, en la
medida en que la garantía se convierte en una fuerte succión de los
recursos del erario público.32
Esta preocupación vuelve a repetirse en ocasión de la construcción entre 1881 y 1883 del Ferrocarril Oeste Santafesino, iniciativa
empresarial cuya autoóa pertenece a Carlos Casado del Alisal. Natural de Valencia, fija su residencia en Rosario en la segunda mitad
del siglo y rápidamente tiene protagonismo en actividades económicas de diverso tenor. La presión de empresarios rosarinos y capitalinos sobre la dirigencia política, así como la estrecha vinculación de
Casado con ella, en tanto presidente del directorio del Banco Provincial, facilita la rápida concreción de la línea a la que el Estado, con
tierras y subsidios, complementa los aportes de la inversión privada
local y extranjera. Las críticas provienen nuevamente de las columnas
periodísticas alertando sobre el manejo discrecional de los perjuicios
31

La propuesta incluye también un cuidado de la "forma" en que debe presen·
tarsc para no suscitar críticas: "pero como no parece bien que tu nombre figure te
mando
32 el documento a nombre de Juan Manuel" (hijo del gobernador).
El l11dependie111e, 4 de agosto de 1878.

90

M. Bonaudo y E. Sonzogni

que pueden acarrear al patrimonio estatal tanto_ el contrato ~n la
sociedad del Oeste santafesino corno el desempeno de su presidente
en la dirección del Banco Provincial de cuyas arcas proceden los
resultados destinados a la obra ferroviaria.
La instalación del propio Banco Provincial, que se concr~ta en
1874 a partir de la demanda de sectores vinculados al ~memo, las
finanzas y los negocios inmobiliarios en la plaza rosanna, da muy
pronto cabida a los viejos troncos_~antafesinos que de~~estran u?a
ponderable capacidad de adaptac1on a las nuevas ~ond1c10nes sociales Mientras en el directorio de la casa central rosanna se entrecruzan
los. nombres de figuras locales (Casado, Carlés, Machain, Ibarlucea,
Carrasco, Muzzio, Arijón, Sugasti, entre otros) con alguna que otra
presencia capitalina (Caminos, ~i~ison, AJdao), la ape~tura ~e la
sucursal en la propia capital provmc1al congrega en cambio a miembros de los tradicionales troncos de manera casi excluyente: López,
AJdao, Crespo, Cullen, Echagüe, Torrent, Puig.
Tanto los directorios del banco como los de las empresas ferroviarias que operan en la provincia, a los que se agre~an los de firmas
inmobiliarias y financieras que se instalan en esos anos, dan c~e?ta,
por una parte, del paulatino ascenso del sur como polo de crec1m1ento; por otra, de un real proceso de articulación -por lo i:nenos en el
espacio del parentesco y de los negocios- de las burguesias de Sa?ta
Fe y Rosario. Esta imagen debe complejizarse ~n otras presencias.
Éstas provienen, básicamente, de los sectores sociales emergentes del
área centro-oeste. Colonos enriquecidos como Maurer, o Lchmann
0 Sicber que optan también por un proceso de "impla~tación multisectorial" se vinculan a troncos tradicionales santafesmos o bonaerenses O bien por el matrimonio -como ya se viera ~n páginas
precedentes- o bien finalmente por acuer~os comerc~ales. Este
último es el caso de Guillermo Lehmann, quien se convierte en el
testaferro de los negocios inmobiliarios de las familias Egusquiza,
Saguier, Quintana e incluso de Ataliva Roca.
.
.
Por otra parte, los directorios aparecen como otra mstanc~a a
partir de la cual se elaboran estrategias que es~imulan nuevas arllculaciones entre lo público y lo privado. A veces sirven como platafo~a
de presentación para una posterior función públi~~ otras, en camb1~,
su desempeño en ésta lo torna en un recurso_prest1g1oso pa~a cumplir,
en un nuevo ciclo, funciones de asesoramiento o gerenciales en el
ámbito privado.33
33

Un ejemplo de esta dinámica puede observarse en el doble papel que juega en

91

�Redes parenJalesy f accwnes

M Bonaudoy E. Sonzogni

El sistema electoral y sus espacios: la ciudad y la campiña
sometidas a la lucha facciosa

Pese a la especificidad de sus funciones, los clubes no plantean
una continuidad de acción en el espacio público y sólo se activan en
los momentos en que es imprescindible adquirir electores. Es por eso
que las crónicas revelan sucesivas instalaciones de sedes de tal o cual
club, siempre en vísperas electorales.36
.
Más allá de la confección de las listas de los candidatos y de la
distribución de las tareas proselitistas, los clubes sienten la necesidad
manifiesta de mostrar los niveles de consenso alcanzado por cada
facción. Esto motiva la institucionalización de espacios más amplios,
en donde se concrete aquel consenso, al tiempo que la comunicación
a la opinión pública de las respuestas positivas obten!das por tal
convocatoria. Las elecciones más frecuentes de esos recmtos recaen
en teatros u hoteles que alojan a dirigencia y seguidores. Así, por
ejemplo, en los trabajos electorales para la elección de diputados en
1864, los partidarios del Club del Pueblo se concentran e~ el Hotel
Universo o en el Teatro de la Esperanza - ambos en Rosano- lugar
donde irán sus ''socios" y "los que simpaticen con sus ideas".37 A su
vez los miembros del Club Libertad son invitados a concurrir todos
1os'sábados, "de ocho a nueve de la noche", al Café Argentino,
"recomendándose a todos los socios la más puntual asistencia". La
convocatoria rara vez alude, en el marco de un sufragio voluntario, al
"ciudadano". Los términos antes mencionados sumados al de "amigos", "vecinos" o "correligionarios" aparecen recurren temente en las
circulares o propagandas que la prensa partidaria incluye cotidianamente. En otras ocasiones, la presencia que se estimula queda sustantivada en el "pueblo" al que se ubica en un ambiguo terreno de
indiferenciación. El Fe"ocarrii, que no oculta su adhesión al Club
Libertad, en ocasión de las elecciones
una
. de 1864
. ,,informaba de
,,
reunión política "de la más grande tmportanc1a y presupoma que
"alli, en el seno de una de esas asambleas populares, que llevan el sello
de la soberanía, nos confundimos todos, nos perdemos entre las olas
de la multitud, y discutimos tranquilamente las grandes cosas que
interesan al pueblo.38
Veinte años después, en similar situación, el jefe político del
departamento San Lorenzo, Silverio Córdoba, emite una circular
convocando a la campaña electoral en estos términos: "Debiendo
reorganizarse el Oub del Pueblo y siendo necesaria su presencia y la

La clase dominante que se está construyendo a través de los mecanismos a~tes descritos y que ha formalizado un marco jurídico político
a partrr del cual pretende garantizar su perdurabilidad en el control
del aparato estatal, se enfrenta al dilema de conjugar tal control con un
sufragio que, en la norma, y pese a las exclusiones, amplía indudablemente la base electoral y por ende complica la búsqueda del consenso.
La ampliación cuantitativa y cualitativa del universo de electores hace
imprescindible que las fuerzas políticas que pretenden acceder algobierno replanteen, en el marco del sistema electoral, tanto mecanismos de control como de adquisición subordinada de votantes. En este
proceso, comienzan a diseñarse modalidades particulares de "hacer
la política" sobre las que pesan, por una parte, las nuevas formas de
articulación del espacio rural al urbano; por otra, la paulatina integración de esas dos realidades en un sistema político de verdadera
dimensión provincial y estrechamente proyectada a la nacional.
Las prácticas políticas que funcionan en el marco del sistema
electoral van definiendo, tanto en el ámbito urbano como en las áreas
rurales, espacios específicos de discusión y convalidación.
Si bien la casa familiar de los notables o la estancia, además del
café o el club social, persisten como los lugares en los que se formalizan las alianzas, surgen con un cariz peculiar los "clubs" o "centros
políticos" como instancias específicamente políticas que, desde un
núcleo base, instalado alternativa o simultáneamente en la ciudad
capital o en Rosario, comienza a operar creando filiales generalmente
en las cabeceras de departamento, o incluso en algunos de sus distritos.34 Paralela con el accionar de liberales o autonomistas, se observa
la emergencia de agrupaciones políticas locales en las áreas de colonias como el Partido Progresista que liderea Guillermo Lehmann
quien, operando dentro de una lógica facciosa, establece vínculos
cada vez más estrechos con la vertiente liberal. Dicha vinculación
tiene sus raíces en el apoyo que la misma da a los colonos en los duros
enfrentamientos con el gobierno autonomista en torno al espacio
municipal entre 1881 y 1884.35
relación con la creación del Banco Provincial, MelquiadesSalvá, quien primero actúa
como~pode rad~ de los inversores y luego como ministro de Gobierno.
El Rosano, 8 de octubre de 1864; Archivo Histórico Provincial Fondo Iriondo
caja 2, carpeta 12, folio 46, 14/10/1868.
'
'
35

M. Booaudo, S. Cragnotino y E. Sonz.ogni, "La cuestión ..", op. cit.

92

36
El Trueno, 29 de diciembre de 1864.
31
EJ Rosario, 13 de agosto de 1864, y 27 de septiembre de 1864.
38

El Ferrocarril, 20 de septiembre de 1864.

93

�Redes parentales y facciones

de f:&gt;s _amigos que gusten acompañarle y formar parte de este centro,
se mVJta a usted para el próximo domingo 10 del corriente a las 4 de
la tarde, a una reunión generaJ."39
No obstante, el término ciudadano tiende a ser apelado cuando
se_ trata ~e contraponerlo - también genéricamente - a minorías u
oligar~mas. Al ~ep~car al diario oficialista, El Rosario denuncia que
aquél llama mmona de hombres sin creencias políticas, a los centenares d~ c~udadanos honrados que componen el Club del Pueblo..."40
. · As1.ID1smo, lo habitual parece ser reservar el término a quienes
tienen su_ condición completa: la de elector y la de elegido. La
vanguardia del Club del Pueblo protesta ante la legislatura provincial,
el 16 de agosto de 1864, reclamando la anulación de los comicios del
día anterior. Y se dirige, precisamente, en esos términos: "Los ciudadanos nacionales que suscriben vecinos del Rosario..."41
J¿is firmas dan cuenta de aquella calidad: Melquiades Salvá,
~amon Ca~~s, José Antonio Echagüe, Augusto Agote, Nicolás M.
Alvare~,. Diogenes Casarabilla, Antonio Urraca, J. P. Lara, Máximo
Lara (hiJO), Leonardo Nicolorich, Nicanor González.
En tan~o ~iudadanos o vecinos, amigos o pueblo, el éxito de la
convoca tona tiende a medirse en función del número de concurrentes
Y de su convalidación al candidato a través de la propia asistencia a
~a que se agregan manifestaciones de viva voz y gestuales. El Rosario,
organo_ del Club del P_ueblo, d~cribe una manifestación de apoyo a
la candidatura de Manano Amigo que contabiliza la presencia de 350
personas, quienes "después de dar repetidas iVivas! a la candidatura
del señor Amigo, partieron en un grupo por las calles victoriando el
nombre de varios sujetos respetables de este pueblo..."42
De acuerdo con la ponderación de las cifras de concurrencia dos
o tres_ centenares de convalidantes colman las expectativas d~ los
orgaruz~dores, en tanto que la oposición procura disminuir el número
Ydes~alificar a los asistentes. Así, por ejemplo, El Rosario anticipa un
esp~o conglomerado de electores que darán su consentimiento a los
candidatos del Club Libertad.
~icen que el domingo[...] se reunirán todos los miembros del Oub
Libertad en asamblea general. No faltarán a esa reunión:

M. Bonaudo y E. Sonz.ogni

lo.- Los peones de tropa.
Alguna gente de San Lorenzo que dicen traerá al coronel
Caballero.
3o.- Algunos hombres del Arroyo del Medio que dicen vendrán con
el coronel Goytia...43
2o.-

A la descalificación de la base de reclutamiento de los contrincantes, los partidarios del Club del Pueblo descuentan responder "con
dos mil ciudadanos decididos; con esta juventud entusiasta que ha
comprendido al cabo lo que es sostener sus derechos como pueblo
libre..."44
Es evidente que la disyuntiva social que aquí se marca incide
profundamente en la estimación del consenso alcanzado.
En lo que aparentemente podría considerarse como una cesura
entre el mundo rural y el urbano se detectan ciertas fracturas: la que
separa a la elite del conjunto de empleados y trabajadores urbanos.
"La ausencia de libertades y derechos que soporta [la provincia] hace
que las fracciones políticas que antes se denominaban Club del
Pueblo y 25 de mayo, y que /.as componían una parte del pueblo ajena
al presupuesto han quedado hoy reducidas a los empleados de la admi-

nistración."45
En realidad lo que ocurre es que la conflictividad social sobre la que
se apoya la dinámica política está revelando que la estructuración de la
facción pasa por la ratificación, en clave política, de lasjerarquíassociales
refonnuladas. Alternativamente, las facciones esgrimen como mérito el
lograr el apoyo de "gente distinguida y de influencia". De este modo, al
comunicarle a Roca la formación de un centro político en Rosario,
Benjamín Virasoro señala que el mismo está formado por "personas de
posición social y pecuniaria". A su vez, E. Zeballos, en carta al comandante Rodríguez, le sugiere reúna para constituir la sede del Club
Constitucional en Santa Fe, "a los buenos vecinos y de posición social,
respetados por eso, más que los pobres".46
El estigma que parece pesar sobre los potenciales electores
rurales obliga a uno de los principales operadores del Club Libertad,
el coronel Goytia, a publicar una solicitada en el periódico EL Fe"ocarril, desmintiendo que sus acompañantes fueran peones y señalan43

: Archivo ?eneral de la Nación, Archivo Roca, leg. 40, 5 de agosto de 1884.
El Rosano, 22 de agosto de 1864.
El
Rosario, 16 de agosto de 1864•
42
El Rosario, 14 de agosto de 1864.
~

94

El Rosario, 15 de agosto de 1864.
El Rosario, 8 de octubre de 1864.
45
La Capital, 20 de enero de 1883.
46
Archivo General de la Nación, Archivo Roca, leg. 39, Sn/1884; Archivo Histórico Provincial, Fondo Rodríguez, carpeta 3, 18/11/1884.
44

95

�Redes parentalesy facciones
do que los mismos son, en cambio, "coroneles, tenientes, sargentos,
capitanes, alféreces y ciudadanos todos hacendados de Arroyo Pavón,
Arroyo del Medio, Arroyo Seco, comerciantes de Villa Constitución,
etcétera".47
Si bien parece pervivir una tensión entre los miembros de la elite
urbana, que tradicionalmente controlaron el espacio local, y los
representantes de las masas rurales, que durante la primera mitad del
siglo XIX habían alimentado el fenómeno del caudillismo, la nueva
articulación de ambos planos en un sistema político que se está
construyendo implica la redefinición de alianzas, realizadas ahora con
comerciantes, artesanos, hacendados, estancieros e incluso jefes militares, estos últimos a su vez estancieros o ganaderos.
De todo esto resulta una jerarquización política que trae aparejada una división de funciones: a los "notables" les corresponde tomar
las decisiones, elegir o liquidar candidatos, distribuirse cargos y merecimientos. A los electores urbanos o rurales les toca en cambio
otorgar el aval a quienes supuestamente son sus representantes. Este
consenso notoriamente artificial y sobreimpuesto obliga, además, a
recurrir a mecanismos de coacción.
Esta distribución de responsabilidades y funciones divide entonces en dos planos las formas de "hacer la política" en el sistema
electoral: la que se atribuye la elite como propia de su naturaleza
social y la que implica la articulación de esta dirigencia con la masa
de votantes. Esa articulación tiene dos momentos clave: el de la
campaña que precede a la elección y el comicio. Los instrumentos a
los que se echa mano en un verdadero proceso de cooptación del
elector consisten, por una parte, en la utilización de la palabra escrita
como herramienta ideológica para alcanzar el consenso. La prensa
facciosa acompaña y nutre el accionar de las agrupaciones políticas,
adoptando en parte su propia dinámica espasmódica. Los periódicos
aparecen y desaparecen en el marco de las coyunturas electorales,
como es el caso de El Tmeno, que en 1864 se acopla a la polémica
desatada entre El Ferrocarril, partidario de los liberales; y El Rosario,
vocero del autonomismo. De acuerdo con las afirmaciones de Gabriel
Carrasco, El Trueno se convierte en un verdadero "pasquín", incrementando de tal modo la tensión entre las facciones que los propios
clubes que antagonizan deciden bajar los decibelesde la controversia.
Ello conduce a una breve desaparición del periódico, que luego
retoma sus ediciones hasta principios del año siguiente, momento en
47

El Fe"ocarril, 20 de septiembre de 1864.

96

M Bonaudo y E. Sonzogni
que sale definitivamente de la escena pública. La importancia política
de la opinión periodística aparece claramente expresada en una carta
que Avellaneda le escribe a Jonás Larguía en 1874:
Habiendo terminado la lucha electoral, el diario La Unión Argentina pasa
a ser propiedad de una empresa particular; pero conti~uará s_iendo el
órgano del Partido Nacional [...] para cons~rvar as1 1~ urudad del
pensamiento entre los miembros de nuestro partido. Le esumaré obtenga en esa localidad, algunos suscriptores.
No podemos mantener nuestra organización de partido s~ ~n
órgano que exprese sus ideas y que infunda a todos un espmlu
común.48
.
El periodismo santafesino y rosarin?,tiene,,a_ lo largo del per!odo
que se analiza, una innegable connotac1on polil~ca, ora con el s1tuacionismo ora con las filas opositoras. Un pnmer mtento que procura
superar el carácter faccioso y efímero de las publicaci?nes se d_a en
1867 con la fundación de La Capital, dirigida por un reciente habitante de Rosario, Ovidio Lagos. La misma coexiste - en función _de la
dinámica de la nueva urbe- con una multiplicidad de expresiones
periodísticas49 que desde la crítica o _I~ ~dhesió~- asumen distintos
estilos no siendo ajenos a ellos los penod1cos satmcos que, como La
Cabridnera en la dé.c ada de los setenta, caricaturiza a los personajes
políticos y usa la ironía como arma de cuestiona miento social.
.
La construcción de un espacio público en el que la palabra escnta
es ciertamente protagonista, no se reduce a los núcleos ur~anos
mayores, sino que también aparece en el mundo ~ ,las col~m~s: El
Serrucho El Corondino, El Colono del Oeste, La Umon Provincial, se
agregan ; los originados en el seno de las colectividades..
En tal construcción comienza a observarse un paulatmo proceso
de profesionalización, más notorio en algun~s casos, _que ~ra~ como
resultado una mayor complejización del propio negocio ed1tonal que
incluye, entre otros rasgos, la distribución de c?rresponsa~~s :ocales
y la reproducción de notas de opinión transcntas de penod1cos de
otras ciudades. Un segundo elemento de cooptación está dado?ºr la
utilización de la influencia personal o política en la conformac1on de
relaciones clientelares.
48
Archivo Histórico Provincial, Colección J. Larguía, carpeta 2, leg. 2-1, folio 7,
ln/1874; Archivo General de la Nación, Archivo Roca, leg. 39, 8/7tl884.
.
.
49
La Opinión Nacional, El Sol, El Independiente, El Mensa1ero, La Discusión,
El Municipio, entre otros.

97

�Redesparentales y facciones

Los caminos elegidos para operar en este plano pasan o bien por
el entramado de vínculos que se estructuran en la relación laboral
entre patrones y empleados, y particularmente en el mundo rural
entre el estanciero y los peones, o bien por la presión que ciertos
individuos puedan ejercer desde la función. Una muestra cabal de la
adhesión alcanzada por algunos personajes que combinan la actividad
privada y la función pública se observa en la "solicitada de los troperos", que aparece en El Trueno del 14 de enero de 1865:
El club sucursal de la plaza de las Tropas, presentará el 23 del corriente
a los comicios electorales ochocientos argentinos que sostendrán la
bandera del Qub Libertad en el terreno que los busquen yprobarán una
vez más a los señores del Club del Pueblo que son los troperos capaces
de sostener sus derechos adquiridos y no consentidos.
Los firmantes aclaran que se habían engañado creyendo que en
las filas del Club del Pueblo estaban los "jefes" más prestigiosos pero
al descubrir que éstos formaban parte de la otra facción se vuelcan a
ella por cuanto los coroneles Goytia, Esquive!, Caballero y otros
"siempre han gozado de popularidad a la que son acreedores por sus
importantes servicios y por su honradez, razón por la que los paisanos
los quieren".
Dos figuras aparecen en este nivel como las de mayor capacidad
de acción, la del jefe político y la del comandante de milicias. Ésta
parece ser la instancia más coactiva en la construcción del elector, ya
~ue los mecanismos de presión que se ejercen sobre el mismo pueden
ir desde la convocatoria y el convencimiento, como lo planteaba la
invitación de Silverio Córdoba, pasando por la de compra de voluntades explícita o implícitamente hasta llegar a la violencia pura.
La prensa y la correspondencia privada "transparentan" esta
ope~atoria. Así, la voz del Rosario se levanta contra la "gran apuesta"
del Jefe político Marcelino Freyre quien cthace días recorre las calles
de esta ciudad buscando con quién apostar la cantidad de 500 pesos
plata contra cinco, a que él gana las elecciones que se practicarán de
un diputado, haciendo triunfar la candidatura oficial sobre la del
Pueblo".50
Apuesta que el funcionario acompaña con acciones concretas:

50

M BonaUIÚ) y E. Sonzogni
La reunión de ayer, promovida por la influencia oficial y capitaneada

directamente por la policía, ha sido de hombres traídos de las tropas de
carretas, es decir, peones de éstas sin que ninguno de ellos tengan
domicilio, ni residencia permanente en esta ciudad. Esos desgraciados
troperos desnudos y andrajosos eran conducidos por soldados y entregados allí para que aprobaran lo que dijeran tres o cuatro individuos
encargados de la representación teatral.51
El Trueno, por su parte y desde la facción contraria, denuncia la
recurrencia explícita al soborno: "Sabemos que nuestros opositores
andan ofreciendo un peso por voto, es decir, que se proponen comprar la conciencia de los hombres en favor de una causa despreciada
por todos. " 52
El editorial que Jonás Larguía elabora en El Fénix en 1871, donde
realiza una semblanza tipológica del "caudillismo", destaca la tarea
del "caudillo electoral":

Recibe de su jefe las instrucciones necesarias con recomendaciones
escritas para las autoridades de campaña que se creen menos decididas
por la candidatura que se trata de sostener; al mismo t;iempo recibe, sin
ruborizarse por cicatero, los fondos necesarios para desempeñar su
comisión honorablemenJe y comprar los votos vendibles en los departamentos: son vales a la vista las promesas de ascenso y empleos civiles que
el caudillo está facultado para hacer a los oficiales de la Guardia Nacional y otros personajes de campafia que se venden por moneda feble de
papel.

Munido de todos estos elementos sale nuestro hombre a la campaña
donde es esperado con el mismo deseo que el comisar,o pagador donde
ha precedido el anuncio de su llegada.
La carne con cuero, las pipas desfondadas y llenas con el tinto licor
del padre Baco, y el tentador sonido del boliviano que circula con
profusión en las carpetas de juego y canchas de taba son las razones más
poderosas que abogan en favor del candidato que se sostiene; sus méritos
están a la vista, patentes, materializados y convertidos en las preciosas
sustancias arriba expresadas.53
Cuando la cooptación a través de estos mecanismos encuentra
resistencias en el elector, se acude a la coerción directa.
La campaña electoral en la que participa por primera vez el
51
El Rosario, 13 de agosto de 1864.
52
El Trueno, 25 de diciembre de 1865.
53

El Rosario, 13 de agosto de 1864.

El Fénix, 30 de agosto de 1871.

98

99

�Redes parentales y facciones
Partido Constitucional en 1884 se ve obstaculizada por la acción de
los jefes políticos y por los comandantes, tal como se lo informa
Ovidio Lagos al presidente Roca.
Considero de mi deber participarle que es de todo punto imposible
establecer centros políticos en los pueblos de campaña por la tenaz
persecución que las autoridades despliegan contra todo aquél que no
forma en las filas de los clubs gobiernistas [...]
Los hombres del poder, especialmente Iriondo, comandante Orofio
y demás capitanejos han desplegado un lujo de persecución y amenaza
a los que no se enrolen en sus centros que los paisanos y los hacendados,
a pesar de estar animados de la mejor voluntad en el interés de cooperar
al avenimiento de un gobierno regular en esta provincia, y sostener la
política del gobierno nacional, se abstienen a fin de evitar que les lleven
los peones, o los persigan con el pretexto de enemigos del gobierno.54
La responsabilidad asignada a los comandantes y a los jefes
políticos se explica en virtud de la magnitud del ámbito sobre el que
ejercen su influencia, en el cual no desdeñan los servicios de funcionarios de menor rango, como los jueces de paz, que les quedan
subordinados. Ubicados en un nivel clave de las jerarquías política o
militar, estos individuos son candidatos "natos" para las listas de
electores o incluso, en una especie de cursus honoru.m, utilizan la
función como plataforma de lanzamiento para cargos políticos con
más expectativas. Un núcleo importante de los jefes políticos fueron
gobernadores, ministros, senadores, diputados, etcétera.
La tercera vía de cooptación consiste en avanzar y manipular las
modalidades adoptadas por la sociedad civil en construcción para
presentar y viabilizar sus demandas. La configuración de una cultura
de la presión que, más allá y más acá del sistema electoral crea la
demanda social, aparece como un espacio de convergencia y excluidos
del sistema político. Esta forma, que adquiere connotaciones muy
definidas en los espacios locales a través de los petitorios, las movilizaciones, las "cencerradas", los mítines55 se convierte en un lugar
nuevo donde vuelven a operar las facciones. Son llamativamente los
colonos de San Carlos los que en 1877 elaboran un petitorio manifestando su adhesión a la candidatura del coronel José Rodríguez:
"Ajenos como extranjeros y colonos a todo asunto que se cierna en
sentido político, manifestamos de la manera más imparcial que sería

M. Bonaudo y E. Sonz.ogni

la solución más acertada que pudiera hacerse en razón a los méritos
y servicios que dicho señor ha prestado a su país."56
La significación del manifiesto no sólo reside en la apelación a
una fórmula cotidiana para los colonos, como es el petitorio, sino que
fundamentalmente se halla en la articulación de las dos esferas dentro
de las cuales se hace la política: la del sistema electoral y la que se
halla fuera de él. Justamente estos "extranjeros y colonos" que no se
sienten incluidos en la primera van a abandonar la exclusión utilizando las herramientas que le son propias a su modo de hacer la política,
ingresando desde la segunda.57
En realidad, esa postura política colectiva preanuncia, de alguna
manera, la dinámica que va a caracterizar a la década de los ochenta,
cuando el debate social gire en tomo a cuestiones como la centralización, el espacio municipal, la secularización, que reformulan el
papel del ciudadano y, por ende, las formas de hacer política.
La descripción realizada hasta aquí reseñando la operatoria de
los mecanismos de cooptación vuelve a reaparecer en la instancia
comicial. En realidad, todas las previsiones que se han ido adoptando
en el curso de la campaña tienen como objetivo convertir al acto
eleccionario en una profecía autocumplida. La inscripción en el
registro cívico, la insaculación de los jueces, el acuartelamiento de los
votantes desde la víspera, el acto dela emisión del voto y el escrutinio
constituyen escenas eslabonadas de la subordinación del ciudadano
a los intereses de la dirigencia facciosa.
El comicio resulta así una condensación de protagonistas y tensiones: los candidatos facciosos, el electorado, las autoridades comiciales evalúan en ese momento la diferencial capacidad de cada una
de las facciones para la adquisición de electores. AJ mismo tiempo
muestra, entre los setenta y los ochenta, la consolidación de las redes
parentales que alimentan la facción autonomista, y que más allá de
sus propias fracturas, impide sistemáticamente la recuperación del
control del aparato estatal por parte de los liberales. Sin embargo, la
década de los ochenta en la que desaparecen dos de sus figuras
prominentes, Simón de Iriondoy Servando Bayo, va a abrir el camino
a un replanteo de las relaciones entre sociedad y Estado, entre
gobernantes y gobernados.

56 Archivo

54

Archivo General de la Nación, Archivo Roca, leg. 40, 2/9/1884.
55
M. Bonaudo, S. Cragnolino y E. Sonzogni, "Discusión en tomo...", op. cit.

100

Histórico Provincial, Fondo lturraspe, folio 188.

57 Esta perspectiva de exclusión se da en clave provincial o nacional, ya que a nivel

local los extranjeros tienen el derecho de voto comunal basta 1890.

101

�Redesparentalesy facciones

M. Bonaudoy E. Sonzogni

Hacia la reconsideración del papel del ciudadano.
Rosario y el Partido Constitucional

En realidad, la ciudad portuaria que fuera punto estratégico en
tiempos de la confederación, convirtiéndose más tarde en la principal
salida de la cada vez más importante producción agrícola, cuenta al
momento de aquellas reflexiones periodísticas con suficientes méritos
para requerir para sí la decisión de determinar quiénes deben ser sus
representantes. En tanto espacio municipal, ha logrado un crecimiento sin precedentes, tanto en lo referido a su población como a la
diversidad de sus actividades económicas y a la complejidad de las
funciones urbanas que le toca atender. En ella, se ha ido consolidando
una extendida capa social vinculada a los intereses mercantiles y
bancarios que tiene, como rasgos que la distinguen de la elite santafesina, la ausencia de una temprana residencia y la multiplicidad
étnica de sus pobladores, elemento este último que también caracteriza a sus sectores subalternos.
La indiferencia o marginación a que la somete la dirigencia de
Santa Fe lleva a Rosario, desde el propio inicio de su desarrollo, a
buscar en la articulación de alianzas por fuera de la provincia su
propia reivindicación y reconocimiento como espacio de poder politico. En tiempos de su institucionalización como ciudad, la entonces
elite rosarina acude a la influencia del presidente de la confederación
-Justo José de Urquiza- para obtener aquel rango. Los proyectos
sucesivos que se presentan en las cámaras proponiendo a Rosario
como capital de la república (y vetados también sucesivamente por el
ejecutivo nacional) han obligado a esa dirigencia a fortalecer contactos fuera de las fronteras provinciales. A esto se suma, ya en las
décadas de los setenta y de los ochenta, la cristalización del situacionismo iriondista cuyo modus operandi desalienta o directamente
ocluye la participación de la ascendente burguesía rosarina. Obviamente, este bloqueo va generando un clima de oposición que, desde
alguna perspectiva, se acopla al planteado por los liberales. Precisamente, el "partido" opositor tiene en Rosario los elementos que
hacen gala del más fuerte antagonismo al "gobierno de familia". Y,
transitados los primeros años de la década, el espectro opositor se
nutre en otro frente: el de las colonias agrícolas, que ven cercenada
su autonomía municipal ante el avance del gobierno provincial. Este
abanico de oposición va a adquirir una particulaf fisonomía política,
cuando, desde todos estos lugares, se converja en una propuesta
común: el Partido Constitucional.
El clima faccioso en el que se desenvuelve la politica electoral en
el país ha ido gestando demandas de revalorización del sufragio desde
los grupos disidentes coyunturalmente desplazados del poder. Así,

La complej ización de la realidad social en el transcurso de los ochenta
va a plantear la necesidad de redefinir, en la provincia de Santa Fe,
no sólo el problema de la representación, sino también el de la
legitimidad de los representantes. Su discusión se desarrolla en distint_as instancias y en diferentes realidades, cobrando especial significación ~n el mundo de las colonias y en el centro urbano que se ha
convertido en el polo del desarrollo provincial: la ciudad de Rosario.
Examina~ en el n:iarco de la puja facciosa el papel del espacio
~rb~no rosa~o, particularmente en la segunda mitad del siglo XIX,
significa en pnmer término recuperar para el análisis los mecanismos
a tra~~ d~ los cuales la elite capitalina en su búsqueda del poder
condicmno y bloqueó el acceso a él de estos nuevos actores que
e~?IDe~tan. un decidido proceso de ascenso social. En segundo
te~o, 1mplica una aproximación a aquel espacio, no ya volcada
~acta su propia interioridad, sino a su capacidad de articularse o
mterponerse con otros más abarcadores: provincia o nación. Rosario,
a diferencia de la ciudad capital, tiene un reconocimiento tardío de su
calidad de ciudad, aun cuando la sanción jurídico-administrativa anteceda a la del espacio municipal de Santa Fe. La construcción del
n:i~nkipio e~ tanto ámbito específico resulta así paralela a su integrac1on en los ruveles de representación provincial y nacional en el interior
de la pugna entre autonomistas y liberales por la hegemonía política.
La necesidad de la dirigencia santafesina de mantener bajo su
cont_rol los distintos niveles de representación, preservándose en tal
sentido de la potencial competencia procedente de esos nuevos actores, conduce a una estructura de representación que impone -a
escala departamental - unstaffde miembros pertenecientes o vinculados a las tradicionales redes parentales capitalinas. Esta continua
post~rgación de los rosarinos en las legislaturas, que se pone de
manifiesto en los candidatos correspondientes a sucesivas elecciones
a diputados va nutriendo la demanda. En 1883, La Capital bajo el
título de "Signos de decadencia", denuncia ante la elección'de convencionales: "Es por demás curioso verfigurar en la representación
del ~osario a los señores Iriondo, Reyna, Basabilbaso, Gálvez, etc.,
que tienen su domicilio en Santa Fe y que algunos de los cuales sólo
de nombre conocen el vecindario de esta ciudad." 58
58

l.A Capital, 20 de enero de 1883.

102

103

�Redes parentales y facciones

M Bonaudo y E. Sonzogni

por ejei:nplo, al final de la década de los sesenta, un grupo de intelectuales ligados a la facc~ón alsinista forman en Buenos Aires el Oub
Igualdad, en cuyo manifiesto se proclama la necesidad de

sociales: por una parte, grupos de jóvenes profesionales e intelectuales caracterizados como la "juventud ilustrada" que han abrazado la
alternativa del exilio en respuesta al clima oprobioso que vive la
provincia. No es ajena, entre las motivaciones que están detrás de
aquella decisión, su postura liberal frente a la cuestión religiosa que,
en 1884, se alza como tema principal - aunque ríspido- de la
controversia social. y con respecto al cual el gobierno santafesino
parece más proclive a defender -en la medida de sus fuerzas- las
posiciones clericales.
Asimismo, su experiencia fuera de las fronteras provinciales y más
concretamente en Buenos Aires, vincula a estos grupos con aquellos
integrantes del alsinismo responsables de la iniciativa de conformar
un partido programático y de principios, cuya influencia se advertirá
fácilmente en la propuesta que hagan al pueblo santafesino.61
Un segundo foco del euestionamiento procede de los grupos de
inmigrantes instalados en las colonias agrícolas santafesinas que
advierten con creciente preocupación el progresivo cercenamiento de
sus libertades municipales, lo que los insta a radicalizar sus expresiones y a buscar posibles aliados para la resolución de sus demandas.
Finalmente, la ya señalada postergación que sufre la pujante burguesía rosarina corre paralela a la marginación de sectores tradicionales
que militan en la facción liberal, y su predecible acercamiento genera
el tercer sujeto colectivo dispuesto a dar batalla al situacionismo.
No es entonces casual que la génesis del Partido Constitucional
se diera en Buenos Aires, donde estos "jóvenes ilustrados" crean el
Centro Santafesino, cuyo reglamento explicita su voluntad de "cooperar al progreso político y social de la provincia de Santa Fe"
comprometiéndose a "la organización popular de los ciudadanos de
Santa Fe a fin de que, por medios pacíficos y legales, ejerzan los
derechos políticos que acuerdan a los habitantes de la provincia las
constituciones nacional y provincial".
Ambos artículos que inician el reglamento hablan a las claras del
propósito militante de una intervención directa sobre la provincia,
aun pensado lejos de su territorio, estimulando la movilización ciudadana en dirección a lo que podría incluso suponerse un acto de
subversión: recuperar para sí el derecho constitucional del sufragio.

ll~var a cabo el ejercicio del de~e~ho electoral monopolizado hoy por
vmculos estrechos~ cuyo cumphffilento, al mismo tiempo de ser el más
sag~ad? para un crndadano, es el que más trascendencia tiene en las
repubh~ democráticas [... ] Progresaremos cuando los que nos dirijan
sean_ e!egidos por el pueblo y no por círculos pequeños que realizan sus
amb1c10nes bastardas por la intriga y el maquiavelismo.59
En los primeros años de los setenta, este mismo grupo, formando
parte de u_n nuevo club -Club 25 de mayo-, plantea un programa
que, ap~yan~ose e~ ~a reforma constitucional, toca aspectos clave de
la or~~ruz~c1ón polí_uca provincial: el imperio del sufragio popular, Ja
elecc1on d1:e_ct_a de Jueces de paz de ciudad y campaña, Ja autonomía
de los murnc1p1os, la descentralización administrativa la reforma del
poder judicial, etc.60 Dicha propuesta culminará en 1~ fundación del
Partido Republicano en 1877 y, aun cuando esta expresión política
fracasa, es un jalón en el intento de recuperar la figura del ciudadano
como fuente de legitimidad y de construir un sistema político sobre
la base de propuestas programáticas orgánicas.
. Si en la provincia de Buenos Aires los ensayos de una rectificación de las formas de hacer política electoral se dan en las décadas
apuntadas, Santa Fe debe esperar a los últimos años de la década del
s~t~nta Y principios de la siguiente para poder concretar un intento
SimJJ~r, c?ntextuado en una situación política que, a nivel nacional,
ha _cristalizado su unidad bajo la atenta supervisión de Roca. y tanto
a ~ste como a la oposición provincial preocupan, desde distintas
anstas, la progre~iv~ disolución política e institucional que está atrave~ando la provmcia. El caudillo máximo del Club del Pueblo ha
d~Jado la conducción del ejecutivo en manos de su cuñado el canómg~ Zavala, quien atien~e -en razón de su salud progresivamente
al VJcegobemador Cándido Pujato. Esta bicefalia institucional tiene
t~mbién_ su costado político, que tiende a originar y ahondar las
diferencias dentro de las propias filas del autonomismo. No obstante
la "familia" ~i~e manteniendo el control del aparato estatal.
'
La opos1c1on parece converger a partir de tres tipos de actores
5
~ Extraído de José C Chiaramonte,

61

Nacionalismo y liberalismo económico en

Arge'%na, Solar Hacheue, Buenos Aires, 1973, p.171.
/bid., pp.172y 173.

104

No sólo la propuesta convalida la filiación, sino también la adhesión concreta
que uno de los miembros del antiguo Partido Republicano, A C. Cambaceres, da a la
convención del Partido Constitucional; Convención del Partido ConstÍlucionaf, Buenos
Aires, 1885, Biblioteca Ernesto Tornquist, Política 277-17839, p. 36.

105

�Redes parentalesy facciones

M Bonaudoy E. Sonzogni

Al asumir un planteo político principista, el Centro Político
Santafesino se propone:

Santa Fe y Rosario son realmente "rivales" en la búsq~eda de ~a
hegemonía y el resto de las localidades les quedan subordmadas, sm
ediación de la estructura departamental. El otro elemento que
m
., •
aporta Ja primera sesión preparatoria de 1~ convenc1O~ tiene que ver
con los centros que envían convenciorustas. En pnmer lugar, se
destaca la presencia de extraprovinciales, el de Pa~~ná y e~ de Bue~os
Aires, y en segundo lugar, la desigual representac1on del area capitalina hacia el norte, ya que las delegaciones present~s son ~as de
Rosario Villa Constitución, Roldán, San Lorenzo, Jesus Mana, Esperanza'y Santa Fe. Las filas de las delegaciones están fundamentalmente nutridas por hombres procedentes de las redes parentales_que
militan en la facción liberal o de la burguesía rosarina.-~ ne~s1~ad
de evitar pujas instituye la instalación rotativa de la co~s1_on dir~ctiva
del partido. Sus bases de organización rep~oducen, casi sm _mod~caciones, los principios del Centro Santafesmo, en lo programat1co, y
en lo organizativo, crean una serie de instancias que, estrechamen~e
articuladas, presuponen la construcción de un consenso desde abaJO
hacia arriba. Desde esta perspectiva, los vecinos de cada departamento constituyen el club local y su respectiva comisión directiva; a su v~z,
cada departamento provee de un d~l~gado a la comisión ejecutiva
provincial. En el ámbito de las conus10nes d~p_arta~ent~les se encuentra la base de la primera instancia de part1c1pac1on directa ~n la
que los "correligionarios" son inscritos como mie~bros del partido Y
en donde toman sus decisiones en tomo a los candidatos para puestos
municipales y departamentales.
. .
El voto directo se sustituye por el mdirecto, a cargo de las
comisiones departamentales en el caso de las can~idaturas pa~a
elecciones generales.64 Evidentemente reaparece aqu1 la recurrenc1a
a interponer mediaciones entre los ciudada~os y s~s represent_antes,
lo que abre nuevamente el espacio a la mampulac1ón y a las alianzas
entre dirigentes.
De todas maneras, el aggiornamento que representa_esta fuerza
politica reside, tal como se expresa en el discurso ~el presidente d:,la
convención el doctor E. Zeballos, en la intención de alcanzar la
solidaridad de Ja familia política, la comunidad de los intereses, la palpitación uniforme de las aspiraciones y los designios recíprocos" en
definitiva en el intento - como lo planteaba Ovidio Lagos un año
antes- de' sentar sobre otras bases el pacto sOCI.al•65

l. El mantenimiento de la organización nacional, de la autonomía
provincial conforme a la Carta orgánica, mientras no sea reformada, y
la efectividad de los derechos de libre sufragio, de reunión, de petición
y de publicación por la prensa.
2. La realización de los grandes fines económicos y políticos de
nuestra Constitución nacional, especialmente en cuanto aJ mantenimiento de la paz interior, el aumento y mejora de puertos, muelles y
vías de comunicación, la protección a la inmigración, la libertad asegurada por una recta administración de justicia; la economía en los gastos
públicos por una honrada administración, la disminución y proporcionalidad en los impuestos; la amortización de los empréstitos, la uniformidad monetaria y un régimen bancario que repose en la convertibilidad de los billetes y asegure los beneficios del crédito a todas las
industrias[...]
4. La efectividad de'las garantías municipales por la autonómica
intervención de los vecindarios.62

Lo significativo del programa, especialmente en lo referido a la
declaración de principios, está dado por la incorporación de demandas económicas y políticas que los actores sociales que se comprometerán con el proyecto han ido expresando en distintos momentos,
particularmente la burguesía rosarina y los colonos del centro oeste. Resulta claro que desde la perspectiva de estos grupos es imprescindible
para concretar el mayor potencial del modelo de desarrollo -que no
entra en discusión - y de su propio papel dentro de él, el "ejercicio,
tranquilo pero firme y persistente de los derechos politicos."63
La organización, que no queda exenta de dificultades, se plasma
definitivamente en la convención del 16 al 18 de noviembre de 1884,
celebrada en la ciudad de Rosario. La estructura que el Partido
Constitucional pretende darse no se aleja de la tradición de los clubes
políticos, pero toma un dato de ella para garantizar la unidad de
acción. Divide a la provincia "en dos secciones, la de Santa Fe y la de
Rosario, que obrarán en cuanto fuera posible independientemente
con jurisdicción en los clubes a ella cercanos". La propuesta intenta
superar, indudablemente, la tensión entre ambas ciudades. Es en
realidad una resolución política que pone de manifiesto el conflicto:
62

EJ Mensajero, 4 de julio de 1883.

64

63 /bid.

Convención, op. cit.
,
65 "Las reformas de la Constitución entran en el orden del pacto comun, como le

106

107

�Redes parentales y facciones
En _los hechos, el proyecto debe enfrentar por un lado los gérmenes desmtegradores que operan en su interior y, por otro, la fuerte
resistencia que le ofrecen los grupos del oficialismo enquistados en el
aparato estatal. Más allá del discurso, algunos de los operadores de
vanguardia d~l Partido Constitucional, como es el propio ZebaIJos,
un verdadero mstrumento en las manos de Roca,66 terminan reinstalando la clave facciosa para construir su propia red clientelar: las
presiones sobre el comandante Rodríguez, las negociaciones con la
fracción "bayista" rosarina, los encuentros y desencuentros con los
sectores del Club del Pueblo que responden a Benjamín Virasoro
Cándido Pujato y Deolindo Muñoz se convierten en un boomerang e~
el momento en que Roca negocia el retiro de la candidatura de
Zeba!~os a 1~ gub~matura y privilegia la alianza ya pactada para la
elecc1on_ nacional. 7 Los acuerdos de cúpula, sumados a la negativa
correl~_c1ón de fuerzas en el espacio público provincial, explican la
reflexion desalentada de Camilo Aldao a Roca, con motivo de la no
presentación del Club Constitucional en las elecciones municipales
de Rosario, en diciembre de 1884:
Si. h~b~éramos cometido el disparate de presentamos a la plaza al
pnncipiarnuestra organización hubiéramos sido sacrificados inútilmente por 300 hombres a Remington y cerca de 2 000 traídos de todas partes
[...] lCómo es posible combatir legalmente contra el poder oficial

Uaman los con_stitucionalistas, para significar el resultado de la voluntad popular escrito
en cláusulas bien meditadas y discutidas, de manera que nose adquiera supremacía en
derecho con ventaja para los unos y con mengua para los otros.
existencia del gobierno propio comprende los términos precisos de elección
hbre Yd1recta Yrepresentación popular que nacen de los principios fundamentales que
aseguran la libertad, la igualdad, la propiedad de los derechos naturales del hombre"
La Cat,ital, 11 de enero de 1883.
'

. "La

La correspondencia privada del presidente muestra con meridiana claridad su
alto grado de involucra miento en el proyecto y el papel arbitral que juega con relación
a facciones e individuos.
67

Cfr. Archivo General de la Nación, Archivo Roca, carta de Camilo Aldao a
Roca, 20 de enero de 1884, leg. 36; carta de Eusebio Gómez a Roca, del 2 de enero de
1884, leg. 36; carta de E. Zeballos a Roca del 7 de febrero de 1884, leg. 41; carta de
Deolindo Muñoz a Roca del 14 de febrero de 1884, leg. 36; de Deolindo Muñoz a Roca
del 24 de febrero de 1884, leg. 36; de Gregorio Fúnes a Roca del 26 de febrero de 1884,
leg. 36; carta de Benjamín Virasoro a Roca, 17 de junio de 1884, leg. 38; de E. Zeballos
a Roca, 22 de mayo de 1884, leg. 38; E. Zeballos a Roca, 23 de mayo de 1884, leg. 38;
José Rodríguez a Roca, del 26 de mayo de 1884, leg. 38; de Nolasco Arias a Roca, del
31 de '.°~yo de 1884, leg. 38; de Camilo Aldao a Roca, del 8 de agosto de 1884, leg. 40;
de Ovid10 Lagos a Roca, del 2 de septiembre de 1884, leg. 40, e tcétera.

108

M Bonaudo y E. Sonzogni
teniendo a su frente al general Virasoro y al coronel Córdoba con sus
uniformes? [...] ¿ Y a usted mismo, como presidente honorario de este
centro?[...] Nuestros paisanos, general, necesitan hechos prácticos.68
El Constitucional prácticamente desaparece alrededor de 1886,
pero la crisis social y la crisis política de los noventa reabrirán -para
el proyecto y sus protagonistas- una nueva instancia en el marco de
la Unión Cívica, cuya primera convención - llamativamente reunida
en Rosario- congrega a varios de sus antiguos integrantes.69
Lo examinado hasta aquí permite seguir el proceso de construcción de un espacio público en el que, a través de ese .instrumento
político que es la facción, las familias de notables integran el espacio
privado y el espacio público; los ámbitos urbano y rural; y, por fin, las
tres dimensiones en las que interactúan sociedad y Estado: la local,
la provincial y la nacional.
En tal construcción las maneras de "hacer la política", contextuadas en el sistema electoral, revelan la capacidad de la práctica facciosa
para reproducir las jerarquías sociales en el sistema político. Pero al
mismo tiempo, alertan sobre las reformulaciones que en la década de
los ochenta esa misma sociedad está exigiendo. Esos reclamos provienen de actores sociales "incluidos subordinadamente" o de aquéllos que por su carácter de extranjeridad, resultaron excluidos de la
dimensión provincial o nacional. Las voces de unos y otros convergen
y recuperan como elemento esencial de su identidad al ciudadano,
considerado como "miembro activo" de la sociedad. Ello lleva implícito un intento de desenmascaramiento de la política, erradicando la
lógica facciosa y restaurando los derechos políticos a través de las
garantías electorales. En este proceso, el sistema electoral va adquiriendo centralidad, a medida que los actores comprenden que él
constituye la clave para incidir en las decisiones de poder y para
imponer sobre nuevos criterios de legitimidad la relación entre gobernantes y gobernados. Esa toma de conciencia se realiza a través
de una práctica que transita dentro y fuera del sistema: los ensayos
programáticos, como el Partido Constitucional, la reiterada recurrencia a la cultura de la presión, la discusión de la naturalización, etc.
Pero estas estrategias resultan, en defmitiva, insuficientes para vencer
68 Archivo General de la Nación, Archivo Roca, leg. 42, 14/l]Jl.884.
69

Es presidente de esa convención Juan E. Torrent, vicepresidente 2o. Mariano
Candioti y dos, de los cuatro secretarios, Agustín Landó y Lisandro de la Torre. La
Unión Cívica parece amalgamar, en ese momento, a mitristas, autonomistas y constitucionalistas que actuaran en las viejas lides santafesinas.

109

�Redes parentales y faccúmes

la "máquina". Quizás por eso, el manifiesto que en 1893 la junta
revolucionaria de la Unión Cívica Radical de Santa Fe lanza al
pueblo, reconociendo una nueva violación a la posibilidad de "verdaderas elecciones libres y legales", plantee como recurso último al que
se apela, la revolución:

Los artesanos del Cusco, la crisis
regi,onal y el régi,men republicano
(1824-1869)

La revolución no puede ser el remedio aplicable uniformemente a la
curación de los males que resultan del ejercicio deficiente e irregular de
las instituciones que un pueblo libre se haya dado; pero todo está
subvertido y es en vano intentardentro de la ley la reconquista de lo perdido.

Thomas Krüggeler

El sistema político, sostenido paralelamente a este sistema administrativo, puede condensarse en una frase: la supresión de todos los
derechos políticos que las leyes acuerdan a los ciudadanos.70

a historia del Cusco durante el siglo XIX, y particularmente la
historia de la ciudad del Cusco, ha recibido hasta ahora poca
atención de parte de los historiadores. Nos hemos dado por
satisfechos con algunas generalidades, sin investigar más profundamente la historia económica, social y política de la antigua ciudad
imperial.1 Dichas generalidades se refieren al aislamiento geográfico
y político, a la crisis económica y comercial de la región del Cusco y
al retroceso dramático de la población de la ciudad. La decadencia
del Cusco durante el siglo XIX es indiscutible. Con la apertura del
puerto de Buenos Aires en el contexto de las reformas borbónicas
durante las últimas décadas del siglo xvm, el Cusco perdió su posición
clave como centro del comercio con el alto Perú. Los bienes de
consumo, sobre todo textiles, que llegaron en grandes cantidades de

L

1

Museo Histórico Provincial, carpeta especial, 30 de julio de 1893-94, cuaderno
impreso ilustrado, p. 3.

El estudio más completo, aunque en ciertos pasajes muy descriptivo y con poco
análisis de fuentes primarias, es el de José Tamayo Herrera, lfütoria social &lt;kl Cusco
republicano, Editorial Universo, Lima, 2ª ed., 1981.

110

111

70

�Los artesanos del Cusco

Thomas Krüggeler

Gran Bretaña desde fines del virreinato al mercado del Cusco significaron una fuerte competencia para el sector manufacturero y fueron
un factor decisivo para el fracaso del sector textil de la región alrededor de 1840. Las destrucciones causadas por la guerra de Independencia y las guerras civiles durante las siguientes décadas contribuyeron también a la crisis de la región.
El Cusco no experimentó una transformación económica profunda durante las primeras décadas después de la independencia. La
ciudad estuvo aislada de los centros económicos del Perú y sufría una
grave crisis general. En comparación con el desarrollo de Arequipa
durante esta época, el Cusco parecía un pueblo soñoliento. Esta
descripción, sin embargo, pese a ajustarse a la realidad, es peligrosa
en tanto puede hacer suponer que el provincianismo del Cusco
impedía cambios sociales y económicos. Por eso en este artículo
queremos discutir no tanto la decadencia del Cusco y sus causas, sino
cómo funcionaba la economía de la ciudad en estas circunstancias de
crisis y cómo se desarrollaron algunas características de la vida social
cusqueña del siglo XIX.
Para acercanos a la vida económica y social del Cusco entre 1824
y 1869, nos concentraremos en el análisis del sector artesanal de la
ciudad. Los artesanos, aunque en general son ampliamente ignorados
por los historiadores, formaban un grupo social y económicamente
importante dentro de la sociedad cusqueña, al igual que en otras
sociedades urbanas. La diversificación de este sector, en términos de
ocupaciones artesanales, y su fuerza, en términos de números absolutos, son impresionantes en el Cusco del siglo XIX. Los artesanos no
eran solamente individuos pasivos, dirigidos por otros grupos sociales. En este sentido, la fundación de la Sociedad de Artesanos del
Cusco en 1870 la tenemos que interpretar como una reacción de los
artesanos frente al fracaso del sistema gremial y como un intento de
buscar una representación más eficiente en la sociedad cusqueña. La
Sociedad de Artesanos significó política e ideológicamente un cambio
profundo para los artesanos, cambio que no podemos tratar adecuadamente en un pequeño estudio. Por esta razón nos limitaremos aquí
a las cuatro primeras décadas del Cusco republicano.
Pero lquiénes son los artesanos del Cusco? lPodemos llamar
artesanos a los numerosos tejedores, costureras, hilanderas, cocineras, etc., o son artesanos solamente los sastres, zapateros, plateros, etc.,
ocupaciones para las que existía un sistema de aprendizaje y que tenían
sus gremios? El término "artesano", en su sentido más amplio, incluye a
todas las personas que producen algo con sus manos. Aquí, sin embargo,

nos limitaremos a los artesanos típicos de economías urbanas, es
decir, zapateros, herreros, carpinteros, etc. Estas ocupaciones tenían
gremios con sus sistemas de educación profesional y solamente sus
afiliados pagaban contribuciones de patentes. Pero en el Cusco en el
siglo XIX el problema es más complicado. Muchos pequeños sastres,
zapateros, etc., ejercían su ocupación fuera del sistema gremial. Ellos no
trabajaban exclusivamente como artesanos, no tenían oficiales y no
pagaban impuestos. Este grupo de artesanos urbanos tenía casi las
mismas características que los artesanos rurales (hilanderas, tejedores,
etc.). No obstante, vamos a considerar a este grupo, porque las fuentes,
muchas veces, no nos permiten distinguir entre un maestro zapatero
del centro de la ciudad y su pobre colega no organizado de la periferia
urbana. Además, estos pequeños artesanos mostraban un alto grado
de flexibilidad económica y permiten ver cómo reaccionaban frente
a la crisis económica algunos grupos de artesanos.
Los problemas que trataremos en este artículo son los siguientes.
En primer lugar, tenemos que preguntar en qué forma las importaciones de bienes de consumo influían en el sector artesanal y cómo
reaccionaba este sector frente a la competencia extranjera. En tanto
rechaza la noción de que las importaciones destruían la economía de
los artesanos urbanos del Cusco, nos interesa la vida interna de los
talleres. lCómo eran las relaciones entre maestros, oficiales y aprendices y ele qué manera la crisis económica afectaba estas relaciones?
Otro punto central de este estudio es la historia de los gremios
durante la primera mitad del siglo XIX lPor qué seguía siendo el
sistema gremial después de la independencia un sistema que era
considerado parte integral de la sociedad colonial? lQué cambios
sufrió el sistema gremial después de 1824? Finalmente, tenemos que
preguntamos qué posición tenían los artesanos en la jerarquía de la
sociedad cusqueña y de qué forma participaban en la política de la
ciudad. lConcedía el Cusco republicano más prestigio social a los
artesanos que el colonial? Una respuesta a estas preguntas requiere
la unión de los factores que determinaban la posición social de los
artesanos y que influían en las posibilidades de emancipación política.
Veremos, además, que si bien nuestro objetivo es la economía y
la vida social de un grupo crítico del Cusco en las décadas posteriores
a la independencia, veremos que el estudio de los vínculos económicos reales de los artesanos puede permitir que nos formemos una idea
un poco más general del Cusco entre 1824-1869.

112

113

�I
Los artesanos del Cu.seo

Thomas Krüggeler

La estructura del sector artesanal

todo algunas profesiones del sector textil (frazaderos, pelloneros,
etc.), que eran dominadas por artesanos indígenas. Los gremios de
indígenas eran instituciones administrativas que tenían sus orígenes
en la época colonial. Los miembros de estos gremios no pertenecían
a ningún ayllu y no se encontraban bajo el control de un cacique, sino
que gozaban de un cierto grado de independencia dentro de la
población indígena urbana. Parece que las funciones de los gremios
indígenas, a diferencia de las que cumplían los gremios de mestizos,
se limitaban casi exclusivamente a lo referido a las obligaciones
fiscales, porque los únicos documentos que hemos encontrado sobre
estas instituciones tratan de la contribución de indígenas. Durante la
época colonial, en cambio, los gremios de artesanos indígenas eran
instituciones mucho más activas, como lo prueban las fuentes y la
información que nos ha presentado Gutiérrez.2
En términos numéricos los gremios de mestizos eran mucho más
grandes que los de indígenas. Así la matrícula de patentes de 1839
para este sector contiene 289 maestros artesanos organizados, sin
mencionar la respectiva cantidad de oficiales y aprendices. Pero
sabemos que los maestros artesanos empleaban en esa época en
promedio a dos oficiales (véase infra, pp. 133 y ss). Esto significa que
había 867 mestizos artesanos en la ciudad en 1839. La matrícula de
indígenas de 1836, fuente del cuadro 1, registra solamente a 139 socios
de todos los gremios. Esta fuente no distingue entre los grados de
profesionalización porque todos los artesanos indígenas, tanto maestros como oficiales, tenían que pagar la contribución de indígenas.
Como para todos los maestros de talleres era obligatorio ser
miembros de sus respectivos gremios por la Ley de patentes de 1829,
Ycomo les estaba prohibido a los oficiales abrir sus propios establecimientos,3 tendríamos que suponer que en el Cusco del año 1839
había aproximadamente 1 000 artesanos de varios oficios y razas,
como lo indican las diferentes matrículas presentadas. Sin embargo,
los datos del manuscrito del censo de 1862, que presentamos a
continuación, van a probar que esta aproximación es muy incompleta
Yque la realidad de los años treinta era otra.
El censo de 1862 nos presenta 2 286 artesanos en 47 diferentes
profesiones en la ciudad del Cusco.4 Según estas cifras, el 18% de la

En la ciudad del Cusco los artesanos formaban un grupo económico
muy complejo y diversificado. Para presentar adecuadamente las
estructuras del sector artesanal, tenemos que distinguir entre su
estructura horizontal y verificar que su estructura horizontal significa,
en este contexto, la importancia del sector en términos de números
absolutos y su diversificación profesional. La diferenciación entre
artesanos ricos y pobres, entre artesanos de varias razas, entre profesionales con mayor o menor prestigio social, etc., atañe a la estructura
vertical del sector artesanal. Aquí empezamos con los aspectos horizontales, que van a mostramos la posición central que tenían los
artesanos dentro de la economía urbana. La estructura vertical la
analizaremos más adelante, cuando tratemos la posición social de los
artesanos en la sociedad cusqueña.
El cuadro 1 nos presenta la cantidad y variedad de gremios que
existían en el Cusco en la segunda mitad de los años treinta del siglo
pasado y nos indica que había 16 gremios de indios y veinte gremios
de mestizos artesanos. Para 9 profesiones artesanales (columna 1)
existían gremios de indios y mestizos paralelamente, mientras que
otros oficios parecían estar controlados sólo por unos u otros, sobre
CUADROl
GREMIOS ARTESANALES EN EL CUsco ( 1836-1839)

Gremios de
indios y gremios
de mestizos

Gremios de
mestizos

Gremios de
indios

Alfareros
Alfareros
Carpinteros
Curtidores
Panaderos
Plateros
Sastres
Sombrereros
Zapateros

Bordadores
Botoneros
Carniceros
Franjeros
Heladeros
Herreros
Hojalateros
Peluqueros
Pintores
Relojeros
Talabarteros

Chocolateros
F.scultores
Falceros
Frazaderos
Pelloneros
Tocuyeros
Veleros

.,

FuENTI:.S: Archivo Departamental del Cusco, Administración del Tesoro Público
(ADC.ATI'}; Libro estracto de matrículas de indígenas del Cercado, 1836; Matrícula de
patentes de l Cuzco, 1839.

114

2

Véase Ramón Gutiérrez, "Notas sobre organización artesanal en el Cusco
durante la colonia",//istórica, vol 111, núm. l, 1979, pp. 1-15.
3
Véase la Ley de Patentes de 10 de agosto de 1826 en Emilio Dancuart y José M.
Rodríguez, Anales de la hacienda pública del Perú. Jflstoria y legislación fiscal de la
l?púb/ica, 10 tomos, Lima, 1902-1908, tomo 1, p. 276.

115

�Thomas Klüggeler

Los artesanos del Cu.seo •
población económicamente activa estaba formado por artesanos.
Esta impresionante cantidad es aún más sorprendente si tenemos en
cuenta el descenso de la población urbana entre los años treinta y los
años sesenta así como la crisis económica que se agudizó durante este
tiempo.5 Por eso nos parece muy improbable que la cantidad de
artesanos creciera entre los años treinta y 1862. Mucho más probable
es que en los treinta, a pesar de las restricciones jurídicas, existieran
también numerosos artesanos fuera del sistema gremial. El censo de
1862 es el primer documento que nos muestra el sector artesanal del
Cusco en su verdadera amplitud y diversificación.
lCómo podemos explicar esta significativa presencia del sector
artesanal en una época de profunda crisis económica y la gran diferencia entre artesanos organizados y no organizados? Primero, parece muy probable que una cierta cantidad de oficiales trabajara clandestinamente en sus propios talleres sin tener una licencia de la
municipalidad y sin asociación con sus respectivos gremios. Segundo,
había muchos oficiales sin empleo permanente, los mismos que no
aparecen en ninguna matrícula, pero que son mencionados en el
censo. Tercero, había una gran cantidad de artesanos que probablemente ejercieron el oficio sin previo examen profesional y cuyos
establecimientos eran tan pequeños y sus ingresos tan bajos que ni el
Estado ni los gremios tenían interés en integrarlos a sus estructuras
de organización. Cuarto, muchas personas que aparecen en el censo
como artesanos eran exclusivamente vendedores pero no productores
de artículos artesanales y nunca pertenecieron a un gremio. Este
fenómeno era particularmente común entre panaderos y carniceros,
por ejemplo. Así, muchas mujeres se llamaban panaderas porque
vendían pan, pero el número de quienes producían este artículo de
primera necesidad y pertenecían al gremio de los panaderos era
mucho más limitado.
El factor más importante para explicar la gran cantidad de artesanos en el censo de 1862 es, probablemente, que en este documento
aparecen cientos de personas que trabajaban solamente de vez en
cuando como artesanos y que tenían otras fuentes de ingreso aparte
de sus actividades artesanales. Muchos pequeños zapateros, püf
4

ADC, Documentos de la Dirección, "República del Perú, censo general de la
provincia del cercado del departamento del Cusco, año de 1862", libro 19. Hemos
excluido aquí en todos los cálculos con base en este censo las parroquias rurales de San
Gerónimo y San Sebastián.
s Un resumen de desarrollo demográfico del Cusco presenta Tamayo Herrera,
op. cit., pp. 34-36.

116

ejemplo, no tenían licencias profesionales, sino que trabajaban tempüralmente en sus casas y ganaban una cierta cantidad de dinero para
contribuir a la subsistencia de la familia. Otras familias tenían sus
tiendas o sus chicherías y, sin embargo, el cabeza de familia se declaró
carpintero o curtidor, porque poseía ciertos conocimientos de un
oficio y trabajaba temporalmente para un maestro o por su propia
cuenta. La flexibilidad económica que se manifiesta en esta diversificación de actividades la vamos a analizar en el contexto de la economía de los artesanos.

Los gremios: herencias coloniales
e instrumentos del Estado republicano

En las ciudades preindustriales de Europa, el sistema gremial era
teóricamente favorable tanto para los artesanos como para la administración pública. Los artesanos organizados en gremios recibían el
monopolio de la elaboración de sus productos y podían, en colaboración con las autoridades municipales, determinar los precios. Los
gremios tenían sus sistemas internos de aprendizaje, fijaban las calificaciones necesarias para obtener el título de maestro y mantenían
un sistema de apoyo mutuo. La administración pública protegía a los
artesanos de la competencia de talleres no organizados. Para las
municipalidades, este sistema tenía la ventaja de que gremios hasta
cierto punto controlados por el municipio garantizaban el abastecimiento de la población con productos de primera necesidad; además,
la administración pública podía controlar con más fa. ilidad la calidad
y los precios de la producción artesanal. El caso de los panaderos nos
muestra la importancia que tenía este aspecto para la administración
pública. El control del peso, el precio y la calidad del pan era muy
importante para mantener el orden público y para evitar protestas de
las clases populares, sobre todo en épocas de crisis.6 Por otra parte, a
cambio de recibir el monopolio dentro de su rama de protección, los
gremios eran responsables, ante las municipalidades, de la educación
de aprendices y del manteninúento de un alto nivel profesional dentro
de sus oficios.
Bajo este sistema de cooperación entre la administración pública
6

El control del Estado sobre el gremio de los panaderos de Lima a fines de la
colonia es presentado por Alberto Flores Galindo,Aristocracia y plebe, Lima 1760-1830,

Mosca Azul, Lima 1984,pp.165-168.

117

�Los artesanos del Cusco
y los gremios, propio de la edad media pero vigente en algunos casos
hasta el siglo XIX, los artesanos formaron un grupo económica y
políticamente muy poderoso en muchas ciudades europeas; los maestros artesanos, por lo demás, tenían un alto prestigio social. En los
siglos XVJy XVII, cuando los españoles trasplantaron el sistema gremial
a América Latina, en ninguna ciudad Jo llevaron a un nivel tan
pronunciado como en España misma.
La razón más importante para explicar el fracaso del sistema
gremial en las colonias españolas es que las ciudades americanas
tenían una estructura económica muy diferente a las europeas. Eran,
en primer lugar, ciudades de consumo y no de producción, porque las
ciudades coloniales consumían productos importados y productos de
su hinterland en cantidades mayores a las de su propia producción.7
Esto significa que las estructuras económicas de las ciudades coloniales no ofrecían el espacio económico y social necesario para establecer
un poderoso sistema gremial. Además, la gran mayoría de los artesanos eran mestizos e indios, mientras que los españoles y criollos eran
activos en los sectores del comercio y la agricultura y rechazaban el
trabajo manual por considerarlo inferior. En consecuencia, los artesanos y sus organizaciones estaban socialmente separados de las
clases altas urbanas, las cuales les negaron la participación política.
Los gremios coloniales de la ciudad del Cusca no eran una
excepción del esquema presentado arriba. En la ciudad imperial
había pocos gremios y pocos maestros organizados durante el virreinato. Con excepción de los plateros, los artesanos tenían un bajo
prestigio social y su poder político era casi inexistente. Sin embargo,
Gutiérrez nos ha demostrado que, con las reformas borbónicas, en el
Cusco se dio una fuerte tendencia hacia una institucionalización de
los gremios. Las razones de esta tendencia las encuentra el autor en
los esfuerzos políticos para reorganizar el virreinato y facilitar la
cobranza de los impuestos.8
Después de la independencia, el Estado continuó e intensificó
esta política borbónica. Las fuentes prueban que durante las primeras
décadas de la república existían en el Cusco más gremios que en
cualquier momento de la época colonial y con un mayor número de
9
socios. Los maestros artesanos tenían que organizarse en gremios

Thomas Krüggeler
por ley, porque el Estado cobraba las contribuciones de patentes (o
de industrias) mediante estas instituciones. La falta de una adecuada
administración fiscal forzó al Estado a utilizar los gremios como
instrumentos fiscales. Ésta es la razón principal por la que en el Perú
los gremios sobrevivieron mientras que en otros países, en México por
ejemplo, fueron suprimidos inmediatamente después de la independencia por su vinculación con el odioso régimen colonial y sus
contradicciones con el liberalismo del siglo XIX. 10
El uso de los gremios por el Estado republicano cambió profundamente las características y funciones de estas instituciones, porque
los gobiernos, por un lado, forzaban a los artesanos a organizarse
para facilitar la cobranza de impuestos, pero, por otro lado, los privó
de casi todos los privilegios que caracterizaba al intercambio entre
Estado y gremios durante el virreinato. Desde el punto de vista del
Estado, los privilegios formaban parte de la economía colonial y
contradecían a la libertad de industria anunciada por los gobiernos
republicanos. Entonces, el espacio para los gremios como instituciones económicas era muy estrecho, marcado por sus obligaciones
fiscales frente al Estado y la ideología que se escondía bajo el lema
"libertad de industrias". Gremios que funcionaban como instituciones del Estado, pero sin privilegios para los artesanos asociados, ya
no eran organizaciones que pudieran defender los intereses de los
socios. Consecuentemente, durante las primeras décadas de la república los gremios fueron concebidos por los artesa~os como instituciones forzosas.
Veamos algunos ejemplos que aclaran la relación entre gremios
y Estado después de la independencia. Los contratos estatales para
la producción de uniformes para el ejército constituían una importante fuente de trabajo para los sastres del Cusco pero, por la adjudicación de estos contratos, el Estado pasó por alto las funciones distributivas de los gremios y se orientó exclusivamente a las ofertas de
maestros individuales. En una carta al prefecto del 5 de enero de 1830,
cinco maestros sastres se quejaron de la injusticia en la distribución
de dichos contratos.
Se dice en el documento:

9

Véase Richard KonelZke, Las orde11a11ms de los gremios como documemos para
la his1oria social hispanoamerica11a d11ra111e la época colonial, Madrid, 1949, pp. 481-524,
(F,stuf ios de I Iistoria Social de España, núm. 1.)
Véase Gutiérrez, op. cil., pp. 5-6.

Véase cuadro 1 de este artículo en comparación con los dalos presentados por
Gutiérrez, op. cit.
10
Un estudio muy interesante sobre los gremios de México, sobre todo durante
la colonia, es Manuel Carrera S1ampa, Los gremios 1ne,xicanos. La organimción gremial
en Nueva España, 1521-1861, M'éxico, 1954.

118

119

7

�Los artesanos del Cusco
Señor prefecto:
Que ha llegado a nuestra noticia, se va a aumentar los 1 000
vestuarios más de munición, por lo que se han presentado solicitando
dichos vestuarios solamente los maestros Romua)do González, Vicente
Acosta y ~e Urbano Bustamante, quienes siempre han singularizado por
lograr pnvadamente, y hacen el mal uso del monopolio, abarcando entre
ellos, cuanto hay por trabajar, segregando a los que somos más servidores
y que juntamente carecemos del pan para socorrer nuestra pobre familia.
Para evitar más conflictos entre los sastres, los autores de la carta
pidie~on la distribución justa de los contratos estatales "por lo que
ocurnmos a la recta que usted administra como tan amante a la
justicia, para que como pauta nos distribuya a todos por iguales
partes, como padre de la república, a sus hijos que no tienen más así
lo que hacer presente por este recurso a su injustificada protección".11
. Este enfren~amiento entre el corporativismo de los sastres y la
libr_e eompetencia postulada por el Estado prueba que los primeros
teman pro?le_mas para acostumbrarse a este nuevo sistema y pidieron
el reconoc1m1ento de su organización corporativista. Es curioso que
los maestros sastres se acordaran de su gremio siempre que la libre
competencia les parecía desfavorable. En 1836, V. Acosta, F. González_y N. Mon~erola, los maestros acusados en la carta presentada
arnba, s~ queJaron del maestro Bruno BoJívar. Según ellos, Bolívar
monopolizaba los contratos estatales y los tres maestros explicaron a
fa prefectura que esto tiene "graves perjuicios a todos los nuestros y
los demás operarios que componen el gremio"_ 12
Estas y otras peticiones de los sastres cayeron en saco roto. El
Estado continuó durante las siguentes décadas con su sistema de libre
c~mpetencia e ignoró en este aspecto la existencia de los gremios,
mientras las organizaciones artesanales se mostraban impotentes
para obtener reconocimiento.
En 1846, el prefecto del Cusco, José Miguel Medina, presentó un
nuevo reglamento de artesanos para el Cusco, mediante el cual se
proponía, entre otras cosas, reorganrzar los mecanismos de elecciones
de ~epresentantes de los gremios y reglamentar las obligaciones de
los Jefes ~e- talleres. 13 No era la intención de Medina apoyar el espíritu
corporat1v1sta de los artesanos. El objetivo del nuevo reglamento era
11
12

13

ADC, All'/Asuntos Contenciosos (Ac), leg. 77 (1829-1830).
ADC, ATP/AC, leg. 82 (1836-1837).

Biblioteca Nacional (BN), Reglamento de artesanos, Cuzco 1847, Colección de
Volantes 1859.

120

Thomas Krüggeler
utilizar las estructuras administrativas de los gremios para aumentar
el control municipal sobre los talleres artesanales. Pero el gobierno
de Lima no aceptó algunos puntos de la propuesta del prefecto. Los
artículos 11 y 12 de la propuesta original de la prefectura, que
ordenaban a los maestros artesanos informar a la intendencia de
policía sobre el traslado de sus talleres de un local a otro y presentar,
también a la policía, a nuevos aprendices, fueron rechazados por el
gobierno utilizando el argumento de que estos artículos eran "contrarios a la libertad de industria".
La idea del Estado de utilizar a los gremios como instituciones
fiscales tuvo en la práctica poco éxito. Hemos calculado que, entre
1830 y 1851, los cusqueños ( artesanos, comerciantes y profesionales
liberales) que tenían que pagar contribución de patentes, en realidad
pagaban solamente, en conjunto, 22.5% de la suma reclamada por la
Tesorería Fiscal.14 Las amenazas del Estado de cobrar el doble a los
contribuyentes que no pagan sus impuestos o de quitarles su licencia
profesional eran infructuosas. No hemos encontrado ni un solo caso
en el cual la falta de disciplina tuviera graves consecuencias para los
contribuyentes cusqueños. La tesorería fiscal del Cusco era demasiado débil para cumplir sus amenazas y las órdenes que llegaban de
Lima. Los gremios, por su parte, entendían sus obligaciones fiscales
como una carga forzada y tenían poco interés en imponer una disciplina fiscal a sus miembros, sobre todo porque el Estado no hacía casi
nada para satisfacer las demandas gremiales.
La conservación del sistema gremial en el siglo xrx era entonces
un fracaso para ambos lados. Para los artesanos, los gremios significaban más control estatal y menos reconocimiento de sus funciones
corporativistas. Para el Estado, los gremios se mostraban como organizaciones inapropiadas para cumplir funciones fiscales.
La última matrícula de patentes para el Cusco, antes de los años
setenta, es de 1851, porque con la reforma fiscal de Echenique en
1851-1852 quedó suprimida la obligación de cobrar contribuciones a
los artesanos del Cusco. 15 Con el aumento de sus ingresos por la venta
del guano, el Estado renunció a los impuestos relativamente insignificantes de los pobres artesanos de provincias. Para los gremios, esta
reforma sígnificó la p érdida de su función central; la cobranza de
14
Véase Thomas Krüggeler, "Sozial- und Wirtschaftsgeschichte des stadtischen
Handwerks: Cusco, Peru (1820-1880)", tesis de maestría, Universidad de Bielefeld,

RFA, 1987, cap. 111.
15

Véase "Ley exonerando del pago a los indus1riales que obtengan menos de 200

pesos de utilidad anual" del 5 de julio de 1851, en Dancuart, op. cit., t. 5, p. 95.

121

�Los artesanos del Cusco
impuestos. Consecuentemente, los gremios desaparecieron de la vida
pública del Cusco a partir de esta f~cha. Sin el reconocimiento como
insti~ciones corporativas no tenían suficiente sustancia para seguir
funcionando en un mundo económico que se entregó más y más al
libre comercio y al liberalismo, conceptos hostiles al sistema gremial.
Algunos gremios artesanales reaparecen en los años setenta y ochenta
del siglo pasado, cuando la Sociedad de Artesanos hacía un esfuerzo
para reorganizar a los artesanos del Cusco. Pero los gremios de fines
del siglo XIX eran instituciones de ayuda mutua, sin aspiraciones
corpora tivistas.

17wmas Krüggeler
CUADRO 2. IMPORTACIONES POR ISLAY (1844)

Textiles de algodón
Textiles de lana
Textiles de seda
Textiles de lino
Vinos y licores
Artículos diversos

25.5%ª
32.8
10.3
1.0

2.3
28.1

ª Los números absolutos que ofrece la fuente los presentamos en porcentajes.
FuENrE: Alberto Aores Galindo,Arequipa y el surandino, siglos XVIII-XX, Editorial
Horiwnte, Lima, 1977, p. 65.

La economía de los artesanos

El sector textil, es decir los obrajes y chorrillos de la región de Cusco,
sufrió bastante con la competencia de los textiles británicos que
inundaron los mercados del sur del Perú a partir del siglo XIX. Pero
tenemos que distinguir claramente entre los productores de textiles,
que en su mayoría estaban localizados en el campo, y los artesanos
urbanos. 16 En el caso de estos últimos, el impacto que les causaban
las importaciones de productos manufactureros dependía sobre todo
de dos factores: de la cantidad y variedad de productos extranjeros
accesibles en los mercados de la región y de la capacidad de los
mercados para absorber estos productos.
Sabemos que durante los primeros años después de la independencia, el 95% de las importaciones peruanas eran textiles y que
la composición de las importaciones se diversificó en los años treinta
y cuarenta. 17 Según Flores Galindo, las importaciones que entraron
al sur del país en 1844 mediante el puerto de Islay tuvieron la siguiente
composición:

16

Un estudio que analiza los efectos de los textiles británicos en el mercado del
Cusco durante las primeras décadas de la república es el de llcraclio Bonilla, Lía del
Río YPilar Ortiz de Zevallos, "Comercio libre y crisis de la economía andina: el caso
del Cuzco", lTtstórica, vol. H, núm. J, 1978, pp. 1-25. Aunque el artículo contiene
aspectos interesantes, creemos que los autores dan demasiada importancia a las
importaciones y no analizan suficientemente otros factores que causaron la crisis del
Cusco al comienw de la república.
J7 Bonilla, op. cit., p. 3.

122

Productos como perfumes, herramientas, joyas, etc. formaban
parte, entonces, del 28.1 % de todas las importaciones al sur andino
en este año. No hay duda que estos productos también aparecían
en el mercado de la ciudad del Cusca. En periódicos locales de la
década del cuarenta encontramos frecuentemente avisos en los
cuales los comerciantes ofrecen "perfumes de París" o "tela fina
de Alemania" y otros productos de Europa. 18 Muchos viajeros
extranjeros también cuentan qué productos importados había en
el Cusco durante la primera mitad del siglo XIX. 19 Pero estos
viajeros hablan también de la pobreza de la población, de la clase
alta disminuida y del aislamiento de la ciudad imperial. Este último
aspecto nos parece importante, porque el aislamiento del Cusco y
la falta de caminos hacían que los precios de las importaciones
subieran considerablemente hasta que llegaban al mercado de la
ciudad. La cantidad limitada de productos no textiles del extranjero en el mercado del Cusca, sus altos precios a consecuencia de las
dificultades del transporte y la limitada capacidad del mercado de
la ciudad para consumir estos productos nos indican que, a pesar
de la presencia de importaciones en el Cusco, había un cierto
espacio económico para los productores locales. Dicho de otro
wodo, los productos extranjeros no causaron la quiebra total del
sector artesanal del Cusco y numerosos herreros, zapateros, joye18

El Dcmocráta America110. Pcri6dico político, literario y merca11til, 4 de junio de
1847, año J, núm. 81, Universidad Nacional San Antonio Abad Cusco, Hemeroteca
(UNSAAc,H).
l9yéase, como un eJemplo,
.
el texto de Paul Marcoy (1846) en Raúl Porras
Barrenechea,Anrología del C11zco, Librería Internacional del Perú, Lima, 1961, pp.
232-252.

123

�Los artesanos del Cusca
ros, etc., continuaron produciendo y vendiendo sus productos en la
ciudad y la región del Cusco durante el siglo XIX.
Es muy difícil presentar datos exactos sobre los ingresos anuales
de los artesanos y sobre su poder económico. Los ingresos inscritos
en las matrículas de patentes, que forman la base para el cuadro 3,
nos parecen en muchos casos poco confiables, porque los artesanos,
cuando declaraban sus ingresos al maestro mayor del gremio y al
apoderado fiscal, probablemente presentaban números falsos para
evitar el pago de impuestos elevados. En el caso de los sastres, por
ejemplo, los contratos por montos considerables que firmaban
algunos maestros con el Ministerio de Guerra para confeccionar
uniformes para el ejército, no guardaban ninguna relación con sus
reducidos ingresos que aparecen en las respectivas matrículas (véanse infra, pp. 133 y ss).
Esto hace que tengamos que interpretar las cifras del cuadro 3
con mucho cuidado, aunque, a pesar de la inexactitud de éstas,
creemos que el cuadro nos muestra la estructura del ingreso de los
artesanos en una forma aproximada. Es evidente que la mayoría de
los maestros artesanos tenía un ingreso anual muy bajo (150 pesos o
menos), mientras que los artesanos ricos (300 pesos o más) formaban
una pequeña minoría. Los ricos eran algunos sastres, herreros y
carpinteros que constituían casos excepcionales dentro de sus respectivos gremios, así come entre los artesanos en general. Veamo~ un
ejemplo: en 1850 un solo herrero tenía un ingreso anual de 350 pesos,
mientras que los otros 16 socios de su gremio declararon ingresos de
100 pesos. No había gremios especialmente prósperos, sino solamente algunos maestros de pocos oficios que formaban la elite de los
artesanos cusqueños.
La tendencia que presenta el cuadro 3, pese a la inexactitud de
sus cifras, nos parece clara. El grupo pobre de los artesanos credó
significativamente entre 1832 y 1851. Mientras que en 1832, 56.8% de
los artesanos pertenecía al grupo A del cuadro; esta cifra creció a
87.4% en 1847. El retroceso de esta cifra a 77% en 1851 y las
fluctuaciones entre los años las podemos explicar más por problemas
en la renovación de las matrículas que por coyunturas económicas. El
poco cuidado que se ponía en las renovaciones de las matrículas, tanto
por los apoderados fiscales como por los artesanos, explica también
la gran fluctuación dentro del grupo C (38 maestros en 1833 frente a
2 en 1847). Los maestros intentaban por supuesto escapar al pago de
altos impuestos y entonces declaraban ingresos tan bajos como les
fuera posible o quizá sobornaban a los apoderados fiscales cuando

124

Thomas Krüggeler
sus ingresos declarados parecían sospechosamente bajos. El número
de maestros del grupo C dependía entonces, hasta cierto punto, de la
disciplina y responsabilidad del apoderado fiscal. Otras fuentes, corno
cuentas y testamentos que hemos consultado, nos indican que en la
década del cuarenta había por lo menos 25 artesanos de diferentes
profesiones con un ingreso anual significativamente más alto que 300
pesos. Esto significa que, en realidad, aproximadamente 10% de los
artesanos organizados en gremios perteneció al grupo C del cuadro 3.
No había ocupaciones artesanales en el Cusco que ofrecieran
prosperidad a todos sus maestros, pero podemos i~entificar ciertos
gremios en los cuales todos los maestros eran especialmente pobres.
Después de 1841 ningún maestro de los gremios de alfareros, altareros, barberos, botoneros, curtidores, franjeros, pintores y zapateros
apareee en el grupo B o C del cuadro 3. La situación económica de
los altareros, botoneros y pintores era tan grave que el subprefecto
del Cercado del Cusco y el apoderado fiscal excluyeron en 1847 a estos
gremios de la matrícula de patentes. En el caso de los pintores
decidieron

que no tenían ni cincuenta pesos de entrada al año y atendido a que _por
la miseria en que están sumidos, han buscado otra clase de especulación;
han quedado excluidos de la matrícula, por uniforme consentimiento de
la junta, la que se disolvió firmando esta acta.20
No podemos vincular directamente la pobreza de gran parte de
los artesanos del Cusco con los efectos del comercio libre en la
economía de la ciudad. Los barberos y panaderos, por ejemplo, cuyos
trabajos no se vieron afectados por ninguna competencia.del extranjero, pertenecieron siempre al grupo más pobre de los artesano_s,
mientras los sastres y herreros, que se enfrentaban a la competencia
extranjera (ropa y herramientas británicas, etc.), como es dable suponer, tenían siempre en sus gremios por lo menos a algunos maestros
relativamente prósperos. Las causas de la miseria de lo_s artesanos_ ~n
el siglo XIX tenemos que buscarlas más en la decade~c1a de la re~10n
que en el contexto del comercio libre.21 Las importac10nes extran1eras
20 ADC, All',

Libro de matrícula de patentes del Cuzco, 1847.

.

21 F.sta interpretación es similar a la que encontramos en Alberto Rores Gahndo,

Arequipa y el sur andino, siglos XVIJ•XX, Editorial Horizonte, lima, 19n, p. 53. Véa_se
también la interpretación contemporánea de Juan Bustamante, Apuntes_y_observac10nes civiles, políticasy religiosas con las rw1icias adquiridas en este segundo via¡e a Europa,
París, 1849, p. 31.

125

�CUADRO 3. INGRESO ANUAL DE MAESTROS ARTESANOS (1832-1851)

Años
Ingreso
(en pesos)
Grupo A
150 o menos
Grupo B
151-299
Grupo e
300 o más

1832
total

117

76

A,los

-Grupo A

150 o menos
Grupo B
151-299
Grupo e
300 o más

%
56.8

36.9

13
206

Ingresos
(en pesos)

1833

6.3
100

1838

total

1839

1841

'.

1844

%

total

%

total

%

total

%

total

%

131

61.5

220

84.6

204

70.6

177

64.1

161

84.3

44

20.7

35

13.5

80

27.7

93

33.7

27

14.1

17.8

5

1.9

5

1.7

6

2.2

3

1.6

38

213 100

1846

1847

~100

1848

28910()

276"1oo

191WO-

1849

1850

1851

total

%

total

%

total

%

total

%

total

185

83.7

180

87.4

210

82.7

201

78.5

226

31

14.0

24

11.6

36

14.2

44

17.2

48

5

2.3

2

1.0

8

3.1

11

4.3

12

221

~

206

256 10()

286

}O()

2541oo

total

%

211

77.0

16.8

48

17.5

4.2

15

5.5

%
79.0

100

274 lO()

FUENTES: ADC, Libros de Matrículas de Patentes del Cusco, 1839, 1841, 1844, 1846-1851. Las otras matrículas se encuentran en los siguientes
legajos de la Administración del Tesoro Público: 1832: Tributación, leg. 68, 1831-1849; 1833: ibid., 1838: Archivo General de la Nación AON, Matricula
de Patentes de la Ciudad del Cusco actuada en el año de 1839, H-4-1897.

�Los artesanos del Cusco
eran solamente un factor entre los muchos que provocaron la crisis
económica del Cusco después de la independencia. El aislamiento de
la ciudad, la ruptura de las relaciones comerciales con Potosí, el
fracaso del sector textil y los constantes conflictos militares en los
cuales el Cusco se vio involucrado durante las primeras décadas de la
época republicana son igualmente responsables de dicha crisis. En los
años treinta y aún más en los cuarenta, la población de la ciudad del
Cusco ~ su hinterland no disponían de recursos económicos para
consunur productos artesanales en grandes cantidades. Esto afectaba
a los ai:1esanos de _todas las profesiones, pero sobre todo a los que
producian cosas lujosas y costosas. No es casual que justamente los
alfareros, bordadores y pintores fueran excluidos de la matrícula de
1847. ~ ~lase alta, la Iglesia y las asociaciones cusqueñas ya no pedían
los servicios de estos artesanos de la misma manera que antes de la
crisis, si bien durante la época colonial estas artes cusqueñas eran
especialmente famosas por la alta calidad y belleza de sus productos.
Entonces, el comercio libre influyó en la economía de los artesanos
urbanos más indirecta que directamente, es decir fue uno de los
causantes de la crisis regional.
En este análisis de la economía del sector artesanal del Cusco
hemos considerado solamente a los maestros organizados en gremios,
pero éstos agrupaban exclusivamente a los maestros más prósperos,
a los que tenían un ingreso anual Jo suficientemente alto como para
pagar la contribución de patentes. Sin embargo, hemos visto que la
gran mayoría de estos artesanos era pobre y casi sin medios para
subsistir. Esto significa que la situación económica de los artesanos
de los gremios indígenas y de los numerosos artesanos no organizados
era por lo menos tan precaria como la de los maestros pobres organizados en gremios, pero probablemente su situación fuera peor. Sin
embargo, la cantidad de artesanos en la ciudad del Cusco no se
reducía, como lo indican las matrículas y el censo de 1862. La exclusión de varios gremios de la matrícula de 1847 es la única prueba de
que los artesanos, por lo menos temporalmente, se declararon en
cierto modo en quiebra. La pregunta palpitante es entonces: lpor qué
no se redujo considerablemente el número de artesanos entre los años
treinta y sesenta del siglo XIX, cuando el mercado se iba estrechando
para muchos de ellos y ya no les permitía comercializar su producción
en una forma económicamente razonable?
Las empresas artesanales pueden declararse en quiebra solamente si los jefes de los talleres llevan una contabilidad, considerando
factores como precios de materias primas y costos de mano de obra
128

Thomas Krüggeler
en relación con los precios que pueden obtener por sus productos en
el mercado. Cuando el margen de beneficios se reduce demasiado o
cuando no hay suficientes compradores para los productos artesanales, normalmente los maestros deberían retirarse de su oficio porque
la continuación del trabajo en términos de rentabilidad ya no tiene
sentido. Pero la mayoría de los artesanos del Cusco no obedecía
aparentemente a estas leyes básicas de la economía moderna.
Varios factores nos explican por qué esta racionalidad económica
significaba poco para los artesanos del Cusco. En primer lugar, los
costos de mano de obra se reducían bastante cuando los familiares
del artesano trabajaban como ayudantes. En segundo lugar, tenemos
pruebas de que muchos artesanos (o sus esposas) tenían, aparte de
sus talleres, una pequeña tienda, una chichería o sus chacras.22 En
estos casos los ingresos de los talleres artesanales constituían solamente una parte del ingreso para la subsistencia de la familia. Como
la actividad artesanal no era la única fuente de ingreso, el artesano
tenía la opción de retirarse de su profesión temporalmente, cuando
no había trabajo o cuando otras actividades parecían más lucrativas.
Estos factores indican que los artesanos del Cusco, aunque confrontados con la disminución de su mercado y la competencia de
productos extranjeros, disponían de una flexibilidad económica bastante amplia. Esta flexibilidad no les permitió escapar de la pobreza,
pero explica por qué muchos artesanos cusqueños seguían siéndolo
bajo circunstancias económicas muy difíciles. Las leyes del mercado
tenían entonces poca importancia para los artesanos del Cusco. Ellos
seguían su propia racionalidad económica y, según ésta, tenía sentido
ganar un poco de dinero como sa~tre, zapatero, curtidor, etc., porque
estos ingresos facilitaban el pago de los impuestos o la compra de
ciertos productos de consumo, en tanto la chacra aprovisionaba de alimentos básicos a su familia o la familia tenía otras fuentes de ingreso.
Por estas razones, la opción de declararse en quiebra no entraba
dentro del pensamiento económico de muchos pequeños artesanos.
El número de artesanos que intentó diversificar sus fuentes de
ingreso, sea como reacción consciente ante la crisis económica o sea
porque las consecuencias de esta crisis no le dejaron otra alternativa,
creció probablemente entre 1825 y 1869. Considerando el mercado
limitado de la ciudad y tomando en cuenta el número de maestros
organizados en gremios durante los años treinta y cuarenta, estima22

Las ocupaciones de las esposas de anesanos las encontramos en el manuscrito

del censo de 1862, op. cit.

129

�Los artesanos del Cusco

Thomas Krüggeler

mos que alrededor de 1 400 de los 2 286 artesanos que menciona el
censo de 1862 eran campesinos-artesanos o pequeños comerciantesartesanos.

maestros responsables de la confección correcta de los uniformes. La
información que nos falta en este primer ejemplo es de dónde exactamente compró el comerciante las telas necesarias. En 1862-1863,
cuando el Ministerio de Guerra, nuevamente representado por la
prefectura del Cusco, necesitó en otra ocasión 6 000 uniformes, las
fuentes nos dicen más sobre el origen de la tela. En este caso la
prefectura firmó un contrato con el comerciante arequipeño A Alvistur para la mitad de los uniformes pedidos, aunque otros solicitantes ofrecían precios más baratos.25 lPor qué se decidió la prefectura
por un arequipeño que pidió un precio más alto que sus competidores
cusqueños? La respuesta a esta pregunta nos la da una carta del 27
de enero de 1863 a la prefectura. En esta carta, el influyente cusqueño
y dueño de la fábrica de textiles en Lucre, Francisco Garmendia,
quien posiblemente colaboró con Alvistur, apoyó la solicitud del
arequipeño y dio una fianza por el comerciante por el importe de
30 000 pesos.26 Así, las órdenes del Ministerio de Guerra constituían
una importante fuente de ingresos para la fábrica de Lucre durante
sus inicios.
El maestro sastre que aparece más frecuentemente en el contexto de estos contratos entre 1830 y 1860 es el cusqueño Bruno
Bolívar. Solamente en mayo y junio de 1836 la tesorería fiscal le
pagó la cantidad de 24 000 pesos por contratos recién cumplidos.27
Bolívar no buscaba la colaboración de comerciantes para sus solicitudes. Parece que el sastre tenía los medios económicos suficientes para comprar las telas necesarias para confeccionarlas y gozaba
de la confianza de la prefectura. Sabemos que en 1855, cuando el
gobierno de Castilla canceló un contrato por 1 50(, uniformes que
Bolívar ya había confeccionado para el gobierno de Echenique, el
maestro sastre no atravesó situación grave pues, pese a que había
realizado considerables inversiones en la tela y la mano de obra,
depositó los uniformes en su almacén y los fue vendiendo poco a
poco en los siguientes años.28 Bolívar era probablemente el maestro sastre más rico del Cusco, en parte por los contratos que recibía
del Estado. Es curioso notar que a consecuencia de sus actividades
como contratista se presenta en los documentos una cierta confusión sobre su ocupación. En los contratos encontramos como

El caso especial de los sastres: los contratos del Estado
Entre los artesanos urbanos, los sastres o, mejor dicho, los maestros
sastres más ricos, se experimentó una coyuntura económica especial
entre 1829 y los años sesenta. Se les presentó la oportunidad de
aprovechar los contratos del Estado para confeccionar uniformes
para el ejército y la gendarmería. Estos contratos eran a veces bastante cuantiosos, con encargos no excepcionales de, por ejemplo, 5 o
6 000 uniformes. La base legal de estos contratos era un decreto del
23 de septiembre de 1829 mediante el cual el gobierno en lima
ordenó que para la confección de uniformes del ejército y de la policía
se empleasen exclusivamente telas nacionales.23 El Estado Sud-Peruano (1836-1839) seguía la misma práctica y aumentó aún más las
cantidades de estos contratos. La intención de dicho decreto era, por
supuesto, proteger hasta cierto punto las manufacturas de textiles del
país frente a la competencia extranjera. Sabemos que esta medida no
evitó el fracaso de los obrajes del sur andino, pero para algunos sastres
del Cusco fue muy favorable.
Algunos elementos de estos contratos nos van a mostrar las características de esta colaboración entre Estado, comerciantes y sastres. FJ
comerciante Felipe Cajigas solicitó a fines de 1829, junto con los maestros sastres R. González, V. Acosta y U. Bustamante, un contrato para
la confección de 2 000 uniformes para el ejército y los solicitantes
firmaron un contrato con la prefectura el 15 de enero de 1830.24
Cajigas era evidentemente responsable ante la prefectura por el
cumplimiento del encargo y entregó las telas a los sastres, quienes
eran responsables por la confección de los uniformes. La colaboración entre el comerciante y los sastres fue provechosa para ambas
partes. Los sastres posiblemente no disponían del capital para comprar
las telas necesarias y dependían del capital mercantil, mientras que el
comerciante usó a los sastres para mostrar ante la prefectura a 1~
23

Véase el decreto en Juan Oviedo (comp.), Cclección de leyes, decretos y 6rdoltS
publicadas en el Perú desde el año de 1821 hasta 31 de diciembre de 1859, 15 vols., L 4,
pp. 87-88.
24 ADC, ATP, "Expcd.1ente segu1.d o por los sastres para hacerse cargo de la construcción de dos mil vestuarios del Estado", leg. 77 (1829-30).

130

25 ADC, ATP/AC, "Sobre el remate 6 000 ternos vestuarios para el ejército", leg. 98

(1862-1863).
26
La carta de Garmendia la encontramos en ibid.
27 Véase varias cuentas y recibos en ADC, ATP/AC, leg. 82 (1836-1937).
28 ADC, ATP/AC, "Vestuarios de gendarmes", leg. 95 (1856-1857).

131

�Los artesanos del Cusco

Thomas Krüggeler

ocupación de Bolívar "maestro sastre", "contratista de vestuarios" y
"comerciante". Lo que llama la atención es que Bolívar mismo se
llamaba preferiblemente comerciante. De esta manera utilizó su
poder económico para separarse socialmente de los otros sastres de
su gremio.
Los contratos entre los sastres y comerciantes, por un lado, y el
Ministerio de Guerra, por el otro, nos confrontan con el problema de
cómo los sastres manejaban las órdenes. Bolívar, Monterola, Bustamante y los otros grandes sastres empleaban en 1835 a cinco o seis
oficiales y parece imposible que este pequeño número pudiera confeccionar miles de uniformes en pocos meses. Más probable es que
los contratistas emplearan temporalmente a numerosas costureras
fuera de sus talleres para cumplir con sus contratos. La prefectura
utilizaba el término muy general "artesano" al referirse a los trabajadores de sus contratistas, mientras que Bolívar habla varias veces de
sus "trabajadores de telas"29 y los precios que le cobran para confeccionar los uniformes. Pero los términos no importan tanto como el
hecho de que los contratistas utilizaban temporalmente mano de obra
aparte de los oficiales de sus talleres.
En el Cusco, la.práctica de contratar a comerciantes y sastres para
la confección de uniformes para el ejército tenía importantes consecuencias. Primero, en tanto el Estado no aceptaba la función reguladora del gremio de los sastres, los contratos favorecían a algunos
maestros, que se aprovechaban de este sistema para separarse económicamente de los otros maestros de su gremio. Segundo, la mayoría
de los sastres que solicitaban contratos del Estado dependían de la
colaboración de los comerciantes, probablemente porque no disponían de los recursos para comprar directamente las materias primas
necesarias. Los sastres utilizaban esta forma de colaboración para
escapar de la esfera económica tradicional de los artesanos y para
integrarse más a la esfera del comercio. Tercero, los contratos del
Estado les daban la oportunidad a algunos comerciantes y sastres de
establecer un sistema de empleo temporal de trabajadores para
cumplir con órdenes de grandes cantidades (putting-outsystem).
Pero no podemos identificar el desarrollo del sector textil urbano
entre 1829 y 1869 con el desarrollo general del Cusco. Tenemos que
damos cuenta de que el putting-out system lo podemos verificar
solamente en el sector textil. No tenemos ninguna información que
nos indique que algo similar ocurrió en algún otro sector. Además, es

importante tener presente que el sector textil de la ciudad del Cusco
no reaccionó frente a una verdadera coyuntura del mercado. Los
contratos del Ministerio de Guerra significaron en cierta forma un
impulso económico artifical, que desapareció durante la crisis de la
segunda mitad del siglo XIX. Sin este impulso, el putting-out system no
podía sobrevivir porque el mercado libre no ofrecía nada para sustituirlo.

19

Cana de Bolívar al prefecto del 11 de septiembre de 1856, en ibid.

132

Maestros, oficiales y aprendices:
la vida interna de los talleres artesanales
La escasez de fuentes hace muy difícil analizar las relaciones entre
maestros artesanos y sus oficiales y aprendices, pero la importancia
de este aspecto de la historia social de los artesanos para explicar la
transformación que experimentó el sector durante el siglo XIX, no nos
permite obviarlo. Algunas observaciones instructivas nos muestran
las características de las relaciones internas de los talleres y prueban
que estas relaciones fueron cambiando, aunque la economía cusqueña no experimentó una transformación profunda después de la independencia.
El libro de matrículas de los artesanos del Cusco de 1835, base
del cuadro 4, es el úniCQ documento que nos indica el número de
empleados de talleres durante la primera mitad del siglo XIX. Esta
matrícula no fue hecha con propósitos fiscales y proporciona información diferente (lugar del taller, número de oficiales, etc.) a la de
las matrículas de la tesorería fiscal. Esta lista es resultado de un
intento de la municipalidad por controlar el número y tamaño de las
empresas artesanales de la ciudad. Pero el valor de este documento
es limitado pues se trata de un fragmento. La matrícula no nos presenta todas las profesiones artesanales del Cusco (véase cuadro 1).
Además, la cantidad de empresas mencionadas nos parece, por lo
menos en algunos casos, subestimadas en comparación con otros
datos. Evidentemente, el autor de la matrícula empezó su trabajo en
los talleres más grandes del centro de la ciudad y abandonó su obra
antes de llegar a empresas más pequeñas. Esto significa que el
número de artesanos por taller presentado en el cuadro es correcto
solamente para los más grandes. En el caso de los sastres, por ejemplo,
la matrícula nos presenta los 16 talleres más grandes, en los cuales
encontramos hasta seis oficiales y aprendices. En una matrícula más
completa, que también mostraría a los numerosos maestros pobres
133

�Los artesanos del Cusco

Thomas Krüggeler

CUADRO 4. NÚMERO DE EMPLEADOS DE EMPRESAS ARTESANALES (1835)

ciertos encargos que realizaban en sus casas. Esta forma de trabajo
era posible sobre todo para artesanos cuyos oficios requerían inversiones muy limitadas en herramientas, como es el caso de zapateros,
sombrereros, sastres, etcétera.
Para la época colonial, Gutiérrez ha resumido las pocas informaciones que tenemos sobre las relaciones entre maestros artesanos y
sus aprendices y oficiales.31 El autor nos muestra el sistema de
aprendizaje para algunos oficios y la forma como eran cerrados los
contratos entre los maestros y sus empleados. Para la época republicana no sabemos prácticamente nada sobre el particular. lSeguían
vigentes los antiguos sistemas de aprendizaje y no había cambios en
las relaciones entre maestros y oficiales?
En sociedades que experimentaban procesos de industrialización
durante el siglo XIX (Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, etc.), la
vida y el trabajo de los artesanos se transformaban profundamente.
Miles de artesanos, sobre todo oficiales, pero también maestros
empobrecidos, formaban la mano de obra del nuevo sistema industrial y en las fábricas se perdieron las relaciones patemalistas que
determinaban la vida interna de un taller artesanal. La competencia
de las fábricas intensificó los conflictos entre los maestros y oficiales
que continuaban trabajando todavía con el sistema tradicional, porque los maestros se vieron forzados a pedir de sus oficiales un grado
más alto de disciplina y eficiencia. Sabemos muy bien que esta transformación no ocurrió en el Cusco y que las relaciones entre maestros
y oficiales no experimentaron cambios profundos. Pero una dinámica
económica muy limitada, como en el caso del Cusco, no significaba
que las relaciones entre los maestros artesanos y sus empleados no
cambiaran después de la independencia.
En el siglo XIX las relaciones entre maestros y oficiales se caracterizaban mayormente por la falta de contratos escritos y de obligaciones bien precisadas de ambos lados, así como por cambios frecuentes de oficiales de un taller a otro. Es probable que estas
características ya fueran comunes durante la época colonial, pero lo
nuevo es que los intentos de los gremios por aumentar el control de
los maestros sobre sus oficiales fueron bloqueados por el Estado y que
el fracaso del sistema gremial y la crisis económica, sobre todo en la
segunda mitad del siglo, causaron la intensificada desestabilización
del sistema laboral del sector artesanal.
Cuando los sastres presentaron en 1833 un nuevo reglamento de

Profesionales

Barberos
Carpinteros
Franjeros
Hojalateros
Plateros
Sastres
Sombrereros
Zapateros

Empresas
con oficiales
y/o aprendices
6
11
2
1
15
16

Número
de oficiales
8
21

Promedio de
empleados

28

2
53
85
51

31

54

1.3
1.9
2.5
2.0
3.5
5.2
1.8
1.7

110

278

25

5

FuarrE: UNSAAC, Hemeroteca, Libro de Matrículas de los artesanos que existen
en esta ciudad. Corre a cargo del señor intendente general de policía coronel Salvador
Bayarri. Año de 1835.

con pocos o ningún empleado, el promedio de empleados por sastrería bajaría probablemente hasta 2 o 2.5. Según mis cálculos, el promedio de empleados por taller no excedió en general de dos oficiales
y/o aprendices. 30 Pero cualquier aproximación al tamaño de los talleres artesanales es necesariamente muy insegura, debido a que no
sabemos cuántos familiares (esposas, hijos, primos, etc.) trabajaban
como ayudantes del maestro. En muchos casos, esta forma de mano
de obra era más importante que la cantidad de oficiales empleados.
La creciente crisis del Cusco durante las decádas posteriores a
1835 posiblemente provocó una reducción del número de oficiales y
aprendices, mientras la cantidad de pequeños talleres se elevó. Este
fenómeno parece paradójico solamente a primera vista. La apertura
de nuevos talleres no era una reacción ante una coyuntura económica
favorable, sino un intento desesperado de muchos oficiales para
escapar del desempleo cuando eran despedidos por sus maestros.
Esto se da sobre todo después de 1851 puesto que, al desaparecer
prácticamente el control de los gremios, los oficiales desempleados
tenían la oportunidad de trabajar por cuenta propia. Los oficiales
independientes no establecieron necesariamente talleres con licencia
de la municipalidad. Más probable es que recibieran de vez en cuando
30

31

Véase Krüggeler, op. cit., cap. 4.

134

Véase Gutiérrez, op. cil.,, pp. 9-13.

135

�Los artesanos del Cusco
su gremio, el prefecto demandó profundos cambios antes de aprobarlo.32 Los cambios requeridos no eran nada arbitrarios, sino que
expresaban la actitud de la prefectura frente a los gremios en general.
Primero, la prefectura aceptó la autoridad de los sastres en todos los
asuntos que se referían a la calificación profesional de los oficiales y
maestros. Estas partes del reglamento no eran tocadas por las autoridades del Estado. Segundo, la prefectura intervino en todos los
asuntos en los cuales los sastres mostraron su fuerte espíritu corporativista e intentaron limitar los derechos de sus empleados. Así, los
maestros pidieron, por ejemplo, que "todo maestro de tienda pública
o taller sea respetado por sus oficiales y tratado por ellos como un
padre" (artículo 30), pero la prefectura suprimió este artículo. De la
misma manera trataron las autoridades los artículos en los cuales los
maestros se reservaban el derecho a castigar físicamente a sus empleados.
El mensaje de la prefectura a los maestros sastres fue claro. El
prefecto aceptaba- la autonomía del gremio en los asuntos profesionales, como los exámenes para los oficiales, las exigencias de calificación para los maestros, etc., pero, al mismo tiempo, rechazaba los
intentos de mantener características corporativistas dentro del gremio, como un sistema paternalista y cuasi jurídico.
Sin embargo, el hecho de que los maestros y el gremio perdieran
poder sobre los oficiales tuvo consecuencias limitadas para los empleados. La intervención del Estado les facilitó el cambio de taller y
probablemente también el establecimiento de sus propios talleres
pero, en general, la situación de los oficiales entre 1825 y 1869 se
caracterizaba por la inseguridad del empleo, el poco reconocimiento
social y político y la falta de una representación de este grupo económico dentro de la sociedad cusqueña. Tenemos que darnos cuenta,
por otra parte, que el reglamento de 1833 del gremio de los sastres es
el único que nos muestra que por lo menos un gremio intentó formalizar sus relaciones internas y frente a las autoridades estatales después de 1825. La gran mayoría de los gremios funcionaban sin reglamentos y, consecuentemente, sin acuerdos válidos sobre las
relaciones entre los maestros y sus empleados.
Las relaciones paternalistas entre maestros y oficiales, que los
sastres querían conservar por lo menos formalmente en su reglamento de 1833, en realidad sufrieron bastante durante el siglo XIX. Es
32

BN, "Reglamento del gremio de los sastres de la ciudad del Cuzco, Cuzco, julio
26 de 1833", manuscrito D10806.

136

Thomas Krüggeler

cierto que tenernos casos en los cuales los maestros artesanos defendieron a sus oficiales cuando éstos se metieron en problemas, pero en
general las fuentes indican que los maestros desconfiaban de sus
oficiales, controlaban el uso de las herramientas y escondían de ellos
las materias primas. El caso de Mariano Mejía, oficial del maestro
sastre Vicente Acosta, es excepcional. Acosta evidentemente se sentía responsable de defender los intereses de su empleado e insistió
exitosamente en 1826 para que la justicia castigase a José María Silva
quien, durante una disputa, había atacado con un cuchillo a su oficial
Mejía.33 No obstante, mucho más numerosos son los casos en los
cuales los maestros acusan a sus oficiales de robos de herramientas o
materias primas. En los respectivos expedientes de las actas de la
Corte Superior del Cusco encontramos frecuentemente acusaciones
de los maestros contra sus oficiales. En éstas, los jefes de talleres
caracterizan a sus empleados como flojos, irresponsables y de poco
fiar; según los maestros, estos empleados pasan más tiempo en las
cbicherías que en sus talleres.34 Muchos maestros lamentan, asimismo, que los oficiales no muestren ninguna forma de agradecimiento
a sus jefes, que les dan trabajo durante tiempos muy difíciles.
Los testimonios de los maestros en estos juicios reflejan claramente las relaciones conflictivas entre los jefes de talleres y sus oficiales entre 1825 y 1869. Estos conflictos tienen varias raíces. En primer
lugar, parece que la pobreza de los oficiales causó una creciente
delincuencia entre ellos. Posiblemente la inseguridad del empleo y el
grado de explotación que sufrían también contribuían a que los oficiales no se sintieran responsables por el funcionamiento de los talleres
y engañaran a sus maestros. En segundo lugar, los maestros extrañaban el poder sobre sus empleados. Este poder, garantizado en el antiguo sistema gremial, les permitía castigar a sus empleados y controlar
su vida privada. Pero justamente este privilegio les fue negado por el
Estado republicano, cuando limitó las funciones gremiales y empezó
a destruir las características corporativistas de los gremios.
Igualmente frágiles y poco reglamentadas eran las relaciones
entre maestros y aprendices. Los contratos de aprendizaje mayormente eran simples acuerdos orales entre el padre del aprendiz y el
maestro. Con la decadencia de los gremios, y sobre todo después de
su práctica desaparición en 1851, sufrieron las reglas internas para el
aprendizaje de muchos oficios. Sin gremios funcionando (y sin un
33
ADC, Actas de la C.Orte Superior del ÜISoo, Juicios Penales (ACSC.JP) leg. 2, 1826.
34
Véase numerosos juicios en ADC, ACSC.

137

�Los artesanos del Cusco

Thomas Krüggeler

nuevo sistema de aprendizaje puesto en práctica por el Estado, como
por ejemplo escuelas de artes y oficios), las reglas para la educación
de un aprendiz se perdieron y los exámenes para obtener el título de
oficial se volvieron menos esmerados y menos controlados en las
décadas que siguen a la independencia. La preocupación por el
descenso que sufrieron el nivel técnico y la calificación de Jos artesanos fue precisamente un factor decisivo para la fundación de la
Sociedad de Artesanos de] Cusco en 1870.35 La crisis del sistema de
aprendizaje permitía a los maestros, además, olvidarse de sus obligaciones frente al aprendiz y utilizar su mano de obra para trabajos fuera
del oficio. Por eso la prefectura determinó, en el artículo 23 del
Reglamento de Artesanos de 1847: "Ningun maestro empleará a sus
aprendices y oficiales, contra su voluntad, en servicios domésticos a
menos que así no lo estipulasen."36
Hemos visto que la vida interna de los talleres artesanales del
Cusco experimentaba algunos cambios importantes en las décadas
posteriores a la independencia. Estos cambios no están relacionados
con una profunda transformación económica de la ciudad sino, en
primer lugar, con la decadencia del sistema gremial y la crisis económica del siglo XIX. El Estado, que era en parte responsable por la crisis
de los gremios, no ofrecía ninguna alternativa para mejorar la situación del sector artesanal. Su política económica no contribuía de
ninguna manera a crear condiciones que ofrecieran la posibilidad de
estabilizar las relaciones laborales.

Para determinar la posición social de varios grupos de artesanos
dentro de la sociedad urbana, tenemos que considerar algunos criterios clave que nos faciliten determinar la afiliación de varios grupos
a ciertas clases sociales. En el Cusco del siglo XIX los siguientes
criterios son los más importantes:
1) Etnicidad: la pertenencia al grupo de blancos, mestizos o
indios era decisiva para determinar la posición social de una persona.
Los indios, por ejemplo, formaban la clase baja de la ciudad, _mientr~s
que los blancos constituían la clase alta._Pa~a ascen~er_en la 1erarqu1a
social, la pertenencia al grupo de los md10s constitma una barrera
invencible.
2) Propiedad de medios de producción, de ~ie~~ raí~ e ingreso:
la propiedad es importante para la determmac1on soci~ de una
persona, porque de este cri~erio d~pendía~ la~ o~ortumdades de
participación política (sufragio). El mgreso mflu1a, Junto c?n la propiedad, en el nivel de prestigio social de un cusqueño del s~g~o XIX:
3) Profesión: dentro del grupo de los artesanos, el pr~sttgio social
dependía también del oficio específico que un maes~ro e1~utaba. El
valor social de un oficio dependía del grado de cahficacion y de la
inversión de capital necesaria para su ejecución, así como también de
la limpieza o suciedad vinculada con las pro!esiones.
.
La etnicidad como criterio para determmar la pertenencia de las
personas a determinadas clases sociales nos ~o~onta con un p_rob~ema central de la historia social del Cusco: l.cuáles eran los cntenos
de la sociedad para decidir que ciertas personas eran indios ~ consfderar a otras como mestizos o blancos? Este problema es aun mas
importante en la segunda mitad del siglo XIX, cuan~o desapareció la
contribución de indígenas y los ayllus, como medios claros para la
identificación de los indios dentro de la ciudad, perdieron su importancia administrativa. Hablando sobre la importancia de la etnicidad,
Valcárcel nos dice que a comienzos del siglo xx en el Cusco todavía
"las relaciones entre las clases sociales dependían del color de la
piel"_:r, Pero el color de la piel no nos par~ suficiente para distinguir
entre un indio y un mestizo o entre un mest120 y un blanco. Tampoco
es suficiente confiar en la conciencia histórica de los contemporáneos.
Por supuesto, hasta cierto punto el origen de ~na familia_ determinaba
su pertenencia a una raza y a una clase social en el s~glo XIX. _Una
persona cuya familia pertenecía desde muchas generaciones a cierto

Aspectos de la vida social y política de los artesanos

La gran cantidad de artesanos de la ciudad del Cusco y la impresionante diversificación del sector artesanal, mostradas en la primera
parte de este artículo, no nos permiten hablar en términos generales
sobre la posición de los artesanos dentro de la sociedad cusqueña o sobre la vida política de ellos. Demasiado grandes son las diferencias
sociales y económicas entre un respetado maestro del centro de la
ciudad y un pobre artesano de Santa Ana, por ejemplo. Igualmente,
son grandes las diferencias de oportunidades de participación política
entre diferentes grupos de artesanos.
35

Véase"Acta de fundación de la Sociedad de Artesanos del Cuzco", publicada
en el ~riódico del Cusco,El Sol, 10 de junio de 1936.
BN, "Reglamento", op. cit.

37 Luis E. Valcárcel, Memorias, José Matos Mar, José Deustúa C. Y José Luis
Rénique (coords.), IEP, Urna, 1981, p. 83.

138

139

�Los artesanos del Cusco
ayllu era considerada india, así como era blanco un miembro de la
clase al!a que tenía p~ebas de su origen español. Pero creemos que
en el s~glo ~ el ~ngen, de una familia como único criterio para
determmar la identidad etnica de una persona ya no es confiable.38
En el contexto de este artículo no podemos tratar a fondo este
problema, pero quisiéramos presentar algunas observaciones.
El censo de 1862 ya no considera ayllus dentro de la ciudad· sin
embargo, contiene la columna "condición", es decir, "raza". EJ ~álisis de este documento nos indica algunos criterios más para determinar_!~ "condiciones" de los cusqueños. Una persona que sabía Jeer
Yescnbu y tenía un propiedad rústica o urbana era, según el censo,
blanca. La dueña de una pequeña tienda podía ser mestiza si el local
&lt;:5taba ubicado en la Plaza San Francisco, pero era india si tenía su
tienda en Santa Ana o en la periferia de San Pedro. Un artesano casi
sie~pre e~a &lt;:°~iderado mestizo si tenía capital manufacturero, pero
pod1a ser md10 s1 no era el dueño de su vivienda y no vivía en el centro
de la ciudad. Estos ejemplos nos muestran que la clasificación étnica
era determinada por criterios muy concretos. Propiedad, educación
pro!es_ión y luga! de vivienda eran los criterios más evidentes, pero n~
los urucos. Hab1a otros, como los vínculos familiares, la red de relaciones sociales de una persona, las formas de vestirse, etc., que no se
pueden identificar directamente con base en el censo. Pero la consideración de todos estos criterios y su interrelación detefit!inaban si
una persona era india, mestiza o blanca
Creemos qu~ un análisis crítico del censo de 1862 nos presenta
un resulta~o muy Imp?rtante; la estructura étnica del Cusco en el siglo
~ se e~~c~ hasta cierto punto por los criterios que los contemporaneos utilizaban para determinar la pertenencia racial. Es decir un
indio no_ vivía en_ S~ta Ana y era pobre porque era indio, sino ~ue
era considerado md10 porque era pobre y vivía en Santa Ana. De la
misma manera, es posible que alguien fuera considerado blanco
aunque su piel fuese trigueña simplemente porque era dueño de una
casa en el centro de la ciudad y disponía de una considerable cantidad
de dinero. El análisis de la estructura étnica de la sociedad cusqueña
es entonces mucho más complicado que una simple diferenciación
con base en el color de la piel.

Thomas Krüggeler

Impuestos de varias razas (castas) y 105 problemas de determinar estos grupos
étnicos trata también, María Isabel Remy, "La sociedad local al inicio de la reptíblica.
Cuse.o 1824-1850",RevistaAndina, vol. 6, ntím. 2, 1988, pp. 451--484, ver pp. 460-469.

sociedad cusqueña, las observaciones que hemos presentado arriba
significan que todo el grupo de artesanos indígenas pertenecía a la
clase baja de la sociedad. En números, esto significa que en 1836 los
139 artesanos indígenas de los gremios de la parroquia de la matriz
pertenecían a la clase baja de la ciudad, más un número desconocido
de sus colegas en otras parroquias de la ciudad. Los datos de 1862
indican que 21.8% de los artesanos del Cusco pertenecía a la clase
baja, simplemente porque eran considerados indios. El censo de este
año prueba que los artesanos indígenas eran pobres y que la mayoría
de ellos vivía en la periferia de la ciudad. Ellos no detentaban poder
político, probablemente no tenían vínculos colegiales con los maestros mestizos, ni durante la época cuando para los dos grupos existían
gremios distintos ni cuando el sistema gremial fracasó. La etnicidad
como barrera entre las clases sociales era demasiado fuerte y separó
completamente a los indígenas de la clase media y les negó la oportunidad de ascender en la jerarquía social.
Otro grupo de artesanos que pertenecía a la clase baja lo constituían los oficiales. En el caso de este grupo, su identidad étnica como
criterio para determinar su posición social es menos importante que
la inseguridad de empleo y los sueldos bajos que recibían. El prestigio
social de los oficiales era muy bajo y, además, eran considerados
ladrones, irresponsables y alcohólicos, como hemos visto. Y en efecto,
las actas de la Corte Superior prueban que los oficiales, tanto indios
como mestizos, aparecen más frecuentemente que cualquier otro
grupo social en los expedientes sobre robos, peleas, agresiones y
homicidios.
A los maestros artesanos que estaban organizados en los gremios
de mestizos (entre 191 y 289 durante los años treinta y cuarenta, véase
cuadro 3) podemos tenerlos como pertenecientes a la clase media del
Cusco, porque ellos eran considerados mestizos y maestros de sus
respectivos oficios. Además, eran propietarios de sus medios de
producción, lo que, en algunos casos (herreros, carpinteros), significaba una considerable inversión de capital. Algunos de estos maestros
tenían también propiedades urbanas o rústicas que les permitían
integrarse a los círculos de electores de la ciudad. La combinación de
estos factores, raza y propiedad, distinguía a estos artesanos de los
artesanos indígenas y de los oficiales.
Pero dentro de este grupo podemos también identificar fácilmente importantes diferencias sociales. El sastre Bruno Bolívar, que
conseguía constantemente los contratos del Ministerio de Guerra y
que empleó a seis oficiales, como hemos visto en el apartado N,

140

141

Para nuestro análisis de la posición social de los artesanos en la
38

�Los artesanos del Cusco
ocupaba una posición social distinta a la de un pequeño maestro
botonero. Podemos identificar un pequeño grupo de maestros (mayormente sastres) que formaba la elite dentro de los artesanos del
Cusco entre 1830 y 1850. Esta elite r.s casi idéntica a la de los artesanos
que colaboraban con los comerciantes de la ciudad y que disfrutaban
de una cierta preferencia del Estado, como hemos visto antes.
Podemos hablar de una elite porque estos maestros tenían propiedades y un ingreso mucho más alto que la mayoría de sus colegas.
El maestro Norberto Monterola no solamente era el dueño de una
sastrería, por ejemplo. Tenía, además, una licorería en la ciudad, una
hacienda yun terreno (puna) en San Blas.39 De Bolívar sabemos que
era propietario de varias casas. En 1835 vivía en su propia casa en la
calle Fierro, mientras que el local de su sastrería, en el portal del
Comercio (plaza de Armas), era alquilado del monasterio de Santa
Teresa. En 1846 tenía además otra casa en la calle Plateros y en 1858
una pequeña casa en la calle Meloc y otra en la calle Avenida.40 Había
otros artesanos que eran propietarios de sus casas, pero al parecer los
pocos sastres que trabajaban frecuentemente para el Estado tenían
la oportunidad de acumular capital en cantidades considerables.
Propiedad significaba también participación política. Es cierto
que no había artesanos como regidores del Concejo de la ciudad antes
de 1870 y es igualmente cierto que la municipalidad no representó
necesariamente el verdadero círculo de poder del Cusco. Sin embargo, es interesante constatar que en 1833 los sastres Urbano Bustamante y Vicente Acosta formaban parte de la mesa del colegio
electoral de la parroquia matriz para el Concejo de la provincia y que
ese mismo año Norberto Monterola intentó integrarse al círculo de
los electores, si bien fracasó porque no consiguió suficientes votos.41
Para entender la posición social y la conciencia política de los
artesanos más ricos del Cusco debemos tener presente esta participación en los rituales políticos formales. Por supuesto, la participación
39
40

Véase ADC, ACSC, leg. 77, 1843.

Los datos que se refieren a las propiedades de Bolívar son de UNSAAC, H, "Libro
de Matrícula de los anesanos que ecsisten en esta ciudad. Corre á cargo del Sor.
Yntendente Gral. de Policía coronel Salvador Bayassi., año de 1835"; ADC, ATP,
"Estrato de la matrfcula de predios urbanos de la provincia del Cercado del año
1847";Diblioteca Municipal del Cusco, Archivo Histórico (BMc "Oasificación de las
casas,41tiendas, y chicherías de la población del Cusco", 1857, leg. 1 (1854-1859).
Véase UNSAAC, H, "Encomienda la." en El Colleo de Encomiendas, núm. 13,
s. f., ibid., "Manifiesto de los justificativos. Que han deservir para anular las elecciones
de electores de la parroquia matriz de la provincia del Cercado del Cuzco", Imprenta
pública por P. Evaristo González, Cusco, 17 de abril de 1833.

142

11wmas Krüggeler

de algunos individuos, sin mandato alguno de los demás artesanos,
no significaba una representación política del sector artesanal. Tampoco significaba que estos maestros se integraran a la clase alta de la
ciudad. La clase alta era muy cerrada y se componía exclusivamente
de grandes terratenientes y unos pocos comerciantes.42 Sin embargo,
las actividades políticas de estos maestros artesanos nos muestran que
eran ciudadanos respetados, que se sentían como buenos patriotas,
con la voluntad de entrar al ala política y que su estatus social de
artesanos no les impedía figurar en la esfera de la vida pública.
Tenemos otro caso que nos dice mucho sobre los artesanos en
tanto ciudadanos en la primera mitad del siglo XIX. En un panfleto de
1831, el sastre Urbano Bustamante, ya mencionado arriba, presenta
un conflicto que tenía con doña Rosa Villavicencio, dueña de la casa
en la cual él alquilaba un taller.43 Este panfleto no es importante sólo
por tratarse de la única publicación antes de 1870 en la cual un
artesano ha cambiado su herramienta por la pluma, sino también por
su interesante contenido, además de su estilo humorístico e irónico.
Según Bustamante, la señora Villavicencio rescindió su contrato de
alquiler de un día para otro, simplemente porque Bustarnante, en su
calidad de sargento del regimiento cívico, arrestó a un empleado de
"esta humilde y santa señora" que no cumplía con sus obligaciones
cívicas. En el artículo, Bustamante defiende su actitud y dice que
solamente cumplía estrictas órdenes militares cuando arrestó a su
subordinado. En el texto Bustamante se presenta como un ciudadano
responsable y disciplinado y pide justicia para un "pobre artesano"
que se pone al servicio del público.
Los ejemplos mencionados prueban que no todos los artesanos
del Cusco eran política y socialmente marginados después de la
independencia. Algunos maestros disponían de suficientes recursos
económicos como para entrar directamente en política. Para obtener
funciones en el regimiento cívico las barreras económicas eran menos
altas y por eso es muy probable que varios maestros carpinteros,
herreros, etc., sirvieran a esta institución.
Este grupo de maestros, que hemos llamado la elite de los
artesanos, nunca se integró a la clase alta del Cusco. Insistimos en que
pertenecían, junto con los maestros mestizos más pobres, a la clase
media. Los vínculos entre ellos eran que poseían sus propios medios
42

Véase Tamayo, op. cit., pp. 49-55.
Véase "Historia del maestro sastre Urbano Bustamante y doña Rosa Villavicencio. Escrita por él mismo", LA Brújula, núm. 16, 1831, separata, UNSAAC, H.
43

143

�Los artesanos del Cusco

Tlwmas Krüggeler

de producción y que pertenecían al mismo grupo étnico. Las considerables diferencias de ingreso entre los maestros (véase cuadro 3) se
traducían solamente en ciertas graduaciones dentro de la misma clase
social. El ingreso como criterio independiente para distinguir varios
grupos sociales entre los artesanos pierde su significación sobre todo
en la segunda mitad del siglo pasado, cuando la crisis económica de
la ciudad llegó a su apogeo y cuando podemos observar una cierta
polarización de la sociedad cusqueña. Durante esa época, el ingreso
de muchos maestros mestizos bajó a un nivel mínimo y es muy
probable que sus ingresos se aproximaran a los de muchos maestros
indígenas y de oficiales de los talleres más grandes. Pero, sin embargo,
la posesión de los medios de producción, sus títulos profesionales y
su identidad étnica los distinguían claramente de los artesanos que
pertenecían a la clase baja.
Las diferencias sociales entre distintas ocupaciones artesanales
también constituían solamente graduaciones entre el grupo de los
maestros mestizos y no podían prevalecer sobre la importancia del
criterio de propiedad. El trabajo de un platero gozaba de un prestigio
social más alto que el trabajo de un curtidor, porque el público
asociaba la ocupación del primero con un alto grado de calificación
profesional y con la elaboración de materias primas valiosas, mientras
el trabajo de un curtidor era considerado sucio y maloliente. Pero esta
diferenciación era relativa. Las propiedades y un establecimiento
rentable de un maestro curtidor podían compensar el bajo prestigio
de su ocupación. Igualmente, la pobreza de un maestro platero era
socialmente más importante que el alto prestigio de su ocupación.
Considerando las difíciles circunstancias económicas por las que
atravesaban los artesanos, nos parece sorprendente que en el Cusco
hubieran pocas protestas contra el libre comercio y que existan pocas
fuentes en las cuales los artesanos expresan sus demandas políticas.
No hemos encontrado, ni para los años inmediatos a la independencia
ni para los cuarenta o cincuenta, cuando la crisis económica se
intensificó, ningún panfleto, o artículo de periódico que trate de las
dificultades económicas de los artesanos urbanos y que nos muestre
sus demandas políticas. Los pocos artículos aparecidos en El Sol del
Cuzco a fines de los años veinte, en los cuales sus autores piden
protección para la industria cusqueña, tenemos que verlos con cuidado.44 En primer lugar, estos artículos no defienden las manufacturas

de la región y mucho menos a los artesanos urbanos y, en segundo
lugar, son poco numerosos, lo que nos prolube hablar de una verdadera campaña en favor de la industria cusqueña. Creemos que la falta
de una presencia política de los problemas y las demandas de los
artesanos del Cusco antes de 1870 se debe a cuatro razones. Primero,
la representación política de los artesanos mediante los gremios
fracasó durante esta época, como hemos visto antes. El estado limitó
el poder de estas corporaciones y los gremios no eran considerados
por la elite de la sociedad cusqueña como instituciones importantes
porque no representaban a un grupo numeroso de electores. En este
aspecto, los gremios del Cusco se distinguían claramente de sus
organizaciones hermanas de Lima, como lo ha mostrado Gootenberg.45 Según este autor, los gremios de Lima tenían bastante influencia política antes de 1850 y luchaban exitosamente por sus intereses.
En Cusco, en cambio, no surgen nuevas y más eficientes formas de
organización artesanal hasta 1870. Segundo, los artesanos eran importantes productores locales, pero eran separados de la elite regional, que se componía de los grandes terratenientes y comerciantes.
Esta elite estaba integrada en el sistema económico regional de
exportación e importación y no se ofrecía como posible aliado para
defender los intereses de los artesanos. Tercero, los pocos artesanos
que tenían una cierta influencia política, como los grandes sastres, no
representaban los intereses de los artesanos en general. Al contrario,
ellos gozaban de la preferencia del Estado y se aprovechaban de los
contratos estatales. Este grupo escapó de esta manera de la crisis
económica que sufrían sus colegas y se separó de los demás artesanos.
Cuarto, parece que la competencia de las importaciones para los
artesanos del Cusco no era lo suficientemente grave como para
provocar fuertes protestas o rebeliones locales. Las importaciones
dejaban, evidentemente, un cierto espacio económico para los productores locales. Además, es probable que los artesanos comprendieran que las importaciones no eran su principal enemigo, sino la crisis
de la región en general, sobre todo la disminución del mercado,
causada en primer lugar por la caída demográfica de la ciudad.

44

Bonilla, op. cit., utiliza estas fuentes para probar una fuerte campaña protecctorusta en el Cusco.

45 Véase Paul Gootenberg, Bell\leen si/ver ami guano commercia/ policy and the
state in postirulependence Peru, Princeton University Press, Princeton, 1989, pp. 49-53.

144

145

.

.

�Los artesanos del Cusco

Conclusiones
Los artesanos del Cusca, durante las primeras décadas posteriores a
la independencia, formaban un grupo muy heterogéneo. La gran
va~edad de ocu~aci~nes artesanales y los diferentes niveles de prospendad econónuca vmculados con ellas, las importantes diferencias
económicas y sociales entre representantes de la misma profesión, la
diferencia étnica, la relación entre los relativamente prósperos artesanos organizados en gremios y los pobres .artesanos rurales, no
muestran el sector en todos sus aspectos, y no nos pe rmiten hablar
sobre los artesanos en términos muy generales.
El análisis de la economía del sector artesanal ha probado que
entre 1832 y 1851 la mayoría de los artesanos del Cusca experimentaba un proceso de empobrecimiento, causado por la decadencia
regional y el impacto de los productos manufactureros extranjeros
en el mercado de la ciudad. Este proceso se intensificó probablemente durante las siguientes décadas, cuando la crisis del Cusco
llegó a su apogeo. Sorprendentemente, hemos visto que la pobreza
de muchos artesanos no repercutía en la disminución de su número
durante la misma época. La pobreza de la ciudad misma y el proceso
de ruralización que experimentaba el Cusca permitía a los artesanos
reaccionar en diferentes formas frente a la crisis económica. La
reducción del número de empleados y el uso de la mano de obra de
sus familiares eran algunas de las estrategias de sobrevivencia de los
maes!ros artesanos. Muchos oficiales escaparon de la pobreza total
trabaJando por lo menos temporalmente por su propia cuenta. Otros
artesanos div~rsificaban sus actividades económicas y algunos aprov~haban los ingresos de sus esposas e hijos, que trabajaban como
chicheras, placeras o domésticos. La diversificación de fuentes de
!ngreso para la subsistencia de la familia reducía la dependencia del
ingreso de la ocupación artesanal y permitía que muchos artesanos
abandonasen sus actividades por lo menos temporalmente. Los
vínculos familiares con el sector agrícola ofrecían otra forma de
escapar a 1~ dependencia total de los ingresos que proporcionaban
las ~upac,ones artesanales. La posesión de una pequeña chacra
también convertía el ingreso más en una fuente adicional que en la
principal. Pode~os afirmar entonces que los artesanos aprovechaban las oporturudades que ofrecía una ciudad en crisis la ruraliza.,
'
c1on y la falta de una transformación económica, para reaccionar de
una manera bastante flexible ante las dificultades económicas.
Los artesanos indígenas eran socialmente separados de los maes-

146

Tfwmas Krüggeler

tros mestizos por los fuertes prejuicios raciales de la sociedad cusqueña. Pero la pobreza del sector artesanal era la razón principal para
que el Cusca negara a casi todos los artesanos un prestigio social más
alto. Los criterios de propiedad e ingresos que la sociedad cusqueña
utilizaba para determinar la posición social de los ciudadanos eran
una barrera invencible para la gran mayoría de los artesanos. La crisis
del sector tenía consecuencias también dentro de los talleres artesanales. Un sistema gremial en decadencia y la crisis económica eran
los responsables de unas relaciones laborales muy inestables y conflictivas. Sin embargo, los conflictos entre maestros y oficiales no
resultaban en la formación de organizaciones distintas de estos grupos. Las circunstancias económicas y políticas del Cusca no permitían
todavía el desarrollo de sindicatos u organizaciones similares.
Pero no todos los artesanos vivían en la pobreza. El pequeño
grupo de artesanos prósperos estaba dirigido por algunos sastres
ricos, que aprovechaban los contratos estatales. Debemos tener presente que los contratos para la confección de uniformes para el
ejército no reflejaban una coyuntura económica, sino que eran más
bien consecuencia de una política económica temporal, un impulso
artificial, que contribuía poco al desarrollo de la ciudad a largo plazo.
No obstante, estos contratos tuvieron el efecto de constituir la base
económica que permitió que algunos sastres se integraran al comercio
y a la política de la ciudad. Los capitales acumulados gracias a estos
contratos les permitieron diferenciarse económica y socialmente del
resto de artesanos.
Los sastres ricos gozaban de un prestigio social más alto que los
otros artesanos y, hasta cierto punto, podían participar en asuntos
políticos porque se convertían en comerciantes, pero no eran los
representantes políticos y sociales de los artesanos del Cusco.
Políticamente, los artesanos vivieron en un vacío entre 1824 y
1869, sin una adecuada representación. Sus organizaciones tradicionales, los gremios, eran utilizados por el Estado como instituciones
fiscales, sin recibir sus privilegios como monopolios de un alto grado
de autonomía interna y sin gozar de reconocimiento político.
Como organizaciones políticas, los gremios fracasaron totalmente en el Cusca republicano. Después de 1851, cuando los gremios
desaparecieron, pasaron 20 años antes de que los artesanos constituyeran una nueva forma de representación social y política.
La Sociedad de Artesanos, fundada en 1870, aumentó el prestigio
social de los artesanos mediante su fuerte actitud patriótica e integró
poco a poco a los artesanos en la política de la ciudad.

147

�Los artesanos del Cusco
Pero el interesante y complicado proceso de la historia de los
artesanos del Cusco de fines del siglo pasado será tema de un estudio
más amplio.

Sáo Paulo e a elite letrada
brasileira no século XIX
Raquel Glezer*

(Sáo Paulo)... a cidade academica, a Coimbra americano1

E

ste artigo tem por objetivo apresentar a fun~o principal
exercida pela cidade de Sáo Paulo, Brasil, no século XIX, que
foi a de formar urna parcela ponderável da e 'ite letrada brasileira, na Facultade de Direito, fundada em 1828, que criou os
quadros administrativos e políticos necessários para o desenvolvimento das atividades do e no Império.
A Faculdade de Direito de Sáo Paulo, também chamada de
Academia de Direito do Largo de Sáo Francisco, formou hacharéis
em Direito e Ciencias Sociais que exerceram múltiplas atividades na
sociedade brasileira dos séculas xrx e xx, como políticos, burocratas,
administradores, jomalistas, escritores e poetas.
Ao lado de nomes famosos e reconhecidos, relacionados abriga• Departamento de História, FFLOWSP, Sao Paulo, Brasil.
Américo de Campos.A cidade de S. Paulo em 1877. Almanach li11erario de Siio
Paulo para o all/W de 1878, facsimilar, Governo do Estado/Casa Gvil /lmprensa Oficial
do Estado/Secretaria do Estado da Cultura Arquivo do Estado/Instituto His16rico e
Geográfico de Sao Paulo, Sao Paulo, 1982, pp. 1-9.
1

148

149

�Sáo Paulo e a eliJe letrada

Raquel Glezer

toriamente nas histórias da literatura brasileira e nas histórias políticas do Brasil, encontra-se também hacharéis que náo obtiveram o
mesmo reconhecimento social e cultural, mas que exerceram diversas
fun~ e papéis sociais, espalhados pelas cidades em todo o pais,
integrados na sociedade, divulgando os ideais es as vivencias resultantes de sua experiencia academica paulistana.
Além dos citados há mais um aspecto fundamental a destacar na
atua~o dos hacharéis formados na Faculdade de Direito da cidade
de Sáo Paulo - a própria cria~o e estructura~o do Estado brasileiro: o Estado Imperial, único na América Latina que existiu de 1822 a
1889. Da mesma maneira a fizeram com o Estado republicano, cuja
proclama~o em 1889 foi possivel gra~s a intensa campanha republicana realizada de modo predominante pelos estudantes e hacharéis desde o final dos anos sessenta do oitocentos. Campanha republicana realizada em paralelo com a campanha abolicionista, nem
sempre pelas mesmas pessoas, nas quais nao faltaram as presem;as
atuantes dos estudantes e dos hacharéis em Direito do Largo de Sao
Francisco.
A perce~ao da fun~o social da Faculdade de Direito de Sáo
Paulo era táo clara que um autor, egresso da própria Academia, no
ano de 1877 comparou a cidade a Coimbra, cidade portuguesa onde
se formaram os hacharéis que estructuraram e exerceram a administrat;áo no Império colonial portugues.2
Durante o longo periodo colonial, de 1500 a 1822, na área
geográfica de dominio portugues na América do Sul, na qual se
formou o Império do Brasil náo houve criat;ao de escolas superiores
ou universidades, diversamente do que ocorreu nas áreas de colonizat;áo hispanica.
Houve apenas um sistema restrito de colégios e seminários, de
algumas ordens religiosas, o qual tinha a finalidade de formar o clero
para as funt;óes religiosas locais.
No último quartel do século xvm, após a expulsáo dos jesuítas e
do fechamento de seus colégios e serninários, foram criadas asAulas
Régias, c.om a intenc;áo de substituir a a~o educacional jesuítica, em
algumas cidades e vilas. Elas foram poucas e esparsas pelo vasto
território, e náo atingiram os objetivos iniciais propostos, apesar de
haver sido criado um imposto especial, cuja arrecada~o des ti nava-se
formalmente ao processo educativo, denominado Subsi.dio Literário.
A educac;áo e forma~o cultural no território de ocupat;áo dispersa e

diminuta, mesmo considerando apenas os homens livres, náo foi
realizada concretamente como havia sido proposto pelo govemo
metropolitano no periodo pombalino.
Durante o longo periodo colonial as familias mais ricas enviaram
seus filhos para estudar na Europa, Portugal ou Franc;a. As de menor
poder económico colocaram seus filhos nos seminários das ordens
religiosas, que tanto formavam seus quadros localmente, nos moldes
metropolitanos, como mandavam os alunos mais promissores para a
Europa.
Para o exercicio administrativo no Império portugues, além do
respeito ás "leis de pureza de sangue", que garantiam o sangue
"cristáo velho", sem mistura de judeus, mouros ou negros, a Metrópole exigía a forma~o de bacbarel em Direito, realizada ha cidade
de Coimbra, em Portugal, fundamental para o dominio da complexa
legisla~o de várias tradisóes que conviviam no cotidiano e das instancias concomitantes de poder ou a forrna~o militar. Desde logo, a
área metropolitana, e o fato de serem naturais do Brasil nao era
obstáculo para a carreira burocrática, desde que tivessem os certificados Jegais exigidos para a inscri~o nas escolas superiores portuguesas, demonstrando a "pureza de sangue". A emaranhada teia de
relat;óes exigidas, mesmo que obviamente fossem falsas as afirma~s
do conteúdo: os antepassados eram sempre brancos, livres, "cristáos
velhos", os país sempre casados perante a Igreja. Nenhum dos jovens
estudantes que da América se dirigiram á metrópole para os seminários ou a Faculdade de Direito em Coimbra possuia em seus ancestrais as manchas infames de bastardía, oficios mecanicos ou atividade
mercantil, oficialmente.
Os administradores metropolitanos que vieram para a colonia
exercer suas atividades burocráticas ou militares eram profissionais,
que percorriam a v~ta área imperia_! colonial portuguesa: América,
Africa Ocidental, Africa Oriental, India, Ceiláo, China e ilhas do
Índico, exercendo seus en cargos en situaciones diversas e sempre
temporárias, considerados "nobres" por serem quer "letrados", isto
é, formados em Direito, quer oficiais militares.
Em 1808 quando a Corte portuguesa mudou-se para o Rio de
Janeiro, escapando da onda de transformat;óes do continente europeu, a administra~o metropolitana passou a ser realizada no Brasil.
Datam de entáo as primeiras escolas de nivel superior, algumas
transferidas de Portugal e outras criadas no Rio de Janeiro e em
Salvador, visando suprir as necessidades de pessoal administrativo e
militar no imenso território de dominio portugues.

2 !bid.

150

151

�Siio Paulo e a elile letrada

A especificidade do processo de Independencia que transformou
o Brasil na única monarquia da América Latina entre 1822 e 1889
pode ser explicada em alguns aspectos pela decisao de parte dos
quadros administrativos metropolitanos de náo retomar á Portugal
em 1821, quando o Reí Dom Joáo VI regressou, for~do pela Revolu~o do Porto.
Logo após a proclama~o formal de independencia, em 07 de
setembro de 1822, nos debates na Assembléia Constituinte em 1823
e 1824 a idéia de criar escolas superioes e universidade foi apresentada e aceita.
Em 1828 foram criadas duas FacuJdades de Direito no Brasil:
urna na cidade de O linda, depois transferida para a cidade de Recife,
para atender a regiáo nordeste e norte, e outra na cidade de Sáo
Paulo, para os habitantes do centro, sudeste e do sul.
Rec~e _e_ S_áo Paulo sáo ambas cidades tradicionais, que datam
dos anos 1mcia1s da colonizac;áo, no século XVI, com func;óes próprias
e específicas e trajetórias históricas diferenciadas.
Recife em Pernambuco desde seus primórdios fora urna cidade
mer~ntil, po~uária, vivendo da exporta~o do ac;úcar dos engenhos
e das ~portac;ot:5 dos bens necessários ávida e explora~o da la voura
can_~VJeira, dommande urna rede de comunica~o que abrangia a
regiao nordeste e a norte do país.
Sáo Paulo era quase o seu oposto, pequena cidade localizada no
alto do planalto, logo após a Serrado Mar, em direc;áo ao sul, voltada
para_ o sertáo, para o interior, tendo explorado e desbravado os
caminhos e as regióes de criac;áo de gado e de minerac;áo.
O ponto oomum entre ambas as cidades era o dominio de urna
rede de comunica~o, estruturada por motivos económicos es com
formas e tradic;óes diversas.
A ci~ade Sáo Pa~lo ~oi escolhida, pelo que se pode acompanhar nas d1scussoes constituc1onais, tanto pelo clima serrano e frio em
~ela~~ ao_litoral, considerado mais adequado aos estudos, como ~ela
mexistenc1a nela de outras atrac;óes que pudessem servir de motivos
de distra~o dos jovens.
As cidade de maior porte físico e financeiro foram consideradas
poten~ialmente perigosas para a finalidade de estudo, visto que
deve~am receber e atender jovens de quatorze anos em diante, que
estana~ afastados ~a familia, isolados, sem tutores ou responsáveis.
A_ c1dad~ de Sao Paulo possuia o título imponente de Cidade
lmpenal, de'?d~ ao fato de em suas proximidades ter sido proclamada
a Independencia, mas era urna antiga e pequena cidade, com os

d:

152

Raquel Glez.er

irregulares trac;ados coloniais, casas de taipa de piláo (barro b~tido
moldado em formas), térreas, marcada apenas pelas torres das 1grejas, que eram as construc;óes de maior destaque, ocupand~ ~u~na
área numa colina entre os rios Tamanduatei e Anhangabau, pronma
ao rio Tiete e cercada por varzéas que ficavam inundadas quase que
o ano inteiro. Era de pequeno porte físicamente e por volta do inicio
do oitocentos contava com cerca de 10 000 habitantes, incluindo
escravos.
O núcleo que deu origem á cidade foi o Colégio de Sáo Paulo de
Pirantininga, fundado em 1554 por padres jesuítas, com o objetivo
declarado de fazer a catequese dos índios. Em 1560 o Govemadorgeral Mem de Sá transferiu para a área do Colégio urna vila que existía
no planalto, Santo André da Borda d? Campo.
.
Os anos iniciais da vila foram dificultados pelo 1solamento do
litoral, onde estava concentrada a colonizac;áo portuguesa, a falta de
alimentos e os ataques indígenas, que reagiam ao proces~o de escra~
vizac;áo do "negro da terra". Por muitos anos a vila de Sao Paulo fo1
a área de domínio portugues mais distante do litoral.
O distanciamento de alguma maneira manteve a vila com un
certo grau de autonomía diante do controle ~dministrativ~ me~ropolitano. Como exemplo disso tero-se a expulsao dos padres 1esmtas ~a
vila por discordarem eles do processo de escraviza~o indígena: A vila
era cercada por aldeias indígenas destinadas á catequese e baVJa urna
constante disputa da máo de obra local.
.
Os habitantes da vila possuiam pequenas fazendas, nas qua1s
platavam os generos alirnentícios necessários, mas para obter máo de
obra escravizavam os índios. Para tal finalidade percorreram os sertóes, até mesmo os mais distantes, buscando encontrar outros povos
indígenas.
_
Pela procura de máo de obra farta e barata, os bandeu-antes, nome
dado aos habitantes do planalto paulista, populac;áo mestic;a de brancos e índios, percorreram vastas extensóes do interior do Br~sil,
atingindo até a regióes de domínio espanhol, ~argando as f~onterras
portugesas no continente e finalmente descobnndo ouro e diamantes
no interior.
Ero 1711 como recompensa pelo fato de seus habitantes t_ere~
colaborado nas descobertas das minas de ouro e diamantes, a vila fo1
transformada em cidade, mas continou pequena e insignificante, coro
popula~o esparsa e escassa. Diversamente de ou!ras cidades e vilas
coloniais náo possuia uro produto de exporta~º- que a t_omasse
importante, pois o ouro e os diamantes eram remetidos das areas de

153

�Sao Paulo e a elite letrada

minera~o diretamente para o Rio de Janeiro, capital do Vice-Reinado e daí para Lisboa.
_ A vila era pequen~, pobre e sem vida cultural. A própria Capitarua da qual era a capital acabou sendo extinta e só em meados do
século XVIII foi restaurada, mas a cidade cootinou pobre e com
popula~o dimiouta.3
A caracte~stica _de ser urna cidade pequeoa, sem atrativos que
pudessem desV1ar as JOvens mentes da finalidade principal foi utilizada os debates para escolha dos locais das escolas de Direito.
Náo é muito comentado pelos autores que estudaram a história
da :~culdade ?e Direit~ de Sáo Paulo o papel desempenhado pelos
P?lit1cos de ongem paulista que atuavam eotáo, como os Andrada e
Silva, para a escolha da cidade como sede da Academia de Direito.
A cria~o da Faculdade trouxe tansforma0es para a velha cida~e, náo na estrutura física, mas cultural e socialmente. A presea~ de
JOvens estudaotes de todo o país, que vinham e permaneciam nela nos
meses _escolares, habitando em pensóes ou em "repúblicas" ( moradias
exclusivas de estudantes), que estudavam no aotigo prédio de Convento da Ordem de Sáo Francisco, ao lado da igreja, alterou táo
profundamente o modo de vida da cidade que os historiadores mas
conservadores consideram o período urna fase da cidade.
Tradicionalmente, a história da cidade é dividida em tres fases:
a colonial, que vai da fundac;áo do Colégio dos Jesuítas em 1554 á
cria~o da Faculdade de Direito; a academica, de 1828 até o último
quartel do século XIX, e a atual.
. A cidade que os jovens estudantes de direito encootraram náo
t1~a bares, teatros, grandes comemora0e5. As familias pouco se
V1S1tavam e os bailes eram raros.
A presenc;a dos estudantes alterou a vida na cidade de tal forma que
ela se transformou em "cidade dos academicos", dos jovens que se
dt:51~ de todos os pontos do país para cursar a Academia de
Drre1to,
~a elite ~grária ou apenas detentores de "capital social",
~os de fa~as arrumadas finaoceirameote ou afiJhados de pessoas
n:35, ~pr~ndiz.es do poder ou membros do aparelho burocrático admirustrauvo unperiaJ, que nela viveram suas aventuras/travessuras juvenis.
Robert_Avé-Lallement, um dos viajantes que percorreu a regiáo
sul do Brasil em meados do século XIX, deixou a seguinte descri~o
dacidade:

filh°"'.

3

Raquel Glezer
Cheguei a Sáo Paulo ao meio-diaó
Que devo dizer da cidade? Muita coisa me contaram da eleglincia das
ruas, da limpieza das casas, do esplendor das igrejas e cei:13 apare~cia
aristocrática da popula~o ero geral, muita coisa que, a vános respe1tos,
nlio devia ver enganosamente.
_
Algumas ruas, um ou outro bairro bonito e ás vezes até m_agnificos;
ero alguns lugares, fileiras de casa assombradas e, além d1sso,_ boro
empedramento con cal~das, mas em geral cuas estreitas e a c1dade
absolutamente irregular.
As igrejas que vi slio bonitas, algumas ornadas, n? e~tanto nenhuma
me causou grande impresslio. A Faculdade de D1~c~t? dá u~a boa
impressáo e parece-me o mais notável de todos os edif1c10s da c1dade.
Tudo... parece monacalmente velho e impresslio semelhante me
deu Slio Paulo. Ali cheira a Témis e a velho jesuitismo; o primeiro odor
4
aumenta, pois a Faculdade de Direito tem 500 a 600 alunos.
Apesar das duras palavras do visitante, na realidade, o a~nh~do
espac;o físico da cidade dos "moc;os da Academia" recebeu ~rilho, ~da
e vigor. As velhas constru~es de taipa foram palco e plate1a de VI~as
juvenis romanticameote vividas/imaginadas, que sonhadoramente 10dustrializaram o futuro.
Essa cidade de barro náo existe mais, destruída para dar lugar ao
tijolo no último quartel do século XIX e depoi~, ~o século XX, ao
concreto. Daquele momento restaram apenas as 1déias, trac;os palpáveis da vida academica, frágil e efemera como a própria vida dos
autores (tantos dos quais precocemente mortos_deAtu~erculose~ quer
nos jornais acadernicos, pequeoos, d~ brev_e existenaa, explosoes de
idéias para revolucionar o mundo, neo ve10 de dados ~~bre a ~xperiencia vivenciada e sobre a fonna~o de urna classe pobttca nacional;
quer na poesia e prosa romanticas que marcam o início da lite~atura
nacional; quer nos jomais boje seculares, fundad~s por ba~haré1s para
divulgar e defender as idéias que transfonnanam o pais; quer nos
textos dos memorialistas, historiadores e jornalistas egressos da Academia de Direito do Largo de Sáo Francisco.
Foram os al unos e hacharéis formados pela Academia de Direito
que movimentaram o espac;o físico da cidade, com bailes, ~ebedeiras,
brincadeiras, cac;adas, paixóes avassaladoras, pescanas, representa0es teatrais, e, de modo fundamental, o espac;o intelectual,

Ver !!istória geral da civilizofiio brasileira, Sérgio Buarque de Holanda (dir.) 9
v., OIFEL, Sao Paulo, 1961.
'

4 Robert Avé-Lallement, ViagellS pels provincias de SantD Catarina, Paraná e Sao
Paulo (1858), Itatiaia/EOUSP, Belo Horizoote/Sáo Paulo, 1980, pp. 331-352.

154

155

�Sáo Pau/,o e a elite letrada

destruindo o marasmo das velhas idéias coimbrás, o domínio total dos
dogmas católicos, introduzindo novas conce~ de sociedade e
direito.
De modo característico, náo foi através do ensino regular na
Academia que as novas idéias foram conhecidas, adquiridas e divulgadas.
O estudo de Sérgio Adorno, Os aprendizes do poder demonstrou
que a cria~o dos cursos jurídicos no Brasil fara urna necessidade
imperiosa para a independencia cultural e forma~o de quadros para
a burocracia do Estado, o que levou ao controle rígido do conteúdo
ministrado neles pelo Estado. O dominio das exigencias politico-administrativas-burocráticas no conteúdo e desenvolvimento do processo de forma~áo de hacharéis de um lado esvaziou a possivel politiza~º do curso, e de outro permitiu o desabrochar de urna vasta e rica
experiencia extra-curricular.5
Foi nesta, na vida extra-academica, na prática diária que se deu
o processo formativo dos jovens estudantes, que conheceram as novas
formula&lt;t&gt;es político-sociais na leitura de romances e obras estangeiras, predominantemente francesas; pela experiéncia em editar jomais
academicos de curta existencia; pelos la~s de amizade estruturados
nas turmas e nas "repúblicas" cstudantis; nas associa&lt;t&gt;es juvenis de
tipo iniciático, como a Bucha; nas sociedades secretas como a Ma~
naria, a qual quase todos se filiavam, com exc~áo dos católicos
ultramontanos.
A Academia de Direito do Largo de Sáo Francisco oáo se distinguiu como um local de cria~o de saber jurídico liberal por seus
professores no século XIX. Ao contrário, parece ter dominado em seus
ensinamentos o jus-naturalismo e o direito canónico, urna das fontes
do direito portugues.
Entretanto, apesar da irregularidade dos cursos e da monotonia
do conteúdo, calcado no modelo coimbráo, os alunas seus tiveram
extraordinária atividade literária e política. Dentre os autores romaticos de prosa e poesía do século XIX cursaram a Academia: AJvares
de Azevedo, Bernardo Guimaráes, Castro AJves, Fagundes Varela,
José de AJencar, Tristáo de Araripe e tantos outros. Como escritores,
jornalistas e políticos destacaram-se: Afonso Celso, Américo Brasiliense, Crispiano Soares, Duque Estrada, Joáo Teodoro, José Bonifácio de Andrada, Martim Francisco de Andrada, Otaviano de AJ-

Raque/Glezer

meida, Pimenta Bueno, Rodrigues AJves, Rui Barbosa e muitos
outros.
Listar autores literários e políticos de renome nacionais do século
XIX e início do xx é sempre arralar ex-alunos e hacharéis da Academia
de Direito.
Mas náo apenas as personalidades de reconhecimento público
guardaram as marcas da experiencia academica paulistana. Numerosos hacharéis após a formatura dirigiram suas atividades para os
quadros burocráticos-administrativos de menor porte: no Judiciário,
como juízes, promotres, advogados; nos Cartórios Oficiais como
escriváes e oficiais para os registros necessários de pessoas, propriedaaes, a tos civis; na Administra~o Pública como procuradores, oficiais, secretários, na política como deputados provinciais e vereadores. E inseridos na sociedade fundaram escotas, jomais, associa&lt;t&gt;es
culturais ou litera-recreativas dando um outro tom a restrita vida
urbana onde quer que se einstalassem.
Quaisquer que fossem as atividades escolhidas ou as possibilldade de inser~o no restrito mercado de trabalho livre, os hacharéis
deixaram sinais de sua atua~o.
Ana Luisa Martins em seu estudo sobre Os Gabinetes de LeiJura
na Provincia de Siio Paulo. . . encontrou as marcas deixadas pelos
borneos que passaram pela Academia do Largo de Sáo Francisco e
que foram exercer atividades nas pequenas cidades do interior ou do
litoral, que tiveram o empenho de transformar os sonhos juvenis em
realidade, criando urna rede de Gabinetes de Leitura pela Provincia
de Sáo Paulo.6
Gabinetes estes que se pode supor bra~ civis de lajas ma~nicas,
casas de leitura livre, com escotas de "educa~o popular", laicas, que
tiveram a trajetória de ser originariamente Jocais de elite para elite,
litero-recreativas, mas que se transformaram no correr dos anos, em
locais livres, onde borneos e mullieres podiam ler o que desejassem, fara
do estrilo controle oficial católico, e onde podia-se entrar sem estar "decentemente vestido" ou cal~do, escotas deeduca~o laica para meninos
e meninas, e até mesmo escotas notumas gratuitas para escravos.
Junto com os livros e as letras, difundiram as idéias abolicionistas,
republicanas, anti-clericais. Contudo, deve-se reconhecer a fra~dade e ambiguidade do projeto, liberal-conservador, branco, propnetá-

Sergio Adorno, Os aprendizes do poder. O bacharr:lismo liberal na política brasi/eira, Paz e Terra, Rio de Janeiro, 1988.

6 Ana Lu{sa Martins, Os Gabineles tk Leinua da Provincia tk Siio Paulo: a
pluralidatk tk um espai;o esquecido (1847-1890), Disserta~o de Mestrado em História
Social, m.ol/USP/Sáo Paulo, 1990.

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�S/io Paulo e a elite letrada

Raquel Glezer

rio de escravos, que marcou a impossibilidade da continuidade no
periodo republicano.
A transforma~o dos Gabinetes de Leitura em meros clubes
recreativos e o abandono das atividades políticas denotam a fragilidade do projeto. De todos os 19 Gabinetes localizados na provincia
de Sáo Paulo apenas tres permanecem como tais em nossos dias, os
de J undial, Sorocaba e Ria Oaro.
Mas a outra marca fundamental que os hacharéis deixaram foi a
própria forma~o do Estado brasilerio. Deve-se destacar que diversamente das experiencias hispanoamericanas o processo de independencia brasilerio nao foi revolucionário, nacionalista e anti-metropolitano.
'
Maria Odila Leite da Silva Dias em seu estudo A interioriz.afiío
da metrópole (1808-1853) chamou a atem;áo dos estudiosos brasileiros para a necessidade de ver com novos olhos o processo de emancipa~o, abandonando as visóes europeizantes que ainda dominam
os nossos estudos.7
Segundo ela, o processo de emancipa~o deve ser visto como urna
continuidade desde 1808, quando da transferencia da Corte portuguesa para o Brasil. As transfoma~es exigidas no processo administrativo a ser implantado no Brasil, as novas e crescentes necessidades
fiscais, as tensóes entre Portugal, dividido entre liberais e conservadores, e o Reino do Brasil, buscando criar rela~óes interprovinciais
que até entáo inexistiam, sáo todos complexos elementos a serem
considerados con processo de emancipa~o.
A vinda da Corte deu início a transforma~o da colonia em
metrópole, o que ela denomina de "metrópole interiorizada". Isto é,
a Corte do Río de Janeiro tomou a si o encargo de controlar e explorar
as outras "colonias" do continente americano.
Desde o início da coloniza~o no século XVI cada urna das capitanías existentes no continente americano relacionava-se diretamente com Lisboa, dela recebendo ordens e funcionários, a ela prestando
contas adminstrativas e financeiras, sem sofrer na prática coma a~áo
dos Governadores-Gerais e dos Vice-Reís. A transferencia da Corte
para o Río de Janeiro obrigou á mudan~ da rela~o de autonomía
entre as capitanías, criando urna hierarquiza~áo e dependencia que
antes inexistiam.
Maria Odila Leite da Silva Dias, "A interioriza~ da metrópole (1808-1853)",
en Carlos Guilhenne Mota (org.), 1822· Dimensoe.s, Perapectiva, Sáo Paulo, 1972, pp.
l(i()..184.

O Estado metropolitano fixou-se na regiá centro-sul e as demais
capitanías foram obrigadas a aceitar a centraliza~o e o dominio real,
processo que teve continuidade e amplia~áo nos anos seguintes á
Independencia.
A complexa situa~o do Brasil no período pós Independencia
necessita ainda de muitos estudos para o seu esclarecimento, principalmente quando nos anos após 1840 explodiram movimentos locais
contrários á centraliza~o burocrático-administrativa.
Apesar da generaliza~o que ainda se faz nos estudos sobre o
processo de Independencia e forma~o do Estado nacional, é possivel
destacar o papel desempenhado pela elite burocrática-administrativa, que manteve colabora~o constante entre as classes dominantes
nacionais e a administra~o pública, tal como se fizera em toda época
colonial. Muitos dos administradores das capitanías continuaram
suas actividades no Império e procuraram agir de modo eficiente no
processo de centraliza~o.
Quando e Império iniciou suas atividades contava com um eficiente
corpo burocrático-administrativo fiel ás suas diretrizes e orienta~.
Para dar continuidade a essa situa~o, criou seu próprio corpo burocrático através da funda~o das Faculdades de Direito, que formaram as
elites letradas imperiais, as quais serviram fielmente ao Estado.
Examinando de mais perta o período imperial fica evidente que
a elite letrada serviu ao Estado imperial, criando o Estado nacional
brasileiro nos anos 40, refor~do o poder central, reprimindo violentamente os movimientos locais acusando-os de separatistas. Coube a
essa elite redigir, debater, votar e aplicar a legisla~o imperial em todo
o território nacional.
Na prática, a forma~o jurídica dada pelo menos na Academia
de Direito do Largo de Sáo Francisco em Sáo Paulo serviu para tomar
os hacharéis fiéis servidores do Estado, pela complexa teia de rela~
sociais entre a elite dominante e o aparelho de Estado em cria~o e
implanta~o.
A aten~o, quando se tem por objeto os hacharéis formados pela
Academia de Direito do Largo de Sáo Francisco em Sáo Paulo, é
geralmente dominada pelo consensual: o papel fundamental desempenhado por muitos deles na forma~o da cultura nacional. Estáo
ainda muito obscuros os papéis sociais que exerceram na divulga~o
de "novas idéias" e o fundamental papel político na cria~o do Estado
Nacional, na conclusáo do longo processo de interioriza~o de urna
metrópole no continente americano, na subordina~o de todas as
capitanías ao poder central imperial.

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�Slio Paulo e a eliJe letrada

Deve-se ter em mente, de modo claro, que se a cidade de Sáo
Paulo teve, ero certo período histórico, a fun~o principal de ser um
centro de forma~o educativo e cultural, tal fato náo a transformou
ero cidade coro lideran~ política expressiva. Ao contrário, ao longo
da história do Brasil, com exce~o do periodo denominado de Primeira República, entre 1889 e 1930, a lideran~ política coube e cabe as
outras regióes do país.
Ero nossos dias, ocorre mesmo a subrepresenta~o parlamentar
das regióes sudeste e sul, apesar do peso demográfico e do poder
económico nelas concentrado.

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�~
Instituto
Mor~

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2023 © Sillares Vol. 3, No. 5, julio-diciembre 2023, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl
Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329- 4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: José
Eugenio Lazo Freymann. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022020313502900-102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del
Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número:
Centro de Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz
Mendoza, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida
Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León,
México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 1 julio de 2023.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Reynaldo de los Reyes Patiño
Autores
Javier Rodríguez Cárdenas
Elsy Anahí Mendoza Moo
Nancy Selene Leyva Gutiérrez
Carolina Yeveth Aguilar García
David Felipe Gutiérrez Ugalde
Fernando Marco Calleros García
Camilo Zarza Valencia
Arnoldo David Diaz Tamez
Elsy Anahí Mendoza Moo
Patricia Quintana Lantigua
Rebeca Martínez-Tibbles

�Isla Citlalli Jiménez Pérez
Mónica Samantha Amezcua García
Jairo Eduardo Jiménez Sotero
Consejo Editorial
Alberto Barrera-Enderle, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social
Mario Italo Cerutti Pignat, Universidad Autónoma de Nuevo León
Camilo Contreras Delgado, El Colegio de la Frontera Norte
Diana Irina Córdoba Ramírez, Universidad Nacional Autónoma de México
Claudia Roxana Domínguez García, Universidad Autónoma de Nuevo León
Luis Alberto García García, Universidad de Monterrey
Eva Luisa Rivas Sada, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey
Editor / José Eugenio Lazo Freymann
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Asistencia Editorial / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la
fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad de
sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión de Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Imagen generada por el programa de inteligencia
artificial Midjourney, utilizando palabras clave del dossier “Carreras
eclesiásticas en las Indias Occidentales durante el periodo Borbónico (1700-1821)”,
coordinado por Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Un sevillano en las Indias Occidentales.
Trayectoria episcopal de fray Francisco de san
Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco:
espacios, gestiones y ámbitos de acción, 1729-1760
A Sevillen in the West Indies. Episcopal trajectory
of Fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco: spaces, negotiations,
and scope of action, 1729-1760
Javier Rodríguez Cárdenas
orcid.org/0000-0001-7994-014X
El Colegio de Michoacán, Zamora, México
Recibido: 28 de febrero de 2023
Aceptado: 30 de abril de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2023, Rodríguez Cárdenas, Javier. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87
Email: javier.rodriguezc@colmich.edu.mx

�Dossier
Carreras eclesiásticas en las Indias Occidentales
durante el periodo Borbónico (1700-1821)
Introducción
Church careers in the West Indies during the Bourbon
period (1700-1821)
Introduction
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán,

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Elsy Anahí Mendoza Moo
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0003-1433-8080

Tras la muerte de Carlos II, se produjo un cambio dinástico en
la monarquía española. Terminaba el reinado de los Austria y
Felipe de Borbón, duque de Anjou, fue el heredero a la Corona.
Este acontecimiento inició un enfrentamiento entre dos potencias
europeas que estaban interesadas en adquirir tan vasta territorialidad.
1
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 1-8
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

�Carreras eclesiásticas

Los bandos estaban divididos entre quienes apoyaban la continuidad
de la dinastía Habsburgo, representados por José Fernando de
Baviera, apoyado por el emperador del Sacro Imperio Leopoldo I;
y quienes al mando del nieto del “rey sol”, Luis XIV de Francia,
apoyaban al mencionado duque de Anjou.
Esto puede contextualizarse dentro de una crisis europea
generalizada hacia finales del siglo XVII, ya señalada con Geoffrey
Parker, que se proyectó en la península ibérica con el inicio de la
guerra de sucesión española y que concluyó con la firma de los
Tratados de Utrecht (1701-1713).1 Como consecuencia, se modificó
la forma en la que el triunfante Felipe V dirigió sus políticas internas
y externas, al estar permeadas de sanciones a los reinos que apoyaron
la alianza antiborbónica y su simpatía al bando austriaco.2
Dentro de los reajustes administrativos emprendidos
por el nuevo monarca hispano-borbón estuvo la relación con la
Santa Sede a través la confirmación del Patronato Real. Desde
el Examen de Concordato de 1737 o un año después, con el
Dictamen en justicia sobre la jurisdicción de los señores de
Castilla y su supremo Consejo de Cámara para el conocimiento
de todos los negocios pertenecientes al Real Patronato de la
Corona, Felipe V buscó la manera de reafirmar sus derechos
Geoffrey Parker, Global Crisis. War, Climate Change and Catastrophe in
the Seventeenth Century (London: Yale University Press, 2013).
2
John Elliot, Imperial Spain, 1469-1716 (London: Penguin, 2002); John
Lynch, The Hispanic World in Crisis and Change, 1598-1700 (London: Blackwell, 1994); John Lynch, Bourbon Spain, 1700-1808 (London: Blackwell,
1994).
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

2

�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

como patrón indiscutible de la Iglesia en la monarquía, de manera
que buscaba la sujeción total del poder espiritual al temporal en
decaimiento del Papado.
Hay que considerar que este regalismo borbónico no
fue instaurado ex abrupto, sino que obedeció a un proceso
enmarcado en un doble contexto. En primer lugar, dentro de los
reinados de Felipe V, Fernando VI y Carlos III, bajo una misma
visión administrativa del imperio; y en segundo, dentro de un
episcopalismo decadente caracterizado por una menor influencia
de los obispos en el Consejo de Indias y por su sujeción real dentro
de su misma función espiritual. De este modo, los eclesiásticos en
la monarquía tenían un objetivo muy claro: el servicio a ambas
majestades; como funcionarios reales, su formación, desempeño
y movilidad obedecieron a dicho propósito, pero como hombres
se vieron motivados a un ascenso social, prestigio y formación
de redes locales para su sobrevivencia en ámbitos desconocidos,
caminos a veces conseguidos y en ocasiones frustrados.
Así pues, el presente dossier titulado Carreras eclesiásticas
en las Indias Occidentales durante el periodo borbónico (17001821) tiene como objetivos demostrar –mediante casos concretos–
cómo los clérigos eran también sujetos presos de diversos
intereses, personales, familiares y de lealtad a la monarquía; y
cómo la “excepcionalidad” ayuda a explicar dinámicas más allá
de los ámbitos locales. Las diversas trayectorias que en esta
compilación se pretenden exponer, darán cuenta de lo complejo
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Carreras eclesiásticas

que era ser un eclesiástico en un periodo transitorio como el
Borbónico, en un espacio que aún se encontraba en proceso de
poblamiento en el siglo XVIII, como las Indias Occidentales.
Más allá de las diversas demarcaciones espirituales –regulares o
seculares– los sujetos que aquí se presentan darán cuenta que su
ejercicio de movilidad, como cumplimiento a los dos ejes que se
han planteado, estaban en constante circulación a lo largo y ancho
de la monarquía, motivados por sus intereses, revelando así la
excepcionalidad que los caracterizaba.
A final de cuentas, la monarquía hispana, como entidad
planetaria, hace pensar que los esquemas de historia trasatlántica,
comparada y también la historia global, son paradigmas válidos
siempre y cuando se tengan en cuenta las realidades regionales.
De manera que, estas dos categorías de análisis –lo regional y lo
imperial– hacen que los procesos puedan ser comprendidos en
perspectivas complementarias.
Ante la vasta historiografía que antecede estos estudios,
la originalidad y pertinencia de este dossier radica en el énfasis
que se hace en torno a los conceptos de agencia, movilidad y
circulación de los eclesiásticos en las Indias Occidentales. Nuestra
propuesta radica en visualizar a los ministros de la fe como sujetos
con habilidad para conseguir el ascenso social en un mundo
donde parecía estar condicionado por la abnegada obediencia al
servicio de “ambas majestades”. Con esto, se demuestra que la
monarquía española fue un espacio conectado y que la lejanía
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

de los principales centros de poder no fue impedimento para que
ciertos individuos lograran cumplir sus objetivos.
Las conexiones que cada uno de estos individuos fueron
tejiendo a lo largo de su carrera fueron evidencia de que, en
el servicio a ambas majestades, había que ir más allá del “mar
océano” para ejercer una vocación ministerial y un ejercicio real
como agentes del monarca. Fue el caso de la trayectoria episcopal
de fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco, cuyo análisis estuvo a cargo de Javier Rodríguez Cárdenas.
Originario de Sevilla, su movilidad estuvo encauzada a administrar
obispados ubicados en zonas estratégicas de la monarquía, donde,
por un lado había que consolidar el cristianismo y la presencia
española por ser lugares de interacción tanto con indios no
hispanizados y extranjeros ingleses y franceses, y por otro lado
promover el poblamiento y garantizar la total sujeción al monarca
por parte de aquellas poblaciones que carecían del pasto espiritual,
lo mismo en el presidio de San Agustín en Florida (perteneciente al
obispado de Cuba), como en Yucatán y en Guadalajara.
También es importante considerar las implicaciones
que conllevó para un individuo que se decidiera por la carrera
eclesiástica, en un periodo histórico donde, al menos en el clero
secular, la vocación era un elemento secundario. Si bien el
sacerdocio era un medio para ganarse la vida de parte de muchos
naturales en las Indias, en la legislación estaba claramente
expresado que se necesitaba tener un sustento propio para poder
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Carreras eclesiásticas

ser candidato a las órdenes sagradas. Desde un ámbito local,
Nancy Selene Leyva Gutiérrez analizó el caso de una familia
prominente del Nuevo Reino de León: los Cantú.
Los obispos no eran los únicos eclesiásticos con
circulación activa en las Indias. Hubo otros casos, de sumo
interés, que revelaron que las aspiraciones individuales estaban
por encima de los intereses familiares, como lo fue el caso de la
trayectoria de José Rodríguez Hurtado, analizado por Elsy Anahí
Mendoza Moo. Natural de La Habana, su circulación por distintos
espacios como Maracaibo, Puebla y la culminación de su carrera
en el obispado de Yucatán, mostraron que no necesariamente las
trayectorias eclesiásticas terminaban con éxito. Hubo quienes
intentaron congeniar con los clérigos naturales del lugar y, tras
diferencias políticas, terminaban marginados al no poder ingresar
en los espacios de poder ya consolidados. Bajo esta tónica de
la “historia del fracaso” se inserta el trabajo de Carolina Yeveth
Aguilar García, quien analizó las trayectorias clericales en el
arzobispado de México entre la finalización del siglo XVIII y
los inicios del siglo XIX. Al igual que Mendoza Moo, Aguilar
García mostró que no todas las carreras eclesiásticas son exitosas,
pues muchas de ellas, al ser un contexto complejo, tuvieron
que replantearse pues los puestos más importantes en la sede
episcopal eran muy competidos. Esta situación lo comprobó a
partir del análisis de concursos de oposición a curatos vacantes
en el arzobispado de México y demostró que algunos clérigos
mostraron frustración ante la necesidad de querer ser colocados
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�Javier Rodríguez y Anahí Mendoza

en un curato de grandes rentas.
Este dossier también está integrado por cinco reseñas
de libros, cuyos ejes temáticos versan sobre la movilidad, la
circulación y los espacios de las Indias. Elsy Anahí Mendoza Moo
analizó cómo las diversas interpretaciones que le dan al estudio de
los obispos durante la segunda mitad del siglo XVIII se interesan
por demostrar la “ilustración católica” dentro de la Iglesia
indiana. A diferencia de ello, el texto que reseñó, Los obispos
y las reformas eclesiásticas en la América hispánica borbónica
de Rodolfo Aguirre Salvador, Lucrecia Enríquez y Susan E.
Ramírez da una propuesta diferente, revelando el ejercicio de la
autoridad episcopal dentro de la cultura jurisdiccional de cambios
administrativos. También Patricia Quintana Lantigua, con el
texto de Juan Camilo Galeano Ramírez, Curas en la diócesis de
Popayán: la carrera eclesiástica y el regalismo borbónico, 17701808, da cuenta del acucioso trabajo documental del autor y su
rigor metodológico para analizar la carrera de los curas párrocos
en Popayán dentro de los reinados de Carlos III y Carlos IV.
Abonando a los conceptos de movilidad y circulación
durante el siglo XVIII, también el conocimiento tenía esta cualidad.
A partir de los juicios inquisitoriales, los propietarios de las
bibliotecas privadas –que estaban al margen de las institucionales,
mayormente de la Iglesia– demuestran la activa circulación del
conocimiento en las Indias. La complejidad de la cultura del libro
en la Nueva España durante el siglo XVIII y el minucioso abordaje
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Carreras eclesiásticas

que hizo Idalia García para su comprensión en su texto La vida
privada de las bibliotecas: rastros de colecciones novohispanas
(1700-1800), fue reseñado por Isla Citlalli Jiménez Pérez.
Finalmente, los procesos de poblamiento también
conciernen a los ejes planteados en este dossier. Rebeca MartínezTibbles con El imperio español en Oceanía de David Manzano y
Javier Rodríguez Cárdenas con “Coahuila” o Tierra Adentro, 15771722 de Chantal Cramaussel y Celso Carrillo Valdés, dan cuenta
de la manera en que se llevó a cabo los procesos de poblamiento
y cristianización de espacios considerados zonas de frontera: el
primero en un lugar considerado como puerta ante los imperios
asiáticos y el segundo en el septentrión de las Indias. En ambos
casos se demuestra un tránsito continuo de agentes y bienes, y
también la importante participación de la Iglesia en dichos eventos.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-110

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�Un sevillano en las Indias Occidentales. Trayectoria
episcopal de fray Francisco de san Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco: espacios, gestiones y
ámbitos de acción, 1729-1760
A Sevillen in the West Indies. Episcopal trajectory of Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco:
spaces, negotiations, and scope of action, 1729-1760
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X
Recibido: 28 de febrero de 2023
Aceptado: 30 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Resumen: En este artículo se analiza la trayectoria episcopal de un
franciscano recoleto procedente de la Provincia Bética andaluza, fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada, natural de Sevilla.
Muestra cómo la movilidad de este personaje dentro de espacios en
apariencia lejanos, pero bastante conectados de las Indias Occidentales,
fue reflejo de las políticas de territorialización que la monarquía española,
dirigida por los borbones, tenía para con sus posesiones ultramarinas. El
trabajo se sustenta con documentación del Archivo General de Indias,
en Sevilla, y se complementa con fuentes del Archivo del Convento de
Nuestra Señora de Loreto, lugar del cual este personaje fue ministro
guardián previo a su nombramiento episcopal.
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

Palabras clave: Sevilla, Martínez de Tejada, movilidad, Indias
Occidentales, frontera
Abstract: This article analyzes the episcopal trajectory of a Franciscan
Recollect from Andalusian Bética Province, Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada, native to Seville. It shows how the
mobility of this character within apparently distant spaces, but quite
connected in the West Indies, was a reflection of the territorialization
policies that the Spanish monarchy, led by the Bourbons, had towards
its overseas possessions. This work is supported by documentation from
the General Archive of the Indies in Seville, and is complemented by
sources from the Archive of the Convent of Nuestra Señora de Loreto,
where this character was a guardian minister prior to his episcopal
appointment.
Keywords: Sevilla, Martínez de Tejada, mobility, West Indies, frontier

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Javier Rodríguez

Introducción
La movilidad de los diversos actores de la monarquía hispánica es
un aspecto que ha llamado la atención de los especialistas en los
últimos años. La circulación de agentes por los diversos espacios
es sin duda un aspecto de gran interés para quienes intentamos
comprender la dinámica espacial de las territorialidades en las
Indias Occidentales, acaso para atisbar si existe alguna lógica
dentro de las diversas trayectorias de individuos que, más allá de
ser agentes de la Corona, tenían un proyecto propio a raíz de sus
propias experiencias vividas.
El caso de los eclesiásticos es un tema sencillamente peculiar.
Eran personajes cuya labor era compleja pues –a diferencia de los
militares que forjaron su carácter en batallas y cuya experiencia era
de utilidad real para los espacios de difícil interacción– tenían que
lidiar con el hecho de que eran ajenos a la territorialidad que les era
asignada y la adaptación física, psicológica y hasta climatológica
podía ser determinante para considerar si hacían una gestión más o
menos larga en ese lugar o pedían al rey su traslado a un sitio mejor,
como sucedió en muchos casos.
Mucho se ha trabajado en el tema de las gestiones
episcopales.1 Pero en realidad, poco se ha abordado el tema
Óscar Mazín Gómez, Entre dos majestades. El obispo y la Iglesia del gran
Michoacán ante las reformas borbónicas, 1758-1772 (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 1986); Richard E. Greenleaf, Zumárraga y la inquisición mexicana, 1536-1543 (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2017);
Stafford Poole, Pedro Moya de Contreras. Reforma católica y poder real en
la Nueva España, 1571-1591 (Zamora: El Colegio de Michoacán; Fideicomi1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

de la movilidad en la monarquía con base en un personaje. El
presente estudio revela la trayectoria de un sevillano que fue
obispo auxiliar de Cuba con sede en San Agustín de Florida
(1734-1746), de Yucatán (1746-1751) y de Guadalajara (17531760): fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco. El objetivo de este trabajo es demostrar el
perfil de un prelado y la configuración de una política episcopal
en su trayectoria en las Indias Occidentales. Aunque lo idóneo
para comprender en su totalidad esta movilidad en la monarquía
es la biografía del personaje, nos hemos de conformar con un
sucinto análisis que pueda dar cuenta de algunos indicios
iniciales en aras de definir metodológicamente lo que en un
futuro se pudiera convertir en una biografía. Consideramos tener
como punto de partida la comprensión contextual del lugar de
origen de nuestro personaje, es decir su natal Sevilla en torno a
1729. Posteriormente, se examinará su trayectoria en las Indias
Occidentales, tanto en Florida, Yucatán y Guadalajara. Finalmente,
se hará un análisis sobre la política episcopal, la gestión territorial
de sus jurisdicciones y la relación con las diversas autoridades
temporales para caracterizar semejanzas y diferencias.
Para finalizar, este trabajo se sustenta con documentación del
Archivo General de Indias, en Sevilla. Se revisaron particularmente
so “Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor”, 2012); Juvenal Jaramillo
Magaña, Hacia una iglesia beligerante: la gestión episcopal de Fray Antonio
de San Miguel en Michoacán, 1784-1804. Los proyectos ilustrados y las defensas canónicas (Zamora: El Colegio de Michoacán, 1996).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Javier Rodríguez

los fondos Santo Domingo, México y Guadalajara, pero también
el fondo Contratación. Se complementará esta información con
fuentes documentales procedentes del Archivo del Convento de
Nuestra Señora de Loreto, lugar del cual nuestro personaje fue
ministro guardián previo a su nombramiento episcopal.
El Lustro Real en Sevilla (1729-1734)
En la historiografía, Sevilla siempre ha sido valorada como un
sitio que servía tanto para embarcar mercancías y personas al
Nuevo Mundo como para el desembarque de riquezas, bienes y,
de igual modo, personas que tenían algún asunto que tratar ya
fuese en el Consejo Real o en el Consejo de Indias. Para 1729,
este lugar era un simple punto de conexión en el cual llegaban
los avíos a la Península Ibérica para ser transportados a su lugar
de destino –alguna edificación real– o algún otro sitio. Tampoco
hay que dejar de lado que durante el periodo de reinado de
los Habsburgo había sido la sede de la Casa de Contratación,
en la cual se atendían muy importantes negocios, motivo por
el cual se habían establecido en la ciudad una gran cantidad
de agentes que trabajaban en la burocracia y que atendían
asuntos concernientes a las Indias. No obstante, tal como lo
señaló Francisco Fernández López, esta oficina de expedición
documental para el gobierno de las Indias en 1717 fue trasladada
a Cádiz ya que era una de las tareas del entonces nombrado
intendente general de Marina y súper intendente del reino de
Sevilla, José Patiño, en cuyo cargo recayó una serie de tareas que
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

�Un sevillano en las Indias Occidentales

hasta ese momento habían sido competencias de la institución,
como la fabricación y carena de los avíos, el abasto de víveres,
compras de armas, administración de las cantidades entregadas
para ese efecto o para pagar a los marineros, entre otras cosas.
Y claramente, para evitar conflictos, se le nombró presidente de
la Casa de Contratación y como una de sus primeras misiones
se le adelantó el trasladar tanto la Casa de Contratación como el
Consulado a Cádiz, ciudad portuaria.2
El hecho de que doce años atrás el aparato burocráticoadministrativo de la monarquía y su vínculo con las Indias
cambiaran de lugar, no significó que Sevilla hubiese pasado a un
segundo plano, sino todo lo contrario. El espacio sevillano era
un lugar residente de gran tradición arraigada, pues no solamente
era la puerta de acceso a las Indias Occidentales, sino también
al norte de África. Debe recordarse que Sevilla había sido parte
fundamental por más de seis siglos del emirato de Córdoba, y
gran parte de su arquitectura, vestigios y urbanidad dataron de
los tiempos en que la mayor parte de la población era musulmana
hispanoárabe.3
Pero también, además de Córdoba y Granada, la lucha
por el espacio entre cristianos y musulmanes en Sevilla tuvo
episodios épicos. Una vez tomada la ciudad e incorporada a la
Francisco Fernández López, La casa de contratación. Una oficina de
expedición documental para el gobierno de las Indias (1503-1717) (Sevilla:
Universidad de Sevilla; El Colegio de Michoacán, 2018), 61.
3
Adeline Rucquoi, Historia medieval de la península ibérica (Zamora: El
Colegio de Michoacán, 2000), 200.
2

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�Javier Rodríguez

jurisdicción castellana –de forma paralela a la instauración del
aparato burocrático de las Indias–, de este lugar también se
organizaron importantes proyectos misionales con el objetivo de
convertir al cristianismo a todos los “infieles” del norte de África,
particularmente los que radicaban en el reino de Marruecos.
¿Cultura de la reconquista? Puede ser. Lo importante es que, desde
Sevilla se tenía una conexión privilegiada tanto con África como
con el Nuevo Mundo. En este sentido, la monarquía española no
demoró en hacer de esta ciudad –atravesada por el impresionante
río Guadalquivir– un sitio de contacto donde convergían todos los
que entraban y salían de Sevilla tanto a las Indias como al norte
de África a través del monopolio de la Casa de Contratación.
Así se convirtió Sevilla en el sitio multicultural por excelencia
de la monarquía. Múltiples agentes de distintas corporaciones,
ya fuesen reales, eclesiásticos, gremiales, universitarios, entre
otros, tenían en esta ciudad un lugar de interacción, atención de
negocios y cultivo fructífero de redes.
Sevilla, para 1729, estaba en proceso de conversión
simbólica para la monarquía hispano-borbónica: de ser el centro
de la administración burocrática para las Indias Occidentales a
ser un significativo emblema de la llamada reconquista española.
La conexión de Sevilla para con Madrid, Buen Retiro, Aranjuez
o Badajoz era eficiente a pesar de encontrarse al sur de la
península. Hay quienes afirman que la ubicación de Andalucía
era complicada, pero sin duda, el haber sido por casi 200 años la
puerta de entrada y salida al Nuevo Mundo hacían de este lugar
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

�Un sevillano en las Indias Occidentales

el sitio adecuado para hacer negocios, tanto para los peninsulares
como para los indianos, incluso para asiáticos procedentes de las
islas Filipinas.
Para recapitular, la ciudad hispalense era uno de los
centros urbanos más populosos de Castilla, aunque había
sufrido las agresiones de las epidemias de peste, de los años de
sequía, de las hambrunas, de las frecuentes inundaciones del
río Guadalquivir, la pérdida de la cabecera del monopolio de la
Carrera de Indias y el consiguiente desarraigo de gran parte de la
floreciente colonia de comerciantes españoles y extranjeros, y de
los profesionales vinculados con las actividades económicas del
comercio con las Indias Occidentales (almacenistas, corredores
de comercio, consignatarios, aseguradores, prestamistas,
intermediarios, marineros, carpinteros de ribera, calafateadores,
transportistas, cesteros, toneleros, artesanos de las afamadas,
manufacturas sevillanas, etc. y una serie de estratos más humildes
de la sociedad sevillana dedicadas a las tareas más diversas
relacionadas con el microcosmos del tráfico ultramarino). Según
Carlos Martínez Shaw y Marina Alonso Mola, barrios enteros
habían quedado despoblados y algunas calles antaño llenas de
casas de comerciantes y talleres de artesanos “no mostraban más
que ruinas y solares cubiertos de maleza”.4 No obstante, pese
a la recurrente nostalgia por las grandezas pasadas, Sevilla era
Carlos Martínez Shaw y Marina Alonso Mola, Felipe V (Madrid: Arlanza,
2001), 141.
4

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�Javier Rodríguez

una ciudad que contaba con un arzobispado, una universidad
muy reconocida y uno de los tribunales superiores de Castilla,
“ingredientes todos para convertirse en la sede de la monarquía,
como lo había sido bajo Pedro I el Justiciero”.5
Ahora bien, hay algunas consideraciones de importancia
que debemos de tener al momento de caracterizar el reinado de
Felipe V en el contexto del lustro real sevillano. En primer lugar,
hay que tomar en cuenta que se encuentra inmerso dentro del
segundo periodo de reinado del duque de Anjou, que fue iniciado
en 1724. Este segundo momento de reinado coincidió con una de
las fases de mayor lucidez y buena salud del rey. Sin embargo,
en 1725 se vio ensombrecido por la devolución de María Teresa
Victoria seguido por la ruptura del compromiso del infante Carlos
con Mademoiselle de Beaujolais, con la consiguiente tensión en
las relaciones entre Francia y España. Al año siguiente (1726)
José Grimaldo fue sustituido por José Patiño y cayó en desgracia
el padre Bermúdez, su confesor.
Por otro lado, según Carlos Martínez-Shawn y Marina
Mola, una vez restablecida la normalidad tras la abdicación y
vuelta al trono, el rey inició una ruta viajera con destino a los
reales sitios que habían sido restaurados o que estaban en vías
de restauración, al experimentar la Hacienda un cierto desahogo
por la reducción de los gastos extra generados por los conflictos
bélicos, los cuales exigían un buen número de criados desplazados
5

Martínez Shaw y Alonso Mola, 141.

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�Un sevillano en las Indias Occidentales

para atender a los soberanos, así como para tener cuidado del
transporte de muebles, tapices y demás efectos personales de
cada uno de los miembros de la familia real.
También debe tomarse en cuenta la situación personal de
Felipe V, y cómo la relación con su entorno fue deteriorándose
con el paso del tiempo. Según algunos autores, entre 1727 y 1728
Felipe V tuvo presente todo el tiempo la idea de abdicar en favor
de su hijo Fernando, pero en realidad eso nunca se concretó.
Durante su estancia en Badajoz, un aspecto que hubiese podido
distraer al monarca pudo haber sido la boda precisamente de su
mencionado hijo con la infanta Ana María Victoria, que podía ser
un catalizador de esfuerzos para sacar al rey de su postración pues
“había que ocuparse de los preparativos y el tema de conversación
podía resultar atractivo como revulsivo a la apatía a la que de
nuevo estaba sumido el monarca”.6
Gran parte de la historiografía española que ha dado
cuenta del análisis de la gestión político-administrativa del
reinado de Felipe V afirma que su estancia en Badajoz no
llenó las expectativas de la familia real. El rey seguía teniendo
un estado de ánimo decadente y una profunda melancolía que
se apoderaba de él al momento de tomar decisiones, lo que le
dificultaba por mucho gobernar un extenso territorio como lo era
la monarquía española. Ante esto, Isabel de Farnesio organizó la
llamada Jornada en Andalucía, pues creyó conveniente que, ante
6

Martínez Shaw y Alonso Mola, 138.

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ese ánimo tan deprimente por el cual estaba pasando su marido,
sería oportuno buscarle un alivio en un prolongado viaje por el
soleado y polícromo Sur. Asimismo, cuando se confirmó la fecha
de llegada, en realidad la familia real no tenía idea de que la
estancia en Sevilla se prolongaría por casi un lustro, de modo que,
en una experiencia sin precedentes en la historia de la monarquía
española, la comitiva real iba a residir por un largo periodo fuera
de Madrid y de los Sitios Reales, aquellos que como ya hemos
mencionado, fueron visitados por el rey, su familia y todo su
comité antes de llegar a Sevilla.7
Otra variable que debe añadirse al análisis en el reinado
de Felipe V en el lustro real sevillano es la gran influencia que
tuvo Isabel de Farnesio, tanto en su esposo como en la dirección
política de la monarquía en este periodo. Había nacido el 25 de
octubre de 1692 en Parma y era hija tanto de Eduardo Farnesio
como de la duquesa de Baviera Dorotea Sofía de Neoburgo, VIII
duque de Parma y Piacenza.8 Tras regresar al trono en 1724, y ante
el constante desánimo y falta de dirección política de su esposo,
era la reina quien asumía el rol de tomar importantes decisiones y
en muchas ocasiones dirigir la política de la monarquía. Por este
mismo papel que asumió, era víctima de actitudes hostiles hacia su
persona y su actuación porque consideraban que estaba teniendo
mucho protagonismo. No obstante, no tomaba las decisiones de
7
8

Martínez Shaw y Alonso Mola, 140.
Martínez Shaw y Alonso Mola, 97.

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manera unilateral, pues en torno a ella se reunieron una serie
de personajes de influencia y personalidad muy interesante: el
marqués Annibale Scotti, el ministro José Patiño, el arzobispo
Amida (Domingo Guerra, confesor de la reina) y la camarista
Pellegrina.
Si alguien tenía que soportar los drásticos cambios de
humor de Felipe V, era Isabel de Farnesio, quien poniendo a
prueba toda su capacidad de resiliencia, logró poner resistencia
psicológica y mostró inteligencia emocional ante los embates que
sufría por causa de su marido. Según Martínez Shaw y Alonso
Mola, sufría las destemplanzas reales con paciencia, incluso
aquellas que al calor de las reyertas en privado incluían maltrato
de palabra (improperios subidos de tono) y de obra (agresiones
físicas) por parte del soberano.
Ahora bien, hasta este momento se ha delineado un perfil
político-administrativo de lo que fue el gobierno de Felipe V
durante el lustro real sevillano. Lo que hasta este momento hemos
prefigurado es una monarquía con un rey desgastado, enfermo y
en varias ocasiones incapaz de ejercer el gobierno porque estaba
imposibilitado para tomar decisiones, una reina que fungió
como una especie de regente ante las condiciones en las que se
encontraba su marido (y que no gobernaba de forma unilateral
sino que estaba aconsejada por un grupo de expertos, un círculo
selecto de amistades que el rey conocía perfectamente), una
familia real itinerante con el objetivo de buscar la manera de
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que el rey recobrase la salud para poder ejercer su cargo y una
sociedad sevillana que tuvo sus mejores momentos cuando era
gobernada por la dinastía anterior y que estaba en un proceso
de transición para convertirse en una ciudad de gran tradición
hispánica por haber sido parte del emirato de Córdoba, parte
importante en el proceso de readquisición del espacio por parte
del reino de Castilla y la puerta a las Indias Occidentales y el
norte de África.
Como parte de las decisiones que el monarca debía
tomar, estaba nombrar a las altas autoridades de las Indias tanto
del poder temporal como del espiritual: virreyes, gobernadores,
presidentes de las Audiencias y oidores dentro del primero; y
arzobispos, obispos, ministros provinciales, priores, abades,
rectores de universidades y miembros de los cabildos catedrales
por el otro. El nombramiento de los altos cargos eclesiásticos,
debemos recordar, se hacía por el derecho del real patronato, es
decir la regalía que el Papa Alejandro VI concedió a los reyes
católicos en 1493 de las bulas Intercaetera I y el breve menor, en
virtud de los procesos de exploración y encuentro con el Nuevo
Mundo, y a partir de allí, por la labor emprendida por la Corona
de Castilla en la conversión de sus naturales a la fe católica.9
Ma. de Lourdes Bejarano Almada, “Las bulas alejandrinas: detonantes de
la evangelización en el Nuevo Mundo”, Revista de El Colegio de San Luis 6,
núm. 12 (2016): 224–57. Véase también: Ibot León, La Iglesia y los eclesiásticos españoles en la empresa de Indias (Barcelona: Salvat, 1954); Juan Manuel
Pérez Collados, “En torno a las bulas alejandrinas: las bulas y el derecho censuario pontificio”, Anuario Mexicano de Historia del Derecho, núm. V (1993):
9

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¿Estaba el monarca en condiciones de efectuar tales
nombramientos? Esta pregunta es muy interesante, y más si nos
enfocamos a lo que a este artículo atañe: el nombramiento de
obispos, como parte del poder espiritual. Si hasta este momento
hemos reflexionado que Felipe V estaba prácticamente
imposibilitado para gobernar mientras se encontraba en Sevilla,
lo más seguro era que hubiese habido varias motivaciones
que hayan incidido en el nombramiento de los titulares de
diversas mitras en los episcopados indianos. Si bien, pudiera
ser que Isabel de Farnesio –aconsejada por su círculo más
cercano– hubiese estado detrás de tales nombramientos, son
aspectos que evidentemente no se van a encontrar expresos en
la documentación. Quizás, para indagar sobre la obtención de la
orden episcopal de fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco, así como sobre su designación como
obispo titular de Tricali y auxiliar de Santiago de Cuba con sede
en el puerto de San Agustín de la Florida, debemos averiguar
en torno a las elecciones episcopales dadas por Felipe V en el
lustro real sevillano, tal vez para tener un panorama del tipo de
obispos que se estaban eligiendo, de cuáles eran sus trayectorias
antes de la obtención de la mitra y el báculo, y para saber sobre
sus destinos.
En el rastreo propuesto anteriormente encontramos que
entre el periodo de 1729 y 1734, ocho individuos fueron elegidos,
237–55.
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ordenados y designados obispos para algunas mitras vacantes en
las Indias Occidentales por Felipe V. En 1729, fray Francisco
Santiago y Calderón para el obispado de Antequera-Oaxaca en
la Nueva España. Dos en 1730: fray Gaspar de Molina y Oviedo,
regular agustino que tuvo como destino el obispado de Santiago
de Cuba y José Antonio Gutiérrez de Ceballos para el obispado
de Tucumán. En 1731 fray Juan Lazo de la Vega y Cansino
franciscano también para el obispado de Cuba (en sucesión del
obispo fray Molina y Oviedo) y fray Juan Ángel Rodríguez,
trinitario para el obispado de Manila. En 1732 fray Diego Fermín
de Vergara –agustino– que tuvo como destino el obispado de
Popayán; y en 1734 dos prelados más: Manuel Ocio y Campo que
fue designado obispo de Cebú y nuestro personaje fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada, franciscano recoleto.
Para ilustrar mejor lo que acabamos de describir, se mostrará
en la siguiente tabla tomando en consideración las siguientes
variables: el nombre del obispo, el tipo de clero al que perteneció,
su origen, el año de nacimiento, su trayectoria antes de haber sido
elegido obispo por Felipe V (dentro del lustro real sevillano), el
año en que obtuvo el grado del episcopado y su primer obispado
de destino.
De los ocho individuos que fueron designados para
ocupar una mitra vacante en las Indias Occidentales, siete
fueron originarios de la Península Ibérica y solamente un obispo
novohispano. También hay que destacar, que seis formaban
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parte de las filas de las órdenes religiosas –tres franciscanos, un
agustino, un trinitario y un mercedario– y dos más pertenecientes
al clero secular. Además, sobre los destinos, hay que señalar que
tres fueron destinados al obispado de Cuba (dos como obispos
titulares y uno como auxiliar), dos a los obispados ubicados en
el archipiélago filipino, dos a las Indias meridionales y uno a una
mitra de la Nueva España.
No obstante, hay un elemento muy valioso de la tabla 1
que es de gran utilidad para nuestros intereses. Como se pudo
apreciar, hubo dos individuos de origen sevillano que ocuparon
una dignidad episcopal, como lo fueron fray Juan Lazo de la
Vega y Cansino como obispo titular de Santiago de Cuba en
1731 y fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco en 1734 como obispo auxiliar de Santiago de
Cuba con sede en San Agustín de la Florida. Y dentro de este
mismo dato, otro aspecto de sumo interés es el hecho de que el
obispo fray Lazo de la Vega sustituyó a fray Gaspar de Molina y
Oviedo, quien antes de ser designado como obispo de esa misma
mitra era guardián del Colegio de San Acacio en Sevilla, prior de
la orden de San Agustín en Cádiz y asistente general de la orden.
Tampoco se puede dejar de lado a fray Juan Ángel Rodríguez,
quien dentro de su trayectoria por Sevilla estaba terminando
sus estudios en 1730 antes de embarcarse con rumbo a Lima
para ser el confesor del arzobispo fray Diego Morcillo Rubio de
Auñon y Robledo.
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Pareciera que hay un vínculo entre el lustro real sevillano
y la designación de obispos de origen o vinculados en trayectoria
con Sevilla por parte de Felipe V. Más aún, parece haber una
estrecha relación entre los prelados sevillanos con el espacio de
desenvolvimiento del mar Caribe de las Indias, más directamente
entre la ciudad hispalense y la isla de Cuba. Pero, en lo que concierne
a nuestro personaje –fray Francisco de San Buenaventura Martínez
de Tejada Diez de Velasco– su vínculo con los otros dos prelados
sevillanos de la isla fue un vínculo directo, pues mientras él era el
guardián del Convento de Nuestra Señora de Loreto en Espartinas,
Sevilla, fray Lazo de la Vega era el ministro provincial, es decir,
su superior; y resulta una obviedad que estos dos hayan conocido
a fray Gaspar de Molina y Oviedo, quien era prior en ese mismo
lugar, y aunque originario de Mérida, la mayor parte del tiempo
radicó tanto en Sevilla como en Cádiz. ¿Quién recomendó a fray
Gaspar de Molina y Oviedo y a fray Juan Lazo de la Vega a la
dignidad episcopal? ¿Habrá sido Felipe V o Isabel de Farnesio?
Por el momento resulta imposible determinar quién es el verdadero
responsable de la recomendación a la dignidad episcopal, pero si
esas mismas preguntas se plantean para nuestro personaje, el obispo
fray Martínez de Tejada Diez de Velasco, quizás también podamos
añadir a la lista de las posibles recomendaciones a fray Juan Lazo
de la Vega pues no cabe duda que tenían un lazo presente, quizás
habían trabajado juntos en alguna etapa de sus trayectorias en
Sevilla o sus familias estaban vinculadas.
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Francisco
de San
Buenaventura
Martínez
de Tejada

Regular
franciscano

Diego
Fermín de
Vergara

Regular
agustino

Sevilla

Sevilla

¿?

Destino

Regular
franciscano

Episcopado

Juan Lazo
de la Vega
y Cansino

Mérida

Trayectoria

Regular
agustino

Nacimiento

Gaspar de
Molina y
Oviedo

Origen

Tipo clero

Nombre

Tabla 1.
Eclesiásticos que obtuvieron la dignidad episcopal
por Felipe V de 1729-1734

1694

Guardián del Colegio San Acacio
(agustinos de Sevilla), prior de Cádiz
en 1712, asistente
general de la orden
en 1720.

1730

Cuba

1674

Definidor general de
la orden, guardián
de varios conventos
y ministro Provincial de Andalucía.

1731

Cuba

1693

Guardián del convento de Loreto, en
Sevilla.

1734

Auxiliar
de Cuba
con sede
en Tricali

1675

Definidor de la Provincia de Castilla,
prior de San Felipe,
examinador sinodal
del arzobispado de
Toledo.

1732

Popayán

Se desconoce

1729

Oaxaca

Francisco Regular
Santiago y merce- Torralva 1673
Calderón
dario

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José Antonio Gutiérrez de
Ceballos

Juan Ángel Rodríguez

Manuel
Ocío y
Campo

Secular

Regular
trinitario

Secular

Toledo

1682

Estudio en el Colegio real de Salamanca, pasó como inquisidor a Cartagena
de Indias de 1713 a
1718 y de Lima de
1718 a 1730.

1730

Tucumán

Medina
del
Campo

Se desempeñó como
canónico en varias
universidades de
España, entre ellas
1687
la de Sevilla. Al
nombramiento, era
confesor del arzobispo de Lima

1731

Manila

Celaya

Estudio en la Real
Universidad de
México donde también fue catedrático,
abogado de esa Real
Audiencia.

1734

Cebú

1688

La trayectoria episcopal en las Indias Occidentales
Nacido en Sevilla en 1686, Francisco de San Buenaventura
Martínez de Tejada Diez de Velasco fue hijo de don Juan Martínez
de Tejada y de doña Francisca de Velasco, ambos miembros de
familias nobiliarias de su ciudad natal. En la adolescencia tomó el
hábito de San Francisco –en la rama de los recoletos– y pronunció
los votos de profesión religiosa en el monasterio de San Pablo
de la Breña, ubicado en la misma ciudad. Se graduó de doctor
y maestro, y fue lector sucesivamente de filosofía y teología en
dicho monasterio. Fue guardián del convento de Nuestra Señora
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de Loreto en su ciudad natal de 1724 a 1731, y de 1732 a 1734,
año en que fue promovido a la dignidad episcopal enviándosele las
ejecutoriales correspondientes, que él aceptaría y que le obligarían
a dejar el cargo de guardián del convento y abandonar Sevilla.
Lo poco que se sabe de su personalidad, de acuerdo con algunas
crónicas, es que era un “varón de Dios, hombre de oración, estricto
y severo para consigo mismo pero amable, dulce y atento para
con los demás, austero, penitente, temeroso de Dios, pero siempre
dispuesto a socorrer a quien le pedía auxilio. Entregado en cuerpo
y alma a sus labores y al servicio de su prójimo”.10
Plantean las crónicas que fue el propio monarca español
Felipe V, quien promovió a la dignidad episcopal a Martínez
de Tejada al considerar en él esa personalidad de abnegación,
entrega y servicio a los demás, “a fin de que, realzada su frente
con el esplendor de la mitra, y colmado su espíritu con la gracia
sacerdotal en la dignidad suprema del episcopado, empuñase el
cayado pastoral y fuese más allá del mar océano a dirigir a su
grey”. Esto es, que fuese a las Indias Occidentales para que, entre
el mar de las Antillas y las inmediaciones del Seno Mexicano,
diera impulso a una de las Iglesias fundadas desde el siglo XVI.
Así, aprobado por el Papa Clemente XII para recibir la ordenación
episcopal, Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de
Tejada fue nombrado obispo titular de Tricali y auxiliar de Cuba
con sede en Florida, todo esto dentro de la monarquía hispánica.
Archivo General de Indias (AGI). Santo Domingo 865, Despacho del rey
al obispo de Cuba, 29 de noviembre de 1733.
10

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Al llegar a Cuba, se planteó el problema de su consagración
episcopal y la entrega de su mitra. Ansioso de conseguir un nuevo
obispo auxiliar para la jurisdicción de San Agustín en Florida, el
rey Felipe V ordenó que la ceremonia fuera realizada en Cuba.11
Para ello, su majestad dispensó la ley que exigía que tres obispos
estuvieran presentes en la consagración episcopal de un clérigo,
y ordenó que sustituyese a los prelados. Cuando los sustitutos
llegaron, el fraile ya había partido rumbo a Veracruz, para ser
consagrado obispo en la Ciudad de México en julio de 1734, por
el arzobispo Juan Antonio Vizarrón Eguiarreta, según refieren
algunas crónicas.12
A pesar de haber sido ordenado obispo en América,
Fray Francisco de San Buenaventura sabía muy bien cuál era su
función: ser pastor y guía de la grey que su majestad le había
encomendado. Por lo tanto, salió a relucir inmediatamente su
relación para con el monarca español, pues desde que llegó
a tomar posesión de Cuba, de inmediato se lanzó a una visita
pastoral con rumbo al fuerte de San Agustín. Mientras realizaba
su visita, levantó un informe que envió a Felipe V en el que daba
fe del estado espiritual y material de la zona.
En lo material, ya no había casa decente para poder vivir.
Tampoco había iglesia ya que se estaba construyendo una, pero
John J. Tepaske, The governorship of Spanish Florida (1700-1763)
(Durham: Duke University Press, 1964), 182.
12
AGI. Santo Domingo 867, “Del obispo auxiliar al rey”, 29 de noviembre
de 1733.
11

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aún no estaba terminada; suplía a dicha iglesia una ermita de
tablas, arruinada y pequeña, en la que no cabía ni el tercio del
pueblo, careciendo de ornamentos para el santo sacrificio de
la Eucaristía. En lo espiritual, existía un olvido de las virtudes
y ninguna frecuencia de sacramentos. El número de personas
de la ciudad por el padrón de dicho año era de 1,428 personas
entre hombres, mujeres, niños y algunos esclavos.13

Su actitud como obispo regalista hizo que detallara grandes
informes directamente a la corona española, algo muy común en
los obispos de su época. En sus diez años como obispo de Tricali,
sacó a su grey de la apatía religiosa en que se encontraba. Por otro
lado, se vio inmiscuido en algunos conflictos entre el gobernador
de Florida y los franciscanos, pero supo mediarlos de hábil forma.
Promovió con fracaso rotundo la evangelización de la Florida,
pero sus ánimos nunca decayeron “en defensa de su majestad
y de la santa fe católica y apostólica”.14 Sin embargo, el 25 de
junio de 1745, el rey español Felipe V y el Papa Benedicto XIV
lo designaron obispo de Yucatán, tomando posesión de su nueva
diócesis el 15 de junio de 1746, pasando así de ser un obispo
in partibus infidelium de Tricali y auxiliar de Cuba con sede en
Florida, a ser titular de la diócesis yucateca.
De este modo, el 20 de noviembre de 1745, Fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada llegó a Mérida y en
AGI. Santo Domingo 867, “Del obispo auxiliar al rey”, 15 de octubre de
1735.
14
AGI. Santo Domingo 864, “Del obispo auxiliar al rey”, 15 de octubre de
1735.
13

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su toma de posesión advirtió que saldría lo más pronto posible
en visita pastoral hacia Tabasco, pues le interesaba saber las
condiciones en que se encontraba dicho territorio por ciertos
rumores que le había comentado la tripulación del barco en el que
se trasladó.15 El prelado dio cuenta de haber confirmado a 10,814
almas, y de su recorrido por la zona afirmó haber:
Remediado algunos males espirituales y hallado los templos,
aunque muy humildes, así por la pobreza de los vecinos como
por la carencia que hay de materiales, aseados, pero viendo
quemada la Iglesia de Cunduacán, por ser como las demás de
madera, se quedaron previniendo materiales, así en este pueblo
como en el Villahermosa para reedificarlas de material.16

Además, visitó los ocho pueblos del río Usumacinta y treinta
de Chontalpa, los cuales encontró en buen estado de fe y salud
espiritual a pesar de ser muy pobres. En total realizó cinco visitas
pastorales durante su gestión en Yucatán desde su llegada en 1745
hasta 1749, año en que fue su quinta y última visita.17
Dentro de su labor pastoral en su segunda gestión
episcopal, se confirmaron 68,966 almas en 1,491 leguas
recorridas entre las cinco visitas. Y es que a pesar de no ser tan
extenso el territorio, da cuenta de que los caminos estaban en
pésimas condiciones, y que muchos de ellos estaban cubiertos
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 20
de noviembre de 1745.
16
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 20
de noviembre de 1745.
17
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 1 de
octubre de 1749.
15

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por una excesiva cantidad de vegetación y el temperamento
de la tierra era bastante húmedo. Aun así, se reedificaron más
de 80 curatos, creó un Seminario Tridentino y un hospital para
pobres, visitó el presidio de Balcázar –que nunca había sido
visitado por ningún otro obispo–, intercedió por la gente caída
en desgracia dentro de su cabildo catedralicio, como asimismo
denunció que había lugares que “al estar alejados de los curatos e
imposible visitarlos, se practican incestos, cópulas entre mujeres
y diabólicas supersticiones que el común enemigo no escatima
en la gravedad de su pecado por no tener pasto espiritual”, como
también había denunciado mujeres por abandonar a sus esposos
queriendo llevar vida libertina, y que al igual que algunas solteras
españolas “se embriagan en tabernas y desatan sus bajas pasiones
para satisfacer el muy alto libido que tienen”, asunto que trató
con el gobernador de Yucatán y resolvieron crear un reformatorio
para que aprendieran la mesura y el control de sus instintos.18 Y
cuando se estaba en planes de erigir dicho reformatorio espiritual
en coordinación con su homólogo secular, Fernando VI tendría
planes diferentes para él, ya que el 28 de septiembre de 1751 lo
eligió para ocupar la sede vacante en la diócesis de Guadalajara.
Fue así como en su informe al Consejo de Indias, el R.P.
José Barbosa y Cabrera informó que Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada recibió las bulas pontificias en el
AGI. México 1030, “Cartas y expedientes de los obispos de Yucatán”, 15
de junio de 1749.
18

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puerto de Veracruz, que fueron transportadas hasta él por el navío
Bizarra.19 En su respuesta, el fiscal aclaró que, si el obispo no hacía
juramento debido ante el presidente, gobernador y capitán general
de la Audiencia de Guadalajara, José de Basarte, no podía tomar
posesión del obispado.20 De este modo, fue como el nuevo obispo
de Guadalajara entró en ejercicio episcopal el 24 de febrero de
1753 tras haber tomado el juramento cuatro días antes.
Este nuevo territorio eclesiástico representó para él un
nuevo reto en su tarea pastoral, pues aun teniendo 65 años de
vida, recibió un inmenso territorio bajo su resguardo. Era el
obispado más grande de toda la América hispánica septentrional,
una jurisdicción que iba de la costa del océano Pacífico a la costa
del Seno Mexicano, ya que fue obispo de Guadalajara, Nueva
Galicia, Nuevo Reino de León, provincias de Nayarit, Coahuila y
Texas, y las Californias; o lo que se conocía hasta ese momento.
Así, una de sus primeras acciones, fue recorrer la mayor magnitud
de su obispado, y para ello, en mayo de 1753, se aventuró en una
primera visita pastoral con rumbo al Nuevo Reino de León, para
reconocer la constitución mayoritaria de su obispado.
Era evidente que el obispo neogallego tenía un fuerte interés
por conocer la zona limítrofe de sus territorios. De antemano se
sabe que era una labor de los prelados diocesanos realizar visitas
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1753.
20
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1753.
19

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periódicas a todos los curatos bajo su administración, pues eso
era un mandato tanto del Concilio de Trento como del Tercer
Concilio Provincial Mexicano, pero, en la visita que hizo el
obispo de Guadalajara en 1753, hay un fuerte interés por conocer
la zona.21 Un primer indicio pudiera ser que se trata de una visita
de reconocimiento de territorio –y puede que haya sido así– pero,
por otro lado, la comprensión de las territorialidades eclesiásticas
implica aspectos que trascienden el simple reconocimiento
panóptico: la dinámica eclesiástica del territorio, la administración
de los sacramentos, el reconocimiento de su personal (o en este
caso los curas subordinados a su cargo), la religiosidad popular de
la feligresía, y un aspecto de suma importancia, el conocimiento
de la recaudación de los diezmos y las entradas monetarias que
tienen esos territorios tan lejanos de la sede episcopal.
Sin embargo, el obispo Martínez de Tejada Diez de
Velasco realizó una segunda visita pastoral en 1760. Tal pareciera
que su actividad pastoral fue muy intensa: tenía que cerciorarse
por sí mismo que las cosas en el obispado funcionaran de forma
correcta, ya que, a pesar de su avanzada edad, nunca envió un
representante suyo al ejercicio de dicha actividad, como lo habían
hecho sus antecesores en la zona. Esto es un indicador del fuerte
celo apostólico que sentía por su trabajo como dirigente diocesano.
Como gobernante eclesiástico, tenía que responder ante la Corona
por los habitantes dentro de su jurisdicción sin importar que ésta
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo”, 12 de febrero de 1754.
21

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transgrediera los límites fronterizos entre la Nueva España y la
Nueva Galicia, pero como pastor y dirigente espiritual, tuvo que
velar con gran celo apostólico que los sacerdotes de su diócesis
cumplieran con su trabajo como debían de hacerlo. Por las demás
autoridades temporales, el obispo Martínez de Tejada debía
trabajar de forma conjunta para salvaguardar la espiritualidad de
todos los feligreses. Para esto, el obispo de Guadalajara mostró
una actitud de respeto y de buena disposición para el trabajo y la
cooperación tanto con el presidente de la audiencia de la Nueva
Galicia, como con los virreyes de la Nueva España, aunque éstos
no se llevaran bien.
Sin embargo, el Sr. Tejada fue muy claro desde un
principio: para él, al único que había que rendirle cuentas era a
su majestad, y los conflictos de intereses que los gobernadores de
los territorios tuvieran entre sí no eran de su incumbencia. Esto
fue realmente significativo porque evidenció que su principal
objetivo era la custodia y la salvación de las almas dentro de su
obispado, e incluso fuera de él, ya que estaba dispuesto a llegar
hasta los confines de su territorio para llevar a cabo esa labor.
Es obvio que, como franciscano, su mística espiritual hizo a su
personalidad preocuparse primero por las cosas eternas, es decir,
que los curas llevaran la liturgia de forma correcta, así como
tener todo lo necesario y en orden para el culto divino, además
de llevar de forma correcta la administración parroquial, y que
las condiciones materiales de los templos estuvieran en óptimas
condiciones para poder llevar los actos de culto.
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Tras haber realizado la visita pastoral de 1753, dio informe
al presidente de la Audiencia de Guadalajara sobre el estado
en el que se encontraban las tierras del Nuevo Reino de León,
enfatizando que las misiones se encontraban en un pésimo estado.22
Asimismo, reportó a su majestad, que las iglesias y los pueblos
del Nuevo Reino de León se hallaban sumamente deteriorados no
solo por haber padecido el incremento de temporales debido a las
constantes lluvias y culebrones de agua, sino por la gran falta de
vecinos que se habían pasado a las nuevas poblaciones.
Cabe recordar, que entre 1749 y 1753, José de Escandón
dirigió un asentamiento que –según se menciona– era de más de
seis mil personas para la colonia de Nuevo Santander, y fundó
veinte poblaciones, lo que provocó que el mapa del norte de la
Nueva España se completara con la fundación de este asentamiento
como un gobierno militar. Pero, por otra parte, si bien esta mejora
redundaba en bien para el Nuevo Reino de León porque le quitaba
la guerra contra los indios en el lado oriente, le ocasionó un grave
atraso de disminución de la población porque una buena parte de
sus moradores se pasaron a colonizar el territorio ya mencionado.
Este era uno de los males que el obispo de Guadalajara le reportó
a Fernando VI.
A su vez, José de Basarte –presidente de la Audiencia de
Nueva Galicia– mostró la mejor disposición para ayudar a corregir
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo”, 8 de febrero de 1754.
22

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el “mal de poblaciones” que aquejaba al Nuevo Reino de León, pues
después de haber hablado sobre el tema con su obispo, le hizo una
proposición a su majestad para ayudar a mejorar la situación social
de aquellas lejanas tierras. Lo primero fue que había que mantener
las misiones de Hualahuises, Gualeguas y Guadalupe en la mejor
situación que se pudiere, y prestar más atención a aquellas que se
encontraban descuidadas y desatendidas: Río Blanco, Purificación y
Concepción; en segundo lugar, que San Antonio de los Llanos fuera
anexada a Nuevo Santander, y que en tercer lugar los misioneros de
Charcas atendieran el Valle de Matehuala y las misiones descuidadas
del Nuevo Reino de León.23 Era evidente que los intereses de Basarte,
lejos de mejorar la situación social de aquellas tierras, eran hacer
méritos con el monarca español para después proponerle la anexión
del Nuevo Reino de León a la Audiencia de Nueva Galicia y así
arrebatarle aquel territorio al virrey de la Nueva España, debido a
que tenía intereses en ese territorio.
Además, también le propuso al rey hablar personalmente
con José de Escandón, para que, a largo plazo, “una vez
poblado el Nuevo Santander, hiciera devolución en número de
gentes que se había llevado por motivo de compensación”.24
Desafortunadamente para él, el fiscal le respondió en carta
fechada en 25 de octubre de 1755 que tomaría en cuenta sus
AGI. Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo”, 8 de febrero de 1754.
24
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 8 de febrero de 1754.
23

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sugerencias pero que no se metiera en los asuntos del Virrey de
la Nueva España.25 Asimismo, informó el obispo Martínez de
Tejada al fiscal del Consejo de Indias haber confirmado 64,987
personas, una cantidad que es indudablemente exagerada pues
la cantidad real –como se vio– ni siquiera llegaba a las 20,000
almas confirmadas.26 Sin duda alguna, era una buena táctica del
episcopado novohispano para evidenciar que hacían bien su
trabajo, pues lo mismo sucedía con el obispo Sánchez de Tagle
en Durango, quien afirmó haber confirmado como a 300,000
personas, cuando la cifra real era bastante menor.27
Así pues, entre 1754 y 1758, el obispo Fray Francisco de
San Buenaventura tuvo una intensa agenda por atender. Además
de resolver el conflicto que tuvo con el Virrey de Nueva España
por la jurisdicción del curato de Bolaños –que dicho sea de paso
el gobernador Basarte ganó su custodia de vice-patronato tras un
litigio de cuatro años–, realizó tres visitas pastorales más dentro
de su obispado: una con rumbo a la vereda de Tierra Caliente entre los curatos de Lagos de Moreno y la Villa de Aguascalientes,
otro camino a Zacatecas y de regreso a Guadalajara, y la tercera
rumbo a la provincia de Nayarit.28
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 25 de octubre de 1755.
26
AGI. Guadalajara 205, Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos por el Consejo, 8 de febrero de 1754.
27
AGI. Guadalajara 206, Cartas y expedientes del obispo de Durango, 30 de
diciembre de 1751.
28
El obispo Martínez de Tejada nunca hizo una visita pastoral hacia las
25

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No obstante, El 9 de mayo de 1759 en la catedral de
Guadalajara, el obispo Martínez de Tejada mandó un edicto
circular por la ruta cordillera del Nuevo Reino de León. En ella,
comunicaba su resolución de salir en visita pastoral para aquellas
regiones el último día del mes de junio que se aproximaba. En su
edicto, el obispo comunicaba a los curas que su comitiva estaría
compuesta por el Br. Mateo de Arteaga –cura beneficiado de la
villa de Aguascalientes– y cinco ayudantes más, y ordenaba que
a su llegada le fueran preparados una olla de frijoles, tres gallinas
cocidas, asadas, o en caldo con cinco tortillas y chocolate y agua
para beber, además de un no costoso postre. Asimismo, advertía a
los curas que no prepararan pompa o grandes celebraciones a su
llegada, mucho menos que se le dieran regalos de ningún tipo, pues
deseaba verse asistido de una decente pobreza. Solo se conformaba
con que también tuvieran preparado para su llegada agua y paja
para sus bestias de carga, y que tuvieran personas que los cepillaran
y atendieran en caso de sucederles algún inconveniente.29
Por otro lado, a los fieles, vecinos y moradores de los
pueblos y partidos ubicados en la vereda por recorrer, exhortaba
y requería que si alguno de ellos sabía si había eclesiásticos
Californias, pero los jesuitas que misionaban en aquellas zonas le mandaban
informes sobre la región, diciéndole que era una región “altamente cálida al
punto que el ganado mayor y algunas personas mueren de tabardillo”. AGI.
Guadalajara 205, “Cartas y expedientes de los obispos de Guadalajara vistos
por el Consejo”, 20 de mayo de 1756.
29
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; m.19. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
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que hubiesen cometido pecados públicos, que lo declarasen al
momento de la visita, pues era una labor episcopal corregir la
disciplina de su clero para que pudieran ejercer su ministerio con
la mayor dignidad posible.
Asimismo, también pedía que pasaran a declarar si algún
vecino o feligrés se encontraba amancebado con alguna mujer,
si tuvieran negocios deshonestos, si hubiesen transgredido la
excomunión, si hubiese blasfemado, si decían palabras deshonestas,
si habían comido carne en cuaresma o vigilia de precepto, si no
hubiese cumplido con el precepto anual, si había sospechas de
sodomía, si había mujeres libidinosas o que imitaran o quieran ser
como hombres, si habían puesto a trabajar a sus esclavos en día de
fiesta, si conocían indios que jugaran juegos prohibidos, si conocían
a hechiceras o adivinas, personas que maltrataran animales o que
hubieran matado a alguno sin causa, o si conocían personas que
callaran todos los pecados anteriores incurriendo en la omisión; todo
esto para que las personas que resultaran implicadas fueran castigadas
bajo la pena de excomunión mayor latae sentenciae una potrina
canonica monitione, y aquellas que se hubiesen animado a confesar,
resultarían apremiadas con exenciones de pago en las obvenciones
parroquiales por cinco años a partir del día de la denuncia.30
Para la recepción del sacramento de la confirmación,
otorgó la indulgencia plenaria a todos los fieles que se confesaran,
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; ms.20-21. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
30

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recibieran la comunión, e hicieren una oración en la parroquia
a la que pertenecieran por la Iglesia, el romano pontífice y los
progresos de la monarquía española delante de la custodia con
la hostia sacramentada expuesta.31 Esta indulgencia, estaba
enmarcada en el contexto de la muerte del monarca Fernando VI
y el ascenso de Carlos III, la muerte del Papa Benedicto XIV y el
ascenso de Clemente XIII, así como el decreto de jubileo hecho
por este último a raíz de “los estragos que padece la religión
católica y la santa sede vulnerada primero en la fe, y conociendo
que la relajación de costumbres y de la disciplina eclesiástica
son causa de graves daños y de las sangrientas guerras que se
experimentan junto con los constantes y repetidos temblores de la
tierra en muchos puntos de la monarquía española”,32 por lo cual
el Papa otorgaba la indulgencia plenaria, pero cada obispo tenía
la libertad de adaptarla a su diócesis.33
Así, las indicaciones del obispo Martínez de Tejada para
su visita pastoral en 1759 dejaban muy en claro que deseaba
realizarla con la mayor decencia y pobreza posible, pero que
FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; m. 21. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981
32
Seguramente se refería al terremoto de Lisboa en 1755 cuyos efectos pudieron sentirse prácticamente por toda la Europa occidental (desde Andalucía
hasta Finlandia) y parte de Marruecos.
33
Este punto lo hemos de tocar en el siguiente capítulo de esta investigación. FamilySearch. Salinas Victoria, Nuestra Señora de Guadalupe, cofradías
1750-1854; ms.39-40. www.familysearch.org/México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1667-1981.
31

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todos los actos de fe que se llevaran a cabo en el trascurso de
ella fueran realizados con la mayor piedad y contrición para la
enmienda espiritual que su grey esperaba. Sin embargo, además
de lo que hasta aquí hemos mencionado, había otros intereses
detrás de esa visita, ya que la ruta de ella había sido modificada,
pues ya no era el objetivo del obispo recorrer el Nuevo Reino de
León, sino una provincia que estaba ubicada más al norte y que
hasta el momento era un territorio desconocido para él, a donde
ningún obispo había llegado antes en visita pastoral.
Así pues, Fray Francisco de San Buenaventura salió
a los confines de su obispado por segunda ocasión, pero ahora
el destino indiscutible era la provincia texana. Su recorrido, en
primera instancia, era el que había hecho en la ruta anterior pues
llegó a los curatos del Santiago del Tonalá, San Francisco de
Tepatitlán, Sierra de Pinos, Venado, Charcas y Matehuala, entre
el 8 de junio y el 3 de octubre de 1759. Las visitas se realizaban
conforme al itinerario protocolario que el obispo había anunciado
en mayo de 1759, siendo la excepción Charcas, donde celebró
el otorgamiento de órdenes menores (de lectorado y acolitado)
y mayores (de presbiterado) a cinco frailes del Colegio de
Guadalupe de Zacatecas.34 Pero una vez terminado su paso por
Matehuala, su siguiente destino sería la Villa de Monclova el 22
de octubre, luego el pueblo de San Buenaventura dos días después,
FamilySearch. Charcas, San Francisco, Bautismos 1755-1768, m.129.
www.familysearch.com/Mexico,SanLuisPotosí,CatholicRecordsChurch
34

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continuando con el presidio de Santa Rosa el 30 de octubre y la
Villa de San Fernando el 5 de noviembre, para finalmente llegar
al presidio de San Antonio de Béjar el 10 de noviembre de 1759.35
Después fue al presidio de Los Adaes, bajó a la Bahía del Espíritu
Santo, para pasar a Río Grande y continuar para llegar al rancho
de Nuestra Señora de los Dolores en el Nuevo Santander.36
Lo anterior es interesante porque en este último sitio no
había parroquia o templo que visitar, ya que era una ranchería
perteneciente a don José Borrego de la que el obispo desconocía
su existencia. Apuntó que este sitio formaba parte de una de las
poblaciones fundadas por el general José de Escandón, llamada
la Villa de Laredo. Dicho lugar, estaba situado “en el camino
real que sale de la villa de Monclova, capital de la provincia de
En la Villa de Monclova el cura beneficiado era el Br. Miguel Sánchez
Navarro y su teniente el Br. José Miguel Molano; en el pueblo de San Buenaventura el doctrinero era fray Nicolás Salcedo de la provincia de Jalisco;
en el presidio de Santa Rosa el cura beneficiado era el Br. Carlos Sánchez de
Zamora; y en la Villa de San Fernando de Austria se encontraba fray Antonio
Aguilar religioso franciscano de la provincia de Jalisco. Cabe mencionar sobre
este último que era un curato informal pues el templo era de “paja y terrado”,
y el religioso que lo atendía solo contaba con permiso de su superior y no del
obispo de Guadalajara, por lo que el obispo Martínez de Tejada ordenó que se
le despacharan las licencias correspondientes para que pudiera celebrar, confesar y predicar en las doctrinas franciscanas de la provincia de Jalisco, y no
en otras ni mucho menos en curatos seculares, por lo que lo nombró párroco
y ministro de doctrina de ese lugar. FamilySearch. Zaragoza, San Fernando
de las Rosas, Bautismos 1754-1797, m.17. www.familysearch.com/Mexico,Coahuila,CatholicRecordsChurch
36
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759.
35

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Coahuila, para las misiones de San Juan Bautista del Río Grande
en el norte, y de la Villa de San Fernando y Real Presidio de
San Antonio de Béjar, y el que viene de las misiones y Real
Presidio de la provincia del Espíritu Santo, ambos de la provincia
de Texas”.37 Además, era un lugar estratégico pues se ubicaba
en las inmediaciones del camino que conducía al Pueblo de la
Punta de Lampazos, en lo que era la entrada al Nuevo Reino de
León. Era un sitio que constaba de 20 familias con un total de 150
personas. Sin embargo, había un problema con este sitio: no tenía
cura propio que les administrara los sacramentos: ni regular, ni
secular. Así, dichos habitantes reconocían que en lo conducente
a lo espiritual, a pesar de ser jurisdicción de la Villa de Laredo,
un religioso de la Villa de Revillagigedo –a doce leguas de ese
lugar y que los visitaba cada que podía (esto era, casi una vez al
año)– era quien les administraba los sacramentos a ellos y a las
rancherías circunvecinas, y que con la ayuda de este religioso
habían comenzado la construcción de una capilla para que se
pudiera celebrar el oficio divino.38
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759. No obstante, no se encontró
información detallada sobre el paso de Fray Francisco de San Buenaventura
por Texas. Lo único existente es lo que hay son los informes disponibles en el
Archivo General de Indias, pero que fueron cartas del obispo informando al
rey del estado de la provincia, aspecto que se retomará más adelante.
38
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.4, f.1, 13 de diciembre de 1759. Inmediatamente, el obispo
preguntó al dueño del rancho con qué licencias administraba los sacramentos,
pero él no supo responderle. Dicho misionero había sido enviado por José de
37

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Lo que más le preocupó al prelado neogallego, es que
los vecinos de esos lugares en ocasiones pasaban hasta un año
sin oír misa y que muchos vecinos habían muerto sin recibir los
sacramentos porque no había quién los confesara, además de
que los niños pasaban años sin recibir el bautismo.39 Esta era
la situación en una zona de frontera de la América hispánica
septentrional, donde la escasa población existente carecía del pasto
espiritual porque no había quién se los administrara. En lugares
poco poblados, con constantes ataques de los indios, la religión
era un aspecto de segundo plano pues lo primordial era sobrevivir
ante las adversidades. Esa era la situación del dueño del rancho de
Nuestra Señora de los Dolores, Joseph Borrego: un capitán que
se avecindó en la Villa de Laredo en 1755 y que tenía el mandato
de José de Escandón de poblar esa Villa.40 En un testimonio de
Tomás Sánchez –español vecino de ese rancho– declaró que las
personas de ese lugar morían sin recibir los sacramentos, y que
cuantos tenían salud y posibilidad de trasladarse, no les interesaba
acudir a misa. Además, mencionó la importante labor espiritual
que hacían las mujeres de la Villa de Laredo por preocuparse por
Escandón.
39
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, 13 de diciembre de 1759. Se menciona que el religioso sólo fue
una vez a ese lugar –de forma extraordinaria– a confesar a la hija de don Tomás de Cuellar, y aprovechando su estancia, bautizó a todos los niños recién
nacidos. En esa ocasión el misionero tardó 9 meses en acudir.
40
AHAG, otras diócesis, Monterrey, visita pastoral a Nuevo Santander en
1759, caja 2, 13 de diciembre de 1759.
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la salvación de esposos, hijos y familia al ser ausente cura alguno.
Eran las mujeres quienes, en este lugar, enseñaban los puntos
básicos de la doctrina cristiana a sus seres queridos, sin embargo,
menciona el testimonio que las mujeres se esforzaban mucho
y que “a los hombres solo les interesa pelear y defenderse del
indio y no hacen caso alguno”.41 Así, eran las mujeres norteñas
las que con fervor religioso velaban por la salud espiritual de los
varones, quienes solo mostraban interés en la protección de sus
tierras ante amenazas de ataques de indios, e incluso de rumores
de invasiones francesas, y en sobrevivir ante las adversidades
como ya lo hemos referido.
Ante esto, el obispo Martínez de Tejada Diez de Velasco
ordenó que entre todos los vecinos pagaran 150 pesos anuales a
un ministro para que residiera en la Villa, celebrara misa y les
administrara los sacramentos, además de ayudarle a hacer los
ornamentos y conseguir lo preciso para la celebración del culto
divino, y porque “siendo todos unos pobres miserables que no
tienen facultades por sí solos para costearlo del todo”, el prelado les
ayudaría con cien pesos anuales que serían directamente puestos
en los fondos de fábrica de la capilla que estaban construyendo.42
Archivo Histórico Arquidiocesano de Guadalajara (AHAG). Otras diócesis, Monterrey, testimonio de Tomás Sánchez sobre el estado de la Villa de
Laredo en la visita pastoral por Nuevo Santander en 1759, caja 2, exp.5, f.2,
13 de diciembre de 1759.
42
AHAG. Otras diócesis, Monterrey, testimonio de Tomás Sánchez sobre
el estado de la Villa de Laredo en la visita pastoral por Nuevo Santander en
1759, caja 2, exp.5, f.2, 13 de diciembre de 1759.
41

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Así, cuando la situación lo ameritaba, el obispo también estuvo
dispuesto a mejorar las condiciones materiales para que se pudiera
administrar de mejor forma el pasto espiritual.43
Cabe señalar que esta fue la única parte del Nuevo
Santander por la que pasó el obispo de Guadalajara. A pesar de que
se le indicó que había un religioso en la Villa de Revillagigedo,
no tuvo la intención de dirigirse a ese lugar. Ante esto, tenemos
que recordar que era José de Escandón el encargado de poner
ministro en sus poblaciones para que hicieran su trabajo, pero
también tenemos que aclarar que eran curatos administrados
por regulares del Colegio de propaganda fide de la ciudad de
Querétaro, ya que habían sido ellos los que habían acompañado
a Escandón a establecerse en la costa del seno mexicano, aparte
de que para 1754 el virrey conde de Revillagigedo decidió que
se establecieran misiones en ese territorio porque retardaban
el crecimiento económico y territorial de la Nueva España.44
Dicha disposición iba de acuerdo con el impulso borbónico a
la secularización de las misiones que reflejaban el interés más
amplio de la Corona en reducir la riqueza y el poder de la Iglesia
católica en su ardua labor por someter la Iglesia al estado secular.
En cuanto el obispo llegó a la ciudad de Guadalajara, casi
de forma inmediata informó al rey sobre lo que encontró en su
Actualmente dicha capilla es la catedral de San Agustín de la diócesis de
Laredo Texas, en los Estados Unidos y fue concluida su construcción en 1778.
44
David J. Weber, The Spanish Frontier in North America (Los Angeles:
Yale University Press, 2009), 163.
43

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visita por el Nuevo Reino de León, habiendo primero visitado
la provincia de Texas, la cual encontró despoblada y sólo con
algunos presidios y fortificaciones militares. Uno de los aspectos
que informó a su Majestad, era que el presidio de San Antonio
de Béjar se encontraba sin fortaleza y deteriorado, añadiendo
que los indios que “infestaban” el presidio eran bárbaros y que
era habitado por 65 familias de isleños, urgiendo en la necesidad
de que se poblara y que fluyera el comercio; asimismo, informó
que en Los Adaes –cabecera de la provincia de Texas– los
indios que se habían puesto en misiones se habían retirado a los
establecimiento franceses, en donde pasaban desertores y herejes
que van por los pueblos, “sembrando su doctrina entre aquellas
cristianas gentes”, para lo que pidió ayuda al rey y al virrey para
que pusieran más atención en ese territorio.45
Por otro lado, informó el obispo que una vez concluida su
visita por la Bahía del Espíritu siguió su camino por Río Grande
en 80 leguas desiertas donde llegó a un rancho llamado Nuestra
Señora de los Dolores de un vecino de Coahuila llamado don José
Vázquez Borrego, que tenía cinco años establecido y donde se
criaban mulas y caballos.46 Allí se le juntó mucha gente de la Villa
de Laredo, ocho leguas al sur, y descubrió que la Villa estaba en
completo desamparo en lo espiritual y pidió ayuda al virrey para
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 8 de
abril de 1760.
46
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
45

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�Javier Rodríguez

que enviase apoyo “para que estos miserables reciban el pasto
espiritual”.47 En su respuesta, el fiscal señaló al obispo como
responsable que esas almas estuvieran en desamparo y le encargó
que averiguara sin mayor demora si en el seno mexicano hubiese
más poblaciones en esa misma condición de vulnerabilidad
espiritual.48
Fue muy evidente que el obispo de Guadalajara evitó por
completo pasar en visita hacia el Nuevo Santander. El conflicto
jurisdiccional con el arzobispado de México por el control espiritual
del seno mexicano provocó que la mitra neogallega pisara esas
tierras. Pero no solo fue eso, sino que quería evitar una confrontación
con José de Escandón, pues el colonizador, con empresa propia, se
estableció en la zona y con él llevó misioneros franciscanos del
Colegio de Querétaro. Sin embargo, eso no fue suficiente pues era
evidente que el estado en el que se encontraba el Nuevo Santander,
en términos espirituales, era deplorable. Por esta razón, estando en
Boca de Leones, informó al rey que él no tenía noticia del inmenso
territorio que ocupaba su obispado, ya que comprendía todo lo que
se miraba al subir San Antonio de Béjar, Bahía del Espíritu Santo
y Los Adaes, y eran territorios completamente despoblados debido
a que no había ni siquiera un rancho, por lo que pidió al rey que
ese territorio, junto con la Villa Revilla, Camargo y Reynosa –en
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
48
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.

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donde había varios ranchos establecidos por curas de su obispado–
dejaran de pertenecer a la mitra de Guadalajara porque “me aquieta
la conciencia el que a esos pobres miserables no se les administren
los sacramentos o que muera un alma sin recibir la confesión”.49
Por esa razón, los curas de Boca de Leones y Cerralvo recibieron la
orden que en caso de ser necesario administrasen los sacramentos
y llevaran el viático a esas poblaciones con suma precaución para
evitar conflictos.
En el caso del Nuevo Reino de León, reconoció que tenía
cinco misiones: la Purificación y Concepción –que estaban junto
al Valle del Pilón– Gualeguas, Guadalupe y el Pueblo de Santo
Domingo de Hoyos. Además, también informó que había gran
deterioro en este reino pues la gente que habitaba en Nuevo
Santander fue sacada de ese reino, con lo que quedó desolado de
gente y de bienes.50
Hubo lugares donde dio lástima ver las casas por el suelo por
haberse ido sus habitantes y dejarlas desamparadas. A eso
les llevó la promesa que no habían de pagar obvenciones a
la Iglesia ni diezmos, de eso se ha seguido que los diezmos
han bajado cerca de la mitad de lo que producían las Iglesias
y las Iglesias de este reino a seis años de mi visita no se han
reparado; hice exhortación para que los vecinos las reparasen
sin mayor demora.51
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 26 de
diciembre de 1759.
50
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
mayo de 1760.
51
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
49

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Algunas de las causas que señaló el obispo sobre la razón que
motivó a las familias a emigrar al Nuevo Santander, fue que éstas
se encontraban cargadas de deudas y allá no pagaban, que llevaban
mala vida y allá querían seguir llevándola, o ambas, añadiendo
que no estaban congregadas sino dispersas en ranchos y labores, y
para que tuvieran el pasto espiritual y oyeran misa había grandes
distancias en las capillas a las que iban los misioneros.52 Así, la
situación en la que se encontraba el Nuevo Reino de León era
crítica, pues una buena parte de su feligresía se había mudado
a las nuevas poblaciones. Desde la última visita pastoral del
obispo Juan Gómez de Parada –el 22 de diciembre de 1741– en el
padrón de la feligresía había registradas 4,307 personas tan solo
en el curato de Monterrey.53 En comparación con los padrones de
1753 y 1760 –donde se registraron 3,334 y 3,767– la población
había disminuido por lo menos en un 10% en la ciudad por esta
circunstancia, pero también se puede considerar que de forma
paulatina se iba recuperando.
Otro aspecto para señalar –y que es de suma importancia–
es la personalidad y el carácter del obispo. Su temperamento era
mayo de 1760.
52
AGI. Guadalajara 330, cartas y expedientes vistos por el consejo, 12 de
mayo de 1760.
53
FamilySearch. Monterrey, Catedral, Bautismos 1731-1768, m.181-182].
Debe de señalarse, que para ese momento el curato de Monterrey lo comprendía la feligresía de Monterrey, los Valles de las Salinas, Carrizal, y Huajuco, el
Valle de Pesquería Grande, y Valle de Santa Catarina. www.familysearch.org/
México-NuevoLeón-CatholicChurchRecords,1677-1981
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el de un padre guardián de la orden franciscana, pero ahora con
lealtad plena al rey y a la monarquía hispánica. Su carácter debía
de ser rígido en cuestión administrativa, pues estaba perdiendo
feligreses y era algo que debía preocuparle por descender la
cantidad de diezmos que entraban a la catedral de Guadalajara.
Sin embargo, como buen padre espiritual que cuida que a su
rebaño no le falte el pasto espiritual, cuidaba que a los feligreses
de su obispado no les faltara la administración de los sacramentos.
Aun cuando en su administración, su mitra y la del arzobispado
de México sostuvieron un conflicto por la posesión del curato
de Bolaños en la Nueva Galicia, fue un conflicto que terminó
asumiendo José de Basarte como Presidente de la Audiencia de
Guadalajara contra las autoridades de la capital del virreinato,
saliendo victorioso Basarte; sin embargo, el obispo Martínez de
Tejada Diez de Velasco estaba dispuesto a ceder el curato si se
le comprobaba que el arzobispado de México lo atendería de
mejor manera en lo espiritual.54 Él por su parte, en reiteradas
ocasiones cedió su cuarta episcopal para obras de beneficencia
en Guadalajara –como fue la construcción de un puente o la
fundación de un hospital–, ayuda a los pobres, e incluso en
acuerdo con el arzobispo de México, se llevó a cabo la fundación
de un convento de religiosas capuchinas del cual mostró gran
contento por llevarse a cabo esa obra.55 Incluso, a pesar de tener
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 15 de abril
de 1757.
55
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 15 de abril
54

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�Javier Rodríguez

territorios con jurisdicciones seculares diferentes –y a pesar de
que José de Basarte siempre quiso usar los informes de su obispo
para mostrarle al Rey el descuido que el virrey tenía para con
sus territorios– el obispo Martínez de Tejada Diez de Velasco
siempre mostró buena disposición para la cooperación mutua con
los territorios que estaban bajo la potestad del virrey, como fue el
caso de los curatos de Bolaños, Xerez, Hostotipaquillo, Mojarras,
San Pedro de Analco, y –por supuesto– el Nuevo Reino de León
y Texas; prueba de ello fue el haberse puesto a las órdenes del
nuevo virrey, Agustín de Ahumada, marqués de Amarillas, tras
su toma de posesión de 1755 para las cuestiones concernientes al
vice-patronato.56
Además, dentro de sus políticas episcopales, siempre dio
prioridad a la instrucción de los jóvenes en el seminario, e incluso
permitió que mestizos ilegítimos fueran ordenados sacerdotes
en 1754.57 De este modo, mientras el obispo Juan Gómez de
de 1757; Guadalajara 205, “Expedientes y cartas de los obispos de Guadalajara
vistos por el consejo”, 20 de marzo de 1756; Calvo, Thomas. Poder, religión y
sociedad en Guadalajara del siglo XVII. México: Centro de estudios mexicanos y mesoamericanos, 1992; p.9.
56
AGI. Guadalajara 205, Expedientes y cartas de los obispos de Guadalajara vistos por el consejo, 15 de diciembre de 1755.
57
AGI. Guadalajara 196, Expedientes sobre provisión de curatos, 8 de mayo
de 1754. Cfr. Aguirre Salvador, Rodolfo. “Formación y ordenación de clérigos
ante la normativa conciliar. El caso del arzobispado de México, 1712-1748”,
en Martínez López Cano, María del Pilar (coord.). Los concilios provinciales
en Nueva España. Reflexiones e influencias (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas; Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla; Instituto de Ciencias Sociales y HumanidaSillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 9-67
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Parada pidió al padre provincial del colegio de Zacatecas 30
religiosos para el obispado, ante la escasez de clérigos, Fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada exhortó
a que los clérigos dejaran su vida en el seminario –ya fuera el
diocesano o el de la Compañía de Jesús– para que participaran
en los concursos de oposición, pues había muchas parroquias y
muy pocos sacerdotes.58 Ante la falta de sacerdotes, muchos de
ellos se vieron obligados a salir de su jurisdicción parroquial a
celebrar y administrar sacramentos –como sucedió en el Nuevo
Reino de León con los curas de Boca de Leones, Cerralvo y el
Valle del Pilón– aun cuando no contaran con los objetos litúrgicos
y material necesario para el culto. Empero, muchos clérigos, al
concursar y ganar un curato en beneficio, tenían que cambiar
de residencia pues el Concilio de Trento obligó a los seculares
a residir en la parroquia a la que sirvieran. Aun así, en algunos
lugares recónditos del obispado, hubo clérigos que no tuvieron
la necesidad de ser cambiados de residencia pues, aunque no
tuvieran parroquia, había otros medios de ejercer el ministerio
sacerdotal sin salir de su tierra.

des, 2005), 337-362.
58
AGI. Guadalajara 207, Cartas y expedientes sobre personas eclesiásticas,
3 de febrero de 1753. Incluso, el gobernador del Nuevo Reino de León, Pedro
del Barrio Junco y Espriella, escribió en 1745 que las misiones de Guadalupe,
San Cristóbal y Gualeguas no tenían ministro regular que las atendiese, por lo
que le rogaba mandara tres, uno a cada misión. AGI, Guadalajara 207, Cartas
y expedientes sobre personas eclesiásticas, 4 de abril de 1745.
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�Javier Rodríguez

Elementos de análisis de una trayectoria episcopal
Al analizar la trayectoria de nuestro personaje sevillano por
las Indias Occidentales, se puede claramente visualizar que los
lugares recorridos, si bien parecieran ser espacios completamente
diferentes, en realidad compartían mucho en común.
Sin lugar a duda, desconfiamos de las crónicas que apuntan
que fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez
de Velasco fue llamado a la dignidad episcopal directamente por
Felipe V, ya que como hemos visto, el monarca no estaba física
y psicológicamente en condiciones de hacer tales nombramientos
mientras estuvo en Sevilla. Tampoco es conveniente considerar
que la responsable fue Isabel de Farnesio o algún miembro de su
círculo más cercano debido a que los nombramientos episcopales
para las mitras de las Indias se dieron a individuos con trayectorias
destacables en España, ya sea por haber estudiado en alguna
universidad como Salamanca o Sevilla, haber ostentado alguna
canonjía en alguna catedral pingüe –como la de Toledo o la propia
ciudad hispalense–, y en el caso del único natural de las Indias que
fue promovido al obispado de Cebú en el archipiélago filipino, por
su destacable trayectoria en la Real Universidad de México.
Definitivamente, los mecanismos de promoción a la
dignidad episcopal están directamente relacionados con las redes
que los mismos individuos iban tejiendo en sus trayectorias
particulares. En esto influían las familias de los prelados. En
el caso del clero secular, influían mucho sus estudios y el tipo
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

de vínculos que iban generando en las universidades, así como
la cercanía al Consejo Real; y en el caso del clero regular, la
corporación religiosa a la que estaban adheridos (franciscanos,
agustinos, dominicos, jesuitas, mercedarios, etc.), y los vínculos
que la orden religiosa tenía con el Consejo del Rey; esta misma
lógica funcionaba para las prebendas en las Indias y de hecho,
era más factible tener influencia en el Consejo Real que en el de
Indias.59
Dada la información que disponemos, es impreciso
determinar que la familia Martínez de Tejada Diez de Velasco
hubiese sido una familia influyente en el Consejo real, aunque
hubiese sido una familia que ostentara un título nobiliario
en Sevilla. Descartando el factor familiar, pareciera que el
mecanismo de promoción de nuestro personaje recae en la
Provincia Franciscana Bética y a la relación que fray Francisco
de San Buenaventura Martínez de Tejada tenía con su ministro
provincial fray Juan Lasso de la Vega, familia de alcurnia que
fue destacada por luchar en favor de la causa de Felipe de Anjou
en la guerra de sucesión española contra los Habsburgo de 1702
a 1715.60 No obstante, por la lista de pasajeros que solicitaron
permiso para pasar a las Indias con el ya electo obispo de Cuba
Juan Luis Castellano, Jean Pierre Dedieu, y Ma. Victoria López-Cordón,
eds., La pluma, la mitra y la espada. Estudios de historia institucional en la
edad moderna (Madrid: Marcial Pons, 2000), 156.
60
Archivo de la Real Chancillería de Granada, Archivo Lasso de la Vega-Cabrera (Granada: Archivo de la Real Chancillería de Granada, 2008).
59

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�Javier Rodríguez

fray Lasso de la Vega en 1732, uno de sus integrantes era el
obispo auxiliar de Cuba con sede en San Agustín de Florida, fray
Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada.61
Desde la designación episcopal de nuestro personaje hasta
su llegada a San Agustín de Florida pasaron dos años, pues la toma
de posesión fue en 1734. Al parecer, tuvo muy buena relación con
su superior el obispo de Cuba –fray Lasso de la Vega– pues como
su obispo auxiliar duró hasta que fue promovido al obispado de
Yucatán en 1746, es decir, doce años (fray Lasso de la Vega murió
en 1752). No obstante, en Florida, a juzgar por Isabel Arena Frutos,
la relación no fue buena con los dos gobernadores, aunque en un
principio el gobernador Francisco de Moral y Sánchez lo había
recibido cálidamente.62 El asunto fue que, en un conflicto interno
entre franciscanos peninsulares con naturales de las Indias de la
Custodia de Santa Elena, los segundos acusaban a los primeros
de malos tratos. Y cuando el gobernador Francisco de Moral y
Sánchez arrestó a los peninsulares, gracias a la intervención del
obispo auxiliar los liberó. Esto en realidad reveló que había buena
sinergia entre el gobernador y el obispo. Pero la discordancia vino
a raíz de que, a causa de las disputas entre los franciscanos, tenía
AGI. Contratación 5480, Expediente de información y licencia de pasajero
a Indias a Juan Lasso de la Vega, obispo de Santiago de Cuba, fraile franciscano natural de Carmona… 30 de julio de 1732.
62
Isabel Arenas Frutos, “De San Pablo de la Breña a San Agustín de la Florida. Fray Francisco de San Buenaventura obispo de Tricali” (Andalucía y América en el siglo XVIII. Actas de la IV jornadas de Andalucía y América, 1984),
316.
61

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la intención de solicitar que los jesuitas se hicieran cargo de las
misiones, a lo cual el obispo se negó.63
Como era natural, la gran mayoría de los conflictos que el
obispo fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
tenía con los gobernadores fue por el choque –acaso natural–
de los proyectos que tenían. El obispo, como agente externo al
territorio, tenía una propia visión de la manera de emprender una
política episcopal de acuerdo con su propia experiencia, mientras
que los gobernadores, a pesar de ser también la gran mayoría de
ellos externos al lugar, tenían mayor tiempo residiendo en él.
Para el caso del obispado yucateco, a pesar de haber
gobernado esa mitra por cinco años, la cantidad de reformas y
proyectos emprendidos por el prelado tuvieron gran trascendencia.
Por su experiencia en Florida, tal pareciera que la relación con el
gobernador Antonio Benavides Bazán y Molina en Yucatán fue
muy buena, pues él había sido gobernador de Florida de 1718 a
1734. Tenían trayectorias similares y la experiencia del prelado en
aquellas tierras vinieron a ser de gran utilidad para emprender los
proyectos en Yucatán que fueron bien vistos por el gobernador, a
saber: salir en visita pastoral a lugares donde ningún otro obispo
había llegado (como el presidio de Bacalar), haber fundado un
hospital, y erigir un lugar propio donde se formara un clero local al
servicio de la feligresía yucateca, fundando en 1751 con anuencia
del gobernador Juan José de Clou el seminario conciliar de San
63

Arenas Frutos, 317.

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Ildelfonso, pues en 1750 Bazán y Molina había sido traslado a
Filipinas como gobernador en Manila.
Pero no todo fue tan sencillo para el obispo. Al ser
trasladado de Mérida, en Yucatán, a Guadalajara, en la Nueva
Galicia, tuvo que emprender la gestión episcopal de un territorio
jurisdiccionalmente más complejo pues, si Florida y Yucatán
únicamente tenían un gobernador (con funciones de vicepatrono),
en el obispado de Guadalajara tenía que lidiar con seis: el
gobernador y presidente de la Audiencia de Nueva Galicia, el
virrey de la Nueva España, y con los gobernadores del Nuevo
Reino de León, Nueva Vizcaya, Coahuila y Texas. La relación
con todos ellos fue cordial y de muy buena cooperación, hasta
que emprendió su visita pastoral en 1753 con rumbo al Nuevo
Reino de León cuando se enteró que había un nuevo territorio
fundado en 1748 denominado Nuevo Santander, y ante esto, tenía
que lidiar con un gobernador adicional.
El obispado de Guadalajara era el más extenso de los
tres que fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
había gobernado. Si bien la capital episcopal en Guadalajara
estaba ubicada en una zona con gran accesibilidad tanto a la
Ciudad de México, la ciudad de Valladolid, el Bajío y las minas de
Zacatecas, gran parte de la política episcopal del mitrado estuvo
enfocada hacia las zonas de misión. Como se pudo apreciar, gran
parte de esta gestión estuvo dedicada a promover ante el Consejo
de Indias el poblamiento y comercio del Nuevo Reino de León,
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Coahuila y Texas, el fomento de las misiones en estos dos últimos
lugares –que eran administradas por los Colegios de Propaganda
Fide de la Santa Cruz de Querétaro y de Nuestra Señora de
Guadalupe de Zacatecas–, corregir vicios y malas costumbres
en su obispado, disciplinar al clero del cual se había percatado
que había relajado sus costumbres, ejecutar la secularización de
doctrinas pertenecientes a la Provincia franciscana de Santiago
de Xalisco en sus corredores de Guadalajara y de la Provincia
de san Francisco de los Zacatecas en el Nuevo Reino de León,
entre otras cosas. De hecho, a diferencia de otros obispados –
como en el de Michoacán o en el arzobispado de México– donde
el proceso de secularización conllevó fuertes litigios entre las
órdenes religiosas y los obispos, en el de Guadalajara dicha
transición se llevó a cabo sin mayor problema.
Sin embargo, el mayor problema que enfrentó, no
solamente en el obispado de Guadalajara, sino que pudo haber sido
el mayor problema de su carrera episcopal y como eclesiástico,
fue el asunto del poblamiento del Nuevo Santander que conllevaba
tres problemas insertos: un supuesto despoblamiento del Nuevo
Reino de León, prácticas matrimoniales ilícitas entre las familias,
la administración del pasto espiritual y el cobro de los diezmos;
todo esto claramente a las poblaciones cristianas viejas. El
gobernador del Nuevo Santander, José de Escandón, les había
prometido a los pobladores que, al emigrar a ese lugar, él como
gobernador la dispensaría del cobro de impuestos, incluyendo el
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pago del diezmo. Por supuesto que esto no fue del agrado ni del
obispo Martínez de Tejada ni de las autoridades catedralicias en
Guadalajara. Por lo tanto, toda la gestión episcopal del obispo de
1753 a 1760 fue un constante litigio con el gobernador Escandón
para que regularizara el asentamiento de cristianos viejos en su
territorio conforme a las Leyes de Indias y a la tradición de las
Iglesias en las Indias pertenecientes a la Corona de Castilla. Pero,
como se pudo apreciar, gran parte de su labor episcopal estuvo
enmarcada en los contextos de tierras de misión con gran cantidad
de población india en proceso de cristianización.
Conclusiones
Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez
de Velasco falleció el 23 de diciembre de 1760 en la ciudad de
Guadalajara. Sus restos fueron colocados en el altar mayor de
la catedral y no testó “por no tener con que testar”, según la
información de su partida de defunción.64 Su última visita pastoral
fue la que realizó entre septiembre de 1759 y abril de 1760 cuando
salió en dirección hacia el Nuevo Reino de León, Coahuila y
Texas, pero naturalmente que su objetivo también era realizar la
visita pastoral al Nuevo Santander, efectuándola solamente en
la Villa de Laredo y de Santo Domingo de Hoyos. Su vacante
en el obispado de Guadalajara fue ocupada por el obispo Diego
Rodríguez Rivas y Velasco, natural de Quito y anterior obispo de
FamilySearch. Guadalajara, Sagrario Metropolitano, Defunciones 17591782, m.45. www.familysearch.com/México_Jalisco_CatholicChurchRecords [
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

Comayagua, Honduras. No obstante, el legado de litigio contra el
coronel José de Escandón de parte del obispo Martínez de Tejada
fue seguido tanto por el cabildo catedral y por el nuevo titular el
obispo Rodríguez Rivas y Velasco.
El estudio de la trayectoria episcopal de nuestro personaje
por los obispados de las Indias Occidentales ha revelado asuntos de
movilidad y política eclesiásticas interesantes que, considero, no
se habían vislumbrado por la historiografía. En primera instancia,
se mostraron los mecanismos de promoción al episcopado, la
labor pastoral en las Indias Occidentales, la política episcopal y
la relación con quienes ostentaban el vice-patronato; todo esto
contextualizado como una forma de movilidad muy particular de
un personaje que siempre estuvo vinculado a espacios en común,
aunque en apariencia parecieran ser escenarios distintos.
Sobre los mecanismos de promoción, si bien las familias
de los prelados jugaban un papel importante, también lo fueron
sus trayectorias y carreras individuales. Pero cuando se revisa con
detenimiento la manera en que se estaba llevando la política real bajo
el periodo de gobierno de Felipe V, se puede llegar a la conclusión
de que al generalizar mecanismos de promoción directa se pudiera
incurrir en un error. Y aunque a final de cuentas, redes son vínculos,
el estudio de caso que aquí hemos analizado demuestra que los
nexos corporativos como los que tenían las órdenes religiosas eran
tan grandes que una promoción episcopal podía ser obtenida sin
tener una relación directa con el monarca o su consejo. En el caso
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de nuestro prelado, su promoción fue dada por la relación que
tenía con fray Juan Lasso de la Vega, quien tenía estrechos lazos
con Felipe V y su comité debido a que su familia había luchado
en defensa de su legítimo reinado durante la guerra de sucesión
de 1702 a 1715, y tras su victoria, el rey coronó a su familia con
grandes privilegios. Esto prueba que el mecanismo de promoción
de fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco fue indirecto, es decir, a través de un compañero suyo de la
orden franciscana de la Provincia Bética de Sevilla, tal vez porque
fray Lasso de la Vega como titular de Cuba necesitaba un ayudante
y la relación del Guardián del Convento de Nuestra Señora de
Loreto-Ministro Provincial había sido tan fructuosa y amigable que
se ganó la mitra episcopal y un trabajo de sinergia en las Indias,
aunque conservando una relación de subordinación y obediencia.
Ya en las Indias, fue evidente que su movilidad estuvo
basada en espacios de alta densidad de población india no
cristianizada. Como es bien sabido, tanto los obispados de Cuba,
Yucatán y Guadalajara tenían una gran cantidad de población en
proceso de cristianización, por lo que fue destinado a obispados
“frontera” donde el proceso misional estaba en auge y necesitaba
el impulso episcopal. En cierto modo, fue una coincidencia
que, en los tres obispados, la orden religiosa predominante
eran los franciscanos: la Custodia de Santa Elena dependiente
de la Provincia franciscana de la Santa Cruz de la española, en
Florida, la Provincia de san José en Yucatán y en el obispado de
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�Un sevillano en las Indias Occidentales

Guadalajara la Provincia de Santiago de Xalisco, San Francisco
de Zacatecas y los Colegios de Propaganda Fide de la Santa
Cruz de Querétaro y Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas.
No obstante, el que hubiera jurisdicciones franciscanas dentro
de su territorio episcopal no significó que no ejecutara órdenes
reales que negoció en los diversos ámbitos locales, como lo fue
la secularización de doctrinas que ejecutó en el obispado de
Guadalajara a partir de 1755.
Su política episcopal fue muy clara: impulsar la
evangelización en los espacios de misión, consolidar los diversos
cleros locales, vigilar que el culto divino y las costumbres de la
Iglesia fueran las correctas y que no incurrieran en la desviación,
hacer valer la doble potestad episcopal (orden y jurisdicción) y
llevar una buena relación con los vice-patronos correspondientes.
Está claro que intentó llevarlo a cabo dentro del marco de
una visión propia de gobierno eclesiástico, y para reconocer
las condiciones en las cuales se encontraban su diócesis, tal y
como lo ordenaba el Concilio de Trento y los diversos concilios
provinciales, recurrió a las visitas pastorales. Empero, no todas
las relaciones fueron armoniosas, tal y como sucedió con José de
Escandón y el conflicto por la jurisdicción espiritual del Nuevo
Santander fundado en 1748, cuyo análisis dejaremos para otro
momento porque da para un estudio por sí mismo.
Por último, consideramos que el objetivo principal de
este artículo fue cumplido en la medida que se pudo analizar la
trayectoria eclesiástica de nuestro personaje. Reconocemos que de
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este ejercicio surgieron más dudas que pueden ser materia de otros
estudios, pues tanto el personaje como los procesos en los cuales se
vio involucrado dan para reflexionar sobre cómo se estaba dando la
política episcopal en las Indias Occidentales durante la transición
de reinado de Felipe V a Fernando VI y de éste a Carlos III: este
personaje es el ejemplo adecuado, pues su gestión episcopal fue
transversal a los tres reinados. Sin duda, una biografía de este
personaje sería un reto de gran envergadura y compromiso, pero el
producto sería fundamental y una gran aportación historiográfica
a cómo se daban los distintos mecanismos de promoción, redes,
movilidad, gestión episcopal y política eclesiástica en un personaje
que aparentemente era atípico en la forma en que delineaban sus
carreras otros prelados. Estamos en deuda con esa investigación,
pero, en algún momento, daremos cuenta de ello.
Referencias
Archivo
Archivo General de Indias (AGI)
Archivo Histórico Arquidiocesano de Guadalajara (AHAG)
Family Search
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-87

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�Los Cantú. Sacerdotes y bienhechores del
Nuevo Reino de León1
The Cantú Family. Priests and Benefactors of the
Nuevo Reino de León
Nancy Selene Leyva Gutiérrez
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0001-9553-6171

Resumen: En la época virreinal, las familias que quisieran contar con
un descendiente sacerdote debían, además de patrocinar su formación,
garantizar su sostenimiento. Con base en los protocolos notariales del
Archivo Histórico de Monterrey y en las solicitudes de ordenación
remitidas al obispado de Guadalajara, se estudian las estrategias que
realizaron estos grupos para sostener la educación de los jóvenes. En
este trabajo se toma como estudio de caso la familia Cantú originaria
del Nuevo Reino de León. Se muestra cómo las mujeres de este clan
familiar colaboraron no sólo en el incremento del prestigio familiar,
estableciendo buenas alianzas matrimoniales, sino como patrocinadoras
de las carreras de los jóvenes sacerdotes.
Palabras clave: Cantú, sacerdotes, patrocinio, mujeres, familia
Para este trabajo recurrí a información disponible en la tesis doctoral. Nancy Selene Leyva Gutiérrez, “Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste
de la Nueva España durante el siglo XVIII” (Tesis para obtener el grado de
doctora en Historia, Zamora, El Colegio de Michoacán, 2022), passim. Agradezco a los coordinadores de este dossier, Anahí Mendoza y Javier Rodríguez,
la invitación.
1

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�Nancy Leyva

Abstract: In the viceregal period, families who wanted to have a
relative in the priesthood had to guarantee their support, in addition
to sponsoring their education. Using notary protocols of the Historical
Archive of Monterrey, and requests for ordination referred to the
Bishopric of Guadalajara, I explore the strategies carried out by these
groups to support the education of these youths. This paper takes the
Cantú family, native to Nuevo Reino de León, as a case study. I show
how women in this family clan collaborated not only to increase family
prestige by establishing good marriage alliances, but also to sponsor the
careers of these young priests.
Keywords: Cantú, priests, patronage, women, family

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-96

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�Los Cantú

En el centro de la Nueva España el número de ministros se
incrementó desde finales del siglo XVII, 2 pues contar con un
buen número de sacerdotes resultaba importante para la atención
de la feligresía. En Nueva España las jurisdicciones parroquiales
fueron más extensas que las comprendidas en la península ibérica,3
por lo que era necesario que el párroco contará con asistencia. Sin
embargo, la llegada y permanencia de los curas en las parroquias
más alejadas dependió de diversos factores económicos y sociales
y no sólo de la designación episcopal. Con base en las solicitudes
de ordenación enviadas al obispado de Guadalajara, resguardadas
en su Archivo Histórico, y en los protocolos notariales disponibles
en el Archivo Histórico de Monterrey, se estudian las estrategias
seguidas por la familia Cantú para incorporarse al estamento
eclesiástico y mantenerse como un grupo potentado en el Nuevo
Reino de León. Se analizan las características de la clerecía que
se estableció en los márgenes del reino. Con base en el estudio
de caso, se mostrará que los curas a cargo de las iglesias de la
frontera se educaron en los colegios y seminarios más importantes
Para saber más sobre la clerecía establecida en el arzobispado de México:
John Frederick Schwaller, Origins of Church Wealth in Mexico: Ecclesiastical
Revenues and Church Finances, 1523-1600 (Albuquerque: University of New
Mexico Press, 1985); John Frederick Schwaller, The Church and Clergy in
Sixteenth-Century Mexico (Albuquerque: University of New Mexico Press,
1987).
3
Celina G. Becerra Jiménez y Rocío Castillo-Aja, “Reformas borbónicas
en el obispado de Guadalajara. División de curatos, negociación y discurso
cartográfico”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos, 2020, https://doi.org/https://doi.
org/10.4000/nuevomundo.81272.
2

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�Nancy Leyva

del reino. Finalmente, se dará cuenta de la importancia que tuvo
la familia extensa, hombres y mujeres, en el patrocinio de las
carreras eclesiásticas en el Nuevo Mundo.
El Nuevo Reino de León se fundó como gobernación a
finales del siglo XVI. La población hispana que se asentó en la
naciente provincia se encontraba establecida en villas aledañas
como Mazapil o Saltillo. Se ha identificado que las campañas de
colonización emprendidas a título personal de los conquistadores
fueron determinantes en la consolidación de los hispanos en el
noreste.4 Los recién llegados fueron dotados de mercedes de tierra
e indios en encomienda como premio por los servicios prestados.
A pesar de que la capital de la gobernación reinera era Monterrey,
las concesiones de tierra entregadas alrededor de la jurisdicción
favorecieron el asentimiento de los vecinos en los valles de San
Gregorio y Extremadura.5 Conforme los hispanos tomaron posesión
de tierras, ya sea por fundación de alguna hacienda o localización
de minas, los territorios comenzaron a tomar nombre. Los parajes
fueron repartidos alrededor de la naciente gobernación norteña
antes de que se constituyeran las alcaldías. Se repartieron tierras en
los valles del Pilón y Salinas desde que comenzó la colonización
en el Nuevo Reino.6 En estas dos poblaciones abrieron los ojos los
Valentina Garza Martínez, Poblamiento y colonización en el Noreste novohispano, siglos XVI-XVII [Tesis de Doctorado] (México, DF: El Colegio de
México - Centro de Estudios Históricos, 2002), 50–168.
5
Garza Martínez, 37.
6
Raúl García Flores, El rancho en movimiento. La construcción sociodemográfica de un ámbito regional en el norte novohispano: San Felipe de Li4

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�Los Cantú

ministros que se estudian en este trabajo. El valle de las Salinas
tuvo su origen en las concesiones mineras entregadas a Bernabé de
las Casas. Recibió ese nombre por “los parajes salitrosos que hay
en su jurisdicción”,7 y contó con alcalde mayor desde 1646.8 Los
actuales municipios neoleoneses de El Carmen, Hidalgo, Abasolo,
Salinas Victoria, Ciénega de Flores, General Zuazua, Mina, Marín
e Higueras formaron parte de esa amplia jurisdicción donde abundó
el ganado cabrío. Por otro lado, el valle de Pilón fue alcaldía mayor
hasta 1716, se comenzó a poblar desde mediados del siglo XVII y
en él se fundaron haciendas agrícolas y ganaderas. Formaron parte
de esta demarcación China, Doctor Coss, General Bravo, General
Terán y Montemorelos del actual estado de Nuevo León (mapa 1).
La clerecía reinera
Los estudios sobre el clero que se estableció en regiones alejadas de
las sedes episcopales lo caracterizaron como un grupo carente de
educación y con pocas oportunidades para ascender socialmente.9
nares, 1712-1850 [Tesis de Doctorado] (Zamora: El Colegio de Michoacán,
2017).
7
Antonio Ladrón de Guevara, Noticias de los poblados del Nuevo Reino de
León (Monterrey: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1969), 11.
8
Peter Gerhard, La frontera norte de la Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 433.
9
William B. Taylor, Ministros de lo Sagrado. Sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII, vol. I (Zamora: El Colegio de Michoacán; Secretaría
de Gobernación; El Colegio de México, 1999), 148–50; Guillermo Porras Muñoz, Iglesia y Estado en Nueva Vizcaya (1562-1821) (Pamplona: Universidad
de Navarra, 1966), 253–56.
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Fuente: Elaboración propia con base en Peter Gerhard, La frontera norte.

Mapa 1
Los valles de las Salinas y el Pilón en el Nuevo Reino de León en la época colonial

Nancy Leyva

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�Los Cantú

Sobre estos curas párrocos pesó el lastre de haberse quedado a
cargo de una feligresía con rentas bajas. Se consideró que debido
a su falta de educación contaron con pocas oportunidades para
incorporarse a los altos niveles en la Iglesia, es decir, pasar a formar
parte del cuerpo de clérigos a cargo de una catedral. Pero, como
veremos a continuación algunos de los curas que conformaron
el denominado “bajo clero” fueron educados. Se regresaron
a sus tierras de origen donde hicieron carreras eclesiásticas y
fortalecieron el prestigio familiar. Algunos de estos sacerdotes no
alcanzaron la titularidad de un curato, pero su desempeño como
miembros de los estamentos eclesiásticos y letrados benefició al
sostenimiento de la monarquía.10
Las autoridades episcopales se preocuparon por la
formación de curas desde que se celebró el tercer concilio
provincial mexicano en 158511 para evitar que sacerdotes
mal instruidos atendieran a los naturales recién convertidos.12
Siguieron los lineamientos que se habían estipulado desde el
Concilio de Trento, donde se sistematizó la educación de los
Rodolfo Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical,
cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 17001749 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de
Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2012).
11
Leticia Pérez Puente, Los cimientos de la Iglesia en la América española.
Los seminarios conciliares, siglo XVI Title (Ciudad de México: Universidad
Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2017), 50–72.
12
Pilar Gonzalbo, Historia de la educación en la época colonial: el mundo
indígena (México, DF: El Colegio de México, 1990), 89–110.
10

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�Nancy Leyva

futuros ministros a través de los Seminarios y se asentó que para
la obtención de las órdenes sacerdotales los aspirantes debían
contar con una renta que garantizara su sostenimiento.13 Con
estos ingresos se pretendió que los ministros pusieran su atención
en la cura de almas. La formación de sacerdotes y sus ingresos
en el arzobispado de México ya han sido bien estudiados por
los historiadores.14 Tener un vástago sacerdote significaba un
gasto importante para las familias. Había que solventar el viaje
a alguna de las ciudades donde podían recibir instrucción, pagar
la estancia y cubrir el costo de los exámenes para acreditar la
ordenación; sobre todo, el joven debía avalar que contaba con una
renta fija para sostenerse. La fundación de capellanías colativas
o de patrimonios permitió acceder al sacerdocio. Estas dos vías
fueron a las que recurrieron la mayoría de los nacidos en el
noreste del obispado de Guadalajara para ordenarse sacerdotes.15
Entre los aspirantes al presbiterado que vieron la luz en el norte
han destacado los trece interesados que formaron parte de la
Rodolfo Aguirre Salvador, “Problemáticas parroquiales y escasez de ayudantes de cura en el arzobispado de México a fines del siglo XVIII”, Fronteras de la Historia 22, núm. 1 (2017): 110–34, https://doi.org/https://doi.
org/10.22380/20274688.15.
14
Rodolfo Aguirre Salvador, “El tercer concilio mexicano frente al sustento del clero parroquial”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 51 (2014):
9–44, https://doi.org/https://doi.org/10.1016/S1870-9060(14)70263-8; Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y
política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749.
15
Nancy Selene Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en
el Noreste de la Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado]
(Zamora: El Colegio de Michoacán, 2022), 73–82.
13

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�Los Cantú

familia Cantú. Estos jóvenes nacieron entre 1666 y 1783 en el
Nuevo Reino de León. Fueron más los nacidos en Salinas, Pilón
y Monterrey (cuadro 1).
Cuadro 1
Aspirantes al sacerdocio de la familia Cantú (1666-1783)
Aspirantes al sacerdocio

Lugar y fecha de su bautismo

Lorenzo Pérez de León [Cantú del Río] Pilón, 1666
Bernardo Cantú del Río

Pilón, 1679

Miguel Cantú de Villareal

Monterrey, 1685

José Miguel Cantú del Río y de la Cerda Salinas, 1690*
Carlos Sánchez Zamora [Cantú]

San Antonio de los Llanos, 1701

Francisco Tomás Alcántara Cantú [de la
Salinas, 1728*
Garza Falcón]
Pedro Alcántara Cantú [de la Garza
Salinas, 1733
Falcón]
Francisco Tomás Cantú del Río y de la
Salinas, 1720*
Cerda
Cipriano García Dávila [Cantú del Río] Pilón, 1728*
Francisco Antonio Larralde [Cantú del
Monterrey, 1732
Río]
Juan Bautista García Dávila [Cantú del
Pilón, 1746
Río]
Juan Nepomuceno Larralde [Cantú del
Monterrey, 1739
Río]
José Estanislao Cantú16
1783*
Fuente: AHAG, Gobierno, Sacerdotes y órdenes sacerdotales. *= Fecha
estimada.
Archivo Histórico del Arzobispado de Guadalajara (AHAG). Gobierno,
órdenes sacerdotales, XIX, caja 2, exp. 35, 1803, Canto [sic], José Estanislao
16

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�Nancy Leyva

No se sabe con certeza las conexiones familiares entre todos los
aspirantes al sacerdocio de apellido Cantú, pero este grupo parece
descender de los primeros migrantes de apellido Cantú del Río y
de la Cerda que arribaron a la villa de Cadereyta hacia 1636. El
miembro más famoso de este grupo fue Jusepe Miguel Cantú del
Río y de la Cerda quien contrajo nupcias con María de Treviño
(o Tremiño).17 En la segunda parte de este trabajo se presenta su
descendencia. Las familias del noreste fueron muy numerosas,
aunque lo más seguro es que muchos de los infantes fallecieran,
algo común en las sociedades de antiguo régimen; aun así, los
Cantú comenzaron a migrar desde mediados del siglo XVII con dos
rumbos: en dirección al norte se instalaron en valle de las Salinas
y hacia el sur en el Pilón. Un siglo después la parentela Cantú del
Río y de la Cerda había emparentado con algunos migrantes con
quienes conjuntaron sus riquezas. Las familias que alcanzaron
una mejor posición social pudieron instalarse en la capital de la
gobernación. No se han identificados todos los vínculos familiares
que conectaron a los trece ministros. Lo que sí queda claro es
que la línea familiar de los Cantú, originarios del valle del Pilón,
se distinguió por el uso de apellido simple y todos afirmaron
descender de los primeros pobladores hispanos en el Nuevo Reino.
En cambio, los originarios de Salinas utilizaron con frecuencia el
Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora,
Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo
México, ed. Israel Cavazos Garza (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León,
2005), XLVIII–XLIX.
17

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�Los Cantú

apellido compuesto: Cantú del Río y de la Cerda. Ambos grupos
provenían de los vecinos instalados en Cadereyta. Durante el siglo
XVIII el grupo de esta familia que permaneció en el seno de la
Iglesia descendió principalmente por vía materna; ninguno de ellos
eliminó el uso del apellido, lo que permite suponer que la familia
seguía siendo una de las más destacadas en la gobernación.
La educación y la carrera de los ministros
Los jóvenes interesados en el sacerdocio debían estudiar hasta
alcanzar los veinticinco años necesarios para ser examinados como
presbíteros. Los estudiantes recibían lección de gramática, retórica,
latín, canto, sagradas escrituras, entre otras materias. Los nacidos
en el noreste acudieron a varias ciudades y villas a recibir las
lecciones, entre las que destacaron la ciudad de México, la capital
de la Nueva Galicia, Querétaro, Michoacán, Durango y San Miguel
el Grande.18 Se conoce la formación eclesiástica de diez de los
aspirantes que formaron parte de la familia Cantú; siete acudieron
solamente a los colegios establecidos en Guadalajara; y tres de los
jóvenes, Lorenzo Pérez de León, Francisco Antonio Larralde y
Juan Bautista García Dávila, recibieron instrucción en la ciudad
de México, aunque sus exámenes de ordenación se realizaron en
el obispado de Guadalajara. Todos los estudiantes referidos en el
cuadro 1 obtuvieron el presbiterado. Se conoce también la vía de
ordenación de ocho de los interesados en el sacerdocio. Cuatro de
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 42–71.
18

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los jóvenes contaron con la fundación de un patrimonio para poder
conseguir el presbiterado: Bernardo Cantú de León, Cipriano
García Dávila [Cantú del Río], Juan Bautista García-Dávila [Cantú
del Río] y Francisco Antonio Larralde [Cantú del Río]. Esta vía
de ordenación fue muy poco frecuente entre los aspirantes al
sacerdocio del noreste,19 así como de toda la Nueva España.20 Para
conseguir la autorización episcopal y obtener las órdenes a título de
patrimonio los estudiantes tenían que comprobar que sus familias
poseían riqueza. Solamente Cipriano García Dávila y Francisco
Antonio de Larralde demostraron que contaban con el caudal
suficiente para ordenarse bajo esa condición.21
Francisco Antonio de Larralde tuvo el apoyo de su padre,
Francisco Ignacio, quien había sido gobernador del Nuevo Reino
de León. Este prominente hombre, además de miembro destacado
en el gobierno temporal, también fue síndico de los franciscanos,
colector del diezmo y mayordomo de fábrica de Nuestra Señora de
Monterrey. Francisco Ignacio logró formar un caudal importante que
le permitió establecer el principal de 4,000 pesos para la ordenación
de su hijo. Pero, la fortuna de Larralde resultó de su trabajo como
comerciante y de su buen lazo matrimonial. Larralde desposó a
Josefa Francisca Cantú del Río y de la Cerda (Árbol genealógico 1).
Leyva Gutiérrez, 86–88.
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio
parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749,
65–66.
21
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 86–88.
19
20

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Fuente: Elaboración propia con base en AHAG, órdenes sacerdotales
y Sacerdotes.

La familia Cantú de Río y Larralde del Nuevo Reino de León

Árbol genealógico 1

Los Cantú

80

�Nancy Leyva

Josefa fue hija de Francisco Cantú del Río y de la Cerda, uno
de los propietarios más importantes en el valle de las Salinas y
Manuela de la Garza, otra mujer con parentela destacada en el
Nuevo Reino de León.22 Josefa Francisca Cantú del Río tuvo dos
hermanos que se formaron para sacerdotes como se puede ver en
el diagrama de arriba. El patrimonio para la ordenación de Francisco Antonio de Larralde se garantizó con propiedades que el
gobernador tenía en diferentes poblaciones del Nuevo Reino de
León: una casa en Monterrey donde se avalaron 1,000 pesos del
principal, y el resto, es decir 3,000 pesos, se respaldaron en tierras
y agostaderos en Cerralvo y Santiago de las Sabinas.23
Por otro lado, el patrimonio que avaló la ordenación de
Cipriano García Dávila se fundó en las propiedades que tenía la
familia de su madre Rosa María Cantú en “un paraje que llaman
de San Felipe de China”. Esta hacienda fue la garantía de los
4,000 pesos que se estipularon como principal en la escritura
de fundación del patrimonio de Cipriano García Dávila. Los
hermanos, cuñados y cuñadas de su madre validaron la fundación
del compromiso piadoso. A cambio la familia pidió que el
sacerdote celebrara cada año:
25 misas rezadas. [El] 2 de febrero que es la Purificación de
Nuestra Señora la Virgen María, 19 de marzo que es San José, 3
Leyva Gutiérrez, 87, 360–68.
Archivo Histórico de Monterrey (AHM). Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl.
264, n° 124, 26 de febrero 1753. Escritura que constituye al Gral. Francisco
Ignacio de Larralde como tenedor de 4,000 pesos pertenecientes a su hijo.
22
23

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�Los Cantú

de mayo Santísima Cruz, 13 de junio de San Antonio de Padua,
25 de julio el de Santiago, 26 a Santa Ana, en agosto a los
Dolores de Nuestra Señora la Virgen María, el 8 de septiembre
a San Francisco, en noviembre cuando pueda, 12 de diciembre
a Guadalupe, el día de San Miguel y el día de Santa Gertrudis.
El resto los días que tuviere en la iglesia que menos afectara.24

Además de llevar a cabo las misas el bachiller García Dávila
debía tener siempre las tierras de San Felipe de China cultivadas
y beneficiadas. Lo anterior, escribieron los fundadores, con la
intención de que el valor de su propiedad “vayan en aumento y no en
disminución”.25 El ministro debía cumplir con esas tareas mientras
necesitara contar con los 200 pesos anuales que le brindaban su
patrimonio de renta, cuando obtuviera un mejor sustento él mismo
podía extinguir el compromiso piadoso de la propiedad. Cipriano
debió retirar la obligación de la hacienda de San Felipe, porque años
más tarde, cuando su hermano Juan Bautista solicitó las órdenes
mayores, afirmó disponer de un patrimonio con 2,000 pesos de
principal, es decir 100 pesos de renta anual, garantizados en una de
las propiedades de su hermano. Cuando aspiró al sacerdocio Juan
Bautista, Cipriano era el cura en Cadereyta. La posición del mayor
de los García Dávila le permitió ordenarse por las vías de patrimonio
y administración, además de la renta obtenida por el patrimonio que
era de 100 pesos anuales. Juan Bautista entregó a las autoridades
AHAG. Justicia, Capellanías, caja 69, exp. 2, 1753, Patrimonio de Cipriano García Dávila.
25
AHAG. Justicia, Capellanías, caja 69, exp. 2, 1753, Patrimonio de Cipriano García Dávila.
24

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�Nancy Leyva

episcopales una carta en la que su hermano, párroco de Cadereyta,
se comprometió a darle 350 pesos anuales por su asistencia.
Juan Bautista no fue el único de los Cantú que tuvo la dicha
de tener a un hermano párroco. Francisco Tomás Cantú del Río y
de la Cerda obtuvo el sacerdocio a título de administración en el
valle de las Salinas. Francisco Tomás se hizo cargo de la iglesia
que hasta antes de su ordenación en 1748 atendía su hermano José
Miguel (Árbol genealógico 1). En el expediente de ordenación no
se especificó la cantidad de renta que recibiría el menor de los Cantú
del Río y de la Cerda. Francisco Tomás arribó como el encargado
del curato del valle de las Salinas porque su hermano expiró un
poco antes de que éste recibiera el presbiterado. No sé sabe nada
sobre la vía de ordenación a la que recurrieron José Miguel, Pedro
Alcántara, Francisco Alcántara y José Bernardino Cantú. Lorenzo
Pérez de León y Juan Nepomuceno de Larralde se ordenaron a
título de capellanía. De la fundación piadosa para la obtención de
las órdenes mayores de Pérez de León se expondrá más adelante.
Juan Nepomuceno contó con una renta de 100 pesos anuales porque
el principal de su capellanía ascendió a 2,000 pesos.
Además, de cumplir con los requisitos de ordenación.
Los aspirantes a sacerdotes también debían contar con un grado
universitario. Obtener ese reconocimiento les permitió formar parte
de dos estamentos en la sociedad de antiguo régimen. Los clérigos
integraban el estamento eclesiástico, lo que les permitía además de
ser juzgados en su propio tribunal, exentar el pago de impuestos;26 y
26

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los sacerdotes que contaron con grado universitario se incorporaron
al grupo de letrados en el Nuevo Mundo. Los miembros de la
familia Cantú solamente obtuvieron el nivel de bachiller, grado
que era el más bajo dentro de la carrera universitaria, pues además
se podía ser maestro y doctor, como sigue vigente hasta nuestros
días. Sin embargo, los sacerdotes que tenían el bachillerato podían
aspirar a un beneficio parroquial. Todos los jóvenes interesados
en el sacerdocio debían demostrar su limpieza de sangre, es decir,
formar parte de una familia de cristianos viejos. Los jóvenes Cantú
afirmaron ser españoles, hijos legítimos y miembros de las estirpes
más destacadas del noreste. Incorporarse a la universidad sumaba
honor y prestigio para toda su parentela, de forma que estos jóvenes
reunían en su persona las virtudes de la ciencia, la conciencia y la
justicia.27 Además, contar con el grado universitario les permitía
desempeñar otras actividades de gobierno en beneficio de ambas
majestades. Estos miembros de la familia Cantú, además de ejercer
como eclesiásticos actuaron como testigos y fueron encomendados
a realizar diferentes tareas del gobierno temporal.
Los trece curas del cuadro 1 hicieron carrera eclesiástica:
diez estuvieron en alguna iglesia del Nuevo Reino de León, uno
en Coahuila, otro más en la villa novovizcaína de Saltillo y solo
un cura se instaló en la capital de la Nueva Galicia. Cinco fueron
tenientes de cura de la parroquia de Nuestra Señora de Monterrey,
Consejo Superior de Investigación Científica; Caja Sur, 2010), 15.
27
José Antonio Maravall, “La formación de la conciencia estamental de los
letrados”, Revista de Estudios Políticos, núm. 70 (1953): 72–74.
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que fue la más importante desde mediados del siglo XVII hasta la
primera mitad de la centuria siguiente.28 Los primeros tenientes a
cargo de otras iglesias alejadas de la ciudad capital del Nuevo Reino
de León fueron Lorenzo Pérez de León de 1691 a 1701 en el valle
del Pilón, seguido de José Miguel Cantú del Río, ministro encargado
en el valle de las Salinas desde 1711 hasta su fallecimiento en 1740.
Su hermano, Francisco Tomás, estuvo a cargo de la feligresía tras
su muerte. Esta iglesia se erigió en parroquia a mediados del siglo
XVIII, pero hubo que esperar hasta finales de la centuria para que
otro Cantú tomara el beneficio, ya que en 1799 Juan Nepomuceno
de Larralde Cantú del Río fue designado cura en encomienda del
valle de las Salinas.29 La carrera eclesiástica de Larralde evidencia
las diversas actividades que podía ejercer un eclesiástico en las
sociedades de antiguo régimen. Como se explicó arriba, Larralde
era el menor de los hijos del matrimonio de Francisco Ignacio de
Larralde y Josefa Francisca Cantú del Río y de la Cerda. Se ordenó
diácono en 1766 y lo más seguro es que al año siguiente obtuviera el
presbiterado, como lo marcaban las reglas del concilio tridentino.30
Celebró sacramentos en Monterrey y muy pronto se estableció
como clérigo domiciliado en el valle de las Sabinas. En ese real
Para más información sobre el sistema parroquial del noreste véase: Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la Nueva
España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado].
29
AHM. Protocolos, vol. 24, exp. 1, fl. 239v, n° 104, fj. 3, 5 de octubre de
1799.
30
Pérez Puente, Los cimientos de la Iglesia en la América española. Los
seminarios conciliares, siglo XVI Title, 38–40.
28

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minero la familia Larralde había comprado la mitad de la hacienda
de San Francisco Javier, que hasta el día de hoy se conoce como
La Larraldeña.31 Este cura además tenía derechos de agua del río
Sabinas.32 Juan Nepomuceno se encargó de administrar los bienes
terrenales de la familia, y como miembro letrado fue consultado
por el gobernador del Nuevo Reino en 1783 sobre el desempeño
del alcalde mayor del Vallecillo, pueblo cercano a su hacienda.33
Larralde falleció como cura en encomienda del valle de las Sabinas.34
Cipriano García Dávila también falleció como cura,
vicario y juez eclesiástico de San Juan Bautista en 1782 después
de veintidós años de servir a la feligresía de Cadereyta. A este
ministro le tocó la fundación del obispado de Linares en 1777.
Cuando el obispo fray Rafael Verger envió su petición al Consejo
de Indias para fundar el cabildo catedral, consideró que Cipriano
podía ocupar una prebenda.35 Su hermano fue su teniente, pero
no tenemos certeza que haya tomado la titularidad del curato al
fallecimiento de Cipriano.
Isabel Ortega Ridaura y Israel Cavazos Garza, Nuevo León. Historia breve
(Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 2016).
32
AHM. Protocolos, vol. 19, exp. 1, fl. 20v, n° 10, 3 fjs. 16 de mayo de 1774.
El Bachiller Juan Nepomuceno de Larralde
33
AHM. Correspondencia, vol. 123, exp. 22, 1fj, 22 de noviembre de 1783.
Carta dirigida al Bachiller Juan Nepomuceno Larralde
34
AHM. Protocolos, vol. 24, exp. 1, fl. 239v, n° 104, fj. 3, 5 de octubre de
1799. Pedro Manuel de Llano, vecino y del comercio de esta Ciudad, otorga
fianza a favor del Bachiller Juan Nepomuceno Larralde.
35
José Gabino Castillo Flores, “El obispado y el cabildo eclesiástico de Linares, 1777-1808”, Hispania 80, núm. 265 (2020): 467–72, https://doi.org/
https://doi.org/doi.org/10.3989/hispania.2020.013.
31

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Los ministros que ejercieron en otra gobernación fueron
Carlos Sánchez de Zamora, quien pasó de ser interino a cura, vicario
y juez eclesiástico en Santa Rosa de Sacramento en Coahuila de
1738 a 1768. José Bernardino Cantú celebró sacramentos en Saltillo
en 1798. Pedro Alcántara Cantú, fue el único de los miembros de
esta familia que salió del noreste, y ocupó el cargo de prepósito del
oratorio de San Felipe Neri en Guadalajara.36
Las carreras de estos ministros brindaron prestigio a sus
familias, quienes formaban parte del grupo de poder local. La
oligarquía del noreste actuó como otros grupos en el Nuevo
Mundo.37 Recurrieron a diversas estrategias para mantener su
dominio, entre ellos buenos enlaces matrimoniales, diversidad
de actividades productivas, presencia en el gobierno temporal y
también injerencia en las actividades eclesiásticas. Como se verá
a continuación, no sólo las figuras masculinas destacaron para el
fortalecimiento del poderío familiar en el noreste.
Bienhechores de la familia Cantú
El patrocinio de las carreras eclesiásticas muestra la capacidad
que tenían las familias para formar a su grupo de ministros. En
este apartado se mostrará a través de los bienhechores como estos
miembros también aprovecharon sus conexiones con la Iglesia para
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 185–86.
37
Richard M. Lindley, “Criollos, peninsulares y oligarquía en la teoría de la
Independencia”, Primer Anuario, núm. 1 (1977): 92–126.
36

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mantener o incrementar su poder. Para que los jóvenes obtuvieran
el sacerdocio la familia cubría los gastos del traslado, hospedaje,
comida, cursos y las cuotas por las certificaciones. Se estimó que un
estudiante del noreste necesitaba más de 250 pesos anuales de renta
para vivir en Guadalajara.38 En esta suma no se consideraron los
compromisos piadosos. No se tiene la información sobre todos los
fundadores de los patrimonios y las capellanías que se utilizaron para
la ordenación de los sacerdotes Cantú. En el cuadro 2 se consignan
el nombre de la persona que constituyó la obra pía que sirvió para
que los jóvenes pudieran ser examinados para sacerdotes.
Hubo más fundadoras que bienhechores en la familia Cantú.
Llama la atención que los únicos progenitores que se encuentran
dentro del listado corresponden al matrimonio establecido entre
Francisco Ignacio Larralde y Josefina Francisca Cantú del Río.
El resto de los benefactores de las obras pías fueron parte de la
familia extensa de los jóvenes interesados en el presbiterado. En
el noreste casi siempre se designaron mujeres como patronas de
las capellanías, quienes podían “nombrar o remover a su voluntad
al capellán”.39 No ha quedado constancia de que se haya retirado
alguna de las manutenciones que garantizaban el sustento de los
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 62.
39
Para más información: Abelardo Levaggi, “Papel de los patronos en las
capellanías. Cuestiones suscitadas a su respecto en el Río de la Plata”, en Cofradías, capellanías y obras pías en la América colonial, ed. María del Pilar
Martínez López-Cano, Gisela von Wobeser, y Juan Guillermo Muñoz Correa
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1998), 143–44.
38

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Cuadro 2
Los aspirantes al sacerdocio y sus bienhechores en el Nuevo Reino
de León (s. XVII-XVIII)
Aspirantes al sacerdocio
Bienhechores
Lorenzo Pérez de León [Cantú del Alonso de León (capitán), fundador
Río]
Agustina Cantú, patrona de capellanía
Bernardo Cantú del Río
María de León fundadora del
patrimonio
Cipriano García Dávila [Cantú del María Rosa Cantú y sus hermanos,
Río]
fundadores del patrimonio.
Francisco Antonio Larralde [Cantú Francisco Ignacio de Larralde,
del Río]
fundador del patrimonio.
Juan Bautista García Dávila [Cantú Cipriano García Dávila
del Río]
Juan Nepomuceno Larralde [Cantú Josefa Francisca Cantú del Río y de
del Río]
la Cerda, fundadora y patrona de la
capellanía
Fuente: AHAG, Gobierno, Órdenes sacerdotales y Sacerdotes

ministros. En la sociedad novohispana las mujeres poseían bienes
recibidos como dote y en el caso de viudez actuaban como
administradoras de los caudales obtenidos durante el matrimonio.
Todas las fundadoras y patronas contrajeron nupcias con personajes
importantes en la gobernación reinera. A continuación, se muestra
brevemente cómo algunos de los miembros seglares de la familia
Cantú fundaron obras pías y también lograron beneficiarse al
mantener buenas relaciones con los miembros de la Iglesia.
En las únicas dos fundaciones que se realizaron durante la
segunda mitad del siglo XVII estuvo involucrada la familia Pérez
de León (Árbol genealógico 2).
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Fuente: AHAG, Gobierno, Órdenes sacerdotales y Sacerdotes

Árbol genealógico 2
Los sacerdotes de la familia Cantú del Río, Pérez de León y García Dávila (siglo
XVII-XVIII)

Los Cantú

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Esta parentela tuvo su origen en el matrimonio del cronista
Alonso [Pérez] de León y Josefa González Hidalgo. Ambos
personajes arribaron a Cadereyta como parte de un grupo más
amplio de ganaderos de Huichapan, municipio del actual estado
de Hidalgo, que recibieron mercedes de tierra para poblar el
norte.40 Entre los descendientes de Alonso de León y Josefa
González se encontraron el general Alonso, María y Lorenzo.
Los tres vástagos Pérez de León González Hidalgo contrajeron
nupcias con hijos de Jusepe Miguel Cantú del Río y de la
Cerda y María de Treviño. María se casó con Carlos; Alonso
con Agustina y Lorenzo con Ana María. Lorenzo y Ana María
fueron los padres del bachiller Lorenzo Pérez de León Cantú.
María y Carlos fueron los progenitores de Bernardo Cantú de
León. Ni duda cabe de que la familia provenía de la riqueza que
habían acumulado los Pérez de León. Al menos durante el siglo
XVII, los Cantú no garantizaron obras pías en sus bienes.
Alonso de León fue comisionado del gobierno reinero
en la ciudad de México y en España; realizó incursiones hacia el
Seno Mexicano; escribió una crónica sobre la historia del Nuevo
Reino de León y recibió mercedes de tierra y rancherías de indios
en la provincia norteña.41 Para la ordenación de ambos nietos del
capitán Alonso de León, se recurrió a sus bienes para garantizar las
obras pías. La escritura de la capellanía de Lorenzo fue realizada
Ortega Ridaura y Cavazos Garza, Nuevo León. Historia breve, VI–VIII.
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, V–XLV.
40
41

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por la albacea testamentaria del cronista. Alonso, el mozo, fundó la
donación piadosa y designó a su esposa Agustina como la patrona
de la capellanía. El general dispuso las condiciones de la obra pía,
solicitando que el capellán celebrara las misas en las fiestas de la
Encarnación y el día de Nuestra Señora de Guadalupe.42 Lo más
probable es que la familia Pérez de León patrocinara, en el valle
del Pilón, la capilla en la que sirvió Lorenzo como teniente de cura
de la parroquia de Nuestra Señora de Monterrey. La carrera de este
ministro fue corta, pues falleció en 1706;43 pero fue el antepasado
más enunciado por los aspirantes al sacerdocio de esta familia.
Lorenzo destacó por ser el primer sacerdote de su parentela en
regresar al septentrión. A la muerte del ministro, los franciscanos
que estaban en el valle se encargaron de atender a la feligresía.
La familia Pérez de León mantuvo estrecha relación con
otros miembros eclesiásticos como se constata en el proceso que
siguió Juan de León a nombre de su madre Agustina. En 1713
decidieron reclamar la titularidad de una congrega de indios a
Juan García de Pruneda. Los de León presentaron a cuatro testigos
para que comparecieran. De éstos, tres eran sacerdotes: Santiago
García Guerra, Domingo García Guerra e Ignacio Martínez.44 Los
tres ministros afirmaron que Agustina estaba muy preocupada por
AHM. Protocolos, vol. 4, exp. 1, fl. 145, n° 60, 27 de marzo de 1691. Se
dictan clausulas testamentarias.
43
La mención de su fallecimiento se encuentra en: AHAG, Gobierno, Sacerdotes, caja 6, exp. 19, Bernardo Cantú de León.
44
AHM. Protocolos, vol. 10, exp. 1, fl. 1, n° 1, 25 de abril de 1713. Querella
de congrega de indios.
42

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la atención de los indios. A decir de los curas, la nación de indios
pertenecía a la familia Pérez de León Cantú, pero el gobernador
Luis García de Pruneda se la había retirado de manera arbitraria.45
No se sabe si la ranchería volvió a sus antiguos dueños, solamente
que Agustina tenía al párroco de Monterrey y dos ministros más
de su lado.
Para la ordenación de Bernardo Cantú se usó como garantía
la dote que recibió la hija del general Alonso de León. Cuando
María contrajo matrimonio con el sargento mayor Carlos Cantú
recibió la labor de pan coger “San José”. Esta fue la propiedad
que utilizaron para fundar el patrimonio de su hijo, pero María
había llevado más bienes al matrimonio. Además, poseía unas
mercedes en Guadalupe, el agostadero del Copudo y cerro de
Santiago, tierras en las ciénegas de Caballero, otra más cercanas
a la villa Cadereyta y más de mil cabezas de ganado menor.46
Es probable que la riqueza de María superara los bienes de su
marido, por eso no resulta sorprendente que fuera la encargada de
patrocinar la carrera eclesiástica de su vástago.
Los otros tres benefactores consignados en el cuadro 2
solicitaron las escrituras de su fundación piadosa durante el siglo
XVIII. El patrimonio de Cipriano García Dávila quedó en tierras de
la familia de su madre Rosa María Cantú. Para el establecimiento
AHM. Protocolos, vol. 10, exp. 1, fl. 1, n° 1, 25 de abril de 1713. Querella
de congrega de indios.
46
AHM. Protocolos, vol. 8, exp. 1, fl. 62, n° 28, 9 de enero de 1706, Inventario por la muerte de María de León.
45

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de este compromiso se llamó a todos los hijos de Carlos Cantú
y Josefa González Hidalgo. Carlos era hermano del bachiller
Bernardo Cantú del Río y de la Cerda como se observa en el árbol
genealógico 2. Las tierras que se usaron como garantía estuvieron
en el valle del Pilón. No es posible saber cuántas fueron las obras
pías que establecieron esta generación de Cantú González Hidalgo
porque hubo bastantes homónimos. Una vez que Cipriano obtuvo
el beneficio de Cadereyta se encargó de patrocinar la carrera de su
hermano. Cuando murió el cura a cargo de la feligresía de San Juan
Bautista fue enterrado en la parroquia donde sirvió. Los vínculos
entre la oligarquía del noreste superaban los lazos familiares como
se evidencia en la designación que hizo Cipriano García Dávila
al bachiller Juan José Amato Arizpe Fernández, eclesiástico
originario de Saltillo y miembro de la oligarquía local, como su
albacea testamentaria.47 La obra pía de los García Dávila sirvió
para la graduación de al menos tres ministros más y fue redimida
hasta mediados del siglo XIX.48
Ocurrido en 1728, el matrimonio de Francisco Ignacio
de Larralde y Josefa Francisca Cantú de Río, como se mencionó
arriba, constituyó una gran fortuna. El gobernador del Nuevo Reino
murió en 1753 y su viuda le sobrevivió al menos unos veinte años.
Durante ese tiempo, Josefa Francisca fundó la capellanía colativa
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 86–89, 188.
48
AHM. Protocolos, vol. 40, exp. 243, 13 de mayo de 1841, ff. 1-2. Poder
legal otorgado al cura Juan José García.
47

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para la ordenación de su hijo menor Juan Nepomuceno Larralde
Cantú del Río. Ella administró los bienes familiares que incluían
como se explicó arriba una parte de la hacienda San Francisco
Javier, tierras en Cerralvo, Agualeguas y Salinas, así como una
casa en Monterrey y algunos esclavos, tomando varias de las
responsabilidades que tenía su marido. En 1754 se presentó ante
las autoridades episcopales y tomó las funciones como colectora
del diezmo en Monterrey, tareas que habían sido encomendadas a
su marido, por tres años más.49 Josefa Francisca debió ser buena
administradora porque obtuvo el cargo de mayordoma de fábrica
de la iglesia de Nuestra Señora de Monterrey por más de quince
años, y hasta ahora es la única mujer localizada, originaria del
noreste, que se encargó de recoger el diezmo y fue mayordoma
de fábrica en la región más alejada del obispado de Guadalajara.
Sin embargo, Josefa Francisca comenzó a tener diferencias
con el doctor José Antonio Martínez Benavides, párroco de
Monterrey, a finales de la década de los sesenta del siglo XVIII.
Este cura notó que la administradora no había realizado obras en
el templo parroquial, pero sí había recibido los más de 7,000 pesos
que dieron las autoridades diocesanas para la fábrica. El matrimonio
Larralde se encargó de las obras en la Iglesia parroquial desde 1747
hasta 1769, aunque no se sabe con precisión qué cambios hicieron.
Además, Josefa Francisca había recogido 1,080 pesos para fundar
AHM. Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl. 305, n° 133, 15 de marzo de 1754, f.
1-2. Se obliga a la administración de los diezmos del Nuevo Reino.
49

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una escuela en Monterrey, de los cuales entregó la mitad a Agustín
de Acosta, párroco de Nuestra Señora entre 1748 y 1757; como
el cura Aguirre no supo qué hacer con los ingresos, los devolvió.
Josefa Francisca reconoció que debía a la Iglesia un poco más de
8,000 pesos, no obstante, al momento de aceptar su compromiso,
en 1769, se encontraba sin recursos, ya que la mayordoma ya había
heredado todos los bienes a sus hijos. A pesar de que ella había
recibido como dote algunas parcelas en el valle de las Salinas,
afirmó no disponer de los recursos suficientes para pagar.50 La
contaduría del obispado le dejó cubrir en parcialidades el saldo
pendiente, aunque no se tiene constancia que haya terminado de
cubrir su compromiso. Josefa Francisca no había mentido, sus
bienes habían sido repartidos entre sus vástagos; como se mencionó
arriba, el cura Juan Nepomuceno recibió la hacienda en Sabinas;51
y sus hijas, María Josefa y María Francisca, contaron con buenas
dotes matrimoniales porque ambas emparentaron con personajes
destacados en el norte. María Josefa de Larralde se casó en
primeras nupcias con Ignacio Ussel de Guimbarda, gobernador del
Nuevo Reino de León, quien falleció en 1772; su segundo marido
fue Cosme Damián de Arrese, administrador del tabaco y asentista
La dote se mantenía separada durante todo el matrimonio. En el reparto
que realizó de sus propiedades no se especificó qué tierras entregó a sus hijas.
AHM. Protocolos, vol. 22, exp. 1, fl. 169v, n° 92, 22 de febrero de 1794, ff.
1-2, Se confiere poder a José Nicolás de Ibarra para aclarar unas partes de tierra.
51
Leyva Gutiérrez, Iglesia secular y oligarquía regional en el Noreste de la
Nueva España durante el siglo XVIII [Tesis de Doctorado], 361–67.
50

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de pólvora y naipes.52 Por otro lado, María Francisca se desposó
con José Antonio de Urresti, sargento mayor de las compañías
milicianas y ayudante de su padre. Urresti, una vez que pasó a
formar parte de la familia Larralde, se convirtió en el principal
socio de su suegra, y además de ayudar en la administración de los
bienes familiares, se encargó de recolectar el diezmo en Monterrey
y fue alguacil mayor del Santo Tribunal de la Inquisición.53 Ambas
hijas tuvieron una relación cercana con la parroquia de Monterrey.
Bernardo Ussel de Larralde, hijo de María Josefa, tomó lecciones
en el seminario de Monterrey. Gracias a los negocios de la familia
y a su participación en el gobierno eclesiástico la familia Larralde
Cantú del Río de la Cerda, creó vínculos cercanos con los clérigos
establecidos en Boca de Leones, Salinas, Cadereyta y Saltillo, como
se deja ver en los compromisos protocolarios que se conservan en
el Archivo Municipal de Monterrey. Todos los miembros de la
familia Larralde fueron enterrados “con el privilegio debido” en la
iglesia parroquial de Nuestra Señora de Monterrey.
La familia Cantú se mantenía cercana a los miembros de
la Iglesia todavía a finales del siglo XVIII. José Miguel Cantú
del Río y de la Cerda, sobrino de los ministros Larralde y los
Jaanay Sibaja Nava et al., Colección de biografías. Vive la historia. Bernardo Ussel y Guimbarda Larralde (Monterrey: Coordinación Editorial del
Poder Judicial del Estado de Nuevo León, 2019), 1–5, https://www.pjenl.gob.
mx/Publicaciones/Libros/83/docs/83.pdf.
53
AHM. Protocolos, vol. 15, exp. 1, fl. 294, n° 129, 18 de enero de 1754.
Se otorga fianza a favor de doña Josefa Francisca Cantú del Río y la Cerda. fl.
295, n° 130, 21 de enero de 1754. Se confiere poder a don Antonio de Urresti.
52

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Cantú del Río y de la Cerda, comerciante del Nuevo Reino, había
obtenido beneficios de su relación cercana con la Iglesia. El
principal de 6,000 pesos que se estipuló en la capellanía colativa
que sirvió para la ordenación de Juan José Paulino Fernández de
Rumayor se garantizó en la hacienda de San Antonio en el valle
del Huajuco propiedad de José Miguel.54 Éste había contraído
matrimonio con Isabel María Gómez de Castro. Ambas familias,
los Cantú y los Gómez de Castro eran muy cercanas a la iglesia en
Monterrey. Isabel y Miguel mantuvieron una relación de amistad
con el bachiller Alejandro de la Garza, teniente en la parroquia de
Nuestra Señora. Isabel María le vendió una casa en Monterrey al
segundo obispo de Linares,55 fray Rafael José Verger, el mismo
prelado que había promovido el nombramiento de Cipriano
García Dávila como prebendado del cabildo de Linares. También
la hacienda de San Antonio fue adquirida por el obispo Verger,
quien redimió el censo en 1791.56 José Miguel y su esposa fueron
devotos de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores que estaba
en la iglesia parroquial en Monterrey,57 que fue una de las más
veneradas por el grupo de poder local.58
AHAG. Gobierno, órdenes sacerdotales, caja 24, exp. 8. 1771, Fernández
de Ramayor[sic] Juan José Paulino.
55
AHM. Protocolos, vol. 20, exp. 1, fl. 161, n° 104, 8 de noviembre de 1784,
f.1. Venta de casa.
56
AHM. Protocolos, vol. 21, exp. 1, fl. 169, n° 91. 18 de julio de 1791, f. 2.
Obligación de pago.
57
AHM. Protocolos, vol. 24, exp.1, fl. 121, n° 48, 18 de diciembre de 1798,
f. 1-3. Testamento de doña Isabel María Gómez de Castro.
58
María Nicolasa de Treviño y María Antonia de Cossío legaron 700 pesos
54

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Conclusiones
Los primeros miembros de la familia Cantú del Río de la Cerda
se instalaron en la villa de Cadereyta a mediados del siglo
XVII. Desde la primera generación se vincularon con el grupo
de colonizadores más potentados en el Nuevo Reino de León,
entre los que destacaron los descendientes Pérez de León. Los
buenos lazos matrimoniales les permitieron constituir un buen
patrimonio, y como parte de la oligarquía buscaron posicionarse
también en la Iglesia secular. En el noreste fue común que los
grupos de poder enviaran a sus hijos a poblar en regiones cercanas
donde se instalaban y se convertían en parte de los propietarios
más acaudalados. Gracias a la formación de sacerdotes, quedó
constancia que la familia Cantú del Río mantuvo su posición
privilegiada en Cadereyta y logró posicionarse en el valle de las
Salinas y Monterrey. Los sacerdotes de este grupo familiar se
formaron en la ciudad de México y Guadalajara. A diferencia de
otros ministros que acudieron a más de una población, este grupo
no necesitó viajar tanto para completar su formación clerical.
Los Cantú aspiraron al sacerdocio por las vías de patrimonio,
capellanía y administración. Las primeras dos vías les permitieron
evidenciar su fortuna. La ordenación por administración fue
posible gracias a que uno de los vástagos ya estaba instalado en
las parroquias septentrionales del obispado de Guadalajara.
para celebrar en el altar de la virgen de los Dolores. AHM. Protocolos, vol.
18, exp. 1, fl. 138v, n° 74, 14 de septiembre de 1770, f. 2. Obligación de pago.
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�Los Cantú

Estos miembros privilegiados del noreste de la diócesis de
Nueva Galicia hicieron una carrera eclesiástica, y aunque no todos
fueron curas párrocos, realizaron tareas en el gobierno eclesiástico.
Los curas Cantú tuvieron un patrimonio por herencia y compra.
Pero, en el sostenimiento de la familia fueron importantes los
vínculos matrimoniales, los conquistadores, las carreras exitosas en
el gobierno temporal, los comerciantes y los hacendados a los que se
sumaron los miembros del clero. Fue posible rastrear por casi dos
siglos la permanencia de una parte de los miembros de la familia
Cantú en las esferas más altas del poder en el Nuevo Reino de León;
como vimos, esta familia logró mantener su posición de poder
incluso cuando la región fue segregada y formó parte de la diócesis
de Linares. Finalmente, como parte de un grupo privilegiado, no solo
patrocinaron carreras eclesiásticas, sino que también fomentaron
algunas devociones de las que todavía hace falta realizar estudios.
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Archivo
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�“Pero ellos señor ilustrísimo, han triunfado”.
Las escaramuzas de un habanero en el provisorato del
obispado de Yucatán a finales del siglo XVIII1
“Pero ellos señor ilustrísimo, han triunfado”.
The Habaneros’s skirmishes in the provisorato of the diocese of
Yucatan at the end of the 18th Century
Elsy Anahí Mendoza Moo
El Colegio de Michoacán

Zamora, México
orcid.org/0000-0003-1433-8080

Resumen: El objetivo de este artículo es comprender las relaciones
de poder dentro del obispado de Yucatán a partir de la trayectoria
eclesiástica de Manuel José Rodríguez Hurtado como vicario general y
provisor (1793-1794). A través de dos expedientes judiciales contenidos
en el Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán y en el Archivo
General de la Nación, me interesa conocer el contexto de la vicaría
general y provisorato antes de su llegada a dicha diócesis, entender
cómo se inserta este hombre en la dinámica eclesiástica regional, e
indicar los grupos de poder decisivos en el obispado y analizar sus
acciones dentro del obispado en pro de sus intereses.
Palabras clave: Yucatán, obispado, trayectoria eclesiástica, provisorato,
Manuel José Rodríguez Hurtado.
Agradezco los comentarios puntuales de los dictaminadores de este artículo; mi gratitud a la Dra. Carolina Aguilar por su lectura y comentarios al primer
manuscrito.
1

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�Anahí Mendoza

Abstract: The objective of this article is to understand the power
relationships in Yucatan bishopric from Manuel José Rodríguez
Hurtado’s ecclesiastical career as vicario general and provisor (17931794). Using two judicial files of the Archivo Histórico del Arzobispado
de Yucatán and the Archivo General de la Nación, I want to explore
the context of vicaria general and provisorato before his arrival at that
diocese to understand how this agent is involved in the dynamics of
the local church to show the crucial power groups in this bishopric and
analyze their actions in favor of their interests.
Keywords: Yucatan, Bishopric, ecclesiastical career, provisorato,
Manuel José Rodríguez Hurtado.

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�“Pero ellos señor…”

Introducción
Los obispos tenían doble potestad: de orden y jurisdicción. Para
llevar a cabo esto, estaban rodeados de un grupo de colaboradores
distribuidos en la curia de gobierno –encargada de funciones
administrativas– y en la curia de justicia –donde se ejerció la
jurisdicción contenciosa eclesiástica, es decir, todo en relación
con los asuntos legales en “los que estuviese involucrado el
clero diocesano y, en algunos casos, también el clero regular
en la medida que estuviera sujeto a su jurisdicción”–.2 Ambas
eran presididas por el vicario capitular o general3 y el provisor,
respectivamente. En el caso del obispado de Yucatán, los pocos
emolumentos del empleo y sobre todo la carga de actividades
que se desarrollaron tanto en la curia de gobierno y de justicia
de la diócesis, determinaron en muchas ocasiones que el
eclesiástico nombrado para el vicariato general también asumiera
la responsabilidad del provisorato para, de esta manera, abarcar
“casi” todo el ministerio episcopal. Por esta razón, el provisorato
y la vicaría general fueron percibidos como sinónimos.4
Jorge E. Traslosheros, “El Pecado y el delito. Notas para el estudio de la
justicia criminal eclesiástica en la Nueva España del siglo XVII”, Alegatos,
núm. 58 (2004): 372.
3
Aunque en la documentación de esta investigación se observa que los términos de “vicario general” y “vicario capitular” se utilizaban de manera indistinta, el primero se desempeñaba durante la sede plena y el segundo, en la sede
vacante.
4
Juvenal Jaramillo Magaña, Los capitulares y el Cabildo Catedral de
Valladolid-Morelia, 1790-1833. Auge y decadencia de una corporación
eclesiástica [Tesis de Doctorado] (Zamora: El Colegio de Michoacán,
2

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�Anahí Mendoza

Considerando que en las Indias Occidentales “gobernar
era hacer justicia”, estos cargos recayeron en “personas bastante capaces, prestigiadas y de toda la confianza del prelado o, en
caso de sede vacante, del cabildo catedralicio”. Para su poseedor
significaba tener una “carrera consolidada” o en vías de consolidación, puesto que también se configuró como un “trampolín que
proyectaban hacia una prebenda –si es que no contaban ya con
ella–, o inclusive hacia una silla episcopal”.5 Al conferir “enormes responsabilidades de carácter jurídico, poder” y jerarquía, su
nombramiento era “grandemente apetecido por varios hombres
de la Iglesia, ya de los propios cabildos catedralicios o ya fuera
2011), 536. Juvenal Jaramillo menciona que “durante los finales del siglo
XVIII y la primera mitad del siglo XIX, en la diócesis michoacana estuvieron unidos los cargos de vicario general y provisor, como parece que
sucedió en la mayoría de las catedrales españolas y americanas”. Esto tal
vez como resultado –y como señala el mismo autor – del Concilio III Provincial Mexicano que trató como de una misma persona al provisor y al vicario general a lo largo de los documentos que emanaron de él. Concilio III
Provincial Mexicano, celebrado en México en el año de 1585, confirmado
en Roma por el Papa Sixto V, y mandado observar por el gobierno español en diversas reales órdenes. Publicado con las licencias necesarias por
Mariano Galván Rivera, segunda edición en latín y castellano, (Barcelona:
Imprenta de Manuel Miró y D. Marsá, 1870), 77; citado en Jaramillo, Los
capitulares y el Cabildo Catedral, 536. Otros historiadores señalan que “el
cargo de vicario general iba unido generalmente al de provisor, aunque su
naturaleza y atribuciones tengan notables diferencias que la historiografía
no tiende a diferenciar”, provocando confusión en ambos cargos. Andoni
Artola Renedo, “El patrocinio intraclerical en el Antiguo Régimen: curias
y familias episcopales de los arzobispos de Toledo (1755-1823)”, REDESRevista hispana para el análisis de redes sociales, Vol. 21, Núm. 6, (2011),
284.
5
Jaramillo Magaña, 536.
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�“Pero ellos señor…”

de ellos”.6 Por otro lado, como menciona Aguilar García, además de permitir y coadyuvar en el gobierno de los prelados, estos
hombres contribuyeron con “el nacimiento, desarrollo y consolidación de las audiencias episcopales y sus estructuras burocráticas, convirtiéndose en un elemento de primer orden que ayudó a
expandir y asentar la jurisdicción episcopal”.7
Hasta ahora se sabe que la mayoría de los jueces provisores
llegaban a Indias en calidad de familiares de los obispos. Algunos
alcanzaban el cargo al ser miembros del cabildo catedral, corporación
conformada por los eclesiásticos más sobresalientes de la diócesis;
mientras que otros lo obtenían al conseguir la confianza y simpatía
del obispo en turno o por recomendación de otros prelados. Ejemplo
de esta última circunstancia fue Manuel José Rodríguez Hurtado,
quien a través de Salvador Biempica y Sotomayor, obispo de la
Puebla de los Ángeles, llegó a San Francisco de Campeche el 28
de junio de 1793 para servir a fray Luis de Piña y Mazo, obispo de
Yucatán.
Este artículo tiene por objetivo general comprender las
relaciones de poder dentro del obispado de Yucatán a partir de la
Mariano Galván Rivera, Concilio III Provincial Mexicano, celebrado en
México el año de 1585, confirmado en Roma por el Papa Sixto V y mandado
observar por el gobierno español en diversas reales órdenes (Barcelona: Imprenta de Manuel Miró y D. Marsá, 1870), 439.
7
Carolina Aguilar García, “El caso de Juan Cienfuegos, juez provisor y
vicario general del arzobispado de México (1788-1800)”, en Pastores, misioneros, inquisidores, jueces y administradores: el clero del antiguo régimen,
siglo XV-XIX, ed. Guillermo Nieva Ocampo y Henar Pizarro Llorente (Salta:
Editorial La Aparecida, 2021), 226–44.
6

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�Anahí Mendoza

trayectoria eclesiástica de Manuel José Rodríguez Hurtado como
vicario general y provisor (1793-1794). A través de dos expedientes
judiciales contenidos en el Archivo Histórico del Arzobispado de
Yucatán y en el Archivo General de la Nación,8 de manera específica
se pretende conocer el contexto de la vicaría general y provisorato
antes de su llegada a dicha diócesis, entender cómo este letrado se
insertó en la dinámica eclesiástica de la región, indicar los grupos
de poder decisivos en el obispado y analizar sus acciones dentro del
mismo en pro de sus intereses. Es importante señalar que son muy
pocos los estudios sobre el provisorato en el obispado de Yucatán,
pero se pueden indicar tres directrices que siguen aquellos trabajos:
la primera tiene que ver con el juzgado del provisorato de indios;9
Esta documentación forma parte de un conflicto posterior. Su uso se debió
a la necesidad de los miembros del cabildo catedral de Yucatán de argumentar
la “imposibilidad” de considerar a Rodríguez Hurtado para el cargo de vicario capitular y provisor durante la sede vacante de 1795-1799. Este asunto
se aborda en la tesis de licenciatura: Elsy Anahí Mendoza Moo, El cabildo
eclesiástico yucateco en pugna por el provisorato durante la sede vacante de
1795-1802 [Tesis de Licenciatura] (Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán, 2018). Pero particularmente en “¡Que es justicia, juro en forma y en la
necesario! El orden normativo en un ámbito de acefalia diocesana: el cabildo
catedralicio del obispado de Yucatán, 1795-1802”, en prensa. Consciente de
sus limitaciones, tanto esa documentación contenida en el Archivo Histórico
del Arzobispado de Yucatán como la respuesta de Rodríguez Hurtado resguardada en el Archivo General de la Nación, permiten una lectura “sensible” del
discurso eclesiástico y así, develar los posibles móviles de acción de una corporación eclesiástica.
9
Caroline Cunill, Los defensores de indios de Yucatán y el acceso de los
mayas a la justicia colonial, 1540-1600 (México, DF: Universidad Nacional
Autónoma de México; Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, 2012); John F. Chuchiak IV, El castigo y la reprensión: el Juzgado del
8

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�“Pero ellos señor…”

la segunda, aunque de forma indirecta, se vincula con la necesidad
de relacionar a los provisores del siglo XVIII a la “ilustración
católica”10 y, por último, aquella centrada en el provisor capitular.11
Este último enfoque da luces sobre las dinámicas internas del cabildo
catedral y su movilización para controlar la designación del vicario
capitular y provisor del obispado durante la sede vacante; además,
nos lleva a preguntarnos sobre la actuación del cuerpo capitular y
sus estrategias en sede plena, y visibiliza a los provisores interinos
que, a pesar de su poca duración e injerencia en los empleos, eran
agentes que demostraban la homogeneidad de intereses del clero.12
Provisorato de Indios y la extirpación de la idolatría maya en el obispado de
Yucatán, 1563-1763 (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de
México - Instituto de Investigaciones Jurídicas, 2022).
10
Víctor Hugo Medina Suárez, “Utillaje y prebenda: las reformas del doctor
Rafael del Castillo y Sucre en el obispado de Yucatán, 1780-1783”, en Educación y prebenda: investigaciones sobre la formación y las carreras del alto
clero novohispano, ed. Leticia Pérez Puente y José Gabino Castillo Flores
(Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de
Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2019).
11
Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco en pugna por el provisorato durante la sede vacante de 1795-1802 [Tesis de Licenciatura].
12
Es importante mencionar que este trabajo se circunscribe en una línea de
investigación abierta por Rodolfo Aguirre Salvador, interesada en la historia sociopolítica del clero novohispano, “más allá de las gestiones arzobispales o de las
prosopografías de clérigos, y que ahonde en los juegos de poder y los mecanismos
internos en cada diócesis para su gobierno”. Rodolfo Aguirre Salvador, “La carrera
hacia el cabildo eclesiástico de México: méritos, estrategias y amistades, 16801730”, en Educación y prebenda: investigaciones sobre la formación y las carreras del alto clero novohispano, ed. Leticia Pérez Puente y José Gabino Castillo
Flores (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto
de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2019), 118.
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�Anahí Mendoza

1. El problema de encontrar un provisor: la vicaría y
provisorato del obispado de Yucatán antes de Manuel José
Rodríguez Hurtado
Después de ser nombrado maestreescuela del cabildo catedral
del obispado de Yucatán, Rafael del Castillo y Sucre, miembro
de una noble familia de La Habana, partió a dicho destino en
1779.13 En el trayecto a su nuevo cargo se encontró con el recién
nombrado obispo, fray Luis de Piña y Mazo, quien logró hacerlo
su vicario general y provisor. Así, ambos eclesiásticos llegaron al
obispado de Yucatán en 1780; sin embargo, tres años más tarde,
Castillo y Sucre sucumbió ante el cólera, enfermedad que lo llevó
a la muerte el 9 de abril de 1783.
La muerte de este hombre enfrentó a Piña y Mazo a
una realidad de la región enmarcada, en primer lugar, en la
desarticulación del cabildo catedral provocada por la muerte de
sus miembros y por el agotamiento propio tanto por los achaques
de los cargos y del temperamento natural de la península; y en
segundo, en la ausencia de eclesiásticos y seglares facultativos
tanto en Derecho Civil como en Derecho Canónico,14 tal y como
lo expresó aquel obispo en un oficio dirigido al rey:
Acuerdos del Venerable Cabildo Metropolitano de Yucatán (AVCMY).
Acuerdos del Cabildo Eclesiástico, Libro 5, ff. 208-209.
14
Elsy Anahí Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara
en el orden eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría] (Mérida:
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social,
2021), 131–35; Antonio Rubial García, ed., La Iglesia en el México colonial
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación; Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla, 2013), 130–34.
13

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Cuanta es la necesidad que padece esta catedral de prebendados
[de estudios en ambos derechos] por haber carecido, y carecer
casi siempre, especialmente de sujetos con quienes poder
consultar en los indispensables lances que ocurren, para
proceder con arreglo a sus dictamines sabios y discretos, no
sólo por lo que corresponde a los individuos de mi cabildo,
porque ninguno de ellos ha profesado ni profesa el Derecho,
sino también por lo que mira al común de esta ciudad, en donde
para los asuntos civiles y contenciosos no se encuentra un
letrado que dirija, defienda o instruya a las partes.15

Como bien señala, no había en el obispado a quién depositarle
un cargo tan importante como el que ostentaba el desaparecido
Castillo y Sucre, ni siquiera dentro de su propio senado. Por ello es
comprensible que, ante la situación anímica del venerable cuerpo,
el obispo insertara paulatinamente a hombres de su confianza,
es decir, sujetos a quienes podía consultar y disponer en lo
concerniente al gobierno del obispado y, sobre todo, desligados
a lo local. Por otro lado, aquella declaración del obispo también
lleva a repensar sobre la relación que algunos capitulares –sobre
todo los más jóvenes– guardaban con la cabeza de la diócesis.16
Así las cosas. El hombre facultativo que se necesitaba sólo
podía venir de fuera del obispado. Situación que no ignoraba Piña
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY). Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 399, exp. “Representaciones e informes del Ilustrísimo y Reverendo Señor don fray Luis de Piña y Mazo”, ff. 110- 110v. Rubial
García, La Iglesia en el México colonial, 130–34.
16
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
La Iglesia en el México colonial, 130–34.
15

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y Mazo y que fue un tema recurrente dentro de su correspondencia,
tanto con las altas autoridades como con sus conocidos. De hecho,
parece que durante la enfermedad de Castillo y Sucre, fueron
constantes las comunicaciones sobre el tema que el prelado de
Yucatán estableció con Santiago José Echeverría y Elguezua de
Villalobos, entonces obispo de Puebla de los Ángeles, ya que, a los
pocos días de la muerte del antes mencionado provisor, el obispo
de Yucatán mandó una carta cordillera firmada por su secretario,
Antonio Carvajal, estipulando el reconocimiento por parte de su
clero de Manuel de Zerquera y Ponciano de Escazena –cercano al
obispo Echeverría y Elguezua– como provisor y vicario general.17
Zerquera era natural de la ciudad de la Trinidad en la isla
de Cuba, e hijo de Benito de Zerquera y Rodríguez de Morejón,
bachiller en Medicina, profesor público de Medicina, y director
del Hospital de Caridad de Trinidad. Manuel cursó tres años de
Filosofía y cuatro de Teología; se graduó de bachiller en Cánones
y en Derecho Civil en la Universidad Real y Pontificia de San
Gerónimo de La Habana, y se recibió de abogado en la Real
Audiencia de la Nueva España en 1778. Posteriormente, continuó
su formación en la Real Audiencia de Santo Domingo, en el Real
Colegio de Abogados de la Corte de México y sirvió durante
cinco años en la secretaría y curia de Santiago José Echeverría y
Elguezua de Villalobos, obispo de Santiago de Cuba.18
AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 251, exp. 8, s/f
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
17
18

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Es importante señalar dos cosas: la primera, tanto
Castillo y Sucre como Zerquera estaban vinculados a
Echeverría y Elguezua, eclesiástico natural de la isla de Cuba,
miembro de una poderosa familia y hombre de confianza de su
homólogo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz (1753-1768).19
Probablemente, Echeverría y Elguezua siendo obispo de
Santiago de Cuba, inició una relación de amistad con el obispo
Piña y Mazo cuando éste llegó a La Habana para trasladarse
al obispado de Yucatán en 1780; su amistad, posiblemente,
continuó hasta el nombramiento de Echeverría y Elguezua
como obispo de Puebla de los Ángeles. La segunda, el fallecido
provisor y vicario general y Zerquera desempeñaron cargos
de confianza dentro del gobierno episcopal de Echeverría
y Elguezua: Castillo y Sucre, por ejemplo, fue nombrado
director del recién fundado Seminario Conciliar de San Carlos
y San Ambrosio en 1774, mientras que Zerquera –como se ha
mencionado– se vinculó dentro de la curia diocesana.20 Como
La Iglesia en el México colonial, 130–34.
19
Juan Bosco Amores y Consolación Fernández Mellén, “La iglesia en Cuba,
1760-1830”, en Tradición y reforma en la iglesia hispanoamericana, 17501840, ed. Javier Francisco Cervantes, Lucrecia Enríquez, y Rodolfo Aguirre
(Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Pueba - Casa Presno Instituto
de Ciencias Sociales y Humanidades; Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación; Centro
de Estudios Bicentenario, 2011), 349.
20
Por otro lado, es importante mencionar que la familia Zerquera y Ponciano estaba fuertemente vinculada a la administración colonial en la villa de
Trinidad. La información recopilada sobre Manuel de Zerquera y Ponciano
de Escazena pertenece a la Collection of Genealogies from Trinidad and Villa
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fuere, ese vínculo y la experiencia dentro de la administración
diocesana contribuyó a que Zerquera estableciera una relación
de confianza con el obispo Piña y Mazo, hasta el punto de que
este último lo proponga como arcediano en sus informes sobre
los eclesiásticos beneméritos del obispado de Yucatán.21
Sin embargo, a pesar de aquella relación de confianza
establecida entre el obispo y Zerquera, Piña y Mazo se limitó
a nombrarlo como “provisor auxiliar”. Este matiz es importante
porque la actuación del recién nombrado se suscribió únicamente
a involucrarse en los negocios pertenecientes al tribunal de justicia
mientras el obispo estuviera impedido por enfermedad o se viera
en la necesidad de abandonar la ciudad en cumplimiento a sus
obligaciones pastorales. En este sentido, la muerte de Castillo y
Sucre significó la consolidación del poder episcopal en un solo
hombre: el obispo, quien se dedicó a despachar todos los asuntos
judiciales y que, en casos extraordinarios, se apoyaba de alguien
para evitar que “el común no quedasen sin audiencia y sin curso
sus expedientes”. Las facultades de Zerquera como provisor
auxiliar cesaban cuando Piña y Mazo recuperaba su salud o se
restituía a la capital del obispado.22
Clara de Cuban Genealogy Club of Miami, Fl, Inc. https://www.cubangenclub.
org/wp-content/uploads/2022/05/Zerquera.pdf
21
AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 399, exp. “Representaciones e informes del Ilustrísimo y Reverendo Señor don fray Luis de Piña y
Mazo”, ff. 109v-110.
22
A partir de la muerte de Castillo y Sucre, los provisores designados estarán
en calidad interina por decisión del prelado Piña y Mazo.
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Además de Echeverría y Elguezua, otro medio para
encontrar a un provisor fue Emeterio Cacho Calderón, oidor
de la Real Audiencia de México y pariente del obispo, quien
a través de las letras del prelado era testigo de las peripecias
que enfrentaba. Por esto, le recomendó a José Rafael Valdés de
Anaya, abogado del tribunal de la Real Audiencia; sin embargo,
el mismo Valdés de Anaya decidió rechazar aquella invitación
debido a que tenía bajo su protección a su madre, una mujer
anciana a la que no quería abandonar. Así, el provisorato en el
obispado de Yucatán estuvo vacante por dos años más, lo que
nos lleva a estimar que el periodo de Zerquera concluyó en 1791,
porque en 1793 llegaría a la provincia alguien decidido a ser ese
hombre que Piña y Mazo necesitaba: Manuel José Rodríguez
Hurtado.
En la siguiente tabla, se puede observar a los provisores
y vicarios generales durante el gobierno episcopal de fray Luis
de Piña y Mazo (ver cuadro 1). Aún falta comprender las razones
por las cuales el prelado decidió limitar el cargo de provisor
inmediatamente después de la muerte de Castillo y Sucre. Aunque
este tema está fuera del alcance de esta investigación, conocer los
motivos de aquel prelado nos brinda pautas para comprender las
dinámicas del clero en el obispado de Yucatán y, con ello, entender
la configuración del círculo de confianza de Piña y Mazo.23
23

so.

Este asunto forma parte de mi investigación doctoral actualmente en cur-

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Cuadro 1
Provisores y vicarios generales durante el gobierno episcopal
de fray Luis de Piña y Mazo (1780-1795)
Origen

Circunstancias

Provisor
/ provisor
auxiliar

Período
de
funciones

Rafael del
Castillo y Sucre

Maracaibo/
La Habana

Facultativo e
idóneo

Provisor

1780-1783

Manuel de
Zerquera y
Ponciano de
Escazena

Trinidad,
Isla de Cuba

Facultativo e
idóneo

Provisor
auxiliar

1783-1792

Manuel José
Rodríguez
Hurtado

San Cristóbal de La
Habana

Facultativo e
idóneo

Provisor
auxiliar

1793-1794

Luis Joaquín
de Aguilar

Mérida de
Yucatán

Idóneo

Provisor
auxiliar

1794-1795

Nombre

Fuente: Mendoza, La estrategia letrada, 131-135. AGI, Indiferente 247, “Méritos: Luís de Aguilar y Páez”, y AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja
405, Exp. 1, f. 46v. Ismael Testé, Historia eclesiástica de Cuba. Vol. 2, parte
1. (La Habana: Editorial El Monte Carmelo, 1969), 128. Archivo General de
la Nación (más adelante AGN), clero secular y regular, vol. 206, f. 126-126v.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.

2. Manuel José Rodríguez Hurtado y su movilidad
Rodríguez Hurtado nació en 1749 en la ciudad de San Cristóbal
de La Habana, Cuba, y sus padres fueron Lorenzo Rodríguez de
la Cruz y Juana Josefa Hurtado, oriundos de Castilla. Sus abuelos
por la línea paterna fueron Lorenzo Rodríguez de la Cruz y María
Blanca Gómez, y por línea materna Cristóbal Hurtado de Ximena
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y Feliciana de la Vega. Tuvo un hermano llamado José Agustín,
quien también se dedicó a la carrera eclesiástica, pero murió en
1785. Comenzó a construir su carrera eclesiástica cuando recibió
la primera tonsura en 1758 y después, las órdenes menores. El
subdiaconado lo obtuvo en 1763 y al año siguiente el diaconado.
Diez años después logró el presbiterado y con él, las licencias
generales de celebrar y predicar. Fue colegial de la Universidad
Real y Pontificia de San Gerónimo de La Habana. Ahí adquirió
conocimientos en lengua latina, y se convirtió en bachiller.
Posteriormente pasó a la Universidad Santo Tomás de Aquino
de Santo Domingo, en la cual se licenció, adquirió el doctorado
y, finalmente, facultades en Filosofía, Teología, Derecho Civil y
Canónico. Al regresar, obtuvo su licencia de confesar.
En las siguientes líneas se describirá el desarrollo de
su carrera eclesiástica a través de su movilidad por las Indias
Occidentales. En el mapa 1, podemos observar a simple vista
que el movimiento de Rodríguez Hurtado se suscribió en los
territorios que rodeaban el mar Caribe. Además, encontramos que
su carrera tuvo un auge dentro de la Isla de Cuba, es decir, en un
espacio eclesiástico local, y que su salida de dicha isla implicó
un desenvolvimiento dentro de materias contenciosas, y también
se observa una clara necesidad de adentrarse a un grupo clerical.
Sin embargo, como señala Aguirre Salvador, esto dependió de las
“relaciones previas” y de “la pertenencia o no a diferentes grupos
de origen familiar, de amistad o clientelares”.
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Mapa 1
Circulación vital y eclesiástica de José Manuel Rodríguez Hurtado

Fuente: AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, f. 46v.
Archivo General de la Nación (más adelante AGN), clero secular y regular,
vol. 206, f. 126-126v. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405,
Exp. 1, ff. 46-51.

A. Diócesis de Santiago de Cuba
En la diócesis de Cuba, el obispo Pedro Agustín Morel de
Santa Cruz (1753- 1768) lo nombró catedrático de Latinidad en
el Seminario Conciliar de San Carlos y San Ambrosio cuando
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aún era un ordenante, y después fue catedrático de Filosofía,
Sagrados Cánones y Teología Moral –ésta última por mandato
del obispo Echeverría y Elguezua– en el Seminario Conciliar
de San Basilio Magno. En dicha diócesis se desarrolló como
promotor fiscal general y como promotor fiscal particular en los
tribunales de diezmos, cuentas de fábrica y visita de testamentos,
así como también se desempeñó como defensor de los derechos
del hospital de pobres de San Juan de Dios a cargo de la orden de
Nuestra Señora de Belén.24 En 1771 hizo oposición de la canonjía
doctoral de la Iglesia Catedral de La Habana.
Por un breve periodo de tiempo se trasladó a la Audiencia de
Santo Domingo y en 1775 regresó a Cuba y ahí se le destinó al curato
de monte25 de San Anselmo de los Tiguabos. Este curato formaba
parte de Guantánamo, un extenso partido territorial caracterizado
por una “política de abandono” de la metrópoli, principalmente por
“las condiciones fisiográficas y la no fortificación de la bahía de
Guantánamo”. Esto provocó que el poblamiento en esta zona fuera
“incipiente” y con ello, la necesidad de control del territorio, en un
contexto donde Tiguabos se configuró como un lugar estratégico
para las potencias, en especial la inglesa, puesto que este territorio
conectaba con Santiago de Cuba. En pocas palabras, mientras las
Adriam Camacho Domínguez, “De la iglesia a la plantación: tras la huella de los betlemitas en la Habana (1704-1842)”, Hispania Sacra, núm. 131
(2013): 239–74.
25
Entendemos al curato de monte como aquel espacio espiritual caracterizado por dispersión de población y con una estructura arquitectónica eclesiástica
carente o rudimentaria.
24

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fortificaciones protegían a la isla, la red parroquial establecida
cumplía con la misma función.26
En este curato de monte sólo estuvo dos meses, pues
Rodríguez Hurtado regresó a La Habana al ser nombrado por el
obispo Echeverría y Elguezua coadjutor del curato de San Felipe
y Santiago de Bejucal a consecuencia de las enfermedades de
Dionisio Manrique, cura propietario de dicho curato;27 en 1777,
fue nombrado capellán castrense del regimiento de infantería
de voluntarios blancos de La Habana y en julio del mismo
año, teniente de cura de la parroquia del Espíritu Santo. Estuvo
ejerciendo estos dos empleos hasta 1784.28
a. Diócesis de Mérida Maracaibo
El 6 de enero de 1784 salió de La Habana rumbo a Maracaibo en
compañía de franciscano Juan Ramos de Lora, el primer obispo
de la diócesis de Mérida de Maracaibo.29 Durante el gobierno de
Oscar Zanetti, Historia mínima de Cuba (México, DF: El Colegio de México, 2013), 61; Jorge Cerdá Crespo, La guerra de la oreja de Jenkins un
conflicto colonial (1739-1748) [Tesis de Doctorado] (Alicante: Universidad
de Alicante, 2008); Javier Alvarado Planas, ed., La Administración de Cuba en
los siglos XVIII y XIX (Madrid: Boletín Oficial del Estado; Centro de Estudios
Políticos y Constitucionales, 2017).
27
Dionisio Manrique sirvió en el curato de San Felipe y Santiago de Bejucal
de 1745 hasta su muerte en 1784. Jacobo de la Pezuela, Diccionario geográfico, estadístico, histórico de la Isla de Cuba. t. I (Madrid: Imprenta del establecimiento de Mellado a cargo de don Joaquín Bernat, 1863), 180.
28
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.
29
En este punto es importante mencionar que, aunque fray Ramos de Lora
mantuvo una estrecha amistad con José de Gálvez y con Joaquín de Eleta, confesor de Carlos III, fue su desempeño misional en la Sierra Gorda y California de
26

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Ramos de Lora, Rodríguez Hurtado se desempeñó como provisor,
juez de rentas decimales y colector del real subsidio hasta 1786,
año en el que por instrucciones del obispo abandonó Maracaibo
para restituirse a La Habana.30 Cabe señalar que Maracaibo no
era el destino final de fray Ramos de Lora, puesto que la silla
episcopal debía radicar en la ciudad de Mérida.31 Por ello, el 5
de febrero de 1785 decidió partir rumbo a dicha ciudad con toda
su comitiva; sin embargo, en un informe dirigido al rey Carlos
III, Ramos de Lora mencionó que Rodríguez Hurtado se negó
a abandonar Maracaibo, incluso ya cuando estaba posicionado
en la sede episcopal.32 Por esta razón, nombró a Luis Dionisio
de Villamizar33 como provisor interino, esperando la llegada
del eclesiástico habanero. No obstante, según el obispo, esto
la Nueva España, por 16 y 4 años respectivamente; y su procedencia del Colegio
Apostólico de Propaganda Fide de San Fernando de México, lo que lo puso en
las puertas de aquel nuevo obispado en las Indias Occidentales. María Dolores
Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis
de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, Procesos Históricos, núm. 7 (2005): 6–7.
30
Odolio Gómez Parente, “Segunda parte: El Ilustrísimo fray Juan Ramos
de Lora, obispo”, Revista Montalbán, núm. 50 (2017): 261–355; Odolio
Gómez Parente, “Tercera parte: Obispado en Mérida y fundación del Colegio
Seminario San Buenaventura”, Revista Montalbán, núm. 50 (2017): 356–465.
31
La diócesis de Mérida se conformó a partir de los “territorios desgajados
de los obispados de Caracas y Santa Fe”, poseía menos recursos y alicientes
que otras áreas, principalmente por estar en una zona periférica y caracterizada
por un aislamiento secular. Fuentes, “La justicia de un obispo”, 6-7.
32
Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la
diócesis de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, 3–4.
33
Lina Constanza Díaz Boada, “Alianzas de poder en una región histórica: el
caso de la élite pamplonesa en el Virreinato de la Nueva Granada, 1795-1808”,
HiSTOReLo. Revista de Historia Regional y Local 8, núm. 15 (2016): 90–128.
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no sucedió porque Rodríguez Hurtado “sólo quería quedarse en
Maracaibo”34 por “el partido que tenía con otros eclesiásticos a
los que se había adherido y con quienes iba trabando estrecha
unión que podría en lo sucesivo ser causa de más turbaciones”.35
Hay que señalar dos cosas; en primer lugar, la actitud
–aunada a la edad– de fray Ramos de Lora parece que fue
determinante para las relaciones un poco distantes que estableció
con su clero. Un segundo aspecto son las medidas “disciplinarias de
extraordinario rigor”36 que caracterizaron a su gobierno episcopal,
motivadas a romper con las diversas “presuntas corruptelas” que
En este periodo, la provincia de Maracaibo se configuró como una zona de
tráfico comercial, principalmente por la laguna de Maracaibo; no obstante, la
población en sus territorios se conservaba en los mismos números, la ganadería como la agricultura se mantenían en constante crisis, y los grupos indígenas
aún no estaban “plenamente hispanizados”. Es decir, que aún se encontraba en
un proceso de integración. Fuentes Bajo, “La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis de Mérida -Maracaibo, 1784-1790”, 4.
35
Dentro de los obispados del Nuevo Reino de Granada en 1798, Maracaibo
era de las que menos ingresos decimales tenía: 1) Santa Fe, 2) Cartagena, 3)
Popayán, 4) Panamá, 5) Santa Marta, 6) Caracas, 7) Guayana, 8) Maracaibo,
9) Quito, 10) Cuenca. David Brading y Óscar Mazín Gómez, eds., El gran
Michoacán en 1791. Sociedad e ingresos eclesiásticos en una diócesis novohispana (Zamora: El Colegio de Michoacán; El Colegio de San Luis, 2009),
46. AGN, clero secular y regular, vol. 206, f. 125. Tulio Febres Cordero, Obras
completas. Tomo IV. Clave histórica de Mérida. Documentos para la historia
del Zulia en la época colonial. (Mérida: Comisión Editora de las Obras Completas del Doctor Tulio Febres Cordero, 1960), 193-194.
36
Entre aquellas medidas se encontraba la reclusión de los sacerdotes “remisos” a sus mandatos en los cuartos habilitados para ese fin en el hospital de
Mérida. María Dolores Fuentes Bajo. “Sobre la justicia en la etapa hispánica.
El caso de Maracaibo”, en Trocadero. Revista del Departamento de Historia
Moderna, Contemporánea, de América y el arte, núm. 14-15, 51-55.
34

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fue encontrando en su obispado. Por ello, considerando estos dos
aspectos de la personalidad de aquel mitrado, no es de extrañar que,
ante la negativa de Rodríguez Hurtado de acatar con su disposición
de seguirlo a Mérida –sin considerar los malos caminos que
unieron a aquellas regiones–, Ramos de Lora lo vinculara con otros
eclesiásticos con los que también había tenido fuertes diferencias y
una mala relación: Fernando Sanjust, Baltasar Rodríguez, Francisco
Villamil y Gabriel Salom.37
La situación eclesiástica que se vivía en Maracaibo en
este periodo evidenció, por un lado, la “resistencia” clerical
a cumplir todo lo que el obispo mandaba y por el otro, la
intervención secular en los asuntos eclesiásticos. Sobre lo
primero, el obispo señaló que aquellos eclesiásticos interpusieron
recursos de fuerza para impedir sus mandatos, sobre todo,
aquellos vinculados a la administración de los curatos vacantes.
Sanjust fue acusado de no cumplir las disposiciones del obispo con la
ayuda del teniente mayor de Mérida, Luis de Celis. Por otro lado, Rodríguez,
al igual que Sanjust, se negaba a ejercer su labor apostólica en el curato de
San Antonio de Ciruma, el cual era considerado como “un lugar olvidado”. El
cura Villamil fue perseguido por el prelado, y Salom fue suspendido debido a
su indisciplina. Las investigaciones indican que las disputas entre el obispo y
su clero tuvieron su origen en la política rigurosa para lograr un clero disciplinado y obediente. Esto se debía no sólo a que aquella diócesis era de reciente
creación, sino también a la necesidad de “domesticar a un clero que dependía del diocesano de Caracas y que había gozado de una total autonomía”.
María Dolores Fuentes Bajo, “Sobre la justicia en la etapa hispánica. El caso
de Maracaibo”, Trocadero. Revista del Departamento de Historia Moderna,
Contemporánea, de América y el arte, núm. 14–15 (s/f): 51–55; Fuentes Bajo,
“La justicia de un obispo. Los difíciles comienzos de la diócesis de Mérida
-Maracaibo, 1784-1790”, 8–9.
37

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En relación con lo segundo, Ramos de Lora vinculó a dichos
eclesiásticos con el brazo secular. En este sentido, este obispo
estaba seguro que las interacciones que los párrocos mantenían
con él, en sus palabras, eran producto del “demasiado asilo que
encontraban en el tribunal” de Francisco Arce, comandante
general de Maracaibo.38
Finalmente, la relación un tanto áspera de Rodríguez
Hurtado con el obispo de Mérida de Maracaibo justifica la
invisibilidad de aquel provisor dentro de la historiografía
eclesiástica venezolana. De hecho, por ello se alude que
“Ramos de Lora gobernó solo, sin provisor, sin vicario general
y sin cabildo”; 39 sin embargo, aunque en parte es verdad, es una
afirmación que esconde por completo a Rodríguez Hurtado dentro
de las dinámicas eclesiásticas de aquel obispado.
A. Diócesis de Puebla de los Ángeles
En la documentación sobre su carrera eclesiástica, Rodríguez
Hurtado menciona que después de terminar sus labores en dicho
territorio, de Mérida de Maracaibo pasó a Veracruz. Según sus
letras, en este puerto esperó hasta 1788, tiempo en el que llegó el
recién nombrado obispo de Puebla de los Ángeles: Santiago José
Tulio Febres Cordero, Clave histórica de Mérida. Documentos para la
historia del Zulia en la época colonial, t. IV (Mérida: Comisión Editora de las
Obras Completas del Doctor Tulio Febres Cordero, 1960), 193–94.
39
Baltazar Enrique Porras Cardozo, Diálogo con el presente: escritos 19831987 (Mérida: Universidad de Los Andes - Ediciones del Rectorado; Arquidiócesis de Mérida - Archivo Arquidiocesano de Mérida, 2004), 30.
38

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de Echavarría y Elguezúa, quien se convirtió en su protector. Sin
embargo, aquello no ocurrió de esa forma. Debido a sus roces
con el obispo Ramos de Lora, se le ordenó pasar de Maracaibo
a La Habana, lugar donde posiblemente aguardó para alcanzar
a Echavarría y Elguezúa en Veracruz. Como sea, a la muerte de
este último, se desempeñó como abogado en la Real Audiencia de
Santo Domingo y en la de México.40
Como podemos darnos cuenta, de nuevo salta a relucir el
nombre de Echavarría y Elguezúa como el enlace de los letrados
habaneros destinados al obispado de Yucatán durante las últimas
décadas del siglo XVIII.
B. Diócesis de Yucatán
En noviembre de 1792 se le propuso el provisorato del obispado
de Yucatán, el cuál aceptó, y el 15 de marzo de 1793 tomó rumbo
al mismo. De Puebla de los Ángeles pasó a Veracruz donde estuvo dos meses por falta de buques que lo condujeran a San Francisco de Campeche, donde arribó el 12 de junio. Llegó a la ciudad
de Mérida hasta el 28 de junio de 1793 y se instaló en el Palacio Episcopal. Hasta aquí podemos observar que la trayectoria
de Rodríguez y Hurtado implicó tanto una movilidad eclesiástica
(que involucró un desempeño en la administración institucional y
religiosa, así como dentro de las comisiones eclesiásticas que los
obispos dejaban en sus manos) como extraterritorial, que fue conAHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.
AGN, clero secular y regular, vol. 206, f. 125.
40

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jugando y desarrollando paulatinamente.41 Sin embargo, veremos
que aquella destitución significaría el fin de su movilidad y por lo
tanto, de su trayectoria.
Muy poco tiempo se desempeñó como provisor y vicario
general, puesto que fue cesado de su cargo a finales de enero
de 1794. No sólo fue la conclusión de éste lo que causó gran
sobresalto en él, si no la manera en la que ocurrió, ya que creyó
tener el respaldo del propio obispo debido a su instrucción y a las
buenas prendas que lo adornaban: “[…] (fray Luis Piña y Mazo)
tuvo a bien mandarme a decir [si] podía retirarme de su casa, por
no necesitar ya de mi persona, […] Ninguna otra cosa se me dijo
y ni se me ha notificado particular que lo motivase”.42
3. Los motivos de escándalo y murmuración…
Ahora bien, ¿qué motivó al obispo para tomar esa decisión? Para
responder a esta pregunta me enfocaré en los discursos emitidos
por eclesiásticos del obispado de Yucatán. Con esto pretendo, en
primer lugar, reconstruir la percepción que tenían del “otro”, en
este caso de Rodríguez Hurtado, en el obispado y, en segundo lugar,
comprender los intereses detrás de la necesidad de caracterizarlo para
sus fines. Cabe destacar que la decisión del prelado se fundamentó
en tres circunstancias. La primera fue por las “impresiones” que la
“conducta” del eclesiástico causó no sólo en los habitantes, sino
también dentro del clero, mismas que llegaron a oídos del obispo.
41
42

AGN. clero secular y regular, vol. 206, f. 73.
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405, Exp. 1, ff. 46-51.

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Entonces, ante un “descontento de la población en general” y a
pesar de que Piña y Mazo lo tenía en buena estima, éste comenzó
a pedir información de manera “secreta” de la conducta tanto en la
ciudad de Mérida como en el puerto de San Francisco de Campeche
del entonces provisor y vicario general.43
Estos informes se alimentaron de los testimonios del chantre
Pedro Faustino Brunet y del racionero Santiago Martínez de Peralta,
así como del presbítero Manuel Correa, cura beneficiado, vicario
y juez eclesiástico de la parroquia de Tecoh; del cura coadjutor
de la iglesia Catedral, Antonio Cavero; de José González, cura
beneficiado, vicario foráneo y juez eclesiástico de la parroquia
de Maxcanú; y de Lorenzo Mateo Caldera, cura beneficiado,
vicario foráneo y juez eclesiástico de la parroquia de Kopomá. Los
testimonios de estos eclesiásticos nos remiten a un provisor lleno
de “despotismo, altivez, soberbia y orgulloso” y cuyas acciones se
caracterizaban de “cavilosidad, de poca atención y de mala política
que le dominan”. Pedro Faustino Brunet mencionó que con malos
modos trataba a los sacerdotes, de cuya actuación “varios” se
habían quejado. El ejemplo que ilustra aquellos testimonios es el
“desprecio” con el que Rodríguez Hurtado trató al presbítero Manuel
Correa y a Antonio Solís, curas de Tecoh y Peto, respectivamente,
cuando fueron a visitarlo. Según los informes, Rodríguez Hurtado
recibió a los curas con “desprecio” y los despidió con “desaire”,
circunstancias que reflejaron fielmente su carácter “áspero y altivo”
43

AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 400-407.

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y su “mal modo” de tratar a los eclesiásticos, y que justificaban el
disgusto que había provocado en el clero.44
Otro testimonio es el dado por Santiago Martínez de Peralta
quien, al darle la bienvenida a la diócesis, percibió que era poco
acomodado al mando de los eclesiásticos. Por su mala experiencia
decidió ya no volverlo a visitar. En contraparte, el testimonio que
nos refleja una opinión un tanto objetiva es el del cura coadjutor
de la catedral, Antonio Cavero, quien, conocedor de las noticias
de varios sujetos, comprende que tal vez los eclesiásticos de la
diócesis no están “acomodados” al genio de Rodríguez Hurtado.
De hecho, sobre el “genio dominante” de Rodríguez Hurtado,
el cura de Maxcanú difirió con los demás entrevistados, ya que
declaró tener una relación con él de “afabilidad, mucha urbanidad
y política”. Sea como sea, la caracterización áspera de aquel
eclesiástico hablaba de él por ser distinto “al espíritu de lenidad
que debe ser propio de un eclesiástico”.45
El carácter del eclesiástico no fue lo único que le
ocasionó problemas, porque también se hablaba del rumor
público provocado por una mujer. Parte del clero y de la mayor
parte de los habitantes de la ciudad no veían con buenos ojos
a la mujer y a la hija de ésta que habían llegado junto con
Rodríguez Hurtado desde Puebla, mucho menos que él las
hubiera colocado provisionalmente en la casa de María Ignacia
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 403v.
AGN, clero secular y regular, vol. 206, ff. 74-76 y 136- 137.
45
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 403-404.
44

Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 104-158
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-95

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�“Pero ellos señor…”

Cavero y Cárdenas, suegra del regidor José Rendón y Valdez,
para posteriormente darles casa propia. Fue tanto el escándalo
que desató esta “compañía”, que en el informe de Lorenzo
Mateo Caldera se menciona que:
Ha causado escándalo de tal modo [que] en Campeche […]
tuvo carta de un vecino de aquella ciudad en la que le dice
estas formales palabras: Ha llegado aquí un provisor casado
pues trae mujer y una hija de que todos están azorados por cosa
nunca antes vista […].46

Sin embargo, estas características “morales y temperamentales”,
no fueron lo único que afectó la permanencia de este juez
eclesiástico en el cargo. Según los informes, había tomado
posesión del provisorato sin haber hecho juramento, ni esperado
la aprobación del virrey para despachar, dar providencias y actuar
en las causas que no correspondían a su cargo. Tal fue el caso de
las diligencias matrimoniales de José María Ancona, vecino de
Campeche, para esposarse con Francisca Peralta. Su empeño “con
ardor en avocarse contra el mandato de su obispo [sobre] el curso
de un matrimonio cuya licencia en juicio contradictorio estaba
ya dada por el juez real”, y al manifestar “despotiquez y absoluto
imperio con que quería gobernar hasta con independencia” del
obispo, le provocó ciertos roces con Piña y Mazo. Sin embargo,
y a pesar de haber sido amonestado, según los testimonios, pasó
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, ff. 400-407 y
Exp. 11, f. 406. José María Valdés Acosta, A través de las centurias. Historia
genealógica de las familias yucatecas, vol. II (Mérida: Talleres Pluma y Lápiz,
1926), 345.
46

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un oficio al intendente O’Neill solicitando auxilio para que el
escribano certificase si había apelado la parte que disentía el
matrimonio.47
Para agravar la situación, José María Ancona y su gente
comenzaron a intrigar al pueblo de San Francisco de Campeche,
evidenciando que la actuación de Rodríguez Hurtado se debía
a que un vecino de aquella ciudad, Sebastián Betancourt, el
cuñado de Francisca Peralta, “con cohechos y gratificaciones
se había granjeado la voluntad del provisor”48 para impedir
el matrimonio. Está situación llegó con el obispo, mismo que
decidió mandar al vicario y juez eclesiástico, José Estafor, para
recabar la información sobre el asunto. La relación que guardaba
el provisor con Santiago Betancourt era que éste había conducido
del puerto de Veracruz a la ciudad de Campeche al electo Provisor
aparentemente “sin interés ni paga alguna”, pero con el objeto,
según Estafor, de entorpecer las diligencias de Ancona, y según
el propio José María Ancona, con “la promesa” de un beneficio
económico para el provisor de parte de Betancourt.49 Lo cierto
es que probablemente, el eclesiástico se vio envuelto en un
enfrentamiento entre navieros de San Francisco de Campeche,
porque dentro de los testimonios también resaltan los de Juan
Nepomuceno Echave y Domingo Carvallo, ambos navieros, a
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, f. 268.
48
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
49
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.
47

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�“Pero ellos señor…”

favor de la causa de Ancona y en contra de Santiago Betancourt,
también naviero.50
Lo anterior, sobre todos los discursos que manifestaban la
“despotiquez y absoluto imperio con que quería gobernar hasta
con independencia” del obispo, dejaron en claro que Rodríguez
Hurtado intervenía en cuestiones más allá de justicia y que estaba
abarcando funciones fuera de su competencia. De hecho, como
juez eclesiástico, sólo le correspondía dar fe y legalidad a las
diligencias matrimoniales para la dispensa de matrimonio que
estaba solicitando José María Ancona y comunicarle al obispo
los resultados para que éste liberara la dispensa. Sin embargo, no
se sabrá realmente si Rodríguez Hurtado se dejó seducir por la
gratificación de 500 pesos que Sebastián Betancourt le prometía,51
puesto que el asunto se manejó de manera secreta y dentro del
círculo de eclesiásticos contrarios a Rodríguez.
Para evitar “posibles infortunios” y atendiendo a sus
cualidades contenciosas, el obispo Piña y Mazo dio por cerrado
el caso. Realmente no comprendía por qué el provisor ponía
tanto “ardor y empeño” en defender sus ideas, al menos que sus
motivaciones se guiarán por algún interés personal como una
“acepción de personas, una recompensa de servicios o alguna
promesa que pudo intervenir”. Además, ante estas circunstancias
resultaba escandaloso que alguien encargado de castigar, entre
otras cosas, la conducta con causas comprobadas y quien
50
51

AGN. Clero secular y regular, vol. 206, f. 130- 137.
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415v.

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ostentaba la “autoridad moral” de la sociedad estuviera envuelto
en asuntos de esa índole.52
Como consecuencia de aquellas informaciones que daban
muestra que aquel provisor no poseía lenidad,53 característica
propia del carácter sacerdotal, el obispo consideró que ya no
era idóneo para el cargo y decidió removerlo. Sin embargo, con
el afán de “no abochornar o desacreditarlo”, se le ocultaron
las causas de su remoción, y por medio de Diego Agustín de
Lorra, cura de San Cristóbal y de Bernardo Antonio de Solís,
prosecretario de cámara, se le informó que ya no tenía el
empleo. Por si fuera poco, Rodríguez Hurtado recibió por parte
del prelado la orden de abandonar en ocho días el obispado,
y si no acataba su mandato, recibiría la pena de supresión de
órdenes. Como era de esperarse, éste se rehusó en abandonar la
diócesis, provocando que la intimidación fuera aún más grave:
la excomunión.54 A pesar de las penas eclesiásticas, siguió con
la misma postura de no abandonar el obispado, por lo que el
promotor fiscal, Manuel José González, el obispo y su cabildo
Berenice Bravo Rubio y Marco Antonio Pérez Iturbe, Una Iglesia en busca de su independencia. El clero secular del Arzobispado de México 18031822 [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Universidad Nacional Autónoma
de México, 2001), 42.
53
Lenidad. s. f. Suavidad o blandúra. Sale del Latino Lenitas, que significa
lo mismo. Diccionario de Autoridades - Tomo IV (1734). https://apps2.rae.es/
DA.html
54
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 415.
AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405 Exp. 1, ff. 46-51. AHAY,
Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 409-410.
52

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�“Pero ellos señor…”

optaron por advertirle que solicitarían “el auxilio real” sino
cambiaba de parecer.55
Los principales obstáculos que tuvo este provisor, que al
final le costaron el cargo fueron provocados por su temperamento,
por relación con aquella mujer y por su vínculo con Betancourt,
porque fueron motivo de “voces y sospechas” del pueblo. Con
esto podemos observar cómo las acusaciones sobre las acciones de
Rodríguez Hurtado comenzaron con molestias personales para pasar
a asuntos de índole jurisdiccional; y también, cómo se basaron en la
“trasgresión de las normas más susceptibles de escándalo”, es decir:
“sexo, dinero y poder”.56 La ahora escandalosa figura del provisor ya
era percibida contraria al orden público. De hecho, el promotor fiscal
señaló que, aunque Rodríguez Hurtado se hubiera desempeñado
correctamente en el cargo y hubiera acatado las órdenes del obispo,
el problema era la existencia de aquellas acusaciones porque “tal
vez no haya realmente culpa [en él] pero sí sospecha y [eso] da
motivo de escándalo” por ser moralmente indignos.57
Manuel José Rodríguez Hurtado continuó residiendo en
la provincia de Yucatán hasta 1800, según consta al concurso que
emprendió por la canonjía penitenciaria entonces vacante. En
este concurso señalaba que era:
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp. 11, f. 417.
Natalia Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje
infame en Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII (Bogotá: Editorial
Universidad del Rosario, 2021), 50 y 62.
57
Silva Prada, 62. AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 399, Exp.
11, f. 416.
55
56

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Un pobre eclesiástico que no nació en el obispado. Que en él
se halla sin protección, sin acomodo, ni valimiento alguno pero
un hombre de bien que vino a él con ánimo recto a servir a la
causa pública y cuyos buenos deseos aún permanecen. Vuestra
Señoría y Muy Venerable que ha tenido a su cargo el gobierno
de la diócesis, en la mayor parte del tiempo de la larga sede
vacante sabe muy bien que no he dado el menor motivo de
disciplina o disgusto; ni que haya habido contra mi denuncia,
queja o demanda alguna. He vivido y vivo a su vista; y así no
dudo, le consta y sabe de mis operaciones […].58

Y a pesar del tiempo transcurrido, se declaraba víctima de
difamación –sin saberlo– con los que en el pasado declararon en
su contra. Al parecer, fue su última oportunidad para moverse
dentro de la jerarquía eclesiástica del obispado de Yucatán,
porque Santiago Martínez de Peralta –entonces vicario capitular
y provisor en sede vacante– accedió a esa silla. Así, Rodríguez
Hurtado ya no encontró modo de reanudar su carrera en el
obispado de Yucatán, y volver, ante el fracaso, al lugar donde
había partido era impensable.
Finalmente murió cinco años después, desterrado en las
sombras del obispado de Yucatán.
3.1 “La entrada a esta provincia el inicio de mis presares”:
La otra mirada.
Hasta aquí podemos comprender que el despojo de Rodríguez
Hurtado fue un asunto que se manejó con bastante hermetismo, y
como resultado de averiguaciones por parte del obispo. Rodríguez
58

AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405 Exp. 1, ff. 1-52 y 49v.

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�“Pero ellos señor…”

Hurtado no supo de las causas, y tuvo poca oportunidad para
defenderse. Fue hasta recibir una carta del obispo Salvador
Biempica de Sotomayor, a quien seguramente mantenía
informado sobre su situación en el obispado, lo que ayudó a
entender lo que estaba ocurriendo. En esa carta, Biempica de
Sotomayor le comentó que Piña y Mazo no lo había aceptado
como provisor por “inutilidad”. Sin embargo, es claro que la
noticia no lo tranquilizaría. Aquellos informes, lograron atacar
su fama pública y con ello, pusieron en duda la honestidad de
su comportamiento.59 Aunque Rodríguez Hurtado respondió que
aceptaría la decisión del obispo Piña y Mazo, era consciente
que aquel despojo repercutiría negativamente en su carrera. De
manera que tenía dos opciones: irse o remendar su honor. Optó
por lo segundo, y con ello empezó armar una defensa no expresa:
señalar las acciones de algunos eclesiásticos del obispado de
Yucatán ante las más altas autoridades del virreinato.
En una representación enviada en 1794, Rodríguez
Hurtado expone su versión. Mencionó que desde el 2 de julio
de 1793 se le solicitó que pasara a la sala de la audiencia para
comenzar a despachar los asuntos pendientes. Ahí se encontró
con dos problemas: desconocía los términos en los que había de
servir en el tribunal eclesiástico –porque todavía no le habían
despachado el título de provisor– y no sabía si se le había dado el
Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje infame en
Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII, 31.
59

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debido cumplimiento a la Real Cédula del 4 de agosto de 1790.60
La única respuesta que recibió del obispo fue que el título de
provisor se le despacharía luego y que en el próximo correo se
le notificaría al virrey de la decisión. Entonces, en contra de “su
voluntad”, ejerció el cargo en calidad de “interino” para atender
la necesidad del obispado de justicia mientras el virrey daba la
aprobación.61 Al ver que nada pasaba decidió escribirle al virrey
conde de Revillagigedo para entrar en el ejercicio del provisorato
y para que, además, se le diera cuenta de la elección al Consejo
de Cámara de las Indias. Pero el virrey ya estaba al tanto de su
situación. En una carta reservada el obispo le señaló que todos los
informes que le habían comunicado sobre la “conducta y buena
operación” de Rodríguez y Hurtado se “desvanecieron a primera
vista”, que en su desempeño en el provisorato no representaba el
“espíritu cristiano” que previene la antes citada cédula, y que le
falta lo más esencial: “gobernar en paz con acierto, sin alterar la
tranquilidad y sosiego de los diocesanos”.62
Para su sorpresa, el 23 de julio de 1793 le suspendieron
el derecho a despachar argumentando la poca validez de sus
AHAY. Sección Gobierno, Serie Cédulas Reales, Caja 40, Exp. 3, f.231233v. AGN, Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3. En esta Real Cédula disponía
que sólo el obispo de cada diócesis se encargaba de seleccionar al individuo
facultativo o idóneo para ocupar el cargo y de enviar la propuesta a la secretaría de Cámara o al virrey de Nueva España, para la aprobación y después la
posesión del empleo.
61
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3.
62
AGN. Clero secular y regular, Vol. 206, ff. 74v-76.
60

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procedimientos, más aún sin haberle librado el título de provisor.
No obstante, Rodríguez Hurtado consideraba suficiente el
ejercicio del empleo acatando el mandato del obispo Fray Luis
Piña y Mazo, lo que –a su consideración– le daba legitimidad
de sus actos.63 Sin embargo, meses después, se le informó que el
obispo ni siquiera lo había propuesto como provisor y que, por
lo tanto, no existía a quien aprobar ni por qué dar cuenta al rey y
Consejo y Cámara de Indias.64
Con esta noticia, Rodríguez Hurtado asumió que las
“graves ocupaciones y la falta de salud” eran sólo pretextos para
aplazar el asunto de su interés, y producto de toda falsedad el
hecho de que su propuesta había sido firmada para ser enviada
en el correo ordinario, tal y como le aseguraba el obispo Piña y
Mazo. Ante esta situación totalmente desfavorable, encontramos
en sus letras a un eclesiástico desconsolado frente a una realidad
adversa. En definitiva, ante el fracaso, recalcaba que había llegado
desde el obispado de Puebla de los Ángeles, donde a su parecer,
era mucho “mejor país” y, desde luego, mejor “la comodidad” que
ahí disfrutaba. Que, aun así, no le molestó el largo camino y la
variación de clima que significaba migrar de obispado. Confiaba
en las palabras de Piña y Mazo, porque “el hombre ingenuo y
veraz mide el corazón ajeno por el suyo”. Cayó en cuenta que
las palabras del obispo de Yucatán eran para “entretenerlo” y
63
64

AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 3v.
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 77- 78.

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así, retardar la verdad. Sin embargo, esta simulación y falta de
sinceridad no iba a ser el único problema.65
4. “El haber aceptado el provisorato de la diócesis se me abrió,
sin advertirlo, una gran puerta por donde entraron los enemigos”: Rodríguez Hurtado y los intereses de los eclesiásticos
de Yucatán.66
La pluma de Rodríguez Hurtado resulta interesante porque pone
en la superficie algunas cuestiones sobre la actuación de algunos
eclesiásticos de la diócesis, situaciones que iban más allá de las
irregularidades en el orden de enjuiciar.
Durante su desempeño como provisor su presencia en el
obispado se fue invisibilizando de manera que el obispo declaró
que “no tenían otro profesor de jurisprudencia a quien consultarle
sobre los expedientes de justicia”. Por otro lado, esta persona era
víctima de desaires, casos y expedientes que habían sido tratados
sin su presencia. Además, se le excluía completamente de los
sínodos para la ordenación o provisión de curatos. Ante estas
situaciones expresaba que:
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 92-95.
Como parte de una honestidad intelectual, este texto matiza la participación de otros agentes más allá del cabildo catedral de Yucatán. En otra investigación se dotaba de preponderancia política a esta corporación y se negaba,
de manera indirecta, la negociación del obispo con su senado. Con esto, nos
acercamos poco a poco a una visión más integral de los actores sociales en
el obispado de Yucatán. Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco en
pugna por el provisorato durante la sede vacante de 1795-1802 [Tesis de Licenciatura], 80–89.
65
66

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[…] no se me miraba con aquella estimación que parece exige
mi encargo, y el haber venido desde tan lejos a servirlo, se
recomienda; lo atribuí siempre a efecto de las sugestiones de los
que solo porque vine, me quieren mal: procuraba disimular lo
sensible que me era, esperanzando de que llegando la referida
aprobación y puesto de una vez en el ejercicio de mi encargo
mudaría de aspecto el teatro y buenos modales, [y] podría yo
contener a los que entre tanto me perseguían; pero ellos señor
ilustrísimo han triunfado, y yo no he llegado a ver el día de mi
pacífica posesión.67

Ante su despojo, su ánimo no mejoró ni con el ofrecimiento de
un curato vacante en “compensación” por su servicio.68 Aquí es
importante considerar que el traslado a dicho curato significaba
su alejamiento político de los espacios disputados por los grupos
inmiscuidos en la curia episcopal y dentro de la alta jerarquía
eclesiástica, situación de la que Rodríguez Hurtado era consciente.
Por eso, declaró que con su separación también se concretaron
las intenciones de un grupo para apoderarse del gobierno y de la
confianza del obispo. Según Rodríguez Hurtado, estos hombres
“dominaban el ánimo” de Piña y Mazo con la mayor frescura y sin
el menor remordimiento, y aprovechaban cualquier oportunidad
para “desgarrar” su buen nombre y opinión en el obispado. En
cierto modo, mencionaba que: “[…] hacían burla de que yo
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4.
Desconozco el nombre del curato, pero lo que es cierto es que, aceptar ese
ofrecimiento, también significaba un retroceso dentro de su carrera. Al menos,
podemos intuir sus aspiraciones a través del “sufrimiento” de sus letras causado por el fracaso que significó aquel despojo del provisorato.
67
68

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hubiese convenido en dejar mi residencia de Puebla y venir al
llamado del señor su prelado, que ciertamente me solicitó; porque
quiso, sin la menor intervención ni diligencia mía”.69
Consideraba que el empleo de provisor le trajo enemigos
que “lo han perseguido y persiguen” sólo porque llegó y por ser
contrario a sus ideas. Esta declaración es interesante porque el
seguimiento a su persona involucraba a todos con los que se
relacionaba. De hecho, estos hombres informaban al obispo
toda acción realizada por el negro, propiedad del provisor, con
el más mínimo detalle. Como menciona Salomón Pérez, la vida
de los hombres relacionados con la curia eclesiástica o con los
tribunales de justicia eran espacios cotidianos donde la cercanía
del vivir proporcionaba información del prójimo y derecho a
hablar de él, sobre todo, cuando tomamos en cuenta que aquellos
espacios estaban vinculados con el poder.70
Rodríguez Hurtado sabía que estaba en un lugar “extraño,
sin alianzas, ni conocimientos” y que era un “forastero”, por ello
decidió que para poder “obrar con más libertad en desempeño del
encargo”, vivir retirado y, así, evitar todo tipo de comunicaciones.
Sin embargo, en un ambiente hostil era casi imposible. Así que
no pudo evitar observar cómo el “triunvirato” divulgaba que lo
“iban a lanzar de la casa episcopal”. Pero “la distribución de
AGN. Bienes Nacionales, vol. Vol. 584, ff. 3-4.
AGN. Bienes Nacionales, vol. 206, f. 130. Rodrigo Salomón Pérez, “Porque palabras duelen más que puñadas. La injuria en Nueva España, siglos XVI
y XVII”, Fronteras de la Historia 13, núm. 2 (2008): 356–57 y 361.
69
70

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justicia y la generosidad del buen gobierno”, le mantenían la fe.
A pesar de que desde su primer pie en la provincia lo convirtió
en el “blanco de un crecido número de saeteros”, consideraba que
no era “vulnerable la inocencia sí le hace sombra a la justicia”.71
El triunvirato antes mencionado estaba conformado por
Antonio Carvajal, secretario del obispo; José Zavalegui, cura de la
parroquia de Santiago; y el chantre del cabildo catedral, Pedro Faustino Brunet. Estos hombres copaban las instancias de poder en el
obispado de Yucatán; por ejemplo, Zavalegui desempeñaba tres cargos: era consultor y fiscal de Cámara y, por si fuera poco, también
era “provisor auxiliar”.72 Por su parte, Carvajal y Zavalegui usaban
su influencia para intervenir en varias causas que mantenían ocultas,
situación que Rodríguez Hurtado veía con indiferencia para no chocar con aquellos hombres, a menos que la parte afectada acudiera
a su persona como intermediario. En una representación dirigida
al virrey, mencionaba: “Que hay entre nosotros hombres que aman
más a las tinieblas que a la luz; y que huyendo de ella, procuran no
les vean lo que hacen para evitar ser redargüidos de su torpeza”.73
Silva Prada, Pasquines, cartas y enemigos. Cultura del lenguaje infame
en Nueva Granada y otros reinos. Siglo XVI y XVII, 62. AGN. Clero secular y
regular, vol. 206, ff. 90-95.
72
AGN. Bienes Nacionales, vol. 206, ff. 80-87. Rodríguez Hurtado denunciaba que los primeros dos empleos de Zavalegui no podían recaer en su persona por las competencias que cada uno requería; y el tercero, porque no cumplía
con una de las disposiciones de la Real Cédula de agosto de 1790 al recaer en
una persona ajena a la jurisprudencia, y porque entró en el ejercicio sin tener
la aprobación del virrey.
73
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, f. 95.
71

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�Anahí Mendoza

Con esto hizo referencia a la situación por la que
fue acusado de mantener alianzas con Betancourt para el
impedimento de un matrimonio y señala el empeño de Carvajal
por favorecer la causa de Ancona aun sabiendo que la justicia
no estaba de su parte. Esa no sería la única intervención del
secretario del obispo. Otra fue la provisión de la mayordomía
del Sagrario de la catedral, donde resultó beneficiado –pues era
uno de los opositores a la misma– a pesar de la decisión del
intendente Arturo O’Neill como vicepatrono. La tropelía con
la obraba era producto de su coalición con Zavalegui, quien
en ese momento tenía bajo sus manos todos los expedientes de
justicia. Por esta situación, el intendente O’Neill74 apoyaría el
testimonio de Rodríguez Hurtado. Con el asesinato de Lucas
de Gálvez, Arturo O’Neill fue nombrado su sucesor y llegó
a la provincia casi al mismo tiempo que dicho eclesiástico.
El intendente de origen irlandés consideraba que a pesar de
que Rodríguez Hurtado era un “buen abogado”, era una
Así como con O’Neill, Rodríguez Hurtado también se relacionó localmente con el coronel Alonso Manuel Peón y Valdés y con los Cavero y Cárdenas,
a través de Antonio Cavero, cura del Sagrario. Sin embargo, intuyo que la
relación entre estos últimos terminó con la vinculación de Antonio Carvajal -a
través del matrimonio- con María Francisca Cavero y Cárdenas. Por otro lado,
en ámbitos más amplios, se relacionó con Salvador Biempica y Sotomayor,
obispo de Puebla de los Ángeles; Alonso Núñez de Haro, arzobispo metropolitano; Francisco de Arce, gobernador y comandante general de la provincia
de Maracaibo; y con fray Antonio Acuña, guardián y con los doce religiosos
-cuyo nombre todavía es desconocido- del convento de San Francisco en Maracaibo.
74

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143

�“Pero ellos señor…”

“lástima que teniéndolo ahora no se aprovecha para todo de
él; sino que sigue oyendo a su secretario y otros que carecen
de inteligencia para dirigirle bien” en prejuicio de las regalías
del real patronato y de su relación con algunos miembros del
cabildo catedralicio.75
Otro testimonio, aunque tardío, es el de Juan Crisóstomo
Mimenza, alcalde ordinario de Yucatán. En una representación
enviada al virrey en 1798 –posterior a la muerte del obispo
y en plena sede vacante–, enfatiza que las actuaciones de los
principales eclesiásticos en Yucatán se caracterizan por la
“pasión y las intrigas”. Así pone a la vista las actuaciones de
Luis Joaquín de Aguilar y Páez, arcediano y de Pedro Faustino
Brunet que aprovechaban la suma ancianidad y decrepitud
de Agustín Carrillo Pimentel, deán del cabildo catedral, para
actuar a favor de sus intereses.76 La participación de estos dos
capitulares nos ayuda a repensar la importancia del cabildo
catedral para el gobierno de los prelados. Aunque Pérez Puente
menciona que:
[…] de forma tradicional algunos autores, antiguos y modernos, se han referido a los cabildos como a senados de los obispos, en realidad no lo eran, pues ni jurídicamente ni en la práctica se constituyeron como verdaderos órganos consultivos. El
AGN. Clero secular y regular, vol. 206, ff. 90-92. Ver más: Israel Cetina
Nahuat, Trayectoria militar y política de un irlandés al servicio de la monarquía hispánica: Arturo O’Neill, 1752-1814 [Tesis de Maestría] (Mérida: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2020).
76
AGN. Archivo cofradías, caja 3340, exp. 5, f. 31.
75

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único gobernante de la Diócesis fue siempre el obispo, cuya
actuación no dependía del consejo ni del voto de los miembros
del Cabildo.77

Si bien esta situación pudo ser común, en la diócesis de Yucatán,
al parecer, el cabildo catedralicio (ver cuadro 2) tenía más peso
y, sobre todo, tomando en cuenta el contexto que envolvió la
situación de Rodríguez y Hurtado. En estos años, el obispo fray
Luis de Piña y Mazo estaba enfrentando el encarcelamiento de su
sobrino78 Toribio del Mazo por el asesinato del intendente Lucas
de Gálvez. La prisión de aquel familiar del obispo resultó ser un
catalizador para la movilización de sus relaciones con su senado,
principalmente con el arcediano y el chantre. Incluso, aquellos
eclesiásticos formaron parte de una de sus estrategias para hacer
uso de su poder y así, valerse de la localía de ambos miembros. Es
decir, que tanto la relación de estos dos capitulares con el obispo
fue de mutuo beneficio; mientras éstos, intentaban mediar con las
autoridades seglares a favor de la causa del prelado, Piña y Mazo
confiaba parte de su gobierno en ellos en tiempos donde no le
quedaba opción alguna.79
Leticia Pérez Puente, “Una difícil relación. obispos y cabildos en la creación de los seminarios tridentinos”, en Poder y privilegio: Cabildos Eclesiásticos en Nueva España, siglos XVI al XIX (Ciudad de México: Universidad
Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2016), 74.
78
Toribio del Mazo era hijo de Vicente del Mazo Nieto, hijo de Pedro del
Mazo Villazán que, a su vez, era tío del obispo Piña y Mazo. Es decir, Toribio
era el hijo del primo del entonces prelado de Yucatán.
79
Archivo Histórico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (AHI77

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Cuadro 2
Conformación y procedencia del cabildo catedral (1792 1795)

Arcediano

Luis Joaquín de Aguilar

Natural de San
Francisco de
Campeche
Natural de Mérida

Chantre

Pedro Faustino Brunet

Natural de Mérida

Maestreescuela

Lorenzo de Mendicuti

“Yucateco”

Canónigo de Merced

Manuel de Salazar

Peninsular

Canónigo Magistral

José Joaquín Chacón

“Yucateco”

Racionero primero

Bernardo Baamonde y
Puga

Peninsular (Galicia)

Racionero segundo

Santiago Martínez de
Peralta

Peninsular
(Segovia)

Dean

Agustín Carrillo Pimentel

Fuente: AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario, Caja 513 exp 33 f. 223;
AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario, Caja 519, Exp. 188, s/f; Boletín
del AGN segunda serie tomo IX número 1-2 1968 p.107-108; AHAY. Caja
242, Sección Gobierno, Serie Mandatos, Exp. 2, f. 36; AGI. INDIFERENTE,
246, N. 18, “Méritos: Lorenzo de Mendicute y Álvarez”. AHAY, Sección Gobierno, Serie Mandatos, caja 241, f 37. AHAY. Sección Gobierno, Serie Mandatos, Caja 245, Exp. 3, f. 20. AHAY. Sección Gobierno, Serie Seminario,
Caja 253, Exp. 11 f. 4. AHAY, Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 405,
Exp. 1 Legajo 2 año de 1800. Autos creados para la provisión de la canonjía
penitenciaria en alternativa en la magistral de esta Santa Iglesia Catedral.
Juez el Muy Ilustre y Venerable señor Deán y Cabildo sede vacante, ff. 43-45,
citado en Mendoza Moo, El cabildo eclesiástico yucateco, 63.
NAH). Fondo: Ignacio Rubio Mañe, Sesión Conde de Revillagigedo, caja 3,
leg. 177, f. 39.
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Eso justificaba la visión de Rodríguez Hurtado sobre Piña y Mazo
frente aquellos hombres. Para él, Piña y Mazo era un prelado
que poseía “los más finos conocimientos, vasta erudición y una
singular sindéresis para discernir”, pero que no logró evitar caer
en “las intrigas de tres o cuatro que hay en esta diócesis, amantes
de la confusión y enredo y enemigos declarados del buen orden
y dirección de los negocios”.80 No importaba si las relaciones de
interdependencia del obispo Piña y Mazo con su cabildo fueron
determinantes para las relaciones establecidas con el brazo seglar
–ya que Rodríguez Hurtado los acusaba directamente de ser “los
que excitan la discordia entre la potestad real y el sacerdocio”
con la motivación de “sostener privilegios y facultades que no
se gozan”–,81 ya que en ellos, el obispo encontraba un espacio
ideal rodeado de hombres cercanos a su persona e intereses y
adentrados a la dinámica local.
De esta forma, el prelado evitaría cualquier oposición
a sus designios y fortalecer la figura episcopal denigrada por
el involucramiento de su familia en el asesinato del intendente
Gálvez. A decir verdad, esa no era la posición inicial del obispo a
su llegada a la diócesis. Se sabe que intentó combatir esa localía
para acotar el poder de la iglesia yucateca, y con ello, el poder de
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4v.
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 4v. Mendoza Moo, Elsy Anahí. “Los
movimientos del afecto que produce el parentesco”: Fray Luis de Piña y Mazo
ante el homicidio de Lucas de Gálvez”, en Machuca Gallegos, Laura y Franco
Cáceres, Iván. Yucatán y los Gálvez. En prensa.
80
81

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los grupos familiares locales.82 De manera que el obispo adecuó su
política a su entorno, porque a estas alturas no resultaba positivo
combatir lo “local” del cabildo, no sólo para evitar enfrentarse a
un cabildo catedral fortalecido internamente sino por estrategia
política ante el encarcelamiento de su sobrino.83
En este contexto se encontraba inmerso Rodríguez Hurtado
quien, además, era objeto de “desaires y desprecios” por su “modo”
de pensar “muy contrario” de los hombres que rodeaban al obispo.
Aunque se acercó al intendente O’Neill, como vicepatrono no pudo
hacer nada, puesto que no era necesario su consentimiento para
la decisión que tomó el obispo. Por lo tanto, Rodríguez Hurtado
confió en la justicia del obispo metropolitano. Pensó que Alonso
Núñez de Haro podría impedir las disposiciones que Piña y Mazo,
“mal aconsejado”, resolvió con “poca consideración”.84 Sin
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría], 131–35; Rubial García,
La Iglesia en el México colonial, 407.
83
En una investigación planteo que el cabildo catedral, en los primeros años
del gobierno episcopal de Piña y Mazo, se encontraba fortalecido y que había
adquirido poder por cuatro circunstancias: al reforzar lo local con el obispo
Caballero y Góngora por una política entre la negociación y consenso; por las
fortunas familiares o personales de sus miembros; por las sedes vacantes y, por
último, por sus extensas redes con autoridades eclesiásticas y civiles. Sin embargo, es una hipótesis que está por comprobarse. Por otro lado, también falta
probar cómo el obispo logró crear alianzas y demarcar los intereses que prevalecían entre lo “local”. Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás
de Lara en el orden eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría],
131–35; Rubial García, La Iglesia en el México colonial, 430.
84
AGN. Bienes Nacionales, vol. 584, f. 5. Nancy Farriss, La corona y el
clero en el México colonial, 1579-1821 (México, DF: Fondo de Cultura Eco82

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embargo, el virrey conde de Revillagigedo ya había establecido
que el obispo propusiese a alguien de manera interina. De manera
que, acatando el orden normativo establecido con Trento, Piña y
Mazo propuso al arcediano Luis Joaquín de Aguilar. Así, en marzo
de 1794, en cumplimiento del criterio de idoneidad, Aguilar era
nombrado provisor interino.85 Aunque Aguilar carecía de la facultad
de Derecho, el prelado lo consideraba “bien instruido en leyes
y cánones”, y porque durante el gobierno del intendente Lucas
de Gálvez, se le propuso para catedrático de prima en Sagrados
Cánones en el Seminario Conciliar, seguramente como parte del
proyecto educativo que finalmente no se concretó. Cabe señalar
que el criterio de idoneidad de Aguilar lo obligaba a consultar a un
asesor letrado en circunstancias que se ameriten según los casos.86
Ante la situación, Rodríguez Hurtado recurrió a otra
instancia: el tribunal de la Cámara de Indias. No obstante, a pesar
nómica, 1995), 33.
85
AHAY. Sección Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, ff. 268v- 269.
Sacrosanto, Ecuménico y General Concilio de Trento, Sesión XII. Cuáles deban ser los que se promuevan a las dignidades y canonicatos de las iglesias catedrales; y qué deban hacer los promovidos. Consultado en: https://web.archive.org/web/20070701235452/http://www.multimedios.org/docs2/d000436/
p000012.htm#h18
86
Por esta razón, Aguilar se hizo propietario de una colección de libros de
Derecho Canónico “R. P. F. Lucii Ferraris Prompta bibliotheca hodie etiam
juris hispani”, publicados en 1786. En aquellos libros podemos observar su rúbrica de propiedad: “Aguilar”; y actualmente se encuentran en la biblioteca del
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán, cuyas ediciones concuerdan
con la temporalidad en que dicho prebendado ocupó el cargo. AHAY, Sección
Gobierno, Serie Obispos, Caja 419, Exp. 1, ff. 268v- 269.
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de que intentó sostener sus ideas, muy poco pudo hacer. Ellos
habían triunfado. El arcediano Aguilar siguió desempeñándose
como vicario general y provisor hasta la muerte de Piña y
Mazo, ocurrida en el mes noviembre de 1795, mientras que el
eclesiástico natural de La Habana observaba cómo su separación
del provisorato se convirtió en un “lunar” que oscureció su carrera
en el obispado de Yucatán.
Comentarios finales
El caso de Rodríguez Hurtado resulta fundamental para
comprender la dinámica del clero del obispado de Yucatán;
primero, ante el clero criollo no natural del obispado y, segundo,
en la disputa de los tribunales de justicia eclesiástica en la
diócesis. Resulta importante señalar que la discreción del caso,
podemos suponer, se debía a que su situación se entrelazó con
el encarcelamiento de Toribio del Mazo, sobrino del obispo.
Probablemente, el juicio por el asesinato de Lucas de Gálvez
ocupaba todas las energías de Piña y Mazo, y fue el contexto
idóneo para la consolidación de un grupo para coaptar espacios
de poder en el obispado de Yucatán. Debido a la rapidez y
discreción con la que se actuó, la situación de Rodríguez
Hurtado no había sido digna ni siquiera de ser mencionada a
pie de página en la historiografía de la iglesia en Yucatán, sin
embargo, como se ha visto son aquellos espacios pequeños y
“aparentemente” aislados donde es notoria la enunciación del
ejercicio del poder.
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Por otro lado, parece ser que Rodríguez Hurtado es el
único eclesiástico “fuereño” que ha enfrentado una situación de
destitución y, sobre todo, de invisibilización dentro del obispado.
Atentar contra el honor de Rodríguez Hurtado significó dos
cosas: sacar del juego y evitar de nuevo el ingreso a un agente
externo al universo eclesiástico de la región. El hecho de que la
injuria no se haya corroborado manifestó el dolo y premeditación
de ésta; no obstante, aunque era una práctica común en las
Indias Occidentales y no sólo de los eclesiásticos locales y de
aquellos que lograban “regionalizarse” con respaldo del prelado
en turno, visibilizó las pugnas, imposiciones y negociaciones,
así como también definió dinámicas imprescindibles para
comprender el ejercicio del poder.87 Sin embargo, la forma en
que fue depuesto de los ámbitos de poder más importantes no
fue un caso aislado, sino que posiblemente fue una práctica
común durante el gobierno de Piña y Mazo. Esta práctica solía
iniciarse con un discurso proveniente de algún grupo cercano
al obispo, en el cual se atacaba su honor vinculado a sus
prácticas administrativas o morales. El clima de desconfianza
que rodeaba al sujeto señalado era suficiente para dar lugar a
una investigación secreta, cuyo resultado casi siempre era la
destitución. En realidad, los implicados rara vez podían salir
indemnes y retomar sus carreras eclesiásticas. No obstante, hubo
casos como el de José Nicolás de Lara, un eclesiástico perseguido
por el obispo durante más de diez años, que logró limpiar su
87

Parte de una investigación más amplia actualmente en curso.

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honor y reiniciar su carrera como fraile agustino pero fuera del
obispado de Yucatán. A diferencia de Rodríguez Hurtado, Lara
pudo desafiar a un orden eclesiástico yucateco pero eso le valió
su desaparición del ámbito regional hasta el siglo XIX donde su
figura fue retomada por las plumas liberales.88
Sobre la carrera de Rodríguez Hurtado podemos señalar
tres características: la primera, su movilidad, que no terminó
de afianzarse en espacio determinado; la segunda, su campo de
acción dentro de la Isla de Cuba y su desempeño de letrado fuera
de la misma; y por último, su dependencia al obispo Echeverría y
Elguezua. Gracias a ese vínculo fue catedrático, obtuvo curatos,
se movió a Maracaibo y continuó moviéndose en espacios de
la Nueva España. A pesar de su mala experiencia con el obispo
Ramos de Lora, la existencia de su vínculo con Echeverría y
Elguezua (quien falleció en 1789) le garantizó posibilidades
de cambiar su trayectoria dentro de las dinámicas eclesiásticas.
Seguramente aquel prelado dejó favorables informes de Rodríguez
y Hurtado a su sucesor Salvador Biempica de Sotomayor, mismos
que lo acercaron al obispado de Yucatán. Sin embargo, ante la
desaparición de Echeverría y Elguezua, principal sostén de la
reputación –de manera directa– de Rodríguez y Hurtado, y su
aislamiento de las dinámicas en la región, posicionaron a aquel
letrado en una situación de desventaja ante el despojo de Piña y
Mazo de su cargo dentro del provisorato del obispado de Yucatán.
Mendoza Moo, La estrategia letrada de José Nicolás de Lara en el orden
eclesiástico yucateco, 1768-1793 [Tesis de Maestría].
88

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Finalmente, no podemos establecer la influencia de su
hermano José Agustín Rodríguez Hurtado dentro de su carrera
y qué papel jugaba su familia dentro de la misma, por carecer
de fuentes –hasta ahora– que sustenten esto. Pero este aspecto
puede ayudar a entender –más allá de la pena ante el fracaso–
las razones por las que decidió irse a la Puebla de los Ángeles e
insistir en permanecer en el obispado de Yucatán. Probablemente
se encontraba también solo en La Habana. En definitiva, la historia
del poder también se escribe con las trayectorias que poseen la
misma “suerte” que la de este eclesiástico habanero.
Referencias
Archivos
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Archivo General de la Nación (AGN)
Archivo Histórico del Arzobispado de Yucatán (AHAY)
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Bibliografía
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Zanetti, Oscar. Historia mínima de Cuba. México, DF: El Colegio de México, 2013.

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�De fracasos, éxitos e inconformidades. Una trayectoria
clerical en una época de crisis y transición: el caso de
José Miguel Guridi y Alcocer (1795-1805)
Of failures, successes and disagreements. A clerical career in a
time of crisis and transition: the case of José Miguel Guridi y
Alcocer (1795-1805)
Carolina Yeveth Aguilar García
El Colegio Mexiquense

Zinacantepec, México
orcid.org/0000-0003-1400-5112

Resumen: El objetivo de este artículo es el de reflexionar en torno a las
trayectorias eclesiásticas entre los años 1795 y 1805 en el arzobispado de
México a partir de un estudio de caso: el del clérigo José Miguel Guridi y
Alcocer. Este acercamiento se hará a partir de contextualizar la situación
social del clero durante la segunda mitad del siglo XVIII y de cómo los
problemas señalados durante esos años dan cuenta de una profunda crisis
en el ámbito clerical urbano. Tal circunstancia intentó solucionarse a partir
de dos proyectos arzobispales de corrección y reforma del clero secular:
el Real Colegio Seminario de Instrucción, retiro voluntario y corrección
de Tepotzotlán, fundada en 1777 y la Congregación de Sacerdotes
Oblatos, establecida en 1803. Es en este contexto de crisis clerical en el
que podemos insertar una trayectoria singular, la del párroco José Miguel
Guridi y Alcocer, quien a partir de sus apuntes de vida y una representación
al rey nos proporciona el marco ideal para comprender cuáles fueron los
detonantes y las problemáticas más representativas y características de la
crisis del clero a finales del siglo XVIII e inicios del siglo XIX.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-88

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�Una trayectoria clerical

Palabras clave: crisis clerical, José Miguel Guridi y Alcocer, arzobispos,
trayectoria eclesiástica, corrección del clero.
Abstract: The objective of this article is to reflect on the ecclesiastical
trajectories between 1795 and 1805 in the archbishopric of Mexico
based on a case study of the clergyman José Miguel Guridi y Alcocer.
This approach is based on contextualizing the social situation of the
clergy during the second half of the eighteenth century and how the
problems that arose during those years reflect a profound crisis in the
urban clerical sphere. This circumstance tried to be solved by two
archbishops’ projects of correction and reform of the secular clergy:
the Royal Seminary College of Instruction, voluntary retirement and
correction of Tepotzotlán, founded in 1777, and the Congregation of
Oblate Priests, established in 1803. It is in this context of clerical crisis
in which we can insert a singular trajectory, that of the parish priest José
Miguel Guridi y Alcocer, who from his life notes and a representation
to the king provides us with an ideal framework to understand the
triggers and the most representative and characteristic problems of the
clergy crisis at the end of the 18th century and the beginning of the 19th
century.
Keywords: clerical crisis, José Miguel Guridi y Alcocer, archbishops,
ecclesiastical trajectory, correction of the clergy.

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Los años 1795-1805 constituyen un periodo de transición y
de cambio tanto en las políticas reales como arzobispales en
cuanto a la provisión de beneficios y trabajos eclesiásticos en la
arquidiócesis de México. Este momento de cambio es significativo
y estuvo vinculado con el deceso del arzobispo Alonso Núñez
de Haro y Peralta y la llegada de su sucesor, Francisco Xavier
de Lizana y Beaumont, así como de las rupturas y continuidades
en sus políticas pastorales. Del mismo modo podemos rastrear
algunos planteamientos y retos que pusieron en evidencia la
necesidad de redefinir la noción del clérigo ideal y esperado y las
manifestaciones en torno al éxito, el fracaso o las expectativas de
esas trayectorias eclesiásticas, así como las posibles soluciones
planteadas para contrarrestar la imagen que se tenía de un clero
con poca vocación y sí con muchos problemas, aspectos que será
posible rastrear a partir de un caso concreto.1
La historiografía en torno a las trayectorias del clero secular
nos ha proporcionado diversas luces: en primer lugar, se parte
de seguir trayectorias masivas –apoyadas en la prosopografía–
usualmente lineales y exitosas, reparando poco en los sinsabores
y dificultades de esas vidas particulares.2 Por ello es necesario el
Agradezco a la Dra. Nancy Leyva por los comentarios hechos a una primera versión de este texto.
2
Algunos de los trabajos más representativos que han abordado el tema
para el arzobispado de México son: John Frederick Schwaller, The Church and
Clergy in Sixteenth-Century Mexico (Albuquerque: University of New Mexico
Press, 1987); Rodolfo Aguirre Salvador, El mérito y la estrategia. Clérigos,
juristas y médicos en Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Au1

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�Una trayectoria clerical

análisis y la reconstrucción de las trayectorias mismas, contadas
por sus artífices, así como con el estudio de los fracasos y los éxitos
en esas vidas tan dispares entre clérigos americanos y aquellos
llegados de la península que comenzaron a acaparar algunas
posiciones de importancia en el ámbito eclesiástico novohispano.
En este sentido, tal aproximación es posible a partir de las probanzas
de méritos y servicios, testimonios y ocursos de estos personajes
ante la provisión de beneficios y cargos, así como mediante la
reconstrucción de los concursos de oposición por canonjías y otros
beneficios y las dinámicas relacionales involucradas en ellos. Así,
proponemos acercarnos a esas trayectorias a partir de dos ejes
muy concretos: colocando en perspectiva dos proyectos de mejora
clerical, y mediante el análisis de los apuntes biográficos de un
clérigo del siglo XVIII, José Miguel Guridi y Alcocer.
La antesala a la sensación del fracaso
Según el Diccionario de Autoridades, el fracaso era aquel “precipicio, caída o ruina de alguna cosa, por lo regular con quiebra

tónoma de México - Centro de Estudios Sobre la Universidad, 2003); Rodolfo
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749 (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones
sobre la Universidad y la Educación, 2012). Para los siglos XVI y XVII es clave el trabajo de Antonio Cano Castillo, El clero secular en la diócesis de México (1519-1650). Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación
regia y tridentina (México: El Colegio de Michoacán, Universidad Pontificia
de México, 2017).
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y rompimiento”.3 También se definía como el “suceso lastimoso,
inopinado, lamentable y funesto”.4 Para la segunda mitad del siglo
XVIII podemos encontrar indicios de ese precipicio o caída en el
ámbito clerical en crónicas y testimonios sobre la tensa situación en
la que se encontraba el clero secular. Hipólito Villarroel argumentó
que existía un elevado número de clérigos en la ciudad de México,
que se resistían a salir a curatos alejados de la capital, “porque pretextando que no les es adaptable el temperamento de los pueblos,
quieren más bien estarse de míseros en México, que vivir con lo necesario fuera”.5 Luisa Zahino ha señalado que era más la cantidad de
clérigos disponibles que la cantidad de curatos ofertados y confirma
lo dicho por Villarroel respecto a que estos preferían quedarse en la
capital a pasar hambres o sujetos a alguna capellanía, que optar por
un curato lejano con un ingreso seguro pero menor.6
La preocupación por el bienestar del clero fue permanente
durante toda la época colonial. Ya desde la prelatura de fray Juan
de Zumárraga se visibilizaron grandes esfuerzos por procurar que
Real Academia Española. Diccionario de Autoridades, tomo III, 1732, https://apps2.rae.es/DA.html (consultado el 26 de diciembre de 2022)
4
Real Academia Española. Diccionario de Autoridades, tomo III, 1732, https://apps2.rae.es/DA.html (consultado el 26 de diciembre de 2022)
5
Hipólito Villaroel, Enfermedades políticas que padece la capital de esta
Nueva España en casi todos los cuerpos de que se compone y remedios que
se le deben y aplican para su curación si se requiere que sea útil al rey y al
público (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1994), 54.
6
Luisa Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1996).
3

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llegase al virreinato un clero idóneo y apropiado para el gobierno
de las almas. Las quejas del primer obispo fueron constantes y
visibles en la variada correspondencia que mantuvo con el rey y la
emperatriz, pero destacó una preocupación especial: los clérigos
que arribaron en los primeros años del virreinato no eran del todo
idóneos, pues tenían “más aparejo para hacer males y perpetrar
pecados, de los cuales se escandalizan estos naturales más que
en Castilla”.7 Las acusaciones más frecuentes sobre ese primer
clero secular giraban en torno a la solicitación, maltratos a la
población indígena, el concubinato en el que vivían, la ignorancia
y su ambición de riquezas y de una mejor posición.8 Gran parte
de los primeros años de construcción del obispado de México
se dedicaron a tratar de sentar las bases de la Iglesia mexicana,
cosa harto dificultosa por la falta de clérigos bien preparados, con
vocación y leales a la jurisdicción eclesiástica.
La preocupación por contar con un clero idóneo no fue
exclusiva de la mitra mexicana. En 1540 Vasco de Quiroga
Joaquín García Icazbalceta, Don fray Juan de Zumárraga, primer obispo y
arzobispo de México. Estudio biográfico y bibliográfico/Apéndice documental
(México: Antigua librería de Andrade y Morales, 1881), 92. Núm. 21, Carta
de los ilustrísimos señores obispos de México, Oaxaca y Guatemala, sobre la
ida al Concilio General y piden sobre distintos puntos, así de diezmos como
otros para la buena planta y permanencia de la fe en este Nuevo Mundo, 10 de
noviembre de 1537.
8
Antonio Cano Castilllo, El clero secular en la diócesis de México (15191650). Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación regia y tridentina (Ciudad de México: El Colegio de Michoacán; Universidad Pontificia
de México, 2017), 165–74.
7

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estableció el Colegio de San Nicolás en el obispado de Michoacán,
dedicado a la formación del clero, proyecto que no tuvo mucho
eco y que no fue imitado por otros obispos.9 A raíz del Concilio
de Trento surgió la necesidad de crear seminarios conciliares para
la educación de sacerdotes, aspecto que se refrendó durante la
realización de los Concilios Provinciales Mexicanos del siglo
XVI, en los que uno de los temas puestos a discusión fue el de la
formación del clero. Bajo la influencia de Trento se hicieron varios
esfuerzos por establecer un seminario conciliar en el arzobispado
de México, mismos que no tuvieron un efecto inmediato. Mientras
tanto, la formación del futuro clero tendría lugar en la escuela
episcopal creada por Zumárraga, en los conventos de regulares,
en la Real Universidad de México, establecida en 1553, así como
en los colegios jesuitas que se fundarían a lo largo del siglo XVI
y la primera mitad del XVII, mismos que dominarían y serían
los predilectos de muchos aspirantes a clérigos, situación que
prevaleció hasta la expulsión de la orden.10
A pesar de que otros virreinatos ya contaban con seminarios
conciliares, en Nueva España fue hasta 1643 que se fundó el
primero. Se trató del seminario de San Pedro y San Juan, mismo que
fue establecido por el polémico obispo Juan de Palafox y Mendoza
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 28.
10
Cano Castilllo, El clero secular en la diócesis de México (1519-1650).
Estudio histórico-prosopográfico a la luz de la legislación regia y tridentina,
319–21.
9

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en Puebla. El resto de los seminarios se fundaron en los obispados
de Oaxaca (1673), Guadalajara (1696) y el de México en 1697.
Otros tantos seminarios y colegios se fundarían a lo largo del siglo
XVIII.11 Más allá de su función educativa y formativa, los seminarios
conciliares tuvieron como función fortalecer a los obispos, sus
catedrales y reforzar la presencia del poder temporal del rey.12
Se pensó que el establecimiento de los seminarios conciliares
contribuiría a tener un clero no sólo muy bien formado en aspectos
teológicos y canónicos, sino también en los aspectos morales y
conductuales. Nada más lejos de la realidad, pues los problemas y
escándalos de algunos clérigos continuaron, manteniendo ocupados
así a la audiencia eclesiástica del arzobispado de México, en
especial al tribunal del provisorato, instancia encargada de procesar
a los clérigos que habían cometido algún delito. Incluso se tiene
registro de conductas licenciosas en los seminarios conciliares, en
donde los estudiantes galanteaban y se divertían con mujeres (cuya
presencia estaba prohibida al interior de estos recintos).13 A este
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 31.
12
Leticia Pérez Puente, Los cimientos de la iglesia en la América española:
los seminarios conciliares, siglo XVI (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y
la Educación, 2017), 14.
13
Rafael Castañeda García, “Unos jóvenes tan dedicados al galanteo, que
viven más entre el sexo blando, que en las aulas. La relajación de las costumbres en los seminarios conciliares de la Nueva España”, Los Reinos de las Indias, 2020, https://losreinosdelasindias.hypotheses.org/2017. Publicada el 22
de marzo de 2020, consultado el 5 de febrero de 2023.
11

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problema contribuía la eterna rivalidad con las órdenes regulares,
quienes a pesar de las quejas existentes contra ellos tenían detrás
de sí una imagen más que benigna, misma que se remontaba a los
primeros años de la evangelización, lo que les granjeó la simpatía de
los indios y de la feligresía, en contraparte a los clérigos seculares.
Como vemos, el establecimiento del seminario conciliar en
el arzobispado de México no logró resolver del todo los problemas
formativos y morales del clero secular. Pero sí fue determinante
en la conformación de nuevos mecanismos relacionales entre una
institución que estaba bajo el control y patrocinio del arzobispo
y los aspirantes a clérigos. Ingresar al seminario conciliar
constituyó no sólo una oportunidad de formación académica,
sino de socialización en la que se establecían lazos con otros
jóvenes seminaristas (que en un futuro ocuparían posiciones
privilegiadas) y personalidades importantes del ámbito clerical.
Es decir, se convirtió en un espacio en el que el talento y el buen
desempeño ayudaban a granjearse la amistad, el favor y el apoyo
de otros eclesiásticos mejor posicionados.14
De la tensa calma al reformismo eclesial
Con el ascenso borbón al trono español se dio un pronunciado
cambio en la relación Iglesia-corona, mismo que trastocó la
aparente calma con la que ambos poderes habían sobrevivido los
Antonio Rubial García, ed., La Iglesia en el México colonial (Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México; Ediciones Educación y
Cultura; Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2020), 319–20.
14

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siglos anteriores. En busca de una mejor administración y de un
control más centralizado, la corona optó por reforzar la figura y
autoridad de los obispos, a quienes se les asignaron varias tareas,
como la secularización de doctrinas, un mayor control sobre el clero
regular, el cobro del subsidio eclesiástico, una mejor atención al
joven seminario conciliar y la mejora y corrección del clero llamado
“bajo”. 15 Todas estas políticas fueron continuas y gozaron de etapas
de mayor o menor intensidad, según la política seguida por los
arzobispos que gobernaron la mitra entre los años 1698 a 1765.
El recrudecimiento reformista dentro de la Iglesia
novohispana alcanzó su cúspide con la llegada de Francisco
Antonio de Lorenzana y Butrón en 1766. Su prelatura fue breve,
pero no por ello menos importante, pues fue en ella en donde
se gestaron importantes proyectos de mejora y cambio para la
mitra mexicana. Para el caso de Puebla, la presencia de Francisco
Fabián y Fuero fue también trascendente, siendo estos dos
prelados quienes sentarían las bases para un nuevo proyecto de
renovación eclesial en sus respectivas diócesis.16
Como bien ha señalado Mónica Hidalgo, una nueva oleada
de preocupación por el clero vendría a partir de la promoción
Rodolfo Aguirre Salvador, Cofradías y asociaciones de fieles en la mira
de la Iglesia y de la Corona: arzobispado de México, 1680-1750 (Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2018), 105.
16
Al respecto remitimos a la tesis: Teresa Yolanda Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopado novohispano, 1765-1804
[Tesis de Doctorado] (México, DF: El Colegio de México, 1997).
15

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del Tomo regio, mismo que proporcionó los fundamentos para
la celebración del IV Concilio Provincial Mexicano, que estuvo
a cargo del mismo Lorenzana. Este Tomo Regio incluyó varios
puntos relativos a las funciones del clero. Por ejemplo, el punto
IV indicaba atender los excesos y abusos en el cobro de derechos
parroquiales, o el XII que recomendaba atender la conducta del
clero, en especial aquellas actividades orientadas a las granjerías
y comercio, pues su labor debía ser “espiritual y encaminada a
conducir a los fieles en el camino de la virtud, renovando las
penas canónicas contra los infractores”.17
El punto XIV del Tomo Regio atizaba sobre un problema que
comenzaba a ser un verdadero dolor de cabeza para los prelados: el
número de sacerdotes en cada diócesis, “para que no se ordenen los
que no sean precisos o convenientes, pues la abundancia excesiva
les hace menos apreciables”. Siguiendo a Luisa Zahino, existían
estimaciones sobre la cantidad de clérigos, que rondaba los 1,000
presbíteros contra 1,357 frailes, oscilando incluso a un total de
3,000 religiosos de uno y otro tipo.18 El IV Concilio Provincial
Mexicano no fue aprobado por el rey ni por Roma, pero lo vertido
en él fue fundamental para las reformas y transformaciones que
sufriría la Iglesia novohispana en los años venideros.19
Mónica Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero
secular en el arzobispado de México, 1777-1821”, Hispania Sacra LXVI,
núm. 134 (2014): 50–51.
18
Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones, 45–46.
19
Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopa17

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Como producto del proceso mismo de instauración de la
Iglesia en Nueva España, se privilegió la erección de conventos y
doctrinas, antes que de parroquias seculares. Diversos intentos se
hicieron de secularizar las doctrinas de regulares, fenómeno que
alcanzó un singular éxito tan sólo en el obispado de Puebla. De
este modo, conforme se avanzó en el siglo XVIII, el arzobispado
de México inició una segunda etapa de secularizaciones, misma
que vio sus frutos durante las prelacías de Manuel Rubio y
Salinas, Francisco de Lorenzana y Alonso Núñez de Haro
y Peralta. A pesar de ello, los curatos existentes y disponibles
estaban alejados de la demanda de clérigos. La mayor apertura
del Seminario Conciliar y el incremento poblacional provocaron
una mayor inclinación a los estudios eclesiásticos, antes que la
dedicación a otras actividades más lucrativas. Así, el número de
clérigos disponibles era mucho mayor que el de curatos libres
y disponibles (incluidos los ya secularizados). Siguiendo a
Zahino, era común que ante la oferta de unos cuantos curatos
concurriesen por ellos más de 200 clérigos venidos de todo el
virreinato y también algunos provenientes de la península.20 Sobre
este último punto, comenzó a mostrarse otro conflicto, que fue el
antecedente de los problemas que se desencadenarían después de
1808: la dotación de curatos y beneficios eclesiásticos a clérigos
peninsulares, dejando de lado a los nacidos en Nueva España.
do novohispano, 1765-1804 [Tesis de Doctorado], 4.
20
Zahino Peñafort, Iglesia y sociedad en México 1765-1800. Tradición, reforma y reacciones, 45–46.
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Además de la competencia existente por ocupar esos
curatos, existían otro tipo de problemas, asociados a la práctica
clerical y parroquial. Tomando como base el Papel sobre el
arreglo de parroquias de la ciudad y arrabales de México
podemos anotar que estos problemas también influyeron en forjar
una mala opinión e imagen sobre el clero bajo. Por ejemplo, la
distinción de feligresía indígena y española se había difuminado
por completo, yendo unos y otros a distintas parroquias, mudando
de jurisdicción, lo que sin duda afectó la congrua de muchos
ministros y complicó el cobro correcto de aranceles parroquiales.
Este exceso y movilidad de feligreses dificultaba que el párroco
conociese bien a su grey. Los párrocos gastaban mucho en los
paramentos de sus iglesias, mientras otros echaban mano de sus
vicarios y sacristanes, esquivando sus obligaciones clericales.
Otros tantos se apoyaban en otros clérigos para gobernar sus
parroquias, pero dichos ayudantes se desentendían de todo
y acudían muy de vez en cuando a ellas. Algunos gustaban de
“ejercer su ministerio en iglesias en que hay diaria y lucida
concurrencia”.21 Las quejas y la inconformidad se extendían hacia
las parroquias en su sentido físico y a los llamados “monigotes”,
asistentes de clérigos, de los que se consideraba no tenían aptitud
ni aspiraciones, pues según la apreciación de la época “son de
aquellos pobres que meditan sus ascensos por alguno de los
Biblioteca Pública de Toledo. Fondo Antiguo, manuscrito 26. “Papel sobre
el arreglo de parroquias de la ciudad y arrabales de México. Breve introducción”, 1769.
21

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idiomas del país, en que se ejercitan con más lentitud que otros”.
Otras críticas se orientaron al relajado estilo de vida de los
eclesiásticos y al abuso en sus vestimentas. En el IV Concilio se
recomendaba que la sotana fuera de color negro, que se usara el
cabello corto, se prohibía el uso de capa, sombrero y joyas. Esto
sancionaba también la asistencia a diversiones públicas, ya fuera
como participante o como espectador.22
Si bien las situaciones arriba anotadas habían estado
presentes en épocas anteriores, fue a partir de 1765 que
recobraron un inusitado interés en los arzobispos reformadores.
Esto se insertó en lo que se ha dado a llamar la reforma de las
costumbres, que fue aquella tendencia de la ilustración católica
enfocada en “ajustar la vida y conducta de los fieles –clérigos y no
clérigos– a los mandatos episcopales y el adecuado desarrollo del
culto divino”.23 El arzobispo Lorenzana implementó así algunos
mecanismos que le permitiesen reformar esas costumbres, que
como vemos abarcaban a ambos cleros (regular y secular), a
las religiosas y a la feligresía. Uno de esos instrumentos fue la
visita pastoral, foro judicial que le permitió no sólo verificar el
estado de su diócesis, sino también conocer de manera cercana
Luisa Zahino Peñafort, El cardenal Lorenzana y el IV Concilio Provincial
Mexicano (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1999),
201–6.
23
Clemente Cruz Peralta, Entre la disciplina eclesiástica y la reforma de
las costumbres: visitas pastorales de Francisco Antonio de Lorenzana a la
Arquidiócesis de México, 1767-1769 [Tesis de Maestría] (Ciudad de México:
Universidad Nacional Autónoma de México, 2016), 27 y 28.
22

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las condiciones de su clero. Estas visitas realizadas entre 1767 y
1769 fueron los primeros acercamientos a la realidad material y
espiritual del arzobispado de México, pues de ellas se obtendría
un primer balance de lo que era urgente corregir y reformar.24
A decir de Teresa Sotomayor, con la llegada de Lorenzana
y hasta la época de Lizana y Beaumont se dio un fenómeno
de reformulación del poder clerical, pues se proyectó que los
sacerdotes fuesen “el brazo derecho” de los obispos. Este clero
ideal debía dedicarse exclusivamente a su labor pastoral, lo que
significó el paulatino alejamiento de la feligresía. Así “el clero
tendría que convertirse en un auténtico profesional de la religión
para administrar adecuadamente una parroquia, para predicar
sermones persuasivos y para catequizar ortodoxamente”.25 Esta
nueva concepción del clero también se enfocó en los aspectos
exteriores como la vestimenta y por supuesto en los aspectos
morales y la buena conducta de este sector. Debían ser un ejemplo
para los feligreses, de ahí que la disciplina eclesiástica sería el
cauce para una reforma de los fieles.26 Pero para corregir a los
sacerdotes no bastaban los edictos y cartas pastorales, se requería
algo más.
A raíz de la expulsión jesuita, algunos de los espacios de
la orden como el Colegio de San Francisco Xavier de Tepotzotlán
Cruz Peralta, 48–52.
Maya Sotomayor, Reconstruir la Iglesia: el modelo eclesial del episcopado novohispano, 1765-1804 [Tesis de Doctorado], 317 y 318.
26
Maya Sotomayor, 325.
24
25

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se destinaron a usos similares, ya fuese para establecer seminarios
de misiones o casas correccionales para clérigos relajados. Estas
tareas y proyectos quedaron en el tintero del arzobispo Lorenzana,
ya que en 1772 fue llamado para ocupar el cargo arzobispal en
Toledo.27 Sería hasta 1777, en pleno pináculo de la crisis del clero en
el arzobispado de México, que se fundó el Real Colegio Seminario
de Instrucción, retiro voluntario y corrección de Tepotzotlán, bajo
el amparo y entusiasmo de Alonso Núñez de Haro y Peralta.28 Su
pertinencia anunciaba varias preocupaciones entre los clérigos del
arzobispado, siendo una de ellas la falta de vocaciones:
Que los jóvenes se resuelven a tomar estado, considerando
solo los respetos humanos, atendiendo a la impresión que en
la tierna edad hacen en el corazón las máximas interesadas y
las persuasiones de muchos padres poco piadosos o siguiendo
únicamente el impulso de sus pasiones…los que nos siguieron
la voluntad de Dios en su vocación, experimentarán los efectos
de su voluntad airada y justiciera.29

Tres eran los objetivos por seguir en dicho Colegio Seminario:
primero, el de instruir a todo aquel que quisiese ordenarse como
cura de almas; segunda, instruir y corregir a todos aquellos que
“se extraviaren e incurriesen en los vicios; o porque resfriado
Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero secular
en el arzobispado de México, 1777-1821”, 604.
28
Hidalgo Pego, 604–7.
29
Alonso Núñez de Haro y Peralta, Carta pastoral dirigida a los directores
del Real Colegio Seminario de Instrucción y Corrección de Tepotzotlán y a
todos los sacerdotes y demás clérigos que aspiran al estado sacerdotal en
nuestro arzobispado (México, 1776), 8.
27

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el fervor de su vocación abandonaren el estudio necesario”.30
Tercero, funcionaría como centro de retiro para todo aquel clérigo
deseoso de pasar el resto de sus días en la soledad y tranquilidad
de Tepotzotlán.31 El colegio-seminario de corrección avanzó
de manera efectiva como uno de los remedios, si no que el
único, contra la indisciplina y mala imagen del clero. Según las
indagaciones de Mónica Hidalgo, para el año de 1796 habitaban
dicho colegio alrededor de 44 clérigos, cifra que bajó en 1806 a
41. Fue con el fin de la centuria que este colegio vino a menos,
pues la muerte de Alonso Núñez de Haro impactó en el ímpetu y
en los recursos con los que se sustentaba tal proyecto.32
Entre eclesiásticos beneméritos y de genio inquieto
Los arzobispos tenían obligación de informar al rey sobre los
eclesiásticos más beneméritos e idóneos de la diócesis. Estos
informes, muy reservados, también son una fuente documental
que nos permite acercarnos a las diversas miradas arzobispales
en torno al alto clero urbano. Una comparativa de los informes de
1790 y de 1797 nos arroja información interesante, pues vemos
que en un transcurso de siete años se incrementó la participación
de clérigos peninsulares o europeos, como los llamaba Alonso
Núñez de Haro y Peralta.
Núñez de Haro y Peralta, 24.
Núñez de Haro y Peralta, 25 y 26.
32
Hidalgo Pego, “El Colegio de Tepotzotlán y la disciplina del clero secular
en el arzobispado de México, 1777-1821”, 607.
30
31

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�Una trayectoria clerical

Cuadro 1
Informe de cien eclesiásticos beneméritos, 1790
Americanos

Europeos

No dice
/ otro
origen

Cabildo catedralicio

13

9

1

Cabildo de la Colegiata de Guadalupe

13

1

Familiares y dependientes del Arzobispado

7

8

Curas

29

1

Colegios

14

1

Eclesiásticos particulares

2

1

Corporación

Total
78
21
1
Fuente: Rodolfo Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México, 1790” en Leticia Pérez Puente y Rodolfo Aguirre Salvador
(Coords.), Voces de la clerecía novohispana. Documentos históricos y reflexiones sobre el México colonial (México: IISUE, 2009)203-226.

Cuadro 2
Informe de cien eclesiásticos beneméritos, 1797
Americanos

Europeos

No dice
/ otro
origen

Cabildo catedralicio

10

12

1

Cabildo de la Colegiata de Guadalupe

13

2

Familiares y dependientes del Arzobispado

10

10

Curas

23

3

Colegios

11

2

Eclesiásticos particulares

2

1

Corporación

Total
68
30
1
Fuente: Margarita Menegus B., Descripción del Arzobispado de México
de 1793 y el informe reservado del arzobispo de México de 1797 (México:
CESU, 2005)79-93; también en AGI, México 2556.
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Mientras en 1790 predominaban los americanos en el cabildo
catedralicio, para 1797 la situación se había equilibrado con
los peninsulares. Como ha señalado Rodolfo Aguirre, esta
comparativa demuestra que la cédula del 21 de febrero de 1776 se
había impuesto de forma paulatina, pues en tal disposición limitó
el número de criollos dentro del cuerpo catedralicio.33 El cabildo de
la Colegiata de Guadalupe contó con una mayoría de americanos,
simbolizando el fuerte vínculo entre el culto guadalupano y una
posible identidad como novohispanos. De manera aventurada,
observamos que para finales de 1797 se registró un ligero
incremento en la presencia de clérigos peninsulares respecto a los
nacidos en Nueva España.
Estos informes también respondían a la necesidad de la
corona de conocer mejor al clero que estaba en allende el mar,
por lo que instaba a los prelados a informar, cada fin de año y de
forma “secreta”, de la “idoneidad, costumbres y conductas de los
prebendados, curas y otros eclesiásticos”.34 En este informe se
daba un breve pormenor de sus méritos y del posible destino al
Rodolfo Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de
México, 1790”, en Voces de la clerecía novohispana. Documentos históricos
y reflexiones sobre el México Colonial, ed. Leticia Pérez Puente y Rodolfo
Aguirre Salvador (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación, 2009), 207.
34
Este informe fue publicado en: Margarita Menegus B., Descripción del
Arzobispado de México de 1793 y el informe reservado del arzobispo de México de 1797 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Centro
de Estudios sobre la Universidad, 2005), 80. Si bien se menciona que se da información de 100 eclesiásticos, para dicho año estaban vacantes las canonjías
penitenciaria, magistral y de gracia del cabildo metropolitano.
33

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�Una trayectoria clerical

que podrían aspirar (según el arzobispo). El conteo comprendía
a los clérigos pertenecientes al cabildo metropolitano (23),
del Cabildo de Guadalupe (15), familiares y dependientes del
arzobispado (17), curas (26), colegiales y catedráticos (13) y
eclesiásticos particulares (3). Estos clérigos circularon en el
arzobispado ostentando diversos cargos. Algunos americanos,
otros peninsulares, la gran mayoría albergaba en sí una esperanza:
la de ser promovido a un nuevo beneficio, en calidad de sus
méritos y servicios.
De estas relaciones de clérigos destacan los comentarios
realizados por el arzobispo, caracterizados por adjetivos sobre el
carácter, desempeño y personalidad de los eclesiásticos. Analizar
este aspecto permite reconstruir la imagen del clérigo ideal, al
menos para finales del siglo XVIII: este debía ser buen teólogo,
buen predicador, de arreglada y ejemplar conducta y buen genio,
características más que deseables de todo aquel buen cura. Otras
características deseables eran el poseer un “amabilísimo genio”
o una “irreprensible conducta”, un “juicio sólido”, aspectos de la
personalidad que determinaban la recomendación que podía ser
la llave del ascenso en la jerarquía eclesiástica: “digno de mayor
ascenso” o “merece ascenso” podían marcar el destino futuro
y las carreras exitosas de estos clérigos. Llaman la atención las
máximas palabras de Núñez de Haro sobre ciertos casos: Don
Manuel Lino Guerra, europeo y cura juez eclesiástico de Actopan
era considerado “uno de los mejores curas de este arzobispado y
muy digno de cualquier prebenda, canonjía o dignidad, aunque
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juzgo que no la pretenderá porque es eclesiástico desengañado”.
No sólo congregaba en su persona las mejores características
(buen teólogo, de conducta ejemplar e irreprensible, gran celo y
genio amable), gozaba de dos más: humildad y poca ambición.35
Otros calificativos no eran del todo positivos, aunque eso
no influyó en que los adjudicatarios de estos quedasen fuera de
listado de beneméritos idóneos: “su genio lo hace poco sociable”,
característica atribuida a don Manuel Antonio de Sandoval, de
origen europeo y que ostentó el cargo de provisor de indios y
chinos; el peninsular Juan de Mier y Villar era considerado
“mediano en su facultad” pero capaz de servir cualquier dignidad.
Tales opiniones contrastan con las expresadas sobre los americanos
José Mariano Beristain, canónigo catedralicio tachado de “genio
entrometido, inquieto y demasiado vivo y su conducta poco
arreglada”, mientras que otro notable novohispano, don Francisco
Beye de Cisneros, canónigo de la Colegiata de Guadalupe, era
considerado “bullicioso y proyectista”.36
Otro aspecto mencionado en estos informes era la relación
salud-enfermedad. Para 1790 son constantes las alusiones a la
mala salud y enfermedad de algunos integrantes del cabildo
catedralicio: Don Leonardo José Terralla, europeo, contaba con
más de setenta años y era aquejado por la gota, lo que le impedía
Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México,
1790”, 218.
36
Menegus B., Descripción del Arzobispado de México de 1793 y el informe
reservado del arzobispo de México de 1797, 80–85.
35

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�Una trayectoria clerical

acudir a sus labores. Don Joaquín Serruto, americano, no asistía al
coro por su mala salud, y don Agustín Bechi, a pesar de tener más
de ochenta años y estar algo enfermo, merecía mayor ascenso.
Igualmente es usual encontrar expresiones como “está enfermo y
tan viejo” o “está tan inútil y enfermo”.37
Pero mientras había eclesiásticos ejemplares e idóneos,
dignos de toda prebenda, había otros cientos que no lo eran tanto.
El periodo que va de 1795 a 1805 se inserta en el momento de
quiebre y de transición de un gobierno episcopal caracterizado
por una larga estabilidad (28 años de la prelatura de Alonso Núñez
de Haro) y por una continuada política seguida por Xavier de
Lizana y Beaumont, un arzobispo cuyo nombramiento se había
dado en un contexto político particular, en el que comenzó una
preocupación por contar con súbditos fieles a la causa peninsular.
Por mencionar algo, entre 1805 y 1811 se contabilizaron
alrededor de 137 denuncias criminales y civiles contra clérigos.38
Los delitos a perseguir eran, en su mayoría, golpes, maltratos,
injurias, amistad ilícita, amancebamiento, excesos en el cobro
de derechos parroquiales, entre otros.39 Además, en medio se
Aguirre Salvador, “Cien clérigos beneméritos del arzobispado de México,
1790”, 212–15.
38
Berenise Bravo Rubio y Marco Antonio Pérez Iturbe, “Para vigilar la disciplina, sancionar a los clérigos y cuidad la dignidad clerical. El fuero eclesiástico en el arzobispado de México, 1803-1811”, en Iglesia, historiografía
e instituciones. Homenaje a Brian Connaughton, ed. Juan Pablo Ortiz Dávila,
Luz María Uhthoff López, y Norma Angélica Castillo Palma (Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana - Unidad Iztapalapa, 2018), 166–67.
39
Bravo Rubio y Pérez Iturbe, 169–168.
37

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encontraba la discusión en torno a la inmunidad del clero, lo que
de alguna manera articuló otros mecanismos más de prevención
que de sanción para los clérigos faltantes.
La mala conducta del clero incentivó en Lizana y
Beaumont que en 1803 solicitase al rey la licencia correspondiente
para crear la Congregación de sacerdotes oblatos, establecida
por el arzobispo Lizana y que tuvo como fin primordial la
reeducación del clero secular a través de la salvación de sus
almas, la instrucción y su doctrina, todo ello mediante charlas,
reflexiones y la caridad ejercida con presos, enfermos, mujeres,
etc. El objetivo era más que claro: siguiendo el espíritu de la
iglesia, era más que necesario “apartar a sus hijos del camino de
la perdición a que les conducen las disoluciones del tiempo”.40
Las constituciones de esta congregación estaban inspiradas en las
de otra de mayor antigüedad, ya desaparecida: la congregación
de sacerdotes oblatos de Guadalajara, establecida en 1694.41 Esta
versión renovada de la congregación fue establecida finalmente
en 1804. Encabezada por el arzobispo, se integraba además por
dos consiliarios, un secretario y un tesorero. Todos los sacerdotes
oblatos se reunían el último día de cada mes para repartirse diversas
tareas espirituales y caritativas. Se designaban dos oblatos para
Archivo General de Indias (AGI). México 2544. Dictamen del Consejo
de Indias, sobre la petición del arzobispo Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, sobre establecer una congregación de sacerdotes oblatos, Madrid, 22 de
marzo de 1804.
41
Thomas Calvo, Poder, religión y sociedad en la Guadalajara del siglo
XVII (México, DF: Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 1991).
40

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cada parroquia de la capital, mismos que debían instruir a los
jóvenes feligreses de ellas. Otros dos se enviaban a cada cárcel
existente, para confesar y asistir a presos y ajusticiados, mientras
que se disponían otros dos para visitar y consolar enfermos. Un
número similar se destinaba a visitar las casas de recogidas o a
hacer labores caritativas con los mendigos y gente desproveída.42
Estas acciones se llevaban a cabo a partir de la reflexión y
el ejercicio espiritual de los sacerdotes enlistados, quienes debían
acudir todos los domingos a alguna parroquia a reflexionar y a
escuchar las lecciones que algún otro clérigo exponía. De manera
general existían dos clases de oblatos: unos de obediencia, quienes
se sujetaban fielmente al destino que se les indicaba; y otros
voluntarios, que no se comprometían a la obediencia total pero
sí a determinadas acciones.43 La prelacía de Lizana y Beaumont
lidió desde un inicio con un clero que se sentía agraviado, en
particular por las políticas borbónicas que habían perjudicado en
gran medida a la Iglesia novohispana.44 Por ejemplo, el embate
AGI, México 2544. Dictamen del Consejo de Indias, sobre la petición del
arzobispo Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, sobre establecer una congregación de sacerdotes oblatos, Madrid, 22 de marzo de 1804.
43
Joseph Julio García de Torres, Oración eucarística que en la solemnidad
con que la venerable congregación de eclesiásticos oblatos celebró el aniversario primero de su fundación (México: Imprenta de don Mariano de Zúñiga y
Ontiveros, 1806), 9.
44
Ana Carolina Ibarra, “De tareas ingrata y épocas difíciles. Francisco Xavier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México, 1802-1811”, en Poder civil
y catolicismo en México, siglos XVI al XIX, ed. Francisco Javier Cervantes
Bello, Alicia Tecuanhuey Sandoval, y María del Pilar Martínez López-Cano
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Benemérita Uni42

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a la inmunidad eclesiástica fue un factor determinante para
generar en este sector el germen de una inconformidad y de la
incertidumbre, que encontraría formas de expresión bastante
peculiares. La corona determinó que el clero estuviese sometido
a la jurisdicción directa de los tribunales reales, no importando
si se trataba de un asunto civil o criminal.45 La vinculación entre
la jurisdicción real y la eclesiástica comenzó a ser más áspera y
problemática, pues en medio estaba un intento de delimitación
de fronteras jurisdiccionales, en afán de centralizar y concentrar
mayor poder en el brazo real.
Nunca tuve inclinación al empleo de párroco
Escasos son los testimonios personales o autobiográficos de
clérigos novohispanos.46 La excepción tal vez sea José Miguel
versidad Autónoma de Puebla, 2008), 341–42.
45
Nancy Farris, La corona y el clero en el México colonial, 1579-1821. La
crisis del privilegio eclesiástico (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
1995).
46
Traemos a colación que otro testimonio de tipo autobiográfico es el del
clérigo Gregorio Pérez Cancio, quien legó una obra que retrata su labor como
párroco así como un excelente retrato del contexto religioso y eclesiástico de
la ciudad de México de finales del siglo XVIII. Véase Libro de fábrica del templo parroquial de la Santa Cruz y Soledad de Nuestra Señora (años de 1773
a 1784) (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1970).
Para el siglo XIX contamos con la edición realizada por Brian Connaughton
sobre el cura de Iztacalco, Manuel Espinosa de los Monteros, Miscelánea Curato de Iztacalco (1831-1832), Edición, estudio introductorio y notas de Brian
Connaughton (México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana – Unidad
Iztapalapa; Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 2012); Ernesto de la Torre Villar también tuvo a bien editar Diario de un
cura de pueblo y relación de los señores curas que han servido la parroquia
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Guridi y Alcocer. De él se conocen varios escritos notables, a la
sazón sus Apuntes, que conforman su narrativa personal en torno
a las peripecias vivenciales y clericales hasta el año de 1802.
Pasarían tan sólo tres años para leer de nueva cuenta a Guridi,
en una representación del año 1805 que era la sólida muestra
de la crisis que se vivía en el clero de la capital arzobispal. Son
estos dos escritos los que nos ayudarán a apreciar, de manera más
cercana, una de las etapas más críticas para el clero secular del
arzobispado de México de la segunda mitad del siglo dieciocho y
su impacto en una trayectoria particular.47
de Nuestra Señora de la Asunción de Tlatlauqui, escrita por el señor cura don
Ramón Vargas López, (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto Nacional de Antropología e Historia; Universidad de las Américas; Gobierno del Estado de Puebla, 2006).
47
Los Apuntes de José Miguel Guridi y Alcocer han sido poco tratados en la
historiografía mexicana, particularmente en la que se ha orientado a estudiar
las trayectorias clericales. Existen pocas referencias de dicho texto, siendo tal
vez uno de los trabajos más interesante el artículo de Beatriz de Alba-Koch,
“Los Apuntes de la vida de Guridi y Alcocer: lo privado y lo público en una autobiografía novohispana”, Bulletin of Hispanic Studies, vol. 76/4 (1999) 463486. Para este trabajo recurrimos a la edición realizada en 1984 y publicada
por SEP Cultura, versión que recupera aquella primera impresión hecha por
Luis García Pimentel en 1906. A la par, existe otra edición, más reciente, bajo
el cuidado de Willebaldo Herrera, El camaleón de viento. Escritos literarios
y políticos de José Miguel Guridi y Alcocer (1763-1828) (Tlaxcala: Gobierno
del Estado de Tlaxcala, 2007). Incluso la misma figura de nuestro clérigo ha
recibido poca atención, al menos para la etapa previa a su actuación como
diputado a cortes, siendo esta la que más ha cautivado la atención de los estudiosos, especialmente de aquellos dedicados al proceso de independencia.
Algunos de los trabajos que recuperan a Guridi y Alcocer son: Cristina Gómez Álvarez y Ana Carolina Ibarra, “El clero novohispano y la Independencia
mexicana: convergencias y divergencias de tres clérigos poblanos”, Álvaro
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José Miguel Guridi y Alcocer, cuyo nombre completo era
José Miguel María Esteban de Jesús, nació el 26 de diciembre
de 1763 en San Felipe Ixtacuiztla, Tlaxcala. Hijo de padres
españoles, atribuye su llegada al mundo a un milagro y a una
promesa. Ante la imposibilidad de concebir, sus padres acudieron
al santuario de San Miguel del Milagro para pedir que el ángel
intercediera en tal concepción, y como tal les fue dado. De ahí en
parte el origen de su nombre.48
Su crecimiento y desarrollo infantil y juvenil coincidieron
con esos años de cambio y transformaciones políticas y
eclesiásticas que señalamos líneas arriba, además de intercalarse
con una estadía en San Martín Texmelucan. Si bien menciona
que su vocación no estaba muy del todo clara (pues tuvo algunos
contratiempos personales y amorosos, además de alegar que
nunca tuvo inclinación por el empleo de párroco), desde muy
Matute, Evelia Trejo y Briana Connaughton (Coords.), Estado, Iglesia y sociedad en México. Siglo XIX (México, DF: Miguel Ángel Porrúa Editor; Universidad Nacional Autónoma de México - Faculta de Filosofía y Letras, 1995),
137-173; Ana Carolina Ibarra, “Guridi y Alcocer, José Miguel”, Alfredo Ávila,
Virginia Guedea y Ana Carolina Ibarra, Diccionario de la Independencia de
México (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2010), 6568; Rubén Jiménez Martínez, Entre la dependencia y la independencia: José
Miguel Guridi y Alcocer y Miguel de Lardizábal y Uribe [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Facultad de Estudios Superiores - Acatlán, 2012); de manera
reciente José M. Portillo Valdés refiere brevemente a los hermanos Guridi y
Alcocer en Fuero indio. Tlaxcala y la identidad territorial entre la monarquía
imperial y la república nacional 1787-1824 (México, DF): El Colegio de México; Instituto de Investigaciones Doctor José María Luis Mora, 2015).
48
José Miguel Guridi y Alcocer, Apuntes. Discurso sobre los daños del juego (México, DF: Secretaría de Educación Pública; Cultura, 1984), 15 y 16.
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niño mostró cierta inclinación a la carrera de las letras –como se
decía en ese entonces– en la que gozó de buena fama y ayudas
para avanzar. Con una familia venida a menos, su padre se vio en
la necesidad de pedir al obispo poblano de aquel entonces, don
Victoriano López González –que casualmente se hallaba de visita
en el santuario mencionado– la oportunidad de ser admitido en el
seminario palafoxiano. Fue admitido como porcionista de capa,
con opción a obtener una beca de gracia o mérito. Cabe anotar lo
prodigioso del asunto, pues el milagro de San Miguel obró en la
buena voluntad del obispo, momento clave en la vida de Guridi
pues dice de sí mismo “de este modo tuvo su principio mi carrera
en el mismo sitio en donde comenzó mi ser”.49
Dando muestras de ser travieso, sus primeros años en
el colegio palafoxiano fueron sumamente provechosos. Guridi
vivió y conoció un colegio que ya había sufrido una importante
transformación entre 1765 y 1773 gracias al ímpetu reformista
del obispo Francisco Fabian y Fuero. Según Sergio Rosas, el
colegio era un grupo de colegios ligados y vinculados entre sí:
San Pedro, San Juan, San Pablo y San Pantaleón. En San Pedro
se aprendía gramática y retórica, mientras que en San Juan artes,
teología y cánones.50 Sin embargo, algunos vicios se mantuvieron
en su interior. Llama la atención la claridad del recuerdo en un
Guridi y Alcocer, 18.
Sergio Rosas Salas, La Iglesia mexicana en tiempos de la impiedad: Francisco Pablo Vázquez, 1769-1847 (Puebla: Ediciones Educación y Cultura; Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; El Colegio de Michoacán, 2015),
37.
49
50

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episodio particular. Sus maestros, dignos catedráticos vestidos
de las mejores prendas, influyeron hasta cierto grado en esos
primeros años, excepto uno, del cual señaló no logró influir en su
persona, a raíz de “haber estado ausente casi todo el tiempo que
cursé su aula, presidiendo esta un sustituto. La causa fue haber
ido a recibir el grado mayor de teología y hecho oposición”.51
Siendo esta una de las primeras críticas a catedráticos y clérigos,
pues como hemos mencionado, estaban en permanente búsqueda
de la seguridad profesional y laboral que tanto se anhelaba en
aquella época, descuidando en ocasiones sus otras ocupaciones,
fuesen estas de catedráticos o de pastores de fieles.
Al punto de cumplir 13 años y terminando de estudiar
gramática, Guridi prosiguió con sus estudios de filosofía y artes.
El pupilo se recreaba en lecturas como el Teatro Crítico de Benito
Jerónimo Feijoo. Su calidad de becario de gracia le impedía
tomar el estudio de la jurisprudencia, por lo que nuestro joven
colegial tomó el camino de la teología. Solicitó otra beca para
estudiar jurisprudencia, especialmente en la rama canónica, en la
cual comenzó a especializarse.
Nuestro personaje se opuso a las becas del Colegio Mayor
de San Pablo, tarea poco fructífera, pues a decir de nuestro personaje hubo otros más que sí lograron, a pesar de ser considerados
de inferior mérito.52 Graduado ya de bachiller en teología, prosiguió con el estudio de la jurisprudencia, pero el contexto eclesiás51
52

Guridi y Alcocer, Apuntes. Discurso sobre los daños del juego, 20–21.
Guridi y Alcocer, 35.

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tico ejerció una primera preocupación. Pensando en ordenarse,
Guridi alude que “no tenía capellanía, si sabía idioma alguno a
cuyo título recibirlas. Me pesó entonces no haber empleado en los
del país el tiempo que invertí en aprender el francés”.53 Como vemos, se consideraba importante que un clérigo supiese alguna de
las lenguas, pues ello podía facilitar el camino hacia las becas o
la pronta colocación. Acto seguido, el siguiente paso en su formación académica era el licenciarse, para lo que recurrió a solicitar
el apoyo económico de su familia. Vendió algunas mantas en el
Parián de la ciudad de México y con un préstamo de una tía logró cubrir el gasto del examen, licenciándose. Para 1787, con 24
años, Guridi comenzó como catedrático de filosofía, dedicándose
a la docencia con gran fervor y entrega.54
A lo largo de sus Apuntes, Guridi destacó una y otra vez
las ventajas y la fortuna de contar con un protector o con alguna
persona de alta jerarquía e importancia dentro de determinadas
instituciones. Estos personajes podían agilizar el ascenso de un
clérigo a otros cargos de mayor rango en la jerarquía eclesiástica
o bien, entorpecerlos. Los concursos por beneficios y cargos
representaron el escenario ideal para la puesta en escena de los
vínculos entre protectores y protegidos. Guridi y Alcocer indica
que para 1797 se presentó a un concurso por una lectoral en
Puebla, misma que fue disputada por dos grandes eminencias
de aquel tiempo: José Joaquín España y Mariano Beristáin y
53
54

Guridi y Alcocer, 37.
Guridi y Alcocer, 42–44.

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Souza. De dicho concurso, que no ganó Guridi, se desprende
la utilidad de “contraer estrecha amistad” Guridi con Beristáin
y ganar también el “concepto” del prelado de Puebla Salvador
Biempica y Sotomayor, es decir, de hacerse conocer por este.55
El acercamiento funcionó para que el obispo lo destinase a un
curato en el pueblo de Acajete, cercano a Tepeaca. Guridi anota
que en franca conversación con Biempica éste reconocía que en
la promoción y ascenso clerical “el juego es el que vale” y no
tanto el mérito de los aspirantes.56
La mocedad de José Miguel Guridi y Alcocer alternó
entre momentos de amplia satisfacción y regocijo y otros de
nubarrones e incertidumbre. Ante las promesas no cumplidas
de hacerlo secretario de visita y de beneficiarse con otro cargo,
Guridi se entregó al vicio del juego, lo que motivaría la escritura
de Discurso sobre los daños del juego. Los diversos vicios del
clero se volvieron una preocupación mayor para los arzobispos.
La soledad era también otro reto para los clérigos, en especial
cuando se trataba de curatos lejanos de los centros urbanos,
en donde había poca población y la existente eran indios y no
hablantes de castellano. Algunos párrocos no encontraban
estimulantes sus curatos y mucho menos las pesadas labores
de visitar otros pueblos sujetos a las parroquias. De ahí que a
la menor oportunidad se enfrascaban en un sinfín de trámites y
55
56

Guridi y Alcocer, 63.
Guridi y Alcocer, 69.

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actividades –como las oposiciones a curatos– que los alejaban
por algún tiempo de la aburrida rutina parroquial, acercándolos
a las ciudades, como la de México, en donde encontraban una
boyante vida intelectual y política.
Otro frente que mantenía en vilo a los clérigos era el
de dar protección y sustento a su numerosa familia, de la cual
decía Guridi “eran unos grillos, una cadenas fuertísimas que
me embarazaban la empresa”.57 Ello implicaba que muchos de
ellos estaban siempre en busca de curatos urbanos y de canonjías
en los cabildos catedralicios. Guridi tuvo a bien concursar por
una canonjía magistral en el cabildo catedralicio de Oaxaca en
1796, que no ganó. Pasó después a la ciudad de México, para
concursar por otro cargo catedralicio que tampoco obtuvo, pero
a cambio logró granjearse el respeto y aprecio de otros clérigos
capitalinos. En resumen, Guridi y Alcocer ocupó tres curatos: uno
en Acajete, Puebla; Tacubaya (en los alrededores de la Ciudad
de México) y el Sagrario, la parroquia más importante de la
catedral; además, concursó alrededor de 14 ocasiones a diversas
canonjías: magistral, lectoral y doctoral (dos veces) en Puebla;
por la magistral de la Colegiata de Guadalupe y del obispado de
Oaxaca; y en la Catedral de México cuatro veces por la magistral,
dos por la lectoral y dos por la doctoral. Ocupó otros tantos
cargos de importancia, como promotor fiscal en Puebla, defensor
del Juzgado de Testamentos y Capellanías de ese obispado;
57

Guridi y Alcocer, 77.

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examinador sinodal del de México, provisor y vicario general,
además de los cargos políticos que ocupó a partir de 1810, como
el de diputado representante de Tlaxcala en las cortes generales y
extraordinarias de Cádiz.
“Quedar sin premio el mérito y tareas literarias”
Como hemos visto, el camino profesional de José Miguel Guridi
y Alcocer fue diverso e intenso. Contrario a lo que se piensa, era
muy común que los clérigos capitalinos desempeñaran diversas
actividades con el fin de asegurarse un modesto ingreso pero
sin dejar de buscar colocarse siempre en una mejor posición.58
Tal fue el caso de nuestro clérigo, que a pesar de encontrarse
muy ocupado en su curato de Tacubaya, no cejó en buscar una
mejor posición en la alta clerecía capitalina. Esta oportunidad se
dio en 1805 al queda vacante la canonjía magistral del cabildo
catedral por el deceso del doctor Gaspar González de Candamo.
Oriundo de Santiago de Pruvia, en Oviedo, González arribó a
Nueva España en 1787, en donde se desempeñó como canónigo
de merced en el cabildo catedral de Guadalajara, pasando después
a ser gobernador eclesiástico de la diócesis de Monterrey en el
Nuevo Reino de León (entre 1790 y 1792), para ingresar en 1799
al cabildo de la catedral de México.59
Aguirre Salvador, Un clero en transición. Población clerical, cambio parroquial y política eclesiástica en el arzobispado de México, 1700-1749, 116.
59
Antonio Astorgano Abajo, “El magistral González de Candamo en la Metropolitana de México (1799-1804)”, Trienio 62 (2013): 1–52.
58

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�Una trayectoria clerical

Como solía ocurrir, los decesos de los integrantes de
avanzada edad y enfermedad de los distintos cuerpos eclesiásticos
de la diócesis abrían la oportunidad a las nuevas generaciones para
concursar y obtener dichos beneficios. En este caso, la canonjía
de González de Candamo quedó disponible para aspirantes
y opositores, de los cuales Guridi y Alcocer era considerado
“sobresaliente”. En general se presentaron tres naturales de la
península, que no eran “los superiores en mérito y literatura”.60
A decir de un testigo, Don Joaquín Barrientos, escribano, los
hombres más sabios de la capital atestiguaron de los méritos y
la sobresaliente función literaria en dicha oposición. El público
esperaba que nuestro clérigo Guridi obtuviese el primer lugar
en dicho concurso.61 Otro testigo, don José María de Castro,
escribano y teniente de Cámara y Caja del juzgado general de
bienes de difuntos daba su opinión, misma que vale la pena leer:
Además de José Miguel Guridi y Alcocer los concursantes fueron: los doctores don Jacinto Moreno y Bazo, Pablo Feliciano Mendivil, don José María
Couto, don José Ignacio Couto, don José María Cos, Alejandro García Jove,
don Manuel Ignacio de Ramírez, don Jacinto Moreno, don José María Alcalá,
don Manuel de Burgos y don Gregorio González, sumándole los licenciados
Pedro Pascasio Herce y don José Ponce de León. Diana González Arias, “Los
prebendados del cabildo eclesiástico de México en el cambio de siglo. Provisión de canonjías y dinámicas corporativas, 1789-1808”, en Poder y privilegio: cabildos eclesiásticos en Nueva España, siglos XVI al XIX, ed. Leticia Pérez Puente y Gabino Castillo Flores (Ciudad de México: Universidad Nacional
Autónoma de México - Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la
Educación, 2016), 293.
61
AGI. México 2545. Certificación del escribano Joaquín Barrientos a favor
de José Miguel Guridi y Alcocer, Ciudad de México, 28 de mayo de 1805.
60

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Certifico y doy fe haber oído decir a muchas personas literatas y
de carácter que asistieron a la oposición de la canonjía magistral
vacante en esta Santa Iglesia Catedral, por muerte del Doctor
don Gaspar González de Candamo, que entre los opositores
se distinguió con especialidad en las respectivas funciones
literarias el Doctor Don José Miguel Guridi y Alcocer, cura de
la villa de Tacubaya, tanto que no dudaban obtendría el primer
lugar.62

Ante la derrota, José Miguel Guridi y Alcocer decidió enviar una
representación de su puño y letra, en que manifestó su enojo e
inconformidad ante lo que consideraba una injusticia. Su primer
argumento se destinó a exponer “las funestas consecuencias de
una votación desarreglada”.63 Guridi apelaba al clamor y enojo
popular ante las votaciones a la canonjía magistral por la que
había concursado. El pueblo veía con dolor “que la protección
no sólo suplanta el mérito sino que también reviste de su nombre
y apariencia a la mediocridad y aun a la ineptitud. Y que hemos
llegado al extremo antes de abrirse un concurso, ni saberse
los que salen a él se sabe ya quien ha de optar al canonicato,
sin atenderse a más que al juego y a los valedores”.64 Si bien
nuestro personaje conocía las reglas de la dinámica relacional
que influía en la designación de curatos y canonjías, eso no lo
exentó de sentir frustración ante lo que veía como un favoritismo
AGI. México 2545. Certificación de Don José María de Castro a favor de
José Miguel Guridi y Alcocer, Ciudad de México, 7 de agosto de 1805.
63
AGI, México 2545, 1v. Representación de José Miguel Guridi y Alcocer al
rey, México, 28 de mayo de 1805.
64
AGI, México 2545, Representación, fs. 1v. y 2.
62

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de la protección de algún otro clérigo influyente contra la justicia
de una oposición sin corruptelas. Hacía referencia a tramas e
intrigas, aspectos que conocía de sobra porque ya de tiempo atrás
se había visto involucrado en ellas: las promesas incumplidas de
una promotoría fiscal o de un provisorato en Puebla se vinieron
abajo justo por ese juego de ajedrez de tramas e intrigas, que
colocaban y quitaban clérigos de manera estratégica:
Lo peor es que la falta de mérito es la que más estimula a poner
en acción los resortes políticos; pues aquel ha descuidado al que
lo posee y lo que es más retrae en cierto modo a los valedores
del mismo cuerpo porque los deslumbra su brillo y excita
sus celos, siendo así que la mediocridad y aun la ineptitud,
encuentra con facilidad padrinos, porque el amor propio quiere
ahijados, pero ahijados que nunca puedan hacer sombra. A más
de que nadie ignora que la desgracia es compañera inseparable
del mérito.65

José Miguel Guridi y Alcocer denunció varias prácticas usuales,
como el que los familiares arzobispales tuviesen un favoritismo
en los concursos de oposición. El señalamiento fue claro y
directo: el protegido era el licenciado Pedro Pascacio Herce.
Guridi reconstruye, bajo su mirada y experiencia, las incidencias
del concurso de oposición: un arzobispo aquejado por sus
enfermedades, que prestó poco interés en los otros opositores
y cuyo poderío influyó en el resto de los votantes. A decir de
Guridi, Lizana “se declaró abiertamente por su familiar”,
hablándole a los vocales que tampoco pudieron presenciar los
65

AGI, México 2545, Representación, f. 2 v. y 3.

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actos de los demás concursantes, dando lugar a una votación
más que arreglada”, nadie votó por su voluntad o siguiendo a su
propio dictamen, sino cautivándolo en obsequio del prelado. Los
vocales también fueron severamente criticados por Guridi: “son
hombres; tienen hechuras y parientes eclesiásticos que quieren
colocar o adelantar en su carrera; no les faltan hermanas, sobrinas
o ahijadas que desean entren en los monasterios, o que adquieran
dotes y nombramientos”.66
Según Guridi el resultado de la votación tuvo una gran
repercusión entre la población, pues “ha levantado el grito más que
nunca, resonando sus voces por las calles y las plazas y formándose
una especie de conmoción”. La crítica de Guridi fue voraz: “si el
camino más breve para obtenerlos (los beneficios) es adscribirse
en la familia de un prelado, ¿para qué es emplear tantos años en el
estudio, ni derretirse los sesos sobre los libros? ¿Cuánto mejor es,
dirán los jóvenes, afanarse por lograr una familiatura, la que puede
conseguirse con menos trabajo que el de las tareas literarias? Ella
no solo facilita el premio, sino que también aparenta el mérito”.
Guridi apelaba a la idea de que los americanos pudiesen gozar
de los mismos honores y oportunidades que los peninsulares,
refrendada en la Real Orden del 2 de enero de 1778, algo que en
la realidad tuvo poca aplicación y sí mucho abuso. Una política
velada del régimen borbón eclesiástico fue la de dotar con cargos
y beneficios a clérigos peninsulares y no tanto a los locales. Cada
66

AGI, México 2545, Representación, f. 4

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arzobispo que arribó a la Nueva España venía acompañado de
un séquito de individuos conocidos como familiares, a los que
regularmente se procuraba colocar en los mejores cargos dentro
de la curia eclesiástica, el cabildo catedralicio o dentro de la red
de parroquias de la ciudad de México.
Decía Guridi de sí mismo:
He gastado toda mi vida desde mis más tiernos años en la carrera
de las letras y en el servicio de la Iglesia y del Público y aún no
logro un pan entero qué comer. He visto y estoy mirando cada
día elevarse sobre mí a mis inferiores. No solo huyen de mí
las gracias, sino que aun en materias de rigurosa justicia se me
desatiende y mi infausta suerte ha apurado las heces del amargo
cáliz que me ha dado a gustar siempre. En cualquier otro
destino a que me hubiera dedicado o en cualquiera otra carrera
que hubiera seguido, quizá habría avanzado más después de los
años que llevo de tareas, trabajos y servicios, pero los sucesos
no han correspondido a las esperanzas fundadas en los servicios
mismos.67

Conclusiones
Brian L. Price, en su estudio sobre la retórica del fracaso,
orientada hacia el contexto narrativo nacionalista que se formó en
el México del siglo XIX, señala que “la retórica del fracaso surge
con mayor fuerza en momentos de crisis”.68 Esta misma sentencia
puede enlazarse perfectamente con el problema aquí planteado.
AGI, México 2545, Representación, f. 15
Brian L Price, El culto a la derrota. Narrativas del fracaso en la novela
histórica mexicana (México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana - Unidad Iztapalapa, 2015), 26.
67
68

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La crisis y etapa crítica del clero de finales del siglo XVIII es
notoria entre líneas y en los diversos escritos y testimonios de la
época. Aquí nos hemos centrado en primer lugar en la apreciación
de un clero en decadencia, que si bien siempre estuvo como una
tarea pendiente para los arzobispos, fue a partir de la presencia
de Francisco Antonio de Lorenzana que tal problema cobró
dimensiones imperiales. De ahí el abordaje de dos diferentes
proyectos, uno orientado a corregir al clero –el Colegio seminario
de Tepotzotlán– y otro enfocado en la prevención de malas
conductas y no tanto en el castigo o en el sentido punitivo, como
fue el caso de la congregación de sacerdotes oblatos.
Otro tanto de esa narrativa del fracaso, propicio de la
crisis clerical, aparece en los informes de clérigos beneméritos
realizados en 1790 y 1797, y cuyas amplias descripciones nos
permiten apreciar que el modelo de clérigo ideal distaba mucho
de la realidad y de la personalidad y aptitudes mostradas por los
eclesiásticos seculares del arzobispado. Entre las apreciaciones
institucionales y los proyectos lanzados para mejorar la situación
del clero, se entrecruza una trayectoria de vida particular. La
construcción discursiva realizada a partir de algunos puntos de
los Apuntes y de la Representación de José Miguel Guridi y
Alcocer compagina a su vez con la narrativa de los arzobispos en
torno al clero que gobernaban. No es casualidad que las mayores
faltas, señaladas a través de cartas pastorales, edictos, sermones y
en los informes de eclesiásticos beneméritos, destaquen aquellas
características consideradas poco idóneas y susceptibles de
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mejora. La falta de genio, de habilidades clericales, de la salud
y demás aptitudes predominaban por encima del buen genio
o de la amabilidad. Pero existía algo todavía más poderoso
que se imponía por sobre todo eso: los vínculos relacionales
y padrinazgos al interior de la jerarquía del alto clero. Queda
como tarea pendiente realizar estudios de trayectorias de vida en
perspectiva comparada, por ejemplo entre Guridi y otro notable
como Francisco Pablo Vázquez. Se invita también al análisis de
esas redes relacionales al interior del clero del arzobispado de
México, en especial de aquel que encontraba su razón de ser y
su vida en un entorno urbano, como lo fue la ciudad de México
y sus bulliciosos e inquietos clérigos, siempre en búsqueda de
conseguir un mejor cargo y adaptarse a un mundo que cambiaba
aceleradamente ante sus ojos.
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�Productividad agropecuaria de la hacienda Ajuchitlán
El Grande durante el Porfiriato
Agricultural productivity of the hacienda Ajuchitlán El Grande
during the Porfiriato
David Felipe Gutiérrez Ugalde
Universidad Autónoma de Querétaro
Querétaro, México
orcid.org/0000-0001-6365-7921

Resumen: La hacienda de Ajuchitlán El Grande, durante el Porfiriato,
atravesaba por una etapa de transición a la modernización, contando con
los medios físicos y sociales fundamentales, lo que permitió alcanzar
los mayores niveles de producción agropecuaria y la introducción de
cultivos novedosos en el Semidesierto de Querétaro. Este artículo
se centra en describir e interpretar los niveles productivos de esta
hacienda junto con sus anexas, evaluando su productividad dentro
de su distrito, para evidenciar la importancia que la institución de la
hacienda tuvo en la historia agraria queretana y mexicana. Las fuentes
primarias utilizadas fueron informes estadísticos productivos distritales
y estatales, así como artículos sustraídos de La Sombra de Arteaga,
periódico oficial del estado de Querétaro.
Palabras clave: Hacienda; Ajuchitlán; Porfiriato; productividad;
historia agraria.
Abstract: The Ajuchitlán El Grande hacienda, during the Porfiriato,
went through a stage of transition to modernization, having the
fundamental physical and social means, which allowed it to reached the
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203

�Productividad agropecuaria

highest levels of livestock and farming production and the introduction
of novel crops in the Semi-desert of Querétaro. This article describes
and interprets the productive levels of this hacienda together with
its annexes, evaluating its productivity within its district, to show
the importance of the hacienda institution in the agrarian history of
Querétaro and Mexico. The primary sources used were district and state
productive statistical reports, as well as articles from La Sombra de
Arteaga, the official newspaper of the state of Querétaro.
Keywords: Hacienda; Ajuchitlan; Porfiriato; productivity; agrarian
history.

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204

�David Gutiérrez

Introducción
El objetivo del presente artículo es descubrir la importancia de la
productividad agropecuaria de una hacienda ubicada en el distrito
de Tolimán, Querétaro, México, durante el Porfiriato, llamada
Ajuchitlán El Grande, y sus anexas, Panales y Zituní, a través de
la descripción, comparación e interpretación de los volúmenes de
productos agrícolas y pecuarios que estas haciendas aportaban al
total de la producción distrital.
La historiografía sobre la hacienda de Ajuchitlán
El Grande es limitada y ofrece aspectos generales sobre su
estructura y desarrollo, donde las dinámicas productivas y datos
que argumentan dichas investigaciones no suelen ser claros.
David Brading, en su libro Haciendas y Ranchos del Bajío,
León 1700-1860, se enfocó en las actividades productivas de
esta hacienda, e indagó en fuentes primarias para conocer la
producción agropecuaria. Si bien su estudio está enfocado en
el siglo XVIII, representa el antecedente específico de este
artículo.1
Juan José Gutiérrez Álvarez, a través de fuentes
hemerográficas y estadísticas, aborda la producción de las
haciendas queretanas a nivel distrital. Señala que Ajuchitlán,
junto con la hacienda de la Buena Esperanza, era un modelo de
productividad,2 mas no ofrece un estudio más específico sobre
David Brading, Haciendas y ranchos del Bajío. León 1700-1860 (México,
DF: Grijalbo, 1988).
2
Juan José Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Que1

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�Productividad agropecuaria

los volúmenes de producción, aspectos laborales dentro de la
hacienda y dinámicas de distribución de los productos.
Por su parte, Marta Eugenia García Ugarte, basada en
fuentes orales, describe aspectos sociales y productivos de
Ajuchitlán El Grande durante el Porfiriato. Esta autora afirma
que en esta hacienda “la alta producción cerealera mantenía
las trojes llenas hasta arriba”;3 sin embargo, no proporciona
datos sobre las cantidades producidas para fundamentar su
importancia agrícola.
Otras obras sobre Ajuchitlán no fueron escritas por
historiadores, sino por los cronistas del municipio de Colón,
Querétaro. Esas crónicas describen aspectos generales de la
hacienda y realizan varios saltos cronológicos, ofreciendo datos
dispersos sobre su historia, y al igual que otros autores, no
demuestran cuán productiva era Ajuchitlán El Grande.4
Con base en este breve estado de la cuestión, es pertinente
señalar que la hacienda de Ajuchitlán no ha sido estudiada en
rétaro del Porfiriato”, en Historia de la Cuestión Agraria Mexicana. Estado de
Querétaro, vol. II, ed. Héctor Samperio Gutiérrez (México, DF: Juan Pablos
Editor; Gobierno del Estado de Querétaro; Universidad Autónoma de Querétaro; Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, 1986), 269.
3
Marta Eugenia García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas (Querétaro: Gobierno del Estado de Querétaro, 1991), 43.
4
Cristóbal Vega Prado, De Tolimanejo a Villa de Colón. Haciendas colonenses (Querétaro: Calygramma, 2015); Jesús Solís de la Torre, “Ajuchitlán,
El Grande, Colón, Querétaro”, en Vidas y haciendas de Querétaro y la Nueva
España, ed. Sonia Butze Aguilar (Querétaro: Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes; Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2006).
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�David Gutiérrez

el aspecto productivo durante el Porfiriato, y es importante
responder dos cuestiones centrales: ¿Cuáles eran los volúmenes
de producción agropecuaria en el distrito de Tolimán, en
Ajuchitlán y sus haciendas anexas? ¿Qué tan productivas fueron
estas haciendas en relación a otras haciendas de la región y
cuáles eran las cantidades que aportaban a nivel distrital? Para
responder a estas interrogantes será pertinente indagar sobre los
datos productivos que las fuentes primarias aportan, y realizar su
descripción e interpretación.
Es importante señalar que los estudios que se realizaron
en la década de los noventa arrojaron que las haciendas “no eran
empresas mal organizadas e ineficientes, y que la concentración
de la propiedad de la tierra que representaban no causaba
despilfarro y mala distribución de los recursos”;5 en este sentido,
esta investigación quiere sumar a la postura positiva de la
producción y explotación de los recursos naturales y humanos
en las haciendas, sin por ello decir que no existieron aspectos
negativos en esta institución.
El concepto de hacienda al que se recurre aquí es el de
Herbert J. Nickel, quien la define como una Institución social y
económica cuya actividad productora se desarrolla en el sector
agrario.6 De la misma manera, Nickel menciona una serie de
John H. Coatsworth, Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia
económica de México en los siglos XVIII y XIX (México, DF: Alianza Editorial Mexicana, 1990), 8.
6
Herbert Nickel, Morfología social de la hacienda mexicana (México, DF:
5

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�Productividad agropecuaria

elementos primarios constitutivos de esta institución, de los
cuales, para fines de esta investigación, se retomarán los de
elección del producto y volumen de producción.7
El presente artículo se inserta en los estudios de historia
económica agraria, debido a su objeto de estudio, al tratamiento
de las fuentes primarias y a la metodología que sigue. Para aportar
evidencia empírica sobre la descripción e interpretación que se
hace en este trabajo, se consultaron documentos encontrados
en el Archivo Histórico del Estado de Querétaro (AHEQ),
fondo “Ejecutivo”; y en el Archivo del Centro de Estudios de
Historia de México (ACEHM), fondo “CCCLXXIII-1 Hacienda
Ajuchitlán y Panales”, y fondo “CCCLLXXIII, Testamentaria
de Manuel María Gorozpe y Echeverría”. Asimismo, se consultó
La Sombra de Arteaga, periódico oficial de Querétaro, en su
parte no oficial y la sección de manifestaciones, años 1880 a
1912. El método utilizado es cuantitativo, teniendo en cuenta
los datos duros de producción de las haciendas y su pertinente
interpretación.
Esta investigación está estructurada en tres apartados:
el primero explora la producción agrícola que generaba el
distrito de Tolimán; en el segundo, se describen e interpretan los
volúmenes de la producción agrícola de la hacienda de Ajuchitlán
El Grande, haciendo énfasis en la producción de cereales; y en el
Fondo de Cultura Económica, 1996), 19–20.
7
Nickel, 20.
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�David Gutiérrez

tercer apartado, se describen algunos aspectos de la producción
pecuaria de Ajuchitlán y sus haciendas anexas.
1. Producción agrícola en el distrito de Tolimán, 1891-1912
1.1 Contexto
En México, a partir de 1880 se modificaron las condiciones
político-económicas y comunicativas del desarrollo de la
hacienda, así como un aumento de la población. Además,
el mercado ofreció mejores perspectivas y posibilidades de
transporte, se introdujeron maquinaria, semillas mejoradas y
nuevas técnicas de cultivo, que permitieron la profesionalización
de la actividad agraria.8 La política agraria de Porfirio Díaz
estaba encaminada al desarrollo de una agricultura de tipo
intensivo, forjando las condiciones para crear pequeñas
empresas agrícolas dirigidas por los hacendados, quienes eran
los sucesores del proceso de desamortización de bienes de la
Iglesia en algunos casos, y en otras, representantes de una larga
tradición de terratenientes latifundistas. 9
En Querétaro, a finales del siglo XIX, “la provincia empezó
a recuperar su viejo aliento productivo”.10 Marta Eugenia García
Ugarte refiere que la productividad en las haciendas queretanas se
Nickel, 105.
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 238.
10
Marta Eugenia García Ugarte, Querétaro. Historia breve (México, DF: El
Colegio de México, 1999), 186.
8
9

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�Productividad agropecuaria

incrementó debido al control de los recursos hídricos, los cuales
se administraron en instalaciones e infraestructuras de regadío.
Por otra parte, las relaciones entre gobierno y rancheros y entre
minifundistas y grandes hacendados fue armónica, permitiendo el
desarrollo del sector primario en la entidad.11
La gubernatura en Querétaro, desde 1880 hasta 1911, con
un paréntesis de 4 años ocupados por Rafael Olvera, estuvo en
manos de Francisco González de Cosío, quien fue un poderoso
hacendado en el estado. González de Cosío comenzó a propiciar
el desarrollo de Querétaro con el antecedente de que la provincia
no sólo había sido agrícola sino también industrial.12
Una de las regiones del estado queretano es el
Semidesierto,13 donde durante el Porfiriato se encontraba el
distrito de Tolimán, conformado por las municipalidades de
Tolimán, Colón y Peñamiller.
García Ugarte, 186.
García Ugarte, 186–87.
13
Existen razones suficientes para llamarle Semidesierto o región seca a esta
zona, ya que la lluvia es exigua con una precipitación anual que fluctúa entre
370 y 470 mm, verificándose en los meses de junio a septiembre. Los ríos y
arroyos son escasos. El clima es seco semicálido, con temperatura media de
25°C; además este clima es extremoso, pues la variación de temperatura entre
estaciones es de 7°C. Regularmente, la altura de las montañas sobre el nivel
del mar oscila entre 1300 y 2000 metros, con algunas montañas excepcionales
que superan los 3000 metros. Ocasionalmente se ven paisajes con vegetación
exuberante y agricultura intensiva. Censo INEGI, 1986, citado en: Francisco
Javier Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller (Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro,
2001), 35–36.
11

12

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Mapa 1
Distrito de Tolimán

Fuente: Distrito de Tolimán, Ing. Pedro Moreno, 1895. Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra, http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/204OYB-7245-A.jpg
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�Productividad agropecuaria

Este distrito tenía una producción agrícola modesta, pues los
volúmenes de producción de cereales de esta región se encontraban
por debajo de lo producido en los distritos del Centro y San Juan
del Río; pese a esto, es necesario reconocer la productividad que
en Tolimán existió y los espacios específicos que fueron referentes
de la misma.
De acuerdo con Francisco Meyer, en el distrito de
Tolimán “la hacienda y el rancho agropecuarios eran las
principales formas de explotación de la tierra y de la gente. El
campo era el espacio vital de aproximadamente el 80% de los
habitantes de Tolimán”.14 En el año de 1892, se reportaban 11
haciendas, 2 fracciones de haciendas y 36 ranchos en el distrito
de Tolimán. Para 1904, aparecía en los informes la producción
de sólo 6 haciendas,15 pues algunas habían sido absorbidas por
otras, además de que algunas que en décadas anteriores habían
detentado la categoría de hacienda ahora las consideraban
ranchos; por otro lado, sólo 8 ranchos reportaban sus niveles de
producción.
El distrito de Tolimán, afirma Gutiérrez Álvarez, poseía
pocas haciendas de gran producción en comparación con otros
distritos como el del Centro y el de San Juan del Río: “Ajuchitlán y
Buena Esperanza –decía– son dos ejemplos de gran productividad
Meyer Cosío, 53.
Archivo Histórico del Estado de Querétaro (AHEQ). Graciano González,
Boleta para recoger datos sobre estadística agrícola, Tolimán, 28 de febrero de
1905. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª. Fomento Estadística, caja 2, Exp. 156.
14
15

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en la zona del distrito tolimanense.”16 De igual manera, Aurora
Castillo refiere que estas haciendas estaban ubicadas en las
planicies del distrito, lo que permitió la explotación de cultivos
temporaleros.17 En el Semidesierto queretano era complicado
encontrar suficiente cantidad de agua para regar los cultivos, por
lo que sólo algunas haciendas, como las ya mencionadas, podían
producir de forma eficiente.
1.2 Disposición del agua
La producción agrícola de una hacienda está condicionada por los
factores naturales, pero como dice Luis Fernando Flores Olague,
“en mayor grado está condicionada a integración de unidades
productivas al entorno urbano en crecimiento y la adopción de
tecnologías para los procesos de producción.”18 Las cosechas de
cereales en el distrito de Tolimán se veían condicionadas tanto
por los años de buenas como malas lluvias, puesto que la mayor
parte de sus tierras eran de temporal; sólo aquellas haciendas con
obras hidráulicas como presas, pozos o norias tenían ventajas
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 270.
17
Aurora Castillo Escalona, Tolimán. Entre el Imperio y la República (Querétaro: Universidad Marista de Querétaro, 2020), 64.
18
Luis Fernández Flores Olague, “Haciendas de Querétaro en el siglo XIX y
principios del XX: personajes y relaciones”, en Historia de la Cuestión Agraria Mexicana. Estado de Querétaro, v. II, ed. Héctor Samperio Gutiérrez (México, DF: Juan Pablos Editor; Gobierno del Estado de Querétaro; Universidad
Autónoma de Querétaro; Centro de Estudios Históricos del Agrarismo en México, 1986), 323.
16

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para almacenar el agua y regar sus cultivos, teniendo mejores
cosechas de cereales.
Varias de las haciendas del distrito de Tolimán tenían
desventaja con las de los distritos del Centro y de San Juan del
Río, tanto en el aspecto de la fertilidad de suelos y abundancia
de agua, como por la cercanía a las grandes urbes y el acceso
a los medios de comunicación, especialmente al ferrocarril. La
hacienda del distrito de Tolimán más cercana a una estación era
la Esperanza, seguida por la de Ajuchitlán, ubicada a 28 km de la
estación de la Noria donde embarcaba sus productos.19
En la municipalidad de Tolimán, la propiedad rural
más próspera, era la hacienda de Panales, a orillas del río San
Miguelito. Esta hacienda poseía obras hidráulicas para regar
las tierras planas de cultivo, donde se sembraba maíz dos veces
al año, y en algunas ocasiones se cultivaban cebada, jícama,
cacahuate y chile. En la vega del río San Miguelito, se llegaba a
sembrar caña de azúcar, y existían a lo largo de ésta varias huertas
donde se podían encontrar nogales, limones, aguacates, naranjos,
guayabos, duraznos y otros árboles frutales.20
Tanto Ajuchitlán y Buena Esperanza, ubicadas en la
municipalidad de Colón, debían su importancia productiva a la
existencia de obras hidráulicas que permitían una mayor irrigación
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, p. 455.
20
Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller, 56.
19

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que en otras tierras del distrito. Antonio del Raso, encargado del
distrito de Tolimán, informaba a mediados del siglo XIX que “las
aguas depositadas en los bordos sirven para regar las siembras de
maíz y trigo y para el uso común del semoviente. La mejor obra
hidráulica en el distrito es la presa de La Compuerta en la hacienda
de Ajuchitlán.” Por 1854 había siete norias en todo el distrito,
mismas que se concentraban en los terrenos de las haciendas de
Ajuchitlán y Esperanza.21
Teniendo una idea de la disposición del agua en esta región
de Querétaro, ahora surge la pregunta: ¿Qué especies agrícolas se
cultivaban en el distrito de Tolimán?
1.3 Producción de cereales en el distrito de Tolimán
La base alimentaria se encontraba en los cereales, siendo los más
cultivados en las haciendas y ranchos del distrito. El maíz era la
semilla que más se cultivaba en el Bajío, en Querétaro y en el
distrito de Tolimán. Graciela Ayala Jiménez afirma que “durante
la primera parte del Porfiriato, el maíz no perdió su importancia
dentro de la producción y consumo de alimentos.”22
Se calculaba que el rendimiento del maíz era de 200
fanegas cosechadas23 por una sembrada, dependiendo de la
Graciela Ayala Jiménez, Bonanza y estabilidad económica. Precios, cotizaciones y salarios en la ciudad de Querétaro durante el Porfiriato, 1905-1911
(México, DF: Plaza y Valdés, 2010), 134.
22
Ayala Jiménez, 134.
23
La fanega para maíz equivale a 46.024 kg. Información tomada de Iris
E. Santacruz F. y Luis Giménez Cacho García, “pesas y medidas; las pesas y
21

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calidad del terreno. Dicho cereal se podía encontrar generalmente
en tres colores: encarnado, amarillo y blanco, siendo este
último el más preferido en uso doméstico como en las ventas de
mayoreo y menudeo.24 El maíz era, como en muchas regiones
de México, el principal cereal cultivado. Según datos de la
Secretaría de Fomento, dentro de la municipalidad de Tolimán,
se obtenían anualmente 10,900 hectolitros25 de maíz; sin embargo
esa cantidad sólo representaba la mitad de lo consumido por la
población tolimanense, que demandaba un estimado de 21,800
hectolitros anuales.26
Por su parte, Gutiérrez Álvarez afirma que Tolimán
era el tercer distrito en importancia productiva en Querétaro,
pues cosechaba anualmente en promedio 20,000 hectolitros de
maíz.27 Sin embargo, la cantidad referida por Gutiérrez Álvarez
resulta inverosímil, puesto que ésta apenas se acerca a la que
se producía en promedio en la municipalidad de Tolimán. Si el
distrito estaba conformado por tres municipalidades, y en Colón
estaban las haciendas más productivas, la cifra debió ser más
elevada.
medidas en la agricultura” en Enrique Semo (Coord.) Siete Ensayos sobre la
hacienda mexicana 1780-1880 (México: UNAM/INAH, 2012), 432.
24
La Sombra de Arteaga. Año XXI, Núm. 11, Querétaro, “La Agricultura en
Querétaro”, Parte no oficial. Marzo 18 de 1888, p. 117.
25
Un hectolitro equivale a 100 litros. Su abreviatura es hl.
26
Meyer Cosío, Querétaro árido en 1881. Una visita gubernamental a Tolimán, Colón y Peñamiller, 56.
27
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
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El otro cereal con amplia demanda era el trigo. El del
valle de Querétaro se consideraba como uno de los mejores de la
República Mexicana, siendo sólo superiores los trigos de Sonora
y los del Valle de San Martín Texmelucan, Puebla. El mejor trigo
en el distrito de Tolimán se podía encontrar en la hacienda de
Ajuchitlán; y en otros distritos las haciendas con buena calidad de
este cereal eran las de La Llave, Bravo, Chichimequillas, Atongo,
Juriquilla, Balvanera y El Batán.28
A diferencia del maíz, el trigo necesita que se riegue
frecuentemente, por ello “cuando en las fincas no hay agua
permanente, se deposita en presas y cajas construidas ad
hoc.”29 Lo anterior explica por qué en Ajuchitlán El Grande y
La Esperanza, a diferencia de otras haciendas del distrito de
Tolimán, eran importantes las presas, puesto que con el agua de
estos depósitos se irrigaba el trigal de dichas fincas. La cebada, el
otro cereal relevante en el distrito, se cultivaba en menor cantidad
y se destinaba en muchas de las ocasiones para alimentar a los
animales de tiro empleados en los trabajos agrícolas.
En la tabla 1 se muestran los volúmenes de cosecha de
los cereales del distrito de Tolimán, reportados por los prefectos
de distrito ante la Secretaría de Fomento entre los años 1889 y
1912.
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro, Alfonso Luis Velasco, “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio 24
de 1891, 316.
29
La Sombra de Arteaga. “La Agricultura en Querétaro”, Parte no oficial,
118.
28

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Tabla 1
Producción de cereales en el distrito de Tolimán (1889-1912)
AÑO

CEBADA

MAÍZ

TRIGO

1889

3,620 hl

30,770 hl

36,200 kg

200,000 hl

36,200 kg
36,200 kg

1891
1892

1,086 hl

905 hl

1896

2,830 hl

9,176 hl

1897

1,400 hl

46,500 hl

59,300kg

1898

825 hl

42,732 hl

161,860 kg

1899

825 hl

40,980 hl

161,860 kg

1900

190 hl

17,939 hl

4,000 kg

1901

2,191 hl

164,580 hl

80,960 kg

1902

3,000 hl

151,598 hl

82,960 kg

1904

100 hl

80,842 hl

38,350 kg

1905

300 hl

33,865 hl

2,100 kg

1906

300 hl

80,842 hl

38,330 kg

80,842 hl

38,330 kg

1907
1908

150 hl

85,442 hl

38,330 kg

1909

100 hl

237,842 hl

38,330 kg

1912

1570 hl

26,000 hl

79,200 kg

Fuente: Elaboración del autor con base en fuentes primarias del AHEQ,
Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, años 1889-1912.

Todas estas cantidades provienen de las cosechas que se
levantaron en las tres municipalidades que conformaban el
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distrito de Tolimán (Colón, Tolimán y Peñamiller), y eran la suma
de lo que reportaban tanto las haciendas como los ranchos del
distrito. Es de notar que el maíz era el cereal con mayor volumen
de cosecha llegando a los 237,842 hectolitros (hl) en 1909, cifra
lejana a la que refiere Gutiérrez Álvarez;30 mientras que el trigo
alcanzó su cúspide productiva en el año de 1899 con 161,860
hl. La producción de trigo que se reportaba en estos informes
dados a la Secretaría de Fomento provenían básicamente de dos
haciendas: Ajuchitlán El Grande y la Buena Esperanza. Los datos
para los años 1910 y 1911 no se reportaron porque hubo sequía
provocando un desastre en las cosechas.
1.4 Leguminosas, bebidas fermentadas y frutas
Otros productos que se cultivaban en el distrito eran las
leguminosas, siendo el frijol la más importante. Según una nota de
La Sombra de Arteaga, en 1888 se observaba que los rendimientos
de esta leguminosa en buenos terrenos eran que por cada fanega
sembrada se cosechaban 35.31 También era común que en todo
Querétaro y en el Bajío la siembra de frijol se intercalara con la
de maíz, obteniendo así dos productos a la vez, los cuales eran
básicos en la dieta de los habitantes de la región. Entre 1892 y
1912 se cosecharon anualmente un promedio de 2,612.13 hl de
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
31
La Sombra de Arteaga. “La Agricultura en Querétaro”, Parte no oficial,
118.
30

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frijol en el distrito de Tolimán.32 El arvejón, garbanzo y lenteja
se cultivaban en menor proporción, sobre todo en las grandes
haciendas, como Ajuchitlán y Esperanza, donde se contaba con
mejores tierras y disposición de obras hidráulicas que en las
labores de los pequeños productores en los pueblos del distrito.
Además de los cereales y leguminosas, se cultivaban
algunos tubérculos como el camote y la papa; asimismo, se
sembraban cacahuate y chile verde. Antes de 1888, el cultivo
de chile había estado monopolizado por los propietarios de las
grandes fincas rústicas; posteriormente esa situación cambió,
puesto que el chile fue cultivado por los pequeños agricultores
de la clase pobre, quienes lo sembraban en pequeñas huertas,
vendiendo su producto en los mercados de las ciudades, sin que
por este hecho los hacendados dejaran de cultivarlo en grandes
cantidades, pues éstos tenían agua suficiente para su producción.33
Por otra parte, es importante mencionar que los suelos
de la región del Semidesierto son ideales para el cultivo de
magueyes y en las haciendas del distrito de Tolimán era común
encontrar magueyeras. Ajuchitlán tenía una buena parte de su
tierra cultivada con estas plantas. La producción de aguamiel
para la elaboración de pulque fino y del llamado tlachique, era
importante para satisfacer la demanda de bebidas fermentadas que
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª de Fomento. Dato fundamentado en
las boletas de producción agrícola del distrito de Tolimán, años 1892-1912.
33
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118.
32

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�David Gutiérrez

consumía la población local de las haciendas y de los pueblos, y
en algunos casos para la venta en las grandes urbes.
La producción más importante de tlachique o pulque en
el estado provenía del distrito de Tolimán,34 donde en promedio,
entre los años 1892 y 1908, se produjeron anualmente 5,244 litros
de pulque tlachique. Según un informe del prefecto Francisco
de Vargas, en las municipalidades de Tolimán y en Colón se
elaboraba pulque, pero era en pequeñas cantidades, ya que no
existían tinacales.35 Lo anterior es verosímil, puesto que antes de
1897 no existen informes de producción a mediana y alta escala
de pulque en el distrito, pero en 1912, en la hacienda de Ajuchitlán
se refiere la existencia de un tinacal, que registró una ganancia
por $3,565.60;36 y hasta hace veinte años, en la hacienda de El
Zamorano se podía observar la estructura completa de su tinacal,
por lo que se presume que casi cada hacienda tenía estos espacios
de fermentación.
Otra de las bebidas fermentadas que se elaboraban en
la región era el aguardiente. En un punto de la Villa de Colón,
nombrado El Salto, existió una fábrica de aguardiente, su
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
35
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 30. Francisco
de P. Vargas, “Cuestionario. Industria agrícola. Elaboración de pulque”, Tolimán, 23 de noviembre de 1888.
36
Archivo del Centro de Estudios de Historia de México (ACEHM). Fondo
CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y Familia. “Balance de
comprobación”, Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912. Carpeta 7,
Documento 162, f. 3.
34

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propietario era el señor Nicolás de la Torre, residente en Querétaro.
Dicho taller producía cincuenta barriles de aguardiente de 20
grados de fuerza alcohólica al año, empleando para ello tres cubas
y dos alambiques.37
Además de los productos citados, el distrito producía
diversidad de frutas entre las que se podían encontrar plátanos,
naranjas, limas, caña de Castilla, y guayabas, cultivados en las
huertas de las haciendas y en las de los pobladores indígenas de
las riberas del río San Miguelito.38 En 1900, el distrito de Tolimán
registró ante la Secretaría de Fomento la producción de 337,590
kg de fruta, cifra engrosada principalmente por la cosecha de
zapote blanco, aguacate, tunas, limas y naranjas.39 Incluso en
pleno siglo XXI, en los tradicionales tianguis de las principales
poblaciones de los municipios de Colón, Peñamiller y Tolimán
se pueden encontrar personas que comercializan sus frutas y
semillas cultivadas en sus huertas, lo que es un claro signo de las
prácticas productivas y económicas que vienen de siglos atrás.
A pesar de que el Semidesierto queretano es un espacio
geográfico donde no existen amplias planicies con tierras muy
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Pedro de la Vega y José R.
Landaverde, “Cuestionario. Industria agrícola. Fábricas de aguardiente”, Villa
de Colón, 31 de octubre de 1888. Caja 1, Exp. 30.
38
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro. Alfonso Luis Velasco, “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio 24
de 1891, 317.
39
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento. Jesús Aguilar, “Producción
de frutas y legumbres. Distrito de Tolimán”, Tolimán, 21 de mayo de 1901.
Caja 2, año 1901, Exp. 132.
37

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�David Gutiérrez

nutritivas, ni la presencia de muchos cuerpos de agua, con lo
anteriormente expuesto se permite valorar un amplio espectro de
producción agrícola en el distrito de Tolimán, que abarca desde
los cereales hasta las frutas. Por eso resulta “sorprendente”40 la
producción agrícola de esta zona, como decía Juan José Gutiérrez,
porque con pocos recursos naturales se producían los alimentos
necesarios para el sustento de la población.
Una vez descrita la producción distrital, conoceremos
un poco de los antecedentes históricos de la hacienda. Además,
se dará a conocer lo que producía la hacienda de Ajuchitlán,
destacando sobre todo la producción de trigo y otros cultivos
innovadores en la región.
2. Producción agrícola en la Hacienda de Ajuchitlán El Grande
En 1547, el virrey Antonio de Mendoza otorgó una merced de
cuatro sitios mayores y ocho caballerías al oidor licenciado
Hernando Gómez de Santillán en el sitio llamado Juchitlán.41 Para
1572 se le dieron a este mismo personaje doce sitios más y nueve
caballerías.42 Después, Gómez de Santillán vendió todos esos
sitios a Gregorio Gómez que era vecino de Michoacán,43 quien
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
41
ACEHM, “Documentos sobre integridad de tierras de Ajuchitlán, Panales
y Zituní arreglada con el Gobierno General”, Fondo CCCLXXIII-Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, Carpeta 3, Documento 225, ff. 11-12,
México, Mayo-Noviembre, 1889.
42
Torre, “Ajuchitlán, El Grande, Colón, Querétaro”, 126.
43
Solís de la Torre refiere que a un tal Gonzalo Gómez, pero en realidad su
40

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�Productividad agropecuaria

tenía una hija llamada Catalina Gómez Corona la que casó con
Juan de Villaseñor Cervantes,44 mismos que vendieron la estancia
de Ajuchitlán en 1576 a Diego Alonso Larios, vecino de la
Ciudad de México.45 Sólo 20 años Ajuchitlán estuvo en posesión
de Diego, ya que para 1596 se remató y formalmente, quedó en
manos de Alonso Pérez de Bocanegra en 1600, quien la adquirió
en 12,000 pesos de oro común,46 pero que estaba condicionada
por un censo47 que debía ser pagado por el mismo Pérez de
nombre era Gregorio, lo cual se comprueba con el documento de la foja 74
del fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, del
ACEHM, donde Juan de Villaseñor Cervantes le menciona con este nombre y
además declara que es su suegro.
44
Dicho personaje era vecino de Guanajuato y se dedicaba a la minería. En
el documento sobre la venta de la estancia de Ajuchitlán ubicado en el fondo
CCCLLXXIII-1, carpeta 12, foja 65 del ACEHM, se hace mención de algunas transacciones que Villaseñor Cervantes hacía en relación al azogue de las
minas que él tenía en Guanajuato. Al parecer las minas de Ajuchitlán aún no
habían sido descubiertas, Peter Gerhard apunta que éstas se descubrieron alrededor de 1700, pero no da dato exacto.
45
El documento que describe todos los sitios que le venden a Diego Alonso
Larios se ubica en ACEHM, Fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y
Panales, Querétaro, Carpeta 12, Legajo1, f. 55 y ss.
46
ACEHM, Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 111. Melchior Xuares, Ciudad de México, 24-31
de octubre de 1643.
47
El censo era un impuesto que era aplicado a la tenencia de la tierra. Aunque había distintos tipos de censos, consignativos, reservativos o vitalicios, los
más utilizados fueron especialmente los de tipo “consignativo” redimible, que
eran la adquisición de un capital bajo la garantía de una finca o un inmueble,
sujetándola al gravamen de una pensión anual. El censatario (aquel que solicitaba el préstamo) conservaba el pleno derecho sobre el bien inmueble y podía
venderlo, enajenarlo, si el comprador aceptaba el censo y las obligaciones que
se derivaban del mismo, y el censualista (quien otorgaba el censo) daba la
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�David Gutiérrez

Bocanegra.48 A los pocos años, Alonso falleció y la hacienda pasó
a manos de Pedro, su hijo, quien la administró junto con su madre
Beatriz Jaramillo.
Por el año de 1627 falleció Pedro Pérez de Bocanegra,
y a su viuda Elena, su cuñado Marcos le ofreció la cantidad de
14,000 pesos oro común por la hacienda de Juchitlán, en 1628;49
sin embargo, Elena no aceptó y dio en posesión la hacienda a
Juan López de Soto.50 El último heredero de los Bocanegra
también remató la hacienda Juchitlán en nombre propio y
de sus padres Alonso y Beatriz Jaramillo. Esta situación se
verificó en el año de 1674.51 En 1680 la Real Audiencia aprobó
el remate de Ajuchitlán en favor de Pedro de Solchaga,52
autorización. Las propiedades gravadas no podían ser divididas. El porcentaje
que se pagaba sobre la tierra puesta en censo era bajo. En el siglo XVI era
de poco más del 7% En el siglo XVII se redujo al 5%. A comienzos del siglo
XVIII sólo era del 3% de acuerdo con las cifras ordenadas por las pragmáticas
reales españolas.
48
Torre, “Ajuchitlán, El Grande, Colón, Querétaro”, 126. Solís de la Torre no
ofrece la cita, sin embargo podemos encontrar una referencia de ese remate en
ACEHM, Fondo CCCLLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 82-83, y ff. 111-112.
49
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 204 y ss. Domingo de Urquiza, Pueblo de Querétaro, 2 de mayo de 1628.
50
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 212-214. Felipe de Santiago, Pueblo de Querétaro, 10 de mayo de 1628.
51
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 146. Lázaro de Vitorica y Solarte, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 17 de octubre de 1689.
52
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�Productividad agropecuaria

personaje que pronto la vendió en 1691 a su sobrino, también
llamado Pedro de Solchaga.53 Para 1724, Pedro Solchaga
sobrino había muerto y su viuda doña Gerónima de Arteaga
Almaraz quedó como la dueña de la hacienda de Juchitlán,
pero además era propietaria de la hacienda de San Pedro y San
Pablo en la Villa de Cadereyta.54
Es prudente realizar una digresión para comentar que las
minas y ciudades son consideradas como polos de crecimiento
regional según los esquemas analíticos desarrollados por Pedro
Pérez Herrero. La minería considerada como “motor de arrastre” puede explicar la formación de cinturones de ranchos y haciendas55 en la región de Cadereyta, Tolimán y Tolimanejo en
el siglo XVIII, dentro de la cual aparece la hacienda Juchitlán o
Ajuchitlán. Por el año de 1700 se descubrieron yacimientos de
plata y oro en Juchitlán, lo que provocó que en poco tiempo se
estableciera el poblado de San Sebastián Bernal. Más hacia la
parte de Cadereyta se halló otro yacimiento en San Juan Nepotaro, carpeta 12, legajo 1, ff. 134-135. Francisco Sáenz de Segura, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 11 de agosto de 1680.
53
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 150. Lázaro de Vitorica y Solarte, Ciudad de
Santiago de Querétaro, 31 de mayo de 1691.
54
ACEHM. Fondo CCCLXXIII-1 Hacienda de Ajuchitlán y Panales, Querétaro, carpeta 12, legajo 1, f. 257. Joseph Antonio de Anaya, Ciudad de México,
26 de mayo de 1724.
55
Pedro Pérez Herrero, “Los factores de la conformación regional en México
(1700-1850): Modelos existentes e hipótesis de investigación”, en Región e
historia en México (1700-1850), ed. Pedro Pérez Herrero (México, DF: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1997), 210.
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muceno, que propició la fundación del asentamiento nombrado
El Doctor.56
Para 1725, a doña María Gertrudis de Solchaga, hija de
don Pedro de Solchaga, se le embargó la hacienda y la mina
descubridora de Ajuchitlán,57 y en 1777, siendo ya propietario de
dicha hacienda don Pedro Romero de Terreros, conde de Regla,
habiendo realizado previa solicitud, recibió autorización para
adjudicarse un terreno para la mina.58 El conde de Regla vendió
la propiedad a Pedro José Miguel Echeverría, quien la poseyó de
1821 a 1830. Posteriormente su yerno Manuel María Gorozpe
es su propietario de 1866-1877, teniendo en cuenta que la gran
propiedad abarca tanto Ajuchitlán con sus anexas Panales y
Zituní. Para 1877, Pedro Miguel Gorozpe y Echeverría la recibe
en herencia, y es éste hacendado el que dirige la hacienda durante
el periodo del porfiriato y del que se menciona en este artículo.
Hasta el momento no conocemos los planos de la hacienda
de Ajuchitlán y sus anexas durante los siglos XVI, XVII y XVIII,
pero por la información referenciada anteriormente, sabemos de que
llegaba cerca de San Pedro Tolimán, casi el mismo territorio que tenía
Peter Gerhard, La frontera norte de la Nueva España (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 65.
57
Archivo General de la Nación (AGN). Instituciones Coloniales, Real Audiencia, Tierras (110), Contenedor 1090, Vol. 2646, Exp. 1, años 1725-1755;
Instituciones Coloniales, Real Audiencia, Tierras (110), Contenedor 1098, Vol.
2643, Exp. 1, años 1777-1790.
58
AGN. Instituciones Coloniales, Gobierno virreinal, Vol. 59, Exp. 31, año
1777.
56

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�Productividad agropecuaria

la hacienda en 1870, donde aparece la hacienda de Panales como
su anexa, además teniendo en cuenta que el sitio de Panales ya se
mencionaba desde la administración de Pedro Pérez Bocanegra, por
el año de 1621. En 1883, según una copia de la escritura de hipoteca
otorgada por Pedro Gorozpe a favor de José Lozano y Echeverría, la
hacienda de Ajuchitlán lindaba al norte con el pueblo de Tolimanejo,
Hacienda de Zamorano y Rancho de Ocotillos; al este con el Rancho
de don Francisco Verde, fracción de la Hacienda del Capulín, y
pueblos de San Pedro y San Miguel Tolimán; al sur con los pueblos
de San Antonio el Prelado y de Santillán; y al poniente con las
haciendas de la Laja y la Esperanza hasta Tolimanejo.59
Durante el Porfiriato, a 8 km de la cabecera de la
municipalidad de Colón, se encontraba la hacienda de Ajuchitlán
El Grande con una extensión de 30,702 ha, donde además de trigo
se cultivaban otros cereales, leguminosas, magueyes y frutas. Los
productos de esta hacienda eran embarcados en la estación de la
Noria, y llevados a México para su comercialización.60 Ajuchitlán
El Grande cultivaba sus distintos productos agrícolas en terrenos
de enlame que comprendían 84 ha, sin embargo la mayor extensión
de tierra era de temporal de segunda clase, que abarcaba 3,901 ha.61
Gil Mariano León, Copia de la escritura de la hipoteca otorgada por el Sr.
D. Pedro M. Gorozpe en favor del Sr. Lic. D. José Lozano y Echeverrí, en:
ACEHM. Fondo CCCLXXIII “Testamentaria Manuel María Gorozpe y Familia”, Carpeta 3, doc. 217, f. 7. México, 5 de junio de 1886.
60
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
61
La Sombra de Arteaga. Cesáreo Barrera y M. Vázquez, “Sección de Mani59

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Fuente: Sección de la Carta general del estado de Querétaro de Pedro Moreno, año 1897.
Fuente: http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/CINGVACA01-12-CGE-7244-A.jpg

Sección de la Carta general del estado de Querétaro

Mapa 2

David Gutiérrez

festaciones”, 454.

229

�Productividad agropecuaria

En Ajuchitlán, debido a la calidad de sus suelos y a la presencia
de manantiales, se lograban cosechas de cereales que cubrían
las necesidades tanto de la hacienda como del mercado local.62
Esta hacienda desde mediados del siglo XIX, tenía “renombre
nacional por la excelencia de sus trigos”.63 De esta calidad dan
testimonio las múltiples ocasiones en que don Pedro Gorozpe y
Echeverría, propietario de Ajuchitlán de 1877 a 1912, participó
en exposiciones internacionales y locales a donde llevó muestras
de sus productos. En 1882, en la Primera Exposición Industrial
de Querétaro, Gorozpe presentó su mejor trigo tanto de riego
como de temporal, algodón y queso de vaca,64 donde obtuvo el
primer lugar por la calidad de su trigo.65 Para la Exposición de
París en 1900, Gorozpe mandó sacos con trigo, maíz, arvejón y
frijol negro, que fueron recibidos por Carlos M. Loyola, uno de
los organizadores de las muestras que se enviaron a Francia por
parte de la Junta directiva.66
Durante el Porfiriato, el dueño de Ajuchitlán y sus
haciendas anexas Panales y Zituní, era Pedro Gorozpe Echeverría,
Juan José Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del Porfiriato”, 269.
63
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 40.
64
Celestino Díaz, Memoria de la Primera Exposición Industrial de Querétaro y lista de los objetos presentados en la misma (Querétaro: Imprenta de
Luciano Frías y Soto, 1882), 47–48.
65
Díaz, 101.
66
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 14. Carlos M.
Loyola, Documento sobre las semillas que envía Pedro Gorozpe a la Exposición de París, Querétaro, 19 de agosto de 1899.
62

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reconocido agricultor en el estado de Querétaro, y quien además
fue presidente de la Sociedad Agrícola Mexicana,67 una importante
sociedad civil de agricultores que pretendía impulsar el desarrollo
tecnológico en el campo.68 Pedro recibió como herencia de su
padre Manuel Gorozpe las haciendas en 1877, pero tiempo antes
ya se había encargado de administrar la hacienda de la Gavia, en
el estado de México, por lo que ya tenía experiencia en fincas
rústicas.
Un elemento primario en el concepto de hacienda
mexicana de Herbert J. Nickel es el absentismo de los hacendados
en sus fincas,69 lo cual paulatinamente fue provocando que los
mayordomos o administradores tuvieran un papel protagónico
en la administración dentro de las haciendas. Pedro Gorozpe,
iniciando el siglo XX, era un dueño que se hallaba ausente en
sus fincas; la persona que atendía directamente los asuntos de
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, caja 3, Exp. 426. Sociedad
Agrícola Mexicana, “Informe sobre la conformación de la mesa directiva para
el año 1907”, México, 5 de abril de 1907. Existe un boletín de esta Sociedad
que muestran a Pedro Gorozpe como presidente en el año de 1898, mismo que
se puede consultar en AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª de Fomento, Caja
1, Exp. 166.
68
Marta Eugenia García Ugarte, Hacendados y rancheros queretanos, 17801920 (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1992), 367.
Marta Eugenia considera a la Sociedad Agrícola Mexicana como un grupo
de hacendados que buscaban defender sus legítimos intereses y procurar el
progreso y adelanto de la agricultura nacional. Además de que los estatutos de
esta sociedad eran un reflejo del cambio de mentalidad de los propietarios de
las fincas rústicas.
69
Nickel, Morfología social de la hacienda mexicana, 19–20.
67

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�Productividad agropecuaria

administración y producción de las haciendas era su mayordomo
Cesáreo Barrera, quien por correspondencia mantenía informado a
Pedro Gorozpe que residía en la Ciudad de México.70 Sin embargo,
el señor Gorozpe solía visitar sus propiedades eventualmente, ya
fuera para despejarse de la bulliciosa ciudad o para arreglar algún
asunto de gran necesidad en las fincas.
2.1 Producción de cereales y otros productos agrícolas
Ya se ha mencionado que Ajuchitlán El Grande era reconocida
por su producción de trigo, grano de buena calidad que estaba a la
altura de lo producido en otras haciendas de los distritos queretanos
con mejores tierras y recursos hídricos como los del Centro y
San Juan del Río.71 Como el trigo requería suficiente agua, en
Ajuchitlán las obras hidráulicas eran sumamente importantes. En
la hacienda existían para el año de 1903, tres presas: La Vieja,
construida a fines del siglo XVIII; la llamada Nueva, que Pedro
Gorozpe mandó construir en 1903; y la de Pilares de donde se
regaban los campos de trigo: un aproximado de 84 ha donde se
cultivaban tanto de primera como de segunda clase. 72
ACEHM, Fondo CCCLLXXIII Hacienda Ajuchitlán y Panales, Querétaro,
Carpeta 7, Documento 158. Cesáreo Barrera, “correspondencia del administrador de Ajuchitlán a Pedro M. Gorozpe”, Hacienda Ajuchitlán, 1911.
71
La Sombra de Arteaga. Año XXV, Núm. 24, Querétaro. Alfonso Luis Velasco “La riqueza agrícola del estado de Querétaro”, Parte no oficial. Junio
24 de 1891, p. 316. También aparece referido en: Alfonso Luis Velasco, Geografía y estadística de la República Mexicana, t.VIII. Querétaro de Arteaga
(México: Oficina de la Secretaría de Fomento, 1891), 46.
72
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 42.
70

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La producción triguera en el distrito de Tolimán, según los
datos que nos proporcionan las boletas de estadística de producción
agrícola, oscilaba entre 16,500 y 50,000 kg por año, y de la cual
Ajuchitlán aportaba alrededor del 40%, con un promedio de 22,500
kg, el resto del trigo era producido en las haciendas de La Esperanza,
Galeras y el Blanco. Parte de este grano era molido en un molino de
harina ubicado en la Villa de Colón. Su dueño era el señor Cipriano
Obregón. Era un molino pequeño conformado por dos piedras, un
cernidor, y dos elevadores: uno para trigo y otro para harinas. Su
producción anual era: 600 arrobas harina flor,73 200 arrobas grano,
150 arrobas de semita y 300 arrobas de salvado.74 La hacienda de
Ajuchitlán molía parte de su grano en ese molino, pero la mayor
cantidad de su cosecha era embarcada en la estación de La Noria
con destino a la Ciudad de México para su venta.75
El maíz era el principal cereal en la producción al ser la
base alimenticia de los trabajadores de la hacienda, pero también
tenía como destino su venta en los mercados locales del distrito
de Tolimán, en la Ciudad de Querétaro y en México. La cantidad
cosechada de este cereal llegó a su cúspide en los años de 1904
a 1909, donde se almacenaban 30,000 hectolitros76 (tres millones
Se refiere a la harina de molido fino.
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 30. Pedro de
la Vega y José R. Landaverde, “Cuestionario. Industria agrícola. Molinos de
trigo”, Villa de Colón, 31 de octubre de 1888.
75
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 43.
76
Información recabada según las boletas de producción agrícola años 18911909, AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª. Fomento. Los años de 1910 y
73
74

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�Productividad agropecuaria

de litros); éste era un volumen excepcional si tenemos en cuenta
que el maíz se cultivaba sobre todo en las tierras de temporal a
expensas de la lluvia.
Anterior a 1904, la producción de maíz en Ajuchitlán
oscilaba entre los 4,000 y 10,000 hectolitros, pero posteriormente
se triplicó debido a la construcción de la presa Nueva en 1903,
de donde se pudo regar una mayor extensión del cultivo de este
cereal. La tabla 2 concentra los volúmenes de producción de los
principales cultivos en la hacienda de Ajuchitlán.
Tabla 2
Principales productos agrícolas de la hacienda de Ajuchitlán el Grande
AÑO
1891
1892
1904
1905
1906
1907
1908
1909
1910
1911

Maíz
4, 000 hl
10,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
30,000 hl
Pérdida total
(p.t.)
p.t.

Trigo

Frijol

300 hl
500 hl
161 hl
21 hl
222.3 hl
222.3 hl
161 hl
222.3 hl

100 hl
1,000 hl
60 hl
60 hl
60 hl
120 hl
290 hl
186 hl

p.t

p.t.

p.t.

p.t.

Fuente: Elaboración del autor. AHEQ, Fondo Ejecutivo,

Sección 4ª Fomento, años 1891-1911.

1911, fueron de pérdida total (p.t.) debido a los malos temporales.
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�David Gutiérrez

Según lo informaba Cesáreo Barrera en 1912, los años de
1910 y 1911 habían sido de mal temporal, lo que provocó una
pérdida total en las cosechas de los cereales de la hacienda de
Ajuchitlán.
Para el almacenamiento del trigo, maíz y frijol, que eran
los granos básicos que se producían en Ajuchitlán, se usaban
las trojes de hasta dos niveles. Arnulfo Cabrera afirmaba que en
lo que hoy es la casa del hacendado, remodelada por el coronel
José García Valseca, “donde está el comedor, el antecomedor y
la cocina era una troje de dos naves”,77 lo que da una idea de los
grandes volúmenes que se cosechaban y almacenaban en estas
bodegas.
En los informes estatales de la Secretaría de Fomento
no aparece toda la gama de productos agrícolas cultivados en
Ajuchitlán El Grande; pero según un balance de comprobación de
esta hacienda, todavía para 1912 se seguía produciendo arvejón,
haba, lenteja, garbanzo, papa y chile,78 lo que denota que la finca
era productiva y seguía manteniendo la diversidad de cultivos
como en los años previos al Porfiriato, cuando el dueño era el
señor Manuel María Gorozpe, padre de Pedro.
Por otra parte, la producción de pulque fino y tlachique,
demandaba una superficie considerable de magueyes sembrados,
Vega Prado, De Tolimanejo a Villa de Colón. Haciendas colonenses, 61.
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y
Familia, Carpeta 7, Documento 162. “Balance de comprobación”, Hacienda de
Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912.
77
78

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�Productividad agropecuaria

llegándose a registrar 21,500 plantas,79 y que en 1912 verificó un
ingreso por $41, 035.79. La huerta, era otro espacio de donde se
obtenían diversas frutas como el membrillo, durazno, chirimoyo,
granadas, entre otros; y que en ese mismo año reportó ganancias
por $2,252.91.80
A pesar del absentismo de algunos dueños, “hubo en
Querétaro haciendas que estuvieron hacia finales del siglo
XIX impulsando la introducción de productos hasta antes
insospechados en la zona como la caña de azúcar o el algodón”.81
Por ejemplo, Pedro Gorozpe introdujo cultivos nuevos en su
hacienda de Ajuchitlán; no sólo siguió con los clásicos cereales
y leguminosas, sino que se decidió a introducir linaza, algodón y
morera. La linaza se cultivaba con éxito en la finca de Ajuchitlán,
y su grano se vendía en Querétaro y México, pero no se explotaba
para desfibrarla, pues Gorozpe desconocía el procedimiento
químico o mecánico para tal efecto. El algodón se producía en un
lugar llamado la Salitrera donde había abundancia de agua.82 En
cuanto a las moreras, Gorozpe, en diciembre de 1882, solicitó un
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
80
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe y
Familia, Carpeta 7, Documento 162, f.1. “Balance de comprobación”, Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912.
81
Flores Olague, “Haciendas de Querétaro en el siglo XIX y principios del
XX: personajes y relaciones”, 323.
82
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja1, Exp. 3. Jesús Mota,
“Cuestionario sobre frutos susceptibles de exportación”, Villa de Colón, 17 de
octubre de 1882.
79

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número de plantas de morera blanca para “plantarlas y aclimatarlas
en su finca de Ajuchitlán”,83 y con ello impulsar la producción de
seda que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Fomento
tenía planeado.
La agricultura era una actividad menor en las haciendas
anexas de Panales y Zituní, debido a la calidad y extensión de
sus terrenos inferiores a los Ajuchitlán. La hacienda de Panales,
ubicada en parte de los municipios de Tolimán y Colón, en 1912
poseía dos tipos de terrenos para la producción agrícola: 44 ha
de tierra de riego de segunda clase y 88 ha de tierras de temporal
de segunda clase.84 Zituní, en Cadereyta, explotaba 363 ha de
temporal de segunda clase.85
Las cosechas de maíz y frijol de Panales y Zituní eran
muy inferiores a las de la hacienda principal de Ajuchitlán. Por
ejemplo, en 1891, en Ajuchitlán se cosecharon 4,000 hectolitros
de maíz, mientras que en Panales, sólo se obtuvieron 200; y para
1892, en Ajuchitlán se levantaron 10,000 hectolitros de maíz, y
en Panales sólo 300.86 La producción agrícola en estas haciendas
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 1, Exp. 13. México, 23 de diciembre de 1882. Pedro Gorozpe, “Carta solicitud dirigida a José
María Esquivel, secretario del gobierno constitucional de Querétaro, 1882”,
México, 23 de diciembre de 1882.
84
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 37, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Septiembre 12 de 1912, 352.
85
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro. Cesáreo Barrera
y M. Vázquez, “Sección de Manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912, 455.
86
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 2, Exp. 25. Jesús E.
Monsalve, “Noticia aproximada que manifiesta la cosecha media en el año
83

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�Productividad agropecuaria

anexas estaba más enfocada a la alimentación de la población
trabajadora que habitaba en ellas. Tanto la hacienda de Panales
como Zituní, se dedicaron más a la explotación de ganado mayor
y menor.
3. Haciendas anexas de Panales y Zituní: agostaderos
de Ajuchitlán El Grande
La mayor parte del territorio de las haciendas de Ajuchitlán,
Panales y Zituní, era de agostadero y no tanto de tierras de cultivo,
debido a que la topografía de la región del distrito de Tolimán
en la parte nororiental está conformada por cerros y montañas,
encontrándose pocas planicies. Los agostaderos son aquellos
terrenos de los cerros en donde pastan los ganados mayores y
menores. En las partes bajas corrían arroyos en donde abrevaban
los ganados.
La hacienda de Panales era considerada como el gran
agostadero de Ajuchitlán El Grande, pues en ella se criaban miles
de cabezas de ganado. Su extensión era de 29,702 ha, siendo
agostadero de segunda clase debido a la calidad de pastos y aguas.
Según cifras de la estadística del estado de Querétaro, elaborada
por Alfonso Luis Velasco, en 1891, en el distrito de Tolimán
había un total de 59,060 cabezas de ganado mayor y menor, con
un valor total de $242,840.
anterior comparada con la que se obtiene en años normales y la existencia de
ganados que tienen las fincas rústicas de este distrito”, 7 de enero de 1892.
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Fuente: Sección de la Carta general del estado de Querétaro (1897), ing. Pedro Moreno. Tomado de la mapoteca
“Manuel Orozco y Berra”. http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/mapas/CINGVACA01-12-CGE-7244-A.jpg

Sección de la Carta general del estado de Querétaro (1897)

Mapa 3

David Gutiérrez

239

�Productividad agropecuaria

Este ganado incluía el vacuno, caballar, mular, asnal, cabrío y
porcino.87 En ese mismo 1891, la hacienda de Panales reportó en su
haber 150 vacas, 80 caballos, 80 mulas, 50 asnos, 1,000 animales
de pelo88 y 200 ovejas.89 En 1912, el administrador Cesáreo Barrera
informaba al gobierno de Querétaro la existencia de 5,118 cabezas
de ganado mayor y menor, donde las cabras de vientre y chivos
eran los más numerosos. 90 Por su parte, Marta Eugenia García
Ugarte apuntaba que los agostaderos de Panales criaban alrededor
de ocho a diez mil cabezas de ganado menor y seiscientas reses,91
cifra de ganado menor que parece elevada al contrastarla con los
datos oficiales reportados ante las instancias gubernamentales de
fines del siglo XIX y comienzos del XX. En la época novohispana
sí se registraron en esta zona grandes rebaños de ovejas y cabras;
así, según lo investigado por David Brading, entre 1752-1763, la
hacienda de Panales mantenía un rebaño de 11,000 cabras.92 En
referencia al volumen de ganado menor en la zona del Semidesierto
queretano, Antonio Vera Soto indica que:
Velasco, Geografía y estadística de la República Mexicana, t.VIII. Querétaro de Arteaga, 82.
88
Se refiere a las cabras.
89
AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 2, Exp. 25. Jesús Mota
y Jesús E. Monsalve, “Noticia aproximada que manifiesta la existencia de ganados que tienen las fincas rústicas de este distrito”, Tolimán, enero de 1892.
90
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 37, Querétaro. Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Septiembre 12 de 1912,
352.
91
García Ugarte, Esplendor y poderío de las haciendas queretanas, 45.
92
Brading, Haciendas y ranchos del Bajío. León 1700-1860, 83.
87

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�David Gutiérrez

A lo largo del siglo XIX se registró el descenso en la crianza
de las ovejas y las cabras, práctica que tanta fama le diera a la
provincia queretana por más de 300 años. Gran parte de los
terrenos erosionados de los actuales municipios de Tolimán,
Colón y Peñamiller se debe, sin duda a la falta de carga de
ganado menor en la región, pues todavía a mediados del siglo
XX, el inventario de ganado debió ser incluso superior al actual
de todo el estado, en materia de ganado ovicaprino.93

Lo citado por Vera Soto permite dimensionar, aunque
parcialmente, la importancia ganadera en el distrito de Tolimán
en la época novohispana y su paulatino declive en el siglo XIX.
En el Porfiriato, Tolimán ya no era el distrito con mayor número
de cabezas de ganado mayor y menor en el estado, pues el primer
lugar lo tenía el distrito del Centro, seguido por San Juan del Río;
no obstante, Tolimán continuó siendo un distrito que criaba gran
cantidad de cabras, casi igual al Centro. En 1902, el distrito del
Centro reportó la existencia de 33,302 cabezas de ganado cabrío,
mientras Tolimán lo hizo con 27,510, cifras muy cercanas.
El volumen de producción ganadera en Tolimán debía
mucho a la crianza de ganado mayor y menor en la hacienda de
Panales. En esta finca, durante el periodo del hacendado Pedro
Gorozpe, había un mayordomo quien a su mando tenía la plantilla
de trabajadores que básicamente se dedicaba a la ganadería.
Ese conjunto laboral estaba integrado por un mayordomo de
campo, un sobresaliente de vacieros, un caporal, dos vaqueros,
Antonio Vera Soto, Historia de la ganadería en el estado de Querétaro
(Querétaro: Gobierno del Estado de Querétaro, 2003), 66.
93

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�Productividad agropecuaria

dos vacieros y quince pastores.94 Dicho grupo de trabajadores
sólo es una referencia, pues su cantidad en cada categoría con
seguridad fue variando año con año. Ajuchitlán El Grande era la
hacienda con más trabajadores en el distrito de Tolimán, llegando
a registrarse hasta 270 jornaleros, lo que es otro indicador de su
importancia; seguida por Extoraz con 80; La Esperanza, 70; y
Galeras, 72. Todos los trabajadores sin importar la hacienda en la
que laboraran ganaban 25 centavos.95
También es significativo que para 1902, en la hacienda de
Panales, los arrendatarios tenían más cabezas de ganado vacuno
que la misma hacienda, y un número de cabras nada despreciable;
las cifras apuntan a que dichos arrendatarios poseían 518 cabezas
bovinas con un valor de $8,845, en comparación de las 235
con valor de $2,590 registradas a nombre del administrador de
Panales, José María Peña.96
La Estadística Ganadera de la República Mexicana
que encabezó el Dr. Antonio Peñafiel en 1902, arrojó que en el
distrito de Tolimán existían 4,809 cabezas de ganado vacuno, de
las cuales 1,175 se encontraban en Tolimán. Recordemos que la
ACEHM. Fondo CCCLXXIII Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, carpeta 7, Documento 524, f. 1. “Sueldos de dependientes de la hacienda
de Ajuchitlán”, sin año.
95
AHQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento. Graciano González, “Boleta
para recoger datos sobre estadística agrícola”, años 1900-1912.
96
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 3, Exp. 282.Benito
Morales, “Estadística ganadera. Distrito Tolimán”, Tolimán, 29 de octubre de
1902.
94

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�David Gutiérrez

hacienda de Panales estaba en esa municipalidad, y si sumamos las
cabezas de ganado de los arrendatarios de Panales con las cabezas
pertenecientes a la hacienda se contabilizan 753, lo que es más del
50% del total de cabezas de ganado vacuno en la municipalidad,
dejando ver la importancia que esta hacienda tenía en la zona.97
Por su parte, la hacienda de Ajuchitlán no estaba tan
dedicada a la producción pecuaria, como sí a la agrícola.
Las yeguas, caballos y burros eran la prioridad en esta finca,
seguramente porque las labores del campo exigían este tipo de
animales, al igual que el transporte de productos y leña. En ese
mismo año, Ajuchitlán reportaba de ganado: 307 yeguas, 79
caballos, 37 mulas, 41 machos y 200 asnos;98 sin embargo, en esta
finca también eran criados cerdos, vacas, toros y ovejas, tanto
para venta, como para pago a través de la carne y leche a algunos
trabajadores especiales de la hacienda.99
Según un informe de 1912 redactado en la sección de
manifestaciones de La Sombra de Arteaga, la finca de Ajuchitlán
Antonio Peñafiel, “Estado de Querétaro”, Estadística ganadera de la
República, 1902 (México: Oficina tipográfica de la Secretaría de Fomento,
1903). Consultado en AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento, Caja 3.
98
AHEQ. Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento Estadística, Caja 1, Exp. 28.
Jesús Mota y Jesús E. Monsalve, “Noticia que rinde esta oficina a la Secretaría
del Superior Gobierno del Estado, respecto de la cantidad de cabezas de ganado caballar, mular y asnal existentes en las haciendas y ranchos de este distrito
con expresión del número de machos y hembras de esas diferentes especies, su
precio medio y clase”, Tolimán, octubre 6 de 1890.
99
ACEHM. Fondo CCCLXXIII Testamentaria Manuel María Gorozpe y familia, carpeta 7, Documento 524, f. 1, “Sueldos de dependientes de la hacienda
de Ajuchitlán”, Sin año..
97

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�Productividad agropecuaria

poseía 26,716 ha de agostadero donde se criaban variedad de
ganados mayores y menores, donde los más numerosos eran las
borregas de vientre, borregos de arredro y las vacas de vientre.
Por su parte, los cerdos eran criados en zahúrdas o chiqueros en
las inmediaciones de la casa grande. En Ajuchitlán El Grande,
durante 1912 se reportó la cantidad de 3,218 cabezas de ganado,
donde los borregos eran los más numerosos.100
La hacienda de Zituní, en el distrito de Cadereyta,
colindante con el de Tolimán, era prácticamente una hacienda
ganadera, porque casi toda su extensión era un agostadero de
4,463 ha, donde en 1912, criaba a 383 cabezas de ganado vacuno,
ovino, equino y asnal, principalmente;101 a pesar de esto, la
producción ganadera era inferior a la de los Panales y Ajuchitlán.
La producción ganadera de Ajuchitlán El Grande era un
rubro que reportaba ganancias a la economía del hacendado, ya que
de otro modo no hubiera continuado Pedro Gorozpe con la crianza de
los distintos ganados en sus propiedades, sin embargo, representaba
sólo una de las tantas actividades para generar ingresos. En 1912,
por concepto de venta de ganado vacuno ingresaron a la economía
de la hacienda $24,799.96; de ganado caballar, $9,737.12; por
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912,
455.
101
La Sombra de Arteaga. Año XLVI, Núm. 50, Querétaro, Reportado por
Cesáreo Barrera en la “Sección de manifestaciones”. Diciembre 12 de 1912,
455.
100

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�David Gutiérrez

boyada de tiro, $21,006.02; y por ganado lanar, $7,675.93.102 Estas
cifras sólo correspondían a la finca de Ajuchitlán; por su parte,
Panales y Zituní, en 1912, reportaron sus ingresos de forma global
sin desglosar el rubro de la producción ganadera.
La hacienda Ajuchitlán El Grande, junto con sus anexas,
por lo ya expuesto en los anteriores apartados, significaron para el
hacendado Pedro Gorozpe espacios de producción agropecuaria
que cubrían las necesidades de su población trabajadora, y por otra
parte, podía producir granos que posteriormente se embarcaban a
la Ciudad de México.
Resultados
Conforme a los elementos primarios de elección del producto
y volumen de producción en la definición de hacienda de
Herbert J. Nickel, Ajuchitlán El Grande era un espacio dedicado
primordialmente a la producción de trigo, maíz y frijol. Panales y
Zituní se habían especializado en la ganadería. Los volúmenes de
producción agropecuaria de estas haciendas son relevantes para
la historia económica regional al ser los mayores en la región y un
referente de productividad en el distrito de Tolimán.
Entre las haciendas más extensas del distrito de Tolimán
en los años 1891 y 1892, tales como la Esperanza, Extoraz,
Zamorano, Panales y Ajuchitlán El Grande, es relevante observar
ACEHM, Fondo CCCLXXIII Testamentaria de Manuel María Gorozpe
y Familia, Carpeta 7, Documento 162, fs. 1-3, “Balance de comprobación”,
Hacienda de Ajuchitlán, 31 de diciembre de 1912..
102

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�Productividad agropecuaria

cómo Ajuchitlán producía todos los cultivos de cereales y
leguminosas, y sus volúmenes eran superiores a las otras, sobre
todo en maíz y trigo. De maíz, Ajuchitlán producía hasta 10,000
hl, seguido por La Esperanza con 4,000 hl; y de trigo se reportó
500 hl. En el rubro ganadero, si bien la hacienda de Ajuchitlán
presentó buenas cantidades de cabezas de ganado menor y mayor,
las haciendas del Zamorano, Panales y Extoraz estaban dedicadas
a la ganadería y tenían la primacía en la producción ganadera,
donde el ganado de pelo era el más abundante.
Gutiérrez Álvarez afirmaba que Tolimán era el tercer
distrito en importancia productiva en Querétaro, pues cosechaba
anualmente en promedio 20,000 hectolitros de maíz,103 cantidad
engrosada por la producción de las haciendas y ranchos de las tres
municipalidades. No obstante, de acuerdo a los datos recuperados
de las boletas de producción agrícola para el distrito de Tolimán,
entre los años 1889 y 1912, este distrito cosechó anualmente un
promedio de 54,513.47 hl de maíz, cifra superior a la estimada
por Gutiérrez Álvarez.104
Entre 1904-1909, la producción de maíz en el distrito de
Tolimán ascendía a 80,842 hectolitros, de los cuales la hacienda
de Ajuchitlán aportaba 30,000 hectolitros, posicionándose como
la hacienda que más maíz producía; en segundo lugar, aparecía
Gutiérrez Álvarez, “Estado, haciendas y campesinos en el Querétaro del
Porfiriato”, 273.
104
AHEQ, Boletas de producción agrícola, años 1899-1912, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento.
103

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�David Gutiérrez

la hacienda de la Esperanza con una producción de 18,129
hectolitros; seguida por la hacienda de Galeras con 15,000
hectolitros. Aunque la hacienda de Extoraz era muy extensa, la
mayor parte de ésta se destinaba a la ganadería, reportando sólo
800 hectolitros de maíz cosechado.105
Por otra parte la producción triguera en el distrito de
Tolimán oscilaba entre 16,500 y 50,000 kg, a la cual Ajuchitlán
aportaba alrededor del 40%, con un promedio de 22,500 kg
anuales. El otro 60% de las cosechas de trigo era aportado por las
haciendas de La Esperanza, Galeras y el Blanco.
A diferencia de otras haciendas del distrito, Ajuchitlán El
Grande buscó diversificar la producción de los cultivos, desde los
cereales, leguminosas, frutas y magueyeras, hasta la introducción
de cultivos como la morera, la linaza y el algodón, que no se veían
en muchas fincas de la región, con lo que la hacienda se convirtió
en modelo de nuevos procedimientos agrícolas. Este artículo no
exploró la introducción de maquinaria, ni las nuevas técnicas
de producción agropecuaria en las haciendas mencionadas, sin
embargo, al mencionar que el hacendado de Ajuchitlán se aventuró
a sembrar nuevos productos en la región se infiere que debió haber
adoptado nuevas formas de producción para su cultivo.
Ajuchitlán El Grande y sus anexas, en su estructura física
y organizativa-laboral, se encontraban en una fase de transición
Información extraída de las boletas de estadística de producción agrícola,
años 1904-1909, AHEQ, Fondo Ejecutivo, Sección 4ª Fomento.
105

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�Productividad agropecuaria

hacia la modernización, observada en la inversión en obras
hidráulicas, introducción de nuevos cultivos, el uso del mayor
número de fuerza laboral en la zona y aprovechamiento óptimo de
los recursos naturales, lo que le favoreció para tener los mejores
niveles de producción agropecuaria en el distrito de Tolimán.
Referencias
Archivos
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-71

250

�La Sauceda de los Pérez Gavilán. Desintegración de la
hacienda y conformación del ejido en La Sauceda,
Durango (1883-1933)
La Sauceda of the Pérez Gavilán. Disintegration of the hacienda
and conformation of the ejido in Sauceda, Durango (1883-1933)
Fernando Marco Calleros García

Universidad Autónoma de Aguascalientes
Aguascalientes, México
orcid.org/0000-0003-1096-0075

Resumen: El presente trabajo aborda el proceso de desintegración
de la hacienda de La Sauceda y por consiguiente la conformación
del ejido en la misma comunidad, en la municipalidad de
Canatlán, Durango. Se ofrece de manera breve la trayectoria de la
finca en las manos de la familia Pérez Gavilán y la manera en que
éstos la administraron durante el tiempo que les perteneció; se
analizan las circunstancias particulares y ajenas que provocaron
la desarticulación de la hacienda, desde finales del siglo XIX hasta
la ejecución de la reforma agraria. Con ello, se pretende contribuir
a la historia regional a partir de la comprensión y análisis de
procesos que transformaron las estructuras políticas, económicas
y sociales. Las principales fuentes primarias utilizadas son
contratos de venta formalizados antes diversos notarios públicos,
el registro de las propiedades rurales, así como otros documentos
agrarios.
251
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 251-296
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-94

�La Sauceda

Palabras clave: hacendados; ejido; tierra; conflicto; La Sauceda
Abstract: The present work exposes the process of disintegration
of the hacienda of the Sauceda and, therefore, the conformation of
the ejido in the same community in the municipality of Canatlán,
Durango. It briefly offers the trajectory of the estate in the hands
of the Pérez Gavilán family and the way in which they managed
it during the time that it belonged to them, and the particular
and foreign circumstances that caused the disarticulation of the
hacienda are analyzed from the end of the 19th century until the
implementation of the agrarian reform. The aim is to contribute
to regional history by understanding and analyzing processes
that transformed political, economic, and social structures. The
main primary sources used are contracts of sale formalized before
various public notaries, a register of rustic estate and various
agrarian documents.
Keywords: landowners; ejido; land; conflict; La Sauceda

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-94

252

�Fernando Calleros

Introducción
Desde la época colonial hasta principios del siglo XX la hacienda
fue el centro de la vida rural en México. Su importancia radica
en que trascendió el ámbito económico, determinando también
aspectos sociales, políticos y culturales de la sociedad mexicana.
Sin embargo, a pesar de haber existido como unidad productiva
desde el período colonial, fue durante el siglo XIX cuando la
hacienda mexicana llevó a cabo su expansión y consolidación
como sistema productivo, debido particularmente a los efectos de
las leyes de reforma, la implementación de nuevos mecanismos
de producción y a la propia consolidación del Estado mexicano.1
De esta forma, durante el porfiriato, el desarrollo del sector
agropecuario resultó ser más evidente que en épocas anteriores,
en gran medida por las políticas económicas estimuladas por el
propio Estado, las cuales buscaban incentivar la inversión de
grandes capitales, y con ello lograr la modernización del sector
agrario. En el caso de Durango, las zonas con riqueza viable
fueron las que gradualmente incorporaron sus tierras hacia
la producción mercantil, por lo que el valor de la tierra estuvo
ligado directamente con el potencial productivo y la posibilidad
de irrigación que había para dichas tierras; los productos con
mayor importancia fueron aquellos ligados al mercado nacional
y exterior.2
Juan Felipe Leal, “Campesinado, haciendas y Estado en México: 18561914”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 5 (1986): 8.
2
Gloria Cano Cooley y Miguel Vallebueno, “El campo y la tenencia de
1

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�La Sauceda

La hacienda de La Sauceda estaba ubicada en la
municipalidad de Canatlán, y desde la segunda mitad del siglo
XIX perteneció a la familia Pérez Gavilán, quienes gracias a sus
relaciones políticas y económicas lograron mantenerla como una
importante finca productora hasta principios del siglo XX. Fue
pionera en la transformación de las actividades agrícolas de la zona
y en su incorporación en la dinámica mercantil en la transición al
siglo XX. El objetivo del presente trabajo es abordar el proceso
histórico que llevó a la desintegración de la mayor parte de la
hacienda, para lo que en primera instancia se da cuenta de manera
breve de la trayectoria de la finca y de sus dueños; posteriormente
se pretende analizar el proceso de desintegración, que inició desde
el porfiriato con la separación de algunas fracciones por parte de
la misma familia, y se concluyó en el periodo posrevolucionario,
como resultado del propio movimiento.
Para esto, el texto se divide en los tres apartados siguientes:
“Concentración y fragmentación de las tierras de La Sauceda y sus
anexas”, donde se expone la trayectoria de la hacienda en las manos
de los Pérez Gavilán y la forma en la que dicha familia administró
la finca hasta los primeros años del siglo XX; igualmente, se aborda
el proceso de desintegración iniciado con la separación de bienes
llevada a cabo por una de las hermanas. Posteriormente, en “La
desarticulación de la hacienda de La Sauceda”, se estudia la manera
la tierra (1880-1910)”, en Durango (1840-1915) Banca, transportes, tierra
e industria, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Universidad Juárez del Estado de
Durango; Universidad Autónoma de Nuevo León, 1995), 59–85.
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en que los dueños llevaron a cabo el fraccionamiento de la finca en
el contexto de la aplicación de la reforma agraria de acuerdo con
algunas etapas identificadas y diversas modalidades. Finalmente,
en “Reforma agraria y conformación del ejido de La Sauceda”
se expone el proceso de conformación del ejido de La Sauceda,
a partir de las dificultades que el propio trámite implicaba y las
estrategias que los campesinos llevaron a cabo para contrarrestar la
defensiva por parte de los hacendados, como la incorporación de
alianzas con agrupaciones políticas y sindicales que les brindaron
aparentes ventajas en el proceso de reparto.
1. Concentración y fragmentación de las tierras de
La Sauceda y sus anexas
Durante el porfiriato, en la municipalidad de Canatlán había un
total de 135 fincas rústicas de acuerdo con la información registrada
en el padrón de 1898,3 de las cuales once fueron registradas como
“haciendas”, veintiuna como “ranchos” y el resto no contiene
algún nombre que las clasifique (únicamente aparecen el nombre
del dueño y la localidad en la que se ubicaban). Sin embargo, a
pesar de que el tipo más numeroso era el de la pequeña propiedad,
la mayor parte de la zona estaba ocupada por grandes propiedades,
dentro de las cuales destacaban cinco latifundios y seis haciendas
cuya extensión era mayor a 10,000 hectáreas, asentadas en los
valles de Cacaria y Guatimapé, y que abarcaban casi la totalidad
Archivo Histórico del Estado de Durango (AHED), Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán, 1898.
3

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de las llanuras y parte de la sierra de dicho territorio.4
La hacienda de La Sauceda era propiedad de los Pérez
Gavilán, familia que formó parte de la elite duranguense del siglo
XIX, cuyas características comunes fueron el haber conformado
un gran capital a lo largo de siglo, así como el establecimiento de
estrategias que les permitieron mantener y acrecentar su condición
de notabilidad por medio de sus relaciones de parentesco y
amistad con las demás familias prominentes. Además, siguieron
cánones tradicionales que identificaban la posesión de tierras con
estatus, prestigio y poder económico.5
Los Pérez Gavilán heredaron fincas rústicas por línea
paterna y materna, lo cual influyó considerablemente para que
aumentara su prestigio como terratenientes importantes y con
ello también su poder económico. De esta forma, en 1863, tras
la muerte de su tío Leandro Sánchez Manzanera y Salas, Manuel
Pérez Gavilán tomó posesión de la hacienda de La Sauceda,6
la cual estaba considerada como una de las fincas rústicas más
importantes del estado.
Estas propiedades fueron: Guatimapé con 86,400 ha; Santa Lucía, San
Bartolo y Anexas con 52,600 ha; La Sauceda 32,080 ha; Cacaria 86,440 ha;
De Los Ángeles 53,380 ha; Santa Isabel 22,724 ha; El Maguey 68,300 ha; San
Francisco del Sauz y Cañas 23,597 ha; Los Pinos 33,068 ha; La Magdalena
27,152 ha y Punta de Levario con 10,425 ha. AHED, Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán, 1898.
5
Graziella Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana
en Durango”, Transición, núm. 25 (2001): 87–112.
6
Archivo de Notarías del Estado de Durango (ANED), Felipe Villarreal, 8
de noviembre de 1889.
4

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Mapa 1
La Hacienda de La Sauceda y sus anexas

En ese momento, la finca abarcaba alrededor de 54,000 hectáreas,
además del casco con sus respectivos potreros y edificaciones.
También tenía anexados los ranchos de San Bartolo y Santa Cruz,
las estancias de Cosinas, Gogojito y Medina (véase mapa 1);
de manera general, la finca poseía tierras de buena calidad con
acceso a diferentes cuerpos de agua; por lo tanto, era importante
productora de maíz, frijol, trigo e incluso algunos frutales, como
el perón que en años posteriores le daría renombre; además,
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contaba con un amplio número de cabezas de ganado vacuno,
menor y caballar.
En la segunda mitad del siglo XIX, el arrendamiento
se había convertido en un sistema que se ajustaba a las nuevas
condiciones que se manifestaron en los mercados productivos,
muchos de los hacendados preferían sacrificar ganancias con
tal de disminuir los riegos de pérdidas.7 Por tal motivo, en el
año 1870, algunas fracciones de las estancias y potreros de La
Sauceda estaban arrendadas como tierras de cultivo. En total para
ese año, había ocho campesinos designados como arrendatarios,
los cuales también eran considerados como fuerza de la clase de
jornaleros del campo; asimismo, había un total de 238 individuos
que trabajan en las labores de la hacienda y sus estancias, la
mayor parte de los cuales aparecen registrados como labradores
de campo (no se sabe cuántos se pueden asumir como peones
acomodados o permanentes, pues recordemos que dicha figura
resulta ser un elemento fundamental para la compresión de la
hacienda como unidad productiva).8 En seguida estaban los
Jesús Gómez Serrano, Haciendas y ranchos de Aguascalientes. Estudio
regional sobre la tenencia de la tierra y el desarrollo agrícola en el siglo XIX
(México, DF: Universidad Autónoma de Aguascalientes; Fomento Cultural
Banamex, 2000), 65.
8
Jan Bazant considera como elemento fundamental de la hacienda a los
peones acomodados o permanentes, incluso afirma que ésta puede funcionar
sin la existencia de trabajadores temporales, medieros o arrendatarios, pero no
sin el grupo permanente de familias que gozan de ciertos derechos tradicionales y que contribuyen de manera permanente en las labores del campo. Jan
Bazant, “Peones, arrendatarios y aparceros en México: 1851-1853”, Historia
7

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vaqueros, después los pastores y por último los arrieros, quienes
por lo regular laboraban de manera temporal.9
El sistema de arrendamiento siguió utilizándose en décadas
posteriores en la hacienda de La Sauceda, e incluso se llegó a
arrendar la totalidad de la finca en 1882, probablemente debido a
la necesidad que tuvo el propietario de mantenerse ausente para
atender los demás negocios que poseía. Para ello contamos con
la inscripción del contrato protocolizado ante el notario Felipe
Villarreal el 20 de octubre de 1882, el cual, a pesar de ser breve,
permite revisar de manera precisa las condiciones generales bajo
las cuales se llevó a cabo dicho acuerdo.10
La hacienda, con sus edificaciones, potreros y ranchos
anexados, cabezas de ganado, usos y servidumbres, se le arrendó
al señor Felipe López Negrete, quien era propietario de la hacienda
de Santa Lucía;11 el plazo del contrato estipuló un periodo de
Mexicana, núm. 90 (1973): 330–57.
9
AHED. Lista de los campesinos que trabajan en la hacienda de la Sauceda
del municipio de Canatlán, 1870, documento sin clasificar.
10
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, 20 de octubre de 1882, 3-4.
11
La Familia López Negrete tuvo presencia en tierras duranguense desde
finales del siglo XVIII, al igual que los Pérez Gavilán, sus miembros establecieron lazos de parentesco y amistad con diversas ramas de la élite duranguense del siglo XIX, lo cual influyó para que ocuparan un lugar importante en la
alta sociedad. Por lo tanto, no es de extrañarse que ambas familias estuvieran
emparentadas, ello debido al lazo con los Sánchez Manzanera, familia de prestigiados terratenientes españoles de la época colonial vinculados con la iglesia
Católica y poseedores de una considerable fortuna. Felipe López Negrete era
hijo de Antonia Sánchez Manzanera y Salas, mientras que Miguel Pérez Gavilán lo era de Nicolasa Sánchez Manzanera y Salas, es decir, eran primos.
Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana en Durango”,
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siete años, sin embargo, éste podía prolongarse un año más, si así
convenía a las partes involucradas. El precio del arrendamiento
fue de $7,500 pesos anuales y debía pagarse en mensualidades
vencidas. Asimismo, el contrato menciona la elaboración de dos
tantos del inventario, en los que se anotó de manera puntual lo que
se estaba entregando, dígase cabezas de ganado, herramientas y
todo aquello que iba incluido en la transacción; evidentemente,
la intención de dicho documento era que sirviera como base al
momento que se realizara la devolución por parte del señor López
Negrete.
Por último, se estipuló que había una fracción de la
hacienda que se excluía del arrendamiento, se trataba del potrero
denominado de los “Flojos”, situado a un par de kilómetros del
casco de la hacienda; dicho terreno estaba arrendado desde hacía
tiempo a los hijos de Francisco Saracho.12 Casi un año después
de haber protocolizado el referido contrato de arrendamiento,
Manuel Pérez Gavilán falleció; de esta forma, los cinco hijos
que procreó con Arcadia Centeno (Isabel, Diego, Petra, Ángel
y Nicolasa) heredaron la propiedad, lo cual, entre otras cosas,
implicó su fragmentación.
En 1883, la hacienda se dividió materialmente entre los
herederos. A Diego se le adjudicó la parte correspondiente al
rancho de San Bartolo y la estancia de Medina, ambas fracciones
18–20; Guadalupe Villa Guerrero, Elites y Revolución en Durango (México,
DF: Instituto de Cultura del Estado de Durango, 2010), 20.
12
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, 20 de octubre de 1882, 3-4.
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cercanas una de la otra, ubicándose en las inmediaciones del
bordo de San Bartolo. Para Isabel fue el rancho de Santa Cruz y la
estancia de Gogojito, también en las cercanías de San Bartolo y la
laguna de Santiaguillo. El resto de la propiedad, consistente en el
casco de la hacienda con sus respectivas edificaciones, la estancia
de Cosinas, tres sitios de ganado mayor y tres caballerías ubicadas
en la Sierra Madre, fue dividida en tres partes iguales y adjudicada
a los tres hijos menores, aunque en 1889 Petra le vendió a Nicolasa
su respectiva parte en la cantidad de $10,000 pesos.13
Un par de años después, Ángel Pérez Gavilán falleció
intestado y sin descendientes, por lo que los bienes que éste
poseía se dividieron entre sus hermanos; la mayor parte de
ellos correspondía a la tercera fracción de La Sauceda, la cual
no admitía división alguna de acuerdo con lo estipulado en el
testamento paterno, por lo que los involucrados convinieron que
se le adjudicara de manera íntegra a Nicolasa; a cambio, ésta les
pagaría en dinero lo correspondiente a la porción de cada uno,
además de que el resto de los bienes también quedarían en favor de
los otros tres herederos.14 De esta forma, Nicolasa Pérez Gavilán
fungió como la propietaria de la totalidad de la finca hasta su
desintegración en la primera mitad del siglo XX.
Respecto a la estancia de Gogojito y el rancho de Santa
Cruz, Isabel Pérez Gavilán los separó de la Sauceda para después
13
14

ANED. Felipe Villarreal, 08 de noviembre de 1889.
ANED. Alberto Lazalde, registro 34, 09 de octubre de 1902.

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conformar la hacienda de Santa Isabel. Dicha finca registró un
total de 22,724 hectáreas de extensión en el año 1898, de las que
destacaban las 900 de tierras de temporal y 24 de riego,15 aunque
desde que se tuvo posesión de dichos terrenos, la propietaria
comenzó a trabajar bajo el sistema de arrendamiento en algunas
fracciones. En 1883, por medio de su esposo Esteban Fernández,
se celebró un contrato de arrendamiento con Joaquín Gurrola, el
cual estipuló que el lote se encontraba en la parte de Gogojito
y tendría que ser por la extensión suficiente para que el señor
Gurrola sembrara y cultivara 150 fanegas de maíz; el periodo
establecido fue por un lapso de nueve años, de los cuales los
primeros cinco años no pagaría nada y por los cuatro restantes la
cantidad de $1,700 pesos anuales de manera anticipada.16
La razón por las que los primeros años no se pagó nada de
renta fue porque el arrendatario a cambio adquirió la obligación
de realizar algunas mejoras en la propiedad, las cuales fueron las
siguientes: una galera de cuatro naves, cada una de ellas con pisos
enladrillados y techo de hormigón; un aventadero para maíz; una
casa con siete u ocho piezas, zaguán, patio, corral y macheras;
así como cuatro o seis casas necesarias para la cuadrilla. Todas
las mejoras deberían ser entregadas al término del contrato y por
supuesto quedarían en favor de la finca, sin costo alguno para
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
16
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 8, 30 de octubre de
1884.
15

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los propietarios.17 Como se puede observar, dejar en manos de
los arrendatarios las mejoras y adecuaciones de las propiedades,
traía bastantes beneficios futuros a la finca; al parecer, en la
parte arrendada a Joaquín Gurrola no había construcción alguna,
únicamente tierras de labor, por lo que una vez concluido el
arreglo, se proyectaba que la fracción pudiera seguir funcionando
de la misma manera.
Asimismo, en 1890 se firmó un contrato con Manuel
Castaños por la totalidad de la hacienda Santa Isabel con todos
su animales, herramientas, usos y servidumbres, exceptuando
únicamente la parte que seguía rentada a Joaquín Gurrola. El plazo
del arrendamiento fue de siete años y el precio se fijó en $3,000
pesos para el primer año y $2,200 para los seis restantes; además,
como era común en los contratos, se estableció como obligación
del arrendatario cuidar y respetar los linderos de la finca, con la
intención de evitar que en ellos se establecieran extraños o fueran
aprovechados por ellos. En este caso, las mejoras quedaron a
consideración del arrendatario, es decir, si así lo requería, podía
realizar las obras necesarias para la mejor y mayor recolección de
las aguas aprovechables, y así poder aumentar lo más posible la
labor de riego; sin embargo, en dado caso de hacerse, no habría
costo alguno para la dueña de la finca.18
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 8, 30 de octubre de
1884.
18
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 11, 24 de abril de
1890.
17

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Una vez terminado el contrato con Manuel Castaños, casi
de manera inmediata Isabel Pérez Gavilán dio en arrendamiento
la totalidad de la hacienda Santa Isabel y anexas, con un extensión
de aproximadamente 25,000 hectáreas, a Cayetano Oxandabaratz,
originario de Fresnillo, Zacatecas, para que éste la explotara
como finca agrícola durante un periodo de siete años. El precio
del arrendamiento se fijó en $6,000 pesos anuales, el cual debía
pagarse en anualidades anticipadas, ya que en caso contrario se
daría por rescindido el acuerdo.19
En este caso, en el contrato se incluyó un inventario que
de manera minuciosa estableció las condiciones en las que se
entregaba la finca, las cuales tendrían que respetarse al momento
de la devolución. En Santa Isabel había una casa principal, casas
de cuadrillas y una troje de tres naves; en San Esteban (Gogojito)
“veinticinco hoces, dos palas de fierro, treinta y tres rejas sin calzar,
talachos, diecinueve yugos”, además de una amplia cantidad de
ganado de los diferentes tipos, muebles y enseres como “una
carreta enllantada con eje de fierro”, “dos carabinas Winchester
y un rifle Remington”, “una prensa para quesos, una cuchara de
albañil”, etcétera; asimismo, se incluyó una descripción precisa
de la mercancía existente en la tienda de raya.20
Igualmente, Oxandabaratz se comprometió a hacer
un buen uso de la finca, lo cual implicaba realizar mejoras en
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
20
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
19

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beneficio de ésta y hacer que se respetaran los linderos para evitar
invasiones de algunos vecinos extraños que pudieran pretender
hacer derechos dentro de los terrenos.21 Esto último nos habla
de las medidas tomadas por los propietarios para prevenir las
posibles invasiones de extraños en las haciendas; probablemente
se trataba de campesinos pobres que buscaban hacer uso y
aprovechamiento de las tierras en las zonas periféricas, o incluso
también pudiera haberse tratado de la presencia de bandidos, tan
común en la época.22
A pesar de que el periodo del arrendamiento se había
establecido por siete años, en 1902, es decir, un año antes del
término, las partes involucradas decidieron dar por concluido
el contrato de arrendamiento de la hacienda de Santa Isabel,
por lo que celebraron un contrato de rescisión ante el notario
Alberto Lazalde, con el cual Isabel Pérez Gavilán quedó obligada
a devolver la suma de $7,000 pesos que se le había pagado de
manera previa; por su parte, Cayetano Oxandabaratz tuvo que
hacer entrega del ganado, enseres y semillas de acuerdo a lo
estipulado en el inventario que se elaboró en un principio, y en
cuanto al sobrante de uno y otros, la señora Pérez Gavilán se
comprometió a pagar a precios convencionales, es decir, a precio
de mercado.23 Se desconocen las razones por las que ambas partes
ANED. Felipe Villarreal, Arrendamientos, inscripción 15, 28 de noviembre de 1896.
22
La Evolución. Durango, 17 de febrero de 1898, tomo I, núm. 58,
23
ANED. Alberto Lazalde, registro 40, 01 de noviembre de 1902, 37-39.
21

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acordaron concluir con el arrendamiento de dicha finca de manera
anticipada; al menos en el documento elaborado por el notario
Lazalde no hay ninguna pista de ello, sin embargo, queda claro
que los involucrados estuvieron conformes con la conclusión a la
que se llegó.
Por otra parte, la hacienda de La Sauceda desde finales del
siglo XIX estaba en manos de Luis Pérez Gavilán, esposo y primo
de Nicolasa. Funcionaba bajo la firma social “Gavilán Hermanos”
y tenía una extensión de 32,080 hectáreas, de las cuales 1,000
eran de temporal, 80 de riego y el resto de agostadero y sierra;
de acuerdo con el censo de 1895, contaba con un total de 915
habitantes y registró un valor de $100,950 pesos.24
La Ley de Impuestos a los Capitales Rústico y Urbano
de 1897, además de establecer y regular el cobro de impuestos,
también pretendía incentivar el desarrollo económico del estado y
que las fincas se incorporaran de manera gradual a la dinámica de
producción mercantil, por lo que otorgaba ciertas exenciones en el
pago de impuestos a aquellos propietarios que hicieran mejoras en
las fincas por medio de obras de irrigación.25 De esta forma, aunado
a la apertura de tierras de labor que se manifestó en la segunda mitad
del siglo XIX, con la llegada del nuevo siglo, las haciendas más
ricas de la municipalidad de Canatlán también roturaron tierras para
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
25
Periódico Oficial del Estado de Durango (POED). Tomo XX, Durango,
jueves 23 de diciembre de 1897, núm. 102, 1.
24

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cultivarlas mediante el riego, principalmente para la producción
de trigo26 y frutales; por lo que fue necesaria la construcción de
sistemas de riego y diferentes obras para el almacenamiento de
agua que permitieron un mayor aprovechamiento.
Es por ello por lo que bajo la administración de Luis Pérez
Gavilán en la hacienda de La Sauceda se hicieron importantes
mejoras que trajeron grandes beneficios a la sociedad “Gavilán
Hermanos”, y en general a la producción agrícola de la región. En
1899 solicitó al gobierno del estado permiso para la reconstrucción
de la presa de Caboraca existente en el cauce del río de La Sauceda
frente al pueblo llamado el Presidio; la obra fue refabricada con
cal, arena y mampostería, y tuvo una altura de dos metros por 100
de extensión y contenía cinco compuertas.27 La inversión que se
hizo en obras de irrigación y de almacenamiento de aguas no solo
contribuyó a que la finca incrementara los cultivos de productos
tradicionales, sino también a que se diversificaran las actividades
agrícolas en los primeros años del siglo XX; particularmente, se
incentivó el desarrollo de la producción frutícola.
Debido a la necesidad que hubo por el incremento en la
plantación de árboles frutales, Luis Pérez Gavilán nuevamente
solicitó permiso para la construcción de otra presa, esta vez fue
Gloria Cano Cooley, “Las fincas rústicas del estado de Durango según los
padrones catastrales de 1898.Un recuento de la calidad de sus tierras, extensiones territoriales y valores catastrales”, en Historia de Durango, t. III, ed.
María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado
de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 472–544.
27
La Evolución, Durango, domingo 30 de abril de 1899, Número 51, 2.
26

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ante el ayuntamiento de Canatlán; se trataba de un proyecto más
ambicioso que el anterior, con una altura de 25 metros y 220 de
extensión; además, el vaso podría contener 25 millones de metros
cúbicos, los cuales podrían regar algunos terrenos de 48 metros
cuadrados por minuto.28
Como se puede asumir, se trataba de una obra que
requería gran capital, por lo que Luis Pérez Gavilán solicitó al
ayuntamiento que a cambio se le cedieran “sin condición alguna”
y a “perpetuidad”, los derechos de aprovechamiento que tenía
sobre algunas corrientes y tomas en los márgenes del río de La
Sauceda; sin embargo, el ayuntamiento se opuso a la solicitud
porque consideró que con la obra, las corrientes y tomas de agua
que poseía el municipio resultarían afectadas. Por tanto, Pérez
Gavilán acudió con el gobernador Esteban Fernández, quien
era su concuño, para resolver el asunto; después de establecer
algunos acuerdos, el mandatario concedió personalmente el
permiso para la construcción de la nueva presa de Caboraca. No
obstante, la obra no logró concretarse, debido a que el asunto se
resolvió a finales de 1909, cuando el movimiento revolucionario
en la región estaba por iniciarse.29
A lo largo de la lucha armada, la gran propiedad en el
estado se vio afectada de diferentes maneras, no solo a través
Graziella Altamirano, De las buenas familias en Durango. Parentesco,
fortuna y poder (1880-1920) [Tesis de Doctorado] (México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2008), 215–16.
29
Altamirano, 215–16.
28

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de las exigencias por parte de los pueblos que reclamaban sus
tierras despojadas, sino también por las intervenciones y/o
confiscaciones llevadas a cabo por los diferentes gobiernos
revolucionarios. De esta forma, desde los primeros años, la
propiedad de los Pérez Gavilán padeció los embates de estas
demostraciones de justicia, aunque en menor medida que otras
haciendas de la entidad que poseían problemas más arraigados;
en 1914, la hacienda de La Sauceda estuvo administrada por un
oficial villista30 y posteriormente, en 1916 fue la primera finca del
municipio que se afectó durante el proceso de reparto para dotar
de tierras al pueblo de San José de Gracia.
Ante el peligro que representó la Revolución y debido a la
inminente persecución que padecieron la mayoría de las familias
de terratenientes duranguenses, los Pérez Gavilán se fueron a vivir
a la ciudad de México y desde allá nombraron a un apoderado
legal para que administrara y explotara la hacienda. Una vez que
la revolución constitucionalista asumió el control del movimiento,
se ofreció a los antiguos dueños la devolución de sus propiedades,
de forma que comenzó el proceso de desintervención de las fincas
en la entidad, aunque al mismo tiempo Carranza también prometió
el reparto de tierras para los pueblos que las solicitaran,31 por
Graziella Altamirano, “Las confiscaciones revolucionarias”, en Historia
de Durango, t. IV, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas,
2013), 62–100.
31
Altamirano, “Los Pérez Gavilán, una familia de elite porfiriana en Durango”, 99–100.
30

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lo que fue inevitable la afectación de la propiedad de los Pérez
Gavilán.
2. La desarticulación de la hacienda de La Sauceda
La necesidad de reparto de tierras fue un elemento que se
mantuvo presente durante el tiempo que duró la lucha armada.
Una vez concluida ésta, la cuestión agraria se convirtió en una
preocupación primordial a resolver por parte de los gobiernos
revolucionarios. La solución a ese problema se materializó con la
promulgación de la Ley Agraria el 6 de enero de 1915, considerada
como la primera ley agraria a nivel nacional, con la que se inició
un largo proceso de reparto de tierras que concluyó en 1992.
Esta ley se basó en la idea de despojo sufrido por las
comunidades agrícolas con relación a sus tierras de propiedad
comunal, y buscaba asegurar la existencia de la clase indígena
que había sido desposeída de manera paulatina;32 pretendió
dar solución a estas cuestiones, esbozando la necesidad de una
repartición y distribución equitativa de las propiedades, mediante
la expropiación de las haciendas, como la única forma efectiva
de asegurar la paz y la mejor vía para garantizar el bienestar
de las clases populares que históricamente habían estado
desamparadas.33
Elena del Rosario Patiño y María de Jesús Espinoza Villela, Ley Agraria
del 6 de enero de 1915: semilla de la propiedad social y la institucionalidad
agraria en México (México, DF: Procuraduría Agraria, 2015), 18.
33
Entre los principales expositores de esta idea tenemos a: Andrés Molina
Enríquez, Los grandes problemas nacionales (Ciudad de México: Instituto
32

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Durante muchas décadas, la idea anterior gozó de
aceptación y fue dominante al momento de llevar a cabo una
interpretación sobre los resultados del movimiento revolucionario,
sin embargo, conforme fue avanzando el tiempo y gracias a
numerosos estudios regionales, se ha demostrado la debilidad
y carencia de sentido del argumento para muchas regiones del
país. Resultó que “la hacienda”, no fue la entidad estática que
se creía, ni tampoco que podían equipararse las condiciones y
características de unas con las otras, ni mucho menos eran las
responsables por el acaparamiento de tierra que había ocasionado
el empobrecimiento del campo; más bien, se trató en muchas
ocasiones de una institución dinámica que pudo adaptarse a
diferentes épocas y lugares.34 Asimismo, la reforma agraria pasó
de ser la herramienta a través de la cual se estaba haciendo justicia
a los despojos, para luego ser interpretada como una política de
incorporación y subordinación que se aprovechó de la situación
en la que se encontraban las poblaciones rurales.35
Fue un proyecto mediante el cual las élites revolucionarias
pretendieron ganar apoyo de las clases populares, lo que debía
Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 2016); George M
McBride, Los sistemas de propiedad rural en México, en Dos interpretaciones
del campo mexicano (México, DF: Consejo Nacional para la Cultura y las
Artes; Colección Cien de México, 1993).
34
Gómez Serrano, Haciendas y ranchos de Aguascalientes. Estudio regional
sobre la tenencia de la tierra y el desarrollo agrícola en el siglo XIX, 461.
35
Arturo Warman, El campo mexicano en el siglo XX (México, DF: Fondo
de Cultura Económica, 2015), 57–60.
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servirles para debilitar a sus enemigos y fortalecer el poder del
Estado revolucionario, a la vez que los pueblos se favorecían de
la lucha revolucionaria.36 Los beneficios ofrecidos por la reforma
agraria estaban fuertemente condicionados, lo que colocó a los
campesinos en una situación de desventaja y sujeción a merced de
los dirigentes revolucionarios. De esta manera, el reparto de tierras
no se dio de la noche a la mañana, ni tampoco de manera fácil, y
mucho menos de manera pacífica. El reparto de tierras fue un proceso
lento que implicó que los pueblos tuvieran que afrontar obstáculos
no solo violentos, como se habían estado experimentando desde el
estallido en 1910, sino también involucró una serie de dificultades
político-administrativas que las comunidades tuvieron que afrontar
y a las que se tuvieron que someter, como ocurrió con el surgimiento
y desarrollo del gran aparato de la legislación agraria con todas sus
implicaciones administrativas.
El trámite de dotación o restitución de tierras para un
pueblo podía durar varios años, desde que los vecinos hacían la
solicitud hasta que el gobierno emitía la resolución,37 aunado a
las implicaciones económicas que dicho trámite conllevaba y
Alan Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de las grandes haciendas”, en Repensar la Revolución mexicana, ed. Alan
Knight (México, DF: El Colegio de México, 2013), 26.
37
“Entre 1915 y 1967 se requirieron en promedio 60 meses entre la solicitud
procedente y la entrega provisional de tierra, otros 30 meses entre la posesión
provisional y la firma de la resolución provisional, y 17 meses para la ejecución o posesión definitiva, de tal forma que podían pasar nueve años entre la
solicitud y la posesión definitiva.” Warman, El campo mexicano en el siglo XX,
59.
36

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al desconocimiento del mismo; sin dejar tampoco de lado los
retrasos provocados por los hacendados que recurrían de manera
inmediata al amparo agrario para alargar el litigio. Este fue el
caso, por ejemplo, de la dueña de la hacienda de la Sauceda,
Nicolasa Pérez Gavilán, quien en 1919 elaboró una carta dirigida
al gobernador aludiendo que su propiedad era el fruto del trabajo
de su difunto marido y que además se trataba del patrimonio de
sus hijos. Por ello, pedía que no le fuera expropiada la propiedad
y que, de no haber solución, entonces “suplicaba” al menos que
fueran pocas hectáreas las que se le expropiaran.38. Asimismo, los
hacendados recurrían a otras formas de sabotaje no tan legales,
como interceptar el correo de sus contrincantes o estropear sus
propiedades una vez que se aproximaba la expropiación,39 hasta
llegar a situaciones hostiles en donde los campesinos y sus familias
eran arrojados de sus casas quitándoles las tierras que poseían en
aparcería o arrendamiento y entregándoselas a incondicionales de
los terratenientes, creando así grupos contendientes en donde se
daban fuertes agresiones.40
Igualmente, se hizo presente la tendencia a fraccionar
las tierras, con la intención de adelantarse a la amenaza de
Archivo del Registro Agrario Nacional, Delegación Durango (ARAN).
Carpeta básica del ejido La Sauceda, exp. de dotación.
39
Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de
las grandes haciendas”, 40.
40
AHED. Circular con motivo de la agresión de que son víctimas los campesinos que solicitan ejidos de parte de terratenientes. 1920, documento sin
clasificar.
38

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afectación agraria. En la mayoría de los casos, las partes fueron
vendidas a amigos, familiares y conocidos; resulta evidente
que sus trabajadores o demás campesinos pobres no estuvieron
contemplados en dicho proceso, probablemente por no tener el
recurso para pagar, aunque como se verá más adelante, tampoco
eso fue pretexto.
Se tiene registro que para 1917, los dueños de la hacienda
de La Sauceda ya habían empezado a fragmentar la propiedad.
Al parecer, la primera fracción que se dividió fue la referente
al denominado potrero de “Los Flojos”; recordemos que dicho
espacio estuvo arrendado desde finales del siglo XIX y se
encontraba a un par de kilómetros del casco de la hacienda,
pero también en colindancias con el pueblo de Canatlán y en
los márgenes del río de La Sauceda. En este caso, la evidencia
señala que la extensión de estos primeros lotes fue relativamente
pequeña. El contrato de compraventa entre Mariano Calderón y
Genaro Ochoa celebrado en 1919 hace referencia a una variedad
de manzanas existentes; la transacción fue por un lote de 1,290
metros cuadrados, cuyo valor se estableció en $400 pesos;
también en el documento se señala que dos años antes, Calderón
había adquirido dicha propiedad por compra directa a los dueños
de la hacienda.41
En 1918, Nicolasa Pérez Gavilán nombró a su primo
Miguel, también Pérez Gavilán, como su apoderado legal para
41

ANED. Rafael Favela y Peinbert, 07 de mayo de 1919.

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que se hiciera cargo del fraccionamiento de la hacienda que había
resuelto llevar a cabo, debido a que la dueña estaba persuadida
de que debía contribuir a la formación de la pequeña propiedad
“con arreglo a la ley a la justicia”. Es decir, se pretendía favorecer
a esta clase de compradores, pero respetando el derecho a la
propiedad. ¿A qué hacía referencia dicha cuestión?, ¿acaso a
eludir la obligación inminente de reparto para la conformación de
los ejidos? Tal y como se verá en el siguiente apartado, la primer
solicitud de tierras que se hizo en Canatlán fue en 1917, y entre
las fincas afectadas evidentemente se encontraba la Sauceda; por
lo que podemos asumir que esta “contribución a la formación
de la pequeña propiedad” en realidad se trató de una medida
desesperada por adelantarse a la expropiación.42
De no ser así, ¿qué caso tendría haber “vendido” lotes a
crédito a compradores sin recursos para pagar? Al menos así se
asienta en el formato de contrato que se hizo para llevar a cabo las
transacciones, en el que se agregó información general sobre el
procedimiento, datos sobre la propiedad y la manera en la que su
propietaria había adquirido la finca; únicamente quedó en blanco
el nombre del comprador, cantidad y número de lote, superficie,
colindancias y precio convenido en cinco anualidades. Por
ejemplo, en 1922, a Jesús Rodríguez González se le otorgaron
los lotes 1 y 2 con una superficie de ocho hectáreas cada uno
y un precio de venta de $375 pesos, el cual debía pagarse de la
42

ANED. Silvestre Piñera, 25 de marzo de 1922.

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siguiente manera: $25 pesos al firmar el contrato y el resto en
anualidades de $70 pesos durante cinco años.43 La idea era que
el mismo terreno fuera dando beneficio para pagarlo, por lo que
el comprador podía cultivar lo que más le conviniera. Asimismo,
en marzo de 1922 le vendió a Antonio Reyes una fracción de seis
hectáreas de temporal en $300 pesos; además, en julio de 1922
se le vendió a Candelario Ruiz los lotes 41 y 42 de la Sauceda,
consistentes en 16 hectáreas con un valor de $320 pesos en total,
y el 30 de junio de 1923, a Joaquín Rodríguez, el lote 17 con
extensión de ocho hectáreas y un valor fiscal de $160 pesos.44
A pesar de contar con dicho formato, no se puede establecer
con precisión el número total de lotes que se vendieron en décadas
posteriores hasta lograr su desarticulación, ni tampoco determinar
si fue el único que se hizo y si éste aplicó para todas las fracciones
vendidas. También se tienen localizados otros 15 contratos de
compraventa notariados que nos brindan información sobre 75
lotes vendidos. Si bien, asumimos que dicha cantidad de lotes
no representa la totalidad vendida; si podemos utilizarla para dar
cuenta de lo que aconteció de manera general en dicha hacienda
durante periodo posrevolucionario.
Como se refirió anteriormente, la mayoría de las primeras
ventas se hicieron en favor de gente cercana a los propietarios,
como fue el caso de la fracción que se le vendió a Leonardo Vázquez
ANED. Silvestre Piñera, 25 de marzo de 1922.
AHED. libro 3 de fincas rústicas de la municipalidad de Canatlán, 19091926, 38.
43
44

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Salcido en representación legal de sus cuatro hijos menores. Se
trataba del último administrador de la hacienda hasta antes del
movimiento revolucionario, y durante su gerencia se iniciaron los
negocios que posibilitaron el desarrollo de la producción frutícola
a escala comercial. El contrato celebrado el 22 de marzo de 1923
estableció que fueron cinco lotes que se le vendieron a Vázquez
Salcido, cuya extensión total fue de 283 hectáreas con un valor
de $16,100, cantidad que debería pagarse en abonos anuales en
un plazo convenido de 10 años para saldar la deuda; cada uno de
los lotes tuvo diferentes medidas y quedaron enajenados para él y
para cada uno de los hijos (véase tabla 1).45
Tabla 1
Fracción vendida a Leonardo Vázquez Salcido
Lote

Nombre

Labor de
temporal

Agostadero

ha

ha

Precio

1

Leonardo Vázquez Salcido

52

23

$4,500

2

Jesús Vázquez Salas

33

25

$3,500

3

Leonardo Vázquez Salas

30

20

$2,800

4

Ramón Vázquez Salas

25

25

$2,500

3

José María Vázquez Salas

30

20

$2,800

TOTAL
170
113
$16,100
Fuente: Elaboración propia con información del contrato celebrado entre
Miguel Pérez Gavilán y Leonardo Vázquez Salcido, ANED, Salvador
Fernández, 22 de marzo de 1923, 131-134.
45

ANED. Salvador Fernández, 22 de marzo de 1923, 131-134.

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Aunado a las ventas, también siguieron arrendando fracciones
de la finca, como fue el caso del contrato celebrado el 26 de
marzo de 1924 con Juan Losoya,46 quien fungió como gestor
oficioso de Manuel Castillón por un terreno ubicado en los
márgenes de la laguna de Santiaguillo con una extensión de 400
hectáreas y por un periodo de arrendamiento de tres años; sin
embargo, también existió la opción de venta. La intención era
explotarlo de manera agrícola, por lo que se tenía proyectada la
inversión en algunas obras de irrigación, en dado caso de que
no hubiese venta, las obras realizadas en los terrenos quedarían
en beneficio de Nicolasa Pérez Gavilán sin ningún costo para
ella.47 Finalmente, la compra de la fracción se llevó a cabo
en 1926, por medio de la empresa “Castillón y compañía”;
a la extensión original se le agregaron 197 hectáreas, por lo
que en total fueron 597 hectáreas con un precio de venta de
$4776.48 Resulta interesante que la adquisición fue realizada
para la Comisión Nacional de Irrigación; si bien en el contrato
no se especifica la utilidad que dicha institución pretendía
darle a los terrenos, se sabe que su objetivo era desarrollar
Juan Losoya era el propietario de la hacienda de Guatimapé ubicada en la
parte norte del municipio, igual que los dueños de La Sauceda también estaba
llevando a cabo un proceso de fraccionamiento de la finca, exactamente con
las mismas intenciones; lo interesante de la fragmentación de su propiedad es
que la mayoría de los lotes fueron vendidos a menonitas que llegaron a establecerse a la región en la década de 1920.
47
ANED. Salvador Fernández, 26 de marzo de 1924, 32-35.
48
ANED. Salvador Fernández, 28 de julio de 1926, 81-84.
46

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obras de irrigación, para lo que era necesario estudiar posibles
tierras irrigables, elaborar los proyectos, llegar a acuerdos con
propietarios de tierras y dar concesiones a aquellos particulares
que estuvieran dispuestos a financiar obras.49 En este caso,
la pretensión fue un proyecto de irrigación en La laguna de
Santiaguillo en Guatimapé, con el propósito de incrementar la
producción agrícola en la región.50
Nuevamente la familia se hizo presente en el proceso de
venta de fracciones, esta vez, en 1925, los hijos y sobrinos de
Nicolasa Pérez Gavilán figuraron como compradores; dos de
ellos ni siquiera vivían en el país. La compraventa se realizó por
cinco lotes, uno para cada uno de sus familiares, y en total fueron
1,296 hectáreas con un precio de $2,292 pesos (véase tabla 2).
Llama la atención el precio de las fracciones, y también que en
el mismo contrato se asentó que la vendedora declaraba que de
manera previa ya había recibido por parte de cada uno de los
compradores el pago correspondiente.51

Jean Meyer, “La nueva política y el campo”, en Historia de la Revolución
mexicana 1924-1928, la reconstrucción económica, ed. Por Enrique Krauze,
Jean Meyer y Cayetano Reyes (México: El colegio de México, 1981), 107182.
50
Archivo Histórico del Agua (AHA). Estudios y proyectos, Núm. 1 /Dgo/
Anaquel 15, Entrepaño A, 1926, 10
51
ANED. Salvador Fernández, 11 de mayo de 1925, 193-195.
49

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Tabla 2
Fracciones vendidas a los Pérez Gavilán
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

1

Joaquín Pérez Gavilán

240

$480

2

Ana María Pérez Gavilán

250

$500

3

Asunción Pérez Gavilán de
Navarro

255

$510

4

Rafael Pérez Gavilán

317

$334

5

Jorge Pérez Gavilán

234

$468

1,296

$2,292

TOTAL

Fuente: Elaboración propia con información del contrato celebrado entre
Nicolasa Pérez Gavilán y sus familiares, ANED, Salvador Fernández, 11 de
mayo de 1925, 193-195.

En agosto de 1930 se registró la venta de 10 lotes pertenecientes
al potrero denominado “El Chaparro” (véase tabla 3). Entre todos
tenían una extensión de 1,767.5 hectáreas y representaron un
ingreso de $23,771 pesos; el precio por hectárea osciló entre los
$10 y $15 pesos, y si lo comparamos con la fracción vendida a
los Pérez Gavilán en 1925, podemos decir que el precio estaba
elevado, si consideramos que ambas fracciones fueron calificadas
como tierras de agostadero; sin embargo, también es evidente que
en un lapso de cinco años la tierra aumentó su valor.52
AHED. Libro 4 de fincas rústicas de la municipalidad de Canatlán, 19301931, 74 y 76.
52

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Tabla 3
Lotes vendidos pertenecientes al potrero denominado “El Chaparro”
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

234.5

$3,752

1

Jesús R. Rodríguez

2

Juan Quiñones

170

$2,210

3

Heriberto Díaz

167.5

$2100

4

Raúl Rodríguez

225

$3,150

5

Antonio Sifuentes

118

$1,180

6

Rafael Diaz y Diaz

240

$3,600

7

Ismael García González

205

$2,665

8

Juan García

176

$2122

9

Miguel García

129

$1,762

10

Fidel Guerrero

102.5

$1,230

TOTAL
1767.5
$23,771
Fuente: Elaboración propia con información del AHED, libro 4 de fincas
rústicas de la municipalidad de Canatlán, 1930-1931, 74 y 76.

Igualmente, en noviembre de 1931 se vendió la fracción de terrenos
perteneciente al denominado “Llano de San Francisco”, ubicado
en la parte noreste de la finca en colindancias con la hacienda de
Santa Isabel (véase tabla 4). Nuevamente, se trató de 10 lotes con
extensiones variadas y un precio promedio por hectárea de $19.7
pesos; entre todos abarcaban 1,830 hectáreas y el valor total fue de
$35,020 pesos. Igualmente, las tierras estaban clasificadas como de
agostadero, sin embargo, en una de las porciones había un manantial
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al que algunos de los lotes tenían derecho, como se asentó en la
escritura pública elaborada por el notario López Portillo, lo cual
nos indica que en este llano había posibilidades de abrir campos de
cultivo de manera relativamente rápida.
Tabla 4
Parte de los lotes vendidos pertenecientes al “Llano de San Francisco”
Lote

Nombre

Extensión ha

Precio

11

Tomás Cortés

261

$4,230

12

Salvador Rosa

211

$3,390

13

Jerónimo Vázquez

177

$3,240

14

Porfirio Ruiz y Heriberto Ruiz

269

$6,210

15

Marcelo Rivas

55

$1,510

16

Manuel Nieves

263

$4,050

17

Jesús María Quintana

50

$1,000

18

Jerónimo Vázquez

177

$3,240

19

Porfirio Ruiz y Heriberto Ruiz

269

$6,210

20

Gregorio Valenzuela

98

$1,940

1830

$35,020

TOTAL

Fuente: Elaboración propia con información del AHED, libro 4 de fincas
rústicas de la municipalidad de Canatlán, 1930-1931, 177 y 178.

Se estima que en la década de 1930 fue cuando se registraron las
últimas ventas de la hacienda de La Sauceda, sin embargo, no se
puede determinar con exactitud cuál fracción fue la última vendida
ni tampoco el año preciso. Lo que sí podemos afirmar es que durante
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dicha década se dotaron la mayor parte de los ejidos de Canatlán, por
lo que se asume que fue cuando la propiedad perdió el mayor número
de hectáreas. Respecto a los adquirentes de los lotes, podemos decir
que los primeros eran personas cercanas a los propietarios, dígase
amigos, familia o gente de confianza como el caso de Leonardo
Vázquez Salcido o el de Jesús Rodríguez González. Sin embargo,
con el paso del tiempo también hubo interés por parte de pequeños
propietarios y rancheros vecinos de la zona, los cuales probablemente
no quisieron desaprovechar la oportunidad de comprar buenas tierras
para incorporarlas a las que ya poseían.
3. Reforma agraria y conformación del ejido de la Sauceda
Alan Knight caracterizó la historia de la reforma agraria en dos
maneras distintas. Por un lado, una reforma primaria realizada de
manera más o menos rápida, la cual tuvo un carácter institucional
y respondió de manera directa a los postulados de la Revolución
que se había llevado a cabo con anterioridad. Y por otro lado,
una reforma agraria secundaria o “de arriba hacia abajo”, con una
articulación no tan clara respecto a la movilización revolucionaria,
que además requirió de la organización y apoyo estatal, de forma
que las acciones de dotación que se realizaron durante este tiempo
obedecieron más a un carácter político que a causas populares.53
Debido a que la reforma primaria fue la que manifestó y
dio continuidad a la idea de despojos ocurridos de manera previa,
Knight, “Tierra y Sociedad en el México revolucionario: la destrucción de
las grandes haciendas”, 33.
53

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y además abanderó la redistribución equitativa de las tierras como
forma efectiva de garantizar la justicia, fue la que se instaló en
el imaginario político nacional y sirvió como herramienta para
explicar y justificar el movimiento revolucionario, aunque se trató
de un movimiento muy diverso. Sin embargo, lo definido como
reforma secundaria también resulta ser interesante para comprender
la historia del reparto de tierras en la primera mitad del siglo XX,
debido a que en algunos contextos fue la modalidad operante.
De manera tentativa, se plantea que el reparto de
tierras en la región de Canatlán puede incorporarse a la idea de
reforma secundaria propuesta por Alan Knight, debido a que
durante el proceso hubo manifestaciones que se ajustan a dicha
representación. Esto puede observarse, por ejemplo, con el apoyo
condicionado de líderes políticos a través de organizaciones
sindicales que beneficiaban a sus miembros, o con la fuerte
intromisión estatal por medio del impulso de proyectos, lo cual
permitió que para finales de la década de 1930 hubiera cincuenta
y cuatro ejidos agrícolas en el municipio.
Durante el proceso de reparto se establecieron alianzas con
agrupaciones políticas y sindicales que fueron surgiendo a nivel
nacional y también en el ámbito local cuya intención aparente
era encausar las demandas de los campesinos, fungiendo como
intermediarios entre los campesinos y el Estado. De tal manera
que en marzo de 1920 se constituyó en esta entidad el Sindicato
Agrario Confederado de Durango, agrupación que se integró por
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los comités particulares ejecutivos que por ley debían organizarse
en todos los núcleos de poblaciones como solicitantes de tierras.
Dicho sindicato se formó bajo la dirigencia de Alberto Terrones
Benítez54 y resultó ser la primera y más importante agrupación de
su tipo constituida en el estado.55
El objetivo de tal agrupación era luchar por la restitución y
dotación de tierras, enfrentando a las autoridades que obstaculizaran
o impidieran la aplicación de las nuevas leyes agrarias,56 para lo
cual era necesario congregar al mayor número de campesinos que
tuvieran dicha necesidad, además del establecimiento de alianzas
con otras agrupaciones a nivel nacional. En octubre de 1920, el
Sindicado encabezado por Alberto Terrones y Severino Ceniceros
decidió unirse al recién conformado Partido Nacional Agrario
(PNA) y de esta forma fortalecer las acciones que pretendían
llevar a cabo en materia agraria en el estado, y logrando convertir
a Severino Ceniceros en un importante líder del PNA.57
Aunque la actividad del sindicato se desarrolló con mayor
amplitud en la zona oriente del estado, también tuvo una fuerte
presencia en la región de valles, dentro de las cuales se pueden
Pedro Salmerón Sanginés, “Lucha agraria y revolución en el oriente de
Durango (1900-1929)”, Historia Mexicana 6, núm. 1 (2006): 117–73.
55
Pavel Leonardo Navarro Valdez, El cardenismo en Durango: Historia política regional 1934-1940 (Durango: Instituto de Cultura del Estado de Durango, 2005), 29.
56
Salmerón Sanginés, “Lucha agraria y revolución en el oriente de Durango
(1900-1929)”, 164.
57
Salmerón Sanginés, 164.
54

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mencionar: Nombre de Dios, Durango, Canatlán, San Juan del Río,
Pánuco de Coronado y Peñón Blanco, zonas en las que el reparto de
tierra tenía que darse de manera urgente, debido principalmente a la
presión ejercida por la alta densidad de la población y la existencia
de grandes latifundios que se habían establecido en las llanuras,
acaparando la tierra y por ende la actividad agrícola.58
En la zona de la Sauceda en Canatlán, en 1929, se
conformó el Comité Particular Ejecutivo de La Sauceda, el cual
estaba encabezado por Juan Soto, Apolinar Reyes, Aniceto Martel,
Emiliano Talamantes, Anacleto Vela y Amalio Hernández, quienes
eran vecinos de la hacienda. Dicha agrupación presentó ante la
Comisión Local Agraria una solicitud de tierras correspondiente,
donde se estableció la apremiante necesidad que tenían de tierras
ejidales, debido a que se trataba de un pueblo agricultor que no
poseía tierras propias, lo cual los había obligado a malbaratar su
trabajo con los dueños de la hacienda de la Sauceda, con lo que
habían descuidado la educación de sus hijos.59
La solicitud elaborada por los campesinos estaba dirigida
al gobernador del estado, quien a su vez la remitía a la Comisión
Local Agraria para que se iniciara el trámite y recabara los datos
necesarios de cada pueblo o congregación y así darle continuidad
a lo solicitado. El pueblo debía contar con un mínimo de 25
Navarro Valdez, El cardenismo en Durango: Historia política regional
1934-1940, 30.
59
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango (POGED). Tomo
LXII, Durango, Domingo 19 de mayo de 1929, Núm. 40, 530. Solicitud de los
vecinos de La Sauceda Canatlán pidiendo tierras ejidales.
58

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capacitados o campesinos sin tierra, siendo jefes de familia o
varones solteros mayores de 18 años sin capital y dedicados al
cultivo de la tierra. Una vez reunida toda la información de cada
pueblo o congregación, se procedía a dictar resolución de los casos
por parte de la Comisión Local Agraria, quien regresaba el trámite
al gobernador para que lo ratificara de manera provisional y después
la Comisión Nacional Agraria pudiera someter los expedientes a la
resolución definitiva por parte del presidente de la república.60
En 1930, en el pueblo de La Sauceda se constituyó el
“Sindicato Ignacio Altamirano” conformado por un grupo de
campesinos que estuvieron impulsando el derecho a obtener la
dotación ejidal en conjunto con el Comité particular, liderados por
Anacleto Vela, Ángel Reyes, Eraclio Nieves y Juan Castañeda.
Evidentemente, su objetivo fue establecer alianzas con las demás
agrupaciones estatales para poder tener ventaja en el proceso
burocrático en que se encontraban inmersos. Sin embargo,
también tuvieron que enfrentar las estrategias emprendidas por
los dueños de la hacienda para retrasar o entorpecer los trámites.
Con base en la Ley de Dotaciones y Restituciones de Tierras y Aguas publicada el 23 de abril de 1927, se consideraba que todos los pueblos que carecieran de tierra y agua eran sujetos de derecho ejidal, cada uno de los poblados
que quisieran ejercer dicho derecho tenían que con al menos 25 campesinos
capacitados, asimismo, se estableció la capacidad agraria individual, y parar
ello habría que ser mexicano varón mayor de 18 años o mujer soltera o viuda
con familia a su cargo, ser vecino del pueblo solicitante, ser agricultor y no
tener bienes con valor mayor a mil pesos. Jorge Gómez de Silva Cano, El derecho agrario mexicano y la Constitución de 1917 (Ciudad de México: Instituto
Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, 2017).
60

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�La Sauceda

A los pocos meses de haberse creado, el sindicato interpuso una
queja ante la Comisión Local Agraria, en la cual se mencionó
que un grupo de setenta vecinos que eran incondicionales a los
dueños de la finca habían sido incluidos en el padrón ejidal, por
lo que también resultarían beneficiados con la dotación, lo que
no tendría que haber sucedido ya que ellos contaban con tierras.61
De acuerdo con el censo de población de 1930,62 en
La Sauceda había un total de 476 habitantes, es decir, treinta
y siete personas más que en 1910. Si bien el aumento pudiera
considerarse como mínimo, no lo es tanto si pensamos que durante
el movimiento revolucionario en la mayoría de las comunidades
la tendencia fue a la baja; por lo tanto, es probable que el aumento
registrado esté vinculado con el hecho de un año antes se iniciaron
los trámites para conformar el ejido, lo cual influyó para que
llegaran campesinos con la pretensión de obtener tierras ejidales.
Durante las averiguaciones del proceso para la
conformación del ejido, la dueña de la hacienda compareció
para defender su predio de la solicitud de dotación de tierras, e
hizo objeciones al censo con el argumento de que 14 solicitantes
no tenían derecho a recibir parcela ejidal. Además, señaló que
la finca solo contaba con 210 hectáreas de terrenos de temporal
de segunda y por lo tanto no podía ser afectada, y exhibió un
AHED. Queja interpuesta ante la Comisión Local Agraria por parte del
Sindicato Ignacio Altamirano de “La Sauceda”, 1930. Agrario del siglo XX,
documento sin clasificar.
62
Secretaría de la Economía Nacional, Censo General de la República Mexicana (Dirección General de Estadística, 1930).
61

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escrito firmado por 84 vecinos que rechazaban recibir tierras. No
obstante, el procedimiento continuó y el 4 de diciembre de 1933
la Comisión Local Agraria publicó la resolución que le otorgó a
los vecinos del poblado de la Sauceda 2,736 hectáreas de tierras
(véase mapa 2), después de haber comprobado la existencia de 130
individuos capacitados para recibir parcelas ejidales, afectando
únicamente a la hacienda de la Sauceda debido a que era la única
que había en un radio de siete kilómetros. En esta zona había
terrenos de humedad, de temporal de segunda, por la cercanía
del río de La Sauceda, así como una gran cantidad de tierras de
agostadero para la cría de ganado y una huerta.63
Sin embargo, ante la necesidad de más tierras, los habitantes
de La Sauceda tramitaron la solicitud de ampliación al año
siguiente, y se les dotó por resolución presidencial el 13 de octubre
de 1937 con una superficie de 2,874 hectáreas para beneficiar a 122
solicitantes; la extensión total también se tomó de manera íntegra
de la misma hacienda, de las cuales 296 eran de temporal y 2,578
de agostadero, que se ubicaban en los Potreros del Zorrillo y El
Bosque.64 Además de la dotación del referido pueblo, la hacienda
de los Pérez Gavilán también resultó afectada por las dotaciones y
ampliaciones del pueblo de San José de Gracia iniciadas en 1919;
Canatlán, Presidio y la Cañada en 1926; Donato Guerra y Bruno
Martínez en 1930 y Rancho Seco en 1932.
63
64

ARAN. Expediente 42/638, municipio Canatlán, núcleo agrario La Sauceda.
Diario Oficial de la Federación. 8 de noviembre de 1937, 1.

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Mapa 2
Dotación y ampliación del ejido de La Sauceda

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Tres décadas después de haberse iniciado el reparto agrario, la
mayor parte de la hacienda de la Sauceda estaba desarticulada.
De las 29,730 hectáreas con las que contaba en 1903,65 para la
década de 1940 solo contaba con dos huertas de poco menos 20
hectáreas cada una y el casco con una extensión de 10 hectáreas.66
Después de haber sido una de las fincas más importantes de
la región desde tiempos coloniales, y haber permanecido por
más de ochenta años en las manos de la familia Pérez Gavilán,
quienes supieron usufructuar el vasto territorio, con el paso del
tiempo La Sauceda quedó reducida a un conjunto de edificaciones
abandonadas.
Consideraciones finales
La desintegración de la hacienda de La Sauceda fue un proceso
complejo en el que intervinieron diversos elementos a lo largo
del tiempo. De lo que sí se está seguro es de que, en la última
etapa, fue resultado del movimiento revolucionario que se había
propuesto acabar con el régimen de Porfirio Díaz y todo lo que
éste representaba; desde luego, la tenencia de la tierra figuró
como un componente primordial.
Como se pudo observar, la desintegración de hacienda de la
Sauceda se dio a partir de dos formas distintas: el fraccionamiento
AHED. Registro de fincas rústicas para la municipalidad de Canatlán,
1898.
66
AHA. Testamento de la Sra. Nicolasa Pérez Gavilán, Aguas Nacionales,
Caja 784, Exp. 9461, Legajo 1
65

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y la dotación ejidal. En el caso del fraccionamiento, se manifestó
desde el porfiriato, quizás en menor escala que durante el
periodo posrevolucionario, pero encontramos evidencia de dicha
fragmentación. Por una parte, la separación que hizo Isabel Pérez
Gavilán, la cual dio origen a la hacienda Santa Isabel; y por
la otra, la venta del Rancho de San Bartolo a la familia López
Negrete; de las 32,080 hectáreas que abarcaba la finca en 1898,
pasó a poseer 29,730 hectáreas en 1903, es decir, en tan solo cinco
años hubo una reducción de 2,350 hectáreas. Esto demuestra, de
manera contraria a lo que tradicionalmente se cree, que durante
el porfiriato, al menos en esta finca, hubo una tendencia a la
disminución de su tamaño.
La Revolución Mexicana iniciada en 1910 fue un proceso
de gran importancia que dio paso a la transformación de las
estructuras económicas, políticas y sociales del país, y estableció
las bases para una nueva etapa de desarrollo de la nación mexicana,
debido entre otras cosas a que posibilitó el debilitamiento del
viejo orden agrario que había imperado hasta el momento. Por lo
tanto, una vez concluida la lucha, hubo necesidad de redistribuir
la tierra y beneficiar a las clases rurales. Sin embargo, este fue un
proceso que implicó una serie de conflictos entre los diferentes
grupos o fracciones de la sociedad mexicana, en donde cada
uno de ellos luchó para defender su posición. Por una parte,
los campesinos exigían ser dotados de tierras, y por la otra, los
hacendados buscaban diferentes alternativas para retrasar o evitar
la expropiación de sus fincas.
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Es por ello por lo que Nicolasa Pérez Gavilán resolvió
iniciar con el fraccionamiento de su hacienda, para lo cual
nombró a su primo Miguel como su apoderado legal para que se
hiciera cargo de dicha encomienda. Si bien en el discurso se hacía
referencia a las buenas intenciones por parte de la dueña para
contribuir a la formación de la pequeña propiedad, es evidente
que su intención fue contrarrestar los efectos de la reforma en su
propiedad. De esta manera, el proceso de fragmentación se dio en
diferentes etapas y modalidades. En un primer momento fueron
fracciones pequeñas que medían aproximadamente mil metros
cuadrados; después, hubo algunas ventas que favorecieron a
familiares y gente cercana, por lo que las extensiones fueron
mayores y en algunos casos los precios fueron mínimos; en la
última etapa, se logró estandarizar tanto las medidas de las
fracciones como los precios en los que se vendieron. Además, los
compradores fueron propietarios de la zona que ya poseían tierras
con anterioridad, es decir, el campesino sin tierras no figuró en el
proceso de fragmentación.
Respecto a la dotación ejidal, podemos decir que fue
un proceso en el que ambas partes lucharon para conseguir sus
propósitos. Los hacendados buscaron a toda costa mantener su
estabilidad y predominio, sin embargo, las circunstancias políticas
del periodo posrevolucionario no les fueron favorables. A pesar
de los intentos de eludir el proceso de reparto, como se vio en el
último apartado, la hacienda fue afectada para la constitución de
siete ejidos, entre ellos el del poblado de la Sauceda que atañe al
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presente trabajo. Por su parte, los campesinos no sólo tuvieron que
enfrentar las dificultades político-administrativas del gran aparato
de la legislación agraria, sino también los mecanismos legales y
de represión que el hacendado emprendió como dispositivo de
defensa. Fue durante la década de 1930 cuando la reforma agraria
se ejecutó de manera más amplia y sistemática, lo cual constituyó
la mayor pérdida de tierra de las haciendas, y por consiguiente del
poder de los hacendados que hasta ese momento habían tenido el
control del territorio.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico del Estado de Durango (AHED)
Archivo de Notarías del Estado de Durango (ANED)
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Hemerografía
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Periódico Oficial del Estado de Durango (Durango)
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango (Durango)

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�Documentos para la historia social del catolicismo
rioplatense: La visita episcopal de Benito Lué y Riega
(1803-05)
Camilo Zarza Valencia
Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”
(UBA-CONICET), Buenos Aires, Argentina
orcid.org/0009-0006-5361-2053

Introducción
El documento que vamos a introducir en este texto es la “Santa y
General visita pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo Don Benito
Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa
María de Buenos Aires”. Visita pastoral que fue llevada adelante
entre 1803 y 1805 por quien era en aquel entonces obispo de
Buenos Aires, Benito Lué y Riega. El documento cuenta con el
valor excepcional de ser el único registro disponible de una visita
episcopal para el periodo colonial en el Río de la Plata. A su vez,
posee una riqueza particular porque también nos permite conocer
el estado del despliegue de dispositivos religiosos en el espacio
diocesano para el trienio que abarcó y que incluyó en su itinerario
a los pueblos de indios y parroquias de Corrientes, Entre Ríos,
Santa Fe, Buenos Aires (provincias del actual territorio nacional
argentino) y los dispositivos religiosos de la Banda Oriental del
río Uruguay (Uruguay).
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�Documentos para la historia

Trabajamos en este apartado con la versión que editó
Prohistoria Ediciones en el año 2021. El libro, coordinado por
la Dra. María Elena Barral,1 presenta una versión transcripta y
comentada de la visita episcopal por un grupo de investigadores
formados y en formación. La publicación forma parte de los
resultados de un proyecto de investigación radicado en el
Departamento de Cs. Sociales de la Universidad Nacional de
Luján, titulado “El gobierno de territorios y poblaciones rurales
en el espacio litoral rioplatense: disputas y conflictos, 17561810” (2016-2019) dirigido por la Dra. María Elena Barral, el
Prof. Raúl O. Fradkin y el Dr. Oscar Trujillo.
El libro presenta además de la transcripción comentada,
un glosario de términos eclesiásticos y unas cartografías de los
sitios de culto. Estos capítulos son importantes porque brindar
una información complementaria que acerca el documento a
lectores no especializados en la historia religiosa tanto como
para los lectores que no estén familiarizados con la geografía
rioplatense o con los términos vinculados a la ritualidad
cristiana. Otros de los trabajos que acompañan la edición fue
escrito por Fernando Heinzen, responsable del Archivo Histórico
del Arzobispado de Santa Fe de la Vera Cruz, y presenta un
aporte valioso para contextualizar el hallazgo del documento y
María Elena Barral, coord., La visita del obispo Lué y Riega: transcripción
y edición de la Santa y General Visita Pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo
Dn Benito Benito Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa María de Buenos Aires (1803-1805) (Rosario: Prohistoria, 2021).
1

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su preservación. Un último texto acompaña el documento que
nos brinda un estudio introductorio sobre mundo social que nos
permite conocer la visita escrito por el Prof. Raúl O. Fradkin
y la Dra. María Elena Barral. No me detendré específicamente
en los artículos que acompañan la visita, ya que el propósito
de este texto es el de brindar al lector ejemplos y referencias
del documento que nos permitan dimensionar algunos de los
posibles aportes que brinda la fuente para la historia social del
catolicismo rioplatense.
1. Un archivo fragmentado o el derrotero de una
fuente primaria
Los documentos para la historia de la iglesia en el Río de la
Plata, o al menos para la histórica diócesis de Buenos Aires, se
encuentran dispersos y fragmentados. Esto se debe a que en 1955
se incendió el archivo de la Curia Metropolitana perdiéndose
un valioso repositorio que sin embargo está presente para otras
latitudes como la diócesis de Córdoba del Tucumán, en el centro
del actual territorio nacional argentino. De aquel incendio de
la catedral de Buenos Aires, sobrevivió algo de los papeles
vinculados al cabildo eclesiástico y algunas colecciones de
documentos editados previamente al incendio. Como resultado de
aquella ausencia, por lo general, los trabajos y las investigaciones
que se llevan adelante en el marco de la historia social del
catolicismo rioplatense, entonces, deben recurrir a las salas del
Archivo General de la Nación Argentina o bien a los diferentes
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�Documentos para la historia

archivos eclesiásticos que se pueden encontrar en las antiguas
iglesias matrices de la diócesis.2
Previamente a la edición que se refiere en este apartado,
circuló una versión que compiló el presbítero e historiador Edgar
Stoffel en el año 1992 bajo el nombre “Documentos inéditos de la
santa visita pastoral del obispado del Río de la Plata”. En ella se
reproducían en copia facsimilar el original de la visita y contaba
con una introducción histórica al documento.
El manuscrito original de la visita pastoral fue encontrado
en el Archivo Histórico del Arzobispado de Santa Fe de la Vera
Cruz. El texto se divide en dos apartados, como veremos, el
primero llamado “cuaderno de la visita”, que incluye 84 folios
en su mayoría de 21 cm de ancho por 31 cm de largo, mientras
que el “registro de las licencias” incluye 29 folios.3 En cuanto
al contenido de cada uno de estos apartados, mientras que uno
trabaja sobre la recorrida y visita de los dispositivos religiosos
desplegados por el espacio diocesano, el otro versa sobre las
licencias que otorgó en el transcurso de su recorrida el obispo
Lué y Riega.

Roberto Di Stefano y José Zanca, “Iglesia y catolicismo en la Argentina.
Medio siglo de historiografía.” En Anuario de Historia de la Iglesia, no. 24
(2015), https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35542301002.
3
Fernando Heinzen, “Hallazgo de los escritos de la Santa Visita Pastoral del
Obispado del Río de la Plata por el Obispo Lué y Riega 1803-1805” en La visita del obispo Lué y Riega… coord. María Elena Barral (Rosario: Prohistoria,
2021).
2

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2. El obispo y sus secretarios
El obispo Benito Lué y Riega nació en Asturias, el 12 de marzo
de 1753, se doctoró en sagrada teología y arribó al obispado de
Buenos Aires a los 50 años de edad, luego de una trayectoria
eclesiástica en la península. El último cargo que detentó allí fue el
de deán, en la catedral de Lugo, Galicia. Desembarcó en América
un 22 de abril y luego de que el obispo Mariano Moscoso, de la
diócesis de Córdoba del Tucumán, lo ungiera –a principios de
junio– partió a Santa Fe de la Vera Cruz para llevar adelante la
visita episcopal. A grandes rasgos, se sabe que la visita pastoral
constituyó una obligación para los prelados establecida por el
concilio de Trento (1545-1563) y que estas permitían recoger y
recopilar información sobre las diferentes realidades sociales y
religiosas que se encontraban en el espacio diocesano que les toca
gobernar.
Su gobierno episcopal en Buenos Aires, se extendió
desde 1803 hasta 1812 y estuvo signado por un agitado clima
político en la ciudad de la Trinidad, si tenemos en cuenta que una
vez terminada la visita, la ciudad se vio conmocionada por las
invasiones inglesas en dos oportunidades, primero en 1806 y casi
un año después en 1807. Luego, años más tarde, el obispo fue
testigo de otros acontecimientos que tuvieron un fuerte impacto
político, como la asonada de Martín de Álzaga en 1809 y después,
en mayo de 1810, el establecimiento del cabildo abierto y la
primera junta de gobierno. El obispo mostró, por aquellos días,
sus convicciones realistas frente al movimiento independentista.
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�Documentos para la historia

Falleció en 1812 dejando el obispado en sede vacante que el
contexto revolucionario prolongó durante décadas. 4
Es más que probable que también el obispo no haya
realizado el recorrido en soledad. Del texto se desprenden en
general la presencia de, al menos, dos secretarios de la visita los
cuales llevaron adelante la escritura del documento en distintos
momentos. Fue el primer secretario de la visita, el Licenciado
Don Mariano Ruiz de Navamuel, quien aparece mencionado al
comienzo de la visita en la ciudad de Santa Fe, el 13 de junio
de 1803. Según consta en su relación de méritos y servicios
presentada en el obispado de La Paz en septiembre de 1803 –
ya luego de la visita–, era natural de la Villa Paredes de Nava
en Palencia y tenía 27 años y de “estado noble”. Arribó a este
continente en la comitiva que llegó junto al prelado Benito Lué
y Riega. Navamuel contaba entre sus méritos con una trayectoria
en la administración eclesiástica en la península que incluían,
entre otras cosas, haber sido visitador general, abogado de
cámara y secretario al servicio del difunto obispo Buenaventura
Moyano, en su efímero obispado en Palencia. A finales de 1803,
el secretario abandonó al prelado porteño para concursar en la
canonjía doctoral en la catedral de La Paz.5
En reemplazo del anterior encontramos a José Francisco
de la Riestra, quien ocupó el rol desde el segundo tramo iniciado
Vicente Cutolo, Nuevo Diccionario biográfico argentino (1750-1930),
Tomo Cuarto. (Buenos Aires: Editorial Elche, 1983)
5
Archivo General de la Nación Argentina (AGN). Sala IX 2747 Exp. 1394.
4

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el 8 de mayo de 1804 hasta la finalización de la visita pastoral, el 1
de noviembre de 1805. De la Riestra, natural de Gijón, sacerdote,
se graduó de doctor en ambos derechos. Luego de su trabajo como
secretario de la visita, fue director del Convento de las Catalinas
en Buenos Aires y a su vez, rector del Seminario Conciliar entre
1807 y 1810. Al momento de la independencia, fue enviado a las
provincias por su “fervor a la causa realista”.6
Es posible que el obispo recién llegado a la diócesis de
Buenos Aires haya elegido personas de su confianza para ser sus
secretarios. En este sentido, no es llamativo que ambos secretarios
hayan sido naturales de la península ibérica y de comprobada
trayectoria en el Viejo Mundo e incluso, que hayan tenido
conocimientos en derecho. Sería interesante seguir indagando sobre
el rol de secretario de la visita en futuros trabajos de investigación,
para poder pensar en si además de registrar los acontecimientos,
quizás, haya podido intervenir frente a algunas situaciones
aconsejando o asesorando en la toma de decisión al prelado.
3. El cuaderno de la visita
De manera general, este primer apartado de la visita presenta un
formato más o menos estandarizado. Encontramos que se informa
sobre el nombre de la parroquia o capilla que se está visitando –
incluyendo muchas veces un listado de oratorios dependientes–,
el cura vicario que la tiene a su cargo, el teniente si lo hubiese, el
Vicente Cutolo, Nuevo Diccionario biográfico argentino (1750-1930),
Tomo Sexto. (Buenos Aires: Editorial Elche, 1975)
6

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�Documentos para la historia

capellán o mayordomo, el notario y se comienza con la visita de la
iglesia. Tomaremos en las páginas que siguen algunos ejemplos de
este registro de la visita, referidos a las instancias administrativas
parroquiales, la materialidad de los sitios de culto y el registro en
los pueblos de misión. Luego de esta somera revisión del itinerario
episcopal podremos observar más detenidamente la información
que se brinda el registro de Licencias.
La revisión de las instancias administrativas parroquiales:
Cuando pensamos en las instancias administrativas parroquiales
lo hacemos principalmente a partir de los libros de partidas –
bautismos, matrimonios, entierros– y las cuentas de fábrica.
Ambos registros guardan relación con la recaudación que lleva
adelante cada dispositivo religioso, no sólo para su subsistencia
y la del cura sino también el sustento de toda la diócesis y sus
agentes religiosos (obispo, cabildo eclesiástico, beneficiados).
En primera instancia, el obispo solía revisar los libros de
partidas en el que se registraban los bautismos, los casamientos
y las defunciones. Esta revisión podía generar obligaciones
y compromisos del cura vicario con el prelado en términos
administrativos, vinculados a la omisión de alguna nota, como por
ejemplo en la Parroquia de Santa María del Puerto de Las Conchas:
Se comisionó al sobredicho Cura actual para que enmendase
varias partidas que se hallan con defectos notables como son
falta de firmas, omisión de nombres de bautizados y sus padres.
Y a fin de que averigüe si viven los que han incurrido en estos
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�Camilo Zarza

defectos, y repararlos del mejor modo, anotando al margen la
causa de ellos y firmándolo.7

Estas omisiones llamaron la atención al obispo, pues una
adulteración en estas entradas redundaba en un menor ingreso a
las cajas de la fábrica de la iglesia local, por un lado, pero también
en una reducción en los ingresos a nivel general del obispado, por
ejemplo, en las “cuartas episcopales” que recibía el prelado por
cada nacimiento, casamiento o defunción.
Es por esto que, de la misma manera, se llevaba adelante
una revisión de los libros de cuentas de fábrica. Era una tarea de
los mayordomos o tenientes de cura mantener estos libros en los
que se registraban ingresos y egresos de la fábrica de la iglesia,
pudiendo esta quedar con saldo a favor o registrando alguna
deuda, por ejemplo, en la Capilla de Mercedes ayuda parroquia
de la de Santo Domingo Soriano en la Banda Oriental del Río
Uruguay encontramos la siguiente anotación:
Cuentas. Se han aprobado con caudal existente en deudas de 46
pesos corrientes: se ha comisionado en forma al actual teniente
y a sus sucesores para el ajuste de las futuras, como para el
recobro de las deudas: igualmente se le previno que de los
matrimonios de españoles exija dos pesos para la fábrica y uno
de los de Naturales (Barral, 2021: 103).

Conocemos que algunas parroquias contaban con unidades
productivas anexadas a las iglesias. Conocidas con la
denominación de “Estancias de la Virgen”, el prelado en la
7

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 100.

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�Documentos para la historia

medida que se encontraba con alguna pretendía conocer su
estado general. Así encontramos que, en la parroquia de Santo
Domingo Soriano, por ejemplo, frente al vencimiento próximo
del contrato de arrendamiento de dicha estancia con Don Pedo
Manuel García el prelado “…les ha prohibido celebrar contrato
alguno, enajenarla, y empeñarla sin intervención, y aprobación de
Su Señoría Ilustrísima…”.8
De esta manera la visita nos da la posibilidad de observar la
gestión de curas y tenientes de cura desde la revisión de los libros
que hacen a las administraciones parroquiales. Los ejemplos que
se traen aquí no agotan las situaciones que se presentaron en los
años de recorrida pero sí nos sirven para dimensionar una forma
posible de intervención episcopal en dichas gestiones locales.
La materialidad de los sitios de culto:
Otra cuestión interesante que aparece en esta visita episcopal es
el estado material de los dispositivos religiosos.
Muchas veces categorizados a partir del binomio “decente/
indecente” el prelado guarda una preocupación sobre el aspecto y
el mantenimiento de los sitios de culto. Así, por ejemplo, para la
Capilla de Nuestra Señora de la Concepción de la Isla de Martín
García, el mandato episcopal fue que
[…] en vista de su indecencia para celebrar en ella los divinos
oficios por el reducido espacio de su construcción y por estar
contigua a la habitación de los presidiarios se destine para
8

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 104.

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sacristía el terreno necesario; que se compren crismeras de
plata, que se cierre cementerio de pared con puerta y llave; y
una Cruz en el medio…9

El ejemplo nos permite pensar entonces que la materialidad del
lugar de culto no estaba ligada solamente al estado de las paredes,
techos o puertas sino también por el estado material de los objetos
litúrgicos o sagrados. Esta atención episcopal estuvo presente en
otros puntos que visitó el prelado en la diócesis. Así, cuando visitó
la “Capilla de Nogoia, vice parroquia del Gualeguai”, actualmente
situada en la provincia argentina de Entre Rios, el obispo mandó:
[…] que de las existencias, y limosnas, que se recojan se
compre un Cáliz y patena decentes, beneficiando al efecto
que actualmente sirve, por estar indecente: que se encarguen
unas crismeras de plata con su caja de madera: que se haga
pila bautismal con su cubierta y cerradura para conservar el
agua consagrada, según lo previene el Ritual: que se haga un
incensario y naveta aunque sea de bronce: un porta viatico
dorado por lo interior: que se compre un Misal, y un Ritual…10

La observación sobre los objetos sagrados también era extensiva
a la indumentaria que se debía utilizar para la liturgia, como
podemos encontrar en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar de
la Guardia del Cerro Largo en la Villa de Melo (actual Uruguay),
donde se registró que:
[…] con consideración a la extremada pobreza de esta Iglesia,
tanto en su construcción, por ser un rancho cubierto de paja sin
9
10

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 107.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 129.

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sacristía ni otro adorno exterior, que la distinga, como por los
ornamentos y vasos sagrados, reducidos aquellos a una casulla
vieja, que sirve para los tres colores, blanco, encarnado y verde
y otra mejor acondicionada, que hace a negro y morado…11

Este ejemplo de Cerro Largo nos muestra cómo se integraban
realmente los ítems que venimos enumerando. Es decir, de qué
manera se vinculaban en torno a la sacralidad del espacio tanto
la materialidad del sitio de culto como el estado material de
los objetos, alhajas y vestimentas rituales para garantizar cierta
“decencia” o “solemnidad” del culto.
Otra información que nos permite recuperar el documento
que estamos introduciendo es el de los emplazamientos o
erecciones de los sitios. En la visita el obispo llevaba adelante una
actualización de las jurisdicciones. Por ejemplo, llevó adelante
la erección de nuevos dispositivos en atención a la necesidad
que presentaban las feligresías, en la Parroquia de Concepción
del Uruguay (parroquia que hemos mencionado más arriba) nos
encontramos que el prelado dio lugar a la erección de oratorios:
En consideración a la larga distancia de esta Parroquia encargo
Su Señoría Ilustrísima al Cura Vicario que en las dos Poblaciones
de Guayquiraro, y Villaguai proporcione la erección de dos
oratorios públicos para el pasto espiritual de aquellas Almas
exigiendo en estos vecinos el correspondiente allanamiento de
mantener en ellos Sacerdote Secular, o Regular con aprobación
de Su Ilustrísima…12
11
12

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 112.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 102.

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�Camilo Zarza

Lo que nos encontramos en este tipo de situaciones es otra manera
de afirmar el poder episcopal que tiene el prelado. Tomando parte
y haciendo tomar parte a párrocos y vecinos en el establecimiento
de nuevos dispositivos tanto como en la manutención de los sitios
sagrados que en ese momento se encuentran en actividad.
Los pueblos de indios:
En 1767 la expulsión de los Jesuitas implicó que las reducciones
que éstos instalaron y administraron en la jurisdicción de Buenos
Aires fueran ocupadas por sacerdotes pertenecientes a otras órdenes
religiosas como los Franciscanos. Llevada adelante entre abril y
noviembre de 1805, la visita constituye un documento de valor
histórico inestimable para conocer la administración de los pueblos
luego de cuatro décadas de la expulsión. La información recabada
por la comitiva episcopal no se refiere sólo a las cuestiones ya
mencionadas como los objetos vinculados a liturgia, las cuentas de
fábrica o el estado material de los sitios de culto, sino que aparecen
otras problemáticas que han llamado la atención del prelado y nos
parece importante poder mencionar aquí.
A modo de ejemplo, en el pueblo de Santa Lucia de
los Astos, pueblo fundado en 1615 y ubicado actualmente en
la provincia de Corrientes, Argentina, el prelado registró la
estructura gubernamental del pueblo al destacar que:
En él reside un subdelegado, que tiene jurisdicción en lo civil,
criminal y Real Hacienda, la que ejerce igualmente en los
Pueblos de Garzas e Itatí; un administrador de temporalidades,
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con un cabildo compuesto de un Corregidor, dos alcaldes
reales, otro de la Santa Hermandad, un regidor, procurador y
alférez real.13

El administrador tenía la función como enviado de la Corona
de poner límites a la administración religiosa de los frailes que
vivían en los pueblos y a la vez limitar el uso y abuso sobre los
indios, que aún estaban en el régimen de encomienda conocido
como régimen de comunidad por parte de los vecinos.
La preocupación por la situación de los indios bajo el
régimen de comunidad se puede observar cuando se lee que la
comitiva buscó registrar a las familias que habitaban en aquellas
jurisdicciones e identificar cuáles de éstas aún pertenecían a esta
forma de encomienda. En el cuaderno de la vista se anotó que
Santa Lucia de los Astos, “comprende el número de 31 familias,
de las cuales 13 están libres de Comunidad y las restantes viven
bajo su yugo”. Esta información es relevante no sólo porque
nos habla de la pervivencia del régimen de comunidad a pesar
de la ofensiva de la Corona por su supresión definitiva desde
1804 sino que también nos permite saber, cuándo el número está
registrado, cuántas son efectivamente las que aparecen aún bajo
esa modalidad de explotación económica.
Un elemento que también se destaca en la visita de
los pueblos de indios es la corrección de las costumbres. Esta
“corrección” estaba fuertemente relacionada con la cuestión
13

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 133.

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�Camilo Zarza

moral y la vigilancia de los cuerpos. Siguiendo con Santa Lucía,
el prelado recomendó en sus mandatos generales que:
Advertida asimismo por Su Ilustrísima la desnudez con que
se presentan en público las mujeres ordinarias y el abuso de
traer los niños desnudos, previno al cura que en las pláticas
dominicales reprenda esto y privadamente encargue a los padres
de familia se moderen en el disimulo con que han procedido
hasta ahora en tolerarlo.14

Resulta interesante el ejemplo que mencionamos anteriormente
para ponderar las posibles intersecciones entre género y raza en
el contexto de los pueblos de indios. La visita aparece como un
documento plausible de ser abordado desde diversas perspectivas
historiográficas y la información que brinda puede resultar útil
para resolver diferentes problemas.
Encontramos entonces que el “cuaderno de la visita” registró
situaciones de la más diversa índole. Desde aquellas cuestiones
vinculadas a la “decencia” del culto y sus sitios hasta la “corrección
de las costumbres”, pasando por la reformulación de jurisdicciones y
erección de dispositivos religiosos. Veamos ahora cómo además de
la “vigilancia” sobre los sitios de culto y las feligresías se extiende a
los agentes religiosos que pueblan la diócesis.
4. Las licencias
El segundo apartado de la edición anotada y comentada que
introducimos en este texto se trata del registro de la visita que el
14

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 133.

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�Documentos para la historia

obispo llevó adelante sobre los agentes religiosos de la diócesis.
Instancia privilegiada para pensar la relación interpersonal entre
el prelado y los frailes, capellanes, curas, tenientes de curas y
mayordomos que hacían al personal de la diócesis. El apartado
es variado y no guarda un formato necesariamente estandarizado
como el primero de las visitas a las iglesias. A modo de ejemplo
veamos algunas de las situaciones de los frailes franciscanos del
convento de San Pedro, localidad ubicada al norte de la actual
provincia de Buenos Aires, Argentina, el cuaderno de la visita
registró el paso del obispo y el vínculo con los frailes así en:
Agosto 15, el Padre Fraile Rafael Sainz Orden Franciscano
Recoleto residente en la Estancia de doña Josefa Rodríguez sita
en la Parroquia de San Pedro para celebrar y confesar ambos
sexos en el obispado por dos meses solamente y concluidos se
retirará a su convento de Buenos Aires.15

El sacerdote residía extra muros y prestaba servicios religiosos
en una estancia, con lo cual el prelado extendía esta licencia
por un tiempo concreto y solicitaba que el regular vuelva a su
convento. Sin embargo, no siempre se extendían las licencias sin
más. Para dimensionar por completo el encuentro del prelado con
estos frailes podemos citar una suspensión y sus condiciones, por
ejemplo, el 7 de agosto de 1803 ordenó al “Padre Fraile Francisco
Cuesta del mismo convento suspensas las licencias que tenía
hasta que se presente a examen en la Capital”.16 El “examen”
15
16

Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 183.
Barral, La visita del obispo Lué y Riega, 182.

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�Camilo Zarza

expresaba entonces el vínculo interpersonal entre el obispo y los
agentes que se encontraban desplegados por el espacio diocesano
y de alguna manera, se presentaba como un ámbito propicio para
ejercer la “corrección” de algunas “fallas” o para reafirmar así
control sobre éstos.
Vemos entonces que el documento registra la fecha de
contacto, junto con el examen de los curas, es decir, la renovación
o revocación de las licencias para celebrar, predicar y confesar
tanto hombres como mujeres o llegado el caso, sólo hombres.
Estas entradas también indican en la mayoría de los casos las
condiciones de esa renovación y el tiempo estipulado para ella.
Existen algunas renovaciones que podríamos llamar “especiales”
que implicaban la habilitación para absolver un tipo específico
de pecados o habilitar matrimonios según sea necesario. El
apartado de las licencias en general puede ser útil a los fines de
reconstruir la red de agentes. Porque brinda al lector una especie
de radiografía del clero secular y regular que se encontraba activo
en la diócesis realmente existente y sus áreas de actuación.
A modo de cierre me gustaría proponer que esta es solo una
lectura posible de la información que nos brinda un documento
que como explicamos más arriba puede considerarse excepcional.
Es importante valorar el trabajo en conjunto y la necesidad de
integrar los repositorios documentales eclesiásticos con el trabajo
de instituciones públicas como son las universidades para su
mayor difusión y visibilidad. Estos documentos, y a esto apuntó la
edición comentada de la visita, no son excluyentes para la historia
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�Documentos para la historia

del mundo religioso. Son fuentes que también nos arrojan datos
sobre la sociedad que contribuyó y dio forma a los dispositivos
religiosos, así como a las prácticas de religiosidad. Es decir, una
visita y su registro de licencias, nos son de utilidad para pensar
el despliegue diocesano y sus agentes, pero también contribuye
a aproximarse a las relaciones sociales interétnicas, de género y
clase de un mundo social más vasto. Espero que esta introducción
sirva para contribuir a que otros lectores de otras latitudes se
aproximen a estas fuentes con otros (y nuevos) interrogantes y
trabajos de investigación.
Referencias
Archivo
Archivos General de la Nación Argentina (AGNA)
Fuentes editas
Barral, María Elena, coord., La visita del obispo Lué y Riega: transcripción y edición de la Santa y General Visita Pastoral
del Ilustrísimo Señor Obispo Dn Benito Benito Lué y Riega
Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de Santa María de
Buenos Aires (1803-1805). Rosario: Prohistoria, 2021
Bibliografía
Cutolo, Vicente, Nuevo Diccionario biográfico argentino (17501930), Tomo Cuarto. Buenos Aires: Editorial Elche, 1983.
Cutolo, Vicente, Nuevo Diccionario biográfico argentino (17501930), Tomo Sexto. Buenos Aires: Editorial Elche, 1975.
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�Camilo Zarza

Di Stefano, Roberto y Zanca, José “Iglesia y catolicismo en la
Argentina. Medio siglo de historiografía.” En Anuario de
Historia de la Iglesia, no. 24 (2015)
Heinzen, Fernando, “Hallazgo de los escritos de la Santa Visita
Pastoral del Obispado del Río de la Plata por el Obispo
Lué y Riega 1803-1805” en La visita del obispo Lué y
Riega: transcripción y edición de la Santa y General Visita Pastoral del Ilustrísimo Señor Obispo Dn Benito Benito Lué y Riega Obispo de la Santísima Trinidad Puerto de
Santa María de Buenos Aires (1803-1805). coord. María
Elena Barral, Rosario: Prohistoria, 2021. 21-27.

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�La conservación del patrimonio bibliográfico:
colecciones especiales de la Biblioteca UDEM
Arnoldo David Diaz Tamez
Universidad de Monterrey

San Pedro Garza García, México
orcid.org/0000-0002-2341-9248

Introducción
Las bibliotecas han sido reconocidas como guardianas
del patrimonio escrito de la humanidad. Dicha labor debe
desempeñarse bajo el equilibrio entre la protección y conservación
del documento y las facilidades para su consulta y acceso al público
en general.1 Con este texto pretendo mostrar las colecciones de la
Biblioteca UDEM, en la Universidad de Monterrey, en las que
se desarrollan estas actividades y su potencial para la generación
de nuevas investigaciones en los campos de las humanidades, las
artes y las ciencias sociales.
Primero definamos algunos puntos sobre la importancia
de la conservación del patrimonio bibliográfico en la labor de la
investigación histórica. Para ello debemos tener en claro el papel
que juega la escritura en la historia de la humanidad:
Francisca Hernández, El patrimonio cultural: la memoria recuperada (Gijón: Trea, 2002).

1

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�David Díaz

Con este instrumento [la escritura] la memoria humana se
vuelve física y permanece. La escritura sirvió para transmitir
los acontecimientos de la historia humana, pero también pasó
a formar parte del proceso creativo del pensamiento humano.2

Regularmente, historiadores e historiadoras consideramos los
archivos como el recinto clave para obtener información original,
es decir, fuentes primarias en forma de reportes, estadísticas,
mapas y un sinfín de documentos que nos permiten acercarnos
a los pensamientos de quienes vivieron la época que nos
encontremos estudiando.
Sin embargo, las bibliotecas, y la Biblioteca UDEM en
particular, nos proveen de una enorme cantidad de materiales
escritos que pueden considerarse en sí mismos fuentes primarias.
Y en sí mismos, los libros son considerados patrimonio por el
conjunto de valores que representan y su papel como generador
de nuevo conocimiento.3
Ante el crecimiento de la escritura en línea, la conservación
de los materiales bibliográficos se hace una tarea cada vez más
ardua y necesaria pues los libros creados tras la industrialización
del oficio editorial que normalmente no eran incluidos en los
Idalia García Aguilar, Idalia, Miradas aisladas, visiones conjuntas: defensa del patrimonio documental mexicano (México: Sistemas Bibliotecarios de
Información y Sociedad, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, UNAM, 2001) , 66.
3
Olaia Fontal Merillas, La educación patrimonial: teoría y práctica para el
aula, el museo e Internet. Biblioteconomía y administración cultural (Gijón:
Trea, 2003).
2

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�La conservación del patrimonio

programas de conservación y restauración, hoy son revalorados
y pasan a formar parte de las colecciones históricas de diversas
bibliotecas, entre ellas la biblioteca central de la UDEM.
Pasaremos a mostrar las diferentes colecciones especiales
que se resguardan en esta universidad, su valor, la historia
de algunos de sus creadores, las posibilidades de su uso y las
maneras en la que la comunidad puede sacar provecho de las
mismas. Como biblioteca consideramos que nuestra labor es
principalmente la de custodios, siendo el conocimiento y la
creatividad el objeto de nuestra protección. Pero creemos que la
función de una biblioteca no termina en la simple custodia, sino
que debemos impulsar el uso del patrimonio bibliográfico con
miras a crear nuevos conocimientos.
1. Colecciones especiales en la Biblioteca UDEM
En la Biblioteca UDEM se consideran colecciones especiales a
aquellas que han sido donadas y conservadas íntegramente por
personalidades relevantes en la historia académica, artística
o política de México, así como a aquellos tomos con más de
cien años de antigüedad que se encuentran en nuestra colección
general pero que ahora necesitan de una conservación más ardua.
Actualmente contamos con tres colecciones especiales.
1.1 Colección histórica
Nuestra colección histórica se conforma de aquellos tomos que
pertenecieron a nuestra colección general y que poco a poco
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�David Díaz

cumplen con los cien años de antigüedad. Una vez cumplido este
tiempo, se hace necesario conservarlos en una estantería especial
para mantenerlos alejados del polvo y del maltrato físico por parte
de los usuarios inexpertos.
Ya que hablamos de ejemplares que pertenecieron a la
colección general, en la colección histórica se cuenta con las más
variadas temáticas. Aunque en ella podemos encontrar manuales
escolares de filosofía, textos clásicos de derecho, primeras
ediciones de diversos tomos sobre medicina y ciencias naturales,
se trata de un fondo especialmente rico en literatura e historia.
La mayoría de los tomos están fechados entre los finales
del siglo XIX y el principio del XX, sin embargo, contamos con
libros aún más antiguos, por ejemplo, el libro Vida maravillosa
de la venerable virgen Doña Marina de Escobar, natural de
Valladolid: sacada de lo que ella misma escrivio de orden de sus
padres espirituales, y de lo que sucedio en su muerte, que data de
1665, donado por la familia Moyssén Lechuga.
Esta colección se destaca por ser rica en fuentes
documentales sobre el porfiriato y la revolución mexicana,
contando con varias primeras ediciones de textos clave para el
periodo como la Sucesión Presidencial de Francisco I. Madero,
así como diversos testimonios de militares y civiles de la época.
Otros temas provechosos para la investigación histórica es la rica
colección de textos históricos sobre Monterrey y Nuevo León,
donados principalmente por la familia del cronista José P. Saldaña.
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�La conservación del patrimonio

Actualmente la colección se encuentra en una
reestructuración en la que será evaluada la pertinencia de conservar
cada ejemplar, así como se plantea su expansión con el rescate de
diversos tomos que cumplieron los cien años durante la pandemia
y de ser posible expandirlo hasta 1939 para lograr incluir leyes,
diarios y testimonios fundamentales para comprender el desarrollo
del Estado mexicano antes de las Segunda Guerra Mundial.
1.2 Colección Xavier Moyssén Echeverría
Xavier Moyssén (1924-2001) es reconocido como uno de los
principales críticos e historiadores del arte en México. Para
Louise Noelle, fue una de las figuras centrales de la Academia
de las Artes en nuestro país y como profesor formó y asesoró
a un sinfín de generaciones tanto a nivel preparatoria como en
licenciatura y posgrado.4 Desde el 2004, la Biblioteca Central
UDEM cuenta con su biblioteca personal, acervo que contiene
libros sobre múltiples áreas del conocimiento como filosofía, arte,
literatura, historia e incluso música. En sus libros se conserva su
espíritu curioso y el legado de sus muchos años como profesor.
Pero la colección Xavier Moyssén (XM) se distingue
por su especialidad en historia y teoría del arte, un fondo sin
comparación a nivel local. Su extenso acervo sobre pintura
y arquitectura, así como de muchas otras disciplinas del arte
Louise Noelle, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”, en Anales del
Instituto de Investigaciones Estéticas, vol. XXIII, núm. 78, primavera, 2001,
pp. 7-13
4

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320

�David Díaz

mexicano, son ventanas para investigadores del arte que de otra
manera no podrían acceder a dichos acervos en la ciudad.
Como mencionamos, sus libros son reflejo de su
dedicación como profesor, por lo que abundan ejemplares de
literatura mexicana e iberoamericana, materia que impartió en la
Escuela Nacional Preparatoria. De igual manera, su bibliografía
sobre arte moderno y contemporáneo en México abarca buena
parte de la colección, cuya materia impartió en la UNAM.5
Desde su ingreso a la Academia de las Artes, se dedicó al
estudio del arte virreinal y decimonónico en México, produciendo
una enorme cantidad de libros, catálogos y ponencias sobre
dichos temas, algunos de los cuales se encuentran dentro de esta
colección. Pero, así como menciona Noelle en el obituario a su
maestro, fueron las relaciones personales de Xavier Moyssén las
que hicieron que su carrera fuera tan fructífera, como se demuestra
hasta el día de hoy.
Aquí hago referencia a que el mayor recurso que se
consulta en esta colección es el llamado “Archivo Vertical”, el
cual consiste en folletos y programas de diversas exposiciones a
las que asistió y que suelen complementarse con algún catálogo
de las obras expuestas. Estas son las fuentes que las casas de
subastas y galerías suelen consultar en esta biblioteca, donde
hemos recibido peticiones de este tipo de nivel local, nacional e
internacional. Otro motivo común de uso de esta colección es la
5

Noelle, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”.

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�La conservación del patrimonio

cantidad y calidad de libros sobre teoría del arte, crítica del arte y
teoría de la arquitectura; desde los clásicos hasta los rebeldes de
cada una de estas disciplinas, todos están presentes en la colección
de Xavier Moyssén.
1.3 Colección “Luis M. Farías”
La colección “Luis M. Farías” es la última que se ha integrado a
las colecciones especiales. Luis M. Farías fue un locutor y político
mexicano originario de Monterrey. En Nuevo León se desempeñó
primero como gobernador interino y después como alcalde de la
ciudad de Monterrey. A lo largo de su vida fue construyendo su
biblioteca personal que ahora se resguarda en la UDEM.
El enfoque de esta colección es el derecho y las ciencias
sociales, y en ella se pueden encontrar los clásicos del pensamiento
político de México y el mundo. Dentro de su biblioteca se pueden
encontrar tratados, constituciones y estudios legales del siglo
XVIII y XIX, principalmente de México, España y Francia.
Destacan ejemplares facsimilares de la Constitución de Cádiz y
del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, reproducciones
contemporáneas a la publicación de los documentos originales.
Cuenta con un importante acervo de libros sobre la
revolución mexicana, muchos de ellos editados al calor del
movimiento, como son los libros editados por el Grupo Cultural
Ricardo Flores Magón, y junto con ellos podemos encontrar
algunas ediciones del periodo revolucionario de los textos que
se debatían en los clubes liberales, entre los que destacan los
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�David Díaz

libros de pensadores revolucionarios como Kropotkin, Bakunin
y Trotsky.
Adentrándonos más hacia el siglo XX, la colección de
Luis M. Farías cuenta con un rico acervo de investigaciones
históricas, textos de diversos líderes sociales y políticos de
gran relevancia en este siglo, donde podemos encontrar textos
de personajes como Stalin, Churchill, Kim Il-Sung y muchos
más. En el caso de México, la colección contiene diversas
investigaciones sobre los movimientos campesinos y obreros, así
como diversos documentos internos del Partido Revolucionario
Institucional, informes de gobierno y diversas fuentes primarias
que corresponden a los puestos que Luis M. Farías ocupó en los
diferentes momentos de su vida.
Conclusiones
Como biblioteca se ha comprendido y practicado la importancia
de la conservación, no solo de los ejemplares más antiguos que
suelen priorizarse en los archivos, sino también aquellos creados
en la época de la publicación industrial, respondiendo al contexto
de la ciudad en la que se encuentra el acervo.6
La labor de conservación de estas colecciones no responde
únicamente al almacenamiento, sino que nuestro propósito es que
sean utilizadas por la comunidad como fuente de información e
inspiración para generar nuevos proyectos tanto de investigación
6

Hernández, El patrimonio cultural: la memoria recuperada.

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323

�La conservación del patrimonio

como de creación. Como dice García, el libro “No enlaza
únicamente con el pasado, sino que logra jugar con los tres
momentos del tiempo: pasado, presente y futuro se entremezclan
mostrando la complejidad del espíritu humano”.7
Cabe aclarar que con comunidad no nos referimos
únicamente a la comunidad UDEM. La biblioteca mantiene una
política de puertas abiertas a pesar de pertenecer a una institución
privada. Cualquier persona dedicada a la investigación puede
recurrir a nuestro catálogo en línea y si existen ejemplares que sean
de su interés pueden consultarlo en nuestras instalaciones enviando
un correo a la siguiente dirección: biblioteca@udem.edu.mx.
Referencias
Fontal Merillas, Olaia. La educación patrimonial: teoría y práctica para el aula, el museo e Internet. Biblioteconomía
y administración cultural, editado por Trea. Gijón, 2003.
García Aguilar, Idalia. Miradas aisladas, visiones conjuntas: defensa del patrimonio documental mexicano. Sistemas Bibliotecarios de Información y Sociedad, editado por Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas.
México: UNAM, 2001.
Hernández Hernández, Francisca. El patrimonio cultural: la memoria recuperada. Gijón: Trea, 2002.
Noelle, Louise, “Xavier Moyssén; una presencia asidua”, en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, vol. XXIII,
núm. 78, primavera, 2001, pp. 7-13
7

García, Miradas aisladas, visiones conjuntas, 68.

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�Rodolfo Aguirre Salvador, Lucrecia Enríquez y Susan
E. Ramírez. Los obispos y las reformas eclesiásticas
en la América hispana borbónica (coords.). Ciudad de
México: Universidad Nacional Autónoma de México,
Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la
Educación; 2022, 315 pp. ISBN: 978-607-30-6430-9;
ISBN (PDF): 978-607-30-7132-1

https://www.iisue.unam.mx/publicaciones/libros/los-obispos-y-las-reformas-eclesiasticas-en-la-america-hispana-borbonica
Recibido: 10 de mayo de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En la historiografía de la Iglesia católica en México, la biografía
episcopal es el género por excelencia para entender dicha institución
en determinadas coyunturas. Aunque se han privilegiado regiones
y sujetos de trascendencia en la historia nacional, sería deshonesto
negar la existencia de un enfoque más plural en la actualidad.
Varios trabajos son prueba de ello: algunos se han interesado por
las expresiones de la “ilustración católica” dentro de los proyectos
episcopales, otros por los diversos discursos que giran en torno
a los obispos, algunos por el empuje de políticas eclesiásticas en
determinados espacios, así como por el entendimiento de la cultura
jurisdiccional y la convivencia entre las potestades temporal
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�Reseñas

y espiritual. Otros han utilizado las visitas pastorales como un
dispositivo para entender tanto los cambios de tipo administrativo
y religioso como la “realidad” de la vida cotidiana.
No obstante, pocos son los trabajos que permiten
comprender y comparar dichos procesos a nivel más amplio, es
decir, en el contexto de las Indias Occidentales. Entre estos trabajos
se encuentra la obra que nos interesa en esta reseña: Los obispos y
las reformas eclesiásticas en la América hispana borbónica. Esta
obra, editada por el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad
y la Educación de la Universidad Nacional Autónoma de México
y coordinada por Rodolfo Aguirre, Lucrecia Enríquez y Susan E.
Ramírez, tiene como objetivo entender el papel de los obispos en
sus respectivos espacios de poder y en sus propias particularidades
durante el siglo XVIII. Asimismo, invita al lector a reflexionar
sobre el periodo conocido como “reformismo borbónico”.
El libro se conforma de un estudio introductorio y cuatro
secciones. El estudio introductorio es fundamental, ya que es
una crítica conceptual y a su vez, justifica la pertinencia de la
obra. Está constituido por dos artículos: el primero es un análisis
elaborado por Lucrecia Enríquez, en el que pone en discusión
dos elementos. En primer lugar, si las reformas eclesiásticas
fueron en sí mismas una más de las reformas borbónicas o si se
fundamentaron en el ejercicio del real patronato; y en segundo,
la categoría de obispo reformista y su sumisión a la Corona
determinada por las interpretaciones de la normativa, del contexto
diocesano y político, o por la resistencia al cambio. Miriam
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�Reseñas

Moriconi se encarga del segundo, cuyo interés es entender
otras posibilidades de problematizar las reformas eclesiásticas
durante este periodo. Por esta razón, propone revisar el uso de
las categorías “obispos reformistas” y “obispos borbónicos”,
cuestionar ciertas temporalidades que terminaron enmarcando el
proceso borbónico, discutir la excepcionalidad de las “reformas
borbónicas” dentro de una larga experiencia reformista en la
Iglesia, y finalmente, entender aquel periodo a través de la noción
“reformismo eclesiástico borbónico”.
Una vez que se han cubierto los aspectos conceptuales y
metodológicos, la obra se divide en cuatro partes que llevan por
título: “Obispos receptores de las reformas eclesiásticas borbónicas”,
“El reformismo eclesiástico borbónico cuestionado”, “La defensa
de la jurisdicción eclesiástica frente a la Monarquía y la sociedad” y
“Proyectos singulares y realidades irresolubles”. Cada una de estas
partes contiene artículos que abordan diferentes diócesis de las Indias
Occidentales. Así, al leer esta compilación, se podrá observar que
reúne las experiencias reformistas en los obispados y arzobispados
de México, Trujillo, Buenos Aires, Asunción, Santiago de Chile,
Santa Fe de Bogotá, Lima, Caracas, Puebla y Quito. Con esto, el
lector podrá entender la diversidad de posturas de los obispos dentro
de sus espacios y plantearse las mismas preguntas que los autores se
hacen, pero en sus propios ámbitos de interés.
Lo valioso de este texto, además de sus dos textos
introductorios -necesarios para los estudiantes interesados en el
periodo y en la historia política de la iglesia- es que a través de
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�Reseñas

una lectura comparativa, la obra permite visualizar el ejercicio
de la autoridad episcopal en un espacio y periodo específico, así
como la manera en que sus conflictos influyeron en el desarrollo
de diferentes proyectos reformistas, la defensa de la jurisdicción
eclesiástica y la dependencia de las reformas borbónicas de la
conducta de los obispos. La pluralidad de la agencia episcopal
es perceptible a través de cómo algunos historiadores han
interpretado a los obispos como “observadores etnográficos”
que, a través de sus “sensibilidades”, construyeron proyectos
acordes a las circunstancias, aunque éstas fueran lejanas a las
normas eclesiásticas y justificaron medios de control social. Es
decir, cómo las reformas borbónicas se convirtieron en pretexto
y catalizador de la manera en la que las autoridades diocesanas
miraban los males sociales.
En las páginas de este texto, la tinta de las historiadoras e
historiadores colaboradores devela al lector la manera en la que
los hombres receptores de las “reformas eclesiásticas borbónicas”
permiten comprender la sintonía de intereses entre el poder seglar
y el poder eclesiástico. Asimismo, se presentan las expectativas,
frustraciones y otras respuestas que las reformas podían generar
en el ámbito eclesiástico, como, por ejemplo, la disidencia que
perjudicaba a diversos grupos. También se muestra la importancia
de las gestiones episcopales para fortalecerse como la máxima
autoridad de las corporaciones religiosas en la diócesis y su apoyo
a las reformas borbónicas cuando coincidían con sus propios
intereses.
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�Reseñas

Otra aportación de la obra es que, a través de los
resultados de los proyectos episcopales, estos estudios plantean
el “fracaso” del reformismo eclesiástico. En primer lugar, porque
sus efectos estuvieron lejos de las expectativas que se tenían en
Madrid y, en segundo lugar, por la resistencia discursiva de los
obispos a la figura del rey, motivada principalmente por vínculos
“antagónicos” a los intereses de la corona.
Para finalizar, podemos decir que esta obra ofrece una
valiosa contribución al campo de la historiografía de la Iglesia
durante el siglo XVIII. Al abordar las reformas eclesiásticas desde
la perspectiva de los obispos y su papel en las particularidades de
sus espacios de poder, se nos ofrece una mirada más completa
y matizada de este periodo histórico. Además, los artículos que
conforman esta compilación abordan temas y problemáticas
diversas que enriquecen aún más la reflexión sobre el reformismo
borbónico y su impacto en lo “sagrado”.
Elsy Anahí Mendoza Moo

El Colegio de Michoacán
Zamora, México

orcid.org/0000-0003-1433-8080

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�Juan Camilo Galeano Ramírez. Curas en la diócesis
de Popayán. La carrera eclesiástica y el regalismo
borbónico, 1770-1808. Bogotá: Instituto Colombiano
de Antropología e Historia ICANH, 2021, 152 pp.
ISBN: 978-958-8852-94-2
Recibido: 14 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Los “ministros de lo sagrado”, aquellos seres “apartados, pero
en el mundo” que describió William Taylor,1 articulan desde
su constreñido espacio redes de movilidad que exponen el
complejo entramado de un mundo que, si no fuera por los
acercamientos como el que nos ocupa en esta reseña, ignoraríamos
completamente. Curas en la diócesis de Popayán. La carrera
eclesiástica y el regalismo borbónico, 1770-1808 nos revela algo
que podría tomarse como una verdad apodíctica: La historia de
los curas está íntimamente relacionada con los asuntos relativos
al poder y la autoridad. Sin embargo, las complejidades en que se
fundamenta esa relación llevan a Juan Camilo Galeano Ramírez a
indagar por las intersecciones críticas donde confluyeron el oficial
clerical con las corporaciones eclesiásticas y civiles, la feligresía
William B. Taylor, Ministros de lo sagrado: sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII (México: El Colegio de México, 1999).
1

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�Reseñas

seglar y las dinámicas políticas de la monarquía española, para
presentar cómo estos sujetos (los curas) operan y se mueven en
esos espacios, donde su oficio y adscripción a una institución
trascendió el ámbito aparentemente doctrinal del sacerdocio.
Curas en la diócesis de Popayán… analiza las carreras
eclesiásticas de los clérigos que desempeñaron la “cura de almas”
en la diócesis de Popayán en un contexto definido por el avance
de la política regalista de la Corona borbónica en América, a
fines del siglo XVIII, para demostrar que ese ejercicio definió
la promoción eclesiástica en el citado espacio. Galeano Ramírez
va hilvanando la historia del clero secular a partir del efecto que
tuvieron sobre el clero las iniciativas regalistas y mediante el
estudio de las características de las estrategias de promoción de
los clérigos en sus carreras eclesiásticas. Con ello, hace aflorar
las relaciones, procesos y expectativas que tuvieron los clérigos
encargados de la cura de almas a finales del siglo XVIII en varias
provincias colombianas, logrando una profundidad de análisis
que salva el texto de ser una crónica más que salva del anonimato
al clero secular.
Para abordar un espacio tan amplio como Popayán,
Antioquia, Chocó y Pasto, el autor se sumergió en varios fondos
documentales de archivos dentro y fuera de Colombia, entre ellos,
Archivo Histórico Eclesiástico de la Arquidiócesis de Popayán,
Archivo General de la Nación, en Bogotá, y el Archivo General
de Indias, sito en Sevilla. Las fuentes primarias recabadas le
permitieron identificar la posición de los párrocos dentro de la
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�Reseñas

jurisdicción del obispado y analizar a partir de los testimonios
de los propios curas un fenómeno de proyección universal, en
un proceso que requiere de una ardua persistencia y búsqueda de
información a partir de los rastros de la presencia de los clérigos
en los archivos. Concursos, cédulas reales, nombramientos,
expedientes episcopales, correspondencia, testamentos, visitas
eclesiásticas, intervienen en la construcción y determinación de
las carreras eclesiásticas presentes en el libro.
En consonancia con su propuesta de explicar las
características del ministerio parroquial desde el análisis de
la carrera eclesiástica de sus integrantes y su relación con
las autoridades reales, y sustentado en los postulados de
William Taylor, entre otros, se despliegan tres capítulos que,
aunque sucintos, conducen a la conformación de los proyectos
particulares (y políticos) de los curas. Un primer capítulo titulado
“El servicio de las almas. Aspirantes al ministerio parroquial”,
expone un componente medular como punto de partida para
comprender la carrera eclesiástica: la movilidad. En este primer
momento nos sumergimos al ámbito de los estudios de los
clérigos y a un acercamiento a su nivel de estudios, así como a
las particularidades de los concursos de oposición, asistiendo a
una porción del mundo desde donde perfilaban su carrera. Las
formulaciones de este capítulo se bifurcan en dos direcciones. En
primer lugar, se orienta a una horizontalidad donde se revelan la
formación clerical y las cuestiones relativas al aprendizaje. De
esta forma, y en un loable desmenuzamiento de datos a partir de
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las relaciones de méritos y servicios, se nos ofrecen los detalles
más reveladores sobre la formación de los clérigos. Su nivel iba
a estudios menores a “títulos superiores”, algunos con doctorado;
otros, incluso, no tenían grado alguno de formación.
En segundo lugar, se despliega en esta parte del libro un
desplazamiento vertical donde se estructuran los mecanismos
de la movilidad en la jerarquía eclesiástica. Los concursos de
oposición son un pasaje a los intersticios en la vida parroquial de
los curas que aspiraban a ascender en su carrera y le posibilitan
al autor encontrar anomalías, o casos salidos de la norma en la
aspiración a vacantes de parroquias en las diócesis estudiadas.
Para dimensionar la posición de los clérigos en conexión
con la política eclesiástica monárquica y las gestiones episcopales
de los prelados, un segundo capítulo se detiene en las dicotómicas
relaciones entre curas y justicias reales. El autor, en su atinada
definición de las competencias entre la jurisdicción civil y
eclesiástica a fines del siglo XVIII en Popayán, determina que el
regalismo borbónico definió la aplicación de la autoridad real en
asuntos eclesiásticos y procuró la jerarquización y uniformidad
de la Iglesia. Los curas parroquiales, insertos en este contexto
político, no escaparon a las tensiones fronterizas entre una y otra
autoridad y se buscó limitar sus funciones y equilibrar sus rentas,
para resultar en jurisdicciones mixtas, autoridades traslapadas y
una creciente pugna entre autoridades civiles y eclesiásticas.
El mayor acierto del libro está, quizás, en su tercer y
último capítulo, cuando las dos primeras partes de la investigación
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confluyen en la reconstrucción de la carrera eclesiástica de Juan
Mariano de Grijalba, como análisis de caso que deviene un
modelo para acercarse a fenómenos particulares que, inscritos
en un espacio geográfico puntual de las Indias meridionales,
dialoga y es consecuencia de las políticas instauradas en el otro
lado del Atlántico. La movilidad de Juan Mariano de Grijalba
es el punto de concurrencia de actantes aparentemente aislados
como el Consejo de Indias, las reales audiencias, las autoridades
virreinales y provinciales, los cabildos seculares y eclesiásticos,
obispos y arzobispos. Su estudio visibiliza las características y los
escenarios en que los clérigos persiguieron comenzar, afianzar y
culminar su carrera en la extensa jurisdicción de la diócesis de
Popayán. El recorrido de Grijalba, adscrito al servicio del gobierno
diocesano como secretario episcopal y posteriormente, al círculo
del obispo; nombrado cura de catedral y por último, rector del
Real Colegio Seminario de San Francisco de Asís, evidencia,
además, que “la cura de almas” fue la labor que marcó las carreras
eclesiásticas de los clérigos en las demarcaciones de Popayán que
apostaron por la educación como solución a los vicios, el ocio y la
ignorancia. En este valioso análisis, sin embargo, se echa en falta
una profundización mayor en el ejercicio de la “cura de almas” y
su vínculo con la feligresía, que esperamos sea objeto de estudio
de siguientes entregas del autor.
Legitimado ya como un certero aporte a la historiografía
novohispana, Curas en la diócesis de Popayán. La carrera
eclesiástica y el regalismo borbónico, 1770-1808 se suma a una
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�Reseñas

tradición de investigaciones que cada vez con mayor frecuencia
claman por acercar la mirada a otros ámbitos de la Monarquía
Hispánica en América. El estudio de Galeano Ramírez, concebido
en función de la metodología esbozada por William Taylor en
Ministros de lo Sagrado, no es un simple calco ni un trabajo
escueto de pregrado, tampoco es una descripción y contabilidad
de casos, sino el análisis detenido de un fenómeno complejo y un
entramado de relaciones que son producto de un proceso político
y religioso que permeó las diócesis de los territorios virreinales.
Patricia Quintana Lantigua
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México

orcid.org/0000-0002-7879-4010

Referencias
William B. Taylor. Ministros de lo sagrado: sacerdotes y feligreses en el México del siglo XVIII, México: El Colegio de
México, 1999.

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�David Manzano Cosano. El Imperio español en
Oceanía. Córdoba: Almuzara, 2020, 512 pp.
ISBN 978-84-18089-14-5
Recibido: 10 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En el libro de David Manzano, El Imperio español en Oceanía
(2020), el autor cuenta la larga historia de las islas Filipinas, las
Marianas y las Carolinas bajo el imperio español. Una historia
normalmente olvidada o designada menos importante en la
historiografía española, Manzano propone muy claramente cómo
esta esquina del mundo fue importante económica y políticamente
para España y para el globo entero. El libro también subraya los
aliados y enemigos europeos y estadounidenses que resultaron a
causa de tener poder de estos territorios.
Manzano escribe su libro cronológicamente, empezando
su historia en el siglo XV y terminando en el XIX. El autor
empieza con los viajes del periodo, cuando el afán de las
monarquías ibéricas era crear sus rutas hacia las Indias —el
hallazgo de América por Colón, el viaje a la India por Vasco de
Gama, la circunnavegación del mundo entero por MagallanesElcano—, todos siendo momentos que poco a poco agrandaron el
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�Reseñas

territorio que los españoles intentaban dominar. El libro después
entra en una discusión sobre los conflictos en las diferentes islas,
comenzando con los primeros intentos de colonización. Como
Manzano subraya, el interés por las islas subió y bajó para los
europeos por razones variadas. Esto normalmente dependía de
cuáles colonias españolas generaban ganancias económicas. Las
batallas contra otros países igualmente afectaban los intereses de
los españoles en esta área del mundo. La obra dedica tiempo, en
particular, para explicar el conflicto en el área de Joló-Borneo,
que probó ser importante en mostrar la necesidad de buenos
aliados (p. 169). Los franceses, los alemanes, los ingleses, los
estadounidenses y otros más lucharon por tener su propio control
en el área, mostrando la gran importancia de las islas en una
escena internacional.
El libro destaca dentro de la historiografía del imperio
español por señalar cómo las islas fueron una conexión importante
para los hispanos, una suerte de portal en el gran océano que unía
al imperio globalmente. La historiografía del imperio español,
que es profunda y extensa, ha producido bastantes estudios sobre
la península y las colonias en el Caribe y las Américas. Ambas
investigaciones de las islas Filipinas han mostrado la historia del
comercio español en el océano Pacífico, pero rara vez incluyen
las islas Marianas y Carolinas en el mismo proyecto. En esta obra
podemos ver como las islas fueron desde un principio mucho
más que unos puertos con industria y movimiento de gente. Las
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337

�Reseñas

islas Filipinas, Marianas, y Carolinas tienen una historia distinta
de colonización, vida social, política y economía que aquí se
revela por primera vez en un libro bien cohesionado. La tesis
más importante del libro se concentra en el siglo XIX, cuando
el imperio español empezó perder el control sobre sus territorios
en Oceanía, terminando con la última venta de las islas a los
alemanes en 1899.
Este trabajo es innovador principalmente por el uso de
nuevas fuentes. Manzano utiliza mapas, diarios de misioneros y
capitanes, órdenes reales de España y de otros países, así como
muchos otros recursos que contribuyen a iluminar la importancia
de las islas. El manejo que hace de ellos muestra su buena
capacidad como historiador, misma que le permite navegar entre
documentos de cuatro siglos. La técnica requerida para leer
diarios de misioneros del siglo XV, en comparación con la técnica
necesaria para entender revistas y su propaganda y fotografía del
siglo XIX, son bastante distintas y reflejan esas habilidades.
Los documentos también presentan una considerable
información sobre lo que pensaban los poderes europeos y
estadounidenses de la gente nativa y sus culturas. Con similitud
a la perspectiva de los españoles hacia los nativos de las Indias,
ciertos misioneros españoles en las islas Filipinas promovieron
la paz y la amistad entre los españoles y la gente local, aunque
también existió la violencia y discriminación, como muestra
Manzano en su obra. “Teniendo presente a que sea la tierra sana
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�Reseñas

y fértil…que se reparta a los pobladores no ocupando ni timando
cosa particular de los indios…”, decía la Real Instrucción del 28
de agosto de 1569 (p. 38). Como éste, Manzano usa ejemplos
muy reveladores en su libro, asegurándose de acompañarlos de
profundas aclaraciones cuando resulte necesario.
Por otro lado, merecería más atención una comparación
entre las instrucciones reales del imperio español en las islas
Filipinas, las Marianas y las Carolinas, con las de Nueva
España o el Virreinato del Perú. Mucho del idioma y los tropos
que los españoles usaron tienen mucho en común con ciertas
instrucciones, leyes y eventos que sucedieron en las colonias
americanas. Por ejemplo, los españoles llevaron gente nativa de
las islas Filipinas a la capital en Madrid durante el siglo XIX, y los
pusieron en exhibición para que los “madrileños acudiesen a sus
inmediaciones para conocer a los nativos de la Oceanía traídos a
la península” (p. 410). Algo parecido pasó cuando los españoles
llevaron a nobles indígenas a la corte en España durante los siglos
XV y XVI. Semejanzas de este estilo aparecen varias veces dentro
del libro, pero no están suficientemente elaboradas. Una pequeña
discusión entre las diferencias ideológicas de los españoles hacia
la gente en América y la gente en las islas Filipinas, las Marianas
y las Carolinas beneficiaría esta historia y la haría resaltar más en
la historiografía.
Finalmente, el libro de Manzano es un gran logro
historiográfico que provocará tanto conversaciones intelectuales
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como preguntas históricas acerca del imperio español y las islas
Filipinas, Marianas y Carolinas. Este libro cubre casi todo lo que
hay que saber sobre España y sus éxitos y desastres políticos y
económicos en Oceanía. Los protagonistas de esas aventuras
sobresalen en la historia, y Manzano explica bien los conflictos
internacionales que se presentan. Además, es una nueva
perspectiva sobre la historia de las Filipinas, que no solamente
se concentra en el galeón. La obra utiliza archivos de los tres
continentes, Europa, Asia y las Américas, y crea una historia
económica, política, social y cultural bien realizada. El Imperio
español en Oceanía sirve como un excelente ejemplo del quehacer
historiográfico y metodológico, y será útil no solamente para la
enseñanza del imperio español, sino también para trabajos que se
centren en el estudio de las islas por largos periodos de tiempo.
Rebeca Martínez-Tibbles

University of California Los Angeles,
Los Ángeles, Estados Unidos de América
orcid.org/0009-0009-5706-6880

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-80

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�Idalia García. La vida privada de las bibliotecas:
Rastros de colecciones Novohispanas (1700-1800).
Bogotá: Tierra Firme, Universidad del Rosario,
Universidad Autónoma Metropolitana, 2020, 603 pp.
ISBN 9786072817982
Recibido: 30 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

En 2020, en Bogotá, Colombia, vio la luz La vida privada de las
bibliotecas: Rastros de colecciones Novohispanas (1700-1800),
de la pluma de Idalia García, bajo el sello editorial de Tierra
Firme, la Universidad del Rosario y la Autónoma Metropolitana.
Esta obra se une a los diferentes textos que la autora ha dedicado
al estudio de la historia del libro en la Nueva España, línea
de investigación en la que la autora es especialista y que ha
abordado desde diferentes perspectivas, como la del patrimonio
bibliográfico, el papel de la Inquisición en la circulación de obras
y las fuentes. En esta obra, García nos presenta un análisis de las
bibliotecas privadas novohispanas de 1700 a 1800. El objetivo
principal de este texto, tal como se hace explícito, es ampliar esta
problemática de investigación mediante el estudio de bibliotecas
privadas que no aparecen en los estudios previos, para mostrar las
lecturas a las que pudieron tener acceso algunos novohispanos.
341
Sillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 341-345
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-100

�Reseñas

La fuente principal con la que la autora construye su trabajo
son las “memorias de libros” que ha localizado, sobre todo, en el
Archivo General de la Nación, lo que resulta innovador, ya que
la mayoría de los estudios de historia del libro han considerado
a los inventarios post mortem como la fuente principal. Debido a
esto, este texto nos muestra que es posible acercarnos a estos temas
desde otras fuentes, lo cual es enriquecedor. Estas memorias eran
generadas debido a que, por normativa, los poseedores de libros
debían informar a las autoridades cuáles libros tenían, su traslado,
o también se hacían tras su deceso para así poderlos vender. Esto se
relaciona con la cuestión institucional y los diferentes mecanismos
de la corona española y de la Iglesia católica para controlar la
circulación de textos. En este renglón, la Inquisición tenía un
papel de gran relevancia, debido a que pedía esa información a los
tratantes de libros a manera de inventario o memorial, para evitar
la herejía. Así, esta obra nos acerca al interés de esta institución en
esas listas y a sus procedimientos en el escrutinio de los textos.
De este modo, las memorias utilizadas por Idalia García
son las que se hacían a la muerte de los lectores, ya que su interés
está en las bibliotecas ya consolidadas. Estas eran hechas por
familiares, albaceas o libreros, siendo estos últimos compradores
de ese libro usado dándole nueva vida. Además, otro punto a
resaltar es que la autora estudia las amplias bibliotecas como las
más modestas, lo cual es un aporte relevante ya que no solo toma
en cuenta las grandes colecciones de libros que son las que más
se han estudiado en la historiografía. En esto se muestra su gran
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conocimiento de las fuentes de archivo que están debidamente
referenciadas y que pueden ser una guía muy útil. Lo mismo
sucede con las fuentes secundarias, ya que se nos brinda un
panorama completo de lo que se ha escrito hasta ese momento
sobre el tema, los principales autores y enfoques, lo que resulta
muy esclarecedor. Asimismo, se analiza desde una perspectiva
crítica ciertos conceptos, metodología y las fuentes, de las que
presenta su potencial, pero también los retos que enfrenta el
investigador al trabajar con ellas.
Uno de esos retos es la reconstrucción bibliográfica de
las listas de libros de las memorias, por los escasos datos que
regularmente ofrecen ese tipo de fuentes acerca de cuál edición se
trata. Sin embargo, esto es más que necesario para mostrar las obras
circulantes para ese momento, ya que no es lo mismo que haya sido
una u otra, pues tiene un impacto. Esto tiene todo el sentido, ya que
otro de los objetivos de esta investigación es mostrar la presencia
o circulación de los libros y sus ediciones correspondientes, mas
no de asegurar su lectura, lo cual, acertadamente, se señala por
Idalia García como un terreno complejo de analizar, además de
que esta actividad tenía un significado diferente entonces. En este
punto, la autora nos comparte una útil guía metodológica para la
identificación de las obras con casos y ejemplos concretos, como
cuando se carece de lugar de impresión, inexactitud de datos
sobre los libros y la ambigüedad de información. Así, el enfoque
de la autora son las ediciones, no los lectores, de una manera
general y no individualizada.
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�Reseñas

Otro punto importante es que García aboga por no tildar
peyorativamente esas fuentes de archivos, a pesar de lo que se
ha dicho en la historiografía, ya que son muy importantes para
entender la cultura de los libros. Al contrario, nos exhorta a
reconocer su potencial y los valiosos datos que brindan para el
análisis de una colección concreta en un momento específico,
conocer las colecciones por profesión, las temáticas que contenían
las bibliotecas y el gusto lector. Además, nos aproximan al libro
usado, las ediciones del siglo XVI y XVII circulantes en la centuria
dieciochesca, varias ediciones de un mismo autor, el estado de
los libros al momento de su venta como “viejo” o “apolillado” y
las ediciones antiguas que han desaparecido. En añadidura, Idalia
García incluye una reflexión muy importante sobre el precio de
los libros que influye en la circulación de estos, invitándonos a no
dejarlo de lado.
Para finalizar, y no menos importante, en el texto se
nos ofrecen diversas tablas que concentran información sobre
las bibliotecas localizadas con el nombre del poseedor con
su profesión, número de títulos y las ediciones por ciudades
tipográficas. Además, al final de la obra se ofrece la reconstrucción
completa de las memorias utilizadas por la autora ordenadas
alfabéticamente, lo cual puede ayudar a otros interesados en la
ubicación de ediciones y a saber cuáles obras circulaban en ese
momento.
Así, la obra de Idalia García llegó en un importante
momento en el que la historia del libro ha tenido un auge
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�Reseñas

importante, lo cual resulta más que necesario para conocer nuestro
patrimonio bibliográfico, las ediciones circulantes, el gusto lector
y los temas y autores que encontraron un espacio en los estantes
de las bibliotecas institucionales y privadas. Aún falta mucho por
hacer al respecto, pero, sin duda, este texto abona a esta causa.
Isla Citlalli Jiménez Pérez
El Colegio de Michoacán
Zamora, México

orcid.org/0000-0001-8464-0555

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�Chantal Cramaussel Vallet y Celso Carrillo Valdés.
“Coahuila” o Tierra Adentro, 1577-1723.
Un valle transformado en gobernación. Zamora:
El Colegio de Michoacán, 2021. 511 pp.
ISBN 9786075441603
Recibido: 25 de abril de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

Este es un texto donde se analiza la formación de la gubernatura
de Coahuila entre los siglos XVI y XVIII. Consta de cuatro
capítulos: el primero abarca de 1585 a 1673, que abarcó desde el
descubrimiento del valle donde se fundó el Nuevo Almadén hasta
que se reconoció provincia; el segundo es de 1673 a 1678, cuando
el virrey de la Nueva España ordenó la fundación del presidio; en
el tercero se analizó la vida en torno al presidio de 1679 a 1686 y
en el cuarto se dio cuenta a partir de 1687, año en que Coahuila
se convirtió en una gobernación, hasta 1721 cuando se segregó
el espacio norte para dar nacimiento a Texas. La temporalidad
que los autores tomaron fue válida para comprender la evolución
estatalista del territorio.
Los autores no renunciaron a la perspectiva colonialista
que tiene la historiografía sobre Coahuila, pero reconocieron que
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las corporaciones españolas tuvieron un papel determinante en la
conformación de la gobernación. Demostraron que las empresas
de avanzada española no fueron únicas y que los intereses por
ocupar el espacio dependieron de los cuerpos de avanzada que
lo llevaron a cabo. Revelar las instancias jurisdiccionales del
poder y cómo éste fue negociado por los diversos actores, es un
argumento poderoso sin lugar a duda.
Cramaussel Vallet y Carrillo Valdés sostienen que
una razón para fundar Coahuila fue la amenaza francesa y
las exploraciones dadas por el río Mississippi. Teniendo en
cuenta la amenaza francesa y Coahuila como el baluarte más
septentrional, la Corona reactivó la línea de presidios que
ya se habían fundado desde la Guerra del Mixtón en 1542 al
establecerlos como líneas defensivas al norte de Coahuila. Se
demostró en esta obra que, más allá de ser un espacio disputado
antagónica y colonialmente, Coahuila formaba parte de la
avanzada hispana por territorializar el espacio y contener las
amenazas que afectaban el orden social hispano, como lo fueron
los franceses y los ingleses. A ello respondió la fundación de
San Antonio de Béjar en 1717 y de la gobernación de Texas en
1723, año de finalización de este trabajo.
En su argumento, la obra guarda distancia de la
configuración de

misiones

franciscanas destacándose la

importancia de los presidios. Reconoce el trabajo realizado por
fray Juan de Larios de la Provincia de Xalisco. Pero afirman que
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el personaje está sobrevalorado. Ante esto, debe considerarse
el impacto que tuvieron los establecimientos franciscanos de la
segunda mitad del siglo XVII, partiendo de las cuatro misiones
que dieron origen a la Provincia de Coahuila.
También, se debe sopesar la posición estatalista que
manejan los autores. En el apartado intitulado pleitos internos de
la Iglesia, se hace referencia a la visita pastoral del obispo Juan
Santiago de León Garabito y su disgusto con los franciscanos
de la Provincia de Xalisco. Cabe señalar que, en la época
hispánica, la iglesia formaba parte del poder espiritual. Pero esto
no implicaba que, como institución, todas sus ramificaciones
tuvieran un proyecto en común. La diversidad de corporaciones
religiosas que conformaban a la Iglesia en las Indias hizo que
cada una de ellas tuviera sus propios intereses. Finalmente,
quien sancionaba todo era el virrey como su vicepatrono, pero,
entre el clero secular y la gran variedad de órdenes religiosas,
provocaban enfrentamientos por el choque de intereses que
tenían.
Vale la pena hacer una aclaración. En la página 122 del
apartado ya referido –cuando se refiere a las luchas internas
dentro de los franciscanos de Provincia de Xalisco con los que
estaban asentados en Nueva Vizcaya– los autores afirman que se
trataba del Colegio de Propaganda Fide de Zacatecas, cuando
en realidad era el de la Provincia de San Francisco de Zacatecas,
una confusión común porque ambas corporaciones son de la
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misma ciudad, con la diferencia de que las misiones del Colegio
de Zacatecas se orientaron hacia Texas y el Nuevo Santander y
nunca estuvieron en la Nueva Vizcaya.
Sobre el apéndice documental, es interesante cómo este
apartado es incluso mayor que la propia investigación. Los
autores consultaron el Archivo Franciscano de la Biblioteca
Nacional de México de la Universidad Nacional Autónoma de
México, la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, el Archivo
General del Estado de Coahuila, el Archivo Histórico de Saltillo,
el Archivo Histórico de Parral y el Archivo Histórico Municipal
de Monterrey. No obstante, hubiera sido de provecho incluir en
su consulta el Archivo Histórico Franciscano de la Provincia de
San Pedro y San Pablo de Michoacán en Celaya, pues contiene
documentación muy valiosa sobre el Colegio de Propaganda
Fide de la Santa Cruz de Querétaro, instituto que desarrolló las
misiones del norte de Coahuila. Pero a juzgar por el manejo de
fuentes en su interpretación y crítica, los autores de “Coahuila”
o Tierra Adentro, 1577-1723 hicieron un magistral trabajo tanto
en lo cualitativo como en lo cuantitativo.
A final de cuentas, este texto es una referencia obligada.
Primeramente, porque ayuda a problematizar el espacio en el
contexto de la disputa jurisdiccional de varias corporaciones por
poseerlo, esto es, la producción de una territorialidad. La dinámica
del conflicto es indispensable para comprender el papel de la
sociedad hispano-nueva máxime en lugares considerados zonas
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de frontera. En segundo lugar, la importancia del poder espiritual
en la formación de nuevos espacios. Si de modo estatalista se
quiere comprender todo desde la perspectiva del poder temporal,
se estaría incurriendo en un grave error de interpretación por
menospreciar a la Iglesia como una corporación determinante
para estos procesos.
Javier Rodríguez Cárdenas

El Colegio de Michoacán
Zamora, México
orcid.org/0000-0001-7994-014X

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�Carlos Manuel Valdés. Los bárbaros, el rey, la Iglesia.
Los nómadas del noreste novohispano frente al Estado
español. México: Fondo de Cultura Económica, 2022,
356 pp. ISBN 9786071674036
Recibido: 2 de febrero de 2023
Publicado: 1 de julio de 2023

La historia del virreinato de la Nueva España está marcada por
profundos contrastes regionales que, a su vez, se expresaron en
una notable variabilidad cultural e histórica en cada territorio.
Más allá de los intentos de la Monarquía Católica por crear y
consolidar un poder centralizado y de la preeminente importancia
de la capital virreinal como centro político en el mundo hispánico,
las regiones como construcciones histórico-sociales marcaron en
muchos sentidos sus rumbos en función de sus propias dinámicas
internas de desarrollo. Por su lejanía respecto al poder central y
por la composición social y características de los pueblos nómadas
que allí existieron previamente y durante la época colonial, este
espacio tendió en muchos sentidos a construirse desde su interior.
Uno de los libros pioneros en los estudios del noreste novohispano es La Guerra Chichimeca (1550-1600) de Philip W.
Powell1 en el cual se analizaron los cambios y transformaciones
1

Philip Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600) (México: Fondo de

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en las estrategias creadas por los españoles para intentar que las
naciones de indios aceptaran las normas impuestas por la Monarquía, sin encontrar una solución duradera. También existen
autores que han escrito sobre la participación de los indios en las
diversas instituciones como lo es la misión y el presidio.2
Dentro de esta tradición historiográfica se encuentra el
libro Los bárbaros, el rey, la Iglesia. Los nómadas del noreste
novohispano frente al Estado español de Carlos Manuel
Valdés Dávila. Este trabajo constituye un valioso aporte para
el entendimiento de los procesos históricos y sociales que
emergieron en la región noreste de México desde el siglo XVI.
Se considera que este libro ayuda a ampliar el conocimiento sobre
las integración pacífica y obligada de los indios norteños en la
vida occidental desde la historia regional
A partir de una notable capacidad de análisis y una precisa
rigurosidad en la lectura de las fuentes, Valdés Dávila genera un
aporte para el entendimiento y comprensión de los pueblos indios
de Coahuila y la región, específicamente situados y culturalmente
definidos. En todo momento, evita el uso de etnónimos
generalizadores y que homogenizan a los antiguos habitantes
Cultura Económica, 1996).
2
Martín González de la Vara, “Historiografía norteamericana sobre las instituciones militares en la frontera norte de Nueva España”, Iztapalapa: Revista
de Ciencias Sociales y Humanidades, no. 51 (julio-diciembre 2001): 69-90;
y Arnoldo Hernández Torres, “Las misiones y presidios del Nuevo Reino de
León y de la Colonia del Nuevo Santander”, Equilibrio Económico, vol. 5 no.
1 (agosto-diciembre 2009): 69-98.
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del noreste mexicano, como lo fueron chichimeca y bárbaro.
De la lectura del libro se desprende que, para el historiador, es
de suma importancia despojar del anonimato a esas sociedades
y entenderlas como grupos diferenciados y con características
culturales específicas.
Entonces, dichas sociedades debieron de afrontar la
instauración de un nuevo orden social en el siglo XVI. Aquellos
que no estuvieran dispuestos a someterse a las nuevas normas
estipuladas serían exterminados de la sociedad norestense. De ahí
que el autor se propone analizar cómo esas poblaciones “llegaron
a instalarse entre los límites de la subordinación y la inobediencia
desafiando a menudo a sus opresores y calculando las posibilidades
de su autonomía” (p. 26). Por tal razón, el historiador se enfocó
tanto en los grupos que padecieron el orden social represivo de
matriz hispánica como en aquellos que ejercieron y configuraron
esa misma imposición.
Para conocer a los diferentes grupos que habitaron el
noreste, el autor se cuestiona “¿quiénes eran ellos?” y “¿cómo
reconstruir esa época, sus instituciones y acontecimientos?” (p.
24). Para responder estas preguntas, el libro se compone de tres
secciones o capítulos titulados: I. Los aborígenes, II. Los indios
frente a la Corona y III. Los indios y la Iglesia.
En el primero de los capítulos, Los aborígenes, Carlos
Valdés hizo una caracterización cultural. Por tal razón, define, en
la medida de los posible, las diferentes identidades étnicas de los
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indios que habitaron el estado de Coahuila y la región desde antes
de la conquista. Continúa posteriormente con lo sucedido en este
mismo aspecto en el periodo colonial. A partir de la utilización
de evidencias de tipo arqueológico y fuentes históricas, el
historiador analizó diversos temas, entre los que se encuentra el
parentesco y la sexualidad, la guerra y la alimentación. Además,
propuso la existencia de cuatro grandes familias lingüísticas:
coahuilteco, zacateco, concho-salinero y cuachichil (p. 88).
Con esta información pudo entender la noción de territorio, que
desde su enfoque constituye “un espacio de vida relacional entre
el hombre, la naturaleza y el pasado, dígase religioso, mítico
o simplemente, dónde han tenido lugar su ascendencia y la
descendencia familiares” (p. 107).
El capítulo dos, Los indios frente a la Corona, tuvo como
objetivo exponer el papel de la Monarquía hispánica frente a los
indios nómadas del noreste (p. 157). El apartado comienza con una
importante y pertinente reflexión sobre la naturaleza política del
virreinato para entender las interacciones entre la Corona, la Iglesia
y los indios. Para Valdés, las estructuras de gobiernos, instituciones
políticas y funcionarios al servicio de la Monarquía no surgen en
abstracto ni a partir de realidades genéricas de la teoría política de la
época, sino que deben ser entendidas como sujetos históricamente
determinados y que se expresan en una Monarquía que propició en
las Indias “un estado corporativo con privilegios complementarios
y administrativamente paternalista” (p. 164).
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Este Estado, con todas las características que el autor
enumera, existió y se configuró en muchos sentidos, a partir de
un referente cultural y social que debía de ser dominado mediante
el uso de la violencia o a través de estrategias más sutiles como la
asimilación cultural con otras sociedades: ese enemigo y referente
identitario fueron los indios nómadas del noreste. De ahí que,
como se señala en el escrito, “los españoles debieron de crear una
imagen del indio que les impidiera sentir lástima” (p. 202).
El último capítulo del libro se titula Los indios y la
Iglesia. En éste, Carlos Manuel Valdés analizó la manera en
que las instituciones del Estado y la Iglesia funcionaban en
sus interrelaciones con los indios del noreste. A través de
las fuentes utilizadas, buscó darle palabra a los indios para
entender a la misión y a la parroquia como espacios en los que
salvaguardaron su identidad (p. 246). La Iglesia virreinal, con
su naturaleza jerárquica y su visión integradora del mundo, se
proponía asimilar a la mayor cantidad de personas a la fe católica.
Este largo y complejo proceso la llevó a enfrentar en muchas
ocasiones múltiples dificultades en su labor. Éstas relaciones se
hicieron patentes en la continua instalación de instituciones entre
las que se encuentran la misión y el presidio en la región noreste
de Nueva España (p. 281). Proceso que alude a las complejas
dinámicas de poblamiento y colonización de estos territorios y la
persistente resistencia de los indios nómadas por aceptar el nuevo
orden social impuesto.
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La historia contada en este texto buscó comprender la vida
de los indios del noreste a partir de sus particularidades, analizando
las transformaciones de su actuar desde antes de la llegada de los
conquistadores hasta el intento del Estado por implementar las
normas occidentales en estas personas. Esta historia se construyó a
través de documentos realizados por aquellos individuos que sabían
leer y escribir, pero que no necesariamente querían comprender a
los indios, ya que sólo se dedicaban a realizar su labor. A pesar de
esto, es a través de estas voces que se puede tener un acercamiento
a la vida de las diferentes naciones indias, las cuales crearon y
transformaron su identidad y cultura a través de nuevos sujetos e
instituciones que se iban asentando en el territorio norestense, hasta
su exterminio a manos de los nuevos pobladores.
Mónica Samantha Amezcua García

Escuela Nacional de Antropología e Historia
Tlalpan, México
orcid.org/ 0000-0001-7773-9936

Jairo Eduardo Jiménez Sotero

Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro
Saltillo, México
orcid.org/0000-0002- 6168-8027

Referencias
González de la Vara, Martín. “Historiografía norteamericana sobre las instituciones militares en la frontera norte de NueSillares, vol. 3, núm. 5, 2023, 351-357
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.5-79

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�Reseñas

va España”. Iztapalapa: Revista de Ciencias Sociales y
Humanidades, no. 51 (2001): 69-90. https://revistaiztapalapa.
izt.uam.mx/index.php/izt/article/view/503/656

Hernández Torres, Arnoldo. “Las misiones y presidios del Nuevo Reino de León y de la Colonia del Nuevo Santander”
Equilibrio Económico, vol. 5 no. 1 (agosto-diciembre
2009): 69-98. http://www.equilibrioeconomico.uadec.
mx/descargas/Rev2009/Rev09Sem1Art3.pdf
Powel, Philip. La Guerra Chichimeca (1550-1600). México:
Fondo de Cultura Económica, 1996.

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares Revista de Estudios Históricos, 2023, Vol 3, No. 5, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Sillares Vol. 4, No. 7, julio-diciembre 2024, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl
Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia
Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329-4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Emilio
Machuca. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 1 julio de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Emilio Machuca
Autores
Marina Torres
Xiaolin Duan
Raul Alencar
Juan Carlos González Balderas
Pablo Sierra Fáfila
Stephanie Porras
Angela Schottenhammer
Denisse Alisa Palomo Ligas
David Adán Vázquez Valenzuela
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez
Mario Magaña Mancillas

�Director Editorial / Emilio Machuca
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Enrique González.

�Dossier
Repensando la globalización temprana en el Pacífico:
De las Indias Orientales a las Indias Occidentales:
espacios, agentes e intercambios.
Introducción
“Connecting both Indies: rethinking archaic globalisation and
global history from a Pacific perspective: actors, spaces, and
exchanges”.
Introduction
Coordinadores
Juan Carlos González Balderas
KU Leuven, Leuven, Bélgica
ORCID: 0000-0001-9042-7152

Marina Torres Trimállez
KU Leuven, Leuven, Bélgica
ORCID: 0000-0002-3041-0831

La globalización temprana es asociada generalmente con las
conexiones transatlánticas. Hasta las últimas décadas del siglo
pasado el gremio de la historia, desde una mirada eurocéntrica,
focalizó su atención en los procesos históricos globales tomando
como punto de partida a Europa y la expansión del comercio
1
Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 1-52
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-148

�Repensando la globalización

de finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Con una mirada
fundamentalmente económica, la primera globalización fue
caracterizada por la intensificación del comercio internacional,
las migraciones masivas y el movimiento de capitales entre
regiones que supuestamente habían estado anteriormente aisladas.
Pronto nuevas investigaciones subrayaron la importancia de la
incorporación de América, la circunnavegación, la llegada a la
India de Vasco de Gama, y la conquista ibérica de las Filipinas
como hitos fundamentales para entender la creación de un sistema
de intercambios mundial. Sin embargo, espacios como el Pacífico
han sido subrepresentados en las historiografías tradicionales.
Incluso historiadores como Pierre Chaunu (1923-2009) en su
obra pionera Les Philippines et le Pacifique des Ibériques definió
a dicho espacio como una extensión de la dinámica Atlántica,
negándole una personalidad propia. 1 Sin embargo, hacia finales
del siglo XX, y en línea con las críticas más recientes a las
historias nacionales, una nueva generación de historiadoras e
historiadores comenzaron a cuestionar las fuentes desde otras
perspectivas. Al renovado interés por reexaminar las conexiones
económicas transpacíficas, donde han destacado autores como
Arturo Giráldez, Carlos Martínez Shaw, o Guillermina del Valle,2
Pierre Chaunu, Les Philippines et le Pacifique des Ibériques (XVI, XVII,
XVIII siècles). Introduction, Méthodologique et Indices d’activité. (Paris :
S.E.V.P.E.N., 1960).
2
Cf. Arturo Giraldez, The Age of Trade. The Manila Galleons and the Dawn
of the Global Economy, Exploring World History (Maryland: Rowman &amp;
Littlefield, 2015). Carlos Martínez Shaw, Un océano de seda y plata: el universo
1

Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 1-52
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-148

2

�Juan Carlos González Balderas / Marina Torres Trimállez

entre otros, se le ha sumado un nuevo énfasis en el estudio del
Pacífico como objeto de estudio central y no “complementario”
de la historia americana y europea. Los trabajos de Oscar H.K.
Spate, Carmen Yuste, Guadalupe Pinzón, Mariano Bonialian,
Bernd Hausberger, Meha Priyadarshini, o Paulina Machuca,3
económico del Galeón de Manila. (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 2013); Guillermina del Valle, Redes, corporaciones comerciales y
mercados Hispanoamericanos en la economía Global, siglos XVII-XIX. (Ciudad
de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2017).
3
Cf. Oscar H.K. Spate, The Spanish Lake (Canberra: ANU Press, 2004);
Carmen Yuste, Emporios Transpacíficos. Comerciantes Mexicanos en Manila
1710-1815, Historia Novohispana 78 (México D.F.: Universidad Nacional
Autónoma de México, 2007); Carmen Yuste ‘Una familia modelo en la
negociación transpacífica del siglo XVIII’, en Redes Imperiales, intercambios,
interacciones y representación política entre Nueva España, las Antillas y
Filipinas, siglos XVIII-XIX (Madrid, Consejo Superior de Investigaciones
Científicas, 2018), 25-46; Guadalupe Pinzón Ríos, ‘Quinto Real, licencias
y asientos en torno a la extracción de perlas en el Pacífico Novohispano.’,
en La Fiscalidad Novohispana en el Imperio Español. Conceptualizaciones,
Proyectos y Contradicciones. (México D.F.: Instituto de Investigaciones Dr.
José María Luis Mora, 2015), 139–64; Guadalupe Pinzón Ríos, Acciones y
reacciones en los puertos del Mar del Sur. Desarrollo portuario del Pacífico
novohispano a partir de sus políticas defensivas, 1713-1789., Historia
Novohispana 87 (México D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México
/ Instituto Mora, 2011); Guadalupe Pinzón Ríos y Pierrick Pourchasse,
‘Expediciones Francesas y Sus Proyectos Marítimos En Torno a Filipinas:
El Caso Del Capitán Boislore (1710-1735)’, n.d.; Mariano Ardash Bonialian,
El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en el Imperio
Español (1680-1784). (México D.F.: El Colegio de México, 2012); Mariano
Ardash Bonialian, China en la América colonial: bienes, mercados, comercio
y cultura del consumo desde México hasta Buenos Aires (Ciudad de México:
Instituto Mora, 2014); Mariano Ardash Bonialian, El Pacífico Colonial: ¿Una
Economía Mundo?’, in Tribute, Trade and Smuggling, East Asia Maritime
History 12 (Wiesbaden: Harrassowitz Verlag, 2014), 109–30; Mariano
Ardash Bonialian, ‘El Perú virreinal transpacífico, 1580-1604. Agentes,
Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 1-52
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-148

3

�Repensando la globalización

entre otros muchos, dan buena cuenta de los nuevos avances en el
ámbito transpacífico.
El presente dossier titulado Repensando la globalización
temprana en el Pacífico: De las Indias Orientales a las Indias
Occidentales: espacios, agentes e intercambios se suma a estos
esfuerzos, aglutinando a un conjunto de siete académicas y
académicos ubicados en tres países diferentes - Bélgica, España, y
los Estados Unidos- para aportar nuevos hallazgos que contribuyan
a la discusión sobre la globalización temprana con un enfoque
en el Pacífico Iberoamericano, y con particular énfasis en las
conexiones entre el Sudeste Asiático y la América Española. Así,
de manera general este dossier persigue contribuir a la discusión
histórica sobre las conexiones económicas, sociales y culturales
entre ambos extremos del Mar del Sur a través de nuevos casos de
plata y productos chinos entre Potosí, Lima, Nueva España, Filipinas y
Macao’, Historia (Santiago), Historia, 55, no. 1 (2022): 43–81, http://dx.doi.
org/10.4067/S0717-71942022000100043; Mariano Ardash Bonialian, ‘El Perú
Colonial En La Temprana Globalización El Caso Del Navío Nuestra Señora
Del Rosario (1591)’, Mediterranea. Ricerche Storiche 53 (2021): 573–94,
https://doi.org/10.19229/1828-230X/53042021; Mariano Bonialian Ardash,
‘Peruleros En Filipinas y En El Oriente 1580-1610. Agencia Indiana En La
Temprana Globalización’, Islas e Imperios, no. 23 (2021): 185–211, https://doi.
org/10.31009/illesimperis.2021.i23.00; Bern Hausberger, Historia mínima de
la globalización temprana (México D.F.: El Colegio de México, 2018); Meha
Priyadarshini, Chinese Porcelain in Colonial Mexico: The Material Worlds of
an Early Modern Trade (Cham: Palgrave Macmillan/Springer Nature, 2018);
Paulina Machuca, ‘Los indios chinos en la costa novohispana del Mar del Sur.
Origen, establecimiento e inserción social’ en Redes Imperiales, Intercambios
y representación política entre la Nueva España, las Antillas y Filipinas,
siglos XVII y XIX. (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas,
2018), 137-62.
Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 1-52
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-148

4

�Juan Carlos González Balderas / Marina Torres Trimállez

estudio. Para ello, se ha optado por enfatizar aquellos productos
y agentes que han sido comparativamente menos estudiados,
superando así el clásico protagonismo que adquirieron la seda
y la plata, y profundizar en aquellos espacios pacíficos que han
sido menos trabajados, como el caso del Perú, Guatemala o la
propia China, superando así la centralidad de Ciudad de México,
Veracruz y Acapulco como los centros máximos de poder.
Con base en lo anterior, los artículos que conforman este
volumen se agrupan en tres diferentes apartados. El primero de
ellos nos remite al movimiento de personas. A través del análisis
de agentes in motion, es posible detectar la resignificación de sus
mundos, puesto que el desplazamiento inevitablemente generó
nuevas “zonas de contacto” cultural. En dicho respecto, Marina
Torres profundiza sobre la relevancia de América -mayormente
la Nueva España – en la exploración, ocupación y mantenimiento
de la presencia misional española en China. En su artículo
Caminos de ida y vuelta ahonda en la expedición del franciscano
Buenaventura Ibáñez, mostrando las largas travesías y peripecias
a las cuales un misionero debía sobreponerse para cumplir con el
llamado de la religión, sin importar la lejanía del lugar de la labor.
A través de este caso, Torres exhibe la dependencia imperial para
financiar las labores misionales en China, un motivo vertebral
aunado al comercial, para sostener al archipiélago filipino bajo
jurisdicción ibérica. Por otra parte, la historiadora Duan Xiaolin
nos presenta el estudio de los migrantes chinos proveniente
de Zhangzhou, avecindados en el barrio filipino del Parián.
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�Repensando la globalización

Particularmente Xiaolin subraya los efectos colaterales de la
migración como la pérdida o adaptación de una identidad. La
autora describe la indiferencia de las autoridades ibéricas y chinas
hacia los habitantes del Parián que no significó sin embargo falta
de interés de ambas partes, sino pragmatismo político que nos
ayuda a entender las disputas diplomáticas entre la monarquía
ibérica y la dinastía Ming producto de las migraciones chinas a
los dominios hispánicos en Asia.
El segundo apartado nos transporta a América,
específicamente a Perú, espacio que, aunque oficialmente tenía
vedado el comercio con las Filipinas, en la práctica ninguna
prohibición detuvo la introducción de nuevos productos en su
en su área de influencia. A través de las contribuciones de tres
autores, se añaden nuevos elementos para la discusión del Pacífico
peruano entre 1700-1760. Tales análisis históricos reportan cómo
intereses extranjeros, particularmente franceses, aprovecharon
una coyuntura histórica como la Guerra de Sucesión Española
(1700-1715) para intervenir en el comercio colonial transpacífico,
no únicamente contrabandeando con mercadería francesa en los
puertos peruanos, sino tratando de establecer sus propios intereses
en oposición a los de la monarquía hispánica. En primera instancia,
Raúl Alencar expone las disputas entre las compañías galas para
incrementar su número de flotas en las aguas del Mar del Sur.
Tomando como punto de partida el estudio del comerciante parisino
Noël Danycan, Alencar analiza el inicial entusiasmo por parte
de comerciantes y banqueros franceses por penetrar el mercado
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�Juan Carlos González Balderas / Marina Torres Trimállez

peruano; asimismo, nos hace reflexionar sobre las ambiciones de
la corona francesa por realizar la travesía alrededor del mundo; así
como la intención de crear un “Galeón de Lima”, ruta comercial
entre Cantón, Manila y el Callao (puerto de Lima) bajo control de
mercaderes franceses, alternativa a la Nao de China. Enseguida,
Carlos González enfoca su atención en el estudio de caso del
navío francés L’Éclair (El Relámpago), embarcación de bandera
gala que navegó las aguas del Pacífico desde el puerto chileno
de Concepción hasta la bahía de Cantón, en China en 1713. A su
vez, González desenreda una red de colaboradores americanos
con los mercaderes franceses. Entre dichos contactos se listaban
desde corregidores, autoridades de puerto, gobernadores y hasta
el mismo virrey peruano. Esta contribución pretende destacar el
rol de los puertos no únicamente como espacios de intercambios
monetarios, sino como tempranos centros de estudios de mercado
que ayudaban a los comerciantes a seleccionar las mercancías
que ingresarían al concierto de la globalización temprana. Para
cerrar el apartado, Pablo Sierra nos habla sobre el inicio de la
transición del Pacífico de un Lago Español4 a un espacio marítimo
dominado por los intereses europeos, bajo la autorización de los
navíos de registro a Perú (1740).5 Sierra, respaldado de un análisis
Retomamos el concepto Spanish Lake acuñado por Oscar Spate para
referirse al Océano Pacífico como un área geográfica bajo dominio exclusivo
de los intereses hispánicos. Para mayor información, ver Oscar H.K. Spate,
The Spanish Lake (Canberra: ANU Press, 2004).
5
Para mayor información sobre el proceso de transición del Pacífico como
espacio dominado por intereses americanos a europeos, se recomienda Mariano
4

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�Repensando la globalización

exhaustivo de la correspondencia de obispos y autoridades en
las Filipinas, indaga sobre los planes españoles para establecer
una ruta de comercio directa entre Manila y Lima, anteriormente
efectuada por el comercio intérlope francés analizado por Alencar
y González. Igualmente, su estudio da pistas sobre los impactos
en los precios de los productos asiáticos en la Nueva España y
Perú sobrevenidos del consentimiento de los barcos de registro
sueltos rumbo al virreinato peruano.
La tercera sección nos ayuda a ampliar el horizonte
sobre los productos circulantes entre el Sudeste Asiático y la
América española. Dejando de lado el protagonismo de las sedas
chinas y la plata americana, las historiadoras Stephanie Porras
y Angela Schottenhammer nos presentan dos estudios de caso
sobre la circulación global. Porras centra su estudio en analizar
el mercado de grabados y marfiles desde Europa hacia Manila, y
viceversa, con una parada obligatoria en América. Por su parte,
Schottenhammer enfoca su análisis en el cacao y su bebida, el
chocolate. La historiadora mapea el consumo del cacao en las
sociedades mesoamericanas pasando por su integración a la dieta
europea, su viaje rumbo a las Islas Filipinas, así como el cierto
grado de indiferencia con que el cacao fue recibido en espacios
como Japón y China, lugares donde su consumo se limitaba a
los misioneros cristianos asentados en tales latitudes. Ambos
Ardash Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio
Asiático en el Imperio Español (1680-1784)” (México D.F.: El Colegio de
México, 2012).
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�Juan Carlos González Balderas / Marina Torres Trimállez

casos no únicamente nos hablan de intercambios materiales, sino
también de los diversos impactos culturales que tuvieron estos
productos en las sociedades que recorrieron el Pacífico de un
extremo al otro. Más allá de México y de Manila, este dossier
rescata de los márgenes aquellas personas, objetos, productos e
ideas que habitualmente han quedado al margen de las narrativas
y que nos sirven aquí para añadir nuevas perspectivas sobre
los intercambios transpacíficos y los impactos que produjeron.
Se trata de historias desconocidas que reflejan la complejidad
de un espacio dinámico que, fruto del alto grado de interacción
transcultural, fue evolucionando con el paso de los siglos.

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�Caminos de ida y vuelta: el rol de América
en la misión católica en China.
On the way out and back: America’s role
in the Catholic mission in China
Marina Torres Trimállez
KU Leuven
Leuven, Bélgica

https://orcid.org/0000-0002-3041-0831
Recibido: 1 de abril de 2024
Aceptado: 6 de mayo de 2024

Resumen: Este trabajo analiza el viaje que realizaron un grupo de
franciscanos descalzos españoles desde Europa hasta China en 1669,
con especial atención a su paso por Nueva España. El artículo se
plantea como objetivo entender el lugar que ocupó América dentro
de la gestión de las misiones en China. En este sentido, dos fueron
las cuestiones clave que definieron la estancia de los misioneros en
tierras americanas: por un lado, las enfermedades que padecieron como
consecuencia de las largas travesías que tenían que enfrentar; y, por otro
lado, la necesidad de gestionar y negociar su sustento y manutención
no sólo durante el propio viaje en América, sino también en su destino
final, China. A través del estudio de narraciones inéditas de los frailes
mendicantes conservadas en el Archivo Ibero Oriental de Madrid y en
el Archivo General de Indias en Sevilla, este artículo demuestra cómo
los acontecimientos que tuvieron lugar en este territorio condicionaron
la empresa misionera posterior en China.
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�Marina Torres Trimállez

Palabras clave: América, misioneros, medicina, negociación,
franciscanos, China
Abstract: This paper analyses the journey made by a group of Spanish
Discalced Franciscans from Europe to China in 1669, with special
attention to their stay in the viceroyalty of New Spain. The article aims
to understand the importance of America in the establishment of the
missions in China. There were two key issues that defined the stay of
the missionaries in America. Firstly, the diseases they suffered because
of the long journeys they had to face; and, secondly, the need to manage
and negotiate their sustenance and maintenance not only during the
journey in America, but also in their final destination, China. Through
the study of unpublished descriptions of the Mendicant friars preserved
in the Ibero Oriental Archive of Madrid and in the General Archive of
the Indies om Seville, this article shows how the events that took place
in this territory conditioned the missionary enterprise in China in the
next decades.
Key words: America, missionaries, medicine, negotiation, Franciscans,
China

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�Caminos de ida y vuelta

Introducción
El estudio de la cristiandad en China en los siglos modernos,
como es lógico, ha estado tradicionalmente centrado en el análisis
de los acontecimientos y acciones que tuvieron lugar en el propio
imperio chino1. Sin embargo, en los últimos años ha existido un
renovado interés en abordar la puesta en marcha de las misiones
religiosas desde Europa con especial atención a la forma en que se
elegían los nuevos candidatos destinados a las Indias orientales2.
Estas nuevas e interesantes publicaciones han permitido entender
el rol que jugaron los procuradores de las distintas órdenes
religiosas, así como la importancia de los viajes que realizaron
desde Asia a Europa para llamar a la misión. A pesar de estos
nuevos avances, existe poca bibliografía que reflexione en torno a
Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto de investigación
“Trafficking of girls and Catholic misssionary networks in the South China
Sea (18th-19th centuries): a transnational approach”, financiado por el programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea
Marie-Sklodowska-Curie, Grant Agreement No. 101026462.
2
Véase, entre otros, Elisa Frei, “Alla ricerca dei missionari per l’impero
Qing. I procuratori della Compagnia di Gesù e i loro viaggi italiani (XVII-XVIII secolo)”, Ricerche di Storia sociale e religiosa 93 (2021) 103-122. Elisa
Frei, Early Modern Litterae Indipetae for the East Indies (Leiden: Brill, 2023).
Aliocha Maldavsky, “Pedir las Indias. Las cartas indipetae de los jesuitas europeos, siglos XVI-XVIII, ensayo historiográfico”. Relaciones: Estudios de
historia y sociedad vol. 33 132 (2012) 147-181. Monika Miazek-Męczyńska,
“Polish Jesuits and Their Dreams about Missions in China according to the
Litterae indipetae”, Journal of Jesuit Studies 5 (3) (2018) 404-420. Ronnie PoChia Hsia, “Language Acquisition and Missionary Strategies in China, 15801760”, en Missions d’évangélisation et circulation des savoirs XVIe-XVIIIe
siècle, dir. Charlotte de Castelnau-l’Estoile, Marie-Lucie Copete, Aliocha
Maldavsky y Ines G. Županov (Madrid: Casa de Velázquez, 2018), 211-229.
1

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�Marina Torres Trimállez

los lugares intermedios dentro de las rutas que hubieron de recorrer
este tipo de agentes. Este artículo propone examinar América
como enclave fundamental para entender la empresa franciscana
española en China. Con el doble objetivo de comprender cuál fue
el rol de este lugar y qué impacto tuvo en la misión, buscamos así
aportar un nuevo caso de estudio que sirva para reflexionar con
un ejemplo concreto sobre la importancia que tuvo América para
las misiones en China dentro de las dinámicas existentes en el
marco del Regio Patronato español.
Este trabajo pretende, además, profundizar en la historia
de los frailes menores en China, centrándose en su paso por
América. Esto se debe a que el interés de especialistas e
investigadores se ha focalizado especialmente en la huella que
dejaron los miembros de la Compañía de Jesús en el imperio del
Centro en detrimento de otras órdenes que operaron en China a
finales del siglo XVII. El artículo busca también ayudar a matizar
la tradicional imagen centralizada del funcionamiento de las
órdenes religiosas ya que las relaciones dentro de las órdenes han
sido entendidas tradicionalmente de forma vertical. Por último,
pretendemos subrayar la importancia de los lugares intermedios
y lo que ocurrió en ellos de cara a entender el funcionamiento de
las misiones puesto que la historiografía ha centrado gran parte
de sus esfuerzos en el análisis de las relaciones con Roma y, sobre
todo, Madrid, como centros máximos de poder3. En los últimos
3

Véase, entre otros, Giovanni Pizzorusso, Governare le missioni, conoscere

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�Caminos de ida y vuelta

años Filipinas ha sido también estudiado como lugar fundamental
previo a la llegada al imperio4. Sin embargo, son muy pocos los
estudios que se han detenido a estudiar el caso americano5.
Para cumplir dichos objetivos, analizaremos la misión
liderada por el fraile valenciano Buenaventura Ibáñez (16071609), que partió hacia China desde San Lúcar de Barrameda
(Cádiz, España) en el año 1669. Específicamente nos
centraremos en el análisis de la etapa americana de este viaje y
il mondo nel XVII secolo. La Congregazione Pontificia de Propaganda Fide
(Viterbo: Edizione Sette Città, 2018). Diego Sola. El cronista de China. Juan
González de Mendoza, entre la misión, el imperio y la historia (Barcelona:
Edicions Universitat de Barcelona, 2018). Diego Sola “Martín Ignacio de Loyola (1550-1606) y la política asiática de la Monarquía Católica”. Hispania.
Revista Española de Historia vol. 83 274 (2023)., José Tellechea Idígoras.
“Fray Martín Ignacio de Loyola, OFM: Dos memoriales a Felipe II sobre China, Filipinas y las Indias Orientales”. Salmanticensis 44 (1997) 377-405.
4
Véase, entre otros muchos, Anna Busquets. “Entre dos mundos: los misioneros como embajadores entre Filipinas y China durante la Edad Moderna”.
En Dimensiones del conflicto: resistencia, violencia y policía en el mundo urbano, ed. Tomás A. Mantecón, Marina Torres y Susana Truchuelo (Santander:
Editorial de la Universidad de Cantabria, 2020) 367-385. Chenguang Li y Jesús Paniagua “Comercio, guerra y embajada: el chino sinsay y la importancia
de los intérpretes en las primeras relaciones entre China y España en las Filipinas”. Hispania. Revista española de Historia vol. 83 274 (2023). Manel Ollé.
La invención de China: percepciones y estrategias filipinas respecto a China
durante el siglo XVI (Wiesbaden: Otto Harrassowitz Verlag, 2000).
5
En este sentido destaca la obra dirigida por Ernesto de la Torre Villar, La
expansión hispanoamericana en Asia: siglos XVI y XVII (México: Fondo de
Cultura Económica, 1980). Véase también Cayetano Sánchez. “México, puente franciscano entre España y Filipinas”. Archivo Ibero-americano. Revista
de estudios históricos 52, 205-208 (1992) 73-401. Antolín Abad. “Aportación
americana a la evangelización de Filipinas”. Archivo Ibero-Americano. Revista Franciscana de Estudios Históricos 46 (1986) 937-966.
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�Marina Torres Trimállez

en los acontecimientos que tuvieron lugar en ese tiempo. Como
veremos a continuación, la estadía en tierras americanas estuvo
marcada por las enfermedades y por la búsqueda de medios para
sacar adelante el viaje transpacífico. De este modo, y tras abordar
brevemente en primer lugar el origen y la composición de la
misión; en segundo lugar, el artículo analiza el rol que jugaron
las enfermedades en el trascurso de la misión, y los tratamientos
y soluciones que emplearon los misioneros para superarlas; a
continuación, se analizan las labores de gestión que tuvieron que
enfrentar los religiosos para sacar adelante el viaje; y por último
se finaliza con unas breves conclusiones.
La misión franciscana a China de 1669: el origen.
Tras haber recorrido el Mar del Sur de China y el Océano Índico,
y haber pasado por Roma y Madrid, el franciscano Buenaventura
Ibáñez logró el objetivo con el que había partido desde China:
conseguir el permiso real para obtener nuevos ministros para
la misión, y un subsidio anual de la Corona española para el
mantenimiento de estos en tierras chinas6. De esta forma, el fraile
junto con Blas Domingo (-1669), Juan Martí (1635-1704), Ignacio
Antonio Rosado, Francisco Peris de la Concepción (1635-1701),
Juan Bautista Martínez, Juan de Jesús, Blas García, y Jaime Tarín
Para conocer el viaje de Buenaventura Ibáñez desde China a Europa y sus
negociaciones tanto en Roma como en Madrid véase Marina Torres Trimállez.
“Ganar voluntades para unir imperios: el viaje a Europa de Buenaventura Ibáñez a finales del siglo XVII”. Hispania: Revista española de historia vol. 83
274 (2023).
6

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�Caminos de ida y vuelta

(1644-1719) se embarcó en el puerto gaditano rumbo a su primera
parada: Nueva España7.
Para ir a China, atendiendo a la legalidad vigente, los
frailes españoles debían atravesar el Atlántico vía Nueva España,
y continuar a través del Pacífico hasta las Islas Filipinas, para por
último cruzar desde el archipiélago a su destino final.
En el caso aquí analizado, la iniciativa de incorporar
nuevos efectivos al campo misional chino había nacido en China,
y no en Europa. El franciscano Antonio de Santa María Caballero
(1602-1669) fue quien, convencido de la necesidad de agrandar
las misiones en dicho imperio, acordó con Buenaventura Ibáñez
dirigirse a Roma a solicitar nuevos refuerzos8. Caballero había
sido nombrado por la Santa Sede prefecto apostólico de la misión
seráfica en China, lo que significaba que tenía la potestad de
gobernar en nombre del romano pontífice ya que la diócesis
no había sido todavía constituida. Tenía además el encargo de
comunicar a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide –el
dicasterio más importante dentro de la Curia Romana dedicado a
las misiones –, el estado de las cristiandades de China. Además,
Fray Blas Domingo era lector en esos momentos de Teología; de la Concepción, Rosado, Bautista Martínez y Juan de Jesús eran predicadore; Fray
Juan Martí era en esos momentos lector de Artes y Blas García era laico. Torres Trimállez, “Ganar voluntades”, 12.
8
Sobre Antonio de Santa María Caballero véase Anna Busquets. “Los viajes de un franciscano por China: fray Antonio de Santa María Caballero”. En
Viajes hacia Oriente en el mundo hispánico durante el Medioevo y la Modernidad. Retórica, textos, contextos, ed. Béguelin-Argimón (Madrid: Visor,
2021), 285-316.
7

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�Marina Torres Trimállez

debía dar parte de las dificultades, dudas y controversias que
surgieran en el campo de misión, cuya decisión final recaía en
la Sede Apostólica9. Amparándose en su nombramiento como
prefecto tanto él como Buenaventura Ibáñez decidieron obviar las
órdenes de sus superiores en Manila y que este último se dirigiera
directamente a Roma a negociar beneficios para la misión10.
Tras varios años de negociaciones tanto en la curia romana,
como en la corte de Madrid, finalmente todos los religiosos que
compondrían la misión se reunieron en Sevilla. Distribuidos
en distintos conventos de la orden, aguardaron la salida de los
galeones al tiempo que preparaban el viaje, partiendo finalmente
hacia Indias el 6 de junio de 166911.
En aquellos momentos se reavivó la famosa Querella de los Ritos Chinos,
conflicto que enfrentó a miembros de todas las órdenes católicas en China
en torno a la ritualidad confuciana, los ritos de los antepasados en China, y
los términos para referirse a conceptos católicos. El debate giraba en torno a
la compatibilidad de dichos rituales con la ortodoxia católica. En consecuencia, las autoridades romanas eran quienes debían decidir sobre la condena o
aceptación de los ritos chinos para lo que necesitaban informaciones puntuales
desde el campo de misión.
10
Desde Manila las órdenes eran contrarias y en varias ocasiones se les persuadió de dejar la misión y regresar a Manila. Torres Trimállez, “Ganar voluntades”, 5.
11
Juan Martí, “Relación muy importante que hizo N.H. Fr. Juan Martí, de
lo que hicieron los hijos de esta santa provincia de San Gregorio de Filipinas
de religiosos descalzos de N.P.S Francisco, en la misión que dicha provincia
tiene en el reyno de China. Cuéntase su principio y progreso y estado que en
estos tiempos tiene, los frutos que ha hecho; y por último se escriben las vidas
y hechos memorables de algunos religiosos que con buen olor de santidad han
trabajado en dicha misión de China” (en adelante Relación), en Sinica Franciscana. Relationes et epístolas Fratum Minorum Hispanorum in Sinis qui
9

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�Caminos de ida y vuelta

En dos meses aproximadamente cruzaron el Atlántico
y llegaron al pequeño enclave de Trujillo, en la costa norte del
caribe hondureño. A pesar de que la vía habitual era llegar a través
de Veracruz, en esta ocasión el comisario optó por embarcarse
hacia Guatemala por falta de flotas. Según explica años después
uno de los miembros de la expedición, Jaime Tarín, su barco salió
junto a los galeones que tenían por destino Perú. Y, a pesar de que
esta vía resultaba más compleja, el comisario pensó que sería lo
mejor teniendo en cuenta “la necesidad en que quedaba la misión
de china, solo con un ministro, y ese cargado de años [Antonio
de Santa María Caballero], y también el trabajo que tendrían los
religiosos misionarios en volverse a sus conventos”12. Un año y
medio aproximadamente fue el tiempo total que estuvieron los
religiosos en tierras americanas. Esta etapa intermedia, como
a 1672-81 missionem ingressi sunt, vol. VII ed. Georgius Mensaert (Roma:
Collegium S. Bonaventurae, 1965), 730. Esta relación ha sido parcialmente
publicada en la Sínica Franciscana pero el manuscrito original se encuentra en
el Archivo Franciscano Oriental de Madrid, que también ha sido cotejado para
este trabajo. En este artículo haremos referencia en la medida de lo posible a
la Sínica Franciscana por su mayor accesibilidad, salvo que el fragmento al
que nos refiramos no aparezca publicado en la Sínica. En ese caso haremos
referencia al manuscrito original.
12
Jaime Tarin. “Historia y relacion breve de la entrada en el Reyno de China
la mission que truxo de España nuestro Hermano Comissario Fray Buenaventura de Ibañez escrita por Fray Jaime Tarin, Religioso Descalzo de N. S.
Francisco y Compañero de la misma Mission. Año de 1689”. En Alcobendas,
Severiano. Las misiones franciscanas en China: Cartas, informes y relaciones del padre Buenaventura Ibáñez (1650-1690). Con introducción, notas y
apéndices, por el R.P. Fr. Severiano Alcobendas (Madrid: Bibliotheca Hispana
Missionum V., Estanislao Maestre, 1933): 270.
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�Marina Torres Trimállez

veremos a continuación, marcó a cada uno de sus componentes y
también el devenir de la orden franciscana en China.
De fraile a cirujano: enfermedades y padecimientos de
camino hacia México.
Una de las primeras dificultades que tenía que afrontar cualquier
misionero una vez había sido elegido, era el viaje. La misión de
1669 que nos ocupa había tenido que enfrentar en primer lugar
la travesía transatlántica, pero a continuación debían cruzar a
la costa opuesta, al puerto de Acapulco, para poder embarcarse
en el viaje transpacífico que los llevaría a Filipinas. En estos
desplazamientos, el enemigo más importante con el que tenían
que lidiar los viajeros, eran las enfermedades. Las narraciones de
los misioneros dan buena cuenta de cómo les afectaba lo que ellos
llamaban “el temple de la tierra” 13.
En 1669, tras llegar a Honduras, los religiosos franciscanos
españoles se encontraron con un clima tropical y extremadamente
húmedo puesto que su arribada coincidió con la temporada de
lluvias. Teniendo en cuenta que desembarcaron en la parte norte
del país, la humedad se veía incrementada por el predominio
de la vegetación selvática y el paisaje montañoso. A ello se le
sumaban los mosquitos, las garrapatas, y una “plaga” de sapos que
proliferaban en ese ambiente húmedo. Otro de los acompañantes
indeseados de los viajeros en su travesía hasta Guatemala fueron
13

Juan Martí, Relación muy importante, 732.

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�Caminos de ida y vuelta

los piojos, que obligaron a rapar a navaja a todos los miembros de
la misión una vez llegaron a la cabecera de la capitanía14.
El primero que sufrió el cambio de clima fue el religioso
Juan Martí, que a pocos días de desembarcar ya mostraba síntomas
de fiebre. Según explica el fraile:
“[…] luego me vi imposibilitado de proseguir: porque con la
agitación del camino se revolvieron los humores; y comenzó a
entrar el accidente de que adolecía con tanto rigor que me dejó
sin fuerzas para tenerme en pie, con algunos parasismos que
me dieron15”.

Los misioneros, que ya habían sido advertidos con anticipación
de la necesidad de evitar mojarse los pies, habían intentado ser
precavidos: intentaban no viajar por las noches –porque era
cuando más llovía–, y llevaban unas medias especiales que les
cubrían las piernas. Sin embargo, como el propio fraile reconoce,
no siempre cumplían con estas medidas por pura vagancia o
falta de experiencia, lo que derivó en que la mayoría de ellos
cayeran finalmente enfermos16. En el caso de Martí, los síntomas
terminaron de empeorar y a los mareos se le sumaron vómitos
y diarreas17. Ante la incomodidad de tener que detenerse en la
cordillera y las amenazas continuas de tormentas, el religioso fue
cargado a caballo por orden de su superior, que en ese momento
era Francisco Peris, y reclinado sobre el animal, fue escoltado
14
15
16
17

Juan Martí, Relación muy importante, 751.
Juan Martí, Relación muy importante, 733.
Juan Martí, Relación muy importante, 732.
Juan Martí, Relación muy importante, 733.

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�Marina Torres Trimállez

por sus compañeros durante el penoso camino a través de las
montañas18.
El grupo de religiosos llegó a Chiquimula, en Guatemala,
tras cinco jornadas a caballo. Fue ahí donde los aposentos que
les había proporcionado su alcalde mayor, Francisco de Castro,
sirvieron de enfermería a la misión comandada por Ibáñez. Martí
se convirtió entonces en el encargado de velar por sus compañeros,
y como él mismo señala en su Relación:
“Yo fui en esta grave necesidad el que acudí a todos. Yo me hice
médico y cirujano. Y aunque venía mucha gente a visitarnos,
mas de asistencia continua sólo yo quedaba y solo yo cargué
con el cuidado y trabajo”19.

Martí fue quien se encargó de atender a sus compañeros. Cuando
permanecieron varios días en una estancia o rancho, era él quien
les velaba por las noches. Y durante el camino, cargaba y descargaba a sus compañeros al menos cuatro veces al día. Como él
mismo explica en su narración, por las noches acomodaba a cada
uno de los enfermos y ponía una manta a modo de toldo para cubrirlos por las noches. Más tarde, ya de mañana, se encargaba de
sacarlos de las camas y ponerlos en las correspondientes hamacas

Ante la ausencia de Ibáñez, pasaba a ejercer de Comisario Francisco Peris
de la Concepción. Sobre la relevancia que cobró este fraile en los años posteriores véase Marina Torres Trimállez, Con un catequismo salvaré un reino:
la empresa franciscana en China en la Edad Moderna (Granada: Editorial
Comares, 2022).
19
Juan Martí, Relación muy importante, 726.
18

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para continuar las jornadas20. Una vez estaban todos en camino, él
salía el último, y según deja escrito en su narración:
“[…] tomando la cabalgadura que me dexaban (que de ordinario
era la peor), me iba a toda prisa a alcanzar las hamacas […] y
saludando al enfermo, le preguntaba como se hallaba o si era
menester algo. Y de esta manera en breve los visitaba a todos.
Y habiendo reconocido cual iba más trabajoso o necesitado,
a este visitaba más veces y le hacía más compañía, hasta que
llegábamos21”.

A pesar de sus esfuerzos, el fraile reconoce que también trató a los
enfermos un español de la zona con reputación de gran médico.
A través del testimonio del fraile nos es posible conocer
también los tratamientos que se les aplicaron a los pacientes,
y que incluyeron bebidas compuestas de zumo de naranjas
agrias y azúcar, cucharadas de membrillo con vino de Castilla y
canela, masajes en la barriga, y “fajarlos con hojas de tobaco”22.
Estos remedios mezclaban productos españoles con técnicas y
productos de la medicina tradicional. La canela (Cinnamomum
verum J. Presl) y el tabaco (Nicotiana tabacum L), por ejemplo,
eran dos plantas aromáticas que se utilizaron habitualmente como
medicinas para diversos usos. La primera de ellas, antioxidante
y antiinflamatoria, tuvo especial fama de prevenir los resfriados.
Sobre el tabaco, según explica el médico Nicolás Monardes en
1574 en De la Historia Medicinal: de las cosas que se traen de
20
21
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Juan Martí, Relación muy importante, 745.
Juan Martí, Relación muy importante, 745.
Juan Martí, Relación muy importante, 727-728.

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nuestras Indias Occidentales que sirven en Medicina, se creía que
tenía diversos beneficios como que aliviaba los dolores de cabeza
y reumáticos, ayudaba a curar las heridas, o favorecía una mejor
respiración a los asmáticos23. Técnicas como las frotaciones y
los masajes formaban también parte de la medicina tradicional
durante el período del virreinato24.
A pesar de que conquistadores y religiosos reconocieron
desde el inicio de la Conquista el valor de la medicina indígena,
no fue este el caso del religioso franciscano. El español estaba
convencido de que dichos remedios no sólo no resultaban eficaces,
sino que estaban agravando las enfermedades. Como dejan sentir
sus palabras en varias ocasiones, la tradición galénica europea
pesaba en la visión que este tenía de la medicina, por lo que optó
finalmente por ser él mismo quien se empleara en buscar una
solución y cerró la puerta a todos los curanderos que quisieron
ayudar. El fraile omite la forma en que lo curó justificándose en
que su método fue “raro y muy largo de contar”25. En su Relación,
Martí simplemente da cuenta de las bebidas que continuamente
les ofrecía: o bien chocolate, o bien atole, una bebida prehispánica
Juan Esteva. “La farmacia, comercio y ciencia. Monardes y Hernández
como ejemplo”. Offarm Vol 25 11 (2006) 70-72. Véase también Pardo, José.
“Saberes y prácticas médicas en Nueva España. Textos objetos e imágenes
(siglos XVI y XVII) Una propuesta de investigación”. (2010) 15.
24
Véase como ejemplo Estela Roselló. “El saber médico de las curanderas
novohispanas: un nicho femenino dentro del pluralismo médico del imperio
español”, Studia Historia: Historia Moderna vol. 40 2 (2018), 177-196.
25
Juan Martí, Relación muy importante, 738.
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que consistía en una cocción de maíz, y que era condimentada
con diferentes especias o aromatizantes.
Blas Domingo, que se encontraba estudiando Teología, y
Blas García, el religioso lego que los acompañaba, fueron quienes
en un principio cayeron más gravemente enfermos. El primero tenía
episodios que “le sacaban de juicio”. Estos episodios llegaban a tal
punto que incluso aunque se cayese de la cama, no se despertaba.
Blas García, según explica Martí, también quedaba “tan insulso
como un tronco y sin discurso ni memoria”26. Posteriormente, tras
salir de Chiquimula, en Guatemala, Juan Bautista Martínez sufrió
también un importante lance: la inflamación de la parótida. La
dolencia fue complicándose con los días, hasta el punto de no
poder comer ni tampoco beber. Sus compañeros incluso lo dieron
por muerto, señalando:
“Ni se le entendía lo que hablaba por habérsele cerrado los
dientes. Y llegándole a visitar una noche […] sólo algunos
gemidos podía dar cuando le iba tentando y probando la parótida
con los dedos, por ver si estaba madura. Reconocí que lo estaba
porque salían las materias por el oído […] Y la segunda vez
que le curé, fue tanta la materia que salió que -después de haber
empapado dos servilletas y todos los paños con que los había
amarrado, - salió como unas porcelanas de materias”27.

Las enfermedades más habituales asociadas con estas glándulas
salivales que se encuentran delante de las orejas eran las paperas,
los tumores, o la parotiditis bacteriana que era una infección de
26
27

Juan Martí, Relación muy importante, 736.
Juan Martí, Relación muy importante, 747.

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uno de los lados, y que es probablemente lo que sufrió Bautista
Martínez28. Martí le expurgó el pus convirtiéndose él mismo en
cirujano. El fraile explica detalladamente la forma en que lo
hizo: cogiendo un cuchillo pequeño, lo metió con fuerza por
la parte más blanda de la parótida hasta que la consiguió abrir.
Según explica, la herida era muy grande por lo que la almohada,
la cama y el hábito se llenaron de sangre y postemas. Una vez
abierto paso a curársela. Para ello utilizó resina “de la que
estilan los troncos de los pinos” y una yema de huevo con lo que
hizo un “digestivo” con el que fue mojando el clavo y las hilas
que puso en las heridas junto con muchos paños y pañuelos.
Martínez quedó aliviado durante esa noche, pero cuando llegó
al convento de Guatemala de nuevo empeoró. Según cuenta
él mismo, había procurado tener la boca de la herida abierta
metiéndole los clavos de hilas dentro de la postema – lesión en
la boca, porque lo había visto hacer previamente. Sin embargo,
cuando el enfermero del convento lo vio, decidió cerrar la
herida al parecerle muy grande. Como consecuencia la fiebre
aumentó poniendo la vida de Martínez en serio peligro. Ante
esta situación llamaron de urgencia al cirujano de la ciudad que
le abrió de nuevo la boca con hierro para que saliesen todas
La parotiditis bacteriana está causada por la obstrucción de los conductos
salivares. Al contrario que con las paperas que es un proceso inflamatorio,
aparece de forma unilateral especialmente en adultos y con secreciones espesas y proclives a formar cálculos que obstruyen los conductos. Enrique Laval
“Anotaciones sobre la parotiditis epidémica (“paperas”)”, Revista chilena de
infectología vol 22 3 (2005), 282-284.
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las materias y se evitara la subida de fiebre. El fraile mejoró,
aunque la recuperación fue lenta29.
No ocurrió lo mismo con otros de sus compañeros. Blas
García quedó lisiado y casi tullido en la mitad de su cuerpo a
pesar de los intentos de su compañero. Además, quedó afectado
de la vista, y aunque no la perdió del todo, sólo percibía bultos
sin forma. En Guatemala le trataron con nuevas medicinas
que mejoraron su salud, aunque las fiebres – específicamente
cuartanas, que eran calenturas de origen palúdico–, le duraron
dos años 30. Prácticamente todos ellos padecieron fiebre, aunque
según explica Juan Martí, las más peligrosas fueron las que sufrió
el padre Jaime Tarín31.
El aragonés Blas Domingo quedó en un primer momento
en Chiquimula asistido por los criados y la familia del alcalde
mayor ya que necesitaba atención continua porque se caía
continuamente de la cama sin por ello quejarse o percatarse de que
se encontraba en el suelo tirado. Sin embargo, al poco tiempo, por
deseo personal, continuó camino para alcanzar a sus compañeros.
En su caso, a pesar de ser tratado en el convento de la orden en
Guatemala con “muchas bebidas frescas y cordiales de precio,
porque los ardores y fuego interior le abrasaban las entrañas”32,
Archivo-Biblioteca Provincial Franciscano (en adelante ABPF), Fondo
Oriental, 42/7, fols. 45-45v.
30
Juan Martí, Relación muy importante, 753.
31
Juan Martí, Relación muy importante, 757.
32
Juan Martí, Relación muy importante, 755.
29

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los médicos no pudieron hacer nada por él y acabó muriendo en
dicho convento a principios de noviembre de 1669.
Por su parte, Fray Juan de Jesús, llegó al convento de
San Francisco de Guatemala ya muy débil y agonizando. Con el
cuerpo lleno de llagas del tamaño de una mano producidas por
los piojos, el fraile fue trasladado a la enfermería del convento,
pero nada se pudo hacer por él y acabó muriendo también ese
mismo año. Sus muertes llevarían a la incorporación de nuevos
misioneros de origen americano a la misión en China: Miguel
Pérez y Pedro de la Piñuela.
Además de las bacterias y virus que atacaron a los
viajeros, las caídas fueron otra causa habitual de lesiones.
Especialmente en las regiones más montañosas, los religiosos
dan cuenta de numerosos accidentes y caídas de pies o de cabeza
de los caballos, lo que les afectó notablemente cuando estaban
postrados en las hamacas y carecían de movilidad. Juan de Jesús,
del que acabamos de referir su muerte, sufrió una fuerte caída
que le dejó levemente impedido por el resto de su vida33. Como
los religiosos explican en sus cartas, el viaje a caballo también
resultaba molesto. En la travesía desde Guatemala a México, los
frailes hacían jornadas diarias de más de seis horas a caballo, lo
que sin duda no era del agrado de ninguno de los religiosos:
“Yo [Martí] llegué a estar muchas veces como impedido,
porque los nervios y los huesos (con la continuación de tanto
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Juan Martí, Relación muy importante, 748.

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ir en caballo) se entumecieron […] en tocando a leva nuestro
comisario, se me erizaban los cabellos y se me quitaba la gana
de beber chocolate”34.

El cansancio y los dolores generaron agrias quejas contra el
comisario, quien buscaba acelerar el viaje lo máximo posible.
Ibáñez temía que Caballero, que era el único misionero franciscano
que permanecía en China, muriese en su ausencia. Más allá del
pesar que eso le podía suponer a nivel personal, el fraile era muy
consciente de las dificultades que ello acarrearía a todo el grupo.
Caballero no era únicamente un referente dentro de la misión
China por su conocimiento del territorio, sino que en la práctica
era quien les podía permitir la entrada en el imperio chino. Los
religiosos que habían ganado el pulso a las enfermedades debían
a continuación proseguir con fuerza para llegar hasta las islas
Filipinas. Para ello, debieron también lidiar con cuestiones más
mundanas pero no por ello menos importantes: la búsqueda de su
sustento y manutención.
Gestión práctica y negocios en la corte virreinal
Si bien la primera dificultad que debían enfrentar los viajeros
eran los elementos naturales, otro de los grandes retos que debió
superar este grupo de religiosos eran los negocios temporales
de la misión. Los franciscanos viajaban a cuenta del rey, que les
proveía el avío. Sin embargo, eran ellos quienes debían hacer las
34

Juan Martí, Relación muy importante, 766.

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gestiones necesarias con los oficiales reales para que los favores
del monarca surtieran efecto.
Durante el viaje que hicieron los frailes a través de
Honduras, Guatemala y México, lo habitual fue que el comisario,
Buenaventura Ibáñez se adelantara y que posteriormente le
siguieran el resto de los miembros de la misión. Con él iba Ignacio
Rosado, que lo acompañó a hacer las visitas a los oficiales reales
y a las personalidades del lugar. A pesar de que los oficiales de
la Real Hacienda de Guatemala no estaban acostumbrados a
arreglar avíos hacia México, sino a la inversa, los misioneros no
encontraron grandes dificultades para arreglar dichos despachos.
Su presidente, que también era el gobernador de Guatemala,
Sebastián Álvarez Alfonso (1609-1673), fue un importante
apoyo para que el viaje siguiese adelante35. El gobernador ordenó
que se les proporcionase dos hombres para conducirlos por los
caminos, las mulas, y además añadieron “bizcocho, vino, caxetas
y chocolate fue abundantísimo […] calzones de estameña,
medias, zapatos, espuelas, cojinetes, botines […] y dos zorrones
de cacao”36.
Ya en México, sin embargo, las gestiones fueron más
complicadas. Buenaventura Ibáñez salía cada mañana desde
Agustín de las Cuevas – el lugar donde decidieron permanecer
Domingo Juarros, Compendio de historia de la ciudad de Guatemala
(Guatemala: Editorial Piedra Santa, 1981): 261-262.
36
Juan Martí, Relación muy importante, 762. Las cajetas, nombre utilizado
en México, es un dulce de leche de cabra. El bizcocho era un tipo de pan.
35

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con permiso del provincial de San Diego– a la ciudad de México
para gestionar los despachos. El fraile presentó las cédulas que
había negociado en Madrid. En ellas la reina Mariana de Austria
(1634-1696), que estaba al frente de la Corona en nombre de su
hijo Carlos, había concedido a los franciscanos un subsidio anual
de 150 pesos a cada fraile37. En un primer momento se había
propuesto que el dinero saliese de las arcas de la ciudad de Sevilla,
pero finalmente se decidió que se librase de la Caja de México38.
Según órdenes de la reina, el dinero debía enviarse desde Nueva
España a Filipinas, junto al situado, bajo la autorización del
virrey de Nueva España. A este se le pedía que socorriese a los
misioneros pero que fuera él quien decidiera la cantidad y el
tiempo, y que el dinero saliera “de efectos extraordinarios, que no
salgan de la Real Hazienda”39. Fue precisamente en este último
aspecto donde aparecieron las dificultades.
Según discurrieron en Nueva España, si los pesos debían
salir de los efectos extraordinarios que llegaban a la real hacienda,
y no de las rentas fijas que se recaudaban en las arcas reales, el
favor concedido no podría durar en el tiempo, ya que los ingresos
extraordinarios, eran lógicamente discontinuos. Además,
suponiendo incluso que los ingresos extraordinarios acabaran
siendo fijos, había una larga lista de interesados que luchaban por
Cédula de 14 de enero de 1669. Torres Trimállez, “Ganar voluntades”, 10.
Archivo General de Indias (en adelante AGI), Consulta sobre pagar en
México a franciscanos de China, 3 diciembre 1668. Filipinas 2, N. 264.
39
Torres Trimállez, “Ganar voluntades”, 11.
37
38

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conseguir su parte del botín, por lo que el comisario fue advertido
rápidamente de que ese socorro no llegaría fácilmente por la vía
señalada. De esta forma, cuando el Virrey y la Real Audiencia
consultaron con el contador y oficiales de la caja real la posibilidad
de librar ese dinero para los franciscanos, la respuesta que estos
les dieron fue que no había plata. A pesar del inicial desasosiego
de Ibáñez, el propio contador mayor, Francisco Gaona, devoto
de la orden franciscana, advirtió al seráfico de la existencia de
una renta fija que no se daba por real hacienda y que contaba con
mucha plata: el señoreaje40. Este ingreso real era percibido por
el rey por la fabricación de moneda, de tal forma que al poner el
sello en las barras de plata, el rey recibía una porción.
Con esa información, el comisario escribió un memorial
de súplica a la reina, incluyendo además dos cédulas de época de
Felipe II y de Felipe III en que concedían merced a particulares
con base en este ingreso, por lo que el fiscal real no podía contarlos
por extravíos. Tras varios despachos y consultas con el virrey, la
junta, y el fiscal, finalmente se concedió a Ibáñez lo que pedía:
“[…] habiendo visto la pretensión del padre Fray Buenaventura
Ibáñez comisario apostólico de la gran china sobre que se le
Buenaventura Ibáñez, Relación autobiográfica del P. Buenaventura Ibáñez y de los trabajos apostólicos del Padre Fray Antonio de Santa María.
Cantón, año de 1688. En Alcobendas, Severiano. Las misiones franciscanas en
China: Cartas, informes y relaciones del padre Buenaventura Ibáñez (16501690). Con introducción, notas y apéndices, por el R.P. Fr. Severiano Alcobendas (Madrid: Bibliotheca Hispana Missionum V., Estanislao Maestre, 1933):
219-220.
40

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sitúe la cantidad para el sustento de los religiosos que pasan a
ella se resolvió que desde luego se le situé a dicho padre fray
Buenaventura Ibáñez y a sus ocho compañeros por estipendio
y en congrua a razón de 1500 pesos cada año por tiempo de
cinco años en el efecto y ramo del señoreaje de la casa de la
moneda”. 41

Ahora sí, el comisario pudo estar tranquilo. Los franciscanos
españoles pertenecían a la orden de los frailes menores, y
específicamente a la rama de los descalzos, profesando de forma
especial el voto de pobreza. A pesar de que el rey era quien
costeaba los gastos básicos del transporte, los misioneros vivían a
base limosnas para otro tipo de gastos. Así, el cirujano que operó a
Fray Juan de Jesús no les cobró y se lo donó a los religiosos como
limosna. Los oficiales reales de México y Guatemala decidieron
también darles todas las mulas con las que habían viajado, y que
les sirvieron después para realizar su viaje a Acapulco. Sus propios
compañeros del convento de Oaxaca, donde permanecieron seis
días les hicieron también pequeños regalos como chocolate, o
rosarios de palo de áloe, una madera olorosa que se solía utilizar
como perfumador, y que los españoles aceptaron con gusto42.
Además, en su viaje hasta la ciudad de México fue habitual que en
los pueblos les diesen la comida a precios más bajos. Igualmente,
tanto Ibáñez como Fray Ignacio Rosado se emplearon también
en entrevistarse con personas graves de las ciudades por donde
AGI, Carta del virrey Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera,
3 diciembre 1668. México 45 N.10, fol 13r.
42
Juan Martí, Relación muy importante, 774.
41

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pasaron para solicitar limosnas. Según explica Juan Martí en
su Relación, los dos primeros meses que pasaron en México se
dedicaron a solicitar ayuda de los devotos para que les diesen pan,
carne, y pescado el tiempo que allí tuviesen que permanecer43. El
dinero se empleó también en adecentar las casas de San Agustín de
las Cuevas, el hospicio donde pasaron la mayor parte del tiempo a
espera de la nao de Filipinas. Se compraron mesas, sillas, camas,
todo tipo de alhajas de cocina y para el refectorio, y retablos para
adecentar la iglesia44.
Aunque Ibáñez era el superior, y por tanto quien tomaba
las decisiones, dentro del grupo de los que iban por detrás,
también sobresalió uno que solía ejercer de líder. Este era quien se
encargaba de enviar recados a los lugares aledaños para prevenir
la llegada del resto del grupo. En la práctica, este papel lo acabó
ejerciendo quien estaba en mejores condiciones de salud. Ese
fue el caso de Juan Martí, quien se encargó de este tipo de labor
porque se mantuvo más fuerte en la primera etapa de la travesía
a través de Honduras y Guatemala. Debido a la falta de dinero en
metálico, el fraile optó por escribir vales que hacían la función de
monedas que luego servían de carta de pago a sus cobradores en
las cajas de la Corona. Como él explica:
“Y así como si fuera oficial real, daba mis vales y despachaba
mandamientos para la gente que había menester para proseguir
nuestro viaje, pidiendo candelas, aves y todo lo necesario para
43
44

Juan Martí, Relación muy importante, 776.
Juan Martí, Relación muy importante, 775.

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el avío, así de sustento como cabalgaduras de carga y silla […]
Y así rodaba todo: caxetas, chocolate y plata”45.

Esta tarea no la ejercía solo, sino que contaba con la ayuda de
las personas del lugar que servían de apoyo para sacar adelante
la misión. Así, por ejemplo, el alcalde mayor de Chiquimula
Francisco de Castro fue un apoyo fundamental en su etapa en
Guatemala. El canario hizo varias peticiones de indios para ayudar
a cargar a los enfermos en las hamacas, se encargó de la gestión
de las mulas y su mantenimiento, y previno a los demás alcaldes
mayores de la región de la forma en que iban los religiosos y
sus condiciones de salud para recibirlos de forma apropiada46.
Además, Castro les dio a su alguacil mayor y a un criado para
que les enseñasen los caminos y los lugares donde debían ir
parando. Más aún, les proporcionó una cocinera, Catalina, que
sin duda fue una pieza esencial en este viaje47. A Catalina se le
asignó normalmente uno de los mejores caballos para que se
adelantase y pudiese llegar a tiempo a la venta y comprar los
productos para las comidas. Contaba también con seis indios
de carga que transportaban todos los aparejos de la cocina48. El
alcalde mexicano “de casta cacique” de San Miguel de Petaca,
en la archidiócesis de Guatemala, también les dio una singular
acogida. El fraile describe así al gobernante:
45
46
47
48

Juan Martí, Relación muy importante, 746.
Juan Martí, Relación muy importante, 741.
Juan Martí, Relación muy importante, 744.
Juan Martí, Relación muy importante, 745.

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“Y así, donde estaba este indio, no hacía yo falta ni tenía que
prevenir para el siguiente y su jornada cosa alguna; porque a la
hora señalada estaba todo a punto; y él en persona, con todo el
acompañamiento que pudo, nos fue acompañando […]”49.

Los frailes también reconocen en sus escritos la gran ayuda
que les proporcionó un mayordomo del obispo Juan de Santo
Matía Sáenz de Mañozca y Murillo (1611-1675), sacerdote
mexicano que en aquellos momentos era el obispo de Santiago
de Guatemala50. Los franciscanos le estuvieron especialmente
agradecidos por el mando que dicho mayordomo tenía sobre los
indios y que, según ellos mismos reconocen, les sacó de muchos
aprietos51. Para evitar riñas con los nativos, cada uno de los grupos
de indios tenía asignado un “cabecilla de confianza que no fuera
indio”52. La apreciación no es menor, teniendo en cuenta que el
grupo normalmente lo componían unas 200 personas, la mayoría
indios53.
Reflexión final
Fue en definitiva el viaje de estos religiosos, una travesía muy
dura a nivel físico. El comisario Ibáñez, que había escapado
milagrosamente de los padecimientos que habían alcanzado a
Juan Martí, Relación muy importante, 750.
Francisco Zambrano, Diccionario Bio-Bibliográfico de la Compañía de
Jesús en México. Tomo XIII. Siglo XVII (1600-1699), (México: Editorial Tradición, 1974): 80-129
51
Juan Martí, Relación muy importante, 744.
52
Juan Martí, Relación muy importante, 745.
53
Juan Martí, Relación muy importante, 745.
49
50

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sus compañeros, no se libró sin embargo de problemas de otro
tipo, como eran los burocráticos. A pesar de que el fraile había
salido de Roma y de Madrid convencido de haber conseguido
un sustento anual para el mantenimiento de los misioneros en
China, este peligró cuando llegó la hora de cobrarlo de la caja de
México. América supuso un punto de inflexión.
Fueron las gestiones en la corte virreinal, la que en la
práctica permitieron al comisario franciscano conseguir el tan
ansiado estipendio anual concedido en la corte de Madrid.
Además, fue en territorio americano donde fallecieron
dos de los ministros que habían sido elegidos para evangelizar en
China, con un tercero que pereció en el viaje transpacífico. Sus
fallecimientos llevaron al comisario a solicitar nuevos efectivos,
esta vez de la provincia de San Diego de México, que se
convirtieron en importantes figuras dentro de la orden franciscana
en China: Pedro de la Piñuela y Miguel Pérez54. Este grupo final de
misioneros luego conformarían el germen de la nueva expansión
de los franciscanos en China durante las primeras décadas del
siglo XVIII.
Aunque son necesarios nuevos estudios para determinar
las vías concretas de comunicación, la frecuencia, y el tipo de
relaciones que se establecieron entre los misioneros en China,
y los devotos en Nueva España, se puede afirmar que este viaje
fue el inicio de la conexión de los franciscanos en China con los
54

Buenaventura Ibáñez, Relación autobiográfica, 220.

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devotos mexicanos. No sólo las limosnas que les proporcionaron
fueron claves para sacar adelante la misión comandada por
Ibáñez, sino que Agustín de las Cuevas, que fue reformado por
ellos, quedaría establecido como punto de paso para los futuros
grupos de misioneros que pasarían al imperio chino.
Este camino de ida hacia China era en realidad un camino
de vuelta. Ibáñez había comenzado su periplo en Shandong, en
el norte de China, y el viaje había sido pensado y diseñado en
territorio chino. Las necesidades que se produjeron en el campo
de misión fueron las que determinaron el tipo de gestión que hubo
de realizar Ibáñez en las cortes europeas, y el tipo de misionero
que se eligió en España. Así, se pidió explícitamente misioneros
dispuestos a aprender la tan complicada lengua china. Y fue
en América donde los elegidos tomaron sus primeras clases de
mandarín. Desde Asia, y en concreto Filipinas, es desde donde
llegaron las noticias más importantes para los nuevos misioneros.
Reunidos una tarde en Acapulco con Fray Pedro Torrenueva, Fray
Antonio Godines y Fray Antonio de Arpide, recién llegados en el
galeón de Manila, los religiosos conocieron la muerte de Antonio
de Santa María Caballero. Y fue en ese momento, cuando Ibáñez
fue consciente de que comenzaba, ahora sí, una etapa nueva para
la orden franciscana en China.
Archivos consultados
Archivo General de Indias, Sevilla
Archivo-Biblioteca Provincial Franciscano, Madrid
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Fuentes secundarias
Alcobendas, Severiano. Las misiones franciscanas en China:
Cartas, informes y relaciones del padre Buenaventura
Ibáñez (1650-1690). Con introducción, notas y apéndices,
por el R.P. Fr. Severiano Alcobendas. Madrid: Bibliotheca
Hispana Missionum V., Estanislao Maestre, 1933.
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�Inmigrantes de Zhangzhou entre China y España:
conversaciones diplomáticas sobre el incidente
de 1603 en Manila
Zhangzhou Immigrants between China and Spain: Diplomatic
Conversations Concerning the 1603 Incident in Manila
Xiaolin Duan
North Carolina State University
Raleigh, Estados Unidos

https://orcid.org/0000-0002-0825-6487
Recibido: 20 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de abril de 2024

Resumen: A partir de 1573, con la fundación de Manila, la circulación
de mercancías chinas por la ruta transpacífica puso en contacto a la
dinastía Ming y al Imperio español. En consecuencia, muchas personas
de la provincia de Fujian, especialmente de la ciudad de Zhangzhou,
fueron a Manila y facilitaron el funcionamiento de la ciudad. Este trabajo
examina las interacciones de los inmigrantes de Zhangzhou en Manila,
centrándose en sus funciones y situaciones vitales en Parián, el barrio
designado para los sangleys. En particular, se analiza la conversación
diplomática relativa al Incidente de 1603 para dilucidar cómo percibían
a los sangleys tanto la corte Ming como los gobernadores españoles.
Los registros elaborados por las élites chinas, los nomenclátores locales
y la correspondencia española revelan los conflictos y negociaciones
entre el gobierno Ming y los funcionarios del Imperio español en torno
a este asunto, así como las diferencias de puntos de vista locales y
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�Zhangzhou Immigrants

estatales. Aunque las contribuciones de los sangleys fueron reconocidas
y utilizadas para promover la superioridad moral de ambos bandos, ni
la corte china ni el gobierno español las tuvieron seriamente en cuenta.
Los sangleyes ofrecen una perspectiva única del posicionamiento de
estas dos potencias estatales: Cada uno deseaba mantener una relación
pacífica, pero al mismo tiempo adoptaron una postura cautelosa. Este
estudio ilumina algunas de las conexiones y conflictos que surgieron
durante la globalización temprana.
Palabras clave: China Ming, España, Manila, Zhangzhou, Sangleys
Abstract: Starting in 1573 with the establishment of Manila, the
circulation of Chinese goods along the trans-Pacific route brought the
Ming Dynasty and the Spanish Empire into contact. Consequently,
many people from Fujian Province, especially Zhangzhou city, went
to Manila and facilitated the operation of the city. This paper examines
the interactions of Zhangzhou immigrants in Manila, focusing their
roles and living situations in Parián, the designated neighborhood for
the Sangleys. In particular, the diplomatic conversation concerning the
1603 Incident is analyzed to elucidate how the Sangleys were perceived
by both the Ming court and the Spanish governors. Records produced
by Chinese elites, local gazetteers, and Spanish correspondence reveal
the conflicts and negotiations between the Ming government and
officials of the Spanish Empire concerning this matter, as well as local
and state differences in views. While the contributions of the Sangleys
were recognized and used to promote the moral superiority of both
sides, they were not seriously considered by either the Chinese court
or the Spanish government. The Sangleys offer a unique perspective
on the positioning of these two state powers: Each desired to maintain
a peaceful relationship yet simultaneously adopted a cautious stance.
This study illuminates some of the connections and conflicts which
emerged during early modern globalization.
Keywords: Ming China, Spain, Manila, Zhangzhou, Sangleys

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�Xiaolin Duan

Starting in 1573 with the establishment of Manila, the circulation
of Chinese goods along the trans-Pacific route brought the Ming
Dynasty and the Spanish Empire into contact. As trade between
Fujian and Manila and then to colonial Mexico increased, more
Chinese merchants moved to and sojourned in the Philippines.
While trade between Ming China and the Spanish Empire was
highly influential in the early modern global market, direct
contact between the two states was mostly facilitated by Chinese
immigrants, known as the Sangleys.
Historians have extensively studied the connections
between Fujian province during the Ming dynasty and the
Philippines. Quan Hansheng highlighted how trade between
China and New Spain boosted revenue in Zhangzhou during
the final decades of the Ming Dynasty.1 William Schurz, along
with recent Latin American history scholars, such as Arturo
Giráldez, have underscored the scope and significant influence of
the China-New Spain trade, particularly focusing on its impacts
on Manila.2 Scholars like Lucille Chia, Tatiana Seijas, and
Quan Han-sheng 全汉昇, “Mingji Zhongguo yu Feilvbin de maoyi 明季
中國與菲律賓的貿易 [Trade between China and the Philippines during the
Late Ming]”, Zhongguo jindai jingjishi luncong 中國近代經濟史論叢 (Taipei: Daohe Chubanshe, 1996), 417–434. Also see Quan Han-sheng, “Zi Mingji
zhi Qing zhongye Xishu Meizhou de Zhongguo sihuo maoyi 自明季至清中
葉西屬美洲的中國絲貨貿易 [Trade of Chinese silk to Spanish America from
the Late Ming to Mid-Qing]”, Zhongguo wenhua yanjiu suo xuebao, 4, no. 2
(December 1971), 345–69.
2
William Lytle Schurz, The Manila Galleon (New York: E.P. Dutton, 1939).
Arturo Giráldez, The Age of Trade: The Manila Galleons and the Dawn of the
Global Economy (Lanham, MD: Rowman &amp; Littlefield, 2015).
1

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Edward R. Slack have specifically examined the contributions of
Asian laborers to the Spanish empire.3 Others have delved into
specific commodities, such as porcelain and silk, exploring their
production, transportation, and market presence in Zhangzhou.4
However, scholars have yet to fully address how these immigrants
factored into the diplomatic dialogue between China and Spain.
This paper investigates the roles and living situations of
Zhangzhou immigrants in Manila. In particular, I examine a case
study of diplomatic communications following the 1603 Incident to
elucidate how the Sangleys were perceived by both the Ming court
and the Spanish governors. Diplomatic negotiations and domestic
discussion surrounding the massacre (or uprising, depending on
Edward Slack, “New Perspectives on Manila’s Chinese Community at
the Turn of the Eighteenth Century: The Forgotten Case of Pedro Barredo
Alcalde Mayor of the Parián 1701–1704”, Journal of Chinese Overseas, 17
(2021): 117-146. Edward Slack, “Orientalizing New Spain: Perspectives on
Asian Influence in Colonial Mexico”, México y la Cuenca del Pacífico (2012):
97-127. Lucille Chia, “The Butcher, the Baker, and the Carpenter: Chinese
Sojourners in the Spanish Philippines and Their Impact on Southern Fujian
(Sixteenth-Eighteenth Centuries)”, Journal of the Economic and Social History of the Orient 49, no. 4 (2006): 509–34. Tatiana Seijas, Asian Slaves in Colonial Mexico: From Chinos to Indians (New York, NY: Cambridge University
Press, 2014).
4
For examples, see Meha Priyadarshini, Chinese Porcelain in Colonial
Mexico: The Material Worlds of an Early Modern Trade (Cham, Switzerland:
Palgrave Macmillan, 2018). José Luis Gasch-Tomás, “Asian Silk, Porcelain
and Material Culture in the Definition of Mexican and Andalusian Elites, c.
1565–1630”, in Global Goods and the Spanish Empire, 1492–1824: Circulation, Resistance and Diversity, edited by Bethany Aram and Bartolomé Yun
Casalilla (Houndmills: Palgrave Macmillan, 2014), 153–173. Xiaolin Duan,
An Object of Seduction: Chinese Silk in Trans-Pacific Trade, 1500–1700 (Lexington Books, 2022).
3

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which account we look at) of the Sangleys in 1603 reveals that,
while the contributions of the Sangleys were recognized and used to
promote the moral superiority of both sides, they were not seriously
considered by either the Chinese court or the Spanish government.
Examining these immigrants’ experiences in the context of the
conversations between these two states/empires, this study reveals
conflicts between local and state officials on both sides.
The following discussion starts with a historical review
of the involvement of Zhangzhou people in overseas trade as a
response to changing Ming policy on foreign trade; it then moves
to the construction and regulation of the Parián neighborhood of
Manila to showcase the Spanish policy towards foreigners. Finally,
I examine Chinese court letters and Spanish correspondence
circa 1605 which comment on the 1603 Sangley rebellion and
massacre. Most of the sources examined in this article are from
local Fujian gazetteers and Spanish correspondence, which I have
used cautiously due to potential biases.5
Developments among the Haicheng and Zhangzhou
immigrants
The Chinese had long known of and established contacts with
the Philippines, but official contact with the Ming court was
All the Spanish correspondence came from the 55 volumes of The Philippine Islands; many of these came from the AGI archive in Seville. These documents were from the Spanish perspective, and the selection and translation
of these documents was conducted in the USA.
5

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limited and restricted within the tributary system. Aside from
tribute transactions, the early Ming government forbade all
privately-operated foreign trade. Nevertheless, smugglers were
always active, despite repeatedly issued bans. The local scholar
Cao Lütai 曹履泰 (?–1648) recorded that people in the area of
Tongshan 铜山, near Zhangzhou, witnessed small ships coming
and going every day. These ships carried wine, pigs, and silk
textiles for pirates.6 The local military even assisted merchant
smugglers to avoid conflicts and obtain profits. Feng Zhang 馮
璋 (ca. 1538), in his Tongfan boyi 通番舶議 (Discussion on ships
that connect with foreigners), recorded that people in Quanzhou
and Zhangzhou were always in pursuit of profits by smuggling
with foreigners. Even if some suffered banishment by the army or
were sentenced to death, others continued to build ships and sail
overseas. They continually smuggled and were fearless.7
In 1567, in response to constant petitions from Fujian local
officials, the government finally begin to license a limited number
of junks to trade legally in Southeast Asia.8 Zhangzhou was placed
on a very short list of cities for which foreign trade was allowed.
Among the different Fujian port cities, the people of Zhangzhou
Zeng lütai曹履泰, Jinghai jilue 靖海紀略 [Record on Pacifying the Sea]
(CTEXT edition), 2.16a.
7
Feng Zhang 馮璋, “Tongfan boyi 通番舶議 [On Allowing Visits by Foreign Trading Ships]”, In Huang Ming jingshi wenbian, juan 280, 1.18b–19a.
8
Xu Fuyuan 許孚遠, “Shutong haijin shu 疏通海禁疏 [Memorial in Requesting to Open and Ocean Trade Ban]”, in Chen Zilong 陳子龍, Huang Ming
jingshi wenbian 皇明經世文編 (Beijing: Zhonghua Shuju), 400.640–643.
6

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were especially outstanding for their overseas trade connections.
Lacking other resources, Fujian locals had a stronger motivation
to rely on foreign trade. Lucille Chia’s examination of Quanzhou
and Zhangzhou genealogies revealed stronger connections to
Manila than other ports of China.9
Zhangzhou’s involvement with overseas trade led to the
establishment of a new county next to the delta of the Jiulong River.
The new county was named Haicheng, meaning “Ocean Clear” in
1566. The harbor of Haicheng (Yuegang) soon developed rapidly
due to foreign trade, and consequently, the local people’s vision
expanded and became more outward-looking. The magistrate of
Haicheng appointed the Zhangzhou local literatus Zhang Xie 张燮
(1574–1640) to write a book detailing the situation between Guiyu
Island and the outer sea. Zhang Xie went beyond his commission and
wrote Dong Xi yang kao 東西洋考 (Investigations on the East and
West Oceans), providing a complete account of foreign countries
and the tax system for foreign trade, as well as a textual sailing map
from Haicheng to Southeast Asia. In the preface of the book, he
addressed Haicheng as a water country, saying that in Haicheng,
going abroad was as common as going to the market. The food and
goods people enjoyed came from abroad and the ocean. Translators
and people who knew foreign languages were everywhere.10
Several characteristics made Zhangzhou people suitable
for overseas trading. Firstly, as mentioned above, Zhangzhou did
9
10

Chia, “The Butcher, the Baker, and the Carpenter”.
Zhang Xie 張燮, Dong Xi yang kao (Beijing: Zhonghua Shuju, 1981), 15.

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not have much farmable land, so the locals had to find another
means of living. Trading in foreign markets was their best hope
for productivity. As Xu Fuyuan 許孚遠 (1535–1604) wrote:
Fujian always relied on overseas trade. Fuzhou, Quanzhou,
and Zhangzhou are located next to mountains and seas; these
regions do not have enough farming land, so people cannot
obtain enough clothing and food without maritime trade. The
local people enjoy sailing overseas and do not care much about
their lives—this is their social custom, and at Zhangzhou this is
especially the case.11

Overseas trade was important for revenue income in Haicheng.
Secondly, Zhangzhou people were known for their
superb sailing skills. In 1534, when Chen Kan 陈侃 went to
Liuqiu 琉球 (today’s Taiwan) to appoint local governors, the
sailors employed on the boat were all from Zhangzhou. Chen
thus commented, “Zhangzhou people make their living on the
sea; they learn how to sail early and do not stop, even when
they are old. They accept the turbulence of the ocean waves just
like leisurely moments.”12 The local gazetteer of Zhangzhou
also described how local people observed and calculated tidal
changes during the year.13
Xu, “Shutong haijin shu”.
Chen Kan 陈侃, “Shishi jilue 使事紀略 [A Brief Account of the Envoy
Business]”, Shi Liuqiu lu 使琉球錄 [Record of Visiting Taiwan] (CTEXT edition), 13a.
13
Zhang, Dong Xi yang kao, 9.19a–21a (Beijing: Zhonghua shuju, 1981),
190-91.
11

12

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Thirdly, Zhangzhou people were excellent craftsmen. The
local elite He Qiaoyuan 何喬遠 (1558–1632) commented that
they were clever and good at copying things.14 Textiles from both
the North and South were counterfeited in Zhangzhou. As these
were the primary goods on the westbound Manila galleons, textiles
were Zhangzhou’s most important manufactured products. Most
of these products were made of silk, but cotton and other coarse
cloth types were also used. In the sixteenth century, the people of
Zhangzhou started to specialize in weaving velvet for the export
market.15 As early as the Song dynasty, the people of Zhangzhou
were known for making a light cloth made from the fibers of the
kapok tree or maybe an earlier version of cotton, called jibeibu 吉貝
布.16 A sub-county, Longxi 龍溪, contributed almost sixty percent
of the weavers who moved to the Philippines and more than half of
the rattan weavers.17 Zhangzhou additionally produced lacquered
boxes, fans, and porcelain that were transported overseas, and
the area was also known for producing lower-quality ceramics,
He Qiaoyuan 何喬遠, Jingshan quanji 鏡山全集, 674.
Angela Sheng, “Why Velvet? Localized Textile Innovation in Ming China”, In Schäfer, Riello, and Molà, eds., Threads of Global Desire: Silk in the
Pre-modern World (Boydell Press, 2019), 49–74.
16
Hao Yulin 郝玉麟, Lu Zhao 盧焯, Xie Decheng 謝德承, and Liu Jingyu
劉敬與, eds., Fujian tongzhi 福建通志 [Gazetteer of Fujian], 59.49b. See Guillermo Ruiz Stovel, “Chinese Shipping and Merchant Networks at the Edge of
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[Leisurely Reading at a Hermit’s Hut] (CTEXT edition), “Zhengwu 證誤”.
17
Ruiz-Stovel, “Chinese Shipping and Merchant Networks at the Edge of
the Spanish Pacific”, 141.
14
15

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a more affordable option for overseas customers who longed for
Chinese ceramics.18
The seaward orientation of Zhangzhou was recognized
and cherished as their tradition by local elites. These scholars
listed the benefits brought by its expansion. Zhou Qiyuan 周啟元
once said, “The money made from the foreign trade could easily
reach several hundreds of thousands and replenish the private
treasury of the emperor.” A benefit of opening Yuegang, according
to Zhou, would be to “display the same power as the Han Dynasty
without sending troops and spending money, and to enjoy a
commercial network like that which the Tang and Song Dynasties
developed without the danger of information security leaks.”19
The economic benefits and expanding their influence over Asia
were two reasons to support overseas trade. Zhou also mentioned
the benefit of keeping mainly a commercial connection, so that
border security could be maintained.
As a result, Haicheng became prosperous due to overseas
trade, and it became fashionable for people there to engage in
this line of business. Local people either invested money in the
business of sailing ships or adopted sons from low-income families
to send overseas when they grew up.20 The sailing business was
so appealing that all families wanted to find a way to participate.
Chia, “Ceramics for Everybody”, Presentation at the Association for Asian
Studies Annual Conference, 2023.
19
Zhou Qiyuan 周啟元, preface for Dong Xi yang kao東西洋考.
20
He Qiaoyuan 何喬遠, Min shu 閩書 [Book of Fujian], fengsu zhi juan 38
(Fujian Renmin Chubanshe, 1994).
18

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Many Zhangzhou families regularly sailed to Southeast Asia, and
some ended up sojourning in these port cities. According to William
Schultz, the number of ships that departed from Zhangzhou each
year was much higher than from any other seaport in China.21 One of
the most popular destinations for Zhangzhou merchants was Manila.
Parián and the Sangleys in Manila: The Spanish Policy
Concerning Foreigners
Chinese immigration to Manila trickled in the late sixteenth
century and later increased to several tens of thousands in the
seventeenth century. In 1573, the second Spanish governor of
the Philippines, Guido de Lavezaris (1512–1582), reported to
Philip II, “The Chinese have come here [to Manila] on trading
expeditions since our arrival...in greater numbers each year, and
with more ships.”22 In 1600, the Sangleys—Chinese immigrants
in the Philippines who lived permanently in Manila—reached
20,000. An even more substantial number sailed to Manila during
the trade season.23
Schultz, The Manila Galleon, 27, 71.
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23
Gitlin, Berglund, and Arenson, eds., Frontier Cities, 19–20. For more discussion on Chinese migrants in Manila, see Gebhardt, “Microhistory and Mi21
22

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These Sangley immigrants have been much discussed by
scholars, many of whom focused on Parián—the designated living
neighborhood for Chinese immigrants.24 Most of the documents
we have about buildings in Parián are from a report by Bishop
Domingo de Salazar to Phillip II and a published work of 1640 by
Fr. Diego Aduarte, Historia de la provincia del santo rosario de
la Orden de Predicadores en Filipinas Japon y China.25
The Sangleys and traveling Chinese played an essential role in
the operation of Manila. Those who stayed in the city included highly
specialized artisans as well as storekeepers, farmers, fishermen, and
domestic servants. These people worked for the foreign marketers to
provide everyday necessities.26 According to the government notary
Hernando Requel (b. 1498), the Chinese “brought specimens of many
kinds of goods peculiar to their country, to arrange prices at which
they can be sold—such as quicksilver, [gun] powder, pepper, fine
cinnamon, cloves, sugar, iron, copper, tin, brass, silks [and] textiles
crocosm”.
24
For example, see Shultz, The Manila Galleon. JE Borao, “The Massacre
of 1603 Chinese Perception of the Spanish in the Philippines”, Itinerario 22(1)
(1998): 22–40. Lee Yu-chung 李毓中, Ji Tiesheng 季鐵生, “Tuxiang yu lishi:
Xibanya guditu yu guhua chengxian Feilvbin huaren shenghuo (1571–1800) 圖
像與歷史：西班牙古地圖與古畫呈現菲律賓華人生活(1571-1800) [Image
and History: Chinese Life in the Philippines seen in Spanish Old Maps and
Paintings, 1571–1800]”, In Dijiu jie Zhongguo Haiyang fazhanshi lunwenji
第九屆中國海洋發展史論文集 [Collected articles from the ninth conference
on the History of Chinese Ocean Development], 437–477 (Taipei: Zhongyang
Yanjiuyuan Zhongshan Renwen Shehui Kexue Yanjiusuo, 2005).
25
See The Philippine Islands, volume 7 and volume 32.
26
The Philippine Islands, 27.130–1.
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of many kinds...[and] various kinds of crockery....”27 Similarly,
Santiago de Vera (in office, 1584–1590), the Governor-General of
the Philippines, conveyed to the king in 1587 his observations on
the Chinese merchants’ meticulous nature, noting their precision in
matching their goods with the capacity of the ships arriving at the
port, underscoring their strategic approach to trade.28
While appreciating the skills of Chinese immigrants, the
Spaniards exhibited a complex mixture of curiosity and insistence
on segregation, mandating that the Chinese reside within a specific
quarter for straightforward governance: “Officials of the Spanish
government in Manila had their preoccupied biases, as well as
lingering doubts concerning the Chinese merchants with whom
they conducted the daily business of commerce.”29 Historical
events, such as the 1574 attack by Limahong, exacerbated these
suspicions, prompting the establishment of a segregated Chinese
section. Such racial segregation despite economic collaboration
with Chinese intermediaries was not unique to European-managed
port cities; these were common practices, as seen also in Bantam
and Ayutthaya.30
The Philippine Islands, 3.219.
“Letter to Felipe II. Santiago de Vera; Manila, June 26, 1587”, The Philippine Islands, 6.297. “The Chinese are such careful merchants that they bring
goods in proportion to the vessels that come to the port”.
29
Shirley Fish, The Manila-Acapulco Galleons: The Treasure Ships of the
Pacific: With an Annotated List of the Transpacific Galleons 156–1815 (Central Milton Keynes, UK: AuthorHouse, 2012), 94.
30
Anthony Reid, Imperial Alchemy: Nationalism and Political Identity in
Southeast Asia (Cambridge, UK: Cambridge University Press, 2010), 56.
27
28

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In 1581, the colonial governors requested that all the
Chinese immigrants move to a specific quarter, a swampy and
unwelcoming area just outside the northeastern bounds of the
walled city. This neighborhood was designed to be within the
range of artillery and placed such that the Spaniards could closely
monitor the Chinese. Despite the challenging environment, the
Parián neighborhood was constructed relatively swiftly. The
Sangleys managed to drain the swampy land, elevate the soil
for the foundation, and lay out streets and blocks. Initially, most
structures were made of bamboo and nipa thatch, which were
later upgraded to more fire-resistant materials. To cope with
local flooding, buildings were constructed on raised platforms.
The Sangleys also built a pond, fed by the nearby Pasig River,
featuring a central island that added a scenic touch to the area.
A canal linking the pond and river facilitated the arrival and
unloading of small boats carrying goods.
Bishop Salazar described the physical appearance of
Parián in 1581, in great detail and with much admiration:
There are long passages, and the buildings are quadrangular
in shape. This Parián was also destroyed by fire on account of
the houses being built of reeds; but through the diligence of
the president and governor, Doctor Vera, much better houses
were built, and covered with tiles for protection against fire.
This Parián has so adorned the city that I do not hesitate to
affirm to your Majesty that no other known city in España
or in these regions possesses anything so well worth seeing
as this; for in it can be found the whole trade of China, with
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all kinds of goods and curious things which come from that
country...31

In the letter, the bishop further delved into the daily lives of
the Sangleys residing in the city and highlighted the benefits
extended to them by the Church. More crucially, he pointed out
how the Church’s involvement had fostered a positive perception
of the Spaniards among the foreign communities. The bishop
underscored the Church’s moral superiority and employed foreign
recognition as a way to affirm the eminence of the Spanish crown
and empire.
Restrictions requiring the Sangleys to live only within
Parián were frequently repeated in the seventeenth century. One
document decreed that no Chinese could “live or own a house
outside these settlements of the Parián and of Minondoc…No
Sangleys can go among the islands, or as much as two leagues
from the city, without special permission. Much less can he
remain in the city at night, after the gates are shut, under penalty
of death.”32 While the Spanish wished all Chinese to be good
Christians, they preferred them not to become too Hispanicized,
but rather, to remain easily distinguishable. The Chinese did send
numerous requests and petitions to live outside Parián, and the
“The Chinese, and the Parián at Manila”, The Philippine Islands, 7. 213–
224.
32
Antonio de Morga, “Sucesos de las Islas Filipinas”, The Phillippine Islands, 16.198. For more discussion, see Robert Ronald Reed, Colonial Manila: The Context of Hispanic Urbanism and Process of Morphogenesis (Berkeley: University of California Press, 1978), 59.
31

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privilege was sometimes granted, if an increasingly-raised license
fee was paid.
In reality, however, the separation gradually became easily
circumvented. By 1605, Intramuros was no longer exclusively a
city for Spaniards. Many Chinese settlers found a way to keep
their shops within the city walls or live there:
…there live, exist, and reside infidel Sangleys in the houses of
the citizens of Manila, or in some of them. It should be known
that they are…in a number of others, belonging to the most
prominent citizens—that is, those of the highest life and rank
in the city. … the said Sangleys in the said houses, selling
their merchandise and being present therein as if in their own
homes.33

Starting in 1628, Chinese who married Christian Filipinos could
move to the areas known today as Binondo and Tondo.
As the above-mentioned decree stated, Parián also
implemented a curfew regulation, ordering that the Sangleys
must return to their designated quarter during the night—except
for gardeners and domestic staff serving in Spanish households.
Another exception might be bakers. There were bakeries
throughout the Manila area, both inside and outside the city. As
Salazar recorded:
Edward Ayers, ed., Cedulas reales despachadas a Manila (Newberry Library: Manuscript Collection, 1700–1746), no. 91, 1597. Quoted from Birgit
Tremml-Werner, Spain, China and Japan in Manila, 1571–1644: Local Comparisons and Global Connections (Amsterdam: Amsterdam University Press,
2015), 281.
33

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Many bakers make bread with the wheat and fine flour which
they bring from China, and sell it in the market-place and along
the streets. This has much benefited the city, for they make good
bread and sell it at low cost; and although this land possesses
much rice, many now use bread who did not do so before. They
are so accommodating that when one has no money to pay for
the bread, they give him credit and mark it on a tally. It happens
that many soldiers get food this way all through the year, and
the bakers never fail to provide them with all the bread they
need.34

Because of their bread-making schedule, it was tempting for the
bakers to stay overnight where they worked, something that the
Manila government repeatedly discouraged.35 But the restriction
was likely not carried out strictly, due to the courtesy that these
bakers offered to the Spanish soldiers. This helped them to
circumvent the curfew regulation.
The discrepancy between planned separation and the
increasing mobility of the Sangleys led to suspicion and distrust
among the Spaniards. During the seventeenth century, several
conflicts erupted between the two groups that ended with the
killing of Chinese and many Sangleys leaving Manila. As Lucille
Chia has discussed, occasional forced relocations and added
taxes for the Sangleys led to periodic “uprisings” by the Chinese,
which were often followed by massacres.36 Out of concern that
newly arrived Chinese would threaten local security, it became
34
35
36

The Philippine Islands, 7.215–216.
Chia, “The Butcher, the Baker, and the Carpenter”, 520.
Chia, “The Butcher, the Baker, and the Carpenter”, 516–7.

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policy after 1603 to issue residence permits—not only to limit
immigrant numbers but also to raise revenues. In 1639, the
governor increased the license fee, adding a head tax of 25 pesos,
and forced many Sangleys to work in rice fields with no pay. This
policy led to an uprising in 1639, which resulted in 23,000 deaths.
Events like this further enhanced the suspicions of the colonial
governors regarding the Chinese immigrants. Later “uprisings”
occurred in 1662, 1686, and 1762. The following section focuses
on the first major conflict surrounding the Sangleys, and how the
Chinese and Spanish governments responded to it.
The 1603 Incident
To the Spaniards, Manila was always threatened by pirates,
and the mighty Ming China could pose a threat as well. The
Ming government, however, was less concerned about Manila
and Chinese immigrants than many Spaniards described. The
Ming view of Chinese immigrants going to Manila was usually
romanticized and simplified. According to Fujian local official
Xu Xueju’s 徐學聚 (1556–?) “Memorial of the report for the first
time about the Red-Hair Barbarian (Chubao hongmaofan shu),”
the court believed that Luzon had long been trading with the
Fujianese and a peaceful relationship prevailed.37 When the Dutch
encroached over Taiwan, the Ming court was concerned, as that
might have terminated the trade with Luzon, which Ming people
Xu Xueju 徐學聚, “Chubao hongmaofan shu”, Huang Ming jingshi wenbian, 433.
37

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wanted to maintain via direct commercial connections. It seems
that for most of the sixteenth century, Ming China had a loose yet
peaceful relationship with Luzon, though Ming officials might
not have been entirely sure who actually ran the Philippines.
But things started to change in 1593, when the Spanish
governor Gómez Pérez Dasmariñas (1519 –1593) organized a fleet
of ships to attack surrounding islands, hoping to capture the fort
at Terrenate in the Moluccas. He forcibly conscripted 250 local
Chinese to serve as oarsmen on the flagship. The local Chinese
resisted but gave up under the threat of force. At dawn on October
25th, the Chinese crew led by Pan Hewu 潘和五 and others
rebelled, and only 14 out of the 80 Spaniards escaped, while the
Viceroy Dasmarinas was speared to death by the angry Chinese.38
Immediately after the death of Viceroy Dasmarinas, his
son, who was temporarily governor of the area, sent an intervention
mission to Ming China, demanding that the “murderers” be
turned over to the Spanish by the Ming court. At the same time,
a large-scale persecution of the Chinese in the Philippines was
launched, forcing many Chinese to leave the country. In early
December 1593, a Spanish colonial mission arrived in China and
was received by Xu Fuyuan, the governor of Fujian Province,
In the nineteenth century, Liang Qichao told this story in relation to nationalism. See Liang Qichao, “Feilvbin yuxia Pan Hewu 菲律賓寓俠潘和五”,
In Liang Qichao梁啓超, Zhongguo zhimin bada weiren zhuan 中國殖民八大
偉人傳 [Biographies of the Eight Great People in Colonized China] (Beijing:
Zhonghua Shuju, 2015).
38

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who reported the matter to Emperor Wanli. The emperor finally
ordered that the involved Chinese be punished, though most of
them could not be caught, and he rewarded the Spanish mission
with a huge sum of money.
On January 6, 1594, a group of armed Chinese sailing ships
arrived in Manila, led by seven Chinese officials who claimed to
be from Zhangzhou. The arrival of the Chinese fleet frightened the
Spaniards for a while, and local rumors began to circulate that the
Chinese fleet was preparing to strike. Under such circumstances,
the Spanish governor was still counting on the cooperation of
the Ming government to help him catch his father’s murderers
in China, so he quickly agreed to the evacuation request of this
Chinese force and gave the Chinese some food supplies.39
In 1602, following the advice of a Fujian merchant Zhang
Yi 張嶷, the Ming court sent several officials, including the
Minister of Haicheng County, to Luzon to locate a gold mine at
Kiyiyi Mountain. At the time, the Ming court seemed to consider
Luzon a tribute country, and so, the resources from there should
be at the disposal of the court. However, the court was not clear
about the difference between the native people of Luzon, the
Spaniards who actually ruled over the whole island of Luzon in
the sixteenth century, and the previous kings of Luzon. This Ming
mission to Luzon was warmly welcomed by the local Chinese
For more discussion, see Historical Conservation Society, and International Association for Cultural Freedom, The Chinese in the Philippines, edited
by Alfonso Felix (Manila: Solidaridad Pub. House, 1966).
39

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with great fanfare, and thus made the Spaniards nervous. The
mission failed as no gold mine was located. After they realized
that the gold mine story was a lie, Zhang Yi was beheaded.40
The Spanish colonial government then suspected that
the Ming government might attack their country and that the
Chinese in Luzon might act as insiders. So, in the next year, Spain
commandeered these Chinese to attack neighboring countries
and purchased ironware at a high price. The Governor ordered a
recording of the names of the Chinese in Luzon and divided them
into units of 300 people, then started a massacre. The Chinese
had no weapons to resist, and so they had to flee to Mount Dalun.
The total number of deaths was around 25,000 people. Afterward,
Spain reported to the Ming court that these Chinese would have
conspired against the city, and thus the Spanish had no choice but
to kill them.
Hearing about the massacre of immigrants who had mainly
migrated from Zhangzhou, Fujian local officials reported the
news to the Ming court and requested that the court send troops
to Luzon. Xu Xueju cited the emperor’s edict, and from that we
can get a sense of the court’s attitude. The court’s response was
addressed to the governor in the Philippines as a diplomatic letter,
starting with a comment on how the Sangleys were essential to
the development of Luzon:
“Yu Luzon xi 谕吕宋檄” (Edict to Luzon), cited in part in Xu Xueju’s
“Bao quhui Lüsong shang shu”.
40

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Luzon was once a desolate island, a realm of mythical demons,
dragons, and serpents. Yet, our seafaring folk braved these
legends, trading goods across the seas, forging connections
across the wide oceans, and conducting commerce with a myriad
of foreigners. Over a decade, their endeavors transformed Luzon
into a bustling metropolis. It was they who imparted agricultural
knowledge and erected cities and dwellings, elevating Luzon to
a jewel among the maritime nations. What then, could these
people possibly owe Luzon? What profound grievances could
justify the slaughter and maiming of ten thousand souls?

After this strong accusation, the edict continued to explain how
the emperor tried to understand the tragedy and why he decided
not to send troops immediately:
The barbarians’ lack of civility is deplorable, and one wonders
how they could evade divine retribution. Yet, despite persistent
entreaties from local officials, the emperor has remained lenient.
He has recognized Luzon as a longstanding hub of commerce,
akin to our own nation, and has refrained from imposing harsh
measures. The root of the overseas conflict remains unclear,
making it difficult to assign blame. Moreover, merchants are
considered the lowest social stratum; starting a war over such
men seems unjustifiable. Those who forsook their homeland
for the sea, already shunned by their kin and bereft of honor,
are not worth the exhaustion of our troops. In the end, the
emperor chooses not to heed the advice of his officials and
instead dispatches edicts and envoys to communicate directly
with the local chieftains. Let it be known that repentance and
reverence for the divine are expected, to uphold righteousness.
The overseas violence will, for now, not be prosecuted. Reflect
upon the Emperor’s vast generosity and the profound humanity
of China. Zhang Yi’s deceit was met with death, a warning to
all. You are sentient beings, not insensate as wood or stone;
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how can you not feel compelled to express gratitude and
contemplate how to repay China’s magnanimity? Should the
reports of unrest prove false, and no insurrection exists, then
adhere to the imperial directive, and commerce shall proceed
uninterrupted. But if vengeance might incite mutual slaughter,
then return those involved, and their possessions, to their native
soil, so that trade may continue without hindrance.

After requesting Spanish gratitude for the Ming emperor’s
generosity and benevolence, the letter offered non-military
solutions to the massacre: Return the Chinese merchants along
with their properties. The edict ended with a threat to send one
thousand battle ships from Fujian:
Should you [the Spaniards] heed the seditious words that counsel
miserliness and avarice, choosing to stand aloof and reject the
restitution of funds, then be warned: All commerce shall cease,
and your vessels shall not venture westward. [In that case], if
there are officials and soldiers in Fujian desire vengeance, I
would let them harness the wind and sail forth in a thousand
ships—even though their accents may be indistinguishable and
both jade and stone risk incineration. Moreover, to those vassal
states that have remained loyal for over three centuries, they
are also hereby granted the right to dispatch troops to subdue
Luzon.41

This edict reveals intriguing insights into how the Ming court
viewed its relationship with Luzon. Firstly, the Ming court
maintained their belief in a historically peaceful relationship,
suspecting that any conflict had arisen from misunderstandings.
“Bao quhui Lüsong shang shu” 宋商疏 (Report to bring back the Luzon
Merchants), Huang Ming jingshi wenbian, juan 433.
41

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They notably omitted any mention of the Spaniards in Manila,
suggesting a perception of Luzon as being governed by indigenous
“chiefs” and tribes. The contribution of the Sangleys, including
their craftsmanship and house building, was also highlighted,
underlining their significance. Secondly, the Ming court’s
condemnation was rooted in moral and reciprocal principles,
emphasizing “Heaven’s way” and the notable mention of Zhang
Yi’s execution for spreading rumors about Luzon. Thirdly, the
hesitation of the Ming emperor to deploy troops was attributed to
the Sangleys in Luzon being viewed as merchants who had left
their homeland without intention of return, thus not warranting
protection in Confucian terms.
Due to the complicated attitude towards the Sangleys,
the letter embodies a paradoxical stance of the court: While
expressing a desire to intervene, they showed restraint, suggesting
that the reported unrest might be rumor and the return of the
Chinese immigrants also should be considered. Therefore, the
court opted not to deploy central governmental troops but rather
permitted local officials to act or encouraged other tributary states
to intervene. This nuanced approach reflects a complex interplay
of diplomacy, a sense of moral superiority, and strategic caution.
The Ming court exhibited a modest concern for the
Chinese migrants without taking much action when those Chinese
were mistreated overseas. As Birgit Tremml-Werner argued,
“while Ming China was more concerned with the tributary states,
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offending overseas Chinese was not considered a direct insult
against the country or a potential threat.”42 While the Sangleys’
contribution to the local area was praised as a merit for China,
these people were not entirely viewed as faithfully Chinese.
Luzon was deemed by the Ming court as insufficiently significant
to warrant engagement through formal diplomatic routes.
The Chinese letter was later translated into Spanish and
presented to the governor Don Pedro de Acuña (in office, 1602–
1606) in 1605, which was already two years after the incident.
This translated letter was titled “Letter from a Chinese Official to
Acuna.” At the beginning of the letter, it explains that this is the
“translation of a letter from the inspector-general of Chincheo
in the kingdom of China… The address is to the great captaingeneral of Luzon.” The translator also mentioned that the letter
was signed by and sent multiple times by the Fujian magistrates
Xu Xueju and Tang Zhaojing 湯兆京 (1565–?) and the eunuch
inspector Gao Cai 高寀. The letter was from the local provincial
officials, and they seemed to try to reconcile between the Ming
emperor and the Philippines. While the cited part of the edict
by Xu Xueju only mentioned the death penalty of Zhang Yi, the
translated letter was quite detailed concerning what Zhang did
(Zhang was referenced with his Spanish name, given to him in
the Philippines):
Birgit Tremml-Werner, Spain, China and Japan in Manila, 1571–1644:
Local Comparisons and Global Connections (Amsterdam: Amsterdam University Press, 2015), 309.

42

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Some years before I came here as inspector, a Sangley, by
name Tionez, [sic; sc. Tiognen] went by permission of the king
of China with three mandarins to Luzon, searching at Cavite
for gold and silver. The whole thing was a lie, for they found
neither gold nor silver; accordingly, the king directed this
deceiver Tionez to be punished so that the strict justice done in
China might be known.
During the time of the preceding viceroy and eunuch, Tiognen
and his companion, named Yanlion, told this lie; and I, after I
came hither, begged the king to have a copy made of all the
documents in the case of Tiognen, and to command the said
Tiognen to be brought before him with the record of the case.
I myself saw the aforesaid papers and caused him to see that
the whole thing had been a deceit uttered by the said Tiognen.
I wrote to the king, declaring that on account of the deceits of
the said Tiognen, the Castilians had suspected us of intending
to make war upon them and that on this account, they had put
to death more than thirty thousand Chinese in Luzon! The king
did as I asked him and therefore punished the said Yanglion by
ordering him to be killed, and the said Tiognen, by commanding
his head to be cut off and suspended in a cage.43

This letter attributes Toigen’s demise to dishonesty, so the
killing of Zhang Yi was interpreted as a conciliatory act toward
the Philippines. This letter presents numerous variances from
its original Chinese letter. The Chinese narrative adopted a
rhetorical tone, striving to cast the Ming court in a virtuous light,
a stance not as pronounced in the translated Spanish account.
Additionally, in the letter, “Castilian” denotes the Spanish—this
43

The Philippine Islands, 13.287–281.

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term was not used in the original Chinese correspondence, which
used terms like qiuzhang (chiefs) and Folangji (a commonly used
term for the Spaniards). The Chinese elaborated on the moral
consequences awaiting the Philippines for ensnaring Chinese
nationals, whereas the Spanish version was candid, enumerating
reasons for the Chinese emperor not to contemplate war with the
Castilians. Markedly gentler, the translated letter appeals to the
Spaniards’ benevolence.
Upon
receiving
the
letter,
Bishop
Miguel
de Benavides (1552–1605) urgently appealed to the high court,
voicing his grievances concerning the Chinese. He echoed the
sentiments from Ming China and advocated for the repatriation
of the Chinese and their possessions, perceiving the Chinese
threat of ceasing trade as genuine and the request as justifiable.
Consequently, he proposed the return of their confiscated
properties, even if it caused the government some debt. Moreover,
he called for a reassessment of the colonial government’s legal
authority over the Sangleys. After consulting with Chinese
advisors, he surmised that while war might be averted, a possible
seizure of trade routes by the Chinese government posed a
significant risk to the Philippines’ economic stability.44
The Supreme Court of Manila met on June 13, 1606 to
study the archbishop’s petition with “lords president and auditors
Miguel de Benavides, et al., “Complaints against the Chinese”, The Philippine Islands, vol. 13.
44

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of the royal Audiencia and Chancillería of these Filipinas Islands
being in session.” After consideration, the court ruled as follows:
“the depositaries should be commanded to render an account as
soon as possible, of the property which they have held on deposit,
so that it may be surrendered; and that, when the ships shall have
arrived from Castilla, what is owing shall be paid into the royal
treasury.”45The court also suggested that, regarding the Chinese
who were then in the galleys, their matter would be examined and
suitable measures would be issued before the Chinese left.
However, the governor Acuna did not agree with
Benavides and suggested something quite different to the king
and the viceroy in New Spain. He wrote a letter to the king to
complain about Benavides:
Ever since I began to have dealings with the archbishop
Don Fray Miguel de Benavides and have recognized his
temper, I have perceived the difficulties that he would cause
me…I believe that he would be better in his cell than in the
archbishopric or bishopric... 46

He opined that there was no need to be afraid of China in his
letter to the viceroy of Ucheo because Spain’s empire, with its
vast colonies, was as large or even larger than China:
As for the statement that the letter is sent to let me know the
greatness of the king of China and of his realms, and that they
are so great that he governs all upon which the moon and the sun
shed their light; and the other statement that he desires me to be
45
46

“Relations with the Chinese”, The Philippine Islands, 14.43–44.
“Complains against the archbishop”, The Philippine Islands, 14.30.

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acquainted with the great wisdom with which that kingdom is
governed, vast as it is, and that no one should dare offend it, and
referring to the war in Corea—to this I answer that the Spaniards
have measured by palmos, and that very exactly, all the countries
belonging to all the kings and lordships in the world. Since the
Chinese have no commerce with foreign nations, it seems to
them that there is no other country but their own, and that there is
no higher greatness than theirs; but if he knew the power of some
of the kings with whom my sovereign, the king of the Hespañas,
carries on continual war, the whole of China would seem to him
very small. The king of China would do well to notice that from
here to the court of Hespaña the distance is five thousand leguas;
and that on the voyage thither are two kingdoms, Nueva Hespaña
and Peru, whose territory is so great that it is almost equal to that
of China, without mentioning very large islands in those seas.
At the same time, I know that the kingdom of China is governed
with much wisdom, and all the people here know, and I know, of
the war in Corea.47

Acuna continued to defensively articulate several points mentioned
in the Chinese letter. He started by challenging the assertion that
30,000 Sangleys were killed and suggested not even half that
figure perished in the revolt. He then refuted Chinese claims of
Spanish brutality, and acknowledged the significant contributions
of the Chinese to the Philippines. He said:
Spaniards are not cruel at heart, and we never make war on anyone
without just reasons. We regard ourselves as a just people and as
having a standing in the world, and we would be greatly grieved
if it could be said of us with truth that we have done wrongs or
“Letter from Acuña to the Viceroy of Ucheo”, The Philippine Islands,
14.47–8.
47

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�Zhangzhou Immigrants

injuries to anyone—especially to our friends and to those who
are sincere friends to us. Thus, in the case of the Sangleys who
were here, we treated them as brothers and sons; and, without
any precaution, we permitted them to enter our houses at all
seasons and at all hours, as if they had been Spaniards.48

In this statement, Acuna emphasized the global image of the
Spaniards that they wanted to maintain, as the reason they usually
treated the Sangleys very well. This was not only a defense against
the accusation in the Chinese letter but also a way to highlight the
moral superiority of the Spaniards. Furthermore, he recognized
the Chinese Emperor’s hesitation to declare war on Luzon and
downplayed the Spaniards’ culpability, stating that had they acted
otherwise it would have been a case of unwise governance.49
Regarding the Ming government’s demand to return
Chinese people and property, Acuna maintained that while the
Chinese rebels merited death for their crimes, mercy had prevailed
as many were permitted to serve on the galleons instead. Those
guilty of lesser crimes were freed, and others were released from
hard labor. Concerning the Chinese property that was being
held, the Spaniards returned what could be rightfully claimed.
Unclaimed goods would remain in the treasury, with assurances
from the Spanish that they would seek the rightful owners. Acuna
especially emphasized that the returns were acts based upon
justice, not responses to threats of war.
48
49

The Philippine Islands, 14.47.
The Philippine Islands, 14.49–50.

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Towards the end of the letter, he stated, “I am sure that the
king of China and his ministers, being prudent, politic, and discreet
persons, will not wage war for causes so light.” He was confident
that trade with China would persist, given its profitability for both
sides, and he concluded, “Hence we may say that in this trade, the
Chinese have as great an interest as the Castilians have, or even
more.”50 In this letter, Acuna both exhibited confidence that Spain
was stronger and assumed that China would not invade. He held the
high ground in this discussion, emphasizing the moral superiority
of the Spaniards, their military might, and the vast commercial
profits that would be at stake. This letter was more a defense of
his governance than a diplomatic response to the Chinese. The
audiences were the Spanish king and the governors in New Spain.
In this conversation between the Ming Chinese and
Spanish, the prospect of warfare remained largely theoretical,
with skepticism being displayed by the Spanish governor
about China’s willingness to deploy troops. The conversation
reflects how political discourse, trade, and religion intersected.
References to projected state/imperial image were highlighted
by both sides, while China and Spain were on two ends of the
negotiation table concerning immigrants in foreign lands. Trade,
the common thread linking the two nations and a motivator
for Chinese migration abroad, became a diplomatic lever. This
economic interdependence also likely softened the perceived
threat from Ming China and dampened Spain’s impulse to expel
50

The Philippine Islands, 14.50.

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�Zhangzhou Immigrants

Chinese immigrants. Religious voices, notably the bishop’s, were
significant in this diplomatic narrative as well. The bishop was
inclined to follow the Ming court’s advice to defuse tensions,
though this approach often led to disagreements with the governor.
As in many incidents like this, challenges always
confronted the Spanish in Manila and the Fujian locals in Ming
China. The difficulty of communication stemmed from the lack of
formal and direct communication channels, translation barriers,
and mutual perceived moral superiority. The Ming government
wished to remain distant from overseas affairs and immigrants
while also maintaining its central and dominant role among
foreigners. The colonial governors seemed to have a stronger
aptitude for diplomacy than their ecclesiastical counterparts.
Notably, conflicts existed both between the Chinese and Spanish
and within each national group. The Chinese court and Fujian
local governors had different motivations and desires to offer
protection to the Sangleys, and the Spanish bishop and governor
also disagreed on how to respond to the Chinese letter. Domestic
conversations—including the ones between Philippines governors
and those in New Spain—seemed to be more important than
answering the other country.
Conclusion
The Zhangzhou migrants to Manila represent a snapshot of
early modern globalization. Their mobility, networks, and skills
enhanced maritime connections within Asia and between Asia and
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the Americas. In many respects, they embodied the excitement
of early modern globalization: flexibility, a global perspective,
overseas travel, international commodities, and cultural
appropriation. They were ultimately key operators in Manila as
builders, merchants, craftsmen, servants, and manufacturers, and
they were significant designers and suppliers for the trans-Pacific
galleon trade. They also contributed revenue to both the Ming
court and the Spanish king.
But, as a group of people who moved beyond the strict
regulations of the Ming state and the Spanish Empire, they aroused
doubts and suspicions of untrustworthiness on both sides. To the
Chinese, they were seen as a group of restless individuals who
were lazy, greedy, and risk-seeking. They attracted conflicting
comments from local gentry and central officials. Regardless of
the source, they were deemed outside the Confucian norm. For the
Spanish, the Sangleys were regarded as intelligent and careful yet
also suspicious. They were closely monitored and regulated, and
also excluded from the central life of the empire. This suspicious
attitude translated into their mistreatment in Manila, the hesitation
of the Ming emperor to send troops to protect them, and a lack
of care about their situation on the part of the Spanish governor.
The Sangleys offer a unique perspective on the tugof-war between two state powers, which desired to maintain a
peaceful relationship with each other yet simultaneously adopted
a cautious stance characterized by defensive thinking. Ironically,
while the Sangleys contributed significant sums of money to both
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�Zhangzhou Immigrants

the Chinese and Spanish, a majority of these funds were spent
on defensive infrastructures targeting the other party. Caught
between China and Spain, the Sangleys benefited and suffered
due to their seemingly contradictory relationship.
Moreover, the case of the Sangleys mirrors the dynamics
between the local and central governments. Local officials in Fujian
showed more empathy towards these immigrants, whereas the
central court maintained a distance. The local bishop advocated for
better treatment of the Sangleys in Manila, yet the king and Spanish
governor favored a stricter approach. As migration increased, even
within each country attitudes towards this new entity—with its
mixed and fluid identities—began to diverge.
The narrative presented in this article is merely the tip of
the iceberg in the vast annals of migration history. In subsequent
centuries, the world witnessed migrations on a larger scale,
which were more systematic and over greater distances. The
contributions of and challenges stemming from migrants have
expanded with the ongoing development of globalization, and
they persist to the present day.
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�Noël Danycan “a través del mundo”: las empresas
comerciales de Saint-Malo y la ilusión del monopolio
comercial francés en el Pacífico Sur (1701-1705)
Noël Danycan “Across the World”: Saint-Malo Trading
Companies and the Illusion of French Commercial Monopoly in
the South Pacific (1701-1705)
Raul Alencar
Tulane University
New Orleans, Estados Unidos

https://orcid.org/0009-0005-5088-4080
Recibido: 22 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de abril de 2024

Resumen: Durante los primeros años del comercio directo francés
en el Pacífico sur, la seductora riquezas del comercio del Pacífco
causó constantes alianzas y disputas entre los propios mercaderes
franceses. Su entusiasmo a la hora de obtener ganancias de las
abundantes riquezas provenientes de Perú y China llevó a mercaderes,
inversionistas, banqueros, e, incluso, a autoridades reales francesas a
entrar en constante conflicto. Por un lado se encontraban los ricos y
experimentados mercaderes de Saint-Malo. Por el otro, banqueros e
inversionistas parisinos apoyados por las autoridades reales francesas.
Entre esta mezcla emergió la figura de Noël Danycan. Danycan fue un
hábil y ambicioso comerciante y hombre de mar de Saint-Malo, quien
logró obtener tender puentes y establecer alianzas con inversionistas
Parisinos. Estos banqueros de la capital le ayudaron a Danycan en
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�Noël Danycan

asegurar el tan deseado monopolio comercial en la costa de Perú. Sin
embargo, la ambición de Danycan lo llevó a ir más lejos. Danycan usó
sus influencias parisinas para obtener privilegios reales y comerciar en
China, potencialmente permitiéndole formar un monopolio privado a
través del Pacífico. No obstante, el conflicto con otros mercaderes de
Saint-Malo y autoridades parisinas eventualmente acabaron con su plan.
Este artículo analiza los cinco años iniciales de desarrollo del comercio
directo francés en el Perú. Especialmente, me centro en el estudio de las
compañías comerciales de Danycan y su incompetencia de mantener su
monopolio sobre el comercio en el Pacífico sur. Argumento que su plan
de establecer una red comercial a través del Pacífico sufrió resistencia
por parte de sus propios rivales franceses, quienes últimamente fueron
el causal de la paralización del proyecto de Danycan.
Palabras clave: comercio francés, comercio del Pacífico, Perú colonial,
Imperio francés, comercio global, siglo XVIII
Abstract: During the first years of France’s direct trade to the South
Pacific, the enticement of the riches that the Pacific trade offered caused
constant alliances and disputes between French merchants. Their
eagerness to profit from the abundant riches of Peru and China drove
French merchants, financiers, bankers, and even royal authorities into
constant conflict. On one side, there were the wealthy and seasoned
merchants of Saint-Malo. On the other hand, Parisian bankers and
financiers were backed by royal support. Into this mix emerged the
figure of Noël Danycan. Danycan, a skilled and ambitious Saint-Malo
sailor and businessman, acquired alliances with Parisian investors.
These bankers from the capital helped him secure the desired trading
monopoly off the coast of Peru. However, Danycan’s ambition went
even further. He pushed his Parisian contacts to obtain royal privileges
to trade in China, that could allow Danycan to monopolize the Pacific
trade into his private system. However, the conflict between other SaintMalo merchants and Parisian royal authorities ultimately shattered his
project. This article analyzes the initial five years of French direct trade
in Peru with a particular focus on the trading companies owned by Noël
Danycan and his inability to preserve his monopoly of the South Pacific
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�Raul Alencar

trade. I argue that his plans to establish commercial network across
the Pacific met constant disputes from his French rivals, ultimately
hampering his project.
Keywords: French Commerce, Pacific Trade, Colonial Peru, French
Empire, Global Trade, Eighteenth Century

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�Noël Danycan

Introduction
In 1708, a meeting held in Paris between the directors of two rival
French chartered companies - the state-funded Compagnie des Indes
Orientales based in Paris and the Compagnie de la Chine de SaintMalo. The conflict arose because the Saint-Malo company engaged
in trade with China, violating the Parisian company’s commercial
privileges. Additionally, the Saint-Malo company disobeyed the
royal decree that granted the Compagnie des Indies the monopoly
of the Chinese trade. The responsible for taking this action was
the Malouin businessman Noël Danycan. Danycan, a wealthy and
prominent merchant from Brittany known for his ambition and
daring business ventures, belonged to the more ambitious merchant
groups of Saint-Malo, always looking for opportunities to expand
their trading activities and maximize profits, even if it meant using
illegal means. Danycan’s Parisian rivals felt the threat and reported
to France’s Prime Minister, Louis Phelypeaux, Chancellor of
France, that Danycan not “played fair”. And if he was not stopped,
he could expand his business “across the world”, in detriment to
Parisian interests. With his vast resources and workforce, Danycan
could dispatch trading fleets to the Pacific and beyond. Danycan
directed the Compagnie de la Mer Pacifique and the Compagnie
de la Chine de Saint-Malo as an attempt to link up the Chinese and
Peruvian trade under his wing.
However, Danycan’s plans for control of the Pacific trade
were short-lived. Despite his initial success in securing the French
king’s approval to monopolize the South Pacific trade, disputes,
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�Raul Alencar

and divisions with his former Parisian and Malouin commercial
allies, they have condemned Danycan to be excluded from this
trade. This article examines the first five years of French direct
trade in Peru, centering in the case of Noël Danycan’s trading
companies and his failure to control the South Pacific trade. I argue
that although Danycan demonstrated his skills at negotiating and
navigating the political and commercial landscape to monopolize
the South Pacific trade, disputes and conflicts among the French
undermined his monopoly. Malouin and Parisian interests came
at Danycan from the Chinese and Peruvian commercial angles,
leaving his enterprise needing support. Furthermore, far from
being financially harmed by the conflict among its subjects,
the French crown grew financially strong since sailing to Peru
increased considerably, bringing in more Peruvian silver.
When discussing the period of French direct trade in
Peru (1698-1714), it is overlooked that France was far from a
united front regarding commercial interests. When the “Lure
of Peru,” as Peter Bradley termed it,1 came to the knowledge
of French négociants (businessmen), factions were established.
The merchants of Saint-Malo displayed enthusiasm when
mercantile opportunities arose but tended to isolate themselves
to keep their businesses within their clans. Meanwhile, Parisian
financiers enjoyed the royal family’s support and achieved
commercial success through the Compagnie des Indes Orientales.
Peter T. Bradley, The Lure of Peru: Maritime Intrusion into the South Sea,
1598-1701 (New York: St.Martin’s Press, 1990).
1

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�Noël Danycan

Mercantilism appeared as France’s overseas trading dogma,
where chartered and state-supported companies represented
their model. However, the Compagnie des Indes fell short of the
achievements of neighboring companies like the Dutch East India
Company and, thus, depended on partnerships and alliances with
négociants from Marseille, Nantes, and Saint-Malo to expand
their trading operations. In this scenario, Noël Danycan seemed a
fitting associate until he was not.
The scientific literature on the Breton trade, specifically
from Saint-Malo in the Pacific and the activities of the Compagnie
de la Mer du Sud, can be traced from the beginning of the twentieth
century. In the late seventeenth century, Malouin merchants saw
an opportunity to sell their goods to Peruvian merchants eager
to buy them. Spain’s Bourbon transition in 1701 made this
trading practice easier, which considered the arriving Malouin
merchants to Peru as allies. Erik Wilhelm Dahlgren’s work on
Malouin navigation in the South Pacific was fundamental in this
field. By tracing the accounts of French vessels that sailed to
the South Pacific, Dahlgren discovered the brief but consistent
development of French maritime expansion to Peru in the early
eighteenth century.2 Dahlgren’s work served as the starting point
for further Breton’s presence in the Pacific, which continued with
the contributions of Léon Vignols and Henri Sée, who focused
Erik Wilhelm Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre
la France et les côtes de l’océan Pacifique (commencement du XVIIIe siècle)
(Paris: H. Champion, 1909).
2

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on the aftermath of the prohibitions to French direct trade after
1713.3 The contributions of Dahlgren, Vignols, and Sée proved
vital to set the stage for further studies of French direct presence
in the South Pacific.
After a gap of sixty years, Jean Delumeau centered
his analysis in understanding the epicenter of French trade in
Spanish America: Saint-Malo. Delumeau got specific interest in
understanding the management of Malouin traders’ operations
before their maritime expansion stage, which occurred in the last
decades of the seventeenth century.4 Complementing Delumeau’s
narrative of French direct trade, Sergio Villalobos told the story
from the Peruvian and Chilean sides, where local merchants had
to engage in those businesses.5 However, the two most influential
works came shortly after. Carlos Malamud’s “Cádiz y SaintMalo” closes the gap of methodological research that Villalobos
opened while analyzing the repercussions of French contraband
on Peruvian merchants.6 Malamud went beyond, merging
archival material from Spain and France to create an anatomy
Léon Vignols y Henri Sée, «La fin du commerce interlope: dans l’Amérique
Espagnole», Revue d’histoire économique et sociale 13, n.o 3 (1925): 300-313.
4
Jean Delumeau, Le mouvement du port de Saint-Malo à la fin du XVIIe
siècle, 1681-1700. (Rennes: Institut de recherches historiques, économiques
et humaines de la Faculté des lettres et sciences humaines de l’Université de
Rennes, 1963).
5
Sergio Villalobos, Comercio y contrabando en el Río de la Plata y Chile,
1700-1811 (Buenos Aires: Universitaria, 1986).
6
Carlos Malamud, Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano
(1698-1725) (Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz, 1986).
3

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of how French direct trade in Peru developed, highlighting
that its impact reached almost every level of Peru’s colonial
society. Finally, André Lespagnol wrote a thorough analysis of
the merchants of Saint-Malo ranging from social, political, and
economic perspectives.7 Lespagnol’s oeuvre represents the most
complete work on understanding Brittany’s main merchant force.
On Danycan’s companies, the historiography of the
Compagnie de la Chine de Saint-Malo is scarce. It is only
mentioned in passing studies concerning Malouin trade in the
Pacific. Claudius Madrolle’s work on French presence in China
and the history of the Compagnie Royale de la Chine revealed
the controversies surrounding Danycan by examining judicial
processes and company statements.8 However, the book only
consists of descriptions and literal translations of archival
material, without situating the company in the context of French
Asian trade. The second work on this company is by Paul Pelliot,
who focused on the legal proceedings between the Compagnie
Royale de la Chine and the Compagnie de la Mer du Sud.9 This
André Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps
de Louis XIV (Rennes: Presses universitaires de Rennes, 2011).
8
Claudius Madrolle, Les premiers voyages français à la Chine; la Compagnie de la Chine, 1698-1719 (France: A. Challamel, 1901).
9
Paul Pelliot, «L’origine des relations de la France avec la Chine. Le premier voyage de l’“ Amphitrite ” en Chine, premier article», Journal des Savants 10, n.o 1 (1928): 433-51; Pelliot; Paul Pelliot, «L’origine des relations
de la France avec la Chine. Le premier voyage de “ l’Amphitrite ” en Chine
(troisième article)», Journal des Savants 6, n.o 1 (1929): 252-67; Paul Pelliot, «L’origine des relations de la France avec la Chine. Le premier voyage
7

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�Raul Alencar

article provides a fresh perspective on the initial years of French
direct trade in Peru. The existing literature on the organization of
French commercial operations in the South Pacific has focused
on the tension France experienced in negotiations with Spanish
ministers, Peruvian colonial authorities, and the Lima merchant
guild. However, this article highlights that the commercial
landscape of the South Pacific ever changed, and conflicts and
confrontations were not only caused by the Spanish and Peruvian
authorities but also by the French themselves. The availability of
profit and the risk of the pursued endeavors dictated the creation
and dissolution of partnerships and alliances.
Messieurs de Saint-Malo
From the wide range of port cities that benefitted from the
Colbertian reforms, Saint-Malo stood out as the most essential
French port of the North Atlantic during the seventeenth century.10
Saint-Malo is situated on the Breton coast, next to the opening
of the La Rance River. Surrounded by fortified islands, SaintMalo was a fortress itself. Located within a peninsula, Saintde l’Amphitrite en Chine. (deuxième article)», Journal des Savants 3, n.o 1
(1929): 110-25.
10
Jean-Baptiste Colbert, as appointed First Minister of State and Secretary of State of the Navy, conducted several maritime reforms that drastically
transformed France into one of the strongest maritime powers in Europe. After
1669, France destined financial support to increase their royal navy, as well as
granting concessions to port cities and merchant communities. State support
was vital to allow coastal merchant guilds to develop further and expand their
commercial networks.
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�Noël Danycan

Malo composes a fortress, an exterior port, an inner port, and
the city itself. Moreover, the geography that enclosed the city
integrated its defensive structure. Navigation to and from SaintMalo presented several difficulties for inexperienced sailors.
Strong wind currents, rocks, and islets could mean disaster
for the integrity of a vessel under bad weather conditions and
lack of visibility. Colbert’s successor as Secretary of the State
of the Navy, Jérôme de Pontchartrain, recognized in 1694 that
Saint-Malo’s first line of defense was “natural” which basically
“impeded our enemies ever to have success when attacking by
sea.”11 Further, to prevent bombardments, Pontchartrain financed
the construction of fortresses in the islets enclosing Saint-Malo to
delay the enemy and grant citizens enough time to prepare for an
attack. Due to the city’s imposing defensive structure, Saint-Malo
became one the bastions of French defense in the North Atlantic
throughout the seventeenth and eighteenth centuries.
Crown support enabled Saint-Malo to defend itself and to
expand overseas trade. After 1650, maritime business proliferated.
Malouin trade covered the Baltic Sea, the Anglo-Norman and
British Isles, the Iberian Peninsula, and distant destinations in
the Mediterranean Sea, Canada, and Newfoundland. Malouin
mercantile expansion is even more remarkable knowing that the
city sans manufacture (without manufacture). In contrast with
Nantes and its sugar refineries and Marseille and its famous
Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps de
Louis XIV, 22.
11

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�Raul Alencar

soap factories, Saint-Malo did not produce local products.
The absence of local industrial production led the Malouins to
become intermediaries, acquiring merchandise and reexporting it
elsewhere. Channelizing French manufactures to needy markets
transformed the city, increasing its population at the end of the
seventeenth century to 30,000, a far cry from Amsterdam but not
unlike booming Marseille.12
Despite lacking domestic industry, the Malouin
diversified their income sources by exploiting and exporting
resources. Transatlantic fishing emerged as one of their primary
activities from the mid-sixteenth century, persisting through the
seventeenth and eighteenth centuries. Focusing primarily on the
coasts of Canada and Newfoundland, known as the Petit Nord
(“the little North”) by the French, the abundance of cod allowed
the Malouins to exploit resources and assert their dominance
and military power in Newfoundland. However, this assertion
faced challenges. For instance, the Inuits from Labrador waged
war against the Malouin throughout the first half of the century.
Brittany staunchly supported the Malouin incursion in response,
seeking French royal authorization to deploy armed escorts and
soldiers to secure Breton fisheries.13
Malouin traders displayed proved resourceful, persistent,
and adaptable. A case that exemplifies these tendencies is the
Lespagnol, 39.
Peter Pope, «Le Petit Nord de Saint-Malo», Saint-Malo. Construction d’un
pòle marchand (1500-1660), n.o 3 (2018): 195-222.
12
13

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�Noël Danycan

continuous Malouin trade with the British Isles through the
sixteenth and seventeenth centuries. Despite a long-lasting French
and English rivalry, Saint-Malo maintained friendly relations,
especially with Dorset, Wilshire, and Hampshire counties. This
connection demonstrated to be strong and reliable that merchants
from the interior of France looked for Malouins to send their
merchandise to England in times of war.14 The Malouins
maintained a so-called abstinence de guerre (war abstinence).15
Malouin traders also reached Spain by the end of the
sixteenth century. The growth of the demand for manufacturing
from the Americas and the arrival of abundant Peruvian silver
to Seville motivated the Malouin to strike deals with Andalusian
merchants. The Castillian merchants, and brothers, Andrés and
Simón Ruiz resided in Nantes and Medina del Campo, respectively,
coordinating with their French partners to ship textiles to Seville.
Breton and Rouen fabrics possessed high demand in Spain and
the Americas, which ensured an intertwined relationship between
Castillians and Malouins. Most importantly, the flow of Peruvian
silver to Saint-Malo and Brittany strengthened the position of the
Baptiste Etienne, «Deux Frondes, un commerce: Rouen et Saint-Malo au
milieu du XVIIe siècle», Annales de Bretagne et des Pays de l’Ouest. Anjou. Maine. Poitou-Charente. Touraine, Saint-Malo. Construction d’un pòle
marchand (1500-1660), n.o 3 (2018): 79-106.
15
Jean-Philippe Priotti, «En temps de paix comme en temps de guerre. Le
commerce de Saint-Malo avec les îles anglo-normandes et britanniques (vers
1500-vers 1650)», Saint-Malo. Construction d’un pòle marchand (1500-1660),
n.o 3 (2018): 117.
14

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�Raul Alencar

Malouins in the trading sphere of northern France through the
late sixteenth century to the mid-seventeenth century. The high
number of silver bars that arrived at Saint-Malo also forced the
main mint of the capital of Brittany, Rennes, to function at levels
never experienced, for example, coining in 1591 the equivalent of
1,000,000 pesos in silver, or 100,000 livres.16
Moreover, this commercial impulse also motivated an
initial Malouin migration to Seville and Cádiz. Two notable
Saint-Malo families, the Magon and Eon, had relatives settled in
Andalusia since the 1630s and 1640s, and they became crucial
intermediaries in sending French merchandise to the Americas
in the early eighteenth century.bSeville and Cádiz offered
prosperous commercial activities that the Malouin trading groups
settled in Spain devoted themselves to Andalusian and Spanish
American businesses, leaving aside French entrepreneurship and
creating their own commercial houses separated from those in
Saint-Malo.17 Perhaps unsurprisingly, by the beginning of the
eighteenth century when Malouin interest turned to Peruvian
silver and to direct trade in Spanish America, traditional SaintMalo families involved in overseas trade, like the Magons and the
Eons spearheaded the Saint-Malo initiative towards the South Sea.
However, contestants emerged. One group of Malouin families
Jean-Philippe Priotti, «Au cœur des échanges européens: argent américain et
circuits économiques entre la Bretagne et l’Espagne (1570-1635)», Saint-Malo.
Construction d’un pòle marchand (1500-1660), n.o 3 (2018): 140-41.
17
Priotti, 144.
16

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�Noël Danycan

quickly accumulated wealth and sought to establish partnerships
beyond the limited Breton commercial circles. They were not
only interested in obtaining a portion of Peruvian riches, but also
in monopolizing them. Among the latest Malouin commercedriven houses, the Danycan clan stepped up.
Noël Danycan “Across the World”
The Compagnie des Indes played an enormous role in developing
French trade in the South Pacific. The knowledge and expertise in
navigation derived from accounts of expeditions commissioned
by financiers and bankers in Paris. However, regional merchants
contested the privileges of their Parisian counterparts, seeking to
negotiate directly with the king for permission to venture into the
Pacific. French merchants, Malouin and Parisians alike, exploited
the Bourbon alliance between Spain and France. Both groups
sought concessions and trading privileges to limit the participation
of other French merchants into the desired Peruvian trade.
Furthermore, the trajectory of negotiations and conflicts between
Paris and regional merchants revealed that their interests extended
beyond Peru, encompassing China and broader Asian territories.
Trading in the South Pacific could bolster a comprehensive
trading network across the Pacific Ocean. At the forefront of this
narrative stood Noël Danycan, the head of one of Saint-Malo’s
most prominent merchant families. Danycan financed numerous
enterprises ranging from timber trading in the Baltic Sea to spice
trading via the Levant. Leveraging his extensive experience as
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a sailor and entrepreneur, Danycan perceived trading in Peru as
a lucrative opportunity to access coveted silver reserves while
simultaneously monopolizing Spanish South American trade
activities.
The French crown, Parisian financiers, and merchant
elites shared a common agenda in the search for profitable trading
opportunities. Since the times of Colbert, the French state aimed
to empowered both the royal navy and coastal merchants to
bolster France’s maritime power. However, the introduction of
monopolies and the constant rivalry between Parisian investors
and regional merchants thwarted France’s attempts to consolidate
its overseas commercial power. The case of Noël Danycan and
his attempts to the access the markets of Peru and China, plus
his constant clashes with the state-founded, chartered companies
that held exclusive privileges to maritime trade, exemplifies
this larger trend. In the end, Danycan could not hang onto hardwon privileges to trade in the South Pacific. Instead, the lack of
regulation of French trade in Peru eventually created a heavily
competitive atmosphere among French traders that divided
regional interests from French coastal cities like Saint-Malo,
Nantes, Bordeaux, and Marseille against their king.18
By 1695, Pontchartrain envisioned it the necessity to
continue to support trading monopolies and chartered companies.
Danycan and le Compagnie de la Chine, 10 janvier 1708. Accounting and
reports. From the Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan family papiers, Série 9-B, Saint-Malo.
18

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�Noël Danycan

Nonetheless, Pontchartrain knew that to achieve better results, the
urgency to decentralize both oversight and investments towards
trade affairs needed to be done. Thus, he assembled a team that
could grant advise and management on French commercial
policies. From Paris, Pontchartrain sought the wealthy financiers
Antoine Crozat and Jean-Baptiste Le Gendre, who had close
friendship with Louis XIV. He also tapped the talents of the
director of Commerce and Manufactures, Henri d’Aguesseau,
and the president of the conseil of Commerce, Michel Amelot.
Finally, some prominent merchants also participated. Among
them the prosperous Nicolas Mesnager from Rouen and Noël
Danycan from Saint-Malo. Along with decentralization, with
the aid of his regional advisors, Pontchartrain aimed to energize
trade in the main commercial cities of France: Paris, Rouen,
Bordeaux, Lyon, Marseille, La Rochelle, Nantes, Lille, Bayonne,
Dunkerque, and Saint-Malo.19
The necessity to rearrange how trade functioned came as a
direct response to the start of the War of the Spanish Succession.
The conflict made France and Spain sudden allies since the new
king of Spain, Philip V, was the grandson of Louis XIV, king of
France. From the perspective of the French crown, the alliance
provided a perfect opportunity to penetrate Spanish affairs,
especially to win uninterrupted access to Spanish American
silver. By 1701, this purpose seemed to be materializing, as Spain
19

21.

Paul Butel, L’économie Française au XVIIIe Siecle (Paris: SEDES, 1993),

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granted a French chartered company, the Compagnie de Guinée,
the monopoly over the slave trade. Pontchartrain was convinced
that granting exclusive privileges to trading companies meant the
optimal route to maximizing profits. And although members of
his private council like Henri d’Aguesseau and Nicolas Mesnager
manifested their opposition against monopolistic measures,
Pontchartrain decided that the exploitation of the riches of the
Spanish empire had to be done through private initiatives, which
directly benefited the riches merchants.20
Through the end of the seventeenth century, France’s
exports to Spain grew to be vast. By 1686, France sent to Cádiz
approximately 17 million piastres worth of products, representing
39% of European traffic to Spain. Among the ports that actively
engaged in overseas commerce with Spain, Saint-Malo held
first position. The high frequency of ships that sailed to Spain
and the number of products retailed evidenced the strong
commercial ties between Cádiz and Saint-Malo. In contrast with
other port cities that also maintained trade with Spain like Le
Havre or Dunkerque, Saint-Malo had the advantage of having
the cloth industry of Brittany in close proximity. Spain demanded
Brittany’s textiles due to Spain’s breakdown of the domestic
cloth-making industry.21 For Saint-Malo, trading with Cádiz was
Butel, 22.
Saint-Malo maintained a steady number of vessels sailing to Cadiz from
10 to 20 per year between 1697 and 1702, and obtaining yearly profit of 4
millions of piastres. Butel, 25.
20
21

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extremely profitable due to the abundance of Spanish American
silver, but also because it allowed Malouin merchants to extend
their trading activities towards destinations off Africa’s Atlantic
coast (Canary Islands and Madeira), and throughout markets in
the Mediterranean Sea.22
The strength of the merchants of Saint-Malo came from
their robust mercantile community and social unity. The key to
their intergenerational success came from social dynamics that
allowed amassed local commercial strength to remained in SaintMalo. Endogamy among Malouin merchants was common since
they envisioned trading practices and commercial traits as part of
a larger family company.23 Further, the creation of commercial
alliances between families via marriage also became an essential
tool to perpetuate local power in Saint-Malo as a response to
outside competition coming from other neighboring cities in
Brittany or financiers from Paris. The sons of these families
became officers of the ships that sailed to Spain and the Americas
to gain experience. Noël Danycan, for example, became a captain
of the Grénedan at the tender age of seventeen. From 1671 to
Philippe Jarnoux, Pierrick Pourchasse, and Gauthier Aubert, La Bretagne
de Louis XIV. Mémoires de Colbert de Croissy (1665) et de Béchameil de
Nointel (1698) (Rennes: Presses Universitaires de Rennes, 2016), 37.
23
Between the ages of 15 and 17, the sons of the great merchants of
Saint-Malo were assigned in vessels For example, Luc Magon (17), Pierre
Jolif (15) were sent to Peru in the early eighteenth century to gain maritime and
trading experience. Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante
au temps de Louis XIV, 92.

22

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1688, he sailed to all destinations under his father’s command
from Saint-Malo to Newfoundland to the Mediterranean Sea.
By the age of thirty-two, and after fifteen years of seafaring and
acquiring a vast experience in overseas trade, he became coowner of the family business. For the merchants of Saint-Malo,
the only way to maintain their businesses via transmitting fidélité
au commerce (fidelity to commerce) to the next generation.
Further, a sentiment to exalter commerce as a symbol of national
pride and defense of French interests arose. This is perfectly
encapsulated by the words of the prominent Malouin merchant
Locquet de Grandville: “letting the command of merchant vessels
to children of rich families became usual and necessary to shape
commerce as a noble matter, to counter to the people that look on
France with disgust”.24
In 1697, an opportunity arose to materialize the desires
of the merchants of Saint-Malo. The signing of the Treaty of
Ryswick put an end to the hostilities between the French and the
Spanish deriving from the War of League of Augsburg. In the
aftermath of this conflict, Spain came out weakened, stretched
for resources and money to defend its large empire. Moreover, it
was no secret that the condition of the Spanish ruler, Charles II,
worsened rapidly to the point that, across Europe, his death was
considered imminent. As the wealthy Malouin merchant Nicolas
Magon de la Chipaudière put it: with the impending “death of
24

Lespagnol, 113.

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the king of Spain, the peace [between France and Spain] will not
last.” He also stated that the merchant class needed to seize the
opportunity to profit from Spanish America, and specially the
South Pacific as soon as they saw the right moment.25
However, the merchant groups of Saint-Malo had
contradictory intentions on how to proceed the infiltrate the
Spanish Pacific and who would be allowed to participate in this
trade. The division came from the old merchant dynasties (like
the Magon, Grout, Le Fer, and Vivien families) versus the new
generation of wealthy merchants like Noël Danycan and Locquet
de Grandville. The old families believed that they deserved the
privilege to lead the initiative to Spanish American markets since
they already had a liaison with Cádiz and, overall, a handle on
the Spanish transatlantic trade. Nonetheless, by the end of the
seventeenth century, monopoly contracts resurged, as well as
French chartered companies. These enterprises took responsibility
for the revival of commercial destinations like India and China,
but now possessing the combination of seafaring experience and
abundant capital. Noël Danycan became the successful director
of the Compagnie de la Chine de Saint-Malo and he intended to
recreate a similar style company to trade in the Spanish Pacific.
Despite their differences, both sides managed to secure contracts
with the French state to legitimize their claim to access directly
access to Spanish America. On one side, Nicolas Magon assured
“La mort arrivant du Roy d’Espagne, la paix ne peut estre de longue
durée.” In Lespagnol, 518-520.
25

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the participation of most of the old Malouin dynasties in the
recently founded Compagnie de Saint-Domingue, which centered
its operations in the Caribbean. Meanwhile, Danycan and his
Parisian associate Jean Jourdan obtained a royal permit to trade
in the South Pacific via the recently established Compagnie de la
Mer du Sud, of which Danycan and Jourdan were the directors.26
“Je suis le premier moteur de ce commerce qui a fait tant
de bien à l’Etat” (I am the main engine of trade serving the wellbeing of the [French] state)27, affirmed Danycan when questioned
about the overall role of the Malouin merchants in trading with the
Spanish colonies. His deep experience as merchant and seafarer
gave him self-confidence in the success of this new venture, so
much so that he intended to establish a French colony in the
South Pacific coast to facilitate both access to American silver
and to guarantee a place for rest and resupply to other French
vessels. For Danycan, it was necessary to act with determination
and with the expectation of belligerence since the English and
the Dutch had proceeded in the same way in the Caribbean and
Newfoundland, and ultimately succeeded. In 1698, the company
was founded, and a small expedition sent under the captaincy of
Beauchêsne shortly came after. In 1701, the expedition returned
with disappointing news. Coastal settlements across the South
Pacific viewed the French penetration as hostile, attacking
Lespagnol, 521-522.
Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps de
Louis XIV, 522.
26
27

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interloping merchants on several occasions. However, when
they arrived in Lima, Beauchêsne managed to convince the local
authorities to trade.28 For Danycan, despite the economic losses
that the expedition suffered, investing in trading in Peru was
worth it. Nonetheless, the company’s remaining financiers did not
agree with him, ultimately forcing the company’s dissolution. To
make things worse, Louis XIV arranged an alliance with Spain
for the upcoming war against the Dutch and the English, and thus
forbade trading directly to Peru as it could upset their new ally.
The idea of a unified French commercial front that could
cooperate to undermine the Spanish authority over its colonies
was an illusion. Despite the aspirations of Louis XIV and Jerome
de Pontchartrain to strengthen commercial companies to be the
spearhead of French overseas expansions, the merchants and
financiers that ultimately sponsored these enterprises were driven
by interests that did not always coincide. Indeed, they sometimes
caused serious clashes. After Danycan’s failed attempt to seize
the Spanish Pacific trade for himself, Louis XIV granted him
the monopoly on trade to China; thus, the Compagnie de la Mer
Pacifique became the Compagnie de la Chine de Saint-Malo.
Further, Pontchartrain was mindful about the high profit nature of
trading with China, and, thus, allowed the formation of another
company, this one centered Paris and financed mostly by Parisian
Beauchesne, Gouin. Journal de vaisseaux Le Phelippeaux, 1698. Journal. From Archives Nationales de Paris. Service hydrographique de la Marine.
Journaux de bord, MAR 4JJ/97, 5.
28

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capital. The Secretary of Marine, aware the inevitable competition
going to ensue between the Saint-Malo and Paris enterprises,
helped broker a partnership between the two. Both companies
maintained their autonomy, but they ultimately cooperated in
taking turns to trade and to establish base prices of the products
that they aimed to sell.29
Strife first arose in 1699, when the directors of first
Compagnie des Indes Orientales (1664-1704) protested about the
violation of their rights when they received news that the vessel
Amphitrite, sent by the recently founded Royal Compagnie de
la Chine, docked in Canton. Despite the successes of initially
establishing colonies in Pondicherry (India), Madagascar, and
Ile Bourbon (Réunion), the Compagnie des Indes was unable
to protect them from foreign incursions throughout the second
half of the seventeenth century. The Dutch and the English
applied constant military pressure and restrained French trading
operations. With the Peace of Ryswick, company investors
believed that finally Anglo-Dutch aggressions would cease, or
at least they would have enough time to prepare for the next
conflict. The directors did not wait. Five years later, France was
engulfed in another global engagement. War in the Indian Ocean
Mémoires des vaisseaux Le Chancelier. Reports of navigation. From the
Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan family papiers,
Série 9-B, Saint-Malo; Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer
de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo. Accounting from the Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan family papiers,
Série 9-B, Saint-Malo.
29

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strained the resources and military capacity of the already wornout company.30
In 1698, the Parisian financier Jean Jourdan obtained
permission to send the Amphitrite to China, despite the monopoly
claims of the Compagnie des Indes (exclusive rights to sail and trade
in the Indian and Pacific Oceans). Lack of communication generated
further discomfort since the Company’s vessels Fatemourade and
Elisabeth anchored in Surat waiting for further instructions to
trade in China. All was disrupted by the surprising arrival of the
Amphitrite. When Jourdan’s vessel returned to Nantes in August
of 1700, it brought 400,000 livres worth of merchandise, from
which the Compagnie des Indes received 20,000 as compensation
for their incursion. The success of Jourdan’s voyage sealed the
fate of the official French East India Company since the king and
Pontchartrain saw more advantageous in granting licenses to more
promising enterprises. Competition might be good, and thus both
China companies ultimately granted permits.31
Saint-Malo and the Parisian investors signed an agreement
and both mercantile groups prepared their vessels to sail to China.
The companies designated two ships each to depart. The Amphitrite,
funded by the Parisians, came first. The directors manifested
Marie Ménard-Jacob, La Premiere Compagnie des Indes. Apprentissages, échecs et héritage, 1664-1704 (Rennes: Presses Universitaires de Rennes,
2016), 277-80.
31
Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo. Accounting. From the Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan famille papiers, Série 9-B, Saint-Malo.
30

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optimism and estimated that this ship could bring merchandises
valued between 250,000 and 300,000 livres. However, a year
and a half later, when the Amphitrite returned to Port Louis, the
officers from Saint-Malo declared that the vessel only won 12,000
livres. They also accused the captain and the notary of the ship of
falsifying the total amount of profit obtained in the voyage to China
in order to cover up the losses of the Parisian company.32 Although
the evidence that might clarify this incident is incomplete, it is
certain that despite the agreement between the merchants of SaintMalo and the Paris financiers, there existed an ongoing campaign
between them to undermine each other.
The source of this dispute came from Danycan’s desire
to trade with Peru despite the existing royal decree that forbade
direct trade in the South Pacific. Initially, the vessels from SaintMalo followed the route of the Amphitrite. However, Danycan and
his trading partner, the Italian merchant Natal Stefanini, planned
to switch course and head to Peru instead. The ships Phelippeaux,
Charles, and Royal Saint-Jacques reached the South Pacific in
early 1704. The expedition was a resounding success, bringing
back to Saint-Malo 1,3 million livres’ worth of silver bars. When
the news reached the capital, the directors of the Parisian company
manifested their outrage to French authorities and protested to
Pontchartrain. They demanded that the merchants of SaintDanycan and le Compagnie de la Chine, 10 janvier 1708. Accounting and
reports. From the Archives Départamentales de Ile-et-Vilaine, Rennes. Danycan famille papiers, Série 9-B, Saint-Malo.
32

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Malo compensate the king and themselves for violating their
agreement. Initially, the Saint-Malo merchants formed a coalition
and denied these accusations. Even the old dynasties supported
Danycan since they, too, were invested in his company. One of
the representatives of the powerful old Magon family, Magon de
la Chipaudière, even called the Parisian accusations the “darkest
slanders that could ever be imagined”.33
However, the Malouin merchants found out that the
Parisian company faced critical economic problems and Peruvian
silver became the remedy to stabilize the finances of the company.
Martineau, the treasurer of the company in Canton, noted that
the situation of the finances was alarming. In the meantime,
the Parisian financiers accused Danycan of bribing two of the
Parisian directors, Démonts and De Montois, convincing them
to advocate in favor of the Saint-Malo Company. But Danycan
argued that this was a set-up created by the same Parisian directors
themselves, intended to make a strong case to Pontchartrain with
the goal of cancelling the Saint-Malo company. The financiers
from Paris referred to Danycan’s expanding ambition as going
“across the world”, since he aimed to link China and Peru in his
trading network. It is plausible that the Paris financiers knew
Danycan’s gamble in trading with Peru was a success from which
they could benefit from. Further, some of the directors of the
Danycan and le Compagnie de la Chine, 10 janvier 1708. Danycan famille
papiers.
33

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�Raul Alencar

Parisian company like Danjean and Saint-Maurice were keen to
advocate in favor of the merchants of Saint-Malo if they would
receive half of the profit from their ventures in Peru.34
The intrigues and competition between French merchants
and investors also occurred within the company’s operations.
During the first expedition of the Company of Saint-Malo to
the South Pacific, Fouquet, captain of the Phelippeaux and the
supervisor of the squadron, behaved strangely when engaging in
trade with Peruvian peers and acted suspiciously when loading
silver cargo into ships. According to witnesses, it seems that
Fouquet had made previous arrangements with some Peruvian
merchants, and he tried to hide the actual number of silver bars
laded for his own benefit. During the interrogation in the admiralty
of Brittany, Alexis Moriz, an officer of the Phelippeaux, claimed
that Fouquet’s actions caught the attention of Mr. Fouesson,
another officer close to Danycan who had threatened to denounce
Fouquet. The situation escalated to the point that both men draw
their pistols, but immediately stand down to avoid startling the
ship’s crew. According to Moriz, previous orders expedited
by Danycan were simply not followed. Instead, Fouquet took
executive decisions without consulting any of the officers except
Charles Riviere, who seemed to be his accomplice.35
“Le tour du globe”. Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer
de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo. Danycan famille papiers.
35
Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo. Danycan famille papiers [n/p].
34

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�Noël Danycan

While the order of the Phelippeaux, Charles, and Royal
Saint-Jacques was to head for Lima after a brief stop in Concepción,
Fouquet decided to anchor instead in Pisco, a city located some
400 kilometers south of the capital. Moriz added that the captain
decided to transport a considerable amount of merchandise to a
storage house. The ships remained in Pisco for four months,
trading the offloaded products while Fouquet made arrangements
with local merchants. According to Moriz, Fouquet tried to cover
up this operation by claiming that the merchandises sold in Pisco
was going to the wealthy merchant of Lima Bernardo Solís Bango.
Fouquet aimed to strengthen his ruse by buying merchandises from
the Charles and Royal Saint-Jacques to compensate the cargo sold
in Pisco, then reselling the products and the remaining initial cargo
to Solís Bango and his associates. Finally, Moriz declared that
when they returned to France and arrived at Port Louis, Fouquet
and Riviere unloaded a large chest supposedly full of gold and
silver coins.36 The exposition of this ruse exhibited divisions within
the command of the Compagnie de Saint-Malo, which added up to
the existing issues with the Parisian financiers.
Fouquet recommended Rivière to his former employer,
the Malouin captain Villien Bourdas. According to witnesses,
Riviere was very competent as an accountant and reliable.
Riviere declared that he did not ask Fouquet to be compensated
for his services, instead he served the captain “gratuittement” (for
Procés avec les directeurs de la compagnie de la Mer de Sud et Compagnie de la Chine de Saint-Malo.
36

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�Raul Alencar

free). While being interrogated by the officers of the admiralty of
Brittany, Riviere’s testimony revealed several contradictions with
other testimonies from witnesses on board the Phelippeaux. When
asked about the four months overstay in Pisco, Riviere answered
that Moriz needed medical treatment for an injury that he got while
resupplying in Brazil. Since his injury required rest, the captains
of the expedition decided all together to unload their cargo and
sell it in Pisco. There is no testimony besides Rivière’s of the
existence of this injury, nor did Moriz address it in his testimony.
Finally, when asked about the chest that Fouquet unloaded in
France and that he helped disembark, Rivière acknowledged that
it contained an unknown number of silver bars, retrieved from
the eastern Caribbean Island of Saint-Lucie before returning to
France. He declared that he did not know many details about how
Fouquet managed to amass by himself that amount of silver.37
The case of Danycan’s “global” enterprise illustrates to
layers and complexities found within French trading operations
in early eighteenth-century Peru. There was a notorious division
between regionally capitalized businesses and those centered in
Paris. Danycan perceived that the amount of silver that could
be won in Peru outweighed the risk of contravening the king’s
orders and failing to comply with the agreements of the financiers
from Paris. All shared the ambition to connect Asian trade and
Peruvian trade, as both were vitally important. This incentivized
37

Idem.

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�Noël Danycan

both cooperation and competition, and overall, the wealth of
Peru suffice enough to create internal disputes and constant
negotiations amid French partners in trade.38
Breaking the “Exploration” Monopoly
By the beginning of the eighteenth century, the alliance between
France and Spain in the context of the War of the Spanish
Succession (1701-1713), plus the accession of Philip V to the
Spanish throne convinced France’s Prime Minister, Louis de
Pontchartrain, that the moment for the French to directly access
the richness of Spanish America had finally arrived. However,
Pontchartrain wanted to find a way that allowed French direct trade
without upsetting their Spanish allies. The Compagnie de Guinée
(Guinea Company) and the Compagnie de la Mer Pacifique had
to the support of the French Crown and the Guinea Company
had the endorsement of the Spanish king to arrive to the Indies.
The grand families of Saint Malo expressed their discomfort with
this decision. They felt that they had been cast aside by Parisian
interests, excluded from a reward they felt deserved. These
families created networks with Seville and Cadiz trading houses
and in diverting Spanish American riches to France, and, as such,
looked pivotal in this system. However, the policy of the asiento
or slave trade monopoly harmed Malouin commercial interests
just as it benefitted Parisian investors and the financial allies of
the French crown.
38

Bradley, The Lure of Peru.

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Despite this fact, the Malouins pushed their luck and outfitted vessels for the South Pacific run. Several had to be cunning
in order to bypass local authorities. For example, Jean Vivien,
captain of the Deux Couronnes Catholiques, managed to sell his
cargo and bring returns valued at half a million livres despite
open confrontation with the merchant guild of Lima.39 Nonetheless, not all voyages were successful. Some vessels had to endure
obstacles that, in some cases, crippled their endeavors. The Cigne’s passage to the South Pacific in 1701 which was disaster due
to logistical problems and lack of provisioning. Risks continued
to be high. Desperation forced the Cigne’s captain to use violence
against coastal settlements to obtain food and water, and shortly
after he and his crew returned with heavy economic losses back
to Saint-Malo.40 In other situations, plans changed at the last minute. The vessel Saint-Francois initially prepared to sail to Peru
in 1700, but the ship’s armateur, Jean Gaubert, backed out at the
last moment, fearing potential reprisal from the French crown.
Gaubert was worried by Danycan’s monopoly, and thus he ordered the ship’s course switched to Cádiz.41
Manuel Moreyra Paz Soldán, Estudios históricos. Tráfico marítimo colonial y el Tribunal del consulado de Lima, vol. 1 (Lima: Pontificia Universidad
Católica del Perú, Instituto Riva-Agüero, 1994), 379-81.
40
Paul Firbas y José A. Rodríguez Garrido, eds., Diario de noticias sobresalientes en Lima y noticias de Europa (1700-1711), vol. 1 (New York: Instituto
de Estudios Auriseculares (IDEA), 2017), 57.
41
Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps de
Louis XIV, 525.
39

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�Noël Danycan

The French crown’s enthusiasm over its alliance with
Spain and long-desired participation in the Carrera de Indias did
not come for free. Spain relied heavily on France for the war effort
and for the aid in the safe return of the silver fleets back from the
Indies. However, the disaster of Vigo Bay (1702) that brought the
destruction of half the forces of the French Marine and caused
bitterness in Versailles, but the Malouins understood that they
could exploit this situation. La Lande Magon sent a letter to the
Controller Général Michel Chamillart in March of 1705 suggesting
that the crown, to gain compensation for the losses at Vigo, could
end Danycan’s South Pacific monopoly and open trade for the rest
of the Malouin families and, thus, benefit from taxation of French
trade int the coasts of Rio de Janeiro, Buenos Aires, and the South
Pacific. Furthermore, La Lande Magon convinced Chamillart
that the Malouins could send a constant flow of vessels to the
Peruvian coast cities to ensure this project.42 The great families of
Saint-Malo already possessed contacts in Cadiz that functioned as
intermediaries between them and the merchant groups of the South
Pacific. The connection Cádiz – Saint-Malo had benefited the old
Malouin clans like the Magons, Eons, Le Fer, Grout, Picot, among
other families, and this cooperation will continue to be decisive in
the French incursion into Spanish South America.
The merchants of Saint-Malo demonstrated eagerness to
transgress existing directives against foreign trade using the excuse
42

Lespagnol, 521.

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�Raul Alencar

of buena correspondencia that the king of Spain issued in 1703.
In this mandate, Philip V communicated to the viceroy, count de
la Monclova, that Spain and France had an “friendly” alliance,
and thus, when French ships arrived in Spanish America, local
authorities needed to ensure their provisioning and safety.43 French
captains were aware of these conditions and offered their services
to obtain permits to trade. Some French captains ask colonial
authorities to patrol the coasts, and some of them, claimed that they
had fought against the English or Dutch privateers on their way to
the South Pacific. In 1701, Beauchesne arrived at Callao and asked
permission to sell his merchandise, which initially was rejected.
However, after “persuading” local authorities with a banquet and
generous gifts, the viceroy allowed the French to trade.44 In 1702,
the French captain of the Saint-Joseph, Nermont Trublet, was
allowed to sell merchandise since he claimed that he managed to
drive off three English ships along the coast of Chile. A year later, a
members of a great Malouin merchant family, Carman Julian Eon,
arrived in Arica bringing an English flag that he claimed to have
taken from an English vessel that he sank on his way to Peru. It
convinced the local authorities to allow him to trade.45
Antonio Muro Orejón, ed., Cedulario americano del siglo XVIII; coleccion de disposiciones legales indianas desde 1680 a 1800, contenidas en los
cedualrios del Archivo General de Indias., [1. ed.], Publicaciones de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla, 99 (Sevilla, 1956), 180.
44
Firbas y Rodríguez Garrido, Diario de noticias sobresaleintes en Lima y
noticias de Europa (1700-1711), 1:50.
45
Firbas y Rodríguez Garrido, 1:350.
43

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�Noël Danycan

Despite the royal decrees that forbade foreign trade,
viceroys varied in terms of their will to enforcement. They did this
while also extending the expected buena correspondencia towards
the subjects of Louis XIV. The viceroy count de la Monclova
(1698-1705) operated according to the law, giving the arriving
French the possibility to reprovision but without consenting to
trade. Even so, when Beauchesne arrived at Lima in 1701 with
a small squadron of ships, reaffirming that he had the mission to
protect the coasts against English and Dutch privateers, also asked
for a permission to trade. As we know, Beauchesne’s request were
initially refused, but later was approved giving generous gifts to
the local authorities.46 The subsequent viceroy, the marquis of
Castelldosrius, had an opposite approach to the French concern.
His deep personal involvement in French affairs due to his previous
office as the Spanish ambassador in Paris and his close friendship
with Louis XIV shaped his administration to be tolerant and even
supportive of French trade. For example, when the French vessel
Aimable arrived at Lima, the Peruvian viceroy kindly received
the captain Michel Chabert, granting him a horse-drawn carriage
to explore the city. The captain of the Assomption, Alain Poreé
claimed that he was surprised when he met the viceroy because he
behaved more like a Frenchman than a Spaniard and did not hide
his admiration for the French and their king.47
Firbas y Rodríguez Garrido, 1:50.
Malamud, Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano (16981725), 256.
46
47

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�Raul Alencar

Pontchartrain realized that Danycan’s monopoly needed
to end. The positive reception that Saint-Malo merchants received
upon their arrival to Peru and the increasing numbers of négociants
eager to invest in this trade signified an excellent opportunity for
France to profit from this commerce. Pontchartrain’s concerns
about the “legality” of French direct trade in the Spanish Pacific
dissipated. In Madrid, constant debates between Spanish and
French representatives about allowing French direct trade to
Spanish America led nowhere. However, in practice, these
debates and negotiations did not matter. The constraints that war
caused, such as the lack of communications between the Peninsula
and the Americas and the stagnation of the fleet system, forced
Peruvian authorities to be more tolerant and cooperative with the
French, despite the ongoing prohibitions against foreign direct
trade. Still, Pontchartrain believed that a company that oversaw
the “exploration” of the Pacific was more manageable to control
than a constant flow of independent merchants.
However, the traditional Malouin houses pressed forward.
La Lande Magon took the role of intermediary of the Saint-Malo
families. Magon had several meetings with Controller-General
of Finances Michel Chamillart to present the case that the SaintMalo trade in Peru was very profitable. Nevertheless, it could
go even better if they had the king’s authorization. Opening the
route for French merchants meant avoiding conflict with Danycan
and signified having more tools to validate their arrival at the
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�Noël Danycan

South Sea. Louis XIV’s endorsement meant that French sailors
represented their king, giving the Malouins more tools to negotiate
with Peruvian authorities and local merchants. Thus, on August 25,
1705, Louis XIV authorized French merchants to dispatch ships
“for discovering and exploration” purposes in the South Pacific,
putting to an end the short-lived Noël Danycan’s monopoly.48
Conclusion
During the French commercial penetration into Peru (1698-1714),
divisions and disputes arose within the French side. Disagreements
and conflict characterized France’s attempt to access Peru directly.
The French crown, Parisian bankers, and Malouin merchants
floundered to find common ground within this struggle. Danycan’s
business model aligned with the standard commercial model
supported by the French crown: the chartered company. The
introduction and proliferation of French commercial companies
facilitated overseas exploration and trade. However, Danycan
encountered two problems. First, Saint-Malo’s contraband trading
activities in Peru posed a significant challenge to Danycan’s
authority. The increasing number of ships defying Danycan’s
prerogative to sail in the South Sea was a clear threat. Yet, despite
these challenges, Danycan, with his proficiency and skill as a sailor
and businessman, continued to navigate the treacherous waters of
French commercial interests in Peru.
Lespagnol, Messieurs de Saint-Malo: une élite négociante au temps de
Louis XIV, 511.
48

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�Raul Alencar

Secondly, conflicting interests emerged between Danycan
and the Compagnie des Indes Orientales. Danycan represented a
“modern” approach to the traditional structure of Saint-Malo’s
commercial families. He saw the benefits of involving Parisian
financiers in his enterprise, given the outstanding privileges
granted by the French crown. However, when the Compagnie des
Indes and the Royalle Compagnie de la Chine perceived Danycan
as a threat to their interests, they ultimately blocked his attempts
to pursue his “global” enterprise. Their conflict revealed Parisian
financiers’ and merchants’ fear that regional merchant elites would
control the potential profits of the new markets in Asia and South
America. The case of Danycan’s failed attempt to monopolize
South Pacific trade illustrates that in commercial networks “across
the world,” trading interests intertwine and reconfigure the rules
of commercial arrangements. Profit efficiency dictates courses of
action, and commercial models bend in favor of monetary and
credit rewards. In the end, Danycan, despite his proven sailor
skills, found himself relegated to the changing tides of South
Pacific trade.
Bibliography
Primary Sources
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Série 9B – Saint-Malo: Caisse de la Compagnie des Indes, Champloret Le Brun, Danycan familie papiers, Enregistrement
Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 53-95
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-136

�Noël Danycan

des prises et rancons (1706-1731), Memorial Compagnie
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�Los puertos peruano-chilenos como espacios de
contrabando, mercadeo y consumo global:
el caso del navío francés L’Eclair (1714)
Peruvian-Chilean ports as spaces for smuggling, marketing and
global consumption: the case of the French ship L’Eclair (1714)
Juan Carlos González Balderas
KU Leuven
Leuven, Bélgica

https://orcid.org/0000-0001-9042-7152
Recibido: 25 de marzo de 2024
Aceptado: 3 de mayo de 2024

Resumen: Las aguas del Pacífico peruano-chileno constataron un
incremento en la presencia de flotas francesas a partir de 1700, como
consecuencia de la política de la Union des Couronnes (1700–1713),
pacto entre Madrid y París que perseguía proteger los dominios
hispánicos en América contra una posible invasión británica u holandesa.
Gracias a dicho acuerdo, las flotas galas gozaban de un libre acceso a
los puertos del mar del sur; así como la posibilidad de intercambiar
alimentos y bastimentos necesarios para la navegación. Sin embargo,
los barcos franceses en la práctica contrabandeaban con una amplia
gama de productos en los puertos americanos en una parada obligatoria
en su navegación hacia China. De tal manera, durante las primeras dos
décadas del siglo XVIII se concretó una ruta alterna al Galeón de Manila
(1565–1815) por la cual los súbditos peruanos tuvieron acceso directo a
productos chinos, privilegio reservado al mercado novohispano desde
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�Los puertos peruano-chilenos

inicios de los contactos entre las islas Filipinas y la América española.
El presente artículo persigue tres objetivos a través de la revisión del
decomiso del navío L’Eclair, embarcación que navegó directamente de
Perú a China. El primero de ellos profundiza sobre las redes ilícitas
establecidas en torno a dicha expedición en los puertos peruanochilenos. Derivado de ello, se examinarán las estrategias empleadas
por los mercaderes para comprender la demanda de productos asiáticos
en el virreinato de Perú. Por último, se indagarán las implicaciones
procedentes de los comisos en los proyectos comerciales galos en los
dominios hispanos del Pacífico americano.
Palabras claves: Historia global, peruleros, comercio global,
mercaderías chinas, redes ilícitas
Abstract: In the early 18th century, the Iberian and French crowns signed
the treaty “L’Union des Couronnes” (1700–1713), allowing French
fleets unrestricted access to the Southern Pacific ports. This agreement
was pivotal in safeguarding the Spanish American dominions against
possible British or Dutch attacks. As a result, French captains could
trade crops, food, and other essential goods with the inhabitants of Peru
and Chile. However, these sailors smuggled various European and Asian
products beyond the legal limits, even navigating off the port of Canton.
This led to a parallel commercial route between Spanish America
and China during this period, which was monopolised by the Manila
Galleon (1565–1815). This paper examines the trail of Jean Boislore,
the captain of the vessel L’Eclair, which navigated the abovementioned
route between 1712-1713 and was captured in Manila in 1714. The
investigation has three primary objectives: firstly, to uncover the
illicit networks woven in Chilean and Peruvian ports during Captain
Boislore’s expedition; secondly, to scrutinise the methods French
merchants employed to identify the Chinese products in demand in the
viceroyalty of Peru; and lastly, to explore the aftermath of increased
seizures of French vessels in the Pacific waters.
Keywords: Global History, Peruvian merchants, global consumption,
Chinese goods, smuggling
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-139

122

�Juan Carlos González Balderas

Introducción1
Los estudios históricos sobre las expediciones francesas a
través del mar del sur han enfatizado en el aspecto europeo en
detrimento del componente transpacífico. Obras pioneras como
las realizadas por Amédeé-François Frézier, Erik Wilhelm
Dahlgren, André Lespagnol y Carlos Malamud profundizaron
sobre el aspecto científico de las navegaciones, los intereses
comerciales de los mercaderes de Saint-Malo, así como el flujo
de plata americana hacia los puertos franceses derivados de las
actividades comerciales en las Américas.2 Desde la perspectiva
americana, Manuel Moreyra Paz-Soldán analizó las incursiones
de los mercaderes franceses en Lima, además del doble rol de
los miembros del Tribunal del Comercio de Lima; por una parte
* This research was supported by and contributes to the ERC AdG project
TRANSPACIFIC which has received funding from the European Research
Council (ERC) under the European Union’s Horizon 2020 Research and Innovation Programme (Grant agreement No. 833143). Quisiera dar mi profundo
agradecimiento al personal del Archivo Histórico Nacional de Chile, especialmente a Pedro González por todas las facilidades ofrecidas durante mi estancia de investigación. Asimismo, al historiador Ignacio Chuecas Saldías por su
orientación y consejos para la localización de fuentes indispensables para la
construcción del presente artículo.
2
Amédée-François Frézier, Relation du voyage de la mer du sud aux cotes du chily et du Perou, fait pendant les années 1712,1713&amp;1714, Maritime
Exploration (Cambridge : Cambridge University Press, 2014). Erik Wilhelm
Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre la France et les côtes
de l’Océan Pacifique (Paris : Librairie Ancienne Honoré Champion, 1909).
André L´espagnol, Messieurs de Saint Malo. Une élite négociante au temps de
Louis XIV (Rennes : Presses Universitaires de Rennes, 1997). Carlos Malamud, Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano (1698-1725) (Diputación Provincial de Cádiz, 1986).
1

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condenándolos y a la vez colaborando con éstos.3 Por su parte,
Raúl Alencar focalizó su atención en las empresas franco-peruanas
creadas durante las primeras décadas del siglo XVIII alrededor
de respetadas autoridades comerciales limeñas con el objetivo
de traficar con mercaderías europeas y asiáticas.4 Recientemente
Guadalupe Pinzón y Pierrick Pourchasse examinaron, con base
en documentación francesa, las navegaciones galas en aguas
asiáticas con especial énfasis en el derrotero del navío L’Eclair.5
Desde la historiografía anglófona, Susan E. Schopp y
Annick Foucrier han profundizado sobre la presencia francesa
en el Pacífico, principalmente en las compañías comerciales
fundadas para competir con sus similares inglesas, portuguesas
y neerlandesas; así como, la preponderancia de las colonias
insulares en el comercio transpacífico.6 De la misma forma, Wim
Manuel Moreyra Paz-Soldán, El Tribunal del Consulado de Lima (Lima:
Instituto Histórico del Perú, 1956).
4
Bryan Raúl Alencar Gálvez, “La infiltración francesa en el imperio hispánico: los comerciantes de Saint-Malo en Lima, 1710-1720” (Licenciatura en
Historia, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, 2016), https://tesis.
pucp.edu.pe/repositorio/handle/20.500.12404/28/browse?type=author&amp;value=Alencar+G%C3%A1lvez%2C+Bryan+Ra%C3%BAl.
5
Guadalupe Pinzón Ríos y Pierrick Pourchasse, “Expediciones francesas
y sus proyectos marítimos en torno a Filipinas: el caso del capitán Boislore
(1710-1735)”, Vegueta. Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, núm.
20 (2020): 273–93.
6
Susan E. Schopp, Sino-French Trade at Canton, 1698-1842 (Hong Kong:
Hong Kong University Press, 2020). Annick Foucrier, The French and the Pacific World, 17th–19th Centuries. Explorations, Migrations and Cultural Exchanges, 1st ed., vol. 7, The French and the Pacific World, 17th–19th Centuries
(Oxfordshire: Routledge, 2005).
3

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De Winter ha ahondado sobre el transporte de textiles asiáticos
embarcados en las flotas galas y los respectivos intercambios
por plata sin acuñar.7 A diferencia de los estudios anteriores,
Mariano Bonialian en su estudio sobre el Pacífico Iberoamericano
posicionó al derrotero transpacífico y las conexiones con China en
primer plano, destacando el rol protagonista de dicha mercadería
tanto para las ambiciones francesas como para la ordeña ilegal de
plata potosina destinada a espacios europeos más allá de España.8
A pesar de las aportaciones proporcionadas por las
investigaciones señaladas, aún existe una brecha por cerrar
con respecto a los estudios sobre las relaciones tejidas entre
los comerciantes franceses con diversas autoridades y súbditos
americanos, quienes permitieron un acceso directo a la navegación
rumbo a aguas asiáticas. En consonancia con dicha aseveración, el
presente artículo versa sobre el expediente de decomiso del navío
L’Eclair comandado por Jean Boislore en las Filipinas en 1714.
Dicha documentación consiste en una gama de correspondencia
entre las autoridades hispanas en las Filipinas con respecto a
la llegada del navío francés, además de los interrogatorios del
Wim De Winter, “Silently Smuggled and Invisibly Dyed: The Trans-Pacific Smuggling of Semi-Processed Asian Textiles and Peruvian Bullion in
the Spanish Colonies and at Sea, 1547-1800.”, Commodities of Empire, num.
Working Paper No.35 (2022): 1–30.
8
Mariano Ardash Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en el Imperio Español (1680-1784)” (México D.F.: El Colegio
de México, 2012). Mariano Ardash Bonialian, China en la América colonial:
bienes, mercados, comercio y cultura del consumo desde México hasta Buenos
Aires (Ciudad de México: Instituto Mora, 2014).
7

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capitán y del resto de la tripulación, igualmente, un detallado
informe sobre la carga decomisada en señalado procedimiento
legal. Si bien la expedición de Boislore ha sido mencionada en los
diarios de viaje de exploradores franceses9 y en diversos análisis
históricos,10 éstos hacen hincapié en el derrotero entre Francia y
América, o bien, en la navegación entre Manila y Cantón. Por
lo cual, este artículo persigue contribuir a la brecha de estudios
alrededor de la expedición del navío el relámpago en las aguas del
mar del sur. La relevancia de dicho caso radica en ser uno de los
escasos testimonios documentados sobre el comercio triangular
directo entre el Callao y Cantón; por medio del cual se pueden
constatar estrategias de contrabando como la arribada forzosa y
el contrabando hormiga, típicas del siglo XVIII.11
Tomando como punto de partida los acuerdos perpetrados
entre el capitán parisino y diversos actores a lo largo de la costa
Frézier, Relation du voyage de la mer du sud aux cotes du chily et du Perou, fait pendant les années 1712,1713&amp;1714.
10
Pinzón Ríos y Pourchasse, “Expediciones francesas y sus proyectos marítimos en torno a Filipinas: el caso del capitán Boislore (1710-1735)”.
11
El historiador Julio Rodríguez entiende la arribada forzosa como la excusa de avistar enemigos, hacer aguada o reparaciones o capear un temporal para
atracar en puertos no autorizados y realizar ventas ilícitas. Por su parte, al contrabando hormiga acontecía al camuflar los productos ilícitos al hacerlos pasar
por regalos o de consumo propio y no como un artículo con fines de lucro. Ver
Julio César Rodríguez Treviño, “De las islas a Tierra Firme: las rutas marítimas y terrestres del contrabando en las importaciones del Caribe novohispano,
1700-1810”, en Entre lo legal, lo ilícito y lo clandestino. Prácticas comerciales
y navegación en el gran Caribe, siglos XVII al XIX. (Ciudad de México: Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología | Instituto de Investigaciones Dr. José
María Luis Mora, 2018), 57–58.
9

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americana, señalados en los interrogatorios del juicio de decomiso,
se pretende reconstruir la cadena social de internación de
contrabando;12 es decir, aquellos individuos y asociaciones que
permitieron la entrega de bienes ilegales, así como la aportación de
conocimientos, numerario y paso libre por las jurisdicciones bajo
su cargo. De igual manera, un segundo objetivo consiste en resaltar
la doble función de las ferias comerciales en los puertos peruanochilenos, tanto como centro de abastecimiento como laboratorios de
mercadeo con la intención de minimizar el regreso con mercadería
poco atractiva para los vecinos americanos. Finalmente, una
tercera finalidad consiste en resaltar el rol primordial jugado por
los decomisos en el decaimiento de las flotas francesas a partir de
1716, que culminaría en un desánimo de los galos por un comercio
triangular (Cantón-Lima-Saint Malo) y del abandono del proyecto
de apropiarse del comercio de productos asiáticos en la América
Española. Así, esta contribución se construye en cuatro apartados.
En el primero se ofrece un contexto general sobre los acuerdos de
libre circulación entre ambas monarquías; enseguida, se brindará
más información sobre la expedición del navío L’Eclair y de los
intereses a su alrededor. El tercer y cuarto apartado representan el
núcleo de la investigación ya que desenmarañan los hilos de las
redes ilícitas de colaboración que permitieron la navegación entre
el Callao y Cantón. Finalmente, se ofrece una reflexión sobre la
importancia de los puertos peruano-chilenos en el contexto de la
globalización temprana.
12

Rodríguez Treviño, 68–69.

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La política de L’Union des Couronnes y los intereses de las
flotas francesas en el Pacífico Iberoamericano
La presencia gala en el Pacífico americano derivó de la política
denominada “L’Union des Couronnes” (1700–1713) pactada
entre la corona francesa e ibérica, hermanadas en torno a la
familia Borbón, tras el testamento de Carlos II quien dejó como
heredero a su nieto Felipe de Anjou.13 La corona ibérica encontró
en Francia un aliado en su afán de hacer frente a las empresas
británicas y neerlandesas.14 En carta de 11 de enero de 1701, la
reina María Luisa de Saboya (1688–1714) – esposa del rey Felipe
V quien gobernó intermitentemente en ausencia del monarca–,
dirigía las siguientes órdenes al gobernador en Chile:
“Entenderéis la amistad y unión de esta corona con la de
Francia, y porque en consecuencia de esta alianza y estrechos
vínculos, he resuelto se dejen entrar en los puertos de las Indias
a los bajeles franceses que llegaren a ellos, y que por su dinero
se den los bastimentos necesarios y los materiales para carenar
cuando sea menester y que se les resguarde siendo necesario de
armada mayor o enemiga”.15

José Luis de la Peña, trad., Testamento de Carlos II, Colección Documental (Madrid: Editorial Nacional, 1982).
14
Mariano Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio
Asiático en el Imperio Español (1680-1784)” (México D.F.: El Colegio de
México, 2012), 228.
15
Archivo Histórico Nacional de Chile (en adelante AHNC), María Luisa de
Saboya (1688–1714). Carta al presidente de la audiencia de Chile sobre dejar
entrar a los navíos franceses a los puertos de las Indias, 11 de enero de 1701,
Capitanía General, volumen 719, f. 48r-v.
13

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Esta alianza proveía a la monarquía hispana ventajas como
el resguardo de los puertos americanos con tropas equipadas,
el aseguramiento del flujo de remesas de plata americana a la
metrópoli, necesarias para financiar la guerra de sucesión16 y
mantener comunicación con las posesiones americanas a través
del envío de correspondencia. De manera general, las licencias
consistían en el permiso de navegar a través del mar del sur con
la intención de proteger los puertos peruano-chilenos de ataques
de flotas extranjeras, en especial debido al estado precario de las
fortificaciones. Cabe señalar cuán constante en la correspondencia
oficial era la noticia de navíos ingleses zarpando hacia el Estrecho
de Magallanes en búsqueda de comerciar e invadir las posesiones
americanas.17 Otros beneficios obtenidos gracias a la protección eran
la legitimización para capturar cualquier barco enemigo presente
en el Pacífico; de igual manera, la facultad de comerciar con los
Para la Guerra de Sucesión Española, ver Henry Kamen, The War of Succession in Spain 1700-15 (London: Weidenfeld and Nicolson, 1969).
17
El temor sobre una posible invasión británica a las costas americanas es
un tema recurrente en la correspondencia enviada a la capitanía de Chile, para
un análisis a detalle ver AHNC, Mariana de Neoburgo (1667–1740). Carta al
gobernador de Chile previniéndole el cuidado con que se debe estar par que
las naciones extranjeras no logren invadir los dominios, Madrid a 13 de noviembre de 1700, Capitanía General, volumen 719, f. 42r; AHNC, María Luisa
de Saboya. Carta al gobernador informado sobre la noticia de una probable de
que ingleses y holandeses dispongan invadir y conquistar los ingleses y holandeses, Madrid a julio de 1701, Capitanía General, volumen 719, f. 49r.; De
nuevo el temor que los ingleses y holandeses desean conquistar las indias, 51r;
De nuevo temor de que los ingleses y holandeses manden una escuadra para
conquistar las indias, 55r.
16

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súbditos americanos productos necesarios para sus travesías, con
un límite de 500 pesos.18 Empero, los tratos superaron lo permitido
en cantidad y naturaleza. En la práctica los mercaderes galos
contrabandeaban19 con un abanico amplio de mercadería francesa,
que representaba la mayor proporción de la carga de las flotas
oficiales, la cual era pagadera en plata acuñada y metálico en bruto.
Las autoridades y vecinos americanos veían con buenos ojos dichas
incursiones debido a un general desabasto, producto del abandono
de la feria de Tierra Firme en Panamá desde finales de 1696, ante el
peligro inminente de captura por parte de los ingleses u holandeses
en el Atlántico, como una extensión de las hostilidades de la Guerra
de Sucesión Española.20
En contraparte, las motivaciones francesas por navegar a
través de la América española recaían en intereses diametralmente
distintos. En principio, los galos perseguían materializar su
ambición por navegar alrededor del mundo; asimismo, tomar
el control del comercio de la nuez moscada y clavo, monopolio
AHNC, María Luisa de Saboya (1688–1714). Carta al presidente de la
audiencia de Chile sobre dejar entrar a los navíos franceses a los puertos de las
Indias, 11 de enero de 1701, Capitanía General, volumen 719, f. 48v.
19
En este artículo se retomará a Félix Joseph Abreu para definir el contrabando como “toda mercancía, género, caldo, efecto o especie prohibido en el
reino a comercio o no hecho el pago correspondiente [de derechos reales] Félix Joseph Abreu y Bertodano, Tratado jurídico-político sobre pressas de mar
y calidades que deben concurrir para hacerse legítimamente el corso (Cádiz:
Imprenta Real de la Marina, 1742), 13–16, https://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/es/consulta/registro.do?id=6892.
20
Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en
el Imperio Español (1680-1784)”, 229.
18

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en manos de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales
(VOC).21 Casualmente la política de Unión de Coronas coincidía
con los planes del ministro de la marina francesa Jerôme
de Pontchartrain (1674–1747), quien designó a Ambroise
Daubenton de Villebois (1702–1709) como portavoz en Madrid
con la misión de convertir a la América española en la frontera
del comercio entre ambas coronas.22 En correspondencia entre
ambos, Daubenton planteaba al ministro francés de la marina
tomar el control del comercio con América. El proyecto proponía
la creación de dos rutas comerciales; un derrotero directo entre El
Callao y Cantón a través del cual se proveería a Perú de mercancías
europea de camino a Asia, y de productos asiáticos al tornaviaje
a Francia. Asimismo, alegaba poder convencer a los mercaderes
ibéricos sobre el cese de la importación de bienes chinos a través
de Acapulco, bajo el argumento que dicho comercio beneficiaba
exclusivamente a los mercaderes novohispanos. Como solución
presentaría la posibilidad de suministrar los productos asiáticos
solicitados en la Nueva España vía Cádiz, naturalmente
proveídos por compañías galas a los cargadores andaluces.23 En
Archivo General de Indias (en Adelante AGI), Anónimo. Proposiciones
para dar la vuelta al mundo, 1708, Escribanía 405b, Expediente 5, cuaderno 5,
f. 28r-31v,
22
Sylvain Lloret, “Un agent d’entre-deux pour l’union des Couronnes: Ambroise Daubenton de Villebois et la diplomatie commerciale franco-espagnole
(1702-1709)”, Enquêtes. Histoire moderne et contemporaine, núm. 2 (2016):
1–11.
23
Erik Wilhelm Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre
la France et les côtes de l’Océan Pacifique (Paris: Librairie Ancienne Honoré
21

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otras palabras Daubenton pretendía arrebatar la exclusividad del
Galeón de Manila, como única ruta de comercial entre el sudeste
asiático y la América española.
Los primeros años del reinado de Felipe V estuvieron
marcados por una avalancha de ordenanzas permitiendo el
accesso de los comerciantes galos al mercado peruano, incluso
dándoles libre acceso por tierra y mar.24 Durante este periodo
las embarcaciones francesas, principalmente de Saint-Malo,
comenzaron a surcar los puertos americanos en consonancia con
el ambiente de cooperación entre ambas coronas; sin embargo,
los efectos negativos no tardaron en llegar a oidos de las cortes
en Madrid. Luego de tres años, una serie de quejas por parte de
autoridades y vecinos americanos circularon hacía el Consejo de
Indias haciéndoles saber las contrariedades acaecidas debido a la
autorización de una libre circulación francesa. Primeramente las
autoridades en Panamá remarcaban a la reina:
“Si absolutamente no se ataja la codicia de los armadores
franceses, entrada y tráfico por el mar del sur se perderá el
comercio de España con el Perú se aventurará y quedará las
provincias de tierra firme en miserable abandono y aquellos
vasallos en el último desconsuelo”.25
Champion, 1909), 257–58.
24
AHNC, Carlos II (1661–1700). Carta al gobernador de Chile con la explicación al capítulo 15 de las últimas paces ajustadas entre esta corona y la de
Francia, en Madrid a 8 de septiembre de 1700, Capitanía General, volumen
719, f. 38r-39r.
25
AHNC, Fernando Dávila (1700–1706). Petición del presidente de la audiencia de Panamá para poner remedio al comercio francés, en Panamá a 11 de
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Las noticias sobre las violaciones a los pactos también llegaron
desde el extremo sur, en donde las embarcaciones galas
aprovechaban la vigilancia de las costas para comerciar con los
vecinos, que, acorde con los oidores de la audiencia de Santiago
reportaba graves perjuicios a la real hacienda debido a que dichos
pagos se realizaba en plata en pasta; es decir, numerario que no
habría contribuido al pago de los impuestos reales. La misiva
subrayaba como los galos alegaban la persecución de navíos
enemigos para legitimar su presencia y poder obtener alimentos
acordes con los pactos monárquicos, pero manifestando falta
de moneda, los capitanes pagaban los bastimentos con telas
europeas, vestimenta, cera y papel; escenario propicio para
encubrir los excesos en los límites permitidos.26 El incremento
de vasallos franceses avecindados en Perú era otra de las quejas
expresadas. Las cartas entre las autoridades revelaban un aumento
considerable de vecinos galos quienes, al desertar de los barcos,
tanto viniendo de Francia como regresando de China, decidían
residir permanentemente en las Indias debido a los constantes
maltratos de los capitanes, así como, de la ayuda recibida tanto
en monasterios como en las residencias de los comerciantes para
establecerse permanentemente.27 Aunado a lo antes mencionado, la
marzo de 1704, Capitanía General, volumen 720, f. 17r.
26
AHNC, Diego Zúñiga y Tovar (1662–1738). Carta de la real audiencia
de Chile informando sobre la arribada en navíos franceses en Concepción, en
Santiago de Chile, 1705, Capitanía General, volumen 720, f. 16r.
27
AHNC, María Luisa de Saboya. Carta informando al virrey Castelldosríus
para la pesquisa y expulsión de vecinos franceses en Perú, Buen Retiro a 26 de
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alianza entre las dos coronas fue matizada en 1709 como reacción
hispánica ante la actitud conciliadora de la corona francesa con
Inglaterra y Holanda, que, entre otras acciones pactó el retiro de
las tropas francesas de España y de cualquier otro dominio ibérico
en Sicilia y los Países Bajos meridionales (actual Bélgica).28
En consecuencia, el ministro Pontchartrain suavizó la política
diplomática, replanteando la idoneidad de las navegaciones de
flotas galas en las aguas del Pacífico Iberoamericano.29
De tal manera, la actitud ibérica respecto a la circulación
de flotas galas dio un viraje en 1709. La monarca regente decidió
poner las cartas sobre la mesa y buscar una solución a los problemas
ocasionados por los franceses. En carta de mayo de 1710, la reina
al mando hizo del conocimiento de las autoridades americanas el
desagrado con el cual recibió las noticias de los fraudes efectuados
en los dominios americanos debido a la colaboración con los
extranjeros. Ante ello, exigió la completa ejecución de sus deseos
tal como se escribía en las cartas.30 La petición englobaba una
estrategia anti-francesa que consistía en cuatro principales medidas:
junio de 1708, Capitanía General, volumen 720, f. 14r.
28
Archivo Histórico de Euzkadi, Eugenio de Saboya (1663–1736). Artículo
para servir al Tratado de Paz para la guerra de sucesión en España, La Haya a
28 de mayo de 1709, Documentos políticos e históricos, Legajo 60, expediente
2, f. 1r-9v.
29
Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre la France et les
côtes de l’Océan Pacifique, 582–84.
30
AHNC, MLS. Carta al gobernador de Chile exigiendo el cumplimiento
de sus órdenes libre de cualquier interpretación, Madrid a 7 de mayo de 1710,
Capitanía General, volumen 720, f. 72r-73r.
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reducir al mínimo la presencia de capitanes galos en los puertos del
Pacífico; exhortar a los burócratas a cumplir cabalmente con el deber
ser de sus puestos y aplicar las leyes sin ninguna interpretación; la
deportación de todo mercader francés ilegalmente avecindado en
Perú y Chile, y el decomiso de todo navío ante cualquier sospecha
de violación a los acuerdos marcados en las reales ordenanzas.
Según Bonialian, factores como el decaimiento de
la producción argentífera de Potosí y la presencia inglesa
ocasionaron, desde 1716, el descenso del comercio francés en el
virreinato sudamericano.31 Si bien, ambas razones contribuyeron
a dicho proceso, el presente análisis sostiene que el incremento de
lo decomisos tanto en los puertos americanos como filipinos fue
una tercera razón del decaimiento del interés de los cargadores
franceses en invertir sus capitales en el comercio traingular entre
Cantón, Manila y Lima. Precisamente el caso del navío L’Eclair
(El relámpago) capitaneado por Jean Boislore representa una
piedra angular en dicho proceso debido al cuantioso valor de
la pérdidad reportada a los cargadores parisinos y particulares
involucrados en dicho derrotero.
El Navío L’Eclair: un barco con intereses parisinos y
americanos en el espacio transpacífico
En noviembre de 1713 atracó en el puerto filipino de Solotsolot
un navío francés llamado L’Eclair. Pronto las autoridades
Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en
el Imperio Español (1680-1784)”, 234.
31

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entraron en contacto con el capitán Jean Boislore quien confesó
lo accidental de su llegada a dicho puerto debido a las malas
condiciones de su embarcación y la bravura de las corrientes
marinas.32 En la primera carta intercambiada con el corregidor
Gabriel Francisco de Urquija, el capitán galo reconocía hallarse de
regreso de Cantón hacia Francia respaldado por una licencia para
explorar y tratar emitida por el monarca Luis XIV (1638–1715).
De la misma forma declaró haber llegado al puerto chino tras
un derrotero a través del mar del sur, desde el puerto del Callao
pasando por las islas Marianas, todo legal gracias al tratado de la
unión de las coronas ibérica y francesa.33 Ante la sospecha de un
posible derrotero ilícito, el corregidor suplicó al gobernador de las
Filipinas, Martín de Ursúa (1709–1715), enviarle instrucciones
precisas sobre cómo actuar ante las peticiones de alimento y
herramientas solicitadas por el capitán francés. Las órdenes del
gobernador de las Filipinas fueron precisas, proveer todo lo
demandado con la intención de convencer a Boislore de viajar a
Cavite antes de emprender su regreso a Francia.
La reacción del galo ante las peticiones de Ursúa levantó
aún más la sospecha de actividades ilegales. La respuesta de
Boislore fue argumentar un alto riesgo de hudimiento en las
AGI, Escribanía 405b, expediente 1, f. 1v. Jean Boislore. Carta para el
corregidor de la provincia de Ilocos sobre la llegada del navío el relámpago,
(Solotsolot), 22 de noviembre de 1713.
33
AGI, Escribanía 405b, expediente 1, f. 8v-10r. Gabriel Francisco de Urquija. Consulta del corregidor Gabriel de Urquija al gobernador Martín de Ursúa,
(Solotsolot), 3 de diciembre de 1713.
32

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cercanías del puerto de Cavite debido al mal estado de su barco.
Además, con la prolongación de la estancia del navío salieron
a flote ciertos hechos que hacían desconfiar de la honestidad
del galo. Por ejemplo, la huída de tres marineros limeños (dos
mulatos y un indígena) en búsqueda de auxilio de las autoridades
filipinas por encontrarse en estado de esclavitud a manos de
Boislore, aunado a la deserción de compatriotas galos solicitando
asilo a causa de los malos tratos y remarcando su nulo interés en
comerciar.34 Ante la constante negativa del capitán, el corregidor
señaló que la visita a Manila sería únicamente rutinaria y, sí
alegaba una completa legalidad en sus actos, no tendría objeción
en embarcar algunos oficiales españoles en su derrotero hacía
el puerto de Cavite. Finalmente las condiciones solicitadas por
las autoridades filipinas fueron aceptadas y el capitán Boislore
desembarcó en dicho puerto a principios de enero de 1714.
Al llegar a Cavite, el castellano del puerto y otras
autoridades comenzaron con los interrogatorios tanto del capitán
como de miembros de la tripulación, durante los cuales Boislore
repitió los argumentos dados a las autoridades en Solotsolot. Las
alarmas sonaron cuando se le cuestionó sobre la naturaleza de la
carga transportada, así como el derrotero a seguir en su camino
a Europa. Por una parte, Boislore declaró la ruta del Cabo de la
Buena Esperanza como el camino a seguir hasta Bretaña; empero,
AGI, Escribanía 405b, expediente 1, 14v. Pedro de Piñera. Autos y cabeza
de proceso contra Jean de Boislore, (Vigan) 26 de diciembre de 1713.
34

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su ayudante Juan Bautista de Oleta lo contradijo al remarcar el
cambio de planes unilateralmente decidido por el capitán antes
de zarpar de Cantón y haber cambiado el rumbo hacia Perú, en
donde pretendía vender toda la mercadería comprada.35 Debido
a las contradicciones en las declaratorias, los oficiales una vez
más interrogaron a Boislore específicamente respecto a su
conocimiento de la prohibición de comercio entre los dominios
americanos y flotas extranjeras, además de la ilegalidad de
mercadear con productos asiáticos en el virreinato de Perú. La
reacción del galo se limitó a apelar completo desconocimiento
y contar con las licencias requeridas para tocar cualquier puerto
bajo la jurisdicción del monarca ibérico. Como resultado, las
autoridades filipinas resolvieron aprehender la tripulación del
navío y decomisar toda la mercancía transportada.
Los interrogatorios continuaron luego de la aprehensión.
Los marineros revelaron en las declaraciones haber zarpado en
1710 desde Port-Louis en Bretaña rumbo al puerto de Cantón bajo
licencia de exploración del monarca francés. De la misma manera
identificaron a los comerciantes parisinos Coquelin, Dupleismann
y el mismo Jean Boislore como los principales inversores de la
expedición y de la mercadería embarcada, destinada a ser vendida
en los puertos peruano-chilenos.36 Las evidencias de comercio
AGI, Escribanía 405b, expediente 1, 23v. Examen y declaración del ayudante Juan Bautista de Olaeta, (Manila) 8 de enero de 1714.
36
AGI, Escribanía 405b, expediente 4, f. 2r-35v. Gregorio Manuel de Villa
Barreda. Autos de las declaraciones a los oficiales del navío el relámpago,
35

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ilícito se enriquecieron luego de la primera inspección al navío.
Los oficiales además de incautar una copiosa cantidad de
mercaderías chinas, también encontraron reales acuerdos, tanto
en francés como en español, concernientes al comercio entre
ambas coronas; cartas de pago de vecinos americanos en diversos
puertos; diarios personales de Boislore con anotaciones sobre
los súbditos peruanos; así como una serie de correspondencia
intercambiada entre el capitán tanto con autoridades virreinales
en Perú y Chile como con compatriotas avecindados en dichas
latitudes.37
Precisamente los papeles decomisados al marinero francés
corroboraron una serie de delitos en contra de los intereses de
la corona española. Desde la trata ilegal con mercadería europea
a través de los puertos del mar del sur; la colusión de virreyes,
gobernadores y corregidores con los galos en el comercio directo
entre Cantón y Callao; la ordeña de plata sin acuñar; hasta la
inversión de modestos capitales en la compra de bienes asiáticos
por parte de particulares fueron develados tras la lectura de dicha
correspondencia. Lo revelado permite desentrañar la cadena social
de contrabando; es decir, los colaboradores que contribuyeron a
que dicho navío llegara a buen puerto en Cantón. Por otra parte, las
declaraciones de la tripulación y de los papeles privados de Jean
(Manila) abril de 1714.
37
AGI, Francisco de Atienza, Relación de los cuadernos, libros de sobordo,
carta y cuentas hallados en el patache el relámpago (Cavite) a 8 de marzo de
1714, Escribanía 405b, Legajo 5, expediente 4, f. 120r.
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Boislore permiten reflexionar sobre la participación de vecinos
comunes en el comercio intérlope; así como la importancia de
los puertos no sólo como un lugar de trata o contrabando, sino
como espacio de investigaciones de mercados los cuales dictaban
la integración o exclusión de mercancías al mercado de consumo
en la globalidad temprana.
El aire del bienestar particular sobre el perjuicio común:
autoridades-mercaderes en los puertos peruano-chilenos
Los estudios en torno a la corrupción en el virreinato peruano
remarcan el alto nivel de dicho fenómeno vivido los primeros
años del siglo XVIII como resultado de un proceso iniciado a
mediados de la centuria anterior.38 Historiadores como Francisco
Andújar encuentran en la venalidad de los cargos una explicación
de peso al proceso de degradación de quienes su principal función
era vigilar por los intereses monárquicos.39 Ante ello, una ola de
nuevos actores ocuparon puestos en puntos clave de los virreinatos
con la motivación de adquirir prestigio, pero también como una
forma de beneficiarse de los “negocios adyacentes y oscuros”
derivado de su función. De acuerdo con Andújar, la figura del
corregidor encarna perfectamente la imagen de una autoridad
corrupta, para la cual acuña el término “corregidor-mercader”.40
Ismael Jiménez Jiménez, Poder, redes y corrupción en Perú (1660-1705)
(Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2019).
39
Francisco Andújar Castillo, Necesidad y venalidad. España e Indias, 17041711. (Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2008).
40
Francisco Andújar Castillo, “Corregidores, Redes Mercantiles y Corrup38

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Sin embargo, consideramos que dicha definición no se limitaba
únicamente a tales autoridades regionales; por el contrario, tal
escenario se cumplía con múltiples burócratas peruanos en
distintos niveles. De tal manera en el presente artículo se considera
apropiado ampliar el concepto a “autoridades-mercaderes”,
los cuales ciertamente coincidieron en tiempo y espacio con la
expedición del navío el relámpago en su camino a Cantón.
En las primeras dos décadas del periodo borbón se
volvió recurrente la llegada de autoridades afines a la nueva
dinastía, y, en muchos de los casos con una pasado comerciante.
El virrey Manuel Oms de Santa Pau, Marqués de Castelldosríus
(1651–1710) simboliza el epítome de la corrupción en dicho
periodo, al ser oficialmente destituido como virrey a causa
de las acusaciones en su contra sobre su vinculación con los
mercaderes franceses. Dicho visorey fue recomendado como
candidato ideal para gobernar desde Lima precisamente por el
conde de Pontchartrain, entre otras razones debido a la avanzada
edad del entonces alter ego Melchor Portocarrero, Conde de
la Monclova (1689–1705), así como la amplia experiencia del
recomendado en batalla.41 Si bien la petición fue descartada
por el Consejo de Indias, Castelldosríus fue designado como el
sucesor de Portocarrero.
ción en el Perú Virreinal: La Red del Marqués de Negreiros (1705-1721)”,
Studia Historica: Historia Moderna 45, núm. 2 (2023): 113–42.
41
Dahlgren, Les relations commerciales et maritimes entre la France et les
côtes de l’Océan Pacifique, 265–66.
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Una vez en suelo americano en 1707, el nuevo virrey inició
con las maniobras precisas para recuperar la inversión efectuada
en realizar el viaje hacía Perú.42 En primera instancia, colocó a
miembros de su círculo íntimo en puestos vitales para permitir
la trata de mercancías comerciadas por los galos.43 De tal suerte
los mercaderes galos pudieron acercarse libremente a entablar
negociaciones con sus pares peruanos para el internamiento de
sus productos. La piedra angular para enjuiciar a Oms de Pau fue
su treta hacia sus opositores en 1707. Bajo la excusa de cumplir
con la encomienda del rey de organizar la feria de Portobelo,
Castelldosríus incitó a los mayoristas contrarios a sus intereses
a invertir sus capitales para viajar a la feria en Panamá. Una vez
teniendo Lima libre de opositores, el virrey dio carta blanca a los
galos para vender sus mercancías sin restricciones. En consecuencia,
los peruleros encontraron a su regreso un mercado saturado de
géneros, lo cual representó una tragedia al no poder recuperar
prontamente la inversión efectuada en la feria de Portobelo.44 Ante
Castelldosríus sufría de zozobra económica desde antes de embarcarse a
Perú debido a la obligatoriedad de cubrir 10,000 pesos por concepto de media
anata derivado de su puesto como Virrey. Asimismo, el nuevo virrey adquirió
una serie de deudas para solventar el viaje hasta Lima.Alfredo Moreno Cebrián y Núria Sala i Vila, El “premio” de ser virrey: los intereses públicos y
privados del gobierno virreinal en el Perú de Felipe V (Editorial CSIC - CSIC
Press, 2004), 30–34.
43
Núria Sala realizó un análisis a detalle sobre los criados y las redes tejidas
en torno al virrey Castelldosríus, así como las razones que movieron a dicho
burócrata a negociar con los comerciantes galos. Ver Cebrián y Vila, El “premio” de ser virrey.
44
Alencar Gálvez, “La infiltración francesa en el imperio hispánico: los co42

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el escándalo, el Consejo de Indias comenzó una investigación en
contra del visorey, a quien cesó temporalmente de sus funciones. La
ilegalidad de los actos de Castelldosríus aparentemente contribuyó
a su muerte, debido a que algunos relatos de las autoridades locales
de Potosí atribuían la muerte del virrey en parte a la pérdida de un
capital de 22,000 pesos derivado del decomiso y quema pública de
una carga de mercadería china de su propiedad.45
Tal pareciera que la red de traficantes en torno a
Castelldosríus sobrevivió luego de su fallecimiento. El prior del
consulado de Lima, Francisco de Lartiga (1710–1714)46 –señalado
de prestar sus almacenes al difunto virrey como refugio temporal
para los géneros ilícitos–, fue localizado como colaborador
del capitán francés en Lima. En carta hecha en Arica, Boislore
escribió a un paisano avecindado en casa de Lartiga, solicitando
su ayuda para recolectar entre 30 a 40 mil pesos necesarios para
costear la navegación hasta el rio Cantón. La participación del
prior del consulado es irrefutable, debido a que el mismo capitán
resaltó durante el interrogatorio haberse entrevistado en persona
con el virrey en turno Diego Ladrón de Guevara (1710–1716) en la
bodega de Lartiga, probablemente para recibir la suma de dinero
solicitada. Además, Ladrón de Guevara le indicó cuando sería el
momento preciso para bajar al puerto del Callao y emprender el
merciantes de Saint-Malo en Lima, 1710-1720”, 43.
45
Bartolomé Arzans de Ursúa y Vela, Historia de la Villa Imperial de Potosi,
Lewis Hanke and Gunnar Mendoza, vol. II (Rhode Island: Brown University
Press, 1965), 482.
46
Moreyra Paz-Soldán, El Tribunal del Consulado de Lima, 280–99.
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viaje.47 Si bien no cuento con sostén documental para confirmar
la participación económica del nuevo virrey, por lo menos no se
puede negar que Ladrón de Guevara estaba al tanto de la presencia
del galo, lo que nos hace cuestionar sobre el repentino interés en
asegurar las condiciones adecuadas para un leve de anclas del
navío L’Eclair. La escala en el Callao no solamente respondió a
colectar el capital solicitado. De acuerdo con su diario personal,
Boislore recibió de un tal Monsieur Falaize en compañía con de
Chape y de Laine un capital de 1,300 pesos en el Callao para
la compra de géneros en China, con la condición de que dicha
mercadería debía ser entregada a su camino de regreso a Francia.48
Las negociaciones del capitán galo no se limitaron al puerto
del Callao y Lima. Tradicionalmente se ha considerado al puerto
de Pisco como epicentro de las transacciones entre interlopers y
comerciantes peruanos.49 Tal estatus es válido en el caso del navío
en cuestión. En dicho puerto, el capitán francés señaló como
su principal comprador y colaborador a Joseph de los Tueros,
comerciante peruano y vecino de Pisco, quien le habría entregado
200 pesos para la adquisición de productos chinos como rasos de
colores, listonería, sayasaya azul y medias de seda. Al mismo tiempo
Confesión de Boislore, 40v.
AGI, Carlos de Riviere, Declaración del alférez Carlos Riviere (Manila) a
17 de abril de 1714, Escribanía 405b, expediente 4, 16r.
49
El carácter de epicentro de acuerdo con Bonialian se debía al inmenso número de mercadería ilegal traficada en dicha latitud, incluso llegando al punto
de nombrarle la “feria de Pisco o China” Ver Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en el Imperio Español (1680-1784)”,
237–38.
47
48

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le entregaría a un muchacho llamado Matías –identificado por el
alférez como servidumbre y por Boislore como hijo del mercader–,
para adquirir experiencia en la navegación hacia China y cubrir los
gastos devengados en caso de morir en altamar.50 Casualmente de
los Tueros sería acusado y enjuiciado en 1717 por Jorge Curruga,
corregidor de Huamanga (localidad situada en el altiplano peruano
en la ruta entre Huancavelica y Potosí), bajo la sospecha de poseer
de manera ilegal productos franceses y chinos tanto en sus bodegas
como en la de cuatro de sus socios. Ante la evidencia tanto de los
Tueros como sus allegados alegaron adquirir dichas mercancías en
la almoneda pública de los bienes decomisados al comerciante Juan
Formón y tener más de doce años de no bajar a Lima,51 aseveración
que sería lógica al no tener la necesidad de viajar hasta la capital
del virreinato para adquirir productos, si en Pisco podía comprar los
mismos géneros a precios más atractivos y con un desplazamiento
menor. Las violaciones a las leyes españolas no pararían en los
tratos con de los Tueros, el capitán galo remarcó también recibir 6
marcos de plata piña de manos de Juan Dávalos de Rivera para la
compra de damascos carmesí y musgos52 los cuales entregaría a la
vuelta;53 es decir, confirmaba otro delito igual o más grave que el
Ídem.
AGI, Juan Muñoz Salazar, Carta de Juan Muñoz Salazar alegando inocencia de comerciar con bienes ilícitos (Huamanga) a 11 de septiembre de 1717,
Lima, 409, expediente 3, f. 6r.
52
El término carmesí se empleaba para señalar al color rojo intenso. Por su
parte, el termino musgo indicaba un color verde similar a las hojas de las plantas.
53
Traducción al castellano de los papeles de Boislore, 53v-54r.
50
51

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comercio ilegal, la defraudación a la real hacienda al saquear plata
sin pagar los derechos reales.
Tabla 1
Muestra de algunos productos asiáticos mencionados en el decomiso
del navío L’Eclair.

Producto

Descripción

Rasos

Tipo de tela de seda

Sayasaya

Tipo de seda manufacturada en China.

Damascos

Textil tejido a telar con figuras con una trama
y una urdimbre, en el cual el diseño se forma
por contraste entre los sistemas de unión, y
aparece en el anverso y en el reverso en posiciones invertidas.

Seda cruda

Seda en bruto, no tejida, enrollada o teñida.

Escritorios de
maque

Mobiliario recubierto con una capa de laca o
barniz negro, asociado generalmente con un
estilo japonés.

Biombos

Mueble en la forma de tabique vertical que
puede ser usado para embellecer, dividir, resguardar y proveer privacidad.

Fuente: Elaboración propia con base en AGI, Escribanía 405b, Expediente 5,
cuaderno 5. Para las descripciones de los productos se empleó: Textiles in the
Philippine Colonial Landscape y the Getty Research Institute database disponible en: https://www.getty.edu/research/tools/vocabularies/aat/?find=&amp;logic=AND&amp;note=&amp;page=1.
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Dentro del espacio peruano, el puerto de Arica destacaba no
únicamente como centro neurálgico de planeación para la travesía
a China, sino también como centro de compraventa incluso con
beneficios mayores a los reportados en Pisco. De acuerdo con
las declaraciones de la tripulación en Manila, principalmente del
testimonio de Carlos Riviere escribano del barco, la estancia en tal
puerto se prolongó dos meses (desde noviembre de 1712 a enero de
1713), periodo en el cual ocurrió la mayor transacción de la travesía,
la cual consistió en la venta de hierro, clavazones, ropa, sombreros
y papel con un monto total de 13,000 piastras.54 Asimismo desveló
al corregidor del puerto Jorge Negreiros (1707–1712) como el
principal comprador de géneros, así como Juan de Ureta y Pedro
Quiroga, quienes en conjunto entregaron 1,976 marcos de plata.
La participación del corregidor Negreiros en el comercio intérlope
simbolizaba el acceso a la plata potosina al ser dicho lugar el punto
de abastecimiento para el centro minero de Potosí, así como la
garganta por donde se fugaba la plata sin quintar.55
Aparentemente la motivación de Negreiros para entablar
negocios con los capitanes galos, al igual que Castelldosríus,
respondía a su necesidad por recuperar la inversión monetaria
en la compra de su cargo. Para tal fin el corregidor desarrolló
tres estrategias. En primera instancia, Negreiros negociaba con
AGI, Pedro de Domas, Declaración del piloto mayor Pedro de Domas
(Manila) a 16 de abril de 1714, Escribanía 405b, expediente 4, f. 6r.
55
Vicente Dagnino, El corregimiento de Arica 1535-1784 (Arica: Imprenta
la época, 1909), 85–87.
54

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los comerciantes el permiso para el ingreso de mercancía bajo el
contra pago del 6% de la venta total, el mismo Boislore aseguró
haber pagado a Negreiros tal porcentaje por concepto de derechos
reales, pero no haber obtenido un recibo de pago de éstos.56 En
segunda instancia, Negreiros en asociación con sus subalternos
compraban una gran parte, o la totalidad, de la mercancía a bajos
precios para luego ser revendidas a los mineros potosinos. Recordemos que las Leyes de Indias prohibían a todo oficial real
tratar y contratar mercancía durante el ejercicio de sus funciones
bajo pena de condena.57 Cabe señalar el carácter indispensable de
los géneros comprados a Boislore para el funcionamiento de las
minas en Potosí; por ejemplo, la compra de hierro y clavazones
tan indispensables para sostener en pie los socavones de las minas. Por otra parte, Negreiros haciendo uso de sus poderes, daba
salida a otros productos forzando a las comunidades indígenas
bajo su jurisdicción a la compra de mercancías a precios elevados
establecidos por él mismo, práctica común entre dichos oficiales
reales.58 Al igual que con la prohibición de comercio, las Leyes
de Indias otorgaban al corregidor un carácter de mediador entre
la administración virreinal y la población autóctona, además de
encargarle velar por el bienestar de la población nativa al aseConfesión de Boislore, 39v.
Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, Libro VIII, Titulo
XVII, Ley XXXXVII, p. 125-126. Disponible en: https://www.boe.es/biblioteca_juridica/abrir_pdf.php?id=PUB-LH-1998-62_2
58
Kenneth J. Andien, Crisis y decadencia. El virreinato del Perú en el siglo
XVII, Historia Económica 11 (Instituto de Estudios Peruanos, 2011), 130.
56
57

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gurarle precios accesibles a los productos básicos y necesarios
para la supervivencia.59 La inversión de capital tanto en moneda como plata sin quintar para la compra de mercadería asiática
era la tercera estrategia empleada por el corregidor para ampliar
sus rendimientos. La respuesta más coherente para la posesión
de plata piña se encuentra en la compra de la mercadería ilegal
en los centros extractivos. Los mineros pagaban las mercaderías
ilegales y a sus jornaleros en metálico bruto ante el desabasto de
materia prima para poder quintar los metales extraídos,60 en consecuencia, los tratantes obtenían plata en pasta como resultado de
sus transacciones las cuales reinvertirían con los franceses para
la compra de mercancía en China. En síntesis, corregidores como
Negreiros obtenían ganancias por múltiples partidas, en el caso
del corregidor de Arica, los dividendos alcanzaron niveles tan altos llegando al punto de permitirle la compra del título nobiliario
como marqués en 1721.61
Las autoridades chilenas no se quedaron atrás en
la planificación de estrategias para colaborar con las flotas
francesas. Por ejemplo, el gobernador Tomás Marín de Poveda
(1650–1703) fue investigado por haber arrendado embarcaciones
de su propiedad a mercaderes galos para comerciar entre Lima
Recopilación de Leyes de los Reinos de las Indias, p. 120-121.
Carlos Contreras, “La minería peruana en el siglo XVIII”, en El Perú en el
siglo XVIII. La Era Borbónica, Segunda Edición (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 2015), 14–16.
61
Andújar Castillo, “Corregidores, Redes Mercantiles y Corrupción en el
Perú Virreinal: La Red del Marqués de Negreiros (1705-1721)”, 122.
59
60

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y Concepción.62 Por su parte, Andrés de Ustariz (1709–1716),
aprovechando las concesiones dadas a las flotas francesas,
estableció una serie de carnicerías en las cercanías de los puertos
chilenos con la finalidad de proveer carne a los capitanes galos.63
Al igual que Castelldosríus, la historiografía chilena reconoce
a dicho gobernador como uno de los más corruptos del periodo
virreinal,64 incluso Ustariz fue una de las escasas autoridades
depuestas de su cargo debido a las constantes quejas de cohecho
con los intérlopes. En la confesión de Boislore se reconoce a
Ustariz como pieza clave en las ventas efectuadas en los puertos
chilenos. La cuota demandada por el gobernador ascendía al
mismo porcentaje antes señalado con Jorge Negreiros, a cambio
de un libre actuar en su jurisdicción.65 A diferencia del corregidor
peruano, Ustariz únicamente se beneficiaba de la recaudación
fiscal, situación ante la cual delegaba la responsabilidad a
AHNC, Diego Zúñiga y Tovar, Pesquisa sobre averiguar si los bajeles donde venían comerciantes franceses son de propiedad del gobernador Thomás
de Poveda (Santiago de Chile) a 8 de junio de 1696, Real Audiencia, volumen
2844, f. 182r-205v.
63
AHNH, Testimonio de los cuadernos del juicio de residencia en contra del
gobernador Andrés de Ustariz (Santiago de Chile) a, Real Audiencia, volumen
1626.
64
Para un estudio sobre la administración del gobernador Andrés de Ustariz
se recomienda: Alfredo Sepúlveda, Breve Historia de Chile, 3rd ed. (Santiago
de Chile: Sudamericana, 2022).; Ángel Sanz Tapia, “Venalidad y presencia
criolla en cargos americanos de gobierno, 1701–1720”, Jahrbuch für Geschichte Lateinamerikas 53, núm. 1 (2016): 87–116.
65
AGI, Jean de Boislore, Declaración de Jean Boislore (Manila) abril de
1714, Escribanía 405b, cuaderno 5, expediente 1, 39r.
62

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miembros de su red intima como Bernardo de Soto a quien envío
al puerto de Valparaíso para contactarse con Boislore y recoger el
numerario recaudado por la venta de productos franceses.66
Las irregularidades en el cobro de los reales derechos
en los puertos chilenos suponen una práctica común en la
administración de Ustariz. Durante el mismo periodo, Nicolás
Salvo, arrendador de los derechos de alcabala y almojarifazgo
en el puerto de Concepción denunciaba ante la Real Audiencia
en Santiago la incongruencia en los pagos por concepto de
cobro de impuestos en tal puerto entre 1712 y 1715.67 A grandes
rasgos, Salvo a través de su demanda resaltó la costumbre de las
autoridades portuarias de omitir la recaudación de impuestos
derivados del desembarco ilícito de embarcaciones extranjeras
como de los decomisos efectuados. En ambos casos subraya el
involucramiento de terceros en el cobro, así como el alegato de un
vacío legal en cuanto a la propiedad de lo recaudado luego de un
decomiso. Nicolás Salvo además aseguró haber constatado que
Fermín Francisco de Ustariz, corregidor del puerto de Concepción
(1713–1716) e hijo del gobernador en turno,68 negociaba con
Confesión de Jean de Boislore, f. 39r.
AHNC, Nicolás Jacinto de los Ríos, pleito de Nicolas Salvo arrendador de
los derechos reales de alcabala y almojarifazgo de la concepción sobre el pago
de derechos de efectos de comiso (Santiago de Chile) a 28 de enero de 1713,
Real Audiencia, volumen 2612, pieza 3, f. 211r-249v.
68
El nombramiento de Fermín de Ustariz en apariencia respondía a la necesidad del gobernador Ustariz de tener bajo extrema vigilancia el puerto de
Concepción contra cualquier presencia francesas; empero, a la luz de las fuentes pareciera que la intención era tener bajo control el cobro del cohecho a los
66
67

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los navíos extranjeros con la intención de cobrar los derechos
reales apelando a seguir los procedimientos establecidos desde
Madrid; sin embargo, el monto de lo recaudado paraba en las
arcas personales de dicho gobernador. Tras meses de litigio, la
Real Audiencia en Santiago dictaminó a favor de las autoridades
portuarias basándose en una ambigüedad en la legislación emitida
desde la metrópoli. Por tanto, el numerario recaudado quedaría en
manos de la administración virreinal; es decir, en manos de la red
en torno a Ustariz.
Las tres autoridades señaladas en el caso del navío el
relámpago, confirman el sentido trascendente de las autoridadesmercaderes para un atraco exitoso en Cantón del capitán Boislore.
Tanto virreyes, gobernadores y corregidores buscaban beneficiarse
de los acuerdos que permitieron la entrada de flotas francesas en
las aguas del mar del sur. Si bien el involucramiento divergía
en cada caso, todos buscaban el aumento de sus dividendos
como marco común. A grandes rasgos, en las conexiones ilícitas
efectuadas por Boislore en suelo americano se pueden definir tres
ámbitos. En un primer nivel está el de las autoridades-mercaderes
quienes concedían la venta de los productos a contrapago de los
derechos reales, alegando seguir los principios de la legislación
hispana; algunos incluso comprando las mercancías europeas y
galos aliados y el decomiso a quienes cayeran de su gracia. Para un panorama de las acciones del gobernador Ustariz respecto a la presencia francesa se
recomienda Fernando Campos Harriet, Veleros franceses en el Mar del Sur
(Santiago de Chile: Zig-Zag, 1964).
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fondeando la navegación hacia China bajo la promesa del capitán
al mando de regresar a dichos puertos cargados de mercadería
asiática para la venta pública. En un segundo orden se encuentran
los compatriotas asentados en la América española, quienes
entregaban sumas de dinero a consignación para abastecerse de
mercancías, las cuales se venderían en Lima u otras ciudades bajo
la protección de empresas franco-peruanas. Finalmente un tercer
nivel se situán los particulares que entregaban modestas cantidades
menores a 200 pesos, para ser invertidas en mercaderías asiáticas
para consumo propio, e incluso, para luego ser empleadas como
regalo o venta al menudeo entre sus vecinos cercanos.
Los puertos peruano-chilenos, espacios de contrabando y
laboratorios de consumo global
La posesión de mercadería china destinada a ser vendida en
Perú significó la razón principal para el decomiso del navío
el relámpago. A pesar de que Boislore en todo momento alegó
ser amigo de la corona ibérica y no perseguir ningún objetivo
ilegal, la situación dio un vuelco al caer el capitán francés en
contradicciones. Al comienzo del interrogatorio, el capitán francés
manifestó completo desconocimiento de las nuevas prohibiciones
de comercio entre las naciones europeas y la América española; sin
embargo, los oficiales manileños encontraron durante la primera
inspección una serie de cartas, entre ellas, una copia de un decreto
emitido en 1708, la cual corraboraba el pleno conocimiento de Jean
Boislore sobre la ilegalidad de comerciar con productos asiáticos
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�Los puertos peruano-chilenos

con los puertos peruano-chilenos.69 De tal manera las autoridades
pudieron oficialmente decomisar el barco, almacenar la mercancía
en bodega y enviar a la tripulación a la cárcel de Manila.
La inspección de la bodega del barco confirmó la sospecha
sobre una navegación con fines ilícitos. Los oficiales encontraron
una carga de aproximadamente trescientos cajones repletos de
diversos productos chinos como sedas crudas, rasos, damascos,
medias de seda, abanicos de mano y biombos.70 La ilegalidad
de las actividades comerciales de Boislore aparentemente no se
limitó a las aguas americanas, debido a las declaraciones de los
miembros de la tripulación, quienes aseguraron haber tratado con
una embarcación japonesa en las cercanías de la bahía de Cantón,
de quienes compraron loza, escritorios de maque y biombos.71
Luego de analizar las interacciones realizadas por Boislore en el mar del sur considero oportuno matizar la clasificación
de los puertos americanos sugeridos por Bonialian en su estudio
del Pacífico, al menos en la navegación estudiada. El historiador argentino concibe una jeraquía en los puertos. En primer
lugar están Concepción y Pisco como centros de alta concurrencia gala donde se realizaban estudios de mercado útiles para
AGI, Jean Boislore. Notificación que se le hizo a Juan Boislore, (Manila),
17 de enero de 1714, Escribanía 405b, expediente 1, f- 43r.
70
AGI, Anónimo. Reconocimiento de la carga a bordo del navío el relámpago (Cavite), marzo de 1714, Escribanía 405b, expediente 3, f 14r-300v.
71
AGI, Francisco Hidalgo. Examen y declaración del ayudante Juan Bautista
de Oleta, (Manila) 8 de enero de 1714, Escribanía 405b, expediente 5, cuaderno 1, 26r.
69

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�Juan Carlos González Balderas

dictaminar los géneros a comprar en China. En segundo orden
se encuentran los llamados puntos de tránsito como Valparaíso,
Arica y Callao, cuya importancia radicaba en ser centros de planeación y logística del derrotero a China; y un nivel de importancia menos preponderante se encuentran Coquimbo y Paita.72
A la luz de los testimonios de la tripulación se pone en entredicho la exclusividad de las ferias en Concepción y Pisco; por el
contrario, los intercambios tuvieron lugar en todos los puertos.
Al mismo tiempo pone en tela de juicio el papel secundario de
Arica dentro de las expediciones en el Pacífico, apelando al alto
monto de plata sacada de dicha localidad en comparación a los
casi 1,000 pesos recaudados en puertos como Pisco, señalado
como un puerto de primer nivel. Al parecer la única diferencia
era la duración de la estancia que variaban acorde a la cantidad
de habitantes como de la posición estratégica del puerto para la
obtención de metálico.
La compra realizada en Cantón podría ser todo menos
fortuita. Desde las primeras inspecciones al barco hechas en las
Filipinas, se encontraron anotaciones en los papeles personales
del capitán expresando “ir a Cantón a comprar los géneros de
mercancía que acostrumbran con designio de volver al Perú”.73
Bonialian, El Pacífico Hispanoamericano. Política y Comercio Asiático en
el Imperio Español (1680-1784)”, 235.
73
AGI, Pedro de Piñera, Carta informando sobre las condiciones del navío
L’Eclair (Vigan) a 3 de diciembre de 1713, Escribanía 405, Legajo 5, cuaderno
1, 6v.
72

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�Los puertos peruano-chilenos

Luego de analizar el juicio de decomiso se sostiene que las
flotas francesas obtenían conocimiento de primera mano sobre
los gustos del mercado peruano-chileno gracias a las ferias
de productos europeos realizadas en su camino a China. Asi,
los capitanes además de dar salida a la mercancía, efectuaban
una observación etnográfica-comercial con la intención de
captar patrones de colores, motivos y texturas en voga en
las sociedades. La posesión por parte de Jean Boislore de un
cuaderno borrador con varias mercaderías recomendadas
para comprar en Cantón fundamenta tal aseveración.74 Estas
observaciones serían extremadamente útiles primordialmente en
los puertos peruanos debido a la mayor cantidad de mercaderes
y habitantes radicando en tales latitudes, atraídos por la bonanza
de los circuitos mineros.
En contraste, el contrabando hormiga significó la
estrategia empleada para entender las necesidades chilenas. De
acuerdo con Rodríguez Tréviño se puede hablar de tal estrategia
cuando ciertos particulares hacen pasar cantidades mínimas de
productos como propios; sin embargo, dichos artículos fueron
adquiridos con fines de lucro.75 De tal suerte, en la expedición
del navío L’Eclair las peticiones de mercancía de parte de los
AGI, Francisco de Atienza, Relación de los cuadernos, libros de sobordo,
carta y cuentas hallados en el patache el relámpago (Cavite) a 8 de marzo de
1714, Escribanía 405b, Legajo 5, expediente 4, f. 120r.
75
Rodríguez Treviño, “De las islas a Tierra Firme: las rutas marítimas y
terrestres del contrabando en las importaciones del Caribe novohispano, 17001810”, 57.
74

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vecinos chilenos simbolizaron la fuente para obtener algunas
pistas sobre los intereses de dicha sociedades. La diferencia en
comparación con Perú radica en la escasa población asentada
en dichas latitudes fruto de la ausencia de importantes centros
mineros en la región, razón por la cual los puertos chilenos
fungían como lugares de menudeo tal como lo afirmaba el piloto
mayor del navío quien aseguraba un mínimo contrabandeo en los
puertos chilenos.76 Las cartas decomisadas contenían nombres de
particulares quienes entregaron sumas que oscilaban entre los 50
a 200 pesos al capitán para la compra específica de mercancía
como damascos, sobrecamas, medias de seda y un tipo de seda
denominada sayasaya.77 Dicha tercer fuente de información,
además de los observaciones y las demandas de comerciantes
franceses asentados en América, ofrecía una ventaja a los
tratantes galos, los particulares no estaban per se sujetos a la
vigilancia de los tribunales de comercio, circunstancia que les
permitía pasar desapercibidos siempre y cuando sus inversiones
mantuvieran un pérfil bajo o sus actividades molestaran a las
autoridades virreinales. En suma, los diferentes informantes
inconscientemente convirtieron los puertos en un laboratorio de
AGI, Pedro de Domas, Declaración del piloto mayor Pedro de Domas
(Manila) a 16 de abril de 1714, Escribanía 405b, expediente 4, f. 6r.
77
Los oficiales encontraron en el cuaderno de cuentas que los vecinos Alonso de Orellana y María de las Nieves habían entregado ambos 50 pesos cada
uno para la compra de rasos y sobrecamas de Cantón. Relación de los cuadernos, libros de sobordo, carta y cuentas hallados en el patache el relámpago,
127r
76

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�Los puertos peruano-chilenos

mercado del consumo global en la modernidad temprana, cuyo
objetivo era proveer una radiografía fidedigna de las tendencias
de mercado de las sociedades peruano-chilenas. En consecuencia
las flotas galas disminuían al mínimo la probabilidad de regresar
con mercancía de poco valor considerando la inversión de tiempo
y dinero depositada en la travesía alrededor del globo.
Comentarios finales
La captura y el decomiso del navío L’Eclair visibiliza los
entretejidos y estrategias que permitieron el comercio ilegal
directo entre los puertos del Callao y Cantón a principios del
siglo XVIII. Desafortunadamente para los cargadores galos
interesados en el éxito de la expedición, el decomiso les
representó una pérdida considerable no únicamente por el monto
de la carga china, valuada aproximadamente en 50,000 pesos,
sino también por el descubrimiento de los planes franceses
en el mar del sur. Cabe destacar que la captura del barco
comandado por Boislore representó un evento coyuntural en
las relaciones franco-españolas, que derivó en la intensificación
de los decomisos a las flotas francesas en ambos extremos del
Pacífico, la cual se constata en el aumento de fuentes primarias
sobrevivientes en el Archivo General de Indias como en los
archivos nacionales en Perú y Chile durante 1714 a 1725. De
tal suerte, el aumento de la documentación de decomisos en los
archivos históricos coincide con el proceso de decaimiento del
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interés de los comerciantes franceses en las aguas americanas
hasta llegar al punto de una mínima presencia hacia 1725, tal
como lo han señalado Carlos Malamud, Andrés Lespagnol y
Mariano Bonialian.
El carácter ambiguo de las ordenanzas dictadas desde
Madrid pareciera haber jugado un rol importante en la justificación
de las autoridades para colaborar con los extranjeros. Si bien
a lo largo del presente artículo se ha sostenido la primacía de
los intereses personales de las autoridades-mercaderes sobre el
bien común de los reinos, el simple hecho de recibir órdenes en
ocasiones completamente contradictorias entre sí les allanaba
el camino para justificar sus procederes. Aunado a lo anterior,
el componente espacial-temporal también contribuyó a tales
corruptelas. Generalmente el tiempo de entrega de correspondencia
entre Madrid y reinos alejados como Chile variaba entre 18 meses
a 2 años, tiempo suficiente para que los deseos del monarca
cambiaran a la sazón de los intereses políticos; panorama
particularmente habitual en las primeras décadas del siglo XVIII.
Así, las autoridades americanas, aunque ejecutando cabalmente
lo determinado en la metrópoli quizás sus acciones contradecían
a las nuevas ordenanzas en vigor dictadas en las cortes.
De manera general las actividades lucrativas de la flota
analizada retratan una seria de contactos ilegales aconteciendo en
ambas Indias. Desde el comercio de productos galos de manera
ilícita en espacios americanos, los contactos en altamar con
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�Los puertos peruano-chilenos

embarcaciones asiáticas vedadas del comercio con Occidente,
hasta la circulación de productos asiáticos en sociedades cuyo
acceso a éstos estaba prohibido desde siglos atrás; en conjunto
constatan cuán muerta se encontraba la ley en concordancia con
la realidad. En cuanto a los intereses comerciales, la expedición
de Jean Boislore remarca el carácter primordial de las ferias de
productos en los puertos peruano-chilenos no únicamente para el
flujo de plata americana hacia espacios lejanos como China; sino
como laboratorios de mercadeo para comprender las necesidades
y gustos de una sociedad. Así, tales análisis determinarían el tipo
de mercaderías que entrarían al concierto del comercio global en la
modernidad temprana. En palabras simples, embarcaciones como
L’Eclair fueron vehículos que transportaron telas, porcelana,
escritorios y biombos a través de los cuales se construyeron
puentes que conectaban las Indias Orientales y Occidentales.
Archivos Consultados
Archivo General de Indias, Sevilla
Archivo Histórico de Euzkadi, Bilbao
Archivo Histórico Nacional de Chile, Santiago de Chile
Fuentes Primarias
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pdf.php?id=PUB-LH-1998-62_2
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�Juan Carlos González Balderas

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�La Carrera del Pacífico y el horizonte comercial
peruano a mediados del siglo XVIII (1740-1760):
proyectismo, espacio económico y el Galeón
de Manila.
The Pacific Race and the peruvian transpacific commercial
horizon in the mid-eighteenth century (1740-1760): projecting,
economic space and the Manila Galleon.
Pablo Sierra Fáfila1
Universidad Complutense de Madrid
Madrid, España
https://orcid.org/0000-0002-1329-8817
Recibido: 23 de marzo de 2024
Aceptado: 26 de abril de 2024

Resumen: La ruta comercial transpacífica, fijada y asentada oficialmente
entre Manila y Acapulco, se vio irremediablemente afectada por las
soluciones aplicadas ante las dificultades bélicas desde 1739. La presión
y gravedad ejercida por el enemigo británico dificultó su continuidad
hasta el punto de su interrupción, tanto forzada como ordenada. A medida
que se prolongaba el uso de los registros sueltos se hizo inevitable la
reflexión y las propuestas alternativas, entre las que no faltaron aquellas
con las miras puestas en el virreinato del Perú como principal estímulo
para la recuperación del comercio de las islas Filipinas. Estas opciones,
Este trabajo ha sido posible gracias a un contrato Margarita Salas para la
formación de jóvenes doctores (CT18/22).
1

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�La Carrera del Pacífico

si bien no representaban una completa novedad, se sumaron al cuadro
que interconectaba el comercio oficial de la Carrera del Pacífico con la
profundidad de los derroteros que alcanzaban las mercaderías asiáticas.
La quiebra adjudicada a los registros sueltos es una cuestión que no
ha sido lo suficientemente matizada si atendemos a las voces que se
alzaron desde las islas para reconectar directamente, en esas peticiones,
el Archipiélago con las costas peruanas. Estas, además de comprenderse
como un llamamiento propio de una difícil situación comercial, invitan
a reflexionar sobre la relación entre las diferentes interdependencias
comerciales ultramarinas a mediados del siglo XVIII. Con este trabajo
pretendemos arrojar luz a un período concreto de la relación comercial
en el que confluyeron nuevas medidas con sus efectos: la generalización
de los registros sueltos junto a diferentes propuestas para la reforma del
reglamento comercial del Galeón de Manila.
Palabras clave: comercio, galeón, reforma, Perú, Filipinas
Abstract: The transpacific trade route, officially established and settled
between Manila and Acapulco, was irremediably affected by the
solutions applied due to the war difficulties since 1739. The pressure
and severity exerted by the British enemy hindered its continuity to
the point of its interruption, forced and ordered. While the use of
“registros sueltos” was prolonged, a reflection and alternative proposals
became inevitable, among which the sights set on the Viceroyalty of
Peru emerged as the main stimulus for the recovery of trade in the
Philippine Islands. Although these options were not completely new,
they added to the framework that interconnected the official trade of
the Pacific Race with the depth of the paths reached by Asian goods.
The bankruptcy attributed to the “registros sueltos” is an issue that
has not been sufficiently nuanced if we focus on the voices that were
raised from the islands to directly reconnect, in these petitions, the
Archipelago with the Peruvian coasts. These, in addition to being
understood as a call typical of a difficult commercial situation, invite us
to reflect on the relationship between the different overseas commercial
interdependencies in the mid-eighteenth century. With this work we
intend to shed light on a specific period of the commercial relationship
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�Pablo Sierra Fáfila

in which new measures converged with their effects: the generalization
of loose registrations together with different proposals for the reform of
the commercial regulations of the Manila Galleon.
Keywords: trade, galleon, reform, Peru, Philippines

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�La Carrera del Pacífico

Introducción
La última década del siglo XVI marcó el inicio del comercio
restringido oficial entre Manila y Acapulco como única conexión
habilitada en los intercambios con Oriente2. El espacio peruano,
como mercado de las mercancías asiáticas, procuró mantener su
comunicación comercial a pesar de la exclusión oficial, completada
durante la primera mitad del siglo XVII3. La relajación de su
Carlos Martínez Shaw, “El Galeón de Manila: 250 años de intercambios”,
Estudis: Revista de historia moderna 45 (2019), 9-34.
3
Entre la abundante bibliografía podemos destacar Woodrow Borah, Comercio y navegación entre México y Perú en el siglo XVI (México: Instituto Mexicano de Comercio Exterior, 1975); Fernando Iwasaki Cauti, Extremo
Oriente y Perú en el siglo XVI (Madrid: MAPFRE, 1992); Carmen Parrón
Salas, De las Reformas Borbónicas a la República: el Consulado y el comercio
marítimo de Lima, 1778-1821, (Murcia: Imprenta de la Academia General del
Aire, 1995); Pilar Latasa Vassallo, “Limitaciones legales al comercio transpacífico: actitud del virrey Montesclaros”, en Derecho y administración pública
en las Indias hispánicas: actas del XII congreso internacional de historia del
derecho indiano (Toledo, 19 a 21 de octubre de 1998), coord. Feliciano Barrios
Pintado, (Cuenca: Universidad de Castilla La Mancha, 2002), vol. 1, 877-898;
Margarita Suárez Espinosa, “Sedas, rasos y damascos: Lima y el cierre del
comercio triangular con México y Manila en la primera mitad del siglo XVII”,
América Latina en la Historia Económica 2 (2015), vol. 22, 101-134, DOI:
https://doi.org/10.18232/alhe.v22i2.591; Bruno de la Serna Nasser, “Debates
en torno al comercio por el océano Pacífico durante los reinados de Felipe II
y Felipe III (1573-1621): un ejemplo de policentrismo”, en Historia y Patrimonio Cultural. Memoria del 56º Congreso Internacional de Americanistas,
coords. Manuel Alcántara Sáez, Mercedes García Montero, Francisco Sánchez
López, ( Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2018), 757-768.
DOI: http://dx.doi.org/10.14201/0AQ0251_14; “La prohibición del comercio
entre Nueva España y Perú de 1634: génesis de una real cédula a través de la
coyuntura histórica de la monarquía hispánica” Histórica 1 (2020), vol. 44,
41-81; Mariano Bonialian. “Peruleros en Filipinas y en el Oriente, 1580-1610.
Una agencia hispanoamericana en la temprana globalización” Illes e imperis.
2

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�Pablo Sierra Fáfila

aplicación se dejaba notar muchos años después cuando, en 1748,
los apoderados del Consulado gaditano informaron del estado
real del comercio del Galeón de Manila en las Indias. Dijeron
que gran parte de las piezas no declaradas que se transportaban
hasta Acapulco tenían como destino el virreinato del Perú, cuyas
embarcaciones llegaban hasta el puerto novohispano, además de a
los de Sonsonate, El Realejo y Guatemala, distribuyéndose desde
allí hacia ambas costas4. Según sus cálculos, de las supuestas
4.000 piezas que tenían permitido embarcar anualmente desde
Filipinas, aproximadamente algo más de un tercio tenían un
destino fuera del virreinato novohispano5.
El desajuste de los circuitos comerciales oficiales
entre el Atlántico y el Pacífico continuó avanzando durante la
primera mitad del siglo XVIII. Se hizo manifiesto que el flujo
de mercancías y plata bajo la forma del sistema de galeones
para el comercio del virreinato peruano, proyectado desde 1720,
Estudis dhistòria de les societats en el món colonial i postcolonial 23 (2021),
185-211, https://doi.org/10.31009/illesimperis.2021.i23.08; “El Perú virreinal transpacífico, 1580-1604. Agentes, plata y productos chinos entre Potosí,
Lima, Nueva España, Filipinas y Macao”, Historia 55 (2022), vol. 1, 43-81.
DOI: https://doi.org/10.4067/S0717-71942022000100043.
4
Esta posición fue adquirida rápidamente, desde los inicios de la restricción
comercial. Rafael Obando Andrade, “Contrabandistas de seda y plata: puertos centroamericanos en las rutas transpacíficas (1585-1605)”, Nuevo Mundo
Mundos Nuevos [Online], Debates, 2019. Disponible en http://journals.openedition.org/nuevomundo/78278; DOI: https://doi.org/10.4000/nuevomundo.78278. Consultado el 27 de enero de 2024.
5
Javier Ortiz de la Tabla Ducasse, El marqués de Ovando. Gobernador de
Filipinas (Sevilla: CSIC, Escuela de Estudios-Hispanoamericanos, 1974), 125.
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sufrió graves trastornos por la dispersión del metal precioso por
otros flujos de intercambio al margen o paralelos al de la feria
de Portobelo. La liquidación de esos intentos restauradores por
mano de Edward Vernon en 17396, al comenzar la guerra del
Asiento (1739-1748), constituyó el golpe de gracia a la fragilidad
del sistema. La guerra, según García-Baquero, se convirtió en
un factor externo de presión imprescindible para la más rápida
adopción de los registros sueltos como opción generalizada7.
Estos, a diferencia del sistema de flotas y galeones como
navegación agrupada de diversas embarcaciones mercantes
y con escolta armada, se caracterizaron por comerciar con las
Indias individualmente sin atenerse a las normas de la travesía
conjunta.
Hasta ahora, la atención de la historiografía a los registros
sueltos como sistema comercial antes de la década de 1760 ha
sido discreta. No obstante, más allá de trabajos dedicados al
comercio atlántico durante la centuria8, podemos señalar que los
Sin embargo, la mella se venía produciendo desde décadas atrás, cuando
los buques franceses generalizaron su acceso a la costa del Pacífico americano
alrededor del 1700. Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política
y comercio asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo
marginal, (México D.F.: El Colegio de México, 2012), 237-238, 241-242 y 245.
7
Antonio García-Baquero González, Cádiz y el Atlántico: el comercio colonial bajo el monopolio gaditano, (Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz,
1988), tomo I, 171.
8
Geoffrey J. Walker, Política española y comercio colonial 1700-1789,
(Barcelona: Ariel, 1979), 258-276; Antonio García-Baquero González, La Carrera de Indias: suma de la contratación y océano de los negocios, (Sevilla:
Sociedad Estatal para la Exposición Universal de Sevilla, Algaida Editores,
6

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puntos de análisis más pormenorizados los encontramos en los
trabajos de Xabier Lamikiz y Mariano Bonialian, quienes han
puesto en valor la trayectoria vital en la actividad económica9, el
peso del capital personal de los actores10 y el cambio en el patrón
del comercio como clave diferencial de los diferentes sistemas11,
1992), 104-108; Jesús Turiso Sebastián, Comerciantes españoles en la Lima
Borbónica: anatomía de una élite de poder (1701-1761), (Valladolid: Secretariado de Publicaciones, Universidad de Valladolid, Instituto Riva-Agüero,
Pontificia Universidad Católica del Perú, 2002), 124-130; Josep M. Delgado
Ribas, Dinámicas imperiales (1650-1796). España, América y Europa en el
cambio institucional del sistema colonial español, (Barcelona: Edicions Bellaterra, 2007), 141-207; Stnaley J. Stein, Barbara H. Stein, Plata, comercio y
guerra. España y América en la formación de la Europa Moderna, (Barcelona:
Crítica, 2002), 232-243; Allan J. Kuethe, Kenneth J. Adrien, El mundo atlántico español durante el siglo XVIII, (Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, Banco de la República, 2018), 131-172; Cristina Mazzeo, “El comercio
colonial a lo largo del siglo XVIII y su transformación frente a las coyunturas
de cambio”, en Compendio de Historia Económica del Perú. Economía del
período colonial tardío, ed. Carlos Contreras, (Lima: Banco Central de Reserva de Perú, Instituto de Estudios Peruanos, 2020 primera edición digital), t.
III, 245-248. Disponible en: https://www.bcrp.gob.pe/publicaciones/compendio-de-historia-economica-del-peru.html. Consultado el 22/05/2024.
9
Xabier Lamikiz, “Comerciantes y estrategias mercantiles en los intercambios transoceánicos de la Lima Borbónica, 1711-1821”. História Revista 3
(2016), 66-87. DOI: https://doi.org/10.5216/hr.v21i3.41391.
10
Xabier Lamikiz, “’Un cuento ruidoso’: confidencialidad, reputación y
confianza en el comercio del siglo XVIII”. Obradoiro de Historia Moderna 16
(2007), 113-142.
11
Xabier Lamikiz, “Patrones de comercio y flujos de información comercial
entre España y América durante el siglo XVIII”. Revista de Historia Económica. Journal of Iberian and Latin American Economic History 2 (2007), 231258. Una interpretación diferente sobre estos postulados en Jeremy Baskes,
Satying Afloat. Risk and Uncertainty in Sapnish Atlantic World Trade, 17601820, (Stanford: Stanford University Press, 2013), 43-68.
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junto al papel del virreinato del Perú como polo de atracción entre
el comercio oficial e informal12.
Así, desde la década de 1740, se fue modificando el
conjunto de la circulación y distribución comercial de toda
la Monarquía. La percepción que se tuvo de estos fue variada
en función de los efectos generados en los diferentes espacios
oceánicos y motivaron una serie de discursos que, bajo la premisa
de la recuperación, buscaban el apoyo oficial de nuevas rutas de
vinculación comercial.
Esta situación, que relacionaba cambio y proposición, es
la que vamos a desarrollar en las siguientes páginas. Primero,
atendiendo a las descripciones hechas y a las soluciones aportadas
ante lo que, desde el archipiélago filipino, se presentaba como una
situación de crisis. Para ésta, la principal pasaba por establecer un
contacto comercial directo con el virreinato del Perú. Un discurso
que, bajo diferentes puntos de vista, presentó varios focos de
reclamación desde la década de 1740 en los que la posición de esa
posible relación fue variable, pero común como factor necesario
para potenciar el comercio. La revitalización de este horizonte
comercial desde Filipinas será un aspecto que analizaremos de
forma conectada, también, con la situación del comercio del
Galeón de Manila en la siguiente década. Unos años que contaron
con un doble cambio como telón de fondo, el de la generalización
Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio
asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal,
(México D.F.: El Colegio de México, 2012), 259-365.
12

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de los registros sueltos durante la guerra y la reintroducción del
sistema de flotas para Nueva España en 1757.
1. La riqueza peruana...¿oculta, dispersa o imaginada?.
El trazado comercial oficial que había desplazado al virreinato
peruano de la navegación transpacífica no fue eficaz a la hora de
impedir el acceso a las mercaderías y frutos asiáticos, pero, sobre
todo, se mostró incapaz de impedir la salida de plata. La centralidad minera13 del Perú como símbolo de riqueza fue una imagen
que no se apartaba de la memoria de aquellos interesados en tratar
y proponer formas diferentes de comunicar comercialmente las Indias con la Península. Bernardo de Ulloa fue parte de esa memoria
cuando, acordándose del comercio peruano, definía cuál había de
ser el camino de las reformas comerciales, pues ésta sólo prosperaría sobre “la práctica que siglos enteros la acreditaron de la más
conveniente, tan opulentos retornos, según la memoria, que solo
nos queda de las felicidades que por su medio se lograron”14. Puso
Sin embargo, los niveles de acuñación de la Casa de la Moneda de México, incluyendo oro y plata, alcanzaron en los años centrales de la centuria,
casi coincidentes con el gobierno del marqués de la Ensenada mientras ocupó la Secretaría de Marina e Indias (1743-1754), unas cifras medias de entre
11.000.000 y 12.000.000 de pesos. El registro más alto se dio en el año 1752
con 13.969.256 pesos. Estas no supondrían las cantidades de producción totales, ya que faltaría el metal precioso que no pasaba a las cecas, pero que era
igualmente apreciado y utilizado. Ruggiero Romano, Moneda, seudomonedas
y circulación monetaria en las economías de México, (México, D.F.: Fideicomiso Historia de las Américas, El Colegio de México, Fondo de Cultura
Económica, 1998), 29.
14
Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español,
13

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el foco en los problemas que el exceso de oferta podría acarrear
como consecuencia de un drenaje demasiado rápido de la plata producida, una alteración que desvirtuaba los mecanismos comerciales como había sucedido con la detracción francesa por las costas
del Pacífico en las dos primeras décadas del siglo XVIII15.
Esto también se dejó sentir al otro lado del océano, aunque
en el caso del Galeón de Manila su irregularidad no fue tan
palpable como en el de los Galeones de Tierra Firme16, por lo que,
si la prolongación oriental de las navegaciones francesas pudieron
tener algún efecto contrario, este fue absorbido mucho mejor por
la mayor regularidad de la navegación transpacífica tradicional17.
[1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 186-187.
15
Véase también Carlos Malamud Rikles, Cádiz y Saint Malo en el comercio colonial peruano (1698-1725), (Cádiz: Diputación Provincial, 1986); Jesús
Turiso Sebastián, Comerciantes españoles en la Lima Borbónica: anatomía de
una élite de poder (1701-1761), (Valladolid: Secretariado de Publicaciones, Universidad de Valladolid, Instituto Riva-Agüero, Pontificia Universidad Católica
del Perú, 2002), 108-116. La Corona no pudo habilitar un convoy de galeones
por encima de las 2.000 toneladas de carga hasta 1721, al mando de Baltasar de
Guevara ya bajo el amparo del proyecto de 1720. Los de José Fernández de Santillán fueron los últimos que contaron con un tonelaje superior en 1706. Enrique
Tapias Herrero, El Almirante López Pintado (1677-1745). El duro camino del
éxito en la carrera de Indias, (Sevilla: Universidad de Sevilla, 2017), 400.
16
Entre el año 1700 y 1720 se cuenta solo uno sin navegación, 1704, y cuatro
arribadas: en 1714, 1716, 1718 y 1719. Carmen Yuste López, Emporios transpacíficos. Comerciantes mexicanos en Manila 1710-1815, (México: UNAM,
2007), 41 y 44.
17
Sirva como ejemplo el galeón que retornó a Manila en 1717 que cargaba
más de 2.000.000 de pesos, contando con que su despacho se había realizado
en 1715 y se retrasó un año por la arribada. En esas fechas se hallaba vigente
el permiso de 300.000 pesos de carga y 600.000 de retorno, así que superaba
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Aunque, a pesar de los esfuerzos por retomar el control de los
canales de la plata peruana, en esta primera mitad del siglo XVIII
se fue consolidando la dispersión del metal precioso por diferentes
vías, unas impuestas, otras ilegales y otras autorizadas.
No obstante, la persistencia de la idea de un Perú de grandes
riquezas depositadas, parcialmente conocidas y desaprovechadas,
se presentaba como el gran estímulo del comercio de la Monarquía
y como un elemento clave en algunas propuestas que pretendían
conectar el virreinato con el comercio oriental. Esa imagen
conservada de origen peninsular se hacía evidente, de nuevo, en
las palabras de Bernardo de Ulloa:
“Ya he dicho que tres años hizo por marzo de este de 1740
que salieron los últimos galeones a Cartagena, reducidos a
un registro de dos mil toneladas y, no obstante esta cortedad
esperan la noticia de haber salido el comercio de Lima para ir
a encontrarle a Portobelo. En tan dilatado tiempo, se pierden
los navíos con la broma, se averían las ropas, y se comen los
comerciantes no solo las ganancias, sino el principal. Y aunque
estos sucesos van repetidos, y pudiera no hallarse hombre
que quisiera arriesgar su caudal en tráfico tan contingente, les
alienta y engaña la memoria de lo que fue, con la esperanza de
que los remedios que se aplican y malogran, lo puedan haber
recobrado”18.
el triple de lo permitido oficialmente. Carmen Yuste López, Emporios transpacíficos. Comerciantes mexicanos en Manila 1710-1815, (México: UNAM,
2007), 65-67.
18
Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español, [1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación
Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 187-188. La cursiva es
nuestra.
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Las observaciones sobre el reajuste de los circuitos marítimos
como vías de abastecimiento comercial al virreinato alcanzaron
altas cotas de detalle y asignación espacial en la obra de Ulloa.
La atención prestada a las nuevas incidencias del cambio bajo un
cómputo más equitativo, cuya clave descansaba en la anualidad
como rasgo clásico y esfuerzo buscado con anterioridad, no
desatendieron los huecos y desubicaciones producidas por el
nuevo circuito19.
Desde el propio virreinato no faltaron voces que, partiendo
de una exposición de la situación, ofrecieran soluciones que
beneficiaran a la Corona como a los vasallos. Victorino Montero
del Águila20 dejó constancia, en su Estado político del Reino
del Perú (1742), de las puertas relajadas por donde entraban
las mercaderías y salían los tesoros de las Indias. Esas puertas
La distribución de este cómputo hecha por Ulloa fue la siguiente: a Chile
y El Callao le corresponderían 3.000 toneladas, a Cartagena de Indias 2.000
toneladas y a Buenos Aires 1.500 toneladas. Estos galeones reformados ya no
tendrían en Tierra Firme su destino principal, sino que el convoy se ramificaría
en esos destinos principales. Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español, [1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 188190 y 196-200. El establecimiento de una pauta para salida y retorno fue una
medida que también había querido aplicar el virrey Superunda (1743-1761)
a los registros sueltos, José Antonio Manso de Velasco, Relación de gobierno [1745-1761], ed. Alfredo Moreno Cebrián, (Madrid: Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, Instituto Gonzalo Fernández de Oviedo, 1983),
279-284.
20
Guillermo Lohmann Villena, “Victorino Montero del Águila y su “Estado
Político del Reyno del Perú” (1742)”, Anuario de Estudios Americanos 31
(1974), 751-807.
19

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fueron identificadas como la de Panamá, a mano de virreyes
y demás autoridades, la de Cartagena, como anticipos de la
feria de Portobelo en las prolongadas detenciones previas de
los Galeones de Tierra Firme, la de Buenos Aires y la de Nueva
España21. A través de ésta “continuamente entran al Perú crecidas
partidas de ropas de China, y de Castilla de la que conducen a
aquel reino navíos de Manila, y registros de Honduras, donde
se mezclan balandras extranjeras, y está computada esta saca
por tres millones de pesos”. Un aporte de moneda peruana que
pudo comprobarse en los registros de las flotas que retornaban a
Cádiz, “no obstante del oro, que es el que carga, para el uso de
esta relajada puerta”.
La suma de las cifras manejadas se aproximarían a los
retornos de la última década del siglo XVII22, lo que nos permite
entender que después de la guerra de Sucesión (1701-1714) estas
“puertas relajadas” cobraran una mayor presencia en el circuito
comercial peruano y, al mismo tiempo, la imposibilidad con la
Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid (en adelante RBPRM), Estado
político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff. 154v.-156v; Ruggiero Romano, Moneda, seudomonedas y circulación monetaria en las economías de
México, (México, D.F.: Fideicomiso Historia de las Américas, El Colegio de
México, Fondo de Cultura Económica, 1998), 65-67.
22
José María Oliva Melgar, “Los insondables galeones del tesoro y las informaciones diplomáticas toscanas sobre las remesas de plata americana en la
segunda mitad del siglo XVII”, en El sistema comercial español en la economía mundial (siglos XVII-XVIII). Homenaje a Jesús Aguado de los Reyes, eds.
lit. Isabel Lobato Franco, José María Oliva Melgar (Huelva: Publicaciones
Universidad de Huelva, 2013), 127-155.
21

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que se toparon las autoridades españolas por revertir la situación.
El autor seguía el razonamiento hecho por Miguel de Zavala y
Auñón en lo que respectaba al cálculo en la producción de plata
y oro americanos hasta el año de 1732, fecha en la que escribía.
Hasta aquel año, Zavala y Auñón suponía que las “dos Américas”
habían dado anualmente una cifra de 38.000.000 de pesos de media
desde su descubrimiento23. Pero Montero del Águila puntualizaba
que éste no había contado con otros datos, como en el caso del
oro chileno, del que dudaba que Zabala hubiera podido incluir
en sus cálculos24. La reevaluación de sus cifras25 le condujo a la
conclusión de que, ante la costumbre de la infracción, “el cúmulo
de millones, que han fructificado estos reinos, se hallarán en los
extraños, porque el desorden en que se han connaturalizado, no se
halla en términos de lo que lo enfrenen las Leyes; y es necesario
usar como coyundas las industrias, sujetándolo al suave jugo de
En esta cifra media contaba Miguel de Zabala y Auñón tanto con los metales preciosos registrados como los no registrados. Y, además, computaba
prudencialmente la plata americana al margen de la Carrera de Indias en esa
estimación media anual. Biblioteca Digital Hispánica (en adelante BDH), Representación al Rey N. Señor D. Phelipe V [1732], R/35520, 252-254.
24
“de tal suerte que en las estafetas que conducen las cartas, se ha establecido un público registro de encomiendas, que ha habido ocasión en que han traído 42 arrobas registradas, siendo lo regular en cada cuarenta días que entran
estas estafetas 25 y 30 arrobas, las que conducen; y a el año que viene a ser
toda esta remisión la cuarta parte de la que se envía con particulares prelados
y personas, que vienen de dichas ciudades, fuera de otro tanto, que camina por
relajación a la puerta de Buenos Aires” . RBPRM, Estado político del Reino
del Perú [1742], DIG II/2888, ff. 156v.-157v. y 158r.
25
RBPRM, Estado político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff.
158r.-159r.
23

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una Compañía, que es la más apreciable prensa, en que se habían
de tirar nuevas Pragmáticas”26.
Sin embargo, la incorporación de nuevas posibilidades
necesitó de una situación crítica, o excesivamente agravada,
como para producir una reacción de mayor calado como el
detonante bélico de 173927, que facilitó la adopción del sistema
de registros sueltos de forma generalizada para sostener el
sistema comercial de la Monarquía y dar la espalda al alarde
del “reformismo continuista”28. Teniendo esto presente, parecía
seguirse una solución que ensamblara directamente esa
dispersión de los metales preciosos con una cobertura29 que
atendiera esos canales de desvío, condición que podrían cumplir
los registros sueltos.
Sin embargo, pese a no poder acudir a todos los canales
de desvío al mismo tiempo, pudo confirmarse el resultado
RBPRM, Estado político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff.
159r.-160v.
27
Jorge Cerdá Crespo, Conflictos coloniales: la Guerra de los Nueve Años
1739-1748, (Alicante: Publicaciones Universidad de Alicante, 2010).
28
Antonio García-Baquero González, “Comercio colonial y reformismo
borbónico: de la reactivación a la quiebra del sistema comercial imperial”,
Chronica Nova: Revista de historia moderna de la Universidad de Granada
22 (1995), 121. Además, el fin de la guerra en 1748 y el tratado posterior con
Inglaterra dos años después permitieron concluir las condiciones comerciales
impuestas en Utrecht con el Navío de Permiso y el Asiento de Negros.
29
Ante la dispersión la respuesta de la Corona fue la de proporcionar una
multiplicación de rutas que la asistiera y se canalizara hacia el aumento del
volumen comercial entre la Península y las Indias. Valentín Vázquez de Prada,
“Las rutas comerciales entre España y América en el siglo XVIII”, Anuario de
Estudios Americanos XXV (1968), 197-241.
26

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proporcionado por estos al demostrar su capacidad para mantener
una comunicación comercial entre la Península y las Indias
durante la guerra30. Así, la apuesta por su continuidad pareció
clara al marqués de la Ensenada (1743-1754)31, incluso a pesar de
contrarios dictámenes32.
La correlación entre las descripciones de Montero del
Águila y la solución dada por Ulloa, sin que coincidieran en el
método más idóneo para la reforma comercial, sí tomaban al Perú
como el principal y potencial estímulo comercial. Para el desvío
oriental creyó encontrar Ulloa una alternativa en la apertura del
comercio directo entre las islas Filipinas y la Península, pero en
El promedio anual, entre 1739 y 1754, se situó en 47 navíos, poco más de
un tercio superior respecto a las dos décadas previas. Antonio García-Baquero
González, Cádiz y el Atlántico: el comercio colonial bajo el monopolio gaditano, (Cádiz: Diputación Provincial de Cádiz, 1988), tomo I, 172.
31
Rafael Antúnez y Acevedo, Memorias históricas sobre la legislación y
gobierno del comercio de los españoles con sus colonias en las Indias Occidentales, [1797], ed. Antonio García Baquero-González, (Madrid: Fábrica de
Moneda y Timbre, 1981), 56-58.
32
Entre estos el de Manuel Clemente Rodríguez Requejo en 1750. Finalmente, una vez apartado del poder Ensenada, fueron restituidas las flotas con
carácter bianual en 1754. Margarita Rodríguez García, “Compañías privilegiadas de comercio con América y cambio político (1706-1765)”, Estudios de
Historia Económica, 46 (2005), 65; Josep María Delgado Ribas, Dinámicas
imperiales, 1650-1796: España, América y Europa en el cambio institucional
del sistema colonial español, (Barcelona: Bellaterra, 2007), 186; Stanley Stein,
Bárbara Stein, Plata, comercio y guerra: España y América en la formación
de la Europa Moderna, (Barcelona: Crítica, 2002), 241 y 243; Antonio Bernal Rodríguez, España proyecto inacabado: los costes/beneficios del imperio,
(Madrid: Marcial Pons, Fundación Carolina, Centro de Estudios Hispánicos e
Iberoamericanos, 2005), 494.
30

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exclusividad33. De esta forma, el nudo indiano del comercio34, que
tanto lastraba la recuperación de los convoyes a Tierra Firme, se
vería desenlazado en la culminación de un doble objetivo que
parecía tener en ese ámbito de circulación informal el principal
escollo. La perspectiva de Ulloa se centró en delimitar lo máximo
posible los espacios económicos de intervención comercial, dejando la atracción del mercado peruano para un reformado sistema de Galeones y la conexión directa con el comercio transpacífico para los puertos de la Península, con libre acceso a éste, y sin
anular el sistema tradicional del Galeón de Manila. La centralidad
peninsular, que si bien tenía como trasfondo el horizonte comercial peruano, se transformaba, a ojos de Montero del Águila, en
una centralidad virreinal, en la que mediante una “Compañía de
caudales” se concentraría e impulsaría la actividad comercial35.
Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español,
[1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 169-176, 348-349 y 353-355.
34
Nos referimos a un conjunto de lógicas informales que dominarían el control
de unos circuitos comerciales conectados por el Pacífico al margen de la preeminencia que quiso ejercer la Corona. Habría una primera fase de plenitud del
modelo informal entre 1580 y 1640; le seguiría otra de atenuación del mismo
de 1640 a 1680 y, por último, la segunda de impulso entre 1680 y 1740. Esta
última se distinguiría de la primera en que el comercio entre ambos virreinatos
por el Pacífico estaría completamente prohibido a diferencia de la permisión
que se practicaba en el primer periodo. Mariano Bonialian, China en la América
colonial: bienes, mercados, comercio y cultura del consumo desde México hasta
Buenos Aires, (Buenos Aires: Editorial Biblos, 2014), 56-67.
35
“y los mismos que han dado el 5% que pondrán el tercio o mitad de sus
caudales, fiando de un Banco, con más razones de seguridad, lo que hoy fían
de un individuo que pasa a la feria de Galeones: y si lo que V.M. erige por
33

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De aquella serían los puntos once y doce los de mayor
interés, pues a partir de estos procuraba hacer valer al rey que
era mucho más favorable la práctica de la navegación por el
Pacífico por tratarse de una ruta cómoda y de “propias Colonias”,
al contrario de la que pudiera experimentarse por el cabo de
Buena Esperanza36. Sólo habría que copiar el modelo comercial
transpacífico “como lo hacen hoy los del Reyno de México a las
Islas Filipinas, [...]; pues no se hace a Cádiz Almacén de estos
comercios”37. No obstante, ofrecía muchas dudas ya que parecía
querer cerrar el comercio de Nueva España con las islas Filipinas e
incorporarlo a esa compañía propuesta con carácter restrictivo38. El
precepto al año, se conoce utilidad, se puede sin exceder la ponderación de lo
posible, decir, que a dos o tres años de esta creación, tendrá la Compañía 20
millones de manejo; y a diez años de haber recogido caudales y comercios,
ninguna de las de Europa igualará sus fondos”. RBPRM, Estado político del
Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff. 121r.-123r.
36
Marina Alfonso Mola, Carlos Martínez Shaw, “La ruta del Cabo y el comercio español con Filipinas”, en Un océano de seda y plata: el universo económico del Galeón de Manila, eds. Salvador Bernabéu Albert, Carlos Martínez Shaw, (Sevilla: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2013),
307-340.
37
RBPRM, Estado político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff.
146r.-149r.
38
Unos años antes, el marqués de Villadarias ya había tenido presente la fuga
del metal precioso que se producía por el Pacífico y la idoneidad de comerciar
sólo con géneros por esa ruta. Más allá del resumen que de sus planteamientos
hiciese el marqués de Santa Cruz de Marcenado, Villadarias expuso en su Discurso sobre la negligencia y abandono con que se miraba en España el esencialísimo punto del Comercio que “[...]Y como en la China se carece de plata
al paso que abunda el oro, con el cual, la compran aquellos naturales dando
crecido interés se podría sujetar aquel comercio a este solo cambio prohibiendo lo que fuese manufactura (pues destruyen las nuestras) y permitiéndolo
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problema se hallaría en la contrapartida, pues, en el fondo, la plata
era la mercancía más valorada en las Indias Orientales. La mayor
parte de las mercaderías que transportaba el Galeón de Manila no
eran propias del Archipiélago, sino conducidas anualmente para el
comercio de éste por los champanes chinos y demás embarcaciones
asiáticas que anualmente navegaban a las islas.
Al igual que Ulloa, Montero del Águila se expresó de
manera similar sobre la plata del virreinato39. Ya no se trataba
únicamente de la que se movía por éste y cuya concentración de
décadas pasadas había dado paso a su dispersión por diferentes
“puertas” como había expuesto. Además, podría haber otra
importante cantidad que no se ponía siquiera en circulación y, por
tanto, se trataría de una riqueza potencial no explotada. A ojos del
proyectista sería un doble perjuicio: el causado por las grandes
sumas que escapaban al control de los españoles y el otro debido al
poco interés por fomentar el trabajo de las minas y explotaciones
similares de la superficie. Una oportunidad que se perdía.
2. Filipinas y el comercio con el Perú.
Junto a estas dos perspectivas, completaría el conjunto de la
Monarquía la proporcionada desde las islas Filipinas. El arzobispo
de Manila, Pedro Martínez de Arizala, dio muestras en 1753 de
únicamente en lo que lejos de producir mal asegurase bien pero con la calidad
de que se conmutasen géneros por géneros.”. RBPRM, Miscelánea, DIG/II
2862, ff. 33r.-v.
39
RBPRM, Estado político del Reino del Perú [1742], DIG II/2888, ff.
157v.-158r.
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la atracción que ejercía el Perú sobre las mercaderías y géneros
asiáticos40. En la parte que dedicó al comercio de Filipinas con
Nueva España proponía que este permiso se ampliara hasta
1.000.000 de pesos, de los que calculaba que rendirían en
Acapulco doblemente y que contribuirían por derechos reales el
20%41. Ya de por sí la ampliación sugerida era bastante importante
al elevar el permiso al doble del último concedido. Pero no se
detuvo aquí, al apuntar, al mismo tiempo, al virreinato peruano.
La ausencia de detalles concretos no empañó la claridad
de su exposición: “Y debiéndose suponer, que extendido (como
conviene) este tráfico de Philipinas al Reino del Perú, rendirá con
el tiempo otra igual cantidad”. Ahora bien, esto era una aspiración,
pero el comienzo, “mientras se establece con cabal conocimiento”,
se haría navegando cada dos años y “podrá regularse su efectivo
considerado al propio cotejo, y regulación de 20 por 100 a 200.000
Archivo General de Indias (en adelante AGI), FILIPINAS,292,N.49, Carta
de Pedro Martínez de Arizala, arzobispo de Manila, proponiendo un proyecto
para Filipinas, Manila 14-I-1753. Decía el arzobispo en su carta que ya había
dado cuenta de sus proposiciones hacía más de cuatro años, por lo que los
primeros escritos del proyecto podrían ser del año 1747 o 1748. El afán observador de Arizala también se hizo notar en el aspecto político cuando propuso al
marqués de la Ensenada en mayo de 1752 la reforma del gobierno de las islas
Filipinas y es que no carecía de experiencia en este sentido el arzobispo, pues
antes de llegar al Archipiélago había sido oidor de la Real Audiencia de Quito.
Miguel Luque Talaván, “Las instituciones de derecho público y de derecho
privado en la gobernación y capitanía general de las Islas Filipinas”, en Historia general de Filipinas, dir. Leoncio Cabrero Fernández, (Madrid: Ediciones
de Cultura Hispánica, 2000), 350; Antonio M. Molina, América en Filipinas,
(Madrid: Editorial MAPFRE, 1992), 63.
41
Que dejaría como beneficio neto del comercio sería de 1.600.000 pesos.
40

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pesos […] y con el mismo interés de carga, que los de Acapulco”42.
De esto se comprende que el permiso para el inicio del comercio
transpacífico con el Virreinato del Perú sería de 500.000 pesos en
Manila y de 1.000.000 de retorno a los que se aplicaría ese 20%
por el mismo concepto que había propuesto anteriormente. Así,
la suma de ambos permisos supuestos arrojaría un valor total de
carga en Manila de 1.500.000 pesos con un retorno de 3.000.000
de pesos si no tenemos presente las contribuciones de los reales
derechos. Cifras más próximas al producto real que transportaban
los galeones43, así que en parte podemos entender la propuesta del
arzobispo como una forma de dar curso oficial a lo practicado.
AGI, FILIPINAS,292,N.49, Carta de Pedro Martínez de Arizala, arzobispo de Manila, proponiendo un proyecto para Filipinas, Manila 14-I-1753.
43
Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio
asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal,
(México D.F.: El Colegio de México, 2012), 207-223. Así se refería el oidor
Francisco Leandro de Viana: “[...] y para mayor convicción de todo lo hasta
aquí dicho, y de los perjuicios causados a la Real Hacienda, servirán los ejemplares Covadonga, y Santísima Trinidad, apresados por los ingleses, en los
años de 743 y 762: y últimamente el Navío llamado el Philipino (cuya Plata
se salvó en la pasada Guerra, y pasaba de dos Millones de pesos, no correspondiéndole por el registro, sino doscientos y cincuenta mil pesos) la Fragata
Santa Rosa; (en que el Marqués de Rubi, encontró un exceso exorbitante en las
Cajas de Permiso; y hubiera encontrado el mismo en los Fardos, si se hubieran
abierto) y la Fragata San Carlos, en que se descubrieron iguales excesos por las
eficaces providencias del actual Virrey de la Nueva España, y de Don Joseph
de Gálvez, Visitador General de aquel Reyno”. AGI, FILIPINAS,940,N.1,
Carta de Francisco Leandro de Viana informando extensamente en dos partes:
la primera en 46 capítulos sobre los abusos y fraudes y la segunda en 18 sobre
el número de piezas permitido, Manila 15- VII-1767, en Expediente sobre desórdenes del comercio de Filipinas, f. 945r.
42

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De esta propuesta podemos deducir que el interés que
desde Manila podía despertar el comercio directo con el virreinato
peruano, como mercado importante e interesado en los productos
orientales, se pudo concentrar en evitar la intermediación
novohispana como sucedía hasta entonces. Desplazada ésta, los
excedentes se convertían ahora en el permiso que debía llegar a
Perú directamente por mano del comercio filipino. Cabe pensar
que, con esto, Arizala buscara eliminar algunos de los abusos
que se habían venido perpetuando en el comercio transpacífico44.
Sin embargo, no ofreció respuesta a estos interrogantes. Si ese
supuesto interés comercial insular no era tal, hay que decir que este
solo estaría en la pluma del arzobispo. Además, resultaría extraño
pensar que los comerciantes novohispanos, especialmente los de
la Ciudad de México, cuya presencia en los circuitos mercantiles
y poder económico era creciente desde la segunda mitad del
siglo XVII45, se resignaran a la implantación de una segunda vía
comercial transpacífica que conectara directamente al virreinato
del Perú con las islas Filipinas. De la misma forma que tampoco
consentirían en ello los comerciantes peninsulares y la misma
Corte, donde siempre era visto con recelo cualquier desmán
El mismo arzobispo había denunciado los mismos pocos años antes. AGI,
FILIPINAS,292,N.32. Carta de Pedro Martínez de Arizala sobre el reparto de
boletas, Manila 30-VIII-1750.
45
Guillermina del Valle Pavón, “contrabando, negocios y discordias entre
los mercaderes de México y los cargadores peninsulares, 1670-1711”, Studia
historica. Historia moderna 2 (2020), 115-143. DOI: https://doi.org/10.14201/
shhmo2020422115143.
44

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cometido o que llegaran noticias sobre las salidas irregulares de
plata por encima de los retornos permitidos.
El planteamiento hecho por Arizala suscitaba una cuestión
importante, la de la afectación al abastecimiento indirecto por
parte del Galeón de Manila al virreinato peruano y, unido a éste,
el ejercicio del monopolio y circulación comercial que hacían e
intentaban proteger los comerciantes de Lima como intermediarios
de mayor peso. Este quedó más expuesto, sobre todo, cuando los
registros sueltos se dejaban notar de tal forma que exigían a los
comerciantes más potentados un sobresfuerzo por mantener su
posición. Esto pudo comprobarse ya en los años de 1743 y 1744
con el cese de la puerta de Panamá46.
No obstante, Jorge Juan y Antonio de Ulloa pudieron
informarse de que el trato ilícito que se hacía por las costas
novohispanas en relación a las mercaderías orientales era mucho
más difícil de erradicar debido a la baratura de esas mercancías
que podían dejar un beneficio superior al 100% una vez deducidos
todos los costes. Un porcentaje que podría alcanzar el 200%
en los casos en los que pudieran adquirirse de primera mano
en Acapulco. Por un testimonio directo, que dijeron tomar de
un comerciante recién llegado de las costas de Nueva España,
supieron que su beneficio había sido del 140%, “pero que esto
había nacido tanto de haber logrado la ocasión de emplear en [la]
Jorge Juan de Santacilia y Antonio de Ulloa, Noticias secretas de América,
[1747], ed. Luis Ramos Gómez, (Madrid: Dastin, 2002), 202-206.
46

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feria de Acapulco, cuanto porque las contribuciones para el pase
habían sido muy moderadas en virtud de algunas recomendaciones
que con prevención se les habían hecho a los jueces por donde
había de pasar para que lo atendiesen”47. Por tanto, la esfera
comercial comprendida en los productos orientales tendría así una
condición particular respecto al flujo completo informal desviado
desde Nueva España.
El gobernador Pedro Manuel de Arandía48, partícipe de
este contexto reformista, formuló, al igual que el arzobispo, una
idea de comercio transpacífico49 como alternativa complementaria
a la tradicional practicada hasta entonces. Con ello, esperaba dar
solución a una serie de problemas que se habían vuelto acuciantes
a su parecer y que estaban en estrecha relación. A la debilidad
demográfica de la población de origen español se añadía una
lastrada situación comercial desde la década anterior cuando
tuvo lugar la captura del Covadonga en 1743, seguido de varias
Pero, también, había artículos no tan atractivos cuya ganancia podía ser inferior. Jorge Juan de Santacilia y Antonio de Ulloa, Noticias secretas de América, [1747], ed. Luis Ramos Gómez, (Madrid: Dastin, 2002), pp. 207-208.
48
Un repaso a su gobierno en Ana Ruiz Gutiérrez, “Fronteras allende el mar:
el gobierno de Pedro Manuel de Arandía y Santisteban en Filipinas (17541759)”, en Fiesta, arte y literatura en tierras de frontera, eds. José Javier
Azanza López, Silvia Cazalla Canto y Guadalupe Romero Sánchez, (Granada:
Editorial Universidad de Granada, 2023), 73-93.
49
Un primer acercamiento a esta propuesta en Pablo Sierra Fáfila, “La nao
del Perú: propuesta del gobernador Pedro Manuel de Arandía para el comercio de Filipinas (1758-1759)”, en América: problemas y posibilidades, eds.
Ascensión Martínez Riaza y Miguel Luque Talaván, (Madrid: Ediciones Complutense, 2019), vol. 2, 529-552.
47

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arribadas y la pérdida del patache Pilar en 175050. De la relación
anterior había podido constatar su influencia mutua y afirmar
que solo diez casas contaban con un caudal superior a los 50.000
pesos, más que apto para su mantenimiento. Pero a estos seguían
“habitantes eventicios, y producentes para el Comercio del apoyo
de las obras pías con poquísimo caudal de propio arbitrio”.
Estas palabras guardaban la denuncia implícita respecto a la
escasa población arraigada en las islas, en la que predominaría
un carácter fluctuante y temporal, de ida y venida en una sola
generación, de cuya marcha a Nueva España no quedaba ningún
beneficio en las islas51.
Ahora bien, si nos fijamos en dicho aporte poblacional, las
palabras de Arandía no casaban con el movimiento observado en
la década de 1750, en la que se puede apreciar un leve incremento
respecto a las dos anteriores (1730-1749)52. Cabe la posibilidad
Vicente Rodríguez García, El gobierno de Don Gaspar Antonio de la Torre y Ayala en Filipinas, (Granada: Universidad de Granada, 1976), 111-112
y 150-152; Antonio García González, El gobierno en Filipinas del Ilmo. Sr.
D. Fray Juan de Arechederra y Tovar, Obispo de la Nueva Segovia,(Granada:
Universidad de Granada, 1976), 73-74 y 98-99; Guadalupe Pinzón Ríos, “Defensa del Pacífico novohispano ante la presencia de George Anson”. Estudios
de historia novohispana 38 (2008), 63-86.
51
Antiguo patrón fijado desde la aplicación de la restricción oficial. Carmen
Yuste López, “De la libre contratación a las restricciones de la permission. La
andadura de los comerciantes de México en los giros iniciales con Manila,
1580-1610”, en Un océano de seda y plata: el universo económico del Galeón
de Manila, eds. Salvador Bernabéu Albert y Carlos Martínez Shaw, (Sevilla:
Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2013), 85-106.
52
Antonio García-Abásolo, “Españoles y mexicanos en Filipinas. Siglos
XVI a XIX”, en Con la casa a cuestas. Migración y patrimonio cultural en
50

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de que dicha tendencia se hubiera reducido o estancado justo en
el momento en el que se hacía cargo de la Gobernación insular,
pero la frecuencia era más favorable que en los gobiernos previos
al de José de Ovando (1750-1754), de lo que se desprende que el
interés por comerciar desde Filipinas no se veía, cuando menos,
mermado53.
Otro factor perjudicial al comercio que sumaba era el del
aumento de los precios de los géneros y mercaderías asiáticas por
la mayor demanda europea, cuyas embarcaciones acudían a los
puertos chinos en mayor número54. Esto suponía que por la vía de
las compañías comerciales europeas había aumentado la atracción
de este comercio en detrimento de la vía transpacífica55. Cabría
preguntarse si ese tirón por la ruta del cabo de Buena Esperanza
el mundo hispánico, ed. Erika González León, (Sevilla: Universidad Pablo de
Olavide, Arte, Creación y Patrimonio Iberoamericanos en Redes, 2020), 77.
53
Otra cuestión sería que el beneficio se concentrara, por ese mayor aporte
poblacional, en un mayor o menor número de manos, pero esto no implicaría
necesariamente un descenso del mismo.
54
AGI, FILIPINAS,160,N.27, Carta del gobernador Pedro Manuel de Arandía sobre el comercio con Perú, Manila 17-VII-1758, en Expediente sobre
apertura del comercio a Perú. 17-VII-1758/27-XI-1759.
55
José Passarin, comisionado para la construcción del galeón Nuestra Señora de Guadalupe en Siam, en su conducción hacia las islas Filipinas no exenta
de dificultades, pudo observar a mediados del año 1755 que “Noticiosos de mi
llegada a la ciudad de Cantón los sobrecarga (sic), y capitanes de veinte y nueve barcos de Europa que se hallaron por sus Compañías de Comercio de dicha
ciudad como son franceses, ingleses, portugueses, prusianos, suecos, dinamarqueses y holandeses me vinieron a cumplimentar admirándose mucho de mi
lastimosa tragedia”. AGI, FILIPINAS,940,N.1, Expediente sobre desórdenes
del comercio de Filipinas, Manila 5-VII-1756, f. 184r.
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se debía únicamente a un aumento de la demanda de los mercados
europeos para el consumo propio de estos o si, además, influía el
hecho de que el abastecimiento de los mercados indianos hubiera
acaparado un mayor volumen de mercaderías asiáticas por la vía
atlántica56 y, por tanto, el papel jugado por los registros sueltos
desde su habilitación en 1739 tuviera protagonismo en ello57.
Si estos proporcionaron un abastecimiento más regular
a las Indias, podemos pensar que la atracción de mercancías
asiáticas por la ruta transpacífica se vería, en parte, reducida.
Incluso, la demanda peruana, alimentada desde Acapulco, podría
haberse visto igualmente cubierta por esta “atlantización” del
comercio transpacífico, identificando la navegación por el cabo
de Hornos desde la década de 1740 como la primera fase de
cambio respecto al comercio oriental58. No obstante, a través de
los comentarios de Jorge Juan y Antonio de Ulloa hemos podido
ver cómo la rentabilidad de ese comercio ilícito de mercaderías
asiáticas era lo suficientemente alta como para resistir mejor el
Ana Crespo Solana, “La Compañía holandesa de las Indias Orientales
(VOC) y los proyectos españoles con Filipinas a través del Cabo de Buena
Esperanza (1609-1784)”. Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia 20 (2020), 127-129.
57
Bernardo de Ulloa, Restablecimiento de las fábricas y comercio español,
[1740], ed. Gonzalo Anes Castrillón, (Madrid: Instituto de Cooperación Iberoamericana, Instituto de Estudios Fiscales, 1992), 351-352.; Gerónimo de
Uztariz, Theorica y práctica de comercio y marina, [1742], ed. Gabriel Franco
López, (Madrid: Aguilar, 1968), 102.
58
Mariano Bonialian, “Comercio y atlantización del Pacífico mexicano y
sudamericano: la crisis del lago indiano y del Galeón de Manila, 1750-1821”.
América Latina Historia Económica 1 (2017), 13.
56

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abastecimiento que pudiera hacerse con los navíos de registro. Sin
embargo, Bonialian pone en cuestión esa rentabilidad advirtiendo
que la redistribución que se efectuaba desde Lima prácticamente
había desaparecido para la década de 1750:
“Hemos registrado en su momento que entre los años 1670 y
1740 se dirigieron más de 80 embarcaciones limeñas con plata,
azogue, cacao y vino a los puertos del Pacífico mexicano.
Veinticinco de ellos –cifra oficial y por cierto mínima, que
no refleja el contraflujo- habían retornado con mercadería
local, asiática, europea y de Castilla a los puertos del Callao,
Guayaquil, o Paita. Lo sorprendente es que apenas iniciada
la segunda mitad del siglo XVIII, esta composición de bienes
desde México hacia Perú por el Pacífico no continuó en lo
más mínimo. La medida de libre comercio para el tráfico de
embarcaciones particulares por el puerto de Buenos de Aires o
hacia el Valparaíso, Lima y Guayaquil vía el Cabo de Hornos
daba cuenta del avance español sobre un espacio marítimo
sudamericano que en el periodo anterior funcionaba con otras
lógicas de comercio, más vinculadas a México y a la economía
asiática.” 59

Esa resistencia mayor parecía, según el fragmento, no haber
tenido continuidad. Sin embargo, Carmen Parrón Salas advirtió
que los registros sueltos no se habían hecho sentir plenamente
todavía entre 1739 y 176060. Se podría argumentar que la Carrera
del Pacífico no pudo oponerse con firmeza a la llegada de los
Mariano Bonialian, “Comercio y atlantización del Pacífico mexicano y
sudamericano: la crisis del lago indiano y del Galeón de Manila, 1750-1821”.
América Latina Historia Económica 1 (2017), 18-19.
60
Carmen Parrón Salas, “Perú y la transición del comercio político al comercio libre, 1740-1778”, Anuario de estudios americanos 2 (1997), 453-456.
59

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registros sueltos y que estos pudieron tener un efecto sustitutivo,
ya que la década de 1740 fue aciaga para el comercio del Galeón
de Manila, pues entre 1742 y 1750 solo se completaron dos
viajes comerciales y el envío de una embarcación en lastre61,
en 1745, 1746 y en 1749. Por tanto, sería esta una oportunidad
para los registros sueltos de cubrir la demanda del virreinato
peruano asumiendo esa carga “extra” que tenía como objeto la
reexpedición hacia el Perú. Una situación que bajo diferentes
perspectivas señalaba el proyectismo de estas décadas centrales,
al subrayar la conexión con Perú como factor de recuperación.
No obstante, este esquema de reemplazo debe ser
matizado. La famosa expresión recogida por Domingo de
Marcoleta, “A este methodo se fabrican inmensos artificios, que
ha maquinado la avaricia, tanto por aquella Garganta, como por
la via de Mexico, hallándose en el Reyno gruessas Memorias,
y tanta copia de Generos de China, que parece haverse abierto
la Feria de Pequin en Lima”62, nos dice todavía que el efecto
de los registros sueltos, como suministradores de mercaderías
orientales, no habían triunfado en tal condición durante la década
de 1740. Independientemente de la exactitud temporal con la que
vinieran a acusar a los comerciantes de Lima, esto nos dice que,
AGI, FILIPINAS, 151,N.41, Carta de Gaspar de la Torre sobre suspensión
del galeón, Manila 19-VIII-1745.
62
RBPRM, Nueva Representación, que hace a Su Magestad (que Dios
guarde) D. Domingo de Marcoleta, Apoderado de la Ciudad de Buenos Aires
[1750], VE/703/4, f. 6r.
61

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al menos, el rápido efecto subrayado por Lamikiz63, en respuesta
a lo expuesto por Parrón Salas sobre la profundidad y velocidad
del cambio representado por los registros sueltos, no parecía
aplicarse a esa esfera del comercio oriental, o al menos no se
ajustaba a los mismos ritmos que se habían impuesto sobre el
tradicional comercio atlántico.
Por ello, debemos considerar que la ruta de abastecimiento
seguiría siendo extraordinariamente larga si, desde Cádiz, se
daba conexión a la del cabo de Buena Esperanza con los registros
sueltos. De tal forma que, aún en la década de 1740, y contando
con la supresión de la ruta transpacífica después del desastre del
Covadonga (1743), se planteara el abastecimiento directo como
una oportunidad, pero integrada también en un amplio contexto
de guerra económica64, por parte de las potencias extranjeras en
América a través del Pacífico entre 1745 y 174765, sabedores de
los varios años que hacía que no salía un galeón hacia Acapulco y
del impacto que podía tener una operación de tal calibre66.
Xabier Lamikiz, “Patrones de comercio y flujos de información comercial entre España y América durante el siglo XVIII”. Revista de Historia Económica. Journal of Iberian and Latin American Economic History 2 (2007),
240-241.
64
Sylvia L. Hilton, Las Indias en la Diplomacia española, 1739-1759 (Madrid: Universidad Complutense de Madrid, Tesis Doctoral, 1980), 328-331.
65
Justo ese año de 1746 se había decido enviar desde Filipinas el galeón
Rosario y el navío Pilar. Véase la tabla más abajo.
66
Guadalupe Pinzón Ríos, “La expedición neerlandesa de 1747. Un intento
inglés y holandés por comerciar con Nueva España”, en Nueva España: puerta
americana al Pacífico asiático, coord. Carmen Yuste López, (Ciudad de México, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 2019), 197-221.
63

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La propuesta de Arandía llevaba como introducción la
referencia a la demanda peruana de los géneros asiáticos: “de
que aquellos naturales son tan apetentes y apasionados”. Con
esta información daba paso a su petición, proponiendo al rey
la concesión de un navío de permiso cada tres o cinco años,
excusando al de Nueva España, y que en Filipinas se satisficieran
los intereses de carga y “más valor por el aumento que debiera
hacerse en Acapulco, computando el de el Real Situado de un año
se beneficiaba la Real Hacienda de esta extracción en el Reino de
la Nueva España”67.
La idea del gobernador ofrece algunas dudas por los
términos en los que se expresa. El principal, pensamos, es el
que hacía referencia al intervalo temporal para comerciar entre
Filipinas y el virreinato del Perú y la expresión de excusar al navío
de Nueva España. Si señalaba que la línea comercial con Nueva
España quedase suspendida completamente para impulsar la
peruana, o si esta suspensión tendría ocasión únicamente cuando
fuese concedido el navío de permiso que se despachara al Perú
para comerciar con Filipinas, es algo que requiere ser precisado.
En el caso de que todo el comercio transpacífico pudiera depender
del navío de permiso propuesto para el Perú, cada tres o cinco
años, sería demasiado grande el espacio temporal y el buque
del navío tendría que ser enorme como para abastecerlo durante
AGI, FILIPINAS,160,N.27, Carta del gobernador Pedro Manuel de Arandía sobre el comercio con Perú, Manila 17-VII-1758, en Expediente sobre
apertura del comercio a Perú. 17-VII-1758/27-XI-1759.
67

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tanto tiempo. Sin embargo, resultaría extraño pensar en un cese
completo de la ruta comercial oficial porque no había sido esa
una medida común o repetida en los debates sobre el comercio
transpacífico ni entre el proyectismo peninsular para las islas68.
Solo José de Carvajal y Lancaster la expuso abiertamente en su
proyecto de compañía para las islas69.
Ahora bien, aunque pensemos en este navío de permiso
como en un galeón complementario, expuso Arandía una serie de
diferencias respecto al sistema tradicional que permitirían el ahorro
del situado y convertir a las islas en el depositario fiscal del comercio
transpacífico peruano. Por lo que dicho ahorro y beneficio a la
hacienda virreinal novohispana solo era posible en años precisos
en los que el viaje comercial se efectuara desde las costas peruanas
del Pacífico hacia las islas Filipinas70. La definición concreta de
Marina Alfonso Mola, Carlos Martínez Shaw, “España y el comercio de
Asia en el siglo XVIII. Comercio directo frente a comercio transpacífico”, en
El Sistema Comercial Español en la Economía Mundial (siglos XVII-XVIII).
Homenaje a Jesús Aguado de los Reyes, eds. Isabel Lobato Franco y José María Oliva Melgar, (Huelva: Servicio de Publicaciones Universidad de Huelva,
2013), 328-339.
69
José de Carvajal y Lancáster, Testamento político o idea de un gobierno
católico, [1745], ed. José Miguel Delgado Barrado, (Córdoba: Universidad de
Córdoba, Servicio de Publicaciones 1999), 123-129.
70
Desde las islas Filipinas también fue contemplada esta opción de institucionalización comercial varios años antes. AGI, Audiencia de Filipinas, FILIPINAS,206,N.1, Memorial de la Ciudad y Comercio de Manila proponiendo
nuevas reglas para mejor acierto de su comercio basadas en la que haya un
Consulado de Manila, Madrid (sin fecha), en Expediente sobre el comercio
de Filipinas y Nueva España 1712-1722, ff. 763r.-765v. María Teresa Martín
Palma, El Consulado de Manila, (Granada: Universidad de Granada, 1981).
68

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su organización quedaba sujeta a su aprobación posterior, pero, en
vista de que el gobernador fijaba un período temporal y un navío
de permiso, la adopción más próxima sería la del modelo del
Galeón de Manila, ya que se acabaría dotando de un reglamento
al comercio entre Manila y Perú, de iniciativa privada y no real71.
Este desplazamiento del mantenimiento y los costes del
comercio marítimo lo basaba en la incapacidad que tenían en aquel
momento los comerciantes de Manila para sostener las cargas de
este tipo de tráfico, y que si el rey lo concedía en los términos
propuestos, contemplaba “a todas luces este plan favorable a la
Real Hacienda con intermedio de los tiempos en que fuere del Real
agrado de S.M. la Concesión”. Esto conllevaría una alteración de
los términos en los que se efectuaba la Carrera del Pacífico. El
gobernador presuponía unos efectos beneficiosos para la población
que permitirían cambiar la tendencia que describía pues durante
“mi Gobierno han muerto hasta ocho vecinos de caudal y manejo
conocido, y apenas se han radicado tres advenedizos”.
No obstante, más allá de su aprobación o rechazo72,
conviene destacar la presencia que tenía el virreinato peruano en
Marina Alfonso Mola, Carlos Martínez Shaw, “Iniciativa pública e iniciativa privada en el tráfico directo de España con las Filipinas”, en Bajo el velo
del bien público. Estudios en homenaje a Guillermo Pérez Sarrión, eds. Jesús
Astigarraga Goenaga y Javier Usoz Otal, (Zaragoza: Institución Fernando el
Católico, 2020), 87-110.
72
AGI, FILIPINAS,160,N.27, Informe del fiscal del Consejo de Indias, Madrid 27-XI-1759, en Expediente sobre apertura del comercio a Perú. 17-VII1758/27-XI-1759. AGI, FILIPINAS,335,L. 17, Aviso de negativa al comercio
con Perú propuesto por Arandía. 27-IX-1760, ff.151R-154R.
71

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el imaginario comercial de las islas y la condición salvífica que
parecía guardar para éstas. Arandía había propuesto la alternancia
a la hora de apostar por la habilitación de un navío organizado y
despachado desde las costas peruanas para que fuera a comerciar
a Filipinas cada tres o cinco años, sin interrumpir la Carrera del
Pacífico excepto cuando le tocara realizar el viaje comercial,
ahorrando el situado novohispano en dicho año y dejando todo
el monto fiscal procedente del comercio en las cajas reales
insulares. Arizala era igualmente partidario del comercio con
Perú, pero de una forma más parecida al practicado entre Manila
y Acapulco, adoptando la organización del viaje comercial desde
Filipinas y sin alternarse, sino de forma coincidente. Aunque,
en una primera fase, el viaje hacia Perú se haría cada dos años
y después anualmente, sería esta una posición lejana a la del
gobernador, quien hablaba más prudentemente de trienios o,
incluso, quinquenios y sin hacer ninguna mención a cantidades
de permiso ni de piezas.
El gobernador parecía querer solucionar la cuestión de
la intermediación mediante su reconocimiento, depositando la
iniciativa del tráfico en los comerciantes peruanos o, al menos,
contrapesarla. Lo esperado de esta fórmula comercial, además de
dejar en Manila todos los réditos fiscales, era que los manileños
se convirtieran en los verdaderos intermediaros entre la demanda
americana, en este caso la del virreinato del Perú, y las mercaderías
asiáticas que aprontaban los sangleyes, junto a otros comerciantes
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orientales y europeos, al Archipiélago. Sin embargo, este
aparente punto en común de una segunda vinculación comercial
transpacífica encuentra, también, apreciaciones diferenciadas.
Si contamos con un imaginario que se vuelca en el horizonte
comercial peruano podemos observar cómo, pese a su previo
señalamiento como referente común, parten de él las divergencias
de los intereses, según se mire bajo la perspectiva axial de Montero
del Águila73 o como apoyo necesario para la recuperación de cada
una de las carreras oceánicas.
3. Balance del comercio transpacífico en el circuito hispánico
(1754-1759): ¿crisis del sistema del Galeón?
Los descargos hechos por Arandía, unidos también a los del
arzobispo, nos podrían indicar, indirectamente, que se estaba
produciendo esa pérdida del espacio económico peruano para el
Galeón de Manila, sin olvidar que estos registros sueltos también
estaban siendo empleados en el virreinato novohispano. Al
menos hasta el apresto y despacho de la flota novohispana, en
175774. Si nos guiamos por los registros oficiales de los galeones
transpacíficos en esa segunda mitad de la década de 1750
podemos pensar que las cifras se correspondían con la situación
Este punto de vista de la centralidad virreinal lo encontramos también para
el caso de Nueva España en la obra de 1747 de Manuel González de Arancedo.
José Miguel Delgado Barrado, Aquiles y Teseos. Bosquejos del reformismso
borbónico (1701-1759), (Granada; Universidad de Granada, Universidad de
Jaén, 2007), 166-168.
74
Ver nota 31.
73

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que se describía desde el Archipiélago y que esto pudo haber
alimentado las peticiones de vinculación comercial directa con
Perú. El primer viaje comercial preparado desde las islas por el
gobernador Arandía fue el del Santísima Trinidad, un galeón de
enorme capacidad75. Fue despachado en el verano del año 1755,
un año después de que hubiera tomado posesión de su cargo,
según informó el marqués de las Amarillas76, virrey de Nueva
España, tras su llegada a Acapulco a finales de febrero de 1756.
Llevaba registradas a bordo 2.370 piezas y una cuarta por un valor
regulado en Filipinas de 287.442 pesos, siete tomines y un grano
y medio. El exceso referido, una vez comprobado y cotejado el
registro con la descarga del navío, fue de unas pocas porciones
de canela. Respecto al retorno de la plata, no ofrecía cifra alguna.
Sólo podemos suponer que no habría una gran diferencia entre
los excesos y fraudes que se cometían antes de esta navegación
con el resultado que tuvo, ya que, aparentemente, repetía la carga
de 175377.
Oficialmente fue reconocida su capacidad en 5.068 piezas. AGI, FILIPINAS,269,N.1, Arqueo del galeón Santísima Trinidad, Cavite 29-IV-1751, en
Pieza 3ª. Autos preparativos para el repartimiento de las 4.000 piezas para la
carga del galeón Santísima Trinidad y Nuestra Señora del Buen Fin el año de
1751. Año 1753, ff. 166r.-169r.
76
AGI, FILIPINAS,121,N.21, Carta del marqués de las Amarillas sobre descarga del galeón Santísima Trinidad, México 25-X-1756.
77
Informando el virrey conde de Revillagigedo sobre la llegada del galeón,
pero sin dar cuenta de la carga que retornaba, como hizo su sucesor el marqués
de las Amarillas. AGI, FILIPINAS,121,N.18, Real orden con carta de Juan
Francisco de Güemes sobre decomiso, México 30-VI-1754.
75

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La escasa información proporcionada contenía, al menos,
las indicaciones del gobernador de que se cargara con 3.000
piezas, unas 1.000 piezas suplementarias más de las solicitadas
por el Comercio de Manila en contra de su dictamen78, que
habían fundado en las malas ferias ocurridas por hallarse el
virreinato de Nueva España “muy abundante de ropa” en los años
antecedentes. No obstante, según la relación virreinal, las que
llegaron registradas a Acapulco no alcanzaban las 2.400 piezas.
Este aumento de la carga en un 50% sobre la petición original por
orden del gobernador, fue perjudicial al Comercio y a las obras
pías. Estas no habían podido recuperar lo anticipado, incluso con
las bajadas que aplicaron aquel año a un 20%. Sólo el gobernador
salió beneficiado por participar en el galeón con hasta setenta y
cinco piezas “y con su caudal que dio a corresponder, a pagarlo en
México a su Apoderado, tuvo el logro de muy segura ganancia”79.
En cuanto a la reducción del porcentaje del premio de las obras
pías sobre los caudales que habían dado a corresponder para
el comercio de Nueva España es algo de lo que informaba el
gobernador en su carta del año 1758, así que parece que fue una
medida que se dio desde el comienzo de su gobierno y se mantuvo
a lo largo de este, síntoma de la crisis económica apuntada por
AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador de la orden de Santo
Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de Arandía, Manila 29VII-1758.
79
AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador de la orden de Santo
Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de Arandía, Manila 29VII-1758.
78

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él. El menor volumen de comercio parecía repercutir sobre parte
del sistema de financiación del mismo. Este, posiblemente, sería
uno de los motivos por los que Arandía, al definir su propuesta
de comercio transpacífico entre Filipinas y el Perú, lo hizo
pensando en cargar toda la responsabilidad financiera sobre los
comerciantes del virreinato.
En 1757 no se pudo aprontar el galeón Santísima
Trinidad porque el gobernador dispuso que se le diera “el corte
de Fragata”, y para traer el real situado a las islas se preparó
una embarcación de pequeño porte, aun con la opinión de los
pilotos de la junta de que sería incapaz de realizar una travesía
tan dilatada y rigurosa. A pesar de su tamaño, sólo preparado para
hacer el viaje a Nueva España en busca del situado, no se privó
el gobernador de hacer repartimiento de piezas “para vencer la
renuencia de los ánimos”. Estas fueron en total trescientas setenta
y cinco, de las que distribuyó entre los oficiales doscientas setenta
y cinco, beneficiándose de las cien restantes. De nuevo, se sirvió
de su propia autoridad “que por V.M. le es concedida de elegir,
y aprovecharse del carguío de sus vasos”. Esta decisión del
gobernador solo sirvió para encarecer la ropa en las islas y para
reducir su coste en Nueva España, siendo el resultado de todo esto
una correspondencia comercial secreta mantenida por Arandía
con algunos mercaderes americanos, quienes con la abundancia
podían aprovechar la baratura de las ropas en Acapulco. A esto se
añadió la novedad, conocida en este puerto el año de 1756, de que
el virrey mandó a los mercaderes de Filipinas que vendiesen sus
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cargazones en aquel puerto y, si no pudiera ser así, las retornasen
a las islas sin la posibilidad de darles salida fuera de feria o
conducirlas hasta México. Arandía aseguraba que esta había
sido una petición que le hizo el Comercio de Manila por carta,
de la que aportaba copia, pero sin firmas de los peticionarios.
Esta versión fue puesta en duda, pues la carta destinada al virrey
de Nueva España fue alterada por Santiago de Orendain, alcalde
ordinario y colaborador del gobernador80. Sin embargo, no sería
este proceder malintencionado, o no tendría esa única lectura,
ya que así intentaba asegurar que al año siguiente, en el caso
de poder celebrarse una feria más ventajosa, se vendieran todas
las mercaderías e incluso pudiera despacharse un permiso más
abundante.
Cuando el patache Nuestra Señora de la Portería
recaló en Acapulco no hubo miramientos ni consideraciones
correspondientes a la decisión del gobernador de Filipinas. El
fiscal de la Real Audiencia de México ordenó el embargo a favor
de la Real Hacienda por no ser la carga del permiso concedido
a los vecinos de las islas. No obstante, el virrey accedió a
suavizar la primera determinación, resolviendo que los oficiales y
comandantes del navío hicieran uso de sus efectos y, a la espera de
la aprobación por lo ejecutado, dio constancia del testimonio tanto
De este recelo “nada pudo rastrearse, más de la confirmación de esta vehemente sospecha con el hecho de no hallarse copia de esta carta en el Libro
borrador de todas”. AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador de la orden de Santo Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de Arandía,
Manila 29-VII-1758.
80

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al gobernador de las islas como al rey. En el patache retornaron
el situado anual para las islas “y efectos habilitados por factoría
que importaron ciento y veinte y nueve mil ochocientos un pesos,
cinco tomines y ocho granos”81.
Las acciones del gobernador encontraron su réplica en la
reclamación de Tomás Sánchez Bernardo de Quirós82. La decisión
de no embarcar aquel año de 1757 ningún permiso por los
vecinos comerciantes se debió, según lo informado por Quirós, a
la escasez y alto coste de los géneros, llegando a venderse en las
islas con más estimación que la que podría proporcionar su venta
en Nueva España83. Sin embargo, pese a la escasez y el reducido
número de champanes que se aproximaban a Cavite84 para vender
sus cargazones, éstas estuvieron valoradas, el año que menos
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Carta del marqués de las Amarillas, virrey de
la Nueva España, dando cuenta de la llegada del patache sin carga del comercio, México 22-III-1758, en Expediente despachado sin carga del Comercio de
Filipinas.
82
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Informe de Tomás Sánchez Bernardo de Quirós, diputado de Filipinas, sobre el despacho del patache sin carga del comercio el año de 1757, Madrid 2-III-1759, en Expediente despachado sin carga del
Comercio de Filipinas.
83
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Informe de Tomás Sánchez Bernardo de Quirós, diputado de Filipinas, sobre el despacho del patache sin carga del comercio el año de 1757, Madrid 2-III-1759, en Expediente despachado sin carga del
Comercio de Filipinas.
84
Aunque este número pudiera parecer reducido respecto a períodos pasados, entre 1750 y 1760, el número de embarcaciones que recalaron en las islas
para comerciar fue bastante estable, de poco más de 16, contándose 24 para el
año 1755 y 11 en el de 1757, predominando los originarios de China. José Cosano Moyano, Filipinas y su Real Hacienda, (Córdoba: Publicaciones Monte
de Piedad, Caja de Ahorros de Córdoba, 1985), 229.
81

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venían, en más de 1.000.000 de pesos85. Teniendo presente estas
dos informaciones se hacía evidente la subida de los precios que
tenían las mercaderías asiáticas en el momento de su adquisición
en Manila, factor condicionante al que también se refirió Arandía
al exponer su proyecto en 1758, motivado por la competencia
europea y el aumento de su demanda a través de las factorías de
sus compañías.
No obstante, esa estimación no dejaba de ser llamativa y,
sobre todo, si en el caso de la carga del Galeón, esta veía reducido
su volumen, pero mantenía precios altos, es difícil pensar que no
tuviera salida en el mercado novohispano, excepto que toda su
demanda fuera cubierta por la vertiente atlántica. No sabemos
si ese valor aludía únicamente a la carga que aprontaban los
champanes para el comercio del galeón o se incluía también el
abasto de las islas. Aun si se trataba de este segundo caso, el
valor de la mercancía que se destinase al comercio transpacífico,
en lo que podía ser el año con menor llegada de champanes a
Manila siguiendo dicha información, superaría el valor de los
500.000 pesos y es difícil pensar que en Acapulco, o fuera de
feria la estimación de los géneros y mercaderías orientales fuese
la misma que en Manila o, incluso, inferior como refería Quirós
en su informe. Sabemos por el virrey de Nueva España, conde de
Revillagigedo, para el año 1754:
AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador de la orden de Santo
Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de Arandía, Manila 29VII-1758.
85

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“que aunque el Comercio de Philipinas, está tan decadente, así
porque los géneros que trafican son de incomparable menos
ley que los que se traen de Europa, como por lo que abundan
estos en la actualidad, y en lo general se proveen de ellos por su
mayor duración, con todo no se puede dejar de hacer el cómputo
de que cualquiera pieza de Philipinas, tenga en Acapulco la
estimación de trescientos pesos a lo menos”86

Las palabras del virrey parecían denotar que ese alto precio
en Nueva España sostenía el beneficio del tráfico, dejando las
palabras del diputado por exageradas, postura que parecía
compartir el gobernador Arandía desde 175587. Si las piezas
llevadas por el Galeón de Manila tenían una estimación mínima
de trescientos pesos en Nueva España por aquellas fechas, una
carga completa del permiso según las 4.000 piezas que, decían,
podían embarcar, darían una cantidad mínima total de 1.200.000
pesos. Incluso podía darse la posibilidad de que esta fuera mayor,
pues el virrey hablaba de cualquier pieza, por lo que podemos
pensar que habría otras con una estimación superior. Además, en
Manila se tenía noticia del envío de la flota aquel año de 1757,
por lo que fue otra de las razones por las que el Cabildo secular y
los compromisarios del comercio no se decidieron a enviar carga.
Según Quirós, todavía había una gran cantidad de mercancías
AGI, FILIPINAS,121,N.18, Carta del conde de Revillagigedo, virrey de
Nueva España, al marqués de la Ensenada sobre el decomiso de diferentes géneros en el navío Santísima Trinidad, México 30-VI-1754, en Real orden con
carta de Juan Francisco de Güemes sobre decomiso.
87
Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio
asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal,
(México D.F.: El Colegio de México, 2012), 376.
86

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almacenadas en Nueva España a pesar de haber “sido la última
remisión de sola la cuarta parte de la permisión”88.
A pesar de todo lo expuesto, apuntaba el fiscal de la Real
Audiencia de Manila que realmente el provecho de la carga del
navío Nuestra Señora de la Portería se había repartido entre
muchos sujetos. Aunque estas piezas iban en cabeza de los
oficiales de la embarcación algunas tocaban al gobernador, a sus
familiares, a su asesor, al secretario de gobierno, a los oficiales
reales y a los cargadores “por cuya circunstancia, y la de no ser
carga del Comercio, se excusó de asistir a ella, si bien no pudo
conseguir lo mismo a las manifestaciones de géneros y avalúos”89.
No obstante, retomando el hilo de la razón principal por
la que el gobernador había permitido ese repartimiento de boletas
el año de 1757 como alivio a la Real Hacienda por el despacho
del navío para retornar el situado, decía el diputado que este no
podía ser motivo suficiente, sobre todo, porque el fundamento
del comercio que se concedió a los vecinos y habitantes de las
islas se asentaba en el mantenimiento de aquellos dominios
y la cristiandad desplegada allí, y no por el interés que podía
proporcionarles90. Aunque este argumento fue común en muchos
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Informe de Tomás Sánchez Bernardo de Quirós, diputado de Filipinas, sobre el despacho del patache sin carga del comercio el año de 1757, Madrid 2-III-1759, en Expediente despachado sin carga del
Comercio de Filipinas.
89
AGI, FILIPINAS,98,N.45, Consulta sobre despacho de un patache a Nueva España, Madrid 16-XII-1758.
90
AGI, FILIPINAS,121,N.23, Informe de Tomás Sánchez Bernardo de Qui88

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de los escritos del Comercio de Manila para defender su postura
a lo largo del siglo, la realidad fue bien distinta, pues la utilidad
común se acabó centrando en unos pocos.
Al año siguiente de 1758 “dispuso vuestro Gobernador
absoluta, y despóticamente, que el Navío la Santísima Trinidad
hiciera su viaje a Acapulco” con una carga de 2.000 piezas, unas
1.000 más de las que había solicitado el Comercio de Manila para
el despacho del navío ese año, las mismas que cargó el año de
1753. En este caso su procedimiento no era muy diferente del que
hizo el año de 1755, revisando la petición de los comerciantes
y alterando el número de piezas solicitadas. Las razones del
Comercio tampoco eran desconocidas para querer enviar una
carga tan reducida de 1.000 piezas: entre estas se encontraban la
de poder lograr una mejor feria, comprar la ropa en Manila con
mayor conveniencia y que la venta de boletas repercutiera algún
beneficio a los vecinos pobres y viudas de la capital.
Sin embargo, al aumentar el gobernador al doble el número
de piezas y, por consiguiente, el de boletas, se redujo el precio de
estas “y aun vendrán a quedarse muchas en tierra, por faltar en
ellas ropa, caudal, y ánimo para llenarlas todas”. A esto añadían
que el costo que repercutía sobre la Real Hacienda en el apresto y
despacho del navío era menor en el caso de cumplir con la solicitud
del Comercio, pues bastaría con el patache el Filipino, menor que
rós, diputado de Filipinas, sobre el despacho del patache sin carga del comercio el año de 1757, Madrid 2-III-1759, en Expediente despachado sin carga del
Comercio de Filipinas.
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el Trinidad, y suficiente para llevar esa carga solicitada. Aspecto
que tampoco tuvo en cuenta Arandía, mostrando una actitud de
oposición a todas las reclamaciones comerciales91.
Por carta del marqués de las Amarillas sabemos que el
Santísima Trinidad llegó al puerto de Acapulco el 16 de enero
de 1759 con una carga registrada de 2.177 piezas. Por el cotejo
hecho a esta se observó que faltaba una pieza de canela, así como
diferencias en el peso del resto de la misma especia. Decía el virrey
que había remitido el situado completo a las islas junto a 60.000
pesos que se le previnieron que anticipara y doscientos reclutas
hechos en México armados y equipados para que embarcaran en
el galeón92. El gobernador había retrasado la salida del galeón por
la llegada tardía de los navíos de la Costa y los champanes de
China por lo que decidió aumentar el permiso de aquel año. Y
continuaba93:
resolví el día veinte y uno de este mes que si en el siguiente
no beneficiaban las boletas retenidas para la carga desde el
día veinte y tres quedaron por nulas y sin ningún valor y que
Quien puso “por obra su dictamen, en cuya consecuencia va el Navío referido con la expresada carga”. AGI, FILIPINAS,386,N.35, Carta del procurador
de la orden de Santo Domingo, fr. Francisco de Casas, sobre los excesos de
Arandía, Manila 29-VII-1758.
92
AGI, FILIPINAS,121,N.26, Carta del marqués de las Amarillas, virrey de
Nueva España, dando cuenta de la llegada del galeón nombrado La Santísima
Trinidad, México 24-IV-1759, en Expediente sobre la llegada del navío anual
de Filipinas.
93
AGI, FILIPINAS,121,N.26, Testimonio de los autos sobre la carta del gobernador y oficiales reales de Filipinas por los excesos del embarque, Manila
28-VII-1758, en Expediente sobre la llegada del navío anual de Filipinas.
91

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los comerciantes de esta Ciudad manifestaran en Contaduría
las Piezas que tuvieran que embarcar aunque pasaran de
dicho número pagando a favor de la Real Hacienda veinte y
cinco pesos por la boleta que les faltara y los derechos reales
acostumbrados […]y que el pico de más como beneficioso a
la Real Hacienda y al bien de este Comercio que se halla tan
atrasado lo he abrigado con mis decretos como de todo le será
a V.E. constante por el Registro.

Sin embargo, no faltaron apreciaciones contrarias a la crítica frontal
contra las actuaciones del gobernador94. Vistas estas cantidades
podemos preguntarnos si durante la segunda mitad de la década de
1750 el sistema del Galeón de Manila vivió una crisis grave como
las descripciones insulares nos pudieran dar a entender, o más bien
si se trataba de años críticos puntuales. Es innegable que, desde la
captura del Covadonga en 1743 hasta el envío de un nuevo permiso
en 1746, se había dado un período de sequía comercial de fuerte
“Ningún Gobernador hasta hoy ha tenido el despacho tan cuantioso de que
se encargó Dn. Pedro de Arandía [...] prueba clara es de lo que trabajó que no
teniendo el Inventario general del oficio de Gobierno desde la fundación de
esta Capital más que novecientas y más foxas lo que actuó y quedó en Gobierno consta de un Inventario de cerca de trescientas; y si se recogiera todo lo
que hay en las oficinas y Archivos independientes sin duda sería menester un
gran carro para cargarlo, lo que admira aun a los mismos opuestos que en solo
cuatro años hiciera por sí tanto como diez Antecesores juntos”. AGI, FILIPINAS,386,N.45, Petición de José del Río sobre vindicar deshonor de Arandía,
fechado probablemente en 1760. Por otro lado, también podríamos suponer
que la enorme cantidad de documentación acumulada al respecto durante su
gobierno sobre el tema se “perdiera” después de su fallecimiento por las fuertes críticas que habían despertado sus medidas que hasta su confesor se lamentaba de no haber podido encontrar un escribano que diera copia testamentaria
ni de la justificación de su queja.
94

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impacto en el Archipiélago95. La interrupción de esos tres años de
la navegación transpacífica sí pudo ser motivo de preocupación,
pero ¿se arrastraría esta de forma continuada hasta la muerte del
gobernador Arandía en 1759? ¿o hasta la invasión inglesa de 1762?
¿o más bien se intercalarían períodos de crisis puntuales con otros
de recuperación? ¿estaríamos ante una situación fluctuante y no
constante? Responder a estos interrogantes es difícil cuando los
datos oficiales no abundan y son parciales los que rodearían al
comercio real. Si tomamos en cuenta el comercio del Galeón en los
años en los que Arandía fue gobernador de las islas (1754-1759),
cuyas intervenciones precisas fueron sobre los de 1755 a 1758,
sumarían en total, según las cifras que hemos visto, unas 5.922
piezas transportadas hacia Nueva España96.
La cifra era ligeramente inferior al número de piezas que
habían sido llevadas al virreinato novohispano en tiempos del
marqués de Ovando, pero no suponían una diferencia sustancial
como para que el contraste pueda dar a entender un agravamiento de
A la captura del Covadonga en 1743 siguió el cierre comercial oficial.
AGI, FILIPINAS,189A,N.6, Carta del Cabildo secular de Manila sobre el comercio con Nueva España, Manila 29-VII-1745; AGI, FILIPINAS,189B,N.2,
Real Orden comunicada por el marqués de la Ensenada al gobernador Gaspar
de la Torre sobre la reanudación del tráfico entre Filipinas y Nueva España,
San Ildefonso 18-IX-1745, en Carta del Cabildo secular de Manila sobre reanudación del tráfico del galeón.
96
Carmen Yuste sí recoge el viaje comercial para el año 1756 realizado por
el navío Nuestra Señora del Rosario (alias el Filipino) del que puntualiza
que no hay información sobre el retorno. Carmen Yuste López, Emporios
transpacíficos. Comerciantes mexicanos en Manila 1710-1815, (México:
UNAM, 2007), 43.
95

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�La Carrera del Pacífico

la situación entre el gobierno de este y el de Arandía. Si el cómputo
anual ideal a transportar era el de un permiso de 500.000 pesos
correspondientes a 4.000 piezas, según el Comercio de Manila, era
evidente que durante el gobierno de Arandía se estaba dando una
situación de crisis en términos oficiales. En aquel tiempo, apenas
se había alcanzado, en conjunto, poco más de un permiso completo
en cuatro años, cuando la cifra contemplada reunía 16.000 piezas.
Ahora bien, esto sería un tope máximo, ya que el Cabildo secular
y los compromisarios de comercio tenían el derecho de solicitar el
número de piezas que creyeran convenientes para el permiso anual.
No sabemos si las piezas registradas, y su disminución en
relación a años pasados, podrían ser un síntoma de la pérdida de
lo que había sido un mercado secundario hasta la década de 1740,
como fue el virreinato de Perú. Tampoco si el comercio ilícito de
la Carrera del Pacífico, practicado a la sombra del oficial tuvo una
tendencia similar confirmando esa pérdida o, si por el contrario,
fue opuesta como una respuesta a la introducción de los registros
sueltos por el mar del Sur, manteniendo con el aumento de piezas
no registradas unos precios bajos con los que competir con la
ruta meridional cubierta por el nuevo sistema comercial. Por otro
lado, las propuestas de la década de 1750, particularmente las de
Arizala como las de Arandía, de abrir el comercio asiático al Perú,
directamente, como una respuesta que contrarrestara el efecto de
los registros sueltos y, clarificar, al mismo tiempo, el comercio
transpacífico podría darnos una pista en ese sentido.
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�Pablo Sierra Fáfila

Cuadro 1.
Registro oficial de las piezas embarcadas en los galeones de Manila
(1739-1760)
Galeón de
Manila

Año
(salida
de las
islas)

Piezas

Retornos
plata
(estimación
baja en
pesos)

Nuestra Señora
de Guía Santo
Cristo de la
Misericordia

1739

4.000

999.946

Nuestra Señora
de Covadonga

1740

2.500

625.000

Nuestra Señora
del Pilar de
Zaragoza

1741

2.500

1.119.936

Nuestra Señora
de Covadonga

1742

2.500

Nuestra Señora
del Rosario
y los Santos
Reyes

1743

4.000

Este año se
despachó
el galeón
Rosario (junto
al Pilar) con
la carga y el
repartimiento
hecho en 1743

1746

Nuestra Señora
del Rosario
y los Santos
Reyes

1748

Retornos
plata
(estimación
intermedia
en pesos)

3.000.000

2.817.020
4.000.000

3.000

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�La Carrera del Pacífico

Retornos
plata
(estimación
baja en
pesos)

Galeón de
Manila

Año
(salida
de las
islas)

Piezas

Se despachó
el galeón
Rosario que
había arribado
el año anterior
sumándose a
la carga 1.000
piezas más

1749

3.000+1.000=4.000

Nuestra Señora
del Pilar de
Zaragoza
(naufragó sin
completar el
viaje).

1750

2.000

Santísima
Trinidad y
Nuestra Señora
del Buen Fin

1751

4.000

1.781.192
(1.780.859)

El Filipino

1752

1.000

409.500

Santísima
Trinidad y
Nuestra Señora
del Buen Fin

1753

2.000

505.338
(527.597)

El Filipino

1754

1.000

505.338
(527.597)

Santísima
Trinidad y
Nuestra Señora
del Buen Fin

1755

2.000-3.000

595.584
(706.189)

El Filipino

1756

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Retornos
plata
(estimación
intermedia
en pesos)

3.500.000

240.760
(320.838)

214

�Pablo Sierra Fáfila

Galeón de
Manila

Año
(salida
de las
islas)

Piezas

Retornos
plata
(estimación
baja en
pesos)

Nuestra Señora
de la Portería

1757

375

252.400

Santísima
Trinidad

1758

2.177

586.006
(585.353)

Retornos
plata
(estimación
intermedia
en pesos)

Elaboración propia: Carta del marqués de Ovando sobre el repartimiento
por cuartas partes de el patache El Filipino, Manila 6-VII-1752; Carta de la
Ciudad y Comercio de Manila sobre la carga de 2.000 piezas del permiso
del navío Santísima Trinidad, Manila 18-VII-1753; Testimonio de la Real
Junta de Repartimiento y el prorrateo de las toneladas de los regidores,
Manila 1-VI-1752, en Expediente sobre alteraciones del comercio. Primera
parte, AGI, Audiencia de Filipinas, FILIPINAS,268,N.1, ff. 51v.-90r; Carta
del marqués de las Amarillas sobre descarga del galeón Santísima Trinidad,
México 25-X-1756, AGI, Audiencia de Filipinas, FILIPINAS,121,N.21; Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio asiático
en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal, (México
D.F.: El Colegio de México, 2012), 210 y 223. En el caso de las estimaciones
bajas, hemos recogido los dos cómputos, aunque apenas se aprecia variación;
Carmen Yuste López, Emporios transpacíficos. Comerciantes mexicanos en
Manila 1710-1815, (México: UNAM, 2007), 41-44.

La estabilidad proporcionada al sistema comercial de la
Monarquía, descartando la idea de su provisionalidad, parecía
estimular en la década de 1750 respuestas desde Manila al impacto
que estos suponían para la Carrera del Pacífico, distanciándose de
los reglamentos emanados desde la Corte, pero buscando su plena
inserción en el contexto abierto por la aplicación de la navegación
comercial de los registros sueltos como medida de multiplicación
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�La Carrera del Pacífico

de rutas marítimas comerciales. Pretendían dar forma a un espacio
de permisos comerciales entre Filipinas y los virreinatos de Perú
y Nueva España, vieja medida recuperada y actualizada sobre
antiguas reclamaciones97.
Estas observaciones vinieron precedidas por la interrupción
de la regularidad de la carga con la captura del Covadonga (1743),
cuyas consecuencias se sumaron a los efectos de los registros
sueltos que empezaron a habilitarse desde 1739. Bonialian añade
que, para poder entender el descenso del tráfico transpacífico en
la integración de los circuitos indianos hay que apuntar, además
de a los golpes coyunturales padecidos por el Galeón de Manila
en 1743 y 1762, al nuevo escenario comercial que los registros
sueltos habían representado desde 1739 que, precisa, es difícil
seguir documentalmente, pero ofrece “un conjunto de evidencia
indirecta”98. Sin embargo, un posible escenario de crisis es
suavizado por Miguel Pérez Lecha, quien puntualiza:
“No obstante, si nos detenemos a analizar los resultados de
las expediciones por décadas, obtenemos unos resultados que
nos inducen a pensar en un constante crecimiento del volumen
total de comercio a partir de la década de 1750, alejándonos
de la suposición de que fue a partir de dicha década cuando
Entre los muchos ejemplos se pueden destacar el memorial de Jerónimo
de Arceo o la petición del gobernador Juan Niño de Távora. AGI,FILIPINAS,
27,N.39, Peticiones del Cabildo secular de Manila sobre varios asuntos, Manila (probable) 31-X-1601; AGI,FILIPINAS,329,L.3,F.144R-145V, Respuesta a
Távora sobre comercio con Perú, Madrid 24-XII-1627.
98
Mariano Bonialian, El Pacífico hispanoamericano: política y comercio
asiático en el Imperio español (1680-1784). La centralidad de lo marginal,
(México D.F.: El Colegio de México, 2012), 375-382.
97

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�Pablo Sierra Fáfila

este tráfico entró en un declive que lo llevaría a su situación de
decadencia crónica de la que tanto se ha hablado”99

Pero, volviendo a los datos de la tabal, se una petición completa
para el año 1743 de 4.000 piezas que contrastaba con los tres
años anteriores, posiblemente en previsión de que se ordenara
una interrupción del tráfico o que este no pudiera realizarse en
los años venideros por las circunstancias bélicas. Una forma
de traer a las islas una mayor cantidad de plata en vista de un
empeoramiento de la situación. También podemos ver en ese
incremento un intento por parte de los comerciantes novohispanos
por preservar su función de intermediarios con los comerciantes
limeños, principalmente, ante la competencia en el abastecimiento
que pudiera darse de los registros sueltos que llegaban a las
costas americanas meridionales del Pacífico y, también, las que
alcanzaban a la misma Nueva España.
La interrupción de la navegación los años siguientes
(1743-1745) significaría culminar la ventaja que los registros
estarían empezando a adquirir en la rivalidad comercial sostenida
en el envío de las mercaderías que se traficaban por el Pacífico
desde Manila hacia Acapulco. Ésta sería una posición difícil
de recuperar para el comercio de Manila porque si la baratura,
como indicaban Jorge Juan y Antonio de Ulloa, era la principal
ventaja que tenían las mercaderías enviadas desde Filipinas
Manuel Pérez Lecha, “Los últimos años de la Nao de China: pervivencia
y cambio en el comercio intercolonial novohispano-filipino”, Millars: espai i
història 2 (2015), 47.
99

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�La Carrera del Pacífico

para abastecer Nueva España y, secundariamente, al virreinato
del Perú, ésta podría haberse perdido por un mayor aumento del
tráfico comercial de los registros, con la ayuda de la interrupción
transpacífica durante esos tres años. Al mismo tiempo, ese
tirón europeo, apoyado en una mayor presencia en las costas
chinas, había producido un aumento del valor de esas mismas
mercaderías que vieron reducida su ventaja competitiva por la
vía Manila-Acapulco durante la década de 1750, sin embargo,
las diferencias observadas en los precios de las piezas según el
origen de la información, nos hace pensar que todavía el sistema
de registros no se habían impuesto sobre la esfera oriental del
comercio indiano derivado del Galeón de Manila.
Los siguientes cuatro años, de 1746 a 1749, se
despacharon en total 8.000 piezas registradas100. En los cuatro
años anteriores (1739-1743), se enviaron hacia Nueva España
11.500 piezas. La diferencia era notable y la tendencia pareció
verse reforzada en la década de 1750. Aun así, aparentemente,
no fue hasta la interrupción del tráfico transpacífico cuando éste
pudo haberse sobrepasado por el sistema de registros porque,
aunque la carga del Covadonga fue de 2.500 piezas, sabemos
que su retorno superaba el de un permiso completo101. Esto
supone una gran dificultad para medir el impacto que tuvieron
los registros sueltos, si no atendemos sólo a la carga oficial.
Ya que las 2.000 del año 1750 se perdieron al naufragar el patache Pilar.
Glyn Williams, El mejor botín de todos los océanos: la trágica captura de
un galeón español en el siglo XVIII, (Madrid: Turner, 2002), 244 y 312-313.
100
101

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�Pablo Sierra Fáfila

Pese a ello, podemos ver cómo esa solicitud oficial de embarque
se reducía, desde la década de 1740 en términos generales. Lo
que no podemos saber es si, para combatir ese aumento de los
precios de las mercaderías, decrecieron las piezas de los registros
oficiales, pero aumentaron en mayor proporción el número de
las no registradas. Elocuentes fueron al respecto las palabras del
oidor Francisco Leandro de Viana cuando, en un informe enviado
al rey en julio de 1767, denunciaba todas las prácticas que daban
la espalda al reglamento comercial y las que se camuflaban a
través de él. Paradójicamente, una vez hecha la relación de todos
los incumplimientos y manipulaciones procuraba dejar la puerta
abierta a la reforma advirtiendo que:
“41. Últimamente se ha de suponer, y considerar, que sin
embargo de tantos abusos, desórdenes y fraudes, continuados
en este Comercio, no solo no ha ido en aumento, sino en muy
grande decadencia desde el año de 734, hasta el presente, en que
no hay, entre los Vecinos, una tercera parte de los Caudales, que
había en aquel tiempo: la prueba de esto, se halla en el extracto
Historial de el Comercio de estas Islas, cuyas Pretensiones,
por medio de sus Apoderados, en orden al carguío de más
de cuatro mil Piezas, manifiestan los crecidos Caudales, que
había entonces en esta República; a más de la notoriedad de
la riqueza de tres o cuatro Vecinos, que importaban más de lo
que hoy tienen todos, los que Comercian, pues es evidente, que
aunque se junte toda la Plata de estos, y aun la de las obras pías,
no se podrán cargar las cuatro mil Piezas, que se cargaban en el
citado año y en los subsecuentes.”102
AGI, FILIPINAS,940,N.1, Carta de Francisco Leandro de Viana informando extensamente en dos partes: la primera en 46 capítulos sobre los abusos
102

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�La Carrera del Pacífico

El aspecto que más subrayó Viana en estos años concretos, y
por lo que respecta a los gobiernos de Ovando y Arandía (17501759), fueron no ya los descritos en cuanto a la avaluación de la
carga, reparto de las boletas y demás fraudes consignados, sino
“especialmente el desorden de las Cajas de Permiso, consentidas, en substancia, por los Capítulos 17 y 18 de la adición a las
ordenanzas de Marina, que formó dicho Gobernador”103. Estas
habían llegado a constituirse casi en un permiso paralelo, reflejo
del aumento de las tripulaciones a partir de la década de 1740104,
pero fuera de la fiscalidad real. Además, el oidor no incluía en su
informe denuncia alguna sobre piezas que se embarcaran al margen del registro o fuera de la propia capital de Manila, sino que
centraba su análisis en la deformación hecha de este.
y fraudes y la segunda en 18 sobre el número de piezas permitido, Manila 15VII-1767, en Expediente sobre desórdenes del comercio de Filipinas, ff. 952r.
103
AGI, FILIPINAS,940,N.1, Carta de Francisco Leandro de Viana informando extensamente en dos partes: la primera en 46 capítulos sobre los abusos
y fraudes y la segunda en 18 sobre el número de piezas permitido, Manila
15- VII-1767, en Expediente sobre desórdenes del comercio de Filipinas, f.
948r. Sobre las ordenanzas de Arandía véase Guadalupe Pinzón Ríos, “Las Ordenanzas de Marina para los navíos de Filipinas de 1757. Un intento por supeditar a las tripulaciones transpacíficas a las reformas marítimas de la administración borbónica”, en Nueva España y el Pacífico. Un homenaje a Carmen
Yuste, coord. María del Pilar Martínez López-Cano, Guadalupe Pinzón Ríos y
Javier Sanchiz Ruiz (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2023), 307-328.
104
Guadalupe Pinzón Ríos, “Discusiones en torno a las marinerías transpacíficas. El caso de la duplicidad de plazas en el Galeón de Manila Santísima Trinidad, 1752-1753”, en Los oficios en las sociedades indianas, coord. Felipe Castro
Gutiérrez, Isabel M. Povea Moreno, (Ciudad de México: Universidad Nacional
Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2020), 230-233.
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El caso del patache Pilar puede darnos una pista. Llevó la
mitad del permiso, pero se dijo que despertó un enorme interés
en el viaje que iba a realizar en 1750. “Parece, que a porfía se
empeñaron todos a interesarse en este Navío”, como el caso de
Pedro Zacarías Villarreal105, quien invirtió todo su caudal, “que era
crecido”, embarcando los géneros, siendo la mayor parte por alto.
A este le imitaron otros muchos comerciantes que recargaron la
embarcación sobre cubiertas, sin embargo, otros “más advertidos,
o menos codiciosos se abstuvieron de embarcar en él, respecto a
la mejor inteligencia, e intrínseco conocimiento de su precipitada
carena, pasando por muchas piezas de poco, o ningún servicio”106.
Este viaje no se completó, pero por lo indicado parece que
hubo interés por participar en él y, en mayor medida, de forma
fraudulenta. No obstante, hubo circunstancias específicas, que
rodearon a la embarcación, y puede que no conocidas por todos.
Era llamativo este interés cuando el año anterior se había realizado
un viaje con un permiso entero de 4.000 piezas.
No se sabe si el navío, intencionadamente por parte de su
general, o accidentalmente por causa de un temporal, recaló en el
surgidero de Bagatao, desde donde pedía socorro. El auxilio llegó
en forma de tres champanes que le acompañaron en sustitución de
la galeota San José que había partido con él. Al día siguiente, el 25
Antonio Aguilar Escobar, “La carrera militar en Filipinas en el siglo XVIII
y sus relaciones con la política y el comercio. El caso del general Pedro Zacarías Villarreal”. Revista de Indias 284 (2022), vol. LXXXII, 45-74.
106
BDH, Juan de la Concepción, Historia General de Philipinas de Juan de
la Concepción [1788], tomo XII, R_033265, pp. 209-211.
105

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�La Carrera del Pacífico

de agosto de 1750, se dirigió al puerto de San Jacinto en la isla de
Ticao. Ya en este, dos días después, el general Martínez de Farua
dio orden de introducir la carga de los champanes en el patache107.
Este hecho no era novedoso en la Carrera del Pacífico.
De hecho, se había convertido en una de las razones por las que
algunos comerciantes de las islas se habían mostrado contrarios
a cambiar la ruta de navegación del Galeón de Manila108. En
lo que insistimos, no es en que lo acontecido con el navío Pilar
fuera una novedad, sino en el hecho de que pudiera darse en las
embarcaciones que realizaban la ruta comercial una mayor carga
fraudulenta en comparación con los años anteriores a la introducción
de los registros sueltos, tratándose ese aumento de mercancías no
Según el escribano del patache mucha de la carga se componía de envoltorios con la marca y números del general, muchos cajones de cera, ropa y canela.
Según el piloto mayor Andrés Sustaita, en junta de oficiales y pilotos, dio su
dictamen desfavorable a continuar la navegación por encontrar el navío sobrecargado y los riesgos que esto suponía. El general no atendió a estas razones y
una vez terminada de embarcar la carga de los champanes, el 31 de agosto, ordenó que prosiguiera la navegación. Mucho debió introducirse como para estar
trasbordando sus cargazones más de tres días. Estos provenían de la provincia de
Tayabas y dos de ellos eran propiedad del general del navío, el otro pertenecía al
alcalde mayor de la provincia Joaquín de Urrutia. Jesús García del Valle Gómez,
Retrato de un navío. Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza de la Carrera Manila-Acapulco (1733-1750), (Madrid: Editorial Naval, 1993), 162-164.
108
José Ángel Del Barrio Muñoz, Vientos de reforma ilustrada en Filipinas.
El gobernador Fernando Valdés Tamón (1729-1739), (Madrid: Centro Superior de Investigaciones Científicas, 2012), 494-498; Lourdes Díaz-Trechuelo,
“Dos nuevos derroteros del galeón de Manila (1730-1773)”, Anuario de Estudios Americanos XIII (1956), 1-83; María Baudot Monroy, “Lampón, puerto
alternativo a Cavite para el Galeón de Manila”, Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia, 20 (2020), 21-48.
107

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registradas como una forma de aliviar costes o mantener bajo el
precio de las mercaderías orientales desde la ruta tradicional para
poder seguir derivando parte de la carga hacia el virreinato del Perú.
Así, junto a este factor, a pesar de que los años
correspondientes a la década de 1740 podrían haber sido suficientes
como para que los registros sueltos acapararan el abastecimiento
de tales productos orientales por la vía del cabo de Hornos, aun
siendo este un balance difícil de precisar, no podemos dejar de
considerar los puntos señalados más arriba: el testimonio de Jorge
Juan y Antonio de Ulloa, la alusión de Domingo de Marcoleta y la
operación transpacífica angloholandesa.
La toma inglesa de Manila en 1762 nos ha dejado
constancia también de algunas cifras. Los ingleses capturaron el
galeón Santísima Trinidad con un permiso valorado en 2.000.000
de pesos, preparado para partir hacia Nueva España. El que
regresaba a las islas, el Filipino, pudo esquivar la emboscada
inglesa y desembarcar su carga en el archipiélago, con un retorno
de 3.000.000 de pesos109. Si tenemos en cuenta estas cifras llama
BDH , Miguel Malo de Luque, Historia Política de los Establecimientos Ultramarinos de las Naciones Europeas, [1790], t.v, GMM/2470 V.5, pp. 239-241.
El oidor Francisco Leandro de Viana aportó datos diferentes sobre el Filipino,
pero que, esencialmente, dan muestra también de este exceso de retorno: “21.
Este Navío cargó un mil Piezas el año de 761: cada una consta por el avalúo de
los Géneros; por su manifestación, y juramentos de los interesados, no exceder
el valor de ciento veinte y cinco pesos, según se pude ver en el Registro; el total
de dichas un mil piezas, a este respecto, importa ciento veinte y cinco mil pesos:
considerando un ciento por ciento de ganancia, debía ser el registro de plata
doscientos cincuenta mil pesos, de cuya sola cantidad, se pagaron en Acapulco
109

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�La Carrera del Pacífico

la atención el contraste que se había producido entre la década de
1750 y el inicio de la siguiente. Ahora bien, en este caso se trataba
del valor del permiso y no de su cantidad en piezas, así como el del
retorno que triplicaba el oficial. Por consiguiente, ¿los navíos que
se habían despachado durante los gobiernos de Ovando y Arandía,
a pesar de ese registro oficial por piezas, mantendrían unos niveles
parecidos en cuanto a valor de carga y cantidad de retorno en plata
como estos últimos mencionados? Es difícil saberlo ya que la
información sobre los retornos de estos años es más bien escasa.
No obstante, estas no son las únicas cifras conocidas para
los casos mencionados. El Filipino llevaba a bordo 997 piezas
valoradas en Manila en 124.625 pesos y la plata que llevó de
retorno a las islas fue de 1.317.929 pesos, de los que 1.049.485
pesos pertenecían a los comerciantes de Manila. En el caso del
Santísima Trinidad, este iba cargado con 1.022 piezas por valor
de 127.812 pesos110. No podemos conocer el retorno que hubiera
los derechos Reales; y habiéndose embarcado en dicho Puerto, cerca de dos
millones de pesos (constará a punto fijo esta partida, en el expediente de que se
dio cuenta a V.M. el año de 764 donde se manifiesta el dinero que se sacó para
los gastos de la Guerra, y el que se repartió a los vecinos) [...]”.AGI, FILIPINAS,940,N.1, Carta de Francisco Leandro de Viana informando extensamente
en dos partes: la primera en 46 capítulos sobre los abusos y fraudes y la segunda
en 18 sobre el número de piezas permitido, Manila 15- VII-1767, en Expediente
sobre desórdenes del comercio de Filipinas, f. 945r.
110
Manuel Pérez Lecha, “Negocios en tiempos difíciles. Comercio transpacífico ene l contexto bélico español de finales del siglo XVIII”, en Filipinas
y el Pacífico: nuevas miradas, nuevas reflexiones, coords. Salvador Bernabéu
Albert, Carmen Mena García, Emilio Luque Azcona (Sevilla: Editorial Universidad de Sevilla, 2016), 165.
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�Pablo Sierra Fáfila

llevado a las islas, pero no sería muy diferente del Filipino al
contar con una carga similar. A simple vista se ofrecían diferencias
notables entre unas cifras y otras. Aun así, que una cuarta parte de
la carga, ajustada por piezas al permiso de 500.000 pesos como
hacían los comerciantes de Manila, proporcionara un retorno
completo resulta significativo. En ese caso la valoración de las
piezas en la feria de Acapulco era mucho mayor del que había
informado Revillagigedo para el año de 1754, aunque, claro está,
este hablaba de la estimación mínima.
Por otro lado, a finales de la década de 1750 se habían
habilitado de nuevo las flotas hacia Nueva España. La feria
celebrada con ocasión de la flota de 1757 consistió en 54.612
piezas vendidas por 16.029.428 pesos y dos reales de beneficio.
Los rezagos que quedaron estuvieron valorados en 2.712.475
pesos. Al parecer, la mayor parte de las ventas se realizaron a
pequeños comerciantes que quitaron a los almacenistas mexicanos
el protagonismo que habían tenido en otros tiempos111. Habría
que tener presente si una circunstancia así repercutía también
en la Carrera del Pacífico y en qué medida la anulación de los
registros sueltos a Nueva España y el restablecimiento de las
flotas no habían conseguido frenar esa tendencia que, por otro
lado, parecía confirmarse por la expresión de Arandía en su carta
de 1758, cuando decía que la atracción novohispana del comercio
asiático parecía haber perdido fuerza.
José Joaquín Real Díaz, Las ferias de Jalapa, (Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1959), 96-97.
111

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Conclusión
La transformación del espacio económico peruano se convertía
en un virtual acceso comercial a través de un nuevo control que
pasaba por la ampliación de rutas marítimas directas entre las
islas Filipinas y el Perú. Se trataría así de hacer extensivos los
potenciales beneficios que la experiencia del cabo de Hornos estaba
proporcionando ya a las navegaciones de la década de 1740. Las
solicitudes de conexión directa, y su posible práctica, darían cuenta
de ese proceso de cambio. También, paralelamente, el curso del
comercio real del Galeón de Manila se veía afectado y, al mismo
tiempo, reaccionaba a dicho proceso, procurando mantenerse
conectado al espacio económico peruano intensificando algunas de
las prácticas que rodeaban su actividad, pero también amortiguando
o adaptando sus elementos principales. Seguramente, la mayor
dificultad por parte de la Corona fue la de reequilibar los circuitos
comerciales multiplicados por las nuevas navegaciones que
alteraron los esquemas tradicionales de los poderes comerciales
transoceánicos. A su vez, esta apertura quiso aprovecharse también
para ahondar en esa tendencia y reubicar los espacios comerciales
que podían proporcionar mayores ventajas y beneficios como
propusieron, desde las islas Filipinas, por comunicar oficialmente
las costas peruanas con las Indias Orientales en ese primer período
de introducción de los registros sueltos entre 1740 y 1760.
Las reclamaciones por establecer una comunicación
marítimo-mercantil entre Perú y Filipinas, además de presentarse
como un paso para solventar una crisis insular, de lo que había
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sido una esfera intervenida desde Nueva España y, ahora,
aparentemente debilitada, trajo de la mano consigo la implícita
consideración de tomar la existencia de ese contacto indirecto
como todavía en funcionamiento e incrustado en la estructura
original del Galeón de Manila, para despejarlo y reducirlo a
sus términos oficiales estrictos, pero pasando por el inevitable
reconocimiento de dicha esfera de redistribución y adquisición
meridional, transformándola desde un apéndice comercial
informal a una segunda permisión transpacífica. Esta acción,
una pretensión que se insertaba en las aspiraciones de carácter
oficial por habilitar nuevas rutas de comercio, fue la clave de este
período transitorio del reajuste comercial de la Monarquía en las
décadas centrales del siglo XVIII y, especialmente, a los efectos
causados por la introducción generalizada del nuevo sistema de
registros sueltos, cuya incidencia y fases no fueron homogéneas
en las comunicaciones marítimas.
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�Marfil y plumas: San Jerónimo a través de los oceanos
Atlántico y el Pacífico
Ivory and feathers: St Jeromes across the Atlantic and
Pacific Oceans
Stephanie Porras
Tulane University
New Orleans, Estados Unidos

https://orcid.org/0000-0001-9937-6347
Recibido: 22 de marzo de 2024
Aceptado: 24 de abril de 2024

Resumen: A ambos lados del Pacifico, los talladores de marfil en
Manila y los artesanos del arte plumario en Nueva España del siglo
XVII hicieron trípticos que representan a San Jerónimo: las obras
novohispanas realizadas con plumas se basan en los marfiles hecho
en Filipinas, que pueden estar basados en grabados flamencos. Estos
objetos relacionados, hechos en papel, madera, plumas y marfil,
revelan cómo funciona la globalización moderna, las formas en
que la copia a distancia permitió una reordenación de economías de
trabajo y materiales, produciendo oportunidades a los artistas para
imaginar y responder a compradores distantes, y experimentar con
actos de apropiación y reensamblaje creativo en un mercado de arte
recientemente global.
Palabras clave: San Jerónimo, talladores de marfil, plumas, arte
plumaria, Manila, Nueva España, Filipinas, China, blanc de chine,
globalización, comercio de art.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-137

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�Stephanie Porras

Abstract: On both sides of the Pacific, seventeenth-century ivory
carvers in Manila and feather workers in New Spain produced triptychs
depicting St Jerome: the feather-backed triptychs made in Mexico are
based on the Filipino-made ivories, which may be based on Flemish
prints. These related objects made variously of paper, wood, feathers
and ivory, reveal the mechanics of early modern globalization, the ways
in which copying at a distance allowed for a realignment of economies
of labor and materials, affording opportunities for artists both to imagine
and respond to faraway consumers, and to experiment with acts of
appropriation and creative assembly in a newly global art market.
Keywords: St Jerome, Ivory, Ivory carvers, feathers, featherwork,
Manila, New Spain, Philippines, China, blanc de chine, globalization,
art market

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�Ivory and feathers

In 1590, Domingo de Salazar, the new bishop of Manila, wrote to
the king of Spain praising the artistic abilities of the local Chinese
immigrant population in the Philippines, a population who the
Spanish called Sangleys. According to Salazar, Spanish artisans
had ceased working in Manila as these Chinese immigrants could
fashion anything according to the Spanish custom, and they could
do so very cheaply. To illustrate this point, Salazar goes on to tell a
short anecdote about a bookbinder from New Spain, who arrived
in Manila looking to establish a business and employed a Sangley
assistant. This assistant surreptitiously observed the bookbinder,
learning the trade in only a few months. He then undercut his
former employer on price, forcing him out of business, so that
the bookbinder had to return to New Spain on the next galleon.
Salazar writes that subsequently “everyone goes to the Sangley
who does such good work, that there is no need for the Spanish
artisan… I have in my hands a Navarro in Latin, bound by him,
which in my judgment could not be bound better in Seville.”1
Seville, AGI, Filipinas, 74, n. 38, Carta de Salazar sobre relación con China y sangleyes to Philip II, dated 24 June 1590, fols. 185r–186v: “Lo que acá
á todos nos á caydo en mucha graçia es que vino aquí un enquadernador de
México, con libros, y puso tienda para enquadernar; asentó con un sangley,
diçiendo que le quería servir, y, disimuladamente, sin que el amo lo hechase
de ver, miró cómo enquadernava, y en menos de.... se salió de su casa diçiendo que ya no le quería servir, y puso tienda deste oficio; y certifico á Vuestra
Magestad que salió tan exçelente oficial, que al maestro le a sido forçoso dexar
el oficio, porque todos acuden al sangley, y haçe tan buena obra, que no haçe
falta el oficial Español, y al punto que estas escrivo, tengo en mis manos un
Nabarro en latín, enquadernado por él, que en Sevilla á mi juiçio no se encuadernara mexor.”
1

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�Stephanie Porras

Salazar’s account of the local Chinese residents’ rapid
facility for imitation, in fact itself duplicates Spanish narratives
from a few decades earlier, which similarly describe the mimetic
faculty of the Indigenous peoples of the Americas. The Dominican
friar and chronicler of the conquest, Bartolomé de las Casas,
described the images made by newly converted Mexica after
European models “as perfect and as graceful as the most proper,
official [images] of Flanders.”2 Fray Toribio de Benavente, or
Motolinía, one of the first Franciscans to instruct the indigenous
inhabitants of Central Mexico, recounted how a boy from Texcoco
reproduced a papal bull so exactly “that there seemed to be no
difference from the model.”3 His fellow Franciscan, Gerónimo
de Mendieta wrote: “…after they [the indigenous] became
Christians and saw our images from Flanders and Italy, there was
no retablo or image, no matter what it is, that they cannot portray
and reproduce.”4
“…hacen tan perfectas y con tanta gracia cuanto los más propios oficiales
[imagines] de Flandes,” Fray Bartolomé de las Casas, Apologética historia de
las Indias (Madrid: Bailly Bailliére é hijos, 1909), cap. LXI, 159–61.
3
Toribio de Benavente, Historia de los indios de la Nueva España. . . .
(Mexico City: Porrúa, 1990), III, 386: “dieron a un muchacho de Tezcuco por
muestra una bula, y sacóla tan a el natural, que la letra que hizo parecía el mismo modelo, porque el primer renglón era grande, y abajo sacó la firma ni más
ni menos, y un I.H.S. con una imagen de Nuestra Señora, todo tan al propio,
que parecía no haber diferencia del molde.”
4
“…después que fueron cristianos y vieron nuestras imágenes de Flandes
y de Italia, no hay retablo ni imagen, por prima que sea, que no la retraten y
contrahagan,” Fray Jerónimo Mendieta, Historia eclesiástica indiana (Mexico
City: Díaz de León y White, 1870), 404. Cited by Manuel Toussaint, Pintura
2

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�Ivory and feathers

These anecdotes reveal a number of commonalities.
Together, they inculcate a fiction of the Indigenous/non-European
copyist, either in New Spain or in the Philippines, as an automaton
capable of collapsing temporal, geographic and cultural distances
via the work of copying. Yet the inventive capacity of this nonEuropean artist falls away in these accounts of colonial artistic
production. Instead, mimetic aptitude synecdochally represents
colonized subjects’ potential for conversion and integration into the
Spanish empire.5 In a related fashion, for many years the standard
art historical account of European prints’ role outside of Europe has
stressed printed imagery’s role as a tool for Christian conversion.
In this narrative, print serves as a model for local artists’ instruction
in both Christian doctrine and aesthetic conventions. This kind
of reading is not unique to Spanish imperial orbits, and extends
beyond these chroniclers of the mission in New Spain, to describe
for example, the famous Jesuit gifts of prints to the Mughal ruler
colonial en México (Mexico City: Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Estéticas, 1965), 10. Yet another Franciscan,
Juan de Torquemada, also described the reproductive abilities of local artitsts
and like de Mendiata, he too describes the artistic models given to local artists
as Flemish in origin. Juan de Torquemada, Monarquía Indiana, ed. Miguel
Leon Portilla (Mexico City: Universidad Nacional Autónoma de México-Instituto de Investigaciones Estéticas, 1977), vol. V, book 17, 313–14.
5
See Serge Gruzinksi and Heather MacLean, Images at War: Mexico from
Columbus to Blade Runner (1492–2019) (Durham: Duke University Press,
2001), 72; Alessandra Russo, The Untranslatable Image: A Mestizo History of
the Arts in New Spain, 1500–1600 (Austin: University of Texas Press, 2014),
chapter 4; and Alessandra Russo, “An Artistic Humanity: New Positions on
Art and Freedom in the Context of Iberian Expansion, 1500–1600,” RES: Anthropology and Aesthetics 65/66 (2014-15): 352–63.
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�Stephanie Porras

Jalal al-Din Muhammad Akbar and to the Ming emperor in Beijing.6
Foundational art historical labor has undertaken the meticulous
pairing of colonial paintings with European printed sources, as
well as broader investigations of how European modes of building,
learning and governance were inculcated and reproduced via
printed models.7 More recent work, by Aaron Hyman, Yael Rice,
See Gauvin Bailey, The Jesuits and the Grand Mogul: Renaissance Art at
the Imperial Court of India, 1580–1630 (Washington, D.C.: The Smithsonian,
1998); Milo C. Beach, “The Mughal Painter Kesu Das,” Archives of Asian Art
30 (1976-77): 34–52. See also Matteo Ricci’s 1605 request for copies of the
Evangelicae historiae imagines, the illustrated book depicting Christ’s life, for
use in the China mission: “…più utile è anco quell libro che questo della Bibbia per adesso, poichè con quello dichiariamo, anzi poniamo Avanti agli occhi
quello che alle volte con parole non possiamo dichiarare.” Matteo Ricci, Lettere: 1580-1609, edited by Francesco d’Arelli (Macerata: Quodlibet, 2001), no.
43, 406.
7
To cite a few foundational examples, with further literature: Martin S.
Soria, “Una nota sobre pintura colonial y estampas europeas,” Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas 5 (1952): 41–51; Jorge
Alberto Manrique, “La estampa como fuente del arte en la Nueva España,”
Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas 50, no. 2 (1982): 55–60; Samuel Edgerton, Theaters of Conversion: Religious Architecture and Indian
Artisans in Colonial Mexico (Albuquerque : University of New Mexico Press,
2001); Oscar Flores Flores and Ligia Fernández Flores, “En torno a la koineización pictórica en los reinos de la monarquía hispánica: Identidad y variadades dialectales,” in Pinturas de los reinos: Identidades compartidas en el
mundo hispánico, edited by Juana Gutiérrez-Haces, 187–332 (Mexico City:
Banamex, 2008-9); Christopher Heuer, “Difference, Repetition and Utopia:
Early Modern Print’s New Worlds,” in Crossing Cultures: Conflict, Migration
and Convergence, edited by Jaynie Anderson, 203–8 (Melbourne: Miegunyah
press, 2009); Almerindo Ojeda di Ninno, “El grabado como fuente del arte
colonial: Estado de la cuestión,” in De Amberes al Cuzco, edited by Cécile
Michaud and José Torres della Pina, 10–21 (Lima, Perú: Impulso Empresa de
Servicios, 2009); Aaron Hyman, Rubens in Repeat: The Logic of the Copy in
Colonial Latin America (Los Angeles: Getty Research Institute, 2021); Alme6

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�Ivory and feathers

myself and others, has productively explored how artists working
outside of Europe critically mobilized the distance from the printed
model to reflect on local conditions and to signal the ambitions of
particular artists and patrons.8
In this essay, I want to focus on a slightly different set of
questions emerging from these Spanish accounts of copying in
New Spain and the Philippines. Namely, I’d like to consider how
these narratives about the copying of prints allude to prints’ status
as an export good, the way that paper images were traded across
oceans and continents, and were valued both as material objects
and as artistic capital in the period of early modern globalization.
I am particularly interested in the story of the doubly displaced
bookbinder from New Spain, who moved to Manila to take
advantage of what he thought was an uncontested economic space,
only to be driven out by local competition. I use globalization
here not just to describe the worldwide movement of goods and
people but to examine how globalization functions as an epistemic
shift, one that changes how one knows the world, and how artists
rindo Ojeda di Ninno, Project for the Engraved Sources of Spanish Colonial
Art (PESSCA), 2005–2020 (https://colonialart.org).
8
Aaron Hyman, “Inventing Painting: Cristóbal de Villalpando, Juan Correa,
and New Spain’s Transatlantic Canon,” Art Bulletin 99, no. 2 (2017): 102–35;
Hyman, Rubens in Repeat; Yael Rice, “Lines of Perception: European Prints and the Mughal Kitābkhāna” In Prints in Translation, 1450–1750: Image,
Materiality, Space, edited by Suzanne Kathleen Karr Schmidt and Edward H.
Wouk, 202–23 (London: Routledge, 2017); Stephanie Porras, The First Viral
Images: Maerten de Vos, Anwerp print and the early modern globe (State College, PA: Pennsylvania State University Press, 2023).
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�Stephanie Porras

approach the production of new forms and techniques.9 The
world is conceived as a market, where both labor and capital are
highly mobile, and thus may lead to competition or collaboration
between what had been separate zones of economic activity,
amplifying perceptions of the local vis a vis the global. That is, I
use globalization here not simply describe the fact that European
prints were carried by all manner of individuals, across continents
and oceans. Crucially, prints and other mobile artworks helped to
establish globally shared strategies of visual communication and
concomitant notions of value, rooted in processes of colonization,
commercial expansion and conversion.10 As what John Durham
Peters calls “infrastructural media,” these mobile goods were not
only vehicular, relaying content and style across vast distances, but
via their creation and movement such objects also produced shared
systems of value and exchange, impacting how art was made, seen
and bought on both sides of the Atlantic and Pacific Oceans.11
Porras, The First Viral Images, 150; see also Stephanie Porras, “Forgetting how to see,” in Reassessing Epistemic Images in the Early. Modern World,
edited by Ruth Sargent Noyes (Amsterdam: Amsterdam University Press,
2023), 265–86.
10
This can be related to Horst Bredekamp’s observation that the techniques
of mass reproduction are rooted in the fifteenth-century devotional art rather
than the modern invention of photographic processes, as claimed by Walter
Benjamin in his famous essay, “The Work of Art in the Age of Mechanical
Reproduction,” in Illuminations edited by Hannah Arendt, translated by Harry Zohn, (London: Fontana, 1999), 211–44. See also Horst Bredekamp, “Der
simulierte Benjamin: Mittelalterliche Bemerkungen zu seiner Aktualität,” in
Frankfurter Schule und Kunstgeschichte, edited by Andreas Berndt et al., 117–
37 (Berlin: Reimer, 1992), 129.
11
John Durham Peters, The Marvelous Clouds: Toward a Philosophy of
9

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St Jerome in
Ivory
My first case studies are several
related depictions
of St Jerome. The
first must date to
around 1601. That
spring, the Manila
Figure 1.
galleon the Santa Margarita was lost at sea, eight months after
leaving the dockyards at Cavite. Nearly 400 years later, the remains of the ship were rediscovered some 1500 miles away, off
the coast of the Mariana islands. Although the cargo of precious
textiles had long since deteriorated, hundreds of ivory fragments,
as well as porcelain, gold, hardwood, and mother-of-pearl objects
remained on the
sea floor; all the
remains of the cargo sent from the
Philippines to be
sold in Acapulco.
The cache contained a small ivory
triptych depicting

Figure 2.

Elemental Media. (Chicago: University of Chicago, 2015), 37, 176.
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St Jerome surrounded by four
standing saints
( F i g u r e 1 ) . 12
Though severely
abraded from its
time under water, the triptych
is
remarkably
Figure 3.
similar (Figure
2) to surviving ivory reliefs held in Mexican public and private
collections, as well as in Spain (Figure 3) and Chile (Figure 4)13 –
This object, now owned by IOTA Partners, was first published in Marjorie Trusted, “Survivors of a Shipwreck: Ivories from a Manila Galleon of
1601,” Hispanic Research Journal 14, no. 5 (2013): 446–462.
13
The triptychs in Mexican private collections are illustrated in Beatriz Sánchez Navarro de Pintado, Marfiles christianos del Oriente en Mexico (Mexico
City: Fomento Cultural Banamex, 1986), figure 88. A similar St Jerome is in
the Museo Nacional de Historia, Chapultepec, Mexico City and was first published by Gustavo Obregón, “La colección de marfiles del Museo Nacional de
Historia,” Anales Del Instituto Nacional De Antropología E Historia 6, no.
7 (1955): 119–124, 122, figure 3, as well as by Margarita Estella Marcos, La
escultura barroca de marfil en España: Las escuelas europeas y las coloniales (Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicias, Instituto Diego
Velázquez, 1984), no. 764. Estella Marcos also refers to a smaller versión of
this relief, also in the Museo Nacional de Historia (Estella Marcos, La escultura barroca, no. 765), but I have not yet seen this object. In Spain, there is another St Jerome in the Museo de América, inv. no. 06914, published by Estella
Marcos, La escultura barroca, no. 766. Yet another version, to my knowledge
unpublished, is found in the Museo de Artes Decorativas Garcés Silva, Santiago, Chile, inv. no. 24.83.271.
12

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the majority share a bell-shaped central register and all feature the
kneeling figure of the
hermit saint, whose left
hand grasps the base of
a crucifix and whose
right hand is flung out
beside him and carries
a stone, there is also a
lion is wedged into the
bottom right corner in
a cave-like recess; and
the scene is always toFigure 4.

pped by the same parabolic arch formed by

Jerome’s discarded cardinal’s hat and robes, typically with the
figure of God the father.
Now we have not a single artist name associated with
any of these objects, or indeed with any ivory carvings made in
the Philippines in the sixteenth and early seventeenth-centuries.
But, based on the shipwreck evidence and their relation to a wide
corpus of Philippine-carved ivory triptychs, it seems mostly likely
that all of these St Jerome triptychs were made in Manila. These
triptychs testify to the skills of those Chinese immigrant ivory
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carvers called Sangleys, whose artistic and imitative abilities
were powerfully described by Salazar. The presence of multiple
extant versions of this iconography, suggests it was something of
a staple product for at least one Sangley ivory workshop; the fact
that one originates from the 1601 shipwreck suggests how, from
a very early date, Manila’s ivory carvers looked to New Spain as
a lucrative export market.
Since the tenth century, Chinese carvers had used African
ivory to produce sculptures of deities and revered figures.14 In
the sixteenth and seventeenth centuries, artists working along the
southeastern coast in Fujian province worked with ivory. Salazar’s
1590 letter, quoted above, also describes how Chinese ivory carvers
worked from imported European models in the Philippines by the
end of the sixteenth century, claiming that “with these sculptors’
ability to replicate those images that come from Spain, I understand
that it should not be long when even those made in Flanders will
not be missed.”15 The resultant sculptures were not only used in
See Derek Gilman, “Ming and Qing ivories: figure carving,” in Chinese
ivories from the Shang to the Qing, edited by William Watson, 35–117 (London: British Museum, 1984); and Craig Clunas, Chinese carving (London:
Victoria &amp; Albert Museum, 1996).
15
Seville, AGI, Filipinas, 74, n. 38, Carta de Salazar sobre relación con China y sangleyes to Philip II, dated 24 June 1590, fols. 185r–186v: “En este
arte que ansy en lo de Pinzel como de bulto an sacado maravillosas Pieças y
algunos nyños Jesús que yo e visto Un marfil me pareçe que no se Puede hazer
cosa mas Perfecta y ansy lo afirman todos los que los am bisto. Bense Proveyendo las yglesias de las ymagines q estos hazen de q antes havia mucha falta y
segun la avilidad que muestran en retrartar y las ymagines q bienen de Spaña
entiendo que antes de mucho no nos haran falta las que se hazen en flandes ....”
14

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churches but also collected by powerful colonial administrators
from an early date. Alonso Fajardo, governor of the islands from
1616 to his death in 1624, owned at least nine ivories.16
The Sangley community resided largely in a specially
designated district outside Manila’s city walls, called the Parián.
The Dominican Order, who held ecclesiastical jurisdiction over
the Parián, expressed frustration with the slow rate of Catholic
conversions within this community throughout the seventeenth
century.17 Baptism records from the 1620s include several Sangley
artisans who did convert to the Catholic faith, and incentives to
conversion included the possibility of marrying Tagalog women
and moving outside the Parián, as well as decade-long exemptions
from repartimiento labor and tributes.18 After several uprisings
by the Chinese immigrant population of the city (in 1603, 1639,
1662, and 1668), tributes from Christian Sangleys rose, a fact that
suggests conversions were often forced upon those members of
See the inventory published by Yayoi Kawamura, “Manila, ciudad española y centro de fusión. Un estudio a través del inventario del gobernador de Filipinas Alonso Fajardo de Tenza (1624),” e-Spania 30 (2018). (http://journals.
openedition.org/e-spania/27950).
17
See, for example, the conversions of Hyacinto, a silversmith, and two
carpenters, Thomas and Raymundo, on May 21, 1626, or the conversion of
Domingo the painter on July 22, 1627, recorded in Manila, AUST, Libro de
Bautizos Siglo XVII 1626–1700, sección de Parián, roll 47, vol. 2. The discovery of this baptismal record book was first published in Joshua Eng Sin Kueh,
“The Manila Chinese: Community, Trade, Empire,” (PhD diss., Georgetown
University, 2014).
18
Ryan Dominic Crewe, “Pacific Purgatory: Spanish Dominicans, Chinese
Sangleys, and the Entanglement of Mission and Commerce in Manila, 1580–
1620,” Journal of Early Modern History 19 (2015): 337–65, 358.
16

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�Stephanie Porras

the Chinese diaspora that remained in the archipelago.19 Spanish
administrators and Catholic missionaries often treated Sangley
conversions with some skepticism and continued to treat the
immigrant Chinese community as outsiders to the Spanish colony.20
Yet this population, as noted continually in period sources, was
essential to the operations of trade and the success of the Spanish
outpost in Asia, providing nearly all the artisanal labor, foodstuffs
and trading goods required of the small population of Europeans
resident in Manila, as well as those needed to maintain the Manila
galleon trade – the annual convoy of Asian goods sent to Acapulco
in exchange for American silver. Sangley carvers were responsible
for developing unique forms of ivory carving for export, both
triptychs like our St Jeromes and large-scale figural statuary.21
One might ask: where did these Chinese carvers in Manila
get ivory? Elephant ivory had been available in the Philippines
since the tenth century; in the sixteenth and seventeenth centuries,
official embassies as well as merchant junks from the kingdoms
of Siam (Thailand) and Cambodia made significant gifts of Asian
elephant ivory to the Spanish administration in the Philippines.22
Juan Gil, Los Chinos en Manila: Siglos XVI y XVII (Lisbon: Centro Científico e Cultural de Macao, 2011), 323–24, and Christina H. Lee, “The Chinese
Problem in the Early Modern Missionary Project of the Spanish Philippines,”
Laberinto Journal 9 (2016): 5–32, 11.
20
Crewe, “Pacific Purgatory,” 364.
21
For a longer discussion of the production of these larger ivories and
their export market see Stephanie Porras “Locating Hispano-Philippine ivories,” Colonial Latin American Review 29, no. 2 (2020): 256–291.
22
For references to the ivory goods (marfiles) sent as gifts by the kingdoms
19

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There is also convincing material evidence that African ivory
was available in the Philippines, likely brought across the Indian
Ocean by South Asian and European merchants, or even given
as gifts by Catholics in Goa to support the East Asian mission.23
The apparent availability of ivory in Manila, and the market for
export goods in the Spanish colony, encouraged the establishment
of Sangley ivory carving workshops. These sculptors looked across
the Pacific, as well as to local Spanish elites and missionaries, for
their market. Both the material (ivory) as well as the models for
the St Jerome triptychs (engravings) originated across multiple
oceans. Not only did the ivory for these objects come from across
the South China Seas (Thailand/Cambodia), the Indian Ocean
(Indian or East African ivory traders), but the iconographic models
of Siam and Cambodia to Manila, see Antonio de Morga, Sucesos de las islas
Filipinas, (Mexico: Gerónimo Balli, 1609), 18, 102. On the earliest evidence
for ivory used in the Philippines, see Regalado Trota José and Ramon N. Villegas, Power + Faith + Image: Philippine Art in Ivory from the 16th to the 19th
Century (Makati City: Ayala Museum, 2004). 41 pieces of ivory, including
whole tusks, were recovered from the late fifteenth-century Lena Shoal shipwreck off the shores of northern Palawan, indicating the longstanding trade in
ivory in the Philippine archipelago; these ivory remains are now in the National Museum of the Philippines, Manila.
23
On distinctions between ivory derived from Asian and African elephants,
see Anthony Cutler, The Craft of Ivory: Sources, Techniques, and Uses in the
Mediterranean World, A.D. 200–1400 (Washington, DC: Dumbarton Oaks,
1985), 27–29. The difference between the two can only be confirmed via
genetic testing, for example, see the analysis of an ivory by Maria Rozalen
and Ana Ruiz Gutiérrez, “A Study of the Origin and Gilding Technique of a
Hispano-Philippine Ivory from the XVII Century,” Journal of Archaeological
Science: Reports 4 (2015): 1–7.
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�Stephanie Porras

(predominantely Flemish prints)
appear to have crossed both the
Atlantic and Pacific Oceans.
I have yet to identify
a singular model for this
iconography in either woodcut
or engraving, but key elements
of the composition echo details
from engraved models of St
Jerome, imported from Antwerp
(Figures 5): the shirtless hermit
Figure 5.
saint, his arm flung out beside
him, grasping a crucifix; the lion in a cavern like space below, and
at left, the curiously floating form of Jerome’s discarded cardinal’s
hat.24 The ivory triptychs do not reflect a standard iconographic
In addition to these sources would add the following sources for the St
Jerome: Cornelis Cort after Frans Floris, St Jerome, engraving, ca. 1550–78
(Manfred Sellink and Huigen Leeflang, eds. The New Hollstein’s Dutch and
Flemish Etchings, Engravings and Woodcuts, 1450-1750: Cornelis Cort,
[Rotterdam: Sound and Vision, 2000], no. 114); Jan Sadeler after Gillis Mostaert, St Jerome, engraving ca. 1575-90, (Dieuwke Hoop Scheffer and K.G.
Boon, eds. Hollstein’s Dutch and Flemish Etchings, Engravings, and Woodcuts, 1450–1700. all should italicized so it reads Vol. 22, Aegedius Sadeler to
Raphael Sadeler II, [Amsterdam: Van Gendt &amp; Co., 1980], no.370) and Johan
Sadeler after Maerten de Vos, St Jerome, engraving, ca. 1585/6 (Christiaan
Schuckman and D. De Hoop Scheffer, eds. Hollstein’s Dutch and Flemish
Etchings, Engravings, and Woodcuts, 1450–1700. Vols. 44–46, Maarten de
Vos [Rotterdam: Sound and Vision Interactive; Amsterdam: Rijksmuseum],
1996, no. 1105). All three of these compositions were seemingly produced in
considerable quantities, given the number of closely-related surviving versions.
24

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�Ivory and feathers

formula for the saint, this
unique collage-like composition
assembles key features of Jerome
imagery into a single field. We
see a very similar compositional
arrangement in surviving Spanish
or Flemish bronze plaquettes
as well (Figure 6), which may
respond to the sculpted portal in
Seville’s Cathedral by Jerónimo
Hernández, executed around
Figure 6.
1565/6. Seville, was of course the
central point of departure for all merchants, missionaries, soldiers
and settlers headed to Spanish America and in the Philippines.
There very well may be a single as yet unidentified print source
for this unusual composition, perhaps made in Flanders or Seville,
or even possibly a three-dimensional model like these bronze
plaquettes, which made its way to Manila’s ivory workshops.
This was an established circuit of global artistic export,
connecting Flanders, Seville, New Spain and the Philippines. In
1620, the Jesuit procurator in Manila, Francisco Gutiérrez, wrote to
Alonso de Escobar in Seville, noting “the prints that I received are
so excellent.”25 This correspondence suggests that religious orders
specifically sent printed images from Seville to Manila via New
“Los estampas recivi que son tan excelentes.” Francisco Gutiérrez to P.
Alonso de Escobar, August 4, 1620, Madrid, RAH, 9/2667, leg. 1, no. 36, fol. 1v.
25

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�Stephanie Porras

Spain to meet the demand for devotional and instructional imagery.
There are scattered references to prints, books, and other objects
being sent to Manila from New Spain as gifts and bequests. The
bishop of Puerto Rico, Pedro Solier, had been a missionary to the
Philippines; in 1615, Solier sent a gift of fabric and a box of song
books on the Manila galleon to the new Augustinian convent in the
archipelago.26 At the turn of the seventeenth century, the soldiermerchant Pedro de Zúñiga also imported books to the islands in
partnership with a cleric from Mexico City.27 Marjorie Trusted has
identified important print sources for ivory plaquettes made in the
Philippines, and I have traced the importance of this 1584 Antwerp
print of St Michael the Archangel for the production of large-scale
multi-part ivory sculptures in Manila.28 The triptych format in
particular, required the assembly of various figures of saints that
could have been taken from multiple printed or sculptural models.
It is possible that the central scene of the kneeling Jerome resulted
from a similar cut and paste method of assembly, combining say the
Memoria del maestro fray Pedro de Solier, Seville, AGI, Filipinas, 79, no.
117, cited in D.R.M. Irving, Colonial Counterpoint: Music in Early Modern
Manila, (New York: Oxford University Press, 2010), 45.
27
Testament of Pedro de Zúñiga, February 23, 1608, Manila, Autos sobre
los bienes del Alférez Pedro de Zúñiga, Seville, AGI, Contratación, 276, no.
1, r. 15, quoted in Antonio García-Abásolo, “The Private Environment of the
Spaniards in the Philippines.” Philippine Studies 44, no. 3 (1996): 349–73, 365.
28
Marjorie Trusted, Baroque and Later Ivories. (London: Victoria and Albert Museum, 2013), cat. no. 347 and 348, see also Margarita Estella Marcos,
Ivories from the Far Eastern Provinces of Spain and Portugal. (Monterrey:
Espejo de Obsidiana Ediciones, 1997), 44–45; and Porras, “Locating Hispano-Phillipine ivories.”
26

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saint’s pose from one printed
source with the form of the
lion from another engraving.
Manila’s ivory carvers were
particularly adept at using
both printed and sculptural
models to fashion new types
of artistic products, aimed
Figure 7.
both at the local devotional needs of the archipelago and at overseas
export markets.
Feathers and faux ivory
The very same combination of iconographic elements found in
these Philippine-made ivories were closely repeated in another
triptych (Figure 7). Instead of utilizing ivory, this triptych is carved
of boxwood and backed with hummingbird feathers. While also
sculptural in form, the makers of this St Jerome triptych also relied
on the knowledge of Indigenous Central Mexican practitioners of
featherwork known as amantecas. Unlike other feather paintings
and wearable objects like mitres, where complex figural scenes
are rendered entirely in feathers,29 the St Jerome triptych uses
bands of blue and green hummingbird feathers as a decorative
backdrop to a sculptural relief. The production of the Walters
See the works collected in Alessandra Russo, “Inventory of Extant Featherwork from Mesoamerica and New Spain,” in Images Take Flight: Feather
Art in Mexico and Europe, 1400–1700, edited by Alessandra Russo, Gerdard
Wolf, and Diana Fane, (Munich: Hirmer, 2015), 434–55.
29

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triptych can be related to a number of microcarvings and prayer
beads produced in New Spain in the seventeenth century that all
use hummingbird feathers as ornamental backdrops for minute
scenes exquisitely rendered in wood; however the scale of the
Walters triptych is somewhat larger than these wearable objects;
it is closer in size to the ivory triptychs we’ve just seen.
Both the ivory and the wood and feather triptychs appear to
rely on a shared source, perhaps a print. Yet it seems just as likely
that, in the case of the feather backed triptych, it was a direct response
to the influx of Philippine-made ivory triptychs, exported on the
Manila galleon. When these ivory triptychs were shipped to New
Spain in the early seventeenth century, they became a new model
for woodworkers. The existence
of two further St Jeromes,
one held in the Smithsonian
American Art Museum, D.C.
(Figure 8), and the other in the
Guillermo Tovar de Teresa’s
House Museum in Mexico City,
supports this theory. The first is
smaller than the Walters triptych,
but also pairs a central image of
the hermit saint with that of the
Four Evangelists.30 In the Tovar
30

Figure 8.

See Smithsonian American Art Museum, inv. no. 1929.8.241.3

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de Teresa museum, there is a single panel that closely replicates
the now familiar iconography of the hermit saint. The textured
background to both of these objects suggests it was formerly gilded
or otherwise decorated.31 These objects have been discussed as part
of a broader tradition of microcarving pendants, jewels and prayer
beads in Central Mexico, likely drawing on both Indigenous and
European models, and made primarily for export.32
The same Mexico City collection which holds this wooden
St Jerome also has another, miniscule St Jerome triptych, this
time with its figures in ivory, but mounted on wood. The form of
the gilded frame replicates that of the Walters feathered triptych;
I am grateful here to discussions with Allison Caplan (Yale University)
who noted that extant colonial feather works typically have their feathers
glued directly to the wooden surface. My thanks also to Geneva Griswold for
sharing her conservation report on the triptych.
32
On microcarvings see Theodor Müller, “Das Altärchen der Herzogin
Christine von Lothringen in der Schatzkammer der Münchner Residenz und
verwandte Kleinkunstwerke,” Zeitschrift für Bayerische Landesgeschichte 35
(1972): 69–77; Teresa Castelló Yturbide, “La plumaria en la tradición indígena,” in El arte plumaria en México, ed. Teresa Castelló Yturbide , 143–
215 (Mexico City: Fomento Cultural Banamex, 1993); Philippe Malgouyres,
“Moines franciscains et sculpteurs indiens: à propos de quatre pendentifs mexicains conservés au musée du Louvre,” La Revue des Musées de France: Revue du Louvre 4 (2015): 34–48; Pablo F. Amador Marrero, “De Flandes y lo
flamenco en la escultura temprana de la Nueva España,” in Homenaje a la profesora Constanza Negrín Delgado, edited by Carlos Rodríguez Morales (San
Cristóbal de La Laguna, Spain: Instituto de Estudios Canarios, 2014), 33–35;
Illona Katzew and Rachel Kaplan. “Like the Flame of Fire: A New Look at the
‘Hearst’ Chalice.” Latin American and latinx visual culture 3, no. 1 (2021):
4–29; Brendan C. McMahon, “Divine Nature: Feathered Microcarvings in the
Early Modern World.” Art History 44, no. 4 (2021): 770–796.
31

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but here the figural reliefs are formed of tiny pieces of ivory. The
style of carving here also seems closer to Mexican exemplars than
to those made in the Philippines, and the use of a wooden instead
of an ivory support more typical of Manila production, also
suggests this object was made in New Spain in response to the
influx of Asian imported ivory. Another example of a small mixed
technique St Jerome can now be seen at the Museu do Oriente in
Lisbon (Figure 9), suggesting that this was perhaps a standard
iconography. Given the fragility of ivory and its desirability on
both sides of the Pacific, it is possible these small carvings were
rendered from fragments of carved or raw ivory sent to New Spain
on the Manila galleon. Sculptors in New Spain were particularly
renowned for their skill in producing these micro carvings; this
turn to a mixture of ivory and wood may have been a way to
profitably export and repackage offcuts or damaged pieces of ivory
sent across the Pacific. These minute mixed-media triptychs, both
from the Guillermo Tovar de Teresa’s House Museum and the
the Museu do Oriente,
open the possibility
that ivory carving was
a practice carried out
on both sides of the
Pacific.
I v o r y,
as
a f u n g i b l e good
Figure 9.
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and artistic material, valued by merchants and consumers from
the East coast of Africa, across the Indian, Pacific and Atlantic
oceans, and it appears to be a material that encouraged practices
of innovation, combinations of diverse techniques and stylistic
sources intended to further enhance its material value. As we have
seen, the 1601 shipwreck of the galleon Santa Margarita confirms
that smaller scale ivories were being sent to New Spain in some
quantity already by the turn of the seventeenth century.33 This is
half a century before the earliest known documented reference
to the transpacific commercial trade in ivory sculptures is a 1655
pleito regarding the shipwreck of the San Francisco Javier, which
lists prices for 11 ivory sculptures sold in Acapulco, ranging from
18 to 45 pesos each – that is considerable sums.34
The American taste for Asian-carved ivory sculpture was
apparently considerable. To give a taste of the scale of this trade,
consider a 1767 ecclesiastic inventory of a relatively minor parish
church in Oaxaca, 14,000 miles away from Manila, which records at
least ten ivory sculptures, likely all Philippine in origin, on a single
altar.35 This influx of carved ivory objects from Asia intersected
with the development of local sculptural practices, despite the fact
that unworked elephant tusks were not available at the same scale
in the American viceroyalties as they were across the Pacific.
Trusted, “Survivors of a Shipwreck.”
Porras, “Locating Hispano-Philippine Ivories,” 256.
35
See the July 23, 1767 inventory of Our Lady of Solitude in Antequerra,
cited by Estella Marcos, Ivories from the Far Eastern Provinces of Spain, 9.
33
34

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Two surviving sculptural objects not fashioned from ivory,
but both inscribed with the name Diego de Reinoso, consciously
emulate Asian devotional ivory sculpture. In this plaquette in the
Victoria and Albert museum, the figure of St Dominic, one of the
saints regularly depicted in Asian export ivories, is carved from both
walrus ivory and stone; the form of the saint’s dog is evocative of
Foo dogs, seen in larger scale Hispano-Philippine ivory.36 Smaller in
format, the sculpture exhibits both stylistic and technical similarities
to Asian ivories, including small circular drilled holes typically
seen on South Asian, and later ivories made in the Philippines. Yet
this object is rendered in different materials, by an artist working
on the other side of the Pacific, in the Americas. Another sculpture
(Figure 10), now at the Denver Art
Museum, also bears Reinoso’s name
and depicts the figure of St Michael.
It is carved in alabaster, a material
whose creamy white coloration
evokes ivory; and its subject, the
figure of the archangel Michael, was
one of the most popular subjects for
export ivory sculpture from Manila
in the seventeenth century. As Julie
Wilson Frick notes, the snail-shell
Figure 10.
shaped clouds surrounding the
See for example the Saint Michael in the Cathedral of Badajoz, discussed
in Porras, “Locating Hispano-Philippine Ivories,” 271.
36

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archangel closely resemble Goan carving, while the “tree of life”
motif on the octagonal framework can be found on South Asian
palampore textiles.37 It too bears drilled decoration akin to Goan
and Philippine-made ivory sculptures.
Both the Denver and London sculptures are inscribed with
the name Diego de Rienoso, and references to invention (‘Diego
Reinoso Inventor en Mxico 1696’ and ‘Diego de Reinoso Inbentor’). Yet we don’t know much about the artist himself. In 1644,
a Mercerdarian priest with same name published a vocabulary in
Monterrey, northern Mexico; it has been suggested that this Reinoso was the same as the sculptor.38 Alternatively it is possible the
artist was a migrant from Asia, one of the many who crossed the
Pacific on a Manila galleon ship.39 Regardless of the ethnic origin
of the individual named ‘Diego de Reinoso’ – the sculptures bearing his name reference the facture of Asian ivories, generating
aesthetic value by invoking the subjects, material, and carving
techniques of ivory, but utilizing different materials.
In a similar fashion, on the other side of the Pacific, the
kilns of Dehua began to produce considerable quantities of blanc
Julie Wilson Frick, “Double-sided carving of Saint Michael and the Virgin
and Child with Saints Dominic and John the Baptist,” The Denver Art Museum,
February 5, 2024, https://www.denverartmuseum.org/en/object/1991.1150a-b.
38
Trusted takes this suggestion, following Pál Keleman, Art of the Americas:
Ancient and Hispanic with a comparative chapter on the Philippines (New
York: Bonanza, 1969), 250.
39
Ramón María Serrera, “El Camino de Asia: La Ruta de México a Acapulco.” In Rutas de la Nueva España, edited by Chantal Cramaussel, (Zamora:
Colegio de Michoacán, 2006), 211–30.
37

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de chine porcelain from about 1600 onwards; that is, precisely the
moment when the trade in large-scale ivory sculptures expanded
across the Indian and South China seas.40 While porcelain had
been made in Dehua for centuries, production scaled up in the
seventeenth and eighteenth centuries, and these objects became a
desirable export good. Augustus the Strong had over a thousand
pieces of this kind of porcelain at his palace in Dresden by the
early 18th century.41 Like the stone sculptures of Diego de Reinoso,
these are white figural sculptures (Figure 11); but these ceramic
figures are both in the same palette and larger scale as those
ivory figural sculptures then being
made in Manila, across the South
China Sea. Viewing these various
sculptural products alongside one
another suggests how the littoral
networks of the ivory trade, the
oceanic circuits of production and
exchange extended inland both
in Asia and the Americas. More
than just an exotic and precious
Figure 11.
substrate, ivory – its near universal
See the earlier dating for these figural works in John Ayers, “Blanc de
Chine: Some Reflections” in Blanc De Chine: porcelain from Dehua, edited by
Rose Kerr and John Ayers. (Richmond: Curzon, 2002), 19–34.
41
Eva Ströber, “Dehua Porcelain in the collection of Augustus the Strong in
Dresden,” in Blanc De Chine: porcelain from Dehua, edited by Rose Kerr and
John Ayers, (Richmond: Curzon, 2002), 51–8.
40

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desirability – prompted artists working across several oceans
to create new types of artistic goods, to combine stylistic and
technical elements borrowed from artists working in different
media, across land and sea.
The globe as a market
The relationships between these disparate artworks – European
prints, Philippine ivories carved by Chinese immigrants, featherbacked triptychs made in Mexico and Chinese porcelain figures
– suggest the ways in which artists and consumers across the
globe responded to both the iconographic and material qualities
of increasingly mobile early modern artworks. In the case of the
St Jeromes, ivories carved in the Philippines could take the place
of the European print as both an iconographic and material model
for woodcarvers and amantecas in New Spain, decentering and
destabilizing historical narratives about copying and invention in
extra-European spaces. As Aaron Hyman has eloquently shown
printed models imported to the Americas could also be read as
distinctly local images – as when Rubens’ compositions by virtue
of their many iterations in Cusco, came to function as a cuzqueñan
referent when taken up as a model across the viceroyalty of Peru.42
Artworks’ mobility then troubles the distinction between
the global and the local, art historical assumptions about context
and referent. The mobility of European prints certainly epitomizes
On the ways in which Rubens’s iconography is remade in Cusco as both a
local and regional modle, see Hyman, Rubens in Repeat, 37–118.
42

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this shift, but these ivory and feather triptychs further complicate
matters – helping us to see the processes of globalization not as
solely Eurocentric (the movement of prints to the so-called ‘global
periphery’ of Manila), but as evidence of a truly global early
modern art market. From this view we see how Manila’s ivory
carvers influenced New Spain’s featherwork export industry and
also Chinese porcelain production – Manila is a global center not
just for the reception of European artworks or the distribution of
Chinese silk, but a generative locus of a newly global art market.43
When amantecas in New Spain substituted feathers
for ivory, they not only swapped one precious material for
another; by turning to ivory as a model, these woodcarvers and
featherworkers responded to the import of a rival luxury good,
one that had already mobilized European prints and the Indian
Ocean’s ivory trade. These feather-backed triptychs were bought
both by elites in New Spain, and were likely exported overseas
as precious commodities. I know of no surviving feather backed
St Jerome triptychs in Spain or in Europe, but related featherbacked micro-carvings in European collections prove that there
was demand for such artworks. The relation here between St
Jeromes made in ivory and in wood and feathers, each made
This reading contrasts with the dominant interpretation of these objects as
‘cultural hybrids’, evidence of syncretic religious beliefs, see for example Raquel Sigüenza Martín, “Pluma y marfil: materiales para el sincretismo religioso,” in España y la Evangelización de América y Filipinas (siglos XV-XVII),
edited by F. Javier Campos y Fernández de Sevilla, (San Lorenzo del Escorial:
Universidad María Cristina de San Lorenzo de El Escorial, 2021), 231–248.
43

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an ocean away from one another, allows us to see how the very
different materials of paper, ivory and feathers could become
somewhat fungible (that is, exchangeable) within a global
marketplace.
Prints were desired imports as aides to conversion and the
imposition of colonial order, and as such were in high demand
from missionaries. Writing to Giovanni Alvarez from China in
1605, the Jesuit missionary Matteo Ricci claimed that engravings
were “of even greater use than the Bible in the sense that while
we are in the middle of talking we can also place right in front of
their eyes things which, with words alone, we would not be able
to make clear.”44 The demand for printed images was not solely
from ecclesiastics, but also from local buyers. Around 1600,
Diego Ocaña, a Castilian Hieronymite friar who traveled to the
viceroyalty of Peru, lamented that his Spanish monastic order did
not respond to his repeated requests for more estampas, claiming
that he could have sold twenty or thirty thousand prints at the
fiesta held in honor of the Virgin in Potosí.45 From these sources,
“…più utile è anco quell libro che questo della Bibbia per adesso, poichè
con quello dichiariamo, anzi poniamo Avanti agli occhi quello che alle volte
con parole non possiamo dichiarare.” Ricci, Lettere, no. 43, 406.
45
“Y en esta ocasión no puedo dejar de quejarme del descuido, de la casa de
Guadalupe, que tuvieron en enviarme algunas cosas que yo envié a pedir, en
particular las estampas; que si a esta sazón tuviera yo en Potosí, sobre la mesa
donde estaba, veinte mil o treinta mil estampas, todas las gastara, porque cada
uno la llevara para tenella en su aposento. Y por cada una, lo menos que podían
dar era un peso de plata, que son ocho reales. Ya lo envié a pedir muchas veces
y no me lo enviaron.” See Diego de Ocaña, Memoria viva de una tierra de
44

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we get a sense of the utility of prints, but also something of their
value as desirable material goods.
Prints were not just devotional aides for the Christian
mission, but also served as commercial merchandise. So when
in 1596, Dutch ships set sail looking for the fabled Northeastern
passage to Cathay, they carried bundles of prints – not only of
religious subjects but also costume prints, images of Roman
emperors and standard bearers.46 In 1602, Dutch traders in Patani
recorded an inventory of some five to six thousand prints of an
even wider variety.47 In both the Arctic and South China Seas,
these print caches document the material value of printed images
as a currency of global trade. Engraved images were a European
export good, used to broker favor with foreign courts – Ricci and
his fellow Jesuits presented engraved religious imagery but also
copies of Abraham Ortelius’s Theatrum Orbis Terrarum to Mughal
and imperial Chinese courts. Engraved images were not produced
outside of Europe in any considerable quantity before 1600; while
letterpresses were sent to New Spain in 1539, Japan in 1590, and
olvido: relación del viaje al Nuevo Mundo de 1599 a 1607, edited by Beatriz
Carolina Peña, (Barcelona: Paso de Barca, 2013), 486 (fol. 158v).
46
See J. Braat, J. P. Filedt Kok, J. H. Hofenk de Graaff, and P. Poldervaart,
“Restauratie, Conservatie En Onderzoek van de Op Nova Zembla Gevonden
Zestiende-Eeuwse Prenten.” Bulletin van Het Rijksmuseum 28, no. 2 (1980):
43–79; and J.H.G Gawronski, J. Braat and J.B. Kist, Behouden uit het Behouden Huys. Catalogus van de voorwerpen van de Barentsexpeditie (1596) (De
Bataafsche Leeuw: Amsterdam, 1998).
47
J.W. IJzerman, Hollandsche prenten als handelsartikel te Patani in 1602,
(Hague: Nijhoff, 1926).
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Manila in 1593 – the roller presses required for printing engravings
did not arrive until considerably later. In other words, engraved
images could be seen in much of the world as a somewhat exotic
and precious good – technology that was difficult to replicate.
This essay has attempted to complex series of
relationships between prints, ivory and feather-backed triptychs
made in Manila and Mexico, Chinese porcelain and Mexican
alabaster in order to demonstrate that this is not just the
story of a singular iconography’s popularity, or what I have
called elsewhere, the viral capacity of earl modern print.48
I have suggested here some of the ways in which this set of
art objects – related via iconography and/or material qualities
– demonstrated the efficacy of globalization’s infrastructure.
These artworks evidence the ways in which oceans and
continents could be traversed by people and goods – but also
the way in which the mobility of art works shifted how artists
viewed the world. The ivory carver took printed objects made
by an unknown maker wielding an unfamiliar technical process
(engraving) and fashioned a new type of object to be sent back
along these same networks. The featherworker in New Spain
repeated this same process, responding to a new Asian export
good – carved ivories – and fashioning a rival product in this
global marketplace. Artists in Antwerp, Manila and New Spain
then, made objects for imagined audiences, consumers one
My own study of St Michael the Archangel can be understood as the tracing of such a singular viral image. See Porras, The First Viral Images.
48

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would never meet, but whose presence was felt via the demands
of ship captains, merchants, and missionary orders’ procurators.
This was not a one-way process but one subject to recursive
feedback – send more prints of the Virgin, more St Jeromes in
ivory. The anecdotes with which I began this essay could be read
as betraying some of the latent anxieties accompanying these
processes – Salazar suggests imported Spanish goods would be
displaced, much like the poor unsuccessful Mexican bookbinder
in Manila, whose work was rapidly usurped by his Chinese
assistant. Globalization, from an imperial perspective, was about
the reassignment of labor, the extraction and reallocation of local
resources in a global economic system controlled by the Spanish
crown. But these Spanish anecdotes and the artworks discussed
here, reveal how the local labor of copying, the material ingenuity
with which artists responded to the mobility of prints and other
objects, allowed the viral image to exploit and also, to occasionally
escape such colonial control.
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Captions
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Figure 2. Unknown Manila artist, St Jerome triptychs, ivory with
polychromy. Private collection, Published as figure 88 in
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276

�Stephanie Porras

Figure 3. Unknown Manila artist, St Jerome triptych, ivory with
polychromy. Madrid, Museo de América.
Figure 4. Unknown Manila artist, St Jerome plaquette (fragment
of triptych?), ivory. Santiago (Chile), Museo de Artes Decorativas.
Figure 5. Cornelis Cort after Frans Floris, St Jerome, engraving,
ca. 1560. Antwerp, Museum Plantin-Moretus.
Figure 6. Spanish or Flemish, St Jerome praying, gilt copper alloy
plaquette, 16th century. New York, Metropolitan Museum
of Art.
Figure 7. Unknown artist in New Spain, St Jerome in Penance
and the Four Evangelists, boxwood with hummingbird
feathers and polychromy. Baltimore, Walters Art Museum.
Figure 8. Unknown artist in New Spain, St Jerome in Penance
and the Four Evangelists, boxwood. Smithsonian American Art Museum, Gift of John Gellatly.
Figure 9. Unknown artist in New Spain (?), St Jerome triptych,
ivory and wood with gilding. Lisbon, Museu do Oriente.
Figure 10. Diego de Reinoso?, Saint Michael , alabaster, circa
1696, Denver Art Museum
Figure 11. Dehua, Bodhisattva Guanyin, porcelain with ivory
glaze, 17th century. New York, Metropolitan Museum of
Art.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-137

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�El rol del cacao y el chocolate en el intercambio
transpacífico. Parte II. El cacao como bien comercial
transpacífico y mercancía global
The Role of Cacao and Chocolate in Transpacific Exchange
Part II. Cacao as Transpacific Trade Good and Global
Commodity
Angela Schottenhammer
KU Leuven
Leuven, Bélgica

https://orcid.org/0000-0002-0952-7621
Recibido: 27 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de abril de 2024

Resumen: En el transcurso de la segunda mitad del siglo XVI, el
chocolate y el cacao se hicieron cada vez más populares entre muchos
europeos. En la década de 1630, si no antes, no sólo los españoles sino
también los holandeses, los franceses e incluso los ingleses consumían
una buena cantidad de cacao. Sin embargo, y a pesar de tratarse de un
producto verdaderamente global, su historia apenas ha sido estudiada.
Este artículo busca sacar a la luz dichas informaciones. En la primera
parte de esta investigación, se aborda cómo el cacao y el chocolate
llegaron por primera vez a Filipinas, China y Japón, y en los impactos
que el nuevo producto tuvo en las sociedades locales. En una segunda
parte, se investiga con más detalle los diversos usos del cacao y el
chocolate y su surgimiento como producto global, con especial atención
al viaje hacia el oeste, desde América hasta Asia.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-137

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�Angela Schottenhammer

Palabras clave: cacao, chocolate, intercambio transpacífico, Filipinas,
Asia, América, China, Japón
Abstract: In the course of the second half of the 16th century, chocolate
and cocoa became increasingly popular among many Europeans. By the
1630s, if not earlier, not only the Spanish but also the Dutch, the French
and even the English were consuming a good deal of cocoa. However,
despite being a truly global product, its history has hardly been studied.
This article seeks to bring this information to light. The first part of
this research deals with how cocoa and chocolate first arrived in the
Philippines, China and Japan, and the impacts that the new product
had on local societies. In the second part, it is investigated in more
detail the various uses of cocoa and chocolate and their emergence as a
global product, with a special focus on the journey westward from the
Americas to Asia.
Keywords: cacao, chocolate, transpacific exchange, Philippines, Asia,
America, China, Japan

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-140

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�The Role of Cacao and Chocolate

Introduction
In the course of the second half of the sixteenth century, chocolate
and cacao became increasingly popular among many Europeans.
By the 1630s if not earlier, not only the Spanish but also the
Dutch, the French, and even the English were consuming a fair
amount of cacao.1 Cacao drinking was introduced into Britain
in 1657, and by the early eighteenth century ‘chocolaterías’
existed throughout London, competing with the traditional coffee
houses. The drinking of cacao received the support of Quakers,
who considered chocolate to be a welcome substitute for ginger.2
Chocolate was frequently sent as a present from New Spain, both
to Spaniards living in Asia and to residents in Spain: In 1621, the
Count of Santiago sent some small boxes of chocolate to his wife;
in 1625, the Countess of Santiago of New Spain sent, among
other things, boxes of chocolate and cacao to the Marchioness of
Belvedere in Madrid.3
* This research was supported by and contributes to the partnership grant
funded by the Social Sciences and Humanities Research Council of Canada
(SSHRC) and to the ERC AdG project TRANSPACIFIC that has received
funding from the European Research Council (ERC) under the European
Union’s Horizon 2020 Research and Innovation Programme (Grant Agreement
No. 833143). See also Nadia Fernández-de-Pinedo, “Global Commodities in
Early Modern Spain”, in Manuel Perez Garcia · Lucio De Sousa (eds.), Global
History and New Polycentric Approaches Europe, Asia and the Americas in
a World Network System [Palgrave Studies in Comparative Global History]
(Cham: Palgrave Macmillan, 2018), 293-318.
2
Julia García Paris, Intercambio y Difusión de Plantas de Consumo entre el
Nuevo y el Viejo Mundo (Madrid: Servicio de Extensión Agraria, Ministerio de
Agricultura, Pesca, y Alimentación), 58-59.
3
José L. Gasch-Tomás, The Atlantic World and the Manila Galleons. Cir1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

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�Angela Schottenhammer

In the first part of my research, I have focused on how
cacao and chocolate first came to the Philippines, China, and Japan, and on the impacts the new product had on local societies4.
We have seen that China and Japan, where the consumption of
chocolate was not as readily adopted as a drink or medicine as in
the Philippines, still found themselves dragged into its commercial orbit by producing the cups, containers, and jars, in which
chocolate was drunk, stored, and/or prepared. In this second part,
I will investigate in more detail the various uses of cacao and
chocolate and its emergence as a global commodity, focussing
on the ‘American-Asian Pacific world’. In this function, the importance of chocolate goes beyond that of being a luxury drink,
a stimulant, or a medicine. Despite initial opposition from the
Catholic Church, whose representatives considered chocolate an
enjoyable luxury, chocolate soon became an almost world-wide
popular drink, gradually being consumed by ordinary people as
well. Cacao developed as a cash crop in the Philippines, and it
helped other flavours, especially cinnamon and vanilla, to boom
as a result of changing drinking habits. Interestingly, cacao beans
even assumed the functions of a currency for a brief period in the
culation, Market, and Consumption of Asian Goods in the Spanish Empire,
1565–1650 [The Atlantic World. Europe, Africa, and the Americas, 1500–
1830, 37] (Leiden: E. J. Brill, 2019), 30 (with reference to AGI, Contratación,
1866, 651-654), 41-42 (with reference to AGI, Contratación, 1880, 221-231).
4
Angela Schottenhammer, “The Role of Cacao in Transpacific Exchange.
Part I, Cacao comes to Asia”, TRANSPACIFIC Research Notes 2 (2023).
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�The Role of Cacao and Chocolate

Philippines.5 And against the backdrop of a chronological development, we can observe that Chinese actors, for example, continued to be ‘held under the spell’ of cacao and chocolate, even
though they were not the big consumers of chocolate.
Of course, the development of cacao as a cash crop does
not mean that the nutritious and medical qualities of chocolate
were no longer valued. It is interesting to note that the provisions
required in 1842 for ‘Her Majesty’s Royal Naval Forces [of Great
Britain] in China (amounting to 4,200 men)’ mention, among
other food items such as bread, flour, raisins, tea, sugar, vinegar,
and lemon juice (3,800 pounds), also 9,919 pounds of chocolate
totalling 47,517 pounds for 4,200 men for 181 days.6 This is a clear
indication of the nutritious and medical qualities of chocolate that
were obviously highly valued at that time. Another document in
the National Archives in Kew, UK, contains an announcement
in The China Mail, vol. 12:617 from 11 December 1856, on the
sale of flour barrels, galleons of lime juice, preserved meats,
As to discuss the use of cacao beans as money in the Philippines would
mean going beyond the focus of this chapter, namely on cacao and chocolate
as food, medicine, and cash crop, I am writing a separate article discussing the
use of cacao beans as a currency in Manila in the cadre of contemporary monetary history: its working title is “A Forgotten Aspect of Transpacific History:
Currencies in Seventeenth-Eighteenth Century Manila”, in preparation.
6
“Correspondence Relevant to Military Operations in China” (p. 26), in
Despatches, Offices and Individuals: 1842. Manuscript Number: CO 129/1 in
The National Archives (Kew, United Kingdom), Archive: Hong Kong, Britain
and China, 1841–1951, Collection “War and Colonial Department and Colonial Office: Hong Kong, Original Correspondence”, electronic resource.
5

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

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�Angela Schottenhammer

soups, coffee – and “Superior Manila Chocolate”.7 Chocolate
obviously played an important role in the diet of contemporary
sailors and soldiers. This may demonstrate cacao’s path from a
Meso-American beverage to a global commodity, as a medicine,
a nutritious food, a cash crop, and even as money.
The development of cacao as a global commodity is
closely related to changing chocolate tastes and preparation
methods, and the Spanish soon realised the economic potential of
the plant and its fruit. In the Philippines, Spain’s colony in Asia,
the introduction of cacao and a chocolate culture had particularly
far-reaching consequences. It reached the island archipelago as
cargo and as a provision of many galleons crossing the Pacific
Ocean and was transplanted locally in the early 1670s, as we
have seen in Part I of my investigation. This was around the time
that cacao beans also served as a local currency in Manila. By
the eighteenth century, cacao came to be considered increasingly
important as a commercial crop whose cultivation should be
encouraged in order to sell it abroad and to pay, for example, for
the Chinese imports in demand by the local community.
With the Manila galleon trade, the city of Manila developed
as a commercial hub in Southeast Asia. The maintenance of the
local Spanish community long remained a subsidised undertaking
The National Archives (Kew), November 3-December 6, 1856, Correspondence Archive Imperial China and the West part I, 1815–1881, Collection:
FO 17 Foreign Office: Political and Other Departments: General Correspondence, China, document no. FO 17/252.
7

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�The Role of Cacao and Chocolate

for the Spanish Crown. Local Spanish governors and authorities
in Manila consequently early thought about means and ways to
sustain the Spanish community.
Most of the silver shipped from Acapulco to Manila was
finally used to pay for Chinese goods in return. The gradual
destruction of local, social and economic structures by the Spanish,
including forced labour and the imposition of tribute payments,
accelerated this process. As a consequence, agricultural output fell
continuously, peasants left their land, and gradually even food had
to be imported, mostly from the Chinese. At the same time, we
need to take into consideration contemporary politico-economic
changes in the European-China trade and its impacts on both the
production of required commodities like silk in China and on the
Spanish China-Philippine and transpacific trades, which occurred
in the early to mid-eighteenth century.8 In this context, this chapter
can be seen as another small step showing that the economic history
of Manila as a hub of transpacific trade “requires a fuller picture”9
focusing on the Spanish transpacific, the Chinese and non-Chinese
intra-Asian, and the European global trades. Manila was not only
For an article analysing the specific developments and changes in the China-Philippine trade, due to European competition and political-economic decisions in China, see Antoni Picazo Muntaner, “El comercio de Filipinas en
el tránsito al siglo XVIII: la política comercial china”, Vegueta. Anuario de la
Facultad de Geografía e Historia 20 (2020), 253-272.
9
Guillermo Ruiz-Stovel, Chinese Shipping and Merchant Networks at the
Edge of the Spanish Pacific: The Minnan-Manila Trade, 1680–1840, PhD dissertation (University of California, Los Angeles, 2019), 456.
8

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284

�Angela Schottenhammer

an entrepôt in the transpacific trade, but it was also part of intraAsian, and global European commercial networks. Against this
background, we also have to understand the various eighteenthcentury projects to make the Philippines more independent from
Spanish subsidies and Chinese imports and to promote, among
other plants, the cultivation of cacao.
The Role and Uses of Cacao in Pre-Columbian America: A
Brief Survey
The cacao plant (Theobroma cacao L.) or “food of the gods”, a name
given to it by Carl von Linné (latinised Carolus Linnaeus, 1707–
1778), the famous Swedish botanist and naturalist who laid the
foundations for biological binomial nomenclature, defining natural
genera and species of organisms to create a uniform system, is an
indigenous American plant. Cacao beans were highly valued in preColumbian times, not only for the production of chocolate but also
as means of circulation, or as money in other words. This alone bears
witness to the high value given to the plant by the indigenous Indian
population.
Five major districts of pre-Columbian cacao cultivation have
been recognized, the three most important of which, Soconusco (at
the Pacific coast in south Chiapas), Suchitepéquez, and Izalco, were
situated along the Pacific coast, corresponding to parts of modern
Chiapas (in Mexico), Guatemala and El Salvador.10
Pesach Lubinsky, Historical and Evolutionary Origins of Cultivated Vanilla, PhD dissertation, University of California Riverside, 2007, 19.
10

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285

�The Role of Cacao and Chocolate

In pre-Columbian America, drinking chocolate was
definitely a custom of the social elites. The daily consumption of
cacao at the court of Nezahualcóyotl (r. 1429–1472) in Texcoco
has been estimated at four xiquipiles, the equivalent of 32,000
cacao beans;11 one of the store-houses of Moctezuma (r. 1502/03–
1520) at the time of the conquest contained 4,000 loads of cacao
beans packed in bales so large that they could hardly be lifted by
six men.12
The Aztec herbal of 1552, Códice Badiano (also known
as Códice Martín de la Cruz; Códice de la Cruz-Badiano)
describes the tree, its fruit, and its various uses, especially for
medicinal purposes. In addition, cacao was obviously also used
as a dye: “Tlapal-cacauatl, cacao dye. Theobroma cacao.”13 The
Códice Badiano constitutes one of the earliest known documents
to mention cacao and vanilla (Vanilla planifolia; tlilxochitl), the
latter being used as an aromatic flavour to add to the chocolate
drink. The Códice Badiano also includes an image of “Cacauaxochitl”, the cacao flower, Theobroma cacao L. (Fig. 1).14
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, The Hispanic
American Historical Review 28:3 (1948), 360-376, 362, with reference to Fernando de Alva Ixtlilxochitl, Historia chichimeca (Mexico City: 1892), 168.
12
Ibid., with reference to Juan de Torquemada, Monarquia Indiana (Madrid:
1723), 3 vols., vol. I, 47.
13
See William Gates, An Aztec Herbal. The Classic Codex of 1552 (first published in Baltimore: The Maya Society, 1939; Dover edition, Bruce Byland:
2000), 317, with reference to *p. 68, 8-1.
14
William Gates, An Aztec Herbal, 74: Theobroma cacao L., Myrodia funebris
Benth.
11

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286

�Angela Schottenhammer

The root of the word ‘chocolate’ stems from the Nahuatl
cacaoatl, meaning ‘cacao water’, and xoco meaning ‘sour
water’,15 an indirect attestation to the fact that cacao and chocolate
as a drink were originally not sweet.
Cacao beans also circulated as money and played a major
role as an equivalent of value in contemporary society. The
price of cacao beans apparently remained high after the Spanish
conquest, but native trade and the wealth of the natives declined.
As a consequence, the use of chocolate as a beverage became even
more restricted.16 Although the growing of cacao was encouraged,
this was mainly because the beans continued to be used as a local
currency. Around the mid- to late-sixteenth century the prices of
cacao beans in Spanish America gradually fell,17 and the once
crucial role of cacao beans as currency consequently declined as
well.18
William Gates, An Aztec Herbal, 276.
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, 364.
17
This, according to Henry Bruman, can be deduced primarily from the following developments: first, a salary cut by order of the viceroy dated January
11, 1576 stated that henceforth the common labourers of Acatlin, near Atotonilco, were to be paid thirty cacao beans per day, instead of twenty; second,
a shift from payment in cacao to payment in silver – an order by the viceroy
dated August 1, 1580, states that the Indians tending the cacao orchards of Colima should in the future be paid in silver and not in cacao. See Henry Bruman,
“The Culture History of Mexican Vanilla”, 365, footnote 21, with reference to
AGNM, Ramo General de Parte, I, 108; and AGNM, Ramo General de Parte,
II, 216 v.
18
As the Franciscan friar Bernardino de Sahagún (1505?–1590) records,
the cacao beans were originally so valuable that people began to produce
counterfeit seeds to pass as money. The counterfeiters used items, such as
15
16

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287

�The Role of Cacao and Chocolate

To prepare their chocolate drink, the Mayas “fermented and
dried the cacao beans and then roasted them over fire. After removing
the shells, the beans were ground and crushed into a chocolate
paste.”19 Then, water20, chili and sometimes honey were added. The
Aztecs later added wine and cornmeal to the drink. In pre-Columbian
times, therefore, several spices were added to chocolate as a drink.
The cacao tree is described in various contemporary sources
of European missionaries, for example, by Bernardino de Sahagún
(1499–1590), a Franciscan friar and missionary active in New Spain:
“As far as the tree is concerned from which cacao is made, it
is called cacaoaquavitl, it has broad leaves, is cupped and of
medium size. The fruits it makes resemble maize cobs, or a
bit bigger: inside they contain the cacao beans; the outside is
purple and the inner part red or reddish. When it is fresh, if you
drink a lot, it makes one drunk, and if you drink it moderately,
it cools and refreshes.”
“amaranth seed dough, wax, (and) avocado pits” to falsify cacao beans. See
Historia general de las cosas de Nueva España, que en doce libros y dos
volúmenes escribió, el R. P. Fr. Bernardino de Sahagún, con notas y suplementos por Carlos Maria de Bustamente (México: Imprenta del Ciudadano
Alejandro Valdés, 1830), Capitulo XVIII, “De los que venden cacao, maíz y
frisóles Cacahuateros”, tomo III, 44, digital versión http://cdigital.dgb.uanl.
mx/la/1080012524_C/1080012525_T3/1080012525_MA.PDF.
19
“Cacao: Food of the Gods and their People”, in https://chocolateclass.
wordpress.com/2016/02/19/cacao-food-of-the-gods-and-their-people/
(accessed March 17, 2021).
20
As liquid as we drink chocolate today, 1 pound of chocolate requires 3,170
gallons of water. Courtesy of Gene Anderson, “Water: Sacred Trust or Resource to Waste”, in ‘Developing Mexican Food: Globalization Early On’, Krazy
Kioto, The Gene Anderson Webpage, October 10, 2016, http://www.krazykioti.com/2016/10/.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

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�Angela Schottenhammer

A el árbol donde se hace el cacao llaman cacaoaquavitl, tiene
las ojas anchas, es acopado y mediano: el fruto que hace es
como mazorcas de maíz, ó poco mayores: tienen de dentro los
granos de cacao, por fuera es morado, y por la parte interior
encarnado ó vermejo: cuando es nuevo, si se bebe mucho
emborraça, y si se bebe templadamente refrigera y refresca.21

Gonzales Fernández de Oviedo y Valdés (1478–1557)22 provides
us with a detailed description of the tree, called cacao or cacaguat,
its properties, how the cacao beans are collected and how the cacao
mass was prepared by the natives. He tells us that “the Indians roast
almonds, like hazelnuts, very toasted, and then they grind them, and
because these people are friends to drinking human blood, in order to
make this beverage resembling blood, they put a little bit of bixa into
it, so that it finally becomes coloured: if the cacao is ground without
bixa, it is of a brownish colour.”
Fernández de Oviedo continues by explaining that it takes
five to six days to complete the process of obtaining a fine, wellground mass and adding a little water. Part of the mass is very
red because of the bixa they add; they paint their faces (cheeks,
moustache and nose) so that they look very muddy, before
carrying it to the market.23 This ‘bixa’, that is Bixa orellana L., or
Bernardino de Sahaghún, Historia general de las cosas de Nueva España
(Mexico City: 1938), 5 vols., vol. III, 237.
22
Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés (1478–1557), Historia General
y Natural de las Indias, islas y tierre-firme del mar océano (1851), Tomo l,
libro VIII. Cap. XXX, 318-319; electronic version provided by the Bayerische
Staatsbibliothek https://opacplus.bsb-muenchen.de/title/BV020799958.
23
Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, Historia general y natural de las
21

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�The Role of Cacao and Chocolate

annatto, is a small tree, the achiote tree, whose orange-red seeds
serves as a symbolic red colouring of the chocolate. The tree is
native to tropical regions from Mexico to Brazil.24 It is used by
the indigenous people for a variety of purposes, including as body
paint, insect repellent, a food colorant, inks, dyes, sunscreen,
soap additives and a fabric colorant, and reportedly was also for
medicinal purposes, to treat fevers or dysentery.25
The Spanish missionary S. J. José de Acosta (1540–1600)
reports in detail about the cacao tree and the use of cacao, with
spices and much chili, among the indigenous American Indians.
Meanwhile, he continues, the Spanish would also “die for this
black chocolate” (se muere por el negro chocolate). He also
mentions that cacao beans are used as a currency and as alms
for the poor and draws attention to its medical uses to treat chest
complaints, catarrh, and stomach-ache (dicen que es pectoral,
y para el estómago y contra el catarro).26 Acosta was the first
Indias, 318.
24
Annatto has been introduced over time to a large number of tropical areas
around the world, including Southeast Asia, South Asia, and the Philippines.
25
Entry “Bixa orellana”, Missouri Botanical Garden, https://www.missouribotanicalgarden.org/PlantFinder/PlantFinderDetails.aspx?kempercode=e852
(accessed March 24, 2021).
26
José de Acosta, (1540–1600), Historia Natural y Moral de las Indias,
en que se tratan las cosas notables del cielo, y elementos, metales, plantas y
animales dellas y los ritos, y ceremonias, leyes y gobierno, y guerras de los
indios. Compuesta por el Padre Ioseph de Acosta Religioso de la Compañía
de Iesus. Dirigida a la Serenissima Infanta Doña Isabella Clara Eugenia de
Austria (Impreso en Sevilla en casa Juan de Leon, 1590), Cap. 22, “Del Cacao,
y de la Coca”, 251.
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person to use the word ‘chocolate’, based on the Aztec word
‘choco(l)atl’.27
In Peruvian folk medicine, where coca also played a
central role, cacao and chocolate were introduced only in Spanish
times, in contrast to the Aztec food and healing tradition.28
The Gradual Path of Cacao to Become a Global Commodity
The popularity of hot chocolate in the New World increased
quickly in the 1580s, obviously beginning in the south and
gradually spreading north. “In the early seventeenth century it
became so extraordinarily popular in Chiapas and Guatemala that
its use became almost a vice”, Henry Bruman notes.29 Apparently,
‘Guatemalan women’ had invented the best and healthiest ways of
preparing chocolate.30 It was a path to success with some obstacles.
Interestingly, during the anti-Christian atmosphere in
China in the 1730s and 1740s, cacao and chocolate were also
officially condemned. It was argued that chocolate serves to
bewitch, to miscarry pregnant women, to sterilize women, to
Sabine Anagnostou, Jesuiten in Spanisch-Amerika als Übermittler von
heilkundlichem Wissen (Stuttgart: Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft,
2000), 135.
28
Sabine Anagnostou, Jesuiten in Spanisch-Amerika, 134.
29
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, 366.
30
José Pardo-Tomás, “Natural knowledge and medical remedies in the book
of secrets: uses and appropriations in Juan de Cárdenas’ Problemas y secretos
maravillosos de las Indias (Mexico, 1591)”, in Sabine Anagnostou, Florike
Egmond, and Christoph Friedrich (eds.), A Passion for Plants: Materia Medica and Botany in Scientific Networks from the 16th to 18th Centuries (Stuttgart: Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft, 2011), 93-108, 105.
27

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�The Role of Cacao and Chocolate

promote lascivia31, that the foreign missionaries used it to enchant
and deceive people, but especially to prevent women from
conceiving– a major concern in the contemporary world.32 And it
was not uncommon for chocolate to be confiscated at customs.33
Nevertheless, Chinese merchants, as we will see, actively
contributed to the success story of cacao and chocolate.
Chocolate – A vice for Christians?
The growing popularity of chocolate is also demonstrated by
a widespread dispute as to whether the use of hot chocolate
was permissible during Lent, as discussed, for example, by the
Mexican physician Juan de Cárdenas (1563–1609).34
The Jesuits favoured liquid chocolate because it could serve
as a substitute for solid food during Lent,35 an opinion that caused
quite some controversies in the religious order. Francisco de Otazo
José Maria González O. P., Misiones Dominicanas en China (1700–1750),
2 vols. [Biblioteca «Missionalia Hispanica» Publicada por el Instituto Santo
Toribo de Mogrovejo], vol. IX (Madrid :1958), vol. 2, 432.
32
José Maria González O. P., Misiones Dominicanas en China, vol. 2, 145.
The interest in the fertility of women appears as a global phenomenon of the
time that we observe as well in other world regions.
33
José Maria González O. P., Misiones Dominicanas en China, vol. 2, 327,
399. I will discuss this aspect in more detail in a forthcoming article.
34
Juan de Cárdenas, Problemas y secretos maravillosos de las Indias (2nd
ed., Mexico City, 1913).
35
“Does one break the law of fasting by drinking chocolate? No; for according to the common opinion of theologians, chocolate (if not compounded with
corn flour or similar solid foods) is a liquid, and liquids do not break the fast”.
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines (Cambridge, Mass.: Harvard
University Press, 1961), 356.
31

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�Angela Schottenhammer

and Valerio de Ledesma (both fl. late 16th century), for example,
were alarmed about the growing custom of drinking chocolate and
told the Superior General Claudio Acquaviva (1543–1615) that
many take poor health and illness “as an excuse for introducing the
drinking of chocolate into this province, and it seems that once a
person has begun to indulge in it, he can no longer live without it.”36
Chocolate was considered so dangerous as to have the potential
to destroy the Society of Jesus, being also a danger to chastity
and a violation of the rule of evangelical poverty. Acquaviva had
therefore first forbidden chocolate in Jesuit houses except as a
medicine. We encounter various stories about ordinary individuals
as well as priests being condemned for consuming chocolate.
Inquisition documents attest to the fact that these rules were also
strictly observed and enforced in the Philippine Archipelago.
Nicolas de Campos, senior clerk of the Province of Pangasinan, aged twenty-six, reported and complained about an event
in the village of Lingayen, Pangasinan, in order to relieve his conscience: Don Lorenzo Bravo de Cuellár, mayor of this province,
had offered some chocolate to another individual on the festival
day of San Francisco de Asis (5 October 1637) and consequently
violated the Law, as people were expected to fast on this Christian
holiday.37 And chocolate was simply considered too nutritious as
a food, which would consequently violate the rule to fast.
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines, 248-249.
Archivo General de la Nación (AGNM, Mexico City), Inquisición, Tomo
384, 353r-354r.
36
37

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�The Role of Cacao and Chocolate

In another case, in the afternoon of 11 March 1651, a
woman called, María de Jesús, aged sixty-nine, appeared before
Fray Francisco de Paula of the Inquisition Office of Manila without
being judicially summoned, reportedly to relieve her conscience.
She reported that approximately nine months previously, on a
Christian holiday, obviously during Easter, Don Feelipe de Baeza,
a priest, observed Doña Jusepa de la Roca until late at night, and
she, María, had heard Don Felipe de Baeza ask Doña María de
Montenegro, her cousin, to provide him with some chocolate.
Doña María de Montenegro told him that she would give him
some chocolate, were he not having to hold the Holy Mass (y le
dixo, que sino que habia decir la Missa, le darían chocolate).38
He thereupon responded that he did not have to hold the Mass,
and using this argument asked again to be given some chocolate.
Then, the following day, another priest, Don Pedro Navarro,
resident of Manila, came to the house of this witness and said
that Don Feelipe de Baeza had held the Mass in the Capilla Real,
and that he had heard that Doña María de Montenegro had stated
that this could not have been Don Feelipe de Baeza because
he had drunk chocolate after midnight that day. Then another
witness, a servant of his, was asked to confirm this, but this male
servant said that Don Feelipe de Baeza had in fact offered the
Mass that day. Thereupon, because Doña María de Montenegro
AGNM, Inquisición, Tomo 442, 379r. I want to thank David Max Findley
from the Max Planck Institute for the Science of Human History for bringing
these sources from the Inquisition to my attention.
38

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had not personally seen the priest drinking chocolate, she called
a slave-servant called Pascuala, and asked her if she had seen
the priest drinking chocolate, which the servant confirmed. Don
Pedro Navarro thereupon approached Don Feelipe de Baeza and
asked if he had drunk chocolate that day after midnight, but the
latter said he could not recall having done this.39 Just the details
recorded above are enough to show as how serious the drinking
of chocolate was taken, especially when fasting, holding the Holy
Mass, or on Christian holidays.
Nonetheless the custom of drinking chocolate finally
spread among Christians as well, although restrictions remained,
as various documents from the Inquisition demonstrate. Other
interesting cases include the use of chocolate in the field of
sorcery and esoterism (December 1626). A women called Catalina
Delgadin, married to a certain Juan Rodriguez Moreno, aged
twenty-seven, appeared before Fray Francisco de Herrero (de la
Orden de Santo Domingo), and reported the following in order
to relieve her conscience: roughly two years ago she had been
talking with one of her close friends (una comadre suya) named
María de la Parra, who told her that she was looking for a remedy
so that a man would love her well. She was told take some groundup worms that light up when flying (‘lamplighters’?) so that they
The whole story is in detail recorded over various pages, providing the entire
discussion in the Inquisition. AGNM, Inquisición Tomo 442, 379r et seq. GD61
Inquisición, vol. 369, exp. 17, fol. 25, Zacatecas (“por tomar chocolate antes de
comulgar”), that is for taking chocolate before receiving the communion.
39

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�The Role of Cacao and Chocolate

shed light during the night and mix it into chocolate. This would
make the man die for the woman (son buenos para que el hombre
se muera por la mujer).40 In addition, various documents from the
legajos or Inquisition records report cases of women mixing their
menstrual blood with chocolate and giving it to their husbands
or friends to drink.41 Obviously, these ‘recipes’ were intended to
provide men with more energy and potence.
But even the most conservative fathers were eventually
convinced that this originally Mexican drink, which was relatively
inexpensive, in no way did any harm to the Christian faith. In
1644, Cardinal Francesco M. Brancaccio (1592–1675) finally put
an end to the discussion in favour of chocolate.42
AGNM, Inquisición, Tomo 355, microfiche, no pagination available. She
also reported that about eight years ago, when she was in Mexico in the house
of her father, she asked a mulatta named Francisca to provide her with some
‘poyomate’ herbs which served to want well” (que la diessa unas hierbas poyomate que servían para querer bien) that she then carried around her neck,
other herbs she had to drink. The information that such practices originally
stemmed obviously from a Mexican mulatta may attest to the general idea that
mulattas played a major role in premodern sorcery and esoterism.
41
Most cases I could find stem from the AGNM and are related to cases
in Mexico. GD61 Inquisición, vol. 339, exp. 89, fol. 8 (1621), Guadalajara
(“Contra Isabel, esclava, por usar un dedo ahorcado y echar menstruación en
el chocolate para darla a beber”); GD61 Inquisición, vol. 339, exp. 89, fol. 59
(1621), Guadalajara (“por dar beber en el chocolate la sangre de su periodo a
sus amigos”); GD61 Inquisición, vol. 356, exp. 46, fol. 78 (1626), Tehuacán
(“por usar de unos polvos y echar menstruo en el chocolate de su marido”);
GD61 Inquisición, vol. 356, exp. 78, fol. 115 (1626), Tepeaca (“por haber dado
el menstruo en chocolate a su marido”); GD61 Inquisición, vol. 363, exp. 30,
fol. 15 (1629), Zacatecas (“daba a beber menstruo en chocolate”).
42
Martin Gimm, Henkama, Väterchen Heng: ‘Ein Mediator zwischen Kaiser
40

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�Angela Schottenhammer

Dominicans in the Philippines were still strictly forbidden
to drink chocolate in 1686. But chocolate soon became so cheap
and generally used that it was considered a necessity and no
longer a delicacy.43 By the end of the seventeenth century,
“chocolate had become a standard breakfast food on Jesuit
tables in Spain and the Indies.”44 This is also attested to by a
manuscript preserved in the Archivum romanum Societatis Iesu.
In 1690, Alejo López, Jesuit procurator for the Philippines,
suggested that the ban against chocolate should either be made
less strict or abolished entirely, as everybody, regardless of social
status consumed, chocolate and the Jesuits could not simply
make a scandal out of it. It had also become very inexpensive.
In fact, “cacao was so plentiful in the Ilog mission on the island
of Negros that it could be had for nothing. Finally, it was the
most convenient breakfast so far discovered, especially for busy
Kangxi und den Jesuitenmissionaren in der Epoche des Ritenstreites‘ im 18.
Jahrhundert“, Monumenta Serica 64:1 (2016), 101-136, 116, with reference
to Jacques Mercier, La tentation du chocolat, German translation, Die Versuchung der Schokolade (Brüssel: Racine, o.J.), 107-109.
43
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803: explorations by early navigators, descriptions of the islands and their peoples, their history and records of the Catholic missions,
as related in contemporaneous books and manuscripts, showing the political,
economic, commercial and religious conditions of those islands from their earliest relations with European nations to the beginning of the nineteenth century
(Cleveland, Ohio: The A. H. Clark company, 1903-09), vol. 47, 218-219.
44
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines, 249, with reference to Antonio Astraín, Historia de la Compañía de Jesús en la asistencia de España
(Madrid: 1912-1925), 7 vols., vol. 5, 319-320.
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�The Role of Cacao and Chocolate

missionaries substantial enough to last one until lunch, and yet
not so heavy on the stomach as rice.”45
Changing Preparation Methods of Drinking Chocolate
When the Spanish first came into contact with the ‘Indian way’
of drinking chocolate, they were far from convinced. In the first
part of the article, we have already seen that drinks containing
cacao were originally considered to be “a better fit for pigs than
for men.”46 Experimenting with recipes, these were soon altered
and simplified. Sugar was added to get rid of the slightly bitter
taste. In the late sixteenth century, the beverage gradually gained
ever greater popularity, especially when flavoured with vanilla
and cinnamon.47 The growing habit of drinking chocolate, among
Europeans at least, consequently also fostered the demand for
vanilla and cinnamon as well as sugar as for flavoring, while the
natives preferred to drink it with chili, maize, or achiote. Like the
best quality cacao, vanilla was also cultivated on Guatemala’s
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines, 512, with reference to Archivum romanum Societatis Iesu, Section Philippinarum, vol. 12, 136.
46
Girolamo Benzoni (1519–1570), La Historia del Mondo Nuevo (Venice:
Appresso Francesco Rampazetto, 1565), 103, quoted by Murdo J. MacLeod,
Spanish Central America. A Socioeconomic History, 1520–1720 [Teresa Lozano Long Institute of Latin American Studies] (Austin: University of Texas
Press, 2008), 70. “Porcorum ea verius colluvies quam hominum potio”.
47
This new recipe of adding sugar, vanilla, cinnamon or anis to the chocolate
drink is traced back to the invention of nuns from the Convent of Guanaca, located in either Guatemala or Colombia. See José García Payón, Julio Monreal,
Amaxocoatl: o Libro del chocolate (Toluca, México: Tip. Escuela de Artes,
1936), 42.
45

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�Angela Schottenhammer

Pacific coast48 and may have reached the Philippines for the first
time around the same time as cacao or somewhat later.49 Vanilla
from Guatemala is mentioned in P. Fr. Manual Blanco’s (1778–
1845) and P. Fr. Ignacio Mercado’s, Flora de Filipinas (1837)50,
implying that “it could well have been facilitated by the 300year Manila Galleon trade between Acapulco and Manila from
the mid-sixteenth to mid-nineteenth centuries”.51 As we will see
below, vanilla was definitely shipped to Manila as early as 1714.
Interestingly, the two vanilla endemics in the Philippines, Vanilla
ovalis and Vanilla calopogan, are non-aromatic.52
Apart from added ingredients like cinnamon and sugar,
the final taste also depended on the specific beans and on where
the cacao trees grew. “Criollo” cacao beans from Guatemala are
smooth and mild, while the “Forastero” varieties, Guayaquil
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 252.
“Los registros históricos nos cuentan que la vainilla (que no es nativa de
Filipinas) fue introducida con anterioridad en esa región mediante el comercio
de los galeones de Manila, desde América, y específicamente desde Guatemala.” See Botánica La Famosa Vainilla Tahitiana Procede de Guatemala 22
de septiembre de 2008, https://www.amazings.com/ciencia/noticias/220908e.
html (accessed on February 27, 2021).
50
P. Fr. Manual Blanco’s (1778–1845) and P. Fr. Ignacio Mercado’s, Flora
de Filipinas. Adicionada con el manuscrito inédito del P. Fr. Ignacio Mercado,
las obras del P. Fr. Antonio Llanos, y de un apéndice con todas las nuevas
investigaciones botánicas referentes al Archipiélago Filipino. Gran edición,
hecha a expensas de la Provincia de Augustinos calzados de Filipinas bajo la
dirección científica del P. Fr. Andrés Naves (Manila: Establecimiento Tipográfica, 1877), 4 vols., vol. 3, 42-43.
51
Pesach Lubinsky, Historical and Evolutionary Origins of Cultivated Vanilla, 113.
52
Ibid.
48
49

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�The Role of Cacao and Chocolate

cacao especially, were often described as bitter, repugnant and
even poisonous, as Murdo J. MacLeod explains.53 Indigenous
populations in Central America had been accustomed to drinking
patlaxtli, a wild cacao, when no other was to be had and therefore
did not really have a problem with drinking the bitter tasting
Guayaquil cacao. “When cacao from Venezuela began to be
exported to Europe in large quantities in the 1630s, Creole and
European tastes became more eclectic, but until the end of the
century Guayaquil cacao tended to be cheaper and drunk by
Indians, while Guatemalan and Soconusco cacao was more
appreciated by Spaniards.”54 Venezuela produced some of the
highest quality cacao worldwide, with rich and round flavours,
from earthy, nutty to fruity.
The taste for drinking chocolate with lots of sugar and
cinnamon was also propagated by the French, who actually
discarded all other flavours except for cinnamon and vanilla.55
The English, on the other hand, did not appreciate the taste
and value of cacao for quite some time. Once, obviously in the
late sixteenth century and recorded by the Dominican friar and
traveller Thomas Gage (ca. 1603–1656), when the English had
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 241.
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 241-242.
55
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, 367, with reference to Pierre Pomet, Le marchand sincere, ou trait general des drogues
simples et composes (Paris: 1695), 206-208. Bruman also stresses that Pomet
speaks of both cinnamon and vanilla and that the idea of using either cinnamon
or vanilla, of chocolate ‘a la española’ vs. chocolate ‘a la francesa’, in other
words, may have been a development of the eighteenth century.
53
54

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300

�Angela Schottenhammer

captured a ship loaded with cacao, unaware of its value, they
threw the entire cargo overboard into the sea.56 This story is also
recorded by S. J. José de Acosta, who mentions that an English
corsair burnt an entire cargo in the port of Huatulco.57 Huatulco
was a major depot for the cacao trade between the producing area
of Sonsonate and the trading outlet at Acajutla and New Spain.58
In the seventeenth century, chocolate in the Philippines
was prepared by hand by artisans, who received 12 reals and
about half a gallon of wine “for preparing each day the portion of
chocolate from sixteen libras of dear cacao.” The chocolate thus
prepared and sold was called “health chocolate”.59
“The rule for making chocolate is to take ten libras of
cacao, ten of sugar, and eight onzas of cinnamon, or even less, and
on account of the waste it is computed that the result will be twenty
libras net.”60 Partly because of the added cinnamon, it remained a
Mariano de Cárcer y Disdier, Apuntes para la historia de la transculturación indo-española (Segunda edición, México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1995), Libro II, 352,
with reference to Fr. Tomás Gage, Los Viajes de Tomás Gage a la Nueva España, sus diversas aventuras y su vuelta por la provincia de Nicaragua hasta
La Habana, con la descripción de la Ciudad de México. Prólogo de Artemio
de Valle-Arizpe (Ediciones Xóchitl México: 1947).
57
S. J. José de Acosta, “Del Cacao, y de la Coca”, 251.
58
Woodrow Borah, “Early Colonial Trade and Navigation Between Mexico
and Peru”, Ibero-Americana 38 (1954), 1-170, 24.
59
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, The Philippine islands, vol. 47, 274 (footnote 13, resp.
page 285 in the online version).
60
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, The Philippine islands, vol. 47, 273-274.
56

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�The Role of Cacao and Chocolate

luxury drink that was initially only consumed by the social elites.
When still in the late eighteenth century a certain Don Nicolas
Norton Nicols, originally an Englishman who became a naturalized
Spaniard living in Manila, states that if cinnamon should become
cheap, much chocolate would be consumed by the poor.61 This
suggests that it was rather the price of cinnamon than of chocolate
that made the beverage unaffordable for the lower classes in society.
In a memorandum describing the commerce of the
Philippine Islands and the advantages they could yield for
His Majesty (1759) King Carlos III (r. 1759–1788), its author,
Don Nicolas Norton Nicols discusses, among other things, the
economic use of cinnamon. Cinnamon came to be an important
component in the preparation of chocolate in early modern times.
Norton Nicols states, for example: “This is what I have learned
from the experiment with a quantity of chocolate which I have
ordered to be made in my own house at Manila; this product
has been greatly liked by the ladies, and by people of taste and
understanding, in the said city.”62 And he suggests that cinnamon
be systematically cultivated in the Spanish Philippines: “No one
is ignorant of the vast amount of silver which goes every year
from España to the Dutch for the supply of cinnamon, for it is not
less than many millions of pesos duros each year, as they have
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, The Philippine islands, vol. 47, 269.
62
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 264.
61

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�Angela Schottenhammer

estimated; but I affirm that this is because they [i.e., the Spaniards]
are willing to let the silver go out [of the country]…. It is well
known that España consumes more cinnamon than all the other
nations; can there, then, be greater folly? In order (as I suppose)
to humor the Dutch, España leaves unused the cinnamon which
she has in her own house, in order to buy it from those enemies
and the destroyers of the holy faith in those countries.”63
Still some years later, in 1771, the Philippine governor,
José Vasco y Vargas, in fact suggested the large-scale cultivation
of, among other products, sugar cane, cacao, and cinnamon.64
Cinnamon’s history as a commercial crop in the Philippines can
be traced back to the 1560s. There are basically three different
species: Cinnamomum cebuense Kosterm, Cinnamomum
“Commerce of the Philipinas Islands; the benefit and advantages which the
said islands ought to yield to his Majesty (whom may God preserve)”, in The
Philippine Islands, vol. 47, 254-281, here 261-262.
64
Reyna María Pacheco Olivera, Análisis del intercambio de plantas, 23.
Cinnamon from Ceylon was shipped to the Philippines and New Spain. In
1785, the galleon San Carlos, voyaging from Acapulco to Manila, carried cinnamon water (aguas de canela). The galleons La Sacra Familia (1719), Nuestra Señora de la Portería (1758), Galeón Santísima Trinidad (1761), Nuestra
Señor del Rosario (1762), carried cinnamon as cargo on board. The San Joseph
(1768) had cinnamon syrup, two other not identified galleons (1780) carried
cinnamon water and powder, another galleon (1782) cinnamon oil, and the
galleon San Andrés (1787) cinnamon water. See Pacheco Olivera, Análisis del
intercambio de plantas, 63. In 1724, the San Francisco de Paula, proceeding
from Mexico to Paita, had ‘Chinese cinnamon’ on board (canela de China),
in 1748 the San José y San Antonio, proceeding from Mexico to Realajo-El
Callao in Peru, carried pepper, cinnamon, estoraque and Chinese clothes. See
Mariano A. Bonialian, El Pacífico hispanoamericano, 302-303.
63

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mercadoi S. Vidal, and Cinnamomum mindanaense Elmer. When
the Spanish first conquered the islands, they considered cinnamon
“the only product of the islands which can be made profitable to
the Spaniards”.65 From Legazpi’s time, cinnamon was shipped to
New Spain and Spain.66 But it was also re-exported, for example
from Sri Lanka, from where the best quality cinnamon in the world
originates. As Guillermo Ruiz-Stovel has shown, cinnamon made
up the majority of the Manila’s import market around the 1740s.67
As Maria Lourdes Díaz-Trechuelo has emphasized, at the
time when Don Nicolas Norton Nicols was writing, the Spanish
were estimated to be consuming around 16 million pounds of
chocolate annually, “in the preparation of which 400,000 pounds
of cinnamon were necessary. At 58 rials vellón the pound, this
meant 23,200,000 rials worth of cinnamon imports a year, a
considerable sum for that period.”68

This is mentioned in a letter from Legazpi (dated 1 July 1569), cited
in Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine Islands, 1493–1803, vol. 3, 6, online https://www.gutenberg.org/cache/
epub/13616/pg13616-images.html. See also vol. 3, 35, 42, 43, 147, 148, 170,
175, 271.
66
In July 1568, the capitana San Pablo, for example, caried “than four hundred quintals of cinnamon for your Majesty”, Emma Helen Blair and James
Alexander Robertson (eds.), The Philippine Islands, 1493–1803, vol. 3, 18,
see also p. 22, 162 (shoots of cinnamon and pepper trees were sent), 171, 191,
222, 251, 258.
67
Guillermo Ruiz-Stovel, Chinese Shipping and Merchant Networks, 455.
68
Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development
Plans, Philippine Studies 12:2 (1964), 203-231, 211.
65

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Spanish Measures to Promote Cacao Cultivation in New Spain
Against this background, the Spanish soon recognised the high
economic potential of cacao. A first step was to oblige the natives to
pay their tribute in the form of cacao.69 Originally, Soconusco and
southwestern Guatemala developed as major source regions for cacao
paid as tribute by the indigenous population, and they too become
important vanilla-producing areas in the colonial period, as did parts
of Oaxaca and Michoacán.70 Next to Guatemala, Soconusco cacao
was generally considered to be one of the best available.
As Julio Castellanos Cambranes explains, cacao had
the advantage that no initial capital investment was required, as
there already existed various plantations in this region when the
Spanish arrived.71 Starting in the 1540s the Spanish started to
develop local plantations, also called cacaotales, in commercial
centres. Acosta, as we have briefly mentioned above, describes
some of the conditions of local cacao cultivation in his Historia
Natural y Moral de las Indias. In order to protect the trees from
the burning sun, the locals plant another tree which only serves to
provide shade. This tree is called “mother of the cacao”, and in the
cacaotales the trees are cultivated like grapevines in vineyards or
olive trees in the olive cultivations in Spain. He also mentions
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, provides excellent surveys
on what is happening in different central American regions.
70
Henry Bruman, “The Culture History of Mexican Vanilla”, 363.
71
Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de Guatemala – 1500–1900 – (Guatemala: Serviprensa Centroamericana, 1986), 126.
69

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Guatemala as the province that was cultivating most of the cacao
trees in so-called “cacaotales”.72
In the mid-sixteenth century, no less than 3,000
merchants were active in these productive zones. Approximately
50,000 cargas (1 carga [load] = 50 libras [pounds] containing
approximately 24,000 beans) with a value of 400,000 pesos in
gold were exported annually around the mid-sixteenth century.73
But the cacao plant required lots of care and investment
in labour throughout the entire year.74 In addition, the plants
were extremely susceptible to natural disasters and hurricanes.75
Josef de Acosta, Historia Natural y Moral de las Indias. Edición crítica de
Fermín del Pino-Díaz [De Acá y de Allá. Fuentes Etnográficas] (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2008), libro V, cap. 22, 125: El
árbol donde se da esta fruta es mediano y bien hecho, y tiene hermosa copa: es
tan delicado que para guardarle del sol – no le queme – ponen junto a él otro
árbol grande que sólo sirve de hacelle* sombra, y a éste llaman «la madre del
cacao». Hay beneficio de cacaotales donde se crían, como viñas u olivares en
España, por el trato y mercancía: la provincia que más abunda es la de Guatemala. Paulina Machuca also draws our attention to the binom of ‘cacao-coco’,
Theobroma cacao and Cocos nucifera. Paulina Machuca, El Vino de Cocos en
la Nueva España: Historia de una Transculturación en el Siglo XVII (Zamora,
Michoacán: El Colegio de Michoacán, 2018), 98.
73
Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de Guatemala, 127.
74
Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de Guatemala, 126.
75
The “understaffed and aging cacao groves of Soconusco were particularly
susceptible to the effects of natural disasters. Hurricanes in 1641 and in 1659
further reduced many of the surviving plantations, and if it had not been for the
rising demands for high quality cacao among the upper classes in both New
Spain and Europe during the second half of the seventeenth century, there is
no doubt that the cacaotales in Soconusco would have disappeared”. Murdo J.
72

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Many local cacao planters (cacaotales) eventually only survived
because of the continuously rising demand for high-quality cacao,
which prompted new investments.76
In addition to environmental issues, labour shortages
as well as exploitation and over-taxation particularly affected
smaller plantations.77 In 1571, for example, the number of tributepaying indigenous Indios in Soconusco had decreased from
30,000 at the time of the conquista to some 2,000. Consequently,
the cultivation and output of cacao also decreased significantly,
in 1571 just reaching about 400 cargas.78 Manuel Rubio Sánchez
claims that cacao production in Guatemala, for example, fell from
approximately 150,000 cargas in 1600 to only 25,000 in 1700.79
MacLeod, Spanish Central America, 238.
76
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 237-238.
77
With increasing exploitation of the natives by the Spanish, as the former
could no longer invest enough time the cultivation of cacao, many passed
away through exploitation, and, in addition, they had to pay incredibly high
tributes. Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de
Guatemala, 126-127. The mayor of Suchitepéquez in 1602/03 is said to have
extorted 15,000 ‘silver pennies’ (tostones; 1 tostón was a coin with a value of
half a peso) from the province of Zapotitlán to buy 1,000 cargas of cacao, each
carga having a value of 50 to 60 silver pennies, which he finally sent to Mexico, making a big fortune. Op.cit., 240, with reference to “Cartas del Obispo de
Guatemala Fray Juan Ramírez de Arellano O.P., al Rey de España”, Guatemala
3.II.1603, included in the appendix to his book, Documentos Para la Historia
Agraria de Guatemala. While a nativewho hires another person, provides him
with two meals and cacao beverage per day, the Spanish, the bishop records,
do not provide the locals they hire with any food or drinks at all. Op.cit., 227.
78
Julio Castellanos Cambranes, Introducción a la Historia Agraria de Guatemala, 127.
79
Manuel Rubio Sánchez, “El Cacao”, Anales de la Sociedad de Geografía
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But the local cacao fields survived, despite the competition from
other places, such as Guayaquil, Caracas or Maracaibo. Following
Murdo J. MacLeod, this should be traced back to Guatemala’s
relatively protected geographical position (as the produce could
also be sent to Mexico by land), to local custom and tradition, and
to the smooth and mild quality of Guatemalan cacao (in contrast
to the bitter cacao from Guayaquil), but especially to the steadily
increasing demand.80
MacLeod also notes that the inability of Spain to provide
the New World with sufficient quantities of wine might have
prompted “Spaniards to turn reluctantly to chocolate”.81 Account
should also be taken of the fact that local and royal decrees added
specific bans on Guayaquil cacao in both Guatemala and Mexico
in the seventeenth and early eighteenth centuries, though they
were frequently not very effective. Although by the 1680s the
Guatemalan cacao industry had decreased significantly,82 even
in the later eighteenth century the cacao from Suchitepéquez,
Guatemala, was being described as “so excellent in quality as to
be preferred by many to that which is produced in Soconusco.”83
e Historia (Guatemala) 31 (1958), 81-129, 88-90, 102-103.
80
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 241-242.
81
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 242.
82
Murdo J. MacLeod, Spanish Central America, 244.
83
Domingo Juarros and John Bailey, A statistical and commercial history
of the Kingdom of Guatemala in Spanish America... : with an account of its
conquest by the Spaniards and a narrative of the principal events down to the
present time translated by J. Baily (London: J. Hearne, 1823), 22.
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In 1682, Basil Ringrose (ca. 1653–1683), an English
buccaneer, navigator and geographer who also left us a travel
account, speaks of the coast around the port of Sonsonate, with
“the land and Valley of Salvador open where stands a small towne
called Guaymoco, has a chief commodity, namely “Cocao”.84 He
also describes the “towne of Amapall” in the Gulf of Fonceca
as consisting of 100 houses and with a “greate Traffick for
its Cocao”.85 Interestingly, describing a cape called Cavo de
Mendocino (located along the northern Californian coast, north
even of modern San Francisco), Ringrose mentions “a small
village of Indians” there “who have Cocao walks”, possibly an
avenue bordered by cocoa trees?86 These “Cocao walks” also
appear in his description of a “hill called Xalisco” (Monte San
Juan in the region of Jalisco, Mexico), close to the island of
Maxantelba. As both locations are actually located quite far north
for cocoa trees, Derke Howse and Norman Thrower suppose
that Ringrose might have meant coconut trees,87 but this remains
unclear. Also the coasts around the port of Navidad, where the
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner. A Sea Atlas
and Sailing Directions of the Pacific Coast of the Americas 1682. Edited by
Derek Howse and Norman J. W. Thrower. With special contribution by Tony
A. Cimolino. Foreword by David B. Quinn (Berkeley, Los Angeles, Oxford:
University of California Press, 1992), 88.
85
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner, 92.
86
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner, 50.
87
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner, 50, note 4, 60.
Also Isla del Caño, off the Western coast of modern Costa Rica, is described as
having a great number of cacao trees (see p. 109).
84

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�The Role of Cacao and Chocolate

Spanish built ships, the biggest of the South Seas fleet and where
they “built the first that ever sailed for the East Indias from this
part of the world” are full of “Cocao walks and Stantions”.88
The American, Atlantic and even the Pacific trade reflect
the increasing focus on cacao from Guayaquil. Although it tasted
more bitter, it was much cheaper and gradually replaced the highquality cacao from Guatemala. In order to be able to sell cacao
more cheaply and to make more profit, it is little wonder that we
also encounter various forms of adulteration. Among foodstuffs
used in the context were wheat and rice flour; ground lentils, peas,
beans, or maize; potato starch, dextrin, olive oil, tweed almond
oil, egg yolk, tallow of veal and mutton, storax, chestnut flour,
and gum tragacanth (a mixture of polysaccharides obtained from
sap that is drained from the root of the plant and dried). But we
also encounter chemical substances, such as cinnabar, red oxide
of mercury, red lead, and lime carbonate.89
Cacao as Cargo of Galleons Crossing the Pacific Ocean
Although chocolate and cacao were not only shipped less
frequently but also in significantly lower quantities especially
in comparison to all the silks and ceramics, they nevertheless
constituted an important part of transpacific exchanges, less in
terms of quantity than in terms of cross-cultural exchanges and
A Buccaneer’s Atlas: Basil Ringrose’s South Sea Waggoner, 60.
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 274.

88
89

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�Angela Schottenhammer

transfers of knowledge and food cultures. Generally speaking,
cargo records reporting about cacao as a cargo of Manila galleons
in Spanish documents are not overabundant, the information we
possess stems mostly from the eighteenth century. But we can
nevertheless get an idea of cacao shipments. We also need to
consider that cacao crossed the Pacific as part of the galleon’s
provisions, which means that it was not recorded in cargo
lists. Further insights are provided by additionally consulting
manuscripts and descriptions in other languages, such as Dutch,
English, French, or Portuguese.
On a journey in the early eighteenth century, Woodes Rogers
(1679–1732) mentions cacao being loaded on board, together with
water, in Guayaquil. He speaks of “some assets of water and 24
packs of cacao” (sommige baten water / 24 pakken cacao).90 Cacao
from Guayaquil is here described as particular cheap.91
The French diplomat to Siam, Simon de la Loubère (1642–
1729), led an embassy to Siam in 1687 and left us a description
Woodes Rogers (1679–1732), Nieuwe reize naa de Zuidzee, vandaar naar
Oost-Indien, en verder rondom de Wereld. Begonnen in 1708, en geëyndigd
in 1711. Inhoudende een Dagregister van zeer aanmerkenswaardige voorvallen, waaronder het veroveren van de Steden Puna en Gujaquil, en het schip
van Acapulco, en andere pryzen, enz. Gedaan onder het bestier van William
Dampier. In ’t Engels beschreven door Woodes Rogers, Kommandeur en Chef
van de schepen de Hertog en Hertoginne van Bristol. Vertaald door P. C. met
naauwkeruige Kaarten en Konstplaten verciert (Amsterdam: Oosterwyk en
van de Gaete, 1715), 166; online version of the Digital Library Münchener Digitalisierungszentrum, https://www.digitale-sammlungen.de/en/view/
bsb11298435?page=200,201&amp;q=cacao (accessed on 19 March, 2022).
91
Ibid., 172.
90

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�The Role of Cacao and Chocolate

of his impressions, Du Royaume de Siam, published in 1693. He
reports that in the late seventeenth century cacao and chocolate
were already being exported from Manila to Siam, and he also
confirms that it is first shipped from Spanish America: “(T)he
Portuguese do drink Chocolate, when it comes to them from
Manille, the chief of the Philippines, where it is brought from the
Spanish West-Indies.”92
The “Summary of the cargo of the galleon Nuestra
Señora de Begoña” (1714) on its return voyage to the Philippines
shows the shipment of cocoa, vanilla, and achiote (annatto; Bixa
Orellana) to the Philippines:93
“Derechos que se causaren de los generos y frutos y regalos q
se remiten a las Islas Philipinas en el tornaviaje de mandaba
a su Mrd. mando se haga información de los precios que oy
tienen los gen. siguientes:
Cajones de regalo de chocolate y cafetas
Medios caxones dichos
Tinajas de vino
Botijas de azeite
Tercios de cacao de la costa de a dos cargas
Monsieur Simon de De La Loubère (1642–1729), A new historical relation of the kingdom of Siam; done out of French, by A.P. Gen. R.S.S. La
Loubère, Simon de, 1642–1729., A. P, Chapter IX, “Of the Gardens of the Siameses, and occasionally of their Liquors”, 23, online https://quod.lib.umich.
edu/e/eebo2/A48403.0001.001/1:4.9?rgn=div2;submit=Go;subview=detail;type=simple;view=fulltext;q1=chocolate (accessed on 8 May 2023).
93
“Testimonio del cuaderno general del recibo de dependencias del galeón
Nuestra Señora de Begoña que ejecutó su tornaviaje el 31 de marzo para las islas Filipinas a cargo del general Juan Pablo de Orduña” (México, 11 de agosto
de 1714), AGI, Filipinas, 206, N.1, fols. 119r-188r, 165v.
92

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�Angela Schottenhammer

Cajones de jabon
Cacao de Maracaibo
…
Tinajas de achiote
…
Mazos de bainillas.”94

In 1785, the provision lists of the schooner (goleta) La Felicidad,
alias “La Mexicana” (1785)95 and the paquebot San Carlos
(1785)96 mention chocolate. The Peruvian paquebot Santo
Cristo de Burgos in 1779-80 carried 2,945 bushels (fanegas) à
110 pounds per bushel (de a 110 libras cada una).97 The same
See “Expediente sobre el comercio entre Filipinas y Nueva España”
(1712-06-25, Manila, Luzón, Filipinas), AGI, Filipinas, 206, N. 1, fol. 165v;
a zoomable image of the reference is also available on the digital adaptation
of “Flavors that Sailed Across the Seas. How the Manila galleon helped to
enrich the world’s cuisine”, exhibition organised by the Spanish Ministry of
Foreign Affairs and Cooperation, via the Spanish Agency for International
Development Cooperation (AECID) and the Spanish Ministry of Culture and
Sport, via the Sub-directorate General of Spanish State Archives, under the
responsible curator Antonio Sánchez de Mora, https://artsandculture.google.
com/asset/summary-of-the-cargo-of-the-galleon-nuestra-se%C3%B1ora-debego%C3%B1a/8gFa2qpU51828Q?hl=en (accessed on April 10, 2022). The
full exhibition is available under https://artsandculture.google.com/story/globalization-of-flavors-archivos-estatales/SAXB4EQiMLmnIw?hl=en.
95
“Estado y reglamento de rancho que por la Contaduría de la Real Hacienda
del Departamento de San Blas se forma para la tripulación de la goleta de S. M.
nombrada la Felicidad alias la Mexicana para 25 plazas de ración y 181 días
que se le consideran de navegación al viaje que de orden superior va a verificar” (1785), AGN, Filipinas 21, exp. 7, 174r-175v. Provisions, diseases, and
the situation on sea are also discussed in María del Carmen Reyna y Jean Paul
Krammer, “Las travesías marítimas en el siglo XVIII,” Historias 42 (1999):
57–74, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/historias/article/view/13815.
96
AGN, Filipinas 21, exp. 7, 232v-233r.
97
“Expediente sobre la descarga del Paquebot nombrado Sto Cristo de Bur94

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document mentions later 4,000 loads of cacao in bushels (quatro
mil cargas de cacao que hagan fanegas), but obviously this cargo
was consumed in Mexico and not shipped to Manila.98
As far as the route from Manila to Acapulco is concerned,
Reyna María Pacheco Olivera identified the Nuestra Señora de la
Portería in 1758 and the Santa Rita in 1817.99 Her investigation
confirms that chocolate was carried on board mainly in the crew’s
personal belongings. This would fit my observation from an
analysis of documents in the AGI in Seville, that rarely mention
cacao as cargo. Cacao sent to the Catholic nuns may have formed
part of what the Contaduría documents mentions as personal
gifts. Also, the plant that was allegedly transported by the pilot
Pedro Bravo de Laguna may have been shipped as part of his
personal belongings or as a gift.
In the second half of the eighteenth century, finally, cacao
had obviously become one of the principal cargoes carried by
ships coming from Peru through the nao de China (see AGN
Ramo Filipinas 1781).100 William Lytle Schurz states that “staple
gos procedente del puerto de Huayaquil” (1780), AGN, Filipinas 14, 291r;
317r-v. 323r: Real Palacio de Manila (10 May 1779). Reyna María Pacheco
Olivera mentions the Santo Cristo de Burgos sailing from Acapulco to Manila
in 1779 with a cargo of cacao on board powder (con polvos; cf. AGN Ramo
Filipinas 1781). See Reyna María Pacheco Olivera, Análisis del intercambio
de plantas entre México y Asia de los siglos XVI al XIX (Master thesis, Universidad Nacional Autónoma de México, 2006), 138.
98
AGN, Filipinas 14, 297r.
99
Reyna María Pacheco Olivera, Análisis del intercambio de plantas, 138.
100
Reyna María Pacheco Olivera, Análisis del intercambio de plantas, 137138.
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�Angela Schottenhammer

American exports to Manila generally consisted of cacao from
Guayaquil, some cochineal from Oaxaca in Mexico, oil from
Spain, wines and other peculiarly national goods.”101 This suggests
a not insignificant quantity of cacao being shipped to Manila.
A direct reference to cacao cargos stems from the 1743
“Registro de la Carga que lleva el Patache Capitána de Philipinas
Nra Señora de Cobadonga”.102 The galleon was captured by the
famous English admiral George Anson (1697–1762), who was
lying offshore with his ship the Centurion, waiting outside the
San Bernardino Strait for the incoming Acapulco treasure ships.
After a brief intermezzo, the Spanish captain surrendered, the
Covadonga was integrated into Anson’s fleet, and the two ships
sailed to Canton, where the Covadonga was sold in December at
Macao for 6,000 piastres.103
“Caxones de Bainilla a setenta y cinco pesos
surrones de grana cochinilla de ocho arrobas a quinientos pesos
surrones del dicha, silvestre, del mismo peso? a ochenta p[eso]s
tercios de cacao Caracas a ciento y veinte pesos
dichos de Maracaibo a ciento y veinte pesos”104
William Lytle Schurz, The Manila Galleon. The romantic history of the
Spanish galleons trading between Manila and Acapulco (New York: E. P. Dutton &amp; Co., Inc., 1959), 275.
102
I wish to thank my colleague Guillermo Ruiz-Stovel for bringing this manuscript to my attention.
103
Thomas Bennett, Shipwrecks of the Philippines (E-book. last edited version
2012), 12. See also the entry “Nuestra Señora de la Covadonga” in Thomas Bennett, Treasure Ships of the Philippines (E-Book, printed in the Philippines, 2016).
104
“Registro de la Carga que lleva el Patache Capitána de Philipinas Nra Señora de Cobadonga Año de 1743”, Manuscript held by the National Archives,
101

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�The Role of Cacao and Chocolate

This entry is extremely valuable,105 not only because it attests to
the fact that even cacao from Venezuela (Caracas and Maracaibo)
finally found its way across the Pacific to the Philippines – as we
have already seen above with the cargo of the Nuestra Señora de
Begoña – but also because these are two of the very few references
to vanilla being shipped across the Pacific.
Another example: The cargo manifest for the San Josef,
preserved in the National Archive of the Philippines (NAP), is
an inbound cargo manifest showing what was shipped to Manila
from Acapulco in 1784 in addition to silver. The most prominent
commodities were cochineal (with 7,455 lbs at 15,841.88 pesos)
and cacao (with 64,624 lbs = 29,733.50 kg = 29.734 tons at 8,078
pesos).106 Assuming that 7–8 beans or 5g of cacao are required to
produce one cup of chocolate, this quantity would be sufficient to
make 5,862,000 cups in total. Four cargoes are specifically labelled
‘cacao of Guayaquil’: one of 1,943.92 kg (169 arrobas),107 worth
528.13 pesos, belonging to Don Antonio Campos (S-258v); one of
Kew, Prize Papers, 11°1, 2r. “Expediente sobre la presa del patache Nuestra
Señora de Covadonga” (1754-02-14, Madrid), AGI, Filipinas, 257, N. 1.
105
It is even more valuable when we consider that this shipment occurred
before the foundation of the Real Compañía de Filipinas in 1785, with the goal
of promoting commercial relations among the different colonies and between
Spain and its colonies, as a consequence of which from 1793 onwards this
company also obtained the rights to trade directly between Manila and the
Viceroyalty of Peru.
106
National Archives of the Philippines (NAP), 6208 Aduana, August 1784,
no pagination. In total, 29,733.50 kg were imported. I am very grateful to Dr.
Guillermo Ruiz-Stovel for sharing this information with me.
107
1 arroba = 25 lbs = 11,34 kg.
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�Angela Schottenhammer

4,193.81 kg (9,115 libras netas), worth 1,139.38 pesos, belonging
to Don Manuel Conde (fol. S-359v); one of 1,115.28 (97 arrobas
= 2,425 lbs), worth 303 pesos and belonging to Don Candido
Dominguez (S-360v); and one of 1,661.88 (144 arrobas and 12
libras), worth 451.5 pesos, belonging to Don Salvador Avenos
(S-365v). This might suggest that the remaining cacao did not
originate from Guayaquil. Prices, however, were mainly the same.
Cacao from Tabasco, Caracas and Maracaibo also reached
the Mariana Islands for consumption, as shown by information
stemming from 1751–52.108 Chocolate and cacao were also
requested and shipped from the Philippines to the Marianas
(2 tercios = 1 load in 1732 and 2 tercios = 1 load in 1733) and
belonged to the regular food shipments to the islands between
1725 and 1769.109 In 1729, Antonio de Echandía, a merchant from
Mexico, indicated and confirmed that the salaries of the Marianas
were invested in the Philippines in order to obtain, among other
things, cacao, sugar, chocolate, flour and biscuits (cacao, azúcar,
chocolate, harina y pan abizcochado).110
Table 6.7. ‘Gastos en comestibles, utensilios culinarios y otros géneros de
consumo pertenecientes a la misión de Marianas (1751–1756)’, in Verónica
Peña Filiu, Alimentación y colonialismo en las islas Marianas (Pacífico occidental) Introducciones, adaptaciones y transformaciones alimentarias durante la misión jesuita (1668-1769), Doctoral dissertation, Barcelona, Universidad Pompeu Fabra, 2019, 236.
109
Verónica Peña Filiu, Alimentación y colonialismo en las islas Marianas,
237, table 6.9.
110
Verónica Peña Filiu, Alimentación y colonialismo en las islas Marianas,
230.
108

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�The Role of Cacao and Chocolate

In the later eighteenth century, a real competition, even
rivalry, between the cacao plantations (cacaotales) of Guayaquil
and Caracas emerged for the provision of markets not only in
New Spain, but also in Europe and Asia, including Russia.111
For the period around 1800, Alexander von Humboldt confirms
that cacao from both Guayaquil and Caracas is being shipped to
Manila:
“The galleon usually departs in February or March: it sails
almost in ballast, since its cargo on the voyage from Acapulco
to Manila consists only of silver (plata), a very small amount of
cochineal from Oaxaca, cacao from Guayaquil and Caracas, wine,
oil, and Spanish woolens. On average, the amount of precious
metals exported to the Philippine Islands is one million, often
1,300,000 piasters. There is usually a considerable number of
passengers, which sometimes increases because of the colonies
of friars that Spain and Mexico send to the Philippines.”112
Another interesting document talks about the loss of
mercury from the mines in Huancavelica and mentions in passing
that 550 quintales (ca. 27,000 kg) of mercury were eventually
Eduardo Rubio Aliaga, La Disputa de Guayaquil y Caracas por el Comercio del Cacao en Nueva España en el Siglo XVIII, Master thesis, Universidad
Complutense de Madrid, 2016, 68.
112
Alexander von Humboldt, Political Essay on the Kingdom of New Spain,
Volume 2: A Critical Edition. Edited with an introduction by Vera M. Kutzinski and Ottmar Ette. Translated by J. Ryan Poynter, Kenneth Berri, and Vera M.
Kutzinski. With annotations by Giorleny Altamirano Rayo, Tobias Kraft, and
Vera M. Kutzinski (Chicago-London: The University of Chicago Press, 2019),
2 vols., vol. 2, 357 (IV.103).
111

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discovered on board a galleon, the San Telmo, in Chametla (in
Sinaloa), at that time part of the Audiencia de Guadalajara,
among bags of cacao.113 It is not clear how the mercury was
packed and stored, but one can imagine that it was not a good
practice for whoever later consumed the cacao. The San Telmo
obviously regularly shipped cacao together with mercury.114 It is
also important to note that on 5 June 1789, the regulation which
limited the export of cacao from 8,000 to 10,000 bushels was
annulled.115
“Real Cédula al presidente y oidores de la Audiencia de Lima, reiterando
la orden dada por despacho de 6 de marzo de 1700 para la averiguación de los
cómplices en el extravío de los azogues de la mina de Huancavelica, que salieron
de los puertos de Cañete y de Lurinchincha en dos embarcaciones, una llamada
‘San Telmo’ con destino al puerto de Chametla, en el distrito de la Audiencia de
Guadalajara, donde se aprehendió encontrándose en ella 550 quintales de azogue
entre zurrones de cacao…”; see “Extravío de azogue de las minas de Huancavelica” (1701-03-27, Madrid), AGI, Guadalajara, 232, L. 9, F. 29r-30v.
114
See also “Pleitos de la Audiencia de México”, Escribanía, 187A (1700):
El fiscal con Luis de Rozas [Meléndez] y Pedro de Ampuero, y José de Rozas
[Meléndez], corregidor de Jauja, como cómplice, sobre el extravío de 600
quintales de azogue, cacao y otros que condujo la fragata ‘San Telmo’ del
reino del Perú al puerto de Chamela en Nueva España. Fenecido en 1702.
115
Mariano Bonialian, La América Española: Entre el Pacífico y el Atlántico. Globalización mercantil y economía política, 1580–1840 (Mexico
City: El Colegio de Mexico, 2019), 229, https://ri.conicet.gov.ar/bitstream/
handle/11336/126987/CONICET_Digital_Nro.04fdc845-c2d2-4542-84bdb5e79e3c7958_A.pdf?sequence=2&amp;isAllowed=y. Between the 1770s and early 1790s, the amount of cacao imported through the port of Acapulco increased
steadily. In 1774, Acapulco absorbed 18.55% of the total of exported cacao;
in 1779, 43.66%, and in 1791, 62.55%. Between 1779 and 1783, Acapulco
received 63.71% of the cacao later sold from Guayaquil (“unas 212 579 cargas
de cacao por Acapulco”), most of the cacao in the later eighteenth century was,
thus, of lower quality.
113

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�The Role of Cacao and Chocolate

Cacao Cultivation as a Cash Crop in the Philippines
In the first part of this investigation on the role of cacao and chocolate
in transpacific exchanges, we have seen how chocolate made its
way to the Philippines and was locally transplanted. Here, we will
take a closer look at projects encouraging the local cultivation of
cacao as a cash crop. As mentioned in the introduction, we have to
see the plans to foster domestic agriculture and the production of
cacao in the Philippines in the context of both the transpacific and
intra-Asian and global-European trade. Local Philippine products,
including cinnamon, for example, also constituted part of the
galleon shipments to Acapulco. But in terms of value, mostly they
did not even reach 10% of the entire cargo.116
The Chinese maritime trade ban between 1717 and 1727,
prohibiting Chinese trade with Southeast Asia and especially the
Philippines,117 ultimately had relatively few negative effects on
the Manila trade, despite its initial decline. The volume of this
trade enjoyed relative stability, with non-Chinese ships especially
prospering from it.118 And “Spaniards ventured to Amoy, even after
the imposition of the Canton system in 1757 had legally barred
Benito J. Legarda, Jr., After the Galleons Foreign Trade, Economic
Change, and Entrepreneurship in the Nineteenth-Century Philippines (Madison: University of Wisconsin, Center for Southeats Asian Studies, and Quezon
City: Ateneo de Manila University Press, 1999), 33.
117
This prohibition was issued by the Kangxi Emperor who considered Southeast Asia to be the place of origin of Chinese renegades and pirates (jinzhi
Nanyang yuan’an 禁止南洋原案).
118
Guillermo Ruiz-Stovel, Chinese Shipping and Merchant Networks, 32.
116

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�Angela Schottenhammer

them from doing so.”119 In the 1740s, however, as Guillermo
Ruiz-Stovel has shown, the junk-galleon trade experienced a
serious crisis which had worsened progressively by the middle
of the decade.120
Important in the present context is also the fact that,
due to an ever-increasing demand for Chinese products by
other Europeans, especially the Dutch, French, and English, the
requested quantities could only be met in China by contracting
additional households and small workshops in the hinterlands,
which had no real experience with the production of silks, for
example. A significant consequence was the drastic fall in the
quality of Chinese products, which was noted with discomfort.121
The European competitors also started to contract Chinese
workshops to produce silks and textiles for them using the same
frames and measurements as in Europe, which they then exported
at minimal tax rates, selling them cheaply throughout Europe:122
From the port of Canton in China, they brought to Europe silk
fabrics and other goods which they had ordered to be made in
China in the marks and quality identical to those of Europe, and
they were produced without difference to those of Europe. And
Ibid.
Guillermo Ruiz-Stovel, Chinese Shipping and Merchant Networks, 382.
121
“Consulta sobre proyecto para mejorar el comercio de Filipinas”, AGI,
Filipinas, 97, N. 14, image 53.
122
“Expediente de comercio de Filipinas con Nueva España” (1722–1733),
AGI, Filipinas, 208, N. 1, 293v, 295v-296r; 312; see also Antoni Picazo
Muntaner, “El comercio de Filipinas en el tránsito al siglo XVIII”.
119

120

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�The Role of Cacao and Chocolate

without doubt they would finally try to introduce these products
in Cádiz, saying they were produced in France and England. Eight
or nine years ago, it was public knowledge that the French traded
Chinese goods in the Kingdom of Peru, which they brought from
Canton, under various pretexts, making lots of profits. This was
also recognised by the large amounts of silver they shipped from
Peru to Canton.123
Contemporary merchants, such as a certain Luis Satur, an
Armenian trader from Isfahan, Iran, 52 years old, observed that
the English and French brought to Canton “samples of fabrics
from Europe and some masters to make silk fabrics”, while the
Sangleyes “then learned and worked the fabrics so similar that
they were indistinguishable.”124
The conclusion of the Manila authorities in face of
the current situation and the pernicious effects of European
competition in the China and Asia trade, as well as the decreasing
quality of Chinese silks and textiles intended for silk production in
Andalusia, Spain, which they sought to protect, was obvious. The
damage was not a direct consequence of the Philippine trade, as
the islands, after all, only sent one ship a year, with limited cargo
and capital, but a result of foreign competition.125 Moreover, not
AGI, Filipinas, 208, N.1, 312r-v.
“Expediente de comercio de Filipinas con Nueva España”, AGI, Filipinas, 208, N.1, fol. 323v. This story is actually confirmed by another Armenian
who was interrogated, Don Carlos de Viago, also Armenian from ‘Ispahán’, 52
years old, and resident of Extramuros in Manila, fols. 308v and 213r.
125
AGI, Filipinas, 208, N.1, 300v, but see also 63v (26)-64r (17), 293r-296r.
123
124

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all the cargo on the trans-Pacific voyages consisted of silks, and
the Chinese who provided the Spanish with all kinds of supplies
necessary for the maintenance of the colony were themselves
confronted with many obstacles.126
Re-exporting Asian commodities and increasing local
production in the Philippines, trying to sell local products in
exchange for the necessary staple goods and commodities, were
two solutions. At the same time, it should be remembered that the
contemporary Spanish Empire was not a capitalist country. The
search for reducing the costs of maintaining the Philippines as a
colony for the Spanish Crown was consequently not identical with
profit-making as the ultimate goal of its economic undertakings.
On the other hand, the eighteenth-century was the time of the
gradual development of ‘merchant capitalism’ that reached its peak
with the activities of the Dutch VOC. The discovery of the riches
and wealth in the Americas and Asia exacerbated competition
among the early mercantilist European countries, and the world
oceans turned into a battlefield of navies, capers, “pirates” and
pirate-merchants. We see here the birth of the world market as
a competition of early modern mercantilist states, characterized
by an enormous degree of violence, force, coercion, and murder.
Across the Pacific, we find actors of many European countries,
See, for example, Tina S. Clemente, “Spanish Colonial Policy toward Chinese Merchants in Eighteenth-Century Philippines”, in Lin Yu-Ju, Madeleine
Zelin (eds.), Merchant Communities in Asia, 1600–1980 (London: Routledge,
2015), 123-139.
126

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�The Role of Cacao and Chocolate

all of whom tried to use and exploit the Spanish networks to seek
for profit.
The Economic Plans Suggested by Norton Nicols, Richard
Bagge, and other Europeans
In the period between the 1740s and 1750s, various individuals
brought up plans to reform the economy of the Philippines. The
cultivation of cacao in particular was propagated by various
contemporary botanists.127 Don Nicolas Norton Nicols (fl. 1759)
proposed plans to develop a stable economy and commerce in the
Philippines. Among other things, he suggested local agricultural
products such as rice, sugar, cotton, indigo, pepper, coffee,
tobacco, oil, and also cacao, to be sold to specific countries in
Asia so as to increase Spain’s income.128 In his view cinnamon
“Carta de Casimiro Gómez Ortega” (12 de Marzo de 1788), fols. 1a-b,
AGI, Filipinas, 723, N. 2, 8. He suggested the cultivation of black pepper,
coffee, cacao, indigo, and tea, in addition to mulberry trees for silk production in the Philippines (“plantas de pimienta negra, Café, Cacao, Añil, y Thé,
me parece digno del aprecio y protección del Gobierno”). Juan de Cuéllar
(ca. 1739–1801), the botanist and naturalist of the Real Compañia de Filipinas (1785–1795), made similar suggestions, although he mostly omits tea, see
“Sobre el cultivo de la canela, nuez moscada, pimienta” (1770-1792), AGI,
Filipinas, 723, N. 2, 8 (carta de Casimiro Gómez Ortega) and Filipinas, 723,
N. 2, 11, 14, and 17 (cartas de Juan de Cuéllar).
128
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 255-256: “As the products of the Philipinas Islands are enumerated by the reverend Father Murillo (whom may God keep
in Paradise), whom I have cited, and those of each island separately, in order
not to extend this little work needlessly I will state the most important ones,
which are the following: Rice, sugar, cotton (of choice quality and very fine),
indigo, sulphur, siguey, balate, wax, pepper, coffee, tortoise-shell, mother-of127

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�Angela Schottenhammer

too, as we have seen above, could be developed as a commercial
crop and be produced and sold much more cheaply than Dutch
cinnamon from Sri Lanka.129 Referring to Father Pedro Murillo
Velarde (1696–1753), and therefore to the mid-eighteenth
century, he lists cacao as already one of the major products of the
contemporary Philippines, but he does not mention it as a product
to be sold to China.130
Another project of economic reform (1740–1758) was
proposed by a mid-eighteenth-century Irish private trader,
Richard Bagge (Don Ricardo Bagge).131 Bagge was a navigator,
although a bad one – as master pilot of the Manila-Acapulco
route, he navigated the galleon of 1740 – and his various travels
pearl; gold, mines of iron, and mines of copper (like that of Japon); tobacco,
brazil-wood [sibucao], and pearl-fisheries; oil, cacao, birds’-nests, and ebony
wood; lead (I believe that, as for the soil in some parts of Bisayas, it melts into
lead, just as in the island of Mauricius, which belongs to the French, it melts
into iron); cocoanuts, which produce abundance of oil; horses; deer and buffaloes, from which the people make what they call tapa [i.e., dried beef], and
also use the sinews; and bichuca, or rattans.”
129
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 261-262.
130
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
Islands, 1493–1803, vol. 47, 255 and 257: “The commodities that I have mentioned are exported to the places that are enumerated as follows, and sell at
prices that are very profitable, although commerce has, as in all regions, its ups
and downs [sus altos y bajos]. To various ports of China: rice, sugar, cotton,
indigo, bichuca or rattan, balate, pepper, tortoise-shell, mother-of-pearl, brazil-wood, ebony, tapa, the sinews of cattle, birds’-nests, and lead when they
have it. To the Malabar coast and Persia: sugar in large quantities, which is
sold for money.”
131
“Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge” (1757-07-24, Manila; Luzón, Filipinas), AGI, Filipinas, 160, N. 23, passim.
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�The Role of Cacao and Chocolate

enabled him to acquire this really exceptional knowledge on the
cultivation of certain plants. He was engaged in illicit trading
activities as well, and was actually a cheater, as also repeatedly
noted in Spanish sources.132 On 17 February 1746, “he drew up
a commercial project around the formation of a trading company
by the Confraternity of Mercy of Manila and the Venerable
Third Order”, institutions that lent money to Manila merchants
trading with Acapulco. Bagge’s plan was to take over the trade
now dominated by not only Chinese, but also Armenian, Dutch,
Malabarand other foreign merchants, so that the money sent
annually from Mexico would no longer disappear into foreign
pockets (because the Spanish on the Philippines had to buy
everything from foreigners) but would stay in the country.133
His company would devote itself especially to the Philippine
trade with China, where, among other things, cacao from the
Philippines could also be profitably sold,134 to Europeans in all
He had amassed lots of debts with his trade, as a consequence of which he
needed money and thus suggested this plan which he hoped the local Spanish
authorities would like. The background of why an Irish trader came to suggest
such a plan to the Spanish-Philippine authorities will be discussed in detail
by Wim De Winter as a part of our project. Bagge’s project, dated Manila, 27
February 1746, is to be found in AGI, Filipinas, 228.
133
“Consulta sobre proyecto para mejorar el comercio de Filipinas”, AGI,
Filipinas, 97, N. 14, passim, for example, images 2-3, 5, 16-17, 72-73. Maria
Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development Plans”, 205.
134
“Consulta sobre proyecto para mejorar el comercio de Filipinas”, AGI,
Filipinas, 97, N. 14, passim, no pagination, for example, images 18-19, 27,
65-68, esp. 27. “Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge”, AGI, Filipinas,
160, N. 23; see also Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic
Development Plans”, 205.
132

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probability. Chinese and Sangleyes in particular should no longer
be able to make the bulk of the profits from these fruits (“…sin
que los Chinos o Sangleyes tengan su mayor grangería en estos
frutos”), buying them cheaply from the locals (Fig. 2).135
Among the Philippine products to be sold were seaslug, camphor, sea-shells, pearls, and gold, goods that could be
profitably sold in China and exchanged for cotton goods, silks,
and porcelain.136 The role cacao played in this intermediate trade is
not yet entirely clear. Certainly, the Chinese did not consume large
quantities of cacao and chocolate. Nevertheless, they definitely
played a not unimportant part in the resale of cacao to Europeans,
and cacao and chocolate continued to occupy a significant place
in their trading networks, not only through the sale of tableware,
cups, dishes, and jar used for their consumption.137
AGI, Filipinas, 97, N. 14, image 5; see also image 7. There he mentions
that the local population had been obliged to plant cotton to produce textiles
like ‘elefantes’ or ‘lampotes’, and introduce silkworms for silk production (image 10), especially in the province of Cagayan.
136
Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development
Plans”, 205, with reference to AGI, Filipinas, 228; AGI, Filipinas, 160, N. 23,
image 64; AGI, Filipinas, 97, N. 14, image 18 speaks only of ‘the other mentioned goods’ (los demás generos expresados), which would include cacao.
Image 27 states that the local population could easily obtain from the enemies’
provinces goods like, among others, cacao, goods that are all abandoned (los
havitantes de las Islas pudieran conseguir con facilidad de las Provinias enemigas, cacao, balate, alcanfor, carey, perlas en abundancia, y de bien oriente,
oro y otras cosas estimables, que todo se abandona, y cada dia se hallan mas
pujantes los enemigos por la poca oposicion).
137
José Miguel Herrera Reviriego speaks of a high demand for cacao in Asia
and concludes that silver and cacao were the two of the very few commodities
135

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�The Role of Cacao and Chocolate

In the Philippines, cacao was, for example, cultivated
on the fertile island of Mindanao, from where obviously the
best quality originated.138 Bagge’s idea was to encourage the
indigenous Philippine population not only to cultivate certain
plants and fruits and thus foster domestic agriculture,139 thus
decreasing the need for imports, but also to produce certain goods
and products for export.
Instead of using the great quantities of silver that were
shipped annually to the Philippines from Acapulco to pay for
foreign imports, Bagge suggested investing this money locally
and thereby enriching the island. His policy was also meant to
bring about a cost relief for the government, thereby decreasing
the Europeans could offer and by which Chinese merchants felt attracted (‘Estos dos artículos [that is, silver and cacao, A.S.] eran de los pocos productos por
los que los mercaderes chinos se sentían atraídos de cuantos podían ofrecerles
los europeos y, por tanto, se convirtieron en piezas fundamentales para mantener abierto el trato con China’). See José Miguel Herrera Reviriego, “Flujos
comerciales interconectados: El mercado asiático y el americano durante la
segunda mitad del siglo XVII”, Historia mexicana 66:2 (2016), 495-553, here
523. I am still looking for more evidence on the Chinese involvement in the
cacao trade.
138
Pedro Murillo Velarde, Historia de la provincia de Philipinas de la Comp.
de Jesus, 187.
139
See also “Registro de oficio de la Audiencia de Filipinas”, AGI, Filipinas,
335, L. 17, 107r: “…el que trata de motivo el aumento de las frutas de esas
Yslas, …se les obligase bajo de varias penas, a plantar en cada año, diez pies
de árbol de cacao, coco, bonga o pimienta, según la oportunidad de terreno,
encargando a los alcaldes mayores de los respectivos pueblos, su observancia
y responsabilidad, previniéndolos reciban en efectos de algodón los tributos
Reales de todo lo que quieran satisfacerlos en esta especie y que los esfuercen
a su siembra, y beneficio…”.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

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�Angela Schottenhammer

its expenditure, increasing customs revenue, and above all
stopping the continuous outflow of silver to China and other
Asian countries.140 He proposed to oblige the local ‘Indians’, for
example, to plant annually ten feet of cacao, coco, bonga (kapok
or silk-cotton tree; Ceiba pentandra), or pepper trees (cada indio
tributario se le obligase a plantar cada año diez pies de árbol
de cacao, coco, bonga o pimienta).141 The manuscript then lists
all “fruits necessary and useful for subsistence and comfort of
the natives and residents in the entire island district (todos los
frutos necessarios y utiles para la subsistencia y comodidad de
los naturales y residentes en todo el distrito de estas islas)”.142
Cacao
Provincia de Tondo

11,136

Provincia de Bulacan

69,107

Provincia de la Pampanga

62,457

Provincia de Pangasinan

57,704

Provincia de Ilocos

62,575

Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development
Plans”, 205.
141
“Aprobación de medidas para fomentar la agricultura” (1759-10-06), AGI, Filipinas, 335, L.17, F.106r-107v. “Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge”, AGI,
Filipinas, 160, N. 23 (images 4, 101) says that each year at least ten plants or trees
have to be sown or planted in all areas where the soil is appropriate.
142
“Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge”, AGI, F Filipinas, 160, N.
23 (image 101). Cultivated were rice, maize, sugarcane, tobacco and sometimes wheat, while the territory is described as, for example, not being adequate for the cultivation of cinnamon. Op. cit., images 61, 62.
140

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-140

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�The Role of Cacao and Chocolate

No more could be planted, the text continues, partly because of
the destruction of the flowers, partly due to the irruption of the
volcano of Balayan, partly due to general epidemics, and partly
because the strong monsoon winds posed a threat to the trees143,
which, as we have noted already, should also be protected against
strong sunshine.144 On Iocos (or Ilog), as we have seen above,
cacao was already abundant in the late seventeenth century.145
The Jesuit missionary José Calvo (1681–1757) also
introduced a project to improve the economic situation in the
Philippines and proposed to exploit of the local agricultural and
mineral resources that should then be used to trade with Spain. He,
too, reproaches foreigners, like the Chinese, out of their selfish
interests for causing excessive expense for the Spanish Crown by
“depriving Spain and the Islands of many goods that they could
enjoy through trade” (‘privando a España y a las Yslas de muchos
bienes que pudieran gozar por medio del comercio’).146 Among
the local resources to be exploited he mentions cinnamon, pepper,
“Expediente sobre proyecto de Ricardo Bagge”, AGI, Filipinas, 160, N. 23
(image 102).
144
Cf. the description by de Acosta, see footnotes 25 and 65.
145
H. de la Costa, S.J., Jesuits in the Philippines, 512.
146
“Proyecto que hace a S.M. el P. Joseph Calvo manifestando el engaño del
descredito en que unos pocos no verdaderos vecinos de las Yslas Philipinas,
encomenderos de chinos, extranjeros, y de 10s de Mexico, por su interés obligan a S.M. a gastos excesivos, privando a España y a las Yslas de muchos
bienes que pudieran gozar por medio del comercio, mediante la opulencia de
sus riquezas en minas de todos metales y frutos”, Biblioteca de Palacio, Madrid (BPM), Miscelánea de Ayala V, 330r-339r, online https://rbdigital.realbiblioteca.es/files/manifests/II-2820.json.
143

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

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�Angela Schottenhammer

cloves, tobacco, cacao, sugar, indigo, mulberry trees, cotton, wax,
and some other products: The cacao was almost better than that
from Venezuela, he states (‘el cacao, tan bueno, o mejor, que él
de Caracas, y en tanta abundancia que ya vale a menos de 1
real por libra’).147 And even balsams, resins, and medicinal drugs
can be found locally (‘Deja de contar los Balsamos, y gomas,
los palos, raices, y Drogas medicinales en que son singulares
aquellas yslas’).148 He suggested that local Filipinos, who had to
pay tribute to the Spanish Crown, should be obliged to dedicate
part of their farming to the cultivation of pepper, nutmegs, cacao
and mulberry trees.149
Francisco Leandro de Viana (fl. 1764–1775), who was
appointed attorney-general to the Audiencia of Manila in 1756,
even suggested “that only those be considered eligible for the office
of petty governor and other municipal posts who plant and harvest
a specified quantity of rice, wheat, sugar, cocoa, cotton, beeswax or
some other product, depending on the region in question”, in order
to encourage people to engage in agriculture.150 Labour was cheap
and abundant, and the natives were considered to learn quickly.
The project of Richard Bagge proposed “to take fruits from the
Philippines, valued by the people of these nations [i.e. ‘vecinos’,
“Proyecto que hace a S.M. el P. Joseph Calvo”, 333r.
“Proyecto que hace a S.M. el P. Joseph Calvo”, 334r.
149
“Proyecto que hace a S.M. el P. Joseph Calvo”, 334v.
150
Maria Lourdes Díaz-Trechuelo, “Philippine Economic Development
Plans”, 216.
147
148

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�The Role of Cacao and Chocolate

which means above all the Dutch, English, and French], as there are
cacao, balat,151 camphor, sea turtle shells (carei or carey),152 pearls
from the Orient, and gold, for commerce to the coast of China, in
order to exchange these for products our islands need” (Fig. 3).153
Provincia de Tondo
Provincia de Bulacan
Provincia de la Pampanga
Provincia de Pangasinan
Provincia de Ilocos
Cavite
Provincia de Balayan
Provincia de Camarines
Provincia de Capiz
Provincia de la Laguna de Bay
Total

11,136
69,107
62,457
97,903
88,488
3,133
14,587
190,942
16,146
55,000
608,092154

This refers to ‘balate’, that is sea slugs. Cf. Manel Ollé, Islas de Plata.
Juncos y Galeones en los Mares del Sur (Barcelona: El Acantilado, 2022), 182.
152
This refers to ‘carey sea turtle shells’ and/or its eggs which were obviously
very highly appreciated in China. I wish to thank Dr. José Casabán and Dr.
Guillermo Ruiz-Stovel for assisting me with the final identification.
153
“Expediente sobre el proyecto de Pedro Calderón Enríquez”, AGI, Filipinas, 183, N. 6, image 153: “Dice que el fin de este sujeto es proponer para el
aumento y fomento de las Yslas philipinas una compañía en que interviniesen
las venerables mesas de la misericordia, y tercera orden de aquella Ciudad,
con otros vecinos acacedalados de ella, y que S. M. interesase la quinta parte, concediendo las gracias, y privilegios correspondientes, por cuia mano se
havia de hacer comercio en la costa de la China llevando frutas de las Yslas
que estiman las de aquellas naciones como son Cacao, Balat, Alcanfór, Carei,
Perlas de buen oriente, y oro, para permutarlo en cambio de los Generos que
necesitan nuestras Yslas.”
154
“Carta de Pedro Manuel de Arandia sobre árboles sembrados en Filipinas”, AGI, Filipinas, 386, N. 3 1, image 7.
151

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�Angela Schottenhammer

A letter by Pedro Manuel de Arandía Santisteban (1699–1759)
provides yet more extensive data on cacao trees planted in various
locations across the Philippines, speaking of a total of 608,092
sown cacao plants (see Fig. 4):
The Royal Decree to the Governor of the Philippines for the
promotion of agriculture, dated 1757, actually first rejects Richard
Bagge’s plans, which he had suggested in 1746, arguing that this
Irishman was not trustworthy, but then stresses the interest of the
Spanish Crown in encouraging at least certain crops, including
cacao, pepper and especially cotton. And the natives could then pay
their tribute in raw cotton.155 From the documentation, it is clear that
cacao, coco, and pepper trees were more extensively cultivated.
But what about the role of the Chinese in this trade in cacao?
The Intra-Asian Cacao Trade
Bagge’s plan to sell cacao “for commerce to the coast of China”156
would imply that it was highly valued by merchants involved in
the coastal China trade, including the Chinese presumably. Bagge
clearly states that among “the fruits from the Philippines, valued by
the people of these nations” is cacao (see above). In the first part of
my analysis, I suggested that cacao and chocolate were not as readily
accepted as a consumption article in China, where tea was and
remained the beverage of choice. The chocolate culture nevertheless
“Aprobación de medidas para fomentar la agricultura” (1759-10-06), AGI,
Filipinas, 335, L. 17, fols. 106r-107v.
156
Expediente sobre el proyecto de Pedro Calderón Enríquez”, AGI, Filipinas, 183, N. 6, image 153.
155

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�The Role of Cacao and Chocolate

had a far-reaching impact on Chinese society and economy by
influencing its ceramics industry. But this is not the entire story.
Generally speaking, Chinese merchants had little interest
in European products and only demanded silver. But various
merchants valued cacao as well as a commercial crop. This may
partly explain why larger quantities of Guatemalan and Peruvian
cacao were shipped to the Philippines despite the fact that, as we
have seen above, cacao was already widely cultivated in the island
archipelago and was obviously of good quality. Fray Álvaro de
Benavente (1647–1709), the founder of the China mission of the
Augustinians whom I quoted already in the first part, describes
the local situation in the Philippines in 1677, including which
products are cultivated. While they have grapes, for example,
they cannot yet make wine, that comes from Europe. “But now
they have started planting cacao again, and it is growing as well
as in America” (‘Aora nuebamente an dado en sembrar cacao y
se da tan bien como en América’).157 Obviously, cacao cultivation
had been abandoned again in some places.
Norton Nicol’s observation confirms that the local
products he mentions “sell at prices that are very profitable—
although commerce has, as in all regions, its ups and downs [sus
altos y bajos].”158 This would include cacao. Bagge speaks of
“Relación de las islas Filipinas, extraída de una carta de fray Alvaro de
Benavente, de la orden de San Agustín y secretario del padre provincial de Filipinas. Hace una descripción de sus cultivos, costumbres, oficios, etc.” (167706-06, Manila), AHN, Diversos-Colecciones, 31, N. 86, 2r.
158
Emma Helen Blair and James Alexander Robertson (eds.), The Philippine
157

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�Angela Schottenhammer

‘fruits’ like cacao being shipped (‘taken’) to the Chinese coast for
sale.159 But what does this mean?
The Chinese obviously acted as dealers or middlemen
in the cacao trade, and this already since the late seventeenth
century, purchasing it in Manila and then selling it in their own
ports to other Europeans. Especially the Sangleyes bought small
quantities of certain spices whose trade was controlled by the
VOC, for example sandal wood from Timor160 and some cacao,
goods that could be resold to the Spanish and other Europeans. A
document probably from the 1660s161 describes the contemporary
commercial situation in Manila and the Parian (that is, the local
Chinese community). The text discusses the causes of local price
Islands, 1493–1803, vol. 47, 257. See also footnote 118 above.
159
“Expediente sobre el proyecto de Pedro Calderón Enríquez”, AGI, Filipinas, 183, N. 6, image 153.
160
Roderich Ptak, “The Transportation of Sandalwood from Timor to China
and Macao, c.1350-1600”, in Roderich Ptak (ed.), Portuguese Asia. Aspects
in History and Economic History, Beiträge zur Südasienforschung 117 (Stuttgart: 1987), 103-109, especially footnotes 25 and 38.
161
“Avisos de El comercio de Filipinas, [en manos de los sangleyes], y su estilo
hasta hoy”, directed to Doctor Francisco Orieta de Filipinas (entre 1601 y 1700),
BNE, MSS, 11014, 1r-3v, to be downloaded from https://datos.bne.es/edicion/
biam0000002605.html. On page 3v twice the name of ‘Pumquan’ is mentioned,
a Spanish designation used for Zheng Chenggong 鄭成功 (1624–1662). This
name appears more frequently in contemporary Spanish documents, see, for example, “Carta de Diego Salcedo sobre socorros, comercio, etc.” (1667-08-04,
Manila; Luzón, Filipinas), AGI, Filipinas, 9, R. 3, N. 50, so that it is reasonable
to date the manuscript to the early 1660s. I would, thus, basically agree with José
Miguel Herrera Reviriego, Manila y la Gobernación de Filipinas en el Mundo
Interconectado de la Segunda Mitad del Siglo XVII, PhD dissertation, Universitat Jaume I, 2014, 137, who suggests 1663 as a possible date.
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�The Role of Cacao and Chocolate

increases, for which the Sangleyes are considered responsible
and portrays the Sangleyes as a kind of sworn, even secret,
community. The solution, according to the anonymous author,
would be that the Spanish personally take over the trade with
China.162 We will not discuss this manuscript in detail here, but
the fact alone that it mentions ‘wax, blankets, and cacao’ (la cera,
las mantas, el cacao) as three major commodities with which
the Sangleyes traded, clearly shows that these were important
products in whose trade the Chinese were involved in the second
half of the seventeenth century. Their concrete engagement still
awaits a more thorough investigation (if we can find more relevant
sources), but it becomes clear from such scattered statements that
the Sangleyes also dealt with cacao in Manila.
Complaints about the Dutch siphoning off high profits for
dealing with products the Spanish possess in their own colony
suggest that Dutch merchants in the form of the VOC were
also active in the ‘Asian cacao trade’. Dutch official records,
however, rarely mention any cacao trade, and few entries
mention the growing and planting of cacao trees.163 Nonetheless
“A comprarle el género como la cera, las mantas, el cacao, y este acude
tres o 4 días con el precio señalado del Parián”, in “Avisos de El comercio de
Filipinas”, fol. 1v. The document is also discussed by Antoni Picazo Muntaner,
“El comercio sedero de Filipinas con México y su influencia en la economía de
España en el siglo XVII”, in Francisco José Aranda Pérez, La declinación de
la Monarquía Hispánica en el siglo XVII (Cuenca: Universidad de Castilla-La
Mancha, 2004), 501-509, 504, who dates it to 1601.
163
For example, in 1718 in North-Ceram, an island in the southern Moluccas:
“Cacao seems to grow very well and produces large nuts” (‘cacao schijnt goed
162

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�Angela Schottenhammer

the Dutch introduced cacao as well as sugar and coffee to Java
and the hinterlands of Malacca during the 1770s, probably from
the Philippines.164 Possibly they were also responsible for the
introduction of the plant into Ceylon (Sri Lanka).165 But we know
from scattered sources that chocolate became popular in other
parts of Asia too, for example, in Siam (modern Thailand),166 and
it may have reached Ceylon before the Dutch. As we have seen in
the first part of this work, it was also the Dutch who introduced
cacao and chocolate to Japan.
On the one hand, we can conclude that, in addition to
ceramics, there was yet another commercial sector of the chocolate
boom in which Chinese merchants from both mainland China and
Manila were involved. They acted as resellers or dealers of cacao
te willen groeien en zeer grote noten te geven’), see Generale missiven van
gouverneurs-generaal en raden aan heren XVII der Verenigde Oostindische
Compagnie, Deel 7, 1713-1724, GS 164, 414. In Ambon Island, Maluku, cacao trees were planted with the hope to be able to use the fruits for commercial
purposes, but the result was not good. See Jeroen Bos, “Laboratoria van de
VOC herbergden schat aan kennis. Kwikzilver, kaneel en drakenbloed”, lees
het na 6 (2012), 85.
164
William Clarence-Smith, Cacao and Chocolate, 1765–1914 (London,
2000), 95.
165
For a detailed discussion, see Tilman Frasch, “The Coming of Cacao and
Chocolate to Ceylon”, Food &amp; History 12:1 (2014), 137-152, doi: 10.1484/J.
FOOD.5.105146.
166
Monsieur Simon de De La Loubère (1642–1729), A new historical relation of the kingdom of Siam; done out of French, by A.P. Gen. R.S.S. La
Loubère, Simon de, 1642–1729., A. P, Chapter IX, “Of the Gardens of the Siameses, and occasionally of their Liquors”, 23, online https://quod.lib.umich.
edu/e/eebo2/A48403.0001.001/1:4.9?rgn=div2;submit=Go;subview=detail;type=simple;view=fulltext;q1=chocolate (accessed on 8 May 2023).
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�The Role of Cacao and Chocolate

in Asia. But obviously the cacao was not officially imported into
China. Paul van Dyke has carefully examined customs lists from
eighteenth-century Canton and Macao, none of which mentions
cacao.167 Seventeenth- and eighteenth-century memorials of
local officials and other Qing documents reporting special events
to the palace (zhupi zouzhe 硃批奏摺) concerning relations
with Luzon speak of ‘Lüsong ships’ (most of them reaching a
port in Fujian) carrying mainly rice, but also cotton, fabrics in
general, agricultural products, tobacco, seaweed, timber, sapan
wood, foreign tin, and even meat and lard (豬油), but no cacao
or chocolate is mentioned.168 Based on the foreign sources I
consulted, I can currently only speculate that this exchange, if it
did not take place in Manila, was probably carried out on offshore
islands close to Hong Kong, Macao, or possibly the Fujian coast,
or perhaps even directly at the ports of China but without being
taxed, as the products were immediately reexported. The negative
official attitude towards chocolate in the China of the 1720s to at
least the mid-eighteenth century would also suggest smuggling in
the coastal waters.
Paul Van Dyke, Merchants of Canton and Macao, Vol. 1, Politics and
Strategies in Eighteenth-Century Chinese Trade (Hong Kong: Hong Kong
University Press, 2011); Paul A. Van Dyke, Merchants of Canton and Macao, Vol. 2, Success and Failure in Eighteenth-Century Chinese Trade (Hong
Kong: Hong Kong University Press, 2016).
168
Diyi lishi dang’an guan (ed.), Qingdai Zhongguo yu Dongnanya geguo
guanxi dang’an shiliao huibian 清代中國與東南亞各國關係檔案史料彙編,
vol. 2, Feilübin 菲律賓 (Beijing: Guoji wenhua chuban gongsi, 2004), 115117, 148, 166, 168, 169, 199, 216.
167

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�Angela Schottenhammer

More concrete evidence for Chinese involvement in the
intra-Asian cacao trade comes from the nineteenth century. As
William Clarence-Smith has shown, Manado in Sulawesi (modern
Indonesia) started to export cacao to Manila in the 1820s, a trade
that was run by Chinese ‘syndicates’ (gongsi 公司). The Chinese
sailed annually and sought certain staple products like sea-slugs,
as well as cacao for the Philippine market.169 This implies that
the Philippines were not a great exporter of cacao but rather an
importer in the early to mid-nineteenth century. Later still, by
1882, the Manila Chinese “stopped coming to Ambon to buy
cocoa, at least for a couple of years”, which may have been related
to an increase in production in the Philippines.170
Chinese in Manila, the Sangleyes, were in various ways
also directly engaged in the preparation, consumption and sale
of chocolate. It was common for the alcalde mayor of the Parian
in Manila to invite the Chinese to a banquet of chocolate – an
indirect attestation that among the Sangley community in Manila,
the consumption of chocolate was known, though not necessarily
common. The cups of chocolate were sent by members of the
Royal Audiencia to the heads of the petates, the game tables used
William Clarence-Smith, “From Maluku to Manila: Cocoa Production and
Trade in Maritime South East Asia from the 1820s to the 1880s”, Workshop
paper, University of London, 1993, p.8, with reference to the Arsip Nasional
Republik Indonesia (ANRI), 31, 50-II, “Verslag van de Kommissaris voor Menado” (1846), and Edgar Wickberg, The Chinese in Philippine life, 1850–1898
(New Haven: 1965) for a general background on the Chinese. I wish to thank
William Clarence-Smith for sharing this paper with me.
170
William Clarence-Smith, “From Maluku to Manila”, 8.
169

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�The Role of Cacao and Chocolate

in the metua game by Chinese Sangleyes in Manila.171 Some
Chinese in Manila also offered their services for the preparation
of chocolate, as Blas Sierra de la Calle notes – they went from
house to house with the grinding stones, preparing different
chocolate recipes, according to personal likes (‘iban de casa en
casa, con sus piedras de moler, preparando las diferentes recetas
de chocolate, según los gustos’).172
Eberhard Crailsheim has introduced some merchants
who were involved in partly illegal trade with various goods,
including cacao.173 In the early 1750s, a certain Antonio Ramón
de Abad y Monterde was accused of illegal involvement in
private commerce, for example, with the Moros (Muslims). He
bought wax and cacao in Tuboc, a village close to the heart of
the Maguindanao Sultanate, and sent these goods to his business
partners in Manila.174 Although the quantity of cacao was relatively
“Consulta XXV: Si ay obligación de restituir lo que dàn los Sangleyes
en retorno del de los Alcaldes mayores, en orden chocolate, que les embia el
Alcalde, o en tiempo del juego de la metua.”, Juan de Paz (O.P.), Consultas y
resoluciones varias theologicas, juridicas, regulares y morales (Sevilla: por
Thòmas Lopez de Haro, 1687), 483. I wish to thank my colleague Marina
Torres Trimállez who brought this reference to my attention.
172
Blas Sierra de la Calle, Vientos de Acapulco. Relaciones entre América y Oriente
(Valladolid: Museo Oriental de Valladolid, 1991), 67, quoted by Beatriz Palazuelos
Mazars, Acapulco et le Galion de Manille, la réalité quotidienne au XVIIe siècle.
Histoire. Université de la Sorbonne nouvelle (Paris III, 2012), 316 HAL Id: tel00846697 https://tel.archives-ouvertes.fr/tel-00846697).
173
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy. Commerce between
Spaniards and ‘Moros’ in the Early Modern Philippines”, Vegueta. Anuario de
la Facultad de Geografía e Historia 20 (2020), 81-111.
174
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy”, 93.
171

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�Angela Schottenhammer

small – about ten fanegas, i.e. a total of 555 liters and supposedly
only for his personal use175 – this attests to the existence of a trade
in Philippine cacao in Asian waters.
Such illegal trading activities can still be observed at the
turn of the eighteenth century, as Crailsheim shows. In particular
“the alcaldes mayores (the regional Spanish administrators) and
the governors of Zamboanga” seem to have been involved in
illegal trade and the appropriation of public funds for personal
gain by trading especially in rice, Musa textilis (abacá), wax,
cacao, textiles and gold.176 However, locally produced cacao was
also consumed locally. Cacao from Jolo, Crailsheim stresses, was
“competing successfully with cacao from Acapulco.”177 We can
therefore see that cacao spread more widely across Asia than one
would expect at first glance but that it was mainly produced in the
Philippines, becoming a trade good specific to the islands.
Conclusion
In this chapter, I have been concerned to reconstruct the path of
cacao and chocolate from a Mesoamerican food item to a global
commodity by focusing on its westward journey from America to
Asia. The story of its rise to become a global commodity requires
a closer investigation of its introduction into Asia, a history
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy”, 94, with reference to
Juan de la Concepción, 1788–1792, vol. 13, 66-68, 75-78, 85, who reports in
detail about the lawsuit against Antonio Ramón de Abad.
176
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy”, 94.
177
Eberhard Crailsheim, “Trading with the Enemy”, 101.
175

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�The Role of Cacao and Chocolate

which has long been ignored or underestimated. This chapter
has consequently looked at local cultivation and transplantation
projects, transpacific trade, and intra-Asian exchanges. Cacao, it
becomes evident, was not just considered a product that one finds
in nature and then uses for consumption or medical purposes. In
the course of the eighteenth century in particular, cacao developed
as a product that local and global actors wanted to modify
according to their economic purposes. In a more conceptional
way, this implies a changing attitude of man towards nature,
towards his natural environment: Nature became something that
can and should be modified independently of immediate local
circumstances. The role and importance of cacao and chocolate
changed over time, transplantation became more important, and
cacao was cultivated as a cash crop, to be sold to others – cacao,
thus, became a real commodity in other words, a product which,
possessing the quality of satisfying specific human demands, was
only produced to be exchanged for money.
In my analysis I have also argued that, although Asian
societies did not consume large amounts of cacao and chocolate,
they were still, in various ways, an essential part of the cacao
boom and/or actively contributed to its success story.
However, trying to reconstruct the intra-Asian resale,
commodity and knowledge flows of both American and locally
(Asian) grown cacao in the form of beans or powder, or processed
as blocks or paste, and in rare cases as plants or seeds, has turned
out to be a great challenge.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-140

�Angela Schottenhammer

We possess various hints that Chinese merchants were
directly involved in the resale of Philippine (and American?)
cacao, but much information on how this was practically carried
out on the ground remains unclear. Chinese sources mostly tell us
little or nothing, last but not least because many of these activities
were carried out clandestinely or by Manila Sangleyes.
Although we continue to discover new information on
intra-Asian cacao and chocolate flows,178 mainly in Spanish
and other European-language sources, many details still
need to be explored. One conclusion we can definitely draw:
Chinese individuals, whether traders, craftsmen in the porcelain
workshops, businessmen, or other economic actors, were much
more affected by and actively contributed to the contemporary
‘chocolate hype’ than one expects at first glance. Moreover, the
fact that also Chinese consumption traditions changed over time
is clearly demonstrated by looking at Portuguese Macao, where
today we find many sweets and drinks that contain milk and cacao.
As we have seen in Part I of my investigation, a Spanish-Chinese dictionary of terms used in Luzon also introduces two transcriptions for cacao, ‘gegao’ 格膏 and ‘gugu’ 谷古, one for chocolate, ‘zhugulü’ 朱古律”, and explains the words ‘chocolatera’,
‘jicara’, and ‘molendero, ra’ (磨朱古律人), a person who is grinding cacao beans. See Lüsong Huawen hebi zidian 呂宋華文合璧字典. Dic178

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�The Role of Cacao and Chocolate

Fig. 1: “D. de Quélus (possibly Jean-Baptiste de Caylus, French, d. 1722),
Histoire naturelle du cacao, et du sucre, divisée en deux traités, qui
contiennent plusieurs faits nouveaux, &amp; beaucoup d’observations également
curieuses &amp; utiles (Paris: L. d’Houry, 1719), preface.
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Fig. 2: “Consulta sobre proyecto para mejorar el comercio de Filipinas”, AGI,
Filipinas, 97, N. 14, image 5.
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Fig. 3: “Expediente sobre el proyecto de Pedro Calderón Enríquez”, AGI, Filipinas,
183, N.6, image 153.
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�Angela Schottenhammer

Fig. 4: “Carta de Pedro Manuel de Arandia sobre árboles sembrados en Filipinas”, AGI, Filipinas, 386, N. 31, Image 7.
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�¿Un distrito militar norteño? La federalización de
Sierra Mojada y el primer porfiriato, 1879-1880
A Northern Military District? The Federalization of Sierra
Mojada and the First Porfiriato, 1879-1880
Denisse Alisa Palomo Ligas
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México
orcid.org/0009-0005-9740-9041

David Adán Vázquez Valenzuela
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México
orcid.org/0000-0002-2000-9729

Recibido: 26 de agosto de 2023
Aceptado: 15 de diciembre de 2023

Resumen: Este artículo examina la declaración de Sierra Mojada,
Coahuila, como Distrito Militar bajo control federal, la cual inició en
octubre de 1879 y concluyó en marzo de 1880. El decreto que convirtió
a este distrito en zona federal se dio a raíz de la enorme especulación
que surgió por el descubrimiento de plata en sus inmediaciones. La
declaratoria pronto suscitó numerosos rechazos por parte de las
autoridades coahuilenses y de la opinión pública local. Sus reclamos
lograron su objetivo, pues unos meses después de adoptar la medida el
gobierno de Porfirio Díaz regresó la administración del mineral a las
autoridades estatales. El artículo argumenta que la efímera existencia del
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�¿Un distrito militar norteño?

llamado territorio de Sierra Mojada constituyó parte de la construcción
del espacio geográfico, político, social y económico del norte de México
a finales de la década de 1870. En tal sentido, el artículo exhibe a la
consolidación del régimen porfirista como producto del intercambio y
de las negociaciones entre la administración del oaxaqueño y múltiples
autoridades estatales y municipales y aun figuras de poder.
Palabras clave: Sierra Mojada; federalización; porfiriato
Abstract: This article examines the declaration of Sierra Mojada,
Coahuila, as military district and under federal control, a measure
that lasted from October of 1879 to March of 1880. The decree that
converted this district in a federal zone resulted out of the enormous
speculation that was provoked by the discovery of silver in its midst. The
declaration of Sierra Mojada as a military district provoked numerous
grievances by Coahuilan authorities and the local public opinion. These
grievances achieved their objectives, since a few months after the Díaz
administration approved the decree, the federal government returned
the administration of this mineral district to state authorities. The article
argues that the ephemeral existence of the so-called territory of Sierra
Mojada was part of the construction of the political, social, economic
and geographic space of northern Mexico at the end of the 1870s. In
this sense, the article exhibits the consolidation of the Porfirio Díaz
regime as a product of the exchange and negotiations between his
administration and multiple state and municipal authorities and even
local influential characters.
Keywords: Sierra Mojada; federalization; porfiriato

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�Denisse Alisa Palomo Ligas / David Adán Vázquez Valenzuela

Introducción
A principios de julio de 1879, Pedro F. Nafarrete, quien fungía
como abogado de cuatro mineros, envió una carta desde la villa
de Lerdo, Durango, al gobernador de Coahuila, Hipólito Charles.
En la misiva, Nafarrete se quejaba de la confusión que suscitaba
una reciente disputa territorial que había surgido entre los estados
de Coahuila y Durango. Desde hacía unos meses, los gobiernos
de ambas entidades reclamaban jurisdicción sobre el territorio
que comprendía el mineral de Sierra Mojada. Según Nafarrete,
lo más grave era que el conflicto amenazaba con invalidar la
legalidad de los denuncios de minas que sus clientes –Néstor
Arreola, Florencio Ibarra, Ignacio Ibarra y Antonio Lorenzana–
habían realizado en Mapimí, en el estado de Durango.1
El reclamo realizado por Nafarrete constituyó sólo una
de las protestas que se emitieron por la confusión que creaba
esta disputa territorial. Después de la queja del abogado, las
autoridades de Chihuahua también entraron en la polémica, pues
la zona en la que se hallaba el mineral era contigua a sus límites
estatales y se encontraba lejos de Durango.2 Más tarde, fueron
La carta se encuentra en Archivo General del Estado de Coahuila (en adelante AGEC). Fondo Siglo XIX (en adelante F.S.XIX). Carta de Pedro F. Nafarrete a Hipólito Charles, gobernador del Estado de Coahuila, 8 de julio de
1879, caja 4, fólder 8, exp. 9, ff. 1-4.
2
Según La Ilustración Católica “en la línea limítrofe de Durango, Coahuila
y Chihuahua se ha descubierto, en la Sierra del Carnero (…) una veta de plata
pura de vara en cuadro y de legua y media de largo”. “Veta monstruo”, La
Ilustración Católica, 16 de septiembre de 1879, pág. 661.
1

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�¿Un distrito militar norteño?

precisamente los duranguenses quienes presentaron mayor
firmeza en su postura. Juan Manuel Flores, quien en ese entonces
gobernaba esta última entidad, alegaba que, dado que no estaba
claro a quién pertenecía el mineral, su gobierno tenía derecho
a emitir permisos para explotar las ricas vetas de plata de sus
inmediaciones. Los coahuilenses, por otra parte, consideraban
este argumento como una tentativa ridícula de apropiarse de unos
recursos que pertenecían a su estado.
A mediados de 1879, el gobernador de Coahuila, Hipólito
Charles, nombró una comisión de tres personas para que
marcharan a Sierra Mojada. Llevaban con ellos el encargo de
instituir representantes legales en el mineral y recobrar potestad
sobre una demarcación que Charles consideraba usurpada.3 En
los meses siguientes, la controversia no hizo sino crecer pues
las autoridades de Mapimí, Durango, continuaron legalizando
explotaciones mineras a tal punto que el gobierno de Porfirio
Díaz tuvo que intervenir.
Efectivamente, en octubre de 1879, el Congreso de la
Unión, luego de meses de tensión, declaró a Sierra Mojada como
territorio militar y bajo jurisdicción del ejecutivo federal. Es
decir, puso al mineral a cargo de la administración encabezada por
Porfirio Díaz. Según se argumentó, la razón detrás de la medida
no era otra que la polémica en torno a los límites estatales. Para
AGEC, F.S.XIX. Carta de Juan Manuel Flores, gobernador del Estado de
Durango a Hipólito Charles, gobernador de Coahuila, 8 de julio de 1879, caja
4, fólder 8, exp. 10, ff. 1-2.
3

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360

�Denisse Alisa Palomo Ligas / David Adán Vázquez Valenzuela

este momento la fama de Sierra Mojada se había extendido a tal
punto que despertaba ya una enorme especulación.4 Se hablaba de
que el descubrimiento de plata en esta zona del oeste coahuilense
atraía a miles de inmigrantes de Estados Unidos y de varias partes
del mundo.
Con la adquisición de potestad sobre Sierra Mojada,
las autoridades federales buscaban controlar una veta que
brindaba recursos argentíferos estratégicos, así como evitar que
se suscitaran conflictos entre entidades. No obstante, el decreto
emitido por el Congreso de la Unión levantó críticas por parte
de múltiples funcionarios de la administración coahuilense
encabezada por Hipólito Charles y por varios diarios de circulación
nacional. Unos y otros consideraban que declarar al mineral bajo
jurisdicción federal excedía las facultades del ejecutivo de la
Unión. Hablaban pues de un atentado a la soberanía local y de
un abuso de poder hacia una entidad que en las décadas recientes
había experimentado la mutilación territorial.
Este artículo analiza la efímera federalización del mineral
de Sierra Mojada, Coahuila, la cual abarcó de octubre de 1879
a marzo de 1880. De manera particular, se adentra en cómo se
suscitó la polémica y en la forma en la que distintos niveles del
gobierno de Coahuila se opusieron a la medida. Aun antes de la
“Número 8084. Octubre 10 de 1879.—Decreto del Congreso.—Autoriza
al Ejecutivo para organizar interinamente la administración pública en los minerales “Sierra de Rosales” y “Sierra Mojada”, Legislación mexicana, 1 de
enero de 1879, p. 150.
4

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creación del territorio federal de Sierra Mojada por parte del gobierno porfirista, el ejecutivo estatal había levantado la voz en
contra de cualquier intervención emanada de las autoridades centrales.5 Más tarde representantes de los poderes municipales y
de la sociedad civil se unieron a la protesta. El artículo sostiene
como tesis central que la efímera existencia del llamado territorio
de Sierra Mojada constituyó parte de la construcción del espacio
geográfico, político, social y económico del norte de México a
finales de la década de 1870, periodo clave para lo que la historiografía ha concebido como “primer porfiriato”. En tal sentido,
el artículo exhibe al proceso de conformación y consolidación del
régimen porfirista como producto del intercambio y de las negociaciones entre la administración del oaxaqueño y múltiples autoridades estatales y municipales, y aun figuras de poder. El trabajo
argumenta en pocas palabras que juegos de intereses como el que
aquí se estudia contribuyeron a la conformación de la geografía
política y territorial de enormes porciones del país, incluyendo
por supuesto al norte mexicano.
Para desarrollar este artículo, se concibe la noción de territorio como una idea que rebasa la dimensión física. Se toma
más bien como un concepto que, de acuerdo con geógrafos como
Como puede verse en el encabezado de la nota anterior, junto con el territorio de Sierra Mojada el Congreso declaró a la Sierra de Rosales, Chihuahua,
como territorio federal. En este artículo, no obstante, hemos decidido centrarnos en el caso coahuilense pues fue el que suscitó mayores inquietudes políticas. Indudablemente, el caso de la Sierra de Rosales merece una investigación
adicional.
5

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Guillermo Castillo, exhibe “procesos de apropiación, tensión y
disputa del espacio de carácter político y económico”.6 Argumentamos pues que esa disputa por la dominación del espacio puede
ubicarse al analizar al México durante gran parte del siglo XIX.
Como ha hecho notar Marcello Carmagnani, el territorio mexicano en ese periodo “no es ni un simple agregado de comunidades
ni una construcción artificial a partir de la geografía, sino más
bien la resultante de la tensión entre la comunidad y autoridad”.7
Guillermo Castillo, “El territorio como apropiación sociopolítica del espacio. Entre la desterritorialización y la multiterritorialidad” Investigaciones
Geográficas, núm. 103 (diciembre de 2020), 3-4.
7
Marcello Carmagnani, “Del territorio a la región. Líneas de un proceso en
la primera mitad del siglo XIX”, en Economía y Política. México y América
Latina en la contemporaneidad, Marcello Carmagnani (Ciudad de México: El
Colegio de México, 2011), 70. Castillo, citando al geógrafo brasileño Rogério
Haesbaert, señala que “los territorios son los diversos espacios (materiales y
simbólicos) donde el poder se ejerce de múltiples maneras y escalas, que pueden implicar desde los referentes del Estado nación (a través de la soberanía
y del control de la población) y de los grupos de poder económico y político,
hasta otros sujetos sociales que, fuera de la esfera gubernamental, tienen diferentes capacidades de agencia e intereses”. Al respecto, consúltese, Castillo,
“El territorio”, 5. Concebimos pues tanto a la explotación de minerales como
a la división política y geográfica del territorio como producto de intercambio
entre grupos de poder. Siguiendo a Henri Lefebvre, creemos que “el espacio
(social) es un producto (social)” y que la manera en la que este se conforma
influye directamente en la conformación del medio físico habitado por el ser
humano. Así lo plantea Lefebvre, “La primera” implicación de concebir al
espacio (social) como producto (social) es que “el espacio-naturaleza desaparece. Ciertamente el espacio natural fue y sigue siendo en parte el punto común
de partida, el origen y el modelo original del proceso social, quizá la base de
toda ‘originalidad’ […] el espacio de la naturaleza se aleja, un horizonte que
queda detrás para los que vuelven su mirada”. Sobre este punto, véase Henri
Lefebvre, La producción del espacio (Madrid: Capitan Swing, 2013), 90.
6

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Este artículo asume que esa confrontación se da en varios planos.
Tal y como ha señalado George White, la conformación territorial
resulta sobre todo de decidir quién ejerce autoridad sobre un espacio específico; de definir quiénes explotan sus recursos naturales
y quiénes emiten las normas que prevalecerán sobre el mismo.8
En el caso mexicano precisar quién ejerce autoridad, o bien
quién explota los recursos naturales del territorio, fue de la mano
con la construcción del estado nacional, cuya consolidación aún alcanzó a la temprana etapa porfirista. Fue precisamente en ese marco
de consolidación estatal que se dio la disputa entre la sociedad y las
autoridades coahuilenses con el gobierno federal por el mineral de
Sierra Mojada. En la querella, como se verá, el gobierno porfirista
reculó y por tanto la territorialidad del estado norteño prevaleció
intacta. En efecto, tan pronto como crecieron las protestas por la
federalización del distrito minero, el gobierno federal echó atrás la
disposición que atraía al territorio a su jurisdicción y preservó el
statu quo ante. Con todo, aquí se afirma que ese intento por tomar el
control del mineral expuso la poco tersa manera en la que se consolidó el estado porfirista en el norte de México y aun cómo se constituyó la propia geografía política y territorial de esta amplia zona.
Afortunadamente, el intento porfirista por tomar el
control de Sierra Mojada ya ha sido tratado por la historiografía.9
George W. White, Nation, State and Territory: Origins, Evolutions, and
Relationships (Lanham, Maryland: Rowman &amp; Littlefield, 2004), 1-19.
9
Román Jáquez, Juana Gabriela, Del Aguanaval a Sierra Mojada. El conflicto de límites entre Durango y Coahuila, 1845-1900 (Saltillo: Centro de Es8

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Sin duda, de los análisis realizados el de Juana Gabriela Román
Jáquez es el más completo. Román Jáquez trata primero con
detenimiento la disputa entre entidades por el mineral y más tarde
se centra en el desencuentro entre Coahuila y el gobierno federal
por la declaratoria del distrito bajo jurisdicción federal.10 El
presente artículo busca pues complementar sus planteamientos.
En primer término, en este trabajo se plantea que para analizar
el conflicto se debe de ampliar el marco temporal del mismo,
pues parte de su origen se hallaba en la legislación minera, la
cual prácticamente regía desde la época colonial. En segundo
lugar, este artículo afirma que la disputa por Sierra Mojada fue
más allá de un simple choque entre una entidad y la federación,
pues la respuesta coahuilense incluyó las reclamaciones de
cabildos, autoridades municipales y miembros de la sociedad
civil. Tomar en cuenta a dichos actores resulta importante pues
expresaron una serie de reclamos a una medida que finalmente
fueron exitosos. Al alcanzar sus objetivos las quejas emitidas
por los coahuilenses exhibieron la inseguridad de un régimen
porfirista que, con aciertos y errores, en su primer periodo
adquiría oficio político.
tudios Sociales y Humanísticos, A.C., 2001), 56-72. También Escobedo Díaz
de León, M. Rodolfo, Sierra Mojada y La Esmeralda: Dos villas hermanas
enraizadas en el semidesierto de Coahuila (Saltillo: Consejo Editorial del Gobierno del Estado de Coahuila; Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas, 2005), 88-97.
10
Román, Del Aguanaval a Sierra Mojada, 56-72.
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Descubrimiento
La raíz de la confrontación por Sierra Mojada fue el descubrimiento
de plata en las inmediaciones del oeste coahuilense. De acuerdo
con la carta que envió Nafarrete a Hipólito Charles, la primera
veta en este mineral había sido descubierta por su cliente, Néstor
Arreola, quien había pasado explorando el Bolsón de Mapimí
desde al menos 1876. Subsecuentemente, Arreola llevó a cabo
un trámite legal que se convirtió en motivo de discordia, pues
asumió que el territorio en el que estaba el filón de plata recién
descubierto pertenecía al estado de Durango y realizó el denuncio
ante las autoridades de Mapimí.11
El origen del problema estaba en la poca claridad que
existía en la legislación minera. El propio Nafarrete señaló que
Arreola y los suyos habían realizado el denuncio “con arreglo de
las ordenanzas de minería”.12 En otras palabras, habían registrado
su descubrimiento empleando una legislación que prevalecía
desde la época colonial. De acuerdo con Marvin Bernstein, esta
normativa, “modificada muchas veces”, se encontraba vigente
Según relató su abogado, Nafarrete estuvo “unas veces debilitado por el
hambre, otras veces abrazado por la sed, las más expuesto a un encuentro con
los bárbaros”. AGEC, F.S.XIX. Pedro F. Nafarrate solicita al Gobernador del
estado de Coahuila, en su nombre y el de sus socios mineros, la pronta resolución a delimitar el mineral de Sierra Mojada, 8 de julio de 1879, caja 4, fólder
8, exp. 9, ff. 1-4.
12
AGEC, F.S.XIX. Pedro F. Nafarrate solicita al Gobernador del estado de
Coahuila, en su nombre y el de sus socios mineros, la pronta resolución a delimitar el mineral de Sierra Mojada, 8 de julio de 1879, caja 4, fólder 8, exp. 9,
ff. 1-4.
11

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desde el siglo XVIII y servía de legislación para quien quisiera
llevar a cabo la explotación de metales.13
De acuerdo con las ordenanzas, Arreola tenía preferencia
al hacer público su descubrimiento. En su título VI, las
ordenanzas señalaban que quien encontrara “nuevos minerales y
venas metálicas” podía “adquirir en la veta principal que más les
agradare hasta tres pertenencias continuas, o interrumpidas, con las
medidas que después se dirán; y que, si hubieren descubierto más
vetas, puedan tener una pertenencia en cada veta, determinando y
señalando dichas pertenencias dentro del término de diez días”.14
No obstante, la primacía de Arreola no había sido respetada.
En la carta enviada a Charles, su abogado se quejaba de que un
individuo de nombre Luis G. Sánchez había querido apropiarse
del filón reclamado por su cliente. Según expuso, Sánchez había
intentado registrar la misma veta argentífera ante el jefe político
de Mapimí, pero cuando supo que el registro no sería posible,
decidió acudir a las autoridades de Coahuila.
Bernstein, The Mexican Mining Industry, 1890-1950: A Study of the Interaction of Politics, Economics, and Technology (Albany, Nueva York: State
University of New York, 1964), 18.
14
Ordenanzas de minería (Paris: Librería de Rosa y Bouret, 1858), 68-70.
El propio Néstor Arreola escribió meses después al gobierno de Coahuila para
pedir que se le revalidaran los denuncios ya registrados en el estado de Durango. En ese nuevo alegato, Arreola volvió a citar las Ordenanzas de minería,
específicamente el artículo 16 del título VI. De acuerdo con Escobedo Díaz de
León, la concesión realizada a Arreola fue ratificada por el gobierno de Charles
y más tarde por las autoridades federales. La carta de Arreola a Hipólito Charles puede encontrarse en Díaz, Sierra Mojada y La Esmeralda, 91-93.
13

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La queja de Nafarrete tenía sustento. Unos días después
de su carta, Hipólito Charles recibió una misiva del propio Luis
G. Sánchez. En su mensaje, Sánchez se quejó de la protección
que daban las autoridades de Mapimí a “un señor Arriola y
socios”.15 Según expuso, Arreola y los suyos impedían a Sánchez
realizar labores en la mina de Jesús María “y sacar los metales
de Cuatro Ciénegas que es el punto que hemos elegido por ahora
para beneficiarlos y de lo cual resultará un gran provecho a dicha
población”.16 Consecuentemente, Sánchez pedía que las autoridades
coahuilenses protegieran los filones que habían registrado ante
las autoridades del estado a su cargo, lo cual motivó a Charles a
reclamar formalmente a las autoridades de Durango.
En el momento en el que fueron redactadas, las ordenanzas
de minería reservaron facultades clave a las autoridades
virreinales. En su título V, estipulaban que las minas pertenecían
a la “real corona, por su naturaleza y origen”, pero que podían
ser concedidas “en propiedad y posesión” a los súbditos del rey.17
El otorgamiento de tal primacía a las autoridades virreinales
terminó por fortalecer a los gobiernos republicanos una vez que
llegó el periodo independiente. De acuerdo con Sandra Kuntz, las
ordenanzas llegaron a modificarse por varias leyes estatales, pero
AGEC, F.S.XIX. Carta de Luis G. Sánchez a Hipólito Charles, 12 de julio
de 1879, caja 4, fólder 9, exp. 13, ff. 1-2.
16
Sánchez, como se verá más adelante, tenía vínculos con el gobierno de
Hipólito Charles.
17
Ordenanzas de minería, 68.
15

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hasta finales del siglo XIX se preservaron “imperfecciones” en el
carácter de la propiedad, pues prevaleció la prerrogativa de que
una “concesión” minera podía ser revocada.18
Arreola y los suyos reconocían pues la supremacía de
las autoridades generales en el ramo de minería. En su carta a
Hipólito Charles, el abogado de Arreola señaló que él mismo
estaba persuadido “de que las minas son propiedad de la nación”
y abundaba “Coahuila, lo mismo que Durango y Chihuahua son
estados de la misma confederación y […] las ordenanzas del
ramo permiten hacer denuncios aún ante autoridades extrañas al
distrito en que aquellas se encuentran”.19
Pero Hipólito Charles y los suyos no estaban convencidos
de tal aseveración. Así pues, en junio de 1879, el gobernador
de Coahuila envió una misiva a su contraparte de Durango y le
pidió resolver el conflicto de límites. Ante la excitativa, Juan
Manuel Flores quien en ese momento actuaba como mandatario
en el estado vecino escribió a Charles, diciéndole que estaba de
acuerdo en que se arreglara la disputa y justificaba su reclamo
sobre el nuevo mineral, alegando que “el distrito en el que se
Sandra Kuntz Ficker, “De las reformas liberales a la Gran Depresión” en
Historia económica general de México. De la colonia a nuestros días, coord.
Sandra Kuntz Ficker (Ciudad de México: El Colegio de México; Secretaría de
Economía, 2010), 314.
19
AGEC, F.S.XIX. Pedro F. Nafarrate solicita al Gobernador del estado de
Coahuila, en su nombre y el de sus socios mineros, la pronta resolución a delimitar el mineral de Sierra Mojada, 8 de julio de 1879, caja 4, fólder 8, exp. 9,
ff. 1-4.
18

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haya situado está generalmente reconocido por del Bolsón de
Mapimí, perteneciente al Partido de este nombre en este Estado”.
Y abundaba, “es verdad que no hay memoria de que Durango
haya ejercido acto alguno de jurisdicción en aquellas apartadas
y solitarias regiones; pero creo que en el mismo caso se halla
Coahuila, siendo notorio que desde hace muchísimos años, no ha
imperado allí otra autoridad que la de los salvajes”.20
Charles contestó a Flores con enfado. Después de recibir
su carta redactó un largo mensaje en el que se quejó de la forma
de proceder de los funcionarios duranguenses y de que estos
hubiesen permitido que el juez de Mapimí reconociera denuncios
en territorio ajeno.21 En esos mismos días, el ayuntamiento de
Matamoros, Coahuila, solicitó que se formara una expedición
que fuese a reclamar el territorio para su entidad. En respuesta,
el gobierno de Charles accedió a la petición y autorizó que
representantes de tres municipios de la zona de La Laguna
formasen una comisión que marchase a Sierra Mojada a tomar
AGEC, F.S.XIX. Carta de Juan Manuel Flores, gobernador de Durango, a
Hipólito Charles, gobernador de Coahuila, 1 de julio de 1879, caja 4, fólder 7,
exp. 4, f. 1. Lo propio se plantea en Román, Del Aguanaval, 56.
21
Charles aludía directamente al tema diciendo: “el gobierno de su digno
cargo confiesa en su nota del 1 de julio que no tiene más fundamento principal
Durango para creer que la Sierra Mojada le pertenece, que hallarse en el Bolsón
llamado de Mapimí: pues tal fundamento es inexacto: la Sierra Mojada ni se
halla dentro del Bolsón de Mapimí, ni en las montañas que lo circundan; sino
fuera de estas y a la parte que visa a los pueblos de Coahuila, cuando se encuentra separado más de 80 leguas del mineral de Mapimí”, AGEC, F.S.XIX.
Mensaje de Hipólito Charles, gobernador de Coahuila a Juan M. Flores, 8 de
septiembre de 1879, caja 5, fólder 2, exp. 2, f. 3.
20

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posesión del mineral. La medida causó resentimiento en el
gobierno que encabezaba Juan Manuel Flores quien molesto
reclamó a Charles, “debo advertir a ese gobierno de su digno
cargo que no se concebían muy bien las propuestas que se sirve
hacerme, para celebrar un amistoso arreglo con la autorización
atentatoria que se ha dignado conceder para recobrar por la fuerza
un territorio cuya propiedad es muy dudosa pues los mismos
fundamentos que ese estado tiene para suponer a Sierra Mojada
dentro de su territorio, esos mismos y algunos otros más tiene
Durango para creer que está dentro del suyo”.22
La rivalidad entre ambos estados se incrementó en los días
siguientes. Tal llegó a ser el descontento entre los munícipes de
La Laguna que el presidente municipal de Viesca, ayuntamiento
vecino al de Matamoros, pidió que no sólo se enviase una
comisión, sino que esta fuera acompañada de quince hombres
“montados, armados, equipados y listos para la expedición
referida”.23 La intención era tomar posesión del mineral y por
supuesto hacer valer la autoridad coahuilense sobre un espacio
que quienes gobernaban la entidad consideraban propio.
AGEC, F.S. XIX. J.M. Flores comunica al Gobernador de Coahuila que
se encuentra enterado de la autorización que se dio a las corporaciones Municipales de Matamoros, Viesca y San Pedro para enviar una comisión de tres
personas para recobrar Sierra Mojada, 8 de julio de 1879, caja 4, fólder 8, exp.
10, foja: 1.
23
AGEC, F.S.XIX. Carta de Hilario Barba de la presidencia municipal de
Viesca, Coahuila, al Secretario de Gobierno del Estado, 16 de agosto de 1879,
caja 5, fólder: 3, exp. 14, f. 1.
22

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El pleito entre Durango y Coahuila se agravó a tal
punto en el mes de julio que el gobierno de Porfirio Díaz buscó
intervenir. En el periódico oficial se publicó una iniciativa por
parte del gobierno federal para que este tomase control de la
Sierra Mojada, así como de la Sierra de Rosales, ubicada en
Chihuahua. De acuerdo con Juana Gabriela Román Jáquez, la
iniciativa federal llegó a petición de las autoridades de Durango,
lo cual es muy probable que así fuese.24 En el Archivo General
del Estado de Coahuila existe un borrador de una protesta
elaborada por el gobierno de Charles como respuesta. En ella se
lee cómo su administración reclama a las autoridades federales
por impulsar de manera secreta la iniciativa en la Cámara de
Diputados y, concretamente, de buscar declarar a Sierra Mojada
como Distrito Militar. De manera particular, la administración
de Charles protestaba por la secrecía con la que se llevaban a
cabo las negociaciones y cuestionaba abiertamente su legalidad.
Específicamente, el borrador advertía que mientras el artículo
72 de la constitución de 1857 permitía en efecto crear nuevas
entidades, tal no era el caso para la “erección de un cantón militar
que no es otra cosa que un territorio sujeto inmediatamente a la
federación”.25
Román, Del Aguanaval, 54-58.
AGEC, F.S.XIX. Mensaje del gobierno de Coahuila al Secretario de Gobernación en el que le manifiesta estar enterado de la publicación del periódico
oficial sobre la iniciativa para que se erija en Distrito Militar el mineral de
Sierra Mojada perteneciente a Coahuila, 23 de julio de 1879, caja 4, fólder 11,
exp. 12, f. 2.
24
25

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Potestades y potestas
La protesta emitida por Coahuila tenía fundamento legal. El
artículo 72 de la constitución de 1857 había reservado en efecto
al Congreso General la facultad de “admitir nuevos Estados o
Territorios a la Unión federal”. Más tarde, en noviembre de 1874,
se había introducido una reforma constitucional la cual estipulaba
que también el congreso podía “formar nuevos estados dentro de
los límites existentes”. El problema era que no se mencionaba
la potestad de crear o erigir “territorios”.26 Según argumentaba
el borrador preparado por los coahuilenses, si quería otorgarse
esa prerrogativa al Congreso tenía que realizarse una reforma
constitucional, lo cual ponía en riesgo la forma de gobierno del
país pues se atentaba contra las entidades.
No era menor el asunto. Si se otorgaba a la federación la
facultad de crear territorios a partir de los estados ya existentes se
mermaba la autonomía de las entidades frente al gobierno general,
el cual ya había venido fortaleciéndose.27 La propia reforma
Constitución de 1857. Con sus adhesiones y reformas, p. 187. En noviembre de 1874 se había de hecho reestablecido el Senado de la República al cual
se le había otorgado la potestad para declarar la “desaparición de poderes” en
los estados cuando así se considerase necesario.
27
Marcello Carmagnani, “El federalismo liberal mexicano”, en Federalismos latinoamericanos: México-Brasil-Argentina, coord. Marcello Carmagnani (Ciudad de México: El Colegio de México; Fondo de Cultura Económica;
Fideicomiso de las Américas, 1999), 152. En efecto, de acuerdo con Carmagnani, la forma de gobierno que se echó a andar tras la invasión francesa otorgó
autonomía y una “esfera propia” a la federación pues no sólo depositó en el
gobierno general la representación de la “nación” sino que con ello le dio la
“propiedad eminente de los recursos, incluidos la propiedad nacionalizada a
26

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constitucional mencionada unas líneas atrás había reestablecido
al Senado y aun había otorgado a ese cuerpo legislativo la facultad
para declarar la “desaparición de poderes” en los estados cuando
así quedase considerado. Tal facultad, aunada a las alianzas
que frecuentemente tendía el gobierno general con facciones
regionales, desembocó en una centralización del poder político.
Y los propios coahuilenses percibían la iniciativa como una
tendencia centrípeta. No por nada en el borrador que esbozaron
en julio de 1879 redactaron que “el Ejecutivo [del estado] juzga
que la iniciativa perjudica gravísimamente los derechos del
estado, privándole de la porción más preciosa de su territorio,
menoscabando su soberanía e independencia local y embarazando
o impidiendo el libre ejercicio de su administración interior”.28
Los primeros días de agosto de 1879 encontraron a
Hipólito Charles en el norte de Coahuila. Desde allá envió sus
quejas al gobernador Juan M. Flores y le advirtió que defendería
la integridad del estado a su cargo pues ello constituía una de
sus tareas fundamentales como mandatario. Asimismo, Charles
informó a su contraparte de Durango que había nombrado un
diputado local como comisionado para arreglar la cuestión de
las corporaciones eclesiásticas, los bienes sin propietario y la riqueza del subsuelo”.
28
AGEC, F.S.XIX. Mensaje del gobierno de Coahuila al Secretario de Gobernación en el que le manifiesta estar enterado de la publicación del periódico
oficial en la que se declara impuesto una iniciativa para que se erija en Distrito
Militar en mineral de Sierra Mojada perteneciente a Coahuila, 23 de julio de
1879, caja 4, fólder 11, exp. 12, f. 3.
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límites entre ambas entidades y que esperaba que el problema
pronto quedara zanjado.29
Ese mismo mes, Charles se encaminó hacia Sierra Mojada
con la intención de conferenciar con el Jefe Político de Mapimí. De
acuerdo con lo que informó El Siglo XIX, ambas partes parecieron
entenderse pues incluso se llegó a hablar de que la cuestión de
límites entre ambos estados había quedado solucionada.30 En su
viaje, Charles ordenó que todas aquellas vetas que habían sido
“denunciadas” en el estado de Durango tenían que revalidarse ante
funcionarios estatales coahuilenses.31 En una nota que apareció al
margen de una de las cartas recibidas de la presidencia municipal
de Viesca, se anotó como respuesta que no era necesario enviar
hombres armados, pues Coahuila había tomado ya posesión del
mineral e incluso –lo más probable es que durante la estancia de
Charles– se habían nombrado también autoridades coahuilenses
para el distrito.32
AGEC, F.S.XIX. Carta de Hipólito Charles, gobernador del estado de
Coahuila a Juan M. Flores, gobernador del estado de Durango, 9 de agosto de
1879, caja 5, fólder 2, exp. 7, ff. 2-4.
30
“Las riquezas de Sierra Mojada”, El Siglo Diez y Nueve, 10 de septiembre
de 1879, pág. 1.
31
AGEC, F.S.XIX. Nazario Martínez de la presidencia municipal de Parras
transcribe informe de E. Viesca comisionado por el Edo. de Coah. Para tratar
con el Edo. de Durango la cuestión de límites por Sierra Mojada, 16 de octubre
de 1879, caja 7, fólder 5, exp. 7, f. 3.
32
AGEC, F.S.XIX. Hilario Barba de esta Presidencia Municipal comunica al secretario del Gobierno del Estado de Coahuila el resultado de la junta
verificada en Matamoros para nombrar una comisión que se encargue de la
ocupación de Sierra Mojada, caja 5, fólder 3, exp. 14, f. 1.
29

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Mas no tardaron en volver los problemas. A mediados
de septiembre el juez auxiliar de Sierra Mojada notificó a sus
superiores que estaba por llegar al Distrito el Jefe Político de
Mapimí quien pensaba ir a dar posesión de minas a algunos de
sus “favorecidos”. Ante la amenaza, el Secretario de Gobierno
giró instrucciones al propio juez y a los representantes del estado
de Coahuila para que “defendieran” el territorio coahuilense,
“repeliendo la fuerza con la fuerza, y no permitiendo que
autoridades extrañas vengan a nuestro pobre estado a desempeñar
funciones ajenas a su deber”.33 Pero al Jefe Político de Mapimí
le importaron poco las amenazas. En los días que siguieron no
solamente llegó al mineral, sino que otorgó en posesión una mina.
Ante los reclamos de las autoridades de Coahuila, este respondió
que no hacía otra cosa que cumplir órdenes del gobierno al que
defendía y alegó que “si aquel está en un error al sostener como
ha estado sosteniendo que esta Sierra pertenece al Estado de
Durango, es cuestión que mientras no se resuelva creo que no
¿Qué tanto influyeron los intereses personales en la disputa territorial? De
acuerdo con la carta del juez auxiliar, el Jefe Político de Mapimí tenía la intención de otorgar las minas de Jesús María y La Esmeralda a sus favorecidos, lo
cual hacía que el asunto fuese más contencioso. Recuérdese que el abogado de
Arreola se había quejado de que el coahuilense Luis G. Sánchez había querido
arrebatarle la mina de San Longino a la cual había cambiado el nombre por el
de Jesús María. Así pues, lo más probable es que el Jefe Político de Mapimí
pretendiera dar posesión a Arreola precisamente de lo que había reclamado
este a través de su abogado. La queja del Juez Auxiliar de Sierra Mojada se encuentra en: AGEC, F.S.XIX. Carta de José María Juárez, Secretario de Gobierno del Estado de Coahuila al juez auxiliar de Sierra Mojada,15 de septiembre
de 1879, caja 5, fólder: 6, exp. 2, ff.1-2.
33

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se debe prejuzgar llamando ilegales y fuera de jurisdicción los
actos que ejerzan las autoridades dependientes de aquel”.34 El
gobierno de Coahuila respondió con una resolución del Supremo
Tribunal del Estado, en la cual se ordenó que todos los negocios
civiles y contenciosos de Sierra Mojada se atendieran por los
jueces de Cuatro Ciénegas y por aquellos magistrados de Letras
pertenecientes a Monclova.35
La situación se exacerbó aún más porque en esos mismos
días comenzó a hablarse de que los depósitos de plata de Sierra
Mojada eran fabulosos. Desde mediados de año, capitalistas como
Guillermo Purcell, movilizaron recursos para indagar las riquezas
del mineral. Más tarde, empresas completas se pusieron en marcha
para facilitar las inversiones mineras, para llevar trabajadores
hacia las minas y para extraer las riquezas que tuvieran las vetas.36
El 11 de septiembre por ejemplo El Monitor Republicano publicó
una nota en la que mencionaba que mucha gente se estaba yendo a
Sierra Mojada a hacer vida como gambusino.37 Se hablaba incluso
AGEC, F.S.XIX. Carta de Vicente Carrión, Jefe Político de Mapimí, Durango al Ciudadano Presidente de Cuatro Ciénegas, 21 de septiembre de 1879,
caja 6, fólder 9, exp. 4, ff. 1-2.
35
AGEC, F.S.XIX. El Tribunal Superior de Coahuila comunica al Gobernador del mismo acuerdo relativo a que todos los negocios civiles, voluntarios
y contenciosos de Sierra Mojada deben instanciarse y decidirse por los jueces
de Cuatro Ciénegas y Letras de Monclova, 23 de septiembre de 1879, caja 6,
fólder 7, exp. 9, f. 1.
36
Véase por ejemplo Díaz, Sierra Mojada, 76-81.
37
“Sierra Mojada”, El Monitor Republicano, 11 de septiembre de 1879, pág.
3; Román, Del Aguanaval, 55-58.
34

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de que cientos de estadounidenses organizaban exploraciones
para ir al mineral y que existía el peligro de que la inmigración
desembocara en un desmembramiento de territorio como el que
había ocurrido cuando se había dejado ingresar anglosajones a
Texas.38
Quizá por temor a una inmigración sin control o quizá
por evitar que continuase el pleito entre las entidades, la
administración de Porfirio Díaz decidió actuar. El 27 de septiembre
Eduardo Pankhurst, quien se encontraba a cargo de la Secretaría
de Gobernación, presentó formalmente la iniciativa a través de
la cual se pedía que se autorizara al presidente administrar al
mineral. Entre las razones que citó se encontraba la organización
de “empresas nacionales y extranjeras” y la falta de acuerdos
entre las entidades de Coahuila y Durango.39 Asimismo, se
mencionaba que el presidente había dispuesto de la fuerza armada
para “conservar la paz pública sin alterarse” y que la medida tenía
carácter provisional.
El Monitor Republicano por ejemplo informó que un rico capitalista de
San Antonio de apellido Parrish, quien había sido minero en California había
vendido sus activos en Texas para ir a invertir a Sierra Mojada. Lo propio
había ocurrido con el Sr. Sawyer, antiguo ensayador de minas en el distrito de
Parral. “La Sierra Mojada”, La Patria, 8 de octubre de 1879, pág. 1; “La nueva
California”, La Voz de México, 27 de septiembre de 1879, pág. 3; “Sierra Mojada”, La Voz de México, 5 de octubre de 1879, pág. 1; “Grave muy grave”, El
Republicano, 8 de octubre de 1879, pág. 3.
39
La iniciativa enviada por Pankhurst al Congreso fue reproducida a finales
de octubre en el periódico La Patria. “Interior. Coahuila”, La Patria, 29 de
octubre de 1879, pág. 2.
38

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La iniciativa de Pankhurst molestó a Hipólito Charles. Dos
días después de que esta fue publicada, el gobernador de Coahuila
mandó que Sierra Mojada fuese declarada villa, seguramente con
la intención de formar un cabildo local. En una nota dirigida a los
congresistas estatales, se urgió además que se estableciera una
autoridad política superior a la municipal ya fuese en la propia
Sierra Mojada o bien en una localidad cercana como Cuatro
Ciénegas. Se sugería que podía ser una Jefatura Política, la cual
ejercería autoridad y controlaría el orden y que además se situase
un juez de primera instancia.40 Más tarde, el gobierno del estado
ordenó también que la presidencia municipal de Cuatro Ciénegas
investigara cuáles eran los límites de la entidad hacia el oeste y si
es que la cadena montañosa contigua a Sierra Mojada pertenecía
al estado.
Pero la organización de Sierra Mojada como villa llegó
tarde. El mismo día que Charles hizo la proclama, el Congreso de
la Unión aprobó la iniciativa de Pankhurst.41 En los primeros días
de octubre, la prensa de la ciudad de México comenzó a analizar
la medida y la tachó de ilegal y autoritaria. Y, a pesar de que
la legislatura de Durango aprobó una moción en la cual apoyó
la federalización, el descontento fue tal que los senadores de
Coahuila, Tamaulipas y Chihuahua emitieron un comunicado en
AGEC, F.S.XIX. Nota del Gobierno de Coahuila al Srio. de la Comisión
Permanente, sin firmar, 30 de septiembre de 1879, caja 6, fólder: 9, exp. 12,
f. 2.
41
Román, Del Aguanaval, 59.
40

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conjunto.42 En él expresaron su preocupación por la intervención
federal, la cual consideraron atentaba en contra la soberanía de
las entidades “y contra la nueva facultad que el gobierno general
se ha arrogado de formar territorios dentro de los Estados”.43
La forma en la que se llevaba a cabo la creación del
Distrito Militar, aunada a la formación de compañías para explotar
el mineral y la especulación que este creaba, pronto levantaron
sospechas. A principios de octubre, cuando el proyecto para tomar
el control sobre el mineral estaba en marcha, Benigno Arriaga,
senador por San Luis Potosí y cercano al presidente Díaz, creó
la llamada Compañía Minera de Sierra Mojada. Con ironía, El
Monitor Republicano reproducía una nota de La Patria en la que
informaba que en esta empresa figuraban “algunos comerciantes
de importancia de esta plaza, el Presidente de la República y
los Secretarios de Despacho”.44 Ambos rotativos culpaban al
gobierno de Díaz de querer apropiarse del mineral y de buscar
atraer el territorio hacia el dominio del centro sólo para evitarse
trabas al momento de invertir. Sin empacho, los editores de El
Republicano publicaron el 1 de octubre: “La Sierra Mojada. Ha
despertado la codicia de los hombres de Tuxtepec, y sedientos de
riquezas han acordado arrebatar a los Estados en cuyos límites se
La moción que aprobó la Legislatura de Durango fue reproducida en el periódico La Voz de México y puede consultarse en “Durango y Sierra Mojada”,
La Voz de México, 11 de octubre de 1879, pág. 3.
43
“Sierra Mojada”, La Voz de México, 12 de octubre de 1879, pág. 3.
44
“Brillante negocio”, El Monitor Republicano, 5 de octubre de 1879, pág.
3.
42

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encuentra, la propiedad de aquel ambicionado mineral”. Y en clara
alusión al presidente de la República aseveraban, “oportunamente
anunciamos que [además de Coahuila, Durango y Chihuahua] se
había presentado un cuarto competidor y que este era el Estado
de Oaxaca”.45
Al poco tiempo de que Arriaga creó la Compañía Minera
de Sierra Mojada, se dio a conocer quiénes le habían secundado
en la iniciativa. Según se informó, en ella participaba el general
Vicente Riva Palacio, Sebastián Camacho, Matías Romero, Manuel
Payno, Miguel Ramos Arizpe, Ignacio Manuel Altamirano y los
mismísimos Eduardo Pankhurst y Manuel Romero Rubio.46 Todos
ellos se habían asociado con capitalistas como Robert Symon y
“La Sierra Mojada”, El Republicano, 1 de octubre de 1879, p. 1. El Republicano agregaba, “Esto que parecía una broma, es sin embargo una verdad
que el gobierno general ha venido a demostrar. Las supuestas discusiones entre
los Estados de Coahuila, Durango y Chihuahua han dado ocasión al gobierno
tuxtepecano para arrancar un nuevo girón a la Constitución de 1857”.
46
La lista completa era la siguiente: “Benigno Arriaga, Sebastián Camacho,
Francisco de P. Urgell, Vicente Riva Palacio, Matías Romero, Miguel Mosso,
Gabriel Mancera, David Fergusson, Thomas S. Braniff, Manuel F. Loaeza,
Pomposo Verdugo, Santiago Ramos, José M. Mata, Alfredo Bablot, Vidal Castañeda y Nájera, Francsco Suinaga, Miguel Ramos Arizpe, Roberto R. Symon,
Mateo Laguna, Manuel Payno, Eduardo Pankhurst, Epitacio Huerta, Perfecto Soto, Alfredo Box, Enrique Muñiz, José Barbier, Ignacio M. Altamirano,
Francisco Nájera, Jesús Medina, Francisco Monsalve, José Othon, Julio Paz,
Francisco Mejía, Juan B. Frisbie, Manuel de la Hoz, Filomento Mata, Manuel
Orellana Nogueras, Ellis Read, Eduardo Perry, Francisco Garza, Santos Garza,
Pedro Garza, Gumersindo Mendoza, Manuel Romero Rubio, Claude Godean,
Antonio Cervantes, O. Nibbi”. Sobre el tema, véase Artículo sin título, La Patria, 14 de octubre de 1879, pág. 2; también “Compañía minera”, La Patria, 7
de noviembre de 1879, pág. 3.
45

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planeaban invertir en la creación de un banco minero para llevar a
cabo la explotación argentífera en el nuevo Distrito Militar. A los
pocos días, Enrique Viesca elaboró un informe para el gobierno
de Coahuila en donde expresaba con “profunda tristeza” que las
instituciones hubiesen cambiado “a gracia y virtud del soberano de
la Nación”.47 El personalismo, según manifestaba Viesca, había ya
tenido consecuencias para la entidad cuya integridad él y su familia
había defendido por décadas.
Lluvia de protestas
El 8 de octubre de 1879, Hipólito Charles publicó una circular
en donde invitaba a los coahuilenses para que externaran su
opinión sobre el establecimiento de un cantón militar en Sierra
Mojada.48 La movilización política fue casi inmediata. Después
de emitirse la circular en el Periódico Oficial del estado de
Coahuila, las autoridades estatales convocaron a sesiones
ordinarias y extraordinarias. En cada villa se reunían jefes
políticos, regidores, jueces y síndicos para atender tan “delicado
asunto”.49 En ocasiones también se realizaban sesiones abiertas
para que todos los moradores estuvieran bien informados sobre
lo que definían como un acto de “mutilación” hacia el Estado
AGEC, F.S.XIX. Informe de Enrique Viesca para el gobierno de Coahuila,
19 de octubre de 1879, caja 7, fólder 5, exp. 7, f. 5.
48
“Más sobre Sierra Mojada”, La Libertad, 16 de octubre de 1879, pág. 1.
49
AGEC, F.S.XIX. El ayuntamiento de Ramos Arizpe expresa su opinión
sobre el problema de Sierra Mojada, 25 de octubre de 1879, caja 7, fólder 8,
exp. 2, ff. 1-4.
47

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de Coahuila.50 En la villa de San Juan de Allende la protesta se
leyó en “puerta pública” ante 187 personas, y la reprobación al
gobierno federal obtuvo “unánime conformidad”.51
Este suceso ocurrió dos días antes de erigirse el Distrito
Militar de manera oficial.52 Las élites de gobierno, intelectuales
y sociedades de trabajo respondieron a la circular.53 Durante el
mes de octubre y hasta diciembre el gobierno de Coahuila recibió
más de 35 cartas de coahuilenses declarándose en contra de la
federalización. La mayoría provenían de los distritos de Monclova
y Río Grande.54 Las comisiones a cargo objetaban la pérdida de
El 22 de octubre Eugenio María Aguirre, jefe político del distrito de Monclova, convocó a los vecinos de esta villa para informarles acerca de la situación por la que atravesaba su Estado. Durante la reunión casi todos los
moradores protestaron contra la iniciativa del Ministerio de Gobernación y tal
fue el entusiasmo que “algunos pocos extranjeros” que residían allí también
estallaron de indignación. En total firmaron 78 personas. AGEC, F.S.XIX. Eugenio María Aguirre comunica al secretario del gobierno de Coahuila reunión
de autoridades y moradores, 3 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 3, exp. 9,
ff. 1-4.
51
AGEC, F.S.XIX. Cecilio Sánchez, presidente municipal, certifica copia
del acta levantada en reunión extraordinaria sobre el pronunciamiento de su
municipio, San Juan de Allende, 6 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 5, exp.
6, ff. 1-2.
52
Román, Del Aguanaval, 64.
53
En el caso de intelectuales identificamos a Ramón Dávila, director del Ateneo Fuente. AGEC, F.S.XIX. El señor Dávila informa la distribución de la circular ante la Junta Directica de Estudios, 17 de octubre de 1879, caja 7, fólder
5, exp. 11, ff. 1-2. Respecto a las sociedades laborales véase AGEC, F.S.XIX.
La junta directiva de la sociedad “Alianza del Orden es el Trabajo” comunica
su opinión sobre el problema de Sierra Mojada, 17 de octubre de 1879, caja 7,
fólder 5, exp. 10, ff. 1-2.
54
Del distrito de Monclova mostraron su apoyo las villas de Sierra Mojada,
50

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soberanía, independencia y libertad para el Estado.55 Estos órganos
también consideraron que la creación del Distrito Militar sería un
ataque directo hacia la integridad territorial de Coahuila.56
Las autoridades locales ejercieron otras formas de
presión. Efectivamente, una buena cantidad de miembros de los
ayuntamientos sabían que no bastaría con la correspondencia entre
jurisdicciones, por lo que solicitaron la publicación de sus cartas en
la prensa independiente y la colaboración de las demás legislaturas
estatales para hacer crecer el rechazo a la iniciativa porfirista.57 El 25
de octubre, por ejemplo, el cabildo de Ramos Arizpe expuso que la
apropiación del mineral sería “un ultraje a la honra del Estado” y era
deber de los “hijos coahuilenses prestarse a su defensa”, a la defensa
de su territorio. Además de invitar a los ayuntamientos vecinos a
protestar, también mandaron copia de su manifiesto al Periódico
Oficial del estado de Coahuila.58 Quien seguía las noticias en ese
Coronel Fuentes (Nadadores), San Buenaventura, Candela y Villa de Rodríguez (Abasolo). En cuanto al distrito de Río Grande escribieron desde Piedras
Negras, Nava, Zaragoza, Allende y Sabinas. También recibieron un gran apoyo de Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga, así como de San Pedro, ubicada en el
distrito de Parras, y Matamoros, en Viesca.
55
AGEC, F.S.XIX. Felipe Vega incita al presidente municipal de Guerrero y
a la ciudadanía para protestar por el golpe de la federación, 23 de octubre de
1879, caja 7, fólder 7, exp. 9, f. 1.
56
AGEC, F.S.XIX. Francisco Campos envía la iniciativa de villa de Coronel
Fuentes para que se hagan valer los derechos de Coahuila, 26 de octubre de
1879, caja:7, fólder 8, exp. 4, ff. 1-10.
57
AGEC, F.S.XIX. Protesta de Eugenio María Aguirre al general Francisco
Zerega, 5 de diciembre de 1879, caja 9, fólder 12, exp. 9, ff. 1-18.
58
AGEC, F.S.XIX. El Ayuntamiento de esta villa expresa su opinión sobre el
problema de Sierra Mojada, 25 de octubre de 1879, caja 7, fólder 8, exp. 2, ff
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momento, seguramente se topó con la sensación de un descontento
extendido y que parecía estar por doquier en el estado norteño.
De acuerdo con Román Jáquez la prensa también se
involucró en el asunto de Sierra Mojada e incluso hubo quienes
salieron en defensa del Distrito Militar.59 Tal fue el caso de La
Libertad, periódico que contaba con una subvención del gobierno
oficial. En 1879 el diario era dirigido por Justo Sierra, quien definió
su línea editorial.60 Entre los meses de octubre y diciembre de ese
año, La Libertad se encargó de criticar duramente a los opositores
de Díaz, en especial a los periodistas de La Patria y El Monitor
Republicano, señalando su falta de patriotismo por no apoyar
la federalización.61 Los diarios La Tribuna y La Cooperación
también desestimaron las medidas de Hipólito Charles y acusaron
1-4.

Román, Del Aguanaval, 61-64. En una de las publicaciones de La Libertad
se felicitó a la Cámara de Diputados por aprobar la creación del Distrito Militar, pues consideraban que la decisión había sido sabia. “Lo de Sierra Mojada”,
La Libertad, 1 de octubre de 1879, pág. 2.
60
El hermano de Justo Sierra, Santiago Sierra, también fue colaborador del
diario. Sin embargo, en 1880 falleció a causa de “un duelo con el periodista Irineo Paz, director del periódico La Patria”. Después de este hecho, Justo Sierra
se retiró de la dirección y el periódico decayó. En Carmen Sáez, “La Libertad,
periódico de la dictadura porfirista”, Revista Mexicana de Sociología 48, núm.
1 (enero-marzo de 1986), 218.
61
Entre los opositores se encontraba José María Vigil, quien aseguraba que
el establecimiento de un Distrito Militar en Sierra Mojada era equivalente a
volver hacia el centralismo. Román Jáquez, Del Aguanaval, 62. En respuesta,
el periódico de La Libertad declaró que “el señor Vigil no ve más que tintas negras en el horizonte político”. En “Todavía lo de Sierra Mojada”, La Libertad,
15 de octubre de 1879, pág. 2. Y “Cabos sueltos”, México, La Libertad, 21 de
octubre de 1879, pág. 2.
59

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“al gobierno de Coahuila por exagerar su posición ante el
establecimiento temporal de un territorio federal”.62
Mientras tanto, el Periódico Oficial de Coahuila
respondió a las acusaciones y rumores de la prensa. En octubre
Miguel Gómez y Cárdenas publicó una carta para el general Díaz,
advirtiendo que los coahuilenses no eran “máquinas de guerra sino
hombres que combaten por sus propias convicciones”. Cárdenas,
quien para ese entonces era secretario del gobierno de Charles,
afirmó que sus palabras no constituían una amenaza y buscando
hacer patente su lealtad a la federación expuso que “Coahuila
fuerte en su derecho, asido del pacto Federal y celoso defensor
de la ley jamás provocará escenas de escándalo, de vergüenza y
de luto para la República”.63 Cárdenas presionado por el asunto
renunciaría a su cargo en noviembre.64
Las autoridades gubernamentales y ciudadanos de a pie
afirmaban que el problema de límites debía resolverse entre los
estados involucrados. Además, cuestionaban la premura de la
Unión para instaurar un Distrito Militar.65 El Periódico Oficial de
Coahuila argumentó que, desde el inicio, fue una equivocación
Román, Del Aguanaval, 63.
Editorial, Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre
y Soberano de Coahuila de Zaragoza (en adelante Periódico Oficial), 4 de octubre de 1879, pág. 1.
64
“El porqué de una renuncia”, La Libertad, 2 de diciembre de 1879, pág. 3.
65
Manuel Ceballos manifestó que el negocio era de inmensa gravedad al
atentar contra la “observancia de la Constitución y quizás (…) hasta de la
integridad de nuestro territorio”. En “La iniciativa Pankhurst sobre Sierra Mojada”, La Patria, 2 de octubre de 1879, pág. 1.
62
63

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que el general Díaz haya aceptado las misivas de Durango, pues
estas carecían de sustento legal.66 Desde agosto, el gobierno de
Coahuila había demostrado tener jurisdicción sobre el mineral.
Sin embargo, ni los solares, mapas y decretos fueron pruebas
suficientes para evitar que se le arrancara su territorio.67 Durante
estas negociaciones, el territorio fue visto como una propiedad
y mucho más que sus dimensiones físicas importaron tanto
los intereses económicos que despertaron las vetas de plata
como el afán por administrarlas. Henri Lefebvre apunta que el
espacio ha sido dominado a medida que “la guerra, el Estado
y el poder político” se extienden. Más aun, sostiene que de
manera frecuente prevalece la dimensión social del espacio y la
forma en la que este se articula por encima de su naturaleza.68
En todo caso, según Lefebvre, el espacio es producido a partir
de relaciones sociales y de la relación del ser humano con el
medio.
Los coahuilenses presentaron firmeza en la disputa que
surgió por administrar el mineral. No solamente realizaron
protestas a través de medios oficiales, sino también a través
de la prensa, en donde se criticó la secrecía con la que se
adoptó la legislación. El Siglo Diez y Nueve afirmaba que “los
Editorial, Periódico Oficial, 4 de octubre de 1879, pág. 1.
AGEC, F.S.XIX. Miguel Gómez y Cárdenas presenta expediente de la
fundación de Sierra Mojada, 25 de agosto de 1879, caja: 5, fólder 6, exp. 1, ff.
1-29.
68
Lefebvre, La producción, 89-90, 214; también Castillo, “El territorio”, 5.
66
67

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representantes del pueblo no deben tratar en sigilo las cuestiones
que afectan los intereses de toda la sociedad”.69 Este argumento
también fue utilizado por las comisiones que el gobierno de
Charles había formado para defender al distrito. Eugenio María
Aguirre, jefe político del distrito de Monclova y a quien se le
encargó la administración del mineral, señaló que la iniciativa
del Ministerio no sólo atacaba a la soberanía de Coahuila, sino la
de todo el país.70 Poco después, Leonardo Villarreal, secretario
de la Diputación Permanente del Congreso, advirtió que para
aprobar este decreto se debía contar con la aprobación de todos
los Estados, pues adoptar una medida de estas magnitudes
implicaba una innovación constitucional.71
La ubicación de Sierra Mojada también promovió el
localismo. Como afirma George W. White, la identificación con
el territorio y su paisaje fomenta el sentido de pertenencia.72
El territorio y su control se vuelven pues en elementos que se
conciben como cercanos al interés personal. Así, tanto las
autoridades coahuilenses como sus ciudadanos apelaban por evitar
que se les arrebatase la “propiedad” del mineral. En sus informes
“La Sierra Mojada”, El Siglo Diez y Nueve, 3 de octubre de 1879, pág. 1.
AGEC, F.S.XIX. Eugenio María Aguirre comunica al secretario del Gobierno del estado de Coahuila que envía el acta levantada rechazando la iniciativa de la secretaria de Gobernación, 3 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 3,
exp. 9, ff. 1-3.
71
AGEC, F.S.XIX. Leonardo Villarreal transcribe el al gobernador el dictamen del 10 de octubre, 8 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 6, exp. 8, ff. 1-6.
72
White, Nation, State and Territory, 41.
69
70

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expresaban que dejar el territorio en manos de “autoridades
espurias y legislaciones extrañas” sería una privación de “sus
derechos de porción y propiedad”.73 Por supuesto, el objetivo era
obtener una fuente de ingresos para el Estado y defender a la
entidad se convirtió en prioridad.74
La conciencia política no fue exclusiva de un solo sexo.
Después de dos meses de acaloradas discusiones el ejecutivo
estatal reunió 651 firmas de sus gobernados que rechazaron
la iniciativa. Aunque la mayor parte de las peticiones fueron
dirigidas por hombres, hubo un caso excepcional en el distrito de
Piedras Negras. El 26 de octubre, un grupo de 52 mujeres protestó
contra la iniciativa aprobada en sesión secreta por la Cámara
de Senadores.75 Las firmantes del acta que generó la reunión
afirmaron que no podían guardar silencio ante “este gravísimo
AGEC, F.S.XIX. El presidente municipal de San Buenaventura envía copia del dictamen sobre la circular de 8 de octubre al secretario del gobierno del
Estado de Coahuila, 29 de octubre de 1879, caja 7, fólder 9, exp. 6, ff. 1-12. Y
AGEC, F.S.XIX. Leonardo Villarreal transcribe el al gobernador el dictamen
del 10 de octubre, 8 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 6, exp. 8, ff. 1-6.
74
El 27 de octubre de 1879 Luis Dávila Cepeda, miembro de la Comisión de
Arteaga, expresó que el estado de Coahuila solamente albergaba la esperanza
de que, con el descubrimiento de los minerales de Sierra Mojada, “con sus
productos, con los capitales de sus hijos invitados en su explotación, con la
emigración de empresas nacionales y extranjeras de ver algun día levantarse
al Estado de la partición en que hasta hoy se encuentra por ser fiel al Gobierno
que nos rige”. AGEC, F.S.XIX. Agustín Rumayor remite al secretario de Gobierno las declaraciones de la Sala de Comisiones sobre la erección del distrito
mineral, 30 de octubre de 1879, caja 7, fólder 9, exp. 12, ff. 1-4.
75
Aunque en una nota se informó que eran 190 señoras. “Protesta”, Periódico Oficial de Coahuila, 15 de noviembre de 1879, pág. 2.
73

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asunto”, pues había movido en ellas “las fibras más delicadas
del corazón humano, el sentimiento patrio de que también es
susceptible nuestro seno”.76
Con todo, las mujeres que apoyaron la causa se disculparon por tomar partido en asuntos del Estado. En ese sentido, los hombres ejercían con mayor libertad su actividad política, pues se les reconocía constitucionalmente como electores.77
La Voz de México incluso declaró que la solicitud se archivaría
“como acostumbra acordar la cámara tratándose de protestas de
señoras” y comentando acerca del activismo femenil lamentaba,
“¡No están emancipadas todavía!”.78 Aun así, la agrupación femenina prosiguió con su discurso “considerando que la mujer,
ya como madre, hermana, hija o esposa, ha sido siempre el sanAGEC, F.S.XIX. Protesta de un grupo de mujeres ante la iniciativa para
establecer un Distrito Militar en Sierra Mojada, 26 de octubre de 1879, caja 7,
fólder 8, exp. 5, ff. 1-2. De acuerdo con Natividad Gutiérrez, las mujeres de
mediados del siglo XIX “actuaron, vivieron, se impregnaron y aprendieron
de cómo hacer y pensar la patria y la nación”. Sobre todo, al crecer en una
época de inestabilidad e invasión extranjera. Natividad Gutiérrez, “Mujeres
patria-nación. México: 1810-1920”, Revista de Estudios de Género. La ventana, núm. 12 (diciembre de 2000), 239.
77
Carmen Escandón apunta que “el aspecto en el que la diferencia entre varones y mujeres más se acentúa es el que se refiere a los derechos ciudadanos
(…) establecidos en base a un ordenamiento patriarcal ‘son mexicanos todos
los nacidos de padres mexicanos’.” Carmen Ramos Escandón, “Legislación
y representación de género en la nación mexicana: La mujer y la familia en
el discurso y la ley (1870-1890)”, en Mujeres y naciones en América Latina:
problemas de inclusión y exclusión, eds. Bárbara Potthast y Eugenia Scarzanella (Madrid: Iberoamericana; Fráncfort: Vervuert: Frankfurt Iberoamericana,
2001), 131.
78
“Al Vuelo”, La Voz de México, 2 de diciembre de 1879, pág. 3.
76

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tuario del hogar, el depositario fiel de los íntimos secretos del
ciudadano”.79 La mayor parte de las mujeres que protestaron
desde Piedras Negras pertenecían a las clases medias y acomodadas. Con todo, se puede afirmar que buscaron integrarse a la
discusión política del momento aun y cuando su incorporación
quizá estuviese motivada por sus lazos familiares —como ocurrió
con Trinidad Morales, esposa de Genaro Kleber, quien protestó
fuertemente en contra de la federalización de Sierra Mojada—.80
Inclusive, Eugenio María Aguirre, quien como se recordará actuaba como Jefe Político de Monclova, las reconoció como aliadas
a su causa.81
Algunas de las signatarias eran Genoveva G. de Castillo, Teresa M. de
Kleber, Josefa Pérez de Flores, Rómula Salinas de Grisanti, Zenobia G. de
Díaz, Ana Santos Coy, Adelaida M. de Treviño, Dolores Sáenz, entre otras
AGEC, F.S.XIX. Protesta de un grupo de mujeres ante la iniciativa para establecer un Distrito Militar en Sierra Mojada, 26 de octubre de 1879, caja 7,
fólder 8, exp. 5, ff. 1-2.
80
Durante este periodo la participación femenina era muy limitada, en especial porque “la idea de una mujer activa en asunto públicos con pleno goce
de los derechos ciudadanos resultaba impensable para una clase dirigente en
formación”. Carmen Ramos Escandón, “Legislación y representación de género”, 120. En cuanto al esposo de Trinidad, en 1880 Kleber “tomó la iniciativa
para encomiar la candidatura presidencial de García de la Cadena y su dupla
coahuilense, el doctor Salas, personajes simpatizantes del gobernador Charles”. En Manuel Guerra de Luna, Los Madero. La saga liberal: historia del
siglo XIX (México: Siglo Bicentenario, 2009), 546.
81
Eugenio María Aguirre apuntó que “hasta las señoras de la frontera” han
cumplido con sus deberes para manifestarse y lo han expuesto en la prensa independiente. AGEC, F.S.XIX. Respuesta al comunicado del general Francisco
Zerega sobre la erección de un cantón militar en Sierra Mojada, 5 de diciembre
de 1879, caja 9, fólder 12, exp. 9, ff. 1-18.
79

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A medida que el problema se intensificaba los
ayuntamientos continuaron apoyando las misivas de Hipólito
Charles. La villa de Rodríguez pedía que los poderes Ejecutivo y
Legislativo de la entidad se dirigieran a las autoridades nacionales
para que Coahuila continuara ejerciendo jurisdicción sobre Sierra
Mojada. Asimismo, pedían la inmediata derogación del decreto y
resolver la cuestión de límites pendiente con Durango. Y, aunque
hubo quien llamó a mantener la cabeza fría y a propiciar “una
reconciliación hermanable con muchos de los buenos hijos del
Estado”, la disputa no haría sino incrementarse.82
De esta manera podemos reconocer cómo es que los distintos
actores políticos articularon sus protestas contra la federalización
de Sierra Mojada. De acuerdo con Carmagnani durante este periodo
de “organización liberal” (1850-1890) la ciudadanía comenzó a
tener una mayor representación y participación política.83 En tal
sentido, la movilización que se dio por parte de los ciudadanos
de Coahuila, de octubre de 1879 a marzo de 1880, constituye un
ejemplo contundente. Entre efusivas réplicas y arengas patrióticas,
el rechazo a una política que venía desde el centro tomó una
fuerza importante. Irónicamente, gran parte de esas protestas se
AGEC, F.S.XIX. Vicente Galán, José María González, Conrado Pérez y
Francisco Pérez expresan su opinión relativo a la iniciativa de erigir un Distrito
Militar en Sierra Mojada, 31 de octubre de 1879, caja 7, fólder 9, exp. 14, ff.
1-2.
83
Marcello Carmagnani, “Élites políticas, sistemas de poder y gobernabilidad en América Latina”, en Economía y política. México y América Latina en
la contemporaneidad (México: El Colegio de México, 2011), 37.
82

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publicaban en la prensa, la cual servía como arena para dirimir
disputas políticas. Y, aun así no fue suficiente para evitar que el
gobierno federal asumiera el control de Sierra Mojada.
La veta monstruo en manos del centro
Como ya quedó expuesto, el 10 de octubre de 1879 se aprobó
la iniciativa de la federación. En ella se facultó al Ejecutivo de
la Unión para organizar “interinamente, todos los ramos de la
administración pública en los minerales de Sierra de Rosales
y Sierra Mojada”.84 A pesar de las constantes críticas hacia el
gobierno federal y la administración de Porfirio Díaz, la toma del
distrito siguió adelante. De acuerdo con la prensa en el Senado “la
votación fue ganada por treinta contra doce votos”.85 Ante estos
designios, el gobernador de Durango expresó su conformidad con
el proyecto de ley. Mientras que el gobernador Charles declaró
que no apoyaría la decisión del Ejecutivo.86
La sociedad coahuilense sostuvo que el decreto era
anticonstitucional y sumó nuevos argumentos a sus demandas. En
primer lugar decenas de ciudadanos exigieron anular la reforma.87
El presidente municipal de San Buenaventura sostuvo que el
artículo 101 garantizaba “la derogación de una ley que tanto afecta
“Tres decretos”, El Siglo Diez y Nueve, 14 de octubre de 1879, pág. 3.
“Los de Sierra Mojada”, La Libertad, 10 de octubre de 1879, pág. 2.
86
“Protesta”, La Ilustración Católica, 11 de octubre de 1879, pág. 746.
87
AGEC, F.S.XIX. El Ayuntamiento de esta villa expresa su opinión sobre el
problema de Sierra Mojada, 25 de octubre de 1879, caja 7, fólder 8, exp. 2, ff.
1-4.
84
85

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los intereses y derechos del Estado”.88 En una nota de El Cronista de
México se mencionó que si esta medida fracasaba los representantes
de Coahuila podrían apoyarse de este mismo artículo (101) en su
fracción II solicitando un amparo “por leyes o actos de la autoridad
federal que vulneren o restrinjan la soberanía de los Estados”.89
La comisión de la villa Coronel Flores negó que el
presidente de la República tuviera la autoridad para nombrar u
ocupar un territorio independiente y soberano. Si bien, el artículo
85 de la Carta Federal, en su fracción IV le permitía “disponer
de la fuerza armada” para defender la seguridad del interior y
exterior del país, esto no implicaba “embargar su administración,
amenazar y destruir el pacto fundamental”.90 Era una de las
batallas que libraba el gobierno de Díaz por adquirir potestades
que le fortaleciesen. El ayuntamiento de Ramos Arizpe también
afirmó que, según el artículo 117, “las facultades que no estén
expresamente concedidas por esta Constitución a los funcionarios
federales se entienden reservadas a los Estados”. Por tanto, el
gobierno de Coahuila tenía todo el derecho de hacerse cargo de
la administración de Sierra Mojada.91 Finalmente, las comitivas
AGEC, F.S.XIX. El presidente municipal de San Buenaventura envía copia del dictamen sobre la circular de 8 de octubre al secretario del gobierno del
Estado de Coahuila, 29 de octubre de 1879, caja 7, fólder 9, exp. 6, ff. 1-12.
89
“Amparo”, La Patria, 9 de octubre de 1879, pág. 3.
90
AGEC, F.S.XIX. Francisco Campos de esta Presidencia Municipal envía
al secretario del Gobierno del estado de Coahuila la iniciativa para que el Gobernado haga valer los derechos que le asisten a Coahuila, 26 de octubre de
1879, caja 7, fólder 8, exp. 4, ff. 1-10.
91
AGEC, F.S.XIX. El Ayuntamiento de esta villa expresa su opinión sobre el
88

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cuestionaron que el “único fundamento legal” que tenía el Poder
Central era el artículo 72, el cual estipulaba que el Congreso
Federal poseía la potestad de erigir estados a partir de territorios,
pero no en sentido inverso.92
Las discusiones sobre quién podía emitir leyes para
administrar y explotar el territorio no entorpecieron las
expediciones nacionales y extranjeras para poblar y extraer
los recursos del codiciado mineral. Desde el 21 de septiembre
la prensa informó la organización de un “meeting de yankees”
en Texas cuyo objetivo era reunir entre 30 y 40 familias para
dirigirse a Sierra Mojada. La noticia fue recibida como un plan
descabellado, por lo que no se le dio importancia.93 Por otra parte,
El Mensajero sugirió el establecimiento de dos o tres colonias
militares para “proteger a los emigrantes contra las invasiones de
los barbaros (…) y el elemento extranjero”.94 La Patria secundó
esta moción pues el fomentar la colonización mexicana podría
“neutralizar la influencia [estadounidense] en aquella región
importantísima”.95
problema de Sierra Mojada, 25 de octubre de 1879, caja 7, fólder 8, exp. 2, ff.
1-4.
92
AGEC, F.S.XIX. La corporación municipal reunida en sesión extraordinaria emite su opinión, 20 de octubre de 1879, caja 7, fólder 6, exp. 14, ff. 1-2.
Y AGEC, F.S.XIX. Leonardo Villarreal transcribe al Gobernador del mismo
dictamen de 10 de octubre, 8 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 6, exp. 8,
ff.1-6.
93
“Corpus Christi”, La Patria, 29 de octubre de 1879, pág. 3.
94
“Estamos de acuerdo”, La Libertad, 10 de octubre de 1879, pág. 3.
95
“Compañías aviadoras”, La Patria, 11 de octubre de 1879, pág. 3.
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Estas declaraciones no alarmaron al pueblo coahuilense.
En noviembre de 1879, Eugenio María Aguirre refirió la bonanza
que ocurría en Sierra Mojada. Poco después del descubrimiento,
el lugar desértico se había llenado “de vida y animación por
el trabajo”.96 Inclusive los periódicos imprimieron una nueva
edición del mapa de la República en donde se mostraba la
ubicación exacta de Sierra Mojada y sus caminos.97 Sin embargo,
la fiebre argentífera fue disminuyendo. Después de haberse
anunciado como “El Dorado mexicano” llegaron noticias de
que la riqueza no era más que una exageración, lo que comenzó
a desalentar a posibles viajeros e inversionistas. Los periódicos
se retractaron y señalaron que el nuevo mineral no era tan
magnífico como se creía.98 Santiago Sierra, en una nota para
La Libertad externó con melancolía que “solo las ilusiones de
los millonarios en ciernes se lamentarán por algún tiempo en el
desierto de los desengaños”.99
Por otra parte, la diputación coahuilense de la que
formaba parte Leonardo Villarreal añadió que en países regidos
por instituciones similares se han respetado las leyes como
AGEC, F.S.XIX. Eugenio María Aguirre comunica al secretario del gobierno de Coahuila reunión de autoridades y moradores, 3 de noviembre de
1879, caja 8, fólder 3, exp. 9, ff. 1-4.
97
“Mapa de la República”, La Patria, 15 de octubre de 1879, pág. 3.
98
“Mines de la Sierra Mojada”, Le Trait d’Union, 28 de septiembre de 1879,
pág. 2. Un caballero informó que en Sierra Mojada “los metales son abundantes, pero no de la ley que se les atribuye”. “Otra vez Sierra Mojada”, La Voz de
México, 1 de octubre de 1879, pág. 3.
99
Santiago Sierra, “Sierra Mojada”, La Libertad, 2 de marzo de 1880, pág. 2.
96

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“primera condición del orden social”. Sin embargo, “la nueva
escuela política, con pretensiones de científica” resultó una
antítesis del lema que adoptaron. Además, cuando ha sido
preciso formar un nuevo Estado —como el caso de Washington,
en Estados Unidos— para establecer una nueva capital se ha
recurrido “al medio honrado de comprar el territorio al Estado al
que pertenece”. Villarreal también reclamó al general Díaz por
no extender la zona libre para mejorar la economía estatal y sólo
centrarse en la federalización y el envío de soldados y generales
a las minas. Finalmente señaló que “los pueblos unánimemente”
rechazaban el decreto: “Coahuila está bastante herido para callar;
Coahuila no pide gracia, reclama lo que le pertenece”.100
El 4 de diciembre el emisario federal Francisco Zerega,
quien administraría el territorio con la figura de comandante militar
y Jefe Político, arribó a tierras norestenses. Un día después, declaró
que sus intenciones no eran más que fungir como representante de
las autoridades del centro y llevar una relación cordial con todas
“las partes integrantes de nuestra confederación nacional”.101 Esta
postura también fue sostenida por La Libertad informando que
“desde que el Ejecutivo solicitó del Congreso autorización para
organizar la administración pública en el Territorio de las Sierras
AGEC, F.S.XIX. Leonardo Villarreal transcribe al Gobernador del mismo
dictamen de 10 de octubre, 8 de noviembre de 1879, caja 8, fólder 6, exp. 8,
ff.1-6.
101
AGEC, F.S.XIX. Francisco Zerega comunica al gobernador del Estado de
Coahuila el principio de sus funciones, 5 de diciembre de 1879, caja 9, fólder
8, exp. 3, ff. 1-2.
100

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(…) manifestó que no haría uso de esa autorización sino el tiempo
que fuese absolutamente necesario”.102
Zerega actuó hasta cierto punto de forma eficiente. En
enero se dedicó a expedir normativas sobre armas de fuego, la
distribución del agua —debido a la gran escasez—, el cuidado
de pastos y bosques, así como la demarcación y organización del
panteón, basureros y solares.103 No obstante, las protestas por la
ocupación del mineral continuaron al iniciar 1880, lo que pronto
hizo que el gobierno porfirista reculara.104
Han concluido las hostilidades
El 2 de febrero de 1880 La Voz de México informó del arribo de una
comisión para arreglar el asunto de Sierra Mojada.105 La delegación
llevaba como encargo definir de una vez por todas los límites entre
Coahuila y los vecinos estados de Durango y Chihuahua. En una
notificación enviada a Francisco Zerega, Felipe Berriozábal quien
ya para este momento había sustituido a Pankhurst como Secretario
de Gobernación, manifestó que la “situación y circunstancias
del nuevo territorio” y “el respeto que al Ejecutivo le inspiran la
soberanía e integridad de los Estados de la federación”, hacían
innecesaria la administración del distrito por parte de las autoridades
“El mensaje presidencial”, La Libertad, 2 de abril de 1880, pág. 2.
AGEC, F.S.XIX. Francisco Zerega dicta varias normas para los habitantes
de Sierra Mojada, 25 de enero de 1880, caja 1, fólder 7, exp. 8, f. 1.
104
“El conflicto de Coahuila”, El Siglo Diez y Nueve, 10 de enero de 1880, p.
1.
105
“Al vuelo”, La Voz de México, 2 de febrero de 1880, pág. 3.
102
103

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federales.106 De acuerdo con el expediente de restitución, el 11 de
febrero se solicitó que las autoridades federales abandonaran el
territorio. No obstante, fue hasta el 23 de marzo que se entregó
oficialmente el mando civil.107
Una vez que el distrito de Monclova recuperó la potestad
sobre el mineral se enfrentó a un nuevo problema. Durante los
meses en que Francisco Zerega se hizo cargo de Sierra Mojada
recopiló denuncios y documentos de Hacienda que tenían carácter
oficial. Así pues, el 26 de febrero se ordenó la entrega de estos
archivos a las autoridades monclovenses. Con todo, la devolución
distó de ser íntegra. Antonio Galván, jefe político local, se quejó
de que recibió incompletos los archivos y manifestó su decepción
por la negativa de las autoridades del centro de entregar toda la
documentación. En respuesta, el comandante Zerega alegó que
decenas de papeles emitidos en su gestión pasarían a la Federación
pues estos habían sido generados durante el periodo en el que Sierra
Mojada era Distrito Militar. Apuntaba que si Galván necesitaba
La nota fue reproducida en El Siglo Diez y Nueve. Véase “La Cuestión
de Sierra Mojada”, El Siglo Diez y Nueve, 2 de marzo de 1880, p. 2. Eduardo
Pankhurst renunció en enero de 1880. En el archivo de Porfirio Díaz existe una
carta en la cual le agradece que se admite su dimisión y le externa su convicción de salvar su “decoro” y no externar las “fundamentales resoluciones” que
lo llevaron a esa decisión. No menciona nada sobre Sierra Mojada, asunto que
de hecho tiene poca atención en la correspondencia del presidente. La carta
se encuentra en Archivo Porfirio Díaz (en adelante APD). Carta de Eduardo
Pankhurst a Porfirio Díaz, 24 de enero de 1880, caja 001, legajo 005, doc.
000083.
107
AGEC, F.S.XIX. Expediente sobre restitución de Sierra Mojada, Coahuila,
11 de febrero de 1880, caja 1, fólder 10, exp. 6, ff. 1-30.
106

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consultarlos en todo caso debía pedirlos al Supremo Gobierno. Al
final, el propio Zerega tuvo que retractarse.108 Finalmente, después
de meses de lidiar con la federalización de Sierra Mojada, el
asunto pasó a ser un breve desliz en la administración de Porfirio
Díaz. Aun y cuando algunos artículos de la prensa prácticamente
se mofaron de la manera en la que el gobierno de Díaz se había
retractado, la creación de un Distrito Militar norteño no pasó de ser
uno de los ejercicios de ensayo y error con los que Díaz construyó
su autoridad después de la rebelión tuxtepecana.
Reflexiones finales
Efectivamente, el descubrimiento de minerales en Sierra Mojada
trajo consigo una disputa territorial que exhibió las formas de
hacer política de un primer gobierno de Díaz que apenas se
consolidaba. Como tal, la controversia entre Coahuila y Durango
por el mineral no sólo derivó en un conflicto que cobró relevancia
en el plano nacional, sino también se volvió una disputa política
que puso en tela de juicio la intervención federal en las entidades.
En él se vieron involucrados no solamente las autoridades
nacionales, sino también las estatales, las federales y –en el caso
de Coahuila– una buena cantidad de ciudadanos. Todos ellos
participaban de la conformación política y territorial que vivía
México a finales del siglo XIX. Como parte de la consolidación
del proyecto político porfirista, el gobierno federal había intentado
AGEC, F.S.XIX. Expediente sobre restitución de Sierra Mojada, Coahuila,
11 de febrero de 1880, caja 1, fólder 10, exp. 6, ff. 1-30.
108

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adquirir primacía sobre un distrito que consideraba estratégico.
Era parte de la adjudicación de potestades territoriales sobre
espacios y recursos considerados clave, principio que a la postre
terminaría fortaleciendo no sólo al gobierno de Díaz, sino al
estado mexicano del siglo XX.
Mas la actuación de los coahuilenses en la disputa
territorial también saca a la luz la manera en la que el ciudadano (y
la ciudadana) de a pie buscaba hacer valer su visión de territorio.
Con todos sus bemoles, exhibe un juego de fuerzas en la que
funcionarios estatales, municipales y no pocos residentes del
estado rechazaron el control federal sobre el mineral y tuvieron
éxito. Forma parte de la tensión entre comunidad y autoridad
que concibe Carmagnani y que finalmente termina dando forma
no sólo a la manera en la que se organiza la colectividad, sino
también al propio espacio en el que reside.109 Durante el conflicto,
destaca el poder de las autoridades estatales para hacer partícipes
a sus habitantes del juego político con el centro y la rapidez con
la que los coahuilenses respondieron. Al final, la movilización no
sólo se llevó a cabo, sino se ejerció de una manera en la que se
evitó el riesgo de acciones armadas.
¿Por qué el gobierno federal decidió concluir con el
Distrito Militar de Sierra Mojada? La crispación de los ánimos
fue indudablemente un factor, aunque también lo fueron las
dificultades para administrar el territorio y, muy probablemente,
109

Carmagnani, “Del territorio a la región”, 70; Castillo, “El territorio”, 5.

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el caer en cuenta que sus funcionarios se habían dejado llevar por
la especulación. Las fechas en que se retiraron las autoridades
militares también coinciden con la culminación del furor por el
mineral, lo que apunta a una decisión premeditada.110 Las cuentas
alegres que se hicieron sobre el futuro que tenía la extracción
de plata, llevaron a que el asunto fuera un desliz en la primera
administración de Díaz que apenas adquiría oficio político.
El caso de Sierra Mojada es aún importante pues quedan
vetas por explorar. ¿Qué tantos intereses económicos por
ejemplo estaban detrás de la disputa por el mineral? La prensa de
la época señalaba que el presidente tenía tanto afán por controlar
la zona y que incluso estaba involucrado en los negocios que
ahí surgían. Es probable que así fuese. Manuel Romero Rubio,
cercano a Díaz, había invertido ya en la creación de un banco
minero y estaba involucrado en las inversiones de la Compañía
Minera de Sierra Mojada que había formado Benigno Arriaga.
Basta con ver la lista de socios de este proyecto para darse
cuenta de la enorme especulación que los descubrimientos de
Néstor Arreola habían desatado en la ciudad de México.111 Otro
punto que habría que explorar son los propios intereses políticos
del momento. Era sabido que Hipólito Charles apoyaba ya a
Trinidad García de la Cadena para que este contendiese en la
AGEC, F.S.XIX. Expediente sobre restitución de Sierra Mojada, Coahuila,
11 de febrero de 1880, caja 1, fólder 10, exp. 6, ff. 1-30.
111
“Compañía minera”, La Patria, 7 de noviembre de 1879, pág. 3. La lista
completa se encuentra en la nota 46.
110

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elección presidencial que se avecinaba y que el zacatecano
no era bien visto por Díaz.112 Habría que indagar si es que la
declaratoria de Sierra Mojada como territorio federal fue una
manera de vulnerar al gobernador coahuilense y con ello minar
las aspiraciones del zacatecano.
Finalmente, se debe tener en cuenta que la conformación
territorial de Coahuila fue también influida en otros momentos
por otros intereses. En tal sentido, el afán por controlar Sierra
Mojada quizá no forme más que parte del proyecto porfiriano
por hacer valer su autoridad en espacios geopolíticos como el
noreste.113 Tomaría aun tiempo restar fuerza a la disidencia en
esa zona. Lo anterior implicaría llevar a cabo negociaciones,
concertaciones y ejercer presión para controlar el territorio en
todas sus dimensiones.
Referencias
Hemerografía 				Ciudad de México
Ilustración Católica, La			
Ciudad de México
Industria Nacional, La			
Ciudad de México
Libertad, La					Ciudad de México
Guerra, Los Madero, 545-547. Tan fuerte era la preocupación de Díaz
por la alianza entre Charles y García de la Cadena que instruyó a uno de sus
aliados para que detuviera unos supuestos planes que ambos tenían para pasar
armamento a México. Véase APD. Carta de Porfirio Díaz a destinatario desconocido, 24 de abril de 1880, caja 002, legajo 005, doc. 000806.
113
Véase por ejemplo el afán de Bernardo Reyes por obtener un puerto fronterizo para Nuevo León en Manuel Ceballos Ramírez, “El control geopolítico
en el noreste porfiriano: Nuevo Laredo y la fundación de Colombia en 1890”,
Frontera Norte 3, núm. 5 (enero-junio 1991), 5-23.
112

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Monitor Republicano, El			
Ciudad de México
Patria, La					Ciudad de México
Periódico Oficial del Estado
Libre y Soberano de Coahuila de
Zaragoza				Saltillo, Coahuila
Republicano, El				Ciudad de México
Siglo Diez y Nueve, El				
Ciudad de México
Trait d’Union, Le				
Ciudad de México
Voz de México, La				
Ciudad de México
Archivos
Archivo General del Estado de Coahuila (AGEC)
Archivo Porfirio Díaz (APD)
Bibliografía
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A Study of the Interaction of Politics, Economics, and
Technology. Albany, Nueva York: State University of
New York, 1964.
Cámara de Diputados. “Constitución de 1857. Con sus Adiciones
y Reformas hasta el año de 1901”. Consultado el 27 de
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�Denisse Alisa Palomo Ligas / David Adán Vázquez Valenzuela

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405

�¿Un distrito militar norteño?

Lefebvre, Henri, La producción del espacio. Madrid: Capitan
Swing, 2013.
Ordenanzas de minería y colección de las órdenes y decretos de
esta materia posteriores a su publicación a las que van
agregadas las reformas que son susceptibles de los artículos vigentes de las mismas ordenanzas con un apéndice
concerniente las minas del Perú y dos láminas para explicar los métodos más económicos de disfrutar las vetas.
Paris: Librería de Rosa y Bouret, 1858. http://cdigital.dgb.
uanl.mx/la/1080078550/1080078550_MA.PDF.
Ramos Escandón, Carmen. “Legislación y representación de
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-112

406

�Alberto Casillas Hernández. Accidentes,
Enfermedades Laborales, Cultura de la Prevención
Social y los Equipos de Seguridad Industrial en
la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A. Monterrey: Centro de Información
de Historia Regional, Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2023, 210 pp.,
ISBN: 978-607-27-1966-8
Recibido: 12 de febrero de 2024
Aceptado: 14 de febrero de 2024

Gran parte de la sociedad regiomontana reconoce que trabajar en
cualquier recinto fabril es una faena que exige mucho cuidado y el
seguimiento de ciertos reglamentos de seguridad y de prevención
laboral. Los accidentes en las industrias son algo recurrente, y la
forma en que se lidia con estos percances ha evolucionado a lo
largo del tiempo. En Nuevo León, una de las primeras industrias
que tuvo que poner en marcha pautas de prevención de accidentes,
atención médica y mecanismos de difusión de las medidas de
seguridad laboral, fue la Compañía Fundidora de Fierro y Acero
de Monterrey.
El estudio de todo lo anterior es el principal objetivo
del libro de Alberto Casillas Hernández, titulado Accidentes,
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�Reseñas

Enfermedades Laborales, Cultura de la Prevención Social y los
Equipos de Seguridad Industrial en la Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey, S.A. Casillas es licenciado en Historia
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, y actualmente
es estudiante del programa de maestría en Humanidades en
la Universidad Autónoma de Zacatecas, además de que se
desempeña como jefe del Archivo Histórico Fundidora. Esta
última circunstancia explica el que, detrás de este libro, se pueda
vislumbrar un gran trabajo de revisión de archivos, así como de
fotografías, testimonios orales y varios recursos bibliográficos.
En ocho capítulos, la investigación ofrece una mirada analítica al
desarrollo de la implementación de instancias de seguridad y de
atención médica en la conocida fundidora regiomontana.
Casillas principia por mencionar a la primera persona
fallecida por accidente laboral en la Compañía Fundidora y explica
cómo, a pesar del deceso, no hubo más que una indemnización
otorgada por espacio de un año para la viuda del trabajador. Ante
dicho suceso, precedente del riesgo que implicaba el trabajo en la
siderúrgica, no hubo entonces ninguna llamada de atención hacia
los empresarios para que implementaran medidas de prevención
de accidentes o equipos de seguridad industrial. Al no fomentarse
una cultura de la prevención, los trabajadores por iniciativa
propia comenzaron a tomar sus propias medidas de seguridad.
La investigación muestra varias fotografías que permiten
comprender mejor cómo era la vida laboral ante condiciones tan
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�Reseñas

riesgosas, dada la recurrente exposición de los obreros a metales
incandescentes. Este uso de material fotográfico es uno de los
rasgos más sobresalientes de la obra, pues contribuye a ofrecer
una explicación detallada que resulta muy accesible para todos
los públicos y no sólo para el académico.
Pero los fallecimientos por accidentes no eran lo único
que estaba a la orden del día. En el segundo capítulo, Casillas
señala que los trabajadores también tuvieron que enfrentar brotes
de enfermedades epidémicas. Puesto que las enfermedades
afectaban la productividad al interior de la empresa, los industriales
comenzaron a brindar ciertos apoyos, a través de sistemas
de préstamos que eran remunerados una vez que el trabajador
regresaba al trabajo. Sin embargo, no hay constancia de que, para
esta época, los trabajadores dispusieran de servicios médicos
dentro de la planta. En contraste, el autor menciona varios casos
de otras empresas donde sí se verificó la instalación de centros de
atención médica y de áreas de enfermería. No fue sino hasta 1918
cuando la siderúrgica regiomontana tomó acciones, pero sólo con
trabajadores que sufrían de lesiones graves.
En el tercer capítulo es posible adentrarse en los inicios de
diversos departamentos y en la implementación de instrumentos
para recabar información sobre los empleados. El Departamento
de Personal y Supervisión fue de los más activos, ya que operaba
en función de las necesidades del trabajador. Entre otras cosas,
este departamento se encargaba de la emisión de propaganda
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�Reseñas

para prevenir accidentes, tal y como se hacía en varias empresas
estadounidenses. Aquí, el autor recurre nuevamente a fuentes
fotográficas, para mostrar los murales que contenían frases
que alentaban a los trabajadores a ser precavidos. Así pues, el
departamento fue creando una cultura de la prevención y del
reconocimiento de los principales factores que ocasionaban
accidentes.
En el cuarto capítulo, Casillas refiere cómo, luego de que
fuera promulgada la Ley Federal del Trabajo, se empezaron a
definir formas y espacios para actuar en caso de accidentes. El
Departamento de Personal y Supervisión cobró más importancia,
pues a partir de este momento la acerera comenzó a contar con
personal médico para brindar atención a los heridos, además de
que las campañas de prevención continuaron. El análisis del autor
muestra cómo la empresa tuvo que adaptarse a la evolución de la
legislación laboral, lo que no siempre resultó fácil.
El quinto capítulo está dividido en cinco subapartados,
cada uno de los cuales se dedica a profundizar en las maneras en
que la Compañía Fundidora desarrolló la seguridad industrial a
partir de la década de los cuarenta. No sólo se creó el Departamento
de Seguridad Industrial, sino que también se impartieron cursos
para el desarrollo de habilidades de los obreros, se difundieron
métodos de prevención de accidentes y se involucró a instituciones
como el IMSS. El autor además identifica las enfermedades y
accidentes más recurrentes dentro de la compañía, las partes del
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�Reseñas

cuerpo que usualmente eran las más afectadas, la forma en que
los trabajadores eran diagnosticados por el personal médico,
las compensaciones que recibían por parte de la empresa, y los
problemas de salud mental que llegaron a presentarse. Toda esta
información está sustentada en citas, ejemplos, fotografías y
tablas, que además dan cuenta del gran trabajo de archivo que
llevó a cabo el autor.
El sexto capítulo remonta al lector a unos de los sucesos
que más conmocionó a la sociedad regiomontana: el accidente
del 20 de noviembre de 1971 en el Departamento de Aceración
No. 2, mismo que provocó la muerte de diecisiete personas. Tras
este suceso, se intensificaron los cursos, seminarios y campañas
de prevención, con la participación de diversas instituciones
nacionales e internacionales. Así, la compañía llegó a registrar los
índices más bajos de accidentes laborales, y por primera vez en su
historia, asentó todo un mes sin accidentes. Según Casillas, para
este momento, todo era tomado en cuenta: la higiene, el lugar de
trabajo y la atención de los trabajadores al llevar a cabo sus tareas.
El trabajo en la acerera no era nada fácil. Existían todo
tipo de peligros, desde físicos hasta químicos, lo que exigía la
máxima concentración y protección posibles. El séptimo capítulo
describe lo que conllevaba el trabajar en cada departamento de la
empresa: las actividades realizadas, el tipo de precauciones que
se debían tomar y las consecuencias de no seguir las indicaciones
recomendadas. El autor explica que hubo personas que trabajaron
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�Reseñas

en esta compañía desde edades muy tempranas y a lo largo de sus
vidas, y que ningún trabajador escapó de sufrir alguna lesión, por
mínima que fuera.
Por último, el octavo capítulo muestra la importancia de que
se implementaran equipos de seguridad y herramientas de trabajo
adecuadas. Algunas fotografías muestran a trabajadores con ropa
de calle, con camisas de popelina o poliéster arremangadas, esto
para no engancharse, quemarse o provocar un accidente. En
dicho capítulo, Casillas menciona los principales proveedores
de equipos de seguridad, incluso con descripciones y fotografías
de algunos de los materiales, y explica dónde eran utilizados.
Se aprecian avances, como el uso de prendas específicas para el
trabajo (botas industriales, cascos y anteojos de seguridad), y se
observan estadísticas que dan una idea clara de lo indispensables
que eran estos equipos.
Sin duda, Accidentes, Enfermedades Laborales, Cultura
de la Prevención Social y los Equipos de Seguridad Industrial
en la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,
S.A. es un libro destinado a ganarse un lugar importante en la
historiografía regional. Alberto Casillas Hernández ofrece un
aporte significativo, pues pone sobre la mesa otra cara de la
historia de la industria regiomontana, a través del caso de una
de las empresas más importantes y emblemáticas del siglo XX,
como lo fue la Compañía Fundidora. El autor pone el acento
sobre los trabajadores, a los que estudia no como meros datos
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�Reseñas

estadísticos, sino con respeto y reconocimiento hacia su dignidad
humana. Debido a que Nuevo León es hoy uno de los estados más
industrializados de México, la obra de Casillas puede servir como
referente para evaluar los avances en las prácticas de seguridad
implementadas, y para distinguir los nuevos retos que la actividad
industrial aún tiene que afrontar hasta el día de hoy.
Fátima Geraldy Aguillón Gutiérrez
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0009-0004-2893-9260

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�Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la
memoria de nuestra California a través de la lente
de Francisco Arámburo. Mexicali: Universidad
Autónoma de Baja California, 2023, 208 pp.,
ISBN: 978-607-607-853-2
Recibido: 4 de marzo de 2024
Aceptado: 5 de marzo de 2024

Debido a las amplias y sólidas redes de colaboración de las y los
académicos del Instituto de Investigaciones Culturales-Museo,
adscrito a la Universidad Autónoma de Baja California, es que en
sus primeros 20 años (ya que fue fundado en 2003) se ha logrado
apoyar proyectos editoriales de investigadores e investigadoras no
adscritos a esta unidad académica, pero que por sus propios méritos
han conseguido apoyos financieros de instancias federales como
el Sistema de Apoyos a la Creación y a Proyectos Culturales de la
Secretaría de Cultura del gobierno mexicano.
Primero fue la obra titulada Francisco Galván. Viajeros de
la lente, 1918-1963 (2021), de Andrés Waldo Espinoza, que obtuvo
recursos federales en la convocatoria 2019 con el apoyo de nuestra
unidad académica para el proceso editorial y gestión del ISBN
correspondiente. En la convocatoria 2022, Elizabeth Acosta Mendía,
destacada investigadora independiente de La Paz, Baja California
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�Reseñas

Sur, obtuvo también fondos para realizar la investigación y rescate
del acervo fotográfico, y en este caso, también de los escritos de don
Francisco Arámburo. En este proyecto, con la experiencia del caso
de Waldo Espinoza, también se realizaron gestiones de la obtención
del ISBN respectivo por parte de nuestro instituto.
Así, se fue construyendo la obra Antología de la memoria
de nuestra California a través de la lente de Francisco Arámburo,
bajo la investigación, selección y edición de Elizabeth Acosta
Mendía (2023). Es de señalar que el título juega con la tipografía
para indicar algunos de los objetivos de la editora y de la obra
escrita y fotográfica antologada de don Francisco Arámburo.
La palabra California está en cursivas en el título de la portada,
buscando hacer un énfasis en la misma. Una vez que las y los
lectores se adentran en la lectura de la Antología de la memoria
de nuestra California, se encuentran con que el primer texto de
don Francisco Arámburo se titula “¿Por qué llamarla “California
nuestra”?1, entendiendo que también hay una “nuestra California”
como tituló su obra Acosta Mendía. En el escrito de don Francisco
Arámburo destaco esta cita inicial:
No es la California mexicana –aunque también lo es–, pues eso
abarcaría tanto el norte como el sur de la península. Tampoco
la llamo Baja California Sur, por más que sé que tal es el
nombre “oficial”. No. Porque esta vez me niego y me rebelo.
Me opongo y me sublevo. Y no lo hago como una venganza
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 37-38.
1

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absurda para restañar históricas culpas, sino simplemente como
una ociosa revancha, una dulce y cordial indisciplina, una
contumaz desobediencia, un sin par capricho por el puro placer
de verla así, en letras de molde. ¡Y es todo!2

En esta línea de argumentación editorial de la obra, es por lo que
Acosta Mendía, después de una breve Introducción, comparte su
texto “Nuestra California: la primera, la original, la heroica”3,
donde nos comparte una síntesis de la historia de esa “Nuestra
California” desde las legendarias obras caballerescas como las
Sergas de Esplandian pasando por el extenso periodo de las
exploraciones de los siglos XVI y XVII, la evangelizacióncolonización de los jesuitas, así como la transición hacia el
régimen regalista del siglo XVIII y principios del siglo XIX, con
algunas de la expediciones filibusteras en Sudcalifornia del siglo
XIX, entre otros hechos históricos, llegando al siglo XXI, con
el acento en la creación del estado de Baja California Sur, y el
nombre del mismo. La autora señala:
Así nació la nueva entidad federada, al mismo tiempo que
Quintana Roo. Mediante estas reformas constitucionales, nuestro estado pasó a ocupar el tercer lugar de la lista después de
Aguascalientes y Baja California, a la que en 1952 había sido
adjudicado como nombre propio el de toda la península.4

Este tema del nombre de los estados de California, Baja California
y Baja California Sur, es una de las líneas de reflexión de don
2
3
4

Ibid., 38.
Ibid., 15-33.
Ibid., 33.

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�Reseñas

Francisco Arámburo, quien proponía el de Subcalifornia, y que
en los últimos años se ha reactivado esta discusión en la sociedad
subcaliforniana, en especial desde la Sociedad de la Antigua
California y de Carlos Lazcano, que es parte de los intercambios
generacionales sobre temáticas tan caras a la crónica como las
identidades, el pasado y la historia local. Pero la obra es mucho
más.
Antología de la memoria de nuestra California a través
de la lente de Francisco Arámburo se compone de 40 textos
cortos escritos por el citado cronista y fotógrafo, muchos de ellos
publicados en diversos medios periodísticos y otros, al parecer,
procedentes de las dos obras principales de don Francisco
Arámburo: Siluetas de Sudcalifornia5, y La California nuestra.
Cómo piensan los sudcalifornianos6. No se integraron en orden
cronológico, sino como un relato, aunque no queda del todo claro
cuál es la lógica narrativa de los textos. Todos los textos están
redactados en el clásico estilo de la crónica con énfasis en sus
recuerdos.
En algún momento parecería que se empieza con la
descripción de la ciudad de La Paz, pero se van entrelazando
escritos sobre costumbres, personajes o anécdotas. Aunque
siempre está presente la antigua ciudad de La Paz, aquella que
Francisco Arámburo Salas, Siluetas de Sudcalifornia (La Paz: Patronato
del Estudiante Sudcaliforniano, 1980).
6
Francisco Arámburo Salas, La California nuestra. Cómo piensan los sudcalifornianos (La Paz: Patronato del Estudiante Sudcaliforniano, 1997).
5

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�Reseñas

se recorría de principio a fin, donde el niño Arámburo podía
recorrerla feliz. De forma especial recomiendo los capítulos
“¿Dónde quedó? El niño que conocí”7 y “¡Aquella lejana
infancia!”8. Pero también otros que, de forma clara, en sus
títulos, se refieren a esa ciudad vivida, poblada, recorrida y
tatuada por este cronista y fotógrafo.
Sin entrar en detalles teóricos-conceptuales, una cita me
recordó la importancia del territorio identitario en la conformación
de las identidades colectivas desde la perspectiva del sociólogo
Gilberto Giménez9. En una forma metafórica describe ese
complicado proceso sociocultural, que después de varias lecturas
y seminarios por años he podido explicar a mis estudiantes de
posgrado. Don Francisco lo escribió de una manera hermosa en el
capítulo “Su valiosa aportación al medio es importante. Los que
llegaron de lejos”:
Para los sudcalifornianos que tuvimos la inopinada suerte de ver
la luz primera en esta soleada tierra nuestra, el amor al terruño
es un sentimiento natural, lógico, enteramente comprensible.
Es el entrañable afecto al seno materno, el arraigo instintivo al
patrio suelo que todos llevamos dentro; la emotiva sensación de
ser. El profundo convencimiento de pertenecer. Es lo normal.10
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 127-130.
8
Ibid., 131-134.
9
Por ejemplo: Gilberto Giménez, “Territorio, cultura e identidades. La región socio-cultural”, Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, época II,
vol. V, no. 9 (1999), 25-57.
10
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
7

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�Reseñas

Pero también en el citado capítulo de “¡Aquella lejana infancia!”
tiene una cita que me recordó a Maurice Halbwachs y sus
argumentaciones sobre Los marcos sociales de la memoria de
1925, de forma especial sobre la importancia que los sujetos
sociales no recuerdan solos11 y que lo hacen desde un grupo
social y generacional12, y de nuevo don Francisco Arámburo lo
dice desde el recuerdo florido y sentido del recuerdo social: “Es
sorprendente la buena memoria que tienen mis contemporáneos:
lo que no recuerdo yo, lo recuerdan otros. Todos tienen vivo en la
mente algún pasaje, algún recuerdo.”13
Que quede claro que no estoy diciendo que el cronista
y fotógrafo realizara reflexiones teóricas, sino que me encantó
encontrar formas sentidas de expresar evidencias de fenómenos
socioculturales tan complejos como territorio identitario y el
recuerdo desde las memorias colectivas. Fue muy emotivo para
su servidor.
También quiero destacar dos capítulos que me gustaron
mucho por un esfuerzo más allá de la crónica para dejar evidencias
de formas que ahora llamamos patrimonio intangible, como
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 137.
11
Maurice Halbwachs, Los marcos sociales de la memoria. Postfacio de
Gérard Namer (Barcelona: Anthropos, 2004), 101.
12
Maurice Halbwachs, La memoria colectiva (Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza, 2004), 26.
13
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 131.
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�Reseñas

los capítulos “Riqueza del léxico sudcaliforniano”14 y “Paisaje
regional. La Cachora Barcina”15. Del primero rescato lo siguiente:
Luego otro de los chamacos, que no había resollado para nada
y estaba sinquechado viendo un tildillo que habían pillado, fue
a recoger la feria y venteó una cuacha de chacuaca que andaba
abollada en la tinaja, y váse quedando con los ojos como lisa
cueteada cuando vio que también unas bolinguitas de chivo
muy retejediondas en el aguamanil, por lo que puso el grito en
el cielo.16

Además de las crónicas compiladas y editadas, la obra Antología de
la Memoria de nuestra California a través de la lente de Francisco
Arámburo contiene cuarenta y cuatro imágenes atribuidas a don
Francisco Arámburo, en su calidad de fotógrafo aficionado y al
parecer coleccionista de postales, que complementan la visión
de las aportaciones del cronista y fotógrafo a la historia de esa
“California nuestra” o Sudcalifornia. Las fotografías que cuentan
con fecha van desde 1953 hasta 1978, y con relación a las otras
sin fecha algunas parecerían posteriores al año 2000, pero solo es
una apreciación. Es de señalar que hubiera sido muy clarificador
el poder tener mayor información sobre las fechas, más detalles
de los lugares y cómo relacionarlos con los textos de la Antología.
Como se señala en la obra Francisco Galván. Viajeros de
la lente, 1918-1963, misma que no cuenta con crónicas sino solo
con una colección de otro fotógrafo aficionado:
14
15
16

Ibid., 45-47.
Ibid., 83-89.
Ibid. 46.

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�Reseñas

Los espacios de la ciudad son lugares de memoria y de
reflexión, que con la ayuda de la fotografía como dispositivo
de memoria nos permiten realizar un ejercicio con el que
podemos observar con detenimiento las calles, avenidas,
banquetas […] [Así como] La fotografía es un puente entre
el pasado y el presente que nos permite recordar que en esos
lugares sucedieron hechos que marcaron el porvenir de la
ciudad y que siempre han sido espacios de convergencia y
libre expresión de la ciudadanía.17

Espero que en otro momento, tal vez en una segunda edición, se
pueda hacer un trabajo de relación entre la fotografía y la crónica,
pero me parece que la obra es una excelente aportación a la
recuperación de las voces de ciertos personajes que desde su muy
particular forma de ver la vida, su vida y la de otros y otras, nos
dejaron recuerdos, crónicas e imágenes que nos pueden ayudar
a comprender las sociedades regionales del pasado inmediato y
mediato, donde las técnicas clásicas del análisis documental de la
disciplina histórica no suelen ser tan eficientes.
Asimismo, en la lectura de esta obra, especialmente
en la crónica reunida, vi muchas evidencias para estudios
socioculturales o estudios culturales de prácticas culturales de las
sociedades contemporáneas. Como le digo a mis estudiantes de
posgrado, muchas veces los objetos de estudio o los fenómenos
socioculturales les pasan por enfrente y no los ven, ni los
escuchan. Esta obra es una oportunidad para explorar la crónica
Andrés Waldo Espinoza, Francisco Galván. Viajeros de la lente, 19181963 (Mexicali: Universidad Autónoma de Baja California, 2021), 32.
17

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�Reseñas

como fuente de evidencias para una investigación de prácticas
socioculturales en el pasado inmediato y mediato desde técnicas
de análisis no necesariamente de la disciplina histórica.
Creo que la obra Antología de la Memoria de nuestra
California a través de la lente de Francisco Arámburo, bajo la
investigación, selección y edición de Elizabeth Acosta Mendía,
merece no solo una lectura para sonreír, suspirar y añorar con
don Francisco Arámburo sobre la vida cotidiana paceña y
sudcaliforniana de la segunda mitad del siglo XX, sino también
para adentrarnos en lo que aún mueve y preocupa a esas
sociedades regionales, incluida la bajacaliforniana, la que se
“quedó” con el nombre de toda la península, e incluso para que
las nuevas generaciones de académicas y académicos estudien
y analicen prácticas socioculturales y procesos identitarios
generacionales.
Por último, felicito a Elizabeth Acosta Mendía por
todo este esfuerzo que hoy se ve concretado con el libro que
presentamos y presenta, pues detrás de todo ello hay años de
trabajo de acercamiento, sensibilización, gestión, recopilación,
edición y gestión administrativa. Es un logro de Elizabeth, que
ha sabido reunirnos para apoyarla desde nuestras posibilidades.
Esperamos que pronto nos tenga otro producto como este. Y para
cerrar, qué mejor que el propio don Francisco Arámburo, cuyas
palabras ahora pongo de manera metafórica en voz de la editora,
pero que también la incluyen: “Estas páginas son un modesto
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-131

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�Reseñas

tributo a su valentía, un reconocimiento a su encomiable entereza
e incesante lucha, un sincero homenaje a la nobleza de su alma y
a su profunda calidad humana”18.
Mario Magaña Mancillas
Instituto de Investigaciones Culturales-Museo
Universidad Autónoma de Baja California
Mexicali, México
orcid.org/0000-0003-0668-8881

Referencias
Acosta Mendía, Elizabeth. Antología de la memoria de nuestra
California a través de la lente de Francisco Arámburo.
Mexicali: Universidad Autónoma de Baja California,
2023.
Arámburo Salas, Francisco. La California nuestra. Cómo piensan los sudcalifornianos. La Paz: Patronato del Estudiante
Sudcaliforniano, 1997.
Arámburo Salas, Francisco. Siluetas de Sudcalifornia. La Paz:
Patronato del Estudiante Sudcaliforniano, 1980.
Giménez, Gilberto. “Territorio, cultura e identidades. La región
socio-cultural”, Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, época II, vol. V, no. 9 (1999), 25-57.
Halbwachs, Maurice. Los marcos sociales de la memoria.
Postfacio de Gérard Namer. Barcelona: Anthropos, 2004.
Elizabeth Acosta Mendía, Antología de la memoria de nuestra California
a través de la lente de Francisco Arámburo (Mexicali: Universidad Autónoma
de Baja California, 2023), 47.
18

Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 53-95
DOI: https://doi.org/10.29105/sillare4.7-131

423

�Reseñas

Halbwachs, Maurice. La memoria colectiva. Zaragoza: Prensas
Universitarias de Zaragoza, 2004.
Waldo Espinoza, Andrés. Francisco Galván. Viajeros de la lente, 1918-1963. Mexicali: Universidad Autónoma de Baja
California, 2021.

Sillares, vol. 4, núm. 7, 2024, 53-95
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.7-131

424

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2024 © Sillares Vol. 3, No. 6, enero-junio 2024, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel
Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29-4000 Ext.
6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Reynaldo de los Reyes
Patiño. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P.
64290. Fecha de última modificación de 15 enero de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / Reynaldo de los Reyes Patiño
Autores
Massimo Gatta
Karen Elizabeth Flores Bonilla
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
José Eugenio Lazo Freymann
Eliana Celeste Olguin Hernández
María Isabel Araujo Alvarado
Daniela Giacomina Quintanilla Merino
Allerim Callejas Guarneros
Ana Lilia Nieto Camacho
Pedro L. San Miguel

�Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
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Hecho en México.
Foto de portada: Eugenio Lazo, 2022.

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

“Espolones y poder”. El juego de gallos como
espejo de control y desafío social en Durango
(1794-1851)
“Spurs and power”. The game of cockfighting
as a mirror of social control and challenge in
Durango (1794-1851)
Massimo Gatta
orcid.org/0000-0002-3291-9519
Universidad Juárez del Estado de Durango
Durango, México
Recibido: 31 de mayo de 2023
Aceptado: 3 de octubre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 22024, Gatta, Massimo. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY
4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-106
Email: actasdecabildoesm@gmail.com

�“Espolones y poder”. El juego de gallos como espejo
de control y desafío social en Durango (1794-1851)
“Spurs and power”. The game of cockfighting as a mirror of
social control and challenge in Durango (1794-1851)
Massimo Gatta
Universidad Juárez del Estado de Durango
Durango, México
orcid.org/0000-0002-3291-9519
Recibido: 31 de mayo de 2023
Aceptado: 3 de octubre de 2023

Resumen: Este artículo tiene como objetivo explorar los cambios y
continuidades en los usos y significados de la pelea de gallos en Durango
desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX. La investigación
busca analizar cómo este fenómeno ha funcionado como un lente
para comprender las estrategias de control gubernamental y los usos
heterodoxos de la sociedad duranguense. Se utilizan fuentes históricas
estatales y municipales que incluyen concesiones del asiento de gallos,
incidentes en las galleras y normas de combate, lo que proporciona una
perspectiva sobre los valores éticos y morales de los representantes del
poder y sobre los usos heterodoxos de este juego. El análisis revela la
tensión entre las autoridades y los grupos populares en relación con el
juego de gallos e ilustra cómo la cultura persiste a pesar de los cambios
y conflictos; además, muestra que las expresiones tradicionales pueden
desafiar e influir en los sistemas de poder establecidos. Este estudio
contribuye a la comprensión del papel de la pelea de gallos en la cultura
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-106

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e historia de Durango, y sienta las bases para futuras investigaciones
sobre el tema, resaltando la importancia de este fenómeno en la
formación de la identidad cultural y los espacios urbanos.
Palabras clave: pelea de gallos; Durango; asentista; poder; grupos
populares.
Abstract: This article aims to explore the changes and continuities in
the uses and meanings of cockfighting in Durango from the late 18th
century to the mid-19th century. The research seeks to analyze how this
phenomenon has functioned as a lens for understanding government
control strategies and heterodox uses of the Durango society. State
and municipal historical sources are used, including cockfighting
seat concessions, incidents in cockpits, and combat rules, providing a
perspective on the ethical and moral values of power representatives and
on the heterodox uses of this game. The analysis reveals the tensions
between authorities and popular groups in relation to cockfighting
and illustrates how culture persists despite changes and conflicts, and
how traditional expressions can challenge and influence established
power systems. This study contributes to understanding the role of
cockfighting in Durango’s culture and history, laying the groundwork
for future research on the subject, highlighting the importance of this
phenomenon in shaping cultural identity and urban spaces.
Keywords: cockfighting; Durango; leaseholder; power; popular groups.

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Introducción
La pelea de gallos ha sido una componente notable de la cultura de
Durango durante siglos. Históricamente, este juego ha generado
controversias en la opinión pública, al enfrentar a quienes defienden
su naturaleza tradicional con aquellos que buscan erradicarlo por
considerarlo una expresión de ocio incivilizado. Sin embargo, a
pesar de tales contradicciones, la afición por la lidia de gallos
persiste entre diversos grupos sociales, mayormente debido a
su intrínseco carácter de juego que combina la competencia y la
apuesta.1
Específicamente en Durango, el apego al juego de los
grupos populares, aun frente a la oferta recreativa moderna y pese
a las limitaciones impuestas por las autoridades, se manifiesta
en el hecho de que las peleas de gallos siguen realizándose en
arenas clandestinas en los barrios marginales. Por otro lado, ese
fenómeno representa las actitudes ambiguas de control estricto
y flexible de las autoridades estatales y municipales ante tal
fenómeno.
Dentro de este marco se encuentra la justificación de
este artículo, que se propone tratar la pelea de gallos como una
lente para analizar las estrategias de control ejercidas por el
gobierno y los usos sociales heterodoxos en torno al juego de
gallos en Durango desde finales del siglo XVIII hasta la primera
Roger Caillois, Los juegos y los hombres, la máscara y el vértigo (México:
Fondo de Cultura Económica, 1987), 8-10.

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mitad del XIX. Este periodo abarca desde la introducción de las
legislaciones borbónicas en el juego de gallos y el surgimiento de
un conflicto en 1794 entre los poderes del asentista de gallos y el
Intendente, hasta el refinamiento del juego y de su administración
en 1851.
Adicionalmente, dentro de la historiografía local de
Durango, la investigación respecto a la pelea de gallos es
relativamente limitada. Por ejemplo, Miguel Vallebueno,2 en
su análisis de la conformación histórica del espacio urbano de
Durango, ha brindado información pertinente respecto a la
ubicación de la plaza de gallos en el siglo XVIII y su posterior
reubicación hacia el sur de la traza urbana. A pesar de ello, la
explicación de la creación de este nuevo espacio dedicado a dicha
actividad se presenta de manera simplificada, omitiendo el análisis
de las negociaciones culturales y políticas que precipitaron tales
cambios.
En contraste, Pedro Raigosa Reyna3 aborda el fenómeno
cultural del juego de gallos en el siglo XIX como un elemento
constante en la identidad de los grupos populares de Durango
a lo largo de dicho siglo. Su trabajo supone un esfuerzo para
desentrañar cómo el juego de gallos fue catalizador en la
Miguel Vallebueno Garcinava, Civitas y Urbs - la conformación del
espacio urbano de Durango (Durango: UJED-IIH, 2005), 81-89.
3
Pedro Raigosa Reyna, “Romanticismo y modernidad. La vida cotidiana
en el Durango del siglo XIX”, en Historia de Durango-Siglo XIX, ed. Gloria
Estela Cano Cooley (Durango: UJED-IIH, 2013), 696-743.
2

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identificación de nuevos espacios de los grupos populares al sur
de la ciudad hacia la época porfiriana.
A un nivel historiográfico más extenso, en el tomo III de
la colección de Francisco de Fonseca y Urrutia4 se observa una
amplia referencia en cuanto a los cambios patentizados dentro
la estrategia borbónica de control, regulación y repercusiones
económicas y sociales de la Real Hacienda española en las
colonias. En particular, esta sección se enfoca en los juegos de
gallos no solamente como un medio de recaudación económica,
sino como una expresión del control económico y social. Este
estudio general, aunque proporciona un marco contextual
amplio y profundo sobre las estrategias y prácticas coloniales,
requiere ser contrastado y complementado con investigaciones
más localizadas para entender la diversidad y complejidad de las
respuestas y adaptaciones locales a dichas estrategias y prácticas
coloniales.
De manera complementaria, a partir del texto anteriormente
mencionado se desprenden otras dos lecturas que proporcionan
aspectos valiosos para esta investigación. El primero se refiere a la
obra de María Justina Sarabia Viejo5 que proporciona explicaciones
según un panorama amplio del contexto jurídico en torno a las
legislaciones de la pelea de gallos durante el periodo colonial.
Fabián Fonseca y Carlos de Urrutia, Historia general de Real
Hacienda (México: Impr. por V.G. Torres, 1845).
5
María Justina Sarabia Viejo, El juego de gallos en la Nueva España
(Sevilla: Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevillas, 1972).
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Para la etapa borbónica en particular, los datos aportados por
Sarabia ofrecen una base sólida para entender las razones políticas
que suscitaban conflicto entre los poderes locales y la figura del
asentista de gallos. El relato de la autora se apoya mayormente en
información recolectada tanto en los archivos españoles y de la
Ciudad de México. Mientras la obra de Sarabia proporciona una
base sólida y amplia sobre las peleas de gallos en la Nueva España,
es esencial complementarla ahora con indagaciones focalizadas y
específicas para entender completamente las dimensiones locales
y regionales del fenómeno. Así pues, las peleas de gallos, siendo
una práctica profundamente arraigada en la cultura y tradición,
ofrecen una ventana única para explorar la interacción entre lo
local y lo global, entre tradición y legislación, y entre resistencia
y acomodación en el contexto colonial.
Asimismo, Ernest Sánchez Santiró6 ofrece una exploración
en profundidad de las finanzas y estructuras fiscales de la Nueva
España durante el régimen borbónico, revelando una metodología
crítica y detallada para abordar las fuentes fiscales y contables
y derivando una reflexión inédita del funcionamiento de la Real
Hacienda. Entre los diferentes puntos, la obra destaca el papel del
control fiscal en la regulación de las diversiones públicas, como
las peleas de gallos, lo que implica una fuerte correspondencia
con componentes de control social y cultural en la Nueva
Ernest Sánchez Santiró, Corte de caja: la Real Hacienda de Nueva
España y el primer reformismo fiscal de los Borbones (1720-1755): alcances
y contradicciones (México: Instituto Mora, 2013).
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España. Por tanto, esto proporciona una base conceptual sólida
para explorar la tensión y dinámica entre las autoridades fiscales
y las prácticas culturales a nivel local. Por lo mismo es crucial
avanzar del plano general proporcionado por Sánchez Santiró
a un estudio particular y específico del espacio neovizcaíno.
Investigar cómo la administración y regulación de estos juegos
se aplicaron y experimentaron en este espacio específico permite
un entendimiento más matizado de las interacciones entre la
administración colonial y las comunidades locales, y de cómo
las estrategias de control fiscal se adaptaron o enfrentaron a las
prácticas y resistencias locales.
En cuanto al estudio regional del fenómeno de las
peleas de gallos, Martín Velázquez Rojas7 en su indagación
sobre la pelea de gallos en Monterrey en época contemporánea,
proporciona antecedentes históricos valiosos sobre este juego en
la Nueva España. Su aporte ofrece una perspectiva fascinante
respecto a la afinidad de los grupos populares hacia este juego
desde la provincia, presentándolo como un mecanismo de
resistencia cultural en la época moderna y contemporánea. Este
proceso de resistencia y contraposición ha brindado una serie de
argumentos útiles para este estudio, especialmente en relación
con la explicación de la creación de nuevos espacios urbanos
vinculados con las peleas de gallos.
Martín Velázquez Rojas, “Las peleas de gallos como forma de resistencia
en la cultura popular en Monterrey”, (Tesis de doctorado) (Monterrey:
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2014).
7

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Para esta investigación, se ha utilizado un corpus de
diferentes fuentes históricas estatales y municipales que informan
sobre las concesiones del asiento de gallos, los incidentes en
las galleras, la gestión de los espacios dedicados al juego y las
normas del combate de las aves. Consecuentemente, el discurso
contenido en esos expedientes brinda una valiosa perspectiva
sobre los valores éticos y morales de los representantes del
poder en relación con el juego de gallos; de forma indirecta,
esos documentos informan sobre los consumos heterodoxos
del juego de gallos por parte de los grupos populares, así como
los conductos políticos que dieron pie al surgimiento de nuevos
espacios urbanos relacionados con esa diversión.
Para la interpretación de la información se partió de la
premisa de que la permisividad de la lucha de gallos representó
un proyecto hegemónico según el planteamiento de Gramsci;
es decir, esa relación se instaura en la ‘escucha’ de los grupos
gobernados por parte de los gobernantes que sugiere cómo
el dominio no se mantiene solo a través de la fuerza bruta o el
control político directo, sino también a través del control cultural
e ideológico. En este sentido, las ideas, valores y normas de
los grupos dominantes se convierten en ‘sentido común’ y son
aceptadas por los subalternos, a veces incluso en contra de sus
propios intereses.8 De una forma más fina, la pelea de gallos
Guillermo Miranda Camacho, “Gramsci y el proceso hegemónico
educativo”. Revista Electrónica Educare, 9(2) (2006), 17-18.
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representa acá una morigeración del poder, que consistió en el
aprovechamiento de esa tradición arraigada para imponerse sobre
los demás grupos sociales involucrando a éstos para la unidad
de fines políticos, económicos, intelectuales y morales.9 Dentro
de esa estrategia se tomó también en cuenta que el discurso, aun
representando la voz del estado, deja subyacente la presencia de
las expresiones de la cultura popular.10
Finalmente, el objetivo de este artículo será explicar
cambios y continuidades en los usos y significados de la pelea
de gallos desde finales del siglo XVIII hasta la primera mitad del
siglo XIX en Durango. El relato del presente estudio se articula
según un proceso histórico inmerso en las estructuras económicas,
políticas y sociales que abarca el juego de los gallos según los
espacios urbanos, la relación de poder entre agentes sociales
hegemónicos implicados en el control del juego, las expresiones
populares en las apuestas y el uso del juego como una estrategia
de enseñanza de buen gobierno. Este trabajo pretende contribuir
a la comprensión del papel de la pelea de gallos en la cultura y la
historia de Durango, y espera proporcionar una base sólida para
futuras investigaciones sobre el tema. A través de este análisis,
esperamos dar luz a las tensiones y los conflictos que han surgido
Urbina Chester Gaitán, “Homogeneizando culturas. Peleas de gallos,
corridas de toros y estado en Costa Rica (1870-1914)”. Revista de Ciencias
Sociales 3(89) (2000), 59.
10
Philip Corrigan, “La formación del estado”, En Aspectos cotidianos de
la formación del Estado, ed. Gilbert M. Joseph y Daniel Nugent (México:
Producciones Era, 2002), 25-27.
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en torno a la pelea de gallos, y explorar cómo estos han sido
mediados y negociados dentro de la sociedad duranguense.
Arenas para los gladiadores emplumados
Es posible que, desde los albores de la fundación de Durango en
el siglo XVI, el juego de la pelea de gallos haya tenido un papel
crucial en la configuración de los espacios urbanos, reflejando
las prácticas recreativas de sus habitantes. Estos espacios lúdicos
se originaron a partir de dinámicas de negociación y resistencia
política en el contexto de una relación cambiante entre esferas
públicas y privadas. Por lo tanto, se puede deducir que las
primeras arenas dedicadas a la pelea de gallos se ubicaban en
huertos y patios privados, o durante festividades de la catedral o
el gobierno civil, cerca de la plaza de armas.11
Desde el último cuarto del siglo XVIII, se produjo un ambiente crítico y reformista imbuido por la Ilustración, que influenció el ocio de las ciudades novohispanas, reflejando transformaciones en la percepción y utilización de estos, alineándose con las
ideas ilustradas de progreso y crítica de la época; estas críticas,
dirigidas a las administraciones políticas y religiosas, buscaban
impulsar cambios en la administración y en las condiciones de
vida de la población, marcando así una evolución tangible en la
organización social y urbana de la ciudad novohispana.12
José Ignacio Gallegos Caballero, Historia de Durango (1563-1910)
(México: Imprenta Gómez, 1952), 150-152.
12
Pedro Raigosa Reyna, “Romanticismo y modernidad. La vida cotidiana en
11

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Un momento histórico significativo en la creación de
los escenarios dedicados al juego de gallos coincidió con las
variaciones en las estructuras económicas y sociales de la Nueva
Vizcaya a fines del siglo XVIII, suscitadas por los efectos de un
auge minero en el sur de la entidad.13 Este escenario se amplificó
a causa de una situación prevalente en Nueva España. Aquí, un
emergente mercado e industrialización propiciaron el éxodo de las
comunidades agrarias y la proletarización, lo que, a su vez, generó
cambios en los comportamientos y actitudes de las personas.14 En el
caso de la Nueva Vizcaya, diversos actores sociales, enriquecidos
por la minería y motivados por la búsqueda de mejores condiciones
de vida, se desplazaron entre los centros mineros de Guarisamey,
Chihuahua y Parral y particularmente hacia la ciudad de Durango.15
Con esta pujanza económica, Durango experimentó un
subsiguiente aumento demográfico, una expansión de su traza
urbana y, por ende, adquirió un aspecto de “ciudad llena de vida
y arquitectónicamente encantadora”.16 También se incrementaron
el Durango del siglo XIX”, 706-707.
13
María Angélica Martínez Rodríguez, El momento del Durango barroco
(Durango: Amaroma Ediciones, 2013), 26.
14
Juan Pedro Viqueira Albán ¿Relajados o reprimidos? Diversiones públicas
y vida social en la Ciudad de México durante el Siglo de las Luces (México:
Fonde de Cultura Económica, 1987), 12.
15
Miguel Vallebueno Garcinava, “Poblamiento y estructura social en
Durango”. En Historia de Durango-La Nueva Vizcaya. Coord. Gloria Estela
Cano Cooley (Durango: UJED-IIH, 2013), pp. 340-343.
16
María Angélica Martínez Rodríguez, El momento del Durango barroco
(Durango: Amaroma Ediciones, 2013), 26.
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los accidentes, que, si bien representaron nuevos desafíos para el
poder, también delineaban una sociedad vibrante con el deseo de
expresarse de manera heterodoxa.17
Los duranguenses disfrutaban de su amado juego de gallos
en un recinto similar a un corral de madera, fácil de desmontar
y trasladar, sin embargo, susceptible de ser destruido por un
incendio; ese escenario, por tanto, buscaba atraer a eventuales
jugadores locales y a los viajeros que se hospedaban cerca del
Mesón de Santa Ana.18
Un cambio significativo en cuanto a la utilización de los
espacios del juego de gallos se produjo a partir de 1794, momento
en el que en el área urbana de Durango se establecieron nuevas
infraestructuras que originaron nuevas lógicas de consumo del
espacio público por parte de los distintos grupos sociales. Un
ejemplo notorio de esta transformación urbana en la capital se
manifestó con la construcción en el centro urbano de un mercado
público, un teatro y un empedrado público.19
A raíz de estos cambios incitados por el gobierno, los
grupos populares, en contraposición, redefinieron áreas urbanas
Gatta, Massimo. “Sonoridades en la conformación del espacio urbano de
Durango (1620-1866)”. Revista de Historia de la UJED 11 (2019), 120.
18
Archivo Histórico del Estado de Durango (en adelante AHED). Expediente
sobre construcción de la plaza de gallos a orillas de la Acequia Grande”,
1794, Nueva Vizcaya, cajón 9, exp. 39, s/f (En adelante, “Expediente sobre
construcción de la plaza de gallos”, s/f).
19
Massimo Gatta, “El teatro coliseo y la capilla de música de la catedral:
tensión y sinergia en los espacios del ocio de Durango (1800-1802)”. Escripta
1(2) (2019), 223.
17

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adecuadas a sus gustos ociosos. En el sur de la ciudad, cerca de
la Acequia Grande, la población comenzó a identificar un paseo
público. Ante el aumento del tránsito de personas, el ayuntamiento
embelleció ese espacio promoviendo la construcción de un puente
de cal y canto y de baños públicos.20
Abriéndose nuevas oportunidades comerciales, el
encargado de la plaza de gallos optó por establecer ahí una nueva
arena en 1794. Esos cambios urbanos que ocurrieron en Durango
vinculados a la lid de gallos, reflejaban movimientos análogos a
otros centros importantes de la Nueva España, como la Ciudad
de México, Guadalajara y Guanajuato.21 En dichos lugares, los
distintos gobiernos estaban reubicando las lidias de gallos en
las afueras, en “suburbios y lugares cercanos, donde se juegan
gallos”.22 Este traslado suponía la reubicación de las plazas en
áreas adonde “la gente acude para disfrutar de corridas de toros
y otras diversiones y entretenimientos que el gobierno político
ofrece al público”.23
La construcción de la nueva plaza de gallos se alineó
también a la creciente afición por este juego que se observaba
en la zona aledaña del área del barrio de San Juan Bautista de
Analco, un área socialmente diversa donde todavía, para fines del
siglo XVIII e inicios del XIX había una sociedad étnicamente
Enrique Mijares Verdín, “El Coliseo de Durango, hoy Teatro Victoria”,
(1997). En http://cdigital.uv.mx (Fecha de consulta 25 de julio de 2016), 108.
21
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
22
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
23
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
20

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heterogénea.24 En este lugar, desde tiempos anteriores -durante
el periodo que iba desde la Navidad hasta carnestolendas-, se
celebraban corridas de toros, lo que también contribuyó a la
afición del juego de gallos en plazas improvisadas en esa zona.
La nueva arena cerca de la acequia fue “diseñada para todo
tipo de vecinos”,25 resultando más segura frente a la posibilidad
de incendios por su ubicación cercana al cauce de agua de la
acequia y también debido a su composición de piedra y adobes.26
Según el empresario de gallos, el nuevo espacio contribuía al
ornato y la eficiencia de la vida urbana: mejoraba la calle y la
manzana de la ciudad, ya que estaba situada “frente a la Alameda
que disfrutaba el vecindario”.27 Esta ubicación brindaba la ventaja
de que aquellos que deseaban participar en el juego de gallos no
tenían que desplazarse hasta el centro de Analco, sino que podían
disfrutar de este entretenimiento con mínimas incomodidades en
el límite de la ciudad.
En resumen, la travesía de la evolución del juego de
gallos en Durango, de ser un pasatiempo realizado en espacios
privados y centros improvisados a tener su propio espacio
estable en la periferia de la ciudad, refleja un microcosmos de
los cambios socioeconómicos y culturales de finales del siglo
Miguel Vallebueno Garcinava, Civitas y Urbs - la conformación del
espacio urbano de Durango (Durango: UJED-IIH, 2005), 76.
25
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
26
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
27
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
24

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XVIII. La emergente industrialización, la transformación urbana,
los cambios de actitud de la población y la redefinición de los
espacios de ocio son elementos intrínsecos de este relato.
“En la cancha se ven los gallos”: el asentista y el intendente
(1794-1796)
A partir de las nuevas ordenanzas novohispanas sugeridas al virrey
por el ministro José de Gálvez en 1789, se reformó la industria
de las peleas de gallos en la Nueva Vizcaya, generando un
notable incremento en los ingresos en esta rama; las nuevas leyes
centralizaron y precisaron las normativas de gobierno interno de
los palenques, las jurisdicciones y la fiscalización del juego.28
En esos años surgiría la figura del “asentista”, quien
debería encargarse de administrar el juego y la plaza de gallos en
la provincia asignada; ese agente buscaba un beneficio económico
personal y también dependía del control económico directo de la
Real Hacienda y de la supervisión del intendente local.29
Es necesario ahora, revisar el proceso de designación
del cargo del asentista, visto que el gobierno central tenía la
intención de filtrar sus intereses a través de una estrategia pública,
parecida a las licitaciones de hoy en día. La concesión del
“asiento de gallos” se otorgaba mediante subasta en la Real Casa
de Almonedas de la Ciudad de México. Se lanzaban campañas
publicitarias masivas para atraer a los mejores postores dentro de
28
29

Sarabia Viejo, El juego de gallos en la Nueva España, 73.
Sarabia Viejo, 67-73.

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los centros poblacionales más importantes de la Intendencia. La
concesión del asiento permitía al beneficiario administrar la plaza
durante cinco años, tras lo cual debía pagar periódicamente una
suma acordada en la Casa de Almonedas.30
Según las nuevas leyes, el asentista tenía amplios
poderes y responsabilidades, entre las cuales el mantenimiento
del orden en la plaza, la restricción de conductas inapropiadas
y la persecución de los infractores de la ley; por ello, podía
tomar medidas para detener a un infractor del juego en la plaza
y recurrir a la justicia ordinaria, si era necesario.31 A pesar de
ciertas restricciones en cuanto al establecimiento de los horarios
de las peleas y la participación femenina, el asentista gozaba de
cierto grado de autonomía para maximizar tanto sus beneficios
económicos como los de la Real Hacienda. Por ejemplo, tenía la
facultad de aumentar el costo de las entradas durante festividades
especiales cuando se esperaba una mayor afluencia de público;
además, podía transferir, ceder o arrendar el asiento; en caso
de su fallecimiento, sus poderes y responsabilidades pasaban
automáticamente a sus descendientes.32
Es evidente que la adquisición de estos poderes por
parte del asentista, actuando como agente del gobierno central
AHED, “Expediente de Remate de la plaza de gallos”, Nueva Vizcaya,
cajón 16, exp. 83, 1796, f. 34. (En adelante “Expediente de Remate de la plaza
de gallos”, 1796).
31
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
32
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
30

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y como empresario, coadyuvó a la generación de tensiones con
el gobierno local de la Intendencia de la Nueva Vizcaya, pues
el creciente poder económico y jurídico del asentista amenazaba
la autoridad del intendente como el tradicional recolector de
impuestos y administrador de ingresos.33
Las circunstancias empeoraron a partir de 1794, cuando
el intendente presentó al asentista unas quejas sobre desorden
público debido a apuestas descomunales, presencia excesiva de
gallos y conductas indecentes en las galleras:
El Señor Gobernador Intendente Interino de la Provincia
de la Nueva Vizcaya dijo que por cuanto con motivo del
desorden público que le advierte haber causado en ella y en sus
inmediaciones el crecido número de gentes de distantes partidos
y lugares que se ha presentado en este territorio ha traído del
exceso con que se jugaron el año anterior tapadas de gallos -con
expreso quebrantamiento de las condiciones con que se arrendó
por la Junta Superior el asiento de este juego y de otros órdenes
superiores expedidos en la materia-, se ha visto precisado
a examinar con puntualidad las reglas que prescribieron al
asentista para precaver tan sensibles consecuencias.34

El mandatario tachaba el asentista de “incurioso”35 dado que no
estaba cumpliendo con las cláusulas pactadas, entre las que se incluían: la tarifa de entrada a las tapadas, estipulada en medio real
por asistente en los días comunes del año, y el doble (es decir, un
33
34
35

Sarabia Viejo, El juego de gallos en la Nueva España, 72.
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
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real) en días de eventos especiales y funciones particulares;36 la
prohibición expresa de permitir el ingreso de mujeres a la plaza
en cualquier día y la obligación de no suspender el asiento de
Su Majestad en ningún momento.37 Esta última condición incluía
además la obligación del asentista de abonar a la Real Hacienda
“una cantidad equivalente a la que habría otorgado a su antecesor
por el cerco de xacal y otros incidentes relacionados con la plaza”.38 Finalmente, el intendente advertía al asentista que dichas
contravenciones implicarían una multa y la posibilidad de clausurar la plaza de gallos.
La respuesta del asentista no tardó en llegar. Con una
personalidad estratégica y atrevida, el empresario fue capaz de
identificar y explotar oportunidades en el contexto económico de
la región y la popularidad del juego de gallos en la gente de todos
los niveles sociales. Definiendo abiertamente el intendente como
una autoridad “miope”, el proveedor le hacía ver que:
en otras muchas poblaciones se lidian gallos tapados y careados
en ciertas temporadas del año, con apuestas de millares de
pesos, en cuya comparación es una miseria lo que aquí se juega
de dos años a esta parte, que se va aumentando la ciudad con la
prosperidad de las minas de Guarisamey.39

Su defensa de las peleas de gallos como una práctica cultural
aceptada en muchas ciudades de la Nueva España sugiere una
36
37
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39

AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
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conducta pragmática capaz de utilizar este conocimiento para
convertir la situación a su favor. Al señalar que los juegos se
practicaban según una visibilidad pública, el asentista subrayaba
la naturaleza abierta y visible de estas actividades, sugiriendo que
ocurren con el conocimiento y, posiblemente, la aprobación tácita
de las autoridades. Este punto refuerza la idea de que los juegos
de gallos eran una parte aceptada y reconocida de la cultura y las
actividades recreativas de la sociedad:
En el año pasado por Pascua de Navidad y con motivo de las
subsecuentes fiestas de toros y días de carnaval, tuvo bastante
incremento el juego de gallos y vinieron varias personas de
facultad a divertirse que trajeron gallos escogidos y muchas
ganas de jugar su dinero en esta permitida diversión. Así lo
verificaron y como se desparramó bastante plata en el público,
corrió la fama por las provincias inmediatas de donde nace
que ahora están viniendo gentes, forasteros con muchos gallos
para lidiarlos y buscar su vida por este medio que parece lícito
y se practica públicamente en toda tierra fuera a vista de los
tribunales y jefes superiores.40

Además, el asentista de gallos no perdió la oportunidad de restregar
en la cara al intendente que tanto él como sus representantes
legales no eran los responsables de los desórdenes en las galleras.
El control y la corrección de estas conductas inapropiadas fuera
de la arena recaían en la vigilancia del gobierno local y los
alcaldes, mientras que él era responsable de lo que sucedía dentro
de la plaza del juego, donde tenía la autoridad completa “para
40

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evitar y corregir lo que convenga con inhibición de la jurisdicción
ordinaria”.41
El asentista reiteraba su autoridad en cuanto representante
de una actividad legalizada, por ser una figura de negocios privada
y pública, y además representante de un juego que alcanzaba
la afición de toda la gente popular. Ahora, las restricciones y
reglas impuestas por el Intendente despojaban al administrador
de la plaza de gallos de su autoridad y respeto. Esta situación,
argumentaba el proveedor, desalentarían a futuros interesados en
arrendar plazas de gallos, perjudicando los intereses de la Real
Hacienda y levantando el descontento de la población que del
juego de gallos dependía su subsistencia:
Se hace notable a algunas personas la multitud de gallos que
con este motivo hay en el lugar; pero su introducción procede
de diversas causas, aunque todas conspiran a un mismo
fin: varios vecinos de aquí las compran y hacen traer para
pelearlos: algunos forasteros los traen escogidos y destinados
para apostar a ellos el dinero que juntamente conducen; y otros
se dedican a comprar estos animales en varias jurisdicciones y
los vienen a vender a mejor precio, procurando por este medio
ayudarse para su necesaria subsistencia: pero en resolución, la
muchedumbre de gallos es un inconveniente que [en] breve lo
verá Usted desaparecer, con la continuación de las peleas en
que casi todos ellos mueren.42

En cuanto a las tarifas de entrada para las peleas de gallos en la
plaza, el asentista puntualizaba que el costo era de medio real en
41
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días comunes, pero tenía el derecho de cobrarlo en un real en días
especiales, a saber, durante las Pascuas, las corridas de toros y las
carnestolendas.43 Frente a la prohibición de utilizar otros sitios para
el juego fuera de la plaza de Santa Anna, reclamaba que él tenía la
“facultad para poner y quitar las plazas que les parezcan oportunas
en las partes y lugares donde juzgue más conveniente”.44
En ese entorno social y cultural, las reglas estrictas
dictaban normas de conducta rigurosas que, a menudo, prohibían
la entrada de mujeres a ciertos espacios públicos, como aquellos
asociados con el juego de gallos. A pesar de tales prohibiciones,
el asentista, consciente de la realidad circundante y de los usos y
costumbres públicos, recurría a pedir flexibilidad en la aplicación
de las leyes. Este acto no solo revela la dinámica y tensiones
existentes entre normas formalizadas y prácticas sociales
concretas, sino también destaca el poder de influencia social del
asentista como mediador en la intersección de la legalidad y la
cotidianidad. Por otra parte, el hecho de que las mujeres, bajo
ciertas circunstancias y acompañamientos, fueran admitidas,
pone de manifiesto la permeabilidad y adaptabilidad de las
normas y leyes en función de las situaciones específicas y de los
agentes involucrados. Este fenómeno ilustra el carácter dinámico
y contextual de las prácticas y normativas sociales, así como del
juego constante entre reglas formalizadas y el flujo de la vida
diaria y las tradiciones de una comunidad.
43
44

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Ha llegado noticia que, en ocasiones hayan entrado señoras
decentes y, a su ejemplo, otras sin haberlo impedido el
asentista, por parecerle demasiada inhabilidad negarle la
entrada a una señora de honor en presencia de su marido, padre
o hermano que lo acompaña; pues como Usted mejor sabe, aún
las leyes admiten temperamentos y modificaciones según las
circunstancias de los casos.45

Y, finalmente, llegaba la estocada final: sin el respaldo equitativo
del gobierno, el asentista renunciaría a su puesto debido a la
vergüenza y el descontento público.46
La actitud empoderada y amenazadora del asentista se endulzaba con la promesa de un buen manejo futuro del gobierno
interno de la arena de gallos. Por ello, reconocía la existencia de
reglas claras y estrictas para el comportamiento adecuado de los
espectadores dentro de la plaza. El asentista, por ser una figura
pública, debía preservar la imagen de respetabilidad dentro de
la plaza, y se consideraba fundamental el mantenimiento de las
normas de decencia y decoro. En este sentido, aquellos que se
comportaran de manera indecente, faltaran al respeto o causaran
disturbios, independientemente de su sexo, serían inmediatamente expulsados de la plaza.47 Por ello era importante la representatividad del asentista según una apariencia parecida al de un soberano “portando la insignia del bastón dentro de la plaza de gallos”.48
45
46
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A pesar de que el negocio dependía en gran medida del
dinero que se jugaba en las peleas, el asentista buscaría evitar
los excesos que pudieran llevar a situaciones conflictivas o
problemáticas. De esta manera, exponía su compromiso al
intendente en mantener el equilibrio entre la búsqueda de
beneficios económicos y el mantenimiento de la armonía y la
buena conducta en la ciudad:
Efectivamente los asentistas siempre han recelado y cuidado
de que no haya desórdenes en la plaza de gallos, ni en su
circunferencia. Así lo haré en la presente ocasión y sucesivas
sin que sea obstáculo la mucha concurrencia de forasteros,
quienes además de cooperar al mayor corriente del juego, sabe
Usted muy bien que influyen con sus precisos consumos en el
aumento del comercio e industrias del vecindario en la utilidad
de los hacendados inmediatos que tiene ocupado mucho maíz y
trigo y le darán salida con estimación y finalmente contribuirán
todo esto a dar a la ciudad mayor población y nombre del que
ha tenido hasta ahora.49

El proveedor de la plaza de gallos enfrentó los obstáculos a
la recaudación de dinero interpuestos por la Intendencia, por
el aumento de los precios de las entradas en ciertas ocasiones
especiales, como la temporada de Pascua y el periodo de
carnaval. Aunque el incremento en los costos era una estrategia
para maximizar los ingresos en momentos de alta demanda,
también podía ser visto como una forma de explotación y abuso
por parte de la población. En respuesta a estas críticas, el asentista
argumentó que el precio de las entradas reflejaba el costo de
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organización y mantenimiento de las peleas y que la calidad del
espectáculo justificaba la inversión.50
Este debate sobre el papel del asentista y el funcionamiento
de la plaza de gallos en la Nueva Vizcaya representa una clara
manifestación de las tensiones y los conflictos inherentes a la
interacción entre tradición, economía y autoridad. A pesar de
las críticas y las controversias, el juego de gallos se mantuvo
como una práctica cultural significativa y una fuente importante
de ingresos para la Real Hacienda durante la época colonial,
resaltando su importancia en la configuración de la sociedad
duranguense de la época.
A medida que avanzaba el siglo XIX, el juego de
gallos y el papel del asentista continuaron evolucionando en
respuesta a los cambios sociales y económicos.51 Con el paso del
tiempo, el asentista se consolidó como una figura fundamental
en la organización y el mantenimiento del juego de gallos,
contribuyendo de manera significativa a la preservación y la
promoción de esta tradición en Durango. La relevancia histórica
de esta figura se evidencia no solo en su papel en la gestión de
la plaza de gallos, sino también en su contribución al desarrollo
económico de la región y en su influencia en la formación de la
identidad y la cultura de la región.
AHED, “Expediente sobre construcción de la plaza de gallos”, 1794, s/f.
Aimer Granados, “Las contratas en la ciudad de México. Redes sociales
y negocios: El caso de Manuel Barrera (1800-1845)”. Política y cultura 26,
(2006), 263-266.
50
51

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El doble filo de la navaja: los perjuicios económicos y
sociales del juego de gallos (1801-1830)
Como se ha venido diciendo, en Durango las peleas de gallos a
finales del siglo XVIII despertaron un fervor sin igual. Siendo ese
juego un entretenimiento considerado “libre de malicia, tanto moral
como social”,52 en todo el contexto novohispano ese espectáculo
capturaba la atención de la aristocracia y también de los diversos
grupos socioétnicos; atraídos por la emoción del espectáculo
del juego de gallos, los grupos populares veían en este juego una
oportunidad de incrementar su capital económico y mejorar su
posición social.53 En particular, en el periodo ubicado a finales del
siglo XVIII e inicios del XIX, las peleas de gallos alcanzaron una
popularidad sin precedentes, eclipsando a otros pasatiempos, como
el juego de naipes y las corridas de toros; este auge se debió a la
atracción irresistible que ejercía la posibilidad de apuestas, a veces
incluso más allá de las capacidades económicas de los apostadores.54
Las peleas de gallos, pese a su popularidad, fueron un foco
de múltiples problemas sociales y económicos para toda la primera
mitad del siglo XIX. La adicción al juego, los efectos perjudiciales
sobre la economía local y los problemas morales y de género
asociados a estas peleas representaron un desafío significativo
para las autoridades de la época. Hipólito de Villarroel a través de
Fabián Fonseca y Carlos de Urrutia, Historia general de Real
Hacienda (México: Impr. por V.G. Torres, 1845), 6.
53
Sarabia Viejo, El juego de gallos en la Nueva España, 10.
54
Sarabia Viejo, 12.
52

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una mirada ilustrada sobre la capital novohispana había alertado
la opinión pública sobre el impacto social negativo de estos
juegos, asociándolos con la miseria y la pobreza, viéndolos como
un reflejo de la moral y los valores contradictorios de la época;
los juegos de azar y la lid de gallos eran, entonces, espacios de
liberación y transgresión, pero también escenarios de represión
y violencia, reflejando las contradicciones y tensiones de una
sociedad que oscilaba entre la tradición y la apertura, entre el
control y la libertad, y entre la equidad y la desigualdad.55
Hay que destacar que, para mantener el orden y optimizar
la economía, los diferentes gobiernos del Antiguo Régimen
decidieron limitar el número de gallos tapados y el monto de dinero
apostado.56 Hasta ese momento la regulación de esta actividad
también permitía al gobierno establecer reglas que se consideraron
oportunas, para prevenir abusos y excesos, conteniendo posibles
repercusiones negativas en la estabilidad económica y social de
la colonia, evitando el endeudamiento extremo de los súbditos
y posibles daños, perjuicios y escándalos. Habrá que recordar,
que, durante el gobierno borbónico, más allá de los beneficios
económicos directos, permitir y regular el juego de gallos había
servido como una herramienta política para mantener el orden
Para más información véase Teresa Lozano Armendares, “Los juegos de
azar ¿Una pasión novohispana?” Estudios de Historia Novohispana 11.011
(1991), 109-111.
56
Martín Velázquez Rojas, “Las peleas de gallos como forma de resistencia
en la cultura popular en Monterrey”, 19.
55

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y aplacar el descontento social.57 A través de la integración y
adaptación de prácticas culturales locales, la autoridad había
logrado equilibrar la autoridad local con cierto grado de tolerancia
cultural, concediendo diversiones. Esta estrategia de adaptación
cultural también se enmarcaba en un intento más amplio de
incorporar y gestionar las prácticas y tradiciones locales dentro
del sistema colonial, fusionando intereses económicos y políticos
con una gestión cultural y social equilibrada en el vasto y diverso
territorio de la Nueva España.58
En el caso particular de Durango, fue desde principio
del siglo XIX, que los perjuicios en torno a la riña de gallos
despertaron serias preocupaciones. El deterioro de las arenas y la
mala organización para las tapadas,59 ponían en riesgo el negocio
del estado. El problema no se limitaba a estos detalles logísticos,
pues, el juego había calado tanto en la población que comenzaba
a amenazar la economía en general. José de Zambrano, rico
minero y alcalde mayor, fue testigo directo de esos perjuicios.
Observó cómo sus propios negocios se veían amenazados por
la inasistencia de sus trabajadores, quienes preferían asistir a las
peleas de gallos en lugar de cumplir con sus deberes laborales.
Fabián Fonseca y Carlos de Urrutia, Historia general de Real
Hacienda (México: Impr. por V.G. Torres, 1845), 5.
58
Fonseca y De Urrutia, 6-7.
59
AHED, NV, Copias del oficio, pasado a varios sujetos, y de sus
contestaciones sobre vicios y perjuicios observados en el juego de los gallos,
caja 2, exp. 197, 1801, f. 2. (en adelante, AHED, “Vicios y perjuicios …”,
1801).
57

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[…] la mayor parte que asiste a este juego son artesanos que,
dejando sus oficios, causan mucho daño a esta república y con
este motivo no se halla quien haga un par de zapato en ocasión;
los pocos maestros de sastres, plateros y carpinteros y otros
oficios necesarios se quejan y molestan a los jueces por las
fallas de los oficiales siguiéndose el grave perjuicio de que las
obras que ponen a su cargo los empeñan y venden y se recargan
de deudas que nunca llegan a pagarlas.60

La afición al juego de gallos, enlazada a los métodos de
producción locales, era algo más que un simple juego; se erigía
como un detrimento social, reflejo de un ocio que permeaba la
sociedad, desde adultos hasta jóvenes. Este fenómeno, enraizado
profundamente en la cotidianidad de la sociedad, se convertía
en un caldo de cultivo de ociosidad y desapego a los valores
tradicionales, especialmente los cristianos conservadores, que
promovían la diligencia, el trabajo y la moralidad como pilares
de la vida cotidiana.61 Los amarradores y cuidadores de gallos,
sumidos en esta perpetua inactividad, no solo se alejaban de
estos principios, sino que también contribuían al detrimento del
bienestar social y moral de la colectividad. La participación de
los jóvenes, bajo diversos pretextos, revelaba una desviación
temprana hacia el desinterés en actividades productivas y
moralmente enriquecedoras, erosionando los cimientos de una
sociedad basada en la doctrina cristiana conservadora, que veía
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 1v.
Para más información véase Massimo Gatta, “Entre tradición y modernidad
- ocio y cultura en Durango durante la primera mitad del siglo XIX” (Tesis de
doctorado) (Culiacán: Universidad Autónoma de Sinaloa, 2019), 350.
60
61

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en estas prácticas una decadencia moral y un alejamiento de los
valores y principios que deben regir la vida y las acciones de los
individuos.
[…] muchos de los amarradores y pastores de gallos no
tienen otro ejercicio, ni otro modo de subsistir que esta
perpetua ociosidad en que están empleados y que no puede
serle útil ni a ellos ni al público y principalmente a los
muchachos que concurren o con el pretexto de vendimias o
de llevar gallos.62

Este panorama de abandono laboral no solo amenazaba el
tejido social, sino que también ponía en jaque los beneficios
económicos percibidos por el estado a través de estas prácticas
lúdicas. El juego de gallos se tornaba insostenible en la medida
en que eran los artesanos y jornaleros, cuyo sustento dependía
directamente de su labor diaria, que conformaban el grueso de
los concurrentes capaces de realizar apuestas. La presencia de
individuos ociosos que merodean en estos eventos con el único
propósito de beneficiarse del fruto del trabajo ajeno resultaría en
un conglomerado de individuos enfrascados en conversaciones
baldías y actividades infructuosas, que lejos de representar
un beneficio para el Real Erario, convertirían al asiento en un
hervidero de apuestas insustanciales y de diálogos carentes de
valor, contraviniendo los principios de productividad y beneficio
mutuo que deberían primar en las actividades económicas y
sociales del estado:
62

AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 1.

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El juego de gallos no puede sostenerse siempre que no
concurran a ella los artesanos y jornaleros que son los que
pueden hacer apuestas, porque sujetándose a aquellos ociosos
sin destino que asisten con el fin de buscar de los que trabajan,
sería una concurrencia de platicones, cuya conversación no
sería de provecho al Real Erario, ni tampoco habría que hiciera
postura el asiento.63

Como se puede apreciar, el negocio del juego de gallos dependía
de la participación de trabajadores, quienes aportaban las apuestas
que mantenían el negocio a flote. Sin embargo, la adicción al juego
llegó a tal punto que muchos apostaban más de lo que podían
permitirse, comprometiendo no solo su estabilidad económica,
sino también la de sus familias.
[…] que nadie podrá dudar que entre la multitud hay muchos
que abusan perjudicándose con la falta de asistencia a sus
trabajos jugando aquello que no les permiten sus facultades y
trabajo hasta llenarse de drogas que no podrían satisfacerse y
valerse de sus prendas.64

El juego de gallos también planteaba para las autoridades
un ulterior problema: la falta de pudor debido a la potencial
convivencia en el público de hombres y mujeres del “pueblo
inferior”.65 Además de violar las normas de decencia y decoro
establecidas en una sociedad de antigua raigambre colonial, el
duelo avícola siempre se relacionó con la amenaza de la violencia
sexual, atribuida desde siempre con la asociación del gallo con la
63
64
65

AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 3.
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 3.
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 5v.

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masculinidad dominante.66 Este discurso ubicado en el contexto
de Durango deja patente la presencia de una mentalidad ilustrada
que permeaba toda la Nueva España.
Un caso ejemplificador de esos perjuicios involucró a dos
mujeres, una soltera y una casada, que en 1801 fueron engañadas
y violadas por jugadores de gallos tras una tapada. En un giro
inesperado, el alcalde optó castigar a las mujeres por su supuesta
condescendencia con los agresores, mientras que los perpetradores
quedaron impunes:
Como quiera que suenen que los gallos están buenos en esta
ciudad vienen de las poblaciones de afuera muchos ociosos
y vagabundos; éstos han hecho frecuentes robos y cometido
maldades, pues no ha muchos días que dos de esta profesión
sacaron engañadas a una mujer doncella y una casada al campo,
las violaron e hicieron fuga, cuyas mujeres estoy castigando
por la condescendencia de haber salido con ellos.67

La adicción por las apuestas de gallos llevó a algunos a la
desesperación, poniendo en riesgo su sustento y el de sus familias
con tal de seguir jugando. Algunos incluso llegaron al extremo
de robar para poder apostar, especialmente los “vagamundos”
que venían de otras regiones y que “no tenían otra forma de
subsistir más que a través de las trampas que pueden surgir en
estos juegos”.68
Alan Dundes, “Gallus as Phallus: A Psychoanalytic Cross-cultural
Consideration of the Cockfight as Fowl Play”, en The Psychoanalytic Study of
Society, ed. L. Bryce Boyer (E.E.U.U.: Routledge, 2018), 310-311.
67
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 2.
68
AHED, “Vicios y perjuicios …”, 1801, f. 3.
66

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Problemáticas ulteriores surgieron en el ámbito de la tensión
entre las leyes formales y las costumbres arraigadas en los años
treinta del siglo XIX, siendo evidencia que las normas sociales y
las tradiciones tuvieron una influencia más poderosa que las leyes
promulgadas por las autoridades. Esta división se hizo evidente
cuando las leyes locales intentaron limitar las lidias de gallos, pero
se encontraron con resiliencias sociales, inclusive por parte de
figuras de autoridad religiosa. En 1833, el presbítero José María
Rodríguez, adicto al juego de gallos, desafiaba las restricciones
eclesiásticas y estatales que prohibían las apuestas de gallos durante
la Cuaresma. Por dicha situación, el alcalde ordinario se dirigía
escandalizado al Intendente con las siguientes palabras:
Supe por varias personas que en la tarde del mismo se habían
corrido en Cuaresma por algunos individuos y, entre ellos, por
el señor presbítero don José María Rodríguez: que, estando
presentes los señores alcaldes Don Ramón Mojica y don
Casimiro Briones trataron de impedir la corrida, y el dicho
señor presbítero se opuso diciendo que eso era capricho, que
lo que no prohibían las leyes no podían prohibir los jueces, y
tomando un gallo los corrió hasta entregarlo a otro individuo
para que lo continuara corriendo.69

A pesar de las amonestaciones por parte de las autoridades, el
sacerdote continuó jugando, amenazando la publicación de
pasquines irreverentes contra de la Iglesia y del gobierno estatal
en las calles de la ciudad.70
69
70

AHED, 1834, caja 8, exp. 59, f. 5.
AHED, 1834, caja 8, exp. 59, f. 5v.

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Gallos y ciudadanos: nuevas luchas y pactos
Tras la consumación de la Independencia, persistía vigorosa la
afición de los duranguenses por las peleas de gallos. Durante esta
época, el gobierno local continuaba administrando las peleas de
gallos mediante concesión y remate de asientos.71 En los años
cuarenta del siglo XIX, en particular, la pasión por las peleas de
gallos cautivó a los habitantes de Santiago Papasquiaro, San Juan
del Río y Nombre de Dios.72
Sin embargo, a partir de la tercera década del siglo XIX, se
produjeron cambios significativos vinculados a la consolidación
pública del espacio dedicado a las peleas de gallos. En esos años,
la gallera empezó a albergar otros tipos de entretenimientos
públicos. Una mayor relación de las peleas de gallos con el
espacio público se intensificó por la construcción, en 1820, de
una plaza de toros adyacente a la arena de gallos.73
Desde entonces, y durante todo el siglo XIX, ambas
plazas operaron en sinergia, proporcionando diversas formas de
entretenimiento para todo tipo de público. Este arreglo fomentó
la colaboración entre empresarios del entretenimiento locales,
forasteros y las autoridades locales. Éstos compartieron recursos
y experiencias en la gestión y promoción de los espectáculos;
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
73
Archivo General e Histórico del Municipio de Durango (En adelante,
AGHMD), Expediente de la creación de la plaza de toros, 1820, sala Capitular,
exp. 13, f. 1v.
71
72

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todo esto fue un factor clave para el desarrollo económico de la
capital.74
La plaza de gallos y la de toros de Durango propiciaron,
durante la tercera década del siglo XIX, transformaciones
ulteriores en las relaciones sociales y culturales con el antiguo
barrio de Analco. Cabe destacar que el desarrollo de este barrio
durante las últimas tres décadas del siglo XVIII condujo a su
consolidación como parroquia y, en 1814, a la formalización
de sus calles, dotándole de un carácter más urbano. Con el
tiempo, Analco dejó de ser percibido como un pueblo indígena,
alineándose con los objetivos del naciente Estado nación, que
buscaba integrar a los grupos indígenas en la nación mexicana. De
esta forma, el poblado se transformó en un barrio de la ciudad de
Durango, a través de un decreto del legislativo local que también
ordenaba la disolución de su recién formado ayuntamiento.75
Sin embargo, los cambios no fueron recibidos de forma serena
por la élite de la ciudad, ya que, impregnados por modelos de
modernidad europea, veían con desdén las tradiciones rústicas y
religiosas de los habitantes del antiguo barrio.76
Más allá de ello, hay que contemplar que Analco
mantenía una población culturalmente activa, que promovía
Massimo Gatta, “Entre tradición y modernidad …”360-361.
Vallebueno Garcinava, Miguel. Civitas y Urbs, La conformación del
espacio urbano de Durango, 81-82.
76
AGHMD, Expediente de la creación de la plaza de toros, 1820, Sala
Capitular, exp. 13, f. 20.
74
75

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con entusiasmo sus diversiones públicas, incluyendo las peleas
de gallos y las corridas de toros.77 De hecho, a pesar del desaire
de las autoridades, esto generó una competencia de públicos,
amenazando los negocios de la ciudad cabecera. Como resultado,
en 1825 las autoridades municipales de Durango, presionadas por
los intereses del asentista de gallos decidieron limitar el número
de diversiones en Analco con la siguiente justificación:
porque aquel pueblo que por su situación está unido a esta ciudad
en donde disfruta de todos los establecimientos de comodidad,
utilidad y beneficencia, es cierto que jamás tomará empeño en
situarlos en su ceño; y pues que tendrá siempre que ocurrir para
su goce a esta capital, justo también será que contribuya por su
parte a engrosar los fondos públicos privándose de un arbitrio
que en realidad sólo puede pertenecer a la misma ciudad.78

A través de esas imposiciones, la ciudad de Durango logró
asegurarse la exclusividad del público a los gallos aumentando
la recaudación de esa rama y aumentando la concentración de
público en proximidad de la Alameda.
A partir de los años treinta del siglo XIX, y con un largo
periodo de luchas políticas entre centralistas y federalistas que
generaron accidentes al interior de capital,79 el gobierno trataba
de reconquistar el control social del área urbana. De esa manera,
AGHMD, Expediente de la creación de la plaza de toros, 1820, Sala
Capitular, exp. 13, f. 1v.
78
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
79
José de la Cruz Pacheco Rojas, Historia breve de Durango (México: El
Colegio de México, Fondo de Cultura Económica, 2013), 105.
77

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vista la gran circulación de gente en la plaza de gallos, se
colocaron tropas dentro del recinto del juego, un juez censor y se
establecieron rondas en las calles aledañas.11
A partir de ese momento las peleas de gallos se hicieron
más organizadas y reguladas. En lugar de los duelos aleatorios de
la época previa, las riñas comenzaron a organizarse en torneos,
con reglas más definidas;80 estas normas buscaban cubrir aspectos
como el peso de los gallos, el tipo de espuelas utilizadas, y el
manejo de las apuestas.81 Los gallos también comenzaron a ser
criados y entrenados específicamente para las peleas.82
Llegando la primera mitad del siglo XIX, la regulación
de la lucha de gallos alcanzó una etapa interesante debido a su
introducción dentro de un sistema administrativo moderno, en el
cual el gobierno municipal adquirió un papel fundamental. Las
diferentes comisiones del ayuntamiento trataron el tema de las
peleas de gallos como una expresión popular ahora engarzada al
funcionamiento de las funciones dramáticas en el teatro, los paseos
musicales en los parques, la circulación ordenada de la ciudadanía
en las vías públicas, la organización de las nuevas fiestas patrias.83
Esta nueva mirada a las peleas de gallos se debió a
la “escucha” por parte de la hegemonía del pulso vital de las
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
82
AHED, 1840, caja 16, exp. 23, s/f.
83
María del Carmen Santa Cruz Bradley, “Historia de la estructura orgánica
del cabildo en el Municipio de Durango, 1848-1912” (Tesis de Maestría
inédita), Universidad Juárez del Estado de Durango, 2008], 78.
80
81

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diferentes capas sociales. Esto fue posible por la recopilación y
computación estadística de los crímenes.84 Esa actitud obsesiva
de las autoridades se manifestó en la discreción de la expedición
de licencias de diversiones públicas y la promulgación de varios
reglamentos. En esos procesos de revisión de los gustos del ocio
popular, los intelectuales al gobierno criticaban la barbaridad
de las corridas de toros, o lo “despreciable” de las funciones de
coloquio y de títeres que no aportaban ninguna instrucción al
pueblo.85
A diferencia de las diversiones mencionadas, las
autoridades no descalificaron la tradición del juego de gallos,
quizás por seguir controlando la masa de la población apegada
a una tradición inveterada y por reconocerla como una fuente
significativa de recaudación económica. De hecho, los impuestos
derivados de las peleas de gallos sirvieron a los gobiernos para la
activación de proyectos cívicos como el de educación pública.86
En 1851, el juego de gallos obtuvo un reglamento
específico, “tabla de gallos”, que establecía las condiciones técnicas
para la lucha de las aves y definía los roles de los participantes
y del público. Empero el discurso presente en las normas de ese
estatuto representa en sí un texto que, adecuadamente descifrado,
Gatta, “Entre tradición y modernidad - Cultura y ocio en Durango durante
la primera mitad del siglo XIX”, 345.
85
Massimo Gatta, “Entre tradición y modernidad - Cultura y ocio en Durango
durante la primera mitad del siglo XIX”, 281-282.
86
Luis Carlos Quiñones Hernández, Las escuelas de Primeras Letras en
Durango-Siglo XIX (Durango: UJED-IIH, 2017), 66-67.
84

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puede esclarecer un determinado momento histórico según los
mecanismos de dominación, explotación y resistencia social más
allá de un simple juego.87
Las normas de la lidia de aves reflejaban valores éticos y
morales a través de una teatralización, proyectándose como un
modelo ideal de relación entre el gobierno y los gobernados. Las
cláusulas dejan entrever que la lucha de gallos y la convivencia
pública en la plaza se consideraron como una experiencia
pedagógica para el hombre como animal político y económico
dentro de una ciudad moderna.88
Según el reglamento, el poder del gobierno de la arena
ciudad estaba personificado en el asentista. Este, a su vez,
contaba con el respaldo del “veedor”, un juez y árbitro encargado
de asegurar peleas equitativas. Sin embargo, el veedor no era una
figura de un poder absoluto, dado que entrelazaba los intereses
del gobierno y los derechos del pueblo. Tal y como el gobierno
municipal establecía muros y cercas en la ciudad, y con el fin de
garantizar la seguridad y el orden público, al inicio de cada pelea,
el veedor señalaba el límite espacial del tablero de juego, con la
marcación “en el piso con las cuatro rayas de costumbre”.89
Eduardo Nivón Bolán, y Ana María Rosas Mantecón, “Para interpretar a
Clifford Geertz. Símbolos y metáforas en el análisis de la cultura”. Alteridades
1 (1991), 40-49.
88
Andrés Felipe Agudelo Zorrilla y Joel Isaac Román Negroni, “Reflexiones
en torno al concepto de participación ciudadana: consideraciones aristotélicas
y neoaristotélicas.” Revista Filosofía 17, no. 2 (2018), 66-67.
89
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
87

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El acto de presentación de las navajas de los gallos
reforzaba el valor de honorabilidad entre ciudadanos, como en
el duelo de dos caballeros que enseñan las superficies metálicas
de las espadas o de dos comerciantes estrechándose las manos a
principio de una negociación. Por ello, ese momento culminaba
con el ritual público de la “limpieza de las navajas con un lienzo
blanco mojado en agua”.90
Significados de vida y muerte, victoria o derrota dependían
de teatralizaciones humanas percibidas en los gallos al final de
cada embestida. La derrota se estipulaba por señales de cobardía,
fuga o rendición de una de las aves: “llamándose rendido el
gallo que lo esté de pie buche y pico”.91 Por otra parte, el triunfo
del gallo representaba la imagen del hombre fuerte, valeroso y
dominante:
Los gallos ganan con firmeza y con vida; y, de dos moribundos,
ganará el que viva más, o quede en una aptitud dominante; para
un lance dudoso, tomará el verdor por sí o acompañado por otra
persona los dos gallos y poniéndolos a corta distancia el que
primero rendirse, perderá.92

En la práctica del juego de gallos, se evidencia un marcado
énfasis en la visibilidad pública y en el seguimiento de reglas
claras y precisas, reflejando así la concepción de una sociedad
ideal basada en la transparencia y la justicia. El juego, violento y
90
91
92

AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.

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competitivo, prevé varias eventualidades, incluida la oportunidad
de un empate, una circunstancia que, como el resto de los posibles
resultados, debe anunciarse mediante un acto público ante todos
los asistentes. Esta necesidad de manifestación pública de los
resultados sugiere la importancia de la integridad y claridad en
la ejecución del juego como reflejo de un deseo de equidad y
transparencia en la sociedad más amplia.
El gallo que resulte muerto en manos del saltador, lo manifestará,
le fingirá golilla y si al contrario no golillase, no quisiere o se
fuere a fondo, ganará el muerto; no quisiere y el contrario se
fuere a fondo, sin haberse presentado por muerto será tablas la
pelea.93

En el intricado mundo de las peleas de gallos, la figura del árbitro o
“veedor”, emerge como un pilar central, un mediador indispensable
entre la cruda contienda de los gallos y la apasionada voluntad del
pueblo observante. En estos enfrentamientos, no son únicamente
los gallos los protagonistas de la lid; los veredictos del veedor
tienen un peso significativo y, en ocasiones, la participación del
público puede influir notablemente en sus decisiones.
Si bien el veedor posee una autoridad determinante,
su papel se tiñe de cierta democraticidad; pues, en caso de
desacuerdo con sus decisiones, cada saltador tiene la facultad
de nombrar a una persona entre los concurrentes para que, junto
con otra nombrada por la parte opuesta, formulen un fallo. La
introducción de terceros aporta una nueva dimensión al proceso
93

AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.

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de toma de decisiones, creando un sistema en el cual, en caso de
discrepancia entre las partes, estas podrán designar a un tercer
mediador, y será el veredicto respaldado por dos de las tres voces
el que determine la sentencia final.
Este proceso de mediación y decisión refleja un compromiso
con la equidad y la representatividad, donde el veedor, aunque
figura central, no es un ente autocrático, y la voluntad del pueblo,
manifestada por los individuos seleccionados, juega un rol
fundamental en la determinación de los resultados. La posibilidad
de disputar y reconfigurar las decisiones del veedor mediante un
sistema de votación y consenso resalta la importancia del diálogo
y la negociación en esta práctica, y, por extensión, subraya la
valorización de la voz del pueblo como entidad mediadora y justa
en la resolución de conflictos.
El veedor, en su rol de árbitro, se erige así como un
canalizador de la voluntad popular, un equilibrador de fuerzas
entre la contienda y la multitud, subrayando la relevancia de la
transparencia, la justicia y la participación colectiva en el universo
de las peleas de gallos. Este método, donde la autoridad y la voluntad
popular convergen y se entrelazan, refleja, en última instancia, un
ideal de comunidad unida por la legitimidad y el respeto mutuo, y
es este intrincado juego de poder y equidad lo que contribuye a la
fascinante complejidad de este ancestral rito de combate.
si las partes no se conformaren con el veedor, éste nombrará
cada saltador una persona de las concurrentes, para que ambas
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pronuncien sentencia, y en caso de discordia, éstas nombrarán
un tercero; el fallo que resalte por dos votos unidos de las tres
hará sentencia.94

De esta manera, el público tenía un papel importante
permitiéndole señalar irregularidades o problemas durante
el transcurso de la pelea. La intervención del público en los
aspectos del juego aseguraba de forma ideal un nivel adicional
de transparencia y justicia, al permitir a los observadores señalar
posibles infracciones, trampas o problemas con los gallos, como
“problemas con sus navajas, hilos o si un gallo tenía plumas en el
ojo”.95 Este nivel de participación del público podría haber servido
para mantener la integridad del juego y podría haber permitido
a los espectadores sentirse más involucrados e invertidos en el
resultado de la pelea, promoviendo un sentido de comunidad y
participación democrática entre los asistentes.
Como se puede observar, la participación del público en
el juego actuaba de facto como un contrapeso al gobierno del
asentista, quien, para mantener su posición privilegiada, debía
demostrar apertura a las propuestas de los consumidores del
juego. Así las cosas, los interesados podían presentar al asentista
condiciones y reglas adicionales si deseaban jugar bajo otros
términos de apuesta o diversión.
Como si fuera una ciudad, en la arena se consideraba
crucial manejar la seguridad y el orden público, así como vigilar
94
95

AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.

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el asentista del cumplimiento de las reglas y el mantenimiento
de la disciplina durante los combates de gallos. Por ello, se
mencionaba el uso de multas y sanciones para aquellos que no
cumplieran las normas establecidas.96 En época colonial era
importante que, para evitar fuga de recursos y el mantenimiento
del orden público, el asentista debía cerciorarse que las peleas de
gallos se jugasen únicamente en el recinto estipulado: “Ninguna
persona podrá jugar peleas fuera del local del asiento, y el que lo
hiciese, pagará al empresario de uno a cinco pesos de multa por
cada pelea según el interés con que los jugare”.97
El reglamento, por su parte, reconocía que las apuestas
constituían un elemento integral de las peleas de gallos, aclarando,
sin embargo, que el asentista no asumía responsabilidad sobre
las apuestas realizadas individualmente, permitiendo que cada
persona apostara por su cuenta o mediante intermediarios de
confianza. La libertad de apostar en las peleas de gallos y la
responsabilidad individual en las apuestas puede ser indicativo
de una sociedad en el cual la hegemonía estaba buscando los
mecanismos de diálogo con el pueblo. Estas normas se reflejaban
en la teoría de un reglamento formulado por las autoridades
No se ha podido encontrar datos sobre el tipo específico de castigo
mencionado en el reglamento del juego de gallos. Sin embargo, es posible
que, dependiendo de la gravedad, el gobierno local imponía multas en dinero,
prisión o inclusive con la pena de los azotes. Para más información, véase
Massimo Gatta “Entre tradición y modernidad - Cultura y ocio en Durango
durante la primera mitad del siglo XIX”, 266-267.
97
AHED, 1851, Tabla de gallos, s/f.
96

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gobernantes. Los gallos, emblemas de los hombres en eterno
conflicto, revelaban una cultura popular que destacaba la
importancia de la autonomía personal y de la toma de decisiones
individuales. Finalmente, los conflictos y las estrategias de
control social y político generadas entre fines del siglo XVIII y
la primera mitad del siglo XIX, fueran los que, eventualmente,
desembocaron en los próximos procesos y significados históricos
del juego en el periodo porfiriano y el postrevolucionario del siglo
XX. Aunque esta historia es inconclusa, las plumas y los picos de
los gallos en duelo siguen escribiendo el tiempo de Durango.
Conclusiones
Con este estudio, se ha explorado la tradición duranguense de
las peleas de gallos entre finales del XVIII y mediados del XIX,
intentando ilustrar tanto las evoluciones como las permanencias que
surgieron en aquel período. De manera precisa, se han examinado
las dinámicas gubernamentales del juego en el contexto de la
Intendencia y su relación con una sociedad y cultura en proceso
de transformación. Se ha enfatizado el impacto significativo de
la política centralista de los borbones en el gobierno local, que
experimentó presiones para revisar meticulosamente los ingresos
y manejar los desórdenes relacionados con el juego de gallos.
Se resaltaron las respuestas notables de estas situaciones,
especialmente de 1794 a 1801 con la lucha del asentista por
mantener los privilegios económicos y su papel como portavoz de
los intereses de la Corona, pese a los embates de la Intendencia.
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En esencia, la historia del juego de gallos en la Nueva Vizcaya,
y en especial el papel del asentista, ha proporcionado una
perspectiva única para entender la complejidad y dinámica de la
interacción entre la tradición, la economía y la sociedad durante
la era colonial.
El papel del asentista ha ilustrado también cómo las
costumbres culturales y tradiciones pudieron ser administradas y
adaptadas en respuesta a los cambios socioeconómicos que sufrió
Durango, tanto en la capital como en otros centros periféricos.
Pues, a pesar de las tensiones y desafíos inherentes a este papel,
el asentista logró mantener y preservar la tradición del juego de
gallos, asegurando su supervivencia y relevancia en el tejido
social. Empero, el papel del empresario no solo buscó preservar
una tradición cultural, sino que también intentaba encontrar el
equilibrio entre los intereses económicos y sociales en juego.
Con su habilidad para gestionar las tensiones y conflictos dentro
de la plaza de gallos, el proveedor del asiento de gallos jugó un
papel clave en el mantenimiento de la armonía y estabilidad en
la comunidad. A pesar de los desafíos y críticas a lo largo del
tiempo, el asentista se mantuvo firme en su papel, demostrando
su compromiso con la protección y promoción de esta práctica
cultural.
Dentro de ese relato fue también importante el papel de
Intendente. Su papel en la organización y gestión del juego de
gallos es un claro ejemplo de cómo los actores locales pueden
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desempeñar un papel activo y significativo en la interpretación
y adaptación de las políticas y prácticas impuestas por el poder
borbónico.
También se ha destacado la importancia del apoyo que
el juego de gallos recibió por parte de los grupos populares
que en aquellos años demostraron una afición inusitada por las
apuestas. En este sentido, se ha podido constatar que la pasión
por el juego por parte de artesanos y mineros condujo a mostrar
apreciaciones inéditas por aquellos individuos privilegiados que
presenciaban con desesperación una crisis en sus negocios. Esta
actitud hacia el juego de la riña de gallos evidencia el poder de
la cultura popular que, en estas circunstancias, pudo mostrar una
resiliencia significativa frente a las estrategias impuestas por
el gobierno local. De este modo, se ha enfatizado que el juego
de gallos representó una válvula de escape para las personas
que, frente a la restricción, provocaban incidentes y hacían un
uso indiscriminado de las apuestas. Estos aspectos tuvieron un
impacto en la definición de los espacios vitales y generaron una
atención al juego de gallos al sur de la ciudad. Esos procesos de
contraposición y negociación entre los distintos grupos sociales
llevaron a la construcción de un nuevo espacio apto y eficiente
para la lucha de gallos. Una nueva arena se instaló al sur de la
ciudad, cerca del antiguo barrio de Analco en 1794.
La lidia de gallos, como entretenimiento manifestado en la
empatía de las peleas de las aves y la euforia dada por la apuesta,
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se mantuvo a lo largo del periodo estudiado e incluso se retrotrajo
a los primeros tiempos de la colonia, y fue destinada a continuar
para todo el siglo XX. Se ha indicado que esta constancia de
la afición de la gente se derivó de la presencia en la sociedad
duranguense de rasgos conservadores, lo que se evidencia
en el reglamento de 1851 redactado por los representantes del
gobierno. Este documento representa en su discurso la esencia
de los juegos de gallos como clave de comprensión de las
negociaciones entre el gobierno y los gobernados en la historia
de ese juego y espacio. La técnica de lucha de las aves sirvió a los
duranguenses para definir una regla humana fundamental de las
relaciones sociales: el establecimiento de las reglas y los límites
del juego. Se ha postulado que los gallos, como definió Geertz, no
fueron simplemente animales, sino hombres, y que, por lo tanto,
desde la navaja del gallo hasta el cuadrante del juego marcado
en el piso, son un ejemplo de cómo las tradiciones y prácticas
culturales pueden desafiar o ser cooptadas por el poder estatal
en diferentes momentos históricos. La tabla de gallos de 1851 de
la plaza de gallos de Durango deja ver, más allá del espectáculo
sangriento de animales, cómo la élite y el pueblo encontraron
signos conscientes de la manifestación de las complejidades y
contradicciones de la sociedad de la época.
En la plaza de gallos, comparable a una ciudad, los gallos,
comparables a los humanos, participaban en la vida política y en
la pertenencia a una comunidad. La ciudad, como entidad natural,
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proporciona el marco en el cual los individuos pueden desarrollar
su potencial y cumplir con su propósito propio en armonía con el
bien común. Se destaca la importancia de la interdependencia y
la colaboración entre los miembros de la sociedad para alcanzar
el florecimiento individual y colectivo. Además, se subraya que el
ser humano es un ser social por naturaleza y que la autosuficiencia
individual es insatisfactoria y se equipara a una condición
bestial. En resumen, el mensaje utópico de ese reglamento es
que la participación y comprometida en la vida política y en la
comunidad es esencial para alcanzar la felicidad y la plenitud
como seres humanos.
Este artículo representa, por tanto, el esfuerzo inicial de
destacar la importancia de analizar estas prácticas culturales y
tradiciones como fuentes valiosas para comprender la historia
de una sociedad en su complejidad y diversidad. Todavía existen
muchas otras fuentes históricas por explorar que podrían ofrecer
nuevas perspectivas sobre este fenómeno cultural. En este sentido,
es fundamental seguir revisando otras fuentes históricas, como
crónicas, registros y diarios de la época, para encontrar nuevos
significados y matices sobre la pelea de gallos y su importancia
en la sociedad duranguense y mexicana en general. Los vestigios
documentales referentes a otros espacios de la intendencia como
en Chihuahua, Parral y Guarisamey invitan a la revisión de otros
repositorios que se han analizado aquí y que seguramente podrán
ofrecer una indagación más rica y amplia.
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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

El vocabulario ferroviario de México en los años
de 1850 a 1930: entre préstamos lingüísticos y
variación dialectal
The railway vocabulary of Mexico in the years
from 1850 to 1930: between linguistic loanwords
and dialectal variation
Karen Elizabeth Flores Bonilla
orcid.org/0000-0001-5591-6436
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
Recibido: 7 de noviembre de 2023
Aceptado: 15 de enero de 2024

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Flores Bonilla, Karen Elizabeth. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-115
Email: floresbonillak@yahoo.com.mx

�El vocabulario ferroviario de México en los años
de 1850 a 1930: entre préstamos lingüísticos y
variación dialectal
The railway vocabulary of Mexico in the years from 1850 to
1930: between linguistic loanwords and dialectal variation
Karen Elizabeth Flores Bonilla
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Puebla, México
orcid.org/0000-0001-5591-6436

Recibido: 7 de noviembre de 2023
Aceptado: 15 de enero de 2024

Resumen: El presente artículo forma parte de un proyecto de
investigación más amplio cuyos objetivos son el rescate y análisis de
las palabras que conformaron el vocabulario ferroviario de México
entre los años de 1850 a 1930. Basado en los documentos resguardados
tanto en la biblioteca especializada como en el archivo histórico
pertenecientes al Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, este
trabajo lleva a cabo una revisión histórica y lingüística que permite
comprender el proceso de constitución del vocabulario empleado por
todo el personal nacional durante las primeras décadas de construcción
y funcionamiento del ferrocarril en el país. Su principal aporte
radica en que, hasta ahora, no se han realizado estudios similares en
México que posibiliten conocer los distintos fenómenos lingüísticos
que se desencadenaron tras la llegada de este medio de transporte e,
incluso, existen periodos extensos de los que se ignoran los vocablos
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�El vocabulario ferroviario

utilizados entonces. Dada la importancia del ferrocarril en el desarrollo
económico y cultural del país, el análisis de su vocabulario proporciona
un acercamiento a la historia lingüística de México.
Palabras clave: vocabulario ferroviario, contacto entre lenguas,
variación dialectal, neologismos, especialización semántica.
Abstract: This article is part of a broader research project whose aims are
the rescue and analysis of the words that made up the railway vocabulary
in Mexico between the years of 1850 to 1930. Based on the documents
stored both in the specialized library and in the historical archive
belonging to the Nacional Museum of Mexican Railways, this work
carries out a linguistic historical review that allows us to understand the
process of constituting the vocabulary used by all the national personnel
during the first decades of construction and operation of the railway in
the country. Its main contribution lies in the fact that, until now, similar
studies have not been carried out in Mexico that makes it possible to
know the different linguistic phenomena that were unleashed after the
arrival of this means of transport and, even, there are extensive periods
of which the words used at the time are unknown. Given the importance
of the railway in the economic and cultural development of the country,
the analysis of its vocabulary provides an approach to the linguistic
history of Mexico.
Keywords: railway vocabulary, language contact, dialectal variation,
neologism, semantic narrowing.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-115

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�Karen Flores

Introducción
La llegada del ferrocarril a México, en el siglo XIX, trajo
consigo transformaciones sociales, culturales, políticas y
hasta territoriales que dieron lugar a una serie de fenómenos
lingüísticos, los cuales se reflejaron directamente en el
vocabulario ferroviario del país. De hecho, la implantación
de este medio de transporte desencadenó un encuentro sin
precedentes entre distintas lenguas y variantes del español, ya
que la construcción de sus vías a lo largo de todo el territorio
mexicano concentró mano de obra de muy diverso origen, tanto
nacional como extranjera. Primero, debido a la participación de
técnicos especializados que arribaron de países como Estados
Unidos, Inglaterra, Francia, Bélgica, entre otros, con la intención
de involucrarse en el tendido de las vías y el funcionamiento
de los trenes. En segundo lugar, porque el proyecto ferroviario
requirió de personal en todas las regiones donde la fuerza de
trabajo nacional aún era escasa, lo que provocó desplazamientos
intensivos hacia diferentes áreas del país. En consecuencia,
dentro del vocabulario del ferrocarril de México se manifestó la
influencia de este contacto lingüístico.1
El término contacto lingüístico hace referencia a todos los procesos que se
dan cuando los hablantes interactúan con más de una lengua de manera constante. Dicha convivencia es tan frecuente que puede generar cambios internos
en cada uno de los sistemas lingüísticos involucrados, sea a nivel semántico, léxico, fonético-fonológico, entre otros. Klaus Zimmermann, “Disglosia y
otros usos diferenciados de lenguas y variedades en el México del siglo XX:
entre el desplazamiento y la revitalización de las lenguas indomexicanas”, en
1

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�El vocabulario ferroviario

A diferencia de lo que sucede con otros léxicos
especializados como el de la medicina o el de las matemáticas, el
vocabulario ferroviario de México no es estándar y esto significa
que presenta variaciones dialectales. Por ejemplo, ya desde la
década de 1880, en la península yucateca se optó por emplear
retranquero para nombrar al trabajador responsable de accionar
los frenos del tren; operario que, en cambio, se denominaba en el
centro del país a través del vocablo garrotero.2 En realidad, como
la migración interna y externa se multiplicó al ritmo en que se
extendieron las vías férreas, esta situación motivó al surgimiento
de centros urbanos contiguos a las estaciones *e, incluso, a la
concentración de gran parte del personal extranjero en las
localidades ahora conectadas mediante el ferrocarril.3 Por tanto,
Historia sociolingüística de México, vol II, ed. Rebeca Barriga Villanueva y
Pedro Martín Butragueño (México, DF: El Colegio de México, 2010), 889.
2
David Casares, “Informe relativo á las operaciones del Ferrocarril de Mérida a Calkiní, en el segundo semestre de 1884”, en Memoria presentada al
Congreso de la Unión por el Secretario de Estado y del Despacho de Fomento,
Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General Carlos
Pacheco, ed. Secretaría de Fomento (México: Oficina Tipológica de la Secretaría de Fomento, 1887), 885.
3
La transformación que sufrió el estado de San Luis con la llegada del
ferrocarril es una clara muestra del impacto que tuvo este medio de transporte: desde 1878 se registró un descenso en las cifras de los habitantes de la
huasteca potosina ya que, tras la puesta en marcha del Ferrocarril Mexicano,
cientos viajaron hacia el centro del país para trabajar en las reparaciones y el
funcionamiento de dicha línea. En su lugar, arribaron obreros extranjeros y de
diversas partes del territorio mexicano para continuar con el tendido de otros
dos ferrocarriles, el Central y el Nacional Mexicano. Luz Carregha Lamadrid
y Begoña Garay López, Un camino olvidado. Estaciones de ferrocarril en el
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�Karen Flores

su vocabulario registra la incorporación y adaptación de vocablos
procedentes de otras lenguas,4 así como la creación de nuevas
formas léxicas para designar objetos y actividades desconocidas
hasta entonces.5
No obstante, si bien el vocabulario ferroviario permite
estudiar una parte de la historia lingüística de México, en el país
se carecía de investigaciones que lo abordaran. A pesar de los
primeros avances que se han hecho respecto de los fenómenos
lingüísticos originados en los territorios por los que corrían los
trenes, existen periodos de los que todavía se desconocen los
vocablos utilizados debido a la falta de trabajos que busquen
estado de San Luis Potosí: Línea México-Laredo (Ferrocarril Nacional Mexicano) (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 1999), 59.
4
Por ejemplo, el nombre dado a la ciudad de Empalme (Sonora) es una
traducción del vocablo inglés junction, que refiere a la unión de dos líneas
férreas. La selección de este topónimo se debe a que la ciudad se fundó hacia
1905, en el punto en que un ramal del Ferrocarril de Cananea se encontraba
con las vías del Ferrocarril de Sonora. Alfredo Nieves Medina, “Los ferrocarriles en Sonora”, Mirada Ferroviaria, núm. 7 (2009): 28–29.
5
Vale la pena aclarar, antes de avanzar, el empleo de vocablo en vez de
palabra para referir los datos lingüísticos obtenidos en el estudio: palabra es
un término que presenta dificultades al momento de ser definido lingüísticamente debido a su uso más coloquial, motivo por el que vocablo, una etiqueta
teórica bien delimitada, cumple con los requerimientos para su aplicación en
el análisis. Por vocablo se entiende al signo lingüístico que contiene, desde
un punto de vista morfológico, la menor cantidad de morfemas, razón por la
que representa a todos sus paradigmas de flexión, derivación y conjugación
posibles (por ejemplo, niño es el signo que, por convención, se impuso como
vocablo de su paradigma de flexión nominal: niña, niños, niñas, etc.). Luis
Fernando Lara, Curso de Lexicología (México, DF: El Colegio de México,
2006), 138–40.
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�El vocabulario ferroviario

retomarlos. En dicho sentido, el presente artículo forma parte
de un estudio más extenso sobre el vocabulario del ferrocarril
de México empleado específicamente entre los años de 1850 a
1930 y, por tanto, consiste tan sólo en un breve acercamiento
a los resultados obtenidos. La elección del periodo de análisis
(1850-1930) se fundamenta en el hecho de que este lapso
coincide con los trabajos de tendido y funcionamiento de las
primeras y más largas líneas férreas del país, lo que ocasionó
mayor movimiento migratorio que refleja gran riqueza y
diversidad lingüística.
Metodología
Antes de avanzar con los resultados del estudio, es pertinente
realizar especificaciones sobre el proceso de recolección y
análisis de los datos obtenidos. El corpus de la investigación
comprendió 166 documentos pertenecientes a las empresas que
construyeron y operaron sus ferrocarriles en México durante el
periodo de análisis: son textos que forman parte del acervo actual
tanto del archivo histórico como de la biblioteca especializada del
Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, los cuales no se
habían utilizado previamente con el objetivo de rastrear formas
lingüísticas. No obstante, es importante resaltar que el estado de
conservación de algunos textos es delicado pues las compañías
tendían a emplear papel cebolla (un tipo de soporte delgado y
frágil) para registrar sus nóminas; material que, con el paso del
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tiempo, se rompe más fácil y comienza a borrar las letras. Esta
situación, junto con el poco cuidado que los archivos recibían
en los talleres ferroviarios antes de su resguardo definitivo en el
Museo de Ferrocarriles, apremiaba sin duda la recuperación de
los datos que ofrecen.
Ahora bien, las formas consideradas como integrantes
del vocabulario del ferrocarril de México fueron aquellas cuyo
significado se encontraba directamente relacionado con este
ámbito en particular (como piezas, actividades, materiales,
vehículos, etc.); motivo por el que la categoría gramatical de los
vocablos es diversa en el corpus. En sí, la revisión detallada de los
textos permitió la identificación de los términos especializados
pertenecientes al entorno ferroviario del país y, posteriormente,
se determinó su definición de acuerdo con el contexto lingüístico
en que se documentaban, mismo que era validado mediante la
confrontación con los demás escritos que conforman la muestra.
Por último, la ubicación temporal y geográfica de cada vocablo se
llevó a cabo con base en la información proporcionada en el texto
del que se extrajo o, en su caso, por la establecida en los registros
del propio Museo de Ferrocarriles; esto debido a que una parte de
los documentos no contiene una fecha exacta.
Hacia la constitución de un vocabulario ferroviario en
México: los préstamos léxicos
Para comprender en su totalidad los diversos fenómenos
lingüísticos presentes en el vocabulario ferroviario de
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�El vocabulario ferroviario

México, resulta crucial conocer las circunstancias particulares
que marcaron la llegada de este medio de transporte. Su
implantación, que inició desde mediados del siglo XIX, trajo
consigo un desarrollo sin precedentes en los distintos ámbitos
de la vida mexicana: antes de su aparición, no existía en el país
un medio de transporte que posibilitara el traslado dinámico
de sus pobladores dentro y fuera del territorio nacional, ni
que permitiera una movilización adecuada de productos,
herramientas y bienes. Dicha situación produjo un atraso
industrial, agrícola e, incluso, un debilitamiento del mercado
interno; condiciones que no fomentaron los desplazamientos
y, por consiguiente, tampoco el contacto lingüístico entre el
español y otras lenguas, indígenas o extranjeras. En realidad,
durante la época colonial, la Independencia y las primeras
décadas del siglo XIX, no se tenía una idea clara de la
geografía del país y se desconocía su número de habitantes, al
igual que datos específicos como la edad, la lengua materna, la
composición étnica, entre otros.6
La falta de caminos que conectaran las distintas zonas
del territorio nacional dificultó la comunicación, lo que ocasionó
que áreas de difícil acceso se mantuvieran aisladas del resto del
país durante siglos. Por ende, las comunidades indígenas poco
participaron en la creciente economía, ya que obtenían subsistencia
Sergio Ortiz Hernán, Los ferrocarriles de México. Una visión social y
económica. Vol. I. La luz de la locomotora (México: Ferrocarriles Nacionales
de México, 1987), 22.
6

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mediante el cultivo de tierras comunales: sembraban con el fin
de satisfacer sus necesidades y no encontraban ni los medios
ni los alicientes para llevar sus productos a los mercados de las
grandes ciudades. En consecuencia, estos pueblos continuaron
excluidos tanto económica como lingüísticamente hablando, sin
condiciones que facilitaran una interacción entre las diversas
lenguas originarias y el español de las capitales. Por ejemplo,
si bien antes de la llegada del ferrocarril ya se documentaban
intentos de mejorar las carreteras mediante el trabajo de los
indígenas (como ‘la carretera de la plata’, que cruzaba Zacatecas
para dirigirse al cerro de la Bufa con el objetivo de extraer sus
minerales), las obras solían detenerse sin terminar la construcción
o las reparaciones; 7 razón por la que el contacto lingüístico no era
constante.
Sin embargo, a mediados del siglo XIX, el gobierno
mexicano, al igual que el de otros países de la misma época, optó
por promover la instalación de empresas ferroviarias mediante
capitales extranjeros que fueron atraídos por amplias concesiones
sobre el territorio. Aunque esta medida propició la oposición de
diversos sectores, fue la inestabilidad política en que se encontraba
el país la causa principal por la que, a pesar de las iniciativas
propuestas desde la década de 1830, la expansión ferroviaria
comenzó durante el primer periodo presidencial de Porfirio Díaz
Sergio Ortiz Hernán, Los ferrocarriles de México. Una visión social y
económica, vol. I. La luz de la locomotora (México: Ferrocarriles Nacionales
de México, 1987), 47–54.
7

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�El vocabulario ferroviario

(que comprende los años de 1877 a 1880). Si bien para 1850 se
había concluido el tramo Veracruz-El Molino, precursor de lo
que sería la línea del Ferrocarril Mexicano, fue hasta 1880 que
se entregaron permisos a compañías constituidas en la Unión
Americana; por ejemplo, la del Ferrocarril Central Mexicano, que
correría de la capital hacia Ciudad Juárez.8
La mayor influencia de Estados Unidos en la construcción
de estas líneas se reflejó también en el aspecto lingüístico ya que,
de los 196 vocablos identificados en el estudio, 21% (41/196) son
formas provenientes de otras lenguas, de las cuales 66% (27/41)
proceden del inglés.9
Resulta necesario detenerse en este punto para explicar
algunos conceptos lingüísticos de vital importancia para
comprender la constitución del vocabulario ferroviario de la
época. La convivencia frecuente entre dos o más lenguas puede
ocasionar que una (o las dos) adopte formas y/o significados
procedentes de otra, los cuales reciben el nombre de préstamos.
Éstos van desde extranjerismos (es decir, vocablos que se
María Isabel Bonilla Galindo, “Los ferrocarriles en México: un recuento
de su desarrollo”, Glifos, núm. 26 (2021): 11.
9
Aunque también hubo inversión británica durante la construcción de los
ferrocarriles, la mayoría de los empleados, hablantes del inglés, que mantuvieron contacto frecuente con los operarios nacionales procedían de Estados
Unidos, motivo por el que los mexicanos tuvieron acceso a la variante del
inglés utilizada por ellos (y que, en algunos casos, difiere de la británica).
Al hablar de contacto entre lenguas deben tomarse en cuenta, principalmente,
factores como el grado de convivencia y cercanía entre los respectivos grupos
de hablantes de cada idioma.
8

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integran, en su forma nativa, a una lengua distinta sin presentar
modificaciones; como sucede con el uso en español de software
o jeans) hasta préstamos adaptados (en donde los vocablos se
integran tras presentar cambios que les permiten adecuarse a
las reglas de su nueva lengua; como en futbolista, creado tras
la anexión del sufijo español -ista a football para referir oficio
o profesión).10 Ambos tipos de préstamo se documentan en el
corpus, hecho que evidencia los distintos mecanismos utilizados
por los trabajadores mexicanos para la conformación de su
vocabulario.
Entre los extranjerismos del inglés identificados se
encuentra, por ejemplo, el vocablo brakeman (del inglés brake
‘freno’, man ‘hombre’), empleado en el norte para denominar al
encargado de accionar los frenos del tren, así como de examinar
el estado de las chumaceras y otros componentes. Sin embargo,
este préstamo es sólo una de las cuatro formas lingüísticas
documentadas entre las décadas de 1880 y 1890, que refieren al
mismo trabajador. Como se había adelantado en la introducción,
durante este lapso también se registra el uso de garrotero y
retranquero en el centro y sur del país, respectivamente; fenómeno
que refleja la existencia de variaciones dialectales dentro de este
vocabulario desde sus primeros años de constitución. Además,
se verifica el empleo de guardafrenos, vocablo proveniente
Gloria Guerrero Ramos, “El préstamo lingüístico, uno de los principales
procedimientos de creación neológica”, Quaderns de Filologia. Estudis lingüistics 28 (2013): 126.
10

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�El vocabulario ferroviario

de España utilizado, en menor grado, al norte del país. Estas
diferencias diatópicas se explican a través del hecho de que la
introducción de préstamos en una región particular puede, en
ocasiones, manifestarse como variaciones en un determinado
idioma; lo que esclarece el uso de brakeman en el norte de México
debido a su cercanía con los Estados Unidos y a la influencia de
dicho país en los ferrocarriles de la zona.11
Imagen 1.
Distribución geográfica de las formas brakeman, garrotero,
guardafrenos y retranquero durante la década de 1880

Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias (en adelante CEDIF). Ferrocarril de Sonora. Nómina del departamento de servicio de trenes,
Tomo I, noviembre 1887.
11

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�Karen Flores

Otro ejemplo es el del extranjerismo bogie, proveniente de la
zona norte de Inglaterra, cuyo uso se extendió dentro del léxico
ferroviario francés, en donde se utilizó por encima del vocablo
truck que designa a la misma estructura de hierro diseñada para
soportar el peso de los vagones y las locomotoras. En sí, el empleo
de esta forma en México se explica mediante la presencia de
técnicos e ingenieros francófonos durante los años de inicio del
tendido férreo, ya que para la construcción del tramo Veracruz
a El Molino del Ferrocarril Mexicano (la que sería la primera
línea ferroviaria del país) se involucraron especialistas belgas,
motivo por el que, incluso, algunos de los textos se encuentran
escritos en francés.12 Aunado a lo anterior, en la década de 1860
tuvo lugar la segunda intervención francesa, a partir de la cual
el ejército invasor tomó posesión de este ferrocarril. Por tanto,
es en los años posteriores a 1880, tras la entrega de concesiones
a empresas norteamericanas, que se esclarece la gradual
desaparición de la forma bogie (ampliamente documentada en
el país hasta entonces) en favor del vocablo truck, utilizado
entre los operarios ferroviarios de Estados Unidos que arribaron
a México.
Aunque con anterioridad habían llegado trabajadores
extranjeros para laborar en otras industrias y empresas radicadas
en México, la proporción de dichas inmigraciones fue menor
John Greshman Chapman, La construcción del Ferrocarril Mexicano:
1837-1880 (México, DF: Secretaría de Educación Pública, 1975), 189.
12

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en comparación con la que trajo consigo la instalación del
ferrocarril.13 Como las compañías involucradas eran, en su
mayoría, de capital foráneo, los empleados especializados (como
los ingenieros, maquinistas y conductores, etc.) eran también
extranjeros y arribaron al territorio en número considerable ante
la falta de personal capacitado. Más aún, estas empresas optaron
por contratar mano de obra procedente de países como China,
Japón, Bélgica o Rusia, que a su vez se integró a las labores
de construcción en zonas donde escaseaba la fuerza de trabajo
nacional. Pero, en las décadas previas a la de 1910 (y, por tanto,
al estallido de la Revolución), el inglés fue la lengua privilegiada
dentro de las propias compañías ferroviarias establecidas en
México, las cuales incentivaban su empleo entre los operarios
nacionales;14 situación que contradecía lo estipulado en sus
reglamentos donde se exigía el uso oficial del español.15
Ortiz Hernán, Los ferrocarriles de México. Una visión social y económica,
vol. I. La luz de la locomotora, 59–59.
14
Un factor, poco considerado antes, que contribuyó a la desigualdad laboral
dentro de las compañías ferroviarias fue la lengua, ya que el sólo hecho de hablar inglés podía asegurar un lugar en los rangos más altos del escalafón. Esto
puede constatarse, por ejemplo, en una nota publicada el 30 de mayo de 1904
en El Ferrocarrilero, el periódico bisemanal de los trabajadores mexicanos:
“podríamos llenar las columnas de nuestro periódico comentando casos en los
que el mecánico mexicano es doblegado por un extranjero que, con la sola recomendación de hablar en inglés, se presenta como títere a quitarle el trabajo”.
“Redacción”, El Ferrocarrilero, el 30 de mayo de 1904.
15
Por ejemplo, desde el Reglamento para la construcción, conservación y
servicio de los ferrocarriles, publicado en 1883, ya se estipulaba el empleo
obligatorio del español dentro de las compañías. Todos los empleados en el
servicio de oficinas y trenes [...] hablarán español y emplearán con las perso13

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�Karen Flores

A pesar de la existencia de estos documentos, se tiene
registro de que, al menos hacia 1905, los maestros de las
denominadas casas redondas (traducción del inglés roundhouse,
de round ‘redondo’ y house ‘casa’) del Ferrocarril Nacional
sometían a fogoneros mexicanos a exámenes de orden en inglés
si éstos buscaban ascender a maquinistas. Lo mismo sucedía con
los empleados del Ferrocarril de Tehuantepec, en cuyo caso se les
impedía trabajar si no acreditaban las pruebas.16 Es más, algunos
de los textos correspondientes a la época presentan una edición
bilingüe inglés-español o se encuentran totalmente escritos en
inglés, lo que tuvo como consecuencia un menor acceso a los
documentos debido a que no todos los empleados nacionales
conocían esta lengua extranjera;17 aunado a los altos índices de
nas con quienes traten asuntos de servicio, el lenguaje y consideraciones que
al público son debidos. Todos los anuncios, libros de contabilidad, recibos
y demas (sic.) documentos que hubieren de darse al público ó presentarse á
las autoridades, agentes de fisco ó inspectores (sic.), deberán estar escritos
en el idioma español. Secretaría de Fomento, “Reglamento para la construcción, conservación y servicio de los ferrocarriles”, en Memoria presentada al
Congreso de la Unión por el Secretario de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General
Carlos Pacheco, ed. Secretaría de Fomento (México: Oficina Tipológica de la
Secretaría de Fomento, 1887), 554.
16
Guillermo Guajardo Soto, Trabajo y tecnología en los ferrocarriles de México: una visión histórica, 1850-1950 (México, DF: Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, 2010), 53.
17
La socióloga Shabot Askenazi ha estudiado la lucha de don Felipe Pescador, un antiguo trabajador mexicano que expuso la necesidad de cumplir
debidamente con el uso oficial del español ante la Junta Directiva de los Ferrocarriles Nacionales de México el 1° de julio de 1909. Esther Shabot Askenazi,
“La Gran Liga de Empleados de Ferrocarril y la huelga de 1908”, Estudios
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analfabetismo que entonces imperaban en el país. Para demostrar
lo dicho hasta ahora, se muestra a continuación una boleta de
despacho, en inglés, que se solía entregar a los conductores del ya
mencionado Ferrocarril de Tehuantepec para registrar la entrada
y salida de los trenes.
Imagen 2.
Boleta de despacho del Ferrocarril de Tehuantepec empleada
en 190818

Debido a este predominio del inglés, gran parte de los vocablos
provenientes de dicho sistema se incorporaron al español tras
presentar modificaciones para adecuarlos a las reglas de su nueva
lengua; esto dado a que el español constituía el idioma materno
Políticos, núm. 18–19 (1979): 242.
18
Compañía del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, Reglamento para el
Departamento de Transportes (México: Imprenta Lacaud, 1908), 43.
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de la mayoría de los trabajadores mexicanos.19 Tales préstamos
adaptados, a diferencia de los extranjerismos abordados en los
párrafos anteriores, documentan distintos tipos de cambio que
van desde lo fonológico hasta lo ortográfico. Entre los más
interesantes se encuentran las modificaciones registradas a
nivel morfológico; por ejemplo, mediante la anexión del sufijo
español -ero para referir a la persona que realiza la acción. Es
el caso de la forma donquero, usada para denotar al empleado
encargado de alimentar y dirigir a las mulas durante las labores de
terraplenado; vocablo creado en el país a partir de la forma inglesa
donkey ‘burro’.20 Como puede esperarse, el préstamo se utilizó
únicamente en la región del norte de México entre las décadas de
1890 y 1900, mientras que en el centro se optó, en su lugar, por el
vocablo mulero para denominarlo a causa de la menor influencia
ejercida por los Estados Unidos en la zona.
Por otra parte, también se documentaron préstamos que
sufrieron modificaciones al adaptarse, específicamente, a las
normas de formación de plural del español, las cuales dictan que,
Para poner un ejemplo, el Censo General de la República Mexicana de
1895 (el primero de su tipo en el país) registra que, en todo el territorio, los
hablantes de español alcanzaban los poco más de 10 millones, mientras que
los de náhuatl apenas 649 mil y los de maya 249 mil. Dirección General de
Estadística, Censo General de la República Mexicana verificado el 20 de octubre de 1895 (México: Oficina Tipológica de la Secretaría de Fomento, 1899),
91–116.
20
CEDIF. Ferrocarril de Sonora. Nómina del departamento de conservación
de vía, julio de 1905.
19

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si una palabra termina en vocal, su plural se crea al añadir el sufijo
-s (como mesa-s), en tanto que si finaliza en consonante se agrega
el alomorfo -es (por ejemplo, árbol-es). Algunos de los préstamos
siguieron la pauta de esta lengua: es decir, si el vocablo terminaba
con vocal se optó por el sufijo -s como en locomotivas (procedente
del inglés locomotive) y si finalizaba en consonante se anexó el
alomorfo -es, como sucede con furgones (en este caso, proveniente
del francés fourgon).21 No obstante, se registraron casos en los
que estos préstamos presentan formas alternantes, lo que significa
que un mismo vocablo aparece tanto con el sufijo -s como con
el alomorfo -es. Esto ocurre con la forma inglesa caboose, la
cual se mantuvo invariable en su estatus de extranjerismo (sin
sufrir cambios) hasta la década de 1890, momento a partir del
cual comenzó a documentar alternancia entre una forma singular
(caboose, cabús) y otras dos posibilidades de formas plurales,
una al agregar el sufijo -s al vocablo original (1a) y otra al anexar
el alomorfo -es al préstamo adaptado, como en (1b).
1a. En todas las terminales habrá una vía destinada solo para
cabooses y los empleados del patio los moverán solamente
para ponerlos en esa vía.22
Cabe aclarar que en esta investigación se analizaron todas las formas extranjeras, registradas en el corpus, que se integraron y emplearon dentro del
ámbito del ferrocarril de México, por lo que se toma en cuenta también aquellos préstamos que se introdujeron en España y se usaron sin modificaciones
entre los trabajadores del país.
22
Ferrocarriles Nacionales de México, Cédula de sueldos y reglamento para
los conductores y empleados de los Ferrocarriles Nacionales de México (México: The American Book and Printing Co., 1909), 15.
21

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1b. Los conductores de los trenes de carga deberán tener en sus
cabúses una provisión de palos de enganchar y cerciorarse de
que sus garroteros tienen de esos palos.23

El plural creado mediante el préstamo adaptado (es decir,
cabúses), que constituye el más integrado a las pautas del
español, es el que permanece dentro del vocabulario ferroviario
del país, pues el extranjerismo caboose comienza a desaparecer
paulatinamente en favor del vocablo modificado a fines del siglo
XIX.24 El fenómeno contrario ocurre con los préstamos truck
(en sus dos formas plurales trucks y truckes, identificadas en el
transcurso de la década de 1860) y ténder (con ténders y ténderes,
ambas registradas a inicios de la década de 1850), donde la forma
menos ajustada a las normas del español (trucks, ténders) fue la
que perduró.
Ahora bien, aunque los préstamos del inglés son los más
recurrentes (y, por tanto, los más citados de momento), también
se introdujeron algunos provenientes de otras lenguas con
menor prestigio en México. Al hablar de contacto entre lenguas
resulta vital tomar en cuenta el dominio social y el grado de
Camino de Fierro Nacional Mexicano, Reglamento para gobierno de los
empleados (México: Crawford Press, 1892), 25.
24
Cuando, en una lengua, se emplean dos elementos que designan al mismo
referente, al principio se utilizan ambos de manera alterna hasta que uno de
los dos restrinja o expanda su uso, o sea eliminado por completo. Esto depende, principalmente, de tres aspectos: su frecuencia de empleo, su integración
al sistema y la aceptabilidad que tenga entre los distintos hablantes. Yolanda
Lastra, Sociolingüística para hispanoamericanos (México, DF: El Colegio de
México, 1992), 189.
23

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estimación de cada idioma en el territorio, ya que determinan el
comportamiento de los actores implicados, así como el tipo de
influencia que el encuentro tiene en ambas lenguas.25 Por ende,
el predominio técnico de los países angloparlantes derivó en
una marcada preferencia por la incorporación de palabras del
inglés por sobre las que se habían originado en otros sistemas
lingüísticos. Con todo, la expansión ferroviaria en México
involucró, desde el tendido de sus primeras vías, la labor de
campesinos, obreros y jornaleros procedentes de ciudades y
comunidades cercanas a las nuevas vías e, incluso, el traslado
de personal a regiones en las que se carecía de mano de obra, lo
que dio lugar a desplazamientos intensivos que incentivaron el
contacto entre diferentes variantes del español y otros idiomas
nacionales. Como resultado de este fenómeno surge la forma
tlacualero, préstamo adaptado del náhuatl tlacualli ‘comida’ al
que se anexó el sufijo español -ero para designar al empleado
encargado de transportar y distribuir los alimentos entre las
cuadrillas. Sus primeros registros se limitan, a inicios del siglo
XX, al área del centro debido al mayor uso de esta lengua en
la zona, ya que al norte se denominó mediante el compuesto
portador de comidas.26
Para cerrar el apartado, vale la pena referir brevemente
un caso particular de préstamo que no se había abordado hasta
Lastra, 173.
CEDIF. Ferrocarril SudPacífico de México, división Tepic a la Quemada.
Nómina, noviembre de 1923.
25
26

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ahora: el calco, que consiste en la traducción exacta, miembro
por miembro, del compuesto extranjero (por ejemplo, perro
caliente es una reproducción fiel de la forma inglesa hot
dog, de hot ‘caliente’ y dog ‘perro’).27 En particular, dentro
del corpus investigado se registran dos calcos del francés;
primero, camino de hierro/fierro, proveniente del compuesto
chemins de fer (de chemin ‘camino’ y fer ‘hierro’), empleado
en España desde 1831 e introducido en el país durante la década
de 1850.28 En segundo lugar, material rodante que procede
a su vez del francés matériel roulant (de matériel ‘material’
y roulant ‘rodante’), utilizado para denotar al conjunto de
vagones y locomotoras que circulan sobre una vía férrea. No
obstante, también se documentan calcos del inglés como mesa
giratoria (de turntable, de turn ‘girar’ y table ‘mesa’), usado
para referir a la plancha circular que facilita la distribución de
las máquinas en los talleres; o derecho de vía ‘franja de terreno
dispuesta a cada lado de la vía para la óptima operación de los
trenes’, las cuales recibieron el nombre de servidumbres en
Juan Gómez Capuz, “El tratamiento del préstamo lingüístico y el calco en
los libros de texto de bachillerato y en las obras divulgativas”, Tonos. Revista
Electrónica de Estudios Filológicos, núm. 17 (2009), https://www.um.es/tonosdigital/znum17/secciones/tritonos-1-librosdetexto.htm.
28
La alternancia en el empleo de hierro y fierro dentro del compuesto se
registra más en el corpus de México en comparación con el de España, donde el lingüista Rodríguez Ortiz documenta camino de fierro en un sólo texto
publicado en 1844. Francisco Rodríguez Ortiz, Introducción y desarrollo del
léxico del ferrocarril en la lengua española [Tesis de Doctorado] (Barcelona:
Universitat de Barcelona, 1996), 229.
27

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España y cuya denominación en México resulta una traducción
del compuesto inglés right of way (de right ‘derecho’ y way
‘camino, vía’).
Mecanismos lingüísticos internos identificados en el
vocabulario ferroviario de México
Aunque el contacto lingüístico originado en México tras la
llegada del ferrocarril tuvo como consecuencia la introducción
de nuevos préstamos, los trabajadores mexicanos optaron por
recurrir también a otro tipo de mecanismos para conformar su
vocabulario. Esto no es un fenómeno nuevo ya que, en realidad,
las lenguas humanas evolucionan para adecuarse a las necesidades
comunicativas de sus hablantes, en ocasiones motivadas por la
serie de cambios que experimentan todas las sociedades a lo largo
del tiempo (como ejemplo de estos factores externos al sistema
se encuentran, justamente, los avances tecnológicos). Con la
implantación y funcionamiento de este medio de transporte en
el país se desencadenaron innovaciones que obligaron a los
operarios nacionales a crear formas léxicas (y a trasladar viejas
palabras a un uso especializado, como se verá más adelante). Esas
unidades de reciente creación se conocen como neologismos y
son el resultado de la manipulación, formal y/o semántica, de
elementos lingüísticos que existían previamente en la lengua
(como palabras y morfemas).29
Luis Alberto Hernando Cuadrado, “Sobre la formación de palabras en español”, en Lengua y cultura en la enseñanza del español a extranjeros: actas
29

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De hecho, algunas de las formas registradas durante el
periodo de estudio se crearon en México con vocablos que ya se
usaban antes en el español, debido a que esta lengua cuenta con
mecanismos que le permiten producir neologismos con base en
los elementos existentes en su sistema. Entre los más habituales
está la composición, que consiste en la unión estable de dos
unidades previas, lo que da lugar a un compuesto con significado
propio (por ejemplo, abrelatas y rompecabezas son resultado de
la combinación de dos palabras independientes). Sin embargo, se
reconocen varios tipos de composición, de acuerdo con la fusión
gráfica de sus constituyentes. En el corpus, la mayoría de las formas
se crearon por sinapsia; es decir, a partir de una unión dispuesta
mediante la preposición de, como en casa de máquinas: puesto
que la construcción de los talleres no siguió siempre la estructura
circular en sus edificios, se optó por formar el compuesto para
indicar el vehículo destinado a su uso, las locomotoras.30 Este
ejemplo se concibe como un compuesto (y no como dos palabras
separadas) dado a que, sólo en conjunto, ambos elementos
designan un referente único. En sí, la creación de dichas formas
del VII Congreso de ASELE (España: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 1998), 257.
30
Cabe recordar que los talleres para locomotoras que mantuvieron una estructura redonda recibieron el nombre de casas redondas, una traducción del
inglés roundhouses. Por tanto, se creó el compuesto casa de máquinas para
diferenciar aquellas que no mantuvieron dicho patrón, aunque los trabajadores
decidieron retomar el primer elemento del calco (casas) al momento de su
formación.
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es de gran productividad en la terminología científica y técnica,
porque su estructura posibilita una especificación detallada del
objeto.31
Imagen 3.
Casa de máquinas de los talleres de Doña Cecilia en Tamaulipas,
1926.32

Entre los compuestos por sinapsia dignos de mención se
encuentran chapas de unión, placas de unión y planchuelas
de unión, los cuales son sinónimos que denominan a la misma
pieza de hierro rectangular, con cuatro tornillos, colocada en
cada extremo del riel para unirlo a su inmediato sucesivo; tal
como puede comprobarse en los ejemplos (2a), (2b) y (2c). Sin
Manuel Alvar Ezquera, La formación de palabras en español (México, DF:
Arco, 1995), 22.
32
Casa de máquinas de los talleres de Doña Cecilia en Tamaulipas, 1926.
Fondo FNM, Sección Comisión de Avalúo e Inventarios. Secretaría de Cultura,
CNPPCF, CEDIF.
31

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embargo, antes de la creación de estos neologismos, en el país
ya se documentan otras formas empleadas para designarla entre
las décadas de 1860 y 1870: eclisas (préstamo adaptado del
francés éclisses ‘tableta, tablilla’), bridas (procedente de España)
y orejetas (vocablo que, de acuerdo con el ingeniero Santiago
Méndez, proviene del alemán die lahese).33
2a. Desde entonces, esta vía ha sido notablemente mejorada,
construyéndose de nuevo con rieles ligados entre sí por chapas
de unión atornilladas.34
2b. Se ligarán entre sí los rieles por medio de placas de unión
aseguradas con tornillos, y se fijarán á (sic.) los durmientes con
clavos de hierro.35
2c. Cada junta o extremo del riel será asegurado con un par
de planchuelas de unión, con sus cuatro tornillos, rectas o de
ángulo y de tamaño uniforme.36
En el Manuscrito del ingeniero Santiago Méndez, de 1879, se explica que
este vocablo procede del compuesto alemán die lasehe. No obstante, su traducción actual no corresponde con la registrada en dicho documento: “el riel
tenía que vencer aun otra objeción: la dificultad de unir convenientemente las
extremidades. Se decía que no era posible unirlo por medio de chapas de unión
u orejetas (en franc. éclisses, tablillas. - fish plates en inglés; se dice en alemán
“die lasehe”, orejetas de zapato, que expresa bastante bien el objeto de estas
fuerzas)”. Santiago Méndez y Méndez, Manuscrito (México: Edición del autor, 1879), 17.
34
Generalidades sobre ferrocarriles de fuertes pendientes y sobre el sistema
de vía angosta (México: Imprenta de Ignacio Escalante, 1871), 10.
35
E. Velasco, “Capítulo III. Ferrocarriles. Informe del jefe de la sección 3a”,
en Memoria presentada al Congreso de la Unión por el Secretario de Estado
y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General Carlos Pacheco, ed. Secretaría de Fomento (México:
Oficina Tipológica de la Secretaría de Fomento, 1887), 280.
36
Camino de Fierro Nacional Mexicano, Reglamento para cabos de cuadri33

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Cuadro 1.
Variación dialectal de los sinónimos de planchuela durante la
década de 1880

Vocablo

Línea(s) férrea(s) en que se documenta

Chapas

Ferrocarril de Matamoros, Ferrocarril de
Veracruz

Chapas de unión

Ferrocarril Nacional Mexicano (división Al
Salto y Maravatío)

Fish plates

Ferrocarril Internacional Mexicano

Placas de unión

Ferrocarril Central (división Fresnillo a
Santa Rosalía)

Planchas

Ferrocarril de Mérida a Peto, Ferrocarril
Central (división San Luis Potosí a Tampico)

Planchas de
unión

Ferrocarril de Hidalgo, Ferrocarril de San
Marcos, Ferrocarril de Mérida a Calkiní,
Ferrocarril
Internacional,
Ferrocarril
Mexicano

Planchuela de
unión

Ferrocarril de Mérida a Peto

Pero, es durante la década de 1880 que se documentan hasta
siete sinónimos utilizados para designar esta misma pieza de
llas (México: Editorial Bouligny y Schmidt, 1892), 19.
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hierro, los cuales se incluyen en el siguiente cuadro. Como se
puede apreciar, los vocablos están repartidos a lo largo de todo el
territorio nacional y sólo uno, fish plates, constituye un préstamo
de otra lengua (en este caso, del inglés). Por su parte, el compuesto
planchas de unión, identificado en España desde 1862,37 es la
forma más usada en la década, con registros de su empleo en
ferrocarriles pertenecientes al centro, norte y sur del país. Incluso
en una línea férrea es posible reconocer sinónimos que alternan
entre sí; por ejemplo, planchas y planchuela de unión, ambas
utilizadas en el Ferrocarril de Mérida a Peto en el transcurso de la
década. Dichas formas competidoras desaparecieron de manera
gradual en favor del vocablo planchuela, que se documentó por
primera vez a mediados de la década de 1860 y que, a partir de la
de 1880 (cuando se comienza a registrar paulatinamente en textos
generales sobre ferrocarriles), constituirá la forma predominante
en México.
Otros de los neologismos identificados son los compuestos
aglutinados, que consisten en la completa fusión gráfica de los
elementos que los integran (como en la palabra telaraña). En un
inicio, muchas formas se encontraban enlazadas por un guion;
no obstante, algunas lo perdieron conforme su uso era cada vez
más recurrente. Por ejemplo, guarda-camino es un compuesto,
creado en México hacia la década de 1850, que se utilizó para
Rodríguez Ortiz, Introducción y desarrollo del léxico del ferrocarril en la
lengua española [Tesis de Doctorado], 267.
37

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referir al empleado destinado a la vigilancia de una vía (3a). Sin
embargo, a mediados de la década de 1860 surge también su
forma aglutinada, guardacamino (3b), con la que alterna hasta la
década de 1880. Además de los neologismos competidores, se
presentan otros dos sinónimos: la forma guarda camineros (3c) y
el compuesto guarda-vía, el cual se analiza a continuación.
3a El guarda-camino que, con algunos cuantos hombres,
reponga las descomposturas de los puentes y algunas otras
obras que amenazasen algun riesgo á los caminantes (sic.),
debe estar pendiente en su puesto.38
3b. Los guardacaminos no se separarán de sus tramos durante
todo el día, ni permitirán que caminantes a pie o a caballo
transiten por la vía.39
3c. Una bodega de ladrillo para combustible y seis casitas para
los guarda camineros fueron construidas en igual periodo
para el cuidado de la vía.40

Como se adelantó en el párrafo anterior, guarda-vía es la forma
predominante durante el periodo de estudio. Proveniente de
Empresa del Camino de Toluca a Morelia, Tercer informe de la junta directiva del camino de Toluca a Morelia (México: Imprenta de Ignacio Cumplido,
1852), 3.
39
Ferrocarril Nacional de Tehuacán a La Esperanza, Reglamento para el
servicio económico del Ferrocarril de Tehuacán a La Esperanza (México: Imprenta de Ignacio Escalante, 1879), 9.
40
I. Garfias, “Compañía Constructora Nacional Mexicana-Tramo de Matamoros a Monterrey. Inspección oficial”, en Memoria presentada al Congreso
de la Unión por el Secretario de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, General Carlos Pacheco, ed. Secretaría de Fomento (México: Oficina Tipológica de la Secretaría de
Fomento, 1887), 800.
38

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España donde se creó, llegó al país como un compuesto separado
por guion a inicios de la década de 1880 (4a) y desde sus primeros
años alternó con las formas mencionadas; aunque es justamente, a
mediados de la década de 1880, que aparece aglutinado, tal como
se muestra en el ejemplo (4b). Cabe aclarar que la desaparición del
signo (-) es relevante dado que evidencia la completa integración
de ambas formas en una sola, así como el hecho de que los
hablantes ya la conciben como si fuera una misma palabra. Es
más, guardavía resulta el único compuesto registrado entre los
años de 1900 a 1930, pues el resto (guardacamino y guarda
camineros) deja de emplearse de manera paulatina a lo largo de
las últimas dos décadas del siglo XIX.
4a. Se ha sostenido constantemente sobre la vía en explotación,
además de los seis guarda-vías que incesantemente la
recorren, una cuadrilla de 20 hombres con un jefe inteligente
y práctico, que se ocupa en componer los desperfectos
ocasionados por el tráfico, reponiendo los durmientes que se
inutilizan.41
4b. Es también deber de los guardavías apagar los fuegos que
se originen por las chispas de las locomotoras en la vía y vigilar
las propiedades de los demás.42

Ahora bien, el uso excesivo del inglés durante los años de
inicio de tendido y servicio ferroviarios, junto con otros
Casares, “Informe relativo á las operaciones del Ferrocarril de Mérida a
Calkiní, en el segundo semestre de 1884”, 657.
42
Compañía Limitada del Ferrocarril Central Mexicano, Reglamento para el
Departamento de transportes (México: Imprenta de Hull, 1903), 40.
41

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fenómenos discriminatorios de los que eran objeto al interior
de las compañías, generaron descontento entre los empleados
mexicanos; a tal magnitud que se desencadenaron movimientos
que coincidirían con la adquisición de las líneas férreas más
importantes del país por parte del gobierno de Porfirio Díaz
(esto imprimió a la lucha un sello nacionalista al convertirse el
Estado, por primera vez, en dueño del 51% de las acciones de
las empresas ya establecidas en el territorio). Tras la creación de
Ferrocarriles Nacionales de México en 1908, empezó de manera
definitiva la mexicanización de este medio de transporte,
proceso que legitimó las demandas de sus trabajadores, quienes
exigían la mayor contratación de personal nacional, así como
la eliminación de todas las segregaciones que, hasta entonces,
habían prevalecido en estas compañías.43 Por supuesto, entre
las peticiones se encontraba el empleo del español para los
asuntos relacionados con la administración y funcionamiento
de los ferrocarriles, antes llevados a cabo en inglés (tal como se
explicó en el apartado previo).
Estos movimientos tuvieron un impacto directo en el
vocabulario ferroviario del país, pues el número de trabajadores
extranjeros comenzó a decaer en las siguientes décadas y, por
tanto, también el uso de otras lenguas no mexicanas. Además, el
constante crecimiento de la red ferroviaria se vio afectado por el
estallido de la Revolución, aunado a que la lucha armada permitió
Shabot Askenazi, “La Gran Liga de Empleados de Ferrocarril y la huelga
de 1908”, 217.
43

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al personal nacional asumir, por primera vez, puestos de control
y otros cargos altos dentro de las compañías en las que antes
habían tenido poca incidencia; esto debido a la salida paulatina
de aquellos empleados no nacionales que todavía quedaban
en México y que habían ocupado posiciones superiores en el
escalafón. Aunque ese ambiente de inestabilidad política afectó
la educación universitaria del país, a partir de 1917 sus alumnos
de ingeniería lograron realizar sus prácticas profesionales en
algunas de las empresas ferroviarias e integrarse a las tareas de
restauración de maquinaria y vías que se llevaron a cabo, así como
a la construcción de nuevas líneas y a la operación de trenes.44
Desde entonces, la lengua oficial del ferrocarril en el país sería el
español y sus actividades de servicio mantendrían el movimiento
migratorio que había iniciado con el tendido mismo de sus vías;
condición que incitó cambios frecuentes en los componentes de
su vocabulario.
A pesar del empleo obligatorio del español en las décadas
posteriores a la Revolución y, por tanto, del menor registro
Esta situación no siempre fue así. Por ejemplo, durante el mandato de Benito Juárez se modificó la organización del antiguo Colegio de Minería, creado
desde 1792, para establecer la Escuela Especial de Ingenieros, que después dio
origen a la Escuela Nacional de Ingenieros (ENI). Además, se intentó vincular
fuertemente esta profesión con el ferrocarril, por lo que se decretó, desde el 25
de marzo de 1867, que las compañías constructoras de líneas férreas estaban
obligadas a recibir a los estudiantes de ingeniería civil, de puentes y caminos
de la ENI para que realizaran sus prácticas. No obstante, la disposición encontró fuertes resistencias que dificultaron o imposibilitaron el aprendizaje de
muchos mexicanos. Guajardo Soto, Trabajo y tecnología en los ferrocarriles de
México: una visión histórica, 1850-1950, 31–32.
44

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de préstamos léxicos en comparación con el periodo anterior,
el vocabulario ferroviario siguió documentando fenómenos
lingüísticos como la creación de neologismos y la variación dialectal.
Por ejemplo, las formas cambia-vía y agujita, utilizadas para referir
al empleado a cargo de accionar los cambios en la vía, se registran
sólo en la zona norte del país. Ambas aparecen en nóminas de la
década de 1910 a 1920,45 momento para el que los contactos entre
el español y otras lenguas extranjeras habían aminorado dentro de
las compañías ferroviarias. Además, durante el periodo en que se
documentan conviven también con otros sinónimos incluidos en
textos generales sobre el ferrocarril. Así entonces, las cuatro formas
léxicas alternantes reconocidas en la época son:
a) Las formas cambia-vía y agujita, empleadas al norte
de México.
b) El vocablo derivado cambiador (del verbo cambiar, al

que se agregó el sufijo –(a)dor para indicar el agente de la
acción), registrado en las zonas del centro y del sur.
El compuesto guarda-agujas, procedente de España,
el cual se documenta en las tres regiones (norte, centro y
sur del país).
c)

La zona dialectal que abarca el empleo de cada una de las cuatro
formas identificadas en el corpus se muestra en la siguiente
imagen.
CEDIF. Ferrocarriles Nacionales de México y anexos, división Torreón.
Nómina del departamento de transportes, diciembre de 1925.
45

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Imagen 4.
Distribución geográfica de las formas cambia-vía, agujita,
cambiador y guarda-agujas en la década de 1910

Finalmente, un fenómeno que se documenta, en menor grado,
desde los primeros años de tendido férreo es la especialización
semántica. Esta se da porque, a través del tiempo, una misma
palabra puede obtener más significados que alternan con el original:
entre los factores que producen esto se encuentra su empleo en
contextos distintos al primero en que se usó, lo que es posible
explicar debido a la necesidad de nombrar nuevos referentes
ante, por ejemplo, los avances científicos y tecnológicos, como
la aparición del ferrocarril. Entonces, al requerir de vocablos que
designen objetos, ideas o conceptos recientes, surgen tres opciones
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�El vocabulario ferroviario

(dos de las cuales han sido expuestas antes): 1) generar formas
a partir de elementos existentes en la lengua (neologismos), 2)
introducir vocablos procedentes de otra (préstamos) o 3) agregar
el nuevo significado a una palabra vieja. En sí, la especialización
semántica sucede cuando una forma adquiere un significado
particular que sólo es aplicable dentro de un ámbito específico.
En realidad, lo más frecuente es que posea un significado general
en la lengua común y otro sentido especializado en un contexto
restringido.46
Sin embargo, las especializaciones semánticas resultan
el fenómeno menos frecuente en el corpus, pues la mayoría de
los vocablos del español general que se trasladaron al ámbito
ferroviario adquirieron esos significados en España, sin registrar
modificaciones semánticas en México. Es el caso, por ejemplo,
del vocablo carril, el cual designó primero a la barra de hierro
utilizada para soportar y guiar a los trenes (5a); no obstante, en
el contexto ferroviario también se empleó como sinónimo de vía
(5b), debido a que ésta se conforma de varios rieles. En México,
el término carril llegó con ambos significados, por lo que no se
puede hablar de cambios semánticos llevados a cabo en el país.
5a. Las juntas están aseguradas con eclisas ahuecadas que
abrazan la cintura y cabeza inferior del carril, sugetas (sic.)
por medio de tornillos y tuercas.47
Stephen Ullman, Semántica. Introducción a la ciencia del significado (México, DF: Aguilar, 1976), 182–83.
47
Proyecto de un ferro carril de Veracruz a Mejico (México: Imprenta de Va
46

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5b. El asiento del ferro-carril se ha formado con la mayor
economía y para un carril solamente, con rieles de 25
kilogramos por metro de largo.48

Otro ejemplo de especialización semántica resulta el uso de
la forma plural empalmes a mediados de la década de 1860,
momento en el que recibió un significado particular dentro del
contexto ferroviario del país, ya que se comenzó a utilizar, como
sinónimo de planchuela, para denominar a la pieza de hierro
que une a un riel con otro (6a), la cual ha sido mencionada
previamente. Pero esta acepción (únicamente adjudicada al
plural de la forma) no se mantuvo en el corpus, pues el nominal
empalme (tanto singular como plural) sólo continuó denotando,
en el ámbito ferroviario, al punto en que convergen dos líneas
de ferrocarril, como en:
6a. Los empalmes (eclisses, fish-plates), tal es el nombre que
se da á (sic.) las placas que unen las extremidades de los rieles.49
6b. Cuando una línea tenga que enlazarse con otra, los
empalmes se harán únicamente en las estaciones designadas.50
Woutes, 1851), 11–12.
48
Proyecto de un ferro carril de Veracruz a Mejico, 11–12.
49
Pedro Almazán, Tratado sobre caminos comunes ferrocarriles y canales.
Construcción de puentes ordinarios, oblicuos de madera y suspendidos; teoría
del vapor y su aplicación a las locomotrices y navegación (México: Imprenta
Literani, 1865), 87.
50
Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, Reglamento para la construcción, conservación y servicio de los ferrocarriles expedido por decreto el
10 de julio de 1883 (México: Imprenta de la Oficina Impresora de Estampillas,
1892), 31.
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�El vocabulario ferroviario

Otro caso es el de la palabra garrote (que inicialmente refería al
palo grueso que puede emplearse a modo de un bastón), la cual
adquirió en México una nueva acepción en el ámbito ferroviario
al denominar al sistema que permite frenar el tren. Esta acepción,
registrada desde 1860, se debe al hecho de que en el país se
empezó a usar un palo que permitía hacer palanca para girar el
disco del freno; motivo por el que su empleo frecuente entre
los trabajadores del ferrocarril provocó que el vocablo garrote
designara entonces a todo el mecanismo, como se evidencia en
los ejemplos de (7a) y (7b). Dicho fenómeno semántico dio lugar
también a una locución verbal, dar garrote, creada en México
para denotar la acción de utilizar el garrote y accionar el freno,
como en (7c).
7a. De algunos años á esta parte, se ha ido generalizando
el empleo de unas locomotivas que los ingleses llaman
tank-engines y que llevan consigo su provision de agua y
combustible y el aparato que ayuda á contener su marcha (el
freno ó garrote).51
7b. Tanto los Jefes de Estacion (sic.) como los conductores de
trenes cuidarán de que el último carro de todo tren tenga buen
garrote antes de partir.52
7c. Las locomotivas mas (sic.) comunmente (sic.) utilizadas
llevan tras de sí, en otro vehículo llamado tender, su provisión
Santiago Méndez Echazarreta, Nociones prácticas sobre caminos de fierro
(México, 1864), 194.
52
Ferrocarril Mexicano, Recopilación de órdenes y circulares emitidas en
diversas fechas y relativas al servicio de este Ferrocarril (México: Tipografía
de Gonzalo A. Esteva, 1879), 19.
51

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de agua y combustible, y el aparato para dar garrote y contener
su marcha.53

Conclusiones
El análisis de los distintos términos permitió identificar
características particulares en el vocabulario ferroviario de
México, debido a que las condiciones de construcción y servicio
de los ferrocarriles en el territorio fueron únicas si se las compara
con otras regiones. El hecho de que las empresas a cargo eran,
en su mayoría, extranjeras se reflejó en la incorporación de
préstamos léxicos, ya que la influencia de los Estados Unidos en
el tendido y la operación de los ferrocarriles del país tuvo un fuerte
impacto sobre su vocabulario, lo que explica que gran parte de
los términos foráneos procedan del inglés. Mediante el recorrido
en el tiempo llevado a cabo antes, también se pudo apreciar la
incidencia de fenómenos históricos sobre la lengua al documentar
préstamos del francés ligados a la Intervención francesa. Además,
es llamativo haber encontrado vocablos del náhuatl, pues éstos
están ligados a los trabajadores, a su origen y a la vitalidad de su
lengua. No obstante, tanto la naturaleza multilingüe de México
como el contacto lingüístico que propició el tendido de sus vías
generaron, incluso, el surgimiento de variaciones dialectales. Si
se observa todo esto de manera general, es posible distinguir en
el vocabulario ferroviario de México, palabras que no pertenecen
a ningún otro vocabulario de su tipo.
53

Méndez Echazarreta, Nociones prácticas sobre caminos de fierro, 194.

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La perspectiva diacrónica de la investigación permitió
comparar, además, las décadas de mayor afluencia de trabajadores
extranjeros con las posteriores a la Revolución; momento para
el que estos empleados se habían visto forzados a abandonar
el país. Los datos muestran más variación dialectal durante
la década de 1880, cuando inician las labores de construcción
de las grandes líneas del Ferrocarril Central y del Ferrocarril
Nacional que cruzaban desde la capital hasta la frontera norte,
las cuales importaron mano de obra procedente de regiones y
países muy diferentes. Es el caso, por ejemplo, de los sinónimos
de planchuela, ya que hacia esta época se documentan hasta siete
formas para denominar a la misma pieza de hierro. Pero, incluso
para la década de 1920, se registran variaciones con formas del
español, como lo son agujita y cambia-vía empleadas sólo en el
norte, lo que posibilita aventurar la existencia de este fenómeno
lingüístico en décadas posteriores.
Una vez que han sido evidenciadas estas diferencias entre
el vocabulario ferroviario de México y otros léxicos técnicoespecializados, resulta de vital importancia continuar con la
recuperación de la información lingüística contenida en los
escritos que aún se conservan en los archivos del Museo Nacional
de los Ferrocarriles Mexicanos y que no forman parte de la
investigación. Primero, debido a que el estado actual de algunos
de los textos apremia su rescate antes de la pérdida definitiva de
los datos que incluyen. En segundo lugar, porque el recuperarlos
permite también la reconstrucción tanto histórica como lingüística
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de los demás periodos de funcionamiento de los ferrocarriles,
los cuales presentan sus propios fenómenos particulares. Dada
la relevancia de este medio de transporte en el país, su estudio
posibilita rescatar una parte de la memoria colectiva de México.
Referencias
Archivo
Centro de Documentación e Investigación Ferroviarias (CEDIF)
Bibliografía
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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Marquesinas ferroviarias. Tipología arquitectónica
de las antiguas estaciones de pasajeros en
Nuevo León
Railways Portals. Architectural typology of the
old passenger stations in Nuevo León
Óscar Abraham Rodríguez Castillo
orcid.org/0000-0003-3040-7840
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
José Eugenio Lazo Freymann
orcid.org/0000-0003-2199-8044
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México

Recibido: 14 de noviembre de 2023
Aceptado: 15 de enero de 2024

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Rodríguez Castillo, Óscar Abraham / Lazo Freyman, José Eugenio. This is an open-access article distributed under
the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0],
which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-121
Email: orodriguez.cien@gmail.com jelazof@gmail.com

�Marquesinas ferroviarias. Tipología arquitectónica de las antiguas estaciones de pasajeros en
Nuevo León
Railways Portals. Architectural typology of the old passenger
stations in Nuevo León
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0003-3040-7840

José Eugenio Lazo Freymann

Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0003-2199-8044
Recibido: 14 de noviembre de 2023
Aceptado: 15 de enero de 2024

Resumen: En este trabajo se propone una tipología de las estaciones
ferroviarias de pasajeros de Nuevo León, las cuales quedaron en
desuso tras la extinción de Ferrocarriles Nacionales de México, y
la concesión de las vías férreas a la iniciativa privada. Para ello, se
lleva a cabo una revisión de las particularidades arquitectónicas,
el contexto histórico en que se construyeron, así como el valor
patrimonial que le es conferido en la actualidad. Cabe mencionar
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�Óscar Rodríguez y Eugenio Lazo

que la tipología es producto de una investigación documental,
pero sobre todo de campo, la cual dio inicio hace más de cinco
años. En este sentido, el texto viene acompañado de fotografías
tomadas por los autores. El objetivo de la investigación es
visibilizar el potencial de las estaciones ferroviarias para formar
parte del patrimonio cultural del estado, especialmente para
las comunidades cercanas a estas. No hay que olvidar que las
estaciones fueron puntos neurálgicos de la actividad económica
y social de los pueblos. En este sentido, ocupan un lugar especial
en la memoria colectiva de las comunidades.
Palabras clave: Ferrocarriles Nacionales de México, Ferrocarriles,
México, Patrimonio, Estaciones ferroviarias
Abstract: This work proposes a typology of the passenger railway
stations of Nuevo León, which fell into disuse after the extinction
of Ferrocarriles Nacionales de México, and the concession
of the railway tracks to private initiative. To accomplish this,
we conducted a review of the architectural particularities, the
historical context in which they were built, as well as the heritage
value that is conferred on them today. It is worth mentioning that
the typology is the product of documentary research, but mainly
field research began more than five years ago. In this sense, the
text is accompanied by photographs taken by the authors. The
objective of the research is to make visible the potential of railway
stations to form part of the state’s cultural heritage, especially for
the communities near them. We must not forget that the stations
were nerve centers of the economic and social activity of the
towns. In this sense, they occupy a special place in the collective
memory of the communities.
Keywords: Ferrocarriles Nacionales de Mexico, Railways,
Mexico, Heritage, Railway stations
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�Marquesinas ferroviarias

Introducción
El presente trabajo tiene por objetivo presentar una tipología
arquitectónica de las estaciones de pasajeros que hay en Nuevo
León (México), considerando variables como los elementos
constructivos, contexto histórico y su valor como patrimonio
cultural material e inmaterial. Dicha tipología se basa
principalmente en el trabajo de campo, es decir, en el registro
fotográfico de las estaciones, así como información general de
las mismas. Para ello, dividimos el texto en dos apartados. En el
primero, recuperamos la tipología de elaborada por Lucina Rangel
y Juana María Rangel,1 que agruparon las estaciones en cuatro
categorías a decir: principales, provisionales, tipo y bandera. Con
base en lo apuntado por las autoras, identificamos las estaciones
en Nuevo León que entran en dichas categorías. Posteriormente
presentamos una propuesta tipológica de las estaciones de Nuevo
León con tres categorías: Estaciones Históricas, Estaciones
Contemporáneas y Las Estaciones.
La primera conformada con aquellas estaciones construidas
previo a la fusión de las dos grandes compañías ferroviarias El
Central y El Nacional; que se prolonga hasta la nacionalización
Lucina Rangel Vargas y Juana María Rangel Vargas, “Estaciones ferroviarias de México”, en Estaciones ferroviarias de México. Patrimonio histórico, cultural y artístico, ed. Teresa Márquez Martínez, Lucina Rangel Vargas, y Juana María Rangel Vargas (México, DF: Centro Nacional para la
Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero; Instituto Nacional del
Antropología e Historia; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010),
55–116.
1

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�Óscar Rodríguez y Eugenio Lazo

de los Ferrocarriles Nacionales durante el periodo presidencial
del general Lázaro Cárdenas (1934-1940); la segunda, abarca el
periodo comprendido entre 1940 y la privatización del sistema
ferroviario a través de la figura de concesiones. En esta etapa
se observa la introducción de nuevos materiales y la tendencia
a la uniformidad de los edificios; la tercera es de carácter
transversal y la utilizamos para resaltar las singularidades de las
cuatro estaciones incluidas en esa categoría. En este sentido, la
variable a considerar no es la temporalidad sino los elementos
arquitectónicos que las hacen únicas en el contexto local o incluso
nacional.
1.
Tipología histórica de las estaciones
Las estaciones forman parte de la infraestructura ferroviaria, cuya
importancia no es mayor ni menor al resto de los activos materiales
y los miles de ferrocarrileros que hacen posible el funcionamiento
adecuado de este medio de transporte; no obstante, son las más
visibles dado que una de sus principales funciones es regular la
afluencia de carga y pasajeros.
Gracias a ello, el diseño arquitectónico de las estaciones,
además de orientarse a la funcionalidad, es decir, a una distribución
racional de los espacios, adquirieron una carga simbólica siendo
la carta de presentación de las compañías ferroviarias. En este
sentido, las dimensiones y los detalles ornamentales se asociaron
a la solidez empresarial, pero también a la pujanza de las ciudades
que formaban parte del itinerario. No es casual el esmero que las
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�Marquesinas ferroviarias

compañías pusieron en las estaciones terminales, regularmente
instaladas en las capitales de los estados, en contraste con las
ubicadas en poblaciones no estratégicas o de baja demografía,
donde el diseño arquitectónico fue generalmente modesto y hasta
cierto punto genérico.
Imagen 1.
Estación Villaldama

Asimismo, las estaciones estaban equipadas para abastecer a
los trenes de carbón y agua, brindar un mantenimiento básico y
proporcionar las instrucciones de ruta para el resto del trayecto.
Para ello, el interior del edificio se dividía en diferentes secciones
que albergaban al personal operativo como telegrafistas, jefe de
estación, ayudantes, entre otros. Bodegas de carga, cuarto de
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�Óscar Rodríguez y Eugenio Lazo

herramientas, viviendas de los trabajadores, vías secundarias, etc.
completaban el complejo ferroviario, cuyo tamaño variaba según
el tráfico de trenes en la región.
En México, la construcción y administración de las líneas
de ferrocarril estuvo, hasta antes de la nacionalización, a cargo
de compañías extranjeras, esto es británicas y estadounidenses
principalmente. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, las
segundas solicitaron la autorización del gobierno federal para
construir caminos de hierro que unieran la capital del país con
la frontera norte y, de esa forma, enlazarlas con las propias. Las
compañías ferrocarriles estadounidenses Central y Nacional fueron
las responsables de unir la capital del país con la frontera norte. La
primera estuvo a cargo de la construcción y administración de la
vía México-Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez), y la segunda de la
vía México-Nuevo Laredo. Ambas tenían experiencia probada y
trajeron consigo el equipo, el personal y las técnicas constructivas,
así como los estilos arquitectónicos de las estaciones. La vía
troncal de El Ferrocarril Central entró en operaciones en 1882,
en donde en cuatro años construyeron casi dos mil kilómetros
de vía. Al Ferrocarril Nacional le tomó seis años la construcción
de 1352 kilómetros de vía, quedando concluidos los trabajos en
1888. Pero la celeridad en la construcción del tendido férreo no
fue la misma respecto a las estaciones. De acuerdo con una reseña
elaborada por Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas en
1902, citada por Ortiz Hernán2, las estaciones y paraderos en la
Sergio Ortiz Hernán, “De estaciones, trenes y paisajes”, en Estaciones
ferroviarias de México. Patrimonio histórico, cultural y artístico, ed. Teresa

2

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�Marquesinas ferroviarias

línea México-Laredo, “nada tienen de notable”. La prioridad era
la vía, pues entre más tardaran en abrir el servicio de trenes, más
tiempo les tomaría recuperar la inversión.
Pero aquí nos hacemos los primeros cuestionamientos:
¿había una norma oficial para ese tipo de edificios? ¿Cuál fue
el marco arquitectónico de referencia para la construcción de
estaciones? Una manera sencilla de responder a estas interrogantes
es: sí, en términos generales, pero no en lo particular. Ciertamente
una respuesta como la anterior no deja satisfecho a nadie, por lo
que es necesario ahondar en el tema. Veamos.
De acuerdo al reglamento ferroviario de 1883, las
compañías constructoras estaban obligadas a “establecer en ellas
[las estaciones] un local convenientemente resguardado en el que
pueda el público en general sin incomodidad ni inconveniente,
esperar la salida o llegada del tren”.3 Aunado a lo anterior, en la
fachada principal debía colocarse un letrero con el nombre de la
estación y de la localidad, así como un reloj en sincronía con el
movimiento de los trenes. Además, antes de construir cualquier
edificio para el servicio de pasajeros, las compañías estaban
Márquez Martínez, Lucina Rangel Vargas, y Juana María Rangel Vargas (México, DF: Centro Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero; Instituto Nacional del Antropología e Historia; Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, 2010), 17–54.
3
Ortiz Hernán, Sergio, “De estaciones, trenes y paisajes”, en Estaciones
ferroviarias de México. Patrimonio histórico, cultural y artísticos, de Márquez Martínez, Teresa, Rangel Vargas, Lucina (México: Centro Nacional para
la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero, Instituto Nacional de
Antropología e Historia, Conaculta, 2010), 39.
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obligadas a presentar el proyecto a la Secretaría de Fomento para
su autorización. Como advierte Ortiz, quedaba implícito en el
reglamento que una estación, además de ser el lugar donde el tren
detenía su marcha, constaba de un edificio cuyas dimensiones
podían variar según la localidad. No obstante, el mismo reglamento
hacía mención de “paraderos”, aunque sin dar mayor información
al respecto. Esto lleva a inferir que las especificaciones señaladas
arriba aplicaban principalmente para las estaciones terminales o
las intermedias de importancia relativa, mientras aquellos puntos
marcados en el itinerario donde el servicio de carga y/o pasaje
tenían poca o nula demanda, lo estipulado en el reglamento
era pasado por alto. Cabe señalar que la tecnología de la época
aplicada al transporte ferroviario exigía grandes cantidades de
provisiones para su operación. Junto a las locomotoras de vapor
era enganchado un tender, vagón tipo góndola con las reservas de
combustible, aceite y agua necesarios para recorrer una distancia
determinada, el cual era reabastecido en cada estación o paradero.
Por consiguiente, el tren no solamente detenía su paso para
subir o bajar pasaje o mercancías, sino también por cuestiones
meramente operativas.
Ahora bien, tal vez parezca una obviedad la relación
estación-edificio; sin embargo, ya en el siglo XX, bajo la
administración de la paraestatal Ferrocarriles Nacionales de
México (FNM), el reglamento ferroviario de 1944 define a la
estación como “un lugar designado en el Horario con determinado
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nombre”. Así, FNM tomó distancia con el reglamento anterior,
rompiendo la relación estación-edificio. Entonces, con base en
lo dicho hasta aquí, respondemos la primera interrogante de
manera afirmativa, aunque la normativa aplicaba preferentemente
para la estaciones terminales e intermedias. En ambos casos,
la suntuosidad de la estación era proporcional a la dinámica
comercial de la localidad donde se ubicaba.
Respecto a la segunda interrogante, el estilo arquitectónico
de las estaciones no fue uniforme, sino variopinto según los
marcos de referencia de los propietarios de las líneas ferroviarias.
Como señalamos antes, las compañías extranjeras tenían una
experiencia previa construyendo caminos de hierro en sus países
de origen, en este sentido, el diseño de las estaciones se basó
en dicha experiencia. Para cuando se construyó la primera línea
de ferrocarril en México, había transcurrido prácticamente medio
siglo de la inauguración de la primera línea férrea en Gran
Bretaña. A lo largo de esos años surgieron principios básicos
sobre un diseño funcional de estación, más allá de los criterios
estéticos en fachadas e interiores.
Lora Ann Cunningham recupera la tipología realizada
por el arquitecto francés Cesar Daly en 1846, quien clasificó las
estaciones con base en su diseño arquitectónico, identificando
cinco tipos diferentes. Comienza señalando la estación tipo “T”,
donde el edificio es representado por la parte superior de la letra y
las vías por la parte más alargada, cubiertas por un cobertizo, algo
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típico de las estaciones europeas. Esta tipología tenía una variante
parecida a una doble “TT”, cuyo objetivo era separar los accesos a
los andenes de salida y llegada de los trenes. La segunda es quizá
la más común en edificios terminales, con dos cuerpos paralelos,
ambos con acceso al andén central y un par de vías para arribos y
salidas con su respectivo cobertizo. El tercer tipo tenía forma de L,
siendo la estación de Berlín (1838) su referente. Integrada por dos
vías paralelas bajo un cobertizo para salidas y entradas, donde la
primera giraba a la izquierda (dando la forma de L) hacia uno de
los edificios de la estación, mientras que la otra hacía lo propio,
pero en línea recta. La cuarta fue la más recurrida en estaciones
secundarias, ubicadas en ciudades con baja actividad comercial o
zonas rurales. La estación constaba de un edificio y anden lateral
para salidas y llegadas. Finalmente, el quinto tipo de estación,
parecido al anterior, consistió en un solo edificio, aunque de
mayores dimensiones, cuyos extremos daban acceso a los andenes.4
Como antecedentes en México, el ingeniero mexicano
Santiago Méndez publicó en 1864, Nociones prácticas sobre
caminos de fierro en el que aborda prácticamente todo lo
relacionado con las vías férreas, desde las obras de construcción
hasta el tipo de locomotoras más adecuadas a la geografía de
nuestro país. Respecto a las estaciones terminales, Méndez señaló
diez criterios5 básicos que debían cubrir:
Lora Ann Cunningham, “A Forgotten Typology: The Rediscovery of the
Train Stations on the Oldest Railroad in the Country”, 2011, 20–23.
5
Santiago Méndez, Nociones prácticas sobre caminos de fierro (México:
4

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1.

Un vestíbulo o pórtico cerrado [...] que forma la fachada del
frente.

2.

Las oficinas para la distribución de las boletas de pasaje,
inscripción del equipaje...

3.

Salas para depositar el equipaje y los efectos que salen y
para repartir los que llegan.

4.

Una oficina en donde se reclaman los objetos perdidos, y
una sala para depositarlos.

5.

Un local para el telégrafo.

6.

Otro para el despacho del correo, sillas de postas,
diligencias.

7.

Una o más salas de espera...

8.

Un local para los enseres del alumbrado.

9.

Meaderos y comunes.

10.

Un local para el despacho del jefe de la estación y otra para
los empleados, sobrestantes y peones de servicio.

Siguiendo a Lucina Rangel y Juana María Rangel6, el periodo
previo a la nacionalización de los ferrocarriles, esto es entre 1867
y 1940, se caracterizó por la diversidad de estilos arquitectónicos
en las estaciones principales, más no así en las intermedias o
paraderos. Las autoras proponen una tipología integrada por
Agustín Masse Editor, 1864), 160–61.
6
Rangel Vargas y Rangel Vargas, “Estaciones ferroviarias de México”, 58–
60.
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estaciones provisionales, estaciones urbanas (principales),
estaciones tipo y estaciones bandera. Las características de estas
fueron las siguientes:
Estación provisional, que eran construcciones de madera,
a decir por las autoras, similar a la vivienda rural austera y con
techo de dos aguas, aunque acondicionada con los elementos
propios de una estación como el mirador, telégrafo, sala de espera,
taquilla. Como señalamos con anterioridad, la prioridad era poner
en funcionamiento las líneas, por consiguiente, las compañías
levantaron tales edificaciones que luego, en su mayoría, fueron
reemplazadas por otras construidas con materiales duraderos.
Estación urbana: ubicadas en las ciudades principales de
México, siendo puntos neurálgicos de las relaciones comerciales
y sociales. Estos edificios, además de las características propias
de una estación, tenían un diseño exterior imponente, símbolo de
la modernidad y el progreso. Dadas las particularidades estéticas
de estas estaciones una parte importante de ellas han sobrevivido
al inexorable paso del tiempo y políticas urbanas.
Estación tipo: estas fueron las más común en las estaciones
intermedias, edificios generalmente de una planta carente de
elementos ornamentales, salvo algunas mínimas en puertas y
ventanas, techo de dos aguas de madera o zinc, y un cobertizo
lateral para proteger a los pasajeros de las inclemencias del
tiempo mientras esperaban el arribo del tren. Algunas contaban
con una segunda planta en el cuerpo central del edificio, el cual
era acondicionado como vivienda para el jefe de estación.
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Estación bandera: carecían de edificio, únicamente
constaban de una señal fijada al suelo con el nombre de la estación.
En algunos casos, había un escape destinado al encuentro de
trenes. Las locomotoras detenían su marcha en caso de tener
orden de hacerlo o si había personas que quisieran abordar, las
cuales esperaban junto a simples cobertizos improvisados, que
desconocemos si fueron levantados por la institución ferroviaria
o por los habitantes de dicho espacio.
Pero, ¿esta tipología es aplicable al contexto nuevoleonés?
Definitivamente sí. Pero antes de ampliar la respuesta, primero
un poco de historia. Como adelantamos, la Cía. El Ferrocarril
Nacional obtuvo la concesión del gobierno federal para enlazar la
capital del país con la frontera norte, específicamente con Nuevo
Laredo (1882-1888). El itinerario de El Nacional fue el primero
en incluir a Nuevo León. Proveniente de Saltillo, Coahuila, el
trazo de la vía enfiló hacia Monterrey enlazando a su paso los
actuales municipios de García y Santa Catarina. Posteriormente
siguió rumbo al norte a través de los municipios de San Nicolás,
Gral. Escobedo, Salinas Victoria, Villaldama y Lampazos de
Naranjo, para finalmente internarse en jurisdicción del vecino
estado de Tamaulipas.
El itinerario estableció 32 estaciones en Nuevo León,
trece de las cuales eran de bandera. De acuerdo con la publicación
De México a Chicago y Nueva York: Guía del Viajero7, además
7

Adalberto de Cardona, De México a Chicago. Guía para el viajero en la

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de Monterrey, otros puntos relevantes del trayecto fueron
Villaldama, Guadalupe y Lampazos, donde las principales
actividades económicas eran la agricultura, la ganadería y la
minería.
Al Ferrocarril Nacional le siguió la Compañía del
Ferrocarril Al Golfo, construido en pleno auge industrial de
Monterrey, entre 1888 y 1891, enlazando la capital regiomontana
con el puerto de Tampico. El trazado de esta vía incluyó catorce
estaciones en territorio nuevoleonés, partiendo de la emblemática
estación Del Golfo hacia el este por los municipios de Guadalupe,
Cadereyta, para luego hacer un arco hacia el sureste por los
municipios de Montemorelos y Linares. Partiendo de Monterrey,
también contó con un ramal hacia el norponiente, cuya terminal
fue la estación Treviño en territorio coahuilense, donde hacía
conexión con la zona carbonífera de ese estado, por medio de
la Cía. Ferrocarril Internacional, indispensable para satisfacer
la demanda industrial de combustible. En 1901, esta línea fue
absorbida por el Ferrocarril Central.
El Ferrocarril Internacional obtuvo en 1894 autorización
del gobierno federal para construir un ramal hacia Monterrey.
Con ello, la compañía buscó prescindir de intermediarios,
transportando ella misma los minerales del norte de Coahuila
hasta las puertas de las industrias regiomontanas. Para no
que se describen las principales ciudades y ferrocarriles de México y los Estados Unidos del Norte (Nueva York: Imprenta de Moss Engraving Co., 1892).
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discurrir de manera paralela con el Ferrocarril al Golfo, se internó
a Nuevo León por el cañón de El Delgado para luego seguir por
el valle de las Salinas (en su momento un fértil espacio dedicado
principalmente a la caña de azúcar), cruzando por los municipios
de García, Mina, Hidalgo, Abasolo, El Carmen y Gral. Escobedo
hasta llegar a Monterrey. Esta línea quedó concluida en 1898 y en
su itinerario incluyó apenas ocho estaciones. Años más tarde el
Ferrocarril Internacional y el Nacional se fusionaron, es por ello
que la estación principal de ambas compañías en Monterrey llevó
el nombre de Unión.
Por su parte, el ramal Monterrey-Matamoros fue el
último en terminarse pese a que comenzó a construirse en 1880.
Ante el incumplimiento de la compañía que obtuvo la concesión
del proyecto, el Ferrocarril Nacional adquirió los derechos de
esa vía que entró en operaciones en 1905. El trazo de la vía
se tendió rumbo al este de la ciudad de Monterrey, pasando
por los municipios de San Nicolás de los Garza, Apodaca y
Pesquería, luego se desvía ligeramente al sureste alcanzando el
municipio de Los Ramones para luego enfilar al noreste rumbo
a Matamoros no sin antes enlazar los municipios de los Herreras
y Los Aldamas.
Esta apretada síntesis de las vías férreas que a finales
del siglo XIX colocaron a Monterrey como una de las ciudades
mejor comunicadas en el país, da una idea de la fuerte herencia
ferrocarrilera no solo en la capital del estado sino en los diferentes
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municipios conectados por este medio de transporte. Asimismo,
evidencia el importante número de estaciones en la entidad, y
con ello la variedad de estilos arquitectónicos. Efectivamente, en
Nuevo León encontramos ejemplos de las cuatro variantes según
la tipología realizada por las autoras mencionadas líneas arriba. A
continuación presentamos ejemplos de cada una.
Los vestigios de estaciones provisionales son, por su
misma condición temporal, muy pocos. Ya sea que las mismas
compañías las derribaran una vez levantado otro edificio en su
lugar, fueran arrasadas durante la vorágine revolucionaria, o simplemente sus materiales se reutilizaran una vez finalizada su vida
útil. Afortunadamente, Nuevo León cuenta con una de ese tipo,
la estación Hidalgo, ubicada en el municipio de igual nombre. La
estación Hidalgo se ubica en la actual Línea M (Gómez Palacio/
Torreón-Tampico/Altamira), concesionada al Ferrocarril Mexicano, S.A. de C.V. (FERROMEX). La Línea M integró el ramal a
Monterrey construido por el Ferrocarril Internacional con la vía
del Ferrocarril al Golfo. Esto fue posible gracias a la fusión de las
principales compañías ferroviarias, bajo la rectoría de un organismo federal descentralizado Ferrocarriles Nacionales de México
(1908), haciendo innecesaria la duplicidad de vías.
El edificio de la estación Hidalgo es de una planta con
forma rectangular, construida con madera, con techo de dos
aguas de lámina galvanizada. Sobresaliendo de cuerpo central del
edificio se ubica el mirador, con ventas tipo bay windows y en la
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parte superior de la misma el letrero con el nombre de la estación,
destino, kilómetro en que se ubica y la altura respecto al nivel del
mar. El mirador estaba reservado para el telegrafista y su ayudante,
Asimismo, contaba con una palanca para manipular el sistema de
señales según las instrucciones del despachador. Salvo los marcos
y rejas de forja en ventanas y puertas, el edificio no cuenta con más
elementos ornamentales. El edificio contaba con una bodega, andén
lateral (sin cobertizo) y escape. Completan el conjunto ferroviario
el tanque de agua que descansa sobre una base de piedra, así como
vagones-vivienda para los trabajadores de vía.
Imagen 2.
Estación Hidalgo

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¿Por qué si era temporal no fue demolida por FNM? Seguramente
por su ubicación. El ramal del Ferrocarril Internacional fue
construido en el Valle de las Salinas, región semidesértica de baja
demografía y de poca relevancia económica en comparación con
otros espacios enlazados por el ferrocarril. La importancia de la
vía radicó en la transportación de minerales hacia las fundiciones
de Monterrey. Había pocas estaciones a su paso. Los trenes que
recorrían el trayecto eran mixtos, es decir, de carga y pasajeros.
Como no era una vía estratégica, probablemente FNM pasó por
alto reemplazar la estación.
Otra razón que pudo jugar a favor de su conservación:
la cementera Hidalgo. Ubicada a un costado de la estación cuya
producción requería de mil carros anualmente. Aunado a lo
anterior, en mayo de 1972 el gobierno federal publicó en el Diario
Oficial de la Federación la Ley Federal Sobre Monumentos y
Zonas Arqueológicas, que seguramente abonó a la conservación
de la estación considerando su valor histórico.
Las estaciones urbanas de Monterrey fueron dos: La estación Del Golfo, cuyo diseño arquitectónico fue elaborado por Isaac
S. Tylor y la obra estuvo a cargo del ingeniero W. W. Price; y la
Estación Unión de los Ferrocarriles Nacional e Internacional. De
acuerdo con el periódico local El Monterrey News, la construcción
de la estación comenzó en febrero de 1905 a cargo del ingeniero en
jefe del sistema Merger (fusión de la compañía Nacional e Internacional) R. T. Mc. Donald, mismo que años antes había construido
la estación Querétaro (1903-1904). Ambas estaciones tuvieron un
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gran parecido. Contrario a lo ocurrido en la capital queretana, la
estación Unión fue demolida en la década de los 60, al poco tiempo
de entrar en operación una nueva estación ubicada al poniente del
primer cuadro y con la infraestructura necesaria para satisfacer la
demanda de una ciudad industrial como Monterrey.
Imagen 3.
Estación Querétaro

Como mencionamos más atrás, la prensa local tuvo un trato
diferenciado con las compañías ferroviarias del Ferrocarril
al Golfo y del Ferrocarril Nacional a causa de la estación de
pasajeros. Esto a partir de que la primera adquiriera tres manzanas
sobre la calle de la Zona Norte donde construiría un edificio de
piedra destinado al servicio de carga y pasajeros. El periódico La
Defensa del Pueblo elogió la decisión del Ferrocarril al Golfo, y
destacó que ésta no escatimaría en gastos. Remató la nota de la
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siguiente manera: “Ojalá y la del Nacional imitara su ejemplo;
pero, por desgracia debemos estar desengañados ya por lo que
respecta a sus intenciones”. La crítica no era para menos, pues
la línea Monterrey al Golfo tenía menos tiempo de haberse
construido; no obstante, hay que considerar que dicha compañía
tenía como punto terminal la capital nuevoleonesa al norte, y
Tampico en su extremo sur; en cambio, la Cía. del Ferrocarril
Nacional unió la Ciudad de México con Nuevo Laredo, siendo
Monterrey un punto intermedio en el itinerario.
Retomando la obra del ingeniero Santiago Méndez, las
estaciones de pasajeros exigían para su operatividad un terreno
amplio, complicando su construcción en el interior de las ciudades
debido al costo de la tierra. Y así ocurrió para ambas estaciones,
que estuvieron ubicadas sobre la calle de la Zona, límite norte
del primer cuadro de Monterrey, donde dispusieron de un espacio
vasto para construir la infraestructura complementaria para las
operaciones ferroviarias.
¿Cuáles eran las dimensiones idóneas de una estación
terminal considerando el edificio como tal, pero también el terreno
para el resto de la infraestructura? Méndez sugirió tomar como
referencia las estaciones europeas, entre ellas la de París, cuya
extensión era de 50 mil metros cuadrados y la de mercancías de 260
mil. En el caso de La estación Del Golfo, la infraestructura llegó a
tener una extensión de 150 mil metros cuadrados. Probablemente,
la estación Unión tenía dimensiones similares, ya que los terrenos
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de la estación abarcaban de la avenida Cuauhtémoc hasta Calzada
Victoria, entre Miguel Nieto y Cuauhtémoc.8 En cuanto a las
dimensiones del edificio, la estación del Golfo ocupó un espacio
de más de 2 mil metros cuadrados, y 3 mil la estación Unión.
Por otro lado, siguiendo a Juan Antonio Casas, el lenguaje
arquitectónico de la Estación del Golfo fue neorrománico, sin
parangón en la ciudad en esa época. Incluso, Casas afirma que dicha
estación fue la única diseñada por el arquitecto estadounidense
Isaac S. Taylor, lo cual la vuelve todavía más especial. Con un
cuerpo central de cinco pisos y de dos en los cuerpos laterales, la
estación se construyó con ladrillo, algo poco usual en la región,
pero común en Estados Unidos. Para las columnas y torreones
centrales que custodian el cuerpo principal se utilizaron bloques
de piedra de las canteras del Topo Chico.
El techo a cuatro aguas y soportes decorados de madera
sosteniendo los aleros, así como las buhardillas le dan un toque
singular. Es por ello que el edificio fue visto con beneplácito por
los redactores de los periódicos locales, al mismo tiempo que
arremetían contra la austera estación de madera de El Nacional.
La crítica no paró hasta 1907, cuando finalmente se inaugura la
estación Unión.
Oscar Abraham Rodríguez Castillo y José Eugenio Lazo Freymann, “Los
patrimonios negativos. La estación Del Golfo y las identidades cartográficas
en el centro de Monterrey”, en Monterrey: Patrimonio e Industria. Seis estudios históricos, ed. Oscar Abraham Rodríguez Castillo (Ciudad de México:
Fides, 2021), 101.
8

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En la construcción de esta última se utilizaron materiales
de la localidad como la piedra de Los Ramones y ladrillo de una
fábrica de la localidad; el edificio era de dos plantas y, como
elemento diferenciador del resto de las estaciones en México,
contaría con un cobertizo para trenes de 152 metros de largo,
con el ancho suficiente para cubrir cuatro vías. Al inaugurarse en
mayo de 1907, la prensa local no escatimó en elogios:
En cuanto al edificio no es menos bello que su interior. Desde
el andén, alto, espacioso y con vías para todos los trenes que
en un mismo momento o a una misma hora puedan estar en
la estación, hasta la fachada principal del mismo edificio, son
hermosas todas sus partes. Es una estación, permítasenos la
orgullosa frase, como para Monterrey.9

Respecto a los interiores, ambas estaciones se ajustaron a las
recomendaciones del ingeniero Méndez, pues contaron con un
vestíbulo cerrado, oficina de boletaje, sala de equipaje, sala de
pasajeros, oficinas administrativas, etcétera.
Los redactores de El Renacimiento, que por años criticaron
a la Cía. del Ferrocarril Nacional, reseñaron sus impresiones sobre
La Estación Unión: “Sus magníficas oficinas tan bien montadas
como numerosas, la amplitud de todos los departamentos […]
hacen de nuestra Estación una de las mejores y más bien montadas
con todas las exigencias del despacho en la actualidad”.10
“Las estaciones de las líneas nacionales”, Semanario Renacimiento, el 12
de mayo de 1907.
10
“Las estaciones de las líneas nacionales”.
9

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Imagen 4.
Croquis de Estación Del Golfo

La tercera variante tipológica, estación tipo, fue la más común
fuera de la ciudad de Monterrey. Como señalamos, la principal
característica de esta era el edificio regularmente de un piso con
el andén lateral al descubierto, construido con materiales durables
regularmente de la misma región circundante. En las vías trazadas
por Nuevo León se construyeron estaciones tipo tanto de un piso
como de dos.
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Imagen 5.
Estación Cadereyta

Sobre la vía al Golfo predominó la estación de un piso, con un
diseño estandarizado, como se aprecia en el caso de las estaciones
Cadereyta,

Montemorelos

y

Linares.

Dichas

estaciones

prácticamente son replica una de la otra. Para la construcción,
se empleó una base de piedra laja, muros de piedra con aplanado
de cal, excepto en las columnas donde se aprecian los bloques
de piedra como elemento funcional, pero a la vez decorativo, ya
que también se utiliza en jambas y dinteles de puertas y ventanas.
Otros elementos que se observan son el techo de dos aguas, el
frontón de forma irregular, combinando líneas rectas y curvas en
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la parte central. Una ventana de ojo de buey en el aguilón del
frontón completa los elementos ornamentales de estos edificios.
De ahí se desprende un cobertizo lateral, que sirvió de abrigo a
las y los usuarios del transporte ferroviario. En la parte central del
cuerpo se puede observar el mirador y encima de éste un madero
en horizontal con el nombre de la estación.
Imagen 6.
Estación Linares

La distribución del espacio interior se resolvió de una manera
funcional; dividido en cuatro secciones, sala de espera, bodega de
Express, oficina, y equipaje. A excepción de la sección de oficina,
las otras tres tenían una puerta al frente y una posterior con acceso
al andén. También hubo estaciones tipo con un piso extra en el
cuerpo central del edificio, que era utilizado como vivienda del
jefe de estación. La distribución del espacio fue similar, salvo que
carecía de cobertizo lateral. Este tipo de estación se encuentra en
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la vía a Matamoros, siendo las de Pesquería o Los Herreras un
claro ejemplo de ello. En la estación Jarita, vía México-Laredo,
aunque sin el aplanado de cal en los muros exteriores.
Imagen 7.
Estación Los Herreras

Finalmente, las estaciones bandera, ubicadas en los puntos
del itinerario de baja demografía y poca o nula importancia
en la explotación económica y que carecieron de edificio,
identificándose por una estaca de fierro enterrada verticalmente
en la tierra que sostenía en la parte superior un letrero con el
nombre de la estación. En ellas, el tren detenía su marcha
solamente en caso de pasaje o por indicaciones del despachador
para introducirse al escape, cediendo el paso al tren que venía
en sentido contrario. A decir por antiguos ferrocarrileros, el
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reglamento estipulaba que las personas en una estación de este
tipo, debían agitar una bandera verde al aproximarse el convoy;
sin embargo, agrega, dicha cláusula del reglamento era muchas
de las veces ignorada.11
Imagen 8.
Estación Benítez

Cabe recordar que el número de estaciones incluidas en el
itinerario respondía no solo a la necesidad de integrar el
mercado nacional, sino a los continuos trabajos de conservación
y mantenimiento de las vías. Para ello, siguiendo a Méndez,
Óscar Abraham Rodríguez Castillo y José Eugenio Lazo Freymann, Oficio
y memoria ferroviaria. Divisiones Monterrey y Golfo (Benito Juárez: Editoria
An·Alfa·Beta, 2019).
11

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se conformaban cuadrillas de hasta 30 hombres, quienes tenían
a su cargo entre seis leguas de vías férreas, aproximadamente
29 kilómetros. Los materiales y herramientas utilizados por las
cuadrillas estaban almacenados en las estaciones o almacenes
distribuidos estratégicamente a lo largo del tendido férreo.
Considerando la baja demografía de la región norte del país,
es posible afirmar que las estaciones bandera daban servicio
principalmente a los trabajadores de vía que, por las exigencias
propias de su labor, acampaban en un punto intermedio del
tramo bajo su cuidado.
Recapitulando, las dimensiones y el diseño de las
estaciones estuvo influenciada por los patrones resultantes de la
experiencia acumulada desde los albores del siglo XIX hasta la
llegada del ferrocarril a México. En general, los edificios tuvieron
un diseño funcional con una distribución racional de los espacios,
con base en las exigencias del servicio de carga y pasajeros. En los
núcleos poblacionales más amplios las compañías ferroviarias,
antes de la fusión de las compañías Central y Nacional, a la que
se sumó el Estado mexicano, desembolsaron fuertes sumas de
dinero para la construcción de edificios, además de funcionales al
interior, estéticamente atrayentes al exterior. En este sentido, las
personas asociaban la bonanza de la ciudad con la estación y, por
ende, con la compañía constructora.
No obstante, las estaciones intermedias si bien fueron
más austeras, también sobresalieron en el paisaje arquitectónico
donde fueron instaladas. Las hubo con edificios de un piso y de
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dos, y en otros casos de ninguno. Paulatinamente las estaciones
intermedias fueron el punto estratégico de los intercambios
comerciales y culturales en su contexto geográfico inmediato.
Ciertamente, el papel de las estaciones ha ido cambiando
con el transcurrir de las décadas. Los avances tecnológicos
aplicados al transporte ferroviario y una mayor competencia
del transporte automotor fueron desplazando la importancia de
dichos inmuebles, que son parte de la historia del estado. La
desaparición del servicio de pasajeros, aunado a la modernización
de las locomotoras, que hoy en día recorren largos trayectos
sin necesidad de reabastecer provisiones, vuelve aún más
complejo el reciclaje de las estaciones intermedias. Algunas han
sido acondicionadas como albergue de la seguridad privada a
cargo de la vigilancia de los vagones, en otras por cuestiones
de seguridad, tapiaron sus accesos o en el peor de los casos,
simplemente fueron derruidas. El contraste es la nota dominante
entre las estaciones del ferrocarril, aunque mayormente inclinado
a las sombras.
Desafortunadamente, por encima del valor históricopatrimonial están la indolencia, la especulación o los negocios, lo
cual deriva en la paulatina e irremediable pérdida del patrimonio
arquitectónico de la región. De ahí la importancia de visibilizar
las estaciones que siguen en pie a pesar de la indiferencia de
las instancias de gobierno de los tres niveles, y sobre todo del
inexorable paso del tiempo.
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Imagen 9.
Nueva Estación Monterrey

2.
Hacia una tipología regional de las estaciones
ferroviarias
En esta segunda parte, proponemos una tipología propia, basada
en el universo de estaciones en territorio nuevoleonés. Con esto no
queremos decir que la elaborada por Lucina Rangel y Juana María
Rangel sea inaplicable al contexto regiomontano. Por el contrario,
como presentamos en el apartado anterior, Nuevo León cuenta con
ejemplos de cada uno de los tipos de estación identificados por las
autoras. En este sentido, la tipología que enseguida presentamos
no compite con la anterior, sino que la complementa, pues
presta atención a variables como la temporalidad, los materiales
constructivos y la singularidad de los diseños.
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Comenzamos por clasificar las estaciones con base
en una variable temporal: estaciones históricas y estaciones
contemporáneas. En esta primera categorización dividimos las
construidas durante el porfiriato hasta antes de la nacionalización
de los ferrocarriles; mientras las construidas a partir de 1937 en
adelante entran en la categoría de contemporáneas. Asimismo,
agregamos una variable adicional: Las Estaciones, donde incluimos
los edificios sin parangón, por lo menos en el contexto local.
Estaciones históricas
Aunque existe imprecisión o desconocimiento de las fechas de
construcción, proponemos un par de subcategorías de los edificios de
pasajeros, la cual responde a la lógica de las empresas propietarias.
Así tenemos que a lo largo del tendido de hierro construido por
el Ferrocarril Monterrey al Golfo (absorbido por el Ferrocarril
Central en 1901) las estaciones intermedias de los municipios de
Cadereyta, Montemorelos y Linares sean de un solo piso, y un estilo
arquitectónico que son una calca una de otra, y que se encuentra en
otros lugares de México, como en Iguala (Guerrero).
En cambio, en la vía a Matamoros, propiedad de El
Nacional, los edificios son de un cuerpo central de dos pisos,
mientras los cuerpos laterales son de uno. Hasta antes de 1908, las
líneas ferroviarias eran administradas por distintas compañías. Por
consiguiente, dichas compañías definieron el diseño arquitectónico.
Por lo menos parcialmente se observa tal diferenciación en la línea
Monterrey a Matamoros, donde El Nacional optó por un edificio
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principal de andén lateral, con un segundo piso en la parte central,
acondicionado como vivienda del jefe de estación; por su parte,
en la vía al Golfo se optó por el diseño de una planta y cobertizo
lateral. Ejemplo de lo anterior son las estaciones de Pesquería, y
los Herreras en la vía a Matamoros que, de acuerdo al catálogo
de estaciones ferroviarias, fueron construidas a principios del siglo
XX, caso similar a la estación Cadereyta en la vía al Golfo.
Imagen 10.
Estación Pesquería

Así, las estaciones en la vía a Matamoros, por lo menos en
el trazado por Nuevo León tuvieron un patrón homogéneo –
edificio rectangular con una planta adicional en el cuerpo central
y techo a dos aguas- y lo mismo ocurrió en la vía al Golfo –
edificios de una planta, techo de dos aguas y cobertizo lateral.
Considerando las características particulares de las estaciones
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década compañía, nos referiremos a ellas en adelante como
patrón nacional y patrón central.
Ahora bien, en la vía a Laredo convergen ambos patrones,
lo cual en un primer momento pudiera parecer un contrasentido,
pues dicha convergencia invalida la existencia de patrones
arquitectónicos de compañías competidoras. No obstante, es
importante recordar que los edificios de las estaciones fueron en
un principio de madera, sustituyéndose paulatinamente por otros
construidos por materiales más duraderos. Entonces, ¿qué motivó
la utilización de estaciones con distinto estilo arquitectónico en una
misma vía? La clave está en el año de construcción. A pesar de que
las fechas pueden ser imprecisas, para la estación Jarita, primera
en territorio nuevoleonés viniendo de la frontera, fue utilizado el
patrón nacional. A reserva de corroborar la fecha exacta de su
construcción, el edificio de Jarita fue levantado antes de 1908, es
decir, previo a la fusión de las empresas Central y Nacional, en la que
tuvo el Estado una participación mayoritaria de las acciones, que
a partir de ese año fue renombrada como Ferrocarriles Nacionales.
Pero ¿cómo se justifica que la estación Villaldama en
la misma vía a Laredo fuera levantada bajo el patrón central?
La respuesta es que dicha construcción se edificó después de
1908, una vez que las empresas fueron fusionadas por el Estado.
Siguiendo este razonamiento, podemos afirmar que Ferrocarriles
Nacionales se decantó por el patrón central, como ocurrió en
Villaldama y en la estación San Juan de la vía al Golfo, cuyo
edificio se construyó en 1925.
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Imagen 11.
Estación San Juan

Respecto a los materiales utilizado para su construcción de las
estaciones incluidas en esta categoría fueron los siguientes:
Estación

Vía

Muros

Puertas y
ventanas

Techo

Cadereyta

Golfo

Piedra

Madera
y fierro

Lámina

Linares

Golfo

Adobe y
concreto

Madera
y fierro

Lámina

Montemorelos

Golfo

Piedra

Madera
y fierro

Lámina

San Juan

Golfo

Piedra

Madera
y fierro

Lámina

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Golondrinas

Laredo

Piedra

Fierro

Lámina

Jarita

Laredo

Piedra

Madera

Lámina

Lampazos

Laredo

Ladrillo

Fierro

Lámina

Morales

Laredo

Piedra

Madera

Lámina

Villaldama

Laredo

Piedra

Madera

Lámina

Los Aldamas

Matamoros

Mampostería

Madera

Lámina

Herreras

Matamoros

Mampostería

Madera
y fierro

Lámina

Pesquería

Matamoros

Cantera

Lámina

Lámina

Ramones

Matamoros

Mampostería

Madera
y fierro

Lámina

La tabla muestra el uso generalizado de materiales como la lámina
para los techos regularmente de dos aguas, y el uso de madera y
fierro en puertas y ventanas. Donde vemos ciertas diferencias es
en los muros. Por ejemplo, en la vía a Laredo y Golfo predominó
el uso de piedra y aplanado de cal mientras en la de Matamoros,
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la mampostería. Tal particularidad responde a los materiales
constructivos disponibles en cada región. De acuerdo con Jimmie
L. King, en los Ramones abunda la cantera que es extraída del
río Pesquería, por lo que su uso se extiende a los municipios
aledaños como Los Herreras, Pesquería y Los Aldamas.12 Un
caso excepcional es la estación Lampazos construida con ladrillo
a finales de la década de los 20. Décadas más tarde, el uso de
tabique y columnas de concreto se extendió no solo en estaciones
contemporáneas, sino también en las casas de sección asignadas
a los trabajadores de vía y sus familias.
Imagen 12.
Estación Salinas Victoria, casa de la sección de tabique

Jimmie L. King, “La Arquitectura Vernácula del Noreste de México”, The
University of Texas at Austin: Texas Scholar Works, 2011, 1–23.
12

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Estaciones contemporáneas
Como adelantamos anteriormente, las estaciones contemporáneas
son aquellas que datan de la década de los 40, después de que
la compañía Ferrocarriles Nacionales pasara a manos del Estado
mexicano, bajo la figura de empresa paraestatal. Con el control
monopólico de la mayor parte del sistema ferroviario mexicano,
la paraestatal llevó a cabo planes de modernización, entre las
cuales incluyó las estaciones. A partir de ese momento, por lo
menos en el caso de Nuevo León, los diseños y materiales fueron
más homogéneos.
Los edificios incluidos en esta categoría son: estación
Lagrange y Apodaca en la vía a Matamoros, estación Álcali en
la Laredo, así como la nueva estación Monterrey. Son pocas las
estaciones en comparación con la categoría anterior, no obstante,
el patrón arquitectónico de dichas estaciones probablemente se
hubiese extendido en la región de no haber ocurrido la extinción
de Ferrocarriles Nacionales y la posterior concesión del sistema
ferroviario a la iniciativa privada.
Esta categoría la dividimos en tres: terminal, intermedias y
paraderos. Siguiendo ese orden comenzamos por la nueva estación
terminal Monterrey, inaugurada en 1960, tomando el lugar de la
estación Unión, que había operado el servicio de pasajeros por
espacio de 53 años. Al poco tiempo de caer en desuso la estación
Unión, esta fue demolida y sus terrenos adquiridos para la central
de autobuses, lotificaciones privadas, pero principalmente por
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una empresa de mueblera que recientemente cerró sus puertas por
malos manejos financieros.
El diseño arquitectónico era simple pero funcional. Para
su construcción se utilizó concreto armado, mármol y mosaico.
El edificio tiene forma de un prisma rectangular, de dos plantas, la
planta baja para la operación del servicio de pasajeros y la planta
alta para funciones administrativas.
Al igual que como ocurrió con la estación Colonia y
Unión (Ciudad de México y Monterrey respectivamente), la
estación terminal Monterrey fue prácticamente una réplica
de la estación Buenavista. Es probable que se utilizara como
referencia el mismo plano arquitectónico. Ferrocarriles
Nacionales tenía el monopolio de las vías, por lo que no tenía
caso derrochar recursos para dotar de singularidad a las distintas
estaciones terminales. Por el contrario, la tendencia apuntó a la
uniformidad de los edificios. Una de las características de las
estaciones intermedias fue el uso de materiales contemporáneos
como el ladrillo o block, techos planos de concreto, en lugar del
de dos aguas, típico de las estaciones históricas. La cornisa es
de tipo funcional y se extiende medio metro en horizontal del
cuerpo del edificio. No obstante, la estación Apodaca tiene una
cornisa es de igual tamaño del edificio con una inclinación hacia
arriba de 10 grados, aproximadamente, con lo cual alcanza a
cubrir el andén.
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�Marquesinas ferroviarias

Imagen 13.
Estación Apodaca

Entre los elementos característicos que fue posible identificar están
la bodega del Express con un desnivel superior al resto del edificio
con tal de facilitar el manejo de las mercancías; luego se observa
el mirador, y en seguida dos secciones más, posiblemente sala de
espera o viviendas para los trabajadores. Otra particularidad fue lo
alargado de sus ventanas que van de columna a columna.
Imagen 14.
Estación Lagrange

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Por otro lado, la subcategoría paraderos consiste en
construcciones cúbicas de hormigón de tres paredes y techo
de concreto, abiertas en dirección del andén y con una banca
de concreto en su interior. De esa manera, los pasajeros podían
resguardarse de las inclemencias del tiempo mientras esperaban
el tren.

Imagen 15.
Estación Naranjo

Estos paraderos podemos ubicarlos en las vías a Laredo,
Paredón y Golfo. Son construcciones sencillas que se levantaron
durante la segunda mitad del siglo XX. La única diferencia fue
su tamaño. Por ejemplo, la estación Huertas el paradero era
dos veces más grande que las otras. Probablemente, una de las
secciones era utilizada como almacén por los trabajadores de
vía.
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Imagen 16.
Estación Huertas

Finalmente, una categoría más que incluímos lleva por nombre
Las Estaciones. Esta se integra con los edificios singulares, sin
parecido alguno en Nuevo León e incluso en el resto del país. Me
refiero a las estaciones: Del Golfo, Candela, Arista y Anáhuac.
La estación Del Golfo, a la que nos hemos referido líneas
atrás, fue un edificio que rompió con la simetría arquitectónica de
la ciudad a finales del siglo XIX. De estilo victoriano, su fachada
contó con elementos ornamentales que contrastó con la austeridad
de la arquitectura norestense.
Por su parte, la forma de castillo medieval de la estación
Candela resulta fascinante a la vista. Si bien guarda los elementos
propios de una estación, como el mirador y un segundo piso en
el cuerpo central donde se alojaba el jefe de estación, la fachada
cuenta con un par de torreones a los extremos con aspilleras y
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pretil almenado, como si se preparara para la batalla. En efecto, su
construcción data del periodo revolucionario cuando Venustiano
Carranza ordenó su construcción y las fuerzas armadas se movían
en ferrocarril y los nodos férreos eran de importancia táctica y
estratégica. Los materiales de construcción son la mampostería,
aplanado de cemento.13
Imagen 17.
Estación Golfo

José Eugenio Lazo Freymann, Tren al Norte: estaciones ferroviarias en
Nuevo León: vía México-Laredo, Primera edición (México: Fides ediciones,
2022), 82.
13

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Imagen 18.
Estación Candela

Por otro lado, la estación Arista se distingue por ser la única
estación en ser totalmente vernácula. Ubicada en el Valle de las
Salinas, el material constructivo por excelencia en dicha región
es el adobe. En algún momento tuvo un aplanado de cemento que
paulatinamente se ha ido desprendiendo, dejando al descubierto
el adobe de los muros.
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Imagen 19.
Estación Arista

Finalmente, la estación Anáhuac se construyó en el municipio
de igual nombre, cuya creación tuvo lugar en 1935. La creación
del Distrito de Riego 004 “Don Martín” y la cercanía con la
frontera, favorecieron a la construcción de una estación moderna
para pasajeros y carro Express, y otro edificio a corta distancia
destinado a la carga. Si bien guarda parecido con el patrón de
El Nacional, el edificio tiene la particularidad de contar con tres
plantas y usar materiales modernos como el block. La planta
superior tiene amplios ventanales en sus cuatro caras, siendo
una especie de mirador extra. De hecho, actualmente el puesto
de vigilancia instalado ahí, revisa desde ahí que los carros del
ferrocarril no tengan rotos los sellos de las tapas superiores.14
14

José Eugenio Lazo Freymann, Tren al Norte. Estaciones ferroviarias en

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�Marquesinas ferroviarias

Imagen 20.
Estación Anáhuac

Comentarios finales
El ferrocarril tuvo un impacto significativo no sólo en el ámbito
económico, sino en el social. Gracias a este medio de transporte,
la migración interna se incrementó y con ello la interacción entre
grupos culturales. Las estaciones tuvieron un rol protagónico en
ese movimiento de personas, ideas y mercancías, siendo el punto
de encuentro de conocidos y desconocidos.
Por consiguiente, las estaciones de pasajeros son
repositorios de la historia y la memoria colectiva de las
Nuevo León: vía México-Laredo (Ciudad de México: Fides, 2022), 74.
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�Óscar Rodríguez y Eugenio Lazo

comunidades. Los materiales, ornamentos y diseños constructivos
nos hablan sobre la manera en que nos relacionamos con el medio
que nos rodea. Pero también son un ancla del tiempo que nos
transporta aun tiempo pretérito determinado y esto, a su vez, a la
resignificación de ese pasado.
En esta línea de ideas, las estaciones de pasajeros tienen
un valor patrimonial, que vale la pena luchar por él, cada quién
desde su trinchera, pero unidos, para establecer de abajo hacia
arriba los bienes culturales que son parte nuestra identidad. El
olvido es el principal enemigo del patrimonio cultural edificado.
De ahí que este breve texto sea un ejercicio modesto en aras de
visibilizar las estaciones ferroviarias, esperando con ello despertar
la curiosidad de quienes conviven con esas edificaciones y a partir
de esa provocación, comiencen a salir a flote los significados
contenidos en ellas.
Referencias
Bibliografía
Cardona, Adalberto de. De México a Chicago. Guía para el viajero en la que se describen las principales ciudades y
ferrocarriles de México y los Estados Unidos del Norte.
Nueva York: Imprenta de Moss Engraving Co., 1892.
King, Jimmie L. “La Arquitectura Vernácula del Noreste de México”. The University of Texas at Austin: Texas Scholar
Works, 2011, 1–23.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-121

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�Marquesinas ferroviarias

“Las estaciones de las líneas nacionales”. Semanario Renacimiento, el 12 de mayo de 1907.
Lazo Freymann, José Eugenio. Tren al Norte. Estaciones ferroviarias en Nuevo León: vía México-Laredo. Ciudad de
México: Fides, 2022.
Méndez, Santiago. Nociones prácticas sobre caminos de fierro.
México: Agustín Masse Editor, 1864.
Ortiz Hernán, Sergio. “De estaciones, trenes y paisajes”. En Estaciones ferroviarias de México. Patrimonio histórico,
cultural y artístico, editado por Teresa Márquez Martínez,
Lucina Rangel Vargas, y Juana María Rangel Vargas, 17–
54. México, DF: Centro Nacional para la Preservación del
Patrimonio Cultural Ferrocarrilero; Instituto Nacional del
Antropología e Historia; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010.
Rangel Vargas, Lucina, y Juana María Rangel Vargas. “Estaciones ferroviarias de México”. En Estaciones ferroviarias de
México. Patrimonio histórico, cultural y artístico, editado
por Teresa Márquez Martínez, Lucina Rangel Vargas, y
Juana María Rangel Vargas, 55–116. México, DF: Centro
Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural Ferrocarrilero; Instituto Nacional del Antropología e Historia;
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010.
Rodríguez Castillo, Oscar Abraham, y José Eugenio Lazo Freymann. “Los patrimonios negativos. La estación Del Golfo
y las identidades cartográficas en el centro de Monterrey”.
En Monterrey: Patrimonio e Industria. Seis estudios históricos, editado por Oscar Abraham Rodríguez Castillo,
97–110. Ciudad de México: Fides, 2021.
Rodríguez Castillo, Óscar Abraham, y José Eugenio Lazo Freymann. Oficio y memoria ferroviaria. Divisiones Monterrey y Golfo. Benito Juárez: Editoria An·Alfa·Beta, 2019.
Sillares, vol. 3, núm. 6, 2024, 96-142
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-121

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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
La formación y preservación de tejabanes en
Monterrey: el caso de la colonia Terminal, 19501970
The formation and preservation of tejabanes in
Monterrey: the case of the Colonia Terminal,
1950-1970
Eliana Celeste Olguin Hernández
orcid.org/0000-0003-3015-8450
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
Recibido: 21 de enero de 2022
Aceptado: 23 de octubre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Olguin Hernández, Eliana Celeste. This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-26
Email: celeste_aazul@hotmail.com

�La formación y preservación de tejabanes en
Monterrey: el caso de la colonia Terminal, 1950-1970
The formation and preservation of tejabanes in Monterrey: the
case of the Colonia Terminal, 1950-1970
Eliana Celeste Olguin Hernández
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0003-3015-8450

Recibido: 21 de enero de 2022
Aceptado: 23 de octubre de 2023

Resumen: El crecimiento industrial de Monterrey durante los primeros
años del siglo XX, y su consecuente concentración demográfica,
provocaron una alta demanda de espacios habitacionales que excedieron
la infraestructura de la ciudad. Ante la necesidad inmediata de un lugar
para vivir, una parte de la población optó por construir sus propios
hogares, mismos que fueron denominados “tejabanes”. Este concepto
hace referencia a una vivienda autoconstruida por trabajadores, cuyos
materiales constructivos más recurrentes fueron la madera y la lámina
para el techo. Aunque estos se distribuyeron por diferentes zonas, un
asentamiento importante de tejabanes se conformó al norte del primer
cuadro de la ciudad, cerca de las principales industrias, avenidas y
medios de transporte. Privilegiando las fuentes orales, el objetivo de
este trabajo es analizar las circunstancias que dieron pie a la formación
y preservación de los tejabanes en un espacio de esa zona, la colonia
Terminal, entre 1950 y 1970.
Sillares, vol. 3, núm. 6, 2024, 143-178
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-26

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�Tejabanes en Monterrey

Palabras clave: tejabanes; crecimiento urbano; preservación; memoria.
Abstract: The industrial growth of Monterrey during the first years of
the twentieth century, and its consequent demographic concentration,
caused a high demand for housing spaces that exceeded the city’s
infrastructure. Faced with the immediate need for a place to live, part
of the population opted to build their own homes, which were called
“tejabanes”. This concept refers to a self-built dwelling built by workers,
whose most common construction materials were wood and sheet
metal for the roof. Although these were distributed in different areas, an
important settlement of tejabanes was formed north of the first square of
the city, near the main industries, avenues, and means of transportation.
The objective of this paper is to analyze the circumstances that gave
rise to the formation and preservation of the tejabanes in a place in that
area, the Terminal neighborhood, between 1950 and 1970.
Keywords: tejabanes; urban growth; preservation; memory.

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�Celeste Olguin

Introducción1
El crecimiento industrial de Monterrey durante los primeros años del
siglo XX, y su consecuente concentración demográfica, provocaron
una alta demanda de espacios habitacionales que excedieron la
infraestructura de la ciudad. Ante la necesidad inmediata de un
lugar para vivir, una parte de la población optó por construir sus
propios hogares, mismos que fueron denominados “tejabanes”.
Este concepto hace referencia a una vivienda autoconstruida por
trabajadores, cuyos materiales constructivos más recurrentes fueron
la madera y la lámina para el techo.2 Aunque estos se distribuyeron
por diferentes zonas, un asentamiento importante de tejabanes se
conformó al norte del primer cuadro de la ciudad, cerca de las
principales industrias, avenidas y medios de transporte.3
Con el acelerado crecimiento poblacional y de la mancha
Agradezco a los editores de la revista Sillares, así como a quienes dictaminaron anónimamente este trabajo, por sus valiosas sugerencias y comentarios.
2
Para el arquitecto Barragán, en su estudio publicado en 1996, estas construcciones fueron comunes en la frontera norte de México, en parte como
consecuencia del intercambio cultural entre Estados Unidos y México tras la
instalación del ferrocarril. La afluencia de extranjeros norteamericanos trajo
consigo la adopción de materiales y acomodos en la vivienda al estilo chalet
californiano/viviendas obreras estadounidenses. Juan Barragán, 100 años de
vivienda en México: historia de la vivienda en una época económica y social
(Monterrey: URBIS Internacional, 1994).
3
Las delimitaciones del primer cuadro de la ciudad datan de 1888. “El primer cuadro de la ciudad de Monterrey se compone a partir de las siguientes delimitaciones: al Norte, hasta la calle del 15 de mayo, al Sur hasta la de Hidalgo
y San Francisco, al Oriente hasta la del Colegio de Niñas, y al Poniente hasta
la del Hospital Civil. Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante
AHMM), Fondo Monterrey contemporáneo/ actas/ 10/07/1888/ actas de cabildo vol. 999 exp. 1888/033.
1

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�Tejabanes en Monterrey

urbana registrado en el segundo tercio del siglo XX, estos antiguos
asentamientos del margen norte quedaron atrapados en el centro
de la ciudad. De esta forma, los asentamientos se vieron rodeados
de profundas transformaciones urbanas como la ampliación de
avenidas o el cambio de giro habitacional de algunos espacios, que
en ocasiones terminaron por expulsar a los vecinos. Hacia 1970,
importantes cambios en la legislación de construcción de vivienda
que tenían por objetivo modernizar la mancha urbana dejaron fuera
a los tejabanes por considerar que “afeaban” el paisaje de la ciudad,
además de promover su estigmatización al relacionarlos con
problemáticas sociales y de salubridad. A partir de esta década, el
número de tejabanes disminuyó considerablemente, y se pronunció
la transición a casas de material (concreto, en particular), marcando
así un declive en las prácticas antiguas de habitar los tejabanes, al
menos en las cercanías del centro de Monterrey (ver mapas 1 y 2).4
Esto no significó, sin embargo, la total desaparición de este
tipo vivienda. Por tal motivo, considero fundamental recuperar el
testimonio de otros partícipes, es decir, de aquellos que no transitaron
a casas de material y preservaron sus tejabanes. Para ello se eligió el
caso de la colonia Terminal, que en la actualidad se ha caracterizado
por ser un espacio que, aun y con la transformación urbana, mantiene
una comunidad activa que autogestiona la conmemoración de su
propio pasado relacionado con los tejabanes, a través de interacciones
sociales y actividades culturales bien definidas.5
COLEF, Reporte Barrio CONARTE. (Monterrey: CONARTE, 2019).
En COLEF, se menciona que esta colonia se conformó en un contexto
urbano importante por su cercanía al centro, a las principales industrias como
4
5

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El objetivo de este trabajo es analizar las circunstancias
que dieron pie a la formación y preservación de los tejabanes,
privilegiando fuentes orales para dar cuenta de una “identidad
en la que se entrega una visión propia”.6 El artículo se divide
en dos partes. En la primera, se presenta un panorama general
de la formación de colonias proletarias en el margen norte de la
ciudad —entre ellas la Terminal—, desde inicios del siglo XX
hasta 1970. En la segunda, se abordan las acciones de defensa en
pro del mantenimiento de los tejabanes como hogar, se exponen
los lazos comunitarios forjados en torno a ellos, y se muestra la
percepción de los habitantes sobre su pasado en estas viviendas.
Cabe mencionar que, lejos de ser un fenómeno local,
la autoconstrucción es un fenómeno que ha tenido una larga
historia en América Latina y que mantiene gran vigencia. Como
lo señalan investigadoras como Sandra Calvo, este tipo de
viviendas “erróneamente fueron llamadas ilegales e informales,
cuando en realidad eran la norma que sustentaba la vida de miles
de personas”.7 En este sentido, la relevancia de la investigación se
Vidriera Monterrey, Peñoles, ASARCO y a las estaciones del Ferrocarril Central Mexicano. Aunado a esto, la Terminal fue lotificada —en el marco de un
reordenamiento espacial urbano—, por empresarios y compañías importantes,
entre ellos Lorenzo Zambrano y la siderúrgica Fundidora de Monterrey.
6
Jorge E. Aceves, “Sobre los problemas y métodos de la historia oral”, en
La historia con micrófono: textos introductorios a la historia oral, ed. Graciela de Garay Arellano (México: Instituto Mora, 1994), 33–46.
7
Constanza Lambertucci, “‘Pagué hasta el último peso pero no me dieron
la escritura’: una obra de arte sobre construir y habitar fuera del mercado de
la vivienda en América Latina”, El País, el 4 de septiembre de 2021, https://
elpais.com/icon-design/2021-09-04/pague-hasta-el-ultimo-peso-pero-no-medieron-la-escritura-las-miserias-de-vivir-fuera-del-mercado-de-la-viviendaSillares, vol. 3, núm. 6, 2024, 143-178
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encuentra en que, a partir de las y los habitantes de estos espacios,
se intenta recrear el ambiente comunitario que se forjó en torno
a los tejabanes, que son recordados como hogares legítimos y
constituidos en contraste con la visión actual “de disgusto”
asociada “a la pobreza y carencias”.8 Por último, consideramos
que el tema es pertinente ya que desde la historiografía refuerza
la conexión entre historia y comunidad, debido a que concede un
carácter íntimo a los acontecimientos históricos y sociales.9
Mapa 1.
Mapa de las colonias en el margen norte de Monterrey

El espacio que ocupaban las colonias en el margen norte se delimitaba al
poniente por la avenida Alfonso Reyes, hasta la altura de la calle Manuel
Barragán, al oriente por la avenida Félix U. Gómez, y cerrando el rectángulo,
al sur, por la avenida Cristóbal Colón.
Fuente: Elaborado por G. Vázquez, COLEF, 2019.
en-america-latina-contadas-en-una-obra-de-arte.html.
8
Eduardo Guzmán, “El imaginario del barrio San Luisito” (Tesis de maestría, Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012), 59.
9
Aceves, “Sobre los problemas y métodos de la historia oral”, 43.
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Mapa 2.
Mapa de los tejabanes que aún se conservan en la colonia
Terminal, 2019

Fuente: Elaboración propia en Microsoft BI, utilizando longitud y latitud de
Google Maps.

La formación de colonias en el margen norte del centro de
Monterrey, 1900-1970
Durante el siglo XX, según las fuentes oficiales de normativas
de la ciudad, los esfuerzos por erradicar viviendas “indignas” se
relacionaron con el crecimiento demográfico, la legislación y la
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extensión de la mancha urbana. Como se presenta en la Tabla
1, la injerencia de los reglamentos urbanos se fue extendiendo a
medida que creció el número de fábricas, habitantes y espacios
habitacionales. Así, el margen norte se convirtió en uno de los
principales destinos para familias de estratos sociales variados,
quienes, ante la dificultad de encontrar viviendas adecuadas,
se hacinaban en tejabanes alrededor de las fábricas como una
primera opción de vivienda.10
A partir de 1912, algunas fábricas y empresarios
inmobiliarios comenzaron el acondicionamiento de terrenos
que formalizaron la ubicación de colonias. Hacia el norte, por
ejemplo, Mariano Treviño construyó la colonia Hidalgo, y otros
casos fueron las colonias Estrella, Niño Artillero y General
Autores como Barragán, Guzmán, y Zavala, han propuesto un origen en el
estilo de estas casas de madera. Señalan que entre 1890 y 1930, los elementos
arquitectónicos que llegaron a través del ferrocarril le otorgaron a los tejabanes
un estatus diferente al de las casas de madera nativas y vernáculas, llamadas por los lugareños “jacales” Esto se debía al innovador uso de la lámina y
al tratamiento de la madera en aserraderos norteamericanos, que la convertía
en una casa autoconstruida con materiales procesados por la industria. Por
otra parte, consideramos que el término tejabán es complejo debido a que:
1) Barragán menciona que es un vocablo del noreste mexicano (regionalista) vinculado a procesos fronterizos, y porque 2) basándonos en Guzmán, a
lo largo de los años se ha venido distorsionando, cayendo en connotaciones
de estigma, pobreza y suciedad. Barragán, 100 años de vivienda en México;
Eduardo Guzmán, “El imaginario del barrio San Luisito” (Tesis de maestría,
Monterrey, Universidad Autónoma de Nuevo León, 2012), http://eprints.uanl.
mx/11069/; Juan Roberto Zavala, Diccionario biográfico de constructores de
Monterrey (Monterrey: CMIC, Delegación Nuevo León, 2003). Ver también
Andrés Montemayor, Historia de Monterrey, (Monterrey: Asociación de Editores Libreros de Monterrey, 1971), 343.
10

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Reyes. Al noreste, entre Cervecería Cuauhtémoc y la Fundición
no. 3 (ASARCO), se construyó la colonia Larralde. La Sarabia
se instaló en los terrenos de la Fundación de la Estrella, mientras
que ASARCO destinó su depósito de madera para formar su
propia colonia de obreros. Posteriormente, “a partir de 1928 se
inauguraron las colonias General Treviño, 15 de mayo, Terminal,
Moderna y Francisco I Madero”.11
En 1927, en el marco de la Ley de Planificación y
Construcciones Nuevas de la Ciudad de 1928, el director de obras
públicas otorgó los permisos correspondientes a la “Constructora
y colonizadora de Monterrey, S.A.” de Lorenzo Zambrano,12
para urbanizar y lotificar los terrenos de la comunidad Terminal,
por medio de la introducción de servicios, banquetas y tanques
sépticos. Según los archivos del municipio, en un principio
los terrenos debieron ser valuados en 0.5 centavos por metro
cuadrado. A pesar de que la zona estaba relativamente alejada del
centro de la ciudad, el lugar resultaba de provecho por estar cerca
de las principales fuentes de trabajo.13
César Salinas, “El anhelo de un hogar. El programa de vivienda de las
empresas del Grupo Industrial Monterrey”, en Libro de Oro de la Sociedad
Cuauhtémoc y Famosa (Monterrey: FAMOSA, 2018), 152.
12
Este empresario fue importante en los proyectos de modernización urbana
de la época: lotificó otras colonias en la ciudad como la residencial Mirador
(cerca del Obispado) y la Moderna. Además, formó parte del corporativo de
Cementos Mexicanos.
13
AHMM, Monterrey Contemporáneo, Actas de cabildo, vol. 999, exp. 1927
/046 diciembre 30, 1927. Al mismo tiempo que se realizaba este proyecto,
en el lado sur de la ciudad, la misma compañía construyó la colonia residen11

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Tabla I.
Antecedentes demográficos, legislativos y de extensión urbana en
Monterrey
Periodo

Población

Reglamento

Mancha urbana
En 1900 la periferia de la ciudad se extendió de la calle
Aramberri hasta Av. Fco. Madero y Colón. Hacia el noreste
Ley de planifica- se instalaron plantas industriación y construc- les y las colonias 15 de mayo
1920
98,305
ciones Nuevas de y la Moderna, mientras que al
la Ciudad (1928)
poniente se ubicaron las colonias Beldem, Armendáriz, y
Urdiales; todas ubicadas dentro del municipio de Monterrey.
Reglamento esta- Comenzó la formación de
tal de la ley mu- la Zona Metropolitana con
1950
339, 286
nicipal: Segunda la anexión del municipio de
Ley de urbaniza- Guadalupe y San Nicolás de
ción (1945)
los Garza
Plan Regulador de El área metropolitana de MonMonterrey y sus terrey se extendido a Apodaca,
1970
858, 107
municipios veci- Santa Catarina y General Esnos (1962)
cobedo
Fuente: Elaboración propia con base en Carlos Estuardo Aparicio Moreno,
María Estela Ortega Rubí, y Efrén Sandoval Hernández, “La segregación
socio-espacial en Monterrey a lo largo de su proceso de metropolización”,
Región y Sociedad XXIII, núm. 52 (2011): 173–207; INEGI, 1921; INEGI,
1970; y CDMT, s/f.

En 1929, al finalizar las actividades de construcción, dicha
compañía publicó en el periódico El Porvenir numerosos anuncios
cial Mirador, “para personas con sobrada capacidad económica y la Terminal
para quienes tenían menos recursos”. Zavala, Diccionario de constructores en
Monterrey, 348.
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publicitarios bajo el slogan “La colonia Terminal, la ventana por
donde se ventila Monterrey”, asegurando la prosperidad de las
fincas, la pavimentación de las calles y el equipamiento de todos
los servicios urbanos. Así, mientras el gobierno de Aaron Sáenz
mandó retirar todos los tejabanes que se ubicaban sobre la calzada
Francisco Madero (antes Unión), tan sólo dos cuadras al norte, la
colonia Terminal comenzó a poblarse a través de la compraventa
de lotes abiertos. En un principio, una característica importante
de esta colonia fue que, en comparación con los fraccionamientos
planificados por fábricas,14 la compra de lotes consistió en la
adquisición de un terreno a pagos mensuales en el cual las
familias autoconstruían sus viviendas según sus posibilidades.
Sin duda, esta característica fue importante, porque da cuenta de
la complejidad de clasificar a los tejabanes basándonos sólo en su
tipología constructiva.15
En los primeros años de operación (1910), Cervecería Cuauhtémoc acondicionó tejabanes para obreros. Sin embargo, ante la denuncia de condiciones insalubres, el sindicato impulsó proyectos habitacionales que estimularon
el ascenso social de ciertas familias, al trasladarlas de un tejabán a una casa
prefabricada. Posiblemente, esta movilización influyó en la formación de la
clase media, como fue en el caso de la colonia Hidalgo y Cuauhtémoc. (N. del
E.: Sobre esta última, ver por ejemplo Azucena Garza, Colonia Cuauhtémoc:
Vida cotidiana de una colonia obrera en Monterrey (1957-2020), (Monterrey:
Centro de Estudios Humanísticos, UANL, 2023), reseñado en este número de
Sillares por Isabel Araujo).
15
En el tiraje de los anuncios de venta en la Terminal se publicó la siguiente
lista: “Sección económica donde se admiten construcciones de madera: Sr.
Severo Stevis Talleres de los ferrocarrileros nacionales [..,] Sr. Lino Obregón
Talleres de los señores Salinas y Rocha Sr. Víctor Balboa Monterrey country
Club. Sr. E. Casas Propietario de pulquería Sr, Fernando Tijerina Propietario
14

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Sin embargo, y pese a lo establecido en la normativa y
a los anuncios de la compañía inmobiliaria de Zambrano, en
algunos casos la población de estas colonias se encontró con
proyectos inacabados y carentes de los servicios más vitales. Tal
era la necesidad de vivienda que, aunque los fraccionamientos no
estuvieran equipados, las familias se afincaban rápidamente con
tejabanes, mientras la mayor parte de los recursos se destinaba
a liquidar el financiamiento del terreno. Al respecto, Salinas
menciona que estas colonias, entre ellas la Terminal, “no eran
residenciales cómodas ni bien establecidas, y tenían que gestionar
constantemente la instalación de servicios básicos como luz
y agua, además de financiar junto con el gobierno municipal,
parques y mejoras”.16
Estas condiciones no impidieron que cinco años después
de haber concluido los trabajos en la colonia Terminal, en 1934,
Zambrano vendiera al municipio de Monterrey una parte de la
colonia con extensión de 48,468 metros cuadrados, con el objetivo
de construir viviendas prefabricadas de acero y cemento.17 Para
esto, el ayuntamiento pidió un crédito hipotecario de 100 mil
pesos y contrató a la Compañía Constructora Popular (empresa
de Fundidora Monterrey, una de las siderúrgicas más importantes
de Cantina Sr. Ignacio Bacaseguat y Sr, Pedro Luna Mecánico”. El Porvenir,
Monterrey, 25 de septiembre de 1928.
16
Salinas, “El anhelo de un hogar. El programa de vivienda de las empresas
del Grupo Industrial Monterrey”, 152.
17
Esta parte estaba ubicada al oriente cruzando la calle Félix U. Gómez,
detrás de la recién construida Escuela Industrial.
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de la ciudad). Al finalizar la obra en 1939, el municipio quedó con
una deuda de 120 mil pesos a favor de la Constructora Popular.18
Imagen 1
Anuncio publicitario de la colonia Terminal en El Porvenir, 1929

Fuente: Hemeroteca Digital de El Porvenir.

Ante problemas financieros, el ayuntamiento decidió ceder las 48
casas construidas a la Constructora Popular para pagar su deuda,
por lo que Fundidora se posicionó como dueña de una parte de la
colonia. Concretado el acuerdo, y en vista de que aún quedaba una
extensión de terreno, se pensó ofrecerlo a la empresa de muebles
Salinas y Rocha. Sin embargo, al final se vendió al empresario
AHMM, Monterrey contemporáneo, sección actas 12-09-1939, Colección
Actas de cabildo, vol. 999 expediente 1939/015.
18

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Ing. Esteban Rock, quien pagó más por el metro cuadrado. Según
se dijo, esa proposición resultaba “conveniente para los intereses
municipales, tomando en cuenta que son terrenos malos, pues
para la edificación necesitan cimentación especial”.19
Pese a que la Terminal fue lotificada por diversas
empresas y personalidades, desde sus inicios mantuvo un perfil
popular. Las diversas intervenciones no unificaron la instalación
de servicios, y en su lugar se introdujeron por iniciativa de los
propios habitantes hasta décadas posteriores, como veremos
más adelante. De esta forma, la colonia se pobló gradualmente
por vecinos que recurrieron a lotes para autoconstruir tejabanes,
mientras que otros se establecieron en casas prefabricadas.
En todo caso, la presencia de tejabanes sin duda
contrastaba con las aspiraciones de algunos sectores que veían en
Monterrey una gran capital industrial.20 A lo largo de las décadas
de 1930 y 1940, los tejabanes fueron objeto de críticas tanto
AHMM, Monterrey contemporáneo, sección actas 12-09-1939, Colección
Actas de cabildo, vol. 999 expediente 1939/015.
20
Si bien no estaban prohibidos, tal parece que se buscaba esconderlos. Al
respecto, sobre la construcción de tejabanes, en 1945 la Segunda Ley de Urbanización clasificó a las casas de madera como edificios tipo “D”, los cuales
solo podían edificarse en zonas industriales. A través de esta ley se estableció
que las viviendas debían de tener por lo menos dos ventanas amplias, una
puerta y árboles en las banquetas, además especificaban que “dentro de esta
clase habrá una subdivisión denominada E-1, a los que pertenecen los edificios de madera de una (1) o (2) dos piezas y de tipo provisional, solo pueden
levantarse únicamente una de estas construcciones en un lote de terreno que
no tenga otra construcción y que no dé frente a la calle”. Oscar Flores, Monterrey origen y destino. Tomo II: Monterrey, una ciudad industrial (1910-1980).
(Monterrey: Municipio de Monterrey, 2009), 295.
19

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en la prensa como en la opinión pública, ámbitos en los cuales
era común encontrar expresiones que aludían a estas viviendas
como “un horroroso adefesio para la presentación de la ciudad”.21
Igualmente, la construcción de nuevos edificios solía mostrarse
como oposición: durante la construcción del Hotel Genova, por
ejemplo, que se ubicaba en la avenida Madero en cruce con
Galeana, se indicó que se construía un “moderno edificio, en
donde anteriormente se levantaban sucios tejabanes”.22 Por otro
lado, en 1940, durante la construcción de la conexión de la calle
Guerrero-Carretera Nacional, el gobernador Bonifacio Salinas
(1939-1943) opinó “que se cambiara de lugar todos los tejabanes
de madera instalados en la calle, a fin de que no sean lunares entre
el embellecimiento que se esperaba llevar a cabo”.23
A partir de 1950, Monterrey entró en una segunda fase
de metropolización caracterizada por una expansión popular
y horizontal dispersa, en la que múltiples agentes urbanos
“accionaron para recuperar las áreas decadentes del primer cuadro
de la ciudad, enviando a sus pobladores a la periferia”.24 Como
Un tejabán a mitad de la calle”, El Porvenir, Monterrey, 3 de abril de
1948.
22
Se habla de utilizar la calle de Guerrero como eslabón de la carretera México-Laredo, El Porvenir, 3 de julio de 1940.
23
“
Monterrey cada día para recibir la corriente turística de los E.U.”, El Porvenir, Monterrey, 14 de noviembre de 1940.
24
Roberto García Ortega, “El área metropolitana de Monterrey (1930-1984):
Antecedentes y análisis de su problemática urbana”, en Monterrey: siete estudios contemporáneos, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Facultad de Filosofía y
Letras, UANL, 1988), 104.
21

“

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en otras ciudades industriales, el espacio céntrico se convirtió
en la nueva veta capitalista, destinado para la instalación de
negocios y actividades políticas. En este tenor, algunos habitantes
recurrieron al amparo para defender la legitimidad de los tejabanes
y terrenos. Este amparo consistió en demostrar que el tejabán era
una vivienda familiar, que no obstruía el paso en alguna avenida
y que se encontraba en una colonia no urbanizada.25
Con una población de 858,107 habitantes, la normativa
y crecimiento demográfico siguieron modificando la forma
de habitar de la población regiomontana. De 1950 a 1970, la
concentración poblacional del municipio de Monterrey respecto
al resto del estado disminuyó del 86.4% al 63.3%.26 Además del
crecimiento demográfico en municipios aledaños, es posible que
dicha disminución se haya relacionado con la regeneración del
ambiente urbano, la ampliación de avenidas, la introducción de
servicios, y el cambio de zonas habitacionales por corredores
comerciales. Por mencionar un ejemplo, en 1972 se llevó a cabo
la ampliación de la calzada Madero, en la cual desaparecieron
numerosos hoteles y negocios. Por otro lado, a partir de 1970,
comenzaron a manifestarse los efectos del paracaidismo, así
como los movimientos masivos para obtener una vivienda, tales
como el Frente Popular Tierra y Libertad.
Retira el municipio un tejabán y al dueño lo ampara la Federación, dispone el juzgado de distrito se restituya el bien por considerarlo casa habitación”,
El Porvenir, Monterrey, 24 de abril de 1958.
26
Gustavo Garza, “La estructura socioespacial de Monterrey, 1970-1990”,
Estudios Demográficos y Urbanos 14, núm. 3 (42) (1999): 545–98.
25

“

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Como barrios históricos, las colonias Larralde, Obrerista,
Cantú, Treviño y Terminal siguieron desarrollando lazos
comunitarios particulares en medio de ambientes de inseguridad,
invasión de negocios, problemáticas de salud y cambio
generacional. Según el cronista López, el ambiente familiar
decayó en estas colonias cuando los negocios cercanos a la avenida
Colón y Francisco I. Madero fueron obligados a cambiar su giro
comercial, tras la apertura de clubs nocturnos y prostíbulos, que
en opinión de los vecinos se habían originado por el enorme flujo
de población masculina derivado del Programa Bracero.27
Otra situación importante ocurrió a finales de la década
de 1970, cuando la zona metropolitana se consolidó con cinco
municipios, integrándose por completo García, Santa Catarina y
General Escobedo. Según los datos oficiales de Garza, de toda la
población que habitaba en Monterrey en 1970, el 57.6% poseía
una vivienda con un solo dormitorio, el 64.7% con drenaje, y el
51.4% con un techo permanente.28 Estos datos, en particular el
último, nos indicaría que un alto porcentaje de las viviendas en la
ciudad coincidiría con las características de los tejabanes.
Gerardo López, “Barrio Nacional”, en Historia de nuestros barrios, ed.
Celso Garza (Monterrey: Gobierno del estado, 1985).
28
Gustavo Garza, “El proceso de metropolización de Monterrey / hay
que planear a largo plazo”, DemoS, núm. 007 (1994), 548. https://doi.
org/10.22201/%6634. En el documental “Tierra y Libertad” (1978), un participante declaró que Monterrey era un “engaño”: “No hay posibilidades de
adquirir una casa habitación decorosa”. D. Álvarez, “Tierra y Libertad”. Video
de YouTube publicado el 20 de enero 2020: https://www.youtube.com/watch?v=ExCbBcM-wX0.
27

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Con base en fuentes documentales, es posible inferir
que, ante la difusión en los medios de comunicación, no solo de
la prensa, sino de la televisión, se divulgó de forma masiva un
estigma de lo que implicaba vivir en un tejabán. Un claro ejemplo
de esta situación se documentó en el reportaje de la colonia “La
coyotera” (hoy Garza Nieto), en la cual, de nueva cuenta, los
tejabanes fueron vinculados a problemáticas sociales de “mala
fama” como la prostitución y drogadicción. En dicho reportaje, el
gobernador Alfonso Martínez Domínguez (1979-1985) expresó:
Representa un foco de vergüenza para la comunidad del
estado. El origen de La Coyotera está en […] que los señores
Garza Nieto primero alquilaban pedazos de tierra (6x10 o 6x6)
y la gente pagaba una renta y hacía allí su tejabán. Después se
fueron reduciendo los espacios para rentar y fueron espacios
de 3x4, mínimos, y se multiplicaron los tejabanes […] Llegó
un momento en el que estos arrendatarios se negaron a pagar
la renta reclamando servicios y atención. Este es el origen de
estas zonas. El gobierno ha estado impulsando el Programa
“Tierra Propia” […] para vender a [un] precio barato […] al
que los viejos y antiguos posesionarios puedan pagar […]
Estamos introduciendo algunos servicios […] Son fenómenos
dramáticos que se dan en las grandes concentraciones urbanas
como Monterrey y todas las ciudades, no sólo de México sino
del mundo […] Pero ahora estamos enérgicamente metiendo
la mano y vamos a reivindicar a toda el área metropolitana
que se encuentra en condiciones paupérrimas para que tengan
un mínimo decoroso de vida. La prostitución, el alcoholismo,
la drogadicción, que se concentran, se esconden o se
albergan generalmente en los medios de esta naturaleza va
desapareciendo, porque a medida que, por así decirlo, entra
la civilización, la gente adquiere conciencia de la ventaja de
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vivir mejor […] No son vicios o dramas que puedan resolverse
con acciones policiacas que reprimen, que sancionan. Esto
sería una aspirina, un parche. El problema de fondo es el de
crear un hábitat propicio para la vida decorosa y luego vigilar
que no se contamine esta vida decorosa, aunque sea modesta
[…]29

En suma, con una crisis de vivienda tanto en la zona metropolitana
como en las cercanías con el centro, los tejabanes siguieron
siendo el hogar de numerosas familias. La transición de los
tejabanes a casas de material ocurrió por factores como los planes
de desarrollo urbano de distintos gobiernos, la reestructuración
familiar, el cambio generacional y el crecimiento en la capacidad
adquisitiva.30 Aun así, en espacios como la colonia Terminal
estos cambios tuvieron otro ritmo. Ahí, como veremos en el
siguiente apartado a través de diversas entrevistas a profundidad,
la movilización de los vecinos y lazos comunitarios crearon un
sentido de arraigo que influyó en la permanencia de los tejabanes,
misma que se extiende incluso hasta hoy día.
Gilberto Marcos, “Reportaje de Gilberto Marcos para Foro en ‘La Coyotera’”, Vídeo de YouTube publicado en 2014: https://www.youtube.com/watch?v=BhBOa95nQmg&amp;t=770s
30
El proyecto de Barrio CONARTE consistió en una intervención cultural
que se realizó en las colonias Obrerista, Sarabia, Treviño y Terminal a través
de talleres, reuniones con vecinos, proyección de películas y elaboración de
murales. Los resultados del trabajo de campo se presentaron en la Casa de
la Cultura de Nuevo León, y posteriormente se publicaron en un informe en
el que se recopiló información histórica sobre el origen de las colonias, sus
festividades y viviendas, para la cual se consultó bibliografía y se recopilaron
testimonios orales de los vecinos con más antigüedad.
29

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�Tejabanes en Monterrey

Construcción y preservación de un espacio urbano: la
colonia Terminal a través de la memoria de sus habitantes
a)
Herencia y movilización
Como hemos visto, dentro de la colonia Terminal la venta de
terrenos y la autoconstrucción de tejabanes comenzó a finales de
la década de 1920. Estos espacios fueron valiosos para las familias
porque, a pesar de su perfil socioeconómico, pudieron comprar o
rentar terrenos a precios accesibles, en los que se les permitió
autoconstruir o montar sus casas de madera para instalarse.
Algunos testimonios tienen muy presente el momento en que sus
familias se instalaron en la colonia. Uno de sus habitantes, Óscar
Ortegón, recordó que su padre compró un terreno y construyó
un tejabán “a 50 pesos mensuales, […] en 1942”.31 Por su parte,
Angélica Sáenz señaló que sus padres llegaron de San Luis Potosí
“a unos tejabanes que están a un lado de las vías del ferrocarril
de la colonia Terminal, porque tenían ya la idea de que podían
salir a trabajar en el mismo centro”.32 Gloria Medellín, por
último, también expresó que su abuela se asentó en calidad de
posesionaria en “puro monte”, por la calle Platón Sánchez, donde
“hicieron su jacal y nacieron sus hijos”.33
Óscar Ortegón, entrevistado por Edurne García y Celeste Olguin, 21 de
octubre de 2021, audio, 01:38.
32
Angélica Sáenz, entrevistada por Celeste Olguin, y Crispin Alonso, 31 de
octubre de 2021, audio, 00:40.
33
Gloria Medellín, entrevistada por Celeste Olguin, 9 de noviembre de 2021,
audio 00:37.
31

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Como lo afirmó también esta última entrevistada,
aunque hacia las décadas 1960 y 1970 algunas familias habían
incrementado sus ingresos, éstas decidieron seguir habitando en
esos mismos espacios. Esto hizo que, con el tiempo, se fueran
desarrollando diferentes modalidades de residencia en tejabanes:
propietarios, posesionarios y arrendatarios. Los propietarios
se caracterizaron por tener un tejabán en un terreno fijo, por lo
que el cambio de materiales se dio a partir del ingreso paulatino
de recursos. Por otro lado, los posesionarios fueron dueños de
los tejabanes, pero no de los terrenos, por tanto, se movilizaron
constantemente a espacios disponibles para rentar. Es posible
que este tipo de tejabán arrendado se conservara por más tiempo,
debido a que era difícil encontrar un terreno a bajos precios
para fincar con material (cemento). Por último, los arrendatarios
residieron en pequeños cuartos de renta hechos de madera,
mismos que componían algunas vecindades como la ubicada en
una de las manzanas de la calle Héroes del 47, dentro de la cual se
compartía el patio, los lavadores, la regadera y el baño.
Estas modalidades dieron cuenta de que el espacio
comunitario se constituyó por la participación de escalas sociales
variadas, que en sus inicios habían compartido un estilo de
vivienda común. Sáenz, quien vivió en la vecindad entre 1976 y
1980, señaló:
Nosotros no completábamos a rentar ni siquiera un tejabán de
los que […] daban a la calle, eran más caros porque eran más
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grandes, […] tenían su puerta principal en la calle. Ya hacia el
fondo eran unos […] tejabancitos (sic), […] más económicos,
[…] a mi papá le rentaron un espacio […] muy pequeño. La
gente tenía buenos trabajos […] los que vivían en los [otros]
tejabanes, porque estaba Cristalería [Vidriera Monterrey], […]
Tenían una calidad de vida […] clase media baja y nosotros
una […] pobreza extrema […] Los tejabanes [de la vecindad]
prácticamente estaban cubiertos […] con plástico y periódico.34

Para los arrendatarios, los tejabanes fueron ideales debido a que
se les facilitaba movilizarse. Si por algún motivo necesitaban
dejar el terreno arrendado, se mudaban sin salir de la colonia.
Ortegón comenta que:
Podías tener tu tejabán, pero no ser dueño del piso, […] si
estaba un terreno solo, tú movías el tejabán y lo asentabas ahí,
y le pagabas renta de piso al dueño del terreno […] Allá a […]
mediados de los 50 pasaba una yunta de bueyes con dos rieles
atravesados en forma de equis, [y] una lanza muy larga, para
ir levantando los alambres [cables de electricidad], y subían el
tejabán allí a los rieles esos […] y [cobraban]. Pero y luego […]
a los bueyes los suplió un tractor.35

Este último caso lo ejemplificó otra de las entrevistadas, Medellín.
Ella relató que, cuando la dueña de la manzana, doña Rosaura,
aceptó venderles un pedazo de terreno en otro lugar, tuvieron que
mover su casa por “medio de un tractor que traía rieles”, y la
trasladaron “adonde estamos ahorita”.36
34
35
36

Sáenz (entrevista).
Ortegón (entrevista).
Medellín (entrevista).

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Por otro lado, pese a que la colonia fue lotificada,
también hubo presencia de posesionarios, que figuraron como
parte de un anexo que incrementó la delimitación territorial de
la comunidad. El parentesco sanguíneo unió varias casas para
un mejor alojamiento familiar, motivo por el cual las viviendas
se edificaron con patrones muy heterogéneos tanto en medidas
como en materiales.
Imagen 2
Foto de tejabán ubicado en la colonia Terminal, 2019

Fuente: Fotografía de la autora

La necesidad de regularizar la situación patrimonial de familias
que habitaban en tejabanes y la introducción de servicios urbanos
se debieron en gran parte a la movilización de los vecinos y a
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su participación en las Juntas de Mejoras. En el caso de la
Terminal, antes que los servicios urbanos, la primera tarea fue la
de regularizar la situación patrimonial de familias que habitaban
en tejabanes. Medellín recordó que entre 1955 y 1961, ella y
su abuela acudían a las reuniones, en las cuales se trataba “de
convencer a la dueña para que vendiera”, y que lo hiciera “a un
precio accesible” porque pedía mucho dinero de enganche; a
través de la junta, recuerda, “lograron que les dejara el terreno
con cien pesos, […] y los pagos eran (de) sesenta mensuales”.37
La resolución de estas situaciones no fue fácil, debido a
que en este proceso:
Las juntas [empezaban] a las ocho de la noche y a veces que
se alargaban hasta las doce o una de la mañana porque […]
no se ponían de acuerdo […] y había ocasiones en que […] se
calentaban los ánimos […], y ‘escóndete debajo de las bancas’,
porque […] ¡vuelan los palos! […] [Además] iban a Palacio
Federal a pedir audiencia, para que les ayudaran, hasta que
lograron que un gobernador, [fuera] intermediario para que
Doña Rosaura vendiera aquí los terrenos […] El que intervino
[…] [fue] […] Raúl Rangel Frías […], ya después la dueña
aceptó venderles, no precisamente donde estábamos nosotros,
sino a la vuelta de la cuadra donde estamos ahorita.38

Dentro de la colonia, la cantidad de posesionarios fue grande y
dispersa. Por el testimonio de Medellín se tiene conocimiento de
que en la calle Platón Sánchez estaba una parte, mientras que
37
38

Medellín (entrevista).
Medellín (entrevista).

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Ortegón comentó que el predio 16 de la colonia Terminal,39 que
estaba cerca de las vías de Vidriera Monterrey, se legalizó hasta
1985, y que por vía Tampico había una privada que le dicen
Bondojito, que también era de posesionarios”.40 En este proceso
conciliatorio los/las líderes vecinales y el clientelismo político
ejercieron un gran impacto, porque en algunos casos de ello
dependió la obtención de un terreno propio.41
Medellín expresó que su familia tenía preocupación por su
tejabán, debido a que escuchaban los casos de desalojo de otros
espacios. “Querían que les vendieran, o sea, no querían estar
viviendo de oquis [sic] […] pero no querían [venderles] y les
destruían las casas”.42 También se registraron otras incongruencias
por parte de los planes de regulación urbana y las empresas
inmobiliarias, porque la colonia creció sin parques recreativos, ni
mercados cercanos para abastecerse de alimentos.
Después de regularizar la vivienda, en 1960, los
propietarios y vecinos se movilizaron para introducir el drenaje
El predio 16 comprendía un gran polígono dentro de la colonia, el cual
partía de la avenida Colón hasta Zuazua a Manuel Doblado y de Doblado a
Jesús M Garza y de Zuazua a Dr. Coss por vía Tampico y por Dr. Coss a Jesús
M Garza.
40
Ortegón (entrevista).
41
Hilda Lara, entrevistada por Francisco Cortés y Celeste Olguin, 2021.
42
Medellín. Años más tarde, en 1970, surgiría el movimiento Tierra y Libertad, el cual dio otra interpretación a la figura del posesionario(a), admitiéndolo
con orgullo y expresando todas estas dificultades en un marco de injusticia
y explotación capitalista. Álvarez, “Tierra y Libertad”, video de YouTube
publicado el 20 de enero de 2020: https://www.youtube.com/watch?v=ExCbBcM-wX0.
39

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pluvial y pavimentación, lo que ocurrió hasta principios de
la siguiente década.43 Tal como se mencionó anteriormente,
en contraste con los anuncios publicitarios de la compañía de
Lorenzo Zambrano, la colonia era conocida como el barrio de la
Cañada Prieta porque “Cuando llovía […] pasaba el agua de lado
a lado […] y nos tirábamos, como si fuera un río, aunque fueran
aguas chocolatozas (sic) sucias, […] Por la escuela Primero de
Mayo, se juntaba una lagunita antes de que pavimentaran las
calles que vienen de sur a norte. Era un lodazal tremendo”.44
En cuanto al servicio de agua, cada calle o manzana contaba
con una sola toma, y a falta de drenaje pluvial, los excusados eran
de pozo. En estas condiciones, la junta promovió la introducción
gradual de la infraestructura urbana. Al respecto, Ortegón comentó:
“allá en una privada (Barragán) se puso el drenaje en cierto año”,
pero “no se generalizó la instalación, [sino que] fue por tramos”,
lo que en ocasiones dependía del trabajo de las lideresas.45 Por otra
parte, Palacios menciona que en ocasiones la Vidriera Monterrey
sirvió a la comunidad con tomas de agua cuando fallaba el servicio,
y lo mismo pasó con el sistema de alumbrado.46
Las calles pavimentadas eran las que corrían de norte a sur: Julián Villarreal, Álvaro Obregón y Héroes del 47. Mientras que las calles de Oriente
a Poniente eran de terracería. Los testimonios recolectados en el Reporte de
Barrio Conarte, 2019, confirmaron que fue hasta principios de los 70 cuando
pavimentaron por completo las calles.
44
Ortegón (entrevista).
45
Ortegón (entrevista).
46
Lylia Palacios, “Transformaciones en los usos de la calle en barrios de
origen obrero. El caso de la colonia Terminal”, en Monterrey a través de sus
43

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A falta de infraestructura urbana, los habitantes de la
Terminal encontraron la forma de adecuar sus tejabanes para
sobrevivir, y pese a las normativas y el estigma, éstos no se vieron
afectados por inspecciones ni por otro tipo de conflictos. Según
Ortegón: “en las colonias no se estableció esa regla” de destruir
tejabanes, y la prueba estaba en que “en cada manzana [hay] de
perdido un tejabán”.47
b)
Vínculos vecinales y el sentido de pertenencia
Además de la búsqueda de mejores condiciones de vida, que sin
duda contribuyó a la formación de fuertes vínculos vecinales,
los habitantes de la Terminal fomentaron otro tipo de soporte
mutuo y de convivencia generalizada. Las colonias se poblaron
de familias sanguíneas entre las cuales se afianzaron lazos
de apoyo, mismos que sirvieron para amortiguar carencias y
necesidades tales como el cuidado de los hijos/as, el alojamiento
para otros familiares, así como el suministro de recursos, comida,
dulces y juguetes. Entre la comunidad, los lazos se fortalecían
también tras el acompañamiento en el duelo y en la festividad,
eventos que muchas veces tenían como escenario principal los
tejabanes. Por lo que respecta a los duelos, uno de ellos mencionó
que “al ser gente pobre, [los muertos] se velaban en las casas.
Los vecinos guardaban el respeto bajando la música de radio y
calles. Una revisión desde las ciencias sociales, ed. Camilo Contreras (Monterrey: CONARTE, 2015).
47
Ortegón (entrevista).
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cooperando con comida o flores para el funeral”.48 En cuanto a
festividades, Lara mencionó que en bodas y fiestas de quince
años se invitaban a padrinos, que “los vecinos aportaban y [había]
mucha familiaridad”.49
Las fiestas colectivas estuvieron sin duda entre las
actividades que impulsaron la vinculación vecinal. En los
años 60, según recuerda una entrevistada, por la calle Héroes
del 47 y la calle Privada Quinta Avenida se tenía la costumbre
de celebrar Navidad realizando la pastorela y colocando un
Nacimiento, mientras que a los niños se les daba colaciones
(dulces) y pinole. En la fiesta de fin de año, por su parte, se
donaba mercancía, se realizaban rifas, tocadas de grupos de
rock y juegos de voleibol.50
La integración de propietarios, posesionarios y
arrendatarios en este tipo de celebraciones colectivas podría
verse como un indicio de que, dentro de la colonia, el estigma
social exterior no afectó la convivencia vecinal. Como hemos
observado a través de los testimonios, se evidencia una
participación incluyente en la festividad, el duelo y el juego
entre infantes, que contribuyó a una construcción identitaria en
torno a los tejabanes en el pleno centro industrial de Monterrey.
Esta construcción identitaria o sentido de pertenencia puede ser
también una manera de entender su permanencia, y el desarrollo
48
49
50

Ortegón (entrevista).
Lara (entrevista), 02:18.
Medellín (entrevista).

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de un hábitat comunitario que se aleja de los estigmas que la
rodean. En efecto, para algunos entrevistados habitar en un
tejabán “era de lo más natural”,51 lo que nos recuerda la frase
de Lefebvre respecto a que, al interior de una comunidad, las
prácticas se vuelven “naturales”, “comunes”, y escapan del
entendimiento de la lógica exterior.52
Si bien debe reconocerse que la persistencia de tejabanes
se debe sobre todo a la carencia de recursos económicos, también
es necesario mencionar que los tejabanes representaban ciertas
ventajas que pudieron contribuir a la creación de un fuerte
vínculo hacia ellos, como es el caso de la situación climática. En
una ciudad como Monterrey, con clima extremoso, el tejabán se
volvió también sinónimo de resguardo del frío y del calor. Uno de
sus habitantes, por ejemplo, dice tener “bien presente” la nevada
del 67, y recuerda que su padre hacía unas “tiritas” de periódico
para tapar las rendijas “para que no se chiflonara [sic] el aire
helado”. Por otro lado, el mismo entrevistado comenta que en
tiempos de calor se podía dormir con las puertas abiertas o sobre
banquetas para esperar el sereno. En su opinión, los tejabanes
incluso eran más frescos y térmicos que las casas de concreto, y
aunque el techo era de hierro, se ideaban aislantes con cubiertas
de palma para amortiguar el calor.53
A. Haros, entrevista realizada por E. Rangel, F. Cortes, y C. Olguín, 6 de
noviembre de 2021.
52
Henri Lefebvre, El derecho a la ciudad. (Madrid: Península, 1975), 42.
53
Ortegón (entrevista).
51

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Imagen 3
Angélica Sáez frente al tejabán de la vecindad donde vivió, 1978.

Fuente: Angelica Sáenz.

En general, las entrevistas realizadas dieron cuenta de que
generaciones de adultos/as que habitaron la colonia Terminal
después de 1950, y que hoy tienen entre 50 y 75 años, mantienen
en su memoria vivencias que se desarrollaron en torno a la
construcción y preservación de sus tejabanes. “[Tengo] grandes
recuerdos, carencias posiblemente ¡pero no las sentíamos!”.54
“Para nosotros [fue] una cosa muy natural, es pobreza, es humildad
54

Ortegón (entrevista).

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y todo eso nos ha gustado […] todos esos recuerdos, nunca me
dan a mí […] vergüenza, […] a mí me da mucho gusto”.55 Otro
testimonio menciona: “Recuerdos muy bonitos, nos salíamos
la güercada [sic]. [Mi] niñez […] fue muy bonita, con muchas
penurias, pero fue muy bonita”.56 También es posible que estos
testimonios den cuenta de la concepción de que la colonia fue un
espacio relativamente seguro para habitar en un tejabán.
En algunos casos, tal era la costumbre y arraigo, que
algunas personas no quisieron abandonar sus tejabanes. Así lo
expresó la señora Gloria, quien recordó que su madre y abuela
no cambiaron su tejaban a pesar de que ya tenían otra casa de
material. Lo mismo comentó Sáenz, quien sí experimentó el
cambio:
Aun en mi pobreza en el centro, yo sabía que había pavimento,
luz, agua, gas y […] [me movieron de] Félix U. Gómez hasta
llegar a Diego de Berlanga, acá a San Nicolás […] Me llevaron
a un mundo que no me gustó […] porque ya era la casa y era
estar sola […] [Experimenté] soledad, […] disgusto, […] enojo,
muchos sentimientos bien encontrados. Aun y que mis papás
llevaban un pensamiento de que ‘allá ya va a ser de nosotros,
ahí vamos a construir’. En cuanto a lo emocional y lo social, fue
[…] un cambio muy drástico. Pues acá ya no había vecinitos…
[…] era sal y [conoce] amigos, […] al vecino, experimenta ir
a tocar la puerta, tratar tantas cosas que yo las daba por hechas.
Entonces, pues fue un cambio muy difícil, muy difícil.57
55
56
57

Haros (entrevista).
Medellín (entrevista).
Sáenz (entrevista).

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Como podemos apreciar, en algunas ocasiones los testimonios
tienden a minimizar las carencias materiales, y en su lugar
enfatizan los lazos sociales que se forjaron en torno a los
tejabanes. Como concluye la misma Sáenz, “para mí vivir en
un tejaban significó muchísimo […] yo de ahí aprendí lo que
es la convivencia, a socializar, a no perder esperanza, a buscar
oportunidades […] porque aun con la carencia, yo aprendí […] a
vivir en comunidad”.58
Conclusiones
Las colonias ubicadas en el margen norte del centro de Monterrey
se desarrollaron en un marco de crecimiento urbano y de necesidad
de vivienda. Ante esta situación, numerosas familias ocuparon
los terrenos de la colonia Terminal sin que estos estuvieran
propiamente acondicionados, a partir de la autoconstrucción de
viviendas propias, comúnmente conocidas como “tejabanes”.
Éstos se multiplicaron a través de diversas modalidades de
tenencia, ya que sus habitantes eran tanto propietarios, como
posesionarios o arrendatarios. Sin embargo, la mayoría participó
en movilizaciones sociales para buscar mejores condiciones de
vida, en vinculaciones vecinales y en otras formas de interacción
social que tenían como punto en común el habitar en un tejabán.
Sáenz (entrevista). Véase también la imagen 3: Una foto que nos compartió Saénz, una participante de la investigación que mostró un gran ánimo de
cooperación, y que expresó su ánimo por el reconocimiento de los tejabanes al
recordar su niñez con emotividad.
58

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Por último, es importante mencionar que también se
desarrolló una valorización personal de los tejabanes entre los
habitantes de estas colonias. Entre las calles más estrechas de la
capital industrial de Nuevo León, sus vivencias promovieron un
pasado comunitario que tiene su punto de partida en su inicio
como familias trabajadoras. Compartieron la carencia de servicios
básicos y se apoyaron en procesos de mejora que han contribuido
a que su población conciba lazos comunitarios más profundos y
cercanos. Por tal motivo, consideramos que el tejabán tiene una
historia no solo como objeto, sino como un referente tangible a
través del cual se puede generar un acercamiento a la historia de
esos seres humanos que fueron vecinos del “progreso industrial”
en la ciudad de Monterrey.
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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Azucena Garza. Colonia Cuauhtémoc. Vida
cotidiana de una colonia obrera en Monterrey
(1957-2020)
María Isabel Araujo Alvarado
orcid.org/0000-0002-8416-9625
Archivo Municipal de San Pedro Garza García
San Pedro Garza García, México
Recibido: 25 de octubre de 2023
Aceptado: 14 de noviembre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Araujo Alvarado, María Isabel . This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-122
Email: isabel.araujoal@outlook.com

�Azucena Garza. Colonia Cuauhtémoc. Vida cotidiana
de una colonia obrera en Monterrey (1957-2020).
Colección NortEstudios, no. 12. Monterrey: Centro de
Estudios Humanísticos, UANL, 2023, 186 pp.
ISBN 978-607-27-1991-0.
https://libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/135
Recibido: 25 de octubre de 2023
Aceptado: 14 de noviembre de 2023

A través de este libro, resultado de una tesis de licenciatura que
obtuvo una mención honorífica en el Premio Nacional Luis
González y González, Azucena Garza nos da un recorrido por
la colonia Obrera de Monterrey, inaugurada en 1957 con la
intención de satisfacer las necesidades básicas de los trabajadores
de la Cervecería Cuauhtémoc. Por medio de testimonios orales —
principalmente de mujeres, que se convirtieron de alguna manera
en las impulsoras del habitar de la colonia—, la autora nos acerca
a la vida cotidiana de esos espacios y devela los sentimientos de
nostalgia y amor, en recuerdo de aquellos años de tranquilidad y
comunión, pero también de recelo ante el cambio y el desequilibrio
de su lugar seguro.
En el primer capítulo, Azucena nos muestra su propuesta
metodológica, retomando la microhistoria y la historia oral. Señala
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también algunas desventajas de ésta, y el difícil papel que juega
quien investiga al tener que descartar ciertos testimonios orales,
ya que se enfrenta a los sentimientos y sesgos de las personas. Así
mismo, retoma puntos sobre la historia de bronce nuevoleonesa,
que enfatiza cómo los empresarios dieron paso al “progreso”,
mencionando en particular el caso Cervecería Cuauhtémoc,
fundada en 1890, con una historia que gira en torno a nombres
como José Calderón Penilla, Isaac Garza, José A. Muguerza, y
posteriormente José María Schneider.
En el siguiente capítulo, “Imagen de la Cuauhtémoc”, la
autora nos muestra un panorama complejo en donde las personas
rechazaban la idea de comprar una casa en la colonia fundada por
la empresa. Aunque el proyecto parecía prometedor, la lejanía de
las fábricas y un entorno rural provocaron la reticencia de los
trabajadores. Fueron sobre todo sus esposas, señala Garza, quienes
convencieron a sus maridos de aceptar las nuevas viviendas. Para
ellos, además, existía cierto temor de que la mudanza trajera
cambios en las dinámicas sociales y familiares. En uno de los
testimonios, por ejemplo, la entrevistada hace mención de que
su papá tenía miedo de “verse incompetente” al afrontar la nueva
distribución de las casas-habitación; considera que, de alguna
forma, implicaba que el “jefe de familia” perdiera control, pues
los nuevos espacios —una separación formal de la cocina, la sala
o las habitaciones— daban pie a una vida más privada al interior
del hogar.
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Otro punto interesante que se menciona dentro del capítulo
es la poca percepción social sobre la desigualdad. Por supuesto,
había detalles que diferenciaban a unos habitantes de otros, como
las formas de caminar en pareja: mientras que un supervisor de
Cervecería y su esposa se dirigían a la iglesia tomados de la mano,
otras parejas iban uno delante del otro, él adelante y ella atrás,
cargando una red para llevar la fruta. Sin embargo, en general
casi todos recibían el mismo trato, recurrían a los mismos lugares
y sus hijos a los mismos colegios (aunque, eso sí, las casas sí
estaban distribuidas de manera diferente).
Dentro del capítulo “Las puertas cerradas”, la autora nos
habla de la colonia y las formas de ver lo que sucedía fuera de ésta.
Busca la relación entre la historia local y la nacional, y a partir
de ello nos habla de cómo los habitantes se encontraban dentro
de su propia burbuja, sumado a que los medios de comunicación
generaban prejuicios que iban adoptando los vecinos. Esto
quedó de manifiesto, por ejemplo, con el caso del movimiento
estudiantil y la lucha por la autonomía universitaria de la entonces
Universidad de Nuevo León. Durante esos mismos años tuvieron
lugar acontecimientos como la fundación de colonias como
Tierra y Libertad, o sucesos violentos como el “Halconazo”.
Garza menciona que a pesar de que hubo miedo, éste fue fugaz y
no afectó su visión de vida ideal dentro de la colonia; los vecinos
sentían que vivían en un ambiente de tranquilidad. Mucho de
esto tenía que ver con que estaban más “apegados” a los sucesos
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locales o relacionados con la empresa, ya que leían las revistas
publicadas por la misma. Esto propició la relevancia de ciertos
discursos, como el enaltecimiento de la figura de Eugenio Garza
Sada, el “culto al emprendedor”, así como todo lo que implicó su
muerte en 1973.
En el capítulo, “Buenas vecinas (2010-2020)”, la autora
nos adentra en los cambios ocurridos en los años más recientes.
Nos remite a los problemas de seguridad y de control que se
dieron de manera generalizada en el país; en el contexto de la
colonia, menciona el asesinato del dueño de uno de los primeros
restaurantes del lugar, y la restricción de ciertos espacios como
los centros recreativos. Todo eso provocó el sentimiento de que
ya nada era como antes, de que la tranquilidad de la que siempre
hablaban los vecinos se empezaba a desvanecer, convirtiéndose en
miedo e inseguridad, y dando paso también a la creación de redes
de apoyo y comunicación virtual con el fin de evitar robos, asaltos,
etc. En esta historia, el papel de la iglesia —principalmente de las
Misioneras Clarisas— también fue muy importante para tratar de
mantener vivos los lazos de la comunidad, pues se fomentaban
actividades para involucrar a las familias.
Por otra parte, el discurso de valores y cultura que se había
arraigado en la colonia dio paso a la formación de prejuicios hacia
las personas ajenas a las primeras generaciones de habitantes. Esto
llevó a que, de alguna manera, los vecinos se sintieran amenazados
con los recién llegados, y vieran al “otro” como malo, como si todo
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aquel que no fuera de Cervecería Cuauhtémoc o de Hylsa fuera
un extraño, o como si se tratara de personas que no contaban con
los mismos valores y educación. Esto causó, naturalmente, que
las personas “externas” o recién llegadas (trabajadores de otras
empresas, albañiles, etc.) se sintieran incómodas ante las miradas
de los viejos habitantes. Conforme avanzó el tiempo, también
surgieron otros prejuicios: que la mujer trabajara era mal visto,
pues hacía ver al hombre como un “mantenido”, y la llevaba a
la búsqueda de otras formas de ganar dinero (venta de comida,
costuras, lavado de ropa) para evitar la crítica.
Por último, el testimonio de la autora sobre la muerte de
su abuela y la de otros vecinos, o la forma en que los mismos se
mantenían al tanto de su salud por las rutinas marcadas/conocidas
que seguían, da pie para reflexionar sobre cómo va envejeciendo
la colonia. Se abordan temas bastante interesantes como la soledad
por falta de compañeros de vida, las amistades y los procesos de
cuidados por enfermedad o el acompañamiento entre mujeres. En
el cierre, la autora ofrece unas reflexiones finales donde apunta
que el fin de la colonia “ha sido lento, ambiguo y complejo” (p.
177). A explorarlo ayuda la fusión de su propio testimonio como
parte de la comunidad con el de los demás vecinos, además de
que la cercanía pudo contribuir a que las entrevistas resultaran
más abiertas y en un entorno de confianza. Sin embargo, como
señala la misma autora, no es difícil suponer que los testimonios
busquen preservar los buenos recuerdos, y que los abusos o las
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malas historias se omitan, fomentando visiones románticas y
enaltecedoras.
Colonia Cuauhtémoc. Vida cotidiana de una colonia
obrera en Monterrey (1957-2020) trata de ir más allá y complejizar
ese relato. El libro de Azucena Garza tiene la virtud de acercarnos
a la colonia y acompañarnos en el camino de su investigación,
lo que resulta muy valioso sobre todo porque retoma aspectos
que tienen que ver con el sentir de los habitantes ante diversas
situaciones de la vida cotidiana, mismos que suelen omitirse en
otras historias y que considero representan uno de los grandes
aportes de este libro.
María Isabel Araujo Alvarado
Archivo Municipal de San Pedro Garza García
San Pedro Garza García, México
orcid.org/0000-0002-8416-9625

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-122

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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Carmen Ramírez Domínguez, Óscar Flores
Solano y José Antonio Ruíz Jarquín (Dir.).
Esperanza, las vendedoras del tren
Daniela Giacomina Quintanilla Merino
orcid.org/0009-0008-9803-7384
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Recibido: 25 de octubre de 2023
Aceptado: 14 de noviembre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Daniela Giacomina Quintanilla Merino. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-120
Email: daniela.quintanillam@uanl.edu.mx

�Carmen Ramírez Domínguez, Óscar Flores Solano
y José Antonio Ruíz Jarquín (Dir.). Esperanza, las
vendedoras del tren. México: OCIBE, PACMyC &amp;
Mediátika producciones, 2021.
1 h. 09 m.
Recibido: 20 de octubre de 2023
Aceptado: 27 de noviembre de 2023

“Esperanza” es el nombre de una de las estaciones ferroviarias
establecidas en Puebla a finales del siglo XIX. También es
el nombre del pueblo que se fundó en su lugar cincuenta años
después a causa de la animada actividad que se generó en torno
al paso del tren. Esperanza, las vendedoras del tren (2021), es un
filme documental mexicano dirigido por Carmen Ramírez, José
Antonio Ruiz y Óscar Flores; un espacio audiovisual de 69 minutos
dedicado a la memoria de las vendedoras de Esperanza, un grupo
de mujeres incansables que hoy son patrimonio intangible de la
cultura ferrocarrilera en México.
La cámara sigue a las vendedoras que mantienen viva la
Esperanza aún tres décadas después de que la ruta El Mexicano
fuera inhabilitada y el tren dejara de hacer sus paradas usuales.
La memoria es la protagonista de esta historia, porque se
hila alrededor de las entrevistas que ofrecen los habitantes del
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pueblo, segundas y terceras generaciones de quienes fundaron
originalmente el municipio al separarse legalmente de sus vecinos
en Atzitzintla. Así, partiendo de distintas perspectivas, se conjuga
el panorama cultural de Esperanza en los días del tren.
No es noticia que las oportunidades en México están
terriblemente mal distribuidas. Las personas que viven alejadas
de los centros urbanos, en comunidades rurales, no dejan de
solventar sus necesidades cuando la pobre infraestructura de sus
contextos les impone trabas para hacerlo, sólo encuentran formas
de subsistir por cuenta propia; para las mujeres de Esperanza,
el tren fue la respuesta. Encontraron en él un medio accesible
y constante para el desarrollo de una actividad económica:
vendiendo comidas y bebidas típicas que ellas preparaban a
los pasajeros del tren, lograron sustentar a sus hermanos, hijos,
padres y madres, y generar aunadamente una economía estable
en su comunidad. En torno al pasaje del tren se construyó una
estación, algunos restaurantes, edificios de gobierno, tiendas de
suministros… pero más importante: una identidad.
Esta identidad otorgada por la acción colectiva que supuso
trabajar con lo que respectaba al tren envuelve diferentes aspectos
de la vida del habitante de Esperanza, ayer y hoy. Hay roles, por
supuesto; además de las vendedoras y sus familias, estaban los
conductores, los garroteros, los maquinistas, los empleados del
tren, los encargados de la estación, los inmigrantes propietarios
de negocios, el personal del restaurante, los comerciantes, los
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vendedores de suministros, y hasta los pasajeros del tren. Cada uno
de estos roles representaba los diferentes contextos de Esperanza,
donde aún era posible distinguir entre sí las particularidades de
los miembros de cada grupo.
La ruta del tren visibilizaba las costumbres locales.
La estación de Esperanza era un punto de convergencia con la
otredad. En ella, distintos grupos y clases sociales interactuaban
en lo cotidiano: los símbolos abundaban en cantidad y distinción
destacando como estandartes las identidades de sus portadores,
claros y reconocibles. La diferencia iniciaba desde las canastas,
con sus servilletas tejidas a mano, la sazón de su contenido, la
mujer que la cargaba, el lugar desde el cual se le permitía vender.
Tampoco era lo mismo viajar en un vagón de segunda que en
uno de primera clase, comprar comida a las vendedoras o en
algún restaurante; ni sentirse con la libertad, desde la cabina del
maquinista, de elegir entre las mujeres las que podían subir a
vender al tren y las que no.
Unidas por todo lo que compartían, pero únicas a su
manera, cada una aportaba significados valiosos al contexto
cultural de su comunidad, enriquecido por su calidez, esfuerzo y
resiliencia. Sin embargo, las vendedoras de Esperanza enfrentaron
terribles dificultades impuestas por la naturaleza, sus familias,
la sociedad y políticos locales, sometiéndose a programas
ineptos del gobierno (como siempre imprudente), caminatas de
kilómetros a pie descalzo, abundantes lluvias, heladas, un intento
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de uniformarlas, además de las ineludibles críticas y burlas;
que, como ellas, se levantaban todos los días con el sol y no se
detenían, tal como pasan las horas del día. Hasta que, de pronto,
el tren comenzó a desviarse, y después a no pasar para nada. De la
noche a la mañana se derrumbó la tradición; dejaron de pasar los
trenes, dejaron de pasar las vendedoras y la Esperanza se perdió.
Cuando comenzó la construcción de una nueva línea que
bajaba por Acultzingo, en el nuevo trazo del Nazareno, a nadie
en Esperanza le importó lo que sucedería con las vendedoras.
Ellas, como siempre, siguieron al tren y mudaron su actividad
a la estación más cercana que todavía recibiera pasajeros. Fue
un periodo muy difícil. El pueblo se apagó por completo en un
instante; entonces fue palpable el vacío que dejaron el tren y las
vendedoras en Esperanza.
Un sector que, como corazón, mantenía viva la comunidad,
se vio obligado a desplazarse y abandonar la costumbre, sin
oportunidad de hacer una transición a una nueva con la capacidad
de sustituir lo que ofrecía la anterior. Todo Esperanza padeció su
ausencia. Es así que un nuevo capítulo en la identidad del pueblo
y sus habitantes debe inaugurarse: sin tren, sin pasajeros, sin
calles concurridas inundadas de colores, olores y sabores; pero
con los vestigios de una rica historia que permea su esencia y
trasciende a través de su memoria. En su pasado se encuentra
el valioso patrimonio que les destaca y otorga terreno fértil para
fortalecer los lazos en la comunidad hacia el futuro.
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Ahora que sólo quedan recuerdos, los habitantes de
Esperanza se dedican a celebrar la identidad de las vendedoras en
el pueblo, traduciendo su experiencia en el presente y celebrando
su pasado. Hacen representaciones históricas en las que suena un
silbato de tren que no está ahí y ellas salen a vender sus antojitos
como hacían antes, entre aplausos y sonrisas. De esta forma se
recupera el patrimonio intangible que dejó el tren: narrando el
pasado a través de la experiencia vivida por las vendedoras. La
identidad construida en base a lo que ellas representaban dotó de
unidad a su comunidad porque supieron traducir los elementos de
su entorno en herramientas para la superación. El rescate que se
hace hoy en Esperanza conmemora a aquellas grandes mujeres.
Daniela Giacomina Quintanilla Merino
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0009-0008-9803-7384

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-120

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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Silvia Federici. El patriarcado del salario.
Críticas feministas al marxismo
Allerim Callejas Guarneros
orcid.org/0009-0008-1029-7828
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
Recibido: 16 de octubre de 2023
Aceptado: 26 de octubre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Allerim Callejas Guarneros . This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-119
Email: allerimcg@gmail.com

�Silvia Federici. El patriarcado del salario. Críticas feministas al
marxismo. Madrid: Traficantes de Sueños, 2018, 121 pp.
ISBN: 978-84-948068-3-4
https://traficantes.net/libros/el-patriarcado-del-salario
Recibido: 16 de octubre de 2023
Aceptado: 26 de octubre de 2023

La innegable influencia del capitalismo sobre las problemáticas
a las que se enfrentan los movimientos sociales existentes ha
provocado el surgimiento de distintas corrientes dentro de cada
uno de éstos. Para el feminismo, la corriente marxista ha puesto
sobre la mesa una lucha por la libertad basada en la crítica al
sistema capitalista, tomando como punto de partida las ideas
que Karl Marx proponía en El Capital. Sin embargo, aun siendo
la fuente principal de esta rama, las feministas marxistas están
conscientes de que la obra de Marx no está en sí misma enfocada
en la mujer y la opresión que sufre en su entorno, lo que las ha
llevado a criticar también su perspectiva patriarcal.
En El patriarcado del salario. Críticas feministas al
marxismo (2018) Silvia Federici, una de las activistas feministas
más influyentes de la época, presenta un análisis crítico de la
teoría marxista, concentrándose en la nula consideración que
Marx tiene hacia la labor reproductiva de la mujer y la importancia
que ésta tiene para la producción del capital. Esta recopilación
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de cuatro ensayos aborda los diferentes aspectos que la autora
cree necesarios para que el feminismo marxista, e incluso el resto
de los movimientos socialistas, puedan fortalecerse y lograr un
verdadero cambio.
En su primer ensayo, “Contraatacando desde la cocina”,
Federici reprueba cómo la izquierda ha ido desplazando a las
personas no asalariadas del movimiento socialista. En específico,
señala que, al no ser considerada parte de la clase obrera,
cualquier trabajo no asalariado que realiza la mujer ama de casa
se ve reducido a un mero acto de amor, un aspecto natural de su
género. Esto quiere decir que la mujer no es merecedora de un
lugar dentro de la lucha por mejores condiciones hasta que no sea
parte activa del capitalismo.
Empero, Silvia Federici no duda en esclarecer uno de los
hechos más relevantes presentados en su libro:
Porque tan pronto como levantamos la mirada de los calcetines
que remendamos y de las comidas que preparamos, observamos
que, aunque no se traduce en un salario para nosotras,
producimos ni más ni menos que el producto más precioso que
puede aparecer en el mercado capitalista: la fuerza de trabajo
(p. 30).

Es a partir de aquí donde la idea que defiende Federici cobra
fuerza, pues es quizá el momento en el que las lectoras pueden
comenzar a verse reflejadas y por fin entender en su totalidad
lo que trata de decir: la mujer en el sistema capitalista está tan
involucrada que, en pocas palabras, éste depende completamente
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de ella. Por supuesto, no recibe remuneración alguna por cargar
en brazos, por poner un plato de comida caliente en la mesa, por
criar de manera correcta, por asegurarse de que los actuales y
futuros miembros del capitalismo se mantengan dentro del mismo
sin inconvenientes desde la supuesta comodidad que representa
el hogar. Según la autora, reconocer a través de un salario la
importancia de las mujeres en el funcionamiento del capitalismo
no sólo las colocaría en una posición digna, sino que les permitiría
dar un gran paso hacia el objetivo final del feminismo de ser
individuos sin precio dentro o fuera de las fábricas.
El segundo ensayo, “El capital y el género”, toma un
rumbo mucho más teórico, aunque tiene tanta relevancia como
el resto de los ensayos para comprender la crítica que hace
Federici al marxismo. Durante la primera parte de este capítulo
la activista se dedica a presentar todas las ideas de Marx en las
que de alguna u otra manera la mujer se ve involucrada, incluso
si sólo es superficialmente. También incluye en sus comentarios
aquellas partes de El Capital en donde ella cree que hubiese sido
pertinente que Marx considerara a la mujer más allá de su papel
de madre o esposa, sin olvidar el contexto histórico en el que se
encontraba.
Si bien en la primera parte se muestran conceptos básicos
para el entendimiento del movimiento socialista, es en la segunda
sección donde se encuentra tanto la idea principal del ensayo
como la idea principal del feminismo marxista. Para Federici y el
resto de las feministas pertenecientes a esta corriente, encontrarse
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con la falta de consideración que Marx tiene para con las mujeres
no representa un obstáculo. Más bien, son capaces de adueñarse
de la idea y mejorarla luego de establecer el rol vital que ellas
tienen para mantener en pie al capitalismo. Tomando como
argumento principal la importancia que otorga Marx a la creación
de los productores de capital (en otras palabras, la reproducción
humana), las feministas convierten su teoría en un escalón más
para alcanzar su libertad dentro del sistema capitalista.
“La construcción del ama de casa a tiempo completo”,
el tercer ensayo de este libro, retoma en un inicio mucha de la
información planteada en el ensayo anterior, aunque ya no de
manera tan profunda. Así mismo, habla acerca de la división que el
capitalismo ha creado entre la clase obrera y la mujer y, aún peor,
entre la mujer ama de casa y la mujer prostituta. La exploración
que hace Federici sobre cuál es el factor que diferencia a ambas
y por qué esto las hace merecedoras o no de los derechos que el
resto goza es, probablemente, lo que vuelve este ensayo el más
interesante de los cuatro.
Este análisis es de suma importancia ya que en la
segmentación de las mujeres radica uno de los medios más
destructivos que tiene el capitalismo para dañar a nuestra sociedad
y demeritar el valor que tienen dentro del sistema. Porque, como
dice la autora, “la respetabilidad se convierte en la compensación
por el trabajo no remunerado y la dependencia del hombre”, por
lo que la mujer prefiere ser esclava del capitalismo antes que
dejar ser merecedora de respeto (p. 79). De esta manera, Federici
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se asegura de quitar la venda de los ojos de las lectoras y les hace
ver que no sólo están en una lucha permanente contra el sistema,
sino también contra ellas mismas, lo que termina por debilitar aún
más a la mujer como conjunto y la retrasa en su camino hacia la
libertad.
Finalmente, en Marx, el feminismo y la construcción de
los comunes, la activista habla acerca de todo aquello dentro de
la teoría marxista que puede y debe redireccionarse para ser de
ayuda al movimiento feminista. A pesar de que una vez más se
retoman conceptos planteados en ensayos anteriores, este cuarto
ensayo involucra efectivamente la teoría ecofeminista para
fortificar la crítica hacia Marx, quien creía necesaria la existencia
del capitalismo para después lograr una liberación de la clase
trabajadora, esto considerando que sólo bajo el sistema capitalista
se podrían generar las condiciones que llevan a una vida productiva
y con todas las necesidades cubiertas. El argumento más relevante
de esta colaboración teórica podría ser que el capitalismo, aun
cuando vuelve más productivos a los trabajadores, destruye el
entorno y vuelve más difícil la tarea de la mujer de producir y
mantener aptos a los trabajadores que tanto necesita el sistema.
Es entonces que Federici invita al movimiento socialista
a alejarse un poco de las ideas de Marx que, al ser anticuadas
para el contexto social y político de la época, fallan en considerar
factores como las luchas sociales de las últimas décadas, las
nuevas condiciones bajo las que el trabajador es explotado, el
papel de la mujer, entre otras omisiones. En cambio, alienta a la
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comunidad a unirse, a compartir la lucha contra el capitalismo
porque, según Federici,
Oponerse a las divisiones basadas en la raza, el género o la
edad creadas por el capitalismo, reunir lo que se ha separado en
nuestras vidas y reconstituir un interés colectivo debe ser una
prioridad política para las feministas y para otros movimientos
por la justicia social (p. 108).

Esta cooperación social entre los distintos grupos
marginados es la fuente del vigor necesario para reconstruir
la sociedad, porque sólo de esta manera se podría asegurar la
extinción de la ideología capitalista que se ha internalizado a lo
largo de los años. Así, las feministas y el resto de los movimientos
involucrados podrán hacer frente al opresor que tienen en común
y alcanzar la libertad por la que tanto han luchado.
Mencionado todo lo anterior, es posible concluir que El
patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo es un libro
ideal para iniciar a explorar una de las batallas más importantes
a las que las mujeres y el resto de los individuos relegados en la
sociedad actual se enfrentan día con día. Sin duda ofrece una base
sólida de conceptos y teorías que permiten al lector involucrarse
más en el tema, sin dejar de lado una aportación significativa para
comenzar a formar un pensamiento propio en la materia. Incluso
cuando algunos de estos conceptos son explicados en demasía, y
otros tantos podrían haber sido evaluados con mayor profundidad,
Silvia Federici logra presentar correctamente las ideas cruciales
del feminismo marxista, lo que vuelve esta lectura fundamental
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para aquellas personas que quieran introducirse en esta corriente
feminista.
Los ensayos expuestos en el libro tienen gran valor
educativo y ciertamente podrían ser la primera piedra para
formar una generación de feministas, entre otros miembros de
movimientos sociales, capaces de identificar las problemáticas
que representa ser parte del sistema capitalista. Aún más allá,
estas mujeres podrán ser dueñas de las herramientas necesarias
para lograr un verdadero cambio, con la ventaja que representa la
fuerza de la comunidad que por tanto tiempo ha sido oprimida y
el conocimiento de que sólo unidas se puede derrotar al opresor.
Allerim Callejas Guarneros
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0009-0008-1029-7828

Sillares, vol. 3, núm. 6, 2024, 190-196
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-119

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Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Luis Alberto García García. Frontera armada.
Prácticas militares en el noreste histórico, siglos
XVII al XIX
José Eugenio Lazo Freymann
orcid.org/0000-0003-2199-8044
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
Recibido: 8 de diciembre de 2023
Aceptado: 13 de diciembre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Lazo Freymann, José Eugenio . This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-124
Email: jelazof@gmail.com

�Luis Alberto García García. Frontera armada. Prácticas
militares en el noreste histórico, siglos XVII al XIX.
Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica y
Centro de Investigación y Docencia Económicas, 2021,
279 pp. ISBN: 978-607-16-7065 (FCE),
978-607-8791-11-8 (CIDE).
Recibido: 8 de diciembre de 2023
Aceptado: 13 de diciembre de 2023

“¡Bárbaros, bárbaros, bárbaros…!”, fue un grito recurrente que
se escuchó en la frontera septentrional de la Nueva España y que
hizo eco hasta finales del siglo XIX en México. De las avanzadas
hispanas y francesas en Norteamérica, de los proyectos de frontera
mexicanos y estadounidenses, Luis García nos presenta Frontera
armada Prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII al
XIX como un retrato de las doctrinas militares y el ordenamiento
espacial español, y posteriormente mexicano, en ese noreste
histórico que alguna vez planteó Manuel Ceballos Ramírez.
Originalmente este libro fue la investigación doctoral
titulada A Medieval Frontier. Warfare and Military Culture in
Texas and Northeastern Mexico (1686-1845), defendida en 2015
en la Southern Methodist University (Estados Unidos). Dicha
investigación le hizo acreedor del premio Citibanamex “Atanasio
197
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�Reseñas

G. Sarabia” de historia regional, en su 17° edición en el año
2018. Actualmente Luis García es profesor en la Universidad
de Monterrey (México). De forma conjunta el Fondo de Cultura
Económica y el Centro de Investigación y Docencia Económicas
nos edita esta profunda investigación que es tributaria de los
estudios de las borderlands de David J. Weber y que podríamos
rastrear hasta los inicios del siglo XX con Herbert Eugene
Bolton. Obligado decir que este libro es parte de esa corriente
historiográfica contemporánea que busca explicar procesos que
creíamos ya resueltos, pero que bajo novedosas concepciones
teórico-metodológicas nos arroja otras lecturas.
Como menciona el autor, este libro tiene sus orígenes en
sus primeras averiguaciones de grado que resultarían en Guerra
y frontera: el Ejército del Norte entre 1855 y 1858, que le editó
el Archivo General del Estado de Nuevo León en 2007. Para su
proyecto doctoral cuajó las ideas de una problemática fundamental
para entender las relaciones de una frontera actual, y sabiendo
aprovechar las posibilidades que se le brindaron en el rastreo
archivístico y una atenta supervisión académica, sin decirlo, nos
trae al presente la sentencia marxiana de la violencia como partera
de la historia. El argumento que defiende Luis García está en que
en la amplitud septentrional novohispana, que va desde el rosario
de misiones en el occidente, hasta el frágil andamiaje presidial,
misional y civil en el oriente, hay una serie de argumentos de
conformación que pueden ser exponenciados en 4 localidades
hispanas, y esto es por sus orígenes, sus redes y la plasticidad
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de sus funciones. En una abstracción conceptual, define los
límites ambiguos del imperio español y cómo tras una serie de
reformas y abandonos institucionales, las prácticas culturales de
los vecinos en una longue durée pervivieron a políticas impuestas
desde Madrid o la Ciudad de México.
Sus pesquisas archivísticas le llevaron por tres países,
en dos continentes: desde el Archivo General de Indias (Sevilla,
España), hasta el Archivo Municipal de Bustamante (Nuevo León,
México). Los retos para el acceso, consulta, trabajo paleográfico,
sistematización y etiquetado de ese universo de información de
instancias públicas y privadas, municipales, estatales y federales,
estadounidenses, españoles o mexicanos, fotografías propias,
repositorios digitales o microfilms, son un trabajo muchas veces
invisibilizado, que siempre merece ser mencionado y elogiado.
Pero todos esos andares y pesares parten de la pregunta “¿de qué
manera la organización militar española en la frontera formó
parte de una estrategia más antigua proveniente de la frontera
cristiano-musulmana de la Iberia medieval y cómo fue aplicada a
otras regiones fronterizas?” (p. 15). Pregunta que no está libre de
polémica y de un acalorado debate.
Siguiendo la formulación de Weber en sus textos sobre los
orígenes de la frontera sur estadounidense, por su construcción
española o mexicana, Frontera armada… podría dividirse en tres
apartados de estudio muy precisos: a) el choque e imposición en el
septentrión novohispano de un feudalismo tardío, una modernidad
mal intentada y la ilustración sui generis, b) la creación de ese
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ethos fronterizo precapitalista que se mantuvo al margen de las
dinámicas agromineras que se encontraban más al sur y que poseyó
conexiones atlánticas, y c) la explicación del fenómeno histórico
exclusivamente desde las élites en sus prácticas de la guerra. Si bien
la temática por su espacio, sujeto y tiempo puede presentar ciertas
dificultades en su abordaje por la precisión al objeto de estudio
planteado, la narrativa en que se van integrando las preguntas de
investigación, las evidencias de archivo y las explicaciones hacen
de este libro una lectura agradable y que motiva a la reflexión. No es
de tomar a la ligera que incursionar en un estudio sobre San Miguel
de Aguayo, la Punta de Lampazos, Laredo y los San Antonio de
Béxar y Valero, poblaciones que nacen con distintos propósitos y
orígenes, nos vaya a explicar toda la frontera, como alguna vez
intentó Weber, pero aporta una base a esa historiografía que ha sido
puesta en revisión.
En un primer sentido, desde un carácter diacrónico,
somos mudos testigos de las generaciones de vecinos que vieron
pasar modas y tendencias políticas sobre cómo debía ordenarse
y regirse las fronteras de los Austria o Borbón, que de ello está
la adaptación local para problemas locales. Para esto surge la
creación institucional de enemigos ciertos o inventados, que van
desde la Guerra Chichimeca (1550-1590) hasta esos que tras el
artículo XI del tratado Guadalupe Hidalgo (1848) son extranjeros
que cruzan la frontera. Por encima de ello están esos grupos
de poder que mediante símbolos, representaciones, rituales y
prácticas consiguen movilizar a los estamentos inferiores que
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sujetan bajo la idea de la defensa común de la tierra.
Algo a mencionar y que es parte de esa tradición
estadounidenses sobre construcción de su frontera sur, es el
carácter persuasivo que se encuentra a lo largo del texto para
afirmar los antecedentes medievales estrictamente ibéricos,
cuando bien estos contrastes se pueden encontrar en un carácter
extendido y endémico en toda la Edad Media europea, y previo
a ello, hasta los escitas. Más allá de la deshumanización que
sufrieron, ¿qué hay en común entre el jefe moro y el comanche?
A la “excepcionalidad” fronteriza eurocéntrica, que es garante
de un imperio con sus altas y bajas, depositaria de una tradición
militar que se remonta a ese invento historiográfico llamado La
Reconquista, haría falta una introspección decolonial que nos
sitúe en sus particularidades y en una discusión horizontal con
esas tendencias y narrativas históricas.
La obra de Luis García, el más reciente aporte
historiográfico para el noreste mexicano, es un invaluable libro
que merece y debe ser integrado en los espacios académicos y
de difusión, ya que nos invita a reflexionar sobre los distintos
procesos violentos por los que ha pasado este espacio y que
tienden a ser olvidados.
José Eugenio Lazo Freymann
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0003-2199-8044

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-124

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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Aarón Benjamín López Feldman. Resentimientos de la Nación. Regionalismo y
separatismo en Monterrey
Ana Lilia Nieto Camacho
orcid.org/0000-0001-7306-2323
El Colegio de la Frontera Norte
Tijuana, México
Recibido: 25 de octubre de 2023
Aceptado: 14 de noviembre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, Nieto Camacho, Ana Lilia . This is an open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License
[CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-117
Email: anieto@colef.mx

�Aarón Benjamín López Feldman. Re-sentimientos de
la Nación. Regionalismo y separatismo en Monterrey.
Cuaderno del Centro de Estudios Humanísticos, n. 3.
Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, UANL,
2020, 241 pp. ISBN: 978-607-27-1387-1
https://libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/65
Recibido: 17 de septiembre de 2023
Aceptado: 26 de octubre de 2023

La obra de Aarón Benjamín López Feldman, titulada Resentimientos de la Nación. Regionalismo y separatismo en
Monterrey, no es propiamente historiográfica, pero considero
importante traerla a la atención de los historiadores porque
presenta asuntos que permiten reflexionar sobre nuestra disciplina.
A través de este estudio de caso, es posible observar diversos
puntos de interacción entre presente y pasado, los usos políticos
del pasado en la arena pública, así como la pertinencia de analizar
desde la historia los procesos de reconfiguración del pasado en la
sociedad contemporánea.
El objetivo del autor es estudiar la “formación cotidiana del
Estado-nación” a través de las tensiones entre la concentración de
poder económico, político y simbólico del Estado y los intereses
regionales. López Feldman plantea que en el caso de Nuevo
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León, estas tensiones se han expresado a través de una serie de
relatos que sustentan la identidad nuevoleonesa y que tienen su
origen en el siglo XIX, a las que ha denominado “narrativas de
excepcionalidad”. Estos relatos se encuentran en constante disputa
con las “narrativas centralistas y centralizantes del Estado-nación
mexicano” (p. 14) y constituyen “afirmaciones apologéticas,
reivindicatorias y nostálgicas” (p. 55) que se refieren al éxito de
Monterrey y su élite empresarial, a los valores sociales y aun a
las características étnicas que, de acuerdo a quienes las enuncian,
han sustentado ese desarrollo económico.
A lo largo de cinco capítulos el autor utiliza un corpus de
textos que han puesto en circulación estas narrativas para explicar
la forma en que representan las diferencias entre la sociedad
nuevoleonesa y el resto del país. López Feldman encuentra que la
oposición se articula en torno a la Ciudad de México y la herencia
indígena mexica frente a Monterrey y la herencia hispana. De
especial interés para el autor es el estudio de la radicalización en
estos puntos de vista y su expresión contemporánea a través de
los medios digitales. Los textos se estudian de forma temática
y se vinculan a una clasificación sobre tipos de regionalismo
elaborada por el autor, haciendo referencia en ciertos casos
a figuras retóricas (metonímico, sinecdótico, autonómico,
metafórico y separatismo) que señalan distintos niveles de
relación entre las narrativas locales y las nacionales. El conjunto
de textos analizados incluye libros, periódicos, revistas, heráldica
y publicaciones en Facebook.
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Los diversos soportes que transmiten las “narrativas
de excepcionalidad” permiten al autor observar dos espacios
sociales: los “gestores cívicos centrales” y los “gestores cívicos
periféricos”. Los gestores centrales son aquellos vinculados a las
élites que expresan sus ideas desde posiciones de autoridad, ya
sea política o académica. Los gestores periféricos son aquellos
que están al margen de esos ámbitos privilegiados de expresión
y recurren a la formación de espacios digitales de encuentro e
interacción, siendo además parte de los ánimos más radicales
que discuten sobre la posibilidad de Nuevo León como un
Estado independiente. El autor señala, aunque sin ahondar al
respecto, que esta división también permite considerar dos
temporalidades en el proceso social y discursivo de la formación
de la identidad nuevoleonesa. Los gestores centrales estuvieron
especialmente activos en el periodo 1938-1996, época también
de la consolidación del poder económico, político y social de
la élite empresarial regiomontana. Los gestores periféricos han
estado presentes particularmente desde los 2000, tiempo ya de
declive de la influencia de la empresa y los empresarios como
los articuladores hegemónicos de la vida social nuevoleonesa,
dando lugar a expresiones que López Feldman califica como
“nostálgicas”.
Dentro de los relatos producidos por los “gestores
centrales” se encuentran algunos textos clásicos de historia
de Nuevo León y otros que, partiendo de esas primeras
sistematizaciones históricas, han profundizado en algunos de los
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elementos que explican el desarrollo socioeconómico de Nuevo
León y Monterrey, notablemente la dimensión étnica expresada
en el “mestizo fronterizo”. Estos textos hacen referencia al
pasado histórico explicando el desarrollo nuevoleonés a partir
de su fundación por valerosos colonizadores españoles. El
elemento indígena, aunque presente, está subordinado al ejercicio
civilizatorio de la cultura hispánica. Otros temas históricos
recurrentes son Santiago Vidaurri y la República de Río Grande.
Las historias clásicas de la primera época son también punto de
partida para las posturas más radicales que difunden los gestores
periféricos, aunque esta relación intertextual no se haga explícita.
En todos los casos, la recuperación e integración de imágenes,
acontecimientos, personajes y paisajes del pasado es fundamental
para la construcción de las narrativas y su eficacia como elementos
de memoria colectiva.
Al ser un trabajo claramente enfocado en el estudio de
las estrategias discursivas y la reconstrucción de contextos
semánticos y tropológicos, se extraña una consideración más
consistente sobre el contexto sociopolítico que enmarca estos
procesos de formación y consolidación de relatos. El autor señala
que la dimensión lingüística está acompañada de una dimensión
sociohistórica y ésta se aborda a partir de la recapitulación de la
formación en el tiempo de “las narrativas de excepcionalidad”
y sus interacciones a nivel discursivo con las narrativas
“centralizantes” del Estado. Aunque el objetivo de la obra alude
a elementos con una dimensión política, no se presta atención
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a las transformaciones que en un lapso de más de 80 años han
sufrido conceptual, política y socialmente los otros elementos
de la investigación: el Estado, la nación, el regionalismo y el
nacionalismo. La escasa atención que se presta a los contextos y
realidades del Estado mexicano en sus relaciones con Nuevo León,
no permite considerar que los fundamentos del nacionalismo
mexicano han cambiado desde finales del siglo XX; en tanto que
durante el siglo XXI se han modificado los marcos de relación
del Estado y los integrantes de la federación, a pesar de que el
autor asegura que es de su interés explorar al regionalismo y al
separatismo como parte del “ejercicio del Estado-nación”. Así,
al seguir el objetivo de rastrear la construcción narrativa de la
alteridad regiomontana, el “otro” de esa alteridad, el Estado
mexicano, e incluso la mexicanidad o lo que eso ha significado a
lo largo del siglo XX y el siglo XXI, queda poco explorada.
Al respecto, un estudio reciente que también tiene su
origen en una investigación doctoral, elabora una revisión
del regionalismo desde la política y las coyunturas que han
fomentado expresiones a favor de la región no solamente en el
norte del país.1 Este estudio es un buen punto de contraste con el
trabajo de López Feldman que analiza minuciosamente el caso
nuevoleonés, pero no explica con suficiente amplitud los marcos
de referencia sociopolítica desde donde se presenta el separatismo
Jaime Villasana Dávila. “Regionalismo político en México en el periodo
2000-2007. ¿Un fenómeno que resurge?” (Tesis doctoral, Universidad del País
Vasco, 2011).
1

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de principios de siglo XXI, que corresponde tanto a cambios
políticos y económicos en México como a tendencias globales
sobre los derechos de las minorías a su historia e identidad.
Sin embargo, la perspectiva tan específica que privilegia
López Feldman, así como la estructura misma del trabajo,
permiten observar no sólo lo que él llama el continuum
regionalismo/centralismo, sino la recuperación de textos, hechos,
personajes e imágenes del pasado a lo largo del tiempo. En este
caso, la historiografía sentó los fundamentos y la legitimidad de
las “narrativas de excepcionalidad” que circulan entre diversas
comunidades de recuerdo que las retoman, modifican y mantienen
vigentes en una relación clara entre presente y pasado. Si bien el
punto de partida teórico de este trabajo es el análisis del discurso,
particularmente los tropos que articulan las narrativas y sus
lugares de enunciación, lo que hace este trabajo especialmente
interesante para los historiadores es que señala la relevancia de la
historiografía, profesional o no, para los procesos de formación
de identidad y para la movilización de grupos sociales al sentar
las bases para establecer relaciones explícitas entre pasado
y presente. En otras palabras, de la memoria histórica como
memoria colectiva de un grupo social.
Como muestra la obra de López Feldman, la diversidad
de lugares y actores que en la sociedad contemporánea reclaman
el derecho de producir historia, resulta de gran interés para los
historiadores profesionales, pues abre la posibilidad de indagar
sobre la relación de los actores con el entorno social y con el
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tiempo. De igual forma, historizar las reconfiguraciones que los
actores sociales elaboran sobre el pasado y señalar los objetivos e
intereses que se encuentran detrás de los eventos que se recuerdan,
dice mucho sobre cómo se han interpretado y rememorado esos
eventos y permite comprender las preocupaciones sociales,
políticas o económicas de un grupo, así como los valores que lo
articulan.
Re-sentimientos de la Nación es una obra que abre temas
de discusión sobre el Estado, la nación y la región en términos
históricos, pero también permite a los historiadores pensar
en nuevos objetos de estudio y en la relevancia de estudiar
las relaciones presente/pasado en una sociedad en la que la
preocupación por el pasado, reciente o remoto, forma parte de
acciones sociales concretas, ya sea en discusiones sobre derechos,
inclusión y justicia o, como preocupa a Aarón López Feldman, de
exclusión, racismo y violencia.
Ana Lilia Nieto Camacho
El Colegio de la Frontera Norte
Tijuana, México
orcid.org/0000-0001-7306-2323

Referencias
Villasana Dávila, Jaime. “Regionalismo político en México en el
periodo 2000-2007. ¿Un fenómeno que resurge?” (Tesis
doctoral, Universidad del País Vasco, 2011).
Sillares, vol. 3, núm. 6, 2024, 202-208
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-117

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Lucrecia Solano Martino. El jardín de senderos
que se bifurcan: Escenario historiográfico
estadounidense del siglo XX sobre América
Latina
Pedro L. San Miguel
orcid.org/0000-0003-4298-571X
Universidad de Puerto Rico-Río Piedras
San Juan, Puerto Rico
Recibido: 25 de julio de 2023
Aceptado: 23 de octubre de 2023

Editor: Reynaldo de los Reyes Patiño. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2024, San Miguel, Pedro L . This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC
BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in
any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares3.6-111
Email: sanmiguelupr@hotmail.com

�Lucrecia Solano Martino. El jardín de senderos que
se bifurcan: Escenario historiográfico estadounidense
del siglo XX sobre América Latina. San Pedro Garza
García: Editorial 42 Líneas, 2022.
ISBN: 978-607-99984-2-4.
Recibido: 25 de julio de 2023
Aceptado: 23 de octubre de 2023

Apelando al famoso cuento “El jardín de senderos que se
bifurcan”, Lucrecia Solano Martino propone una aproximación
a la historiografía de Estados Unidos sobre México y América
Latina. En este cuento, Jorge Luis Borges efectúa una reflexión
acerca del transcurrir de los humanos en el tiempo, que concibe
no como un limitante destino predeterminado, sino como un
abanico de futuros posibles. Para las personas de mi generación,
lastradas por visiones que conciben el pasado como obligación,
servidumbre o mandato —ya debido al origen nacional, a la
pertenencia de clase social, o a la ubicación en el espectro de
identidades étnicas, raciales, de género o sexuales—, la propuesta
borgiana, a mi modo de ver, brinda la posibilidad de imaginar el
porvenir en base a ese principio señero de la modernidad que es
la idea de la libertad.
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Y esto entronca con la obra de Solano Martino, que
constituye una indagación que asume que en ese campo del saber
que es la historiografía de los Estados Unidos sobre América
Latina ha prevalecido una variedad de perspectivas temáticas,
conceptuales, teóricas, ideológicas y metodológicas, instituyendo
así un “jardín de senderos” historiográficos. Ese cúmulo de
miradas es tan amplio que resultaría dificultoso que una sola obra
pueda dar cuenta de la diversidad de tan abigarrado “escenario”.
De modo que la autora ha optado por concentrarse en dos de las
múltiples vertientes de las investigaciones históricas efectuadas
en los Estados Unidos sobre América Latina durante el siglo XX.
Por un lado, explora la historiografía sobre el periodo colonial y,
por el otro, la historiografía sobre las empresas multinacionales
que se establecieron en dicha región y cuyas repercusiones
trascendieron por mucho los ámbitos de la economía.
Con la intención de ubicar dicha producción historiográfica
en un contexto más abarcador, Solano Martino ofrece un
escenario que incluye las principales corrientes historiográficas
que, durante los siglos XIX y XX, marcaron la labor de los
clíonautas en el mundo occidental. Esta puesta en escena facilita
al lector —sobre todo al no iniciado en los laberínticos pasadizos
de la historiografía— ubicar en un contexto internacional la
producción histórica estadounidense dedicada a América Latina,
posibilitando incluso una comprensión comparatista de dicha
tradición intelectual. Vale indicar que esta producción también ha
estado marcada por los procesos políticos, económicos, sociales
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y culturales que han vivido los mismos Estados Unidos a lo
largo del tiempo. Ello se patentiza tanto en sus énfasis temáticos
como en sus abordajes teóricos y metodológicos, signados por
las transformaciones que ha sufrido la sociedad estadounidense,
sobre todo en la centuria pasada, cuando, por un lado, llegó a
convertirse en una gran potencia mundial, y por el otro, cuando el
país pasó por profundas transformaciones sociales.
Pero incursionemos en el primer sendero de la
historiografía estadounidense que nos propone la autora.
Acertadamente, Solano Martino inicia su libro destacando esa
tradición que, en el siglo XIX, inaugura los estudios históricos
estadounidenses sobre América Latina, que casi naturalmente se
inclinó por las exploraciones y los descubrimientos geográficos y
la Conquista. En tal sentido, como atinadamente ha señalado el
historiador Mauricio Tenorio Trillo, el “padre historiográfico” de
los latinoamericanistas estadounidenses es William H. Prescott
en virtud de sus magnas obras acerca de las conquistas por
los españoles de los imperios azteca e inca (de 1843 y 1847,
respectivamente). Prescott perteneció a un cenáculo de hispanistas
de la Nueva Inglaterra que, en el siglo XIX, se interesaron por la
cultura y la historia de España (entre ellos el autor de los Cuentos
de La Alhambra, Washington Irving) y que, como derivado de ello,
fueron transitando hacia el mundo colonial hispanoamericano.
Más allá de consideraciones intelectuales y de la fascinación
que sintió tan selecto grupo por la cultura española, ese interés por
la expansión ibérica tuvo como trasfondo el crecimiento territorial
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de los Estados Unidos en esas décadas, que incluyó la guerra con
México en los 1840s, lo que conllevó un encuentro —o más bien
un “encontronazo”— con lo español y con sus ramificaciones en
América. Ese proceso de expansión geográfica y política propició
el surgimiento de una importante tradición historiográfica que tuvo
como eje central el estudio de esas regiones de los Estados Unidos
más próximas a lo ibérico: México, por un lado, y las Antillas
hispanas, por el otro. En este interés, por supuesto, también
primaron consideraciones geopolíticas. De ahí se desprendió ese
énfasis en los conceptos de “frontera”, borderlands y afines, asuntos
que fueron abordados, como resalta Solano Martino, por figuras
como Bernard Moses, Herbert Bolton y, ya en el siglo XX, Edward
G. Bourne. Las indagaciones de tales historiadores —ubicados
mayormente en las universidades del suroeste y el oeste de los
Estados Unidos— se enmarcaron en el crecimiento territorial del
país y en lo que conllevó el encuentro con la alteridad, que incluyó a
los nativoamericanos, pero también a esos territorios recientemente
incorporados a los Estados Unidos, donde México y lo mexicano
estaban presentes de formas muy palpables. Esas inquietudes en
torno a lo fronterizo fueron sintetizadas por Frederick Jackson
Turner en su archifamoso ensayo “The Significance of the Frontier
in American History” (1893), que pese a su brevedad es uno de los
textos más influyentes en la historiografía de los Estados Unidos.
Originalmente, esas indagaciones estadounidenses en
torno a la frontera respondieron a una concepción acerca de la
civilización y la barbarie, encarnada esta última por la alteridad.
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Desde tal óptica, la frontera se percibía ya como límite, como
demarcación entre lo civilizado y lo bárbaro, ya como espacio
vacío, inhabitado, por tanto, como salvaje o montaraz. Tanto en
un caso como en el otro, se concebía que los espacios fronterizos
requerían de la acción civilizadora, ejercida, por supuesto, por
los Estados Unidos. Mas eventualmente, como arguye Solano
Martino, esa visión se fue modificando: el concepto de frontera
fue cediendo para dar paso a la noción de borderlands —cuya más
cercana traducción al español sería “tierras o zonas fronterizas”—,
concepción que, amén de sus connotaciones territoriales, engloba
dimensiones sociales y culturales, y que resalta ante todo las
interacciones entre los humanos que ocupan y transitan por dicho
espacio. Connota, por ende, el reconocimiento de los Otros,
que en las concepciones previas eran obviados, estereotipados
o menospreciados como agentes históricos. El abandono de
estas posturas conllevó la ponderación de los borderlands como
ámbitos no sólo de tensiones y de conflictos, sino también
de convivencias, de imbricaciones, de transculturaciones, de
mixturas, mestizajes y aleaciones humanas. Y esto ha propiciado
el quiebre de los estereotipos y la alteración de las formas
tradicionales de representar el conflicto entre la civilización y la
barbarie.
En el ámbito de la historiografía estadounidense sobre
América Latina, ello ha entrañado una reconceptualización, que
desembocó en novedosas formas de concebir la historia colonial
del norte de la Nueva España. Entre otras cosas, estas nuevas
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visiones prestan mayor atención a los agentes sociales, por lo
que las determinaciones geopolíticas y las narraciones centradas
en los Estados nacionales son matizadas por los procesos
locales y regionales, signados intensamente por sus dimensiones
humanas. En los relatos históricos producidos desde estas nuevas
perspectivas, la frontera en cuanto límite, borde, término o margen
pierde relevancia, como han demostrado los “estudios chicanos”.
Actualmente, son estos los enfoques que, como apunta la autora
de esta obra, prevalecen en las indagaciones estadounidenses
sobre la región septentrional de México, tanto en las referentes
a la época colonial como en las centradas en épocas posteriores.
El segundo “sendero” historiográfico examinado en
esta obra se refiere a las multinacionales estadounidenses, cuya
presencia en los países de América Latina adquirió una dimensión
ominosa tanto por sus implicaciones económicas —como su
concentración de la tierra y de los recursos mineros, su explotación
de los trabajadores, sus trapacerías comerciales y financieras, sus
devastaciones ecológicas, etc.—, así como por sus desmanes
políticos y sociales —entre ellos, su apoyo a infames dictadores
y sus violencias contra trabajadores y campesinos. Basta recordar
esa ficcionalización que ofreció Gabriel García Márquez en Cien
años de soledad acerca de esas empresas multinacionales que
contribuyeron a imprimirle a varios países de América Latina el
despectivo rótulo de “repúblicas bananeras”. Tales empresas se
encuentran entre las primeras que se estudiaron en los Estados
Unidos, como evidencia el libro de Charles D. Kepner Social
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Aspects of the Banana Industry, de 1936, o The Banana Empire:
A Case Study in Economic Imperialism, obra colectiva en la que
participó este autor y que fue publicada en 1935 por Vanguard
Press, singular editorial estadounidense que publicó en los años
veinte y treinta del siglo pasado estudios sobre el “imperialismo
americano”, dedicando obras a varios países de América Latina
(República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, entre ellos), y que
escrutó empresas latifundistas, mineras y bancarias.
En su rastreo, Solano Martino destaca las modificaciones
que con el correr del tiempo sufrió el estudio de las multinacionales
estadounidenses. Inicialmente, sus énfasis eran los temas
económicos, así como las repercusiones sociales y políticas del
establecimiento de tales empresas en América Latina. Hacia los
años cincuenta-setenta, las nuevas teorías económicas y políticas
—como la “escuela de la dependencia” o las “teorías de la
modernización”— comenzaron a irradiar dichas investigaciones.
Más recientemente, hacia los años ochenta y noventa del siglo XX,
hubo modificaciones adicionales, impulsadas por las corrientes
intelectuales e historiográficas que, en esas décadas, promovieron
tendencias como los Estudios Culturales y la Historia Cultural.
En tales trabajos se abordan, por ejemplo, las modificaciones que
esas empresas han inducido en las manifestaciones culturales de
los trabajadores, o los choques generados por las divergencias
entre la cultura popular local y los esquemas organizativos
impuestos por las empresas. Por otro lado, las aproximaciones a
las clases subalternas se ha complejizado ya que a las tradicionales
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miradas sustentadas en la categoría de “clase social” —criterio
eminentemente económico—, se han añadido variables de análisis
como el género, y la raza/ etnicidad. Asimismo, se han escrutado
las representaciones y los imaginarios culturales de esos sectores
sociales, lo que ha conllevado escudriñar sus “resistencias” a las
empresas multinacionales.
Así que estas nuevas investigaciones han imprimido un
nuevo sello a los trabajos históricos sobre las multinacionales
en América Latina. Asimismo, han contribuido a transformar las
metodologías, las técnicas de investigación y los fundamentos
conceptuales y heurísticos de los historiadores. Por ejemplo, dado
el caso de que las clases subalternas usualmente generan escasas
fuentes documentales, ello ha movido a los historiadores a explorar
otros tipos de fuentes. Entre las más promisorias se encuentran
los testimonios orales, que con frecuencia ofrecen información y
perspectivas ausentes en las fuentes más convencionales, como
las fuentes escritas. De igual modo, los esfuerzos por aquilatar
cabalmente las aportaciones de esas fuentes no convencionales
han llevado a los historiadores a acercarse a las técnicas y
las propuestas conceptuales de otras disciplinas, como la
Antropología, los Estudios Culturales o hasta la Literatura.
Y todo esto ha enriquecido de forma notable el trabajo de los
historiadores y sus investigaciones. Como evidencia de ello se
puede mencionar To Lead as Equals, de Jeffrey Gould, que estudia
las clases trabajadoras y campesinas en Nicaragua durante el
somozismo y cómo sus modestas luchas fueron transformando
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sus concepciones políticas. Obras como ésta son sintomáticas
de las transformaciones que, a lo largo de la centuria pasada,
sufrieron las investigaciones sobre las compañías multinacionales
efectuadas por los mismos historiadores estadounidenses.
Por restricciones de espacio, resulta imposible abordar
otros aspectos del libro comentado. Apenas querría señalar que la
autora tiene presente cómo las condiciones históricas particulares
incidieron sobre la evolución de la historiografía estadounidense
sobre América Latina. Entre tales factores sobresalen, por
supuesto, las posiciones que a lo largo del tiempo han desempeñado
los Estados Unidos en el entramado internacional. La época que
comprende las dos Guerras Mundiales, así como el periodo de
la Guerra Fría resultaron determinantes, por razones más que
comprensibles, en los temas, los enfoques, las teorías y hasta las
metodologías que signaron las obras históricas. En ello incidieron,
asimismo, los procesos internos de la sociedad estadounidense,
como las luchas por los derechos civiles de las minorías étnicoraciales, en las que desempeñaron papeles protagónicos los
afroamericanos. Como nota al calce, cabe señalar que durante
los años de auge de esas luchas ocurrió un verdadero “boom”
en las investigaciones sobre la esclavitud y sus repercusiones
sobre las relaciones raciales en las Américas. En esa eclosión,
los historiadores estadounidenses desempeñaron verdaderos roles
estelares. Asimismo, el auge de las luchas sociales en los países
del llamado Tercer Mundo —en las cuales los movimientos
agrarios fueron cruciales— explican en gran medida el interés
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que emergió en los Estados Unidos, en las décadas de 1960-1980,
en torno a la historia de los campesinos y los trabajadores del
campo. No en balde se publicó entonces la que, durante años,
fue posiblemente la obra histórica sobre América Latina más
nombrada en el mundo académico occidental. Me refiero, por
supuesto, a Zapata and the Mexican Revolution, del historiador
estadounidense John Womack. Esta obra, como he argumentado
en mi estudio sobre ella, encarna la paradoja de que, si bien
representa magistralmente un movimiento popular mexicano, por
otro lado, está arraigada en las realidades sociales de Oklahoma,
el estado natal de su autor, así como en la investigación previa
que había efectuado Womack en torno a los movimientos agrarios
en su lar nativo. En tal sentido, dicha obra es emblemática de
ese rasgo inherente a la historiografía estadounidense sobre
América Latina. Ella, ciertamente, contribuye decisivamente a
la comprensión de los países de esta región, pero eso no obsta
para que esta rica y compleja tradición intelectual también posea
sus “coartadas”, como el hecho de que, como toda historiografía,
también esté afincada en las realidades más inmediatas de sus
autores, respondiendo a los dilemas de sus sociedades, sus
culturas, sus tiempos; es decir, de sus respectivas “historicidades”.
Por su potencial de ofrecer reflexiones en torno a esa
intrincada relación entre el estudio del pasado y las inquietudes
del presente, considero crucial alentar las indagaciones críticas
sobre esa “mirada de miradas” que es el estudio teórico de la
historiografía. Es esta, precisamente, la cuestión central del
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libro de Solano Martino. Este tipo de aproximación, que cruza
fronteras y que sugiere perspectivas “transversales”, ajenas
a las sofocantes y, con frecuencia, simplificadoras visiones
nacionalistas, contribuyen a que veamos con otros ojos y con
miras más amplias el mundo contemporáneo, constituido por una,
cada vez más apretujada, “aldea global”.
Pedro L. San Miguel
Universidad de Puerto Rico-Río Piedras
San Juan, Puerto Rico
orcid.org/0000-0003-4298-571X

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Sillares. Revista de Estudios Históricos, Vol. 1, No. 1, julio-diciembre 2021, es una
publicación semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro
de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso
Reyes #4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)8329- 4000 Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx Editor Responsable: José Eugenio Lazo Freymann.
Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900-102, ISSN en trámite ambos ante
el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número:
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Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 07 julio de 2021.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Eugenio Lazo Freymann
Autores

Javier Rodríguez Cárdenas
Oscar Israel Pizaña Grimaldo
Ana Ceballos Martínez
Pedro César Herrera Silva
Jesús de la Teja
Octavio Herrera Pérez
Jaime Sánchez-Macedo
Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

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opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
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Copyright: © 2021. Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional (CC
BY-NC-ND 4.0).
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Sillares. Revista de Estudios Históricos es parte de Revistas UANL, proyecto de la
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citando la fuente.
Impreso en Monterrey, Nuevo León, México.

�Sillares
Revista de Estudios Históricos
sillares.uanl.mx
Mérito y honor en el Nuevo Reino de León
durante el siglo XVIII. El sacerdocio ministerial
en la familia Báez Treviño
Honor and Merit in the Nuevo Reino de León
during the XVIII century. The Ministerial
Priesthood in the Báez Treviño family
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Recibido: 11 de diciembre de 2020
Aceptado: 11 de marzo de 2021
Publicado: 1 de julio de 2021

Copyright: © 2021, Cárdenas Rodríguez Javier. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative
Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits
unrestricted use, distribution, and reproduction in any
medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

�Mérito y honor en el Nuevo Reino de León durante el
siglo XVIII. El sacerdocio ministerial en la familia
Báez Treviño
Honor and Merit in the Nuevo Reino de León during the XVIII
century. The Ministerial Priesthood in the Báez Treviño family
Javier Rodríguez Cárdenas
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-7994-014X

Resumen: A través del estudio de los Báez Treviño, una familia del
septentrión novohispano, en este artículo expongo la importancia de la
historia de la iglesia para entender el desenvolvimiento de la monarquía
hispánica en una región de frontera. Utilizando archivos públicos y
privados, inicio con un análisis de las acciones y las redes políticas y de
parentesco que volvieron a esta familia una de las más poderosas del
Nuevo Reino de León; y posteriormente estudio la carrera sacerdotal de
cuatro de sus miembros. Concluyo que estas trayectorias ejemplifican
algunas de las formas más comunes en que los sacerdotes del periodo
novohispano aspiraban a ser exitosos: profundizando en los estudios
religiosos; preocupándose por su feligresía; aprovechando sus grados
académicos para aspirar a cargos más importantes; y siendo un hábil
negociante a partir de la acumulación de tierras y propiedades
familiares.
Palabras clave: Nueva España; septentrión; Nuevo Reino de León;
redes, religión.
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�Javier Rodríguez

Abstract: Through the study of the Baez Treviño, a family from the
north of New Spain, in this article, I expose the importance of the
church's history to understand the development of the Hispanic
monarchy in a border region. Using public and private archives, I begin
analyzing the actions and political and kinship networks that made this
family one of the most powerful in the Nuevo Reino de León. Then, I
focus on the priestly career of four of its members and concluded that
these trajectories exemplify some of the most common ways in which
the priests of the Novohispanic period aspired to be successful:
deepening in the religious study; being concerned about his
parishioners; taking advantage of their academic degrees to aspiring to
the highest positions, and being a skilful businessman from the
accumulation of land and family properties.
Keywords: New Spain; septentrion; Nuevo Reino de León; networks;
religion.

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�Mérito y honor

Introducción
El 19 de diciembre de 1727, en la iglesia catedral de la ciudad de
Guadalajara, en la Nueva Galicia, fue ordenado presbítero por el
obispo Nicolás Carlos Gómez de Cervantes el bachiller Juan Báez
Treviño, oriundo de la ciudad metropolitana de Nuestra Señora
de Monterrey, capital del Nuevo Reino de León.1 La información
vita et moribus (de vida y moral) describe al bachiller como un
sujeto “serio, recto, muy estudioso de las sagradas escrituras, la
teología y el derecho canónico; muy entregado a la vida religiosa
y con gran preocupación por la salvación de almas, deseoso que
contribuir con Dios y su majestad a la entrega del pasto
espiritual”.2 Las licencias para predicar en toda la diócesis de
Guadalajara para cuyo fin fue examinado y aprobado, las obtuvo
el 14 de marzo de 1728, al mismo tiempo que obtuvo los títulos
correspondientes, mismas que le fueron refrendadas por el Deán
y Cabildo Sede Vacante el 4 de abril de 1735, y por el obispo Juan

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.139”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
2
FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.142”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
1

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�Javier Rodríguez

Gómez de Parada el 15 de marzo de 1737.3 Su ordenación
sacerdotal fue a título de dos capellanías: una fue fundada por el
capitán don Antonio Gómez de Castro y doña María Báez
Treviño con 3,500 pesos de principal y 125 de renta anual sobre
algunas casas que tenía en la ciudad de Monterrey, con la
obligación de 33 misas rezadas al año, y la otra también fue
fundada por el mismo capitán Gómez de Castro con 1,000 pesos
de principal y 150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San
Agustín, también de la ciudad de Monterrey.4 Fue cura en
encomienda de la parroquia de la ciudad de Monterrey del 14 de
enero de 1734 al 25 de febrero de 1748 llevando a cabo una labor
pastoral intensa dentro de su curato, pues de ella derivaría una
reorganización de la nueva geografía parroquial y sin duda alguna
sin su labor administrativa frente a la parroquia no se pudiera
entender la historia social y de la Iglesia en el Nuevo Reino de
León.

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, órdenes 1703-1752, m.132”.
http://www.familysearch.com/México-Jalisco-CatholicChurchRecords15901979
4
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara (AHAG), Parroquia de
Monterrey, Cofradías y capellanías del Nuevo Reino de León, 10 de
septiembre de 1753.
3

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�Mérito y honor

Comprender y revalorizar la figura del clero en la América
hispánica es de vital importancia, ya que cuando las estructuras
novohispanas son puestas en perspectiva, se puede caer en la
cuenta de cuán importante fue el papel social del sacerdote, como
lo han demostrado William B. Taylor, David Brading, Óscar
Mazín, Juan Carlos Ruiz Guadalajara, Rodolfo Aguirre Salvador,
María Teresa Álvarez, entre algunos otros autores. Y en un
territorio tan grande y heterogéneo como las Indias Occidentales,
y en el contexto de las enormes proporciones espaciales con las
que contaban las diócesis novohispanas —por lo menos hasta
inicios del siglo XIX—, el clero se convierte en un sujeto de
estudio atractivo e interesante, sobre todo en espacios de frontera
o en los confines de la monarquía, como en el Nuevo Reino de
León. Así pues, el objetivo de este artículo versa en tres ejes: 1)
entender cómo desde la historia de la Iglesia se pueden analizar
diversos acontecimientos de una población en particular en
materia de religión y sociedad, pues sin duda alguna la historia de
la Iglesia en la América hispánica septentrional es la historia de
la monarquía hispánica; 2) describir el desenvolvimiento de una
familia tan relevante en un ámbito eclesiástico local, como los
Báez Treviño, así como las aspiraciones de cualquier bachiller,
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�Javier Rodríguez

presbítero o cualquier miembro que ostentara las órdenes
sagradas en una doble dimensión: el servicio a Dios y al rey, su
majestad; y 3) caracterizar a esta familia como un actor social
producto de su época, considerando su contexto social.
En tanto a las fuentes empleadas para este trabajo, se
empleó documentación producto de diversos archivos, entre los
cuales se mencionan: Archivo Histórico de Monterrey (AHMM),
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM),
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara (AHAG),
Archivo General de la Nación (AGN) y el Archivo General de
Indias (AGI), además del portal de archivos en línea de
Familysearch de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días.
El clero secular en el Nuevo Reino de León
El papel desempeñado por el clero en la monarquía hispánica fue
muy importante. Dado que la colonización y/o pacificación,
hispanización y cristianización fueron procesos largos y
complejos para asentar las estructuras hispánicas en las Indias
Occidentales, la corona española empleó todo un proyecto
misionero-evangelizador que contribuyera a efectuar por lo
menos una posesión del espacio efectiva, congruente a su visión
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�Mérito y honor

de reconocer y justificar su presencia en los territorios de ultramar
como una continuación de la reconquista española.5
Si bien la corona no contaba con milicias para poder
sostener una avanzada colonizadora, se apoyó en todos aquellos
particulares que a su costa realizaran labores de exploración y
conquista, tal como sucedió con Diego Velázquez, Hernán
Cortés, Nuño de Guzmán, Francisco Pizarro, entre otros, a
principios del siglo XVI. Para finales de este mismo siglo, ya
estaban instauradas las capitulaciones, que eran contratos con los
que los particulares se comprometían a realizar labores de
exploración a cambio, no de reconocerlo como señor de la tierra,
pero sí de algún título que ayudara a consolidar no solamente su
estatus político sino a tener una estirpe, ergo, acumulación de
prestigio familiar y social que fuese heredable.
En el caso de la América hispánica septentrional, si bien
el conflicto bélico entre españoles e indios nómadas conocidos
como chichimecas tuvo su máxima cumbre en 1550, con la
fundación de la Nueva Galicia dos años atrás, en 1548, se buscaba
Óscar Mazín Gómez, “La cristianización de las Indias. Algunas diferencias
entre Nueva España y Perú”, en Derecho, política y sociedad en Nueva España
a la luz del Tercer Concilio Provincial Mexicano (1585), ed. Andrés Lira
González, Alberto Carrillo Cazares, y Claudia Ferreira Ascencio (México, DF:
El Colegio de Michoacán; El Colegio de México, 2013), 59.
5

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�Javier Rodríguez

tener un mayor control por aquellas tierras inexploradas del norte.
Cada vez menos personas se arriesgaban a conocer más allá de
las delimitaciones del Pánuco, pues los ataques de los indios
estaban creciendo día con día y aventurarse evidentemente
representaba un serio peligro para los españoles que lo hicieran.
Algunos españoles militares de carrera decidieron tomar ese
riesgo y fundaron importantes asentamientos norteños: Alberto
del Canto fundó la Villa de Saltillo en 1577, al igual que la Villa
de Santa Lucía, en lo que diecisiete años después Diego de
Montemayor fundara la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora
de Monterrey; Luis Carvajal y de la Cueva fundó el Nuevo Reino
de León en 1579; lo mismo para las fundaciones del Nuevo
México y las Nuevas Filipinas al final de la centuria. Sin
embargo, las avanzadas militares para nada se hubiesen
concretado sin la presencia de los religiosos, pues era necesaria
su conversión para poderlos adherir a la grey del rey católico.
Philip Powell en La guerra chichimeca demostró la importancia
de los misioneros franciscanos, además de los “indios aliados”
para conseguir la paz con los beligerantes.6
6

Según Philip Powell, el proceso pacificador tuvo cuatro ingredientes
principales: la diplomacia necesaria para atraer a las tribus nómadas al acuerdo
de establecerse la paz, un intensificado esfuerzo misionero que dio cohesión y
un objetivo espiritualmente loable a toda la empresa, el trasplante de indios
sedentarios a la frontera para poner ejemplo de un modo de vida civilizado y
el aprovisionamiento de los nómadas y de los colonos sedentarios con fondo
de la real hacienda, gradual proceso de sustitución de los gastos en que antes
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�Mérito y honor

Por otro lado, la llegada del clero secular al Nuevo Reino
de León estuvo enmarcada en un contexto, tanto de exploración
de los territorios más septentrionales de la monarquía, como de
los intentos de consolidar el poblamiento y asentar las
instituciones hispánicas en la región; era un momento de
territorialización monárquica, pero también de la capacidad de
incorporación de los grandes obispados de los nuevos espacios
que iban surgiendo para consolidar a mayor escala su geografía
espiritual.7 Cabe mencionar que la primera parroquia erigida en
se había incurrido al intentar la subyugación militar. Philip W Powell, La
guerra chichimeca, 1550-1600 (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
2014), 213.
7
Es de suma importancia definir los conceptos de espacio y territorio. Si el
Diccionario de autoridades (2da edición de 1739) define el primer concepto
como “la capacidad, anchura, longitud y latitud de un terreno, lugar o sitio
(tomado del latín spatium)”, y el segundo término como el “sitio o espacio que
contiene una ciudad, villa o lugar”, tenemos que matizar dichos conceptos para
una mejor comprensión de los mismos. El espacio como instancia parcial (y
de autonomía relativa) de una totalidad social es un concepto de la geografía
que involucra diversos elementos constitutivos de una región (elementos
naturales) como la vegetación, suelo, montañas y cuerpo de agua. Así, como
señaló José Alfredo Rangel, el espacio físico es un elemento más de una región
y no un escenario inerte, receptáculo de los elementos sociales. En cuanto al
territorio, dicha expresión se utiliza como referencia al espacio de la soberanía
o la jurisdicción de un país, o en este caso entidades de gobierno civil o
religiosa para el periodo novohispano. Dicha jurisdicción sobre el territorio
involucraba elementos naturales, espaciales y poblacionales. Diccionario de
Autoridades (2da edición, 1739), consultado el 06/08/18. http:
//web.frl.es/DA.html. Daniel Hiernaux y Alicia Lindon, “El concepto de
espacio y el análisis regional”, Secuencia, núm. 25 (1993): 89–110; Andrés
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�Javier Rodríguez

el noreste novohispano fue en la Villa de Santiago de Saltillo —
curato espiritualmente perteneciente al obispado de la Nueva
Galicia, pero políticamente adherido a la Nueva Vizcaya— cuya
jurisdicción comprendió todo el incógnito espacio que
representaron estos territorios para finales del siglo XVI,
incluyendo la ciudad de Monterrey, la Villa de San Gregorio de
Cerralvo y la misión de Nuestra Señora del Río Blanco.8 En este
sentido, la crónica del obispo de Guadalajara, Alonso de la Mota
y Escobar, es muy sugerente para recrear el escenario:
Este reino con razón se puede llamar Reino de Anillo porque
aunque tiene mucha tierra y de muchas leguas de sitio, no hay
en todas ellas sino un lugarcito de españoles de hasta veinte
vecinos escasos, que llaman la Villa de Monterrey porque el
conde de este nombre, siendo virrey de la Nueva España, dio
Castiblanco Roldán, “Algunas observaciones teóricas al territorio y al
memorial: la dialéctica de la producción (creación) social del espacio”, Revista
Geográfica, núm. 145 (2009): 73–88; José Alfredo Rangel Silva, Capitanes a
guerra, linajes de frontera. Ascenso y consolidación de las élites en el oriente
de San Luis Potosí, 1617-1823 (México, DF: El Colegio de México, 2008), 35.
En cuanto a la territorialización, se puede entender la apropiación simbólica y
cultural de un espacio, que, aunque siendo inmaterial, se hace tangente cuando
hay un reconocimiento de pertenencia en el territorio por un grupo humano.
Rogeiro Habesbaert, “Del mito de la desterritorialización a la
multiterritorialidad”, Cultura y representaciones sociales 8, núm. 15 (2013):
13. Dicho concepto es aplicable también a los procesos de reconocimiento de
territorios eclesiásticos en la América hispánica.
8
José Antonio Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros
norestenses (Monterrey: Edición de autor, 2011), 85.
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�Mérito y honor

licencia y facultad para que se poblase por el año pasado de
noventa y cuatro. […] Es un difuso este Reino y todo
despoblado que hasta el día de hoy está bien andado ni trillado
de españoles, pero algunos que han entrado en él dicen que es
de temple muy apacible, de buenos valles, bien abastecido de
fuentes y ríos, y con suficientes montes y arboledas, que todo
esto lo hace apto para poblarla, pero por ahora no se abre
entrada para ello, porque en este mundo son de estima tierras,
aguas y montes, allende de lo cual como en este Reino no ha
habido noticia de minas ni metales, que son la piedra imán de
español, no los tira ni lleva para sí […] hay noticia de que en
esta tierra hay indios bárbaros gentiles, pocos en número, que
viven en rancherías pajizas de cuya conversión no se trata por
ahora hasta que venga el tiempo que Dios tiene determinado
para mover los corazones de los reyes que manden hacer éstas
y otras entradas. La gente de estos países es desnuda y muy
pobre y sumamente bárbara, en quien no se conoce rastro de
conocimiento, de idolatría ni de sacrificio, ni de temple porque
todos ellos viven pronos [muy propensos] e inclinados a la
tierra cual brutos, sin jamás alzar los ojos de ella, y así en su
total ocupación buscar de comer con la flecha, procrear y
hacerse la guerra unos a los otros. Querrá Dios nuestro señor
las cosas se vayan aquí disponiendo de suerte que se envíe la
luz de su nombre y fe para que amanezca sobre gente que vive
en perpetua tiniebla para que conociendo su autor lo
reverencien y sirvan como a su Dios verdadero a quien sea
gloria y alabanza eterna, así en la tierra como en el cielo.9

9

Alonso De la Mota y Escobar, Descripción geográfica de los reynos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León (México, DF: Instituto Jalisciense de
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

15

�Javier Rodríguez

Pero con la llegada del gobernador Martín de Zavala y su
proyecto de repoblación del reino, la cuestión eclesiástica
también fue de su injerencia. Así, en 1626 se erigió la parroquia
de Monterrey con su primer cura en administración, el padre
Martín Abad de Uría, con jurisdicción sobre las rancherías y
villas que se fueron fundando desde la época de Martín de Zavala
en adelante -incluyendo la villa de San Gregorio de Cerralvo, la
villa de San Juan Bautista de Cadereyta y el Valle de las Salinas
(sin que esto afectara la labor de los franciscanos, pues
técnicamente el clero secular tendría injerencia sobre españoles,
mestizos y mulatos, y el clero regular sobre los indios en los
conventos).10 De este modo, en la medida en que se iba
extendiendo la frontera hacia el noreste, con la fundación de
nuevas poblaciones, éstas se incorporaban a la única parroquia;
por consiguiente, la atención eclesiástica de estos lugares se hizo
por medio de los tenientes de cura. Sin duda alguna, la fundación
de misiones y parroquias en el Nuevo Reino de León durante el
siglo XVII, se dio en el contexto de la lucha y la “guerra viva”

Antropología e Historia; Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1989),
150.
10
Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El
Colegio de México, 1994), 104.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

16

�Mérito y honor

contra los indios no sujetos al sistema español y provocaron que
el proyecto misional encontrara su freno en 1664 debido a la
propia inestabilidad política en la que entró el reino tras la muerte
de su gobernador Martín de Zavala.11
No obstante, el siglo XVIII fue un periodo de cambios, ya
que del curato de Monterrey se desmembraron nuevas
jurisdicciones parroquiales para erigir nuevas unidades de
atención diocesanas. En 1712 se desmembraron de Monterrey
Boca de Leones —la cual había fungido como ayuda de parroquia
de Monterrey desde que se fundó el Real— y el Valle de San
Mateo del Pilón; en 1714, la doctrina de San Pablo Labradores; y
en 1747, se erigió la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores
en la Punta de Lampazos.12 Todas ellas dejaron de ser misiones
para convertirse en curatos con curas beneficiados vicarios y
jueces eclesiásticos.

Eugenio del Hoyo atribuye el periodo de 1664 a 1715 como el “medio siglo
de inercia”, donde, tras la muerte del gobernador Martín de Zavala, el Nuevo
Reino de León entró a una crisis e inestabilidad de su política e instituciones
que la apoyaban. Eso auspició que la densidad demográfica bajara y que los
conflictos con los indios se incrementaran. Eugenio Del Hoyo, Historia del
Nuevo Reino de León, 1577-1723 (Monterrey: Al Voleo, 1979), 433–72.
12
Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, 156; Cecilia Sheridan, El
yugo suave del evangelio. Las misiones franciscanas de Río Grande en el
periodo colonial (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2012), 53.
11

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17

�Javier Rodríguez

Además, en la segunda década del siglo XVIII se retomó
el proyecto misional, mismo que se vio reflejado en tres nuevas
fundaciones: la misión de Nuestra Señora de Guadalupe, la de
Nuestra Señora de la Concepción y Nuestra Señora de la
Purificación; todas fundadas en 1715 gracias al comisionado
Francisco de Barbadillo y Vitoria. La primera fue fundada a una
legua de la parroquia de Monterrey y perteneció a los frailes
franciscanos bajo el título de curas doctrineros hasta 1755, año en
que la misión se secularizó y se transformó en pueblo con
presencia predominantemente tlaxcalteca.13 En lo que respecta a
13

La secularización fue el traspaso de misiones y doctrinas pertenecientes a
los religiosos a manos del clero secular o diocesano. Dicho proceso se dio de
manera gradual y dependió del obispado su aplicación. En el obispado de
Puebla fue en 1640 gracias al obispo Juan de Palafox y Mendoza, en el
arzobispado de México fue en 1753 por el arzobispo Manuel Rubio y Salinas,
en Durango en 1753 por el obispo Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, en el
obispado de Yucatán en 1721 por el obispo Juan Gómez de Parada y en el
obispado de Michoacán fue en 1767 también por el obispo Pedro Anselmo
Sánchez de Tagle. Para el caso del obispado de Guadalajara, el proceso de
secularización fue más pragmático y los obispos solían esperar a coyunturas
específicas para hacerlo, pero curato por curato y no como un evento a gran
escala. Para el caso del Nuevo Reino de León, el proceso de secularización de
misiones y doctrinas fue un proceso iniciado desde 1711 y concluido en 1804,
cuando se secularizó la doctrina del Río Blanco, que fue la última en hacerlo.
Óscar Mazín Gómez, Entre dos majestades. El obispo y la Iglesia del gran
Michoacán ante las reformas borbónicas, 1758-1772 (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 1986), 12–20; María Teresa Álvarez Izca-Longoria, “La
reorganización del territorio parroquial en la arquidiócesis de México durante
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�Mérito y honor

las otras dos misiones, éstas se fundaron cerca del Valle de San
Mateo del Pilón, y los franciscanos tuvieron bajo su cuidado y
doctrina a indios borrados, pelones, nazas, tlaxcaltecos, tortugas,
cacalotes y aguatinejos, que aparecen descritos en las partidas
sacramentales de la parroquia de San Mateo del Pilón.14
La familia Báez Treviño
No se puede pasar por alto en la historia del Nuevo Reino de
León, durante la primera mitad del siglo XVIII, la mención de
ciertos apellidos que fueron de suma importancia en el acontecer
histórico tanto político como económico y social. Y es que el caso
de la familia Báez Treviño es una referencia obligada, ya que su
participación en la región fue muy intensa. Desde el gran
patriarca hasta los nietos, los miembros de esta familia fueron
personajes muy activos por lo menos hasta 1780.

la prelacía de Manuel Rubio y Salinas (1749-1765)”, Hispania Sacra LXIII,
núm. julio-diciembre (2011): 508; David Brading, Una Iglesia asediada: el
obispado de Michoacán, 1749-1810 (México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 1994), 123; Susan McClymont Deeds, “Rendering unto Caesar:
the secularization of Jesuit missions in mid-eighteenth century Durango”
(University of Arizona, 1981).
14
AEAM. Libros sacramentales, parroquia de San Mateo, libro 1, 1712-1725.
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Mapa 1. División política del Nuevo Reino de León, finales del s.
XVII

Como punto de partida, se encuentra el general Francisco Báez
Treviño. Nació en Monterrey en 1648 y durante la primera década
del siglo XVIII se destacó por la adquisición de propiedades, sin
dedicarse a actividades comerciales o crediticias, según Antonio
Peña Guajardo.15 Fue hijo de Francisco Treviño (sargento mayor)

15

Antonio Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el
Nuevo Reino de León durante la primera mitad del siglo XVIII (Monterrey:
Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2004), 59.
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y Lucía de Benavides, oriundos de la ciudad de Monterrey, y a su
vez, nieto del capitán Francisco Báez de Benavides (nacido en
1594, originario de Tenerife, en las Islas Canarias) y de Isabel
Martínez-Guajardo

Navarro-Rodríguez

(nacida

en

1593,

originaria de la Villa de Saltillo), primeros pobladores del Nuevo
Reino de León. Contrajo matrimonio con Catalina Treviño y
Maya, con la cual tuvo trece hijos: Ignacio Miguel (1682), María
(1685), Nicolasa (1687), Francisco (1691), Pedro Regalado
(1701), Xavier (1702), Matías (1703), Juan Bautista (1704),
Lucía (1706), Josefa (1708), Isabel (1709) y Antonia (1714).
Respecto a los oficios de los hijos varones, Francisco y Xavier
eligieron la carrera militar al igual que su padre; Matías fue
escribano público y tres de sus hijos eligieron la carrera
eclesiástica: el primogénito Ignacio Miguel lo hizo como
sacerdote religioso de la Compañía de Jesús y Pedro Regalado y
Juan Bautista lo hicieron como miembros del clero secular. En
cuanto a las hijas del General, cuatro se casaron con capitanes,
una con un escribano público, otra con el dueño de una hacienda
de ganado menor y dos más permanecieron solteras o bien no se
obtuvieron datos sobre sus nupcias, seguramente dedicándose al
cuidado de sus padres, pues para las labores domésticas la familia
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�Javier Rodríguez

poseía negros y mulatos esclavos. Y en el caso del matrimonio
del capitán Xavier Báez Treviño con Ana Montemayor Garza,
dentro de los cinco hijos que tuvieron, surgió otro sacerdote, José
Lorenzo Báez-Treviño Montemayor, nacido en 1730 en la ciudad
de Monterrey.
Pero, a decir verdad, uno de los aspectos más relevantes
de Francisco Báez Treviño fue que llegó a tener el grado de
general. Para finales del siglo XVII, encabezó una partida de 30
soldados que incursionó al interior de la Sierra de la Tamaulipa
para castigar a los indios que habían atacado una pastoría de
ovejas. Posteriormente, le fue otorgado el título de Sargento
Mayor, y en términos militares, como gobernador fue capitán
general del Nuevo Reino de León, por lo que Francisco Báez
Treviño fue el primer hombre, nacido en esta jurisdicción, que
tomó el cargo de gobernador y ocupó todos los grados militares,
desde alférez hasta general.16 Cabe señalar, que desde el siglo
XVII, y hasta 1728 —considerando que en este año inició el
cobro de alcabalas— el Nuevo Reino de León era considerado
como “tierra de guerra viva”.17 Esto implicaba que había focos de

16
17

Peña Guajardo, 71–72.
Del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León, 1577-1723, 311.

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conflicto en distintos puntos del territorio entre españoles con
indios

negados

a

integrarse

al

sistema

europeo.

Los

enfrentamientos fueron duros y sumamente violentos, y
evidentemente causaron una gran cantidad de muertes, por lo que
la responsabilidad de la defensa del territorio cayó en las milicias
locales, con el peso de los gastos en los pobladores, por no existir
un ejército profesional en la Nueva España.18 Así fue como los
militares se adueñaron de la zona, pues el gobernador y capitán
general del Nuevo Reino de León era el mando supremo con
capacidad de organizar y coordinar las acciones.
Sin embargo, tal y como lo mencionó Peña Guajardo, el
estado general que se padecía en el Nuevo Reino de León era
conveniente para los miembros de esta élite local, afirmando que
ellos mismos promovían los enfrentamientos para justificar la

18

Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino
de León durante la primera mitad del siglo XVIII, 58. Por otro lado, José
Alfredo Rangel menciona que la defensa de las zonas fronterizas estaba a cargo
de los capitanes a guerra, quienes comandaban contingentes integrados en su
mayoría con los vecinos de los poblados interesados basándose el esquema en
la autodefensa que fue la modalidad más práctica al no existir un ejército
profesional. Rangel Silva, Capitanes a guerra, linajes de frontera. Ascenso y
consolidación de las élites en el oriente de San Luis Potosí, 1617-1823,
205–6.
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concesión de ciertos privilegios por ser “tierra de guerra viva”.19
Así, por mucho tiempo no se aplicó el cobro de alcabalas y a los
gobernadores se les eximió de la obligación de pagar la media
anata como una manera de apoyo a los pobladores y autoridades
de este lugar. Este régimen especial en materia fiscal —que era
aplicado en todo el septentrión novohispano— estaba destinado a
fomentar la economía y la colonización en una zona insegura que
por sí misma no atraía pobladores.20 Pero, por otro lado, en 1718
el general Francisco Báez Treviño —en su segundo periodo como
gobernador del Nuevo Reino de León— fue destituido por el
comisionado del Virrey duque de Linares, el alcalde de crimen
Francisco de Barbadillo y Vitoria, por comerciar indios a través
del sistema de congregas. Báez Treviño y otros miembros de la
élite local tuvieron que liberar a los indios capturados, y en su
defensa afirmaron que la captura fue hecha por ser prisioneros de
guerra, aunque estaban trabajando en sus haciendas personales.21
19

Mismo argumento utilizado por Sara Ortelli para el caso de la Nueva
Vizcaya. Sara Ortelli, Trama de una guerra conveniente. Nueva Vizcaya y la
sombra de los apaches, 1748-1790 (México, DF: El Colegio de México, 2007).
20
Peña Guajardo, La economía novohispana y la élite local en el Nuevo Reino
de León durante la primera mitad del siglo XVIII, 72.
21
Archivo General de Indias (AGI). Guadalajara 166, Expediente sobre la
pacificación de indios chichimecas del Nuevo Reino de León, 1714-1723, 14
de febrero de 1714.
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Así, mal que bien, este personaje logró consolidar un
poder y prestigio en la localidad, sobre los cuales sus hijos
clérigos Ignacio Miguel, Pedro Regalado, Juan Bautista y su nieto
José Lorenzo, se montarían para lograr la aceptación social de la
feligresía de Monterrey, siendo los únicos clérigos procedentes
de una familia de la vieja élite neolonesa. Recibió cristiana
sepultura a manos del Br. Bartolomé Molano en misa de cuerpo
presente y vigilia el 6 de julio de 1726 en la capilla de San
Francisco Xavier de la ciudad de Monterrey —lugar que fungía
como colegio jesuita, y cuyo rector era su hijo Ignacio Báez
Treviño— y dejó en testamento tres novenarios de misas
cantadas: uno en la parroquia de la ciudad, otro en la mencionada
capilla, y uno más en la parroquia del Señor del Perdón de la
Ciudad de México. Además, pidió que se pagaran dos pesos a las
mandas forzosas, 50 fanegas de maíz para los pobres, que toda su
ropa fuera subastada a partir de 50 pesos, siendo lo recaudado
para la educación de los niños en la escuela del Colegio seminario
de la capilla de San Francisco Xavier, 50 pesos para el altar de
Nuestra Señora del Nogal de la ciudad de Monterrey, y el entierro
a la voluntad de sus albaceas —quienes fueron sus hijos Juan
Bautista y Pedro Regalado— con la pompa que les pareciere
conveniente, los cuales mandaron se le hicieran tres pozas.22
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Defunciones 1668-1752; ms. 166-167”.
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchRecords1667-1981
22

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Algo de los muchos aspectos interesantes a resaltar de la
familia Báez Treviño, fue el haber empleado las estrategias
matrimoniales y la dedicación a la Iglesia como mecanismos
alternativos reguladores del equilibrio entre los recursos
disponibles y el empaque que correspondía al prestigio del linaje.
Como una familia de élite hispano nueva, los Báez Treviño
habían elegido vivir confinados en la civitas capital del Nuevo
Reino de León, confiando en que ésta les proporcionaría los
medios para mantener su posición al amparo del gobierno del
reino. A decir de Pilar Gonzalbo, “los oficios de justicia daban
honra a quien la buscaba y la reafirmaba en los que la poseían
como patrimonio familiar”.23 Así, la ascendencia determinaba
enormemente el tipo de ocupación a la que aspiraban a dedicarse,
también influía en gran medida el enlace matrimonial previsible:
“la homogamia entre las estirpes de los conquistadores era regla
general”.24 Y también, como familia de élite, cuatro varones
miembros de ella eligieron el camino del sacerdocio que podía
proporcionarles acceso a dignidades acordes con su distinguido
origen. De este modo, la religiosidad hispano nueva no solamente
23

Pilar Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial (México, DF: El Colegio
de México, 1999), 136.
24
Gonzalbo Aizpuru, 137.
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�Mérito y honor

se manifestaba en oraciones, ceremonias o suntuosos rituales,
sino que estaba presente en los momentos de toma de decisiones
familiares: si bien el matrimonio y el ingreso al sacerdocio eran
caminos opuestos, podían llegar al mismo destino: la salvación
eterna y la felicidad terrena.25
Ahora bien, en primer término se encuentra Ignacio
Miguel Báez Treviño. Fue el primer hijo del Gral. Francisco Báez
Treviño y doña Catalina Treviño de Maya. Nació en la ciudad de
Monterrey en 1682 y no se encontró evidencia de su bautizo ni de
sus padrinos. Ingresó a la Compañía de Jesús y fue rector del
Colegio de San Francisco Xavier de Monterrey entre 1722 y
1723, siendo de los primeros jesuitas oriundos del Nuevo Reino
de León. Cuando testó en 1726, su padre ya había muerto, siendo
sepultado en la Iglesia del Convento de San Andrés de dicha
ciudad.26 A decir verdad, es el clérigo miembro de la familia Báez
Treviño de quien menos información se tiene, sin embargo, su
padre el Gral. Francisco Báez Treviño, quien había apoyado al
Br. Jerónimo López Prieto al establecimiento de un colegio
seminario en 1701, apoyó a su primogénito para adquirir la
dirección de dicho colegio una vez que aquel fue removido.
25
26

Gonzalbo Aizpuru, 136.
Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros norestenses, 34.

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En segundo lugar se encuentra Pedro Regalado Báez
Treviño. Era oriundo de la capital del Nuevo Reino de León y fue
el quinto hijo del Gral. Francisco Báez Treviño y doña Catalina
de Maya. Pedro Regalado, bautizado en la parroquia de la ciudad
de Monterrey el 30 de marzo de 1701 por el padre Domingo
Guerra, tuvo como padrinos a Bernabé González y Aldonza
Guajardo.27 Estudió en la ciudad de Durango, en el Seminario de
la Compañía de Jesús, para luego pasar al Seminario de San José
de la ciudad de Guadalajara. Previo a su paso por el colegio
jesuita de Durango, en 1712, el obispo Diego Camacho y Ávila
—durante su visita pastoral por la ciudad de Monterrey— lo
señaló como estudiante de la cátedra de gramática que se impartía
en el colegio seminario instaurado en Monterrey por el Br.
Jerónimo López Prieto en el anexo a la capilla de San Francisco
Xavier que fungía como iglesia parroquial en ese momento.28 Fue
ordenado clérigo de menores órdenes en 1722 por el obispo Fray
Manuel de Mimbela, y presbítero a título de dos capellanías
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.182”.
Bautizado el 30 de marzo del 1701. http://www.familysearch.com/MéxicoNuevoLeón-CatholicChurchsRecords1667-1981
28
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.303”.
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchsRecords1667-1981
27

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�Mérito y honor

fundadas por sus padres, el Gral. Francisco Báez Treviño y doña
Catalina Treviño: una de 2,100 pesos en la Villa de Saltillo, que
le producían 100 pesos anuales, y otra de 2,000 pesos sobre la
Hacienda de Santo Domingo en la ciudad de Monterrey.29 Fue
teniente de cura del Real y Minas de San Gregorio de Mazapil
entre 1726 y 1728. Fue vicario y juez eclesiástico, y teniente de
cura en la Villa de Saltillo de 1741 a 1755, donde también fungió
como comisario de la Inquisición.30 En la parroquia de la ciudad
de Monterrey también fue teniente de cura con atención a
Pesquería Grande, en 1745, y en el Huajuco en 1740 y de 1744 a
1748, sin descuidar sus labores en la Villa de Saltillo. Tuvo como
residencia y ocupación la asistencia de la Hacienda de Santo
Domingo, siendo dueño de la cuarta parte. En 1760 exhibió sus
licencias sin límite de tiempo al obispo Fray Francisco de San
Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco. Murió el 11
de febrero de 1767.

FamilySearch. “Guadalajara, diócesis de Guadalajara, Órdenes 1714-1737, m.98”.
http://www.familyseach.com/México-Jalisco-CatholicChurchsRecords15901979
30
Archivo General de la Nación (AGN). Inquisición, Vol. 869, fs. 2,
Nombramiento de comisario del Santo Oficio de la Villa de Saltillo a favor de
Pedro Regalado Báez Treviño. 14 de febrero de 1740.
29

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En tercer lugar, se encuentra Juan Bautista Vicente Báez
Treviño, o bien Juan Báez Treviño —como solía firmar las
partidas sacramentales—, y es el personaje de quien se tiene más
información en la evidencia archivística. Su carrera sacerdotal
difiere un poco de la de Ignacio Miguel y Pedro Regalado. Fue el
octavo hijo del matrimonio del Gral. Francisco Báez Treviño con
doña Catalina de Maya. Fue bautizado en la parroquia de la
ciudad de Monterrey el 11 de febrero de 1704 por el padre Marcos
González Hidalgo y fue su padrino el capitán Francisco de
Albornos.31 Como ha sido referenciado al inicio de este trabajo,
cursó filosofía en el Colegio de la Compañía de Jesús de la ciudad
de Durango, desde donde pasó a la ciudad de México a estudiar
los sagrados cánones y recibió el grado de bachiller el 27 de abril
de 1725.32 Fue ordenado presbítero por el obispo de Guadalajara,
el Dr. Carlos Nicolás Gómez de Cervantes, del cual obtuvo las
licencias necesarias para predicar en toda la diócesis, a cuyo fin
FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.206”.
Bautizado el 11 de febrero de 1704. http://www.familysearch.com/MéxicoNuevoLeón-CatholicChurchsRecords1667-1981
32
Precediendo antes la lección de una hora de ampolleta con puntos y término
de 24 horas de la segunda asignación del capítulo 9 Christus 26, de jure jurado,
libro segundo título segundo, en que se leyeron varios facultados para lo cual
cursó y juró cinco concursos en la propia facultad de cánones e hizo diez
lecciones conforme a estatus.
31

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�Mérito y honor

fue

examinado

y

aprobado,

expidiéndosele

los

títulos

correspondientes el 14 de marzo de 1728, mismos que le fueron
refrendados por el Deán y Cabildo Sede Vacante de la catedral de
Guadalajara el 4 de abril de 1735, y por el obispo Juan Gómez de
Parada el 15 de marzo de 1737. Además, su ordenación sacerdotal
fue a título de dos capellanías: una fue fundada por el capitán don
Antonio Gómez de Castro y doña María Báez Treviño —su
hermana mayor— de 3,500 pesos de principal y 125 de renta
anual sobre algunas casas que tenía en la ciudad de Monterrey,
con la obligación de 33 misas rezadas al año, y la otra también
fue fundada por el mismo capitán con 1,000 pesos de principal y
150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San Agustín,
también en la ciudad de Monterrey.33
Al ser opositor para algunos de los beneficios curatos, fue
examinado y aprobado en sínodo en la doctrina moral, y se le
propuso en primer lugar para el curato de Monterrey, en segundo
lugar para la provisión de la Villa de la Purificación, y en tercer
lugar para el Real y minas de San Pedro en Boca de Leones. Fue
teniente de cura de la ciudad de Monterrey y sus partidos,

33

AHAG. Parroquia de Monterrey, Cofradías del Nuevo Reino de León, 10 de
septiembre de 1753.
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�Javier Rodríguez

llegando a ser el cura en encomienda de dicha parroquia el 14 de
enero de 1734.34 Además, el Deán y Cabildo en Sede Vacante le
34

La categoría de los sacerdotes en la América hispánica era la siguiente: 1)
Capellán: dueño de una capellanía, no necesariamente tenía que ser adscrito a
una parroquia. Todos los curas tenían que ser capellanes para poderse ordenar.
2) Cura domiciliario: adscrito a una parroquia, era el cura que lleva el viático
a los enfermos y da la extremaunción sin facultades para celebrar, bautizar o
casar sin licencia del titular del curato. 3) Teniente de cura: ayudante del titular
del curato, equivalente al actual vicario con facultades de celebrar misa diaria
y mayor los domingos, predicar, bautizar, casar en ausencia del titular del
curato. Podía residir en la parroquia o en una capilla perteneciente a la
parroquia. 4) Cura beneficiado: titular del curato, actual equivalente al párroco.
Tenía facultades de celebrar misa diaria y mayor los domingos, administrar
todos los sacramentos, levantar el padrón anual de la cuaresma y remitirlo a la
curia episcopal. Para llegar a ser cura beneficiado se establecía un concurso de
oposición y tras un examen de sagrada escritura, teología cristiana y lengua
mexicana, los sacerdotes evaluadores le mostraban tres candidatos al obispo,
mismos que el prelado presentaba al vicepatrono y el designaba al ganador del
concurso. El concurso solía ser riguroso y podían existir elementos extraprotocolarios que influyeran en el ganador del concurso. 5) Vicario juez
eclesiástico: eran sacerdotes que fungían como representantes del obispo para
ciertas regiones del obispado y podía ser un cura domiciliario, teniente de cura,
pero en la mayoría de las ocasiones era un cura beneficiado. Podía haber un
vicario juez eclesiástico para un solo curato o para varios, dependiendo de la
naturaleza y extensión de la zona. Sin embargo, para el caso del Nuevo Reino
de León, la denominación de curato en beneficio no existía hasta 1748 cuando
se secularizó la misión de La Punta de Lampazos y el primer cura beneficiado
—Juan Antonio Flores Barbarigo— tomó posesión de ella. Lo que existía hasta
ese momento era curato en encomienda, que era equivalente al curato en
beneficio, con la única diferencia de que el obispo podía poner y quitar curas
a placer sin necesidad de ningún concurso, cosa que no estaba aprobada por el
concilio de Trento. La eliminación de los curatos en encomienda la concretó
el obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de
Velasco en circunstancias específicas. El curato de Monterrey por primera vez
fue en beneficio en 1755 cuando el Br. Bartolomé Molano tomó posesión de
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32

�Mérito y honor

dieron comisión a fin de que examinase a varios religiosos
franciscanos, y fue notario del Santo Oficio de la Inquisición de
la ciudad de Monterrey, su distrito y jurisdicción, gracias al título
que le dieron los inquisidores de la Ciudad de México el 3 de julio
de 1741. El obispo Juan Gómez de Parada le nombró vicario y
juez eclesiástico el 13 de enero de 1742 hasta que dejó el cargo el
25 de febrero de 1748. También lo nombraron comisario del
tribunal de la Santa Cruzada por el obispo Juan de Camargo de
1734 a 1748, concediéndole facultad para todas las causas y
negocios tocantes a cruzadas y para la ejecución de los demás
él. Y en ese mismo año los curatos del Valle de las Salinas y del Valle del
Guajuco dejaron de ser encomiendas para ser en beneficio. Las doctrinas de la
Villa de Cadereyta, de la Villa de Linares y Valle de Labradores fueron
secularizadas y también se convirtieron en curatos en beneficio. El curato de
Boca de Leones dejó de ser encomienda hasta 1760 tras la muerte del Br.
Rodrigo Flores Valdés. Como último dato, el vicepatrono en el Nuevo Reino
de León no estaba bien definido. Aunque en estricto sentido y de acuerdo con
las Leyes de Indias el virrey debiera serlo, en la práctica también consideraban
vice patronos al propio gobernador del Nuevo Reino de León e incluso al
presidente de la Audiencia de Guadalajara; este último caso era algo inusual,
pues como entidad política, el Nuevo Reino de León no era correspondiente a
esa audiencia, sin embargo, hubo casos donde el presidente de la audiencia
neogallega designaba curas para el Nuevo Reino de León, sobre todo cuando
eran curatos en encomienda. Todo este entramado jurisdiccional confuso fue
parte de las realidades políticas-eclesiásticas del Nuevo Reino de León por lo
menos hasta 1777, año de fundación del obispado de Linares. Javier Rodríguez
Cárdenas, “Territorialización y estructuras eclesiásticas en el Nuevo Reino de
León durante la visita pastoral del obispo de Guadalajara, 1753-1760” (Tesis
de maestría, El Colegio de San Luis, 2018), 160–250.
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�Javier Rodríguez

asuntos pertenecientes a este cargo. De 1748 a 1764, fue teniente
de cura y cura domiciliario en la misma parroquia de Monterrey,
falleciendo en esa ciudad en 1764.
Por último, del matrimonio entre el cuarto hijo del Gral.
Francisco Báez Treviño y doña Catalina de Maya, el capitán
Xavier Báez Treviño, con Ana Josefa Montemayor de la Garza,
nació en 1730 José Lorenzo Báez Treviño, de quien fueron sus
padrinos sus tíos Matías Báez Treviño e Ignacia de los Santos
Coy, siendo bautizado por el padre Matías de Aguirre. Su
testamento afirma que sus padres murieron mucho antes de que
él recibiese las órdenes mayores.35 Fue ordenado sacerdote a
título de cuatro capellanías: una fundada por su abuelo el Gral.
Francisco Báez Treviño sobre la hacienda de Santo Domingo;
otra fundada por su tía doña Josefa Báez “sobre la casa y viña que
posee en la Villa de Saltillo Manuel Ignacio de Irazabal [sic]”; la
tercera que fundaron su misma tía Josefa Báez y Bartolomé de
Cuellar, su esposo, sobre la hacienda de Guachichile; y la última
fundada por doña María Báez Treviño, su tía, y que el obispo de

35

Archivo Histórico de Monterrey (AHMM). Protocolos, Testamento de
bachiller José Lorenzo Báez Treviño, Vol.18, Exp.1, 12 de enero de 1780.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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�Mérito y honor

Guadalajara Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de
Tejada Diez de Velasco removió y puso en la ciudad de
Guadalajara; todas ellas de 4,000 pesos de principal y de 200
pesos anuales.36 También se sabe que fue lugarteniente de vicario
de Monterrey, en donde se encontraba en 1760 al momento de la
visita pastoral del obispo de Guadalajara, quien le revisó sus
licencias ministeriales, las cuales no tenían límite de tiempo.
También fue capellán del presidio de San Agustín de Ahumada
en 1764, y fue teniente de cura en la ciudad de Monterrey de 1768
a 1780, año de su muerte.
Así, este cuarteto de religiosos pertenecientes a la familia
de los Báez Treviño demuestra las cuatro formas más comunes
en que los sacerdotes del periodo hispánico aspiraban a ser
exitosos: profundizando en el estudio; siendo un buen cura de
almas y preocupándose por velar y atender a su feligresía;
aprovechando sus grados académicos para aspirar a cargos más
importantes; o siendo un hábil negociante a partir de la
acumulación de tierras y propiedades familiares.
36

AHMM. Protocolos, Testamento de bachiller José Lorenzo Báez Treviño,
Vol.18, Exp.1, 12 de enero de 1780.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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35

�Javier Rodríguez

Tipologías sacerdotales de la familia Báez Treviño
A decir de William B. Taylor, la organización del clero secular
en la América hispánica septentrional dividía a hombres grosso
modo de acuerdo con un sistema de meritocracia. Sin embargo,
en la práctica, este sistema era la combinación de una serie de
factores entre los cuales se pueden enumerar los antecedentes
familiares,

medios

independientes,

educación,

honores

académicos y literarios, cargos de responsabilidad por
nombramiento del obispo y ejercidos con distinción, buenas obras
dignas de su vocación, y antigüedad y reputación de acuerdo con
la virtud profesional y personal; es decir, que dicho “mérito”, a
final de cuentas, era una cualidad en parte heredada y en parte
adquirida.37 Asimismo, el significado del mérito pudo variar con
el tiempo y de acuerdo con quienes lo juzgaron, pues el
sacerdocio hispano nuevo no se trataba de un sistema lineal en
forma de escalera al que todos accedieron desde el peldaño
inferior y en el que los de mayor mérito ascendieron rápidamente
en relación con el resto, pues los contactos personales y los lazos
familiares intervenían inevitablemente. Según Taylor, algunos

37

William B Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el
México del siglo XVIII. Vol. I (Zamora: El Colegio de Michoacán, 1999), 147.
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�Mérito y honor

curas no ingresaron desde abajo, otros jamás avanzaron y hubo
quienes alcanzaron la cima sin ocupar posiciones intermedias.38
Como se ha podido constatar, la familia Báez Treviño fue
de las más reconocidas al iniciar el siglo XVIII en el Nuevo Reino
de León, y evidentemente tanto José Miguel, Pedro Regalado,
Juan y José Lorenzo supieron aprovechar el pináculo del prestigio
social del que gozaba su familia gracias al patriarca de este linaje,
el Gral. Francisco Báez Treviño. Y es que en la monarquía
hispánica – como se ha mencionado anteriormente – el mérito va
íntimamente acompañado del linaje familiar, pues el simple
hecho de tener como tronco común un familiar procedente de los
reinos peninsulares, y más que haya sido de los primeros
pobladores, era suficiente prestigio para estar a la altura de
cualquier familia hispana nueva. Y si a esto se le añade la
participación en campañas bélicas, aportaciones económicas o
servicios especiales que contribuían a aumentar o consolidar el
territorio o la recaudación correspondiente a la Corona, el mérito
se incrementaba a tal grado que el prestigio social podía heredarse
a hijos y nietos para que compartieran el mismo reconocimiento
ganado por ellos. Incluso, afirma Pilar Gonzalbo, que cuando no
38

Taylor, 47.

Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

37

�Javier Rodríguez

podía demostrarse la ascendencia de los conquistadores, los
testimonios que refieren a “hijos de buenos padres” y tenido por
“principal persona” de “limpio linaje” y “familia honrada” eran
también válidos dentro del prestigio de la sociedad española.39
Fue así que, pese a tener linaje, es decir, ser un español-americano
de tercera generación de un peninsular de los primeros pobladores
del Nuevo Reino de León, el mérito del Gral. Francisco Báez
Treviño según su título de gobernador de 1703 otorgado por el
virrey duque de Alburquerque, fue haber servido “en dicho reino
en los cargos de capitán de los soldados de a caballo, arcabuceros
que se formó en el levantamiento de los reinos chichimecos del
cerro de Tamaulipa y reprimiendo el orgullo de los indios en el
Real de las Sabinas e inquietudes que causaron los indios de las
naciones cenizos y alazapas”.40
Y es que hasta ese momento, ni su padre Francisco
Treviño ni su abuelo Francisco Báez de Benavides habían
alcanzado ni el grado de General ni ser gobernador del Nuevo

39

Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial, 130.
AHMM, Actas de Cabildo, Título de gobernador y capitán general del
Nuevo Reino de León a favor de Francisco Báez Treviño, Vol. 002,
Exp.1703/002, 12 de junio de 1703.
40

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�Mérito y honor

Mapa 2. Curatos, misiones y doctrinas en el Nuevo Reino de León,
1753

Reino de León. Y una vez siendo gobernador, eran estos
personajes tan influyentes como otros que componían la
monarquía hispánica en espacios locales o regionales, lo que
permitía una solicitud como la del gobernador Báez Treviño, que
“postrado a las reales plantas de vuestra majestad con todo
rendimiento” solicitó que la Compañía de Jesús entrara a la
ciudad de Monterrey y fundase un colegio:
Con el que nuestros hijos tendrán la enseñanza y doctrina
segura desde los primeros rudimentos y porque serán
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�Javier Rodríguez

enseñados en cristianas y buenas costumbres con la buena
enseñanza que deseamos y finalmente porque tendrá todo el
reino el consuelo y doctrina que en todo el norte cristiano y
dominio de vuestra majestad acostumbra tan sagrada religión
con satisfacción y consuelo común de sus leales vasallos.41

Sobre esta sólida estructura familiar de prestigio social local y
mérito real ante su majestad, estaban insertos los curas José
Miguel, Pedro Regalado y Juan Bautista Vicente de cuarta
generación y José Lorenzo de quinta generación familiar con
respecto a los primeros pobladores. Y es que gran parte del
currículo de los aspirantes al sacerdocio en la monarquía
hispánica debían tener este tipo de estructuras familiares. William
B. Taylor menciona que el linaje familiar por sí mismo ya era
gran parte del mérito que necesitaban los futuros sacerdotes, ya
que reflejaba su propia comprensión del “mérito”, es decir,
aquello que los hacía dignos de su vocación y de la promoción,
siendo las calidades de los candidatos favorecidos ser hijo
legítimo de padres españoles nacidos en América, ilustres y
descendientes de antiguos y legítimos linajes de cristianos viejos:

41

AHMM, Actas de Cabildo, Petición del gobernador al rey para que la
Compañía de Jesús funde un colegio en la ciudad, Vol. 02, Exp.1715/002, 31
de enero de 1715.
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40

�Mérito y honor

eso era prácticamente todo lo que necesitaban.42 Ahora, el punto
en cuestión es cuáles fueron las aspiraciones, limitaciones y
función social de cada uno de ellos, y si el peso familiar fue
determinante en cada una de sus carreras sacerdotales, pues —
como afirma Pilar Gonzalbo— el valor simbólico de los apellidos
y de la proximidad a la jerarquía eclesiástica podía llegar a
proporcionar beneficios materiales inmediatos cuando en las
familias novohispanas se coordinaban intereses económicos y en
la vida religiosa se protegía el patrimonio o se obtenía acceso a
créditos y beneficios.43 Buena parte de los individuos del grupo
dominante o élites de una localidad o región, elegían el camino
del sacerdocio, que podía proporcionarles acceso a dignidades
acordes con su distinguido origen, siendo congruente con lo que
establecía el Concilio de Trento de no promover a ningún
individuo como clérigo que no sea idóneo “por sus costumbres,
ciencia y edad a las órdenes sagradas, a no constar antes
legítimamente que está en posesión pacífica de beneficio
eclesiástico que baste para pasar honradamente la vida”.44

42

Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 151.
43
Gonzalbo Aizpuru, Familia y orden colonial, 137.
44
Sacrosanto Concilio de Trento, 209.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

41

�Javier Rodríguez

Combinar linaje y mérito nunca fue sencillo para los sacerdotes,
y más porque, si por una parte el linaje era heredado a través de
los antepasados, el mérito era producto de valores como la
disciplina, constancia, buenas costumbres, entre otras cosas que
ya se han mencionado.
Como afirma Taylor, “tan importantes son los orígenes
sociales para la carrera de un sacerdote como también lo fueron
su formación y sus logros educativos”.45 El mérito de un
individuo destinado al sacerdocio iniciaba desde las primeras
letras pues para ser aceptado en un Seminario, los varones debían
tener por lo menos siete años de edad, aunque según Taylor
generalmente ingresaban de once años.46 El curso de estudios
para obtener el grado en bachiller en artes o estudios de filosofía,
era tras la aprobación de los cursos de gramática (lectura,
escritura y pronunciación latina), retórica (latín con español que
incluía el estudio de la sintaxis, traducción y obras selectas de
algunos autores romanos clásicos como Cicerón, Virgilio,
Ovidio, etc.) y filosofía (estudios de lógica, metafísica
aristotélica, física, filosofía moral, aritmética, geometría y
45

Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 125.
46
Taylor, 126.
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�Mérito y honor

álgebra). Al final, se tenían que someter a un examen oral sobre
preguntas de filosofía ante tres sinodales y de aprobar se obtenía
el grado de bachiller.47 El estudio completo solía durar de cinco a
seis años. Para alcanzar la ordenación como sacerdote que
pudiese celebrar misa, el individuo tenía que estudiar teología por
cuatro años. Dicho estudio se dividía en dos partes: teología
dogmática (estudio de la Suma Teológica de Santo Tomás de
Aquino) y teología moral (aplicabilidad de la teología dogmática
a la vida cotidiana). También se podían hacer cursos de derecho
canónico, sagradas escrituras, historia de la iglesia y elocuencia
sagrada, según Taylor.48
Cabe señalar que los estudios sacerdotales se enmarcaban
dentro de una jerarquía de grados que definían el estatuto del
individuo dentro de la propia Iglesia. El Concilio de Trento señaló
cuatro órdenes menores —ostiario, lector, exorcista y acólito— y
tres mayores que eran el subdiaconado, diaconado y presbiterado.
En las órdenes menores, el ostiario era el guardián del templo,
quien tocaba las campanas y guardián del Santísimo Sacramento;
el lector era quien tenía el oficio de leer o cantar públicamente en

47
48

Taylor, 127.
Taylor, 128.

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43

�Javier Rodríguez

el templo las Sagradas Escrituras, además de asistir al diácono; el
exorcista era quien podía imponer las manos sobre los posesos
del demonio y recitar los exorcismos aprobados por la Iglesia; y
el acólito era quien portaba las luces en el templo y presentaba el
vino y el agua para la celebración eucarística.49 Y respecto a las
órdenes mayores, una vez sometido y aprobado a una exhaustiva
investigación personal sobre su pasado y conducta moral por un
delegado del obispo, el bachiller obtenía el grado de subdiácono
que ayudaba al diácono a pasar los instrumentos para la misa; los
diáconos podían ser asistentes de los sacerdotes en la misa,
además de contar con aprobación de predicar, y los sacerdotes
podían decir misa pero no escuchar confesiones, impartir
bautismos dar últimos auxilios o casar sin licencia del ordinario
del lugar.50
Para el caso de los sacerdotes emergidos de la familia
Báez Treviño, definitivamente quien marcó la línea de camino en
cuanto a lugares de estudio fue el primogénito. Como ya se ha

49

Pablo VI, Ministeria Quaedam. [Consultado en línea el 21 de mayo del 2020]
http://www.vatican.va/content/paul-vi/la/motu_proprio/documents/hf_pvi_motu-proprio_19720815_ministeria-quaedam.html.
50
Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 147.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Mérito y honor

referido, Ignacio Miguel fue miembro de la Compañía de Jesús y
realizó sus estudios en el Colegio de Guadiana de los jesuitas en
la ciudad de Durango, Nueva Vizcaya, mismo lugar donde sus
hermanos cursaron los estudios de filosofía. Por la gran diferencia
de edad entre Ignacio Miguel y el resto de sus hermanos de
familia y sacerdocio, para cuando Pedro Regalado nació en 1701,
Ignacio ya contaba con 19 años de edad, y para el nacimiento de
Juan Bautista tenía 22 años. En la visita pastoral de 1711 del
obispo de Guadalajara Diego Camacho y Ávila por el curato de
Monterrey, cuando el prelado renueva licencias y aprueba la
operación de un colegio seminario siendo el rector Ignacio
Miguel —gracias al apoyo y financiamiento de su padre, el
gobernador del Nuevo Reino de León— éste ya contaba con 29
años de edad y entre los alumnos que menciona el obispo
Camacho y Ávila que se encontraban tomando cursos de
gramática, se encontraba Pedro Regalado con 10 años de edad.51
Muy seguramente Ignacio Miguel debió haber influido mucho en

FamilySearch. “Monterrey, Catedral, Bautismos 1668-1731, m.303”
http://www.familysearch.com/México-NuevoLeónCatholicChurchsRecords1667-1981
51

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�Javier Rodríguez

la dirección que tomarían las trayectorias académicas de Pedro
Regalado y de Juan Bautista, al grado en que ambos fueron
enviados a estudiar filosofía con la Compañía de Jesús en la
ciudad de Durango. Como se ha mencionado anteriormente, son
escasos los datos que se tienen sobre Ignacio Miguel, pero tanto
por dicha influencia como por la dirección del colegio seminario
de Monterrey y su adscripción religiosa, este personaje debió ser
caracterizado por su preocupación por el saber y la enseñanza,
cualidad mediante la cual, según Óscar Mazín, la monarquía
hispánica también se proyectaba en los ámbitos locales.52
Una vez concluidos sus estudios en Durango, tanto Pedro
Regalado como Juan Bautista se trasladaron a la ciudad de
Guadalajara para estudiar teología en el Seminario de San José,
donde lograron concluir sus estudios y se ordenaron sacerdotes
en 1725 y 1728 respectivamente, ambos por el obispo Nicolás
Carlos Gómez de Cervantes. A partir de su ordenación sacerdotal,
la movilidad de ambos personajes va indicando los intereses que
tenían y que podían ser tanto familiares o personales; y dentro de
52

Óscar Mazín Gómez, Una ventana al mundo hispánico. Ensayo
bibliográfico. Vol.1 (México, DF: El Colegio de México, 2006), 45.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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�Mérito y honor

la rama de personales, de aspiración a prebendas mayores o a
dedicarse a los negocios eclesiásticos, todo válido en la forma de
ganarse la vida.
Por una parte, Pedro Regalado Báez Treviño —como ya
se ha referido en sus aspectos biográficos— fue ordenado
presbítero a título de dos capellanías fundadas por sus padres, el
Gral. Francisco Báez Treviño y doña Catalina Treviño de Maya:
una de 2,100 pesos en la Villa de Saltillo que le producían 100
pesos anuales, y otra de 2,000 pesos sobre la Hacienda de Santo
Domingo en la ciudad de Monterrey que le producía 200 pesos
anuales. Si una capellanía conseguía que el sacerdote viviera “al
día”, con dos podía vivir relativamente cómodo.53 A esto se le
53

Según Pilar Gonzalbo, las capellanías eran un medio de perpetuar la
memoria familiar y de establecer una relación armónica con el más allá. Una
vez tomadas las previsiones para asegurar, hasta donde fuera posible, la
situación económica de los herederos inmediatos, había que pensar en la
salvación del alma, y era natural que se recurriese a los parientes para un
negocio de tanta importancia. Las sutilezas de la teología católica permitían
eludir la fea sombra de la simonía y lograr, no obstante, que los bienes
naturales contribuyesen a la consecución de la bienaventuranza eterna. Podría
encontrarse un paralelismo entre mayorazgos y capellanías con variantes de
que aquellos requerían de un capital considerable, debían someterse a la
aprobación real y se destinaban a los descendientes laicos que conservarían el
apellido. La capellanía era una fundación de beneficio público, ya que la
promoción de vocaciones sacerdotales redundaba en la mejor asistencia de
almas; podía constituirse un pequeño caudal, generalmente entre 1,000 y 3,000
pesos, y no exigía trámites de aprobación: un simple documento ante escribano
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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47

�Javier Rodríguez

añade que fue teniente de cura en los curatos del Real y Minas de
Mazapil entre 1726 y 1728 y en la Villa de Saltillo de 1729 a
1740, en la que además fue Comisario del Santo Oficio de 1741
a 1755. De 1740 a 1745 fue teniente de cura en varias capillas
jurisdicción del curato de Monterrey: con atención a la capilla del
Valle de Guajuco en 1740 y con atención a la capilla del Valle de
Pesquería Chica en 1745, además de apoyar en el curato de

público dejaba testimonio de su fundación. La persona designada como patrón
tenía la responsabilidad y el privilegio de proveer de candidatos idóneos a la
capellanía vacante, y el juzgado de testamentarías, capellanías y obras pías
vigilaba el cabal cumplimiento de la voluntad de sus fundadores. Gonzalbo
Aizpuru, Familia y orden colonial, 138; Taylor, Ministros de lo sagrado.
Sacerdotes y feligreses en el México del siglo XVIII. Vol. I, 183–205. Según
Gisela Von Wobeser, el fundador de la capellanía donaba una cantidad para el
sostenimiento de un capellán y dicho capellán quedaba obligado a decir cierto
número de misas en su memoria. La cantidad donada se invertía y el capellán
recibía la renta que producía la inversión. El fundador obtenía el beneficio
espiritual de que el capellán rezara por su alma y, además, tenía la posibilidad
de lavar algunos de sus pecados, ya que, mediante la donación del capital de
la capellanía podía “restituir” dineros obtenidos en forma usuraria. El objetivo
de la capellanía era la salvación del alma después de la muerte. Gisela Von
Wobeser, “Las capellanías de misas: su función religiosa, social y económica
en la Nueva España”, en Cofradías, capellanías y obras pías en la América
colonial, ed. Pilar Martínez López-Cano, Gisela Von Wobeser, y Juan
Guillermo Muñoz (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México;
Instituto de Investigaciones Históricas UNAM, 1998), 120. David Brading y
Óscar Mazín Gómez, eds., El gran Michoacán en 1791. Sociedad e ingresos
eclesiásticos en una diócesis novohispana (Zamora: El Colegio de Michoacán;
El Colegio de San Luis, 2009), 182; Pedro Gómez Danés, “Colegios y
capellanías en el Nuevo Reino de León”, Revista de la sociedad Neolonesa de
historia, geografía y estadística, 2008, 120.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

48

�Mérito y honor

Monterrey a su hermano Juan Báez Treviño, cuando este se
encontraba ausente entre 1743 y 1745. Después, de 1745 a 1755
volvió a ser teniente de cura de la Villa de Saltillo, de 1755 a 1761
regresó como teniente a la ciudad de Monterrey, y de 1761 a 1767
—año de su muerte— en su hacienda de hacienda de Santo
Domingo.
Por su movilidad, Pedro Regalado buscaba vivir más
cómodamente entre las principales parroquias de la región, pues
si por un lado el Real y Minas de Mazapil contaba con la
solvencia de un asentamiento minero —no sólo en diezmos sino
también en obvenciones parroquiales— la Villa de Saltillo
tampoco se quedaba atrás en ese aspecto. Pero si por alguna razón
la mayor parte de su carrera sacerdotal la pasó deambulando entre
los curatos de la Villa de Saltillo y de la ciudad de Monterrey —
el principal curato del Nuevo Reino de León— fue porque su
familia y sus propiedades residían en esa última ciudad. No
obstante, ser teniente de cura de la Villa de Saltillo era más
atractivo que serlo de la ciudad de Monterrey, pues el pago por
las obvenciones parroquiales era mucho mayor en el primer lugar
que en el segundo. En cuanto a su labor pastoral —descrita
anteriormente en su apartado biográfico— da constancia de que
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

49

�Javier Rodríguez

era un cura comprometido con su trabajo y por ende, esperaba la
gratificación económica equivalente a sus servicios. Así, se puede
asegurar que Pedro Regalado Báez Treviño ingresó al sacerdocio
con el único objetivo de ganarse la vida, lo que así fue gracias a
su trabajo y a su familia.
A diferencia de su hermano Juan Bautista, el Br. Pedro
Regalado Báez Treviño fue menos rígido en el ejercicio de su
ministerio sacerdotal. Mientras residía en la ciudad de Monterrey,
apadrinó a 15 neófitos mientras que su hermano Juan no lo hizo
con ninguno. También, por algunos informes, se ha detectado en
él ser de una agradable personalidad y singular carisma, ya que
en sus testamentos, don Pedro de Fe, doña Gertrudis Rodríguez y
doña Ana Lucía Fernández, declararon que el Br. Pedro Regalado
era su “alegre padre espiritual”.54 Por otro lado, también tuvo
claras tendencias a creer en cuestiones que no precisamente eran
de ortodoxia cristiana. En 1740 —mientras sostenía el cargo de
vicario juez eclesiástico y comisario de la Inquisición en la Villa
de Saltillo— informó al Tribunal del Santo Oficio de la
Inquisición de la Ciudad de México varios aspectos para descargo

54

AHMM. Protocolos, Vol.14, exp.1, Memorias testamentarias, 30 de marzo
de 1745.
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50

�Mérito y honor

de su conciencia, entre lo que incluía ciertos recuerdos de hechos
sobrenaturales que vivió junto con su madre en la Ciudad de
Monterrey donde:
Se acercó a mi madre junto a la vela una palomita mariposa, de
vistosos colores y dijo mi madre que alguna feliz noticia
anunciara dicha mariposa y le dijo que no revelara nada de lo
que le había, la cual después se quemó por sí sola. La verdad
pudo ser ignorancia como lo dijo mi hermano Juan, pero tal vez
sea un mensaje de Dios nuestro señor, y que dicho mensaje
también fue dicho al gobernador de aquel Nuevo Reino de León
que era mi padre.55

Tal vez el hecho de que Pedro Regalado haya sido de
personalidad alegre haya sido un factor para ser más abierto a
creer cosas que bien pudieran ser supersticiones. Del caso anterior
hasta fue juzgado por su hermano Juan como “ignorante”. A decir
verdad, el Br. Pedro Regalado no aspiró a cargos más importantes
después de 1741, pues se conformó con ser teniente de cura de la
Villa de Saltillo, y de 1753 a 1764, ser teniente de cura de la
ciudad de Monterrey, aunque constantemente viajaba del primer
punto al segundo por la cercanía en que se encontraban esos dos
poblados.

55

AGN. Inquisición, Vol.912, exp.13, Pedro Regalado Báez Treviño hace
varias denuncias en descargo de su conciencia, 29 de noviembre de 1740.
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51

�Javier Rodríguez

Por otro lado, Juan Báez Treviño —ordenado sacerdote en
1728 como ya se ha referido— también se le confirió las órdenes
mayores a título de dos capellanías: la primera de 3,500 pesos con
una renta anual de 125 fundada por su hermana doña María Báez
Treviño y el capitán don Antonio Gómez de Castro, su esposo, y
otra también fundada por el mismo capitán con 1,000 pesos de
principal y 150 pesos de renta anual sobre el agostadero de San
Agustín de la ciudad de Monterrey. La renta anual que percibía
por cuestiones de capellanías era poco menos que la que recibía
su hermano Pedro Regalado, pero al igual que a él, le daba para
vivir relativamente cómodo. Y como se ha visto anteriormente,
su carrera sacerdotal fue totalmente ejercida en la ciudad de
Monterrey, siendo teniente de cura en esa ciudad de 1728 a 1734,
año en el que recibe la encomienda de la parroquia hasta 1748, de
la que continuó siendo teniente hasta el año de su muerte en 1764.
Al igual que su hermano, también fue Comisario del Santo Oficio
y de la Cruzada en Monterrey, y también por catorce años
consecutivos, sólo que él de 1734 a 1748. Esto debió significar
una enorme influencia regional para la familia Báez Treviño, pues
eran las máximas autoridades en cuestiones de ortodoxia
cristiana. Sin embargo, a diferencia de Pedro Regalado, Juan
Bautista tuvo mayores responsabilidades, pues él sí logró
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52

�Mérito y honor

conseguir la encomienda del curato de Monterrey y de hecho
realizó cosas muy importantes, entre las cuales se destacan las
siguientes.
En primer lugar, en 1745, por petición suya y autorización
del obispo de Guadalajara Juan Gómez de Parada, el curato de
Monterrey fue fragmentado para dar origen a dos nuevos centros
de administración parroquial: el de los Valles de las Salinas y
Carrizal, con sede en el primero, y el del Valle del Guajuco.56
Ambas habían fungido como capillas a las cuales acudía el cura
de Monterrey a celebrar los oficios y administrar sacramentos: en
el caso del Valle de las Salinas era la capilla de la Hacienda de
Nuestra Señora de Guadalupe que funcionó desde 1720, y en el
Valle del Huajuco era una capilla construida en el centro del Valle
desde 1734.57 Dicha división –refiere el obispo Gómez de
Parada– era:

56

AHAG. Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Autos para la
segregación y división de los Valles de las Salinas y Carrizal, y Huajuco de la
encomienda de Monterrey, leg. 3, exp. 2, folio 8, 1745. Por otro lado, en la
documentación de la época es muy común encontrar “Huajuco” y “Guajuco”.
El primer término es empleado en documentación eclesiástica y el segundo en
documentación de la administración civil y militar. Para esta investigación,
emplearemos la palabra “Huajuco” en referencia a dicho lugar localizado a 5
leguas al sur de la ciudad de Monterrey.
57
AHAG, Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Construcción de una
capilla en el Valle del Huajuco, leg. 1, exp. 1, folio 2, 1734. En referencia al
Valle de las Salinas, se toma como punto de partida el comienzo del primer
libro de bautizos de dicha parroquia. Archivo Eclesiástico de la Arquidiócesis
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Javier Rodríguez

No solo por el crecido número de feligreses que residen en los
referidos valles y grave distancia, sino por un inminente
peligro, extorciones [sic] y muertes que en la mediana de los
referidos Valles y capital experimentan los moradores de ellas
de los indios bárbaros para socorrer y acudir a tan graves daños
y mejor facilitar la pronta administración de los santos
sacramentos.58

Así, la erección de dos nuevas parroquias como las del Valle del
Guajuco y el Valle de las Salinas no sólo significó mayor
capacidad de atención por parte de la Iglesia diocesana local, sino
que al expandirse, garantizaban y afianzaban un mayor control
territorial pues los franciscanos deseaban obtener más doctrinas
en el Nuevo Reino de León, y ante ese decreto, la orden de San
Francisco no podía hacer más que replegarse en las doctrinas que
ya poseían.
Y si toda su labor pastoral fue ejercida en la ciudad de
Monterrey, fue evidentemente por la cercanía para con su familia
y el arraigo a la tierra; no obstante, hay evidencia que indica que

de Monterrey, Fondo sacramental, Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe
de Salinas Victoria, libro 1, 1720.
58
AHAG. Otras parroquias, Parroquia de Monterrey, Autos para la
segregación y división de los Valles de las Salinas y Carrizal, y Huajuco de la
encomienda de Monterrey, 1745.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Mérito y honor

Juan tenía mayores aspiraciones en su carrera sacerdotal.59 En
1745 envió su detallada relación de méritos a su majestad. Como
se demuestra, Juan Báez Treviño esperaba ser recompensado por
el monarca español, pues tenía un representante en los reales
consejos de Madrid —don Juan de Luengo— a quien otorgó
poder para que recibiere los reales títulos, cédulas, y despachos
necesarios del nuevo ascenso que según Juan Báez Treviño su
majestad se iba a dignar darle.60 Desgraciadamente y para su mala
fortuna, no pudo conseguir el tan anhelado ascenso. Se pudiera
inferir que debido a sus 43 años de edad, Juan ya pensaba en
aspirar a la dignidad episcopal, pues a diferencia de todos los
demás clérigos del Nuevo Reino de León, su carrera eclesiástica
59

El concepto de arraigo, en gran medida, tiene que ver con la identificación
y pertenencia a la tierra, porque arraigarse en el siglo XVIII es sinónimo de
avecindarse. Por otro lado, respecto a la movilidad social, Antonio Hepasha
afirma que ésta no podría resultar ni de la voluntad ni de los cambios
instantáneos pues solo el tiempo y la voluntad traducidos en obras adecuadas
y riqueza honestamente adquirida, pudieron modificar el orden social
establecido y escrito. Antonio Manuel Hepasha, “Las estructuras del poder
imaginario en la movilidad social del antiguo régimen”, en Poder y movilidad
social. Cortesanos, religiosos y oligarquías en la península ibérica, siglos XVXIX, ed. Francisco Chacón Jiménez y Nuno Gonçalo Moreira (Madrid:
Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Universidad de Murcia,
2006), 37.
60
AHMM. Protocolos, Vol.14, Exp.3, Sobre la relación de méritos del
bachiller Juan Báez Treviño cura en encomienda y vicario juez eclesiástico de
la ciudad de Monterrey, 22 de septiembre de 1747.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Javier Rodríguez

junto con la de su hermano Pedro, era lo que los diferenciaba del
resto, además de creer ser merecedores de una recompensa por
los servicios prestados por su padre, el general Francisco Báez
Treviño.
Cabe señalar que, como cura, Juan Báez Treviño siempre
mantuvo una personalidad muy de acuerdo con su trayectoria
eclesiástica. En su relación de méritos, el Br. Ignacio Martínez
dio testimonio de que habiendo recibido la real cédula de 31 de
julio de 1746 con la funesta noticia de la muerte de Felipe V, el
Br. Juan Báez celebró por su alma en la Iglesia parroquial las
honras y exequias “con demostraciones de dolor y sentimiento y
el más posible aparato, asistencia y solemnidad cantó la misa
dicho Br., cuya fineza y liberalidad erogó todos los costos y
gastos de esta función”, también los de la gran cantidad de cera
que se hubo de encender en el luctuoso tumulto, y que se pusieron
en todos los altares, además de haber costeado igualmente de su
bolsillo la limosna de la oración fúnebre que predicó.61 Y en
contraposición, al tomar posesión Fernando VI, el Br. Juan Báez
Treviño:
61

AGI. Indiferente 254, Relación de méritos y servicios del bachiller Juan
Báez Treviño, presbítero, cura en encomienda y vicario in cápite y juez
eclesiástico de Monterrey, 9 de marzo de 1750.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Mérito y honor

Hizo las demostraciones correspondientes de regocijo el día 24
de junio de 1747, en el cual después procedió la feliz
proclamación en el real y majestuoso trono que se hallaba en la
plaza principal de la ciudad de Monterrey inmediato al tablado
en que estaba mencionado don Juan Báez Treviño para
autorizar este acto con los demás eclesiásticos; arrojó cantidad
de dinero con generosa largueza, repitiendo a este tiempo los
repliques [sic] de campanas de la Iglesia parroquial, y
siguiendo luego el mismo cura el pasas y acompañamiento del
pendón real por las calles acostumbradas, y llegando a su
Iglesia parroquial, salió afuera del atrio a recibirle generoso,
haciendo uso en oficio de preste con capa pluvial, revestido
diácono y subdiácono siguiendo la Santa Cruz con
acompañamiento de otros sacerdotes seculares y regulares,
cantó Te Deum recibiendo el referido cura el real pendón de
manos del Real Alférez, lo abatió tres veces a las plantas de la
Purísima Concepción de Nuestra Señora, tutelar y patrona de
aquella ciudad, pusole debajo del altar prevenido a un lado del
evangelio, cantó las oraciones dispuestas por el pontifical
romano, y fue el primero que con mano franca arrojó monedas
de plata al tiempo de la salida del lúcido acompañamiento; y el
día siguiente en el altar mayor, adornado vistosamente de
muchas alhajas de plata y cera, dispuesto de propósito por su
cuidado y fervoroso celo, cantó solemnemente la misa de
acción de gracias y se predicó el sermón, siendo constante que
a expensas suyas se costeó también toda la función de la Iglesia,
por cuya loable demostración mereció que el gobernador y
capitán general de aquel Nuevo Reino de León, le diese como
le dio particulares agradecimientos de su distinguida lealtad,
fineza, y buen ejemplo de servicio al rey.62

62

AGI. Indiferente 254, Relación de méritos y servicios del bachiller Juan
Báez Treviño, presbítero, cura en encomienda y vicario in cápite y juez
eclesiástico de Monterrey, 9 de marzo de 1750.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Javier Rodríguez

Así, su gran amigo y mentor en la ciudad de Monterrey —el Br.
Ignacio Martínez— fue testigo de la gran lealtad y servicio que el
Br. Juan Báez Treviño tenía para con el monarca español, en la
clara búsqueda de un marcado ascenso en su carrera sacerdotal
garantizando la proyección de la monarquía hispánica en uno de
sus confines septentrionales. Sin embargo —como ya lo
sabemos— una vez terminado su periodo como cura en
encomienda, vicario juez eclesiástico de la ciudad de Monterrey,
y comisionado del Santo Oficio en el Nuevo Reino de León, el
Br. Juan Báez regresó a ser teniente de cura de la parroquia de
Monterrey, lugar donde fue encontrado en visita pastoral del
obispo Fray Francisco de San Buenaventura Martínez de Tejada
Diez de Velasco. En cuanto a sus transacciones en Monterrey, en
1735 vendió a Mateo Lafita —español vecino del Real y minas
de Sabinas— un negro esclavo sujeto a servidumbre de 19 años
“de la nación congo” libre de vicios y enfermedades por 300
pesos oro, libre de empeño, hipoteca, o alguna otra deuda;63 y en
1747, junto con sus hermanos Pedro Regalado, Francisco, Ana,
Lucía y María, vendieron dos sitios de tierra colindantes al río la
Silla que heredaron de su padre, a José Antonio Rodríguez
63

AHMM. Protocolos, Vol.12, exp.1, Venta del bachiller Juan Báez Treviño
a Mateo Lafita de un negro esclavo, 22 de octubre de 1735.
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58

�Mérito y honor

—vecino de Monterrey— por 200 pesos oro.64 Así, se puede
afirmar que el Br. Juan Báez Treviño, fue de ese tipo de
sacerdotes académicos, que aspiraban a tener relevantes cargos
eclesiásticos pero tal vez por la poca movilidad que tuvo y el
haberse arraigado de lleno a su tierra, le impidieron haberlos
obtenido, por lo que la influencia y el peso que tanto él como su
familia llegaron a tener no rebasaron los límites locales o
regionales. Dicho sea paso, en ningún registro consultado se
encontró que fuese licenciado o doctor, pues de ser así la historia
de Juan Bautista hubiese sido otra. William B. Taylor afirma que
los logros académicos sí eran determinantes para la obtención de
una parroquia importante, pues no todos los curas en poder de las
mejores parroquias durante el siglo XVIII fueron doctores o
licenciados, pero casi todos habían superado el bachillerato en
artes o filosofía y contaban con entrenamiento básico en teología
moral. “Todo aquel cura o concursante que hubiese contado con
becas, que ganase premios en exámenes públicos, que escribiese
tratados o historia, o que enseñase unos cuantos cursos en la
universidad resaltaba ciertamente con hondura esas hazañas”.65
64

AHMM. Protocolos, Vol.14, exp.1, Venta de dos sitios de tierra de los Báez
Treviño a José Antonio Rodríguez, 18 de septiembre de 1747.
65
Taylor, Ministros de lo sagrado. Sacerdotes y feligreses en el México del
siglo XVIII. Vol. I, 151–52.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

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�Javier Rodríguez

Por último, en cuanto a José Lorenzo Báez Treviño, quien
fue ordenado sacerdote en 1759 por el obispo Fray Francisco de
San Buenaventura Martínez de Tejada Diez de Velasco, recibió
las órdenes mayores gracias a las cuatro capellanías fundadas por
diversos familiares, una fundada por su abuelo el Gral. Francisco
Báez Treviño, dos más fundadas por su tía Josefa Báez Treviño y
una última fundada por otra tía suya, María Báez Treviño, todas
con 4,000 pesos de principal y 200 de renta anual. Sin duda
alguna, por conceptos de capellanías, José Lorenzo tenía mayores
ingresos que sus tíos Pedro Regalado y Juan Bautista. Pero por si
fuera poco, siendo capellán del presidio de San Agustín de
Ahumada en 1764, su percepción fue de 225 pesos anuales.66
Además, tuvo grandes propiedades en el Nuevo Santander y sur
de Texas, entre las que se encontraban 150 sitios de ganado
menor, 45 de ganado mayor y 16 caballerías de tierra entre las
Villas de Camargo y Reynosa que vendió por 4,000 pesos.67
66

Portillo Valadez, Diccionario de clérigos y misioneros norestenses, 33.
Armando C Alonzo, Tejano Legacy. Rancheros and Settlers in South Texas,
1734-1900 (Alburquerque: University of New Mexico Press, 1998), 64; Rocío
González Máiz, Desamortización y propiedad de las élites en el Noreste
mexicano, 1850-1870 (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León;
Fondo Editorial Nuevo León, 2011), 28; Patricia Osante, Orígenes del Nuevo
Santander, 1748-1772 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de
México, 1997), 89. AHMM, Protocolos, Vol.16, exp.1, Venta de tierras del
67

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�Mérito y honor

Fue así como el cuarto cura de los Báez Treviño, José
Lorenzo, fue alguien que se destacó por poseer una gran cantidad
de propiedades que le generaron negocios interesantes. Nunca se
comprometió en un curato a beneficio por un determinado plazo
de tiempo o por destacarse académicamente para la obtención de
prebendas catedralicias o incluso llegar a ser obispo. Y aunque
también le interesaba permanecer cerca de su familia, el arraigo a
la tierra nunca fue su prioridad. Sin duda alguna, y aunque con
José Lorenzo Báez Treviño no terminó la dinastía de curas de la
familia, sí lo fue la influencia directa del Gral. Francisco Báez
Treviño, que con sus hazañas militares al servicio de la Corona
española, expansión y dominio de los territorios de su majestad,
liderazgo y paternalismo familiar y prestigio social, logró
consolidar a sus hijos por prácticamente más de ochenta años
como los sacerdotes más influyentes en el oriente septentrional
durante el siglo XVIII.
Conclusiones
Pareciera un cliché dar por sentado que en las familias hispano
nuevas de alcurnia, cada miembro de la familia tenía un papel
capitán Xavier Báez Treviño y su esposa Ana Montemayor al bachiller Joseph
Lorenzo Báez Treviño por 4,000 pesos, 4 de febrero de 1759.
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�Javier Rodríguez

previamente asignado, prácticamente estamental, como el hecho
de afirmar que, en este tipo de familias, un hijo se entregaba a las
armas, otro al comercio y otro más al altar. No se puede
generalizar este argumento, pero para el caso estudiado en este
trabajo el cliché no solamente se cumple sino cobra otro sentido
al visualizar el impacto social que tuvo la familia analizada.
Y es que la familia Báez Treviño se aleja de aquellos
modelos de familia castellana del siglo de oro donde el primer
hijo era el que heredaba, el segundo era el hidalgo y el tercero era
el cura. Más bien es congruente con el tipo de familia
enorgullecida de su linaje ibérico, pero sobre todo de ser
descendientes de primeros pobladores, cristianos viejos y de
buena moral. Además, el mérito en las armas que llevó a
Francisco Báez Treviño a consolidarse como el gran patriarca de
la familia, gobernador del Nuevo Reino de León y referente de
capitanes a guerra para inicios del siglo XVIII, pusieron a esta
familia en la cumbre del prestigio social. Y si bien, gran parte de
los miembros de esta familia —hijos varones— son militares
(incluso las hijas también casadas con militares), no se puede
dejar de lado la influencia de los apellidos en el ámbito espiritual.
Ignacio Miguel, Pedro Regalado, Juan Bautista Vicente y
José Lorenzo Báez Treviño (éste último sobrino de los tres
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62

�Mérito y honor

anteriores). Misma familia, credo, vocación, estatuto sacerdotal e
intereses diversos. Cada uno de ellos con la misma facultad de
convertir el agua y vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, pero
humanamente tan diferentes: por sus vocaciones, al primero le
interesaba el saber y la enseñanza; al segundo simplemente
ganarse la vida con su trabajo ejerciendo su ministerio sacerdotal
discretamente; al tercero un potencial ascenso a mejores
posiciones dentro de la Iglesia, dada su familia y nivel de
estudios; y al cuarto, la solvencia de las capellanías para sumar a
la gran cantidad de propiedades que se le heredaron y a las
transacciones comerciales que realizó. Sin duda alguna, al ser el
templo el espacio de confluencia y socialización obligada en el
periodo hispano nuevo, estos personajes —sobre todo Pedro
Regalado y Juan Bautista— tuvieron tal prestigio en el Nuevo
Reino de León que raro era el poblador o vecino común que no
los conociera, ya que hasta vicarios jueces eclesiásticos y
comisarios del santo oficio de la inquisición fueron cargos que
tuvieron.68
68

Juan Carlos Ruiz Guadalajara, Dolores antes de la independencia.
Microhistoria del altar de la patria. Vol.1 (Zamora: El Colegio de Michoacán;
El Colegio de San Luis; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social, 2004), 162; Mazín Gómez, Una ventana al mundo
hispánico. Ensayo bibliográfico. Vol.1, 72.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-1

63

�Javier Rodríguez

Algunas reflexiones finales que se pueden establecer son
las siguientes. Primero, en el periodo hispano nuevo, para ser
sacerdote se requería conjugar linaje y preparación académica, ya
que sin esos dos elementos no se podían obtener las órdenes
mayores. Segundo, un buen apellido no siempre lo era todo, pues
se necesitaba establecer contactos desde los estudios en el
seminario

si

se

deseaba

aspirar

a

cargos

de

mayor

responsabilidad; de lo contrario, a lo mucho se podía estancar en
alguna localidad. Tercero, la manera de ganarse la vida
honestamente como sacerdote podía hacerse de tres maneras:
haciendo un buen trabajo como sacerdote parroquiano,
obteniendo el grado de licenciado o doctor para mejorar la
posición, o si se tenía las posibilidades, dedicarse a las capellanías
que se tuviera y con eso, a los negocios personales. Y cuarto, en
las zonas de frontera, o bien, en el oriente septentrional de la
América hispánica, era mucho más cómodo arraigarse a la tierra
y avecindarse en la ciudad que aspirar a mayores ambiciones si
se deseaba tener una vida tranquila sin tanto ajetreo.
Sin duda alguna, así como el caso de la familia Báez
Treviño pudieron existir en el Nuevo Reino de León, Nueva
Vizcaya y Coahuila-Texas, algunas otras familias con linaje y
mérito de cuyos miembros surgieron carreras sacerdotales
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64

�Mérito y honor

(aunque se desconoce si cuatro de sus miembros, ya que para ser
sacerdotes, cuatro es un número elevado). Y como lo exponen
Chantal Cramaussel para el caso de Parral en la Nueva Vizcaya y
José Alfredo Rangel para el caso del oriente de San Luis Potosí,
los sacerdotes por lo general eran parientes de las principales
familias de la localidad y esto afianzaba su influencia social desde
el punto de vista espiritual.69 Pero se desconoce si su
desenvolvimiento fue de manera similar a los Báez Treviño, al
grado de que de un simple bautismo y parentela espiritual puedan
surgir personajes tan relevantes en la historia de México como
Fray Servando Teresa de Mier (de la familia Mier y Noriega, con
gran protagonismo en la ciudad de Monterrey para finales del
siglo XVIII e inicios del XIX), bautizado por el Br. Juan Báez
Treviño el 26 de octubre de 1763 y siendo apadrinado por don
Salvador Lozano, compadre del cura que bautizó. Lo que sí se
deja en claro es que con el linaje y la dosis de mérito real
adecuado, militar en este caso, una familia norteña podía
construir todo un historial familiar del cual sus descendientes se
69

Chantal Cramaussel, Poblar la frontera. La provincia de Santa Bárbara en
Nueva Vizcaya durante los siglos XVI y XVII (Zamora: El Colegio de
Michoacán, 2006), 337; Rangel Silva, Capitanes a guerra, linajes de frontera.
Ascenso y consolidación de las élites en el oriente de San Luis Potosí, 16171823, 139–202.
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65

�Javier Rodríguez

sintieran orgullosos. Habrá que elaborar otro estudio donde se
demuestre cómo el arraigo, propiedad y tenencia de la tierra, y
sus réditos en el Nuevo Reino de León, pueden motivar e
incentivar los estudios sacerdotales al grado de poder obtener
puestos importantes, o bien garantizar un curato en beneficio, que
no era algo sencillo.
Referencias
Archivo
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Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
Archivo General de Indias
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�Inmigración y formación del empresariado libanés en
Tampico durante la primera mitad del siglo XX
Immigration and formation of Lebanese businessmen in
Tampico during the first half of the 20th century
Oscar Israel Pizaña Grimaldo
El Colegio de San Luis
orcid.org/0000-0001-7851-2936

Resumen: En este artículo examino la inmigración y la formación del
empresariado libanés en Tampico, Tamaulipas, durante la primera
mitad del siglo XX. Tomando en cuenta los factores endógenos y
exógenos que incidieron en esta migración, estudio los casos de
familias empresariales con participación en los sectores textiles, de
bienes raíces y de la industria naviera. A través de fuentes de archivo y
una serie de entrevistas con miembros de estas familias, analizo las
formas de acumulación de capital de la primera generación de
inmigrantes, y sugiero que la relación entre familia y empresa fue un
elemento indispensable para la organización, dirección, administración
y sucesión de la empresa familiar.
Palabras clave: empresariado libanés; capital; empresa familiar;
inmigración; Tamaulipas.

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Abstract: In this article, I examine the immigration and the formation
of the Lebanese business community in Tampico, Tamaulipas, during
the first half of the 20th century. Considering the endogenous and
exogenous factors involved in this migration, I study the cases of
business families in Tampico with participation in the textile, real
estate, and shipping industry sectors. Using archival sources and
interviews with members of these families, I analyze the forms of
capital accumulation of the first generation of immigrants and suggest
that the relationship between family and business was crucial in the
organization, management, administration, and succession of the
family business.
Keywords: lebanese businessmen;
immigration; Tamaulipas.

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capital;

family

business;

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�Inmigración y formación

Introducción
La formación del empresariado libanés en Tampico es un proceso
que es

necesario analizar bajo

dos

ejes

estructurales

fundamentales: uno relacionado con las formas de acumulación
de capital y el otro con la organización empresarial. En el
primero, es menester estudiar cómo los libaneses utilizaron un
capital social basado en elementos identitarios de su cultura,
como el origen común, el idioma y la religión, para transformarlo
en capital económico como fuerza de trabajo con el objetivo de
acrecentar sus negocios. En el segundo, el análisis debe centrarse
en cómo la estructura familiar patrilineal y patrilocal, así como
los valores, marcaron la división del trabajo entre los integrantes
de ambos géneros; los roles que desempeñaron en el hogar tanto
hombres como mujeres fueron trasladados a la empresa familiar,
en donde la organización, dirección y sucesión estuvieron dotadas
de elementos de carácter patrilineal, con el objetivo de preservar
la empresa y el patrimonio por generaciones, dándole suma
importancia al apellido paterno.
De esta manera, el objetivo general del presente trabajo es
estudiar las formas de acumulación de capital y la relación entre
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�Oscar Pizaña

familia y empresa como dos elementos indisolubles en la
formación del empresariado libanés en Tampico durante la
primera mitad del siglo XX. No obstante, también es interesante
sumarse al análisis de la migración, explicando los factores
endógenos y exógenos que incidieron en la llegada de personas
de origen libanés a Tamaulipas, para entender el inicio de la
organización social y de trabajo de estos inmigrantes en el país
receptor, su manera de ganarse la vida a través de las primeras
formas de comercio como buhoneros, su ética enfocada en el
trabajo constante, el ahorro y el bajo consumo, como fórmulas
para la acumulación y adquisición de un tipo de movilidad social
ascendente pasando del comercio informal como vendedores
ambulantes al formal con el establecimiento, primero de tiendas,
almacenes y posteriormente de fábricas en el ramo de la industria
textil, bienes y raíces, así como en la industria naviera.
Con respecto a la estructura del texto, este se comprende
de cuatro apartados. En el primero no sólo se indaga sobre los
factores que impulsaron la migración, sino también se hace un
análisis cuantitativo sobre el número de inmigrantes que llegaron
al estado de Tamaulipas entre 1900 y 1930, así como también un
análisis sobre el perfil del inmigrante libanés. En el segundo
apartado, se explica el inicio de la acumulación de capital a través
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�Inmigración y formación

del éxito obtenido en el comercio ambulante, gracias a la
implementación de un innovador sistema de ventas; el crédito por
abonos, que incorporó a un sector de la sociedad nunca antes
tocado; el del campesino pobre y obrero del campo y la ciudad,
como sustitución a la tienda de raya en el periodo de la
posrevolución. En el tercer apartado, se indaga sobre el modelo
de empresa familiar libanés, estrechamente relacionado con la
estructura de la familia extensa, en donde la dirección,
administración y sucesión atienden a patrones patrilocales. Y, por
último, se identifican a partir de la década de 1930, los casos de
empresas familiares libanesas y su importancia en el sector textil,
bienes raíces e industria naviera en Tampico.
Inmigración y perfil de los primeros inmigrantes libaneses
El fenómeno migratorio libanés hacia México comenzó a finales
del siglo XIX, concretamente a partir de 1878. Es en esta fecha
cuando la revista Emir, realizada por la comunidad libanesa en
1938, y las tarjetas de migración, documentan la llegada de los
dos primeros libaneses que se insertaron en el país por el puerto
de Veracruz, de nombres Boutrous Rafoul1 y Antonio Budib,2

1

Archivo Libanés de la Ciudad de México (en adelante ALCM), Emir, número
20, 1938.
2
Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Migración, Líbano,
Tarjetas de migración, 1934.
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para después presenciar la llegada de Santiago Sauma, José María
Abad y Pedro Dib en 1882, como se relata en el Directorio
Libanés realizado por Salim Abud y Julián Nasr en 1948.3 Sin
embargo, fue hasta 1887 que encontramos el registro del primer
libanés que llegó por el puerto de Tampico de nombre Juan
Stfen,4 un segundo inmigrante en 1894 registrado como Abraham
Hatem, para comenzar a tener mayor presencia libanesa en
Tamaulipas durante la primera década del siglo XX.
El lugar de procedencia de estos inmigrantes no
correspondía a la actual división política de Medio Oriente. Se
trataba de la región del Máshreq,5 una zona mediterránea que,
durante siglos, hasta 1918, estuvo conquistada y ocupada
militarmente por el Imperio otomano. Este territorio era conocido
como la Gran Siria y comprendía al actual Líbano, Palestina,
Israel, Transjordania y la República Árabe Siria. No obstante,
3

Julián Nasr y Salim Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias
libanesa-palestina-siria residentes en la República Mexicana (Talleres
Linotipográficos “Casa Velux”, 1948).
4
AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1938.
5
Máshreq o Máshrek es la palabra en el idioma español para la acepción árabe
Al-Masriq, lugar por donde sale el sol, el Levante, o la parte más oriental del
mundo árabe, en oposición al Magreb, la parte poniente del mundo árabe. De
esta manera, se podría hablar de una población mashrequi, como lo propone
Camila Pastor, The Mexican Mahjar: Transnational Maronites, Jews, and
Arabs under the French Mandate (Austin: University of Texas Press), 336.
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�Inmigración y formación

aunque Líbano se estableció como país independiente hasta 1943,
desde el siglo XIII a. C. los fenicios ya hablaban de la región del
Monte Líbano,6 caracterizada por sus cedros que eran utilizados
para las construcciones marítimas, por lo que en este artículo nos
referiremos a Líbano en términos geográficos sin implicar la
preexistencia de un país.
Los primeros libaneses que llegaron a México,
particularmente a Tamaulipas, emigraron en un contexto de
desigualdad, violencia, inseguridad, persecución y pobreza a raíz
de la guerra civil que se desencadenó entre musulmanes drusos y
cristianos maronitas7 en la región del Máshreq, suceso que formó
parte de la desintegración del Imperio otomano. Esta migración
ocurrió al inicio de manera indirecta, debido a las restricciones de
las políticas migratorias establecidas en los Estados Unidos en
1903, con respecto a la entrada de inmigrantes. La causa de estas

6

Muchos de los inmigrantes que llegaron a Tamaulipas se autodenominaban
sirio-libaneses o libaneses. Estos apelativos de sirio y libanés hacían referencia
al origen geográfico, ya que el territorio del Máshreq (parte oriental del mundo
árabe) también era conocido como la Gran Siria, mientras que el de libanés era
por la región que desde tiempos fenicios se denominaba Monte Líbano.
7
Los drusos son un grupo religioso cuya fe es procedente del islam; fue
fundado en Egipto a finales del siglo X y se extendió en el Máshreq; por otro
lado, la población maronita es cristiana de rito oriental y es reconocida por
Roma.
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restricciones fue la epidemia de peste bubónica que se desató
desde finales del siglo XIX, situación que obligó al Consejo
Superior de Salubridad estadounidense a tomar medidas con el
objetivo de revisar la entrada de personas provenientes de Asia y
Oriente Medio, aumentando en un 70% los casos de repatriación.8
Por esta razón, y gracias a que en México no había
restricciones para la entrada de inmigrantes debido al
establecimiento de una política porfirista de puertas abiertas,
muchos libaneses decidieron esperar en algún puerto mexicano
—como Tampico— el momento oportuno para introducirse a los
Estados Unidos,9 pues se pensaba que en el país norteamericano
existían, además de la tolerancia religiosa, mejores oportunidades
8

Theresa Alfaro-Velcamp, So far from Allah, so close to Mexico: Middle
Eastern immigrants in modern Mexico (Austin, University of Texas Press,
2007), 137.
9
Existían empresas de viajes que, al conocer las condiciones poco favorables
para entrar a los Estados Unidos, ofrecían a los migrantes la posibilidad de
buscar otro puerto en algún país en donde no existieran las mismas
restricciones para ingresar. Lo hacían con el objetivo de convencer a las
personas en Líbano de realizar el largo viaje mediterráneo y trasatlántico. Estas
agencias se encargaban de otorgar préstamos para financiar los gastos de
transporte, a cambio de hipotecas y altos intereses. De esta manera, no sólo
México comenzó a recibir inmigrantes libaneses, sino también Cuba, Brasil, e
incluso Argentina. Roberto Marín Guzmán, “Las causas de la emigración
libanesa durante el siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia
económica y social”, Estudios de Asia y África 31, núm. 3 (septiembrediciembre, 1996): 602.
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laborales. De esta manera, Tamaulipas fungió —durante la
primera década del siglo XX— como un lugar de paso y de
estadía temporal en el tránsito de la migración hacia la nación
estadounidense, ya que no era una entidad que mostrara un
desarrollo industrial importante, pues la industria petrolera
apenas comenzaba, a diferencia de la Ciudad de México o Puebla,
que fueron centros urbanos en donde se concentró la mayor
cantidad de libaneses debido al desarrollo de las manufacturas
como la industria textil,10 así como en Yucatán en dónde estos
inmigrantes tuvieron una participación muy importante en la
industria henequenera.11
La población libanesa que arribó a Tampico entre 1900 y
1917, fue identificada como turca por los oficiales aduanales,
debido a que sus pasaportes, durante esos años, eran expedidos
por las autoridades del Imperio Otomano. No obstante, a partir de
10

Una obra que explica muy bien el desempeño de los libaneses en la industria
textil en Puebla es Angelina Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil
en Puebla (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en
Antropología Social, 1983), 181.
11
Para conocer la labor de los libaneses en la península de Yucatán véase Luis
Alfonso Ramírez Carrillo, De cómo los libaneses conquistaron la Península
de Yucatán: migración, identidad étnica y cultura empresarial (México:
Universidad Nacional Autónoma de México, Centro Peninsular en
Humanidades y Ciencias Sociales, 2012), 58.
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1918, cuando finalizó la primera Guerra Mundial y la Sociedad
de Naciones formalizó el sistema de mandatos en el que Francia
resultó ser protectorado del territorio que, a partir de ese
momento, se le otorgó el título de El Gran Líbano, los inmigrantes
libaneses dejaron de identificarse como turcos para comenzar a
presentar documentos referentes a su lugar de origen. El apelativo
turco no sólo incluía a los libaneses, sino a la demás población
del Máshreq; es por esta razón que los censos oficiales de 1900 a
1921 no son una fuente confiable para precisar el número de
libaneses que llegaron a Tamaulipas a principios del siglo XX,
sin embargo, nos proporcionan datos significativos relacionados
con el aumento y la disminución de la población turca en la
entidad.
Según los censos nacionales, en 1900 existían en el país
949 turcos de los cuales sólo 13 se encontraban en el estado de
Tamaulipas. En 1910 el número aumentó a 4,463 en todo el
territorio nacional y 90 en el estado norteño. Sin embargo, en
1921 las cifras volvieron a descender danto un total de 836 turcos
en toda la república, mientras que en la entidad tamaulipeca se

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contabilizaron sólo 12.12 Esta disminución entre 1910 y 1921 se
debió, en parte, al estado bélico del país ocurrido durante la
revolución mexicana, suceso que repercutió en el declive de un
marco legal y de una política migratoria que pudiera mantener los
derechos de los inmigrantes, como lo había hecho la política
porfirista en los años anteriores a los movimientos armados.13 De
esta manera, dada la situación del país, muchos turcos decidieron
emigrar de México, estableciéndose la mayoría en los Estados
Unidos con el objetivo de obtener una mejor calidad de vida.
12

Censo general de la República Mexicana verificado el 28 de octubre de
1900, conforme a las instrucciones de la Dirección General de Estadística a
cargo del Dr. Antonio Peñafiel (México: Secretaría de Fomento, 1901);
Tercer censo de población de los Estados Unidos Mexicanos, verificado el 27
de octubre de 1910 (México: Secretaría de Hacienda, Departamento de
Fomento, 1918); México. Departamento de la Estadística Nacional, Censo
general de habitantes: 30 de noviembre de 1921 (México: Talleres Gráficos
de la Nación, 1925).
13
La Ley de Extranjería y Naturalización de 1886 estipulaba que “los
inmigrantes de toda clase, podían naturalizarse […] quedando equiparados con
todos sus derechos y obligaciones con los mexicanos […] transcurridos seis
meses y cuando el extranjero hubiera cumplido dos años de residencia en la
República podría pedir al Gobierno federal que le concediera su certificado de
naturalización” (art. 13). Se incluyeron, además, exenciones de impuestos, así
como transporte y agua gratuitos con el propósito de atraer extranjeros
interesados en invertir sus capitales y contribuir al anhelado y reiteradamente
mencionado “progreso de la nación”. El gobierno apostaba a la inversión
extranjera con el objetivo de impulsar la industria, el comercio y la banca en
México. Moisés González Navarro, Los extranjeros en México y los mexicanos
en el extranjero 1821-1970. Vol 2 (México: El Colegio de México, 1994), 508.
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Según registros de las aduanas, entre 1910 y 1921 salieron
del país por Nuevo Laredo, 30 turcos,14 sin embargo, el otro
margen numérico puede deberse a que muchos se internaron en
la nación norteamericana de manera irregular. Además, durante
esos años no se registraron entradas de turcos por el puerto de
Tampico, a diferencia del periodo de 1900 a 1909 que se
contabilizaron 107 entradas, esto fue debió, no sólo por el
conflicto bélico que ocurría en el país, sino también por la política
migratoria turca que intentó prohibir la salida de la población a
partir de 1909. La principal razón fue la fuerte emigración que
estaba causando el despoblamiento de las ciudades en Medio
Oriente, la cual estaba dirigida a Europa, Estados Unidos y, en
menor medida, a México, Cuba, Brasil y Argentina.
No obstante, una de las fuentes más importantes con las
que podemos identificar a la población de origen libanés que
entró al país en el periodo de 1900 a 1921, son las tarjetas de
migración en su forma F14, expedidas entre 1926 y 1950 por la
Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE). Estas tarjetas se
crearon con la finalidad de tener un mejor control y registro de la

14

AGN, Aduanas Marítimas y Fronterizas, Tamaulipas, 1910-1921, exp. 334894, Informes aduanales.
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población extranjera en México. Durante el período presidencial
de Plutarco Elías Calles se implementó una ley migratoria donde
se estableció que las F14 funcionarían como el principal
documento de identificación oficial.15 Asimismo, en su artículo
32, la nueva ley anunció que quienes acudieran al registro se les
otorgaría una carta de naturalización con la que podrían traer al
país a sus padres, hijos, conyugues, e incluso a sus hermanos
menores, razón por la que muchos libaneses decidieron
registrarse y naturalizarse como mexicanos.16
Este tipo de tarjetas migratorias de identidad, contienen
datos específicos del inmigrante como su constitución física,
edad, nacionalidad, estado civil, idioma, religión, ocupación,
fecha de llegada y de registro, lugar de nacimiento, de entrada y
de residencia, nombre y domicilio en el país, además de contar
con una referencia, así como con la firma del portador y la firma
del funcionario de migración junto con el sello de la dependencia.
Es menester apuntar que como el registro de esas tarjetas se llevó

Víctor Hugo Morales Meléndez y Luis Ricardo López Figueroa, “La política
de inmigración de México. Interés nacional e imagen internacional”, Foro
Internacional XXXIX-1, núm. 155 (enero-marzo, 1999): 71.
16
González, Los extranjeros en México y los mexicanos en el extranjero 18211970. Vol. 2, 19.
15

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a cabo a partir de 1926, no podemos contar con los datos de los
libaneses fallecidos antes de esa fecha, tampoco de aquellos que
decidieron emigrar para dirigirse a Estados Unidos o algún otro
país. A pesar de estas limitantes, las tarjetas nos proporcionan
información valiosa para conocer el número de inmigrantes, al
menos registrados, que llegaron a México, en especial a
Tamaulipas, a principios del siglo XX ya que, a través de las
declaraciones de los inmigrantes sobre la fecha, el lugar de
entrada al país y el lugar de nacimiento, es posible realizar una
cuantificación del número de libaneses que llegaron a Tampico
entre 1900 y 1921. Según las tarjetas, en el periodo que va de
1900 a 1909 entraron al país por Tamaulipas 115 libaneses, para
después disminuir el número a 27 inmigrantes entre 1910 y 1921,
dando un total de 142 entradas de personas de origen libanés.17
Con la comparación de las fuentes, observamos que el
número de entradas que nos proporcionan las tarjetas de
migración, es mayor al que nos brindan los informes aduanales, a
pesar de que en estos últimos sólo existen registros con la
denominación de turco. Además, una variación interesante es que
en los documentos de las aduanas no hay registros de llegadas
17

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entre 1910 y 1921, mientras que en las tarjetas aparecen
27entradas en los mismos años.18 Para explicar esta diferencia, es
preciso tener en consideración que a pesar de que las autoridades
otomanas dejaron de emitir pasaportes en 1909, la migración no
se frenó totalmente, lo que indica que existió un porcentaje,
aunque bajo, de la población libanesa que entró al país mexicano,
de manera irregular, por el puerto de Tampico.
Asimismo, a través de las tarjetas de migración podemos
comprobar que el 75% de la población que entró por Tamaulipas
durante las primeras dos décadas del siglo XX, procedente del
Máshreq y con pasaportes turcos, era de origen libanés de las
ciudades de Biblos, Djezzin, Deir El Kamar, Zahle, Beirut,
Duma, Batrun, Akkar, Karaun, Bekaa y Kesruan. Otro 15% de
los migrantes eran sirio-libaneses; 5% se declararon sirios que
provenían de la ciudad de Damasco; mientras que el resto se
registraron como palestinos nacidos en Bethlehem. Asimismo, el
95% eran cristianos maronitas, es decir, católicos de rito
oriental.19 Otro dato interesante es que los inmigrantes fueron un
85% hombres, en su mayoría casados, con edades entre los 15 y

18
19

AGN, Migración, Líbano, Tarjetas de migración, 1926-1950.
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los 40 años y el resto mujeres entre los 12 y 18; ambos sexos
declararon dedicarse al comercio, particularmente de telas, ropa,
mercería y en algunos casos de zapatos.
Es preciso señalar que, durante las dos primeras décadas
del siglo XX, el estado de Tamaulipas fue sede de una
inmigración indirecta, de tránsito y de carácter individual. Según
relatos de la misma comunidad libanesa, que aparecen en la
revista Emir, los primeros migrantes viajaron a occidente con la
intención de encontrar una mejor calidad de vida, para una vez
instalados, llevar consigo a sus conyugues e hijos.20 Sin embargo,
esta migración de carácter familiar —ocurrida incluso desde
finales del siglo XIX en otras entidades del país como en
Veracruz, Puebla, México y Yucatán— no se presentó en
Tamaulipas hasta principios de la década de 1920, cuando el
crecimiento de la industria petrolera ya había dinamizado la
economía del sur tamaulipeco.
Durante la primera Guerra Mundial, México se convirtió
en el segundo exportador de petróleo a nivel mundial, siendo
Tampico el principal centro refinador de todo el territorio
nacional. De esta manera, la industria petrolera actuó como una
20

ALCM, Emir, número 26, 1945.

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fuerza de atracción que ocasionó el desplazamiento de extranjeros
—incluidos los libaneses— y nacionales de otras partes del país
como Veracruz, San Luis Potosí y Guanajuato, que llegaron a la
ciudad portuaria con el objetivo de invertir sus capitales o
conseguir empleo.21 Este fenómeno demográfico estimuló la
demanda de bienes y servicios; razón por la que Tampico recibió
inyección de capital directo de origen español, francés, inglés y
estadounidense al que más tarde se sumarían los libaneses. De
esta manera, se establecieron nuevas compañías mercantiles,
financieras, de bienes raíces y de servicios, ocupadas en cubrir la
demanda de máquinas y refacciones petroleras, así como de
vivienda, edificios, terrenos urbanos y rurales, telefonía,
electricidad, drenaje, transporte, salud, educación, seguridad,
alimentación y turismo.22
De esta manera, el dinamismo comercial que se suscitó en
la región petrolera del sur tamaulipeco, principalmente en
Tampico, es un factor fundamental que explica la continua
llegada de población de origen libanés durante la década de 1920.
21

Roberto Hernández Elizondo, Empresarios extranjeros, comercio y petróleo
en Tampico y la Huasteca (1890-1930) (México: Universidad Autónoma de
Tamaulipas, Plaza y Valdés S.A. de C.V., 2006), 87-88.
22
Hernández Elizondo, 103.
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Según las tarjetas de migración entre 1921 y 1930 entraron al país
7,096 libaneses de los cuales 783 ingresaron por Tamaulipas; la
mayoría lo hizo por el puerto de Tampico en donde se registraron
508 entradas. No obstante, un dato interesante es que durante ese
período aparece la aduana de Nuevo Laredo como lugar de
entrada con 278 registros, así como la de Reynosa con 5,23 lo que
significa que durante la década de 1920 hubo inmigración
libanesa proveniente de los Estados Unidos.
Además de la dinámica comercial en el sur de Tamaulipas,
otro factor que explica la llegada de personas de origen libanés
del país norteamericano, entre 1921 y 1930, es el establecimiento,
en 1921, de la Quota Law of may 19, como parte de las reformas
a la política migratoria estadounidense de 1917. Esta ley limitó a
un 3% la entrada de extranjeros provenientes de Asia, Medio
Oriente y Europa, con respecto al total de la población de esa
nacionalidad registrada en el censo de 1910. Asimismo, se exigió
que los inmigrantes mayores a 16 años supieran leer y escribir,

23

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así como el pago de una cuota de 8 dólares.24 Esta situación frenó
la migración directa de libaneses hacia los Estados Unidos y
disminuyó las probabilidades de que los inmigrantes allí
establecidos pudieran traer consigo a sus familias. Por esta razón
muchos decidieron trasladarse a Tamaulipas en donde existían
mayores oportunidades para ingresar a sus conyugues e hijos, así
como de llevar una mejor calidad de vida, aprovechando la
dinámica comercial que se vivía en el sur del estado.
La gran mayoría de la población libanesa en las ciudades
Tamaulipecas, en especial en Tampico, que era en donde
comenzó a establecerse una colonia más numerosa, se
concentraba en el centro de la ciudad, en las calles con mayor
flujo de personas y en donde se ubicaban la mayor cantidad de
negocios como la calle del comercio, hoy en día Salvador Díaz
Mirón, la calle aduana, la calle Muelle, la avenida Colón, la calle
Rivera, la avenida Francisco I. Madero, así como la calle del bajo
mercado hoy en día Héroe de Nacozari, avenidas que se
encontraban entre la Plaza de la Libertad y la Plaza de Armas.
Elisa Ortega Velázquez, “La consolidación histórica de la migración
irregular en Estados Unidos: leyes y políticas migratorias restrictivas,
ineficaces y demagógicas”, Norteamérica 12, núm. 1 (enero-junio 2017): 197231.
24

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Asimismo, era una zona muy cercana al puerto y a la estación del
ferrocarril (un recorrido a pie de entre 5 y 10 minutos), ya que la
ciudad de Tampico creció a orillas del río Pánuco en su
desembocadura con el Golfo de México.
La ciudad de Tampico se encuentra aproximadamente a
10 kilómetros de la costa del golfo por lo que, basándonos en el
mapa 1, los barcos entraban por la parte nororiental hacia el sur
siguiendo la ruta fluvial del río Pánuco hasta llegar al puerto. La
ciudad fue creciendo de sur a norte hasta topar con la Laguna del
Carpintero, para después continuar su crecimiento hacía ambos
extremos. En la década de 1920 la ciudad portuaria mostró un
importante crecimiento demográfico y urbano, pasando de 23,450
habitantes en 1921 a 70,183 en 1930,25 lo equivalente a un
crecimiento del 300% de la población. No obstante, los libaneses
que llegaron a Tampico durante los primeros años de la década
de 1920, lograron instalarse muy cerca del puerto, al traer después
a sus familiares, amigos y conocidos de los mismos pueblos en
Líbano, la comunidad fue creciendo principalmente en el centro
de la ciudad, lo que en el mapa 1 está señalado en color azul.

25

Quinto censo de población, 15 de mayo de 1930. Vol. VII, Tomo XXVII:
Estado de Tamaulipas (México: Secretaría de la Economía Nacional, 1933).
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Es preciso anotar que durante la década de 1920 hubo
casos de libaneses que llegaron con suficiente capital para invertir
en Tampico, como fue el caso de la familia Appedole, de la cual
hablaremos más adelante. Sin embargo, la oleada migratoria de
libaneses a Tamaulipas, a partir de 1921, estuvo caracterizada por
la llegada de inmigrantes pobres que habían hipotecado sus casas
o vendido sus tierras en Líbano para costearse el viaje
trasatlántico.26 Muchos de ellos llegaron prácticamente sin
dinero, algunos lo habían gastado intentado establecerse en los
Estados Unidos. Eran en su mayoría analfabetas, de pocos
estudios, que se habían dedicado en su tierra natal al comercio y
a la agricultura, así como a algunos otros oficios como a la
carpintería, herrería o albañilería.27
Los precursores del sistema de ventas a crédito por abonos en
Tamaulipas
Los libaneses decidieron dedicarse al comercio al menudeo de la
forma ambulante,28 que no requería dominio del idioma español
Roberto Marín Guzmán, “Las causas de la emigración libanesa durante el
siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia económica y social”,
Estudios de Asia y África 31, núm. 3 (septiembre-diciembre, 1996): 602.
27
ALCM, Emir, número 26, 1945.
28
Muchos autores que se han dedicado al estudio de los libaneses en otras
regiones de México, como en Yucatán, Veracruz, Tabasco, Puebla o la ciudad
26

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�Oscar Pizaña

y en donde podían iniciar con un capital pequeño. Implementaron
un sistema de ventas, el crédito en abonos, que era una actividad
pionera, innovadora y nada practicada hasta entonces, salvo por
los judíos en Sinaloa.29 La opción de brindar pagos diferidos y

de México, coinciden en que la principal actividad económica en donde se
desempeñaron estos inmigrantes fue el comercio informal a través de la forma
ambulante. De esta manera, es preciso revisar los trabajos de Rebeca Inclán
Rubio, “Inmigración libanesa en la Cd. de Puebla 1890-1930: proceso de
aculturación” (Tesis de licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de
México, 1978); Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil en Puebla;
Martha Díaz de Kuri y Lourdes Macluf, De Líbano a México: crónica de un
pueblo emigrante (México: Talleres de Gráfica, Creatividad y Diseño, 1995);
Carlos Martínez Assad, “Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales desde
México”, Dimensión Antropológica 15, vol. 44 (septiembre-diciembre, 2008):
133-155; Claudia Dávila Valdés, “Socio-Economic Trajectory and
Geographical Mobility of Lebanese and Koreans. From Motul to Mérida”,
Migraciones Internacionales 8, núm. 2 (julio–diciembre 2015): 103-131;
Raymundo Vázquez Soberano, “Los sirio-libaneses en Tabasco. La
conformación de un grupo dominante: 1910-1935” (Tesis de doctorado,
Universidad Veracruzana, 2016); Lorenza Petit, “El Mahyar mexicano.
Producción literaria y periodística de los inmigrantes árabes y sus
descendientes” (Tesis de doctorado, Universidad Autónoma de Madrid, 2017);
Oscar Israel Pizaña-Grimaldo, “Del Máshrek hacia México: la formación de la
colonia libanesa en Tampico, 1882-1948”, Revista de Filosofía y Cotidianidad
4, núm. 11 (junio 2018): 20-32; y Luis Alfonso Ramírez Carrillo, “Identidad
persistente y nepotismo étnico: movilidad social de inmigrantes libaneses en
México”, Nueva Antropología. Revista de Ciencias Sociales 31, núm. 89
(julio-diciembre 2018): 9-23.
29
María Eugenia Romero Ibarra, “Del pequeño almacén a los negocios
financieros. Tres sucesiones exitosas en una familia empresaria: Grupo
Coppel, 1940-2010”, en Familias empresariales en México. Sucesión
generacional y continuidad en el siglo XX, coord. Araceli Almaraz y Luis
Alfonso Ramírez (Tijuana: El Colegio de la Frontera Norte, 2018), 227-254.
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con tasas de interés bajas, significó una ventaja sobre los
comerciantes locales en relación con clientela y mayores ventas.
Procuraban ofrecer plazos de liquidación cortos, para que los
compradores adquirieran nuevos productos, además, manejaban
“abonos chiquitos” semana con semana —como la gente del
pueblo les llamaban— y otorgaban las mercancías sin pago
anticipado, porque sabían que a sus compradores les interesaba
conseguir los artículos sin tener la necesidad de descapitalizarse.
El éxito que tuvo la venta a crédito y el cobro en abonos
radicó en que este sistema incorporó a un nuevo sector de la
población que antes no se tocaba, el campesino y el obrero pobre
del campo y la ciudad. Significó el acaparamiento de un nuevo
mercado, mayor clientela y el aumento de la capacidad de venta.
Asimismo, la disminución de las tiendas de raya, con las que se
endeudaban los peones y agricultores, dio lugar a la liberación del
comercio y a una mayor circulación del dinero, ampliando el
mercado interno en todo Tamaulipas, con una población que pese
a sus bajos ingresos podía consumir bienes de subsistencia y
vestido. Esta coyuntura fue aprovechada por los buhoneros
libaneses para sustituir el crédito que otorgaba la tienda de raya
de las haciendas por la venta en abonos.30
30

Ramírez, De cómo los libaneses conquistaron la Península de Yucatán:
migración, identidad étnica y cultura empresarial, 168.
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La mercancía de estos buhoneros consistía en objetos de
bisutería, artículos para el cabello, hilos y enseres de mercería,
imágenes religiosas, telas, ropa confeccionada, incluso zapatos y
relojes. No obstante, a través de la socialización con el pueblo
pudieron conocer las necesidades de sus clientes e incorporar
nuevos productos a petición de sus compradores, como sandalias,
sombreros, herramientas para trabajar, colchas, mantelería,
sabanas y toallas.31 Todo esto lo ponían en cajas, cajones o
maletas. No sólo emprendían su recorrido por las ciudades, sino
también se internaban en los poblados más cercanos,
desplazándose en ferrocarril, en vehículos de muy malas
condiciones o a lomo de mula. También visitaban rancherías y
caseríos caminando por veredas angostas y peligrosas, como nos
cuenta Neder Nader Habib (de 93 años de edad, de ascendencia
libanesa, nacido en Tampico y fundador de la empresa de
uniformes UNITAM S.A. de C.V en 1956) sobre la labor de su
padre como buhonero:
Mi padre Juan [Nader] llegó a Tampico en 1918 para dedicarse
al comercio ambulante. Era soltero en aquel entonces y quien
le ofreció mercancía para vender fue un comerciante también
31

Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
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de origen libanés de nombre Damián Abad quien había llegado
de Veracruz y contaba con una tienda de ropa, telas y mercería
en la calle Rivera y Colón llamada “La Universal”. Mi padre
comenzó a vender hilos, botones, agujas, listones, cordones,
telas, ropa y sombreros para los campesinos, primero andaba a
pie, después le prestaron una mula para insertarse en las
comunidades y en el campo para ir ofreciendo los productos
porque tenía que cumplir con un mínimo de venta diaria. Mi
papá buscaba clientes y a veces se iba a las parcelas en donde
andaban trabajando los campesinos para ofrecerles
sombreros”.32

Para ofrecer estas mercancías, nos cuenta Neder, su padre y los
demás buhoneros necesitaron aprender palabras básicas en
español, pero lo más importante era conocer los nombres de los
productos, para poder ir anunciándolos por las calles, así como
familiarizarse con el uso de la moneda mexicana para no
equivocarse en los cobros y perjudicar a los clientes evitando
hacerse de mala reputación, aunque con el tiempo y el constante
diálogo con sus compradores comenzaron a dominar el idioma

32

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019. Neder Nader es
un empresario de ascendencia libanesa nacido en Tampico, Tamaulipas en
1927 por lo que en la actualidad cuenta con 93 años de edad, se encuentra en
perfectas condiciones de salud y fue fundador de la empresa UNITAM S.A de
C.V., creada en 1956, en la actualidad es una de las empresas de uniformes
más grandes en el país con sucursales en toda la república mexicana. A través
de la entrevista, nos brindó información muy valiosa sobre la vida de los
buhoneros libaneses, como lo fueron sus padres, en la década de 1920.
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local, sin perder su peculiar acento.33 Algunos buhoneros
conseguían un ayudante para los largos recorridos, pero en la
mayoría de los casos, ellos mismos eran los cargadores y
administradores de su mercancía, llevando la contabilidad en una
libreta pequeña que cupiera en sus bolsillos del pantalón en donde
marcaban la gestión de deuda, abonos e itinerarios de la semana.
Quienes no sabían escribir copiaban los números de las
casas de sus compradores o hacían una serie de rayas y círculos
para contar las cosas que vendían. Con el propósito de acumular
capital, hacerse de un local, establecer su propia tienda y traer a
su familia de Líbano, vivían bajo una ética de bajo consumo y
mucho ahorro.34 Gastaban sólo en lo indispensable para subsistir,
como en alquiler, despensa y en ocasiones ropa; el calzado lo
cambiaban hasta que se les rompía. Una vez que los inmigrantes
se lograban establecer en un comercio fijo, de manera formal,
logrando tener un sustento económico, se concentraban en traer
primordialmente a sus conyugues e hijos y en menor medida a sus
padres35 para, después, traer también a hermanos, cuñados,

33

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019.
Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019.
35
El porcentaje de población inmigrante adulta (mayores de 40 años) fue muy
bajo, del 3%. Por lo regular decidían quedarse en Líbano porque no tenían
34

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primos y amigos muy cercanos o recomendados de sus parientes
dando paso a una migración escalonada o de tipo comunitario,
que tomó fuerza a finales de la década de 1920 y durante la
siguiente.
Los ya establecidos ofrecieron empleo a sus parientes y
amigos, ya fuera como repartidores de sus mercancías, es decir,
como buhoneros o se les otorgaba crédito, el cual consistía en
proporcionar una cantidad suficiente de artículos a un precio muy
por dejo de lo establecido en el mercado, con el propósito de que
surtieran su propia tienda. Asimismo, se les brindaba asistencia
comunitaria como alojamiento, comida, ropa, herramientas y
todo lo necesario para facilitarles el periodo de adaptación
inicial.36 La oferta de trabajo y el apoyo ofrecido por sus
connacionales en el país receptor, significaron un seguro de vida
para la población migrante, ya que muchos viajaban
prácticamente contratados. De esta manera, una vez que
interés en pasar el resto de su vida en otro país con elementos culturales
diferentes a los de su lugar de origen ya que, bien o mal, la mayor parte de su
vida estaba realizada. Se interesaban más en apoyar a sus hijos para que
salieran a buscar un mejor futuro, aunque estuvieran conscientes sobre la
posibilidad de no volverlos a ver. Entrevista a Carlos Martínez Assad,
sociólogo dedicado al estudio de la herencia cultural de los libaneses en
México, 12 de septiembre de 2019.
36
ALCM, Emir, número 26, 1945.
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desembarcaban en el puerto tampiqueño, no tardaban más de tres
días para ser asistidos por parientes, conocidos o amigos.
Algunos, en un par de días ya se encontraban trabajando como
buhoneros, vendiendo por las calles gran variedad de productos
en abonos, gastando lo mínimo y ahorrando lo máximo posible.
El modelo de empresa familiar
Si anteriormente solían viajar solos hacia occidente para
encontrar trabajo, ahorrar dinero y poder reunirse con la familia,
durante la década de 1920 los libaneses pudieron viajar a
Tamaulipas acompañados de familias enteras o incluso de amigos
y conocidos de los mismos pueblos de origen. La oferta de trabajo
generada por el crecimiento de los negocios de los primeros
inmigrantes hacía posible este fenómeno, lo que significó vencer
la incertidumbre de la migración que había permeado durante las
décadas anteriores. Fue así como terminó el período de las
migraciones individuales para dar paso a la migración
comunitaria. De esta manera, desde el momento en que se
arribaba en el puerto de Tampico, cada uno de los integrantes de
la familia desempeñaba un rol especifico, según su división del
trabajo.
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Eran más los hombres que se encargaban de salir a las
calles a vender y ofrecer la mercancía, con el objetivo de llevar el
sustento económico a su esposa e hijos, mientras que las mujeres
se quedaban en la casa desempeñando las labores del hogar, como
preparando la comida y haciendo el aseo.37 Sin embargo, hubo
casos de mujeres viudas que llegaron a Tampico con sus hijos e
hijas y que se dedicaron a trabajar como buhoneras para salir
adelante como sucedió con Salime Abi Rachid38 quien, tras la
muerte de su esposo en 1921, emigró a Tampico con 29 años de
edad, procedente de Jazzín, acompañada de sus dos hijos,
Antonio y Faustino, siendo recibida por sus dos hermanos, César
y Salomón quienes le brindaron alojamiento.39
Por lo regular las mujeres viudas no emigraron solas con
sus hijos, sino que venían acompañadas de sus hermanos —como
fue el caso de Salime—, lo que posibilitaba acortar el período de
trabajo en la calle porque gracias a los ahorros de todos era más
37

Entrevista a Max Appedole, nieto de José Appedole, fundador de Astilleros
de Tampico S.A., 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader Habib, 25 de
noviembre de 2019; y entrevista a Carlos Martínez Assad, sociólogo dedicado
al estudio de la herencia cultural de los libaneses en México, 12 de septiembre
de 2019.
38
Tarjetas de migración, 1926-1950, AGN, Migración, Líbano.
39
Entrevista a Teresa Rachid, descendiente de la tercera generación de la
familia Abi, 15 de mayo de 2019.
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fácil adquirir una casa para vivir juntos y acondicionar su propio
local de venta. Una vez que lograban hacerse de su patrimonio e
instalar su propia tienda, continuaban ahorrando para que cada
uno de los hermanos y hermanas tuviera su propio negocio,
siendo el hermano mayor el que se quedaba con la primera tienda.
Se procuraba incorporar diversos giros; si se iniciaba con una
mercería, al paso del tiempo se ponía una zapatería o una tienda
de ropa, telas, artículos religiosos, entre otras cosas, ya que por lo
regular los locales se encontraban juntos debido a que todos
vivían en una misma casa y mientras continuaba creciendo la
familia, procuraban comprar las propiedades aledañas.40
Según fue creciendo la parentela, llevaron a cabo un
modelo de familia extensa en donde vivían por lo regular tres
generaciones o en algunos casos más, según la longevidad de los
abuelos. En este tipo de familia, estaban los inmigrantes
fundadores, sus hijos varones con sus esposas, su descendencia,
que eran nietos de los fundadores, y en algunos casos los hijos de
los nietos. Era patrilocal, pues las mujeres cuando se casaban se
40

Entrevista a Neder Nader Habib, 25 de noviembre de 2019; y entrevista a
Cesar Askille, descendiente de la tercera generación de la familia Askille, 14
de octubre de 2019.
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iban a vivir con las familias del esposo, a excepción de los casos
en que las fundadoras fueron mujeres.41 No obstante, y con
respecto a la herencia de los bienes familiares, ésta era patrilineal
ya que la empresa se heredaba a los hombres, principalmente al
primogénito, pues a través de los varones se garantizaba la
permanencia de los bienes y del apellido. Sin embargo, este
traspaso no se realizaba sino hasta la muerte del fundador, con el
objetivo de no arriesgar este tipo de patrimonio ya que el hijo, ya
fuera por falta de madurez, de compromiso o de tiempo, por
dedicación en la escuela u otras actividades, podría llevar a cabo
una mala administración y en el peor de los casos la venta o
traspaso de la empresa familiar.42
41

Muchos investigadores coinciden con el modelo de familia extensa que
adoptaron los libaneses durante las primeras tres generaciones en México.
Véase Inclán Rubio, “Inmigración libanesa en la Cd. de Puebla 1890-1930:
proceso de aculturación”; Alonso Palacios, Los libaneses y la industria textil
en Puebla; Díaz de Kuri y Macluf, De Líbano a México: crónica de un pueblo
emigrante; Martínez Assad, “Los libaneses inmigrantes y sus lazos culturales
desde México”; Vázquez Soberano, “Los sirio-libaneses en Tabasco. La
conformación de un grupo dominante: 1910-1935”; Petit, “El Mahyar
mexicano. Producción literaria y periodística de los inmigrantes árabes y sus
descendientes”; y Ramírez Carrillo, “Identidad persistente y nepotismo étnico:
movilidad social de inmigrantes libaneses en México”.
42
Entrevista a Max Appedole, 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader
Habib, 25 de noviembre de 2019; y entrevista a Carlos Martínez Assad, 12 de
septiembre de 2019.
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En los pocos casos en que las mujeres fueron las
fundadoras, de igual manera se procuraba heredar al varón. Para
el momento en que el hijo mayor heredaba la empresa, ya habían
pasado por lo regular tres generaciones. Durante ese tiempo, el
abuelo fundador se encargaba de insertar en las redes clientelares
y de negocios a sus hijos y a sus nietos, dotándolos de experiencia
en la administración de la mercancía y el dinero, además de
enseñar una ética de trabajo que debía prevalecer por
generaciones en donde estaban involucrados ciertos principios
como la honestidad, la humildad, la lealtad y la perseverancia,
además del ahorro. Era una visión de superación y crecimiento a
largo plazo con el objetivo de garantizar la preservación de la
empresa. No obstante, las mujeres poco participaban en la vida
empresarial de la familia, al menos hasta la segunda generación,
porque la apuesta en la permanencia y continuidad de la empresa
estaba centrada en la figura del varón, pues las mujeres al casarse
recibían los bienes de su esposo.
De esta manera, las hijas y nietas no sólo se mantenían
distantes, sino que también se les confiaba poca información
sobre los negocios de la familia. Incluso, cuando se requería de
personal para echar andar un nuevo establecimiento, no se
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involucraba a las mujeres, se prefería contratar empleados, que
fueran hombres de confianza. Esto no significaba que las mujeres
estuvieran desprotegidas o que no heredaran ningún tipo de bien
material, pues heredaban propiedades como casas, así como
capitales,43 pero se tenía la idea de que la administración de la
empresa tenía que estar en manos de los hombres, entre otras
cosas porque el apellido era muy importante y eso permitía que
prevaleciera por generaciones. No se heredaba la propiedad de
una empresa a una mujer porque en la siguiente generación se
imponía el apellido del esposo y, por ende, se perdía la sucesión
generacional patrilineal.
De esta manera, la unidad y la continuidad de la familia
eran los elementos primordiales de estos inmigrantes. Una
manera de asegurar el bienestar familiar era a través de la
preservación de la empresa; de ahí nació la ideología empresarial
de los libaneses, pues no sólo importaba acumular capital para
enriquecerse, sino para garantizar la permanencia, estabilidad y
bienestar de las siguientes generaciones. Se trabajaba para
construir un patrimonio del que pudieran disfrutar los hijos y

43

Testamentos, Archivos particulares de las familias Nader, Appedole,
Askille, Abad, Chemaly, Schekaiban.
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nietos, y era también responsabilidad de éstos preservarlo y
heredarlo a sus descendientes. Por esta razón, se valoraba lo
construido con esfuerzo de muchos años e incluso de varias
generaciones. En este sentido, la preservación de la empresa
garantizaba, en gran medida, la continuidad de la propia familia.
No se trabaja y se aumenta el capital sólo por la razón de hacer
dinero, se trabaja para hacer familia.44 Es por esta razón que
familia y empresa fueron dos elementos indisolubles en la vida
intergeneracional de los libaneses.
El empresariado libanés
Es difícil establecer un período de tiempo exacto que marque la
pauta del comercio informal (ambulante) al formal (tiendas,
almacenes, fábricas y demás empresas) en Tamaulipas. Sin
embargo, es posible identificar que durante la década de 1930
aparecen en Tampico muchos comercios en los que están
involucrados los libaneses y en los que destacaban las tiendas de
ropa y telas como “El Mayorista”45 de Amín Askille, ubicada en

44

Entrevista a Max Appedole, 5 de junio de 2020; entrevista a Neder Nader
Habib, 25 de noviembre de 2019.
45
Archivo Histórico de Tampico (en adelante AHT), Artículos de folletería,
caja 18, exp. 104, Folleto de publicidad del almacén de ropa “El Mayorista”,
1937.
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la calle muelle, “El Colibrí” de Domingo Mennah, en avenida
Colón, “La Vencedora S. A.” de Juan Nader, en calle Olmos, “La
Universal” de Damian Abad, en Rivera y Colón, “Almacenes
Celia” de Salvador Musa, en calle Rivera, “La Colorada” de
Santos Nasta, en avenida Francisco I. Madero, los almacenes
“Miguel Saiman y Cía.” de Miguel Saimán en calle muelle,
“Almacenes La Estrella”, en la avenida Hidalgo, de los hermanos
Jorge Elías, José Elías y Juan Chemaly, los “Almacenes El
Porvenir” de Tovias Salúm, en calle Rivera y “La Esperanza S.
A.” de David Schekaiban, ubicada en calle Olmos.46
Asimismo, existían mercerías como “La Libertad” de José
Jalil, ubicada en Olmos y Madero, la “Mercería Kawache” de
Malek Kawache, en Muelle y Madero, “La oriental” de Enrique
Manzur, en la calle Muelle, la “Mercería Jazmín” de los hermanos
Nicolás y Eduardo Kuri, en la calle Rivera y Olmos, así como “El
Sol” de Daniel Haled en avenida Hidalgo.47 Aunque las tiendas
de ropa, telas y mercería eran los giros en los que más se

46

Archivo General de Notarías del Estado de Tamaulipas (en adelante
AGNET), Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la Cámara
Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
47
AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la
Cámara Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
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distinguían los libaneses, también encontramos algunos otros
comercios relacionados con la venta de calzado como “La
zapatería El Cairo” propiedad de Mina Andonié, en avenida
Francisco I. Madero, la tienda “Calzado Issa” de Juan Issa, en
calle Muelle, así como “Mayoristas de calzado” de Juan Warra.
También estaban los negocios relacionados con la maderería o
materiales de construcción como “La Continental, S. A.” de José
Appedole,48 ubicada en la avenida Carranza y “Materiales La
Ceiba S. A.” de Nalf Athié Massad, en calle Aduana.
Algunos otros invirtieron sus capitales en hotelería como
Abraham Abisulaiman que construyó su primer hotel “Alta
Vista”, ubicado en Rivera y Colón, al igual que Nasser Hage
quien compró una propiedad de tres plantas en la calle
Tamaulipas y Aurora con el objetivo de acondicionarla como un
hotel al que llamó “La Villa”. Además de los giros anteriores,
también se identificaron los negocios relacionados con la venta

48

El apellido real de José era Abdalláh, pero regularmente las autoridades
mexicanas registraban a los inmigrantes según entendían la pronunciación de
sus nombres en árabe, por esta razón Abdalláh se transformó en Appedole. Así,
muchos nombres y apellidos se cambiaron: Férez pasó a ser Pérez, Fares se
volvió Félix, Butros se convirtió en Pedro y Maryem en María. Zéraoui,
Zidane, “Los árabes en México: entre la integración y el arabismo”, Revista
Estudios, núms. 12-13 (julio-diciembre 1995): 13.
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de los alimentos, como los restaurantes “La Laguna” de Jorge
Kawache y “El Mundo” de Jorge Fayad en Díaz Mirón.49
De estos comerciantes y pequeños empresarios libaneses
que prosperaron en sus primeros negocios formales, hubo algunos
que se destacaron en la industria textil, naviera y de bienes raíces.
Aprovecharon las coyunturas de crisis económicas que se
vivieron en México, para hacerse de nuevas propiedades. Cuando
ocurrió la Gran Depresión a causa de la caída de la Bolsa de Wall
Street en 1929, el peso mexicano sufrió una fuerte devaluación
ocasionando que muchas empresas quedaran en quiebra,50
algunas de las cuales fueron adquiridas por libaneses que
contaban con el capital suficiente para poder comprarlas. Estos
extranjeros, muchos ya nacionalizados, no confiaban en la
moneda mexicana, por lo que procuraban utilizar el patrón oro, lo
cual era también un modo de ahorro que les otorgaba mayor
capacidad de liquidez. Este fue el caso de Juan Nader, quien,
después de establecer su propia tienda de ropa y telas, compró en

49

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938, Boletín de la
Cámara Nacional de Comercio de Tampico, 1 de octubre de 1938.
50
Enrique Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958
(México: Fondo de Cultura Económica, 1994), 90.
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1935 una fábrica textil dedicada a la elaboración de ropa, a la cual
también llamó “La Vencedora S. A.”.51
Juan era el accionista mayoritario de la empresa, aunque
también eran propietarios sus hermanos, Jorge y Enrique. La
fábrica contaba con alrededor de 65 obreros, pero también tenían
contratados cargadores, transportistas y personal para el aseo,
mientras que los mismos miembros de la familia como sus hijos
y sobrinos aprendían de Juan y de sus hermanos actividades
relacionadas con la administración y dirección de la empresa, así
como a realizar inventarios, llevar a cabo la contabilidad, los
itinerarios de entrega y atender los pedidos de sus clientes. La
familia Neder se posicionó rápidamente entre los principales
proveedores de las tiendas de ropa de la ciudad, muchas de ellas
de libaneses; por ejemplo, los almacenes “El Mayorista”,
propiedad de Amín Jaskille, les compraban 25 pacas de ropa por
semana, siendo uno de los principales clientes de los Nader.
Asimismo, al paso del tiempo fueron extendiendo su distribución,
vendiendo ropa a tiendas de otras localidades como Tuxpan y El
Ébano, en Veracruz, Matehuala y la capital potosina, así como en
Ciudad Victoria y Ciudad Mante, en el estado de Tamaulipas.
51

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-2

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�Inmigración y formación

David Schekaiban fue otro empresario libanés que durante
la contracción económica pudo adquirir a un precio muy bajo una
antigua bodega de granos de unos comerciantes españoles, para
instalar su propia fábrica de zapatos, “Fabricantes de Calzado
S.A”,52 la cual estaba ubicada en la calle Cristóbal Colón. Otorgó
empleo a muchos libaneses que se insertaron en Tampico a
principios de la década 1930, pues muchos empresarios como
David aprovecharon la continua migración para utilizar un capital
social, basado en elementos identitarios de la cultura libanesa
como el origen común, la religión y el idioma, para
transformarlos en capital económico como fuerza de trabajo, con
el objetivo de acrecentar sus negocios y acumular mayor cantidad
de dinero.53 La empresa se convirtió en una de las principales
proveedoras de calzado no sólo a nivel local sino también

52

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.
Aunque el interés es acumular capital, se le tenía mayor confianza a un
libanés por compartir con éste elementos culturales, sociales y psicológicos
comunes, relacionados con lo simbólico, lo vivido, lo histórico, lo íntimo, lo
identitario y lo colectivo. Es decir, elementos culturales y sociales comunes
que marcaron la unión de la población libanesa y que generan relaciones más
estrechas entre la comunidad. La manera de preservar estas relaciones fue a
través de ciertos valores como la lealtad, el respeto, la sinceridad y la honradez,
que en su conjunto otorgan la confianza. Es por esta razón que se generaron
relaciones preferenciales en donde muchos empresarios como David
procuraban emplear libaneses.
53

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�Oscar Pizaña

regional, distribuyendo sus productos a las zapaterías y tiendas de
otros municipios como Ciudad Victoria y Ciudad Mante y a otras
entidades como Veracruz y San Luis Potosí.
David y su familia habían comenzado como pequeños
comerciantes con el establecimiento de una tienda de ropa y telas
en 1926, sin embargo, después de fundar la fábrica de zapatos, se
concentraron en el negocio del calzado y comenzaron a abrir
nuevas zapaterías, para vender los productos que ellos mismos
fabricaban, las cuales quedaron a cargo de sus hijos Salomón,
Jacinto y Julián quienes, a su vez, las administraban apoyados de
sus familias,54 aunque es preciso decir que la empresa creció
gracias a las redes clientelares de carácter regional que fueron
creando para la venta de su calzado. Una de las razones por las
que muchos dueños de negocios preferían adquirir productos al
mayoreo de la fábrica de David y no de otros mayoristas locales,
fue por la especialización que fueron desarrollando en la
elaboración de su calzado, la cual estaba orientada a fabricar
zapatos y botas no sólo casuales sino también de trabajo, de una
larga durabilidad, razón por la que los Schekaiban se comenzaron

54

Entrevista a Jesús Schekaiban, descendiente de la tercera generación, hijo de
Salomón, 4 de marzo de 2019.
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a apropiar de un mercado en donde estaba involucrado el sector
obrero industrial y campesino.
Otro factor que incidió en la acumulación de capital de
algunos empresarios libaneses fue el cambio institucional de la
propiedad privada ocurrida en 1934, cuando el Estado mexicano,
a través de una nueva reforma agraria, decidió expropiar las
haciendas y grandes propiedades para crear nuevas unidades de
producción de la tierra, dando paso a la creación de los ejidos,
situación que generó no sólo el abaratamiento de la propiedad
rural, sino indirectamente también de la urbana, ya que muchos
hacendados —con el objetivo de recuperar parte de sus
capitales— decidieron vender muchas de sus propiedades en las
cabeceras de los pueblos y en las ciudades.55 Muchos de estos
bienes fueron también adquiridos por libaneses como fue el caso
de los hermanos Abraham, Pedro y Agustín Abisulaiman Kuri
quienes, gracias a la compra de muchas propiedades en los
territorios aledaños a Tampico, incluyendo de Veracruz, lograron

55

Jean Phillippe Colin, Christophe Blanchot, Enrique Vázquez y Hermilio
Navarro, “Reforma agraria, dinámicas organizativas y prácticas agrarias. El
caso de Graciano Sánchez, Tamaulipas, México”, coord. Éric Leonard y André
Quesnel (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de
Antropología Social, 2003): 73-106.
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�Oscar Pizaña

fundar en 1938 la Compañía Abisulaiman y Cía.,56 dedicada a la
compra y venta de bienes raíces, y donde el accionista
mayoritario era Abraham, quien contaba con mayor capital y
había logrado traer de Líbano a sus hermanos junto con sus
familias.
No obstante, es preciso mencionar que desde inicios de la
década de 1920 también hubo inyección directa de capital libanés,
como fue caso de José Appedole, quien llegó con su familia
después de vender su antigua fábrica de cigarros en Biblos (lugar
donde nació) a causa de las requisas que imponía el Imperio
otomano durante la Primera Guerra Mundial. Llegó al puerto de
Tampico en 1921 y fue hasta 1924 que creó “La Continental S.
A.”,57 que además de ser una empresa dedicada a la venta de
materiales de construcción y madera, estaba especializada en la
fabricación de chalanes, los cuales eran barcos planos de acero
que se utilizaban para que los autos cruzaran el río Pánuco y
conectaran por carretera la ciudad de Tampico con Veracruz.
Appedole era el único capacitado y habilitado para construir en

56

AGNET, Protocolos notariales de Tampico, 1930-1938.
Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
57

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México este tipo de embarcaciones, así como también era el único
con reconocimiento legal para fungir como perito responsable de
los planos constructivos,58 ya que su empresa era la única de su
tipo.
Al no existir otra empresa dedicada a la fabricación de
barcos, Appedole ideó la creación de una empresa más grande
que “La Continental” para la construcción y reparación de buques
de carga, hechos de acero y madera, que sirvieran para transportar
grandes toneladas de crudo y maquinaria pesada para las
compañías petroleras. De esta manera, fundó en 1938 “Astilleros
de Tampico, S. de R. L.,” ubicada en la 3ra avenida Isleta, con un
capital limitado de 2,500,000 pesos; ésta contó con 100 acciones,
de las cuales 94 eran de su propiedad, y el resto de particulares.
Fue así como Appedole se convirtió en el fundador y promotor de
la industria naviera en Tampico, teniendo tres turnos de
trabajadores y funcionando las 24 horas del día.
Este empresario prominente, conoció al presidente Lázaro
Cárdenas, desde que éste trabajaba como General en Jefe de la
zona militar de Pueblo Viejo, Veracruz.59 No obstante, la relación
58
59

Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.

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�Oscar Pizaña

de ambos se hizo más estrecha cuando el libanés mostró con su
fábrica armadora la habilidad de reconfigurar y rediseñar,
trabajando el acero, las piezas indispensables para reestablecer la
capacidad de explotación de la industria petrolera mexicana
durante el embargo comercial producto de la expropiación
petrolera de 1938 hacia las compañías norteamericanas, inglesas
y holandesas.60 Fue así que gracias a “Astilleros de Tampico”, se
pudo sustituir la maquinaria extranjera para la excavación y
extracción del crudo siendo una labor muy importante para el
gobierno nacional. Además, a pesar del cierre comercial con las
potencias

europeas

y

norteamericana,

México

continuó

exportando petróleo a Alemania, Italia y Japón,61 salvando, de
esta manera, los primeros años de la empresa paraestatal
mexicana de petróleos.
El petróleo que llegaba a Alemania proveniente de
México era procesado en las refinerías de la ciudad de Hamburgo,
y la mayor parte del combustible producido era utilizado en la

60

Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
Daniela Gleizer, “Las relaciones entre México y el Tercer Reich, 19331941”, Tzintzun. Revista de Estudios Históricos, núm. 64 (julio-diciembre
2016): 223-258.
61

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fuerza aérea, la Luftwaffe.62 De esta manera, a pesar del boicot
que realizaron los Estados Unidos, Inglaterra y Holanda hacia
México, exigiendo a sus aliados que no compraran crudo a
Petróleos Mexicanos (PEMEX), el país alcanzó una producción
de 38.8 millones de barriles anuales a partir de 1938, atendiendo
una fuerte demanda del exterior, mientras que de esa cantidad
total producida se exportaba alrededor del 70%, siendo los
alemanes los principales compradores con un 48%, los italianos
con el 17%, y en menor medida los japoneses.63 Sin embargo,
cuando se suscitó la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos
estuvieron interesados en derogar el embargo comercial para, por
un lado, dejar sin proveedor de petróleo a los alemanes y, por el
otro, solicitar a México su cooperación para el aprovisionamiento
de mano de obra y materias primas, entre ellas petróleo crudo,
con el objetivo de solventar el aparato productivo estadounidense
durante la guerra. Esto, a cambio de reducir a un 10 % la deuda
pública directa, lo equivalente a 49.6 millones de dólares, de
509.5 que se pedían inicialmente.64
Friedrich Katz, “México y Austria en 1938”, Revista Mexicana de Política
Exterior, núm. 20 (julio-septiembre, 1988): 18-23.
63
Katz, 18-23.
64
Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958, 98-99.
62

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�Oscar Pizaña

La intensificación del comercio entre México y Estados
Unidos durante esa guerra aumentó las importaciones en el país.
La demanda de productos generó la necesidad de construir
nuevos buques mercantes de mayor capacidad. Si en 1938 se
construían barcos que pudieran transportar un máximo de 250
toneladas, durante el conflicto bélico se fabricaron embarcaciones
con capacidad de 750 toneladas que recorrían todo el Golfo de
México.65 De esta manera, durante el conflicto bélico la
producción y reparación de barcos se intensificó, por lo que
Appedole se vio en la necesidad de aumentar sus empleados y
establecer tres turnos de trabajo divididos durante las 24 horas del
día, razón por la que el empresario libanés ordenó la construcción
de tres hoteles conectados a los jardines de su casa, para darle
alojamiento a todos sus trabajadores, muchos de ellos libaneses.66
Fue así que, gracias a la coyuntura de auge comercial, Astilleros
de Tampico se posicionó como la principal empresa en
construcción de buques que impulsó el desarrollo de la industria
naviera en México.

65

Nasr y Abud, Directorio Libanés: censo general de las colonias libanesapalestina-siria residentes en la República Mexicana.
66
Entrevista realizada a Max Appedole, 5 de junio de 2020.
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�Inmigración y formación

Para los años de la posguerra, Appedole ya había
acumulado grandes cantidades de capital que fueron heredadas a
sus hijos, quedándose el primogénito como el accionista
mayoritario de Astilleros. No obstante, lo mismo sucedió con las
otras familias de empresarios libaneses, ya que a raíz de la
devaluación del peso en 1948 se hizo presente un panorama de
inflación en el mercado internacional, lo que hizo más difícil la
compra de productos en el extranjero. Esto se tradujo en un tipo
de modelo de sustitución de importaciones y en un proceso de
defensa de las industrias nacionales, evidenciando la necesidad
de adquirir los productos que se fabricaban en el país, lo que dio
impulso a las compañías textiles y de calzado en México,67 en las
cuales estaban involucrados los libaneses. Fue un mecanismo
nacional en respuesta a una coyuntura internacional que permitió
que estos inmigrantes experimentaran un nuevo impulso en su
ascenso social y acumulación de capital, como fue el caso de los
Nader.
De esta manera, tanto la familia Nader como la Appedole,
Abisulaiman y Schekaiban, mostraron una sucesión generacional
en la década de 1950. Es durante estos años que se observa el final
67

Cárdenas, La hacienda pública y la política económica, 1929-1958, 92.

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�Oscar Pizaña

de la primera generación en cuanto a dirección empresarial, para
ser ocupada por las segundas generaciones. No obstante, hubieron
casos en que —gracias al capital familiar acumulado por
décadas— los hijos decidieron fundar su propia empresa como
fue el caso de Neder Nader Habib quien en 1956 funda en
Tampico la empresa UNITAM, S.A. de C.V, dedicada a la
fabricación de uniformes para trabajadores de empresas públicas
y privadas, primero de cobertura regional, para después
convertirse en una de las empresas más importantes de su ramo
en el país, contando actualmente con más de 42 sucursales
distribuidas a lo largo de la república mexicana, siendo Jesús
Nader Nasrallah (hijo de Neder, descendiente de la tercera
generación) quien actualmente está a cargo de la empresa
familiar.
Conclusiones
Son dos los ejes estructurales expuestos en el presente artículo
que es menester, a modo de conclusión, reiterar. El primero es el
relacionado con el proceso de acumulación de capital que fue
originado por diversos factores. En primer lugar, por la
implementación de un sistema de ventas que recurrió al crédito a
través del pago en abonos, el cual brindó facilidades de compra
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�Inmigración y formación

con productos a bajo costo para un nuevo mercado: el del
campesino y obrero pobre del campo y la ciudad. En segundo
lugar, podríamos mencionar la socialización del buhonero libanés
con el pueblo a través del comercio ambulante, aspecto que dotó
al migrante de conocimiento sobre las necesidades de sus clientes,
llevándolo a incorporar nuevos productos para atender la
demanda y obtener una mayor capacidad de venta. En tercer
lugar, se destaca una ética de trabajo constante enfocada en el
ahorro y el bajo consumo, con la visión de adquirir movilidad
social ascendente, pasando del comercio informal y ambulante al
formal, con el establecimiento de una tienda, almacén o fábrica.
Otros dos factores importantes que se pueden mencionar son el
generar empleo utilizando a los nuevos inmigrantes como fuerza
de trabajo para acrecentar los negocios; y aprovechar las
coyunturas de crisis económicas para acumular mayor capital.
Con respecto al segundo eje estructural, el de la
organización empresarial, este significó la manera no sólo de
administrar el capital, sino de preservarlo y heredarlo a las
siguientes generaciones. A través de la empresa, el capital
económico se transformó en un patrimonio familiar en donde la
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permanencia de la misma significó un seguro de vida para
garantizar el bienestar de la familia libanesa, no sólo de la
generación fundadora, sino de las siguientes, un elemento que
podemos observar hasta la actualidad. Es por ello que los patrones
éticos y la estructura patrilocal y patrilineal se trasladaron a la
dirección, administración y sucesión de la empresa familiar. De
esta manera, tanto las formas de acumulación de capital
anteriormente mencionadas, como la aplicación de la estructura
familiar en el manejo empresarial, constituyeron la ecuación que
dio como resultado a la formación del empresariado libanés en
Tampico durante la primera mitad del siglo XX.

Referencias
Archivo
Archivo General de la Nación (México)
Archivo General de Notarías del Estado de Tamaulipas
Archivo Histórico de Tampico
Archivo Libanés de la Ciudad de México
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�La mujer instruida. Las políticas educativas modernas
porfiristas y la formación de la Academia Profesional
para Señoritas en Monterrey, Nuevo León, 1892-1895
The educated woman. The modern porfirian educational policies
and the establishment of the Academia Profesional para
Señoritas in Monterrey, Nuevo León, 1892-1895
Ana Laura Teresa Ceballos Martínez
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
orcid.org/0000-0002-6129-8336

Resumen: Las políticas educativas jugaron un papel fundamental para
atender las preocupaciones laborales y sociales del Porfiriato. Dentro
de ellas, como muestra este artículo, la educación profesional femenina
destacó por incrementar la presencia de mujeres tanto en el magisterio
como en la administración pública. En este trabajo, analizo cómo la
Academia Profesional para Señoritas en Monterrey, iniciada en 1892,
se fundó dentro de esta lógica. A través del periódico La Voz de Nuevo
León, muestro cómo las autoridades promovieron la educación
femenina como una manera de contribuir al desarrollo económico del
país y de procurar la independencia económica de las mujeres, pero
también como una forma de control para garantizar los ideales sociales
del régimen.
Palabras clave: género; mujeres; educación; modernidad; Porfiriato.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

125

�Laura Ceballos

Abstract: Educational policies played a fundamental role in addressing
the labor and social concerns of the Porfiriato. Among them, as this
article shows, female professional education stood out for increasing
the presence of women both in the teaching profession and in the public
administration. In this work, I analyze how the Academia Profesional
para Señoritas [Professional Academy for Young Ladies] in
Monterrey, begun in 1892, was founded within this logic. Through the
newspaper La Voz de Nuevo León, I show how authorities promote
female education as a contribution to the country's economic
development and as a way to ensure the economic independence of
women, but also as a form of control to ensure the social ideals of the
regime.
Keywords: gender studies; women; education; modernity; Porfiriato.

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�La mujer instruida

Introducción
El 26 de octubre de 1895, Juana Pérez Moreno, Emerenciana
Guerra y Juana Panza, estudiantes para telegrafistas de la
Academia Profesional para Señoritas, hicieron un acto público
para demostrar cómo funcionaba ese novedoso dispositivo de
comunicaciones. Entre los espectadores estaba nada menos que
Bernardo Reyes, gobernador de Nuevo León y político liberal que
atestiguaba los adelantos modernos de la época: no sólo la
tecnología, sino las políticas educativas que ayudaron a formar
una escuela pública para la instrucción femenina profesional.1 En
el presente ensayo, estudiaré cómo y por qué las autoridades
porfiristas, y en particular el gobierno de Nuevo León, apoyaron
con vehemencia el fomento de la educación pública y la
formación de mujeres profesionistas.
La temporalidad elegida va de 1892 a 1895. Esto se debe
a que fue en 1892 cuando se creó en Monterrey la Academia
Profesional para Señoritas como una rama de la Escuela Normal
para Profesores. Además, como Norma Ramos Escobar sugiere,

“Las conferencias de la Academia Profesional para Señoritas”, La Voz de
Nuevo León, 26 de octubre de 1895, Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria, Universidad Autónoma de Nuevo León (en adelante CABUUANL).
1

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127

�Laura Ceballos

es en este momento donde la feminización del magisterio
comienza a consolidarse. Termina en 1895 porque es cuando se
implementan las carreras profesionales de telegrafista y
contabilidad a la Academia. En este ensayo se analizará
brevemente por qué fue durante este periodo que las políticas
educativas encaminadas a la instrucción pública sustentada por el
estado se vieron cristalizadas. Las autoridades porfiristas
esperaban llevar a cabo una transformación social a través de la
educación, en especial, la profesional. De este modo, pensaban
que la población iba a poder insertarse en la vida laboral y
participar en el futuro desarrollo económico.2
A diferencia de las primeras décadas del México
independiente, el régimen de Porfirio Díaz representó un
momento de relativa estabilidad económica y política. Por mucho
tiempo, los estudios históricos se limitaron a ver el porfiriato sólo
como un antecedente de la Revolución Mexicana, pero en las

2

Norma Ramos Escobar considera que el periodo que va de 1870 a 1891 se
considera como el de la “integración” de las mujeres al magisterio y a partir de
1892 comienza la consolidación de la feminización con la fundación de la
Academia Normal para Señoritas; Norma Ramos Escobar, “Aspectos
profesionales y laborales de la docencia femenina en los procesos de fundación
de la educación pública en Nuevo León” (Tesis de maestría, El Colegio de San
Luis, 2006), 41.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�La mujer instruida

últimas dos décadas del siglo XX este periodo comenzó a ser
revalorizado dentro de la historiografía, especialmente la de corte
económico. En términos generales, podríamos decir que existe un
consenso de que el régimen porfirista significó un progreso
económico con la creación de instituciones y la llegada de capital
foráneo. Mauricio Tenorio y Aurora Gómez-Galvarriato
sugieren, además, ver al porfiriato como el primer Estado
mexicano, con todos sus defectos y virtudes, y dejar de lado las
comparaciones con Inglaterra y Estados Unidos.3
Es importante repensar la periodización del porfiriato y no
sólo verlo como tradicionalmente se ha hecho: de 1875 a 1911.
Más bien, es necesario entender los cambios, crisis y
continuidades dentro del periodo y los acontecimientos a nivel
internacional que, sin duda, influyeron en el desarrollo histórico.
Como sugieren Tenorio y Gómez-Galvarriato, una periodización
más adecuada puede ser de finales de la década de los ochenta y
principios de los noventa hasta la segunda mitad de la década de
1910. Esto se debe a que representa el periodo en donde un grupo
de políticos y tecnócratas lograron instaurar una serie de reformas

3

Aurora Gómez Galvarriato y Mauricio Tenorio Trillo, El Porfiriato (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2006), 7–14.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
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para transformar al país conforme a sus visiones de Estado y
nación.4 Por otro lado, el tema de la paz porfiriana por lo general
no ha sido abordado con seriedad.
Los mismos autores proponen la importancia de estudiar
este tema con sobriedad y entenderla como concepto y práctica.
Aunque en el trabajo no abordaré tal tema, es importante tener en
cuenta la inestabilidad política que caracterizó al periodo anterior
al porfiriato. Por ejemplo, y como señala Mílada Bazant, no fue
sino hasta después de la “pacificación” del país que el estado
mexicano comenzó a destinar suficientes recursos económicos a
la educación. Al no tener que destinar el dinero a la Secretaría de
Guerra y Marina, este se utilizó para otros fines. De este modo,
otras reformas sociales y el impulso a las políticas educativas (que
llevaron a la introducción de las mujeres al campo educativo),
fueron creciendo.5
Asimismo, los estudios históricos con enfoque de género
se encuentran entre las nuevas revisiones y corrientes
historiográficas sobre el porfiriato. Los primeros acercamientos

4

Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, 14.
Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, 26; Mílada Bazant, Historia de la
educación durante el porfiriato (México, DF: El Colegio de México, 1993),
269–71.
5

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al tema de la mujer comenzaron a gestarse cuando los
historiadores se dedicaron a estudiar a la clase obrera y a la
sociedad urbana. En un principio se estudió a las mujeres en
ciertos sectores laborales limitándose a solamente conocer cuáles
eran sus actividades. Sin embargo, más adelante se puso énfasis
en entender los límites de género y cómo éstos incidían en las
relaciones laborales y sociales.6 Por esta razón, en el presente
trabajo se analizará cómo la formación de carreras profesionales
para las mujeres fue parte también de la constante preocupación
por la transformación social y de la vida laboral del periodo.
Breves antecedentes y consolidación de la educación pública
durante el porfiriato
Desde el inicio de la vida independiente, el gobierno mexicano
comenzó a preocuparse por el tema de la educación pública. Sin
embargo, la inestabilidad política y económica, la carencia de una
estructura administrativa, más la incapacidad del gobierno
conservador de secularizar la educación y asumir el papel del
Estado en ella, no hicieron posible establecer un sistema
educativo público de calidad.7
6

Gómez Galvarriato y Tenorio Trillo, El Porfiriato, 34.
Javier Garciadiego, Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de
historia intelectual (México, DF: El Colegio de México, 2015), 11–12.
7

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Después de la terminación del Segundo Imperio, y con el
regreso de Juárez al poder, comenzó a cuestionarse la utilidad de
la instrucción pública funcional y el papel fundamental del Estado
en ésta. Además, en dicho periodo se adoptó una percepción del
maestro como aquel que no sólo “conoce todos los temas” sino
como también como el que sabe transmitirlos con base en los
fundamentos pedagógicos. A pesar del interés del gobierno
juarista por impulsar la instrucción pública, y la femenina
también, la inestabilidad política y económica impidió que fuera
posible llevar con éxito las políticas educativas.8
Durante el gobierno de Lerdo de Tejada, al ministerio de
Justicia se le agregó el de la Instrucción Pública. A partir de ese
momento, es notorio que el Estado mexicano comienza a tomar
con mayor seriedad la necesidad de hacerse cargo y de fomentar
la educación pública. Con la llegada de Porfirio Díaz al poder, y
de Joaquín Baranda a la Secretaría de Justicia e Instrucción
Pública, el impulso a la educación primaria fue primordial. Una
de las grandes políticas de Baranda fue el interés por crear un
sistema educativo nacional uniforme. Además, propuso que la
Mílada Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, en Historia de la
educación en la Ciudad de México, coord. Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne
Staples (México, DF: El Colegio de México, 2011), 252–53.
8

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educación primaria debería de ser obligatoria, gratuita y laica.
También, los positivistas vieron la educación científica como
elemental para formación de profesionistas.9
Una de las políticas principales del porfiriato fue la
democracia educativa y, como menciona Mílada Bazant, era una
meta lejana pero posible. El periodo que va de 1876 a 1910 se
caracterizó por la introducción de la pedagogía moderna, la
multiplicación de escuelas normales y la formación de carreras
técnicas para obreros. Bazant menciona que este periodo puede
percibirse como una época de oro en la historia de la educación
en México, aunque el crecimiento haya sido más en calidad que
en cantidad. Díaz buscó establecer una unidad educativa nacional
a través de políticas reformistas. A pesar de que la Ciudad de
México era la que representaba por antonomasia el centro cultural
educativo, las entidades federativas fueron integrándose a estas
políticas unitarias. De hecho, se crearon congresos pedagógicos
con los representantes estatales para llegar a acuerdos y que los
estados establecieran metas conforme a sus principales
preocupaciones. Aquí es importante aclarar que, a pesar de los

9

Garciadiego, Autores, editoriales, instituciones y libros: estudios de historia
intelectual, 13–15.
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esfuerzos del gobierno federal por homologar la educación, ésta
no creció igual. Por ejemplo, en el norte del país, donde había
menos población campesina, mayores recursos y gobernantes con
mayor interés, los programas educativos tuvieron más éxito que
en algunos estados del sur.10 Es por ello que, en el presente
capítulo, abordaré cómo fueron impulsadas las políticas
educativas en Nuevo León, y, en especial, me centraré en estudiar
cómo estas políticas fueron claves para la introducción de las
mujeres en los estudios profesionales.
Una de las obsesiones educativas del porfiriato fue la
implantación de un método objetivo de enseñanza, en palabras de
Bazant, un “despertar de los sentidos”. Aunque el establecimiento
de la educación como laica, gratuita y obligatoria fue uno de los
principios liberales juaristas, no fue hasta el periodo de Díaz
cuando se estableció la escuela moderna mexicana con el cambio
de método de enseñanza. Por un lado, era necesario que los
estudiantes aprendieran algún oficio para que se integraran a la
vida laboral. Por otro lado, uno de los objetivos primordiales del
régimen fue la formación de buenos maestros y maestras. La
primera Normal se fundó en Ciudad de México en 1885 y es a
10

Bazant, Historia de la educación durante el porfiriato, 13–15.

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partir de ésta cuando en los estados comienzan a proliferar las
escuelas normales.11
Los miembros del gabinete porfirista, en especial aquellos
que se dedicaban al ramo de la educación, creían que ésta sería la
vía para llevar al país a la modernidad y democracia. Pensaban
que la educación transformaría la mentalidad de la sociedad y
que, al mismo tiempo, encontrarían bienestar y un trabajo digno.
Sin embargo, como menciona Bazant, la instrucción pública no
era suficiente para transformar al país. Por el contrario, era
necesario que ésta fuera acompañada de otros grandes cambios
estructurales como el reparto equitativo de tierras, mayores
empleos, entre otras cosas.12
Cuando Díaz resultó electo de nuevo en 1888, alcanzó
popularidad nacional e internacional. Es en este momento cuando
el régimen comienza con mayor determinación su intento por
centralizar el poder y limitar las autonomías políticas que muchas
zonas del país gozaban gracias al aislamiento geográfico en el que
se encontraban. Para ello, Díaz buscó crear una serie de políticas
entre las que, fundamentalmente, se encontraba la educación. La

11
12

Bazant, 17.
Bazant, 21.

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Ley de 1888 estableció entonces la educación elemental como
laica, gratuita y obligatoria. Sin embargo, uno de los grandes
cuestionamientos es qué significaba “uniformidad” en la
educación en un país tan desigual como México. ¿Cómo podía
sancionarse bajo los mismos preceptos a un estado con pocos
recursos económicos para proporcionar los materiales a las
escuelas? Para ello, se decidió que esa “uniformidad” sólo estaría
encaminada a establecer la educación como laica, gratuita y
obligatoria, y que los programas de enseñanza fueran iguales. Así,
cada estado de la República proporcionaría los materiales según
sus propias necesidades.13
Durante el Primer y Segundo Congreso de Instrucción
(1889-1890 y 1890-1891 respectivamente) se debatió sobre la
profesión del magisterio. Uno de los acuerdos importantes fue
establecer que cada estado del país tenía la libertad de organizar
la carrera normalista de acuerdo con las necesidades del estado,
pero que todas debían de llevar dos programas: elemental y
superior. Solamente debía de existir una diferencia de asignaturas
dependiendo de la diferencia de sexos. A partir de esos dos
congresos, se establecieron los tres principios elementales de la

13

Bazant, 22–24.

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instrucción pública en la Ciudad de México y, consecutivamente,
en varios estados de la república. Los congresos de instrucción
pública reflejan el esfuerzo por llevar a cabo las políticas
nacionales a nivel federal y estatal. Bazant menciona que, más
allá de la modificación de los planes de estudio, de textos
escolares, entre otras cosas, lo que es una característica
fundamental de la educación en el porfiriato es la utilización del
“método objetivo” o “de los sentidos”, un método moderno que
ponía a los maestros en un papel importante y priorizaba el
aprendizaje a través de los sentidos en lugar de la memoria.14
De igual manera, una de las constantes preocupaciones
sobre la instrucción pública fue la formación de maestros con
capacidad para transmitir la enseñanza. A pesar de que a lo largo
del siglo XIX se redactaron varios proyectos que buscaban la
creación de más escuelas normales, la constante inestabilidad
política y económica no permitió que fuera efectiva. Sin embargo,
es importante no ignorar que, desde antes del periodo porfirista,
el interés por impulsar la educación normalista para mujeres ya
había sido considerada frecuentemente en los distintos
gobiernos.15
Bazant, 26–31; Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, 259–66.
Ma. de Lourdes Alvarado Martínez, “La educación superior femenina en el
México del siglo XIX. Demanda social y reto gubernamental” (Tesis doctoral,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 249–60.
14
15

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Otro de los logros de los congresos de instrucción pública
fue la transformación de la Secundaria Nacional de Niñas en la
Escuela Normal de Profesoras. Justo Sierra fue uno de los
políticos de la educación más prominentes que, además, impulsó
la predominancia de las mujeres en el magisterio, pues
consideraba que poseían una capacidad natural para ejercer la
profesión. María de Lourdes Alvarado considera que la
admiración de Sierra, no sólo en las escuelas sino en la sociedad
en general, hacia Estados Unidos y el papel predominante de las
mujeres, lo llevó a darle suficiente importancia al rol femenino en
la educación.16
Por otro lado, también Sierra buscó impulsar los estudios
profesionales de las mujeres a través de reformas. A pesar de ello,
existieron muchas opiniones adversas sobre el papel que debían
desempeñar las mujeres en la profesión del magisterio. Los que
se opusieron pensaron que el objetivo era formar a las mujeres
como futuras docentes, pero no “masculinizarlas”. Él siempre
estuvo dispuesto a defender el que las futuras profesoras tuvieran
acceso a las asignaturas representativas de una educación
moderna y científica.17
16
17

Alvarado Martínez, 265–67.
Alvarado Martínez, 268.

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El rápido crecimiento económico en México entre 1884 y
1900 también significó un incremento del aparato burocrático del
gobierno. A partir de la década de 1890, las mujeres comenzaron
a ser contratadas para trabajar como empleadas públicas, lo que
se consideraba un empleo femenino respetable. Susie Porter
menciona cómo la cuestión del trabajo femenino y los debates
sobre este no eran nuevos a finales del siglo XIX en la Ciudad de
México. Lo que sí era algo innovador era cómo la educación,
trabajo y la capacidad de saber cuándo contraer matrimonio
comenzaron a identificarse como valores respetables de las
mujeres de clase media.18
Además, otra cuestión importante de añadir, para
comprender esto es que a finales del siglo XIX se experimentó un
fuerte cuestionamiento hacia la dependencia moral y material
femenina. Uno de los preceptos que más se argumentó era que, si
las mujeres tenían una independencia económica, esto les
permitiría salvaguardar su moralidad. Así, no tendrían que
escoger primero el camino del matrimonio para asegurarse el
sustento. Una solución era contratar a las mujeres para ejercer
18

Susie R Porter, From Angel to Office Worker. Middle-Class Identity and
Female Consciousness in Mexico (Lincoln: University of Nebraska Press,
2018), 4, 20.
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cargos en la administración pública, ejemplos tomados de
Estados Unidos y Francia.19
Existen diversos factores por los cuales las mujeres
comenzaron a suplir a los hombres dentro del magisterio.
Primero, era sabido que a las profesoras se les podía otorgar un
salario menor, lo que era conveniente para el Estado. Aunque
Mílada Bazant apunta que en algún momento de la federalización
de la instrucción pública se pretendió que los salarios fueran
iguales, esto no fue posible de realizar. Por otro lado, existió
durante este periodo la creencia de que las mujeres eran más
competentes para la profesión del magisterio. Como ya mencioné,
Justo Sierra —desde su cargo como Secretario de Instrucción
Pública y Bellas Artes— fue quien más impulsó la
profesionalización del magisterio femenino, y aunque no todas
sus pretensiones fueron llevadas a la práctica, es importante tomar
en cuenta el papel que tuvo.
Nuevo León y la educación profesional de las mujeres
Desde el periodo colonial y durante casi todo el siglo XIX, el
noreste de México permaneció aislado geográfica, económica y

19

Porter, 24–26.

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culturalmente del centro del país, lo que les permitió gozar,
durante un buen periodo de tiempo, de una mayor autonomía
política. Nuevo León, uno de los tres estados del noreste, estaba
experimentando un acelerado proceso de desarrollo económico.
El cambio de frontera en 1848, la adopción de políticas liberales
y el acercamiento progresivo con la dinámica economía del sur
de Estados Unidos, le permitió ir creciendo económicamente y
fortalecer su aparato administrativo.20
A finales del siglo XIX, y a pesar de que electoralmente
no contaba con suficiente peso, Nuevo León era un estado
políticamente influyente debido a su importancia económica. El
papel de Bernardo Reyes en el poder fue fundamental. Reyes fue
enviado por Porfirio Díaz para acabar con la autonomía política
de que gozaba el noreste, en especial Nuevo León, y para
contribuir así a la consolidación del Estado nacional. Su misión
más importante era limitar la influencia de los caudillos locales
(Jerónimo Treviño y Francisco Naranjo) e incorporar a Nuevo
León al proyecto porfirista de nación.21

20

Mario Cerutti, Burguesía y capitalismo en Monterrey, 1850-1910
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 1983), 17–29.
21
Alicia Salmerón, “De redes de clubes y un partido político regional: el Gran
Círculo Unión y Progreso. Nuevo León, 1885-1892”, en Campañas, agitación
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Paulatinamente, Díaz, a través de Reyes, logró controlar a
los caciques regionales de Nuevo León y en su lugar, impulsó a
otros políticos locales y estableció fuertes alianzas con la
incipiente burguesía regiomontana mediante la implementación
de leyes que facilitaron el impulso de la gran industrialización de
Monterrey. Esta rápida transformación económica que vivió
Nuevo León durante el largo gobierno estatal de Bernardo Reyes
también provocó cambios sociales notables, un aumento
demográfico y un crecimiento urbano sin precedentes y, por
supuesto, una animada vida política que alcanzó a prácticamente
todo el estado de Nuevo León en el que las comunidades locales
tuvieron una fuerte conexión a la vida política estatal.22
La Voz de Nuevo León era el periódico oficialista y reyista
del estado que mantuvo gran influencia en la región. Como bien
indica Alicia Salmerón, el papel político que jugó La Voz de
Nuevo León fue fundamental. El periódico representa la

y clubes electorales: organización y movilización del voto en el largo siglo
XIX mexicano, coord. Fausta Gantús y Alicia Salmerón (México, DF: Instituto
Mora; Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México, 1998), 412–17, 450; Artemio Benavides, El General Bernardo Reyes.
Vida de un liberal porfirista (Monterrey: Ediciones Castillo, 1998), 137–39.
22
Salmerón, “De redes de clubes y un partido político regional: el Gran Círculo
Unión y Progreso. Nuevo León, 1885-1892”, 417–69.
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consolidación de una facción política.23 Por ello, aquí tomaré
como referencia los artículos publicados por dicho periódico
sobre el tema para analizar el impulso del estado a la educación
femenina. Dentro del periódico, constantemente se publicaba
información sobre la instrucción pública elemental hasta la
profesional. Publicaron los datos estadísticos de cuántas escuelas,
alumnos y profesores había en general en el estado, así como en
los municipios. También se encargaron de hacer conocer a la
población la información sobre los exámenes públicos y las
“veladas científico-literarias” de cada escuela sostenida por el
estado. En general, la importancia de la instrucción pública
propiciada por el gobierno se aprecia con las constantes
publicaciones y quehaceres de ésta. Aunque sin duda faltaría un
estudio amplio complementando con más fuentes, con las notas
de La Voz de Nuevo León puede hacerse un primer acercamiento
para entender cómo y por qué funcionó la educación moderna y
progresista en el estado norteño.
En Nuevo León, la instrucción pública, desde la elemental
hasta la profesional, fue asumida por el gobierno estatal a partir
de diciembre de 1891, aunque es importante tener en cuenta que
23

Salmerón, 411, 444–45.

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el gobierno de Nuevo León contó con la colaboración con los
ayuntamientos municipales. A través de inspectores, el gobierno
estatal conocía el estatus en que se encontraban las escuelas
públicas de los municipios, y asimismo, el estado comenzó a
adoptar las asignaturas y los libros de texto propuestos desde el
gobierno federal.24
En 1892, se creó la Academia Profesional para Señoritas
que dependía de la Escuela Normal del estado. Esto sólo fue
posible en un momento en donde las escuelas dejaron de ser
dependientes de los municipios y pasaron a manos estatales. La
Academia contó con todos los recursos económicos, lo que
posibilitó instruir a las mujeres a través de métodos nuevos,
“progresistas” y “científicos”. De todos modos, aunque llevaron
las mismas materias que se impartían en la Escuela Normal, una
diferencia notable de género fue la asignatura referente a la
economía doméstica. Esta última resulta interesante de analizar.
La enseñanza de una “economía doméstica” estaba destinada a
una organización económica, moral e intelectual adecuada dentro
del hogar. Pareciera que estaban tratando de entablar las normas
“Instrucción pública I”, La Voz de Nuevo León, 25 de febrero de 1893;
“Instrucción pública II”, La Voz de Nuevo León, 22 de abril de 1893; CABUUANL.
24

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científicas dentro de los hogares: ver a la mujer como una
gobernadora y profesora de los hijos. Por ello, era necesario que
la mujer también se instruyera dentro de la enseñanza moderna
para luego transmitir ese conocimiento. De este modo, en la casa
existiría una armonía moral e intelectual.25
Es notable la importancia social que el gobierno le daba a
la formación específica de las maestras. Una razón por la que el
gobierno decidió fundar una escuela normal especial para mujeres
fue que consideraba que el papel de la maestra era un elemento
social de suma importancia para la formación de futuros
ciudadanos. Además, las autoridades pensaban que las
estudiantes para el profesorado habían estado olvidadas por los
gobiernos anteriores. Esto sólo hacía que se complicara la
capacidad de las maestras para llegar a obtener el grado.

25

Además de las asignaturas modernas como ciencias físicas y naturales y
lengua nacional, mencionan un método “fonético-analítico-sintético” de
Claudio Matte. “Academia para las aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo
León, 23 de enero de 1892, CABU-UANL; “Economía doméstica. Deberes del
ama de casa”, La Voz de Nuevo León, 26 de octubre de 1895, CABU-UANL;
Por otro lado, Norma Ramos Escobar menciona cómo la profesionalización de
las mujeres también implicó la experimentación en otras ramas características
de su género, como aseo personal, confección de vestimenta, conocimiento en
los artículos alimenticios y su conservación, entre otras cosas; Ramos Escobar,
“Aspectos profesionales y laborales de la docencia femenina en los procesos
de fundación de la educación pública en Nuevo León”, 45–46.
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Considero que otra razón por la que decidieron crear la Academia
fue para distinguirse del periodo anterior, y en particular, de las
deplorables condiciones en que se encontraba la educación
profesional antes de que ésta fuera recogida por el gobierno
estatal. Esto es importante de tomar en cuenta, porque justamente
reflejaba un resultado favorable con relación a las políticas
educativas modernas y progresistas que estaban creando desde el
gobierno central.26
La relación entre educación y trabajo fue un eje conductor
en las políticas modernas porfiristas, y el gobierno de Reyes fue
muestra de ello. En varias ocasiones La Voz de Nuevo León
publicó artículos sobre la dignificación del trabajo y sobre cómo
éste rescataba a la población civil de la “holgazanería”. Además,
se suponía que la única manera de llegar a tener un trabajo
honrado era a través de la educación, lo que me parece que es otra
razón importante por la que el estado nuevoleonés estaba
poniendo mucho empeño en la instrucción pública de mujeres y
hombres. De hecho, en un artículo se mencionaba cómo las
mujeres debían avocarse a la ley universal del trabajo. El trabajo,

“Academia para las aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo León, 23 de
enero de 1892, CABU-UANL.
26

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creían los políticos nuevoleoneses, “crea, desarrolla y fecundiza
la vida y la producción”.27
Siguiendo con el tema del trabajo y la educación, en el
periódico se muestra cómo también entre los objetivos del
impulso a la instrucción pública profesional de las mujeres estaba
la creciente preocupación de que ellas se integraran a la vida
laboral. Paradójicamente, sugiere Bazant, el impulso a la
educación durante este periodo había provocado también que
muchos de los egresados tuvieran dificultades para conseguir
trabajos bien remunerados.28 Un caso similar puede observarse
aquí: dado el gran éxito que tuvo la Academia como formadora
de maestras, la matrícula de alumnas fue creciendo con gran
magnitud -superando por mucho la matrícula de la Escuela
Normal de hombres- al grado de volverse una preocupación.
Muchas de ellas pensaban, por ejemplo, que de qué servía que
obtuvieran un grado profesional si no encontrarían un empleo
respetable al finalizar sus estudios. En este sentido, en 1894 se
decidió por instrucción oficial crear nuevas formaciones
profesionales dentro de la Academia: la de telegrafista y la de
“De las ocupaciones de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 30 de junio de
1894, CABU-UANL.
28
Bazant, Historia de la educación durante el porfiriato, 314.
27

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contabilidad. Es probable que esto también respondiera a las
necesidades del momento: debido a la mayor burocratización
gubernamental, característica del porfiriato, nuevas profesiones
como las de contabilidad pasaron a ser necesarias. Por otro lado,
las nuevas tecnologías, como el telégrafo, también necesitaban
quién conociera cómo usarlas. Además, estas profesiones, junto
con la del magisterio, se consideraban como respetables para una
mujer.29
Otro aspecto fundamental para la feminización del
magisterio, como analiza Norma Ramos Escobar, fue la
reducción de la presencia masculina en esta profesión. La
historiadora apunta una cuestión clave. La creciente formación de
otras

profesiones

“masculinas”

-como

medicina

y

la

jurisprudencia- producto de la industrialización y crecimiento
económico del estado, hizo que el magisterio comenzara a ser
29

Al comenzar la Academia para Señoritas en enero de 1892, tenían inscritas
a 26 alumnas. Para el año escolar de 1894, se inscribieron 78 alumnas. En este
mismo año, solamente se inscribieron 30 alumnos en la Escuela Normal. En
La Voz de Nuevo León constantemente se estuvieron publicando los datos
estadísticos y se observa cómo realmente fue creciendo la Academia
superando a la Escuela Normal. Tal vez, para un estudio más amplio, sería
interesante añadir más datos estadísticos para comparar. “Academia para las
aspirantes al magisterio”, La Voz de Nuevo León, 23 de enero de 1892;
“Instrucción Pública II”, La Voz de Nuevo León, 14 de abril de 1894; CABUUANL.
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poco atractivo para los hombres, dejando que las mujeres
pudieran tener más acceso a éste. Además, otro tema que destaca
Ramos Escobar es que la diferencia salarial entre mujeres y
hombres era otro elemento fundamental para entender la
feminización del magisterio. Aunque la historiadora apunta que
existen pocas fuentes para entender mejor la cuestión salarial,
llega a la conclusión de que este aspecto puede considerarse como
elemental.30
El gobierno nuevoleonés llegó a señalar que la educación
era un patrimonio de la humanidad y que la instrucción superior
no debería de negársele a las mujeres, pero, como señala Susie
Porter para la Ciudad de México, otro de las motivos por los que
el estado la impulsó fue para que las mujeres pudieran adquirir
cierta independencia económica. Consideraban que de poco
serviría que se instruyeran en la educación elemental, si
posteriormente no iban a conseguir un trabajo digno al no tener
un grado profesional. Asimismo, afirmaban que no todas las
mujeres tenían un sostén económico seguro que procurara su
moralidad. Muchas se casaban pronto para asegurar una
Ramos Escobar, “Aspectos profesionales y laborales de la docencia
femenina en los procesos de fundación de la educación pública en Nuevo
León”, 40–41, 43–48.
30

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�Laura Ceballos

estabilidad

económica,

por

ejemplo,

“perturbando”

su

“estabilidad moral”. Por ello, creían necesario que la mujer se
instruyera y trabajara precisamente para evitar ese tipo de
problemas sociales. Consideraban que esta relación, educación y
trabajo, no haría más que un bien a la población y aumentaría la
riqueza pública.31
De todos modos, el acceso a la instrucción profesional
tenía sus límites. No buscaban que el trabajo que desempeñara la
mujer fuera equiparable al de los hombres, ni que compitieran por
algún puesto político. Además, relacionaban la instrucción o
“ignorancia” de la mujer con el papel que tenían como hijas o
esposas. Por ejemplo, una mujer educada sería capaz de ayudar al
sostén económico mediante el trabajo, en lugar de representar una
“carga” para la familia. Pero, como he sostenido anteriormente,
buscaban que la mujer se integrara a la vida laboral y, de este
modo, contribuyera al desarrollo económico del país.
Siguiendo bajo la misma línea, es interesante ver dentro
de las notas cómo se generaron debates sobre la independencia
que las mujeres podrían adquirir si se instruían y trabajaban. Al
“Academia profesional de señoritas”, La Voz de Nuevo León, 12 de enero de
1895; “La educación de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 2 de junio de 1894;
CABU-UANL.
31

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�La mujer instruida

educar a las mujeres, no se pretendía que éstas dejaran de serlo, u
optaran por olvidar su papel como madres y esposas, más bien, se
esperaba que, al tener una forma de ganarse dignamente la vida,
no atentaran contra su “estabilidad moral”. Para promover estas
ideas, La Voz de Nuevo León tenía que hacer campañas en contra
del “ausentismo” escolar. Aunque este era un problema de ambos
sexos, el discurso que se dirigía a los padres de familia se centraba
especialmente en convencerlos de dejar estudiar a sus hijas un
grado profesional. Para esto, seguían empleando la relación entre
educación y trabajo; si las mujeres eran instruidas, podrían
encontrar

un

trabajo

que

las

ayudara

a

sustentarse

económicamente y no buscarían una salida en un matrimonio
forzado.
La respuesta femenina ante las políticas educativas
modernas puede medirse con la cantidad de alumnas que poco a
poco fueron ingresando a la Academia y en algunos testimonios
públicos. En 1894, La Voz de Nuevo León publicó un escrito de
Julia G. de la Peña, poetisa tamaulipeca con residencia en Nuevo
León, que exaltaba la labor del estado, pero, especialmente, la de
Reyes, al crear una “sólida base para el adelanto material de la
mujer”. De la Peña escribió que lo que buscaba la educación
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profesional femenina -y tal vez muchas mujeres pensaban igualera complementar el sustento económico familiar.32
Por otro lado, una cuestión interesante de analizar es cómo
el gobierno comenzó a emplear, cada vez con mayor frecuencia,
los datos estadísticos para conocer en qué condiciones se
encontraba el estado. Claudia Agostoni -aunque su trabajo está
enfocado en la salud pública- escribe cómo la estadística se volvió
una herramienta importante para las autoridades porfiristas. El
objetivo de ésta tenía una función doble: primero establecerla
como ciencia para estudiar a la sociedad, y luego como una
técnica con la que se justificaron, formularon e implementaron
políticas de salud pública.33 Siguiendo esta postura, y con base en
las notas que he analizado, considero que para poder llevar a cabo
las políticas de la educación femenina profesional fue necesario
un conocimiento estadístico sólido con relación a esta población.
Irma Beatriz Braña Rubio y Ramón Narcizo Martínez Sáenz, “Diccionario
biobibliográfico de escritoras nuevoleonesas, siglo XIX y XX” (Tesis de
maestría, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1994), 50. “Paso al
mejoramiento social”, La Voz de Nuevo León, 22 de septiembre de 1894,
CABU-UANL.
33
Claudia Agostoni, Monuments of Progress. Modernization and Public
Health in México City 1876-1910 (Calgary: University of Calgary Press;
University Press of Colorado; Universidad Nacional Autónoma de México,
2003), cap. 2.
32

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�La mujer instruida

A través de la estadística, se analizó cuál era el mayor grado de
estudios con que contaban las mujeres, si trabajaban, y si era así,
en dónde lo hacían. En una nota se menciona cómo en 1894
existían 35 mil mujeres que no tenían ocupación. Esta cifra tan
alta causaba una seria preocupación entre las autoridades
estatales, orillándolos a buscar cómo incorporar ese sector de la
población a la dinámica económica y laboral. Para ello, educar a
estas mujeres era un paso fundamental para lograr su integración
a la vida productiva.34
¿A qué tipo de mujeres estaban dirigidas estas nuevas
políticas educativas y la educación profesional sustentada por el
estado? Una de las más recientes preocupaciones en la
historiografía con enfoque de género es entender las diferencias
socioeconómicas, culturales y religiosas que existen entre las
mujeres. Ver a las mujeres como un grupo en donde convivían las
procedentes de todas las clases, sólo hace que se malentienda su
situación. Aunque haría falta un estudio más minucioso para
conocer el contexto socioeconómico del que provenían las

“De las ocupaciones de la mujer”, La Voz de Nuevo León, 30 de junio de
1894, CABU-UANL.
34

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�Laura Ceballos

estudiantes profesionales, a través de La Voz de Nuevo León se
pueden inferir ciertas cosas. Me parece, por ejemplo, que el
gobierno reyista pensaba que, en general, toda la población
debería de ser instruida. Cuando hicieron la crítica de cómo las
mujeres que no trabajaban eran una carga para la sociedad,
hicieron referencia tanto a las “ricas” y a las “pobres”. Asimismo,
cuando hacían referencia a la importancia del trabajo y la
educación para la estabilidad social, la población obrera nunca
quedó fuera. Por ello, considero que la educación profesional para
las mujeres estuvo dirigida hacia todas, aunque haría falta
analizar otras fuentes para saber en qué grado esto llegó a
concretarse.
Con lo anterior expuesto, cabría hacerse otra pregunta:
¿por qué en Nuevo León las políticas educativas modernas
porfiristas pudieron establecerse factiblemente? Primero, porque
Nuevo León estaba experimentando un desarrollo capitalista y
viviendo un auge económico sin precedentes debido a su
acelerado proceso de industrialización y su fuerte vinculación
económica con el sur de Estados Unidos. Por otro lado, la década
de 1890 estuvo marcada por una estabilidad política derivada de

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�La mujer instruida

las buenas relaciones de Reyes con la clase empresarial
regiomontana, así como por su estrecha relación con el gobierno
central, específicamente con Díaz.35 Considero que, al tener
Nuevo León suficientes recursos económicos y tener un régimen
políticamente consolidado, el gobierno estatal permitió que se
priorizaran otros asuntos en su agenda política. La educación
pública fue la principal, porque se consideró una herramienta
fundamental para lograr la transformación social que buscaban.
Asimismo, y con todo lo expuesto anteriormente, es
posible sugerir que otra razón importante para el impulso a la
educación y profesionalización del magisterio de mujeres era
encontrarle utilidad y productividad a la población femenina para
que esta contribuyera al desarrollo económico del país. En
particular, La Voz de Nuevo León señalaba que con la educación
“moderna” y “científica”, se formaría una población “funcional”
dentro de la familia, la sociedad y el estado, de forma que los
mexicanos podrían encajar dentro de la dinámica económica que

35

Juan Mora-Torres, The Making of the Mexican Border. The State,
Capitalism, and Society in Nuevo León, 1848-1910 (Austin: The University of
Texas Press, 2001), 9–10.
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�Laura Ceballos

llevaría a la prosperidad del país.36 Para lograr dicho objetivo,
entonces, era necesaria la formación de un magisterio amplio.
Entonces cabe realizarse la pregunta de ¿si las mujeres tenían
todos los requisitos para suplir a los hombres en el magisterio profesión socialmente aceptada y con capacidad de otorgar
menores salarios- no sería lo anteriormente expuesto una razón
suficientemente fuerte para entender el impulso al magisterio
femenino durante el porfiriato?
Consideraciones finales
A través de este ensayo se analizó cómo las autoridades federales
del porfiriato intentaron transformar al país socialmente a través
de la educación. Para ello, se crearon una serie de políticas
educativas en donde se entendió la importancia que tenía el papel
del estado como sostén de la instrucción pública. Asimismo, se
incorporaron asignaturas y métodos de enseñanza que eran
considerados “modernos” y “progresistas” para que la educación
fuera de una mayor calidad. Además, esperaban que con la
educación profesional de las masas, éstas se incorporaran
posteriormente a la vida laboral del país.
“Instrucción pública V”, La Voz de Nuevo León, 2 de septiembre de 1893,
CABU-UANL.
36

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�La mujer instruida

Nuevo León no fue la excepción en la implementación de
políticas educativas estatales con profundos matices en el interés
de la transformación social y laboral. Con la industrialización y
el crecimiento económico, sumado a la estabilidad política, la
preocupación por mejorar el sistema educativo estatal se tornó
viable. Un resultado de esto fue la fundación de la Academia
Profesional para Señoritas en 1892, posibilitando la inserción de
las mujeres en carreras profesionales y, posteriormente, en la vida
laboral del estado. Finalmente, la implementación de otras
carreras profesionales, como la de telegrafista, fue producto de
las nuevas necesidades modernas y el incremento de la
burocracia, así como de la preocupación de que las mujeres
tuvieran mayores opciones laborales al terminar sus estudios.
Por último, quedarían algunas cuestiones sin resolver que
pudieran abordarse en un estudio más amplio del tema. Por
ejemplo, comprender qué implicaciones tuvo la creación de la
Academia Normal para Señoritas justo en un año de crisis política
para el régimen porfirista y reyista. Asimismo, profundizar en los
orígenes socioeconómicos de las mujeres que ingresaron en la
Academia, y dilucidar de qué forma la inserción a las carreras
profesionales transformó sus vidas.
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�Laura Ceballos

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�La mujer instruida

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electorales: organización y movilización del voto en el
largo siglo XIX mexicano, coord. por Fausta Gantús y
Alicia Salmerón. México, DF: Instituto Mora; Instituto
Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de
México, 1998.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-3

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�Desarrollo arquitectónico y poder político en
Monterrey, México, 1927-1935
Architectural development and political power in Monterrey,
Mexico, 1927-1935
César Herrera Silva
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-5026-3771

Resumen: En este artículo propongo que la gubernatura de Aarón Sáenz
en Nuevo León (1927-1931) fue fundamental para estabilizar la
situación política y económica del estado e impulsar la construcción de
grandes edificios públicos en Monterrey. Señalo también que ese
despunte constructivo, que reflejó ideales modernizadores y
nacionalistas a través de nuevas tendencias arquitectónicas, se mantuvo
pocos años después de esa administración y tuvo su fin con la huelga
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción en 1935. Con
base en memorias de gobierno y acervos de dependencias de obras
públicas y laborales, en este trabajo examino en primera instancia la
administración de Sáenz, después hago un repaso de los principales
edificios construidos durante el periodo, y finalizo con el impacto de la
huelga en esos planes y proyectos.
Palabras clave: infraestructura; desarrollo urbano; arquitectura;
movimiento obrero; Monterrey.

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�Desarrollo arquitectónico

Abstract: In this article, I propose that the governorship of Aarón Sáenz
in Nuevo León (1927-1931) was crucial to stabilizing the state's
political and economic situation and supporting the construction of
large public buildings in Monterrey. I also propose that this constructive
boom, which reflected modernizing and nationalist ideals through new
architectural trends, continued a few years after the Sáenz
administration and finished with the strike of the Sindicato Industrial
de Obreros de la Construcción in 1935. Based on the analysis of
government reports and records of public works and labor offices, I
start examining the Sáenz administration, continue reviewing the main
buildings of the period, and end by analyzing the strike impact on those
plans and projects.
Keywords: infrastructure; urban development; architecture; labor
movement; Monterrey.

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�César Herrera

Introducción
Este trabajo tiene por objetivo analizar la infraestructura erigida
en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, durante el periodo
posrevolucionario. Particularmente, se estudian el Palacio
Federal, las Escuelas Monumentales y el Hospital Civil, cuyo
común denominador es el lenguaje arquitectónico del art déco.1
La temporalidad que comprende, por lo tanto, va desde de la
gubernatura de Aarón Sáenz (1927-1931), quien impulsó
notablemente la construcción de obras públicas, hasta la huelga
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción en 1935,
acontecimiento que mermó esas labores durante la coyuntura del
rompimiento entre el presidente Lázaro Cárdenas y el
expresidente Plutarco Elías Calles.
Para abordar este problema, se parte del estudio de
algunos de los principales edificios públicos del periodo,
entendiendo estas edificaciones como instrumentos urbanos
1

En este trabajo se prefiere usar el término lenguaje, ya que no es posible
hablar de un estilo específico y bien definido. Como se señala en el catálogo
de arquitectura civil de Monterrey, a diferencia de estilo, en donde se sigue un
conjunto de normas de proporción y usos en el diseño, el término lenguaje opta
por utilizar varias claves estéticas y tendencias. Juan Casas, Rosana
Covarrubias y Edna Peza, Concreto y Efímero. Catálogo de arquitectura civil
en Monterrey (Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León,
2012), 17-24.
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�Desarrollo arquitectónico

ideados y ejecutados para cumplir con algunas de las necesidades
de la sociedad, pero también como formas de expresión del poder
político. De acuerdo con Miranda, debido a que el Estado toma
decisiones respecto a la población, la propiedad de la tierra, su
uso, la inversión, el diseño y la construcción de emplazamientos
públicos, sus acciones reflejan las políticas gubernamentales, las
respuestas de la comunidad y los intereses en que se apoyan.2
La exposición comienza con la descripción de la
gubernatura de Aarón Sáenz, quien, gracias al cabildeo político
con la élite regiomontana, aportó estabilidad a la situación
política neoleonesa. Se prosigue exponiendo la labor tributaria
del estado y cómo ésta impactó en la infraestructura en la ciudad;
y posteriormente centra su atención en la edificación del Palacio
Federal, las Escuelas Monumentales y del Hospital Civil. El
artículo termina explicando los detalles de la huelga de obreros
de la empresa Fomento y Urbanización, la principal constructora
durante este periodo.

Sergio Miranda Pacheco, “Por mi raza hablará la metrópoli: universidad,
ciudad, urbanismo y poder en la construcción de Ciudad Universitaria, 19291952”, en El historiador frente a la ciudad de México. Perfiles de su historia,
coord. Sergio Miranda Pacheco (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2016), 184-185.
2

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�César Herrera

Las

fuentes

primarias

utilizadas

pertenecen

principalmente al Archivo Histórico Municipal de Monterrey, de
colecciones Civil, Misceláneo y Actas de Cabildo; en segunda
instancia, se recurrió al Archivo General del Estado de Nuevo
León, donde se consultó el Fondo de Monumentos y Edificios
Públicos, Memorias de Gobierno, Educación, así como la Junta
de Conciliación y Arbitraje; por último, se echó mano del
Archivo General de la Nación, del Fondo Comunicaciones y
Obras Públicas.
La reorganización política: La gestión de Aarón Sáenz y el
regreso a la estabilidad
Tras terminar el conflicto de la Revolución Mexicana, fue
necesario llevar a cabo el reordenamiento del país guiado por la
nueva élite política en turno. El grupo sonorense aseguró su
posición e inició el proceso de cimentar el nuevo estado
posrevolucionario, organizando el sistema político mexicano a
inicios del siglo XX a través de la creación de un partido oficial
que buscó controlar el mecanismo de sucesión presidencial. Su
afianzamiento fue primordial para crear un Estado fuerte que
interviniera y organizara el desarrollo industrial, las finanzas y la
infraestructura, con el fin de fincar la modernización del país.
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�Desarrollo arquitectónico

Una vez sentadas las condiciones necesarias para asegurar
la pacificación, los gobiernos posrevolucionarios pusieron en
marcha un plan de reconstrucción nacional mediante la
intervención en sectores estratégicos. A través de la edificación
de obras públicas (escuelas, hospitales, carreteras, obras de
riego), los nuevos gobiernos esperaban impulsar el campo y la
industria creando un ambiente propicio para que los nuevos
capitalistas surgidos tras revolución aprovecharan dichas
condiciones para acrecentar sus fortunas con el respaldo del
Estado.
En el caso de Nuevo León, el ordenamiento político de la
entidad tuvo que esperar a causa de las intermitentes y desastrosas
administraciones posteriores. Las primeras administraciones
obregonistas no pudieron reanudar las relaciones con el
empresariado interrumpidas durante la Revolución. En el corto
periodo de 1920 a 1927, el estado de Nuevo León vio desfilar a
cerca de una docena de gobernadores que fueron defenestrados
por la incipiente corrupción, además de la existencia simultánea
de dos congresos locales y hasta tres gobernadores, hecho que
provocó el desapego de la iniciativa privada.3
César Morado Macías, “Introducción: Nuevo León, la experiencia de la
modernidad”, en Nuevo León en el siglo XX. La transición al mundo moderno:
3

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�César Herrera

Considerando lo anterior, la administración de Aarón
Sáenz (1927-1931) vino a sortear las deterioradas relaciones entre
la iniciativa privada y el Estado, generando el ambiente de
seguridad tan ansiado por los líderes empresariales desde la caída
de Bernardo Reyes en 1909. La influencia de Aarón Sáenz en este
proceso es un aspecto en el que coinciden autores como Alex
Saragoza, César Morado e Isabel Ortega; y aunque en la historia
nacional la figura de Saénz se ha dimensionado con relación al
surgimiento del Partido Nacional Revolucionario (PNR), su
injerencia en la entidad fue tal que es considerado “uno de los
gobernadores más destacados en la historia de Nuevo León”4.
En su momento, no sorprendió la elección del neoleonés
para la gubernatura, pues ya se había postulado en el periodo
anterior, cuando fue descalificado por el Tribunal de Justicia del
Estado. Sáenz mostraba una clara cercanía con el grupo
sonorense; estuvo encargado del Centro Director Obregonista y
fue Secretario del Comité Organizador del PNR, además de que

del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), coord. César Morado Macías
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), XVII.
4
Isabel Ortega Ridaura y María Gabriela Márquez Rodríguez, Genesis y
evolución de la administración pública de Nuevo León (Monterrey: Fondo
Editorial Nuevo León, 2005), 169.
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�Desarrollo arquitectónico

su hermana, Elisa Saénz, contrajo nupcias con Plutarco Calles
Chacón.5 Una vez asumido el cargo, rápidamente hizo propuestas
para la reducción de otros impuestos en beneficio de los
empresarios y los convocó a una reunión para formular un nuevo
plan económico para el estado. El apoyo de los capitanes de la
industria al nuevo gobierno se fortaleció con la presencia del
General Andrew Almazán, nombrado jefe de operaciones del
cuartel regional en 1926, siendo integrado rápidamente a los
círculos sociales de la élite, y formando en contubernio con Aarón
Sáenz una mancuerna que haría rememorar al empresariado la
estabilidad y garantías del reyismo.6
La gestión de Saénz no tardó en llevar a cabo ajustes para
implementar las nuevas políticas. Hubo un avance importante en
el ramo de la educación, pues se expidió una nueva Ley de
Instrucción Pública bajo el esquema de la “escuela activa” que
5

Segundo hijo de Plutarco Elías Calles. Nació en Guaymas, Sonora, en 1901
y residió en Nuevo León desde 1921. En 1923 adquirió la Hacienda “La
Soledad de la Mota”, en General Terán, Nuevo León. Fue diputado local en
1927, gobernador interino en 1929, diputado federal de 1930 a 1932 y alcalde
de Monterrey de 1933 a 1934. Pasó a retirarse de la política tras postularse
como gobernador en 1935, dedicándose al cultivo de cítricos. Pedro Salmerón,
“Los orígenes de la disciplina priísta: Aarón Sáez en 1929”, Estudios, núm. 72
(primavera 2005): 101-131.
6
Alex Saragoza, La élite de Monterrey y el Estado mexicano 1880-1940
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León), 168-170.
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�César Herrera

hacía hincapié en la formación de los maestros y la
profesionalización del magisterio, así como en la integración del
Consejo de Instrucción Pública al estado. Por otro lado, impulsó
la regularización del crecimiento de la capital con la creación de
la Dirección de Obras Públicas y la Ley de Planificación y
Construcciones. Así mismo, llevó a cabo el reordenamiento
financiero y fiscal mediante la nueva Ley de Hacienda del Estado
de 1927.
En el campo de la infraestructura, la administración
edificó nuevos proyectos como la Escuela Industrial Álvaro
Obregón, la Escuela Fernández de Lizardi (primera de las
escuelas monumentales), la pavimentación y ampliación de las
calles Morelos y Zaragoza, y la construcción de carreteras
mediante la creación de la Comisión de Caminos del Estado.7
Este fue el inicio de un despunte en la construcción de
infraestructura para la ciudad de Monterrey, cuyo precedente
sería retomado y desarrollado por sus sucesores.

César Morado Macías, “Los gobiernos de los generales de las Revolución
mexicana (1909-1943)”, en Del Reyno al Estado. Los gobiernos de Nuevo
León, 1579-2017, coord. Romeo Flores Caballero (Monterrey: Romeo Ricardo
Flores Caballero, 2019), 174.
7

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�Desarrollo arquitectónico

La modernización hacendaria
Para comprender la labor constructiva de estos años, es necesario
remitirse a la cuestión tributaria para dimensionar sus efectos y
entender los recursos invertidos en obras públicas. La nueva Ley
de Hacienda del Estado, aplicada a inicios de octubre de 1927,
comprendió

cuatro

principios:

generalidad,

uniformidad,

suficiencia y elasticidad en busca del equilibrio y reparto
equitativo del gasto público, además de dar un paso importante
en la uniformidad tributaria al armonizarla con la legislación
Federal y las disposiciones estatales y municipales. Los
principales añadidos a esta nueva ley, fueron la reforma al
artículo 138 para hacer coincidir el año fiscal con el natural, la
Ley de Impuestos sobre la Industria y el Comercio, la Ley
Económico-Coactiva, la modificación del impuesto predial, el
reajuste al gravamen sobre el comercio y la industria, el impuesto
adicional sobre los vehículos, así como la reorganización de las
oficinas recaudadoras y la capacitación de su personal, medidas
que aseguraron la mayor eficacia del nuevo sistema impositivo.8

8

Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL), Memorias
de Gobierno (en adelante MG), Aarón Saénz, 1927-1928.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

169

�César Herrera

La gráfica 1 muestra el rendimiento de la ley de ingresos
en el ejercicio fiscal correspondiente a los años de 1924 a 1929.
En primer lugar, se aprecia una caída en los ingresos en 1925,
para manifestar un incremento constante en los siguiente tres
años; esta tendencia se acentúa hacia 1928, año en el que mejor
se refleja el resultado de la aplicación de la nueva Ley a inicios
de octubre de 1927, con una diferencia de 406,082 pesos con
respecto al periodo de recaudación anterior. Esta diferencia es
mayor en 1929, cuando se obtuvo una diferencia de 825,419
pesos con respecto a 1928, y de 1,231,501 con el año de 1927.
El éxito del sistema recaudatorio de Sáenz se debió a la
modernización del sistema hacendario, gracias a tres aspectos
primordiales: la reorganización de las oficinas recaudadores y de
su personal; la derogación del 25% federal sobre los impuestos
del estado; y la centralización y unificación de los impuestos. Los
resultados se reflejaron en la reducción del déficit fiscal y el
aumento en los ingresos del estado que repercutieron
directamente en el apoyo a la instrucción pública y la
infraestructura del estado, dándole importancia a la Comisión de
Caminos y a la Comisión de Irrigación, además de la edificación
de nuevos proyectos, como las ya mencionadas Escuela Álvaro
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�Desarrollo arquitectónico

Obregón, la primera escuela monumental Fernández de Lizardi,
la pavimentación y ampliación de calles de la ciudad y la creación
de una nueva red de carreteras.9
Gráfica 1
Monto de los ingresos fiscales en Nuevo León (miles de pesos
corrientes), 1924-1929
2,500
2,000
1,500
1,000
500
0
1924

1925

1926

1927

1928

1929

Fuente: Elaboración propia con datos de AGENL, MG, Aarón Saénz.

Sin embargo, el triunfo de la reorganización hacendaria duró
poco, puesto que la tributación del Estado pasaría una situación
crítica en junio de 1931, al ver decrecer sus ingresos como
consecuencia de la crisis de 1929, que afectó el final de la

9

AGENL, MG, José Benítez, 1929-1930.
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�César Herrera

gubernatura de Sáenz y los inicios de la administración de
Francisco Cárdenas (1931-1933). Este último logró estabilizar la
crisis económica gracias a la autorización de una serie de
reformas y adiciones a la Ley de Hacienda, al aumentar dos
unidades el impuesto predial urbano de Monterrey y destinarlo a
la construcción de edificios escolares y obras de drenaje pluvial,
reactivando las labores de infraestructura en 1933 con la
continuación de las Escuelas Monumentales a iniciativa del
alcalde de Monterrey, Plutarco Elías Chacón.10
La nueva infraestructura pública
La década de 1930 es un periodo crucial para comprender el
desarrollo urbano de Monterrey, ya que en este periodo, de
acuerdo con Roberto García Ortega, “las tasas de crecimiento
demográfico, de urbanización y de industrialización alcanzaron
niveles sin precedentes”.11 Con relación a esto, Gustavo Herón
propone que el crecimiento de la ciudad se acentúa a partir de

10

AGENL, MG, Aarón Sáenz, 1930-1931; AGENL, MG, Francisco Cárdenas,
1931-1932 y 1932-1933.
11
Roberto García Ortega, “La conformación del área metropolitana de
Monterrey y su problemática urbana, 1930-1984”, en Nuevo León en siglo XX.
La industrialización: del segundo auge industrial a la crisis de 1982, coord.
Isabel Ortega Ridaura (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 40.
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�Desarrollo arquitectónico

1933 con tres tendencias centrales: “primero, la idea de demoler
lo antiguo y desgastado; segundo, construir nuevas obras
respetando las que ya estaban, y tercero, mantenimiento de la
ciudad antigua y construcción de nuevas estructuras fuera de los
límites territoriales”.12 Ese año coincidió igualmente con la
modernización de la esfera política en la administración
municipal, ya que durante la gestión de Plutarco Elías Calles
Chacón en la presidencia de Monterrey (1933-1934) se apoyó la
política de construcción de las “Escuelas Monumentales” y se
inició el nuevo Hospital Civil. Así, la política de “modernización
urbanística” que inició con el gobierno de Saénz fue continuada
por Calles, quien generó y aplicó reglamentos, emprendió
acciones de beneficio público, y efectuó “obras de salubridad,
vialidad, jardines públicos, sanidad, salarios y deportes”.13
Gustavo Herón Pérez Daniel, “La ciudad de Monterrey y los discursos
locales de modernización: reconstruyendo la esfera pública en 1933”, Estudios
de Historia Moderna y Contemporánea de México, núm. 42 (julio-diciembre
2011): 84, https://doi.org/10.22201/iih.24485004e.2011.42.30390
13
Pérez, 84. Para apoyar la idea de la modernización institucional iniciada
desde el periodo de Sáenz, puede mencionarse como ejemplo la aprobación de
la Ley de Planificación y Construcciones Nuevas para Monterrey en 1927, y
en 1931, la Ley de Servicios de Agua y Drenaje del Estado. Así mismo, un
reglamento complementario creó la Junta de Planificación, que actuaba en
compañía de la Junta de Mejores Materiales como un cuerpo consultivo
externo del ejecutivo y del ayuntamiento, intentando guiar y regular el notable
crecimiento que estaba sufriendo Monterrey con ayuda de las Juntas de
12

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�César Herrera

En este sentido, una de las principales responsables de las
edificaciones de este periodo fue la empresa Fomento y
Urbanización (FYUSA), una constructora originaria de la capital
del país con gran participación en Monterrey. El surgimiento de
FYUSA fue producto del auge inmobiliario en la Ciudad de
México durante la presidencia de Álvaro Obregón (1920-1924) y
Plutarco Elías Calles (1924-1928), y no tardó en extenderse a
otras partes del país.14 En el noreste de México, el trabajo de esta
empresa puede verse reflejado en obras como la construcción de
la presa Don Martín o en obras del ingenio azucarero del Mante,
en 1928. De igual manera, ese mismo año comenzó en Monterrey
uno de sus

principales y más enigmáticos

proyectos

Mejoras Barriales. Las últimas dos fueron promovidas por el gobierno
municipal y sirvieron como instrumentos de modernización urbana. Ortega y
Márquez, Génesis y evolución de la administración pública de Nuevo León,
189-190.
14
En este periodo, como señala Valenzuela, “la industria de la construcción
recibió un considerable impulso al aumentar la población citadina de
manera exponencial, al facilitarse el cambio de uso del suelo de rural a
urbano, así como con la producción acelerada de insumos para
construcción”; esto se acompañó, además, de dos decretos del presidente
Obregón que otorgaban exenciones del impuesto predial y otras
contribuciones, factores que propiciaron el auge de los desarrollares
inmobiliarios. Alfonso Valenzuela, “Racionalidad y poder. Las élites en la
Ciudad de México, 1876-1940”, Iberoamericana 12, núm. 47 (2012): 19,
http://dx.doi.org/10.18441/ibam.12.2012.47.9-27
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�Desarrollo arquitectónico

arquitectónicos: la construcción del Palacio Federal, concluido en
1929. Así mismo, en 1930 la empresa continuó con la instalación
del drenaje pluvial y la construcción de la Escuela Industrial
Álvaro Obregón; en 1931 prosiguió con más labores de
pavimentación y con la construcción del Hotel Monterrey. En
1933 coincidieron la mayoría de los principales trabajos de la
empresa en la ciudad, pues inició la edificación del Círculo
Mercantil Mutualista, el proyecto de la Escuelas Monumentales,
la reconstrucción de escuelas como la Lázaro Garza Ayala,
Serafín Peña, Josefa Ortiz de Domínguez, el Aula Magna de la
Universidad de Nuevo León, entro otros proyectos.15
La reactivación económica a través del impulso a la obra
pública había sacado a la industria regiomontana del letargo en el
que se encontraba después de una serie de crisis en años
anteriores. Este esfuerzo requirió de la ayuda del empresariado
regiomontano, y por lo tanto, del reordenamiento del aparato
productivo, financiero y de servicios.16 En este sentido, la
15

Para la presencia de FYUSA en la infraestructura regiomontana, ver: El
Porvenir, 4 de mayo de 1930, 4 de junio de 1931, 4 de agosto de 1931 y 2 de
enero de 1933; así como Casas, Covarrubias y Peza, Concreto y efímero:
Catálogo de arquitectura civil de Monterrey 1920-1960.
16
Mario Cerutti, “Revolución, reconstrucción económica y empresariado en
Monterrey”, en Nuevo León en el siglo XX. La transición al mundo moderno:
del reyismo a la reconstrucción (1885-1939), coord. César Morado Macías
(Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 198.
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�César Herrera

inversión en materia de construcción en Monterrey en los años
siguientes a 1930, puede ser apreciada en la siguiente gráfica,
elaborada con base en un oficio de la Cámara Nacional de
Comercio de Monterrey del 27 de noviembre de 1935, dirigida al
ingeniero de la ciudad Miguel Osuna y solicitando los datos
estadísticos de la valorización de las construcciones hasta ese
año.17
Gráfica 2
Valor de las inversiones en construcción (miles de pesos
corrientes), Monterrey, 1931-1934
4,500
4,000
3,500
3,000
2,500
2,000
1,500
1,000
500
0
1931

1932

1933

1934

Fuente: Elaboración propia con datos de AHMM, Civil.

17

Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante AHMM), Civil, vol.
632, exp. 30.
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�Desarrollo arquitectónico

Al interpretar los datos anteriores, sale a relucir en primera
instancia

el

descenso

de

presupuesto

que

sufren

las

construcciones debido a la reducción de los ingresos del estado
como consecuencia de la crisis de 1929. Una vez que éstos se
estabilizaron en 1933, fue posible erogar mayor presupuesto para
la reactivación de la obra pública en el año de 1934,
principalmente la destinada a las Escuelas Monumentales, con la
intención de reactivar la construcción y enfrentar el desempleo
masivo dando trabajo a los damnificados de los huracanes que
azotaron Tampico y Matamoros, así como a los repatriados de
Estados Unidos que llegaron a la ciudad.18
Gracias a esta inversión en obra pública, Monterrey
consiguió restablecer el ritmo de crecimiento que había tenido
antes de la Revolución Mexicana. El análisis de Mario Cerutti
sobre demografía empresarial, permite apreciar que hubo una
paulatina recuperación y que los empresarios habían arribado a la
Gran Depresión con relativa fuerza.19 Estas cifras en el ramo de
la inversión en obra pública permiten apreciar la importancia que

18

AGENL, MG, Aarón Sáenz, 1930-1931; y AGENL, MG, Francisco
Cárdenas, 1931-1932 y 1932-1933.
19
Cerutti, “Revolución, reconstrucción económica y empresariado en
Monterrey”, 200-201.
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�César Herrera

tomó la labor reconstructiva durante el periodo posrevolucionario
en Nuevo León y principalmente en su capital, creando una serie
de emplazamientos bajo el uso de nuevos materiales como el
concreto y el acero, que atendieron las nuevas exigencias
tecnológicas y mostraron un moderno lenguaje arquitectónico
que sirvió para distanciarse de los inmuebles edificados durante
el porfiriato con inmuebles como el Palacio Federal, las Escuelas
Monumentales y el Hospital Civil, en los que nos detendremos
brevemente en los siguientes apartados.
Palacio Federal
El edificio que inaugura el despunte constructivo de los gobiernos
posrevolucionarios en Nuevo León es el Palacio Federal, que se
construyó con recursos federales y es considerado el primer
rascacielos de la ciudad. Su objetivo fue albergar las distintas
oficinas administrativas dependientes de la Federación que se
hallaban desperdigadas por Monterrey, y cuyo antecedente se
remonta hasta la gubernatura de Porfirio G. González en 1920.20
Los preparativos del Palacio iniciaron tras el estudio de las
distintas dependencias que albergaría el inmueble, entre las
20

Archivo General de la Nación (en adelante AGN), Comunicaciones y Obras
Públicas (en adelante CyOP), Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189740.
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�Desarrollo arquitectónico

cuales se encontraban las Oficinas de Correos, Telégrafos,
Hacienda, Ensaye, Verificadores de Pesas y Medidas, la Oficina
de la Cuarta Zona de Irrigación, además de las Secretarías de
Educación, Comisión Nacional Agraria, Contraloría, Agricultura
y Fomento, así como la Delegación del Departamento de
Salubridad, el Juzgado de Distrito, la Agencia del Ministerio
Público, el Tribunal de Circuito y una Bodega21.
Aunque el proyecto original era adaptar el Colegio Civil
para albergar las oficinas federales, esto no procedió; y fue hasta
el 20 de junio de 1928 en que el proyecto fue trasladado a un lote
anteriormente expropiado por el general Antonio I. Villarreal,
quien había adquirió el predio mediante permutas. El propietario
de la mayoría de este predio era el ayuntamiento de la ciudad,
mismo que fue adquirido por el estado mediante la permuta de
otras propiedades federales.22 El 26 de junio, durante una junta
21

AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
Para este movimiento, el municipio cedió la Plaza de la República, y a
cambio de esto la federación regresó al estado dos de las seis cuadras cedidas
con anterioridad, las cuales se situaban al extremo poniente de la calzada
Madero, y que se habían destinado a la construcción de un cuartel y Plaza de
Armas. El acuerdo con la Secretaría de Hacienda fue que regresaran además
los lotes pertenecientes al Convento y Templo de San Francisco, así como el
edifico del ex-Arzobispado, para destinarlos a la ampliación de la Plaza
Zaragoza. A los antiguos propietarios de la Plaza de la República se les pagó
con ocho mil metros de ex-Seminario, cuyo predio pertenecía a FYUSA, y en
22

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�César Herrera

entre los representantes de FYUSA con el señor Ricardo Chavero,
Director de Bienes Nacionales, se acordaron las modificaciones
sugeridas por el Secretario de Hacienda y Crédito Público con un
contrato que ascendió a 645,000 pesos. Para el 4 de julio, la
empresa FYUSA remitió un oficio con las especificaciones para
la construcción del Palacio, en el que destacaba que la estructura
de fierro fue fabricada y armada por el Compañía Fundidora de
Fierro y Acero de Monterrey.23
El diseño del edificio advertía el carácter nacionalista y
modernizador de los nuevos gobiernos. Conforme a lo signado
por los directivos de la constructora, se especificaba que el
edificio debía “tratarse con carácter monumental dada la amplia
perspectiva que ofrece desde cualquier punto de la plaza”; y en
cuanto a su estilo, mencionaban que se habían adoptado
lineamentos arquitectónicos modernos “en virtud de que la
arquitectura Nacional de Monterrey carece de tradiciones de
importancia, y de que el carácter de la nueva y progresista Ciudad,
compensación por la cesión de este terreno, se le traspasaron a la empresa las
dos cuadras de la Calzada Madero situadas entre las calles Álvarez, Arteaga,
Las Flores y Reforma para construir sus almacenes. AGENL, Monumentos y
Edificios Públicos, Construcción del Palacio Federal, c. 3, exp. 1.
23
AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
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�Desarrollo arquitectónico

ya inicia su desarrollo dentro de estas normas”. Manuel Guerrero,
de la Sección Técnica y de Inspección de la Dirección de Bienes
Nacionales, sugirió que “el estilo que caracterice al Palacio
Federal […] se aparte del colonial, así como del que en la
actualidad se sigue en la mayoría de los edificios de los Estados
Unidos de América”24.
El contrato de la obra se celebró hasta el 17 de septiembre
y, nueve días después, se comisionó al arquitecto Jorge María y
Campos para trasladarse a la ciudad Monterrey e inspeccionar la
ejecución y cumplimiento de los trabajos. El 4 de octubre de
1928, durante la colocación de la primera piedra, se dieron cita
los jefes y personal de casi todas las dependencias durante la
ceremonia que, además, contó con la participación del
gobernador del estado, el Lic. Aarón Sáenz; el secretario de
gobernación José Benítez; el gerente de FYUSA, el sr. Federico
T. de la Chica; el presidente del ayuntamiento de Monterrey,
Jesús María Salinas y el Ingeniero de la Parra, ingeniero de la
constructora.25
24
25

AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.
AGN, CyOP, Departamento de Edificios, c. 59, reg. 189741.

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�César Herrera

Las labores fueron encabezadas por el arquitecto Manuel
Muriel, director de proyectos arquitectónicos de la referida
empresa, quien supervisó las labores de la obra según refiere
Carlos

Lupercio,

tomando

como

base

los

planos

y

26

especificaciones de Augusto Petriccioli, autor de proyecto. Los
trabajos en el edificio transcurrieron a lo largo de un año, durante
el cual solo fueron interrumpidos brevemente por el clima y por
acontecimientos militares como la Rebelión Escobarista.
Siguiendo con lo señalado por Lupercio, FYUSA, la contratista
encargada de la elaboración del edificio, conformó una de las más
altas cúpulas plutocráticas del momento, pues la labor
constructiva posrevolucionaria crearía un atractivo y lucrativo
negocio que involucraría a destacados políticos del periodo
gracias a la especulación del suelo urbano. En parte, esto explica
el interés de crear un nuevo edificio para las oficinas federales y
desechar el anteproyecto de adaptación del Colegio Civil,
atrayendo a personalidades como Aarón Sáenz, Plutarco Elías
Calles y su hijo, Plutarco Elías Calles Chacón, a la ejecución de
estas obras como un fructífero negocio.27
26

Carlos Alejandro Lupercio Cruz, La arquitectura posrevolucionaria del
noreste de México (1917-1940) (Monterrey: Centro de Documentación y
Archivo Histórico de la Universidad Autónoma de Nuevo León, 2016), 97.
27
Lupercio, 97.
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�Desarrollo arquitectónico

Política de las Escuelas Monumentales
Siguiendo los ideales posrevolucionarios, durante estos años
vieron la luz las referidas como “Escuelas Monumentales”, que
entre otras cosas sentaron la base y lineamientos de una moderna
infraestructura que inspiró a posteriores emplazamientos. A
finales de la década de 1920, la educación en Nuevo León se
encontraba bajo una reorganización producto de la primera Ley
de Instrucción Pública apoyada por el gobernador Aarón Saénz.
Durante esta época, hubo un notable cambio en la acción
pedagógica, transitando del positivismo decimonónico a la
escuela activa y los inicios de la educación socialista; se trató de
“un periodo de definición nacional, que culminó con una
reorientación del modelo económico y educativo hacia la Unidad
Nacional”.28
Dentro de la tipología de estas construcciones, es posible
identificar al menos cinco tipos de centros escolares
correspondientes a las distintas fases de las Escuelas
Monumentales influenciadas por el contexto político-económico
del momento. En primera instancia, se puede observar el primer
28

César Morado Macías e Ismael Vidales Delgado, La educación en Nuevo
León, 1927-1932. Volumen 4. (Monterrey: Colegio de Estudios Científicos y
Tecnológicos, Centro de Altos Estudios e Investigación Pedagógica, 2008), 8.
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�César Herrera

tipo de Escuela Monumental bajo lenguaje del academicismo
tardío expresado en la escuela Fernández de Lizardi (1928-1930),
planteada por Aarón Saénz. El segundo tipo de escuela, que no
vio la luz, fue el anteproyecto de la Escuela Plutarco Elías Calles,
cuyo diseño y planos fueron hechos por FYUSA; este edificio fue
una transición entre el proyecto de Aarón Saénz y el retomado
por Plutarco Elías Chacón, puesto que la crisis de 1929 y el déficit
en los ingresos del estado detuvieron momentáneamente la
construcción de nuevos centros escolares hasta 1933.
En ese último año continuaron los proyectos de Escuelas
Monumentales bajo la tutela del nuevo alcalde de la ciudad, quien
autorizó la construcción de tres escuelas (Abelardo L. Rodríguez,
Revolución y Francisco I. Madero), bajo un esquema de
construcción simple y austero que permite distinguir la tercera
tipología de escuela. Al terminar el periodo de Calles Chacón, su
remplazo, Heriberto Montemayor, continuó con el plan de su
antecesor al erigir un cuarto tipo de escuela (Nuevo León y
Monterrey) bajo una tendencia decorativista. Por último, estuvo
la nueva Escuela Plutarco Elías Calles, iniciada en 1933 y
terminada hacia 1942, con características decorativas aún más
estilizadas que su variante streamline; este sería el último tipo de
Escuela Monumental reconocible.
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�Desarrollo arquitectónico

De acuerdo con el Informe de actividades del
Ayuntamiento en el año de 1934, el programa de las Escuelas
Monumentales durante el periodo de Plutarco Elías Calles
Chacón consistió en la construcción de 4 planteles educativos
aprobados por la junta de Mejores Materiales, “edificios escolares
de amplia capacidad y que reunieran además los requisitos de
comodidad, higiene y salubridad”, según refiere. Durante el
primer año de la administración quedaron listos dos de los cuatro
edificios y fueron puestos al servicio del gobierno del estado; para
el año de 1934, aún quedaban pendientes dos edificios por
concluir, la Escuela Garza Ayala y la Escuela Francisco I.
Madero.29 Por otro lado, el plan de Gobierno para los años de
1935 a 1936, aprobado el 31 de octubre de 1934 por el Comité
municipal del PNR, reconoció la labor realizada por la
administración en la edificación de diversos planteles educativos,
e incentivaba a que el ayuntamiento “prosiga tan loable y
necesaria tarea, que viene siendo, por su magnitud, obra de varias
administraciones”, recomendando, también, la edificación de al
menos

“tres

escuelas

convenientemente”.
29
30

del

tipo

de

las

construidas

30

AHMM, Civil, v. 596, exp. 1.
AHMM, Civil, v. 601, exp. 1.

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�César Herrera

Para el emplazamiento de las escuelas, se localizaron
zonas de la ciudad donde la población escolar fuera muy
numerosa y careciera de planteles educativos. La primera de las
escuelas construidas fue la Presidente Abelardo L. Rodríguez, en
la colonia Independencia; la segunda fue la Escuela de la
Revolución, en la colonia Industrial; la tercera la Escuela Lázaro
Garza Ayala, modernizada y acondicionada con alberca, ubicada
en el primer cuadro de la ciudad; la cuarta fue la Escuela Plutarco
Elías Calles erigida por el estado sobre la Calzada Madero; y, por
último, la Escuela Francisco I. Madero, ubicada en la colonia
ASARCO. La administración del gobernador Francisco Cárdenas
reconoció esta nueva labor que en infraestructura escolar había
desempeñado el presidente municipal, mencionando:
[…] Plutarco Elías Calles Jr., ha emprendido una brillante labor
de construcción de edificios escolares tendiente a satisfacer una
exigencia social manifiesta desde hace tiempo. El programa
desarrollado en esta materia servirá de norma a los futuros
Ayuntamientos hasta dejar resuelta definitivamente esta
necesidad.31

Al terminar la administración de Plutarco Elías Calles Chacón, su
sucesor, el Lic. Heriberto Montemayor, continuó con el mismo

31

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.

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�Desarrollo arquitectónico

plan de infraestructura escolar. Durante su administración se
planteó la construcción de dos nuevas Escuelas Monumentales en
la ciudad, para lo que se acordó edificar la Escuela Monterrey en
la parte norte de la ciudad, a espaldas del Mercado del Norte; y la
Escuela Nuevo León recargada hacia el Oriente, en la manzana
formada por las calles Félix U. Gómez e Isaac Garza.
El lenguaje arquitectónico utilizado para los edificios
referidos se proyectó dentro del “estilo modernista de líneas
rectas y de sencilla arquitectura, pudiendo decirse que ante todo
se

construyeron

locales

útiles,

cómodos

e

higiénicos,

prescindiendo de todo motivo innecesario”. El informe del
Departamento de Obras públicas expone lo siguiente sobre estas
construcciones:
Las escuelas se proyectaron dentro del estilo modernistas, que
utiliza exclusivamente todos los motivos de construcción para
su arquitectura, rindiendo una gran economía, que en este caso,
facilitó el aprovechamiento íntegro del presupuesto dedicado a
este objeto, en locales útiles.32

Hacia 1940, el gobernador Bonifacio Salinas, en su informe de
gobierno del año correspondiente, recalcaba la política de las
Escuelas Monumentales que administraciones anteriores habían
32

AHMM, Civil, vol. 597, exp. 83.

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187

�César Herrera

mantenido. Mencionó que con ella se conseguía también la
cooperación más estrecha entre el magisterio, que reunido en
mayor número dentro del mismo edificio hacía más eficaz su
mutua ayuda en el desempeño de las labores escolares; además,
se lograba un mejor control en la Dirección, tanto de métodos
pedagógicos como de la doctrina filosófica que sustentaba la
Escuela de la Revolución. Destacó también que, para su
construcción, las escuelas contaron no sólo con el apoyo del
gobierno del estado, sino con la cooperación de las
administraciones Municipales y de los ciudadanos, que se
vincularon por medio de la Junta de Mejoras Materiales para
reunir dinero por medio de festejos con fines de cooperación.33
Hospital Civil
En cuanto al ramo de Salud, es esencial hacer alusión al moderno
edificio del Hospital Civil (luego Hospital Universitario), cuyo
primer proyecto quedó únicamente en el tintero hasta que en 1932
fue elaborada una nueva propuesta por el Gobernador Francisco
Cárdenas. Según el Dr. Hernán Salinas, exdirector del hospital y
considerado el cronista de la institución, la proyección de un

33

AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1939-1949.

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�Desarrollo arquitectónico

nuevo edificio data de 1928, cuando su entonces director, el Dr.
Jesús María González Flores, expuso la necesidad de edificar un
nuevo nosocomio con mayor capacidad para la ciudad. Este
proyecto llegó a oídos del arquitecto Jorge María y Campos,
oriundo de la Ciudad de México, quien fue comisionado a
Monterrey por la Dirección de Bienes Nacionales para supervisar
e inspeccionar la ejecución de las obras del Palacio Federal. El
arquitecto Campos, informado por la prensa de este plan, envió
un oficio al gobernador para proponer la realización de un
concurso nacional con la finalidad obtener las mejores tres
propuestas, pues la intención de proyectar este edificio era que
“no sólo fuese un buen alojamiento para los enfermos, sino un
sello de la arquitectura moderna mexicana”.34
Este primer proyecto no fue concluido, por lo que se tuvo
que esperar hasta la década de los treinta para ver la luz de una
nueva iniciativa. El antiguo Hospital Civil se encontraba en
34

Aunque el cronista aludido no cuenta con referencias pertinentes o
necesarias, cotejando la información obtenida hasta el momento con la
exposición de Salinas, se llegó a la conclusión de que los datos que suministra
son verosímiles, pues el Arquitecto al que refiere efectivamente tenía
relaciones y presencia en la ciudad de Monterrey, mismas que son
corroborados por lo encontrado en el AGN. Hernán Salinas, Visión histórica
del Hospital Civil de Monterrey “Dr. Gonzalitos”: centenario de su muerte,
1888-1988 (Monterrey: Ediciones Castillo, 1999), 66-69.
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�César Herrera

deterioro y sobrepasado, por lo que desde la toma de posesión del
gobernador Francisco Cárdenas, en 1931, éste expresó el
compromiso de edificar un nuevo edificio para el hospital que
correspondiera con la necesidad de la ciudad y en general del
estado. En este documento indica lo siguiente:
Si bien es verdad que la población, con el crecimiento y
desarrollo que en todos los sentido ha venido alcanzando en los
últimos años, demanda la construcción de un Hospital a la
altura de sus exigencias, lo cierto es, igualmente, que aun
careciendo de propiedades de acondicionamiento, nuestro
actual Hospital González ha venido llenando las funciones que
le corresponden con un celo y atingencia merecedor de todo
encomio […] El gobierno, atento a responder dentro de sus
posibilidades a las urgencias más esenciales de la población,
viene ya dando todos los pasos que convienen para dotar a la
ciudad de un Hospital que reúna las condiciones de suficiencia
de la época.35

Para esta labor, se formó un comité técnico para la asesoría y
elaboración del proyecto, conformado principalmente por
médicos como Francisco L. Rocha, designado presidente; el
director del hospital Serapio Muraira; el director de la Escuela de
Medicina, Procopio González; así como los doctores Ángel
Martínez, Francisco Vela y Telésforo Chapa. La primera
propuesta del comité fue solicitar a la Asociación Americana de
35

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1931-1932.

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�Desarrollo arquitectónico

Hospitales un médico especializado como consultor del proyecto,
designando al Dr. Henry Walsh para esta tarea. Sus
especificaciones sirvieron al ingeniero Eduardo Belden y al
arquitecto Leopoldo Quijano para elaborar los planos del
Hospital, contratando además al ingeniero Alexander Smero para
la parte mecánica.36
El nuevo nosocomio, por lo tanto, quedó ubicado al oeste
de la ciudad, cerca del Cerro de las Mitras, particularmente
alejado del primer cuadro urbano pero muy cerca de la colonia
Vista Hermosa. Se eligió para este fin un terreno de 30 hectáreas
sobre la Calzada Madero, cuyos propietarios eran F. Armendáriz
Sucs. y Santiago T. Belden, que vendieron el terreno a un costo
de 55,455 pesos.37 Se eligió dicho lugar por indicación de Walsh,
previendo el futuro crecimiento del Centro Médico, además de
estar apartado del área conurbada de la ciudad, pues era fresco y
ventilado, alejado del ruido y del humo de las fábricas gracias a
los “aires reinantes en Monterrey”.38
Una vez concluidos los estudios preliminares, el 11 de
mayo de 1931 el Congreso expidió una ley en la que autorizaba
36

AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.
AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1932-1933.
38
AGENL, MG, Francisco Cárdenas, 1931-1932.
37

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�César Herrera

la creación de un Comité Pro-Nuevo Hospital, liderado por el
gobernador Francisco Cárdenas y representantes de otras
instancias. Se designó al ingeniero Antonio Sava como jefe de los
trabajos para la proyección de un nuevo y moderno edificio,
preparando los estudios técnicos iniciales correspondientes en
espera de que la obra se hiciera “con todos los adelantos actuales,
como construcción, higiene, acondicionamiento y dotación”.39
La construcción comenzó el 3 de mayo de 1933 con una
ceremonia de inauguración en la estuvieron presentes el Comité
técnico, el gobernador, así como los estudiantes de medicina. Las
labores avanzaron rápidamente, ya que el 24 de mayo se había
hecho el primer vaciado de cimentación que terminó en agosto,
así como con las columnas subterráneas. El trabajo prosiguió para
que, a finales de 1934, estuviera concluida la obra gruesa del
edificio. Tras la renuncia de Francisco Cárdenas, el gobernador
sustituto, Pablo Quiroga, procuró continuar con las obras, pero
éstas se pospusieron por un tiempo debido a la inestabilidad
política que provocó el rompimiento entre el presidente Lázaro
Cárdenas y su antecesor, Plutarco Elías Calles.

39

AGENL, Salud, Hospital González, c. 3, exp. 3.

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�Desarrollo arquitectónico

Fue hasta la gubernatura de Bonifacio Salinas (19391943) cuando se le dio el impulso para su conclusión. Cuando
éste asumió el cargo, detalló que el nosocomio tenía únicamente
terminada la estructura del edificio, las paredes exteriores y sus
ventanas, teniendo, por decirlo, solamente el “cascarón”.40
Finalmente, el edificio se inauguró simbólicamente el 3 de
octubre de 1943. La recién fundada Universidad de Nuevo León
(1933) vio integrarse la Escuela de Medicina como una de sus
primeras facultades hacia 1944, uniéndose tanto el Hospital Civil
como la Facultad de Medicina en un solo organismo bajo la
dirección de esta última, lo que permitió estabilizar su
funcionamiento durante este periodo y lograr que los alumnos
realizaran sus prácticas en el Hospital, convirtiéndose así en una
de las primeras instituciones del país en implementar ese
sistema.41
La huelga de Sindicato de Obreros Industriales de la
Construcción
Las labores llevadas a cabo por la empresa Fomento y
Urbanización, encargada de buena una buena parte de las
40
41

AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1942-1943.
AGENL, MG, Bonifacio Salinas, 1942-1943.

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�César Herrera

construcciones durante este periodo, fueron interrumpidas por la
huelga llevada a cabo por sus trabajadores conglomerados dentro
del Sindicato Industrial de Obreros de la Construcción. Éstos se
manifestaron debido a las desavenencias que la mencionada
empresa tuvo con los trabajadores en lo referente a las exigencias
de saldos pendientes, vacaciones pagadas, desocupación y
despido injustificado de obreros, mismas que se demandaron en
un pliego petitorio el 23 de julio de 1935.42
Siguiendo con los hechos, el día 29 del mismo mes, la
Junta de Conciliación y Arbitraje invitó a ambas partes para limar
asperezas en una plática conciliatoria. Sin embargo, la Compañía
Fomento y Urbanización declaró las anteriores peticiones del
sindicato improcedentes, agregando que estas no eran causa de
huelga. Debido a que las exigencias de los obreros no se
cumplieron satisfactoriamente, el día 31 de julio se declaró el
movimiento de huelga aludiendo a la Ley Federal de Trabajo,
específicamente a los artículos 264 y 265. La huelga tomó lugar
en las obras realizadas por la constructora en ese momento, y sus
obreros tomaron lugares de trabajo como la Escuela Oriente, la
Escuela Plutarco Elías Calles, la Construcción del Lic. Pablo
42

AGENL, Junta de Conciliación y Arbitraje, c. 28, exp. 1.

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�Desarrollo arquitectónico

Quiroga, la Construcción de la Srita. Z. Rocha, la Universidad de
Nuevo León, el Almacén General y las Oficinas Generales.43 El
periódico El Porvenir confirmaba los hechos mencionados en la
nota del 4 de agosto, donde reiteraba los perjuicios que causaba
la huelga al municipio y aseveraba que las labores en la Escuela
Oriente estaban por acabar.44
La escalada del conflicto fue tal que ganó la atención de
diferentes sindicatos que apoyaron la causa obrera.
Organizaciones como el Sindicato de Obreros y Empleados de la
Compañía Mexicana de Petróleo el Águila, El Sindicato de
Trabajadores de la Industria Eléctrica de San Luis Potosí y La
Liga de Patrones, Motoristas, Marineros y Similares, pidieron al
Ayuntamiento y a la Junta de Conciliación y Arbitraje la
resolución rápida del conflicto. En un oficio del 27 de agosto de
1935, mencionan que:
El presidente municipal de Monterrey, N.L., siguiendo una
política antiobrerista, su política de colaboración con los
capitalistas ha lanzado amenazas diciendo que a la llegada del
Gobernador se tomaran las medidas se crean más convenientes
y que no está dispuesto a que las obras del Estado y del
Municipio.45
43

AGENL, Junta de Conciliación y Arbitraje, c. 28, exp. 1.
“La huelga de la Fyusa causa serios perjuicios al Municipio”, El Porvenir, 4
de agosto de 1935, 5.
45
AHMM, Civil, vol. 621, exp. 51.
44

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�César Herrera

El 5 de septiembre, El Porvenir de nueva cuenta exponía del
estado de huelga a dos meses de haber estallado, mencionando
que el conflicto estaba a punto de revolverse, “pues tanto la
empresa como los trabajadores han estado mostrando un franco
espíritu

de

conciliación”;

además,

agregaba

que

las

desavenencias estarían resueltas a más tardar el viernes de esa
semana. Estas pláticas conciliatorias no resultaron como se
esperaba, por lo que el conflicto continuó por varios años más.46
Debido a que las labores quedaron suspendidas en la escuela
Monterrey y Nuevo León, el municipio de Monterrey se vio en la
necesidad de rescindir el contrato con FYUSA, pues a un mes de
estallado el conflicto, los propietarios de fincas en construcción
expresaban su interés de terminar sus contratos con la compañía,
“con el objeto de quedar libres de las banderas rojas y desligarse
del conflicto [ya] que no tienen necesidad de verse afectados en
sus intereses, por ese concepto”.47
La disidencia llegó a las puertas del gobernador del estado
Pablo Quiroga (1933-1935), quien también se vio inmiscuido y

“Arreglos entre huelguistas y patronos”, El Porvenir, 5 de septiembre de
1935, 4.
47
“Sin esperanzas de llegar a una pronta resolución. Siguen en pie las huelgas
del Casino Monterrey y de la FYUSA”, El Porvenir, 20 de agosto de 1935, 5.
46

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�Desarrollo arquitectónico

afectado por la detención de las obras de construcción en su casa.
Su papel fue el de mediador entre obreros y patrones, de lado de
La Junta de Conciliación. Sin embargo, después de cancelar los
contratos de construcción con la referida empresa para
deslindarse de la huelga, los obreros prosiguieron con la toma de
estas instalaciones retrasando aún más la inauguración de
edificios como la Escuela Calles y el Aula Magna del Instituto
Superior de Cultura.
La situación fue incierta los siguientes meses. En 1936, el
nuevo gobernador, Anacleto Guerrero Guajardo, expresaba su
compromiso para resolver el asunto con la compañía FYUSA.48
En marzo, gracias a la coyuntura política que representó la visita
de Lázaro Cárdenas a Monterrey, el presidente recibió en el
Palacio de Gobierno a numerosas comisiones de obreros y
campesinos, entre los que se encontraban los trabajadores de
FYUSA, enfrentados con sus patrones por más de un año. Al
parecer esta audiencia surtió efecto, ya que el mes siguiente
compañías como Vidriera y la mencionada Fomento y
Urbanización, tuvieron que indemnizar a sus obreros pagando

“Se resolverá el asunto de la FYUSA”, El Porvenir, 16 de noviembre de
1936, 4.
48

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�César Herrera

partidas de 25,000, de 500 y de 43,550 pesos con motivo de la
huelga de sus operarios.49
El caso anterior se puede situar en el contexto de la
política cardenista y su rompimiento con Calles, lo que avivó el
resurgimiento del movimiento obrero en todo el país. Es durante
este periodo que surge la Central Regional de Defensa Proletaria
(CRDP) en Nuevo León, que convocó a sus afiliados y
simpatizantes a manifestarse expresamente en contra del
callismo, representado por la figura de Plutarco Elías Calles
Chacón, presidente municipal en el momento. La escalada de la
situación llevó a los capitanes de la industria, la tercera
generación de la burguesía regiomontana, a desafiar al gobierno
realizando el primer paro empresarial en la historia de México el
5 de febrero de 1936. En palabras de Meynardo Vázquez, los
empresarios: “Extraviaron la brújula y perdieron la memoria
política que sus ancestros adquirieron […] esta nueva generación
opacó la capacidad conciliadora y oportunista que ejercieron en
la revolución sus padres y abuelos, quienes nunca rompieron sus
ligas con el poder público.50
“Los independientes y los rojos celebran juntos pláticas con el Gral.
Cárdenas”, El Porvenir, 11 de febrero de 1936, 4; y “La Vidriera pagó la
indemnización de 35 mil”, El Porvenir, 22 de marzo de 1936, 5.
50
Meynardo Vázquez Esquivel, “Los días previos a la CTM en Nuevo León,
1935-1936”, en Entre Montañas y Sierras. Resistencia y organización laboral
49

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�Desarrollo arquitectónico

Consideraciones finales
Como fue expuesto, la proliferación de nuevas construcciones en
la ciudad de Monterrey obedeció al plan de reconstrucción
nacional. Este esfuerzo requirió de la ayuda del empresariado
regiomontano y de su industria, por lo tanto, de una buena
relación entre el estado y el empresariado. En esta tarea, la labor
de Aarón Saénz fue primordial para estabilizar la situación
política de la entidad después de una serie de administraciones
convulsas. En este sentido, su gestión como gobernador fue más
allá de ser un mero conciliador de intereses, pues su labor
hacendaria permitió que el estado contara con los recursos
necesarios

para

invertirlos

en

una

serie

de

nuevos

emplazamientos.
El primer edificio que siguió estos lineamientos fue el
Palacio Federal que, si bien se construyó con recursos de la
federación, sentó un antecedente para la infraestructura y fincó la
presencia de FYUSA en la ciudad. Por otra parte, en las Escuelas
Monumentales y en el Hospital Civil es donde mejor se aprecia
la inversión de los recursos del estado y el municipio producto la
reorganización fiscal. Aunque se maneje el doble discurso de
en Monterrey en el siglo XX, coord. Lylia Palacios Hernández (Monterrey:
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017), 140-141.
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�César Herrera

bonanza para el emplazamiento de nuevos edificios y, por otro
lado, la falta de solvencia de las administraciones para liquidar
los inmuebles ya erigidos, ambas posturas contradictorias pueden
explicarse debido a la mala gestión del erario público y sus
inversiones, particularmente por los intereses personales de
Plutarco Elías Chacón y su interés en proyectarse políticamente
para la gubernatura del estado durante las elecciones de 1935.
Este despunte constructivo no duró demasiado, ya que
obedeció a una coyuntura histórica dentro del proceso de
construcción del estado posrevolucionario. Los acontecimientos
políticos que experimentó la ciudad hicieron que fuera un periodo
delimitado en el que la obra pública de los gobiernos emanados
de la Revolución tuvo su esplendor. Aquí se propone que esa
tentativa periodización puede ubicarse a partir de la gubernatura
de Aarón Sáenz, hasta la huelga de obreros de FYUSA en 1935,
que coindice con el rompimiento de Lázaro Cárdenas con
Plutarco Elías Calles, marcando la transición del Maximato al
Cardenismo y el ambiente político que este generó.
Dicho suceso es esencial para comprender el proceso de
edificación, pues es necesario no solo remitirse a las políticas,
recursos y a la constructora que llevó a cabo los edificios
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referidos, sino a las docenas de obreros que participaron en estas
edificaciones, dicha perspectiva es de importancia considerando
que hasta ahora las investigaciones que ahondan sobre el tema,
han dejado de lado a actores sociales tan esenciales como lo son
obreros de las construcción, pasando a centrarse en figuras como
ingenieros y arquitectos dejando de lado el protagonismo de los
trabajadores en una etapa coyuntural para la construcción del
Estado mexicano como lo fue el conflicto obrero, puesto que, la
gran militancia de este movimiento y el apoyo que obtuvo por
parte de Cárdenas, afectaron las labores de construcción por el
estado de huelga de su sindicato que, en exigencia de sus
derechos, detuvieron los trabajos en los edificios anteriormente
mencionados obstaculizando su conclusión y abonando al fin del
despunte constructivo de este periodo.
Referencias
Archivo
Archivo General del Estado de Nuevo León
Archivo General de la Nación (México)
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

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Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-4

204

�Los mexicotejanos frente la Comisión de
Reclamaciones del estado de Texas, 1856-1858
The mexicotejanos in front of the Texas Court of Claims,
1856-1858
Jesús F. de la Teja
Regents’ Professor Emeritus
University Distinguised Professor Emeritus of Texas State University
orcid.org/0000-0003-3744-7968

Resumen: Después de la declaración de independencia de Texas (1836)
y del tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), los mexicanos que
quedaron al norte del río Bravo tuvieron una posición ambivalente
frente a la ley. En este artículo, estudio la problemática de los
mexicotejanos ante la Texas Court of Claims a través de los procesos
de lotificación de terrenos y analizo los rechazos de reclamaciones
escritas y la desestimación de credibilidad hacia ellos. Hago tres
conclusiones preliminares: primero, que estos casos reforzaron los
estereotipos y el racismo; segundo, que el valor de la ciudadanía de los
mexicotejanos fue puesta en duda por los comisionados anglotejanos;
y tercero, que los especuladores de tierras se aprovecharon de ellos y
contribuyeron al deterioro de sus derechos. En un grado considerable,
los resultados de este proceso fomentaron la discriminación y
segregación que continuó hasta mediados del siglo XX.
Palabras clave: Mexicotejanos; racismo; Comisión de Reclamaciones;
Texas; frontera.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

205

�Jesús F. de la Teja

Abstract: After the Texas declaration of independence (1836) and the
Treaty of Guadalupe Hidalgo (1848), Mexicans who remained north of
the Rio Grande had an ambivalent position before the law. In this
article, I address the problem of Tejanos before the Texas Court of
Claims through the land subdivision processes and analyze the
rejections of written claims and the denial of credibility towards them.
I made three preliminary conclusions. First, these cases reinforced
stereotypes and racism; second, the Anglo-Texan commissioners
questioned Tejano citizenship's value; and third, land speculators took
advantage of Tejanos and contributed to the deterioration of their rights.
To a considerable degree, the outcomes of this process added to the
increasing discrimination and segregation that continued until the mid
20th century.
Keywords: Tejanos; racism; Court of Claims; Texas; borderlands.

Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

206

�Los mexicotejanos

Introducción
La situación de los mexicotejanos dentro de la sociedad
angloamericana tejana se deterioró progresivamente en el
transcurso del siglo XIX. Las obras de Arnoldo De León, David
Montejano y otros estudiosos del tema han demostrado el alto
nivel de prejuicio racial confrontado por los mexicotejanos en
muchas partes del estado.1 Los anglotejanos “consideraban a los
mexicanos como gente de color, notaban su ascendencia indígena
y los identificaban como negros dentro de la sociedad. En
principio y efectivamente, a los mexicanos se le consideraba una
nación relacionada a la blanca, pero una raza aparte”.2 Aunque la
ley les concedía igualdad con los anglotejanos, los mexicotejanos
pronto se vieron, y se quedaron por más de un siglo, en
condiciones de inferioridad.
1

Ver, por ejemplo, William D. Carrigan y Clive Webb, Forgotten Dead: Mob
Violence against Mexicans in the United States, 1848-1928 (New York:
Oxford University Press, 2013); Robert J Rosenbaum, Mexicano Resistance in
the Southwest: “The Sacred Right of Self-Preservation” (Austin: University of
Texas Press, 1981); Jerry D Thompson, Cortina: Defending the Mexican Name
in Texas (College Station: Texas A&amp;M University Press, 2007); Elliott Young,
Catarino Garza’s Revolution on the Texas-Mexico Border (Durham: Duke
University Press, 2004).
2
Arnoldo De León, They Called Them Greasers: Anglo Attitudes Toward
Mexicans in Texas, 1821-1900 (Austin: University of Texas Press, 1983), 104.
[Nota del Autor: en este ensayo todas las traducciones son responsabilidad del
autor].
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207

�Jesús F. de la Teja

A pesar del considerable número de investigaciones sobre
los mexicotejanos del siglo XIX encaminadas durante las últimas
tres décadas, en particular sobre su aislamiento social,
marginalización económica y privación de derechos políticos,
poco se ha escrito sobre la posición de los mexicotejanos frente a
la ley. Aunque por mucho tiempo se han reconocido y hasta se
han aplicado ciertos aspectos del derecho español-mexicano
dentro de los sistemas legales tejano y estadounidense, se han
hecho pocos esfuerzos por examinar cómo la legislación tejana
trataba a los mexicotejanos.3 Tanto los motivos para intentar la
codificación de un tratamiento “equitativo”, por un lado, como la
discriminación abierta dentro del derecho tejano, por el otro,
necesitan todavía ser investigados.

3

Ver, por ejemplo, Mark M Carroll, Homesteads Ungovernable: Families,
Sex, Race, and the Law in Frontier Texas, 1823-1860 (Austin: University of
Texas Press, 2001); Jean Stuntz, Hers, His, and Theirs: Community Property
Law in Spain and Early Texas (Lubbock: Texas Tech University Press, 2005);
Betty Eakle Dobkins, The Spanish Element in Texas Water Law (Austin:
University of Texas Press, 1959); James P Hart, “Oil, the Courts, and the
Railroad Commission”, Southwestern Historical Quarterly 44, núm. 3 (1941):
303–20; Walace Hawkins, El Sal del Rey: Fixing Title to. (Austin: Texas State
Historical Association, 1947); Charles R Porter Jr., Spanish Water, Anglo
Water: Early Development in San Antonio (College Station: Texas A&amp;M
University Press, 2009).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

208

�Los mexicotejanos

Este ensayo presenta algunos hallazgos preliminares
sobre el tratamiento legislativo en relación a los mexicotejanos.
Escogí el tema de los mexicotejanos frente la Comisión de
Reclamaciones4 porque surge del trabajo que he hecho
previamente sobre la especulación del suelo en la época anterior
a la guerra civil norteamericana. Además, se dirige a cuestiones
sobre la ambivalencia de los anglotejanos hacia el status
sociolegal de los mexicotejanos durante aquella época. Mientras
que el objeto y carácter de la comisión serán discutidos en torno
a

los

reclamantes

mexicotejanos,

otros

aspectos

del

funcionamiento y jurisdicción de la comisión quedan fuera del
ámbito de esta obra. También me limito a los primeros dos años
de la comisión, el periodo durante el cual he examinado el mayor
número de fuentes. Este periodo cubre la comisión durante el
tiempo en el cual la mayoría de las reclamaciones originales se
presentaron y durante el cual la legislatura estatal estuvo
activamente involucrada en la adjudicación de los reclamos.
Los mexicotejanos y la especulación del suelo
La forma en la que más sufrió la población mexicotejana durante
el siglo XIX fue en la disminución de su acceso a la propiedad
4

Court of Claims.
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�Jesús F. de la Teja

del suelo. Como indica David Montejano en su ya clásico Anglos
and Mexicans in the Making of Texas, “no solo falló el nuevo
derecho americano en proteger a los mexicanos, sino que se usó
como el más importante instrumento en su despojo”.5 El aspecto
más estudiado de este despojo ha sido la pérdida de las mercedes
de tierras en el área de la cesión tamaulipeca, esto es, la parte de
Texas al sur del Río Nueces.6 Como Galen Greaser y yo
señalamos en nuestro artículo sobre la comisión estatal encargada
de investigar las concesiones de tierras españolas y mexicanas en
esa parte del estado antes que el estado de Texas estableciera su
control, el nuevo gobierno tenía un interés práctico en respetar
cuantos

títulos

fuera

posible.

Abogados,

ganaderos

y

especuladores ya habían adquirido sustanciales derechos sobre
terrenos mexicanos en la región y una invalidación llana de esos
títulos malograría esos nuevos intereses. El gobierno tejano
enfrentaría además no solo una insurrección de los terratenientes
mexicotejanos, sino también la enemistad de numerosos
5

David Montejano, Anglos and Mexicans in the Making of Texas, 1836-1986
(Austin: University of Texas Press, 1987), 52.
6
El primer estudioso que lidia con la cuestión del despojo de los mexicotejanos
en la región del Sur de Texas fue Paul S. Taylor. Para consultar en: Paul S
Taylor, An American-Mexican Frontier: Nueces County, Texas (New York:
Russell &amp; Russell, 1971).
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�Los mexicotejanos

angloamericanos influyentes que habían adquirido un interés
económico en la región. Así y todo, por muchos años la
legislatura se negó a aceptar la validez de aquellos títulos
emitidos por las autoridades mexicanas en el periodo entre la
declaración de independencia de Texas (1836) y el Tratado de
Guadalupe Hidalgo (1848), señalando que la jurisdicción
mexicana había vencido.7
El Sur de Texas no era el único lugar donde los
mexicotejanos enfrentaban despojo y deslocalización. Menos
estudiada ha sido la compraventa de derechos de suelo por
reclamantes mexicotejanos y especuladores durante la época de
la república. En un esfuerzo por cumplir con la promesa hecha
por el gobierno rebelde de respetar los derechos a tierras de todo
residente en pro de la república que había llegado a Texas antes
del 2 de marzo de 1836 (fecha de la declaración de
independencia), el congreso de la república organizó comisiones
de tierras en todos los condados. Estas comisiones locales estaban
7

Por una ley de diciembre de 1836, la República de Texas declaró el Río Bravo
la frontera con México, de tal modo que el estado de Texas no reconocía el
derecho de Tamaulipas o Coahuila de emitir títulos al norte del río. Galen D.
Greaser y Jesús F. De La Teja, “Quieting Title to Spanish and Mexican Land
Grants in the Trans-Nueces: The Bourland and Miller Commission, 18501852”, Southwestern Historical Quarterly 95, núm. 4 (1992): 464.
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�Jesús F. de la Teja

encargadas de repasar cada petición, tomar testimonio y emitir un
certificado por la cantidad correspondiente al aprobarse la
solicitud.

Los

especuladores

se

aprovecharon

de

los

mexicotejanos necesitados, quienes habían resultado más
afectados por las hostilidades entre México y Texas.
Desconociendo sus prerrogativas y tentados por el dinero en
efectivo que se les ofrecía, vendieron sus derechos tanto
poseedores legítimos como ilegítimos. Un residente anglotejano
de San Antonio, Lancelott Smithers, le reportó al comisario de la
Comisión de Tierras estatal8 que:
Los ciudadanos de Laredo (como buenos tejanos) son traídos al
rancho de Calvillo y otros puntos escondidos de estos contornos
para jurar frente un juez su ciudadanía y otras calificaciones y
para vender sus derechos, los cuales los comprantes le
presentan a la comisión.

Un gran número de reclamos ya obtenidos son notoriamente
fraudulentos. He visto a un mexicano recibir dinero por haber
jurado ante la comisión y probar su derecho; y cualquier hombre
puede ver lo mismo si abre sus ojos. Un platero de este pueblo,
8

Texas General Land Office. Este departamento del gobierno estatal se
estableció durante la guerra de independencia de Texas para centralizar el
proceso de distribución y documentación del territorio tejano. Sigue siendo
uno de los órganos más importante del gobierno estatal e imprescindible
acervo para el estudio de la época mexicana de Texas.
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�Los mexicotejanos

quien actuó de jefe político bajo Santa Anna y todos lo conocen,
recibió su sitio y labor. Conozco muchos mexicanos (tres dentro
de una hora) quienes se fugaron como enemigos y últimamente
han vuelto (dejando sus familias del otro lado del Río Grande) y
han recibido sus certificados de sitio y labor. Creo que todos los
soldados de Santa Anna han recibido certificados, aquellos con
esposas un sitio y labor y en algunos instantes las mujeres han
probado su derecho de nuevo en forma de viudas y han recibido
otro sitio.9
John Pitts, en su tesis de maestría sobre el tema de la
especulación en estos derechos, ha documentado la venta de
millones de hectáreas por reclamantes mexicotejanos, en gran
parte a especuladores angloamericanos (625,000 hectáreas sólo
en 1837).10 En la conclusión de su tesis, Pitts señala que la política
sobre el suelo tejano había sido un experimento en la democracia
de estilo Jefferson,11 pero una política que por razones
9

Citado en Jesús F. De La Teja, ed., A Revolution Remembered: The Memoirs
and Selected Correspondence of Juan N. Seguín (Austin: Texas State
Historical Association, 2002), 36.
10
John Bost Pitts III, “Speculation in Headright Land Grants in San Antonio
from 1837 to 1842” (Tesis de maestría, Trinity University, 1966), 14.
11
El presidente Thomas Jefferson mantenía que la salud de la república
norteamericana estaba basada en la distribución de la propiedad del suelo entre
el mayor número de habitantes posible.
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�Jesús F. de la Teja

económicas y raciales había excluido a los mexicotejanos. Ellos
habían escogido “regatear su interés en la república” impulsados
“por sus necesidades económicas”.12 El papel voluntario (aunque
inconsciente)

que

jugaron

los

mexicotejanos

en

estas

especulaciones tuvo amplias ramificaciones. Este episodio, en el
área de San Antonio, abrió las puertas a que los angloamericanos
desconfiaran de los mexicotejanos como participantes en futuros
esfuerzos legislativos para determinar sus Rights &amp; Benefits.
Sin embargo, la porción suroeste del estado no era la única
zona plagada por la corrupción. Hasta en Texas oriental, donde
no había mexicotejanos, el fraude y la especulación habían bajado
el valor de los certificados13 y, en consecuencia, de los baldíos.
La compraventa de certificados obtenidos fraudulentamente
creció de tal modo que el congreso se vio obligado a crear en 1840
dos comisiones ambulantes para la examinación sobre la
legitimidad de los certificados emitidos. El congreso autorizó a

Pitts III, “Speculation in Headright Land Grants in San Antonio from 1837
to 1842”, 51.
13
La distribución de tierras durante la república de Texas se basó en la emisión
de certificados que no solamente se podían usar para reclamar terrenos baldíos,
sino que también se podían vender, ya que el derecho existía en el instrumento
y no la persona. De tal forma, se creó un gran mercado en la compraventa de
todo tipo de certificados.
12

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�Los mexicotejanos

los jueces de distrito oír pleitos de aquellos a los cuales se les
había rechazado su certificado por las comisiones ambulantes y
la constitución estatal de 1846 denominó el primero de julio de
1847 fecha límite para emprender esa clase de demanda.
La distribución de tierras en Texas se formalizó primero
bajo el régimen mexicano. Los colonos cabeza de familia que
habían llegado legalmente a Coahuila y Texas tenían derecho a
un sitio (aproximadamente 1,800 hectáreas). Para apaciguar a
aquellos que no habían podido recibir sus terrenos antes del
comienzo de la rebelión, el congreso de la república estableció
que todos los que llegaron antes de la declaración de
independencia tenían derecho a la cantidad de un sitio y labor
(1,864 hectáreas). Al comprobar su elegibilidad, el reclamante
recibiría un certificado, con el cual podía buscar y reclamar la
cantidad expresada en él en cualquier parte de la república. Este
programa de headrights, aunque fue disminuyendo la cantidad de
tierra dotada, se mantuvo hasta los últimos días de la república.
Además, este no era el único programa de repartición de tierras
que se prestaba al abuso. Durante la guerra de independencia de

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Texas se había atraído a voluntarios de los Estados Unidos con
promesas de tierras. El gobierno rebelde les pagó a sus militares
a cosa de 130 hectáreas por cada enganche de tres meses. Después
de la guerra, la abundancia de baldíos dio ocasión para premiar a
los participantes en una de las importantes campañas de la guerra
con una “donación” de 260 hectáreas. Sin embargo, al gobierno
se le dificultó comprobar los servicios de gran número de los
supuestos militantes. Muchas compañías de auxiliares habían
participado en el conflicto sin plantilla, y había conflictos con la
documentación que sí existía para las unidades del ejército
permanente. Aparte de las reclamaciones sin mérito, también
había surgido para la década de 1850 una pequeña industria de
certificados falsos. En 1855, un incendio en el despacho del
ayudante general de Texas, quemó casi todos los archivos
militares de la época de la república. La culpa, por supuesto,
recayó

sobre

los

falsificadores,

quienes

nunca

fueron

aprehendidos.14

14

Thomas Lloyd Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970 (Norman:
University of Oklahoma Press, 1972), 127.
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�Los mexicotejanos

La Comisión de Reclamaciones
El fraude y la especulación estaban por todos lados. Los esfuerzos
por parte de la república de promover el asentamiento de sus
baldíos por medio de una política del suelo generosa crearon
problemas para los cuales no había remedios sencillos. Abogados
y especuladores intencionalmente confundían las cosas,
adquiriendo para sí mismos derechos de miles de hectáreas, al
mismo tiempo disminuyendo el valor de la tierra. En un esfuerzo
por acabar con los abusos, la legislatura estableció una comisión
de reclamaciones en Austin, la capital del estado, la cual sería
responsable de cerrar los libros de todas las reclamaciones en
contra de la república.
Se estableció la Texas Court of Claims o Comisión de
Reclamaciones15 de Texas, el primero de agosto de 1856. La ley
exigía el nombramiento de un comisario, que había de ser elegido
por el voto de las dos cámaras de la legislatura y que debía de
completar su obra el primero de enero de 1858. Él y un asistente
Court of Claims. En inglés, la palabra “court” se puede emplear tanto en
casos de instituciones de adjudicación de la ley como comisiones cuya tarea es
la administración de algún proceso. En tales casos, la “corte” puede no estar
bajo el cargo de un juez o magistrado, sino de un comisario o presidente. En el
caso presentado aquí, la Court of Claims era una Comisión de Reclamaciones
bajo el cargo de un comisario.
15

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�Jesús F. de la Teja

debían revisar la validez de todos los certificados todavía en
circulación, aceptar nuevas solicitudes para terrenos y dictaminar
sobre los méritos de las solicitudes para el reemplazo de
certificados perdidos y de certificados para la cantidad restante
cuando un reparto no completara la cantidad original. El trabajo
de la comisión fue tal que la legislatura autorizó un segundo
asistente y en enero de 1858 extendió la plaza del comisario hasta
el primero de septiembre de 1859. Aun con esto, la comisión no
había completado su trabajo cuando llegó la segunda fecha límite
y la legislatura restauró la comisión en febrero de 1860,
estableciendo como nueva fecha el 31 de diciembre de 1861.16
La parte más sencilla del trabajo de la comisión era la
aprobación o rechazo de los certificados en circulación. Aquellos
certificados presentados para examinación eran revisados contra
la documentación existente. Aquellos en posesión de certificados
que fuesen rechazados por el comisionado, podían intentar
validarlos emprendiendo una demanda en la corte de distrito del
condado en el cual el certificado se emitió. También se limitó la
capacidad de los compradores de certificados para poder
16

Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970, 29.

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�Los mexicotejanos

adquirirlos.17 Una revisión de cómo les fue a los reclamantes
mexicotejanos en esta parte de las actividades de la comisión será
parte de una futura investigación y queda fuera del ámbito del
presente trabajo.
Un aspecto mucho más espinoso de las responsabilidades
del comisario era la autoridad que tenía de aceptar solicitudes
para nuevos certificados. La ley de 1856 requería que el
comisario emitiera un certificado a cualquiera que presentara una
prueba adecuada. La prueba consistía en una declaración jurada
en la cual el reclamante demostraba que tenía residencia en Texas
desde antes del 2 de marzo de 1836, que no había salido del país
para evitar servicio militar, que no había ayudado al enemigo y
que no había recibido anteriormente tierras bajo los términos que
ahora reclamaba. También tenía que presentar dos testigos para
probar su residencia.18 En aquellos casos en los cuales el
comisario determinara que las pruebas no eran suficientes para
emitir un certificado, éste debía mandar la solicitud, la evidencia
y su dictamen a la legislatura para su resolución. La ley de enero

17

John Sayles y Henry Sayles, A Treatise on the Laws of Texas Relating to
Real Estate, and Actions to Try Title and for Possession of Lands and
Tenements (St. Louis: The Gilbert Book Company, 1890), 243–45.
18
Sayles y Sayles, 232.
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�Jesús F. de la Teja

de 1858 estableció el 1 de septiembre de ese año como fecha
límite para presentar reclamos originales e hizo responsable a la
legislatura de evaluar las evidencias. La ley de febrero de 1860,
por su parte, extendió los plazos hasta el primero de junio de 1861
para presentar una reclamación frente a una junta compuesta por
la Comisión de Tierras del estado, el contralor general y el
tesorero estatal.19
Las quejas de los comisarios y los debates en la legislatura
evidencian la incomodidad y divisiones ocasionadas por la
investigación de tales reclamaciones. Después de explicar cómo
tenían evidencia de que había solicitantes y testigos que firmaban
con sus nombres formularios en blanco, y que tales documentos
también se vendían notariados con los nombres de solicitantes y
testigos en blanco para ser llenados por el comprador, el
comisario James C. Wilson escribió en su reporte del 1 de junio
de 1857:
Se puede ver de lo ya dicho que en mi opinión el poder ahora
en manos de este departamento para otorgar certificados
originales se debe abrogar. Esa es mi cierta determinación.
Tengo confianza que el número de reclamantes justos es
extremadamente pequeño y mi razón no puede aceptar la
propuesta que la indolencia de unas pocas personas, quienes
19

Sayles y Sayles, 235–36.

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�Los mexicotejanos

por muchos años no hayan solicitado un don gratuito por parte
del gobierno el cual en cualquier momento podían haber
realizado solo cumpliendo con la ley sobre el don, constituya
razón suficiente para influir la legislación del estado, el
desperdicio de su hacienda y la desmoralización de sus
ciudadanos.20

Un miembro de la cámara de representantes comentó, durante la
discusión sobre un proyecto de ley en pro de Lázaro Garza, que
la Comisión de Reclamaciones no había hecho nada. “La ley se
promulgó con tan estrictas guardas en contra del fraude que un
reclamante honesto no puede recibir reparación”.21 Thomas
Lloyd Miller, historiador de la política del suelo de Texas,
concluye su capítulo sobre la Comisión de Reclamaciones con el
siguiente comentario: “Con excesivo cuidado, pero deseando
hacer justicia a todos, la Comisión de Reclamaciones de Texas
averiguó los reclamos monetarios y de tierras en contra de la
república y el estado de Texas”.22
Los mexicotejanos y la Comisión de Reclamaciones
Hay bastante evidencia, sin embargo, de que la Comisión de
Reclamaciones no deseaba “hacer justicia a todos”. Hasta la más
20

Texas General Land Office: Commissioner of Claims (GLO: CC). Report,
June 1, 1857, 10.
21
Austin State Gazette (ASG). “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.
22
Miller, The Public Lands of Texas, 1519-1970, 136.
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�Jesús F. de la Teja

ligera revisión de los documentos de la comisión, de las actas de
la legislatura y de los periódicos contemporáneos, revelan que
viejas prácticas de discriminación y abuso habían surgido de
nuevo. Por un lado, los mexicotejanos enfrentaban criterios más
estrictos de prueba frente a la comisión, y por otro, muchos
cayeron en manos de los mismos especuladores que la legislatura
intentaba correr del negocio de reparto de baldíos.
El primer comisario de la Comisión de Reclamaciones,
Wilson, miembro de la llamada expedición de Mier de 1842,
quien se había escapado de una prisión mexicana en julio de
1843,23 estableció el patrón discriminatorio en contra de los
mexicotejanos. De acuerdo con la constitución del estado y el
Tratado de Guadalupe Hidalgo, los tejanos de ascendencia
mexicana eran ciudadanos de los Estados Unidos. En
consecuencia, ni la ley de 1856 que estableció la Comisión de
Reclamaciones, ni alguna otra ley previa estableció los criterios
23

Inmediatamente después de la incursión del general mexicano Adrián Woll,
quien ocupó a San Antonio por una semana en septiembre de 1842, una fuerza
del ejército tejano y de auxiliares marcharon sobre el Bravo. Aunque el
presidente Houston dio orden de que regresaran, más de 300 hombres
decidieron cruzar el río y atacar las comunidades mexicanas. En un encuentro
con tropas mexicanas en Mier, Tamaulipas, la expedición fue derrotada y los
sobrevivientes fueron enviados a la Ciudad de México. Un fracasado intento
de fuga resultó en la ejecución de uno de cada diez prisioneros.
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�Los mexicotejanos

para probar los reclamos entre tejanos de origen angloamericano
o mexicano. Pero Wilson emitió sus propias reglas para presentar
y probar evidencia, incluyendo una que requería que la veracidad
de cualquier testigo “mexicano” se tuviera que comprobar con
testimonio de dos hombres “blancos”.24
Una mayor prueba de la actitud de Wilson hacia los
reclamantes mexicotejanos se encuentra en su reporte del primero
de junio de 1857. Aunque los mexicotejanos formaban un
pequeño porcentaje del número total de solicitantes de
certificados originales, ocho de los diez ejemplos que Wilson dio
de reclamaciones problemáticas eran de casos mexicotejanos.
Wilson intentó usar otro ejemplo, aunque lo tachó del borrador
del reporte: “De nuevo, en el caso de los herederos de Antonio
Chapa, uno de los testigos le era desconocido al comisario y no
se ofreció prueba de su verosimilitud”.25 No es sorprendente que,
de más de cien casos que Wilson le refirió a la cámara de
representantes, ninguno llevaba su recomendación. En sólo dos
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857. Mucho del trabajo del
comisario de reclamaciones se desconoce, pues aunque la ley requería que los
papeles de la comisión fuesen depositados en la oficina de tierras del estado,
ni las actas de la comisión ni las comunicaciones internas se encuentran en los
archivos de la oficina.
25
GLO: CC. Commissioner of Claims, Report, June 1, 1857.
24

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�Jesús F. de la Teja

de los casos, dictaminó la comisión en favor del reclamante.
Wilson no aprobó ni un solo reclamo original presentado por un
mexicotejano y solo emitió un solo certificado de reemplazo por
uno perdido. Cientos de casos quedaron abiertos cuando Wilson
se apartó de la comisión en julio de 1857.26
El 30 de noviembre de ese mismo año, Ángel Navarro,
diputado por el condado de Béxar en la cámara de representantes
del estado, hizo pública la actuación arbitraria por parte de
Wilson. Lo que trajo la situación a la vista del público, fue el
rechazo de Lázaro Garza en aceptar la regla del comisario de que
hombres blancos debían establecer la veracidad de los testigos
mexicotejanos. Según Navarro, el octogenario Garza había
acertado que:
Antes de someterse a la indignidad de que su carácter o el
carácter de sus testigos tuviera que ser probado por testimonio
de otros hombres, de cuales él se consideraba su igual bajo las
leyes, estaría dispuesto a perder hasta el último centavo y hasta
la última pulgada de tierra a lo cual pudiera tener derecho.27

Garza llevó su demanda directamente a la legislatura, la cual
refirió el caso a la misma comisión legislativa responsable de la

26
27

GLO: CC. Information gathered from Old Docket, 1857-1860.
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.

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�Los mexicotejanos

Comisión de Reclamaciones. Navarro, uno de los comisionados,
esclareció que sabía de la regla de Wilson por uno de los
secretarios de la comisión, James O. Illingworth, quien de
momento servía de comisario interino. El diputado mexicotejano,
entonces, calificó la regla de arbitraria y señaló que “no [era]
requerida por la ley [y establecía] una injusta e imprudente
distinción, una insidiosa discriminación donde la ley no prescribe
clases”.28 El 19 de diciembre de 1857, Lázaro Garza recibió su
desagravio por parte de la legislatura en la forma de un sitio y
labor de tierra.29
La Comisión de Reclamaciones debía concluir sus
funciones para el primero de enero de 1858 y James Illingworth,
el sucesor de Wilson, tenía por delante la tarea de concluir miles
de casos que quedaban abiertos. De tal modo, estando la función
de la comisión por vencerse, la legislatura extendió su plazo hasta
el primero de enero de 1859. La extensión no vino sin un duro
debate en la cámara de representantes, en el cual varios miembros
argumentaron que lo único que se ganaba con la extensión era
“dar unas oportunidades a aquellas personas deseando especular
ASG. “Legislative Proceedings”, Nov. 30, 1857.
Gammel’s Laws of Texas. “An Act for the Relief of Lázaro Garza”, vol. 4,
pt. 3, 1189.
28
29

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�Jesús F. de la Teja

en el país, lo cual nunca hubieran pensado hacer si a la comisión
no se hubiera creado”.30 Otro diputado fue más directo, llamando
a la comisión “un chantaje sobre los derechos del pueblo”.31 En
un intento de satisfacer las quejas, por lo menos en parte, la nueva
ley cerraba la posibilidad de hacer nuevas reclamaciones el
primero de septiembre de 1858.32
Lo claro era que la mayoría de las reclamaciones, por
parte de los mexicotejanos, eran fraudulentas, y el resultado de la
especulación nunca se podría probar adecuadamente. Aunque los
legisladores no se dirigieron al asunto en términos raciales,
durante el debate sobre la nueva ley, el comisario interino
continuaba documentando las prácticas de los especuladores de
esa forma. Por ejemplo, G. H. Nelson, abogado de quince
reclamantes mexicotejanos, no pudo presentar ni una pieza de
evidencia que el comisario considerara aceptable en ninguno de
los casos. Además de la calificación inicial de “no hay prueba
legal” al margen del nombre de cada solicitante, todos los casos
aparecen como 'rechazados' por una de tres razones. Aparte de no

30

ASG. Mr. McKinney of Travis, Legislative Proceedings, Jan. 4, 1858.
ASG. Mr. Chilton.
32
Sayles y Sayles, A Treatise on the Laws of Texas Relating to Real Estate,
and Actions to Try Title and for Possession of Lands and Tenements, 236.
31

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�Los mexicotejanos

presentar prueba legal, Juana Sánchez Martínez no presentó
evidencia de que era cabeza de familia. A cuatro de los
reclamantes se les acusaba de haber firmado sus declaraciones
juradas en blanco. El comisario encontró “la evidencia todo en
blanco” en otros ocho casos. Los defectos en las reclamaciones
de Enatugre Ochoa [sic] y María Victoriana Villarreal eran los
más graves. En estos casos “las declaraciones juradas están en
blanco en cuanto el nombre del solicitante, sin embargo, se han
jurado solemnemente por dos testigos y verificado por un notario
público bajo su puño y sello”.33
Dos casos de especulación resaltan por su magnitud.
Antony Superviele, un francés sirviendo de senador por el
condado de Béxar en la sexta legislatura, también representó a
más de 120 denunciantes mexicotejanos que solicitaban
certificados originales. Ni en un solo caso el comisario o la
legislatura pudo actuar en favor de sus clientes. Las anotaciones
abundan acerca de que la evidencia estaba incompleta o de que
ninguna prueba se había presentado. Otro francés, Xavier B. De
Bray, quien se había establecido en San Antonio en 1852, tomó
ventaja de su origen para hacerse abogado de 65 mexicotejanos.
33

GLO: CC. Entries 336-345, Old Docket, 1857-1860.

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�Jesús F. de la Teja

Hasta 1856 había trabajado de intérprete y traductor en San
Antonio, donde había establecido el periódico El Bejareño. Para
1856 De Bray se había mudado a Austin, donde consiguió el
puesto de traductor de la Comisión de Tierras antes de abrir una
academia, que mantuvo hasta alistarse en el ejército de la
confederación al principio de la guerra civil norteamericana.34 A
pesar de todo, sus conexiones no le otorgaron un tratamiento
preferente en la comisión o la legislatura. No se le aprobó ni un
solo reclamo, incluyendo 22 que presentó el 30 de agosto de 1858
sin motivo aparente, dos días antes de la fecha límite.35 De
momento es imposible determinar cuáles casos son de
especuladores que trataban de presentar reclamaciones que
habían comprado y cuáles sólo buscaban estafar a inocentes,
cobrando por hacer trámites que sabían que no darían resultados.
En cuanto a los mexicotejanos, los resultados de este
primer periodo fueron desastrosos. De los 404 apellidos hispanos
que aparecen en el registro de la comisión, aproximadamente 228
no recibieron acción alguna al no haberse recibido ninguna

Handbook of Texas Online, Anne J. Bailey and Bruce Allardice, “Debray,
Xavier Blanchard” [Consultado en línea el 28 de marzo de 2017]
http://www.tshaonline.org/handbook/online/articles/fde02.
35
GLO: CC. Passim, including nos. 2038-2059, Old Docket, 1857-1860.
34

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�Los mexicotejanos

evidencia. El comisario desestimó 100 solicitudes, en la mayoría
de los casos por una de las razones analizadas arriba, y la
legislatura rechazó 57 solicitudes que llegaron a sus manos.
Según el registro de la comisión, durante este periodo el
comisario emitió doce certificados de reemplazo y tres
originales.36

El

verdadero

desastre

para

la

comunidad

mexicotejana no consistió en el rechazo de solicitudes sin mérito,
sino en que tuvo un efecto negativo sobre la reputación de los
mexicotejanos, considerándolos poco fiables.
Sin embargo, la conclusión es que existía un prejuicio en
contra de denunciantes mexicotejanos no está basada sólo en la
examinación del registro de la comisión. Anteriormente, en el año
de 1858, la comisión especial compuesta de senadores y
diputados nombrada para revisar las denuncias remitidas por el
comisario, dictaminó un proyecto de ley que miembros de la
cámara de representantes encontraron discriminatorio. El 6 de
febrero de 1858, Ángel Navarro reiteró las acusaciones, que había
declarado en noviembre anterior, referentes a la manera de
proceder del comisario, y agregó nuevos alegatos de prejuicio por
36

GLO: CC. Passim, including nos. 2038-2059, Old Docket, 1857-1860. La
laboriosa tarea de revisar cada anotación del registro contra los expedientes
individuales todavía no se ha emprendido.
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�Jesús F. de la Teja

parte de la legislatura.37 Declaró el dictamen de la comisión
especial como “la más palpable y flagrante injusticia en contra de
una clase de individuos”. Prosiguió señalando que desde que se
había fundado la Comisión de Reclamaciones, los mexicotejanos
habían sido un objeto de “gran injusticia”. Le atribuyó la
situación a un “quizás honesto, pero de todas maneras mal
fundado, prejuicio en contra de esta clase de individuos”.
Navarro continuó su discurso esbozando la injusticia con
la cual la comisión había tratado a los mexicotejanos. No arguyó
que no se hubiera cometido fraude, solo que eso no debía de
enturbiar las reclamaciones legítimas. En cuanto a los dos
primeros comisarios, ellos habían actuado arbitrariamente y de
manera “no autorizada por la ley, observando ciertas distinciones
de clases donde tales no se conocían ni en la constitución ni en
las leyes”. Además, incluso en los casos en que pruebas
adicionales se habían presentado por dos respetables hombres
blancos, “el comisario no había recomendado ni un solo
certificado original”.
El legislador mexicotejano entonces puso su mira sobre la
comisión especial. Navarro no podía entender cuáles reglas podía
37

ASG. “Legislative proceedings”, February 5-6, 1858.

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230

�Los mexicotejanos

haber adoptado la comisión para que la llevaran a aceptar sólo dos
reclamaciones de mexicotejanos. “Pareciera que la comisión, al
descubrir algunas reclamaciones palpablemente fraudulentas,
estuviera disgustada con esta clase de solicitante y [hubiera]
concluido rechazar el grupo entero en masa”. Siguió que esto se
hacía a pesar de que, hombres como Mirabeau B. Lamar y Joseph
Lee (el presidente de la misma comisión), habían respondido por
algunos de los testigos mexicotejanos. Quizás lo más irritante
para Navarro era su conclusión de que al revisar la lista de las
reclamaciones que esta comisión había rechazado, observó que
en muchas de ellas las razones de la comisión para hacerlo se
anotaban individualmente, pero en el caso de los reclamos de
origen mexicano, se había procedido de otra manera. En estos
casos, parece que la comisión no actuó después de examinar los
méritos de cada uno, sino que rechazó todo lo que parecía
mexicano por la sola razón de que habiendo falsas reclamaciones
entre ellos, no se veía capaz de diferenciar.
Jack Latham, otro diputado con un electorado que incluía
gran número de mexicotejanos, respaldó las quejas presentadas
por Navarro y agregó dos propias. Primero, Latham observó que
a los mexicotejanos sólo se les trataba de ciudadanos a la hora de
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votar o de pagar impuestos, “pero cuando piden derechos iguales
bajo nuestras leyes, son negados, aunque nacieron y muchos
siguen viviendo en Texas”. Segundo, no existía razón para negar
los reclamos de un grupo que había cumplido con la ley de la
misma manera que otros denunciantes y que había sufrido los
mismos altos costos para viajar a Austin a presentar sus
reclamaciones.
El día anterior, Hamilton P. Bee, representante de Laredo,
había hablado de otro tipo de discriminación en contra de los
mexicotejanos. Objetó que, aunque todas las reclamaciones de su
distrito se habían probado apropiadamente, habiendo respondido
por los testigos tanto él como el juez de distrito E. J. Davis,
ninguna de las solicitudes había sido aprobada por el comisario.
Además, la comisión especial había visto bien otorgar
certificados en casos procedentes de la parte oriental de Texas,
mientras que rechazaba todas las reclamaciones procedentes al
oeste del Río San Antonio.
Bee encontró ridículo que la comisión argumentara que
“puede que haya algunos reclamos válidos entre ellos, pero a la
comisión le es imposible distinguir”, y se quejó de discriminación
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�Los mexicotejanos

bajo dos formas. Primero, la comisión intentaba excluir a los
mexicotejanos de recibir un beneficio legítimo bajo el equivocado
argumento de que Texas no tenía jurisdicción sobre Laredo,
mientras que el gobierno de Texas había reclamado esa parte del
estado constantemente desde diciembre de 1835. Segundo, que,
si los residentes del Río Grande habían sido ciudadanos desde el
2 de marzo de 1836 y podían presentar pruebas legales, tenían
“tanto derecho a sus terrenos como cualquier otro ciudadano de
la República de Texas, a no ser que la legislatura hiciera una
distinción entre ciudadanos, algo que no se ha hecho y no se
puede hacer bajo la constitución”.38
Basándose en estos argumentos, Jacob Waelder, el otro
diputado por Béxar, propuso que el proyecto de ley se le
devolviera a la comisión “con instrucciones que lo cotejara de tal
manera que se traten igualmente a todos los reclamantes”. Sin
embargo, no fue así. Joseph Barnard, diputado por Goliad y
sobreviviente de la llamada “Masacre de Fannin”,39 sacó a la luz

ASG. Mr. Bee, “Legislative Proceedings”, February 5, 1858.
Ejecución de más de 300 rebeldes tejanos el Domingo de Palmas de 1836 en
Goliad. Se habían rendido unos días antes, suponiendo que se les transportaría
a Nueva Orleans. Sin embargo, a pesar de que varios oficiales mexicanos
38
39

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233

�Jesús F. de la Teja

un tema que hasta ese momento se había evitado. No veía cómo
se le podía pedir a la cámara de representantes no observar una
distinción entre razas cuando “con muchos proyectos de ley para
el relievo [sic] de negros libres, en las acciones tomadas sobre los
voluminosos y hábiles dictámenes de sus comisiones sobre
Kansas, y sobre la cuestión de la esclavitud, esta cámara
enfáticamente ha reconocido distinciones entre las razas”.
Concluyó su discurso añadiendo: “¿ha de haber una distinción
entre las razas en . . . Texas oriental, pero ninguna en el oeste [de
Texas]? Espero que los señores reconozcan las consecuencias del
punto antes de que lo admitan”. En consecuencia, la propuesta
fue rechazada y el dictamen de la comisión fue aprobado
abrumadoramente por la cámara de representantes. Para la
mayoría de los diputados, tratar un asunto sobre los
mexicotejanos era tratar un asunto sobre otra raza.
No tardó en llegar a San Antonio la noticia de la acción de
la legislatura. El periódico San Antonio Texan comentó
favorablemente sobre la acción de la legislatura, usando vívidas
palabras al describir muchas de las reclamaciones. “Ni una en

pidieron clemencia por ellos, el general Santa Anna ordenó que se pasaran por
las armas.
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234

�Los mexicotejanos

veinte” hubiera sido otorgada al reclamante original, según el
editor, pues las reclamaciones habían sido “compradas en casi
nada por personas que buscan obtener su sustento de cualquier
manera menos por su esfuerzo personal”. En coplas, añadió que
los especuladores “Esperaban ser ricos / Estafando el estado”.40
Concluyó culpando a los especuladores por la pérdida de
confianza por parte de la legislatura hacia todos los reclamos,
privando así a los meritorios “de sus beneficios legales”.41
El San Antonio Ledger, que reprodujo el artículo del
Texan, defendió a los solicitantes argumentando que la mayoría
habían sido honestos, muchos de ellos viudas y huérfanos. La
mayoría de las reclamaciones todavía seguían en manos de los
reclamantes originales “y las excepciones se habían comprado a
precios justos, después de que el comisario había declarado que
estaba completamente satisfecho, no sólo con las pruebas sino
con la justicia de las reclamaciones”. Esto, por supuesto, era una
exageración, ya que hemos visto que desde el principio el
comisario se había negado a recomendar los reclamos de
mexicotejanos.

40
41

“Hoped to become great, by duping the state”.
San Antonio Ledger, February 27, 1858.

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Conclusiones
Aunque mi investigación sigue, me permito presentar unas
conclusiones tentativas. Primero, las actividades en torno a la
Comisión de Reclamaciones reforzaron estereotipos y le dieron a
los racistas angloamericanos herramientas para poder degradar el
estatus de los mexicotejanos. Para ellos, los mexicotejanos en su
conjunto no eran confiables y estaban dispuestos a participar en
el más siniestro fraude. Este parecer se aceptó a pesar de que
había evidencias considerables de un descontrolado fraude de la
misma índole en las porciones angloamericanas del estado. En
consecuencia, a pesar de una igualdad constitucional entre
anglotejanos y mexicotejanos, le fue permisible a los oficiales del
estado imponer una carga de prueba más onerosa a éstos que a
aquellos, y tratar a un grupo como conjunto, pero al otro de
manera individual.
Segundo, el valor de la ciudadanía de los mexicotejanos
fue puesta en duda. Aunque el derecho tejano y el Tratado de
Guadalupe Hidalgo hicieron ciudadanos a los mexicanos que
vivían al norte de la nueva frontera, esa ciudadanía estaba sujeta
a una interpretación arbitraria. La mayoría de los legisladores no
tuvieron problema en cambiar la fecha en la que la zona fronteriza
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�Los mexicotejanos

entre el Nueces y el Bravo se incorporó a Texas, de manera que
podían negarle beneficios a los mexicanos de esa región mientras
se les extendían a los anglotejanos. Es decir, por un lado, los
títulos mexicanos emitidos después del 2 de marzo de 1836 no
eran válidos porque las autoridades mexicanas ya no tenían
jurisdicción al norte del Bravo, y por el otro lado, los mexicanos
residentes en esa zona no tenían derecho a beneficios en Texas
hasta después de la anexión de Texas a Estados Unidos.
Tercero, tanto los especuladores escrupulosos como los
que no lo eran tomaron ventaja de los mexicotejanos y
contribuyeron al deterioro de sus derechos. Al presentar
reclamaciones falsas o engañosas, y haciéndolo de manera
obviamente descuidada, le hicieron fácil a la legislatura argüir
que la reputación de los reclamantes mexicotejanos estaba
mancillada. Peor aún fue que algunos de los especuladores usaron
su posición de confianza dentro de la comunidad mexicotejana
para llevar a cabo sus planes. Desconociendo el nuevo idioma y
la nueva ley anglosajona, muchos mexicotejanos aparentemente
se convirtieron en socios involuntarios de un complot de fraude
en contra del estado.

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�Jesús F. de la Teja

Los mexicotejanos todavía pudieron recibir justicia
individualmente

y

contaron

con

representantes,

tanto

mexicotejanos como anglotejanos, que defendieron sus intereses
enérgicamente. Sin embargo, es claro que tales casos
constituyeron una minoría y que la constitución y leyes del estado
no fueron absolutas. Así como en la economía y en las relaciones
sociales, las ideas de raza y cultura determinaron la posición legal
en la sociedad tejana. En un grado considerable, el trato injusto a
los mexicotejanos en la obtención de derechos de suelo
contribuyó al proceso de discriminación y segregación que se
siguió acrecentando hasta mediados del siglo XX.
Referencias
Archivo
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Texas General Land Office (GLO)
Bibliografía
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Blanchard”. Handbook of Texas Online, 1952.
http://www.tshaonline.org/handbook/online/articles/fde02

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-5

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�Juan B. Tijerina: La obra política esencial de un
intelectual y su trascendencia en el paisaje cultural de
Tamaulipas
Juan B. Tijerina: The essential political works of an intellectual,
and its importance in the cultural landscape of Tamaulipas
Octavio Herrera Pérez
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de
Tamaulipas
Corresponsal de la Academia Mexicana de la Historia
orcid.org/0000-0001-6885-2486

Resumen: En este artículo hago un análisis biográfico de Juan B.
Tijerina (1857-1912), intelectual tamaulipeco que destacó por su
participación en el periodo de consolidación política e ideológica del
Estado Mexicano. Como mentor, influyó de manera decisiva para
sostener el principio de laicidad y defender la preeminencia de la
educación y el pensamiento liberal sobre la influencia del naciente
obispado de Tamaulipas. Las referencias de su actuación política,
narradas por la escasa bibliografía existente, lo señalan como un
personaje opositor al régimen de Porfirio Díaz, cuando en realidad, tras
un breve lapso como antagonista, abrazó estrechamente sus vínculos
con el poder. Explicar la creación de ese mito político-cultural en la
entidad es uno de los objetivos en este estudio, además de explorar las
diversas aristas de la sociedad tamaulipeca durante los complejos años
del porfiriato.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-6

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�Octavio Herrera Pérez

Palabras clave: liberalismo; laicidad; historia de la educación;
periodismo; Tamaulipas.
Abstract: In this article, I make a biographical analysis of Juan B.
Tijerina (1857-1912), an intellectual from Tamaulipas who stood out
for his participation in the period of political and ideological
consolidation of the Mexican State. As a mentor, he had a decisive
influence to uphold the principle of secularism and defend the
preeminence of education and liberal thought over the influence of the
nascent bishopric of Tamaulipas. The references to his political
performance, narrated by the scarce literature, pointed to him as a
character opposed to the Porfirio Díaz regime. Nevertheless, after a
brief period as an antagonist, he closely embraced his ties with power.
The objective of this article is to explain the creation of this politicalcultural myth in the state. Besides, it seeks to explore various aspects
of the Tamaulipas society during the complex years of the Porfiriato.
Keywords: liberalism; secularism; history of education; journalism;
Tamaulipas.

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�Juan B. Tijerina

Introducción
De entrada, cabría preguntar sobre la existencia o no de héroes
culturales en Tamaulipas durante la etapa formativa de la entidad,
que iría desde su establecimiento colonial, a mediados del siglo
XVIII, hasta el desmoronamiento del antiguo régimen porfirista.
En una acepción sociológica amplia, se podría considerar el
impacto que tuvieron las obras de esos personajes en su propio
tiempo, o bien, la huella que dejaron en el universo de las letras y
que permitió más tarde identificar y revalorar su legado. Hecho
un agudo repaso desde la perspectiva de la historia cultural, se
puede afirmar que sí los hubo, aunque en esta categoría hay que
considerar no única y necesariamente a oriundos del terruño
tamaulipeco (pues nos situaríamos en un reduccionismo
intolerable), sino a algunos personajes procedentes de otras partes
del país, y aun del extranjero, que han marcado las luces del
pensamiento, la ciencia y la cultura en Tamaulipas.
Bajo las anteriores consideraciones, he de hacer el
recuento de quienes se pueden situar en la categoría propuesta.
Fray Vicente de Santa María sería el primero, vallisoletano, quien
antes de concluir el Siglo de las Luces elaboró un texto que
representa la piedra angular de la cultura tamaulipeca, no solo por
cuanto a su alegato historiográfico en el que pondera y reivindica
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243

�Octavio Herrera Pérez

la figura y obra del colonizador José de Escandón, sino porque,
basado en el paradigma identitario del criollismo, resaltó la
naturaleza y sociedad novohispana presente en el Nuevo
Santander para anteponerlo a los conceptos eurocentristas que
denostaban a América como un continente enraizado en la
barbarie. Luego se situaría el coahuilense Miguel Ramos Arizpe,
cura de Real de Borbón (Villagrán) y Aguayo (Ciudad Victoria),
donde conceptualizó su célebre Memoria sobre el estado de las
provincias Internas de Oriente, que sirvió de base para que las
Cortes de Cádiz establecieran las Diputaciones provinciales en
todo el imperio español, incluido el ahora noreste mexicano. Por
otra parte, los primeros años de la vida independiente son
encarnados por las figuras encontradas de José Antonio Gutiérrez
de Lara y José Eustaquio Fernández, el primero exrector del
Seminario de Monterrey y visionario de la retención territorial del
septentrión mexicano, en tanto que el segundo, polemista político
y egresado del doctorado en teología en el colegio de San
Ildefonso de México, fue el autor de la nomenclatura de
“Tamaulipas”, así como de la ubicación definitiva de la capital
del estado en la villa de Aguayo.
Antes del parteaguas del siglo XIX, dos figuras cubren el
escenario del pensamiento, la ciencia y la observación social en
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�Juan B. Tijerina

Tamaulipas, lo que los ubica como héroes culturales. Ambos
extranjeros, pero mimetizados definitivamente con el terruño
tamaulipeco, donde radicaron y murieron. Uno de ellos fue José
Núñez de Cáceres, prócer de la independencia de la República
Dominicana, quien por sus méritos al servicio institucional de la
entidad sería distinguido en su tiempo como “benemérito del
estado”. El otro, franco-suizo, Jean Louis Berlandier, fue el
primer científico actuante en estos lares, cuya obra escrita sobre
el noreste mexicano es un clásico para entender la pérdida de
Texas, y cuyo legado documental está aún por abrir nuevos
horizontes de conocimiento. Ya en el arranque de la segunda
mitad del siglo XIX, la pluma del pensador político Luis García
de Arellano abarca con amplitud el horizonte de la cultura
tamaulipeca, lo mismo que el Instituto Literario de San Juan,
lugar del que emergería un semillero de personajes muy
distinguidos en diversos campos del conocimiento y la cultura,
entre ellos, nuestro hombre: Juan B. Tijerina.
Origen y formación inicial
Juan Bautista Tijerina Villarreal nació en Matamoros,
Tamaulipas, el 24 de julio de 1857. Su madre fue Dolores
Villarreal, y su padre el coronel Miguel Tijerina Goseascochea,
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�Octavio Herrera Pérez

quien tenía raíces en los primeros pobladores del Nuevo
Santander y estuvo emparentado con el célebre caudillo
fronterizo, Juan Nepomuceno Cortina.1 Juan Bautista fue el
segundo hijo de una familia norteña modesta, cuyo primer hijo
fue Francisco (n. 1856), el tercero Feliciana del Refugio (n.
1862), y el último, Carlos (n. 1863).
No existen referencias que hagan dudar que Juan B.
Tijerina permaneció durante toda su infancia y juventud en su
ciudad natal. Cuando estuvo apto para comenzar a cursar sus
primeras letras y estudios, Matamoros experimentaba el bullicio
de la bonanza algodonera producida por el impacto de la guerra
civil de los Estados Unidos, y casi enseguida fue ocupada durante
dos años por el ejército que sostenía el imperio de Maximiliano
de Habsburgo. Luego vendría la restauración republicana y con
ello la reestructuración del Instituto Literario de San Juan, cerrado
durante los momentos de conflicto, luego de su creación en 1857.
En efecto, este colegio –de corte estrictamente laico, a pesar de

1

El coronel Tijerina Goseascochea participó en la defensa de la ciudad de
Matamoros en 1851, cuando ésta ganó el título de Heroica, Leal e Invicta, y se
incorporó más tarde a las lides liberales en Tamaulipas en favor del plan de
Ayutla. En 1861-1862, se distinguió combatiendo de lado del bando amarillo
en la confrontación civil local entre los Rojos y Crinolinos.
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�Juan B. Tijerina

su nombre– fue creado el 15 de septiembre de ese año por el
gobernador Juan José de la Garza, motivado por el consejo del
doctor en filosofía Augustus Schinder, quien desde Nueva
Orleans le indicó al mandatario tamaulipeco la conveniencia de
establecer una institución al servicio de los “estados de oriente”
de México, bajo los patrones de los liceos prusianos y
francmasones de los Estados Unidos.2
Fue en el Instituto Literario de San Juan donde Juan B.
Tijerina continuó sus estudios, costeándoselos él mismo, al
trabajar como portero en la escuela “David Salinas Cantú”. Allí
cubrió el programa de estudios de la institución, que contemplaba
lógica, estética, ideología pura, gramática, psicología, teodicea y
filosofía moral, ciencias exactas, aritmética, teneduría de libros,
álgebra, geometría, cálculo diferencial e integral, física, química
elemental, meteorología, astronomía, geografía universal,
cronología, historia y derecho. Entre sus maestros de esta época
de estudios, figuró José Solernau, quien era toda una institución
en esta etapa formativa de la educación superior en Tamaulipas.

2

Raúl García García, Apuntes para la historia de la educación en Tamaulipas
(Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de
Investigaciones Históricas, 1980), 43-47.
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�Octavio Herrera Pérez

Adquirido el grado de maestro, se dedica a la enseñanza
de sus disciplinas predilectas: gramática y literatura, destacando
en ellas por su eminencia.3 Sin embargo, no puede ser indiferente
al acontecer político de su tiempo. Para la década de los años
setenta, el general Servando Canales era el hombre fuerte de
Tamaulipas, y como conocedor de la entidad y sabedor de que en
la frontera norte se encontraba el dinamismo económico y la
región geoestratégica frente al poderoso vecino del norte, hizo
trasladar la capital del estado a Matamoros en 1879. Dos años
más tarde, la muerte de Canales, la inercia de la tradición y el
vacío de poder hicieron que los poderes retornaran a Ciudad
Victoria. Fue el momento en que Juan B. Tijerina, imbuido de ese
ambiente de plena actividad pública en su ciudad natal, se
decidiera por participar en las lides de la política.
Primera participación político-administrativa
Para 1882, Juan B. Tijerina representa al partido de Matamoros
en la legislatura local, en cuyo desempeño demuestra rasgos de
entrega con su compromiso público, al donar 160 pesos de sus

El término “maestro” se utiliza en este trabajo como sinónimo de profesor
dedicado a la enseñanza, y no como un nivel del escalafón de los niveles
académicos que hoy se emplean.
3

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�Juan B. Tijerina

dietas para el fomento del fondo de instrucción pública de esta
ciudad.4 Dos años más tarde, aparece la noticia de que ha sido
nombrado como magistrado del Tribunal Superior de Justicia, en
compañía de los señores Manuel M. Canseco, Antonio Fernández
Rodríguez, Agustín González Morales, Francisco G. Galván y
Joaquín Caballero, actuando como fiscal el licenciado Juan Luis
Tercero.5 No obstante, a pesar de este dato de su paso por el
máximo tribunal de justicia del estado, no existe referencia
documental contundente que avale que tomó posesión del cargo
de magistrado.6
En 1886, el nombre de Juan B. Tijerina vuelve a figurar
en el quehacer público, esta vez como diputado electo, formando
parte en calidad de suplente de la mesa directiva de la legislatura
4

La Patria, México, diciembre 19 de 1882, Hemeroteca Nacional (en adelante
HN).
5
La Libertad, México, julio 17 de 1884, HN.
6
Cabe añadir que, si bien Juan B. Tijerina tenía una formación educativa
universal, que incluía el estudio del derecho, esto no lo capacitaba para asumir
una responsabilidad de tal naturaleza. Pero el caso es que el dato sobrevivió
incluso en las paredes de la Sala de Plenos del tribunal de justicia de la entidad,
y también es referido en el listado de magistrados vigentes entre 1871-1917.
José Rafael Sáenz Rangel, El Poder Judicial de Tamaulipas a través de sus
leyes y magistrados presidentes (Ciudad Victoria: Supremo Tribunal de
Justicia de Tamaulipas, 2012), 387. Una revisión exhaustiva de los libros de
acuerdos de la época en que se señala su presencia en el tribunal, realizada en
compañía de la directora del archivo histórico y administrativo del mismo,
Gabriela García, confirmó la inexistencia de su firma.
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local, presidida por Manuel González hijo, con Luis Guerra y
Guerra como vicepresidente y como secretarios los señores Juan
González Quintanillas e Ignacio Saldaña.7 Es decir, Tijerina se
codeaba con los representantes de las fuerzas políticas del estado,
que en algunos casos representaban también el poder económico
y contaban con influencia política a nivel nacional, como el caso
de Manuel González hijo, cuyo padre fue presidente de la
república entre 1880 y 1884.8 Ya para 1888, el propio Tijerina
preside la comisión permanente del congreso local, ante la
clausura del segundo y último período de sesiones, a acompañado
de los diputados Antonio Domínguez y Villarreal como segundo
vocal, Juan González Quintanilla como secretario y Guadalupe
Escobar como suplente.9
7

El Tiempo, México, octubre 5 de 1886, HN.
Radicado en Ciudad Victoria, aquel político comenzó a amasar una gran
fortuna, en buena medida gracias a la adquisición de extensas propiedades
rurales (entre ellas las haciendas de Tamatán, la Mesa, Dolores y El Cojo y
Anexas), además de pretender asumir el poder político local a primer nivel.
Gobernaba entonces el general Rómulo Cuéllar, cuñado del difunto hombre
fuerte de la entidad, Servando Canales, y sucesor en el gobierno del estado del
hermano de éste, Antonio Canales Molano, de quien, a pesar de pertenecer al
mismo núcleo familiar, se había distanciado en forma táctica, con la intención
de lograr una continuidad de su propia carrera política en el momento en que
el general Porfirio Díaz comenzaba a centralizar todas las redes de mando en
el país. Maribel Miró Flaquer, Historia de dos caciques y un proyecto de
nación: vida política en Tamaulipas durante la segunda mitad del siglo XIX
(Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2010).
9
El Nacional, México, febrero 1 de 1888, HN.
8

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Cuando ya rebasa los treinta años, Tijerina es un hombre
maduro y políticamente actuante. En lo social no se queda atrás –
a pesar de que aún no ha contraído matrimonio, algo habitual para
aquella época–, máxime si se participaba de las reuniones del
Casino Matamorense, del que ya había formado parte desde antes,
y no se conoce la razón de su distanciamiento. Lo cierto fue que
en 1889 se da la noticia de su reingreso a este crisol de una elite
que vivía en la añoranza de un esplendor ya en pleno eclipse.10
Matamoros, para entonces, había dejado de ser el nodo
económico de la frontera de Tamaulipas, pues justo en ese año el
ferrocarril que enlazaba a México con Estados Unidos cruzaba
por los dos Laredos, muchos kilómetros río arriba del Bravo.
Un sólido vínculo político
Juan B. Tijerina y Guadalupe Mainero fueron contemporáneos,
habiendo nacido éste apenas un año antes que aquel; ambos eran
oriundos de Matamoros y fueron alumnos del Instituto Literario
de San Juan. De aguda inteligencia, Mainero destacó desde antes

10

Su reingreso al Casino Matamorense lo hizo en una ceremonia en la que el
general Emiliano Lojero fue admitido por vez primera, en tanto que Tijerina y
los señores Guadalupe Fernández, el doctor Carlos Macmanus, el licenciado
Cañedo, José R. Villalobos y Juan Cantú, se integraron nuevamente a esta
asociación. El Nacional, México, agosto 10 de 1889, HN.
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�Octavio Herrera Pérez

de recibir su título de abogado, al impartir clases en este mismo
colegio a varias generaciones en las áreas de filosofía, lógica y
ética. También ambos cultivaron una gran pasión por la escritura,
participando Mainero como colaborador del periódico El
Progreso, el principal órgano de prensa escrita en la frontera
tamaulipeca en tiempos de la república restaurada. Del mismo
modo, escribía en los periódicos El Bravo y El Cronista, donde
comenzó a perfilar una pluma crítica en los temas del acontecer
político de la entidad, actitud que lo llevó a ser conocido como
“Bayardo de la Prensa”.11
Del vínculo entre ambos personajes no queda la más
mínima duda, lo mismo que del mutuo apoyo que se prestaron,
tanto del político en los años difíciles para el poeta metido a
oposicionista, como del poeta mismo empuñando la armadura de
las palabras para defender al político. Su fuerte amistad y
compromiso fue motivo de una auto-rememoración hecha a
través de uno de los seudónimos al servicio del poeta, “Y Griega”,
11

Muy posiblemente este seudónimo le fue otorgado en honor del Caballero
Bayardo, Pier du Terrail, uno de los más grandes héroes de Francia en el
Renacimiento, conocido por su valor proverbial, al desempeñarse “sin miedo
y sin tacha”; y hasta es de presumirse que su amigo Juan B. Tijerina pudo
habérselo aplicado, pues ambos, en ese momento, estaban al abordaje de
ampliar las oportunidades para adquirir una posición firme en el escenario
público de Tamaulipas.
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bien como si fuera de él mismo, o bien por servir directamente a
sus directrices:
Juan B. Tijerina, Director de aquel semanario [El Progresista],
fue uno de los íntimos amigos de Mainero: nacieron en la
misma ciudad —Matamoros—; desde la infancia estrecharon
afectos, y juntos cultivaron el amor a las letras, dejando, en
cuantas hojas volantes se publicaban allá entonces, las huellas
de su talento y de su inspiración: el uso en estrofas candentes,
robustas, llenas de juvenil entusiasmo hacia todo lo grande y
hacia todo lo bello; el otro en amplios períodos de una prosa
que brotaba de su pluma con facilidad insuperable.
Tales antecedentes justifican de parte de Tijerina el homenaje
consagrado al tamaulipeco ilustre que desde la cátedra, desde
la prensa y desde el foro, donde puso de relieve sus
excepcionales facultades de educador, de periodista y de
jurisconsulto, escaló con aplauso de todos sus conterráneos, la
Primera Magistratura de su Estado natal. Ahí le sorprendió la
muerte, afectando intensamente a cuantos alcanzamos a
presenciar de cerca todo lo que valía aquel espíritu noble, alto
y enérgico, enamorado de la verdad y del derecho y con una
devoción ferviente por el credo liberal republicano.12

El texto anterior fue redactado en 1905, cuando ya muchas cosas
habían pasado en la relación entre ambos colegas matamorenses.
Su época de mayor encuentro estaría marcada con gran
fecundidad en poco más de un lustro –1895 a 1901–, pero, para
“Y Griega, Hermoso Tributo”, El Progresista, C. Victoria, agosto 27 de
1905, Hemeroteca del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Autónoma de Tamaulipas (en adelante H-UAT).
12

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llegar a ella, la senda de su actuación política previa los llevaría
por caminos diferentes. Hacia 1885, el crítico, periodista y
abogado Guadalupe Mainero fue cooptado por el gobernador
Rómulo Cuéllar, quien lo integró como secretario general de
gobierno.13 Por su parte, Juan B. Tijerina, en esta coyuntura,
pareció encaminarse hacia la abierta oposición.
Disidencia y exilio
Sin que por ahora se pueda disponer de la precisión documental
para detallar la secuencia y causas de los acontecimientos que
determinaron el breve exilio de Juan B. Tijerina, bastará hilvanar
con alguna coherencia los escasos y hasta imprecisos datos de
este episodio de su vida. En principio, se deben ubicar
cronológicamente en el momento en que el general Porfirio Díaz
se enfiló hacia su primera reelección, logrando que en 1887 el
Congreso de la Unión hiciera las modificaciones pertinentes para
que el siguiente año ésta se elevara a precepto constitucional,

13

Al cooptar a los intelectuales, Cuéllar se ajustaba a la práctica sistemática
del presidente Díaz ante la disidencia del país, al señalar respecto a las voces
críticas que “ese gallo quiere mais”. Y así fue como, a través de Justo Sierra,
operó para atraerse a los intelectuales opositores, integrándolos al gobierno,
como lo hizo con Francisco Bulnes, Salvador Díaz Mirón, Victoriano Salado
Álvarez, Federico Gamboa, Francisco G. Cosmes, Telésforo García y otros.
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contradiciendo así la máxima que había inspirado la rebelión del
plan de Tuxtepec: “Sufragio Efectivo, No Reelección”.
La virtual entronización de Díaz en el poder ya había sido
duramente criticada por el médico y general Ignacio Martínez,
quien fue su adepto en las lides tuxtepecanas, pero que se sintió
defraudado –como muchos otros, pero que aguantaron callados–
cuando en 1884 el oaxaqueño había vuelto al poder, y ni qué decir
en 1889 cuando inició el largo ciclo de sucesiones continuas en
la presidencia de la república. Martínez era oriundo de San
Carlos, Tamaulipas, y como discípulo en Monterrey del doctor
Eleuterio González, cultivó el amor por las letras; de ahí que la
expresión de su oposición política al temprano régimen porfirista
la hiciera a través de las páginas de El Mundo, un periódico que
publicó inicialmente en Brownsville a partir de 1884, y cuya
resonancia se dejaba sentir del otro lado del río Bravo.
La presencia del doctor Martínez y de su recia
personalidad, que encarnaba la pureza del pensamiento del
liberalismo mexicano aún no pervertido por los intereses del
poder político-administrativo, debió sin duda influenciar las
convicciones de Juan B. Tijerina y las acciones que se afirma que
tomó. Una de ellas fue oponerse a las restricciones que el
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gobierno de Díaz hizo a la libertad de expresión periodística; otra
más, el negarse a ocupar una curul en el Congreso de la Unión,
como le fue ofrecida; y, finalmente, el pronunciamiento de un
discurso tipificado por una “catilinaria” contra el régimen del
presidente Díaz,14 por lo que fue perseguido y obligado a buscar
el exilio.15 Radicó en Brownsville y San Antonio, Texas, donde
hizo publicar el periódico La Libertad, en el que expresaba
abiertamente

su

oposición

al

gobierno

mexicano.

Lamentablemente, no se conoce hasta ahora ejemplar alguno de
este periódico para valorar el grado de compromiso que adquirió
Tijerina con la causa disidente a Díaz, la que no debió de ser
absolutamente radical como para romper con todos los puentes y
ubicarse en un punto de no retorno,16 algo que sí le sucedió al
“Catilinarias” fueron cuatro discursos pronunciados por Cicerón en el año
63 a.C., luego de descubierta y reprimida una conjura encabezada por Catilina
para dar un golpe de Estado, lo que significa en lenguaje llano que se trata de
un escrito o discurso vehemente dirigido contra alguna persona.
15
Juan Fidel Zorrilla y Carlos González Salas, Diccionario biográfico de
Tamaulipas (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto
de Investigaciones Históricas, 1984), 466-467.
16
Una ulterior e imprecisa versión sobre esta etapa de la vida de Tijerina a la
que agrega elementos para mitificar su figura, muchos años después de
ocurridos estos hechos, fue de la autoría del escritor y periodista yucateco
Armando Trujillo Núñez, quien señaló erróneamente que su exilio ocurrió ¡en
1906!, y que se trataba de ‘una de las más recias personalidades tamaulipecas
14

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doctor Ignacio Martínez, que, habiéndose mudado a Laredo,
Texas, y luego de varios atentados infructuosos contra su vida,
finalmente fue asesinado el 3 de febrero de 1891.17
Aprehensión y peligro de muerte
El tiempo del exilio se agotó aún más para Juan B. Tijerina tras
la muerte de Martínez y la rebelión armada que poco después
emprendió su seguidor, Catarino Garza. Mantenerse en el sur de
Texas era aceptar tácitamente su adhesión a los opositores
radicales. Todo eso debió pasar por su cabeza y hasta pudo ser
advertido por quienes le tenían consideraciones. Lo cierto fue que
a principios de 1894 cruzó la frontera y de inmediato tomó el
empleo de preceptor de la escuela oficial de Nuevo Laredo, lo que
confirma los lazos de solidaridad con los que contaba. Al saberse
de esta decisión y con el ánimo de llevar agua al molino del
régimen de Díaz, un periódico de la capital del país publicó una
breve gacetilla editorial dando cuenta de este hecho:
[…] por su postura ideológica, en cuyo carácter no cabía actitud lacayuna ante
los poderosos, combatió con rudeza al dictador Porfirio Díaz […]’. Citado en
Carlos González Salas, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, en Páginas
escogidas, Juan B. Tijerina. Introducción y selección de textos de Carlos
González Salas (Ciudad Victoria: Gobierno del estado de Tamaulipas,
Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 21.
17
Zorrilla y González, Diccionario biográfico de Tamaulipas, 303-305.
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Eso prueba que el Sr. Tijerina y todos los oposicionistas allende
el Bravo, no tienen razón al atacar al Gobierno de México o si
la han tenido, no son firmes en sus convicciones. Nos
alegramos, como quiera que sea, que el Sr. Tijerina haya vuelto
sobre sus pasos y que haya dejado de comer el amargo pan del
destierro voluntario.18

La tácita actitud de sometimiento al orden porfirista no le valió
por lo pronto a Juan B. Tijerina. Los agentes federales que
pululaban en Nuevo Laredo seguían todos sus movimientos y
estaban al pendiente de las acciones que tomara. Y lo hacían con
tanta aplicación que sobredimensionaban su importancia. Porque
se dio el caso, de acuerdo con una versión de la época, que
Tijerina estuvo presente en una reyerta entre su acompañante,
Arturo Martínez Cáceres, “amante de la riña y los escándalos”,
con un “abogado distinguido”, de lo que resultó la aprehensión de
ambos.19
Otro testimonio asegura que la aprehensión, girada por el
juez federal situado en este puerto fronterizo, tenía un trasfondo
más profundo, es decir, la sospecha de subversión política. Y se
publicó de la siguiente manera:

18
19

La Patria, México, marzo 8 de 1894, HN.
Otra versión, en La Patria, México, mayo 22 de 1894, HN.

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Nuestros estimados amigos los Sres. Lic. Antonio Martínez
Cáceres, Juan B. Tijerina y Antonio Bustamante fueron
reducidos a prisión en esta ciudad, por orden del Sr. Juez de
Distrito, como a las cinco y media de la tarde del miércoles
último, y dos días después fue también aprehendido por
disposición de la misma autoridad el joven empleado de esta
Aduana José Núñez de Cáceres.

El Sr. Martínez es un abogado inteligente y activo, apenas ayer
llegó a Laredo y recomendado por personas muy respetables; el
señor Tijerina tenía a su cargo la dirección del primer
establecimiento Público de Niños de esta Municipalidad, y por su
amable y franco carácter, gozó de numerosas relaciones; además
¿quién no conoce y quién no quiere a Tijerina, el vate popular de
esta frontera? […]
La causa que se les instruye es, según sabemos, por sospechas
de rebelión y parece que estas sospechas nacieron de una falsa
coincidencia entre ciertas expresiones que se dice manifestó en
público una de las personas que ya dejamos citadas, y lo que en
varios párrafos vino después declamando el [periódico] Amigo
del Pueblo, que se edita en Laredo Texas.
Como la policía sediciosa ha sido siempre la vena enferma del
país, y por tal razón lo que más vigilan nuestras autoridades, no
es de extrañarse el celo desplegado por el C. Juez de Distrito.20

“Los Estados. Las aprehensiones en Laredo”, La Voz de México, México,
mayo 29 de 1894, HN.
20

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Pero más allá del celo que pudo haber tenido el funcionario de la
judicatura federal, estaba atrás la figura del general Bernardo
Reyes, gobernador formal del estado de Nuevo León, pero
verdadero procónsul del general Díaz, encargado de vigilar el
álgido y estratégico sector de la frontera norte a nivel de la región
del noreste mexicano, donde él mismo se había movilizado en
1876 enarbolando el plan de Tuxtepec, después de recibir cobijo
y apoyo en el sur de Texas, como ahora lo pretendían hacer sus
opositores.
Al general Reyes se atribuye, en una confusa referencia
sin sustento documental comprobable (pero que se ha repetido en
todas las biografías del mentor), que mandó llevar a Monterrey al
maestro Tijerina, con la intención de aplicarle en el camino la “ley
fuga”; incluso se dice que un homónimo de él había sido
asesinado equivocadamente.21 Por el contrario, lo que sí puede
inferirse, fue que Tijerina estaba perfectamente al tanto de que

Sigue siendo la versión de Armando Trujillo Núñez, en González, “Juan B.
Tijerina: el hombre y su obra”, 21; agregando su juicio subjetivo (que
magnificaba la figura de Tijerina), Trujillo señala que debido a la “babeante
actitud de adulación” de Reyes con Díaz, ‘lo persiguió con saña y no obstante
estar refugiado en el extranjero, hasta él llegaron los tentáculos del dictador y
fue secuestrado por órdenes de Reyes’, lo que es completamente falso, pues
como se ha visto, Tijerina cruzó la frontera voluntariamente.
21

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�Juan B. Tijerina

Guadalupe Mainero se encontraba al frente del Supremo Tribunal
de Justicia de Tamaulipas, de ahí su decisión y hasta su inmediata
reinserción laboral en Nuevo Laredo. Con lo que no contaba –
aunque lo sabía–, era con la sensible atención que le tenía el
gobierno federal a cualquier oposición radical y el contundente
castigo al que se exponían los trasgresores de la pax porfiriana.
Pero aun en esos momentos de complicación legal, Mainero
intercedió por él para sacarlo del escollo.
Un par de años más tarde, cuando palpitaban todavía en
su ánimo los difíciles momentos en los que llegó a peligrar su
vida, quiso hacer una equivalencia hiperbólica de su situación en
forma de poema,22 comparándola con la figura de André Chenier,
a quien dedicó los versos.23 El poema fue publicado en el
periódico La Patria de México, cuyo editor era Irineo Paz, abuelo
del Nobel mexicano, Octavio. Y dice así:
La época es del Terror: la luz divina
Que un momento brilló, muere entre horrores.

Hipérbola deriva de la palabra griega ὑπερβολή (exceso), y es cognado de
hipérbole (la figura literaria que equivale a exageración).
23
Chenier fue un poeta francés, precursor del romanticismo, ejecutado en 1794
durante el período del Terror de la Revolución francesa, acusado de crímenes
contra el Estado.
22

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�Octavio Herrera Pérez

Sucede a la legión de pensadores
La fanática turba que extermina.
Andrés Chenier sus pasos encamina,
Llena el alma de eternos resplandores,
A do, símbolo de odios y rencores,
Alzase la tremenda guillotina.
Llega, y de pie en la máquina imponente
“Aun algo queda aquí”, con voz doliente
Dice, y su frente pálida golpea.
Sobre él fulgura la cuchilla insana,
Y al rodar su cabeza soberana,
El pueblo alborozado palmotea.24

Nueva acogida institucional
Tras recuperar su libertad, Juan B. Tijerina pasó a radicarse en
Ciudad Victoria, bajo el amparo de su amigo solidario,
Guadalupe Mainero, quien a la sazón se encontraba encaminado
a convertirse en el candidato a ocupar el poder ejecutivo del
gobierno del estado de Tamaulipas para el período 1896-1900,
tras la culminación de los dos períodos a los que tuvo derecho de
ejercer el ingeniero Alejandro Prieto. Este límite constitucional a
la permanencia en el cargo de gobernador solo durante dos
cuatrienios, fue resultado de una reforma que hizo el propio Prieto

“Poesía a Andrés Chenier”, La Patria de México, México, julio 10 de 1898,
HN.
24

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del artículo 61 de la Constitución local, que había sido
intransigente en 1887, en tiempos del gobierno de Rómulo
Cuéllar, a no alinearse a los cambios constitucionales que a nivel
federal permitieron la reelección de Díaz. La decisión de Cuéllar
era una velada y sutil protesta contra la creciente centralización
política que el presidente estaba ejerciendo en Tamaulipas, con el
argumento de que violaba el espíritu del plan de Tuxtepec, pero
que al final le resultó contraproducente al propio gobernador, que
se vio impedido de continuar en el gobierno.25
Ya establecido en la capital, Tijerina fundó el periódico El
Progresista en 1895, que se presentó al público como órgano de
difusión política del Club “Guadalupe Mainero”; es decir, fue un
ariete para afirmar la candidatura de su viejo amigo, con el que
afianzó sus lazos. Y vaya que hubo que hacer uso de las páginas
de este medio de prensa para abrirse camino, como se observó en
el contra-ataque a las críticas que le propinaba Manuel de León a
la postulación de Mainero.26 Este personaje era un terrateniente
de Soto la Marina, donde había sido autoridad local; además, fue

25

Miró, Historia de dos caciques y un proyecto de nación: vida política en
Tamaulipas durante la segunda mitad del siglo XIX, 205-212.
26
“Puesto que Vd. lo quiere, sea”, El Progresista, Ciudad Victoria, mayo 3 de
1895, H-UAT.
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postulado a la gubernatura en 1887, diputado en el Congreso de
la Unión al año siguiente, nuevamente mencionado como
candidato a la gubernatura en 1891, estuvo una vez más en la
cámara baja de la nación en 1892, y en 1894 volvió a ser diputado
federal propietario, pero por el partido de Lerma, Estado de
México,27 aunque sin perder el interés de volver a ser postulado a
gobernador en Tamaulipas, como en efecto lo fue en 1895,
compitiendo con Mainero.28
En estos tiempos, década de 1890, florecía la organización
masónica en todo el país, como resultado del triunfo ideológico
del liberalismo. Tamaulipas en especial era un territorio donde la
masonería había arraigado desde los primeros días de la vida
independiente, debido a que, dada su tardía colonización
novohispana, en esta entidad la iglesia no había desplegado una
significativa presencia en la vida pública e institucional. Fue el
rito yorquino el primero en tener una expresión en el estado,
interesado en la propagación del pensamiento liberal y del
régimen político federalista. Se fundaron así, desde 1826 en
Tampico, la logia “Iris de la Paz”, a la que siguieron “Brillo de
27

Diario del Hogar, México, diciembre 19 de 1891; El Siglo XIX, México,
septiembre 12 de 1892; y La Patria, julio 10 de 1894, HN.
28
“Tamaulipas. Gobierno del estado y los candidatos”, y “Las Elecciones en
Tamaulipas. El Sr. D. Manuel de León”, El Diario del Hogar, México, marzo
12 y abril 16 de 1895, respectivamente, HN.
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�Juan B. Tijerina

Luz Mexicana”, en Tula, “Fanal de Tamaulipas”, en Ciudad
Victoria, y “Valor”, en Matamoros. Luego de la reforma liberal y
de la restauración de la república, las logias masónicas cobraron
plena carta de naturalización en el país. En Tamaulipas, en esta
etapa se distinguió de manera significativa el ingeniero Alejandro
Prieto como un líder masónico. Y aunque no se posee el dato del
momento en que Juan B. Tijerina se incorporó a la masonería, su
pertenencia a este tipo de organización fue indiscutible. Incluso,
tras su muerte, se organizó en Ciudad Victoria una logia que
llevaba su nombre. Su adhesión o reincorporación activa a la
masonería, debió sin duda apuntalar y arropar la reinserción
política y social de Tijerina luego de su autoexilio y problemas
judiciales.

Imagen 1. El profesor Juan B.
Tijerina durante su juventud, cuando
su temperamento como .opositor
editorial lo enfrentó al régimen
porfiriano. Colección IIH-UAT.
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�Octavio Herrera Pérez

Impronta de la laicidad educativa
Instruir es emancipar, es engrandecer, es casi crear;
por esta razón, siguiendo los consejos de la experiencia
y el ejemplo de las naciones civilizadas, debemos hacer
de la instrucción la palanca poderosa de la regeneración
de la patria.
José María Vigil

Después de los turbulentos años de confrontaciones políticomilitares y del ejercicio caciquil del poder a lo largo de las
décadas de 1850 a 1870, entrada ya la década de los ochenta se
comenzaron a establecer las bases de la formación de un sistema
educativo organizado en Tamaulipas, cuando el gobierno del
estado comenzó a dar apoyo técnico y financiero a las juntas de
instrucción pública de la entidad, a la vez que las dotó de un
marco de referencia jurídica. Era el tiempo de instrumentar la
educación laica, pública y gratuita, el gran ideal del pensamiento
liberal, a pesar de que el país era una masa demográfica
mayoritariamente analfabeta, pobre y ubicada en el mundo rural,
sujeta a las enormes desigualdades impuestas por el sistema
económico vigente, que aún se agudizó más con la modernización
capitalista y el acaparamiento de la tierra y con una incipiente
proletarización urbana carente de los más mínimos derechos
laborales.
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�Juan B. Tijerina

Aun así, la educación se planteó como uno de los
paradigmas del progreso en marcha, siendo un fuerte incentivo
para la dinámica gubernamental a todos los niveles, que por vez
primera pudo desplegar todo un programa educativo en forma.
Como soporte de este proyecto estuvieron las ideas del
positivismo en boga, que sostenían que el único conocimiento
auténtico era el derivado de las teorías apuntaladas en el método
científico. Sobre esa base fue que, desde el inicio de su gobierno
en 1888, el ingeniero Alejandro Prieto se propuso establecer una
institución educativa que impartiera la enseñanza necesaria para
la formación preparatoria y normal, de lo que resultó la creación
del Instituto Literario del Estado (dividido en dos ramas:
Preparatoria y Escuela Normal de profesores), a cargo del
ingeniero Luis Puebla y Cuadra. Más tarde, ya durante el
gobierno de Guadalupe Mainero, el horizonte educativo se
expandió, añadiéndose entre otros conceptos la educación preescolar, la educación rural y la realización de un primer congreso
pedagógico nacional, así como la creación de la Dirección
General de Instrucción Pública, que normó y unificó los esfuerzos
oficiales en la materia.
Fue en este caldo de cultivo en el que incursionó Juan B.
Tijerina desde que radicó en Ciudad Victoria a partir de 1895,
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�Octavio Herrera Pérez

tanto en la escuela primaria municipal que dirigía, como en la
Escuela Normal y Preparatoria, donde era profesor en diferentes
cátedras y fue mentor de varias generaciones, entre las que se
formaron algunos de los cuadros de intelectuales y políticos
actuantes en el acontecer de la entidad, como Emilio Portes Gil,
Lauro Aguirre, Candelario Reyes y otros. Como docente, se le
recuerda como un gran disertador de sus cátedras, llenas de
erudición y elocuencia, ya que asumía varias asignaturas que iban
desde las matemáticas a la literatura, pues su formación originaria
como profesor de carrera lo acreditaba ampliamente en las aulas,
aparte de sus profusas lecturas, ya que se proveía de textos tanto
para su estantería personal de libros como para la Biblioteca
Pública del Estado que fue creada durante la administración del
ingeniero Prieto.
Pero sin

duda,

una

de

las

aportaciones

más

significativas de Juan B. Tijerina a esta fase formativa de la
educación en Tamaulipas fue el propalar con gran enjundia el
principio laico en la enseñanza, es decir, crear una impronta
indeleble en este sentido, como bien lo proponía el célebre
escritor mexicano José María Vigil. Esto constituía un
principio del pensamiento liberal, que en las numerosas
páginas impresas dedicadas por este mentor, se convirtieron en
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�Juan B. Tijerina

la huella que marcó el ethos ideológico, es decir, remarcó el
conjunto de rasgos de la laicidad en los modos de
comportamiento

institucional

del

sector

educativo

en

Tamaulipas; de ahí que su libro Poesías Escogidas fuera
publicado por el gobierno del estado en 1921, para uso de libro
de texto, en el que se incluían piezas con un claro sentido
edificante de corte laico. Un texto suyo, El Laicisismo,
publicado en 1905, da cuenta de este posicionamiento:
Los padres de familia deben pensar que sobre ellos pesa una
responsabilidad enorme: la instrucción y educación de sus
hijos; que el único medio para llegar a este fin, es poner a sus
hijos en las escuelas laicas. El maestro laico no enseña al acaso,
sino por el contrario, para llenar cumplidamente su misión
civilizadora, recibe especialísima preparación, y solo tras
largos años de afanes y estudios llega a obtener el título que lo
autoriza para ejercer el Magisterio.
[...] en las escuelas oficiales no puede darse enseñanza
religiosa, pues esto sería un atentado sin nombre a la tolerancia
religiosa y a la libertad de conciencia, ya que se pretendiera
enseñar tal o cual religión, con exclusión de las demás; y en
segundo, porque, no nos cansaremos de repetirlo, aún a riesgo
de incurrir en el vicio de tautología, la educación e instrucción
que se recibe en los planteles oficiales, no influye poco ni
mucho en las creencias religiosas, y católicos y protestantes
pueden mandar a ellos a sus hijos, los cuales, sin dejar de ser
protestantes o católicos, podrán adquirir aquella suma de
conocimientos indispensables para entrar mañana a la ruda e
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�Octavio Herrera Pérez

incesante lucha de la existencia y ser miembros útiles a la
sociedad en que viven.29

Anticlerical recalcitrante
A la par de su posición laica en el frente educativo, en la palestra
pública abierta Juan B. Tijerina no tuvo recato alguno en expresar
su anticlericalismo, aunque se confesara respetuoso de un Ser
Supremo, o del Gran Arquitecto del Universo, desde la
perspectiva masónica que practicaba. Dentro de esta última, se
mostraba inclinado a la postura filosófica del deísmo, en el que
aceptaba la existencia y naturaleza de Dios, pero a través de la
razón y la experiencia personal, en vez de aceptarlo como
símbolo de fe religiosa. Así lo refleja en varios de sus textos, y
aun llega a ser duro y radical en sus conceptos, como lo señaló en
la refutación hecha en 1906 a Juan Pedro Didapp, al disentir con
sus ideas sobre la existencia o no de la religión, particularmente
el credo católico. De esta forma se expresó Tijerina:
No, estimado colega: para ludibrio de la razón, para escarnio de
la verdad y vergüenza del género humano, la Religión católica
no ha muerto por desgracia, pero morirá, como tiene que morir
todo cuanto se opone al empuje arrollador e irresistible del
progreso, como tiene que morir lo anacrónico, lo absurdo, lo
“El Laicismo”, El Progresista, Ciudad Victoria, octubre 22 de 1905, HUAT.
29

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que es incompatible con la libertad y racionalidad humanas,
con las lágrimas y eternas aspiraciones del hombre hacia su
perfeccionamiento intelectual y moral. 30

Imagen 2. El Instituto Literario del Estado de Tamaulipas, donde Juan B.
Tijerina afianzó su laicidad y los valores y principios del liberalismo, situado
en Ciudad Victoria, justo frente al solar de su competidor natural: el obispado
de Tamaulipas. Colección Gilberto Gómez.

Pero a contrapelo del anticlericalismo de Juan B. Tijerina, en
Ciudad Victoria tenía lugar una intensa actividad por parte del
clero católico, como sede que era del Obispado de Tamaulipas,
instaurado por el Papa Pío IX en 1861 en forma de Vicariato
Apostólico, con lo que se hizo la separación jurisdiccional de la

“Un periódico fronterizo y La Patria”, La Patria, México, enero 27 de 1906,
HN.
30

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mitra de Nuevo León. Finalmente, el proceso culminaría en 1870,
cuando el mismo pontífice expidió la bula Apostolicam in
Universa Orbis Ecclesis, por la que se erigió la mitra tamaulipeca.
No obstante, en Tamaulipas ya había existido una decidida
oposición liberal contra los intereses de la iglesia. Así lo hizo el
gobernador Francisco Vital Fernández hacia 1833, al asumir una
suerte de patronazgo de estado, especialmente en el cobro del
diezmo y el remate de las ex misiones de indios, afectando la
influencia del Obispado de Nuevo León. Más tarde, durante la
Guerra de los Tres Años, el clero tamaulipeco, bajo la influencia
imperativa del gobernador Juan José de la Garza, reconoció los
principios de las Leyes de Reforma. Un elemento más en los
avatares de la iglesia en Tamaulipas sería la figura del padre
Ramón Lozano, párroco de Santa Bárbara, quien pretendió en
1861 crear la denominada Iglesia Católica Apostólica Mexicana;
fue también diputado ante el congreso del estado, quien lo
autorizó a legitimar con su apellido a tres hijos que tenía con
Cesárea Quintero.31 Y peor aún para la iglesia en Tamaulipas,
cuando en 1896 estalló un escándalo a nivel nacional debido a
“Expediente relativo a la legitimación de los hijos naturales del presbítero
don Ramón Lozano, Congreso del Estado de Tamaulipas”, El Siglo XIX,
México, mayo 26 y 27 de 1861, HN.
31

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�Juan B. Tijerina

que el segundo obispo de esta diócesis, Eduardo Sánchez
Camacho, se pronunció contra las supuestas apariciones de la
virgen de Guadalupe en el Tepeyac, lo que derivó en la
intervención del propio nuncio apostólico Nicolás Averardi,
resultando al final su remoción y renuncia del obispado.32 Pero a
pesar de todo, como ha sucedido en casi dos mil años, la iglesia
volvió a erigirse venturosa en Tamaulipas, al ganar un terreno
antes no conquistado, de la mano de las elites locales y del pueblo
llano,

quienes

desconocían,

pensamiento liberal.

ambos,

los

principios

del

33

A diferencia del maestro, poeta, periodista, liberal y
masón Juan B. Tijerina, el político Guadalupe Mainero, su
mancuerna solidaria, como hombre público, no se podía sustraer
al signo de los tiempos que impuso el propio presidente Porfirio
Díaz al instaurar un trato conciliatorio con la iglesia.34 Así las
José Miguel Romero de Solís, “Apostasía episcopal en Tamaulipas, 1896”,
Historia Mexicana XXXVII, núm. 2 (octubre-diciembre 1987): 239-282.
33
Así vemos, por ejemplo, que durante la Semana Santa de 1902, el obispo
Simón del Fierro encabezó la culminación del adorno interior de la iglesia
catedral de El Refugio. La descripción de un contemporáneo puede leerse en
“Tamaulipas”, El Tiempo. Diario Católico, abril 11 de 1902, HN.
34
En esto influyó el sacerdote y primer arzobispo de Oaxaca, Eulogio Gillow,
quien en 1881 casó al general Díaz con la tamaulipeca Carmen Romero Rubio.
Para el Vaticano, y especialmente para el Papa León XIII, uno de los objetivos
importantes para la América Latina era llegar a un concordato con el gobierno
republicano de México, lo que Díaz eludió con el artilugio de que el país se
32

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�Octavio Herrera Pérez

cosas, Mainero no quiso quedarse atrás, como lo hizo al firmar
una manifestación de apoyo y reconocimiento a la labor del
exobispo Sánchez Camacho, o como cuando afirmó que las Leyes
de Reforma habían servido para moralizar al clero mexicano, lo
que le acarreó severas críticas, pues se mostraba “más papista que
el Papa”35 (lo que no podía en el fondo ser posible, ya que el
gobernador pertenecía al culto protestante, como lo consigna su
acta de defunción). Y sin hacer caso de sus detractores, el
gobernador siguió dando los pasos que él consideraba para hacer
efectivas unas buenas y cordiales relaciones con la iglesia, aunque
no oficiales, pero sí oficiosas:
Don Guadalupe Mainero sigue prestando su coche para el
Obispo Fierro y para que pase el viático por las calles de Ciudad
Victoria. ¿Qué es más de admirar, que Fierro no tenga coche, o
que Mainero le preste el suyo? Lo segundo no me admira,
porque hoy está de moda la conciliación.36

Un hombre de letras y crítico literario
No se pretende en estas líneas hacer un análisis acerca de la obra
literaria de Juan B. Tijerina, ya que no son propiamente las letras

fundamentaba en la laicidad del Estado, cuando en realidad la mayoría de la
sociedad era católica y guadalupana.
35
“Difícil Tarea”, La Zona Libre, Nuevo Laredo, reproducido en El Diario del
Hogar, noviembre 16, 1895, México, HN.
36
El Hijo del Ahuizote, México, noviembre 26 de 1899, HN.
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�Juan B. Tijerina

en un sentido literario el hilo conductor de este ensayo, sino la
actuación política e ideológica de nuestro personaje. Aun así, es
tal el compromiso con su causa, que no deja de estar presente en
muchos casos de su trabajo literario la alusión política, la
metáfora crítica a un émulo, o el sarcasmo sin remitente contra
algunos de sus detractores. Y ni qué decir de su crítica literaria,
que, si bien en ocasiones se ciñe al mundo de las letras, en otras
es simplemente también una vía para el pugilismo político. Su
seudónimo de lucha fue Harmodio, nombre propio del griego
antiguo Ἁρμόδιος /Harmodios, muerto en el 514 a.C., y quien
junto a Aristogitón fueron un par de tiranicidas, considerados
como héroes y mártires de la libertad en la Atenas clásica.37
37

De ambos personajes dan cuenta Heródoto y Tucídides, al decir que
Aristogitón era un ateniense de clase media vinculado con su joven amante,
Harmodio, de familia noble, quien estaba ofendido por Hiparco, uno de los
Psistrátidas (gobernantes de Atenas), que impidió que su hermana formara
parte de las canéforas (jóvenes vírgenes portadoras de canastos de flores y de
mirtos) en la procesión de las Panateneas (fiestas religiosas dedicadas a
Atenea). Por tanto, ambos se unieron para derrocar a este tirano y a su hermano
Hipias. Lograron matar a Hiparco, pero al final fueron muertos los dos,
provocando por último el derrocamiento por el pueblo ateniense de Hipias.
Calistrato, un sofista y retórico del siglo III a.C., les cantó: “Yo llevaré mi
espada/de mirto coronada/como Aristogitón y Harmodio hicieron/cuando al
fiero tirano/mataron y en Atenas/la igualdad de la ley establecieron./¡Oh
Harmodio! Tú no has muerto:/tú estás, según se dice/en la isla de los
bienaventurados/do están los esforzados/Aquiles el ligero/y Diomedes, hijo de
Tideo. Yo llevaré mi espada/de mirto coronada/como Aristogitón y Harmodio
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�Octavio Herrera Pérez

Ernesto Higuera y Carlos Gonzáles Salas han sido quienes han
hecho un abordaje analítico de la trascendencia literaria de
Tijerina. Ambos coinciden en las múltiples facetas que tuvo y en
la realización y plenitud que alcanzó en cada una de ellas, y a sus
análisis sobre la valoración de su obra yo remito al lector.38
En suma, señala González Salas, puede en parte
identificarse su obra con autores del romanticismo, tales como
Espronceda, Byron, Bécquer y Núñez Arce, algo muy natural
dada su afinidad con el pensamiento liberal. No obstante, debido
a su propia preparación profesional y manejo de los recursos
mitológicos, se mantuvo conservadoramente situado como un
neoclásico.39 Por tanto, antagonizado con la corriente modernista
que ya se expresaba, como una transición desde el romanticismo
y que estaba presente en la época en la que le tocó vivir, como
Manuel Gutiérrez Nájera, Manuel José Othón, Salvador Díaz
Mirón, Luis G. Urbina, Amado Nervo, José Juan Tablada y
hicieron/cuando al tirano Hiparco/en las solemnes fiestas/de la sacra Minerva,
muerte dieron./Será entre los mortales/eterna vuestra gloria,/caro Aristogitón
y Harmodio amado,/porque al tirano airado/matasteis y en Atenas/la igualdad
de la ley establecistes”.
38
Ernesto Higuera, Páginas selectas (Ciudad Victoria: Gobierno del estado de
Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 73-86; y
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 9-25.
39
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 22-23.
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�Juan B. Tijerina

Ramón López Velarde, de quienes publicó algún poema en su
periódico El Progresista, pero con los que no se incorporó,
manteniéndose en su raya, lo que seguramente influyó para que
se le soslayara del pleno reconocimiento nacional a su obra.
Respecto a su talante como crítico literario –retomando a
González Salas–, solo se dedicaba a fustigar, sin analizar o
interpretar. Es decir, gustaba de hacer de la crítica el ataque
continuo, de los que no se libran escritores y poetas de la talla del
colombiano Julio Flórez Roa, el nicaragüense Rubén Darío, el
peruano José Santos Chocano (el “cantor de América”), y los
mexicanos Rafael Sayas Enríquez (jurisconsulto y poeta), Amado
Nervo y Juan José Tablada (ambos diplomáticos y hombres de
mundo), a los que llamó “decadentistas”, por su abierta oposición
a la moral tradicional. Cabe subrayar que en ningún caso entabló
una polémica con ellos, sino que el propio Tijerina publicaba las
interpretaciones de sus obras en las páginas de la prensa a su
disposición. Y desde allí también hizo crítica ejemplarizante a los
noveles e inexpertos literatos de su época, a veces con tanta
brusquedad que rayaba en una agresión abierta o satírica:
Ni el Sr. Profesor Don Gregorio Torres Quintero en sus fábulas
[…], ni Don Rodolfo Menéndez, ese campeón de los
despropósitos métrico-escolares, autor de la Lira de la Niñez y
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�Octavio Herrera Pérez

otros excesos; ni, en fin maestro de escuela alguno, han
producido en sus períodos álgidos de inspiración tantos y tales
desatinos como los que contiene un Sainete en verso que tengo
a la vista, titulado El Pacto Fundamental, y cometido por un
Sr. Mariano Sánchez Santos, poeta dramático andante, cuyas
hazañas hasta hoy llegaron a mi noticia. [...] El argumento del
sainetito en cuestión no puede ser más sencillo ni más tonto...40

Caso de una crítica literaria muy especial, es el discurso
apologético oficial que se hace y se repite incesantemente, cuando
se menciona en la actualidad en público al poeta Tijerina, es su
“catilinaria” contra el obispo José María Ignacio Montes de Oca
y Obregón. En primer término, hay que recordar que este
personaje de la iglesia fue el primer obispo de Tamaulipas, en
cuya diócesis se mantuvo a lo largo de casi toda la década de
1870, al lado del “Tío” Servando [Canales], de donde pasó
después a la mitra de Nuevo León y finalmente a la de San Luis
Potosí. De que Montes de Oca era un individuo arrogante y
petulante no cabe duda, en buena medida por su linaje de origen,
como miembro de una de las familias más aristocráticas de
México, con residencia en Guanajuato. De que era buen escritor
–su seudónimo “Apando Acaico”–, tampoco se puede decir lo

“El Pacto Fundamental”, El Progresista, Ciudad Victoria, febrero 19 de
1905, H-UAT.
40

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contrario por un observador objetivo, al tener una formación
humanista y religiosa adquirida en Inglaterra, en la Universidad
Gregoriana de Roma y en la Academia de Nobles Eclesiásticos
también situada en la Santa Sede, donde se doctoró en ambos
derechos. De su conocimiento de los clásicos, no hay incógnita,
incluso leídos en sus lenguas originales, al dominar el griego,
latín, francés, italiano y castellano. Y de su lista de obras, basta
hacer una ligera pesquisa para dar con ellas en las referencias
bibliográficas de la literatura mexicana. Entonces: ¿Cuál fue la
motivación de Tijerina para irse contra el obispo potosino y
extamaulipeco? Ideológica, sería la respuesta, pues desde 1900
Montes de Oca, desde París, había expresado que en México la
iglesia católica había avanzado a pesar de las Leyes de Reforma,
a la vez que denunció la separación de la Iglesia-Estado, como un
acto violento a la naturaleza, como separar al alma del cuerpo.
Naturalmente esto provocó la hilaridad de los liberales
mexicanos, por cierto, ya con bastante pólvora mojada en sus
alforjas, entre los que se contaba, abastionado en Ciudad Victoria,
el implacable Harmodio, éste en cambio con bastante parque,
quien dijo:

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�Octavio Herrera Pérez

Y voy a hablar del Sr. Montes de Oca. Y emplearé el estilo
bíblico. Que es lo mismo que cualquier otro estilo. Y empiezo,
y digo: El Sr. Montes de Oca es un hombre de mucho talento.
Y un consumado escriturario. Y un humanista de libras. Y un
literato insigne. De los dos elementos que integran al poeta, la
vanidad y el numen, no le falta más que este último. Por eso no
es un poeta. Lo que no impide que tenga sus originalidades. Y
sus salidas imprevistas. Y sus golpes inesperados.
Historiemos.
En aquel tiempo fue el Sr. Montes de Oca Obispo de
Tamaulipas. Y le pareció que un obispo estaba en la obligación
de hacer versos. Y se creyó poeta. Y compuso un soneto. Y vio
que era bueno. Y lo publicó. Y lo censuró. Y el Sr. Montes de
Oca defendió su obra diciendo que era excelente. Por razón
muy sencilla: porque el censor era un perro. Y por otra no
menos obvia: porque él, Montes de Oca, era un planeta muy
limpio y muy alto.41

El bardo en la madurez de su vida
Ahora tratémonos de acerca al hombre de carne y hueso que fue
Juan B. Tijerina. Esto solo lo podemos hacer con los testimonios
de quienes lo conocieron, preferentemente algunos de sus
alumnos. Julián Terán, Artemio Villafaña, Ernesto Higuera y
hasta Emilio Portes Gil se encuentran entre los que dejaron un
testimonio escrito sobre su persona.

“Originalidades del Sr. Obispo Montes de Oca”, El Progresista, Ciudad
Victoria, marzo 12 de 1905, H-UAT.
41

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�Juan B. Tijerina

De entrada, las proporciones de su anatomía, descritas
cuando ya estaba en su etapa madura: “Era un hombre de
cincuenta años, de cuerpo mediano, de apariencia robusta, andar
pesado, enérgico, altivo y rostro rubicundo, amplio bigote entero
y perilla corta; su cabellera entrecana y revuelta y su mirada noble
y altiva”.42 Otra descripción de Tijerina agrega, luego de repetir
los rasgos sobre su apariencia mediana y robusta, y también a los
cincuenta años:
Ataviado con traje completo, aunque no acicalado, tocado con
sombrero […] cara casi redonda terminada en piocha entrecana
a lo Justo Sierra, mirada penetrante, aunque no severa, con el
hombro derecho un poco caído, asimetría ésta que ocasionaba,
al caminar, cierto balanceo y un paso un poquito más largo del
bagaje intelectual y artístico de la última hora. Para los
estudiantes era ejemplo vivo de sapiencia, de probidad, de
espíritu liberal, de carácter, de tribuno, de poeta; de ahí nuestra
veneración.43

Tal vez por su carácter, Juan B. Tijerina nunca se casó. Tampoco
cantarle a la mujer o construir composiciones líricas de corte
erótico fue lo suyo. Se sabe que llegó, por encargo, a redactar
Julián Terán, “Reseña literaria de Tamaulipas”, El Mundo, magazine
dominical, Tampico, enero 30 de 1968, en González, “Juan B. Tijerina: el
hombre y su obra”, 13.
43
Artemio Villafaña, “Discurso sobre la poesía de Don Juan B. Tijerina”, II
Encuentro de Poesía Tamaulipeca, Tampico, septiembre 14 de 1976, en
González, “Juan B. Tijerina: el hombre y su obra”, 13-14.
42

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�Octavio Herrera Pérez

algún discurso enalteciendo la superación de la mujer, pero hasta
allí. En este sentido, otro de sus alumnos aseveró: “Fue un
misógamo, a pesar de las galanterías prodigadas a la mujer en
algunas improvisaciones y páginas de álbum. Su gran amor fue el
estudio, porque vivió en frecuente trato de los libros”.44
Eso sí, lo de disfrutar la vida no lo perdonaba, algo
bastante explicable en un hombre de letras, lector consumado y
creador de imágenes textuales. Tenía que haber un estímulo, un
elixir que hiciera fluir las ideas:
Gustaba mucho de la buena mesa y de los vinos fuertes.
Sócrates hubiera podido beber muchas horas en su compañía
sin rendirse a los efectos de la embriaguez. Fumaba cigarrillos
de hoja de maíz. Muy personal era su forma de succionar el
humo: lo retenía en la boca sin darle “el golpe”, con los carrillos
inflados, para arrojarlo después de impregnarse con aroma del
tabaco.45

Metódico, se metía a la cama temprano y se levantaba al
amanecer. Enseguida se enfundaba en uno de sus trajes gruesos,
generalmente oscuros, y andaba una cuadra desde su casa situada
en el callejón de Morelos, que daba a la antigua Plaza de Armas,
para llegar a la Calle Real (Hidalgo), donde tomaba el tranvía –

44
45

Higuera, Páginas selectas, 83.
Higuera, 84.

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�Juan B. Tijerina

perteneciente a su amigo el potentado Manuel González, hijo–,
que lo llevaba hasta la hacienda de Tamatán, también propiedad
de aquél, por lo que al bajarse se acomodaba su amplio sombrero
negro de copa elevada y anchas alas, para enseguida dedicarse a
caminar, rompiendo así el sedentarismo y las largas horas de
concentración y de lectura, preparación de clases o revisión de
exámenes, así como elaborando planes de estudio, toda una tarea
continua. Y ya en las horas de descanso, tenemos una estampa
que nos da una imagen del bardo:
Acostumbraba a sentarse en una amplia mecedora de las tejidas
con palma que hacen en Tamaulipas, en mangas de camisa, de
aquellas camisas de colores vivos que siempre lucía
pulcramente planchadas, lustrosas y almidonadas, sosteniendo
en su mano el volumen que estaba en turno. Los pocos estantes
de su biblioteca se urgían adosados a los muros de una pieza
grande que le servían de recibidor. Dejaba su retiro solamente
para concurrir a sus cátedras a la Escuela Preparatoria y
Normal, y en la escuela municipal que dirigía.46

La oratoria y disertación pública de sus poemas y composiciones
en prosa fueron otras de las grandes inclinaciones de Tijerina.
Para ello tenía toda la autoridad, el escenario y hasta el poder en
la capital de Tamaulipas, especialmente en el lustro de oro en que
Guadalupe Mainero se mantuvo al frente del gobierno del estado.
46

Higuera, 83-84.

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�Octavio Herrera Pérez

El flamante Teatro Juárez era el coso para este gladiador literario,
cuyas obras estaban presentes, o bien en viva voz de su persona,
o por interpósitas personas o alumnos que las declamaban y
leían.47 Su presencia personal era todo un espectáculo, que
alcanzaba la dimensión de una interpretación escénica
grandilocuente, de verdadero carácter político, como no pudo
pasar por alto a la observación de un niño que, al pasar el tiempo,
asumiría la presidencia de la república, Emilio Portes Gil:
Recuerdo la presencia desafiante de don Juan, en la velada que
para despedir el siglo se llevó a cabo en el teatro Juárez. El acto
lo presidía don Guadalupe Mainero Gobernador del Estado. El
coliseo estaba pletórico. Se esperaban con ansiedad las 12 de la
noche, hora en que el gran tribuno habría de tomar la palabra.
Al levantarse de su asiento, una estruendosa ovación se oyó en
el recinto. Todos nos pusimos de pie. Yo tenía nueve años de
edad y sentí que mi cuerpo vibraba como si fuera un dínamo.
Al terminar la atronadora demostración, don Juan pronunció
una de las más bellas poesías que he escuchado en toda mi
vida.48
47

Un ejemplo de las lecturas que se hacían de las composiciones de Juan B.
Tijerina, fue cuando el coronel Gonzalo Ríos del 4° Batallón del ejército que
guarecía ciudad Victoria, organizó un acto en el Teatro Juárez para la entrega
de premios a los alumnos de la escuela de tropa, acompañado del director de
Instrucción Pública del estado, Silverio de J. Zamudio y del gobernador
Argüelles, en el que el joven González Salinas dio lectura a las palabras del
maestro Tijerina, amenizando la velada la Banda del Estado. La Patria, enero
9 de 1906, HN.
48
Emilio Portes Gil, Raigambre de la revolución en Tamaulipas:
autobiografía en acción (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado de
Tamaulipas, 2008), 39.
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284

�Juan B. Tijerina

Política y contraataque periodístico
Capacitado en la beligerancia de las letras cuando éstas se
involucran con la política, una de las facetas que sus alumnos no
pudieron comprender –porque ninguno dejó testimonio de ello–,
fue el tiempo cuando Tijerina se convirtió en la materia gris, en
el segmento periodístico del “cuarto de guerra” del que debió
echar mano el gobernador Mainero en el difícil cuatrienio de su
primera administración gubernamental que arrancó en 1896. Por
tal razón ahora El Progresista se declaraba como un “periódico
político, literario, comercial, agrícola, de variedades y anuncios”,
es decir, para cubrir todos los frentes posibles de refriega. Por otro
lado, el nuevo gobernador, en un acto de concentración de poder
–que le fue duramente criticado–, colocó en la dirección del
Periódico Oficial del Estado a su secretario general (“particular”,
como se decía entonces), Gustavo Caballero. En tanto Víctor
Pérez Ortiz, quien se había responsabilizado del órgano oficial
del gobierno en la administración de Prieto, fue rescatado por
Tijerina, que entendía que la tipografía no era una cuestión
política, a diferencia de los nuevos acólitos oficiosos del
gobernador que veían por doquier “moros con tranchete”.
Tijerina mismo en este momento le fue recordado por los
críticos a Mainero que “tenía cola que pisar”, por una supuesta
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�Octavio Herrera Pérez

vinculación con la rebelión de Catarino Garza en la frontera norte,
uno de los seguidores del difunto y mártir doctor Ignacio
Martínez. Pero era cosa probada que él se había desentendido del
radicalismo anti-porfirista y había pagado su penitencia casi con
su pellejo en las fauces del procónsul Bernardo Reyes. Entonces,
de momento, había que nadar sin hacer olas, porque casi
coincidentemente la propia candidatura y el gobierno inicial de
Guadalupe Mainero, estuvieron a punto de irse al traste. El
problema fue que su hermano Antonio, un oficial a nivel de
coronel pero con delicadas responsabilidades en la frontera norte,
cometió numerosos abusos entre la tropa a su mando, incluso la
muerte de un soldado castigado a palos, lo que originó que el
ministerio de guerra, sin consideración de la influencia política
de su hermano (cuyos amanuenses del Periódico Oficial
intentaron defender), sometiera a este individuo a una corte
marcial, y lo sujetara a prisión en Monterrey y luego en San Juan
de Ulúa.49
A pesar de que el gobernador Mainero tenía el ánimo y
buena intención de hacer bien las cosas, continuó siendo muy

“Mainero en San Juan de Ulúa”, Diario del Hogar, México, mayo 20 de
1899, HN.
49

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�Juan B. Tijerina

criticado en la prensa nacional y por varios intelectuales
orgánicos del sistema, por incursionar en temas bastante
delicados. Uno de ellos fue el introducir una opinión de corte
internacional –con el pretexto de que era una recomendación de
paz y concordia solo para consumo estatal–, en el tema de las
convulsiones revolucionarias que se experimentaban en Cuba en
la víspera de la invasión norteamericana. Por tanto, la andanada
no se dejó esperar.50 Otra iniciativa que también dio pie a las
críticas de la prensa fue la propuesta que hizo el gobernador de
aplicar severas penas a los reincidentes en el “delito” de la
embriaguez, modificando para tal efecto el código penal del
estado.51
Pero el tema que pegó durísimo a la administración
gubernamental de Mainero, en términos de críticas de prensa, fue
su iniciativa de adquirir el solar donde había tenido lugar en la
villa de Padilla la ejecución del exemperador Agustín de Iturbide
en 1824. Esta acción era en esencia un acto de plena congruencia

50

Un ejemplo elocuente de tales críticas está en El Popular, México, enero 7
de 1897, HN.
51
Y la prensa nacional se preguntaba si con esa medida se iba a lograr la
temperancia de los tamaulipecos. Un ejemplo editorial se observa en el
influyente periódico El Imparcial, México, julio 14 de 1897, HN.
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�Octavio Herrera Pérez

liberal, ya que por esos días un particular de corte conservador y
del interior del país, pretendía adquirir dicho predio, con miras a
erigir allí, de su propio peculio, una capilla religiosa
conmemorativa, similar a como había ocurrido en Querétaro en
el Cerro de las Campanas. Y no solo eso, la adquisición del
terreno se hizo con todo el protocolo del caso, ya que pasó a ser
un bien público, cuyos trámites fueron debidamente dados a
conocer en una publicación, que se hizo acompañar de un
razonamiento histórico a cargo del prestigiado doctor Ernesto de
Kératry, por entonces titular del Instituto Literario del Estado.52
Sin embargo, nada de esto representó una justificación para los
críticos externos, presentes “en casi toda la prensa de la
república”. Solo el Periódico Oficial de Tamaulipas y El
Espectador de Monterrey hicieron frente al vendaval.53
Y ¿dónde queda Juan B. Tijerina en todo este intenso
tráfago de críticas contra la máxima autoridad de Tamaulipas?
Pues atrás de las letras, su especialidad, embozado ahora con el
seudónimo de “Y Griega”, tratando inútilmente de quitarle los
52

El Monumento de Padilla.
A este periódico Irineo Paz lo tildaba “de tener cinco suscripciones pagadas
por el Tesoro de Tamaulipas, porque de otro modo, ni el mismo Mainero
comprende que se le defienda…”. La Patria, México, abril 24 de 1901, HN.
53

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�Juan B. Tijerina

golpes a Mainero, en los temas de Cuba, la embriaguez, el
monumento de Padilla y en cuanto fuera necesario, porque
también coadyuvaba sin duda en forma anónima a la redacción
de los posicionamientos que hacía el Periódico Oficial de
Tamaulipas.54
Para 1899, cuando se acercaba el fin del cuatrienio del
gobierno de Guadalupe Mainero, las condiciones que lo rodeaban
hacían previsible que ya no siguiera gozando de la confianza del
presidente Díaz, el gran elector, por lo que los diversos grupos
políticos locales opuestos a su administración comenzaran a
movilizarse. Esto debido a que, como táctica de abrir camino, el
Periódico Oficial se comenzó a convertir en un vehículo de las
fobias contra los posibles competidores a la reelección del
gobernador. Uno de estos líderes de oposición era el licenciado J.
de Jesús Peña, que de manera privada se quejó de esta situación
con el ingeniero Alejandro Prieto, el exgobernador, quien podía
estar en capacidad de volver a ocupar la primera magistratura del
estado. Le decía así Peña al ingeniero Prieto:

“Y Griega, Los Honrados y los Púgiles”, El Espectador, Monterrey, en
Periódico Oficial del Estado de Tamaulipas, Ciudad Victoria, abril 27 de
1901, Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas (en adelante
AGHT).
54

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Algunas personas aseguran que es cosa resuelta la reelección
de Mainero, pero como no puedo creer en cosa tan poco
deseada por nuestro pobre Estado y tan inmerecida de parte de
quien personifica actualmente una verdadera decepción,
aquella noticia me ha hecho pensar en la oportunidad que Vd.
se acerque al Sr. Presidente haciéndole conocer que es general
y motivado el descontento que rodea a nuestro joven
gobernante […]
Carece el señor Mainero de méritos para con el Estado para
continuar en el Gobierno, carece de simpatías y representa una
decepción para las muchas esperanzas con que fue recibida su
promoción al puesto que ocupa. Este es el sentimiento más
general en el Estado [...].55

Pero en tanto las imputaciones negativas al gobernador se
hicieran desde el ámbito de lo privado, esto no tenía mayor
significación, más que la propia subjetividad del individuo que
las generaba, el licenciado Peña. El problema para Mainero fue
cuando desde la primera página del Periódico Oficial se trató de
justificar el déficit financiero por el que atravesaba la
administración estatal, atribuyéndoselo a los gobiernos anteriores
y casi con dedicatoria al mandato del ingeniero Alejandro Prieto,
tratando, en el fondo, descalificarlo de la carrera electoral por

55

University of Texas at Austin, Nettie Lee Benson Latin American
Collection, Alejandro Prieto Papers (en adelante UT-NLB-APP), caja 5, f. 2,
J. de J. Peña a Alejandro Prieto, Ciudad Victoria, enero 31 de 1899.
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�Juan B. Tijerina

venir.56 Y la respuesta no se hizo esperar, también desde la esfera
de lo privado, pero entre los dos personajes políticamente más
relevantes

de

Tamaulipas

en

esos

momentos,

cuyas

recriminaciones, aclaraciones y negociaciones epistolares sí
tuvieron al final una expresión políticamente tangible. Le escribió
de esta manera el ingeniero Prieto al gobernador:
¿Qué objeto pues se lleva en ejercer la saña más cruel en contra
mía hasta el grado de afirmar que mi periodo de Gobierno fue
peor en malos resultados que los administrativos
constitucionales transcurridos, de 1876 a 1880, y de 80 a 1884,
de triste recordación? No puedo adivinarlo y en esa
imposibilidad entro en el incierto campo de las presunciones
para fijarme en la que me parece más adecuada a las
circunstancias actuales, y es la de que los aludidos escritores
temen o suponen que mi nombre podrá tal vez volver a figurar
entre los de los candidatos a ese Gobierno al terminar Vd. su
presente periodo constitucional.57

Ante esta misiva Guadalupe Mainero no pudo quedarse
impasible. Prieto representaba a una influyente fuerza política en
el estado y continuaba moviéndose en las altas esferas nacionales,
ejerciendo su profesión como contratista del gobierno y
56

Una explicación para las gentes sensatas e imparciales del Estado, Periódico
Oficial de Tamaulipas, Victoria, mayo 28 de 1898, AGHT.
57
UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Alejandro Prieto a Guadalupe Mainero,
Tacubaya, julio 14 de 1898.
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�Octavio Herrera Pérez

conservando las amistades claves de la política que lo pudieran
volver a relanzar al poder, aunque tácticamente lo negara. De ahí
el tono mensurado y conciliador del gobernador con el
exmandatario:
[...] desde el primer día de mi advenimiento al poder, los que
son o se dicen más amigos de Vd., tanto entre los que figuraban
en la nueva administración, como algunos que estaban fuera,
advertí con pena que una encubierta pero incesantemente, y
otros de una manera descubierta me hostilizaban de palabra y
también de obra cuando se podía.
[...] Por la razón que Vd. mismo me dice y creyendo que no ha
de rolar Vd. como candidato en el próximo periodo, según
también lo he dicho a mis amigos y a los que más lo son de Vd.
cuando se ha tratado incidentalmente de eso, supongo que no
tendrá Vd. inconveniente en recomendar a estos últimos, que
no me continúen hostilizando y si figuraren aún en la
administración, sean puestos del Estado o locales, que me
ayuden con cabal buena fe. Si así se sirve Vd. hacerlo, mucho
se lo he de agradecer.58

Y como políticos que ambos eran, integrantes del régimen
porfirista, de inmediato llegaron a un arreglo. De momento,
estando Prieto a punto de dejar el Senado de la república, el
gobernador Mainero le ofreció un viático de 300 pesos mensuales
y más tarde le permitiría ser el contratista del gran proyecto de
58

UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Guadalupe Mainero a Alejandro Prieto, C.
Victoria, julio 18 de 1898.
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�Juan B. Tijerina

inversión federal para las obras de saneamiento del puerto de
Tampico.59 Incluso hasta con el licenciado Peña llegó a un arreglo
el gobernador, al contratarlo para que llevara a cabo una
recopilación documental de las leyes de la entidad, dándole cien
pesos mensuales en siete entregas por parte de la tesorería
estatal.60
Orfandad política
Arreglado el escenario y con la bendición del presidente Díaz, en
1900 fue reelecto el licenciado Guadalupe Mainero para un
segundo período al frente del gobierno del estado de
Tamaulipas.61 Sin embargo, pronto presentó un quebranto en su

59

UT-NLB-APP, caja 5, f. 1, Guadalupe Mainero a Alejandro Prieto, C.
Victoria, julio 22 de 1898.
60
“Borrador de nuevo contrato sobre Colección de leyes”, UT-NLB-APP, caja
5, f. 3 bis. La presencia de este documento entre los papeles de Prieto, revela
que Peña era uno de sus alfiles en Tamaulipas; también es conveniente recordar
que una recopilación de esta naturaleza se hacía necesaria, debido a la quema
del archivo del estado que hizo en 1864 Charles Dupin, e incluso cabe deducir
que dicha colección es la misma que se encuentra en los Alejandro Prieto
Papers en Austin, ya que la obra, debido a la muerte de Mainero, no se publicó.
61
No se cuenta hasta ahora con una historia académica propiamente política
sobre la actuación de este mandatario y el acontecer político de Tamaulipas en
esa época. Hernández publicó, luego de años de elaborado, el libro Guadalupe
Mainero. Gobernador de Tamaulipas. Vida y obra 1856-1901; que, como su
nombre lo indica, es un recuento biográfico lineal, acrítico, y un informe
secuencial de las actividades gubernamentales de ese período, referidas
directamente en un extenso apéndice documental del Periódico Oficial del
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�Octavio Herrera Pérez

salud que lo obligó a ausentarse del gobierno. Finalmente, y tras
una penosa agonía, murió el 10 de julio de 1901. Una versión
aseguró que murió de “una violenta enfermedad”, que en efecto
se confirmó en su acta de defunción, al anotarse a la fiebre
tifoidea como la causa del deceso.62
La muerte de su amigo, colega y protector no pudo haber
sido más trágica para Juan B. Tijerina. Pero de momento había
que enterrar con honores al amigo y contribuir con las letras a
consolidar la imagen de Mainero como el adalid liberal e
impulsor del progreso y las luces del saber, paradigmas todos de
la época, que muy bien encarnaron en la figura del mandatario
muerto. Porque la muerte en esas condiciones de estar en la
cúspide del poder es generalmente en la inercia de las
colectividades humanas, la vía segura para mitificación y
elevación al Monte del Olimpo. Bajo esa tesitura, fue muy sentida
su participación en las exequias del gobernador, en donde

estado. Laura Hernández Montemayor, Guadalupe Mainero: gobernador de
Tamaulipas: vida y obra, 1856-1901 (Ciudad Victoria: Instituto Tamaulipeca
para la Cultura y las Artes, 2001).
62
El Mundo Ilustrado, México, agosto 11 de 1901, HN; y FamilySearch,
Libros del Registro Civil, Ciudad Victoria.
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�Juan B. Tijerina

pronunció una Oración Fúnebre.63 Enseguida le compuso un
poema:
Tú, ardiente apóstol, incansable obrero,
de la verdad y de la luz ahora
has en la lucha sucumbido austero,
más de tu muerte surgirá la aurora.
El progreso y la luz fueron tu lema,
el deber inflexible fue tu guía;
hacer doquier el bien fue tu alegría
y la verdad tu aspiración suprema.
Partiste, si gran dios; pero las palmas
que conquistaste de esplendor y gloria,
no se marchitarán, y tu memoria deja
huella imborrable en nuestras almas
y una estela de luz en nuestra historia.64

Muerto Mainero, Tijerina quedó descobijado, vulnerable a los
enemigos, que sí los tenía, y que pronto le reactivaron una causa
penal

por

difamación

periodística,

lo

que

motivó

su

encarcelamiento. Y si bien pudo salir airoso con el pago de una
fianza, el hecho le demostró que requería urgentemente arrimarse
a la sombra del nuevo gobernador.65 Porque el tiempo apremiaba

63

Periódico Oficial del Estado, Ciudad Victoria, agosto 17 de 1901, AGHET.
Hernández, Guadalupe Mainero: gobernador de Tamaulipas: vida y obra,
1856-1901, 86.
65
“Tamaulipas”, El Tiempo, México, febrero 22 de 1902, HN.
64

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�Octavio Herrera Pérez

y sus émulos estaban entusiasmados por la nueva coyuntura de
oportunidades que se abría. El licenciado J. de Jesús Peña lanzó
abiertamente la careta y rápido convocó a la organización del
llamado Club Victorense, a fin de fijar su posición política, y al
que se unieron con sus firmas decenas de personajes notables de
la capital. Para entonces ya se sabía que Pedro Argüelles había
sido designado por el presidente Díaz como el nuevo gobernador
del estado, a quien rindieron pleitesía y externaron su apoyo. Y
como nunca hay piedad para el que se va, se deslindaron del
pasado reciente:
Acaba de descender al sepulcro la persona que ejercía la
dirección de nuestra pequeña y pobre república tamaulipeca
[...]Su sistema de trabajar aislado, y de aceptar sobre sus
hombros el trabajo material de todos los ramos administrativos,
condujo a la inevitable consecuencia de que su obra intelectual
quedase trunca, tocándonos la desgracia de que quedase así
precisamente en la situación más grave para el Estado, esto es,
cuando el gravoso déficit de nuestro presupuesto esperaba el
fruto de ignoradas combinaciones sepultadas ahora en lo
desconocido de la muerte, para ser saldado, como
probablemente lo hubiera sido en el tiempo que faltaba para
terminar el actual periodo constitucional.66

66

Centro de Estudios de Historia de México, Fundación Carlos Slim (en
adelante CEHM), Colección José Y. Limantour, CDLIV, 2ª.1901.8.22854,
“Acta de Instalación del Club Victorense”, Ciudad Victoria, agosto 20 de
1901.
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�Juan B. Tijerina

Por supuesto que este posicionamiento político extendía en los
hechos la mortaja de Mainero hacia los miembros de su círculo
cerrado de colaboradores, entre quienes estaba Juan B. Tijerina,
denunciado por Peña de convocar una manifestación en la Plaza
de Armas de Ciudad Victoria, tras conocer el acta de instalación
del club político en cuestión, a fin de celebrar un acto de
desagravio a la memoria de Mainero, “tan denigrada en una hoja
suelta que se publicó ayer”, según decía el poeta.67
Un intelectual orgánico
Y aunque la pendiente estaba muy cuesta arriba para el maestro
Tijerina, pareció que los hados, si es que existen, actuaron a su
favor, logrando trascender en la administración gubernamental
que continuó el coronel Pedro Argüelles. ¿Cómo fue posible su
supervivencia pública? Varias son las respuestas hipotéticas que
se pueden esgrimir en este sentido. Una, indiscutible, pésele a
quien le pese, tirios y troyanos, era el propio prestigio labrado por
Tijerina como hombre de letras e imprescindiblemente pensante
en el estrecho horizonte intelectual de la capital de Tamaulipas

67

CEHM, Colección José Y. Limantour, CDLIV.2ª.1901.8.22853, Misiva
impresa de J. de Jesús Peña a quien corresponda, septiembre 9 de 1901.
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�Octavio Herrera Pérez

porfiriana. Otra, posiblemente, fue que apeló a su gentilicio
fronterizo, similar al del nuevo mandatario, como también al
lobby matamorense de sus colegas José Arrense, a la sazón
director del Instituto Científico y Literario Juan José de la Garza
(el antiguo Colegio de San Juan), y a Celedonio Junco de la Vega,
prestigiado dramaturgo, poeta y periodista, quien colaboró con
Guadalupe Mainero en su periódico El Cronista y más tarde, ya
instalado en Monterrey, lo defendió con el tema del monumento
de Iturbide desde las páginas de El Espectador. Y, finalmente,
cabe destacar la necesidad que tuvo Pedro Argüelles para armar
un equipo de gobierno en un escenario en el que nunca había
actuado, y en el que el sector educativo era uno de los pilares de
la política del momento, por lo que no había que improvisar:
Tijerina tenía currículum, prestigio y presencia, y además era,
como él, oriundo de la Heroica Matamoros.
En esta nueva etapa de su actuación pública Juan B.
Tijerina asumió a plenitud el rol de lo que hoy se tipifica como
intelectual orgánico, es decir, bajo el enfoque de Antonio
Gramsci, aquellos “hombres de letras” que además de generar
producción de orden cultural, actúan privilegiadamente en
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�Juan B. Tijerina

función del lugar que ocupan en el seno de una estructura social
o político-administrativa.68 De esto tenía plena conciencia
Tijerina, como también lo sabían sus detractores, los que lo
criticaban, más por su involucramiento con la política, que por ser
un pensador, como se lo recriminaba la columna anónima de los
“Varios Tamaulipecos”:
El Progresista, seminario subvencionado que se publica en esta
capital, bajo la dirección de D. Juan B. Tijerina […] se ocupa
de nosotros de una manera inconveniente […] tan solo porque
desde hace tiempo hemos venido haciendo grandes y sinceros
esfuerzos porque se establezca el orden y la moralidad de la
Administración pública que nos ha hundido en el desprestigio
más bochornoso.
El Sr. Tijerina es perfectamente conocido en esta Ciudad, por
la conducta que ha observado en los empleos públicos, que ha
desempeñado indebidamente como profesor de instrucción
pública y director y redactor del semanario antes expresado.
En el primer empleo se olvida por completo de la juventud que
tiene a su cuidado. En el segundo cargo, se ocupa solamente de
tributar elogios a todas las autoridades.
Es triste, profundamente triste, que un hombre de las
condiciones de éste, tenga a su cargo la defensa de las
Autoridades del Estado y la instrucción de la juventud, a quien

68

Antonio Gramsci, La formación de los intelectuales (México, Grijalbo,
1967).
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�Octavio Herrera Pérez

debe el Gobierno grande y merecida atención, supuesto que de
ella depende el porvenir de la sociedad.
Ya seguiremos ocupándonos de la conducta de este dómine.69

Las columnas periodísticas de los “Varios Tamaulipecos”,
publicadas como remitidos en la prensa nacional, representaban
obviamente el parecer de un grupo político local que no fue
llamado a la mesa del señor, tras el abrupto desamparo sufrido
por la muerte de Mainero y el súbito ungimiento de Argüelles.
Identificar los nombres y apellidos de los personajes que estaban
tras el telón de letras, o bien, de la corriente política afectada, es
naturalmente un reto historiográfico que lamentablemente, por
ahora, no es posible descifrar. Lo que sí se puede afirmar es que
se erigieron en un cierto tipo de “observatorio ciudadano”, muy a
su estilo y no en la acepción moderna del concepto, embozado,
siguiendo el patrón periodístico decimonónico, en que los
seudónimos (“Varios…”) tenían plena carta abierta para la
discusión política, encumbramiento o derrocamiento de tal o cual
personaje o facción. Y es que, desde su arribo al poder, Agüelles
recibió las recomendaciones públicas de los “Varios hijos del

“Tamaulipas. Remitido”, Diario del Hogar, México, julio 11 de 1903, HN.
Dómine= del latín domĭnus, señor, que en uso despectivo es “persona que, sin
mérito para ello, adopta el tono de maestro”.
69

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�Juan B. Tijerina

Centro

de

Tamaulipas”,70

“Varios

Metropolitanos

Tamaulipecos”71 (es decir, los paisanos radicados en el Distrito
Federal deseosos de participar en la política estatal) y finalmente,
los más constantes, los “Varios Tamaulipecos”. Todos querían
enmendarle la plana al gobierno del estado, con las más diversas
propuestas y críticas, las que no son tema del presente texto y allí
se dejan. Ante esta avalancha, el maestro Tijerina debió calzar
nuevamente su ya abollada armadura, y salir a enfrentar a los
molinos de viento:
[...] afirma el anonimista que Harmodio se llena de santa
indignación porque él (“Varios Tamaulipecos”) expresa sus
opiniones políticas. Esto es enteramente falso: lo que indigna a
Harmodio; lo que Harmodio censura; lo que censurará todo
hombre honrado, cualquiera que sea su credo o partido político,
no es precisamente que se manifiesten por la prensa o por
cualquier otro medio, éstas o aquellas opiniones, pues para ello
está cada hijo de vecino dentro de la esfera de su derecho, sino
la conducta por extremo vituperable del que se esconde tras un
pseudónimo para insultar, mentir, difamar y calumniar, lo que
a mi juicio nada tiene que ver con las opiniones políticas. Pero
en fin, cada cual entiende a su modo la política. Ésta, para los
verdaderos políticos es el arte de gobernar; y para los
politicómanos, el arte de medrar, aunque para ello hayan de
emplearse los medios más reprobados.72
70

La Patria, México, septiembre 21 de 1901, HN.
El Diario del Hogar, México, septiembre 28 de 1902, HN.
72
“Otra vez Varios Tamaulipecos”, El Progresista, Ciudad Victoria,
diciembre 13 de 1903, H-UAT.
71

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�Octavio Herrera Pérez

Imagen 3. El maestro Juan B. Tijerina
en su edad madura, cuando dominaba el
escenario educativo y cultural de
Tamaulipas, en plena etapa de
consolidación del porfirismo en la
entidad. Colección IIH-UAT.

Polemista como se había caracterizado, en esta etapa las lides del
maestro Tijerina se hicieron más ásperas en la medida que
escalaba a las esferas situadas fuera de Tamaulipas. Allí ya no
había nichos cómodos ni espectadores complacientes o
atribulados por sus diatribas de papel. La prensa en México para
esa etapa del porfiriato, si bien no se enfrentaba abiertamente
contra el régimen de Díaz, hacía un amplio uso de los paradigmas
liberales para hacer acuciosas observaciones sobre la marcha del
acontecer público en el país, especialmente desde los periódicos
situados en la capital de la república, porque en las entidades
generalmente los medios estaban bastante “maiceados” o bien
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302

�Juan B. Tijerina

imposibilitados a realizar una verdadera crítica, con el riesgo
hasta de perder la vida al intentar cruzar la línea del Rubicón que
imponía el poder. Por eso el consejo editorial aludido por Tijerina
no se quedó quieto ante el desafío del tamaulipeco:
[...] sepa su señoría de una vez por todas que entra en nuestro
programa acoger las quejas justas de todos los que sufren los
atropellos de tales o cuales personalidades, y por eso
insertamos esas correspondencias que tanto escozor le causan
al señor Harmodio y que no son anónimas, como El Progresista
(partidario del progreso), se atreve a asegurar.73

Pero la guerra de papel no cesó, al contrario, subió de tono. Ahora
tenía Tijerina ante sí la horma de su zapato, porque si algo ha
producido este país en el campo del periodismo, es el uso
indiscriminado de la sátira, que ahora se enfilaba sobre el bardo
tamaulipeco. Los “Varios Tamaulipecos” no dejaron de atacarlo
por un buen tiempo, mofándose de su seudónimo, al que
intencionadamente hacían confundir con Petronio, escritor de la
antigua Roma que se desplegó en la corte del emperador Nerón,
autor de la célebre novela El Satiricón (ca. 60 d.C.). Y así le
plantaban los golpes:
“Don Harmodio, El Progresista y Varios Tamaulipecos”, Diario del Hogar,
México, julio 23 de 1904, HN.
73

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303

�Octavio Herrera Pérez

En cuanto a las mejoras materiales que D. Harmodio o
Petronio, poca o ninguna importancia se les puede conceder, si
se atiende a otras exigencias que tiene el Estado de positivo
interés público […] La prisión del Estado, a la cabeza de
aquella el cabo de rurales, cuyo sueldo de éste es de 50 pesos
mensuales, que pagamos los contribuyentes, continúa a la luz
del día, ocupándose en trabajos particulares del Gobernador y
del Secretario de éste; cuyo hecho el varón ilustre, el denodado
campeón de la mentira, de D. Harmodio o Petronio, había de
negarlo, no sin dirigirnos improperios dignos de tan gran
personaje.74

Pero de repente los “Varios Tamaulipecos” callaron, ante la
sorpresa de sus puntillosos seguidores, muchos de ellos sin duda
atraídos por el morbo que generaba aquel circo de letras. Otros,
por su parte, trataron de enfilar sus críticas más directamente a
cuestionar

el

funcionamiento

estructural

de

toda

la

administración pública en la entidad, pero sin olvidarse del
maestro Tijerina. Habían aparecido en la palestra, para descalabro
del gobierno local, los “Varios Constitucionalistas”, que así
expresaron su criterio:
El Progresista, periódico vendido, a cargo del valiente y
abnegado Harmodio, quién siempre está en lucha abierta con
los indefensos sacerdotes, solo ha conseguido y conseguirá
“Tamaulipas, Varios Tamaulipecos”, Diario del Hogar, México, abril 9 de
1904, HN.
74

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304

�Juan B. Tijerina

elevar más a los “Varios Tamaulipecos” con sus ataques
injustos y apasionados, sirviendo éstos también para esclarecer
más el desprestigio y la inmoralidad del vanidoso Harmodio,
digno defensor de la administración actual.75

No es el caso traer en este momento a colación un balance de la
administración de Pedro Argüelles, porque merece una
investigación de largo aliento, pero lo que sí se puede inferir,
dadas las numerosas evidencias documentales y hemerográficas,
es que, a diferencia de su antecesor, envuelto en el idealismo
liberal, el coronel, completamente pragmático, se dedicó a poner
la casa en orden sin mayores aspavientos. Su largo desempeño en
la principal aduana terrestre del país, Nuevo Laredo, lo tenía
perfectamente capacitado para el manejo de los números, que se
habían hecho engrudo en las cuentas de antaño. Y también,
sabedor del valor y peso del dinero, así como el uso del capote en
el coso público, amansó notablemente a la presa nacional. Ahora,
por ejemplo, el incisivo periódico La Patria, de Irineo Paz, que
había mortificado contantemente al buen Mainero, era casi el
órgano oficial del gobierno de Tamaulipas en la capital.

“Tamaulipas, Varios Constitucionalistas”, Diario del Hogar, México, julio
23 de 1904, HN.
75

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�Octavio Herrera Pérez

Pero con quienes no tuvo tranquilidad el gobernador
Argüelles fue con los anarquistas. Eso sí era un tema grave.
Porque además estos señores –Ricardo Flores Magón y su
hermano Enrique, Juan Sarabia y otros–, se había exiliado en los
Estados Unidos y desde allí disparaban sus dardos envenenados
hacia el régimen de Díaz y sus apoyos en los estados. En
particular, los anarquistas se le fueron a la yugular al coronel al
acusarlo de encubrir el asesinato del periodista Vicente Rivero
Echeagaray, ocurrido en Tampico el 31 de agosto de 1902, quien
era director del periódico independiente La bala rasa, y cuyo
autor intelectual, decían, fue el diputado Antonio E. Longoria,
quien había sido absuelto de toda responsabilidad. Extensísimo
sería detallar las graves imputaciones que le hizo este grupo de
exiliados al mandatario tamaulipeco y al conjunto de su gobierno;
eso es tema de otra tesis, libro o investigación profunda.76
Lo que sí no podía faltar era la autodefensa oficial desde
Tamaulipas, encabezada por el caballero andante de mil batallas,
el maestro Juan B. Tijerina, presente en su respuesta a los
Este caso fue ventilado en los artículos “Injuria a la Democracia y ultrajes a
la justicia”, “El cinismo de Argüelles”, “El Asesino de Rivero Echeagaray” y
“La lepra de Tamaulipas”, en el periódico Regeneración, Saint Louis Misouri,
diciembre 12 de 1904; y enero 14, agosto 19 y septiembre 30 de 1905, HN.
76

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�Juan B. Tijerina

anarquistas en su artículo “Los canallas de la prensa”, publicado en
primera plana en El Progresista con la firma de Ego, otro de sus
seudónimos. Sin embargo, en sus líneas, Tijerina no escapó de
tener un Lapsus memoriae (“resbalón de la memoria”), aflorado
desde los rincones del inconsciente, ese estado de la memoria en
vigilia que, desde la perspectiva freudiana, expresa un
comportamiento que un sujeto desarrolla inadvertidamente. Y es
que al criticar a los anarquistas y sobre todo su modus operandi, se
ubicaba frente al espejo, como cuando él mismo publicó su
periódico La Libertad en el sur de Texas, en aquellos pasados y ya
conscientemente olvidados años de oposicionista. Y les dijo así:
Alguna vez estuvimos de parte de Regeneración mientras el
entonces viril colega se publicaba en México, pues en sus
informaciones usaba de un lenguaje mesurado, y alguna vez
también atendió su deseo; pero desde que atraviesa la frontera
de la patria para ir a escarnecerla, deja una hoja periódica de ser
viril y meritoria, y se convierte en cobarde y canalla. […] Con
pesar hemos usado un lenguaje que no cuadra con nuestro
modo de ser, pero que ha sido necesario así para contestar al
cúmulo de calumnias e insultos gratuitos dirigidos al Jefe de
nuestro Estado, por esa califa de rezagados o modernos
redentores de nuevo cuño, que con su ingrata labor creen que
solo ellos pueden hacer la felicidad de la patria, y que ésta no
lo puede ser bajo la égida de la paz y el trabajo. 77

77

“Los canallas de la prensa”, El Progresista, enero 22 de 1905, H-UAT.

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Fin de una vida intensa
Cuando se llegaba el tiempo del primer centenario de la
independencia nacional, para lo cual el gobierno del presidente
Porfirio Díaz y el país entero se preparaban para festejarlo por
todo lo alto, el maestro Juan B. Tijerina ya tenía acrisolada una
sólida figura en la cultura tamaulipeca. También en lo
estrictamente institucional había consolidado su carrera, al ser el
director del Instituto Científico y Literario del Estado. Expresión
tangible del cenit alcanzado eran los continuos honores a su
nombre, obra y figura. Entonces comenzó la broncificación del
vate,78 como así se expresa:
La mano del señor Gobernador Argüelles ha sabido dirigir con
admirable tino todas las energías al desenvolvimiento;
desenvolvimiento que hemos visto brillas en una sociedad
altamente moralizadora que lleva por nombre el del conocido
poeta tamaulipeco Juan B. Tijerina. No podía haberse elegido
mejor hombre para guía porque si el señor Gobernador Pedro
Argüelles sintetiza el progreso social en Tamaulipas, Juan B.
Tijerina representa el progreso intelectual. Juan B. Tijerina es
un poeta de grandes vuelos que hace palpitar, por su poderosa
rima, todas las almas tamaulipecas al unísono de su armoniosa
lira.
Luis González, “De la múltiple utilización de la historia”, en Historia ¿para
qué?, ed. Carlos Pereyra et al (México: Siglo XXI Editores, 1998), 55-74.
78

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�Juan B. Tijerina

[...]Alcanzará, indudablemente, grandes triunfos, porque sus
miembros abarcan su misión, el modo de llenarla, la grandeza
de su ideal, y porque antes de ellos ha habido dos grandes
fuerzas iniciadoras del actual movimiento y que ahora lo
apoyan, son: la del inteligente gobernante y la del modesto
cincelador de almas; la de Juan B. Tijerina.79

Cuando finalmente llegaron las fiestas del centenario, el maestro
Juan B. Tijerina no podía faltar en la primera fila. Así se plasmó
en el Álbum del Centenario que el estado de Tamaulipas publicó
incluyendo su “Himno a Hidalgo” y una larga poesía épica, ad
hoc para el

momento.80

Pero cuando todo

marchaba

aparentemente sobre ruedas, estalló la revolución y el anuncio
incuestionable del próximo derrumbe del Antiguo Régimen.
¿Qué pensamientos pasarían por la mente de Tijerina en
esos momentos? No fueron de ánimo, por las acciones que tomó.
Más bien fueron de desolación, al decidir, abruptamente, dar
término con su añorado proyecto de El Progresista, porque el
paradigma de la era del progreso se había evaporado.81 Y

“La sociedad artística ‘Juan B. Tijerina’”, La Patria, octubre 31 de 1906,
HN.
80
Agradezco al arquitecto Carlos Rugerio Cazares (†), ex titular del AGHT, el
proporcionarme una copia digital del álbum, en una de sus continuas y amables
cortesías.
81
“Afectuoso adiós”, El Progresista, 23 de julio de 1911, en Saldívar, Historia
Compendiada de Tamaulipas, 269.
79

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entonces, ¿qué seguía, la muerte? Ese estado de la nada cuyo
umbral todos los hombres cruzaremos, como alguna vez se los
expresó a sus entrañables colegas Arrese y Junco de la Vega, al
hablar de la Parca:
Yo soy tras los gemidos el cántico sonoro;
Yo soy tras las sombras el inmortal claror;
Mi nombre es la Esperanza, y soy el lampo de oro
Que flota entre los negros celajes del dolor!!
Yo soy la Fuerza Cósmica, yo soy el Dinamismo;
¡Soy águila y soy cumbre, vorágine y turbión!
Y mi potente mano suspende en el abismo
La escala de los Orbes para llegar a Dios.
Yo soy de las esferas el giro formidable;
Soy la Ascensión sin término por la Espiral sin fin;
Y en los eternos surcos del éter insondable
Arrojo las simientes de humanidades mil.
La vida de los seres resurge en mis crisoles;
Mis ojos son estrellas, mis alas son de azur;
¡Soy vórtice en los mundos, y llamas en los soles
Que tienden por los cielos su coruscante tul!
Yo soy el sacro Numen, yo soy el fuego interno,
Que anima el organismo de la inmortal Creación;
Y en el espacio ilímite yo soy el Soplo eterno;
Yo soy la eterna Lira, yo soy la eterna Voz!82

“La Vida Humana. A Celedonio Junco de la Vega y José Arrese”, El
Progresista, Ciudad Victoria, enero 29 de 1905, H-UAT.
82

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�Juan B. Tijerina

Y la muerte llegó, con su guadaña bien afilada y dirigida justo
donde estaba todo el borbollón de sus pensamientos: el cerebro.
Corría apenas el mes de julio, el séptimo del año en el calendario
gregoriano cuyo nombre evoca la figura de un grande: Julio
César. Como lo consigna el libro del registro civil –porque de los
libros de defunciones parroquiales imposible que hubiera una
mención a su deceso–,83 murió de un “derrame cerebral”, es decir,
que debió tener un lapso en el que pudo salvar la vida o bien
profundizarse en la agonía y al final la muerte, como ocurrió. Pero
el caso es que no recibió asistencia médica, como lo consigna
Ernesto Higuera:
A raíz de su muerte, corrió la versión de que ninguno de los
médicos radicados en Ciudad Victoria había querido responder
al llamado que se les hizo para que atendieran a Don Juan en la
madrugada del 26 de julio de 1912, quien yacía en su lecho, en
estado comatoso, víctima de una congestión cerebral. Esta falta
de atención, ocasionada seguramente por resentimientos
acumulados de los facultativos, precipitaron el deceso del bardo
matamorense, del bardo tamaulipeco por antonomasia.84
83

FamilySearch, Libros del Registro Civil, Defunciones, Parroquia de Nuestra
Señora del Refugio, Defunciones 1859-1920. No existe constancia de que
Tijerina haya sido bendecido por un cura al momento de ser sepultado, como
tampoco se sabe si dejó de ser católico y profesó algún culto protestante. En
las constancias parroquiales de la capital solo se consigna la muerte de Julia
Tomasa Hernández, de 93 años, el 17 de julio de 1912, y de allí se brinca el
registro hasta el 29 del mismo mes, cuando se consigna la muerte de María de
Jesús Martínez, de 70 años.
84
Higuera, Páginas Selectas, 86.
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�Octavio Herrera Pérez

O sea, ni aun en el trance de su partida final dejó de luchar contra
los egoísmos de una sociedad cerrada, que no se acababa de abrir
genuinamente a los vientos de libertad. Aun así, comenzaba a
emerger la imponente figura del héroe cultural por excelencia del
Tamaulipas contemporáneo.
Oficialización de un mito cultural
Conforme el hilo conductor de este trabajo, de tratar de interpretar
la figura del profesor Juan B. Tijerina como un auténtico héroe
cultural que crearon las circunstancias políticas y culturales, sin
demérito de su activa actuación intelectual, política y docente del
personaje histórico, cabe ahora realizar un acercamiento, como
epílogo, sobre la manera en que se forjó dicha imagen. La
cuestión está documentada conforme lo divulgado muy al
principio del año 1922 por el semanario liberal El Derecho, que
se publicaba en Linares, Nuevo León, acerca de preguntar “sobre
el proyecto de inmortalizar la figura del insigne maestro Dn. Juan
B. Tijerina”, cuyo título mismo anunciaba la movilización social
que se estaba dando en este sentido en Tamaulipas. La
información divulgada en este medio hacía eco a la iniciativa
hecha en la capital de Tamaulipas por profesores y alumnos ante
los diputados del congreso local, a fin de erigir una estatua del
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�Juan B. Tijerina

profesor, de declararlo benemérito del estado y además de colocar
un retrato suyo en el salón de sesiones de la legislatura. Se
aseguraba que esta iniciativa contaba con la adhesión “de todos
los elementos pensantes”, tanto más que el desaparecido mentor
había legado a las generaciones futuras “un raudal de bella
literatura”. Dicha iniciativa, se informaba, había sido incluso
apoyada por el periódico El Cronista del Valle, publicado en
Brownsville, Texas. A esta propuesta se sumaba el apoyo del
licenciado nuevoleonés Héctor González, prologuista de las
Poesías Escogidas de Tijerina, y del licenciado guanajuatense
José Macías, quien prologó la Miscelánea del mismo autor, al
igual que la simpatía de Gonzalo Mota, inspector escolar en
Tamaulipas.85
La promoción de este proyecto escaló enseguida hasta las
páginas del periódico capitalino El Universal (“El Gran Diario de
México”, según su eslogan), cuando apenas tenía unas semanas
de aparecer con mucha expectativa pública. Así, en sus páginas
“Se honrará la memoria del Prof. Dn. Juan B. Tijerina?”, La Raza, Ciudad
Victoria, marzo 12 de 1922. Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de
Tamaulipas (en adelante ASTJT). Agradezco al maestro Francisco Ramos
Aguirre, cronista de Ciudad Victoria, poner a mi disposición los periódicos
que se exponen en este apartado, producto de sus investigaciones en el archivo
del poder judicial.
85

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�Octavio Herrera Pérez

se consignó la idea de “honrar la memoria de un ilustre
tamaulipeco”, según se había ventilado en la propia capital del
estado. También se dijo que entre los firmantes de aquella
iniciativa estaba el profesor Juan Rincón, quien al elaborarse el
ocurso petitorio figuraba al frente de la Dirección General de
Educación Pública del Estado, y por tanto se sumaron a su firma
los inspectores escolares de la entidad y los directores de las
escuelas de la capital. Todo indicaba que trataban de imponer una
visión cultural a las autoridades estatales, al insistir en que
esperaban una resolución positiva sobre todo de la legislatura
local, instancia en la que deseaban que se legitimara su propuesta.
Se citaba la propaganda que en esta cuestión había realizado el
periódico La Raza de la capital tamaulipeca, un medio a cargo de
la dirección editorial de Francisco Arreola Rosales. Y para avalar
la solicitud, los promotores del homenaje hicieron ventilar la
opinión del profesor Adalberto J. Argüelles, “un viejo maestro
que está separado del servicio”, pero cuya palabra era muy
respetada, porque durante su largo trabajo de “impartir enseñanza
a los hijos del estado”, su único propósito había sido “el
engrandecimiento de esta entidad”. De ahí que El Universal
reflexionara que la posición del gobernador, el general César
López de Lara, no podía ser otra que apoyar la iniciativa (o bien
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�Juan B. Tijerina

se le condicionaba a aceptarla), al anotarse que “todos” los
tamaulipecos no solo admiraban al extinto mentor, sino que
sentían “verdadera veneración por el maestro”, al cual, se
afirmaba, podía calificarse como el “padre intelectual de
Tamaulipas”, nada menos.86
La propuesta de homenaje al profesor Juan B. Tijerina se
expresó igualmente en la revista Alma Joven, que se publicaba en
el pueblo de Popotla (Distrito Federal), bajo la dirección de la
profesora Guadalupe Uribe, quien manifestó en un artículo que
con esta iniciativa se pondría de relieve que en el “culto Estado
de Tamaulipas” ya se habían dado pruebas “de que allí se glorifica
no solamente a los héroes de las épicas jornadas y los bélicos
triunfos” (léase la honra al general Pedro José Méndez, o la más
politizada figura del general Servando Canales), “sino también a
los que en la penumbra de la ruda existencia marchan llevando en
alto la antorcha del saber para iluminar la sombría noche de la
ignorancia y no temen luchar en la tribuna, en el periódico, en el
libro por defender la justicia y el derecho” (pero cuya distinción
concreta en algún personaje, estaba por ocurrir).87
“El Universal de México y el extinto Prof. Don Juan B. Tijerina”, La Raza,
Ciudad Victoria, marzo 19 de 1922, ASTJT.
87
“Alma Joven secunda una noble iniciativa”, La Raza, Ciudad Victoria, mayo
15 de 1922, ASTJT.
86

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�Octavio Herrera Pérez

Las razones para saber por qué el general López de Lara
no apoyó aparentemente la iniciativa de honrar a Juan B. Tijerina
las desconocemos. Esto resultaba un tanto extraño, si se considera
que se trataba del primer gobernador constitucional electo tras la
etapa turbulenta de la revolución, lo que pudo haber prestigiado a
su gobierno. Sin embargo, y sobre el enfoque de una explicación
hipotética, las formas en que se intentó llevar a cabo esta acción,
soportada por una evidente movilización de voluntades de
diversos sectores, pudo tener una condicionante política que no
convenía a los intereses del mandatario, quien, por otra parte,
estaba más interesado en apostar su suerte al futuro proceso
presidencial, que en la realización de un evento cultural que, si
bien legítimo, representaba una potencial competencia o hasta
rivalidad política como en esos tiempos lo hacía cualquier acción
social organizada. Y en eso tenía razón el gobernador, quien en
diciembre de 1923 debió abandonar su cargo al adherirse a la
postulación del candidato políticamente equivocado para las
fuerzas dominantes del país —Adolfo de la Huerta—, y sumarse
posteriormente a la rebelión Delahuertista que se desató y que
acabó en un completo fracaso.
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�Juan B. Tijerina

Finalmente, la mitificación oficial del maestro Tijerina
ocurriría cuando llegó al poder el grupo conformado por sus
antiguos alumnos, entre quienes estaba el que en ese momento
ostentaba nada menos que el cargo de presidente interino de los
Estados Unidos Mexicanos y que poco tiempo atrás había fungido
como gobernador del estado de Tamaulipas, Emilio Portes Gil, a
quien se asignó como presidente honorario del comité, lo mismo
que al licenciado Francisco Castellanos, mandatario en funciones
de la entidad. Para tal efecto se formó en la primavera de 1929 el
Comité Central de Propaganda Pro “Juan B. Tijerina”, una
organización que había permutado el concepto un tanto idílico de
glorificación, por una categoría más acorde con los nuevos
tiempos, dirigida a la movilización social corporativa, como era
el término propaganda, más aún cuando en el trasfondo estaba la
estructura organizativa del Partido Socialista Fronterizo, así
como los conductos oficiales del gobierno del estado. De ahí que
el comité organizador sugiriera a los ayuntamientos de la entidad
que formara un comité municipal y éste a su vez a otros comités
locales en cada centro de población de su jurisdicción, para
“vulgarizar el conocimiento del Maestro”, así como realizar
colectas de fondos, suscripciones de donaciones individuales,
jamaicas, conciertos y fiestas de todas clases. Sin especificar, se
dijo que esos fondos se emplearían en la realización de “la más
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valiosa obra que sea posible construir para perpetuar la memoria
del repetido Maestro Tijerina”. Por otro lado, el comité central
procuró la organización de comités propios en los centros
ejidales, centros educativos y comités municipales dependientes
del Partido Socialista Fronterizo, es decir, en todas las
organizaciones vigentes en el escenario social y político de
Tamaulipas al finalizar la década de los veinte.88
Luego de aquellas iniciativas emprendidas en la década de
1920 para acrisolar la figura del maestro Juan B. Tijerina, el mito
cívico de este personaje pasó a formar parte de la impronta
cultural de la entidad en la era posrevolucionaria, a pesar de
tratarse de un personaje que esencialmente había estado al
servicio de los intereses del antiguo régimen porfiriano.89 Esto se
88

Archivo Histórico de Camargo, Tamaulipas, Fidencio Trejo Flores al
presidente municipal de Camargo, Ciudad Victoria, marzo 20 de 1929.
89
Un testimonio periodístico publicado a casi dos décadas de la muerte de
Tijerina redactó una narrativa sobre su muerte que ya estaba en la línea de
acrisolar un homenaje cívico permanente a su figura, al señalar: “Cuando el
día 26 de Julio de 1912, a la edad de cincuenta y cinco años exhaló su último
suspiro, todavía el maestro estaba fuerte, todavía el fuego que animaba el
motor que hacía funcionar su cerebro, no se extinguía; él siempre sonriente,
siempre alegre, tuvo desde cinco o seis horas antes de su muerte, el sentimiento
de la proximidad del fatal desenlace, y cuando llamó a sus amigos y les explicó
que su muerte estaba próxima, les dijo que no era necesario llamar al médico.
¿Para qué, si la recia columna que sostenía la vida de aquel grande y verdadero
hombre se desmoronaba, para qué insistir en reformarla cuando sería inútil?
Murió, y el Estado de Tamaulipas se cubrió de luto, perdió un hombre como
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explica por la continuidad de un afecto educativo que se
transmitió generacionalmente y de manera solidaria más allá de
las turbulencias políticas, por la exaltación de los valores del
liberalismo y hasta por el soporte de la liturgia masónica, pero
sobre todo, por la necesidad de la presencia de un héroe cultural
en el escenario público y educativo de Tamaulipas en los nuevos
tiempos modernos y cuya resonancia llega hasta nuestros días.
Referencias
Archivos
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas
Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas
Centro de Estudios de Historia de México, Fundación Carlos Slim
FamilySearch (familysearch.org)
Hemeroteca del Instituto de Investigaciones
Universidad Autónoma de Tamaulipas

Históricas,

Hemeroteca Nacional (México)
University of Texas at Austin, Nettie Lee Benson Latin American
Collection
no lo ha tenido hasta la fecha, y un solo instante bastó para segar la vida del
que con sabia paciencia instruyera a la niñez y a la juventud. “Justo homenaje
al Maestro Juan B. Tijerina”, El Heraldo, Ciudad Victoria, junio 28 de 1931,
ASTJT.
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del estado de Tamaulipas, Dirección General de
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��Fotografía, ciudad y sillares: el centro de Monterrey en
la lente de Fausto Tovar Martínez1
Jaime Sánchez-Macedo
El Colegio de Michoacán
orcid.org/0000-0001-6231-7204

Para inaugurar esta sección de la revista Sillares se eligió
comenzar por la reseña de un documento fotográfico doblemente
pertinente. Por un lado, se trata de una toma con el aura particular
que identifica las fotografías del centro de Monterrey, capital del
estado de Nuevo León en México, antes de la edificación del
megaproyecto de espacio público conocido popularmente como
Macroplaza.2
Al
mismo
tiempo,
esta
fotografía
1

El presente artículo se elaboró a partir de la investigación realizada para el
texto Donde habita el olvido. Conformación y desarrollo del espacio público
en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, 1980-2007, publicado por el
Consejo para la Cultura y las Artes en 2019. Se agradece el apoyo brindado
por Roberto Ortiz Giacomán en la reprografía de las fotografías y la realización
de entrevistas con los hijos de Fausto Tovar.
2
Oficialmente, el nombre del proyecto es Gran Plaza, aunque prácticamente
desde su inauguración fue nombrada por los medios de comunicación y la
población en general como Macroplaza. En su momento el nombre Macroplaza
fue rechazado por las autoridades gubernamentales y ciertos grupos intelectuales
debido al barbarismo resultante de la conjunción de un prefijo griego “macro”
con una palabra de origen latino “plaza”. Actualmente es común referirse a este
espacio público simplemente como La macro. Véase José Emilio Amores,
“Monterrey: una cultura propia”, en Nuevo León en el siglo XX. La
industrialización. Del segundo auge industrial a la crisis de 1982, coord. Isabel
Ortega Ridaura (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2007), 101.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

323

�Jaime Sánchez-Macedo

constituye un de los documentos fehacientes acerca de la
destrucción de inmuebles de sillar que lamentablemente ha
devenido en una práctica común desde hace tiempo, siendo este
uno de los elementos más importantes de la arquitectura
vernácula del noreste mexicano. Por si fuera poco, de entre los
cientos de edificios que fueron arrasados para dar paso a la Gran
Plaza, el que aparece parcialmente demolido en la imagen
fotográfica no era uno cualquiera. Se trata de un edificio que bien
podría haberse considerado parte del patrimonio urbano de
Monterrey, no sólo por su temporalidad y sus características
arquitectónicas, sino por quien fuera su huésped a finales del siglo
XIX.
La historia de la fotografía que nos atañe comienza hacia
1980, cuando el gobernador en turno Alfonso Martínez
Domínguez (1979-1985) impuso para la ciudad uno de los
procesos de transformación urbana de mayor relevancia en el
país, proyectando la erección de una enorme plaza sobre las seis
manzanas que separaban el edificio de gobierno municipal de
Monterrey con respecto a la sede del ejecutivo estatal. Este
proyecto fue enarbolado no solo por la construcción del espacio
público, sino también –y más importante aún– porque a partir de
dicha plaza se conformaría un distrito financiero que serviría
como sede para los corporativos de la burguesía local y para los
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nuevos inversores que arribaran a la urbe regiomontana.
Abiertamente se dijo que el propósito era sustituir “lo viejo y
decadente”,3 que era como los agentes privados y del gobierno
que gestionaron el proyecto concebían el centro de Monterrey. En
total, la Gran Plaza –el espacio público y el área reservada para
el distrito de negocios– abarcó 40 hectáreas, lo que significó la
tabla rasa de la mayor parte del casco antiguo, la traza histórica,
los comercios, barrios centrales, un manantial, un río y tres
puentes históricos, además de la aniquilación de un sinfín de
prácticas y representaciones asociadas con el habitar de esa
porción neurálgica de la ciudad.
Fue en este contexto que el fotógrafo Fausto Tovar
Martínez decidió asirse con su cámara para registrar el estado de
las calles del centro de Monterrey, antes, durante y después de la
construcción de la Gran Plaza.4 Tovar Martínez legó así un
3

Archivo General del Estado de Nuevo León (AGENL), La Gran Plaza. La
nueva cara de Monterrey, 1984, 8-13.
4
Es importante aclarar que a la fecha se desconoce el número exacto de las
fotografías sobre el centro de Monterrey realizadas por Fausto Tovar. En la
Fototeca Nuevo León fue posible localizar sólo 31 impresiones en opaco de
gran formato, todas a color, sin que se haya logrado consultar el resto del fondo
documental que contiene, además de impresiones, negativos y otros procesos
fotográficos. Por su parte, el usuario de Facebook identificado como Hernán
Bastian colgó al grupo virtual Monterrey viaje al pasado un total de 39
fotografías atribuidas a Fausto Tovar, entre las que incluyó las mismas tomas
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�Jaime Sánchez-Macedo

conjunto de al menos 38 documentos imagéticos5 que podemos
contrastar con el discurso difundido por los promotores del
proyecto, ya que permiten conocer el estado previo a la
devastación como ningún otro registro visual de la época.
Por lo común, cuando es referido aquello que se echó
abajo por la Gran Plaza se suelen utilizar fotografías de épocas
anteriores que no corresponden con la imagen de la ciudad a
finales de la década de los setenta,6 ya que al parecer no hubo un
esfuerzo institucional por crear y/o conservar un registro
pormenorizado de las calles y edificios que finalmente fueron

resguardadas en la Fototeca del estado. A estas habría que sumar la serie sobre
el Cine Elizondo reproducida en el libro Monterrey en 400 fotografías
publicado por el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) en 1996.
5
Siguiendo a Roca y Aguayo, se utiliza la locución portuguesa imagético para
referir a la generalidad de documentos que, entre sus múltiples especificidades,
tienen la de ser portadores de una imagen. En ese sentido, se considera que la
fotografía es un soporte documental no sólo por la imagen que contiene, sino
también por el soporte –o soportes– que la integra. Fernando Aguayo y
Lourdes Roca, coord., Investigación con imágenes. Usos y retos
metodológicos (México: Instituto Mora, 2012), 8.
6
Muestra de ello son los trabajos de Casas y Prieto, en cuyos textos refieren
ampliamente a la Gran Plaza aunque la mayor parte del corpus de imágenes
que utilizan en su análisis son de una temporalidad anterior y más bien alejada
a la del proyecto. Véase Juan Manuel García Casas, Imaginarios
interrumpidos. Ensayo sobre el patrimonio perdido de Monterrey (Monterrey:
Conarte, 2015); José Manuel Prieto González, Patrimonio moderno y cultura
arquitectónica en Monterrey: claves de un desencuentro (Monterrey: Fondo
Editorial Nuevo León, 2014).
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demolidos, más allá de iniciativas personales como la de Fausto
Tovar. Aunado a ello, el acervo completo de este fotógrafo local
se desconoce debido a que permanece en su gran mayoría sin ser
procesado como parte de los fondos históricos de la Fototeca del
estado de Nuevo León.7 Por otro lado, la fotografía como la que
aquí se reseña cobra una relevancia mayúscula toda vez que al día
de hoy no se ha encontrado rastro alguno de la documentación
asociada con la realización de la Gran Plaza más allá de los
decretos legislativos, notas periodísticas de la época, unos pocos
planos y una publicación para difundir el proyecto una vez
concluido. Las fotografías de Fausto Tovar constituyen así una
fuente primaria fundamental para estudiar el cambio de imagen
del centro de Monterrey, así como la transformación de los modos
de habitar el espacio urbano.
Antes de hablar del contenido de la fotografía de Fausto
Tovar, se retomarán algunos datos biográficos de su autor y de la
naturaleza del proyecto de la Gran Plaza, esto como parte de una
metodología de investigación social con imágenes centrada en

7

La fotografía que aquí se reseña en conjunto con otras piezas de la misma
serie fueron obtenidas en su versión digital gracias al invaluable apoyo de
Roberto Ortiz Giacomán, quien realizó la reprografía de las impresiones de
gran formato que resguarda la Fototeca Nuevo León.
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profundizar acerca del contexto de producción de este tipo de
fuentes primarias.8 Es importante subrayar que el empleo de
imágenes –fijas o en movimiento– en la investigación en ciencias
sociales requiere del acopio de elementos que permitan
comprender de dónde y cómo surgen estos documentos
imagéticos, ya que no necesariamente y por sí misma “una
imagen dice más que mil palabras”.
A la fecha se ha recuperado poca información biográfica
de Fausto Tovar Martínez,9 quien nació en San Luis Potosí el 15
de septiembre de 1926. Por lo que se ha podido constatar, en su
ciudad natal, previo al oficio de fotógrafo, Fausto Tovar se

8

Lourdes Roca et al., Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de
investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual (México:
Instituto Mora, LAIS, Conacyt, 2014), 108.
9
Existe una semblanza biográfica de Fausto Tovar en el volumen Monterrey
en 400 fotografías, así como una emisión del programa Entre historias
conducido por Elvira Ramos del canal de internet Regioenvivo.Tv en la cual
participa Marta Tovar, hija de Fausto Tovar. Recientemente el mismo Roberto
Ortiz Giacomán ha llevado a cabo una serie de entrevistas con por lo menos
tres de los hijos de Fausto Tovar: Imelda, Julio y Fausto. Parte de la
información de estas entrevistas es referida a lo largo del texto con la
autorización de Ortiz Giacomán. Véase también Ricardo Elizondo, José
Antonio Rodríguez y Xavier Moyssén, Monterrey en 400 fotografías
(Monterrey: Museo de Arte Contemporáneo, 1996); programa Entre historias
en Regioenvivo.Tv, 23 de enero de 2020, disponible en
˂https://www.facebook.com/RegioEnVivo.TV/videos/188087359258906˃
[última consulta enero 2021].
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convirtió en aprendiz del pintor Felipe Moreno, quien lo instruyó
en la realización de paisajes y retratos, así como en el retoque de
las pinturas de las iglesias de la localidad.10 Ya con una
instrucción en la pintura al óleo, cerca de los veinte años de edad,
entre 1945 y 1946, migró a Monterrey para alcanzar a su madre
que unos años antes se había mudado a esta ciudad.
Para mediados del siglo XX, la urbe regiomontana
contaba ya con una sólida tradición fotográfica con grandes hitos
como Desiderio Lagrange, Jesús R. Sandoval, Refugio Z. García,
Eugenio Espino Barros y Alberto Flores Varela, entre otros,11
gracias a la existencia de una gran demanda de fotografías
alimentada en parte por el desarrollo industrial del estado de
Nuevo León. Aunque antes que en la fotografía, Tovar Martínez
trabajó en un taller de anuncios luminosos llamado “Rótulos
eléctricos”, recién llegado a Monterrey tuvo contacto con algunos
de los fotógrafos locales gracias a que su medio hermano era

María del Pilar Pérez Cruz, “La obra del pintor Felipe Moreno Díaz, en la
ciudad de San Luis Potosí: 1950-1970” (tesina de especialidad, Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, 2002), 25.
11
Véase Roberto Ortiz Giacomán, “Unión, arte y progreso”, Alquimia. Revista
del Sistema Nacional de Fototecas 18, núm. 54 (mayo-agosto 2015): 52-58;
José Antonio Rodríguez, “Testimonio de la fotografía”, en Elizondo,
Rodríguez y Moyssén, coord., Monterrey en 400 fotografías.
10

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asistente en el estudio Foto Selecta de Alberto Flores Varela y a
que la familia Espino Barros era cliente del negocio de anuncios
luminosos. Con estos últimos entablaría una relación de
admiración y amistad una vez en el oficio fotográfico.12
Es lógico suponer que, derivado de la competencia
profesional entre el gremio de fotógrafos establecidos en Nuevo
León, cada uno buscara destacarse de entre los demás por algún
medio. En ese sentido, el catálogo ofertado por Fausto Tovar desde
su estudio-taller, ubicado en la calle Agustín Melgar de la colonia
Terminal,13 sobresalía por al menos tres servicios: la fotografía
publicitaria de productos, las impresiones fotográficas de gran
formato, también conocidos como fotomurales, y las fotografías
aéreas oblicuas.14 Fue precisamente la fotografía aérea lo que
vinculó a Tovar Martínez con el proyecto de la Gran Plaza.

12

Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero
de 2020.
13
Antes de 1970 Fausto Tovar tuvo su estudio en la calle 5 de mayo núm. 830,
el cual compartía con Cástulo Medina. Entrevista con la familia Tovar
realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero de 2020.
14
Sobre la dinámica del taller-estudio de Fausto Tovar sabemos que en su
administración se involucraba toda la familia Tovar, sus cinco hijos y su
esposa. Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán,
enero de 2020.
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La decena de tomos que componen la colección de notas
periodísticas acerca del desarrollo de la Gran Plaza resguardados
en el Archivo Histórico de Monterrey (AHM)15 dan cuenta del
sigilo y la rapidez con la cual se inició el proyecto, fenómeno que
se replica también en otras partes del mundo con iniciativas de
intervención urbana de gran escala.16 Mientras que, por un lado,
la población más directamente afectada por los trabajos de
demolición se quejó constantemente por la falta de información
oficial,17 por otro, el decreto oficial aprobatorio de la Gran Plaza
por parte del poder legislativo no se dio sino hasta finales de
1981,18 cuando el proyecto llevaba ya un considerable avance en
los trabajos de demolición. Por lo tanto, no es un aspecto menor
el que la notificación a Fausto Tovar sobre la inminente
realización de la Gran Plaza le permitiera realizar un registro con

15

Nos referimos al fondo documental clasificado como Colección Libros Gran
Plaza que compilan el seguimiento mediático al desarrollo del proyecto.
16
Marshall Berman, Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de
la modernidad (México: Siglo XXI Editores, 1989), 307-308.
17
Archivo Histórico de Monterrey (AHM), Colección Libros Gran Plaza, t. II,
p. 104, María Belmonte, “Dudas, desalojos y demoliciones”, en Tribuna
Diario, 23 de octubre de 1981.
18
Congreso del estado de Nuevo León, expediente núm. 199, decreto núm.
156, 25 de noviembre de 1981. Documento obtenido mediante solicitud a la
unidad de transparencia del Congreso de Nuevo León.
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la anticipación suficiente para documentar el centro todavía
inalterado por los buldóceres.
Ángela Alessio Robles, primera directora del órgano
ejecutor del proyecto (Prourbe), comisionó a Tovar Martínez la
realización de una serie de fotografías aéreas del terreno donde se
erigiría la Gran Plaza.19 Al respecto, existen importantes
diferencias entre la realización de un registro fotográfico aéreo y
uno a nivel de calle, ya que, si bien ambos pueden documentar la
misma porción del espacio urbano, el grado de detalle y los
aspectos que cada uno nos permite visualizar resultan sumamente
distintos. De inicio, las tomas aéreas dan una visión general del
espacio y posibilitan una rápida identificación de sus principales
elementos constitutivos, en especial los edificios de mayores
dimensiones, vialidades y la traza urbana. Es por ello que, como
en el caso que ahora nos ocupa, antes que existieran las imágenes
satelitales, la fotografía aérea se utilizó recurrentemente en la
planeación urbana; una de las tomas aéreas de Fausto Tovar, por
ejemplo, sirvió para hacer un fotomontaje de los edificios que
supuestamente se construirían en el centro de Monterrey como

19

Entrevista con la familia Tovar realizada por Roberto Ortiz Giacomán, enero
de 2020.
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parte del distrito financiero.20 Por su parte, en los estudios
históricos la comparación entre distintas fotografías aéreas
permite observar el conjunto de elementos urbanos que han
permanecido o que se han transformado con el paso del tiempo.21
En cambio, la fotografía a nivel de calle transmite una
experiencia visual más cercana a la del transeúnte, brinda también
una mejor idea de las dimensiones de los inmuebles con respecto
a la escala humana y, finalmente, muestra con detalle los
elementos arquitectónicos de cada edificio. Es probable que tales
diferencias entre las tomas aéreas y a nivel de calle llevaran a
Fausto Tovar a realizar un registro fotográfico propio, que
documentara con mayor finura la transformación del centro de
Monterrey más allá de la exigencia de las autoridades gestoras de
la Gran Plaza. En ese sentido, el escueto registro fotográfico a
nivel de calle utilizado por el gobierno para sustentar el discurso
de decadencia del centro de Monterrey se incluyó en dos
publicaciones realizadas para enaltecer la administración de
20

El negativo de este fotomontaje con la superposición de los edificios sobre
la toma aérea oblicua forma parte del Fondo Fausto Tovar de la Fototeca
Nuevo León, sin embargo, se trata de una pieza aún sin catalogar.
21
Roca, “La fotografía aérea en México para el estudio de la ciudad: el crucero
de El Caballito”, Anais do Museu Paulista: História e Cultura Material 19,
núm. 2 (diciembre de 2011): 73-82.
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Martínez Domínguez: se trató de la revistilla La nueva cara de
Monterrey, así como del libro firmado por Mario Santoscoy
Monterrey. Área metropolitana. Ambos contienen la misma serie
de tomas a nivel de calle del centro de Monterrey,22 así como dos
fotografías aéreas del estado previo y posterior realizadas por el
propio Fausto Tovar.
La comparación entre las fotografías de las calles de
Monterrey difundidas por el gobierno con respecto a las de Tovar
Martínez muestra importantes diferencias. En las primeras se
destacan dos aspectos que los agentes urbanos detrás de la Gran
Plaza repitieron una y otra vez como justificación del proyecto:
la estrechez de las calles y el giro comercial de una parte de los
negocios asentados en el centro de la ciudad. Para ello se
utilizaron encuadres cerrados que en primer plano muestran
vehículos ocupando la mayor parte de la composición. Asimismo,
para reforzar el sentido de las imágenes, éstas se acompañaron

22

Si bien el texto La nueva cara de Monterrey no incluyó el crédito fotográfico
de ninguna de las numerosas imágenes que aparecen en la publicación, en
Monterrey. Área metropolitana se menciona que el conjunto de fotografías de
aquel volumen fueron realizadas por Camilo Garza y Garza, Eduardo D’Regules,
Xossé de Sade y Miguel Vera bajo la dirección de Mario Casasola. No obstante,
por lo menos la toma aérea que se incluye en ambos fue realizada por Fausto
Tovar. AGENL, Monterrey. Área metropolitana, 1984.
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con pies de foto como el siguiente: “Asfixiado por manzanas de
edificaciones viejas y decadentes, el centro de la ciudad se había
convertido en una de las zonas más deprimidas y rezagadas de la
metrópoli, donde predominaban los edificios decadentes como
comercios, viviendas y talleres”.23 Empero, las fotografías
difundidas

por

el

gobierno

pudieran

no

corresponder

estrictamente con el momento previo a los trabajos de demolición
para la Gran Plaza, ya que en por lo menos una de las tomas se
aprecia claramente una pancarta con la leyenda “Prourbe.
Monterrey se moderniza” cubriendo la entrada de un inmueble
aparentemente desocupado, lo cual indica que ya había dado
inicio el proyecto.24
En tanto, Fausto Tovar prácticamente realizó una labor
opuesta utilizando un lente gran angular y posicionándose en
muchas de las bocacalles que serían afectadas por el proyecto.
Así, logró captar las arterias del centro con una amplitud que está
lejos de apreciarse en las tomas realizadas por el gobierno. De
entre los aspectos a destacar del conjunto de fotografías hechas
por Fausto Tovar está la diversidad de negocios que aparecen en

23
24

AGENL, La Gran Plaza. La nueva cara de Monterrey, 1984, 9.
AGENL, La Gran Plaza. La nueva cara de Monterrey, 1984, 9.

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su registro, y no solamente las cantinas y los talleres de reparación
automotriz que fueron denostados en la propaganda para la Gran
Plaza. Tovar Martínez fotografió además el interior de una
vecindad anteriormente ubicada en la manzana de las calles 15 de
Mayo y Escobedo, así como una de las entradas al río Santa Lucía
convertido en desagüe desde el siglo XIX. Otra característica de
las fotografías del estado previo a la Gran Plaza consiste en que
se trató de una serie que no se realizó en un único día. Así lo
muestran dos tomas de la esquina de las calles Ignacio Zaragoza
y Juan Ignacio Ramón: una en la que se observa el cruce con poca
afluencia peatonal, y otra que se realizó en el transcurso de un
populoso desfile; la segunda deja ver además los primeros
avances de las demoliciones por la desaparición de una sección
del edificio que albergaba el restaurante-bar “Fornos”, la cual sí
aparece en la toma sin el desfile. Todo lo cual nos da indicio de
un registro del centro de Monterrey sistemático y bien pensado.
De entre los referentes urbanos retratados por Fausto
Tovar, sin duda el más conocido es el Cine Elizondo, inmueble
dedicado al séptimo arte que se caracterizó por su profusa
decoración de inspiración asiática. Este edificio fue sin duda el
que

mayor

polémica

causó

cuando

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se

determinó

su
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derrumbamiento, siendo defendido por una parte de la población
con motivo de sus peculiares elementos arquitectónicos.25 No
obstante, en la erección de la Gran Plaza, el Cine Elizondo sólo
adquirió valor histórico por ser uno de los primeros edificios
demolidos en Monterrey con dinamita y porque además esta
acción fue llevada a cabo por una de las primeras mujeres
egresadas de la carrera de ingeniería de la Universidad Autónoma
de Nuevo León (UANL), Leticia Ruvalcaba.26
Otro sitio sacrificado por el proyecto fue la Fuente de
Monterrey, un espacio público ubicado en el cruce de las calles
Allende e Ignacio Zaragoza. La fuente tenía de fondo decorativo
el mural Fundación de Monterrey, obra del arquitecto y ex rector
de la universidad, Joaquín A. Mora, siendo este uno de los pocos
elementos que se conservó tras la construcción de la Gran Plaza
y que fue recolocado en un sitio cercano a su ubicación original.
Desde antes de la construcción de la Fuente de Monterrey,

25

AHM, Colección Libros Gran Plaza, t. I, p. 99, Ricardo Espinosa Cárdenas,
“Demolerán el Cine Elizondo”, El Norte, 20 de junio de 1981; Prieto,
Patrimonio moderno y cultura arquitectónica en Monterrey: claves de un
desencuentro, 80.
26
Daniel de la Fuente, “La demoledora”, en Perfiles e historia, El Norte, 6 de
febrero de 2005.
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�Jaime Sánchez-Macedo

históricamente este cruce de calles se había caracterizado por la
presencia del vital líquido, ya que debajo se localiza uno de los
manantiales que existen en el centro de la ciudad. Por tal motivo,
antes que existiera la fuente, en el sitio se localizó durante algún
tiempo la Alberca Monterrey, una piscina natural de uso público
bastante popular entre la población durante la primera mitad del
siglo XX.27
Finalmente, la fotografía de Fausto Tovar motivo de la
presente reflexión, documenta un tercer referente urbano
devastado por causa de la Gran Plaza; se trata de la casa del
connotado médico e historiador José Eleuterio González,
conocido en Monterrey como “Gonzalitos”.28 La importancia del
inmueble localizado sobre la calle Dr. Coss, entre Matamoros y
Padre Mier, consistía en que precisamente ahí murió el galeno el
día 4 de abril de 1888. Como sucedió con el resto del centro de
Monterrey y los demás referentes urbanos echados abajo por la
Gran Plaza, simpatizantes de la transformación urbana
27

Casas, Imaginarios interrumpidos. Ensayo sobre el patrimonio perdido de
Monterrey, 102.
28
Véase Édgar Iván Espinosa Martínez, “La cultura nacional desde las
regiones en el siglo XIX. El caso de José Eleuterio González (1813-1888) en
Nuevo León”, Nóesis. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 24, núm.
48 (julio-diciembre, 2015): 198-225.
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comenzaron por denostar el valor histórico de la finca,
argumentando en este caso que la casa nunca fue propiedad de
Gonzalitos. Por su parte, el cronista oficial de Monterrey, José P.
Saldaña, afirmó que la casa no era un edificio que mereciera la
conservación, ya que una placa era más que suficiente para
rescatar el valor histórico del lugar; de lo contrario, se corría el
riesgo de terminar con una “mini plaza” en lugar de una Gran
Plaza, según afirmó el mismo cronista ante la prensa. Cabe
mencionar que poco tiempo antes el alcalde de Monterrey entre
1980 y 1982, Pedro Quintanilla, había prometido en campaña
hacer un museo de la medicina en aquel sitio que ahora quedaba
destinado a la picota.29 Aunado a todo esto, la responsable de la
ejecución de la Gran Plaza, Ángela Alessio Robles, negó que el
proyecto a su cargo fuera el motivo de la demolición del edificio,
ya que no se tenía contemplada la demolición de los inmuebles
de la acera oriente de la calle Dr. Coss.30 Sin embargo,
coincidentemente con el arranque de la Gran Plaza la casa se echó
abajo, ya fuera por decisión de sus propietarios que aprovecharon

29

AHM, Colección Libros de la Gran Plaza, t. 1, p. 111, Víctor S. Canales,
“Nadie puede parar la demolición de la casa”, El Norte, 24 de junio de 1981.
30
AHM, Colección Libros de la Gran Plaza, t. 1, p. 104, ¡Demuelen Casa de
Gonzalitos”, El diario de Monterrey, 23 de junio de 1981.
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�Jaime Sánchez-Macedo

que en todo el sector se realizaban trabajos de demolición, o bien,
por la acción del gobierno.
La destrucción de la casa de Gonzalitos llamó la atención
de Fausto Tovar, por lo menos para la realización de dos tomas
del inmueble. La primera de estas retrata la fachada parcialmente
demolida y vista desde un punto cercano al cruce de las calles
Padre Mier y Dr. Coss. Esta toma nos deja ver además que la casa
parece ser el único inmueble en proceso de demolición en todo
ese lado de la acera, lo cual podría sustentar los dichos de la
ingeniera Alessio Robles.
Llegamos así a la fotografía que es motivo de todo este
análisis y que además ilustra la portada de la nueva época de la
revista de historia del Centro de Estudios Humanísticos de la
UANL. En ella observamos la primera habitación de la casa de
Gonzalitos, con el marco de la entrada principal en primer plano;
a pesar de la leve deformación de la imagen provocada por el tipo
de lente, mediante el primer plano es posible hacerse una idea del
grosor de los muros de la fachada. Por el suelo del inmueble que
se aprecia en una elevación superior a la de la vía peatonal, que
es el punto desde donde apuntó su cámara Fausto Tovar,
observamos bloques de sillar, algunos con los elementos
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�Fotografía, ciudad y sillares

decorativos del inmueble –ya fueran de yeso o estuco–, los cuales
podrían haber correspondido con alguna cornisa o capitel. El más
notorio de éstos por su localización al centro de la imagen, lleva
un motivo floral de estilo rococó; las decoraciones constituyen un
indicio de la calidad constructiva del inmueble, así como de la
clase social a la cual estaba destinado. La única figura humana en
toda la toma es la de un niño que posa sin camisa, apoyando su
mano derecha en una puerta de madera también con detalles
decorativos.
De entre todas las fotografías del centro de Monterrey
elaboradas por Tovar Martínez que se han podido observar, sólo
hay otra en la cual posa también un niño; no obstante, se trata de
alguien de menor edad que fue retratado en una parte de la Gran
Plaza a punto de ser concluida. En ambos casos, los infantes nos
dan una idea clara de las proporciones del espacio con relación a
la escala humana. Por último, el plano posterior de la toma
muestra la amplitud del inmueble, así como la dimensión de la
demolición. El considerable número de habitaciones que se
aprecia al fondo –el acercamiento a la imagen digital de la
fotografía permite identificar al menos cinco habitaciones– opera
como el efecto provocado por la contraposición de espejos, como
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si se tratara de un reflejo infinito de la demolición del centro de
Monterrey, delante y detrás del fotógrafo. Las notas periodísticas,
producto de la polémica generada por el derrumbe del inmueble,
nos dan la certeza del año de las dos tomas de la casa de
Gonzalitos, 1981, así como un posible rango de meses, entre
mayo y julio.
Al final, el anhelado distrito financiero que acompañaría
la Gran Plaza quedó lejos de concretarse por diversos motivos
que se han destacado en investigaciones previas,31 dejando el
terreno de la finca en espera de hallar un uso más lucrativo para
sus propietarios. El único criterio de conservación patrimonial –
si es que se puede llamar así– para el sitio, fue aquel propuesto
por José P. Saldaña y que consistió en la colocación de una placa
en el lugar que hoy en día funciona como un estacionamiento
privado. En tanto, Fausto Tovar utilizó las dos tomas de la casa
de Gonzalitos y el resto de las fotografías del centro de Monterrey

31

Jaime Sánchez-Macedo, Donde habita el olvido. Conformación y desarrollo
del espacio público en el primer cuadro de la ciudad de Monterrey, 1980-2007
(Monterrey: Conarte, Museo de Historia Mexicana, 2019); Patrice Melé, La
producción del patrimonio urbano (México: Ciesas, 2006), 243; Rodrigo
Fernando Escamilla Gómez, “De la industria a los servicios, la macroplaza y
los primeros indicios de la servicialización de la ciudad de Monterrey (19791986)” (tesis de maestría, Universidad Nacional Autónoma de México, 2014).
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342

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para hacer por lo menos una exposición de su obra. Para este
propósito se produjeron las impresiones en opaco de gran formato
que hoy en día están en custodia de la Fototeca Nuevo León. Cabe
mencionar que a pesar de las óptimas condiciones de resguardo
de la institución, la calidad de las impresiones policromáticas ha
generado una importante pérdida de color en algunas de las
fotografías, situación que se podría agravar en los años venideros.
A manera de conclusión basta decir que para muchos de
los habitantes de Monterrey, que además conocen cuál fue el
destino final del terreno de la finca, la fotografía del interior de la
casa de Gonzalitos posee un punctum en los términos argüidos
por Barthes; es decir, se trata de una imagen que por uno o varios
de los elementos que contiene la imagen fotográfica “hiere” al
observador como una pulsación.32 Los sillares derruidos y el niño
que posa en la fotografía de Fausto Tovar generan una afección
en la sensibilidad de quien mira esta imagen, ya sea por la extraña
belleza de la toma, o bien, porque desde hace un par de años los
martilleos han vuelto a ser un eco constante por todo el centro de
Monterrey. Sin embargo, hoy día la suplantación del patrimonio

32

Roland Barthes, La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía (Barcelona:
Paidós, 1989), 58-85.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

343

�Jaime Sánchez-Macedo

urbano no es por la construcción de espacio público, sino por el
flujo de capitales financieros sumados a la especulación
inmobiliaria que demanda una nueva tabla rasa en el espacio
urbano.
Por otro lado, en una lectura a nivel iconográfico del
documento imagético,33 la fotografía de Fausto Tovar representa
la picota del “progreso” que se yergue sobre el patrimonio urbano
de Monterrey. Se vuelve necesario entonces voltear a ver
nuevamente las fotografías de Fausto Tovar sobre el centro de la
ciudad para reflexionar sobre los costos de las transformaciones
urbanas de gran escala. Asimismo, el legado de este fotógrafo
invita a tomar nuestras cámaras digitales y registrar todos
aquellos edificios de la ciudad que parecen nuevamente a punto
de desvanecerse en el aire. De lo contrario, sólo quedarán los
discursos de abandono y decadencia que, antes y ahora, han
servido de justificación para echar abajo el patrimonio urbano.

33

Roca et. al., Tejedores de imágenes. Propuestas metodológicas de
investigación y gestión del patrimonio fotográfico y audiovisual, 100-106.
Sillares, vol. 1, núm. 1, 2021
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.1-7

344

�Fotografía, ciudad y sillares

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Archivo
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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>Lazo Freymann, José Eugenio, Director</text>
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                <text>Reyes Patiño, Reynaldo de, Director Editorial</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2022 © Sillares Vol. 1, No. 2, enero-junio 2022, es una publicación semestral editada
por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través del Centro de Estudios Humanísticos,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte,
Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000 Ext.
6533. https://sillares.uanl.mx Editor Responsable: José Eugenio Lazo Freymann. Reserva de
Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900-102, ISSN en trámite ambos ante el Instituto
Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza, Biblioteca
Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Fecha de última modificación de 1 marzo de 2022.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / Celso José Garza Acuña
Director de Historia y Humanidades / Humberto Salazar Herrera
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / César Morado Macías
Director de la Revista / José Eugenio Lazo Freymann
Autores
Aarón Benjamín López Feldman
Julio César Martínez Velarde
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
Kassandra Sifuentes
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Edgar Iván Espinosa Martínez
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Emilio Machuca Vega
Omar Fabián González Salinas
Abril Loyola
Mauricio González Alvarez
Abelardo Guajardo Garza
Melissa Rodríguez
Director Editorial / Reynaldo de los Reyes Patiño
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales

Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando la fuente. Las opiniones
vertidas en este documento son responsabilidad de sus autores y no reflejan, necesariamente, la
opinión de Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo
Léon. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
Hacer a Nuevo León un reino de nuevo. El proyecto
nostálgico de Abelardo A. Leal y la excepcionalidad
regiomontana
Make Nuevo León a kingdom again. Abelardo
A. Leal’s nostalgic project and the exceptionality
of Monterrey
Aarón B. López Feldman
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
orcid.org/0000-0002-0395-7815

Recibido: 21 de agosto de 2021
Aceptado: 1 de octubre de 2021
Publicado: 1 de enero de 2022

Copyright: © 2022, Aarón B. López Feldman. This is an openac-cess article distributed under the terms of Creative Commons
At-tribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
orig-inal author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-1

�Hacer a Nuevo León un reino de nuevo. El proyecto
nostálgico de Abelardo A. Leal y la excepcionalidad
regiomontana
Make Nuevo León a kingdom again. Abelardo A. Leal’s nostalgic project and the exceptionality of Monterrey
Aarón B. López Feldman

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente
orcid.org/0000-0002-0395-7815

Resumen: En este ensayo se analiza el proyecto nostálgico de Abelardo
A. Leal Leal Sr. (1899-1982), escritor y abogado autodidacta regiomontano, padre de Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), quien fuera editor, subdirector y presidente de El Norte durante más de tres décadas.
En El Nuevo Reyno de León: un Estado sin impuestos (1975), texto que
articula su proyecto nostálgico, Abelardo Leal Sr. propone demandar,
ante la Corte Internacional de Justicia y la Organización de las Naciones Unidas, que a Nuevo León se le restituya el territorio mercedado a
Luis Carvajal y de la Cueva en 1579 bajo el rubro del “Nuevo Reyno de
León”, una demanda que haría que Nuevo León se hiciera con una parte
importante del norte de México e, incluso, de Texas. Lejos de abordarlo
como una curiosidad histórica, un absurdo o una excentricidad, propongo ubicar dicho proyecto (escrito a mitad de la década de los setenta
del siglo XX, en pleno enfrentamiento entre la elite empresarial local
y el Estado mexicano) como parte de las narrativas de la excepcionalidad regiomontana, un denso tejido de afirmaciones identitarias según
las cuales Monterrey es una singularidad en la historia nacional, una
particularidad primigenia y esencializada, cuyo “éxito” y “grandeza”
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se formaron a espaldas, a pesar y en contra del centro. Leído desde esta
perspectiva sociohistórica, el proyecto de Leal comparte relaciones de
sentido con afirmaciones que, hoy en día, son frecuentes en la vida
política neoleonesa y en las redes sociodigitales, ya sea bajo la forma
de amenazas de sacar a la entidad del pacto fiscal o bien de propuestas
radicales de separar a Nuevo León del resto de la nación. Desde esta
perspectiva, el proyecto nostálgico de Abelardo Leal nos permite ahondar en las grietas del Estado-nación mexicano en tanto unidad comunitaria imaginada y configuración sociohistórica de alteridades.
Palabras clave: Abelardo A. Leal; Nuevo Reino de León; Nuevo León;
Monterrey; excepcionalidad regiomontana.
Abstract: This essay analyzes the nostalgic project of Abelardo A. Leal
Leal Sr. (1899-1982), a writer and self-taught lawyer from Monterrey,
father of Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), who was editor, vice principal and president of El Norte for more than three decades. In El Nuevo
Reyno de León: un Estado sin impuestos (1975), a text that articulates his
nostalgic project, Abelardo Leal Sr. proposes to demand, before the International Court of Justice and the United Nations, that Nuevo León be
restored the territory granted to Luis Carvajal y de la Cueva in 1579 under the heading of “Nuevo Reyno de León”, a demand that would make
Nuevo León take over an important part of northern Mexico and even
Texas. Far from approaching it as a historical curiosity, an absurdity or
an eccentricity, I propose to place this project (written in the mid-1970s,
amid the confrontation between local business elite and Mexican State)
as part of the Monterrey’s exceptionality narratives, an identity afirmations dense weave according to which Monterrey is a singularity in national history, a primal and essentialized particularity, whose “success” and
“greatness” were formed behind the back, despite and against the center.
Keywords: Abelardo A. Leal; Nuevo Reino de León; Nuevo León;
Monterrey; Regionalism.

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En septiembre de 1996 Luis Enrique Grajeda, director del Centro
Patronal de Nuevo León (CPNL), propuso que en esta entidad
se organizara una consulta, como la de 1995 en Quebec, a través
de la cual los nuevoleoneses pudieran decidir si querían seguir
siendo parte de la federación o si preferían independizarse: “No
es justo que produzcamos lo que produce per cápita Suiza y vivamos como están viviendo en Oaxaca… Estamos hartos de todo
ya. Trabaje y trabaje para mantener el ocio en toda la República
Mexicana, principalmente en el Distrito Federal. Y todo corrupto
además”.1 A los pocos días, El Norte (que había recogido la declaración del director del CPNL) publicó un artículo de opinión
en el cual se hacía eco de la propuesta de Grajeda y se enaltecía
su “brevísimo valor civil” de sugerir la consulta en Nuevo León
“para decidir si queremos continuar siendo parte de una Federación Mexicana, mangoneada por el grupo de Zedillo, que nos
tiene hundidos… como que se antoja preguntar: ¿Pues qué ganamos con que nuestra Patria Chica sea parte de una República toda
leprosa?”, y remataba: “Los inútiles y estériles patrioterismos necios no ayudarán en nada a resolver esta cuestión. La historia, la
realidad y la inteligencia deben nutrir el debate de si Nuevo León
debe o no seguir siendo parte de la Federación Mexicana”.2

Periódico El Norte, “Recomienda CPNL consulta tipo Quebec”. Monterrey, N.L., 7 de septiembre de 1996.
2
Periódico El Norte, “¿Independizar a Nuevo León?”. Monterrey, N.L., 9
de septiembre de 1996.
1

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Dos meses después, en las mismas páginas de El Norte,
el historiador Héctor Jaime Treviño Villareal, hacía alusión
a los duros ataques que había recibido el director del Consejo
Patronal de Nuevo León por atentar contra la unidad de la patria y
recordaba que, lejos de ser una ocurrencia individual, la propuesta
de Grajeda formaba parte de “un pensamiento muy constante
desde hace tiempo en algunos cerebros regiomontanos”.3 Y en
la misma línea de ese pensamiento, el historiador situaba el
surgimiento de un grupo separatista en Internet (alojado en el
ahora extinto GeoCities): la República Separatista de Nuevo
León. Tras un breve repaso histórico por las encarnaciones del
fantasma del separatismo en el noreste, Treviño Villareal sostenía:
“La aparición de estas ideas o rumores en los últimos días,
aunque aparentemente no pasa de ser una ‘vacilada’, nos mueve a
meditar sobre su origen”,4 y agregaba: “no es difícil encontrarlo:
el centralismo atroz y el localismo exacerbado por ciertos
sectores, diciéndonos que somos los mejores y los más buenos
y que los compatriotas del centro y sur del País viven gracias a
nuestro trabajo”. El artículo pedía, por último, “estar al pendiente
Periódico El Norte, “¿República de Nuevo León?”. Monterrey, N.L., 23 de
noviembre de 1996.
4
Una semana antes del artículo de Treviño Villareal, El Norte había dado a
conocer el surgimiento de la República Separatista (Periódico El Norte, “Nuevo León: ¿nuevo país?”. Monterrey, N.L., 15 de noviembre de 1996). Y al día
siguiente de publicada dicha nota, el gobernador interino Benjamín Clariond
Reyes declaró: “Ha de ser una vacilada de alguien que no tiene nada qué hacer,
que se ponga a ver la tele mejor” (Periódico El Norte, “Califican de “vacilada”
propuesta separatista”. Monterrey, N.L., 16 de noviembre de 1996).
3

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de las manifestaciones políticas de la juventud mexicana que ya
no fue educada en el nacionalismo revolucionario” y comparaba
la existencia de este grupo separatista digital con los rumores
de agrupaciones de jóvenes neonazis en colonias de alto estrato
socioeconómico del área metropolitana de Monterrey.
El artículo de Treviño Villareal no sólo ponía sobre la
mesa la pugna sociohistórica entre dos producciones discursivas
(el “centralismo atroz” y el “localismo exacerbado”), sino que
también relacionaba, como parte de dicha pugna, la amenaza
separatista del líder patronal con el surgimiento de la República
Separatista de Nuevo León. En lugar de tomar a este grupo
sociodigital como una simple “vacilada” (práctica reduccionista
muy común tanto en esos tiempos como ahora), Treviño Villareal
identificaba relaciones históricas de sentido entre dicho grupo y
la propuesta de Grajeda.
Dos décadas después, con la explosión de las redes sociodigitales, de la co-presencia mediada electrónicamente y del
nuevo espacio-tiempo de sus interacciones,5 se han potenciado
las capacidades para conectar los malestares y los afectos regionalistas/separatistas, y han surgido otros espacios similares a la
República Separatista de Nuevo León. Así, entre 1996 y el 2019,
se crearon más de 40 grupos y páginas, tan sólo en Facebook, que
promueven la separación de Nuevo León o del noreste de México
Manuel Castells, Comunicación y poder (Madrid: Alianza, 2009); Henry
Jenkins, Convergence Culture. La cultura de la convergencia de los medios de
comunicación (Barcelona: Paidós, 2008).
5

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como un todo.6 Con el tiempo, algunos de esos espacios digitales han desaparecido (porque sus creadores los cerraron o porque
Facebook los dio de baja ante denuncias de incitación al odio),
pero la mayoría continúa vigente. Más allá del tiempo de vida de
cada uno de esos espacios, lo significativo es que en todos ellos
se mantienen los mismos referentes y temas aglutinantes, los cuales están enraizados en los imaginarios sociohistóricos locales
(Santiago Vidaurri, las supuestas República del Río Grande7 y de
la Sierra Madre, el espíritu de lucha contra el medio agreste, el
centralismo y la injusticia fiscal con el norte…). En este sentido,
lo importante de estos espacios sociodigitales no es su inmanencia, su número de practicantes o su (im)posibilidad para llevar a
Según Villasana Dávila (Regionalismo político en México en el período
2000-2007: ¿un fenómeno que resurge? Tesis Doctoral. Universidad del País
Vasco, http://xurl.es/d03m4), entre 1996 y 2009 existieron, al menos, 12 grupos o páginas en internet que promovían explícitamente la separación de todos
o algunos estados del norte de México. En mi tesis doctoral (López Feldman,
Aarón, Re-sentimientos de la nación. Regionalismos, separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana), registré la
existencia, del 2010 al 2019, de 35 grupos y páginas, entre los cuales podemos
destacar los siguientes: “Yo también creo que el norte de México debería ser
independiente”; “Viva La Republica Del Rio Grande”; “ProAridoamérica”;
“Aridoamérica independiente”; “Movimiento Nacionalista Riograndense”;
“República de Nuevo León”; “República de México del Norte”; “República
Norestense”; “Orgullo NeoLeonés”; “Historia Neoleonesa”; “Por una Aridoamérica independiente”; “Nación Neoleonesa”; “Identidad neoleonesa”;
“Por una Autentica Soberanía y Autonomía de Nuevo León”; “Rugido de León
/ Podcast”; “Patria NeoLeonesa”; “Rancheros Locos de Río Grande”.
7
Josefina Zoraida Vázquez, “La supuesta República del Río Grande”, en
Décadas de inestabilidad y amenazas. Antología de ensayos, ed. Josefina Zoraida Vázquez (El Colegio de México, 2010), 61–88.
6

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cabo sus anhelos de separación, lo importante es lo que los une
con las demandas políticas centrales, es decir, con la formación
histórica de la alteridad regiomontana en sus relaciones de tensión, complementariedad y oposición con el centralismo mexicano. En otras palabras, lo relevante no es si los grupos y páginas
separatistas pueden o no existir “fuera de Facebook” según los
criterios de realidad y de existencia de la política clásica (menos
aún, si deban o no hacerlo), sino que miles de personas los están
imaginando (entre el juego y el anhelo, entre lo digital y lo físico,
entre lo viejo y lo nuevo), conversando y promoviendo, y que lo
hacen no desde un espacio vacío, absurdo, sino desde un denso
tejido histórico-cultural de referentes compartidos que expresan
muchas de las tensiones socio-espaciales vinculadas con la construcción histórica del eje regional Monterrey-Nuevo León-Noreste en tanto frontera económica, política y civilizatoria.
En este ensayo mostraré parte de ese tejido históricocultural a través de lo que llamo las “narrativas de excepcionalidad
regiomontana”, las cuales, en tanto conjunto de afirmaciones
identitarias que circulan en medios impresos y en grupos de
replicación digital, dan cuenta de dos orgullos socio-espaciales en
constante tensión: el orgullo centralista del altiplano (vinculado
con la voluntad de una parte hegemónica que se propone a sí
misma como centro y, a la par, como unidad del todo nacional), y
el orgullo regionalista de la alteridad regiomontana (vinculado con
la voluntad de una parte regional que se propone a sí misma como
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una particularidad radical y esencial, una excepcionalidad de la
historia nacional). En otro lado me he ocupado de un conjunto
amplio de esas narrativas de excepcionalidad y de sus condiciones
de producción y circulación,8 aquí me enfocaré exclusivamente
en un texto concreto de dicho conjunto: El Nuevo Reyno de León.
Un Estado sin impuestos, de Abelardo A. Leal Sr.9 Al final de
este ensayo, trazaré algunas de las relaciones sociohistóricas de
sentido entre dicho texto y los espacios separatistas de Facebook.
Narrativas de excepcionalidad en la alteridad regiomontana
Esta es una ciudad excepcional (a pesar de lo que afirman sus críticos) que no pasa inadvertida. Su gente y
sus empresas constituyen una especie de símbolo y de
testimonio de la grandeza del capitalismo; y de su miseria, añadirían no pocos escritores prosocialistas.
Federico Arreola, ¿Por qué Monterrey?

La nación no sólo es una comunidad política imaginada, basada
en la construcción de horizontalidad,10 sino también una configuración cultural,11 una formación histórica de alteridad y de diverAarón López Feldman, “Re-sentimientos de la nación. Regionalismos,
separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana” (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente,
2019).
9
Abelardo Leal, El Nuevo Reyno de León. Un Estado sin impuestos (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1982).
10
Benedict Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen
y la difusión del nacionalismo (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
1993).
11
Alejandro Grimson, Los límites de la cultura. Críticas de las teorías de la
identidad (Buenos Aires: Siglo XXI, 2011), 171–94.
8

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sidades12 que produce diferencias constitutivas, esto es, múltiples
otredades y fronteras, tanto internas como externas. Por ende, las
afirmaciones regionalistas y separatistas no responden únicamente a las distintas crisis de lo estatal y de lo nacional (sin duda,
fundamentales), sino que forman parte intrínseca del ejercicio del
Estado-nación como proyecto histórico y de su devenir como narrativa sociocultural (es decir, como un todo representado a través
de una de sus partes). En palabras de Renato Ortiz: “La identidad
nacional se construye en detrimento de las identidades locales.
Ella se nutre de su neutralización o de su destrucción. La constitución de la nación es siempre conflictiva. Al afirmarse la unidad
del todo, se niega la particularidad de las formaciones específicas”.13
En este sentido, el Estado-nación es un proyecto
necesariamente inconcluso que pretende hacer de sí un todo
homogéneo (mayor que la suma de sus partes) a través de una
serie de artefactos político-simbólicos: la escuela y sus libros
(en tanto síntesis de la historia oficial), el museo y su memoria
selectiva, el censo y sus clasificaciones legítimas, el mapa y su
Claudia Briones, “Formación de alteridad, contextos globales, procesos
nacionales y provinciales”, en Cartografías argentinas. Políticas indigenistas
y formaciones provinciales de alteridad (Buenos Aires: Antropofagia, 2005),
10–39; Rita Laura Segato, “Identidades políticas y alteridades históricas: una
crítica a las certezas del pluralismo global”, Nueva Sociedad, núm. 178 (2002):
104–25.
13
Renato Ortiz, Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo
(Bogotá: Convenio Andrés Bello, 1998), 125.
12

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logoización del territorio, la constitución y su ciudadanía.14 Las
partes del todo nacional, sin embargo, nunca quedan plenamente
totalizadas, y es sólo cuestión de tiempo para que algunas de ellas
se desplacen de la tensión al conflicto. Por eso, con frecuencia,
el proyecto nacional busca neutralizar y utilizar a su favor las
afirmaciones identitarias locales y regionales, así como erradicar
las aspiraciones de aquellas partes que no se asumen como
dependientes del todo unitario.
En el caso del Estado-nación mexicano, la construcción
del centro de México como totalidad nacional, es decir, la
construcción de la Ciudad de México, el altiplano y su área de
influencia directa como núcleo de acción político-económica y
encarnación simbólica de la nación, ha sido un proceso largo y
disputado que hunde sus raíces en la difícil transición entre el
Estado colonial y el Estado-nación, así como en las herencias
espaciales de larga duración que dejó la geografía mexica.15 A
Anderson, Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo; Santiago Castro-Gómez, “Ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de la invención del otro”, en La colonialidad
del saber. Eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas lationoamericanas
(Bogota: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, 2000), 88–98; Ortiz,
Otro territorio. Ensayos sobre el mundo contemporáneo.
15
Bernardo García Martínez, “El espacio del (des)encuentro”, en Encuentro
en la frontera: mexicanos y norteamericanos en un espacio común (México,
DF: El Colegio de México - Centro de Estudios Históricos; El Colegio de la
Frontera Norte; Universidad Autónoma de Tamaulipas, 2001), 19–51. Bernardo García Martínez, El desarrollo regional, siglos XVI al XX (México, DF: El
Colegio de México, 2004); Bernardo García Martínez, Las regiones de México.
Breviario geográfico e histórico (México, DF: El Colegio de México, 2008).
14

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pesar de lo que sostiene su historia mítica, el centro se construyó a
la par del resto de las regiones, pero con la capacidad de absorber
los efectos de su propia centralización. En este sentido, el norte,
como frontera interna, jugó un papel clave en la formación nuclear
del centro. El norte no nació vacío, aislado, lejano; su lejanía,
su aislamiento y su vacuidad se construyeron en su particular
relación histórica con el centro.16
Desde la perspectiva de las fijaciones de sentido que
hicieron nación (en tanto relato sociocultural y proyecto
histórico), lo que no es centro es vacío, lejanía, periferia, tradición,
provincia, interior, región, pero también caos, peligro, barbarie,
precariedad, atraso, conservadurismo, ignorancia, minoría de
edad, superstición. A esas fijaciones semánticas del “ellos” y
el “afuera” como fronteras culturales internas, se le contrapone
el “nosotros” y el “adentro” de la nación: orden, modernidad,
ilustración, razón, civilización, progreso, educación, ciencia,
conjunto, cuna, revolución.17
Israel Cavazos Garza y César Morado Macías, “Introducción”, en Fábrica
de la frontera. Monterrey, capital de Nuevo León (1596-2006) (Monterrey:
Ayuntamiento de Monterrey, 2006), 17–20; Cecilia Sheridan Prieto, Fronterización del espacio hacia el norte de la Nueva España (México, DF: Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Instituto Mora,
2015).
17
Luis Aboites Aguilar, “En busca del centro. Una aproximación a la relación
centro-provincia en México, 1921-1949”, Historia Mexicana 59 (2009): 711–
54. Manuel Ceballos Ramírez, “Visiones contradictorias del norte mexicano:
elementos de una historia cultural”, en Historia, región y frontera norte de
México (México, DF: Bonilla Artigas; Universidad Autónoma de Tamaulipas,
2011), 193–220. Periódico El Universal, Monsiváis, Carlos (2009). ¿Qué se
16

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A esas fijaciones de sentido centralistas se les ha contestado,
en modos y tiempos distintos, desde otras regiones del país fuera
de la región central. Desde el eje Monterrey / Nuevo León /
Noreste, una respuesta llegó acompañada de las potencialidades
(es decir, de la capacidad de hacer escuchar sus inconformidades
y de poner sobre la mesa nacional no sólo su peso específico
como parte, sino también su virtualidad como todo aparte) de
una elite construida en torno al desarrollo comercial, industrial
y financiero.18 Desde la alteridad regiomontana, se produjo un
tejido de afirmaciones identitarias socio-espaciales que, a modo
de narrativas de excepcionalidad, responde a la centralización
y totalización del centro. Esas narrativas proponen otro tipo
de mestizo y otro tipo de relaciones económico-políticas como
simientes de su alteridad y, en ocasiones, de lo que deberían ser
las “auténticas” fijaciones de la mexicanidad.
fizo de la provincia?, 26 de abril de 2009. Acceso el 17 de febrero de 2018
http://archivo.eluniversal.com.mx/editoriales/43850.html; Enrique Raichenberg y Catherine Héau-Lambert, “La frontera en la comunidad imaginada del
siglo XIX”, Frontera Norte 19, núm. 38 (s/f): 37–61; Sheridan Prieto, Fronterización del espacio hacia el norte de la Nueva España; José Manuel Valenzuela Arce, “Interculturalidad y estados nacionales”, en Pensar las ciencias
sociales hoy. Reflexiones desde la cultura, ed. Rossana Reguillo y Raúl Fuentes Navarro (Guadalajara: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Occidente, 1999), 119–42.
18
Mario Cerutti, Burguesía y capitalismo en Monterrey (1850-1910) (México, DF: Claves Latinoamericanas, 1983); Mario Cerutti, Burguesía, capitales
e industria en el norte de México. Monterrey y su ámbito regional (1850-1910)
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León; Alianza, 1992); Menno
Vellinga, Desigualdad, poder y cambio social en Monterrey (México, DF: Siglo XXI, 1988).
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Podemos entender a las narrativas de la excepcionalidad
regiomontana como un denso tejido de afirmaciones identitarias
socio-espaciales según las cuales Monterrey (y cuando se dice
Monterrey se habla de Nuevo León y del noreste todo19) es una
singularidad en la historia nacional, una particularidad primigenia
y esencializada que, formada a espaldas, a pesar y en contra del
centro20 (y cuando se dice el centro se habla de la Ciudad de México
como núcleo del Estado novohispano y del Estado-nación), se
caracteriza por su “cultura de trabajo” traducida en potencial
económico (comercial, industrial y financiero), educativo (con
el Tecnológico de Monterrey como núcleo21) y cultural (tanto en
términos de arte22 y conocimiento, como de ethos empresarial
“Todos los nacidos en el Estado somos neoleoneses y todos los neoleoneses
somos regiomontanos”, diría José P. Saldaña (Grandeza de Monterrey y estampas antiguas de la ciudad. México: Empresas Editoriales S.A, 1973), p. 65.
20
El centro / sur “huevón, ocioso y corrupto” que vive a costa del Monterrey
“trabajador, madrugador y franco”.
21
Además del Tecnológico de Monterrey y del conglomerado empresarial comúnmente asociado con la ciudad, existe otro caso de “éxito regio” que “conquistó” el centro del país: el periódico El Norte del que derivó el Grupo Reforma: “(El Norte) Fue un éxito rotundo en términos de circulación ya que contó
con la capacidad de transferir los aspectos más liberales de la visión emprendedora regiomontana al contexto específico de la Ciudad de México. En el ámbito
político, el periódico Reforma se presentó con una postura crítica hacia políticas
oficiales y, en el ámbito económico, se caracterizó por la promoción de un modelo que favorecía la libertad de mercado” Smith Pussetto, C., García Vázquez,
N. J., Pérez Esparza, J. D. (Análisis de la ideología empresarial regiomontana.
Un acercamiento a partir del periódico El Norte, en CONfines de Relaciones
Internacionales y Ciencia Política, 2008). Disponible en http://www.redalyc.
org/html/633/63340701/, Consultado el 10 de mayo de 2018, p. 17.
22
Como señala Eduardo Ramírez (El triunfo de la cultura. Uso político y
19

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distinguido por el trabajo, la honradez, el ahorro, el tesón y la
innovación23). Según estas narrativas, el potencial de la parte
regia se forjó en la lejanía, en la lucha con el medio agreste, con
los indígenas seminómadas y con los invasores extranjeros, y en
la mezcla sui géneris de grupos étnicos.
Estas narrativas de excepcionalidad son enunciadas por
distintos actores en múltiples espacios discursivos,24 pero su
densidad no se reduce ni a su textualidad ni a su lugar concreto
económico de la cultura en Monterrey. Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo
León, 2009), el arte, y su trabajo museístico, no sólo ha sido un elemento fundamental en la construcción identitaria del “orgullo regio”, sino también en el
despliegue de las tensiones sociohistóricas entre la elite empresarial regiomontana y el Estado mexicano.
23
En años recientes, los dos equipos de futbol locales (Tigres y Rayados de
Monterrey) han comenzado a jugar un papel similar en estas narrativas de excepcionalidad. En la retórica que acompaña las finales de liga del futbol mexicano protagonizadas por estos dos equipos, no sólo se habla de su desempeño
futbolístico, sino también del particular modelo de negocios que lo permite y
de la necesidad de emularlo en todo el país; o bien, se afirma que es un ejemplo
más de la “grandeza regia”. En este contexto, un comentarista local [N. del
E.: el autor se refiere Mario Castillejos] afirmó: “La grandeza de Monterrey,
del industrial de Monterrey, de la sociedad de Monterrey, simplemente faltaba
que también coronara en el futbol, hoy coronaron, desde hace tiempo ya vienen coronando, y hoy es el ombligo del futbol del país, y no es porque yo sea
quien viva aquí, es porque geográficamente a mí me toca llevar una crónica
que ni los chilanguitos ni los jalisquillos ni los del Pacífico te pueden llevar la
cuenta de cuántas finales se pueden jugar en un lugar y cuántas se van a ganar.
Bendito Dios esta ciudad ya levantó la mano y ahora para que nos la bajen
se la van a pelar un rato” (Publicado en YouTube: https://www.youtube.com/
watch?v=-_bQ7vydcMo&amp;ab_channel=CharlsCepeda, 16 de agosto de 2019).
24
López Feldman, “Re-sentimientos de la nación. Regionalismos,
separatismos e imaginación política en narrativas de la excepcionalidad regiomontana”, 55–93.
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de enunciación, sino que forma parte de un proceso de larga
duración surgido con la conformación histórica de la alteridad
regiomontana en tanto uno de los otros internos clave del
imaginario nacionalista mexicano (no el otro indígena con base en
el cual se creó el mestizo de la nación, sino el mestizo fronterizo,
“inculto”, “primario”, “bárbaro”). Por un lado, esta formación de
alteridad lleva la huella de la construcción del centro como todo
hegemónico a través de una de sus partes (la Ciudad de México)
y la construcción de sus otros internos, no sólo en términos de
raza, sino también de cultura y de ubicación en la geografía de la
nación; por el otro, dicha formación está anclada en las tensiones
económicas, políticas y simbólicas (por recursos, territorios,
decisiones y representación en el relato de lo nacional) que las
elites locales han mantenido con el Estado mexicano desde fines
del siglo XIX.25
Las narrativas de excepcionalidad son afirmaciones
apologéticas, reivindicatorias y nostálgicas que aluden al éxito, la
épica, la grandeza de Monterrey, Nuevo León y el Noreste (en ese
orden) y que se nutren de la (re)apropiación histórica y la gestión
de la memoria local.26 Aunque en este ensayo me enfoco en una
Michael Snodgrass, Deferencia y desafío en Monterrey. Trabajadores, paternalismo y revolución en México, 1890-1950 (Monterrey: Fondo Editorial
Nuevo León, 2008); Alex Saragoza, La elite regiomontana y el Estado mexicano, 1880-1940 (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2008).
26
García Alonso (2014) entiende a los “gestores de memoria colectiva” como
aquellas “instituciones, grupos o individuos cuya interpretación de los hechos
ocurridos es considerada como referente para una comunidad. Tan gestoras
25

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de esas narrativas unitarias y en sus relaciones de sentido con
espacios sociodigitales, esto no quiere decir que las asuma como
las únicas afirmaciones identitarias de la alteridad regiomontana.
No estoy proponiendo que todos los regios se adscriben a las
narrativas de excepcionalidad. De hecho, muchos las disputan
desde la academia,27 el trabajo, las artes o el espacio público.
son las llamadas instituciones de memoria —normalmente organizaciones o
fundaciones encargadas de la custodia material de los fondos documentales y la investigación que pueda ser relevante para comprender una época,
un autor o un suceso determinado—, como las universidades —encargadas
de generar versiones de la historia de las naciones, que luego es vulgarizada
y transmitida a través de los manuales escolares hasta constituir un sustrato
interpretativo que comparten cohortes generacionales—; los ancianos que conocen con detalle las genealogías y son los depositarios de los relatos y los
saberes que constituyen el patrimonio de las familias; los especialistas rituales —con sus conocimientos esotéricos sobre las relaciones entre el mundo
sobrenatural y el de la vida cotidiana—; las autoridades políticas —que normativizan la vida cotidiana para generar un orden basado en códigos morales
que indican en cada momento lo que es correcto e incorrecto—, etcétera”. Ver
María García Alonso, “Los territorios de los otros: memoria y heterotopía”,
Cuicuilco 21, núm. 61 (2014): 334.
27
Existe una larga tradición de académicos e investigadores (Cecilia Sheridan, Lylia Palacios, Mario Cerutti, Máximo de León Garza, César Morado,
Alex Saragoza, Michael Snodgrass, Alberto Barrera-Enderle, Octavio Herrera,
por mencionar algunos) que, directa o indirectamente, han realizado una crítica económica, política e histórica a las narrativas de excepcionalidad. Desde
esta perspectiva, el relato de la diferencia regia, de su particularidad, sólo puede ser entendido como parte de la formación histórica de una elite local que,
basándose en su desarrollo comercial, industrial y financiero, fue capaz de
imponer en el espacio regional la narrativa de su ethos empresarial. Desde la
crítica a la excepcionalidad, Monterrey no es la gran ciudad industrial hecha
por el mestizo fronterizo bajo la figura del hombre empresarial y del patriarca
industrial, sino una urbe asimétrica, desigual, que “no puede explicarse sin
la historia de sus fábricas y sus trabajadores, hombres y mujeres, ni de sus
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Y así como no todos los regios se adscriben a estas narrativas,
tampoco todos los que se adscriben a ellas son regios. Al respecto,
José P. Saldaña (1891-1992, político, asesor empresarial, escritor,
historiador y cronista oficial de Monterrey durante veinticinco
años) afirma, apoyándose en el determinismo geográfico, que la
“grandeza” del ethos regiomontano es una cualidad adquirible vía
el contacto con el medio28:
Queda en pie, con la limpieza que corresponde a las cosas respetables, el título de regiomontano. No debe tomarse, ni la tomamos como blasón de alcurnia, ni como distintivo de sangre
limpia a lo Hitler. Nada de eso, aceptamos con satisfacción la
formación del carácter regiomontano como producto del medio
ambiente, sin que en ello cuente en forma alguna la cuna o el
lugar en que se haya nacido.29

incontables talleres de oficios urbanos. Ellos y ellas fueron los constructores
de esta ciudad, no la élite de unos cuantos ‘indómitos e industriosos’ empresarios” Lylia Palacios (2017). La Muerte obrera en Monterrey, en Académicxs
de Monterrey, 43. https://academicxsmty43.blog/2017/11/20/la-muerte-obrera-en-monterrey-lylia-palacios/
28
En un tono similar, Santiago Roel (1885-1957), otro actor clave en la gestión de la memoria local y en la promoción cívica (creador, junto con Saldaña,
del escudo de Nuevo León), señala en sus Apuntes Históricos: “Siempre que
en estos Apuntes se hable de nuevoleoneses, entiéndase que no sólo he querido referirme a los nativos del Estado, sino también a todos aquellos que, sin
serlo, se han avecindado aquí y sienten por Nuevo León igual o mayor afecto
que por su lugar de origen; han formado un hogar o labrado un porvenir, y han
contribuido con su sincero esfuerzo al progreso y bienestar de esta tierra”. Ver
Santiago Roel, Nuevo León, apuntes históricos (Monterrey: Ediciones Castillo, 1977), XIII.
29
José Pedro Saldaña, Grandeza de Monterrey y estampas antiguas de la
ciudad (México, DF: Empresas Editoriales S.A., 1973), 257.
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Así, a la par del despliegue de sus potencialidades económicas y
políticas, la alteridad regiomontana ha producido, desde fines de
la década de los treinta del siglo XX30 (aunque con importantes
antecedentes en la segunda mitad del siglo XIX y el periodo vidaurrista) una serie de narrativas de sí que tienden a esencializar
De la mano del centralismo político, económico y simbólico, se ha ejercido
en el país una suerte de “centralismo historiográfico”. Ver P. Osante, 2015, El
noreste fronterizo de México en la época colonial, en Históricas Digital, pp.
51-68, http://www.historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/escribir/historia.html) que, desde los inicios del siglo XX, ignora los procesos
históricos locales o los considera sólo en tanto aportan al relato nacional. En
esta tradición historiográfica, el noreste de México suele tomarse en cuenta únicamente cuando se trata de estudiar su participación en la formación
del Estado-nación, sobre todo desde que Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas
se transformaron en frontera. Aunque una parte de la propia historiografía de
Nuevo León sigue reproduciendo esa tradición. Ver Eva Rivas et al., “La historia en el noreste y desde el noreste”, en Las ciencias sociales en el noreste
de México, ed. César Morado Macías y Lucila Hinojosa (Ciudad de México:
Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de Filosofía y Letras, 2016),
105–27. Desde fines de la tercera década del siglo XX dicha historiografía dio
un giro regionalista notable con base en el cual se recuperaron las afirmaciones
regionalistas de la segunda mitad del siglo XIX (con Vidaurri a la cabeza) y se
dio forma a las narrativas de excepcionalidad. A partir de esa década, la historiografía neoleonesa (producida, en buena medida, desde y para Monterrey)
empezó a girar del positivismo y la memoria nacional hacia el historicismo y la
afirmación de lo local, en parte como respuesta el nacionalismo posrevolucionario. Ver Manuel Ceballos Ramírez, “Monterrey: Realidades y posibilidades
historiográficas”, en Monterrey 400: estudios históricos y sociales, ed. Manuel
Ceballos Ramírez (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1998),
69–89; Edgar Iván Espinosa Martínez, “La práctica historiográfica en Nuevo
León. Una arqueología del conocimiento histórico regional, 1867-1996”, Secuencia, núm. 68 (2007): 89–114; César Morado Macías, “La historia de Nuevo León. Apuntes epistemológicos sobre la historiografía reciente”, Provincias
Internas 1, núm. 3 (2001): 13–32.
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su diferencia con el resto de la nación; es decir, a explicar su peculiar desarrollo comercial e industrial no como resultado de un
proceso histórico de acumulación (en el que ocupa un lugar clave su posición en la geografía colonial y nacional, así como el
tejido de sus relaciones económicas locales), sino como producto de un ethos inmutable, congelado en el tiempo, que proviene
de su peculiar mezcla étnica y de sus relaciones con el medio
ambiente hostil; una consecuencia de la lucha en múltiples frentes: contra los indios nómadas, contra la naturaleza, contra el
centralismo, contra los anhelos expansionistas norteamericanos.
Mientras en el centro del país se consolidaba el nacionalismo
posrevolucionario que había heredado (con continuidades y discontinuidades) elementos del patriotismo criollo,31 en el margen
interno regiomontano se potenciaban narrativas de excepcionalidad que erosionaban dicho nacionalismo, aunque sin apartarse
del todo de él. Grosso modo, esas narrativas de sí se caracterizan
por oponerse a las fijaciones centralistas de la nación a través
de su trabajo con tres imaginarios: étnico-comunitario (nosotros
versus ellos), económico-político (lo común versus lo ajeno; el
trabajo, la empresa y el Estado) y socio-espacial (adentro versus
afuera).

David Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (México, DF:
Era, 2004), 1–18; Enrique Florescano, “De la patria criolla a la historia de la
nación”, Secuencia, núm. 52 (2002): 7–39.
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El

“nosotros”

regiomontano

y

sus

fundamentos

económico-políticos son demarcados por la familia, la industria,
la laboriosidad, la disciplina, la cultura del trabajo y el origen
chichimeca-tlaxcalteca-hispano-(cripto)judío; esto en oposición
al “ellos” centralista, huevón, caótico, soberbio, corrupto,
ineficiente, proteccionista, autoritario, y originado en lo azteca/
mexica. A su vez, en el imaginario socio-espacial destacan dos
campos clave: los geosímbolos (el signo en clave espacial local) y
las escalas. A la ausencia de geosímbolos regios en el imaginario
central (la nación es Popocatépetl, Iztaccíhuatl, Pico de Orizaba),
se le contrapone el Cerro de la Silla como referente que aglutina
las más variadas afirmaciones identitarias (podemos recorrer
todos los tipos de regionalismo regio y encontrar ahí, en el centro
de la representación, a la Silla). En cuanto a las escalas, son tres las
que están en juego en la pugna de imaginarios, en la tensión entre
oposición y complementariedad entre ellos y en la consecuente
imposición de intereses: Monterrey, Nuevo León, Noreste. El
despliegue de estas escalas no es lineal ni unidireccional, así
Monterrey puede desplegarse como sinécdoque de Nuevo León (y
éste como sinécdoque del Noreste), o bien, como sinécdoque de la
nación. Esta tensión de escalas nos deja ver que las narrativas de
excepcionalidad no se oponen al centralismo como lógica política
(Nuevo León mismo es un estado fuertemente centralista), sino al
centralismo de la ciudad de México como contenido histórico de
la totalidad nacional.
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De entre el denso tejido de narrativas de excepcionalidad,32
aquí me detendré en el proyecto nostálgico que Abelardo A. Leal
Sr. formuló en El Nuevo Reyno de León: un Estado sin impuestos.
Publicado a mitad de la década de los setenta del siglo XX, en pleno
enfrentamiento entre la elite económico-política regiomontana y
el Estado mexicano, el texto de Leal sintetiza y lleva al extremo
las narrativas de excepcionalidad y los imaginarios de la
alteridad regiomontana. Es, por lo mismo, el proyecto que más
se acerca (en términos de relaciones sociohistóricas de sentido y
no de mediaciones tecnológicas) a las afirmaciones identitarias
socioespaciales de los espacios regionalistas y separatistas de
Facebook. A su vez, el texto como unidad (y, en parte, la obra
En Re-sentimientos de la nación... trabajé, además del texto de Abelardo Leal, con las siguientes narrativas de excepcionalidad: Amores, José Emilio (2007). Monterrey: una cultura propia; Arreola, Federico (s.f.). ¿Por qué
Monterrey?; Basave del Castillo, Agustín (1945) Constructores de Monterrey;
De León, Myriam (1996). Monterrey 400 años: la estirpe de un pueblo, 15961996; De León, Myriam (2007). Orgullosamente bárbaros. Para revalorar el
ser y quehacer del norestense; Elizondo Elizondo, Ricardo (1987) Los sefarditas en Nuevo León: reminiscencias en el folklore; García Naranjo, Nemesio
(1990 / 1955). Una industria en marcha; Hernández, Timoteo L. (1969). Geografía del Estado de Nuevo León; Novo, Salvador (1965). Crónica regiomontana. Breve historia de un gran esfuerzo; Rangel Frías, Raúl (1988 / 1964).
Teorema de Nuevo León; Recio Cavazos, Gabriela (2017). Don Eugenio Garza
Sada. Ideas, acción, legado; Rodríguez Muro, Jesús (1965). Geografía política, física y económica del estado de Nuevo León; Roel, Santiago. (1977/1938).
Nuevo León, apuntes históricos; Saldaña, José P. (1955). Episodios Contemporáneos; Saldaña, José P. (1973 / 1968). Grandeza de Monterrey y estampas
antiguas de la ciudad; Tijerina Almaguer, Luis (1943). Canto al Escudo de
Nuevo León; Zapata Novoa, Juan (1993). Tercos y triunfadores de Monterrey:
Los retos de Monterrey en el siglo XX.
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completa de Leal) gira en torno al tema que más moviliza los
malestares con el estado nacional de cosas: los impuestos.
El proyecto nostálgico de Abelardo A. Leal, Sr.
El sábado 17 de julio de 1982 murió Abelardo A. Leal Leal, Sr.,
abogado autodidacta regiomontano (nacido en Cadereyta en
1899, pero avecindado en Monterrey desde 1921), primer Doctor Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Nuevo León
(UANL)33 y padre de Abelardo A. Leal. Jr. (1922-1994), quien
fuera editor, subdirector y presidente de El Norte durante más de
tres décadas.34 En los días posteriores a la muerte de Abelardo
Leal, Sr., distintas instituciones locales publicaron esquelas en su
honor (entre ellas, la rectoría y la Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la UANL, el Colegio de Abogados de Nuevo León y
la Editora El Sol —encargada de la producción, edición, diseño,
comercialización y distribución de El Norte—), en las que se le
El Doctorado Honoris Causa en Ciencias Jurídicas le fue entregado a
Abelardo A. Leal Leal el 2 de junio de 1980, al respecto, una nota de la redacción de El Porvenir narraba el evento enfatizando el relato del hombre
que “se hace solo”: “Y sucedió aquel modesto autodidacta, caballero sin
tacha y modelo de conducta, dejó pasmados a los doctores de la ley, de las
ciencias exactas, y los iniciados en los secretos de forma y vida. Cultivador
de las disciplinas del Derecho y luchador infatigado de las reclamaciones
justas, don Abelardo Leal Leal, produjo ante el Consejo Universitario, depositario por sí de la sabiduría misma, un discurso de elegante y profundo corte académico” (Periódico El Porvenir. “Doctorado merecido”, Monterrey,
N.L., 3 de junio de 1980).
34
Israel Cavazos Garza, Escritores de Nuevo León. Diccionario bibliográfico
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1996), 207.
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recordaba como un “distinguido jurista nuevoleonés” y “ejemplo
en la comunidad regiomontana”.35
A su vez, M.A. Kiavelo (espacio editorial clave de El Norte
y pilar en la construcción de la alteridad regiomontana) empezó
su columna del domingo 18 de julio con estas palabras:
1-MIENTRAS dormía, murió ayer sábado, en la madrugada,
el Doctor en Ciencias Jurídicas don Abelardo A. Leal, Señor,
venerado patriarca de una gran familia del Nuevo Reyno
de León.
2-APENAS horas antes don Abelardo había terminado su último libro, sobre cuyo original dejó un recado para que su hijo
del mismo nombre lo revise, corrija y proceda a su edición.
1-DURANTE más de sesenta años de estudiar el Derecho sin
un día de descanso ni conocer vacaciones, el Doctor Leal buscó la justeza, valor aún más alto y más puro que la imperfecta
justicia humana…
2-LA función debe continuar…36

A menos de seis meses de la muerte de Abelardo Leal, la Capilla
Alfonsina de la UANL publicó una edición no venal de El Nuevo
Reyno de León: un Estado sin impuestos, el cual ya había sido
impreso en 1975, pero en una edición del propio autor. Esta publicación, según las autoridades de la Capilla Alfonsina, se dio
La esquela de la Editora El Sol decía, a la letra: “Editora El Sol, S.A. Se
une a la pena que embarga a la Familia Leal Díaz por el sentido pésame de Don
Abelardo A. Leal Señor, Q.E.P.D. Padre de nuestro Director Lic. Abelardo A.
Leal, Jr. Hacemos votos por el eterno descanso del alma de Don Abelardo A.
Leal, Señor, a sabiendas de que su ejemplo y enseñanza han fructificado en su
familia y en la comunidad regiomontana, Monterrey, NL., julio 18 de 1982”.
36
Periódico El Norte. M.A. Kiavelo. Monterrey, N.L., domingo 18 de julio
de 1982.
35

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en retribución a que Leal había donado a la UANL su biblioteca
personal (cerca de 13,000 volúmenes) considerada como “la biblioteca jurídica más importante de México”.37 Debido quizá a
la radicalidad del texto de Leal (éste proponía, como veremos,
que se le “regresara” a Nuevo León el territorio que le fuera mercedado en 1579), el director de la Capilla Alfonsina sugiere un
deslinde: “(el libro) Representa una opinión muy personal de un
hecho ya concluido y de sus aparentes consecuencias históricas
y políticas… Es el sueño de un hombre estudioso y defensor del
Derecho que deseaba en todo aplicar el principio correcto”.38
Pero tres años después, en la presentación de otro libro de Leal,39
el mismo Tamez Solís reivindica el texto: “‘El Nuevo Reyno de
León: un Estado sin impuestos’… detalla como ninguno el desenlace histórico poco difundido sobre la usurpación de derechos
y territorio legitimando y distinguiendo la identidad del aridoamericano norestense”.40
Aunque el proyecto de Abelardo Leal es radical, no imagina
desde el vacío. Por el contrario, Leal se nutre del giro regionalista
de la historiografía local, de los componentes discursivos de
Porfirio Tamez Solís, “Presentación”, en Amparo 71/933: Abelardo A. Leal
vs. La ley de la abogacía, ed. Abelardo Leal (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1985), 8.
38
Porfirio Tamez Solís, “Presentación”, en El Nuevo Reyno de León. Un Estado sin impuestos, ed. Abelardo Leal (Monterrey: Universidad Autónoma de
Nuevo León, 1982), IX.
39
Abelardo Leal, Amparo 71 /933. Abelardo A. Leal vs. La ley de la abogacía
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1985).
40
Tamez Solís, “Presentación”, 1985, 8. [Énfasis mío]
37

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las narrativas de excepcionalidad y de los imaginarios étnicocomunitario, económico-político y socioespacial que las cruzan.
El siguiente párrafo sintetiza su proyecto nostálgico y la tensión
sociohistórica desde donde imagina:
Nuevo León necesita recuperar íntegramente todo el territorio del Nuevo Reyno de León, libre, independiente y soberano
como naciera, para liberarlo del pavoroso endeudamiento y del
terrible desastre político, económico, moral y administrativo de
la suzeranía de Moctezuma y Cía., S.A., que impera con su
centralismo en la eterna Tenochtitlán, D.F. Y crear con dicho
Nuevo Reyno de León un país de trabajo, producción, crédito,
unión, y progreso tradicionales de Nuevo León. Un Estado sin
impuestos, solidarista, del deber de superación y de la superación del deber, que nos lleve a cada uno y a todos al común
mejoramiento, prosperidad y concordia, cuya categoría y solvencia le dé lugar en el Primer Mundo Internacional.41

A grandes rasgos, lo que Abelardo Leal propone es demandar ante
la Corte Internacional de Justicia y la Organización de las Naciones
Unidas que a Nuevo León se le “restituya” el territorio mercedado
a Luis Carvajal y de la Cueva en 1579 bajo el rubro del “Nuevo
Reyno de León”, una demanda que haría que Nuevo León contara
con una parte importante del norte de México e, incluso, de Texas:
“desde el Puerto de Tampico al Norte por el litoral del Golfo de
México y sus doscientas leguas en cuadro hacia el interior”.42 Y es
que, para Leal, el Estado colonial y el Estado nacional se dedicaron,
41
42

Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 50. [Énfasis mío]
Leal, 15.

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desde sus inicios, a “usurpar” y “mutilar” el territorio de Nuevo
León43: “no podemos aceptar la mutilación de nuestro territorio del
‘Nuevo Reyno de León’, a la migaja de sierra y tepetate, carente
de recursos naturales, en que los atentados de todos los tiempos
culminados con el encono de Juárez en 1864, nos han dejado
reducidos”.44 Leal utiliza el pasado colonial para diseñar un futuro
republicano del terruño, para desplegar un “como si”45 en el cual
Nuevo León nunca ha dejado de ser, en espíritu, el “Nuevo Reyno
de León” y en el que la excepcionalidad regiomontana se expande
sobre casi todo el norte de México y parte del sur de Estados Unidos.
Bajo el supuesto de que Nuevo León fue despojado ilegítimamente
de su territorio, Leal declara “inexistentes los repartos virreinales
y republicanos, las traidoras enajenaciones y todos los pactos
seudoconstitucionales, que afecten al auténtico territorio de Nuevo
León, que debe ser el de su originario ‘Nuevo Reyno de León’”.46
Hay que decir que la idea de “mutilación” es clave no sólo en el imaginario socioespacial de la alteridad regiomontana, sino también en el imaginario
socioespacial de la nación, en concreto, a partir a la “mutilación” del territorio
que el país “sufrió” al perder la guerra con los Estados Unidos.
44
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, XI.
45
El “Como si” radica en lo que Ricoeur define como el “es” metafórico: toda
metáfora, a la par, “no es” y “es como” aquello que reemplaza. Y es esa tensión
constante de “no ser” y “ser como” la que le da su poder de redescripción de
lo real al jugar con las fronteras de lo posible y de lo imposible: “el ‘lugar’
de la metáfora, su lugar más íntimo y último, no es ni el nombre ni la frase ni
siquiera el discurso, sino la cópula del verbo ser. El ‘es’ metafórico significa
a la vez ‘no es’ y ‘es como’”. Ver Paul Ricoeur, La metáfora viva (Madrid:
Ediciones Europa, 1980), 15.
46
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, XI.
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�Hacer a Nuevo León un reino de nuevo

Dada la importancia estratégica del acceso al mar, Leal
dibuja un cuadrante en el que (a diferencia del trazado por Vito
Alessio Robles a fines de la década de los veinte) se traza el
“territorio verdadero” del Nuevo Reyno de León en un área que le
otorga la posesión completa de los derechos marítimos del Golfo:
A nosotros nos interesa superlativamente el litoral del golfo de
México que marca Tampico, por la categoría marina que tiene
el Nuevo Reyno de León con dicha playa y su comunicación
directa internacional, viajera, turística, postal, mercantil, jurídica, defensiva y demás contacto con la familia mundial, así
como por las doscientas leguas de mar territorial, que son una
riqueza pesquera y de autosubsistencia, amén que no sería remoto también petrolera.47

En el imaginario socioespacial de la excepcionalidad regiomontana, la escala del “Nuevo Reyno de León” ocupa un lugar clave
como práctica de imaginación (no es ninguna casualidad que,
en voz de M.A. Kiavelo, El Norte haya recordado a Leal, según
mostré atrás, como un “venerado patriarca de una gran familia
del Nuevo Reyno de León”). En tanto práctica del como si, el
“Nuevo Reyno de León” es un espacio mítico (una metáfora
espacial que nunca hizo territorio) que conecta al Nuevo León
del presente (y en particular a Monterrey) con el del espacio
idealizado del siglo XVI. Esta forma de retroactividad, de imaginación política nostálgica basada en el como si, se activa para
hablar de los malestares con el estado nacional de cosas. Y su
47

Leal, 22.

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tema típico de activación son los impuestos y el relato de la
injusticia fiscal.48 En su columna En pocas palabras, publicada
en Milenio, Miguel Ángel Vargas escribe desde esta posición de
imaginación que vincula el ethos regiomontano y sus esencializaciones atemporales (el relato de adversidad, la cultura del
esfuerzo) con la retroactividad al Nuevo Reyno de León a través
de los impuestos:
En más de una ocasión me han preguntado si los nuevoleoneses
somos codos y les respondo con un contundente no. Los nativos de esta región del país siempre hemos sido ordenados con
el gasto y hasta nos alcanza para ahorrar. Nuestros ancestros
llegaron a estas tierras en condiciones difíciles. Acá todo escaseaba: el dinero, el agua, la vegetación, y con trabajo y mucha
tenacidad pudieron salir adelante…. Como la mía, hay miles
de historias parecidas, y podrán identificarse con esa cultura
del trabajo y tesón de quienes habitamos el llamado Nuevo
Reino de León. A nivel nacional se nos reconoce como gente
emprendedora, porque así somos. Por eso molesta que el Gobierno Estatal piense cobrarnos hasta por prender el carbón...
Al buen administrador... menos impuestos.49
Lo importante, en términos del análisis sociohistórico de las narrativas de
excepcionalidad, no es si Nuevo León realmente da más de lo que recibe o no
(o si podría vivir sin los recursos de otros), lo relevante es que los que afirman
que el trato es injusto asumen que lo que dan es para los otros, los que siempre
han estado lejos, los que agreden, amenazan, devoran, invaden, de diversas
formas, al “nosotros” local y regional. En el relato según el cual los neoleoneses “mantienen al país” (con su cultura de trabajo forjada históricamente en
condiciones de adversidad) se ponen en juego los límites de la nación en tanto
comunidad política imaginada.
49
Periódico Milenio. “NL: al buen administrador”. Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 2017. [Énfasis mío].
48

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Esta afirmación del “Nuevo Reyno de León”, que alude a la supuesta grandeza perdida de Nuevo León, está emparentada, a su
vez, con otra afirmación utilizada con frecuencia en la línea editorial de El Norte, la cual se refiere a su estado vecino como “la
parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila”. Sin importar
el tema específico del que se trate, es usual que se utilice esta
expresión50 poniendo en primer plano la relación todo/partes y la
dimensión temporal antes/ahora que recuerda el periodo vidaurrista en el que Nuevo León y Coahuila fueron una sola entidad
federativa (1856-1864),51 hasta que Benito Juárez “los separó”.
Estos son algunos ejemplos utilizados en M.A. Kiavelo, sólo en 2017:
“Donde no deja de temblar es en la parte de Nuevo León que ahora se llama
Coahuila”; “En la parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila, el Gobernador Rubén Moreira no tiene empacho en declarar que el Obispo Raúl
Vera…”; “En la parte de Nuevo León que ahora se llama Coahuila existe preocupación entre el electorado porque Miguel Riquelme…”; “Al Gobernador
Jaime Rodríguez le está ganando la querencia por la parte de Nuevo León que
ahora se llama Coahuila...”.
51
Diego Osorno ya ha señalado esta afirmación identitaria como parte de la
relación entre el (neo)vidaurrismo y la línea editorial de El Norte. Comparando
a Santiago Vidaurri con José Alvarado (ambos originarios de Lampazos de
Naranjo, Nuevo León), Osorno afirma: “El autoritarismo, el aislacionismo y la
traición a la patria que caracterizaron al vidaurrismo del siglo XIX todavía son
algo común en el Nuevo León del siglo XIX… En este Lampazos de sátrapas
revividos y esculpidos, cómo se extraña a José Alvarado… Si Lampazos dio
un tirano, Lampazos dio también a un humanista. Por cada Santiago Vidaurri
hay un José Alvarado… Los neovidaurristas de entonces [1961] se alarmaron
y conspiraron contra él [José Alvarado]. Hoy siguen en el poder, haciendo
como que gobiernan Nuevo León con sus empresas, con sus cargos en el gobierno y su periódico, ese que suele afirmar, sin pudor: ‘La parte de Nuevo
León que ahora se llama Coahuila…’” (Periódico Milenio Monterrey. “Entre
Santiago Vidaurri y José Alvarado”. Monterrey, N.L., 5 de agosto de 2007).
50

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Lo que subyace a esta afirmación identitaria socioespacial es el
siguiente supuesto: Vidaurri no anexó Coahuila a Nuevo León
ante la debilidad del gobierno central, sino que lo “recuperó”.
Así, alimentándose del imaginario regionalista
socioespacial, Abelardo Leal realiza un ejercicio de imaginación
en el que el pasado idealizado y congelado en el tiempo (El Nuevo
Reyno de León) debe ser recuperado como salida a los problemas
de su presente (centralismo, burocracia, priismo, corrupción,
endeudamiento). En su texto, Leal no se refiere nunca al centro del
país sin añadirle sustantivos vinculados con el campo semántico
de lo azteca/mexica, incluso sobreponiéndolos (“La seudofederación de Moctezuma, D.F.”; “feudal castillo de Chapultepec”
“D.F de la Azteca Tenochtitlán”). Así, la tensa visita que realizó
Echeverría a Monterrey al final de su mandato es registrada por
Leal con base en el tiempo congelado del espacio colonial, como
una más de las múltiples afrentas que el “mutilado” y prístino
Nuevo León ha tenido que sufrir desde fines del siglo XVI:
Don Luis y el Nuevo Reyno de León aún existen en la memoria de sus sucesores. De ese extenso territorio aún queda
como ‘hijastro’ de la seudo-República Mexicana, sucesor del
Nuevo Reyno de León, el pequeño y yermo Nuevo León, que,
decíamos, se ha convertido en la Capital Industrial de México.
Los resabios perduran: en 1976 vino Moctezuma Echeverría
a derramar su ira y su soberbia sobre los ‘riquillos’ de Nuevo
León.52
52

Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 4.

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A ese “ellos” del centralismo, Leal le opone un doble “nosotros”: el del Nuevo León de mediados de la década de los setenta del siglo XX (desde el que escribe) y el del Nuevo Reyno
de León de 1579. En el primero, Nuevo León está definido por
la “usurpación” y las “miserias” que tanto el centralismo colonial como el nacional dejaron al “mutilar” al Nuevo Reyno
de León: “Nos privaron de diez onceavas partes del Nuevo
Reyno de León, dejando a Nuevo León la onceava restante, lo
más estéril, pequeño para que nunca fuera grande, y encerrado
al interior sin los pulmones al Golfo de México que tenía el
Nuevo Reyno de León para su libre y fácil relación internacional”.53 Las únicas valoraciones positivas que Leal hace de
este Nuevo León despojado, reducido a ser “piedra y tepetate”, tienen que ver con el progreso, el trabajo como orgullo
industrial54 y la continuidad étnica de lo que podríamos definir
como el mestizo fronterizo, el cual no sólo es visto como menos mestizo que el del centro y sur del país, sino como hecho
de otra hispanidad y de otras herencias indígenas —“la raza
primordial del Nuevo Reyno de León”, mezcla de “ancestrales
Leal, 3.
“Carvajal y de la Cueva… fue el primer paladín que con dicho ‘Reino’
abrió la puerta del Mundo a este erial magnético, que de su propia entraña rocosa genera todo este potencial humano de trabajo, industria, comercio, economía, cultura y demás factores de prosperidad tan admirables y ejemplares, hermosa heráldica que cual paradoja modesta y orgullosa, se dibuja en el espacio
con sus chimeneas fabriles, como veladoras rezanderas, elevando constantes e
incansables el humo de su laboriosa oración, al cielo infinito del desarrollo y
del progreso”. Ver Leal, 14.
53
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judíos conversos carvajales” y de “indios chichimecas incansables de trabajo”55:
Nuevo León, pertenencia de Tenochtitlán nomás tú nunca fuiste. Tus indómitas tribus conexión jamás tuvieron con aztecas.
Tributo ni obediencia alguna a Moctezuma tú reconociste. Eres
campo independiente, dominio de indios libres chichimecas.
Tus hombres nacen en medio de tus pobres charales y tus breñas; Aborígenes que un día vieron la llegada de los Carvajales
que aportaron su cultura y su industria hacia estas escabrosas
peñas, e hicieron un emporio de riqueza de estos tuyos pedregales. Con chichimeco-carvajales se inició aquel Nuevo Reyno
de León.56

A ese pedacito de sí, Leal lo complementa con el “nosotros” del
Nuevo Reyno de León esencializado, ahistórico, mítico. El espíritu “verdadero” del ethos neoleonés se caracteriza, desde esta
práctica retroactiva, por la soberanía, la libertad y la autonomía
perdidas, arrebatadas, y tiene como institución nodal a la familia y a Carvajal como padre fundador. Para recuperar ese “nosotros” de fines del siglo XVI, Leal imagina un “Estado solidarista” (basado en la obra del político paraguayo Juan Stefanich) sin
impuestos ni huelgas, centrado en el modelo de la familia como
unidad básica gobernada por un pater justo. Y en esta familia
utópica no caben las prácticas del comunismo que contradicen la
“bendita desigualdad”57 y las libertades individuales: “ya no tratemos de enmendarle la Plana al Padre Eterno, con una ‘sociedad
55
56
57

Leal, 1, 132.
Leal, 155.
Leal, 153.

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igualitaria’… La desigualdad humana es la maravilla de la Obra:
no somos animales, ahí está la maravilla de la superación: cada
quien llegará hasta donde quiera y con su propia superación”.58
El Nuevo Reyno de León se ejerce, así, como un lugar para imaginarse sin las amenazas y restricciones del Estado mexicano, sin
“Moctezuma-Echeverría” y todos sus antecesores.
En este doble despliegue del “nosotros” local, Leal concibe
a Nuevo León como un todo esencializado y mutilado que antecede
al Estado de Nuevo León como parte del todo nacional. Al mito
del Centro le antepone el mito neoleonés, pero lo hace bajo la
figura del Nuevo Reyno que imagina como presente y ausente al
mismo tiempo. Lo que han hecho el Estado colonial y el Estado
nacional ha sido, en su continuidad centralista, reducir a una parte
lo que en realidad siempre ha sido un todo (un todo que, incluso,
antecede al todo que lo contiene). Por eso, en su pelea con el
regionalismo centralista de la ciudad de México, Leal se desplaza
constantemente entre el regionalismo autonómico (el cual reclama
ampliar su campo de acción sin romper con el todo que lo contiene)
y el separatismo: “Y si reo me condenan porque de la unión
tratamos de salirnos, o traidor me declaran a esa patraña centralista
nacional, que entiendan que un pacto es un contrato que a su vez
tienen que cumplirnos con el mayor respeto de nuestro soberano
derecho estatal”.59 Esta tensión entre regionalismo autonómico y
58
59

Leal, 74.
Leal, 156.

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separatismo no se resuelve nunca en el texto de Leal; en su pluma,
el Nuevo Reyno de León a veces es nación y a veces es región.60
Por todo lo anterior, dejar de pagarle impuestos al
“colonialismo federal”, al “comunismo centralista”,61 es para Leal
la salida económico-política del laberinto nacional, el destino
mítico del mestizo fronterizo y el regreso a la grandeza perdida:
Si los judíos de Israel han hecho un emporio de riqueza con un
gotero en el desierto del Sinaí, los nuevoleoneses como buenos
judíos “de las tres mitades”: mitad chichimecos, mitad caldeos
y mitad cristianos, simplemente agarrados de la brocha trataremos de hacer de este peñasco de Nuevo León un estado sin impuestos… Sin impuestos Nuevo León surgiría a la abundancia,
abarataría indudablemente su costo de la vida, y estaríamos en
condiciones más ventajosas de introducción hasta en los más
desarrollados mercados exteriores. Han estirado tanto la cuerda, es tan grande el abuso federal contra Nuevo León que ellos
mismos con su desmesurado tributo nos han abierto el camino
de la liberación. Que si logramos recuperar el Nuevo Reyno de
León, con puertas al mar y mar territorial, y con libertad, independencia y soberanía verdaderas, podríamos conquistar algún
lugar digno y meritorio en la familia tradicional.62
Leal le dedicó, al menos, quince años a este proyecto reivindicatorio (para
fines de la década de los sesenta ya publicaba en El Norte artículos que hablaban de la necesidad de “recuperar” el mar de Tamaulipas). Además de El
Nuevo Reyno de León, un estado sin impuestos, Leal publicó en 1979 tres tomo
de Moctezuma, D.F.: el fraude agrario de México, textos en los que reconstruye, desde la herida local, la historia del centralismo mexicano: “¡Moctezuma,
D.F., D.F., D.F.! cuyo ‘D.F.’ lo mismo puede ser despotismo, desastre que desgobierno federal, u otro sinnúmero de ‘des’ siempre negativos… Un pulpo que
como capataz vive a costa de las provincias tributarias”.
61
Leal, El Nuevo Reyno León. Un Estado sin impuestos, 131.
62
Leal, 136–38.
60

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Y es que, tanto para el regionalismo autonómico como para el
separatismo, pagar los impuestos a la federación no es visto sólo
como un desperdicio, sino también como una injusticia porque
implica “mantener” a los otros,63 a los “huevones” del centro-sur,
a pesar del maltrato histórico recibido por ellos: “Sería injusto
que los Estados más laboriosos paguen por la indolencia, la desidia o el desinterés de los demás, peor cuando estos últimos tengan
mejores recursos naturales, y por ello vivan despreocupados ante
la prodigalidad de su territorio”.64
El proyecto nostálgico de Abelardo Leal ha circulado, explícitamente, en los grupos y páginas separatistas de Facebook. Pero,
más allá de esta presencia directa, lo importante es que ambos espacios de enunciación comparten, con sus desplazamientos de sentido,
los mismos componentes clave de las narrativas de excepcionalidad:
el relato de la adversidad como obstáculo productivo para forjar el
carácter, la cultura del trabajo y del esfuerzo, el ethos del mestizo
fronterizo que privilegia la hispanidad,65 la reivindicación de la individualidad y de la libertad económica como principio de todas las
Es a esta tensión entre los límites del nos-otros local y el nos-otros nacional,
en tanto comunidades políticas imaginadas, a la que alude Leal cuando utiliza, a
modo de epígrafe, la sentencia del jurista romano Domicio Ulpiano: “Nadie es
compelido/ contra su voluntad/ a la comunidad con otro”. Ver Leal, 6.
64
Leal, 131.
65
“Consideramos que nuestro origen cultural es el Nuevo Reino de León, fundado en 1582. Así mismo abogamos por la unión de los pueblos hispanos, pugnamos por la unión en la diversidad desarrollada por siglos en la Nueva España,
respetando la identidad cultural de los pueblos que formaron este territorio”,
afirman en la página de Facebook Orgullo Neoleonés (19 de abril de 2018).
63

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libertades, la oposición al centralismo no sólo en términos políticos
y económicos, sino también culturales y étnicos,66 la tensión constante entre el regionalismo autonómico y el separatismo, la centralidad
temática de los impuestos y el relato de la “injusticia” fiscal,67 el estado-centrismo (con Monterrey como eje y espacio en expansión)68
y la densidad histórico-cultural de sus referentes.69
“Lo chilango” y “lo mexica” funcionan como la frontera externa constitutiva, la negatividad absoluta, sobre la que se construye buena parte del sentido
de estas narrativas.
67
En los espacios sociodigitales, el tema de los impuestos y el relato de la
injusticia fiscal están vinculados semánticamente, al igual que en el texto de
Abelardo Leal, con el robo —“nos roban 250 mil millones cada año”, afirman
en República de Nuevo León (10 de abril 2019)—; con la obligación de “mantener” a los “huevones” del centro/sur; con la “mutilación” de Nuevo León
—al cual debería pertenecerle Tamaulipas y Coahuila: “Nuevo León era más
grande, Juárez nos redujo por sus pistolas, deberíamos ser un estado independiente o país” (República de Nuevo León, 10 de abril de 2019)—, así como
con la mala administración y corrupción del gobierno central: “Hoy en día
somos esclavos del imperio mexica... el gobierno centralista solo se encarga
de quitarnos nuestros impuestos, para malgastarlos pagándole a cientos de
senadores y diputados inservibles” (Viva La República Del Río Grande, 6 de
julio de 2010).
68
La oposición al centralismo que cruza el texto de Leal y, a su vez, a todos
los grupos y páginas separatistas no tiene que ver con la idea de estar en contra
de toda relación de fuerzas en la que un centro domina las marginalidades que
produce, sino más bien con el centralismo de lo “chilango” (azteca, mexica,
mesoamericano). De hecho, la imaginación política separatista suele basarse
en otra centralidad: Monterrey y lo regiomontano (con el Cerro de la Silla
como geosímbolo aglutinante). Desde la perspectiva de estas narrativas, el
centralismo chilango/sureño no sólo es muy diferente al eje regional Monterrey/Nuevo León/Noreste, sino que amenaza, como toda diferencia radical, su
existencia.
69
En todos los grupos y páginas separatistas se imagina con base en la mezcla de los siguientes referentes de unidad: Santiago Vidaurri (aglutinante de
66

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Existe, sin embargo, una diferencia clave entre ambos
lugares de enunciación. Abelardo Leal concibió y escribió su
texto, desde una posición central, entre mediados de la década
de los sesenta y mediados de la década de los setenta, cuando
la elite económico-política regiomontana y los aires de progreso
industrial aún controlaban buena parte de la vida pública local
y los anhelos regios, cuando el llamado Grupo Monterrey (con
Eugenio Garza Sada a la cabeza) era capaz de enfrentarse con
toda su fuerza al gobierno central y los rumores sobre un golpe
de Estado orquestado desde “La Sultana” revoloteaban tanto
en la prensa como en los humores políticos capitalinos. Los
promotores del separatismo en redes sociodigitales, en cambio,
la autonomía norestense, de la lucha contra el centro y contra los indios seminómadas), La supuesta República del Río Grande (y, en menor medida, la
República de la Sierra Madre), El Cerro de la Silla (geosímbolo que alude a la
majestuosidad del ethos neoleonés), el León Rampante (sinécdoque del escudo
del estado), El lema Semper Ascendens (o su castellanización “siempre ascendiendo”), El Nuevo Reyno de León (como práctica nostálgica, de retroacción a
la “grandeza” perdida de Nuevo León) y Aridoamérica (como espacialización
de la diferencia y alteridad Mesoamérica). Estos elementos, o combinaciones
entre ellos, nutren la imaginación política separatista hasta la saturación. De
igual forma, los creadores de estos grupos suelen ejercer el anonimato no sólo
en tanto forma de ocultamiento, sino también como práctica de representación,
aprovechando la plasticidad identitaria que permiten estas “superficies de inscripción digital”. Ver Rossana Reguillo, Paisajes insurrectos. Jóvenes, redes y
revueltas en el otoño civilizatorio (Barcelona: Nuevos Emprendimientos Editoriales, S. L., 2017). Es común, entonces, que sus nombres o sus imágenes de
perfil estén compuestos por referentes aglutinantes de la imaginación política
separatista (mapas de Aridoamérica y del Nuevo Reyno de León, banderas de
la República del Río Grande, fotos de Vidaurri, representaciones de un León
Rampante, imágenes del Cerro de la Silla, y sus múltiples combinaciones).
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sostienen el relato del orgullo industrial cuando las condiciones
materiales de la ciudad ya han cambiado (transitando hacia
una economía de servicios de carácter global), cuando el poder
de la elite (aún importante) se ha dispersado, y, sobre todo, lo
hacen en condiciones de precariedad, alejados de las mieles del
progreso industrial sobre las que se cocinaron las narrativas de
excepcionalidad, dedicados a gestionar fragmentos de memoria
en espacios de replicación digital relativamente autocontenidos,
acostumbrados a hacer memes que no se viralizarán, a crear
grupos y páginas con poco alcance y que pueden ser cerrados
en cualquier momento por denuncias de incitación al odio, a
organizar reuniones a las que llegarán unas cuantas personas.70
En síntesis, y más allá de las diferencias en cuanto al
lugar de enunciación, se trata, en ambos casos, de proyectos
nostálgicos que nos hablan de fisuras en la comunidad política
imaginada de lo mexicano; proyectos nostálgicos hechos de
prácticas de retroacción, los cuales buscan hacerle justicia a un
pasado mítico que, desde su perspectiva, nunca se fue del todo: el
Nuevo Reyno de León o la República del Río Grande; proyectos
a través de los cuales se conversan los malestares con el estado
nacional de cosas y se imaginan, desde un pasado esencializado,
“Hacer esto era una friega, salíamos en tiempos de frío, o, en plena resolana, a veces con hambre, cansados porque toda la semana trabajábamos, y el
único día de descanso salíamos a cumplir con esto, a veces cancelábamos compromisos familiares por esto”, cuenta uno de los promotores del Movimiento
Nacionalista Riograndense (30 de julio del 2013).
70

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las salidas del laberinto, fuera del pacto nacional y de sus apuestas
comunitarias.
Consideraciones finales
En este ensayo he propuesto abordar el proyecto nostálgico de
Abelardo A. Leal, Sr. no como una práctica excéntrica, anacrónica o absurda, sino como una parte del tejido histórico-cultural
de las narrativas de la excepcionalidad regiomontana. Y, con esa
misma intención, he trazado algunas relaciones sociohistóricas
de sentido entre dicho proyecto y los espacios sociodigitales que
promueven la separación de Nuevo León o del noreste como un
todo. He insistido en que esas relaciones de sentido nos hablan
de proyectos nostálgicos que, a través del regreso figurado a un
pasado mítico y esencializado, dibujan grietas en aquello que Benedict Anderson llamó las “comunidades políticas imaginadas” y
nos permiten re-pensar la formación cotidiana del Estado-nación
en México, en toda su contingencia, como proyecto inconcluso y
narrativa sociocultural.
Como nota final, quisiera poner sobre la mesa tres
motivos más por los que considero necesario apostar por una
perspectiva de análisis sociohistórico que trace relaciones de
sentido en afirmaciones identitarias socioespaciales de carácter
aparentemente marginal (las cuales, si sólo nos enfocáramos
en su inmediatez e inmanencia, o bien en sus condiciones
de posibilidad según la política clásica, aparecerían como
anacrónicas e irrelevantes). Esta perspectiva es necesaria, en
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primer lugar, porque las fronteras internas producidas como
parte de estos proyectos nostálgicos (dentro del denso tejido de
las narrativas de excepcionalidad y de las narrativas centralistas
de la nación) no son enunciaciones discursivas que flotan
libremente sin mayor impacto, sino que generan violencias y
racismos cotidianos que buscan la eliminación simbólica (y en
ocasiones física) del otro, como el único modo de poder regresar
a un “nosotros” ahistórico y esencializado (prácticas raciales, por
ejemplo, contra los migrantes del centro-sur del país que llegan a
la urbe regiomontana a trabajar, en condiciones de precarización,
en la economía de servicios).
En segundo lugar, esta perspectiva es necesaria porque las
afirmaciones identitarias separatistas de corte radical (marginales,
pero íntimamente relacionadas con el núcleo de las afirmaciones
regionalistas que circulan por la alteridad regiomontana) nos
hablan de una fisura en la parte regia que, con el tiempo, podría
crecer más allá de la arena política local. En tercer y último lugar,
esta perspectiva es cada vez más importante ante el llamado “giro
global a la derecha” de los últimos años, lo cual nos obliga, más que
nunca, a estudiar estos fenómenos locales en los que se reactivan
afirmaciones reaccionarias que, en el marco de la formación del
Estado-nación en México, tienen que ver con el resurgimiento
de aquellos nacionalismos conservadores, hispanófilos (tanto de
elite como populares) que aparentemente “perdieron la batalla”
contra el nacionalismo posrevolucionario, pero que nunca se han
ido del todo.
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�Dos culturas políticas ¿disímiles?: ciudadanización indígena en San Luis Potosí y su repercusión en la Huasteca potosina, 1824-1835
Two political cultures. Dissimilar? Indigenous citizenship in San
Luis Potosí and its impact on the Huasteca Potosina, 1824-1835
Julio César Martínez Velarde
El Colegio de México

orcid.org/0000-0003-3375-7539

Resumen: El objetivo de este trabajo es analizar dos posturas políticas
referentes a la ciudadanización de los indios en San Luis Potosí durante
la primera República federal (1824-1825). Por un lado, la expresada por
la clase política del estado, conformada por gobernadores y diputados, la
cual fue impulsora de ciudadanizar, es decir, asimilar a los indígenas a
una sociedad de carácter liberal. Por el otro, la del grupo de poder político
de la Huasteca potosina, representado por gobernantes y ex gobernantes
municipales, críticos del asimilacionismo. Para alcanzar el objetivo trazado, se interpretaron misivas, órdenes de gobernadores a alcaldes municipales, leyes, decretos y procesos judiciales. A juicio del autor, indagar
estas dos posturas políticas ayuda a concebir la “construcción” del indio
en el estado potosino, las medidas para su transformación en ciudadano,
así como la interpretación de estas en un escenario regional.
Palabras clave: cultura política; ciudadanización indígena; clase política; grupo de poder político.
Abstract: The aim of this paper is to analyze two political positions concerning the citizenization of the Indians in San Luis Potosí during the
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first Federal Republic (1824-1825). On the one hand, the one expressed
by the political class of the state, made up of governors and deputies,
which was a driving force for citizenship, that is, to assimilate the indigenous to a liberal society. On the other, the political power group of
the Huasteca potosina, represented by rulers and former municipal rulers, critics of assimilationism. To achieve the stated objective, letters,
orders from governors to municipal mayors, laws, decrees, and judicial
processes were interpreted. In the author’s opinion, investigating these
two political positions helps to conceive of the “construction” of the
Indian in the potosino state, the measures for its transformation into a
citizen, as well as the interpretation of these in a regional scenario.
Keywords: political culture; indigenous citizenization; political class;
political power group.

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Introducción
La clase política que tomó las riendas del estado de San Luis Potosí al instaurarse la República federal, en 1824, estuvo dividida
en dos facciones: los liberales radicales y los “moderados”.71 Los
primeros, miembros de la logia masónica yorkina, se destacaban
por su posición antiibérica y por sus anhelos de implementar cambios estructurales en el estado. Los segundos, asociados a la elite
económica local, propugnaban por reformas tenues, manifestando la poca experiencia del autogobierno y la inestabilidad social
del país. Más allá de estas divergencias políticas, los dos grupos
se decían comprometidos con las premisas del liberalismo pregonadas en la capital de la República: la defensa de la Independencia, la exaltación del sistema federal y la pretensión de cambiar
a la nación mediante el desplazamiento del antiguo orden social.
Amparado en los pilares del liberalismo, el Congreso
potosino elaboró la Constitución del estado en 1826, proyectándola
como el documento base para la modernización de la sociedad y
de las instituciones que la regirían. En dicho documento se plasmó
un modelo de ciudadanía que apostaba por la igualdad jurídica,
la libertad de expresión, el derecho a la propiedad, la salvaguarda
de la integridad física y el respeto a la propiedad privada. Pero
también impuso ciertos mecanismos de exclusión política:
profesar una religión diferente a la católica, cometer delitos
Sergio Alejandro Cañedo Gamboa, Los festejos septembrinos en San Luis
Potosí. Protocolo, discurso y transformaciones, 1824-1827 (San Luis Potosí:
El Colegio de San Luis, 2001), 40.
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públicos contra la soberanía nacional, la incapacidad moral,
la falta de independencia económica y la carencia de un modo
honesto de vida y de vecindad en un poblado.1 El sector femenino
de San Luis Potosí, como el del resto del país, fue privado de
la ciudadanía por depender legalmente de una figura masculina.
Debido a su falta de “autonomía”, la mujer debía conformarse
con ser la “compañera del ciudadano”, la que debía engendrar
a los futuros miembros de la ciudadanía liberal.2 Con base en
estos parámetros, el potosino ideal debía ser de sexo masculino,
católico, avecindado, honesto, industrioso y letrado, que hiciese
del trabajo individual la fuente de su bienestar material.
De acuerdo a los atributos antes mencionados, ¿se podía
asumir a los indios3 residentes en la entidad como ciudadanos?
Era una realidad que entre las poblaciones autóctonas del estado
de San Luis Potosí no se privilegiaba la unicidad del catolicismo,
persistiendo rituales religiosos de raigambre prehispánica
(danzas, “brujería”, etc.), y mucho menos un acendrado
María Isabel Monroy Castillo y Tomás Calvillo Unna, “Las apuestas de
una región: San Luis Potosí y la república federal”, en El establecimiento del
federalismo en México (1821-1827), ed. Josefina Zoraida Vázquez (México,
DF: El Colegio de México, 2003), 349.
2
Graciela Velázquez Delgado, “La ciudadanía en las Constituciones mexicanas del siglo XIX: inclusión y exclusión política-social en la democracia
mexicana”, Acta Universitaria, núm. 6 (2008): 45.
3
Utilizo las expresiones “indio”, “indígena”, y “natural” para referirme a
aquellos sujetos originarios de América. La decisión no es arbitraria, se ancla
en los términos asentados en las fuentes primarias y secundarias consultadas.
Huelga decir que el uso de estas expresiones no implica una connotación peyorativa.
1

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individualismo, pues la vida de los poblados indígenas estaba
organizada bajo prácticas corporativas (tenencia de la tierra, por
ejemplo). A esto se debe añadir la facilidad de algunos individuos
para desdeñar su calidad de vecinos y convertirse en sujetos
itinerantes. No obstante estas diferencias culturales, concebidas
por la clase política como modificables, los indios recibieron
la ciudadanía. Su reconocimiento como parte de la comunidad
política representaba el inicio de un plan de ciudadanización,
identificado como un fenómeno estrictamente asimilacionista,4
llevado a cabo mediante la declaración de la igualdad jurídica y
disposiciones oficiales para insertar a las comunidades indígenas
en un proyecto de nación liberal. Esta decisión se justificó bajo
el supuesto de que las pervivencias prehispánicas eran el reflejo
del ostracismo padecido por los indígenas bajo el régimen
colonial. Así, la coyuntura liberal e independiente operaba como
el escenario perfecto para construir un cuerpo social cada vez más
cohesionado y culturalmente “occidentalizado”.
La ciudadanización tendría diversas repercusiones en el
interior de la entidad, alcanzando algunos consensos y no pocos
desencuentros en los ayuntamientos, instituciones encargadas de
aplicarla. En la Huasteca potosina, territorio al oriente del estado
y mayoritariamente indígena, el planteamiento asimilacionista
del gobierno generó desazón y disconformidad notable entre
Mónica Quijada, “Ciudadanización del ‘indio bárbaro’. Políticas oficiales
y oficiosas hacia la población indígena de la Pampa y la Patagonia, 18701920”, Revista de Indias LIX, núm. 217 (1999): 692.
4

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ediles y exburócratas, por ser “ajeno” a las dinámicas sociales
y a la “constitución natural” de la población. Ciertamente,
consideraban difícil la configuración de una comunidad huasteca
indiferenciada. Bárbara Corbett identifica a estos funcionarios
como federalistas radicales con un mensaje jacobino en contra
del poderío económico de la Iglesia en la región.5 Enrique
Márquez los describe como expertos en el manejo de las armas
y en el sometimiento de los naturales, y con poco apego a la
ideología liberal, ya que podían emprender y desechar alianzas
con facciones distintas, anteponiendo siempre sus intereses.6 En
todo caso, la génesis de su dominio político estuvo íntimamente
relacionada a un fenómeno de acumulación de la riqueza basado
en múltiples remates, la apropiación de terrenos indígenas, el
acaparamiento de capitales provenientes de cofradías y la
invasión de terrenos eclesiásticos. Así se hicieron de extensas
propiedades, y algunos de sus miembros se consolidaron como
grandes hacendados.7
A través de la cultura política, definida como el
“conjunto de ideas, valores, creencias, actitudes, discursos
Bárbara Corbett, “Comercio y violencia en la Huasteca Potosina: el monopolio del tabaco, 1821-1846”, en El siglo XIX en las Huastecas, ed. Antonio
Escobar Ohmstede y Luz Carregha Lamadrid (México, DF: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; El Colegio de San
Luis, 2002), 247.
6
Enrique Márquez, “Tierras, clanes y política en la Huasteca Potosina
(1797-1843)”, Revista Mexicana de Sociología, núm. 1 (1986): 206.
7
Márquez, 208.
5

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y prácticas compartidas por un grupo determinado y que
tienen como producto fenómenos políticos”,8 el presente
trabajo analiza dos posturas referentes a la ciudadanización
de los indios en San Luis Potosí: la de la clase política estatal
y la del grupo de poder político que gobernó la Huasteca
potosina durante la primera República federal (1824-1835).
La temporalidad se debe a que en los primeros once años
republicanos proliferaron discursos sobre el indio y su papel
fundamental, como ciudadano, en la nueva configuración
política de San Luis Potosí. Sucede lo contrario a partir
de 1836; la ciudadanía adquiere parámetros censitarios,
fundados en la propiedad y la independencia económica,
requisitos que muy pocos indios podían cumplir.
La propuesta central de la investigación es que la
ciudadanización puso de manifiesto dos culturas políticas: una de
carácter asimilacionista, gestada en la capital de la entidad, y otra
de índole diferencialista, proveniente de la Huasteca. La primera,
trazada por gobernadores y diputados, remarcó una paupérrima
condición social de los indios; sin embargo, les otorgaba las
“potestades racionales” para integrarse a la sociedad nacional
a través de la implementación de resoluciones oficiales. La
segunda, expresada por ayuntamientos y exfuncionarios, negaba
abiertamente las posibilidades de adaptación del indio al nuevo
Amanda Úrsula Torres Freyermuth, “La idea del indio en Chiapas, 17941821”, LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos, núm. 2 (2012): 56.
8

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sistema independiente por su supuesta incapacidad intelectual y
una negativa cotidiana a conocer y aplicar las responsabilidades
de su nuevo rol jurídico.
El artículo está estructurado en tres apartados. En primer
lugar, se justifica de manera breve el uso de los términos “clase
política” y “grupo de poder político”. En segundo, ofrezco
la percepción de algunos gobernadores y diputados, alusiva
al indio, así como algunas medidas y decretos emitidos para
su ciudadanización. En tercer lugar, se ocupa de esbozar las
reacciones del grupo de poder político huasteco en torno al
asimilacionismo propuesto en la capital potosina.
Aclarando conceptos
Estimo la política como la actividad que permite a los individuos articular, negociar, implementar y reforzar sus posturas y
demandas unos con otros y hacia el conjunto social.9 Partiendo de
ello, inserto dentro de la categoría de clase política, por encajar
con sus características, a los gobernadores y diputados que emprendieron acciones para ciudadanizar al indio. De acuerdo con
Gaetano Mosca, este tipo de clase se distingue por ser un conjunto minoritario, intelectualmente superior a la media poblacional,
José Alfredo Rangel Silva, “Las voces del pueblo. La cultura política
desde los ayuntamientos: San Luis Potosí (1820-1823)”, en Poder y gobierno local en México, 1808-1857 (Estado de México: El Colegio Mexiquense;
El Colegio de Michoacán; Universidad Autónoma del Estado de México,
2011), 126.
9

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que monopoliza el poder y otorga a sus gobernados los medios
materiales de subsistencia y los indispensables para la vitalidad
del organismo político. Al ser un grupo reducido, forma un bloque relativamente homogéneo, con objetivos compartidos, y su
mayor debilidad es la fragmentación, sufriendo cuando los miembros se enfrentan en competencias personales y sectoriales.10
Se usa el concepto “grupo de poder político” para englobar
a los funcionarios y exfuncionarios (no por ello ausentes en la
política local) oriundos de la Huasteca potosina. Esto responde
a que dichos individuos, aunque compartieron la etiqueta de ser
un sector socioeconómico identificable y con accesos a espacios
de poder político, no formaron parte de un componente compacto
y uniforme. Gabriel Torres dice que el distintivo principal de
un grupo de poder es la falta de consenso entre sus integrantes,
reflejada, tal como acaeció en el oriente potosino, en enconadas
rivalidades por defender sus actividades, propiedades y posición
social en un espacio regional.11 La variable de la diferencia no
los exceptuaba de tener afinidades en ciertos tópicos, pues, como
se expondrá más adelante, compartieron una visión negativa
sobre los indígenas. Otro punto de encuentro, no menor, era su
adscripción, como motivo de orgullo y diferencia, al sector no
indígena de la Huasteca.
Gaetano Mosca, La clase política. Selección de Norberto Bobbio (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 1984), 112–15.
11
Gabriel Torres, “Política cotidiana y gestión municipal”, Ciudades, núm.
28 (1995): 17.
10

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Medidas y decretos para la ciudadanización indígena en San
Luis Potosí, 1824-1835
En 1826, San Luis Potosí albergaba 217,776 habitantes,12 de los
cuales se aproxima que el 70% eran de origen indígena.13 Esta
mayoría porcentual era diversa: guachichiles (pertenecientes a la
familia chichimeca) en el altiplano; indios con ascendencia tlaxcalteca en la capital y sus zonas aledañas; huastecos, nahuas y
pames en el oriente potosino. Los indígenas se asentaron mayoritariamente en pueblos, misiones, haciendas, ranchos, estancias
y barrios. Un gran número de ellos, cabe decir, se negó a congregarse en este tipo de asentamientos, rechazando el control social
y económico impuesto por los municipios.
Para justificar la ciudadanización del indio, fue necesario
conceptualizarlo constantemente. El primer gobernador,
Ildefonso Díaz de León, declaró desde el inicio de su mandato
(1824) que los “pobres indios” debían ser tenidos, a pesar de
su decadencia, por ciudadanos, y que dictaría medidas para
asimilarlos, pues “lejos de sentir los beneficios de la sociedad,
solo han experimentado vejaciones en sus personas e intereses”.14
Sergio Alejandro Cañedo Gamboa y Flor de María Salazar Mendoza, De la
formación del Estado de San Luis al preludio de la guerra de Reforma, 18201857 (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2014), 29.
13
Porcentaje obtenido con base en María Isabel Monroy Castillo, Pueblos,
misiones y presidios de la intendencia de San Luis Potosí, 1819 (San Luis
Potosí: Academia de Historia Potosina, 1983).
14
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (en adelante AHESLP),
Secretaría General de Gobierno (en adelante SGG), Documentación relativa a
la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios moti12

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Su sucesor en el cargo, Vicente Romero, decía, en 1829, que
los indígenas eran entes “sin más luces que las naturales” pero
capaces de desarrollar conocimientos en ámbitos distintos,
como en la “medicina natural”.15 Dos años después, como
gobernador electo, José Guadalupe de los Reyes recordaba que la
Independencia había traído paridad en la población y que siendo
el indio un ser indefenso, se le debía “cuidar” y “proteger en
cuantos asuntos se les ofrezcan”.16 A nombre de la gubernatura,
en 1831, el Periódico Oficial declaró a los indígenas como una
“clase apreciable, tan digna de consideración, que exige para
sí unas disposiciones especiales con la que consiga nivelarse
completamente en civilización a las otras y pueda formar una
población útil y laboriosa”.17
Algunos diputados dejaron constancia sobre el tema. Manuel María Gorriño y Arduengo18 creía que los indios eran sujetos necesitados de “una paternal y desvelada atención […] por
el estado civil y de ignorancia en que existen”.19 José Victoriano
vos, uno de ellos a causa de epidemias, 2 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22,
f. 11.
15
AHESLP, SGG, Informe de la gestión administrativa del Gobierno del Estado de San Luis Potosí, presentada a la Segunda Legislatura Constitucional
por el ciudadano Vicente Romero, Gobernador del Estado, 1829, f. 7.
16
AHESLP, SGG, Quejas de los indios Juan Andrés y Agustín Pérez, vecinos
de Tancanhuitz, de la parcialidad de los indios Huastecos, 20 de mayo de 1831,
caja 220, exp.7, f. 4.
17
AHESLP, Periódico Oficial (en adelante PO), Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí, núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
18
Diputado por el I Congreso Constituyente (1824-1826).
19
Jesús Motilla Martínez, El doctor Gorriño y Arduengo, su proyecto para la
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Vargas Machuca20 los percibió, en 1831, como “víctimas históricas”, portadores de “tantas ingratitudes y tan formidables tiranías
españolas, que la naturaleza entera se ha escandalizado y horrorizado de ellas”.21 Anastasio Quiroz22 asumió una posición idéntica,
declarando en pleno cónclave que, con una “política atroz y opresora”, los europeos no dejaron al indígena “fructificar” de forma
intelectual ni material.23
En efecto, el indio decimonónico fue categorizado como un
ente necesitado de una protección especial. Su desfavorable situación
dimanaba, acorde con los dirigentes, de la mala praxis del tirano y
absolutista gobierno español, cuyas leyes optaron por la segregación
y la decadencia social. Empero, se presumía que la represiva realidad
a la que fueron sometidos no había finiquitado por completo su
“inteligencia natural”, la cual podían cultivar para su florecimiento.
Era de suma importancia, entonces, el respeto y cuidado de estas
“víctimas históricas”, así como su paulatina asimilación.
La adjetivación ambivalente de los indios pone de
manifiesto una negación étnica. No se ponderaron las diferencias
culturales entre las distintas etnias, mucho menos se pugnó
primera Constitución potosina, 1825 (San Luis Potosí: Casa de la Cultura de
San Luis Potosí; Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, 1990), 54.
20
Diputado perteneciente a la III Legislatura Constitucional (1831-1832).
21
AHESLP, PO, El Yunque de la Libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 54, domingo 13 de octubre de 1833. Sesión del día 18 de abril de 1833.
22
Diputado en la III Legislatura Constitucional (1833-1834).
23
AHESLP, PO, El Yunque de la Libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 47, jueves 12 de septiembre de 1833. Sesión del día 18 de abril de 1833.
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por preservar sus particularidades, más bien fueron adscritas,
paradójicamente, dentro de los términos indio, indígena o
ciudadano indio. La simplificación permitió a gobernadores y
legislaturas, formular, como se verá a continuación, decretos
de índole general para tratar de “inducir una reforma en las
costumbres [indígenas]”, la cual no sería sólo en “obsequio de la
industria y riqueza de aquellos pueblos de indios, sino lo que es
más importante: de su civilización y su cultura”.24
Partiendo de lo anterior, podría decirse que la primera acción para asimilar a la población fue instalar, a través de la voz
de los políticos y de los dispositivos informativos oficiales, que
en San Luis Potosí los indios gozaban de una plena igualdad jurídica. “igualarlos ante la ley” era un “deber” que se fundaba en
“el mismo estado natural de la sociedad”.25 Atrás habían quedado las corporaciones sociales con normativas intrínsecas. En este
contexto, no es de extrañarse que Ildefonso Díaz de León ordenara, en 1825, que al interior del territorio se evitara “la distinción
de los ciudadanos naturales y otros a quienes llama españoles y
castas”, pues “hecha la Independencia de la antigua metrópoli
y constituidos bajo un gobierno liberal, todos hemos venido a
quedar convertidos en ciudadanos mexicanos”.26 Sabiéndose en
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de Septiembre de 1831.
25
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 71, domingo 22 de diciembre de 1833.
26
AHESLP, SGG, Los ayuntamientos de Tamasopo y Huehuetlán informan
que han enviado el padrón de las almas residentes en cada lugar, según lo soli24

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iguales condiciones jurídicas, los indígenas renegarían del aislamiento colectivo al que supuestamente fueron inducidos y el que,
a decir de Díaz de León, sólo había provocado durante siglos una
“una rivalidad con las otras clases”.27 Logrado esto, superarían su
“cortedad”, tenderían cada vez más a la integración social y olvidarían “las aberraciones pasadas”, convirtiéndolas en “lecciones
para el futuro”.28
Otro de los elementos ideológicos designados para
vertebrar la ciudadanización fue la religión cristiana. No obstante,
el dogma debía apegarse a los tiempos liberales e ilustrados que
corrían. En 1824, varios diputados vieron en el culto católico
“la primera base y la más firme de la felicidad verdadera de los
pueblos”. Su influencia en la sociedad debía ser absoluta, de ella
manaba “el germen de las virtudes políticas”. Así, la religión
arraigaría en el indio “las costumbres arregladas a las leyes, el
amor al trabajo y sobre todo la moralidad”.29 Para ello, era de
absoluta importancia su cooperación en las pláticas semanales
impartidas en las parroquias, donde los curas explicarían los
beneficios y las responsabilidades de la ciudadanía. La voz de
citado, 18 de julio de 1825, caja 12, exp. 27, f. 4.
27
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 26 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 11.
28
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 7, jueves 3 de enero de 1833.
29
Citado en Tomás Calvillo Unna y Sergio Alejandro Cañedo Gamboa, El
congreso del estado de San Luis Potosí, selección de documentos, 1824-1923
(San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 1999), 39.
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los prelados debía ser escuchada para dejar de creer y poner en
práctica “creencias groseras”.30
La instrucción religiosa debía ser complementada
con otra de carácter escolar. Díaz de León, en mayo de 1826,
vaticinaba la supervivencia de las diferencias sociales “mientras
no se procure generalizar la educación”, la cual se debía recibir
“cómodamente”.31 Aunque algunos funcionarios pugnaron por
un plan educacional exclusivo para los indígenas,32 se designó, a
nombre del ideal homogeneizador de la población, que recibieran
la misma instrucción que el resto de los potosinos. Su “juventud”
debía adquirir en las escuelas de primeras letras, construidas con
dinero de las arcas municipales, los conocimientos de “la escritura,
la lectura, las operaciones básicas de aritmética, la enseñanza del
catecismo religioso y demás elementos de buena crianza”.33 Sólo
los “educados” encajarían plenamente en la comunidad liberal,
pues, como lo atestiguaba el gobernador Díaz de León, “una
buena educación ha sido siempre la mejor recomendación de los
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 102, sábado 12 de abril de 1834.
31
Citado en Nereo Rodríguez Barragán, Lic. José Ildefonso Díaz de León:
primer gobernador del Estado de San Luis Potosí y fundador del Colegio Guadalupano Josefino (San Luis Potosí: Sociedad Potosina de Estudios Históricos,
1972), 36.
32
Véase el caso del diputado Gorriño y Arduengo, en Motilla Martínez, El
doctor Gorriño y Arduengo, su proyecto para la primera Constitución potosina, 1825, 67.
33
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, más limpio, núm.
27, domingo 26 de mayo de 1833.
30

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hombres: en todas partes el Ciudadano ilustrado se prefiere al
que no lo es”.34 En el Periódico Oficial se respaldaba el pensar
del gobernador al mencionarse que la ilustración acostumbraría,
tanto a indios como a los que no lo eran, a:
[…] vivir juntos desde su infancia y a considerarse todos como
miembros de una misma familia. Desaparecerá desde luego esa
desigualdad de clases que tan funestos efectos ha causado a la
república, y la voz de la naturaleza encontrará siempre dispuestos a los ciudadanos que la escuchen, recordándoles que tienen
derechos a conservar y derechos a defender. 35

No es ocioso mencionar que, a lo largo de la temporalidad estudiada, los gobernadores permitieron en varios municipios huastecos el establecimiento de multas económicas y carcelarias para
aquellos “ciudadanos indios con ahijados e hijos” que no mandaran a sus hijos a la escuela.36
Una estrategia más para asimilar al indio fue eliminar las
cargas tributarias que lo diferenciaban socialmente. El decreto
número 36, del 1 de diciembre de 1825, obligó al gobernador a
hacer “cumplir en todos los Pueblos la ley que extingue el servicio
personal de los indios”, y a “tomar las providencias necesarias
Citado en Barragán, Lic. José Ildefonso Díaz de León: primer gobernador
del Estado de San Luis Potosí y fundador del Colegio Guadalupano Josefino,
36.
35
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, más golpeado, está más limpio,
núm. 79, jueves 23 de enero de 1834.
36
AHESLP, SGG, Bando de buen gobierno enviado desde Tancanhuitz, 9 de
enero de 1825, caja 16, exp. 18, f. 2; Bando de buen gobierno enviado desde
Tamazunchale, 26 de abril de 1825, caja 16, exp. 20, f. 11.
34

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para que los expresados paguen a sus párrocos los derechos
correspondientes a sus respectivos aranceles”.37 La génesis de
esta medida, con arreglo a lo expresado por el Congreso, fue
que “los indígenas, ciudadanos libres y en el ejercicio de sus
derechos, salieran del servicio con que los tenía agobiado el
antiguo sistema de gobierno [y] gocen pagando sus derechos del
feliz que actualmente nos rige”.38 Era tiempo, según el diputado
Gorriño, de que “logren y no sean perjudicados en sus derechos
de su libertad legal”.39
En el caso de los servicios personales, su eliminación,
además de ser una derivación tácita de la igualdad jurídica,
estuvo vinculada a los esfuerzos por impulsar la agricultura,
particularmente en la Huasteca, visualizada como la región
más fértil de la entidad. Libre de compromisos forzados con
los mandos civiles y religiosos, la obligación del indio era
usufructuar sus tierras (o las arrendadas en propiedades privadas)
e introducir sus productos en los mercados locales. Ciertamente,
se creía que estas actividades económicas eran efectuadas con
José J. Martínez, ed., Legislación Potosina o Colección Completa de las
Disposiciones Legislativas Expedidas desde el 21 de Abril de 1824. Edición
Oficial, Tomo I (San Luis Potosí: Imprenta de la Escuela Industrial Militar,
1892), 152.
38
AHESLP, SGG, Exposición del ayuntamiento al sr. gobernador del estado
sobre el servicio personal de los indígenas al ministro de doctrina, 12 de noviembre de 1825, caja 3, exp. 2, f. 24.
39
AHESLP, SGG, Exposición del ayuntamiento al sr. gobernador del estado
sobre el servicio personal de los indígenas al ministro de doctrina, 20 de septiembre de 1825, caja 3, exp. 2, f. 22.
37

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poca intensidad, por lo que el Congreso estaba decidido, como se
redactó en el Periódico Oficial, a “hacer útiles a muchos brazos
[indígenas]” que hasta entonces eran “gravosos al estado”.40 Para
materializar esta voluntad, el gobernador José Guadalupe de los
Reyes exhortó a varios terratenientes de la Huasteca para que, con
todas sus “luces y deseos”, emplearan a sus “conciudadanos” en
diferentes áreas de la economía local, especialmente en lo alusivo
a la agricultura.41
A la lista de medidas de integración se sumaría la búsqueda
por “acabar” con los pueblos uniétnicos. El decretó número 8, del
27 de enero de 1827, oficializaba que cualquier individuo podía
“vivir en los pueblos de indios y obtener los cargos municipales
conforme a las leyes”.42 El atenuante primordial de este decreto
fue menguar paulatinamente las diferencias étnicas y formar a
largo plazo núcleos poblacionales homogéneos que permitieran
la interacción y la propagación de las costumbres “civilizadas”
de los foráneos. Mantener divisiones poblacionales sería replicar
la tendencia a la segregación que promovían “los tiranos
españoles”,43 se leía en el Periódico Oficial.
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
41
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 33, viernes 19 de agosto de 1831.
42
Martínez, Legislación Potosina o Colección Completa de las Disposiciones Legislativas Expedidas desde el 21 de Abril de 1824. Edición Oficial,
Tomo I, 97.
43
AHESLP, PO, El yunque de la libertad, está más golpeado, más limpio,
núm. 79, jueves 23 de enero de 1834.
40

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Para evitar desórdenes e invasión de tierras en la apertura
de los pueblos, los diputados blindaron las posesiones de los
“antiguos mexicanos” con el decreto número 1, del 10 de enero
de 1827, el cual determinaba que “las tierras pertenecientes a los
pueblos indígenas” se mantuvieran en manos de “sus actuales
poseedores”.44 El Congreso era consciente de que las referencias
culturales en torno a la tierra iban más allá de derechos legales
o el reconocimiento de una superficie del suelo; representaban
el punto de cohesión de las comunidades. Puede suponerse que
el decreto número 1 estuvo motivado por el deseo de evitar una
fractura entre mandatarios e indígenas, hecho que disiparía la paz
interna del territorio.
A la par de la formación de los pueblos mixtos, se
exigió que los titulares de los municipios “redujeran” a los
indios disidentes en las comarcas de los municipios. En 1824,
el gobierno estatal dictaminó, atendiendo el “dictamen de la
comisión de gobernación”, que los indígenas residentes de
los “quebrados montes y soledades donde era muy difícil
doctrinarlos” tuviesen un “sitio cómodo para ellos, como
para doctrineros y curas”. En el caso de que los pueblos no
contaran con el espacio para tal dictamen, debían procurar
reformarse en sitios que tuvieran “comodidad de aguas, tierras
y montes, y además un ejido de una legua”.45 El ejercicio de
Legislación Potosina, p. 88.
AHESLP, SGG., Dictamen de Gobernación sobre la congregación de los
indígenas a pueblos, 3 de noviembre, caja, exp. 38, f. 4.
44
45

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atraerlos a poblados debía hacerse con una actitud paternal,
“procurando por todos los medios posibles de dulzura y
suavidad, manifestándoles los bienes que deben disfrutar
habitando en sociedad, instruyéndose ellos y sus hijos en la
doctrina cristiana y proporcionándose otras comodidades de
que se privan morando en las barrancas y malezas”.46 Los
Ayuntamientos debían trabajar “incesantemente” y asignarles
“terrenos competentes de los propios del pueblo, evitando el
maltrato y toda carga que es lo que los retrae. [Así], ellos solos
procurarían venirse al pueblo para sentir los beneficios que no
podrían menos que agradarles”.47
Como se puede constatar, a raíz de la imagen
paupérrima del indio decimonónico, la clase política perfiló
una postura tutelar respecto a este último. Si bien se optó
por la ciudadanización “pacífica” y “legal”, respetando y
fomentando sus derechos individuales, esta no significaba una
tolerancia cultural. La única forma de que los indios potosinos
existiesen legalmente era adaptándose al estilo de vida del
ciudadano modelo, dicho de otro modo, el indio, para ser
tomado en cuenta como sujeto institucional, debía desaparecer
culturalmente.
AHESLP, SGG, Acuse de recibo al alcalde de Tampamolón, sobre procurar
que los indígenas de dicho lugar vivan en poblado, 17 de julio de 1826, caja
34, exp. 5, f. 6.
47
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 2 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 11.
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El grupo de poder de la Huasteca potosina opina: la ignorancia, la indiferencia y la naturaleza del indio como elementos
que imposibilitan su ciudadanización
El grupo de poder político de la Huasteca potosina se distribuyó por
todos los municipios que la conformaron tras erigirse el estado de
San Luis Potosí: Villa de Valles, Tamuín, Tancuayalab, Tanlajás,
San Antonio, Tancanhuitz, Tampamolón, Huehuetlán, Coxcatlán,
Axtla, Tamazunchale, Aquismón, Xilitla, La Palma, San Nicolás
de los Montes y San Martín Chalchicuautla. Consecuentemente,
los funcionarios locales pudieron evaluar a los individuos de
estos municipios, y registrar si podían acceder a la categoría de
vecino y, en virtud de ello, a la de ciudadano.48 Esta prerrogativa
se anclaba en la “dilatada vecindad” de los servidores públicos,
que les hacía “conocer de propia experiencia el carácter de los
habitantes del municipio, sus inclinaciones, vicios, necesidades,
riqueza o miseria, y sus elementos civiles y morales”.49 De esta
forma, interpretaron como un derecho el opinar sobre los indios y
su respectiva ciudadanización, teniendo como argumento central
que la Huasteca era la región con el mayor número de indígenas
del estado. Efectivamente, para 1826, se aproximaba que, de sus
52,426 habitantes, 51,322 eran indios (82%).50 La avasallante
Leticia Reina, Cultura política y formas de representación indígena en México, siglo XIX (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia,
2015), 37.
49
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 24, viernes 17 de junio de 1831.
50
Antonio Ohmstede Escobar y Ricardo Fagoaga Hernández, “Sociedades
48

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mayoría la conformaban tres etnias predominantes: huastecos,
ubicados al norte; nahuas, al sur; y pames, asentados en la frontera
oeste de la región, franja territorial conocida como La Pamería.
Sobre los huastecos
En 1832, José Herrera, quien detentaría por varios años el cargo
de juez de paz en Tancanhuitz, imaginaba a los indios de Huehuetlán “tan ignorantes” que era imposible que conocieran “el
bien” y las “leyes que rigen a los ciudadanos”. Como sujetos ignaros, esos “infelices indígenas” se encontraban “faltos de principios”.51 Expresando juicios parecidos, Manuel Barrios, quien
fuera alcalde de villa de Valles en 1832, veía sin “principios” a
los “naturales” de San Antonio, incapaces de entender “las leyes
y reglamentos del hombre”. Carentes de lo anterior, “no pueden
discurrir el bien futuro de su propia existencia”.52
En el municipio de Cuayalab era notoria “la ignorancia y
la suma estupidez de los huastecos”, la que los hacía ignorar, en
pleno 1828, “el espíritu de las leyes y hasta la existencia de ellas”,
híbridas, pueblos mixtos o mestizaje. ¿Cómo se puede percibir la población en
la Huasteca Potosina en el periodo colonial tardío?”, El Taller de la Historia,
núm. 5 (2014): 56.
51
AHESLP, Supremo Tribunal de Justicia, Ramo Criminal (en adelante STJ.
CRI), Contra Antonio Pérez por el homicidio que perpetró en la persona del
indígena Martín Pérez en la madrugada del domingo, 18 de diciembre de 1831
a 20 de junio de 1832, caja 134, exp. 1, f. 26.
52
AHESLP, STJ.CRI, Diligencia practicada de oficio contra Francisco Santiago, indígena, por haber herido a Juan Bautista, 8 de diciembre de 1834 al 23
de febrero de 1835, caja 179, exp. 10, f. 16.
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según Francisco González, secretario en varios ayuntamientos y
alcalde de Villa de Valles, en 1826. De acuerdo con González,
el repudio de las normas era que a su “publicación” asistía “la
décima parte de los vecinos, y de los que asisten solo una décima
parte entienden lo que oyen y a los demás nada se les inculca. De
aquí resulta una ignorancia invencible”.53
Juan José Moncayo, alcalde de Huehuetlán en 1826,
otorgó argumentos similares a los del citado Francisco González;
mencionó que los indios no querían vencer la ignorancia y su
desconocimiento en materia legal, negándose a responder al “juez
cuando este los llama para hacerles saber los soberanos decretos y
órdenes que el Soberano Congreso nos manda circular y publicar
para su cumplimiento”. Su apatía por conocer los designios del
Congreso era estimulada, siguiendo el razonamiento de Moncayo,
por las “largas distancias” existentes entre los poblados indígenas
y la cabecera municipal, “pues algunos ciudadanos viven distantes
a cuatro leguas de mal camino y los más próximos pasan de una
legua […], siendo muy común en ellos no obedecer”.54
Los huastecos de Tampamolón y sus alrededores, tampoco
mostraban demasiado empeño en su instrucción como ciudadanos.
Según Antonio Castro, se mantenían en la “estupidez” por habitar
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal seguida de oficio contra el reo Tomas
Santiago Pérez por homicidio, 27 de diciembre de 1828 al 3 diciembre/183,
caja 69, exp.7, f. 42.
54
AHESLP, SGG, Documentación relativa a la falta de pago de contribuciones por la pobreza que existió por varios motivos, uno de ellos a causa de
epidemias, 10 de febrero de 1826, caja 24, exp. 22, f. 10.
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“sus montes espesos” y por no “hablar el castellano ni menos leer,
que digo leer, ni [aprender] lo necesario para su salvación”.55 Esta
situación había sido denunciada por el alcalde José Rivera, en 1826,
en una misiva enviada al gobernador Díaz de León. En el escrito del
edil se precisaba que el municipio había puesto “toda la inteligencia”
en fundar a “su costa” una escuela para los indígenas, “con un maestro
que supiera el idioma y que este les instruyera a hablar el castellano,
pero nada de esto se pudo conseguir [...]; lo que estos han hecho es
irse a vivir a las simas [sic] de la sierra”. Rivera afirmaba que, con
semejante actitud, los indios nunca iban a superar “los abusos que
hay entre ellos”, y mucho menos conocer “sus derechos”.56
El alcalde de Aquismón, Pedro Acosta, decía que, en 1830,
a los huastecos no les interesaba su ciudadanización, puesto que
despreciaban trabajar en los campos del municipio. Le comunicó
al Congreso que no se encontraba “un peón, por eficaces que sean
las solicitudes que se hagan”. Reputar a los indígenas por “vagos”,
decía, resultaría ineficaz: “faltarían cárceles donde encerrar los
que hay y dinero en la tesorería para socorrerlos”. Urgía, según
Acosta, que el gobierno interviniera de manera expresa, ya que
los “sembrados” se perdían por “falta de gente.” 57
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f.7.
56
AHESLP, SGG, José María Rivera, alcalde de Tampamolón, informa incidencias ocurridas, 19 de junio de 1826, caja 32, exp. 15, f. 7.
57
AHESLP, SGG, 1830.10, leg. 23.
55

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Algunos trataron de exponer la “naturaleza” del huasteco.
El mencionado Antonio Castro lució inquisitivo al expresar que
lo innato del indígena era ser “un ente silvestre que no posee
ningún conocimiento moral más que la ignorancia y la maldad,
sin saber discernir ni distinguir lo malo de lo bueno y que, por
naturaleza, esta clase, con la ideas más bárbaras, jamás pueden
obrar con los sentimientos de gentes”.58 En la cabecera municipal
de Aquismón, el político José María Flores expresó, en 1835,
con “la absoluta seguridad” que le brindaba el conocimiento
de la etnia huasteca, que por naturaleza del indio era “un idiota
connaturalizado únicamente con la ideas silvestres, guiados por
los impulsos de la ignorancia y la estupidez”.59
Por su parte, tomando como muestra a los indios
pertenecientes al municipio de Tanlajás, Mariano García, miembro
de una familia presente en la arena política de Tancanhuitz,
Huehuetlán y Coxcatlán, vislumbró una naturaleza huasteca
contradictoria: “Son buenos y son malos por naturaleza. Son
buenos por dóciles, persuadidos, timoratos, obedientes y devotos
con los santos, con Dios y la iglesia. Son malos por crueles y
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f. 42.
59
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal instruida de oficio en el juzgado de
paz de Xilitla contra Diego Hernández alias “Quetlaxtle”, por el homicidio
que perpetró a Juan Bautista por una herida en el cuello que le infirió con un
húngaro que portaba, 22 de mayo de 1835 al 7 de diciembre de 1839, caja 234,
exp. 4, f. 34.
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vengativos, por obstinados en los vicios habituales”. Para ellos,
“lo mismo es quebrantar a un mismo tiempo el quinto, el sexto
y todos los preceptos con tal que tengan oportunidad y ocasión,
y no dan más respuesta que en decir que el diablo los engañó”.
Al parecer, García adoptó la supuesta explicación dada por los
indígenas cuando trasgredían los preceptos morales y religiosos;
argumentó: “al instante que el demonio los tienta”, los huastecos
“pueden cometer cualquier delito”. Con la seguridad que le daba
el “haber vivido la mayor parte de [su] vida entre ellos”, García
aseveró que las imperfecciones tenían un peso mayor en la vida de
los indios, decidiendo por ellos “el diablo, el baile y la bebida”.60
Sobre los nahuas
En 1828, Ignacio Rivera, hombre con gran capital político en
Tampamolón, puntualizaba que el sur de la Huasteca potosina
estaba poblado por dos tipos de entes: “señores con quien la
naturaleza se ha mostrado prolija” y los “llamados indios”. Los
primeros eran considerados “de razón”; los segundos, “aquellas
gentes” que “por lo regular no proceden con tanto conocimiento
como otras más cultivadas”.61 La existencia de esta marcada
disparidad cultural, acorde con algunos, tuvo su origen en la
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antón Santiago por el delito de homicidio que
perpetró con el cuchillo a Diego Hernández, 7 de septiembre de 1829 al 19 de
abril de 1831, caja 85, exp. 1, f. 50.
61
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Agustín Hernández por el delito de robo casero, 24 de octubre de 1828 al 8 de febrero de 1830, caja 65,
exp. 3, f. 36.
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segregación social impulsada por el extinto orden colonial. A este
respecto, Blas Barragán alegaba, en 1830, que “la natural rudeza
y actual carencia de racionalidad en que yacen profundizados los
indígenas”, era el resultado del “inmenso caos de la ignorancia a
que los tenía reducidos el déspota español”.62 Santiago Andreo,
alcalde de Huehuetlán y Xilitla en distintas administraciones,
también utilizó el recurso antiibérico para explicar la deplorable
realidad de los nahuas: fue “mucha la morosidad que ha usado el
gobierno español en el derecho de su déspota gobierno, lastrando
la juventud y en particular a los indios en esta Huasteca, pues
como de la ignorancia de estos pendía que se enriquecieran los
jueces que la ocupaban, les era por los mismo favorable que los
indios vivieran sin ley y religión”.63
Como los huastecos, los nahuas fueron vituperados por no
interesarse supuestamente en las directrices de su ciudadanización.
“Son tan infelices e ignorantes que no conocen las leyes, que ni
aun saben que las hay”, testimoniaba el juez segundo de letras
Luis Guzmán. Por sus “escasas luces”, mencionó José Salazar,
defensor en pleitos a favor y en contra de los indios, “estos infelices
yacen en la falta de principios políticos y educación”. Además,
“esta ignorancia” los arrastraba “a los mayores precipicios, y esta
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Diego Hernández y socio por
homicidio, 26 de enero de 1830 al 27 de noviembre de 1831, caja 94, exp.
5, f. 18.
63
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Domingo Azafrán y su hija Ana
María Azafrán por incesto, 15 de febrero de 1826 al 19 de enero de 1828, caja
8, exp. 8, f. 18.
62

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misma es la que superabunda crasamente en todos los de esta tribu,
pues están nutridos, por desgracia, en los principios más obscuros
de la inmoralidad”.64 Marcando aún más la diferencia entre indios
y los que no lo eran, el defensor Asencio Monreal, con pasado
administrativo en Tampamolón y Tamazunchale, decía, en 1830,
que a los nahuas, por “las costumbres en que viven, su educación,
su trato y su falta de principios aun en las cosas más comunes,
llegan al grado en que se califiquen de bárbaros”.65
Los nahuas no tenían ninguna intención de superar la
degradación que reinaba entre ellos, a juzgar por las palabras
de José Solórzano, alcalde de Coxcatlan. Desde el inicio de su
mandato, Solórzano notificó a Díaz de León, gobernador del estado,
que los indios vivían en “desobediencia permanente a la autoridad
y prostituidos en el cumplimiento de sus deberes”. Así, cuando
el juez o el alcalde solicitaba su presencia en el pueblo, “jamás
quieren [ir], haciendo menosprecio a las órdenes superiores”.
Preferían habitar “en los bosques sin temer a Dios ni a la justicia”.66
José María Terán, prefecto encargado de velar por gran
parte de los municipios de la Huasteca, secundó años después
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp 1, f. 21.
65
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal practicada por el alcalde de primera
instancia de la Villa de Tamazunchale, contra Manuel Tetlama y sus cómplices
[Lorenzo Antonio y María Petra] por el homicidio perpetrado en la persona de
Gaspar Antonio, 11 de junio de 1830 al 3 de octubre de 1834, caja 104, exp. 2,
f. 127.
66
AHESLP, SGG, José Solórzano, alcalde de Huehuetlán, informa sobre el
estado de su pueblo, 15 de septiembre de 1826, caja 36, exp. 19, f. 8.
64

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las ideas de José Solórzano, añadiendo que los indios renegaban
de sus “actividades históricas”, las cuales los acercaba más a la
ciudadanía: su trabajo en el campo. En un informe elaborado en
1831, dejaba en claro que la agricultura estaba “en decadencia y
cada día más abandonada a causa de los nahuas, que ni pagándoles
sus jornales se dedican a la progresión de este ramo, de que proviene
la mucha ociosidad, la perpetua embriaguez, el menosprecio a
las autoridades y total abandono de sus obligaciones”. Decía no
entender la obstinada resistencia a trabajar, pues prometía pagar
“un poco más de lo corriente”. Ante este funesto panorama, Terán
afirmaba al gobernador que “la República no podía contar con
semejantes gentes”. 67
La “naturaleza” del nahua fue definida en función de su
diferencia con los no pertenecientes a su etnia.Acorde con José Manuel
Allende, quien desempeñó el cargo de alcalde de Tamazunchale en
1826, el indio era un “grosero en sus hábitos” y estaba desposeído
de “la verdadera moral, de la religión y de los deberes que impone
la naturaleza misma”. Ostentaba también “ejemplos de malicia
y de una perversidad selvática”. Dejando en claro una insalvable
diferenciación cultural, Allende aseguraba que los nahuas, “cuyas
costumbres son distintas de las nuestras”, encarnaban la antítesis de
la “sana moral”, y “sus fundamentos” los convertían en “salvajes,
que casi puede decirse se diferencian muy poco de las bestias”.68
AHESLP, PO, Gaceta del Gobierno del Estado Libre de San Luis Potosí,
núm. 38, viernes 23 de septiembre de 1831.
68
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal formada de oficio contra Martín Pérez
67

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Sobre los pames
Pedro Zárate, político reconocido en La Pamería, mencionaba
en 1827, que los “indígenas pames “se la han pasado en tinieblas
toda su vida, sin saber distinguir lo favorable de lo adverso”. El
móvil preponderante lo encontraba en “la ninguna ilustración
que siempre tuvieron en el antiguo y despótico gobierno español”, llevando a esa “miserable clase” a no poder “encontrar el
verdadero sentido de nuestras sabias y justas leyes”. Finalizaba
estipulando que “la inopia de todo recurso con que se encuentra
la desgraciada parte de esta sociedad es muchas veces el instrumento de sus yerros”.69 Otro de los Zárate, Benito, apoyó la idea
de su consanguíneo: “la palpable mentecatez en la que se haya
la clase indígena”, era una resulta de “la ignorancia con la que
se encuentran desde la época en que estábamos bajo la dominación española”.70
Uno de los atenuantes del “poco entendimiento” de los
pames era el manejo precario del castellano. El ya citado Benito
y María Catarina de la Concepción, por el homicidio que perpetraron en la
persona de Domingo Ramírez, esposo de ésta, 7 de noviembre de 1833 al 9 de
agosto de 1839, caja 161, exp. 7, f. 48.
69
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra José Encarnación, José Obispo
y Fermín Ricardo, ambos indígenas, por el robo de que los acusa Santiago
Aguilar, indígena, según adentro se expresa [por robo de un buey], 31 de octubre de 1827 al 14 de agosto de 1828, caja 40, exp. 1, f. 21.
70
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp. 8, f. 21
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Zárate arguyó que por no “conocer las dicciones significativas
del idioma castellano, órgano necesario para la expresión de
los conceptos”, los pames carecían “absolutamente de luces”.71
En San Nicolás de los Montes, José de Castro, decía que los
indígenas, por no ser “del mismo labio o idioma que nosotros
[se refiere a los no indios], ni estar avanzados en la carrera
civil”, al ser comparados con “el común de los ciudadanos”, no
podían reputarse “por sujetos arteros”. De Castro encontró la
barrera del lenguaje como uno de los génesis del atraso de los
indios: “a causa de que su idioma es incomprensible, están estos
siempre imbuidos en la estolidez y la poca o ninguna ilustración”.
Denunció, a un tiempo, que no hacían nada para modificar su
“tristes circunstancias”. De ahí que fueran tenidos por “unos
idiotas en grado superlativo”.72
La supuesta nula capacidad para adquirir y expresar
conceptos generaba en los indígenas la imposibilidad de cavilar
sobre el ejercicio de la ciudadanía, así como en la interiorización
de las leyes y sus beneficios. En ese tenor, el defensor en diversas
causas donde estuvieron involucrados indios, Felipe Zárate,
denunció que “todos los pames”, por “la ignorancia”, no entendían
“el espíritu de las leyes”. Con tono pesimista argumentaba que,
entrado el año 1831, “Confunde y da sentimiento ver a los pames
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 29.
72
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 60.
71

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en el embrutecimiento e ignorando las obligaciones del hombre
en sociedad”.73
Otras opiniones parecían sustentar lo pensado por Zárate.
El que fuera alcalde de La Palma en 1825, José Antonio Izaguirre,
concebía a los indios como “innatos en la estulticia, y esta les
hace cometer yerros sin atender a nuestras sabias leyes, por no
ser capaces de comprenderlas en lo absoluto”.74 Replicando
estos argumentos, Antonio Ledezma recordaba que “por no estar
civilizado e instruido”, el “indígena estúpido no sabe si obra bien
o mal en sus procedimientos”, mucho menos está enterado de
“las leyes pasadas ni en las que actualmente nos rigen”.75 Urbano
Bravo, por la experiencia de ser alcalde de San Nicolás de los
Montes en 1823, asumió que “los indios pames no están instruidos
en sus obligaciones, en los deberes del ciudadano”.76
Otro de los orígenes del supuesto nulo discernimiento de los
indios fue ubicado en su desdén por la práctica del dogma cristiano.
El político Florencio Ortiz de Zarate, quién formo parte de varios
ayuntamientos durante la etapa federal y fuera alcalde de Valle del
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia seguida contra
Francisco Antonio y socios indígenas de la Palma, por hurto de un becerro, 27
de junio de 1831 al 12 de febrero de 1833, caja 125, exp. 2, f. 26.
74
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 31.
75
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 41.
76
AHESLP, STJ.CRI, Contra Manuel Santiago y José Hilario por hurto de
una becerra propiedad de Juan Manzanilla, 1 de septiembre de 1831 al 2 de
junio de 1832, caja 129, exp. 2, f. 16.
73

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Maíz en 1835, entendía al pame como “hombre rústico, peltre y sin
principios” por no tener, en pleno 1834, suma “idea de religión”.
Ortiz de Zárate sostuvo que algunos de los pames “no han entrado
en la iglesia desde el día que los bautizaron y jamás han oído la
voz de su párroco”.77 Tres años atrás, con unos argumentos muy
parecidos a los de Ortiz de Zárate, el precitado Antonio Izaguirre
señaló que los indios adquirían su “supina ignorancia” al desconocer
“los principios y fundamentos de la religión”.78
Se articuló una propuesta de la naturaleza pame basada en
su “carácter” y acciones. El juez de letras, Juan Ortega, ponderaba
“el carácter de los indios pames” como uno “salvaje”, pues “los
actos más sanguinarios son vestigios de sus pasiones fuertes y
arrebatadas”.79 Este “salvajismo”, insistía Joaquín Paiz en 1826,
“es capaz de conducirlos a los más grandes precipicios”, pues
“guían sus operaciones por el capricho e ignorancia del respeto
que se debe a las autoridades, sin temer ni al autor de la naturaleza
que vigila nuestras acciones”. La actitud del pame patentizaba
“que la clase de indígenas nunca es estable en sus razones” y,
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Domingo Moreno por estupro
inmaturo que hizo a una niña de cuatro años de edad, en el rancho de El Guajolote, 26 de agosto de 1834 al 7 de junio de 1836, caja 172, exp. 19, f. 19.
78
AHESLP, STJ.CRI, Contra Manuel Santiago y José Hilario por hurto de
una becerra propiedad de Juan Manzanilla, 1 de septiembre de 1831 al 2 de
junio de 1832, caja 129, exp. 2, f. 19.
79
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp. 8, f. 25.
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por este motivo, “no saben darle sesgo a las adversidades del
tiempo, las que cuando ellos menos piensan, les hacen entrar en
desdichas”. Eso los convertía en “sujetos sin principio alguno de
civilización, en otras palabras, por naturaleza ignorantes”.80
¿Eran los indios ciudadanos potenciales?
La posición política de los gobernantes huastecos respecto al
indio era clara: la ignorancia y su actitud reacia no lo dejaban
detentar de rol de ciudadano, pues no cumplía con los requisitos civiles, morales ni religiosos estipulados en la Carta magna
de 1826. Aunado a lo anterior, expusieron la existencia de una
naturaleza privativa, la cual lo convertía en un resabio vivo del
pasado prehispánico. Poniendo de manifiesto la idea de una naturaleza humana no igualitaria, resulta lógico que expresaran que
la propia del indio tenía enquistada una corrupción irremediable,
restándole todo tipo de posibilidades para ingresar a una sociedad
de carácter nacional.
José Herrera esgrimió, en 1831, que “la naturaleza
silvestre” de los huastecos era incorruptible, negándose a cambiar
ni “aunque cursen los dogmas de la religión”.81 En la misma
dirección, Manuel Barrios concebía la “naturaleza [huasteca]
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Guadalupe y Jesús melenas y la
reo María de la Luz por homicidio, 2 de diciembre de 1830 al 29 de octubre de
1846, caja 114, exp. 5, f. 69.
81
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antonio Pérez por el homicidio que perpetró
en la persona del indígena Martín Pérez en la madrugada del domingo, 18 de
diciembre de 1831 a 20 de junio de 1832, caja 134, exp. 1, f. 25.
80

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como algo que no se puede remediar”. Su ocurso se reforzaba,
según él, con la “profunda ignorancia” que demostraban
cotidianamente.82 Abonando a este panorama pesimista, Mariano
García se imaginaba entre “los pobres indios” una “ignorancia
invencible”, sin cambios “hasta que con el tiempo se levante la
juventud civilizada”. Resignado, asumía que “aunque para cada
uno hubiera un letrado para instruirlos, nada comprenderían,
porque si los hombres de letras llegan a entorpecerse, qué sería
de aquellos hombres criados en la ignorancia, que no tienen
discernimiento ni para distinguir lo negro de lo blanco”.83
A la etnia nahua tampoco se le auguraba un cambio en sus
costumbres. Blas Barragán, desde Tamazunchale, reconocía el esfuerzo “benéfico” del estado, empeñado en la “ilustración de estos
neófitos infelices”, pero aún no era “tiempo de que penetren las luces
y buen orden en sus obscuros entendimientos por estar recientemente cimentado”.84 Juan Antonio Goitortua tenía un pensar similar:
Los infelices indios de San Martín Chalchicuautla, nutridos en
la desmoralización y dignidad hereditaria de sus mayores, yacen todavía en la ignorancia y no han podido llegar al grado de
civilización a que con ansia aspira nuestro sabio gobierno. Y
AHESLP, STJ.CRI, Diligencia practicada de oficio contra Francisco Santiago, indígena, por haber herido a Juan Bautista, de diciembre de 1834 al 23
de febrero de 1835, caja 179, leg. 10, f. 17.
83
AHESLP, STJ.CRI, Contra Antón Santiago por el delito de homicidio que
perpetró con el cuchillo a Diego Hernández, 7 de septiembre de 1829 al 19 de
abril de 1831, caja 85, exp. 1, f. 50.
84
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal contra Diego Hernández y socio por
homicidio, 26 de enero de 1830 al 27 noviembre de 1831, caja 94, exp. 5, f. 18.
82

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por más que este se empeñe en la común ilustración, la estupidez de esta clase no da lugar ni esperanza (con estupor lo digo)
a que en ella se consiga.85

De manera directa, Manuel Marín se preguntaba: “¿Qué conocimientos de las leyes y ciudadanía pueden tener esos desgraciados
indígenas que pasan una vida igual a la de los brutos?”; al igual
que Barragán y Goitortua, contestó enérgico: “ninguna […], son
hombres que se conservan en un estado de barbarie”.86
En lo referente a los pames, Benito Zárate dudaba
seriamente sobre la transformación de estos en ciudadanos, pues
eran “incapaces de corregirse por su suma ignorancia”.87 Años
atrás, José de Castro asumió que los pames y los no indios eran
“hijos de la misma naturaleza”, pero sugería modificar “la igualdad
como axioma cívico”, pues la realidad marcaba una diferencia
cultural notable, impidiendo a los indígenas detentar los derechos
de los hombres “de razón”. Para el político era necesario que el
gobierno los tuviera por “diferentes” y “con la equidad a que son
susceptibles estos desgraciados [indios]”.88 Con el mismo ahínco
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp. 1, f. 7.
86
AHESLP, STJ.CRI, Contra Agustín Santiago por incesto, 8 de abril al 17
de noviembre de 1835, caja 206, exp. 1, f. 7.
87
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal de oficio de la justicia contra José Reyes Vázquez por asesinato que perpetró en la persona de María Concepción
ambos indígenas de esta villa, 24 de septiembre de 1834 al 15 de diciembre de
1836, caja 175, exp.8, f. 21.
88
AHESLP, STJ.CRI, Causa criminal, 10 de noviembre al 13 de diciembre de
1827, caja 41, exp. 1, f. 32.
85

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político, Alejo Ortiz de Zárate pensaba que era mejor derogar
los derechos de ciudadano a ese “clan de infelices criados en
las montañas, donde jamás conocen rose ninguno de gentes que
siquiera les den alguna idea de humanidad”.89
Las voces hasta aquí citadas contradecían el optimismo
y la potencialidad concedida a las colectividades indígenas.
Amparados en el empirismo, producto de la convivencia
cotidiana, funcionarios y exfuncionarios locales legitimaron sus
afirmaciones. Detectaron, tal vez para secundar la versión oficial,
una profunda ignorancia india derivada del “despotismo español”;
pero, a diferencia de la clase política, hicieron hincapié en que
dicha ignorancia era un elemento más de una naturaleza innata, la
que representaba lo contrario del ciudadano modelo planteado en
la Constitución local de 1826.
Conclusiones
En el balance de las perspectivas anteriores, se puede determinar que la asimilación propuesta por la clase política y su reacción adversa en el territorio huasteco, representan, a simple vista,
la relación disímil de ilustración-tradicionalismo. Mientras que
los diputados y gobernadores veían en la ciudadanía el punto de
arranque para una progresiva civilización de los indígenas, el grupo de poder de la Huasteca observó el punto final de una serie de
buenas intenciones, ya que la supuesta “incorruptible ignorancia”
AHESLP, STJ.CRI, 6 de mayo de 1835 al 21 de febrero de 1839, caja 191,
exp. 9. f. 23.
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de la población, así como la “naturaleza carente de moral”, les
impedían interiorizar cualquier tipo de prerrogativa que apuntara
a su ciudadanización. No obstante, me inclino a pensar que estas
dos visiones aparentemente antagónicas compartieron una matriz
racista: la desvalorización del indio y su subsecuente conceptualización como un “problema”.
Partiendo de que el racismo es un fenómeno histórico
y que se reproduce por medio de representaciones, valores y
normas que buscan inferiorizar y excluir al otro por presentar
diferencias culturales y físicas,90 es posible afirmar que las
culturas políticas de los gobernantes estatales y municipales de
la Huasteca potosina, presentaron claros contenidos racistas. En
su afán de reivindicar la igualdad entre los ciudadanos, elemento
fundamental del liberalismo, los dirigentes estatales trazaron una
ciudadanización indígena intolerante cuya piedra angular sería la
disolución cultural del “otro”. El Congreso “borró” de un plumazo
la diferencia étnica y enjuició al indio por no compartir la escala
de valores “occidentales”. Por tanto, se presentan una serie de
críticas que apuntalaron a un estado de ignominia indígena. La
solución para subsanar “el problema” fue tratar de eliminar las
identificaciones históricamente apropiadas que le otorgaba a los
indios cohesión y sentido de pertenencia a sus respectivas etnias.
Es decir, los ritos, la lengua y las estructuras políticas (pueblos de
indios) que les aseguraban la elección de sus gobernantes.
Alicia Castellanos Guerrero, “Asimilación y diferenciación de los indios
en México”, Estudios Sociológicos, núm. 34 (1999): 104.
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La actitud del grupo de poder político huasteco manifestó
un racismo aún más visible, y evidenció una yuxtaposición de
visiones en torno a los indios: ya no se les sopesó, al menos
en el discurso, una “casta” colonial con origen compartido,
sino como una raza (aunque no se haga explícito ese término)
que justificaba en la naturaleza sus rasgos y capacidades.
Así, el indígena fue identificado con destrezas intelectuales
reducidas por herencia y con rasgos de carácter y sensibilidad
“biológicos”. Esto derivaba en que los huastecos, nahuas y pames
fueran identificados con una naturaleza diferente, asociada al
salvajismo, al bestialismo y al barbarismo, categorías que en el
XIX fueron los peldaños más bajos de la escala evolutiva que
desembocaba en la civilización.91
Aunque este tópico merezca un estudio aparte, considero
que los discursos emitidos desde la capital, así como los que
esgrimieron en la Huasteca potosina, tuvieron en gran medida la
intención de mantener un dominio sobre los indios. Generando
disposiciones exclusivas para estos y al tenerlos como sujetos
necesitados de un trato especial, las primeras administraciones
potosinas demostraron una actitud tutelar y paternalista, muy
similar a la establecida en el orden colonial. El dominio directo fue
anunciado como transitorio, hasta que se alcanzara la “verdadera
ilustración”. Por su parte, las críticas emitidas desde la Huasteca
Arturo Warman, Los indios mexicanos en el umbral del milenio (México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2003), 78.

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potosina pusieron en evidencia, en algunos casos, el deseo de
mantener de manera legal las antiguas jerarquías sociales. No
resulta extraño, entonces, que algunos alcaldes, argumentando
la naturaleza irredenta del indio, pidieran a las gubernaturas el
permiso para restablecer viejas prácticas como el trabajo forzado
y el azote como escarmiento;92 ni que otros solo avisaran al
gobernador en turno, atribuyéndose potestades y justificando
sus acciones en nombre de la “salvación de la Huasteca”, que no
respetaban la igualdad social y que las cosas seguirían como en
el pasado.93 A esto se le debe sumar las múltiples quejas firmadas
por colectividades huastecas, nahuas y pames, donde se exponían
los malos tratos y la persistencia de prácticas abolidas por el
Congreso, como los servicios personales y altos impuestos civiles
y eclesiásticos por parte de los ayuntamientos.
Al no ser tomados en cuenta en los foros donde se discutía
su presente y su futuro, y, por ende, al no poder contradecir las
identidades elaboradas por personas ajenas a sus etnias, cabría
preguntarse: ¿cómo se definían a sí mismos los indígenas en la
etapa independiente? ¿Estaban de acuerdo con su transfiguración
en ciudadanos? Lamentablemente, las fuentes consultadas hasta
ahora no permiten formular una respuesta concienzuda a estos
cuestionamientos, pero sin duda la visión del indio serviría para
Véase AHESLP, SGG, José Solórzano, alcalde de Huehuetlán, informa
sobre el estado de su pueblo, 15 de septiembre de 1826, caja 36, exp. 19, ff. 8-9
93
AHESLP, SGG, Órdenes del prefecto de Valles sobre los indios de Aquismón, 30 de abril de 1830, caja 219, exp. 45, f. 10.
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contrastar a las de las autoridades. Se espera que este sesgo
historiográfico sea subsanado pronto.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (AHESLP)
Bibliografía
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril en la
configuración territorial de los valles de Durango
(1883-1913)
The impact of railway connectivity on the territorial
configuration of the Durango valleys (1883-1913)
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
El Colegio de San Luis
orcid.org/0000-0001-6760-8940

Resumen: En el texto se analiza cómo en el cambio del siglo XIX al
XX, la expansión de las vías del ferrocarril alteró las dinámicas de
centralidad y marginalidad entre diversos lugares del norte de México.
Centrándose en el transporte en la región de los valles de Durango, en
el estado del mismo nombre, en donde a partir de la llegada de las locomotoras y la conexión con los mercados estadounidenses y del resto
de México, dicha región fue perdiendo cada vez más relevancia económica en favor de La Comarca Lagunera, mientras que al interior de los
valles se alteraron las relaciones de poder entre los miembros de la élite
local y entre éstos y el gobierno federal; al mismo tiempo que aumentaban los conflictos por límites de tierra.
Palabras clave: Ferrocarril; latifundios; élites; tierra; conflicto.
Abstract: The text analyzes how in the change from the 19th to the 20th
century, the expansion of the railroad tracks altered the dynamics of
centrality and marginality between various places in northern Mexico.
Focusing the transport in the region of the valleys of Durango, in the
state of the same name, where from the arrival of the locomotives and
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

the connection with the US markets and the rest of Mexico, this region
was losing more and more relevance economic in favor of La Comarca
Lagunera, while within the valleys power relations among members of
the local elite and between them and the federal government were altered; at the same time that conflicts over land limits increased.
Keywords: Railroad; large estates; elites; land; conflict.

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�Daniel Rodríguez

Introducción
Con el tendido de las líneas férreas en 1883, Durango entró en
contacto con mercados nacionales e internacionales de una forma
como nunca antes lo había hecho. Si antes las condiciones geográficas, como los desiertos o las sierras, habían mantenido a los
habitantes de la entidad en un relativo aislamiento, con la llegada
de las locomotoras, a finales del siglo XIX, al mismo tiempo que
se alteró la noción de distancia, se entró en una dinámica capitalista asumiendo el papel, en términos generales, de productor de
recursos naturales como algodón o fierro para mercados extranjeros y de alimentos para consumo nacional.
El objetivo de este trabajo es estudiar cómo la inserción
de las vías del ferrocarril en diferentes mercados alteró las
relaciones de centralidad y marginalidad de los valles de Durango
en relación con otros lugares, así como la forma en que al interior
de dicha región se modificaron las relaciones de poder entre los
principales sectores económicos (latifundios, minería, industria y
comercio), y la forma en que esto derivó en cambios territoriales
entre las grandes propiedades, los pueblos y congregaciones,
llevando a un escenario de confrontación, hasta 1913, cuando
tanto el ferrocarril como los latifundios fueron “intervenidos” por
los ejércitos revolucionarios.
Para esto, el texto se divide en los tres siguientes
apartados. En el primero, “Centralidades y marginalidades a
partir del ferrocarril”, se expone la forma en que la extensión del
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

ferrocarril por el territorio nacional durante el Porfiriato obedeció
tanto a procesos de comunicación que venían de las décadas
anteriores, como a necesidades industriales de los mercados de
Estados Unidos, centrándose en los cambios generados en La
Comarca Lagunera94 y su configuración como nuevo lugar central
norteño. Posteriormente, en “Cambios territoriales en los valles
de Durango”, se estudia la forma en que la llegada del ferrocarril
y la conexión con otros mercados alteró la lógica de centralidad
y marginalidad de los valles de Durango tanto en relación con
los lugares cercanos, como de manera interna. Finalmente, en
el apartado “Conflictos sociales”, se expone la manera en que
los cambios económicos y productivos generados a partir de la
llegada de las locomotoras derivaron en conflictos territoriales
entre sectores de las clases altas y los habitantes de diversos
pueblos y congregaciones.
Centralidades y marginalidades a partir del ferrocarril
Hasta cierto punto, ha sido común en la academia señalar que las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX se caracterizaron por un proceso muy importante: la entrada del norte95 de
México a una dinámica política, económica y cultural verdaderaEn el presente trabajo por Comarca Lagunera se entiende los actuales municipios coahuilenses de Torreón, Viesca y Matamoros; y los actuales municipios duranguenses de Gómez Palacio y Lerdo.
95
En el presente trabajo, por norte se comprende los actuales estados de Baja
California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León,
Tamaulipas, Sinaloa y Durango.
94

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�Daniel Rodríguez

mente nacional.1 Sin embargo, esto no habría sido fácil, ya que si
Alberdi mencionó para su natal Argentina que “gobernar es poblar”,2 podríamos usar dicha frase para caracterizar también al siglo XIX mexicano, debido a que uno de los retos más grandes que
enfrentaron los gobiernos de nuestro país, ya fueran centralistas o
federalistas, liberales o conservadores, fue el de poblar las tierras
del norte; lo que a su vez se relacionaba con otras nociones que
se estaban debatiendo, como la necesidad y papel de la conectividad, una visión de desarrollo económico, de ciudadanía y del
papel del Estado en relación con un dominio espacial efectivo.3
En este trabajo no se plantea que dichos conceptos y las
ideas detrás de ellos hayan sido homogéneos en la historia de
México. Por el contrario, somos conscientes de su diversidad y
constante enfrentamiento electoral, intelectual e incluso militar
para imponerse; pero debido al objetivo y extensión del presente
texto, nos centraremos en esta primer sección en la manera en que
ese norte entró a la dinámica nacional durante la última etapa del
Porfiriato, desde el punto de vista de la producción y consumo
de materias primas. Para esto, utilizaremos las ideas de Claude
Luis Aboites Aguilar, “La decadencia de Durango durante el siglo XX. Una
mirada a la historia del norte de México”, Chihuahua Hoy, núm. 16 (2018):
189–90.
2
Juan Bautista Alberdi, Política y sociedad en Argentina (Caracas: Fundación Biblioteca de Ayacucho, 2005), 29.
3
Luis Aboites Aguilar, Norte precario: poblamiento y colonización en México (1760-1940) (México, DF: El Colegio de México; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 1995), 13–31.
1

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Raffestin en este y en el resto de apartados en lo que respecta
a las nociones de redes, nodos, centralidad, marginalidad,
materia y recurso en la configuración del territorio,4 para mostrar
cómo en el cambio del siglo XIX al XX en el norte del país se
configuró una dinámica productivista, marcada por una lógica de
lugares centrales y marginales determinados por procesos tanto
nacionales como por otros ocurridos más allá de las fronteras
políticas de México.
¿Cómo acercarnos a la dinámica productivista del norte de
México durante el cambio de siglo? En este trabajo se utilizan las
transformaciones en la dinámica tecnológica del transporte, para
comprender la forma en que se estaban dando a grandes escalas
las relaciones, en términos productivos, entre diferentes puntos
de la geografía nacional, siendo el tendido del ferrocarril el que
más claramente puede ayudar a mostrar este proceso.
Durante el Porfiriato se dio un importante aumento del
tendido de las vías férreas: mientras en 1876 había 666 kilómetros
(km) de vías en todo el país, se pasó a 19,528 para 1910.5 Como
se observa en el mapa 1, en 1876 las únicas vías que existían en
México eran las que conectaban el centro del país con el puerto
Claude Raffestin, Por una geografía del poder (México, DF: El Colegio
de Michoacán; Fideicomiso Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor,
2013), 217–59.
5
Ana García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el
Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, Investigaciones Geográficas, núm. 17 (1987): 141.
4

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de Veracruz. Para 1884, ya se había construido el Ferrocarril
Central Mexicano, que unía la Ciudad de México con Paso del
Norte (actual Ciudad Juárez); el Ferrocarril Nacional Mexicano,
que conectaba la capital del país con Nuevo Laredo (Tamaulipas);
y diversas vías que unían Hermosillo (Sonora), Monclova
(Coahuila) y Monterrey (Nuevo León) con Estados Unidos.
Para 1898 ya se contaba con la infraestructura férrea que unía
Monterrey con el norte de Veracruz, pasando por Ciudad Victoria,
en Tamaulipas; la que unía Saltillo, en Coahuila, con San Luis
Potosí; o la que conectaba Durango con Torreón. Finalmente, en
1910 estaban terminadas las vías que comunicaban Guadalajara
y Colima, Mazatlán y Culiacán y el Istmo de Tehuantepec con
Guatemala.6
Se propone la idea de que estas cuatro fases de la expansión
del ferrocarril, obedecieron a lógicas productivistas disímiles,
aunque complementarias, y por lo tanto generaron nodos
económicos y relaciones de centralidad y marginalidad entre sus
componentes también diferentes. Para comprender esas distintas
lógicas hay que relacionar el ferrocarril tanto con procesos
anteriores de conectividad, como con las dinámicas productivas
y consumidoras en Estados Unidos, ya que el norte de México a
lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue estableciendo cada
vez mayores relaciones comerciales con Estados Unidos.
Carlos Crespo Villalaz, Vías de comunicación: caminos, ferrocarriles,
aeropuertos, puentes y puertos (México, DF: Limusa, 1979), 133.
6

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Mapa 1. Ferrocarriles construidos entre 1876 y 1910

Fuente: Montagnier, Patrick Allouette. (2020). La revolución mexicana sobre
rieles: El caso del Ferrocarril Chihuahua al Pacifico (1910-1940). Debates
por la Historia, (02), 29.

Antes del tendido del ferrocarril, como se muestra en el mapa 2,
eran cuatro los caminos más importantes que unían los principales centros económicos y/o políticos de México. En todos, la
Ciudad de México era el centro de donde partían los caminos a
Veracruz y Acapulco, la ruta a Oaxaca, Tehuantepec y Guatemala, y el más largo de todos y el que nos interesa para este trabajo:
el Camino Real de Tierra Adentro, que unía la Ciudad de México
con Santa Fe, en Nuevo México, pasando por Querétaro, Guanajuato, Zacatecas, Durango y Chihuahua, desprendiéndose un
camino paralelo que unía Monterrey y Saltillo con Zacatecas.7
Sergio Ortiz Hernán, “Caminos y transportes mexicanos al comenzar el
siglo XIX”, Comercio Exterior XXXIII, núm. 12 (1973): 1247.
7

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Mapa 2. Principales caminos en la primera mitad del siglo XIX

Fuente: Ortiz Hernán, Sergio. (1973). Caminos y transportes mexicanos al
comenzar el siglo XIX. Comercio Exterior, XXXIII, (12), p. 1249.

Si se comparan los dos mapas anteriores se puede observar que
el Ferrocarril Central Mexicano, al conectar la Ciudad de México con la frontera con Estados Unidos, siguió prácticamente la
misma ruta que el Camino Real de Tierra Adentro. Parte de la
explicación de esto parece encontrarse en el reto que significó la
geografía mexicana a lo largo del siglo XIX: la ausencia de ríos
navegables, las sierras costeras y la dificultad de abrir canales
imposibilitaba en gran medida el comercio con el exterior por lo
costoso que podía ser. Para sortear dicha realidad se optó después
de consumada la independencia por promover la agricultura y la
industria nacionales, al igual que la reactivación minera de oro y
plata, al ser los únicos metales cuyo costoso traslado podía dejar
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ganancias, olvidándose de las costas y de la frontera norte como
opciones para exportar e importar.8
De esta forma el Camino Real de Tierra Adentro, al
extenderse del centro del país casi en línea recta hacia Estados
Unidos a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, mostraba las
ansias por poblar y controlar el norte, los obstáculos geográficos
en las costas, así como las dos dinámicas básicas de la economía
mexicana en ese momento, al conectar los principales centros
de producción de metales preciosos (el Bajío o Zacatecas)
con el puerto de Veracruz, así como las urbes que tenían una
industria textil incipiente como Durango. Aunque con diferentes
dinámicas, esto convirtió a dichas ciudades en nodos productivos,
generando alrededor de estos centros urbanos una relación de
dependencia económica sobre parte del mundo rural, ya que las
ciudades atraían mano de obra y el consumo de materias primas
y alimentos. Resulta importante destacar para este trabajo que
la ciudad de Durango, para la primera mitad del siglo XIX,
consumía todo el algodón y demás productos que se sembraban
en La Comarca Lagunera, existiendo una relación productivista
de centro y marginalidad entre las dos regiones.9
Al comparar el tendido del Camino Real de Tierra
Adentro y del Ferrocarril Central Mexicano, puede inferirse
que las relaciones económicas y políticas que derivaron en
John Tutino, “El debate sobre el futuro de México: en busca de una nueva
economía, 1830-1845”, Historia Mexicana LXV, núm. 3 (2013): 1181.
9
Tutino, 1167.
8

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el primero, seguían gozando de gran importancia para 1884,
teniendo prioridad sus ciudades para establecerse entre ellas la
conectividad por el ferrocarril antes que en otras, ya que al mismo
tiempo que se consolidaba la dinámica productivista de metales
preciosos del Bajío, se podía establecer un control más efectivo
sobre el terreno por parte del gobierno federal, al permitir el tren
una mayor movilidad de las fuerzas de seguridad, lo cual era
importante principalmente en el norte del país ante la presencia
de pueblos nativos beligerantes.10
No sólo las similitudes entre las dos vías de comunicación
nos dicen algo sobre la manera en que se configuraba el
territorio nacional en cuestiones productivistas, sino también
las diferencias. La principal de ellas que nos interesa resaltar
en este texto, es que mientras el Camino Real de Tierra Adentro
de Zacatecas partía hacia Durango y después a Chihuahua, el
Ferrocarril Central Mexicano de Zacatecas parte hacia Torreón
y después a Chihuahua, esquivando la capital duranguense y la
región de los valles. ¿A qué se debió este cambio? La respuesta
concreta es que el Ferrocarril Central Mexicano favoreció la
exportación de metales preciosos y el control estatal sobre el
norte, finalidades que compartía con el Camino Real de Tierra
Adentro, pero a diferencia de éste, desplazó la incipiente
industria nacional a favor de mercados extranjeros. En el próximo
apartado se profundizará en esto; ahora es pertinente reflexionar
Paul J. Vanderwood, Los rurales mexicanos (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1982), 87.
10

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un poco sobre la configuración de la frontera norte de México y
la económica de los Estados Unidos.
A diferencia de México, la Unión Americana sí contó con
una importante dinámica de exportación casi desde el inicio de su
vida independiente, sobre todo gracias al trabajo de esclavos y al
cultivo de las tierras arrebatadas a los nativos americanos, todo
transportado en los grandes ríos con que cuenta aquella nación.
Esto estableció una concentración industrial en el noreste y una
producción principalmente de materias primas en el sur. A partir
de la guerra con México a mediados del siglo XIX, no sólo se
estableció una nueva frontera política entre las dos naciones, sino
que se alteró de manera drástica la economía estadounidense
al diversificarse; Texas se abrió a la producción del algodón,
California presentó desde 1849 un auge en la producción agrícola
y de oro, y por otro lado, las grandes llanuras del medio oeste
también se abrieron a la minería, la agricultura y el pastoreo
comercial.11
De esta manera, después de la guerra civil en Estados
Unidos (1861-1865) se presentó un modelo de consolidación
nacional a partir de la industrialización capitalista, que derivó
en cuatro objetivos principales: la explotación de los recursos
naturales, la ampliación de los medios de comunicación, la
ocupación de las tierras en el oeste y la consolidación de un
Tutino, “El debate sobre el futuro de México: en busca de una nueva economía, 1830-1845”, 1187–88.
11

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mercado interno. De 1865 a 1890, la sociedad estadounidense
sufrió importantes cambios, se consolidó el área industrial
alrededor de los Grandes Lagos en la frontera con Canadá y se
construyeron las líneas de ferrocarril que conectaron al país de
costa a costa, lo que fue acompañado por el tendido de líneas de
telégrafo, primero, y después de teléfono.12
El aumento poblacional, que fue una característica
estadounidense desde su fundación, continuó con buen pie en la
segunda mitad del siglo XIX, pasando el país de 31.4 millones
en 1865 a 75.9 millones en 1900.13 Esta población también se
distribuyó de manera más homogénea por el territorio nacional, ya
que para inicios del siglo XX la Unión Americana estaba formada
por 45 estados, de los cuales California, Nevada, Utah, Colorado,
Kansas, Nebraska, Dakota del Sur, Dakota del Norte, Wyoming,
Montana, Idaho, Oregón, Washington, Nuevo México y Arizona,
entre 1850 y 1912, obtuvieron la población mínima necesaria
para ser considerados como estados con plenos derechos.14
Esto fue posible, entre otras cosas, gracias a la migración
constante. A diferencia de México, Estados Unidos fue el destino
de miles de migrantes, los que, para la última etapa del siglo XIX,
provenían principalmente del sur y el oriente de Europa, aunque
Jesús Velasco Márquez, “Visión panorámica de la historia de los Estados
Unidos”, en ¿Qué es Estados Unidos?, ed. Rafael Fernández de Castro y
Hazel Blackmore (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2008), 55–56.
13
Velasco Márquez, 56.
14
Erika Pani, Historia mínima de los Estados Unidos de América (Ciudad de
México: El Colegio de México, 2016), 252.
12

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

también del otro lado del Pacifico, especialmente de China y
Japón, al grado de que para 1890 se tuvo que anunciar el fin de la
venta de tierras públicas, debido a que ya que no había suficiente
para tanta demanda.15
Para finales del siglo XIX la sociedad estadounidense en
términos generales había dado un paso decisivo: había dejado
de ser mayoritariamente rural para ser principalmente urbana;
lo cual había consolidado un importante mercado interno de
consumidores, la fusión de diversas empresas y la configuración
de monopolios (siendo Rockefeller el caso más representativo);
llevando la industrialización del país a una nueva etapa, lo que
provocó a su vez el aumento de las organizaciones de trabajadores,
tanto en el campo como en las ciudades, que buscaban reivindicar
determinados derechos.16
La zona industrial alrededor de los Grandes Lagos
se convirtió en el principal nodo ferroviario de los Estados
Unidos. Esto ocurrió gracias a que, como ya se mencionó, dicha
zona aglutinó diversas industrias, como la metalúrgica o la del
automóvil, debido entre otras cosas, al flujo de trabajadores
migrantes y la cercanía tanto de minas de carbón que proveían de
combustible como de ríos que permitían el traslado de mercancías.
Marcello Carmagnani, El otro Occidente. América Latina desde la invasión europea hasta la globalización (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2004), 252.
16
Velasco Márquez, “Visión panorámica de la historia de los Estados Unidos”, 59.
15

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Así, a lo largo del siglo XIX los ferrocarriles estadounidenses
conectaron dicha región con las productoras de materias primas
del medio oeste y con los puertos del Atlántico. Esta expansión
ferroviaria topó con un gran obstáculo en 1873, cuando estalló
una crisis económica en Estados Unidos que se debió, entre
otras cosas, a la sobreinversión en las líneas férreas: no había
suficientes mercancías para que su traslado por tantas vías fuera
redituable, lo que derivó en pérdidas y quiebras de empresas.17
De tal forma, cuando las vías de Estados Unidos y México
se conectaron también lo hicieron las necesidades económicas de
las élites de las dos naciones. Los estadounidenses requerían de
más mercancías que trasladar para hacer rentable su ferrocarril
y mantener la expansión de sus diversas industrias; mientras
que los mexicanos necesitaban romper con el aislamiento
geográfico, diversificar su producción de materias primas, y en
lo posible, su incipiente industria, así como poblar y conectar
mejor el norte del país.
Por lo tanto, había un elemento contradictorio: o se
fortalecía la industria estadounidense o lo hacía la mexicana. Al
final de cuentas, se impuso la visión norteamericana, lo que explica
las diferencias con los caminos del siglo XIX, como se mencionó
anteriormente. La llegada de los ferrocarriles estadounidenses a
la frontera, se hizo en pocos años: El Southern Pacific llegó a El
Lorenzo Sánchez, “La industrialización de Estados Unidos desde una óptica distinta”, Cuadernos de Investigación. Serie Economía, núm. 8 (2019): 123.
17

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Paso en 1881; el Atchison Topeka and Santa Fe llegó a Nogales
en 1882; el Texas and Pacific conectó con el Southern Pacific
en 1882; el International and Great Northern llegó a Laredo en
1881; y el Galveston, Houston and San Antonio llegó a Eagle
Pass en 1883.18
El impacto de esta nueva conexión fue distinta en diversas
partes del norte del país. En Sonora la unión con el ferrocarril
estadounidense fue un catalizador para la explotación de las
minas de cobre, derivando en la formación de un eje productivo
Nogales-Hermosillo, a expensas del puerto de Guaymas que
hasta entonces había sido la principal salida de los habitantes del
estado y de sus mercancías, pero también generó una importante
llegada de inmigrantes chinos provenientes de California
dispuestos a trabajar en el comercio, así como nuevos conflictos
por la tierra.19
En Tamaulipas, mientras tanto, la conexión con el mercado
estadounidense a través de la llegada de las locomotoras se
tradujo en la explotación de metales industriales y el surgimiento
de la industria petrolera.20 Por su parte, en Durango el impacto
fue muy profundo también, ya que significó el surgimiento de La
Comarca Lagunera como una nueva región central y el cambio
García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, 185.
19
Ignacio Almada Bay, Historia breve de Sonora (México, DF: Fondo de
Cultura Económica, 2000), 151.
20
Octavio Herrera Pérez, Historia breve de Tamaulipas (México, DF: Fondo
de Cultura Económica, 1999), 171.
18

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en la dinámica productiva previa de los valles de Durango. Es
importante para este texto explicar a continuación el primero de
estos fenómenos, antes de centrarnos en el segundo de ellos en
los próximos dos apartados.
Desde antes de la llegada del ferrocarril, los agricultores
de La Comarca Lagunera se dedicaban ya al cultivo del algodón
aprovechando las aguas del Río Nazas, pero debido a la falta de vías
de comunicación se habían limitado a proveer a la industria textil
exclusivamente nacional, principalmente, como ya se mencionó,
a la de la ciudad de Durango y sus puntos aledaños, debido a su
cercanía. Por lo tanto, había una relación de dicha región lagunera
como lugar marginal, frente a la de los valles de Durango como
lugar central, lo que cambió tras la conexión con los mercados
estadounidenses. En 1883 llegó el Ferrocarril Central Mexicano a
la Comarca Lagunera y cinco años después arribó al mismo lugar
el Ferrocarril Internacional Mexicano, lo que convirtió a dicha
región en uno de los dos nodos ferroviarios más importantes del
norte del país, junto con Monterrey21 (ver mapa 1).
La nueva importancia de La Comarca Lagunera se reflejó
en el aumento de su producción algodonera y de su población. Para
finales del siglo XIX dicha región llegó a producir alrededor de
15,000,000 de kilogramos (kg) de algodón, lo que representaba
Mario Cerutti, “Agricultura, agroindustria y tejido productivo-empresarial
en La Laguna, 1870-1915”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 302–303.
21

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75% de la producción nacional, misma que ya no podía ser
absorbida por la industria textil mexicana, sino que tenía como
destino los Estados Unidos. Una de las principales consecuencias
de la expansión de ese cultivo fue la llegada de trabajadores tanto al
campo lagunero como a Torreón y Gómez Palacio, las dos ciudades
que eran el centro de dicha región. En 1871, La Comarca Lagunera
tenía 20,000 habitantes, mientras que en 1910 ya eran 172,000
(55.5% era población rural y 44.5% urbana), mostrando en ese
lapso un promedio de crecimiento anual de 55.6 habitantes por mil,
muy superior al 24.1 por mil del estado de Durango y al 17.7 por
mil del promedio nacional. Para 1910, Torreón, con sus alrededor
de 34,000 habitantes, ya superaba en población a la ciudad de
Durango que apenas tenía para esa fecha 31,763 pobladores.22
Con el tendido de las líneas del ferrocarril durante la
segunda mitad del siglo XIX a ambos lados del Río Bravo, se
transformaron de manera importante las relaciones económicas y
políticas entre México y los Estados Unidos. Por primera vez desde
la consumación de la independencia, el puerto de Veracruz ya no
era la única salida importante de las mercancías mexicanas al resto
del mundo, sino que las ciudades fronterizas del “inhóspito norte”
se convirtieron en las puertas de entrada a uno de los mercados que
más estaba creciendo en ese momento. De igual forma, la extensión
de los ferrocarriles permitió una mayor presencia del gobierno
nacional, por lo menos en términos de las fuerzas de seguridad.
22

Cerutti, 304–305.

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�Daniel Rodríguez

Pero al mismo tiempo, la conexión con el mercado estadounidense
a través de las locomotoras alteró las relaciones de centralidad y
marginalidad que ya estaban presentes en el norte mexicano.
Algunos lugares marginales, como La Comarca Lagunera,
pasaron a ser centrales, mientras que otros que ya eran centrales
como los valles de Durango, tuvieron que adaptarse a esta nueva
dinámica. Sobre esta última región: ¿qué consecuencias tuvo
el hecho de que se formara un nuevo lugar central (La Laguna)
con tanto potencial tan cerca de ella? ¿Cómo se adaptaron los
diversos grupos sociales a la conexión cuando finalmente llegó el
ferrocarril? ¿Qué cambios provocó la nueva dinámica económica
de conexión al mercado estadounidense? En el siguiente apartado
se analiza de manera específica el caso de los valles de Durango
para dar respuesta a estas preguntas.
Cambios territoriales en los valles de Durango
La región de los valles, la que se muestra en el mapa 3, con una
superficie de 1,688,800 hectáreas, lo que representa el 13.6% de
la superficie del estado; actualmente se extiende por tres municipios (Durango, Canatlán y Nuevo Ideal), aunque en la época de
estudio, solamente eran dos (Durango y Canatlán), ya que Nuevo
Ideal se separó de Canatlán hace apenas treinta años.23 Para 1910,
dicha región era sede de los poderes políticos del estado, contaba
con una población de alrededor de 97,000 personas y era la más
Jesús Manuel Lozoya Amaro, Geografía Física del Estado de Durango
(Durango: Gobierno Municipal de Durango, 2017), 45.
23

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productiva de Durango en cuanto a alimentos, ya que según datos
de 1908 era la primera productora estatal de maíz y frijol y la
segunda de trigo, produciendo ese año 160,000 hectolitros del
primero, 12,000 hectolitros del segundo y poco más de 100,000
kg del tercero, representando una tendencia que venía de siglos
atrás.24 Esto fue posible gracias a la fertilidad de la tierra, debida
a factores como la regularidad de la lluvia, su humedad, el bajo
relieve y a que forma parte de la cuenca del río San Pedro-Mezquital, destacando tres fuentes de agua: los ríos La Sauceda, el
Tunal y La Laguna de Santiaguillo, con sus afluentes.25
No sólo la ciudad de Durango, congregaciones, ranchos
y pueblos se establecieron ahí, también se crearon diversas
haciendas: San Jerónimo Tapias, Labor de Guadalupe, Navacoyán,
La Punta, San Lorenzo de Calderón, el Chorro y Dolores en la
municipalidad de Durango; y Guatimapé, Cacaria, Alisos, La
Sauceda, Gigantes y Enanos, Trébol, Santiaguillo y Sauces en la
municipalidad de Canatlán. Estas propiedades tuvieron un origen
virreinal, aunque, por supuesto, su tamaño varió con el paso de los
años; por ejemplo, hasta finales del siglo XVIII, las haciendas de
Cacaria, La Sauceda, El Chorro y Labor de Guadalupe formaron
un único latifundio, el cual fue fragmentándose a lo largo del
siglo XIX. Dichas haciendas, a pesar de su pequeño tamaño
(si se les compara con otras del estado, ya que las más grandes
María Guadalupe Bermúdez Trejo, “La gastronomía en Durango durante el
Porfiriato” (Universidad Juárez del Estado de Durango, 2017), 39–40, 53.
25
Lozoya Amaro, Geografía Física del Estado de Durango, 71.
24

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estaban alrededor de las 75,000 hectáreas en 1906, cuando otros
latifundios en la parte oriental de Durango sobrepasaban las
400,000 hectáreas), se convirtieron en importantes productoras
agropecuarias.26
Mapa 3. Los valles de Durango

Fuente: Elaboración propia.

Ante este escenario en apariencia tan favorecedor de los valles
de Durango a finales del siglo XIX, debemos regresar a la pregunta enunciada páginas arriba: ¿por qué el Ferrocarril Central
Mexicano no llegó a esta región como sí lo había hecho el Camino Real de Tierra Adentro? Sin duda este papel de gran producMiguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, Haciendas de Durango
(Durango: Gobierno del Estado de Durango; Tonalco; Universidad Juárez del
Estado de Durango, 1997), 37–74.
26

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tor de alimentos era favorable para un mercado como el que se
tenía en la primera mitad del siglo XIX, es decir, uno de carácter
interno; pero era desfavorable frente al mercado estadounidense. Como ya se mencionó, la guerra con México (1846-1848)
y la conquista territorial subsecuente llevó a que los Estados
Unidos tuvieran el nuevo oeste americano para su agricultura y
pastoreo, lo que ayudó al crecimiento urbano del país, al tener
más fuentes de alimentos. Aquella nación no necesitaba maíz o
frijol de México, no sólo porque dichos cultivos no coincidían
con su cultura alimenticia, sino porque su expansión en décadas
anteriores le había dado lo necesario para su crecimiento urbano-industrial.
De esta forma, si se ven los cambios territoriales en el
oeste estadounidense y los provocados por la conexión en el
norte de México tras la llegada del ferrocarril como procesos
entrelazados, podemos darnos cuenta que lo que dio a los valles
de Durango un lugar de centralidad respecto a otras regiones, la
llevó a no ser prioridad para entrar rápidamente en contacto con el
mercado estadounidense. En contraste, la Comarca Lagunera se
encontraba en el caso opuesto gracias a que ya tenía una historia
previa en el cultivo del algodón. El hecho de que el Ferrocarril
Central Mexicano no pasara por los valles de Durango no se
puede explicar únicamente porque sus cultivos de las últimas
décadas del siglo XIX no eran deseados por los mercados en
Estados Unidos; sin duda este fue un factor muy importante,
pero no el único. Hubo otra serie de circunstancias y actores que
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también influyeron tanto para dicha situación, como para que ésta
se modificara, haciendo que las locomotoras llegaran a la capital
de Durango y a la región circundante de los valles en 1892, nueve
años después de que lo hicieron a La Laguna.
Junto con la situación en el mercado estadounidense,
se deben de mencionar tanto las características geográficas de
Durango, que hacen poco factible una línea férrea de Zacatecas
a la región de los valles, como los intereses encontrados de tres
grupos de actores importantes: los dueños de las compañías
ferroviarias, el gobierno nacional de México y el gobierno de
Durango en alianza con sectores de la élite económica local. El
proyecto original del Ferrocarril Central Mexicano, aprobado el
8 de septiembre de 1880, contemplaba el paso por la ciudad de
Durango, pero pocas semanas después fue modificado, aludiendo
que el tramo proyectado entre Huejuquilla (Chihuahua) y
Fresnillo (Zacatecas) era más factible por La Comarca Lagunera,
uniendo los distritos de Parral, Mapimí, Villa Lerdo y San Juan
de Guadalupe.27
La razón que se dio fue de índole económica: si se construía
el tramo de vía atravesando de sur a norte los valles de Durango,
aumentaría en 30 millas (120 km) el tendido de líneas férreas
entre Zacatecas y Chihuahua. Esto se traduciría en 1,140,000
pesos de subvenciones para el gobierno federal, así como un
Antonio Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1992), 36–37.

27

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aumento en los fletes de mercancías; además, las pendientes por
el lado de La Laguna eran mucho menos pronunciadas, llegando
a realizarse el cálculo de que una locomotora que por esta zona
podía arrastrar 50 vagones, en los valles de Durango podría sólo
con 15, lo que significaba mayor inversión en combustible. Por
último, se consideró que si se elegía la ruta que pasaba por los
valles de Durango, la construcción duraría hasta 15 meses más
que si se hacía por La Laguna. Con todos estos argumentos, tanto
la compañía ferroviaria como el gobierno nacional, estuvieron
de acuerdo en que el ferrocarril no pasara por el centro de
Durango.28
Si analizamos con más detenimiento está decisión,
podemos ver que es un reflejo de la estructura territorial en los
valles de Durango y de las relaciones de poder derivadas de
ésta. Cuando llegó la noticia de la construcción del Ferrocarril
Central Mexicano y de su posible paso por Durango, en la región
de los valles había tres sectores importantes en que se dividía
la élite económica-política. En primer lugar, los terratenientes
dueños de los latifundios ya señalados; entre las principales
familias latifundistas, se pueden mencionar a los Pérez Gavilán,
Gurrola, Lavín, Luján, Bracho, Gómez Palacio, Fernández,
Saravia, entre otros.29
Arreola Valenzuela, 39–41.
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en el
Durango de los siglos XVIII y XIX”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo
XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del
28
29

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Después estaban quienes ejercían el control del
comercio y la industria (principalmente textil), sectores que
fueron monopolizados por los extranjeros. En el área mercantil
destacaron los franceses, quienes fundaron negocios de gran
tradición en Durango, como “Fábricas de Francia” o “La
Francia Marítima”; en la industria, fueron los alemanes quienes
tomaron el control, sobresaliendo la “Fábrica de Hilados y
Tejidos de El Tunal”. Entre esta élite se puede incluir a familias
como los Borelly, Pinocelly, Fabre, Stahlknecht, Drünnert,
Delius, entre algunas más.30 Junto a los dos sectores anteriores
se situaban quienes tenían el control de las inversiones en la
minería, en su mayoría estadounidenses. En los albores del
siglo XX, en este sector las empresas más importantes eran la
American Smelting and Refining Co. (ASARCO) y la Minera
de Peñoles S.A.31
Si bien no se trataba de una élite política-económica
perfectamente dividida, ya que los latifundistas podían tener
inversiones en la industria textil o los representantes de compañías
mineras poseer propiedades en el campo, sí se les puede catalogar
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 198–206.
30
María Guadalupe Rodríguez López, “Durango. Extranjeros y negocios.
Atisbos de una modernidad”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX, ed.
María Guadalupe Ródriguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado
de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 446–63.
31
Guadalupe Villa Guerrero, “La minería en la era de la paz y el progreso (Durango: 1888-1910)”, en Porfiriato y revolución en Durango (Durango:
Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1999), 97–100.
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en los tres grupos anteriores al tomar en cuenta en dónde estaba la
mayor parte de su inversión. Cuando se dio a conocer la noticia de
que el Ferrocarril Central Mexicano no pasaría por los valles de
Durango, el gobierno del estado, encabezado por el gobernador
Francisco Gómez Palacio, inició una campaña de presión política.
Primero se argumentó que las compañías inglesas interesadas en
adquirir ganado en la entidad podrían ver afectados sus intereses,
y por lo tanto se dañarían las relaciones de México con Gran
Bretaña.32
Al no tener mayor repercusión dichas declaraciones, el
gobernador de Durango fue a la Ciudad de México a principios
de 1883 para entrevistarse con el presidente Díaz y pedir su ayuda
en este asunto, centrando su argumentación en dos elementos. El
primero, era el señalar que las nuevas vías de ferrocarril no sólo
debían ser útiles para conectar a México con la industria de los
Estados Unidos, sino, sobre todo, su objetivo debía ser unir entre
sí las diversas regiones de México para fomentar el intercambio
interno de mercancías. El segundo, era demostrar que Durango
tenía mucho que aportar en ese escenario, debido a su gran
producción agrícola, resultando por lo tanto imperdonable que
el proyecto del ferrocarril buscara dejar fuera a una entidad tan
importante. Para las autoridades de Durango, el ferrocarril era
una herramienta para fomentar la agricultura del país.33
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, 5 de enero de
1883, p. 3.
33
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Durango, 18 de enero de
32

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Este tipo de argumentación demuestra el gran peso que
los terratenientes tenían en el gobierno del estado justo antes de
la llegada del ferrocarril, lo cual no es extraño si se considera que
los medios de transporte hasta ese momento no habían permitido
una explotación minera a gran escala o que el desarrollo de la
industria, principalmente textil, fuera verdaderamente relevante.
Por esto, en la región de los valles de Durango se daba una
obvia centralidad política-económica en los latifundios y sus
propietarios, mientras que había una marginalidad en la industria
y los centros mineros. De esta forma, era claro que la idea que
preferían las autoridades de la entidad era la de un ferrocarril
que fortaleciera la dinámica de producción y consumo nacional,
enfocada al mercado interno, ya que en las décadas anteriores eso
les había favorecido y buscaban mantener el statu quo.
Dicha posición chocaba de frente con los intereses tanto
de la empresa ferroviaria como con los del gobierno nacional.
Los ferrocarriles durante el Porfiriato fueron construidos por
una amplia gama de empresas e inversores independientes que
unían sus capitales para un propósito específico. En el Caso del
Ferrocarril Central Mexicano, los principales accionistas estaban
en la ciudad de Boston, y además de estar inmiscuidos en el
negocio ferroviario, también tenían intereses en la explotación
de minerales, petróleo y tierras con recursos para la industria,
tanto en México como en Estados Unidos. Esto explica que su
1883, p. 4.
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lógica para el tendido férreo en el norte del país fuera conectar
importantes zonas mineras, además de la región algodonera de
La Laguna, con la industria estadounidense; y también ayuda
a entender otros proyectos en donde estuvieron involucrados
los mismos inversionistas, como el tren Aguascalientes-San
Luis Potosí-Tampico.34 Este último era necesario para que la
producción de la fundidora construida por la American Smelting
and Refining Co. (ASARCO) en Aguascalientes, tuviera un
rápido acceso a un puerto para transportar sus productos más
fácilmente a Estados Unidos.35
En cuanto al gobierno federal de México, su interés
respecto a Durango tenía como prioridad garantizar el control
de la entidad. Apenas cinco años antes de que se anunciara el
proyecto del Ferrocarril Central Mexicano, en 1875 había
estallado una guerra civil en el estado entre las fuerzas de Jesús
Hernández y Marín y Donato Guerra, dos destacados liberales
que se disputaban la gubernatura. En 1876, dicho conflicto local
se entrelazó con procesos nacionales, siendo designado como
gobernador el general Carlos Fuero, por el gobierno de Lerdo de
Tejada, mientras que Juan Manuel Flores lo fue por las fuerzas
rebeldes del Plan de Tuxtepec. A principios de 1877, las fuerzas
García de Fuentes, “La construcción de la red férrea mexicana en el Porfiriato: Relaciones de poder y organización capitalista del espacio”, 185.
35
Luz Uhthoff López, “La American Smelting and Refining Co. (ASARCO) en México, 1890-1930” (Universidad Nacional Autónoma de México,
1983), 61.
34

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porfiristas provenientes de Coahuila conquistaron la ciudad de
Durango y expulsaron definitivamente al general Fuero, siendo
en marzo de ese año cuando Juan Manuel Flores tomó posesión
del cargo de gobernador, dejando el mismo en manos del ya
mencionado Francisco Gómez Palacio en 1880.36
Resulta esclarecedor el hecho de que el mismo año en que
se anunció la construcción del ferrocarril que conectaría la Ciudad
de México con Paso del Norte, en Durango se dio la primera
transferencia de poder relativamente pacífica en varias décadas,
lo cual mostraba el reto que Durango representaba, al igual que
otros estados alejados del centro, para la autoridad nacional. Si
bien Gómez Palacio y Juan Manuel Flores eran miembros de la
élite de terratenientes de la entidad, el segundo había demostrado
en los años previos ser mucho más afín al régimen porfirista.
Dejar la gubernatura en 1880, el mismo año en que el general Díaz
terminó su primer periodo presidencial, muestra que Flores aún
no tenía la fuerza suficiente en los procesos locales, y que todavía
tenían mucho peso los grupos de terratenientes que impulsaron la
candidatura de Gómez Palacio.
De esta forma, el ayudar a que el ferrocarril pasara por
Durango en 1883, hubiera fortalecido la posición del nuevo
gobernador y de su grupo de apoyo, en detrimento de los sectores
más afines al nuevo régimen que se estaba formando a nivel
José de la Cruz Pacheco Rojas, Breve historia de Durango (México, DF:
Fondo de Cultura Económica, 2001), 189–90.
36

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nacional. Cuando se anunció la decisión definitiva de que las vías
del tren pasarían por La Laguna y no por los valles de Durango,
quedó claro que fue un error para el gobernador el relacionar su
prestigio con este proyecto, ya que la inestabilidad y el malestar
que de esto derivó lo llevó a retirarse de la política, permitiendo
en 1884 el regreso del mucho más porfirista Juan Manuel Flores,
quien gobernó Durango hasta su muerte en 1897.37
Se ha dicho que el tendido de las vías del ferrocarril ayudó
a fortalecer la presencia de un gobierno nacional en lugares
alejados de la capital; pero en Durango tenemos un caso particular,
ya que irónicamente parece que fue la falta del ferrocarril la que
ayudó a que el régimen porfirista se hiciera fuerte en la entidad,
en detrimento de sectores de la élite más dados a una mayor
autonomía. De igual forma, mostró el peso de la alianza de dicho
gobierno nacional con las compañías del ferrocarril, ya que como
sus intereses coincidieron, pudieron aprovechar las divisiones
entre los grupos de terratenientes locales para imponerse. Por lo
tanto, aunque el ferrocarril Central Mexicano no pasó por los valles
de Durango, su sola existencia en otros lugares sí generó cambios
territoriales en dicha región, ya que alteró la relación entre los
lugares dedicados a la producción de alimentos (latifundios), los
centros mineros y los de comercios e industria.
Antonio Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo
XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 405.
37

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Si antes la centralidad en los valles de Durango la tenían
los latifundios, con la extensión del ferrocarril por México
determinadas materias naturales comenzaron a volverse
recursos. Este fue el caso del fierro, el cual era necesario
para la generación del acero con que se construían los cada
vez más altos edificios de las ciudades de la costa atlántica
estadounidense y de Europa. En Durango, los valles contaban
con una importante fuente de fierro: El Cerro del Mercado.
Dicho centro minero se encontraba a finales del siglo XIX a poca
distancia al norte de la ciudad de Durango (en la actualidad ya
fue absorbido por la mancha urbana), y para 1882 fue adquirido
por la Compañía de la Montaña de Fierro, cuya directiva se
encontraba en Filadelfia, misma que lo vendió en 1890 a la Steel
and Iron Company, dedicándose ésta a construir rápidamente
un horno alto y a modernizar la fundidora que desde 1875
inversionistas estadounidenses ya habían construido al pie del
propio cerro.38 Este intercambio de manos demuestra tanto el
potencial del centro minero, como lo difícil que era mantenerlo
en funcionamiento de manera redituable, ya que el fierro, al no
ser un metal precioso, no era lo suficientemente costeable para
el traslado a lomo de mula a los puertos cercanos. Pero con
Pedro Raigosa Reyna, “La industria siderúrgica y el ferrocarril en el Durango del siglo XIX”, en La nostalgia y la modernidad. Empresarios y empresas regionales de México, siglo XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2005), 191.
38

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

la extensión de los ferrocarriles por México se volvió factible
su explotación a gran escala, siendo este elemento y no la
producción agrícola, el que llevaría las locomotoras a los valles
de Durango.
En 1886, el gobernador Juan Manuel Flores firmó un
contrato con el gobierno federal para construir una vía que
conectara la ciudad de Durango con Torreón. La compañía
encargada del proyecto fue el Ferrocarril Internacional
Mexicano, una filial de la Shorthorn Pacific, cuyo principal
accionista, el Sr. C.P. Huntington era dueño de los más
importantes centros mineros de carbón en Coahuila. La
compañía concluyó en 1888 la construcción del ferrocarril
entre Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras) y Torreón, y
finalmente, en 1892, finalizó el tramo Torreón-Durango, como
se muestra en el mapa 4, construyendo un ramal a las faldas
del Cerro de Mercado, debido a que para ese momento ya era
accionista de la compañía dueña del mineral. De esta forma,
el Ferrocarril Internacional Mexicano quedaba unido en la
frontera con el Shorthorn Pacific y a través de él con la región
industrial de los Grandes Lagos en Estados Unidos, así como
en la estación de Treviño, en Coahuila, se unía con la vía que
conectaba con Monterrey y los puertos del Golfo de México, y
en Torreón con el Ferrocarril Central Mexicano.39
39

Raigosa Reyna, 193–94.

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Mapa 4. Ferrocarril Internacional Mexicano en Durango, 1910

Fuente: Villa Guerrero, Guadalupe. (2005). Élites y revolución en Cuencamé, Durango. El caso de la familia López Negrete (Tesis de doctorado). Universidad Nacional Autónoma de México, México, p. 353.

El Ferrocarril Central Mexicano formó parte de la primera expansión de los ferrocarriles durante el Porfiriato, que duró hasta
1884, mientras que el Ferrocarril Internacional fue de la segunda
etapa, que abarcó hasta 1898. Se puede observar que este priSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

mer periodo formó una línea de lugares centrales que ya disponían de características previas para conectarse con la industria
estadounidense, mientras que el segundo periodo conectó a sitios
que requerían de transformaciones más profundas y que podían
ayudar a incrementar la importancia productiva y estratégica de
los lugares conectados por las vías en el periodo anterior. En el
caso de Durango, esto se observa en el hecho de que la llegada del
ferrocarril alteró la relación de centralidad y marginalidad entre
los valles de Durango y La Comarca Lagunera.
Si en las décadas anteriores la ciudad de Durango y su
industria textil habían tenido a La Laguna como lugar periférico,
en su calidad de productora de algodón, la conexión del
ferrocarril no sólo había hecho a La Laguna un importante nodo
de vías de comunicación y un gran núcleo urbano, sino también
la convirtió en centro de un eje productivo-industrial norteño
formado por Chihuahua, La Laguna y Nuevo León, caracterizado
por la inversión bancaria, minera y de la industria derivada del
algodón, que atrajo inversiones tanto del norte de México como
de la capital del país.40 Esto hizo que la Laguna dejara su lugar
económico de marginalidad y se convirtiera en un nuevo lugar
central, formando su propia área de influencia en detrimento de
los valles de Durango, ya que lugares como Cuencamé, Peñón
Mario Cerutti, “Actividad económica y grupos empresariales en el norte
de México a comienzos del siglo XX”, en El Poder y el Dinero. Grupos y regiones mexicanos en el siglo XIX, ed. Beatriz Rojas (México, DF: Instituto de
Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1994), 354.
40

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Blanco, San Juan del Río o Santa Clara, que están entre las dos
regiones y que en el siglo XIX habían tenido sus dinámicas
productivas enfocadas a satisfacer las demandas de la ciudad de
Durango y los centros mineros aledaños, ahora habían cambiado
esa lógica, buscando insertarse en la dinámica productiva de La
Laguna, es decir, habían abandonado a un lugar central por otro.
Un ejemplo de esta dinámica fue la llegada de la
producción de guayule, una planta del desierto que produce
una sustancia pegajosa sin mayor importancia hasta las últimas
décadas del siglo XIX, hasta que el desarrollo de la industria
del automóvil en los Grandes Lagos estadounidenses le dio un
nuevo valor. En lugar del lejano caucho peruano o africano para
fabricar las llantas de los vehículos, se podía usar el mucho más
cercano guayule con el mismo fin. Para 1910, los territorios
alrededor de La Laguna que antes habían estado conectados a
una lógica de producción y consumo de alimentos propia de
los valles de Durango, como Cuencamé o San Juan del Río, se
habían convertido en los principales productores de guayule a
nivel estatal, transformándose claramente en lugares marginales
dentro de la órbita de La Laguna, ya que ésta los conectaba con
mercados extranjeros.41
Esta pérdida de influencia de los valles de Durango en
la frontera con Coahuila también se replicó en cierta forma en
Guadalupe Villa Guerrero, “Riqueza en suelo eriazo. La industria guayulera y los conflictos interregionales de la elite norteña en México”, Secuencia.
Revista de Historia y Ciencias Sociales 2, núm. 46 (2000): 94.
41

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la frontera con Sinaloa. El tramo del Ferrocarril Internacional
Mexicano, que de la ciudad de Durango debía extenderse hasta
Mazatlán, nunca se concretó,42 y tampoco la vía que debía unir el
puerto sinaloense de Altata con la capital duranguense, pues se
construyó sólo hasta Culiacán; por ello, el desarrollo de Mazatlán
como puerto comercial y la industrialización de Culiacán no
generaron ninguna ventaja para Durango.43 Por el contrario, los
municipios de Durango fronterizos con Sinaloa, al no tener un
ferrocarril que los conectara con la región de los valles y sí la
Sierra Madre que los aislaba del resto del estado (razón por la
que no se construyó el ferrocarril), tuvieron una mayor relación
económica y laboral con Sinaloa.
La conexión con Torreón a través del Ferrocarril
Internacional Mexicano generó una interesante contradicción en
los valles de Durango, ya que por un lado esta región fue cada
vez más opacada por La Laguna como lugar central en términos
económico-productivos, pero por otro, el tendido de las vías trajo
aparejado un desarrollo económico para las élites nunca antes
visto en el siglo XIX. En los años posteriores a la llegada de
las locomotoras a los valles de Durango, en 1892, se vivieron
importantes cambios territoriales gracias a la relación con los
nuevos mercados. Un elemento central de dichas transformaciones
Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”, 414.
43
Sergio Ortega Noriega, Historia breve de Sinaloa (México, DF: Fondo de
Cultura Económica; El Colegio de México, 1999), 241–44.
42

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�Daniel Rodríguez

fue el impulso que se dio a la urbanización, ya que para 1900 la
capital del estado tenía 31,092 habitantes; esto era relativamente
poco si se le compara con Torreón, pero hay que tomar en cuenta
que era el doble de habitantes con respecto a 1869.44
Dicho incremento de la población urbana se debió en gran
parte a la migración, tanto de personas que venían de otras regiones
de Durango, como de las que lo hacían de distintas partes del país,
atraídas por nuevas oportunidades de empleo en la región de los
valles. El aumento de habitantes de la capital generó un cambio
territorial muy importante en la misma: llevó a que las acequias
dejaran de ser el eje organizador del espacio urbano. Desde la
época virreinal, dicha ciudad había visto limitado su tamaño por
los accesos al agua, pero ante el incremento de habitantes, a partir
de la dinámica económica generada por el ferrocarril, surgieron
nuevos barrios cuyos habitantes demandaban el vital líquido y se
desencadenaron conflictos sociales, por lo que en 1900 se iniciaron
los trabajos de una red de agua potable y alcantarillado por parte
de la compañía estadounidense McKie &amp; Dillon, permitiendo a
la ciudad crecer más allá de los límites de los ojos de agua o las
norias.45
Otro cambio importante que se percibió en la ciudad fue
la llegada de la Modernidad a partir de las nuevas tecnologías.
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, Civitas y Urbs: La conformación del espacio urbano en Durango (Durango: Instituto de Cultura del
Estado de Durango, 2005), 102.
45
Vallebueno Garcinava, 118–20.
44

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Dejó de ser la capital de un estado alejado de los inventos del
mundo occidental, ya que el ferrocarril no solamente se llevaba
materias primas, sino que también traía una idea de lo que era ser
moderno y los medios para que un pequeño sector de la población
pudiera cumplir con dicho ideal. En 1883 se estableció el servicio
de transporte de mulas, el que fue seguido por las bicicletas y
finalmente por los primeros automóviles en 1901, lo que a su vez
llevó a la pavimentación, ensanche y alineación de las calles, así
como al cambio de su nomenclatura; por otro lado, el alumbrado
público hizo su aparición en 1890 y cinco años después se
inició con el alumbrado en casas particulares.46 De igual forma,
surgieron espacios de diversión: en 1898 llegó el cinematógrafo
a Durango, para cuyas exhibiciones se construyó el Teatro Bijou;
en 1900 se inició la edificación del Teatro Ricardo Castro (el que
sigue siendo el principal de la ciudad); y en 1910 se construyó el
Teatro Lírico y se remodeló el Teatro Coliseo para convertirlo en
Teatro Victoria.47
En lo que respecta a la parte rural de los valles de Durango,
la conexión por el ferrocarril también generó importantes
cambios territoriales. Una vez que las locomotoras llegaron a
la capital en 1892, se buscó ampliar el tendido de las vías, por
Vallebueno Garcinava, 106–8.
Pedro Raigosa Reyna, “Educación y cultura en Durango”, en Porfiriato
y revolución en Durango 1, ed. Gloria Estela Cano Cooley y Mario Cerutti
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 1999), 170-73.
46
47

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�Daniel Rodríguez

lo que en 1902 se inauguró el tramo que conectó la ciudad de
Durango con la municipalidad de Tepehuanes, al norte del estado
(véase el mapa 4), la cual atravesó con sus 218 km de vía la
parte norte de los valles, específicamente la municipalidad de
Canatlán.48 Esta nueva conexión llevó a los latifundistas a alterar
sus dinámicas productivas, ya que a pesar de que el frijol y el
maíz siguieron siendo importantes cultivos, los nuevos mercados
que representaban las locomotoras permitieron el comienzo del
desarrollo de una industria frutícola.
Si bien la pera, perón, membrillo, higo y durazno eran
conocidos en los valles de Durango desde la época virreinal, fue
con la nueva conexión que se iniciaron los intentos de producirlos
a gran escala; en dicha tarea sobresalieron los latifundios de
Canatlán debido a las propicias condiciones del suelo. En 1901
en dicha municipalidad se produjeron 172 kg de perón y 94 kg de
pera, mientras que para 1910 la producción era de 130,000 kg de
perón, 60,500 kg de pera, 10,000 kg de membrillo, 800 kg de higo
y 2,500 kg de durazno. Este comienzo del cambio en los cultivos
de Canatlán fue consecuencia, entre otras cosas, del deseo de los
latifundistas por no quedarse atrás, ya que sus pares en el sur
de los valles estaban aumentando su producción a partir de la
inversión en nuevas formas de aprovechar el agua.49
Arreola Valenzuela, “Construcción del sistema ferroviario e inversión estadounidense en Durango”.
49
Fernando Marco Calleros García, “La conformación de la región manzanera de Canatlán, Durango (1926-1959)” (Universidad Juárez del Estado de
48

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Los latifundistas de los valles se dieron cuenta que para
aprovechar las oportunidades generadas por el ferrocarril, debían
explotar a su máxima capacidad la tierra que tenían disponible, lo
que significaba nuevas obras de riego. Para 1898 los latifundios
con más potencial de irrigación eran San José de Ayala, La Punta,
San Lorenzo del Aire y Navacoyán. De 1898 a 1903, San José
de Ayala, perteneciente a la familia Flores Alcalde, llevó a cabo
mejoras en obras de irrigación, las cuales no son especificadas
en los documentos de la época, pero debieron ser importantes,
ya que se menciona que aumentó el cultivo de maíz y frijol en
detrimento del ganado. En cuanto a La Punta, propiedad de la
Sra. Agustina Escalante viuda de Gómez Palacio, disponía de
dos antiguas presas que ya no fueron suficientes a inicios del
siglo XX, por lo que en 1903 solicitó y obtuvo el permiso para
construir una nueva presa, con la cual incrementar su producción
agrícola y ganadera.50
Finalmente, San Lorenzo del Aire, propiedad de Francisco
Gómez Palacio, tenía gran potencial en la utilización de las fuentes
de agua, ya que en dicha propiedad se unían las corrientes de los
ríos Tunal y La Sauceda. Después de la llegada del ferrocarril,
los documentos señalan que se realizaron importantes mejoras
Durango, 2019), 36–37.
50
Gloria Estela Cano Cooley, “Agua y riego: modernidad porfiriana”, en
Porfiriato y revolución en Durango, ed. Gloria Estela Cano Cooley y Mario
Cerutti (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de
Investigaciones Históricas, 1999), 52–53.
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para aprovecharlas, pero al igual que en San José de Ayala, no
se especifica cuáles fueron, pero sí se indica que al igual que sus
vecinos, aumentó su producción agrícola y ganadera. Por otro lado,
en la hacienda de Navacoyán, propiedad de Felipe Pérez Gavilán,
se disponía de una presa sobre el río Tunal desde 1675, pero en
agosto de 1906 le fue otorgada una concesión para construir una
nueva en el río Santiago Bayacora y regar sus ranchos anexos.51
Para inicios del siglo XX, la dinámica de los valles de
Durango había experimentado importantes cambios. El más
importante fue el nuevo papel de centralidad que ahora tenía el
Cerro de Mercado, que para esta época producía 280 toneladas de
fierro lingote por semana gracias a que tanto el ferrocarril como
las relaciones económicas de sus dueños lo unían a importantes
mercados y le permitían el traslado del carbón necesario desde
Coahuila para su funcionamiento.52 Esto no significó que los
latifundios que antes ocupaban dicha centralidad económica en
la región la perdieran, por el contrario, como se señaló párrafos
atrás, la llegada del ferrocarril los hizo profundizar más en su
papel de productores de alimentos, diversificando sus cultivos y
modernizando su tecnología de riego. Seguramente esto se debió
tanto al aumento de habitantes de la ciudad de Durango, como
al hecho de que el Ferrocarril Internacional Mexicano los ponía
Cano Cooley, 54.
Víctor Hugo López Vázquez, “Impacto socioeconómico y territorial de la
mina Cerro de Mercado, Durango (periodos 1940-1986 y 1994-1996)” (Universidad Nacional Autónoma de México, 1998), 48.
51
52

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

en rápido contacto con algunas de las ciudades que más estaban
creciendo en el país, como Zacatecas, San Luis Potosí o Monterrey,
las que demandaban mayores cantidades de alimentos.53
De igual forma se puede observar que, para 1910, había un
cambio en las relaciones políticas entre los terratenientes locales
y el gobierno nacional, mismo que se puede observar si se analiza
a los que desempeñaban los principales puestos políticos. A la
muerte del gobernador Juan Manuel Flores, en 1897, ocupó el
cargo el Ing. Leandro Fernández e Imaz quien no era terrateniente,
sino un profesionista con buenas relaciones con Porfirio Díaz.
Cuando éste lo mandó llamar para que ocupara la Secretaría de
Comunicaciones, en 1900, se eligió como titular del ejecutivo
estatal al terrateniente Juan Santamarina, quien dejó el puesto, en
1904, en manos del Lic. Esteban Fernández e Imaz (hermano de
Leandro), quien además de tener buenos nexos con el gobierno
nacional, se incorporó ya siendo gobernador a la clase de los
terratenientes,54 por lo que fue reelecto para el periodo 1908-1912,
aunque tuvo que renunciar en 1911 debido a la Revolución.55
John H. Coatsworth, “La producción de alimentos durante el porfiriato”, en
Los orígenes del atraso. Nueve ensayos de historia económica de México en
los siglos XVIII y XIX, ed. John H. Coatsworth (México, DF: Alianza Editorial
Mexicana, 1990), 172.
54
Su buena relación con la élite de terratenientes se dio originariamente por
matrimonio, ya que contrajo nupcias con Isabel Pérez Gavilán, quien pertenecía a una importante familia de terratenientes; una vez que su esposo ocupó la
gubernatura, Pérez compró la hacienda Santa Isabel, de 22,000 hectáreas, en la
municipalidad de Canatlán.
55
Gabino Martínez Guzmán y Juan Ángel Chávez Ramírez, Durango: un
53

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�Daniel Rodríguez

En lo que respecta al poder legislativo local, de 1896 a
1912, de los 13 diputados hubo cinco hacendados que siempre
permanecieron en sus puestos (Felipe Pérez Gavilán, Ladislao
López Negrete, Librado Castillo del Valle, Buenaventura
G. Saravia y Juan Santamarina), mientras el resto eran
profesionistas relacionados con el comercio y la minería. Los
diputados y senadores por Durango en el Congreso de la Unión
eran designados desde la Ciudad de México y generalmente
desconocidos en la entidad, pero los jefes políticos de los 13
partidos y los presidentes de las 42 municipalidades en que se
dividía Durango sí eran terratenientes o tenían fuertes nexos con
ellos; el Poder Judicial les estaba vedado, ya que era controlado
por la pequeña burguesía ilustrada, con relaciones en la minería y
conexiones con el gobierno nacional.56
La llegada, primero del Ferrocarril Central y después del
Internacional, alteró las dinámicas de centralidad y marginalidad
entre las regiones y dentro de ellas. Por un lado, La Comarca
Lagunera dejó de ser un lugar marginal para asumir cada vez
mayor centralidad en términos económicos y productivos,
configurando su propia área de influencia en detrimento de los
valles de Durango. Esta última región también fue alterada
internamente, dándole mayor centralidad a la minería y poder a
los inversionistas estadounidenses. Esto no significó, sin embargo,
volcán en erupción (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango,
1998), 75.
56
Martínez Guzmán y Chávez Ramírez, 76–78.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

que los latifundios perdieran su vieja importancia, ya que su
dinámica de producir alimentos no se volvió caduca con la llegada
del ferrocarril, sino que la renovó con nuevos bríos al conectarlos
con los mercados nacionales, dejando los internacionales para la
minería, generando que elementos naturales como las frutas se
convirtieran en recursos, mientras que otros como el agua, dejaron
de determinar la dinámica poblacional, estando más sujetos al
control humano. De la misma manera el ferrocarril trajo un mayor
poder del gobierno nacional, pero sin imponerse completamente,
compartiendo los principales puestos políticos con terratenientes
locales, mineros y comerciantes.
Con la nueva conexión con diferentes mercados gracias
a las locomotoras, se dio una nueva configuración en los valles
de Durango, los sectores que habían sido la élite económica
antes de la llegada de las vías lo siguieron siendo después de
éstas, pero alterando el equilibrio entre ellos. Las haciendas del
sur de los valles (municipalidad de Durango) incrementaron su
producción con las obras de irrigación, pero no la diversificaron;
mientras que las del norte (municipalidad de Canatlán)
apostaron más por otros cultivos y menos por la infraestructura
hídrica, pero todos tuvieron que compartir su centralidad con
la minería, rompiéndose el clásico binomio entre ellas, ya que
aunque estaban juntas físicamente, ahora obedecían a mercados
distintos (al nacional los primeros y al estadounidense los
segundos), llevando a sus respectivos dueños a nuevos
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equilibrios políticos entre ellos y con el gobierno nacional, que
también aumentó su presencia. Pero dicha conexión con los
mercados no sólo llevó a un reacomodo de las élites, también
generó conflictos sociales, los que se exponen en el siguiente
apartado.
Conflictos sociales
Al igual que las dinámicas económicas que se beneficiaron con el
tendido de las vías, los conflictos sociales venían de tiempo atrás,
pero el ferrocarril y la conexión con los mercados que representaba sin duda los aceleraron. Una manera de mostrar esto, es revisar
los denuncios por terrenos baldíos en la segunda mitad del siglo
XIX en el partido de la capital, donde se encuentran los valles de
Durango. De 1867 a 1876 hubo 9 denuncios; de 1877 a 1893, es
decir del inicio del porfiriato a la llegada del Ferrocarril Internacional Mexicano, aumentaron a 33; y de 1894 a 1909, cuando las
locomotoras ya estaban en pleno funcionamiento, llegaron a ser
90. Pero no sólo el número de éstos se incrementó, también lo
hicieron las superficies afectadas. Los 9 denuncios del primer periodo representaban 35,367 hectáreas, los 33 del segundo sumaban 1, 070,371 hectáreas, mientras que los 90 del último periodo
significaron 2, 633,958 hectáreas.57
Cynthia Teresa Quiñones Martínez, “Las leyes de tierras de 1856 a 1909 y
su impacto en la propiedad territorial en Durango”, en Historia de Durango.
Tomo III: Siglo XIX, ed. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 238–40.
57

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Estos números se tradujeron en el incremento de las
tensiones entre diferentes actores sociales. Un caso representativo
en dicho periodo fue la lucha entre la familia Pérez Gavilán,
dueños de la hacienda de Santiago Bayacora, con los habitantes
del pueblo del mismo nombre. En 1886 los pobladores de la
comunidad, representados por el Lic. Juan Hernández y Marín,
decidieron aprovechar la política de deslindes que se estaba
promoviendo por el régimen porfirista y denunciaron su propia
tierra, ya que carecían de un título que los amparara, siendo
designado el Ing. Manuel F. Cervantes para la medida y el deslinde
de la tierra denunciada.58
Llevando a que el 3 de diciembre de 1887, en vísperas de
la llegada del ferrocarril a los valles de Durango, el presidente
Díaz otorgara el título correspondiente al pueblo por un total de
57,051 hectáreas, las que fueron divididas en 30 lotes para ser
usadas de manera individual por los vecinos, aunque en la práctica
siguieron utilizando la tierra de manera colectiva como lo habían
hecho desde que recordaban. A pesar de esto, la nueva dinámica
económica generada por el ferrocarril llevó a que las haciendas
cercanas invadieran tierras de la comunidad a principios del siglo
XX, regresando la inestabilidad a la región.59
De igual forma, en la municipalidad de Durango se puede
mencionar el caso de los pueblos Tunal, Pueblito, Durazno y
58
59

Quiñones Martínez, 249.
Quiñones Martínez, 250.

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Conejo, los cuales se habían constituido como tales en 1827,
cuando el ayuntamiento de Durango les otorgó cinco sitios de
ganado mayor a un grupo de “indios” para que se establecieran
en el lugar y pudieran subsistir. Con el paso de los años, los
problemas de límites con la hacienda de San Jerónimo Tapias no
hicieron más que incrementarse, hasta que a principios de los años
setenta del siglo XIX Bernardo George, dueño de dicho latifundio
los despojó de parte de sus tierras, siendo que poco después el
Sr. Cipriano Guerrero, nuevo dueño de esa propiedad, ocupó otra
porción de los pueblos después de haberlos denunciado como
baldíos.60
En 1907, el Sr. Juan Gurrola, en su carácter de nuevo
dueño de la hacienda, no sólo tomó posesión de todos los terrenos
denunciados por el Sr. Guerrero, sino que denunció una nueva
extensión. Ante dichos actos los vecinos de los pueblos eligieron
como representante legal al Lic. Andrés Simental, quien promovió
un juicio reivindicatorio en contra de Juan Gurrola ante el juzgado
del Ramo Civil de Durango, el cual terminó con la resolución del
17 de febrero de 1911, en donde se absolvió al señor Gurrola y se
señaló que el Lic. Simental no tenía personalidad legal acreditable
para demandar la reivindicación de los terrenos, por lo que se le
condenaba a pagar los gastos del juicio. De esta forma, el dueño
de la hacienda de San Jerónimo Tapias quedaba en posesión
de las 10,781 hectáreas que estaban en disputa. Siendo que por
60

Diario Oficial de la Federación, 9 de noviembre de 1926, 9.

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

esos mismos años se presentó otro despojo de tierra sobre dichas
comunidades, ya que el señor Ismael Ochoa denunció a nombre
de los vecinos de los pueblos, a pesar de no ser su representante,
una parte de la tierra conocida como El Carrizo, la cual vendió a
Emilio Stahlknecht.61
También en el norte de los valles de Durango la
consolidación de la nueva dinámica económica generada por
la llegada de los ferrocarriles se tradujo en el resurgimiento
de viejos conflictos, los que demostraron el poder que seguían
teniendo los terratenientes y el nuevo equilibrio que mantenían
con las autoridades nacionales. Uno de dichos casos fue el de la
congregación Las Ánimas. El 27 de abril de 1857, el presidente
Ignacio Comonfort otorgó el título de posesión a los vecinos de
dicho lugar, quienes tenían más de 60 años viviendo ahí, pero ante
la falta de un título primordial decidieron denunciar sus propias
tierras, a pesar de asegurar que sus antepasados habían recibido
de las autoridades españolas la autorización para residir en ese
lugar.62
Con el nuevo desarrollo económico que había generado
la llegada del Ferrocarril Central Mexicano, se inició un conflicto
entre los pobladores de Las Ánimas y sus vecinos, dueños de la
hacienda de Santiaguillo. El 24 de diciembre de 1889, la señora
María Antonia Aguilera de Ortega denunció y obtuvo título de
61
62

Diario Oficial de la Federación, 9 de noviembre de 1926, 9.
Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 2.

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composición por parte de la Secretaría de Fomento de los terrenos
que los habitantes de Las Ánimas consideraban como propios.
De esta forma las autoridades determinaron que la congregación
estaba compuesta exclusivamente por 24,295 hectáreas, dado que
se le habían quitado 13,761 hectáreas en favor de los hacendados.63
En octubre de 1890, el presidente Díaz ordenó que no se
diera posesión de los terrenos en disputa hasta que se agotaran
todas las instancias legales, a pesar de lo cual el Juez de Distrito
de Durango dictó un auto confirmando la posesión de la señora
Aguilera, por lo que el representante legal de los vecinos afectados,
el Lic. Juan Reyes, apeló y llevó el asunto al Tribunal de Circuito
de Chihuahua en 1893, donde se revocó lo dispuesto por el juez
de Durango. Finalmente, el 28 de enero de 1907 el Tribunal del
Primer Circuito de México resolvió el asunto en favor de Don
Gorgonio Ortega, esposo de la Sra. Aguilera de Ortega, y en
contra de los vecinos de Las Ánimas.64
Como esos casos, se podrían mencionar otros que eran de
larga data y resurgieron a finales del siglo XIX e inicios del XX, o
que iniciaron por los mismos años a lo largo y ancho de los valles
de Durango. Un ejemplo de esto es el caso de los habitantes de la
congregación de San Diego de Alcalá, en Canatlán, que estaban
en conflicto con la hacienda El Maguey, por la posesión de 80
sitios de ganado mayor, aproximadamente 140,800 hectáreas.65
63
64
65

Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 2.
Diario Oficial de la Federación, 19 de noviembre de 1926, 3.
Diario Oficial de la Federación, 7 de mayo de 1921, 68.

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Esto resulta claramente una exageración, propia del periodo de
las solicitudes de la reforma agraria, sobre todo si recordamos
que antes de la Revolución ningún latifundio de los valles de
Durango superaba las 75,000 hectáreas. Lo importante, a fin de
cuentas, es que demuestra la existencia de conflictos agravados
entre la hacienda y la comunidad previos a la lucha armada.
También estaba el caso del pueblo El Nayar, en la municipalidad
de Durango, cuyos habitantes reclamaban que sus vecinos, la
familia Gurrola, dueña de la hacienda de San Jerónimo Tapias,
les habían arrebatado la tierra de mejor calidad que usaban para
la agricultura, dejándoles una de calidad tan mala que no servía
ni para agostadero.66
Lo que se busca resaltar en estos casos, es que los cambios
en la dinámica económica generada por la llegada del ferrocarril
y la apertura de nuevos mercados, no solamente significaron un
reacomodo en la centralidad de los diferentes ejes productivos
(haciendas, minas o industria textil y comercio) y las relaciones
económicas de sus propietarios; sino que también se reflejaron
en cambios territoriales con otra dinámica de conflicto, la que
enfrentó a los miembros de esas mismas élites con distintos estratos sociales. Por ejemplo, el despojo realizado a los pueblos
de Tunal, Pueblito, Durazno y Conejo por Ismael Ochoa, quien
terminó vendiéndole esa tierra a Emilio Stahlknecht, un importante empresario de la industria textil, dueño de la Fábrica de
66

Diario Oficial de la Federación, 1 de diciembre de 1923, 1140.

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Hilados El Tunal, se comprende gracias a que el incremento de
la producción algodonera de La Laguna significó un aumento
de materias primas para los textileros de los valles que podrían
aumentar su capacidad de trabajo,67 por lo que es entendible que
dicha persona necesitara de más tierra para aumentar el tamaño
de su fábrica.
Por otra parte, los conflictos que involucraban a la
hacienda de San Jerónimo Tapias con sus vecinos también
reflejan los cambios que se estaban dando por el acceso a
los nuevos mercados. Para 1906, dicho latifundio dividía su
producción en tres cultivos principales: maíz, frijol y trigo,68
lo cual nos habla de una profundización con los mercados
nacionales que requerían dichas mercancías, y por lo tanto su
necesidad de apropiarse de la tierra de buena calidad de El
Nayar, sobre todo si tomamos en cuenta que dicho latifundio
no estaba entre los que habían realizado importantes obras de
irrigación a finales del siglo XIX, por lo que tenía la necesidad
de expandirse para aumentar su producción. Una vez terminada
dicha etapa, la familia Gurrola, dueña del latifundio, comenzó a
construir su propia presa en 1902.69
Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en el Durango de los siglos
XVIII y XIX”, 202.
68
Memoria presentada al H. Congreso del estado por el gobierno del mismo, sobre los actos de administración pública durante el periodo del 16 de
septiembre de 1904 al 16 de septiembre de 1906 (Durango: Imprenta de la
Mariposa, 1906), Anexo 48.
69
Cano Cooley, “Agua y riego: modernidad porfiriana”, 29.
67

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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

El 18 de julio de 1913, las tropas revolucionarias de Tomás
Urbina entraron a la ciudad de Durango, ocupando la totalidad de
la región de los valles. Esto no quiere decir que los cambios en
la dinámica social generados por la revolución iniciaran ahí, ya
que desde el triunfo de Madero en 1911 los conflictos agrarios
habían tomado otro carácter. Para 1912, por ejemplo, se tenía el
registro de 40 haciendas en todo el estado que habían recibido
las “visitas” de grupos insurrectos que buscaban reclamar
determinadas porciones de dichas propiedades, entre las cuales
destaca el caso de diversas comunidades cuyos habitantes, armas
en mano, ocuparon la hacienda de Navacoyán y expulsaron a sus
propietarios. De igual forma, en la capital, numerosos comercios
fueron saqueados y quemados, debido al importante papel que
los terratenientes y comerciantes habían tenido en financiar la
llamada “defensa social”, un cuerpo militar irregular que hizo
frente a los ejércitos revolucionarios.70
Los ferrocarriles Central e Internacional, por lo menos en
lo que corresponde a los tramos del estado de Durango, quedaron
bajo la dirección de Felipe Pescador, revolucionario que se había
unido al maderismo desde 1911 y que después se sumó a la
División del Norte.71 En lo que respecta a los cambios territoriales
Graciela Altamirano Castro, “Las confiscaciones revolucionarias”, en Historia de Durango. Tomo IV: Siglo XX, ed. María Guadalupe Rodríguez López
(Durango: Universidad Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 69–74.
71
Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles, 74.
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�Daniel Rodríguez

que se experimentaron en los años previos, sufrieron diversas
alteraciones a distintas escalas. Por un lado, los habitantes de
múltiples pueblos y congregaciones ocuparon en muchos casos
la tierra que consideraban propia, alterando las fronteras entre
las propiedades, pero al mismo tiempo la nueva realidad social
no alteró la relación de nueva centralidad que habían adquirido
los centros mineros, ni de marginalidad relativa de los valles de
Durango frente a La Comarca Lagunera; lo cual no quiere decir
que dichas dinámicas se asumieran y vivieran de igual forma.
El cambio de control del ferrocarril y las haciendas en la
medida de lo posible buscó mantener la relación económica con
los mercados extranjeros y nacionales, pero ahora dicha contacto
no era para el beneficio de algunas familias, sino que se presentaba
como una necesidad de guerra, ya que los ejércitos revolucionarios
requerían las ganancias de dicho intercambio comercial para el pago
de la tropa o la compra de armas y demás enseres que la contienda
demandaba. Con esto, se podría comenzar a hablar del inicio de
un cambio de representación social tanto de las locomotoras como
de los diversos mercados con que se conectaban, dándoles un
nuevo significado en la construcción del Estado o de la identidad
comunitaria. Al mismo tiempo, en ámbitos locales se alteraba la
percepción cotidiana del territorio por las nuevas relaciones de
fuerza entre los actores, pero dando continuidad a la lógica de
centralidad y marginalidad que se comenzó a consolidar con el
tendido del ferrocarril en las décadas anteriores.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

Conclusiones
La construcción de las vías de ferrocarril durante el Porfiriato significó un antes y un después en la conectividad del país. No sólo el
norte comenzó a dejar de ser ese lugar inhóspito propio del siglo
XIX, incrementando el control por parte del gobierno nacional,
sino que la conexión con los mercados estadounidenses provocó
alteraciones importantes en las dinámicas económico-productivas de los estados norteños. El ferrocarril puede entenderse como
un articulador de nodos, a partir de los cuales se configuraron
lugares centrales y marginales.
En el caso mexicano, las dinámicas económicas que
derivaron en la configuración de caminos en la primera mitad
del siglo XIX se centraban en una serie de elementos que ya
eran recursos, como los metales preciosos, propicios para el
mercado externo; y en otros para el mercado local, como los
alimentos o el algodón. El ferrocarril y la conexión con los
mercados estadounidenses modificaron dicha división, al tomar
recursos del mercado nacional (algodón) y conectarlos a los
mercados extranjeros, y convertir otras materias en recursos
cotizados, como los metales no preciosos, al mismo tiempo
que incrementaron la urbanización del país y expandieron el
mercado local.
Dichas

alteraciones

cambiaron

las

relaciones

económicas entre diversos lugares. En Durango, esto significó
el surgimiento de un nuevo lugar central, La Comarca
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Lagunera, gracias a que se convirtió en un importante nodo de
comunicaciones y a que el algodón comenzó a ser demandado
por los estadounidenses. Por otro lado, la región de los valles,
que dejaba de ser el único lugar económicamente central
de la entidad, vio diversificada su dinámica productiva al
convertirse el Cerro de Mercado y su producción de fierro en
la nueva conexión con los mercados internacionales, al mismo
tiempo que se consolidaron viejas dinámicas productivas,
especialmente el cultivo de alimentos.
Frente a este nuevo escenario, los distintos actores
sociales cambiaron también las relaciones de poder entre
ellos. Por una parte, los terratenientes tuvieron que tener más
en cuenta el visto bueno del gobierno federal al momento de
repartirse el poder político, mientras que los dueños de minas,
así como los representantes de la industria textil y el comercio,
asumían una nueva importancia. Este reacomodo de fuerzas
y la oportunidad que representaba la nueva conexión con los
mercados nacionales y extranjeros, derivaron en cambios
locales más focalizados, llevando al denuncio de cada vez más
tierras como baldías y al subsecuente enfrentamiento legal, y
a veces violento, entre terratenientes y sus trabajadores con
los habitantes de pueblos y congregaciones, siendo estos
conflictos las expresiones más dramáticas de la dinámica de
centralidad y marginalidad entre regiones que se produjo a
partir del tendido del ferrocarril.
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�El impacto de la conectividad por ferrocarril

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�Arribo y consolidación del cine sonoro en Monterrey,
1928-1934
Arrival and consolidation of the sound film in Monterrey,
1928-1934
Kassandra Donají Sifuentes Zúñiga
Universidad Ciudadana de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-4312-6810

Resumen: El presente artículo constituye un avance de investigación que
tiene como objetivo analizar el impacto sociocultural que tuvo el desarrollo del cine sonoro en la ciudad de Monterrey durante 1928 a 1934, periodo conocido como “El Maximato”. A través de un análisis documental,
se indagó sobre los aspectos que condicionaron el arribo del cine sonoro
y cómo éste llegó a consolidarse entre la sociedad regiomontana determinando la cultura cinematográfica local. Se concluyó que la llamada “Revolución sonora” despertó críticas entre algunos grupos sociales, quienes
renegaban de los constantes cambios que el espectáculo presentó. Sin
embargo, otros se mostraron entusiasmados logrando la consolidación
del cine sonoro, reflejada en la expansión y modificación de salas de cine
y en cambios en la estructura de distribución y exhibición cinematográfica. Aunque la aceptación del cine sonoro entre los regiomontanos se presentó de forma gradual, este hecho reforzó el éxito del cine, modificando
la forma de asistir y ver películas en la ciudad.
Palabras clave: Cinematografía; Monterrey; cine sonoro; público; exhibición.
Abstract: This article constitutes a work in progress that aims to
analyze the socio-cultural impact of the development of the sound
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�Arribo y consolidación

films (“talkies”) in the city of Monterrey from 1928 to 1934, a period known as “El Maximato”. Through a documentary analysis, I
investigated the aspects that conditioned the arrival of the talkies and
how they came to be consolidated among the Monterrey society, determining the local film culture. I concluded that the so-called “Sound
Revolution” aroused criticism among some social groups, who denied
the constant changes that the show presented. However, others were
enthusiastic about achieving the consolidation of talkies, reflected in
the expansion and modification of movie theaters and changes in the
distribution structure and cinematographic exhibition. Although the
acceptance of talkies among the people of Monterrey appeared gradually, this fact reinforced the success of the cinema, modifying the
way of attending and watching films in the city.
Keywords: Cinematography; Monterrey; sound film; public; exhibition.

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�Kassandra Sifuentes

Introducción
Los primeros estudios académicos en torno al cine se centraron
en el análisis de contenidos de películas y de estrellas del celuloide. En este sentido, la historia se ha contado a través de los filmes,
tratándolos como testimonios involuntarios o testigos materiales
inconscientes de la mentalidad del periodo de su producción,
empleando herramientas metodológicas como la hermenéutica,
el análisis del discurso y de contenido, la semiótica, entre otras.
Pero para muchos teóricos, como Richard Abel, este entretenimiento de masas debe concebirse en términos que van más allá
de la producción de textos cinematográficos.1
La gran cantidad de estudios relacionados con el análisis de
películas ocasionó la necesidad de indagar en nuevos paradigmas,
donde los protagónicos fueran la audiencia y sus rituales de
consumo, confluyendo aspectos como el contexto histórico, político,
económico, las salas de cine, su evolución, la proyección de
determinadas películas y el consumo de cada audiencia.2 Esto nos
permitiría contar una historia cultural y social más amplia y amorfa,
más allá del filme, que ayude a comprender las tendencias, factores
o condiciones que expliquen la cultura cinematográfica de un lugar.
Richard Abel, Americaning the Movies and the Movie-Mad Audiences,
1910-1914 (Berkeley y Los Angeles: University of California Press, 2006), 6,
citado en Richard Maltby, Explorations in New Cinema History: Approaches
and Case Studies (Londres: Blackwell Publishing Ltd, 2011), 9.
2
Philippe Meers, “Metodologías de investigación para la ‘nueva Historia
del cine’”, en Miscelánea sobre el entorno audiovisual, ed. Francisco Ubierna
Gómez y Javier Sierra Sánchez (España: Fragua, 2014), 713.
1

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�Arribo y consolidación

A este nuevo paradigma los teóricos lo denominaron
“nueva historia del cine”. Este enfoque considera los significados
culturales y sociales de la asistencia al cine en diferentes épocas
basada en experiencias cotidianas, pues según Richard Maltby, la
inclusión de experiencias nos muestra detalles más concretos que
complementan la microhistoria.3 Mediante un análisis histórico,
se pretende comprender la cultura cinematográfica de un lugar
específico, logrando construir una reflexión acerca de los factores
que la determinaron.
A través del siguiente análisis, se cuestiona acerca
de qué aspectos de la sociedad regiomontana de la época
definieron el desarrollo del cine en la ciudad durante el arribo
del sonido al espectáculo. Del problema general se desprenden
preguntas específicas que nos ayudarán a entender su influencia
en Monterrey: ¿qué implicó para la sociedad regiomontana la
llegada del cine sonoro? y ¿cómo ésta determinó el desarrollo
subsecuente del cine sonoro en la ciudad?
Antecedentes de investigación
Como antecedente, este estudio radica en un análisis previo
titulado “Implicaciones sociales y culturales relativas al
desarrollo del cine en Monterrey, 1898- 1927”, donde examiné
el arribo del cinematógrafo a la ciudad y su posterior desarrollo.4
Maltby, Explorations in New Cinema History: Approaches and Case
Studies, 13.
4
Kassandra Sifuentes Zúñiga, “Implicaciones sociales y culturales relativas
3

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�Kassandra Sifuentes

Se demostró que, en una primera etapa, periodizada de 1898 a
1910, el espectáculo no tuvo éxito, comparado con otras ciudades
del país, ya que se le consideró vulgar y una atracción para las
clases más bajas. Durante la segunda etapa estudiada, de 1910
a 1927, el espectáculo cinematográfico se posicionó como uno
de los favoritos en la ciudad, desplazando actividades culturales
como el teatro y la zarzuela.
De este primer acercamiento se llegó a dos conclusiones.
En primer lugar, se encontró que los acontecimientos históricos
suscitados en el país determinaron el desarrollo del cine en la
ciudad: el arribo del cinematógrafo se presentó en los últimos
años del Porfiriato y, en comparación al éxito obtenido en otras
ciudades del país, en Monterrey no tuvo el mismo impacto.
La dificultad de manejar el aparato trajo consigo una serie de
problemas como el requerimiento de energía eléctrica, recintos
y técnicos especialistas para su manejo. Esto ocasionó que fuera
poco atractivo para los empresarios y el público, que preferiría
pasar el tiempo en sus acostumbradas diversiones.
Sin embargo, una coyuntura histórica como la Revolución
Mexicana logró que el cine se posicionara como la atracción
favorita de la sociedad regiomontana. El desarrollo técnico del
aparato había evolucionado y su funcionamiento “avanzado” logró
que se capturaran películas sobre los caudillos de la Revolución.
al desarrollo del cine en Monterrey, 1898-1927” (Universidad Autónoma de
Nuevo León, 2017).
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�Arribo y consolidación

El cine se convirtió en un medio de comunicación con las masas,
lo que atrajo a un público curioso por los sucesos bélicos. Fue así
que durante este lapso el cine se volvió una actividad económica
sustentable para los empresarios, construyendo salas y recintos
específicos para este espectáculo.
La segunda conclusión se obtuvo de analizar cómo el
cine modificó las prácticas socioculturales de una localidad como
Monterrey. Su arribo y su posterior éxito desplazaron actividades
de esparcimiento como el teatro o el circo, incluso entre las
élites. Por otro lado, los recintos que se construyeron fueron
adaptados arquitectónicamente para presentar exhibiciones
cinematográficas. Cabe mencionar que un estudio como
“Implicaciones sociales y culturales…” no se había realizado
anteriormente por los especialistas en cine de la localidad, quienes
basaban sus análisis en temporalidades donde la información
es vasta, por lo que las contribuciones de este primer estudio
ameritaron darle continuidad.
En este trabajo, se estudian específicamente los años de
1928 a 1934, un periodo relevante para el espectáculo en la ciudad
debido al arribo del cine sonoro, analizando qué aspectos de la
sociedad regiomontana de la época definieron su desarrollo. Del
problema general se desprenden preguntas específicas que nos
ayudarán a entender la cultura cinematográfica de Monterrey: ¿las
coyunturas históricas ocurridas entre 1928 y 1949 condicionaron
nuevamente el desarrollo del cine en la ciudad?, ¿existía una
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�Kassandra Sifuentes

estructura social y económica para la distribución, programación
y exhibición de filmes?, y ¿cómo fue la experiencia social de
asistir al cine en la ciudad en este periodo?
A pesar de que existen diversos análisis sobre la temporalidad
analizada, no se ha estudiado el impacto social y cultural que
implicó el desarrollo del cine en la localidad. La intención es
reconstruir una historia del cine en Monterrey, desde sus orígenes
hasta la actualidad, con una perspectiva histórica-cultural.
El cine sonoro en Monterrey, 1928-1934
Para Nuevo León, las décadas de 1910 y 1920 constituyeron una
época de enorme inestabilidad política. Los gobernadores eran
impuestos conforme los planes del presidente en turno, y eso se
reflejó en numerosos cambios en el ejecutivo estatal. Durante el
periodo revolucionario hubo 19 gobernadores, y en la época posrevolucionaria desfilaron 11 más.
El periodo de transición a la estabilidad inició con Aarón
Sáenz, quien llegó a la gubernatura el 4 de octubre de 1927.
Abogado, político y militar, simpatizó con las ideas del entonces
presidente Álvaro Obregón, quien llegó a nombrarlo Secretario
de Relaciones Exteriores en 1923, forjando con él una gran
amistad. El apoyo del gobierno federal y de los empresarios
locales permitió a Sáenz realizar una importante obra pública,
la modernización administrativa y el fortalecimiento del sistema
educativo nuevoleonés.
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�Arribo y consolidación

En 1928, tras el intento de Obregón por conseguir un segundo
mandato presidencial, Sáenz obtuvo una licencia para unirse como
jefe de campaña del sonorense. En la gubernatura, fue suplido en
diversas ocasiones por José Benítez Martínez, también abogado, por
Plutarco Elías Calles Chacón (hijo del entonces expresidente Calles),
y por Generoso Chapa Garza. Obregón obtuvo el triunfo, pero fue
asesinado antes de tomar posesión, y el nombre de Sáenz empezó
a sonar fuerte para ocupar el cargo. La jefatura del obregonismo,
menciona Segovia y Lajous, recaía casi naturalmente en Sáenz, y su
candidatura era casi un hecho consumado.5 El 3 de noviembre de 1928,
Sáenz nuevamente pidió licencia para retirarse de la gubernatura de
Nuevo León por seis meses con el objetivo de concretar una campaña
presidencial junto a sus simpatizantes, aunque finalmente no llegaría
a ocupar el cargo.
Bajo este contexto político se fue desarrollando la nueva
transformación de la industria cinematográfica en la ciudad de
Monterrey. Aunque se vio con entusiasmo, el cine sonoro trajo
consigo una serie de consecuencias negativas para los empresarios dedicados a este ramo y para los actores. Inicialmente, los
magnates de Hollywood se enfrentaron a una barrera idiomática
que amenazaba con destruir sus grandes imperios, ya que el fenómeno podía permitir el desarrollo de industrias fílmicas autóctonas en regiones sometidas a su hegemonía.6
Rafael Segovia y Alejandra Lajous, Historia de la Revolución mexicana, período 1928-1934: Los inicios de la Institucionalización, la política del
Maximato (México, DF: El Colegio de México, 1978), 30.
6
Rosario Vidal Bonifaz, “Los inicios del cine sonoro y la creación de nuevas
5

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�Kassandra Sifuentes

Algunos productores de Hollywood declararon que la
barrera idiomática parecía infranqueable. A pesar de los grandes
intentos por combatir el problema, proponiendo distintos métodos
como el uso de discos fonográficos, ninguno tuvo valor práctico.
Incluso, recurrieron a la grabación de dos filmes, uno interpretado
por artistas de habla inglesa y otro con artistas hispanos. Los
intentos de llevar al éxito este cine hispano se desvanecieron
en poco tiempo, pues el público se llevó una gran decepción al
ver que sus artistas favoritos fueron reemplazados por actores
hispanos, desmotivando su asistencia al cine.7
Los actores y actrices tuvieron que adaptarse a las nuevas
formas de realizar películas. Por ejemplo, la actriz estadunidense
Marion Davies, tomó clases de canto con el fin de formar parte
de esta revolución sonora, pues para todos, sería la primera vez
que se escucharía su voz en pantalla.8 Y, aunque algunos se
rehusaron, como la actriz Dolores del Río, quien expresó a la
prensa que no le gustaban las películas parlantes pues el ruido
que producían era horrible, pronto no hubo más remedio que
adaptarse.9
empresas fílmicas en México (1928-1931)”, Revista del Centro de Investigaciones, núm. 29 (2008): 19.
7
Periódico El Porvenir. “El cinematógrafo parlante puede ser considerado
como un milagro científicamente patentizado”, Monterrey, N.L., 16 de diciembre de 1928, 1.
8
Periódico El Porvenir. “Películas parlantes”, Monterrey, N.L., 1 de noviembre de 1928, 2.
9
Periódico El Porvenir. “Dolores llegó ayer a la ciudad de Londres”, Monterrey, N.L., 26 de agosto de 1928, 2.
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�Arribo y consolidación

Otros advertían que esta nueva forma de hacer cine traería
graves consecuencias en sus carreras. Algunos periodistas de la
época argumentaban que las películas parlantes amenazaban con
causar una revolución radical en la industria cinematográfica.
Al dejar el cinematógrafo de ser llamado arte teatral mudo o
pantomímico, desaparecerían las estrellas figurantes por la falta
de sonido. La nota finaliza señalando que: “Ya no irá el público
no más a ver, sino también a oír las películas”.10
En otra colaboración de El Porvenir, el periodista
Alejandro Aragón hizo una fuerte reacción al argumentar que el
público solo asistiría a las funciones parlantes con el interés de
escuchar a sus actrices y actores favoritos, y menciona:
A usted le gusta el cine hablado por la sencilla razón de que
al fin tendrá ocasión de oír hablar a sus artistas favoritos ¿no?
¿Qué interés, preguntamos, podrá encontrarse en esta clase de
películas, cuando ni siquiera es el artista popular quien realmente canta o habla, artista por el cual los teatros se ven diariamente concurridos?11

Las anteriores notas nos demuestran que el acontecimiento en la
industria no pasó desapercibido, ya que los periodistas mostraron
gran interés hacia el espectáculo cinematográfico. La prensa estuvo atenta a su expansión a nivel internacional, sobre todo por Estados Unidos, donde se relataba cómo era un éxito y la variedad
Periódico El Porvenir. “Películas que hacen temblar a Hollywood”, Monterrey, N.L., 14 de septiembre de 1928, 3.
11
Periódico El Porvenir. “Últimas revelaciones del cinematógrafo hablado”,
Monterrey, N.L., 7 de julio de 1929, 4.
10

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de películas parlantes que se estaban presentando.12 Sin embargo,
el cine sonoro llegó de forma gradual a diversos puntos de México; contar con estos equipos involucraba modificaciones en los
recintos, pues resultó evidente que los teatros donde se exhibían
películas parlantes carecían de espacios para acomodar a quienes
deseaban verlas y oírlas, sin mencionar la gran inversión en la
compra de los aparatos.
En Monterrey, durante 1928, solo se presentaron notas
alusivas al suceso, siguiendo con el espectáculo habitual. Algunas
funciones siguieron acompañándose de vitrola, orquestas,
pianolas e instrumentos que amenizaban la exhibición, como era
lo usual.13 Para ese mismo año, la ciudad contaba con 10 cines:
Teatro Salón Variedades, Teatro Independencia, Teatro Progreso,
Teatro Zaragoza, Teatro Obrero, Gran Teatro Rodríguez, Gran
Teatro Lírico, Cine Escobedo, Cine Mignon y Salón Terraza B.
Reyes. Además estaban aquellos que se localizaban en los barrios
y colonias de la ciudad, que no tenían presencia en las carteleras
de los periódicos locales, como el Teatro-Cine Libertad, Teatro
Cine Madero, Teatro Salón Gloria, entre otros.14
La mayoría de las salas de cine pertenecían a la empresa
Circuito Rodríguez, liderada por Antonio y Adolfo Rodríguez,
Periódico El Porvenir. “Ha tenido éxito el cine parlante en San Antonio”,
Monterrey, N.L., 4 de febrero de 1928, 2.
13
Periódico El Porvenir. “Vitrola”, Monterrey, N.L., 5 de febrero de 1928, 3.
14
Archivo Histórico Municipal de Monterrey (en adelante AHMM), Actas
de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999, exp. 1928/006, 25 de
enero de 1928, f. 5.
12

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quienes desde 1904 ejercieron una gran labor en torno al
espectáculo cinematográfico. Ambos se encargaron de equipar
las salas de la ciudad con diversas proyecciones nacionales e
internacionales, así como encargarse de salas en el norte del país:
Coahuila, Tamaulipas, Zacatecas y San Luis Potosí.
La empresa se encargó de comprar películas por rollo
o metro para proyectar a la población regiomontana. En una
entrevista, mencionaron que hacia 1910 los filmes europeos
eran los favoritos del público regiomontano, pero que en 1914
se dejaron de importar debido a la Primera Guerra Mundial.
Ante la situación, se optó por adquirir películas estadounidenses,
volviéndose las preferidas entre la audiencia. Los filmes
norteamericanos se exhibían en veladas especiales llamadas
Premiere, proyectando cintas como Los Perros Contrabandistas
(s.f.) y La lámpara de Aladino (s.f.), entre otros. El empresario
recordó que después de la guerra se volvió a comprar películas
francesas e italianas, pero no volvieron a tener el mismo éxito.15
Para esta época, su mercado había crecido y se exhibían películas
como La cabaña del Tío Tom, considerada por la prensa como la
película más sentimental que se había realizado.16
Mientras la inestabilidad política en México se trataba
con soluciones a corto plazo, y el cine sonoro se consolidaba,
en el mundo se presentaba un problema mayúsculo: la Gran
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 10 de septiembre de 1943, 7
Periódico El Porvenir. “La cabaña del Tío Tom es la película más sentimental que se ha hecho”, Monterrey, N.L., 3 de agosto de 1928, 5.
15
16

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Depresión. La ola de prosperidad que inundaba el mundo
capitalista se interrumpió en octubre de 1929, con el hundimiento
de la bolsa de Nueva York. El 29 de ese mes cayeron en picada
las cotizaciones bursátiles, poniendo fin a la especulación. La
crisis de la bolsa siguió profundizándose en los años sucesivos
hasta tocar fondo en 1933. Las consecuencias financieras del
hundimiento de la bolsa se unieron a una fuerte reducción del
consumo, de forma que la economía norteamericana entró en una
recesión generalizada. Una consecuencia fue el rápido aumento
del desempleo, hambrunas y el suicidio de algunas personas.
A pesar de la situación económica que se enfrentaba, la
crisis no frenó la labor de los empresarios locales de espectáculos,
en contraste con otros sucesos históricos que se habían presentado,
como la Primera Guerra Mundial o la Revolución Mexicana. En
1929, en el mes de junio, se anunció la película La Ultima canción
(1929) de Warner Bros., interpretada por el ya famoso Al Jolson.
Para la exhibición, el Circuito Rodríguez logró que se instalaran
aparatos en el Teatro Independencia con ayuda de ingenieros y
especialistas en el tema, quienes brindaron instrucciones a los
operarios para un manejo adecuado.17
El estreno de la película entusiasmó a todas las clases
sociales, pues según la prensa, era la primera película hablada que
se presentaba en la ciudad.18 Incluso, la prensa realizaba notas
Periódico El Porvenir. “Se acerca el estreno de la cinta hablada La última
canción, marca Wagner Brothers por Al Jolson”, Monterrey, N.L., 25 de junio
de 1929, 8.
18
Periódico El Porvenir. “Ya se acerca el estreno de la película La última
17

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diarias sobre la relevancia del filme, la canción que la musicalizaba,
Sonny Boy, y el fenómeno que estaba causando en la capital del
país. Estas notas entusiasmaron más al público, incitando a que
asistieran a la función: “Cuando usted oiga ‘La última canción’
habrá sabido lo que vale la cinematografía parlante. Al Jolson le
cautivará cantando ‘Sonny Boy’”.19
La película se presentó en el Teatro Independencia,
suponemos que por la capacidad de la sala. La empresa se expresó
respecto a esta función:
Como siempre, EL GRAN CIRCUITO RODRÍGUEZ escribe
una nueva página de arte en la historia de Monterrey. La empresa se siente como nunca una íntima satisfacción al presentar en
esta progresista ciudad la primera película hablada, cantada y
musicada. Después de la ciudad de México, toca a Monterrey la
honra de admirar este nuevo espectáculo que está asombrando
al mundo. La mejor recomendación que podemos hacer de este
film, es que lo oigan. Los comentarios los dejamos al inteligente público que nos ha alentado para continuar nuestra tarea en
pro del arte cinematográfico y teatral.20

Después del grandioso éxito y de los primeros aparatos parlantes
instalados en el Teatro Independencia, el 5 de agosto, se presentó
la segunda película Submarino (1929), de Columbia Pictures:
canción”, Monterrey, N.L., 26 de junio de 1929, 2
19
Periódico El Porvenir. “Cuando Ud. Oiga La última canción habrá sabido
lo que vale la cinematografía parlante. Al Jolson le cautivará cantando”, Monterrey, N.L., 6 de julio de 1929, 2.
20
Periódico El Porvenir. “La última canción”, Monterrey, N.L. 25 de julio de
1929, 4.
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Todavía no nos pasa la impresión que nos produjera “La última
canción”, cuando los Hermanos Rodríguez, nos ofrecen otra tragedia tremenda de la cinematografía parlante… tenga usted la
seguridad de que esta nueva película parlante habrá de gustarle
por su novedoso argumento y sobre todo por la adaptación de los
ruidos adaptados a la acción y la sincronización musical.21

La empresa abogó con distintas casas productoras para la exhibición de películas parlantes en la ciudad, como el filme Llegó la
escuadra, pero debido a compromisos que tenía Warner Bros con
otras empresas de la república, ésta no pudo acceder a los deseos
de la Empresa A. Rodríguez.22 Sin embargo, se presentaron más
películas parlantes, como Chantaje (s.f), de Paramount Pictures, el
11 de septiembre; Bohemios (1929), de Universal Pictures, el 5 de
octubre; Alías Jimmy Valentine (1929), el 19 de septiembre, entre
otras. Pero no solo se exhibían películas extranjeras. La empresa
exhibió El Coloso de Mármol (1929), el 19 de septiembre, en el
Gran Teatro Rodríguez, obra dirigida por Manuel R. Ojeda, con las
actuaciones de Anita Ruíz y Carlos Villatoro.23
A la par de sus triunfos fílmicos, la empresa comenzó
a expandir la reestructuración de los teatros y salas de cine
Periódico El Porvenir. “Mañana se estrena Submarino en el Gran Teatro
Independencia”, Monterrey, N.L., 4 de agosto de 1929, 2.
22
Periódico El Porvenir. “Clara Bow hace una película para jóvenes y viejos:
Llegó la escuadra, se estrenará mañana en el Teatro Rodríguez”, Monterrey,
N.L., 9 de agosto de 1929, 6.
23
Periódico El Porvenir. “Hoy se estrenará El Colosio de Mármol y Alías
Jimmy Valentine en el Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 19 de septiembre de 1929, 6.
21

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de la ciudad para instalar aparatos de sonido y exhibir filmes
parlantes. El mismo año, durante el mes de diciembre, el Circuito
Rodríguez contrató un equipo de RCA Photophone para equipar
con toda la tecnología del momento el Gran Teatro Rodríguez.
El ingeniero Clark, representante de la empresa RCA, junto a
los regiomontanos el Ing. Fernando Balden y el electricista R.
Buentello, fueron los encargados de montar el equipo de sonido.
El presidente de la compañía mencionó que la instalación fue un
éxito, comparando incluso el Teatro Rodríguez con los recintos
de Broadway.24
La reinauguración del teatro se llevó a cabo el viernes
20 de diciembre de 1929, a las 8:15 de la noche, y se presentó
un repertorio de diversas cintas sonoras para finalmente exhibir
la esperada película de Alan Crosland, The Jazz Singer (1927).
También, se presentó una filmación de Lupe Vélez, cantando
canciones españolas como La canción del Lobo y la producción
de Warner Bros, El Arca de Noé (1929). Ambos hermanos
argumentaron:
Desde que iniciamos nuestra labor en el negocio cinematográfico-teatral, nuestros pasos se han encaminado hacia el firme
propósito de mejorar en todo nuestro servicio. Somos servidores del público, justo es ir, a medida que el medio nos lo permite, presentando lo que anhela. De esta manera, ahora que el cine
ha evolucionado enormemente en las grandes metrópolis estadunidenses, hemos querido ser de los primeros en introducir en
Periódico El Porvenir. “Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 1929, 2.
24

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México esta nueva fase del cinema. Hoy vemos realizado uno
de nuestros ideales, pues el RCA PHOTOPHONE que inauguramos en el Teatro Rodríguez, llena una precisa necesidad
en el ambiente evolutivo del arte fílmico en Monterrey, ya que
en una ciudad de la importancia de la nuestra es merecedora a
tener más altos factores representativos de ese mismo arte. No
obstante el elevado costo de estos aparatos no hemos vacilado
un momento en adquirirlo con el deseo siempre vivo de complacer a nuestros favorecientes. Tenemos fe, tenemos confianza
plena en que saldremos triunfantes de este nuevo ramo de la
cinematografía que tiende a conquistar al mundo, porque conocemos bien el entusiasmo y cultura de que es poseedor el
público regiomontano y por tal motivo continuaremos bregando necesariamente en nuestro medio para corresponder a los
favoritos de ese mismo público.25

Durante la década de 1930, el Circuito Rodríguez se encargó
de firmar contratos con empresas productoras estadounidenses,
como Paramount Picture y algunas europeas para exhibir las mejores producciones en la ciudad. Incluso, comenzaron a equipar
sus salas de cine foráneas para presentar películas sonoras gradualmente y mejorar sus proyectores con aparatos de fibra de oro
de empresas nacionales como la R.C.A. Víctor Mexicana, S.A.
Un cambio significativo en las carteleras fue la
propagación de películas nacionales, como el caso de Dios y
Ley (1929) de Guillermo Calles, quien llegó a la ciudad para
presentar su obra, el 23 de abril, en el Teatro Independencia.26
Periódico El Porvenir. “El Gran Teatro Rodríguez”, Monterrey, N.L., 20 de
diciembre de 1929, 2.
26
Periódico El Porvenir. “Dios y Ley”, Monterrey, N.L., 23 de abril de 1930, 7.
25

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Dentro de los documentos del Archivo Histórico de Monterrey,
se localizaron oficios por parte de otros estados de la república
donde recomendaban a los empresarios no conceder licencia a
aquellas películas vitafónicas habladas en inglés o cualquier otro
idioma que no sea el español.27
Sin embargo, se puede apreciar en las carteleras que no se
dejaron de presentar películas extranjeras, aunque la mayoría de
ellas se presentaban de forma silente y otras solo musicalizadas
sin diálogos. La empresa siempre abogó por la presentación de
películas, aunque estas fueran censuradas a nivel nacional, pese a
los constantes reclamos del gobierno municipal. Ese mismo año,
se llevaron a cabo los trabajos para instalar equipos de sonido
en el Teatro Lírico, Teatro Salón Variedades y Teatro Zaragoza,
comenzando una expansión de las presentaciones de películas
sonoras, a las cuales el público podía acceder sin problemas de
falta de butacas o saturación del recinto.28
Se podría argumentar que, si en un inicio el cine
compitió con el teatro, en esta nueva etapa su desarrollo no
tuvo competencia. Incluso, la llegada del sonido aumentó la
popularidad del espectáculo. Y aunque se seguían presentando
obras teatrales, así como las famosas transmisiones de radio
que ocuparon recintos para retransmitir programas y conciertos,
el cine se convirtió en una de las actividades recreativas más
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1930/002, 29 de julio de 1930, f.4.
28
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 19 de octubre de 1930, 4.
27

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importantes en la ciudad, o por lo menos así se refleja en la
prensa local.
Las salas de cine se abarrotaban, llegando a presentarse
quejas de personas que quedaban paradas en la función. Ante
esto, el municipio llamó la atención a los empresarios para regular
el cupo de los recintos, pues muchas personas pagaban el valor
correspondiente por un lugar y al final terminaban de pie.29 Solo el
Teatro Salón Variedades y el Teatro Independencia cumplían con el
objetivo de contar con lugares separados. Por otro lado, la salida de
los eventos también presentaba dificultades, pues el público de las
salas ocasionaba aglomeraciones obstruyendo el tránsito.30
Se puede apreciar, también, que dentro de los recintos
no se respetaban las normas “moralizadoras” o de “etiqueta”. La
emoción que despertaba la película en el público lograba silbidos,
comentarios, gritos, entre otros, que para muchos sectores de la
sociedad eran meras vulgaridades. Se propuso a los Rodríguez que
hicieran de conocimiento al público algunas reglas o sugerencias,
como: “La gente culta aplaude, no manifieste usted su ignorancia
silbando en vez de aplaudir”, entre otras semejantes, con el objetivo
de que el público tuviera una “adecuada actitud” en los recintos.
Por otro lado, al exterior de los mismos también comenzaron
algunas complicaciones. La popularidad había aumentado aún
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp.1928/005, 17 de enero de 1928, f.6.
30
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1930/023, 23 de septiembre de 1930, f. 12.
29

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más con la divulgación de los carteles que se instalaban fuera de
los cines o en los espacios públicos, lo que a veces llegó a ser de
gran molestia para otros sectores sociales, como los comerciantes,
que donde quiera visualizaban los grandes y pequeños postes que
daban mal aspecto.31
Las reacciones de la sociedad, sin embargo, parecieron
favorables. El público se identificaba con las estrellas de cine
hasta imitar los aspectos físicos de los actores. Algunos productos
de higiene personal, como las pastas dentales, aprovechaban el
fenómeno del cine para vender sus productos, argumentando
que “todas las estrellas de la pantalla tienen dientes hermosos”.32
Inclusive, se presentaban secciones de peinados, con el fin de
que las damas de la época imitaran la moda de las actrices como
Estelle Taylor o Raquel Torres:
Se hace con un simple forzal de la muñeca y una sencilla banda
de cualquier tela. Pone cuidadosamente a través de la cabeza
sostenido en ese lugar dos horquillas, una detrás de cada oreja.
Esto hace que el pelo de atrás se mantenga unido y listo. Entonces, el cabello largo que es tan desagradable en la nuca se
ensortija teniendo cuidado de que la banda quede oculta.33

Por otro lado, ante la crisis de 1929, cada estado del país había intentado aplicar sus propias soluciones. En Nuevo León, después
AHMM. Actas de Cabildo, Fondo Monterrey Contemporáneo, vol. 999,
exp. 1928/005, 24 de enero de 1928, f.5.
32
Periódico El Porvenir. Monterrey, N.L., 12 de enero de 1928, 4.
33
Periódico El Porvenir. “Cómo debe usted peinarse Señorita, si quiere seguir
la moda de las famosas estrellas de cine”, Monterrey, N.L., 7 de julio de 1929, 8.
31

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del intento de Sáenz por ocupar la presidencia y de designar a tres
gobernadores interinos, Benítez, Calles y Chapa, diversos grupos
locales apoyaron la candidatura del ingeniero en minas Francisco
A. Cárdenas, viendo en él un intento de recuperar la economía
local ante la crisis mundial.
Según Morado Macías, Cárdenas, que gobernó el estado
entre 1931 y 1933, reconoció el impacto negativo de la crisis
señalando que había afectado seriamente las finanzas públicas,
por lo que su administración había diseñado una estrategia para
generar ahorros significativos. También señaló que la crisis
generó un aumento importante en las tasas de desempleo, tomando
como medida la creación de un Comité pro-Desocupados con
sede en Monterrey, que gestionaba empleos dentro de obras
públicas.34
A este problema se añadía la situación de los repatriados.
Debido a la crisis, miles de personas, quienes prestaban sus
servicios como mano de obra, fueron expulsados de Estados
Unidos. Monterrey era una de las primeras rutas tomadas por
los migrantes, quienes llegaban sin alimentos, sin dinero, ni
hogar. Para ello, Cárdenas solicitó ayuda del gobierno federal
para erradicar este problema, solventando su pasaje para que los
migrantes regresaran a su lugar de residencia. En diciembre de
César Morado Macías, “Los gobiernos de los generales de la Revolución
mexicana”, en Del Reino al Estado. Los gobernadores de Nuevo León: 15792017, ed. Romeo Ricardo Flores Caballero (Monterrey: Serna Impresos,
2019), 178.
34

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1933, Cárdenas renunció a la gubernatura, dejando el puesto a
otro gobernador interino o sustituto, Pablo Quiroga.
Pero para el ramo de los espectáculos, la crisis fluyó
sin mayores daños, sobre todo el cine. La prensa argumentaba
que los cambios que presentó el cinematógrafo no sólo trajeron
modificaciones en la forma de hacer y ver cine, sino, en la
generación de nuevos empleos.35 Y es que la expansión de las
salas de cine, junto a las cantidades de películas que se estaban
produciendo y que eran posteriormente exhibidas en los recintos
de la ciudad, aumentaron el personal empleado por las empresas.
Era lógico que los hermanos no pudieran encargarse
totalmente de todos los recintos a su cargo. Por ello, era
importante contar con trabajadores que colaboraran en diversas
áreas: algunos cumplían con la misión de exhibir los filmes, otros
eran encargados de su distribución en los salones foráneos, otros
del aseo, de las amenidades con que contaba el cine (dulcería, bar,
entre otras), y otros de administrar el lugar.
Continuando con las exhibiciones, los hermanos siguieron
programando y adquiriendo películas nacionales y habladas en
español. Es de suponerse que esto se deriva de la gran producción
nacional y que fue durante el periodo del “Maximato” en que el
cine sonoro se consolidó en una etapa que ha sido llamada época
preindustrial. El cine mexicano estaba intentando consolidarse
Periódico El Porvenir. “Notas cinematográficas: una ciudad dentro de otraAumentó el personal para las películas parlantes”, Monterrey, N.L., 25 de diciembre de 1930, 4.
35

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entre las grandes industrias cinematográficas. Solo durante 1932
a 1936 se realizaron aproximadamente 92 filmes, según datos
de García Riera, de ficción, horror, arte, históricos, comedia e
incluso se incursionó hacía nuevos géneros como el ranchero.36
Dentro de esta consolidación de la industria en México,
se produjo la primera película sonora: Santa. La sociedad
regiomontana estaba entusiasmada, e incluso los periodistas
argumentaban que la industria cinematográfica seria y fuerte había
quedado definitivamente establecida en el país y solo necesitaba
un franco apoyo a fin de consolidarse bajo bases sólidas, fuertes.37
El 15 de abril de 1932, Santa se presentó en el teatro
Rodríguez. La obra fue dirigida por Antonio Moreno y estuvo
a cargo de la firma Compañía Nacional Productora de Películas.
Para darle sincronía al sonido y la imagen, Santa contó con la
colaboración de los hermanos Roberto y Joselito Rodríguez,
hermanos del reconocido Ismael Rodríguez, empleando su más
reciente invento, el Rodríguez Sound Recording System.
Se llevaron a cabo dos funciones, una a las 8:15 p.m. y
otra a medianoche. Se invitó a la soprano Minerva Rodríguez
para amenizar la velada, e incluso, gracias a las transmisiones
de radio, se detallaron los momentos del evento para quienes no
Emilio García Riera, Breve historia del cine mexicano. Primer siglo, 18971997 (México, DF: MAPA, 1998), 80.
37
Periódico El Porvenir. “La industria cinematográfica seria y fuerte ha quedado definitivamente establecida: Santa, la primera producción de la Compañía Nacional Productora de Películas se estrenará en el Gran Teatro Rodríguez
el viernes 15 del actual”, Monterrey, N.L., 13 de abril de 1932, 4.
36

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pudieron asistir, consiguiendo que Lupita Tovar se comunicara
por dicha vía para saludar a los concurrentes afortunados. Santa
sólo se programó en el Teatro Rodríguez por razones de contrato
y el equipo de sonido con que éste contaba.38
Conclusiones
Aunque al inicio se creyó que su éxito sería momentáneo, durante
la década de 1920 se comprobó que el cine fue tomando impulso:
se crearon salas en diversas zonas de la ciudad, se creó un público
específico para el espectáculo, comenzó una fuerte distribución
fílmica, entre otros aspectos que dejaron clara su importancia.
Durante dicha época, comenzaron a destacar cambios en
el espectáculo -la adaptación del sonido a la imagen-, mismos que
provocaron una coyuntura entre la relación de éste con la sociedad. El
cine sonoro se convirtió en un fenómeno internacional y en diversas
partes del mundo fue recibido con entusiasmo. Esta revolución
sonora comenzó su expansión en el país, incluyendo a Monterrey.
Sin embargo, no todos los círculos sociales aceptaron los cambios.
La recopilación de información indica que la sociedad
regiomontana se rehusaba a los cambios que presentó el
espectáculo. Esto se puede observar desde su arribo, donde
algunos círculos sociales consideraban al cine como una atracción
vulgar; posteriormente, también hubo resistencia hacia el cambio
de vistas móviles a películas con argumentos, pues estaban
38

Periódico El Porvenir. “Santa”, Monterrey, N.L., 15 de abril de 1932, 4.

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acostumbrados a películas más simples como paseos cotidianos,
salidas de fábricas, paisajes, entre otros.
Dichos cambios causaron disgusto social en su momento,
sin embargo, la sociedad llegó a adaptarse. Con el arribo del sonido
hubo reacciones similares. Algunos círculos sociales, principalmente
los intelectuales, estaban en contra, cuestionando los constantes
cambios del espectáculo. Por otro lado, la sociedad en general estaba
entusiasmada por las nuevas tecnologías, abarrotando los recintos
para escuchar hablar o cantar a sus artistas favoritos.
El arribo del sonido implicó cambios en la forma de
ir al cine. Su aparición en la ciudad orilló a los empresarios a
modificar la estructura de distribución, exhibición, e incluso
a modificar las antiguas salas de cine para instalar los aparatos
sonoros. Esto provocó que para la sociedad de clase media o baja
fuera más complicado acceder a esta atracción, ya que los gastos
realizados para hacer estos cambios se vieron reflejados en las
costosas entradas.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico Municipal de Monterrey
Bibliográficas
García Riera, Emilio. Breve historia del cine mexicano. Primer
siglo, 1897-1997. México, DF: MAPA, 1998.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-4

189

�Arribo y consolidación

Maltby, Richard. Explorations in New Cinema History: Approaches and Case Studies. Londres: Blackwell Publishing
Ltd, 2011.
Meers, Philippe. “Metodologías de investigación para la ‘nueva
Historia del cine’”. En Miscelánea sobre el entorno audiovisual, editado por Francisco Ubierna Gómez y Javier
Sierra Sánchez. España: Fragua, 2014.
Morado Macías, César. “Los gobiernos de los generales de la Revolución mexicana”. En Del Reino al Estado. Los gobernadores de Nuevo León: 1579- 2017, editado por Romeo Ricardo Flores Caballero. Monterrey: Serna Impresos, 2019.
Segovia, Rafael, y Alejandra Lajous. Historia de la Revolución
mexicana, período 1928-1934: Los inicios de la Institucionalización, la política del Maximato. México, DF: El
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Sifuentes Zúñiga, Kassandra. “Implicaciones sociales y culturales relativas al desarrollo del cine en Monterrey, 18981927”. Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017.
Vidal Bonifaz, Rosario. “Los inicios del cine sonoro y la creación
de nuevas empresas fílmicas en México (1928-1931)”. Revista del Centro de Investigaciones, núm. 29 (2008): 17–28.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-4

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�Las causas de canonización en la Arquidiócesis de
Monterrey
The causes of canonization in the Archdiocese of Monterrey
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-0627-6203

Resumen: El artículo busca analizar el significado de los procesos de
canonización que han sido encausados por la Iglesia regiomontana. Se
explica primeramente el significado de la santidad en el catolicismo, así
como el proceso de canonización que se sigue institucionalmente. Se
analizan enseguida las causas mexicanas, desde la época virreinal. Posteriormente, se abordan las devociones neoleonesas y los procesos de
la arquidiócesis regiomontana, es decir: el arzobispo Guillermo Tritschler, los sacerdotes Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón y Pablo
Cervantes, y la religiosa sor Gloria Elizondo. Finalmente, se presenta
una interpretación sobre las causas de canonización de Monterrey, considerando su temporalidad, perfil de los candidatos y su número, entre
otros factores. Se ha recurrido a múltiples fuentes bibliográficas especializadas para el abordaje de la temática.
Palabras clave: Iglesia católica; canonizaciones; santos mexicanos;
Nuevo León; Historia de la religión.
Abstract: The article seeks to analyze the meaning of the canonization
processes that have been prosecuted by the Monterrey Church. First
of all, it is explained the meaning of holiness in Catholicism, as well
as the canonization process that is followed institutionally. Afterwards,
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-5

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the Mexican causes are analyzed, since the colonial era. Subsequently, the devotions of Nuevo León and the processes of the Monterrey
archdiocese are addressed, that is: Archbishop Guillermo Tritschler,
priests Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón and Pablo Cervantes,
and the religious sister Gloria Elizondo. Finally, an interpretation of
the canonization processes of Monterrey is presented, considering their
temporality, the number of candidates, their profiles, among other factors. Multiple specialized bibliographic sources have been used to
address the issue.
Keywords: Catholic Church; canonizations; Mexican saints; Nuevo
León; History of religion.

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�Moisés Saldaña

Introducción
El catolicismo comenzó a tener presencia en el territorio del Nuevo Reino de León desde 1582, cuando algunos religiosos, como
fray Juan de la Magdalena, acompañaron a Luis Carvajal y de la
Cueva.1 Es decir, hace casi 440 años que se sentaron las bases
del Evangelio en dicha región, lo cual ha implicado una historia
extensa y compleja, plena de personajes significativos, religiosos
y laicos. Sin embargo, sólo cinco personas se hallan en proceso
de canonización, quienes realizaron su labor en poco más de 50
años (de 1913 a 1966) y cuyas causas fueron introducidas en sólo
cuatro años (entre 1991 y 1995).
A partir de lo anterior, se puede formular el siguiente
problema: ¿qué significado manifiestan los cinco procesos de
canonización postulados por la Arquidiócesis de Monterrey, en
el contexto de la sociedad regiomontana contemporánea? En el
presente texto se buscará dar respuesta a este cuestionamiento,
para postular una interpretación que establezca las particularidades
de los procesos de canonización neoleoneses.
El largo camino hacia el altar
Si bien la Iglesia católica afirma que “[t]odos son llamados a la
santidad”, sostiene también que “las gracias especiales o los signos extraordinarios de esta vida mística [son] concedidos solamente a algunos para manifestar así el don gratuito hecho a toIsrael Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El Colegio de México, 1994), 31.
1

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dos”.2 Estas personas son los santos (del latín sanctus, a su vez
del griego “ἅγιος”, sagrado, que alude a alguien o algo “apartado”), de quienes se cree que están en el cielo “glorificados, contemplando ‘claramente a Dios’”. A ellos se les profesa “especial
veneración” (llamada “dulía” desde el Segundo Concilio de Nicea de 787), se busca el “auxilio de su intercesión” y se postula
que sus “carismas divinos los [hacen] recomendables a la piadosa
devoción e imitación de los fieles”.3 Los carismas son definidos
como “gracias del Espíritu Santo, que tienen directa o indirectamente una utilidad eclesial […y] están ordenados […] al bien de
los hombres y a las necesidades del mundo”.4
Por otro lado, en los primeros siglos del cristianismo el
culto a los santos se dio de manera espontánea o bien sancionado
por las Iglesias particulares. Sin embargo, desde el siglo X Roma
comenzó a abrogarse el derecho a proclamar a los santos, hasta
que en 1170 el papa Alejandro III reservó dicha prerrogativa
definitivamente a la Santa Sede.5 En 1588 Sixto V creó la
Sagrada Congregación de Ritos, que gestionó los procesos de
“Catecismo de la Iglesia Católica”, sec. 2013 y 2014, consultado el 11
de julio de 2018, http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c3a2_
sp.html#IV La santidad cristiana.
3
“Lumen Gentium. Constitución Dogmática sobre la Iglesia”, sec. 50, consultado el 11 de julio de 2018, http://www.vatican.va/archive/hist_councils/
ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html.
4
“Catecismo de la Iglesia Católica”, sec. 799.
5
Williams Smith y Samuel Cheetham, A Dictionary of Christian Antiquities
(https://archive.org/stream/dictionaryofchri01smituoft/dictionaryofchri01smituoft_djvu.txt, 1875), 283.
2

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canonización; Urbano VIII emitió nuevas normas en 1634 y
1642, así como Próspero Lambertini entre 1734 y 1738, y dichas
disposiciones se incorporaron al Código de Derecho Canónico
de 1917.6 De tal modo, los procedimientos para la canonización
de una persona han variado a lo largo de los siglos y actualmente
rige una normativa establecida por el papa Juan Pablo II en 1983,
bajo la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister. Y,
derivado de dicha legislación general, se promulgó el mismo año
el documento Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis
faciendis in Causis Sanctorum.
Cabe precisar que “[l]a causa de beatificación y canonización se refiere a un fiel católico que en vida, en su muerte y después de su muerte tuvo fama de santidad, viviendo heroicamente
todas las virtudes cristianas; o bien goza de fama de martirio”. La
“fama de santidad es la opinión extendida entre los fieles acerca
de la pureza e integridad de vida del [candidato a santo] y acerca
de que éste practicó las virtudes en grado heroico”.7 De tal modo,
hasta 2017 existían ordinariamente dos itinera (vías) para iniciar el
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, consultado el 11
de julio de 2018, http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_constitutions/documents/hf_jp-ii_apc_25011983_divinus-perfectionis-magister.html.
7
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, secs. 4–6, consultado el 11 de
julio de 2018, http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/csaints/documents/rc_con_csaints_doc_20070517_sanctorum-mater_sp.html#INTRODUCCIÓN.
6

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proceso de canonización: las virtudes heroicas y el martirio.8 Sin
embargo, dentro del proceso también es importante la “fama signorum”, que es “la opinión difundida entre los fieles acerca de las
gracias y favores recibidos a través de la intercesión del siervo de
Dios”,9 es decir, los milagros que se le atribuyen. Enseguida se describirán los pasos del camino hacia la santidad.
En primera instancia, se halla la fase preliminar del
proceso. Existen tres figuras destacadas en esta etapa: el obispo
diocesano en cuya jurisdicción haya fallecido el candidato a
santo y a quien compete el derecho de investigación;10 el actorpromotor (cualquier persona física o jurídica perteneciente a la
Iglesia), quien promueve la causa de canonización y asume la
responsabilidad moral y económica del proceso; y el postulador
(un sacerdote, religioso o laico), designado por el actor con la
aprobación del obispo, quien investiga sobre la vida y méritos del
candidato, da seguimiento al desarrollo del proceso instructorio y
administra los recursos económicos.11
El 11 de julio de 2017, el papa Francisco agregó un tercer iter: el ofrecimiento de la vida. Véase: Francisco, “Maiorem hac Dilectionem. Carta
Apostólica en forma de «Motu Proprio» sobre el ofrecimiento de la vida”,
consultado el 12 de julio de 2018, https://w2.vatican.va/content/francesco/
es/motu_proprio/documents/papa-francesco-motu-proprio_20170711_maiorem-hac-dilectionem.html
9
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, sec. 6.
10
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, sec. 1.
11
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las in8

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Las causas pueden ser recientes (cuando existen aún
testigos vivos) o antiguas (cuando tienen que sustentarse
en documentos y testimonios históricos no orales). Para las
causas recientes, deben haber transcurrido cinco años desde el
fallecimiento del candidato, pero preferentemente no más de
treinta, pues de otro modo debe justificarse el retraso para incoar
la causa.12 Una vez reunida la documentación necesaria (como la
biografía del potencial santo y los escritos que éste haya emitido),
se presenta al obispo la petición de instrucción de la causa y el
candidato pasa a denominarse siervo de Dios.13 El obispo debe
consultar con los demás obispos de la región, con los fieles y
con la Santa Sede si existe algún inconveniente para iniciar el
proceso. El Vaticano analiza la ortodoxia de los escritos e ideas
del potencial santo y, si no existe objeción, se emite un Nihil
Obstat para la introducción de la causa.14
Habiéndose superado estas consultas, se inicia
formalmente el proceso a nivel diocesano y el obispo nombra a
los miembros del Tribunal que realizará la investigación, el cual
vestigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, secs. 1–3,
consultado el 12 de julio de 2018, http://www.causesanti.va/content/causadeisanti/it/documenti/normae-servandae_es.html.
12
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, sec. 7 y 9.
13
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, sec. 4.
14
“Sanctorum Mater. Instrucción sobre el procedimiento instructorio diocesano o eparquial en las Causas de los Santos”, secs. 41–46.
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es presidido por el propio obispo (o su delegado) e incluye a un
promotor de justicia, los notarios, los censores teólogos, y los
peritos en historia y archivística. A ellos compete escudriñar y
analizar la documentación, e interrogar a los testigos (si los hay)
en torno a la causa.15 Para concluir la etapa diocesana, el obispo o
su delegado deben visitar el sepulcro, la casa donde vivió, el lugar
donde murió y demás espacios relacionados con el siervo de Dios
para verificar que no se le rinde culto público prohibido (sólo es
lícito el culto privado).16
Tras la integración de los documentos, actas y testimonios
de la causa, todo el material se envía a la Congregación para las
Causas de los Santos en El Vaticano, con lo que da inicio la fase
romana del proceso. Dicha Congregación, primeramente, decreta
la validez jurídica de la causa y designa un relator, el cual asesora
y revisa la elaboración del documento sobre la vida y obra del
siervo de Dios. Dicho texto se denomina Positio super vita,
virtutibus et fama sanctitatis, y consta de dos partes: el sumario
(selección de los mejores textos del proceso diocesano) y la
información sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del
candidato (su historia de vida y los testimonios sobre sus virtudes
y fama probada de santidad).
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, secs. 14–27.
16
“Normae servandae in inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis
Sanctorum. Constitución sobre las normas que han de observarse en las investigaciones que hagan los obispos en las Causas de los Santos”, sec. 28.
15

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Enseguida, la Positio debe ser revisada por ocho censores
teólogos y, si éstos dan su aprobación, pasa al análisis de la
Congregación ordinaria de cardenales y obispos. Si el informe de
estos clérigos es positivo, el papa emite el Decreto de las virtudes
heroicas o el Decreto sobre el martirio, y desde ese momento
el candidato recibe el título de venerable. Tras este paso, los
mártires pueden ser declarados beatos, es decir, se autoriza su
culto público a nivel diocesano y su conmemoración se incluye
en el Martirologio.
Pero en el caso de aquellos que sólo se han reconocido
sus virtudes heroicas, debe haber un milagro “probado
científicamente” (por lo regular, se trata de una sanación
“inexplicable médicamente” que se atribuye a su intercesión),
para que pueda ser beatificado. En estos casos, será necesario
probar un segundo milagro (ordinariamente, a los mártires
no se les exigen milagros como requisito) para que culmine el
proceso con la canonización, es decir, que el papa proclame
solemnemente al beato como santo y autorice su culto público en
la Iglesia universal.17 Los milagros son interpretados como una
confirmación divina de la santidad del candidato, es decir, como
una especie de juicio de Dios.
Juan Pablo II, “Divinus Perfectionis Magister. Constitución Apostólica
sobre la nueva legislación relativa a las Causas de los Santos”, secs. 13–16;
“Causas de Canonización. Pasos hacia la canonización”, Familia de la Cruz,
consultado el 12 de julio de 2018, http://www.causascanonizacion.org/pasoshacialacanonizacion.htm.
17

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Todo el proceso puede durar muchos años, incluso siglos.
Han existido procedimientos sumamente rápidos (san Antonio de
Padua, canonizado en 1232, menos de un año después de morir)
y procesos muy parsimoniosos (santa Hildegarda de Bingen,
fallecida en 1179 y canonizada en 2012). Asimismo, hay casos
que se estancaron sin motivos de peso, como los procesos del
cardenal Cisneros y la reina Isabel I de Castilla. Los motivos
políticos y económicos suelen estar detrás de estos obstáculos.
Santos y beatos mexicanos
Durante la época hispánica de América los criollos ansiaron la
canonización de santos autóctonos, bajo la premisa de que si su
tierra era fértil en frutos de santidad, ello los equiparaba a los europeos. Así, desde el siglo XVII se buscó la canonización de personas, cuyo origen o lugar de acción hubiese sido América. Pero
sólo se verificó la canonización de una mujer americana durante
toda la etapa colonial: la criolla limeña Isabel Flores de Oliva,
llamada Rosa de Santa María (santa Rosa de Lima), cuyo proceso
fue relativamente rápido, pues fue canonizada en 1671 apenas 54
años después de su muerte.
Puede agregarse otro santo proclamado durante la época
virreinal, cuya labor se desarrolló en el Nuevo Mundo aunque era
originario de España: Toribio de Mogrovejo, (arzobispo de Lima,
1579-1606), quien fue canonizado en 1726. Por otro lado, sólo un
novohispano llegó a ser beatificado: el criollo capitalino Felipe
de las Casas y Martín, llamado Felipe de Jesús, fraile franciscano
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que fue martirizado en 1597 en Nagasaki, Japón, junto con otros
25 cristianos. Pablo Miki encabezó a este grupo en el proceso de
beatificación y el papa Urbano VIII los proclamó beatos en 1627.18
El martirio y la pertenencia de los candidatos a las órdenes
de los franciscanos y jesuitas favoreció el proceso, donde quedó
implicado el novohispano Felipe. Tras su beatificación, ascendió
su culto en México: en 1638 se erigió su capilla en la Catedral de
México, desde el año siguiente se celebró su fiesta el 5 de febrero,
y fue venerado como Patrón de la Ciudad de México y de la Nueva
España, llamándosele “san”, pese a que sólo se hallaba beatificado.
El único otro caso de beatificación durante la época novohispana
fue el de Sebastián de Aparicio, franciscano nativo de España,
fallecido en Puebla en 1600 y declarado beato en 1789.
Sin embargo, estos escasos resultados no significaron que
los criollos no promovieran más causas de quienes nacieron o
laboraron en América, como fueron los casos de los obispos Juan
de Palafox y Mendoza, y Francisco de Aguiar y Seixas, de las
místicas sor María de Jesús de Tomelín y Catarina de San Juan,
de los eremitas taumaturgos Gregorio López y fray Bartolomé de
Jesús María, y del mártir de Japón fray Bartolomé Gutiérrez. Casi
todos ellos vivieron en México y Puebla entre fines del siglo XVI
Antonio Rubial García, “Los santos milagreros y malogrados de la Nueva
España”, en Manifestaciones religiosas en el mundo colonial americano, ed.
Clara García Ayluardo y Manuel Ramos Medina (México, DF: Instituto Nacional de Antropología e Historia; Condumex - Centro de Estudios de Historia de
México; Universidad Iberoamericana, 1997), 57.
18

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y principios del XVII, y sus causas fueron introducidas a fines del
siglo XVII y durante el siglo XVIII. Es significativa la ausencia
de frailes evangelizadores entre estos primeros candidatos a la
santidad.
Los promotores de estos procesos fueron los obispos o
las órdenes religiosas, y los novohispanos apoyaron estas causas
otorgando recursos económicos. No obstante, ninguno de estos
procesos fue exitoso en aquella época19 por diversos motivos,
como méritos insuficientes, aspectos heréticos, poco dinero para
la promoción, o la procedencia étnica o social del candidato.
Además, desde mediados del siglo XVIII la Corona limitó
los procesos de canonización de americanos, por el potencial
autonomista que implicaban.20 En efecto, Felipe de Jesús fue un
emblema del nacionalismo criollo a fines del siglo XVIII.
Sin embargo, una nueva coyuntura política favoreció
a los procesos de beatificación y canonización en el México
independiente, durante la época de la Reforma. Así, el papa Pío
IX canonizó en 1862 a Pablo Miki y compañeros, entre los que
se encontraba Felipe de Jesús, y beatificó en 1867 a Bartolomé
Gutiérrez y Bartolomé Laurel, ambos también religiosos,
mártires en Japón y beatificados en grupo. Estas proclamaciones
Juan de Palafox fue beatificado en 2011; los procesos de Francisco de
Aguiar, María de Jesús de Tomelín, Gregorio López y Bartolomé de Jesús
María se estancaron, y Catarina de San Juan fue declarada heterodoxa por el
Santo Oficio en 1696.
20
Rubial García, “Los santos milagreros y malogrados de la Nueva España”,
58 y 59.
19

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son interpretadas por algunos como “consecuencia de la urgente
necesidad que tenía el papado de fortalecer al bando conservador
frente a los anticlericales liberales”.21
Sin embargo, después de la década de 1860 ningún
mexicano volvió a ser elevado a los altares durante más de un
siglo, hasta la beatificación del sacerdote jesuita Miguel Agustín
Pro, zacatecano ejecutado en la Ciudad de México en 1927
acusado de participar en un atentado contra Obregón, por lo que
fue declarado mártir. Su proceso inició desde 1935 y en 1952 su
causa pasó a la fase romana, pero su martirio no fue reconocido
oficialmente sino hasta 1986 por el papa Juan Pablo II y su
beatificación se verificó en 1988.22
Dos años después, en su segunda visita a México, el
mismo pontífice beatificó en la Basílica de Guadalupe de la
capital del país a tres nuevos beatos: el vidente guadalupano
Juan Diego Cuauhtlatoatzin, el sacerdote José María Yermo y
Parres, y los tres niños Cristóbal, Antonio y Juan, mártires de
Tlaxcala. Los años siguientes se multiplicaron las beatificaciones
de mexicanos: en 1992, el sacerdote Cristóbal Magallanes y 24
compañeros mártires de la persecución religiosa, y sor María
Natividad Venegas de la Torre; en 1995, el obispo Rafael Guízar y
Valencia; y en 1997, el sacerdote Elías del Socorro Nieves, mártir
Rubial García, 140.
Enrique Mendoza Delgado, “Miguel Agustín Pro, mártir de la fe”, Revista Verbo, 1988, http://www.fundacionspeiro.org/verbo/1988/V-269270-P-1169-1194.pdf.
21
22

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en la época de la Guerra Cristera, y la religiosa María Vicenta de
Santa Dorotea Chávez Orozco.
En mayo del año 2000, el papa Juan Pablo II canonizó a 27
beatos mexicanos (Cristóbal Magallanes y 24 compañeros, José
María Yermo y María Natividad Venegas), con lo que se engrosó
en una sola ceremonia el número de santos mexicanos, que pasó
de uno a 28. Después de ese año, México ha sumado 7 santos y
numerosos beatos más, de modo que cuenta actualmente con 35
santos y alrededor de 26 beatos.23 La más reciente beatificación
fue la de Concepción Cabrera de Armida, acontecida el 4 de mayo
de 2019.
Sin embargo, las múltiples canonizaciones y beatificaciones
de las últimas décadas no han estado exentas de polémicas.
En primera instancia, las causas de los numerosos mártires de
la persecución religiosa de las décadas de 1920 y 1930 fueron
generalmente impulsadas por los sectores más conservadores
y opuestos al régimen priísta,24 y algunos interpretaron las
El número preciso puede ser variable, según el criterio que se adopte, pues
existen santos o beatos no originarios de México, pero que realizaron su labor
en lo que es o fue territorio mexicano (como el español san Junípero Serra, que
fue misionero en California), y existen quienes eran originarios de México, pero
fueron martirizados y postulados en el extranjero (como el jalisciense beato Reginaldo Hernández Ramírez, ejecutado en España). Ver “Santos y beatos mexicanos”, consultado el 14 de julio de 2018, http://www.arquidiocesisdepuebla.
mx/index.php/arquidiocesis/santos-y-beatos-mexicanos/beatos?start=20.
24
“Los Tecos son considerados la parte más reaccionaria de la ultraderecha
[…] y fueron los principales impulsores de la canonización de los 25 mártires
de la Cristiada, resaltando así su carácter antagónico a las instituciones del
Estado”. Ver Mónica Uribe, “La ultraderecha en México: el conservaduris23

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canonizaciones del año 2000 como un espaldarazo vaticano a la
alternancia política.25 Además, estas causas han sido criticadas
por otro motivo: el “‘favoritismo exacerbado’, que benefició a los
sacerdotes y relegó a los mártires laicos, quienes fueron mayoría
durante la persecución religiosa en México”. En efecto, de los 25
mártires canonizados en 2000 sólo tres eran laicos, mientras que
“durante la Guerra Cristera murieron como mártires por lo menos
200 laicos”, al tiempo que “en ese mismo período, cayeron en
total 90 sacerdotes”.26
Otros mártires cuya santificación despertó suspicacias
fueron los niños mártires tlaxcaltecas, porque su historia implicó
“[l]a manipulación de la conciencia de niños y adolescentes para
ponerlos al servicio de causas sagradas”27 y “por la forma insidiosa
de oponer a los hijos contra los padres e incitar deliberadamente
la destrucción de las familias”.28 Asimismo, la beatificación de
los mártires de Cajonos generó críticas, ya que “delataban a los
practicantes de la religión indígena, causando muertes y daños
mo moderno”, El Cotidiano 23, núm. 149 (2008): 47, http://www.redalyc.org/
pdf/325/32514905.pdf.
25
“Consideran estrategia política la santificación de mártires”, Reforma,
consultado el 15 de junio de 2000, https://reforma.vlex.com.mx/vid/consideran-estrategia-santificacion-martires-80987604.
26
Rodrigo Vera, “La Iglesia discrimina a mártires laicos: Jean Meyer”, Proceso, el 15 de abril de 2000, https://www.proceso.com.mx/183033/la-iglesia-discrimina-a-martires-laicos-jean-meyer .
27
Guillermo Bonfil Batalla, “Los niños mártires de Tlaxcala”, Cuadernos
Nexos, mayo de 1990, https://www.nexos.com.mx/?p=5829.
28
Enrique Florescano, Historia de las historias de la nación mexicana (México, DF: Taurus, 2002), 160.
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mediante su información a los encendidos misioneros”, por lo
que sus acciones pueden significar que “los padres y su pueblo
eran malvados y la cultura indígena era mala”.29
De igual modo, la canonización de José Sánchez del
Río, adolescente de 14 años ejecutado por su simpatía hacia los
cristeros, ha despertado cuestionamientos porque se “parece más,
en los tiempos actuales a un joven suicida islámico”, pudiendo
postularse la pregunta: “¿[é]se es el modelo que quiere mostrar
la Iglesia a los jóvenes actuales?”.30 Por otro lado, la exaltación
a los altares de Juan Diego fue duramente criticada por las dudas
sobre su historicidad, siendo incluso descalificada por el abad de
la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg.31 Otro caso
polémico fue el del obispo Rafael Guízar y Valencia, no tanto
por él mismo, sino porque era tío abuelo de Marcial Maciel y su
causa fue ampliamente impulsada por los Legionarios de Cristo,
e interpretada como una exaltación del fundador de la orden;32
cabe agregar que la madre de Maciel, Maura Degollado, también
se encuentra en proceso de canonización.
Asimismo, hay otros cuatro motivos generales que
han generado críticas hacia las santificaciones recientes.
Sergio Zaldívar, “Los beatos de Oaxaca”, Proceso, el 27 de julio de 2002,
https://www.proceso.com.mx/187969/los-beatos-de-oaxaca.
30
Bernardo Barranco, “Canonización y polémica del ‘niño cristero’”, Milenio, el 19 de octubre de 2016, http://www.milenio.com/opinion/bernardo-barranco/posteando/canonizacion-y-polemica-del-nino-cristero.
31
“Polémica en México sobre la aparición de la Virgen de Guadalupe”, El
País, el 31 de mayo de 1996.
32
“Canonización calculada”, Proceso, el 15 de octubre de 2006.
29

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Primeramente, algunos cuestionan su copiosidad, producto de la
“simplificación” del proceso que decretó Juan Pablo II en 1983
donde, principalmente, se redujo el número de milagros exigidos
de cuatro (dos para la beatificación y dos para la canonización) a
sólo dos y se eliminó la figura del promotor de la fe o advocatus
diaboli.
En segundo lugar, como ya se había mencionado en
relación con los mártires de la Cristiada, se critica que ha habido
“demasiados sacerdotes y monjas y no suficientes personas laicas
con quienes los católicos promedio pudieran relacionarse más
fácilmente”. En tercera instancia, “algunas canonizaciones y
beatificaciones también parecen sólo políticamente motivadas”,
por ejemplo, es el caso de algunos mártires de regímenes
condenados por la Iglesia, como los socialistas.33
Y, por último, se ha criticado duramente el predominio del
factor económico en los procesos, por encima de lo estrictamente
religioso. Así, en 2015 los periodistas italianos Gianluigi Nuzzi
y Emiliano Fittipaldi denunciaron en sus respectivos libros
(sustentados en documentación vaticana) “que las beatificaciones
y santificaciones no se basan en los supuestos milagros que
ha realizado el interesado, sino en el dinero que se paga a la
Santa Sede”. Según Nuzzi, “[e]l coste es de alrededor de medio
Melinda Henneberger, “Ideas &amp; trends; the Saints just keep marching in”,
New York Times, el 16 de julio de 2018, https://www.nytimes.com/2002/03/03/
weekinreview/ideas-trends-the-saints-just-keep-marching-in.html. [La traducción ha sido realizada por el autor de esta investigación.]
33

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millón de euros de media”, por lo que denunció que “dichos
procedimientos son una auténtica máquina de hacer dinero”.
Estas críticas motivaron al papa Francisco a decretar en marzo
de 2016 estrictos controles financieros de los recursos que fluyen
durante los procesos de canonización, con el fin de que se destinen
únicamente a los gastos de las causas, y a establecer un “fondo de
solidaridad” para sustentar la fase romana del proceso, de manera
que la carencia de recursos económicos no sea un obstáculo para
su avance.34
Al margen de las polémicas, México cuenta con alrededor
de cien procesos de canonización promovidos por las diversas
diócesis del país, siendo las más importantes las Arquidiócesis
de México y Guadalajara. Por su parte, la Iglesia regiomontana
ha presentado particularidades en este aspecto y sólo ha incoado
cinco causas, como se verá enseguida.
Procesos de canonización neoleoneses
Durante la época virreinal, hubo diversos religiosos destacados
en el Nuevo Reino de León. Tal fue el caso del misionero fray
Martín de Altamirano, uno de los fundadores del convento de San
Andrés en Monterrey, quien murió martirizado en 1606 flechado
por un grupo indígena en la Pastora. Asimismo, hubo importantes
Mònica Bernabé, “El Papa reforma los procesos de canonización para
asegurar su transparencia financiera”, El Mundo, el 10 de marzo de 2016,
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/03/10/56e1a17422601d031a8b45b7.
html.
34

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religiosos protectores de los indígenas, como fray José de San
Gabriel en las misiones del Río Blanco, hacia 1650; fray Antonio Margil de Jesús, quien fundó un hospital y escuela en Boca
de Leones alrededor de 1715; y fray Juan de Losada, quien fue
activo en Linares y el Valle del Pilón hacia 1715.35 Sin embargo,
sólo fue introducida la causa de canonización de uno de estos
religiosos: fray Antonio Margil por parte del Arzobispado de México en 1767, quien fue declarado venerable en 1836, pero desde
entonces su proceso se estancó.36
Por otro lado, los habitantes del Nuevo Reino de León,
al igual que el resto de los novohispanos, al carecer de santos
propios encontraron a quien venerar en los santos e imágenes
religiosas.37 Así, en el acta de fundación de Monterrey se estipuló
que la iglesia mayor debía dedicarse a la Virgen María en “su
Santa y Limpia Concepción y Anunciación”,38 y con el correr de
los años se agregaron otras imágenes y advocaciones marianas,
como la Virgen del Reino, del Nogal o del Roble, sustentada en
Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León, 1994, 31–38.
Antonio Rubial García, La santidad controvertida: Hagiografía y conciencia criolla alrededor de los venerables no canonizados de Nueva España
(México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Fondo de Cultura
Económica, 2015).
37
Maribel García Méndez, “Credibilidad y opinión pública entre estudiantes
de Ciencias de la Comunicación y Derecho: Caso la Iglesia Católica”
(Universidad de las Américas Puebla, 2004), 44, http://catarina.udlap.mx/u_
dl_a/tales/documentos/lco/garcia_m_m/ capitulo3.pdf.
38
“Acta de fundación de Monterrey. Anexo núm. 1”, consultado el 16 de julio
de 2018, http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020110039/1020110039.PDF.
35
36

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una leyenda del siglo XVII;39 la Virgen de la Purísima, con base
en un supuesto milagro de 1716,40 y la Virgen de Guadalupe, cuya
devoción arraigó en la primera mitad del siglo XVIII. También
hubo devoción importante hacia los santos franciscanos, como
san Francisco y san Antonio, y hacia los santos patronos de los
poblados del reino, como san Gregorio Magno, santa Catarina, san
Pedro, Santiago y san Juan Bautista. Además, al carecer de causas
locales de canonización, durante el siglo XVIII los habitantes de
la región apoyaban frecuentemente en sus testamentos al proceso
del cardenal Cisneros.41
Durante el siglo XIX se agregaron otras devociones, como
la de san Caralampio (santo patrono contra la peste), a quien
se erigió una capilla en Monterrey que existió de 1830-1846,42
y a santa Rita, a quien se dedicó también un efímero templo.43
Además, para fines del siglo un sacerdote regiomontano obtuvo
en Roma una reliquia importante: el cráneo de santa Librada,
Israel Cavazos Garza, Crónicas y sucedidos del Monterrey virreinal (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de Filosofía y Letras,
2009), 144–48.
40
Santiago Roel, Nuevo León. Apuntes históricos (Monterrey: Castillo,
1980), 57.
41
Rodríguez, entrevista.
42
Enrique Tovar Esquivel y Adriana Patricia Garza Luna, “La capilla de San
Caralampio. Una presencia fugaz en Monterrey”, Boletín de monumentos históricos, núm. 6 (2006): 19–26, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/boletinmonumentos/article/view/1996/1926.
43
Abraham Vázquez, “El historiador y cronista Carlos González y los arqueólogos Aracely Rivera y Enrique Tovar trazan aquí esta cartografía de lugares de ayer”, El Norte, el 12 de mayo de 2008.
39

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que se depositó en la parroquia de La Luz.44 Y en 1924, tras su
visita a Roma, el arzobispo José Juan de Jesús Herrera y Piña
llevó a Monterrey dos reliquias más: las de san Teófimo y santa
Irene, las primeras depositadas en el Seminario y las segundas
concedidas a las Misioneras Catequistas de los Pobres.45 Así, ante
la carencia de santos propios, la población orientó su devoción
hacia estos santos poco conocidos, pero de quienes se contaba
con sus reliquias autenticadas por Roma.
No obstante, también surgieron figuras de santos
populares, no avalados por la Iglesia, como el taumaturgo El Tatita
(década de 1860)46 y el Niño Fidencio (1898-1938), reconocido
por sus seguidores como un “médico-vidente-rey-pontífice”.47
Así, al margen de la ortodoxia católica, la devoción popular
suplantó la ausencia de santos locales con estas figuras sagradas.
Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX y hasta los
años 60 también destacaron en Monterrey algunos personajes
Aunque esta reliquia se asocia con la legendaria santa Librada o Wilgefortis, una santa barbuda que fue crucificada según la leyenda medieval, este cráneo al parecer provenía de las catacumbas romanas, por lo que pudo tratarse de
alguna mártir de los primeros siglos del cristianismo. Ver Luis Barrera López,
“Reviven reliquias de Santa Librada”, El Mañana, el 10 de marzo de 2018,
http://www.elmanana.com.mx/noticia/97178/Reviven-reliquias--de-Santa-Librada.html.
45
Vicente Guerrero, “Santos entre los regios”, El Norte, el 4 de febrero de
2001, https://norte-monterrey.vlex.com.mx/vid/santos-regios-78203979.
46
Roel, Nuevo León. Apuntes históricos, 180–81.
47
Israel Cavazos Garza, Breve historia de Nuevo León (México, DF: El Colegio de México; Fideicomiso Historia de las Américas; Fondo de Cultura Económica, 2003), 201–2.
44

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religiosos que se ganaron la veneración popular, quienes por
su carisma y labor pastoral se hallan actualmente en proceso de
canonización. A continuación se expondrá un esbozo sobre la
vida de estos personajes, así como en torno a la introducción y
estado actual de sus procesos de canonización.
Juan José Hinojosa Cantú
Nació el 24 de noviembre de 187448 en Agualeguas, Nuevo León;
sus padres fueron los señores Silvestre Hinojosa y Agapita Cantú de Hinojosa. Cursó su instrucción primaria en Monterrey y
la preparatoria en el Colegio de San Juan Nepomuceno de Saltillo. Entre 1889 y 1891 realizó sus estudios sacerdotales en el
Seminario Conciliar de Guadalajara, y luego pasó al Seminario
de Monterrey. Fue ordenado sacerdote en diciembre de 1897 en
la Catedral de Monterrey por el arzobispo Jacinto López y Romo.
En mayo de 1898 fue designado vicario de la Capilla del Sagrario
de Catedral y en abril de 1900 fue nombrado director de la Asociación de la Santa Infancia del Colegio de San José.
Desde enero de 1901 se desempeñó como maestro y
director espiritual del Seminario de Monterrey, de donde fue
designado vicerrector en 1904. Tres años después, en 1907,
comenzó bajo su iniciativa la publicación del semanario
de propaganda católica denominado “Hoja dominical”. En
noviembre de ese mismo año fue nombrado secretario de la
48

Algunas fuentes ubican erróneamente su nacimiento en 1871.

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Mitra por el arzobispo Leopoldo Ruiz y Flores, y en diciembre
impulsó el inicio de otra publicación: el “Boletín Eclesiástico de
la Provincia Arquidiocesana”.
Posteriormente, en mayo de 1917 fundó la Congregación
Mariana de María Inmaculada y San Luis Gonzaga con un grupo
de adolescentes, con el objetivo de forjar en ellos bases morales
y espirituales, con “el espíritu de los verdaderos apóstoles de
Cristo”; más delante, esta asociación se denominó Congregación
Mariana de El Roble. Ese mismo año, el Seminario pasó a ubicarse
en un anexo del templo de El Roble, donde también ejerció su
ministerio el padre Hinojosa.
En 1919 fundó la Asociación Católica de la Juventud
Mexicana en Monterrey, con miembros de las Congregaciones
Marianas, y en 1920 fue designado para ocupar nuevos cargos:
primer tesorero de la Sociedad Mutualista de Sacerdotes,
tesorero de la Mitra, consultor diocesano, notario del Tribunal
eclesiástico y secretario de la Dirección General del Apostolado
de la Oración y demás asociaciones que tenían como objetivo el
culto al Sagrado Corazón.
En diciembre de 1921 el arzobispo Herrera y Piña lo
designó canónigo, como miembro del Cabildo de Catedral. Pero
en septiembre de 1923 renunció como secretario de la Mitra,
debido a su carga de trabajo y por motivos de salud, aunque
continuó desempeñándose como tesorero. Ese mismo año, tras
la erección del templo de San Luis Gonzaga, ejerció su labor
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sacerdotal en este recinto. Tiempo después, en junio de 1930 fue
nombrado delegado diocesano de la Liga Sacerdotal Mexicana, y
para mayo de 1933 el papa lo designó deán de la Catedral.
Se afirma que “[e]ra tan intensa su fe ardiente en la
presencia de Cristo en la Sagrada Eucaristía que inolvidables
veces lo llevó al éxtasis y la levitación al momento de la
consagración”. El padre Hinojosa falleció el 10 de diciembre de
1935 y su cuerpo fue velado en un anexo de la Catedral, adonde
acudieron numerosas personas para rendirle homenaje. Al día
siguiente fue sepultado en el panteón de El Carmen, pero en 1967
sus restos fueron trasladados a la cripta de la Capilla de San José,
anexa al templo de El Roble.49
Las Congregaciones Marianas siempre promovieron la vida
y virtudes del padre Hinojosa, y en octubre de 1983 solicitaron formalmente al arzobispo José de Jesús Tirado y Pedraza que se diera
inicio al proceso de canonización de su fundador. Así, comenzó la
recopilación de testimonios y documentos, y en agosto de 1991 el
arzobispo Adolfo Suárez Rivera integró el Tribunal ad causam, con
la Congregación Mariana de El Roble como actor y el señor José
Ortiz Bernal como postulador. El proceso diocesano concluyó en
noviembre de 1994, remitiéndose la causa a Roma, donde en mayo
de 1995 se reconoció su validez. En 1994 el señor Ortiz Bernal publicó una obra biográfica sobre el fundador de las Congregaciones
“Biografía y resumen cronológico”, Causa Padre Juan José Hinojosa Cantú, 2018, http://www.causapadrejuanjosehinojosacantu.com.mx/biografia-delsiervo-de-dios-cngo--juan-jose-hinoj_1.html.
49

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Marianas, quien ostenta el título de siervo de Dios y cuyo proceso
no ha tenido mayores avances tras su introducción en El Vaticano.50
Raymundo Jardón Herrera
Vio la luz en Tenancingo, Estado de México, en 1887. Sus padres fueron los señores Jacinto Jardón y Paula Herrera. Trabajó
desde pequeño para ayudar a su familia y luego ingresó al Colegio Pío Gregoriano de Tenancingo, con la ayuda del párroco
de su pueblo. Posteriormente, pasó al Seminario de San José de
Cuernavaca, donde se convirtió en “familiar” del obispo de la
diócesis, Francisco Plancarte y Navarrete, es decir, éste asumió el
papel de tutor del joven seminarista. Y, cuando en 1912 el prelado
fue trasladado al arzobispado de Linares-Monterrey, lo acompañó
Raymundo Jardón junto con otros dos seminaristas para cursar en
Monterrey la última etapa de su formación sacerdotal.51 El 27 de
abril de 1913 fue ordenado sacerdote en la Catedral de Saltillo
por el obispo Jesús María Echavarría, debido a que monseñor
Plancarte se hallaba enfermo.
Tras convertirse en presbítero, fue nombrado sacristán
mayor de la Catedral de Monterrey, cargo en el que permaneció
hasta su muerte. Destacó por ser un sacerdote abocado hacia la
predicación, la confesión, la catequesis y la visita a los enfermos.52
“Biografía y resumen cronológico”.
“Infancia y vocación”, Causa de beatificación y canonización, 2018,
https://www.padrejardon.org.mx/.
52
Hermes Campos, El mundo del Padre Raymundo (Monterrey: Sociedad de
Amigos del Padre Jardón, 2000), 31–33.
50
51

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Fue fundador de diversos movimientos y asociaciones parroquiales,
y apoyó a grupos de damas como la Asociación San Vicente de
Paul, la Asociación del Santísimo y la Asociación de Damas
Católicas Mexicanas. Además, coincidiendo con la labor del padre
Hinojosa, fundó en 1918 la Congregación Mariana en la Catedral
y participó en el establecimiento de la Asociación Católica de la
Juventud Mexicana en Monterrey en 1919.53 Fue gran promotor del
culto guadalupano, iniciando las peregrinaciones a dicho Santuario
en 1922 y mandando pintar la imagen que se ubica actualmente en
ese templo.54 Durante la época de la persecución religiosa, partió al
exilio desde marzo de 1927, acompañando al arzobispo Leopoldo
Ruiz y Flores en Estados Unidos y Cuba, y regresó a Monterrey a
principios de 1928.55
Como responsable de la Catedral, emprendió algunas labores de remodelación y construcción, y atendió también a la Capilla de Guadalupe en la villa homónima.56 En 1930 organizó a
la Acción Católica en Monterrey, tras la disposición papal al respecto.57 En 1933 el gobierno le prohibió el ejercicio sacerdotal e
incluso hubo intentos de aprehenderlo, por lo que debió continuar
su ministerio de manera clandestina.58 El padre Jardón falleció el
6 de enero de 1934 y su funeral fue apoteósico, pues pese al cli53
54
55
56
57
58

Campos, 39–42.
“Infancia y vocación”.
Campos, El mundo del Padre Raymundo, 67–70.
Campos, 37.
Campos, 43.
Campos, 60, 61 y 73.

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ma de tensión religiosa su cortejo contaba con miles de personas,
más de 300 vehículos y cubría más de veinte cuadras.59
Fue sepultado en el panteón de El Carmen, pero en 2002 sus
restos fueron trasladados a la cripta de la Catedral de Monterrey.
Según se afirma, han aparecido diariamente flores frescas en su
tumba del panteón (incluso después de 2002) durante casi 85
años.60 Se le han rendido cuando menos dos homenajes públicos:
en 1985 se develó una estatua suya en el atrio de la Catedral,
en presencia del gobernador Alfonso Martínez Domínguez, y en
1995 el Cabildo de Monterrey aprobó cambiar el nombre de la
calle Ocampo, en su tramo de Zuazua a Constitución, por el de
Padre Raymundo Jardón.61
De tal modo, la memoria de este sacerdote pervivió en la
sociedad católica regiomontana e incluso se organizó el “Grupo
de Amigos del Padre Jardón”, integrado por sacerdotes y laicos,
para promover su causa de canonización. Como resultado de
sus gestiones, el arzobispo Suárez instituyó en agosto de 1987 el
Tribunal ad causam, en el mismo decreto donde se conformó el del
padre Hinojosa. El actor fue el mencionado Grupo de Amigos y el
postulador el padre Carlos Álvarez. En mayo de 1991 se abrió la
causa diocesana; ese mismo año, Hermes Campos, miembro del
Grupo de Amigos, publicó un texto biográfico sobre el padre Jardón.
La etapa diocesana del proceso se clausuró en noviembre de 1994.
59
60
61

Campos, 80–81 y 91–92.
Campos, 95.
“Infancia y vocación”.

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En octubre de 1995 la Congregación para las Causas de
los Santos reconoció la validez del proceso y en 1999 se emitió
la Positio. Posteriormente, en octubre de 2015 se reunieron los
censores teólogos y, más adelante, la junta de cardenales y obispos
revisó y aprobó la causa. Así, el 20 de enero de 2017 el papa
Francisco promulgó el decreto que reconoce las virtudes heroicas
del padre Jardón, quien pasó a ser designado como venerable. Su
causa es la que ha tenido mayor avance de las que se promueven
desde la arquidiócesis regiomontana y sólo se requiere un milagro
para que pueda ser declarado beato.62
Pablo Cervantes Perusquía
Originario de Amealco, Querétaro, donde nació el 15 de enero
de 1891. Fue hijo de los señores Eduardo Cervantes y María Perusquía. En 1901, su padre lo inscribió en el Seminario diocesano, pero debió suspender sus estudios en 1909 por
motivos de salud. Entretanto, el arzobispo de Linares-Monterrey, Leopoldo Ruiz y Flores, quien también era oriundo de
Amealco, visitó dicho poblado donde conoció al joven Pablo
y lo animó a continuar sus estudios en Monterrey. Así, se reincorporó a los estudios sacerdotales y en 1910 fue enviado a
Roma, donde ingresó a la Pontificia Universidad Gregoriana.
El 11 de abril de 1914 fue ordenado sacerdote en Roma, y poco
después recibió el grado de Doctor en Teología. En septiembre
Hagiography Circle”, consultado el 3 de octubre de 2018, http://newsaints.
faithweb.com/.

62

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de ese mismo año regresó a México y arribó a Monterrey en
febrero de 1917.
Una vez asentado en la arquidiócesis regiomontana,
fue nombrado capellán de las religiosas del Verbo Encarnado y
párroco del templo de Santa Catarina, en el municipio homónimo,
cargo que ejerció hasta junio de 1918. Posteriormente, fue
incorporado al Seminario de Monterrey, donde fungió como
maestro de matemáticas, latín, lengua española, geografía, lógica,
ética, sociología pastoral, acción católica y teología dogmática.
Fue luego designado capellán, prefecto de disciplina, prefecto
de estudios, vicerrector y ecónomo en el mismo Seminario.
Al igual que los padres Hinojosa y Jardón, participó en 1919
en la conformación de la Asociación Católica de la Juventud
Mexicana en Monterrey. En 1920 se multiplicaron sus cargos: fue
designado secretario de la Sociedad Mutualista de Sacerdotes,
promotor fiscal y examinador prosinodal de la curia, capellán del
Colegio María Auxiliadora de las religiosas Salesianas, segundo
secretario de las conferencias mensuales del clero y prosecretario
de la Mitra.
Un año después, fue nombrado capellán de la Orden de
los Caballeros de Colón, a quienes impartía formación en los
Círculos de Estudios Sociales que se realizaban semanalmente.
En 1922 fue designado fiscal y censor de la Mitra, así como
canónigo del Cabildo de la Catedral, y ese mismo año creó la
Unión Profesional de Empleadas Católicas. Entre 1923 y 1930
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fue asistente eclesiástico de la Unión de Damas Católicas
Mexicanas. Durante el período de la suspensión de cultos (19261929), residió junto con otros sacerdotes en una casa particular, y
salía disfrazado de civil para desempeñar su ministerio sacerdotal
e impartir clases a los seminaristas.
En 1930, al igual que el padre Jardón, impulsó la creación
de los organismos diocesanos y de los grupos parroquiales de
Acción Católica, y en 1933 fue fundador del primer comité de
la Unión de Católicos Mexicanos en Monterrey, y fungió como
asistente eclesiástico de estos grupos. Asimismo, creó la Escuela
de Dirigentes, para formar a los responsables del apostolado
seglar, y en 1937 creó la Liga de Hombres de Eucaristía, para
promover la vida eucarística entre los jóvenes.
En 1941, el arzobispo Guillermo Tritschler lo nombró
secretario de cámara y gobierno de la arquidiócesis. En los años
siguientes continuó trabajando en la creación de asociaciones del
catolicismo social, como las siguientes: las Hermanas del Servicio
Social en 1944; el instituto secular Discípulas del Señor en 1945;
el Centro Obrero de Estudios Sociales (a partir de esta asociación
se puso atención al problema de la carencia de vivienda, y el padre
Cervantes impulsó la creación de la colonia León XIII); una casa
hogar para empleadas y estudiantes, y la asociación Solidaridad
Femenina (emanada de la Unión Profesional de Empleadas
Católicas) en 1947; el Centro Cultural Lumen en 1948; y la
Escuela de Trabajo Social, en la Clínica y Maternidad Conchita,
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entre otras. El padre Cervantes falleció el 7 de abril de 1956 y fue
sepultado en el panteón de El Roble; sin embargo, en 1977 sus
restos fueron trasladados a la cripta de la Basílica de El Roble.63
El recuerdo y respeto hacia la figura del padre Cervantes
se mantuvieron vivos en Monterrey; así, se publicaron obras
biográficas-hagiográficas en 1961 y 1971, a cargo de los sacerdotes
Isaac Hernández y Aureliano Tapia Méndez, respectivamente. No
obstante, su causa de canonización no inició sino hasta 1994, a
petición de la Congregación Discípulas del Señor y del Centro
Cultural Lumen, y bajo el respaldo del arzobispo Suárez. El
proceso fue relativamente rápido y para 1996 pasó a Roma, donde
se decretó su validez en noviembre de ese año. Ostenta el título
de siervo de Dios y su causa no ha tenido posteriores avances.64
Guillermo Tritschler y Córdova
Nació en San Andrés Chalchicomula (hoy Ciudad Serdán),
Puebla, el 6 de julio de 1878, siendo sus padres el señor Martín
Tritschler, inmigrante alemán y próspero relojero, y la señora
Rosa María Córdova y Puig. Su educación inicial estuvo a cargo
de su tío Prisciliano Córdova, quien era sacerdote y lo envió en
una peregrinación a Roma en 1888; en dicha ciudad, ingresó al
Colegio Pío Latinoamericano junto con sus hermanos Martín y
“Causas de canonización en Arquidiócesis de Monterrey”, consultado el
19 de julio de 2018, http://www.arquidiocesismty.org/causas-de-canonizacion.
php. Aureliano Tapia Méndez, Pablo Cervantes, un sacerdote de su tiempo
(México, DF: Jus, 1971).
64
“Hagiography Circle”.
63

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Alfonso. En agosto de 1902 regresó a México, habiendo recibido
tres doctorados: en Filosofía, Teología y Derecho Canónico.
Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 1904 en la
capilla del palacio arzobispal de Puebla por su hermano Martín,
quien ya era obispo de Yucatán desde 1900. Posteriormente, le
fueron encomendadas diversas labores académicas: profesor en
el Seminario Conciliar de México (desde 1905), catedrático en
la Universidad Pontificia Mexicana (a partir de 1911) y padre
espiritual del Seminario de Regina (desde 1916). En 1929
el arzobispo de México, Pascual Díaz, lo designó canónigo
penitenciario de la Catedral.
En 1931 el papa Pío XI lo nombró obispo de San Luis
Potosí. Y aunque inicialmente se negó, argumentando que carecía
de habilidades para predicar, escribir, ejercer autoridad, regañar y
manejar dinero, sus objeciones fueron ignoradas y el 22 de abril
recibió la consagración episcopal de manos de su hermano Martín,
en la Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México. Como obispo
de San Luis Potosí restableció las prácticas religiosas suspendidas
por la persecución religiosa, elevó el número y la preparación de
los seminaristas, fortaleció las asociaciones católicas, e impulsó la
construcción del templo de Matehuala, entre otras obras. Debido a
sus conocimientos de Bellas Artes, en 1940 fue nombrado miembro
de la Academia Mexicana de la Historia.
Entretanto, el arzobispo de Monterrey, José Guadalupe
Ortiz y López, renunció a su cargo en 1940 al cumplir 50 años
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�Moisés Saldaña

de sacerdote, y el papa Pío XII designó a monseñor Guillermo
Tritschler para sucederlo, quien arribó a su nueva arquidiócesis
en junio de 1941. Emprendió la construcción de grandes templos,
como los de La Purísima y Cristo Rey, remodeló el presbiterio de
la Catedral y celebró en 1945 un Congreso Guadalupano. Impulsó
de manera particular al Seminario, pues reconocía la carencia de
sacerdotes; así, logró más que duplicar el número de seminaristas
y en 1948 envió a algunos a Roma y a Montezuma, en Estados
Unidos. En 1950 enfermó durante un vuelo a Madrid, camino a
Roma para entrevistarse con el papa. En mayo de 1951, monseñor
Alfonso Espino y Silva fue designado como obispo coadjutor,
debido a los problemas de salud del arzobispo Tritschler.
Falleció el 29 de julio de 1952 en su residencia en los
anexos del templo de El Roble, acompañado por monseñor
Espino, el padre Cervantes y dos seminaristas; miles de personas
acudieron a sus funerales y fue sepultado en la Catedral de
Monterrey. Según se afirma, cuando se hallaba agonizante se
derramó su sangre en unos algodones y ésta permaneció fresca
durante varios días después de su muerte. Asimismo, diversos
testimonios sostienen que cuando su cuerpo fue exhumado en
1964 (para ser depositado en la cripta de los arzobispos en la
misma Catedral), fue hallado “como si acabara de fallecer”, lo
cual se consideró un hecho prodigioso, aunque se reconoció que
su cadáver fue desangrado y embalsamado previo al sepelio.65
65

Gustavo Velarde, Los Arzobispos Martín y Guillermo Tritschler y Córdo-

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En 1956, cuatro años después del fallecimiento del
arzobispo Tritschler, monseñor Arturo Vélez Martínez, obispo
de Toluca, promulgó una exhortación donde elogiaba las
virtudes del prelado regiomontano y promovía su elevación a
los altares. En 1965, monseñor Gregorio Aguilar, deán de la
Basílica de Guadalupe de la Ciudad de México, encomendó al
padre Porfirio Valadés la publicación de una obra biográfica que
tenía la intención de contribuir a la causa de canonización de
don Guillermo. En marzo de 1979 el arzobispo de Monterrey,
monseñor Tirado y Pedraza, promulgó un edicto que integró
una comisión e iniciaba labores para el proceso diocesano.
No obstante, este intento se vio interrumpido sin mayores
avances. No fue sino hasta agosto de 1987 cuando el arzobispo
Suárez Rivera instauró formalmente el Tribunal ad causam (en
conjunto con los de los padres Hinojosa y Jardón), fungiendo
como actor el presbiterio de Monterrey, con el padre Rogelio
Martínez Berrones como postulador.
Sin embargo, la marcha de la causa fue lenta. El proceso
diocesano se inició oficialmente en febrero de 1991, pero en
mayo de 1996 debieron ser sustituidos todos los miembros
del Tribunal. Finalmente, la etapa diocesana se clausuró en
julio de 1997, cuando la causa fue remitida a Roma; poco
después, se reconoció su validez. En torno a esta época, en
va. Semblanza biográfica y genealógica (Puebla: Mercadeo Múltiple División
Editorial, 2008), 247–319, https://issuu.com/gustavovelarde-tritschler/docs/
los_arzobispos_mart__n_y_guillermo__336496fca742d3.
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1998 monseñor Aureliano Tapia Méndez, perito en Historia y
Archivística del Tribunal de la causa, publicó una nueva obra
biográfica sobre el arzobispo Tritschler, quien recibió el título
de siervo de Dios. El proceso no ha tenido mayores avances
hasta la fecha.66
Gloria Esperanza Elizondo García
Era originaria de la capital del estado de Durango, donde vio la
luz el 26 de agosto de 1908, siendo sus padres los señores Alberto Elizondo González y Otilia García Peña. Desde los 4 años
comenzó a acudir al colegio, pero su familia debió emigrar hacia
Monterrey durante la Revolución; en esta ciudad continuó sus
estudios y se graduó de Teneduría de Libros en 1921. Trabajó
en algunas empresas pequeñas, y se aficionó también por el dibujo y la pintura, llegando a impartir clases de estas actividades.
Asimismo, desde 1928 realizó trabajo de apostolado, visitando a
los enfermos mentales del Hospital González y a los presos de la
Penitenciaría del estado.
En 1940 se enteró de que en Ciudad Victoria, Tamaulipas,
existía una empacadora de la Escuela Normal Rural que se ofrecía
en renta, y decidió trasladarse a dicha ciudad y tomar las riendas
de ese negocio, al que nombró “Productos Cruz de Oro”. Continuó
su apostolado en este lugar, con los trabajadores y vecinos de la
ciudad, motivándolos a ingresar a la Acción Católica, organizando
66

Velarde, 247–53.

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conferencias para profesionistas y maestros, realizando mesas
redondas para matrimonios, impulsando la impartición del
Catecismo a los niños, e incluso sustentó la fundación de un
colegio en 1943 y emprendió la construcción de un templo,
que fue consagrado en 1948. Una prioridad de su labor fue la
atención a las mujeres, para las que creó un taller de oficios, y
a las desamparadas o prostitutas las trasladaba a Monterrey con
las Madres del Buen Pastor, aunque en 1943 logró que estas
religiosas instalaran una comunidad en Ciudad Victoria para la
atención de las mujeres.
En 1950, Gloria regresó a Monterrey y pasó a trabajar con su
familia en la empresa Elizondo S.A., donde ella comenzó a organizar
reuniones, misas y convivencias para evangelizar a los trabajadores.
Sin embargo, en 1954 decidió abrazar la vida religiosa e ingresar a la
Congregación de las Misioneras Catequistas de los Pobres. En 1956
publicó su libro Jesucristo, que tuvo varias ediciones posteriores,
cuyas ganancias dedicó a obras de beneficencia y de apoyo a
organizaciones del catolicismo social, como la Juventud Católica
Femenina Mexicana y los Caballeros de Colón. En abril de 1957
hizo su primera profesión de votos, tomando el nombre de sor Gloria
María de Jesús, y en 1959 fue nombrada maestra de postulantes. Para
mayo de 1961 fue designada Superiora General de la Congregación,
y poco después hizo su profesión de votos perpetuos. Además de
atender los asuntos de su comunidad religiosa, tuvo la iniciativa de
emprender los Cursillos de Cristiandad para Damas en 1962.
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Desde 1965 enfermó de cáncer y falleció el 8 de diciembre
de 1966. Sus exequias fueron presididas por el arzobispo Alfonso
Espino y Silva en la capilla del convento Villa de la Paz y sus
restos fueron depositados en el panteón de El Carmen. Las
religiosas afirmaron que al instante de su muerte en el hospital
vieron deshojarse una flor en el altar de la capilla del convento,
donde se hallaban en oración.67 Asimismo, su familia sostuvo que,
después de su fallecimiento, recibió por parte de dos religiosas
(que luego se supo que no eran del convento y que nadie las
conocía) el anillo de sor Gloria, pese a que ella nunca permitió
que se lo retiraran de su mano antes de morir.68
La Congregación de las Misioneras Catequistas de los
Pobres, de la cual fue Superiora General, promovió la elevación
a los altares de la hermana Elizondo. En 1993 se iniciaron los
procedimientos para introducir su causa de canonización, con la
anuencia del arzobispo Suárez. En febrero de 1995 se inició el
proceso diocesano, que culminó en octubre del mismo año, remitiéndose la causa a Roma, donde se decretó su validez en mayo
de 1996. Sor Gloria es reconocida como sierva de Dios y en 2005
se emitió la Positio, tras lo cual el proceso no ha tenido nuevos
avances.69
Sierva de Dios Sor Gloria María Elizondo García, Misionera Catequista
de los Pobres (Monterrey: Congregación Misioneras Catequistas de los Pobres, s/f), 1–30.
68
Martínez, entrevista.
69
“Hagiography Circle”.
67

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Interpretación en torno a los procesos de canonización neoleoneses
Se pueden atisbar algunos factores interpretativos con relación
a los motivos y el sentido de las escasas causas de canonización
que ha promovido la Arquidiócesis de Monterrey. En primera
instancia, el catolicismo neoleonés manifestó, desde la época virreinal, un arraigo relativamente débil y pragmático, pues la religiosidad no ocupó una parte axial en la vida social. Al respecto,
un documento del Secretariado Social Arquidiocesano publicado
en 1981 afirmaba que “puede decirse que la sociedad norteña es
más secularizada que la del resto del país”, y ello le impide al
habitante de dicha región “vivir una religiosidad similar a la del
mexicano del centro y el sur”, por lo que al norteño se le atribuye
frialdad en su fe y una casi nula religiosidad.70
Pueden citarse también los testimonios de dos obispos
regiomontanos que se quejaban de la presunta incultura de sus
feligreses. El primero de ellos corresponde al prelado Primo
Feliciano Marín de Porras (1803-1815), quien afirmaba en 1813
sobre la población neoleonesa que “son inútiles las fatigas del
obispo en procurar su ilustración, ni mejorar de ideas”, porque
su ocupación en asuntos mundanos “les alejan muchísimo de las
grandes ideas de estudio e ilustración”.71 Décadas más tarde, el
Aurelia Guadalupe Sánchez Morales, Virginia Saro Serrato, y Ángel
Tello Hernández, Arquidiócesis de Monterrey, N. L., México. Investigación
estadística y documental (Monterrey: Secretariado Social Arquidiocesano,
1981), 12–14.
71
Citado por: Israel Cavazos Garza, “La educación en Nuevo León, en 1813.
Informe del Obispo Don Primo Feliciano Marín de Porras sobre el Seminario
70

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obispo Ignacio Montes de Oca y Obregón (1879-1883) se quejaba
del poco respaldo de sus feligreses, que hizo cesar “todo amor de
mi parte hacia ellos”.72 Y criticaba a la “inculta Monterrey”, a
la que calificaba de “salvaje”.73 Puede inferirse que el discurso
de los prelados esbozaba una débil devoción religiosa entre sus
feligreses. Por ello, es significativo que sólo uno de los cinco
candidatos a los altares es originario de Nuevo León.
Por otro lado, ante las acciones persecutorias del gobierno
durante la etapa revolucionaria (en especial, entre 1914 y 1917),
así como en las épocas anticlericales más álgidas (1924-1936), el
clero y la población neoleoneses sólo manifestaron protestas por
escrito y, en general, una resistencia pasiva. Por lo anterior, no
se desarrollaron levantamientos, ni tampoco mártires, e incluso
los arrestos o procesos por motivos religiosos fueron mínimos,
aunque sí predominó un clima tenso, donde la religiosidad pasó
a la clandestinidad (con una relativa tolerancia del gobierno), y
debieron partir al destierro un arzobispo (Plancarte, no así Herrera)
y algunos clérigos (sobre todo, los de origen extranjero). En otras
palabras, puede establecerse una correlación entre: religiosidad
débil/acciones anticlericales moderadas/reacciones pasivas.74
de Monterrey”, Actas. Historia, Letras y Artes (Monterrey, 1979), 9.
72
Citado por: Aureliano Tapia Méndez, El diario de Ipandro Acaico (Monterrey: Al Voleo-El Troquel, 1988), 78.
73
Citado en: Tapia Méndez, 79.
74
Moisés A. Saldaña Martínez, El anticlericalismo oficial en Nuevo León,
1924-1936 (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León - Facultad de
Filosofía y Letras, 2009), 92–91, 121–52 y 173–241.
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No fue sino hasta finales de los años 30, al tiempo que
se forjaba el modus vivendi entre Iglesia y Estado, cuando el
catolicismo consolidó su arraigo entre la población regiomontana,
de la mano con su vinculación con el empresariado y con
el impulso a la educación confesional.75 En este proceso, el
catolicismo social fue una de las formas más palpables de la
presencia social de la Iglesia, aunque sus raíces eran anteriores,
remontándose a la década de 1870.76 De tal modo, destacaron
algunos personajes especialmente activos en este proceso de
impulso y afianzamiento del catolicismo social en Monterrey;
tales fueron los sacerdotes Juan José Hinojosa, Raymundo Jardón
y Pablo Cervantes, entre la segunda y la cuarta décadas del siglo
XX. Estos clérigos contribuyeron a la formación de sacerdotes
en el Seminario, fundaron asociaciones de laicos y, en general, se
ganaron el favor popular.
Más adelante, durante los años 40, destacó la figura del
carismático arzobispo Tritschler, quien representó la restauración
y ampliación de la Iglesia regiomontana tras la época persecutoria,
y después de una larga etapa de debilidad y austeridad. Apoyó a las
asociaciones de laicos, edificó imponentes templos y consolidó la
presencia de la Iglesia en Monterrey. Fue un prelado de transición
Saldaña Martínez, 254–77.
Luis Fidel Camacho Pérez, “El catolicismo social en la Arquidiócesis de
Monterrey, 1874-1926: entre el avance de la modernidad y el proyecto de restauración del orden social cristiano” (Universidad Autónoma de Nuevo León,
2017), 18–34.
75
76

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y contrastes: culto y refinado, pero a la vez sencillo y humilde,
incluso tímido; garante de la tradición y, al mismo tiempo, abierto
a la modernidad y ajeno a radicalismos; hierático y carismático
a la vez; fue, en fin, un arzobispo popular y querido por clérigos
y laicos.77
Asimismo, en los años 50 y 60 la hermana Gloria fue una
figura representativa del ascenso del catolicismo regiomontano,
el cual permeaba el ámbito empresarial y obrero. Ella misma
fue parte de dicho ambiente, e impulsora de la formación y
asociación de los laicos, especialmente de las mujeres. En sus
exequias, el arzobispo Espino se refirió a ella afirmando que
“vivía íntimamente la vida de la gracia […] esa vida de Dios,
las virtudes sobrenaturales que poseía plenamente”.78 Fue, por lo
tanto, una mujer sumamente respetada por clérigos y feligreses,
lo cual coadyuvó a que permaneciera en la memoria colectiva.
Así, se pone de relieve que un factor transversal en la
vida de las cinco personas mencionadas fue su participación
en el catolicismo social, tanto creando o atendiendo escuelas
y asociaciones de laicos, como vinculándose con las élites
empresariales y los obreros. Por ejemplo, “un grupo selecto de
empresarios regiomontanos” sostuvo una estrecha amistad con el
padre Juan José Hinojosa, desde que residía en el templo de El
Velarde, Los Arzobispos Martín y Guillermo Tritschler y Córdova. Semblanza biográfica y genealógica, 314–23.
78
Citado en: Sierva de Dios Sor Gloria María Elizondo García, Misionera
Catequista de los Pobres, 23.
77

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Roble. De tal modo, cuando el sacerdote realizó una procesión
con el Santísimo, con ocasión de la inauguración del templo de
San Luis Gonzaga en 1923, quienes sostuvieron el palio fueron
los destacados empresarios Isaac Garza, Francisco G. Sada, José
A. Muguerza y José Calderón.79 Por su parte, el padre Pablo
Cervantes fue un gran promotor de la Doctrina Social de la
Iglesia y colaboró con algunos círculos de obreros católicos en
Monterrey.80
Ahora bien, cabe destacar algunos factores que incidieron
en el inicio de los procesos de canonización de estas cinco personas
en el corto lapso de 1991-1995. En primera instancia, puede
señalarse que el cambio de la normativa romana para dichos casos
simplificó los procesos, tal como ya se mencionó previamente, lo
cual favoreció que hubiera menos obstáculos (trámites, objeciones,
etc.) para iniciar las causas de canonización. Lo anterior permite
explicar porqué el impulso más decisivo a estos procesos se dio
desde mediados de los años 80, considerando que la normatividad
cambió en 1983. Un segundo factor es el hecho de que los cinco
candidatos hayan sido clérigos, pues, según afirma Jean Meyer, “es
mucho más fácil armar el expediente de un sacerdote que el de un
laico”, que puede ser “un campesino desconocido y analfabeto”.
José Ortiz Bernal, Juan José Hinojosa Cantú. Siervo de Dios (Monterrey:
Gobierno del Estado de Nuevo León, 1994), 14–15.
80
Camacho Pérez, “El catolicismo social en la Arquidiócesis de Monterrey,
1874-1926: entre el avance de la modernidad y el proyecto de restauración del
orden social cristiano”, 85.
79

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Además, en los procesos de canonización “finalmente se impuso
la solidaridad gremial entre los sacerdotes”.81
Así, el hecho de todos sean clérigos puede interpretarse
en dos sentidos: por una parte, obedece a una relativa facilidad
de los procesos, al haber mayor información disponible sobre
ellos, y por otro lado, implica una tendencia clericalista, donde la
élite eclesiástica sólo reconoce a “los suyos” y los presenta como
modelos de vida cristiana para el conjunto de la feligresía. Un
tercer aspecto a considerar son los recursos económicos necesarios
para el desarrollo de los procesos. En Monterrey, la Iglesia ha
contado con importantes patrocinios de las élites económicas,
que han financiado obras caritativas, centros educativos, templos,
etc. Así pues, dado que se requieren importantes sumas de dinero
para el desarrollo de las causas de canonización, como ya se ha
señalado, puede inferirse que las élites regiomontanas fungieron
como patrocinadores indispensables de dichos procesos, cuando
menos en su etapa inicial.
El cuarto factor que puede destacarse es la figura del
arzobispo regiomontano que dio cauce a todos los procesos en
curso: Adolfo Suárez Rivera. Él era originario de San Cristóbal de
las Casas, Chiapas, nacido en 1927. Como sacerdote, fue impulsor
de la recepción del Concilio Vaticano II. Fue luego obispo de
Tepic (1971) y Tlalnepantla (1980), hasta ser trasladado a la sede
regiomontana (1984). Ahí “manifestó su interés por promover la
81

Citado por: Vera, “La Iglesia discrimina a mártires laicos: Jean Meyer”.

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doctrina social cristiana, el bienestar de la persona humana, la
solidaridad para con los más necesitados y la participación activa
de la sociedad en la vida política”. Asimismo, ocupó la presidencia
de la Conferencia del Episcopado Mexicano entre 1988 y 1994,
donde desempeñó una esencial labor diplomática.82 De lo anterior
se desprende que su trabajo pastoral se enfocó particularmente en
la acción social y la gestión política.
Durante su período al frente de la Iglesia de Monterrey, el
catolicismo consolidó su presencia social (si bien el porcentaje
de católicos disminuyó ante el avance de otras religiones):
las vocaciones sacerdotales crecieron significativamente y se
construyó un nuevo seminario, se verificó la segunda visita papal
en 1990, se llevó a cabo una reorganización pastoral en decanatos
y zonas, se crearon nuevas parroquias y se realizó el primer sínodo
diocesano, entre otras acciones. Su prestigio e influencia tuvieron
como corolario la investidura cardenalicia en 1994.83
No obstante, su personalidad no estuvo exenta de
conflictos. Así, aspectos como su apoyo al obispo Samuel Ruiz
de San Cristóbal de las Casas o su anuencia para el retorno de los
jesuitas a Monterrey, sirvieron de pretexto para que fuera acusado
de ser un promotor de la Teología de la Liberación ante Roma,
Jesús Treviño Guajardo, Don Adolfo Antonio Suárez Rivera y su liderazgo en las reformas constitucionales, en materia de libertad religiosa, a
finales del siglo XX. Con motivo de su décimo aniversario luctuoso (Ciudad
de México, 2018), 1–5, https://arquidiocesismty.org/arquimty/wp-content/
uploads/2018/03/cardenal-suarez.pdf.
83
Treviño Guajardo, 10.
82

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los obispos y las élites regiomontanas, por parte de influyentes
figuras, como el padre Marcial Maciel. Ello lo llevó a padecer
problemas de salud y a presentar su renuncia al arzobispado antes
de cumplir la edad canónica; sin embargo, el nuncio Justo Mullor
y El Vaticano lo ratificaron.84 Dejó su cargo finalmente en 2003 y
falleció cinco años después.
De tal modo, se pone de relieve que el arzobispo Suárez
Rivera fue un clérigo influyente y poderoso, preocupado por el
catolicismo social y que llevó a la Iglesia regiomontana a una
era apoteósica. Esto permite comprender el contexto en el cual
se impulsaron e introdujeron las cinco causas de canonización
analizadas, pues en una diócesis sin mártires y con antecedentes
de una tibia religiosidad, fue esencial el liderazgo de monseñor
Suárez para encausar los procesos. Además, es destacable el
hecho de que el modelo de vida cristiana que dichos candidatos
representan implica una alta valoración del catolicismo social, así
como de la vida clerical y del desarrollo eclesiástico en Monterrey
durante la primera mitad del siglo XX.
Consideraciones finales
Las condiciones del catolicismo neoleonés (zona periférica, de
frontera, con una religiosidad débilmente arraigada y de carácter
pragmático) incidieron para que no destacaran figuras religiosas en
Alberto Athié, “Norberto Rivera o el tótem de la impunidad”, en Norberto Rivera. El Pastor del poder (Ciudad de México: Penguin Random House,
2017), 97–98.
84

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la localidad hasta fines del siglo XIX. Fue entonces cuando el auge
industrial y el compromiso religioso de las élites socioeconómicas
locales, favorecieron una religiosidad más devota, conservadora,
organizada, misionera y con el apoyo de grupos de poder. Debido
a lo anterior, y por las propias condiciones locales, se promovieron prioritariamente los postulados del catolicismo social desde las
últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX, creándose
múltiples asociaciones de religiosos y laicos activos.
Paralelamente, estos procesos iniciaron un espíritu combativo
frente al secularismo oficial y a los ambientes persecutorios, en
especial desde la Revolución hasta 1940, aunque dicha resistencia
puede calificarse de subrepticia y pasiva. De tal modo, el perfil de los
religiosos que se encuentran en vías de canonización manifiesta al
menos dos cosas esenciales: el proceso de fortalecimiento y arraigo
del catolicismo neoleonés, del cual ellos fueron artífices destacados,
y la importancia del catolicismo social como perfil y prioridad de la
Iglesia regiomontana, en el contexto industrial y moderno.
Por otro lado, para toda diócesis es primordial tener
causas de canonización, pues manifiestan la vitalidad y éxitos
de la Iglesia local, y permiten presentar a la feligresía modelos
cercanos y concretos de vida cristiana. En el caso de México,
algunas diócesis cuentan ya con diversos santos o beatos, y
múltiples procesos de canonización, como las Arquidiócesis
de México y Guadalajara, pero la de Monterrey no ha logrado
la exitosa culminación de proceso alguno y sólo cuenta con
cinco causas. Esto implica un aparente carácter marginal del
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catolicismo neoleonés, aunque también puede deberse a un
factor circunstancial muy importante: la ausencia de sangrientas
persecuciones religiosas en el Noreste (pese a que sí hubo algunas
medidas anticlericales radicales, especialmente en 1914).
Lo anterior derivó en que no existan mártires en la época
contemporánea, algo que sí ha favorecido a los procesos de
Guadalajara, por ejemplo, por tratarse de una zona cristera que cuenta
con numerosos mártires. Asimismo, el primer santo mexicano,
san Felipe de Jesús, originario de la Ciudad de México, también
alcanzó la santidad gracias a la “corona del martirio” en Japón. No
obstante, cabe agregar que sí hubo mártires entre los misioneros
norestenses durante la primera época de la evangelización, como
el caso de fray Martín de Altamirano en 1606, pero su sacrificio
no se conserva de manera particular en la memoria colectiva y su
causa de canonización no ha sido promovida.
Finalmente, ¿cuál es el modelo de vida cristiana que
presenta la Iglesia regiomontana a los feligreses a partir de
los procesos de canonización que ha promovido? Un modelo
de carismas que se manifiestan en las virtudes heroicas (no el
martirio), a través de la vida religiosa (no hay laico alguno),
y evangelizando el mundo empresarial y obrero a través de la
doctrina y prácticas del catolicismo social. Además, se pone de
relieve que el “gran salto adelante” de la Iglesia regiomontana
se verificó en la primera mitad del siglo XX, pues previamente
no hubo figuras (ni laicos ni religiosos) que destacaran como
candidatos a los altares, o bien, su preponderancia quedó en el
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olvido, y la debilidad y marginalidad de la Iglesia institucional de
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-5

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�José Fernando Ramírez, historiador del siglo XIX
José Fernando Ramírez, 19th century historian
Edgar Iván Espinosa Martínez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
orcid.org/0000-0003-3730-0181

Resumen: El artículo presenta a un personaje de múltiples facetas y
destacados talentos: José Fernando Ramírez (1804-1871). Nacido en
Parral, Chihuahua, México a este abogado, político y escritor prolífico
le tocó vivir -y por momentos ser copartícipe-, de algunas de las experiencias definitorias para México durante el siglo XIX. Como sucedió
con integrantes de aquellas generaciones, dichos procesos lo marcarían
para siempre y su obra -en particular la que desarrolló como historiador- nos sirve como objeto de estudio para sopesar su compromiso con
el devenir nacional.
Palabras clave: intelectual; siglo XIX; historiador; liberalismo; romanticismo.
Abstract: The article presents one character of multiple facets and outstanding talents: José Fernando Ramírez (1804-1871). Born in Parral,
Chihuahua, México, this lawyer, politician, and prolific writer had to
live -and in certain moments participate- in some of the defining experiences of México in the XIX century. As happened with other members
of those generations, such processes would mark his trajectory, and we
can use his writings, particularly his work as a historian, as an object of
study to consider his commitment to the national future.
Keywords: intellectual; XIX century; historian; liberalism; romanticism.
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�Iván Espinosa
El siglo XIX es de gran sutileza:es también de refinada
hipocresía no exenta de profundo sentido. En esa época,
a la que estamos todavía tan amarrados, lo civilizado
era amar sin medida, sin discriminación. Se amaba a
todo, a los pueblos en particular y a la humanidad en
general; al progreso y a las cantantes, a la patria y a las
máquinas; se aman las ciencias y a sus aplicaciones;
pero sobre todo, ante todo y por todo, se ama hasta la
locura a la Verdad; pero a la Verdad pura, a la verdad
desinteresada, virgen e inútil.
Edmundo O´Gorman

Planteamiento
Mucho se ha estudiado, escrito y publicado acerca de la obra de
los grandes personajes nacionales del siglo XIX. El elenco es vasto, desde José Joaquín Fernández de Lizardi durante los años de
la Revolución de Independencia, pasando por Lorenzo de Zavala, José María Luis Mora, Joaquín García Icazbalceta, Guillermo
Prieto, Vicente Riva Palacio hasta Justo Sierra en la etapa porfiriana. De hecho, la obra de estos y otros destacados hombres
públicos de entonces, sigue siendo objeto de investigación con
base en nuevas preguntas y planteamientos.
En tal sentido, el propósito del presente trabajo es
acercarnos a la actividad que, como estudioso de pasado,
desarrolló José Fernando Ramírez y cómo dicha actividad incidió
en la constitución del Estado nacional mexicano a lo largo de
aquella centuria. En particular, nos interesa ubicar a nuestro
autor como parte de una pléyade de destacados personajes
quienes, mediante su obra y posición, contribuyeron a difundir
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�José Fernando Ramírez

un conocimiento sobre el país en momentos donde el devenir
de México estaba en entredicho. Un aspecto a destacar será la
incidencia de Ramírez a partir del estudio y rescate de algunos de
sus trabajos (en este caso, como historiador) sobre asuntos locales
y regionales (en especial Chihuahua y Durango, y en general del
Noroeste mexicano) en ese proceso de constitución nacional.
Para desarrollar lo anterior, se contempla la línea trazada
por la historia intelectual.1 Lo anterior remite a la consideración
de propuestas ensayísticas, cuyo tema son los grandes problemas nacionales (definir posturas político-ideológicas, diagnóstico sobre ciertas problemáticas, forma de gobierno, entre otros).
Así el asunto, contemplo dicha línea como una nueva área con
posibilidades cuya característica sería la confluencia de elementos de distintas disciplinas para analizar producciones textuales
y el ambiente en que surgen y circulan. En especial, me apoyo
en el planteamiento que indicaría ir más allá de lo que el texto
La nueva historia intelectual tiene su basamento en tres escuelas o tendencias de pensamiento del siglo XX: la encabezada por Q. Skinner (Escuela de
Cambridge), la delineada por R. Koselleck (Historia Conceptual Alemana) y
la propuesta de P. Rosanvallon (Nueva Historia Política Francesa). François
Dosse es quien logra delinearla en su forma más acabada en La marcha de las
ideas (2007). En el ámbito hispanoamericano, los trabajos más acuciosos en
esta línea son los de Elías José Palti, quien ha estudiado los casos de México
(La invención de una legitimidad, 2005) y Argentina (El momento romántico,
2009) en el siglo XIX. En esa línea, Carlos Illades y Rodolfo Suárez recientemente coordinaron México como problema, donde analizan las propuestas
de conceptualización de nuestro país como “entidad histórica” elaboradas por
personajes de distintas generaciones (desde mediados del siglo XIX hasta la
última parte del XX).
1

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�Iván Espinosa

(en lo explícito) dice para proceder a interrogar a su autor y
encontrar cómo fue posible que haya escrito lo que escribió en
un momento determinado.2 Así, procuro abordar mi objeto de
estudio según la premisa que sugiere contemplar al autor, su
respectiva obra y su época como realidades concretas, con condiciones particulares y relacionadas entre sí. Para el caso que
me ocupa, la pregunta es cómo José Fernando Ramírez concibió
parte de su obra tomando en cuenta dos ángulos: el momento
que México experimentaba (es decir, su presente) y la posición
que nuestro personaje adoptó ante tal coyuntura (postura político-ideológica).
¿Ilustrado, conservador, cosmopolita o provinciano?
José Fernando Ramírez vio la luz en Parral, en mayo 5 de 1804
(entonces jurisdicción de Nueva Vizcaya, Reino de Nueva España, que en la geografía actual corresponde a las entidades de
Chihuahua, Durango y Sinaloa), y murió -en un segundo exilio- en Bonn (entonces parte del Reino de Prusia) en marzo 4
de 1871.3
Sus datos biográficos indican un perfil destacado: proviene de una familia que podría decirse era acomodada y próspera
(con intereses en la minería -actividad que, de hecho, convirtió a
Elías José Palti, La nación como problema. Los historiadores y la “cuestión nacional” (Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2009), 132.
3
César Sepúlveda, “José Fernando Ramírez. Estancia y muerte en Bonn,
1867-1871”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 8
(1987): 24–41.
2

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�José Fernando Ramírez

esa localidad en enclave desde tiempos coloniales- y en pequeñas
factorías) y se convierte en abogado4 (profesión que en México
hasta 1867 definió a los principales cuadros políticos).5
Erika Pani señala que la “clase política” y los “hombres
públicos” del siglo XIX en México fueron “herederos de la
Ilustración y de las revoluciones atlánticas” (en particular, la guerra
de Independencia en Norteamérica y la Revolución Francesa),
siendo una constante en dicho proceso “tratar de asimilar, amoldar
y depurar” dicho legado ideológico (libertad, justicia, legalidad,
orden, igualdad). En el terreno de las ideas, aquellos ilustrados
-entre los cuales se encuentra nuestro personaje- crearon a partir
de ese influjo una postura intelectual y académica propia según
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas I.
Época Prehispánica (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 20.
5
Elías José Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el
pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005), 312–13. El
historiador argentino afirma que durante los años de la República Restaurada
(1867-76) se fraguó y consumó una recomposición y reacomodo dentro de la
élite ilustrada intelectual y políticamente activa. En dicha cúpula, que venía
siendo dominada por los abogados al ocupar puestos clave en distintos gobiernos para encausar el devenir nacional, la presencia y el actuar de los médicos
poco a poco se habría ido imponiendo, tanto en número como en posiciones, lo
cual influyó en la toma de decisiones en el poder político y en la esfera pública.
La figura que encabezó dicho proceso de recomposición institucional fue Gabino Barreda (1818-1881). Médico y educador, Barreda es quien sistematiza
la introducción en México de las “doctrinas filosófico-pedagógicas” en la instrucción pública a partir de la restauración de la República en 1867. El “nuevo
credo” del proyecto liberal, cuyo objetivo era estructurar e imponer un efectivo
esquema normativo para la sociedad, quedó manifestado en la Oración Cívica.
4

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�Iván Espinosa

las condiciones sociales y políticas de la sociedad mexicana de la
época.6 Como otros personajes (José María Iglesias, José María
Roa Bárcena, Manuel Orozco y Berra), fue testigo -y en ocasiones
copartícipe- de algunos de los acontecimientos que definieron a
México (consumación de la Independencia, invasión del ejército
estadounidense o la instauración del Segundo Imperio).
Desde un punto de vista generacional, consideramos dos
propuestas que pueden ser útiles para ubicar a nuestro personaje.
Quizá la más conocida, la de Luis González, para quien el
ilustrado formaría parte de lo que el historiador michoacano
concibe como la pléyade de la Reforma. Es decir, se encontraría
entre aquel puñado de quienes la historiografía considera como
próceres y notables que vieron la luz entre 1806 -con Juárez como
decano- y 1820.7 Dicha generación romántico-liberal fue una élite
en el sentido más estricto del término, un grupo cuya condición
de clase le permitió tener una vida con ciertas ventajas. Así, la
gran mayoría de ellos habría nacido en entornos urbanos con
poblaciones en algún grado densas, desde un punto de vista racial
pertenecieron a una “minoría blanca” y la formación que tuvieron
señalaba oficios como el sacerdocio, la actividad política, el
quehacer cultural, la vida castrense o la ciencia médica, con lo
Erika Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario político de los imperialistas (México, DF: El Colegio de México; Instituto Mora,
2001), 26.
7
Luis González y González, Obras Completas. Tomo VI La ronda de las
generaciones (México, DF: Clío; El Colegio Nacional, 1997), 17–32.
6

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cual, necesariamente, se infiere que fueron individuos con acceso
a algún tipo de instrucción.
En el mismo sentido, pero centrando sus argumentos en
las ideas y pensamiento de aquellos personajes, Charles Hale
advierte que se trató de liberales mexicanos quienes elaboraron
y difundieron intelectualmente la Reforma. Para el historiador
estadounidense, ilustrados como M. Otero, P. Arriaga, S. Lerdo
de Tejada, M. Ocampo, I. Ramírez y G. Prieto, nacidos entre
los años de 1810 y 1820, ejercieron por lo general la abogacía
y habrían conformado una generación romántica.8 Un par de
aspectos destacan entre los miembros de dicha generación: creer
en el devenir histórico (romanticismo)9 y apelar a la guía de un
Estado rector (liberalismo).10 Para ellos, como parte de una élite
Charles Hale, La transformación del liberalismo en México a fines del siglo XIX (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002), 22.
9
El movimiento romántico se originó y propagó en Europa entre 1760 y
1830 con hondas repercusiones en los campos artístico, filosófico y literario.
Un rasgo que definió al romanticismo fue interesarse y valorar el pasado más
remoto, ya que en él podrían encontrarse logros de otros momentos históricos
(para Occidente, la etapa anterior al cristianismo) así como de otras culturas
(egipcia, china, india). En México, dicha corriente de pensamiento tuvo su
auge entre 1836 y 1867. En ese lapso, contribuyó de forma decisiva a construir y difundir un sentido de pertenencia nacional. Dicha representación de
mexicanidad se manifestó a través de pinturas, dibujos, fotografías, novelas,
poesía, diarios de viaje y, por supuesto, el trabajo de los historiadores. Así,
para los historiadores mexicanos de la época el estudio del pasado era un reencuentro con el origen mediante lo cual elaboraron y difundieron un sentido de
pertenencia.
10
Los planteamientos e ideas liberales durante el siglo XIX se centraron en
otorgar primacía -y en cierta forma exaltar- a los modernos estados nacionales.
México, independizado a principios de esa centuria, en automático entró en
8

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progresista, era necesaria una transformación que implicaba acabar
con ciertas condiciones del Ancien Régime que aún permanecían
(clasificación étnica, desigualdad económica, ausencia de
reconocimiento político). En contraste, sus aspiraciones (república
federal democrática, instituciones representativas, sociedad
secularizada, desarrollo de la libre empresa, salvaguardar los
derechos individuales) apuntaban hacia un modelo que impulsara
la modernización y el progreso en el plano de una ideología
liberal.11 El sustento de tales planteamientos era el liberalismo en
su fase estatista, lo cual suponía que el individuo sólo podía ser
libre dentro de los márgenes del Estado.12
la tesitura: la prioridad era, por tanto, constituir el estado nacional mexicano. La élite entonces activa en los planos intelectual y político reconoció tal
prioridad y se sumó a ello, al organizarse en espacios específicos (sociedades,
clubes, agrupaciones) para desarrollar sus tareas y actividades de forma articulada (literatura, periodismo, opinión pública, programas de gobierno). En esa
intervención estratégica dirigida a propiciar gobernabilidad, los historiadores
desempeñaron un papel relevante ya que con su obra ayudaron a modelar al
ciudadano mexicano al darle a conocer su pasado en un sentido ideográfico.
11
David Brading, Los orígenes del nacionalismo mexicano (México, DF:
Era, 2004), 101.
12
En su forma moderna -en particular durante el siglo XIX-, el Estado fue
una construcción conceptual formalista cuya composición básica era de tres
elementos: soberanía (poder político), población (ciudadanos) y territorio
(espacio geográfico). Lo anterior obedeció al objetivo de constituir una organización coercitiva para ordenar a las sociedades. Jaime del Arenal toma como
ejemplo el derecho, la norma, la ley y la justicia de lo cual el estado mexicano
se apropió hasta tener el monopolio de su “correcta” aplicación. Lo anterior
llama la atención, si se toma en cuenta que durante la etapa colonial se desarrollaron múltiples formas de ordenamientos jurídicos no estatales (indígenas,
religiosos, corporativos, etc.). Dicho “absolutismo jurídico” decimonónico
tuvo como objetivo controlar y modelar las acciones de los individuos en toSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
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�José Fernando Ramírez

En este ambiente, Ramírez tuvo colaboraciones en el plano
político (quizá la más relevante fue en el Congreso Constituyente
de 1842, que derivó en la redacción de unas Bases Orgánicas al
año siguiente). En esos años en los cuales nuestro país experimentó
su más grave crisis al estar en entredicho la viabilidad del Estado
nacional, también formó parte del Consejo de Gobierno (1846)
al lado de otras destacadas figuras como V. Gómez Farías, J.
M. Lafragua, L. de la Rosa y el ya mencionado Otero. Como
ocurrió con aquellas generaciones, fue testigo del conflicto con
Texas, preludio de lo que hasta la fecha se considera la mayor
tragedia para México: la invasión del ejército estadounidense
con el desenlace de la “pérdida” del territorio nacional. Un par
de décadas más tarde, este liberal chihuahuense se decantará
das las esferas de la vida. En cuanto al vínculo entre Estado e historia, Enrique
Florescano señala que la constitución del Estado moderno (suma de todas las
instituciones, autoridad pública suprema y, por tanto, el gran referente), supuso
una confrontación con los diversos grupos, segmentos y estratos al imponer
una uniformidad a través de una legislación general, una administración central y un poder único. En lo que concierne a la escritura de la historia, Florescano destaca la función que tuvo en dicho proceso la elaboración y difusión
de una historia patria que se encargara de justificar, difundir y promover dicha uniformidad. Para la experiencia mexicana de la segunda mitad del siglo
XIX, la obra México a través de los siglos logró abonar en la consecución
de tal objetivo estratégico. Ver: Jaime del Arenal, “El discurso en torno a la
ley: el agotamiento de lo privado como fuente del derecho en el México del
siglo XIX”, en Construcción de la legitimidad política en México, ed. Brian
Connaughton, Carlos Illades, y Sonia Pérez Toledo (México, DF: El Colegio
de Michoacán; Universidad Autónoma Metropolitana; Universidad Nacional
Autónoma de México; El Colegio de México, 2008), 303–22. Enrique Florescano, La función social de la historia (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2021), 88–96.
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por la opción monárquica que representó Maximiliano de
Habsburgo; desesperado por ver a su patria desgarrada, como
otros tantos creyó ver en el Imperio una posibilidad para dominar
el creciente desorden que se dejaba sentir desde la Revolución de
Independencia.13 Establecida la monarquía, llegó a ocupar puestos
de primer orden.14Al derrumbarse el proyecto “conservador”, el
oriundo de Parral se vio orillado al exilio (además de cargar con
el sambenito de “traidor”).15
Con la intención de legitimar su investidura y ganarse adeptos, otros destacados personajes de la época también recibieron cierto tipo de cortesías
por parte del nuevo régimen encabezado por el monarca austriaco. Un caso
documentado es el de José Eleuterio González, hombre de múltiples facetas
que radicó en Monterrey. Carlos Pérez-Maldonado, historiador regiomontano,
reproduce las palabras que El Emperador y Juan Nepomuceno Almonte -Ministro de la Casa Imperial- le dirigieron al doctor González para tal distinción:
Maximiliano, Emperador de México. Queriendo dar una prueba de nuestra
benevolencia a don José Eleuterio González, Catedrático de Medicina del Colegio Civil de Monterrey, le nombramos Oficial de la Orden Imperial de Guadalupe. Dado en el Palacio Nacional de México, el 12 de diciembre de 1865.
Ver: Carlos Pérez-Maldonado, Los Pérez-Maldonado. Genealogía y heráldica
(Monterrey: Imprenta El Regidor, 1963), 93.
14
Pani, Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario político de los
imperialistas, 396–97. Apéndice 2. La autora detalla que antes de 1864 fue
Diputado (1842), integrante de la Junta de Notables (1843), Senador (1846),
Secretario de Relaciones Exteriores (1846-47 y 1851-52), experimentó un primer exilio en tiempos de Santa Anna, formó parte del Consejo de Gobierno
(1856) e integró el Consejo de Estado del Plan de Tacubaya (1857). Entre 1864
y 1866, ocupó los Ministerios de Negocios Extranjeros y de Estado, presidió la
Comisión de Justicia, conformó la Academia Imperial y participó en la redacción del Código Civil del Imperio.
15
Otros intelectuales destacados quedaron en una situación parecida, como
fue el caso de Manuel Larráinzar. Al igual que Ramírez, Larráinzar colaboró
en el II Imperio (en este caso, con la Academia Imperial de Ciencias y Litera13

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�José Fernando Ramírez

Así pues, la trayectoria pública de este abogado tiene la
peculiaridad de haber comenzado en el ocaso del periodo colonial
(Nueva España), para después continuarla -a la par de la constitución
del Estado nacional- en la etapa independiente (México). Otro
punto a destacar es que, con su quehacer desde los planos político
e intelectual, contribuyó al estudio y conocimiento de lo nacional
desde una región del norte de México. Con lo anterior ponemos
énfasis en un par de aspectos: por un lado, que el movimiento
ilustrado arribó a nuestro país de manera “tardía” (esto es, a lo
largo del siglo XIX); por otro, que desde las regiones se generó una
actividad intelectual destacada (y, en ocasiones, poco conocida) de
la cual tenemos testimonio gracias a la obra que dejaron publicada.
Ramírez, historiador
Si tratamos ahora de ubicar al personaje en su faceta de historiador, cabe preguntar qué situación guardaba la escritura de la
historia a lo largo de aquella centuria.
tura). En este marco, el abogado chiapaneco presentó el ensayo Algunas ideas
sobre la historia y maneras de escribir la de México, especialmente la contemporánea, desde la declaración de la Independencia, en 1821, hasta nuestros
días (1865). Se trata de una propuesta integral y vanguardista para el estudio
de la historia nacional presentada en la mencionada institución. Quedará en el
olvido tras la caída de la aventura imperial. Casi veinte años después, Vicente
Riva Palacio tomará al pie de la letra dicho programa para el México a través
de los siglos (versión historiográfica canónica de la facción liberal triunfante).
Por cierto, Ramírez redactó y leyó un discurso para la instalación de la mencionada Academia en aquel 1865. Ver: Ernesto de la Torre Villar, ed., José
Fernando Ramírez. Obras Históricas V. Políantea (México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001), 405–15.
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La profesionalización de la historia como disciplina se
inicia en nuestro país en los años de 1940. Instituciones como la
Universidad Nacional Autónoma de México, la Escuela Nacional
de Antropología e Historia y El Colegio de México comenzaron
entonces a desarrollar proyectos académicos destinados a producir
y difundir conocimiento sobre el pasado.16 Muestra de ello son las
ofertas de licenciaturas y posgrados, multitud de publicaciones
y la organización de eventos donde se discute lo realizado en
dicho oficio. Sin embargo, es necesario advertir que en México
desde mucho tiempo antes se había articulado un ámbito en el
cual prominentes hombres públicos investigaron, escribieron
y publicaron trabajos sobre la cuestión del pasado nacional.17
Los postulados metodológicos empleados en tales propuestas
historiográficas, en particular aquellas ubicadas en la segunda
mitad del siglo XIX, corresponden a la llamada escuela metódica.
El concepto escuela metódica fue acuñado y propuesto
por Gabriel Monod en el primer número de Revue Historique -de
vocación republicana, espíritu liberal y herencia erudita- en 1876.
Álvaro Matute, La teoría de la historia en México (México, DF: Secretaría
de Educación Pública, 1974), 15–29; Guillermo Zermeño, La cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica (México, DF:
Fondo de Cultura Económica, 2001), 166–83. La obra referida de Matute se
encuentra en una nueva edición del Fondo de Cultura Económica (2015), cuyo
periodo va de 1940 a 1968.
17
Como referencia se encuentra: Polémicas y ensayos mexicanos en torno a
la historia, selección y estudio preliminar Juan A. Ortega y Medina, Instituto
de Investigaciones Históricas - Universidad Nacional Autónoma de México,
1970. En 1992 y 2001 se volvió a publicar la obra.
16

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�José Fernando Ramírez

A su vez, Monod estaba inspirado en lo que al respecto se hacía
del otro lado del Rin (L. Ranke, J.-G. Droysen, W. Humboldt,
H. Treitschke, H. Sybel, E. Bernheim). Dosse encuentra en
dicho “editorial-manifiesto” los planteamientos que regirán la
historia científica como se practicó a lo largo de aquella centuria:
“marcha hacia el progreso”, “visión lineal de la historia”, “aporte
de las ciencias auxiliares”, “la historia como ciencia singular” y
“acceder a un conocimiento indirecto”.18
Dicha propuesta “científico-idealista” se encuentra en
su forma más acabada en los postulados de Leopold von Ranke
(1795-1886). El objetivo era “aproximarse a la verdad histórica”
a partir del reconocimiento y trabajo de “fuentes primarias” que
den “exposición rigurosa de los hechos” del pasado. Lo anterior
representa el inicio de la forma moderna del oficio.19 Tales hechos,
François Dosse, La historia. Conceptos y escrituras (Buenos Aires: Nueva
Visión, 2003), 26–36.
19
Juan A. Ortega y Medina, Teoría y crítica de la historiografía científico-idealista alemana (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 1980), 97–98. Además de Ortega y Medina, otros historiadores coinciden en señalar los planteamientos del
pensador alemán como el inicio de una forma científica de estudiar el pasado.
Por ejemplo, G. Zermeño, al argumentar el proceso mediante el cual la historia
consigue su estatus científico en el siglo XIX, toma como punto de partida la
propuesta de Ranke en Alemania que llegaría a México a través del “krausismo
español”. Dicho modelo plantearía acercarse al pasado considerándolo objeto
de estudio e ir al encuentro con los documentos de los archivos. Por su parte,
Peter Novick destaca las innovaciones que aportó el historiador alemán como
los métodos documentales y filológicos, un tratamiento crítico de fuentes o
el desarrollo de seminarios para la formación académica, todo ello delineado
por una “veneración panteísta al Estado” y un “impulso romántico”. Asimis18

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como factores efectivos de sucesos históricos únicos, debían
considerarse en su relación con una experiencia más amplia,
con el todo. Asimismo, la línea metodológica de Ranke tuvo
implicaciones de tipo político-ideológico al considerar a ciertas
instituciones (la Iglesia, el Estado) como imprescindibles para
acceder a la civilización, el progreso y la modernidad.20 Y si la
aspiración era un entorno moderno, civilizado y estable, el estudio
del pasado debía insertarse en dicho proceso. De ahí el objetivo
de desmarcar a la Historia del carácter teológico (providencia),
filosófico (especulación) o literario (ficción) que hasta entonces
la definía.
¿Es posible rastrear tales planteamientos en la
historiografía mexicana de la época? Para abordar el punto,
tomamos dos proyectos culturales de gran relevancia, los cuales
nos sirven de referencia: por un lado, el Diccionario Universal de
Historia y de Geografía, monumento en cuanto a una forma de
mo, François Dosse al estudiar la propuesta de la escuela metódica, pondera
de Alemania la “capacidad de organizar una enseñanza universitaria eficaz”,
cuyo basamento está en la “doctrina cientificista de Ranke”. Ver: Zermeño, La
cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica,
77–110; Peter Novick, Ese noble sueño. La objetividad y la historia profesional norteamericana (México, DF: Instituto Mora, 1997), 39–40; François
Dosse, La historia en migajas. De Annales a la “nueva historia” (México, DF:
Universidad Iberoamericana, 2006), 46–47.
20
Hayden White, Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del
siglo XIX (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001), 170–72. Para
White, este “realismo doctrinario” propuesto por Ranke posee “implicaciones
conservadoras”, ya que el devenir “civilizatorio y moderno” de la humanidad
sólo es posible en el contexto de instituciones como el Estado y la iglesia.
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estudio del tipo erudito y con notable influencia del pensamiento
ilustrado que se publicó entre los años 1853 y 1856; por otro, el
México a través de los siglos, síntesis de la historia nacional por
excelencia, que fuera respaldada por la triunfante facción liberal
entre 1884 y 1889. En lo que respecta al estudio del pasado, ambas
obras destacaron la necesidad de consultar las fuentes primarias
-en especial las oficiales- como una forma de darle solidez a sus
investigaciones. Tal premisa supuso alejarse de nociones como
la de testigo ocular o superar la idea de que el estudio del pasado
se hace desde la literatura; los aspectos mencionados habían
dominado la escritura de la historia desde hacía siglos. En lo
general, se trató de una época en la que se propiciaron los primeros
planteamientos, prolijos y de alto nivel en torno a una actividad
que pretendía encarar y resolver al menos dos preocupaciones
específicas: la intención de posicionar al estudio de la historia
como un ejercicio científico practicándola desde las profesiones
liberales, y la utilidad que de dicho oficio se podía tener según
las coyunturas político-ideológicas de ese momento. La escritura
de la historia tuvo, por tanto, un carácter estratégico -al menos
durante ese lapso- y la obra de prominentes personajes nacionales
es muestra de ello.21
Ahora centrémonos en un rasgo de dicha tradición
historiográfica mexicana: las distintas tendencias cultivadas
Edgar Iván Espinosa Martínez, “En busca de un método: la escritura de la
historia en México, 1853-1889”, Relaciones. Estudios de historia y sociedad,
núm. 123 (2010): 21–58.
21

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�Iván Espinosa

entonces. Según apunta Antonia Pi-Suñer, es posible identificar
“obras históricas monográficas” (donde abordaban sucesos
“recientes” como la intervención francesa y el II Imperio),
el “género biográfico” (con el propósito de difundir la vida y
obra de próceres bajo una estrategia didáctica y misión moral),
las “historias generales” (ya sea a manera de proyecto como
lo desglosó el citado Larráinzar o en trabajos muy elaborados
como los de I. Álvarez, N. de Zamacois, H. H. Bancroft, hasta la
aparición del mencionado México a través de los siglos), “libros
de texto” (Catecismos, Lecciones, Cartillas que en muchas
ocasiones fueron lectura obligatoria en distintos niveles de
enseñanza), “novela histórica” (V. Riva Palacio, M. Payno, G.
Prieto, M. Altamirano), así como los trabajos de tipo documental
y carácter erudito (M. Romero, M. Orozco y Berra).22 Es en esta
última veta donde podría incluirse y estudiarse la obra del autor
en cuestión.
Como ilustrado mexicano del siglo XIX, Ramírez fue un
hombre de múltiples facetas. Su obra -como su quehacer- abarcó
distintos ámbitos (política, estadística, historia). Es el último
punto al que nos interesa acercarnos pues, como otros personajes
notables de la época, valoró y estudió la herencia y tradiciones del
país. Nos guiaremos por la premisa que indicaría la promoción
Antonia Pi-Suñer Llorens, “Introducción”, en Historiografía Mexicana.
Volumen IV. En busca de un discurso integrador de la nación, 1848-1884 (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 2001), 9–30.
22

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�José Fernando Ramírez

de un sentido de pertenencia (identidad nacional) mediante la
elaboración y difusión de sus trabajos como historiador. Para
tal acercamiento, tomamos la estructura expositiva propuesta
por Ernesto de la Torre Villar -conocedor, como pocos, de
aquella centuria- en su edición de las Obras Históricas del autor
chihuahuense: una parte dedicada a la “época prehispánica”, otra
a la “época colonial” y una más a la “época moderna”.
Ahora, ¿cómo afectó su postura político-ideológica en su
brega intelectual? ¿Es posible plantear que este autor difundió
una mexicanidad si apoyó la instauración de un régimen que
-supuestamente- se le impuso a México desde el exterior?
¿Encontraríamos en su obra algún rasgo “conservador”?
La tradición prehispánica
En nuestro país, el estudio científico de las etapas anteriores a
1521 fue un asunto que comenzó a reclamar la atención de eruditos en las últimas décadas de la centuria decimonónica. Sirvan
de referencia los siete tomos de unos Estudios sobre la historia
de América, sus ruinas y sus antigüedades, comparadas con lo
más notable que se conoce del otro continente, en los tiempos
más remotos, y sobre el origen de sus habitantes, del referido M.
Larráinzar publicados entre 1875 y 1878. Otro esfuerzo en esta
misma línea es el tomo primero del México a través de los siglos
(1884-89), cuya autoría se le debe a Alfredo Chavero donde aborda -débilmente- el periodo anterior a la Conquista encabezada por
Hernán Cortés. Es decir, para entonces no existía una tradición
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sólida respaldada con trabajos acuciosos sobre dicha etapa. Así
las cosas, ¿qué atrajo a Ramírez hacia los procesos -hoy diríamos
arqueológicos- del periodo prehispánico?
Un primer esbozo donde nuestro autor externa su
inquietud por este tipo de estudios, quedó pasmado un trabajo
intitulado Antigüedades mexicanas conservadas en el Museo
Nacional de México.23 Ignoramos el año en que fue escrito y/o
publicado, pero si se toma en cuenta que el personaje falleció en
1871, estaríamos ante un catálogo cuya elaboración antecede los
dos ejemplos citados. En dicha descripción, presenta de manera
detallada 42 piezas (destacan “objetos” y “figuras de barro”,
“cilindro de basalto”, “máscara de obsidiana”, “urna cineraria”,
vasos de “piedra y barro”, “silbato de barro cocido”, “hermoso
arco de serpentina”, entre otras cosas).
En el mismo sentido, el intelectual chihuahuense presta
atención al rescate de dos hombres fundamentales para entender la
herencia prehispánica mexicana: Bernardino de Sahagún y Lorenzo
Boturini Benaducci. Respecto al misionero franciscano, pretendió
ampliar y contextualizar la obra Calendario Matlaltzinca24 -de
marcado carácter etnográfico-, encontrada en el acervo del
mencionado Museo Nacional. El abogado no sólo pretendía
difundir dicho trabajo, sino que lo acompañaba con un aporte
(“observaciones” de distinta índole) que le diera “forma definitiva”.
Torre Villar, José Fernando Ramírez. Obras Históricas I. Época Prehispánica, 132–52.
24
Torre Villar, 155–203.
23

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En cuanto al valtellinese, pondera su propuesta cronológica y su
Historia general de la América septentrional;25 no se trata de una
mera relación lineal y continua (antes-después), sino que identifica
estaciones, tiempos, periodos, así como su simbolismo en la
tradición mesoamericana. Lo anterior llevará a Boturini -y, siglos
después, al propio Ramírez-, a interesarse por la historia mexica (en
especial, la Historia chichimeca de F. de Alva Ixtlilxóchitl) anterior
a la invasión europea. No es un dato menor, pues como hombre
público activo en los planos político e intelectual vivió un entorno
de permanente crisis e inestabilidad que impedía la constitución
del Estado, y entonces la única forma de unidad nacional parecía
provenir de identificar (¿o construir?) un pasado común (en este
caso, indígena y rescatado con posterioridad por europeos).
La herencia novohispana
Ignacio Ramírez (1818-1879), uno de los hombres públicos más
destacados de aquella centuria y cuya posición liberal se identifica como “radical”, escribió unas reflexiones bajo el título “La
desespañolización”. En este artículo, publicado por vez primera
en 1865 en La Estrella de Occidente de Ures y donde entró en polémica con el escritor español Emilio Castelar, “El Nigromante”
inicia sus argumentos así:
¡Mueran los gachupines! Fue el primer grito de mi patria: y
en esta fórmula terrible se encuentra la desespañolización de
México. ¿Hay algún mexicano que no haya preferido en su vida
25

Torre Villar, 205–38.

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�Iván Espinosa

esas palabras sacramentales? Yo, uno de los más culpados, debo
al señor Castelar, a quien admiro, una explicación razonada,
sobre por qué, en unión de mis conciudadanos, reniego de la
nación que, creyendo descubrir en la frente de Colón un camino
seguro para robar a los portugueses las Indias orientales,
tropezó con nosotros, y desde entonces se ha complacido en
devorarnos.26

La visceralidad de este Ramírez está en consonancia con la de
aquellos que veían en la gesta de independencia iniciada por “curas-guerrilleros” (primero Hidalgo y después Morelos, incluso
hacen propios preceptos de la Revolución Francesa), el punto de
partida para definir México y, por tanto, lo nacional. Para ellos,
la virgen de Guadalupe, Sigüenza y Góngora, Sor Juana, la arquitectura barroca y todo lo que hiciera reminiscencia a lo colonial,
era motivo de oprobio y -de plano- debía eliminarse. En contraste, la postura y argumentos de nuestro Ramírez -también liberal
como su par mencionado-, resultan atinadamente conciliadores
al ser capaces de reconocer e integrar la herencia del virreinato
novohispano a la conciencia histórica mexicana.
En tal sentido, ¿cómo entender que un liberal le otorgara
algún valor a una etapa considerada por los “radicales” de atraso?,
¿qué relevancia ponderó el intelectual chihuahuense de la historia
colonial desde un ámbito regional específico? Un primer aspecto
para responder a los planteamientos anteriores tiene que ver
Ignacio Ramírez, “La desespañolización”, en La misión del escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, ed. Jorge Ruedas de la Serna (México, DF:
Universidad Nacional Autónoma de México, 1996), 189.
26

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con el rescate y estudio de su obra historiográfica. A partir de
dicho ejercicio, encontramos matices que nos permiten entender
la función social del historiador en México en la segunda mitad
del siglo XIX. Una de las tareas de esa función era -como ya se
planteó- construir un ser nacional capaz de reconocerse en él y de
distinguirse ante el mundo. Este postulado propio del romanticismo
impulsó a nuestro historiador a buscar los orígenes, en este caso,
en los procesos de conquista y colonización de una parte del
septentrión de la Nueva España. Así, cuestiones relativas a la
religión (catolicismo), la lengua (español) y lo étnico (mestizaje)
fraguados durante dicho periodo -en ocasiones a sangre y fuego,
y aun a costa de la destrucción de culturas enteras-, el autor los
identifica y presenta como pilares de ese ser nacional.
Revisemos de forma breve aquellos aspectos que, como
historiador, reclamaron la atención del chihuahuense. Algo
en lo que Ramírez enfocó su atención fue a la obra dejada por
viajeros de los siglos XVI y XVII que se internaron a lo que
configuraba como septentrión novohispano. Particular interés
le despierta Nuño de Guzmán a quien, de entrada, lo pone a la
altura de Hernán Cortés o Pedro de Alvarado; como aquellos dos
conquistadores de la legendaria México-Tenochtitlan, al oriundo
de Castilla le reconoce el coraje de empezar la integración a la
corona española de aquel vasto territorio.27 Si bien sobre la figura
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas
II. Época Colonial (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2001), 149.
27

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de Nuño de Guzmán existe hasta la fecha una “leyenda negra” que
le atribuye todo tipo de crímenes y atrocidades, Ramírez ve en él
a alguien con audacia y valentía, capaz de abrirse paso en tierras
extrañas e inhóspitas. Si Cortés puede considerarse el iniciador
de un proceso histórico que acabó por darle forma a lo que hoy es
México, Nuño de Guzmán hizo lo propio en esta enorme porción
del territorio nacional.
Otros personajes también aparecen en el elenco que el
historiador chihuahuense pareciera querer reivindicar. Así, para
Ramírez los religiosos merecen mención especial, pues si bien
los militares mediante las armas fueron la punta de lanza en las
campañas de conquista, las órdenes mendicantes tuvieron la
ardua tarea de convencer, persuadir a la población nativa hacia
el “verdadero Dios”. Por tanto, nuestro autor rescata la labor de
los padres Martín Pérez en Sinaloa, Horacio Polici en Sonora,
Juan Sedelan en Chihuahua, así como la infatigable incursión
de Kino y Salvatierra por llevar el evangelio a las Californias.28
Llegados a Nueva España hacia 1572, el predominio de los
jesuitas en este extremo geográfico del virreinato muestra que su
trabajo lo hicieron con todo en contra (lejanía de las principales
poblaciones, escasez de recursos económicos, territorios vastos,
geografía desconocida e inhóspita).
Pero el conocimiento y reconocimiento de una tradición
historiográfica por parte de Ramírez no se limitaba a la producción
28

Torre Villar, 245.

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nacional. Y es que en un país que tiene la extraña patología de
victimizarse, se vuelve toda una hazaña encontrar referentes más
allá de nuestros límites (no sólo geográficos). A nuestro historiador
chihuahuense (que no provinciano), activo en los planos político e
intelectual, le tocó experimentar el caos que para México fue todo
aquel siglo, cuya invasión del ejército estadounidense supuso el
punto más crucial de aquellas crisis crónicas.
Por lo anterior, es de destacar la ponderación que hace de
la obra de William Hickling Prescott. Estadounidense nativo de
Nueva Inglaterra (es decir, yankee), este historiador devino en
hispanista erudito y es su versión de The History of the conquest
of México la que escudriña. Publicada en medio de los conflictos
entre ambos países de cara a un conflicto que los redefinirá,
Ramírez alaba la solidez documental y un uso impecable de las
fuentes.29 Y como buen publicista (esto es, polemista) de su tiempo,
el nativo de Parral señala lo que considera “errores” respecto a la
“verdad histórica” (en particular, cuando estaría por repetirse un
episodio parecido: la dominación extranjera en México).
Otro asunto que indagó Ramírez, concerniente al
septentrión novohispano, tiene un rasgo más bien etnológico y
es el relativo a las lenguas alguna vez habladas por la población
nativa de la parte noroeste del territorio nacional. En especial,
presenta datos e información que encontró en el Archivo General
de la Nación sobre Sinaloa, Sonora, Nuevo México y California
29

Torre Villar, 227.

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cuya datación la ubica entre los siglos XVI y XVIII.30 Al leer
el rescate de dichas fuentes, me recuerda los esfuerzos de B.
de Sahagún y F. X. Clavigero quienes, en momentos distintos,
pero con preocupaciones parecidas, rescataron parte de la cultura
indígena que, en cierto modo, fue el presagio de una emancipación
espiritual e intelectual novohispana.
Reconocer el valor histórico y cultural del virreinato, así
como su impacto en la construcción del México republicano y
liberal, tiene para la escritura de la historia implicaciones de tipo
metodológico. En el caso de la propuesta historiográfica que nos
ocupa, nuestro personaje se muestra como un historiador moderno
al emplear el sentido de perspectiva: es decir, abordó ese pasado
de forma indirecta, lo que significa que reconstruyó desde su
presente (siglo XIX) la distancia temporal que lo separaba de su
objeto de estudio (siglos XVI-XVIII), mediante la búsqueda y
uso de distintos tipos de datos e información.
El siglo XIX (o cómo lidiar con el presente)
Para México, dicho periodo supuso un tránsito: abandonar las
condiciones de una herencia colonial y constituir las instituciones
de un Estado nacional moderno. El quehacer de nuestro personaje, tanto en el plano político como intelectual, es parte de ese ambiente. En tal sentido, fueron dos sucesos los que calaron hondo
en este liberal moderado y tienen que ver con las dos invasiones
30

Torre Villar, 275.

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que el país padeció en aquella centuria: la del ejército estadounidense entre 1846 y 1847, así como la del francés de 1862 a 1866.
Como sabemos, el desenlace de tales experiencias fue distinto;
mientras la primera acabó en una derrota que puso en entredicho
la viabilidad del máximo objetivo mencionado, la segunda, por
coyuntura si se quiere, terminó con un saldo que hasta la fecha se
considera favorable y positivo.
Desde el punto de vista de la escritura de la historia, ¿cómo
afectaron tales acontecimientos y cómo pueden ser identificados
en la historiografía mexicana de entonces? Para ello, tomamos la
premisa de Antonia Pi-Suñer, quien plantea:
Creemos que, desde el punto de vista de la historiografía, en
1867 se volvió a repetir en cierta manera lo que había sucedido
en 1848. Si bien en aquel año la derrota y la pérdida de más de
la mitad del territorio había trastocado al país y en cambio en
1867 se había logrado vencer al invasor, en ambas ocasiones la
intervención extranjera fue un acicate para la reafirmación del
nacionalismo. Entonces como ahora se hizo evidente que cabía
insistir en aquello que hacía de México una nación. Se quiso
mostrar que no sólo se compartía un ámbito geográfico común,
sino también un pasado histórico y unas tradiciones culturales de
las que se tenía que estar orgulloso. Se hizo un esfuerzo magno
para dar a conocer la geografía de nuestro país, retratar paisajes,
rehabilitar costumbres, tipos populares, etc. A la vez, el rescate
de nuestro devenir histórico se convirtió en una labor de primera
importancia, buscándose un discurso que articulase el pasado en
su conjunto y diese sentido al presente. En pocas palabras, se
estaba en busca de un discurso integrador de la nación.31
31

Antonia Pi-Suñer Llorens, “La generación de Vicente Riva Palacio y el

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Ramírez, como parte de aquellas generaciones de mexicanos
que vivieron y padecieron la dominación extranjera, echó
mano de su lucidez y de su vena de escritor para reflexionar
sobre lo que consideró una tragedia. Así, entre junio de 1846 y
septiembre de 1847, este abogado dejó por escrito sus impresiones diarias ciertamente angustiosas y cargadas de incertidumbre; desconfianza, desesperación, llamamientos políticos,
desorganización militar, levantamientos ante una autoridad incapaz de imponerse y hacer frente al invasor, son desglosados,
no sin pena y dolor, por el nativo de Parral.32 Los apuntamientos México durante su guerra con los Estados Unidos, resultan
un ejercicio cuyo impulso lo compartieron todas las personas
que habitaban el territorio nacional: ahora qué pasará con México. Otros trabajos colectivos también se hicieron y circularon entonces como los Apuntes para la historia de la guerra
entre México y los Estados Unidos, colaborando -entre otros-,
J. M. Iglesias, I. Ramírez, G. Prieto y M. Payno. Tras semejante colapso, el país pudo haberse fragmentado, dividido, dejado
de existir para configurar nuevos entes. Sin embargo y pese
al terrible final, México sobrevivió, no sin problemas, a esos
años aciagos.
quehacer historiográfico”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales,
núm. 35 (1996): 89.
32
Ernesto de la Torre Villar, ed., José Fernando Ramírez. Obras Históricas
III. Época Moderna (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 19–170.
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�José Fernando Ramírez

Ramírez ya no vivirá para ver a su país recuperado, con
relativa estabilidad y orden. Con la caída, quizá deba decirse
derrumbe, de la aventura imperial, el otrora distinguido ministro
se verá forzado al exilio del que ya no regresará con vida.
Esa aventura imperial también sirvió de acicate al hombre
público del que nos ocupamos. Tal vez sea necesario señalar
que, hasta la fecha, dicha etapa es considerada como una de las
páginas más oprobiosas de la historia nacional. En una centuria
caracterizada por la anarquía, la amenaza de potencias extranjeras,
el desmembramiento geográfico, las penurias económicas, los
desgarros provocados por las luchas intestinas y la aparición
de caudillos, la idea de un monarca europeo para que lleve las
riendas del maltrecho país sugería, para muchos, la posibilidad
apaciguar a una nación que parecía no decidirse a nacer.
Ya se mencionó la colaboración de don José Fernando
en el Segundo Imperio y viene a cuento advertir, a manera de
analogía, que si como liberal supo valorar la herencia virreinal,
sin dejar dicha condición político-ideológica, aceptó sumarse al
proyecto monárquico. En tal sentido, como “imperialista”, si vale
el término, de primera mano redactó unas Memorias para servir
a la historia del Segundo Imperio Mexicano.
Desde el “Plan del autor”, este abogado liberal inicia con
el siguiente argumento: “No quiero escribir la historia del Imperio,
ni justificar la administración imperial. Tampoco es mi intento
hacer inculpaciones constituyéndome en acusador. Francamente y
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�Iván Espinosa

sin ambages, me declaro defensor”.33 Lo dicho, como otras tantas
personalidades de aquel tiempo, Ramírez admite -sin empachohaber visto en el régimen encabezado por el emperador Habsburgo
una posibilidad de orden. Continúa con lo que denomina “Intentos”,
y expone: “Llamar la atención de mis compatriotas sobre ciertas
verdades: por eso hay digresiones de que pido excusas. Quiero
verdaderamente conseguir lo que el autor desea querer. Poca
esperanza de producir efecto: los órganos interesados y enemigos
son numerosos, europeos y yo en México sospechoso de parcialidad.
Dicen tu boca ladra. Ladremos y júzguese”.34
De manera adusta, el chihuahuense pone en claro su
situación al haber quedado en el bando derrotado (por tanto,
ubicado como “villano” y “traidor”). Así, este “vende patria”,
según la historiografía oficialista, trata en estas líneas de explicar
su actuar y, de hecho, el proyecto imperialista (por lo demás,
de acusada tendencia liberal al pretender adoptar las Leyes
de Reforma). Visto desde tal ángulo, el caso de Ramírez en lo
particular y del Segundo Imperio en general, son ejemplo -¿acaso
víctimas?- de las antinomias y contradicciones crónicas entre la
élite política e intelectual mexicana a lo largo del siglo XIX.35
Torre Villar, 183.
Torre Villar, 183.
35
Elías José Palti, “Lucas Alamán y la involución política del pueblo mexicano. ¿Las ideas conservadoras en ‘fuera de lugar’?”, en Conservadurismo y
derechas en la historia de México, Tomo I, ed. Erika Pani (México, DF: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010),
301.
33
34

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

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�José Fernando Ramírez

En esa línea argumentativa, nuestro autor retoma la
interpretación historiográfica de Alamán (símbolo del ala
conservadora durante la primera mitad de aquella centuria), para
quien la “anomalía histórica” de México fue la Independencia y su
intención de romper con la tradición novohispana. La pretensión de
dar la espalda a la cultura y costumbres como herencias implantadas
desde hacía más de trescientos años (entre ellas un gobierno
monárquico), “desnaturalizó” el devenir histórico de la nación a
lo largo de aquel siglo. No es gratuito, entonces, que un abogado
de postura liberal (en este caso, moderada) pida a sus compatriotas
“entender”, no sin escepticismo, las razones de sus actos.
Consideraciones finales
José Fernando Ramírez, activo en los planos intelectual y político desarrolló una veta particularmente acuciosa como historiador
(E. de la Torre Villar lo ubica como “bibliófilo, anticuario e historiógrafo”). Inmerso en el romanticismo (que devino en el rescate,
estudio y difusión de la cultura nacional) y en el liberalismo (esfuerzos dirigidos a constituir el Estado mexicano) de su tiempo,
entendió, como otros de aquellas generaciones, que los asuntos
de la cultura y la política debían complementarse para lograr el
objetivo máximo: la constitución del Estado moderno.
En tal sentido, destacan un par de aspectos en la obra
abordada de nuestro personaje: por una parte, le otorgó un lugar
de primer orden a la herencia precolombina (en este caso, a partir
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

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�Iván Espinosa

de la búsqueda y recopilación de la obra de autores clave de
la tradición novohispana); por otra, la organización de datos e
información sobre procesos relativos a lo que hoy identificamos
como el territorio noroeste nacional (en este caso, las actuales
entidades de Sinaloa, Sonora, así como los territorios de las
Californias). Por tanto, nos encontramos ante un profesionista
liberal que, desde una región del país aportó con su labor, tanto
a la administración pública como con sus investigaciones, a la
viabilidad y concreción del Estado nacional.
Lo anterior contrasta, como se señaló, con la etapa
profesional del oficio en México, cuya principal justificación
es construir conocimiento. Dicho planteamiento supone que la
disciplina logra su fin en sí misma (ya no es necesario exaltar a la
Patria o apelar al Estado para conseguir tal propósito). En contraste,
las generaciones de historiadores mexicanos (identificados en
ocasiones como “reputados literatos”) durante, prácticamente
todo el siglo XIX, asumieron su labor de forma estratégica como
parte de algo que consideraron un “objetivo supremo”: constituir
el Estado nacional en un país, ya se mencionó, convulsionado.
Por tanto, para ellos la Historia no era un fin, sino un medio
necesario y preciso para contribuir al logro de dicha meta. Así,
para nosotros el Estado mexicano, imperfecto si se quiere, en
ocasiones inoperante, es algo dado, ya sea contemplado como un
territorio delimitado, como un ente político o como la suma de
instituciones (legislativas, judiciales, educativas, electorales, de
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

�José Fernando Ramírez

seguridad pública, de seguridad social, etc.) que regulan nuestra
vida diaria. En contraparte, ahora es necesario recordar que, para
aquellos hombres públicos de la entonces nueva nación, el Estado
fue algo que debieron constituir ante una multitud de amenazas
propiciadas desde el interior (luchas intestinas, guerras civiles,
caudillismos, desastre económico) y otras de origen externo
(dominación extranjera, invasiones).36
Asimismo, es relevante señalar que en la vasta zona que
quedó definida como norte de México a partir de 1848, otros
hombres públicos también contribuyeron con su quehacer a forjar
una cultura mexicana. Como referencia, mencionemos los casos de
José Eleuterio González (1813-1888) en Nuevo León, Esteban L.
Portillo (1860-1897) en Coahuila y Alejandro Prieto (1841-1921)
en Tamaulipas; si bien pertenecieron a distintas generaciones y
estuvieron activos en distintos momentos, su obra queda como
testimonio, y como objeto de estudio, para acercarnos a una época
en la cual la prioridad fue México. Sin embargo, dichos trabajos
también son evidencia de que esa apuesta impostergable por lo
Ruedas de la Serna, “Presentación”, 7 y 8. El autor plantea respecto a la
intensa y prolija producción escrita e impresa de aquel siglo -de la cual la
Historia formaba parte-, lo siguiente: “En conjunto, sin embargo, prueban que
la actividad literaria del siglo pasado estuvo acompañada de una amplia reflexión, o podríamos decir “autorreflexión”, de quienes ejercieron el oficio de
escritor y contribuyeron a darle una especial dimensión entre las actividades
humanas, mayormente resaltando su utilidad y su importancia para mejorar
a la sociedad, depurar sus costumbres, robustecer la moral pública, revalorar
nuestro patrimonio geográfico y cultural, afirmar nuestra identidad y, con todo
ello, fortalecer la conciencia nacional”.
36

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�Iván Espinosa

nacional también se llevó a cabo desde las distintas regiones que
integran nuestro país.
Un apunte final relacionado con el epígrafe de O´Gorman:
efectivamente, aquellos ilustrados mexicanos amaron la “verdad”
en sus múltiples expresiones (tanto en la ciencia como en el arte).
Pero esa verdad no resultó algo dado o acabado: la construyeron.
En el caso que nos ocupó, Ramírez la construyó a partir de la
recolección de ciertos datos e información, una buena pluma
propia de un escritor destacado y algo quizá menos tangible pero
igual de importante: su compromiso hacia un país que parecía irse
de las manos.
Referencias
Arenal, Jaime del. “El discurso en torno a la ley: el agotamiento
de lo privado como fuente del derecho en el México del
siglo XIX”. En Construcción de la legitimidad política
en México, editado por Brian Connaughton, Carlos Illadez, y Sonia Pérez Toledo. México, DF: El Colegio de
Michoacán; Universidad Autónoma Metropolitana; Universidad Nacional Autónoma de México; El Colegio de
México, 2008.
Brading, David. Los orígenes del nacionalismo mexicano. México, DF: Era, 2004.
Dosse, François. La historia. Conceptos y escrituras. Buenos
Aires: Nueva Visión, 2003.
Dosse, François. La historia en migajas. De Annales a la “nueva
historia”. México, DF: Universidad Iberoamericana, 2006.
Espinosa Martínez, Edgar Iván. “En busca de un método: la escritura de la historia en México, 1853-1889”. RelacioSillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

275

�José Fernando Ramírez

nes. Estudios de historia y sociedad, núm. 123 (2010):
21–58.
Florescano, Enrique. La función social de la historia. México,
DF: Fondo de Cultura Económica, 2021.
González y González, Luis. Obras Completas. Tomo VI La ronda
de las generaciones. México, DF: Clío; El Colegio Nacional, 1997.
Hale, Charles. La transformación del liberalismo en México a
fines del siglo XIX. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002.
Matute, Álvaro. La teoría de la historia en México. México, DF:
Secretaría de Educación Pública, 1974.
Novick, Peter. Ese noble sueño. La objetividad y la historia profesional norteamericana. México, DF: Instituto Mora, 1997.
Ortega y Medina, Juan A. Teoría y crítica de la historiografía
científico-idealista alemana. México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México - Instituto de Investigaciones Históricas, 1980.
Palti, Elías José. “Lucas Alamán y la involución política del pueblo mexicano. ¿Las ideas conservadoras en ‘fuera de lugar’?” En Conservadurismo y derechas en la historia de
México, Tomo I, editado por Erika Pani, 300–323. México, DF: Fondo de Cultura Económica; Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, 2010.
Palti, Elías José. La nación como problema. Los historiadores y
la “cuestión nacional”. Buenos Aires: Fondo de Cultura
Económica, 2009.
Palti, Elías José. La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio
sobre las formas del discurso político). México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005.
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

276

�Iván Espinosa

Pani, Erika. Para mexicanizar el Segundo Imperio. El imaginario
político de los imperialistas. México, DF: El Colegio de
México; Instituto Mora, 2001.
Pérez-Maldonado, Carlos. Los Pérez-Maldonado. Genealogía y
heráldica. Monterrey: Imprenta El Regidor, 1963.
Pi-Suñer Llorens, Antonia. “La generación de Vicente Riva
Palacio y el quehacer historiográfico”. Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 35 (1996):
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Pi-Suñer Llorens, Antonia. “Introducción”. En Historiografía
Mexicana. Volumen IV. En busca de un discurso integrador de la nación, 1848-1884. México, DF: Universidad
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Ramírez, Ignacio. “La desespañolización”. En La misión del escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, editado por Jorge Ruedas de la Serna. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996.
Ruedas de la Serna, Jorge. “Presentación”. En La misión del escritor. Ensayos mexicanos del siglo XIX, editado por Jorge
Ruedas de la Serna. México, DF: Universidad Nacional
Autónoma de México, 1996.
Sepúlveda, César. “José Fernando Ramírez. Estancia y muerte
en Bonn, 1867-1871”. Secuencia. Revista de Historia y
Ciencias Sociales, núm. 8 (1987): 24–41.
Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas III. Época Moderna. México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001.
Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas II. Época Colonial. México, DF: Universidad
Nacional Autónoma de México, 2001.
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

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�José Fernando Ramírez

Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas V. Políantea. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.
Torre Villar, Ernesto de la, ed. José Fernando Ramírez. Obras
Históricas I. Época Prehispánica. México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2001.
White, Hayden. Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001.
Zermeño, Guillermo. La cultura moderna de la historia. Una
aproximación teórica e historiográfica. México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2001.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-6

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�Conservación, digitalización y difusión del acervo
Hemerográficos históricos de la Capilla Alfonsina
Biblioteca Universitaria
Oscar Abraham Rodríguez Castillo
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0003-3040-7840

En 2007 el Sistema Integral de Bibliotecas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (SIBUANL), consciente del valor histórico y patrimonial de sus acervos bibliográficos y documentales
(los más antiguos datan del siglo XVI), comenzó el proyecto Colección Digital UANL. Éste consistió básicamente en la digitalización de libros y publicaciones periódicas anteriores a 1916,
junto con los trabajos científicos y de divulgación (revistas, tesis,
libros) producidos en el seno de la universidad, en aras de garantizar su conservación y facilitar su consulta. Posteriormente,
dichos acervos -en su mayoría- se pusieron a disposición de la
comunidad universitaria y público en general en un portal web
del mismo nombre.
El proyecto de digitalización, en sus diferentes etapas,
incluyó acervos bajo resguardo de la Capilla Alfonsina Biblioteca
Universitaria (CABU). En la primera, se digitalizaron libros
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

�Conservación, digitalización y difusión

anteriores a 1907, así como tesis de maestría y doctorado y libros
editados por la UANL -8,943 títulos en total- que posteriormente
fueron agregados a la Colección Digital. La segunda etapa
contempló la digitalización de 26,195 libros y 7,890 publicaciones
periódicas, que pertenecieran en vida al regiomontano universal,
Alfonso Reyes Ochoa. Entre las joyas bibliográficas de este
fondo, disponible por intranet en las instalaciones de la biblioteca,
tenemos el Libro della arte della guerra, de Nicolás Maquiavelo,
impreso en Florencia en 1529; el Manual de confessores y
penitentes, de Martín de Azpilcueta, impreso en Salamanca en
1556, por mencionar algunos.
La tercera y cuarta etapa del proyecto abarcan las
publicaciones periódicas y libros anteriores a 1916 que, en
conjunto, suman 1,838 títulos, y más de 20 mil fascículos, que
por diferentes circunstancias aún no están disponibles en la
Colección Digital UANL.
Gracias a ello hemos podido brindar acceso a dichos
materiales en formato digital, resguardando los originales en un
espacio con las condiciones óptimas para su conservación. La
digitalización ha sido benéfica especialmente para los periódicos
del siglo XIX y principios del XX, que tienen una alta demanda
por parte de estudiantes e investigadores, pero dada su fragilidad
constitutiva se había tomado la decisión de restringir su consulta
en físico con la finalidad de ralentizar su deterioro.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-7

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�Óscar Rodríguez

Es precisamente del acervo Hemerográficos históricos,
como decidimos catalogarlos con base en su temporalidad y el
contexto de su publicación, a los que me referiré en las siguientes
líneas, centrándome principalmente en tres cosas: la cantidad
de títulos que lo integran, su importancia para comprender
diferentes periodos de la historia regional y nacional, y del sitio
web Hemeroteca Digital UANL, que albergará estos materiales,
el cual ya se encuentra disponible en la dirección web https://
hemerotecadigital.uanl.mx/ desde

finales del 2021.

Siguiendo el orden propuesto, comienzo por el primer
punto. El acervo Hemerográficos Históricos está conformado por
411 títulos y 12,496 fascículos, procedentes de diferentes salas
y fondos de la biblioteca: Carlos Pérez Maldonado, Fernando
Díaz Ramírez, Ricardo Covarrubias, Fondo Nuevo León, Fondo
Historia y Fondo Hemeroteca.
Cabe aclarar que los ejemplares físicos siguen resguardados
en sus respectivas salas –aunque en reserva, es decir, no se
prestan–, por lo que el acervo al que hacemos mención consiste
en su versión digital. Asimismo, el sitio web estará dividido en
fondos, respetando la procedencia de los materiales.
La temporalidad se extiende de 1803 hasta 1926, siendo la
Gazeta de México la publicación más antigua (1803-1809); en el extremo
opuesto está L’abc: Semanario humorístico y de caricaturas (1926). La
mayor parte fueron impresas en Nuevo León, aunque también las hay
de la Ciudad de México, Querétaro, España y Francia, entre otros.
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�Conservación, digitalización y difusión

Ahora bien, dependiendo del tipo de investigación, el
número de fascículos tendrá menor o mayor relevancia. Así, entre
los títulos que tuvieron una circulación constante podemos señalar
El Mundo Ilustrado (1894-1914), con 894 fascículos; La Voz de
Nuevo León (1888-1908), con 866; La Defensa del Pueblo (18841892) con 741; La Gazeta Constitucional de Nuevo León (18261835), con 451; y El Diario del Imperio (1865-1866), con 421.
La temática de las publicaciones es diversa. Por ejemplo,
títulos especializados como El Escolar Médico, El Economista
Mexicano y El Agricultor; literarios, La Revista de Monterrey
y La Tertulia; políticos, El Ahuizote: Semanario político de
caricaturas y El Radical: diario político de la tarde; informativos,
El Monitor: diario de la mañana y Monterrey News; religiosos, La
Luz: Periódico religioso de literatura, ciencias, artes y anuncios
y Liceo Católico de Ntra. Sra. de Guadalupe y S. Luis Gonzaga.
Lo dicho hasta aquí, y con ello paso al segundo punto,
muestra las distintas líneas de investigación que pueden
desarrollarse con base en este acervo. Claro está, esto se viene
haciendo desde tiempo atrás, ya que estudiantes e investigadores
han visto en las publicaciones periódicas una veta de inestimable
valor para sus trabajos académicos. Tal es el caso de Imprenta,
economía y cultura en el noreste de México: la empresa editorial
de Desiderio Lagrange, 1874-1887, del historiador Felipe
Bárcenas García; e Historia social del cine en Monterrey durante
el Porfiriato y la Revolución mexicana (1898-1927), de Kassandra
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�Óscar Rodríguez

D. Sifuentes. Ambos historiadores apoyaron sus investigaciones
en el acervo Hemerográficos históricos, y gracias a su talento
y calidad de sus obras obtuvieron el premio de Investigación
Histórica Israel Cavazos Garza 2016 y 2018, respectivamente.
Asimismo, el departamento de Edición de CABU ha
aprovechado la riqueza de este acervo para montar exposiciones
sobre imprentas, revistas literarias e ilustradores, etcétera. La
más reciente lleva por nombre Ilustradores Mexicanos de la
Literatura. Finales del siglo XIX-principios del XX. En ésta
se aborda el trabajo de artistas como Julio Ruelas, Roberto
Montenegro y Jorge Enciso, entre otros, que plasmaron su talento
gráfico en libros y revistas de esa época.
Por otro lado, algunas de estas publicaciones documentan
periodos importantes de la historia de México. Diario del Imperio
(1865-1866), por ejemplo, se imprimió durante la II Intervención
francesa, y fue el medio de comunicación oficial del emperador
Maximiliano de Habsburgo. Por su parte, Redención: Diario
Anti-reyista, liberal y de combate circuló durante las elecciones
estatales de 1903. Su nombre revela que no todo era miel sobre
hojuelas para el general Bernardo Reyes, gobernador del estado
de Nuevo León entre los años de 1885 y 1909, sino que había
voces disidentes que exigían la renovación de los cargos públicos
de elección popular.
En pocas palabras, para quienes estudian el siglo XIX y
principios del XX, Hemerográficos históricos de CABU es una
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�Conservación, digitalización y difusión

fuente riquísima de información en la que se pueden sustentar
investigaciones de diferente índole. Por consiguiente, estamos
seguros que el proyecto Hemeroteca Digital UANL será bien
recibido por la comunidad académica nacional e internacional.
Es importante señalar que la idea de crear un repositorio
virtual comenzó a finales de 2019, pero la contingencia sanitaria
derivada de la pandemia de SARS-CoV-2, aceleró las cosas. El
cierre de Ciudad Universitaria acrecentó la necesidad de subir a la
red el material digitalizado, libre de derechos de autor, para que la
actividad académica de la comunidad universitaria no se detuviera.
Esto no hubiese sido posible sin la iniciativa de la
maestra Leticia Garza Moreno, jefa de servicios al público y el
respaldo y gestiones del doctor José Javier Villarreal, director
de la biblioteca, así como la buena disposición del director de la
Dirección de Tecnologías de Información (DTI), Mario Alberto
González de León, y el coordinador de Sistemas de Bibliotecas
UANL, Dagoberto Salas.
Es así como ambas dependencias pusimos manos a la
obra. El personal de servicios al público y procesos técnicos nos
dimos a la tarea de elaborar registros por ejemplar y optimizar
el material digitalizado, agregando el reconocimiento óptico de
caracteres y comprimiendo su tamaño sin menguar su calidad.
Al mismo tiempo, DTI construyó el repositorio virtual, dándole
un diseño amigable e incorporando diferentes criterios de
búsqueda para facilitar la navegación. Es importante señalar que
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�Óscar Rodríguez

el repositorio será de libre acceso, sin necesidad de registrarse
o crear una cuenta. Asimismo, todas las publicaciones podrán
descargarse en una resolución aceptable de manera totalmente
gratuita y sin limitaciones.
Adicionalmente, la Hemeroteca Digital UANL pondrá
a disposición y en los mismos términos mencionados, 1,433
libros anteriores a 1916, y las publicaciones periódicas del
Fondo Universitario, memoria histórica de nuestra máxima casa
de estudios. Este último fondo cuenta con 209 títulos y 4,269
fascículos. Su temporalidad se extiende desde su fundación en
1931 hasta 2015. Entre las publicaciones a las que podrán acceder
los usuarios están Vida Universitaria, Humanitas, Armas y Letras,
y Ciencia, entre otras.
De tal manera que la comunidad universitaria y
público general podrán navegar entre 1,844 diferentes títulos.
Considerando la gran variedad de títulos disponibles, estamos
seguros que la Hemeroteca Digital UANL rápidamente estará
entre las preferidas de estudiantes y académicos de las Ciencias
Sociales y Humanidades, colocándose entre las más importantes
del país.

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�Reseñas

Sergio Padilla Moreno. La Iglesia posconciliar en
México. Claves para una comprensión. Guadalajara:
Sistema Universitario Jesuita, Fideicomiso Fernando
Bustos Barrena SJ, Cuadernos de Fe y Cultura,
Serie Realidad Religiosa, 2018, 51 pp.
ISBN: 978-607-8616-34-3
La historiografía sobre la Iglesia mexicana posconciliar se remonta a la obra de Edward Larry Mayer Delappe. En 1977, este
historiador defendió, en la Universidad Nacional Autónoma de
México, su tesis de maestría titulada La política social de la Iglesia católica en México a partir del Concilio Vaticano II, 19641974, obra paradigmática, que luego de más de cuatro décadas,
mantiene vigente sus planteamientos esenciales. La principal
aportación de Mayer consistió en trazar las que, desde su punto
de vista, han sido las tres principales corrientes del catolicismo
posconciliar: reformismo (que acepta el Concilio con ciertas reticencias), progresismo (que valora al Concilio como base para
combatir la desigualdad, la pobreza y la opresión) e integrismo
(que decididamente rechaza el Concilio).
Pues bien, el libro recientemente publicado por el maestro
Sergio Padilla Moreno, profesor del Departamento de Formación
Humana del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
286
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�Reseñas

Occidente (ITESO), viene a contribuir a la discusión abierta por
Mayer, acerca de cuáles son las principales tendencias pastorales
e ideológicas que la Iglesia mexicana ha develado tras la clausura
del Concilio Vaticano II. La Iglesia posconciliar en México.
Claves para una comprensión es un ensayo que busca poner sobre
la mesa elementos para una interpretación sobre la actividad y
discurso eclesial durante la segunda mitad del siglo XX. Padilla
es Maestro en Política y Gestión Pública (por la propia ITESO),
por lo que no sorprende que su trabajo considere como aspectos
fundamentales la participación política de la Iglesia y su relación
histórica con el Estado. Consecuentemente, los ejes rectores del
ensayo son preguntas que tienen que ver con el lugar que la Iglesia
ha ocupado en el proceso democratizador del país, entre ellas:
“¿Qué fuerzas o tendencias dentro de la Iglesia se han constituido
como actores políticos, ya sea como cooperadoras del régimen o
como opositoras del mismo? ¿Será la Iglesia factor determinante
o no en el complejo proceso de consolidación democrática del
país?” (pp. 9-10).
La obra está dividida en dos grandes apartados. En el
primero de ellos, titulado “La Iglesia y el contexto político social
en México”, Padilla se dedica a esbozar la historia del catolicismo
en México desde la época novohispana hasta la década de 1960,
para posteriormente mostrar las implicaciones que el Concilio
tuvo en la vida de la Iglesia. En esta última parte, el autor se enfoca
exclusivamente en los contenidos de la constitución pastoral
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�Reseñas

Gaudium et Spes, por ser este el documento conciliar que renovó
la doctrina social católica, y que redefinió la relación de la Iglesia
con el mundo contemporáneo. Para Padilla, el hecho de que la
Gaudium et Spes haya planteado que la Iglesia tiene libertad de
opinar sobre asuntos políticos cuando la dignidad de las personas
se encuentra amenazada, supone “una clara afirmación y toma de
postura de la Iglesia como actor político” (p. 16).
El segundo apartado, titulado “Modelos de Iglesia
posconciliar en México”, inicia con un cuestionamiento hacia
la imagen simplista de homogeneidad del catolicismo, pues el
autor explica que en realidad convergen en su interior diversas
tendencias y fuerzas, como resultado del contraste entre dos
dimensiones de la Iglesia: la carismática y la institucional. En
este punto, y luego de repasar brevemente las conceptualizaciones
propuestas por el jesuita Héctor Acuña y por el historiador
Roberto Blancarte, Padilla se atreve a postular una tipología
propia. Según el autor, tres han sido los modelos eclesiales que
han caracterizado al catolicismo mexicano desde por lo menos
1968: la Iglesia centrada en la institución y la doctrina oficial, la
Iglesia centrada en el carisma y la praxis, y la Iglesia centrada en
el culto y la doctrina moral.
Padilla establece que el primer modelo enfatiza la
estructura jerárquica de la Iglesia, así como su autoridad para
enseñar e interpretar la revelación divina, por lo que su acción
pastoral estaría encaminada a perpetuar el clericalismo, es decir,
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�Reseñas

la subordinación de los feligreses ante el clero y ante el magisterio
de la Iglesia. Por otro lado, el segundo modelo estaría inspirado
en la Gaudium et Spes, así como en las primeras vicisitudes del
Consejo Episcopal Latinoamericano por aplicar el Concilio en
el continente, y se caracteriza por mostrarse comprometido con
las causas sociales “como los derechos humanos, el acercamiento
a las culturas indígenas, las cuestiones ecológicas y el diálogo
interreligioso e intercultural” (p. 34). Su acción pastoral, contrario
al primer modelo, resalta la importancia de los laicos, y su esencia
se encuentra en la llamada opción preferencial por los pobres. Por
último, el autor identifica un tercer modelo, que tiene que ver
con el modo en que muchos creyentes se interrelacionan con la
Iglesia: con gran presencia en el culto y en las asociaciones de
laicos, pero con relativa autonomía de la jerarquía eclesiástica.
La relevancia de este tipología consiste en que no se ciñe
exclusivamente al criterio de las formas en que la Iglesia interactúa
con el poder civil (como la propuesta clásica de Blancarte), sino
que se sustenta en la diversidad de aspectos que constituyen
la religión católica, y en la manera desigual en que éstos son
subrayados por los distintos agentes que la integran. Otro de
los méritos del autor, es haber correlacionado las tendencias del
episcopado mexicano con las líneas de los pontífices en turno,
pues Padilla plantea que Juan Pablo II y Benedicto XVI en cierto
sentido favorecieron el primer modelo eclesial, lo que se habría
traducido en retrocesos importantes con respecto a los avances
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�Reseñas

del Concilio. El autor concluye con una concisa reflexión acerca
del impacto que el pontificado del papa Francisco podría tener a
futuro en la Iglesia mexicana, institución que está atravesando por
una etapa de crisis. Para muestra, Padilla retoma los resultados del
censo del 2010, que reveló que el 83.9% de la población mexicana
es católica, un descenso con respecto a mediciones anteriores (el
censo del 2020, al que no tuvo acceso entonces el autor, muestra
un decrecimiento aún más dramático, al arrojar que del total de la
población del país, el 77.7% profesa el catolicismo).
En definitiva, La Iglesia posconciliar en México es una
aportación que deberá ser tomada en cuenta por los estudiosos
del catolicismo contemporáneo pues, se esté o no de acuerdo con
su propuesta conceptual, es indudable que ésta ha sido expuesta
en forma ordenada y coherente, entrelazando características,
fundamentos y líneas de acción. Asimismo, la obra cumple con el
objetivo de llevar a los lectores a reflexionar sobre el devenir del
catolicismo mexicano durante el último medio siglo, y sobre sus
perspectivas para los años posteriores.
Emilio Machuca Vega
Universidad Complutense de Madrid
orcid.org/0000-0002-9994-388X

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-8

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Imre Szeman. On Petrocultures. Globalization,
Culture, and Energy. Morgantown: West
Virginia University Press, 2019, 298 pp.
ISBN: 978-1-946684-87-5
En medio del cada vez más alarmante calentamiento global, el
agotamiento de las reservas de energías fósiles y la inminente necesidad de una transición energética menos dañina con
el medio ambiente, científicos sociales –principalmente canadienses– han desarrollado las Energy Humanities, una corriente de estudio que propone analizar los paradigmas energéticos
desde la perspectiva de lo cultural, lo político y lo estético.1
Como parte de estas investigaciones, se ha acuñado el concepto “petrocultura” para señalar que la sociedad moderna está
condicionada psicológica y materialmente por el uso de energías fósiles, específicamente, por el petróleo. Aunado a ello,
este concepto también se utiliza para referirse a las narrativas,
representaciones y significados que se han hecho sobre este
hidrocarburo.2
Imre Szeman y Dominic Boyer, Energy Humanities. An Anthology (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2017).
2
Sheena Wilson, Imre Szeman, y Adam Carlson, “On Petrocultures: Or,
Why We Need to Understand Oil to Understand Everything Else”, en Petrocultures. Oil, Politics and Cultures, ed. Sheena Wilson, Imre Szeman, y
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-9

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On Petrocultures. Globalization, Culture, and Energy,
justamente pertenece a este campo de estudio. Es una obra
que reúne doce ensayos que parten de la premisa de que el
mundo moderno está moldeado por el uso de combustibles
fósiles, lo que obliga a pensar en una teoría crítica de los
energéticos que sea capaz de analizar las posibilidades y
límites sociales que éstos generan. De esta manera, el libro
aborda nuestras relaciones con los paradigmas energéticos y
con el capitalismo actual vistas desde lo cultural, lo político y
los temas ambientales.
El autor de la obra, Imre Szeman, es nada menos que uno de
los académicos que llevan la batuta en estudios de petroculturas.
Es investigador de temas culturales, filosóficos y ambientales en
la Universidad de Waterloo, además de ser teórico de las Energy
Humanities y cofundador del grupo de estudios Petrocultures
Research Group. Para una mejor explicación de los temas que
trata el libro, los menciono agrupándolos en lo que identifico
como los cuatro ejes vertebrales de la obra:
a. Estudios sobre globalización: la posibilidad de que cada
nación pueda generar un metacomentario o respuesta
crítica ante la globalización (capítulo 1); la idea de que
las humanidades estudien las profundas transformaciones
Adam Carlson (Montreal: McGill-Queen’s University Press, 2017), 1–19.;
Petrocultures Research Group, After Oil, Edmonton, University of Alberta,
2016, 9-10, 17.
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culturales que sobrevinieron en el mundo globalizado
(capítulo 2); el papel de los estudios literarios en este
contexto global (capítulo 3).
b. Cultura e ideología en el capitalismo neoliberal: la
reinterpretación que teóricos del capitalismo han hecho
del concepto “creatividad” para presentar a este modo de
producción no como un sistema de explotación, sino como
el sistema que ofrece la “oportunidad” para que toda persona
sobresalga gracias a sus capacidades individuales (capítulo
5); la defensa de la figura del “emprendedor” como nuevo
sujeto del capitalismo y que se erige como idea que legitima
los valores neoliberales, el desmantelamiento de programas
sociales y el entendimiento de la pobreza como un “fracaso
personal” (capítulo 9).
c. Petrocultura: el estudio del petróleo considerando que
en torno a él hemos articulado relaciones políticas,
económicas, ambientales y culturales (capítulo 8); los
vínculos entre la literatura y la energía, toda vez que en la
modernidad toda cultura es petrocultura (capítulo 10); las
interpretaciones que han rodeado la política de oleoductos
en Canadá, mismos que tienen una importancia que
rebasa el simple transporte de combustible (capítulo 11);
políticas de infraestructura analizadas considerando las
múltiples variantes y consecuencias según la región en la
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que se desarrollan, y entendiendo por región un abanico de
características físicas, ambientales, políticas y culturales
(capítulo 12).
d. El futuro sin combustibles fósiles: la expectativa de un
aotamiento de energías fósiles y cómo ello ha incentivado
la planeación de nuevos futuros geopolíticos, futuros
tecnológicos para búsqueda de nuevas energías, y futuros
apocalípticos en términos ambientales (capítulo 4);
representaciones fílmicas sobre el petróleo y potenciadoras
de nuevas narrativas sobre el futuro y sobre este energético
(capítulo 6); la forma en que algunos documentales han
mostrado el problema del petróleo y las posibles soluciones
a éste, y poniendo de relieve la contradicción entre, por
un lado, el conocimiento de los problemas sociales y
ambientales, y por el otro, la falta de acciones determinantes
para atender dichos problemas (capítulo 7).
Ahora bien, las perspectivas de lo político, lo económico y lo ambiental suelen estar presentes en los análisis que las ciencias sociales
han hecho sobre el capitalismo actual y los energéticos, pero poco
se ha utilizado la perspectiva cultural para estudiar estos temas. En
este sentido, destaco que Szeman invite a ocuparnos de los impactos
culturales de estos procesos: ver los efectos de la globalización en
la cultura y desentrañar el proyecto ideológico del neoliberalismo,
mismo que es capaz no solo de difundir sus valores, sino lograr que
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éstos sean interiorizados hasta el punto de ser defendidos incluso por
los más afectados por la economía neoliberal.
Empero, considero que los principales temas a destacar
en este libro son la conceptualización sobre petroculturas y el
análisis de lo que será la transición energética que sustituya a
las energías fósiles. Szeman hace un llamado a estudiar las
culturas del petróleo de manera que entendamos las formas en
que los paradigmas energéticos también han influido en nuestra
imaginación social y nuestras expresiones culturales y artísticas
(pp. 221, 227-228).1 Se trata de comprender que el petróleo no
solo alimenta los motores e industrias, también ha moldeado
ideologías y conceptos clave del mundo moderno, tales como
“libertad”, “movilidad” o “crecimiento” (p. 175). No es fortuito
que Szeman ponga énfasis en el libro Carbon Democracy:
Political Power in the Age of Oil (Nueva York, Verso, 2011)
de Timothy Mitchell, por ser una obra obligada para entender
que por encima de la política dictando el manejo de la industria
energética, es el paradigma energético el que determina formas
más complejas de ordenamientos geopolíticos.
Si entendemos esto –deja ver Szeman– podremos
vislumbrar que las transiciones energéticas que necesitamos van
más allá que solo pensar en energía solar y campos eólicos, pues
una vez que no haya energías fósiles también se verán afectadas las
Sobre la relación entre los energéticos y el arte, una obra importante es: Barry Lord, Art &amp; Energy. How Culture Changes (Washington: American Alliance of Museums, 2014).
1

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relaciones políticas, económicas, sociales y culturales vinculadas
a estos energéticos (pp. 195-196, 221).
Ahora bien, el libro de Szeman enfoca su análisis en
el contexto petrolero de Canadá, lo que en realidad no genera
sorpresa alguna dado que el autor es un académico canadiense.
Sin embargo, me parece que la obra bien pudo incluir reflexiones
sobre otros casos continentales, específicamente, sobre México y
Venezuela, países donde el petróleo ha sido determinante en sus
respectivas trayectorias históricas contemporáneas.
Esta debilidad, no obstante, puede ser una fortaleza para
los científicos sociales latinoamericanos, para quienes libros
como este abren un abanico de posibilidades para desarrollar
los temas de las Energy Humanities y sobre petroculturas en
nuestros contextos. Pensando en el caso mexicano, el momento
es adecuado: no solo contamos con una importante historia en
relación con el petróleo, también estamos en un presente donde
se debate sobre si debemos adoptar nuevas energías o seguir
apostando por los energéticos fósiles. En este contexto, es
preciso analizar cómo hemos pensado el petróleo; qué relaciones
políticas y culturales hemos articulado con este energético;
cuáles son las narrativas, valores y hábitos que hemos formado
a su alrededor; o de qué manera el petróleo ha tenido cabida
tanto en la cultura nacionalista como en las culturas regionales
de zonas petroleras. Esto solo por mencionar algunas líneas de
estudio.
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Cabe mencionar que así como Szeman explora la
petrocultura en la literatura y el cine, el caso mexicano también
permite iniciarse en estos estudios, toda vez que contamos con
cintas sobre el tema petrolero, aunque quizá no tantas como obras
literarias, ya que el petróleo ha inspirado todo un género literario
no exento de denuncias y menciones a problemáticas sociales,
políticas y ambientales.2
Asimismo, es preciso que las ciencias sociales
latinoamericanas tomen lugar en las discusiones sobre cómo
será la futura transición energética y cómo ésta albergará nuevas
narrativas sobre los energéticos, nuevos ordenamientos políticos
y económicos, otros hábitos y valores, así como una renovada
ética sobre el uso y acceso a los energéticos.
En suma, para mí el mayor valor de On Petrocultures.
Globalization, Culture, and Energy es su invitación a incursionar
en este nuevo campo de estudio sobre las estructuras culturales y
políticas del pasado y presente de las energías fósiles y las formas
en que éstas cambiarán o serán reemplazadas en un futuro donde
habrá nuevos paradigmas energéticos.
Omar Fabián González Salinas
El Colegio de México
orcid.org/0000-0002-0709-6645

Para el estudio de la literatura mexicana sobre el petróleo, véase: Edith
Negrín, Letras sobre un dios mineral. El petróleo mexicano en la narrativa
(Ciudad de México: El Colegio de México; Universidad Nacional Autónoma
de México - Instituto de Investigaciones Filológicas, 2017).
2

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Lucía Núñez. El género en la ley penal: crítica
feminista de la ilusión punitiva. México: Universidad
Nacional Autónoma de México, Centro de
Investigaciones y Estudios de Género, 2021, 210 pp.
ISBN: 978-607-30-4474-5.
https://doi.org/10.22201/CIEG.9786073044745E.2021

En algunos sectores de la sociedad se tiene la idea de que, por
tener leyes como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una
Vida Libre de Violencia, o por contar con programas como “Puerta Violeta”, las condiciones patrimoniales, educativas, laborales
y sociales de las mujeres mexicanas han mejorado significativamente. No obstante, el alza de casos de violencia en los hogares
producto del confinamiento en meses recientes, las noticias sobre
la venta de niñas en Guerrero y la desaparición diaria de mujeres a lo largo del territorio nacional, prueban todo lo contario.
Por esto, hoy resulta más que necesario promover la reflexión
acerca de estos problemas desde distintos ángulos, incluyendo el
académico. El libro de Lucía Núñez, El género en la ley penal:
crítica feminista de la ilusión punitiva, contribuye sin duda a esta
urgente preocupación.
Lucía Núñez es doctora en Ciencias Sociales por la
Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, en
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la línea de investigación mujer y relaciones de género, maestra
en Criminología y licenciada en Derecho. Actualmente es
investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género
de la UNAM.3 Su labor académica está motivada por su interés
en la teoría crítica jurídico-penal, los derechos humanos, los
feminismos, los feminismos jurídicos, la criminología crítica y la
victimología de corte crítico, todos estos aspectos abordados por
igual para conveniencia del marco teórico de este libro. Por otro
lado, no debe olvidarse que constantemente las investigadoras
y teóricas del feminismo encuentran especial afinidad entre
su labor pública como activistas y su vida académica. Debe
mencionarse, pues, la colaboración constante de Núñez en el
proyecto editorial “Red Feminismo(s) Cultura y Poder, Diálogos
desde el Sur”, así como su posicionamiento político ante los
innatismos de la sociedad y sus instituciones, sobre todo en
aquellos temas de materia jurídica. Según las integrantes de la
Red, estas tareas se vuelven imperativas dada “la vigencia de las
prácticas intelectuales cuyo principio y fin es la transformación
social, a las que consideramos inseparables de una perspectiva
descolonizadora en la academia.”4
De alguna forma, esta misma preocupación es indicada
en el prólogo del libro, a cargo de la jurista Tamar Pitch, quien
“Currículum Vitae Académico”, Lucía Núñez, consultado el 4 de octubre
de 2021, https://lucianunez.mx/cv-academico/.
4
“Sobre nosotras”, Red Feminismos, Cultura y Poder, consultado el 4 de
octubre de 2021, https://feminismosculturaypoder.net/nosotras/.
3

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nos introduce al debate sobre la parcialidad y politización -la
postura política- de trabajos académicos. En un contexto donde el
feminismo jurídico toma fuerza, se han señalado contundentemente
los sesgos por sexo, clase y racialización5 que se manifiestan en
nuestro derecho penal. No obstante, según la crítica de Núñez, el
feminismo jurídico “cree poder usar el derecho, y en general el
sistema de justicia penal, para contrarrestar el daño y la violencia
que sufren las mujeres en una sociedad machista y patriarcal”
(en palabras de Pitch, p. 8). En este sentido, surge una tensión
entre reconocer los sesgos del derecho penal y las desigualdades
que refleja, y la necesidad de utilizarlo para combatirlas. Sobre
esto, comenta Pitch: “Naturalmente, no se puede prescindir de
la justicia y del derecho penal, pero, […] este derecho debe
ser mínimo. Y, con respecto a los sujetos sobre quienes no se
construyó el derecho penal (las mujeres, principalmente, pero no
solo ellas…), la precaución en su uso debe ser máxima” (p. 9).
Para comenzar a abordar este complejo problema, el libro
de Núñez parte de las siguientes preguntas: ¿qué es realmente
el sistema penal?, y ¿cómo opera este sistema en la realidad?,
mismas que aborda desde el método de la criminología crítica. En
el análisis de las circunstancias históricas que rodearon la creación
de las leyes, la autora encuentra esencial extender las herramientas
Entendiendo esta última como “un conjunto de prácticas de producción e
inscripción corporal de marcas o estigmas derivados del sistema colonial europeo.” Stuart Hall, “What Is This ‘Black’ in Black Popular Culture?”, Social
Justice 20, núm. 1/2 (1993): 104–14.
5

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para el análisis del discurso penal, ya que no basta la mera crítica
al sexismo. Para esto, recurre al “uso de la categoría analítica de
género […] para conocer y postular la función del discurso penal
en la interpelación de sujetos de género” (p. 12). A partir de ese
análisis, señala que en el texto de la ley aparecen coordenadas
de subjetivación de género, que no son otra cosa más que “ejes
discursivos de comportamientos [...] en la visión heteronormativa
y binaria de la ley”. El resultado de la investigación a partir de
esta idea, dice la autora, “plantea que el discurso de la ley penal no
solo expresa, sino que también reproduce, las desigualdades” (p.
12). De aquí se desprende la necesidad de poner en consideración
las estrategias del “feminismo punitivo”, para ver en qué medida
éste contribuye a la búsqueda de justicia o refuerza esa violencia.
La propuesta de Núñez, en esa línea, es el minimalismo
penal. Para esto sus pilares teóricos se remiten a Teresa de
Lauretis, con la función del discurso penal y los sujetos de
género; Alessandro Baratta, entre la crítica del género y la crítica
del derecho penal, y Carol Smart, con la premisa de que la ley
produce género. De esta manera, los primeros capítulos versan
sobre el “Género y discurso del derecho”, tanto sexista como
ideológico. También aborda “El género en la construcción de los
sujetos delincuentes”, con distintas críticas al labelling approach.
Después de la crítica e introducción de conceptos básicos, es el
turno de capítulos como “La criminalización de género. Delitos
sexuales” y “Honor, sexo y sexualidad en el delito”, éstos últimos
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diferentes a los anteriores porque en ellos radica el análisis y la
aplicación de la propuesta de estudio, además de un listado de
aquellos que se conocen como violación, rapto, estupro, adulterio,
por una parte; así como aborto, homicidio y lesiones, duelo,
feminicidio y prostitución, por otra. Puede decirse que el libro en
sí es un análisis historiográfico, pues en toda su extensión Núñez
aboga por el estudio histórico de la construcción de estos términos
jurídicos, así como de las leyes y sentencias que encasillan a las
mujeres como víctimas o victimarias en relación con sus cuerpos,
sexualidad y/o compañeros varones.
En su conclusión, Núñez reitera que la ley penal reproduce
las coordenadas de subjetivación de género, y que
de ahí proviene su función como tecnología de género que reproduce los emplazamientos del Hombre y de la Mujer. Esto
se debe también a la función de la ley penal como habilitadora
del sistema punitivo y medio de control para asegurar la reproducción de un sistema social en donde radica justamente
la desigualdad no solo de clase, sino también de género, entre
otras. [...], aunque se estén produciendo modificaciones en los
comportamientos tradicionales de hombres y mujeres, en tanto
no se alcance suficiente influencia en el poder político, el Estado no conocerá ni admitirá los fenómenos sociales reales de
una sociedad que cambia (p. 200).

Con esto, la autora evidencia que el derecho puede reflejar cambios y exigencias sociales, pero manteniéndose dentro de los parámetros de lo establecido. La solución, comenta Núñez, no es
sencilla, y aunque “hay que asumir, en el mejor de los casos, la
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�Reseñas

debilidad o insuficiencia de la vía reformadora en el marco de la
ley penal”, esto no implica que se tenga que “renunciar a estrategias que busquen cambios en el sistema punitivo imperante” (pp.
200-201).
En efecto, me parece que debe considerarse que hay familias
y víctimas que entienden la justicia como tradicionalmente se ha
impartido, con castigos severos y condenas largas, y que están
convencidas de que sólo así se compensarán los daños. En ese
sentido, podríamos decir que el feminismo jurídico responde a
situaciones críticas, apremiantes e inmediatas. Cynthia Galicia,
maestra en Estudios de Género por El Colegio de México y
feminista jurídica, sostiene que este activismo es útil pues
“le damos al patriarcado donde más le duele, en el Sistema
Judicial.”1 Dicho de otra forma, el feminismo jurídico ha velado
por responder a las condiciones materiales y simbólicas de las
injusticias en el Estado y Derecho mexicanos.
Por último, vale la pena señalar algo verdaderamente
llamativo sobre los trabajos de teorización y denuncia hechos por
académicas y activistas como Núñez. Esto es, que pareciera ser
la única problemática social donde, de forma deliberada, se pasan
por alto las capacidades y esfuerzos de las propias expertas. Basta
con analizar las leyes mal orientadas, los recortes presupuestales
a las pocas organizaciones y espacios de protección, la constante
Cynthia Galicia, “Derechos Humanos de las mujeres. Feminismo jurídico:
El activismo de las abogadas”, (curso, Museo de Memoria y Tolerancia, Centro Educativo Truper, 2021).
1

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desinformación por los medios de comunicación y la incisiva
opinión pública sobre la violencia, la autonomía de los cuerpos de
las mujeres, su educación, etc. El trabajo de Núñez es clave para
comprender muchos de esos debates actuales -y pasados- sobre
el derecho punitivo y las propuestas desde el feminismo hacia la
verdadera emancipación de mujeres sometidas a opresiones por
sexo, clase y/o racialización. Al mismo tiempo, presenta ventanas
de oportunidad para estudios interdisciplinarios que continúen
trabajando en esa línea crítica, y que esperemos que pronto nos
sigan ofreciendo análisis tan fructíferos como el de esta autora.
Abril Ameyal Loyola Nuño
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0002-2537-7942

Bibliografía
Galicia, Cynthia. “Derechos Humanos de las mujeres. Feminismo jurídico: El activismo de las abogadas”. Curso, Museo
de Memoria y Tolerancia, Centro Educativo Truper, 2021.
Hall, Stuart. What Is This ‘Black’ in Black Popular Culture? Social Justice 20, no. 1/2 (51-52) (1993): 104–14.
Núñez, Lucía. “Curriculum Vitae Académico”. Consultado el 4
de octubre de 2021. https://lucianunez.mx/cv-academico/
Red Feminismos, Cultura y Poder. “Sobre nosotras”. Consultado el
4 de octubre de 2021. https://feminismosculturaypoder.net/nosotras/

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�La práctica farmacéutica en Monterrey 1852-1970: origen, regulación, profesionalización e integración
Mauricio González Álvarez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-6925-8817

Tesis de Licenciatura

Desde el inicio de la historia se tiene conciencia de que el cuidado
de la salud es importante para cada persona. Con el inicio de los
primeros chamanes, o inclusive con el método de deducción de Hipócrates, la experimentación por saber por qué el cuerpo sufre de
anomalías con el inmutable cambio del clima y del ambiente, ha sido
una constante interrogación en toda las culturas y civilizaciones.
Uno de los cambios más importantes ocurriría durante el
siglo XVII, con las bases de la higiene pública, promovida por
los países europeos para mejorar la salud de sus ciudadanos,
preocupados por la aparición de enfermedades o epidemias. Con
el apoyo del Estado, se creó “La Policía Médica” como un cuerpo
de inspectores de sanidad para promover los buenos valores de
higiene en la población, así como para controlar el trabajo de los
médicos. Esta fue considerada de suma importancia, incluso en
nuestro contexto nacional y estatal, que basaron sus propias leyes
en los organismos europeos de ese tiempo.
305
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

�La práctica farmacéutica

En México, desde la colonia, hubo fuertes problemas en el
control de la medicina. Si bien con la creación del “protomedicato”
se logró algo de estabilidad en el oficio del médico, los problemas
de enfermedades y epidemias siguieron en la sociedad durante
mucho tiempo. Sería durante el transcurso del siglo XIX cuando
comenzó una renovación en la medicina y en los remedios que se
preparaban en las boticas o droguerías.
Los problemas que persistían en todo el país también
eran comunes en esta región. Hasta principios del siglo XIX, es
incuestionable el aporte del doctor José Eleuterio González a la
medicina en el estado. Esto fue un precedente para las próximas
gestiones de gobernadores, quienes se preocupaban por el tema
de la salud estatal, creando nuevas leyes para mejorar el oficio del
médico, y como consecuencia para mejorar la vida común de los
ciudadanos.
Por ello, se establecieron las “Juntas de Sanidad”,
como un órgano administrativo para prevenir de enfermedades
a la población, y para dar disposiciones reglamentarias para
mercados, boticas, construcciones, panteones, etc. Con el paso
del tiempo se creó un “Consejo de Salubridad”, que, siguiendo
la teoría europea, creó las leyes para la venta de remedios,
incluyendo las instrucciones con los pasos a seguir para que las
personas pudieran fungir como médicos, boticarios, parteras,
además de los reglamentos de la Escuela de Medicina tanto para
sus maestros como alumnos.
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306

�Mauricio González

Lamentablemente, hacia principios del siglo XX, cerró la
escuela de medicina debido a las disputas federales y estatales
sobre cuál de estas instituciones debía de dirigirla. Décadas
después, gracias a los esfuerzos de los médicos en el estado,
se establecieron diferentes escuelas para los oficios de médico,
farmacéutico y partera.
Por último, hay que destacar la formación de las empresas
farmacéuticas de la región, principalmente del caso de la familia
Benavides, que aprovechando los acontecimientos nacionales a
principios del siglo XX y su conexión comercial con la frontera
de Estados Unidos, logró acrecentar su negocio familiar de venta
de medicinas y convertirlo en una cadena de boticas en el estado
de Nuevo León, que, con el paso de los años, lograría convertirse
en una cadena de farmacias en el noreste de México.
Con ello, en la primera mitad del siglo XX la cadena de
Farmacias Benavides, debido a la gran inversión económica de
diferentes productos en sus tiendas, logró obtener el carácter
de una empresa farmacéutica, obteniendo contratos exclusivos
con empresas extranjeras, ganando prestigio como una de las
compañías más importantes de México.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-11

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�El Elefante de acero frente a la crisis de los setenta:
el fin de Fundidora Monterrey como empresa privada y
su transición a paraestatal (1970-1979)
Abelardo Gerardo Guajardo Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-8348-5872

Tesis de Licenciatura

El fin de Fundidora como empresa privada durante la crisis de
la década de los setenta, se debió a una serie de desacertadas decisiones financieras por parte de los empresarios de la compañía, así como a la actuación de los obreros, que lejos de ayudar,
complicaron aún más la situación económica de la empresa. El
choque del gobierno de Echeverría con el empresariado mexicano había vuelto más difícil la situación, y cuando el gobierno de
López Portillo tomó la compañía en 1977, no se tomaron todas
las medidas necesarias para resolver los problemas, dando como
resultado el cierre definitivo de Fundidora en 1986.
El objetivo de esta tesis es analizar las decisiones tomadas
por los altos directivos de Fundidora, los obreros y el gobierno
mexicano durante las dificultades presentadas a lo largo de las
crisis de la década de los setenta. De forma particular, en esta
investigación se busca exponer las tendencias que llevaron al
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

308

�Abelardo Guajardo

endeudamiento de Fundidora en las décadas anteriores de 1970;
mostrar la desmoralización de la clase obrera durante esos
mismos años y cómo esto afectó negativamente al rendimiento
de la siderúrgica, y finalmente, identificar las razones por las que
el gobierno mexicano no pudo tomar de manera adecuada las
riendas de Fundidora.
Los archivos consultados para la realización de la tesis
fueron el Archivo Histórico Fundidora Monterrey y el Archivo
Digital de la Fototeca Nuevo León. El primero es relevante por
tratarse del repositorio documental de nuestro objeto de estudio,
y de él se obtuvo la mayoría de la información; el segundo fue
importante porque ahí se encuentra la historia fotográfica de
Fundidora, la cual complementa a los archivos documentales.
Tras el descalabro económico que vivió Fundidora en
1970, por el bloqueo del Cerro de Mercado, en 1972 empezaron
los preparativos para el Tercer Plan de Expansión, entrando el
gobierno mexicano y un grupo de industrias japonesas como
accionistas. Por su parte, los obreros de la Sección 67, tras el fatal
accidente de noviembre de 1971, sacaron a los charros en 1972 y
el ambiente laboral se volvió tenso.
En 1976, tras la devaluación del peso y por la enorme
deuda contraída en dólares, a los ejecutivos se les hizo imposible
pagar la deuda, pero el gobierno salió al rescate apoyando a
Fundidora a condición de que se volviera el accionista principal
de ésta, convirtiéndose en 1977 en el dueño de la empresa. El
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

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�El Elefante de acero

gobierno encontró que tenía algunos departamentos rezagados
frente a otros modernos, así como unos obreros radicalizados que
realizaban huelgas constantemente pero que llegaron a superar
los récords de producción.
También encontraron que parte de la maquinaria instalada
durante el Tercer Plan tenía errores de diseño que impedían que ésta
y el resto de la fábrica pudieran llegar a su máximo de capacidad,
ocasionando como resultado que los niveles de producción fueran
menores y que, sumado a los intereses de las deudas por pagar,
los dirigentes de la Fundidora llegaran a la conclusión, a fines de
1979, de que la empresa estaba condenada a descapitalizarse y
frenar su crecimiento.
En conclusión, los Prieto llevaron a Fundidora, en aras
de que se mantuviera actualizada, a un proceso de constante
endeudamiento millonario que llegó a su crisis en 1976, teniendo
la empresa que ser salvada por el gobierno mexicano un año
después. Éste se encontró con una Fundidora cuyo Tercer Plan
no había dado los resultados esperados y con unos trabajadores
radicalizados que, a pesar de todo, lograban aumentar los niveles
de producción, pero no al nivel suficiente para que la empresa
pudiera pagar sus deudas.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-12

310

�La Ilustración silenciosa: Implicaciones sociales de los
esfuerzos para el logro del carácter público de la educación en Monterrey 1824-1848
Claudia Melissa Rodríguez Rodríguez
Universidad Autónoma de Nuevo León
orcid.org/0000-0001-9365-1459

Tesis de Licenciatura

La investigación aborda la institucionalización de las escuelas de
primeras letras en la ciudad de Monterrey durante los primeros
años de la independencia de México, cuando estas escuelas destinadas a toda la población nacional se expandieron de manera distinta en cada región, de acuerdo con su capital económico y con
el contexto social existente después de la guerra. La delimitación
temporal culmina en los primeros años de la década de 1840, con
la llegada del sistema lancasteriano al estado de Nuevo León. Si
bien, geográficamente el área estudiada es Monterrey, se presenta
también el inicio de la educación de primeras letras gratuita en
todo el estado de Nuevo León.
Se estudian cuatro participantes del funcionamiento
y crecimiento de las escuelas de primeras letras en la ciudad:
ayuntamiento, maestros, niños y tutores. Se buscó rastrear los
basamentos históricos de esta cultura de la escolaridad, es decir,
311
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

�La Ilustración silenciosa

el que nos parezca tan normal y normativo ir a la escuela. Este
trabajo, asimismo, abarca la actuación y percepción de los
regiomontanos hacia la entonces nueva educación pública, sobre
todo de aquellos que eran objeto de estos esfuerzos: los niños
que pretendían ser educados, involucrando a los otros actores
que pueden brindar información como los maestros, los tutores y
desde luego el estado.
Se demostró que tanto maestros, tutores y alumnos –los
niños– fueron actores receptivos del cambio educativo, porque
no tomaron un papel de liderazgo o iniciativa en las acciones
a llevar a cabo, sino que acataron lo decidido y dictado por el
Ayuntamiento/Estado y fueron congratulados o castigados
conforme a su actuar. Los “buenos ciudadanos”, o integrantes
del Ayuntamiento, y propietarios que aportaron a los ingresos
del estado, fueron los únicos participantes interpretados como
activos. Además, se explica la importancia que estos ciudadanos
otorgaban a difundir la educación hacia los menos favorecidos:
no tenían fines idealistas o nacionalistas, sino que lo hacían para
controlar a la población en términos de vagancia, criminalidad y
desobediencia de la servidumbre.
La línea de investigación que se siguió es la historia social
de la educación. Los recursos consultados fueron el Archivo
General del Estado de Nuevo León, especialmente el Fondo
Estados de Escuelas; el Archivo Histórico Municipal de Monterrey,
principalmente la Gaceta Constitucional, y el Archivo Histórico
Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

312

�Melissa Rodríguez

del H. Congreso del Estado. Al interpretar los documentos
históricos y tratar de explicar las posturas de los participantes
activos o receptivos de la institucionalización de la educación, se
ha recurrido a filósofos del siglo XIX como Jovellanos, Anastasio
Bustamante e incluso Jeremy Bentham, siendo el utilitarismo, la
Modernidad, la Ilustración y el liberalismo conceptos políticofilosóficos que han tratado de involucrarse cuidadosamente en el
análisis de las acciones tomadas en la región para el desarrollo del
sistema educativo.

Sillares, vol. 1, núm. 2, 2022
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares1.2-13

313

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                    <text>�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/
La relación fronteriza desde la institucionalidad
indígena: los ayllarewe mapuche del Reino de
Chile en los siglos XVI y XVII
The borderland relationship from the indigenous
institutionality: the Mapuche ayllarewe of the
Kingdom of Chile in the 16th and 17th Centuries
Francis Goicovich
Universidad de Chile, Santiago, Chile
orcid.org/0000-0002-3507-3002
Recibido: 17 de marzo de 2022
Aceptado: 16 de mayo de 2022
Publicado: 1 de julio de 2022

Editor: José Eugenio Lazo Freymann. Universidad Autónoma
de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey,
Nuevo León, México.
Copyright: © 2022, Goicovich, Francis. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons
Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted
use, distribution, and reproduction in any medium, provided the
original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

�Dossier
Las naciones indias en las fronteras de la América
Hispánica, siglos XVI-XVIII
Introducción. Naciones indias, fronteras y
territorialidades
The Indian Nations on the Borderlands of the Hispanic Americas, 16th-18th centuries
Introduction. Indian Nations, Borderlands and Territorialities
Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez

Centro de Investigación y Docencia Económicas
Álvaro Obregón, México
orcid.org/0000-0002-8042-2136

El dossier Las naciones indias en la América Hispánica, siglos
XVI-XVIII aborda las fronteras que se delimitaron en la América
de los siglos XVI al XVIII. Por un lado, las naciones indias, por el
otro, los reinos americanos. De esta manera los boçalos, pisones,
mapuches y guayupes tuvieron algo en común: compartieron
frontera con la Monarquía Hispánica, así fuera en el Septentrión
con el Reino de Nueva España y el Nuevo Reino de León, o en el
área Meridional con el Reino de Chile y el Nuevo Reino de Granada.
15
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18

�Naciones indias, fronteras y territorialidades

Sin embargo, estas fronteras fueron únicas por la diversidad de
sus territorialidades donde se describen sierras, llanuras, selvas,
precordilleras y costas. Ambos grupos compartieron un territorio,
el cual tuvo expansiones, contracciones y estabilidades, pero todo
dependió de los mecanismos e intereses particulares. En algunos
casos la reducción al mundo sedentario fue la opción más viable;
en otros, la reducción no se consolidó por la injerencia de terceros
partidos antagonistas al cristianismo; para otros, la resistencia a
las encomiendas dio un giro al tipo de relaciones en las fronteras
y una resistencia a la esclavitud; y en casos particulares, las
relaciones en frontera fortalecieron instituciones que sirvieron de
contrapeso.
La importancia de estos cuatros trabajos responde al
replanteamiento de una nueva historia de las naciones indias.
Con esto me refiero a que los indios pasen a ser los principales
actores en la historia, no descartando los estudios de encomiendas
o misiones, pero yendo un poco más allá de estos. Los autores
muestran sus objetos de estudio desde diferentes perspectivas
enriqueciendo la historia de cada nación y sus parcialidades.
También es necesario aclarar que una de las finalidades es que
un público, tanto especializado como general, vea las diferencias
y similitudes entre las fronteras indio-hispánicas, debido a que
cada territorialidad india se desenvolvió de distinta manera en
el tiempo. Un ejemplo de ello es cómo emplearon el concepto
de “caribe”, cuando en otras fronteras fue el de “chichimeca”.
El discurso utilizado por los hispánicos respondió a la necesidad
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18
16

�Jofrak Rodríguez

de una expansión justificada a través de la guerra y la toma de
presas, hecho que sucedió en diversas fronteras de la Monarquía
Hispánica, pero que no fue una realidad tajante; otros casos
dejan en claro cómo las naciones hacen uso de la diplomacia, se
reducen al mundo hispánico y se vuelven vasallos del Rey, con
sus respectivos deberes y beneficios. Por lo anterior, se pueden
identificar tres partidos: primero, el que acepta la reducción
al mundo cristiano; segundo, el que se mantiene autónomo y
con todo tipo de relaciones en la frontera; y tercero, el que se
encuentra en guerra ante la expansión de la órbita hispánica. Este
primer ejercicio intelectual sobre las naciones viene a abrir un
camino en el estudio de las sociedades indias en algunas regiones
como el Noreste de México, pero también a fortalecer otras en
países como Colombia o Chile. La Araucanía, los Llanos o el
Seno Mexicano están a la espera de nuevas investigaciones que
vengan a poner sobre la mesa interrogantes que en un pasado no
fueron del interés académico.
El estudio de las naciones indias en el Noreste de
México aún deja mucho que desear, pero se están dando los
primeros pasos. Las nuevas generaciones han tenido un sinfín
de obstáculos; aun así, investigadores consagrados han dado el
visto bueno (un pequeño empuje tan necesario para no desistir
ante las exigencias de la academia). Este dossier está dedicado
al Dr. Manuel Ceballos Ramírez, quien siempre apoyó a los
jóvenes investigadores para que salieran de la región Noreste
a estudiar posgrados en el resto del país o el extranjero. En lo
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18
17

�Naciones indias, fronteras y territorialidades

que respecta a mi persona, nunca olvidaré aquel 2015, cuando
al comentarle mi interés sobre los janambres y la forma que
pretendía abordarlos en la tesis de maestría, se emocionó igual
o más que yo y me preguntaba sobre el tema. A pesar de no ser
su área de especialidad, siempre mostró un interés para que se
trabajara el “noreste histórico” desde diversos enfoques. Hoy
me tomo la libertad de decir, en nombre de los investigadores,
que el Dr. Ceballos Ramírez escuchó, aconsejó y guió. Nuestras
investigaciones y méritos son pequeños homenajes a su persona.

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 15-18

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�La relación fronteriza desde la institucionalidad
indígena: los ayllarewe mapuche del Reino de
Chile en los siglos XVI y XVII
The borderland relationship from the indigenous
institutionality: the Mapuche ayllarewe of the Kingdom of
Chile in the 16th and 17th Centuries
Francis Goicovich

Universidad de Chile
Santiago, Chile
orcid.org/0000-0002-3507-3002

Resumen: Pretendemos enriquecer los estudios fronterizos coloniales a
partir de un abordaje institucional de la sociedad mapuche, el cual busca
rescatar la importancia del ayllarewe en el entramado de la Guerra de
Arauco. Nuestra intención es caracterizar a este conglomerado político
y social dentro de un marco que va más allá del carácter belicista con
que se le suele asociar. Mediante una aproximación revisionista de las
fuentes (crónicas y documentación inédita de los siglos XVI y XVII),
pretendemos resignificar la naturaleza, funcionalidad y estructura de
este cuerpo sociopolítico, reconociéndole un carácter más complejo
que el que tradicionalmente se le ha atribuido.
Palabras clave: Guerra de Arauco; Ayllarewe; Vutanmapu; Historia
fronteriza
Abstract: I intend to enrich colonial borderland studies from an
institutional approach to Mapuche society, which seeks to rescue the
importance of ayllarewe in the Arauco War. I attempt to characterize
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

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�La relación fronteriza

this political and social conglomerate within a framework that goes
beyond the warmongering character by which it is usually associated.
I intend to resignify the nature, functionality and structure of this
sociopolitical body by means of a revisionist approaching to the
sources (chronicles and unpublished documentation from the 16th and
17th centuries), recognizing a more complex character than the one
traditionally attributed to it.
Keywords: Arauco War; Ayllarewe; Vutanmapu; Borderlands history

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

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�Francis Goicovich
Dedicado a la memoria de quien nunca debió partir,
y con sincera gratitud a CRT por su luminosa compañía.

Introducción
El quinto centenario del descubrimiento de América abonó el
terreno para la proliferación de propuestas rupturistas y novedosas
en el ámbito de los estudios fronterizos coloniales. Aunque
es indudable que en las décadas previas a la conmemoración
de dicho evento la pluma de diversos autores había gestado
un conjunto de libros y artículos que ponían en entredicho la
visión turneriana de los espacios de frontera, caracterizada
por un marcado anglocentrismo, el ocaso del siglo XX creó un
escenario propicio para la aparición de trabajos que ponían el
acento en una perspectiva más balanceada al momento de valorar
los acontecimientos que describían las fuentes históricas. Una
de las innovaciones más evidentes fue el rescate de las voces
y perspectivas emanadas del mundo indígena, lo cual conllevó
una verdadera resignificación de la documentación disponible,
situando a la alteridad en el centro del foco de discusión.
Esta trasformación epistemológica se inició con
investigadores de la talla de Miguel León Portilla en México,1
Nathan Wachtel en Francia,2 o James Lockhart en Estados Unidos,3
Miguel León Portilla, Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la
Conquista (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 1959).
2
Nathan Wachtel, Las vision des vaincus. Les Indies du Pérou devant la
conquête espagnole (1530-1570) (Paris: Gallimard, 1971).
3
James Lockhart, The Nahuas After the Conquest: A Social and Cultural
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

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�La relación fronteriza

quienes protagonizaron una renovación en los estudios de historia
indígena al situar el ser, decir y hacer de las sociedades nativas en
la palestra de la investigación, pero focalizados fundamentalmente
en las dos áreas nucleares del continente, brindando escaso margen
e importancia a las regiones periféricas que experimentaron el
surgimiento de fronteras, algunas de ellas de larga duración hasta
entroncarse con los procesos independentistas y de formación
nacional de las primeras décadas del siglo XIX. Fue a fines del siglo
XX que un conjunto de historiadores y antropólogos reorientó los
estudios fronterizos hacia nuevos espacios y culturas, guiados por
preguntas y perspectivas que situaban a la agencia indígena en
un piso de igualdad ante su contraparte europea. Algunas de las
categorías analíticas más señeras y que mantienen vigencia en el
círculo de historiadores son las Relaciones Interétnicas de Rolf
Foerster y Jorge Vergara,4 el Middle Ground (“Tierra Media”) de
Richard White,5 la Tribal Zone (“Zona Tribal”) de Brian Ferguson
y Neil Whitehead,6 o el Indian Country (“País Indio”) de Daniel
Richter.7
History of the Indians of Central Mexico, Sixteenth Through Eighteenth Centuries (Stanford: Stanford University Press, 1991).
4
Rolf Foerster y Jorge Vergara, “¿Relaciones interétnicas o relaciones fronterizas?”, Revista de Historia Indígena, núm. 1 (1996): 9–33.
5
Richard White, The Middle Ground. Indians, Empires, and Republics in
the Great Lakes region, 1650-1815 (New York: Cambridge University Press,
1991).
6
Brian Ferguson y Neil Whitehead, eds., War in the Tribal Zone: Expanding
States and Indigenous Warfare (Santa Fe: School of American Research Press,
1992).
7
Daniel Richter, Facing East from Indian Country: A Native History of EarSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 19-61
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-39

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�Francis Goicovich

Los estudios fronterizos del último tiempo han abordado
problemáticas diversas cuando se trata de entender las modalidades en que se desplegó la lucha indígena ante las pretensiones hegemónicas hispanas. Cuando nos adentramos en el caso
mapuche, sociedad que detenta el laurel de haber protagonizado
la más férrea y dilatada resistencia nativa en todo el continente,
encontramos que los autores abocados a desentrañar la historia
de los siglos XVI y XVII han concedido especial importancia
a aspectos como el poder y el liderazgo en el sistema tribal,8
la habilidad política para conformar alianzas de amplio rango
que permitieran la circulación de recursos y guerreros al interior del territorio en conflicto,9 el rol de los parlamentos como
ly America (Cambridge: Harvard University Press, 2001).
8
Osvaldo Silva, “Hombres fuertes y liderazgo en las sociedades segmentarias: un estudio de casos”, Cuadernos de Historia, núm. 15 (1995):
49–64.
9
Leonardo León Solís, “Mapu, toquis y weichafes durante la primera Guerra de Arauco: 1546-1554”, Revista de Ciencias Sociales, núm. 40 (1995):
277–344; Francis Goicovich, “La Etapa de la Conquista (1536-1598): origen
y desarrollo del ‘Estado Indómito’”, Cuadernos de Historia, núm. 22 (2002):
53–110; Francis Goicovich, “Alianzas geoétnicas en la segunda rebelión general: génesis y dinámica de los vutanmapus en el alzamiento de 1598”, Historia,
núm. 36 (2006): 93–154; José Manuel Zavala, “Teoría y práctica indígenas de
la guerra en las fronteras de la América hispánica del siglo XVIII: el caso de
los mapuches o araucanos”, en Propaganda y mentalidad bélica en España y
América durante el siglo XVIII, ed. David González (Madrid: Ministerio de
Defensa, 2007), 95–119; José Manuel Zavala, “El ‘Estado de Arauco’ frente
a la conquista Española: estructuración sociopolítica y ritual de los araucano-mapuches en los valles nahuelbutanos durante los siglos XVI-XVII”, Historia 42, núm. 2 (2010): 433–50.
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�La relación fronteriza

instancias de negociación,10 y la transformación de la economía
indígena como un fenómeno de adaptación a la nueva realidad.11
Sin embargo, y con la salvedad de unos pocos casos,12 se ha
concedido un limitado interés al estudio de la propia institucionalidad indígena. El presente trabajo busca solventar en algún
grado este vacío al rescatar el lugar que le cupo a los ayllarewe
mapuche en la perpetuación de la resistencia nativa en los siglos
XVI y XVII. El objetivo que orienta la investigación es develar
la naturaleza de esta entidad en todos los niveles en que sea
posible adentrarnos según las posibilidades que nos brinden las
fuentes: ¿era el ayllarewe una unidad organizativa definida por
aspectos puramente bélicos? ¿Se trataba de entidades sociopolíticas perpetuas o su constitución estaba demarcada por el dinamismo? ¿En qué medida la realidad de los ayllarewe definió la
constitución de los vutanmapu?13
José Manuel Zavala, “Origen y particularidades de los parlamentos hispano-mapuches coloniales: entre la tradición europea de tratados y las formas de
negocioación indígenas”, en Pueblos indígenas y extranjeros en la monarquía
hispánica: la imagen del otro en tiempos de guerra (siglos XVI-XIX), ed. David González (Madrid: Sílex, 2011), 303–16.
11
Arturo Leiva, Rechazo y absorción de elementos de la cultura española
por los araucanos en el primer siglo de la conquista de Chile (1541-1655)
[Tesis de licenciatura] (Universidad de Chile, 1977), 729–36.
12
Guillaume Boccara, Los vencedores. Historia del pueblo mapuche en la
época colonial (Santiago: IIAM; Fondo de Publicaciones Americanistas Universidad de Chile; Ocho Libros, 2007).
13
José Manuel Zavala lo define como “alianza de varias unidades territoriales
(ayllarewe) vecinas. En la Araucanía, se trataba de alianzas longitudinales (sentido norte-sur) que cubrían más o menos cada uno de los pisos ecológicos distinguibles: costa, llano interior, precordillera y cordillera”. Véase José Manuel
10

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�Francis Goicovich

Diseccionando una institución mapuche en la
dinámica fronteriza hispano-indígena: el ayllarewe
A partir de la última década del siglo XVI las páginas de las
crónicas, así como los informes de los oficiales reales y las
declaraciones de los cautivos incorporan un nuevo término, hasta
entonces inédito, en la documentación colonial: el ayllarewe.
Desde un punto de vista estrictamente etimológico puede
definirse como “una junta y concurso de nueve parcialidades”,14
considerando que se trata de una voz compuesta, constituida
por la partícula numeral aylla (nueve) y el sufijo rewe
(parcialidad).15 La amplia mayoría de las obras y documentos
centrados en la temática fronteriza de esa época y de las
centurias posteriores adscriben a esta definición, estigma que se
Zavala, Los mapuches del siglo XVIII. Dinámica interétnica y estrategias de
resistencia (Temuco: Universidad Católica de Temuco, 2011), 310, https://repositoriodigital.uct.cl/bitstream/handle/10925/502/MAPU_9789567019717_
ZAVA_2011.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
14
Miguel de Olaverría, “Informe de don Miguel de Olaverría sobre el Reyno
de Chile, sus indios y sus guerras, 1598”, en Claudio Gay, ed., Historia física
y política de Chile, vol. 2 (París: Casa del autor, 1852), 21, http://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/colecciones/BND/00/SM/SM0000569.pdf. El sabio
francés juzgó que este documento había sido escrito en 1594, sin embargo las
acertadas consideraciones de Diego Barros Arana le asignan una redacción
más tardía; véase Diego Barros Arana, Historia General de Chile, t. 3 (Santiago: Editoria Universitaria; Centro de Investigaciones Diegos Barros Arana, 2000), 98, http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-7987.html.
(nota 7).
15
Luis de Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo
el Reyno de Chile (Sevilla: Thomás Lopez de Haro, 1684), http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-8485.html. El sacerdote jesuita considera
equivalentes los términos lebo, regua, cahuin y parcialidad.
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�La relación fronteriza

perpetúa en los trabajos de muchos historiadores y antropólogos
decimonónicos y de comienzos del siglo XX; así por ejemplo,
Tomás Guevara señalaba que su significado era “reducción de
nueve parcialidades o rancherías”,16 propuesta que no difiere de
la de fray Félix José de Augusta, quien la definía como “nueve
reducciones o parcialidades, cada una con su rehue”,17 ni
de la del padre Ernesto Wilhelm de Moesbach al significarla
como “nueve parcialidades (levos, rehues, cahuines).18 No
obstante, este corpus sociopolítico de convocación numérica
aparentemente rígida no era tal, puesto que envolvía una amplia
gama de posibilidades que lo convertían en un conglomerado de
unidades parentales cuantitativamente variables. Fue Ricardo
Latcham el primero en percatarse de esto al afirmar que “no
sabemos si en un tiempo, el número de rehues de un aillarehue se
limitaba a nueve, pero en el tiempo de la conquista el número era
indeterminado y generalmente más de nueve”.19 Un documento
de 1605 grafica muy bien esta situación:
Dividieron estos yndios esta tierra para convocar gente en
provincias, a las mas provincias dividieron en nueve reguas y
Tomás Guevara, Historia de la civilización de Araucanía, vol. 1 (Santiago:
Imprenta Cervantes, 1898), 185, https://anales.uchile.cl/index.php/ANUC/article/view/21842/23153.
17
Félix José de Augusta, Diccionario Araucano-Español, vol. 1 (Santiago:
Imprenta Universitaria, 1916), 5.
18
Ernesto Wilhelm de Moesbach, Voz de Arauco (Santiago: Ediciones Séneca, 1998), 19.
19
Ricardo Latcham, La organización social y las creencias religiosas de los
antiguos araucanos (Santiago: Imprenta Cervantes, 1924), 378–79.
16

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�Francis Goicovich

alguno o algunos que no alcanso este número dividieron en siete
y otras en cinco, a la provincia de nueve llaman ayllarregua
porque aylla en su lengua quiere decir nueve, y a la de siete
llaman relgueregua porque relgue en su lengua quiere decir
siete, y a la provincia de cinco reguas llamanlos quechereguas
porque quechi quiere decir cinco.20

Lo que es más, no son pocos los casos en que la constitución
de estas agrupaciones, denominadas genéricamente como
ayllaregua, ayllaregue o ayllarehue en la pluma de cronistas y
misioneros, transgredían los límites semánticos del término, ya
que con suma frecuencia englobaban a una cantidad superior de
parcialidades. Una minuciosa búsqueda en archivos y fuentes
inéditas ponen en evidencia esta afirmación. Comenzando por
la provincia de mayor renombre, vemos que el literariamente
célebre ayllarewe de Arauco estaba conformado de “ocho o diez
parcialidades o reguas”,21 paradoja que creemos se funda en la
inclusión o exclusión que se hacía, por parte de escribanos y
testigos, de los nativos de la isla de Santa María, en la cual al
momento del contacto había “dos caciques y señores de ella”,22
Archivo Nacional de Santiago, Fondo Vicuña Mackenna (en adelante
ANVM), “Memoria [de] como se han de entender las proviciones de los yndios de Chile y algunos tratos particulares que entre ellos tienen con la declaracion de los nombres de los casiques que de presente an dado la paz, y de los
que la tienen dada de poco tiempo a esta parte que a todos se le an leydo las
proviciones porque la an dado de nuevo, 1605”, vol. 279, f. 46.
21
Alonso Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de
Historiadores de Chile, t. 13 (Santiago: Imprenta Ercilla, 1888), 288.
22
Jerónimo de Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de
Chile (Madrid: Historia 16, 1988), 251.
20

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�La relación fronteriza

los que regían “hasta mill indios de poblazón”.23 El lazo entre
insulares y continentales queda en evidencia al constatar su
participación en el alzamiento general de 1655, cuando “se
rebelaron con todos los de tierra firme, reciviendo su flecha y
haziéndose a una [...] se passaron a tierra firme a vivir con los
rebelados de Arauco y Lavapié”.24
De igual manera, la documentación revela en forma esporádica
los nombres de otras parcialidades constitutivas de esta provincia,
como es el caso de Longonobal. Creemos que la omisión frecuente
de este rewe, como de tantos otros en esta y otras provincias se debe
en gran medida a que los españoles prestaron atención preferente a
aquellos con un volumen demográfico considerable y que jugaron un
rol destacado en la contienda fronteriza.
Situación similar encontramos en el ayllarewe de Purén:
si bien el grueso de la información insiste en describirlo como
compuesto por nueve rewe, no deja de llamar la atención que algunas
parcialidades, como la de Guadava, constantemente excluidas del
registro de su constitución,25 aparezcan frecuentemente participando
Pedro de Valdivia, “Carta a sus apoderados en la Corte, Concepción, 15 de
octubre de 1550”, en José Toribio Medina, ed., Cartas de Pedro de Valdivia
que tratan del descubrimiento y conquista de Chile (Santiago: Fondo Histórico
y Bibliográfico José Toribio Medina, 1953), 138.
24
Diego de Rosales, Historia General de el Reyno de Chile. Flandes Indiano,
vol. 1 (Valparaíso: Imprenta del Mercurio, 1877), 286.
25
Así por ejemplo, la “Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile,
después que el Padre Luys de Valdivia, de la Compañía de Jesus, entró en el
con sus ocho compañeros sacerdotes de la misma Compañía, el año de 1612”
consigna los rewe de Relomo, Calcoimo, Tirúa, Claroa, Videregua, Lleulleu,
23

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28

�Francis Goicovich

de sus alzamientos y malocas, consideración que se refuerza
teniendo en cuenta la extrema cercanía geográfica que dicho rewe
tenía con la cabeza de la provincia –vale decir, Purén– y en que
Paynamacho y Antevilo, sus respectivos lonko26 en el periodo en
que gobernaba Alonso de Sotomayor, eran hermanos.27 A esto
debemos sumar el problema que implica la isla Mocha, la que en
tiempos del alzamiento general de 1598, albergaba una población
de “3.000 indios que de continuo han estado de guerra”28 y que
Ranculgue, Puren y Pellaguén, en tanto Diego de Rosales descarta, en dos
listas que incluye en su “Conquista Espiritual del Reino de Chile”, a Videregua reemplazándola por la parcialidad de Guide y, en una de ellas, el lugar de
Pellaguén es ocupado por el rewe de Curamapu, con lo que el rewe de Guadava jamás es mencionado. Véase “Relación de lo que sucedió en el Reyno
de Chile...”, en José Toribio Medina, ed., Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2,
(Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1963), 110;
y Diego de Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Gustavo Valdés Bunster,
ed., Seis misioneros en la frontera mapuche (Temuco: Centro Ecuménico
Diego de Medellín/Ediciones Universidad de La Frontera, 1991 [1673]), 73,
148.
26
Los lonko eran los cabecillas o representantes de los lov (también llamados
lof) o patrilinajes mapuche. La mayoría de los cronistas los llaman líderes
o jefes. El padre Luis de Valdivia lo traduce como “la cabeza”, mientras el
sacerdote Andrés Febrés incorpora la variante loncogen, a la que define como
“principal, superior”. Félix José de Augusta lo llama “la cabeza, el jefe”, acepción que mantiene Juan Grau. Véase Luis de Valdivia, Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile (Sevilla: Thomás Lopez
de Haro, 1684 [1606]). Andrés Febrés, Arte de la lengua general del Reyno
de Chile (Lima: Calle de la Encarnación, 1764), 535. Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 161.
27
Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de Chile, t. 13, 20.
28
Diego de Ocaña, Relación de viaje a Chile, año de 1600 (Santiago: Editorial Universitaria, 1995), 39. Esta apreciación contrasta con la entregada por
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en la época de Pedro de Valdivia era regida por “dos señores”.29
Sabemos muy bien que sus habitantes cumplieron un importante
rol en la rebelión iniciada con la muerte del malogrado gobernador
Martín García Oñez de Loyola en 1598, como lo demuestra una
carta de Juan Jaraquemada al rey, en la cual se señala que los nativos
“tributan a estos de guerra mil picas, cantidad de arcos y flechas y
más de quinientas fanegas de comidas de que es abundantísima”.30
La alianza y apoyo para con dicha provincia se canalizaba a través
del rewe costero de Tirúa, conglomerado social y punto continental
más cercano a la isla, “donde los indios de Purén tienen muy gran
sustento por la pesquería de la macha”.31 El arraigo y persistencia
de este nexo en un plano ajeno a la práctica bélica es resaltado por
el padre Diego de Rosales, quien al referir la labor misional del
sacerdote jesuita Alonso del Pozo después del tercer alzamiento,
indica que:
Alonso de Ovalle y Diego de Rosales; el primero nos dice: “sabemos que
los isleños de la Mocha, que son jente humana, cortés y apacible, como lo
han esperimentado las armadas que han arribado a ella”, en tanto el segundo
afirma que “estos jamas han tenido guerra con los españoles”. Véase Ovalle,
Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de
Chile, t. 13, 288.
29
Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos de Chile, 255.
30
Archivo Nacional de Santiago, Fondo Carlos Morla Vicuña (en adelante ANMV), “Carta de Juan Jaraquemada a Su Magestad, 1º de marzo de
1611”, vol. 1, f. 410. Sin embargo, no es claro si la asistencia de los nativos
de la isla Mocha al ayllarewe de Purén se limitó sólo a la entrega de armas
y bastimentos, o si ésta también se manifestó en el traslado de weichafes o
guerreros.
31
ANMV, “Carta de Juan Jaraquemada a Su Magestad, 1º de marzo de 1611”,
vol. 1, f. 410.
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Visitando el P. la Provincia de Tirua, que está en la costa del mar,
y doctrinando aquellos indios, llegaron dos caciques de la isla de
la Mocha en unas balsas de paja, con mucha gente, que venían
a sus tratos y contratos, con los indios de tierra firme de Tirua.32

En su Flandes Indiano el mismo cronista relata que los naturales
de la isla “crían gran cantidad de gallinas, ovejas castellanas y
chilenas, que crezen y engordan a maravilla, y tienen trato de
ellas con los indios de Tirua y tierra firme”.33
De ambas citas es posible extraer dos importantes
consecuencias. En primer lugar, el carácter bigeográfico
que detentaban ciertos ayllarewe, lo que se traducía en una
disponibilidad ecológicamente variada de recursos y en el
manejo estratégico de un vasto territorio, lo que potenciaba
la interacción con agrupaciones de más de una zona. Purén
y Quecheregua son los más connotados casos de ayllarewe
fronterizos que se articulaban sobre un espacio que abarcaba a
más de una faja del relieve.34 En segundo término, es elocuente
la implicancia no sólo bélica, sino también económica de
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Gustavo Valdés Bunster, ed., Seis misioneros en la frontera mapuche (Temuco: Centro Ecuménico Diego de Medellín; Ediciones Universidad de La Frontera, 1991), 87.
33
Rosales, Historia General de el Reyno de Chile. Flandes Indiano,
vol. 1, 289.
34
Para el caso de Purén, véase “Relación de lo que sucedió en el Reyno de
Chile...”, en José Toribio Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2 (Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio Medina, 1963), 110, http://
www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-336459.html. Para Quecheregua
véase ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 26-27.
32

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�La relación fronteriza

las alianzas que conformaban las respectivas provincias.
Remitiéndonos al caso citado, las parcialidades de Purén, de
las que al menos siete se repartían entre la línea de costa y los
faldeos occidentales de la cordillera de Nahuelbuta y otras dos
o tres en el llano central, se abastecían de productos del mar
y engarzaban con la isla Mocha a través del rewe de Tirúa,
el más austral de su extensión geográfica. Ello no descarta
eventuales intercambios con levo35 de otros ayllarewe,36 pero
creemos que la circulación preferencial de recursos al interior
de cada uno de estos conglomerados contribuía a reforzar los
nexos de reciprocidad que se hacían latentes y necesarios en
los períodos de conflicto con el acero español. Refuerza esta
idea, de la plurifuncionalidad del ayllarewe, la apreciación que
acuñó un siglo atrás Ricardo Latcham, cuando afirmaba que “el
aillarehue parece haber sido una agrupación a la vez política y
religiosa”.37 Lamentablemente la documentación es mezquina
en información de esta naturaleza, careciendo de los detalles
necesarios para elaborar una propuesta más sustentable, ya sea
El levo o lebo, según Boccara, era una “unidad sociopolítica compuesta
de diversos quiñelob”; véase Boccara, Los vencedores. Historia del pueblo
mapuche en la época colonial, 414.
36
Diego de Rosales nos dice que “comercian con los de tierra y Paicabi, por
carneros y obejas de la tierra y lumas para cabar, las cosas que los indios de
tierra firme adquieren de los Españoles, como hachas de yerro, cuñas, añil,
cuentas de vidrio y cosas assi”; véase Rosales, Historia General de el Reyno
de Chile. Flandes Indiano, vol. 1, 289.
37
Latcham, La organización social y las creencias religiosas de los antiguos
araucanos, 379.
35

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por el desinterés de los letrados y hombres de armas en tales
materias o por la dificultad que implicaba acceder a detalles
tan poco visibles en el concierto de los combates, incursiones
y saqueos que fueron el sello de los primeros cien años de
interacción fronteriza.
De estas reflexiones surge una importante conclusión:
consideramos, cuando menos hasta la primera mitad del
siglo XVII, que la dispersión espacial de algunos ayllarewe
deja en entredicho la tradicional visión rectilínea de los
vutanmapu, supuestamente restringidos en su extensión
y alcance sociopolítico a una exclusiva franja de relieve
(costa, valle central, precordillera). Dichos vutanmapu o
“tierras grandes”, según se desprende de su etimología (vuta
significa “gran” o “grande”, y mapu se traduce como “tierra” o
“territorio”), fueron extensos y complejos sistemas de alianzas
socioterritoriales que enlazaron a diversos ayllarewe a lo
largo de las franjas del relieve en que se extendía el espacio
mapuche. Aquellos ayllarewe que detentaban una condición
bigeográfica se encontraban en una situación estratégicamente
privilegiada para concertar pactos y movilizar guerreros por
diversos sectores de la topografía indígena conforme se iban
dando las circunstancias.
El tercer ejemplo de un ayllarewe conformado por un
número mayor de parcialidades es, también, el caso más complejo:
nos referimos a la provincia de Catiray, comprendida entre la
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cordillera de Nahuelbuta y el río Biobío hasta la confluencia del río
Bueno con el Duqueco por el sur. Hacia 1605 la incansable labor
de pacificación del jesuita Luis de Valdivia lo llevó a la región
fronteriza acompañado del gobernador entrante Alonso García
Ramón. Después de haber parlamentado con los ulmen38 de las
provincias de Penco, Tucapel, Arauco y Quecheregua, dándoles
a conocer las provisiones reales que garantizaban su protección
frente a los agravios y la abolición del servicio personal, el 17 de
mayo se reunió con los indios coyuncos, gualquis y catirayes.39
Sobre estos últimos, el acta de la conferencia consigna que dichos
naturales:
[…] se dividen en dos provincias, la una contiene solo siete
reguas que al presente an ofrecido la paz […] la otra contiene
Los ulmen fueron generalmente identificados como personas de prestigio
cuyo reconocimiento iba más allá de los patrilinajes mapuche. Andrés Febrés,
Arte de la lengua general del Reyno de Chile (Lima: Calle de la Encarnación,
1764), 319, le llama “cacique” y “curaca”. El diccionario de Grau lo define
como un “mapuche gobernante de un distrito, jefe, cacique en tiempo de paz,
noble, adinerado”; véase Juan Grau, Voces indígenas de uso común en Chile:
apellidos y patronímicos (Santiago: Ediciones Oikos, 2000), 225.
39
Una descripción detallada de estas conferencias en Barros Arana, Historia
General de Chile, t. 3, 332–34. Véase también Francisco Enrich, Historia
de la Compañía de Jesús en Chile, vol. 1 (Barcelona: Imprenta de Francisco
Rosales, 1891), 503–25. Crescente Errázuriz, Historia de Chile durante los
gobiernos de García Ramón, Merlo de la Fuente y Juan Jaraquemada (Santiago: Imprenta Cervantes, 1908); Antonio Astrain, Historia de la Compañía
de Jesús en la asistencia de España, t. IV (Madrid: Administración de Razón
y Fe, 1913), 668–90. El aporte más reciente es el de José Manuel Zavala, José
Manuel Díaz Blanco, y Gertrudis Payás, “Los parlamentos hispano-mapuches
bajo el reinado de Felipe III: la labor del padre Luis de Valdivia (1605-1617)”,
Estudios Ibero-Americanos 40, núm. 1 (2014): 23–44.
38

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nueve reguas que al presente estan [en] guerra. Y la primera
es llamada rralgueregua [sic] y la segunda ayllaregua por el
número de reguas que a cada qual contiene.40

En otras palabras, al interior de un mismo grupo territorial
–los catirayes– se distinguen dos supuestas provincias que
manejan, cada una por separado, una política conciliadora o de
manifiesta hostilidad hacia los hispanos. A primera vista se diría
que estamos frente a un sistema de dualidad similar al que los
cronistas describen en los Andes centrales o, para no ir más lejos,
al que la hueste valdiviana encontró en el valle de Aconcagua.41
Empero, la realidad distaba bastante de esta posibilidad porque
siete años más tarde, estando el destino del reino ahora en manos
del gobernador Alonso de Ribera, el padre Luis de Valdivia,
investido de amplios poderes, retomó su política de encuentros
y parlas con los representantes de las provincias indígenas.
En este nuevo escenario observamos un cambio respecto a la
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 35-36.
41
En efecto, al arribar los hispanos a este curso fluvial se encontraron con
una modalidad de organización dual del territorio que se manifestaba tanto
en la nominación diferencial del curso superior de dicho río (valle de Chile)
respecto a su cauce inferior (valle de Conconcagua), así como en la presencia
de dos cabezas de poder que señoreaban sobre ambas mitades. Bibar es quien
mejor grafica esta pretérita realidad cuando señala que “los señores de este
valle son dos: el uno Tanjalongo, éste manda de la mitad del valle a la mar; el
otro cacique se dice Michimalongo, éste manda y señorea la mitad del valle
hasta la sierra. Este ha sido el más temido señor que en todos los valles se ha
hallado”. Véase Bibar, Crónica y relación copiosa y verdadera de los reinos
de Chile, 100.
40

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estructura de la alianza registrada en 1605, puesto que ahora a
una provincia de diez rewe dispuesta a establecer las paces se
contraponía otra de cinco rewe que persistía en la lucha, cuyas
parcialidades estaban “unidas con Purén”.42 Si bien la sumatoria
de las unidades parentales no es coincidente entre ambos años
–posiblemente producto de una omisión del prosista–, salta a la
vista una dinámica autónoma de las mismas para adherir a alguna
de las decisiones políticas tomadas por las coaliciones. En efecto,
al interior de los ayllarewe cada levo conservaba su autonomía y
estaba en posición de decidir su respaldo a las resoluciones que
se tomaban en la relación interétnica. Prueba de ello son las Paces
de Chicuya protagonizadas por el gobernador Alonso de Ribera y
el ayllarewe de Arauco el 20 de noviembre de 161243: a la reunión
asistieron siete de los nueve rewe convocados, ausentándose
las parcialidades de Lebo y Colcura que permanecieron fieles
al alzamiento encabezado por la provincia de Purén. Otro
ejemplo está dado por las paces que el padre Luis de Valdivia y
el gobernador García Ramón sostuvieron en el fuerte de Santa
Inés de Monterrey con el ayllarewe de Tucapel: a dicho evento,
celebrado el 24 de abril de 1605, asistieron igualmente:
[…] quatro embaxadores de las quatro reguas ultimas de Puren
quel dicho dia avian venido a ofrecer la paz al dicho governador,
“Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile...”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2, 100.
43
ANMV, “Tratado entre el gobernador Alonso de Ribera y los indios (Paces
de Chicuya), 20 de noviembre de 1612”, vol. 20, fs. 20-20v.
42

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el primero llamado Ybantureo de la regua de Tirua i el segundo
llamado Pillantureo de la regua llamada Lleolleo y el tercero
Caniunmapo de la regua llamada Rangalme [Ranculgue] y
el quarto llamado Queupuanca de la regua llamada Claroa,
ynbiados de sus caciques al dicho fin no obstante que las
otras cinco reguas restantes de su provincia y [a]yllaregua
perseveraban de guerra […].44

Ahora bien, para el caso de Catiray el empleo de un mismo término
nominativo y de un gentilicio común a sus miembros, los “catirayes”,
implica el reconocimiento de una estructura socioterritorial
unitaria. La pregunta que surge entonces es, ¿por qué se clasifica
a un mismo conglomerado y región como conformado por dos
“provincias”? Creemos que la respuesta reside en el exotérmino con
que los hispanos tradujeron a su propia concepción dicha estructura
nativa. El Diccionario de Autoridades define a la provincia como
“la parte de un Reino ú Estado, que se suele gobernar en nombre
del Príncipe, por un ministro que se llama Gobernador”.45 Sabemos
bien que la formación estatal era del todo extraña a la sociedad
mapuche, numerosos documentos y los cronistas sin excepción
reconocen la ausencia de una organización centralizada del poder,
condición sine qua non de los estados; el testimonio del cautivo
fray Juan Falcón es explícito en esta materia al indicar que entre
los indígenas:
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, fs. 14-15.
45
Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, t. V, vol. 3 (Madrid:
Editorial Gredos, 1964), 415.
44

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[…] no hay cabeza a quien obedezcan ni [a]caten sujección, no
tienen modo ni orden de república, ni la conservan de ninguna
manera, ni gobierno en sus cosas, no hay forma de administrarse
justicia de ninguna suerte, y así como no hay a quien poderse
pedir, ninguno trata de pedirla.46

Otro prisionero de los indígenas, el célebre autor del Cautiverio
Feliz, destaca también la falta de una estructura jerárquica que
involucre una cadena de poder propia del sistema estatal:
[…] por no tener esta nacion cabeza superior que los sujete, ni
a quien ellos rigurosamente tengan temor ni respecto, porque
cada uno en su parcialidad y en sus casas es tenido y acatado
conforme sus caudales y el séquito de deudos y parientes que
le asiste.47

Finalmente, Miguel de Olaverría indicaba casi un siglo antes que:
Los indios de Chile en ningún tiempo se save que ayan tenido señor ni rey universal ni particular que sobre ellos tubiesse
poder y dominio ni mas de sus caciques en cada parcialidad.48

De esta manera, cabe preguntarnos dónde descansaba el
fundamento que hacía que los cronistas, soldados, religiosos y
testigos en general homologaran los corpus socioterritoriales del
“Declaración que hizo el padre Fray Juan Falcón en 18 de Abril de 1614”,
en Horacio Zapater, “Testimonio de un cautivo. Araucanía, 1599-1614”, Historia, núm. 23 (1988): 316.
47
Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las
guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3 (Santiago: Imprenta del Ferrocarril, 1863), 121.
48
Olaverría, “Informe de don Miguel de Olaverría sobre el Reyno de Chile, sus
indios y sus guerras, 1598”, en Gay, Historia física y política de Chile, vol. 2, 22.
46

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mundo aborigen a la categoría de provincia. Consideramos que
la respuesta se encuentra en la rearticulación del poder que se
experimentaba en los períodos de conflicto, cuando el principio
de autoridad, hasta entonces casi imperceptible, se hacía visible
a los ojos hispanos. En efecto, al amalgamarse las parcialidades
de los ayllarewe para enfrentar en forma cohesionada la
amenaza castellana surgía una pseudo jerarquía militar, de
carácter temporal, a cuya cabeza se encontraba el toki49 general
o gentoki. Los hispanos identificaron a este personaje con los
gobernadores50 que regían las diversas provincias peninsulares,
tanto porque socialmente representaba el ejercicio de un precepto
de mando, como porque territorialmente le correspondía
la dirección y resguardo de una región cuyos habitantes se
identificaban con su suelo y se diferenciaban identitariamente de
los circunvecinos. Así se explica, por ejemplo, el que Francisco
Núñez de Pineda llame a la cabeza del ayllarewe de Purén “el
gobernador Ancanamon”.51
Febrés, Arte de la lengua general del Reyno de Chile, 647. Lo define como
“los que goviernan en tiempo de guerra”. Boccara, Los vencedores. Historia
del pueblo mapuche en la época colonial, 415. Lo identifica como “general de
los escuadrones indígenas”.
50
El Diccionario de Autoridades lo define como “el que gobierna, dirige y
encamina alguna cosa, para lograr el fin que desea”. Una segunda acepción,
igualmente válida para nuestra propuesta, señala que “se llama asimismo al
superior que manda y ordena a los inferiores, en orden al debido fin del público...”, en Real Academia Española, Diccionario de Autoridades, t. IV, vol. 2
(Madrid: Editorial Gredos, 1964), 56.
51
Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3, 102.
49

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Si volvemos la mirada a Catiray, repararemos en el alto
número de parcialidades que la conformaban –mínimo 16– y,
seguidamente, en la situación espacial en que se encontraba,
colindante con algunas de las provincias más belicosas y que más
enconadamente sostuvieron la resistencia frente al invasor de
ultramar: Arauco, Gualqui, Coyuncaví, Quecheregua y Purén. La
alianza que los rewe meridionales de Catiray sostuvieron con esta
última fue lo que llevó a los hispanos a distinguir dos provincias,
puesto que cada una de ellas tenía hacia 1605 su propio toki
general: Millapoa encabezaba el relguerewe que deseaba razonar
con el lenguaje del canelo y Maricaneo era el líder del ayllarewe
que prefería continuar con el idioma de la lanza.52 En suma, si
bien en un comienzo los catirayes actuaron cohesionadamente
en el alzamiento general de 1598 junto con la totalidad de las
provincias, ya a mediados de la primera década del siglo XVII se
vislumbra un quiebre que originó dos subalianzas con políticas
fronterizas dispares. El alto número de rewe permitió constituir
dos conglomerados de proporciones suficientes como para que
los hispanos, erróneamente, les otorgaran a cada uno la condición
de provincia, creando así una división artificial.
Considerado lo anterior, es lícito preguntarse por los
factores que incidieron en este divorcio al interior de los catirayes.
Los motivos de la resistencia indígena eran múltiples: evitar los
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, f. 37.
52

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abusos del servicio personal, las condiciones laborales vejatorias,
el pago de tributos excesivos, el rapto de sus mujeres e hijos, etc.
La documentación grafica muy bien esta situación al señalar que:
la principal causa de averse revelado y perseverado tantos años
en su revelion los dichos yndios hera la servidumbre personal
en que ellos en algun tiempo y todos los demas yndios deste
Reyno avian estado y estavan tomándoles sus hijos, hijas é
mugeres para la dicha servidumbre y otros agravios que al
principio recibieron y al presente reciben de los españoles
avitantes en este reyno.53

Sobre la arbitrariedad de los encomenderos Alonso de Ovalle indica:
Esta codicia y deseo de la riqueza y la insaciable sed de aumentar
cada uno su caudal, hacía a los encomenderos menos atentos a
la conservacion de los indios y a guardarles sus fueros, a cuidar
del buen tratamiento con que debieran portarse con ellos, a
pagarles su trabajo y sudor y ser mas solícitos en no permitir
que los agraviasen los que inmediatamente estaban con ellos y
eran sobrestantes de las haciendas.54

Finalmente el cacique Quilalebo, rememorando su pasado de
servidumbre antes del segundo alzamiento general, refirió a
Francisco Núñez de Pineda que los españoles:
[…] solo cuidaban de menoscabar y consumir nuestra nacion,
no dándonos de comer, teniéndonos en un ordinario trabajo de
las minas, dejándonos morir en ellas, sin asistencia de nuestras
mujeres, sin el consuelo de nuestros hijos, y sin el regalo de
ANVM, “Autos de las paces y perdón general hechos por el Gobernador
Alonso García Ramón, 1605”, vol. 279, f. 8.
54
Ovalle, Histórica relación del Reino de Chile, vol. 2. Colección de Historiadores de Chile, t. 13, 71.
53

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41

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nuestras casas; los continuos y lamentables robos de nuestras
reduciones, llevándonos los hijos y las hijas con violencia,
vendiéndolas por esclavas de secreto; la crueldad tan feroz de
las mujeres, que a sus criadas las quemaban vivas y dentro de
sus aposentos las enterraban, despues de haber hecho con ellas
mil anomalías; la libertad con que se servian de nuestras hijas
y mujeres, hasta forzarlas los hombres a vista de sus padres y
de sus madres, y aun de sus maridos; y otras cosas mas graves
que pudiera referiros.55

Indudablemente que los atropellos que sufrieron durante los
años en que imperó el servicio personal, antes de la implantación
de la Guerra Defensiva en 1612, encendió en el espíritu de los
indígenas la llama del descontento y el deseo de resarcir los
agravios. La muerte de Martín García Oñez de Loyola no fue más
que el fruto de un creciente enfado que anidaba en el corazón de
quienes sintieron que había llegado el momento de saldar cuentas,
sentimiento que explica la rápida adhesión de las provincias entre
el río de La Laja y el Seno de Reloncaví, al alzamiento general
iniciado por el poderoso ayllarewe de Purén.
No fue sino hasta 1605 que se vislumbraron los primeros
signos de pacificación, y si bien en forma tímida, gradual e inestable,
una a una fueron arriando sus banderas de lucha algunas de las
provincias fronterizas. Empero, las más enconadas permanecieron
firmes en su posición, ya sea porque desconfiaban de las promesas
hispanas en orden a respetar sus fueros, o porque sus líderes y las
Núñez de Pineda y Bascuñán, Cautiverio feliz, y razón de las guerras dilatadas de Chile. Colección de Historiadores de Chile, t. 3, 307.
55

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comunidades en general hallaban en la guerra una fuente de prestigio
que les permitiría dejar memoria de sí, convirtiendo sus nombres
en tema de las juntas de guerra y en ejemplo para las generaciones
futuras, como lo eran Caupolicán, Lautaro y Galvarino.56 Como
señalábamos en un trabajo previo, en la sociedad mapuche los
hombres:
“[…] participaban paralelamente de una doble contienda desde
el preciso instante en que adquirían la condición de konas57:
de un lado, se trenzaban en las interminables disputas que
alternadamente protagonizaban con las agrupaciones que se
El prestigio fue un fundamento importante en la perpetuación de la guerra. A
lo largo del tiempo surgieron líderes que buscaron concitar alzamientos o dilatarlos en el tiempo a fin de labrar sus nombres en la memoria de sus iguales e incluso de sus rivales, como lo demuestra Anganamón cuando pregunta a Núñez de
Pineda “qué es lo que decían de él entre nosotros [los hispanos], si tenia opinion
de soldado y de valiente”. Sin embargo, también hubo líderes que, inspirados por
el anhelo de alcanzar la fama, fracasaron en su intento de sublevación perdiendo
en ello la vida, como ocurrió al cacique Curiguanque de la Mariquina en 1647.
Véase Núñez de Pineda y Bascuñán, 127, y Biblioteca Nacional de Chile, Documentos Originales de José Toribio Medina, “Copia del proceso seguido contra
los caciques Curiguanque, Maliante y el indio Catigneu, todos de la Mariquina,
por intento de asesinato del Veedor General Francisco de la Fuente Villalobos y
demás capitanes y soldados y sacerdotes que entraron en sus tierras en fe de la
paz que habían ofrecido, 1647”, t. 311, fs. 1-61.
57
Febrés, Arte de la lengua general del Reyno de Chile, 459, dice que son
“los mozetones”, incorporando las acepciones de “esforzado, valiente, guapo”,
definiciones que son mantenidas en el diccionario de Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 93. Dado que la mayoría de los jóvenes mapuche se incorporaban a las fuerzas indígenas que resistieron al invasor español, algunos autores coloniales tradujeron el término como “soldado”, aludiendo a los guerreros nativos, lo que sin embargo es un error de concepto, ya que esa definición
le corresponde más bien al término weichafe; véase Valdivia, Arte y gramática
general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile.
56

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�La relación fronteriza

convertían en enemigas, del otro, rivalizaban constantemente
entre sí en su afán por ganar el reconocimiento de sus
‘camaradas’ a través de actos de valor y arrojo. La evocación
de estas acciones solía ser el tema central de sus fiestas y juntas,
en las que el arte de la oratoria se encargaba de ensalzar las
adulaciones que cada uno refería de sí mismo”.58

Inducidas por estas razones o por el argumento de la amenaza,
provincias o parcialidades de menor peso demográfico fueron
ocasionalmente arrastradas al enfrentamiento fronterizo o, en
aquellos casos de adhesión voluntaria, a mantener su apoyo inicial
hacia aquellas que encabezaban los levantamientos. Tema poco
tratado por los especialistas ha sido este de las alianzas forzadas.59
Las facciones indígenas y las coaliciones en general solían incluir
agrupaciones que, ya agotadas por las dilatadas campañas y la
devastación de las campeadas hispanas, solo mantenían sus toki
ensangrentados60 para no convertirse en víctimas de sus aliados
Francis Goicovich, “En torno a la asimetría de los géneros en la sociedad
mapuche del período de la Conquista Hispana”, Historia, núm. 36 (2003): 161.
59
Una de las pocas aproximaciones es la que ha realizado Andrea Ruiz-Esquide, Los indios amigos en la frontera araucana, (Santiago: Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos/Centro de Investigaciones Diego Barros Arana,
1993), 46-48.
60
Los toki eran unas hachas de piedra que detentaban una poderosa connotación simbólica en el seno de la cultura mapuche. Dicha simbología estaba fuertemente ligada al color del artefacto, ya que los toki de color negro eran usados
en rituales para concertar alianzas y así llevar adelante la guerra contra los españoles, mientras que los toki blancos eran usados en los rituales de paz. Los
líderes bélicos mapuche, llamados toki o gentoki, eran los portadores de estos
emblemas confeccionados en pedernal negro. Luis de Valdivia, Arte y gramática general…, le llama simplemente “hacha”, al igual que Augusta, Diccionario
Araucano-Español, 216. Para una aproximación al valor simbólico de los toki
58

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más poderosos, los que “de tal manera tienen puesto estanco al
tratar de paz que al que lo tratase le matarían como a traidor”.61
Hacia 1612, por ejemplo, se hacía notar que Utaflame y Pañeguile,
cabezas principales del rewe de Elicura, jamás habían dado la paz
“porque si la dieran les cortaran las cabezas a estos dos las demas
provincias de guerra”.62
Podemos hablar de un verdadero “miedo a la paz” de
los rewe y ayllarewe de menor jerarquía en el escenario bélico
fronterizo o, cuando menos, de aquellas cuyos territorios estaban
cercados por agrupaciones reacias a las tentativas de pacificación.
Convertirse en indios amigos de los españoles era una forma de
enfrentar la amenaza de los antiguos aliados, pero también con
suma frecuencia se debía pagar el precio por lo que aquellos
concebían como una traición. Ya el padre Diego de Rosales hacía
ver que los indios de guerra “siempre enderezan sus tiros a los
amigos, ya por vengarse en ellos, ya por hacerlos sus auxiliares y
quitarnos esas fuerzas”.63 El 19 de diciembre de 1646, poco antes
y su uso en las rituales de paz y guerra, véase Francis Goicovich, “Un sistema
de equivalencias: el ritual del sacrificio en la cultura reche-mapuche de tiempos
coloniales (siglos XVI y XVII)”, Historia 51, n° 2 (2018): 423-454.
61
“Declaraciones de dos mulatos que vivían entre los indios rebelados acerca de las costumbres de guerra de éstos, 27 de diciembre de 1593”, en José
Toribio Medina, ed., Colección de Documentos Inéditos para la Historia de
Chile (2a serie), vol. 4 (Santiago: Fondo Histórico y Bibliográfico José Toribio
Medina, 1960), 387.
62
“Relación de lo que sucedió en el Reyno de Chile...”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, 111.
63
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Valdés Bunster, Seis misioneros en la
frontera mapuche, 72.
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de concertarse las Paces de Quillín por el gobernador Martín
de Mujica, el toki general de la Mariquina, Juan Manqueante,
expresaba al Veedor General don Francisco de la Fuente Villalobos
y al gobernador de Valdivia don Francisco Gil Negrete, que su
lealtad para con los hispanos le había concitado:
[…] el enojo de las provincias reveladas de Puren, Tucapel y
de las costas de la Imperial y de la cordillera, que muchas y
diversas veces hicieron entradas y corredurías en nuestro país
maloqueandonos como á fieles y declarados amigos de los
españoles.64

Existía una jerarquía de poder tanto entre los rewe que conformaban una provincia, como en la interrelación que se establecía
entre los mismos ayllarewe. El potencial demográfico, la capacidad bélica (habilidad para estructurar confederaciones, así
como la movilización de contingentes y recursos ad hoc) y el
prestigio de sus líderes eran los principales factores que marcaban la diferencia en ambos niveles. El rewe que detentaba
la condición de cabeza de provincia solía marcar la dinámica
de la coalición, como ocurría con el ayllarewe de Purén, cuya
parcialidad homónima era, con frecuencia, la más respetada y
temida por el resto de la corporación socioterritorial;65 sus líBiblioteca Nacional de Chile, Documentos de Diego Barros Arana, “Fray
Agustín Carrillo de Ojeda: relación de las paces ofrecidas por los indios rebeldes del Reino de Chile y aceptadas por el señor don Martín de Mujica, 1648”,
t. 11, f. 221.
65
Sin embargo, en tiempos del alzamiento general de 1598 debió compartir
este liderazgo y preeminencia con el rewe de Pellaguén, de la cual eran originarios los afamados toquis Ainavilo y Anganamón.
64

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deres, investidos del prestigio necesario,66 “se llevaban tras sí
a las demás Provincias de su Aillaregue, que no se avenían a
cosa, sino por el consejo, y gobierno de los de Puren”.67 La labor
misional de los jesuitas procuró sacar ventajas de esta situación,
haciendo de dichos líderes y parcialidades un vehículo de evangelización para expandir la doctrina. Sobre su accionar con los
cabecillas, vemos que en el rewe de Lebo, provincia de Arauco,
el padre Pedro de Torrellas “ganó aquí para Dios al Cacique Cajumari, Toqui general de aquella Provincia, el cual acudía con
mucha aficción y voluntad a oir los sermones, y con su ejemplo
llevaba tras sí a los demás”.68 El padre Francisco de Vargas, por
su parte:
[…] procuró la conversión de los Indios de la Mariquina, de
donde era Gobernador el Cazique Manqueante, que siempre
se mostró fiel. Solicitó su conversión y bautismo, que se hizo
con grande solemnidad [...] Convertida la cabeza fue fácil la
conversión de los demás.69

Así como los toki y lonko fueron importantes en la propagación de
la fe al interior de los rewe, las parcialidades de mayor renombre
Para una aproximación a las formas de ascensión al poder en la sociedad
mapuche, véase Silva, “Hombres fuertes y liderazgo en las sociedades segmentarias: un estudio de casos”; Osvaldo Silva y María Cristina Farga, “El
surgimiento de hombres poderosos en las sociedades segmentadas de la frontera Inca: el caso de Michimalonko”, en Actas del V Congreso Internacional de
Etnohistoria (Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1998), 255–65.
67
Rosales, “Conquista Espiritual...”, en Valdés Bunster, Seis misioneros en la
frontera mapuche, 155.
68
Valdés Bunster, 271.
69
Valdés Bunster, 296.
66

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cumplieron un rol igualmente significativo en su difusión al resto
de los núcleos parentales de las respectivas provincias, amén del
ejemplo que se daba con esto a los demás ayllarewe. El cronista
Diego de Rosales, refiriendo el trabajo espiritual de padre Juan
del Pozo, apunta que “los primeros, que levantaron Iglesias
fueron los de Puren, quién tal dijera ahora pocos años, que eran
los más rebeldes”.70 La esperanza del sacerdote se fundaba en el
prestigio de la parcialidad, pues al construir una iglesia en sus
tierras se esperaba que “a su imitación la habían de hacer las
demás Provincias de su Ayllaregua”.71 Cuál no sería su sorpresa
al ver coronados sus esfuerzos poco tiempo después, cuando “por
el ejemplo de éstos nos han venido a pedir los de la Provincia
de Lumaco [Pellagüén] y Guadaba, que vamos a sus tierras, que
harán también Iglesia en ellas”.72
Del mismo modo, los toki supieron leer las ventajas que
obtendrían con la edificación de las iglesias, las que en su calidad
de puntos de convocación y reunión social, servirían para reforzar
su estatus al interior de las reducciones. Un caso ilustrativo lo
Valdés Bunster, 162.
Valdés Bunster, 156.
72
Valdés Bunster, 162. Las estrategia misional de ejemplo e imitación que
nacían del aprovechamiento de los rewe y ayllarewe principales se resume en
el siguiente fragmento de Rosales: “Mucho puede el buen ejemplo, y confío
en Dios, que el de los Indios de Purén ha de poder mucho, para que otros sigan
sus pasos que como el mal fueron los primeros, pues de esta tierra salió el
alzamiento general, y en seguimiento de los de Puren se rebelaron todas las
Provincias, en su seguimiento, y a su imitación se han de convertir muchas”,
Valdés Bunster, Seis misioneros en la frontera mapuche, 162-163.
70
71

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hallamos en la provincia de Toltén el Bajo, donde “el Cacique
Millalien ofreció un sitio bueno junto a su casa, diciendo, como
él era Christiano, y quería tener cerca de su casa la Iglesia para
frecuentarla”.73
Claro está que la preeminencia de los conglomerados
debe ser contemplada en su propio contexto histórico. Si en
tiempos del primer alzamiento general Arauco y Tucapel llevaron
la voz de mando, ya en el segundo, 45 años después, tal condición
la detentaban los ayllarewe de “Osorno, Villarrica, Imperial,
Purén y las Quechereguas”,74 muy especialmente aquellas del
llano central. Esta dinámica, que a comienzos del siglo XVII se
traducía en la preeminencia de la provincia de Purén, explicaría
en gran medida la división interna que Catiray experimentó en
su accionar interétnico, por cuanto no deja de ser significativo
el que hayan sido precisamente los rewe meridionales, aquellos
que colindaban con los purenes, los que mantuvieron la postura
hostil en contraposición a sus similares septentrionales. Saber
si la convicción o la amenaza fue lo que determinó la unión de
los sureños con Purén es algo que la documentación no logra
dilucidar. Lo que sí es claro es que el divorcio producido en
Catiray conllevó el conflicto entre ambos segmentos, frente a lo
Valdés Bunster, Seis misioneros en la frontera mapuche, 58-59.
“Declaración que hizo el padre Fray Juan Falcón...”, Valdés Bunster, Seis
misioneros en la frontera mapuche, 319. “Declaración que hizo el padre Fray
Juan Falcón…”, en Zapater, “Testimonio de un cautivo. Araucanía, 15991614”, 319.
73
74

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cual las fuerzas castellanas debieron “defender a los indios de
Catiray del norte de los de Catiray del sur, que con una gran junta
venían contra ellos”.75
Conclusión
En suma, en estas líneas creemos haber demostrado que:
a. Los ayllarewe se constituían como alianzas
de

unidades

socio-territoriales

numéricamente

variables, por lo que el término con que
tradicionalmente se las ha nominado crea una
imagen falaz de su conformación. En su lugar y
con fines sustancialmente analíticos, hace casi dos
décadas atrás propusimos en un artículo76 el término
wichanrewe (wichan significa alianza o aliado77),
cuya semántica consideramos lo suficientemente
flexible como para abarcar la amplia gama de
posibilidades en que se manifestaba esta estructura.
“Copia de una carta del Padre Luys de Valdivia para el señor Conde de
Lemos Presidente de Indias, Lima, 4 de enero de 1607”, en Medina, Biblioteca Hispano Chilena, vol. 2, 55. El documento también se encuentra en
Biblioteca Nacional de Chile, Manuscritos de José Toribio Medina, t. 111, fs.
22-41.
76
Francis Goicovich, “Reevaluación etnohistórica de las ayllareguas reche-mapuches”, en Actas del V Congreso Chileno de Antropología (San Felipe: Colegio de Antropólogos de Chile, 2004), 559–65, https://www.aacademica.org/v.congreso.chileno.de.antropologia/73.pdf.
77
Augusta, Diccionario Araucano-Español, vol. 1, 188.
75

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Sin embargo, no ha gozado de una gran acogida en
el círculo de especialistas ya que resulta difícil ir
contra el peso de la tradición.
b. El emplazamiento y dispersión espacial de ciertos
ayllarewe les otorgaba un carácter ecológicamente
diverso, lo que permitía el acceso a recursos
diferenciales

(funcionalidad

económica

de

las

provincias), así como una ventaja militarmente
estratégica en la movilización de los contingentes.
c. Esto viene a cuestionar la visión tradicional de
los vutanmapu, concebidos como macro alianzas
extendidas longitudinalmente en forma excluyente a
lo largo de las fajas del relieve entre los ríos Biobío y
Toltén.
d. Los rewe tenían la autonomía suficiente como para
manejar una política fronteriza independiente del
resto de las parcialidades de la misma provincia.
e. Lo anterior no descarta el uso de la amenaza o la
violencia a fin de conservar las alianzas. Esto se funda
en la jerarquía de poder que existía tanto al interior
de cada ayllarewe como en la interacción que se daba
entre los mismos.
f. Los jesuitas descubrieron el potencial misional de
esta realidad y se valieron de ella para agilizar la
conversión y llevar a buen término su actividad.
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Cuadro
Parcialidades y emplazamiento de los ayllarewe fronterizos
en la primera mitad del siglo XVII
AYLLAREWE
Penco

Costa

Llano

Precordillera

Penco
Lleltome
Utenper
(Andalién)
Itata

Gualqui

Puchacay
Iriquitanaguen
Quelacoya
Unequentue
Curenchico

Arauco

Arauco
Quidico
Penqueregua
Millarapue
Lavapie
Quiapo
Taulero
Levo
Colcura
Longonobal
Isla de Santa María

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AYLLAREWE
Tucapel

Costa
Tucapel

Llano

Precordillera

Paicaví
Angolmo
Tomesmo
Cayucupil
Ilicura
Lincoya
Molhuilla
Pilmaiquen
Catiray

Talcamáhuida
Pirenmáhuida
Calunhueno
Taslebo
Lincura
Lembo
Arenco
Pilumrehue
Curalebo

1

Quilimo
Cuyenmeregua
Genche
Chipimo
Coyuncos (?)
Mayuregue
Peteregue

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AYLLAREWE
Purén

Costa

Llano
Purén

Precordillera

Pellaguén
Guadava
Relomo
Calcoimo
Tirúa
Claroa
Videregua
Lleulleu
Ranculgue
Guide
Isla Mocha
Coyuncos

Rere
Pocoyan
Tomeco
Quinel
Quelpolemo
Conilevo
Guaverilo
Inoregua
Malloco
Cabullanga

Molchén

Molchén
Quillaco
Pillen
Rucalhue

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AYLLAREWE
Quechoregue

Costa

Llano

Precordillera
Quechoregue
Puchangui
Maquelvo
Panquegue

Cayogueno

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��La última cristiandad: La nación pisona y la órbita hispánica en la América Septentrional durante los siglos
XVII-XVIII1
The Last Christianity: The Pisona Nation and the Hispanic Orbit
in North America during the 17th-18th Centuries
Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez

Centro de Investigación y Docencia Económicas
Álvaro Obregón, México
orcid.org/0000-0002-8042-2136

Resumen: La nación pisona habitó una fracción de la Sierra Madre
Oriental durante los siglos XVII-XVIII. A inicios del siglo XVII, en
el lado oeste de la Sierra Madre se encontraba la Monarquía Hispánica y al este se hallaba la janambrería. Así fue como esta nación
se encontró en medio del sedentarismo y el seminomadismo, por lo
que por un siglo y medio estuvo en constante cambio dependiendo
las necesidades de la nación y sus rancherías. Los pisones para resistir las correrías en las fronteras hispánicas, tuvieron que negociar,
ejercer la violencia, integrarse a otras naciones indias o abandonar
el sedentarismo para refugiarse en la sierra por lapsos. Estos indios
auxiliares no pudieron integrarse por completo al mundo hispánico
por el estado de la violencia que se ejercía en las zonas de fronteras y
que los obligaba a defenderse por todos los medios posibles, aunque
Un borrador de este trabajo se presentó en el Coloquio William Breen
Murray. Rupturas y continuidades entre el mundo prehispánico y el colonial,
2020.
1

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�esto significara retornar al seminomadismo. Tanto la población como
la territorialidad se vieron menguadas por actores externos. Los pisones aceptaron definitivamente su anexión a la Monarquía Hispánica
a cambio que se le brindase protección ante sus enemigos ancestrales
los janambres. Con la fundación de la colonia del Nuevo Santander,
las territorialidades indias del Seno Mexicano se vieron fragmentadas
y reconfiguradas, esto no afectó a los guerreros, quienes se habían
convertido en parte de la exploración (1747), la pacificación y el poblamiento (1748) a cargo de don José de Escandón. El interés de este
artículo radica en mostrar a los pisones como actores principales con
su agencia, mecanismos político-militares, relaciones económicas y
transferencias culturales-técnicas entre los distintos partidos de las
zonas de fronteras en la América Septentrional.
Palabras clave: Monarquía Hispánica, nación pisona, pisones, América
Septentrional
Abstract: The Pisona nation inhabited a fraction of the Sierra Madre
Oriental during the seventeenth-eighteenth centuries. At the beginning of the seventeenth century on the west side of the Sierra Madre
was the Hispanic Monarchy and to the east was the Janambrería. This
is how this nation found itself between of sedentary lifestyle and semi
nomadism, so for a century and a half it was in constant change depending on the needs of the nation and its rancherías. To resist the
plunders on the Hispanic borderlands, the Pisones had to negotiate,
exercise violence, integrate into other Indian nations or abandon the
sedentary lifestyle for lapses to take refuge in the mountains. This
nation could not be fully integrated into the Hispanic world because
of the state of violence that was exercised on the borderlands and that
forced them to defend themselves by all possible means, even if this
meant returning to semi nomadism. Both population and territoriality
were diminished by external actors. The Pisones definitively accepted
its annexation to the Hispanic Monarchy in exchange for being given
protection from its ancestral enemies the Janambres. With the foundation of the Colonia del Nuevo Santander the Indian territorialities
of the Mexican Seno were fragmented and reconfigured, this did not
affect the warriors, who had become part of the exploration (1747),
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�pacification and settlement (1748) carried out by Don José de Escandón. The interest of this paper lies in showing the Pisones as main
actors with their agency, political-military mechanisms, economic relations, and cultural-technical transfers between the different parties
of the borderlands in North America.
Keywords: Hispanic Monarchy, Pisona nation, Pisones, North
America

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�La última cristiandad

Viejos relatos, nuevos planteamientos
A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI, la Guerra de
los Chichimecas involucró por un lado a los cristianos y
por el otro a los seminómadas. Este acontecimiento coincide
con un abandono de la Sierra Madre por sociedades sedentarias
y la ocupación de estos nuevos grupos que escapaban de la
guerra.2 Las naciones indias involucradas en la Guerra de los
Chichimecas fueron varias, pero entre ellas estuvo la guachichil
y su territorialidad la Guachichila. Para esto propongo que
Pamela Reza Martínez, Asentamientos prehispánicos en la Huaxteca
Septentrional. Un estudio a partir de salvamentos arqueológicos en líneas
de transmisión eléctrica [Tesis de licenciatura] (México, DF: Escuela
Nacional de Antropología e Historia, 2010), 29–32. La autora comenta que
en la zona huasteca de la Sierra Madre los pames, pisones y janambres
llegaron tardíamente. Explica que entre los siglos XVI-XVII los huastecos
se desplazaron al sur de la frontera septentrional mesoamericana la cual se
contrajo hasta alcanzar el río Pánuco. Incluso que los indios de la Sierra
de la Tamaulipa Vieja y los huastecos posiblemente tuvieron relaciones
de tolerancia hasta 1570. Guy Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La
sierra de Tamaulipas y la frontera Noreste de Mesoamérica (México,
DF: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología
Social; El Colegio de San Luis; Universidad Autónoma de Tamaulipas;
Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos, 2000), 607.
En la fase San Antonio “contemporánea de la época colonial asistió al
empobrecimiento de la agricultura, mientras que la recolección volvía ser
más activa”. Véase Philip W Powell, La guerra chichimeca (1550-1600)
(México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1996) y el mapa de Abraham
Ortelius, Guastecan Reg., ca. 1584. Donde se especifica que al norte de la
Guasteca era zona de “Guxutxiles gens” (nación guachichil). Este mapa
muestra que los guachichiles llegaron hasta la costa y bordearon la región
Guasteca, mientras que mi planteamiento es solo que se desplazaron hasta
la Sierra Madre Oriental.

2

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�Jofrak Rodríguez

las parcialidades guachichiles se refugiaron en la Sierra
Madre para huir de la violencia, buscar un nuevo
comienzo y reinventarse como nuevas naciones indias.
Esto explicaría como desde Tanguachín continuando en
toda la Sierra Madre hasta Monterrey, estas sociedades
cazadoras-recolectoras tuvieron algún lazo familiar o fueron
identificadas como guachichiles en las fronteras por los vecinos
en las diversas poblaciones hispánicas a lo largo del siglo
XVII e incluso, a inicios del XVIII.3 Los grupos que he
identificado son xanambres, pisones, boçalos, negritos y
gualagüises. Los pisones posiblemente fueron una parcialidad
guachichil que fue desplazada a la Sierra Madre entre 1570 y
1590.4
En 1970 Guy Stresser-Péan planteó que los pisones eran
una parcialidad norteña de los pames, que el sigüe fue su comarca

Francisco Mena Larraín, “Cazadores-recolectores y arqueología. Problemas y proyecciones teóricas”, Boletín de Antropología Americana1, núm.
19 (1989): 31–47. “Las sociedades cazadoras-recolectoras son en general más
aisladas y autosostenidas que las sociedades agrícolas, menos determinadas por
alienaciones ideológicas, poderes y presiones políticas, internamente más homogéneas -en una palabra- menos ‘complejas’, para usar un concepto prestado
de la biología, libre de connotación evolutiva”. Óscar Arce Ruiz, “Cazadores
y recolectores. Una aproximación teórica”, Gazeta de Antropología, núm. 21
(2005): 1–9, http://www.ugr.es/~pwlac/G21_22Oscar_Arce_Ruiz.html; David
J. Weber, “Turner, the Boltonians and the Borderlands”, The American Historical Review 91, núm. 1 (1986): 66–81. El autor comenta que la frontera “ya no
se visualiza como la delimitación entre barbarie y civilización. Al contrario, es
la interacción entre dos culturas las cuales están en constante coexistencia. A
través del medio físico en el que se desenvuelven las relaciones culturales se
desarrollan diferentes dinámicas dependiendo del tiempo y espacio”.
4
Actualmente Sierra Madre Occidental.
3

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�más septentrional y terminaría siendo el sector “más salvaje, el más
remoto y el más inaccesible”.5 Sin embargo, existen demasiados
elementos que descartan dicha propuesta. Primero, los pisones
fueron en un inicio seminómadas (cazadores-recolectores),
guerreros experimentados y animistas. Estas características se
asemejaron más a la cultura guachichil que a los pames en sí.
Segundo, la palabra sigüe tuvo diversas variantes como chiguí,
chihué, siguí, xihue o sigué, pero esta nunca representó una
comarca como Jaumave o Tanguachín. En 1680 la palabra de
Suiyo, Xuyo, Juiyo o Juyzo era un paraje de visita perteneciente
al pueblo-misión de San Juan Bautista del Jaumave, el cual se
localizó al norte por el río Sigüe o Xihue.6 Para finales del siglo
XVII el Xihue comenzó a ser mencionado como un cerro entre los
pueblos-misiones de Santa María de los Ángeles del Río Blanco
(Nuevo Reino de León) y San Juan Bautista del Jaumave (Reino de
la Nueva España). Tercero, la única comarca o territorialidad que
se conoció durante el siglo XVIII fue El Siguillon y dentro de este
el cerro del Xihue como fortificación natural. El Siguillon fue el
territorio controlado por los siguillones (también conocidos como
xihues por el cerro del mismo nombre y principal fortificación),
parcialidad pisona que se reinventó a finales del siglo XVII y tuvo
relaciones de toda índole con los janambres a lo largo del XVIII.7
Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la frontera
Noreste de Mesoamérica, 597–610.
6
En adelante sin cursiva.
7
Octavio Herrera Pérez, Tamaulipas a través de sus regiones y municipios,
5

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�Para finales del siglo XVIII los janambres y pisones aun
mantenían un relato que había sido transmitido oralmente a lo
largo de dos siglos, en donde, en tiempos ancestrales formaron
una confederación para ir a la guerra contra una liga de 12 rancherías borradas provenientes de las llanuras y de la sierra de la
Tamaulipa Vieja. En este conflicto “un pison, sólo hizo frente
a un considerado número de enemigos, les mato cinco, obligo
huir a los demás y el salió ileso, llevando los cadáveres enemigos al lugar a donde estaban los de su partido”.8 Esta práctica
de llevar consigo los enemigos caídos continuó, aún en 1682
se llevaba a cabo, la finalidad era decapitar los cuerpos, hacer
ristras con sus orejas y narices, y danzar con sus cabezas como
parte de un ritual de guerra.9 Los pisones fueron identificados
por no contar con tatuajes, como “gente desnuda” en un inicio,
por practicar el arte adivinatorio “dando crédito a cantos de los
pájaros y otras cosas que observan” y a finales del siglo XVIII por ser “ateístas negativos” por contar con nociones como
t. VI (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado Libre y Soberano de Tamaulipas,
2015), 385. Herrera especifica la territorialidad de El Siguillon.
8
Vicente Santa María, “Relación histórica de la colonia del Nuevo
Santander y costa del Seno Mexicano”, en Estado general de las fundaciones hechas por D. José de Escandón en la colonia del Nuevo Santander
costa del seno mexicano; documentos originales que contienen la inspección de la provincia efectuada por el capitán de dragones don José Tienda
de Cuervo, e, ed. Rafael López (México: Talleres Gráficos de la Nación,
1930), 420–21.
9
Archivo General de la Nación (AGN en adelante), Californias, vol. 38D,
exp. 3, f. 133-133v.
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�al morir “que se pasan al otro lado del charco”.10 Una práctica
que emplearon para localizar zonas de recolección y aguajes
consistió en que “suelen estar a la expectativa de los guajolotes
en el monte, afectando sus graznidos, para seguirlos y saber de
ellos en qué paraje es más abundante la cosecha de chile piquín,
de la pitahaya y otras frutas silvestres adaptables”, y “en sus
correrías para encontrar por sus huellas los aguajes y los lugares más retirados y sombríos”.11 Las condiciones climáticas en
la Sierra Madre fueron miserables en lo que respecta a
inviernos: heladas entre noviembre-enero, y nevadas en diciembre, enero y febrero.12 Por lo que los pisones explotaron al
máximo su territorialidad al forjar un conocimiento que se fue
José Ignacio Urquiola Permisán, El Cerro Gordo, Rioverde y Jaumave:
una carta de fran Juan Bautista Mollinedo en 1616 (San Luis Potosí: El
Colegio de San Luis, 2002), 414. Archivo General de Indias (En adelante
AGI), Gobierno, Audiencia de México, leg. 693a, exp. 35a, f. 118. Agustín
López de la Cámara Alta, Descripción general de la colonia de Nuevo
Santander (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México,
2006), 104.
11
Santa María, “Relación histórica de la colonia del Nuevo Santander y costa
del Seno Mexicano”, 414.
12
Luis Berlandier y Rafael Chovell, La Comisión de Límites. De Béjar a
Matamoros, segunda parte (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis; Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2010), 174–75. Archivo Histórico
de Monterrey (AHM en adelante), Civil, vol. 13, exp. 7, fs. 36v-38v, 45-48.
AHM, Actas de Cabildo, vol. 001, exp. 1665/002. AHM, Actas de Cabildo,
vol. 001, exp. 1675/006. Eugenio del Hoyo, “Un capítulo desconocido de la
obra de don Fernando Sánchez de Zamora”, Humanitas, núm. 5 (1964): 407.
Fernando Sánchez de Zamora comenta desde 1667 a 1689 sufrieron las “demás
inclemencias del tiempo”. López de la Cámara Alta, Descripción general de la
colonia de Nuevo Santander, 113.
10

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�heredando generación tras generación. Así fue como la pesca,
cacería, recolección y la preparación de pieles permanecieron
hasta la actualidad en las poblaciones de la Sierra Madre.13
Además en rancherías como Jaumave se practicó el juego de
pelota y de palitos.14
Según Antonio de la Maza el nombre pisón fue adoptado
del apellido Pinzón, al parecer dos mestizos en los siglos XVI
y XVII capitanearon algunas rancherías en la Sierra Madre que
continuaron identificándose a posteriori.15 Sin embargo, este
planteamiento carece de sustento al ser identificados en 1616 con
dicho nombre en el valle del Jaumave, zona donde no radicaron
cristianos. Los pisones fueron identificados dependiendo el
territorio que habitaron o confundidos con otras rancherías,
algunos casos como en 1660 “indios del Jaumave”;16 1680 “indios
Giovanni Alberto Chávez Morales, Los janambres del antiguo Tamaulipas. Un estudio etnohistórico y una propuesta de divulgación teatral [Tesis
de maestría] (La Piedad: El Colegio de Michoacán, 2020); Giovanni Alberto Chávez Morales, “Los janambres de Tamaulipas: un estudio etnohistórico
y una propuesta de modo de subsistencia”, Revista Chicomoztoc 3, núm. 6
(2021): 14–51. El autor brinda un estudio desde la arqueología experimental
como las poblaciones actuales en la Sierra Madre en Tamaulipas continúan
reproduciendo las antiguas prácticas de los seminómadas como la cacería, recolección y preparación de pieles.
14
Alberto Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII (Zamora:
El Colegio de Michoacán; Gobierno del Estado de Michoacán, 1993), 404.
15
Antonio de la Maza, “La nación Pame”, Boletín de la Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística 63, núm. 2 (1947): 503. Para los vecinos del Reino
de la Nueva España fue conocido como Sierra Gorda, para los vecinos del
Nuevo Reino de León se le conoció como Sierra Madre.
16
Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora,
13

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�de Tanguachin” o “tanguachianos”;17 1690 “jaumaltecos”;18
1704 “parpaioes”;19 y 1706 “pizoles”.20 La lengua de los pisones
posiblemente fue un derivado del guachichil, lingua franca (con
variantes) empleada por naciones como los xanambres, boçalos
o gualagüises. En cambio, su lengua no tenía similitud alguna
con la empleada por las naciones borradas del Seno Mexicano,
para esto fueron considerados “intérpretes de varias naciones”,
se cuenta con poca información, sin embargo, la palabra sigüe
significa “monte grande y redondo”.21 En el libro parroquial
de Charcas se tienen identificados pisones radicando fuera del
Jaumave. En 1658, Juana y sus padres Felipe y Ana en Mateguala;
y en 1659 Zahoyamcaname (Catalina), su padre Guanala y madre
Cacaluyyá en San José del Río Blanco.22 Por lo que no fue interés
de la nación regresar al altiplano o pasar a las llanuras de la costa
“Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por
los religiosos de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, de la provincia
de Zacatecas”, en Historia de Nuevo León con noticias sobre Coahuila,
Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII, ed. Israel Cavazos
Garza (Monterrey: Ayuntamiento de Monterrey, 1985), 203.
17
Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 403–4.
18
Hoyo, “Un capítulo desconocido de la obra de don Fernando Sánchez de
Zamora”, 408.
19
AHM, Civil, vol. 26-A, exp. 1, f. 75-76 no. 51.
20
AGN, Reales Cédulas Duplicadas, vol. D38, exp. 130, 167-167v.
21
Archivo General de Indias (AGI en adelante), Audiencia de México, leg.
693a, exp. 35a, f. 118. Isabel Eguilaz de Prado, Los indios del nordeste de Méjico en el siglo XVIII (Sevilla: Universidad de Sevilla-Facultad de Filosofía y
Letras, 1965), 22.
22
Archivo Parroquial de Charcas (APC en adelante), libro de confirmaciones
y bautismos I (1586-1661), fs. 222v, 246v.
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�del Seno Mexicano y prefirieron permanecer en la Sierra
Madre a lo largo de un siglo y medio.
Etnogénesis y cisma en la Sierra Madre
En 1616 fue la primera mención de los pisones en la documentación
ubicándolos en el puesto del Jaumave.23 Sin embargo, fray Juan
de Cárdenas comentaba que tenía contacto con ellos desde
1607.24 El 23 de julio de 1617 se fundó el pueblo-misión de San
Juan Bautista del Jaumave perteneciente a la Custodia del
Rioverde (Obispado de Michoacán) y a cargo de fray
Francisco de Santa Cruz. Los beneficios materiales otorgados
fueron 200 fanegas de maíz, 24 bueyes, 48 rejas de arar, 50
vacas, 2 toros, 200 ovejas con sus padres, 100 cabras con
cuatro padres, 24 cebones y 4 machos.25 En San Juan Bautista
del Jaumave se contaron 2 rancherías con sus capitanes
Francisco y Nicolás, pero tan sólo uno de ellos era
considerado pisón, sin especificar cuál de ellos.26 Por otro
Urquiola Permisán, El Cerro Gordo, Rioverde y Jaumave: una carta
de fran Juan Bautista Mollinedo en 1616, 30.
24
Mariano Alonso Baquer, Defensa y estrategia militar en las
Provincias Internas de Nueva España (1760-1805) [Tesis de doctorado]
(Madrid: Min-isterio de Defensa - Secretaría General Técnica, 2016).
Baquer. Alonso de la Rea, Crónica de la orden de N. Será ico P. S.
Francisco, Provincia de San Pedro y San Pablo de Mechoacan en la Nueva
España (México: Imprenta de J. R. Barbedillo y Ca. Montealegre Núm. 15,
1882), 394.
23

Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la historia de
San Luis Potosí, t. IV (San Luis Potosí: Imprenta del autor, 1899), 9–10.

25

Velázquez, 31–32, 34–35, 37, 40; Primo Feliciano Velázquez, Historia de
San Luis Potosí, t. II. Bajo el dominio español (México, DF: Sociedad Mexicana
de Geografía
y Estadística,
1947), 103.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-49
26

�lado, el territorio de Tula, Río Blanco, Jaumave, Monte Alberne,
Santa Clara y Tanguachín fue guachichil al menos desde finales
del siglo XVI; para esto retomó a Gary Clayton Anderson y su
concepto de etnogénesis, donde varias naciones indias resistieron
la expansión hispánica al alterarse culturalmente para forjar una
unidad con otros grupos, abandonando idiomas, prácticas sociales
y procesos económicos.27 Ante esto, las rancherías guachichiles
cambiaron a ritmos diferentes, este fue el caso de los pisones que
en un inicio solo son conocidos en Jaumave, pero para 1680 toda
la región se identificaba como tales.28
Entre 1616-1617 los pisones fueron considerados como
posibles aliados por el cacique Cristóbal Guscama y sus hijos
para una “rebelión general”, la cual no se concretó; y en 1618
por capitanes indios que escapaban de las encomiendas de “Santa
Gary Clayton Anderson, The Indian Southwest 1580-1830. Ethnogenesis
and Reinvention (Norman: University of Oklahoma Press, 2009), 4, 105–6.
“Apaches survived and prospered also because they replaced, incorporated, or partially acculturated other native peoples who lived in the region.
They accomplished this by force on occasion. But incorporation also occurred through the development of beneficial exchange systems based on
both fictive and affine kinship affiliations. Apaches maintained a dominant
role in these new relationships to such an extent that weaker societies often
adopted aspects of Apache culture and economy and learned the Athapaskan
language.”
28
Un caso particular son los guachichiles de Río Blanco (Nuevo Reino de
León) que fueron identificados como boçalos. Es posible en un inicio los
guachichiles se les otorgaran nombres como boçalos o pisones dependiendo el
misionero en turno, pero, con el tiempo estos grupos adoptaron estas nuevas
identidades por los beneficios que representaban.
27

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�Luisa [Lucia], Saltillo y el reino de Nuevo León”.29 A inicios
de 1619 fue necesario mandasen una compañía volante de 20
milicianos al pueblo-misión de Rioverde a pacificar la comarca,
el obispo fray Baltasar de Covarrubias comentaría la custodia
solo contaba con dos “conventos”.30 Se dio un periodo de tregua
hasta el 26 de enero de 1622 cuando se consolido una alianza de
“indios chichimecas bárbaros guachichiles y de otras naciones
que andaban alzados y rebelados… algunos indios otomíes y otros
diferentes domésticos laboríos”, sin embargo, esta no prosperó
debido a que pactaron mediante la llamada “paz de compra”. La
presencia guachichil en la región fue una realidad, mientras los
que llegaron con los españoles fueron otomíes e indios laboríos
mesoamericanos.
Dos años después las relaciones volvieron a verse
afectadas por la expansión ganadera. Entre más inestable
estuviese la frontera la probabilidad de mantener los pueblosmisiones dentro de la órbita misional era improbable. Además,
en 1621 la Custodia de Rioverde pasó a depender del Comisario
General de la Nueva España lo que provocó una fractura en la
Woodrow W Borah, “Un gobierno provincial de frontera en San Luis Potosí (1612-1620)”, Historia Mexicana 13, núm. 4 (1964): 532–50.
30
Baltasar de Covarrubias, “Relación del obispado de Michoacán por el obispo fray Baltasar de Covarrubias, O.S.A. Valladolid de Michoacán, 1619”, en
Reinar por “relación y noticia”. Cinco informes del obispado de Michoacán
(1619-1649) (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2018), 92–93; Mathias
C. Kiemen, “A Document concerning the Franciscan Custody of Rio Verde,
1648”, The Americas, núm. 11 (1955): 295–328; Velázquez, Historia de San
Luis Potosí, t. II. Bajo el dominio español, 107–8.
29

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75

�entrega de suministros para las rancherías en la Sierra
Madre. Estos factores propiciaron que las rancherías pasaran
de los valles a las serranías entre ellas se encontraban los
pisones. A partir de 1626 se dio un aumento de las hostilidades
en la custodia, para febrero de 1630 la confederación india se
había consolidado y amenazaba la poca estabilidad. Ante esto
se mandó a Antonio Godino de Navarrete con una compañía
volante interétnica para pacificar la región. Fueron necesarios
dos meses para desbaratar la liga, 7 de las cabecillas fueron
ejecutados y otro grupo fue encarcelado. No sólo la violencia
fue impartida para apaciguar a los indios, fue necesaria la
implementación de un sistema de repartimiento anual de 150
fanegas por pueblo para mantener la paz.
Mathias C. Kiemen comenta que entre 1621 y 1645 los
misioneros fueron pocos y por periodos aleatorios. Aclarando en
1628 se destinaron misioneros a la Custodia de Rioverde, pero
estos no llegarían hasta 1633 y que se rotaron turnos entre el
obispado de Michoacán y el Comisario General para administrar
los pueblos-misiones.31 En 1636 los indios del puesto de Tula
entraron en un conflicto con el pueblo de Tanguachín, Salto del
Agua y otras rancherías (Custodia de Tampico), este conflicto se
extendería por 14 meses desestabilizando la región. La tregua
entre partidos se dio gracias a fray Cristóbal Vaz del obispado de
Kiemen, “A Document concerning the Franciscan Custody of Rio Verde,
1648”, 295–328.

31

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76

�Michoacán quien organizó una serie de pláticas entre los partidos,
uno de los inconvenientes era que la guerra había aislado a los
pisones del Jaumave, Santa Clara y Monte Alberne del resto de
la custodia. Por lo que era necesario buscar una vía diplomática,
fray Vaz empleó un mitote en la frontera para llegar a un común
acuerdo en donde los capitanes entregaron simbólicamente
sus armas, se festejó toda la noche con danzas y las rancherías
obtuvieron regalos como “zaya, frazadas, cuchizalla, […] y
sombreros”.32
Después de 1637, los pisones comenzaron a consolidar su presencia en la Sierra Madre como un grupo
hegemónico que logró integrar a su estructura étnica al resto
de rancherías. Esto fue posible por varios medios, todas estas rancherías habían sido desplazadas por la Guerra de los
Chichimecas y eran parcialidades de la nación guachichil; su
inclinación al cristianismo y vasallaje a la Monarquía Hispánica les facilitó apoyo incondicional en lo bélico-económico;
y su ubicación estratégica era necesaria para expandir la órbita
hispánica hasta “Las Salinas” y río de las Palmas. No queda
claro cuál fue el proceso que empleó la nación para integrar
étnicamente al resto de rancherías de Tula, Jaumave, Monte
Rea, Crónica de la orden de N. Seráfico P. S. Francisco, Provincia de San
Pedro y San Pablo de Mechoacan en la Nueva España, 423; Nelson Jofrak
Rodríguez Cázarez, “El mitote y su multifuncionalidad en las fronteras de la
América Septentrional, siglos XVI-XVIII. El caso del Seno Mexicano y los
reinos contiguos [En prensa]”, Septentrión. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 15 (2022).
32

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77

�Alberne, Santa Clara y Tanguachín. Sin embargo, opino que
los misioneros los nombraron pisones al identificar una serie
de similitudes culturales entre las diversas rancherías. Los pisones para mediados del siglo XVII contarían con una extensión territorial de aproximadamente de 10,000 km².33 Con la
administración definitiva de los misioneros del obispado de
Michoacán en 1645 sobre la Custodia de Rioverde, los pisones
aceptaron el sedentarismo una vez más, pero, este fue gradual,
ya que, aún para 1648 de las 13 misiones originales solo existían nueve.34 Tula fue el único pueblo-misión que para mediados del siglo XVII se integró por completo y estaba bajo la
jurisdicción política de Guadalcázar.
Juan Carlos Ruiz Guadalajara comenta que durante la
segunda mitad del siglo XVII, desde Guadalcázar se consolidó un
corredor que abarcó Rincón, Tula y Jaumave donde se efectuaron
lapsos de reciprocidad económica y transferencias culturalestécnicas.35 Los pisones transitaron entre el seminomadismo
Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la
frontera Noreste de Mesoamérica, 603. Véase mapa 1.
34
Francisco Arnaldo de Ysassy, “Demarcación y descripción del obispado
de Michoacán y fundación de su iglesia catedral. Numero de prebendas,
curatos, doctrinas y feligreses que tiene y obispos que ha tenido desde que
se fundó”, en Reinar por ‘relación y noticia’. Cinco informes del obispado
de Michoacán (1619-1649), ed. Jean-Pierre Berthe y Óscar Mazin (San
Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2018), 304; Kiemen, “A Document
concerning the Franciscan Custody of Rio Verde, 1648”, 295–328.
33

Juan Carlos Ruiz Guadalajara, “Reciprocidad económica y transferencias
culturales en los procesos de frontera: el caso de Guadalcázar (Nueva España)
en el siglo XVII”, en Fronteras. Procesos y prácticas de integración y con-

35

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78

�y el sedentarismo. Este mecanismo ayudaría a la nación a
resistir los múltiples desafíos de la frontera. Los pisones nunca
se desprendieron del seminomadismo, aunque estuvieran sus
necesidades elementales cubiertas en los pueblos de indios
por temporadas. Por el puro hecho de que el retorno al mundo
seminómada les garantizaba la sobrevivencia al estar en medio de
dos realidades, al oeste de la Sierra Madre se encontraba la órbita
hispánica en vías de expansión y donde querían integrarse; en
cambio al este se consolidaba una hegemonía india con tinte
regional: la janambrería.
La permanencia de los pisones dentro de la órbita hispánica
beneficiaba ambos bandos, para los pisones representaba recibir
suministros en sus pueblos-misiones, contar con aliados para
las guerras contra los janambres y las transferencias culturalestécnicas que adquirieron como conocimiento en oficios e
idiomas. Mientras la Monarquía Hispánica a través de la Custodia
de Rioverde adquiría indios auxiliares (guerreros, intérpretes,
emisarios, guías y espías) y poblaciones que fueron los primeros
baluartes en la guerra. Los pisones eran considerados “vasallos de
la corona en aquella frontera”, se habían convertido en el último
baluarte cristiano del Reino de la Nueva España. Los pisones se
encontraban:
flictos entre Europa y América (siglos XVI-XX), ed. Valentina Favro, Manfredi
Merluzzi, y Gaetano Sabatini (Madrid: Fondo de Cultura Económica; Red Columnaria, 2017), 489.
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�[…] quietos Ypasificos Ydebajo de la obediencia R[ea]l y
de la de sus ministros y defendiendo y reparando las sierras
queserian lasd[ic]has fronteras nodejando pasar dellas a los
Yndios Alarbes [janambres] y guerreando continuamente
conellos dedonde seasegurado seguridad por aquella p[ar]te
atoda estatierra y que se tiene bisto y berificado que por la parte
donde d[ic]hos naturales no asisten niestan ay inreparables
daños de Yndios Alarbes.36

Los pisones que se encontraban más al norte de Tula-Jaumave no
aceptaron fácilmente el cristianismo, al contrario, se enfocaron
en emplear correrías en las fronteras del Nuevo Reino de León
y Reino de la Nueva Galicia. En un inicio estos tuvieron guerras
al norte con los boçalos, aún después del poblamiento hispánico
esta violencia fue continua contra los reineros. En 1660 el capitán
Fernando Sánchez de Zamora alcalde mayor del Valle del Río
Blanco (Nuevo Reino de León) comenta que:
[…] dieron los indios del Jaumave, que viven en la misma
sierra, misión de los padres del Río Verde, en perseguir
esta población; de manera que no dejaban bestia que no
se la llevaban, hasta consumirse a mí una recua de más de
cuarenta mulas que metí cuando vine; y la gente que cogían
descuidada. Particularmente en una ocasión mataron cuatro
mujeres y un indio; con que, perdida la paciencia, me obligo
darles yo guerra en su propia tierra; con que amainaron y no
perjudicaron más.37
AGN, Californias, vol. 38, exp. 3, f. 140v.
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, “Descubrimiento del Río Blanco y
conversión de sus naturales, hecha por los religiosos de Nuestro Seráfico Padre
San Francisco, de la provincia de Zacatecas”, 230.
36
37

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80

�Los reineros llamaron a los pisones erróneamente “indios
del Jaumave” o “Jaumaltecos”, independientemente de esto, las
jurisdicciones entre Río Blanco y Juamave no estaba delimitada.
Por lo que para los reineros al sur de Río Blanco comenzaba el
territorio de Jaumave, de Rioverde y los pisones. Ante esto, es
normal que se presentaran estos errores, debido a que para estas
fechas existían dos tipos de pisones, los que se encontraban en
los pueblos-misiones y los que habitaban el cerro del Xihue. Son
estos últimos lo que se mantenían hostiles contra los boçalos,
reineros y que entre 1670-1672 llegaron cometer correrías en la
jurisdicción de Mateguala.38 Para finales del siglo XVII estos
pisones se separaron definitivamente del circuito de pueblosmisiones de Ríoverde y se acercaron a la janambrería, por lo que
a su territorio se le conocería como El Siguillon y a sus habitantes
los siguillones.
Guerras continuas
La tranquilidad de la que había gozado la Custodia de Rioverde
desaparecería en 1655, a causa de la expansión de los janambres.
Los antiguos aliados de los pisones terminarían como enemigos
jurados hasta finales del siglo XVIII. Las correrías janambres
desestabilizarían dos pueblos-misiones, Santa Clara sería
abandonado entre 1676-1679; en cambio Tanguachín pertenecía a
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí (en adelante AHESLP),
Alcaldía Mayor de Charcas, caja 9, exp 14, fs. 1-4. AHESLP, Alcaldía Mayor
de Charcas, caja 11, exp. 3, fs. 1-7.
38

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�la Custodia de Tampico, pero al ser despoblado por su misionero
a inicios de 1660, la Custodia de Rioverde lo integraría en 1667
y se le cambiaría el nombre a San José de la Laxa en 1679 al ser
reubicado ante los saqueos y muertes.
Para 1680 se cuenta con el primer conteo poblacional,
Tanguachín tenía 100 individuos, San Antonio de Tula 220 (80
en el pueblo y 140 en las haciendas), Palmillas 60, Jaumave 100
y “cerca otros muchos más”, Xuyo más de 100 y Monte Alberne
más de 500.39 La cifra rondaba en las 1,080 o más personas,
el 46% se encontraba en la frontera en la boca del Jaumave, el
41% se encontraba dividido en puestos o pueblos de indios en
la Sierra Madre y el 13% en las haciendas de Tula (véase Tabla
1). Los pisones de Monte Alberne colindaban con los janambres
de Mesas de Castrejón. Las transferencias culturales-técnicas
fueron palpables al estar los pisones en distintos oficios como
labradores, vaqueros, escoltas, intérpretes y pastores. Estos
oficios se vieron complementados por la cacería y la recolección
de frutos silvestres y de miel.
Los pisones tuvieron que afrontar las correrías de la
confederación por un estimado de tres años (1679-1682), en
Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 398–405; Stresser-Péan, San Antonio Nogalar: La sierra de Tamaulipas y la frontera Noreste
de Mesoamérica, 603. El autor comenta que la población llegó a tener entre
3,000 a 4,000 individuos antes de mediados del siglo XVIII. Sin embargo,
como se muestra en 1680 el número de pisones rondaba los 1,080 o poco más,
y al contrario esta cifra se reduciría gradualmente durante la primera mitad del
siglo XVIII.
39

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�primera instancia Monte Alberne fue el blanco por su cercanía a
la janambrería. Un número crecido de pisones pasaron a Jaumave,
pero este también cayó. Una vez más se vivió un desplazamiento,
ahora a Tula y otra fracción de la nación se anexó a la confederación
para sobrevivir. Entre 1680 y 1681 la Laxa fue saqueada en
varias ocasiones, por lo que los sobrevivientes pasaron a Tula.
David Sacaomel, gobernador de Tula, organizó a las rancherías
pisonas restantes consolidando una liga para contrarrestar la
confederación. En las próximas batallas se habla de un saldo de 6
guerreros aniquilados mientras otras fuentes especifican fue una
escuadra completa. Independientemente de la cifra, los pisones
decapitaron a los enemigos, celebraron “bailando las cabezas,
por ser costumbre de ellos” y mandaron una ristra de orejas y
narices a fray Pedro de San Andrés misionero de Tula como
símbolo de su victoria.40 Los pisones resistieron en la frontera,
retomaron Palmillas y Jaumave. El estado de violencia continuó
en la frontera, los pisones por temporadas recuperaban hasta
Monte Alberne, Santa Clara y la Laxa, pero también lo perdían
ante el constante acoso de los enemigos, en cambio Xuyo cayó
permanentemente.

AGN, Californias, vol. 38D, exp. 3, fs. 133-133v. Para adentrarse en la
Guerra de los Alarbes revísese Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Janambres:
mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de maestría] (San Luis Potosí: El
Colegio de San Luis, 2019).
40

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83

�Tabla 1. Censos pisones de 1680, 1695 y 174441
Población o rancherías

Familias

Pisones

44
12
20
20
100
20

220
60
100
100
500
100

216

1080

50

250

100

500

150

750

31
11
34
29
10
19
22
30

105
37
106
99
34
64
75
102

186

622

1680
Pueblo de San Antonio de Tula
Puesto de San Andrés de Palmillas
Pueblo de San Juan Bautista del Jaumave
Puesto de San Antonio de Xuyo
Puesto de Nuestra Señora de Monte Alberne
Pueblo de San Joseph de la Laxa
1695
Pueblo de San Antonio de Tula y puesto de Santa
María
Puestos de San Juan Bautista del Jaumave y Nuestra Señora de Monte Alberne
1744
Puesto de Santa Clara de las Montañas
Puesto de Nuestra Señora de Monte Alberne
Pueblo Santa Rosa del Jaumave
Pueblo San Antonio de Tula
Puesto Santa Ana Naola
Puesto Santa María
Puesto San Joseph de La Laxa
Pueblo Nuestra Señora de los Remedios de Canoas

Carrillo Cázares, Michoacán en el otoño del siglo XVII, 398–405. Biblioteca Nacional de México (BNM en adelante), Archivo Franciscano, Fondo
Reservado, 45/1009.4, fs. 1-8. María del Carmen Velázquez, El marqués de
Altamira y las provincias internas de Nueva España (México, DF: El Colegio
de México, 1976), 91–98.
41

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�El estado de violencia perduraría en las décadas siguientes, la
frontera estuvo inestable ante la avanzada janambre. La extensión
territorial de los pisones en un inicio era aproximadamente de
10,000 km², pero, después de 1682, El Siguillon y Tanguachín
fueron anexados a la janambrería, reduciéndolo a no más de
5,000 km². Este fue un duro golpe a los pisones, perdieron
la mitad de su territorio y este no sería su único problema, a
partir de 1680 la población comenzó a menguar por diversos
factores como las guerras y la integración forzada u opcional
a la janambrería. En un estimado de 15 años (1680-1695) la
población pisona sufrió una reducción del 30%, pasando de 216
a 150 familias. La Custodia de Rioverde suministraba en las
zonas de guerra maíz y “vacca seca”, debido a que sólo algunas
poblaciones sembraban “maíz, chile y otras frutas”, ejemplo de
ello, fue la Laxa que contaba con sembradíos y ganados.42 La
información sobre la nación pisona se encuentra fragmentada,
la mayoría de los escenarios describen de manera general lo
siguiente: la frontera en crisis ante las correrías; los pisones
resistiendo en los pueblos de indios o en las haciendas; el
constante paso del sedentarismo al seminomadismo o viceversa
por factores internos-externos; poblaciones como Xuyo, Monte
Alberne y Santa Clara fueron abandonas y en casos aislados
BNM, Archivo Franciscano, Fondo Reservado, 45/1009.4, fs. 1-8. Ruiz
Guadalajara, “Reciprocidad económica…”, pp. 492. AGN, Californias,
vol. 38, exp. 3, fs. 139-142v. Carrillo Cázares, Michoacán en el…, pp.
403-404.

42

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�visitadas una vez por año; Jaumave como un enclave temporal
aunque con mayor estabilidad y Tula como el baluarte que no
se doblegó.43
A inicios del siglo XVIII la Custodia de Tampico buscó
poblar el valle del Chamal con un pueblo de indios y su misión,
por lo que desde la villa de Santiago de los Valles mandaron
diversos frailes. Sin embargo, en ambas ocasiones los misioneros
fueron aniquilados junto a sus sacristanes. Los janambres
tenían sitiado el valle de Tanguachín, sus correrías provenían
de la sierra de la Tamaulipa Vieja y Mesas de Castrejón. No
solo los pueblos-misiones tenían su destino ligado a la voluntad
de los janambres, en 1714 Antonio Fernández de Acuña envió
desde Tula a Antonio Ramos con siete indios otomíes y algunos
sirvientes mestizos a refundar Jaumave. Los pobladores
fundaron labores de maíz, sin tener perjuicios de los indios del
“Valle y de las sierras del Norte”, pero fueron abandonadas en
época de cosecha aproximadamente cinco meses después por
los constantes saqueos en los campos.44
Los pisones tuvieron que resistir por décadas, esto
no debilitó su aparato diplomático, el cual emplearon con
los hispánicos u otras naciones indias. A inicios de 1727 los
Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas
imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de
maestría], 164–68.
44
Alejandro Prieto, Historia, geografía y estadística del estado de Tamaulipas
(México: Tip. Escalerillas Núm. 13, 1873), 112.
43

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�pisones buscaron aliados que pudieran flanquear el frente norte
de la janambrería, mientras ellos tomarían la iniciativa en la
parte oeste desde Santa Clara y Monte Alberne (véase Mapa
2). El capitán Buitrón (la figura más importante de la nación
pisona) y sus dos hijos mantenían el control en las serranías
del Jaumave, mientras el capitán Jusepillo en Monte Alberne y
otros en Santa Clara. El capitán Jusepillo había formalizado una
alianza a través del parentesco, debido a que su hija contrajo
matrimonio con alguno de los capitanes de indio general
Pedro Botello de la confederación pamorana. El “ejercito” de
Pedro Botello controlaba las “Salinas grandes”, en materia
bélica representaba un fuerte aliado, así la guerra tomó nuevos
escenarios y la comunicación entre las naciones se dio a través
de señales de humo desde las serranías. La ranchería de Santa
Clara defendía la boca de San Marcos, la escuadra de Buitrón
reforzó Monte Alberne y participó en ese frente mientras los
pamoranos entraron por el norte por las Adjuntas. Esta alianza
pisona-pamorana posiblemente atrasó la expansión janambre,
pero fueron tres factores que vinieron a cambiar la suerte de los
pisones. Primero, en 1728 los janambres después de décadas,
lograron desplazar por completo a los indios olives a Tampico,
tomar el control de sus salinas de Piedra Hincada e incendiar su
población; segundo, en 1729 el “indio general” Pedro Botello
comenzó una serie de pláticas para llegar a la paz con los reineros,
en 1732 concretó la Pax Reinera y disolvió la confederación
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�pamorana; y tercero, en 1732 el capitán janambre Salvador de
la Cruz pacto la Pax Reinera. Estos acontecimientos fueron
catastróficos para los pisones, ya que, los janambres orientaron
su expansión a la Sierra Madre después de la victoria contra
los olives, la tregua con los reineros y el rompimiento de la
confederación pamorana.45
Jaumave fue considerada la “última Poblaz[i]on X[ri]
ptiana p[o]r aquella parte” del Reino de la Nueva España. En
1723 fue abandonado nuevamente, sin embargo, en 1727 el
pueblo-misión fue refundado en el paraje de Santa Rosa próxima
a la hacienda de ganado menor propiedad de los carmelitas de
San Luis Potosí. Para 1733 no se encontraba misionero fijo, sólo
se visitaba como de costumbre una vez al año, y en la misma
situación se encontraban Monte Alberne y Santa Clara. En 1731
don Narciso Barquín Montecuesta empleó una campaña en las
“fronteras de Tanguachin” para lo cual recuperó dicho territorio y
fundó el nuevo pueblo-misión de Nuestra Señora de la Soledad de
las Canoas. Aun así, los pisones tuvieron que resistir las correrías
janambres reduciéndose su población de 50 a 30 familias en una
década.46
Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la historia de
San Luis Potosí, t. III (San Luis Potosí: Imprenta del autor, 1898), 249–56.
46
Biblioteca Nacional de España (BNE en adelante), Hemeroteca Digital,
Gazeta de México, Núm. 42, mayo de 1731, pg. 334. AGI, Indiferente, 147,
N9. AGN, Indiferente Virreinal, caja 4901, exp. 15, f. 1-2v. AGI, Gobierno,
Audiencia de México, vol. 690a, exp. 1d, f. 1-8v. Tienda de Cuervo, “Estado
general…”, p. 437.
45

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�El 19 de febrero de 1740, el alcalde mayor del real de
minas de Guadalcázar, Luis Vélez de las Cuevas Cabeza de
Vaca, en su visita por su jurisdicción, comenta que el pueblomisión y cabecera de Tula se encontraba con ministro fijo
e iglesia de pie; Palmillas de lo contrario no contaba con
misionero y tenía su iglesia con una construcción pobre; en la
misión de Jaumave el panorama era peor, ya que se encontró
“sin misionero, ni Yglesia aunq[ue] si con vestigos de averla
avido…”; la cuarta misión fue la de “S[an]ta Rosa” que se halló
sin ministro y la iglesia tan solo sus paredes; las misiones de
Monte Alberne y Santa Clara no contaban al igual que el resto
con ministros ni iglesia alguna.47 El panorama del Jaumave
mostraba que hasta los parajes de Santa Clara y Monte Alberne
se encontraban las rancherías pisonas, ya que sus poblaciones
habían sido erradicadas por las correrías janambres.48 Ese
mismo febrero desde el real de minas se organizó una campaña
contra el “barbaro Xanambre” esta compañía volante estuvo
rastreándolos y persiguiéndolos por dos semanas. Todo terminó
en un fracaso, los janambres-siguillones se atrincheraron en el
Xihue y los cristianos no se adentraron y desistieron. Este nuevo
contratiempo no solo fue para los vecinos de Guadalcázar, sino
también para los pisones, quienes asistieron como rastreadores,
guías y flecheros.
AGN, Californias, vol. 38, exp. 4, f. 180-180v.
AGI, Indiferente, 158, N18. Luis Vélez de las Cuevas Cabeza de Vaca llamó al enemigo “bárbaro xanambre”.
47

48

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�Para 1743 los pisones terminarían integrados a los
janambres ante su expansión o resistirían por sus propios medios
debido al torpe desenvolvimiento de sus aliados hispánicos que
no lograron en siete décadas someter a sus enemigos. Entre
1695 y 1744 la población pisona sufrió una reducción del
17% pasando de 750 a 622 individuos.49 En pocas palabras, la
población pisona desde su primer censo en 1680 a 1743 paso
de 1080 a 622 individuos, lo que representa un 43% de pisones
que fueron integrados a la Janambrería o perecieron en las
guerras. En 1743 la frontera estaba abandonada parcialmente
trasladándose rancherías a puestos de visita cercanos a Tula,
como Naola, Santa María y la Laxa; los puestos de Jaumave,
Santa Clara y Monte Alberne continuaban resistiendo pero
con un número reducido de guerreros; el pueblo de Palmillas
fue abandonado (su población se trasladó a Santa María); el
pueblo de Tula fue el único de todos que resistió los embates
y no fue despoblado; y Canoas vino a reforzar la frontera en el
valle de Tanguachín pero bajo la Custodia de Tampico.
Algunas poblaciones que existieron desaparecieron con el
Eguilaz de Prado, Los indios del nordeste de Méjico en el siglo XVIII,
56–63. Eguilaz de Prado comenta que la unidad familiar de las rancherías
seminómadas pudo componerse de 3,4 miembros. Sin embargo, las familias
pisonas en pueblos de indios se conformaron aproximadamente de 5 miembros por familia. Para 1744 se contabilizan 186 familias, 36 más que las de
1695. Esto explica porque, aunque sea un numero mas elevado de familias son
menos los individuos, debido a que, estos pisones la mayoría estaban en un
estado seminómada.

49

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�tiempo, otras resistieron pagando un precio muy alto
terminando en meras rancherías y algunas que se idearon sólo
quedaron en el papel.
Aliados de la Monarquía Hispánica
La anexión de los pisones a la Monarquía Hispánica fue un pacto
entre dos voluntades, por un lado, la nación ponía a disposición
de las custodias de Rioverde y en menor medida de Tampico
su territorio, y permitía el establecimiento de pueblos-misiones
donde se insertaban en la estructura de la república de indios.
Sin embargo, los problemas en 1669 con los hacendados “Pedro
de Ochoa, Jofeph de Ochoa, y D[on] Felipe de Montezuma, y
otros cinco” habían escalado al tomar los segundos el control de
las tierras de los pueblos de indios y sus ganados perjudicaban
los sembradíos.50 Esta problemática continuó hasta 1689, en 20
años los gobernadores, fiscales y a lcaldes e ntre o tros pisones
defendieron sus derechos ante los ministros del rey. Fray Martín
Herrán comentaba de las poblaciones pisonas “son fronteras y
la llave de el Reino [sin ellas] se podía temer su total ruina” y
que “desampararan sus Pueblos y se bolveran a la infidelidad en
donde seran aun maiores enemigos que los que no han Recivido el
Baptismo y cassi imposible de poderlos reducir a pueblos”. Para
esto el gobernador y alcalde de San Antonio de Tula asistieron a
Ciudad de México en presencia del virrey conde de la Monclova:
50

BNM, Archivo Franciscano, Fondo Reservado, 45/1009.1, fs. 1-3.

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�Pusieron las varas de su gobierno con ultima resolusion que de
no los amparar en su justicia y en las tierras contenidas en el
mandamiento despachado por mi Virrey Marques de Mansera
desampararian sus Pueblos y se Retirarian a los montes.51

En lo que respecta a San Joseph de la Laxa no tuvo que mandar
representante debido a que sus fronteras colindaban con la
Janambrería manteniéndose lo suficientemente alejadas de las
haciendas, aun así, mantenían gobernador, alcalde y fiscal.
Ahora los pisones, independientemente de solo ser visitados por
misioneros, eran “fieles vasallos” al servir como “guerreros” en
los conflictos de la frontera.52 Aun para 1769 en la documentación
aparecen como “indios soldados flecheros” e “indios chichimecos
soldados y defensores de la fe de Dios”.53
Llama la atención la integración de los pisones de Nuestra
Señora de la Soledad de las Canoas a la Monarquía Hispánica,
una práctica que lo ilustra fue que “quando van algunos Soldados
Milicianos a vifitarlos mueftran fu refpecto, y obediencia,
recibiéndolos en Proceffion con la infignia de la Santa Cruz,
cantando las Oraciones”.54 Este tipo de recibimiento fortalecía la
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. III, 70, 73, 84.
52
AGN, Californias, vol. 38, exp. 3, fs. 139-142v.
53
AGI, Gobierno, Audiencia de México, leg. 693A, exp. 35A, fs. 111, 139v.
54
Antonio Villaseñor y Sánchez, Theatro americano: descripción general
de los reynos y provincias de la Nueva España y sus jurisdicciones, parte I
(México: Imprenta de D. Joseph Bernardo de Hogal, 1746), 111; Luis Alberto García García, Frontera armada. Prácticas militares en el noreste histórico, siglos XVII al XIX (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica;
51

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�confianza en los partidos, de esta manera los pisones demostraban
su voluntad a servir a la Corona y por consecuencia recibir los
beneficios de las repúblicas de indios. El bautismo, el aprendizaje
del castellano y oficios instalaban a la mayoría de los pisones
como cristianos, a la vez actuaban como centinelas contra los
enemigos de las llanuras.
En 1744 los pisones solo mantenían como pueblosmisiones a Tula y Canoas, el resto se trataba de rancherías
ubicadas en ciertos puestos a la redonda. Este había sido uno
de los efectos de las correrías janambres a largo plazo, habían
logrado regresar a los pisones a su estado seminómada. La
Laxa, Naola, Santa María, Jaumave, Monte Alberne y Santa
Clara eran rancherías inestables en constante movimiento
dependiendo de la guerra, en casos extremos abandonaban sus
puestos para buscar refugio en Tula para regresar en épocas de
paz una vez mas o abriéndose camino a través de la violencia
cada vez en menor medida. Un ejemplo es Monte Alberne, en
algún momento llegó a tener 500 individuos defendiendo la
frontera, para 1744 sólo contaba con 37 pisones. Canoas es un
caso interesante debido a que los pisones buscaron un medio
alterno para integrarse a la Monarquía Hispánica una vez más,
esto lo encontraron en la Custodia de Tampico. Nadie pensaría
Centro de Investigación y Docencia Económica, 2021), 101–2. El uso de
la cruz fue empleado por otras naciones a lo largo de la frontera hispánica,
casos como el de tancahuayos y comanches en la segunda mitad del siglo
XVIII.
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�que los mismos actores, después de abandonar ese frente en la
década de 1660, lo retomarían una vez más en 1731. Aún así,
Canoas sufrió una baja en su población, la ayuda hispánica sólo
era cada luna llena cuando la compañía volante de la villa de los
Valles salía a recorrer las “fronteras de Tanguachin”.
No fue hasta 1747 que la nación pisona aceptó reducirse
por completo con tal de que se les brindara protección ante
la “enemiga velicosa nación Xanambre”.55 Este pacto, entre
el capitán Antonio Buitrón y el coronel José de Escandón,
representó la supervivencia de los pisones a cambio de la
reducción en pueblos-misiones, la anexión de su territorialidad
a la Monarquía Hispánica y como fuerzas auxiliares. Esta fue
la oportunidad de cobrar con creces los insultos recibidos por
casi un siglo desde la janambrería. El restante de capitanes
aceptó gradualmente lo pactado por Buitrón. Ruiz Ibáñez
comenta:
[…] cada nueva, o renovada, incorporación a la Monarquía se
podía interpretar por los agentes sociales como el instrumento
para garantizar la pervivencia de su hegemonía política o
social, para lograr la victoria en un conflicto civil o religioso,
Dolph Briscoe Center for American History (DBCAH en adelante),
AGNM, box 2Q212, vol. 518, pp. 27, 184-185. José Tienda de Cuervo y Vicente Santa María, eds., Estado general de las fundaciones hechas por don
José de Escandón en la Colonia del Nuevo Santander Costa del Seno Mexicano. Documentos originales que contienen la inspección de la provincia efectuada por el capitán de dragones don José Tienda de Cuervo, (México: Talleres
Gráficos de la Nación, 1930), 283.
55

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�salvaguardar la integridad de la religión, suprimir un rival…o
bien todas a la vez.56

Para 1749 los pisones eran “tan leales vasallos y tan queridos
hijos de nuestros rey y señor” por su incorporación por
completo a la órbita hispánica y por su disposición en la
exploración del Seno Mexicano en 1747 y poblamientopacificación a partir de finales de 1748.57 Una década después
los pisones se ubicarían en seis poblaciones de la Colonia sin
contar Tula: San Miguel Real de los Infantes, Palmillas, San
Juan Bautista de Jaumave, Nuestra Señora de la Soledad de
San Igoyo, La Divina Pastora de Peña Castillo y San Pedro de
Alcántara Tres Palacios. San Antonio de Tula fue la única
población donde los pisones resistieron más que el resto de
las poblaciones durante el siglo XVII y primera mitad del
XVIII. Esta nación se convertiría en la piedra angular del
poblamiento en la Sierra Madre y valles próximos.
José Javier Ruiz Ibáñez y Gaetano Sabatini, “La construcción de la
Monarquía Hispánica y el uso de la violencia: entre la conquista y la guerra
civil”, Historia, antropología y fuentes orales, núm. 44 (2010): 17–32; José
Javier Ruiz Ibáñez y Igor Pérez Tostado, “Introducción. Los exiliados y el rey
de España”, en Los exiliados del rey de España, ed. José Javier Ruiz Ibáñez y
Igor Pérez Tostado (Madrid: Fondo de Cultura Económica; Red Columnaria,
2015), 9. Los autores comentan “la hegemonía que la Monarquía desarrollo en
su momento de mayor expansión, y su identificación con el catolicismo, trajo
consigo que más allá de sus fronteras se la viera como un lugar donde refugiarse, donde huir en caso de ser perseguido, donde encontrar un pastor que
amparara a los que sufrían por la religión o un aliado que ayudara a recuperar
el poder perdido”. Este fue el caso de la nación pisona para mediados del siglo
XVIII.
57
AGN, Californias, vol. 38D, exp. 3, f. 170.
56

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�Conclusiones
Mi interés fue situar a los pisones como actores principales en
la historia. Es poca la información que se conoce de la nación,
pero, es un aporte más para internarse en futuras investigaciones.
De modo general, para finales del siglo XVI estimo que fueron
desplazados por la Guerra de los Chichimecas y llegaron al
Jaumave como una ranchería guachichil; entre 1570-1610
pasaron por el proceso de etnogénesis y durante la primera
mitad del siglo XVII las rancherías restantes en la Sierra Madre
tuvieron el mismo fin; durante la segunda mitad del siglo
XVII la nación pisona alcanzó su extensión territorial y
poblacional más amplia mientras comenzó a resistir las correrías
janambres; y en la primera mitad del siglo XVIII los conflictos
continuaron, asfixiaron a la nación, se formalizaron alianzas
indias, terminaron perdiendo casi la mitad de su población
(comparada a 1680) y esto los orilló a anexarse definitivamente
a la Monarquía Hispánica en 1747.
Los pisones fueron labradores, vaqueros, pastores,
intérpretes e indios auxiliares (guías, exploradores, emisarios,
guerreros y espías). Los beneficios materiales, como
tecnológicos, recibidos de la Monarquía Hispánica consolidaron
las relaciones entre los bandos. Los pisones también contaron
con responsabilidades como defender la frontera como primer
baluarte en lo que llegaban refuerzos de otras poblaciones,
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�aunque no siempre fue el caso y terminaron resistiendo por sí
solos. No todas las poblaciones pisonas tuvieron la estructura
de la república de indios, Tula fue el único caso permanente al
contar con gobernador, alcalde y fiscal. En cambio, el resto de las
poblaciones fue por décadas, años e incluso meses al terminar sus
pueblos envueltos en llamas y saqueados por los janambres. Un
efecto interesante fue que, entre más avanzó la órbita hispánica
los pisones entraron en un estadio de sedentarismo y este se
vio condicionado con la avanzada janambre retornándolos al
seminomadismo. Sin embargo, los pisones continuaron sus
relaciones con los hispánicos, aunque volvieron por lapsos a la
cacería-recolección.
La anexión a la Monarquía Hispánica respondió a la
necesidad de sobrevivir la expansión janambre. Fue la única
manera para poder mantener su territorio intacto y hacer
retroceder el poderío del enemigo. Los pisones se unieron a
una campaña compuesta por reineros, novohispanos, olives y
guastecos que buscaron poblar el centro-sur del Seno Mexicano.
El interés de los pisones radicó en cobrar las ofensas del pasado
a través de sus nuevos aliados. Después de casi un siglo de
guerras, los pisones fueron testigos del declive de la hegemonía
janambre que había durado un siglo y medio, y de la cual ellos
fueron responsables al no poder someterlos en un inicio en la
Sierra Madre dando como resultado el nacimiento de su peor
enemigo.
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�Mapa 1
Finales del siglo XVI
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�Mapa 2
Pueblos y misiones pisones
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�Referencias
Archivos
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Archivo General de la Nación, México
Archivo Histórico de Monterrey
Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí
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Biblioteca Nacional de México
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105

�De guachichiles a boçalos: la reinvención e integración
de los indios del río Blanco a la estructura de la
Monarquía Hispánica
From guachichiles to boçalos: the reinvention and integration
of the Blanco River Indians into the structure of the
Hispanic Monarchy
Diana Xóchitl Gutiérrez Cañada
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0003-4855-2640

Resumen: La presente propuesta radica en visualizar a los indios boçalos
como un grupo perteneciente a la nación guachichil, la cual tuvo que
adaptarse a su contexto histórico y reinventarse o, en su defecto, se
vieron obligados a reconfigurar su estructura político-social e inclusive
tomar un nombre puesto por los hispanos mediante transferencias
culturales-técnicas provenientes de la Monarquía Hispánica. Los
indios boçalos habitaron el área del río Blanco, entendiéndola como
una ubicación hídrica, al sur de la jurisdicción administrativa del
Nuevo Reino de León. Aunque dentro de la historiografía local se hace
mención de los indios boçalos hasta 1648, cuando se da a conocer el
conflicto de la jurisdicción eclesiástica entre la Custodia de Rioverde
y del Convento de Charcas, siendo los franciscanos de Rioverde los
primeros en tener contacto con los indios carriones que habitaban en la
zona junto a otras naciones, y los segundos tendrían conocimiento de
ellos posteriormente, haciendo énfasis que dichos indios bajarían para
contactar a los misioneros de Charcas en la hacienda de Matehuala, por
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�De guachiles a boçalos

ser olvidados por los de Rioverde, y siendo identificados, ahora, como
indios boçalos. La cuestión aquí no es el conflicto eclesiástico per se,
sino el rastrear las primeras menciones de los indios boçalos y proponer
una interpretación de su ser.
Palabras clave: indios boçalos, guachichiles, registros bautismales,
reinvención, Monarquía Hispánica.
Abstract: The present proposal is based on visualizing the Boçalos
Indians as a group belonging to the Guachichil nation, which had to
adapt to its historical context and reinvent itself or, failing that, they
were forced to reconfigure their political-social structure and even take
a name given by the Hispanics through cultural-technical transfers
from the Hispanic Monarchy. The Boçalos Indians inhabited the area
of the Blanco River, understanding it as a hydric location, south of the
administrative jurisdiction of the Nuevo Reino de León. Although within
the local historiography mention is made of the Boçalos Indians until
1648, when the conflict of the ecclesiastical jurisdiction between the
Custody of Rioverde and the Convent of Charcas is made known, being
the Franciscans of Rioverde the first to have contact with the Carriones
Indians that inhabited the area together with other nations, and the
second ones would have knowledge of them later, emphasizing that
these Indians would come down to contact the missionaries of Charcas
in the hacienda of Matehuala, for being forgotten by those of Rioverde,
and being identified, now, as Boçalos Indians. The question here is not
the ecclesiastical conflict per se, but to trace the first mentions of the
Boçalos Indians and to propose an interpretation of their being.
Keywords: boçalos indians, guachichiles,
reinvention, Hispanic Monarchy.

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baptismal

records,

108

�Diana Gutiérrez

Introducción
Con la Guerra del Mixtón (1641-1642) los hispanos reconocieron
una diversidad de grupos existentes en el septentrión del Nuevo
Mundo, después identificado como el continente americano, pues
frenó su expansión y cambió el modus operandi hispano ante
una fuerza bélica desconocida proveniente de diversos grupos
seminómadas. Fue así que como dimensionaron el espacio de
los indios en el territorio conocido como la Gran Chichimeca,1
de aquí el nombre de la Guerra de los Chichimecas (1550-1600)
donde se reconocerían a varios grupos que liderarían la campaña
militar y lograrían impedir la avanzada hispana por un largo
tiempo.2
Sobre el término “chichimeca” se tienen varios trabajos sobre el significado o la forma de emplearse, desde Alonso de Zorita, fray Toribio de Benavente Motolinia, Fray Bernardino de Sahagún y fray Guillermo de Santa
María, a trabajos actuales que los retoman para visualizar los significados,
principalmente identificando a los indios de la Gran chichimeca que se
reconocen como chichimecos, se les ha dado el significado como “linaje de
perros” o “perro que trae soga”; posteriormente el empleo genérico por parte
de los mexicanos sobre los indios nómadas por no estar asentados; y con la
llegada de los hispanos se siguió el uso genérico dándole énfasis peyorativo
al tildarlos de bárbaros o incivilizados. José Francisco Román Gutiérrez, La
transformación del concepto chichimeca durante el siglo XVI (Sevilla: Asociación de Historiadores Latinoamericanistas Europeos (AHILA), 1992),
39–54; Alberto Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca:
1531-1585 (Zamora: El Colegio de Michoacán; Universidad de Guanajuato;
El Colegio de San Luis, 2002), 113; Carlos Manuel Valdés, La gente del
mezquite: los nómadas del noreste en la Colonia (México, DF: Centro de
Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Instituto Nacional Indigenista, 1995).
2
Philip W Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600) (México, DF: Fondo
1

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�De guachiles a boçalos

Los indios cazcanes, apoyados de otras naciones, serían
los protagonistas en la Guerra del Mixtón, posteriormente
los indios guachichiles,3 pames, guamares y zacatecos
comenzarían a tener mayor preponderancia durante la Guerra
Chichimeca. De estos cuatro grupos fueron los guachichiles
quienes sobresalieron por su grado de intensidad bélica, tanto
por las estrategias, la forma de pelear y por el amplio territorio
que controlaban, pues para este momento se desconoce los
límites que abarcaban.
Los guachichiles son mencionados en diversos contextos,
algunos de ellos son descritos en la Relación de Pedro de Ahumada
en 1566 ubicándolos:
de Cultura Económica, 1984).
3
Dentro de los registros se pueden identificar variables de la escritura
“guachichil” como “cuachichiles”, “huachichiles”, quachichiltique”, “guachuchules” “guaxutxiles” e inclusive se les puede identificar solo como
“chichimecos”; es posible visualizarlos o distinguirlos a partir de cotejar la
documentación, algunas referencias sobre su vestimenta como el empleo de
decoración rojiza en sus cabezas o bonetes rojizos, así como la identificación
o relación con ellos al momento de nombrarlos como parcialidades guachichiles; también al poder ubicarlos geográficamente en un vasto territorio,
al disponer gran parte de la región “centro-norte, Seno Mexicano, Noreste,
ámbito zacatecano-potosino, neolonés y coahuilense”, Joaquín Meade, Arqueología de San Luis Potosí (México: Sociedad Mexicana de Geografía
y Estadística, 1948), 21; Powell, La Guerra Chichimeca (1550-1600), 48;
Valdés, La gente del mezquite: los nómadas del noreste en la Colonia, 52;
Lucas Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663 (Saltillo: Consejo Editorial, 2019),
6–11.
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�Diana Gutiérrez

[…]casi todos ellos quedan a la mano yzquierda del camyno
como venimos de Çacatecas a la parte del norte. Son todos los
q se an visto desnuos y andan como alarves y salvajes, sin tener
lugar cierto. Los primeros son los indios q llaman del Maçapil
q están casi a la parte del nordeste de las minas de Çacatecas a
veunte e dos leguas dellas, donde afirman algunos soldados q
an dado vista a aquella tierra q ay en un valle mas de seis mill
flecheros, y ase hallado entre ellos algunas cosas de las q rroban
en los caminos a Spañoles por donde se entiende q acuden al
rrobo. Tienen guerra con otros sus vecinos q son Çacatecas q
están desta parte de una sierra y son pocos; estos afirman q los
otros q son Goachichiles comen carne humana, y que quando los
prenden en la guerra se los comen. Lo mismo supe de esa parte
de las minas de San Martyn de los indios del Mezquital quando
entre en busca dellos, y no se a sabido de otros ningunos de
esta nación q coman carne umana. Los segundos Goachichiles
son los que llaman de las Salinas: estos estan a doze e a catorze
leguas de las minas de Çacatecas partidos en rrancherias de
çiento en çiento, o poco mas, e corren toda aquella comarca
como alaraves no deteniendose mas en un lugar de quanto
acavan la comida de tunas o mezquite q ay en el. Todos estos
heran salteadores y de los q estavan conçertads en la liga con
los pueblos comarcanos de indios Çacatecas q estan cercanos
a los pueblos de paz; y ellos estando de paz e gozando de la
contratacion de los spañoles, hazian tracto doble e los spiavan
para salirlos a saltear juntamente con los otros, y hecho el salto
se bolbian a sus pueblos e rrancherias[…].4

Partiendo de esta descripción, complementándolo con propuestas
actuales sobre posibles parcialidades o reinvenciones de grupos
guachichiles en la Sierra Madre Occidental,5 se considera a
4
5

Carrillo Cázares, El debate sobre la guerra chichimeca: 1531-1585, 569.
Lucas Martínez Sánchez a través de los textos y la documentación con-

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�De guachiles a boçalos

los guachichiles como una nación con una población densa
y que controlaba un vasto territorio, así como su capacidad
de organización y las características aparentemente únicas de
dicha nación, tales como carácter bélico-político, capacidad de
desplazamiento y formas de alimentación.
Los “chichimecas vosales” o “gentiles bosalos”.
La primera mención que se ha encontrado hasta el momento
sobre los indios boçalos6 es respecto a “chichimecos vosales”
sultada propone a los indios “vocalos” como último reducto guachichil, pese
a ello, su interpretación se puede cuestionar por la falta de solidez presentada
en la documentación y trabajos que indiquen la posibilidad de su propuesta. También se debe considerar que su trabajo tiene tiempo en espera y fue
impreso sin considerar investigaciones como la propuesta por Nelson Jofrak
Rodríguez Cázarez, quien presenta a los janambres como producto de la etnogénesis guachichil, la cual conllevó la reinvención de ellos.
6
Dentro de la documentación consultada se hace mención de variantes en la
escritura, siendo los más utilizados “chichimecos vosales”, “chichimecos bocalos”, “nación bocala”, “indios bocales”, “bocalos” o “vozales”; para este trabajo opto por llamarlos boçalos, más adelante explicaré dicha postura. Las primeras dos siendo utilizadas en el Libro bautismal de Charcas, las siguientes tres
utilizadas por Fernando Sánchez de Zamora, y la última también es del mismo,
solo que sus crónicas son transcritas por autores diferentes, siendo la primera en
la edición de Genaro García e Israel Cavazos quienes publican la transcripción
del manuscrito (Cavazos Garza añade un estudio introductorio), y Eugenio del
Hoyo publica un capítulo inédito de la misma crónica que había quedado separada del texto. En el caso del Libro de Charcas se pudo comprobar la escritura,
en caso de la crónica se ven las transcripciones de los autores, las cuales pueden
responder a la indistinción de la escritura o a una decisión del autor. Véase Libro de Bautismo de Charcas disponible en “México, San Luis Potosí, registros
parroquiales, 1586-1970,” database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-SD4T-1?cc=1860864&amp;wc=3PH4-MNP%3
A167670701%2C167670702%2C169384001: 21 May 2014), Charcas &gt; San
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quienes figuran dentro de los registros de bautismos escritos por
los franciscanos del Convento de Charcas, los cuales datan desde
diciembre de 1622 y fue fray Lorenzo Cantú quien realizó dos
bautizos: el primero es el día cuatro a “maria niña chiquita hija
de chichimecas vosales” y el segundo del día once a “maria niña
chichimeca chiquita hija de chichimecos vosales”;7 también se
hace mención de entradas a la sierra, en enero de 1621, desde el
lado de Matehuala y en la estancia de Miguel Escoriguela (San
Juan de la Punta), en noviembre de 1622, siendo posible que sea
el mismo grupo.8 Lo interesante es que no se vuelve a hacer
Francisco &gt; Confirmaciones, matrimonios, bautismos 1586-1661 &gt; image 1 of
211; parroquias Católicas, San Luis Potosi (Catholic Church parishes, San Luis
Potosi), imagen 78, f. 25. También puede verse en el texto de Martínez Sánchez,
Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas,
1586-1663; Alonso de León, Un Autor Anónimo, y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Téjas y Nuevo México.
Documentos Inéditos o muy raros para la historia de México, t. XXV, ed. Genaro
García (México: Bouret, 1909); Alonso de León, Juan Bautista Chapa, y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México (Monterrey: Fondo Editorial Nuevo León, 2005),
231; Eugenio del Hoyo, “Un capítulo desconocido de la obra de don Fernando
Sánchez de Zamora”, Humanitas, núm. 5 (1964): 404.
7
Family Search, Libro de Bautismos…; imagen 78, f. 25.
8
Dentro de los mismos registros se hace una posible mención temprana del
bautizo de nueve indios chichimecos “en la tierra adentro” fechado el día 30
de julio de 1606, pero no se describe el lugar o sobre los padres, solo se mencionan los nombres ya hispanizados de los indios. Por otro lado, una probabilidad con mayor certeza es la mención de “Juan hijo de miguel de escoriguela
chichimeco” en 20 de junio de 1619, dicho Miguel de Escoriguela chichimeco
podría ser el mismo que se menciona el día 2 de agosto de 1648, “capita[n] Miguel de escoriguela chichimeca”, quien es bautizado a la “edad de setenta años
al pareser” y era uno de los “quatro capitanes de las quatro rrancherias que aviSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 107-143
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alusión de los indios boçalos ni de su origen hasta el año de 1648
donde baja un grupo de indios provenientes de “Rio blanco”,9
encabezados por cuatro capitanes, para pedir ser bautizados en la
hacienda de Matehuala ante la presencia del señor don Juan Ruiz
Colmenero, obispo de Guadalajara;10 posteriormente siendo retomado el contacto de 1648, durante los pleitos jurisdiccionales
eclesiásticos, pues existieron entradas previas por los franciscanos de la Custodia de Rioverde; y siendo reproducido el discurso
de manera sintética dentro de la crónica de Fernando Sánchez de
Zamora.11
tan en el mismo Rio blanco” quienes fueron a Matehuala para ser bautizados
e integrados a la estructura de la Monarquía Hispánica. Family Search; Libro
de Bautismos…; imagen 69, f. 9; imagen 76, f.21; imagen 78, f. 24. También
debe recalcarse que en la mayoría de los registros se suele generalizar al identificarlos como indios, chichimecas o bárbaros; esto podría dejar un margen de
posibilidad que sea perteneciente a alguna parcialidad, pero en este momento
no es posible identificarlos o inclinarse por algún grupo por emplear dichos
términos en lugares donde había movilidad o contacto de varias parcialidades,
tal es el caso de Matehuala o a la estancia de San Juan de la Punta debido a
que la mayoría de los registros de indios boçalos fueron identificados en estos espacios antes de las fundaciones encabezadas por Fernando Sánchez de
Zamora en 1659.
9
Dentro de la documentación aparece de manera indistinta con mayúsculas
o minúsculas, pero hacen referencia a la ubicación hídrica en relación a la ubicación territorial india.
10
Lucas Martínez hace un estudio introductorio estableciendo las relaciones
entre indios e hispanos a través de los registros parroquiales, a su vez propone
que los indios “vocales” son guachichiles y, posteriormente, hace una transcripción de un extracto del libro más antiguo de Charcas a partir de los indios
del río blanco en 1648. En Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En
el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663.
11
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
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Por otro lado, con la llegada Fernando Sánchez de Zamora
al tomar cargo de “justicia mayor y capitán a guerra” se menciona
que los indios de “nación bocala” están emparentados con los
indios negritos, quienes habitan en la hacienda de Matehuala,
pero eran originarios de Apuchimapa y Sandi y que dichos indios
boçalos se trasladan a dicha hacienda para las faenas.12 Una
interrogante que se puede percibir, tanto en la visita del obispo de
Guadalajara, Juan Ruiz Colmenero, en 1648, como en la crónica
de Fernando Sánchez de Zamora en 1659, es la participación de
los misioneros de la Custodia de Rioverde. Es interesante que
establezcan que las son entradas misionales fueron en marzo
del mismo año al momento de comenzar el conflicto de la
jurisdicción eclesiástica, siendo que Primo Feliciano Vázquez
refiere al ingreso de los misioneros de Rioverde a la zona entre
1607 y 1617.13
Representaciones gráficas: los indios dentro de fronteras
físicas e imaginarias.
Antes de abordar la clasificación de los indios, debe considerarse
la interpretación del autor para plasmarlos en mapas, tanto
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, 230–33.
12
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, 230–33.
13
Sobre la visita del Obispo Juan Ruiz Colmenero se puede consultar a
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del
convento de Charcas, 1586-1663, 279–91; León, Chapa, y Sánchez de Zamora,
Historia de Nuevo León con noticias de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo
México, 230–32; Primo Feliciano Velázquez, Colección de documentos para la
historia de San Luis Potosí, t. IV (San Luis Potosí: Imprenta del Editor, 1897).
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de las épocas contemporáneas a ellos como las propuestas de
historiadores actuales para delimitar los espacios, pues se tiende a
generalizar y limitar su movilidad sin considerar la ocupación de
territorios donde convergen diversas naciones. Esto es algo usual
al tener un panorama limitado, pues algunas fuentes solo hacen
una breve descripción o alusión que no permiten dimensionar
las capacidades de los actores, tanto indios como hispanos, y el
trasfondo de los mismos.
Son escasos los mapas de la época y, por lo general, son
tardíos o generalizan sobre los espacios en los que no se han
explorado. Un mapa temprano sobre la región de la “Guasteca”
es representado por Ortelius donde fija la territorialidad del
septentrión como un espacio donde habita “Guxutxi les gens”, a
los cuales no refiere dentro de su texto titulado “Theatrum orbis
terrarum” de 1579, donde se puede suponer que las dimensiones
que abarcaron los indios guachichiles corresponden a la zona, pues
también Philip W. Powell propone una extensión considerable
que abarcaron los guachichiles al septentrión.14
La propuesta de interpretación de “Guxutxi les gens” como “Gente Guachichil” fue retomada de Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote
fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional
Oriental, siglos XVII-XVIII [Tesis de maestría] (San Luis Potosí: El Colegio
de San Luis, 2019), 66 y del curso La Huasteca dentro del proceso de configuración del septentrión oriental novohispano. S. XVI al XVIII impartido por el
Mtro. José Luis Aguilar Guajardo, quien también retoma la postura de Rodríguez Cázarez. Realizado por la Maestría en Historia del Noreste Mexicano y
Texas celebrado del 23 al 25 de marzo de 2022.
14

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Mapa 1. Theatrum orbis terrarum (1579)

Fuente: Theatrum orbis
terrarum (1579) - Ortelius, Abraham, 15271598. [Antuerpiae]:
[Christoph. Plantinus],
[1579]. Disponible en
https://bvpb.mcu.es/es/
consulta/registro.cmd?id=399622.

Los mapas son utilizados para complementar las investigaciones
y en ocasiones se convierten en objeto de estudio, para el área que
conformaba el Nuevo Reino de León se encuentra cartografía tardía
del siglo XVIII. Esto no ha sido impedimento para propuestas
de topográficas por parte de historiadores para dimensionar al
lector en tiempo y espacio, pero debe de considerarse que en
cuestión de los espacios o territorialidades indias no responden
a los parámetros de ocupación hispana, pues responden a otros
intereses donde puede ser una ocupación estacional o no se
comprenda los límites con otras naciones.
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Mapa 2. Las “naciones” del norte

Fuente: Philip Powell, La Guerra Chichimeca…, p.49.
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Por ello, pese a tener algunas incógnitas de la ubicación espacial
de los indios boçalos se puede establecer un área geográfica considerable que emplearon como territorialidades indias, pues mediante los registros de Charcas se conoce que estaban en la estancia de Miguel Escoriguela, es decir, “delante de Matheguala que
llaman Sn Juo de la Punta” ,15 aunque debe considerarse que en
algunos casos se registra el lugar en donde habitaban y no el lugar
de origen o si era una residencia fija. Por otro lado, en la entrada
de los franciscanos de la Custodia de Rioverde realizada en 1607
y en 1617 al tener relación con los indios “carriones” y “otras
naciones” fundando la misión de San Cristóbal; se debe aclarar
que en este momento no se hace mención de indios “guachichiles/vocalos/bozales/boçalos”, aunque pueden estar dentro de las
“otras naciones” a las que se refieren;16 otra cuestión es que las
territorialidades que posiblemente abarcaron no se limitan a la
ubicación hídrica de río Blanco, lo cual permite ver a los indios
boçalos como una posible parcialidad (en un primer momento) y
después percibirlos como una reinvención de los guachichiles.17
El registro realizado en la estancia de Miguel de Escoriguela está fechado el día 24 de noviembre de 1622 menciona el bautizo de “treçe criaturas
chiquitas hijos de chichimecos”, las cuales podrían ser provenientes del río
Blanco; después de este registro se tienen dos más fechados los días 4 y 11 de
diciembre de 1622 donde mencionan a dos niñas chiquitas, ambas llamadas
María, hijas de “chichimecos vosales”, pero no se menciona su origen o donde
habitaban, posiblemente estaban en la estancia o en la hacienda de Matehuala.
Family Search; Libro de Bautismos…; imagen 78, f. 24 y 25.
16
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. IV, 41–43.
17
Rodríguez Cázarez ha estudiado el caso de los janambres con mayor pro15

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Si dejamos de lado la mención literal de indios boçalos o
sus variantes, se tiene conocimiento por parte de los franciscanos
de Rioverde de “yndios Barbaros Chichimecos” del “serro gordo”
desde 1607, pues ante el “secretario y Testigos, y empressensia
de algunas personas españolas, y de muchos indios chichimecos
Gentiles nombrados Carriones entre los quales auia algunos
combertidos à nuestra Santa feê Catholica, y otras naciones
de dichos yndios que todos estauan Juntos y Congregados”
celebraron misa con los dichos indios el día 15 de agosto de 1617,
de los cuales a algunos visitó, cristianizó y casó en 1607. La misa
fue celebrada en una chosa que tenian por iglesia y en dicho lugar
habían llamado a la misión “San christoval del Rio Blanco”,
pero había quedado pendiente poner a un religioso encargado
de dicha conversión, a lo cual se elegiría al Padre fray Pablo de
Betancur para tomar posesión del puesto y delimitar su ubicación
geográfica a:
[…]doze leguas el Rio abaxo, …; y quatro leguas que es lo
que puede auer asta la mitad del camino de las ocho que ay
asta el puesto y ojo de Agua de San Lazaro caminando assia
Mateguala y Valle penosso y de todas las Rancherias que en
dicha Jurisdicsion estubieren y en delante se poblaren[…].18

fundidad. En Rodríguez Cázarez, Janambres: mitote fronterizo, cohesión étnica y zonas imprecisas en la América Septentrional Oriental, siglos XVII-XVIII
[Tesis de maestría].
18
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí,
t. IV, 41–43.
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Es interesante notar que hace alusión de españoles durante el
contacto entre indios y franciscanos de Rioverde, así como la
mención general de “otras naciones” siendo solo reconocidos a los
indios carriones quienes habían convertido con anterioridad.19 En
este mismo rubro se debe resaltar que no es un espacio dominado
por una nación, sino que es un espacio donde convergen diferentes
naciones y esto no sería una característica temporal, pues en los
mismos registros de los franciscanos de Charcas se puede apreciar
la movilidad de indios guachichiles, borrados, negritos y boçalos.
En relación a ello, se tienen algunas propuestas de mapas para
dimensionar de manera visual las territorialidades indias o espacios
de movilidad, pero no consideran algunos espacios o ahondan en
matizar las relaciones entre naciones. Aunque la complejidad de
determinar el espacio de dominio de una nación es alta, pues al
menos en el caso situado al norte de la estancia de San Juan de La
Punta en la jurisdicción administrativa de San Luis Potosí y el sur
de la Villa de Cadereyta en la jurisdicción administrativa del Nuevo
Reino de León se puede considerar tierra de frontera, pues no se
tendría un control del territorio. No obstante, la participación de
Lucas Martínez Sánchez señala que el hacendado Miguel de Escoriguela
había puesto trabas para el establecimiento de doctrinas años antes de 1648,
esto podría responder a dos causas, la primera que fuera uno de los “españoles”
que mencionan los franciscanos de Rioverde y, la segunda, a la falta de registros de dichos indios, pues se sabe que interactuaban con otras naciones o
parcialidades, así como con la misma hacienda de Matehuala, en Martínez
Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento
de Charcas, 1586-1663, 285.
19

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Miguel de Escoriguela, dueño de la hacienda de Matehuala, y Juan
Francisco de Escobedo, mayordomo de la misma hacienda, serían
capaces de tener apoyo por ambas jurisdicciones para obtener
cargos para pacificar y mercedes para poblar, esto respondiendo a
sus intereses personales y ante su capacidad de relacionarse con los
indios del territorio aledaño.
Mapa 3. Áreas de tránsito de los indios del sur de la Sierra Madre
Oriental y la Sierra de Tamaulipas: siglos XVII-XVIII

Fuente: Ana Gabriela Arreola Meneses. Poblamiento y conformación espacial del sur del Nuevo Reino de León: los valles ganaderos del Río Blanco y
San Antonio de los Llanos, siglos XVII-XVIII. México: Universidad Nacional
Autónoma de México, 2014. [Tesis de licenciatura].
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Aunque Arreola Meneses hace un loable trabajo abordando el poblamiento en el Valle del Río Blanco y San Antonio de los Llanos complementándolo con un mapa sobre el tránsito de algunas naciones
indias en el territorio de estudio, pero deja a un lado la complejidad
de dimensionar a los indios en un territorio y lo muestra como un
espacio estático o genérico. En otras palabras, es impreciso delimitar
la ocupación india dentro del área cuando los registros parroquiales
muestran la presencia de indios guachichiles, negritos, borrados y
boçalos en varios lugares desde el siglo XVII y el mapa de Arreola
Meneses no considera la movilidad o capacidad de permanencia de
diversas naciones en los mismos lugares proporcionando un análisis
parcial, ejemplo de ello es que se mencionan guachichiles, negritos y
borrados en Matehuala; negritos y boçalos en Río Blanco; borrados,
negritos y boçalos en San Pablo valle de Pablillo.20
Siendo así que el rango de “tránsito” o movilidad de los
indios sería complicado de representar en una larga duración, a
menos de elegir un rango de años y matizar la presencia india
considerando la documentación disponible. Por ello, debe entenderse que los indios podrían mantener su territorio, comprender
el funcionamiento de las instituciones de poblamiento hispanas y
sus prácticas culturales para dar pie a las transferencias culturales
al hacer uso de su adaptabilidad y coexistir con la nueva estructura política-social mediante su reinvención.
Véase Martínez Sánchez, 97–142. Es una transcripción de algunos registros del libro bautismal de Charcas desde agosto de 1648 hasta julio de 1659.
Family Search; Libro de Bautismos; desde la imagen 130 en adelante.
20

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Mapa 4. Nuevo Reino de León, 1652-1752

Mapa tomado de Nelson Jofrak Rodríguez Cázarez. “Mitote”. Revista
Septentrión, 2022. [En Prensa]. Elaboración: Ana Gabriela Arreola
Meneses. Al mapa propuesto por Rodríguez Cázarez le sobrepuse el rango de
la movilidad de los indios y sus respectivas territorialidades partiendo de los
registros bautismales de Charcas.

Una pregunta que traería el dimensionar la población india es
en cuanto a la disponibilidad de recursos naturales, los cuales
se tienen breves menciones de la necesidad de alimentarse de
“tuna y caza en diversos parajes”21 en el caso de los indios
21

Martínez Sánchez, 289.

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�Diana Gutiérrez

establecidos en el río Blanco y sus cercanías. Aunado a ello, se
complementa la información documental con investigaciones
de arqueólogos y biólogos, quienes han identificado algunos
restos vegetales locales en el área del Morro Orgánico,
siendo posible saber cuáles plantas utilizaban y el para qué se
empleaban, tal fue el caso de consumo alimenticio, alucinógeno
o medicinal.
Dentro de los mismos hallazgos se encuentra con
evidencia del cultivo del maíz, frijol y calabaza en tiempos
prehispánicos, aunque no se pueda definir cuál grupo era el que
practicaba una agricultura insipiente en la zona, la cuestión es
que uno o algunos grupos que habitaban la región próxima del
río Blanco realizaban dicha práctica. Se conoce que el río Blanco
es una corriente permanente, también que el cerro El Morro se
encuentra dentro de la provincia fisiográfica de la Sierra Madre
Oriental, siendo caracterizada por un clima árido templado con
lluvias durante la mayor parte del año. Dentro de la vegetación se
encontró con matorral submontano como la barreta, el guajillo, el
chaparro prieto, la lechuguilla, la anacahuita, la sangre de drago,
el granjeno, el coyotillo y algunos nopales. También se encontró
con pictografía rupestre elaboradas con colores negro y rojo.
Dentro de los hallazgos se encontraron:
[…]30 taxones, 21 son de importancia alimenticia, 2 tienen
propiedades alucinógenas, 3 son útiles para la para la
elaboración de cestería y envoltorios, 2 pudieron servir como
combustible para fogatas o fogones, 1 es maderable, 2 de uso
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125

�De guachiles a boçalos

medicinal u 2 pudieron ser utilizados como paja para dormir
sobre esta[…].22

Es así que, como se puede observar, se encuentra con gran variedad
de recursos naturales, los cuales pudieron ser administrados
o controlados por las diversas naciones para asegurar su
permanencia. También se debe aclarar que el estudio se centra en
registros vegetales, dejando a un lado la alimentación mediante la
caza, y resalta la alta probabilidad del desarrollo de la agricultura
como una actividad complementaria de alimentación.
Los indios boçalos del rio Blanco: naciones indias a
través de los registros parroquiales de los franciscanos
de Rioverde y Charcas.
Como ya se ha mencionado, las entradas misionales se sitúan
entre 1607 por parte de los franciscanos de Rioverde y 1622 por
los franciscanos de Charcas; en cuanto a las misiones de cada una
se menciona que fueron en 1617 por parte de Rioverde y en 1648
por parte de Charcas. Aunado a ello se deja de lado una variante,
la cual es mencionada en la visita del obispo Ruiz Colmenero y es
retomada de manera concisa en la crónica de Sánchez de Zamora:
la relación entre los indios negritos y los indios boçalos al ir a
trabajar por temporadas a la hacienda de Matehuala.23
Raúl Ernesto Narváez Elizondo et al., “Crónica del aprovechamiento de recursos bióticos por poblaciones indígenas serranas en el sur de Nuevo León”,
en Sociedad, cultura y medio ambiente en el norte de México (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2019).
23
Velázquez, Colección de documentos para la historia de San Luis Potosí, t.
22

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126

�Diana Gutiérrez

Pese a ser temprana la participación de los misioneros
franciscanos de la Custodia de Rioverde solo se sabe que
interactuaron con “indios carriones” y otras naciones,24 no se
mencionan nombres en concreto de indios o hispanos presentes.
Es hasta la participación de los misioneros franciscanos del
Convento de Charcas que se tendría información de los indios
provenientes del río Blanco, en un principio serían dos simples
registros ya mencionados, y después se podría ahondar mediante
la visita de cuatro capitanes provenientes de dicho río Blanco y la
participación activa del obispo Juan Ruiz Colmenero, quien daría
seguimiento a las peticiones de los indios para ser bautizados y
contarían su versión sobre las interacciones con los misioneros
de Rioverde.
Es en la visita de Ruiz Colmenero, que se detalla
la interacción de los indios provenientes del río Blanco y
sus cercanías, al declarar el capitán Canoe y Zapina como
representantes de las rancherías, y de los capitanes Escoriguela y
Vocalo, que tenían un papel del custodio del Rioverde por fechas
de marzo prometiendo que volvería con ellos para construir una
iglesia y formar la doctrina deseada por ellos, así como llevarles
maíz, carne y ropa, este no lo había cumplido. Siendo así que
IV, 41–43; Family Search, Libro de Bautismos… imagen 130, f.125; Martínez
Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de
Charcas, 1586-1663, 279–91.
24
Por el momento solo se tiene esta versión a través del texto de Primo Feliciano Velázquez, no se descarta la investigación posterior en San Luis para
profundizar en la participación de los misioneros de Rioverde.
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127

�De guachiles a boçalos

optarían por acercarse con los de Matehuala o Charcas, pues
estaban próximos a ellos y mantenían comunicación con ambos
lugares, optaron por acercarse a los misioneros de Charcas para
ser bautizados y estar asentados en doctrina.25
Esto refleja dos aspectos de los indios provenientes del
río Blanco: la primera es su capacidad de elección entre dos
grupos misioneros, que, a pesar de ser ambos franciscanos,
reconocieron la distinción entre los dos bandos; y, la segunda,
es su alta capacidad para reconfigurar su discurso e implementar
sus conocimientos para negociar al situarse como vasallos, pero
manteniendo su autonomía,26 y ser integrados a la estructura de
la Monarquía Hispánica a través de un mecanismo como era el
bautismo para asegurarse de obtener alimento y vestimenta para
complementar sus actividades de recolección y caza, así como
tener garantías jurídicas para salvaguardar sus intereses.
El registro realizado en 1648 contenía 48 entradas, las
cuales coinciden con lo redactado en la visita del obispo Ruiz
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 286.
26
Aunque se mencionara de su participación con otros indios y la probabilidad de trabajar por temporadas en haciendas, mantenían su autonomía plena
al elegir su duración de trabajo; a su vez se puede identificar su conocimiento
de las prácticas culturales hispanas al considerar como mejor opción el ir por
misioneros interesados en ir a su espacio que habitan y no adaptarse o moverse a otro lugar. De igual forma se debe considerar la postura del misionero
como un intermediario con la autoridad suficiente para integrarlos dentro de
la estructura de la Monarquía Hispánica, su accesibilidad para tratarlos y la
flexibilidad ante su comprensión de la doctrina.
25

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128

�Diana Gutiérrez

Colmenero, pero en la misma se brindan mayores detalles, tal
es el caso de especificar que existían tres personas bautizadas,
una de ellas hace poco y era hija de Canoe, siendo bautizada
en Matehuala; la segunda fue María, siendo bautizada en el
Venado cuando era niña; y la tercera persona era un indio
llamado Martín.27 Ruiz Colmenero menciona los matrimonios
de los capitanes Miguel de Escoriguela con su mujer María;
Lucas Vocalo con su mujer María; Diego Canoe con su mujer
Isabel y Martín con su mujer Inés, hija del capitán Canoe. Cabe
resaltar que en el libro bautismal aparecen los 48 registros,
pero no se encuentra el dicho Martín, solo se mencionan a los
siguientes:
Tanto en los registros como en la visita del obispo
Ruiz Colmenero aparecen en su mayoría los nombres ya
hispanizados, y son contados los casos donde se registran
el nombre previo al bautismo. Es decir, al menos en la
documentación rara vez se menciona el nombre previo o el
nombre con el cual se reconocen en su lengua y se procura
poner el nombre cristiano que se adopta mediante el bautismo.
La mayoría de los registros de bautismos son firmados por
fray Juan García, quien, según el estudio de Lucas Martínez
Sánchez, es quien se interesa por los indios y registra sus
nombres y/o el de sus padres en su lengua.
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 289–90.
27

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�De guachiles a boçalos

adulta

1

Chichimeco
de Río
Blanco

Lucas vocalo

92 años sus padres son
(aprox.) indios gentiles

Juan
Francisco de
Escobedo

2

del Río
Blanco

Maria

100
años

mujer de dicho
Lucas Vocalo

Juan
Francisco de
Escobedo

3

del Río
Blanco

Bentura

6 años

hijo adoptivo de
Maria y Lucas
Vocalo

Juan
Francisco de
Escobedo

4

del Río
Blanco

Diego Canoe

60 años

5

idem

Isabel

50 años

mujer de Diego
Canoe, bautizó y
casó

(no lo
consignó)

6

idem

Luis

6 años

hijo de Isabel y
diego Canoe

Nicolás de
Herrera,
español

4 años

hijos del capitán
Diego Canoe e
Isable Asualico, su
mujer

Nicolás de
Herrera,
español

Françisco

4 años

hijos del capitan
Diego Canoe e
Isable Asualico, su
mujer

Nicolás de
Herrera,
español

Miguel de
Escoriguela

70 años

capitan,
chichimeco, hijo de
gentiles

7

8

9

idem

idem

Sebastián

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bocala de nacion,
hija de Canoe gentil

Padrino

Ines

Notas

Río Blanco

Edad

Lugar de
origen

*

Nombre

Registro

Tabla 1. Registros de los indios del río Blanco

Manuel
Gallardo de
Ochoa

J. ¿el
mismo?

130

�Notas

50 años

mujer del capitan
Miguel de
Escorihuela, hija de
gentiles

10

idem

María de
Escoriguela

11

idem

Lorenso

1 año

hijo de Maria
y Miguel de
Escorihuela

12

idem

Nicolás

5 años

hijo de Maria
y Miguel de
Escorihuela

13

del Río
Blanco

Gabriel
Zapina

40 años

capitán, hijo de
gentiles, [negrito de
nacion]

14

idem

Ana
Guamoaname

45 años

mujer del capitan
Gabriel Zapina, hija
de gentiles [negrito
de nacion]

15

idem

Joseph

5 años

chichimecos
negritos de nacion

16

del Río
Blanco

Diego

6 año

chichimecos
negritos de nacion

17

del Río
Blanco

María

1 año

hija de Magdalena
María chichimeca
negrita

18

idem

Luis

19

idem

Manuel

1 año

hijo de Lucas y
María

20

idem

Elena

7 años

hija de Yalamuchitic
gentil

21

idem

Ynes

3 años

hija de Yalamuchitic
gentil

Padrino

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

Diana Gutiérrez

(no lo
consignó)

Juan
Francisco de
Escobedo

hijo de Inansequina
gentil

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Pedro Lucas

131

�Edad

Notas

22

idem

Jeronimo

5 años

hijo de
Yalamuchitic gentil

23

idem

Bernardo

6 años

hija de Yalamuchitic
gentil

24

idem

Catalina

6 años

Juana

2 años

hija de
Nisiguachina

25
26

del Río
Blanco

Custodio

2 años

hijo de
Guispinuame y de
Apuena gentiles

27

idem

Raphael

3 años

hijo de Aiguaname
y de Malague
gentiles

28

idem

Juan

4 años

hijo de Macuiloqui
y de Ircigua gentiles

29

idem

Ambrosio

1 año

hijo de Mauname
y de Yacamulue
gentiles

30

idem

Agustin

3 años

hijo de
Nuguaname y de
nciguanuchicali
gentiles

31

idem

Marcos

2 años

hijo de Cuayuguili
y de Cuamocaoqui
gentiles

32

idem

Ygnaçio

6 años

Sebastián

6 años

hijo del dicho
Cuayuguili gentil

Matheo

1 año

hijo de Potuagui
y de Macigualic
gentiles

33
34

idem

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Padrino

Nombre

Lugar de
origen

Registro

De guachiles a boçalos

Juan
Francisco de
Escobedo

132

�35

idem

Magdalena

2 años

hija de gentiles

36

idem

Alonso

5 años

hijo de Quepina y
de Yque gentiles

37

idem

Ynes

4 años

hija de Quepina y
de Yque gentiles

38

idem

Maria ana

año y
medio

hija de Quepina
y de Yque
gentiles, todos
son chichimecos
negritos

39

del Río
Blanco

Baltazar

4 años

hijo de Quipinao
gentil

40

idem

Estevan

6 años

hijo de Vocagua y
de Sotochimana
gentiles

41

idem

Barbola

1 año

hija de
Yemanicarame y
de Machusuam
gentiles

42

idem

Françisco

año y
medio

hijo de Vocagua y
de Sotochimana
gentiles

43

idem

Elena

1 año

hija de Clonemua y
de Uychina

44

idem

Juana

8o9
años

hija de Juana y de
José cristianos

45

idem

Isabel

6 años
(aprox)

hija de Clapanigui
gentil

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Padrino

Notas

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

Diana Gutiérrez

Juan
Francisco de
Escobedo

José García

José García

133

�46

idem

Juana

Padrino

Notas

Edad

Nombre

Lugar de
origen

Registro

De guachiles a boçalos

hija de José y Ana

Juan Caporal

47

idem

Juan

1 año

hijo del dicho
Clapanigui

fue su
madrina Ana,
chichimecos
negritos,
habitantes
en el Río
Blanco

48

del Río
Blanco

Luçia

2 años

hija de gentiles

Juan
Francisco de
Escobedo

Elaboración propia a partir de Lucas Martínez Sánchez, siendo corroborada
la información del Libro de Charcas.

Indios boçalos: ¿autoidentificación o clasificación hispana?
A pesar de contar con registros que mencionan la coexistencia de
varias naciones o parcialidades en la región del río Blanco esto trae
consigo algunos debates desde el entendimiento por nación, así
como el origen o significado de su nombre con relación a los grupos
ya identificados por los hispanos. En primera instancia se suele
confundir el entendimiento de nación desde las mismas fuentes,
pues en ocasiones este concepto es utilizado de manera indistinta,
así como el uso de historiadores por intentar identificar a un grupo
nativo. El identificarse como tal grupo o legitimarse a través de otros
grupos para salvaguardar sus intereses hasta ser clasificados por los
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�Diana Gutiérrez

hispanos por su apariencia física, lengua, costumbres o apelativo de
algún capitán puede generar confusión cuando la historiografía es
escasa,28 tal es el caso de los indios boçalos.
Por otro lado, al considerar el significado de identificarlos
como “boçalos” o sus variables, pues partiendo del Diccionario de
Autoridades se puede entender por “bozal” a “El inculto, y que está
por desbastar y pulir”29 o hacer alusión por tener nociones básicas
de una materia, en este caso sobre la fe o prácticas hispanas.30
Partiendo de la carta del padre Ruiz Colmenero se menciona que
Véase a Chantal Cramaussel, “De cómo los españoles clasificaban a los
indios. Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya Central”, en Nómadas
y sedentarios en el norte de México. Homenaje a Beatriz Braniff, ed. Marie-Areti Hers et al. (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto de Investigaciones Antropológicas; Instituto de Investigaciones
Históricas; Instituto de Investigaciones Estéticas, 2000).
29
BOZAL. adj. de una term. El inculto, y que está por desbastar y pulir. Es
epithéto que ordinariamente se dá à los Negros, en especiál quando están recien venidos de sus tierras: y se aplíca tambien à los rústicos. Es lo contrário
de Ladíno. Lat. Rusticanus. Agrestis. RECOP. DE IND. lib. 9. tit. 26. l. 18.
No puedan passar à ninguna parte de las Indias ningunos Negros ... salvo los
bozáles recien trahidos de sus tierras. ALFAR. fol. 390. Para los Négros de
Guinéa bozáles y bárbaros, llevan cuentecitas, dixes y cascabéles. Consultado
en el Diccionario de Autoridades, Tomo I, (1726), disponible en línea: https://
apps2.rae.es/DA.html.
30
BOZAL. Tambien se toma por nuevo y principiante en alguna facultad ò
arte: y assimismo por el que apénas tiene conocimiento práctico, y experiéncia
en alguna matéria ò negociado. Lat. Rudis. Tyro, onis. GUEV. Epist. al Conde
de Buendia, pl. 144. Guardaos señor Conde de encomendar vuestras tierras à
bachilleres bozáles, que vienen de Salamanca. ALFAR. fol. 84. Que como en
claro espéjo me representa lo passado, presente y venidéro, hasta oy havía sido
bozál: quadrame bien el nombre. Consultado en el Diccionario de Autoridades,
Tomo I, (1726), disponible en línea: https://apps2.rae.es/DA.html.
28

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�De guachiles a boçalos

los indios provenientes del “Rio blanco” habían tenido contacto
con los misioneros de Rioverde,31 siendo así que a pesar de tener
conocimiento de la fe católica podían ser considerados como
incultos a quienes se les debe adoctrinar y no dejar sin cuidado,
pues eran nuevos fieles de la iglesia y conocían que los misioneros
eran los encargados de brindar los sacramentos.
Aunado a ello, otra interpretación valida es propuesta por
Salvador Álvarez, quien aborda el tema de “Indios bozales, indios
de encomienda, indios de repartimiento e indios de pueblo”,32 en
el cual hace alusión a los indios bozales como un estado desde
la perspectiva eclesiástica donde muestran una disposición a
ser adoctrinados. Siguiendo ambas ideas a partir del significado
o calificativo a algunos indios llamados “chichimecas” 33 o
“gentiles” que habían sido forzados u orillados a acceder a
reproducir las prácticas hispanas.
Como ya se ha mencionado, las palabras empleadas en
un principio son “chichimeco vosales o bocales”, “chichimeco
Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo
del convento de Charcas, 1586-1663, 279–91.
32
Salvador Álvarez, El indio y la sociedad colonial norteña. Siglos XVIXVIII (Durango: Instituto de Investigaciones Historicas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango; El Colegio de Michoacán, 2009), 253–58.
33
El término “chichimecos”, empleado en los registros bautismales consultados, podría referir a dos opciones: la primera ser un uso genérico o sinónimo
de indio, y la segunda puede referirse a indios llamados chichimecas. Aunque
el contexto sugiere su uso genérico ante la incapacidad del hispano por identificarlo dentro de alguna nación india o ignorar como se identificaban por su
calidad de indio.
31

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�Diana Gutiérrez

negrito” y “chichimeco borrado”; en cuanto a los indios de río
Blanco, en 1648, se mencionan los nombres de los capitanes,
pero no se les identifica con un nombre, tampoco en los registros
de bautismo dejan dicho que sean boçalos, solo se identifican
a algunos indios como negritos, en su mayoría hacen alusión a
su calificativo de “gentiles”. Más adelante volverían a registrar
a algunos indios provenientes o habitantes del río Blanco (de
misiones o pueblos de indios establecidos cerca del dicho río para
1654), de los cuales serían negritos, borrados o boçalos. Aquí es
posible proponer que el nombre de indios “boçalos” responda
a dos cuestiones: la primera es el significado de “bozalo” al
considerar que se tiene un conocimiento previo de la praxis
hispana y estas son demostradas a través de las transferencias
culturales; la segunda es que los hispanos los distinguieran o los
clasificaran por el nombre de “Lucas vocalo”, el capitán de la
ranchería asentada en río Blanco.
Cabría mencionar que una razón de identificarlos como
boçalos o bozalos podría ser un contraste con los otros grupos
existentes en la región o que respondieran a eventos externos que
los motivara a replantearse su poder político-bélico para defender
o permanecer en su territorio ante la avanzada hispana y la bravura
de otras naciones que habitaban en la Sierra Madre. Esto se podría
observar en años posteriores con la fundación de la jurisdicción
del Valle del Río Blanco,34 con la confederación janambre de
34

Al hablar del Valle del Río Blanco se hace referencia a su carácter políti-

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�De guachiles a boçalos

1673-1674, en dicho conflicto Fernando Sánchez de Zamora da su
testimonio de cómo los indios boçalos asentados prefieren huir a la
sierra en lugar de defender el pueblo ante el temor provocado por
los janambres, así como la justificación que tiene el mismo Sánchez
de Zamora por un indio “de nación bocalo” empleado como
embajador para pactar ante la disolución de la liga confederada,
quien se unió a los “alzados” por estar emparentado con una india
borrada.35 Es así que se puede observar dos posturas, la primera es
el temor ante el conocimiento de la capacidad bélica de los indios
confederados, así como la posible posición neutral de no apoyar a
ningún bando y conocer los márgenes de acción y negociación en
caso de ganar uno u otro bando; también se debe reconocer el grado
de cercanía individual con los indios confederados, siendo el caso de
pertenecer de manera directa o indirecta a una nación y el grado de
lealtad hacia el mismo. Por otro lado, existe un caso documentado
en Matehuala sobre un interrogatorio a dos indios borrados sobre
los ataques de indios que estaban sufriendo en 1722, a lo cual
responde que deseando regresar a una hacienda se toparon con un
grupo de “Yndios Xanambres” y describen que el capitán iba a
caballo y su medio de comunicación era a través de un indio y, a su
vez, el idioma utilizado fue el “Castilla”, durante el interrogatorio
se refirieron a los indios janambres como “Yndios barbaros” e
co-administrativo, ya como una territorialidad hispana controlada.
35
León, Chapa, y Sánchez de Zamora, Historia de Nuevo León con noticias
de Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, 242–43.
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�Diana Gutiérrez

“Yndios Bozales”,36 siendo así que responda al conocimiento de los
indios del esquema y estructura de la Monarquía Hispánica sin ser
integrados a la misma, pues no eran bautizados ni estaban dentro
de alguna institución de poblamiento pero practicaban el montar
a caballo, conocían el idioma castellano y elaboraban estrategias
para asaltos a las poblaciones según la información recolectada.
Conclusiones
Un problema para poder dimensionar a los indios boçalos es
la falta de historiografía especializada sobre ellos, así como de
sus parientes, los negritos de Matehuala. La documentación no
es abundante, pero es significativa al encontrar menciones de
algunos indios y las distinciones en las mismas descripciones, es
decir, leer lo no dicho dentro del documento. Otra dificultad es la
comprensión para matizar la presencia de los indios en el noreste,
pues son pocos los trabajos que ahondan en ello y no solo aluden
a su presencia de manera genérica.
Por ello, mi propuesta es interpretar a los indios boçalos
como una reinvención guachichil, esto responde a dos cuestiones:
la primera es que no se encuentran registros previos por parte de la
entrada misional de Rioverde ni por los habitantes de Matehuala,
quienes posiblemente entraron en contacto con las naciones o
parcialidades existentes al norte de dicha hacienda. Siguiendo esta
idea, las propuestas anteriores a la ocupación hispana sugieren la
Archivo Histórico del Estado de San Luis, Lic. Antonio Rocha. Fondo Alcaldía
Mayor de Charcas, caja 62, Causa Civil, A-43, Legajo 1722, Expediente 10.
36

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�De guachiles a boçalos

existencia de grupos predominantes al norte; en segundo lugar,
una respuesta plausible es que se vieran obligados a desplazarse
al septentrión y, con ello, sufrieron de una reorganización.37
Es así que la propuesta recae en la frecuencia de la
presencia guachichil en el área junto al contacto inherente
de posibles grupos locales que traería consigo una mezcla
heterogénea a la par de una reconfiguración de ambos grupos,
de los cuales algunos siguieron llamándose como guachichiles y
otros optarían por reinventarse, siendo posible que se identificaran
a sí mismos con un nombre o fueran identificados por sus
capitanes; y en segundo lugar, siguiendo esto último, el nombre
puede responder desde la perspectiva hispana a una ranchería que
tomara el nombre de uno de sus capitanes para identificarlos, tal
podría ser el caso del capitán Lucas Vocalo. En cuanto al termino
vocalo, bocalo, vozales o bozales puede ser un rasgo genérico
de la escritura propia de la época donde existen variaciones, por
ello me inclino a llamarlos “boçalos” con “ç” de cedilla por tener
mayor probabilidad de ser utilizada según su fonética.
Referencias
Archivos
Archivo Histórico del Estado de San Luis, Lic. Antonio Rocha.
Libro de Bautismo de Charcas disponible en “MéxiPowell, La Guerra Chichimeca (1550-1600); Martínez Sánchez, Guachichiles
y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663.
37

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140

�Diana Gutiérrez

co, San Luis Potosí, registros parroquiales, 15861970,” database with images, Family Search
(https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-SD4T-1?cc=1860864&amp;wc=3PH4-MNP%3A167670701%2C167670702%2C169384001: 21 May 2014), Charcas&gt;San Francisco &gt; Confirmaciones, matrimonios, bautismos
1586-1661&gt;image 1 of 211; parroquias católicas, San
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indios. Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya
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�Huir o encomendarse: el decaimiento de la
población nativa del Piedemonte Llanero del
Nuevo Reino de Granda (1537-1639)
Escape or Entrust: the decline of the native population
of the Piedemonte Llanero of Nuevo Reino de Granada
(1537-1639)
Juan Nicolás Villamizar Hernández
Universidad de Sevilla
Sevilla, España
orcid.org/0000-0002-9283-4832

Resumen: El propósito central de este artículo académico es analizar
desde la disciplina histórica los resultados del sistema de encomienda
indígena en la provincia de San Juan de los Llanos, ubicada al oriente
del territorio del Nuevo Reino de Granada (actual Colombia) en tiempos
de la ocupación hispánica. Para ello se estudió el registro documental
del Archivo General de Indias de Sevilla (España), desde el año de
1581 hasta 1639, haciendo énfasis en primera medida en la realidad
política y económica de la provincia como lugar concreto, para luego
entender las dinámicas de sometimiento que dieron como resultado la
desarticulación y el decaimiento de la población indígena.
Palabras clave: Antonio de Olalla y Herrera, Encomienda, frontera,
indígenas, Llanos, San Juan de los Llanos.
Abstract: The main purpose of this paper is to analyze from the
historical discipline the results of the indigenous encomienda system
in the province of San Juan de los Llanos, located to the east of the
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�Huir o encomendarse

territory of the New Kingdom of Granada (present-day Colombia) at
the time of the Hispanic occupation. In order to do so, we studied the
record of the General Archive of the Indies of Seville, Spain from the
year 1581 to 1639, primarily emphasizing the political and economic
reality of the province as an specific place, to then understand the
dynamics of submission that resulted in the disarticulation and decline
of the indigenous population.
Keywords: Antonio de Olalla y Herrera, Encomienda, frontier,
indigenous, Llanos, San Juan de los Llanos.

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Introducción
Por tradición, y sobre todo por falta de investigación, a los pueblos
indígenas que habitaron el piedemonte del actual departamento
del Meta, en Colombia, se les ha denominado de manera general
con el rótulo de “guayupes”. Sin embargo, es probable que la
tradicional área de su dominio, desde el río Humea hasta el
Guayabero, en realidad haya sido el escenario de confluencia de
múltiples pueblos con afinidades culturales. En los documentos
de archivo también se citan otros pueblos del territorio, como
los Operiguas, Saes, Suranejos, Anozas, Yamotoas, Catamaes y
Amayaguas.
El primer reporte documental sobre estos pueblos lo
hicieron Jorge de Espira y Nicolás de Federmann, quienes
los enfrentaron en la tercera década del siglo XVI. Para
finales del mismo siglo, los guayupes desaparecieron de
todo reporte. 1 ¿Cuáles fueron las causas de su desaparición?
Para indagar al respecto es necesario estudiar las
fundaciones hispánicas sobre el territorio de confluencia.
La más importante de ellas es San Juan de los Llanos, la
cual floreció a mediados del XVI como primera ciudad de
frontera en los Llanos Orientales.

Luis Gerardo Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los
Llanos Orientales de Colombia”, Boletín de Antropología 32, núm. 54
(2017): 282.
1

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San Juan de los Llanos: la primera ciudad de frontera
en los Llanos coloniales
Algunos señalan a 1554 como el año de fundación de San Juan
de los Llanos.2 También se suele decir que fue en 1555,3
o que fue incluso en el 1537, año en el que Espira fundaría
Nuestra Señora de Asunción. Esta última fecha, en mi opinión,
se establece con la intención de defender la mayor antigüedad
del pueblo llanero frente a la capital, Bogotá. Sobre la fecha de
1555, se sabe que este fue el año en el que Juan de Avellanera
partió desde el altiplano a buscar un asentamiento en los Llanos;
no obstante, fue hasta el período siguiente que se autorizó la
fundación.4 Lo cierto es que existe una fecha documentada
en el “Apuntamiento de los yndios de San Juan de los Llanos,
1556”,5 año en el que Avellaneda llega al territorio para hacer
Mariano Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro,
siglos XVI a XVIII (Bogotá: Fundación de investigación arqueológica nacional; Banco de la República, 1987), 26. En el texto de Useche Losada aparece
la fecha 1544 como fecha de fundación de San Juan de los Llanos. Esto es muy
probablemente un error en la digitalización del libro, y la fecha que el autor
quería apuntar era la de 1554.
3
Jane M. Rausch, De pueblo de frontera a ciudad capital. La historia de
Villavicencio, Colombia, desde 1842 (Bogotá: Banco de la República; Universidad de los Llanos, 2011), 4.
4
Jane M. Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia, 1531-1581 (Bogotá: University of New Mexico Press; Banco de la
República, 1994), 62.
5
Archivo General de la Nación, Colombia (AGN, Colombia en adelante)
Caciques e Indios 59, ff. 399r- 441v. En el folio 396r. Interpretado en Hermes
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de los
Llanos (Bogotá: Ediciones Uniandes, 2010), 81–144.
2

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las reparticiones y comenzar actividades coloniales en el lugar.
También, encontramos en las Recopilaciones de Pedro de
Aguado, un misionero franciscano de la época, una cita de la
fecha exacta de la fundación de la ciudad: el 24 de junio de
1556,6 fecha que coincide con la víspera de San Juan Bautista
y que le daría sentido al nombre de la misma. Es así que la fecha
de 1556 será la que defenderemos debido a la fidelidad de los
documentos que la respaldan.
Juan de Avellaneda Temiño, nacido en Quintanapalla,
España (cerca a Burgos), fue un conocedor de primera línea de
las rutas del Llano, pues tuvo la oportunidad de andar con tres
grandes exploradores de esta región en sus expediciones antes
de aventurarse a la fundación de San Juan. Estuvo explorando
el Uriaporia con Alonso de Herrera, luego se unió a Jerónimo
Ortal para adentrarse en las tierras de Cubagua y al final, se
unió a Federman en su ascenso al altiplano andino.7 En estas
expediciones tuvo acercamientos con pobladores nativos, lo que
le serviría posteriormente para entablar negociaciones y ocupar
sus territorios.
En la opinión del historiador Hermes Tovar, Juan de
Avellaneda sabía desde antes de fundar San Juan de los Llanos,
que el potencial aurífero de la región era pobre, y que debía
orientar la actividad económica hacia el sector agrícola basado en
Pedro de Aguado, Recopilación historia escrita en el siglo XVI (Bogotá:
Imprenta Nacional, 1906), 247.
7
Aguado, 416.
6

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la encomienda.8 Algo muy similar a lo que pasó en el territorio
de Santafé y Tunja, regiones agrícolas carentes de riqueza
minera. Discrepo de esta opinión ya que, en los documentos del
Archivo General de Indias sobre confirmaciones de encomiendas
e informes de los cabildos seculares de San Juan de los Llanos,
se citan siempre sus minas de oro y se resalta la riqueza aurífera
del territorio.
Coincido con la opinión de autores como el antropólogo
Luis Gerardo Franco y Julio Arias Vanegas, quienes defienden la
idea de que la fundación de San Juan de los Llanos obedeció, en
principio, a intereses económicos mineros. Vanegas escribe:
En la región los recursos mineros no alcanzaron las dimensiones
de Antioquia o el Chocó –aunque se contó con yacimientos de
oro en el río Ariari, que incidieron en la fundación de San Juan
de los Llanos (De la Pedraja, 1984)- y la riqueza de la cultura
material de los pueblos prehispánicos no tenían el valor que
esperaban los españoles comparado con las del altiplano y otras
regiones.9

También escribe Franco en consonancia con lo anterior:
No obstante, nuevas incursiones a los Llanos siguieron
realizándose a partir de la posibilidad de sacar provechos de
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 14.
9
Julio Arias Vanegas, “En los márgenes de la Nación: ‘indios errantes’,
colonización y colonialismo en los Llanos Orientales de Colombia, segunda
mitad del siglo XIX”, en Sociedades en movimiento: los pueblos indígenas en
América Latina en el siglo XIX (Tandil: Instituto de Estudios Histórico-Sociales; Facultad de Ciencias Humanas; Universidad Nacional del Centro de la
Provincia de Buenos Aires, 2007), 13–14.
8

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sus recursos (Ruiz, 1992); es el caso de las minas de oro del río
Ariari y de los suelos fértiles de las zonas a las cuales se debe la
elección del lugar para la fundación de San Juan de los Llanos
por Juan de Avellaneda en 1555.10

Juan Rodríguez Freile, en el catálogo de provincias y ciudades
de su obra ‘El carnero’, señala que gracias a las minas de oro que
se explotaban en San Juan de los Llanos, se logró sostener este
asentamiento desde su fundación hasta la fecha en que se hizo el
relato en 1638.11 También se indica en este texto, que la ciudad
fronteriza fue un puerto de paso para las expediciones que iban
en busca del Dorado.
No eran completamente erradas las leyendas sobre este
mítico lugar si se tiene en cuenta que la etnia guayupe, que
poblaba el área del Alto Ariari, zona que llamaban los nativos
Marbechare,12, tenía bajo sus suelos de dominio, puntas de oro.
Estas, mal o bien, fueron explotadas hasta mediados del siglo
XVII por los españoles, tiempo a partir del cual, San Juan de
los Llanos entra en un proceso de decadencia sin reversa. Se
hace evidente en los documentos del siglo XVII, que el oro, aun
siendo un motor principal de la economía sanjuanera, no producía
una riqueza suficiente como para enriquecer a sus pobladores
Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los Llanos Orientales
de Colombia”, 281.
11
Juan Rodríguez Freyle, Pedro Simón, y Pedro de Aguado, El gran mito del
Dorado, ed. Jorge Orlando Melo (Bogotá: Planeta, 1989), 345.
12
Ana Joaquina Méndez, “Reseña histórica de San Juan de Arama”, consultado el 4 de noviembre de 2018, https://es.calameo.com/read/0013293253b53b526ea4f.
10

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hispanos como estos hubiesen querido. Aun así, fue la esperanza
de encontrar grandes yacimientos del mineral, lo que motivaría
la fundación del poblado y su prolongación en el tiempo. El río
grande de esta colonia pionera, el Ariari, se traduce en lengua
Guayupe, según se dice en el argot popular, como oro-oro.13
Uno de los hechos que se señalan sobre esta fundación, es la
precaución con las que llegó Avellaneda al territorio guayupe de San
Juan de los Llanos. Estos indios, a quienes se les habían destruido
sus pueblos y se les había hecho esclavos en medio de las incursiones
al Meta, permanecían hostiles ante la presencia española. Gracias
a Juan Gutiérrez de Aguilón, un encomendero de una zona aledaña
al territorio guayupe, quien entendía medianamente la lengua de
este pueblo,14 Avellaneda hizo amistad con el cacique Marizagua,
a quien encargó llevar recado a los señores guayupes Yayay, Quere
y Camazagua: expresándoles que él y sus huestes venían en son
de paz y querían entrar e instalarse en el territorio, razón que fue
bien recibida y concedido el permiso. Probablemente, los pueblos
ariarenses aceptaron la oferta pensando en la posibilidad de acordar
la paz con los españoles, quienes habían demostrado su capacidad
destructiva y con quienes resultaría muy conveniente perpetuar una
alianza.15
“Historia del municipio de Fuente de Oro-Meta”, consultado el 4 de
noviebre de 2018, http://www.fuentedeoro-meta.gov.co/municipio/nuestro-municipio.
14
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 418–19.
15
Franco, “Contexto y pre-texto de la arqueología en los Llanos Orientales
de Colombia”, 281–82.
13

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En este contexto, parece ser que el primer contacto
que tuvo Avellaneda con el pueblo guayupe, fue en la aldea de
cacique Marizagua, en la cara oriente de la cordillera andina.
Tras un primer encuentro, Avellaneda y sus hombres vivieron
a un margen del río Ariari y los indígenas de Camazagua al
otro.16 Tras conocer y asegurar mejor el terreno, Avellaneda
manda a uno de sus hombres para que explore el río arriba de
su posición, y este encuentra oro de aluvión a una jornada de
distancia. De inmediato, el capitán español envía a Antonio de
Robles a Santafé con algunas peticiones y muestras de oro, en
contestación, se le es concedido el título de teniente y justicia
mayor de la provincia.17
Después del descubrimiento del oro que, por cierto, estaba
alojado en la madre del caudaloso río y era muy difícil de extraer,
las acciones de Avellaneda dieron cuenta de sus verdaderas
intenciones. Su entrada diplomática al territorio guayupe formaba
parte de un subterfugio, que buscaba hacerse con la mano de obra
indígena del lugar. Según las fuentes consultadas, 12.972 indios
fueron repartidos en 1556 entre veinticinco encomenderos,18
cuantía nada desestimable, que junto con las tierras fértiles y
las noticias de yacimientos auríferos, formaban un potencial
de riquezas que hacía de San Juan de los Llanos una población
prometedora y bastante aprovechable. Uno de los caciques que
16
17
18

Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 419.
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, 424–25, 446–47.
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, 39.

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participó del encuentro diplomático con Avellaneda, el cacique
Camazagua o Camaxagua, “se entregó en abril de 1556 con
sus gentes para formar parte de la encomienda de Pedro de San
Miguel”.19
No haría falta mucho tiempo para que el nuevo
conquistador acometiera contra la población recién repartida,20
sobreexplotándola en su favor e inaugurando con esto, el
teatro de desmanes que caracterizarían el modus vivendi de las
primeras fundaciones en los Llanos. En 1585, el capitán Pedro
Daza se encontraría con unos indios Guayupes arrochelados,
sobrevivientes de las gobernaciones y expediciones en los Llanos,
quienes según lo relatado provenían del río Guacubia o Guacabia,
territorio recién fundado contiguo a San Juan de los Llanos de
donde habían huido.21 En 1659, Antonio, el bautizado capitán de
los indígenas de Camaxagua, solicitó ayuda oficial para perseguir
al capitán Pedro Collado, vecino de San Juan de los Llanos, quien
incurría en delito de asesinato de indígenas.22 Las menciones
documentales nos acercan a la situación real del indígena que
formó parte de la provincia estudiada.
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 27.
20
Tovar Pinzón, 11.
21
Andrés Castro Roldán, “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de la frontera en el Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”, Frontera de la historia, núm.
12 (2007): 309.
22
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 79.
19

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Cambiando de tema y para hablar de la ubicación de
tal provincia, debemos ser conscientes que, a falta de un acta
fundacional, es necesario hacer conjeturas a partir de la ubicación
de las provincias vecinas a San Juan de los Llanos o de los relatos
de los exploradores y conquistadores que recorrieron dichos
territorios. Esto, con el fin de establecer los límites virtuales de
la misma.
Antes de que San Martín de los Llanos fuera refundada a
orillas del caño Camoa, se conocía con el nombre de Medina de
la Torre. En 1585, sus límites eran el río grande de San Juan de
los Llanos al sur, el río Meta al norte, la cordillera de los Andes
al oeste y los Llanos adentro hasta el mar.23 El río grande de San
Juan de los Llanos hace referencia al río Ariari, primer punto de
referencia para establecer la zona limítrofe. El Valle de la Plata,
ciudad fundada tras la muerte de Gonzalo Jiménez de Quesada en
1579 por el capitán Alonso de Olalla y sus hijos, se ubicó entre
las líneas de cordillera que limitan con Timaná y Pasca, alrededor
de cien leguas de longitud, y a lado y lado del río Magdalena por
otras 100 leguas hasta los Llanos Orientales.24
Rausch, 309.
“…toda la tierra que hubiera en aguas vertientes sobre el Río Grande de
la Magdalena y sobre los llanos y aguas vertientes de una parte y de la otra,
con la cordillera que corre de esta sierra en que estamos, que comienza en el
pueblo de Pasca hacia la villa de la Plata y Timaná, cien leguas de longitud y
latitud de una parte a otra línea recta por la altura, con todas las provincias de
naturales y en esto entraren y descubrieren”. Según los límites descritos en el
documento de Patronato de Meritos de Alonso de Olalla e hijo de 1585, el
área del territorio del Valle de la Plata es de 250.000 kilómetros cuadrados.
23
24

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Las descripciones limítrofes de estos territorios son
desorbitantes, los 250.000 kilómetros cuadrados del área
aproximada del Valle de la Plata, y el límite oriental de San
Martín de los Llanos, que iba hasta el Océano Atlántico, no deben
ser entendidos como situaciones geográficas reales, sino como
descripciones potenciales de territorios a descubrir, tomando
como referencia y punta de lanza los pueblos fundados. Además,
desde una perspectiva menos optimista, también son muestra de la
falta de control y conocimiento existente en el siglo XVI sobre el
territorio virtual del Nuevo Reino de Granada. Es preciso tener en
cuenta que, hasta las exploraciones de Berrio, quien remontando
el Meta se adentra en el Orinoco y sale a su desembocadura en
el Atlántico, la noción real de la extensión de los Llanos no se
había vislumbrado. Antes de esta gran expedición, como de otras
por el Amazonas, América del Sur se concebía como insular y
estrecha.25
En los repartimientos de 1556 no se nombra el río Meta
como zona de encomiendas, en cambio, desde el Alto Ariari
hacia el sur, pasando por el río Guape hasta llegar al Guaviare
y abarcando gran parte de sus selvas hacia el sur, son las zonas
descritas con mayor concentración de indígenas repartidos. En
Recuperado en: “El Capitán Alonso de Herrera y Olalla (Agudo 1505-1580)”,
2014, http://38gradosnorte.blogspot.com/2014/11/el-capitan-alonso-de-herrera-y-olalla.html.
25
Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro, siglos
XVI a XVIII, 38.
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una cita sobre los indígenas que más y mejor servían a la ciudad,
se nombran los del río Ariari.26 Sobre esta ribera estaría levantado
el pueblo de San Juan de los Llanos, también se plantea que es
desde allí de donde se pudo haber ejercido un control real sobre
los naturales.
Pedro de Aguado nos indica que, posterior a la primera
fundación de San Juan de los Llanos, la cual se hizo en las riberas
del Ariari, el pueblo se fue corriendo hasta las riberas del río Guape,
donde se asentó de manera estable.27 Según Aguado, el pueblo
se movió alrededor de quince kilómetros del Ariari al Guape. Es
decir; que el pueblo quedó ubicado, muy probablemente, en lo
que hoy es la frontera entre los municipios del Castillo y Lejanías,
Meta, en las riberas del Guape.
En un diario de Antonio de Berrio de aproximadamente
1583, se describe el nacimiento de uno de los ríos que hacen
parte de los límites de sus capitulaciones de la Guayana en el
Alto Orinoco:
En este tiempo procuré informarme del río Papamene, que es
los otros límites de mi gobernación por donde iba, y la más
cierta relación que tuve es que nace de las serranías de San
Juan de los Llanos que es en lo último del Nuevo Reino de
Granada.28
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 51.
27
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 428.
28
Useche Losada, El proceso colonial en el alto Orinoco-río Negro, siglos
XVI a XVIII, 31.
26

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No estaba mal informado el sucesor de Quesada, pues el río
Papamene nace en la unión de la Serranía de la Macarena con la
Cordillera de Los Andes, en los límites del municipio de la Uribe,
en el actual departamento del Meta. La Serranía de la Macarena
es pues el límite sur de San Juan de los Llanos, siendo San Juan
también, para estas fechas, el último territorio al sur del Nuevo
Reino.
Así pues, la ciudad de San Juan de los Llanos estuvo
asentada en las riberas del río Guape, más específicamente en
la tierra llana de vega y no muy lejos del piedemonte.29 Era
también la zona del piedemonte del Alto Ariari parte del territorio
de la provincia, y bordeando este se extendía hacia el sur por el
territorio de la Serranía de la Macarena, teniendo el final de esta
como límite. Bajando con el Ariari, agregaba las vegas de lado
y lado del río hasta llegar a la desembocadura con el Guaviare.
Siguiendo la ruta del Guaviare abarcaba parte de sus sabanas al
norte y parte de sus selvas intermedias al sur, estrellándose con
los límites que imponía la selva amazónica. Sin adentrarse en
los afluentes del Meta al norte, San Juan de los Llanos limitaba
Así como lo muestra la ubicación de San Juan en el mapa de la imagen N°
4 y la cita de archivo “…por vuestra magestad el capitan Antonio de Olalla y
Herrera esta ciudad fundada en los confines de estos llanos, cerca de enemigos…” En la cita se diferencian claramente los accidentes geográficos de la
región, se identifica a la cierra, la cordillera y la llanura, por lo que podemos
deducir que la ciudad sí estaba ubicada en la tierra llana y no en las contigüidades de montaña. Archivo General de Indias, Sevilla (AGI en adelante). 1625,
Cabildos Seculares. Santa Fe,67,N.66.
29

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su territorio dentro de los afluentes del Guaviare. Tengamos en
cuenta que la ruta que siguió Federmann para llegar a Bogotá
fue la del Ariari hacia el Páramo de Sumapaz. Esta sería la
misma ruta que mantendría en comunicación; si a esos difíciles
desfiladeros se les puede llamar rutas, a la provincia llanera con
los pueblos andinos.
Mapa 1. Provincia de San Juan de los Llanos

Fuente: Elaboración propia.
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El gobernador Antonio de Olalla y Herrera
He decidido trabajar con 7 documentos de la época estudiada
sobre San Juan de los Llanos encontrados en el Archivo General
de Indias. Los 7 pertenecen al fondo de la Audiencia de Santa Fe;
2 son del subfondo de Encomiendas y 5 del de Cabildos Seculares.
La selección la hice de 9 documentos que cumplían con el requisito
temporal, de los cuales 2, teniendo en cuenta mis capacidades,
eran muy difíciles de interpretar. De los 7 documentos escogidos,
6 están inscritos en el periodo de tiempo en el cual Antonio de
Olalla y Herrera, hijo del conquistador Alonso Olalla y Herrera,
fue gobernador y capitán general de San Juan.
En el documento de 1619, Antonio de Olalla y Herrera
aparece nombrado solo con el título de gobernador de la
provincia de San Juan de los Llanos “…Antonio de Olalla
gobernador de aquella provincia…”,30 después, a partir de 1624
y hasta 1640, aparece también con los títulos de gobernador y
capitán general, no solo de San Juan, sino del Valle de la Plata
y de la ciudad del Espíritu del Caguan, “Antonio de Olalla y
Herrera gobernador y capitan general de las provincias de Valle
de la plata, ciudad Espiritu del Caguan [y] San Juan de los
Llanos por el Reyno…”.31 Estos dos pueblos fueron fundados
por Avellaneda años atrás, después de insistir largamente a
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Martínez de Alfaro… (1619). Santa Fe, 171, N10, 1.
31
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 3.
30

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la Audiencia de Santafé para que le fuesen dados las debidas
licencias. El capitán argumentaba, que en el territorio que los
indígenas llamaban de Sibundoy, se encontraba el ya afamado
Valle de la Plata;32 lugar que era un mito alterno al de la ciudad
de El Dorado.
Por los cargos que ostentó Olalla y Herrera hijo, nos
podemos dar cuenta de la importancia que alcanzó entre los
hombres del Nuevo Reino de Granada. Sobre sus méritos sabemos
que estuvo entre las tropas de Gonzalo Jiménez de Quesada,
donde tenía el cargo de alférez de infantería.33 A parte de ser hijo
de un conquistador, lo que le confería de por sí un nivel destacado
en la América colonial, también participó en la pacificación de los
indios Pijaos y los Carares, sobre la cual el mismo nos cuenta:
[…] e presentado mis servicios que hasta hoya quarenta y seis
años que sirbo a vuestra magestad y en la guerra de los pijaos
con cargo de maestre de campo general y en este gobierno
a mi costa y daños y vistome con 16 mil pesos de deuda y
gastado […].34

Por el mismo documento también nos enteramos del salario que
tenía el gobernador en 1626, los años que llevaba a cargo de
la gobernación, la fecha de la muerte de su padre y la edad del
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 453–54.
Julián B. Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo
XVII (Sevilla: Escuela de Estudios Hispano-Americanos, 1975), 260.
34
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2. Nota: los lugares con raya al piso en
lugar de letras representan palabras que me fueron imposibles de interpretar.
32
33

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mismo. Todos estos datos son utilizados por él, como argumento
en favor de que se le conceda un aumento en su salario:
[…] suplique se me señale salario conforme a la capitulación
y conforme a los demás gobernadores en estas partes de
Indias y se me señalaron mil y dosentos ducados salario tenue
para los eriados de vuestra magestad […] sirviendo a vuestra
magestad 17 años a en este gobierno major grandes gastos sin
ninguna ayuda de costa y en los pijaos y carares donde gaste
mas de 40 mil pesos […] mi padre murió sirviendo a vuestra
magestad el año de 1590 uno de los primeros descubridores
deste reino […].35

Antonio de Olalla y Herrera asumió la posesión de su cargo
como gobernador en 1608, y todavía en la encomienda de
Francisco Velázquez de 1640 permanece en el cargo, “[…] en
testimonio de la nuestra ciudad, la encomendo en el Antonio
de Olalla y Herrera gobernador y capitan general de aquella
provincia […]”.36
San Juan de los Llanos vivió en un gobierno ausentista
durante 15 años, desde 1608 que fue nombrado Antonio de
Olalla y Herrara hasta febrero de 1624, cuando, como lo retrata
el escribano Gaspar Núñez García, llegó el gobernador a vivir
a la ciudad con su familia: “[…] ahora cuatro meses llego a
esta ciudad y gobernación con su casa mujer y familia con muy
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Lanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2-4.
36
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez… (1640). Santa Fe,167, N.27., 1.
35

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grandes costos en que ha gastado en mas de cuatro mil ducados
en erario de su persona […]”.37
Junto con su familia, el capitán Olalla y Herrera trajo
también algunos soldados y escolteros para recuperar y defender
la población, “[…] y soldados a su costa que al presente tiene en
casa […]”.38 A partir de su llegada, la condición de anarquía que
vivía San Juan de los Llanos menguó. Pero no fue cosa fácil, ya
que la provincia siempre se mantuvo en conflicto con las muchas
naciones indígenas enemigas de la región. Y es precisamente esta
condición de conflicto constante, sumado a la imposibilidad de
expandirse más allá de sus propias fronteras, lo que hace de San
Juan de los Llanos, la primera frontera inmóvil de los Llanos
Orientales.
Población y economía
Para 1625, la ciudad de San Juan tenía una fortaleza y una iglesia
en malas condiciones, algunos barracones para la escolta y casas
para sus treinta y cinco encomenderos, algunos doctrineros y
demás residentes.39 Solo vivía allí la población española, así que
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N. 65., 5.
38
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos dando cuenta del
estado de la tierra y la cantidad de indios hostiles… (1625). Santa Fe, 67, N.
65., 3.
39
De la fortaleza sabemos por “…de noche ni de dia se nos caian las armas
densima por la porta fortaleza desta ciudad…” AGI. (1625). Santa Fe, 67N.65.,
1. De la iglesia por “oro de q(ue)v(uest)ros quintos an sido abmentados y al
presente a benido en diminuçión en tanto grado q(ue) la iglesia del dicho pue37

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la ciudad no pudo haber sido muy grande. Si revisamos el número
de españoles que tenía a su cargo Juan de Avellaneda en 1556;
cuarenta y cinco según Pedro de Aguado,40 podemos entender el
panorama demográfico de una población que no progresó en lo
más mínimo en casi setenta años.
Contrastado con la demografía española, la indígena
llegaba los 12,972 individuos en 1556. Aunque hay que advertir
que esta cuenta fue poco rigurosa, y se basaba muchas veces
en meros avistamientos de grupos indígenas que terminaban
siendo solo fantasías. Tras la primera repartición, algunos de los
beneficiarios fueron a buscar sus indios y no encontraban nada
en el presunto lugar de residencia, se les habían repartido indios
fantasmas.41 A causa de estos inconvenientes, se acusó el proceso
de corrupción y se pidió un nuevo repartimiento.
Así las cuentas hayan sido exageradas, la población
indígena del lugar era abundante a la llegada de los españoles.
Muchas de estas comunidades se preferían ubicar a la ribera de
los ríos, el 70% según este primer censo en los Llanos; el otro
30% se asentaba en los valles.42
blo padeçe mucha nesçesidad de ornamentos y otras cosas nesçesarias para
çelebrar el culto divino” AGN (Bogotá) Caciques e Indios 59, ff. 399r- 441v.
En el folio 396r. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI,
t. V. Región de los Llanos, 201–2. Y de la escolta por “…y soldados a su costa
que al presente tiene en casa…” AGI. (1625). Santa Fe, 67 N.66., 4.
40
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 247.
41
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 25–26.
42
Tovar Pinzón, 36.
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Tabla 1. Relación de casas repartidas y su porcentaje
Río
Casas repartidas
Porcentaje
Guaviare
Papamene
Ariari

690
330
290

27,6%
13,2%
11,6%

Suma parcial

1310

52,4%

Suma total de ríos

2499

100%43

Fuente: Tomado de las tablas de Hermes Tovar Pinzón en la obra citada
para este trabajo. Cuadro 2., pp. 35-36.

El 35% de la población indígena se ubicaba en estos tres ríos,
convirtiéndose en las arterias principales de la provincia y
dibujando los límites de la ocupación del territorio. Así, la
provincia de San Juan de los Llanos situaba sus límites en la
cuenta del río Guaviare. El Ariari y el Papamene eran dos de sus
principales afluentes, y extendiendo su frontera oriental hasta
80-90 leguas midiendo desde la bajando por el Ariari hasta el
Guaviare medio, como ya lo habíamos dicho atrás.
Dos tipos de economía se desarrollaron en el territorio,
la encomienda y la mita de minas. La primera se basó en la producción agropecuaria que, aunque muy próspera en cuanto a su
producción debido a sus suelos ricos de vega, fue muy pobre en
cambio a causa de la falta de conexión del territorio con otras
ciudades con las cuales comerciar. La encomienda en San Juan de
los Llanos no pareció desarrollar una industria de tejidos como sí
43

Tomado de las tablas de Tovar Pinzón, 35–36.

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lo hizo Santiago de las Atalayas, según lo afirma el padre jesuita
Juan de Rivero, sembrando el algodón y tejiéndolo en los telares
para luego venderlo en Tunja.44
Los pueblos guayupes también sembraron y transformaron
el algodón para su uso e intercambio, como bien lo señala el padre
Aguado: “[…] andan desnudos en carnes, no porque les faltara
algodón del que hiciesen vestido […] algunas veces se recogen el
cabello con unas anchas trenzaderas de algodón […] y su dormir
es en hamacas de algodón o de damajagua.”.45 En la misma nota,
el autor resalta la necesidad del mercado de algodón que tenían
los Muiscas para uso de sus abrigadas prendas, y tácitamente
supone un comercio entre regiones. A pesar de la destreza de los
pueblos guayupes en el uso y siembra del preciado producto, la
fundación hispana jamás sacó provecho de dicho mercado.
La encomienda entregaba la fuerza de trabajo del indio
al encomendero bajo las disposiciones y prohibiciones que
estipulara la ley. Con el paso del tiempo y según las conveniencias
y necesidades, la ley de encomiendas fue cambiando. Por ejemplo,
la ley I de 1509, inserta en la recopilación de las Leyes de India
en el título séptimo del libro sexto, así como la II de 1553 del
mismo libro, avalaban a los gobernadores, alcaldes mayores y
adelantados para que otorgaran encomiendas hasta por dos vidas.
Juan de Riversos, Historia de las misiones en Los Llanos del Casanare y
los ríos Orinoco y Meta (Bogotá: Imprenta de Silvestre y Compañía, 1883),
31, 53.
45
Rodríguez Freyle, Simón, y Aguado, El gran mito del Dorado, 439–40.
44

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Sin embargo, tras la promulgación de las Leyes Nuevas en 1542
se les quitó ese poder a los funcionarios, decisión que no duró
mucho, pues en 1545 ya se les había concedido de nuevo.46 En
estas decisiones legales se deja ver la fuerza que ejercían los
encomenderos sobre la administración del reino, pues se les
privilegiaba por encima del bienestar de la población nativa.
Algunas de las obligaciones de los encomenderos,
aparte del pago de la media anata y la limosna de aceite y vino
para los conventos, era la de velar por la doctrina de sus indios
encomendados, como se ordena desde la ley I de 1509 atrás citada.
También, en la ley XXXXIII de 1575 de la recopilación, se les da
la tarea a los encomenderos y sus vecinos de defender la tierra
de los enemigos. Estas últimas dos obligaciones, como lo afirma
Ruiz Rivera, se convirtieron en los argumentos más usados, tanto
para la petición como para la concesión de encomiendas:
[…] arma importante esgrimida en la concesión de las
encomiendas- la doctrina y enseñanza de los indios en la fe
católica y el cuidado de la iglesia y los ornamentos del culto
[…] La defensa militar -otro de los argumentos esgrimidos para
la justificación de la encomienda- tuvo un papel mucho más
interesante que la doctrina de los indios.47

San Juan de los Llanos no fue la excepción. En el expediente
de confirmación de encomienda de 1640, Francisco Velázquez
acude a este tipo de argumentos para que se le cedan un grupo
46
47

Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo XVII, 134.
Ruiz Rivera, 32.

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de indios, que tras trece años de la muerte del capitán Francisco
de Valdés habían quedado vacíos. Trae a colación el servicio de
su abuelo y de su padre, quienes han servido con sus espadas al
Rey, pacificando indígenas y dándoles la doctrina católica. Así
mismo, en confirmación, el Consejo le encarga la doctrina de los
encomendados y la defensa de la provincia:
[…] habiéndose dado por bacos la encomienda de indios
operiguas saes y sur anejos, en testimonio de la nuestra ciudad
[…] [Francisco de Velázquez pide se le conceda por los logros
de su abuelo] Francisco Velázquez sercuano del cámara que
fue en la Real audiencia de este este Reino cuyos servicios son
tan calificados como públicos y el nuestro Juan Velázquez [,
su padre] de mas de 40 años a esta parte los a continuado en
diversas ocaciones con sus armas y caballo en reducción de los
indios de las provincias del Pueblo de la sal y del rio de Yavia y
del Guaybare haciendo continuas entradas en ellos […] dichos
indios se redujeron al verdadero conocimiento de nuestra Santa
fe Católica y del dia de hoy están de buena […Parte de la
concesión:] ya los de esta encomienda todo buen tratamiento
amparándolos y defendiéndolos y dándoles doctrina suficiente
procurando como habéis de procurar su conversión en las cosas
de Nuestra Santa fe Catolica y con que para las ocasiones que
se oficien del real servicio estéis prevenido en la dicha ciudad
con casa poblada armas y caballo por ser frontera de indios
guerreros […].48

En el siglo XVII, el descenso de la población indígena alcanzó las
más bajas cifras, alcanzándose en el altiplano cundiboyacence,
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez… (1640). Santa Fe, 167, N.27., pp. 1 – 4.
48

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una tasa de descenso del 50% en tan solo 20 años.49 Las leyes
sobre encomiendas actuaron al respecto ordenando que se juntaran
las encomiendas más pequeñas. En la ley XXIII del compendio
de 1618, se estipuló que las encomiendas en Bogotá deberían
ser de al menos 35 indios, cifra muy pequeña comparada con la
encomienda centenar del siglo XVI.
El descenso en la población indígena tuvo que haber
incidido en los modos de vida de San Juan de los Llanos. El
franciscano Pedro de Aguado, hace una fuerte crítica al modo de
vida y el sistema económico de los colonos españoles en San Juan
de los Llanos; dice que los españoles no se asientan en tierras
fértiles y sanas, sino donde encuentran indígenas y minas para
explotar. Dice también, que aparte de asesinar y sobrexplotar
indígenas, y buscar vetas del preciado mineral, los españoles no
hacen mucho más en estos territorios. Por lo tanto; no saben ni
labrar la tierra, tampoco invierten en ella y no están ligados a su
territorio, lo que ocasiona que el progreso sea inexistente y que
sus sociedades solo engendren vicios.50
A diferencia de las notas de Aguado sobre la administración
hispánica del territorio, el pueblo guayupe “[…] se trataba
de un grupo de agricultores sedentarios, con organización
social y política compleja, cuya economía de subsistencia era
especializada; desarrollando técnicas avanzadas de mejoramiento
Ruiz Rivera, Encomienda y mita en Nueva Granada en el siglo XVII, 135–
36, 150.
50
Aguado, Recopilación historia escrita en el siglo XVI, 472–73.
49

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de suelos para agricultura en los paisajes que lo requerían […]”.51
Aún hoy se puede encontrar evidencia de agricultura antrópica
prehispánica en el territorio del Ariari, como es el caso de los
bosques de cacay y caimarón silvestre.52
El poblador hispano al verse sin la suficiente mano de obra,
muy probablemente adoptó con el pasar de los años, los modos
y producción de la hacienda en detrimento de la encomienda. No
obstante, sin importar cual fuera el camino a seguir, la vocación
agropecuaria sería el sostén de la economía privada en la provincia.
La ganadería mayor sería uno de los modos de
subsistencia de la población sanjuanera, tal vez no a gran
escala, pero sí dentro del comercio local. Existen constancias
de vacadas llegadas a San Juan de los Llanos, desde Avellaneda
hasta de Olalla y Herrera. Se habla de algunas vacas, caballos
y yeguas con los que llegó Avellaneda al territorio llanero,53
también existe constancia del ganado mayor llevado por Olalla
en 1624 en su llegada a San Juan:
[…] mas de cincuenta cargas de bastimentos y peltrechos
necesarios o ganado y mulas, potros y bueyes de arada y
vuestros adherentes […] con la aspereza de los caminos y ríos
Manuel Adolfo Torres N. y Oscar Alfonso Pabon Monroy, eds., Nación
Guayupe. Entre grandeza y olvido. Recopilación de textos sobre una civilización desconocida (Villavicencio: Instituto Departamental de Cultura del
Meta, 2013), 16.
52
Para mayor información, el lector puede acudir al trabajo de Pablo Pérez de
2002 en la biblioteca del ICANH.
53
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 151.
51

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perecio mucha parte de los ganados mulas, caballos y bueyes
y mercado.54

A pesar de que las escarpadas cumbres de los Andes no permitían
un comercio próspero con la provincia de los llanos, la ganadería
en los Llanos Orientales fue prosperando durante el transcurso
del siglo XVI. Para finales de este siglo, cesó la importación de
ganado que se hacía desde Tocuyo, Venezuela, a las cabeceras
del Nuevo Reino de Granada.55 Este ganado europeo traído por
Avellaneda, Olalla y Herrera y demás vecinos de San Juan de los
Llanos; que se haría cimarrón con el paso del tiempo, sería muy
probablemente la semilla de lo que, con el tiempo y la adaptación,
se fue a convertir en la raza de ganado sanmartinera; raza propia
de la altillanura metense.
Las quejas por la falta de rutas comerciales se juntan con
las protestas por los altos impuestos, Antonio de Olalla y Herrera
documenta así la situación de la economía minera y agrícola en
San Juan:
[…] que en este gobierno el oro que se saca es poco que no
se sacan mil pesos cada año y aunque de frutos es abundante
se sacan fuera de esta jurisdicción a vender donde pagan el
alcabala … que corre en contratación para todo los reinos… 56
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos en que dan cuenta
del estado de aquella ciudad y los indios que la rodean… (1625). Santa Fe,
67N.66., p, 4.
55
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 68.
56
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
54

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Una de los aspectos de la economía de San Juan, es que a pesar
de afirmarse que la provincia tiene vocación minera, el oro que
se saca es poco. Parece en ocasiones que el oro fuera una mera
excusa para hacer destacar la provincia y no dejar que la Corona
pierda su interés en ella, y lograr seguir sacando provecho de la
caja real. Aparte del oro por descubrir y del cual se tienen noticias,
también se habla en un documento de la existencia de indios ricos
en la región y de los intereses puestos en la búsqueda de la ciudad
de El Dorado; fantasma que parece perseguir a San Juan desde su
fundación.
[…] con la continuasion de soldados y capitanes que siempre
por mi horden an trajinado todos estos Llanos que an sido de
tanta importancia que con la continuación se abremido a saber
y tener noticia sierta de las provincias del Dorado […] me
despachase su Real cedula para ello las minas desta tierra es oro
muy solido de 20 y 29 quilates tiene hoy pocos que lo saquen
que no llegan a ochenta personas pretendo lleguen a dosientos
sacando puntas de oro de a sien pesos y sincuenta y de ai arriba
y no se a podido dar con las vetas de donde arrancan…57

Los anuncios de ricas y míticas tierras siguen siendo parte de la
estrategia retórica de los indígenas para alejar a los españoles de
sus tierras. Aun siendo así, el oro que daba San Juan de los Llanos
alcanzó para algunos de sus vecinos acumularan una considerable
fortuna; es el caso de Francisco Aguilar, quien ayudó a patrocinar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2.
57
AGI. Carta de Antonio de Olalla y Herrera, gobernador de San Juan de los
Llanos en que expone que conviene que se tasen los tributos que deben pagar
los indios… (1625). Santa Fe, 67, N.66, 2-4.
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la expedición a El Dorado de Pérez de Quesada con el oro del río
Ariari.58
Para redondear el asunto de la minería en la provincia
estudiada, podemos enumerar los tres grandes problemas que
existieron para generar riquezas a partir del oro. Primero; el oro de
aluvión en un río caudaloso que se descuelga por el piedemonte, es
ya de por sí difícil de extraer. Segundo; no existen reportes de que
se encontraran grandes minas, solo vetas y pequeños depósitos.
Tercero; la situación de violencia constante que se vivía en una
provincia fronteriza, no permitía realizar las labores mineras con
ninguna eficiencia:
[…] muchos enemigos de la provincia de indios hay Anozas
y los salteadores Yamotoas, Catamaes, Amayaguas y Poriguas
que de continuo estas solas naciones tienen molestada esta
ciudad. De manera que perturban las labores de las minas
y beneficio de estancias a cuya causa de presente se haya la
nuestra ciudad […].59

Sumado a lo que ya hemos dicho sobre la falta de rutas comerciales
y la casi inexistente inversión que se hacía por parte de los
españoles en las nuevas ciudades fundadas, podemos afirmar que
la economía en San Juan de los Llanos estaba limitada por la
violencia propia de un poblado fronterizo. Temas todos estos, que
explican el porqué de la pobreza y fragilidad de la provincia.
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 63.
59
AGI. Cabildos Seculares, 20 de mayo de 1625. Santa Fe, 67, N.66., p. 3.
58

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El interés de obtener ganancias de forma rápida era lo que guiaba a
los fundadores de San Juan de los Llanos. La estable fundación que
se puso en pie como pionera en los Llanos Orientales, no era otra
cosa que una empresa extractiva que sin los controles que ejercía la
ley, hubiera fracasado por completo en tan solo unos años.
En tiempos de los Reyes Católicos se expide una ley que
se encuentra recopilada en las Leyes de Indias en el Libro VI,
Título VIII (Sobre las Encomiendas), la Ley 1, que luego sería
ratificada en 1580. Esta estipula que, tras la pacificación de un
grupo de indios, el gobernador, adelantado o pacificador, debe
repartir los mismos entre sus vecinos comarcanos (Ley 3). Las
formas de pacificar a un grupo de indígenas por lo general eran
violentas, teniendo en cuenta que los españoles que se aventuraban
a estas faenas eran normalmente soldados. Era conveniente para
el español que buscaba reducir indios para sus encomiendas o
repartimientos60 emplear métodos violentos, ya que de esta forma
se justificaba con mayor facilidad la desobediencia de los indios
hacia la corona y se les podía emplear en servicios personales con
mayor rigor, como quien pierde sus derechos civiles por rebelión.
El reparto es el primer proceso que se hace tras una pacificación de indios,
éste confiere al beneficiario la capacidad de usufructuar los bienes producidos
por los indios, mientras que la encomienda, que debía cumplir más requisitos
legales como la confirmación del Rey, daba al encomendero el poder institucional de servirse de la fuerza de trabajo del indígena, claro está, bajo los cánones legales y no bajo el servicio personal. Tovar Pinzón, Relaciones y visitas
a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de los Llanos, 24.
60

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Aunque las leyes intentaban mitigar los desmanes hacia
los indios, la experiencia en la frontera era bastante ilegal. Si se
toma en cuenta que la obediencia de la ley en Las Indias recaía
sobre un rey ausente; mientras más se tomaba distancia del centro
de poder, más anárquicos eran los procederes.
En los Llanos la violencia y la ilegalidad eran el pan de
cada día. En una relación de 1559 sobre San Juan de los Llanos,
Giraldo Gil Estupiñan relata el mal trato al que estaban sometidos
los naturales, con sus familias y comunidades destruidas por las
rancherías de indios.61 Es decir, sacar a los indios de sus tierras para
llevarlos a rancherías al servicio y conveniencia del encomendero,
muchas veces alejándolos por tiempos muy prolongados de sus
tierras u ordenándoles a vivir fuera. Esta práctica transgredía la Ley
sobre los indígenas del Título 1 de la recopilación, ley XIX, donde
se estipula que los indígenas deben permanecer juntos entre sus
iguales, como la ley XXVIII de encomiendas en donde se ordena
no alejar a los indígenas de sus caciques. El mismo vecino afirmaba
haber sacado a indios de paz en tres ocasiones a rancherías hacia el
Valle de la Plata, estos indios eran obligados a llevar el pertrecho
y los hatos de los soldados y, permanecían “las cadenas e sogas //
llenas de yndios”.62
Se tiene constancia de una visita a Santiago de las
Atalayas, el pueblo de los Llanos casanareños del que mejor
61
62

Tovar Pinzón, 50.
Tovar Pinzón, 51.

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podemos obtener referencias símiles para entender los modos
de vida en San Juan de los Llanos.63 Esta duró de 1600 a 1603
y estuvo a cargo de Luis Henrique, oidor de la Real Audiencia.
Tras los interrogatorios a los caciques y principales todos los
encomenderos de la provincia salieron imputados por cargos por
incumplimiento de sus funciones.64
En 1621, el arzobispo Hernando Arias de Ugarte, visitó
las poblaciones del Casanare. Fue tan horrible el estado en que
encontró a la población indígena, que encargó al general de los
jesuitas de Santafé que empezara misiones en los llanos.65
Aunque la frontera de San Juan era una frontera inmóvil,
las zonas denominadas deshabitadas, que se ubicaban en los
márgenes limítrofes tenían una función bien establecida. Estas
eran utilizadas como territorios para conseguir mano de obra
indígena por medio de la pacificación. Esta situación es reflejo
de la mentalidad del encomendero en los Llanos, que veía al
indígena no reducido como un producto silvestre que era
necesario extraer de su medio, como quien caza un animal para
su provecho.
Esto lo digo debido a que Santiago fue un pueblo fundado en las cercanías
de San Juan, como ya lo hemos expresado anteriormente, que también dependía de la mano de obra de pueblos llaneros y se encontraba supeditado a la
metrópolis andina.
64
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 53.
65
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 85.
63

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Ya en 1581, veinticinco años desde el repartimiento de
indios en San Juan de los Llanos, en el Memorial de Juan de
Aldaz, se pide a la Corona que se promulgue cédula que le permita
pacificar nuevas tierras de las que se tiene noticia.66
En una confirmación de encomienda de 1619,67 en la
presidencia de Antonio de Olalla y Herrera, el capitán Juan Martínez
de Alfaro (hijo) dice que se han pacificado unos indios de nación
guahiba en los términos de San Juan, de un cacique de nombre
(Caima Curraima o Caimaro Yorraiba). El encomendero pide al
Consejo que se le repartan estos indios para unirlos a su encomienda
heredada en segunda vida de su padre, homónimo suyo. La razón
que esgrime es que este grupo reducido habla la misma lengua y
es de la misma nación del que tiene ya encomendado de nación
aperigua (los caciques de Alfaro padre eran Maneos, Maybare y
Ebacona, o Marcos, Mabiarel y Chabacana68). Sobre la agregación
de encomiendas, el capitán Alfaro apela de forma inteligente a las
recién promulgadas leyes XXI y XVII de 1618-1620, en donde se
ordena no dividir las encomiendas y en cambio procurar agregarlas
para evitar problemas de mal gobierno.
Memorial de Juan de Aldaz en nombre de las ciudades del Nuevo Reino de
Granada, en que solicita diversas mercedes entre ellas para la iglesia de San
Juan de los Llanos. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos
XVI, t. V. Región de los Llanos, 197.
67
AGI. Santa Fe, 167, N.27.
68
Los nombres de caciques dentro de paréntesis que aparecen en este párrafo están escritos en el documento de una forma y otra, unas versiones de los
nombres aparecen en una parte del documento que está fechada el 10 de julio
de 1619 y la otra en la que está fechada de 2 de junio de 1618. AGI. Santa Fe,
167, N.27.
66

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A pesar de la distancia y mala comunicación existente entre
la periferia y la metrópolis, la coincidencia de los argumentos que
utiliza el encomendero Alfaro con lo estipulado en las leyes que
acaban de promulgarse hace apenas un año desde su petición, nos
demuestra que, para aspectos de información judicial conveniente,
no existía traba alguna que les impidiera a los encomenderos
de la frontera estar al día. No obstante, el transporte de cartas
que llevaban los emisarios era cosa muy distinta al transporte
de productos comerciales, agrícolas y las inspecciones de los
funcionarios de la Real Audiencia.
En la confirmación de encomienda al capitán Alfaro
se describe lo que podemos denominar una cacería de indios
por parte de Alfaro padre. Este hacía entradas a los territorios
del río Guaviare, a los que denominaban “frontera de indios
guerreros”,69 para someter la mayor cantidad de nativos que
pudiera y legalizarlos para adherirlos a su encomienda.
El 20 de mayo de 1625 se entregan noticias a la Corona
desde San Juan de los Llanos. Antonio de Olalla y Herrera
informa que ha habido problemas con indios belicosos y pide se
le de dinero de la caja real para pagar las costas que de su bolsillo
han salido para arreglar la situación:
[…] esta ciudad fundada en los confines de estos llanos, cerca
de enemigos que la han tenido para despoblar unos de la cierra
caribes de carne humana belicosisimos que han asestado muerte
69

AGI. (1640). Santa Fe, 167, N.27., 4.

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infinitamente en mas de cincuenta leguas de cordillera y otras
de los llanos…70

El informe sigue contando que estos indios bravos han azotado
la tierra desde hace varios años, que estuvieron pacificados desde
1611 hasta 1621 gracias a los esfuerzos del gobernador, pero
que en el año anterior al informe habían acabado y despoblado
la ciudad vecina de San Johan de Yeyma, llegando también
a San Juan y asesinando a muchos indios ladinos y cristianos.
Los indios que en un primer momento se denominan caribes
comienzan a diversificarse con algunas aclaraciones que hace
Gaspar Núñez García, escribano de San Juan de los Llanos en la
segunda parte del informe. Gaspar escribe que “[…] hay Anosas
y los salteadores Yamotoas, Catamaes, Amayaguas y Poariguas”
quienes han hecho “[…] mucho daño y muerte de españoles
indios ladinos y cristianos”. Empero; estos desordenes fueron
controlados y es por eso que el gobernador pide compensación.
También pide dinero de la caja real para el sostenimiento general
de la ciudad y para futuros descubrimientos en la zona. Se señala
también la necesidad de pacificar naturales debido a la carencia
de los mismos.
En estas noticias se retratan las fricciones que existían
entre indígenas y españoles en la región. A pesar de que se dice que
ha habido periodos apacibles, la revuelta indígena que aconteció
70

66.

AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos. Santa Fe, 67, N.

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en 1621 y que probablemente prolongo las tenciones hasta 1623,
año en que Antonio de Olalla llega a la ciudad a pacificarla, sería
provocada por indígenas de las naciones reducidas. Los indios
Paoriguas, que en otros documentos aparecen como Aperiguas
o Operiguas,71 son los mismos indios de la encomienda de Juan
Martínez de Alfaro.
También, dentro del informe de 1626 tenemos registro de
los malos tratos que tenían en la provincia de San Juan para con
sus indios. Según el relato del mismo gobernador, para corregir
las conductas de los indios “[…] se han conseguido fustes con
que se an hecho castigos de manera que es tan tan quebrantador
y sonja tanpocos que goza esta ciudad de quietud y las minas
se vuelven a labrar…”.72 Ya que la palabra fuste se entiende de
tantas maneras, valdría la pena aclarar que lo que se entiende
aquí por fuste es, muy probablemente, una vara de madera larga y
delgada, que en el caso concreto su utilizaría para fustigar.
Años atrás, en 1559, los indios del Ariari en medio de
las guerras de soberanía, siendo ellos quienes más servían a la
ciudad de San Juan, “[…] se rrebelaron los yndios del Rio de
Ariare [… quienes] q(ue)rian benir de noche a dar y quemar el
dicho pueblo de San Juan de los Llanos…”.73 Los conflictos
Supongo que se está hablando de una misma nación a pesar de las pequeñas
diferencias existentes entre las menciones en los documentos, siendo esto algo
recurrente con la caligrafía de las voces indígenas.
72
AGI. Carta del cabildo secular de San Juan de los Llanos. Santa Fe, 67, N.
66, 1.
73
Memorial de Juan de Aldaz en nombre de las ciudades del Nuevo Reino de
71

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ocurridos en ambos casos no son producto de una guerra entre
sociedades independientes, sino insurrecciones de los pueblos de
indios sometidos al sistema de encomiendas y demás instituciones
hispánicas; los indios del Ariari, como los llaman, y los Aperiguas.
Otro aspecto para destacar del documento de 1625
es el modo cómo se denominan en un primer momento los
pueblos indígenas arrochelados. “Caribes de carne humana” les
llama Antonio de Olalla, abstracción que abarca a 5 pueblos
diferenciados según el segundo reporte, todos subsumidos en
un concepto cliché de guerra que busca, más allá de señalar un
objetivo militar concreto, encontrar “piezas” para someter con
mayor dureza. No busco con lo dicho adivinar las intenciones
de Antonio de Olalla, más bien, intento poner en práctica las
teorías sobre los símbolos hegemónicos inmersos en el discurso
colonial.
En torno a la fundación de San Miguél de Güesbas, en
el piedemonte casanareño, dentro del territorio de Santiago de
las Ayalayas, aconteció un evento que es símbolo innegable del
discurso guerrerista y hegemónico hispano, el cual propendía
hacia la esclavitud de los indígenas y no hacia la creación de
sociedades estables.
Rodrigo de Cosio levantó el pueblo en las sabanas de
Uricuri, el lugar más rico en recursos de la comarca. Lo asistió
Granada, en que solicita diversas mercedes entre ellas para la iglesia de San
Juan de los Llanos. En Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos
XVI, t. V. Región de los Llanos, 137–38.
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con indios de varias naciones a quienes dejó instalados antes de ir
por los últimos, unos indios Cusiana que estaban a tres leguas de
distancia. Cuando llegó al caserío donde se encontraban les dio
la orden de emprender el viaje hasta Güesbas, a lo que estos se
negaron inútilmente. Al despertar de Cosio en la mañana se dio
cuenta que todo el caserío estaba abandonado, de los 70 indios
no quedaba ni un alma, se habían esfumado en la noche sin dejar
rastro alguno y se habían llevado junto con ellos otros indios que
allí estaban.74
Tras el incidente con los indios fantasma, el colono
fundador, muy diligente, se vio precisado a levantar un auto en
proceso contra los indios Cusiana. Lo curioso del caso es que no
solo se acusó al pueblo Cusiana por lo acontecido, sino que se
procedió a declarar a toda la nación Caquetía como pendenciera,
revoltosa y hasta asesina. Hermes Tovar opina al respecto sobre
las acusaciones levantadas:
Pero ésta era una verdad a medias. Se trataba de una
manipulación de la historia de este pueblo que iba a ser
usada con fines punitivos. Los colonizadores no olvidaban
fácilmente, así su justicia hubiera sido siempre la del diente
por diente. Sus resentimientos se acumulaban, y ante nuevos
hechos se desencadenaba el castigo con la fuerza que dejaba
la frustración de todo acontecimiento pasado. Aquí no había
perdón y olvido; además, la justicia no borraba los delitos, los
mantenía ahí como agravantes de otros. Y eso era lo que se
inventariaba al emitirse juicios sobre la fuga de los cusiana.75
74
75

Tovar Pinzón, 57–61.
Tovar Pinzón, 61.

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Los indígenas de la frontera eran cazados para conseguir mano de
obra, y se les denominaba caribes para legitimar su pacificación. Los
que estaban dentro de los terrenos de los pueblos y no se sometían
eran tratados peor que los que sí se sometían, a quienes así fuera de
forma intermitente y tenue, protegían las Leyes Nuevas.
En 1659, Antonio, un indígena bautizado en la fe católica,
capitán de los indígenas de Camaxagua, solicitó la ayuda oficial
contra la persecución del capitán Pedro Collado, vecino de San
Juan de los Llanos.76 “Para 1664, estos pueblos, otrora poderosos,
afluían a las misiones de los jesuitas huyendo del hambre”.77
Para los indígenas al sur del río Meta, existía un pueblo
doctrinero fundado por dominicos en 1620. Este pueblo era
Medina, y por su posición en defensa de los indígenas de los
alrededores, siempre estuvo en choque con los encomenderos.78
Las opciones eran pocas para los indios llaneros, o se
encomendaban de buena gana o se escondían llano adentro hasta
alejarse lo suficiente de la zona de influencia hispana. Esta última
opción que ofrecía el llano fronterizo a sus viejos habitantes,
recuerda a la descripción que hace Antonio Muñoz en Raquel
Ángel de Flórez sobre el acto final de la representación indígena
en las cuadrillas79 de San Martín de los Llanos–Meta: “Los indios
Rausch, Una frontera de la sabana tropical. Los Llanos de Colombia,
1531-1581, 79.
77
Rausch, 80.
78
Rausch, 90–91.
79
“Consisten los juegos de las “Cuadrillas” en una especie de Ballet en que
cuarenta y cuatro jinetes presentan figuras de distinto orden, repartidos en cua76

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cansados y fatigados, pero no vencidos, se retiran a la selva a
llorar la pérdida de sus dominios, llevando en su corazón el odio
profundo hacia los blancos, y que aún no se ha extinguido en los
que fueron dueños de América”.80
Fueron algunos de los soldados que hacían parte de las
huestes de Juan de Avellaneda los que se convertirían en los 25
encomenderos del primer repartimiento. La profesión que marcaba
el perfil de estos primeros pobladores hablaría mucho del tipo de
relación que tendrían con sus encomendados y, que terminaría
por moldear la forma común de vida de la población sanjuanera
del siglo XVI. Los soldados coloniales, acostumbrados a vivir de
las conquistas y a recibir su paga sin tener otras obligaciones, la
mayoría de ellos con sus familias al otro lado del atlántico, serían
denominados por Hermes Tovar como “Los señores del ocio y la
servidumbre”.81
Eran soldados hijos de soldados los encomenderos que
en 1619 y 1639 pidieron al Rey algún tipo de beneficio sobre
sus encomiendas. El capitán Juan Martínez de Alfaro, hijo de
su homónimo; el capitán Juan Martínez Alfaro, a quienes ya
tro grupos, [Españoles, Cachaceros, Indios y Moros], los cuales cada uno ocupa una esquina de la plaza, de donde parten en distintas direcciones formando
un conjunto original y de indiscutible belleza.”. Raquel Ángel de Flórez, Conozcamos el deparamento del Meta, t. 3 (Bogotá: Talleres Gráficos del Fondo
Rotatorio Judicial Penitenciaría Central, 1964), 12.
80
Ángel de Flórez, 12.
81
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 33.
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nombramos y; el capitán Francisco Velázquez, hijo legítimo y el
mayor del capitán Juan Velázquez, quien obtuvo encomienda de
indios vacos del también capitán Francisco de Valdés.82
Fredy Antonio Preciado teoriza sobre el método de
apropiación del terreno que se dio en los primeros años de
ocupación colonial en América, dándonos una perspectiva del
espíritu que pudo haber impregnado las prácticas de colonización
en el primer siglo en los Llanos Orientales:
Durante los primeros años del periodo colonial los
colonizadores españoles eran los dueños y señores de toda la
tierra. Los indios simplemente usaban de la tierra con el fin
de rendir tributos. En este primer periodo de colonización y
ocupación los conquistadores trataron de trasplantar el sistema
de tenencia señorial, buscando perpetuar el principio romano
de ‘manu captere’ practicado por los visigodos en España, es
decir, el del derecho por la ocupación armada.83

Con el tiempo y con la decadencia de la población nativa en
el territorio de la provincia de San Juan de los Llanos, esta
jurisdicción se agrega al gobierno de Santiago de las Atalayas,
ciudad que fue por mucho tiempo catalogada como la capital de
los llanos. Según los documentos de títulos de corregidores del
Archivo General de Indias, la agregación sucedió el 22 de abril
de 1709, cuando Antonio de Herrera es nombrado “Corregidor de
AGI. Expediente de confirmación de encomienda de San Juan de los Llanos a Francisco Velázquez. Santa Fe, 171, N.10.
83
Fredy Antonio Preciado, Desarrollo endógeno en una región de frontera:
Los Llanos Orientales, departamento de Casanare y Meta (Colombia) [Tesis
de doctorado] (Varese: Università degli Studi dell’Insubria, 2010), 76.
82

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San Juan de los Llanos con la agregazion del gobierno de Santiago
de las Atalayas”.84 Sobre la fecha de la agregación, Andrés Castro
Roldán, afirma que fue en 1685 con las capitulaciones de José
Encizo y Cárdenas.85
Reflexiones finales
Todos los procesos históricos tienen sus características
particulares. En el caso de la región de los Llanos, podemos
cerciorarnos de qué manera el desarrollo autóctono de un
territorio se ve subvertido por un hecho histórico chocante, como
lo fue la ocupación hispánica. Las sabanas que para los nativos
orinoquenses ofrecían un tránsito comercial y cultural angular
para sus modos de vida, fueron modificadas radicalmente a partir
de estos procesos de ocupación hasta generar un estancamiento
que terminó por diezmar la demografía nativa y, por ende,
generar también un decaimiento en las poblaciones hispanas
que dependían de su encomienda. A este tipo de procesos se les
conoce como procesos mediterráneos,86 pues se hace alusión al
cambio de actividad, o más bien de función, que sufrió el mar
Mediterráneo tras la Modernidad, a decir, pasar de ser un corredor
entre las culturas para transformarse en frontera.
AGI. Títulos de corregidores, desde 1692. Audiencia de Santa Fe. Llanos
de San Juan. Santa Fe, 565., p. 13.
85
Castro Roldán, “Santiago de las Atalayas: Una ciudad de la frontera en el
Nuevo Reino de Granada, XVI-XVIII”, 2007.
86
Tovar Pinzón, Relaciones y visitas a los Andes, siglos XVI, t. V. Región de
los Llanos, 16–17.
84

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Dentro del discurso que se exhibe en las audiencias
y cabildos seculares consultados, encontramos imaginarios
sobre la población indígena, en su mayoría peyorativos, sobre
los cuales se puede rastrear una intensión capital de dominio y
explotación en miras al enriquecimiento rápido y voraz de los
encomenderos. Los Caribes de carne humana, los belicosísimos
Aporiguas y los Yamotoas salteadores, no eran sino nombres
apropiados para justificar la cacería de indios. Estos discursos,
por tanto, están plagados de símbolos coloniales y enriquecen
la investigación, si son entendidos como tal. Otro de estos
símbolos es el oro o el deseo de encontrarlo. Es así que el
territorio del Ariari se convirtió en una región hechizada, como
pasó con gran parte de los Llanos. A partir de las habladurías
se construyeron mitos de tesoros insondables, de tierras
doradas, que según se iban desmintiendo, corrían escurridizos
a esconderse a otras partes. San Juan de los Llanos fue tal vez
El Dorado más importante del norte de Sudamérica, y como
todos estos, una gran decepción.
La dualidad ‘riqueza y peligro’, u ‘oro e indios guerreros’,
se enfrentó en el territorio de San Juan de los Llanos convirtiéndose
en un maniqueísmo de tierras fronterizas, que hacían del lugar
tanto atractivo como detestable. Las incapacidades de los
españoles por entender las dinámicas de los Llanos dieron origen
a un decaimiento sin reversa, sus propias posturas y discursos no
les permitieron hallar el valor del mundo indiano. A cambio de
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eso, se consolidó una clase encomendera militar improductiva,
que durante más de dos generaciones ostentaría el poder de la
ciudad. Por su parte, los indígenas vecinos, fueron expulsados de
sus territorios de origen y sometidos a la mediterraneidad.
Referencias
Archivo
Archivo General de Indias
Archivo General de la Nación, Colombia
Bibliografía
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�Historia de una hacienda en la periferia de Ciudad
Victoria, Tamaulipas: Tamatán de 1894 a 1922
The history of a hacienda on the outskirts of Ciudad
Victoria, Tamaulipas: Tamatán from 1894 to 1922
Jaime A. Rodríguez

Universidad Autónoma de Tamaulipas
Ciudad Victoria, México
orcid.org/0000-0002-6249-7775

Resumen: El objetivo de la presente investigación es explicar la etapa
de Tamatán como hacienda para comprender las particularidades
de la finca, su origen, su trayectoria en el porfiriato, su perímetro en
hectáreas, el modo de su administración, la lucha revolucionaria y
el proceso de compraventa a principios de la década de 1920. Los
archivos consultados fueron: el Archivo General e Histórico del Estado
de Tamaulipas; el Archivo Histórico del Congreso del Estado de
Tamaulipas; el Archivo Manuel González y el de Manuel González hijo;
y el acervo documental Joaquín Meade del Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Investigar el
caso de Tamatán contribuye a llenar una laguna de información existente,
pues sólo hay referencias de la hacienda en algunas obras generales de
la historia de la entidad. Buscar datos de esta unidad productiva del
porfiriato permitió identificar las actividades que desarrolló de 1894 a
1922. Una contribución trascendental del trabajo fue la consulta de los
archivos Manuel González y Manuel González hijo de la Universidad
Iberoamericana, que aportaron información que no ha sido expuesta en
otras investigaciones. Por último, por medio del estudio de la hacienda
de Tamatán se busca enriquecer la historiografía tamaulipeca.
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Palabras clave: Tamaulipas; Tamatán; Manuel González; Filizola;
Ciudad Victoria.
Abstract: The objective of this research is to explain the stage of
Tamatán as a hacienda, to understand the particularities of the farm,
its origin, its trajectory in the Porfiriato, its perimeter in hectares,
the mode of its administration, the revolutionary struggle, and the
purchase and sale process at the beginning of the 1920s. The archives
consulted were the General and Historical Archive of the Congress of
the State of Tamaulipas; the Manuel González and Manuel González
Jr. archives; and the Joaquin Meade documentary collection of the
Institute of Historical Research of the Autonomous University of
Tamaulipas. Investigating the case of Tamatán contributes to filling an
existing information gap, as there are only references to the hacienda
in some general works of the state’s history. Looking for data from this
productive unit of the Porfiriato allowed us to identify the activities
developed from 1894 to 1922. A significant contribution of the work
was the use of the archives of Manuel González and Manuel González
Jr. of the Universidad Iberoamericana, which provided information
that has not been exposed in other research. Finally, the study of the
Tamatán hacienda aims to enrich the historiography of Tamaulipas.
Keywords: Tamaulipas; Tamatán; Manuel González; Filizola; Ciudad
Victoria.

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�Jaime A. Rodríguez

Introducción
Este trabajo centra su atención en la historia de la hacienda de
Tamatán, importante unidad productiva durante el porfiriato,
período durante el cual la finca alcanzó su mejor momento
económico. Investigar a Tamatán como hacienda mostrará
el origen y evolución de la propiedad, el cambio que hubo de
propietario en 1894, la estructura, organización y funcionamiento
económico de la finca y la administración de la misma durante
esos años, así como el proceso por el que se transformó en Escuela
de Agricultura en 1922.
La trascendencia de esta investigación radica en dos
hechos importantes. El primero señala el vacío existente en el
estudio de casos de las haciendas agrícolas porfiristas del centro
del estado de Tamaulipas y el segundo se refiere a la importancia
de la finca elegida. A través de la hacienda de Tamatán, no sólo
se podrá ver su decadencia a raíz de la revolución de 1910, sino
también el traspaso de la propiedad a manos del ejecutivo del
estado, que la adquirió para establecer la Escuela de Agricultura
del Estado “General Manuel González”. Este estudio aportará,
además, nuevos conocimientos a la historia empresarial de
Tamaulipas, que se detallarán más adelante.
Aunque en los últimos años se han multiplicado los
estudios sobre las haciendas en varias latitudes del país,1
Enrique Semo, ed., Siete ensayos sobre la hacienda mexicana 1780-1880
(México: Universidad Nacional Autónoma de México; Instituto Nacional de
Antropología e Historia, 2012).
1

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�Historia de una hacienda

todavía queda mucho por hacer en este campo de estudio. En
la agenda de trabajo está pendiente el estudio de las demás
haciendas, ranchos, casas urbanas y otros bienes que la familia
González poseía a nivel nacional. A manera de consideración, es
importante aclarar que el término “hacienda” que manejaremos
en la presente investigación se entenderá como una unidad
económica racionalizada que fue capaz de organizar el medio
rural.2
En Tamaulipas surgió la hacienda como típica forma
de propiedad, debido a que la tierra susceptible de explotarse
se concentró en pocas manos. La falta de una alta densidad
de población y la ausencia de una significativa presencia de
comunidades indígenas determinaron dicho fenómeno.3 Sin
embargo, las leyes de colonización y terrenos baldíos propiciaron
el aumento de haciendas y establecimiento de ranchos a lo largo
del siglo XIX y principios del XX.
Las primeras leyes con la que se quiso favorecer la
colonización del estado y la apropiación de la tierra en el mismo
territorio fueron tres, la de 1826, 1830 y 1833, las cuales tuvieron
escasos resultados por la inestabilidad política y la continua
amenaza de la guerra con los colonos angloamericanos, lo que
obstaculizó la ocupación efectiva del territorio y el acaparamiento
Beatriz Rojas, La pequeña guerra: los Carrera Torres y los Cedillo (México: El Colegio de Michoacán, 1983).
3
Arturo Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas (México: El
Colegio de México, 1992), 119.
2

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de la tierra.4 Sin embargo, la aplicación de la ley de ocupación
y enajenación de terrenos baldíos de 1863 permitió la creación
de nuevas haciendas y la extensión de la propiedad privada en el
estado.
Con esta ley hubo casos en que ocurrieron algunos
denuncios de tierras en algunos municipios tamaulipecos, por lo
que a partir de entonces comenzaría el acaparamiento de tierra,
con la consecuente formación de latifundios, auspiciados por el
gobierno del presidente Porfirio Díaz.5 Al inicio del régimen
porfirista, en 1877, la política de colonización y apropiación de
la tierra en Tamaulipas produjo un crecimiento de haciendas y
ranchos. El número de haciendas en el estado casi se duplicó en
treinta y tres años, al pasar de 107 en 1877 a 186 en 1910. Sin
embargo, los ranchos ganaron terreno en las haciendas, al pasar
de 322 en 1877 a 2,879 en 1910.6
Este incremento de propiedades tuvo que ver con las
iniciativas de ley que presentó el gobernador Alejandro Prieto
para proceder a realizar la remedición de las propiedades
originarias de la entidad y la privatización de los ejidos de cada
una de las municipalidades y villas. La ley de procedimientos
para la práctica de deslindes en el estado, expedida y promulgada
Juan Díaz Rodríguez, “La propiedad de la tierra en Tamaulipas y la ley de
ocupación y enajenación de terrenos baldíos de julio de 1863”, en Historia
judicial mexicana, vol. I (México: Suprema Corte de Justicia de la Nación,
2006), 137.
5
Díaz Rodríguez, 139.
6
Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas, 119.
4

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en 1889 por el congreso estatal, fijó las reglas y métodos a
realizar con este propósito. A esta legislación le siguió la ley para
la remedida de los terrenos de propiedad particular con la que
se precisaría el régimen de dominio de bienes rústicos, dando
certeza jurídica a los propietarios ante cualquier eventualidad.
Esto estimuló la inversión y el desarrollo de las actividades
agrícola-ganaderas, al no existir ya duda sobre la pertenencia de
cualquier predio.7
El objetivo general de la presente investigación es
conocer la etapa de Tamatán como hacienda. Este estudio
monográfico dejará ver particularidades de la finca, los
orígenes, la trayectoria en sus primeros años, las tierras y
el agua en torno a ella, el modo de administración, la lucha
revolucionaria y el proceso de compraventa a principios de la
década de 1920, profundizando en la historia económica del
noreste del país.
Nuestro propósito es responder, respecto a la hacienda, a
las siguientes cuestiones: ¿dónde se ubica el origen de Tamatán?;
¿cómo evolucionó a través del siglo XIX?; ¿cuáles eran las
características de sus tierras?; ¿cómo era administrada?; ¿cuáles
fueron las dificultades que sufrió a raíz de la revolución?; y ¿en
qué consistió el proceso por el que se transformó de hacienda a
escuela de agricultura?
Octavio Herrera Pérez, Las haciendas de Tamaulipas: el origen de la
propiedad rural en una entidad del Noreste de México (Ciudad Victoria: Gobierno del Estado de Tamaulipas, 2011), 151, 154.
7

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Las hipótesis planteadas en la investigación son las
siguientes. Hipótesis 1: Tamatán, en su etapa como hacienda,
constituyó una oportunidad de negocios para Manuel González
que aprovechó y que impactó positivamente su patrimonio
durante el porfiriato; Hipótesis 2: La hacienda, como tal, fue
rentable durante el porfiriato, pero no pudo recuperarse después
de la revolución mexicana, por lo que fue traspasada al ejecutivo
del estado.
Este trabajo se organizó de acuerdo con dos etapas que
vivió la hacienda y consta de cinco apartados. En el primero se
presentan los antecedentes. Se da a conocer cómo se originó
el dominio territorial, cuál fue la extensión inicial, dónde se
estableció, quiénes fueron sus primeros propietarios, así como a
las actividades económicas a las que se destinó el fundo en un
principio.
El segundo apartado trata de los propietarios y las
razones por las que el coronel González compró la hacienda
de Tamatán. La adquisición de la propiedad se ubica en el
año de 1894, cuando en la economía tamaulipeca operaron
cambios, tales como el tendido ferroviario, la integración neta
a una economía mundial hegemonizada por las sociedades que
habían protagonizado la revolución industrial; la inserción
en el mercado estadounidense; la articulación y expansión un
mercado nacional; el surgimiento generalizado de brotes de
producción capitalista; el arribo masivo del capital extranjero;
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y la emergencia de núcleos burgueses que particularmente
trabajaban desde espacios regionales.8
Esta vigorización económica determinó el surgimiento de
una nueva clase de políticos que utilizando su poder se hicieron
de una vasta fortuna con negocios en la actividad agropecuaria,
los ferrocarriles y los servicios. Un recorrido por la actividad
política de González hijo deja ver su consolidación en un nuevo
tipo de propietario que surgió a fines del siglo XIX.
El tercer subtema explica la estructura, la organización y
la función de la tierra abierta al cultivo en la finca, luego de que
el coronel González adquirió la hacienda de Tamatán. En esta
parte se estudian las características que muestra la orografía e
hidrografía del lugar en la que se ubica la hacienda. Asimismo, se
examina el tipo de clima y la calidad de los terrenos de Tamatán.
Se observa además la proporción de tierra apta para el cultivo en
relación con la extensión total de la propiedad, así como el tipo
de cultivos que caracterizaban la producción de la hacienda. En
la parte final, se habla de los ranchos y huertas que englobaba la
misma finca.
El cuarto apartado estudia cómo se administraba la
hacienda, cuál era el cálculo económico en el que se basaba,
cómo se llevaban la cuentas, así como el mecanismo por el que
Mario Cerutti, “Militares, terratenientes y empresarios en el noreste. Los
generales Treviño y Naranjo (1880-1910)”, en Monterrey, Nuevo León, el
noreste: siete estudios históricos, ed. Mario Cerutti (Monterrey: Universidad
Autónoma de Nuevo León, 1987), 93.
8

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se financiaba la hacienda entre otras cuestiones que se resolverán
en esta parte del capitulado. El quinto subtema aborda el periodo
comprendido entre 1912 y 1922, desde que Manuel González hijo
tuvo dificultades debido a la revolución, hasta que sus herederos
traspasaron o vendieron la finca al ejecutivo del estado. Por
último, analizamos en las conclusiones el cumplimiento de los
objetivos e hipótesis.
El antiguo casco de la hacienda de Tamatán fue modificado
por en su parte superior por decreto gubernamental. En la imagen
el gobernador Emilio Portes Gil y los delegados de los ejidos en
la ex hacienda de Tamatán, 1926
Foto 1

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
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El origen y evolución de la propiedad
El origen de la hacienda se remonta a 1750, cuando el coronel
José de Escandón otorgó merced de tierra a Juan Bautista de
Soto, pardo y vecino de Río Blanco.9 El asentamiento original
se encontraba sobre una planicie de forma irregular de 320 metros
de altitud, al poniente de Santa María de Aguayo, junto al camino
real que conducía a la villa de San Antonio de Tula, a través de
las cumbres de la Sierra Madre Oriental. El fundo se convirtió
en rancho ganadero, trabajado directamente por el dueño y su
familia. Dicha unidad productiva tenía una extensión inicial
menor a 800 hectáreas.10
El fundo original de Tamatán se amplió hasta conformarse
como hacienda de 1750 a 1870. Un mecanismo empleado para
aumentar los límites originales del inmueble fue el recurso de
Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma de Tamaulipas, en adelante IIHUAT, “Testimonio de las diligencias originales que en el
año de 1750 se hicieron por el Coronel Don José de Escandón, sobre la fundación de la Villa de Santa María de Aguayo, y posesión que se dio del campo
designado para ella, y tierras que fueron señaladas para el común de vecinos”,
en Testimonio de los Autos de la General Visita de la municipalidad de Ciudad
Victoria, Mandado sacar por el Exmo. señor Gobernador del Estado D. Francisco Vital Fernández, el día 27 de septiembre del año de 1848 y concluido
el 25 de mayo de 1853 por el escribano público D. Antonio Jiménez Valdés
(Ciudad Victoria: Oficina Tipográfica del Gobierno, Dirigida por Víctor Pérez
Ortiz, 1906), 152.
10
Pablo Serrano Alvarez, “El sistema de haciendas y la expansión capitalista
colimense en el siglo XIX”, en Regiones y expansión capitalista en México
durante el siglo XIX, ed. María Eugenia Romero Ibarra y Serrano Álvarez
(México: Facultad de Economía, Universidad Nacional Autónoma de México;
Universidad de Colima, 1998), 208.
9

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composición, que era el pago de una suma de dinero a la corona,
por parte de particulares, que aumentaba los recursos del rey. El
perímetro de la propiedad también aumentó por la a falta de una alta
densidad de población y la ausencia de comunidades indígenas.
Estos factores determinaron el surgimiento de la hacienda como
típica forma de propiedad, debido a que la tierra susceptible de
explotarse se concentró en manos de los terratenientes.11
En cuanto a cambios en la producción de la hacienda, se
tiene noticia del funcionamiento de molino para moler caña de
azúcar en el último tercio del siglo XIX. En el último tramo de la
centuria decimonónica, el carrizo dulce y sus derivados -piloncillo
y aguardiente- se convirtieron en productos de importancia en
la dieta popular de la población tamaulipeca. La demanda cada
vez mayor de caña determinó su cultivo de manera extensa en
dos lados de Ciudad Victoria, donde según Alejandro Prieto “se
encuentra cultivado casi en su totalidad el terreno que circunda
a esta población, principalmente el norte y oeste, [donde] son
extensos los plantíos de caña que ahí se tienen.”12 El molino
para moler caña y elaborar endulzante que no podía faltar en los
hogares tamaulipecos es un ejemplo de las innovaciones técnicas
registradas en la finca.
Alvarado Mendoza, El portesgilismo en Tamaulipas, 119.
Alejandro Prieto, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamaulipas: obra adicionada de algunos artículos descriptivos y otros concernientes
a las mejoras materiales proyectadas en aquel estado (México: Escalerillas,
1873), 324.
11

12

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FOTO 2
Ganado cebú en las instalaciones de la ex hacienda de Tamatán,
1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez

Propietarios de la hacienda
De fines de la colonia a inicios del porfiriato la finca cambió
de dueño y aumentaron sus dimensiones. La composición y el
traspaso fueron mecanismos que favorecieron la acumulación.
Los hijos de Juan Bautista de Soto heredaron el sitio y vendieron
el inmueble a particulares, entre ellos a Francisco Lerma, quien
lo adquirió por medio de compraventa. Fue él, probablemente,
quien amplió el fundo original, conformando a Tamatán como una
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hacienda agrícola-ganadera con un molino en funcionamiento que
abasteció a los residentes de Ciudad Victoria. Lerma se había visto
obligado a hipotecar su propiedad para obtener financiamiento; al
no poder cubrir el préstamo e intereses generados por la deuda,
la hacienda fue embargada en 1872 y luego vendida al teniente
coronel Manuel González hijo en 1894, quien adquirió la hacienda
por medio de remate en pública subasta.13
Por la correspondencia entre el coronel González y su padre
sabemos sobre la deuda que pesaba sobre la propiedad, de su origen
y los efectos que ésta tuvo sobre la hacienda. En carta del 29 de
junio de 1890, Manuel González hijo hizo saber al general González
que: “En los suburbios de Victoria, a 3 1/2 kilómetros de la plaza y
sobre el camino de Tula, a 300 metros más allá de San Isidro donde
tienen que terminar el tranvía, queda el casco del rancho de Tamatán,
en pleito desde hace 18 años y abandonado”.14 El testimonio de
Alejandro Prieto corrobora la afirmación de Manuel González hijo. El
ingeniero refiere que: “Algunas de las haciendas de los suburbios de
Ciudad Victoria, por circunstancias especiales, se encuentran casi en
ruinas y en un abandono lamentable por parte de sus interesados”.15
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas, en adelante
AGHET, Testimonio de la escritura de venta de agostadero, agua y hacienda
de Tamatán otorgada judicialmente por D. Francisco G. Lerma al teniente
coronel D. Manuel González hijo, en Ciudad Victoria, Tamaulipas en 19 de
abril de 1894.
14
Archivo Manuel González, en adelante AMG, Docto. 237880, Carta de Manuel González hijo en La Mesa a Manuel González en Silao, 29 de junio de 1890.
15
Prieto, Historia, geografía y estadística del Estado de Tamaulipas: obra
adicionada de algunos artículos descriptivos y otros concernientes a las mejo13

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La casa comercial “Filizola hermanos”, que cubría
funciones crediticias propias de los establecimientos bancarios,
recibió en depósito los 14,000 pesos que Manuel hijo pagó por la
hacienda. La mencionada sociedad mercantil era una de las pocas
que dominaba el mercado de dinero y capitales en la capital de
Tamaulipas en una época ausente de bancos, pero en condiciones
de lograr un desarrollo económico acorde a las expectativas
de vigorización económica, social y política que tuvo lugar en
nuestro país durante el porfiriato.
En este escenario, los González se erigieron en modernos
hacendados con visión empresarial debido a la ola modernizadora
por la que atravesaba el país por ese entonces. Al ligar el poder
político con el económico, los González se hicieron de importantes
negocios en varias ramas de la actividad económica a nivel
nacional. En cuanto a bienes raíces, los González eran propietarios
de la hacienda de Laureles en el estado de Michoacán; de la de
Chapingo, en el Estado de México; la de Tecajete, en Hidalgo; la
de San José del Cerrito, en Guanajuato; la de El Trigo, en San Luis
Potosí; y otras haciendas tanto en Veracruz como en Tamaulipas.
Este recorrido por las fincas González deja ver que ellos formaron
parte de una nueva clase de políticos que, utilizando su poder
político, se hicieron de una vasta fortuna.16
Los González eran ricos, contaban con los recursos
necesarios y tenían una intuición especial por los negocios. Al
ras materiales proyectadas en aquel estado, 322.
16
Silvia González Marín, Historia de la hacienda de Chapingo (México:
Universidad Iberoamericana, 1996), 168.
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igual que su padre, el coronel González era hombre de empresa
y de férreo carácter, cualidades que explican por qué compró la
hacienda de Tamatán.17 Ésta ofrecía mayores ventajas debido a
las características hidrográficas que presentaba el lugar donde
se encontraba, “entre las primeras estribaciones de la Sierra
Madre Oriental y la boca del Cañón El Novillo”, donde estuvo
edificada la casa solariega de la hacienda de Tamatán.18 La Sierra
Madre Oriental, al poniente de la hacienda, determinó una mayor
precipitación pluvial que favoreció la formación del río San
Marcos, manantial permanente en la parte baja.
En el marco del predominio de una visión distinta en los
negocios, las oportunidades que detectó el teniente coronel al comprar
la finca se circunscribieron al paso del ferrocarril de Monterrey
al Golfo. El tendido ferroviario trajo beneficios económicos que
impactaron positivamente en el patrimonio de Manuel hijo: 1) las
tierras de su propiedad aumentaron su valor al situarse contiguas a la
estación del tren; y 2) la colocación de rieles contiguos a Tamatán
despertó el interés de Manuel González hijo por invertir en una
tranvía Decauville para transporte de productos agrícolas, negocio
que le trajo beneficios a nivel personal, en el sentido empresarial de
que contar con un medio de transporte permitió mover mercancías
con mayor velocidad y eficiencia, a un menor costo.
AMG, Docto. 237880, Carta de Manuel González hijo en La Mesa a Manuel González en Silao, 29 de junio de 1890.
18
Archivo Gabriel Saldívar, en adelante AGS, Escuela de Agricultura del
Estado de Tamaulipas (C. Victoria, Talleres Linotipográficos del Gobierno,
1923).
17

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La hacienda de Tamatán engloba a los ranchos de San Isidro,
Las Vegas y Los Charcos, así como las huertas de la Quinta Mainero
y de las manzanas de Lerma y Rodríguez. A mediados de 1893,
el coronel González hijo adquirió la Quinta Mainero de la familia
del licenciado Guadalupe Mainero. Esta propiedad comprendía
51,343 metros cuadrados, que equivalían más de 5 hectáreas. La
Quinta Mainero se ubicaba en el ángulo noroeste de la ciudad sobre
terreno, colindante con la vía y predios del ferrocarril de Monterrey
al Golfo y con las calles de Aldama y la número 23.19
En 1895, Manuel González hijo compró el primer rancho
a Guadalupe Treto por 1,000 pesos. El predio de San Isidro estaba localizado contiguo a la hacienda. El de San Isidro tenía una
extensión de una fanega y cinco almudes de sembradura, equivalente a más de 8 hectáreas, las que lindaban con la hacienda en
sus extremos norte, sur y poniente.20 Manuel González hijo había
hecho esta compra por conducto de José Pier.
Este administrador general adquirió también para su
poderdante la manzana de Rodríguez. La escritura que formalizó
esta operación fue otorgada el 21 de octubre de 1903 ante el
AMGH, Inventario de títulos de solares en Ciudad Victoria y algunos valores más, que envía este despacho de Victoria a la Casa de México, por conducto de los Sres. Fernando Díaz Lombardo a Ignacio Flores, con fecha 8 de
febrero de 1917.
20
AMGH, Copia certificada de los testimonios de cuatro escrituras públicas
relativas a la propiedad de la hacienda de Tamatán del municipio de Ciudad
Victoria, Tamaulipas, presentadas por el señor José Pier en nombre de la sucesión del señor teniente coronel don Manuel González hijo para quien se
expide (Ciudad Victoria: Agosto 26 de 1914).
19

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escribano público Porfirio Flores. En esa fecha, Juan Taylor en
representación de Vicente Villa vendió a José Pier el mencionado
inmueble ubicado entre las calles 19 y 20 y Rosales y avenida
Cuéllar, por la cantidad de 800 pesos.21
La apropiación de estos predios contiguos a la hacienda de
Tamatán tuvo que ver con que la ley de junio de 1890 autorizaba
la venta de terrenos del ejido de los pueblos en los municipios
de Tamaulipas. El gobernador Alejandro Prieto había presentado
ante el congreso del estado diversas iniciativas de ley con la
finalidad de declarar jurídicamente como válidas la venta de
tierras, poniendo en marcha los deslindes de ejidos de los pueblos
a los que se referían los Autos de la General Visita. De acuerdo
con la ley de procedimientos de medidas o deslindes de tierras
de 1889 se fijaron las reglas y métodos de remedición de tierras;
la ley para la remedida de los terrenos de propiedad particular
de ese año estableció la precisión del régimen de dominio de los
bienes rústicos para dar certeza jurídica a los propietarios ante
cualquier eventualidad; y con la ley del 7 de junio de 1890 se
consumó la privatización de los ejidos de los pueblos, conforme a
los preceptos liberales de desamortizar las propiedades ligadas al
uso corporativo y común de la propiedad.22
AMGH, Inventario de títulos de solares en Ciudad Victoria y algunos valores más, que envía este despacho de Victoria a la Casa de México, por conducto de los Sres. Fernando Díaz Lombardo a Ignacio Flores, con fecha 8 de
febrero de 1917.
22
Archivo Histórico del Congreso del Estado de Tamaulipas, en adelante
AHCET, Decreto 88 del 16 de enero de 1889; Decreto 90 del 2 de abril de
21

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La idea básica de esta legislación era que los ejidos fueran
remedidos y fraccionados, para enseguida pasar a realizar su oferta
y adjudicar los lotes que no tuvieran propietario. Hechos los trabajos
se promovió la inversión y el fomento agrícola y ganadero de los
terrenos ahora regularizados. En este proceso de la privatización
de la tierra, Manuel González hijo quedó transformado en gran
terrateniente gracias a las leyes agrarias del periodo.
FOTO 3
Delegados de la Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
y Sindicatos Campesinos con las banderas de sus ejidos de
Tamaulipas, 1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
1889; y Decreto 26 del 7 de junio de 1890, Ciudad Victoria, Tamaulipas.
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Estructura, organización y funcionamiento económico
de Tamatán
Según la escritura de 1894, el espacio territorial de Tamatán tenía
una extensión total de 3 sitios de ganado mayor, 4 caballerías
de tierra y 425,878 varas cuadradas. De éstas, correspondían
a la hacienda 2 1/4 sitios de ganado mayor, es decir, 2, 949
hectáreas. De la superficie restante eran propietarios Antonio
Valdés, Francisco Lerma y Guadalupe Treto. El primero poseía
2 fanegas,23 8 almudes24 y 1,511 metros cuadrados, que
correspondían 9.7 hectáreas; el segundo, 2 fanegas, un almud
de sembradura y 3,169 metros cuadrados, que equivalían a 7. 23
hectáreas; y el tercero, una fanega y 5 almudes de sembradura,
es decir, 5.1 hectáreas. Esto hacía un total de 22.03 hectáreas, las
que absorbió Tamatán al cabo de cinco años en que se rectificaron
judicialmente sus linderos.
A fines del siglo XIX, los límites de dicho espacio territorial
en el que estaba comprendida la hacienda y tres propiedades más,
eran: al norte, con la hacienda de La Presa; al sur, con el río San
Marcos; al oriente, con el casco urbano de Ciudad Victoria; y al
poniente, con la Sierra Madre Oriental. Tamatán tenía forma de
escuadra que se extendía desde arriba de la montaña y terminaba
al norte, en el cañón de El Calamaco. Dentro del perímetro de
la hacienda, los terrenos destinados a la agricultura tenían como
Una fanega equivale a un bulto, que es igual 1/2 carga, 12 almudes y 91
litros.
24
Un almud equivale a 7.6 litros.
23

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�Historia de una hacienda

colindantes: al norte, con el camino que conducía a las labores de
La Garra; al sur, con el camino a Tula; al poniente, con terrenos de
agostadero de la misma finca; y al oriente, con Ciudad Victoria,
distante a 4 kilómetros de la hacienda.25
Para conocer más de cerca el tipo de cultivos de la
hacienda, se analizará la lista de productos agrícolas que Miguel
Pier presentó en la Exposición Local de Agricultura y Ganadería
del Estado de Tamaulipas, celebrada en Ciudad Victoria en
1907.26
El listado muestra la clasificación de cereales, frutas,
pimientos, cítricos, carrizos, tubérculos y fibras que Tamatán
producía a inicios del siglo XX. Del primer grupo destaca el
maíz, del que había dos cosechas al año, la temprana y la tardía;
asimismo, la tierra abierta al cultivo de maíz era de dos tipos, de
riego y temporal. La extensión irrigable de la hacienda era de
70 hectáreas y la tierra que no era susceptible de riego tenía una
superficie de 23 hectáreas.27

AGHET, Testimonio de la escritura de venta de agostadero, 1894.
Archivo Manuel González Hijo, en adelante AMGH, Carta de Miguel Pier
en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.
27
AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos de la
Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado en la
Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP. Manuel
González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.
25
26

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Cuadro 1
Lista de artículos de Tamatán en la Exposición Local de
Agricultura y Ganadería del Estado de Tamaulipas 1907
Cereales

Maíz

Pimientos

Cítricos

Plátano
enano

Chile valenciano

Naranjo
injertado

Caña
blanca

Plátano
guineo

Chile
imperial

Naranja
del país

Caña
morada

Plátano
indio

Chile
quipín

Naranja
agria

Mezotillo

Plátano
manzano

Toronjas

Maguey
amarillo

Uva moscatel

Limón
real

Frutas

Carrizos

Tubérculos

Cacahuate

Fibras

Henequén de
Yucatán

Lechuguilla

Limón
chico

Fuente: AMGH, Carta de Miguel Pier Cárdenas en Tamatán al teniente
coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.

Miguel Pier describe la situación del maíz en las tierras de
temporal. En carta del 7 de octubre de 1906, dicho administrador
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de Tamatán, en su informe, dio noticia de “Los maíces de
temporal sembrado el 2 de julio están buenos y jiloteando los
que se sembraron a fines de agosto están ya los más escardados y
también regulares pues hasta ahorita no les ha faltado el agua.”28
En general, la producción de maíz en Ciudad Victoria aumentó en
tres años al pasar de 31,000 hectólitros en 1903 a 36,000 en 1906,
a pesar de la sequía que dejó sin agua a los cultivos en el estado.29
Aunque la exposición agropecuaria tuvo el propósito de
promover la economía estatal a raíz de la sequía, la exposición dio
oportunidad a Tamatán de promocionar su cultivo de maíz, el que,
como ya se dijo, se hacía dos veces al año. El 17 de noviembre
de 1909, José Pier fue informado por el administrador de Tamatán
sobre la siembra tardía de maíz: “La siembra de maíz tardío en
esta finca es de 35 hectolitros con 13 litros, siendo de medieros,
14 hectolitros con 82 litros; de terciaros, 9 hectolitros con 97
litros; y sembrado por la finca, 10 hectolitros con 34 litros, estos
maíces van los más regulares y solamente algunos del potrero de la
Ciénega están a medias pero estos son pocos”.30 La participación
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
29
AGHET, Anuario estadístico del estado de Tamaulipas de 1903 formado
por la Dirección General Técnica a cargo del Ing. Espiridión Ledesma (Ciudad Victoria, Establecimiento tipográfico del Gobierno dirigido por Víctor Pérez Ortiz, 1905), 59; “Censo agrícola”, AGHET, Anuario estadístico del estado de Tamaulipas de 1906 formado por la Dirección General Técnica (Ciudad
Victoria, Establecimiento tipográfico del Gobierno dirigido por Víctor Pérez
Ortiz, 1907), 109.
30
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 17 de
28

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de la producción de maíz fue del 0.7 por ciento en el total de lo
producido en 1909. Dicho porcentaje se obtiene al multiplicar
los 35 hectólitros con 13 litros por 100, dividido entre los 5,000
hectólitros de maíz producidos ese año en Ciudad Victoria.
Como producto agrícola, el frijol formaba parte de la
composición de la carga ferroviaria. Los ferrocarriles le aplicaban
tarifas más caras por no ser cereal, pese a su categoría de artículo
de primera necesidad.31 Como producto fundamental, el frijol
era mayormente consumido por cada familia en Tamaulipas, pues
dicho grano era apreciado como uno de los alimentos principales
de los tamaulipecos, entre ricos y pobres. En la entidad lo había
de diferente especie, tales como: el bayo grande, el negro, el
conocido garbancillo y el bayo chiquito, siendo éste último,
según Argüelles, “el que se prefiere en las siembras por la mayor
parte de los agricultores”.32 Aunque el cultivo de frijol estaba
generalizado en Tamaulipas, sólo se cultivaba para consumo
dentro de algunas fincas.
Miguel Pier ejemplifica lo anterior en su informe: “La
siembra de frijol tardío es muy pequeña, se cosecharán algo
para el gasto de la hacienda”.33 Adalberto Argüelles confirma el
noviembre de 1909; Un hectólitro de maíz equivale a 100 litros.
31
Luis Cossío Silva, “La agricultura”, en Historia moderna de México, ed.
Daniel Cosío Villegas (México: Hermes, 1965), 25.
32
Adalberto J. Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Oficina tipográfica del gobierno del estado, 1910), 207.
33
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 17 de
noviembre de 1909.
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señalamiento de Pier en las siguientes palabras: “la siembra es en
proporción de la necesidad de sus propias fincas”.34 En cuanto
a la comercialización de frijol, Tamatán no tuvo participación
en el mercado tamaulipeco porque dicho grano revistió la forma
de monopolio controlado por comerciantes, que acaparaban la
producción en tiempo de escasez para venderlo a precios altos, a
pesar del fácil y barato cultivo del grano.
Cabe decir que el cultivo de frijol coexistió con el de las
frutas, como el plátano -en sus variantes enano y guineo-, así como
la uva moscatel. El contenido de una carta que el administrador
de la finca envió a José Pier hace suponer que el rancho de San
Isidro se destinó a la siembra de plátano, pues Miguel Pier dijo a
su hermano que se “limpió el platanal de San Isidro”.35 Además,
un par de cartas más indican que también se cultivó el plátano
en la huerta de la Quinta Mainero, en la calzada de la alberca,
frente a la pedrera, en la acequia de la planta de luz eléctrica y en
la huerta del henequén. El platanal que quedó sembrado en estos
lugares dentro de la finca sumó un total de 899 plantas.36
Del grupo de pimientos producidos en la hacienda
sobresalió el chile en sus tres variantes. Según Luis Cossío, el
chile era, después del maíz, el artículo de mayor consumo, tanto
Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 208.
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
36
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Ciudad Victoria, 18 de enero
de 1908; AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 9
de diciembre de 1909.
34
35

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�Jaime A. Rodríguez

de los sectores populares de más bajos ingresos, como en general
entre toda la población. En Tamatán había tres tipos de chiles, el
valenciano, imperial y quipin.37 Los terrenos de la finca al pie
de la Sierra Madre Oriental eran el lugar donde se cultivaba. La
cosecha se levantaba antes de la madurez del grano en su estado
de color colorado, tono que toma cuando llega el momento de su
desprendimiento de la planta.
Entre los cítricos cultivados en Tamatán se encontraban
el naranjo injertado, las naranjas tanto del país como agrias,
limones real y chico, y toronja. Las tierras húmedas de Tamatán
al pie de la montaña también propiciaron el cultivo de dichos
cítricos. La situación de la naranja en el porfiriato era que su
producción privaba en la mayor parte de la república mexicana.
Particularmente, la naranja producida en zona limítrofe entre
Veracruz y Tamaulipas se consideraba de buena calidad, tanto
así que “podía embarcarse para el mercado norteamericano”.38
Hacia 1910 ya se hacían buenas exportaciones de naranjas por el
puerto de Tampico.
Sin embargo, el consumo de la naranja se limitó en un
principio al autoconsumo, de modo que la producción satisfacía
apenas necesidades locales de la población mexicana. Al iniciar
el régimen de Porfirio Díaz, la ausencia de mercados organizados
y la falta de la modernización en los transportes condicionó que
37
38

Cossío Silva, “La agricultura”, 27.
Cossío Silva, 47.

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�Historia de una hacienda

la producción naranjera mantuviera un estado estacionario. Con
el siglo XX, dicha situación tendió a cambiar con la organización,
en la ciudad de Monterrey, de sociedades para emprender el
cultivo del naranjo a gran escala. Por el éxito que tuvieron las
primeras plantaciones de naranjales en el vecino estado de Nuevo
León fue que Miguel Pier viajó a Montemorelos para observar los
resultados obtenidos por Robertson y los Berlanga en el cultivo
de la naranja.
De su estancia en la plantación de ambos citricultores,
Miguel Pier prestó atención a diversas cuestiones. En cuanto al
modo de plantar, señaló que “respecto a las distancias en que
plantan el naranjo es la misma que plantamos nosotros por acá
pues es de 20 a 22 pies uno de otro”. Pero en torno a la variedad
de la naranja, notó que: “Hay varias clases de naranjos, hay uno
el mejor para mí que le llaman a la naranja de ombligo; otra que
llaman de sangre, otra japonesa y otra mediterránea; la llamada
sangre tiene la forma de naranja agria de por acá, todas estas
clases de naranjas son injertados, y el fruto sin semilla”. No
obstante, Pier reconsideró que “resulta superior la de ombligo,
pues esta naranja es dulce y muy grande”.39 Sobre la ombligona
fue informado el coronel González hijo por la carta del 20 de
noviembre de 1904, que le envió Pier a su regreso a Tamatán.
Entre la fecha de la carta y la publicación de la Reseña del estado
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 20 de noviembre de 1904.
39

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�Jaime A. Rodríguez

de Tamaulipas de Adalberto Argüelles (1910), mediaron seis años
en los que el panorama mostró:
Particularmente la enorme plantación que se ha hecho de
naranjales en los terrenos de la hacienda de Tamatán en Ciudad
Victoria, propiedad esta última del progresista terrateniente
teniente coronel Manuel González hijo, cuyo número de plantas
traspuestas en estos dos últimos años alcanza a más de veinte
mil, estando en perfecto estado de crecimiento debido a lo
apropiado del terreno de la hacienda donde está la plantación,
a que se tiene el agua suficiente para cubrir el servicio de los
riegos y especialmente por el esmerado cuidado que se tienen de
la citada plantación por el entendido horticultor administrador
de la finca Miguel Pier, quien seleccionando las plantas al hacer
el trasplante de las almacigueras del injerto con pie de agrio,
que es el más adecuado en estas comarcas, ha asegurado, previo
unos cuantos años más de cuidado, una producción cuantiosa
que dejará a no dudarlo pingües utilidades a su propietario, y
contribuirá de una manera bien definida al aumento de esa parte
de la riqueza pública del estado.40

Los naranjales a los que se refiere Argüelles en su cita posiblemente
se tratan de los mismos que trajo Miguel Pier de Montemorelos
durante su estancia en dicho municipio neolonés que se desarrolló
económicamente gracias a la naranja. Probablemente, el
administrador de Tamatán contó previamente con el visto bueno
de Manuel González hijo para plantar naranjos en la finca. Dicho
propietario era bien conocido por su fama de rico terrateniente en
tierras tamaulipecas, dada su capacidad empresarial de invertir en
los cítricos, sector productivo que tuvo una participaron activa en
40

Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 246.

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el mercado nacional debido al paso del tren que sacó la producción
naranjera hacia otras partes de México a fines del porfiriato.
En esa época era común ver jardines plantados de naranjas
en Tamatán.41 Posteriormente, el cultivo del naranjo continuó
vigente a lo largo de la carretera Panamericana, la que según
Bataillón “permitió la venta de naranja en la capital neolonesa de
Monterrey y en Estados Unidos”. Dicho autor menciona además
que para ese entonces las plantaciones de naranjo se habían
ido multiplicando, sobre todo entre Montemorelos y Ciudad
Victoria,42 donde sobresalió especialmente el cultivo de la naranja
Washington en la época en que Tamatán funcionaba como escuela
de agricultura del estado.43 La mayor parte de la producción
de limón real y chico se consumía en el país. Por un lado, los
fruticultores mexicanos habían importado, al iniciarse el siglo
XX, los pies y retoños de limón de California en Estados Unidos
para formar nuevas plantaciones en el noreste mexicano, sobre
todo en Tamaulipas, donde el cítrico se distribuyó a las diferentes
haciendas agrícolas. Por otro lado, la toronja también alcanzó
importancia al igual que otros cítricos durante el porfiriato.
En este periodo, la caña de azúcar constituyó otro
de los productos agrícolas que se cultivaba en Tamatán. La
Rafael de Alba, La República mexicana. Tamaulipas. Reseña geográfica y
estadística (México: Vda. de C. Bouret, 1909), 42.
42
Claude Bataillon, Las regiones geográficas en México, ed. Florentino M
Torner, Nueva Ciencia. Nueva Técnica (México: Siglo Veintiuno, 1969), 200.
43
AGS, Escuela de Agricultura del Estado de Tamaulipas (C. Victoria, Talleres Linotipográficos del Gobierno, 1923).
41

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�Jaime A. Rodríguez

importancia de dicho carrizo se cifraba en el hecho de que
constituía parte de la dieta popular de la población tamaulipeca.
Adalberto Argüelles considera como “planta industrial” a la
caña de azúcar debido a que de ella se derivaban dos productos
acabados, el aguardiente y el piloncillo o panocha. El
aguardiente de caña se producía mediante un alambique.44
Por otra parte, el piloncillo era el endulzante que no podía
faltar en los hogares tamaulipecos. En Tamaulipas ambos
bienes derivados de la caña se consumían por la mayor parte de
la población. Para su cultivo se destinó un espacio dentro de la
finca conocido comúnmente como la huerta de caña. Acerca de
la situación del cultivo de la caña en 1909, Miguel Pier, en un
informe que rindió al administrador general, menciona: “Las
cañas han descollado muy poco, y calculo la molienda en unas
30 cargas, ésta participará como el 10 o 12 del presente”.45
A diferencia de la caña de azúcar, que constituía un bien de
El alambique era un aparato utilizado para la destilación de líquidos mediante un proceso de evaporación por calentamiento y posterior condensación
por enfriamiento. Según Tortolero, el alambique era una herramienta de destilación simple que está constituida por una caldera, donde se calienta la mezcla.
Los vapores salen por la parte superior y se enfrían en un serpentín situado
en un recipiente refrigerado por agua. El líquido resultante se recoge en el
depósito final. El proceso consiste en que evaporan primero los fluidos con
menor temperatura de cambio de estado, por lo que, tras la condensación, se
encuentran en el medio final más concentrados. De este modo se concentran
alcoholes, tales como el aguardiente. Alejandro Tortolero Villaseñor, De la coa
a la máquina de vapor: actividad agrícola e innovación tecnológica en las
haciendas mexicanas: 1880-1910 (México: Siglo XXI Editores, 1995), 283.
45
AMGH, Informe, Ib., 17 de noviembre de 1909.
44

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�Historia de una hacienda

exportación, el cacahuate sólo se cultivaba para autoconsumo
dentro de la hacienda.46 Hacia fines de 1906 existe noticia
en la finca sobre el cultivo de 5 1/2 almudes de cacahuate, es
decir, casi dos hectáreas.47
Por otro lado, y frente a la idea de que Bernardo Zorrilla
introdujo el henequén yucateco a Tamaulipas en 1900,48 hoy
sabemos por carta de Miguel Pier enviada a Manuel González
hijo que: “A la planta de henequén de Yucatán se le puso a la
tarjeta que tiene la planta que este señor introdujo Ud. [Manuel
González hijo] por primera vez el año de 1891.”49 El auge
económico en Yucatán, debido al henequén, determinó el interés
del coronel González hijo por introducirlo en Tamaulipas porque
observó en el oro verde una nueva alternativa económica de
ampliar su fortuna.
A manera de ejemplo, para 1906 existe en Tamatán una
plantación de 3,871 plantas yucatecas.50 En cambio, se tenía
proyectado el cultivo de 55,131 henequenales más hacia 1908.51
Argüelles, Reseña del estado de Tamaulipas, 223.
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
48
Juan Fidel Zorrilla, Estudio de la legislación en Tamaulipas (Ciudad Victoria: Universidad Autónoma de Tamaulipas, Instituto de Investigaciones
Históricas, 1980), 339.
49
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán al teniente coronel Manuel González hijo en Tlalpan, 31 de octubre de 1907.
50
AMGH, Carta de Miguel Pier en Tamatán a José Pier en Ciudad Victoria, 7
de octubre de 1906.
51
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Ciudad Victoria, 18 de enero
de 1908.
46
47

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�Jaime A. Rodríguez

Además del henequén clase Yucatán, hubo el de clase Tamaulipas,
el zapupe, que se cultivó también en la hacienda, al igual que la
lechuguilla que no requería de cultivo, pues crecía en abundancia
y de manera silvestre en los terrenos calizos de la finca. En el
transcurso de esta investigación sólo encontramos información
acerca del zapupe, del que se plantaron 7,778 ejemplares, los
que con los 10,816 que se plantaron en agosto, hacían un total
de 18,594 plantas de zapupe, cuyo cultivo perfeccionó Miguel
Pier “trayendo la plantita de la labor de los Sres. Terán”,52 otros
importantes cosecheros del período. Al cabo de tres meses hubo
un aumento de plantas de zapupe en calidad de cultivo, el que pasó
de 18,594 plantas en octubre a 77,351 en diciembre de 1909.53
Con este cultivo se esperaba “sacar de mil a cincuenta mil matas a
razón de 10 pesos millar”,54 lo cual correspondió a un fenómeno
de mayor trascendencia que experimentó la hacienda, que
Daniela Marino y María Cecilia Zuleta definen como “expansión
de la frontera productiva”,55 la cual se comenzó a expandir con
el cultivo de dicha fibra.
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 5 de
octubre de 1909.
53
AMGH, Informe de Miguel Pier a José Pier, Hacienda de Tamatán, 9 de
diciembre de 1909.
54
AMGH, Andrés González en la hacienda de Tamatán a Manuel González
hijo en México, 28 de febrero de 1911.
55
Daniela Marino y María Cecilia Zuleta, “Una visión del campo: tierra,
propiedad y tendencias de la producción, 1850-1930”, en Historia económica
general de México. De la colonia a nuestros días, ed. Sandra Kuntz Ficker
(México: El Colegio de México, 2010), 462.
52

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�Historia de una hacienda

FOTO 4
Delegados de la Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
y Sindicatos Campesinos con el gobernador Emilio Portes Gil y el
ingeniero Marte R. Gómez en la ex hacienda de Tamatán, 1926

Fuente: Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez

La administración de la hacienda agrícola
Para conocer a fondo el cálculo económico en el que se basaba la
hacienda, se analizarán los bienes del inventario de la finca del año de
1899, que se relacionarán con el valor de Tamatán. Según el cuadro
2, los recursos naturales, agua y tierra y construcciones dentro de
la hacienda correspondían al grupo de bienes mayoritarios, los que
tenían una participación del 84 por ciento en el total del inventario.
Dicho porcentaje se obtiene al multiplicar 10,022 pesos, que es el
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�Jaime A. Rodríguez

monto de los bienes mayoritarios, por 100, divididos entre los 11,924.
75 pesos, que forman el total en que está valuada la hacienda. De la
misma forma obtenemos que los bienes promedio equivalían a 13.98
por ciento (1, 667. 75 pesos) en el total del avalúo de la finca; y los
bienes minoritarios 1.97 por ciento en ese mismo total.
Los primeros bienes comprendían las tierras abiertas al
cultivo y el vital líquido para el riego de los cultivos de la finca.
Asimismo, el cuadro 2 muestra que entre los bienes promedios se
encontraban: primero, un terreno de labor situado al sur del F. C.
del Golfo al frente a la estación de ferrocarril, con una medida de
168.80 metros cuadrados de fondo por 193.20 metros cuadrados de
frente; segundo, un solar al sur del paseo Pedro José Méndez, de
42 metros cuadrado frente por 46. 20 metros cuadrados de fondo;
y tercero, un terreno comprado en la parte oriente de la población.
Los dos primeros se adquirieron de particulares, mientras que el
tercero fue comprado por José Pier al cuerpo edil de la ciudad.
Gracias a estas tres adquisiciones, la hacienda de Tamatán aumentó
sus linderos en una segunda etapa. Por último, es menester describir
los bienes minoritarios de la finca, los que eran desde más de 2
hectáreas de tierra hasta una campana, pasando por jacales para
sirvientes, un par de yuntas de bueyes, carretón y carreta.56
AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos de la
Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado en la
Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP. Manuel
González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.
56

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�Historia de una hacienda

Cuadro 2
Inventario de la hacienda de Tamatán en 1899
Bienes
70 hectáreas 2 aras [sic] sembradura de riego en propiedad o
sean 62. 500 metros a 225 pesos fanega
Valor en que se estiman las 242 3/4 horas de agua en la hacienda durante el mes de las 3/4 partes del río de San (Isidro)
Marcos
Una casa material en Tamatán
2, 949 hectáreas 97 aras [sic] de terreno de agostadero o sean
2 1/4 sitios de ganado mayor en la hacienda de Tamatán
Una casa al norte de la plaza de Tamatán construida de piedra
y mide 30.25 metros frente, una alberca y baño exentos de
contribuciones conforme decreto
Otro terreno de labor situado al sur del F. C. del Golfo con
frente a la estación, el cual calculo en 168.80 metros fondo
por 193.20 metros de frente pues las escrituras tanto de estos
terrenos y no me es posible precisar la exactitud de sus dimensiones
23 hectáreas 7 aras [sic] sembradura sin riego, en propiedad o
sean 3 fanegas a 100 pesos una de 62.500 metros
3 casas de adobe en Tamatán
Un terreno en la labor de 38,232 metros cuadrados cuyos
linderos son: al norte, la prolongación de la calle de Alameda;
al sur, el terreno del F. C. del Golfo; al oriente, calle 23; y al
poniente, derecho de la vía del mismo ferrocarril
4 hectáreas 34 aras [sic] terreno de sembradura en San Isidro
3 jacales en mal estado en San Isidro
Un solar al sur del paseo Pedro J. Méndez de 42 metros frente por 46.20 fondo
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-22

Valor en
pesos
2, 475
2, 422

2, 000
1, 125
2, 000

400

300
250
199

168.75
150
100

224

�Jaime A. Rodríguez

Bienes

Valor en
pesos
100

Un terreno comprado al R. Ayuntamiento en la parte oriente
de la población
2 hectáreas 37 aras [sic] sembradura
75
10 jacales para sirvientes
50
2 yuntas de bueyes
50
Un carretón chico 2 lancillas
25
Una carreta
25
Una campana
10
Total
11, 924. 75
Fuente: AGHET, José Pier, Apoderado del Tte. C. Dn. Manuel González hijo
manifiesta al C. Presidente municipal el capital que posee, para los efectos
de la Ley de Contribuciones vigente en el Estado, cuyo capital está ubicado
en la Hacienda de Tamatán, Ciudad Victoria, 14 de septiembre de 1899, PP.
Manuel González hijo, José Pier, Conforme L. Zorrilla, 264-265.

La forma con que se llevaban las cuentas de Tamatán tuvo que
ver con que la legislación federal de la época obligaba a todo
comerciante o empresario a llevar seis tipos de libros contables,
entre los cuales estaba el copiador de cartas, en el que según
Gladys Lizama “se inscribirán íntegra y literalmente las cartas
y telegramas que expida sobre sus operaciones, unos en pos de
otros, sin dejar blancos, y guardando el orden de sus fechas. Este
libro, como los demás prescritos por el Código de Comercio,
debe ser encuadernado, forrado y foliado, mas no timbrado”.57
Gladys Lizama Silva, Correspondencia de Francisco Martínez Negrete
Alba, Guadalajara, México, 1903 y 1904: capital social familiar y vida cotidiana, Colección Fuentes (Zamora: El Colegio de Michoacán; Fideicomiso “Felipe Teixidor y Monserrat Alfau de Teixidor”, 2011), 10.
57

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�Historia de una hacienda

Al reflexionar sobre esta práctica de la cultura escrita de los
empresarios agrícolas porfiristas, es posible establecer cómo
Manuel González hijo llevaba a cabo la cuenta de la hacienda de
Tamatán.
La hacienda de Tamatán financiaba sus actividades por
medio de los recursos generados por la venta de sus productos
de la finca y por la obtención de préstamos. Los ingresos por
la venta de pasajes del tranvía y las ganancias generadas por la
concesión de luz eléctrica, ambos constituían ingresos de efectivo
a la hacienda. Otros de los rubros importantes de las entradas de
dinero a la hacienda lo constituían la venta de ganado, la renta de
pastos, el expendio de aguacate y cacahuate y la venta de solares
de la hacienda. Este proceso de venta de solares por la finca a
particulares continuó en años siguientes, incluso después que la
hacienda pasó a manos del ejecutivo del estado, pero ésta es una
historia posterior. A continuación, se conocerá a profundidad otro
tipo de entrada de efectivo a la finca.
Algunos comerciantes de los más importantes y con
mayor tradición en Ciudad Victoria tendieron relaciones
económicas con el dueño de Tamatán. Entre los comerciantes con
quienes se ligó Manuel González hijo es posible ubicar a Pablo y
Casimiro Lavín, Filizola y hermano, Bernardo Zorrilla, Manuel
Bustamante, Antonio Fernández, Ricardo Madrid y Manuel
María Hinojosa. Estos comerciantes eran al mismo tiempo
prestamistas, los que respondieron a la necesidad del crédito por
parte de quien lo demandaba. La importancia que tuvieron estos
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�Jaime A. Rodríguez

personajes dependió de que eran una fuente natural de crédito
para propietarios, tales como el coronel González, quien tendió
relaciones sociales con ellos para beneficiarse de las mismas. De
los nexos que tendió el teniente coronel con aquellos hombres,
fuente de crédito, dependió el otorgamiento de préstamos para
financiar su hacienda. Entonces fue que Manuel González hijo
empezó a pedir prestado a Lavín, Filizola y Zorrilla en una
primera etapa.
El proceso de compraventa de la hacienda de Tamatán
Con base en lo señalado por Victoria Lerner, la escasez de
capitales constituyó una dificultad que Manuel González hijo y
sus herederos atravesaron en vísperas de la revolución de 1910.
El año en que las fuerzas del general Pablo González ocuparon
Ciudad Victoria, en 1913, el dueño de Tamatán y su familia
estaban atravesando por una fuerte crisis económica que había
empezado a gestarse muchos años antes, desde el porfiriato.58
La escasez de capital también obligó al coronel González
a hipotecar algunas de sus propiedades. En 1912, David L.
Bretzfelder, apoderado del gerente del Banco de Tamaulipas,
prestó al teniente coronel, por conducto de José Pier 80,000 pesos
oro nacional con un rédito anual del diez por ciento, sirviendo
como hipoteca la hacienda de Tamatán. En esta fianza se incluían
Victoria Lerner, “Las zozobras de los hacendados de algunos municipios
del oriente de San Luis Potosí (1910-1920)”, Historia Mexicana 36, núm. 2
(1986): 324.
58

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�Historia de una hacienda

a San Isidro, el agua de riego, las fincas y mejoras, casas, baños,
potreros, la planta de luz eléctrica, a excepción del ganado.59
Las dificultades que el coronel González y sus herederos
sufrieron a raíz de la revolución y durante ésta tuvieron dos
consecuencias. La primera fue que la hacienda de Tamatán pasó
a manos del gobierno del estado; la segunda, que la hacienda
se convirtió en escuela de agricultura del estado a iniciativa del
gobernador César López de Lara, quien gobernó a Tamaulipas del
16 de febrero de 1921 al 8 de febrero de 1923.60 En su gestión como
mandatario estatal, López de Lara buscó recuperar el gobierno
del estado, aliándose con los terratenientes sobrevivientes a la
revolución. Por tal motivo y por el vínculo de amistad que lo unía
con los descendientes del general González fue que César López
de Lara medió a favor de ellos ante sus acreedores.
Las gestiones sobre el asunto iniciaron a fines 1921,
cuando el congreso estatal aprobó la iniciativa del gobernador
tamaulipeco para arrendar o traspasar los terrenos de la hacienda
a favor del gobierno del estado, que para los González significaba
una solución para sus problemas económicos.61 La operación
AMGH, Notaría pública a cargo del Lic. Isidoro C. Salazar, Primer
testimonio de la escritura de cesión onerosa de un crédito hipotecario a cargo
de las sucesiones de Manuel González hijo, y de Guadalupe Fernández de
González, otorgada por el Lic. Guillermo Obregón, por el señor David L.
Bretzfelder a favor del gobierno del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Marzo 10 de 1922).
60
Juan Fidel Zorrilla, Historia de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Gobierno del
Estado de Tamaulipas, Dirección General de Educación y Cultura, 1987), 110.
61
AHCET, Decreto 105 del 27 de diciembre de 1921, Ciudad Victoria,
59

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�Jaime A. Rodríguez

formalizada mediante escritura del 9 de marzo de 1922 mencionó
que el gobierno del estado, a la cabeza de López de Lara, pagaría
115,000 pesos, cantidad que resultaba de la suma de los 80,000
pesos del adeudo pendiente más los 60, 000 pesos de gravámenes
generados por la misma deuda en un período de diez años.
Los 115,000 pesos se pagarían en dos partes, en la primera
se cubrirían 60,000 pesos y en la segunda, 55,000 pesos, ambos
pagos se harían en moneda metálica oro nacional. El Banco
Zorrilla Sucesores recibiría el primero de estos pagos en su
sucursal de Ciudad Victoria. El segundo pago se cubriría a más
tardar en 1923 en la ciudad de Tampico, generando un interés del
siete por ciento anual, de lo que dependerían abonos de 3,000
pesos.62 Esta fianza incluiría el potrero de San Isidro, el tranvía,
a excepción de la planta de luz eléctrica instalada en la finca.
Días después de la formalización de tal transacción, el
periódico oficial del estado publicó el primer testimonio de la
escritura de compraventa de Tamatán celebrado entre el gobernador
del estado y Manuel González y Fernández.63 Al mes siguiente,
Tamaulipas.
62
AMGH, Notaría pública a cargo del Lic. Isidoro C. Salazar, Primer
testimonio de la escritura de cesión onerosa de un crédito hipotecario a cargo
de las sucesiones de Manuel González hijo, y de Guadalupe Fernández de
González, otorgada por el Lic. Guillermo Obregón, por el señor David L.
Bretzfelder a favor del gobierno del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria:
Marzo 10 de 1922).
63
AGHET, Periódico Oficial del Estado, Primer testimonio de la escritura de
compraventa de la Hacienda de “Tamatán” y Anexos, Planta de Luz Eléctrica,
manzana de solares núm. 11 y fracción de la manzana núm. 1 de esta ciudad,
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�Historia de una hacienda

el ejecutivo del estado quedó facultado para adquirir formalmente
la finca en virtud del decreto promulgado el 25 de abril de 1922,
por el cual, además, se harían las reparaciones correspondientes
al edificio y se construiría la calzada hacia el centro de la ciudad.
Asimismo, dicho decreto circunscribiría la construcción de las
dependencias necesarias de la Escuela de Agricultura del Estado,
así como las caballerizas y graneros pertenecientes al mismo plantel
educativo. Todo esto generaría un gasto de 140,000 pesos.64 El
decreto del 30 de abril de 1922 permitió al gobernador del estado
sacar a venta o arrendamiento sólo aquellos terrenos de la hacienda
innecesarios para construir los edificios que conformaron la Escuela
de Agricultura del Estado.
El antiguo casco de la hacienda alojó los primeros salones
de clase de la escuela. La utilización del casco de la vieja finca
de Tamatán por la escuela se vio acompañada de la construcción
de tres pabellones, la casa habitación del director, las casas para
los trabajadores, el establo y caballerizas y alberca, así como
edificaciones para lechería, laboratorio, enfermería, sala de actos
y gimnasio; zahúrdas, aprisco y gallineros; talleres de carpintería,
herrería y mecánica; y almacén y trojes y estercolero. La escuela
abrió un campo para las prácticas deportivas para del alumnado.
Dentro del complejo de Tamatán se construyeron las escuelas, la
otorgada por Don Manuel González, jr. y su esposa a favor del Gobierno del
Estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Marzo 10 de 1923).
64
AHCET, Decreto 40 del 25 de abril de 1922, Ciudad Victoria, Tamaulipas.
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�Jaime A. Rodríguez

socialista Emancipación del Proletariado en 1935 y la Escuela
Primaria “Profesor Matías S. Canales”. Por investigaciones
recientes, sabemos que hubo conflictos por la tierra entre Tamatán
y los habitantes de los centros ejidales vecinos a la escuela. La
dotación de tierras a ejidatarios y el avance de la mancha urbana
determinó la disminución del perímetro de la escuela a mediados
del siglo XX.
Conclusiones
La adquisición de la hacienda de Tamatán formó parte de los
negocios que por cuenta propia emprendió Manuel González hijo,
después de administrar las haciendas de su padre y diversificar
sus actividades económicas de 1885 a 1893. La hacienda de
Tamatán, durante los veintiocho años que estuvo en poder del
coronel González, fue rentable. En esos años, la producción de
la hacienda continuó siendo diversa tal y como se vio en esta
investigación. Parte de la producción se comercializaba y otra
parte era para consumo dentro de la finca. El ferrocarril ayudó
para que se trasladaran los productos de la finca a la ciudad de
Monterrey y el puerto de Tampico. La hacienda contaba con
ranchos que se dedicaban al cultivo de árboles frutales y agaves
entre otros.
Entre la técnica agrícola dentro de Tamatán se encontraban
aperos para la labranza, tales como yuntas de bueyes, así como
carretones para mover y cargar semillas. Otros implementos de
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�Historia de una hacienda

la finca eran para la siembra, cosecha, limpia y separación de
granos. Entre los edificios de la hacienda se encontraban tres
casas de adobe, diez jacales para sirvientes, una casa de material
y tres jacales en San Isidro.
Manuel hijo ocupaba la cúspide jerárquica de la hacienda.
Después de él, se encontraba el administrador de todos sus bienes en
Tamaulipas, José Pier, quien representaba los intereses de nuestro
protagonista y gozó de toda su confianza. Entre las funciones del
apoderado de González hijo se encontraba desde planear hasta
comprobar que se realizaran las labores propias de la finca. Después
del administrador seguía en jerarquía el mayordomo, ambos los
trabajadores agrícolas más importantes. Ellos eran, además, los
responsables de los diversos cultivos de la hacienda. Como brazo
fuerte del administrador, Miguel Pier rendía informes al propietario
de la finca. Además, Miguel Pier distribuía las cuadrillas de
trabajadores, que estaban al mando del caporal o capataz. Las
cuadrillas estaban formadas por trabajadores alquilados que venían
de otras latitudes del país, principalmente del altiplano mexicano
del Bajío, en el occidente del país.
Como primer mayordomo de Tamatán, Miguel Pier también
empleó a los trabajadores en las adecuaciones realizadas al tranvía
y a la planta de luz eléctrica que correspondían a los negocios
lucrativos de la hacienda. Como parte del personal permanente
de la hacienda, se encontraban los vaqueros y algunos sirvientes;
aunque estos últimos se encontraban en la parte más baja de la
pirámide poblacional de la finca y se ocupaban de labores menores.
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�Jaime A. Rodríguez

A raíz de la inauguración, en 1891, del ferrocarril de
Monterrey al Golfo, que unía a la capital neolonesa con el puerto
de Tampico, se construyó ese mismo año la estación ferroviaria
de Ciudad Victoria, punto intermedio de dicha ruta del ferrocarril.
Esto alentó a Manuel González hijo a implantar el sistema de
vías móviles desmontables Decauville, que se utilizó tanto para
trasladar pasajeros, como para transportar la producción de la
finca de Tamatán a la estación del tren. El tranvía Decauville se
vio acompañado de otra obra de infraestructura introducida en
la hacienda, el establecimiento de la planta de luz eléctrica que
suministró las luminarias a la capital Ciudad Victoria.
En la hacienda de Tamatán hubo continuidad en la propiedad
por parentesco. La finca perteneció a la familia González desde la
fecha en que Manuel González hijo compró el inmueble.
Referencias
Archivos
Archivo del Ingeniero Marte R. Gómez
Archivo General e Histórico del Estado de Tamaulipas
Archivo Gabriel Saldívar, Biblioteca Central Pública Ing. Marte
R. Gómez
Archivo Histórico del Congreso del Estado de Tamaulipas
Archivo Manuel González, Universidad Iberoamericana
Archivo Manuel González hijo, Universidad Iberoamericana
Instituto de Investigaciones Históricas, Universidad Autónoma
de Tamaulipas
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�Historia de una hacienda

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�Historia de una hacienda

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) y la educación rural en el estado de Tamaulipas,
1921-1943
The creation of the Secretariat of Public Education (SEP) and
rural education in the state of Tamaulipas, 1921-1943
Yessenia Flores Méndez

El Colegio de Tamaulipas
Ciudad Victoria, México
orcid.org/0000-0001-8878-9437

Resumen: La investigación analiza la acción educativa federal en el
ámbito rural del estado de Tamaulipas, entidad ubicada en el noreste
de México. El estudio arranca en 1921, año de la creación de la
Secretaría de Educación Pública (SEP), y del inicio de la reforma
administrativa de centralización educativa. El artículo examina las
primeras acciones federales en 1923, y las primeras gestiones del
gobernador de la entidad en 1925. Asimismo, analiza el Convenio
de Unificación y Coordinación de los servicios educativos de 1936
entre el estado y la federación, y la renovación del Convenio de
federalización de la enseñanza en 1943. Utilizando expedientes
del fondo de la SEP, informes del gobierno estatal y fotografías, el
artículo utiliza como enfoque la historia regional de la educación para
recuperar experiencias educativas desde las regiones, sus contextos y
actores educativos. El estudio concluye que la labor que desempeñó
la SEP fue complementaria a la iniciativa local de los agentes
educativos.
Palabras clave: educación rural, escuelas primarias rurales, ruralidad.
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Abstract: The research analyzes the federal educational effort in the rural
area of ​​the state of Tamaulipas, an entity located in northeast Mexico.
The study begins in 1921, the year of the creation of the Ministry of
Public Education (SEP) and the beginning of the administrative reform
of educational centralization. The article examines the first federal
actions in 1923 and the first responses of the state’s governor in 1925.
It also analyzes the 1936 Unification and Coordination Agreement
of educational services between the state and the federation, and the
renewal of the Education Federalization Agreement in 1943. Using files
from the SEP archive, state government reports, and photographs, the
articles use the regional history of education as an approach to recover
regional experiences of education, their contexts, and the educational
agents. The study concludes that the work carried out by the SEP was
complementary to the local initiative of educational agents.
Keywords: rural education, rural elementary schools, rurality.

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�Yessenia Flores

Introducción
A un siglo de creación de la Secretaría de Educación Pública
(SEP) (1921-2021) en México, el propósito de este estudio es
analizar la acción de la federación en la educación rural en una
región del norte del país poco estudiada, como es el caso del estado
de Tamaulipas. En la historia de la educación rural en México,
uno de los temas principales ha sido el programa educativo
que impulsó el gobierno después de la revolución de 1910.
Juan Alfonseca realizó un primer balance de la historiografía
sobre la educación rural en México de 1910 a 1970, y planteó
que los trabajos inscritos en el análisis de la relación escuelacomunidad son los que aportan a las circunstancias regionales
en que se desenvolvieron las políticas de escolarización. Los
estudios regionales permiten captar el orden rural de vida de
los municipios y ejidos durante la escolarización de los años
veinte y treinta. Por su parte, clasifica tres ejes de estudio de
la educación rural: las políticas educativas impulsadas por
el Estado Nacional hacia la población rural, los procesos
de expansión de la escolarización rural en las regiones y los
procesos de institucionalización de la escuela en las sociedades
agrarias.1
Juan Alfonseca, “La historia de la educación rural en México, 1911-1970”,
en Historiografía de la educación en México, ed. Luz Elena Galván de Terrazas, Susana Quintanilla, y Clara Inés Ramírez González (México: Consejo
Mexicano de Investigación Educativa A.C., 2003), 279–314.
1

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

Alicia Civera realizó un segundo balance historiográfico
de la década de 2003 al 2013, y afirmó que en la década de
1970 había tres interpretaciones del proyecto educativo
revolucionario y en particular de la escuela rural mexicana. En
la primera, representaba una propuesta modernizadora que fue
rechazada por la población mexicana que se oponía al ataque
a la iglesia católica; en la segunda, se trató de un proyecto que
buscó mejorar las condiciones de vida de la población rural;
y en la tercera, significaba una retórica que buscaba legitimar
a los revolucionarios en el poder con fines de manipulación
ideológica.2
Los estudios sobre la reforma de federalización educativa
y la escolarización rural se han enfocado a las regiones del centronorte de México, como San Luis Potosí3 y Zacatecas;4 sureste,
Alicia Civera Cerecedo, “Los libros sobre la educación rural en México publicados en el nuevo siglo: una revisión general”, en Historia e historiografía de la educación en México: hacia un balance, 2002-2011. Vol.
2, ed. Georgina María Esther Aguirre Lora, Colección Estados del conocimiento (México: Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Educación Superior; Consejo Mexicano de Investigación Educativa, 2016),
249–72.
3
Armando René Espinosa Hernández, “La institucionalización de la escuela
rural federal y la sindicación del magisterio en San Luis Potosí” (El Colegio de
San Luis, 2006).
4
María del Refugio Magallanes Delgado, “Federalización de la enseñanza y
del magisterio en Zacatecas, 1922-1933”, Anuario Mexicano de Historia de la
Educación 1, núm. 2 (el 7 de enero de 2019): 131–41, https://doi.org/10.29351/
AMHE.V1I2.253.
2

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�Yessenia Flores

como son los casos de Chiapas,5 y Veracruz,6 Oaxaca;7 y en el
centro, particularmente el Estado de México8 y Puebla.9 De los
recientes estudios regionales sobre la educación rural, sobresalen
los realizados en el centro del país, cercanos a la capital de la
república, entre ellos los de Juan Alfonseca, quien analizó la
escolarización rural federal en la región de Texcoco y Chalco,
Estado de México, demostrando cómo ahí operó una dinámica
de sustitución y desplazamiento entre las redes escolares del
gobierno estatal y del federal. El autor valora el impacto que
Óscar Javier Barrera Aguilera, “Entre apatía y colaboración: actitudes
hacia las escuelas rurales federales en la región de San Bartolomé de Los
Llanos, Chiapas, 1926-1940”, LiminaR 11, núm. 1 (2013): 42–56.
6
Laura Giraudo, “No era un desierto: la Secretaría de Educación Pública y
la educación rural en el estado de Veracruz, periodo posrevolucionario”, en
Historia de la educación en Veracruz: construcción de una cultura escolar,
ed. Luz Elena Galván de Terrazas, Gerardo Antonio Galindo Peláez, y Gerardo
Sánchez Vigil, Colección Veracruz Siglo XXI 3 (México: Universidad Veracruzana; Gobierno del Estado de Veracruz; Secretaría de Educación del Estado
de Veracruz, 2014), 173–97.
7
Salvador Sigüenza Orozco, “El sistema educativo estatal y los primeros años de la federalización educativa en la Sierra Norte de Oaxaca (19201942)”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 129–59, https://doi.org/10.24901/
rehs.v36i143.62.
8
Juan B Alfonseca Giner de los Rios, “La federalización de la enseñanza.
Concurrencia escolar y alianzas sociales en contextos rurales del oriente del
Valle de México, 1922-1947”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 11–50, https://
doi.org/10.24901/rehs.v36i143.58; Carlos Escalante Fernández, Mazahuas,
campesinos y maestros : prácticas de escritura, tierras y escuelas en la historia de Jocotitlán, Estado de México (1879-1940) (Zinacantepec: El Colegio
Mexiquense, 2014).
9
Ariadna Acevedo Rodrigo, “Entre el legado municipal y el avance del gobierno federal: las escuelas de la sierra norte de Puebla, 1922-1942”, Relaciones 36, núm. 143 (2015): 51–84, https://doi.org/10.24901/rehs.v36i143.59.
5

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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

localmente tuvo el proceso federalizador y encontró que éste no
tuvo rasgos de compensación complementaria; resultó no ser el
Estado posrevolucionario el que llevó la escuela a los pueblos
marginados, sino el poder político estatal.10
Por su parte, Carlos Escalante muestra desde una mirada
local cómo se llevó a cabo el proceso de escolarización en el
municipio de Jocotitlán, Estado de México, entre 1879 y 1940, un
período amplio para dar cuenta de los cambios y continuidades en
los usos locales de la escritura y en los procesos de escolarización;
y que ayuda a entender las formas de apropiación que tuvieron de
la escuela y los usos sociales que hicieron de ésta.11 Escalante
analizó las condiciones que permitieron el establecimiento de
escuelas rurales en el norte del Estado de México, y describe
las respuestas locales a este proceso educativo. Destaca que
el acercamiento regional a la centralizadora “Federalización
de la enseñanza” puede mostrar los alcances que tuvo, las
modificaciones de la cultura escolar y las prácticas; así como la
consolidación de sistemas educativos estatales y la participación
de los agentes escolares locales.12
Alfonseca Giner de los Rios, “La federalización de la enseñanza. Concurrencia escolar y alianzas sociales en contextos rurales del oriente del Valle de
México, 1922-1947”.
11
Carlos Escalante, Mazahuas, campesinos y maestros. Prácticas de escritura, tierras y escuelas en la historia de Jocotitlán, Estado de México (18791940), Zinacantepec: El Colegio Mexiquense, 2014.
12
Escalante, Carlos “Respuestas locales a la escuela rural federal en el norte
del Estado de México (1927-1940),” en Relaciones, Estudios de Historia y
Sociedad, Zamora: El Colegio de Michoacán, Vol. 36, N. 143, 2015.
10

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Ariadna Acevedo, por su parte, examinó la continua
presencia de las escuelas municipales y las limitaciones de la
expansión de las escuelas federales en la sierra norte de Puebla
(1922-1942). En su trabajo, destacó el aporte de los recursos
locales a la escolarización, analizó la distribución de las escuelas
federales, cuestionó si las escuelas llevaron a cabo una función
complementaria y compensatoria frente a la red escolar existente,
y evaluó en qué medida la SEP atendió a las zonas más rurales
y aisladas para entender los límites del avance federal y la
importancia de las localidades para sostener las escuelas. Dicha
autora también menciona que los frecuentes cierres de las escuelas
federales (aún después de 1940, cuando cabría esperar mayor
estabilidad) señalan una limitación más del esfuerzo educativo
federal. Se ha escrito mucho sobre el período de 1921-1940,
pero queda pendiente estudiar qué pasó después con las escuelas
federales. Por último, Acevedo encontró que las localidades
complementaron la oferta educativa; el Estado compensador fue
compensado por los ciudadanos.13
En otras latitudes, los autores Chávez y Medina
coordinaron Los mundos escolares en el noreste de México, donde
agruparon estudios de San Luis Potosí, Nuevo León y Zacatecas,
mostrando la realidad educativa en un territorio enclavado en la
región semidesértica.14 Ramos, en el mismo sentido, realizó un
Acevedo Rodrigo, “Entre el legado municipal y el avance del gobierno
federal: las escuelas de la sierra norte de Puebla, 1922-1942”.
14
Mónica Lizbeth Chávez González y René Medina Esquivel, eds., Los mun13

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estudio sobre las maestras y expuso la situación de las escuelas
rurales en el sureste de Nuevo León.15
Al estudiar la política educativa nacional dirigida al
medio rural y el proceso de expansión de la escolarización rural
en Tamaulipas, las cuestiones que se busca responder aquí son:
¿Cuál fue la recepción-apropiación de la escuela rural? ¿Cómo
recibieron las reformas educativas orientadas a la educación
rural? ¿Cómo se distribuyeron las escuelas rurales federales y
estatales? ¿Cuál fue la interacción entre las autoridades y agentes
educativos?
En el aspecto teórico se siguen las aportaciones de Elsie
Rockwell, quien propone abordar las investigaciones “desde una
perspectiva que privilegie lo local sobre lo nacional”, porque
el discurso, la legislación y programas del Estado centralizado
se aplican a regiones particulares, y en estos procesos ocurren
tensiones entre centro y localidad.16 También seguimos la
categoría de “negociación”, que señala que en cada lugar ocurren
dos escolares en el noreste de México: ruralidad y género en el siglo XX (San
Luis Potosí: Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia; Benemérita y Centenaria Escuela Normal del Estado de San Luis Potosí, 2019).
15
Norma Ramos Escobar, El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas: un estudio histórico de finales del siglo XIX y principios del siglo XX
(Monterrey: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, 2007).
16
Elsie Rockwell, Hacer escuela, hacer estado: la educación posrevolucionaria vista desde Tlaxcala, Colección Investigaciones (Zamora: El Colegio
de Michoacán; Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto
Politécnico Nacional, 2007), 13.
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negociaciones entre grupos regionales y nacionales.17 Este ensayo
también se orienta con el concepto de “apropiación”, que subraya
que las políticas y los proyectos educativos fueron disputados,
modificados y apropiados en cada lugar; en este sentido, las
pugnas regionales alteraron la política nacional.18
El trabajo está fundamentado con el análisis e interpretación
de los documentos y expedientes del Archivo Histórico de la SEP,
informes de gobierno y fuentes iconográficas. También se hizo un
recorrido de campo por las escuelas primarias rurales construidas
en el centro del estado durante los años cuarenta del siglo XX,
para recopilar fotografías de los edificios y murales y observar la
materialidad escolar.
La fundación de la SEP y las primeras escuelas
rurales federales de los años veinte en Tamaulipas
A fines del siglo XIX, durante el porfiriato (1877-1910), los
gobernadores porfiristas abrieron las primeras escuelas rurales. En
1897, existían ochenta escuelas rurales en Tamaulipas sostenidas
por el gobierno del estado y vigiladas por los municipios. En
1911, la Dirección de Instrucción Pública en el Estado informó a
la Secretaría de Instrucción Pública (SIPBA) sobre la función de
95 escuelas primarias rurales de las cuales estaban distribuidas 45
Rockwell, Hacer escuela, hacer estado: la educación posrevolucionaria
vista desde Tlaxcala.
18
Mary Kay Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y escuelas en México, 1930-1940, Sección de obras de historia (México: Fondo de Cultura Económica, 2001), 14.
17

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en el distrito centro, 24 en el Distrito Norte, 12 en el Distrito sur,
y en el cuarto distrito había 14.19
Pero la irrupción de la revolución de 1910 las
disminuyó y varias de ellas fueron cerradas. Con el triunfo del
constitucionalismo, el general Venustiano Carranza devolvió
la enseñanza a cargo de los municipios. Entre 1914 y 1916 el
gobernador constitucionalista, Luis Caballero, designó al profesor
Lauro Aguirre al frente de la Dirección General de Educación
Pública (DGEPET), pero la educación pasó a depender del
gobierno del estado; funcionaban entonces, en total, 214 escuelas
primarias, 90 urbanas y 124 rurales con 12,832 alumnos y 4,604
respectivamente.20
Por su parte, con el presidente Álvaro Obregón (19201924) inició el período de reconstrucción nacional y desarrollo
institucional. El Congreso de la Unión, en ejercicio de la
facultad que le confería el artículo 135 de la Constitución
federal, y con la aprobación de la mayoría de las legislaturas de
los estados, expidió el decreto que reformó el artículo 14, que
suprimió la SIPBA, así como la fracción XXVII del artículo
73, para establecer y sostener en toda la república mexicana
las escuelas rurales y urbanas, secundarias y profesionales.
Así, la federación tendría jurisdicción sobre los planteles que
AGN, SIPBA, Dirección General de Instrucción Pública de Tamaulipas, 31
de octubre de 1911.
20
IIH-UAT, Informe General de educación Pública en el Estado de Tamaulipas, 1914-1916, Ciudad Victoria.
19

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sostuviera sin menoscabo de la libertad que tenían los estados
para legislar sobre el ramo.21
También se decretó el establecimiento de la SEP, y se
asignaron las distintas dependencias, entre ellas, la Dirección de
Educación Primaria y Normal, el Departamento de Educación y
Escuelas que se fundaran con recursos federales, y el Departamento
escolar.22 Luego se crearon el Departamento de Escuelas
Primarias Rurales y Foráneas (DEPRyF), el Departamento de
Cultura indígena (del que dependían las misiones culturales),
entre otros.23 José Vasconcelos fue designado primer secretario,
quien emprendió una cruzada educativa y aplicó la enseñanza
activa. La historiadora Engracia Loyo afirma que la “escuela
rural mexicana” de 1920 a 1940 se insertaba con las comunidades
rurales, era la casa del pueblo, el lugar de reunión de la comunidad.
Ésta surgió con la SEP en 1921, cuando el país entraba en una
etapa de reconstrucción, y se hicieron esfuerzos de extender la
educación al medio rural, ya que la escuela había privilegiado a
las áreas urbanas.24
En los mismos años, en Tamaulipas, el gobernador César
López de Lara (febrero de 1921 a diciembre de 1923) promulgó
la Constitución política del estado y la Ley de Educación Pública
Diario Oficial de la Federación, en adelante DOF, 8 de julio de 1921.
DOF, 29 de septiembre de 1921.
23
Ernesto Meneses Morales, Tendencias educativas oficiales en México
(México: Editorial Porrúa, 1983), 381.
24
Engracia Loyo Bravo, La casa del pueblo y el maestro rural mexicano,
Biblioteca pedagógica (México: Secretaría de Educación Pública, 1985).
21
22

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de Tamaulipas de 1922. Asimismo, decretó que las escuelas
oficiales pasaran a depender directamente del ejecutivo mediante
la Dirección General de Enseñanza Pública (DGEPET), en
la dirección técnica, administrativa y financiera, pero en sus
informes no clasificó las escuelas rurales.
La creación de la SEP permitió a la federación tener
presencia en las entidades. En 1922, la política vasconcelista
pretendió ser auxiliar, ya que dependía de las circunstancias
de cada estado y con cada uno el pacto fue diferente.25 Ese
año, Vasconcelos envió un representante a Tamaulipas, y le
informaron que las escuelas estaban en buenas condiciones al
depender del gobierno del estado. Ese año sólo se efectuaron los
trabajos preparatorios para extender la acción educativa federal
posteriormente en la entidad.26
En enero de 1923 se formularon las “Bases para la
Acción Educativa Federal”, que incluían los presupuestos para
24 estados, y reiteraban que la SEP actuaría sin menoscabo
de la autoridad local.27 El Departamento escolar de la SEP
fundó ese año 1,537 escuelas, de las cuales 1,219 eran rurales.
Engracia Loyo Bravo, “Los mecanismos de la ‘federalización’ educativa,
1921-1940”, en Historia y nación (actas del Congreso en homenaje a Josefina
Zoraida Vázquez), ed. Pilar Gonzalbo Aizpuru, vol. I (México: El Colegio de
México, 2018), 116, https://doi.org/10.2307/J.CTV47W6ST.11.
26
Hemeroteca Nacional de México, en adelante HNM, Boletín SEP, 1 de
enero de 1923.
27
Engracia Loyo Bravo, Gobiernos revolucionarios y educación popular en
México, 1911-1928 (México: El Colegio de México, 1999), 141.
25

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El Estado de México quedó a la cabeza con 211 escuelas
federales, seguido por Guanajuato con 144, mientras la
entidad menos favorecida fue Tamaulipas, en donde solo se
creó una escuela federal. La cantidad de dinero otorgada a
cada estado era proporcional a su población analfabeta. Los
subsidios fluctuaban entre los 350 mil pesos para Guanajuato
y 40 mil pesos para Tamaulipas.28 En otra fuente de 1923, se
registra que se destinaron a Tamaulipas 23,576 pesos para las
escuelas federales.29 Se recomendó mediante circular a todos
los Delegados (Delegación Federal de Educación) de la SEP
en los estados que se siguieran las Bases de la escuela de la
acción. Ya para septiembre de 1923, la SEP había establecido
convenios con los 32 estados.30
La acción paralela en el callismo
El presidente Plutarco Elías Calles (1924-1928), y el secretario
de la SEP, José Manuel Puig Casauranc, siguieron otra política:
crearon un sistema educativo paralelo al estatal, independiente,
para llenar las lagunas de acción de autoridades locales.
Consideraban que había sido un error celebrar contratos mediante
los cuales el gobierno manejaba la educación y la responsabilidad
HNM, Boletín SEP, tomo II, números 5 y 6, 2° semestre de 1923, y 1° semestre de 1924, “La acción federal en los estados”, p. 28, 1 de enero de 1924.
29
HNM, Boletín SEP, “Cuadro que manifiesta las cantidades invertidas en el
sostenimiento de escuelas federales dependientes del Departamento escolar en
los estados de la República en el año de 1923”, 1 de enero de 1924.
30
Meneses Morales, Tendencias educativas oficiales en México, 168.
28

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del estado se limitaba a entregar a éste una suma de dinero, por
lo que los pocos contratos que aún existían fueran anulados. La
SEP fue reorganizada, y en 1925 las Delegaciones de Educación
Federal en los estados se renombraron Direcciones; en 1926
crearon la Dirección de Misiones Culturales y el Departamento
de Escuelas Rurales.
Entre 1925 y 1928 fue gobernador de Tamaulipas el
licenciado Emilio Portes Gil, quien apoyó el reparto de tierras en
ejidos y la educación rural. En la Primera Convención de la Liga
de Comunidades Agrarias (LCA) que se celebró en septiembre
de 1926, el programa de materia agraria que trazó el gobierno
del estado contenía diez postulados; el punto VII, dedicado a la
educación, enunciaba:
Una escuela rural abre nuevos horizontes, introduce variantes
de la monotonía de la vida gris del jornalero y hace menos
duras las faenas del campo. En combinación con la escuela
rural, la escuela nocturna para adultos presta ocasión para que
se instruyan los mayores de edad, y para que adquirieran éstos
la noción de que hay tierras más allá del límite de la hacienda
que los vio nacer. Fiestas escolares a las que asistan los padres
de los educandos y números en los programas de fiestas patrias
desempeñados por adultos, y que pueden ser desde carreras de
caballo, sobre temas que dignifiquen el productor y se ponga
de manifiesto la repugnancia de los vicios y de la ociosidad;
contribuirán hacer amable el aprendizaje, aun a hombres que
llegaron a la mayoría de edad sin haber tenido nunca en sus
manos un libro de lectura.31
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado
de Tamaulipas, Primera Convención de la Liga de Comunidades Agrarias
31

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El gobernador Emilio Portes Gil pronunció un discurso en la
apertura de los trabajos de la Primera Convención, y dijo:
Deseamos una “nueva escuela” para Tamaulipas, no la escuela
de la rutina y de programa que se enseñaba en las cuatro paredes
de un cuarto oscuro, no la vieja escuela que martirizaba la pobre
inteligencia del niño, no la escuela de escasos recursos que
hacia añicos la mente y el espíritu infantil; deseamos la “nueva
escuela” de la libertad, la escuela de los nuevos horizontes,
la escuela del corazón que hace nacer en el espíritu el alto
sentimiento de la fraternidad humana. Deseamos sembrar en
cada corazón de mexicano y de tamaulipeco, la simiente de
la “escuela moderna”, que rompe los moldes de la sociedad
opresora del capitalismo, escuela que quita los prejuicios de
clase que hace nacer en el espíritu humano las tendencias
destructoras que siembran en los pueblos la discordia y el
odio.32

En el proyecto de bases para constituir la Liga de Comunidades
Agrarias del estado se establecieron XVI puntos. En el VIII,
se propuso crear escuelas rurales mixtas y escuelas de difusión
que impartieran conocimientos rurales para adultos; gestionar,
además, las admisiones de los hijos de los ejidatarios a la Escuela
Regional de Agricultura del Estado o a la Escuela Nacional de
Agricultura de México, y en general, tratar todo lo relacionado
con la educación del campesino. También se propuso patrocinar
la creación de Juntas locales de educación en colaboración con
y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas (México: Editorial
Cvltvra, 1927).
32
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de
Tamaulipas, 74.
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las autoridades y obtener recursos de los padres de familia para
la construcción edificios escolares adecuados. En el punto IX
se plasmó la idea de organizar campañas de alfabetización e
higiene, combatir el alcoholismo, el fanatismo y en general
todo aquello que pudiera redundar en la degeneración corporal
o mental de los campesinos. El punto XI, por su parte, señaló
la importancia de hacer sana la vida en el campo, introduciendo
deportes y bibliotecas y ofreciendo esparcimiento al hombre del
campo.
El 27 de noviembre de 1926, el gobernador Emilio Portes
Gil expidió un decreto donde expuso que, siendo la educación
popular el medio más eficaz para implantar los principios, estaba
dentro del programa de gobierno el propósito de reformar los
sistemas de enseñanza y procurar la “socialización de la escuela”
para que dejara de ser individualista, ya que la ley vigente no
tenía las orientaciones modernas.33 En abril de 1927, expidió
la Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas, en
cuyo artículo primero se determinó que la instrucción primaria
impartida por el estado, o la que en él se impartiera bajo la
vigilancia y legislación del mismo a través de la DGEPET,
perseguía el desarrollo de los educandos, capacitándolos con
hábitos para un vida social de cooperación que asegurara el
bienestar y progreso. En el artículo segundo, el gobierno del
Archivo del Congreso del Estado de Tamaulipas, en adelante AHCET, Decreto 265, 27 de noviembre de 1926.
33

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estado aceptó la obligación de impartir la educación elemental
en ciudades, congregaciones y rancherías, impulsando la
Escuela Rural que tanto hacían falta en el país. Todas las
escuelas primarias urbanas y rurales observarían el laicismo
en la enseñanza y tenderían a conseguir la unidad nacional. El
artículo 18 expuso que toda escuela rural que se estableciera
en lugares ejidales se llamaría escuela ejidal y estaría vigilada
por inspectores. También funcionarían comités de educación
rural con la cooperación social. Por otro lado, los dueños de
haciendas también deberían abrir escuelas.34
El plan de estudios de primaria contenía saberes de la
escuela activa: en las primarias rurales mixtas, de un maestro y
con dos grados del primer ciclo, se incluía Higiene y deportes,
Aritmética y Geometría, Pequeñas industrias, Geografía e
Historia, Dibujo, Escritura y Canto. En las Elementales mixtas,
rurales o urbanas, se incluía Higiene, Lenguaje, Aritmética y
geometría, Huerto y Granja escolar, juegos y deportes, Dibujo,
Escritura, Música y canto, Meteorología y Geografía, Historia del
Estado y Patria.
El gobierno del estado publicó en 1927 las Disposiciones
de las escuelas ejidales de Tamaulipas, que presentaba las
sugestiones de funcionamiento de las escuelas rurales, de
los directores, materias y actividades. Los maestros de las
Ley de Educación Pública del Estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria,
1927).
34

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escuelas rurales ejidales debían contar en su biblioteca con las
constituciones; con las leyes del trabajo y agraria; con la colección
de las revistas El Surco y La Tierra; folletos de la cría de gallinas,
conejos y cerdos; así como con el Manual del Agricultor, del
horticultor y apicultor.35
Por otra parte, de la relación de escuelas primarias
rurales federales que funcionaban hasta finales de 1924, se
registraron 12 en Tamaulipas, con un maestro cada una.36
En el primer informe, el gobernador Portes Gil mencionó
que al iniciar su gestión en 1925 había 2 escuelas primarias
establecidas por la federación, y llegó la primera misión
cultural. Asimismo, gestionó con la SEP el establecimiento de
50 escuelas rurales sostenidas por la federación, ocupándose
la DGEPET de determinar dónde deberían abrirse los planteles
que se inaugurarían ese mes de enero.37 En el segundo
informe, dijo que en el estado había 60 escuelas sostenidas por
la federación.38
Poder Ejecutivo del Estado de Tamaulipas, DGEP, Boletín número 4, año
1, enero de 1927, Ciudad Victoria, Tamaulipas, MXMXXVII.
36
“Estadísticas. Relación de Número de Escuelas Rurales que funcionaron
hasta el 1 de diciembre de 1924”. El sistema de escuelas rurales en México
(México: Talleres Gráficos de la Nación, 1927).
37
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic.
Emilio Portes Gil, ante el XXIX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero
de 1926 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado,
1926), 21.
38
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado, Lic.
Emilio Portes Gil, ante el XXX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero
de 1927 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del Gobierno del
35

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Según los datos de la SEP, en 1926 aumentaron a 40
escuelas primarias rurales federales que atendían 1,872 alumnos,
y en 1927, 52 escuelas y un inspector escolar federal.39 La
mayoría de las escuelas, sin embargo, se ubicaban en el centro
del estado. Así empezaron a operar paralelamente dos sistemas
educativos, el estatal y el federal, con la presencia de la DGEPET
y la Dirección de Educación Federal (DEF).
A fines de 1926, fue nombrado Director de Educación Federal en Tamaulipas el profesor Efrén N. Mata quien informó a
la SEP de su visita.40 La federación el próximo año no pagaría
locales para escuelas en el estado.41 Según los informes de la
DEF del 10 de febrero de 1927, el nuevo Director en Tamaulipas
era el profesor Ocampo N. Báez.42 En mayo de 1927, el Inspector escolar federal José A. Bazán visitó las escuelas rurales federales del centro del estado.43 En 1928, Tamaulipas contaba con
82 escuelas rurales federales, atendidas por 90 maestros y 3,736
Estado, 1927).
39
“Relación que manifiesta las Escuelas Rurales que, sostenidas por el Gobierno Federal y dependientes de la Secretaría de Educación Pública, funcionaron hasta el mes de diciembre de 1926, en la República”, Departamento de
Escuelas Rurales, 1926.” El sistema de escuelas rurales en México.
40
HNM, Boletín SEP, Escuelas rurales, Departamento de Cultura, 1926.
41
HNM, Boletín SEP, Informe del DFE profesor Efrén N. Mata, de los meses
de noviembre y diciembre de 1926, enero de 1927.
42
HNM, Boletín SEP, Informe del Director de Educación Federal en el Estado de Tamaulipas, Ocampo N. Báez, 10 de febrero de 1927.
43
HNM, Boletín SEP, Informe del Director de Educación Federal en el Estado de Tamaulipas, Ocampo N. Báez, mayo de 1927.
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alumnos.44 En 1928, se aprobó crear otras 40 escuelas rurales federales en la entidad. Por el aumento de escuelas, el estado quedó
dividido en dos zonas escolares federales, la del norte, a cargo del
inspector José A. Bazán, con residencia en Villagrán; y la del sur,
a cargo de Delfino Téllez, en Jaumave. La zona norte contaría con
53 escuelas y la sur con 50; es decir, a finales de la década de los
veinte ya se llegaba a más de un centenar de escuelas federales.45
El gobernador Portes Gil, en 1927, estableció 10 escuelas
rurales de varones, 10 de niñas, y 50 mixtas.46 Para 1928, se
construyeron escuelas en Ollama, Estación Cruz, Estación Carrizos,
Barranco azul, San José de Santa Engracia, Las Enramadas
(Hidalgo), El Saucillo (San Carlos) y La Misión (Victoria). Otras
escuelas pequeñas se abrieron en el Ejido San Patricio (Padilla),
Ejido La Diana (Güémez), Tancol (Tampico), La Peña (Soto la
Marina), La Mora (Magitzcatzin), Villa de Juárez, Ejido San
Lázaro, Garza Valdéz (Villagrán) y Jaumave.47 En el distrito sur
también se repartieron ejidos, donde se encontraban otras escuelas.
México. Secretaría de Educación Pública, El esfuerzo educativo en México
(Mexico: Publicaciones de la Secretaria de Educación Pública, 1928).
45
HNM, Boletín SEP, Informes del Director de educación federal en el estado de Tamaulipas, correspondiente a diciembre de 1927 y enero de 1928.
Escuelas rurales, Ocampo N. Báez.
46
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de
Tamaulipas, Segunda Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y
Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria, 1927), 52.
47
Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas, Tercera Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos
Campesinos del estado de Tamaulipas (Ciudad Victoria: Cvltvra, 1930), 65.
44

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En Ollama y en Santa Engracia se construyeron escuelas ejidales
de cemento y fierro, debidamente acondicionadas para los niños
con luz eléctrica, sanitarios de regadera y drenaje. Estas escuelas
las había costeado en su mayor parte el gobierno del estado, y para
completar, cada pueblo contribuyó con 3 mil pesos que se tomaron
del fondo con el 15 por ciento de las cosechas levantadas en el
ejido. Se construyeron escuelas más pequeñas en Estación Cruz,
Estación Carrizos, Ejido La Diana y San Lázaro.48
Según estadísticas de la DGEPET, en el año escolar
de 1927-28, el gobierno del estado administraba 98 primarias
urbanas y 182 rurales, así como nocturnas. Mientras, la SEP tenía
el control de 123 escuelas, de las cuales 60 eran rurales mixtas, 5
urbanas y 58 de adultos; en el caso de Tampico, eran sostenidas por
el municipio y particulares.49 Esta política agrarista y educativa,
sin embargo, solo tuvo alcance en el centro del estado.
La centralización educativa en el Maximato.
Atender las regiones más difíciles y aisladas
Aarón Sáenz, titular de la SEP con el presidente Pascual
Ortiz Rubio (1929-1931), se preocupó por la relación entre la
“Informe sobre la situación y trabajos de los centros ejidales, rendido por el
Ing. Jesús Fernández, agrónomo del departamento ejidal”, en Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas, Primera
Convención de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del
Estado de Tamaulipas, 203.
49
Maurilio P. Náñez, Renovación: tópicos del Estado de Tamaulipas desarrollados durante el gobierno del Sr. Lic. Emilio Portes Gil (Saltillo: Coahuilense, 1928).
48

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federación y los estados, y convocó a una Asamblea Nacional
de Educación. Los propulsores de la federalización perdieron,
pues se acordó que gobierno federal y gobiernos estatales
resolverían coordinadamente la educación. Las entidades serían
las que normaran y la federación solo auxiliaría. Los estados
debían dedicar no menos del 40 por ciento de su presupuesto
para la educación pública, del cual se destinaría el 70 por ciento
a la primaria. Un nuevo convenio con los estados asignaba a la
federación a través de la SEP las regiones más difíciles y aisladas
para establecer escuelas.50
En el primer informe del gobernador Francisco Castellanos
(1929-1933), dijo que al hacerse cargo de la administración había
125 escuelas urbanas y 273 rurales y ejidales. En 1928 funcionaban
124 ejidales en la zona norte y sur. En su primer año llegaron
Misiones culturales federales a las zonas escolares 2º, 4º (Jaumave)
y 6º, y el gobierno del estado abrió escuelas rurales. En el segundo
informe, aumentaron a 128 primarias urbanas, 176 rurales y 168
ejidales (344) y 226 nocturnas de adultos. Se fundaron 16 escuelas
ejidales, las misiones culturales operaron en Padilla, San Carlos
y Villa Juárez.51 En el tercer informe, 189 rurales y 178 ejidales
(367), y 197 escuelas entre primarias y rurales sostenidas por el
Loyo Bravo, “Los mecanismos de la ‘federalización’ educativa, 19211940”, 123.
51
Informe rendido por el Co. Lic. Francisco Castellanos, Jr. Gobernador
Constitucional del Estado, ante la XXXII H. Legislatura del mismo, el
día 1°. de enero de 1931 (Ciudad Victoria: Talleres Linotipográficos del
Gobierno, 1931).
50

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gobierno federal. En el último informe, a principios de 1933, se
registraron 385 escuelas, mitad rurales y ejidales, reportándose la
creación de 18 de ellas. La política de la SEP de atender las zonas
más alejadas se vio reflejada en Tamaulipas, pues en 1930 arribó la
primera Normal Rural federal en el Estado para formar maestros y
maestras rurales, misma que se instaló en Los Ébanos (Jaumave)
en un territorio enclavado en el semidesierto tamaulipeco, y en
1933 se adscribió la Misión cultural.
Narciso Bassols, secretario de la SEP (1931-1934)
durante los breves periodos presidenciales de Pascual Ortiz
Rubio y Abelardo L. Rodríguez, sumó a los contenidos de
la escuela activa el trabajo social, promovió campañas de
higiene, antialcohólicas y deportivas para combatir el fanatismo
religioso.52 Bassols, el más radical de los secretarios del
Maximato, amplió el radio de acción del gobierno central por
medio de diversas estrategias, una de las cuales fue desplazar
el centro de acción educativa de la comunidad a la región para
restar espacios de poder a los estados, lo que significaba un
cambio respecto a la política anterior, que hacía de la comunidad
el centro de acción educativa.53
Manuel Mesa, jefe de Misiones Culturales de la SEP,
ordenó al jefe de la misión cultural de Los Ébanos, Tamaulipas,
Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y
escuelas en México, 1930-1940.
53
Loyo Bravo, Gobiernos revolucionarios y educación popular en México,
1911-1928, 126.
52

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para que estudiaran las leyes agrarias vigentes del estado para
dotar de tierras, y sugirió el mejoramiento de las condiciones
de vida de los campesinos.54 El profesor Braulio Rodríguez,
inspector general de la zona norte, informó al secretario de la
SEP, Narciso Bassols, sobre su visita a la Misión Cultural que
estaba atravesando por una crisis, señalando que había tropezado
con dificultades debido a que los hacendados se opusieron a
la labor de los misioneros. Por su parte, el gobernador Rafael
Villarreal dijo que no tenía ninguna prevención contra la misión,
que estaba de acuerdo con el trabajo que la SEP efectuaba en el
estado, y que la región en que la misión estaba operando era la
más difícil para su gobierno, pues estaba controlada por otro
grupo político.
Mientras en 1927 apenas había 5 escuelas rurales
federales en Jaumave, para 1933 éstas ya se habían extendido. El
Departamento de Enseñanza Agrícola y Normal Rural (DEANR)
remitió un croquis de la 4ª zona escolar y de la Misión Cultural, la
cual abarcaba 30 escuelas, de las cuales 15 eran rurales federales,
13 del estado y 2 sin sostenimiento.55
AGN, SEP, DEANR, C. 33444, Artículos relativos a la dotación de agua y
tierras, 12 de mayo, 1933; Informe de las condiciones económicas de los que
viven en las llamadas haciendas ixtleras. Urge organización de cooperativas,
al ing. Manuel Mesa. 23, mayo, 1933.
55
AGN, SEP, DEANR, C. 33447, Misión Cultural del Estado de Tamaulipas,
remite croquis de la 4º zona escolar y de la misión para sus trabajos de investigación e informe que los institutos pueden hacer en vacaciones de julio y
agosto, 1933.
54

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Las escuelas rurales en el cardenismo y la educación socialista
Durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940) se
reorganizó la SEP, y la Dirección General de Educación Primaria,
Rural y Foránea (DGEPRyF) se convirtió en Dirección General
de Educación Rural y Urbana en los Estados y Territorios
(DGEPEyT). En 1935, las escuelas primarias rurales federales se
extendieron en Tamaulipas de 227 a 270 y aumentaron los maestros
rurales de 152 a 287.56 Dotando de tierras a los campesinos y
convirtiéndolos en ejidatarios y pequeños propietarios, Cárdenas
se había propuesto hacer del ejido el motor de su política de
masas.57
Meses antes de que Cárdenas iniciara su mandato,
el artículo 3° constitucional fue reformado, dictando que la
educación que impartiera el Estado sería socialista. El concepto de
educación socialista tuvo distintas interpretaciones. Para algunos,
la escuela se refería a una “escuela socializada”, relacionada con
la vida y promotora de una sociedad justa. El “plan de acción de
la escuela socialista” estableció que la primaria sería coeducativa,
científica, desfanatizante, de trabajo y cooperativista.58 La
AGN, SEP, DEANR, Informe de la Dirección Federal de Educación en
Tamaulipas, 21 de abril 1935.
57
Arnaldo Córdova, La política de masas del cardenismo, Avances de investigación (México: Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Centro de Estudios Latinoamericanos, Universidad Nacional Autónoma de México, 1973).
58
Engracia Loyo, “La educación del pueblo”, en Historia mínima. La educación en México, ed. Dorothy Tanck (México: El Colegio de México, 2010),
182.
56

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educación socialista, en su expresión pragmática, pasó en la SEP
por dos fases: la primera, con el plan de acción redactado por el
titular de la SEP Ignacio García Téllez (1934 a 1935), enarbolaba
principios de justicia social y lucha de clases; la segunda, con
Gonzalo Vázquez Vela (1935-1940), la vinculaba estrechamente
con la movilización de los obreros y campesinos por la lucha de
sus derechos.59
Por su parte, el gobierno del estado también promovía la
educación campesina, aunque los resultados no siempre fueron
satisfactorios.60 Durante la gubernatura interina de Enrique
L. Canseco, el 23 noviembre 1936, se formalizó el convenio
de Coordinación y Unificación de los servicios educativos
con Tamaulipas.61 Poco tiempo después, el gobernador Marte
R. Gómez (1937-1940), en su primer informe, anunció la
construcción de una escuela ejidal en el ejido Juan Capitán
(Victoria), con un plan arquitectónico modelo para otras
escuelas, y que se comenzaron a construir las escuelas ejidales
de otro tipo en los ejidos Lucio Blanco (Villagrán), El Olmo,
Cruz y Carmen Galindeño y El Roble. Los ejidatarios aportaron
ayuda económica y trabajo, de forma que la escuela ejidal
Vaughan, La política cultural en la Revolución: maestros, campesinos y
escuelas en México, 1930-1940, 90.
60
Un hecho importante en la promoción educativa fue la publicación en 1934
de El Aula Rural, revista pedagógica editada por los inspectores escolares del
estado en cooperación de maestros rurales, encaminada al mejoramiento del
trabajo de las escuelas del campo. El Aula Rural, vol. 1, 1934.
61
AGN, Ramo presidente Lázaro Cárdenas, 1934-1940, exp. 437, 1936.
59

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comenzaba a ser en Tamaulipas un edificio iluminado, y no la
choza de las escuelas ejidales obra de la revolución agraria en
sus comienzos. Sin embargo, en mismo informe expuso que la
creación de 50 escuelas rurales que la SEP ofreció establecer no
se había logrado por economía. Desprovisto así de sus ventajas
inmediatas, el convenio de federalización de la enseñanza en
Tamaulipas había quedado reducido a un simple esfuerzo de
buena voluntad, desarrollado por la SEP y el gobierno del estado
para coordinar y unificar la educación popular.62
Según el fondo presidencial de Cárdenas, se hicieron
solicitudes de ayuda al presidente de la república para construir
escuelas rurales en varias localidades de Tamaulipas.63 En el
segundo informe del gobernador Gómez, en 1938, se mencionó
que era el primer año en que podían ya examinarse los resultados
de la obra pedagógica emprendida en estrecha cooperación
por la SEP y el gobierno del estado. De las escuelas primarias
“federalizadas”, había 120 rurales y 289 ejidales con más de
14,000 alumnos. De las escuelas “federales”, sumaban 333
rurales con 390 maestros y 11,969 alumnos. El gobierno federal
aportó recursos para los gastos de personal de escuelas primarias
federalizadas (es decir, las que antes pagaba el estado). En el
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que rinde ante el H. Congreso local el
ciudadano Ingeniero Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado
(México: Cultura, 1938).
63
AGN, Ramo presidente Lázaro Cárdenas, 1934-1940.
62

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informe de 1939, registraba 399 escuelas primarias rurales
federalizadas, y 323 rurales federales.64
Visita del presidente de la República, Gral. Manuel Ávila
Camacho, a la Escuela primaria La Gloria del ejido del
mismo nombre, municipio de Matamoros, Tamaulipas.
La escuela fue construida por el gobierno del estado, del
Ing. Marte R. Gómez.

Fuente: Fondo Marte R. Gómez.

La región del semidesierto había quedado marginada de la
política educativa del gobernador Portes Gil y sus sucesores,
Informe de las labores realizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que rinde ante el H. Congreso local el
ciudadano Ingeniero Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado
(Ciudad Victoria: Cultura, 1939).
64

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pues no se construyeron importantes edificios escolares por la
presencia del cacique militar Francisco Carrera Torres, aliado
del general Saturnino Cedillo. Torres fue jefe de operaciones
del distrito de Tula, Tamaulipas, y del sur de Nuevo León, entre
1920 a 1926; entre este último año y 1938 fue comandante
de la tercera zona militar con sede en San Luis Potosí, donde
Cedillo fue gobernador y después secretario de Agricultura
del presidente Cárdenas, hasta que su rebelión terminó con su
influencia en el suroeste de Tamaulipas, donde fueron afectadas
las colonias militares.65
Ya para principios de 1940, continuaba el avance
territorial de la SEP en el sur Tamaulipas, en la cuarta zona
escolar encabezada por El Mante. Ahí funcionaban 3 escuelas
rurales federalizadas en rancherías, 10 rurales en ejidos, 3 tipo
Artículo 123, y 5 rurales federales en rancherías y 6 en ejidos. En
la segunda zona escolar encabezada en Altamira, se integraba 34
escuelas rurales.66 Por otra parte, el inspector escolar federal de la
6ª zona escolar, M. Velázquez Betancourt, presentó un informe de
la primera visita reglamentaria con cabecera en Tula, Tamaulipas,
Las colonias militares, instaladas en tierras de las haciendas, fueron una
modalidad de agrarismos de corte conservador que dependía de un cacique o
caudillo, ubicándose entre el ejido y la pequeña propiedad, sin tener un estatuto
jurídico.
66
AGN, SEP, DGEPEYT, Tamps. Esc. Urb. Fed. C. 40087, Informe de
los trabajos desarrollados en las escuelas de la 2ª zona escolar del Edo. de
Tamaulipas, correspondiente a los meses de Noviembre y Diciembre de
1939.
65

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que tenía tres años sin inspector y abarcaba comunidades y ejidos
de Bustamante. En ella se registraron 32 escuelas primarias
federales y 16 federalizadas, de las que solo 3 eran urbanas y
la mayoría rurales.67 El inspector dio una descripción de las
visitas, señalando que una parte de las escuelas rurales estaban
localizadas en el semidesierto, un lugar árido que sufría de
sequías, donde la población vivía en condiciones insalubres que
propiciaban las enfermedades y donde las escuelas estaban en
precarias condiciones, poco ventiladas y sin anexos. Las escuelas
más alejadas, en contraste, estaban las ubicadas en la sierra, en
tierras más fértiles. A diferencia de las del centro del estado, las
escuelas del ex cuarto distrito, en aquella parte de la Sierra Madre
Oriental, estaban abandonadas y eran bastante rústicas.
En la primera visita del inspector de la SEP a la Escuela
Rural Federal del ejido Calabacillas, los ejidatarios no habían
construido un edificio escolar, y utilizaban el casco de la ex
hacienda que se encontraba en ruinas; el local era antihigiénico,
el plantel apenas contaba con una mesa grande, un librero, dos
pizarrones y un mapamundi. La inasistencia de los niños era
motivada por el hecho de que en la comunidad residían dos
bandos políticos, la mayoría partidarios de la colonia militar.
En otras fotografías aparece la escuela en un local rudimentario,
hasta que finalmente se construyó un edificio escolar.
AGN, SEP, DGEEYT, C. C. 40087, E. Informe general de las labores desarrolladas en la sexta zona escolar, 1 marzo-30 junio, 1940.
67

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Escuela Rural Federal
Lázaro Cárdenas, poblado
Victoria (después Ejido
Francisco Medrano). Aula
rural, rústica, con techo de
palma del lugar, cercado
de cactus, contaba con
anexos, cocina de madera
y barro, con teatro al aire
libre, campo de cultivo y
huerto escolar.

Fuente: Álbum
grafico de
labores Escuela
Rural Federal
Poblado
Victoria,
Municipio de
Tula,
Tamaulipas,
grupo escolar
con la maestra
rural federal
Dionisia R. de
Sánchez. AGN,
SEP, DGEPEYT, Tamaulipas, Esc. Urb. Fed. Caja 40087, Relación de visitas
de inspección en las escuelas suburbanas y rurales de la sexta zona. 1 de
marzo al 30 junio, 1940.
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Grupo de alumnos de la Escuela Rural Federal “Soy la libertad”
Comunidad La Encarnación, Municipio de Tula, Tamaulipas.

Fuente: AGN, SEP, DGEPEYT, Tamaulipas, Esc. Urb. Fed. Caja 40087,
Relación de visitas de inspección en las escuelas suburbanas y rurales de la
sexta zona. 1 de marzo al 30 junio de 1940.

La escuela de la unidad nacional
En 1943, el gobernador Magdaleno Aguilar (1941-1944) firmó
con el titular de la SEP, Octavio Vejar Vázquez, el convenio en
que el gobierno del estado puso a disposición de la federación
todo su sistema educativo incluidas las escuelas rurales.68 En
el primer informe anunció la construcción de edificios para 84
escuelas ejidales, entre ellas la de Felipe Ángeles en Bustamante,
Luz del campesino, en Güemes; Conrado Castillo, Cinco de
Convenio que celebran la SEP representando al Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de Tamaulipas para llevar a cabo la federalización de la
enseñanza en dicha entidad federativa, 13 de enero de 1943, AGN, SEP, Secretaría particular, C. 5259.
68

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Mayo, San José de Salamanca, Emiliano Zapata, El Sotol y San
Vicente en Jaumave; Escuela ejidal Los Arados, en Matamoros;
y Llano de Azua, en Palmillas. En el segundo informe, anunció la
inauguración de la Escuela Práctica de Agricultura de El Barretal, y
la construcción de escuelas ejidales Redención del campesino, San
Juan de Oriente, San Lorenzo, Matías García y otras en Jaumave. El
gobernador Aguilar, originario de Jaumave y de origen campesino,
realizó una 0importante labor por la construcción de escuelas en
su municipio natal, localizado en la región suroeste. En el tercer
informe, comunicó que en el año escolar 1942-1943 funcionaron
en el estado 936 primarias, 313 federales y 575 federalizadas, y 19
Artículo 123, con 897 profesores urbanos y 922 maestros rurales.69
En el cuarto informe de gobierno, comunicó que mediante
el decreto 341 del 10 de abril de 1944 se aprobó el Convenio de
Coordinación para Construcción de escuelas, entre el ejecutivo
del estado y el Comité Administrador del Programa Federal de
Construcción de Escuelas (CAPFCE) constituido por la federación
a efecto de poner en marcha el amplio programa federal relativo
a la construcción de escuelas.70 El convenio fue firmado el 23 de
junio de ese año, quedando ambas partes en aportar recursos.
Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas
durante el Ejercicio Anual de 1943 y que rinde ante el H. Congreso Local, el
C. Magdaleno Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado (México: La
Impresora, 1944).
70
Informe de las labores ralizadas por el Gobierno del Estado de Tamaulipas
durante el Ejercicio Anual de 1944 y que rinde ante el H. Congreso Local, el
C. Magdaleno Aguilar, Gobernador Constitucional del Estado (México: La
Impresora, 1945).
69

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Conclusiones
Investigar sobre la educación rural en el estado de Tamaulipas,
México, permite explicar y entender cómo se implementó la
política educativa durante la época posrevolucionaria en el norte
del país. Antes de la Revolución Mexicana ya existían escuelas
rurales en haciendas y rancherías en la entidad, pero eran pocas.
En los años posteriores al conflicto armado, los gobiernos
implementaron la reforma agraria que consistió en repartir tierras
a los campesinos y surgió el ejido como nuevo centro de población
rural, por lo que abrir nuevas escuelas, sobre todo en el campo, se
volvió fundamental.
Con la creación de la SEP en 1921, la cruzada educativa
vasconcelista llegó lenta al norte del país, ya que hacia 1923
apenas se había creado una escuela federal en la entidad. En
1925, el gobernador Emilio Portes Gil comenzó una primera
fase de reforma agraria que se concentró en el distrito centro del
estado, del mismo modo que su labor educativa se centró en esta
región. Su discurso educativo seguía los principios de la escuela
nueva y activa, y promovió la educación rural, inclusive llamando
“escuela ejidal” a la ubicada en esos lugares. También gestionó
con la federación para que se abrieran más escuelas rurales en el
estado, ampliando la presencia de la SEP. De esta manera, ya para
1928 había 182 escuelas rurales del gobierno del estado y 82 del
gobierno federal. A inicios de los años treinta, la SEP avanzaba
territorialmente con el aumento de escuelas rurales federales, e
intentó ampliar su zona de influencia en el distrito cuarto, labor
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que no fue fácil por encontrarse resistencias de los terratenientes
que se opusieron a la labor educativa federal.
En 1935, un año antes de que se firmara el Convenio
de unificación y coordinación de los servicios educativos, ya
funcionaban 270 escuelas rurales federales. Después de este
acuerdo, la avanzada de la SEP iba en ascenso. El gobernador
Marte R. Gómez coincidió con la política social del cardenismo,
amplió el reparto ejidal y la obra educativa local hacia el cuarto
distrito, donde había sido difícil entrar ante el caciquismo de
Francisco Carrera Torres y su influencia en las colonias agrícolas
militares. La escuela socialista y cardenista, tuvo impacto en la
educación rural, porque estaba involucrada con el mejoramiento
de las condiciones de vida de los campesinos, y fue transformando
su medio. En 1938, ya había 409 escuelas rurales federalizadas y
350 rurales federales.
El último gobernador del grupo político portegilista,
Magdaleno Aguilar, continuó con la extensión de la educación
rural y la construcción de escuelas rurales, aunque la escuela
mexicana había cambiado de orientación hacia la escuela de la
unidad nacional. En 1942, ambos gobiernos firmaron el Convenio
total de federalización educativa; las repercusiones y resultados
de la reforma administrativa produjeron una expansión en el
número de escuelas rurales, profesorado y la matrícula escolar.
En las aportaciones económicas hubo desencuentros
entre federación y gobierno del estado, pero se lograron avances
importantes en la construcción del sistema educativo estatal y
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nacional. En resumen, la SEP realizó una labor complementaria
en la educación rural, pero también aportaron los padres de
familia, ejidatarios y el poder político local que ayudaron a llevar
la escuela a los niños de los ejidos y comunidades rurales.
Referencias
Archivos
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Archivo del Congreso del Estado de Tamaulipas
Archivo Marte R. Gómez
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de Tamaulipas durante el Ejercicio Anual de 1937 y que
rinde ante el H. Congreso local el ciudadano Ingeniero
Marte R. Gómez, Gobernador Constitucional del Estado.
Ciudad Victoria: Cultura, 1939.
Informe que rinde el C. Gobernador Constitucional del Estado,
Lic. Emilio Portes Gil, ante el XXIX H. Congreso del misSillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 237-277
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-24

274

�Yessenia Flores

mo, el dia 1°. de enero de 1926. Ciudad Victoria: Talleres
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Lic. Emilio Portes Gil, ante el XXX H. Congreso del mismo, el dia 1°. de enero de 1927. Ciudad Victoria: Talleres
Linotipográficos del Gobierno del Estado, 1927.
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Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas. Segunda Convención de la Liga de
Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del estado de Tamaulipas. Ciudad Victoria, 1927.
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�La creación de la Secretaría de Educación Pública

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�Yessenia Flores

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-24

277

�Industria e imagen en movimiento: Un acercamiento
al patrimonio fílmico de Fundidora
César Herrera Silva

Fototeca de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0001-5026-3771

El uso de todo tipo de fuentes primarias es fundamental para la
investigación histórica. Sin embargo, la mayoría de los historiadores
ha privilegiado solamente los soportes escritos como forma de acceder
al pasado, por lo que resulta necesario acercarse e incorporar al trabajo
académico fuentes documentales alternas, como es el caso de los
soportes audiovisuales, que nos permiten obtener miradas distintas a
las fuentes clásicas y adentrarnos en la versión fílmica del pasado.1
En este sentido, parte del vasto patrimonio que ha legado la
antigua Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey está
compuesto por documentos en diferentes soportes, los cuales van
desde lo documental, fotográfico, arqueológico y filmográfico. En el
caso de la imagen fija y en movimiento, ésta ha sido uno de los principales medios para la documentación y transmisión de ideas, pues la
Yolanda Mercader Martínez, “El cine como espacio de enseñanza, producción e investigación”, REencuentro. Análisis de Problemas Universitarios,
núm. 63 (2012): 47–52.

1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-36

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�facilidad que otorga ese medio para capturar una visión particular de
la realidad le ha dotado de gran estima entre académicos y aficionados. No obstante, la delicadeza de sus materiales y las condiciones específicas de resguardo que exigen, han tenido como consecuencia una
revalorización más lenta a diferencia de otros soportes documentales.
Tomando esto a consideración, este trabajo surgió del
proceso archivístico realizado para la creación de la Guía General
de la Colección Fílmica, grupo documental perteneciente al Archivo
Histórico de Fundidora (AHF). El material trabajado forma parte
del acervo de la extinta Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, S.A., principal ente productor de la documentación y
propiedad del Archivo General de la Nación, cuyo comodato fue
cedido al Fideicomiso Parque Fundidora en 1988 en un convenio
que involucró la creación del AHF en 1991. Este archivo cuenta
con aproximadamente 1734.23 metros lineales de documentación
que refleja el ejercicio contable, legal, administrativo y productivo
de la empresa cuya información data de 1900 hasta 1986.
Específicamente, comprende cinco fondos documentales dentro su
cuadro de clasificación: 1) Dirección General, 2) Administración,
3) Relaciones Industriales, 4) Empresas Filiales y 5) Producción.
Estos documentos reflejan la compra de equipo, la modernización
de sus departamentos, los problemas laborales, planes de expansión,
así como la relación entre industriales, banqueros y políticos.
Para la caracterización de este trabajo, fue necesario hacer
el proceso de identificación, organización y clasificación de las

�unidades documentales simples, de acuerdo con la metodología
archivística. Este trabajo fue realizado durante tres meses mediante
visitas regulares al acervo. Para lograr esto, se realizó una
investigación documental en fuentes de archivo, hemerográficas
y fotográficas para complementar la respectiva guía general de
la colección filmográfica. Las condiciones de deterioro de los
documentos fílmicos impiden su consulta por parte del público en
general, sin embargo, la copia de estos materiales en DVD brinda
la posibilidad de visualizar al menos la mitad de ellos.
La agrupación documental sobre la cual se realizó la
labor archivística fue de un total de 59 unidades documentales
simples; 57 rollos en un formato de 16 mm y solamente 2 rollos
incompletos en 35mm, los cuales se encontraron en un soporte
de acetato de celulosa, cuya temporalidad comprende desde
1954 hasta 1978. Estas fueron producto de las actividades de la
empresa siderúrgica, por lo que el contenido de las películas gira
en torno a la temática industrial, que incluye la construcción de
diversas instalaciones industriales, modernización de maquinaria,
capacitación de los trabajadores, instrucción en medidas de
seguridad e higiene, así como eventos y actividades recreativas.
Las cintas se encontraron originalmente con una clasificación inicial correspondiente a los inicios del archivo, llevada a cabo
por el fotógrafo francés Jerome Dité; de este periodo data la reprografía del material fílmico a Betacam y posteriormente su transición
a DVD. En este primer trabajo, también fue encontrada una primera
labor de organización y desarrollo de una catalográfica básica. Por
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�Industria e imagen

esta razón, las películas no fueron sometidas a una organización archivística con base en un principio de procedencia u orden original.
Por otra parte, el libro de Marcela Guerra y Alma G. Trejo, El crisol
del temple, hace referencia que la filmoteca del AHF contaba con 75
películas de 16 mm sobre temas de seguridad, elaboración del acero
y aniversarios, cifra discrepa del resultado final.2
La propuesta de seriación se realizó a partir del conocimiento de funciones y actividades de la compañía. Tomando en cuenta el
soporte del material, se llegó a la conclusión que sería organizado en
una colección fílmica, puesto que la totalidad del material trabajado se
encontró en un soporte de acetato de celulosa. Por esto, la clasificación
fue realizada bajo un criterio funcional, es decir, el que está relacionado con el tipo documental en el que se hacen homogéneos los formatos, el contenido y muy regularmente el soporte.3
La colección fue distribuida en grupos documentales que
reflejaran las temáticas específicas, lo que dio como resultado la
conformación de 3 secciones y 9 series identificadas. La primera de
ellas, ordenada de acuerdo con los procesos productivos de la empresa,
corresponde con la Construcción de Instalaciones, la cual comprende
la serie de Instalación del Molino de Combinación Lewis (1954-1956),
primer antecedente de la modernización de la empresa. La segunda
Marcela Guerra y Alma G. Trejo, Crisol del temple: Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey (Monterrey: Gobierno del Estado de Nuevo León, Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, 2000), 338.
3
Gustavo Villanueva Bazán et al., Manual de procedimientos técnicos para
archivos históricos de universidades e instituciones de educación superior
(México: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; Universidad Nacional Autónoma de México, 2002), 75.
2

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�César Herrera

serie atañe la Primera Fase del Plan de Expansión y Modernización
de la empresa, con la construcción de instalaciones industriales como
las naves de aceración, el molino de 46”, la construcción de Aceros
Planos y la construcción de la Planta Termoeléctrica. La tercera serie
corresponde con la Segunda Fase del Plan de Expansión, que da cabida
a las películas relacionadas con la construcción del Horno Alto Núm.
3, así como la Planta Coquizadora.
La segunda sección fue la competente al apartado de
Seguridad Industrial, misma que comprende tres series. La primera
de ella contempla el apartado de Capacitación con cintas que hablan
sobre el funcionamiento de aceración y los procesos siderúrgicos.
La segunda serie es Prevención, que contiene cortometrajes sobre
simulacros de incendios, el uso de equipo de protección y las buenas
prácticas dentro de las instalaciones. La última serie involucra el
apartado de Higiene, que tiene que ver con la presentación dentro
del trabajo y el cuidado de la limpieza personal.
La última sección, titulada Eventos, es menor en comparación con las anteriores. La primera serie de este nivel lleva por nombre Aniversarios, en la cual se documentaron los festejos del 50 y 65
aniversario de la compañía. La segunda serie es Deportes y recoge
dos competencias deportivas, una de atletismo en el Parque Acero,
fechada en 1955, y otra competencia automovilística en Indianápolis.
La tercera es una serie que consistió en varias películas sin identificar,
pues no se encontraron suficientes datos para su clasificación, debido
al avanzado estado de deterioro. A continuación, se muestra la representación gráfica de la distribución del grupo documental (Figura 1).
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�Industria e imagen

Figura 1
Cuadro de clasificación de la Colección Filmográfica
de Fundidora
Sección

Construcción de
Instalaciones

Serie

Película

Construcción de Molino Lewis
Instalación
del Molino de Molino Lewis Proceso
Combinación Instalación de chimenea- primera parte
Lewis
Construcción del Molino Lewis
Plan de
Expansión y
Aceración, reparación del horno No. 5
Modernización
(Primera parte)
Construcción de instalaciones industriales (Alto Horno)
Aceración: Estructura de la Nave
Horno 2 y Aceración en funcionamiento
Aceración: grúa
Aceración: grúa
Aceración: grúa
Construcción de Aceros Planos
Construcción de Aceros Planos
Aceros planos
Aceros planos
Aceros planos
Aceros planos: Sala de motores
Maquinaria Almacenada (Aceros
planos)

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�César Herrera

Sección

Serie

Película
Maquinaria Almacenada (Aceros planos)
Construcción del molino de 46” #1
Construcción del molino de 46” #2
Molino 46”
Molino 46”
Instalación de maquinaria en el Molino
de 46” Primera parte
Funcionamiento Molino del 46”
Mecanización de los Hornos Altos 1 y 2
Instalación de grúa portal
Planta termoeléctrica
Planta Generadora
Cimentación Alto Horno

Construcción del Alto Horno No. 3
Plan de
Expansión y
Construcción del Alto Horno No. 3
ModernizaPiso de carga Alto Horno 3
ción (segunda
Coquizadora
parte)
Modernización de la producción de
Fundidora (reseña)
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�Industria e imagen

Sección

Serie

Película
Cómo funciona Aceración 2

Seguridad
Capacitación
Industrial

The basic principles of supervisory
management. Rollo: 8 Eubanks improv.
Mgr. Performance
The basic principles of supervisory management. Sts. 7 Cribbin Motivation
The basic principles of supervisory
management. Sts. 6 Romberger Communications
The basic principles of supervisory
management. Sts. 5 Hayes Standards &amp;
Appraisal
Coupler safety- Job Safety Analysis
Steel and America (inglés)
Steel and America (sin sonido)
Steel and America (español)
Simulacro contra incendio
Simulacros contra incendios
Simulacro de incendios

Prevención

Higiene

Uso de lentes de seguridad
Trabajadores problemáticos
El Exaltado (The Hot head)
Cómo funcionan los órganos del cuerpo
humano
Limpieza, exactitud y cuidado
De rigurosa etiqueta

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Sección

Serie
Aniversarios

Película
65 aniversario de Fundidora Monterrey
Aniversario Fundidora
50 aniversario de Fundidora

Eventos

Deportes

Varios

Competencia de atletismo Parque Acero
31 days in May. Firestone championship. “Indianapolis”.
Sin identificar
Sin identificar
Sin identificar

Fuente: Elaboración propia con documentación del Archivo Histórico de
Fundidora.

Se llegó a la conclusión de que el patrimonio fílmico trabajado es
sustancial y documenta procesos y eventos de suma importancia,
cuyo uso complementa la investigación de otros soportes
documentales y pone a disposición su uso para el desarrollo de
futuras líneas de investigación relacionadas con la cinematografía.
Con relación a lo anterior, su valor va más allá del tipo históricodocumental, pues resalta por las implicaciones científicas y
tecnológicas al retratar los procesos minero-metalúrgicos, uso de
maquinaria y equipo especializado. Por lo tanto, representan un
innegable valor no solamente para la Compañía Fundidora, ahora
extinta y transformada en parque, sino también para otras empresas
que ahora se reconocen como herederas de su legado, como es el
caso de Ternium, que adquirió las Instalaciones de Aceros Planos
a inicios del siglo XXI, o el organismo descentralizado que ahora
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�Industria e imagen

administra Parque Fundidora y otros espacios públicos en el Área
Metropolitana de Monterrey.
Estos apuntes son un primer acercamiento que busca
revalorizar la versión fílmica del pasado e incentivar su consulta
por parte de académicos o el público en general. Así mismo, es
un esfuerzo por incorporar estos materiales no solamente a la
investigación, sino también a la enseñanza de la historia, debido
a su capacidad narrativa y a la posibilidad de mostrar diversas
representaciones, estereotipos, así como relaciones sociales y
de género. Esto favorecería su difusión para generar un mayor
impacto, promoviendo la aplicación de las respectivas medidas
de preservación y conservación preventiva, evitando una pérdida
irreparable para el patrimonio industrial y audiovisual de la región.
Por último, esta reflexión trae a colación el debate por las
llamadas Películas Huérfanas, concepto que no sólo designa un
tipo de orfandad relacionada con los derechos de autor, sino que
se extiende a aquellas películas en muchos casos minorizadas
o menospreciadas, debido al nulo interés comercial y los
pocos ingresos que pueden generar. Estas películas involucran
aquellos metrajes incompletos, películas educativas, materiales
censurados, películas científicas, material experimental, películas
caseras, amateur, noticieros y muchas otras categorías que pueden
situarse en lo inusual, donde justamente radica su encanto y la
necesidad de visibilizarlas.4
Ryan Handley, “The Forgotten Impact of Film: An Introduction to the Film
Preservation Cause”, Screen Culture, núm. 6 (el 7 de abril de 2021), https://
4

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�César Herrera

Referencias
Documentales
Archivo Histórico de Fundidora
Bibliográficas
Guerra, Marcela, y Alma G. Trejo. Crisol del temple: Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey. Monterrey: Gobierno del
Estado de Nuevo León, Secretaría de Desarrollo Urbano
y Obras Públicas, 2000.
Handley, Ryan. “The Forgotten Impact of Film: An Introduction
to the Film Preservation Cause”. Screen Culture, núm. 6
(el 7 de abril de 2021). https://screenculturejournal.com/2021/04/
the-forgotten-impact-of-film-an-introduction-to-the-film-preservation-cause/.

Mercader Martínez, Yolanda. “El cine como espacio de enseñanza, producción e investigación”. REencuentro. Análisis de
Problemas Universitarios, núm. 63 (2012): 47–52.
Villanueva Bazán, Gustavo, Georgina Flores Padilla, Roberto
Montores Martínez, Martha A. Ochoa Esquivel, y Luis
Torres Monroy. Manual de procedimientos técnicos para
archivos históricos de universidades e instituciones de
educación superior. México: Benemérita Universidad
Autónoma de Puebla; Universidad Nacional Autónoma
de México, 2002.

screenculturejournal.com/2021/04/the-forgotten-impact-of-film-an-introduction-to-the-film-preservation-cause/.
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�Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”, la
memoria de un Hospital- Escuela
Nancy Verónica Gallegos Jiménez

Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
orcid.org/0000-0001-9015-2988

La Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori” nació con la
premisa de recolectar todo material -documental y gráficoque sirviera para mostrar el proceso evolutivo del Hospital
Universitario “Dr. José Eleuterio González” y de la Facultad de
Medicina de la Universidad Autónoma de Nuevo León, incluyendo
un amplio acervo documental resguardado prácticamente
desde el nacimiento de la Escuela de Medicina en 1859. Los
antecedentes de la Sala Museo se remontan a la dirección del Dr.
Eduardo Aguirre Pequeño (1945-1947), cuando existía el deseo
de formar un museo referente a la medicina y la biología.1 En
1946, se equipó una sala en la Facultad de Medicina, en donde
se exhibía una pequeña colección de pertenencias y obras del Dr.
Algunos datos básicos sobre los antecedentes pueden consultarse en Eduardo Aguirre Pequeño, Datos para la historia de la escuela de medicina de Monterrey (Monterrey: Universidad de Nuevo León, Instituto de Investigaciones
Científicas, 1944).
1

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�Sala Museo

José Eleuterio González, algunos animales disecados y huesos
pertenecientes a la osteoteca de la misma escuela. Algunos años
después, en 1948, se inició la construcción del edificio donde se
aloja la actual Facultad, por lo cual se tuvieron que vender los
terrenos de la Escuela y las clases se tomaron por un periodo
provisional en el edificio Tirso Garza.
Poco tiempo antes de la inauguración del edificio, el 13
de agosto de 1951, el rector Raúl Rangel Frías solicitó a todos
los directores de facultades y escuelas de la universidad que le
proporcionaran información al profesor Israel Cavazos Garza,
entonces oficial mayor de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, sobre los archivos y bibliotecas que
disponían cada una de las dependencias universitarias. Se realizó
un trabajo de reorganización de los acervos documentales y
bibliográficos con los que contaba la Facultad, reportando material
documental desde 1850. En el año 1952, cuando fue inaugurada
la nueva Facultad, no se contempló ningún espacio para el museo,
mientras que los documentos fueron resguardados en una bodega,
donde permanecieron por alrededor de 30 años.
En 1988, dirigido por el Dr. Alfredo Piñeyro López,
el Proyecto Historia de la Medicina en Nuevo León pondría
nuevamente sobre la mesa la importancia de los acervos. Además
de revisar bibliografía sobre la medicina de la entidad, su principal
propósito fue recabar información documental, haciendo un
rastreo por los archivos oficiales de la entidad, así como una
revisión del acervo histórico existente en la Facultad de Medicina.
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�Verónica Gallegos

El responsable en su primera etapa fue el profesor Celso Garza
Guajardo y un equipo de tres asistentes. Cuatro años después,
Garza Guajardo dejó el proyecto y quedó como responsable el
profesor Armando Hugo Ortiz Guerrero.
Como no contaban con un espacio físico para la
recopilación de la información, les fue asignado un pequeño
lugar dentro del Hospital Universitario, hasta que finalmente,
bajo la dirección del Dr. Jesús Zacarías Villarreal (1992-1997), se
impulsó la habilitación del espacio museístico dentro del recién
inaugurado Centro Regional de Información y documentación
en Salud. Para esto, se integró un Comité de Historia donde
participaron la licenciada Georgina Arteaga, los doctores Ángel
Óscar Ulloa Gregori y Hernán Salinas Cantú, así como los señores
Eliézer Alanís Rodríguez, Arturo Benavides y el profesor Ortiz.
En 18 de octubre de 1993 se inauguró la Sala Histórica de
la Facultad de Medicina, albergando una colección con los libros
más antiguos que formaban parte del acervo bibliográfico de la
Facultad, exhibiendo fotografías alusivas a la historia de la misma
y del Hospital, y contando con un limitado acervo museográfico.
En años siguientes se recibieron algunos donativos de instrumental
médico, y en el 2000 el Dr. Med. Ángel Óscar Ulloa Gregori donó
a la Facultad su colección completa de instrumentos, estuches y
aparatos médicos antiguos. Con este lote -de alrededor de mil
piezas- se rediseñó la museografía y desde el año 2002, durante
la gestión del Dr. Jesús Ancer Rodríguez, la Sala Histórica pasó a
llamarse Sala Museo “Dr. Ángel Óscar Ulloa Gregori”.
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�Sala Museo

Actualmente, la Sala Museo está compuesta por un
Acervo bibliográfico, un Acervo Gráfico y Archivo Histórico
Fotográfico, una Colección de instrumental médico antiguo y
un Archivo Histórico Documental que reciben investigadores
tanto del área médica como de las humanidades. A continuación
comentaré brevemente sobre cada una de estas partes.
Acervo bibliográfico
Este acervo tiene su origen en la colección propia de la antigua
Escuela de Medicina, que se formó con los donativos de médicos,
familiares de doctores y personas ajenas a esta institución. Para
1988, esta estantería de libros antiguos se encontraba en el sótano
de la Facultad de Medicina, ya que por su temporalidad no eran
libros de consulta para los estudiantes. En un inventario previo
consignado por Israel Cavazos, dicha sección estaba clasificada y
compuesta por 1,673 volúmenes.2
En el año 2007, la Sala Museo se integró al programa de
digitalización de la Dirección General de Bibliotecas (DGB) de
la UANL con los libros y documentos antiguos existentes en ese
espacio. El proceso se inició en septiembre de ese mismo año, y
el criterio para la selección de los libros a digitalizar consistió en
que fueran volúmenes publicados antes de 1908, exceptuando los
libros duplicados o los que ya se hubieran digitalizado en otras
José Antonio Olvera, “Papeles de Medicina Reorganización del archivo
histórico (1884-1954)”, Memoria Universitaria 1, núm. 10 (noviembre de
2010): 3–13.
2

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�Verónica Gallegos

dependencias de la universidad. En junio de 2008 se instalaron en
la Sala Museo dos equipos de digitalización de alta resolución para
el comienzo de los trabajos; la catalogación en la DGB concluyó
en marzo de 2009, y la digitalización en noviembre del mismo
año, habiendo procesado 750 libros editados entre 1780 y 1908.
Actualmente se reorganizó la colección de libros antiguos con
la ayuda del Centro Regional de Información y Documentación
en Salud de la UANL, y se integraron nuevas colecciones de
donativos recibidos años atrás, por lo que a la fecha contamos con
3,054 volúmenes. La estadística global nos revela que 885 libros
son del siglo XIX y 2,167 del siglo XX; el 32% están escritos en
francés, el 33% en inglés, el 34% en español, y una parte mínima
en otros idiomas como lo son alemán, latín, japonés e italiano.
Acervo Gráfico y Archivo Histórico Fotográfico
La medicina es una disciplina visual, por lo que se considera que
no se puede aprender medicina sin representaciones gráficas. La
fotografía se utiliza para mostrar los resultados de un tratamiento;
retratar la evolución de una enfermedad; el momento de un parto; y
documentar los diferentes procedimientos médicos y quirúrgicos,
como las cirugías de alto riesgo, trasplantes, fracturas y cirugías
estéticas. En el caso particular de la Escuela de Medicina, este
proyecto fotográfico empezó en 1944, tal como se menciona en el
informe del director.3
Archivo General del Estado de Nuevo León. Informe que rinde la Dirección de la Facultad de Medicina a la Universidad de Nuevo León, de los tra3

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�Sala Museo

Dicho laboratorio siguió funcionando hasta convertirse en
el Departamento de Fotografía, que se encargaba de documentar
los eventos y acontecimientos importantes de la Facultad de
Medicina y Hospital Universitario, así como del apoyo gráfico
a los diferentes servicios del Hospital. Desde 1975 se nombró
jefe de ese Departamento al pintor y fotógrafo Eliézer Alanís
Rodríguez, quien había tomado cursos y talleres de pintura
artística y restauración en Monterrey, y en San Miguel de
Allende, Guanajuato. Alanís permaneció en el puesto hasta 2005,
cuando desapareció el departamento. Sus colaboradores fueron
los señores José Abdón y Benigno Leal.
En sus primeros años el departamento se encontraba
en las instalaciones del hospital, y fue hasta 1985 cuando fue
trasladado a la Facultad de Medicina “con el propósito de ofrecer
en un futuro próximo, mayores recursos audiovisuales de apoyo
a la enseñanza”.4 El Departamento de Fotografía se unió al
“Proyecto de Historia de la Medicina en Nuevo León” no sólo
para la recopilación de imágenes, sino para la impresión de
fotografías y la elaboración de pinturas.5 Entre los años 1993
a 1999, Eliézer Alanís pintó veintiocho retratos para formar la
galería de ex directores de la Facultad y Hospital Universitario,
bajos desarrollados durante el año 1943-1944.
4
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, 1985” (Monterrey, 1986).
5
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, de 1992-1995” (Monterrey, 1996).
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-43

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�Verónica Gallegos

así como tres pinturas del antiguo Hospital González y de la
primera Escuela de Medicina, las cuales siguen en exhibición en
el Museo.
En el año 2011 se inició la etapa de reorganización del
archivo histórico fotográfico. Como resultado, se catalogaron más
de 5,000 fotografías en blanco y negro y a color, datadas entre
finales del siglo XIX hasta principios de siglo XXI; así mismo, se
incluye un recuento cronológico de la vida del Dr. José Eleuterio
González, fundador de ambas instituciones. En ese mismo año,
siguiendo con el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO,
en el cual la UANL se encontraba participando desde 2007,
se decidió digitalizar el Archivo Fotográfico para ayudar a la
preservación del material y facilitar su uso para los investigadores.
La recopilación de imágenes más recientes se sigue llevando a
cabo por parte del personal del museo. Actualmente, en la Sala
Museo se exhiben 66 reproducciones fotográficas, como muestra
y selección de los contenidos más interesantes con los que cuenta
el Archivo Histórico Fotográfico.
Instrumental Médico Antiguo
Este acervo es el más representativo de la Sala Museo, y se sigue
enriqueciendo gracias a los donativos de los distintos Servicios
del Hospital Universitario, médicos y sus familias. Uno de los
donativos más importantes fue el realizado por el Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori, que, como se mencionó con anterioridad,
dio lugar al nombre del Museo. El acervo está compuesto por
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�Sala Museo

un aproximado de 1,000 piezas, entre aparatos, estuches,
fármacos, material quirúrgico, mobiliario médico e instrumental,
algunos de los cuales datan del siglo XIX. Está conformado
por una exposición permanente, dividida en distintas secciones,
especialidades o ramas de la medicina, como diagnóstico,
laboratorio clínico, farmacia, anestesiología, cirugía, urología,
obstetricia, traumatología, entre otras; y cuenta además con una
exposición temporal que se renueva semestralmente.
Archivo Histórico Documental
Como ya se mencionó, el entonces rector de la universidad,
Raúl Rangel Frías, solicitó en 1951 que todas las dependencias
universitarias proporcionaran información sobre sus bibliotecas y
archivos; meses después, la Facultad de Medicina declaró contar
con textos y documentos desde mediados del siglo XIX. Los
documentos se resguardaron durante mucho tiempo en diversos
espacios de la facultad, sin clasificarse ni estar disponibles para su
consulta. Afortunadamente, en 1990 se comenzaron a organizar
como parte de los trabajos que realizaba el grupo de historiadores
del Proyecto Historia de la Medicina en Nuevo León.
En febrero de 2010, la administración de la Facultad
encomendó al Lic. José Antonio Olvera Sandoval realizar
el Diagnóstico y Dictamen Técnico del Archivo Histórico
de la Facultad de Medicina de la UANL, así como iniciar la
reorganización de dicho acervo. Actualmente, el acervo se
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�Verónica Gallegos

resguarda en 300 cajas de polipropileno y se tiene un catálogo
de toda la información que cubre un periodo de 1825 a 1980. Es
uno de los pocos archivos universitarios con que cuenta nuestra
Máxima Casa de Estudios. Como un esfuerzo de vinculación, en
el 2016 la Sala Museo se integró a la recién creada Asociación
Noreste de Archivos, organismo autónomo que reúne a los
archivos históricos públicos y privados de la región.
El material que compone la Sala Museo “Dr. Ángel
Óscar Ulloa Gregori” es de gran relevancia para diversos
grupos académicos y para la sociedad en general. Los acervos
biblio-hemerográficos, documentales y fotográficos son los
más consultados no sólo por historiadores, sino por arquitectos
y médicos. Al formar parte de instituciones centenarias como
el Hospital Universitario, único en el noreste de México
durante el siglo XIX, y como la Escuela de Medicina, una de
las primeras dependencias del Colegio Civil, la consulta de
estos acervos resulta casi obligatoria para cualquier persona
interesada en la historia de la salud pública y la educación.
Por otro lado, la Sala Museo, es uno de los pocos museos
especializados en la historia de la medicina y la salud, por
lo que recibe visitantes locales, nacionales y extranjeros que
se convierten en testigos de diversos procesos de cambio a
través de todo el material que compone nuestro espacio, que es
gratuito y abierto a todo público, tanto para visitas culturales
como para proyectos investigación.
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�Sala Museo

Fuentes
Archivos
Archivo General del Estado de Nuevo León
Bibliografía
Aguirre Pequeño, Eduardo. Datos para la historia de la escuela de medicina de Monterrey. Monterrey: Universidad
de Nuevo León, Instituto de Investigaciones Científicas,
1944.
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina
y Hospital Universitario, 1985”. Monterrey, 1986.
“Informe de actividades de Dirección de la Facultad de Medicina y Hospital Universitario, de 1992-1995”. Monterrey,
1996.
Olvera, José Antonio. “Papeles de Medicina Reorganización del
archivo histórico (1884-1954)”. Memoria Universitaria
1, núm. 10 (noviembre de 2010): 3–13.

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�Los documentos de la Junta de Fomento de las
Californias en la Colección Lafragua de la Biblioteca
Nacional de México (1825-1827)
Abraham Uribe Núñez

El Colegio de Michoacán
Zamora, México
orcid.org/0000-0002-9035-3613

La emergencia sanitaria producida por la pandemia de Covid-19
obligó a millones de personas alrededor del mundo a reducir su
movilidad espacial a tal grado de permanecer en cuarentena. La
comunidad académica dedicada a la práctica historiográfica fue
una de las afectadas por tales medidas imperiosas, pues el grueso
de sus actividades, entre las que destacan la consulta de archivos
históricos, debió ser suspendida o trasladada a la modalidad virtual.
Dicho lo anterior, obligó a los historiadores a adoptar alternativas
de consulta y a la generosidad de otros colegas para sortear la
viabilidad documental de sus respectivas investigaciones.
Afortunadamente encontré la Colección Lafragua que,
concentrada en el sitio virtual de la Biblioteca Nacional, está
dotada de documentos muy valiosos para mi investigación sobre
la historia de las divisiones territoriales en el norte de México
durante el siglo XIX. Es de señalar que se había hecho una
301
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�Junta de Fomento de las Californias

búsqueda somera a partir del Catálogo elaborado por Lucina
Moreno Valle para los documentos del periodo de 1821-1853,1 no
obstante, al ser éste parcial y ante las circunstancias de emergencia
sanitaria, nos vimos en la necesidad de hacer la consulta remota.
La Colección Lafragua está conformada por documentos
del periodo 1800-1875, acopiados por José María Lafragua (18131875), quien los reunió, ordenó y donó a la Biblioteca Nacional.
Es preciso informar que el instrumento de consulta –elaborado
por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM y
la asociación civil Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas
de México (ADABI)– es muy amigable para el investigador, pues
permite la búsqueda de su catálogo por periodos (1800-1810,
1811-1821, 1821-1853, 1854-1875), pero desafortunadamente
sólo unos cuantos documentos están disponibles para su descarga.2
En ese sentido, el documento que presentamos a
continuación se titula Iniciativa de ley que propone la Junta para
el mejor arreglo del gobierno de los territorios de Californias,
que es una compilación de documentos producidos por la Junta
de Fomento de las Californias entre 1825 a 1827.3 Esta fuente
Lucina Moreno Valle, Catálogo de la Colección Lafragua de la Biblioteca
Nacional de México, 1821-1853 (México: Universidad Nacional Autónoma de
México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1975).
2
“Proyecto de conversión de los catálogos de la Colección José María Lafragua de la Biblioteca Nacional de México 1800-1875, a su versión electrónica”, consultado el 29 de diciembre de 2021, https://lafragua.iib.unam.mx/.
3
Biblioteca Nacional (BN), Colección Lafragua (CL). Iniciativa de ley
que propone la Junta para el mejor arreglo del gobierno de los territorios
de Californias, 1825-1827, Documento 427, consultado en https://catalogo.
1

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�Abraham Uribe

histórica permite reconstruir quiénes fueron los miembros de la
Junta de Fomento de las Californias, a qué sector de la sociedad
y entidad federativa representaban, además de qué propuestas
estaban discutiendo y cuáles fueron sus alcances y limitaciones.
Gracias a sus actas de sesión es posible vislumbrar que sus
miembros pretendieron incidir en una diversidad de temas como
la colonización, divisiones territoriales, gobierno y administración
de justicia.
Tabla 1
Guía de consulta para el documento Iniciativa de ley
Partes

Contenido

Páginas

1

Iniciativa de ley que propone la Junta para el
mejor arreglo del gobierno de los territorios de
Californias

2-26

2

Subdivisión de los territorios de alta y de la Baja
California en cuatro distritos según lo ha creído
necesario la segunda comisión de la junta de fomento de dicha península, por lo que facilitará el
más pronto establecimiento de su nuevo gobierno y administración de justicia

27-34

3

Voto final de la segunda comisión de la junta
sobre el arreglo que conceptúa necesario en los
territorios de Californias

35-43

4

Señores que se han ocupado en la junta de fomento de las Californias, colocados según la antigüedad de sus miembros

44

Fuente: Elaboración propia.
iib.unam.mx/exlibris/aleph/a23_1/apache_media/23IIB36ENRTC1PF4ECVJDSMXRJNHP3.pdf
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�Junta de Fomento de las Californias

Por términos de espacio se presenta la transcripción parcial de
esta fuente histórica; sin embargo, en el recuadro anterior (ver,
Tabla 1) se encuentra una guía para facilitar la consulta y alentar a
los historiadores a su utilización con fines tanto educativos como
para la escritura de la historia.
Referencias
“Proyecto de conversión de los catálogos de la Colección José
María Lafragua de la Biblioteca Nacional de México
1800-1875, a su versión electrónica”. Consultado el 26 de
junio de 2022. https://lafragua.iib.unam.mx/.
Valle, Lucina Moreno. Catálogo de la Colección Lafragua de
la Biblioteca Nacional de México, 1821-1853. México:
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de
Investigaciones Bibliográficas, 1975.
[35]
VOTO FINAL de la segunda comisión de la junta sobre
el arreglo que conceptúa necesario en los territorios de
Californias
La comisión encargada de realizar las órdenes de esta muy
respetable junta, creyó de su deber reducir sus trabajos a un
solo punto de vista eligiendo el más preciso, para que reúna
todas las materias que tan dignamente trató en las sesiones que
tuvo desde su instalación para que los discuta, las apruebe, si
merecieren su concepto, y después los eleve al Excelentísimo
Señor Presidente de la República, a fin de que solicite su
aprobación en las cámaras, publicándose como ley que haga
la felicidad de las Californias alta y baja, de la que depende en
muchos ramos la de los Estados Unidos Mexicanos.
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�Abraham Uribe

La comisión sobre sus cortos conocimientos tuvo que lidiar con
la obscuridad de los escritores, con la ignorancia de otros, y aun
con la cortedad de los que ministran los que ya después de los
últimos descubrimientos se encargan de ellos.
Este país colocado por Dios en el punto más preciso para hacer
la navegación con el Asia y la otra América, que se comenzó
a conocer por el mismo conquistador tirado de México cuyo
nombre lleva el mar que se llama Rojo de Cortés, y es el
central de la California, que desde luego debió atraerse toda
la atención de la corte española, que emula de la de Portugal
ansiaba lograr las riquezas que a este le proporcionaba la
especería; que guiaba de tal emulación, erogando gasto sobre
gasto, cuando Magallanes sale para el Occidente a solicitarlos,
el famoso Sebastián Vizcaíno, penetra por el sur, adelanta los
descubrimientos de Cortés en el puerto de Monterrey, y otros
varios hasta el Cabo de Mendocino, que críticos marinos
estiman como fabulosa; y atraídos de la pesca de la nutria y
el buceo de perla comenzaron a frecuentar tanto la costa del
sur como la occidental de la América; sin embargo de que es
preciso convenir en que las primeras relaciones que publicaron,
ni son tan exactas como la primitiva de Sebastián Vizcaino, por
estar muy diminutas, otras ser inexactas, y las más fabulosas.

[36]
En este estado de confusión hubo un genio sublime que percibió
la utilidad política que podría la California originar a la nación
española que entonces se hallaba apoderada del rico continente
mexicano. El cardenal Alveroni, ministro de Felipe V, italiano
de nación, talento perspicaz y previsor, creyó encontrar en ese
país el punto preciso y más acomodado para libertar a la España
del perjuicio que le originaba comunicar sus riquezas a sus
mismos enemigos por medio del comercio, para que con ellas
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�Junta de Fomento de las Californias

les hicieran la guerra, extenuada su población, sin fábricas, sin
artes, llena de vanidad con la memoria de sus proezas militares
anteriores, y viciados su hijos en la ociosidad, no le era posible
habilitar de lo preciso los extensos dominios que poseía en
ambas Américas, y estaba precisada a tomar la obra de mano
de las naciones que aprovechándose de su descuido, por medio
del trabajo y la industria, habían radicado en su seno una
fuente inagotable de las verdaderas riquezas: a ella ocurrían
por artículos comerciales, contentándose con que vinieran a
sus puertos, para desde ellos comprender la navegación a las
Américas, porque éstas para el extranjero estaban tan cerradas
como el paraíso a quien guarda un paraninfo armado de una
espada de fuego.
El sublime Alveroni discurrió podría castigar a esas naciones
retirándoles las riquezas de las Américas, cerrando los puertos
del norte, y abriendo los del sur, porque en el supuesto de
que los metales preciosos no podían permanecer en ellas ni
conservarse en España por la causa expresada, era mejor fuesen
a parar en último término a las naciones, las que por la enorme
distancia que media entre unos y otros países, nunca podrían
causarle temor, ni inferirle mal.

[38]
Los proyectos grandes no se realizan en el momento que se
conciben, necesitan tiempo para reducirlos a efecto, y energía
desde que se dicta la primera providencia, hasta que finalizan
con ejecución de la última. Así lo comenzó a ejecutar Alveroni:
dio las primeras órdenes, las activó, y seguía con constancia
acalorándolas cuando la Inglaterra y la Francia se iniciaron en
el misterio. Su poder en la corte de un príncipe francés era muy
respetable: hablaron, amenazaron, y por último decididamente
dijeron que si no se arrojaba del ministerio a Alveroni declararían
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�Abraham Uribe

la guerra. Esta conminación fue el rayo poderoso que estalló
sobre la cabeza del ministro, que, en el instante mismo, perdida
la confianza del monarca su amo, caminó para Italia, en donde
se le encerró en una estrecha prisión, por motivos que no son
del caso referir. Quedó el proyecto en embrión; y los que le
sucedieron en el puesto, aunque hayan conocido su utilidad,
nunca volvieron a tratar la materia por no tener una púrpura que
les resguardase su existencia. Bien que es necesario decir que,
desde el principio del siglo pasado, que es cuando se empezaron
a expedir las órdenes mejores para el gobierno de la California,
su población y resguardo, con el objeto de que la nao de Manila
que cada año venía a Acapulco, y era la esperanza de la isla de
Luzón, tuviera una escala para refrescar víveres, curar a sus
enfermos, y carenarse con mucha utilidad de aquel comercio.
Con la presencia del visitador don José de Gálvez recibió el
soplo de vida: comenzó a progresar, si este nombre merece los
pasos tardíos con que se le ha visto. No llega su población ni
a 50 personas, debiendo haber sido la Siberia de la América,
a donde desterrados los muchos miles de hombres que han
muerto y mueren anualmente en los arenales de Veracruz, con
sus personas y las de sus hijos habrían formado una población
numerosa, fundando pueblos, villas y ciudades, civilizando las
muchas tribus de indígenas que la pueblan, estaría resguardada
por este rumbo la nación mexicana de las miras hostiles de otras
que emprendiendo navegaciones dilatadas, gastos inmensos, y
superando toda clase de riesgos, hicieron y continúan haciendo
diariamente adquisiciones de terrenos muy considerables, hasta
constituirse nuestros limítrofes.

[40]
Tal es la Rusia, ese colono político que enseñoreado de los
confines de Europa, de parte de la Asia, se ha aposesionado
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�Junta de Fomento de las Californias

hasta puerto de Bodega, distante menos de un grado del de San
Francisco que es ahora el último punto de nuestras posesiones,
de donde saca crecidas sumas de los artículos que debiendo ser
exclusivos del comercio mexicano, lo son de estos advenedizos,
que a más tratan con las naciones del interior, amaestrándolas
en el arte de la guerra, tal vez con el designio de ulteriores
ventajas que les proporcionará la amistad, para o despojar a la
nación de mejores terrenos, o mantener una guerra desoladora,
en la que entrarán de auxiliares y protectores.
Es mucho el tiempo que se ha perdido, y esto es más doloroso
por cuanto hubo elementos que en otras manos que no fueran
las inerrantes y estériles de la España, habrían producido
resultados maravillosos. Los viajes de Ezeta, Pérez, Malaspina,
Cuadra y Camaño dieron a conocer estos terrenos hasta más
allá del mondo de San Elías, Estrecho de Juan de Fuca, y otros
puntos inmediatos al polo, rectificados por los de Cook, La
Pérouse y otros marinos extranjeros.
Los mexicanos siempre piadosísimos, deseosos de la conversión
de las naciones gentiles, franquearon sus caudales para sostener
las misiones que estaban fundadas, y establecieron otras de
nuevo para llevar adelante tan gloriosa empresa, sin que hayan
sacado todo el partido posible, que pudo proporcionarles el
comercio con ellas, que habría facilitado el conocimiento de
todo aquel país.

[41]
Estados son las circunstancias en que lo halló la nación
mexicana en los días gloriosos de su independencia y libertad,
su gobierno es misto de levítico y monárquico, y las costumbres
introducidas por los misioneros, las leyes no escritas que
lo gobiernan en lo general, o en expresión más breve: es tan
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poderoso el influjo de estos ministros que se llaman apostólicos,
que cada misionero asemeja un pequeño gobierno, cuáles son
las costumbres introducidas por los que los presiden, su genio,
carácter y circunstancias. Por esta razón ningún otro país de los
que componen la nación mexicana necesita con más urgencia
de que se sistema el gobierno para radicar en él, el imperio
de la ley, la prosperidad, libertarlo del arbitrio religioso, y
de todo ataque tanto exterior, como interior, porque o bien
los rusos, otras naciones… o bien los misioneros, que siendo
todos españoles, teniendo las llaves de las conciencias, y el
ascendiente más poderoso sobre los pueblos, pueden realizar
a aquella inmensa distancia la revolución que algunos de la
misma nación, proyectaron para volver a la mexicana al yugo
del tirano a quien veneran.
La comisión examinó detenidamente cada una de las circunstancias
que van expuestas, recorrió los trabajos anteriores utilísimos de
esta junta, y penetrada de su importancia creyó que lo más breve,
más útil y conveniente, sería extraer lo más precioso de su médula
dividiéndolo en los ramos de que debe componerse el gobierno
bajo las bases del republicano que hace la felicidad de la nación,
para evitar así otra clase de planes, que por lacónicos que fuesen
siempre serían largos, como tales molestos, y exigirían una
nueva redacción que dilatase por más tiempo el bien que deben
recibir estos territorios, principalmente si se confía la instalación
del gobierno a persona que haya estado en el país, trabajado
en su beneficio, reúna las virtudes de justificación, prudencia,
moderación, actividad, patriotismo, y sea afecto al sistema.

[42]
Si nada dice de los bienes que componen el fondo que se llama
de Californias, hacen en parte la dotación de las misiones, y son
efecto de la piedad con que los mexicanos quisieron contribuir
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�Junta de Fomento de las Californias

por su parte a la grandiosa obra de propagar la religión entre
las naciones que pueblan aquellos territorios; es porque sin
embargo de haberse pedido repetidamente razón exacta de
ellos, y sus productos, aun no se ha ministrado, lo que le es
muy sensible por cuanto habría dado una noticia exacta de sus
productos, y propuesto los medios para que fuesen mayores.
Agrega el plan de subdivisión del territorio de ambas Californias
que presentó a la primera junta el señor don Francisco de Paula
Tamariz, a cuyo celo se debe cuanto se ha adelantado en esta
materia, y el que en veinte años continuados ha sido el más
fervoroso agente del bien de aquellos territorios, para lo cual ni
perdonó trabajo ni diligencia que no haya intentado, haciéndose
muy recomendable por el amor con que mira los progresos de la
nación, y los de ese país tan digno de la atención del gobierno.
La comisión desearía fuese posible que el señor Tamariz pasase
a las Californias a plantear las disposiciones que se sirva dictar
el soberano Congreso, pues así al mismo tiempo de recibir el
premio condigno de sus afanes, las Californias experimentaría
el mayor bien; porque ¿Quién mejor pudiera realizar el plan
que propone la comisión que el señor Tamariz que en todo ha
intervenido llevando una parte muy principal en el trabajo?
Entonces perfeccionaría el de la población, y la estadística la
reduciría a la mayor exactitud.
Tomó igualmente en consideración que está para cerrar sus
sesiones la presente legislatura, y que debe aprovechar la
oportunidad de que las cámaras han de continuar sus trabajos
por el espacio de un mes en la clase de congreso del distrito
federal para dictar las providencias que le sean más necesarias a
fin de fijar su bien y su felicidad; creyó facilitar mucho más este
sublime deseo si presentaba al gobierno diferidas las materias
de las leyes que debe pedir dicten para radicar el de aquel país
en todos sus ramos, porque así aventaja el tiempo.
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310

�Abraham Uribe

[43]
De este modo la junta pone punto a sus sesiones, y manifiesta
que guiada de su celo y acendrado patriotismo procuró
desempeñar la confianza que mereció al Excelentísimo Señor
Presidente que, si no ha hecho más, es por falta de datos, pues
examinó y analizó todos los que pudo, procediendo con la
moderación que dicta la prudencia cuando se trata de países
que no se conocen. Que por lo mismo ya es tiempo de que se
disuelva; sin que por eso los individuos que la componen se
nieguen a trabajar en cuanto el gobierno disponga, porque su
patriotismo, que es inextinguible, los animará a superar todas,
y cualesquiera dificultades que se les presenten.
En consecuencia, la comisión reduce sus conceptos a las dos
proposiciones siguientes.
Primera: propone la iniciativa de ley que debe el gobierno
hacer a las cámaras, para que en clase de congreso del distrito
y territorios federales, se establezca el gobierno de ambas
Californias por el orden que refiere.
Segunda: que estando concluidos los trabajos de la junta, ésta se
disuelva, pero representando antes al gobierno dos cosas; es la
una, que sus individuos siempre estarán prontos a desempeñar
las confianzas que se sirva hacerles, si necesitare de sus escasas
luces; la otra, que siendo precisa una persona inteligente y afecta
a aquel país, de patriotismo acendrado y exactitud, le proponga
la que considera reúne todas estas circunstancias, pues así habrá
llenado sus deberes en cuanto estuvo a sus alcances.
México, mayo 13 de 1827, Juan Francisco Azcárate, Pedro
Cárdenas, Francisco Fagoaga.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-25

311

�Rafael Rojas. El árbol de las revoluciones. Ideas y poder en América Latina. México: Turner, 2021, 302 pp.
ISBN: 978-84-18895-02-9.
En 1938 se fundó en la Ciudad de México el Partido de la
Revolución Mexicana, iniciativa surgida durante el gobierno de
Lázaro Cárdenas y que tuvo una resonancia positiva entre los
comunistas mexicanos. En El Machete, legendario periódico del
Partido Comunista Mexicano en esa época, se representaba el
nacimiento de la organización con un árbol. Sus ramas eran las
distintas corporaciones que lo integraban. Deseosos de integrarse
en esa experiencia, a la que leían como la forma específica del
frente popular, los comunistas entregaban una representación
que Rafael Rojas, académico del Colegio de México, utiliza para
nombrar su estudio más reciente. Y es que, el árbol sirve como
una metáfora muy adecuada para exteriorizar el devenir de las
ideas revolucionarias. Como en la vida natural, los árboles se
secan o florecen; son arrancados por la fuerza o vencidos por su
propio peso, son arrinconados por la humanización del espacio o
irrumpen en la cotidianidad del espacio sin que se les controle;
todo eso les pasa a las revoluciones. Además, claro, de que el
marcador de la temporalidad de lo político marca su derrotero:
la primavera es su momento de belleza, crecimiento y esplendor,
313
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 313-320
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-46

�Reseñas

en tanto que el invierno su periodo de marchitamiento, depresión
y tristeza. El árbol, como las revoluciones, conlleva afectos
profundos de la vitalidad humana.
En un párrafo de El árbol de las revoluciones escribe
Rojas que la revolución “es la materia prima de la política
latinoamericana”, sentenciando con ello el alcance de su trabajo.
De tal manera, si Europa fue la “cuna de revoluciones” durante el
largo siglo XIX, en el corto y fulgurante siglo XX, el continente
latinoamericano ocuparía ese lugar. La aspiración y deseo de un
cambio radical fecundaría, dejando hondas raíces en la vida de
los pueblos y sociedades, ya fuera por los intentos frustrados, ya
por las ansiadas victorias. El libro de Rojas demuestra que este
espacio socio-político vivió con alta intensidad una aceleración de
su desarrollo ante la presencia de las ideas variadas de revolución.
Éstas operaron como motor que movilizó a generaciones enteras,
expresándose en la política, el arte, la literatura y la cultura.
Pero el significante “revolución” que denota el estudio de Rojas,
adquiere tonalidades diversas, matices importantes dependiendo
de contextos y debates y devela un peso heterogéneo en sus
anclajes ideológicos visibles a partir de donde se le mire.
El estudio de Rojas avanza desde distintos vectores.
Encontramos superpuestas explicaciones de corte intelectual,
conceptual y social, al momento de desentrañar los significados
de la palabra revolución para el continente. Abarca, desde los
albores del siglo XX con la independencia de Cuba y su herencia
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�Reseñas

republicana, y concluye con la nicaragüense, como el último
gran momento de mestización de los discursos nacionalistas y
socialistas en un enclave signado por la crisis generalizada,
asociada al fin de un modelo de desarrollo del capitalismo global.
En el centro de la investigación se encuentran tanto las
ideas como las prácticas de la revolución, enmarcadas en el cuadro
general del despliegue de las contradicciones globales y del
diálogo entre tradiciones políticas, tanto de cuño específicamente
latinoamericano (aunque estas a su vez eran herencia de otros
diálogos durante el siglo XIX) y de corte marxista-socialista. El
panorama que observamos, con Rojas, es el de una diversidad
de manifestaciones, una mixtura de corrientes y el eclipse de
trayectorias otrora dominantes. La revolución es un campo
estriado, o, un árbol con ramificaciones tan diversas como
profundas son sus raíces.
El trabajo que ahora reseñamos realiza un primer despeje
de la ecuación que significa la presencia de dos variables: la de
la revuelta y la de la reforma, formas predominantes durante
la hegemonía del liberalismo en el siglo XIX. Esta situación
se quiebra con la aparición de la revolución mexicana, que
tiene consigo el germen de un concepto de revolución anclado
en la reforma agraria, la soberanía nacional, la tensión Estadoiglesia, y la emergencia de derechos sociales en una clave
corporativa. El desplazamiento de las últimas ideas liberales en
clave revolucionaria contrasta con el uso tan común, en medio
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de la disputa entre el “sovietismo” y las formas concretas de la
política latinoamericana, de la figura de José Martí. Como sea,
la presencia de nuevas veredas a partir de la incursión tercermundista tensiona la herencia liberal, nacionalista (y aún en la
presencia descolonizante, frente al paradigma de pretensión
universal entregado por la revolución de octubre de 1917). Es
el escenario de dos vías, se tiene un ejemplo emblemático en la
diferencia entre el “Che” Guevara versus la palestra del Estado
soviético.
Sin embargo, ese panorama general es reconstruido a
partir de las discusiones y numerosas intervenciones de personajes
centrales en el florido panteón revolucionario latinoamericano.
Haya de la Torre y Julio Antonio Mella expresan en sus
discusiones la tensión de un sendero que se bifurca al responder
tanto a la especificidad continental, como a la recepción jubilosa
del universalismo de la revolución rusa. En ambas, sin embargo,
ya se denota una izquierda latinoamericana que se inscribe en la
dinámica anticolonial como matriz definitoria de su programa.
Esto, sin embargo, no impide el choque de trenes, al calor de
las discusiones iniciales del “Tercer periodo”, diseñado por
la Internacional Comunista al final de la década de 1920.
Antes bien, es el primer round de una trifulca que tendrá como
contendientes a las izquierdas comunistas y populistas y que
perdurará en el tiempo dependiendo del espacio, los liderazgos y
las contradicciones sociales.
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El itinerario trazado por Rojas tiene en José Carlos
Mariátegui una figura central. La lectura política que el peruano
hace del acontecimiento revolucionario mexicano le resulta
importante, en la medida en que aventura una disrupción dentro
del canon comunista. Lo “feudal” aparece en el peruano como
el elemento que habilita la legitimidad de la revolución, al
tiempo que escapa del eurocentrismo ideológico de la época, al
negar al positivismo y a la teleología, colocándose por fuera del
tiempo político que acarreaba una escasa fortaleza de las fuerzas
productivas técnicas.
El cambio de década también trae una movilización
geográfica. La revolución aparece entonces en Nicaragua, El
Salvador y Cuba auspiciada bajo íconos como Augusto César
Sandino, Miguel Mármol y Antonio Guiteras. Para Rojas, el
caribeño es la intersección de todas las corrientes que cohabitaban
la región al calor de la crisis liberal, la emergencia del comunismo
y el periodo de entreguerras. Es el momento en que se introduce el
socialismo, y se comienza a expandir una inspiración cardenista
en la articulación entre Estado y revolución.
La aparición de la vertiente populista de la revolución
mexicana coincidió con el surgimiento de liderazgos populistas
por la región. Rojas señala la importancia de Almir de Andradre
y Raúl Scalabrini Ortiz dentro de esta saga. Señala, también,
la emergencia de un populismo cívico encabezado por Eliezer
Gaytán y Gómez Hurtado en Colombia. Las variantes son
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múltiples, pues vemos a civiles, militares y en general un aire
“tercerista” que cuestiona la dominación oligárquica.
El punto medular de Rojas es lo generado a partir de
la revolución cubana de 1959. Se denota una ruptura respecto
al nacionalismo revolucionario que había tenido sus últimos
momentos de predominio con la revolución guatemalteca y la
revolución boliviana, ambas, en el mediano plazo, derrotadas. En
la genealogía para el caso cubano el autor rastrea los vínculos
en el ideario de Fidel Castro con respecto al liberalismo y al
republicanismo, así como un debate con los marxistas más
heterodoxos. Un punto sugerente en este segmento es que Rojas no
ve el surgimiento de una teoría del campesinado revolucionario.
Ni el guevarismo descolonizante ni el pro-sovietismo castrista
habrían producido un puente entre el campesino y el socialismo
agrario.
Los últimos dos casos son el de Salvador Allende en su
breve periodo de gobierno y la triunfante revolución en Nicaragua
en 1979 encabezada por una gran alianza política. Resulta
sugerente que entre las coordenadas de reflexión ubica a Allende
por fuera de lo que la academia norteamericana contemporánea
se aferra a denominar “nueva izquierda”. Allende estaría más
allá de esos marcos, lo cual explica la centralidad de socialistas y
comunistas, que en el espectro chileno son la antítesis directa de
cualquier renovación de la “New Left” que el mainstream de los
estudios latinoamericanos anglosajones se esfuerzan en congelar
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en sus monografías. En el caso del país centroamericano, Rojas
demarca que, aunque esta era una revolución predominantemente
guevarista en su forma, su contenido se parecía más al
“allendismo”, lo cual explicaría, entre otras cosas, sus alianzas
tan profundas con fuerzas como el PRI mexicano o su renuncia a
replicar un modelo que anulase la participación electoral.
El texto tiene una gran valía, pues posiciona los debates,
las corrientes y los procesos de confusión, negociación y retirada
de perspectivas. Rojas es un investigador consolidado en el
campo de la historia de las ideas, los conceptos y de determinadas
trayectorias al interior de la mayor de las Antillas. Referirse a
Cuba es referirse a la revolución y al lugar que se asume frente a
ese proceso; Rojas, polémico, lo hace. El riesgo de una apuesta
como la que realizó en este libro es, al mismo tiempo, su mayor
fortaleza: una visión de conjunto. En ese sentido se puede decir
que el propósito de entregar una imagen del árbol y algunas
de sus ramificaciones es satisfactorio. Por supuesto, cada una
de esas derivaciones podría ser asediada desde una diversidad
de posibilidades, como lo es la mestización entre corrientes,
las rupturas internas o los desplazamientos. O bien, de las
reapariciones de corrientes que parecían sumergidas o soterradas.
La derrota nunca es definitiva. Quizá la metáfora del árbol sea
la más adecuada para la revolución latinoamericana, pues como
parecen demostrar los trabajos de un Enzo Traverso para el caso
europeo, la melancolía de izquierdas apuntala la experiencia de
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un contingente que ya no encuentra resguardo en la sombra de
la ideología comunista; en tanto que, las vertientes nacionalpopulares, mucho más proclives en el contexto latinoamericano,
parecen encontrarse permanentemente en un ciclo de renacimiento
y sequía. Breves e intensas primaveras, otoños de mediana
duración así como largos y pesados inviernos.
La lógica neoliberal que siguió al periodo tratado en el
libro, aspiró a arrasar, en su modalidad de capitalismo violento,
mercantilizante y en clave de despojo, al árbol y todos sus retoños.
Quedará para saber si esto aconteció, es decir, si fue arrancado
desde la raíz profunda o si, por el contrario, las versiones
contemporáneas del soberanismo –socialista o populista– deben
ser comprendidas como herederas de esa trayectoria.
Jaime Ortega

Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0002-8582-1216

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�Guillermo Nieva Ocampo, Ana Mónica González
Fasani y Alejandro Nicolás Chiliguay (coordinadores).
La Antigua Gobernación del Tucumán. Política,
Sociedad y Cultura (S. XVI al XIX). Salta: Colección
Manuales Universitarios, 2021, 702 pp.
ISBN 978-987-86-9439-9
Con el discurrir del tiempo los discursos historiográficos
especializados en la época virreinal han sido revalorizados,
aumentando significativamente la cantidad de investigaciones,
así como de especialistas que han dedicado parte de su vida a su
desarrollo. Sin embargo, cuando se contrasta el material académico
producido con otros periodos históricos de América como lo son
el siglo XIX o el XX, es considerablemente menor a los trabajos
que se dedican a investigar alguna parte de los 300 años en que
el continente estuvo bajo influencia de la Monarquía Hispánica.
Parte de lo que explica este fenómeno es el grado de dificultad que
conlleva la realización de estos estudios, pues en muchas ocasiones
los jóvenes historiadores tienen que encarar la elaboración de una
tesis donde las fuentes documentales son muy escasas, están a
algunos kilómetros de distancia, y son difíciles de paleografiar. Esta
razón no sólo ha limitado el desarrollo de las investigaciones en este
periodo, sino que también ha provocado que en muchas ocasiones se
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focalicen los trabajos en grandes espacios urbanos como lo fueron
las capitales y zonas aledañas al virreinato de la Nueva España o de
Lima.En el libro La Antigua Gobernación del Tucumán. Política,
Sociedad y Cultura (S. XVI al XIX) se realiza una humilde pero
importante aportación para los estudiantes o investigadores que
requieren tener conocimiento de un territorio poco estudiado, pero
de gran trascendencia para la Monarquía Hispánica como lo fue
la antigua gobernación del Tucumán. Esta es una obra que reúne
dieciocho capítulos que parten de la premisa de que se tiene que
continuar la búsqueda de un conocimiento más completo sobre
los distintos territorios bajo la influencia hispana para comprender
cómo funcionaron las interconexiones polisinodiales que tejieron las
autoridades de la Monarquía Hispánica entre el siglo XVI y principios
del XIX. De esta manera, el libro aborda un estudio focalizado en
un territorio en particular, analizando el desarrollo político, social
y económico de la antigua gobernación del Tucumán desde sus
orígenes hasta la Independencia.
Este libro es catalogado por los mismos coordinadores como
una obra guía para todos aquellos estudiantes o especialistas que
busquen adentrarse en el conocimiento de la antigua Tucumán, que es
desconocida para muchos debido a la poca producción historiográfica
que ha existido en torno a esta gobernación. Sin embargo, pese
a ser un libro guía, es de gran calibre pues contribuyen en él una
gran gama de reconocidos investigadores o tesistas pertenecientes
a diversas universidades localizadas en Argentina, Chile y España.
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Pero para poder realizar una mejor explicación del conjunto general
de las temáticas estudiadas, se mencionarán conforme a los tres ejes
principales que son trabajados dentro del libro:
a. Político: este libro hace especial énfasis en las diferentes
políticas dictaminadas desde la península ibérica,
explicando a grandes rasgos sus afectaciones en el
continente americano y enfocándose primordialmente
dentro de la gobernación del Tucumán. Constantemente,
se trabaja la influencia ejercida por determinadas
instancias como el Consejo de Indias para la selección
de gobernadores, alcaldes, entre otros, y cómo estas
terminan afectando dicho territorio. La importancia
de este enfoque reside en que considera diversas
perspectivas, desde la creación de redes sociales que
conectan intereses de miembros de grupos de poder
del antiguo Tucumán con personajes importantes
provenientes de Chile o del virreinato de Lima.
b. Económico: de las tres temáticas, considero que ésta
es de las menos trabajadas dentro del presente libro,
aunque no está completamente ignorada. La principal
razón por la que se menciona esto es porque se hacen
referencias menores en algunos de los capítulos, mas
no hay uno dedicado explícita o mayoritariamente a
este apartado. Sin embargo, dentro del contexto del
avance administrativo que va teniendo la Gobernación
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del Tucumán se menciona cómo la economía tuvo un
rol importante dentro de este proceso, pues una de
las razones fuertes que impulsó su desarrollo estaba
relacionada con la conexión que tenía este territorio
con la minería dentro del Potosí, en el virreinato del
Perú, así como su conexión con la ganadería que
existía en Chile.
c. Social: este es uno de los apartados con mayor
abundancia, versatilidad y variables que se pueden
encontrar dentro del libro, pues se focaliza en diversas
temáticas que explican el contexto de desarrollo
de la Gobernación del Tucumán dentro del periodo
comprendido. Es de esta manera donde se pueden
encontrar varios capítulos enfocados en el desarrollo
de la institución clerical católica, desde la selección
de los obispos y su influencia dentro del territorio,
hasta el papel de los reyes como monarcas católicos
que tenían el deber “sagrado” de evangelizar a los
indios. También se tratan otras temáticas que oscilan
entre lo cultural y lo social, como la importancia de la
creación de redes familiares para el mantenimiento y
crecimiento de determinadas familias; o la posición
que tenían las mujeres dentro de esta sociedad, ya sea
la instrucción que recibían, o determinados patrones
morales que debían seguir.
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�Reseñas

Ahora bien, lo valioso del libro no sólo reside en la amplitud de la
temporalidad abarcada o en la diversidad temática que contiene. Otra
parte importante a considerar es que realiza estos trabajos desde una
perspectiva de análisis novedosa que sigue la corriente de estudios
de la Monarquía Hispánica, donde se observa a la gobernación
del antiguo Tucumán no como un terruño aislado, alejado de las
principales urbes, donde residían una serie de autoridades que tenían
determinado poder autónomo e independiente de la metrópoli,
siendo individuos opresivos y tiránicos cuyo único placer consistía
en maltratar indios; sino como una gobernación que tuvo un gran
interés para los españoles, pues se encontraban diferentes grupos
indios que fueron de gran importancia para la formación de las
encomiendas, una actividad económica que se vinculó rápidamente
con las minas del Potosí y con la ganadería de Chile.
En suma, se considera que este libro es de gran trascendencia
para todos aquellos historiadores que buscan expandir su
conocimiento dentro del complejo universo que fue la Monarquía
Hispánica en América. La obra invita a todos aquellos lectores a
querer incursionar en nuevos territorios, dándonos a conocer que a
pesar de que existen dificultades dentro del campo de investigación,
siempre se pueden realizar novedosas formas de análisis de territorios
todavía inexplorados para expandir la investigación historiográfica.
Mijael Obando Belard Silvano
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0002-7365-5310

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�Ana Carolina Ibarra González y Pedro Marañón
Hernández (editores). 1519. Los europeos en
Mesoamérica. México: Instituto de Investigaciones
Históricas, Universidad Nacional Autónoma de
México, 2021, 224 pp.
ISBN: 9786073041997
El libro que aquí se comenta se incluye en una corriente que ha
gestado un gran interés en tiempos recientes, ya que se cumplen
500 años desde que se concluyó la conquista de la ciudad de
Tenochtitlan, uno de los eventos más relevantes tras la llegada
de los castellanos a la región de Mesoamérica. Se trata de una
obra compilada, en donde varios conocedores exploran nuevas
preguntas en torno a un tema que aparentemente sólo ha sido
visto de manera tradicional, habiendo aún muchas preguntas que
se pueden plantear; un tema, además, que hasta la fecha causa
controversia y del que existen diferentes posturas al respecto.
El libro lleva por título 1519. Los europeos en Mesoamérica, y
entre sus páginas el lector encontrará una visión fresca de unos
sucesos que fueron trascendentales para la historia americana y
europea, y que aún hoy siguen resonando por su impacto, pues
se trata del origen de un largo trayecto que terminaría cuajando
en la formación de lo que hoy llamamos México. La obra tiene
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�Reseñas

una relevancia muy grande para los estudiosos de la historia y
también para el público en general, pues uno de sus objetivos es
aclarar malentendidos y tradicionalismos historiográficos que se
encuentran arraigados desde hace tiempo.
Esta obra fue editada por el Instituto de Investigaciones
Históricas de la UNAM, y fue coordinada por Ana Carolina Ibarra
González y Pedro Marañón Hernández. Sus páginas contienen
un discurso fluido y motivan a querer indagar más en los temas
que se abordan. La estructura temática del libro sigue una línea
en la que pretende estudiar la cuestión de la experiencia que
significó la conquista para los involucrados, fueran los europeos
o los indios, presentando una serie de investigaciones que en los
últimos tiempos han cobrado gran fuerza. En la obra participan
Guilhem Olivier, Federico Navarrete, Eduardo Matos Moctezuma,
Óscar Mazín, Rodrigo Martínez Baracs, Gisela von Wobeser, Pilar
Martínez López-Cano, Antonio Rubial, Berenice Alcántara, y
Pablo Escalante. Todos los autores disponen de una gran diversidad
de fuentes, utilizadas de manera que plantean nuevas interrogantes
a este convulso y complejo proceso que significó la conquista para
historia de lo que sería México. Como mencionan al inicio de sus
capítulos, es necesario que se dé una vuelta a la manera en que
se trata y entiende el pasado; en especial, para aquellos casos de
sucesos que han sufrido de catalogaciones peyorativas y en los que,
quizá, se ha pasado de largo su complejidad.
Los capítulos del libro se dividen en diferentes temáticas
de acuerdo al tema central, que sirve de hilo conductor. Se tratan
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cuestiones que caen en las amplias categorías de historia social y
cultural, entre las que se encuentran las siguientes: los problemas
del entendimiento del otro, particularmente entre indios y españoles;
las cuestiones de la cosmogonía, señalando que quizá haya muchos
malentendidos por haber dado por sentadas muchas cosas del proceso
de conquista (esto es, cuestiones de semántica y del entendimiento
de la realidad misma); la participación de los indios en la conquista,
rescatando la voz de éstos en su historia; algunas cuestiones de
la naturaleza humana y cómo eso pudo haber repercutido en los
procesos de la conquista como fueron los aspectos psicológicos,
cuestiones de salud y la naturaleza de la guerra; el impacto que este
evento tuvo de fondo en las sociedades mesoamericanas, como en
los aspectos demográficos y los cambios de la composición de las
gentes que habitarían el territorio; las repercusiones económicas
habidas en el proceso; y, por supuesto, los aspectos que tienen que
ver con la espiritualidad, como fue el proceso de evangelización del
territorio y lo que representó para la naciente Monarquía Hispánica y
para los habitantes de Mesoamérica.
Vale la pena mencionar algunas de las cosas que el lector
se podrá encontrar en las páginas de este libro. Por ejemplo,
Guilhem Olivier, en el primer capítulo, nos conduce por una
serie de preguntas que tienen que ver con el problema de la
“divinización de los españoles”; esto es, cuestiona la tradicional
visión que se ha tenido de que los indios simplemente aceptaron
su destino, víctimas de su superstición y de no haber podido
entender la realidad que tenían frente a ellos. Ante tal cuestión, el
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autor cuestiona el origen semántico de las palabras, en específico,
de aquellas que tendieron a divinizar la imagen de los europeos;
de esta manera, se abre la puerta para preguntar el verdadero
significado del uso de la palabra teotl o “teules”, como dirían los
cronistas españoles de la época. Esto implica, como dice el autor,
un replanteamiento semántico y ontológico de lo que hay detrás
de las palabras, lo que significa que se debe observar al indio
como constructor de su propia historia y no simplemente como
una víctima de su ignorancia. Probablemente, añade el autor,
el uso de esta palabra no indicaba sumisión, sino más bien una
cautela ante unos desconocidos muy particulares que realmente
causaron un gran impacto cosmológico por su llegada.
Óscar Mazín, por otro lado, aborda la cuestión del porqué
los ibéricos estuvieron entre los primeros que comenzaron este
proceso de expansión de ultramar. Junto a ello, aborda la génesis
cultural a la que pertenecieron Portugal y Castilla, ya que ambas
eran culturas de origen mediterráneo y contaban con la práctica
de tradiciones que se remontaban hasta la Antigüedad clásica.
Ejemplo de lo anterior fue la fundación de ciudades, que no eran
meramente un conjunto de calles y edificios, sino una entidad
jurídica que sirvió como mecanismo de control y continua
expansión, como había sido para los romanos en su momento.
Mazín estudia también las oportunidades de las que dispusieron
los reinos ibéricos para llevar a cabo la construcción de sus
respectivos imperios en el siglo XVI; el autor se remonta hasta la
época griega, explicando el símil que hubo entre una y otra época,
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dejando en entredicho que algunas de esas consideraciones se
exportaran a las Indias de la mano de castellanos y portugueses,
teniendo en cuenta la tradición jurídico-social que constituyeron
a dichos reinos construídos en el fragor de la Reconquista.
Los anteriores estudios son sólo un botón de muestra
del tipo de investigaciones que se encuentran en este libro
y que aportan una visión renovada de algo que se ha asumido
como superado o completamente entendido. Nada más lejos de
la realidad, sin embargo, pues este fue un proceso del que aún
queda mucho por decir y explorar, ya que como todo, las cosas
suelen ser mucho más complejas de lo que se piensa en primera
instancia. Esta obra es una oportunidad para aproximarse a esa
complejidad, y en ella el lector podrá experimentar el aprender e
incorporar nuevos planteamientos que ayudan a definir la vasta
realidad que se encontraron los europeos en Mesoamérica durante
el siglo XVI.
Edwin Boeta Menzel
El Colegio de San Luis
San Luis Potosí, México
orcid.org/0000-0002-5667-8350

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-41

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�Octavio Herrera Pérez (coordinador). El delito de
contrabando en la frontera norte de México. México:
Universidad Autónoma de Tamaulipas, Colofón
Ediciones Académicas, 2021, 251 pp.
ISBN: 978-607-635-233-5
En la actualidad, escuchar en los titulares de los noticieros la
captura de traficantes de armas en la frontera de México con
Estados Unidos se ha vuelto algo común. A pesar de que, en las
décadas recientes, las relaciones bilaterales se han esforzado por
implementar medidas y operativos para erradicar el contrabando
entre ambos países, este fenómeno data de siglos de antigüedad.
La frontera, en efecto, se ha convertido en una zona donde este tipo
de tráfico comercial ha dejado una gran derrama económica. Por
ello, desde el ámbito académico, es necesario reflexionar sobre el
carácter cultural e histórico de esta práctica, en la medida en que
se ha afianzado como parte de un área geográfica en particular. En
este sentido, el libro El delito de contrabando en la frontera norte
de México, coordinado por Octavio Herrera Pérez, contribuye a
una serie de estudios relacionados a la evolución de este fenómeno.
Octavio Herrera Pérez es doctor en historia por El Colegio
de México, titulado con la tesis “La Zona Libre. El régimen de
excepción fiscal y la economía, el comercio y la sociedad en la
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�Reseñas

Frontera Norte de México, desde su conformación hasta el Tratado de Libre Comercio”.1 Autor de El norte de Tamaulipas y la
conformación de la frontera México-Estados Unidos 1835-1855
y El noreste cartográfico, gran parte de su investigación académica se centra en la conformación del noreste, en particular la del
estado de Tamaulipas, como una región con características políticas y económicas propias a partir de los cambios geográficos suscitados durante el México decimonónico.2 Sus conocimientos
de derecho, tanto en materia fiscal como penal, se hacen presentes
desde el exordio hasta su respectivo capítulo en el libro.
Por ello, como coordinador de la obra, se preocupó por
incluir trabajos dedicados a analizar al contrabando como un
fenómeno sociocultural ligado al contexto político y económico
de la frontera norte desde el virreinato español hasta la
conformación de la nación mexicana contemporánea. Armando
Villanueva, director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Victoria, quien presenta la obra, comenta sobre el interés por un
“análisis razonado de este fenómeno, a través de la perspectiva
de la historia […] en la que se ofrece el recuento casuístico y
“Octavio Herrera Pérez. Curriculum Vitae 2019”, consultado el 6 de
abril de 2022, https://uat-mx.academia.edu/OCTAVIOHERRERA/CurriculumVitae
2
Octavio Herrera Pérez, El norte de Tamaulipas y la conformación de la
frontera México-Estados Unidos, 1835-1855 (Ciudad Victoria: El Colegio
de Tamaulipas, 2003); Octavio Herrera Pérez, El noreste cartográfico: configuración histórica de una región (Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo
León, 2008).
1

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�Reseñas

de largo tiempo sobre las expresiones del contrabando […]”.3
En este sentido, cada uno de los estudios detalla la extensión de
esta práctica a través de toda la zona geográfica fronteriza, en
diferentes contextos y momentos históricos.
Los ejes sobre los que se centra la obra, que sirven
también para enlazar los capítulos, son los siguientes: ¿Qué
procesos, políticos y económicos, ayudaron a la proliferación del
contrabando en la frontera norte de México? y ¿cómo afectó este
fenómeno al comercio y a la población de esta zona geográfica?
En sus respectivos trabajos, los autores exponen las causas por las
cuales el contrabando triunfó como medio de tráfico comercial en
los espacios más alejados del centro nacional. Entre estas destacan
la inestabilidad política de la región en los años posteriores a la
independencia y el libre comercio promovido por el gobierno
de los Estados Unidos. Santa Fe, Refugio, Matamoros, Laredo,
Altar y Tijuana son ejemplos de sitios que pudieron desarrollarse
a partir de estas prácticas ilegales.
Las propuestas de los autores, no obstante, son bastante
amplias. Debido a la extensión temporal de la obra en conjunto,
cada investigador muestra, desde su contexto geográfico, un estudio
cronológico de las zonas en que este fenómeno prosperó durante
un determinado periodo de la historia nacional. Así, los primeros
capítulos exponen el panorama económico de la frontera en los años
Armando Villanueva Mendoza, “Presentación”, en El delito de contrabando en la frontera norte de México, ed. Octavio Herrera Pérez (México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Colofón Ediciones Académicas, 2021), 9.
3

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�Reseñas

previos y posteriores a la independencia de México. “El contrabando
en Nuevo México desde fines de la colonia hasta el auge del comercio
en Santa Fe, 1750-1846” de Martín González de la Vara; “Relaciones
polémicas por el contrabando en una época de inestabilidad en los
territorios nororientales de Nueva España: El puerto El Refugio,
1794” de Melisa Catarina Galván; “El contrabando por el norte
de Tamaulipas durante el conflicto México-Texas, 1836-1845” de
Benito Antonio Navarro González; y “Panorámica del contrabando
en la frontera norte de México en el siglo XIX” de Octavio Herrera
Pérez conforman esta primera parte de la obra.
Luego, siguiendo un orden cronológico, los análisis se
centran sobre el desarrollo del contrabando en los años posteriores a
la Guerra de Secesión estadounidense. En este periodo, el gobierno
mexicano, en especial durante el Porfiriato, intentó erradicar el
comercio ilegal al fortalecer las aduanas e instituciones fiscales
con el objetivo de acabar con los poderes regionales que permitían
su práctica. Sin embargo, tras la revolución, y con el aumento
de las importaciones de Estados Unidos, resurgió con fuerza este
fenómeno económico. Los capítulos “¿Comercio o contrabando?
La transición del intercambio transfronterizo tras la llegada de
las aduanas fronterizas al Desierto del Altar, Sonora 1880-1893”
de Delia María Piña Aguirre; “Sed de sangre: Violencia en Texas
contra traficantes durante la era de la Prohibición” de George
Díaz; “El cuerpo del delito. Notas y estudios de caso sobre
contrabando, comiso y legislación en Baja California, 19261936” de Jesús Méndez Reyes; y “Carreteras de ilegalidad. El
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�Reseñas

robo de automóviles en Estados Unidos y su contrabando hacia
México, 1930-1960” de Alberto Barrera Enderle conforman la
segunda parte del libro.
El delito de contrabando en la frontera norte de
México me parece una aportación interesante para los estudios
transfronterizos sobre esta materia. El tráfico de armas de Estados
Unidos hacia México, así como el de drogas en un sentido opuesto,
es sólo el más reciente tipo de comercio ilegal en una larga lista
de productos distribuidos de esta manera en la nación. El trabajo
de Octavio Herrera, como coordinador de la obra, se suma a
sus estudios sobre el noreste de México al exponer los medios
que permitieron el surgimiento y desarrollo del contrabando en
esta zona geográfica del país durante los últimos dos siglos. En
este sentido, vale la pena reflexionar sobre los procesos que han
normalizado en ciertas comunidades esta práctica como parte
de sus sistemas económicos locales. La corrupción, la falta de
comunicación y las tensiones políticas, por nombrar algunos
ejemplos, deben ser objeto de estudio para quienes investigan
historia en los años por venir.
Bibliografía
Herrera Pérez, Octavio. El noreste cartográfico: configuración
histórica de una región. Monterrey: Fondo Editorial de
Nuevo León, 2008.
Herrera Pérez, Octavio. El norte de Tamaulipas y la conformación de la frontera México-Estados Unidos, 1835-1855.
Ciudad Victoria: El Colegio de Tamaulipas, 2003.
Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 333-338
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-45

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�Reseñas

“Octavio Herrera Pérez. Curriculum Vitae 2019”. Consultado el
6 de abril de 2022. https://uat-mx.academia.edu/OCTAVIOHERRERA/CurriculumVitae.
Villanueva Mendoza, Armando. “Presentación”. En El delito de
contrabando en la frontera norte de México, editado por
Octavio Herrera Pérez, 9. México: Universidad Autónoma de Tamaulipas; Colofón Ediciones Académicas, 2021.
Alan Arturo Hernández García

Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0001-7181-0383

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 333-338
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�Ricardo León García, Chihuahua: Un acceso de
modernidad. Algo de su vida económica entre 1880 y
1920. Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 2021, 228 pp.
ISBN: 978-607-27-1548-6
https://libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/100

El confinamiento a que obligan las pandemias se convierte, en
ocasiones, en una circunstancia a favor del ambiente intelectual.
Durante los dos últimos años se echó a andar un proyecto de
publicaciones por parte de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, que ha estado en las expertas manos de Mario Cerutti,
Asesor Editorial de NortEstudios, como se llama la serie. Hasta
junio del 2021 son cinco los títulos que ya son parte de ese
conjunto, y el quinto de ellos fue un texto escrito por Ricardo
León García, Chihuahua: Un acceso de modernidad. Algo de su
vida económica entre 1880 y 1920.
Ricardo León es antropólogo, egresado de la ENAH,
e historiador, con estudios de posgrado en la Universidad de
Albuquerque, en Nuevo México, y en la Universidad de Texas en
El Paso. Posee amplios conocimientos de la historia empresarial
del estado de Chihuahua y una profunda comprensión de los
procesos culturales y urbanos de la frontera norte mexicana.
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�Reseñas

León ha organizado el contenido de su obra en cuatro
grandes apartados. El primero de ellos está dedicado al comercio en
Chihuahua; el segundo habla de una primera ola industrializadora;
luego concentra en el siguiente lo concerniente a los ferrocarriles,
para destinar el cuarto a la banca y sus alrededores.
Como es fácil imaginar, durante el siglo XIX Chihuahua
fue un punto comercial importante entre el consolidado centro
del país y la expansión de los Estados Unidos; era una tierra con
cierto aspecto salvaje, sobre todo si se consideran las entonces
bandas de apaches y comanches que merodeaban todavía por el
territorio.1 Ese paso obligado de sur a norte y viceversa propició
las circunstancias que algunos comerciantes aprovecharon para
establecerse y crecer en la zona. León García señala:
Mientras «los viejos» se dedicaron a comprar haciendas,
deslindar terrenos baldíos y pelear por sostener sus privilegios
políticos -que a final de cuentas muchos perdieron-, los
advenedizos se ocuparon de agrandar sus tiendas, buscar
nuevos proveedores, introducir tecnologías modernas, apoyar
el establecimiento de comercios pequeños en zonas rurales
o recién abiertas a la explotación de recursos forestales o
minerales, promover la infraestructura urbana y de transportes,
reactivar cultivos comerciales y crear aparatos financieros que
“En el caso de los apaches, una de las tribus situadas en la región más septentrional de la Nueva España y que hasta finales del siglo antepasado repelieron el dominio colonial, el estado de barbarie o salvajismo que los caracteriza
está relacionado directamente con la resistencia del pueblo a su colonización”.
Jorge Chávez Chávez, “Los apaches del imaginario mexicano”, Reflexiones marginales, 2016, https://reflexionesmarginales.com/blog/2016/09/29/
los-apaches-del-imaginario-mexicano/
1

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�Reseñas

brindaran un mayor apoyo a las actividades económicas en
general, sobre todo las propias (p. 36).

Esas palabras del autor dan una idea clara tanto del contenido de
ese capítulo inicial como del ambiente económico y social de la
región en la época que trata.
La producción en masa tan normal en este siglo XXI tuvo
sus antecedentes, como bien sabemos, en la revolución industrial
que ahora se identifica en Gran Bretaña durante la segunda mitad
del siglo XVIII. Luego, la producción maquinizada y el desarrollo
de las fábricas en los Estados Unidos, el aumento de la población
y de la idea de una mejor vida fueron determinantes para la
expansión del capitalismo. Durante el porfiriato, Chihuahua, al
colindar con el país cuyo empuje era casi imparable y con una
posición geográfica indiscutible, se montó en el carro de la
industrialización; así pues “el artesanado rural y urbano se vio
obligado a vender su mano de obra en diversos sectores” (p. 63).
Las actividades extractivas (quizá todavía lo son) fueron
más importantes que las de transformación. Sólo para ofrecer
un ejemplo comparativo entre la actividad en el estado en ese
entonces y hoy, en los resultados de octubre del 2021 que el
INEGI muestra, notamos que el estado de Chihuahua ocupa el
segundo lugar en la producción de plomo y de plata, y el tercero
en la de cobre y zinc.2
“Estadística Mensual de la Industria Minerometalúrgica”, consultado
el 24 de junio de 2022, https://www.inegi.org.mx/temas/mineria/#Informacion_general
2

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�Reseñas

Una de las fábricas de hilados y tejidos llegó a ser
considerada “la fábrica de ropa más importante y grande de la
República, y uno de los negocios más representativos de todo
Chihuahua” (p. 78). También en la época se vio un aumento
en la producción de harina de trigo, de bebidas alcohólicas,
empacadoras de carne y derivados. Por cierto, un nombre que
aparece repetidamente como uno de los principales socios de esas
fábricas, fue el de Enrique C. Creel, asociado con inversionistas
ingleses y norteamericanos.
Respecto al tercer capítulo, dedicado a los ferrocarriles,
bastante hay que decir. No es la primera vez que Ricardo León
dedica publicaciones a este asunto. En el 2009 vio la luz su
texto titulado “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”,
correspondiente al capítulo VI del libro coordinado por Ben Brown,
Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México. En
ese documento León inicia así: “En México, la frontera del norte,
la frontera mexicana por antonomasia, siempre se ha prestado
a un imaginario provisto de mitos, prejuicios y más un «querer
que sea» que un «así es»”.3 Explica, así mismo, que “la nueva
dinámica de ocupación continental” generó cambios propiciados
por “las innovaciones tecnológicas”; con ello se buscaba cruzar la
ancha frontera sur de los Estados Unidos con trenes cargados de
productos; también transportar pobladores para convertirlos en
Ricardo León García, “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”, en
Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México, ed. Ben Brown
(Ciudad Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009), 173.
3

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�Reseñas

mano de obra y en clientes; además, esa gente poseía “materias
primas estratégicas para los planes de crecimiento y expansión de
la economía industrial” del país norteño.4
Ese artículo suyo casi funciona como un preámbulo
de lo expuesto en el tercer capítulo de esta obra reseñada, “Los
ferrocarriles: esperanzas y cambios”. Él aclara que “si bien es
cierto que el capital externo fue determinante para la creación de
la red ferroviaria, también los líderes de los diferentes grupos de
poder económico regional intervinieron” (p. 108). Así, en el estado
se siguió la tradicional ruta del Camino Real, que conectaba a la
ciudad de México con los estados de Texas y Nuevo México. La
obra ferroviaria chihuahuense estaba centrada en dos proyectos:
el del Central Mexicano y el de Chihuahua-Pacífico. Una de las
consecuencias del movimiento de la época es que los trabajadores
agrícolas desertaron para subirse al tren de la modernidad y ofrecer
su trabajo a la industria ferrocarrilera.5 Nombra así al entonces
gobernador del estado, Luis Terrazas, quien encabezó la venta de
la concesión otorgada por el gobierno federal; “hizo la compra un
grupo norteamericano” (p. 116) representado por John R. Robinson.
Desgraciadamente las concesiones federales otorgadas a los estados
tuvieron mucho de tinte político y de carácter especulativo.
León García, 180–81.
Por cierto, el Paso del Norte y la llegada del ferrocarril a la zona aparecen
en la narración de Mason, Cension, A scketch of Paso del Norte, la primera
novela de la región, publicada en 1896. Maude Mason Austin, A Sketch from
Paso Del Norte (New York: Harper &amp; brothers, 1896), 23.
4
5

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�Reseñas

Llegamos así al cuarto apartado de este ilustrativo
libro sobre la historia económica de Chihuahua. Contrario al
desenvolvimiento de los empresarios chihuahuenses en cuestiones
ferrocarrileras, en la banca fueron un modelo para su tiempo. Por
una parte, “en la economía capitalista, el crédito es necesario para
todos los sectores sociales de la población” (p. 151); por otra,
esos grandes comerciantes que eran “fuente natural de crédito,
[…] prestaban dinero con intereses […], se encontraron con la
oportunidad de crear establecimientos dedicados, legalmente
constituidos y en exclusiva al manejo del dinero” (p. 151). Entre
los participantes en esta actividad estaban “los comerciantes,
ganaderos y propietarios de grandes extensiones de tierra, con
fuertes lazos de parentesco entre sí” (p. 152), eran “ las familias
ligadas al poderoso grupo Terrazas-Creel” (p. 154). La concesión
bancaria que inauguró esta época de bonanza fue la del Banco
de Santa Eulalia, que fue, además, “el primero del país en ser
autorizado a imprimir billetes” (p. 154).
Es notorio pues, que los poderosos grupos locales
participaron en “la fiebre del progreso, contagiada por los discursos
de políticos e inversionistas” (p. 152) y que la época propició.
Como dice el propio Ricardo: “Parece muy largo el recorrido que
debe efectuarse todavía para alcanzar una cabal comprensión de
la historia empresarial y económica del lejano y periférico estado
de Chihuahua” (p. 173), y aunque los estudios son parciales no
olvidemos que todo aspecto de una comunidad es parte del tejido
completo. Las actividades económicas de nuestro estado en el
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siglo XXI son resultado, primero, de un tejido lento y constante
de una red, tanto de personas como de circunstancias, y segundo,
de la propia dinámica alcanzada en una época netamente global.
Bibliografía
“Estadística Mensual de la Industria Minerometalúrgica”. Consultado el 24 de junio de 2022. https://www.inegi.org.mx/temas/mineria/#Informacion_general.
Chávez Chávez, Jorge. “Los apaches del imaginario mexicano”.
Reflexiones marginales, 2016. https://reflexionesmarginales.
com/blog/2016/09/29/los-apaches-del-imaginario-mexicano/.
León García, Ricardo. “El ferrocarril y la nueva visión de la frontera”. En Introducción e impacto del ferrocarril en el norte de México, editado por Ben Brown, 173–91. Ciudad
Juárez: Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2009.
Mason Austin, Maude. A Sketch from Paso Del Norte. New York:
Harper &amp; brothers, 1896.
Margarita Salazar Mendoza

Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México.
orcid.org/0000-0002-5599-4626

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�Gerardo Martínez Delgado. La experiencia urbana.
Aguascalientes y su abasto en el siglo XX. México:
Instituto Mora, Universidad Autónoma de Aguascalientes,
Universidad de Guanajuato, 2017, 534 pp.
ISBN: 978-607-9475-65-9
El libro de Gerardo Martínez Delgado La experiencia urbana.
Aguascalientes y su abasto en el siglo xx es una valiosa
contribución a la historiografía urbana y regional, así como para
los estudios del cambio tecnológico dirigidos a explicar sus
ritmos y vaivenes. En similitud a lo hecho por Jaime Humberto
Hermosillo con las emociones en La pasión según Berenice,1
Martínez Delgado nos convence de que Aguascalientes —ciudad
intermedia del occidente mexicano— es un territorio de límites
porosos que convoca a repensar la relación campo-ciudad, las
escalas de análisis y lo universal de los asentamientos urbanos.
Desde este posicionamiento, los argumentos del autor no ceden
ante al examen de lo particular, de la urbanización o lo moderno,
y en su lugar apuestan por el estudio de la experiencia urbana,
entendida como un conjunto de transformaciones en los usos,
actividades y ocupaciones del espacio, aparejadas con las ideas
que las sustentan. Se consideran así, los cambios en los hábitos
1

Jaime Humberto Hermosillo, La pasión según Berenice (México, 1976).

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de la población y el funcionamiento de la urbe atendiendo sus
relaciones con el exterior, en un periodo que va de 1884 a 1972;
práctica inusual en la academia mexicana y en las pautas de la
creación académica imperantes, que dejan poco margen a las
investigaciones de largo aliento.
La obra reúne los métodos de la historia urbana y regional
con enfoques propios de la historia económica y la geografía
histórica, para compaginar distintos registros temporales y
espaciales. El autor agrupa los tiempos cortos de la producción,
los tiempos intermedios de la construcción y los tiempos largos del
ambiente, poniéndolos en relación con cuatro escalas: la ciudad,
los caminos, la región circundante y los sitios distantes desde
los que se movilizaron los comestibles hacia Aguascalientes.
De esta forma, Martínez Delgado explica el abasto repasando
el encadenamiento de la producción, distribución y consumo de
mercancías, tomando en cuenta las variables que dieron forma a
su ciclo económico, tales como la disposición de bienes naturales,
la tecnificación en la construcción de infraestructura, y la reforma
en las pautas de almacenamiento y conserva de alimentos.
El trabajo en cuestión destaca por varios aspectos más.
Al rastrear el origen de los productos que consumió la población
citadina, el autor estudia fluidamente el espacio urbano junto con
el espacio rural que abasteció a la ciudad. Vemos pues, capítulos
dedicados a comprender la expansión y modificación de la ciudad
y otros abocados a la explicación de la transformación en las
pautas de producción en el medio rural. De manera que la ciudad
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�Reseñas

es entendida en conexión con lugares que desbordan sus límites
físicos, con los que guarda un intenso intercambio de materias,
saberes y habitantes.
Otro elemento remarcable es la diversidad de actores que
se relacionan con la ciudad, cuyo accionar es revelado por las
variadísimas fuentes utilizadas. Se presenta así a gobernantes
(locales, estatales y nacionales), comerciantes (mayoristas,
comisionistas, abarroteros), empresarios molineros, dueños de
huertas y establos, hacendados agrícolas y ganaderos, ejidatarios,
latifundistas, pequeños propietarios, arrieros, coyotes, camioneros,
trabajadores del ferrocarril, periodistas, nacionales y extranjeros,
entre otros. Las fuentes a las que Martínez Delgado recurre
son de diverso origen contándose: bases de datos, estadísticas,
cartografía, prensa, informes oficiales, fotografías y entrevistas.
De ellas extrae y articula la información necesaria para construir
su relato, pero también las utiliza como herramientas expositivas
que enriquecen la vivencia del lector.
Un aspecto que el autor ubica en el trasfondo de los
procesos estudiados, pero que se encuentra presente de principio
a fin, es el cambio tecnológico, clave interpretativa de gran
potencia para la comprensión del fenómeno urbano desde los
vínculos locales y regionales. Sin caer en un determinismo
tecnológico, Martínez Delgado destaca en cada capítulo las
consecuencias que la tecnología tuvo sobre la transformación de
Aguascalientes, su región y los elementos del abasto urbano. Por
ejemplo, el cambio tecnológico incidió en la manera de fraccionar
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la ciudad, en la instalación de los servicios modernos y en su
higienización; en las formas de producir, procesar, distribuir,
almacenar y preservar alimentos dentro y fuera de la urbe; en la
construcción de vías de comunicación cada vez más expeditas y
eficientes; y en la organización de las labores agropecuarias con
base en determinados paquetes tecnológicos. Así pues, animamos
la lectura de esta obra siguiendo este ángulo.
La primera parte del libro, centrada en la modernización de
la ciudad y la expulsión de tareas productivas que la autoabastecían,
permite apreciar la influencia de la tecnología en ambos procesos.
El autor explica que a pesar de que Aguascalientes no sufrió un
crecimiento económico exponencial o una expansión urbana
descontrolada, los cambios cualitativos al interior del entramado
urbano estuvieron presentes. La higienización de la urbe se debió
a la tecnología para entubar los ríos que la recorrían, que a su vez
los convirtieron en fuentes de agua potable. La tecnología aplicada
a la ciudad también permitió la instalación de servicios públicos
como luz eléctrica y drenaje. Por otro lado, la industrialización
que llegó con los talleres de la compañía de ferrocarriles y la
instalación de una fundidora fueron resultado de la articulación
del avance tecnológico con los negocios industriales.
Martínez Delgado da seguimiento a dos cursos relativos
al abasto urbano que guardaron sentidos inversos. Por un lado,
los huertos de frutas y hortalizas, y los establos que resguardaban
ganado lechero, cerdos y gallinas fueron expulsados a los márgenes
de la capital bajo el objetivo de higienizarla, pues comenzaron a
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ser vistos como focos de infección y emisores de malos olores, lo
que abrió a estos sectores nuevas opciones dirigidas a aumentar
su productividad. Por otra parte, actividades que antes estaban
ubicadas en el exterior de la ciudad, como el almacenamiento
y procesamiento de trigo y maíz, fueron introducidas conforme
aumentó la población y se incrementó la demanda de mercancías
de primera necesidad, pues resultó más conveniente para las
pequeñas unidades productivas y centros de almacenamiento
insertarse a la trama urbana y ahorrar costos de distribución.
En el caso de la venta de tortillas, el historiador relata cómo el
método tradicional fue transformado gracias a la instalación de
molinos de nixtamal eléctricos, la máquina tortilladora y molinos
industriales.
La segunda parte amplía la mirada y enfoca la región de
abasto de Aguascalientes. Las redes de caminos son de especial
interés para el autor pues éstos permiten la distribución de objetos,
personas e ideas. Transferencia de tecnologías como el ferrocarril,
la petrolización de los pavimentos y el uso de automóviles,
marcaron la transición de un sistema de caminos estrechos
y de velocidades bajas, a una red amplia y de escala nacional
que conectó a Aguascalientes a otros puntos de distribución
de productos agropecuarios. A contracorriente de una visión
etapista, Martínez Delgado da cuenta de la manera en que los
sistemas de transportes modernos, como las líneas de ferrocarril
y las carreteras pavimentadas, dieron renovados bríos a las viejas
carreteras de ruedas y los caminos de herradura, pues dinamizaron
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la economía regional en su conjunto. Por varias décadas estos
sistemas fueron complementarios. El ferrocarril mantuvo precios
competitivos y fue utilizado para viajes distantes, mientras que
los camiones se usaron para destinos más próximos. Hacia finales
de los años setenta, punto final del periodo de estudio del libro,
las carreteras y los camiones de carga ya dominaban el abasto.
La tercera parte se ocupa de establecer el espacio regional
circundante a la ciudad de Aguascalientes, sitio en el que se
generó el grueso de los alimentos consumidos, entre ellos: la
tradicional tríada conformada por el maíz, el frijol y el chile;
cultivos especializados como la vid y la guayaba; y bienes
cárnicos de origen vacuno, ovino, porcino y caprino. Estos
últimos bajo regímenes controlados por las elites de productores
e intermediarios. Martínez Delgado demuestra que los límites
constitutivos de la región no se correspondieron con la frontera
política del estado de Aguascalientes, pues se extendieron hacia
los cañones y valles de Zacatecas, y los Altos de Jalisco, sitios
con vocación y especialización propia. A través de una puntual
revisión del entorno físico y de las redes familiares y comerciales
de las elites, el autor reconstruye un entramado en el que, si bien las
haciendas fueron destruidas como unidad básica de producción,
las familias que las poseían lograron afirmarse como empresarios
privados, beneficiándose de las mejoras tecnológicas y facilidades
de venta. De manera que en la posrevolución menos tierra casi
nunca se tradujo en menores utilidades. El factor central de este
proceso lo constituyó la implantación de la agricultura de riego,
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pues la región en cuestión se caracteriza por sequías recurrentes.
Se vivió, así, un tránsito desde la creación de los primeros
distritos de riego hacia el impulso de los pozos de agua, que, pese
a sus nocivas consecuencias, favorecieron en 1950 un ascenso
de la productividad. Esto, acompañado por la incorporación de
semillas experimentales, fertilizantes y plaguicidas —asociados
a la Revolución Verde— permitió a cultivos como el maíz
incrementar sus rendimientos a razón de su intensificación y no
sólo de su extensión, siendo ésta una de las particularidades más
notables de la región en el escenario nacional. La suma de estos
elementos facilitó el abasto y, por medio de él, el crecimiento
poblacional de la capital de Aguascalientes, que se multiplicó
por tres en el mismo período y logró disponer de un mercado
ganadero consolidado al inicio de la década de 1970.
La cuarta parte se dedica a explicar las dinámicas
particulares de los comestibles que recorrieron distancias más
largas, dando cuenta del papel central de los abarroteros y
mayoristas como artífices de las rutas que tomaron a la ciudad de
Guadalajara y México como pivotes de la dinámica regional. De
este modo, se redondea el proceso que hizo que Aguascalientes
desplazara de su interior la producción y la integrara a mercados
más especializados, al tiempo de afirmarse como un espacio de
consumo de alimentos largamente transportados. En efecto, esta
cualidad se arraigó como una parte medular de la experiencia
urbana de sus habitantes. No se trató exclusivamente del traslado
de satisfactores básicos, sino de manjares ligados a rituales de
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consumo e identidad, mediados por un sector de comerciantes
asociados a la elite posrevolucionaria, muchos de ellos originarios
de los Altos de Jalisco, o bien, de nacionalidad y ascendencia
española, fieles a la religión católica. ¿Cuáles fueron los abarrotes
en este contexto? Alimentos lejanos y de baja caducidad, por
ejemplo: vinos, pescado seco, aceites, aceitunas, tés, especias,
enlatados, pan de caja, refrescos, pastas, galletas, frutas en almíbar,
leche condensada y en polvo. También se incluyen implementos
ubicados en distancias medias como el arroz, el azúcar, la sal y el
café. Si bien la extranjería y los lazos hacia el exterior fueron ejes
fundantes de este sector comercial, a partir de la segunda mitad
de la década de 1950 los mostradores mayoristas comenzaron
a ser sustituidos por los primeros autoservicios —como La
Comercial Mexicana y La Quemazón— que insertaron un patrón
de consumo al que se mantuvieron integrados los mayoristas,
acopiadores, corredores y productores.
El volumen tiene la virtud de observar que la aplicación
de tecnología siempre tiene efectos diferenciados en la
sociedad. Por ejemplo, en el siglo xx los caminos carreteros
profundizaron las desigualdades regionales al fomentar el
desarrollo de infraestructura hacia las principales ciudades y
caminos, relegando a las comunidades pequeñas, lo que dio como
resultado procesos de migración a la ciudad, aislamiento sectorial
y economías estancadas. Por otro lado, la llegada de la tecnología
capaz de perforar pozos para la extracción de agua subterránea
fue de utilidad para los productores privados capaces de sufragar
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su riesgosa inversión, mientras que la ausencia de adecuados
sistemas de crédito hizo que esta no fuera una opción seria para
los ejidatarios y pequeños propietarios.
Asimismo, Martínez Delgado procura enfatizar el papel
de los individuos junto con los usos diferenciados en la adopción
de artefactos técnicos. Se muestra que actores como hacendados,
abarroteros y transportistas tomaron decisiones sobre qué tipo de
transporte utilizar (ferrocarril, automóviles o arrieros), incidiendo
con ello en la revitalización y competencia de las tecnologías de la
movilidad. En otro sentido, coyunturas específicas de la política
estatal y la inclusión de mejoras técnicas para el procesamiento
de productos primarios (como secadoras y empacadoras)
permitieron que algunos ejidatarios de Aguascalientes tuvieran
cierto éxito en la siembra de chile y uva, aunque en márgenes
inferiores a los de los ejidos colectivos ubicados en la Comarca
Lagunera o en Michoacán, especializados en algodón y arroz. Con
ello, el historiador se acerca a las perspectivas que destacan que
los usuarios, los usos y los contextos de recepción son igual de
importantes que los centros de creación de las innovaciones para
comprender cómo la tecnología incide en los procesos sociales.2
Si bien el libro es una ejemplar acometida a la experiencia
urbana y a las redes de abastecimiento, se echa en falta que el
autor explicite las inspiraciones teóricas que dieron forma a la
Wiebe E. Bijker, Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds., The Social Construction of Technological Systems. New Direction in the Sociology and History of Technology (Cambridge: MIT Press, 2012).
2

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 347-356
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-47

355

�Reseñas

perspectiva espacial de su investigación y a su lectura del cambio
tecnológico. El posicionamiento de Martínez Delgado quizá
derive de un interés por desarrollar su investigación partiendo del
terreno y no de conceptos o discusiones mayormente informadas
por las trayectorias de ciudades capitales o cosmopolitas. Así,
el estudio de ciudades intermedias, con similares cualidades, se
presenta como una línea promisoria para la renovación de los
cánones interpretativos de la historiografía urbana en América
Latina.
Bibliografía
Bijker, Wiebe E., Thomas P. Hughes, y Trevor Pinch, eds. The
Social Construction of Technological Systems. New Direction in the Sociology and History of Technology. Cambridge: MIT Press, 2012.
Diego Antonio Franco de los Reyes

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Benito Juárez, México
orcid.org/0000-0001-7361-9064

Diana Alejandra Méndez Rojas

Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora
Benito Juárez, México
orcid.org/0000-0001-9305-9412

Sillares, vol. 2, núm. 3, 2022, 347-356
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.3-47

356

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��Dossier
Introducción. Historia de los alimentos y la
alimentación en América Latina
Introducción
Juana Elizabeth Salas Hernández
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0001-5253-9591

PAN
Dejaron un pan en la mesa,
mitad quemado, mitad blanco,
pellizcado encima y abierto
en unos migajones de ampo.
Me parece nuevo o como no visto,
y otra cosa que él no me ha alimentado,
pero volteando su miga, sonámbula,
tacto y olor se me olvidaron.
Huele a mi madre cuando dio su leche,
huele a tres valles por donde he pasado:
a Aconcagua, a Pátzcuaro, a Elqui,
y a mis entrañas cuando yo canto.
Otros olores no hay en la estancia
y por eso él así me ha llamado;
y no hay nadie tampoco en la casa
sino este pan abierto en un plato,

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 15-24
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina
que con su cuerpo me reconoce
y con el mío yo reconozco.
Se ha comido en todos los climas
el mismo pan en cien hermanos:
pan de Coquimbo, pan de Oaxaca,
pan de Santa Ana y de Santiago.
En mis infancias yo le sabía
forma de sol, de pez o de halo,
y sabía mi mano su miga
y el calor de pichón emplumado...
Después le olvidé, hasta este día
en que los dos nos encontramos,
yo con mi cuerpo de Sara vieja
y él con el suyo de cinco años.
Amigos muertos con que comíalo
en otros valles sientan el vaho
de un pan en septiembre molido
y en agosto en Castilla segado.
Es otro y es el que comimos
en tierras donde se acostaron.
Abro la miga y les doy su calor;
lo volteo y les pongo su hálito.
La mano tengo de él rebosada
y la mirada puesta en mi mano;
entrego un llanto arrepentido
por el olvido de tantos años,
y la cara se me envejece
o me renace en este hallazgo.
Como se halla vacía la casa,
estemos juntos los reencontrados,
sobre esta mesa sin carne y fruta,
los dos en este silencio humano,
hasta que seamos otra vez uno
y nuestro día haya acabado...
Gabriela Mistral

El dossier “Historia ambiental de los alimentos y la alimentación”
presenta una oportunidad de degustar la historia de una de las
prácticas más íntimas y cercanas de toda la humanidad: alimentarse.
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

En la agenda pública actual existe la preocupación por la
justicia y la soberanía alimentaria. Una pregunta cotidiana será,
¿cómo lograremos seguir comiendo los 8.013.821 habitantes en el
planeta Tierra? Observamos esfuerzos y campañas para responder
la pregunta y satisfacer una de la necesidad básica de comer; sin
embargo el hambre y la desigualdad alimentaria son males que nos
sigue aquejando. Según los últimos informes de la Organización de
las Naciones Unidas (ONU), 131 millones de personas en América
Latina y Caribe no tienen acceso a una dieta saludable.1
La Organización de las Naciones Unidas para la
alimentación y la agricultura (FAO) en el marco estratégico para
2022-2031 se ha planteado la transformación de los sistemas
agroalimentarios en cuatro ejes estratégicos: mejor producción,
mejor nutrición, mejor medio ambiente y una vida mejor.
Teniendo como esferas prioritarias: la igualdad de género y el
empoderamiento de las mujeres en el medio rural, transformación
rural inclusiva, emergencias agrícolas y alimentarias, sistemas
agroalimentarios resilientes, iniciativa mano a mano y ampliación
de las inversiones.2 Hasta el 2022 se registraron en el programa
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “131 millones de personas en América Latina y el Caribe no pueden acceder a una dieta saludable: Informe de la ONU”, 2023, https://www.fao.org/
newsroom/detail/un-report-131-million-people-in-latin-america-and-the-caribbean-cannot-access-a-healthy-diet/es.
2
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “Marco estratégico de la FAO para 2022-2031”, 2021, https://www.fao.org/
strategic-framework/es.
1

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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM),
5 sistemas del Patrimonio Agrícola distribuidos en 4 países: 1
en Brasil, 1 en Chile, 1 en Perú y 2 en México.3 Estos sistemas
son reconocidos por ser prácticas agrícolas que combinan
biodiversidad, ecosistemas resilientes y una relación entre la
tradición e innovación, y es así que son singulares.
He querido comenzar con estos datos, para compartir
mi reflexión y preocupación por el tema de los alimentos y la
alimentación, que se encuentran en todos los ámbitos de mi vida.
En el académico, desde hace un tiempo me he hecho preguntas
que he respondido en foros, publicaciones y grupos científicos.
Este dossier, gracias a la contribución de académicas y
académicos reconocidos y con trayectorias destacadas presenta
respuestas y dudas que seguramente se convertirán en parte de la
discusión historiográfica.
El poema de Gabriela Mistral, que encabeza esta
introducción, representa una oda al pan, destacando la presencia
en la vida de la poeta, y en la vida de todas y todos los que hemos
tenido la dicha de probar los sabores de algún cereal; hemos sentido
la comunión que nuestro cuerpo reconoce como una experiencia
única. Pero del poema también podemos destacar la variedad de
pan, de lugares, de preparaciones y de memorias. No es nuevo
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, “América Latina y el Caribe”, Sistemas Importantes del Patrimonio
Agrícola Mundial, s/f, https://www.fao.org/giahs/giahsaroundtheworld/designated-sites/latin-america-and-the-caribbean/es/.
3

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�Juana Elizabeth Salas Hernández

pensar que los alimentos son parte importante de la memoria
histórica. En una entrevista a Esther y Aaron Cohen directores
del documental “Murmullos del silencio” en el que a través
del testimonio de 90 descendientes de víctimas del Holocausto
se reconstruye la memoria de ese doloroso acontecimiento, los
directores relataron que una de las preguntas que hicieron a los
testimoniantes fue sobre la comida.
La presencia o ausencia de los alimentos se ha representado
en el arte y en la cotidianeidad, es así que encontramos películas,
novelas, fotografías, pinturas, esculturas, artesanías, recetarios y
un sinfín de documentos que a las y los historiadores nos ayudan
a respondernos las inquietudes que nos provocan los alimentos y
la alimentación.
En el mes de diciembre de 2022 en la ciudad de Zacatecas,
se llevaron a cabo las “XVII Jornadas internacionales de historias
de las Monarquías Ibéricas” de la Red Columnaria. En esta
ocasión, el tema de discusión fue la historia ambiental de los siglos
XVI-XIX, tratado en 11 mesas temáticas. Se dedicó una mesa a
la historia ambiental de los alimentos y la alimentación, titulada
“Cambios, permanencias y huellas ambientales en las prácticas
alimenticias”, como colofón y a manera de metáfora, el moderador,
José Javier Ruiz Ibáñez, mencionó “el imperio del pollo”, una idea
para explicar la globalización de los alimentos y el reconocimiento
de lo que se come, lo que no se come y por qué no se come. Sirva
esta anécdota académica para hilar una de las ideas en la discusión
de la historia ambiental de los alimentos, la pregunta: ¿la historia
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

ambiental comienza en el estómago? Cuestión que puso en la
discusión historiográfica, Nicolaas Mink en el volumen 14 de
Environmental History (2009), pregunta que retoma Alexis Jacob
Hernández Fabián, en el artículo que escribió para este dossier.
Las preguntas historiográficas de la historia ambiental
han permitido contribuir a la explicación de la correlación entre
la naturaleza humana y la no humana. Varias historiadoras e
historiadores han reconocido que uno de los vacíos en la historia
ambiental han sido los alimentos y la alimentación, sirva este
dossier como una contribución para comprender algunas aristas
del tema.
A través de una convocatoria pública y después de un
riguroso proceso de dictámenes, el dossier está conformado por
7 artículos que podemos dividir en bloques temáticos: políticas
públicas relacionadas con la alimentación, los sistemas de
producción, cultivos y monocultivos que se han convertido en
alimentos, alimentos ancestrales y prácticas agrícolas y usos de
fertilizantes, químicos y semillas mejoradas.
Luis Ozmar Pedroza Ortega, mediante el trabajo:
“Del surco a la mesa. El Programa Nacional de Alimentación
(PRONAL): crisis y contradicción política en la producción
y consumo de alimentos, 1983-1988” analiza las políticas
alimentarias en México durante el periodo de 1983-1988 donde
reconstruye procesos de producción, la transformación, el abasto
y consumo de alimentos que fueron parte de la dieta mexicana a
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

finales del siglo XX. El autor da una muestra de cómo el discurso
político de la alimentación saludable penetró la intimidad de las
familias mexicanas, y así se construyó el concepto histórico de
“alimentación saludable”.
Margil de Jesús Canizales Romo, aporta “Condiciones
medio-ambientales en el Partido de Zacatecas, para la producción
agrícola y ganadera de las haciendas porfirianas”. Retoma la
premisa de la historia ambiental de que el medio ambiente es
un personaje histórico, y así explora la producción de alimentos
agrícolas y cárnicos en el partido de Zacatecas, durante la segunda
mitad del siglo XIX. Canizales Romo, contribuye a la explicación
de la continuidad y discontinuidad de producción de alimentos en
Zacatecas y la importancia de las condiciones ambientales para la
presencia o ausencia de ciertos productos.
Viridiana Hernández Fernández, escribe “Growing Hopes,
Dry Negotiations: Mexican and U.S. Avocado Industries at the
Age of Free Trade Agreements and Climate Change”, donde
reconstruye las condiciones en las que el aguacate se convirtió
en un monocultivo en Michoacán, México y cómo debido a las
condiciones políticas de comercio con Estados Unidos, así como
su sobre explotación han contribuido al cambio climático. En la
actualidad es casi imposible pensar algunos platillos mexicanos y
estadounidenses sin la presencia del aguacate; pero esto tiene una
historia que Hernández Fernández nos narra y nos contribuye a la
reflexión sobre el impacto ambiental del guacamole.
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Daiana Campo, plantea “La caña de azúcar: de edulcorante
a carburante y sus impactos como monocultivo en Candelaria
(1930-2010)”, donde rastrea la evolución histórica de la caña de
azúcar en Candelaria, Valle del Cauca. La caña de azúcar es tratada
por la autora como documento histórico, biológico y simbólico;
analiza el cómo se convirtió en un cultivo privilegiado en el
discurso hegemónico entre la década de los 30 y 50 del siglo XX.
Alexis Jacob Hernández Fabián, mediante “Agua de las
verdes matas, tú me tumbas, tú me matas. Magueyes, pulque y
medio ambiente en las haciendas de los Llanos de Apan durante
el Porfiriato”, plantea al pulque como sujeto histórico, cuyo
análisis ayuda a explicar las consecuencias ecológicas que trajo
la demanda de consumo durante la primera década del siglo XX.
El estudio se centra en las haciendas de los Llanos de Apan, en el
estado de Hidalgo, México, que fue la principal región productora
de pulque.
Juana Elizabeth Salas Hernández en el trabajo “Sabores y
colores del semidesierto zacatecano: cabuches y flores de palma.
Dos alimentos ancestrales en Mazapil, Zacatecas”. En la región
del semidesierto zacatecano, en particular en el municipio de
Mazapil en Zacatecas, México, analizó el consumo y preparación
de dos alimentos ancestrales: la flor de palma y los cabuches. A
diferencia de los alimentos tratados en los otros artículos, que
analizan alimentos cultivados, este trabajo estudia alimentos
silvestres que se adquieren a través de la recolección.
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�Juana Elizabeth Salas Hernández

Se cierra el dossier con el trabajo de Eduardo Frías
Sarmiento y Aurelia Elizabeth de la Parra Martínez, “Destrucción
y debilitamiento en el medio ambiente del Valle de Culiacán,
Sinaloa: deforestación, químicos y semillas mejoradas, 19401970”, en el cual a través del estudio de las semillas mejoradas,
se explora el impacto medioambiental en el Valle de Culiacán
en el estado de Sinaloa. Este trabajo es una muestra de cómo los
químicos se presentaron y continúan presentes en la alimentación
y que nos son tan cercanos, que a veces no nos percatamos de su
presencia, y tampoco advertimos los daños que provocan.
No quiero perder la oportunidad de explicar la portada
de este dossier. Desde Sillares. Revista de Estudios Históricos,
exploramos el campo de la Inteligencia Artificial, utilizando la
herramienta Midjourney, el cual con los comandos y descripciones
necesarias, un bot ofrece la imagen de este número que sintetiza
conceptos, espacios, temas, temporalidades y palabras clave
utilizados por autoras y autores en sus artículos. Partiendo de la
naturaleza de exploración que tenemos las y los historiadores, se
ha generado la imagen de la portada y con ello dialogamos con
las herramientas tecnológicas actuales.
Eugenio Lazo y Reynaldo de los Reyes, editores de Sillares.
Revista de Estudios Históricos, se han convertido en cómplices
a lo largo de la creación y edición de este número. Hemos
compartido largas conversaciones en las que los protagonistas
han sido los alimentos. A ambos les agradezco la invitación para
llevar a cabo esta deliciosa aventura historiográfica.
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�Historia de los alimentos y la alimentación en América Latina

Agradezco a las autoras y autores su confianza y
generosidad en compartirnos sus investigaciones. Sin duda,
quedan temas pendientes. Invito al lector y a la lectora, disfrute
cada uno de los artículos y los saboree pensando en su historia
autobiográfica de la alimentación.

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�Del surco a la mesa. El Programa Nacional de Alimentación (pronal): crisis y contradicción política en la
producción y consumo de alimentos, 1983-1988
From the furrow to the table. The National Food Program: crisis
and political contradiction in food production and consumption,
1983-1988
Luis Ozmar Pedroza Ortega
Universidad Veracruzana

Xalapa, México
orcid.org/0000-0003-0676-2498
Recibido: 15 de junio de 2022
Aceptado: 24 de octubre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: El Programa Nacional de Alimentación (pronal) fue una
política pública cuyo objetivo fue hacer frente a la crisis alimentaria
que enfrentaba México en todas las fases de la cadena alimentaria entre
1983 y 1988. El objetivo de este artículo es analizar el marco operativo
y los proyectos que planteó el pronal como política alimentaria a fin
de atender la producción y el consumo de alimentos básicos, así como
plantear de qué manera algunos elementos de la política económica del
sexenio no permitieron su buen funcionamiento. Además, el artículo
destaca que muchos de los esfuerzos realizados por el gobierno de
Miguel de la Madrid sólo sirvieron como mero discurso a favor de
la soberanía alimentaria y la nutrición, mientras que no significaron
una verdadera voluntad política por hacer cambios estructurales
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�Del surco a la mesa

que beneficiaran a la población en cuanto regularan el acceso a los
alimentos. La investigación está basada en documentos oficiales que
detallan las operaciones del pronal y en prensa de la época en donde
se concentraron los avances y las críticas al programa. El estudio
contribuye a ampliar la historiografía de la alimentación en México al
dar cuenta de los cambios en la política alimentaria y en los procesos
de producción, transformación, abasto y consumo de alimentos que
impactaron en la dieta mexicana a finales del siglo xx, así como las
representaciones que de ésta se construyeron en medios escritos y
audiovisuales promovidos por el Estado.
Palabras clave: Alimentación, política alimentaria, soberanía
alimentaria, campo mexicano, consumo
Abstract: The National Food Program (pronal, for its acronym in
Spanish) was a public policy whose objective was to face the food crisis
that Mexico was facing in all phases of the food chain between 1983 and
1988. The aim of this paper is to analyze the operational framework and
the projects proposed by pronal as a food policy in order to attend to
the production and consumption of basic foods, as well as to argue how
there were elements of the economic policy of the administration that did
not allow its proper functioning. In addition, the article highlights that
many of the efforts made by the government of Miguel de la Madrid only
served as a mere speech in favor of food sovereignty and nutrition, while
they did not signify a true political will to make structural changes that
would benefit to the population as soon as they regulate access to food.
This paper is based on official documents that detail the operations of
pronal and on the press of the time where the advances and criticisms
of the program were concentrated. The study contributes to expanding
the historiography of food in Mexico by accounting for the changes in
food policy and in the processes of production, transformation, supply,
and consumption of food that impacted the Mexican diet at the end of the
20th century, as well as the representations that were built of it in written
and audiovisual media promoted by the State.
Keywords: Food, food policy, food sovereignty, Mexican countryside,
consumption
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�Luis Pedroza

Introducción
La crisis económica de 1982 en México fue severa. El ajuste
económico exigió que la inversión pública se contrajera,
perjudicando a los programas destinados al campo que
subsidiaban la producción y el consumo de alimentos básicos.
Para aminorar el efecto de estos recortes, el gobierno de Miguel
de la Madrid implementó una política pública que intentaría
resolver el problema alimentario de las zonas rurales a nivel
nacional: el Programa Nacional de Alimentación (pronal). Éste
funcionó como la respuesta política de la nueva administración
al cancelado Sistema Alimentario Mexicano (sam, 1980-1982),
la política alimentaria que el gobierno de José López Portillo
implementó a fin de lograr el cumplimiento de las metas
productivas del campo y lograr un mejor acceso al consumo de
alimentos para la población.1
El pronal se dio a conocer en octubre de 1983; tenía
el objetivo de procurar la soberanía alimentaria y alcanzar
condiciones de alimentación y nutrición favorables al desarrollo
físico de los mexicanos. Sin embargo, desde el diseño del
programa, hubo incompatibilidad entre sus propuestas y fines
sociales con la política económica del gobierno. Mientras el
Sobre el Sistema Alimentario Mexicano (sam), la política alimentaria que
precedió al Programa Nacional de Alimentación y del cual este último abrevó
varios puntos respecto a la justificación y alcances programáticos en todas las
fases de la cadena alimentaria, véase Luis Ozmar Pedroza Ortega, “El Sistema
Alimentario Mexicano: su acción en el campo y en la alimentación, 19801982”, Revista Historia y Geografía, núm. 39 (2018): 21–48.
1

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�Del surco a la mesa

Estado proclamaba en su discurso hacer valer el derecho a la
alimentación de los mexicanos, sus medidas fueron insuficientes
y contradictorias para hacer frente a la emergencia alimentaria en
la década de los ochenta.
El objetivo general de la investigación es analizar los
efectos programáticos de esta política pública en la producción
agrícola y en la lucha por el derecho de la población marginada
a los alimentos. Asimismo, busca explicar cómo las medidas
tomadas por el gobierno para enfrentar la crisis económica de
1982 actuaron como obstáculos políticos para los objetivos y
las estrategias operativas del pronal, que tenían la finalidad de
superar la crisis alimentaria y productiva de México en el periodo
de 1983 a 1988. El artículo se fundamenta en prensa de la época y
con documentos operativos del programa. Este estudio contribuye
a la historiografía de la alimentación al abordar los cambios en
las políticas públicas destinadas a la producción alimentaria en
México durante la segunda mitad del siglo xx, vinculándolos con
procesos económicos y políticos importantes para comprender
las transformaciones estructurales posteriores del campo y la
alimentación en México.
La crisis económica y la emergencia alimentaria en 1982
En agosto de 1982, el gobierno mexicano suspendió temporalmente
los pagos de la deuda externa. Este hecho marcó el punto de
inflexión de la peor crisis de la economía mexicana contemporánea.
El deterioro de la situación económica ya se había generalizado
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�Luis Pedroza

desde finales de 1981, coincidiendo con la entrada del presidente
Miguel de la Madrid, quien puso en marcha una política de ajuste
dirigida a disminuir el déficit público y la inflación, por lo que
se devaluó el tipo de cambio.2 Dichas medidas afectaron el gasto
público en el sector agropecuario, lo que ocasionó el retiro del
apoyo financiero al Sistema Alimentario Mexicano (sam), la
política alimentaria del sexenio anterior. Esta decisión política
significó cortar los lazos con el gobierno antecedente que dejaba
el país en un desastre financiero.
Hay que destacar que la cancelación del sam se debió
no sólo al final del sexenio en que se diseñó, sino a los errores
programáticos y sociales que acumuló durante su funcionamiento.
Uno de ellos fue la poca vinculación con el campesinado que
no reconoció en el programa un organismo que los representara
y beneficiara frente al gobierno, puesto que no respaldó los
movimientos campesinos que reivindicaban la reforma agraria
porque estimuló la producción y no el acceso a la tierra. Este hecho
significó que el sam careciera de bases campesinas necesarias para
su defensa ante los detractores que incitaron su desaparición. Así,
la crisis no sólo se agudizó en la economía, sino en la agricultura,
coincidiendo con la salida del presidente José López Portillo, lo
que le valió duras críticas a su administración. La prensa atacó las
Kirsten Appendini, De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la
política alimentaria en México (México, DF: El Colegio de México - Centro
de Estudios Económicos; Instituto de Investigaciones de las Nacionaes Unidas
para el Desarrollo Social, 2001), 93.
2

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�Del surco a la mesa

políticas sociales aplicadas, identificando al sam como el mayor
fracaso público para combatir la pobreza en el campo mexicano.3
A pesar de que se aseguró que las estrategias principales del
programa, como los subsidios a los productores y consumidores
de alimentos básicos, se mantendrían al reubicar funciones en
diversas dependencias, esto no sucedió, sino que se eliminaron
casi por completo, lo que dejó una situación de expectativa ante
la evidente emergencia nutricional en comunidades rurales y
hasta en periferias urbanas. Esta coyuntura hizo apremiante que
la nueva administración se enfocara en diseñar y llevar a cabo
un nuevo proyecto alimentario. Con base en ello fue que surgió
el Programa Nacional de Alimentación (pronal), recuperando
muchos de los objetivos del sam, aunque con metas más cortas y
con menos promoción institucional, cuyo fin era no despertar la
desconfianza generada por su antecesor.
Con la economía en una situación sumamente grave al
inicio del gobierno de Miguel de la Madrid, los signos de un
deterioro más grave eran indudables: déficit fiscal, rezago de los
precios reales del sector público, contracción del sector externo,
deuda externa en aumento, contracción de la actividad económica,
inflación, desempleo y un profundo enfrentamiento entre el
sector privado y gubernamental.4 Estas condiciones suponían una
Revista Proceso. “Desaparece el sam y no hay proyecto alimentario que lo
sustituya”, México, 17 de enero de 1983, 1.
4
Enrique Cárdenas, El largo curso de la economía mexicana: de 1780
a nuestros días (México, DF: Fondo de Cultura Económica; El Colegio de
3

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�Luis Pedroza

incertidumbre sobre la capacidad del país para realizar los pagos
de sus adeudos. La respuesta para aminorar el deterioro tenía
que ser rápida y efectiva. No obstante, los cinco años siguientes
demostraron que, a pesar de las medidas de contención, los
sacrificios recayeron en la población, que sufrió los embates de
salarios bajos, falta de trabajo y menoscabo en las condiciones de
vida que se reflejó, en parte, en el acceso a los alimentos básicos
debido a su encarecimiento provocado por la disminución en
la producción agrícola y la progresiva eliminación de varios
subsidios al consumo.
La crisis pronto dejó ver que era mucho más profunda,
pues sus causas eran estructurales y no sólo financieras. Así, en
su discurso de toma de posesión, Miguel de la Madrid anunció
los puntos básicos de su Programa Inmediato de Reordenación
Económica (pire). Su plan pretendía enfrentar los factores más
graves de la crisis, y sentar las bases para un cambio estructural
que evitara la recurrencia de los problemas que la economía
mexicana había enfrentado desde años atrás.5 Para ello, en
diciembre de 1982, el gobierno firmó un convenio con el Fondo
Monetario Internacional (fmi), en el que se determinó que la
prioridad mexicana sería continuar con el cumplimiento de
los compromisos de la deuda externa. Además, se adoptó una
política de estabilización macroeconómica, especialmente en
México, 2015), 657.
5
Cárdenas, 665.
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�Del surco a la mesa

las finanzas públicas, con el fin de aminorar la inflación y el
desequilibrio de la balanza de pagos. También se abandonó
el modelo económico de industrialización por sustitución de
importaciones, para fincar el desarrollo en la apertura económica
al exterior e impulsar la industria de exportación (tabla 1).6
Este último cambio significó, a largo plazo, la transformación
estructural más radical de la economía mexicana. Si bien en el
gobierno de De la Madrid los esfuerzos se centraron más en
los ajustes macroeconómicos, a partir del siguiente gobierno, se
aceleró el proceso de reestructuración.
Tabla 1.
Indicadores macroeconómicos, 1983-1987
(tasas de crecimiento), detalle.
1983

1984 1985

1986

1987

pib real

-4.2

3.6

2.6

-3.8

1.9

pib real agropecuario

2.0

2.7

3.8

-2.7

1.4

-10.0

5.1

5.5

-5.8

3.0

Exportaciones (millones de
dólares)

7.9

12.1

-8.1

-18.5

26.6

Importaciones (millones de
dólares)

-30.3

34.3

15.3

-8.6

12.1

pib real industrial

Fuente: Cárdenas, Largo, 656.
Appendini, De la milpa a los tortibonos: la reestructuración de la política
alimentaria en México, 94.
6

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�Luis Pedroza

En esta coyuntura fue que comenzó también una discusión en
torno a la definición del papel del Estado en la economía. Mientras
que la sociedad tenía altas expectativas luego del desastroso final
del gobierno de José López Portillo, esperando medidas que
contrarrestaran el elevado costo de vida (a causa de la inflación
y el desempleo), el sector privado apostaba por la reversión de la
nacionalización de la banca y un fuerte apoyo a los empresarios;
por su parte, la política izquierda aguardaban una profundización
del papel económico del Estado. Estas expectativas, diferentes
y contradictorias, sólo reflejaban la pugna entre los distintos
modelos de país que buscaba cada grupo. En cuanto el mundo
entraba a una fase de globalización más acelerada, las ideas
del nacionalismo revolucionario, que apelaba a la intervención
estatal en la economía y otras áreas, se hicieron más presentes
para dar prioridad a las clases populares y la satisfacción de sus
necesidades básicas, que sólo se lograría con la participación
activa del Estado en las actividades económicas. El presidente
De la Madrid respondió a tal encrucijada con la reforma a los
artículos 25 y 28 constitucionales en los que se delimitó el papel
del Estado en la economía. Entre estos cambios se permitió que
el 33% del capital de los bancos fuera del sector privado; con lo
que la estatización de la banca no duró más allá de tres meses.
Esta medida provocó un gran cisma, ya que los grupos políticos
de izquierda y del Partido Revolucionario Institucional (pri)
vieron retroceder el papel del Estado en la economía, mientras
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33

�Del surco a la mesa

que para los empresarios significó la institucionalización de la
intervención estatal.
De la Madrid no logró afianzar el apoyo de ningún grupo, y
las consecuencias de este desencuentro fueron importantes. Por un
lado, las élites empresariales conformaron el movimiento político
“México en la libertad” al aliarse con el Partido Acción Nacional
(pan), con el cual compartían objetivos similares e impulsaron
victorias electorales.7 Por otro lado, comenzó una escisión dentro
del pri que enarbolaba los ideales del nacionalismo revolucionario
y que se oponía a la orientación neoliberal que estaba tomando
el país. Este reacomodo del juego político tendría sus impactos
para el año 2000; no obstante, esta época fue el inicio del cambio
estructural que llevó al declive del papel benefactor del Estado
y su neoliberalización. Las principales medidas tomadas para
enfrentar la crisis económica que impactaron las condiciones
de vida de la población y menoscabaron la intervención estatal
para la satisfacción de necesidades básicas fueron el aumento de
los impuestos e ingresos fiscales, la reducción del gasto público
para paliar el déficit fiscal y la protección del empleo a través de
apoyos a empresas privadas.8
¿Qué significaron estos cambios y medidas en el
modelo económico para la población mexicana, especialmente
Cárdenas, El largo curso de la economía mexicana: de 1780 a nuestros
días, 664–65.
8
Cárdenas, 667.
7

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�Luis Pedroza

la campesina? Las consecuencias más serias fueron la
creciente polarización social por el deterioro del ingreso real
de las familias; el desgaste en la capacidad productiva del
agro mexicano; y el desequilibrio en la oferta y demanda de
alimentos básicos. Sobre la oferta, la nueva y restrictiva política
de subsidios y precios adoptada, significó que los agricultores
vieran reducidas las oportunidades para obtener recursos
del Estado, aquellos destinados al apoyo a la producción y
comercialización de productos de primera necesidad. Esta
situación impactó negativamente en la rentabilidad y en
productividad, sobre todo del cultivo del maíz, del que la
mayoría de los productores eran campesinos. A medida que fue
perdiendo rentabilidad y no contó con recursos estatales para
su producción, el maíz fue convirtiéndose principalmente en un
producto de autoconsumo, ocasionando una crisis agrícola que
afectaría el patrón alimentario mexicano.9 Sobre la demanda,
la política económica también tuvo efectos negativos, pues al
deteriorar el ingreso real con la depreciación de los salarios
y el retiro de subsidios al consumo, los alimentos básicos se
encarecieron, provocando que la población buscara alternativas
Andrea Santos Baca, El patrón alimentario del libre comercio (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2014), 110–11. La situación
de crisis agrícola en México fue aprovechada para facilitar la canalización de
la sobreproducción agropecuaria de países como Estados Unidos a través de la
acción de agronegocios transnacionales. Los productos básicos que necesitaba
México fueron suministrados por una serie de estas industrias agroalimentarias que lograron disponer los precios y las garantías políticas.
9

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baratas para subsistir; ello los llevó a recurrir a una dieta pobre
en nutrientes. De tal manera, el patrón de consumo se modificó
y, con el tiempo, suscitó otros problemas como enfermedades
crónicas relacionadas con la nutrición y el hambre.10
Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los
Hogares (enigh), para el cuarto trimestre de 1983, se registró que
el 40% del gasto doméstico correspondía a alimentos y bebidas,
mismos que estaban divididos en cereales, carnes, pescados y
mariscos, leche y derivados, huevos, aceites y grasas, tubérculos,
verduras, legumbres, leguminosas, semillas, frutas (frescas y
procesadas), azúcar y mieles, café, té y chocolate, especias y
aderezos, otros alimentos (dulces y postres) y bebidas.11 El acceso
a este variado repertorio de alimentos se vio afectado en tanto
la inflación provocaba el aumento de sus precios, mientras que
Héctor Bourges y Esther Casanueva, “Reseña histórica sobre la Nutriología en México”, en Historias de la Nutrición en América Latina, ed. Héctor
Bourges R., José M. Bengoa, y Alejandro M. O’Donnell (Sociedad Latinoamericana de Nutrición; Fundación Cavendes; Instituto Nacional de Ciencias
Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, 2001), 199–200. Para mediados de la
década de 1980, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y de Nutrición Salvador Zubirán (incmnsz), ya colaboraba con el gobierno en el establecimiento
de una política nacional de nutrición. El incmnsz había presentado informes
sobre sus programas de estudio de la desnutrición marginal en diferentes partes
del país, en los que señalaba la urgencia de atender el problema de la desnutrición y el hambre.
11
“Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares. Cuarto trimestre de 1983”, Instituto Nacional de Estadística y Geografía,
consultado el 8 de junio de 2022, https://en.www.inegi.org.mx/contenidos/productos/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/historicos/2104/702825450434/702825450434_3.pdf
10

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se depreciaba el valor real del ingreso. El porcentaje del gasto
doméstico permite comprender que, al inicio del sexenio, casi la
mitad del ingreso por hogar se destinaba a satisfacer la necesidad
básica de alimentación; esto dejaba claro el progresivo deterioro
económico doméstico, a pesar de las medidas subsidiarias que el
gobierno desplegó en cuanto al consumo, que sólo resultaban un
paliativo y no una medida efectiva para subsanar la situación de
emergencia alimentaria en la que se encontraba gran parte de la
población.
Por esta razón, durante el sexenio se mantuvieron
diferentes programas de la Compañía Nacional de Subsistencias
Populares (conasupo) que se habían puesto en marcha en la
administración anterior, ya que sirvieron para contener, de
manera superficial, la crisis alimentaria que afectaba a muchos
hogares rurales y urbanos. Algunos de dichos programas fueron
los productos Alianza, que continuaron vendiéndose entre las
clases populares a precios subsidiados en las tiendas conasupo,
sistema de comercialización que mantuvo la intervención en la
oferta de alimentos básicos.12 Resulta necesario señalar que la
oferta de alimentos ofrecida por el gobierno no respondía a los
requerimientos mínimos nutricionales de las personas, sino a
Para un análisis detallado sobre el funcionamiento de la conasupo y sus
múltiples programas orientados a la cadena alimentaria durante la segunda mitad del siglo xx véase Luis Ozmar Pedroza Ortega, Mejor comida para todos.
La alimentación mexicana en campañas de higiene, nutrición y promocionales
de la CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado] (Ciudad de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2020), 209–85.
12

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la producción industrial que se llevaba a cabo en las diferentes
filiales de la conasupo. De este modo, la población tenía acceso
a productos enlatados y envasados que proporcionaban los
mínimos calóricos como pasta para sopa, azúcar, arroz, harina
de trigo y maíz, frijoles en lata, galletas, aceite vegetal, chiles,
sardinas, pan de caja, leche y gelatina. Éstos poco contribuían a
mantener la dieta saludable recomendada en los promocionales
gubernamentales, puesto que el acceso a otro tipo de alimentos,
como frutas y verduras, estaba restringido por el progresivo
encarecimiento de la vida.
El gobierno de De la Madrid declaró que no tenía ninguna
intención de llegar a una agudización de la crisis agrícola y
alimentaria del país,13 problema que ya era alarmante desde
finales de la década de los setenta. Sin embargo, el frágil balance
entre los subsidios otorgados a los productores agrícolas y
aquellos destinados al consumo popular se vio trastocado por
las medidas de ajuste macroeconómico que la administración
aplicó en los primeros meses del sexenio, teniendo como
consecuencia un agotamiento de la política de alimentos baratos
en las ciudades, principalmente; y el progresivo desgaste de
la capacidad productiva del campo, es decir, la producción
nacional de alimentos se volvió insuficiente, haciendo necesaria
la importación y, con ello, el aumento del gasto público, que no
Periódico Excélsior, “Descentralización”, México, DF, 28 de mayo de
1986.
13

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tenía cómo financiarse más que con deuda externa. Así, con el
poco impacto de las disposiciones para contrarrestar la crisis
económica, el agravamiento en la cuestión alimentaria que
buscaba eludir el gobierno sí ocurrió. Por ello, se decidió diseñar
un programa que debía evitar caer en una emergencia más aguda
de la que se encontraba a inicios de los años ochenta, sin muchos
resultados, al analizarlo en perspectiva.
La importancia de esta acción fue que se planteó un nuevo
proyecto que buscaría alentar tanto el desarrollo agrícola, como
el alimentario y nutricional en el campo mexicano, a la par que
la economía mexicana entraba al neoliberalismo. Este plan fue
el Programa Nacional de Alimentación (pronal), en donde se
proponía que la población tenía derecho a condiciones favorables
de alimentación y nutrición, y de decidir cómo lograrlas a través
de la incentivación a la producción y el consumo. En su plan
general se señalaba que “El Programa Nacional de Alimentación
constituye un primer paso en la integración programática del
quehacer público vinculado con la cadena alimentaria, con
el objeto de introducir un mayor orden y aprovechar mejor
los recursos.”14 Este argumento encierra una crítica directa al
desaparecido sam, aunque no es tan certera. En primer lugar, el
Archivo General de la Nación, Secretaría de Programación y Presupuesto
(en adelante AGN, SPP), Programa Nacional de Alimentación, 1983-1988.
Plan General. Poder Ejecutivo Federal, México, Secretaría de Programación
y Presupuesto, (en adelante PRONAL Plan General), octubre de 1983, caja 1,
exp. 3, f. 7.
14

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pronal se proyectó como una política pública que ayudaría a
revertir la emergencia alimentaria del país al presentarse como el
primer ejercicio estatal de regular (aunque utilizaban el término
integrar) la cadena alimentaria; sin embargo, tal práctica llevaba
haciéndose desde la década de 1930 con los comités de regulación
de alimentos básicos (maíz y trigo), y se había profundizado bajo
el amparo de todo el sistema conasupo. En segundo lugar, al
señalar que se haría un mejor uso de los recursos y de manera
más ordenada, se buscaba mantener una distancia con el sam,
que había sido duramente criticado por derrochar gran parte del
presupuesto en acciones que no habían dado resultados evidentes.
De este modo, se reafirmaba la intención del nuevo gobierno en
sostener programas sociales que representaran un reducido gasto
público.
En estas condiciones críticas fue que el pronal se
decretó como el proyecto alimentario del gobierno de Miguel
de la Madrid. Cabe destacar que el programa se promocionó
de una forma importante para enaltecer los supuestos esfuerzos
que la nueva administración realizaba con el objetivo de aliviar
la emergencia alimentaria en un momento de crisis económica;
no obstante, el discurso sobre la importancia de la alimentación
en la estrategia nacional de desarrollo pronto comprobó no ser
algo más allá que eso, un discurso. El Estado prefirió desarticular
progresivamente su participación en el mercado de alimentos
básicos en detrimento de crear e impulsar condiciones óptimas
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para ejecutar una política pública efectiva en cuanto producción,
abasto, consumo y nutrición para la población mexicana.
El pronal: objetivos, marco operativo y proyectos
La crisis de la época hizo evidente que la alimentación de la
población más marginada era una cuestión social que presentaba
múltiples problemáticas, las cuales influían en otras esferas
sociales, como la salud y la economía. Por ello, el gobierno agregó
el tema alimentario a su estrategia nacional de desarrollo, con base
en dos ejes de acción: una reordenación económica y un cambio
estructural del que debía ser parte para subsanar sus problemas.
En relación con el primer eje, se planteó la protección y estímulo
a los programas de producción, importación y distribución de
alimentos básicos para alimentar al pueblo. Mientras que en el
segundo, se argumentó la necesidad de reorientar y modernizar
el aparato productivo y distributivo para lograr un sector
agropecuario que mejorara los niveles de vida y la participación
social en el medio rural, asegurando los alimentos básicos de la
población.15 Bajo estas premisas, el gobierno diseñó la política
de alimentación del sexenio que debía ser clave para “preservar,
movilizar y proyectar el potencial de desarrollo nacional en
alimentación y nutrición”.16
AGN, SPP, Programa Nacional de Alimentación, 1983-1988. Síntesis
Ejecutiva. Poder Ejecutivo Federal, México, Subsecretaría de Programación
y Presupuesto de Desarrollo Social y Rural (en adelante PRONAL Síntesis
Ejecutiva), noviembre de 1983, caja 1, exp. 2, f. 1.
16
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1,
15

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Si bien es cierto que el gobierno reconocía que en la
situación nutricional del país influían de forma determinante
la inequitativa distribución del ingreso y la reducción en el
crecimiento de la producción nacional de alimentos básicos, por
su uso para fines no alimentarios y su deficiente distribución
interna, no señalaba penalizaciones para los actores y entidades
que habían provocado dicha situación, sino meros esfuerzos por
contrarrestar los efectos negativos que ahora estaban impactando
a la realidad nacional. Esta aseveración sólo reitera la delicada
coyuntura de la alimentación mexicana para 1983, en donde el
insuficiente acceso a los alimentos necesarios para los sectores
amplios de la población se enfrentaba al exceso de consumo y
desperdicio de una minoría.
Se debe subrayar que el tema de la desnutrición comenzó
a tener relevancia en la agenda política nacional de 1983. Se
recuperaron los resultados de las encuestas levantadas por
el Instituto Nacional de la Nutrición en 1979, en las que se
concluyó que 19 millones de personas presentaban un grave
déficit en consumo de calorías y proteínas; de éstas, 13 millones
habitaban en áreas rurales y 6 millones en centros urbanos; en
ambos casos casi la mitad era menor de 14 años. Además, se
había concluido que gran porcentaje de esta población residía
en municipios de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero,
Hidalgo, Tabasco, Querétaro, Puebla y en la periferia del
exp. 2, f. 1.
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entonces Distrito Federal. También se resaltaba que sólo el
18% del total de la población en ese momento ingería dietas
variadas, ricas, suficientes y equilibradas, mientras que la
otra parte incurría en regímenes excesivos y desequilibrados
que provocaban a la larga problemas crónicos como diabetes
y obesidad.17 Asimismo, para esos años eran evidentes los
impactos de la difusión de una dieta con énfasis en el consumo
de proteína de origen animal, vinculada al desarrollo acelerado
de la ganadería. El costo elevado de la carne incidió también
de forma negativa en el balance nutricional de las personas con
bajo ingreso, ya que el total del volumen de proteína animal que
podían comprar no compensaba la proteína de origen vegetal
que dejaba de consumir. Aunado a ello, la influencia de la
industria alimentaria, por medio de la publicidad, hizo mella en
el consumo de alimentos tradicionales con alto valor nutricional
que fueron sustituidos de forma progresiva por productos de
escaso o nulo valor, como harinas refinadas y grasas saturadas.
Esta situación se vio reforzada por la mayor facilidad para
consumir los alimentos industrializados en forma inmediata y
porque la misma política de subsidios y producción industrial
del Estado había dado prioridad a este tipo de productos.
A pesar que para 1983 el consumo promedio de calorías
y proteínas por habitante se encontraba cerca de los niveles
recomendados, la deficiente distribución de los alimentos entre las
17

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 16.

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distintas clases sociales ocasionó que alrededor del 40% no lograra
cubrir los requerimientos mínimos necesarios.18 La idea que se
tenía respecto a que el nivel nutricional de las familias aumentaba
cuanto mayor era el monto del gasto doméstico destinado a su
alimentación, quedó desvirtuada cuando se comprobaba que,
inversamente, disminuía cuando era mayor el costo de los
nutrimentos, tal como se observa en la enigh de 1983 y 1984, ya
que a pesar de destinar el 40% del ingreso a la alimentación, muchas
veces no se cubrían los mínimos nutricionales. Este hecho tiene
una estrecha relación con los precios y la política de subsidios que
se había aplicado de 1966 a 1976, momento en el que los precios
al consumidor fueron favorecidos en detrimento del ingreso de
los productores. El resultado fue que se desalentó la producción
por los bajos rendimientos que suponían los precios controlados
y, paralelamente, se dificultó el consumo por el encarecimiento
de los productos. Esa tendencia contribuyó a un mayor deterioro
en los niveles de consumo. En 1982, el índice de precios al
consumidor en el sector alimentario experimentó un fuerte
incremento, en especial, en productos cárnicos, lácteos (96%),
envasados de frutas y legumbres (119%), harina de trigo (126%),
azúcar y derivados (122%) y aceites y grasas vegetales (110%).19
En 1983, se agudizaron estos incrementos con las elevadas tasas
inflacionarias y la reducción del empleo y los salarios por lo que
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
16-17.
19
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 17.
18

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el menoscabo de la capacidad adquisitiva de los grupos de bajo
ingreso redundó en un deterioro de su alimentación. En estas
condiciones, el gobierno proyectó una estrategia que permitiera
el fomento de la producción interna de alimentos, el aumento de
la productividad de la industria alimentaria y la eficiencia en la
comercialización, todo amparado en el compromiso de mejorar
los niveles nutricionales de la población en pobreza al propiciar
una producción y distribución equitativa de los alimentos. De
la promesa gubernamental al cumplimiento de las metas quedó
demostrado lo lejos que se estaba de revertir la emergencia
alimentaria del país.
El 17 de octubre de 1983 se dio a conocer el Programa
Nacional de Alimentación (pronal). Se definía como un proyecto
concreto y consciente de la difícil situación nacional en materia
agrícola y nutricional, por lo que no incurriría al despilfarro de
los recursos públicos que en otras administraciones se había dado
(una clara referencia al sam); además, acentuaba la importancia
de la alimentación como parte del desarrollo nacional. Sus
objetivos generales fueron “procurar la soberanía alimentaria y
alcanzar condiciones de alimentación y nutrición que permitan
el pleno desarrollo de las capacidades y potencialidades de cada
mexicano”.20 El concepto de soberanía alimentaria que utilizó
el gobierno, se refería a que la nación tiene la responsabilidad
de salvaguarda y el derecho a decidir sobre la forma en que
20

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 27.

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satisfarán las necesidades alimentarias básicas de la población.
Este ejercicio de autodeterminación alimentaria aludía tanto a las
normas de consumo como a las de producción y distribución, e
incluía las tecnologías requeridas para alcanzarla.21
En este sentido, la soberanía alimentaria que propuso
el pronal comprendía más que la autosuficiencia en alimentos
que había procurado el sam.22 Implicaba el control nacional
sobre los diversos aspectos de la cadena alimentaria, con el fin
de reducir la dependencia sobre el capital extranjero y disminuir
las importaciones de alimentos básicos, insumos y tecnologías.23
En el planteamiento general del programa se aseguró que el
factor clave para el desarrollo de la alimentación necesaria para
la población sería la adopción de un enfoque integral en las
políticas relacionadas a las fases de producción, transformación,
distribución y consumo. Sin embargo, el pronal tuvo un
impacto limitado, debido a errores políticos y restricciones en
su aplicación, y no por fallos en su diseño y planes de acción.
¿Cuáles fueron las causas de esta limitación? El principal motivo
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 3.
Es necesario aclarar que el término soberanía alimentaria fue utilizado
por el gobierno mexicano como un sinónimo de autosuficiencia y seguridad
alimentaria. Ambos conceptos se definían como la posibilidad de acceso continuo en el tiempo y en el espacio a los alimentos esenciales para el desarrollo
y funcionamiento normal de los individuos en sociedad. Pedroza Ortega, “El
Sistema Alimentario Mexicano: su acción en el campo y en la alimentación,
1980-1982”, 30.
23
John Richard Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de
alimentos”, Revista Mexicana de Sociología 47, núm. 3 (1985): 115.
21
22

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fue la discrepancia entre los objetivos planteados y la política
que el Estado implementó realmente. Con ello, el destino del
pronal quedó fincado desde su inicio, y el alcance de sus efectos
programáticos sólo revelaron la profundidad del problema
alimentario y nutricional en México, así como la desigualdad en
el reparto de los recursos y el atraso e improductividad del campo
para alimentar a su población.
El pronal se diferenció principalmente del sam porque no
dio lugar a una burocracia, sino que se compuso por miembros de
las diferentes secretarías y agencias paraestatales involucradas en
los procesos de la cadena alimentaria.24 De este modo, se instaló
la Comisión Nacional de Alimentación (cnal), que conformó su
cuerpo directivo por actores gubernamentales como José de la
Vega Domínguez, fungiendo como coordinador y quien había
desempeñado el cargo de director de la conasupo entre 1970 y
1976; también estaban ligados los titulares y representantes de
las secretarías de Hacienda y Crédito Público, Programación
y Presupuesto, Comercio y Fomento Industrial, Agricultura y
Recursos Hidráulicos, Salubridad y Asistencia y Pesca, así como
los directores generales de la conasupo, del Instituto Nacional
de la Nutrición y del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral
de la Familia.
La creación de la cnal, de acuerdo al plan general del
pronal, se definió como necesaria en el sentido de contar con
24

Heath, 115.

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un “foro permanente de comunicación y coordinación de las
instituciones directamente responsables de la instrumentación
de las políticas y de la ejecución de las acciones”.25 Además, se
estableció como uno de sus objetivos principales “determinar
criterios y políticas para los programas que inciden en la
cadena alimentaria de manera que se armonice y dé integridad
al funcionamiento de ésta.”26 Se pretendió que esta la comisión
fuera garante de la adecuada coordinación del pronal y que
se constituyera en la instancia decisoria de las estrategias y la
política alimentaria y de nutrición que debía proporcionar el
sector público. Con ello se validaba la naturaleza especial del
programa y, por lo tanto, su adaptación a las condiciones de
austeridad que exigía la situación de crisis; de ahí que no contara
con un presupuesto propio, sino que dependió de las partidas que
las secretarías y dependencias fijaban pertinentes para llevar a
cabo las actividades anunciadas con base en estudios, análisis y
diagnósticos realizados en campo.
De esta forma, la cnal sirvió como un espacio cerrado
en donde se discutía hasta qué punto era posible realizar las
tareas proyectadas por el pronal, y cuáles metas quedaban fuera
debido a las restricciones de presupuesto y voluntad política. En
la reunión de la comisión del 16 de octubre de 1984, a un año
de su instalación y la del pronal, los participantes instaron a
25
26

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 4.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 113.

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continuar los programas en la producción de alimentos básicos
(maíz, trigo, frijol y arroz) que componían la dieta popular debido
a que no se habían alcanzado los volúmenes suficientes para
alcanzar la autosuficiencia en estos productos, puesto que las
importaciones aún eran altas. En la reunión del 4 de septiembre
de 1985, se declaró que gracias al fomento a la producción
agropecuaria y pesquera y del desarrollo de un sistema moderno
para la comercialización, en el último bienio, se habían obtenido
avances en cuanto mejoras en la alimentación y nutrición,
remitiéndose a que se había logrado garantizar el abasto de los
alimentos indispensables para la población. No obstante, de los
76 millones de personas que componían el total de población en
1985, aún el 25% de esos mexicanos, en su mayoría habitantes
de zonas rurales, presentaban déficit en el consumo de calorías
y proteínas.27 En esa misma reunión se proyectó que para 1988
se alcanzarían los 80 millones de habitantes y que, por ello,
resultaba esencial mantener los programas por la soberanía
alimentaria; hecho que se veía imposibilitado debido a los
reducidos recursos disponibles y a la incapacidad del Estado por
promover, más allá del discurso oral, visual y audiovisual, un
modelo de consumo que permitiera obtener niveles adecuados
de alimentación para la población. Uno de los primeros errores
que no se corrigió desde la cnal, y que también se cometió
en el sam, fue el incremento de la producción sin garantizar,
27

AGN, SPP, PRONAL, caja 1, exp. 7, f. 97.

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realmente, el consumo de alimentos que mejoraran el contenido
proteico de la dieta nacional.
Tabla 2.
Producción nacional de alimentos básicos e importación
de maíz, sorgo y leche en polvo, 1983.
Producto

Toneladas Miles de pesos

Arroz

60 254

1 942 639

Frijol

530 435

14 413 437

Maíz

1 607 325

24 764 677

Maíz (importación)

3 911 180

68 752 835

965 290

11 956 911

Sorgo (importación)

3 409 367

55 335 445

Trigo

1 839 098

25 808 057

122 449

10 901 986

Sorgo

Leche en polvo (importación)

Fuente: AGN, CONASUPO, Cuadro de compras,
con expresión de toneladas e importes, caja 5, exp. 18, ff. 7-17.

Desde la cnal se señaló que para 1988, si se quería tener la
capacidad de alimentar a toda la población, se debían producir 23
millones de toneladas de maíz, frijol y arroz, más de 8 millones
de litros de leche, 900 millones de toneladas de huevo, más de 3
millones de toneladas de carne y derivados, y 900 mil toneladas
de productos de acuacultura y pesca ribereña (compárense
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las cifras de producción e importación para el año 1983 en la
tabla 2).28 Estas cantidades manifiestan el gran reto al que se
enfrentaban para solucionar la emergencia del país. Por ello,
uno de los desaciertos del pronal es que no fue consecuente
con la idea de que la soberanía alimentaria era crucial y se
debía entender no sólo como un mero concepto productivo, sino
como la autosuficiencia en alimentos básicos y la generación
de tecnología propia que ayudarían a que México lograra
una libertad para definir, de manera autónoma, su desarrollo
agropecuario.
Según los registros oficiales, por su carácter estratégico
e intersectorial, el pronal se definió como un programa
especial cuyas orientaciones serían obligatorias para las diversas
instancias del sector público federal. A su vez, buscó que con la
aplicación congruente de las actividades previstas, se induciría
la participación de los sectores social y privado para alcanzar los
objetivos esbozados. De igual forma, se procuró la coordinación
con los gobiernos de los estados para garantizar su impacto
favorable en todo el territorio nacional.29
La estrategia del programa se basó y dividió en las
fases de la cadena alimentaria: producción, transformación,
comercialización (acopio y abasto) y consumo. En cada una de
ellas se definieron las actividades que debían ser desarrolladas,
28
29

AGN, SPP, PRONAL caja 1, exp. 7, f. 98.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 5.

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�Del surco a la mesa

y se fijaron los objetivos a corto y mediano plazo; también se
puntualizaron los lineamientos a seguir para cumplir con dichas
metas propuestas.30 De manera general, los propósitos se centraron
en elevar la eficiencia de la cadena alimentaria y la participación
de los productores primarios en todas las fases para lograr un
desarrollo rural integral; adecuar las políticas y acciones a las
necesidades de la población objetivo; atender a los pequeñas
y medianas unidades productivas y al binomio productorconsumidor; apoyar la desconcentración del aparato productivo
en un proceso de integración local más eficiente; fortalecer los
sistemas productivos regionales procurando la autosuficiencia
de productos básicos; conservar y utilizar adecuadamente los
recursos naturales; y racionalizar el gasto público en programas
sociales al atender prioridades.31
En relación con la atención del programa, en primer lugar,
se definieron los alimentos prioritarios como un conjunto de
productos y sus derivados en los que se fomentaría e impulsaría
su producción y consumo; éstos eran maíz, trigo, frijol, arroz,
azúcar, aceites y grasas vegetales, carnes de aves, huevo, leche
y pescado. Mientras que a otros tipos de carne, hortalizas,
tubérculos y frutas se les consideró como alimentos necesarios
que recibirían atención por parte del programa en cuanto sólo
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 6-8.
31
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 6-8.
30

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�Luis Pedroza

vigilar su abasto. También fue importante que se delimitó una
población objetivo, la cual alcazaba los 30.5 millones de personas
en 1983; dentro de este grupo se definió una población preferente
de 6.7 millones de personas, que comprendía a niños preescolares,
mujeres gestantes, mujeres lactantes y adultos mayores.32 Las
regiones del país en donde se concentraba esta población eran el
sureste, el Bajío y parte del occidente, así que ahí fue donde las
primeras actividades del pronal dieron inicio.
En la fase de producción, la línea de acción primordial sería
el fomento a productos de origen agrícola, pecuario y pesquero.
El objetivo fue mantener la capacidad productiva de los sectores
primarios en condiciones que aseguraran la oferta de alimentos
básicos (o prioritarios, como fueron definidos), protección del
empleo en el campo y evitar el deterioro de la dieta en el ámbito
rural y urbano.33 Compárese en la tabla 3 las metas programadas y
realizadas en las distintas fases de la cadena de alimentos básicos
para junio de 1985. Para conseguirlo, se establecieron estrategias
como dar prioridad a la producción agropecuaria y acuícola en
áreas de temporal, pequeña irrigación y pesca ribereña a fin de
elevar la productividad y el ingreso de los productores. Para
ello, se destinaron paquetes de estímulos por producto y tipo de
productor. Estos incentivos contemplaron precios de garantía
AGN, SPP, PRONAL Síntesis Ejecutiva, noviembre de 1983, caja 1, exp.
2, ff. 14 y 36.
33
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
44-45.
32

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como un apoyo temporal para hacer más redituable la actividad
agrícola minifundista, cuyo objetivo era generar una mayor
producción de alimentos prioritarios (maíz, trigo, arroz, ajonjolí,
cártamo y soya) para satisfacer las necesidades de nutrición de la
población objetivo del programa.34 Aunado a ello, se otorgaron
créditos y seguros por parte del Banco Nacional del Crédito Rural
(banrural) como una protección efectiva al productor contra
riesgos climáticos para reducir el riesgo de pérdidas totales de
ingresos y estimular el uso de mejores técnicas.
Este incremento productivo se destinó a ser la base
del mejoramiento en los niveles de vida de los productores
agropecuarios y pesqueros, así como una mayor participación
económica y social de los mismos en aras de la soberanía
alimentaria nacional. En esta fase la acción del Estado se condujo
como una guía, o bien, jugaba un papel de inductor, pues no se
pretendía despertar la desconfianza de los grupos empresariales
con la intervención directa en la economía; por lo cual, se declaró
la intención estatal de sólo normar el proceso productivo a
través de instrumentos como el acceso y restricción del uso del
agua en distritos de riego, el crédito, la investigación científica,
la comercialización, la fijación de precios de garantía, los
fertilizantes, las semillas mejoradas y los subsidios a la energía
eléctrica y los combustibles.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f,
tablas de anexo.
34

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Tabla 3.
Seguimiento de las metas de producción de alimentos básicos proporcionados por el pronal. Avance a junio de 1983 (toneladas).
Programado

Producto
Anual
Aceite vegetal

Mensual

Realizado

Acumulado Mensual

Acumulado

131 010

11 700

65 340

10 481

68 328

45 720

4 160

22 960

4 116

24 777

Harina de trigo

180 241

15 274

91 008

10 567

76 038

Harina de maíz

105 600

8 832

52 992

9 844

54 802

Pastas para sopa

11 100

960

5 700

646

4 873

Galletas

10 008

828

4 968

286

391

Tortillas (ciudad
de México)

1 885

150

865

93

498

Pan (bolillo,
telera) (miles de
piezas)

206 600

18 573

99 064

13 691

81 270

Pan dulce (miles
de piezas)

51 900

4 853

23 170

6 492

35 023

Leche en polvo

160 100

12 600

81 600

14 500

94 000

Leche pasteurizada
(millones de litros)

79 200

8 200

38 400

9 900

46 200

Chocolate Alianza

6 600

600

3 400

500

2 900

Fruta y verdura
procesada

1 930

135

572

183

863

235 880

20 280

117 780

13 337

91 962

Mantecas
vegetales

Alimentos
balanceados

Fuente: AGN, SECOFI, caja 3, exp. 11 ff. 1-7.

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En la fase de transformación la principal actividad era la
fabricación de productos básicos para el consumo popular. La
justificación que se dio para impulsar la industria alimentaria
fue que el procesamiento facilitaba la introducción de nuevos
alimentos en las dietas y la adición de enriquecedores a los
alimentos naturales, aspecto que, según los lineamientos del
pronal, era particularmente importante para suplir deficiencias
nutricionales específicas de ciertos grupos o regiones. Pareciera
que se pasaban por alto las múltiples desventajas que el
tratamiento industrial de los alimentos conllevaba, por ejemplo,
el encarecimiento injustificado de los productos y la inducción al
consumo de alimentos de escaso o nulo valor nutritivo.
No obstante, los objetivos que se propusieron fueron
la producción de alimentos procesados derivados de los
prioritarios a fin de hacer más estable y accesible el consumo
de alimentos básicos. Con ello se pretendió que la industria
alimentaria contribuyera a reducir el déficit externo, sustituyendo
importaciones y alentando exportaciones en los rubros con
excedentes; además, se esperaba que este estímulo a la industria
nacional sirviera para reestructurar la planta tecnológica. Tales
objetivos se tradujeron en la conformación de un Paquete Básico
de Consumo Popular que se basó en la industrialización y
fabricación de múltiples productos como leche y derivados lácteos,
harina de maíz, harina de trigo, pasta para sopa, pan (bolillo y
telera), galletas (tipo María), tortillas de maíz, azúcar, arroz, café,
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carnes y embutidos, frijol, frutas y legumbres envasadas (chiles
serranos, chiles chipotles, chícharos, ejotes, garbanzos, piña,
guayaba, mango, manzana, pera, puré de tomate) pescado seco,
sardinas, sal, aceites y mantecas vegetales (véase tabla 3). Esta
tarea industrial recayó en el sistema conasupo, que ya llevaba un
buen tiempo produciendo artículos procesados que se destinaban
a canastas básicas para las clases sociales bajas de las ciudades
y en las comunidades rurales. En el pronal, como en el sam, se
echó mano de las filiales de la paraestatal a fin de elaborar estos
productos que se señalaron como necesarios y prioritarios para
alimentar a la población. Así, se utilizaron las plantas productivas
y redes de acopio y abasto de Distribuidora Conasupo (diconsa),
Industrias Conasupo (iconsa), Leche Industrializada Conasupo
(liconsa), Maíz Industrializado Conasupo (miconsa) y Trigo
Industrializado Conasupo (triconsa).35
En este punto se debe recordar la crítica que ya se hacía
al pronal desde el apartado anterior, en torno a la intención del
gobierno en crear un paliativo a través de la industrialización
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f
tablas de anexo. Véase también los apuntes en diferentes diarios que hablan
sobre los créditos del sistema conasupo y su participación en la producción de
alimentos básicos. Periódico El Heraldo de México, México, DF, 12 de agosto
de 1984; Periódico, Excélsior, México, DF, 16 de diciembre de 1983; Periódico Excélsior, México, DF, 18 de mayo de 1988. AGN, Unidad de la Crónica
Presidencial (en adelante UCP), Secretaría de Comercio y Fomento Industrial
(en adelante SECOFI), Programa Maíz-Tortilla. Sistema de bonos, 1984, caja
1, exp. 2, f. 2.
35

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y abasto de artículos derivados que satisficieran el hambre de
la población, aunque no se veía un esfuerzo real por nutrir
a la misma porque no estaban fabricados para ese fin, sino
para crear condiciones en las que el Estado podía respaldar
sus mínimas acciones para revertir la emergencia alimentaria.
Como se argumenta más adelante, hubo grandes campañas de
promoción a favor de una idea de alimentación mexicana ideal
que no correspondía con la oferta de alimentos “prioritarios”,
en su mayoría industrializados, a la que tenían acceso las
personas.
La fase de comercialización estuvo orientada a crear una
política comercial que incorporara el acopio y abasto oportuno
de productos de primera necesidad –o prioritarios– a precios
accesibles, principalmente, en el mercado nacional, cuya finalidad
sería reducir las importaciones de alimentos. Estos esfuerzos
se realizarían a través del sistema conasupo, encargado de la
compra, venta e importación para satisfacer el mercado interno
de productos como maíz, frijol, arroz, sorgo, trigo, leche en polvo
y azúcar (véase tabla 4). Del mismo modo, se hizo esencial la
participación de diconsa porque una de las medidas principales
fue la instalación o expansión de tiendas conasupo en ciudades y
comunidades rurales. Estos locales fueron centros comerciales en
donde se ofertaban productos a bajo costo, y que tenían garantía
de cumplir con los requerimientos nutritivos.36
36

Periódico El Universal, México, DF, 13 de noviembre de 1984; Periódi-

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Es importante destacar que uno de los impactos que tuvo
esta medida fue que poco a poco propició una organización y
participación de las comunidades rurales en el acopio de productos
básicos y la distribución de recursos. Se crearon consejos de
supervisión y comités rurales de abasto que, si bien estaban en
clara relación con el gobierno, las comunidades aprovecharon
con el tiempo para diseñar sus propias estrategias de organización
representativa, mismas que escalaron más allá de la cuestión
alimentaria y hasta reivindicaron demandas relacionadas a la
economía y la administración pública en su lugar de origen.
Esta red de tiendas y sus lineamientos de operación dentro de
las localidades lograron que los comités rurales se convirtieran
en organismos representativos que promovían la participación
popular en la aplicación de subsidios a la comercialización de
productos, así como en la política agrícola para la producción
de tales alimentos. En este sentido, el programa dedicado al
abasto sólo fue funcional en aquellas regiones donde campesinos
e indígenas consiguieron movilizarse de manera autónoma para
lograr una equitativa distribución de los recursos porque les
permitió aumentar su poder de negociación frente al Estado,
mediante la aparición de nuevo actores sociales como los
representantes rurales y los encargados de las tiendas que se
responsabilizaron de hablar por los habitantes.
co Excélsior, México, DF, 2 de agosto de 1985; Periódico El Sol de México,
México, DF, 16 de julio de 1987; AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre
de 1983, caja 1, exp. 3, s/f tablas de anexo.
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Tabla 4. Metas de la comercialización de productos
agropecuarios por la conasupo y Azúcar S. A.
(miles de toneladas)
1983
Producto

1988

Compras
Nacionales

Importadas

Oleaginosas

298

1 750

Frijol

Ventas

Compras

Ventas

Nacionales

Importadas

3 096

235

2 588

258

539

320

Arroz

60

128

120

10

135

Sorgo

1 122

3 810

4 705

2 280

4 863

6 005

Maíz

1 900

3 900

5 415

6 900

Trigo

1 000

700

2 200

1 650

115

165

90.5

90.6

Leche en
polvo
Otros productos
Azúcar

60

70

2 793
320

6 900
900

2 550

258

248

84

85.8

3 200

Fuente: AGN, SPP, PRONAL, Plan General, octubre de 1983,
caja 1, exp. 3, f. 68.

En la fase de consumo y nutrición los esfuerzos del pronal
intentaron ser mayores. Se lanzaron varias acciones que buscaron
sentar las bases para una educación en nutrición. De esta forma,
se realizaron capacitaciones y cursos en nutrición a profesionales
de la salud, y se llevaron a cabo campañas masivas sobre
nutrición.37 Por ejemplo, desde la recién renombrada Secretaría
37

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, s/f

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de Salud (antes de Salubridad y Asistencia), se estableció una
red promotora y educadora en salud que se desplegó por muchas
comunidades rurales, cuyo fin fue capacitar personal que conociera
las técnicas y contenidos básicos de educación para la salud y
alimentación que se encargara de servir como un mediador entre
las dependencias que aplicaban programas relacionados a alguna
fase de la cadena alimentaria, y los habitantes de comunidades y
colonias urbanas.38
De igual manera, se editó el Manual de Educación
en Nutrición para Educadoras, a través de la Secretaría de
Educación Pública (sep), dirigido al personal de los Centros
de Desarrollo Infantil y los jardines de niños en donde se
proporcionaba la información necesaria en materia de nutrición
y alimentación para que la transmitieran a los niños que tenían
a su cargo, con el objetivo de que aprendieran a aplicarla en sus
actividades diarias y adquirieran hábitos de higiene correctos.
El temario de dicho manual abarcaba los conceptos básicos
como energía, nutrimentos, grupos de alimentos y las etapas del
proceso de nutrición; también hablaba sobre la alimentación de
acuerdo a las diferentes etapas de la vida, la higiene y la salud
bucal.39
tablas de anexo.
38
AGN, Secretaría de Salud, PRONAL, Programa General de Capacitación
en Educación para la Salud y Alimentación al Gobierno Federal, 1983, caja 1,
exp. 6, ff. 1-2.
39
AGN, UCP, SEP, Manual de Educación en Nutrición para Educadoras,
1983, caja 1, exp. 13, ff. 1-4.
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�Del surco a la mesa

En este mismo tenor, se publicó el Manual sobre
Alimentación, Nutrición e Higiene de los Alimentos que con el uso
de dibujos e ilustraciones, acompañados de oraciones sencillas,
intentó promocionar entre la población ideas en torno a la
situación nutricional del país, los impactos negativos de una dieta
inadecuada, la correcta combinación de alimentos y las ventajas
de los hábitos saludables en la salud.40 Asimismo, en escuelas
públicas se distribuyó el folleto titulado Nutrición y desarrollo.
Manual de conceptos básicos sobre nutrición y alimentación, en
el que se presentaban párrafos con información precisa sobre el
tema y se incluían ilustraciones sobre los procesos enunciados, así
como recetas que buscaban ser “una alternativa para la correcta y
buena alimentación de la población.”41
Hubo otros impresos como el manual Cómo hacer mejor,
editado por la conasupo y la sep, destinado a la promoción de
conocimientos prácticos sobre agricultura e industrias caseras; la
serie de Calendarios conasupo, un cuadernillo en el que se daban
consejos para la siembra y cosecha de diferentes alimentos, recetas
para aprovechar los sobrantes y los productos de la temporada,
al mismo tiempo que incluía pasajes de la historia nacional a
manera de efemérides; el panfleto de Economía popular, con
información sobre preparación de alimentos de manera sencilla
AGN, UCP, SEP, Manual sobre Alimentación, Nutrición e Higiene de los
Alimentos, 1983, caja 1, exp. 11, ff. 1-11.
41
AGN, UCP, SEP, Nutrición y desarrollo. Manual de conceptos básicos
sobre nutrición y alimentación, 1984, caja 1, exp. 12, ff. 1-5.
40

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y barata; y el folleto 12 años de trabajo al servicio de México
(1975-1985). Industrias conasupo, en el que se explicaba la
labor de la paraestatal en la alimentación mexicana, así como su
importancia en la economía nacional. Todos estos impresos se
distribuían de manera gratuita en comunidades rurales y urbanas
a través de la red de tiendas conasupo y Conasúper, siendo parte
de las actividades que el pronal impulsaba en la fase de consumo.
En este punto es importante también destacar que la
conasupo, junto con la Secretaría de Salud, la sep, la Secretaría de
Agricultura y Recursos Hidráulicos (sarh) y el Instituto Nacional
del Consumidor, realizaron algunos cortometrajes y programas
de radio con contenido especial sobre conceptos de buena
alimentación, nutrición y salud. Así, se impulsaron las unidades
audiovisuales para la información y capacitación campesina que
promovió el proyecto La importancia de la alimentación familiar,
perteneciente a la sarh. Como parte de sus actividades, se les
invitaba a los campesinos a reunirse ya fuera en las casas ejidales
o en las ayuntamientos donde se proyectaban cortometrajes sobre
la importancia de la nutrición y los correctos hábitos alimentarios;
por ejemplo, en el registro sobre el caso del valle de Atoyac,
Veracruz, se menciona que a los asistentes se les entregaba un
cuadernillo en donde se resumían los puntos importantes de lo
expuesto en sentencias como “para crecer y realizar diversas
actividades necesitamos determinados nutrientes que se hallan
en ciertos alimentos” y “para alimentarnos, los seres vivos
necesitamos de los nutrientes que se encuentran en los alimentos
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y nos sirven para poder vivir y desarrollarnos adecuadamente”;
tales oraciones eran acompañadas por dibujos para ilustrar la
lección.42 La finalidad era que estas reuniones se convirtieran en
un tipo de clases en donde los campesinos se verían capacitados
no sólo en cuestiones agrícolas, sino en higiene y nutrición
que estaban relacionadas, de manera estrecha, con su actividad
productiva en el campo.
Otro esfuerzo en esta fase del pronal fue la campaña
Orientación en Alimentación y Nutrición, diseñada por el Instituto
Nacional del Consumidor, que se difundió a través de la radio. El
objetivo era dar a conocer información importante sobre el tema
de manera breve y que contribuyera al aprendizaje de la población.
En apenas treinta segundos se daban mensajes como los siguientes:
¿Sabía que para estar sano es necesario incluir en su alimentación:
vitaminas y minerales, carbohidratos y grasas y proteínas? Una
de las fuentes naturales de vitaminas y minerales son las frutas
y verduras. Además de su delicioso sabor contienen fibra y
agua. Siempre podrá encontrar frutas y verduras baratas porque
México cuenta con una extraordinaria variedad.
¡Qué sabrosas son las enfrijoladas con su queso y su cebollita!
¡O los tlacoyos de haba o garbanzo con su salsa picosita! ¿O
qué tal unas lentejas en adobo? La gran variedad de platillos
con frijol, haba, lenteja y garbanzo, además de sabrosos, son
una fuente muy importante de proteínas ¿usted gusta? 43
AGN, UCP, Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Unidades
audiovisuales para la información y capacitación campesina, La importancia
de la alimentación familiar, 1984, caja 1, exp. 16, ff. 1-6.
43
AGN, UCP, Instituto Nacional del Consumidor, Orientación en Alimenta42

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El sentido del discurso que contienen estos documentos
audiovisuales y radiofónicos es aleccionador, ya que se buscaba
enseñar a la población a comer de manera higiénica y correcta
al tratar el tema de la alimentación en casa, la escuela y la calle.
Proyectaron historias ficticias en donde se recurría a personajes
ideales como la madre, los niños, el campesino y el médico
para ilustrar cómo debía alimentarse la población. La idea que
el gobierno inculcó sobre una buena alimentación, desde la
producción hasta el consumo, estuvo relacionada con el equilibrio
en la ingesta de todos los tipos de alimentos. Estas producciones
fueron instrumentos que buscaron incidir en una necesidad básica
como lo es alimentarse para establecer representaciones sobre lo
que era correcto comer y cómo preparar y combinar los alimentos
para legitimar la idea de que la población tenía que estar sana y
nutrida para contribuir al desarrollo del país, sobre todo en esos
momentos de crisis.44
La propaganda de la conasupo fue habitual y, dentro de las
acciones promovidas por el pronal, reiteró su papel importante
como distribuidora de alimentos básicos a precios bajos en un
momento de crisis económica. Se promocionaban programas
que subsidiaban el consumo, por ejemplo, los tortibonos, que
ción y Nutrición, caja 1, exp. 18, ff. 1-10.
44
Para conocer con profundidad cómo se diseñaron y se difundieron estas
campañas audiovisuales en torno a la higiene, nutrición y alimentación con
un sentido aleccionador véase Pedroza Ortega, Mejor comida para todos. La
alimentación mexicana en campañas de higiene, nutrición y promocionales de
la CONASUPO (1960-1988) [Tesis de Doctorado], 347–414.
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�Del surco a la mesa

fueron vales con los que se podía comprar tortillas subsidiadas
en tiendas rurales de la conasupo, los Conasúper o en tortillerías
que estaban inscritas al programa por medio de diconsa.45
Igualmente, se pusieron en marcha otros programas como Abasto
popular, operado en las ciudades, en el cual se buscó la protección,
mediante precios de garantía y subsidios, del paquete súper
básico de productos para el consumo de familias de bajo ingreso,
que incluía harina de maíz, harina de trigo, frijol, arroz, aceite,
azúcar, lenteja, leche, sal, galletas, chiles enlatados, pasta para
sopa, tortilla, pan, pollo, huevo, sardina y atún enlatado, pescado
congelado y carne (nutrida, vísceras y salchichonería). Estos
alimentos se vendían a precio preferencial y estaban disponibles,
según el producto, en establecimientos pertenecientes al sistema
diconsa (dicomesa) y en las tiendas del Instituto de Seguridad y
Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (issste).46
Aunado a estas acciones, se incluyó también el tema
de alimentación y nutrición en los libros de texto gratuitos. Se
proporcionaron cursos de educación nutricional a la población,
especialmente en comunidades rurales y en las periferias urbanas.
Otro de los proyectos a favor de la nutrición, por ejemplo, fue
el intento por consolidar el programa de desayunos escolares,
en coordinación con la sep y el Desarrollo Integral de la Familia
AGN, UCP, SECOFI, Programa Maíz-Tortilla. Sistema de bonos, 1984,
caja 1, exp. 2, ff. 1-3.
46
AGN, UCP, DICONSA, Acciones básicas del programa Abasto popular,
1984, caja 1, exp. 5, ff. 1-4
45

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(dif), en diversas escuelas de la ciudad de México y comunidades
rurales, aunque tuvo un impacto modesto. Aunado a ello, se le
dio apoyo al programa de promoción de los productos Alianza,
alimentos enriquecidos y a bajo costo que eran comercializados
en las tiendas conasupo.47 Así, bajo títulos como Del surco a la
mesa, las campañas y actividades por la alimentación, consumo
y nutrición que promovió el pronal, fueron parte importante
en el ejercicio de fomentar la idea de una buena alimentación,
sustentada en la producción nacional y el conocimiento pleno de
las bondades de los alimentos nutritivos.
La subdivisión de las acciones del programa en estas
cuatro fases se hizo para facilitar la formulación de una política
alimentaria integrada, argumento que se respaldó al señalarse que
otros proyectos en materia alimentaria fueron restringidos justo por
la falta de coordinación entre las dependencias gubernamentales y
las agencias paraestatales involucradas en la cadena alimentaria,
una clara crítica hacia el sam.48 Era aquí donde la Comisión
Nacional de Alimentación (cnal) proporcionaba un espacio
intersectorial entre las secretarías para el desarrollo de la política,
y se dedicaba a coordinar las actividades que debían desempeñar
las distintas agencias, fijaba prioridades con base en los objetivos
del programa; hacía recomendaciones sobre el presupuesto
destinado, y evaluaba el progreso de los subprogramas.49
47
48
49

Periódico El Sol de México, México, DF, 29 de abril de 1987.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 25.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 119.

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Con estos objetivos y marco operativo, el pronal se
perfilaba como el proyecto que continuaría y ampliaría la tarea
que el sam había dejado inacabada, inclusive con la novedad y
vanguardia de introducir el derecho a la alimentación como parte
inherente de la nueva política alimentaria mexicana. El destino
de este programa fue muy distinto al que esperaba la población
y la prensa en general, aunque el gobierno parece que tenía
claro, desde su diseño, hasta qué punto estaba dispuesto a ceder
y aplicar de manera efectiva el proyecto.50 ¿Cuáles fueron los
obstáculos que llevaron al pronal a convertirse en un programa
demagógico, y no en una verdadera política alimentaria? La razón
principal se encuentra en la crisis económica que estaba pasando
México y en las medidas financieras que se ajustaron para hacerle
frente, pues esta situación no permitió seguir una congruencia
entre los objetivos generales del programa con la realidad. Las
expectativas fueron demasiadas y, a pesar del gran despliegue de
acciones, estrategias y actividades, el impacto del programa fue
muy limitado.
La contradicción política: ¿producir más o alimentarse mejor?
La restricción principal que tuvo el pronal provino del acuerdo
entre el gobierno mexicano y el Fondo Monetario Internacional
(fmi), firmado en 1982 y renovado en diciembre de 1983 con el
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
115.
50

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objetivo de continuar con las medidas deflacionarias.51 Dichas
disposiciones frente a la crisis constituyeron una parte del Programa Inmediato de Reordenación Económica (pire) que se presentó al asumir la presidencia De la Madrid. El objetivo del pire
fue convencer a la comunidad financiera mundial que México era
de confiar y que trabajaría de acuerdo a los lineamientos establecidos por el fmi.52
Las metas a corto plazo del pronal son congruentes con
los puntos del pire, uno de los cuales era la “protección y estímulo
a los programas de producción, importación y distribución
de alimentos básicos para la alimentación del pueblo.”53 No
obstante, en ese punto no se incluyó ninguna referencia a la
necesidad de garantizar la soberanía alimentaria o del derecho
a la alimentación. Además, las iniciativas que se tomaron
para estimular la inversión extranjera directa, no fueron nada
coherentes con la meta de fortalecer la autonomía alimentaria.
De este modo, los objetivos del pire entraban en conflicto con las
propuestas a largo plazo del pronal, puesto que los recortes en el
gasto público obstaculizaron la expansión del aparato productivo;
a la par que la depreciación de los salarios tuvo efectos negativos
en la nutrición de la población de bajo ingreso. Con ello puede
afirmarse que la política alimentaria de la época respondió a los
Periódico El Financiero, México, DF, 1 de diciembre de 1983.
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
116.
53
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 3.
51
52

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�Del surco a la mesa

objetivos limitados del pire, y no a los planes expansivos en la
base productiva, así como en la salud y nutrición de la población
que planteaba el pronal.
Es posible aseverar que las causas de la crisis
alimentaria de los ochenta se encontraron en la dependencia
externa de México, y en los múltiples errores en la política
alimentaria implementada por el Estado a partir de 1940.54 En
el plan general del pronal no aparecen estos factores, aunque
sí contemplaba medidas fundamentales que debían reducir la
dependencia en materia alimentaria. Este documento iniciaba
contextualizando el problema alimentario en México en el marco
internacional. Señalaba que la recesión mundial desembocó en
una reducción a gran escala del comercio exterior, llevando a
los países desarrollados a poner medidas proteccionistas, lo que
provocó una restricción del mercado para las exportaciones de
los países en desarrollo. En paralelo, estos países se volvieron
más dependientes de las naciones desarrolladas a través de la
importación de alimentos básicos, especialmente granos.55 Esta
situación significó una amenaza a la soberanía, pues se vulneraba
la base productiva del país. Se corría el riesgo de que se cerrara
en cualquier momento el libre acceso al mercado; los términos
Michael R. Redclift, “Development Policy Making in Mexico: The SAM”,
Working Paper, núm. 6 (1981): 1–12. El autor hace una crítica sobre este asunto para explicar los fallos en el programa del Sistema Alimentario Mexicano
(sam), y bien podría ocuparse su análisis para el pronal.
55
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
7-11.
54

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�Luis Pedroza

de intercambio podían ser desfavorables; y las naciones que
proporcionaban granos a México podían usarlos como arma
política para extraer concesiones a cambio de mantener la oferta
de los productos.56
El documento del pronal presentaba dos causas sobre el
problema de la dependencia externa de México, y su impacto en el
agravamiento de la crisis alimentaria. En primer lugar, señalaba el
incremento en las importaciones de granos, oleaginosas y lácteos.
Mientras que en la década de 1960, las importaciones de maíz y
frijol representaron sólo el uno por ciento de la producción nacional
de cada uno de ellos, para el bienio de 1981-1982 aumentaron a
un 19% y 31% de la oferta interna, respectivamente.57 En segundo
lugar, subrayaba que las agroindustrias transnacionales comenzaron
a ocupar un lugar más preponderante en la cadena alimentaria. Estas
compañías lograron un dominio sobre la preparación de alimentos
envasados, la manufactura de alimentos balanceados y la producción
de semillas mejoradas, lo cual tuvo un impacto importante en el
sector agrícola al desplazar las variedades indígenas de semillas y
animales por un producto agropecuario homogeneizado e híbrido.
Con ello se logró una mayor productividad del campo, sin embargo,
se trajo una dependencia en todos los insumos necesarios como
fertilizantes, riego, herbicidas e insecticidas para los cultivos; y
vacunas, suplementos alimenticios y forrajes para la ganadería,
56
57

AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 47.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 21.

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ya que tales recursos no eran manufacturados en el país. Además,
la industria alimentaria contribuyó a la distorsión del patrón de
consumo porque introdujo alimentos artificiales que carecían de
nutrientes.58
De este modo, el pronal reconocía que el Estado había
propiciado la dependencia externa del país al enfocar la política
agraria a la agricultura más capitalizada, basada en obras de riego,
el desarrollo de la investigación y la capacitación profesional,
y que el crédito favoreció a los distritos de riego y de cultivos
más rentables.59 El motivo de estas medidas fue el fomento
industrial. La función del sector agropecuario era proveer una
copiosa oferta de alimentos y materias primas para producir las
divisas necesarias para la importación de bienes de capital, liberar
mano de obra barata y conformar un mercado interno.60 Hasta
1965, hubo un equilibrio entre la producción agrícola interna y
la demanda nacional, además de producir un excedente suficiente
para generar divisas. No obstante, a partir de finales de la década
de los sesenta comenzó un efecto negativo en la producción de
granos básicos, que se vio agudizada por el estatismo de los precios
de garantía, el aumento de población y por las desigualdades en la
distribución del ingreso entre el campo y las ciudades.
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, ff.
17-20.
59
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 15.
También véase Cynthia Hewitt, La modernización de la agricultura mexicana,
1940-1970 (México, DF: Siglo XXI, 1988), 31–33.
60
AGN, SPP, PRONAL Plan General, octubre de 1983, caja 1, exp. 3, f. 16.
58

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�Luis Pedroza

Los objetivos y estrategias del pronal habían sido
diseñados para responder a esta situación nacional, que ya se había
agudizado para los años ochenta. Por esta razón, sus planes fueron
demasiado ambiciosos, lo que implicaba, con certeza, su difícil
alcance, pues las medidas adoptadas para hacer frente a la crisis
económica, no dejaron mucho espacio para las innovaciones del
programa. Existen diversas causas por las que el plan completo
del pronal no fue realizado cabalmente, sin embargo, la más
evidente fue la falta de intención del gobierno por cumplirlo.
Hubo una clara diferencia de lo que el gobierno buscó que le
vieran haciendo –formular una política de alimentación–, y lo que
realmente estuvo dispuesto a hacer –aumento de la producción
para sobrellevar la crisis y lograr un acceso equitativo a los
alimentos para la población–.
Las contradicciones políticas a las que se enfrentó el
pronal fueron múltiples. Una de ellas fue el gasto público. El
30% del gasto federal en la cadena alimentaria fue financiado por
préstamos del extranjero.61 Debido a que el gobierno se preocupó
más por solventar sus compromisos morosos de la deuda externa,
destinó muy pocos fondos para el fomento agropecuario, por lo
que la inversión pública directa en el sector primario se contrajo
rápidamente. Esta disposición fue una clara discordancia con
los lineamientos estratégicos del pronal, en donde se planteó el
Periódico El Financiero, México, DF, 7 de febrero de 1983. Véanse apuntes de estas cifras también en Heath, “Programa”, 123.
61

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fomento a cultivos básicos, y no a los productos de exportación
como sí sucedió. Los estados más marginados y con emergencia
alimentaria, no recibieron aumentos para la producción de básicos,
en cambio, aquellas entidades federativas con una productividad
mayor, sí fueron gratificadas con un aumento en su presupuesto
agropecuario para obras de riego y compra de insumos.62
El crédito agrícola fue otro embate que sufrió el programa. De 1983 a 1986, más de la mitad de la financiación fue concedida por banrural, no obstante, según los líderes campesinos
de varias agrupaciones ejidales como la Confederación Nacional
Campesina (cnc), sólo la mitad de los 28 mil ejidos del país recibieron crédito de este banco.63 Esta situación se dio debido a
que las restricciones crediticias recayeron en los productores de
cultivos básicos, y sólo aquellos que habían sido constantes en
sus pagos de línea de crédito fueron considerados para nuevos
préstamos. Las malas cosechas por la sequía que hubo en 1982 y
1983 provocaron que se redujera un 30% el número de clientes
del banco, pues no pudieron hacer frente a sus compromisos crediticios. Asimismo, el banrural dio prioridad a los agricultores
de bajo riesgo, es decir, sólo a la agricultura más capitalizada,
decisión contraria a lo que se propuso en el pronal, de proporcionar más apoyo a las áreas de baja productividad como los disPeriódico Excélsior, México, DF, 25 de abril de 1983.
Periódico Excélsior, México, DF, 2 de febrero de 1983; 21 de marzo de
1987.
62
63

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�Luis Pedroza

tritos de temporal, tal como lo buscó hacer el sam.64 Esto significó
un recrudecimiento de la situación ya precaria de los productores
de cultivos básicos, quienes al no contar con los recursos e insumos necesarios para sembrar a gran escala con fines comerciales,
tuvieron que regresar a los cultivos de subsistencia. Por ello, la
emergencia alimentaria continuó en muchas zonas ejidales, pues
al no contar con los créditos necesarios que había sugerido el
programa, la productividad agrícola continuó reduciéndose y con
ella la salud de las comunidades rurales.
Los cambios en los precios de garantía también fueron
opuestos a los puntos del pronal, porque no lograron estimular de
forma importante la producción de granos básicos y el consumo
de alimentos nutritivos. Uno de los principales problemas que
suscitaron fue la tensión entre los agricultores y el gobierno por el
estatismo de los precios de garantía. Los productores demandaban
un aumento en la compra de sus cosechas; argumentaban que
la conasupo los marginaba al adquirir a precios más bajos
sus productos, mientras que importaba maíz por precios tres
veces mayores.65 Para limar las asperezas, el gobierno autorizó
un aumento de 105% en los precios para finales de 1983. Sin
embargo, el efecto de este incremento no se reflejó por la alta tasa
de inflación por la que atravesaba la economía nacional. Además,
los precios no aumentaron tanto para los cultivos básicos como
Periódico El Financiero, México, DF, 2 de noviembre de 1983.
Periódico El Universal, México, DF, 13 de noviembre de 1984; Periódico
El Día, México, DF, 19 de febrero de 1987.
64
65

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�Del surco a la mesa

sí lo hicieron para los forrajes y granos menos esenciales. Las
declaraciones del gobierno en 1983, sobre la no intervención
en el derecho de los campesinos de sembrar cualquier cultivo
que ofreciera mayor rentabilidad, demostraron su ambigüedad
respecto a cumplir con la meta de lograr la autosuficiencia
alimentaria en granos básicos. De forma indirecta, el Estado
privilegió la siembra de productos de exportación y no de maíz
y frijol, sentando una ambivalencia en la política alimentaria
que buscaba cumplir dos metas fundamentales: generar divisas
mediante la exportación agropecuaria y reducir la importación de
alimentos básicos a través del fomento de la producción nacional.
Metas que, como se ha corroborado, están en conflicto desde el
planteamiento del programa.
En relación con los subsidios al consumo, los aumentos
en los precios de garantía tuvieron un efecto negativo sobre éstos.
No se elevaron en la misma proporción, ya que si se ampliaba
el subsidio al consumo iba a flaquear la inversión federal en el
campo, algo que era indispensable para impulsar el desarrollo
rural. A partir de 1984, hubo encarecimiento en los precios de
la leche, huevos, arroz, pan y tortillas, con lo cual subió el costo
total de la canasta básica, resultando imposible satisfacerla por las
capas más pobres debido a la depreciación del salario mínimo.66
Las dislocaciones entre los precios y los subsidios causaron
una fuerte alteración en la constitución de la canasta básica; la
66

Periódico Excélsior, México, DF, 22 de octubre de 1983.

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carne de res, por ejemplo, quedó excluida por su alto costo,67 a
pesar de que se le consideraba dentro del paquete súper básico
de consumo popular. Esta falta de proteínas debía solventarse
con otros productos que aportaran esos nutrientes, sin embargo,
los productos vegetales y leguminosas que podían ofrecer una
opción viable tampoco eran accesibles; por su escasez, que los
hacía caros, sólo podían conseguirse enlatados y procesados a
través de los artículos Alianza, o los que llegaba a comercializar
la conasupo a través de su red de tiendas rurales y urbanas.
Desde la década de 1960, el patrón alimentario mexicano había
dado prioridad a la carne como la base proteica de la dieta, y
con su encarecimiento y exclusión, sólo había dejado un vacío de
nutrientes que sería difícil llenar al no contar con otras alternativas
abundantes y de bajo costo. La crisis alimentaria continuaba a
pesar de los esfuerzos expuestos por el pronal.
Por último, la presencia de la inversión extranjera en la
industria alimentaria también significó una contradicción con
varios lineamientos del pronal. En 1984, el capital extranjero
tenía una presencia del 90% en la producción de alimentos
procesados y un 80% en los balanceados.68 La perspectiva
de aumentar las exportaciones de bienes manufacturados y
la baja histórica de la inversión extranjera, consecuencia de
la nacionalización de la banca a finales del sexenio de José
67
68

Periódico El Financiero, México, DF, 23 de febrero de 1984.
Periódico El Financiero, México, DF, 13 de enero de 1984.

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�Del surco a la mesa

López Portillo, fueron las razones principales para que el
gobierno facilitara la entrada de capital foráneo, y liberara las
restricciones de su inversión en ciertos sectores productivos “no
estratégicos”.69 La industria de alimentos fue una de estas ramas
en las que se permitió la financiación externa, oponiéndose a uno
de los objetivos primordiales del pronal, “procurar la soberanía
alimentaria”, mediante la ampliación de la inversión estatal en la
industria alimentaria. El gobierno se limitó al control de precios,
especialmente de alimentos procesados. Los manufactureros
nacionales se vieron afectados por la caída en la demanda
al reducirse los subsidios al consumo y elevarse los costos de
producción, palideciendo frente a las grandes agroindustrias
alimentarias transnacionales, que contaban con una capacidad de
financiamiento mayor y potencial para crear mercado a través del
uso de la publicidad. La presencia de las transnacionales en la
industria alimentaria provocó, a la larga, una dependencia mayor
en las importaciones de insumos y tecnologías; la desaparición de
pequeñas y medianas empresas nacionales, y lo más importante,
su consolidación en el control sobre la producción primaria,
mediante la integración vertical de la cadena alimentaria y por
su influencia en los patrones de consumo, diseñando campañas
publicitarias cada vez más fuertes y masivas para difundir sus
productos.
Heath, “El Programa Nacional de Alimentación y la crisis de alimentos”,
129.
69

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�Luis Pedroza

Es innegable que tales procesos jugaron un papel
importante en la agudización de la crisis alimentaria y en el poco
impacto del pronal, ya que las medidas efectivas sólo alentaron la
expansión productiva en áreas de la agricultura para exportación,
en la ganadería, y ocasionaron la reducción de las áreas de cultivo
de granos dedicados a la alimentación básica, mientras que sí se
permitió el crecimiento de la producción de granos usados como
forrajes. El desplazamiento de los alimentos básicos para consumo
humano fue inevitable frente a la acentuación de la producción
de alimentos caros y no indispensables, que poco hicieron por
subsanar la salud y nutrición de los consumidores. El fracaso del
pronal, se volvió un referente más de los fallos de las políticas
públicas del desgastado Estado de bienestar que cada vez se
debilitaba frente a los nuevos rumbos neoliberales. El pronal
también es muestra de la retórica usada por el Estado sobre su
lucha a favor de la soberanía alimentaria, así como por el derecho
a una alimentación saludable y nutritiva de los mexicanos.
Consideraciones finales
La crisis alimentaria de la década de 1980, que había dado inicio
desde décadas anteriores, dejó claro que el aparato productivo
mexicano era totalmente ineficiente, y que necesitaba una
reestructuración radical para comenzar a mejorar la eficiencia de
toda la cadena alimentaria. A pesar de que los planteamientos del
pronal no fueron cabalmente cumplidos, su falló sentó las bases
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�Del surco a la mesa

para posteriores discusiones en torno a la necesidad de buscar
la soberanía y autonomía alimentaria del país, como principal
tarea de los próximos gobiernos. Su cercanía con el Sistema
Alimentario Mexicano (sam), en tanto política pública que
fracasó por obstáculos políticos, hizo del pronal un ejemplo de
los últimos intentos por subsanar la alimentación mexicana desde
todas las fases de la cadena alimentaria. A través de campañas a
favor de las nuevas ideas de alimentación saludable, nutrición
y soberanía alimentaria, el programa se esforzó en inculcar
a la población estas nociones como parte de una educación en
alimentación, que debía internalizarse para corregir hábitos y
formar una consciencia alimentaria que guiara nuevas dietas y
maneras de alimentarse.
La situación fue muy distinta a lo esperado; el pronal,
como toda política sexenal, desapareció con el fin de la
administración de Miguel de la Madrid. Aunque hubo otros
programas que se dedicaron a continuar la labor de solucionar la
crisis alimentaria en el campo, no desplegaron grandes planes que
incidieran en todas las fases de la cadena alimentaria, sino que
se limitaron al consumo, mientras que la producción de cultivos
básicos quedó supeditada a las nuevas directrices de la economía
neoliberal.
El panorama de la alimentación mexicana a fines del siglo
xx era bastante lúgubre, y hasta ahora no se puede afirmar que
haya acabado la emergencia alimentaria en el campo, ni en las
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�Luis Pedroza

ciudades. Con la desaparición del sistema conasupo en la década
de 1990, y con la apertura de la economía, se eliminaron las últimas
barreras de protección tanto para el productor de básicos, como
para la población que dependía de los subsidios gubernamentales.
Aún queda mucho por estudiar sobre los desatinos políticos y
programáticos en torno al problema alimentario en México, lo
cual debería ayudar para comprender los derroteros actuales de la
alimentación mexicana.
Referencias
Archivo
Archivo General de la Nación
Hemeroteca Nacional de México
Hemerográficas
El Día
El Financiero
El Heraldo de México
El Sol de México
El Universal
Excélsior
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Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 25-82
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82

�Condiciones medioambientales en el Partido de Zacatecas para la producción agrícola y ganadera de las haciendas porfirianas
Environmental conditions in the Partido de Zacatecas for the
agricultural and livestock production of the Porfirian haciendas
Margil de Jesús Canizales Romo
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México

orcid.org/ 0000-0002-1222-8040
Recibido: 23 de noviembre de 2022
Aceptado: 4 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: Las condiciones medioambientales del Partido de Zacatecas, no
obstante las sierras que lo componen con ricas vetas minerales reactivadas
durante el siglo XIX, permitieron el establecimiento y explotación de
importantes haciendas agrícolas y ganaderas que abastecieron, por la
cercanía, las necesidades de alimentos e insumos para la población de la
ciudad de Zacatecas y centros mineros y municipalidades aledaños a ésta.
La actividad minera en el siglo XIX, alentó otras actividades económicas
como la ganadería y la agricultura, propiciando la consolidación de
haciendas y ranchos relativamente productivos ante las necesidades de
abasto en centros urbanos y mineros.
Palabras clave: Medioambiente, haciendas, agricultura, ganadería,
mercado
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 83-118
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

83

�Condiciones medioambientales

Abstract: The environmental conditions of the Partido de Zacatecas,
despite the mountain ranges that make it up of rich mineral veins
reactivated during the 19th century, allowed the establishment and
exploitation of important agricultural and livestock ranches that
supplied, due to their proximity, the food needs and inputs for the
population of the city of Zacatecas and neighboring mining centers and
municipalities. Mining activity in the 19th century encouraged other
economic activities such as livestock and agriculture, promoting the
consolidation of relatively productive haciendas and ranches given the
supply needs in urban and mining centers.
Keywords: Environment, estates, farming, animal husbandry, market

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-75

84

�Margil Canizales

Introducción
Uno de los debates importantes respecto de la gran propiedad en
México es la vigencia de ideas preestablecidas desde tiempos de
la Revolución Mexicana, y con fundamentos teórico-políticos,
acerca de la concentración de la tierra en pocos hacendados
que se generalizaban como absentistas y desinteresados por la
productividad de sus fincas. En consecuencia, se cuestionaba
también la productividad agropecuaria de las haciendas y ranchos,
y si realmente constituyeron un negocio rentable.
El objetivo central del presente artículo es analizar cómo
las condiciones geográficas y climáticas del partido de Zacatecas
permitieron la producción agropecuaria, aunada a las necesidades
de abasto de alimentación que, como centro minero de no poca
importancia, requería la ciudad de Zacatecas, además de las
minas que fueron reactivadas en municipalidades aledañas como
Guadalupe, Morelos, Veta Grande y Pánuco; todos cercanos
a la ciudad capital del estado. De manera paralela se plantea
que la concentración de la propiedad y la consolidación de las
haciendas en el partido de la capital, coadyuvaron a constituirse
en verdaderos complejos económicos de producción.
En cuanto al espacio temporal, nos es significativo el
Porfiriato (1874-1910) por varias razones. La ciudad Zacatecas,
como importante centro minero, alentó la economía regional
durante todo el período novohispano, mientras que en el siglo
XIX, la minería retomó su auge debido a la inversión extranjera
impulsando igualmente otras actividades económicas como la
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agricultura y la ganadería. De este modo, el estudio enfocado a las
haciendas y ranchos en el distrito de Zacatecas permite analizar
el comportamiento de las fincas cercanas a los grandes centros de
consumo y en una situación económica aparentemente favorable.
El Porfiriato es una época caracterizada por la introducción
de innovaciones tecnológicas, de nuevas vías de comunicación
como el ferrocarril y de capital destinado al campo mexicano. El
México porfiriano fue eminentemente rural, puesto que el país estaba
compuesto por ciudades, villas, pueblos, congregaciones, haciendas,
ranchos, rancherías y cuadrillas, donde la gente del campo formaba
el 81 por ciento de la población total hacia 1900.1 De esta manera,
es necesario el estudio de las haciendas y ranchos para conocer el
devenir de las sociedades rurales, pues esta institución constituyó
un universo político, económico, social y cultural desde el período
novohispano hasta después de la Revolución iniciada en 1910.
En el estado de Zacatecas, la élite política estaba
relacionada de manera directa con las grandes fincas y los grandes
complejos productivos agrícolas, ganaderos y agroindustriales.
En esta entidad es posible identificar pocas familias que durante
el siglo XIX afianzaron sus propiedades gracias a diversos
factores: a) la desamortización de bienes de la iglesia, b) las
leyes de colonización, c) la puesta en marcha de las compañías
deslindadoras, y d) una política económica que impulsó la
economía agrícola de las grandes haciendas.
François-Xavier Guerra, México. Del antiguo régimen a la revolución, t. I
(México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1988), 51.
1

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La presente investigación parte del supuesto de que no todas
las haciendas y los ranchos del centro norte del estado de Zacatecas
-en este caso los cercanos a la capital- eran autosuficientes en su
producción, en el sentido de que la producción agropecuaria se
consumía solo al interior de las fincas, sino que además producían
para un mercado local, incluso regional. De esta manera, las
haciendas y ranchos en cuestión se consolidaron debido a las
necesidades de abasto que establecieron la propia ciudad de
Zacatecas y los importantes centros mineros circundantes, desde
el periodo novohispano. Sin embargo, con el mejoramiento de
las comunicaciones, específicamente de las vías ferroviarias, el
mercado de productos agrícolas y ganaderos se expandió a zonas
más lejanas. En este sentido, será importante conocer, en primer
lugar, las características geográficas, climáticas y la potencial
productividad de las haciendas y los ranchos.
Como agente histórico y no sólo como telón de fondo,
en este artículo se abordará el espacio geográfico a analizar (el
partido de la capital) caracterizando las condiciones geográficas y
climáticas, así como la conformación de haciendas en torno a la
ciudad de Zacatecas y los principales centros mineros aledaños. Este
reconocimiento de terreno nos permitirá identificar y caracterizar
las diferentes zonas de producción, así como los distintos tipos
de especialización de las haciendas y los ranchos a estudiar. Se
pretende identificar las características geográficas y climáticas
del espacio a estudiar con el propósito de diferenciar los tipos de
terreno existentes en el partido, y las vocaciones productivas de los
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mismos. En el contexto de la productividad agrícola, ganadera y
agroindustrial, es importante conocer la potencialidad que tenían
las haciendas y ranchos en cuestión, dependiendo de los recursos
naturales a su alcance y de su ubicación estratégica, con respecto a
las vías de comunicación. En este sentido, se tratará de reconstruir
no sólo las condiciones naturales, sino la ubicación de las haciendas
más importantes, las principales vías de comunicación, y los
recursos hídricos, como presas, estanque y arroyos, así como otros
tipos de infraestructura agrícola.
Se recurrió a la consulta de diversas Cartas Topográficas,
diccionarios topográficos y obras contemporáneas al periodo de
estudio. En especial, se debe mencionar un documento encontrado
en el Archivo de la Casa de la Suprema Corte de Justicia en Zacatecas
sobre el apeo y deslinde del partido de Zacatecas, hacia 1886. Se
trata de un documento primordial para la investigación que consta
de 154 fojas, donde se ubica y delimita de manera detallada, cada
hacienda y algunos pueblos y ranchos existentes en este partido.2
Pero, ¿por qué es tan importante el espacio geográfico para la
historia? Daremos algunas consideraciones generales. Para Lucien
Febvre, el espacio es visto como un conjunto de posibilidades que
las sociedades utilizan, pero sin estar determinadas por ellas. En
palabras del autor, el problema geográfico mayor es utilizar estas
posibilidades.3 Por su parte, Fernand Braudel, en su libro El
Archivo de la Casa de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Zacatecas
(en adelante ACSCJN,Z) Fondo Civil, año 1886-1887, caja 5. Exp. No 1. 154 ff.
3
Citado en Alejandro Tortolero Villaseñor, “La hacienda mexicana: nuevos
problemas, métodos y fuentes”, Iztapalapa 12, núm. 36 (1995): 145–66.
2

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mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II,
menciona que detrás de toda historia humana existe otro actor “tan
poderoso y decisivo a veces en sus intervenciones, como lo es el
medio ambiente geográfico”.4 De esta manera, el espacio geográfico
no solo es el telón de fondo de los acontecimientos históricos, sino
que se constituye como un agente histórico en la interacción con
la cultura del ser humano. Para nuestro caso particular, es muy
importante realizar el reconocimiento del terreno, puesto que se
pretende analizar cómo el espacio es utilizado y las medidas que se
emplearon para ejercer influencia sobre éste. En esta reconstrucción
se siguió el método propuesto por Alejandro Tortolero, quien señala
que la cartografía antigua y moderna juega un papel preponderante
en la investigación histórica, donde la sobreposición de varias cartas
topográficas, así como la lectura e interpretación de las mismas,
revelan datos por demás interesantes.5
Descripción geográfica del partido de Zacatecas
El enfrentamiento entre los conquistadores y los nómadas se extendió
entre los siglos XVI y principios del XVII, guerra que dio exterminio
a los grupos indígenas, ya fuera en el campo de guerra o bien después
de ser esclavizados. A partir de la llegada de Juan de Tolosa en
Fernand Braudel, El Mediterraneo y el mundo mediterraneo en la época
de Felipe II (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 1987), 27–39.
5
Mediante este método el historiador pudo reconstruir las condiciones geográficas y la estructura agraria de la región de Chalco, Estado de México hacia
1900. Alejandro Tortolero Villaseñor, “Haciendas y espacio: algunas reflexiones
y un método para la reconstrucción del territorio de las explotaciones”, Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades 12, núm. 26 (1992): 77–91.
4

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septiembre de 1546 y al comenzar a explorar las minas, la ciudad
de Zacatecas planteó serios problemas, como el abastecimiento de
productos alimenticios y artículos utilizados en la minería (pieles y
sebo principalmente), así como la comunicación y continuidad entre
la ciudad minera y las áreas ya consolidadas de colonización.6
Dentro del actual estado de Zacatecas existen tres zonas
geográficas bien diferenciadas, que de acuerdo a sus características
topográficas y poblacionales tuvieron un desarrollo histórico
diferente: los cañones al sur del estado (entre Juchipila y Tlaltenango),
los valles (Valparaíso, Jerez, Fresnillo y Villanueva) y el altiplano,
un espacio transitorio entre las fértiles tierras del sur del estado y
las tierras áridas del Altiplano, zona en que se ubica el espacio a
estudiar. El Altiplano es la zona más extensa que comprende el
centro, norte y noroeste de lo que hoy es el estado de Zacatecas.
En esta parte del estado se ubicó el partido de la capital, donde
predomina un clima más seco, con escasa precipitación pluvial. Sus
llanuras, cerros y quebradas son semidesérticas donde se pueden
observar algunos matorrales, nopales y palmas de desierto. Aquí la
agricultura es más azarosa que en otras regiones del estado. Desde
la época prehispánica, los pocos pastizales permitían la existencia
de variadas especies de rumiantes silvestres como búfalos, cíbolos,
venados y carneros, que servían de alimento a los cazadoresrecolectores, nómadas llamados guachichiles y zacatecos, quienes
Philip W. Powell, La guerra chichimeca (México, DF: Fondo de Cultura
Económica, 1977), 21–25.

6

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compartían los territorios del este y norte del actual estado de
Zacatecas, y limitaban con los tepehuanes, cerca de Durango.7
Plano No. 1
División política del Estado de Zacatecas, 1889

Fuente: Historia de la cuestión agraria Mexicana: Estado de Zacatecas, México CEHAM/UAZ/Gobierno del Estado de Zacatecas, 1990, Vol. I p. 196
Armando Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de Zacatecas (1530-1910), t. I (Zacatecas: Juan Pablo Editores; Gobierno
del Estado de Zacatecas; Universidad Autónoma de Zacatecas, 1990), 21–23.
7

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En el Altiplano no existieron indios para encomendarlos y se
hacía más difícil el proceso de poblamiento. Los eslabones de la
cadena que fueron articulando los caminos hacia Zacatecas los
constituyeron los fuertes, mesones, ventas y presidios ubicados en
puntos estratégicos, así como mediante el otorgamiento de tierras
a indios aliados, originarios de culturas sedentarias, pero también
a mestizos y españoles.8 De esta manera se comenzó a delinear
una nueva y peculiar estructura agraria en la que aparecieron
los grandes propietarios de la tierra. El desarrollo de la minería
con su creciente necesidad de productos agropecuarios alentó la
ocupación ganadera, cobrando forma la gran propiedad.
Como es posible apreciar, el partido de Zacatecas estaba
situado en la región central del estado, ocupando un terreno por
demás accidentado, puesto que lo atravesaba la áspera, pero rica
Sierra de Zacatecas, que ocupaba la parte central del partido y que
se unía a la sierra de Palomas, dentro del partido de Villanueva, y
a la Sierra Fría que recorre la parte sur del partido.9 La sierra de
Zacatecas terminaba cerca del rancho de San Antonio (actualmente
San Antonio del Ciprés) al norte de la capital del estado, donde
comienza la región de los llanos, zona de pastizales áridos que
se prolonga hasta el partido de Fresnillo, incluso hasta Mazapil.
También la parte oriental del partido estaba ocupada por estas
llanuras, ricas en salinas. La parte occidental es montañosa. En el
Powell, La guerra chichimeca.
Carlos de Berghes, Descripción de la Serranía de Zacatecas (Zacatecas:
s/e, 1834), 2–6.
8
9

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lado sur del partido, cerca de las montañas de la sierra de Zacatecas,
nace el Río Juchipila que fertiliza una pequeña región del partido.10
Las llanuras del partido tienen una elevación media de
2,200 a 2,400 metros sobre el nivel del mar, donde se ubicaron la
hacienda del Maguey en el oeste de Zacatecas; Calera al noroeste;
y al sureste el Fuerte y Trancoso, así como San José de la Isla y
Guadalupe. La altura de la orografía que daba forma a la sierra
de Zacatecas y Sierra Fría varía entre 2,400 y 3,000 metros. En
algunos lugares de estas sierras abundaban las zonas arboladas y
los bosquecillos de coníferas, cupulíferas, cupresíneas y salicáceas
así como multitud de flores silvestres. En la parte de la sierra donde
existió riqueza de minerales la vegetación siempre fue muy pobre,
que en palabras de Antonio Luis Velasco, le daba a los cerros una
apariencia “triste y pelones, donde crece un zacate amarillo oscuro
que da a la sierra un aspecto sumamente feo.” Ante los ojos del
autor, la parte de los llanos presentaba un aspecto agradable solo en
épocas de siembras, sobre todo cuando las lluvias eran abundantes.11
Los terrenos del partido de Zacatecas los podemos dividir
en dos clases, los de los llanos y los de las montañas. En el primer
grupo se pueden diferenciar dos tipos: las llanuras o los bajíos
situados en las faldas de las serranías o de los cerros, como los
que se encuentran en las haciendas de La Candelaria, San Pedro,
Elías Amador, Noticias estadísticas de Zacatecas (Guadalupe: Tipología
de la Escuela de Artes y Oficios, 1892), 28.
11
Alfonso Luis Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana:
Estado de Zacatecas (México: Oficinas Tipográficas de la Secretaría de Fomento, 1894), 32–33.
10

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Tlacotes y parte de Trancoso, así como la municipalidad San José
de la Isla. Las tierras son, en términos científicos arcillo-silizosas
y arcillo-calcáreas, características que favorecen el cultivo de las
gramíneas, como la cebada y el trigo. En el segundo grupo se
encuentran llanuras más bajas que las anteriores cuyas tierras son
mucho más productivas, pues se caracterizan por ser arcillo-sílicocalcáreas, tierras bastante suaves y permeables, muy apropiadas
para el cultivo de leguminosas y gramíneas. Los lugares que
presentaban este tipo de tierras eran Calera, Cieneguilla,
Machines, el Maguey y parte de los bajíos de Trancoso,12 en
cuya hacienda se encuentra una laguna permanente y uno de los
sistemas de irrigación más importantes en el partido, la presa Ana
García, también conocida como el Pedernalillo o la Zacatecana.
La hacienda zacatecana, principalmente ganadera, es
difícil de caracterizar como pequeña, pues se trata regularmente
de enormes propiedades que rebasaban las decenas de miles de
hectáreas. El caso extremo es la hacienda de Cedros, que contaba
con 754,912 hectáreas, y que comprendía partes de los estados de
Durango, Coahuila y Zacatecas. Sólo a tres haciendas pertenecía
el espacio que separaba a la capital zacatecana y a Saltillo, capital
del vecino estado de Coahuila.
Con el objetivo de identificar las haciendas y los ranchos en
cuestión se realizó el siguiente cuadro, donde se advierte que en la
José Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año (Guadalupe: Imp. Del Hospicio de Niños, 1889), 32–33.
12

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mayoría de los casos las dimensiones de las haciendas sobrepasaban
las jurisdicciones de las municipalidades, incluso los límites de los
partidos y en pocas ocasiones los del estado. Se tomarán en cuenta
los lugares centrales desde donde se administraban las fincas para
determinar su ubicación en el partido y municipalidad.
Cuadro 1.
Pueblos, haciendas y ranchos en el partido de la capital
entre 1887 y 1890
Municipios

Pueblos

Haciendas

Ranchos

Cieneguilla
El Maguey
Pimienta

Águila, Arteagas, Calera, Cayetano, Cerrillo, Cieneguilla, Cieneguita, Conformidad, Escondida, Florida, Higueras, Huerta de Enciso,
Machines, Maravillas, Negros, Ojo
de Agua, Orito, Purísima, San Blas,
San Agustín, San Francisco, San
José de Chica, San Juan de Dios,
San Miguel, Varela y el Visitador.

Guadalupe
(Villa)

Trancoso
Bañuelos
Bernárdez

Guerreros, Lo de Vega, Mastranto, Palo, Colorado, Pedernalillo,
Pescado, Puerto de Tapias, Puerto
de la Cerda, San Jerónimo, Santa
Mónica, San Ramón, La Zacatecana
y Zóquite.

Vetagrande
(Pueblo)

Guadalupito

Barreras, Cata de Juanes, San Acacio, Valenciana y Vírgenes.

Sauceda (Hacienda minera, agrícola y
ganadera)

Sauceda,
Buenavista,
Casa Blanca y
Tacoaleche

Arzola, El Bordo, La Era y Lampotal.

Zacatecas
(ciudad)

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Municipios

Pueblos

Pánuco (Pueblo)

Haciendas
Muleros

Chupaderos
(pueblo)

Ranchos
Casa de Cerros, Gutiérrez, Laguna
Seca, Pozo de Gamboa, San Antonio y San Vicente
Hacienda Nueva y Las Pilas

Calera (Pueblo)

Bañuelos

Borrego, Chaviras, Estación de
Calera, Mares, Pichardo, Rosales,
Ruvalcaba y Santa Teresa

San Pedro
(hacienda
agrícola y
ganadera))

Presillas, San
Pedro y Rancho Nuevo

Congoja, Bonilla, El Chan, Encinillas, Huertas, La Virgen, Laurel,
Lecheras, Loreto, Mezcalito, Noria,
Piedra Gorda, Río de los Loeras,
San Miguel y Tierra Colorada.

Candelaria

Delgadillo, Macías, Mesón, Minillas, Muñoses Ojo de Agua, San
Fernando, Santa Gertrudis, Santa
Inés, San Miguel, Santa Rosa,
Tepetate y Victoria de Perales

San José de
la Isla (Pueblo)

Minillas y
Morelia

Fuente: ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, Caja 5, Exp. 17 de marzo de 1887, ff. 123-154. Alfonso Luis Velasco, Geografía y estadística de la
República Mexicana: Estado de Zacatecas, México, Oficina Tipográfica de la
Secretaría de Fomento, 1894, pp. 141-143.

Clima y vegetación
El partido en general se consideraba frío, pero saludable. En
las llanuras la temperatura media anual era de 14º centígrados,
mientras que en las cordilleras variaba entre los 13º y los 11º.
Las lluvias más abundantes, hacia 1894, se presentaban de junio
hasta principios de septiembre. El número de días lluviosos era
de 114, por término medio, y la cantidad de lluvia anual que caía
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en el estado de Zacatecas y en casi todo el partido en cuestión
era de 800 milímetros. La lluvia en el verano influía mucho en el
partido sobre las variaciones de la temperatura. Prácticamente en
todo el territorio del partido las heladas y granizadas eran muy
frecuentes.13
Según los testimonios contemporáneos al periodo de
estudio, la sierra de Zacatecas estaba cubierta por mezquites,
palmas y nopales, pero para 1834 ya se apreciaba una estéril
desnudez del paisaje; Carlos de Berghes apuntaba que sólo en
las cercanías de algunas viviendas, y sobre todo cerca de los ojos
de agua, se encontraba vegetación de este tipo, acompañada de
algunos sauces. El llano que confinaba al norte y poniente de
la serranía estaba cubierto por palmas, mientras que el resto de
los llanos era utilizado como agostadero con espesas nopaleras,
donde miles de cabezas de ganado pastaban todo el año. En toda
la sierra abundaba la biznaga de diferentes formas y especies.14
Nos encontramos con un terreno accidentado, donde
predominaron los espacios dedicados a la cría de ganado; sin
embargo, las pocas planicies al parecer eran bien utilizadas
para el cultivo de granos, especialmente maíz, trigo, cebada y
avena. En este sentido, ¿cuál sería la actividad principal de las
haciendas y ranchos? ¿Qué actividad operaba en función de la
otra? ¿Además de la agricultura y ganadería, qué otras ramas de
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 146–47.
14
Berghes, Descripción de la Serranía de Zacatecas, 4–5.
13

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la economía explotaban las haciendas y ranchos? ¿En qué medida
la producción de las fincas en cuestión satisfacía las necesidades
alimenticias, de transporte o tracción animal de una ciudad y de
los centros mineros que la circundaban? Son interrogantes que
trataremos de resolver a lo largo del artículo.
Este recorrido por el espacio geográfico del partido, su
clima y vegetación, constituye un primer acercamiento al objeto
de estudio que nos ayudará a reconocer las diferentes posibilidades
de explotación en la zona estudiada. La identificación de las
haciendas y los ranchos es muy importante para conocer el
universo de los actores a estudiar. Pero es importante advertir las
limitaciones y las bondades que el medio geográfico ofrece.
Producción agropecuaria en el partido de Zacatecas durante
el porfiriato
El partido de la capital originalmente estaba compuesto por los
municipios de Zacatecas, Guadalupe, San José de la Isla, Pánuco,
Sauceda y Vetagrande. Sin embargo, con el transcurso de los
años los poblados que después de la reforma eran considerados
como congregaciones o juntas municipales se transformaron en
municipios independientes.15 Durante el porfiriato, el partido de
Zacatecas comprendía dos municipalidades más: Chupaderos y
La Calera. Con estas características tenía una extensión de 3,623
Gerald McGowan, Geografías político-administrativo de la Reforma (México, DF: El Colegio Mexiquense; Instituto Nacional de Estadística, Geografía
e Informática, 1990), 118.

15

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kilómetros cuadrados16 y colindaba al norte con el partido de
Fresnillo, al oriente con el estado de San Luis Potosí y el partido
de Ojocaliente, al sur con el estado de Aguascalientes, al occidente
con el partido de Jerez y al suroeste con el de Villanueva.17
Resulta interesante el partido de la capital porque en su
interior comprende grandes haciendas como Trancoso, El Maguey
y Tacoaleche que oscilaron entre las 60 y 130 mil hectáreas,
que constituyeron un ejemplo representativo de los procesos de
concentración de la propiedad. Pero también se trata de fincas
que se dedicaron a las más variadas formas de explotación,
privilegiando la ganadería, la agricultura y en menor medida la
industria. Estas tres haciendas comprendieron gran parte de los
territorios municipales de Zacatecas, Guadalupe y Sauceda.
En la parte sur del partido, es decir las municipalidades
de San José de la Isla, y San Pedro Piedra Gorda, se ubicaron
terrenos que registraron, por lo menos desde 1868, una drástica
fragmentación, en la mayoría de los casos por cuestiones
hereditarias, pero también debido a la compraventa, lo que
contribuyó a que en esta zona del partido predominaran la pequeña
y mediana propiedad. Otro rasgo interesante lo encontramos en el
pueblo de San José de la Isla donde todavía a finales del siglo XIX
vivía un grupo de indígenas posesionarios del terreno denominado
Sierra Fría, que comprendía un perímetro aproximado de 22 mil
McGowan, 118.
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 141.
16
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hectáreas18 y que fue el motivo de expansión de haciendas vecinas
como San Pedro y el Maguey, gracias a la Ley de Terrenos baldíos
de 1891.
El pueblo de San José de la Isla era de los pocos, junto
con San Jerónimo, de la municipalidad Guadalupe, que poseían
fundo legal que, por lo tanto, tenía la categoría política de pueblo.
Colindaba por el norte con la municipalidad de Guadalupe, por
el este y sur con la municipalidad de San Pedro, por el sur con
el estado de Aguascalientes y por el oeste con Villanueva. Esta
región del partido está situada en un complejo de mesetas con
elevaciones considerables, y la atravesaban arroyos hondos
y barrancas. Por la abundancia de agua, los pastos eran muy
favorables a la cría de ganado. Según el documento de apeo y
deslinde de esta fracción del partido, los terrenos de Sierra Fría
que poseían los indígenas que vivían en San José de la Isla eran
muy fragosos, término que se aplica para los terrenos ásperos
y llenos de maleza. Los arroyos bajaban en cañadas la mayor
parte del año y tenían poco pero productivo terreno plano para
la agricultura. Las montañas de Sierra Fría estaban cubiertas
de árboles de varias especies como pino, cedro, encino y otras
maderas que los indígenas explotaban para la venta de leña y la
elaboración de carbón.19
ACCJSCJNZ; F: Civil, año 1886-87, Caja 5 Exp. 1 Apeo y deslinde del
partido de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, 17 de marzo de 1887.
19
ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, Caja 5, Exp. Apeo y deslinde
del partido de Zacatecas, Zacatecas, Zacatecas, 17 de marzo de 1887, f. 3.
18

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Plano No. 2
Haciendas y ranchos en el partido de la capital, 1887

Fuente: ACCJSCJNZ, Fondo Civil, año 1886-1887, caja 5, exp. 1. 17
de marzo de 1887, ff. 123-143. Mapoteca Orozco y Berra. INEGI,
Carta topográfica F13-6 Zacatecas. Escala 1:250,000
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A primera vista, en el resto de los territorios del partido
predominan las grandes haciendas, más ganaderas que agrícolas;
mientras que en los Valles, especialmente en el partido de Jerez,
proliferaron las fincas de medianas y pequeñas proporciones,
preponderantemente agrícolas. En el presente apartado el interés
se centra en las haciendas y ranchos cercanos a la ciudad capital y
a varios centros mineros de importancia, específicamente los que
se ubicaron en las inmediaciones de la ciudad de Zacatecas, Veta
Grande y Pánuco y el real de minas de Fresnillo. Suponemos que
estos importantes centros de consumo alentaron las actividades
productivas de las haciendas circundantes.
Es importante realizar una labor selectiva de las fincas
ubicadas en la zona de estudio, de acuerdo a la disponibilidad de
información, pero también se estudiarán aquellas fincas rústicas
que por sus características aporten elementos para caracterizar las
haciendas en el partido de la capital durante el Porfiriato.
La agricultura
Luis González consideraba que con relación al campo, hacia
1888, todavía se cosechaba lo mismo: maíz, frijol y chile. Sólo
había algunos nuevos hacendados surgidos de la desamortización
y el derroche de los baldíos, quienes sí produjeron para vender
principalmente en Estados Unidos. En términos generales la
exportación en la agricultura fue desdeñable, sin embargo, se
comenzó a transformar de una economía de autoconsumo a una
economía mercantil. De igual forma se aceleró el proceso de un
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mercado local al regional y de éste el nacional. Aumentó el poder
de compra, la producción manufacturera y el mayor consumo de
bienes alentó el comercio.20 21
La agricultura constituyó un sector de interés para el
capital extranjero debido a las leyes de colonización y deslinde,
así como a la demanda, por los países industrializados, de materias
agrícolas, forestales y madereras. Según Armando Márquez,
salvo pocas excepciones, el ámbito técnico no se modificó, pues
la amplia disponibilidad de mano de obra y tierra permitieron
la pervivencia de los métodos de explotación tradicionales.
Sin embargo, se desarrolló una infraestructura de transporte,
canales de riego, presas, perforación de pozos e instalación de
aeromotores. Todo ello para responder a la demanda de alimentos
y productos agrícolas.
La demanda externa fue atendida con la producción de
las mejores tierras, mientras que de la interna y de autoconsumo
se encargó la producción menos eficiente o en todo caso las
tierras menos fértiles de la hacienda. Esto provocó, en muchos
casos, la importación de granos. La unidad productiva dominante
fue la gran propiedad que con frecuencia adoptó la forma de
hacienda, cuyas formas de organización variaron de región en
Luis González y González, “El liberalismo triunfante”, en Historia General de México, vol. II, ed. Daniel Cosío Villegas et al. (México, DF: El Colegio
de México, 2000), 663.
21
Luis González y González, “El Liberalismo triunfante” en Historia general de México, El Colegio de México, México, 1994, 663.

20

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región, tanto en lo que se refiere a la organización del trabajo
como al tipo de relaciones de producción entre propietarios
y trabajadores. La producción más rentable se orientó a la
exportación, en detrimento de la porción orientada al mercado
interno alimentario.22
Cabe señalar que durante la segunda mitad del siglo XIX,
la estructura de la propiedad territorial fue considerablemente
transformada

como

resultado

del

conjunto

de

leyes

desamortizadoras (1856) y las que se ocuparon de los terrenos
baldíos, los deslindes y la colonización (1863, 1875, 1883,
1894); que en su conjunto apuntaban hacia la privatización de los
extensos terrenos de la propiedad nacional. Así, “gran cantidad de
tierras adquirió valor y fue privatizada en un proceso que, si bien
favoreció la concentración de la propiedad, ciertamente contribuyó
a transformar recursos ociosos en factores productivos”.
La bibliografía reciente señala que es justamente la adición
cuantitativa de recursos la primera causa de que comenzara el
crecimiento económico, una vez que se alcanzaron las condiciones
mínimas de estabilidad política y social; se calcula que la política
de deslinde involucró un tercio del territorio nacional, aunque su
incidencia regional fue muy variada.23
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 172–73.
23
Sandra Kuntz Ficker, “De las reformas liberales a la gran depresión”, en
Historia Económica General de México. De la Colonia a nuestros días, ed.
Sandra Kuntz Ficker (México, DF: El Colegio de México, 2010), 313.
22

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Específicamente para la producción agropecuaria nacional
se manejan algunos períodos de crecimiento muy marcados, que
en general tienen que ver con otras actividades o factores de la
economía. Se observa que de 1877 a 1907 hay un aumento de
producción agrícola, sin embargo, tiene sus altibajos. De 1877
a 1894 descendió la producción. En cambio, de 1892, que es el
punto más bajo, a 1897, los avances son más pronunciados. De
1897 a 1903 nuevamente se observa un descenso y a partir de
1904 a 1907 aumenta a razón de 4.35% la producción agrícola.24
Con respecto a la agricultura zacatecana, Alfonso Luis
Velasco menciona que estaba tan atrasada como en los demás
estados de la república; sin embargo, destaca dos haciendas dentro
del partido de la capital, Cieneguilla y Trancoso, en las que “se ha
comenzado a usar la maquinaria y los implementos modernos para
las labores agrícolas” al igual que se habían introducido nuevos
métodos para algunos cultivos.2526 Pocos años antes José Árbol
y Bonilla, en 1889, se lamentaba de que “las vastas propiedades
se oponían al cultivo esmerado y perfecto de los campos [...] El
monopolio de terrenos extensos no permite el establecimiento
de aldeas, pueblos ni ranchos que forman otros tantos centros
de consumo.” Hacía mención que existían haciendas con más
Enrique Cárdenas, “Una interpretación macroeconómica del siglo XIX en
México”, El Trimestre Económico, núm. 246 (1995): 245–71.
25
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 160–62.
26
Velasco, Alfonso Luis: Geografía y estadística..., pp. 160-162.
24

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de 250,000 hectáreas y que la falta de trabajadores y maquinaria
dejaba grandes superficies sin cultivo.27
En general, la mayoría de las tierras del partido de la
capital eran de temporal y en ellas el rendimiento variaba entre
los 100 y 150 hectolitros por uno de sembradura, cuando las
lluvias eran favorables y los terrenos de buena clase. En los de
mediana calidad, siendo buenas las lluvias se cosechaba al ciento
por uno. Como término medio, el rendimiento de las tierras de
temporal en el partido era entre 60 a 80 por uno y solamente se
levantaba una cosecha al año. Sin embargo, cuando las lluvias
eran escasas estaban en peligro de perder las siembras o bien,
se cosechaba al veinte por uno. Era común que también en
los terrenos tepetatosos28 se sembrara sobre todo maíz, pero
las cosechas eran casi nulas.29 Zacatecas era considerada una
de las regiones privilegiadas para el cultivo de cereales como
el maíz, trigo, cebada y avena. Los partidos del estado que se
consideraban excelentes productores de cereales eran Jerez,
Fresnillo, Villanueva, Zacatecas, Tlaltenango y Ojocaliente.30
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 32–33.
28
Es decir, aquellos terrenos donde era abundante el “tepetate” cuya actividad agrícola se dificultaba por la esterilidad de las tierras.
29
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 195–97.
30
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 56–57.
27

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Otro factor de importancia para la agricultura fueron las
condiciones climáticas un tanto adversas, especialmente en los
años 1897, 1900-1904 y 1904-1908. Por otra parte, la costumbre
de los propietarios de utilizar las tierras bajo el sistema de
aparcería, en combinación con un pequeño sector del trabajo
asalariado o peonaje, no se tradujo en un estímulo sustantivo para
mejorar las condiciones técnicas de la producción.
Por las características geo climáticas antes descritas, en
el partido de la capital se cultivó el trigo colorado de otoño, y el
blanco, o de invierno; la hacienda de Cieneguilla, inmediata a la
ciudad de Zacatecas, era importante productora de este género. En
los terrenos del partido predominaba el cultivo de maíz, puesto que
su producción anual se calculaba en 378,650 hectolitros. El frijol
se sembraba en julio y se cosechaban en diciembre produciendo
entre 40 y 50 hectolitros por uno, en todo el territorio del partido. El
cultivo de la avena era una exclusividad de la hacienda de Trancoso
que producía 12 hectolitros por uno de semilla y 3,680 kilogramos
de paja. Dentro del partido también se cosechaba la alfalfa en
grandes cantidades y de muy buena calidad, a la que se realizaban
cinco o seis cortes por año. Por ejemplo, en la huerta de la hacienda
de San Pedro daba cinco cortes por año y se había sembrado hacía
45 años. Entre otros cultivos menores se encontraba el chile, la
papa, el camote, las hortalizas, y frutas de clima frío, como los
perones y manzanas. En general, la producción agrícola anual en el
partido se estimaba entre 800 y 900 mil pesos.31
31

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La ganadería
El historiador Luis Cossío Silva aporta interesantes datos acerca
de la ganadería a nivel nacional. Para comenzar, ofrece una mirada
de conjunto, cuya visión obedece a los supuestos generales de la
Historia moderna de México. La ganadería tenía dos características
principales al iniciar el Porfiriato: la reproducción era espontánea
con una mínima intervención humana, y era alimentada con
medios naturales apenas modificados por el ser humano.
De esta manera, muestra una ganadería indefinida que, en
medida que avanzó el porfiriato fue tomando forma, en cuanto al
perfeccionamiento de técnicas de cruce y mejoramiento de ganado
y otras estrategias de producción y mercado. Con esto el autor no
quiere decir que antes del régimen porfiriano no haya existido
la ganadería, sino que en la República Restaurada no se tenía
plena conciencia de ella como explotación: era considerada una
actividad aleatoria, no existía la preocupación por un rendimiento
mayor y con frecuencia los dueños desconocían el ganado que
poseían.32 La ganadería en la década de 1877 a 1887, a causa de
las grandes sequías y otras contrariedades, como la invasión de
los apaches, se conservó rutinaria, pobre y poco rendidora. En el
ámbito internacional, México estableció intercambio comercial
con diferentes países: con Alemania firmó tratado en 1882, con
los Estados Unidos en 1883 y con Francia en 1886.33
Zacatecas, 162.
32
Daniel Cossío Villegas, ed., Historia moderna de México (México, DF:
Hermes, 1994), 35–39.
33
González y González, “El liberalismo triunfante”, 944–47.
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En Zacatecas se logró desarrollar una ganadería extensiva
e intensiva.34 La mitad de la superficie del estado estaba dedicada
a la ganadería, donde se criaba el ganado ovino, caprino, bovino,
caballar, mular, asnal y porcino. La importancia de la ganadería
zacatecana se reflejó en 1902 al ocupar el primer lugar nacional en
número de cabezas de ganado, especialmente en el ganado menor.35
En 1889, el ingeniero Árbol y Bonilla calculaba en
3,270,000 hectáreas la extensión de los terrenos dedicados a
pastos naturales para la cría de ganado en el estado.36 Estas cifras
denotan el interés que tenían los hacendados en explotar la rama
de la ganadería. Según Cuauhtémoc Esparza Sánchez, la minería
y la ganadería fueron en Zacatecas las dos fuentes de riqueza y
de trabajo más importantes, cuyo desarrollo se debió al clima, a
los buenos pastizales, a una mano de obra barata y al empeño de
los hacendados que realizaban constantes cruzas y mejoramiento
del ganado.37
La cría de ganado ovino y caprino se realizaba a gran escala
en casi todas las haciendas del partido, sin embargo, destacaban
por la buena calidad de animales las haciendas de Trancoso y
Cuauhtémoc Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas
(1531-1910) (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas - Departamento
de Investigaciones Históricas, 1988), 61.
35
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 239.
36
Árbol y Bonilla, Memoria sobre la agricultura y sus productos en el Estado de Zacatecas, con motivo de la Exposición Universal de París, que tendrá
lugar el presente año, 146.
37
Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910), 61.
34

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el Maguey. Hacia 1894 se calculaba en 327,000 el número de
cabezas de ganado lanar y en 100,100 el cabrío existente dentro
del partido de Zacatecas. Estas cifras lo colocaban en segundo
lugar entre los partidos del estado por su ganado de pelo y en
tercero por el lanar. En este mismo año existían en el partido
67,300 cabezas de ganado bovino, 23,100 de caballar y gran
número de mulas y asnos.38
Constituía en el estado de Zacatecas la actividad más
lucrativa a los ojos de los propietarios, por lo que constituía el
principal producto de las haciendas, a cuya actividad económica
se destinaba gran parte de las extensiones de las mismas.
En la ganadería se ocupaban 3,270,000 hectáreas, la mitad
aproximadamente de la superficie del estado en el siglo XIX.
En 1902, Zacatecas ocupaba el primer lugar a nivel nacional
en cuanto a número de cabezas se refiere, destacando el ganado
menor. En ovinos ocupaba el quinto lugar nacional con cerca
de 690,500 cabezas, después de Jalisco, Sonora, Chihuahua y
Michoacán. En caprino con 429,380 cabezas Zacatecas ocupaba
el quinto lugar, después de Coahuila, Nuevo León, Durango
y San Luis Potosí. En ganado lanar, Zacatecas tenía el primer
lugar con 425,700, seguido de San Luis Potosí que contaba
con 425,700 ovinos, el 50% en relación a Zacatecas, le seguían
Durango (383,947), Coahuila (180,415), Chihuahua (159,888),
Velasco, Geografías y estadística de la República Mexicana: Estado de
Zacatecas, 162.
38

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Nuevo León (151,526) y Tamaulipas (108,284). En los porcinos,
Zacatecas llegó en 1902 a 147,702, ocupando el doceavo lugar en
las existencias nacionales.39
Bestias de carga y tiro las había en buena calidad en la entidad. En Zacatecas los caballos sumaban 56,764. Las mulas eran
muy apreciadas en la época y se llegaron a exportar a Cuba, otros
países del Caribe, Centroamérica y Texas. En la entidad zacatecana, en 1902, había 25,735 asnos muy utilizados en la arriería.40
Pero, a decir de Márquez Herrera, estas cifras dan una idea
falsa de prosperidad, pues asegura que la ganadería zacatecana
sufría una serie de efectos traumáticos que le ocasionaban el
mercado internacional, la propia forma en que era manejada por los
propietarios y las condiciones climáticas adversas que de cuando en
cuando asolaban los hatos. Por cualquiera de las causas anteriores,
la relación con respecto a 1889 que representaba la existencia
ganadera, trece años después, era completamente dramática.
Es importante revisar las cifras para darnos una idea de lo
drástico que fue la baja en la producción ganadera. De 540,960
cabezas que había en 1889, hubo en 1902 189,765; la diferencia
fue de 351,195, una reducción del orden de 65%. Algunas de las
causas que menciona Márquez fueron las epizootias, importantes
sequías entre 1891-93, y principalmente la apertura del mercado
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 240–41.
40
Esparza Sánchez, Historia de la ganadería en Zacatecas (1531-1910),
109–17.
39

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norteamericano a partir de 1895. Cabe aclarar que Zacatecas
orientó su producción al mercado nacional, principalmente, la
Cuidad de México y otras partes de la república, puesto que los
vacunos zacatecanos tenían buena demanda en Aguascalientes,
Guanajuato y Querétaro, mientras que a través de revendedores
llegaban a Estados Unidos.
Márquez señala, retomando a Esparza Sánchez, ciertas
mejoras en la cruza de ganado. Menciona la introducción de
razas como Aberdeen Angus, Cebú, Hereford y Durham, con
buenos rendimientos de carne. También se dieron cruzas de
ganado lechero, mientras que sobre el ganado de lidia se puso
especial cuidado en algunas haciendas como Malpaso, Tayahua,
El Salto, Ábrego, San Mateo y Trancoso. Sin embargo, la obra
de Márquez modifica de algún modo la visión de Cuauhtémoc
Esparza, al señalar como rasgos de la ganadería “una casi nula
demanda de la fuerza de trabajo [y] el carácter extensivo y
descuidado de su explotación”,41 mientras que Esparza Sánchez
destacó el ímpetu emprendedor de los propietarios de las
haciendas.
Otros de los señalamientos poco optimistas que hace
Márquez en torno a la ganadería en Zacatecas es que ocupaba
el tercer lugar nacional más bajo en litros de leche producida
por animal y respecto del rendimiento de carne por animal era el
séptimo lugar, también en sentido ascendente.
Márquez Herrera, Historia de la cuestión agraria en México. Estado de
Zacatecas (1530-1910), t. I, 242.
41

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En los caprinos coincide el autor con Sánchez Esparza
que “la explotación y manejo seguían los mismos sistemas
implantados en el siglo XVI, los rebaños al cuidado de los
pastores eran rotados en terrenos escarpados, de pastos precarios
donde la precipitación era irregular y el clima tenía a veces
fuertes oscilaciones…” El número de ovinos era mayor porque
eran preferidos por su lana, aunque ese ganado sufrió fuertes
mermas de 1889 a 1902. Márquez retoma de Esparza una de
las causas de disminución del ganado, que tiene que ver con la
demanda estadounidense de pieles (cabra, vaca y borrega), pero
menciona que no hay registros que lo prueben. En relación al
mercado de la lana el autor dice que el cambio tecnológico de los
países industrializados llevó a la utilización de fibras sintéticas
y se fue constriñendo la demanda de la lana. Zacatecas se quedó
sólo con los mercados nacionales generalmente provistos por sus
propias regiones, mientras que la demanda local era realmente
insignificante y no se transformaba.
Considero que la aportación de Márquez invita a
reflexionar sobre el supuesto auge de la ganadería, cuestionando
su rendimiento y verdadero valor. En conclusión, señala que “ni
por su desarrollo histórico, la ganadería zacatecana era capaz de
responder a los requerimientos modernizantes de la demanda
capitalista mundial, ni a las necesidades sociales, acorralada
por el desempleo, contra la pared de granito de su rancia
estructura agraria”.42 En otras palabras, la ganadería zacatecana
42

Márquez Herrera, 246–49.

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no estuvo a la altura de las necesidades de ocupación que los
tiempos demandaban; la forma de organizarse sobre la estructura
latifundista que le servía de base no lo hizo posible.
Consideraciones finales
En este artículo realizamos un acercamiento a la conformación
histórico-regional y a las condiciones geográficas y climáticas
del partido del capital, donde pudimos apreciar que los suelos
predominantes eran más áridos y la lluvia menos abundante que
en los valles y el sur de Zacatecas, por lo que nos encontramos
con haciendas ganaderas y agrícolas; no obstante de que ambas
actividades dependen de los buenos temporales, la ganadería
representaba ingresos más seguros y más cuantiosos que la
agricultura. De esta manera se puede plantear que la agricultura
operaba en función de la ganadería, puesto que la primera
enfrentaba comúnmente más problemas por lo azaroso de
las lluvias, mientras que la segunda funcionaba a pesar de las
condiciones climatológicas adversas donde los ganados se
reproducían de manera espontánea.
La ciudad de Zacatecas como centro administrativo
y gubernamental del estado fungía como centro de reunión de
los más destacados negocios, hecho que es posible apreciar en
las fotografías de la época, así como en la prensa local, donde
proliferan anuncios de las casas comerciales y establecimientos
de todo tipo, denotando un gran movimiento en todas las ramas de
la economía. En gran medida, ese movimiento era alentado por la
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oferta de gran cantidad de mercancías y productos que procedían
de las haciendas y ranchos circunvecinos, cuyo mercado natural
era, en primera instancia, la capital del estado.
Haciendas circundantes a la ciudad de Zacatecas fueron
rentables gracias a las posibilidades geo climáticas del partido
de la capital, el ímpetu de trabajo de los hacendados, así como
las necesidades de mercado que exigían la capital zacatecana, las
municipalidades y los centros mineros aledaños. La posesión de
la tierra ayudó a los propietarios a adquirir, además de estatus,
privilegios económicos como acceder al crédito agrícola,
expandir los dominios territoriales de sus haciendas y mediante
esto crear núcleos de producción agropecuaria que aseguraran la
rentabilidad de las fincas.
En cuanto a la organización y estructura territorial,
las haciendas del partido de Zacatecas durante el porfiriato, se
encontraban compuestas por numerosos ranchos, estancias y
potreros, parajes que servían para la rotación de ganado en busca
de mejores pastos. Estos parajes estaban organizados de acuerdo
a la disponibilidad de agua para abastecer tanto las necesidades
humanas como la de los semovientes.
Las haciendas y los ranchos del centro norte del estado de
Zacatecas -en este caso los cercanos a la capital- contaron con toda
una infraestructura donde se privilegiaba la construcción de obras
hidráulicas, con el objetivo de asegurar una producción agrícola y
ganadera menos azarosa, puesto que producían para un mercado local,
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incluso regional. Las construcciones aumentaron considerablemente
el valor de las fincas e hicieron más operativas las actividades de
las mismas. Destaca por su magnitud la red de canales que partían
de la presa La Zacatecana y que irrigaban tierras de las haciendas
de Trancoso y Tacoaleche. De esta manera, las haciendas y ranchos
en cuestión se consolidaron debido a las necesidades de abasto
que establecieron la propia ciudad de Zacatecas y los importantes
centros mineros circundantes. Sin embargo, con el mejoramiento
de las comunicaciones, específicamente con la introducción de las
vías ferroviarias, el mercado de productos agrícolas y ganaderos se
expandió a zonas más lejanas.
Como es posible apreciar, las haciendas en el altiplano
zacatecano de acuerdo a sus características geográficas
(relativamente poco productivas en lo agrícola) concentraron
grandes cantidades de tierra, a fin de hacerlas rentables,
especialmente para la explotación de la ganadería extensiva.
Además, la connotación social de los grandes terratenientes estaba
respaldada por la posesión de diversas fincas rústicas, las cuales les
permitía a los propietarios la posibilidad, basados en una economía
agrícola, de tener injerencia en otros negocios como la minería, el
crédito agrícola, la compraventa de haciendas y ranchos, así como
el negocio especulativo de los bienes inmuebles. Especialmente
en el tema del mercado financiero, la posesión de grandes fincas
constituyó la condición sin la cual difícilmente los propietarios
hubieran podido expandir y diversificar sus inversiones.
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�Growing Hopes, Dry Negotiations: Mexican and U.S.
Avocado Industries at the Age of Free Trade Agreements and Climate Change
Esperanzas crecientes, negociaciones secas: Las industrias
mexicanas y estadounidense del aguacate en la era del Tratado
de Libre Comercio y el cambio climático
Viridiana Hernández Fernández
University of Iowa
Iowa City, United States of America
orcid.org/0000-0003-0321-8702

Recibido: 4 de agosto de 2022
Aceptado: 29 de octubre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Abstract: This article explores how Michoacán and California’s avocado
growers navigated the North American Free Trade Agreement’s (NAFTA)
negotiations and how they responded to its ratification after 1994. Although
NAFTA is the reference in time for this narrative, the article focuses on the
environmental changes in Michoacán and California instead of the trade
negotiations to accentuate international agreements’ impacts on concrete
ecologies and vice versa. NAFTA presupposed the termination of trade
barriers between Mexican and U.S. markets. Nonetheless, it was not
enough for the U.S. Department of Agriculture (USDA) to lift a quarantine
on Mexican avocados imposed in 1914 due to an alleged plague affecting
the fruit. However, when California faced severe climatic difficulties to
increase or even maintain its avocado yields while Michoacán proved to
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have a propitious pest-free ecological context for the avocado tree to thrive,
the USDA concluded a period of over 80 years of domestic protectionism
of the avocado market. To grasp how the avocado industries in Michoacán
and California responded to volatile times both in transnational trade and
environmental change in the late twentieth century, this article mostly
recourses to oral and written records of growers on both sides of the border.
Interviews with growers and people connected to the avocado industry in
Michoacán, as well as growers’ annual meeting minutes in California,
aided in uncovering the anxieties of adjusting to the integration of markets
in times of neoliberal globalization and climate change.
Keywords: Avocado, NAFTA, pests, Michoacan, California
Resumen: El artículo explora cómo los productores de aguacate de Michoacán
y California sortearon las negociaciones del TLC en 1994. Aunque el TLC
es la referencia en tiempo, el artículo se centra en los cambios ambientales
en Michoacán y California en lugar de las negociaciones diplomáticas con
el fin de acentuar la incidencia de los tratados internacionales en contextos
ecológicos concretos y a la inversa. El TLC suponía la eliminación
de barreras al comercio entre México y Estados Unidos. Aun así, el
Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) no permitió la
entrada de aguacates mexicanos debido a una cuarentena impuesta en 1914
por una supuesta plaga. No obstante, cuando California enfrentó severas
dificultades ambientales para incrementar o mantener su producción
mientras Michoacán gozaba de un contexto ecológico libre de plagas y
favorecedor para la producción de aguacates, la USDA dio fin a más de 80
años de proteccionismo doméstico. Para comprender cómo las industrias
aguacateras de Michoacán y California respondieron a tiempos volátiles
en comercio internacional y cambio ambiental a finales del siglo veinte,
este artículo recurre a registros orales y escritos de productores a ambos
lados de la frontera. Entrevistas con productores y gente relacionada con
la industria en Michoacán, así como las minutas de las reuniones anuales
de productores en California ayudan a descubrir las ansiedades de ajustarse
a la integración de mercados en tiempos de globalización neoliberal y
cambio climático.
Palabras clave: Aguacate, TLC, plagas, Michoacán, California
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For centuries, people across different regions in Latin America
selected, planted, grew, exchanged, and ate crops like tomatoes,
chocolate, and beans; crops that are now considered staples in
worldwide cuisines. The Columbian Exchange that characterized
the late fifteenth and following centuries accelerated the
propagation of food plants that were domesticated originally in
the Andean region and the cultural area of Mesoamerica.1 The
avocado is one of those.2
Although for centuries avocado’s place in people’s meals
and mouths paled when compared to other foods native to the
Americas that rapidly became very popular worldwide, like
maize or potatoes, the late twentieth century and early 2000s
was a turning point for this fruit. Guacamole, avocado toasts, and
avocado oil are now relatively easy to find everywhere. Despite
the fruit’s increasing global popularity, no place compares to
the United States’ extraordinary craze for avocados in the early
twenty-first century. In 2001 a person in the United States ate
I use Alfred Crosby’s term of “Columbian Exchange” to describe the widespread transfer of plants and animals, among many other things, between
the Americas and Afro-Eurasia since the late fifteenth century. See Alfred W.
Crosby, The Columbian Exchange: Biological and Cultural Consequences of
1492, Contributions in American Studies ; No. 2 (Westport: Greenwood PubCo, 1972); Charles C. Mann, 1491: New Revelations of the Americas before
Columbus, 2nd Vintage books ed (New York: Vintage, 2011).
2
María Galindo-Tovar, Nisao Ogata-Aguilar, and Amaury Arzate-Fernández, “Some Aspects of Avocado (Persea Americana Mill) Diversity and Domestication in Mesoamerica,” Genetic Resources and Crop Evolution 55, no.
3 (2008): 441–50.
1

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almost a kilo of avocados per year on average. Fifteen years
later, in 2016, that figure had tripled.3 Although Florida, Hawaii,
and mainly California, grow avocados, the United States does
not produce enough of this fruit to cover its domestic demand.
In fact, around 80 percent of the 2016 avocados in the United
States were provided by the leading global producer, Mexico.4
In 2016, the global production of avocados was almost 6 million
tons, and Mexico grew 1.9 of them. In a distant second place, the
Dominican Republic grew 600,000 tons, and the United States, in
11th place, produced 125,000 tons of avocados.5 In this sense, the
United States, the second major consumer country of avocados in
the world, relies almost entirely on the major avocado producerand consumer, Mexico.
Although the appetite for avocados in the United States
is quite recent and the connection between the fruit’s production
in Mexico and its consumption in the United States consolidated
after the North American Free Trade Agreement (nafta) in 1994,
the linkages between Mexico’s and U.S. avocado industries
Figures obtained with information from Skyler Simnitt and Catherine
Weber, “Fruit and Tree Nuts Outlook: March 2022,” Situation and Outlook
Report, Economic Research Service (Washington, D.C.: United States Department of Agriculture, March 30, 2022), 24.
4
Simnitt and Weber, 24.
5
Estimates based on Food and Agriculture Organization of the United Nations. FAOSTAT Statistical Database. [Rome]: FAO, 2016. Accessed on July
21, 2022. The exact figures of avocado production in tonnes in 2016 are as
follows: World’s production 5,722,758; Mexico’s 1,889,354; Dominican Republic 601,349; and the United States 125,237.
3

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extend back in time since the early twentieth century. Albeit the
U.S. Department of Agriculture (usda) quarantined Mexican
avocados in 1914 due to an alleged pest on the avocado tree,
Californian growers frequently visited Mexico and Central
America to collect different avocado strains’ budwood. Back
home, growers bred new varieties better fitted to the Californian
ecological context using the Latin American budwood. In the
1920s, a mail carrier and amateur horticulturist in Southern
California, Rudolph Hass, crossbred avocado varieties from
Guatemala and Mexico in his backyard. Hass stumbled upon a
new strain when a Mexican Fuerte graft failed, and the rootstock
grew up in its place.6 The tree prevailed over the grafted Fuerte
budwood and eventually yielded the fruit that has today become
global. Due to its taste, size, hard skin and, more importantly,
large yields, the Hass is the most commercialized avocado
variety around the world.
In the mid-twentieth century, when California’s avocado
industry consolidated as the dominant grower in the United States,
Mexican growers and agronomists established connections with
Californian farmers. As a result of those relationships, growers,
returned migrant workers, and bureaucrats from Mexico
introduced the Californian Hass variety to Michoacán in the
1950s and gave shape to a robust avocado industry that only
Frederic Rosengarten, Wilson Popenoe: Agricultural Explorer, Educator,
and Friend of Latin America (Lawai, Kauai, Hawaii: National Tropical Botanical Garden, 1991), 58.
6

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three decades later became the world’s powerhouse of avocado
production. There is no doubt that nafta and the rapidly increasing
appetite for avocados in the United States urged the usda to lift
the quarantine on Mexican avocados despite Californian farmers’
protests. Still, the quarantine was maintained for three more
years, and even then, the usda only partially lifted it. It was
California and Michoacán’s ecological contexts that finally ended
the protectionist measure in 2007.
This article explores how Michoacán and California’s
avocado growers navigated nafta’s negotiations since the late
1980s and how they responded to its ratification after 1994.
Despite the fact that nafta is the reference in time, this article
focuses on the environmental changes instead of the trade
negotiations to accentuate how international agreements do not
occur in a material vacuum. Although nafta presupposed the
integration of Mexican and U.S. markets, it was not enough for
the usda to lift the quarantine on Mexican avocados in the United
States. Nonetheless, when California faced severe climatic
difficulties to increase or even maintain its avocado yields while
Michoacán proved to have a propitious ecological context for the
avocado tree to thrive, the usda ended over 80 years of domestic
protectionism in the avocado market.
Scholars have discussed different aspects of both Californian and Michoacán’s avocado industries. These works have
shed light on how Michoacán consolidated as the Mexican avoSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 119-173
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cado industry’s bastion.7 Economists have also explained how
Michoacano avocado business people, in participation with state
and research institutions, created a system of innovation that has
positioned Michoacán as the global powerhouse of avocado production.8 Similarly, anthropologists in the United States have
discussed U.S. growers’ role in shaping their industry in 1930s
California and marketing a fruit that in the early twentieth century
was mostly unknown in the domestic market.9 This article aims
to establish a clear connection between both industries to show
the mechanisms of the global food complex through the lenses of
avocado production. Moreover, it pursues to prove how Michoacán’s and California’s ecological contexts have largely determined the nature of Mexican and U.S. growers’ relations that turned
highly competitive by the late twentieth century.
Anthropologists in Michoacán have also analyzed how
the avocado industry has changed local relations of power in
For the formation of Michoacán’s avocado industry in the 1950s, see Daniel Hernández Palestino, “Arbol afuera. Estudio sobre la diversidad sociocultural del arbol del aguacate” (Zacatecas, México, Universidad Autónoma de
Zacatecas “Francisco García Salinas,” 2003).
8
María de la Luz Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de
innovación de la industria del aguacate en Michoacán,” Tzintzun. Revista de
Estudios Históricos, no. núm. 63 (June 2016): 268–304.
9
For the early stages of California’s avocado industry and marketing see
Jeffrey Charles, “Searching for Gold in Guacamole: California Growers Market the Avocado, 1910-1994” in Philip Scranton and Warren James Belasco,
Food Nations: Selling Taste in Consumer Societies, Hagley Perspectives on
Business and Culture (New York: Routledge, 2002).
7

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specific communities.10 This article enlarges the conversation
on campesino power dynamics at the local level, discussing the
global trends that cross campesino communities and how rural
people and landscapes redirect and redefine global processes
too. In the United States, anthropologists have analyzed the
corporations and associations that have shaped a transnational
avocado industry both in California and Michoacán since the
mid-twentieth century.11 This work supports and extends this
research by including the environmental changes that have
redefined human action on both sides of the border.
To grasp how the avocado industries in Michoacán and
California responded to volatile times both in transnational trade
and environmental change in the late twentieth century, this article
mostly recourses to oral and written records of growers on both
sides of the border. Interviews with growers and people connected
Eunice Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de
La Tierra En La Sierra Purépecha” (Doctorado en Antropología Social, Zamora, Michoacán, México]: [Morelia, Michoacán, México], El Colegio de Michoacán, 2017).
11
Lois Stanford, “Constructing ‘Quality’: The Political Economy of Standards in Mexico’s Avocado Industry,” Agriculture and Human Values 19, no. 4
(December 2002): 293–310; Lois Stanford and Julie A. Hogeland, “Designing
Organizations for a Globalized World: Calavo’s Transition from Cooperative to Corporation,” American Journal of Agricultural Economics 86, no. 5
(2004): 1269–75; Lois Stanford, “Ejidal Organizations and the Mexican State: Confrontation and Crisis in Michoacán,” Urban Anthropology and Studies
of Cultural Systems and World Economic Development 23, no. 2/3 (1994):
171–207.
10

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to the avocado industry in Michoacán, as well as growers’ annual
meeting minutes in California, aided in uncovering the anxieties
of adjusting to the integration of markets in times of neoliberal
globalization and climate change.12
“Prior to the development of the orchards, the hills were covered with pine trees.”13 Michoacán before nafta
A neoliberal economic model became dominant in most of latetwentieth-century Latin America. In the late 1980s, the Mexican
state went through a series of readjustments that concluded
the protectionist agricultural policies that characterized the
twentieth century. The state liberalized exports, privatized
state companies, deregulated the market, and reconfigured the
subsidies system.14 The country also adopted international
trade agreements like the General Agreement on Tariffs and
Trade in 1986 and NAFTA in 1994, and it became a member of
the Organization for Economic Cooperation and Development
the same year. By implementing and joining these international
In most cases, I used the real names of growers in Michoacán and California. I have resorted to the use of pseudonyms in the case of three brothers
who grow avocado in Tingüindín to make them unidentifiable as they shared
financial information about their avocado orchard that might put them at risk.
13
Leonard Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 77 (Los Angeles: California Avocado Society,
1993), 60.
14
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 17.
12

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treaties and organizations, the state aimed to increase export-led
productivity.15
The neoliberal model in agricultural production demanded
a series of land reforms too. Throughout the twentieth century,
the ejido was a form of collective land use protected by the 1917
Constitution. That changed in 1991 during the presidency of
Carlos Salinas de Gortari when Congress passed a constitutional
reform to article 27 that allowed and promoted collective lands’
privatization and ended the state’s intervention to expropriate
and redistribute lands. This way, the Mexican state concluded
the Revolution’s agrarian reform. The constitutional reform,
effective by 1992, removed all legal restrictions to acquire, sell,
and transfer, by any means, property rights over land use in ejidos
and communal lands to create agricultural industries of efficient
dimensions.16 The reform was not paralleled with public credits
or subsidies to production; on the contrary, crop’s prices formerly
protected by the state, were aligned with those of the international
market. These changes effectively left Mexican small-size
producers adrift.
A series of legal instruments facilitated the transition from
communal or ejido lands to properties with identifiable private
rights of use. Federal programs like Programa de Certificación
de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (procede. Ejido
Herrera Aguilar, 17.
Gobierno Provisional República Mexicana, “Constitución Política de Los
Estados Unidos Mexicanos.” (1917).
15
16

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Rights Certification and Communal Lands Titling Program) and
Programa de Certificación de Derechos Comunales (procecom.
Communal Rights Certification Program) were designed to assign
land use rights to 31,054 agrarian centers in Mexico.17 Before
the designation of private rights over communal or ejido lands,
the community members had to reach at least 51 percent of the
total votes in a general assembly. procede-procecom certificates
were not private property titles. Even when the community
members divided their communal or ejido lands into smaller
fractions allocated to individuals, the community still owned the
lands, and the community members with exclusive rights over
specific lots were not allowed to sell them to any person out of
the community.18
The reform to Constitutional Article 27 and procedeprocecom had two effects in the Meseta Purhépecha. In the first
place, the reforms legalized a series of irregular forms of land
appropriation practiced since the 1970s and 1980s when the
avocado belt began to expand in Michoacán. Medium-size farmers
from the neighboring Valley of Apatzingán rented communal or
ejido’s lands from campesinos in the Meseta to grow avocados. In
some cases, they paid a risible compensation. Due to the reforms,
María I. Hernández Santos et al., “The Certification Program of Ejido Rights and Titles of Urban Lots (PROCEDE): Its Impact in Fresnillo, Zacatecas,
Mexico,” Agrociencia 40 (2006): 250.
18
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 160.
17

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these farmers formalized their land-use rights by registering their
agreements in procede-procecom. Secondly, the reforms also
enabled foreign companies to initiate commercial activities in the
Meseta Purhépecha. Although most of these companies bought
lands from private landowners, the landlords agreed to sell their
estates because they knew they could access communal and ejido
lands in the most productive regions to grow avocado in the
Meseta. Because of these reforms, U.S. companies like Calavo
de México and Mission de México opened packinghouses in
Uruapan.19
Although
procede-procecom
forbade
allotting
economic resources to ejidos or communal lands with fruit trees
plantations, it did not prevent the flourishing of avocado orchards
in Michoacán soon after the 1992 constitutional reform.20
According to Michoacán’s Secretary of Agriculture and Rural
Development in 2017, Francisco Huergo Maurin, the changes are
easy to track in the top avocado grower municipalities: Uruapan,
Tancítaro, Salvador Escalante, and Nuevo Parangaricutiro.21 In
This information was obtained through the interviews I had with growers
from Michoacán from 2019 to 2022. In several cases, growers mentioned that
they initially grew avocados in huertas they rented from ejidatarios since the
1980s or that they knew about ejidos that were renting their lands even before
the 1992 constitutional reform.
20
Anexo Concepto de Apoyo A4. Plantaciones Forestales Comerciales, Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, “Reglas de Operación del
Programa ProArbol” (2011), 7.
21
Huergo Maurin cited in Notimex, “Michoacán, líder mundial en producción
de aguacate,” El Economista, June 25, 2017, online edition, sec. Nacional.
19

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1994, just two years after the constitutional reform, Michoacán
had almost 400 thousand hectares of forests. Three years later, in
1997, that area had reduced to 224 thousand hectares.22 One of
the municipalities with the most dramatic woodlands reduction
was Salvador Escalante, which in only three years, from 1994
to 1997, lost 85 percent of its woodlands.23 The remarkable
exemptions to the accelerated deforestation in the 1990s Meseta
Purhépecha were Nuevo San Juan Parangaricutiro and Tancítaro.
[See Table 1]
Table 1.
Michoacán’s Forests, 1994-1997
Michoacán’s Woodlands (Hectares)
1994

1997

% Change

396,136

224,413

-43.3%

12,027

14,637

21.7%

17,407

2,522

-85.5%

Tancítaro

1,401

1,858

32.6%

Uruapan

18,033

4,557

-74.7%

Michoacán
Nuevo San Juan
Parangaricutiro
Salvador Escalante

Sources: “Michoacán. Resultados Definitivos,” VII Censo Ejidal, 1994, and
“La Producción Forestal en la Meseta Purhépecha en el Estado de Michoacán,” 1997 by INEGI.
INEGI, “Michoacán. Resultados Definitivos,” VII Censo Ejidal (Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 1994).
23
INEGI, “La Producción Forestal en la Meseta Purépecha en el Estado de
Michoacán” (Aguascalientes, Ags.: Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 1997).
22

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San Juan’s uncommon capacity to grow avocados while
simultaneously preserving the woodlands is an extraordinary
feat achieved by multiple causes: the community’s members’
active involvement in corporate and state governance and the
effectiveness of the community to obtain funding. When people
from San Juan Parangaricutiro relocated near Uruapan due the
Paricutín’s eruption in the 1940s, a group of sanjuanenses founded
Nuevo San Juan’s forestry company in 1988, Aprovechamientos
Forestales de la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan
Parangaricutiro. These men obtained a loan seven years earlier,
in 1981, from the Celulosa y Papel de Michoacán, a paper
company that agreed on the loan for significant discounts on the
wood they received from the indigenous company.24The Instituto
Nacional de Investigaciones Agrícolas, Pecuarias y Forestales
(inifap. National Institute of Agriculture, Livestock and Forestry
Research), in collaboration with Nuevo San Juan community
members, designed a program for agricultural development
to manage more than 4,600 hectares to cultivate fresh produce
with Celulosa’s loan.25 In parallel, since the early 1980s, Nuevo
San Juan forestry company strengthened its relations with the
ruling Partido Revolucionario Institutional (pri. Institutional
Revolutionary Party). The more resources the company obtained
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 83.
25
Herrera Aguilar, 60.
24

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by federal funding, the stronger its political support for PRI. The
company’s managerial body and the Nuevo San Juan municipal
government are so aligned that now, implicitly, they have become
one. Based on the anthropologist Eunice Herrera Aguilar’s
findings, it is common practice to hold a management position in
the company and then an appointment in the pueblo government
to return to the corporate governance later.26 These economic
and political resources probably prevented the accelerated
deforestation experienced in neighboring zones. The forestry
company rapidly grew, and now in parallel to the sawmill, it also
grows avocados and peaches in limited areas.
Tancítaro’s initial effectiveness to preserve its forested
lands is a different case. Although as the ejido census shows
the pueblo did not cede their woodlands to grow avocado in the
1990s, now it is one of the most deforested municipalities in
Michoacán. Dr. Netzahualcóyotl Gutiérrez, a physician serving
Tancítaro and neighboring towns since the 1970s to 2010, founded
the first avocado growers’ cooperative in the pueblo. According
to Dr. Gutiérrez, before the 2000s only medium-size growers
established avocado orchards in their private lands. Ejidatarios
from Tancítaro began to clear their forests at an accelerated pace
until the early 2000s, when Michoacán was allowed to ship
avocado to the United States.27
26
27

Herrera Aguilar, 185.
Netzahualcóyotl Gutiérrez. Interview. By author. July 2021.

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The 1990s neoliberal framework promoted the production
of export-led food commodities in Mexico. Michoacán’s
environmental suitability to eventually become a serious contender
in the production of avocados for the international market was
probably unanticipated to many around the world but not to their
Californian competitors. Until 1997, Californian growers were
the leading suppliers of avocados to the U.S. market. Before
nafta, Californians continually discussed the risks for their
industry if Michoacán shipped avocados to the United States.
Some Californian avocado growers even traveled to Mexico to
see the state of Michoacán’s avocado production and report back
to their fellow Californian farmers.
In May 1993, just a year before Mexico, the United
States and Canada signed nafta, Leonard Francis, the California
Avocado Society (cas) Research Coordinator, visited Michoacán.
In his own words, “there was an urgency to make this trip. Mexico
produces five times what we in California do on the average, and it
has at least three times our acreage. Tales of Hass acreage producing
up to 40,000 pounds per acre needed to be documented and the
reasons or the methods for such high production determined.28
At Francis’ visit, Mexico’s avocado acreage was double the total
acreage of the United States, Israel, South Africa, and Australia
combined.29 On his trip, Francis only visited Michoacán and
28
29

Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 59–60.
Francis, 60.

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Mexico City. The former was due to its large avocado production
and the latter because it was the country’s most prominent
distribution place. In 1993 only 16 Mexican states grew avocados
commercially, but Michoacán produced around 83 percent of the
national total.30 Mexico’s average production was 6.4 tons/ha.
Michoacán’s was a ton higher, 7.4 tons/ha, and some orchards
even grew more than 25 tons/ha.31
The dominant avocado variety in the Purhépecha
landscape was the Hass already, amounting to 95 percent of
the state’s acreage.32 In Uruapan, Francis saw that “orchards
filled every valley, covered almost every hilltop. Prior to the
development of the orchards, the hills were covered with
pine trees. There is still a tremendous acreage of pines.33
In meetings with Michoacano growers, Francis learned about
the process of diversity loss in terms of the avocado varieties
that were grown in Michoacán. He reported that “at least 90% of
the acreage is in Hass. Fuerte and Criollos, the native avocados,
make up the other 10%”.34 Francis also found out that, unlike in
California, frosts are as usual in Michoacán’s avocado belt nor as
severe.
Salvador Sánchez Colín and Martín Rubi Arriaga, “The Current State of
Avocado Cultivation in Mexico,” in California Avocado Society Yearbook,
vol. 78 (Los Angeles: California Avocado Society, 1994), 77.
31
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, 77.
32
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, 76.
33
Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 60.
34
Francis, 60.
30

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In the early 1990s, when the negotiations for nafta were
taking place, Californian growers became the strongest advocators
to maintain in effect the quarantine on Mexican avocados imposed
by the usda since 1914. As the foundation for the quarantine
was a supposed plague of fruit fly on the Mexican avocados,
Francis assessed this situation in his visit to Michoacán. Back in
California, he reported that Mexican officials from the Secretary
of Agriculture and avocado growers in Michoacán explained to
him that weevils were Michoacán’s most threatening pest, and
even they were occasional in the western state. “As I am not an
entomologist,” Francis said, “I can only report here what was told
to me.35
Francis left a detailed description of Michoacán’s avocado
cultural practices right before nafta’s ratification. The tone of
his report unveils a clear intention to establish a comparison
between the solid Californian avocado industry and its nascent
peer in Michoacán. Francis discussed cultural practices, the
use of agrochemicals, rainfall levels, labor costs, and even the
consumption of avocados in the domestic market. According
to Francis’ accounts, in 1993, Michoacano avocado growers
sprayed commercial fertilizer formulas of nitrogen, potassium,
and phosphorus.36 However, he added that only a few growers
applied fertilizers according to nutritional analysis but based on
35
36

Francis, 62.
Francis, 62.

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their own estimations.37 Fortunately for Michoacanos, he said,
one of the most critical inputs to grow avocado, water, came from
the sky; probably 80 percent of the irrigation in the orchards at the
time. Many of the poorer groves survived on rainfall only. Even
today, local growers maintain that in some regions like Tancítaro,
the largest avocado grower municipality in Michoacán, “farmers
do not have to irrigate their orchards. Rainfall is enough.”38
According to Salvador Sánchez Colín, a leading figure promoting
avocado production in Mexico who was General Director of the
National Commission of Fruticultura, cas Director at Large in
Mexico, and founder of cictamex, a research center on avocado
breeding in Estado de México, the quality of water in most
production zones in Michoacán is free of salts and minerals,
which reduces crop’s damage. In most cases, water originated
from springs, creeks, and rivers.39
The CAS Research Coordinator also compared
Michoacan’s labor costs with those of California. “Labor is
plentiful. We envision their labor costs as being very minimal.40
Michoacano cutters were paid around 22 dollars per day of labor
on average and general laborers in the orchards made eight to
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 76.
38
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019.
39
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 76.
40
Francis, “Mexico-Is It Really What We Hear?,” 62.
37

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�Growing Hopes

ten dollars per day.41 Comparatively, in California, laborers
were paid 50 to 60 dollars per day on average.42 In addition to
lower costs of irrigation and labor, Michoacano growers had
another significant advantage. Unlike U.S. consumers who
ate 1.5 to 2 pounds (less than a kilo) of avocados per capita in
1993, Mexicans consumed 15 pounds per capita (7 kilos). “And
this [was] without any consumer promotion on advertising.43
The following year, in 1994, that number increased. In a
speech at the cas Annual Meeting, Sánchez Colín informed that
Mexicans consumed 10 kilos per year on average (22 pounds).
“No other country even reaches half of the internal consumption
in Mexico,44 he said.
Labor in Michoacán was cheaper than in California, not
only in the groves but also in the inputs needed to move the crop.
In the 1990s, before shipping avocados to the United States,
Michoacanos could sell around a thousand homemade wood crates
per week to avocado packinghouses in Peribán.45 The families did
not directly agree to a contract with the packinghouses but with
an intermediary. As making crates took place in the households,
Francis, 62.
Francis, 62–63.
43
Francis, 63.
44
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 77.
45
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 58.
41
42

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the intermediary did not invest in a place of work, machinery, or
a salary. Numerous family units could work for three different
intermediaries simultaneously. Women and children played a
significant role in providing this labor. Although male family
members participated too, most of them worked in the orchards
while the rest of the family members, even the elders, did the
crates. The patrón gave the workers wooden pieces, cloves, and
packinghouse stickers. Initially, the crates were made of pine
wood. As deforestation in the Meseta accelerated, they began to
use other types of wood like the native “urika,” until the plastic
crates replaced the wooden ones in the early 2000s.46 Now the
crates are done in mechanized workshops with all-male workers.
In 1994, the influential Mexican agronomist and public
servant, Salvador Sánchez Colín, appeared at the CAS annual
meeting to ease Californian anxieties about competition by arguing that receiving Mexican avocados in those months that California was not in harvesting season could actually aid expanding
the U.S. avocado market benefiting growers on both sides of the
border. Colin assured that “despite its prominence in production
and the existence of more than ten export firms, Mexico is a modest exporter. It only exports a marginal part of its production,
equivalent to two percent of the annual average between 1991
and 1993.47
Herrera Aguilar, 58–59.
Sánchez Colín and Rubi Arriaga, “The Current State of Avocado Cultivation in Mexico,” 78.
46
47

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When Sánchez Colín was delivering his speech in
California, the Secretary of Agriculture had been for four
years negotiating with the usda’s Animal and Plant Health
Inspection Service (aphis) to ship Mexican avocados to the
United States. As the country’s largest grower, Michoacano
avocados received most of the attention. To comply with the
phytosanitary standards required by the aphis, the Secretary
of Agriculture’s Plant Health Department created a State
Committee in Michoacán. At its formation, the Committee
worked in collaboration with the Universidad Michoacana de
San Nicolás de Hidalgo’s Agrobiology School to inform growers
on the agricultural practices they ought to implement to comply
with U.S. standards.48
Michoacano growers faced several economic restrictions
due to the costs of adjusting their practices to grow avocado
according to the usda standards, but, unlike growers in
California, their ecological context was greatly favorable for
avocado cultivation. Climate conditions and access to water were
becoming an increasing concern in California. The possibility of
lifting the quarantine on Mexican avocados due to a free trade
agreement, the fulfillment of the phytosanitary criteria by the
Michoacano industry, and the adverse climatic conditions raised
agitation in cas Annual Meetings since the early 1990s.
Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de innovación de la
industria del aguacate en Michoacán,” 298–99.
48

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“Frost! Drought! Floods! Recession! War! Take your pick.”49
California before nafta
In 1990, Californian avocado growers were concerned with the
variability of their crops’ volumes. Looking for answers to explain
what differentiated one good year from a bad one, they welcomed
at the cas meeting D.N. Zamet from the Experimental Station in
Israel to discuss the effects of minimum temperatures on avocado
yields. Based on Zamet’s analysis of Israel’s yields from 1980
to 1986, he concluded that “on average it would appear that the
ten [Celsius] degree level gives a slightly better result.”50 The
purpose of informing growers about the minimum temperature
for an avocado tree to thrive was, naturally, to give them a tool for
estimating the cropping potential of a seedling for maximum crops
in California. Zemet also emphasized that low temperatures and
frosts, more than heat waves, were highly detrimental to avocado
yields. Growers blamed a low harvest in 1980 on a short period
of very high temperature of 45°C (114°F) in California. A similar
situation occurred in 1988 with a short period of excessive heat
in May. The seasons of 1987 and 1990 were both of low-volume
crops too. However, in those seasons, there were no heat waves.
Zemet emphasized that what the seasons of 1980, 1987, 1988,
Larry Rose, “The California Avocado Nursery Situation,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 75 (Los Angeles: California Avocado Society,
1990), 29.
50
D.N. Zamet, “The Effect of Minimum Temperature on Avocado Yields,” in
California Avocado Society Yearbook, vol. 74, Yearbook (Los Angeles: California Avocado Society, 1990), 250.
49

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and 1990 shared besides the low volume of the crops, was that the
spring season was in every case a cold one.51
In the following year, in 1991, the Brokaw Nursery owner,
Larry Rose, advocated for diversifying the avocado varieties
cultivated in California to cope with crop volume variability. He
argued that growing different strains of avocado would probably
bear more fruit as cultivars respond differently to climate
fluctuations. In a very theatrical speech that emphasized also the
threat of competition and pests, Rose said:
Frost! Drought! Floods! Recession! War! Take your pick.
Each of these disasters has created a roller coaster effect on
the planting of avocado trees in the last few years. And there
is more, too. Urbanization, government regulation, the threat
of foreign competition, and greater frequencies of fruit fly
infestations create great uncertainty for the avocado grower.”52

In this context, Rose urged growers to find a solution, at least,
for the weather problem that affected avocado crops. The 1989
freeze destroyed young trees in Ventura and Santa Barbara
counties.53 Rose assured that, surprisingly, the Pinkerton variety
was blooming heavily in 1992, while damaged Hass would not
see flowers for another year. Nevertheless, Rose also admitted
that making a transition from Hass to Pinkerton would have been
an uphill struggle as “it takes many profitable years to fix a new
51
52
53

Zamet, 253.
Rose, “The California Avocado Nursery Situation,” 29.
Rose, 29.

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variety in an industry.”54 The industry never did; on the contrary,
in the following years, California as Michoacán kept moving to a
Hass-only industry.
In addition to climate becoming a more alarming concern,
Californian growers were still dealing with the constant threat of
a pest falling to their orchards. In 1992, the aphis Plant Protection
and Quarantine Officer at El Paso, Texas, visited the Californian
growers’ annual meeting to warn them of the Mexican avocado
weevil larvae. In November 1989, El Paso Plant Protection and
Quarantine Office intercepted Hass avocado from Mexico as it was
still banned in the United States. Two years later, in 1991, aphis
officers found 38 larvae in 48.5 tons of Mexican Hass avocados
on their way to be shipped to Japan. “Weevils entering the United
States are certainly more numerous than stated here, since it was
not possible to look closely for weevil damage on more than 20%
of the avocados seized.55 Officer Kreitner cautioned growers
that “given the speed and volume of international travel, infested
Mexican avocados can be moved rapidly from growing areas to
possible sites of new infestation-to California, for example.56
[See Figures 1]
Rose, 29.
G.L. Kreitner, “Weevils Threaten U.S. Avocado Industry. A Photoessay on
Damage to Avocado Fruit by Larvae of an Avocado Weevil,” in California
Avocado Society Yearbook, vol. 76 (Los Angeles: California Avocado Society,
1992), 109.
56
Kreitner, 109.
54
55

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Figures 1.
Mexican Avocados Damaged by Weevil Larvae
Images by G.G. Kreitner

Source: California Avocado Society Yearbook, vol 76 (Los Angeles, 1992)

These types of interventions encouraged Californian growers to
keep lobbying in Washington, D.C., against lifting the quarantine
on Mexican avocados based on the threat of importing pests
with the fruit. In 1992, the California Avocado Commission’s
Vice President (cac), Avi Crane, informed the avocado growers
that “the time and effort our industry spent in consulting with
our negotiators and Congress paid off in producing a sanitary
and phytosanitary (S&amp;P) agreement that will in and of itself
not weaken the current U.S. phytosanitary quarantine on fresh
Mexican avocados.57 According to the S&amp;P agreement, a preamble
57

Avi Crane, “North American Free Trade Agreement,” in California Avoca-

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to nafta, if one nafta country asserted that another nafta
country’s S&amp;P measures were inconsistent with sound scientific
principles, the country making the assertion had the burden of
establishing the inconsistency. “This means,” Crane said, “that if
Mexico continues to challenge the U.S. quarantine on Mexican
fresh avocados, Mexico will have the burden of establishing
that there is no sound scientific reason for the quarantine.”58
As long as Californian climatic conditions permitted the state to
grow enough avocados to cover the domestic demand, growers’
lobbying against lifting the quarantine on Mexican avocados was
effective. It is important to emphasize that although Californian
crops were large enough to place avocado on the tables of houses
and restaurants in the United States, the U.S. demand was still
relatively limited in the early 1990s. Despite Californian growers’
efforts marketing avocados in the United States since the 1930s,
most consumers were still in the border states with the largest
concentration of Hispanic residents.59
Despite official Mexican efforts to persuade the usda to
lift the quarantine on the avocados imposed since 1914, nafta
was signed and ratified by all parties in 1994 with no authorization
to Mexican growers to ship their avocados to the United States.
do Society Yearbook, Yearbook 76 (Los Angeles: California Avocado Society,
1992), 147.
58
Crane, 147.
59
Jeffrey Charles, “Searching for Gold in Guacamole” in Scranton and Belasco, Food Nations, 143.
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Nonetheless, nafta did slightly increase Mexico’s bargaining
power. With a free trade agreement in force already and based
on the new S&amp;P agreement, usda’s decision to keep the Mexican
avocados quarantined without assessing the tests that Mexico
could present on the fruit, could be interpreted as a protectionist
measure instead of a phytosanitary one.60
“California growers must understand these changes and the
challenges they represent.”61 Negotiating Free Trades and
Quarantines
Mexican officials presented tests practiced by the Agrobiology
School in Michoacán’s agronomists that proved that the orchards
were pest-free in 1993, just a year before signing nafta. On July
1995, the aphis published a proposed rule and notice of public
hearings in the Federal Register. The agency proposed “to amend
the regulations governing the importation of fruits and vegetables
Some scholars as anthropologists Lois Stanford and Daniel Hernández
have argued that the Quarantine 12 was maintained for over 80 years due to
the Californian growers’ lobbying rather than keeping Californian groves pestfree. For more, see Stanford, “Constructing ‘Quality’: The Political Economy
of Standards in Mexico’s Avocado Industry”; Stanford and Hogeland, “Designing Organizations for a Globalized World”; Lois Stanford, “La globalización
del aguacate” en Kirsten A. de Appendini and Guadalupe Rodríguez Gómez,
eds., La paradoja de la calidad. Alimentos mexicanos en América del Norte (El
Colegio de México, Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales, Programa Interinstitucional de Estudios sobre la Región de América del
Norte, 2012); Hernández Palestino, “Arbol afuera.”
61
Giovanni Cavaletto, “The Mexican Avocado Industry Through the Eyes of
a California Grower,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 82 (Los
Angeles: California Avocado Society, 1998), 53.
60

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to allow fresh Hass avocado fruit grown in approved orchards in
approved municipalities in Michoacan, Mexico, to be imported
into certain areas of the United States.62 The aphis considered
over 300 comments received by October 1995. Most of them
asserted that the research conducted by the Mexican scientists
was inconclusive and did not demonstrate that Hass avocados are
non-hosts for fruit flies. The usda-aphis stated that “we agree
that the 1993 research was limited in scope and did not prove
the Hass avocado to be a non-host for Anastrepha fruit flies.”
However, “after considering the 1993 research and other available
evidence, including interception data and past studies, we believe
the Hass avocado to be a non-preferred host for Anastrepha fruit
flies prior to harvest.” “We are confident that the phytosanitary
requirements we would place on harvesting, packing, transport,
and distribution, which are more extensive and redundant than
those proposed by Sanidad Vegetal [in Mexico], would prevent
infested Hass avocado fruit from being exported from Michoacan
into the United States.63
In 1997, the aphis concluded that “Fresh Hass variety avocados (Persea americana) may be imported from Mexico into the
United States for distribution in the northeastern United States.64
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
Federal Register, Proposed Rules, 60, no. 127 (July 3, 1995): 4832.
63
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
34837.
64
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
62

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The aphis established certain conditions to ship avocados from
Mexico to the United States. The avocados had to be grown in Michoacán only -where the Agrobiology School’s experts ran the pest
tests- in a certified orchard, the packinghouses must be registered
in Sanidad Vegetal’s export program and listed as an approved packinghouse in the annual work plan provided to APHIS. All shipments had to be accompanied by a phytosanitary certificate issued
by Sanidad Vegetal confirming that the conditions specified by the
APHIS had been met.65 The avocados were exported to the United States from November to February only when California was
not in the harvest season, and they were distributed in just twenty
northeastern states, where Californian avocados were less consumed.66 Finally, the aphis specified that the avocado could be imported only if a Mexican avocado industry association representing
growers, packers, and shippers, entered into a trust fund agreement
with the aphis for each shipping season. The agreement would require the Mexican avocado industry to pay in advance all estimated
costs that APHIS expected to incur through its involvement in trapping, survey, harvest, and packinghouse operations.67
Federal Register, Rules and Regulations, 62, no. 24 (February 5, 1997): 5313.
65
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
5314–15.
66
The U.S. states where Michoacán’s avocados were first exported were
Connecticut, Delaware, the District of Columbia, Illinois, Indiana, Kentucky, Maine, Maryland, Massachusetts, Michigan, New Hampshire, New Jersey,
New York, Ohio, Pennsylvania, Rhode Island, Vermont, Virginia, West Virginia, and Wisconsin.
67
“Importation of Fresh Hass Avocado Fruit Grown in Michoacan, Mexico,”
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With this regulation, after 83 years of quarantine and
three years after nafta’s ratification, the usda partially lifted
the quarantine that prohibited Mexican avocados in the United
States. It is important to emphasize that although the neoliberal
framework of free trade propelled the integration of U.S. and
Mexico’s avocado markets, the USDA did not lift the quarantine
immediately due to the resistance of Californian growers.
However, California challenges of pest control, water scarcity
and labor costs were proving to be significant barriers to maintain
a constant supply of avocados to the U.S. consumers. In the first
season, in 1996-1997, the Meseta Purhépecha shipped 681,584
tons of avocado to the United States, representing only seven
percent of Michoacán’s total crop that year.68 Although around
6,000 Michoacano growers invested capital in aligning their
cultural practices to the new requirements, they did not obtain the
certification to ship their crop to the United States.69 All shipped
avocados came from 61 orchards in four municipalities: Uruapan,
Tancítaro, Salvador Escalante, and Peribán.70
Nonetheless, Michoacán’s growers were not the only
beneficiaries of Mexican avocado exports to the United
States. Among the earliest exporters in Michoacán figured five
February 5, 1997, 5313–14.
68
Hernández Palestino, “Arbol afuera,” 296.
69
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 40.
70
Herrera Aguilar, 39.
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Californian packinghouses that initiated operations in Uruapan in
1992 due to the land use reforms in Constitution’s Article 27. Just
as many medium and large-size avocado farmers took advantage
of the possibility of obtaining land use rights in the most
productive of Michoacán’s lands, U.S. produce companies and
cooperatives like Dole, Calavo, Mission, U.S. Pack, and Chiquita
Banana, opened packinghouses in Uruapan to handle a share of
the Mexican crop.71 Only four years after the partial entrance of
avocados from Mexico to the United States, in 2001, just one of
these companies, Calavo, handled approximately 33 percent of
the Mexican avocado crop bounded for the United States.72
Although initially only a few growers shipped avocado
from Michoacán to the United States, the opening of the U.S.
market for Mexican production reshaped the landscape and
cultural practices of growing avocado in the Meseta Purhépecha.
In 1995, Alianza para el Campo, the Mexican government’s
primary instrument to propel the rural economy, allocated, funding
for avocado production in the Meseta Purhépecha for the first time
by subsidizing research on plant health and innocuousness.73
Alianza’s funding came along with the promulgation in the same
year of the NOM-066-FITO-1995. The NOM-066 established
Hernández Palestino, “Arbol afuera,” 295.
Calavo Growers Inc., “2001 Calavo Annual Report,” Annual Report (Santa
Ana, California: Calavo Growers Inc., 2001), 19.
73
Octavio Sotomayor Echenique, “Evaluación Alianza para el Campo 2006,”
Propuesta para el período 2007-2012, Análisis de Políticas (Mexico City: SAGARPA, FAO, July 27, 2007), 2, http://www.fao.org/3/bc941s/bc941s.pdf.
71
72

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the parameters to handle the avocado once it is cut from the tree
and how it should be packed and transported to domestic and
international markets. The regulations were designed to meet the
international standards of quality in avocado culture, mainly those
of the United States.74 The federal funding and legal instruments
that regulated the industry in Michoacán accelerated the avocado
belt’s expansion. By 2005, Michocán’s belt extended 7,752 km2
(3000 mi2), representing 13 percent of the total state area. The belt
was formed at the time by 20 avocado-growing municipalities,
almost all located in the Meseta Purhépecha.
Michoacán was proving to be a productive avocado grower
region worldwide. Still, or possibly because of it, Michoacano
avocado’s unrestricted entrance to the U.S. market year-round
was not possible. Californian growers still dominated avocado
commercialization west of the Mississippi River. However, by
1997 when the aphis partially lifted the quarantine on Mexican
avocados, Californian growers were battling the avocado thrips
in their orchards. The insect, similar to a fruit fly, was first
discovered in June 1996, damaging fruit and foliage in Saticoy
and Oxnard, Ventura County.75 U.C. Riverside Department of
Entomology tested the orchards and determined that avocado
Herrera Aguilar, “Oro Verde a La Sombra Del Volcán: La Agroindustria
Transnacional Del Aguacate y Las Transformaciones de Tenencia de La Tierra
En La Sierra Purépecha,” 39.
75
Mark S. Hoddle and Joseph Morse, “Avocado Thrips: A Serious New Pest
of Avocados in California,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 81
(Los Angeles: California Avocado Society, 1997), 81.
74

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thrips were more closely related to Scirtothrips species in Latin
America than species in North America.76 Professors Hoddle and
Morse traveled to Mexico in October 1997 to find the source of
the pest attack.77 The entomologists visited orchards in Coatepec
Harinas, where cictamex locates, and other groves in Atlixco,
Puebla. In both places the team found avocado thrips.78 [See
Figure 2]
Figure 2.
Avocado Thrips Life Cycle

Source: Mark S. Hoddle and Joseph Morse, “Avocado Thrips: A
Serious New Pest of Avocados in California,” in California Avocado
Society Yearbook, 1997

Although pest control was one of the most crucial concerns for
avocado growers in California, in 1997, the year that Mexico
76
77
78

Hoddle and Morse, 81.
Hoddle and Morse, 81.
Hoddle and Morse, 82.

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shipped Hass avocados to U.S. northeastern states for the first
time and U.C. Riverside scientists tested orchards in Coatepec
Harinas and Atlixco, anxiety about water scarcity was on the
rise. Californian growers were concerned then about the cultural
practices that would protect their orchards from outside pests and
the irrigation measures that would allow them to maintain their
crops’ volumes. In addition to these anxieties about biological
and climatic conditions, growers were also worried about the
competitive tone pervading the domestic market.
The Mexican avocado industry was still pressing for
lifting the pending restrictions on shipping avocado. Sending
avocados to specific regions in the United States some months
a year was good business for certified growers, and they hoped
to increase profit by shipping all year round. At the end of the
first season in 1998, growers received an average of .67 dollars
per pound (almost half a kilo).79 Despite the few difficult weeks
when Michoacanos sent more fruit than the market could handle,
the season was successful regarding cash returns. In the words of
the Californian avocado grower, Giovanni Cavaletto, “In order
to be competitive, California growers must understand these
changes and the challenges they represent”.80
The success of the initial shipments encouraged
Michoacán’s growers to invest more capital towards lifting the
Cavaletto, “The Mexican Avocado Industry Through the Eyes of a California Grower,” 53.
80
Cavaletto, 53.
79

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restrictions. In 2000, to disprove Californian growers’ accusations
of a pest of fruit flies in the Mexican avocado that impeded export
to all the states north of the border, the Asociación de Productores
y Empacadores de Aguacate de México (apeam. Association of
Avocado Exporting Producers and Packers of Mexico) funded a
7 million pesos (ca. USD 650,000.00) study to determine the host
status in Michoacán of commercially cultivated and marketed
avocado. Michoacán’s Secretariats of Agriculture and Economy
and the Mexican Ecology Institute provided supplemental
funding.81 The entomologists Martín Ramón Aluja Schuneman
Hofer, Francisco Díaz Fleischer, and José Arredondo tested six
orchards in Michoacán located at three different altitudes above
the sea level from August to October 2001, and from April to
June 2002.82 In 2004, the scientists published their results in
the Entomological Society of America’s Journal of Economic
Entomology, the world’s most cited entomological journal.
They explained that to determine the host status to fruit flies,
it is essential to identify cultivars and their different levels
of susceptibility to infestation. If cultivars are not identified,
researchers may consider all cultivars as hosts to plague, leading
to unnecessary quarantines, as was the case of E. W. Rust in
Martín Aluja, Francisco Díaz-Fleischer, and José Arredondo, “Nonhost
Status of Commercial Persea Americana ‘Hass’ to Anastrepha Ludens, Anastrepha Obliqua, Anastrepha Serpentina, and Anastrepha Striata (Diptera:
Tephritidae) in Mexico,” Journal of Economic Entomology 97, no. 2 (2004):
293.
82
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 293.
81

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1918 and G. Bush in 1957 when they concluded that avocados in
general (no cultivars identified) were hosts of Anastrepha spp.83
Therefore, Aluja, Díaz, and Arredondo tested Hass avocados
grown in Michoacán, only. Aluja and colleagues concluded that
“commercially produced P. americana “Hass” is not a natural
host for A. ludens, A. obliqua, A. serpentina, and A. striata in
Mexico.84 They also explained where the Californian growers’
initial confusion regarding the fruit flies might have come.
The entomologists argued that there is a distinction between an artificial and a natural host. Cut fruit such as bananas, tomatoes, walnuts, squash, and bell peppers, exposed to
gravid A. ludens females under artificial conditions (e.g., the
fly is only presented with one type of fruit over a long period),
can serve as “artificial hosts” for many tephritic flies. “Fruit
like these can, in our opinion, only be considered artificial
hosts and should not be treated as natural hosts in quarantine
protocols.”85 Of 5,200 avocados naturally attached to the tree
but forcibly exposed by the scientists to the oviposition activity of 26,000 gravid, laboratory-reared, and wild A. ludens,
A. obliqua, A. serpentina, and A. striata females, with a high
oviposition drive, only four ended up infested by A. ludens,
but no adults emerged.86
83
84
85
86

Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 293.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 306.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 306.
Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 304.

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The team also concluded that Hass avocados are
naturally resistant to the attack of the fruit flies. “First, we note
that “Hass” avocados developed hardened “calluses” around
eggs that had been deposited into the pulp.” “The callus in
conjunction with regenerating tissue could probably cause egg
mortality by asphyxiation.” “Probably, fruit [trees] weakened by
disease or drought,” as the Hawaiian trees that previous studies
tested, “partially lose their ability to quickly form calluses or
to regenerate damaged tissue.”87 The Meseta Purhépecha’s
ecological context proved exceptionally well-suited to grow
Hass avocado. Not only the topure soil prevents the avocado
tree’s root system from rotting, the abundant yearly rainfall
feeds the tree with no need for sophisticated irrigation projects,
and the mountainous terrain facilitates the water to flow down
instead of forming puddles in the soil, but the template and
stable weather is ideal for the avocado to reach maturity hanging
in the tree while allowing the plant to develop calluses around
invasive species’ eggs that make it less vulnerable to natural
pests like the fruit fly.
A few months after the Mexican scientist’s publication,
on November 30, 2004, the aphis published an amendment to
the regulations governing the importation of fruits and vegetables
“to expand the number of States in which fresh Hass avocado
fruit grown in approved orchards in approved municipalities in
87

Aluja, Díaz-Fleischer, and Arredondo, 307.

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Michoacan, Mexico may be distributed.”88 The APHIS allowed
“the distribution of avocados during all months of the year. For
the first 2 years following the effective date of this rule, those
avocados may be distributed in all States except California,
Florida, and Hawaii [the U.S. avocado grower states]; after
2 years, the avocados may be distributed in all States. We are
taking this action in response to a request from the Government
of Mexico.”89 This way, after 93 years, Mexico would be allowed
to export Michoacán’s Hass avocados all-year round to the entire
U.S. territory.
Even if Michoacano Hass was not a natural host for
the fruit fly, Californian groves still showed an increasing
presence of pests. In the 2005 cas meeting, Mark S. Hoddle,
an entomologist from U.C. Riverside, said that although
historically “important pests like greenhouse thrips, avocado
brown mite, six-spotted mite, and omnivorous looper, have been
kept below economically injurious levels by natural enemies,”
that situation had slowly been changing since 1982.90 Based
on Hoddle’s research, a conduit facilitating invasion could be
the smuggling of foliage, branches with leaves, whole plants,
“Mexican Avocado Import Program,” Federal Register, Rules and Regulations, 69, no. 229 (November 30, 2004): 69748.
89
“Mexican Avocado Import Program,” 69748.
90
Mark S. Hoddle, “Invasions of Leaf Feeding Arthopods: Why Are So Many
New Pests Attacking California-Grown Avocados?,” in California Avocado
Society Yearbook, vol. 87 (Los Angeles: California Avocado Society, 2004),
87.
88

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and budwood because all these pests feed and reproduce almost
exclusively on avocado leaves.91 U.C. Riverside funded a
two-year study using molecular techniques to determine
the area of origin for avocado thrips in Mexico and Central
America. The mitochondrial DNA and microsatellite markers
strongly indicated Coatepec-Harinas as the most likely source
of the Californian population.92 Coatepec-Harinas is the site
of a large avocado germplasm bank and breeding station.
Fundación Salvador Sánchez Colín – cictamex is based in
Coatepec-Harinas and foreign researchers regularly visited.
Therefore, the study concluded that “this donor region may
be a likely source of previous avocado pest introductions.”93
In other words, Hoddle’s investigation determined that, most
likely, the pests affecting Californian crops were brought from
Mexico, particularly the Estado de México, by U.S. scientists
researching about avocado breeding instead of Michoacano
avocados commercialized by growers.
El Aguacatero. Michoacán and California’s Avocado
Industries after NAFTA
In face of the eminent entrance of Michoacán’s avocados
to all the United States, the CAS invited to its 2005 annual
meeting the Tropical Fruits Crops National Research Leader at
91
92
93

Hoddle, 66 [Emphasis added].
Hoddle, 74.
Hoddle, 79.

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the inifap, Samuel Salazar García, the President of the Local
Agricultural Association of Avocado Growers from Uruapan
in Michoacán, Luis Zamora Cuevas, and the Vice-president
of the apeam, Ricardo Vega López. The purpose was to
ensure that avocados shipped from Michoacán to the United
States would not bring a plague. In California, the Mexican
men explained that Michoacano counties authorized to ship
avocado must follow a working program established by the
NOM-066 that certifies quarantine-pest-free zones.94 Salazar,
Zamora, and Vega explained to their Californian peers that
orchards permitted to ship avocado to the United States were
constantly tested by 16 Juntas Locales de Sanidad Vegetal
(jlsv. Local Plant-Health Groups).95 In the 1997-1998 season,
the first year that Michoacán shipped avocados to the United
States, the jlsvs certified 1,499 hectares in four municipalities
as pest-free orchards. Five years later, by the 2002-2003
season, 21,597 hectares were certified in nine municipalities.96
Until the 2003-2004 season, the jlsv and usda tested 15 pestfree million avocados.97 [See Table 2]
Samuel Salazar García, Luis Zamora Cuevas, and Ricardo Vega López,
“Update on the Avocado Industry of Michaocán, México,” in California Avocado Society Yearbook, vol. 87 (Los Angeles: California Avocado Society,
2005), 31.
95
Salazar García, Zamora Cuevas, and Vega López, 32.
96
Martín Carbajal, “La formación histórica del sistema de innovación de la
industria del aguacate en Michoacán,” 293.
97
Salazar García, Zamora Cuevas, and Vega López, “Update on the Avocado
Industry of Michaocán, México,” 33.
94

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Table 2.
Hass avocado fruit sampling performed by Michoacán’s JLSV
and the USDA, 1997-2004

Source: Salazar García, Zamora, and Vega López, “Update on Avocado Industry of Michoacán, México,” California Avocado Society Yearbook, 2005

Besides pest problems, the same year, 2005, brought more challenges
to growers in California. In the cas annual meeting, Guy Witney,
cac Director of Industry Affairs, explained that California’s climatic
conditions -winter rainfalls and dry, hot summers- forced most
growers to irrigate their orchards from spring until late fall or early
winter.98 However, unlike free access to water in Michoacán, water
was expensive in California. Water cost irrigation varied from 900
dollars per acre-foot for municipal-supplied water in San Diego to 80
Guy Witney, “California Avocado Industry,” in California Avocado Society
Yearbook, vol. 88 (Los Angeles: California Avocado Society, 2005), 48.
98

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dollars in Northern California for ground water from wells.99 Soils
presented another difficulty for avocado cultivation in California
as Andosol soils do not prevail in the region, like the topure in the
Meseta Purhépecha. Soils in the growing areas vary tremendously
from coarse, shallow decomposed granite to deep, alluvial silts and
clay loams. Growers had to examine their tree fertilizer program
to be sure that soils have sufficient nutrients, which elevated the
production costs.100 Despite all these challenges, the avocado was
still a commercially productive crop for California in 2007, when the
first cargo from Mexico arrived in the western U.S. state.
Unfortunately for the Californian industry, the 2008
droughts put additional stress on growers. The previous year
was the driest in southern California history since 1877. As the
2008 summer entered, the California Governor declared the first
official statewide drought since 1991. The region’s primary water
wholesaler, the Metropolitan Water District of Southern California
(Metropolitan), called a Water Supply Alert.101 Approximately 40
percent of California’s water supply comes from groundwater.102 In
the words of the Southern California Agricultural Water Team, “it is
unlikely that California could have achieved its present status as the
largest food and agricultural economy in the nation and fifth largest
water from wells
Witney, 48.
101
Southern California Agricultural Water Team, “Southern California Water
Supply and Implications for Agriculture” (Los Angeles: Southern California
Agricultural Water Team, June 10, 2008), 1.
102
Southern California Agricultural Water Team, 3.
99

100

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overall economy in the world without groundwater resources.”103
The other source of California’s water is the Sacramento – San
Joaquin River Delta. Southern California also relies on the Colorado
River’s water, from which the western state historically had taken
more than its share and had used as much as 5.4 million acre-feet
in a year.104 In the late 1990s, as growth in Nevada and Arizona
propelled these two states to use their full allotment, California was
pressured to reduce its reliance on the Colorado River. [See Figure
5] Water scarcity, extreme climatic conditions of frosts in winter
and heat waves in summer, the presence of plagues in orchards and
high labor costs rapidly weakened California’s competitiveness
vis-à-vis Michoacán’s production.
Figure 3.
California Aqueduct through a Dry Central Valley in April 2008

Source: “Southern California Water Supply and Implications for Agriculture”
(Los Angeles: Southern California Agricultural Water Team, June 10, 2008)
103
104

Southern California Agricultural Water Team, 2.
Southern California Agricultural Water Team, 3.

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Once the usda lifted the quarantine on Mexican avocados
allowing the fruit’s distribution in all U.S. states, the avocado
belt rapidly expanded throughout the Meseta Purhépecha turning
woodlands into units of agricultural production and propelling
diversity loss by promoting the production of a monoculture,
the Hass avocado. Michoacano growers have built different
narratives around the industry. Martín Vázquez, the oldest of
three brothers who grow avocado in Tingüindín, is convinced
that “the [production of] avocado does not deforest Michoacán’s
woodlands; on the contrary, it reforests them.”105 The brothers
also claim that avocado production does not require setting up
a sophisticated irrigation system as long as the grower captures
rainfall, so they invested around a million pesos to set up their
first olla de riego. Now they own three.106 The ollas are ponds
of cement built to bear rainfall or water that is subtracted from
local springs. As most orchards in the Meseta Purhépecha are in
hillslopes, ideally, the ollas are made in the highest part of the
orchard, so the grower may let the water run down as needed. If
not possible, the grower pumps the water up from the olla.107
The construction of ollas de riego by avocado growers
is a controversial topic in the Meseta Purhépecha. There is a
dispute between the avocado industry and the pueblos. The
latter argue that the avocado growers steal their water because
105
106
107

Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019
Vázquez, Gonzalo. Interview. By author. February 15, 2019
Fieldnotes, February 19-24, 2019

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they pump it from the local springs to their orchards. Driving
through the Meseta roads, one may spot signs made by people
from pueblos denouncing local orchards diverting waterways.108
Avocado growers, the staff in Uruapan’s packinghouses, fair
trade associations, and agencies of certification claim that “in
Michoacán, growers do not take pueblo’s water. That is why they
have their ollas and the ollas capture rainfall water only.”109
In addition to water disputes, the erosion of the deep and
porous Andosol soils, called topure in the Meseta Purhépecha
(highly beneficial for the avocado tree root system), has also
been a source of concern in Michoacán.110 The Vázquez brothers
assure that they “have not caused topure’s erosion. We grind all
the two-centimeter diameter branches and mix them in the dirt.
We do not let the soil erode because that’s not good business!
We need the topure to grow avocado. There is no better soil than
topure. Actually, I’m thinking of buying a bigger grinder,” Don
Martín said, “so we can triturate bigger branches.”111 Currently,
the brothers own three tractors. According to Don Martín, “these
tractors are made specifically for the avocado orchards’ needs.”112
The tractors growers use in their groves are slightly smaller, so
they do not bruise the avocados hanging on trees while laborers
Fieldnotes, January-April, 2019
Jazmín, secretary at an association of organic avocado growers. Interview.
By author. February 25, 2019
110
Topure means “dust” in Purhépecha.
111
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 15, 2019
112
Vázquez, Martín. Interview. By author. February 24, 2019
108
109

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prune the trees or spray the chemical pesticides. Don Martín
hopes people from Tingüindín will begin to sell them soon.113
The increasing exports of avocados from Michoacán to
the United States contributed to the propagation of a monoculture,
the Hass avocado, and the standardization of the procedures to
grow it in the Meseta Purhépecha. The growers’ associations
were among the most relevant players standardizing avocado
production and commercialization. In words of the 2005 acting
President of the Asociación Agrícola Local de Productores de
Aguacate in Uruapan, Cecilio Zamora Ramos, “although there is
not a training system, we inform them [avocado growers] about
new techniques to grow avocado via new products, machinery and
even funding trips to other avocado grower areas both in Mexico
and overseas. Additionally, the associations are in constant contact
with producers via telephone, at our office, through informative
meetings, assemblies, by email, fax, reading El aguacatero [a bimonthly bulletin], and our weekly radio broadcasts to let them
know the state of the domestic and international markets, avocado
prices, and weather predictions in the region.114 Radio broadcasts
are the most used means to diffuse avocado culture information
to growers in the Meseta Purhépecha. Using these transmissions,
the jlsvs share irrigation and fertilization techniques, and the
Fieldnotes, February 20, 2019
Cecilio Zamora Ramos interviewed by Martín Carbajal, “La formación
histórica del sistema de innovación de la industria del aguacate en Michoacán,” 297.
113
114

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avocado culture international requirements like those established
by the Euro-Retailer Produce Working Group (euregap),
which demands innocuousness in production, environmentally
sustainable practices, and labor rights for workers.115
Competition between Michoacanos and Californians
during nafta’s negotiations suited the economic interests of
transnational companies instead of growers on either side of
the border. For instance, in 2002, the most profitable since its
foundation in 1924, Calavo listed its common stock on the
Nasdaq National Market System, which effectively turned the
cooperative of Californian growers into a transnational fresh
produce company.116 At present, Calavo owns a packinghouse and
a guacamole plant in Michoacán. In addition to the Californian
crop they handle, Calavo buys fruit directly from small-size
Mexican growers, which is packed for shipment to the United
States and other parts of the world.117 In California, growers have
felt displaced as the associations that were supposed to represent
them became their strongest competitors.
*
In the popular discourse, markets’ integration in the avocado
industry is described as a competition between Mexican and
U.S. producers. As anthropologist Lois Stanford argues, this
Martín Carbajal, 298.
Calavo Growers Inc., “2002 Calavo Annual Report,” Annual Report (Santa
Ana, California: Calavo Growers Inc., February 7, 2003), 5.
117
Calavo Growers Inc., “2001 Calavo Annual Report,” 4, 19.
115
116

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myth exacerbates tensions between Californians and Michoacano
growers and suits the companies’ financial interests.118
Growers in both countries attempted to defend their
interests in the U.S. avocado market through actions that
limited their counterparts’ volume of fruit to sell. Californian
growers called for U.S. state intervention to limit Mexican
export expansion. Mexican growers called for testing their fruit
to remove barriers to competition based on innocuousness. In
these instances, the shipping companies simply expanded their
commercial activities from existing environmentally degraded
source regions to include new growing areas. California’s water
scarcity, plague risks, winter frosts, and Michoacán’s fertile soils,
abundant rainfall, and temperate weather largely determined the
integration of markets in a neoliberal framework that prioritized
production increase with hardly any consideration for smallscale producers in both regions. Mexico’s move to privatize its
agricultural sector was not accompanied by an active effort by
the state to provide options for different types of growers and
support the development of multiple market strategies for an
important regional industry. Ultimately, small and medium-sized
growers found a way to participate in the global avocado market
redefining their local ecology and economy.
Lois Stanford, “Bi-national producer alliances” in Gerardo Otero, Mexico
in Transition: Neoliberal Globalism, the State and Civil Society, Globalization
and the Semi-Periphery (Black Point, Nova Scotia: London; New York: New
York: Fernwood Pub; Zed Books, 2004), Kindle edition.
118

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The Meseta Purépecha’s ecological context that
extraordinarily favors avocado cultivation sustained the
emergence of a sophisticated industry of avocado production in
the twentieth century. The sector has specialized so greatly in the
last thirty years with industrial and commercial infrastructure that
Michoacán is the most competitive region in avocado production
worldwide. Although it has become an expensive fruit, Mexicans
can still afford the avocado they eat, unlike people in the Andes for
the quinoa. Nonetheless, the price urbanites pay for Michoacán’s
avocado is not in the fruit’s price tag. While consuming avocado,
global citizens have also consumed around 60 percent of the
Purhépecha forests, an area comparable to the island of Hawaii.119
The industrial production of avocado in Michoacán did
not completely dispossess rural people of their lands. There is no
monopolistic control of the means of production by one dominant
foreign company either. Moreover, the industry has allowed
thousands of rural people to possess a means of subsistence in their
homelands. Nevertheless, Michoacán’s avocado belt proves that
the way we grow food in the present is the result of having created
an unjust global food system that primarily benefits corporate
intermediaries instead of growers and consumers at the cost of
reducing biodiversity and increasing environmental injustice.
Global Forest Watch, “Bosques Decaen Rápidamente Para Dar Paso al
Aguacate Mexicano,” Global Forest Watch, Global Forest Watch Blog (blog),
March 20, 2019, https://www.globalforestwatch.org/blog/es/commodities/
bosques-decaen-rapidamente-para-dar-paso-al-aguacate-mexicano/.
119

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�La caña de azúcar: de edulcorante a carburante y sus
impactos como monocultivo en Candelaria
(1930-2010)
Sugarcane: from sweetener to fuel and its impacts as
a monoculture in Candelaria
(1930-2010)
Daiana Campo González
Universidad del Valle
Cali, Colombia
orcid.org/0000-0003-2054-6337
Recibido: 4 de julio de 2022
Aceptado: 31 de julio de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: En la historia, la Saccharum officinarum conocida
como caña de azúcar, ha connotado un estatus de grandeza y
reconocimiento como de miseria y sometimiento. El ser uno de
los cultivos más antiguos, le ha permitido transitar por distintas
geografías y posicionarse como dispositivo de progreso y desarrollo
en lugares donde las aguas abundan. Desde antes que Colón la
introdujera en su segundo viaje al Nuevo Mundo, ya se referenciaban
sus propiedades en el uso industrial, ritual, medicinal y alimenticio.
Ello fortaleció la percepción y tenencia de la semilla como objeto
de poder. Progresivamente, la estructura de monocultivo le permitió
erigirse como una especie necesaria para la economía extractivista
donde, en los últimos años, se privilegia su transformación para
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�Daiana Campo

la fabricación de biocombustible sobre el de azúcar de mesa. Esta
“innovación” ha dejado a su paso degradación de suelos, alteración del
ciclo hidrológico, así como pérdida de biodiversidad, de tradiciones,
de salud y calidad de vida de comunidades humanas y no humanas.
El presente artículo se sitúa en la anterior problemática. Rastrea
la historia ambiental de la caña de azúcar en Candelaria, Valle del
Cauca, Colombia. Se trata como un documento histórico biológico
y simbológico que ofrece pistas sobre su privilegio, y constante
encadenamiento a un discurso hegemónico que entre las décadas de
los 30 y 50, le permite posicionarse en años posteriores en un cultivo
perenne. Finalmente, expone los efectos adversos que trajo a los y las
habitantes de Candelaria tanto su siembra extensiva, como la decisión
de convertirla en alcohol carburante.
Palabras clave: Candelaria, caña de azúcar, monocultivo, historia
ambiental
Abstract: In history, Saccharum officinarum, known as sugar cane,
has connoted a status of greatness and recognition as well as misery
and submission. Being one of the oldest crops has allowed it to
travel through different geographies and position itself as a device
for progress and development in places where waters abound. Since
before Columbus introduced it on his second trip to the New World, its
properties were already referenced in industrial, ritual, medicinal, and
food use. This strengthened the perception and possession of the seed
as an object of power. Progressively, the monoculture structure allowed
it to establish itself as a necessary species for the extractivist economy
where, in recent years, its transformation for the manufacture of biofuel
has been privileged over that of table sugar. This “innovation” has left
in its wake soil degradation, alteration of the hydrological cycle, and
loss of biodiversity, traditions, health, and quality of life of human and
non-human communities. The present article is situated in the previous
problem. Traces the environmental history of sugarcane in Candelaria,
Valle del Cauca, Colombia. It is treated as a biological and symbolic
historical document that offers clues about its privilege, and constant
chaining to a hegemonic discourse that between the decades of the 30s
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�La caña de azúcar

and 50s, allows it to position itself, in later years, in a perennial crop.
Finally, it exposes the adverse effects that its extensive planting brought
to the inhabitants of Candelaria, as well as the decision to turn it into
fuel alcohol.
Keywords: Candelaria, sugar cane, monoculture, environmental history

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�Daiana Campo

Introducción
Las investigaciones en torno a la expansión del cultivo de caña
de azúcar en la zona plana del Valle del Cauca,1 concuerdan
en considerar que desde la década de los años 50 se dio inicio a
un período de grandes cambios económicos, sociales, políticos y
ambientales que aparte de generar transformaciones del paisaje
fijaron el rumbo de explotación de los recursos naturales. En
este escenario geográfico se puede contemplar la realidad del
municipio de Candelaria, donde se aprecian las maneras en que el
agua, a partir de la década de los sesenta, deja de centrarse en el
uso doméstico y recreativo de la población para terminar siendo
regulada por parte de la industria azucarera.
Ésta, además de demandar una mayor explotación del
suelo para la siembra de caña, reduce la coexistencia con otros
cultivos y, por ende, disminuye la producción de un alimento
variado, pues requiere de técnicas productivas no artesanales
para irrigar la caña que terminan limitando el acceso al agua
de las y los tradicionales campesinos de la zona, quienes en sus
pequeñas parcelas sembraban una notoria variedad de alimentos
como plátano, guineo, cachaco, maíz blanco, amarillo y rojo.
Aceneth Perafán Cabrera, “Transformaciones paisajísticas en la zona plana vallecaucana”, Revista Historia y Espacio, núm. 24 (2005): 111–38; José
María Rojas, Empresarios y tecnología en la formación del sector azucarero en
Colombia, 1680-1970 (Bogotá: Banco Popular, 1983); Carmen Cecilia Rivera,
Luis Germán Naranjo, y Ana María Duque, De María a un mar de caña. Imaginarios de naturaleza en la transformación del paisaje vallecaucano, 1950-1970
(Cali: Universidad Autónoma de Occidente, 2006).
1

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�La caña de azúcar

Variedades de frutas, hortalizas y plantas medicinales como
níspero, anamú, orozul, pata de buey, carambolos, batata, aguacate,
mango, mandarina, ciruela, toronja, yuca, badea, piñuela, sandía,
palma de coco, guayaba, marañón, mamey, guanábana, corozo,
papayuela, girasol, cacao, fríjol, maracuyá, marihuana, yanten,
borrachero y suelda con suelda.
Por tanto, presenta un incremento relevante en la
expansión de la frontera agrícola, aspecto que ha generado
por más de 40 años efectos negativos que se expresan en
la grave disminución de especies arbóreas, en la alteración
de la cadena trófica propia de ese ecosistema, en un cambio
drástico de alimentación de las y los habitantes, y en general,
en repercusiones que tienen gran incidencia sobre la calidad de
vida de la población. Esto ha llevado a que Candelaria, siendo la
zona más plana del Departamento del Valle del Cauca, rodeada
de ríos2 que posibilitan riego para una gran diversidad de
cultivos, sólo se destaque más porque en su extensión de 29,400
hectáreas se dediquen exclusivamente 26,900 de ellas para la
siembra de caña de azúcar. Ello puso en riesgo la calidad de vida
de los candelareños, y la calidad alimentaria del departamento
del Valle del Cauca.
Limita al norte con el río Bolo y el municipio de Palmira, al sur con el río
Desbaratado y los municipios de Puerto Tejada y Miranda en el Departamento
de Cauca, al occidente con el río Cauca y la ciudad de Cali, al oriente con el
río Párraga y los municipios de Florida y Pradera.
2

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�Daiana Campo

El presente artículo se cuestiona sobre qué ha significado
para los candelareños, a través de la gramínea, sostener un
modelo económico que con vehemencia ha extraído sus
aguas superficiales y subterráneas. Para dar respuesta a este
planteamiento, rastrea la historia ambiental de la caña en
Candelaria, Valle del Cauca, en Colombia. Se trata como un
documento histórico biológico y simbológico que ofrece
pistas sobre su privilegio, y constante encadenamiento a un
discurso hegemónico que, entre las décadas de 1930 y 1950, le
permite posicionarse en años posteriores en un cultivo perenne.
Finalmente, expone los efectos adversos que trajo a los y las
habitantes de Candelaria tanto su siembra extensiva como la
decisión de convertirla en alcohol carburante.
La distinción biológica y simbólica de la caña de azúcar
La caña de azúcar pertenece al grupo de las gramíneas,
considerado biológicamente uno de los más evolucionados.
Polidoro Pinto explica que la gramineae, llamada también
Poaceae, es una familia potente y resistente que se instala en
lugares, y bajo circunstancias extremas donde ningún otro
árbol podría echar raíces. Esa capacidad de adaptabilidad al
medio ha permitido, desde épocas remotas, la gran variedad de
especies que existen.3 La caña se produce en gran cantidad y a
Polidoro Pinto-Escobar, “Las gramíneas en Colombia”, Revista de la
Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales 26, núm. 98
(2002): 59–68.
3

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gran velocidad, sin embargo, las migraciones a las que ha sido
sometida han hecho que sea difícil precisar su lugar de origen,
aunque algunos investigadores la sitúen en Nueva Guinea y otros
al norte de Bengala en la India.
Al parecer, se cultivó por vez primera en el sureste
asiático y ha sido llevada a Egipto, España, Islas del Caribe,
México, Colombia y Brasil, lo que se explica porque el ambiente
idóneo para su germinación se ubica entre los trópicos de Cáncer
y Capricornio, donde los rayos del sol llegan de manera directa
a la superficie terrestre. De ahí que sea una planta que requiere
una gran cantidad de luz para realizar la fotosíntesis. Por ende,
se desarrolla mejor en la zona mencionada, catalogada como la
más calurosa del planeta, pero que presenta precipitaciones que
fluctúan de una región a otra, y donde el viento, la topografía, los
ríos, la abundante vegetación y, por supuesto, la persistencia de
las lluvias, conforman el ambiente idóneo para su producción y
reproducción. En este sentido la caña de azúcar, siendo catalogada
como un pasto dulce gigante, cuando las condiciones naturales le
son favorables, puede llegar a tener una altura de 3 a 6 metros y
un diámetro de 2 hasta 8 cm.
Su clasificación taxonómica, como se representa en
la Figura 1 y pasa a explicarse a continuación, evidencia en
la división (magnoliophyta) que su semilla es un trozo de
tallo con dos o tres nudos, también llamados yemas o tallos
embrionarios en miniatura con hojas pequeñas, y del cuál
surge una nueva caña.
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Figura 1
Clasificación botánica de la caña de azúcar.

Fuente: Comité Nacional para el desarrollo sustentable de la
caña de azúcar, México, 2015

Igualmente, en la subclase (commelinidae) indica que habita en
todo tipo de hábitat, tanto en el acuático como en el terrestre. En
el orden (poales) revela que su polinización es gracias al viento,
donde sus flores hermafroditas en forma de espiga se estimulan. La
familia (poaceae) es una hierba que se ubica en zonas templadas
o de trópico (andropogoneae). El género (Saccharum) proviene
del árabe sukkar, en relación a la sacarosa que contiene, y la
especie (officinarum) informa el lugar, oficina o taller donde se le
fabricaba o manufacturaba, usualmente para extraer de las plantas
sus usos medicinales. La caña era y es utilizada para aliviar el
malestar de la hipoglucemia, elevar la insulina del páncreas y por
ello con las hojas, en combinación de otras plantas, se prepara un
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té para la hepatitis. Asimismo, ayuda a controlar los parásitos y
la ansiedad.4
La luminiscencia calórica intensa, combinada con una
copiosa fuente de agua superficial o subterránea, se convierte en
el impulso necesario para hacer de esta planta una de las más
eficientes en convertir la energía solar en alimento. Poco es lo que
demanda para su desarrollo y ofrece al que le cultiva el mayor
rendimiento. Su semilla compuesta por un tallo con nudos y yemas
almacena agua, sacarosa y fibra. De la combinación entre el agua
y la sacarosa se extrae el azúcar y de la fibra el bagazo utilizado
como combustible para alimentar animales y conservar el fuego.
Nada de ella se desperdicia, tanto así que en su acoplamiento
inicial entre India, China, África y Europa se sometió, en palabras
de Sidney Mintz, a una elaboración cada vez más refinada como
bien de lujo y poder simbólico.5
Las gramíneas pueden ser anuales, bienales o perennes y
poseen propiedades forrajeras y cerealeras como el maíz, sorgo,
cebada, trigo, centeno, millo, mijo y arroz. Su tallo lineal ascendente
lleva la flor al contacto con el viento para que éste transporte
la semilla. Los tallos del maíz, sorgo y caña de azúcar por ser de
gran tamaño, son medulosos, crecen en altura y en diámetro. Su
dimensión y peso idóneos para asir por la mano convirtieron a la
Goretti Virgili López, Guía medicinal y espiritual de plantas tropicales.
Los secretos de las plantas desde el Caribe y la Amazonía hasta el Mediterraneo (Barcelona: Angels Fortune Editions, 2017), 468–69.
5
Sidney Wilfred Mintz, Dulzura y poder: el lugar del azúcar en la historia
moderna (México, DF: Siglo XXI, 1996).
4

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caña en vara de medida utilizada en épocas evangélicas, y como tal
se referencia en la biblia.6 De las 130 plantas que se mencionan en
dicho documento, la caña dulce es considerada una de las especias
finas y de gran valor energético, como se advierte en el Primer libro
de Samuel cuando cita lo que sucede con “la caña de miel que parecía
brotar del suelo”.7 Incluso, en la Edad Media su precio elevado la
ubicó sólo en la mesa de personas adineradas y en los ajuares de
las reinas como parte de su dote.8 Nuevamente Mintz advierte “…
para 1.650, la nobleza y los ricos de Inglaterra se había convertido
en consumidores inveterados de azúcar, producto que figuraba en su
medicina, su imaginería poética y su exhibición de rango”.9
Asimismo, en el libro de La Agricultura de Abu Zacaria
se relaciona esta estirpe vegetal con lo sagrado cuando anexa un
fragmento de los escritos santos que dicta: “...cuéntase también
haber dicho: que cuando quiere Dios fecundizar las sementeras,
derrama su bendición sobre cañas y espigas, y da á (sic) un Ángel
la comisión de custodiar todos sus granos”.10 Esto se debe, por
lo visto, a que la caña genera en buena medida la sensación de
que se reverencia de forma divina hacia la luz del sol, pues ella,
gracias a éste, se transforma en energía para el cuerpo humano.
Ver Ezequiel. 40: 3-5
Ver Primer Libro de Samuel. 14:25
8
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina (México, DF:
Siglo XXI, 2004), 35.
9
Galeano, 32.
10
Iahia Abu Zacaria, Libro de Agricultura, ed. Josef Antonio Banqueri (Madrid, 1802), 75, https://apigranca.es/wp-content/uploads/2021/12/Zacaria_
Agricultura.pdf.
6
7

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Entonces, su simbología asociada al astro sol influyó
para que los moros le consideraran real y sagrada desde épocas
primigenias. Al parecer, esto hace parte del legado cultural que
dejan en el norte de África y en España, donde la domesticación
de animales, sobre todo de aquellos que proporcionan carne,
leche, lana y cueros era más importante, justamente porque la
tradición pastoril española predominaba sobre la agraria; por
tal motivo, pasa a complementarse con especies como la caña
tras la incorporación de un buen sistema de regadío. Además,
la transformación de jugos en cristales le posibilita su fácil
conservación para ser empleada en jaleas, azúcar, melazas en
forma de miel negra, panela, jarabes, confituras, colaciones,
mazapán, mermeladas, etc. También, de su destilación se obtienen
bebidas y licores como el ron y el guarapo,11 y de su hervor
infusiones para atraer la buena suerte.
Por esos motivos, se induce a pensar que la elección y
condición privilegiada de la caña de azúcar, no sólo se debió a sus
atributos económicos, sino al posicionamiento cultural que la planta
representa. Víctor Manuel Patiño menciona que cuando colonizaron
América, los españoles trajeron consigo unas 274 especies que hacían
parte de su bagaje tradicional de plantas, costumbres asociadas a
ellas y los procedimientos industriales para beneficiar algunas como
la caña de azúcar.12 Sin embargo, no fue su menester cultivarlas. Esa
Bebida fermentada de caña
Víctor Manuel Patiño, La tierra en la América equinoccial (Bogotá: Presidencia de la República, 1997), 230.
11

12

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tarea se la encomendaron a los indígenas quienes conocían ya de
experimentos para adaptar y sembrar plántulas porque desarrollaron
una producción suficiente, gracias a la virtud de observar con detalle
la naturaleza. El autor comenta que:
Los pueblos indígenas americanos del intertrópico en el
momento del encuentro de culturas, se caracterizaban por un
predominio de las sociedades agrarias. La agricultura había
alcanzado un notable desarrollo. Se practicaba en un gran rango
altitudinal, desde el nivel del mar hasta los 3.500 metros, con
unas 650 especies de plantas adaptadas a cada piso altitudinal y
a cada enclave; en todo tipo de suelos desde los encharcables e
inundables, hasta los más secos; en este último caso a base de
irrigación, tan bien lograda como en cualquier parte del mundo;
y con métodos eficaces para evitar o disminuir la erosión, como
las terrazas y andenes de varias regiones.13

Pese al gran conocimiento del hombre americano, algunas plantas
heliófilas como las gramíneas fueron difíciles de contrarrestar
con los implementos de trabajo que éste tenía a su disposición,
ya que establecen una fuerte competencia con las especies
cultivadas.14 No obstante, eran útiles para alimentar con su
bagazo a ciertos animales domésticos herbívoros introducidos.
Cerdos, caballos, toros y vacas que ante la insistencia de
los indígenas se fueron adaptando a los pastos americanos
espontáneos y a varias plantas de consumo como la yuca y el
Patiño, 229.
Víctor Manuel Patiño, Plantas cultivadas y animales domésticos en América equinoccial. Suplemento a los tomos III y IV: Plantas ornamentales (Cali:
Imprenta Departamental, 1974).
13
14

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maíz; animales que se convirtieron en una necesidad para ellos
ya que, debido a la esclavitud a la que fueron sometidos, les
fueron útiles al relevarles de algunas de sus labores más pesadas
como la de arar o cargar.15 De acuerdo a todo lo anterior, la
historia del desplazamiento de dicha gramínea demuestra que ha
sido percibida y usada, desde épocas primigenias, como objeto
de poder que a la par de satisfacer el vientre humano, satisface
la necesidad de lucro de una minoría.
Pese a ello, el cultivo extensivo de la caña es considerado
en muchas culturas como un bien agrario que ha proporcionado,
y sigue proporcionando, desarrollo económico al margen de
procesos identitarios cohesionados a la economía de plantación
capitalista. Si bien para tal efecto se transformaron los paisajes,
ello se logró en pos de la actividad extractivista de mano de obra
esclava, así como de la tenaz idea de menguar, redireccionar y
confinar las fuentes de agua al servicio de éste como cultivo único.
La caña en el Valle Geográfico del río Cauca y
transformación de la despensa alimentaria candelareña
Para comprender la relevancia y los posteriores efectos del
cultivo extensivo de la caña de azúcar en Candelaria, es
importante indicar que, desde el periodo colonial, las fábricas de
su manufactura y plantación se establecieron y alcanzaron mayor
Patiño, Víctor Manuel. Plantas cultivadas y animales domésticos en
América equinoccial: Plantas introducidas. Colombia. Imprenta Departamental.1969.
15

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efectividad cerca de las fuentes hídricas. Justamente la naturaleza
anfibia del departamento y de esta localidad atravesada por uno
de los mayores bienes naturales, el río Cauca, es lo que llama
poderosamente la atención de los dirigentes e industriales de
la primera mitad del siglo XX, quienes vieron en el río una
oportunidad para emprender el proceso de electrificación en el
departamento, así como una herramienta para enlazarse con la
economía internacional.
Si bien el valle del río Cauca es una planicie originada
por una depresión tectónica interandina y la vertiente occidental
de la cordillera central que comprende la vertiente del valle del
río Cauca, y el macizo central o área de páramos, es también un
eje biológico que despierta interés económico, pues este río por
mucho tiempo se entrelazó con numerosas corrientes hídricas
menores (ríos, lagunas, ciénagas quebradas, arroyos y zanjones)
en una superficie cuya génesis fue condicionada al modelamiento
de las lluvias como el más importante agente erosivo, e hizo
del valle un gran lago16 que posibilitó asentamientos humanos
y actividades como la pesca y una agricultura de subsistencia.
Ello permitió el surgimiento de sociedades del maíz, sorgo,
tabaco, soya, fríjol, algodón, y otras especies más que, a su vez,
se conectaron con otras actividades también importantes en esta
región como la minería y la ganadería.
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Humedales del valle
geográfico del río Cauca: génesis, biodiversidad y conservación (Cali: C.V.C.,
2009).
16

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Con todas ellas se complementó el cultivo de la caña que
para los siglos XVII y XVIII no era tan fuerte en Candelaria,17 ya
que en ese momento era una factoría para el reinado del tabaco.
Entonces su uso más destacado era para la preparación de mieles
y destilar, en alambiques clandestinos, aguardiente y guarapo del
cual se surtían los mineros y corteros de plantaciones adyacentes.
Por tanto, cuando dicha gramínea empieza a desplegarse por
las riberas de estos ríos, lo hace como una especie más entre
sembradíos de tabaco, café, plátano, algodón, cacao, frijol y maíz.
Por el contrario, en las haciendas donde contaba con interesantes
porciones de tierra empezó en los años 1950 y 1960 a combinarse
con el ganado. Por ello, llega a las mesas derivados de la leche
como el queso y el dulce de leche que combinado con la panela y
luego el azúcar refinado, da pie al bien llamado “manjar blanco”.18
No obstante, poblaciones humanas y no humanas
mantuvieron una estrecha relación con esta poderosa fuente
incesante de agua, el río Cauca, quien pese a los embates no
deja de ser una espina dorsal ecosistémica que además de haber
transportado por centurias sedimentos para nutrir tanto su lecho
En esas épocas, las plantaciones azucareras estaban ubicadas en Cali,
Puerto Tejada y Palmira
18
Golosina o postre típico del departamento del Valle del Cauca. Se logra
cociendo a fuego lento grandes cantidades de leche con azúcar y una pizca de
sal, hasta que se torne de consistencia cremosa. Las variaciones van sujetas
tanto a la cantidad de leche como de azúcar, pues de una de ellas también surge
el famoso Arequipe, que es llamado en otros lugares Cajeta. Anteriormente
se preparaba con panela y tomaba un color más oscuro. En la actualidad se le
agrega azúcar blanca refinada.
17

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como la profusa vegetación que le ha acompañado, se instala
como eje central de la naciente economía departamental y
nacional enfocada en el desarrollo de la agroindustria19. Ello
indujo a que, en la segunda mitad del siglo XX, se sometiera
intensivamente a constantes regulaciones, represamientos y
usos inadecuados.
En consecuencia, se puede decir entonces que en su
trasegar el río, además de ser usufructuado y venerado, hizo
caminos, ya que en su larga trayectoria fue artífice de ciénagas,
lagunas y madreviejas20 que sirvieron de aposento a una fauna,
flora y cultivos variados. También facilitó la coexistencia de
otras siembras y corrientes naturales y culturales, al igual que
sucedió con muchos de sus afluentes o tributarios. Entre los más
importantes de la zona plana están el río Desbarato, Párraga,
Fraile, Bolo, Nima y Amaime; aguas que además de humedecer
constantemente los suelos, llevaron en su seno un buen surtido de
peces como el Bagre, Barbudo, Jabón, Bocachico, varias clases
de Corroncho, sabaleta y diferentes especies de sardina, que
El río Cauca es el principal afluente del río Magdalena, considerado el más
importante del país; por ello ocupa el segundo lugar en importancia.
20
Las ciénagas, lagunas y madre viejas guardan estrecha relación con el río.
Las primeras son superficies generalmente planas que se inundan constantemente por sus las crecientes. Por tanto, ellas adquieren un aspecto pantanoso y
actúan como filtros naturales de éste. Las lagunas también pueden crearse por
desbordamiento de los ríos en terrenos cóncavos que no le permiten la salida.
Asimismo, las madreviejas se caracterizan por ser terrenos deprimidos de poca
dimensión que en las crecientes de los ríos se forman, por ello también se le
denominan brazos muertos de un río.
19

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junto a otras más, se convirtieron en sustento de varias familias,
y permitieron la elaboración de uno de los platos típicos más
importantes, el sancocho.21
De igual forma, la abundancia y la posibilidad de acceso
al agua permitía que la alimentación tanto de las personas
vallecaucanas y candelareñas fuese plural y sin invertir dinero. De
la riqueza anfibia se obtenía diversidad en las maneras de preparar
el sancocho de acuerdo a la variedad de pez; también comidas
como la sopa de tortuga y aborrajados de pescado. Igualmente, se
obtenía de forma simple torcazas que se preparaban en guisos, y
que llegaban a la zona gracias a los árboles frutales y árboles de
gran porte22 que tejían la maravillosa red trófica donde era posible
divisar mariposas, serpientes, micos, guagua, guatín, armadillo,
tatabro, garzas, iguanas y coatíes también llamados cusumbos.
Además, se podía hallar con gran facilidad el fruto del
árbol del pan que, en las faenas al río, podían comer al borde de los
ríos pues les ofrecía una semilla carnosa. Del algarrobo también
podían extraer mermelada. En la actualidad muchas de las recetas
se han olvidado porque es mínima la posibilidad de preparar
Es una sopa que se prepara a base de pescado, tubérculos como la yuca, la
papa; plátano verde y especias como una clase de cilantro llamada cimarrón.
Este plato empezó a diversificarse con la presencia del ganado en el trapiche
de panela, y a menguar cuando inició el esplendor de las haciendas azucareras,
pues cada vez se hace más complejo obtener en varios lugares del Valle del
cauca el pescado por la reducción de las aguas que quedaron confinadas a los
extensos monocultivos. Por ello se posicionó el sancocho de gallina y con las
reses el sancocho de res.
22
Samanes, guácimos, cachimbos, ceibas e higuerones, entre otros.
21

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dichos platillos sin comprar sus ingredientes. Para la elaboración
de estos alimentos era indispensable la ayuda de hombres y
mujeres en un trabajo más colectivo. Aun así, sigue constante,
para la ejecución de estos platillos, el papel preponderante de la
mujer negra en el fogón.
Precisamente el modelamiento del río Cauca trajo
consigo, en paralelo, el empobrecimiento del entorno natural
con el rediseño del paisaje lacustre para dar espacio a las
plantaciones de caña. Su cultivo se fortaleció primero con
la figura de trapiche, luego con la de ingenio azucarero y
finalmente con el blindaje del clúster del azúcar. Con ello, los
ríos ya mencionados, las quebradas y otras fuentes menores
de agua23 empezaron a menguar y a evidenciar, a finales de
los años 60, índices de contaminación que se revelaron en la
notoria opacidad de las aguas que otrora eran cristalinas. En
correspondencia, disminuyó la cobertura boscosa, se limitó
drásticamente el acceso de la población a los ríos y con ello el
ritual familiar de “paseo de olla” también se redujo.
El discurso hegemónico que la legitima como cultivo perenne
A partir de los años de 1930, la abundancia de agua se concibió
como un desperdicio que era necesario corregir. Poco a poco las
zonas altas, medias y las bajas consideradas lacustres, empezaron
a ser intervenidas con ideas modernizadoras donde el progreso,
23

Como las quebradas Chontaduro, Granadillo y Zaineras

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entendido como la búsqueda de utilidad económica de esa vasta
naturaleza, se validó en discursos procedentes de otras regiones e
incluso de otros países. Algunos de ellos fueron la misión inglesa
de 1927, que recomendó impulsar el desarrollo agroindustrial
del Valle del Cauca, y la misión agrícola Chardón en 1929, que
puso el énfasis en que uno de esos cultivos fuese el de la caña de
azúcar y la introducción de variedades POJ2878 y 2714, con más
resistencia a las plagas y de mayor productividad. Ello porque
consideraba las excelentes condiciones naturales del Valle como
un milagro para la caña. Carlos Chardón, en su reconocimiento
agropecuario del Valle, advirtió e insistió que:
[...] Es de notarse, y esto favorece hoy mucho a la agricultura y
la ganadería, que llueve un promedio de 138 días al año: aún en
los meses más secos, como julio y agosto, llueve un promedio
de 8 días en cada uno. Esta buena distribución de la lluvia en
el Valle del Cauca, es una de las características salientes de su
privilegiado clima. El hecho de que no haya frecuentes lluvias
torrenciales, es también muy favorable a la conservación del
suelo, pues evita los grandes arrastres que lavan y se llevan “la
flor de la tierra.24

Entonces, si bien es posible encontrar varias recomendaciones
para plantar caña, se hallan más para reducir la presencia de
las fuentes de agua argumentando que, para fortalecer la
Carlos Eugenio Chardón, Reconocimiento agro-pecuario del Valle del
Cauca. Informe emitido por la Misión agrícola puertorriqueña, dirigida por
el hon. Carlos E. Chardon, y presentado al governador del departamento del
Valle en Colombia (San Juan: Negociado de materiales, imprenta, y transporte,
1930), 36.
24

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alimentación del departamento, era desastroso contar con
“tanta agua corriendo por ahí”,25 pues son ríos sin control ni
regulación que impiden el progreso de la región. Entre ellos se
destaca el realizado en el año 1952 por la firma OLAP,26 que
hace énfasis en proteger el valle plano contra el exceso de las
aguas con la creación de los embalses de Salvajina y Timba que,
en operación conjunta, tendrían a su cargo la tarea de controlar
las avenidas del río Cauca, salvaguardando así 60,000 hectáreas
destinadas a la agricultura:
De las 390.000 hectáreas del valle plano, el 60% son irrigables
y el 25% sufre de inundaciones o encharcamientos; en total
el 64%, o sean 250.000 hectáreas se encuentran afectadas
por el exceso de agua. [...] Pero la represa de Timba y
Salvajina no bastan para la protección del valle plano
contra el exceso de aguas. Para la defensa y recuperación de
40.000 hectáreas, se necesita una extensa red de canales que
recojan las lluvias y que sequen ciénagas y pantanos, con
ayuda de estaciones de bombeo en varios casos y trabajos de
canalización en algunos afluentes del Cauca, cuyo control
por medio de embalses, resulta demasiado gravoso. Cabe
anotar que muchas de estas obras no operarían correctamente
sino después de controlado el nivel de las aguas del Cauca,
con ayuda de los embalses.27
Frase mencionada constantemente por funcionarios de las Misiones del
Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento-BIRF-, que se puede leer
en varios de los informes de modelación del paisaje citados.
26
Sigla de la primera firma de ingenieros acreditada en Colombia, que se
gesta por su fundador Carlos Ospina, quien egresado de Berkeley se asoció
con otros ingenieros de apellidos: Olarte, Arias y Payán. De ahí su nombre
OLAP.
27
OSPINA, OLARTE, ARIAS, PAYÁN. Plan para el desarrollo económico
25

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Estos apartes tienen un común denominador: domesticar al río
Cauca, a través de una mega obra de la ingeniería como lo sería
la represa de salvajina, edificación que para su materialización se
valdría de nuevos estudios que reforzarían, durante las décadas
de los años cincuenta y sesenta, la idea de progreso asociada
a los conceptos de irrigación y drenaje. Así lo demuestra una
investigación realizada, diez años después a la de la OLAP, por
Pedro Nel Barrera, que indica:
[...] El valle y su inmensa riqueza requieren una rápida
solución para su explotación. Existe mucha agua que corre
desperdiciándose para el uso humano. La solución se encuentra
en la irrigación, pues no hay en el país región que ofrezca
iguales posibilidades de desarrollo y porvenir para la economía
colombiana. [...] Es pues, una necesidad inaplazable el convertir
esta zona plana del Valle del Cauca, en una tierra perfectamente
irrigada, desecada y dedicada a cultivos intensivos de productos
de alto rendimiento, tanto en volumen como en precios de
mercado.28

Ahora bien, cabe destacar que el mismo estudio presenta a la
par un análisis de los suelos con un apreciable nivel de potasio,
elemento indispensable para el adecuado desarrollo de la
vegetación, así como una proporción muy baja de nitrógeno,
explicable por el carácter arcilloso y compacto que obedece a la
textura de los suelos del valle geográfico, que son formados a
partir de sedimentos arrastrados por los ríos que discurren por las
del Alto Cauca. Valle del Cauca: Planeamiento de recursos naturales. Ospina,
Olarte, Arias &amp; Payán. 1952. 42.
28
Pedro Nel Barrera, Estudios socioeconómicos (Cali: CVC, 1962), 6.
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cordilleras, compuestos de capas delgadas y gruesas de arcillas,
limos, arenas y gravas, con amplia presencia de suelos finos
arcillosos.29
En ese sentido es comprensible que dentro de los “cultivos
intensivos” se enfoquen, en el mismo documento, al de la caña
que, aunque se adapta bien a una amplia variedad de suelos, se
desarrolla satisfactoriamente en los franco-arcillosos, profundos y
bien drenados. En suelos demasiado duros la caña no se desarrolla,
en los suelos sueltos y ricos en materia orgánica crece bien, pero
se puede caer fácilmente. De ahí que el nivel freático deba estar
mínimo a 1.20 metros, a menor profundidad, y requiera de buenos
drenajes, pero sobre todo de una copiosa fuente de agua que pueda
ser domesticada con un sistema técnico de cultivos.
De estos antecedentes se gesta un plan piloto de métodos
de control de ríos, cuya misión se centra en el fomento y
aprovechamiento intensivo de todos los recursos naturales en
la zona geográfica del Valle del Cauca, el denominado Plan
Lilienthal.30 Éste sugiere varias consideraciones técnicas que
posteriormente influyen en el asentamiento progresivo de varios
ingenios azucareros al margen del río Cauca para usufructuar,
asimismo, las corrientes hídricas con las que se conecta. Sin
Guillermo Alberto Mambagué, “Elementos de ecología histórica del valle
geográfico del río Cauca y el municipio de Candelaria, Valle de Cauca”, en
Etnohistoria y bioarqueología en el municiío de Candelaria, Valle del Cauca
(Cali: Universidad del Cauca, 2011), 118.
30
Que también fue conocido como Plan Integral de Fomento y Aprovechamiento Intensivo de todos los Recursos Naturales del Valle del Cauca.
29

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embargo, a este impulso se le sumó la persistencia y capital de
los terratenientes dueños de los ingenios, quienes advirtieron la
necesidad de continuar con reconocimientos agropecuarios para
potenciar los recursos naturales del Valle del Cauca, y se dieron al
ejercicio de procurar convencer a otros notables y a la comunidad
en general, de la apremiante obligación de acelerar el desarrollo
económico del Valle y el país con el apoyo de los criterios y
capital extranjero.
De este plan se desprenden varias corporaciones
autónomas en diferentes regiones del mundo para controlar y
reglamentar de forma integral tierra, agua, bosques, minerales,
industria y género humano. En el Valle del Cauca, la organización
se denominó Corporación Autónoma Regional del Cauca, Valle y
Caldas -CVC- y se creó en el año 1954.31 Sus siglas corresponden
a la unión de esos tres departamentos, pues se proyectó represar
el río Cauca en aras de generar electricidad para ellos. Por ese
motivo, para emprender un proyecto de tal envergadura se
requería de una zona de desarrollo, o como le llamaron, “vitrina
de exhibición”,32 donde se pudiese realizar en el menor tiempo
posible la tecnificación del campo.
El lugar elegido fue el Valle del Cauca, donde estaban
los visionarios terratenientes que, además, eran comerciantes
Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, Génesis y desarrollo de una visión de progreso (Cali: CVC, 2004), 51–54.
32
Joaquín Paredes Cruz, El Valle del Cauca. Su realidad económica y cultural (Cali: La Voz Católica, 1955), 44.
31

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de caña. Quizá por ello no es aleatorio que Luis Valdivia
mencione que esta élite, al tiempo que adquirió mayor control
sobre los recursos naturales, impidió la formación de un sector
campesino independiente, pues al atraer a las haciendas a
familias de labradores, se benefició de la adecuación gratuita, de
terrenos vírgenes o inundables, y otras veces del pago de renta
de las familias de cultivadores parcelarios. Afirma que, sin duda
alguna, todo eso contribuyó a crear la fortuna de propietarios y
comerciantes.33
Dentro de las apremiantes tareas que la CVC debía
resolver, se encontraba realizar un estado de las necesidades
de la región que luego pasarían a priorizarse. No obstante, se
mantuvo firme la idea de la electrificación. La abundancia de
agua que tanto caracterizó al Valle del Cauca, entraría ahora bajo
el dominio y avances técnicos del hombre. Inicia entonces una
carrera desmedida por transformarla mediante análisis, controles,
supervisiones y legislaciones. Todo ello requería de un buen
capital que surgió, en gran parte, de la tasa catastral.34 Con el
inicio de esta entidad se sella el destino de Candelaria, porque
para desarrollar la tarea de planificar y modelar los recursos
naturales en función de lo que sería la agroindustria, fue necesario
primero transformar la naturaleza de un espacio específico en
Luis Valdivia, Economía y espacio en el Valle del Cauca, 1850-1950 (Cali:
Universidad del Valle, s/f), 11.
34
Esta consistió en cobrar una tasa catastral del 4 por mil sobre el valor de
los predios.
33

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paisaje agroindustrial para contar con un referente que traspasase
la geografía nacional. Se eligió entonces el suelo candelareño
como el territorio con más elementos a favor para convertirse en
el primer centro piloto de este desarrollo económico.
Varias fueron las condiciones que hicieron que sus
miradas se pusiesen en ella. Por un lado, ya era visible gracias
a que la ganadería y agricultura se fueron posicionando, a través
de las haciendas, como actividades económicas que, junto a
sus tierras consideradas pródigas y feraces, siempre dieron una
contribución efectiva a la economía nacional. Ello la tuvo en la
mira de un sinnúmero de investigaciones que la convirtieron en
el municipio que reunía características especiales sobre los demás
de Colombia. Según Raúl Silva:
[...] es uno de los pueblos más antiguos del Valle del Cauca.
Su producción ganadera es una de las más prósperas del
departamento y sus estancias son ricas en diversas clases de
cultivos: maíz, plátano, arroz, tabaco, café y sobre todo caña
de azúcar, además de presentar cercanía a dos centros urbanos
importantes en la región. Dista de Cali 28 km y de Palmira 15
km.35

Lo paradójico de todo este asunto, es que Candelaria, para esa
época, era uno de los lugares más tranquilos y prósperos de la
región y el país. Luis Martínez Delgado, en el libro Valle del
Cauca 1910-1960: medio siglo de riqueza, mencionó:
Raúl Silva Holguín, Valle del Cauca: Tierra de promisión, t. I (Cali: Imprenta Departamental, 1960), 134.
35

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“[...] este municipio es modelo para un sinnúmero de
investigaciones por reunir características especiales sobre los
demás de Colombia: es completamente plano en su topografía, está
situado e influido por los centros comerciales de Cali y Palmira;
sus habitantes viven en forma bastante tranquila; estas ventajas
han sido las causas para que fuera escogido como municipio
piloto de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca
(C.V.C)-(Plan Lilienthal); que sea visitado frecuentemente por
personalidades internacionales y nacionales; que se levante allí
el primer catastro técnico rural en Colombia: estudio de títulos,
levantamientos aéreos y sobre terreno, estudio de la tierra y
recomendación sobre su uso más conveniente para una mejor
producción; que la Universidad del Valle, por intermedio de su
Facultad de Medicina, adelante la primera campaña de medicina
social preventiva en Colombia, basado en un postulado que
se está imponiendo por su realidad: la prevención por unidad
humana es más barata y más social que la curación por unidad
humana. [...] Merece destacarse como obra de vital importancia
y revolucionaria para Colombia la de auspiciar el nacimiento y
fortalecimiento de una nueva clase social económica: la de los
granjeros, una clase que, autoabasteciéndose, sus remanentes van
a engrosar a los de la comunidad, consiguiéndose así una clase
de dirigente del campesinado completamente libre e influyente
en los destinos de la nación. Todo se encuentra dispuesto para
ello: el Municipio está saneando jurídicamente la propiedad
pequeña, se está electrificando totalmente la parte rural y se
están dotando de vías de comunicación todas las zonas rurales,
sin lugar a dudas, esta naciente clase social será la redentora del
campesinado colombiano.36

Justamente,

el

discurso

hegemónico

condensado

en

recomendaciones, informes, planes, programas, proyectos e
Luis Martínez Delgado, Valle del Cauca, 1910-1960. Medio siglo de riqueza (Cali: Interprint, 1960), 64–65.
36

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incluso en el imaginario de la gente, muchos de ellos de la élite,
hicieron que en no menos de 20 años la cabecera municipal de
Candelaria se quedara hasta la actualidad cercada por caña. No
obstante, al margen del desarrollo de la caña, se desencadenó
una violencia pasiva que desplazó, a través de quemas, requemas
y fumigaciones, a varias especies vegetales y animales que
se mantenían distantes de las casas: alacranes, arañas, sapos,
culebras, lagartos, iguanas, pericos, guacharacas, murciélagos,
etc., que como comentan algunos pobladores, “una vez se sentían
acorralados por el fuego o el veneno, migraban al interior de
nuestras casas para protegerse”.37
Cada vez era más común hallar deambulando por las
viviendas algunos de estos animales. Lastimosamente, los
moradores explican que empezaron a sentirse amenazados
por su propia naturaleza, ya que temerosos de que les hiciesen
daño a sus hijos, se veían en la obligación de igualmente
exterminarlos. El cañaveral fue tomando posesión exclusiva de
la tierra, y a merced de su preferencia, las leyes ecosistémicas
que regían el entorno acuático candelareño fueron mutando.
Si bien los animales emigraban a lugares vecinos en las
temporadas de sequía, la abundancia y tratamiento que se le
proporcionaba a la caña les forzaba a salir. Muchos murieron
en el intento.
Evaristo López. Cortero de caña jubilado. 79 años. Fecha de entrevista:
junio 17 de 2013.
37

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En términos de agricultura, la década de los sesenta
finaliza en Candelaria con la transformación acelerada de las
haciendas. Si bien aún el 90% de los habitantes se dedicaba
a cultivar las parcelas propias o se desempeñaban como
trabajadores de los ingenios o trapiches, las fincas pequeñas y
medianas de la zona plana continuaban siendo absorbidas por los
ingenios. En el Estudio detallado, para fines agrícolas, de los
suelos del municipio de Candelaria,38 se menciona que a inicios
de los años 70 la mayoría de sus suelos se encontraban cultivados
de caña de azúcar, explotada en forma bastante intensiva con el
empleo de técnicas modernas: variedades muy productivas, uso
de fertilizantes, riegos, pesticidas y mano de obra calificada.
Eso explicaría por qué a principios de los setenta, el
interés por cultivar sus propios alimentos menguó en algunos
campesinos ya proletarizados. Si bien antes no era necesario
desgastarse para conseguir comida, pues el pescado y plátano
eran abundantes en ese entorno, ahora se sumaba a la escasez
de ciertos alimentos, la competencia y el estatus como valores
de la modernidad. Esa rápida metamorfosis dejó claro que la
ocupación espacial del candelareño basada en la negociación
directa y permanente con sus ríos, a través de la lluvia y la sequía,
se limitó con una imponente herramienta técnica que hizo las
veces de intermediario: el jarillón.
Javier de los Ríos Z, Estudio detallado, para fines agrícolas, de los suelos
del municipio de Candelaria (Departamento del Valle del Cauca). (Bogotá:
Instituto Geográfico “Agustín Codazzi”, 1971), 15.
38

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Efectos adversos de su siembra extensiva el combustible
Aunque en Colombia la caña de azúcar fue por mucho tiempo
un artículo de consumo interno, en los años setenta se fue
especializando en abrir mercados hasta catalogarse como un
producto de exportación. De la caña inicialmente se derivó
azúcar, mieles, panelas, bagazo y alcoholes. También se
derivarían poderosas familias que fueron y serían cruciales
en la construcción de una identidad dulcera para el Valle del
Cauca. Desde los años sesenta Jaime Lozano, presidente de
ASOCAÑA entre los años de 1959 y 1975, da cuenta de la caña
como cultivo comercial y rentable negocio con linaje, pues
la élite abanderó la caña asumiéndola no como especie, sino
como un elemento constituyente del paisaje industrializado
hasta la actualidad.
Estos industriales del dulce y sus respectivas generaciones,
se esforzaron por mantener una cuota permanente en la producción,
cualidad que le valió a la caña el adjetivo de hilo conductor de la
economía. Para ello, empezaron a domesticarla bajo el progreso
tecnológico como ideal imperante del siglo XX. De ahí que de
las varias conjeturas que emergen de esta investigación, se cree
que la identidad de Candelaria se permeó precisamente del
imaginario que estas prestantes familias de la élite del azúcar de
Cali, Popayán y Buga lograron posicionar. La distancia de la élite
entre la naturaleza diversa, legitimó una particular forma de ver
el ambiente físico-natural. Al parecer, la caña como muchas otras
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especies consideradas útiles (café, algodón, maíz y sorgo, entre
otras), se posicionó rápidamente como dispositivo del progreso
tecnológico. El poder político al margen de las cada vez más
sólidas relaciones comerciales locales y extranjeras le ampararon.
Asimismo, el aumento drástico de la producción industrial,
empezó a requerir cada vez más el uso de la química para una
producción mayor de fertilizantes nitrogenados. Por ello, los
ingenios ya establecidos se centraron en investigar la caña de
azúcar y la melaza. Para tal tarea conformaron la Sucroquímica
Colombiana S.A., enfocada en el desarrollo químico y tecnológico
de productos y subproductos derivados de la sacarosa de caña:
ácido cítrico, ácido acético y alcohol.39 Entretanto, continuaban
atentos a la producción y lograron exportar en el año 1965, por
vez primera, 101,344 toneladas de azúcar. De estas, enviaron
63,653 al mercado mundial y 37,691 para los Estados Unidos,
participación que aumentó el año siguiente y le ubicó como un
valioso productor.
A su vez, a esta benéfica condición social y política se
le suma un acontecimiento natural significativo para que el país,
y sobre todo el Valle del Cauca, alcanzaran en poco tiempo una
posición privilegiada que reforzó el reinado de la caña hasta el
siglo XXI, pues la caña es el cultivo más destacado de Candelaria,
representando la actividad agrícola de mayor productividad
Daniel Gironza y Juan Sebastián Morales, Casos de historia empresarial:
SUCROAL S.A. - Tecnoquímicas S.A. (Santiago de Cali: Universidad ICESI,
2013), 6.
39

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económica generadora de numerosos empleos en factorías y
plantaciones.40 Sin embargo, la cuota que se ha debido pagar
por esta posición ha impactado fuertemente las fuentes hídricas,
superficiales y subterráneas, y con ello, la despensa piscícola. Para
1957 existían en el Valle del Cauca 14,633 hectáreas de ciénagas
o lagunas, muchas de ellas formadas por las constantes crecientes
del río Cauca. Ellas, en su ir y venir, atraían un gran número de
especies faunísticas que se convirtieron en menú de propios y
visitantes, pero que en un periodo de 60 años se reducirían a
2,795 hectáreas y de 62 a 7 humedales.41
Asimismo se redujo la mano de obra campesina, pero
los dueños de ingenios alcanzarían un poder económico sin
precedentes debido a estratégicos planes de expansión que
requirieron de la inversión en innovadores equipamientos
industriales, de una minuciosa división del trabajo bajo
procedimientos sistémicos y de establecer relaciones comerciales
con mayor grado de dependencia. En Candelaria, la iniciativa
del perfeccionamiento de “la industria centralizada en el azúcar”
debilitó aún más el quehacer del pequeño agricultor. Entre los
años 80 y 90 desaparecerían pequeños trapiches porque la meta
estaba centrada en producir la mejor azúcar refinada. Ad portas
del año 2000, la meta sería el alcohol carburante. En el año
2001 se instituyó la Ley de oxigenación de gasolina con alcohol
40
41

Gironza y Morales, 17.
Según el centro de datos para la conservación de la CVC, 1990.

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carburante en las ciudades de más de 500,000 habitantes y en
sus áreas metropolitanas (Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla,
Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga y Pereira), coyuntura que
permitió a finales del año 2005 que los ingenios Mayagüez,
Providencia, Incauca, Risaralda y Manuelita establecieran sus
propias destilerías para producir etanol.
Con ello, el objetivo se complejizó tanto, que además de
la actividad azucarera, se embarcaron en elaborar insumos para
la industria en el campo del hogar, la salud, alimentos, bebidas,
abonos orgánicos, construcción, energía y la sucroquímica, entre
otras más. Esta situación derivó en una dependencia local, regional
y nacional de la industria de la caña, pues ella ofrece casi todo
lo que utiliza cotidianamente un hogar promedio. En la azarosa
centralización del azúcar como una cosecha flexible, Mayagüez
buscó no bajar la guardia en el desarrollo de su fabricación. A tal
punto llegó aquella dedicación que, en el año 2007, presentó la
mejor productividad de Colombia con 1,200 kilos de azúcar por
hectárea al mes. Entre otras cosas, esto fue resultado de incorporar
continuamente al holding empresarial compañías dedicadas a la
plantación especializada que abastecieron las materias primas
para la elaboración de productos que permitieron sostener todo
su proceso productivo: selección, siembra, monitoreo, corte, alza,
transporte, molienda y comercialización.
En ese sentido, Mayagüez como grupo empresarial empezó
a consolidar su propio conglomerado haciendo uso de la caña como
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alimento y, a partir del año 2000, utilizándola también para producir
etanol. Es Mauricio Iragorry42 quien, como nuevo gerente de la
compañía, lideró esa iniciativa incorporando desde el año 2006
el negocio del alcohol carburante mediante el uso de la vinaza.
Este negocio altamente rentable tendría sus inicios desde el año
1997 cuando, en el encuentro por el Medio Ambiente desarrollado
en Kioto, los países industrializados que más generaban gases
de efecto invernadero se vieron en la imperiosa necesidad de
desarrollar combustibles diferentes a los fósiles (gas natural, carbón
y petróleo) para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.
Por ese motivo, la frase que ampara la apuesta hacia los
combustibles vegetales es la protección del medio ambiente.
Aunque Colombia no se encuentre referenciado en los que
contamina de manera alarmante, sus empresarios se dedicarían
a continuar trabajando los años siguientes en pos del mercado
internacional y de sostener la movilidad de sus vehículos.
De esta manera, la vinaza entraría a ser parte de la nueva
revolución agroindustrial que demandaría la expansión de la
caña de Mayagüez hacia nuevas tierras distantes a la candelareña,
mediante la manipulación genética de la caña para fabricar
biocombustibles. Así, finalizando el año 2007, crean una variedad
de caña transgénica resistente al ataque del virus Polerovirus, que
ocasiona la enfermedad de la hoja amarilla. En años siguientes,
Ingeniero industrial de la Universidad de Georgia Ceo’s Managment Program de Kellog School Of Management. Sus ascendientes son de la familia
Holguín Hurtado.
42

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�Daiana Campo

y con más fuerza en el año 2010, creó cañas transgénicas
adaptables a factores climáticos, resistentes a plagas, virus y
bacterias. Ante los avances de estas alteraciones, Víctor Manuel
Patiño señaló que “del último quinquenio es la innovación de los
cultivos transgénicos, sobre los cuales parecen cifrarse muchas
esperanzas. Ojalá no resulte como la Revolución Verde, que
después de un auge inicial está siendo controvertida”. El género
Saccharum ha mutado; si antes primaba dulzor y textura, ahora se
potencia la resistencia y mayor producción.
Aunque en sí la caña se da toda a merced humana, la
están llevando a los límites de su esencia. Quizá lo que se termine
creando ya no sea en realidad caña azucarera para alimento,
pues ya existen híbridos de los híbridos y clones dependientes
de ambientes artificializados. Esto induce a pensar que su cultivo
viene interactuando cada vez menos con factores u organismos
presentes en el ambiente natural. Sólo entabla vínculos necesarios
con el suelo, insectos, malezas y enfermedades. Aunque ya se
comentó, también la están incomunicando para ese diálogo,
mientras de manera paradójica, el sistema económico en torno
a ella se diversifica, pero el ambiente natural se empobrece. La
cuestión es que para mantener todas esas variedades genéticas, el
ecosistema debe ser cada vez más artificializado.
Dentro de los efectos desastrosos es que se sustituyó
la diversidad biológica por el monocultivo azucarero de
biocombustible que no es reinvertido en Candelaria, con lo que
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se redujo de forma alarmante el bosque tropical, se intensificó
la desecación de pantanos, la captación de acuíferos para riego
constante, y se crearon nuevas formas en el uso del suelo, agua,
bosque y aire que poco benefician a poblaciones humanas y no
humanas. Se produce también desplazamiento y abandono de su
terruño en busca de opciones de trabajo, se mina la variedad de
alimentos, y con ello la identidad.
Eso sitúa a los candelareños en cierto grado de
vulnerabilidad para contrarrestar los efectos que devienen de las
modificaciones tecnológicas de la caña de azúcar. Su monocultivo
ha limitado de manera drástica la posibilidad de avizorar un
futuro. Asimismo, incide en la oportunidad de conocer más
acerca del pasado, ya que debido a la forma en que se prepara
la tierra, las excavaciones arqueológicas no han podido dar
más detalles de las culturas precolombinas que se asentaron en
suelo candelareño y vallecaucano. El campesino proletariado se
convierte en asalariado que no tiene buena tierra para cultivar
porque la caña la deja estéril; entonces, poco es lo que se puede
comer cultivado de las propias manos. La caña lentamente deja
de alimentar vientres humanos y animales para alimentar motores
de vehículos de países como Estados Unidos, China y Canadá.
Referencias
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uploads/2021/12/Zacaria_Agricultura.pdf.
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�Agua de las verdes matas, tú me tumbas, tú me matas.
Magueyes, pulque y medioambiente en las haciendas
de los Llanos de Apan durante el Porfiriato
Water of the agaves, you knock me down, you kill me.
Magueyes, pulque and environment in the haciendas of the
Llanos de Apan during Porfiriato
Alexis Jacob Hernández Fabián
Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa
Iztapalapa, México
orcid.org/0000-0002-2626-6136

Recibido: 1 de julio de 2022
Aceptado: 5 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: En este artículo se busca discutir las consecuencias ecológicas
de la gran demanda de pulque durante la primera década del siglo XX.
El aumento demográfico que experimentó México en este periodo fue
una de las principales causas de una creciente demanda de esta bebida,
lo cual trajo consecuencias ambientales en las haciendas de los Llanos
de Apan, la principal región productora de pulque. Mediante un estudio
de caso, esta investigación emplea archivos de una hacienda de dicha
región, así como de manuales y otros textos contemporáneos, para
descubrir las consecuencias ambientales del auge del negocio pulquero,
demostrando que la compleja relación entre los seres humanos y su
medio contribuyeron no sólo a pensarlo sino también a transformarlo,
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�Agua de las verdes matas

al considerar nuestra área de estudio como la ideal para el cultivo de
maguey para la producción de pulque.
Palabras claves: Historia ambiental, pulque, porfiriato, haciendas,
Llanos de Apan
Abstract: This article seeks to discuss the ecological consequences
of the high demand for pulque during the first decade of the XXth
century. The demographic increase that Mexico experienced in this
period was one of the main causes of a growing demand for this drink,
which brought environmental consequences in the haciendas of the
Llanos de Apan, the main pulque-producing region. Through a case
study, this research uses the historical archives of a hacienda in the
region, as well as manuals and other contemporary texts, to discover
the environmental consequences of the boom in the pulquero business,
demonstrating that the complex relationship between human beings and
their environment contributed not only to think about that environment
but also to transform it, since our area of study was considered the ideal
for the cultivation of maguey for the production of pulque.
Keywords: Environmental history, alcoholic beverage, porfiriato,
haciendas, Llanos de Apan

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�Alexis Hernández

Introducción
¿La historia ambiental comienza en el estómago? Hace más de
una década esta pregunta había incentivado las reflexiones de
algunos historiadores norteamericanos agrupados en torno a la
revista Enviromental History,1 y la respuesta había sido clara:
se necesitaba comenzar por las pautas de consumo para poder
entender ciertas transformaciones ambientales del pasado, así
como para poder enriquecer las narrativas que hasta ese momento
dominaban la historia ambiental. Al trasplantar esta pregunta hacia
México podemos subrayar la suavidad del eco de este llamado.
Si lo buscamos dentro de los trabajos que se han escrito sobre la
región a tratar en este estudio, el eco desaparece por completo.
Es por ello que este artículo busca comprender las consecuencias
ecológicas del auge del consumo del pulque durante el porfiriato,
enfocando el lente en los espacios productivos, para de esta
forma evaluar el impacto que este proceso significó. Para ello
se procederá realizando un estudio de caso, teniendo como base
los archivos en la hacienda San Bartolomé del Monte, sita en
Tlaxcala, pero que según argumentamos, por factores históricos,
económicos y naturales pertenece a la región geográfica conocida
como los Llanos de Apan, la cual ha sido considerada el espacio
más propicio para el cultivo de maguey para la producción de
pulque, por lo que la hipótesis propuesta es aplicable, o por lo
Nicolaas Mink, “It begins in the belly”, Environmental History, núm. 14
(2019): 312–22.
1

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menos un indicador, de lo que sucedió en este espacio a inicios
del siglo XX.
El objetivo de este trabajo es, por una parte, mostrar
los cambios ambientales que la documentación de la hacienda
nos señala en la correspondencia del administrador, y que son
síntomas importantes de las transformaciones ambientales
producidas por la mercantilización cada vez mayor de un solo
producto del maguey: el pulque. Consideramos que este proceso
debe entenderse en una perspectiva de larga duración, por lo que
se aborda la problemática en una temporalidad más amplia, pero
subrayando que la demanda de pulque -aunado a una serie de
transformaciones históricas experimentadas en el último tercio
del siglo XIX- son responsables directas de la demudación
ambiental de la región, que dentro de sus consecuencias estaría la
casi desaparición del negocio pulquero a mediados del siglo XX.
Es decir, partimos de considerar que las fuerzas transformadoras
del ambiente surgen de las pautas de consumo de la población,
así como de las estrategias emprendidas por los propietarios de
las unidades productivas; en otras palabras: para comprender las
transformaciones ambientales de los Llanos de Apan no sólo hay
que analizar sus magueyeras y siembras que la documentación
histórica recoge, sino también entender lo que sucedía en las
mesas, fondas y pulquerías de los centros urbanos.2
Se trata de retomar lo propuesto por Nancy Shoemaker, y ubicar los alimentos dentro de nuestras variantes explicativas: “Situated at the intersection
of environmental history’s most troubling dualism, Man and Nature, food his2

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Buscamos evitar una narrativa lineal, simple y
declesionista3 de la historia, y situar este trabajo en la antípoda, es
decir, en una historia de tensión, resaltando los matices del proceso
histórico de tal forma que nos permita comprender el complejo
devenir de la región. Es decir, la presente investigación se mueve
entre el aprovechamiento de la tierra y su sobreexplotación, entre
la riqueza de los hacendados y el deterioro del entorno natural.
El último objetivo es, siguiendo a Manuel González de Molina,
introducir la preocupación por la sostenibilidad y la conciencia de
los límites físicos de la naturaleza, incitando a la reflexión sobre
nuestros hábitos de consumo y la percepción que tenemos sobre
ciertos alimentos; citando al historiador español: “La Historia
Ambiental aspira a entender, pues, la acción humana en su
contexto natural, pero no pretende explicarlo todo desde el prisma
ambiental. En esa medida, aporta al discurso historiográfico
tory could help historians escape the resolutely land-based terrain of farms,
fields, forests, waterways, cities, and suburbs where environmental historians
currently ask most of their questions”. Nancy Shoemaker, “Food and the intimate environment”, Environmental History, núm. 14 (2009): 340.
3
La etiqueta de historia trágica o declesionist narrative se les otorga a los
relatos unilineales de historia ambiental, que partiendo del presente o de un
desastre ecológico analizan en retrospectiva cómo se llegó hasta ese momento,
elaborando un relato explicativo como si fuera un fenómeno dominó, ignorando otras variantes que permiten complejizar el tema. Este tipo de trabajo han
sido criticados constantemente, y aunque se siguen practicando se considera
que fueron más numerosos durante una primera etapa de la historia ambiental.
Stefania Gallini, “¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en América Latina?”, Historia y Memoria, núm. Número Especial (2020): 197, https://
revistas.uptc.edu.co/index.php/historia_memoria/article/view/11594/9642.
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la preocupación por la sustentabilidad, en coherencia con su
vocación consecuentemente materialista y con la condición
material de toda relación social”.4
“De la ilusión a la erosión no hay más que medio siglo”5
El interés que ha generado a lo largo del tiempo el pulque
y la planta de donde proviene, el maguey, ha dado lugar a un
interés desde el periodo colonial por su estudio, desde distintas
ciencias y disciplinas, ya sea por la riqueza material que
generaba, por las propiedades de la planta y la bebida o también
por las problemáticas sociales que desencadenaba su consumo
excesivo.6 Los magueyes son plantas perennes, xerofitas, que
pueden vivir expuestas a altas temperaturas y con largos periodos
de sequía.7 Éstos pertenecen al género Agave, cuya distribución
geográfica es amplia y de larga data; la información que se tienen
acerca de la domesticación de la planta apunta a que este proceso
ocurrió hace por lo menos 11,000 años, lo que permitió que en el
centro de México, a lo largo de los milenios, se entretejiera una
Manuel González de Molina, “La historia ante el cambio climático: la
conciencia de los límites”, Ayer, núm. 125 (2022): 367.
5
El título se toma de un “poemínimo” del escritor mexicano Efraín Huerta.
Efraín Huerta, Poesía completa (México, DF: Fondo de Cultura Económica,
2014), 463.
6
Rodolfo Ramírez, “El desarrollo de los estudios sobre el maguey en México, de la Ilustración a la Revolución”, Saberes. Revista de historia de las
ciencias y humanidades, núm. 7 (2020): 93–117.
7
Abisaí J. García Mendoza, “Los agaves en México”, Ciencias, núm. 83
(2007): 16, https://www.redalyc.org/pdf/644/64408704.pdf.
4

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relación importante siendo no sólo un centro geográfico de origen
y diversidad sino también de diversificación de la planta, lo cual
incluía su selección, manejo y aprovechamiento.8 Dentro de las
civilizaciones mesoamericanas, la planta y sus productos ocuparon
un lugar importante no sólo en su cotidianidad, sino también en
sus prácticas festivas y los rituales que las acompañaban.
Patricia Colunga ha detectado como más aptos para
la extracción de savia y producción de pulque 41 taxones,9
aunque puntualizando que dentro de este grupo sobresalen
algunas especies, que son: Agave salmiana, Agave mapisaga,
Agave americana, Agave atrovirens, Agave inaequidens y Agave
hookeri.10 Para los fines de nuestra investigación nos centraremos
en sólo uno de sus productos: el pulque, una bebida con cierta
gradación de alcohol -varía entre el 4 al 15%- que se obtiene
mediante la fermentación de la savia extraída de la planta, la
Patricia Colunga-García Marín et al., “Los agaves y las prácticas mesoamericanas de aprovechamiento, manejo y domesticación”, en Domesticación
en el continente americano, t. II. Investigación para el manejo sustentable de
recursos genéticos en el Nuevo Mundo, ed. Alejandro Casas, Juan Torres-Guevara, y Fabiola Parra (Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México;
Universidad Nacional Agraria La Molina del Perú, 2017), 275.
9
Patricia Colunga-García et al., eds., En lo ancestral hay futuro: del tequila,
los mezcales y otros agaves (Mérida: Centro de Investigación Científica de
Yucatán, A.C.; Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; Comisión Nacional
para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; Secretarpia de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología, 2007).
10
Gonzalo Álvarez, Del maguey al vaso: el manejo del pulque en las pulquerías del Distrito Federal y en las localidades abastecedoras [Tesis de Licenciatura] (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2015),
8–10.
8

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cual después de crecer entre 8 y 12 años se sitúa en el momento
propicio para su explotación.
Entre todos los usos que se les daba a las especies más aptas
para la producción de aguamiel, el más redituable económicamente
desde el siglo XVII ha sido el de la producción de pulque. Este
elemento impactó el devenir histórico no sólo de las poblaciones
que habitaron el espacio de nuestro estudio sino de su mismo
entorno natural, pues comenzó a experimentar una importante
especialización agrícola como respuesta a la demanda creciente
de pulque en el siglo posterior a la conquista de las civilizaciones
mesoamericanas en la parte central del actual México. Conviene
decir que el consumo de la bebida extraída del maguey pulquero
data de tiempos anteriores al contacto europeo. Los mitos creados
en torno a ella dentro de la cosmovisión mesoamericana, así como
su uso ceremonial y la estricta regulación que rodeaba a la bebida,
mantuvieron los niveles de consumo, y por tanto, la explotación
del maguey, en niveles muy reducidos. El uso que se le daba a
la planta era sobre todo para la elaboración de ropa, viviendas,
como alimento, para la fabricación de enseres domésticos e
inclusive como combustible. Es durante el periodo colonial, y
bajo adversas condiciones económicas, sociales, demográficas y
políticas que comenzó la especialización agrícola del espacio de
nuestra investigación.
La historiografía existente ha señalado a los procesos
históricos de los siglos XVII y XVIII como el inicio de las
transformaciones agrícolas y ambientales consecuencia de la
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expansión magueyera en la región. Fue especialmente durante
el siglo XVIII donde se suscitaron las transformaciones más
profundas; en este caso, se cristalizaron en la extensión gradual
del cultivo del maguey por parte de las comunidades indígenas
como una estrategia para cumplir las exigencias tributarias, la
demanda cada vez más amplia del pulque como consecuencia de
la pérdida de control sobre el consumo de bebidas embriagantes,
y por último, la expansión de las haciendas en la región, espacios
productivos que comenzaron a competir directamente con
las comunidades y productores indígenas en la producción y
distribución de pulque.11
Existen dos hipótesis acerca de la expansión magueyera
durante el periodo colonial en la región central del actual México,
las cuales abordaremos a continuación. Partiendo del estudio de
la región de los Llanos de Apan, el historiador Rodolfo Ramírez
indica que al mediodía del siglo XVIII se presentaron las
condiciones propicias para la modificación del negocio pulquero,
incluida la especialización agrícola de la zona. Este proceso fue
gradual, comenzando con la lenta apropiación de una especialidad
indígena -la explotación magueyera- realizada por corporaciones
religiosas, en especial los jesuitas, pero también por comerciantes
novohispanos, quienes paulatinamente acrecentaron sus
fortunas mediante el acaparamiento de las tierras, las plantas y
Rodolfo Ramírez, “La especialización agrícola de la región de los Llanos
de Apan, el surgimiento del cultivo del maguey de aguamiel (siglos XVI-XVIII)”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 64 (2021): 41–81.
11

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la producción del pulque, que experimentó una fuerte demanda
debido al crecimiento poblacional.12
Por otra parte, Bradley Skopyk sitúa el inicio de la expansión
magueyera en la parte central de México un siglo antes, en el siglo
XVII. Tomando como estudio de caso a Tlaxcala, pero declarando
que su hipótesis puede ser aplicada para todo el centro de México,
concluye que durante este siglo se dieron las condiciones políticas,
sociales, económicas y ecológicas, que permitieron a un número
importante de comunidades indígenas, caciques y españoles la
adopción del cultivo de maguey como una opción rentable para
sus tierras; no obstante este proceso conllevó a importantes
consecuencias ecológicas, inclusive transformando los sistemas
agrarios preexistentes y dando lugar al llamado metepantle, una
forma novedosa de aprovechamiento de la tierra que incluía el
uso del maguey y de otros cultivos cerealeros, especialmente en
las laderas, para aprovechar así tierras incultas, de mala calidad
o aquellas que habían sido erosionadas por el paso incansable de
los ganados. A diferencia del escenario ocurrido en los Llanos de
Apan, la apropiación del saber indígena sobre los magueyes por
parte de comerciantes españoles fue posterior al inicio del auge
del negocio pulquero. Es decir, en un primer momento fueron los
caciques indígenas y las comunidades quienes emprendieron las
tareas necesarias para satisfacer la creciente demanda de pulque,
pese a la existencia dispersa de españoles dentro del negocio; los
12

Ramírez, 65.

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archivos que atestiguan los conflictos entre indígenas muestran la
preeminencia de éstos dentro de la producción y comercialización
del pulque.13
En ambos casos podemos señalar la adopción del cultivo
de maguey -y su explotación para la producción de pulque- como
una estrategia para enfrentar las demandas tributarias, así como
las adversas condiciones sociales y económicas del momento; y
enfatizando la propuesta de Bradley Skopyk, como respuesta a
condiciones ecológicas y climáticas marcadas por transformaciones
globales como la Pequeña Edad de Hielo y el Mínimo de Maunder.
Más allá de esta incipiente discusión, consideramos que ambos
estudios no se contraponen, aunque sí delinean características
específicas en cada proceso. Lo fundamental reside en considerar a
las expansiones de los cultivos del maguey en la región central de
México como un cambio con profundas y radicales consecuencias
ecológicas, económicas y culturales. Tomando en cuenta lo tratado
previamente, creemos que las bases para la especialización agrícola
de los Llanos de Apan se produjeron en el transitar del siglo XVII
al siglo XVIII, y sin duda permitieron el florecimiento de un nuevo
negocio, el del pulque, que perviviría durante los siglos posteriores
y especialmente en el periodo que nos interesa, al alba de siglo XX,
cuando mostraría sus límites llevándolo a su casi desaparición en
décadas posteriores.
Bradley Skopyk, Colonial cataclysms. Climate, landscape and memory
in Mexico´s Little Ice Age (Tucson: The University of Arizona Press, 2020),
89–130.
13

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Aunque es necesario considerar que durante estos siglos los
negocios formados alrededor del maguey sufrieron fluctuaciones
importantes, en esencia la forma de explotación de la planta se mantuvo
casi inmóvil; lo que sí se modificó profundamente fue la forma en la
que se aprovechaba entre las comunidades, las haciendas y ranchos,
pasando a mercantilizar sólo una de las formas de aprovechamiento
del maguey: el pulque. Esto resulta importante, pues parte de nuestra
argumentación se sostiene en que la explotación casi exclusiva de
un solo producto dejó de lado los servicios ecológicos que otrora
proveía dentro del ecosistema, lo que es válido al menos para las
haciendas pulqueras a inicios del siglo XX.
La importancia de lo mencionado en renglones previos
reside en que permite contextualizar las transformaciones
ambientales que conllevó tal especialización agrícola a lo largo
de los siglos y que nos permite comprender el medio natural
donde se vivieron los procesos históricos que trataremos en las
siguientes páginas. Pues, si bien la expansión magueyera en el
periodo colonial resultó una brillante estrategia para combatir las
adversidades naturales, sociales, políticas y económicas a las que
se enfrentaban, por otro lado la proliferación excesiva condujo
a transformaciones ambientales como la erosión de tierras y la
necesidad cada vez mayor de ampliar los terrenos de cultivo.14
Si desde el periodo colonial se comenzaban a mostrar
las principales consecuencias ecológicas de la multiplicación
14

Skopyk, 123.

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magueyera ¿ante qué escenario nos enfrentamos al estudiar el
inicio del siglo XX? A la luz de las investigaciones hechas hasta
el momento, podemos mencionar que la tensión inherente al
periodo colonial seguía vigente: mientras que por una parte se
utilizaba como una forma de aprovechamiento de las tierras menos
fértiles y que se situaban en las laderas, también es cierto que la
explotación del maguey para extracción de aguamiel condujo a un
mayor deterioro ambiental, pues para satisfacer la demanda de una
población cada vez más numerosa en los centros urbanos, se tenían
que ir utilizando un número mayor de tierras; a este proceso habría
que agregarle las transformaciones económicas, sociales y políticas
verificadas durante el porfiriato, que permitieron acceder al pulque
a nuevos mercados, aumentando la presión sobre los suelos que
mantenían la producción de aguamiel. Es decir, a cuestiones de
larga data como la especialización de la región se aunaron nuevos
elementos coyunturales, que impulsaron una mayor demanda de
pulque, lo que llevó a las unidades productivas a una explotación
cada vez mayor, y por tanto, a un deterioro ambiental que estaría
entre las causas del declive de la producción pulquera en el siglo
XX. Debido a la amplitud regional y a la limitación documental
a la que nos enfrentamos, se procederá a observar los detalles,
limitando nuestra escala a un caso en específico, el de la hacienda
San Bartolomé del Monte. La limitación espacial no aspira a evadir
diálogos más amplios, sino todo lo contrario, busca insertarse
en esas problemáticas y discusiones, procediendo a observar un
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espacio en particular para proponer una hipótesis que permita
explicar las transformaciones regionales.
Orden, progreso y borrachera
A manera de introducción se ha intentado hacer un recorrido
deambulando por un pasado más antiguo que permita entender
lo que se vivió a principios del siglo XX. Antes que vernos
seducidos por los orígenes de la transformación ambiental, resulta
fundamental establecer que consideramos que para leer en clave
ambiental el pasado, es necesario observar los procesos históricos
no sólo detenidamente sino también por periodos más amplios. En
este caso, al partir de las transformaciones en los agroecosistemas
de aquellos espacios productivos del maguey durante el periodo
colonial, se busca principalmente atender una realidad: un número
importante de las transformaciones ambientales ocurren como
consecuencia de procesos largos, no son inmediatas, pues tardan
décadas en volverse perceptibles.15
Al andar entre los cultivos del maguey, la prisa no tiene
espacio entre los bordos en los cuales se asientan; si consideramos
que su cultivo oscila en promedio entre los 8 y 12 años, podemos
entender los ritmos en los que se verificaron estas transformaciones.
Los cambios en el ecosistema no se presentaban de forma brusca
Alejandro Tortolero, “El historiador que «hablaba» con los pájaros: Juan
Carlos Garavaglia y la historia ambiental latinoamericana”, en Juan Carlos Garavaglia. La pasión por la Historia, ed. Josep M. Fraderea y Raúl O.
Franklin (Buenos Aires: Prometeo, 2020), 154.
15

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y violenta, sino por el contrario, inscritos en procesos largos.
No se está proponiendo un medio ambiente estático en la región
que heredaría siglos de explotación, sino por el contrario, un
proceso de larga data donde existieron ciclos de crecimiento y
constricción, y donde la temporalidad elegida corresponde a un
proceso de crecimiento en el cultivo magueyero, como resultado
de las transformaciones ocurridas en México desde las últimas tres
décadas del siglo XIX, lo que permite evaluar las consecuencias
de este proceso a inicios del siglo XX.16
En la aurora del siglo XX, el aspecto que presentaba
México distaba en ciertos aspectos de las décadas previas. En este
momento encontramos un Estado más sólido, con un régimen
consolidado que marcaría un modelo de nación a seguir. El modelo
de desarrollo francés fue el elegido por el régimen porfirista.
Éste se fundaba en un nacionalismo moderno, cosmopolita y con
predilección de lo urbano sobre lo rural, que concebía la nación
como una construcción homogénea y occidentalizada, organizada
científicamente y con una orientación claramente marcada hacia el
mercado internacional.17 Esto no implica que dejara de ser un país
complejo. Al contrario, las contradicciones internas parecieran ser
Durante el periodo colonial, cuando se verificó la transición hacia la especialización magueyera en diversas regiones las consecuencias ecológicas se
experimentaron en un par de décadas. Skopyk, Colonial cataclysms. Climate,
landscape and memory in Mexico´s Little Ice Age, 123–28.
17
Alejandro Tortolero, Penser avec des chiffres. Banque et investissements
français au Mexique, 1880-1929 (Rennes: Presses Universitaires de Rennes,
2018), 28.
16

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inherentes al modelo que se siguió, el de una nación que mientras
por una parte experimentaba un crecimiento económico sostenido,
así como la expansión de los ferrocarriles, la llegada de bancos,
industrias y la modernización agrícola en algunas regiones, por el
otro, apoyaba su economía en una raquítica circulación monetaria;
mientras que la creación de un mercado nacional y la integración
al mercado internacional eran una realidad, el endeudamiento y la
existencia de la tienda de raya en algunas haciendas mostraban el
otro rostro del México porfirista.
La compleja nación, con el deshojar de los años finales
del siglo XIX y principios del XX, se convertía en una sociedad
cada vez más numerosa. Estos elementos en conjunto con la
consolidación de un mercado nacional gracias a la expansión
ferrocarrilera, así como la creación de empresas monopolizadoras
-por ejemplo, la Compañía Expendedora de Pulque- que buscaron
controlar desde la producción hasta la venta de la bebida en los
centros urbanos, permiten explicar el auge del negocio. Estas tres
variantes explicativas, insertas dentro de un marco general, el del
porfiriato y sus transformaciones económicas, políticas y sociales,
permiten comprender la pertinencia de estudiar el periodo al que
nos enfocamos, pues es un momento idóneo para evaluar las
consecuencias ecológicas que esta situación acarreó.
En este contexto, las unidades productivas de la región de
los Llanos de Apan aprovecharon la situación que se les presentaba,
articulándose “con toda la infraestructura, el capital y la capacidad
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productiva necesaria para convertirse en una empresa moderna
a finales del Porfiriato.”18 Aunque diferimos en considerar a las
haciendas de la región y por lo tanto al negocio pulquero como una
empresa moderna, resulta importante subrayar que la articulación
hacia los mercados urbanos mediante el ferrocarril permite, en
parte, explicar el auge de la bebida, pues debido a la forma en la que
se produce el pulque -mediante la fermentación- el tiempo que se
encuentra en condiciones óptimas para ser bebido es relativamente
corto, y la posibilidad de transportarlo rápidamente representó una
gran ventaja para los productores.
Existen algunas investigaciones que permiten comprender
la magnitud del auge del negocio pulquero durante este periodo.
Diego Pulido, al abordar las prácticas libatorias a principios del
siglo XX en la ciudad de México, encuentra que entre una cuarta y
una quinta parte de los ingresos fiscales del Distrito Federal durante
los años 1896 y 1910 provenían únicamente de la recaudación de
impuestos relacionados con la bebida proveniente del maguey,
y señala: “En 1900 alcanzó su punto más alto, al recaudar 1 104
531.48 pesos de un total de 3 996 046.51, equivalente de ese modo
a 27.64% del presupuesto anual, mientras que el mínimo fue en
1908, año en que representó 22.61% de este.”19 Si consideramos
Rodolfo Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930 (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2018), 23.
19
Diego Pulido, ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas populares
en la ciudad de México a principios del siglo XX (México, DF: El Colegio de
México, 2014), 24.
18

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que la ciudad de México era uno de los principales mercados para
las haciendas de la región de nuestro interés, estas cifras pueden
sugerir lo sucedido en la última década del porfiriato.
Otro indicador del aumento en la demanda de la savia
fermentada del maguey lo encuentra Rodolfo Ramírez al estudiar las
cargas de pulque que transportaban distintas empresas ferroviarias,
entre ellas la del Ferrocarril de Hidalgo y del Nordeste, el Ferrocarril
Mexicano, Ferrocarriles Nacionales de México y el Ferrocarril
Interoceánico. Observa que el incremento paulatino comienza a
partir de la última década del siglo XIX, siendo en este periodo
donde el Ferrocarril Mexicano presenta un marcado crecimiento;
algunos años posteriores los otros ferrocarriles experimentaron un
proceso similar, de forma que el autor escribe: “Así, de 1900 a
1913 se llegan a cantidades extraordinarias, lo que coincide con
la época del auge en la producción de las haciendas pulqueras
y, al mismo tiempo, en la gran demanda existente en la capital,
además de ser el momento […] de la organización de las primeras
compañías expendedoras de la bebida, que intentaron monopolizar
la producción, distribución y comercialización del pulque […]”20
Aunque es cierto que el momento al que asistimos mediante
la documentación es privilegiado para evaluar las consecuencias
ambientales de este auge, es importante señalar que si fijamos
nuestra atención sobre la demanda de pulque en una duración más
Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, 61.
20

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amplia, podemos notar otros momentos de auge en el negocio. La
importancia de este periodo reside en la recuperación de los niveles
de producción y consumo de la bebida posterior al tormentoso
siglo XIX, que en conjunto con los factores mencionados permite
comprender el alcance del esplendor pulquero en este periodo,
como lo señala Mario Huacuja y Juan Felipe Leal, que al construir
series de precios y de recaudación fiscal encuentran que: “La
recuperación y la expansión de cobro de tales impuestos entre 1865
y 1917, hallan su explicación en el rápido crecimiento del mercado
capitalino ocurrido en el último tercio del siglo pasado; en la
construcción de los ferrocarriles, que logró activar un espectacular
boom de la economía pulquera; en la consolidación del Estado
nacional, y en la reorganización de la hacienda pública […]”21
Como se puede inferir de lo mencionado anteriormente, el
pulque era una de las bebidas favoritas de la población, no sólo en
la ciudad de México sino en toda la parte central del país; como
se mencionó al inicio del artículo, la historia de las comunidades
humanas en esta área ha sido íntimamente bordada con ixtle y
espinas de maguey. Necesario es puntualizar que, si bien se han
mencionado los múltiples usos que se hacían de la planta, en las
haciendas magueyeres el interés principal era la mercantilización
de la savia fermentada; de la misma forma en los centros urbanos
el principal producto que se buscaba era el pulque. Aunque existía
Juan Felipe Leal y Mario Huacula, Economía y sistema de haciendas en
México. La hacienda pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX (México,
DF: Juan Pablos Editor, 2011), 110.
21

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toda una serie de prácticas culturales en torno al maguey pulquero
-que hasta la fecha son visibles en las zonas donde aún se cultiva-,
en esta investigación nos limitamos al pulque por su importancia
en el periodo estudiado.
El pulque es una bebida alcohólica resultado de la fermentación de la savia del maguey conocida como aguamiel. El
agrónomo y hacendado José Carmen Segura definía al aguamiel
de la siguiente manera: “[…] es un líquido azucarado, incoloro, ligeramente ácido, límpido y transparente […] de sabor dulce
y de olor herbáceo especial”.22 Debido a sus características, el
aguamiel varía en sabor, calidad y composición, de acuerdo a la
planta, a la tierra y a las condiciones atmosféricas; una lluvia o
el exceso de calor o frío, podían estropear la savia, por lo que la
producción del pulque también dependía de estos vaivenes. Esta
bebida es descrita por el mismo autor en los siguientes términos: “El pulque es el producto de la fermentación del aguamiel;
es un líquido alcohólico, mucilaginoso, teniendo en suspensión
corpúsculos blancos que se dan al líquido este color y un olor sui
generis, de un sabor especial, más ó menos azucarado, según sea
fuerte o suave.”23 Es esta bebida la que se convertiría en una de
las más socorridas en la región central del país, ya no sólo en los
centros urbanos, sino en las haciendas mismas y en los pueblos
José C. Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus
productos (México: Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, 1891),
105.
23
Segura, 109.
22

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anejos a ellas. Como se mencionó al inicio del artículo, desde
los siglos inmediatos a la conquista gozó de gran popularidad,
y para el periodo de nuestro interés esta sed de pulque no hizo
sino aumentar, al punto de convertirse, en consideración de la
élite porfiriana y de los grupos más acomodados, en un verdadero
problema, pues al igual que al maíz se le atribuía una connotación
negativa debido a la alta demanda dentro de los grupos sociales
que se ubicaban en los estratos más bajos de la pirámide que era
la sociedad porfirista, siendo, en consideración de esos grupos, un
obstáculo para la modernización del país.24
La venta y el consumo de pulque que existía en los centros
urbanos iba acompañada de toda una serie de prácticas culinarias
que no hacían sino reforzar la imagen negativa que se cernía no sólo
sobre la bebida, sino también sobre sus consumidores, y en menor
medida sobre sus vendedores y productores. En esta dinámica,
los alimentos de los que se acompañaba el consumo de pulque en
la mayoría de los expendios recibían las mismas connotaciones
negativas que la bebida. Estos distintos platillos tenían gran
relevancia pues muchas de las pulquerías eran reconocidas por los
alimentos que preparaban las mujeres, tanto dentro del expendio
como en sus inmediaciones. De esta manera, el bullicio, el
desorden, los conflictos que se suscitaban del consumo excesivo de
la bebida, los aromas y sabores de los alimentos que acompañaban
Jaffrey M. Pilcher, ¡Que vivan los tamales! Food and the making of
Mexican identity (Albuquerque: University of New Mexico Press, 1999), 70.
24

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los litros de pulque, todo resultaba preocupante para ciertos grupos
sociales, pues en su consideración no sólo obstaculizaban el
progreso y la modernización del país, sino también eran de mal
gusto y antihigiénicos.25
Por su cercanía y densidad demográfica, el principal
mercado de las haciendas de los Llanos de Apan era la ciudad de
México, ciudad que ya no sólo era de los palacios sino también de
las pulquerías, como hicieron notar en mayo de 1909 los editores del
periódico El Diablito Rojo.26 Esta situación permite comprender
la amplitud de la demanda de pulque en el centro urbano más
importante del país. Las consecuencias en términos sociales y
culturales de este creciente consumo de pulque es un tema que
superaría nuestra actual investigación, por lo que nos limitamos
a subrayar la magnitud de la demanda de pulque; retomando a
Alan Knight, podemos inferir lo que esto significó para las
unidades productoras: “[…] el pulque de los llanos de Apan inundó
la ciudad de México para saciar la sed de la capital, que exigía
medio millón de litros diarios”.27 Aunque es cierto que, como
mencionaba José C. Segura, en la última década del siglo XIX, en
Áurea Toxqui, “Breadwinners or Entrepreneurs? Women’s involvement
in the pulquería world of Mexico City, 1850-1910”, en Alcohol in Latin America. A social and cultural history (Tucson: The University Arizona Press,
2014), 119.
26
Citado en Pulido, ¡A su salud! Sociabilidades, libaciones y prácticas
populares en la ciudad de México a principios del siglo XX, 11.
27
Alan Knight, La revolución mexicana. Del porfiriato al nuevo régimen
constitucional (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2010), 115.
25

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Tlaxcala, Querétaro y Puebla se consumían grandes cantidades de
pulque, y que la producción del mismo en Guanajuato, San Luis,
Oaxaca, Michoacán, Jalisco y estado de México sobrepasaban en
conjunto a lo que se consumía en la ciudad de México, su alcance
era limitado a comparación con la región de nuestro interés, por lo
que es totalmente plausible que tomemos como indicadores de la
creciente demanda de pulque lo ocurrido en la ciudad de México.28
Fotografía 1.
El pulque era consumido por personas de todas edades.

Fuente: Hermanos Casasola, Personas consumen pulque a la entrada
de una pulquería, 1917, Fototeca Nacional, INAH.
28

Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus productos, 5.

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Al revisar la documentación de la hacienda San Bartolomé del
Monte, ésta nos muestra que casi la totalidad de su producción
pulquera era dirigida hacia la ciudad de México y en una
cantidad mucho menor hacia Texcoco, además de una parte que
era consumida al interior de la finca por los trabajadores. En
este caso, desde 1906 cuando Ignacio Torres Adalid adquiere la
hacienda, y hasta 1909 -momento en el que se funda la Compañía
Expendedora de Pulque- la producción de San Bartolomé del
Monte se distribuía mayoritariamente en los expendios propiedad
de la familia Adalid, como lo atestigua la copiosa correspondencia
entre el administrador de la hacienda y el dueño, donde al tomar
posesión de la finca y en el proceso de adaptación, las quejas de los
familiares del propietario son constantes. Por tomar un ejemplo,
el 6 de septiembre de 1906 reportaba la queja en los siguientes
términos: “El Sr. Joaquín Adalid me escribió refiriéndose, quejoso
del Pulque; le contesto atentamente suplicándole nos dispense y
una vez más me dedico con empeño á evitarle mas molestias en
este ramo.”29
La hacienda de la que se ocupa nuestro estudio se
encuentra inserta en la dinámica comentada previamente, en la
que las haciendas magueyeras ligadas a los mercados urbanos y
articuladas con la infraestructura ferroviaria, se ven orilladas a
satisfacer las demandas de un mercado nacional consolidado, y
Archivo Histórico de la Hacienda San Bartolomé del Monte (en adelante
AHHSBM), Correspondencia 9 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 185.
29

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especialmente el de la ciudad de México. Es aquí donde podemos
inferir que las haciendas de la región -con sus necesarios matices
abordados más adelante- se ajustan a lo propuesto por Alejandro
Tortolero sobre las haciendas, cuando menciona que “[…] México
sufrió una transformación importante en el último tercio del siglo
XIX sobre todo en las regiones ligadas a la expansión urbana y a
los mercados interconectados a los sistemas ferroviarios. En estas
regiones la hacienda no es una explotación ineficiente, sino que
allí encontramos una unidad productiva con importantes avances
tecnológicos, con propietarios interesados en la explotación
racional y en los beneficios mercantiles.”30
De esta manera, en la primera década del siglo XX
nos encontramos ante el momento de esplendor del negocio
pulquero. No obstante, esta situación no es exclusiva de la
región, ya que podemos encontrar contextos similares en
otras latitudes, especialmente en aquellas regiones conectadas
al mercado nacional e internacional. Este proceso no estuvo
exento de contradicciones e impide hacer generalizaciones, ya
que el mosaico agrícola que era México durante el periodo no lo
permite. Resulta importante señalar que el auge que nos interesa,
el del pulque, se presenta en un sector agrícola tradicional, menos
propenso a las innovaciones tecnológicas, pero que al estar
ligado a la demanda del mercado nacional obliga a los centros
Alejandro Tortolero, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el
campo mexicano. 1780-1920 (México, DF: Siglo XXI; Universidad Autónoma
Metropolitana - Iztapalapa, 2008), 38.
30

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productivos, especialmente a las haciendas, a adoptar diversas
estrategias para poder satisfacerla. Aunque la historiografía
generalmente ha considerado “la modernización” de las
haciendas pulqueras como la forma en la que los productores
responden a esta demanda, el estado de nuestra investigación
nos indica que contrario a la idea de una modernización, sólo
existieron anhelos modernizadores que terminaron por reforzar
el modelo preexistente al no transformar la estructura económica
y social de las haciendas magueyeras.
Pese al intento de diversos hacendados como el del
agrónomo José C. Segura por introducir nuevas herramientas
para el proceso de recolección del pulque, para el periodo de
nuestro interés no existen datos concluyentes que permitan
hablar de la modernización en las haciendas pulqueras. El
contexto demográfico, social, económico y político del porfiriato
permiten entender qué ocasionó el auge del negocio pulquero; las
respuestas de los empresarios y hacendados ante esta oportunidad,
así como sus consecuencias ecológicas son las que se evaluarán
a continuación.
Entre la agricultura y la aristocracia. Haciendas,
magueyes, pulque y medio ambiente
Durante el porfiriato, los Llanos de Apan fueron una región
dominada por las haciendas, espacio donde tenía sus propiedades
la llamada “aristocracia pulquera”, conformada por los personajes
más importantes del negocio. A este grupo, que bajo la euforia de
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la reconstrucción nacional posterior a la vorágine revolucionaria
fue atacado constantemente, José Vasconcelos se refería en los
siguientes términos: “Sus obras son los tinacales donde fermenta
el pulque. Haciendo todo esto llevan siglos […] A ellos, familias
sin gloria, pergaminos de maguey, aristocracia pulquera. Mientras
subsistan no será posible educar, no será posible salvar a la
población del centro de México.”31
Generalmente el hacendado en la región peregrinaba
entre dos de las realidades históricas que cohabitaban en
el país, y su imagen se ajusta a la siguiente descripción: “su
lado modernizador y su orientación mercantil lo impulsan a la
innovación, pero su posición social de actor de tipo antiguo, de
actor en sociedades de antiguo régimen, le confieren un estatus
y una búsqueda de prestigio que es necesario enfatizar.”32 La
región, en consecuencia, se veía inmersa entre ambos polos,
por una parte conectada mediante las vías férreas a los centros
urbanos cada vez más modernos, cercana a unidades productivas
agrícolas con fuertes sumas de inversión en tecnología, pero
por otro lado con una riqueza cada vez mayor que se basaba
en el auge de una bebida fuertemente criticada por aquellos
propulsores de la modernidad, atada a una agricultura tradicional,
a formas de trabajo antiguo, donde el endeudamiento limitaba la
El Maestro. José Vasconcelos, “Aristocracia pulquera”, 1 de junio, 1921,
217.
32
Tortolero, Notarios y agricultores. Crecimiento y atraso en el campo mexicano. 1780-1920, 53.
31

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libertad de movimiento de los peones de las haciendas, y donde
instituciones sociales de tipo antiguo se encontraban en una
lenta transición que generaría conflictos y protestas al interior
de los latifundios.
Fue este grupo el que dominó económica, política y socialmente la región. Para dimensionar la cuestión puede servirnos
como indicador lo que menciona un texto presentado en 1898 ante
el Congreso Internacional de Agricultura que tuvo lugar en Forth
Worth, Texas. En él se contabilizaban 278 haciendas y ranchos
pulqueros, y resulta esclarecedor que gran parte de los ranchos
que se encontraban anexos a las haciendas formaban parte de la
misma unidad productiva, aunque eran registrados como propiedades individuales.33 En el caso de San Bartolomé del Monte, la
hacienda contaba con dos ranchos cercanos, el de Santa Teresa
y Tlamapa, cuya producción de pulque era enviada a la hacienda
para de ahí ser embarcados hacia la ciudad de México.34 Para
poder comprender la importancia del grupo dentro del negocio
pulquero y la región, retomamos la caracterización que algunos
autores hicieron de ellos, considerándolos como una “parte integrante de una burguesía diversificada y concentrada, que sigue
patrones monopólicos; lo mismo en la agricultura que en el comercio, la banca y la industria. Se trata de componentes de la oligarquía “científica” que, conforme avanza el siglo, tiende más y
Pedro Rincón Gallardo, El maguey (México: Imprenta de la Sociedad
Agrícola Mexicana, 1901), 22.
34
AHHSBM, Correspondencia 30 de octubre de 1907, Libro 3, f. 1.
33

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más hacia una súper concentración, que margina inevitablemente
a otros segmentos de las clases dominantes.”35
De esta forma, este antiguo corredor transitado por los
arrieros que partían de Veracruz en su camino hacia la ciudad
de México, y que geográficamente coincidía con los vértices
de los estados de Hidalgo, Tlaxcala y el estado de México, se
encontraba repleto de haciendas, en menor medida ranchos y
en proporciones inferiores, de pueblos. Los límites espaciales
de una región generalmente son bastante tenues; en nuestra
concepción, para delimitar los Llanos de Apan podemos partir
de su devenir histórico, condiciones naturales y orientación
productiva, pero en términos físicos, la altitud del terreno es un
indicador que permite definir los límites del espacio de nuestro
estudio. Lorenzo Monterrubio en su trabajo sobre las haciendas
pulqueras, expresaba: “Cuando en algún lugar la producción
pulquera deja de ser la predominante, cediendo lugar a la
explotación de otros cultivos, a la ganadería o a la maderería,
encontramos un indicativo de gran relevancia para comenzar
a acotar la zona.”36 Al estudiar el terreno encontramos que
más allá de la propuesta de Monterrubio de ubicar los límites
espaciales en los 2,600 metros de altitud, lo más acertado sería
Juan Felipe Leal y Mario Huacula Rountree, “San Antonio Xala. La vida
en una hacienda pulquera en los primeros días de la revolución: 1910-1914”,
Estudios Políticos, núm. 18–19 (s/f): 253, https://www.revistas.unam.mx/index.php/rep/article/view/61106.
36
Antonio Lorenzo Monterrubio, Las haciendas pulqueras de México (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2007), 34.
35

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acotar el espacio de nuestro estudio por encima de los 3,000
metros de altitud.
Mapa 1.
La altitud de los Llanos de Apan como delimitador regional

Fuente: Elaboración del autor con recursos obtenidos del satélite ALOS
de la Japan Aerospace Exploration Agency y National Aeronautics and
Space Administration.

Al analizar otras propuestas para delimitar la zona, como la de la
CONABIO, verificamos que para incluir haciendas importantes
que quedarían fuera por la variante de la altitud, y para practicidad
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de esta investigación, habría que situar la región de los Llanos de
Apan en las siguientes coordenadas: 20°04’48”N, 98º38’24’’O
- 19°27’00”N, 98º12’36’O.37 Es necesario enfatizar, lejos de
idealizar el espacio de nuestro estudio como el más apto para el
cultivo de maguey, que lo importante para una discusión desde la
historia ambiental sería problematizar el área, pues esto permite
contrastar realidades históricas sobre ideas que se hicieron,
y de esta forma proponer que fueron actores sociales, factores
históricos, económicos, sociales -y en menor medida naturaleslos que permitieron la emergencia de la idea sobre “la región
pulquera”, y por tanto la especialización agrícola de la región.
Estas unidades productivas en los Llanos de Apan
medían en promedio 1,500 hectáreas y contaban con una doble
racionalidad productiva, ya que gran parte de los espacios
estaban destinados para el cultivo del maguey, y en menor
número para diversos cereales y hortalizas.38 La hacienda en sí
constituía no sólo una unidad productiva, sino una comunidad
humana jerarquizada en donde en la cúspide se encontraba el
hacendado, y posteriormente un universo de trabajadores que
variaba en el tipo de funciones desempeñadas y por tanto en su
remuneración. Dentro de este grupo existían contrastes bastante
Laura Arriaga Cabrera, Verónica Aguilar Sierra, y Javier Alcocer Durand,
Aguas continentales y diversidad biológica de México (México, DF: Comisión
Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, 2000), 119.
38
Ramírez, La querella por el pulque. Auge y ocaso de una industria mexicana, 1890-1930, 40.
37

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marcados; estos latifundios hacían sobre todo una ostentación
de la modernidad porfirista, generalmente visible en su
arquitectura, pues sus sistemas de trabajo, la deficiencia técnica
y tecnológica en la agricultura, así como sus sistemas de cultivo
contradecían esa apariencia. La gran propiedad de los Llanos de
Apan era así “un sistema económico y social, al igual que los
pueblos, fundamentado en los derechos de uso de la tierra y el
agua, cuyo objetivo era la explotación de los recursos naturales
por medio del cultivo y/o el arrendamiento. Este objetivo se
conseguía a través de la organización del trabajo, así como la
provisión de las empresas con las instalaciones necesarias para
el sustento.”39
La hacienda de San Bartolomé del Monte, en los años
de nuestro estudio, pasa a manos de uno de los personajes más
prominentes en el comercio del pulque durante el porfiriato,
Ignacio Torres Adalid. Aunque la transacción fue realizada
en septiembre de 1906, el proceso de traspaso se llevó
algunos meses y no es sino hasta noviembre del mismo año
que se concluye.40 Esta unidad productiva no se ajusta a las
dimensiones mencionadas en el párrafo previo, pues contaba
con 12,540 hectáreas -de las cuales casi el 60% de su extensión
eran de monte-, empero se ajusta a las descripciones hechas
sobre las haciendas pulqueras, además que geográficamente se
María Eugenia Ponce, “El habitus del hacendado”, Historia y Grafía, núm.
35 (2010): 57.
40
AHHSBM, Libro 110, f. 840.
39

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encuentra inserta en el espacio de nuestro interés, y su principal
producto comercial era el pulque. Además, es un claro ejemplo
de las actitudes tomadas por los propietarios para expandir el
cultivo de maguey, pues paulatinamente se iba desbrozando el
monte para ir dando lugar a nuevas magueyeras.
Al intentar analizar la forma en la que se concebía la
región, existe una frase que ha marcado nuestra comprensión, y
que lanza sobre este espacio una imagen bastante negativa. Uno
de los escritores mexicanos decimonónicos más importantes,
Manuel Payno, en su estudio sobre el maguey, describía hacia
1864 de la siguiente manera el espacio geográfico de nuestro
interés: “La región del maguey, destituida de arboledas, es una
tierra delgada, pedregosa y árida en muchos lugares, presentando
en lo general un aspecto de monotonía que desconsuela, pues
nada hay tan triste como una hacienda de pulque…”41 Esta
imagen quedaría grabada en la concepción sobre el lugar, pues
trabajos posteriores no hicieron sino repetir el sentido de la frase.
Un ejemplo de ello es el apartado que Luis Velasco dedica a la
parte tlaxcalteca de la región de los Llanos de Apan: “En esos
llanos tristes, en que falta el agua, y que sólo lo fertilizan las
lluvias, crecen asombrosamente los agaves, y sólo se descubren
las extensas magueyeras y uno que otro sembradío.”42
Manuel Payno, Memorias sobre el maguey mexicano y sus diversos productos (México: Imprenta de Andrés Boix, 1864), 37.
42
Luis Velasco, Geografía y Estadística de la República Mexicana, t. XI
(México: Oficina de la Secretaría de Fomento, 1892), 46.
41

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Mapa 2.
Ubicación de las haciendas y ranchos en los llanos de Apan
durante el porfiriato

Fuente: Elaboración del autor con base en Monterrubio, Las haciendas,
2007.

De esta manera, el antiguo corredor pasa a ser inmortalizado como
un espacio que, por sus condiciones geográficas, sólo es apto para
el cultivo de maguey, convirtiéndose así en el “altiplano pulquero”,
pues como menciona José C. Segura: “La verdadera zona del
maguey manso fino, es más bien fría que templada, cuyos límites
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ya hemos designado al principio de esta Memoria; tiene una altitud
sobre el nivel del mar de 2,220 metros á 2,700, y su composición
geológica es una toba arcillosa, llamada tepetate”.43 Esta somera
caracterización de las condiciones edafoclimáticas, vista desde una
mirada crítica, no hizo sino justificar la preeminencia del cultivo de
maguey frente a otros, construyéndose así una visión limitada de
la complejidad de la región, pues pese a esas condiciones adversas
del suelo y el clima, los magueyes también necesitan de bastantes
cuidados, como el mismo autor lo indica: “Aunque constituido para
soportar las sequías y la rápida evaporación, debido á la altura en que
vegeta, los rigores del invierno, las granizadas y otras inclemencias
cuando está en producto, le perjudican, pues es bastante sensible
á las influencias atmosféricas, disminuyendo su producto por un
abatimiento en la temperatura, por los fuertes vientos que soplan y
por cualquiera perturbación atmosférica”.44
Como se sigue de los párrafos anteriores, existen limitaciones
naturales dentro de la región que por una parte han sido subrayadas al
extremo para caracterizarla como un espacio monótono, de aspecto
triste y casi desértico, donde casi nada se podía cultivar excepto
el maguey. Esta imagen decimonónica no se ajusta totalmente a
la realidad, las haciendas tenían una doble racionalidad, donde
mientras que una parte se destinaba a los cultivos que podían ofrecer
al mercado, otra parte se usaba para las necesidades al interior de la
43

62.
44

Segura, El maguey. Memoria sobre el cultivo y beneficio de sus productos,
Segura, 61.

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hacienda, no sólo para alimentar a sus trabajadores, sino también a los
animales y acumular reservas para los tiempos más difíciles. Si bien
no era una tierra paradisíaca, no es tampoco una tierra a la que no se
le pudieran arrancar otros cultivos. Si revisamos la documentación
de la hacienda San Bartolomé del Monte, las referencias a otros
cultivos -así como a su comercio- son constantes e importantes,
para lo que basta con analizar la información cualitativa expresada
en la correspondencia para darnos cuenta de ello (a finales de julio
de 1909, por ejemplo, se enviaron 200 hectolitros de maíz al jefe
político de Otumba, Trinidad Guarneros).45
No se trata de negar las limitantes biofísicas a las que se
enfrentaron los grupos humanos que habitaron la región a lo largo
del tiempo, sino sobre todo de subrayar que se ha creado una
concepción sobre la región que no se ajustaba del todo a la realidad.
Esta imagen permeó profundamente, y no permite comprender el
proceso de la expansión magueyera debido a la creciente demanda
que experimentó en las últimas décadas del siglo XIX. En el periodo
de nuestro interés es visible la tensión que se exponía en páginas
previas, respecto a la dicotomía aprovechamiento-sobreexplotación,
lo que obliga a superar la concepción binaria de la relación entre el
ser humano y su entorno natural, y además subraya las consecuencias
de haber mantenido una forma tradicional de agricultura en un
contexto donde la demanda era cada vez más amplia. La tensión
parece inherente al cultivo de maguey a gran escala: por una parte,
las condiciones de la planta permiten su cultivo en lugares menos
aptos para la siembra de cereales, lo que permite el aprovechamiento
45

AHHSBM, Correspondencia 28 de julio de 1909, Libro 3, f. 297.

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en laderas, pero por el otro, al existir una mayor demanda, tierras que
pudieran ser aprovechadas para otros cultivos son ocupadas por los
magueyes para poder cumplir con las exigencias del mercado. La
mercantilización de un producto del maguey privó al ecosistema de
obtener los servicios ecológicos que esta planta puede proporcionar
dentro de un medio natural frágil y de condiciones adversas, y por
el contrario, no hizo sino acrecentar las condiciones adversas del
suelo. En la documentación encontramos referencias constantes a las
dificultades para poder sembrar el maguey debido a las condiciones
del terreno, que era descrito como quebrado y con extensiones
importantes de suelo tepetatoso, lo cual dificultaba los trabajos al
necesitar hacer zanjas, bordes, y una cantidad importante de majada
para abonar el terreno.46
El ecosistema de los Llanos de Apan era -y sigue siendocomplejo, no únicamente un llano triste en el que únicamente tenían
lugar las interminables magueyeras de las haciendas. Albergaba
una flora y fauna importante, situación que se vio alterada debido
a la presión cada vez mayor sobre la tierra para poder extender los
cultivos de maguey y así satisfacer una demanda importante que
representaba un gran negocio para los propietarios y empresarios,
en los que comúnmente no existía una línea divisoria. Al analizar
la parte meridional de la región, la concerniente a Calpulalpan y
pueblos cercanos, el antropólogo Francisco Castro, tomando en
cuenta el conocimiento tradicional de los agricultores, da cuenta
de una variedad de suelos, no sólo tepetatosos y arenosos, sino
46

AHHSBM, Correspondencia 19 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 245.

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también barrosos, lo que determina los cultivos que actualmente
los campesinos hacen; desafortunadamente, como menciona el
autor, no existen estudios etnoedafológicos que den cuenta con
mayor precisión y profundidad de la complejidad de los suelos
de la región.47 Al recopilar la información existente, el resultado
que nos arroja es muestra de la diversidad edafológica, donde la
mayoría de los espacios que conforman la región son aptos para
el cultivo, al ser el phaezom un suelo fértil.
Tabla 1. Tipos de suelos en los Llanos de Apan
Municipios

Tipos de Suelos
Phaeozem

Andosol

Almoloya

49%

14%

Apan

64%

-

Emiliano
Zapata

70.18%

Tlanalapa

71.71%

Durisol

3%

Vertisol

Leptosol

Umbrisol

22.85%

11%

2%

25.50%

4%

0.74%

21%

7%
18%

Tepeapulco

28%

Singuilucan

55.47%

Zempoala

59.87%
21%

2%

45%

Otumba

9%

Nopaltepec

S/F

Axapusco

76%

S/F

Calpulalpan

85%

10%

1%

Tlaxco

66%

28%

1%

23.41%

12%

10%

4%

3%

24%

0.27%

29.46%

S/F

S/F

S/F

17.61

1.62%

1.62%

S/F

2%

Elaboración del autor con datos del Prontuario de Información
Geográfica Municipal, INEGI, 2009.
Nota: Se omite aquellos suelos que por su porcentaje resultaban
ínfimos en comparación de otros tipos de suelos.

Francisco Castro, Colapsos ambientales-transiciones culturales (México,
DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2006), 237.

47

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A lo largo de este artículo se ha señalado constantemente que la
imagen histórica que se ha vertido sobre los Llanos de Apan no
se ajusta totalmente a la realidad, lo cual obliga a interrogarnos
sobre las consecuencias a inicios del siglo XX de la expansión
magueyera, pues partimos de comprobar que las condiciones
naturales pueden limitar, pero no determinan -en un sentido
determinista- el devenir agrícola y ecológico de una región.
La respuesta está, como se había subrayado, en cuestiones
antrópicas. Estudios realizados desde la antropología ecológica
muestran que durante el esplendor de la región, la magueyeras
formaban un agroecosistema “donde los suelos y la humedad
quedaban retenidos en las fértiles melgas delimitadas por hileras
y cercas de maguey, por metepantles que albergaban una notable
biodiversidad de moluscos, artrópodos, reptiles, marsupiales,
roedores, mustélidos.”48 Aunque debe de interpretarse con el
debido cuidado, este indicio permite considerar que pese a esto, la
expansión magueyera trajo consecuencias, pues si bien en ciertos
terrenos menos aptos para la agricultura representó una forma de
aprovechamiento, por el contrario, esa misma expansión afectó las
tierras más fértiles. La tensión inherente al proceso de expansión
magueyera mencionado previamente se intensifica y se articula a un
nuevo contexto: la consecuente demudación de la biodiversidad, la
erosión de espacios más amplios, así como la pérdida de diversidad
genética por la reproducción del maguey, fueron apenas el preludio
48

Castro, 373.

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de la crisis que experimentó el negocio pulquero y que lo llevó a su
casi desaparición en las décadas posteriores.
Una región con una economía orgánica, dedicada
esencialmente a una agricultura tradicional, con innovaciones
tecnológicas de alcance limitado, no encontró otra forma de
satisfacer una demanda cada vez más amplia de su principal
producto más que expandiendo los terrenos dedicados al cultivo
de maguey. En la hacienda San Bartolomé del Monte son
numerosas las referencias a nuevos desmontes para poder ampliar
la zona cultivada; así, en 190649 encontramos los desmontes más
marcados, y en 190950 las referencias son constantes pero ahora
los espacios a desmontar ya no sólo son los pertenecientes a la
hacienda sino también en los ranchos anejos; posteriormente, en
191151 volvemos a encontrar la apertura de nuevas tierras. Otras
de las estrategias empleadas para expandir el cultivo magueyero
fue la de adquirir nuevas propiedades en la región; la compra de
San Bartolomé del Monte es claro ejemplo de ello, ya que estas
nuevas fincas se articulaban a la red productiva familiar, aunque
generalmente las propiedades que se adquirían eran de menores
dimensiones, generalmente eran ranchos.52
Una de las variantes explicativas que se han manejado
desde el inicio del texto fue la del crecimiento demográfico como
49
50
51
52

AHHSBM, Correspondencia 12 de septiembre de 1906, Libro 6, f. 193.
AHHSBM, Correspondencia 31 de agosto de 1909, Libro 17, f. 5241.
AHHSBM, Correspondencia 12 de julio de 1911, Libro 24, f. 6945
AHHSBM, Correspondencia 30 de noviembre de 1906, Libro 14, f. 4321.

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un propulsor de la expansión magueyera, observando en este
elemento una de las principales causas de la tensión ecológica
existente en la hacienda. No obstante, ¿cuáles fueron las actitudes
de los propietarios ante este proceso? La tendencia generalizada
fue, como se ha podido entrever, la de aumentar la extensión de
tierras dedicadas al cultivo del maguey. Algunos investigadores
encontraron que hacia el último tercio del siglo XIX, los
hacendados de la región comenzaron a explotar nuevas áreas que
otrora eran de reserva; además, dentro de las unidades productivas
se privilegiaba la producción para el mercado antes que el auto
abasto, y como se ha mencionado, el principal producto para el
mercado era el pulque.53
Esto nos lleva a retomar una problemática planteada en otro
momento acerca del impacto del cultivo extensivo del maguey, en
el que se apuntaba que uno de los principales elementos causantes
de la demudación ambiental fue la proliferación indiscriminada
de la especie más apta para la producción de aguamiel, conocida
en el periodo de nuestro estudio como “maguey manso”. La
problemática reside no en el maguey por sí mismo, si no en una
forma específica de manejo -a gran escala- en un espacio complejo,
con tierras en algunas zonas bastante frágiles y erosionadas, donde
el cultivo intensivo de maguey para pulque no hizo sino profundizar
la pérdida de diversidad genética que conlleva la especialización
Leal y Huacula, Economía y sistema de haciendas en México. La hacienda
pulquera en el cambio. Siglos XVIII, XIX y XX, 97.
53

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y explotación de una sola especie, así como mayor erosión en los
suelos y la exposición a mayor número de enfermedades y plagas
para las plantas como consecuencia de la pérdida de diversidad
genética. El alcance limitado de las innovaciones tecnológicas
en la región no modificó la forma de explotación del maguey;
la propia limitante que el cultivo imponía y la complejidad de
los suelos de la región, mostrarían a los hacendados los límites
del negocio pulquero, al que respondieron presionando más los
suelos al expandir los cultivos a nuevas áreas.
La fertilidad de los suelos se ve deteriorada por su uso
intensivo y monótono, así como por la pérdida de materia
orgánica y diversidad biológica, como ha encontrado José
Manuel Naredo para el caso español.54 En cuanto al altiplano
pulquero, podemos decir que entró en esa dinámica a inicios del
siglo XX, justo en el momento en el que la demanda aumenta y
por tanto la problemática se extiende, al buscarse expandir los
cultivos. Los múltiples servicios ecológicos que los magueyes
pueden proporcionar al medio se ven limitados, principalmente,
por el manejo que se hace de ellos, pues son explotados antes de
que alcancen su madurez y puedan florecer, pues la extracción de
aguamiel así lo exige, por lo que ese ciclo de crecimiento se ve
interrumpido, ocasionando que no se produzca la inflorescencia
José Manuel Naredo, “La modernización de la agricultura española y sus
repercusiones ecológicas”, en Naturaleza transformada. Estudios de Historia
Ambiental en España, ed. Manuel González de Molina y Joan Martín Alier
(Barcelona: Icaria, s/f), 68.
54

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de la planta, que es de donde proceden los mayores recursos y los
más aprovechados por diversos grupos biológicos.55
Las limitantes naturales de la región se aseveran por causas
antrópicas agudizando el proceso de demudación ambiental,
y convirtiendo grandes espacios en terrenos duros y difíciles de
trabajar.56 Si contrastamos con otras latitudes, en este caso con
la hacienda de Zoquiapan en Chalco, y uno de los puntos de
innovación tecnológica y agrícola más importantes de la parte
central de México, nos percatamos que de sus tinacales salían hasta
1,000 barriles diarios de pulque. Un elemento para considerar sobre
ese espacio, es que hacia 1887 se comenzó el cultivo de maguey,
y algunos años después, cuando las plantas se encontraban en su
etapa idónea para producir aguamiel, se logró producir el doble de
pulque a comparación con las haciendas del altiplano pulquero.57
Más allá de las diferencias visibles entre ambos espacios, y de las
calidades de pulque que se producían, pues la de los Llanos de
Apan era la que, en la percepción de los consumidores, producía
el pulque fino, lo interesante reside en considerar cómo la región
comenzaba a perder lugar frente a otros espacios productivos.
El maguey no es aquí esa planta que pudiera proporcionar
alimento, bebida, vestido y techo a sus productores. Para el
Iriana Zuria, “Aves visitantes a las flores de maguey (agave salmiana) en
una zona urbana del centro de México”, Ornitología Neotropical, núm. 21
(2010): 17–30.
56
AHHSBM, Correspondencia 26 de julio de 1911, Libro 24, f. 6995.
57
Tortolero, Penser avec des chiffres. Banque et investissements français au
Mexique, 1880-1929, 183.
55

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caso de nuestro interés, y en la región que estudiamos, es sobre
todo una planta apreciada por la comercialización de su savia
fermentada. Los procesos verificados a lo largo de la segunda
mitad del siglo XIX trastornaron un medio natural frágil y
complejo, donde la riqueza material contrastaba con la condición
en la que se encontraba una parte importante de la población,
y donde la modernización porfirista fue más una ostentación
debido al tipo de agricultura que se desempeñaba. La riqueza de
aquellas familias con pergaminos de maguey fue pagada con un
costo ecológico importante, pues la expansión y auge del negocio
pulquero llevaba en sí mismo la semilla de su desestructuración
y casi desaparición, como se verificaría algunas décadas después
al mediar el siglo XX.
Conclusiones. Una historia que no acaba
Este recorrido por el pasado porfirista de la región de los Llanos
de Apan nos muestra que la historia ambiental también comienza
en el estómago, en nuestras pautas y hábitos de consumo. La
predilección del gusto por el pulque en grandes sectores de
una población cada vez más amplia permite explicar, en parte,
cómo se transforma en términos agrícolas una región, con sus
consecuentes demudaciones ambientales. Es así como el manejo
específico y la mercantilización de un solo producto del maguey,
planta que acompañó a las poblaciones humanas de la parte
central de México desde hace milenios, dejó de ser ese árbol de
las maravillas, para convertirse en un problema importante.
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Más que ver en el maguey el origen de todos los males de
la región, este artículo buscó explicar el proceso de demudación
ambiental que la región padeció a inicios del siglo XX, con las
consecuencias que décadas posteriores experimentarían ya no los
grandes hacendados, aquellos que conformaron la aristocracia
pulquera, sino principalmente los campesinos que recibieron
estas tierras, posterior al proceso revolucionario.
En nuestro presente existe una creencia compartida de
ver al pulque, no sin cierta nostalgia, como la verdadera bebida
nacional, y encontrar en el maguey esa planta prehispánica
maravillosa. Este estudio ha tratado de mostrar que, aun en
esas plantas y bebidas tradicionales, también se encuentra la
posibilidad de trastornar el medio natural, lo cual debe orillarnos a
hacer un uso reflexivo de las mismas. En la actualidad, el maguey
está siendo aprovechado ya no sólo para la producción de pulque,
sino usado de múltiples formas, siendo una parte importante de
las parcelas de campesinos, además de diversas innovaciones
agroforestales que permiten aprovechar sus cualidades y jugar
un papel importante dentro del problema de deforestación que
muchas regiones experimentan en el país. Lo fundamental reside
en el manejo que se hace de la planta, no en sí misma.
La crisis ecológica a la que nos enfrentamos como
especie tiene que encontrar respuestas provenientes de distintas
disciplinas. En este caso, la Historia nos muestra que nuestra
relación con el medio ambiente es compleja, y que debe existir
siempre la conciencia de los límites físicos de la naturaleza, de
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manera que nuestros hábitos de consumo deberían partir de la
reflexión, y de situar en el centro de nuestras pautas de consumo
la idea de la sostenibilidad.
Referencias
Archivo
Archivo Histórico de la Hacienda San Bartolomé del Monte
(AHHSBM)
Bibliografía
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�Sabores y colores del semidesierto zacatecano: cabuches y flores de palma. Dos alimentos ancestrales en
Mazapil, Zacatecas
Flavors and colors of the Zacatecan semi-desert: cabuches and
palm flowers. Two ancentrals foods in Mazapil, Zacatecas
Juana Elizabeth Salas Hernández
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0001-5253-9591

Recibido: 6 de noviembre de 2022
Aceptado: 9 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: La historia ambiental de los alimentos permite analizar
las prácticas socioambientales relacionadas con la alimentación y
comprenderlas en una dimensión espacial y temporal. Con la ayuda de
disciplinas como la ecología, botánica, antropología e historia se analizan
los sistemas alimentarios con una perspectiva transdisciplinaria. En
el presente artículo, se utiliza la metodología de la historia ambiental
para estudiar dos alimentos característicos del desierto chihuahuense,
los cabuches y las flores de palma (chochas), centrando el análisis en
Mazapil, municipio del estado de Zacatecas. El objetivo es analizar
las prácticas culturales en torno a esas plantas comestibles silvestres,
que constituyen alimentos ancestrales del semidesierto zacatecano. El
artículo se divide en tres partes: “Mazapil: Biodiversidad y condiciones
socioambientales”, “Cabuche y flor de palma: Alimentos del desierto
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�Sabores y colores

chihuahuense”, y “Alimentos ancestrales en Mazapil: cabuche y flor
de palma”.
Palabras clave: Alimento ancestral, recolección, cocina tradicional,
biodiversidad, semidesierto
Abstract: The environmental history of food allows us to analyze the
socio-environmental practices related to food, understanding them in
a spatial and temporal dimension. With the help of disciplines such as
ecology, botany, anthropology, and history, food systems are analyzed
from a transdisciplinary perspective. In this article, the methodology
of environmental history is used to study two characteristic foods of
the Chihuahuan desert: cabuches and palm flowers (chochas), focusing
the analysis on Mazapil, a municipality in the state of Zacatecas. The
objective is to analyze the cultural practices around these wild edible
plants, which constitute ancestral foods of the Zacatecas semi-desert.
The article is divided into three parts: “Mazapil: Biodiversity and socioenvironmental conditions”, “Caboche and palm flower: Foods from the
Chihuahuan desert”, and “Ancestral foods in Mazapil: cabuche and
palm flower”.
Keywords: Ancestral food, harvest, traditional cuisine, biodiversity,
semi desert

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�Juana Salas

Introducción
Los alimentos y la alimentación son parte fundamental de la
historia de los grupos sociales, pues otorgan identidad, orgullo,
representación, tradición y sabor a la vida y a la Historia. Hablar
de sabores, olores y colores de los alimentos nos remonta a
paisajes únicos y dinámicas sociales que se agrupan en prácticas
de saberes locales y comunitarios, mismas que trascienden
tiempos y espacios, y que nos indican interacciones a veces
armoniosas y a veces conflictivas entre los grupos sociales y la
naturaleza.
La historia ambiental otorga herramientas científicas
basadas en la inter y transdisciplina para comprender esas
interacciones históricas, al ser “un campo que conlleva
reconocimientos y afinidades con tradiciones disciplinarias
de diversos ámbitos, que se han posicionado a lo largo del
tiempo: historia, arqueología, geografía, ecología, agronomía,
economía y antropología.”1 Es así que su presencia y práctica
en la historiografía latinoamericana ha logrado una explicación
temática en varios ámbitos para interpretar las relaciones entre
los humanos y el medio ambiente, y comprender a la naturaleza
como un sujeto histórico.

Pedro S. Urquijo, “Consideraciones para una aproximación a la historia
ambiental”, en Historia Ambiental de América Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, ed. Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos, y Karine Lefebvre
(Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México, 2022), 21.
1

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�Sabores y colores

Según los últimos balances historiográficos
ambientales, y de acuerdo con Wilson Picado, los bloques
temáticos predominantes en América Latina son la agricultura
y el bosque, aunque otros temas relevantes y que están en
crecimiento son el agua, el río y los estudios urbanos. Por otra
parte, se reconocen aportes importantes en la historia de la
conservación, centrada en el estudio de las políticas públicas
y parques nacionales; la flora y la fauna; clima y amenazas
naturales; la etnicidad; la energía; educación ambiental; la
minería y frontera agrícola, así como el estudio de paisajes,
todos tratados en diversos espacios y temporalidades. En
este caleidoscopio hay algunos temas que aún son poco
explorados: “hay un conjunto de temas pocos tratados en
la historiografía ambiental latinoamericana, tales como los
sistemas alimentarios, el impacto ambiental de la guerra y la
narrativa literaria.”2 Siguiendo esta postura, una de las deudas
de la historia ambiental ha sido la perspectiva de género; en
ese sentido, podemos añadir a los vacíos historiográficos el
ecofeminismo y los movimientos pacíficos y no-violentos por
la preservación de la naturaleza, así como las historias de vida
de defensores del territorio.

Wilson Picado, “Prólogo”, en Historia Ambiental de América Latina. Enfoques, procedimientos y cotidianidades, ed. Pedro S. Urquijo, Adi E. Lazos,
y Karine Lefebvre (Morelia: Universidad Nacional Autónoma de México,
2022).
2

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Como hemos señalado, entre los temas no revisados a
profundidad en la historiografía ambiental latinoamericana se
encuentran los sistemas alimentarios, entendiéndolos como
las formas de organización humana para obtener y consumir
la comida. Comprenden diversos elementos que van desde
las semillas vegetales y los animales hasta los utensilios que
necesita el consumidor.3 Uno de los componentes en los
sistemas alimentarios son los alimentos y, en ese sentido,
podemos poner dos ejemplos de estudios de historia ambiental
desde la perspectiva alimentaria: Culturas bananeras.
Producción, consumo y transformaciones socioambientales
(2013), de John Soluri, y Potato (2019), de Rebecca Earle,
ambos sobre dos alimentos que se consideran básicos en la
alimentación de algunas culturas. Los significados, producción,
preparación y consumo, son algunas de las directrices en
los dos textos. Incluso podemos ver las representaciones
culturales y artísticas de los plátanos y las papas en la historia
de la humanidad.
Los alimentos son los engranajes de los sistemas
alimentarios y tienen una historia que ha sido tratada por diversas
disciplinas como la economía, la antropología, la ecología, la
Felisa Ceña Delgado, “El sistema alimentario”, I Jornadas del Campus de
Excelencia Internacional Agroalimentario, Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario, s/f, https://helvia.uco.es/bitstream/handle/10396/6012/
ceia3_5.pdf?sequence=1
3

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política, la arqueología, la agronomía, la agroecología, entre
otras. La Historia Ambiental desde la inter y la transdisciplina nos
permite comprenderlos en la dimensión histórica y concebirlos
como sujetos históricos. De tal manera, en el presente texto
proponemos el estudio de dos alimentos: cabuches y flores
de palma, que se consumen principalmente en el desierto
chihuahuense,4 pero que también están presentes en otras
regiones, centrándonos en esta ocasión en Mazapil, municipio
que es parte del semidesierto zacatecano.5 El objetivo es analizar
las prácticas culturales en torno a estas dos plantas comestibles
silvestres, alimentos ancestrales del desierto, tomando como
estudio de caso al municipio de Mazapil y teniendo como base
El desierto chihuahuense es una región ecológica, y se considera el
más grande de Norteamérica y el segundo con mayor biodiversidad a
nivel mundial. “Se origina en el altiplano de México entre la Sierra Madre Occidental y la Sierra Madre Oriental, continúa hacia el norte hasta
el sur de Arizona, Nuevo México y Texas, e incluye parte de los estados
mexicanos de Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas”. José A. Villarreal-Quintanilla et al., “El
elemento endémico de la flora vascular del Desierto Chihuahuense”, Acta
Botánica Mexicana, núm. 118 (2017): 66, http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0187-71512017000100065&amp;lng=es&amp;nrm=iso.
5
El semidesierto zacatecano está conformado por los municipios: Melchor
Ocampo, El Salvador, Concepción del Oro, Mazapil y Villa de Cos. Véase: Boris
Graizbord, ed., Programa Regional de ordenamiento territorial del semidesierto
que abarca los municipios de Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo, El
Salvador y Villa de Cos (Región Norte) del estado de Zacatecas, 2014 (México,
DF: Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano; Gobierno del Estado de
Zacatecas; El Colegio de México, 2014), http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/
Nuevo/PROT/PROTR Norte.pdf.
4

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teórica y metodológica de la historia ambiental, de la cual se
habló líneas arriba.
Mazapil: biodiversidad y condiciones socioambientales
Es importante saber las condiciones socioambientales de Mazapil
y con ello abonar a su historia ambiental, puesto que el objetivo
de esta disciplina “[…] es describir y analizar las relaciones
dinámicas que han existido entre las sociedades humanas y
la naturaleza no humana, y que nos ayudan a entender no sólo
entornos industriales como Villa Inflamable, sino también áreas
aparentemente prístinas como la selva amazónica, las playas del
Caribe o los glaciares andinos.”6
Mazapil es un municipio del estado de Zacatecas, ubicado
en el norte y perteneciente al semidesierto zacatecano y al desierto
chihuahuense (véase mapa 1). Su historia reciente está marcada
por la explotación minera y los ecocidios consecuentes de ella.7
Saber de su historia y biodiversidad permite conocer sus ciclos
de abundancia y carestía, adaptaciones e interacciones de grupos
sociales con la naturaleza.

John Soluri, Claudia Leal, y José Augusto Pádua, eds., Un pasado vivo.
Dos siglos de historia ambiental latinoamericana (Bogotá: Universidad de los
Andes; Fondo de Cultura Económica, 2019), 12.
7
Para profundizar en el tema véase: Francisco Panico y Claudio Garibay
Orozco, “Minería y territorio: una mirada al conflicto desde Mazapil, Zacatecas”, Dimensión Antropológica, núm. 18 (2011): 123–53.
6

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Mapa 1.
Ubicación de Mazapil

Fuente: Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura, Tesis
para obtener el grado de licenciatura en Ciencias Ambientales, México,
Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017, 34.

Con base en el reporte del Consejo Nacional de Evaluación de
la Política de Desarrollo Social, para el 2010 en Mazapil había
17,813 habitantes, que representaron el 1.2% de la población del
estado. “El tamaño promedio de los hogares en el municipio fue
de 4.2 integrantes, mientras que en el estado el tamaño promedio
fue de 4 integrantes.”8 Para esa fecha, el 72.7% de la población
Secretaría de Desarrollo Social y Consejo Nacional de Evaluación de la
Política de Desarrollo Social, “Informe anual sobre la situación de pobreza y
8

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se encontraba en la pobreza, 50.5% en moderada y el 22.2% en
extrema (véase gráfico 1).
Gráfico 1.
Indicadores sociodemográficos de Mazapil en 2010

Fuente: Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social. SEDESOL-CONEVAL, 2010.

Según el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago
de 2022, el municipio está poblado por 17,774 habitantes:
8,663 mujeres y 9,111 hombres; 2042 son adultos mayores, 19
rezago social, 2010”, 2010, https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
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pertenecen algún pueblo originario y 356 son afromexicanos.9
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(INEGI), 9,223 habitantes están en situación de pobreza, de los
cuales 1,477 se encuentran en pobreza extrema y 7,746 en pobreza
moderada (véase gráfico 2).
Gráfico 2.
Información general de población del municipio de Mazapil, 2022

Fuente: Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, Gobierno de México-Secretaría del Bienestar, 2022.

De acuerdo con los reportes, a una década de diferencia hubo
una disminución de la pobreza, mientras que el rezago educativo
aumentó: para el 2010 se presentaba un 27.1% y para el 2022
subió a un 28.5%. La carencia al acceso de salud para el 2010
era del 40.9%, y en el 2022 disminuyó a un 36.7 %; el acceso
Gobierno de México; Secretaría del Bienestar, “Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social, 2022”, 2022, https://www.gob.mx/bienestar/documentos/informe-anual-sobre-la-situacion-de-pobreza-y-rezago-social.
9

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a la seguridad ha tenido estas cifras: 60.5% en 2010, y 63.7%
en 2022. Los servicios básicos en la vivienda fueron de 7.8% y
30.1%, respectivamente. En cuanto a la alimentación saludable,
se reporta que el 43.1% tenía carencias de alimentación en 2010,
mientras que para el 2022 había un 21.4% de acceso a alimentación
nutritiva y de calidad.10
Una de las principales actividades económicas es el trabajo en el complejo minero Peñasquito, propiedad de Goldcorp
Incorporated, subsidiaria de la Minera Peñasquito SA. de CV.
Su arranque formal fue el 23 de marzo del 2010, y es una de las
causantes principales de ecocidio, de igual manera que la mina
Tayahua en el poblado de Salaverna, cuya explotación causó
el desplazamiento forzado de la población.11 Otra de las actividades es la agrícola de siembra de temporal, así como la
utilización de algunos territorios para el agostadero. La región
carece de corrientes de agua superficiales, “solamente cuenta
con algunos riachuelos pequeños y algunos arroyos; el Arroyo
Grande o principal, que nace en Santa Olaya y corre de oriente
a poniente atravesando la población y que en tiempos de lluvia
Secretaría de Desarrollo Social y Social, “Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social, 2010”; Gobierno de México; Secretaría del
Bienestar, “Informe Anual sobre la situación de pobreza y rezago social,
2022”.
11
Mónica Cerbón y Thelma Gómez, “Agua para la mina”, Los explotadores de agua, consultado el 18 de junio de 2022, https://contralacorrupcion.
mx/explotadores-agua-mexico/minera-penasquito-mazapi-zacatecas-agua.
html.
10

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crece [y] permite el riego de huertas y parcelas que se encuentran a su paso.”12
Mazapil, como parte del semidesierto zacatecano, se
encuentra en la región ecológica del desierto chihuahuense que
tiene un alto nivel de biodiversidad y un alto nivel de endemismo
en cactáceas. En el semidesierto, predomina el matorral
xerófilo (micrófilo y rosetófilo); también se encuentran bosques
templados de pinos y encinos en las sierras transversas, así como
pastizal natural (halófito y gipsófilo) y mezquital. En el matorral
micrófilo, la vegetación son arbustos de hoja pequeña, cuyos
principales representantes son la Larrea tridentata (gobernadora)
y Fluorensia cernua (hojasén). En el matorral rosetófilo, las
especias abundantes son arbustivas y semiarbustivas de hojas
alargadas y estrechas, semejando a rosetas. Las especies más
representativas son Yucca ssp. (izote), Agave (maguey), Agave
lechuguilla (lechuguilla), Euphorbia antysiphilitica (candelilla),
Dasilirium spp (sotol) y Fouquieria splenders (ocotillo) (véase
mapa 2).13
Juanita Japheth Valdivia Cabral, Ramón Valdivia Alcalá, y Raúl René Ruiz
Garduño, “Estado socioambiental en el valle de Mazapil, Zacatecas, a partir
del establecimiento de la minera Peñasquito, 2006-2017”, en Estudios recientes sobre economía ambiental y agrícola en México, ed. Víctor Hernández
Trejo et al. (Guadalajara: Universidad Autónoma de Baja California Sur; Universidad Autónoma Chapingo, 2019), 400.
13
Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico
del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura] (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017), 45.
12

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Mapa 2.
Vegetación en Mazapil

Fuente: Marco Antonio Meza Pérez, Transformación del paisaje en el
Pico del Teyra, Mazapil, Zacatecas: una visión desde la silvicultura, Tesis
para obtener el grado de licenciatura en Ciencias Ambientales, México,
Universidad Autónoma de Zacatecas, 2017, 47.

El pastizal natural “es aquel que se encuentra establecido como
producto natural de los efectos del clima, suelo y biota (condiciones
ecológicas)”, como es el caso del zacate navajita o chino; también
“se encuentran en el sitio áreas con pastizal inducido con especies
como costilla de vaca (Atriplexcanescens), gobernadora (Larrea
tridentata) y otras especies”.14 Entre las especies representativas
de Mazapil se encuentran Larrea tridentata (gobernadora), Yucca
ssp. (izote), Prosopis glandulosa (Mezquite), Acacia rigidula
H. Ayuntamientio de Mazapil; Gobierno del Estado de Zacatecas, “Programa de desarrollo urbano del centro de población de Mazapil 2007-2027”, 2007,
25, http://cit.zacatecas.gob.mx/documentos/programas/PDUCP Mazapil.pdf.
14

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chaparro prieto o huizache), Fouquieria splendens (ocotillo),
Agave lechuguilla (lechuguilla), Echinocactus (biznaga), Opuntia
(nopal), Malva sylvestris (engordacabra), Fluorensia cernua
(hojasén), Parthenium incanum (mariola), Agave (maguey),
Euphorbia antyaiphilitica (candelilla), Dasilirium spp (sotol),
Acacia greggii (gatuño) y Parthenium argentatum (guayule).15
(Véase fotografía 1).
Fotografía 1.
Vegetación representativa de Mazapil

Fotografía: Rut Guadalupe Miramontes Cabrera, Cerro Gordo, Mazapil,
14 de junio de 2022.

Entre la fauna silvestre se encuentran la liebre, conejo, onza, puma,
oso negro, zorra gris, jabalí de collar, venado cola blanca, venado
Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico del Teyra, Mazapil,
Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura], 46.
15

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bura, gato montañés, coyote, mapache, codorniz escamosa, paloma
güilota y ala blanca, faisán, correcaminos, halcón, águila real y negra.
Los cambios en el paisaje también se observan en la
presencia o ausencia de especies de flora y fauna, como es el caso del
guayule,16 cuya sobreexplotación en las primeras décadas del siglo
XX provocó su disminución; todavía las personas mayores reportan
haberlo visto, mientras que niñas, niños y jóvenes ya no lo conocen.
En la década de los cincuenta del pasado siglo se realizaron
estudios para lo que en ese momento se denominaba explotación
de los recursos naturales. Es así que en La conquista de nuestro
suelo, Jorge A Vivó Escoto dejó un conjunto de descripciones de
flora, fauna y minerales de los diferentes ecosistemas de México.
En el caso del semidesierto, describe las características y usos
de algunas, como el guayule y la candelilla. Del primero cabe
destacar la historia de su uso, ya que su investigación comenzó
en la segunda mitad del siglo XIX con la intención de contribuir
a la demanda del hule. “En 1910, por ejemplo la producción
fue de 10,000 toneladas métricas, entre 1925 y 1937, fue
aproximadamente, de 10, 000 toneladas métricas; y volvió a tener
“Planta típica de las regiones secas del norte de México que pertenece a la
familia de las compuestas. El guayule es un arbusto leñoso y ramificado que contiene gran cantidad de caucho y escaso de resina. Se encuentra en regiones situadas a una altura entre 1,200 y 2,000 metros sobre el nivel del mar. La recolección
de guayule siempre se ha hecho arrancando de raíz las matas”, en Jorge A. Vivo
Escoto, La Conquista de Nuestro Suelo. Estudio sobre los recursos naturales de
México. Colección de temas económicos y políticos contemporáneos de México
(México: Ediciones de la Cámara de la Industria de Transformación, 1958), 321.
16

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importancia entre 1938 y 1942, cuando alcanzó 150,000 toneladas
métricas, siendo, en todo tiempo, un producto de exportación”.17
Queda una línea de estudio que es la memoria histórica
biocultural del semidesierto zacatecano, donde los estudios históricos,
antropológicos, sociológicos, económicos y políticos ayudan a ello.
Por ejemplo, en 1997, Olga Lidia Loera López realizó la investigación
Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto
zacatecano como base para el desarrollo regional sostenible. Caso
Estación Camacho, Mazapil, ZAC. En el caso de la vegetación, Loera
registró como especie dominante a la gobernadora, y siguiendo la
información del INEGI mencionó otras que ahora en los reportes
no se encuentran, como es el caso de Opuntia leptocauis (tasajillo),
Opuntia rutida (cegador), Turnera difussa (damiana), Erigneuron
pulthellum (pasto borreguero) y Krameria grayi (calderona).18
La fotografía también es una fuente para analizar los cambios
socioambientales en el paisaje. Para el caso que nos ocupa, gracias
al resguardo y cuidado que han tenido durante los últimos años en
el Archivo Histórico Municipal de Mazapil, ahora contamos con el
acceso a documentos y fotografías. Es así que pudimos consultar
la que se considera una de las fotografías más antiguas del acervo
que, aunque aún faltan datos para fecharla, se intuye que es de la
17
18

Vivo Escoto, 323–24.
Olga Lidia Loera López, Las condiciones ambientales de las comunidades del semidesierto zacatecano como base para el desarrollo regional
sostenible. Caso Estación Camacho, Mazapil, Zac. [Tesís de Maestría] (Monterrey: Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, 1997), 15.
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segunda década del siglo XX. En el primer plano se observan dos
cazadores, ambos portan sus armas de caza y uno de ellos sostiene
un venado muerto. En el segundo plano se encuentran unos arbustos
que se distinguen poco, pero por algunas características podría
tratarse de gobernadora (véase fotografía 2). Técnicamente es una
fotografía muy bien lograda; es así que, cumpliendo con la ley del
horizonte y en el último plano, como fondo están en unos cerros en
los que no se distingue la vegetación. Podríamos detectar que esta
fotografía muestra una estampa común de la caza de venado; las
consecuencias de ésta son otra historia por contar.
Fotografía 2.
Cazadores en Mazapil

Fuente: Archivo Histórico de Mazapil (AHMaz), Colección fotográfica. Título: Cazador en Mazapil, Medidas 11.2x6.9 cm. En proceso de clasificación.
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�Sabores y colores

Como reporta el Consejo Nacional de Biodiversidad (CONABIO),
Zacatecas es de los estados que cuenta con pocos estudios sobre
biodiversidad, por lo que hay una percepción de que es un estado
biológicamente poco diverso.19 Sin embargo, con los datos
proporcionados en las líneas anteriores sobre la flora y fauna en
Mazapil, podemos esbozar su riqueza natural; y al hablar de los
alimentos y la recolección, se apuntará acerca del patrimonio
biocultural, de lo que hablaremos en la última parte de este
artículo.
Cabuche y flor de palma: alimentos del desierto chihuahuense
Los sistemas alimentarios y la cocina en México han cambiado a lo
largo de la historia. Las modificaciones más abruptas se sufrieron
en el siglo XX, debido principalmente a la industrialización de
alimentos y a la Revolución Verde. Estos cambios se han vivido
de tal manera que ahora, como lo menciona John Soluri, hay
algunos alimentos que provocan sentimientos nostálgicos: “las
tortillas hechas a mano, que se han convertido en un objeto de
añoranza para los comensales urbanos de la clase media, pueden
ayudar a preservar la diversidad agrícola en el corto plazo, pero
también reflejan la amarga ironía de que las ‘dietas campesinas’
se hayan convertido en símbolo de riqueza”.20
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “La
biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”, 2021, https://www.biodiversidad.gob.mx/region/EEB/estudios/ee_zacatecas.
20
Soluri, Leal, y Pádua, Un pasado vivo. Dos siglos de historia ambiental
latinoamericana, 187.
19

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La nostalgia, la añoranza y el amor al terruño y los saberes
comunitarios han permitido la preservación de recolección y
preparación de alimentos ancestrales que otorgan identidad
a grupos sociales. En el caso del desierto chihuahuense, hay
estudios sobre cocina tradicional y gastronomía local.21
En el tema ecológico, encontramos lo reportado por la
CONABIO en cuanto a los usos tradicionales de flora y fauna en el
estado de Zacatecas, que abarca todos los ecosistemas. Respecto
a la flora, en el aprovechamiento de especies relacionados con
jales mineros se menciona que:
Estas plantas son especies recolonizadoras y tienen un
gran potencial de uso dentro de las estrategias de cierre y
rehabilitación en algunas zonas mineras. Dentro de estas
especies destacan para fitoremediación: el escobillón (Buddleja
scordioides), la hierba loca (Lupinus campestris), la uña de
gato (Mimosa aculeaticarpa), huizache (Acacia schaffneri),
rastrerita (Cerdia congestifolia) y la gobernadora (Larrea
tridentata), mientras que para fitoestabilización destacan la
casuarina (C. equisetifolia), el mezquite (Prosopis laevigata
y P. glandulosa), el pirul (Schinus molle) y el tepozán blanco
(Buddleja cordata), además del escobillón (B. scordioides), el
tepozán (B. tomentella), la vara blanca (Montanoa leucantha),
el huizache (A. schaffneri), el zacate plumoso (Pennisetum
villosum) y la cola de zorra (Cortaderia selloana).22
Juan Francisco Cázares, “La cocina de Coahuila”, Coahuila: a punto de
sabor, s/f, https://www.identidadypatrimoniocoahuila.com/?fbclid=IwAR3LP3fQQqoLRXRCyNmYTiB5J7F9wpEpbnxJ7rzRv60CcnXPUHC_iqI0z4k.
22
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, “La
biodiversidad en Zacatecas: Estudio de Estado”.
21

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Para los términos de este artículo, interesa destacar las plantas
silvestres comestibles. De acuerdo con Raúl Ernesto NarváezElizondo, el 89% de las plantas comestibles mexicanas son
silvestres. La selección para que se consuman como alimento se
sustenta en que cumplen con varias condiciones: el gusto (sabores,
olores, texturas), valores nutricionales, prestigio, disponibilidad
de recursos alimenticios y monetarios, así como la comodidad
(tiempo para su preparación y facilidad en la recolección).23
Es así que encontramos el uso de hojas como el orégano
de monte (Luppa graveolens) y frutos como las vainas de
mezquite (Prosopis laevigata). El primero es rico en vitamina C
y carotenoides y el segundo rico en aminoácidos; ambos están
relacionados con la silvicultura. Según el estudio de Marco Meza,
para el caso de Mazapil, su recolección es una práctica importante
en las comunidades aledañas al Pico del Teyra, misma que para el
2017 mostró una percepción de disminución; en el caso de Saltillo,
Coahuila, se recolecta en la Sierra de Arteaga.24 El orégano que
se distingue por su sabor y perfume se utiliza en diversos platillos,
donde se combina con otros frutos de recolección como los
nopalitos, o se usa para aderezar el menudo, platillo tradicional
en los estados de México que abarcan el desierto chihuahuense.
Los estudios arqueológicos, antropológicos e históricos han
relacionado estos alimentos con los grupos étnicos que habitaban el
Raúl Ernesto Narváez-Elizondo, “Las plantas silvestres también se comen:
un patrimonio bicultural por rescatar”, Árido-ciencia 5, núm. 2 (2020): 6.
24
Meza Pérez, Transformación del paisaje en el Pico del Teyra, Mazapil,
Zacatecas: una visión desde la silvicultura [Tesis de Licenciatura], 28.
23

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territorio antes de la llegada de los españoles. Esto se demuestra en
el trabajo de Carlos Recio, quien incluye en la lista de ingredientes
y alimentos de origen chichimeca en la cocina saltillense a los
siguientes: mezcal de lechuguilla, corazón de lechuguilla (quiote),
nopal, flor de tuna, tuna mezquite, pepitas, pinole, flor de palma,
aguamiel, quelite, maguey, berro y verdolaga, bellotas, piñones,
raíces de tule, dátiles, miel de abeja y semillas de pasto.25
Entre ellos también se incluyen las flores de palma,
también conocidas como chochas o chorchas, y el cabuche,
manera tradicional de denominar a los botones de las flores de
biznaga roja (Ferocactus pilosus) (véase fotografía 3).
Fotografía 3.
Cabuches

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.
25

Meza Pérez, 39.

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La flor de palma pertenece a la planta denominada Izote Chino
(Yucca filífera), que llega a medir hasta 10 metros de altura. Las
hojas están agrupadas en rosetas y son rígidas, de color verde, con
una espina fuerte en el ápice. La inflorescencia es colgante, llegando
a medir hasta 1.5 m., mientras que las flores miden de 4 a 5 cm. y son
de color blanco amarillento (véase fotografía 4).26 El fruto de esta
planta se denomina dátil y también se recolecta y se consume como
fruta o como postre, en atoles o conservas; en Mazapil, por ejemplo,
se consume en un postre a base calabaza y elotes tiernos, de consumo
tradicional durante el otoño e invierno (véase fotografía 5).
Fotografía 4.
Palma Izote chino

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.
Instituto de Biología de la UNAM “Izote chino. Yucca filífera” en Infografías del Jardín Botánico de la IBUNAM https://infografiasjb.ib.unam.mx/
izote-chino.html. El nombre de chocha es probablemente de origen huasteco,
véase: Arturo Mora-Olivo, “Chochas: flores comestibles del desierto”, Ciencia
UAT, núm. 13 (2015): 13.
26

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Fotografía 5.
Recolector de dátiles

Roberto de la Rosa Dávila, habitante de Salaverna y defensor de la vida y el
territorio. Entre los alimentos que consume son los dátiles de las palmas del
desierto. Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, octubre 2022.

Como se ha documentado, la flor de palma y el cabuche son
alimentos que se han consumido de manera tradicional y temporal,
ya que cada año el periodo de recolección y consumo es breve. En
el caso de los cabuches, su nacimiento se da con la llegada de la
primavera, por lo que se pueden encontrar entre marzo y abril. El
tiempo de floración de la palma es de marzo a junio, de forma que
su consumo se relaciona con la festividad de la Cuaresma.
La especie Ferocactus pilosus, comúnmente llamada biznaga colorada o cabuchera, puede medir hasta 3 m. de altura con
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espinas rojas o amarillas, mientras que las flores son de unos 4
cm. de longitud, amarillas o rojas, y sus frutos son ovoides amarillos con paredes carnosas. La especie que se distribuye en los
estados de Zacatecas, Durango, San Luis Potosí, Tamaulipas y
Nuevo León se encuentra bajo la categoría de riesgo (NOM-O59SEMARNAT-2010).27
El riesgo se debe al cambio en el uso de suelo, a la extracción
con fines ornamentales y a la limitación de la propagación por la
recolección de los cabuches. Para el caso del norte de San Luis Potosí,
son recolectados para comercializarse como verdura o en salmuera, y
se consumen de manera doméstica en guisado o escabeche; hervidos;
fritos con huevo o atún y/o cebolla, jitomate y chile; o encurtidos en
escabeche con vinagre, cebolla, orégano y chile.
Se encuentran también en la cocina de fusión. Por ejemplo,
en algunos restaurantes se ofrecen platillos con cabuches, como
pizzas en Real de Catorce, y ensalada Altiplano (cabuche y palmito)
en Armadillo de los Infante. En la cocina tradicional de Saltillo se
guisan con tomate y cebolla; para la década de los ochenta del siglo
XX, en el restaurante El Tapanco, se ofrecían como entrada.28
La flor de palma es rica en vitamina C, y por su contenido
nutrimental se encuentra en el grupo de los alimentos súper
Carolina del Rocío Martínez Rosales, Desarrollo y producción de cabuches en Ferocatus pilosus (GALEOTTI) [Tesis Profesional] (Soledad de Graciano Sánchez: Universidad Autónoma de San Luis Potosí, 2011), 1.
28
Carlos Recio, Guía de la cocina de Saltillo a través del tiempo (Saltillo:
Gobierno Municipal de Saltillo, 2017), 29.
27

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nutritivos. Se guisa con cebolla, jitomate y chile. En algunos
lugares como en San Luis se prepara en salsa de jitomate con ajo.
Un platillo típico de Tamaulipas son las chochas con huevo. En
algunos lugares de Coahuila se lamprea también con huevo. En
redes sociales se encuentran varias recetas de diversos lugares
que coinciden en la combinación con jitomate, cebolla y chile
(véase fotografía 7).
En Pinos, Zacatecas, a las flores de palma se les denomina
chichamba o chorcha. En el libro Cocina tradicional de la Sierra
de Pinos, de Verónica Imelda Vázquez Torres, se registró la receta
de sopa de chichamba o chorcha:
Ingredientes
Flores de palma
Manteca o aceite
Sal
Cebolla picada
Chile serrano
Preparación
Se cortan las flores, se lavan y se cuecen en un poquito de agua;
a fuego lento se fríen con un poco de aceite y un poquito de sal.
Se agrega cebolla picada y chile serrano picado.29

Esta receta es solo un ejemplo, pero según lo investigado
encontramos que en varios lugares del Desierto Chihuahuense es la
receta básica. Hay igualmente algunas variantes en cuanto algunos
ingredientes, donde se puede agregar huevo u otro tipo de chile.
Verónica Imelda Vázquez Torres, Cocina tradicional de la Sierra de Pinos
(Zacatecas: Instituto Zacatecano de Cultura, 2021), 56.
29

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Los usos no se limitan a la alimentación humana: las
inflorescencias completas también se utilizan como forraje para
el ganado; de las hojas se extraen fibras para elaborar mecates,
morrales, sombreros y otras artesanías; los tallos secos se utilizan
para la construcción de chozas y cercos; y también se plantan
para dar uso ornamental en parques, jardines y camellones.30
Fotografía 6.
Flores de palma

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.

Alimentos ancestrales en Mazapil: cabuche y flor de palma
El término de alimento ancestral permite analizar al cabuche y
flor de palma con un enfoque interdisciplinario desde el presente,
Instituto de Biología de la UNAM “Izote chino. Yucca filífera” en Infográficas del Jardín Botánico de la IBUNAM https://infografiasjb.ib.unam.mx/
izote-chino.html.
30

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pero en su contexto histórico; también otorga la posibilidad
de enfatizar en su riqueza biocultural, así como en los retos y
problemas de su recolección, preparación y consumo.
Seguimos lo planteado por Enriqueta Quiroz y Helena
Pradilla Rueda, para la definición y análisis de los alimentos
ancestrales, enlistando los aspectos que los caracterizan.31 En
primer lugar, lo histórico: plantas y especies relacionadas con
las sociedades primigenias americanas en un proceso largo de
domesticación agrícola ocurrido mucho antes de la llegada de los
españoles. En el caso del cabuche y flor de palma se ha identificado
y datado su consumo por las poblaciones originarias; sabemos la
complejidad de la identificación étnica, pero se puede decir que
en el territorio que ahora se denomina Mazapil, los guachichiles
y chichimecas eran los habitantes y, por lo tanto, ellos fueron los
consumidores de estos frutos del desierto.32 En la actualidad, la
recolección, preparación y consumo están determinados por los
ciclos naturales en los que nacen y se reproducen.
En segundo lugar, lo biológico: plantas nativas de América
que son más fuertes y resistentes que las introducidas por otras
Enriqueta Quiroz y Helena Pradilla Rueda, eds., El pasado de futuro alimentario: Los alimentos ancestrales americanos (Ciudad de México: Instituto
Mora, 2019), 14–15.
32
Lucas Martínez Sánchez, Guachichiles y franciscanos. En el libro más antiguo del convento de Charcas, 1586-1663 (Saltillo: Consejo Editorial, 2019);
Adi Estela Lazos y Claudio Garibay Orozco, “Legados chichimecas en el paisaje”, en Historia ambiental en el Norte de México, ed. Juana Elizabeth Salas
Hernández y Margil de Jesús Canizales Romo (Zacatecas: Universidad Autónoma de Zacatecas; El Colegio de San Luis; Red Columnaria, 2020), 71–88.
31

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culturas. Se adaptan a condiciones ambientales y topográficas
diversas. Su origen tiene relación entre plantas silvestres y
domesticadas, sus procesos socioambientales van de lo silvestre
a lo doméstico, y de lo doméstico a lo silvestre. Como se ha
descrito en las líneas antecedentes, los cabuches y el izote chino
son especies de la región ecosistémica del desierto chihuahuense
y su evolución ha sido de lo silvestre a lo doméstico. En Mazapil
se encuentran biznagas y palmas en la zona urbana de la capital
del municipio, principalmente en los camellones, y también
en algunas casas; sin embargo, siguen siendo principalmente
silvestres.
En tercer lugar, lo cultural: son especies que formaron
parte de la cosmovisión de los pueblos originarios americanos,
donde la interacción entre grupos sociales y naturaleza es
orgánica, atravesada por una concepción del mundo, saberes
comunitarios, religión. En el caso de las flores de palma y cabuche,
no hay registros de una relación directa con la cosmovisión de
guachichiles y chichimecas, pero sí los podemos vincular con sus
sistemas alimentarios. Actualmente, como ya se mencionó líneas
arriba, por la temporada del año en que crecen ambas flores, son
considerados alimentos de Cuaresma.
En cuarto lugar, lo identitario: los alimentos ancestrales
son parte de la cultura alimentaria que mantiene algunas
características originales y que, como pertenece a una cultura,
es dinámica, por lo que se pueden encontrar fusiones culinarias.
Las flores de palma y los cabuches, se vinculan no solo en lo
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biológico, sino también en lo cultural. En Mazapil, los identifican
con alimentos que otorgan añoranza y amor por el terruño, pero
también son relacionados con las generaciones pasadas o con los
adultos mayores. Quienes los recolectan y quienes los preparan
son personas que aprendieron de sus abuelos y no encuentran
cambios en la recolección y preparación, pero sí en el consumo;
por otro lado, los niños y jóvenes no los consideran buenos
alimentos, ni sabrosos, ya que prefieren los alimentos procesados
e industrializados.
En quinto lugar, lo social: son resultado de procesos
cognitivos, formas de vida, y han resistido a la llegada los
españoles, así como a los procesos de modernidad del siglo
XIX y XX, incluyendo la Revolución Verde que privilegió a los
monocultivos. En Mazapil, el consumo de las flores de palma y
los cabuches continúa siendo en su mayoría por recolección para
uso doméstico, aunque en algunas ocasiones pueden pasar por
las calles vendiéndolos. Como resultado del trabajo de campo
que realizamos, observamos que la práctica de recolección es una
actividad masculina, mientras que la preparación es femenina; sin
embargo, en el caso de la recolección de los cabuches es familiar,
ya que se camina a los cerros a buscar las biznagas y recolectarlas,
trabajo que puede llevar varias horas.
En sexto lugar, lo económico: formaron parte del
intercambio de productos, siendo parte de trueques y tributos,
contribuyendo a la formación de economías locales. Sobre este
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rubro faltan estudios arqueológicos que nos permitan determinar
si las flores de palma y los cabuches fueron parte del sistema de
trueque y de tributo.
Por último, lo político: son susceptibles de ser parte de
las políticas públicas que contribuyen al cuidado de la diversidad
cultural y a sopesar problemas de inequidad social. Desde el
2015, se ha buscado la declaratoria de Área Natural Protegida al
semidesierto zacatecano; en el 2021, diputados locales hicieron
la solicitud al ejecutivo federal para que haga la declaratoria.
El argumento se basa en el artículo 4, párrafo quinto de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el que
se establece que toda persona tiene derecho a un medio ambiente
sano.33
Por el momento no hay una política pública que
coadyuve al cuidado de las cactáceas y los izotes. En cuanto a la
gastronomía tradicional zacatecana, desde el 2012 es Patrimonio
Cultural Inmaterial del estado de Zacatecas. En el 2011, se
publicó un decreto por la XL Legislatura para la Protección
y Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, en el que
se contempla la gastronomía calificada como un testimonio
de historia y avatares de la región. Su origen se remonta a los
Alejandro Ortega Neri, “Diputados llaman al Ejecutivo Federal a que
declare Área Natural Protegida al semidesierto zacatecano, en La Jornada
Zacatecas, 15 de octubre de 2021 https://ljz.mx/15/10/2021/diputados-llaman-al-ejecutivo-federal-a-que-declare-area-natural-protegida-al-semidesierto-zacatecano/.
33

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albores de la civilización, cuando los habitantes originarios
se alimentaban de animales que cazaban y raíces y frutos que
recolectaban.34 Aunque no se habla en particular de las flores
de palma y de los cabuches, suponemos que están contemplados
por la definición otorgada.
La alimentación en el semidesierto tiene una historia
digna de ser contada y disfrutada por propios y extraños. Hace
unos años se rescató el recetario de la Hacienda de Majoma,
en el que se dejó como testimonio para la memoria histórica
de la familia Díaz, que habitaba la hacienda, sobre algunos
de los platillos que ahí se cocinaban.35 El recetario está
conformado por recetas de dulces, entradas y platillos fuertes;
en él se encuentran pocos ingredientes de la región, como
el cabrito en fritada y el conejo. Los recetarios resultan una
fuente importante para reconstruir históricamente los sistemas
alimentarios, pero existen otras fuentes y metodologías que
también coadyuvan para ello, como son la historia oral y el
trabajo de campo, mismos que se utilizaron para realizar este
artículo.
Buscamos a personas portadoras de la tradición de
Mazapil que cocinaran o recolectaran flores de palma o
LX Legislatura Zacatecas, “Decreto 494” https://www.congresozac.gob.
mx/coz/images/uploads/20130718135438.pdf.
35
María Cristina Rodríguez Pérez, La cocina zacatecana a través de dos
recetarios. Entre la influencia española y el desarrollo de una Hacienda en el
Semidesierto, siglos XIX-XX [Tesis de Licenciatura] (Zacatecas: Universidad
Autónoma de Zacatecas, 2012).
34

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cabuches. Acudimos a la capital del municipio, y con la
ayuda del personal del Archivo Histórico Municipal, pudimos
realizar una serie de entrevistas que nos permitieron obtener
información sobre la recolección y preparación de los
alimentos ancestrales. Se entrevistaron a tres cocineras y a un
recolector de cabuches, quienes nos otorgaron la autorización
para usar su imagen y la información proporcionada con
fines académicos.36 También se realizó trabajo de campo en
algunas comunidades aledañas a la cabecera como el Zancudo,
Cerro Gordo y Cedros, así como en el monte para buscar y
realizar fotografías de ejemplares de biznagas e izotes chinos,
algunas de las cuales se han usado en este texto. Las personas
entrevistadas fueron Isabel Cristina Robles Corrales, Diana
Cris Salas Dávila, Juana Rodríguez Magallán y Aldo Ituriel
Scott Contreras; las tres primeras son cocineras, y el último
recolector de cabuches.
Isabel Cristina de 56 años es originaria de Múzquiz,
Coahuila, y llegó a vivir a Mazapil hace décadas cuando
contrajo matrimonio (véase fotografía 8). Ella aprendió a
cocinar las flores de palma en su lugar de nacimiento, en
donde las llaman chochas. Cuando llegó a vivir a Mazapil,
Agradezco a Claudia Elena Caldera, directora del Archivo Histórico
Municipal de Mazapil, y a Guillermo Iván Dorado Castro, coordinador
de difusión del Archivo Histórico Municipal de Mazapil, su apoyo para
que pudiera realizar búsqueda documental y trabajo de campo para este
artículo. También agradezco a Rut Miramontes Cabrera y Óscar Báez
Padilla su apoyo técnico.
36

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aprendió a guisarlas gracias a la receta de su suegra; también
conoció el postre de dátiles con calabaza, aunque el primer
acercamiento que tuvo a ellos no fue agradable porque al
no saber cómo se comían, consumió los que ya habían sido
consumidos, una anécdota que cuenta con risa y como algo
divertido que nos advierte el conocimiento que se necesita al
consumir alimentos nuevos.37
Comenta que desde que tiene memoria ha cocinado la
flor de palma y que no encuentra diferencias en cómo la cocinan
en Múzquiz y Mazapil, pero sí encuentra diferencia entre las
palmas, que en Múzquiz son muy pequeñas, a diferencia de las
de Mazapil. Vive en la comunidad del Zancudo y ahí tiene palmas
de las que recolecta.
Para su preparación describe cinco fases: corta el pistilo
de la flor, las coloca en agua con sal por media hora para que se les
quite lo amargo, las pone a cocer en agua a punto de ebullición,
las exprime para eliminar el agua y las guisa; las acompaña con
tortilla o gordita. Cuando la flor es menos amargosa es cuando
comienza a abrir, lo que suele pasar en el mes de mayo. En la
memoria biocultural de Isabel Cristina, no encuentra que la flor
o la palma haya cambiado, “son palmas muy antiguas (…) ya
estaban cuando llegué a Mazapil.”38
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
38
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
37

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Fotografía 7.
Isabel Cristina Robles Corrales y su guiso de flores de palma

Fotografía por Juana Elizabeth Salas Hernández, junio 2022.

La receta que ella realiza y que la caracteriza por su buena sazón
es la siguiente:
Guiso de Flor de palma. Receta de Isabel Cristina Robles
Corrales, Mazapil, Zacatecas:
Ingredientes
Flores de palma
Sal
Jitomate
Cebolla
Chile serrano
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Aceite
Ajo
Tortillas o gorditas (para acompañar)
Preparación:
Se quita el pistilo a cada flor, se colocan en agua fría con sal por
alrededor de 30 minutos, se ponen a cocer en agua a punto de
ebullición y al estar cocidas se exprimen para retirar el exceso
de agua. Se realiza un pico de gallo con la cebolla, chile y ajo;
se pone a freír en aceite y se agrega la flor. Se cocina a fuego
lento. Acompañar en tacos o en gorditas.39

Isabel Cristina representa la tradición familiar y comunitaria de
cocinar las flores de palma y orgullosamente recomienda comerlas
por su sabor y valores nutricionales.
Juana Rodríguez Magallán, de 61 años de edad, es una
cocinera tradicional de Mazapil que se distingue por preparar
varios platillos, entre los que se encuentran menudo, nopalitos,
chilaquiles y fritada. Ella aprendió a cocinar con sus abuelos, y
es así que ha salvaguardado las recetas tradicionales y familiares,
pero al mismo tiempo ha innovado con su creatividad y talento
en la gastronomía.
En el caso de la recolección y preparación de
cabuches, lo aprendió de sus abuelos, tratándose de una
transmisión transgeneracional que es parte de la memoria
familiar y comunitaria. De su abuela aprendió a cocinarlos
con chile, mientras que ella los prepara con huevo. Las fases
Entrevista a Isabel Cristina Robles Corrales por Juana Elizabeth Salas
Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
39

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de preparación son: quitarles la pelusa, cocerlos, retirarles el
agua y machacarlos, para luego mezclarlos con chile cascabel
y cebolla.40 La temporada de los cabuches es durante el mes de
abril, por lo que se relaciona con la temporada de Cuaresma.
Doña Juana también realiza agua fresca con limas (cabuches
maduros); los años de sequía son beneficiosos para que haya
más cabuches y limas.
Lo más complicado de consumir cabuches es la recolección,
debido a las espinas de las biznagas. Aldo Ituriel Scott Contreras
aprendió a recolectarlos desde niño cuando acompañaba a su
papá y tíos al monte a buscarlos. Recuerda haberlos conocido por
las enseñanzas de su abuelo y aprendió a sacarlos de la biznaga
con un palito de gobernadora.41 Al saber dónde se encuentra el
terreno con más biznagas, la recolección dura entre dos y tres
horas, tiempo en el que se pueden recolectar hasta tres kilos.
La recolección es una actividad que primordialmente se realiza
durante la mañana o la tarde.
Diana Cris Salas Dávila, de 34 años de edad, es uno de
los ejemplos de que la tradición y la preocupación por conservar
las recetas tradicionales también es de las generaciones jóvenes.
Ella aprendió a cocinar los cabuches a los 12 años y la receta
que aprendió es de por lo menos dos generaciones atrás; ahora le
Entrevista a Juana Rodríguez Magallán por Juana Elizabeth Salas Hernández, 15 de junio de 2022, Centro Cultural de Mazapil.
41
Entrevista a Aldo Ituriel Scott Contreras por Juana Elizabeth Salas Hernández, 14 de junio de 2022, Archivo Histórico Municipal de Mazapil.
40

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enseña su hija pequeña a comerlos y a cocinarlos. Diana conserva
la receta que aprendió desde niña y los guisa con chile rojo y
orégano, dorados con huevo o con atún o con pico de gallo.
La flor de palma y los cabuches, al igual que otros alimentos
como la chinche gigante y el mezquite, se han consumido en el
semidesierto zacatecano de manera ancestral. Se han respetado los
ciclos naturales y su consumo se restringe a la recolección y, en
la mayoría de los casos, también se limita al consumo doméstico.
Estos alimentos han acompañado a los habitantes del
semidesierto zacatecano cultural e históricamente y, aunque ha
habido cambios en las prácticas de recolección y en la preparación
y en el consumo, continúan siendo parte de la memoria y la
biodiversidad. Gracias a la historia ambiental se puede rastrear la
interacción entre los grupos sociales y estos frutos que también
son sujetos históricos.
Consideraciones finales
La Historia Ambiental en Latinoamérica tiene un vacío de trabajos
que aborden los sistemas alimenticios, cocinas tradicionales,
seguridad alimentaria y alimentos ancestrales. La presente
investigación es una aportación a comprender dos frutos y
alimentos del desierto chihuahuense: flores de palma y cabuches.
El estudio de caso ha sido Mazapil, sin embargo, falta un estudio
que permita una regionalización de los sistemas alimentarios en
el semidesierto zacatecano conformado por los municipios: El
Salvador, Concepción del Oro, Mazapil, Melchor Ocampo y Villa
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de Cos. Se ha presentado un avance en el Seminario “Alimentos
Mexicanos Ancestrales” del Instituto Mora.42
Los lugares mencionados han compartido una historia
ambiental en común; los elementos bióticos y abióticos han
contribuido a la formación de paisajes culturales en los que se
identifican prácticas alimentarias, lo que se sintetiza en algunos
platillos tradicionales como son los elaborados a base de cabrito,
nopales, flores de palma, cabuches, entre otros.
El caso de Mazapil ha permitido encontrar la memoria
relacionada con su biodiversidad y el arraigo de sus habitantes
que les otorga el ecosistema. En cuanto a las flores de palma
y cabuches, aunque ya no se consumen por las generaciones
jóvenes o no se consumen en grandes cantidades, las personas
mayores conservan y practican recetas transmitidas por varias
generaciones.
Los ciclos naturales de las palmas y de la biznaga, y la
aparición de sus frutos, han sido relacionados con ciclos sociales
y culturales, como hemos visto las flores de palma y los cabuches
se vinculan con platillos de cuaresma o con gastronomía de
temporada. Las y los habitantes de Mazapil saben aprovechar y
disfrutar esa temporada.
La recolección de ambos frutos demuestra dificultad por
las características de la planta. En el caso de las palmas, por su
“Alimentos Mexicanos Ancestrales”, s/f, http://ama.institutomora.edu.
mx/.
42

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altura que puede llegar a ser hasta de 10 metros, mientras que los
cabuches son difíciles de recolectar por las espinas profusas de
las biznagas. La presencia y ausencia de los frutos se relaciona
con los ciclos naturales de lluvia y sequía; en el caso de la
transformación de los cabuches en limas, es gracias a la sequía.
El concepto de alimentos ancestrales, que asimilamos de
la propuesta de Enriqueta Quiroz y Helena Pradilla Rueda, y que
engloba los elementos históricos, biológicos, culturales, sociales,
identitarios, económicos y políticos, ha permitido incorporar
matices al estudio de los sabores y colores del semidesierto
Zacatecano. Quedan, sin embargo, tareas pendientes: profundizar
en el trabajo de campo, regionalizar desde la historia ambiental
de los alimentos en el semidesierto Zacatecano, y profundizar
en la interpretación de la memoria biocultural que los habitantes
tienen en relación a su alimentación.
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�Destrucción y debilitamiento en el medioambiente del
Valle de Culiacán, Sinaloa: deforestación, químicos y
semillas mejoradas, 1940-1970
Destruction and weakening in the environment of the Culiacan
Valley in Sinaloa: deforestation, chemicals and improved seeds,
1940-1970
Eduardo Frías Sarmiento
Universidad Autónoma de Sinaloa
Culiacán, México
orcid.org/0000-0001-6498-983X

Aurelia Elizabeth de la Parra Martínez
Universidad TecMilenio
Culiacán, Sinaloa
orcid.org/0000-0002-6396-4662
Recibido: 30 de junio de 2022
Aceptado: 31 de agosto de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: Actualmente sabemos que la agricultura comercial es una de
las actividades que más modifican las zonas naturales. Por ello el objetivo
de este trabajo es analizar algunas de las consecuencias negativas que
se presentaron durante el apogeo de la agricultura comercial en el Valle
de Culiacán entre 1940 y 1970, especialmente en ciertos elementos del
medio natural como la vegetación, fauna silvestre, el suelo y cuerpos
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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

de agua, entre otros. Esto nos permite mostrar cómo la ampliación
de la frontera agrícola invadió espacios vitales en el medioambiente
autóctono con productos de alto valor comercial, cambiando el paisaje
de la franja costera de Sinaloa, especialmente en el centro de la entidad.
La transformación que se observó en el Valle de Culiacán fue producto
de la amplia y desarticulada deforestación realizada por los empresarios
agrícolas y el uso de productos químicos de amplio espectro que se
aplicaron para elevar la producción y controlar las plagas que en ese
momento existían.
Palabras clave: Valle de Culiacán,
medioambiente, deforestación, plaguicidas

agricultura

comercial,

Abstract: We currently know that commercial agriculture is one of the
activities that most modify natural areas. Therefore, the objective of
this work is to analyze some of the negative consequences that occurred
during the heyday of commercial agriculture in Culiacan Valley
between 1940 and 1970, especially in certain elements of the natural
environment such as vegetation, wildlife, soil, and water areas, among
others. This allows us to show how the expansion of the agricultural
frontier invaded vital spaces in the native environment with products
of high commercial value, changing the landscape of the strip coast
of Sinaloa, especially in the center of the entity. The transformation
that Culiacan Valley observed was the product of the extensive and
disjointed deforestation carried out by agricultural entrepreneurs and
the use of broad-spectrum chemical products that were applied to
increase production and control pests that existed at that time.
Keywords : Culiacan Valley, commercial agricultura, environment,
deforestation, pesticides

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1. Deforestación y resultados negativos en el ambiente.
Actualmente, la deforestación forma parte de los problemas
ecológicos más recurrentes del siglo XXI, resultado de una
herencia generacional que no se ha regulado y que ha tenido
como consecuencias la alteración de los beneficios que la
vegetación presta al ecosistema, generándose con ello un aumento
en el número y tipo plagas; reducción de la polinización; erosión;
fragmentación del hábitat; disminución de la riqueza y abundancia
de especies; y efectos acumulativos de éstas, como sin duda en
la actualidad es el cambio climático.1 Esta situación exige una
reflexión profunda sobre el hecho que los bosques, las selvas, los
manglares y demás tipos de flora cuentan con un importante valor
cultural y de ornato, pero sobre todo porque han sido y son el
sostén de la vida en el planeta.
Como estudio de caso, expondremos lo acontecido en el
Valle de Culiacán, Sinaloa, en el cual encontramos derivaciones
negativas por la tala inmoderada y poco o nada regulada. Si bien la
explotación maderera que se dio se justificaba por las necesidades
que surgían por el auge comercial del momento y la euforia que
generaba la actividad agrícola entre campesinos y empresarios
agrícolas, la forma en que se explotó dicho recurso fue desmedida
y nadie previó el daño que los desmontes ocasionarían en diversos
elementos del medio ambiente como el clima, flora y fauna silvestre.
Gilberto Márquez Salazar, “Reforestación con especies nativas: amenazas,
ventajas y retos”, en Atlas del manejo y conservación de la biodiversidad y
ecosistemas de Sinaloa (Culiacán, 2006), 93–108.
1

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

Sin duda, la pérdida de vegetación del Valle ocasionó
la fragmentación del hábitat, el cual es un proceso que ocurre
a escala del paisaje e implica la pérdida del mismo a través
de la división en fragmentos remanentes esparcidos dentro
de éste. Dicha modificación tiene un efecto en los diferentes
aspectos funcionales de un ecosistema como el destierro
de hábitats para aves locales y migratorias, felinos, reptiles
y por consiguiente pérdida de productividad en todos los
elementos bióticos y abióticos de los hábitats como áreas de
descanso, alimentación y senderos de distribución, afectando
los tamaños poblacionales de especies animales, ya que el
deterioro del paisaje conduce a la eliminación de fragmentos
vitales para ciertas especies como el caso de cuerpos de agua
o amplias zonas de bosque. Estas pérdidas provocaron que
probablemente se restringieran los patrones de movilidad de
los individuos según su tamaño, capacidad de movimiento y
requerimientos de hábitat.2
Durante el periodo analizado la tala inmoderada fue
mayor si sumamos la que generaba la industria maderera que
se desarrollaba en los altos de la sierra sinaloense. Si bien el
Valle se transformó en un espacio de cultivo, en su mayor parte
Arturo Ruiz Luna y César Berlanga Robles, “La ecología del paisaje en
la conservación de los ambientes”, en Atlas del manejo y conservación de la
biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa2 (Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006), 315–23. Se ha comprobado que la fauna silvestre, no posee una rápida
capacidad de adaptación o de desplazamiento a otras zonas con diversos o
diferentes tipos de ambiente.
2

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éste poseía características de selva baja caducifolia y selva baja
subcaducifolia, así como tulares y otros tipos de vegetación
cercanos a cuerpos de agua, los cuales servían a la fauna silvestre
como zonas de alimento, descanso y reproducción.3
Esto es relevante mencionarlo, pues la vegetación
es primordial para cualquier grupo de animales,4 y ante la
pérdida de los espacios deforestados algunos se desplazaron
o desaparecieron al no contar con el hábitat adecuado, ya
que como se ha dicho, éste es un elemento relacionado con la
anidación, reproducción y protección. Al destruirse las zonas
naturales de refugio, mucha de la fauna se convierte en presa
fácil de depredadores, con el ser humano a la cabeza. Este
último argumento es válido para la zona analizada, ya que Pedro
Olivas Zamudio,5 originario de la capital sinaloense, y quien
trabajó desde su juventud como agricultor en la zona del Valle
de Culiacán, en una entrevista realizada testifica que entre 1943
y 1944 fue cuando incrementaron los desmontes para ampliar la
superficie donde se cultivaba caña de azúcar y maíz con la ayuda
de maquinaria que provenía de Estados Unidos. Con respecto a
Entrevista al Sr. Pedro Olivas Zamudio, edad: 74 años, originario de Culiacán, Sinaloa.
4
Sylvia Parra-Martínez, Miguel de Labra-Hernández, y Katherine Renton, “Requerimientos ecológicos en las aves: un enfoque en psitácidos”, en
Tópicos sobre ciencias biológicas (Guadalajara: Universidad de Guadalajara,
2016), 9–225.
5
Entrevista al Sr. Pedro Olivas Zamudio, edad: 74 años, originario de Culiacán, Sinaloa.
3

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

la flora, afirmó que en el Valle de Culiacán, podían observarse
en abundancia árboles como el brasil (Haematoxylum brasiletto
H. Karst), mezquites (Prosopis laevigata) y amapas (Tabebuia
spp.);6 así como arbustos y matorrales espinosos que pronto
desaparecieron por la intensa deforestación que se presenció en
esa zona.
Respecto a la fauna, el mismo destacó sobre la alta
población de venado cola blanca (Odocoileus virginianus) que
en el pasado habitaba, pero que, ante la intensa cacería para
consumo doméstico, prácticamente desapareció del entorno.
También señaló acerca de la existencia de gato montés (Lynx
rufus), de mapache (Procyon lotor), armadillo (Dasypodidae),
víboras y otros animales silvestres de menor tamaño, mismos
que poco a poco disminuyeron, hasta que en la actualidad es algo
sorprendente tener un avistamiento. De igual manera enfatizó
que el alto índice de tala efectuada en el valle fue avalada y
realizada por los propios agricultores que no tenían ningún
interés de preservar la vegetación aledaña a las áreas donde se
iban a instalar los cultivos, mucho menos proponer estrategias
que contrarrestaran la deforestación que realizaban. Por otro lado,
Rafael Gámez Bernal7 señala que, en el Valle de Culiacán, cuando
Los cuales se distribuye en los bosques subtropicales de México asociados
al hábitat del bosque tropical caducifolio, bosque tropical sub caducifolio y
partes bajas del bosque de encino.
7
Entrevista realizada al Sr. José Rafael Gámez Bernal, originario de Campo
Clouthier Navolato, edad: 46 años.
6

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la vegetación natural era abundante, podían observarse tigrillos
(Leopardus tigrinus) y jabalís (Sus scrofa), los cuales tuvieron
que emigrar a otras zonas contiguas en busca de alimento, pero
sobre todo de refugio para huir de la caza humana.
Sobre esta actividad, la cacería, vale la pena mencionar
que es una acción que sigue afectando específicamente a la
avifauna que reside en los alrededores del Valle de Culiacán.
Este es el caso de los patos canadienses (Aythya affinis),
que debido a su ruta migratoria, históricamente arribaban a
dicha zona en abundantes parvadas para alimentarse. Durante
los años 50 del siglo pasado bajaban a los cultivos de arroz,
destruyendo por completo las plantaciones, lo que ocasionó
que las aves fueran vistas como plaga, por lo que las cazaron
indiscriminadamente, teniendo testimonios de que eran
cazados alrededor de 30 especímenes por persona durante la
época de desplazamiento.8
Entrevista realizada a José Trinidad González, originario de Michoacán, vivió desde infante en la zona del Valle de Culiacán, edad: 82 años. Un
antecedente que podemos relacionar es que en Sinaloa, la cacería furtiva
siempre ha estado presente dentro del gusto de la población, la cual sumado
al crecimiento desmedido de asentamientos urbanos han provocado la extinción de especies como el oso negro (Ursus americanus), el lobo (Canis
lupus) y el puerco espín (Eretzhion dorsatum) los cuales habitaban también
en las en las zonas altas de la Sierra Madre Occidental del estado, la cual
es vegetación de pino en las partes altas, y en zonas bajas con vegetación
de Selva Baja Caducifolia (SBC), véase Marco Antonio González Bernal,
Isabel Cristina Sapiéns Sandoval, y Víctor Manuel Saloón Soto, “Mamíferos
terrestres en Sinaloa”, en Atlas de la biodiversidad de Sinaloa (Culiacán: El
Colegio de Sinaloa, 2002), 309–406.
8

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Ahora sabemos que la zona centro a la que pertenece
Culiacán se encuentra desprovista de vegetación permanente,
ya que se ha utilizado para los cultivos agrícolas implicando una
superficie del 34% de la región. Sin embargo, de la zona que sí
tiene vegetación, la de mayor importancia es precisamente el
ecosistema de selva baja caducifolia, representando un 39% del
total de la superficie,9 lo cual nos permite valorar su importancia
por ser un tipo de vegetación que ha estado alrededor del Valle y
de la cual ha dependido un gran número de organismos para su
supervivencia.
En nuestras revisiones, se hizo presente el grave estado
de los bosques naturales de la región debido a la intensa presión
y explotación a la que fueron expuestos por las actividades de
agricultura, ganadería y la muy irregular industria maderera.10
Uno de los primeros datos obtenidos a través de las fuentes (tabla
1) muestra un número de hectáreas que fueron destinadas para
el establecimiento de cultivos durante los años de 1960 a 1970.
Ésta presentó una tendencia por aumentar gracias a la exigencia
de mayores volúmenes en la producción agrícola para abastecer
la demanda por todo tipo de productos, principalmente hortalizas,
garbanzo, algodón y maíz, entre otros.
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C., Estudio Regional Forestal. Clave 2502 (Culiacán: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Comisión Nacional Forestal; ProÁrbol; Gobierno del Estado de Sinaloa,
2010), 9, http://www.conafor.gob.mx:8080/documentos/docs/9/3619Estudio
Regional Forestal 2502.pdf.
10
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 20 de julio de 1952, 2.
9

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�Destrucción y debilitamiento

Tabla 1.
Superficie destinada para diversas actividades en torno
a la agricultura en el periodo de 1960 a 1970
Número de Hectáreas

Concepto/Cultivo

50, 000

En diversas partes del estado de Sinaloa

3,000

Sorgo

7,000

Maíz

7,000

Ajonjolí

20,000
33,000

Desmonte en el río Culiacán
Para labor de campesinos en el Valle de Culiacán
Repartidas en: hortalizas y legumbres, cártamos,
trigo, cártamos, sorgo, garbanzo, frijol y maíz.
Algodón
Programa Nacional Agrario/Ejidos de vivienda
para campesinos entre ellos el Valle de Culiacán

160,000
44,875
141,000
48,000

Arroz

8,200

Tomate

69,000

Algodón
Tierra para viviendas de campesinos/Valle de
Culiacán

258,000
45, 000

Ajonjolí

671,700
40,000
8,574

Cultivos varios 1967-1968
Cultivo de milo y maíz en el ciclo de 1968
Tomate 1968-1969

369,000

Ciclo de verano de 1969

Ciclo de invierno de 1969 y ciclo de primavera
1969
Fuente: Periódico Diario de Culiacán, 1960-1970
Tabla: elaborada por los autores

243,900

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Esta apresurada deforestación, avalada en un principio por los
proyectos de la Revolución Verde en favor de la agricultura, empezó
a generar descontento entre algunos miembros de la sociedad
sinaloense que se inconformaron ante las autoridades estatales.11 Por
tal motivo, y ante la presión ciudadana, la Dirección de Agricultura
y Ganadería a través de su departamento forestal informó a las
autoridades federales para que intervinieran y terminaran con la
tala indiscriminada de la flora, haciendo un llamado para erradicar
la “Explotación de montes sin permisos forestales”.12 En atención
al llamado de la federación, la cuestión se atendió con precisión
formalmente, pues en las fuentes pudimos constatar que se creó un
departamento federal forestal para investigar a quienes resultaran
responsables de la deforestación; aunque, cabe decir que la tala
continuó. Pues, si bien el gobierno aplicó medidas precautorias
para regular la explotación de los recursos forestales, la ilegalidad
persistió, ya que continuaron los desmontes, la quema y el rastreo
de miles de hectáreas,13 sin que se castigara a los culpables.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 19 de junio de 1962, 1.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 6 de abril de 1963, 6.
13
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 17 de agosto de 1963,
1. Por ejemplo, la vara blanca (Croton spp.), es una de las especies que tuvo
grandes pérdidas por la tala irregular para su uso en la agricultura temporal o
de riego. De acuerdo a expertos, históricamente, ha sido un complemento en
el proceso de plantación en diversas siembras debido a la calidad de su madera
dura, mástil recto y alta resistencia a la humedad y putrefacción. En el Estado,
el corte de vara se inició a inicios 1970, abarcando prácticamente toda la entidad (12 de los 18 municipios: Choix, Concordia, Cosalá, Culiacán, El Fuerte,
Elota, El Rosario, Mazatlán, Mocorito, Salvador Alvarado, San Ignacio y Sinaloa), véase Humberto Rendón-Carmona et al., “La extracción selectiva de
11

12

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Para sustentar las ideas expuestas, tomamos las palabras del
Ing. José Sánchez García,14 quién brindó un análisis sobre cómo el
desarrollo de la agricultura comercial en el valle tuvo un impacto
negativo gracias a la deforestación, la quema de basura y el desecho
de residuos sólidos y químicos al suelo, cuerpos de agua y mantos
freáticos. Recalcó que, si bien la sociedad de antaño conservaba más
su flora natal, fue con la modernidad agrícola con lo que se modificó
el paisaje. En la historia de la agricultura comercial del valle, zona
en la cual trabajó desde su juventud, comenta que la deforestación
siempre estuvo presente y con el paso del tiempo se abrieron más
tierras para cultivos gracias al expansivo crecimiento urbano. De
manera similar, concuerda que en la agricultura no ha existido una
conciencia por parte de sus ejecutores en beneficio del ambiente
y si bien ha habido normas establecidas por el gobierno, éstas se
descuidaban pues simplemente no había un seguimiento para su
cumplimiento y mucho menos sanciones por parte de las autoridades.
Como se ha dicho, a finales de la década de los 50 fue cuando
en apariencia se quiso controlar dicha problemática en el país. El
gobierno federal canceló más de 500 concesiones para la explotación
ilegal o inmoderada de madera, disminuyendo así la superficie para
deforestar, pero, sobre todo, fomentando una tala regulada basada en
vara para uso hortícola en México: implicaciones para la conservación del bosque tropical caducifolio y sus recursos”, Botanical Sciences, núm. 91 (2013):
495, http://www.scielo.org.mx/pdf/bs/v91n4/v91n4a8.pdf.
14
Entrevista realizada a: José Sánchez García, originario de Jalisco, edad:
67 años.
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estudios científicos que permitiera mantener volúmenes de producción
estables.15 Respecto a lo anterior, de acuerdo con el Ing. Arturo
Sánchez Sandoval, jefe de operación del Distrito de Riego No. 10, los
desmontes eran hechos por concesiones exclusivas a particulares, es
decir, contratos donde no se realizaba ningún tipo de censo forestal,
sólo estudios topográficos como el de la presa Sanalona. Afirma que
para la construcción de dicha obra sólo se desmontó la vegetación
que estaba en la orilla donde se colocó la cortina de la presa y que la
vegetación que quedó dentro de la misma desapareció.16
Hasta la fecha no existe o no hemos encontrado un
diagnóstico detallado sobre los niveles de extracción a los que
se ha sometido la vegetación del estado, ni estudios dirigidos a
documentar los efectos en la composición, estructura y dinámica
de la flora de los sitios aprovechados para la agricultura comercial
y, aunado a esto, Sinaloa, desde el punto de vista botánico, esa
una de las regiones menos estudiadas en el país, en particular el
municipio de Culiacán.17 Sin embargo, en nuestra búsqueda, el
Estudio Regional Forestal de la UMAFOR 2502: para la zona
“Centro-Sinaloa” destaca información relevante respecto a las
tasas de deforestación y degradación forestal para inicios de
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 19 de agosto de 1958, 1.
Entrevista realizada al Ing. Arturo Sánchez Sandoval, jefe de operaciones
del Distrito de Riego No. 10 dentro del Distrito de Riego 10 Culiacán-Humaya
dentro de la CONAGUA, originario de Guasave, edad: 65 años.
17
Rendón-Carmona et al., “La extracción selectiva de vara para uso hortícola
en México: implicaciones para la conservación del bosque tropical caducifolio
y sus recursos”, 495.
15
16

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1970; en éste se exhibe una tasa anual de deforestación relativa de
0.591%, lo que representa una pérdida de 6,286 ha/año y una tasa
absoluta de 102,001.55 hectáreas de cubierta vegetal, resultando
una tasa de degradación absoluta de 88,650 hectáreas.18
Específicamente para Culiacán, el bosque espinoso ha sido
el principal tipo de vegetación, pero cercano a la costa se encuentran
manglares y vegetación halófila y en lugares sombreados o cañadas
está el Bosque Tropical Subcaducifolio y el ya mencionado
Bosque Tropical Caducifolio, representado básicamente por
apomo (Brosimum alicastrum) e higuera (Ficus spp.). También
en elevaciones superiores a los 400 metros se presentan pequeños
bosques de encinos que en altitudes mayores de 700 metros en la
región noreste del municipio se combinan con bosque de pino (Pinus
oocarpa) y, por último, el bosque de galería, el cual se desarrolla
a lo largo de arroyos predominado por Ahuehuete (Taxodium
mucronatum) y a la orilla de los ríos es sobresaliente la presencia de
álamo (Populus mexicana) y Sauce (Salix nigra).19 La importancia
de mencionar estos recursos estriba porque a raíz del crecimiento de
la agricultura comercial estas áreas disminuyeron drásticamente al
destruirse dichos ecosistemas, pues el aprovechamiento irracional e
incendios forestales provocaron grandes pérdidas de sus superficies.20
Unión de Ejidos Forestales Centro Sinaloa A.C., Estudio Regional Forestal. Clave 2502.
19
Rito Vega Aviña et al., “Endemismo regional presente en la flora del municipio de Culiacán”, Acta Botánica Mexicana, núm. 53 (2000): 5, https://www.
redalyc.org/pdf/574/57405301.pdf.
20
Vega Aviña et al., “Endemismo regional presente en la flora del municipio
18

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Para ilustrar un poco la situación que prevaleció en el municipio, a
continuación presentamos dos fotografías que sirven para comparar
los parches de cambio de vegetación en la zona de Culiacán.21
Foto 1.
Superficie de vegetación de 1981 de Culiacán y Presa Sanalona.

Fuente: Luciana Pérez Cortés, Identificación de vegetación en imágenes
satelitales [Tesís de Maestría] (Ciudad de México: Instituto Politécnico
Nacional - Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 2014)
de Culiacán”.
21
Luciana Pérez Cortés, Identificación de vegetación en imágenes satelitales [Tesís de Maestría] (Ciudad de México: Instituto Politécnico Nacional - Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, 2014), 1–87, https://tesis.ipn.mx/bitstream/
handle/123456789/18056/Identificacion de vegetacion en imagenes satelitales.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y. Las fotografías son parte de las técnicas que se utilizan en la percepción remota que permite evaluar y dar seguimiento de las regiones
vegetales, las cuales tienen una relativa permanencia en el tiempo y junto con su
composición florística reflejan la naturaleza de los suelos, el clima local, pero sobre
todo indican el manejo actual y pasado de los ecosistemas, ya que son herramientas
fisonómicas de las comunidades biológicas que fácilmente se pueden identificar.
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La foto muestra la zona de Culiacán hacia la presa Sanalona,
totalmente cubierta por vegetación, pero, si bien es una imagen
posterior a nuestro periodo de estudio, podemos inferir que entre
1940 y 1970 de igual forma debió presentarse una amplia extensión
en los niveles de flora, y un mínimo grado de urbanización, pues
ésta aún se concentraba la capital sinaloense.
Foto 2.
Superficie de vegetación del 2018 de Culiacán y Presa Sanalona

Fuente: Google Earth

Al igual que en la fotografía anterior, si bien la imagen es muy
reciente, sirve para mostrar diferencias en las áreas. Por ejemplo,
en esta última se observan parches en la zona del valle y hacia la
presa Sanalona, como resultado de la ampliación de la frontera
agrícola en el estado y del crecimiento de poblaciones en todo el
municipio.
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En una nota periodística, cuyo encabezado se titulaba “Las
tierras cultivadas del Valle de Culiacán”,22 se afirma que debido
al incremento de la agricultura se dio un desmonte excesivo de los
bosques en la región, y que además, con la creación del Distrito
de Riego No. 10, fue necesario establecer grandes extensiones de
vegetación a lo largo del valle para que sirvieran como cortinas
de viento. Por ello, en un intento para solucionar los problemas
ocasionados, tanto la Secretaría de Agricultura y Ganadería de
Sinaloa, en coalición con la Delegación Forestal de Sinaloa, se
comprometieron a establecer viveros forestales y hacer entrega
de millones de árboles de especies originarias de la zona.23
Hasta el momento, hemos visto que a raíz del fortalecimiento
del sector agrícola, sobre todo la agricultura moderna destinada a
grandes mercados, se ha ocasionado una constante deforestación
en todo el estado de Sinaloa, pero particularmente en el Valle de
Culiacán. La intención era elevar los índices de productividad, sin
considerar los efectos secundarios que eso implicaba. La ambición
por aumentar la producción ha colocado al valle en los umbrales
de su agotamiento, pero además se convirtió una amenaza para la
fauna silvestre y en general para la calidad de salud del ecosistema
que repercute en todos sus elementos, incluidos los seres humanos.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 10 de febrero de 1952, 2.
Acacias, bugambilias, cedro rojo, ceiba, casuarina, caoba, venadillo, Huanacaxtle, jacaranda, limonero, palmas, palo prieto, tabachín rojo, haba, fresnos, papayo y zapote blanco, entre otros. Esta acción buscaba, además, motivar a los agricultores del Valle de Culiacán para que forestaran sus zonas de
labor y así además de combatir la erosión, embellecer la región del Valle.
22
23

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2. Efectos perjudiciales de agentes químicos en flora, fauna,
suelo y agua del medio ambiente del Valle de Culiacán de
1940 a 1970
Son indudables los efectos nocivos que los plaguicidas han
provocado en el medio ambiente en general, incluida la humanidad;
por ello que es vital que los especialistas y los distintos niveles
de gobierno se unan para realizar estudios que especifiquen las
acciones que deben aplicarse en los diferentes estratos de los
ecosistemas para establecer medidas de uso y prevención. Por
nuestra parte, en las páginas siguientes expondremos algunas
afectaciones sobre la biótica del valle que analizamos y donde
se realizaron los mayores desmontes y cultivaron abundantes
productos.
2.1. Daños a la flora y fauna
a. Organoclorados: DDT, Aldrín-Dieldrín, Toxafen, Lindano,
Heptador y Clordano
Los plaguicidas organoclorados fueron los primeros en usarse
sistemáticamente y a escala mundial en campañas de salud.
Desde el origen del DDT, a inicios de 1940, se crearon otros
productos organoclorados con la misma finalidad; no obstante
los beneficios, todos presentan un alto nivel de toxicidad para el
ambiente, particularmente en animales.
En nuestra investigación, el DDT y derivados fueron
los principales plaguicidas para atacar las plagas que afectaban
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los cultivos del algodón y maíz. En una nota periodística que se
encontró, denominada “Control de las plagas del algodonero”,24
explican que el DDT, Dieldrin, Lindano y Metoxiclor fueron los más
efectivos para combatir insectos. Sin embargo, esta información
también resaltaba los efectos tóxicos y la peligrosidad para los
mamíferos, pues el veneno penetraba en el cuerpo por la piel, por
ingestión o inhalación; si bien éstos no provocaban intoxicación
inmediata, la sustancia activa se acumula en los tejidos grasos de
los animales, por lo cual, los síntomas se expresaban después de
varias semanas. La bioacumulación o biomagnificación, como se
denomina a este aspecto, hace que el uso de estos químicos sea
muy peligroso pues las propiedades tóxicas de los plaguicidas
organoclorados se pueden trasladar a otros niveles de la cadena
alimenticia o mantenerse activos en el ecosistema por mucho
tiempo.
Sobre esto, se han hecho investigaciones de laboratorio
y de campo a nivel mundial que demuestran los efectos dañinos
de ciertos químicos, específicamente en el sistema hormonal y
de función de invertebrados, reptiles, aves, mamíferos y peces.25
Y, como dijimos, los plaguicidas organoclorados permanecen activos en el ambiente de 1 a 25 años, su degradación es lenta e
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 1951, 2.
Thomas M. Crisp et al., “Environmental Endocrine Disruption: an Effects
Assessment and Analysis”, Environmental Health Perspectives 106, núm. 1
(1998): 14, https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1533291/pdf/envhper00536-0026.pdf.
24
25

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incluso algunos jamás desaparecen totalmente. Además, su alta
volatilidad les permite migrar a grandes distancias por aire o por
agua y finalmente depositarse en suelo.26 Si bien hemos comentado que la amenaza que caracteriza a este grupo de plaguicidas
es la bioacumulación y la biomagnificación, vale la pena hacer un
esquema de las relaciones tróficas para representar la transferencia de energía de unos organismos a otros a través del alimento:
Figura 1.
Representación de una cadena trófica

Elaborada por los autores
Sergio David Leal Soto et al., “Residuos de plaguicidas organoclorados en
suelos agrícolas”, Terra Latinoamericana 32, núm. 1 (2014): 2, https://www.
scielo.org.mx/pdf/tl/v32n1/2395-8030-tl-32-01-00001.pdf.
26

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En esta representación (figura 1) es claro cómo la aplicación de un
elevado nivel de plaguicida químico puede pasar de un organismo
a otro, pues cualquiera que entre en contacto con alguna de estas
sustancias mantendrá importantes niveles de la misma, y al ser
consumido por otro ser vivo transmitirá parte de esa porción y
así sucesivamente. Como ya hemos dicho, el problema radica en
que este tipo de químicos tiene la capacidad de permanecer por
tiempo suficiente para hacer daño en la vida de los seres vivos,
principalmente mamíferos, pues se depositan en las zonas grasas
del cuerpo, lo que dificulta su salida o liberación del organismo.27
Pocos son los trabajos que han evaluado la contaminación
química de los plaguicidas utilizados en la agricultura comercial
de la región. Una referencia que podemos retomar (que está fuera
de nuestro periodo, pero sirve para esclarecer hechos más añejos)
es un estudio realizado en 1989 en el río Culiacán y aguas aledañas
al valle. Al analizar los componentes del agua de los canales para
regadío se identificaron los tipos de plaguicidas que arrastraban,
siendo los plaguicidas organoclorados y organofosforados los
que ocuparon los primeros lugares en orden de importancia. Se
encontró la presencia del Endrín, en la biótica lacustre y ribereña
de la zona. Este químico, como dijimos, es un compuesto
Ingrid Alejandra Granados Galván, Riesgo para la salud humana por ingesta de plaguicidas organoclorados en pargos (Lutjanus colorado, L. novemfasciatus y L. argentiventris) en el sistema lagunar San Ignacio-Navachiste-Macapule, México [Tesís de Maestría] (Guasave: Instituto Politécnico
Nacional - Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, Unidad Sinaloa, 2013), 1–70.
27

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organoclorado usado como insecticida de contacto y de ingestión
y que, de acuerdo a dicha fuente, fue autorizado por J. Hayman
y Co. para ser manufacturado por la Shell Chemical Company
and Velsicol Chemical Co. en 1950. El insecticida es catalogado
como extremadamente tóxico y altamente persistente, por lo que
afectó específicamente a peces y otras formas de vida acuática.
Como dijimos, este ejemplo es importante referirlo pues sustenta
su existencia y posiblemente su uso durante el periodo de estudio,
ya que los agricultores sinaloenses utilizaban todas las novedades
existentes para conseguir una buena cosecha; además, es muy
posible que desconocieran los daños que éstos ocasionaban en la
flora y fauna.
Las fuentes señalan que, desafortunadamente, los sistemas
acuáticos terrestres y marinos han sido los más amenazados por el
aporte de sustancias contaminantes como plaguicidas, fertilizantes,
metales pesados, organismos patógenos y otros, a través del
incremento de actividades antropogénicas en las áreas adyacentes
como la agricultura.28 Estos químicos han llegado a los cuerpos
de agua por escurrimiento, tanto superficiales como subterráneos,
infiltración y erosión de los suelos, por dispersión atmosférica,
así como por escurrimiento durante lluvias o riego agrícola.29 La
Cipriano García-Gutiérrez y Guadalupe Durga Rodríguez-Meza, “Problemática y riesgo ambiental por el uso de plaguicidas en Sinaloa”, Ra Ximhai 8,
núm. 3b (2012): 7, https://www.redalyc.org/pdf/461/46125177005.pdf.
29
Arturo Hernandez-Antonio y Anne M. Hansen, “Uso de plaguicidas en
dos zonas agrícolas de México y evaluación de la contaminación de agua y
sedimentos”, Revista Internacional de Contaminación Ambiental 27, núm.
28

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importancia de los cuerpos de agua, es que al ser sitios orgánicos
muy activos poseen una amplia diversidad biológica gracias a los
procesos biogeoquímicos como el ciclo hidrológico, la recarga o
suministro de acuíferos, y la estabilización del clima local; además,
esa riqueza los convierte en un recurso de gran valor económico
para cierta parte de la sociedad, ya que en ellos se desarrollan
actividades pesqueras. Pero, algo que resalta por el beneficio que
brinda a la vida natural, son los atributos que tienen como refugios
de diversidad biológica, actualmente patrimonio histórico cultural
en Sinaloa, reconocidos como sitios RAMSAR30 (Humedales
de Importancia Internacional) por incluir especies protegidas
de flora y fauna endémicas y migratorias.31 No obstante, parece
claro que en esos años de 1940-1970 los empresarios agrícolas y
el gobierno sinaloense no tomaba en consideración el daño que
ocasionaban a los humedales existentes.
Sinaloa cuenta con ocho de estos sitios distribuidos a lo
largo de su superficie y en el Valle de Culiacán destaca el hábitat
llamado laguna de Chiricahueto, un cuerpo de agua dulce que
se encuentra al sur de la ciudad de Culiacán, en la parte baja de
2 (2011): 116, https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-49992011000200003.
30
Yamel Guadalupe Rubio Rocha y Fabio Germán Cupul Magaña, “Áreas de
importancia para la conservación de aves”, en Atlas del manejo y conservación
de la biodiversidad y ecosistemas de Sinaloa (Culiacán: El Colegio de Sinaloa,
2006), 141–50.
31
García-Gutiérrez y Rodríguez-Meza, “Problemática y riesgo ambiental
por el uso de plaguicidas en Sinaloa”, 7.
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la cuenca del río Culiacán (24°33’54.4” N y 107°31’5.9” O), y
que además está conectado con el Sitio Ramsar Ensenada del
Pabellón.32 La relación directa estriba en que comprende 18,500
hectáreas en el valle donde se cultivan grandes extensiones
de tierra, siendo contaminada constantemente, afectando a
las poblaciones de reptiles caimán (Caiman crocodilus) y el
cocodrilo (Crocodylus acutus) gracias al progreso que ha tenido la
agricultura comercial. El número de ejemplares de estos reptiles
ha disminuido debido a la contaminación por descargas de aguas
negras y agroquímicos residuales que llegaban a esta laguna a
través del agua contaminada que transportaban los drenes, ya que
las descargas por el mal manejo de residuos afectó la diversidad
de peces que sirven como fuente de alimento a los cocodrilos.
En el periodo de estudio, los químicos y sus contenedores eran
arrojados en este cuerpo de agua. Además, los daños colaterales
eran grandes, pues mucha de la población que consumía los peces
que sacaba de la laguna presentaba síntomas de intoxicación,33
aunque los habitantes culpaban otras fuentes alimenticias o al
pescado mismo, pero porque creían que les había hecho daño por
Felipe Amezcua Martínez, Colonización de la laguna de Chiricahueto
(Sinaloa, México) por la especie invasora Pterygoplichthys spp (Ciudad de
México: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales; Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, México; University of Prince Edward
Island, Coastal Ecology Laboratory, Canadá, 2014), http://www2.inecc.gob.
mx/publicaciones2/libros/713/colonizacion.pdf.
33
Entrevista realizada al Sr. Rafael Gámez Bernal de 46 años, originario del
Campo Clouthier Navolato.
32

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consumirlo crudo, en ceviche, o porque se había echado a perder
por la falta de refrigeración.
Aunado a esto, este enorme cuerpo de agua ha albergado
alrededor de 350 especies de aves migratorias y regionales,
representando uno de los refugios más importantes para las aves
acuáticas en el estado de Sinaloa, destacando las poblaciones
de anátidas de la zona las cuales han sido contabilizadas en
miles, incluyendo 23 especies de patos. Si bien aún no existen
evaluaciones sobre los efectos de los químicos en la dinámica
trófica de las especies que habitan en esta laguna, las aves
que han arribado temporalmente o residido en dicho humedal
podrían haber sido vulneradas por los cambios generados en el
ambiente por la bioacumulación y biomagnificación a lo largo
de la cadena alimenticia, siendo afectadas en su reproducción
y formación del cascarón de los huevos.34 Se ha comprobado
que algunas especies de aves migratorias alimentadas con
peces de lagunas contaminadas por este tipo de sustancias, han
exhibido un deterioro crónico en su reproducción, resultado
del adelgazamiento de la cáscara del huevo y deformación
embrionaria, provocando la mortalidad del mismo debido a los
altos niveles del DDT.35
René Sauceda López y Martha P. Gómez Soto, “La actividad agrícola y
su impacto en el medio ambiente”, en Atlas de los ecosistemas de Sinaloa, ed.
Juan Luis Cifuentes Lemus y José Gaxiola López (Culiacán: El Colegio de
Sinaloa, 2003), 417–26.
35
Per-Erik Olsson et al., Endocrine disrupting substances. Impairment of
reproduction and development (Stockholm: Elander Gotab, 1998), 55.
34

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La laguna de Chiricahueto aún se encuentra biológicamente
activa y por estar ubicada dentro del Corredor Migratorio del
Pacífico, se clasifica como un complejo lagunar prioritario para
su conservación en Sinaloa y México.36 Esta laguna de formación
totalmente natural y que se ha conservado históricamente, es el
único hábitat importante directamente relacionado con la agricultura
comercial del Valle, por lo que valdría la pena evaluar el estado del
agua, pero sobre todo realizar monitoreos anuales que ayuden a
determinar la diversidad de fauna que en ella vive para que haya
registros que sirvan como base de datos para utilizarse en un futuro
y determinar los cambios derivados por la agricultura, pues las
zonas de cultivo y viviendas de campesinos siguen colindando con
ella y sin duda alguna seguirá recibiendo afectaciones.
Para finalizar con los plaguicidas del orden organoclorados,
es pertinente mencionar al Clordano, el cual no es biodegradable
y su uso en el medio ambiente está prohibido, ya que es altamente tóxico y buena parte de este compuesto se evapora o se lava
por medio de los escurrimientos provocados por la lluvia y el riego, quedando una fracción importante en las partículas de la capa
cultivable como arcillas y materia orgánica, donde sus residuos se
acumulan y persisten hasta por 20 años.37 En nuestras fuentes se
Juan Carlos Leyva Martínez, “Ficha informativa de los humedales de Ramsar (FIR)”, 2007, http://ramsar.conanp.gob.mx/docs/sitios/FIR_RAMSAR/Sinaloa/Ensenada de Pabellones/Mexico Ensenada de Pabellones RIS 2008.pdf.
37
“Fichas internacionales de seguridad Química, Clordano puro”, s/f, http://
www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnica s/FISQ/
Ficheros/701a800/nspn0740.pdf.
36

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-54

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

descubrió que afectó significativamente a las lombrices de tierra
reduciendo el tamaño de sus poblaciones, lo cual resultó en la disminución de la fertilidad del suelo, aspecto que afectó seriamente
en las cantidades de lombrices que ayudaban en la productividad
agrícola y en los nutrientes necesarios para los cultivos.38
b. Organofosforados: Parathion
El Parathion es un insecticida organofosforado de uso agrícola e
industrial, que se absorbe con facilidad por inhalación, ingestión
y penetración dérmica; se presenta en forma de polvo o sólido
cristalino de color blanco, con olor penetrante parecido al ajo.
Los productos organofosforados eran utilizados constantemente
para envenenar insectos y mamíferos, principalmente por la
fosforilación de la enzima acetilcolinesterasa (ACE) en las
terminaciones nerviosas. Esta enzima en animales (incluido
el ser humano) es imprescindible para el control normal de la
transmisión de los impulsos nerviosos que van desde las fibras
nerviosas hasta las células musculares y glandulares, así como
hacia otras células nerviosas en los ganglios autónomos, como
también al sistema nervioso central (SNC).39
En aquel entonces, el Parathion fue producido por
Monsanto Company y Kerr McGee, estableciendo una categoría
toxicológica extremadamente peligrosa y ligeramente persistente,
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 7 de abril de 1957, 3.
“Insecticidas Organofosfatados”, 2015, https://espanol.epa.gov/sites/production-es/files/2015-09/documents/spch4.pdf.
38
39

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�Destrucción y debilitamiento

produciendo efectos adversos al ambiente pues era extremadamente
tóxico para animales de sangre caliente como mamíferos y
aves, así como efectos adversos para la salud humana debido a
la inhalación, ingestión y absorción por la piel.40 Como hemos
comentado, respecto a este plaguicida, en nuestras evidencias se
encontró que dado el desconocimiento de su toxicidad o por el
manejo inadecuado del mismo, los fumigadores se envenenaban
gravemente presentando sudoración abundante, nula reacción de
pupilas, lacrimación y salivación extrema.41
En el Valle de Culiacán, el Parathion provocó intoxicación entre la clase trabajadora del campo, según lo afirmó Pedro
Olivas Zamudio, quien fue testigo de cómo decenas de personas
eran transportadas en camiones desde la zona del valle hacia la
ciudad de Culiacán para recibir atención médica, pues este era
aplicado exclusivamente por vía aérea, la cual era anunciada someramente, sin verificar si alguna persona quedaba en el cultivo
donde se dispersaría la sustancia. En palabras textuales del entrevistado, “las avionetas parecían mariposas en el cielo”.42
Con respecto a los insectos benéficos para las plantas,
como las abejas, encontramos que son especialmente sensibles
al Parathion metílico. En 1959, la prensa local publicaba que un
José Andrés Audela Villegas, Identificación y evaluación de plaguicidas
en agua del distrito de riego No. 004 del valle de Culiacán [Tesis de Maestría]
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 1989), 1–73, https://cd.dgb.uanl.mx/handle/201504211/2938.
41
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 27 de septiembre de 1959, 2.
42
Entrevista realizada al Sr. Pedro Olivas Zamudio, 67 años originario de
Culiacán.
40

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

número considerable de éstas murieron a pesar de haberse utilizado
dosis bajas.43 La elevada mortandad de abejas no sólo amenazaba
a la economía apícola, sino a la agricultura, ya que una gran parte
de los alimentos que consumimos ha estado disponible gracias
a la polinización. Aproximadamente la mitad de los animales
polinizadores de plantas tropicales son abejas, lo que las coloca
en el escaño más alto y por tanto en los mayores distribuidores
del polen que requieren las plantas para su reproducción, en
especial plantas de interés agrícola.44 Por ello su disminución
era un factor de riesgo para la agricultura comercial del Valle de
Culiacán y en general de la flora sinaloense.

No tóxico

Afectación
Ecológica

Para tipo
de plaga/
organismo

Nivel
Toxicológico

Derivado
de la urea

Empresa
encargada

1949Citrolina
1950

Composición Química

Nombre de
Producto/
comercial

Año

Tabla 2.
Químicos dispersados en el Valle de Culiacán:1949-1970

Pemex

Insecticida
y herbicida

Ninguna

1949

Sulex
eno-2

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para aves
y organismos
polinizadores

1949

Aprocon
2-10

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para
mamíferos

1949

Aprocon
2-5-40

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para
mamíferos

Datos de identificación, Versión Online: http://www2.inecc.gob.mx/sistemas/plaguicidas/pdf/paration_metilico.pdf, consultado el 02 de octubre de 2017.
44
Guiomar Nates-Parra, “Abejas silvestres y polinización”, Manejo Integrado de Plagas y Agroecología, núm. 75 (2005): 7, https://repositorio.catie.ac.cr/
bitstream/handle/11554/5728/abejas.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y.
43

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1949

Plantexel
Y-10

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Tóxico para aves
y organismos
polinizadores

1950

Parathion

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

Insecticida
y acaricida

Tóxico para
aves, peces y
abejas

1950

Cyanogas

Cianuro de
Muy tóxico calcio

Insecticida
y raticida

Tóxico para
vertebrados

1950

Bisulfuro de
carbono

ModeraBisulfuro
damente
de carbono
tóxico

-

Fumigante

Intoxicación

1951

Dicloro
Difenil
Dicloroetano-DDT

Organoclorado

Extremadamente
Tóxico

DuPont

Insecticida

Muy tóxico
en mamíferos,
peces, aves y en
general insectos

1951

Dieldrín

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Muy tóxico para
el suelo, mamíferos y aves

1951

Heptador

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

1951

Lindano

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

1951

Metoxidor

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

tóxico para el
suelo, mamíferos
y aves

-

Materia
orgánica,
humus,
No tóxico
estiércol y
microorganismos

Fertilizantes

Ninguna

Insecticida

Muy tóxico para
el suelo, mamíferos y aves

1951

1952

Aldrín

Organoclorado

DuPont

Agrónomos
Independientes

Shell:
CheMuy tóxico mical
Company

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1952

Toxafen

1952

Dieldrín

1952

Arseniato de
calcio

Organoclorado

Moderadamente
tóxico

Organoclorado

Muy tóxico DuPont

Insecticida

Arsenicales

Extremadamente
tóxico

Insecticida,
herbicida,
fungicida y
molusquicida

Tóxico para
mamíferos y aves

DuPont

Insecticida

No es
biodegradable
y persiste en
el suelo, es
extremadamente
tóxico para los
organismos
silvestres como:
invertebrados
acuáticos, abejas,
nemátodos,
peces, anfibios y
reptiles

Magara

Fungicida

No tóxico

Insecticida

Contaminante
total en ríos,
lagos o cuerpos
de agua, aves,
mamíferos,
peces, abejas

Organoclorado

Extremadamente
tóxico

Clordano

1952

Oxicloruro
C-O-C-S Sulfato de No Tóxico
cobre

Parathion
metílico

Insecticida

Tóxico para
mamíferos,
organismos
acuáticos y otros
insectos

1952

1955

DuPont

Tóxico
para peces,
crustáceos, aves,
abejas, algas,
lombrices y
plantas acuáticas

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

DuPont

Monsanto

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1959

1959

1961

1965

Santobane-DDT

Parathion

2,4-Dow

Cycocel

1966

Urea

1966

Nitrato
de amonio

Organoclorado

Moderadamente
tóxico

Monsanto
chemical

Insecticida

Muy tóxico para
la vida silvestre.
Afecta a todos
los niveles
tróficos de los
ecosistemas
acuáticos, aves y
microorganismos
del suelo

Organofosforado

Extremadamente
tóxico

Monsanto

Insecticida

Contaminante
en ríos, lagos u
otros cuerpos
de agua, aves,
mamíferos,
peces, abejas

Amina

Medianamente
tóxico

Dow
Química
Mexicana

Herbicida

Contamina
cuerpos de agua

Cloruro de
amoniaco

American
Ligeramen- cyanate tóxico
man de
Company

Herbicida

Contaminante
para cuerpos de
agua y peces

Fertilizante

Ninguna

Fertilizante

Peligrosa para
el ambiente
en particular
cuerpos de agua

Urea

No tóxico

Fertilizantes
del
Insmo
S.A.

Nitrato de
amonio

Moderadamente
tóxico

Fertilizantes
del
Insmo
S.A.

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1967

1970

2,4 D
Amina

Sal de
dimetilamina
del ácido
2,4- diclorofenoxiacetico.

LigeramenDuPont
te tóxico

Stam

Propanil:
3,4-Dicloropropionanilida
480 g/L

Moderadamente
tóxico

Industrias
Apizaco

Herbicida

Ligeramente
tóxico para aves
y abejas, contamina fuentes,
arroyos, lagos y
cuerpos de agua

Herbicida

Contamina los
lagos, estanques,
ríos y demás
fuentes de agua

Fuente: Diario de Culiacán, 1949-1970.
Tabla: elaborada por los autores

Como podemos observar en la tabla 2, los químicos utilizados en
beneficio de la agricultura en el Valle de Culiacán fueron diversos y
con una amplia gama de agentes dañinos para la salud de cualquier
ser vivo y medio ambiente. Si bien previamente hemos mencionado
que existen distintas clasificaciones, en este artículo los clasificamos
por los organismos que controlan, es decir: a) Insecticida, b)
Acaricida, c) Fungicida: hongos y levaduras, d) Bactericida, e)
Antibiótico: control de bacterias, f) Herbicida, g) Rodenticida:
control de roedores, y h) Molusquicida: control de moluscos; y
por su composición u origen químico, ya sean organofosforados y
organoclorados, debido a que la gran cantidad de ellos cuentan con
un alto grado de toxicidad para el medio ambiente y sin duda han
sido muy utilizados en el campo mexicano.
Desafortunadamente, es poca la evidencia histórica
y empírica que existe sobre esta problemática en el Valle de
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Culiacán; pero en general, si bien en el periodo de estudios los
plaguicidas químicos fueron una gran innovación y la técnica
más eficaz para erradicar diversas plagas de insectos, pronto
se convirtieron en un problema que ocasionó un desequilibrio
ecológico, pues al eliminar depredadores naturales aumentaban
o aparecían plagas nuevas y más vigorosas45. Actualmente,
el uso indiscriminado de agroquímicos pierde su efectividad
rápidamente ante la resistencia generada por algunas especies
de plaga ocasionando que se produzcan nuevos y más potentes
plaguicidas para el control de las mismas.46
3. Consecuencias del uso de semillas modificadas en el medio
ambiente del Valle de Culiacán de 1940 a 1970
En nuestro periodo de estudio fue visible el uso de semillas
mejoradas que se generaron en diversos cultivos, siendo los más
beneficiados el maíz, el trigo, el arroz, el garbanzo y el cártamo.
Con la implementación de la “Campaña Pro-Semillas”, el gobierno
afirmaba que la agricultura del país se superaría y sería cada vez
más rentable para todos.47 Y es que México, durante mediados
de los 50, había logrado incrementar y mejorar su agricultura
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 22 de mayo de 1960, 2.
Santiago Javier Sarandón y Claudia Cecilia Flores, Agroecología: bases
teóricas para el diseño y manejo de Agroecosistemas sustentables, ed. Santiago Javier Sarandón y Claudia Cecilia Flores (La Plata: Universidad Nacional de La Plata, 2014), 20, https://libros.unlp.edu.ar/index.php/unlp/catalog/
view/72/54/181-1.
47
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 2 de junio de 1957, 1.
45
46

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

gracias a diversas acciones aplicadas por el Gobierno Federal
desde la década de los 40. Las autoridades señalaban que el maíz
fue el producto central en las experimentaciones por el beneficio
histórico y biológico de un país como México, ya que éste no sólo
constituye el alimento básico de Mesoamérica, sino que además
es uno de los pilares de la cultura de nuestro país.48 De acuerdo
con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, siendo México centro
de origen y diversidad, el hecho de que se introduzcan OGM a
campo abierto, bajo cualquier régimen, hará imposible impedir el
flujo génico a los no transgénicos, pues se ha demostrado que los
genes, incluidos los transgenes, pueden viajar a través del polen y
las semillas a miles de kilómetros de distancia, haciendo imposible
aislar las zonas libres de transgénicos de la contaminación.49
Por lo tanto, algunas consecuencias ecológicas serían,
en un inicio, la pérdida de la secuencia genética original, misma
que a su vez alteraría el comportamiento genético de las plantas
modificando planes de mejoramiento con base en los maíces
mexicanos y finalmente generar el origen de súper malezas
resistentes a plagas o tolerantes cierto tipo de herbicidas.50
Patricia Muñetón Pérez, “La importancia de proteger al Maíz como un
bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”,
Revista Digital Universitaria 10, núm. 4 (2009): 1, https://www.revista.unam.
mx/vol.10/num4/art18/art18.pdf.
49
Muñetón Pérez, “La importancia de proteger al Maíz como un bien común. Entrevista con la Dra. Elena Álvarez-Buylla Roces, jefa del departamento de Ecología Funcional del Instituto de Ecología de la UNAM”.
50
Muñetón Pérez, 2.
48

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�Destrucción y debilitamiento

Como ya dijimos, en Sinaloa, el maíz fue el principal
cultivo donde se hizo uso de semillas mejoradas, gracias a la
aplicación de políticas públicas e inversiones que perfeccionaron
instalaciones para su secado y almacenamiento; así como la
adquisición de maquinaria e implementos adecuados, que resultó
en una elevada exigencia. Esta demanda fue causa del amplio
mercado que se generó y de los consiguientes aumentos en la
competencia entre empresas agro-comerciales; además, dicha
competitividad mantuvo una demanda sostenida de maquinaria
especializada. Por esta y otras razones, en la actualidad, el maíz,
técnicamente hablando, ha sido el grano de más rápido avance en
Sinaloa.51 De acuerdo a la FAO:
La experiencia adquirida a lo largo de decenios de estudios
sobre los efectos ambientales indica que es posible que pasen
años o decenios antes de que se comprendan las consecuencias
de los nuevos elementos biológicos en los ecosistemas. Entre
los efectos ambientales de los OGM introducidos, que pueden
ser de carácter ecológico o genético, se incluyen los siguientes:
a) efectos imprevistos sobre la dinámica de las poblaciones en
el medio receptor como resultado de los efectos sobre especies
no destinatarias, que pueden producirse directamente por
predación o competición o indirectamente por cambios en el uso
de la tierra o en las prácticas agrícolas, b) efectos imprevistos
en la biogeoquímica, especialmente debido a las repercusiones
Juan de Dios Trujillo Félix y Gerardo López Cervantes, “Granos básicos
y especialización agrícola en Sinaloa”, en Sinaloa en la globalización. Costos ecológicos, sociales y económicos, ed. Óscar Aguilar Soto y Carlos Javier
Maya Ambía (México, DF: Universidad Autónoma de Sinaloa; Plaza y Valdés
Editores, 2007), 135–61.
51

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�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

sobre las poblaciones microbianas del suelo que regulan el
flujo de nitrógeno, fósforo y otros elementos esenciales, c) la
transferencia del material genético insertado a otras poblaciones
domesticadas o autóctonas, denominada generalmente flujo
génico, mediante la polinización, cruzamientos mixtos, la
dispersión o la transferencia microbiana.52

Es por esto que el único elemento que consideramos en este
trabajo, es el desplazamiento de especies nativas o criollas; en
recientes estudios se ha comprobado que hay una alta probabilidad
de que se transfieran genes a especies silvestres provocando
que se pierda el origen genético. En 1998, en una reunión,
organizada por la FAO, sobre los beneficios y riesgos de los
cultivos transgénicos, se hizo hincapié sobre el flujo génico que
se produce cuando los genes se propagan a través del polen y de
la polinización entre cultivos resistentes a herbicidas.53 Podemos
afirmar que los cultivos modificados genéticamente plantean
serios problemas ambientales para la agricultura no transgénica,
debido a la contaminación genética, es decir, la aparición de
material modificado genéticamente en cultivos y productos no
transgénicos, por polinización cruzada, esparcimiento de semillas,
mezcla de semillas y cosechas, etc.54
Food and Agriculture Organization, Los organismos modificados genéticamente, los consumidores, la inocuidad de los alimentos y el medio ambiente (Roma: Dirección de información de la FAO, 2001), 19, https://www.fao.
org/3/X9602s/X9602s00.htm.
53
Food and Agriculture Organization, 20.
54
Liliane Spendeler, “Organismos modificados genéticamente: una nueva
amenaza para la seguridad alimentaria”, Revista Española de Salud Pública,
52

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�Destrucción y debilitamiento

Ya se ha dicho que el maíz fue el cultivo que más
experimentación tuvo durante el auge de mejoramiento genético
de mediados de 1950 y 1960, y así lo constatan las notas
periodísticas “Variedades de maíz híbrido, recomendadas para
Sinaloa”55 y “El maíz híbrido”.56 Su discurso expresaba con gran
ímpetu el enorme beneficio y satisfacción que ello significaba
debido al cambio de variedades de alto rendimiento; la noticia
brindaba una promesa de alta productividad por hectárea. Cabe
decir que los transgénicos no fueron impedidos por ninguna
dependencia de gobierno, dígase la Secretaría de Agricultura y
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)
y la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y
Acuacultura (Sedafpa). Ni una sola limitó o prohibió la siembra
y comercialización de semillas transgénicas, mucho menos
protegieron las especies nativas.57
Vale mencionar que Monsanto es la empresa transnacional
que ha controlado alrededor del 90% del mercado mundial de
semillas transgénicas; en México, fue la que recibió los primeros
permisos para cultivar maíz de ese tipo.58 En nuestras evidencias,
núm. 2 (2005): 276, https://scielo.isciii.es/pdf/resp/v79n2/colaboracion11.pdf.
55
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa 11 de agosto de 1957, 2.
56
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa 25 de agosto de 1961, 6.
57
Jorge A. Pérez Alfonso, “Oaxaca: rechazan programa Maíz Mejorado”, La
Jornada, 2013, https://www.jornada.com.mx/2013/05/23/estados/033n1est.
58
Greenpeace, “Quién es Monsanto”, 2017, http://www.greenpeace.org/mexico/es/Campanas/Agricultura--sustentable--y-transgenicos/Y-tu-sabes-lo-que-comes/Por-que-no-quieren-que-sepas/
Quienes-ganan-con-que-tu-comastransgenicos-sin-saberlo/El-negoSillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 304-357
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340

�Eduardo Frías y Aurelia de la Parra

encontramos la amplia influencia que el gobierno estadounidense
y Monsanto tuvieron en la promoción y aplicación de semillas
mejoradas para la agricultura comercial en el Valle de Culiacán;
el argumento fue que México debía ser aún más vanguardista y
estar al nivel de otros países de primer mundo, argumentando que
la agricultura era el pilar que le permitiría posicionarse en ese
lugar, para lo que debía de someterse a un proceso de incesante
innovación, sobre todo al uso de semillas mejoradas.59 Se ha
constatado que dicha práctica no se regulaba, debido a la alta
demanda de semillas que se producían en el Valle de Culiacán,
en el cual se obtuvieron diversas variedades llamadas “súper
seleccionadas”, como el H-201, 202 y 203, que en condiciones
favorables resultaron con un rendimiento tan alto que en menor
tiempo dieron mazorcas de mayor tamaño con una gran resistencia
a plagas tanto de animales como malezas.60
Podemos afirmar que este desarrollo, en cuanto a semillas
se refiere, durante 1940 y 1970, se orientó exclusivamente para
satisfacer las necesidades económicas de los empresarios agrícolas
del Valle, aumentando el consumo, uso y posteriormente, la
creación de empresas locales de simientes mejoradas. Este aspecto
dejó de lado el valor ambiental respecto a la promoción para la
conservación de la diversidad genética, el valor cultural del maíz,
símbolo de identidad nacional, y del cual desafortunadamente
cio-de-los-transgenicos/Quien-es-Monsanto/.
59
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 23 de agosto de 1961, 2.
60
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 11 de agosto de 1957, 2.
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�Destrucción y debilitamiento

no se encontró una sola evidencia sobre estudios de protección
contra los cultivos transgénicos.
4. La Agroecología, una estrategia para la agricultura sustentable del Valle de Culiacán
El mundo natural se revela en miles de organismos que
interactúan entre sí para contribuir al balance del ecosistema
global y la supervivencia del planeta. No hay una sola forma
de vida que pueda desarrollarse en aislamiento. Y es que desde
el origen de la humanidad, lo referente a la conservación
de la biodiversidad se ha pospuesto, posiblemente porque
existía la creencia de que ésta era infinita. Sin embargo, en los
últimos tiempos se ha observado un incremento vertiginoso
de la población humana en el planeta y, por ende, se observa
un aumento en la demanda de alimentos. Razón por la cual
diversos grupos de especialistas, en la década de 1960,
iniciaron un proceso de observación y reflexión sobre los
efectos negativos que ocasionaba el manejo inadecuado de los
recursos naturales y el medio ambiente; por ejemplo, el uso
excesivo de sustancias químicas empleadas en la agricultura
para el combate de plagas y enfermedades y para mejorar o
incrementar la fertilidad de los suelos.61
Leobardo Jiménez Sánchez y Heliodoro Díaz Cisneros, “Modalidades de
la agricultura y desarrollo sustentable con campesinos”, en Soberanía alimentaria y desarrollo del campo, ed. José Luis Calva (Ciudad de México: Juan
Pablos Editor, 2012), 138–61, https://issuu.com/consejonacionaldeuniversitarios/docs/volumen_9-soberania_alimentaria-ent/153.
61

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En el contexto de América Latina, México es un país
único en términos agrarios. La revolución de principios del
siglo XX (1910-1917) generó la primera reforma agraria
en el continente, dejando en manos de las comunidades
campesinas e indígenas gran parte de la tierra, de los bosques
y del germoplasma nativo. Durante las últimas tres décadas,
numerosas comunidades han recuperado el control sobre sus
propiedades forestales y están dedicadas a la producción
ecológica de una amplia variedad de productos maderables
y no maderables, entre los cuales se encuentra el programa
promovido por la Unión Nacional de Forestería Comunitaria
(UNOFOC), que busca la gestión forestal ecológica de casi
550 comunidades y ejidos.62
Es innegable que la Revolución Verde incrementó
significativamente la productividad agrícola de nuestra área
de estudio utilizando métodos y técnicas diversas y de punta:
primero consiguió la expansión de grandes superficies de tierra
que transformaron el suelo y permitieron la creación de magnas
construcciones; luego incentivó la aplicación de químicos
novedosos que combatieron las plagas que surgían a la par de este
gran desarrollo agrícola, y finalmente apoyó el avance genético
en diversas simientes, tal como acontecía en otras partes del
orbe; una muestra del éxito alcanzado quedó plasmada en la nota
Miguel A. Altieri y Victor Manuel Toledo, “The agroecological revolution
in Latin America: rescuing nature, ensuring food sovereignty and empowering
peasants”, The Journal of Peasant Studies 38, núm. 3 (2011): 611.
62

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siguiente, “Sinaloa fue declarado como una potencia agrícola
nacional”.63
Para 1970, Sinaloa fue el mayor productor agrícola de
México, incluso se consideró un modelo a seguir en otras zonas
del país. Por ello, a través de la Agencia General de la Secretaría
de Agricultura y Ganadería se aprobó la creación de comités
regionales agrícolas, ganaderos y forestales en cada uno de los
estados de la República a semejanza del organismo que funciona
en el noroeste mexicano, con el objetivo de planear y seguir los
lineamientos del mismo para lograr la misma efectividad en
todo el país.64 En relación a lo anterior, el artículo periodístico
“Por una agricultura mejor”,65 expone cómo se apoyaba la
implementación de técnicas generadas por la Revolución Verde.
Señalaba que la intención se hacía con el objetivo de explotar la
tierra con orden, sin exponer los recursos naturales y sobre todo
a la población; el resultado esperado era renovar los sistemas de
riego y regular las semillas mejoradas.66
Si bien, el panorama agrícola del Valle de Culiacán es
digno de admirarse,67 y del que debemos estar orgullosos como
pioneros de una actividad económica tan importante, también
presenta sus bemoles debido a que algunas técnicas implementadas
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 14 de septiembre de
1954, 1.
64
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de agosto de 1970, 3.
65
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 30 de julio de 1961, 2.
66
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 5 de mayo de 1960, 3.
67
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 25 de mayo de 1963, 1.
63

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ocasionaron severas consecuencias en el medio ambiente de
diversas maneras y en los diferentes niveles del ecosistema. Es
por ello que para entender mejor la dinámica entre la agricultura
y el medio ambiente retomamos el término “agroecología”. La
idea es analizar no sólo los niveles productivos, sino también el
equilibrio ecológico del sistema de producción,68 buscando con
ello que las relaciones ecológicas del campo y las funciones de
éstas puedan desarrollarse con menores impactos negativos en
el medio ambiente y la sociedad ante la disminución de insumos
externos.69 De acuerdo con el Dr. Miguel Altieri, agrónomo de
origen chileno, pionero de esta rama y quien ha contribuido en la
promoción de la Agroecología como una disciplina que desarrolla
los principios ecológicos básicos para estudiar, diseñar y crear
otro tipo de agricultura moderna y desarrollada, expresa que, para
ello, es necesario lo siguiente:
Optimizar el uso de insumos localmente disponibles combinando
los diferentes componentes del sistema de finca, por ejemplo,
plantas, animales, suelo, agua, clima y gente de manera tal que
se complementen los unos a los otros y tengan los mayores
efectos sinergéticos posibles, 2) Reducir el uso de insumos
externos a la finca y los no renovables con gran potencial de
daño al ambiente y a la salud de productores y consumidores,
José Restrepo M., Diego Ivan Angel S., y Martín Prager M., Agroecología (Santo Domingo: Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal, Inc.,
2000), 6.
69
Miguel A. Altieri, “Agroecología: principios y estrategias para diseñar
sistemas agrarios sustentables”, en Agroecología. El camino hacia una agricultura sustentable, ed. Santiago J. Sarandón (La Plata: Ediciones Científicas
Americanas, 2018), 18.
68

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y un uso más restringido y localizado de los insumos
remanentes, con la visión de minimizar los costos variables,
3) Basarse principalmente en los recursos del agroecosistema
reemplazando los insumos externos por reciclaje de nutrientes,
una mejor conservación y un uso eficiente de insumos locales,
4) Mejorar la relación entre los diseños de cultivo, el potencial
productivo y las limitantes ambientales de clima y el paisaje,
para asegurar la sustentabilidad en el largo plazo de los niveles
actuales de producción, 5) Trabajar para valorar y conservar la
biodiversidad, tanto en regiones silvestres como domesticadas,
haciendo un uso óptimo del potencial biológico y genético de las
especies, de plantas y animales presentes dentro y alrededor del
agroecosistema, 6) Aprovechar el conocimiento y las prácticas
locales, incluidas las aproximaciones de innovación no siempre
plenamente comprendidas todavía por los científicos, aunque
ampliamente adoptadas por los agricultores.70

En México, fue hasta 1987 cuándo se propuso una legislación
ambiental basada en la interpretación medioambiental en el
artículo 27 constitucional, estableciendo las bases del derecho
ambiental mexicano y que además contribuirían a la comprensión
del concepto de multifuncionalidad de la agricultura. Pero fue
hasta el 2001 cuando se hizo específica la Ley de Desarrollo
Rural Sustentable, la cual reflexiona sobre la agricultura actual y
futura, exigiendo a la misma tener un respaldo de conocimiento
científico y tecnológico para comprender mejor los problemas
que enfrentan los nichos ecológicos por las innovadoras técnicas
que implementa la agricultura moderna.71
70
71

Altieri, 27–34.
Jiménez Sánchez y Díaz Cisneros, “Modalidades de la agricultura y desa-

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Esta nueva tendencia que plantea la agroecología, si bien
puede parecer una utopía, es un riesgo que vale la pena tomar si
se pretende alcanzar un desarrollo sustentable. En México existen
dos proyectos que han involucrado la investigación y desarrollo de
prácticas para un mejor aprovechamiento ecológico y económico
de los recursos, el cuidado de los mismos, la utilización de su
mano de obra y la mejora de ingresos para beneficiar a familias,
jóvenes y niños a mediano y largo plazo: 1) Plan Puebla, 25
años de experiencia (1967-1992): análisis de una estrategia de
desarrollo de la agricultura tradicional y 2) Proyecto Manejo
Sustentable de Laderas (1999-2005): investigación-desarrollo
en las regiones cuicateca, mazateca y mixe en el estado de
Oaxaca. El primero está basado en una agricultura tradicional,
mientras que el segundo tiene como meta primordial el diseño
de una metodología que mida la captura de carbono a través de
las plantas; ambos con el mismo objetivo de crear un ambiente
ecológico favorable para optimizar la producción alimentaria
en torno a un ambiente social y político incluyente que apoye
al desarrollo del proyecto. Y si bien nuestro trabajo no tiene una
propuesta de conservación, es válido sugerir la elaboración de
un plan de trabajo que busque compaginar elementos holísticos
aplicados a la circunstancia del campo que conlleven a una serie
de estudios técnicos de mitigación, para abordarlos en un tipo
especial de ecosistema, teniendo en cuenta las interacciones de
rrollo sustentable con campesinos”, 140.
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todos sus componentes físicos, biológicos y socioeconómicos y el
impacto ambiental que éstos producen. Esto es algo que durante
1940 y 1970 estuvo carente en todo el proceso agrícola del Valle
de Culiacán.
Sin embargo, en menor medida encontramos hechos que
exigían un cambio en la forma de ejecutar los trabajos relacionados
con la agricultura comercial del Valle. Una nota muy importante
que plasmó explícitamente el término agroecología es la siguiente:
“La planificación ecológica integral es una ciencia experimental
en proceso de creación”,72 donde se hace una semblanza sobre
el planeta tierra a la par del desarrollo del hombre como especie
sedentaria y en busca de la modernidad que fracturó el equilibrio
natural, destruyendo el medio biofísico. Pero fue años más tarde
cuando la sociedad logró percibir a detalle las consecuencias
de ello, particularmente con el daño que la agricultura había
ocasionado con el desmonte y la destrucción de los bosques,
dañando los suelos y abriendo paso a la intensa erosión, así como
el impacto en los diversos niveles del medio, como la extinción
de la riqueza biológica. En nuestra búsqueda, se encontró sólo
una nota periodística que anunció la iniciativa por conocer los
recursos forestales de Sinaloa a mediados de 1970,73 y se hizo por
encargo del gobernador Alfredo Valdés Montoya para entregarlo
al secretario de agricultura y ganadería Juan Gil Preciado, quien
72
73

Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de febrero de 1968, 3.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 8 de agosto de 1970, 1.

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hizo una gira de reconocimiento por la región para conocer el
inventario forestal de cada entidad.
Aunado a esto, fueron pocas las notas que apoyaban este
tipo de propuestas agroecológicas. Por ejemplo, encontramos
otra que habla sobre la importancia de utilizar “abonos verdes”,74
los cuales eran una de las soluciones para la fuerte erosión que se
presentaba en los suelos agrícolas de la región. Estos abonos verdes
u orgánicos son recomendables para los suelos con altos grados de
erosión y que además muestran una gran ventaja al poder utilizar
residuos de las mismas plantas y hasta aprovechar los mismos
residuos del ganado. Con esta práctica, los agricultores ahorrarían
un fuerte gasto económico, pero sobre todo aportarían un valor
importante en el reciclado y uso de restos que aparentemente no
son contemplados como una alternativa ecológica para “Salvar el
campo”75 y “Conservar el suelo en buen estado”.76 En estas notas
es evidente que la agricultura comercial del Valle de Culiacán
estuvo carente de técnicas amigables con el medio ambiente y
dejó de lado el interés por convivir con la flora y fauna silvestre
que lo rodeaba.
Conclusiones
A partir de este análisis sobre el desarrollo de la agricultura
comercial como un área de estudio natural, el Valle de
74
75
76

Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 6 de abril de 1951, 2.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 29 de febrero de 1952, 2.
Periódico Diario de Culiacán, Culiacán, Sinaloa, 13 de marzo de 1952, 2.

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Culiacán se observó como un modelo de región, siendo en gran
parte el medio ambiente el que le permitió moldearse para el
desarrollo agrícola.77 Las altas inversiones realizadas por los
empresarios agrícolas exigieron una mayor explotación de la
tierra, hecho que modificó abruptamente el ecosistema y su
impacto inmediato se reflejó en el suelo y la fauna, pero sobre
en la flora silvestre.
El auge de la agricultura comercial en Sinaloa a principios
de 1950 provocó grandes cambios en el ambiente como resultado
de la aplicación de nuevas tecnologías incorporadas en la zona
por los proyectos desarrollados a raíz de la Revolución Verde.
Durante el periodo de análisis, la agricultura en el Valle de
Culiacán explotó los recursos naturales trastocando gravemente
el entorno, y como se observó, si bien se hicieron intentos por
regular la tala inmoderada, las medidas implementadas no fueron
suficientes o no cumplieron sus objetivos.
La deforestación constante y la intensa aplicación de
químicos fueron las acciones que más perjuicio ocasionaron.
Para los agricultores, lo que importaba era aumentar la superficie
agrícola y la obtención de mayores volúmenes productivos; para
ellos el impacto negativo que después observarían no importaba
en ese momento.
Ronny J. Viales Hurtado, “La región como construcción social, espacial,
política, histórica y subjetiva. Hacia un modelo conceptual/relacional de historia regional en América Latina”, Geopolítica(s) 1, núm. 1 (2010): 166, https://
revistas.ucm.es/index.php/GEOP/article/view/GEOP1010120157A/13444.
77

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En el estudio pudimos constatar que el número aproximado
de hectáreas taladas para uso agrícola y la industria maderera
fue de un poco más de 300,000, mismas que se otorgaron
a lo largo del periodo para la apertura de tierras de cultivo, la
creación de presas y canales de riego. Esta tendencia aumentó
constantemente, por lo que se convierte en la principal causa de
perturbación ambiental. Respecto a la aplicación de químicos
y uso de semillas mejoradas, la situación no fue diferente, ya
que fue ampliamente avalada en el proceso agrícola del Valle
de Culiacán. Todos, incluidos agricultores, empresarios, líderes
sindicales, instituciones académicas y gobierno aprobaron la
compra y aplicación de estos insumos, que de inicio provenían
de Estados Unidos.
Debido a la falta de estudios que midieran su toxicidad
en el caso de los plaguicidas o las afectaciones de los OGM en la
ecología de las especies, era imposible que se midieran los efectos
negativos, mucho menos poner en práctica medidas precautorias.
Fue hasta mediados de 1960 cuando comenzó a percibirse un
cambio de conciencia sobre la explotación desmedida de la
vegetación y por la excesiva y errónea aplicación de químicos
en el entorno, aspecto que fue atendido inicialmente por las
organizaciones que manejaban la agricultura en el Estado, muchas
de ellas motivadas por la petición de la sociedad, la cual empezó a
distinguir que la falta de árboles era una transformación negativa
que debía empezar a regularse inmediatamente.
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�“Representantes del elemento intelectual”. Dos espacios de la ciencia: el Concurso Científico Queretano y
la Sociedad Politécnica Queretana, 1900-19021
“Representatives of the intellectual element”. Two spaces of
science: the Queretaro Scientific Contest and the Queretaro
Polytechnic Society, 1900-1902
Rodrigo Antonio Vega y Ortega Báez
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0002-3333-3536

Recibido: 30 de enero de 2022
Aceptado: 19 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: La ciudad de Querétaro al inicio del siglo XX fue el escenario
de diversas actividades científicas promovidas por la sociedad civil
y con respaldo del gobierno estatal. Entre estas se encuentran la
celebración del Concurso Científico Queretano (1900-1901) y las
discusiones científicas acaecidas en el seno de la Sociedad Politécnica
Queretana (1901-1902), espacios que socializaron los resultados de
la investigación científica llevada a cabo en la entidad. El objetivo
del artículo es reconocer la importancia del Concurso y la Sociedad
Esta investigación es parte del proyecto PAPIIT IN 301122 “La geografía y
la historia natural de México en las redes globales de producción e intercambio
de conocimiento científico, siglos XIX y XX”, Instituto de Geografía-UNAM.
1

Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 358-401
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-35

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�Rodrigo Vega

en el desarrollo de la práctica científica queretana en el marco de las
actividades de la élite intelectual para combatir las enfermedades,
aprovechar los recursos naturales, reconocer el territorio y mejorar las
comunicaciones y transportes. Ambos espacios científicos al inicio del
siglo XX se sumaron a la red académica del país para dar solución a las
problemáticas sociales por medio de la ciencia. La fuente histórica se
compone de trece escritos publicados en el Periódico Oficial del Estado
de Querétaro. La Sombra de Arteaga, así como diez escritos de la
prensa de amplio público de la Ciudad de México. La prensa expuso el
interés de la sociedad civil y el gobierno por evidenciar las actividades
científicas queretanas ante la opinión pública regional y la nacional.
El Concurso y la Sociedad fueron espacios científicos regionales
que buscaban atraer nuevos practicantes, intercambiar información
especializada, iniciar las vocaciones científicas desde la juventud,
educar a los profesores de primeras letras y promover la producción de
ciencia local.
Palabras clave: Querétaro, ciencia, prensa, agrupación, concurso
Abstract: The city of Queretaro at the beginning of the 20th century was
the scene of various scientific activities promoted by civil society and
with the support of the government. Among these are the celebration
of the Queretano Scientific Contest (1900-1901) and the scientific
discussions that took place within the Queretano Polytechnic Society
(1901-1902), spaces that socialized the results of the scientific research
carried out in the entity. The objective of the article is to recognize
the importance of the Contest and Society in the development of
scientific practice in Queretaro within the framework of the activities
of the intellectual elite to combat diseases, take advantage of natural
resources, recognize the territory, and improve communications and
transportation. Both scientific spaces at the beginning of the 20th
century joined the country’s academic network to solve social problems
through science. The historical source is made up of thirteen writings
published in the Official Newspaper of the State of Querétaro. La
Sombra de Arteaga, as well as ten writings from the press of Mexico
City. The press exposed the interest of civil society and the government
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�Representantes del elemento intelectual

in highlighting Queretaro’s scientific activities before regional and
national public opinion. The Contest and the Society were regional
scientific spaces that sought to attract new practitioners, exchange
specialized information, start scientific vocations, educate elementary
teachers, and promote the production of local science.
Keywords: Queretaro, science, press, group, contest

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�Rodrigo Vega

Introducción
La ciudad de Querétaro en el tránsito del siglo XIX al siglo XX
fue el escenario de diversas actividades científicas promovidas por
la sociedad civil y con respaldo del gobierno estatal. Entre estas
se encuentran la celebración del Concurso Científico Queretano
(CCQ, 1900-1901) y las discusiones científicas acaecidas en el
seno de la Sociedad Politécnica Queretana (SPQ, 1901-1902),
espacios que promovieron la discusión pública de los resultados
de la investigación científica llevada a cabo en la entidad. El
CCQ y la SPQ son espacios académicos poco conocidos en las
historiografías de la ciencia queretana y mexicana a pesar de que
fueron expresiones de la práctica científica local.
La historiografía de la ciencia queretana se compone
de algunos estudios generales o biográficos; por ejemplo,
sobre la Exposición de Agricultura, Industria, Minería, Artes e
Instrucción Pública de Querétaro celebrada en 1882 se encuentra
la investigación de Óscar Ávila (2013)2 y el CCQ es mencionado
por Blanca Gutiérrez (2001).3 En la historia de la medicina se
Oscar Ávila, “Industrialización y tecnología al calor de las exposiciones universales. El caso de Querétaro en su exhibición regional de 1882”, en
Tradición y modernidad en tres regiones de México, ed. Carlos del Carpio y
Esaú Martínez (Tuxtla Gutiérrez: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas,
2013), 44–62.
3
Blanca Gutiérrez, “El Colegio Civil en Querétaro durante el porfiriato”,
en La educación superior en el proceso histórico de México, vol. II, ed. David
Piñera (Mexicali: Secretaría de Educación Pública; Universidad Autónoma de
Baja California, 2001), 94–116.
2

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�Representantes del elemento intelectual

encuentran los estudios de Joaquín Meade (1964)4 y Francisco
Meyer (2010).5
La historiografía sobre los concursos científicos es
reducida y se han estudiado pocos eventos. Sobre el Primer
Concurso Científico de 1895, José Daniel Serrano Juárez
investigó las ponencias de medicina encaminadas a impactar en
el ejercicio legislativo federal,6 y Gloria Villegas abordó los
aspectos cientificistas y positivistas en los principales discursos
del certamen.7 Respecto del Concurso Científico y Artístico del
Centenario de la Independencia (1911), Alejandro Mayagoitia ha
analizado los debates centrados en la modernización del Derecho
Joaquín Meade, Biografía del C. Dr. y Gral. de Div. José Siurob Ramírez
(México, DF: Imprenta del Colegio Militar, 1964).
5
Francisco Meyer, “Dos casos de ciencia formal en el Querétaro porfirista:
el Consejo Superior de Salubridad durante la década de 1880. La carta geográfica Estado de Querétaro del ingeniero Pedro Moreno, de 1897”, en La
ciencia, el desarrollo tecnológico y la innovación en Querétaro. Historia, realidad y proyecciones, ed. Francisc Meyer y Alicia Arriaga (Querétaro: Consejo
de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro; Universidad Autónoma del
Estado de Querétaro, 2010), 153–78.
6
José Daniel Serrano, “La difusión de la medicina para legislar: las conferencias de la Academia de Medicina en el Primer Concurso Científico de
1895”, en La prensa mexicana como fuente para la historia de la ciencia:
Estudios de caso, ed. Rodrigo Vega y Ortega y María Elena Ramírez (México,
DF: Asociación Interdisciplinaria para el Estudio de la Historia de México,
A.C., 2018), 99–115.
7
Gloria Villegas, “Concurrencia virtuosa de talentos. El Primer Concurso
Científico Mexicano (1895)”, en Científicos, empresarios y funcionarios en
la construcción del conocimiento y su aplicación práctica en México (18241938) (Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México - Instituto de Geografía, 2022), 198–231.
4

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�Rodrigo Vega

mexicano;8 Rodrigo Vega y Ortega y Daniel Serrano en 2012
presentaron una investigación basada en los temas geográficos y
naturalistas;9 y en 2013 otro estudio sobre los tópicos médicos,
químicos y farmacéuticos.10
En cuanto al Primer Congreso Mexicano de 1912,
Ruy Pérez Tamayo en 2010 dedicó un capítulo a abordar la
organización del evento en Historia de la ciencia en México;11
y en un breve texto de 2012, Juan José Saldaña analizó las
implicaciones políticas de las discusiones científicas.12 A pesar
de la importancia de los concursos y congresos en la historia de la
ciencia mexicana entre los gobiernos porfiriano y maderista, aún
resta el análisis de varios de estos, en particular los celebrados en
las regiones.
La historiografía sobre las agrupaciones científicas
regionales también es reducida. Destacan los estudios de Ana
Alejandro Mayagoitia, “El Concurso Científico y Artístico del Centenario de la Independencia o la Historia del Derecho como ditirambo”, Anuario
Mexicano de Historia del Derecho, núm. 13 (2001): 29–111.
9
Rodrigo Vega y Ortega y Daniel Serrano, “‘El progreso de la ciencia hasta
nuestros Díaz’. El Concurso Científico y Artístico del Centenario (1911)”, en
Naturaleza y territorio en la ciencia mexicana del siglo XIX, ed. Luz Fernanda
Azuela y Rodrigo Vega y Ortega (México, DF: Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 165–96.
10
Rodrigo Vega y Ortega y José Daniel Serrano, “Medicina, Farmacia y Química en el Centenario de la República Mexicana, 1911”, Boletín Americanista
63, núm. 67 (2013): 83–203.
11
Ruy Pérez Tamayo, Historia de la ciencia en México (México, DF: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2010).
12
Juan José Saldaña, “Ciencia y Política en 1912. El primer Congreso Científico Mexicano”, Ciencia y Desarrollo 38, núm. 259 (2012): 32–37.
8

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María Huerta sobre la Academia Médico Quirúrgica de Puebla de
la década de 1830;13 Federico de la Torre revisa las actividades
científico-técnicas de la agrupación “Las Clases Productoras”
de Jalisco (1877-1888);14 Paulina Sánchez y José Alfredo Uribe
abordan la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística
durante el porfiriato;15 y Alexander Betancourt analiza la dinámica
científica de las juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística en San Luis Potosí (1850-1953).16 En este
rubro es necesario emprender nuevas investigaciones que analicen
la dinámica asociacionista en las principales ciudades mexicanas.
Con el propósito de guiar el artículo, las preguntas de
investigación son: ¿cuáles fueron los propósitos y los resultados
producidos por el CCQ y la SPQ en el periodo 1900-1902?, ¿cuál
fue el interés del gobierno estatal por dar a conocer las actividades
del CCQ y la SPQ en el periódico oficial?, ¿quiénes promovieron
y participaron en los dos espacios científicos? y ¿cómo los dos
espacios ejemplifican la ciencia queretana al final del porfiriato?
Ana María Huerta, Ciencia y vida académica en Puebla en el siglo XIX
(Puebla: Ediciones de Eduación y Cultura; Benemérita Universidad Autónoma
de Puebla, 2010).
14
Federico de la Torre de la Torre, “Liberalismo, modernidad y utopía socialista en los primeros años del porfiriato: la sociedad ‘Las Clases Productoras’
de Jalisco, 1877-1888”, Papeles de Discusión, núm. 3 (2011): 213–49.
15
Paulina Sánchez y José Alfredo Uribe, “Ciencia y redes sociales en México a finales del siglo XIX: la Sociedad Michoacana de Geografía y Estadística”, Inclusiones 5, núm. Núm. Especial (2018): 113–36.
16
Alexander Betancpurt, Círculos letrados y conocimiento. Las juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística en San Luis Potosí,
1850-1953 (San Luis Potosí: El Colegio de San Luis, 2019).
13

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El objetivo del artículo es reconocer la importancia
del CCQ y la SPQ en el desarrollo de la práctica científica
queretana en el marco de las actividades de la élite intelectual
y con el respaldo del gobierno para combatir las enfermedades,
aprovechar los recursos naturales, reconocer el territorio y mejorar
las comunicaciones y transportes. Ambos espacios científicos
al inicio del siglo XX se sumaron a la red académica del país,
conformada por agrupaciones letradas y eventos especializados
para dar solución a las problemáticas sociales por medio de la
ciencia.
La fuente histórica se compone de trece escritos publicados
en el Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra
de Arteaga (POEQLSA), así como diez escritos de la prensa
de amplio público de la Ciudad de México. La prensa expuso
el interés de la sociedad civil y el gobierno por evidenciar las
actividades científicas queretanas ante la opinión pública regional
y la nacional. Hasta el momento no ha sido posible revisar la
fuente archivística queretana por la contingencia de la COVID-19.
La metodología retoma la propuesta de análisis de la
sociabilidad científica de Dhruv Raina y Irfan Habib como
un medio de promoción de la solidaridad al interior de una
comunidad académica que contribuye a sostener la relación entre
la ciencia y el prestigio social “embebido en el discurso público
como una consecuencia benéfica de la libertad intelectual”.17
17

Dhruv Raina y Habib Irfan, “Patronage, Competition and Rivalry: the

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�Representantes del elemento intelectual

También se retoma a Roy MacLeod en cuanto al estudio de la
ciencia regionalista a partir de la función social de una comunidad
científica “como servidora de la región, la cual era apreciada y
admirada” por la sociedad en general.18 En efecto, el científico
de la época a nivel regional es un representante público del
“progreso” de su terruño, defendía el honor regional al proponer
soluciones a las problemáticas socioeconómicas y popularizaba
los avances científicos entre sus paisanos.
Los científicos queretanos conformaron una comunidad
de discusión de las prácticas especializadas en cada disciplina y
como una nueva forma de sociabilidad “centrada en el intercambio
de ideas y se abandonaban temporalmente las distinciones entre
los diferentes miembros para buscar de modo imparcial la verdad
y el intercambio de ideas”.19 Además, Geert Vanpaemel y Brigitte
Van Tiggelen señalan que los científicos “habían adquirido el
estatus de líderes intelectuales y culturales de la región, y fueron
heraldos de la autoridad moral” al interior de una sociedad.20
Structure of Scientific Exchanges in the Age of Colonialism”, en Les sciences
coloniales, figures et institutions, ed. Patrick Petitjean (Paris: Orstom Éditions,
1996), 213.
18
Roy MacLeod, “Les sciences coloniales, figures et institutions”, en Les
sciences coloniales, figures et institutions, ed. Patrick Petitjean (Paris: Orstom
Éditions, 1996), 88.
19
Dorinda Outram, La Ilustración (México, DF: Siglo XXI, 2009), 34.
20
Geert Vanpaemel y Brigitte Van Tiggelen, “Science for the People: The
Belgian Encyclopédie populaire and the Constitution of a National Science
Movement”, en Popularizing Science and Technology in the European Periphery, 1800-2000, ed. Faidra Papanelopo, Agustí Nieto, y Enrique Perdiguero
(New York: Routledge, 2009), 66.
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El asociacionismo fue uno de los pilares de la práctica
científica al promover que los científicos, “en tanto formadores
del conocimiento y la opinión” pública, constituían la voz letrada
sobre los temas de interés para una sociedad particular.21 Además,
las agrupaciones para los científicos fueron espacios esenciales
para interactuar y generar conocimiento especializado.
El CCQ y la SPQ fueron espacios científicos regionales
que buscaban atraer nuevos practicantes, intercambiar
información especializada, iniciar las vocaciones científicas
desde la juventud, educar a los profesores de primeras letras y
promover la producción de ciencia local.
La ciudad de Querétaro, 1890-1902
Entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, el gobernador
Francisco González de Cosío emprendió la modernización
de la industria, la agricultura, la minería, el comercio y la
ganadería en el marco del auge económico porfiriano. Tanto el
titular del Ejecutivo estatal como las autoridades municipales
“pusieron en marcha ambiciosos proyectos modernizadores de
la estructura urbana en la capital del estado, así como de las
redes de caminos y puentes que comunicaban” a los centros
urbanos de Querétaro.22
Outram, La Ilustración, 30.
Rivera. Azucena, La industrialización en Querétaro. Entre la fábrica moderna y las manufacturas tradicionales, 1882-1906 [Tesis de Maestría] (Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2012), 35.
21
22

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En 1900, la ciencia queretana se practicaba en el Colegio
Civil, la Escuela de Artes y Oficios, el Observatorio Meteorológico,
la Escuela Normal de Maestros, el Hospital Civil y el Hospital
de San Sebastián.23 Algunas notas del POEQLSA dejan ver la
dinámica científica; por ejemplo, el 19 de febrero de 1902, la
redacción publicó “La instrucción pública en Querétaro y un
diario de la capital de la República” con el propósito de reconocer
que el gobierno había procurado encaminar la modernización de
los establecimientos educativos en la “senda de adelanto” a tono
con las “conquistas de progreso de nuestro país”.24 Entre 1890
y 1902 se habían fundado 100 escuelas más las 72 ya existentes
y se creó la Escuela Normal con el objetivo de “mejorar las
condiciones científicas del profesorado”.25 También se promovió
la educación científica entre infantes y jóvenes en el Colegio San
Luis Gonzaga del profesor Andrés Balvanera, el Colegio Orozco
del profesor Agustín Orozco y el Liceo Católico del clero.26
En cuanto a las enseñanzas preparatoria y profesional
impartidas en el Colegio Civil del Estado, el presupuesto se había
duplicado entre 1890 y 1902. Esto hizo posible que se restableciera
Blanca Gutiérrez, Vida económica en Querétaro durante el porfiriato
(Querétaro: Universidad Autónoma de Querétaro, 2005), 74.
24
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción pública en Querétaro y un diario de la capital de la
República”, 19 de febrero de 1902, 77.
25
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 77.
26
Marta Eugenia García Ugarte, Querétaro. Historia breve (México, DF: El
Colegio de México, 1999), 188.
23

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el Observatorio Meteorológico, aumentara el número de aparatos
para el laboratorio de química, se enriqueció el gabinete de física,
se fundaron los gabinetes de historia natural y el especial de
mineralogía, y se compró en Alemania una colección geológica
y mineralógica compuesta por 1,600 ejemplares, por lo que la
redacción afirmó que “los gabinetes de ciencias experimentales
cuentan con todo lo necesario para su objeto”, al tiempo que se
habían comprado libros y revistas especiales para las cátedras.27
El Colegio Civil era un moderno establecimiento en que
los estudiantes aprendían ciencia en los gabinetes de Física,
Química, Mineralogía, Zoología, Botánica y Geografía, así como
“un bien surtido” Observatorio Meteorológico en correspondencia
académica con otras instituciones del Estado y con el Central de
México. “Dicho plantel científico se rige por un buen plan de
estudios, y cuenta con un competente número de profesores”.28
Cabe señalar que los ponentes del CCQ y los miembros de la SPQ
egresaron del Colegio Civil o laboraban como catedráticos.
En cuanto al Observatorio Meteorológico del Colegio
Civil, el 28 de octubre de 1894 se informó que el gobernador
había ordenado la compra en París de una completa colección
de instrumentos científicos, los cuales fueron escrupulosamente
escogidos y probada su exactitud por los agentes mexicanos.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 78.
28
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Los
estados de la República. Querétaro”, 2 de septiembre de 1906, 296.
27

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�Representantes del elemento intelectual

Con esta compra, la redacción señaló que quedó dotado “aquel
importante edificio”.29 Durante más de una década, el Observatorio
produjo conocimiento meteorológico que contribuyó a establecer
las características climatológicas del estado.
El 8 de mayo 1895 se anunció que se había colocado en
el anfiteatro del Hospital Civil una “magnífica mesa de fierro”
para las operaciones que se practicarían en el futuro, lo cual
completaba la reciente compra de una “magnífica colección” de
instrumentos quirúrgicos para modernizar el servicio sanitario.30
Otros ejemplos del “progreso” médico fueron el mejoramiento
de la higiene en las obras “ejecutadas y visibles” en los asilos de
pobres, hospitales, cuarteles y prisiones; en la desinfección de
los canales para mejorar el aseo de las poblaciones; y las mejoras
sanitarias en los edificios públicos, mercados, paseos y puentes.31
El POEQLSA informó al público de las transformaciones urbanas
gracias a la directriz de los científicos queretanos.
Entre las agrupaciones letradas destacaron la Sociedad “La
Esperanza” (1879), la asociación obrera “La Providencia” (1886),
la Sociedad Científico-Literaria de Querétaro (1893-1895), la
Cámara Agrícola de Querétaro (1901) y la Sociedad Politécnica
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Aparatos”, 28 de octubre de 1894, 393.
30
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Hospital Civil”, 8 de mayo 1895, 163.
31
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. La
Redacción, “La instrucción”, 77.
29

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Queretana (1901).32 Estos espacios asociativos complementaron
la actividad científica de las instituciones públicas y resta su
estudio para futuras investigaciones.
Las principales publicaciones queretanas fueron Periódico
Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga (18812021), La Pluma. Órgano de la Sociedad Científico-Literaria del
mismo nombre (1894-1895), El Heraldo de Navidad (1900-1974)
y El Fígaro (1901-1905). En varias de estas revistas y periódicos
la ciencia estuvo presente en diferentes tipos de escritos.
El Concurso Científico Queretano, 1900-1901
El ocaso del siglo XIX y la llegada de la nueva centuria motivó a la
élite intelectual queretana a realizar un evento nunca antes visto. Se
trata de una reunión académica en que los sabios locales y algunos
invitados que residían fuera del estado debatirían sobre diferentes
cuestiones de importancia pública y aportarían soluciones a éstas
dirigidas al gobierno. Fue tal la relevancia del evento que el 8 de
noviembre de 1900, los lectores de El Imparcial, periódico en la
Ciudad de México, se enteraron que un grupo de profesores de
la ciudad de Querétaro había organizado un concurso científico
para “despedir el siglo XIX”, el cual se realizaría en los últimos
días del mes de diciembre. La comisión organizadora enviaría
las invitaciones a los intelectuales queretanos residentes en la
Cecilia Landa, Querétaro. Una historia compartida (México, DF: Gobierno del Estado de Querétaro, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis
Mora, 1990), 110.
32

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entidad y fuera de ésta, en especial a los egresados del Colegio
Civil del Estado.33 Dada la trascendencia del acto académico, la
prensa capitalina reprodujo algunas notas que complementan las
noticias publicadas por el POEQLSA.
El 14 de noviembre, El Tiempo informó que el concurso
pondría en comunicación a las diversas corporaciones profesionales
queretanas con las del resto del país para estrechar los “lazos de
compañerismo” intelectual.34 El Comité Directivo lo formaron el
médico Manuel Godoy (presidente), el licenciado Juan N. Rincón
(vicepresidente), el ingeniero José A. Septién (primer vocal), el
médico Francisco M. Rivera (segundo vocal), el ingeniero Luis
M. Vega (tercer vocal), la profesora Matilde Z. V. de Rodríguez
(cuarta vocal), la profesora Gilberta Arenas (quinta vocal), el
profesor José M. Carrillo (sexto vocal), el profesor Luis Balvanera
(séptimo vocal), el agente de negocios José M. Rivera (tesorero), el
farmacéutico Amador E. Ugalde (secretario) y el notario Alfonso
Arévalo (prosecretario). Las profesiones de los miembros del
Comité indican la presencia de científicos, humanistas, docentes
y empresarios locales. Resalta la incorporación de dos profesoras
normalistas, como una muestra de la incursión de las mujeres en la
esfera pública intelectual de Querétaro.
Las bases del CCQ indicaron que: 1a. Todos los profesores
establecidos en el Estado, los queretanos residentes fuera de
El Imparcial. “Concurso Científico en Querétaro”, 8 de noviembre de
1900, 1.
34
El Tiempo. “Concurso Científico en Querétaro”, 14 de noviembre de 1900, 4.
33

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él y los que poseían título en Querétaro, eran convocados al
Concurso. 2a. Los estudios versarían sobre cualquier asunto del
orden científico de interés general, encaminados a la resolución
de los problemas sociales. 3a. Las comunicaciones serían escritas,
y su lectura no excedería de veinte minutos. 4a. Ningún trabajo
sería discutido. Y 5a. Las sesiones del concurso tendrían lugar
en los últimos días del próximo diciembre.35 El CCQ desde su
origen se propuso como un evento que visibilizaría el “progreso”
intelectual local, cuyos ponentes mostrarían el valor social de la
ciencia útil, es decir, aportarían soluciones racionales y objetivas
a las problemáticas de la época en lugar de exponer disertaciones
teóricas y alejadas de la realidad queretana. Si bien, las reglas
limitaron la discusión de cada ponencia en el evento, es posible
suponer que algunos oradores intercambiaron puntos de vista en
las horas de comida, los intermedios y al final de cada sesión
diaria. Es claro que la dinámica del CCQ era semejante a las
actividades de los eventos académicos en el siglo XXI.
El Comité también indicó que el tema de los trabajos
se daría a conocer por la Secretaría, ubicada en la botica de la
Verónica, a más tardar el 25 de noviembre. La cuota de inscripción
sería voluntaria. La inauguración se engalanaría con la presidencia
del licenciado José Vásquez Marroquín, gobernador interino del
estado, la noche del 22 de diciembre en el Teatro Iturbide.36
35
36

El Imparcial. “Concurso”, 4.
El Imparcial. “Concurso”, 4.

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Dada la trascendencia académica del evento, el gobernador
decidió apoyar al Comité no solo con su presencia, sino con
apoyo pecuniario y poner a su disposición algunos locales de la
administración pública.
Al día siguiente, El País informó que habían aceptado la
invitación por parte del Comité Directivo, los médicos Fernando
Altamirano y Manuel Domínguez, el ingeniero Felipe B. Juan
Carmona y Aguilar, los profesores Adalberto Vélez, Luis G. Pérez
y Justo Aguayo, y el licenciado Manuel Septién Cosío, “todos
radicados en la capital de la República”.37 El programa del CCQ
abarcaría sesiones diarias y contaba con el apoyo del gobernador
interino para la “realización de la idea que ha de poner a prueba
los adelantos científicos del intelectualismo queretano”.38 Los
primeros en responder a la invitación fueron los individuos que
ejercían su profesión en la Ciudad de México y estaban dispuestos
a apoyar el evento con sus reflexiones.
El 17 de noviembre, El Tiempo anunció que los ponentes
radicados en Querétaro serían los médicos Ciro M. Santelises,
Salvador Michaus y Ramón Sánchez Rubio; los ingenieros José A.
Septién, Felipe Noriega, Carlos Alcocer, Pedro Moreno y Adolfo
de la Isla; los licenciados Benito Reinoso, Manuel Mosqueda,
Filemón Basaldúa, Jesús Pozo, Gustavo Centeno, Francisco
Gutiérrez Gelaty, Alfonso Septién, Manuel de la Peña y Manuel
37
38

El País. “Querétaro”, 15 de noviembre de 1900, 3.
El País. “Querétaro”, 15 de noviembre de 1900, 3.

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Vera; los farmacéuticos Alejo Altamirano, Amador E. Ugalde,
Aurelio Díaz y Ramón Rodríguez; y los profesores José M.
Carrillo y Alberto Guerrero.39 La nota concluyó con el siguiente
mensaje: “se suplica a las personas que desean tomar parte en
este concurso, y no hayan recibido invitación, por ignorarse su
domicilio, se sirvan darse por invitadas, y manden registrar sus
nombres” a la indicada botica de La Verónica, dirigiéndose al
secretario Ugalde.40 El origen socio profesional de los ponentes
guarda semejanzas con los organizadores, es decir, el núcleo de la
producción intelectual estatal. De momento no se ha detectado la
participación de empresarios, hacendados o industriales.
En el marco del CCQ, la comisión organizadora decidió
convocar un nuevo evento. En efecto, el 1º de diciembre se
publicó la convocatoria del Concurso Fraternal de los Hijos del
Colegio Civil del Estado de Querétaro, la cual retomó el espíritu
del concurso celebrado dos años atrás al cual asistió una multitud
de egresados “impulsados por el noble deseo de estrechar los
afectos” entre los profesionistas de la entidad, por lo que el
nuevo certamen tendría lugar el 22 de diciembre a las cuatro de la
tarde.41 Los objetivos del Concurso Fraternal serían “robustecer
los vínculos del compañerismo y promover todo aquello que
El Tiempo. “El Concurso científico de Querétaro”, 17 de noviembre de
1900, 2.
40
El Tiempo. “El Concurso científico de Querétaro”, 17 de noviembre de
1900, 2.
41
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
39

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parezca conducente a que la unión de los hijos de este colegio se
perpetúen y sea de alguna utilidad práctica en el futuro”.42 Dado
que el CCQ convocó a los egresados más destacados del Colegio
Civil y que algunos de ellos regresarían a la capital estatal para
exponer sus disertaciones, este nuevo evento estaría dirigido a
los egresados de la institución educativa más importante de la
entidad.
Las bases del evento fueron:
1a El viernes 21 de diciembre del presente año se verificará en
el Colegio Civil del Estado, conocido antes por “Colegio de
San Francisco Javier”, una reunión de individuos que hayan
sido o sean actualmente hijos de dicho plantel.
2a El concurso tendrá la forma de un Té que comenzará a las
cuatro de la tarde.
3a Cada uno de los concurrentes contribuirá con un peso para
los gastos de la festividad. Puede aumentar esta cuota la persona
que así lo desee.
4a Serán igualmente admitidos en la reunión los individuos que
no puedan dar la cuota señalada y los que sólo den una parte
de ella.
5a Las cuotas serán remitidas a la Tesorería de la Junta antes del
16 de diciembre. Los invitados foráneos pueden hacerlo en giro
postal a la orden del tesorero.
6a Todo invitado, al llegar al Colegio, inscribirá su nombre en
un álbum que al efecto se tendrá dispuesto; y la persona que
guste consignará en él algún pensamiento.
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
42

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7a Quedan los concurrentes en libertad para presentarse con el
traje que sus circunstancias les permitan.
8a La invitación a las personas cuyo domicilio se ignore, se
hará por medio de los periódicos La Sombre de Arteaga y El
Heraldo de Navidad, de esta ciudad y El País, El Tiempo, El
Imparcial y La Voz de México, de la Capital de la República.43

Los firmantes fueron José M. Truchuelo (presidente), Urbano
Rizo (vocal primero), Ricardo J. de Jáuregui (vocal segundo),
Constantino J. Llaca (vocal tercero), Álvaro Isla (tesorero) y
Florencio Herrera (secretario).44 En la convocatoria se aprecia
que sería un evento menos solemne que el CCQ para motivar
la sociabilidad letrada entre los egresados y renovar los lazos
intelectuales que tal vez se perdieron por el cambio de residencia
de algunos individuos. Por ello, la prensa queretana y de
circulación nacional extendieron la invitación a los lectores que
se sintieran aludidos a participar en el “Concurso Fraternal”.
Los días 21 de noviembre y 5 de diciembre de 1900,
Amador E. Ugalde publicó la lista de temas aprobados por la
Secretaría del Comité Directivo del CCQ. La lista es la siguiente:
I. Lic. Gustavo Centeno, “Comentarios sobre las leyes del
Congreso del Estado de 26 de noviembre de 1898 y 13 de
junio de 1899, reformatorias del artículo 702 del Código de
Procedimientos Civiles vigente en esta entidad federativa,
sobre el recurso de casación”.
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
44
El País. “Concurso Fraternal de los Hijos del Colegio Civil del Estado de
Querétaro. Convocatoria”, 1º de diciembre de 1900, 2.
43

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II. Farmacéutico Alberto Guerrero, “Importancia de la
asociación profesional en Querétaro”.
III. Dr. Salvador Michaus, “Consideraciones sobre las diarreas”.
IV. Ingeniero Carlos Alcocer, “Medios de aumentar el agua
potable en la ciudad”.
V. Lic. Francisco Gutiérrez Gelaty, “El juego considerado
social y jurídicamente”.
VI. Dr. J. Manuel Septién, “El alcoholismo”.
VII. Farmacéutico Pascual Alcocer, “Agua potable”.
VIII. Lic. Filemón Basaldúa, “Estudio de economía política en
sus aplicaciones al sistema hacendario”.
IX. Dr. Ciro M. Santelices, “La hidroterapia”.
X. Lic. J. Jesús Pozo, “Libertad caucionada”.
XI. Dr. Ramón Sánchez Rubio, “Consideraciones sobre el aseo
más indispensable en las ciudades”.
XII. Farmacéutico Aurelio Díaz, “Estudio sobre la preparación
de los extractos en general y especialmente de los extractos
fluidos”.
XIII. Profesor Pedro Coyula, “Apuntes para una guía
metodológica de la enseñanza del español”.
XIV. Notario J. Antonio Maldonado, “La misión del notariado
e importancia de elevarlo a la altura que tiene en las naciones
europeas”.
XV. Profesor José M. Carrillo, “La raza indígena en el porvenir.
Necesidad y posibilidad de su cultura. Estado que guarda en
la actualidad. Estadística de Querétaro respecto a su población
indígena. Ventajas que se lograrán con su educación”.
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XVI. Farmacéutico Ramón Rodríguez, “Método general de
análisis por la vía seca y por la vía húmeda, según el Prof.
Pedro Mac-Cormick”.
XVII. Lic. Luis G. Arteaga, “El ahorro y la caridad”.
XVIII. Ingeniero Pedro Moreno, “Las vías de comunicación.
Las aguas corrientes. Las autoridades administrativas”.
XIX. Farmacéutico José María Aguilar, “El ejercicio de la
farmacia y causas de sus deficiencias”.
XX. Lic. Germán J. González, “El naturalismo en literatura”.
XXI. Lic. Arturo Puente, “Los contratos usurarios son lícitos y
por tanto deben comprenderse en las disposiciones de nuestra
legislación civil”.
XXII. Lic. Ignacio Bermúdez, “La economía política y las
contribuciones”.
XXIII. Lic. José M. Hernández L., “Consideraciones sobre el
feminismo”.
XXIV. Dr. Manuel Godoy, “La tuberculosis”.
XXV. Prof. Luis G. Balvanera, “Importancia de la difusión de
los principios pedagógicos”.
XXVI. Ing. Felipe B. Noriega, “La electricidad como un
poderoso agente de progreso; adelantos que por su medio ha
obtenido la industria; esperanzas para lo futuro”.
XXVII. Dr. Bernardo Arias, “Tratamiento de la neumonía de
origen traumático”.
XXVIII. Lic. Manuel de la Peña, “Conveniencia de simplificar
la ley de enjuiciar”.
XXIX. Profesora Mariana Perales de Romero, “Importancia
de la obstetricia; reglamentación de la expedición de títulos
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profesionales; necesidad de la instrucción de la mujer para
todos los actos de la vida”.
XXX. Dr. Federico F. Villaseñor, “¿Qué límites deben
aceptarse en las cantidades de los componentes de una agua
potable? ¿Qué métodos deben seguirse para su dosificación?
¿Qué fórmula conviene aceptar para expresar los resultados de
los análisis?
XXXI. Farmacéutico Sabino Villagrán, “Estudio sobre la
electrólisis aplicada a la química y a la farmacia”.
XXXII. Lic. Juan Martínez, “Reflexiones sobre el derecho
penal, y medios de evitar los delitos”.
XXXIII. Dr. Fernando Altamirano, “Reseña sobre los más
importantes trabajos del Instituto Médico Nacional”.45

Los temas indican las preocupaciones generales de la sociedad
queretana en los albores del nuevo siglo. Primero se encuentran las
respuestas científicas a la propagación de distintas enfermedades,
la promoción de la salud, la insistencia en mejorar los hábitos de
higiene y el combate a los vicios sociales, así como la modernidad
de las preparaciones farmacéuticas y los experimentos químicos,
los proyectos de modernizar la infraestructura urbana y la
incorporación de las nuevas tecnologías y fuentes de energía. En
segundo lugar, destacan los saberes humanísticos y de ciencias
sociales en cuanto llevar la educación a todos los grupos sociales
con nuevas metodologías pedagógicas, modernizar la normativa
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. Amador E. Ugalde, “El concurso científico para la terminación de fin de siglo”, 5
de diciembre de 1900, 287.
45

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queretana y dirimir de mejor manera los asuntos públicos,
incorporar las nuevas reflexiones económicas en el estado y la
discusión sobre las vanguardias literarias. En tercer lugar, se
expusieron los temas sociales de mayor relevancia: el papel de la
mujer en el mundo contemporáneo, la aculturación de los grupos
indígenas, la promoción del asociacionismo para continuar las
iniciativas intelectuales y el valor de los profesionistas en la
construcción de la sociedad. Hasta el momento no ha sido posible
identificar a Mariana Perales de Romero; probablemente se trata
de una partera certificada.46
El POEQLSA anunció el 19 de diciembre que la
comisión organizadora estaba distribuyendo en la capital estatal
los programas de sesiones, “que no publicamos por falta de
espacio”, las cuales tendrían lugar en el Salón de Sesiones de
la H. Legislatura.47 La inauguración y la clausura se llevarían
a cabo en el Teatro Iturbide, en los días 22 de diciembre y 6 de
enero. El gobierno estatal respaldó la celebración del CCQ al
acoger a los ponentes en los edificios públicos como signo del
apoyo a la ciencia local. Lamentablemente no se ha encontrado el
programa general, pero debe ser similar al listado dado a conocer
por Amador E. Ugalde el 5 de diciembre de 1900.
Se mencionan sus servicios profesionales en: Miguel M. Lámbarri, Directorio general de la ciudad de Querétaro almanaque para el presente siglo
(Querétaro: Tipografía de Miguel M. Lambarri, 1903).
47
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “El
concurso científico queretano para fin de siglo”, 19 de diciembre de 1900, 303.
46

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La redacción del periódico oficial reseñó el 9 de
enero de 1901 cómo la iniciativa de celebrar el CCQ fue bien
recibida en “todos los círculos profesionales” y varias decenas
de hombres y mujeres se habían registrado como asistentes.48
La comisión organizadora en la inauguración dio lectura a las
actas constitutivas del Concurso, después el médico Manuel
Domínguez, “ausente del suelo natal hacía más de treinta años,
y al cual volvía cuando escuchó el llamado de sus compatriotas,
cargado de años empleados en el bien y de honores ganados
en multitud de combates científicos”.49 Su discurso abarcó los
“maravillosos progresos científicos” alcanzados durante el siglo
XIX, el cual mantuvo vivo el interés del auditorio. La última parte
de la disertación reseñó las “glorias científicas y literarias” de
Querétaro.50 La llegada de los científicos queretanos radicados
en otras ciudades fue parte de legitimar a la sociedad local como
productora de intelectuales, así como el discurso presentó la lista
de personalidades queretanas de renombre de la última centuria.
Al concluir Domínguez, el farmacéutico Alejo Altamirano
reseñó “las glorias del pasado siglo, augurando bellas auroras
para el presente”.51 Siguió el discurso del ingeniero José Antonio
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
49
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
50
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8.
51
Periódico Oficial del Estado de Querétaro.
48

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La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El
La Sombra de Arteaga, “El

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Septién sobre la importancia de promover la educación de la
mujer y el gobernador interino, José Vázquez Marroquín, como
presidente del acto, declaró “en términos progresistas” que quedaba
abierto el primer Concurso Científico Queretano, dando inicio a
los trabajos de la ciencia “emprendidos para el bien común”.52
El acto público estuvo respaldado por el poder político en la
tribuna y la élite entre el auditorio, con lo cual las disertaciones
mostraron tanto el “progreso” queretano contemporáneo como
las estrategias para alcanzarlo en aquellos ámbitos en que existía
rezago, como la educación de los indígenas o el combate a las
epidemias.
A las sesiones ordinarias del Concurso acudió una
“distinguidísima concurrencia”. Por ejemplo, la primera sesión
fue presidida por los profesores queretanos residentes fuera
del estado, y ocuparon el puesto de honor los doctores Manuel
Domínguez, Fernando Altamirano y el ingeniero Felipe B.
Noriega.53 Esta sesión dio origen a una junta que se verificó al día
siguiente en el mismo salón, bajo la presidencia de Altamirano,
en la cual se aprobaron las bases constitutivas de la Sociedad
Politécnica Queretana.54 La reunión dio pie a proponer nuevos
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 8. “El concurso”, 8.
52
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
53
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
54
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 9.
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proyectos culturales, como la reunión de los egresados del
Colegio Civil y la fundación de una agrupación científica, como
se verá más adelante.
Durante la celebración del CCQ, el gobierno organizó por
las tardes diversos espectáculos en la ciudad. El principal fue la
iluminación del Jardín Zenea, cuyo aspecto “era maravilloso” por
la instalación eléctrica que aportaba “la claridad del medio día”,
junto con varios pórticos adornados por infinidad de luces de
colores y grandes festones para mostrar al público las novedades
tecnológicas del nuevo siglo.55 Dada la importancia del encuentro
académico, el gobierno buscó atraer a la población en general a
la celebración de la ciencia pública a manera de una fiesta en
que cabían todos los grupos, aunque no en el mismo espacio. En
efecto, las sesiones estuvieron restringidas a la élite y los eventos
populares asequibles a toda la sociedad.
El público del periódico oficial queretano leyó el 16 de
enero la reseña de la “magnífica velada lírico-literaria” con que
se clausuró el CCQ. La redacción afirmó:
Sin que nos ciegue el espíritu de provincialismo y en vista
de opiniones imparciales y muy autorizadas que hemos
escuchado, podemos asegurar que el mencionado Concurso fue
para Querétaro una nota brillante para cerrar el glorioso siglo
pasado e inaugurar con la labor científica de los queretanos
las nobles esperanzas que los hombres de buena voluntad y
de elevado altruismo abrigan para la presente centuria. Las
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “El
concurso científico”, 9 de enero de 1901, 10.
55

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cuestiones sociológicas, los problemas jurídicos de importancia
trascendental, los asuntos pedagógicos, los de la higiene
pública y de la terapéutica en sus más interesantes aplicaciones,
el estudio preciso de la flora nacional y de la particular del
Estado, las cuestiones de aguas tratadas con precisos datos
científicos, y aun los estudios sobre literatura, cupieron en las
importantísimas sesiones del Concurso, que siempre tuvieron
asistencia de lo más selecto de la sociedad queretana y de
muy apreciables forasteros. Todos los temas de los combates
científicos fueron encaminados a sacar de ellos los resultados
prácticos y útiles que demanda el creciente progreso.56

La reseña evidencia el papel de la ciencia local en el nuevo
siglo, gracias a las propuestas de los ponentes para solucionar
problemáticas concretas de interés social. Se evidencia que el
CCQ fue un espacio de intercambio intelectual entre los sabios
queretanos y muestra de su sapiencia hacia otras regiones a través
de la publicación oficial.
El programa de la velada de clausura incluyó piezas
musicales, la lectura del acta de la última sesión ordinaria por
el licenciado Luis G. Arteaga, discursos leídos por el licenciado
Alfonso M. Septién, “brillante, erudito y filósofo”, el licenciado
Benito Reynoso “produjo una pieza oratoria de bellísimo estilo,
impregnada de sabor científico y de arranque eminentemente
progresista”, el ingeniero Adolfo de la Isla, director del Colegio
Civil, “hizo un breve resumen de los temas expuestos en las
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 23.
56

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sesiones del concurso” y la declaración de clausura hecha por
el gobernador “con expresivas frases de progreso”, quien resaltó
como uno de sus frutos la creación de la SPQ, “bella esperanza
de nuestro progreso intelectual”.57 Al parecer, los discursos no
se editaron como una memoria, aunque era una práctica común
en la época, pero es probable que algunas disertaciones se hayan
publicado en la prensa queretana e incluso en la prensa científica
nacional.
La redacción comentó que a la velada “toda la sociedad
culta de Querétaro acudió a la invitación y nuestro pueblo, nada
esquivo en las funciones del patriotismo o de la ciencia”, llenó las
localidades altas del teatro adornado con “gusto irreprochable”.58
Manuel Godoy, el “más activo y entusiasta” de los promotores del
CCQ, recibió los aplausos de la concurrencia por la organización
del certamen que había quedado coronado por el más completo
resultado. La redacción alabó al Comité porque el evento
añadió una “página de luz en la historia de nuestro progreso
intelectual”.59 La clausura en el principal teatro de la ciudad tuvo
como propósito abarrotar las butacas con la élite a manera de una
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
58
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
59
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
solemne clausura del Primer Concurso Científico Queretano”, 16 de enero de
1901, 24.
57

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evidencia del “progreso” intelectual regional a la altura del resto
del país e incluso del mundo.
El 30 de enero, la redacción del POEQLSA aplaudió
el “inmediato y práctico resultado” del Concurso visible en
la “compacta unión” que había producido en todos los grupos
profesionistas de Querétaro, que tanta “vida debe dar a los
intereses científicos y literarios del Estado”.60 Como un ejemplo
de esto se llevó a cabo la reunión celebrada el domingo 27 por
parte de los “representantes del elemento intelectual queretano”
en la casa de Manuel Godoy, auxiliado por Amador Ugalde. La
reunión consistió en un banquete dedicado a los organizadores
y ponentes. Estuvieron presentes los ingenieros Adolfo de la
Isla, Carlos Alcocer, José Antonio Septién y Manuel Montes, los
abogados Juan Venegas, Juan N. Rincón, Agustín R. Olloqui,
Manuel Vera y Manuel Mosqueda, el farmacéutico Amador
Ugalde, el notario Salvador Sánchez, el agente de negocios José
M. Rivera, los profesores Luis Balvanera y José María Carrillo,
el señor Ignacio Godoy Herrera, los médicos Ponciano Herrera,
Francisco Rivera y Manuel Godoy, y los jóvenes pasantes
de Derecho Florencio Herrera y José Truchuelo. El banquete
mantuvo la fraternidad alcanzada en el CCQ al iniciar un nuevo
“círculo profesionista, compacto y entusiasta” que mediante el
intercambio intelectual abonaría a concretar las “esperanzas para
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
fraternidad”, 30 de enero de 1901, 40.
60

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el porvenir”.61 Las reuniones subsecuentes al evento académico
ayudaron a que algunos de los ponentes fundaran la SPQ, así como
otros eventos culturales de corte literario, científico y educativo.
El 5 de febrero, la redacción de El Tiempo comentó que:
La parte más cuerda de la sociedad queretana no ha recibido con
júbilo, ni el pueblo con positivo entusiasmo a su gobernador, el
señor Dr. Francisco González de Cosío, que regresó de Europa;
y esta frialdad proviene de que no se está contento con su
gobierno [...] Pruebas de lo segundo: la postración y retraso en
que está Querétaro (véase el último censo): los muchos males,
aún no remediados, de orden legislativo, económico, político,
industrial, etc., asignados por los científicos en las sesiones de
un primer concurso.62

Esta nota evidencia que en un periódico de la Ciudad de México
se relacionaron las ponencias del CCQ con las problemáticas que
persistían en Querétaro en cuanto a la inconformidad social por
el gobernador electo, el cual estuvo ausente de la entidad durante
el evento. Si bien esta investigación no aborda el ejercicio de
gobierno de González de Cosío, es interesante que El Tiempo
reconociera el valor político de las ponencias.
La Sociedad Politécnica Queretana
La primera noticia que se tiene de sus actividades se dio a conocer el 8 de febrero de 1901, cuando El Tiempo anunció que como
resultado del Concurso Científico de Querétaro se había conforPeriódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
fraternidad”, 30 de enero de 1901, 40.
62
El Tiempo. La Redacción, “Querétaro”, 5 de febrero de 1901, 4.
61

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mado la Sociedad Politécnica Queretana, la cual designó una comisión para redactar los estatutos.63 El 27 de marzo, la redacción
del POEQLSA felicitó el inicio de actividades de un nuevo “cuerpo científico” compuesto por profesionistas queretanos residentes
en el Estado y fuera de él.64
La primera reunión tuvo lugar el día 20 de marzo en la
casa de Manuel Godoy para discutir las bases de la asociación
científica. Además, el señalado médico Federico Villaseñor leyó
un reporte acerca de los sueros fisiológicos artificiales utilizados
en el Instituto Médico Nacional, “trabajo concienzudo y
metódico, abundante de observación y de miras prácticas, que fue
calificado con sumo aprecio, pues revela el consumado estudio
que a él consagró el distinguido” miembro de la institución.65
Antes de concluir la junta, los socios determinaron la lista de
presentación de trabajos académicos a lo largo del año para rendir
“saludables frutos” en los intereses de la ciencia queretana.66 La
nota evidencia la dinámica interna que se puso en marcha por
los socios, la cual fue común al inicio del siglo XX, es decir,
organizar una mesa directiva que convocara a reuniones, enlistar
los turnos de exposición de los miembros para que se discutieran
en cada sesión y hacer públicas sus actividades en la prensa local.
El Tiempo. “Sociedad científica”, 8 de febrero de 1901, 3.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
65
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
66
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 27 de marzo de 1901, 103.
63
64

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El 7 de abril, El Tiempo informó que la Sociedad a inicios
de mes celebró la segunda junta para normar los trabajos de la
agrupación a partir de la primera versión del reglamento, el cual
debería ser votado por todos los socios.67 El periódico también
expresó que algunos de estos preparaban los siguientes trabajos
académicos y no estaba lejano el día en que “el honorable cuerpo
que tomó vida al calor” del CCQ, rindiera frutos intelectuales
en el estado.68 El reglamento era el documento inicial de toda
agrupación, pues en éste se establecían los derechos y obligaciones
de los miembros, la organización interna, el proceso de admisión
de nuevas personas y los propósitos que perseguía la comunidad
en bien de la sociedad.
El 21 de agosto se informó que la SPQ celebraría la
inauguración del período de sesiones el 22 de septiembre
con una solemne fiesta, evento “de quien mucho esperan los
intereses de la ciencia” en el Estado.69 Diez días después,
La Patria anunció al público que la Sociedad llevaría a cabo
el próximo 22 de septiembre una velada científica para cuyo
acto invitaría a varios profesores de las escuelas nacionales
de la Ciudad de México.70 Se aprecia que la agrupación
inició una estrategia de realizar eventos públicos para darse a
El Tiempo. “Sociedad Politécnica Queretana”, 7 de abril de 1901, 1.
El Tiempo. “Sociedad Politécnica Queretana”, 7 de abril de 1901, 1.
69
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 21 de agosto de 1901, 320.
70
La Patria. “Velada científica”, 31 de agosto de 1901, 3.
67
68

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conocer ante la sociedad queretana y visibilizar sus intereses
académicos en la prensa local y de la capital del país. De esta
manera, se allegaría de nuevos socios e incluso de patrocinio
gubernamental y filantrópico.
El 2 de octubre, se informó que la SPQ circuló la siguiente
invitación:
En nombre de la Sociedad Politécnica Queretana tenemos el
honor de invitar a Ud. y a su apreciable familia a la velada
lírico-literaria que, para celebrar su instalación pública, tendrá
verificativo la noche del 1° de octubre próximo, en el Teatro
Iturbide, conforme al adjunto programa. Por su deferencia
en aceptar esta invitación, le anticipamos las debidas gracias.
Querétaro, Septiembre de 1901.—Ing. Pedro Moreno.—Prof.
Amador E. Ugalde.—José M. Rivera.71

La invitación se repartió entre la élite queretana conformada por el
gobernador y su gabinete, políticos y legisladores, comerciantes,
propietarios rurales e industriales, profesores normalistas y los
practicantes de la ciencia. El “Programa” constó de los siguientes
puntos:
1. Egmont. Obertura. Beethoven. Orquesta del señor J. M.
Aguilar y Fuentes.
2. Lectura del Acta de la primera sesión reglamentaria de la
Sociedad Politécnica Queretana.
[...]
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
71

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4. Reseña. Sr. Dr. Manuel Godoy, secretario general perpetuo
de la Sociedad.
[...]
6. Discurso oficial. Sr. Lic. Juan N. Rincón.
[...]
10. Alocución. Sr. Lic. José Vázquez Marroquín, presidente de
la Sociedad.
[...]
12. Tribuna libre.
13. Himno Nacional. Orquesta del Sr. J. M. Aguilar y Fuentes.72

La Mesa Directiva organizó la presentación pública de la
agrupación. Las alocuciones no se transcribieron completas en
la prensa, pero algunos fragmentos indican que el licenciado
Rincón expresó que la SPQ era resultado del “festín de ciencia y
de paz, de fraternidad y honor, que no debía ser estéril, como no
lo son las obras generosas”, emprendidas por una comunidad que
atrajo desde los distintos puntos del país a los “queridos hijos del
suelo queretano” que se comprometieron a hacer resonar la voz
“de la sabiduría en las asambleas del bien, en las lides sagradas
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
72

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de la inteligencia”.73 La sesión pública fue un evento cultural que
convocó a la élite estatal, razón por la cual hubo piezas musicales
y poéticas, espacio para las intervenciones espontáneas y la
solemnidad de cantar el himno mexicano.
La SPQ era un hecho, gracias al “entusiasmo y la
fraternidad” de los científicos queretanos tras su instalación pública
el 1° de octubre. El gobernador Francisco González de Cosío
presidió este “acto de progreso”, acompañado del licenciado José
Vázquez Marroquín (presidente), el médico J. Manuel Septién
(vicepresidente) y el médico Manuel Godoy (secretario general
perpetuo), entusiastas colaboradores y ponentes del CCQ. El
salón recibió la concurrencia de damas y caballeros de diversos
distritos, pues la Mesa Directiva se propuso dar a conocer a los
socios en toda la entidad con la intermediación de la prensa.74
La redacción concluyó el escrito señalando que la SPQ abrió
públicamente de “una manera digna, con la luz de la inteligencia
y los encantos del arte un periodo de fecunda labor que significa
un manantial de progreso para deslizarlo en el sagrado cauce de
la prosperidad común”.75 Las agrupaciones eran apreciadas al
inicio de la centuria como promotoras del “progreso” material y
social en la regiones del país al agrupar a lo más granado de la
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 376
74
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 377.
75
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 2 de octubre de 1901, 377
73

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intelectualidad, así como se erigían en comunidades que guiaban
a todas las clases sociales en la modernización de los hábitos, la
economía y el ejercicio del gobierno.
El 20 de noviembre se anunció que los Juegos Florales
Queretanos estarían organizados por una comisión especial de la
SPQ compuesta por el licenciado Alfonso M. Septién (presidente),
el licenciado Gabriel Estrada (vicepresidente), el farmacéutico
Manuel Altamirano (secretario), los licenciados Benito Reynoso y
Germán J. González, el médico Manuel Godoy y el señor Joaquín
Aguilera (vocales).76 Esta fue una actividad pública en que los
intelectuales locales exponían su talento literario, humanístico y
científico para ilustrar a la población.
La Patria el 29 de noviembre señaló que los Juegos
Florales convocaban a los intelectuales queretanos al certamen
que tendría lugar el 28 de diciembre a disertar sobre los siguientes
temas: 1) Leyenda sobre asunto queretano, premio otorgado por
el Ayuntamiento; 2) Poesía lírica (metro y asunto libre), premio
a cargo del Colegio Civil del Estado; 3) “El decadentismo en
México” (prosa o verso), premio concedido por la SPQ; y 4)
“Navidad” (poesía con libertad de metro), premio ofrecido por
la Junta de Navidad de Querétaro.77 Se trata de un segundo
certamen literario en que la SPQ participó como jurado de los
premios y aportó una cantidad para el tema referido.
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga. “Los
Juegos Florales”, 20 de noviembre de 1901, 430.
77
La Patria. “Certamen”, 29 de noviembre de 1901, 3.
76

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El 18 de diciembre se informó que el día 14 anterior la
SPQ había tenido lugar su primera sesión electoral, conforme a
sus estatutos recientemente puestos en vigor con el propósito de
elegir a la Mesa Directiva del año 1902. Además, el profesor José
María Rivera, tesorero del CCQ, presentó las cuentas del evento y
los socios agradecieron el auxilio pecuniario que proporcionó el
gobernador que se sumó a las cuotas de los socios.78 La redacción
concluyó con una cita de Rivera acerca de que “las ideas generosas
obran prodigios, y sus resultados son de práctica utilidad. El
impulso científico y el fraternal abrazo todo lo pudieron”.79 Esta
es la última nota que hemos encontrado en la prensa queretana
acerca de la SPQ. La agrupación continuó actividades en 1902
y es de suponer que otras fuentes hemerográficas y archivísticas
arrojen luz al respecto. Lo cierto es que la SPQ fue un espacio que
promovió las actividades científicas y humanísticas locales a partir
de los intereses de la élite intelectual de inicios de la centuria.
Conclusiones
La historia de la ciencia regional mexicana es una línea de investigación
que ha crecido en los últimos años, aunque las y los historiadores de
Querétaro no han participado de forma contundente en esta dinámica
de investigación histórica. Sin embargo, el POEQLSA presenta
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 18 de diciembre de 1901, 467.
79
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga, “La
Sociedad Politécnica Queretana”, 18 de diciembre de 1901, 467.
78

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indicios de temas a desarrollar en el futuro semejantes a los aportes
del CCQ y la SPQ, así como la Exposición Permanente de Productos
del Estado, las cátedras del Colegio Civil, el Observatorio queretano,
los hospitales, entre otras instituciones.
Los años 1900-1902 representaron en el imaginario de
la élite queretana la llegada de una nueva época de progreso
estatal, por lo que el cambio de siglo fue recibido con eventos
académicos orientados a establecer un balance del desarrollo
material de Querétaro durante un siglo y debatir el proyecto
intelectual de la región para los años venideros. De ahí que la
comunidad científica queretana se diera a la tarea de llevar a cabo
un evento sin precedentes en la entidad.
El CCQ fue un evento público relevante para la sociedad
queretana al convocar a lo más granado de los científicos y
humanistas regionales con el objetivo de debatir sobre temas de
interés público. Esto visibilizó a los ponentes como especialistas
en sus disciplinas y sabios al servicio de la sociedad queretana.
El CCQ trascendió las barreras regionales porque al menos en
la prensa de la Ciudad de México se publicaron algunas notas
al respecto y es posible que sucediera lo mismo en las entidades
políticas colindantes a Querétaro.
La SPQ dio continuidad a la trascendencia del CCQ
y formalizó a la comunidad científica queretana a partir de un
apelativo visible al estilo de las agrupaciones del resto del país.
Si bien el POEQLSA sólo indica las actividades de los socios en
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1901, es posible que existan otras fuentes que permitan ampliar lo
aquí expuesto hasta 1902. No obstante, se trata de una agrupación
científica que se interesó en analizar las problemáticas regionales
y dar solución a éstas.
Ambos espacios académicos son un ejemplo del proceso
de conformación de una comunidad regional de practicantes
de la ciencia que abarcó a médicos, ingenieros, farmacéuticos,
profesores normalistas, abogados, funcionarios y amateurs,
incluso mujeres, que produjeron soluciones racionales a las
problemáticas de la entidad. El CCQ y la SPQ fueron posibles
porque desde finales del siglo XIX se conformó esta comunidad
y continuó con distintos proyectos en el nuevo siglo, un tema que
reclama nuevas aproximaciones.
Esta investigación requiere del examen de otras fuentes, en
particular de archivo, para reconocer nuevos actores de ambos espacios académicos y sus repercusiones al final del porfiriato. También
la prensa queretana será una fuente que complementa al POEQLSA,
una vez que se normalice la consulta de materiales históricos.
Referencias
Hemerográficas
El Imparcial
El País
El Tiempo.
La Patria
Periódico Oficial del Estado de Querétaro. La Sombra de Arteaga
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�La “sacralización” del ámbito público.
Catecismos cívicos en México durante el siglo XIX
The “sacralization” of the public sphere

Civic catechisms in Mexico during the 19th century
Edgar Iván Espinosa Martínez
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
orcid.org/0000-0003-3730-0181

Recibido: 19 de octubre de 2021
Aceptado: 1 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Resumen: El artículo muestra el uso de catecismos cívicos en México
en el siglo XIX. Fueron instrumento para una tarea considerada
estratégica: convertir a los mexicanos en ciudadanos como parte de la
constitución de un Estado moderno. Para ello, se apeló a la difusión
de preceptos de tipo liberal y republicano bajo un esquema preguntarespuesta. La paradoja es por demás llamativa: una contradictoria -y
conveniente- amalgama entre sacralidad y laicismo.
Palabras clave: Catecismo cívico, ciudadanía, siglo XIX, México,
liberalismo
Abstract: The article shows the use of civic catechisms in Mexico
in the 19th century, as they were an instrument for a task considered
strategic: converting Mexicans into citizens as part of the constitution
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402

�Iván Espinoza

of a modern State. For this, the dissemination of liberal and republican
precepts was appealed under a question-answer scheme. The paradox is
quite striking: a contradictory -and convenient- amalgamation between
sacredness and secularism.
Keywords: Civic catechism, citizenship, 19th century, Mexico,
liberalism

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�La sacralización

Introducción
El siguiente trabajo se centra en algunos de los catecismos
cívicos1 editados y utilizados en México entre 1824 y 1887. En
tal sentido, se sigue la línea trazada por A. Staples, D. Tanck, E.
Roldán, C. Illadés y D. Traffano, quienes en las últimas décadas
han hecho aportaciones importantes sobre el tema. Lo que
interesa es rastrear los argumentos de cada autor y obra ubicada
para entender el objetivo principal de dichos textos: convertir al
individuo (heredero de una cultura colonial que lo contemplaba
como súbdito) en ciudadano (cuyo propósito era moldearlo según
principios liberales y republicanos considerados universales).
Si identificamos el método presente en los artefactos
literarios señalados, encontramos que resulta ser bastante sencillo
y -quizá por ello- efectivo: lectura en preguntas y respuestas.
En dicho método destacan algunas situaciones: por ejemplo, su
utilidad para difundir conocimientos elementales sobre ciertos
temas; asimismo, la figura de un mentor para guiar el ejercicio
no era indispensable; además, el proceso no demandaba reflexión
ni propiciaba debate alguno entre emisor (texto) y receptor
(lector). El propósito se cumplía cuando la persona memorizaba
la información y los datos (por lo general respuestas cortas y
Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la conciencia
nacional en México (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2002), 167.
Este historiador francés ya apelaba a dicho concepto desde mediados de los
años setenta para hacer referencia a un Compendio de la historia de México
para uso de los establecimientos de instrucción pública en la República Mexicana que atribuye a Manuel Payno.
1

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diferenciadas) expuestos en la obra. En dicha fórmula radicó su
éxito.2
El periodo que se indica responde a dos circunstancias muy
puntuales: por un lado, la instauración de la primera República que
supuso el inicio de un uso sistemático de este tipo de instrumentos
ante la nueva circunstancia como país independiente; por otro, la
última edición del Catecismo político constitucional de Nicolás
Pizarro. Dicho espacio temporal se divide, a su vez, en dos [182457 y 1857-87]. A lo anterior, antecede una breve explicación
acerca del método catequístico (paradójicamente, tomado del
ámbito religioso y adaptado a un propósito cívico en un ambiente
liberal, en un país y en un momento donde ambas esferas entraron
en conflicto).
El método
Si bien para el presente artículo la atención se centra en un lapso
del siglo XIX, es necesario señalar que respecto a los catecismos
cívicos que para el caso de México el proceso se inició en forma
durante la etapa novohispana. Para empezar, debe recordarse que
el modelo catequístico formó parte del proceso constitutivo de
lo que entonces se delimitó como Nueva España. En este caso,
dicho modelo fue implantado y desarrollado con el propósito
de evangelizar a la población nativa como parte medular de la
Eugenia Roldán, “Lectura en preguntas y respuestas”, en Empresa y cultura en tinta y papel (1800-1860), ed. Laura Suárez (México: Instituto Mora;
Universidad Nacional Autónoma de México, 2001), 327–41.
2

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conquista de tan vasto territorio. Para tal empresa, se imprimieron
textos (doctrinas, cartillas, manuales, catecismos) elaborados por
religiosos (J. Zumárraga, P. Gante, A. Molina, M. Gilberti, G.
Ripalda) de distintas congregaciones que se disputaban las almas
de los indígenas americanos.3
Tomemos como ejemplo la estructura expositiva presente
en la Doctrina cristiana [1591] del mencionado Ripalda:
P. ¿Qué qiere decir cristiano?
R. Hombre que tiene la fe en Cristo, que profesa en el bautismo.
P. ¿Quén es Cristo?
R. Dios y hombre verdadero.
P. ¿Cómo es Dios?
R. Porque es natural hijo de Dios vivo.4

Identificado el método, encontramos que resulta ser bastante
sencillo y -quizá por ello- efectivo: lectura en preguntas y
respuestas. En dicha estrategia destacan algunas situaciones: por
La efectividad de algunos de esos materiales fue tan extraordinaria que los
mantuvo vigentes por siglos. Por ejemplo, el Catecismo de la doctrina cristiana del jesuita español Gerónimo Ripalda publicado en Burgos hacia 1591, se
continuó reimprimiendo hasta el siglo XX como instrumento para difundir el
catolicismo entre los hispanoparlantes. Asimismo, dicho método está presente
en la mayoría de los textos que componen la literatura del siglo XIX aquí estudiada. Para más detalles sobre la relevancia de esta obra, ver: Juan Manuel
Sánchez, Doctrina cristiana del Padre Jerónimo de Ripalda e intento bibliográfico de la misma. Años 1591-1900 (Madrid: Imprenta Alemana, 1909).
4
Gerónimo Ripalda, Doctrina cristiana (Salamanca: Ediciones de la Diputación de Salamanca, 1991), 3.
3

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ejemplo, su utilidad para difundir conocimientos elementales
sobre ciertos temas; asimismo, la figura de un mentor para
guiar el ejercicio no era indispensable; además, el proceso no
demandaba reflexión ni propiciaba debate alguno entre emisor
(texto) y receptor (lector). El propósito se cumplía cuando la
persona memorizaba la información y los datos (por lo general
respuestas cortas y diferenciadas) expuestos en la obra. En tal
fórmula radicó su éxito.5
El esquema mencionado permaneció incluso después de
la Independencia. El proceso que dio impulso definitivo a este
tipo de literatura -ya con un carácter secular- fue la Revolución
Francesa, por lo que a partir de la última parte del siglo XVIII
la producción y divulgación de catecismos fue masiva. Lo
anterior coincidió con la crisis en la península ibérica hacia 1808
y las consecuentes aspiraciones independentistas en la América
española. Bajo tales circunstancias, en México se dio un uso
político e ideológico generalizado de estos objetos culturales
durante las décadas siguientes.6
Auge de los catecismos, 1824-1857
Entre la instauración de la primera República y el periodo de la
Reforma -referentes para delimitar el presente espacio temporal-,
Ripalda, 327.
Dorothy Tanck, “Los catecismos políticos: de la Revolución Francesa al
México independiente”, en La Revolución francesa en México, ed. Alberro
Solange, Alicia Hernández, y Elías Trabulse (México, 1992), 73.
5
6

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México vivió la más crucial de sus experiencias como Estado
nacional: debió sortear un intento de reconquista, la separación de
entidades (Texas de forma definitiva hacia 1836) y una invasión
del ejército estadounidense que culminó con la redefinición
de la frontera norte. Al propio tiempo, los grupos en pugna
(tradicionalmente identificados como liberales y conservadores)
eran incapaces de ponerse de acuerdo sobre cómo articular un
gobierno que rigiera los destinos de la nación. El escenario de
inestabilidad descrito brevemente coincide con el uso masivo del
tipo de literatura que nos ocupa, pues dicho lapso indica el “más
intenso” empleo de los catecismos cívicos a lo largo de aquella
centuria.7
¿Cómo explicar dicho auge de los objetos culturales
mencionados en un momento de la Historia nacional caótico
e inestable? Lo primero que debe considerarse es la función
estratégica que tuvo la literatura en una época de grave crisis.
Como se explicó, mientras en los planos político (antagonismos
ideológicos, pugnas internas, caudillismos, cacicazgos) y
económico (deudas, el reclamo de otros países, la consecuente
Eugenia Roldán, “Talking politics in print. Political catechisms and the
development of public opinion in nineteenth-century (México)”, La Révolution française. Les catéchismes républicains, 2009, 3–4, hhttp://lrf.revues.org/
index128.html. Aquí se presenta una gráfica en donde se expone que entre
1824 y 1857, el número de catecismos políticos que circularon en México
fue de 41 (el más alto que en cualquier otro momento de ese siglo). A decir
de la autora, lo anterior se debió a la necesidad de reafirmar ciertos principios
políticos (soberanía, derechos y deberes ciudadanos, gobierno representativo)
considerados sustanciales para la constitución del Estado nacional.
7

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bancarrota) la situación desembocó en la imposibilidad de
constituir al Estado mexicano, la labor de los personajes públicos
activos en el ámbito intelectual logró dotar de un sentido a ese
ente nacional. Aquí es necesario señalar la incidencia de un
movimiento como el romanticismo en aquellas generaciones de
escritores mexicanos.
Según Isaiah Berlin, la tendencia de pensamiento
mencionada se gestó en Europa hacia fines del siglo XVIII y
principios del XIX con una marcada preocupación estética e
impactó de forma decisiva en rubros como la literatura (J. W.
Goethe, W. Scott), la pintura (F. Goya, C. D. Friedrich) y la música
(F. Chopin, R. Wagner).8 Su principal impulso fue otorgar valor
predominante a las experiencias inmediatas (sentimiento, fe,
espíritu) para encontrar la autoconciencia del principio creador
de todas las cosas (idealismo). El extremismo y reconciliación
literaria, la revaloración de la naturaleza, las formas grandiosas
y dramáticas del arte, así como la inspiración de compositores
en mitos y leyendas para dar vida a sus obras, hicieron del
romanticismo una forma de culto y exaltación para recrear al
mundo como representación poética. En esta línea argumentativa,
los rasgos que definieron a dicha tendencia fueron concebir la
realidad como racionalidad y perfección (optimismo), concebir
al pasado como historia y tradición (providencialismo), rescatar
Isaiah Berlin, Las raíces del romanticismo (México: Grupo Santillana,
2000), 27.
8

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lo exótico (culturas china, india, egipcia y el “retorno a la Edad
Media” en Europa) y una actitud desafiante y rebelde para ir más
allá de los límites humanos (“titanismo”).
Los aspectos mencionados estuvieron en consonancia con
otros procesos históricos como la constitución de los modernos
estados nacionales al amparo del liberalismo. En su forma
moderna -en particular durante el siglo XIX-, el Estado fue una
construcción conceptual formalista cuya composición básica
era de tres elementos: soberanía (poder político), población
(ciudadanos) y territorio (espacio geográfico). Lo anterior
obedeció al objetivo de constituir una organización coercitiva
(desde lo político y jurídico) para ordenar a las sociedades.
¿Qué impacto tuvieron los movimientos mencionados y
sus respectivas preocupaciones en la élite intelectual mexicana
del periodo?, ¿existe algún vínculo entre la producción literaria
de la época y las condiciones citadas? En México, la tendencia
romántica se desarrolla a partir de 1836 con la fundación de la
Academia de San Juan de Letrán y, más tarde, el triunfo liberal de
1867 le otorgó un nuevo impulso; así, la victoria sobre el invasor
materializada con la restauración republicana contribuyó de forma
decisiva a construir y difundir un renovado sentido de pertenencia
nacional. Dicha representación de mexicanidad se manifestó a
través de pinturas, dibujos, fotografías, novelas, poesía, diarios
de viaje, historia. Para los intelectuales mexicanos de la época,
el estudio del pasado era un reencuentro con el origen mediante
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lo cual elaboraron y difundieron un sentido de pertenencia. La
obra de generaciones completas (V. Riva Palacio, G. Prieto, J. M.
Iglesias, M. Orozco y Berra, M. Altamirano, J. M. Roa Bárcena)
tuvo su inspiración en dicho movimiento “aclimatado” a las
circunstancias nacionales. Es importante advertir lo anterior, ya
que mientras los románticos europeos tuvieron una obsesión por
la belleza (exaltada en la obra literaria, musical o artística), para
los románticos mexicanos no todo era cuestión de alcanzar las
cimas estéticas, sino imprimirle una utilidad a su trabajo (por
ejemplo, instruir a las masas para recrear los modelos de conducta
referidos).
Por otra parte, los planteamientos e ideas liberales
en aquel siglo se centraron en otorgar primacía -y, en cierta
forma, exaltaron- a los modernos Estados nacionales. Para la
situación de México independizado a principios de esa centuria,
en automático entró en la tesitura: la prioridad era, por tanto,
constituir el estado nacional mexicano. La élite entonces activa
en los planos intelectual y político reconoció tal prioridad y se
sumó a ello, al organizarse en espacios específicos (sociedades,
clubes, agrupaciones) para desarrollar sus tareas y actividades
de forma articulada (literatura, periodismo, opinión pública,
programas de gobierno). En esa intervención estratégica dirigida
a propiciar gobernabilidad, el cúmulo de literatura desempeñó
un papel relevante ya que con dicho corpus se ayudó a modelar
al ciudadano mexicano al darle a conocer cierto tipo de valores,
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principios e ideales que se consideraban imprescindibles para
lograr el gran objetivo: el estado nacional mexicano. De tal
manera que exaltar nacionalismos, erigir instituciones, crear
héroes o rescatar tradiciones fueron experiencias que delinearon
el siglo XIX y en nuestro país dicha tendencia se amoldó a la
circunstancia nacional. Por lo anterior, el romanticismo literario
mexicano no sólo tuvo la aspiración de escribir con la propiedad
debida, sino que aquellos hombres públicos se preguntaban sobre
la utilidad de sus obras. Tal utilidad se consideraba conseguida
cuando esa obra tenía como objetivo abonar a la causa nacional.
En estas circunstancias, puede afirmarse que romanticismo
y liberalismo convivieron y se complementaron en diversos
procesos de la Historia nacional durante varias décadas.
Asimismo, el mencionado auge de los catecismos cívicos fue
parte de esas preocupaciones de las élites activas en los planos
político e intelectual. Así, la literatura que nos ocupa entró en
sintonía con el ambiente descrito para responder a una pregunta
muy concreta: qué tipo de gobierno es el debido respecto a la
constitución del estado mexicano.
En dichas condiciones, hacia 1827 en la Ciudad de México
aparece un texto intitulado Catecismo de república, ó elementos
para un gobierno republicano popular federal de la nación
mexicana. Su autor firma como M. M Vargas y fue publicado
por una Imprenta y Librería a cargo de Martín Rivera. La obra
consta de veintiocho páginas y está dividida en siete capítulos
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donde aborda los siguientes aspectos: Gobierno, Derechos de los
Pueblos, Poderes en los que se divide el Gobierno, de las Leyes,
de la Libertad, de los Ciudadanos y Derechos de los Ciudadanos.
A su vez, cada capítulo se encuentra subdividido en lecciones con
un total de diez y seis.
Llama la atención, de entrada, el mensaje que aparece en la
siguiente página después de la portada: “Combatid la ignorancia y
desaparecerá la esclavitud”. De inmediato, la dedicatoria confirma
los propósitos ya decantados: “A los primeros pimpollos de la
naciente república, preciosos renuevos de la libertad; a todos los
niños de la gran México, bajo su primogénito Anselmo, dedica
este catecismo su apasionado M. M. Vargas.” Como se ve, el
volumen tenía la intención de dirigirse a un segmento específico
de la población (la niñez) de un país que hacía unos años había
alcanzado su independencia; la premisa parece enfocarse en los
futuros ciudadanos.
Apelar a la educación como factor de cambio en los
momentos constitutivos del Estado nacional mexicano parecía ser
la clave para el éxito de tal proyecto. En el caso que nos ocupa,
difundir los preceptos acerca de cómo debía gobernarse la nación
mexicana era imperativo. En tal sentido, Vargas identifica desde
el principio el gobierno de tipo republicano, que a su vez desglosa
entre aristocrático y democrático. Sería el último por el que se
decanta nuestro autor, pues en él “el pueblo sin distinción elige á
los que han de sancionar las leyes que lo rijan, y los magistrados
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que lo gobiernan”.9 Tal sistema político lo presenta, a su vez,
con dos vertientes: federal o central. A su juicio, el federal “es el
más conforme á los derechos de los pueblos y por consiguiente
el más justo”. Más adelante, alude a la composición de poderes
en la tendencia republicana: esto es, el legislativo (cámara de
representantes, senado, congresos), el ejecutivo (presidente de la
República) y el judicial (tribunales que designa la Constitución).10
Por lo anterior, nuestro personaje considera que México debe
autogobernarse mediante una República democrática de tipo
federalista y dichos argumentos deben ser difundidos entre las
nuevas generaciones de mexicanos.
Respecto a la noción de ciudadano, en el capítulo séptimo
y en la lección duodécima de esta obra se parte del siguiente
planteamiento:
P. ¿Qué quiere decir ciudadano?
R. Un hombre de bien: un individuo que pertenece a la
República, que participa de la autoridad soberana, y que
contentándose con sus derechos no ambiciona ni aspira a más
que el bien de la patria.11

El ciudadano es, ante todo, una persona que vive y se desarrolla
en los límites del modelo republicano (en cierto modo, de tipo
aristotélico). A decir de lo planteado en el librito, el ciudadano
M. M. Vargas, Catecismo de república, ó elementos para un gobierno
republicano popular federal de la nación mexicana (México: Imprenta y Libreria a cargo de Martín Rivera, 1827), 1–2.
10
Vargas, 13–14.
11
Vargas, 21.
9

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también le debe acompañar una actitud austera y sencilla, para no
ambicionar ir más allá de lo que el Estado republicano le impone.
La idea de ciudadanía expuesta por el autor ya indica el hecho de
que el individuo debe y puede desenvolverse en los parámetros
que le dicta el Estado (en este caso, el mexicano que entonces
estaba en formación). A lo anterior debe agregarse la propuesta
que aquí se hace sobre la libertad y sus vertientes: la natural
(“libre albedrío”), la civil (la que emana de las leyes) y la política
(la que permite elegir a los gobernantes).12
En tal disyuntiva, hacia 1833 aparece en Londres un pequeño texto intitulado Cartilla política, cuyo propósito lo inserta
en el cúmulo de trabajos escritos y publicados del tipo de literatura aquí aludida. En México, dicho trabajo se publicó “en entregas” -estrategia editorial ya referida muy común en aquel sigloentre agosto y septiembre de ese año.13
Su autor, Manuel Eduardo de Gorostiza (1789-1851),
provenía de una familia criolla y le tocó vivir -como otros
personajes mencionados- las inestabilidades que México
experimentó en su tránsito entre el virreinato y la etapa
independiente. Dichas convulsiones, combinadas con ciertas
experiencias vitales (estuvo en España, Francia e Inglaterra) y
Vargas, 18–19.
Alonso Lujambio, “Gorostiza, el político”, en Cartilla política, ed. Manuel
Eduardo de Gorostiza (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 31. En
su forma íntegra, la obra se publicará por vez primera en México hasta ese año
de 1999.

12
13

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su preparación (en los ámbitos literario y político), le impulsaron
a participar de manera activa en los asuntos de la vida pública
(ocupó cargos administrativos, se incorporó a diversos proyectos
editoriales). El itinerario vital de este personaje se asemeja al de
otros ilustrados mexicanos de la época (Servando Teresa de Mier
o Lorenzo de Zavala, por ejemplo), quienes por distintos motivos
abandonaron su tierra natal y desde el extranjero reflexionaron
sobre cómo debía organizarse el país desde el punto de vista
político y social.
Si el problema de entonces para nuestro país era imponer
orden, Gorostiza pone el dedo en la llaga y se pregunta por la
obediencia. Para este personaje, dicha actitud en las personas
varía según el tipo de gobierno. Por tanto, de entrada en esta obra
se hace la distinción entre “vasallos” y “ciudadano”. El siguiente
párrafo es muy puntual:
En los pueblos regidos por el capricho de un monarca, a los
vasallos les sobre con saber obedecer. En los Estados libres, los
ciudadanos necesitan, para obedecer bien, conocer de antemano
lo que van a obedecer, el porqué se les manda, y las ventajas
que les resultarán de la obediencia. En aquellos, la obediencia
es un hábito o una necesidad; en éstos es el efecto del propio
convencimiento. El estimulante de los primeros es la fuerza
coercitiva; el de los segundos es el interés de cada cual.14

Las palabras anteriores están dirigidas al público lector, que para
el caso de los mexicanos se encuentran en los primeros años
Manuel Eduardo de Gorostiza, Cartilla política (México: Fondo de Cultura Económica, 2006), 53.
14

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de vida independiente y aún se debate sobre qué sería lo más
conveniente en cuanto al tipo de gobierno. El debate se da de
cara a la primera gran crisis nacional como fue el conflicto con
los texanos que desembocaría en su separación y la posterior
invasión del ejército estadounidense. Como se ha explicado, la
mayoría de los habitantes del país todavía convive a partir de
preceptos propios del vasallo desarrollados y arraigados durante
la etapa colonial. Nuestro autor entiende tal circunstancia y toma
en cuenta la necesidad de “instrucción política” para el grueso de
la población (indígena, analfabeta, o como menciona uno de los
autores ya aludido, “gente ruda”). Entonces, para Gorostiza el
punto de partida es la educación del pueblo mexicano.
¿Qué tipo de educación era la necesaria? Al echar un
vistazo al índice encontramos ciertos conceptos que sirven de
referentes: sociedad, comunidad política, formas de gobierno,
soberanía, democracia, electores, tipos de representación. Se trata
de un trabajo que por el contenido estaría en el área de lo que
hoy llamamos Filosofía Política (esto es, el deber ser) y pretende
responder a cómo los individuos se organizan en su convivencia
social. El argumento retoma aquel ideal aristotélico acerca de
que el hombre es un animal político: es decir, para sobrevivir
necesita vincularse con otros (familia, vecinos, compañeros,
paisanos, compatriotas) y para desarrollar tales relaciones debe
hacer política. Para nuestro autor, la política en la especie humana
es algo inescapable y, por la condición en la que se encuentra
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México, resulta impostergable reconocer tal premisa y echar
mano de ella para constituir al estado nacional.
A partir de tal planteamiento, Gorostiza debate con las
posturas de otros personajes -el citado Barquera es uno de ellosrespecto a qué forma de gobierno, según sus propios términos,
“tiene o no mayores derechos a nuestra confianza”. Destaca
tres formas simples de gobierno (“oclocrática”, es decir, de la
muchedumbre; “aristocrática”, nobleza hereditaria; “monarquía”,
cuando es sólo uno el gobernante). A decir del autor, ninguna
de las tres formas mencionadas respondería a las condiciones y
necesidades de México en ese momento. A diferencia de Barquera,
quien proponía una monarquía limitada por una legislación de tipo
liberal moderada, en esta Cartilla su autor se desmarca y apuesta
por una democracia de tipo representativo.15 Al hacer alusión al
término democracia, este personaje apela al sentido etimológico
del término: es decir, el poder (Κράτος) debe ser ejercido por el
pueblo (δῆμος). Pero detrás de esto existen mecanismos: proceso
de elección popular, selección de representantes, articular un
poder constituyente. Dichos argumentos que pueden a primera
vista ser considerados actuales deben matizarse. Por ejemplo,
en un tipo de proceso electoral como el que Gorostiza menciona
tendría necesariamente un carácter selectivo, por lo cual no podían
participar todas las personas; para decirlo de otra forma, según tal
esquema de gobierno no todos los individuos serían considerados
15

Gorostiza, 109.

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ciudadanos. En el trabajo, el autor expone un matiz contundente
respecto a los “candados” propios de una democracia electoral,
pues se asegura que respecto a “el individuo que depende
absolutamente de otro” (“mujer”, “sirviente”, “peón”, “loco”),
su participación en dicho proceso no sería recomendable.16
El problema para lo que se expone en la Cartilla es que los
mexicanos de entonces -y aun los de ahora- conformaban un
mosaico plural, múltiple que -por supuesto- no era reconocido
y que, además, cargaba con una cultura política propia de una
sociedad estamentaria (señaladamente jerárquica y monolítica, a
pesar de haber logrado su independencia).
La propuesta de este personaje del siglo XIX -como las
otras abordadas-, es reflejo de una preocupación genuina por
ordenar a una sociedad que buscaba reconocerse independiente y,
al propio tiempo, insertarse en la modernidad de la época. Suele
decirse que en una Revolución lo más “fácil” es tumbar a un
régimen, pero lo realmente difícil es cambiar el comportamiento
Las fórmulas y procedimientos de las actuales democracias liberales no
difieren del aspecto mencionado. Baste recordar un caso que tiene que ver con
las “formas”: en México, el segmento femenino pudo tener derecho al voto
hasta 1953 como parte del proceso institucional del régimen autoproclamado
revolucionario entonces establecido y dominante. En cuanto al “fondo”, aún
ahora se discute y legisla sobre asuntos relativos a su participación como candidatas, ocupar posiciones estratégicas o de su empoderamiento. No nos sorprendamos, pues ciertos segmentos de la sociedad mexicana contemporánea
(indígenas, afrodescendientes, personas que viven en la homosexualidad o que
padecen alguna discapacidad física o mental, etc.) continúan sin ser reconocidos como ciudadanos con sus respectivos derechos y obligaciones.
16

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de las personas para crear un nuevo modelo de convivencia
política y social. Ese fue el dilema del autor, pues entendió que
para implantar una nueva forma de gobierno capaz de regular
la vida pública resultaba imperativo cambiar los valores y las
actitudes de los individuos. En tal sentido, las páginas analizadas
escritas hacia principios de los años de 1830 están encaminadas
a delinear cómo debería ser constituido el estado mexicano,
acorde al sentido contemporáneo y universal de ciudadano según
los principios republicanos (libertad, igualdad, legalidad) con su
respectiva acotación.
Mientras tanto, en el lapso señalado continuó el debate,
la escritura, la edición y circulación de este tipo de literatura. De
ahí aparecieron casos emblemáticos como aquellas obras cuya
finalidad era el “buen comportamiento” (a manera de instrumento
para promover modelos de conducta). En ese sentido, tomamos
el Código completo de urbanidad y buenas maneras de Manuel
Diez de Bonilla que sigue los planteamientos del citado Carreño.
Diez de Bonilla (1800-1864), desde el punto de vista
político-ideológico suele ser ubicado en la línea de personajes
como Lucas Alamán o José María Gutiérrez de Estrada; es decir,
lo que la historiografía suele tildar de conservadores.17 Dicha
postura estaría en concordancia con su apego a los postulados
del Antiguo Régimen que, entre otras cosas, implicaba un
José María Muriá, “Los primeros meses de 1854, según Manuel Diez de
Bonilla”, Secuencia, núm. 8 (1987): 16–23.
17

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orden férreo y efectivo. Su trayectoria vital le volvió testigo -y
en ocasiones protagonista- de las más cruciales vicisitudes que
México experimentó durante la primera parte de aquella centuria;
de tal manera, ocupó cargos públicos estratégicos (Consejo
de Estado, Secretario de Gobernación, Supremo Tribunal de
Justicia, Embajador) y participó en instituciones que abanderaron
importantes proyectos culturales (Academia de San Juan de
Letrán, detonador e impulsor del romanticismo en nuestro país).
El Código fue publicado por vez primera en 1844 por la
imprenta de Ignacio Cumplido en la Ciudad de México. La obra
cuenta con 474 páginas divididas en tres libros. Casi dos décadas
más tarde, hacia 1863, aparece una edición más a cargo de la
Librería de Rosa y Bouret que es la que ahora consultamos. Al texto
lo componen tres libros: uno dedicado a la urbanidad general con
seis artículos (o capítulos); otro de urbanidad particular (con ocho
capítulos); y uno más sobre urbanidad especial (con dos artículos).
Existe un impulso fundamental en los argumentos de este
autor: la civilización. Era imperativo, por tanto, para Diez de
Bonilla que los mexicanos de entonces se comportaran de forma
civilizada (según la noción que de dicho concepto privaba). “La
civilización”, escribió, “consiste, pues, en los triunfos que obtiene
los principios de la razón sobre los impulsos desordenados de
la naturaleza”.18 Ya apuntamos cómo la tradición de literatura
Manuel Diez de Bonilla, Código completo de urbanidad y buenas maneras (México: Imprenta de Ignacio Cumplido, 1844), IV.
18

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llamada de buen comportamiento se desarrolló con fuerza en la
cultura occidental, así como la manera en que llegó a nuestro país
quedando plasmada en múltiples libros.
El argumento del autor es propio de los preceptos ilustrados,
al conceder a la razón la posición primordial para el adecuado
desarrollo de los individuos y de las sociedades. Entonces las
naciones que se contemplaban como modelo de civilización
eran Francia e Inglaterra, lugares donde el carácter cortesano
moldeaba el comportamiento de las personas y designaba su
lugar social. Por otro lado, el fundamento tenía una fuerte dosis
organicista al mostrar una supuesta evolución de las diversas
sociedades en el mundo; así, se identificaban las “primitivas”
con una organización “elemental” (culturas de tradición oral o
trashumantes, por ejemplo) y su contraparte, las “modernas”, que
se asumían aparentemente civilizadas (que para entonces había
experimentado un progreso material entre otras razones debido
al colonialismo ejercido por esos países). Por lo visto, México se
encontraba en medio de ambos tipos de sociedades mencionadas;
no era plenamente primitiva (a pesar de su herencia indígena
y todo lo que ello implicaba), pero tampoco se encontraba a la
“altura” de los referentes europeos mencionados.
Para Diez de Bonilla, la urbanidad es el sello distintivo de la
civilización:
La urbanidad es un ramo de la civilización: consiste en el arte
de acomodar la persona y las acciones, los sentimientos y el
discurso, de forma que hagamos contentos á los demás, de
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nosotros y de sí mismos, ó bien adquirimos su estimación y
afecto dentro de los límites de lo justo y de lo honesto, ó lo que
es lo mismo, de la razón social.19

En la línea del Tratado de Escoiquiz y del Código de Diez de
Bonilla, se inserta un Manual de urbanidad y buenas maneras
del venezolano Manuel Antonio Carreño (1812-1874). Sus
actividades fueron variadas, propias del hombre público de
la época: fue músico, pedagogo y ocupó cargos públicos en
Venezuela. A pesar de abandonar ese lugar en los últimos años
de su vida (primero llegó a Nueva York y luego a París, donde
murió), Carreño entendió la situación de su país -la misma
situación que los mexicanos experimentaron después de conseguir
la Independencia-, y que se sintetizaba en una pregunta: cómo
debían gobernarse. Para aquellas generaciones de ilustrados, el
reto implicaba -entre otras cosas- aclarar qué tipo de convivencia
social era la más adecuada para regular la vida pública entre los
individuos. En tal sentido se analiza este tipo de literatura.
El Manual apareció por vez primera en 1853 y resultó
tan popular para los lectores como estratégico para gobiernos
de distintos países hispanoparlantes que, a poco más de veinte
años de su publicación, el libro llevaba 17 ediciones. El texto
consta de seis capítulos (o artículos) cuyo énfasis versa en que los
ciudadanos tengan conocimiento de las leyes y de los principios
constitutivos de la sociedad. Asimismo, otorga el respectivo
19

Diez de Bonilla, IV.

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crédito a autores que lo anteceden en este tipo de ejercicios como
el citado Manuel Diez de Bonilla.
La premisa de Carreño versa sobre reconocer los deberes
morales del hombre (virtudes, principios, valores), a partir de los
cuales -según él- se delinea la convivencia entre las personas.
Para justificar sus argumentos, el autor venezolano comparte el
cristianismo (como otros personajes abordados) que constituye en
buena manera el basamento de la tradición occidental; por tanto,
si existen tales “deberes morales”, emanan de Dios, fuente de
todo orden y conocimiento. También existe en sus planteamientos
cierto organicismo, al considerar que dichos deberes la persona
los toma de sus padres y familia para irradiarlos a sus semejantes
(vecinos, compañeros, amistades). Asimismo, existe una carga en
cuanto a promover un sentido de pertenencia, pues supone que
tales principios emanados de la religión y la moral serían útiles
para la constitución de la patria (estado nacional).
Declive de los catecismos, 1857-1887
Con un historial de múltiples guerras civiles y una invasión cuyo
desenlace supuso la “pérdida” de la mitad del territorio nacional,
las condiciones imperantes en un país que se había independizado
hacía apenas unas décadas dieron paso a que en cada región se
articularan políticas dirigidas a ordenar sus respectivos espacios.
En suma -y como se planteó al principio-, la incapacidad de erigir
un gobierno central con el respectivo orden dejó un vacío que
ocuparon poderes de alcance regional. En tal sentido, el ascenso
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de caciques, caudillos y “hombres fuertes” quienes detentaron
poder militar y político en distintas partes del territorio nacional
es muestra de ello. El argumento anterior debe matizarse, ya que
es necesario advertir que el desarrollo de los procesos históricos
en México en este periodo apunta hacia la constitución de una
incipiente y relativa unidad nacional, lo cual se logrará articular
en su forma más acabada hacia fines de siglo con el régimen
encabezado por Porfirio Díaz.
¿Cómo se llegó a dicha etapa que supuso una relativa
estabilidad nacional? Al iniciar la segunda mitad del siglo XIX,
México se encuentra -de nuevo- envuelto en un sin fin de guerras
civiles en donde destacan dos bandos que en la coyuntura de
entonces estaban bien definidos: los liberales y los conservadores.
El punto de máxima polarización entre ambos grupos fue entre
1855 (al desatarse diversos movimientos en torno a la Revolución
de Ayutla) y 1867 (derrumbe del II Imperio y restauración
republicana). Al imponerse el liberalismo como forma de desenlace
histórico, por primera vez desde que se proclamó la Independencia
fue posible plantear un proyecto de nación cuyas bases constituirán
un Estado moderno hacia la última parte de esa centuria.
Para los propósitos del presente trabajo identificar a los
segmentos mencionados no es un asunto menor, ya que unos y
otros concibieron su propia noción de Estado nacional (y, por tanto,
de ciudadano). Dichas nociones delinearon el tipo de políticas
que debían articularse para lograr gobernabilidad y estabilidad.
Puede decirse que, a grandes rasgos, unos y otros desarrollaron
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lecturas e interpretaciones propias acerca de una idea de nación
soberana; desde la forma en que ponderaban el pasado hasta la
proyección que hacían de un país próspero y moderno, ambas
posturas dieron vida al debate en la opinión pública del periodo.
En tal disyuntiva, si para unos (conservadores) lo necesario era
una monarquía y un Dios como pilares de la nación mexicana en
reconocimiento a la herencia hispánica, para los otros (liberales)
la opción debía estar anclada en los preceptos republicanos,
laicos y cívicos inspirados en el modelo emanado de la
Revolución Francesa.20 De nuevo, la aparente incompatibilidad
de los modelos aludidos debe matizarse pues ambos bandos -a
su manera-, procuraron la estabilidad nacional; de hecho, debe
señalarse que el liberalismo mexicano del siglo XIX fue un amplio
espectro en donde se definieron posturas político-ideológicas,
cuyos márgenes iban desde aquellos que pensaban mantener las
tradiciones novohispanas hasta aquellos que pretendían romper
con ese pasado. De estos sectores en pugna, a los primeros se
les identificó como conservadores (aunque lo más adecuado sería
llamarlos “liberales moderados”).
¿Qué función tuvo el catecismo cívico durante el lapso
mencionado? Para empezar, debemos decir que el periodo
tiene como inicio los procesos en torno a la Reforma y culmina
con la última edición del Catecismo político constitucional de
Beatriz Cepeda, Enseñar la nación. La educación y la institucionalización
de la idea de nación en el México de la Reforma (1855-1876) (México: Fondo
de Cultura Económica; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2012),
42–128.
20

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Pizarro hacia 1887. En el lapso, algunos autores aun con posturas
ideológicas distintas (por ejemplo, Roa Bárcena o Rhodakanaty)
escriben material en el formato descrito y continúa su circulación
gracias a las publicaciones de diversos editores (bien en negocios
de particulares, bien en imprentas oficiales). Pese a lo anterior,
el encabezado del presente apartado muestra un primer indicio:
decae la edición, el uso y la difusión de este tipo de literatura (al
menos desde el punto de vista de lo que algunos estudios han
contemplado como “producción nacional”).
¿A qué se debió tal declive? Si en los dos periodos anteriores
se encontró el dato que indicaba el uso general, masivo y -hasta
cierto punto- exitoso de los catecismos como parte de una estrategia
política y educativa dirigida a divulgar entre el gran público
principios que entonces se consideraron universales y necesarios,
a partir de los años de 1860 y hasta los de 1880 su utilización se
orientará hacia segmentos, temas y ámbitos cada vez más acotados
y restringidos.21 En principio, una causa del declive advertido
Mílada Bazant, “La educación moderna, 1867-1911”, en Historia de la
educación en la Ciudad de México, ed. Pilar Gonzalbo Aizpuru y Anne Staples
(México, DF: El Colegio de México, 2011); Tanck, “Los catecismos políticos: de la Revolución Francesa al México independiente”; Eugenia Roldán,
The making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century Mexico [Master of Arts Dissertation] (Coventry: University of Warwick,
1996); Roldán, “Talking politics in print. Political catechisms and the development of public opinion in nineteenth-century (México)”. Un ejemplo de dicha
tendencia fue el Catecismo de derecho político constitucional de José Miguel
Macías publicado en 1873, cuyo objetivo era servir de texto para la formación
de abogados.
21

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lo representó el propio método catequístico, por lo que para la
última década del siglo dicha propuesta -de carácter elemental y
mecánico-, dejó de ser útil para los objetivos político-educativos
trazados por los distintos gobiernos que se sucedían. A su vez, poco
a poco se fueron imponiendo otros modelos de enseñanza inspirados
en las tendencias de pensamiento que entonces dominaban y se
consideraban vanguardistas (como las explicaciones de tipo
evolutivo u organicistas propias del positivismo que se convertirá
en la ideología porfiriana). Si bien se reconoce la permanencia
del romanticismo que hacia 1867 con el triunfo liberal recibió un
nuevo impulso que supuso -entre otras cosas- revalorar lo nacional,
en lo que respecta a nuestro objeto de estudio la presencia de esa
corriente se irá diluyendo. De tal manera que a lo largo el Porfiriato
continuaron apareciendo catecismos, pero ya alejados de la fórmula
pregunta y respuesta para entonces considerada monolítica y
desplazada por otras estrategias de estudio. El uso de dicha fórmula
catequística será cada vez más focalizado, por lo que su utilización
empezó a concentrarse sobre asuntos cada vez más especializados
dirigidos a segmentos específicos de la población. Teniendo en
cuenta lo anterior, ahora analizamos algunas de las propuestas
que consideramos más relevantes de este tipo de literatura, cuyo
propósito se mantuvo: crear y difundir ciertos valores y actitudes
entre los mexicanos.
En el año de 1861 se editó una Cartilla socialista. A esta
breve obra le acompaña un subtítulo que indica O sea, Catecismo
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Elemental de la Escuela Socialista de Carlos Fourier.22 Su autor,
Plotino Constantino Rhodakanaty, es un personaje que hasta la
fecha es un enigma en muchos sentidos: no existe consenso en
cuanto a su fecha de nacimiento y se desconoce cuándo y dónde
murió; si bien existen indicios de su presencia en México (escritos,
publicaciones, cursos impartidos), no se sabe con certeza cuánto
tiempo estuvo aquí; tampoco se conoce alguna imagen de él
siendo que para la segunda mitad del siglo XIX la fotografía ya
había llegado al país. En contraste, se conoce y se ha estudiado
parte de su obra escrita como la que ahora citamos.
Se dice que Rhodakanaty nació en Atenas en los años de
1820 (unos señalan 1824, otros 1828), que estudió medicina en
Berlín y que habría llegado a México hacia 1861. Participó en
diversidad de proyectos, tanto editoriales como de tipo organizativo
(La Social). En una nación que se reconstruía en medio de mil
problemas, individuos como este lo contemplaron como un gran
laboratorio propicio para promover sus ideas en torno a cómo
organizar a las sociedades. Con tal objetivo, en ese año comenzó a
circular dicha Cartilla, que por su extensión (9 lecciones en menos
de 20 páginas) tenía más bien formato de folleto. Para los propósitos
del presente trabajo, llama la atención que sus planteamientos
se encuentren ubicados en el socialismo, pues se trata de una
Para nuestra investigación, tomamos la siguiente edición: Plotino Rhodakanaty, Cartilla socialista (México: Ed. Madero, 1968). Hacia 1883, en
pleno Porfiriato, Rhodakanaty editará la obra con el título Cartilla socialista
republicana.
22

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tendencia de pensamiento que en México no contaba con arraigo
ni adeptos. Por otra parte, tal condición atípica del autor contrasta
con la utilización del método catequístico tradicional utilizado
durante siglos por una institución como la Iglesia que, como se ha
dicho, para entonces ya estaba en franco declive. ¿Cómo es que
un personaje vanguardista (introductor de ideas desconocidas por
ese tiempo en nuestro país) y feroz crítico del catolicismo (religión
mayoritaria entre los mexicanos de entonces y de ahora), siguió un
modelo (pregunta-respuesta) que ya se consideraba obsoleto?
Una posible explicación la encontramos en el primer
párrafo de la Cartilla, donde identifica a Jesús -el hijo de Dios
en la tierra según el cristianismo-, como el “primer socialista”
en la historia de la humanidad.23 Es curioso que un personaje
cuyo vocabulario está impregnado de términos propios de la
romantización positivista como “razón”, “ciencia”, “progreso”,
“perfeccionamiento”, “moderno”, tome como punto de partida el
argumento fundacional de lo que entonces criticó abiertamente:
el cristianismo. Debe matizarse el argumento, pues las críticas de
aquellas generaciones radicales iban hacia la institución (Iglesia)
y no hacía sus principios (dogma). Como otros pensadores de
aquel tiempo, Rhodakanaty consideraba que dicha doctrina
difundida por la Iglesia católica representaba un obstáculo para el
pleno desarrollo de los individuos y de los pueblos. La ironía está
en que como “solución” proponía otra doctrina: el socialismo. Su
justificación la expone en los siguientes términos:
23

Rhodakanaty, 45.

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Esta pequeña obra lleva también el objeto de que las clases
obrera y agrícola de México conozcan los verdaderos principios
científicos en que se funda la doctrina sociocrática de la que
tanto se habla y debate hoy en todas las naciones de ambos
continentes, pero sin ser aún comprendida en su esencia.
Empero como única recompensa a mi trabajo, la benevolencia
de mis lectores y que alguna vez el pueblo mexicano llegue a
emanciparse del terrible yugo de la plutocracia por medio de la
asociación.24

Se ha expuesto que el siglo XIX representó para México el
abandono del tipo de organización colonial e ir a la búsqueda
de nuevas formas para articular un estado nacional moderno.
En ese tránsito, los distintos grupos en pugna planteaban sus
proyectos de cómo debía constituirse el estado mexicano; de
hecho, la clase política en el poder alentó la llegada de extranjeros
-preferentemente occidentales- que pudieran contribuir a
dicho objetivo. En tal sentido, al toparnos con la propuesta de
Rhodakanaty encontramos que esos debates iban más allá de
la típica disyuntiva liberal-conservador. Aunado a lo anterior,
la postura del autor pone en evidencia el “atraso” en que se
encontraba la élite política e intelectual mexicana al desconocer
los principios de la doctrina socialista.
A diferencia de algunas de las propuestas analizadas,
lo que orienta la Cartilla es el problema del orden (más que el
de la gobernabilidad). La constante en los argumentos en este
24

Rhodakanaty, 46.

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texto es el determinismo, propio de los planteamientos de tipo
doctrinarios. Por ejemplo, el principal problema que el extranjero
ve en México -y, de hecho, en el mundo- es no contar con una
organización social adecuada. Eso lo aborda en la Lección II
y sugiere que el comportamiento del individuo lo determina
la organización social en que vive.25 A decir de este autor, los
desórdenes que el país padece en ese momento (luchas intestinas,
invasiones, estancamiento económico, fragmentación del
territorio nacional), se deben a que los individuos no cuentan con
la formación adecuada, la cual debería ser proporcionada por la
organización institucional (es decir, el Estado mexicano). Podría
decirse que, según Rhodakanaty, el individuo con una formación
adecuada (valores, normas, reglas, leyes) emanada del entorno
en que vive (organización social), haría posible una sociedad
eficiente y armónica.
El autor identifica de inmediato los principales problemas
en México: usureros, agiotistas, el clero, la aristocracia, los
“seudoliberales” que -según él- traicionaron la Reforma. Todos
habrían contribuido a la desarticulación de la sociedad mexicana.
Inspirado en las revoluciones europeas desatadas al mediar
la centuria, este enigmático personaje pretende reorganizar
(“regenerar”) a los mexicanos de la época a partir de un nuevo
contrato social. Si ahora -en un ambiente donde las democracias
liberales se han impuesto- se habla de todo tipo de derechos
25

Rhodakanaty, 48–49.

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respecto a las personas, Rhodakanaty señalaba que en el siglo
XIX había segmentos que carecían de sus derechos elementales
(trabajadores del campo u obreros, indígenas, mujeres). ¿Cómo
podría haber armonía en una sociedad que relega a sus propios
miembros? Tal era el impulso que propició la creación del tipo de
obras que tomamos como objeto de estudio.
Hacia 1862, iniciada la intervención francesa en nuestro
país, se publicó un Catecismo elemental de la historia de México.
Fue autoría de José María Roa Bárcena (1827-1908), prolífico
escritor y, como los otros personajes mencionados, se involucró
en los asuntos públicos de su tiempo. Si bien su obra es vasta, la
que corresponde a la temática literaria (básicamente poesía) es la
más abundante pues la ejerció desde su juventud hasta su madurez,
la cual apareció en varias publicaciones (revistas, folletos,
periódicos). Por su ubicación generacional (contemporáneo de
figuras como Riva, Payno y Altamirano), este personaje está
inmerso en el romanticismo. También ejerció el periodismo, en
este caso como “publicista”; es decir, debatió y polemizó con
otros personajes acerca de cómo debía gobernarse al país.
Identificar la posición política y perfil ideológico del
autor supone un primer paso para comprender los planteamientos
presentes en su Catecismo. Roa nace y se cría en una familia de
ascendencia española y que es fiel al catolicismo. A lo largo de
aquella centuria, las vicisitudes y experiencias que vive México
forjarán su visión respecto a su sentido de nacionalismo; en
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este caso, las invasiones estadounidenses primero y francesa
después, fueron para este católico por convicción -como para
aquellas generaciones de individuos activos en las arenas política
e intelectual-, un impulso para participar en la constitución del
estado mexicano. Respecto a la primera de las invasiones, sus
reflexiones quedaron plasmadas en el proyecto editorial intitulado
Recuerdos de la invasión norteamericana (1846-1848). Por lo
que toca al episodio de la invasión francesa su postura es clara:
como otras personalidades de la época (Larraínzar, Sánchez de
Tagle, Arango y Escandón) ve en la llegada del Habsburgo una
posibilidad de orden y estabilidad para el maltrecho país. Por
tanto, Roa se suma al proyecto del II Imperio y lo reconoce.
Así, queda en el bando “conservador” (cargando con todos los
adjetivos que implica: “traidor”, vendepatria”, etc.).
El citado Catecismo consta de cuatro partes: nociones
generales (aspectos que hoy podríamos ubicar como la geografía
nacional); Historia antes de los mexicas; Historia de la Colonia; e
Historia de la etapa independiente (hasta 1848). El autor justifica
el presente trabajo con su para entonces reconocida trayectoria
formativa, y comenta:
La bondad con el público se dignó a acoger mi ‘Catecismo
elemental de Geografía universal’, dado á luz hace ocho meses,
me ha servido de estímulo para emprender la formación de
otras pequeñas obras elementales que, en mi humilde concepto,
hacen en nuestro país para instrucción y educación de la niñez.
A esto se debe la aparición del “Catecismo elemental de la
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historia de México” que ofrezco hoy á los padres de familia
y á todas las personas que se consagran á las nobles tareas del
profesorado.26

Queda refrendado por parte de este personaje su compromiso con
la constitución de un México estable y armónico, en un periodo
de graves dificultades para la vida interna. Como los otros autores
abordados, Roa desde su posición toma la pluma y plasma sus
ideas para entrar de lleno al debate para responder a la pregunta
de qué tipo de país debería ser el nuestro. Es importante destacar
la mención que se hace en cuanto a la participación de los
padres de familia, como parte del proceso educativo (al menos
en los niveles elementales). Hoy vive nuestro país cambios
-como parte de una supuesta transición democrática- que se
pretenden plasmar en reformas constitucionales, entre otras, la
de educación; lo anterior ha desatado la pugna entre grupos y
facciones (sindicatos, clase política, gobernantes, medios de
comunicación, asociaciones civiles) por proteger sus intereses. A
lo anterior debe sumarse la apatía en buena parte de los padres de
familia, pues da la impresión que ven a la escuela como una forma
de desentenderse de sus hijos por un rato. En contraste, para este
ilustrado los padres de familia eran parte medular del proceso; es
decir, la educación de los menores no se quedaba en el aula con
la relación maestro-alumno, en ella también debían involucrarse
José María Roa Bárcena, Catecismo elemental de historia de México (México: Instituto Nacional de Bellas Artes; Secretaría de Educación Pública; Instituto
Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, 1986), 3.

26

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otros entornos como el familiar. Se trata, por tanto, de un trabajo
dirigido a un grupo específico: estudiantes de “primaria superior”
(lo que hoy llamamos secundaria).
En las primeras páginas del texto se habla del territorio,
los climas y de los grupos étnicos (les llama “razas”) que habitan
el territorio nacional. Este último punto llama la atención, ya
que reconoce que la población mexicana a inicios de la segunda
mitad del siglo XIX representa un mosaico de diversos grupos
(“indígena pura”, “blanca criolla”, “mezclada”, “estranjeros”).27
No es un dato menor, si recordamos su posición como conservador
en un momento de polarización política con eventos como la
guerra de Reforma, la Intervención francesa y el II Imperio.
Actualmente, nuestro país pretende esforzarse por ser reconocido
como democrático y liberal, lo cual supone, entre otras cosas, el
reconocimiento de derechos de los múltiples grupos y segmentos
que lo conforman. Pese a lo anterior, aun ahora existen sectores
de la población (por ejemplo, los mexicanos de origen africano),
que ni siquiera tiene un reconocimiento al momento de hacerse
los censos de población cada cinco años.
Otro aspecto vinculado con su posición político-ideológica
se muestra en su visión de la historia nacional de aquella
centuria; es decir, al abordar mediante el esquema de preguntas
y respuestas la etapa independiente de nuestro país, se detiene
Roa Bárcena, 18. Por “mezclada”, hace referencia a la variedad de cruces
entre grupos étnicos (indígenas, africanos, caucásicos, asiáticos, mulatos, etc.).
27

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al término de la invasión del ejército estadounidense. Como
Lucas Alamán -otro connotado “conservador”- en su Historia de
Méjico, Roa percibe en ese momento un punto de quiebre, quizá
el más apremiante desde que se consumó la Independencia. En
el lapso, el Catecismo expone los presidentes que comandaron
la nación (G. Victoria, V, Guerrero, J. M. Bocanegra, P. Vélez,
L. Quintanar, L. Alamán, A. Bustamante, A. López de SantaAnna, V. Gómez Farías), como signo de inestabilidad de la patria
emancipada pero que parece no decidirse a nacer.28 Vendrá otra
invasión -la cual ocurre mientras circula el librito-, pero la postura
de este autor será la de ver el acontecimiento como el inicio de
una nueva etapa, aparentemente próspera y llena de posibilidades
para los mexicanos. La propuesta de Roa apela a la máxima -muy
difundida entonces entre los historiadores- que debe aprenderse
del pasado, lo cual para él resulta crucial tomarla en cuenta pues
está en juego la constitución del Estado nacional.
Apenas superada la guerra de Reforma que involucró a
liberales y conservadores en busca de imponerse con un proyecto
nacional, vio la luz el Catecismo político constitucional escrito por
Nicolás Pizarro (1830-1895) y cuya primera edición corresponde
al año de 1861.29 Como otros hombres públicos de entonces
Roa Bárcena, 234.
Según E. Roldán, hacia 1851 se habría publicado un Catecismo político
del pueblo que atribuye a Pizarro (que la autora reconoce no haber localizado),
y advierte que es distinto a la obra que ahora indicamos. Ver: Roldán, The
making of citizens: an analysis of political catechisms in nineteenth-century
Mexico [Master of Arts Dissertation], Appendice IV.
28
29

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activos política e intelectualmente, Pizarro entró en el debate
que generaban los problemas nacionales a través de la escritura e
inmerso en el romanticismo que en nuestro país estaba en plena
renovación. Por ejemplo, en sus novelas El monedero y La coqueta
-publicadas en ese mismo año-, ya muestra una preocupación,
implícita si se quiere, por el devenir nacional; de tal manera que
la genuina empatía con los indígenas, la crítica al clero -que no a
la Iglesia-, su distancia respecto a los conservadores, una peculiar
-podría decirse patológica- animadversión hacia Estados Unidos
y la denuncia de un país hundido en la anarquía desembocan en
una aspiración utópica donde los individuos deberían vivir en una
sociedad de tipo cooperativista.30
En tal sentido, la novela mexicana a lo largo del siglo
XIX tuvo una función social que rebasó el mero entretenimiento
de un posible sector de lectores, pues aquellas generaciones de
escritores románticos entendieron y ejercieron su oficio de una
forma estratégica. Lo anterior supuso contar historias en donde
se presentaran personajes y se recrearan situaciones encaminadas
a representar una idea de sociedad liberal que consideraban
Tras la disolución del orden colonial, hubo quienes vieron en la nueva nación un espacio con condiciones idóneas para promover proyectos cuyo objetivo era configurar una sociedad distinta. Se mencionó a Rhodakanaty con una
propuesta desde el socialismo. Otro fue el de Benjamin Lundy (1789-1839),
cuáquero estadounidense que también estuvo en México con un proyecto desde el mutualismo. Para este último, ver: Javier Villarreal Lozano, ed., Tiempos
de tormenta. La vida en Monclova, Coahuila; Ciudad Victoria y Matamoros,
Tamaulipas, 1833-1834 / Diario de Bejamin Lundy (México: Universidad Autónoma de Coahuila; Plaza y Valdés, 2011), 33–40.
30

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apropiada y necesaria para el México de esos años. Así, la
propuesta literaria de Pizarro está en consonancia con otras
novelas de la segunda mitad de aquella centuria como La navidad
en las montañas [1871] de I. Altamirano o Los bandidos del río
frío [1889-91] de M. Payno.31
La preocupación presente en la propuesta citada se vuelve
explícita en el mencionado Catecismo. La primera edición corrió
a cargo de la Imprenta N. Chávez y estaba compuesta de 72
páginas. A diferencia de las novelas referidas, el éxito de este
libro fue tal que tuvo el respaldo institucional al ser contemplado
por la clase gobernante y sus políticas educativas implementadas
entonces, por lo que se le designó texto obligatorio en las escuelas
públicas. El principal mérito que se le reconoció a este trabajo
de Pizarro fue la forma sencilla y clara en la que mostraba los
principales puntos de la Constitución de 1857, lo que se consideró
ideal para transmitir los preceptos liberales plasmados en dicho
documento. La obra alcanzó una quinta edición hacia 1887, lo que
en nuestro recorrido representa el cierre de lo que identificamos
como la tradición mexicana de catecismos cívicos. Lo anterior
Elías José Palti, La invención de una legitimidad. Razón y retórica en el
pensamiento mexicano del siglo XIX (Un estudio sobre las formas del discurso político) (México, DF: Fondo de Cultura Económica, 2005), 409. Aquí se
hace una ponderación para vincular “novela y nación” en la segunda mitad de
aquella centuria, para lo cual toma como referente la obra de Ignacio Manuel
Altamirano y apunta: En México…, a la novela le tocaba asumir una misión
bien concreta: la de definir modelos sociales de conducta tendientes a restablecer los sistemas de autoridades naturales que el derrumbe del viejo orden
y medio siglo de guerras civiles habían trastocado.
31

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supuso contemplar al texto como un instrumento en momentos en
que las distintas facciones liberales se fueron imponiendo. Valga
un último comentario respecto a la preocupación de este autor
por incidir de manera formativa en un potencial público lector
como la niñez: en este caso, con la redacción de unas Leyendas y
fábulas para los niños editado hacia 1872.
De vuelta al Catecismo, lo componen dos grandes
segmentos (o títulos como los nombra el autor): uno dedicado
a la constitución política y otro a las formas de gobierno. A su
vez, cada título lo desglosa en secciones (6 en el primero y 4
en el segundo). Las primeras 6 secciones tratan acerca de los
derechos (del hombre, los individuales, las garantías, de la
propiedad), mientras que las restantes 4 presentan los preceptos
constitucionales (federación, división de poderes, estados de la
federación, leyes de reforma).
Al igual que los otros trabajos aludidos, el de Pizarro
trata de responder a la pregunta cómo constituir un estado y cuál
debe ser la forma más óptima de gobernar. Para justificar sus
reflexiones, el autor refiere a los procesos históricos que el país
había padecido hasta entonces:
México, que ha sufrido como otros pueblos, pero con singular
dureza, la tiranía de los extraños y el despotismo de sus
propios hijos, ha luchado casi sin tregua por más de medio
siglo, primero, para conquistar su Independencia, y después
por asegurar su libertad. En vano se ha proclamado ésta en
varias épocas, porque se han dejado vivos algunos de los
injustificables abusos, que ahora todo mundo conoce que
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nunca debieron permitirse, y por eso es llegada ya la ocasión de
asegurar los verdaderos, generales é imprescriptibles derechos
de todo hombre, y los del ciudadano, y de establecer la manera
con que ha de regirse nuestra nación, para que no volvamos
á las desgraciadas épocas en que había esclavos, inquisición
y rey, ó en que el gefe de algunos miles de soldados disponía
á su antojo de nuestra suerte, sino al contrario, para que se
establezca en imperio de la justicia y el goze de la libertad bien
entendida. Tal ha sido el objeto primordial que se ha propuesta
nuestro representantes al formar la Constitución de 1857.32

Como liberal, nuestro personaje ve en la Constitución de
1857 el gran referente, el punto de partida para la existencia y
constitución del Estado mexicano bajo una forma de gobierno
apropiada (esto es, una República Federal). Por tanto, no sorprende
que el autor llegue a una conclusión radical: renegar del pasado
novohispano, de sus tradiciones y de su organización política.33
Según él, arrastrar con todo eso habría sido el impedimento para
Nicolás Pizarro, Catecismo político constitucional (Monterrey: Imprenta
de Gobierno, a cargo de Viviano Flores, 1861), 6.
33
El argumento está en consonancia con posturas de otros personajes de la
época. Es el caso de Ignacio Ramírez en un escrito intitulado “La desespañolización”. En este trabajo, publicado por vez primera en 1865 en La Estrella
de Occidente de Ures y donde entró en polémica con el polígrafo español
Emilio Castelar, “El Nigromante” inicia su planteamiento así: ¡Mueran los
gachupines! Fue el primer grito de mi patria: y en esta fórmula terrible se
encuentra la desepañolización de México. ¿Hay algún mexicano que no haya
preferido en su vida esas palabras sacramentales? Yo, uno de los más culpados, debo al señor Castelar, a quien admiro, una explicación razonada, sobre
por qué, en unión de mis conciudadanos, reniego de la nación que, creyendo
descubrir en la frente de Colón un camino seguro para robar a los portugueses
las Indias orientales, tropezó con nosotros, y desde entonces se ha complacido
en devorarnos.
32

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que México pudiera constituirse como una sociedad justa a partir
de criterios universales (es decir, liberales y republicanos).34
En esa línea argumentativa, nuestro personaje -como otros
ya analizados- apela a los derechos del hombre (libre ejercicio de
las facultades naturales del individuo) que entiende como la base
de la democracia. De tal manera que expresar ideas, transitar en y
más allá de los límites del territorio nacional, tolerancia religiosa
y política, hasta considerar el derecho a portar armas que no estén
prohibidas por la ley. Al propio tiempo, destaca los deberes de todo
individuo: a Dios, a la patria, a la familia, a nuestros semejantes
y a sí mismo.35 En este aspecto, llama la atención que un
personaje de ideología liberal al tanto de las premisas consideradas
vanguardistas, señale que el primer deber sea con Dios. Si bien
los liberales de la época en su mayoría pretendieron imponer una
sociedad secular y laica, en el fondo comprendían que el catolicismo
-herencia de la tradición novohispana- era un factor de unidad entre
los mexicanos que entonces se encontraban inmersos en múltiples
incompatibilidades que parecían irreconciliables. En Pizarro, como
Liberales radicales como el mencionado Ramírez y el propio Pizarro, en su
extremismo, le negaron algún valor al periodo colonial (por ejemplo, el catolicismo y la respectiva cultura cívica -costumbres, hábitos, imaginario político,
sentido de pertenencia- que gestó y promovió entre los novohispanos, la cual
permaneció incluso mucho tiempo después de la Independencia). En esta línea
argumentativa, valdría la pena preguntarnos qué tanto de esa cultura cívica católica aun define muchas de nuestras actitudes. Ver: Brian Connaughton, Entre
la voz de Dios y el llamado de la patria (México, DF: Universidad Autónoma
Metropolitana - Iztapalapa; Fondo de Cultura Económica, 2010), 99–149.
35
Pizarro, Catecismo político constitucional, 32.
34

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en otros personajes, está presente cierto pragmatismo en cuanto a la
solución de los problemas más apremiantes.
Por otra parte, la propuesta de gobierno del autor empieza
por el concepto de soberanía. La explicación sobre la soberanía
tiene cierta dosis organicista, ya que ésta debe existir primero en
el individuo, después en la familia, enseguida en el municipio,
para pasar al estado o provincia, y por último a la nación.36 Sin
soberanía -dice este personaje-, no hay independencia.
Con soberanía, un estado puede organizarse en una
forma de gobierno que -a juicio de Pizarro-, “el mejor” es el
“federativo” (reunión de varios Estados sujetos a las mismas leyes
fundamentales).37 Además, acorde a los preceptos que definen al
modelo universal de república, en este texto se aboga por la división
de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial). Para ese tiempo se
encuentra viva la disputa entre liberales y conservadores, y el
consecuente debate sobre una monarquía o una república; de hecho,
después de la publicación del Catecismo, se iniciará la intervención
francesa y la posterior instauración del II Imperio. El desenlace
histórico de 1867 -que supuso la victoria liberal-, acabó por otorgarle
-por algún tiempo- un estatus casi canónico a la propuesta cívica
de Pizarro, al promover ciertos valores republicanos considerados
indispensables para el establecimiento del Estado mexicano.
La preocupación por hacer de la sociedad mexicana una
de cariz moderno y armónico acompañó a este personaje el resto
36
37

Pizarro, 35.
Pizarro, 42.

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de su vida. En 1868, apenas restaurada la República y cuando
todavía circula y se lee el citado escrito cívico editado hacia
algunos años, Pizarro presentó un Catecismo de moral. En este
tratado de 224 páginas, el autor sigue la línea trazada por otros
autores (Diez de Bonilla, Carreño) y aborda algunos aspectos
(familia, educación, trabajo, virtudes, conciencia) que considera
cruciales para una convivencia socialmente aceptable.
Consideraciones finales
En lo que corresponde al contenido de los artefactos literarios
analizados, el concepto ciudadanía es el que justifica dichas
propuestas. Durante el siglo XIX, los preceptos liberales vigentes
y promovidos por los grupos política e intelectualmente activos
estaban orientados a un sentido de ciudadano, cuyo propósito
era “uniformizar” a los mexicanos. Lo anterior como parte
fundamental del proyecto de constituir un Estado nacional.
La construcción de dicho Estado en México implicó romper
con la herencia y tradición coloniales, lo que a su vez demandó
apelar a nuevos principios de legitimidad (señaladamente liberales
y republicanos). Tales principios supusieron ciertos cambios
que a lo largo del siglo XIX definieron a la sociedad mexicana,
siendo uno de ellos los mecanismos para el ascenso social. Desde
ese aspecto, los autores aludidos con su preparación, trayectoria
intelectual y reconocimiento a nivel nacional son muestra de que
se constituía una nueva clase: la élite ilustrada que ejercía alguna
profesión liberal.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

444

�Iván Espinoza

En una sociedad mexicana como la de entonces (población
mayoritariamente indígena, un alto índice de analfabetismo, un
acceso a la educación selectivo, diferencias étnicas, sociales,
económicas, políticas, etc.), cabe reiterar la intensa actividad
intelectual y editorial que a lo largo de esa centuria se desarrolló
de forma constante a pesar de tener todo en contra (gobiernos
débiles, crisis económicas, guerras civiles, invasiones, falta de
recursos y un largo etcétera).
Como se mostró, conforme se acercó el fin de la centuria
el uso y circulación de los catecismos cívicos vino a menos. La
fórmula pregunta-respuesta paulatinamente quedó obsoleta y
acabó siendo reemplazada por otros métodos. Ciertas condiciones
incidieron en ello, como la adopción de nuevas estrategias de
enseñanza basadas en tendencias de pensamiento consideradas
más analíticas (en este caso, el positivismo que durante el
Porfiriato se convirtió en la ideología del régimen).
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Historia de la educación en la Ciudad de México, editado
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�La sacralización

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�Iván Espinoza

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-21

447

�Fuentes para la historia de la industria escobera
regiomontana: el acervo documental del archivo
histórico del municipio de Cadereyta Jiménez
José Manuel Hernández Zamora
Archivo Municipal de Cadereyta Jiménez
Cadereyta Jiménez, México
orcid.org/0000-0002-1039-1610

Recibido: 22 de agosto de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

En algunos pueblos escribir la historia de un oficio o de una
industria en particular es describir la historia misma de la
comunidad. Este supuesto aplica para el último siglo de vida
del municipio de Cadereyta Jiménez, Nuevo León. La historia
fabril de la producción escobera se encuentra íntimamente
relacionada con el desarrollo municipal. No podría entenderse
la memoria local sin una reflexión sobre la misma. Su fundador,
Eugenio Serrano, estuvo relacionado con los industriales de
Monterrey, por lo que la fábrica de escobas puede considerarse
periférica o como parte del movimiento industrial generado en
esas décadas.
Sillares, vol. 2, núm. 4, 2023, 448-455
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

448

�Manuel Hernández

El objeto de la presente nota es ofrecer un panorama
general de la documentación que resguarda el archivo histórico
municipal de Cadereyta Jiménez [AHMCJ] y las posibilidades
que ofrece para el estudio de la industria regiomontana,
específicamente para la industria escobera que se ha desarrollado
en el área metropolitana. Asimismo, es una invitación para
explorar los archivos de tipo municipal, que no solo ofrecen
información local, sino que también se pueden utilizar para
estudios regionales; por ejemplo, para estudiar el impacto y
los resultados de la implementación de un programa o política
pública; para analizar las redes empresariales y/o comerciales y
su relación con centros industriales de menor relevancia; o para
estudiarlos como proveedores de materia prima.
Cadereyta Jiménez es un municipio fundado en el
siglo XVII sobre una extensa llanura irrigada por corrientes
de riachuelos de corriente semipermanente. Algo atípico para
el ecosistema predominante en el norte del país. Su economía
estuvo vinculada al sector agropecuario. En un primer periodo,
que va desde su fundación a la segunda mitad del siglo XVIII,
se caracterizó por una fuerte presencia ganadera (sobre todo de
ganado menor), y luego transitó a las actividades agrícolas. Se
puede ubicar esta etapa predominantemente en el siglo XIX, cuya
base fue la producción de caña de azúcar, maíz y frijol.
A partir de 1890, con la inauguración del ferrocarril
Monterrey al Golfo de México, la dinámica comercial de las
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�Fuentes para la historia

poblaciones agropecuarias de la región empezó a cambiar. Fue en
ese momento que se fundó la primera fábrica de escobas en 1892,
con lo que se inició la diversificación económica del municipio y se
incentivó a otros comerciantes a incursionar en el área fabril. Este
fenómeno detonado por la llegada del sistema ferroviario también
estuvo ligado a la tendencia de industrialización de Monterrey.
La importancia de este ramo industrial puede justificarse en
tres factores: la historicidad de la industria; la cantidad de fábricas
y empleados; y por último, la identidad construida alrededor del
sector. Comprender el papel de un centro de trabajo y su impacto
en la comunidad es entender, hasta cierto grado, las dinámicas
sociales, políticas y culturales de la región, de allí la importancia
de estudiar los sistemas microeconómicos o microregionales. Tal
es el caso de la industria escobera en la esfera local.
En efecto, alrededor de la industria escobera se constituyó
un grupo empresarial suficientemente fuerte que fue un contrapeso
del grupo político municipal. Esta dinámica se mantuvo hasta
la década de 1980 cuando el sector petrolero se afianzó en el
municipio. De igual forma, su importancia se ve reflejada en las
acciones sociales y culturales, siendo las fábricas de este ramo
industrial las que gozan de mejor imagen laboral. Desde 1892,
cuando se fundó la fábrica La Aldeana hasta la actualidad, el
ramo escobero no ha parado de producir, por lo que le ha dado
un lugar privilegiado entre la industria del área metropolitana de
Monterrey, de allí su importancia de estudio.
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�Manuel Hernández

Las fuentes
Las fuentes para el estudio de la industria escobera se pueden dividir
en tres áreas: archivos históricos, hemerografía y memoria oral.
Para atender la parte histórica, la riqueza documental resguardada
en el archivo histórico es fundamental; por su parte, la hemerografía
es una fuente que puede emplearse para búsqueda de información
histórica y contemporánea. A las anteriores fuentes, se agrega la
oralidad, la cual es una riquísima fuente para comprender la vida
cotidiana, cultural e ideológica en torno a la industria escobera.
a. El archivo histórico municipal
El archivo histórico de Cadereyta Jiménez resguarda un vasto
acervo cuya documentación más antigua data de 1701. La
última transferencia secundaria se realizó a finales del 2001, por
lo que se conserva documentación hasta esa fecha. En cuanto a
documentación del tipo económico registrada entre el siglo XVIII
y el XIX, se conservan libros de cuentas, impuestos (alcabalas),
recibos, cortes de caja, pagarés, presupuestos, inventarios,
informes, facturas, glosas y correspondencia. Todos ellos con rica
información del devenir fiscal del municipio y de la región citrícola.
En cuanto a la industria escobera, el archivo de Cadereyta
es la fuente de información histórica más importante para su
estudio, a nivel local, regional, y muy probablemente a nivel
nacional. Se encuentra resguardado en las instalaciones del Centro
Cultural Cadereyta y cuenta con una guía general que permite
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�Fuentes para la historia

localizar de forma más rápida la información. Casi el 90% de la
documentación del acervo se encuentra clasificada y descrita por
lo que su orden y accesibilidad son de buena calidad.
Otro punto a favor de este acervo, es que cerca del 80%
del archivo está digitalizado en formato PDF y JPG, albergado
en una base de datos local, con un buscador de fácil acceso y
manejo. De los temas que pueden investigarse se encuentran la
vida empresarial local y su vínculo con la industria regiomontana;
de forma particular, se conservan documentos sobre la familia
Serrano, pioneros de la industria. De igual forma, se puede indagar
sobre otros empresarios y familias que mantuvieron o mantienen
en funcionamiento talleres y empresas del ramo.
Asimismo, subsisten documentos sobre la cuestión fiscal en
la serie de impuestos; sobre sus trabajadores en las series sindicatos
y Junta de conciliación y arbitraje; y en las series correspondencia
y oficios, donde se dan las comunicaciones oficiales del ejecutivo
municipal y las dependencias a su cargo, también se cuenta con
información referente a esa industria. Cabe mencionar que no
existe un fondo determinado para la industria escobera, lo que se
conserva es documentación producida por la institución o bien
acuses de procesos llevados a cabo en otras instancias.
b. Las publicaciones periódicas
Otra de las fuentes es la hemerografía local y regional. A pesar
de que los periódicos constituyen una fuente muy rica de
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�Manuel Hernández

información para los investigadores y para la memoria de los
pueblos, no hay políticas públicas a nivel estatal que garanticen su
conservación. Debido a lo anterior, las publicaciones semanales
y periódicos de circulación municipal se han perdido con el
paso del tiempo. Algunos periódicos fueron de corta duración,
como el denominado “La Espiga”, nombre que está íntimamente
relacionado con la industria local. En el archivo histórico solo se
resguardan algunos recortes de estos impresos locales, por lo que
esta fuente de información es bastante pobre.
A lo anterior, se debe agregar el importante diario “El
Porvenir”, que cuenta con una base digital de gran calidad, en la que
se encuentran referencias acerca de la industria, como participación
en las ferias regionales, nacionales e internacionales; anuncios de
los productos y otros datos relacionados con los propietarios de las
fábricas, actividades deportivas y aportaciones a causas sociales.
De igual forma, se encuentra el Periódico Oficial del Estado de
Nuevo León, donde se registran datos de permisos, solicitudes y
otros asuntos relacionados con los empresarios escoberos. Para la
parte contemporánea, se pueden consultar diarios metropolitanos,
así como periódicos locales, entre ellos el Periódico Lo Nuestro y
La Última Palabra, disponibles en el archivo.
c. La memoria oral
La historia oral da la posibilidad de concurrir en la metodología
de la historia reciente y explorar la forma en que este tipo de
industria ha logrado establecerse en otros municipios del área
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�Fuentes para la historia

metropolitana. De entrada, la documentación del archivo y
algunas publicaciones de difusión han demostrado que estados
como Tamaulipas, Durango, San Luis Potosí y Oaxaca, desde
la década de 1930, empezaron a solicitar maquinaria para
fabricar escobas. Inclusive, hay correspondencia de países
centroamericanos donde solicitan información al alcalde acerca
de la industria.
De igual forma, la memoria oral nos permite conocer
las historias íntimas de los talleres, de esos espacios de trabajo
que no producen documentación y que pasan generalmente
desapercibidos en los macroprocesos económicos. Inclusive,
nos permite hacer una historia cotidiana de los establecimientos
fabriles y del entramado de relaciones familiares, típicas de la
industria regiomontana, así como de los problemas familiares en
las sucesiones de mando en las fábricas y empresas.
***
La industria y su patrimonio son parte de una temática historiográfica
muy actual, así como de la historia económica, cuya vigencia
se ha fortalecido con los estudios interdisciplinarios. En ese
sentido, la historia de los procesos de industrialización de México
conserva la relevancia en los seminarios y cuerpos académicos
de diversas instituciones del país. De allí la importancia de abrir
nuevos espacios de fuentes documentales que coadyuven en los
análisis de los procesos regionales, nacionales y sus vínculos con
los macroprocesos.
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�Manuel Hernández

Es el caso de la industria escobera del municipio de
Cadereyta Jiménez. Su presencia y relevancia en la historiografía
regional es el resultado de recurrir a los archivos municipales y
no solo a los acervos generales. Lo anterior arroja como resultado
una visión más amplia de los alcances e importancia del proceso
de industrialización de Monterrey, en particular del ramo
escobero, que se abrió paso en la periferia de la industria pesada
y se mantiene vigente en el municipio.
La variada y rica documentación que se conserva en los
archivos históricos municipales ampliará los planteamientos de
investigación, de igual forma las temáticas historiográficas. Su
inclusión y visibilidad como fuentes documentales repercutirá en
la modernización y en la aceleración de los trabajos de archivística
que ya se desarrollan en varias de estas instituciones. En fin, como
se puede observar, la historia económica y el estudio de procesos
industriales tienen una tarea pendiente con las fuentes de carácter
municipal.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-62

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�Cautivos neoloneses, por los nómadas ecuestres, en los
expedientes de la Comisión Pesquisidora de la Frontera
Norte. Fondos del Archivo Histórico “Genaro Estrada”,
de la Secretaría de Relaciones Exteriores, México
José Eugenio Lazo Freymann
Universidad Nacional Autónoma de México
Coyoacán, México
orcid.org/0000-0003-2199-8044

Recibido: 11 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Cuando se abordan las dinámicas, relaciones, sociabilidad o
influencia de los nómadas ecuestres en el noreste histórico
mexicano, se tiene múltiples niveles institucionales, en que
pueden leerse los elementos estratégicos para que se plantearan
y llevaran las campañas de exterminio o el abastecimiento
de las comunidades norteñas, o a nivel del terreno, en que se
recogen las declaraciones de vecinas y vecinos por la entrada
furtiva de apaches, comanches, kiowas, seminolas, kikapúes,
etc. Para la documentación mexicana que pervive, que podemos
dimensionarla en las escalas municipal, estatal y federal, se tiene
por base el miedo y necesidad, expondrían ellos, en acabar con
esos enemigos de la humanidad.
456
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

�Eugenio Lazo

Si bien este conflicto entre los salvajes y vecinos del
noreste mexicano se puede rastrear entre la segunda mitad del
siglo XVIII y las últimas décadas del siglo XIX, hay un periodo
que tiene una riqueza documental que no se encuentra en décadas
pretéritas o posteriores, siendo el de 1848 a 1873.
Con el tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), en el que
Estados Unidos impuso sus condiciones para finalizar la guerra
con México, el artículo XI planteó la necesidad de una nueva
cooperación desde lo local e internacional, entre ambas naciones,
para frenar las incursiones y afectaciones de los bárbaros. Para el
año de 1853, cuando se propone la compra de La Mesilla, Estados
Unidos se encontraba inmerso en una agresiva campaña militar
de exterminio o de reservas indias, que no mostraba resultados
decisivos: el cruce de los nómadas ecuestres, a través del río
Bravo, la Sierra Madre Occidental o el desierto de Sonora se
seguía dando. Los EEUU exponen que es imposible (fiscalmente)
el seguir manteniendo ese ritmo y se decidió, en una treta legal,
que no hay una responsabilidad directa en pagar los daños
causados en México. Ese periodo es turbulento internamente para
ambas naciones, pero las razzias se seguían dando en la frontera.
No será hasta el año de 1872, cuando en México, el Ejecutivo
de la Unión, decide plantear un ambicioso proyecto para saber
qué ha pasado en la frontera, específicamente en Coahuila, Nuevo
León y Tamaulipas. El 30 de septiembre de 1872, en la ciudad
de Monterrey (Nuevo León), se instala la Comisión Pesquisidora
de la Frontera Norte.1 El objetivo es recopilar declaraciones
1

Informe de la Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte (México: Im-

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�Cautivos neoloneses

juradas e informes de los archivos estatales y municipales entre
1848 a 1873, sobre los ataques, robos, asesinatos o toma de
cautivos hechos por los nómadas ecuestres. La labor que se hizo
en su momento -maratónica para los ayudantes que recopilaron,
ordenaron, clasificaron y transcribieron en su totalidad los
documentos relacionados con el tema- quedó resguardada en 6
libros2 con los informes y un séptimo3 en donde se presentan los
prenta de Ignacio Cumplido, 1873), 3.
2
Los libros son “Cuaderno 1, 2 y 3. Contiene las invasiones de indios avecindados en los EEUU, en los Estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila
desde 1848 hasta 1873”, (L-E-1589); “Expedientes 1, 2, 4 y 5. Sobre robo de
ganado en Texas y de caballada en México, sobre situación de los ranchos
en ambos márgenes del Río Grande, sus pasos y distancias entre sí, y sobre
depredaciones de los ranchos texanos en los robos de ganado que se quejan”,
(L-E-1590); “Cuaderno no. 1. Comprobante de las incursiones de indios en el
Estado de Nuevo León, de 1848 a 1873”, (L-E-159); “Cuaderno no. 2. Comprobantes de las pérdidas sufridas por incursiones de indios en los pueblos de
Nuevo León que se expresan”, (L-E-1592); “Cuaderno no. 1. Comprobantes
de las depredaciones cometidas, en los pueblos del Norte de Coahuila, por
indios residentes en los EEUU”, (L-E-1594); y “Cuaderno no. 6. Sobre acción
de las autoridades mexicanas en el robo de ganado; invasiones de filibusteros
texanos; atentados de CC americanos para defraudación de derechos; ladrones
americanos en México, y sobre el estado general de las relaciones de ambas
fronteras”, (L-E-1595).
3
El último libro, a diferencia de los anteriores, no cuenta con un etiquetado
original en su portada, pero una pegatina en su guarda anterior, nos revela que
el texto fue restaurado en 1993 y me tengo que limitar al “asunto” mecanografiado en sus primeras páginas, para darle nombre al libro. “Asunto: Comisión Pesquisidora de la frontera norte, encargada de estudiar las reclamaciones
por las invasiones de los indios bárbaros de los Estados Unidos de América.
Informe de los trabajos realizados por esta Comisión, a cargo de los señores
Ignacio Galindo, Antonio García Carrillo y Francisco Valdés. Anexo mapas e
impresos, 336 ff”, (L-E-1597).
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458

�Eugenio Lazo

resultados. Posteriormente fue editado un libro, con el informe en
un sentido general. Estas averiguaciones, que fueron planteadas
por el Ministerio de Relaciones Exteriores, buscaron presentar
una reclamación formal a EEUU para hacerse cargo de los
daños. Más allá de los resultados diplomáticos del momento, el
fondo documental lo heredó la actual Secretaría de Relaciones
Exteriores, en su Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Este
archivo se encuentra en la Av. Ricardo Flores Magón Núm. 2,
Nivel Basamento, ala “A”, Col. Guerrero, Alcaldía Cuauhtémoc,
en la Ciudad de México. Es necesario solicitar una cita, vía correo
electrónico o teléfono, para poder hacer consulta de sus fondos.
Si se desea abordar la problemática de las correrías indias,
este fondo nos ofrece una ventana documental que no se tiene en las
décadas anteriores o posteriores. ¿Motivo? Los archivos municipales
y estatales, con el paso del tiempo, ya sea por malos manejos,
degradación natural u “otras” razones, han perdido mucha de esta
valiosa información. En el caso específico de Nuevo León, en el
primer libro que se tiene, donde se hacen las denuncias, se cuenta
con 623 fojas, con una clara descripción de lo que fue alertado,
denunciado o temido de los salvajes: avistamientos, patrullajes
vecinales, reportes de campaña de fuerzas estatales, hallazgos de
asesinados o toma de cautivos, denuncias de robos, etc.
En los reportes que envían los ayuntamientos, en cordillera
violenta, hacia la capital del Estado, es una constante encontrar,
en la parte final, el apunte de “[…] estoy dictando las providencias
oportunas con el objeto de salvar la vida de los que habitan los
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�Cautivos neoloneses

campos y si dable es, castigar al enemigo”.4 Con la generalizada
pobreza material para armar a los vecinos, o mínimo darles buena
remuda, en ocasiones se limitan con “echar de la jurisdicción” a
los bárbaros. Ya será problema de otro ayuntamiento o del Estado.
Para el caso que deseo exponer, la toma de cautivos, la
puedo explicar, de forma sucinta, cuando los nómadas ecuestres
capturaban a mujeres o infantes, con el fin de venderlos como
esclavos, la reproducción biológica o cultural, la búsqueda de
rescate, etc. Una práctica común, pero que nunca alcanzó los
números del robo de équidos.
Para entender los cruces, circulación y huida de los
nómadas ecuestres en Nuevo León, hay una firme relación de
la geografía física que configura sus correrías. El estado puede
ser dividido en dos grandes porciones, condicionada por la
Gran Sierra Plegada, subprovincia de la Sierra Madre Oriental.
Este sistema montañoso, que dificulta o imposibilita el tránsito
humano, creó rutas muy bien marcadas.
Con esto, encuentro una relación de secuestros de
habitantes, en que al norte de la sierra hay 62 casos de reporte de
cautivos (asociados con asesinatos y robos) y al sur, un solo caso,
esto dentro de la temporalidad que planteo. Del total de casos,
dimensionando por meses y años, la relación sería la siguiente:
Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE, México). Archivo Histórico
“Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de
la Frontera Norte. L-E-1591. f. 91.1
4

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�Eugenio Lazo

Gráfico 1.
Reportes municiaples de cautivos, 1848-1869

Fuente: elaboración propia con información de la SER, México.
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�Cautivos neoloneses

Los datos, presentados por municipio:
Gráfico 2.
Reportes por municipio, 1848-1869

Fuente: elaboración propia con información de la SER, México
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

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�Eugenio Lazo

De los diversos casos que se reportaron en la temporalidad
planteada, la mayor parte presentó una respuesta armada del
ayuntamiento. Esto es, que por aviso de algún vecino, que vio el
tránsito de los nómadas ecuestres, o sufrió su ataque, o encontró
evidencias tales como huellas, alguien muerto o robo, se organizó
una batida de vecinos para perseguir y “castigar” a los bárbaros.
De esto, los resultados son muy variados, existiendo momentos
como, en enero de 1849, cuando Antonio Jaymes encontró a un
joven de 16 años que “[…] en su perspectiva no manifiesta ser
cristiano, conserva aún nuestro idioma medianamente”,5 y que
aseguraba tener más de 10 años que fue tomado por cautivo.
Gracias a una persona que entendía el idioma comanche, se supo
su origen. Del interrogatorio que siguió, se pueden entender ciertas
representaciones y prácticas de ellos. Otros casos, como cuando
una partida de salvajes atacaron un rancho en Mina, asesinan a
dos hombres y toman cautivas a una mujer y una niña de 2 años.
La niña es encontrada asesinada más adelante, la madre consigue
huir, pero es herida de 5 jarazos.6
Haciendo un balance de todos los casos graficados
anteriormente, el número de personas secuestradas son 86, dándose
el caso del rescate de 2 que son dos antiguos cautivos, adoptados
por los nómadas ecuestres, y que se desconoce su origen (uno es
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. f. 104.1
6
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. ff. 265.1-2.
5

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

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�Cautivos neoloneses

el joven mencionado anteriormente y otro un joven, que por las
evidencias de cómo tenía afeitada la cabeza, creen que pudo ser
de los seminolas).7 De estas 86 personas, 8 son mujeres, que las
categorías que se dieron en los reportes son de mujeres, doncellas
o niñas. El resto son jóvenes. Todos los hombres, que podrían
presentar mediana resistencia, son asesinados o puestos en fuga. De
estos 86 casos, apenas y 7 son rescatados por los vecinos. De esos
79 restantes, 3 fueron encontrados asesinados. Un caso en particular
es el presentado en agosto de 1859, en Bustamante, cuando los
indios atacaron una fábrica de vino mezcal, en donde hieren de
gravedad a un joven de 13 años y se llevan cautivo a su hermano de
10. Se organizaron 30 vecinos para batir a los nómadas ecuestres,
pero lo único que encontraron fue el cuerpo del mayordomo de la
fábrica que fue muerto por jaras, lanzas y su cabeza machacada.8
Tras largas exploraciones, no consiguen dar alcance a los salvajes.
En los 76 casos de secuestrados, desconozco si hubo
algún tratado o rescate en otro estado mexicano o si en Estados
Unidos se dio un intercambio y fueron introducidos en la sociedad
estadounidense. Mientras que en Nuevo León, la prensa y archivos
de la época no hablaron del regreso pagado o por rescate de algún
cautivo.
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. ff. 548.1 /
549.2
8
SRE, México. Archivo Histórico “Genaro Estrada”. Acervo Histórico Diplomático. Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. L-E-1591. f 480.1 /
482.2
7

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares2.4-77

464

�Paisaje urbano y barrios obreros: Los planos como
fuente para el estudio histórico
José Manuel Esparza Casas
Universidad Autónoma de Zacatecas
Zacatecas, México
orcid.org/0000-0002-3858-5003

Recibido: 12 de diciembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El estudio del paisaje ha tomado mayor relevancia en los últimos
años, sobre todo en tópicos relacionados a las ciudades y su
habitabilidad. Esto se puede vincular al crecimiento de las mismas
y a las problemáticas que de ese fenómeno urbano emanan
-por ejemplo- de vivienda, espacios públicos, contaminación
y cuestiones más específicas como la gestión del patrimonio
(histórico, gastronómico, arquitectónico, industrial, etc.) de cada
territorio en particular.
Desde principios del siglo XX en países como Francia,
Alemania e Inglaterra se produjeron grandes obras que marcaron
las pautas metodológicas para las investigaciones posteriores.
Estos primeros trabajos, nutridos sobre todo de la geografía
física, se centraron en la influencia del espacio físico (como los
465
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�Paisaje urbano

ríos, montañas y llanuras) en el ser humano y la capacidad de
adaptabilidad de éste ante dichas circunstancias. Las formas de
modificar el entorno, patrones de asentamiento y las maneras
en que las sociedades hacían una fusión con este espacio físico
creando dinámicas de interacción más complejas fueron las que
posteriormente incentivaron nuevas líneas de investigación, y
de estas líneas surgió el estudio del paisaje urbano. Uno de los
primeros en plantear y estudiar este concepto fue el geógrafo y
sociólogo francés Maximilien Sorre, que a mediados del siglo
XX definió los tipos de paisaje urbano por aspectos como la traza,
la edificación y los usos del espacio.1
A pesar, pues, de que los estudios del paisaje no son algo
nuevo, en lugares como Monterrey, Nuevo León, México, no son
un tema que se haya tratado a profundidad todavía. Esto es singular
debido a que en el Archivo General del Estado de Nuevo León
(AGENL en adelante), que se encuentra en las antiguas oficinas
de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A -actualmente
Parque Fundidora-, se cuenta con una planoteca y mapoteca bien
nutrida que abarca los siglos XVII hasta casi el final del siglo XX.
Lo anterior es un punto relevante debido a que los planos y
mapas son importantes para el estudio del paisaje urbano porque por
medio de estas representaciones gráficas del espacio se puede observar
el crecimiento y jerarquización de un territorio determinado, en este
caso Monterrey, para determinar patrones, tendencias, así como
1

Maximilien Sorre, El paisaje urbano (Buenos Aires: Ediciones 3, 1962).

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�Manuel Esparza

formas en que su sociedad se adaptó al medio físico o en su defecto
terminó por modificarlo acorde a sus necesidades y propósitos. De
lo anterior, por ejemplo, Michael Aston hace la reflexión sobre las
posibilidades en el estudio del paisaje, sus metodologías, fuentes y la
importancia de la historia regional.2
Este preámbulo sobre el estudio del paisaje urbano y el
uso de planos y mapas como fuentes ha servido para introducir
mi caso particular. En específico, mi investigación de posgrado es
sobre una colonia para obreros de Monterrey construida en 1924:
la Colonia Moderna. Dicha colonia fue edificada hacia el norte
del centro de Monterrey y se vio beneficiada por su ubicación al
encontrarse justo en medio de grandes fábricas como Cementos
Mexicanos S.A., Aceros Planos Mexicanos, Vidriera Monterrey
y la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A.
Debido a su naturaleza, tiene una estrecha relación con la historia
industrial local, así como con el desarrollo urbano de la ciudad,
ya que fue de las primeras colonias propiamente planificadas
desde su concepción.
Para fines de la presente reseña y para mostrar un ejemplo
de fuentes para el estudio del paisaje urbano, se presenta el plano
original de la Colonia Moderna3 que encontré en el AGENL y
que amablemente me facilitaron para investigar.
Michael Aston, Interpreting the landscape. Landscape archeology and local history (Londres y Nueva York: Taylor and Francis Group ,2002).
3
Archivo General del Estado de Nuevo León (en adelante AGENL). Plano
de la Colonia Moderna, 1924. Fondo Contemporáneo, URB-00803-01.
2

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�Paisaje urbano

Plano 1.
Plano de la Colonia Moderna, 1924.

Fuente: Planoteca del AGENL.

Este plano fue elaborado por el Departamento de Obras Públicas
del Estado de Nuevo León a petición de los constructores
de la Colonia Moderna para solicitar el permiso de llevar a
cabo la obra. En sí mismo, el material gráfico presentado “no
dice mucho” debido a que no muestra elementos como plazas
públicas, señalizaciones de servicios públicos, escuelas o lugares
de interés particular; pero justo esas ausencias, como diría Peter
Burke en Lo visto y lo no visto,4 nos hablan de la realidad
Peter Burke, Lo visto y lo no visto. El uso de la imagen como documento
histórico (Ciudad de México: Crítica, 2001). p.16.
4

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�Manuel Esparza

material de la Colonia Moderna durante sus primeros años. El
hecho de que en el discurso oficial se esbozara como una colonia
que contaría con espacios recreativos, escuelas y servicios (agua,
electricidad y transporte) pero que en su plano de construcción no
se contemplara nada de esto, nos habla de una discrepancia con la
manera en que se fundó en realidad La Moderna.
Gracias al uso de planos y mapas para este tipo de
estudios es posible hacer comparaciones físicas de un territorio
en particular, solventando la problemática del paso del tiempo.
Son un medio por el cual se pueden contrastar, como en cualquier
otro documento histórico, las ideas e intenciones de sus creadores
con otras fuentes para así construir una narración histórica mejor
sustentada. En el caso de la Colonia Moderna tenemos un espacio
muy grande (aproximadamente 157 hectáreas)5 que en principio
fue planeado como solución al problema de vivienda derivado
de “la resurrección industrial que augura para nuestra Capital un
envidiable porvenir”,6 pero que en efectos prácticos no sucedió
de esa manera. La colonia, al igual que otros barrios históricamente
obreros, se convirtió en una zona un tanto marginada del resto de
De acuerdo a cálculos realizados en un software de medición geográfica,
esta medida aproximadamente el doble del espacio que abarca el Parque Fundidora en la actualidad.
6
Pedro Martínez, Informe rendido por el Dr. Pedro C. Martínez alcalde 1°
constitucional de esta municipalidad, para dar cuenta a sus conciudadanos de
los actos de la administración de 1900 (Monterrey, Ayuntamiento de Monterrey,
1901). Tomado de http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080006892/1080006892.
html. Fecha de consulta: 04/01/23.
5

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�Paisaje urbano

la ciudad, con problemas de servicios públicos, altos índices de
delincuencia, y al constante acecho de la gentrificación debido a
su ubicación “privilegiada” cercana al centro de Monterrey.
A fin de cuentas, las personas que hacemos investigación
tenemos una deuda con el estudio del paisaje urbano, ya que
habitamos la ciudad y no podemos ignorar los problemas que
aquejan nuestro entorno. Muchos de esos problemas tienen
explicaciones diversas, pero también comparten orígenes de
carácter histórico que podrían ser develados si pusiéramos
el mismo empeño por estudiar de manera más consciente las
calles y barrios de donde provenimos, que en solo hacer rescate
patrimonial de lugares con visibilidad muy alta y exotizar espacios
con fines estéticos y de autocomplacencia.

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�Gabriel Buendía Ramírez, La villa de Irapuato en
el siglo XIX. Barrios, pobladores y propietarios a
través de las escrituras de compraventa de inmuebles,
México, Archivo Histórico Municipal de Irapuato,
2021, 187 pp.
Recibido: 28 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

La villa de Irapuato en el siglo XIX. Barrios, pobladores y
propietarios a través de las escrituras de compraventa de
inmuebles, es un libro derivado de una investigación académica,
como tesis de maestría, cuya estructura y contenido se adaptó para
convertirse en una obra destinada principalmente a la divulgación
histórica. Para su construcción original, el autor se valió de las
armas que le ha dotado su formación profesional como historiador,
de una búsqueda paciente de fuentes, de un trabajo cuidadoso
de sistematización, de la elaboración de planos para entender y
explicar lo ocurrido en el espacio, de un reconocimiento en sentido
amplio de las investigaciones históricas realizadas previamente
sobre Irapuato, y de un conocimiento de la historia urbana como
área de especialización.
El libro cubre temporalmente los años en que Irapuato
tuvo el título de villa, es decir, de 1826 a 1893, pero cuando
471
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�Reseñas

es necesario se hacen referencias a momentos anteriores y
posteriores que dan mejores elementos de comprensión al lector.
La columna vertebral de su información procede de alrededor
de 1,000 escrituras notariales producidas en el período, en las
que quedó constancia de las compra-ventas de bienes inmuebles
y de las hipotecas de bienes raíces del área urbana de Irapuato.
Se trata de una ruta que no siendo nueva es muy valiosa y no
siempre suficientemente apreciada, a partir de la cual Gabriel
Buendía elaboró una poderosa base de datos en la que registró
fechas de transacción, nombre de vendedores, compradores y
apoderados, ubicación del inmueble (incluyendo calle y barrio
cuando se expresa), precio de venta y características físicas
del solar o de la casa. Del cruce de esta información resultaron
múltiples posibilidades de lectura y aprovechamiento para el
estudio de la villa, para reconstruir una caracterización de su
fisonomía, de sus plazas y edificios, de los barrios y sus calles, de
su población, propietarios y tipo de inmuebles, es decir, para hilar
explicaciones en al menos dos niveles, el de los cambios físicos y
el del desarrollo económico y social.
En sus dos primeros capítulos el libro privilegia el tono
descriptivo. En ellos se lleva al lector a conocer la población
desde su centro hacia fuera, destacando la importancia de la Plaza
Mayor, recorriendo las casas y tiendas levantadas en su rededor,
descubriendo calles, barrios, sitios de comercio, diversión y
devoción. La apuesta por equilibrar los aspectos del pasado
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�Reseñas

que pueden llamar con facilidad la atención de los habitantes
de Irapuato con los problemas que plantea la historia urbana
es adecuada, aunque a veces se hacen concesiones pensadas en
atraer a un público más amplio, que disminuyen la posibilidad de
establecer diálogos historiográficos.
En el capítulo tercero la estrategia se invierte, se aumenta
el nivel analítico para estudiar el comportamiento demográfico
del municipio de Irapuato (y no de la villa), y las dinámicas y
caracterización de las propiedades y los propietarios urbanos.
Siguiendo de manera exclusiva las escrituras notariales, se revisa
el papel de la iglesia y del ayuntamiento, y se ofrece una interesante
clasificación de los propietarios privados (grandes, medianos
y pequeños), enfocándose en cuatro hombres y una mujer que
destacaron como los más importantes dueños y comerciantes de
bienes inmuebles, con varias decenas de solares y casas cada uno.
El seguimiento puntual a las escrituras notariales da cuenta de
la dinámica de compra-venta de inmuebles, un indicador clave
para detectar la presencia de élites, para rastrear su baja o alta
capacidad económica, así como sus intereses comerciales.
Una de las aportaciones fundamentales que pueden
apreciarse del libro es la de destacar la cualidad urbana de Irapuato
a lo largo, al menos, del siglo XIX. Aunque obtuvo formalmente
su título de ciudad en 1893, fecha que marca el cierre temporal de
esta investigación, en el texto se descubren uno a uno los atributos
que evidencian el movimiento y vitalidad de la población: es cierto
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�Reseñas

que su jerarquía era menor en el conjunto nacional e incluso en la
poderosa red urbana de Guanajuato, pero se trataba de un centro
activo, que crecía demográficamente, con un gobierno propio,
con sus “vecinos acomodados” que algunos negaban pero que
estaban ahí, que podían desempeñar “los cargos propios de un
ayuntamiento” y que a lo largo del tiempo ampliaron sus intereses
y vínculos hacia el exterior.
Si tomamos como punto de partida el plano que de Irapuato
se pintó en 1805 y que Gabriel analiza en el libro, encontramos
que entonces existían al menos siete templos, incluyendo la
parroquia, dos conventos, seis barrios y tres plazas. No es la
primera vez que este plano se reproduce, pero la manera en que
se ubica en el medio de una historia que comenzó en el siglo
XVII y que se sigue con puntualidad a partir de 1826 nos informa
con elocuencia que el sitio no era un simple pueblo. Conviene
decir algo más: aunque no sabemos quién elaboró el documento,
sí conocemos su propósito (mostrar las características del terreno,
las causas de las inundaciones que sufría la población), y podemos
inferir sin dudar que no solo había una población que sostenía
templos y habitaba un buen número de barrios, sino que había
interés y capacidad para intervenir, diagnosticar, dar seguridad al
sitio, mejorarlo, proyectarlo hacia delante.
Una lectura atenta de este trabajo revela muchos aspectos
de interés para conectar el estudio del caso particular con el de
las ciudades mexicanas de la época en lo general. Entre otros
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�Reseñas

puede destacarse el proceso de desamortización y sus efectos
sobre las formas de propiedad y la pérdida que ello supuso
para las corporaciones, por ejemplo el Ayuntamiento, la iglesia
secular y sus órdenes regulares. Otro tema de gran interés es el
de los barrios, en cuya historia surgen constantemente indicios
de mayor alcance y que apoyan otra vez la imagen de una vida
urbana dinámica. Así por ejemplo, el autor encontró información
sobre la existencia de 8 barrios en el siglo XVIII; sus nombres se
perdieron en las siguientes décadas, y en el proceso se registraron
14 nuevas nomenclaturas en el siglo XIX, lo que delata rasgos
de sus cambiantes vocaciones económicas, del variable origen de
sus pobladores, de sus límites difusos y a veces sobrepuestos, del
vigor, en suma, de la vida urbana.
En el libro se llama la atención sobre algunos temas por
estudiar, es decir, se detectan asuntos sobre los que hay que echar
luz, pendientes para el autor o para otros investigadores, por
ejemplo para conocer la historia del proceso constructivo de los
templos, o sobre el origen del dinero que se requirió para sufragar
sus gastos. El autor tiene el tino para ir indicando vacíos por llenar,
ya respecto a la historia demográfica de Irapuato, de los barrios
(por ejemplo del de Santiago, del que su investigación reúne 432
escrituras relacionadas) o de las transformaciones físicas que
detonó el ferrocarril. Su lectura despierta también reflexiones
sobre los tiempos de las ciudades, sus etapas de bonanza o de
crisis, y sobre otras posibilidades que podrían derivarse al afinar
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�Reseñas

las interpretaciones, plantearse otras preguntas, aumentar las
asociaciones.
Respecto a las fuentes, conviene insistir en el papel que
juegan aquí las escrituras notariales, y subrayar el trabajo que ha
implicado al autor su revisión detallada y sistemática. A partir
de este esfuerzo considerable convendría pensar en dar pasos
adicionales en los que se incorporen otras fuentes complementarias,
un análisis más puntual de los planos; documentación generada por
diversas autoridades, civiles y militares; documentos generados
por la iglesia (actas de bautismo, matrimonio, defunción); censos
(que no son suficientemente aprovechados), y apoyarse en las
pesquisas en otros acervos documentales.
Como el espíritu de esta publicación es el de llegar a un
público más amplio, principalmente el de los interesados en el
pasado y el presente de su ciudad, el autor ha prescindido de
algunos apartados y ha modificado otros para hacer el contenido
más accesible. Los lectores con mayor apetito podrán ir en busca
del texto original, la tesis de maestría (donde encontrarán, por
cierto, planos construidos para facilitar su comprensión a quien
los observa), para encontrar aportes y discusiones formuladas en
un ámbito académico que, desde luego, no riñe con el interés de
quienes tienen otros propósitos.
También se encontrará en la investigación de la que se
deriva este libro una serie de planos que ayudan a imaginar y
entender el espacio, reproducciones modernas, que haciendo uso
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�Reseñas

de símbolos y convenciones permiten indicar con claridad lo que
se ha descubierto en ellos, lo que se estudia, lo que sucedía “en
el terreno”.
Detrás de la elaboración de este libro está no sólo el
empeño y oficio de su autor. La historiografía sobre Irapuato se
ha beneficiado en la última década de la formación que brindan
los programas de historia de la Universidad de Guanajuato, y
también de la promoción del Archivo Histórico Municipal de
Irapuato, que antes había publicado otros libros1 al que ahora se
suma éste como un eslabón para apoyar el conocimiento histórico
de una ciudad y de una región particularmente importante en la
historia de México y de sus patrones de urbanización.
Gerardo Martínez Delgado
Universidad de Guanajuato
Guanajuato, México

orcid.org/0000-0002-2916-4813

Por ejemplo: Jorge Luis Conejo Echeverría, El crédito eclesiástico en
Irapuato, 1738-1814. Un estudio histórico económico de la influencia de la
actividad crediticia de la Iglesia, Irapuato, Archivo Histórico Municipal de
Irapuato, 2013, y Luz Antonia Miranda Félix, Pueblo me llamo. La versión
indígena de la fundación de Irapuato, Irapuato, Archivo Histórico Municipal
de Irapuato, 2021 (segunda edición).
1

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�Chantal Cramaussel (ed.). Conquista y poblamiento.
Los primeros registros parroquiales y demás fuentes
tempranas para la historia demográfica del Centro y
Norte de la Nueva España, siglos XVI-XVIII.
Zamora, El Colegio de Michoacán AC, 2021, 387 pp.
ISBN 9786075441443
Recibido: 27 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

En diciembre de 2009 se formalizó la existencia de la Red
de Historia Demográfica, entidad académica que congrega
a un número importante de mujeres y hombres dedicados al
conocimiento de la historia a partir de la comprensión de los
fenómenos relacionados con la población del espacio mexicano.
Sus trabajos abarcan prácticamente la totalidad del territorio
nacional. A diez años de su existencia, la Red convocó a su
congreso que se llevó a cabo en Autlán, Jalisco, de la Universidad
de Guadalajara, en febrero de 2019. Producto de esa reunión es
este rico volumen que ahora presentamos y que fue editado por la
Dra. Chantal Cramaussel.
Los ensayos presentados en Autlán obedecieron a un
breve giro que experimentó la Red. En varias de sus reuniones
anteriores, se habían concentrado en importantes avances sobre
478
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�Reseñas

catástrofes demográficas provocadas por diferentes epidemias
a lo largo del tiempo (viruela, cólera, sarampión, matlazáhuatl,
tabardillo, tifo), así como en aspectos de corte metodológico.
Quienes forman parte de este grupo de trabajo decidieron
abocarse a una temporalidad específica, las primeras décadas
de la presencia europea en el territorio que conocemos con
el nombre de la Nueva España. En realidad, tiempos de gran
dificultad para la investigación a profundidad, debido a la escasez
y dispersión de los materiales adecuados para obtener las bases
necesarias para expresar en términos numéricos y a lo largo de
un periodo determinado, el comportamiento demográfico de un
asentamiento, de una jurisdicción o de una región.
En este sentido, me parece fundamental destacar el
viejo dilema entre los enfoques cuantitativo y cualitativo en
la investigación histórica. En definitiva, se trata de una falsa
paradoja que no hace más que evitar la consecución de formas
interpretativas comprehensivas. La narrativa de la historia no
puede sostenerse solamente con adjetivos calificativos simples,
redundantes y banales como “muchos”, “pocos”, “algunos”
o “suficientes”. ¿Con respecto a qué se aplican esos términos?
En pocas palabras, para elaborar una adecuada narrativa de la
historia, es menester contar apropiadamente a los actores de la
historia. En ocasiones nos atrevemos a decir “la mayoría”, “los
menos” y hasta “casi todos”, cuando desconocemos las figuras
numéricas totales, aunque sea de manera aproximada. No deja
de ser preocupante la advertencia que aparece en la página 18,
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�Reseñas

una advertencia a quienes definen métodos de trabajo a partir
de lo fácil y cómodo. Mencionan los autores de la introducción
que la ausencia de registros de bautizos, matrimonios y entierros
en los archivos “ha conducido a muchos autores a despreciar
la importancia numérica de la población india”. De ahí lo
trascendental de los resultados que nos presenta la Red en este
volumen publicado por El Colegio de Michoacán.
Los diez textos que integran esta colección denotan oficio,
experiencia y mucha imaginación para hurgar en diferentes
rincones de los repositorios de papel o electrónicos y hacer posible
presentar al lector una aproximación sólida a los fenómenos de
la primera parte de la vida colonial novohispana. Como bien se
advierte en la introducción a la obra, el grupo de investigadores
se permite ir al fondo en asuntos relacionados con la
[…] geografía histórica, como la distribución espacial de los
asentamientos en la que se encuentran todavía estructuras
propias de la sociedad prehispánica, retomamos el tema del
mestizaje y abordamos también la historia de la evangelización
que traslucen los códices y los registros parroquiales tempranos
que se han conservado (pp. 13-14).

A partir de esto, nos presenta en clara alusión, la importancia que
tuvo hace ya medio siglo el esfuerzo de investigación del ya clásico
Ensayos sobre la historia de la población; México y el Caribe del
fisiólogo bostoniano Sherburne F. Cook y su colega el historiador
Woodrow Borah. Ambos, desde sus posiciones académicas en la
Universidad de California en Berkeley, en 1971 se atrevieron a
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�Reseñas

publicar lo que consideraban las tendencias demográficas a partir
del desmenuzamiento de los datos encontrados en los archivos
parroquiales formados en la Nueva España. Se trataba de un
esfuerzo revelador con el cual afirmaban que las primeras décadas
de la invasión europea fueron el escenario de una estrepitosa
caída demográfica de la población indígena, motivada más que
nada por el encuentro sorpresivo de toda esa gente originaria del
continente americano con un gran conjunto de bacterias y virus
para los cuales se carecía de los anticuerpos suficientes para evitar
su efecto mórbido, y mortal a final de cuentas.
El conocimiento no podía detenerse en los descubrimientos
de este eminente par de investigadores estadounidenses. Si
bien marcaron un importante hito en los métodos y estrategias
de interpretación de datos demográficos, carecieron del ímpetu
juvenil y el largo aliento necesario para profundizar en la veta que
recién dejaban al descubierto. Cook ya contaba con 75 años -y al
poco tiempo moriría-, en tanto que Borah alcanzaba los sesenta
cuando publicaron la primera edición en inglés de su libro. Las
propuestas de Cook y Borah tuvieron eco en México. Durante
cincuenta años, aunque no de manera permanente, las réplicas
vinieron, por ejemplo, de las propuestas de Elsa Malvido1 y
Cecilia Rabell,2 ambas con una bibliografía impresionante por
De entre los libros de la doctora Malvido están: Demografía histórica de
México, siglos XVI-XIX, México, Instituto Mora, 1993. La población, siglos
XVI al XX, México, Océano, 2006.
2
La doctora Rabell tiene, como muestra: La población novohispana a la luz
1

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�Reseñas

su cantidad y calidad en el ámbito de la historia demográfica.
En la actualidad, no hay duda, la Red ha tomado la batuta de los
estudios de historia demográfica en el país.
Existe también un aspecto relacionado con los criterios
de oportunidad y de pertinencia. No se trata de poner de moda
tal o cual temática. La tarea de la historia ha sido, por siglos,
buscar la comprensión del presente a través del entendimiento
del pasado. ¿Por qué es trascendente comprender las expresiones
del fenómeno demográfico? ¿Puede ser solamente una moda
dictada desde algún oscuro escritorio de cierto burócrata a quien
se le ocurre ahora esto y mañana otra cosa? Los seres humanos
seguimos siendo los únicos animales capaces de tropezar con
la misma piedra una y otra vez. Por más que la gente trate de
hacer memoria, los asuntos nimios y triviales son los que siempre
aparecen en primer lugar. Sin embargo, es imposible no estar
de acuerdo con la afirmación que se hace en la introducción del
libro, elaborada seguramente en un ambiente de clausura y recato
ante los embates del sarscov-2: la pandemia de covid19 puede
resultar detonante de estudios sobre crisis demográficas,
Tan olvidadas están las catástrofes del pasado, que para mucha
gente esta nueva epidemia es un fenómeno nuevo y numerosas
de los registros parroquiales. Avances y perspectivas de investigación, México, Instituto de Investigaciones Sociales UNAM, 1990. Tramas familiares en
el México contemporáneo, una perspectiva sociodemográfica, México, Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Sociales,
2009. Los mexicanos: un balance del cambio demográfico, México, Fondo de
Cultura Económica, 2014.
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personas ignoran la gravedad posible de su incidencia cuando
no niegan incluso la existencia misma de la pandemia. Entre la
gripe española de 1918 y el Covid-19 de la actualidad midió un
siglo, suficiente para hacer olvidar las frecuentes epidemias de
los siglos anteriores (p. 15).

Hay académicos que han dedicado gran parte de su vida a este tipo
de líneas de investigación; tienen la oportunidad de replantear
sus pesquisas o dar nuevo aire a las que ya tienen una vida más
o menos larga, pues la gente busca respuestas a los males del
presente. Es el caso del compacto grupo que forma parte de la
Red de Historia Demográfica. Más allá de posibles modas o de
demandas por consumir cierto tipo de productos académicos de
acuerdo con la coyuntura, la Red plantea investigaciones que
obedecen al interés de documentar e interpretar los procesos
demográficos en la historia mexicana.
No deja de ser notable, así mismo, que en cada uno de los
textos de esta publicación se haga énfasis especial a una crítica
de las fuentes. Se trata de un ejercicio intelectual vital para el
mejor desempeño del quehacer de la Historia. Cabe mencionar,
insistir en ello, que básicamente todos los trabajos recurrieron a
los registros parroquiales como fuente primordial de información.
A partir de la comprensión de los registros demográficos
de las primeras décadas de la ocupación europea que utilizan los
colegas que han colaborado en este volumen, los caminos posibles
para la investigación histórica se amplían y tienen posibilidad de
reforzarse. Pensemos, como nos lo sugiere Chantal Cramaussel,
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en determinar los patrones de asentamiento y de organización
territorial de la población originaria en la era colonial temprana.
Al mismo tiempo, y dependiendo de la extensión de las series
de datos que se logren estructurar, se pueden lanzar hipótesis
certeras sobre la misma política de reubicación de las poblaciones
ejecutada por autoridades y nuevos propietarios de la tierra. No
deja de ser importante alcanzar a establecer los ritmos en el
avance y retraimiento de los procesos de evangelización.
En suma, el volumen que edita Chantal Cramaussel
representa una reflexión comprehensiva sobre las posibilidades
de trabajo que se abren a partir de la exploración profunda de
los registros parroquiales elaborados en la primera centuria de
la ocupación europea de la Nueva España. Al mismo tiempo,
muestra la riqueza de interpretaciones que pueden elaborarse a
partir de esas fuentes documentales que no pueden desdeñarse. Si
bien la historia demográfica es solamente una de las vetas de la
investigación científica que se siguen en la actualidad, al mismo
tiempo se convierte en la base misma de exploración investigativa
sobre el pasado.
Ricardo León García
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez
Ciudad Juárez, México
orcid.org/0000-0003-0802-5045

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�Emilio Machuca Vega. Historia de la Iglesia católica
en Monterrey durante la época del Concilio Vaticano
II (1958-1968). Monterrey: Consejo para la Cultura y
las Artes de Nuevo León (CONARTE), Secretaría de
Cultura del Gobierno de Nuevo León, 3 Museos, 2021,
346 pp. ISBN 9786078598465.
Recibido: 26 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El Concilio Vaticano II (1962-1965) fue el principal
acontecimiento de la Iglesia católica durante el siglo XX.
Después de una larga etapa de intransigencia y condenación ante
el mundo moderno, la institución cristiana se decidió a ponerse
al día y dialogar con el mundo. En efecto, no sólo se actualizaron
las formas rituales, como la rancia liturgia de herencia tridentina,
sino que se entabló un auténtico encuentro ecuménico, incluso
con grupos tradicionalmente excluidos, como los judíos, los ateos
y los socialistas.
El Concilio fue una asamblea universal, que contó con
la participación de todos los obispos del mundo católico. Y,
posteriormente, sus disposiciones debieron ser asimiladas por
las Iglesias locales en todo el orbe. De tal modo, se postulan
preguntas como: ¿cuál fue la participación de la Iglesia católica
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regiomontana en esta importante asamblea eclesial? Y, ¿cómo
se desarrolló la recepción de las disposiciones conciliares en la
Iglesia particular de Monterrey?
Tales son las problemáticas que se planteó en su
investigación el historiador Emilio Machuca Vega, Maestro en
Ciencias de las Religiones (Universidad Complutense de Madrid,
2022), Licenciado en Historia y Estudios de Humanidades
(Universidad Autónoma de Nuevo León, 2018) y Cronista emérito
del municipio de General Escobedo (cargo que ejerció como
titular entre 2014 y 2021). Historiador consumado y autor de
múltiples publicaciones, emprendió su obra magna al desarrollar
esta investigación.
Su ardua labor desembocó en el trabajo titulado Historia
de la Iglesia católica en Monterrey durante la época del Concilio
Vaticano II (1958-1968), que fue galardonado en 2020 con el
primer lugar del Premio Museo de Historia Mexicana, en la
categoría de Trabajos de investigación, por lo que fue publicado
en 2021 por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León
(CONARTE), la Secretaría de Cultura del Gobierno de Nuevo
León y 3 Museos.
El Mtro. Machuca siguió el enfoque de la Historia
de las religiones, que conlleva una perspectiva investigativa
desapasionada, alejada de apologías y descalificaciones hacia
el fenómeno religioso, y basada netamente en la evidencia y las
categorías de análisis. En efecto, el libro tiene una copiosa base
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documental, a partir de acervos eclesiásticos y civiles, locales y
nacionales. Además, se sustentó en fuentes orales de protagonistas
del período, obras hemerográficas contemporáneas y bibliografía
especializada. De tal modo, la reconstrucción del objeto de
estudio conlleva evidencias sólidas y altamente pertinentes.
La investigación cubrió una laguna historiográfica, ya que
la temática específica no había sido abordada en ninguna obra
previa. Por ello, brinda una invaluable aportación no sólo para el
conocimiento de la historia del catolicismo regiomontano, sino
para el abordaje de una etapa coyuntural de cambios culturales
a nivel local, nacional e internacional. La década analizada en el
libro fue una etapa de emancipación social, de transformaciones
profundas cuyos efectos continúan desplegándose (y hallando
enconadas resistencias) en la sociedad contemporánea. Así, esta
obra permite comprender cómo se forjó un rumbo específico en
la sociedad local en el ámbito cultural.
El texto está dividido en cuatro grandes capítulos,
subdivididos en múltiples apartados. En primera instancia, se
aborda el contexto internacional. Se analiza la resistencia del
catolicismo frente a la modernidad desde el siglo XIX, así como
la paulatina adaptación ante los cambios que se suscitaban en el
mundo. Asimismo, el Mtro. Machuca estudia con detenimiento
el proceso del Concilio Vaticano II. Frente a las diversas
interpretaciones en torno a este gran acontecimiento, que pueden
sintetizarse como tesis continuistas (no representó cambios
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significativos) y discontinuistas (conllevó un auténtico cambio
de paradigma), el autor se decantó por una de éstas últimas: la
perspectiva de la Escuela de Bolonia, por considerarla mejor
sustentada en la evidencia. Por último dentro de este primer
capítulo, se aborda un significativo acontecimiento en la recepción
del Concilio en América Latina: la Conferencia de Medellín de
1968.
En el segundo capítulo, el historiador Machuca analiza
el catolicismo mexicano. De nuevo, primero se remite a
los antecedentes de la centuria previa, para clarificar cómo
acontecieron los conflictos religiosos y cómo se forjó la resistencia
en la Iglesia mexicana frente al avance del liberalismo. Enseguida,
el autor distingue una etapa distinta, donde la oposición católica
se orientó principalmente contra el comunismo desde la década de
1930. Por último en este apartado, se aborda la participación de la
Iglesia nacional en el Concilio Vaticano II, así como la recepción
y aplicación iniciales de sus postulados, no ajenos a resistencias.
En el tercer capítulo del libro, se presenta la situación
de la Iglesia católica de Monterrey en la etapa previa al inicio
del Concilio. El autor comienza brindando un panorama sobre
los antecedentes del catolicismo en la localidad, lo cual permite
comprender la transición de una condición de relativa debilidad en
la religiosidad de la población, a un arraigo social significativo de
la fe católica entre los regiomontanos. Posteriormente, aborda de
manera específica las condiciones del catolicismo local durante el
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período de 1958 a 1962, considerando los rasgos del episcopado
del arzobispo Alfonso Espino y Silva, uno de los protagonistas
más importantes de esta investigación.
El autor pone especial énfasis en cuatro aspectos de su
gobierno eclesiástico: el impulso a las vocaciones sacerdotales
y la formación de los seminaristas; el férreo anticomunismo del
prelado, manifiesto en su carta pastoral condenatoria de 1961; la
incidencia de la élite empresarial regiomontana en el influjo social
del catolicismo en la región; y las expectativas y propuestas de la
Iglesia regiomontana de cara a la inminente asamblea ecuménica.
En el cuarto y último capítulo del libro, el Mtro.
Machuca analiza dos procesos imbricados: la participación de la
Iglesia regiomontana en el Concilio Vaticano II, especialmente
en la persona de su arzobispo, así como la recepción inicial
que tuvieron en Monterrey las reformas conciliares. En este
apartado, que representa el clímax de la obra, el autor presenta
cuestiones como la difusión de las deliberaciones conciliares
en la localidad, la aplicación de la reforma litúrgica y la
conformación de movimientos laicales, y el incipiente diálogo
ecuménico. No obstante, se pone de relieve que, si bien algunos
cambios se aplicaron con celeridad, otros se postergaron o se
ignoraron, destacándose una postura conservadora en el prelado
regiomontano.
Cabe agregar que el libro incluye al final múltiples notas,
que no sólo refieren debidamente las fuentes de información,
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sino que incluyen innumerables comentarios aclaratorios o
explicativos, que puntualizan o amplían la información vertida en
el texto. Asimismo, presenta varios anexos que contienen valiosos
datos sobre el catolicismo de la época, como los sacerdotes y los
templos locales a principios de la década de 1960.
El libro del Mtro. Machuca es una obra esencial para
comprender el desenvolvimiento histórico del catolicismo
regiomontano. Describe, explica e interpreta, con base en la
evidencia, la participación de la Iglesia local en el Concilio
Vaticano II, el gran acontecimiento que conllevó incuestionables
cambios paradigmáticos, en medio de una década de Revolución
cultural. No sólo está destinado a los interesados en la historia
del catolicismo o de la religión, sino a toda persona que busque
comprender los cambios sociales a partir de una transformación
cultural representativa, con las correspondientes continuidades y
rupturas, intransigencias y renovaciones, resistencias y aperturas
que implicó.
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0003-0627-6203

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�Lucrecia Solano Martino, El jardín de senderos que se
bifurcan: Escenario historiográfico estadounidense del
siglo XX sobre América Latina, San Pedro Garza García, Grupo 42 Ediciones, 278 pp. 978-607-99984-2-4
Recibido: 27 de septiembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

El libro de Lucrecia Solano Martino, El jardín de senderos que se
bifurcan, escenario historiográfico estadounidense del siglo XX
sobre América Latina, tiene un título interesante. La primera parte
de este pertenece a un cuento “policial” de Jorge Luis Borges,
relacionado con la labor de un espía chino durante la Primera
Guerra Mundial. Antes de iniciar la reseña del texto, considero
que es necesario analizar el título y para esto nos remitimos a
Josefina Pantoja Meléndez1 que destaca que, en este cuento,
Borges maneja el tiempo como un laberinto ramificado, porque:
“el tiempo se bifurca perfectamente hacia innumerables futuros
(relatos dentro de relatos)”. En cuanto al espacio, Borges escribe
sobre un jardín o más bien sobre “la arquitectura del jardín de la
tradición china, resaltando sus contradicciones internas”, porque
Josefina Pantoja Meléndez, “El tiempo en un cuento de Borges: “El jardín
de senderos que se bifurcan”, Thémata. Revista de Filosofía 45, 2012, 303318.

1

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es, a la vez “sólido e inestable, presente y soñado”, imagen del
caos y ambos [tiempo y jardín-espacio] representan el mundo”.
Pantoja Meléndez puntualiza, además, que el tiempo “es el ente
organizador de la novela, aunque es un tiempo multiplicado por
diversos tiempos paralelos y divergentes. Los diversos desenlaces
ocurren y cada uno es punto de partida para otras bifurcaciones”.
La segunda parte del título es el análisis de la obra de historiadores
estadounidenses que, durante el siglo XX, escribieron y aportaron
sobre la historia colonial y moderna en América Latina. Me
aventuro a lanzar una hipótesis: la doctora Solano Martino utiliza
este título en su análisis para abrir dos senderos principales, pero
estos a su vez se bifurcan en múltiples ramificaciones que, al final,
nos proporcionan un amplio panorama acerca de la historiografía
estadounidense que ha estudiado a América Latina.
El libro de Lucrecia Solano propone un tema novedoso,
eso no hay duda, y es para mí un punto ineludible utilizar
las primeras palabras de la autora en la Introducción para
comprender su posicionamiento, cuando deja claro que su
escritura pretende:
describir, analizar y evaluar dos senderos temáticos en el
marco de la historiografía estadounidense del siglo XX. Un
sendero se dirige a la historia colonial americana -entendido
este concepto como el continente americano-, específicamente
sobre la idea de la construcción del norte de la Nueva España,
y el desplazamiento de los términos de ‘frontera’ como límite,
al de ‘zonas fronterizas’ como zonas de contacto. (Solano
Martino:13)
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Este primer espacio o sendero analizado por Lucrecia Solano, es
el que me gustaría comentar. ¿Cómo eligió la autora las obras a
estudiar? Primero por su fecha de publicación (durante el siglo XX).
Debía ser historia escrita por estadounidenses, que hubiera tenido
relevancia e impacto en la Academia; textos fundacionales que
cambiaran enfoques o perspectivas; que transformaran las ideas;
que aportaran novedades; que profundizaran en sus reflexiones
sobre teoría, metodología, utilización de fuentes; que esclarecieran
ciertos temas; que descifraran problemáticas anteriores; que dieran
luz a nuevas temáticas; que utilizaran nuevas técnicas; así como
que aportaran al conocimiento histórico.
Este primer sendero permite cubrir un arco temporal que
va del siglo XV a principios del XIX, sin embargo, aclara Lucrecia
Solano, algunos trabajos rompen la línea del tiempo y debido a su
temática específica podrán ir hacia tiempos más remotos (antes y
durante la conquista); o posteriores, señalando 1848 como el año
“fundacional” de México y los Estados Unidos de América (EUA)
y, algunos otros, alcanzarán nuestro presente. Solano Martino aclara
que tuvo que tomar en consideración este tipo de diferencias en las
periodizaciones históricas, ya que en América Latina las historias
nacionales, en su mayoría, resaltan, como momentos fundacionales,
los momentos de las independencias de las coronas europeas. De
igual manera, los procesos de conformación de los estados-nación
se analizan con base en periodizaciones y categorías de análisis
distintas a las que se utilizan en EUA.
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Por otra parte, la amplitud del ámbito de estudio hace que
el sendero correspondiente a la América Colonial se encuentre
inscrito en distintos campos historiográficos, como son: Historia
del oeste de Estados Unidos; Historia del sur de Estados Unidos;
Historia de las fronteras (y la relevancia de la idea de frontera
en la conformación de las naciones, en donde se analizan las
transformaciones del significado del concepto “frontera” en los
estudios históricos estadounidenses del siglo XX; Historia del
gran septentrión, cuyos significados, afirma la autora, van desde:
“norte”, “punto cardinal”; hasta “viento que sopla del norte y
polo norte”; e Historia del norte de la Nueva España o de México,
entre otros.
Solano Martino inicia con la descripción, el análisis y la
reflexión de los textos seleccionados, y ahí identifica tres largos
períodos que tipifican la producción histórica estadounidense
durante el siglo XX: a) de 1900 a 1945, en donde se transita de
la Primera a la Segunda Guerras Mundiales, pasando por la Gran
Depresión y se es testigo del inicio de regímenes totalitarios
en regiones del mundo, por lo que, durante este periodo, los
historiadores van a escribir: “Una historia institucional y política
que estudia instituciones, su poder, sus luchas, sus alcances”; la
autora, cuando escribe “institución” se refiere a gubernamental, a
eclesiástica, y a la empresarial, entre otras (p. 29).
El segundo período abarca de 1945 a 1988, etapa de la Guerra
Fría, y ahí se escribe sobre la historia identificada como historia
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demográfica, cuantitativa, económica y social, denominadas así por
sus objetos de estudio: análisis de la población, su participación
en distintos sectores o regiones, por sus edades, enfermedades,
género, mortandad, natalidad; historia cuantitativa que aportó las
herramientas estadísticas necesarias para analizar la documentación
en el ámbito económico, en donde proliferaron los estudios debido
al sustento teórico que aportaban la gran cantidad de modelos
económicos aparecidos en la postguerra y derivados del estudio
de las estructuras sociales. Por otra parte, al término de la Segunda
Guerra, “la amplitud geográfica abrió paso al conocimiento de
culturas distintas: aparece una sociedad que empieza a concebirse
diferente de la que se identificaba entre el capitalismo al comunismo;
y en la nueva percepción, se encuentran los grupos sociales que
luchaban por conseguir sus derechos” (p. 29).
Y, el tercer período, de 1988 a finales del siglo XX, donde
aparece la historia cultural, la cual utilizará diferentes categorías
de análisis (género, raza, clase, étnicos y relaciones de poder,
entre otros); además de proponer un enfoque interdisciplinario
en donde la antropología, sociología, derecho, análisis de textos,
comunicaciones y literatura coadyuvan a la historia; lo cual
conduce a comprender la historia como una de las múltiples
relaciones e interacciones entre distintos individuos o grupos
sociales; no una historia elitista construida desde el poder, sino
la que destruye el discurso totalitario para dar cabida a múltiples
discursos de la historia (p. 29).
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En lo que se refiere al tiempo, la autora aclara: “Los
tiempos en este trabajo están entremezclados, es decir, los
tiempos que definen marcos teóricos, metodológicos y/o
temáticos y los tiempos que define cada historiador sobre su
obra”. El trabajo de análisis se complica porque existen otras
periodizaciones, las determinadas para el tratamiento individual
de cada uno de los textos revisados y analizados en el trabajo y
que la autora tratará individualmente. En esta aparente mezcla,
la autora habla “de diferentes niveles a través de los cuales se
va generando una historia que nos permite conocer parte de la
vida y el mundo de los historiadores, así como la forma del
tratamiento de los temas en distintos períodos”. Solano pasa
enseguida a explicarnos que, además, en su estudio “se trazan
gradualmente los distintos modelos, así como las intenciones
e intereses particulares, que la academia estadounidense ha
construido sobre la región” (p. 30).
En el caso de los historiadores que escriben sobre de la
América Colonial, su interés, en un primer período, se centra
en dilucidar la lucha entre imperios por el dominio de la región,
siempre presentada como espacio vacío; conforme se percibe el
avance de los imperios en el tiempo, se percibe el segundo periodo
historiográfico que presta especial atención a la conformación de
los estados-nación. Y, el tercer punto de inflexión corresponde a la
atención puesta en el estudio de las relaciones entre los distintos
sujetos y grupos de la región.
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La historiografía estadounidense sobre Historia Colonial,
durante las primeras décadas del siglo XX, fue de concentración,
especialización y elaboración de estudios de trabajo monográfico,
como estudios de los Virreyes y de las instituciones en la Nueva
España, al igual que de otros lugares del sur del continente. Al
mismo tiempo se sustenta una especialidad de la historia de los
Estados Unidos en la revista Hispanic American Historical Review
en 1916. Y aparece la llamada Borderlands Historiography, cuyo
principal representante es Herbert Bolton, y que se refiere a los
estados antes pertenecientes a México y España.
En el periodo de entreguerras aparece la historia
política sobre Audiencias, Virreyes e Intendencias, así como en
documentación comercial y financiera. Un campo adicional es la
Historia de la literatura española en donde destacan Leonard y
Chapman.
En 1944, aparece la Revista Las Américas (p.82) que va
a dar importancia a los estudios coloniales, con las aportaciones
de Lewis Hanke y Benjamín Keen. Aquí se observa el inicio de
la historia social, que tiene como objeto el estudio de la sociedad
frente a la historia, así como las estructuras sociales y sus
transformaciones a través del tiempo.
Hago aquí una parada para advertir que, en este texto, no
hay aspectos disonantes, hay un orden, un método y se trasluce
un conocimiento muy acabado de los contenidos en los cuales
se producen los diferentes textos y se explica cómo unos se van
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conectando o concatenando con otros, incluso se aprecia cómo
dos autores dialogan sobre un tema en diferentes fechas, lo que
resulta muy interesante.
Durante las décadas de los 40, 50 y 60 del siglo XX la
tendencia es hacia la historia demográfica. En ella destaca la
escuela de Berkeley sobre estudios de la población indígena
del centro de México en el siglo XVI. Ellos documentan una
catástrofe demográfica después de la conquista y estudios
posteriores han mantenido vigente esta aportación. Charles
Gibson trabajó en la etnohistoria en 1964, y es cuando se empieza
a descubrir la existencia de los indígenas, aunque con fuentes de
los colonizadores.
Durante la Guerra Fría se produce un auge en estudios
sobre AL, se fortalece la interdisciplinariedad y aparece la
“historia desde abajo”, se asoman en los estudios los trabajadores,
los campesinos, los esclavos, entre otros.
A finales de los sesenta, Marvin James Lockhart abre el
campo de estudio de las lenguas indígenas de América Latina y
con ello, la interpretación de sus documentos que se van a reflejar
en los estudios sobre las estructuras sociales postcoloniales.
Las manifestaciones sociales que se van gestando en las
décadas de los 60, 70 y 80 entre distintos grupos minoritarios en
Estados Unidos dan pauta a nuevos cuestionamientos: estudios
chicanos en 1985 y 1987, en donde destacan Carlos Castañeda,
Rodolfo Acuña y Gloria Anzaldúa, que buscaban aproximarse
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a las identidades de personas, a esa población nativa del norte
de México a través del tiempo. Poco a poco se percibirá la
diferencia entre la especialidad de borderlands y la mirada de la
época colonial.
Enseguida la autora presenta un estudio específico acerca
de la construcción de la idea del norte de la Nueva España, basada
en la historiografía estadounidense del siglo XX. Recordemos que
estos estudios van hilvanando un vocabulario diferente al abordar
diversos campos; en algunos se aporta y es posible que surjan
ambigüedades; en otros casos podrían parecer ejercicios planeados,
pero lo que es cierto es que este conjunto de aportaciones nos
interpela, nos plantea nuevas preguntas, como si se tratara de un
desdoblamiento ahí aparecen las vidas, los conceptos de familia,
los viajes y la migración, la posibilidad de visibilizar dimensiones
hasta ese momento invisibles; de pronto, los territorios cambian de
dueño, y, ¿cuál es la razón por la que se observan como territorios
vacíos? De pronto, cambian los nombres de las poblaciones; unos,
subsisten, pero otros, desaparecen; una nación se ensancha, y otra,
se achica; la multitud de escritores que intervienen dan cuenta del
interés en este período: Bolton, Bannon, Turner, Cook, Borah,
Wolf, Gibson, Lockhart, Jackson, Susan Deeds, Weber, entre otros
muchos más. En este estudio específico, nos ilustra la autora acerca
de cómo piensan, perciben, escriben, describen los estadounidenses
la construcción de este norte tan difuso, dependiendo también ellos
del periodo al que pertenecen y que es analizado por la autora. De
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la página 87 a la 113, Lucrecia Solano escribe un magnífico ensayo
sobre la construcción, deconstrucción y reconstrucción de la región
norte de México, oeste, sur, sureste, suroeste de EU durante el
período colonial, que abarca más allá de la mitad del siglo XIX,
fecha fundacional para los historiadores estadounidenses, pero
época de la Reforma, de la consolidación del Estado-nación para
los mexicanos.
Y, por último, en este primer sendero, Lucrecia reconstruye,
como un prisma, una visión global y una panorámica general de
lo escrito por los mexicanistas y latinoamericanistas en EUA
durante el siglo XX sobre el tema de las fronteras, que abarca de
la página 115 a la 143 de este texto. La autora nos hace transitar,
con sus reflexiones iniciales, a través del análisis de la categoría
de alteridad, que se enfoca a estudiar las relaciones de poder
desiguales que implican subordinación, silencio y ausencia del
otro. Nos va a presentar a Michel de Certeau, quien reintroduce este
término en 1985, proponiendo como definición de la alteridad “la
posibilidad del conocimiento del otro [que] amplía la perspectiva
para conceptualizar la cultura como prácticas de la vida cotidiana
entre toda la gente; cultura entendida como un producto material
y simbólico que se encuentra en todas las sociedades, no solo
en las élites.” Y que además abrirá el camino para la aparición
de nuevas teorías sobre el concepto de cultura y para lo que hoy
conocemos como giro cultural (pp. 115-116). Ya antes, en el siglo
XVI, Jean de Lery, en su obra Histoire d’un voyage faici [fait] en
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la terre du Brésil, destacaba esta concepción cuando se refería al
descubrimiento de nuevas tierras; para él la alteridad aparece en
“la Ruptura en dos mundos separados por un océano”, cuando se
encuentran dos culturas tan diferentes (p. 115)
Enseguida la autora nos conduce hacia los Estudios
Culturales, que estudian el poder entre las instituciones,
organizaciones y sociedades y la cultura que explica la historia y a
las estructuras sociales. Aparecen entonces definiciones diversas
de cultura: sujetos sociales en movimiento con gran dinamismo;
comunicación y comunidades minoritarias: jóvenes, mujeres,
chicanos, negros homosexuales; estudios multidisciplinarios
que abren un campo, una nueva perspectiva en el estudio de las
fronteras; ya no como línea divisoria políticamente establecida,
sino como el estudio de un espacio geográfico en el cual
interactúan y se interrelacionan sujetos históricos que antes no se
percibían en el análisis.
La autora nos hace ver que la nueva cultura del concepto
de frontera llevó a un cambio en su significado, que en inglés
tiene un gran impacto, (no así en español), al ir de frontier, es
decir, una línea trazada en medio de un territorio generalmente
en los bordes, a borderlands, como espacios geográficos, zonas
de convivencia entre distintas naciones donde interactúan y se
relacionan las personas diferentes. La autora se pregunta si el
lenguaje refleja una manera particular de ver el mundo, y propone
una interesante reflexión al respecto.
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En esta nueva forma de aproximarse al análisis, la autora,
apoyándose en los historiadores mexicanos Mendiola y Zermeño,
afirma que es necesario tomar en consideración el lugar social de
producción de los autores, bajo el supuesto de que la historiografía
representa las condiciones económicas, sociales, políticas y
culturales del tiempo y el lugar en el cual fueron escritas, así
como la construcción de la periodización elaborada para sus
escritos históricos, además de relacionarlos con la cuestión del
tratamiento del otro y la alteridad, que apoyaban los novedosos
estudios culturales (p. 121).
A partir de este momento, la autora inicia el análisis de
los textos de los historiadores estadounidenses: Turner fija una
línea fronteriza y elimina de la escena los previamente invisibles
salvajes: el otro. En geopolítica, la frontera está representada
por las orillas, con la idea de un territorio vacío, deshabitado, a
no-man’s land. “El concepto de frontera se refería a la división
entre dos partes, dos naciones, una de ellas subordinada a la otra,
desde la perspectiva estadounidense. El concepto se relacionaba
con la dicotomía civilización-barbarie, al conceptualizar a los
nativos como salvajes, los historiadores en este período omiten
sus historias y la cultura de vida alrededor de estas líneas
fronterizas antes de la llegada de los anglos” (p. 120). Esta idea
permanece sin alterarse durante los primeros cincuenta años del
siglo XX. El nuevo hombre americano (el otro) en relación con
los británicos será solo el símbolo de civilización. Bolton reitera
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la retórica de las crónicas españolas y describe las campañas de
los conquistadores. Las perspectivas etnocéntricas, eurocéntricas
o imperialistas no incluyen la otredad.
Es hasta los años ochenta cuando aparece el trabajo de
Gloria Anzaldúa (estudios chicanos), que representa una teoría
feminista mediante el giro cultural y señala “el movimiento
mediante coaliciones con otras mujeres a través de la frontera
geopolítica de EUA y México”. Anzaldúa utilizó una nueva
metodología, construyó un sistema complejo al considerar
diferentes tipos de fronteras: físicas, psicológicas, sexuales y
espirituales, consolidando un nuevo significado de frontera lleno
y rico, a través de la literatura y la poesía. La doctora Solano
Martino acude a Gloria Anzaldúa, quien “Reconoce que, en
efecto, the borderlands están físicamente presentes donde dos
o más culturas se juntan, donde gente de diferentes razas ocupa
el mismo territorio, donde las clases altas, bajas y medianas se
tocan, donde el espacio entre dos individuos se comprime en la
intimidad.” Al final del siglo XX, la conceptualización abarca
una “cultura de las fronteras” asociada con tres elementos:
territorialidad, personas y tiempo. Esta nueva mirada significa
la interacción entre las prácticas materiales y creencias de la
gente que generan relaciones distintas. Esta convivencia crea
nuevas identidades y estos espacios empiezan a ser reconocidos
en la historiografía como regiones, como zonas de contacto
multiculturales dependiendo del período que se está estudiando.
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Al igual que los otros temas tratados en el libro, cuyos
elementos dialogan en diferentes tiempos, este segundo ensayo
incluye una gran cantidad de aportaciones de otros historiadores
estadounidenses del siglo XX sobre el significado de frontera. En
conjunto, contribuyen a construir una conceptualización global
de este estudio que sin duda es un aporte significativo para la
historiografía mexicana, y que está sólidamente trabajado por
Lucrecia Solano Martino.
Guadalupe Sánchez de la O.
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, México

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�Maricela González Félix y Jesús Méndez Reyes (coordinadores). Sectores económicos, arreglos políticos y
empresarios en Baja California. Atisbos desde la
historia reciente 1900-1976. Baja California:
Universidad Autónoma de Baja California/Instituto
de Investigaciones Culturales-Museo, 2021, 265 pp.
ISBN: 978-607-607-702-3
Recibido: 9 de noviembre de 2022
Publicado: 1 de enero de 2023

Este texto es resultado de una serie de colaboraciones de
especialistas en el área de la historia empresarial del noroeste de
México, quienes por poco más de 20 años han venido desarrollando
estudios referentes a comerciantes, áreas productivas, familias
empresariales y empresarios de Baja California y zonas
aledañas. De esta forma, Sectores económicos, arreglos políticos
y empresarios en Baja California. Atisbos desde la historia
reciente 1900-1976, representa una contribución significativa
para la historiografía regional, después de detectarse la ausencia
de estudios de vinculación geográfica, económica y política en el
contexto fronterizo (pp. 64-66).
En este sentido, y a decir de Gruel Sández, “describir
perfiles empresariales bien puede ayudar a entender el tejido
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productivo de Baja California” (p. 195). Sin embargo, además del
rastreo de las trayectorias de diferentes individuos y asociaciones
económicas de aquella entidad, la principal aportación de las
autoras y los autores responde a la búsqueda de los nexos entre el
empresariado y el sector político local y federal, siendo éste el eje
transversal de los seis capítulos del libro.
Éstos son: La importancia del prestigio familiar y los
vínculos “heredados” en la trayectoria empresarial de Alberto V.
Aldrete, por Héctor Mejorado de la Torre; la colaboración entre Jesús
Méndez Reyes y Santiago Acha Ojeda con El andar itinerante del
empresario de Baja California: Los Barbachano de la compañía
Telefónica Fronteriza y Hugo Torres Chabert; Diana Lizbeth
Méndez Medina presenta Empresarios capitalinos en la industria
vitivinícola de Baja California a mediados del siglo XX. El caso
de Bodegas de Rancho Viejo. Por su parte, Diana Irina Córdoba
Ramírez aborda la situación de trabajadores migrantes hacia Estados
Unidos en Tensiones fronterizas, mercados laborales y relaciones
gobierno-empresarios en Baja California durante el Programa
Bracero; Antonio G. Basich: Ingeniería, urbanización y relaciones
horizontales en Mexicali, 1933-1976, por Víctor Manuel Gruel
Sández. Cierra Marisela González Félix con Participación política
de empresarios. El proceso electoral de 1968 en Baja California.
En forma preliminar se retoma una pregunta detonante
planteada por Méndez y Acha, quienes se cuestionan qué significa
ser empresario en un contexto fronterizo como el de Baja
California (p. 63). Si bien las propuestas teóricas recuperadas por
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los autores proporcionan algunos elementos para responder a tal
cuestionamiento, consideran pertinente reformular el concepto
a partir de las experiencias y trayectorias específicas y, de esa
manera, ofrecer una explicación más contundente sobre los
procesos contemporáneos y de larga duración. Siguiendo esta
lógica, cada uno de los artículos contribuye con un elemento
particular para esbozar una explicación integral sobre el empresario
sudcaliforniano tanto en el siglo XX como en lo que va del XXI:
principios de asociacionismo, la diversificación productiva
(manufactura y servicios), adaptación a los diferentes contextos
políticos y, sobre todo, aprovechar la condición fronteriza, entre
otros. Así pues, esta obra colectiva se encuentra en la vía para
construir una definición sobre el empresario contemporáneo de
Baja California.
Por otro lado, los análisis en esta obra no solo abordan el
aspecto económico-productivo per se, pues buscan establecer las
asociaciones y formas de sociabilidad laboral y política derivadas
de aquél. En primera instancia, es de destacar el hecho de que
la organización productiva permitió el fortalecimiento del sector
gubernamental y viceversa; esta relación resultó necesaria en un
contexto de distanciamiento geográfico, económico y cultural
con la capital del país, y una situación mucho más cercana con
los Estados Unidos, circunstancias ocasionalmente benéficas y en
otras desfavorables. De esta forma, se desarrolló una simbiosis
muy particular entre los poderes político y económico.
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En cada uno de los capítulos las y los investigadores
identificaron algunos de los arreglos políticos desarrollados por
los sujetos estudiados, mismos que responden tanto a dinámicas
institucionales como informales. Por ejemplo, diferentes
empresarios se convirtieron en empleados municipales o estatales,
logrando que funcionarios federales accedieran a invertir en la
construcción de caminos, vías férreas, presas y otras obras de
infraestructura para facilitar el proceso productivo en Ensenada,
Tijuana, Mexicali o Tecate. Los casos de Alberto V. Aldrete,
Manuel y Rubén Barbachano y Antonio G. Basich resultan
paradigmáticos en este sentido. De manera inversa, en más de
una ocasión algunos servidores públicos se volvieron socios
minoritarios en diferentes compañías o establecieron propias,
como Abelardo L. Rodríguez, aprovechando su capital político
y redes personales. En última instancia, la discrecionalidad, la
corrupción y los conflictos de intereses fueron parte fundamental
en el establecimiento y expansión de negocios privados y en la
configuración del propio sistema político local.
La segunda mitad del siglo XX fue particularmente
significativa para el desarrollo de las relaciones políticoempresariales. En 1952 Baja California obtuvo la categoría de
entidad federativa por lo que los procesos electorales se volvieron
una actividad recurrente; en esta coyuntura, algunos de los
más prominentes empresarios de la localidad se involucraron
directamente en las actividades políticas. Dicha participación
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se efectuó a través de diferentes mecanismos: compitiendo por
ocupar cargos de elección popular, sufragando gastos de campaña
para candidatos específicos, tanto con el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) como de la creciente oposición de Acción
Nacional (PAN), o estableciendo diferentes organizaciones
cívicas para buscar incidir en la toma de decisiones administrativas
y electorales. En todo caso, la participación directa en las
actividades políticas de los empresarios sudcalifornianos, como
la realizada por Norberto Corella, es considerada como uno de los
factores fundamentales en la alternancia política de aquel estado
en el último cuarto de siglo.
Finalmente, es pertinente señalar que esta aportación
historiográfica se construyó con base en la consulta no sólo de
bibliografía especializada, sino de una variada documentación
procedente de diferentes acervos. Entre ellos destaca el Archivo
Histórico del Estado de Baja California, diferentes archivos
municipales, el correspondiente a la Secretaría de Relaciones
Exteriores y el General de la Nación. Igualmente destaca el
archivo del Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC,
el cual representa una veta para la conservación y difusión de
material documental del noroeste mexicano.
Luis Enrique Pérez Castro
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
orcid.org/0000-0002-3674-3389

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2025 © Sillares Vol. 4, No. 8, enero-junio 2025, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel
Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Dra. Adela Díaz
Meléndez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290.
Fecha de última modificación de 20 de diciembre de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana de Ita Rubio
Director de la Revista / Adela Díaz Meléndez
Autores
Juan González Morfín
Miguel Angel Pinkus
Ashantti Niquete
Abril Gonzalez-Ku
Adi Lazos
Jonathan Cruz
Rafael Falla
José Koyoc Kú
Gabriel Torales Ayala
Gilberto Sánchez

�Celso Carrillo
Frida I. González
Sonia Hernández
César Morado
Director Editorial / Adela Díaz Meléndez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Enrique González.

�Presentación

Como parte de la esencia de nuestra revista, la reflexión histórica
permite, a través de la comprensión de los procesos y coyunturas
históricas, encontrar explicaciones que contribuyan tanto al
saber científico como al desarrollo del hombre en sus realidades
sociales actuales.
La octava entrega de Sillares. Revista de Estudios
Históricos reúne una variedad de esfuerzos intelectuales y
una riqueza de enfoques que fortalecen la construcción del
conocimiento histórico. El valor científico de cada investigación
presentada se refleja tanto en sus resultados como en la
aplicación de diversas metodologías de trabajo. En particular,
destaca el uso de un enfoque interdisciplinario, que enriquece el
análisis histórico. Además, la integración de fuentes primarias,
como documentos históricos y testimonios orales, amplía las
perspectivas de interpretación y contribuye a una comprensión
más profunda del pasado.
La sección de “Artículos” ofrece cinco textos que, a través
del análisis de casos, personajes, microhistorias y otros actores
como el medio ambiente, proporcionan una visión renovada de
diversas regiones de México y de distintos momentos históricos.
1
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5

�Presentación

A través de un análisis profundo de los discursos y las
narrativas, Juan González Morfín nos presenta a René Capistrán
Garza: el contrarrevolucionario mexicano que, a lo largo del
tiempo, se transformó en partidario de la Revolución. Esta obra
constituye una valiosa contribución a la historiografía de la
primera mitad del siglo XX. El autor examina a Capistrán Garza
en el contexto de la guerra de los cristeros, explorando sus diversas
facetas como periodista y como artífice de ideas revolucionarias y
católicas. Este artículo nos invita a reflexionar sobre el papel y el
contexto de actores sociales clave, desde la Revolución Mexicana
hasta los momentos en que los estrategas políticos, aun militares,
comenzaban a moldear el México posrevolucionario.
Los siguientes cuatro artículos conforman el dossier
Historias Ambientales de la Península de Yucatán, coordinado
por Adi E. Lazos Ruíz (ENES Mérida, UNAM) y Angélica
Márquez Osuna (Harvard University). Este compendio
representa una valiosa contribución a la historiografía regional,
destacando nuevos enfoques temáticos y el uso de metodologías
interdisciplinarias. Así, se logra contextualizar e identificar los
cambios, las diferencias y las perspectivas que configuran la
historia ambiental de la región yucateca.
Miguel Ángel Pinkus Rendón, Ashantti Niquete y Abril
Gonzalez-Ku, en su artículo Desterritorialización de la costa
quintanarroense: el caso de Playa del Carmen, examinan las
transformaciones políticas, socioculturales y económicas que
han marcado la evolución de esta región. Los autores argumentan
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5
2

�Presentación

cómo estos cambios han reconfigurado el paisaje y alterado el
vínculo con los bienes comunes naturales. A través del análisis de
Playa del Carmen, el estudio explora el impacto de las políticas
públicas federales y su influencia en la dirección socioeconómica,
urbana y paisajística de la zona, delineando, sin lugar a dudas,
una nueva etapa en la historia de esta región.
En el artículo Escribiendo la memoria olvidada de un
pueblo, los autores Adi Estela Lazos Ruíz, Jonathan de Jesús Cruz
Tamayo y Rafael Falla Pech presentan los avances y desafíos en
la creación de un libro en proceso sobre el pueblo maya Kiní,
ubicado en la península de Yucatán. A través de este trabajo,
destacan la riqueza histórica y el patrimonio biocultural de este
pueblo, proponiendo una mirada desde la microhistoria que invita
a la historiografía a prestar mayor atención a las historias de
comunidades pequeñas. Este artículo no solo ofrece un avance
en la investigación, sino que también busca inspirar un mayor
interés por rescatar y documentar las memorias olvidadas de
otros pueblos en situaciones similares.
En su texto Los orientales y el bosque tropical durante el
Yucatán separatista (1839-1843), el autor José Ángel Koyoc Kú
ofrece un análisis que revela la estrecha conexión entre los recursos
naturales de Yucatán, específicamente su denso bosque tropical, y
las estrategias militares adoptadas por los combatientes irregulares
conocidos como orientales. Estas fuerzas se distinguieron por su
táctica de combate disperso en la vegetación, una característica
que los separó de las tropas convencionales de Yucatán. Koyoc
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5
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�Presentación

Kú examina cómo el entorno natural no solo facilitó, sino que
configuró los eventos y procesos históricos de la época. A través
de un riguroso uso de fuentes primarias y un análisis cronológico
detallado, el texto ofrece una perspectiva novedosa sobre el papel
del paisaje en la historia militar y política de la región durante el
siglo XIX.
En su artículo La construcción del paisaje costero de
Sisal, Yucatán (1807-1990): una aproximación desde la ecología
histórica, Gabriel de Jesús Torales Ayala ofrece una perspectiva
desde la ecología histórica. El autor sostiene que las prácticas
de manejo ambiental del pasado han dejado una huella profunda
en las condiciones ecológicas de una región, cuyas repercusiones
pueden extenderse hasta el paisaje contemporáneo. A través
del caso de Sisal, Torales Ayala analiza cómo las actividades
económicas y las estrategias de manejo ambiental desempeñaron
un papel crucial en la formación del paisaje de esta costa Yucateca.
Estas transformaciones, a lo largo del tiempo, han generado
efectos duraderos que siguen modelando tanto los procesos
ecológicos como los patrones de biodiversidad que observamos
en la actualidad.
En esta edición, el último artículo, titulado Don Pedrote.
Un capitán indígena rebelde en territorio misional jesuita al norte
de la Nueva España (1673-1692), escrito por Gilberto Sebastián
Sánchez Luna y Celso Carrillo Valdés, nos invita a adentrarnos
en los complejos acontecimientos del siglo XVII en el norte de
la Nueva España. A través de este análisis, los autores enriquecen
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�Presentación

nuestra comprensión de la resistencia indígena frente al avance
hispano en esa región. El estudio de este personaje revela su
astucia, su capacidad de liderazgo y su habilidad para negociar
con los poderes coloniales para lograr sus objetivos. A su vez,
este caso ofrece una mirada crítica sobre el choque cultural, el
sometimiento y la violencia que sufrieron los pueblos originarios.
Finalmente, en la sección de “Reseñas”, iniciamos con
el análisis de Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios
históricos, a cargo de Frida I. González Hernández. En esta reseña,
la autora destaca los estudios compilados por Oscar Rodríguez,
los cuales abordan el desarrollo industrial en Nuevo León y su
impacto en la construcción de la identidad socioeconómica y
cultural del estado, así como su valor patrimonial.
La segunda y última reseña, presentada por Sonia
Hernández y César Morado, lleva por título Riesgo y resiliencia en
la frontera: Reseña del X Coloquio Internacional sobre la Historia
del Noreste de México y Texas en 2024. En ella, los autores nos
ofrecen un resumen de las temáticas, ponencias e instituciones
participantes, además de anunciar la sede y el año del próximo
coloquio.
Con esta última reseña, damos por concluida esta octava
entrega de Sillares. Revista de Estudios Históricos, esperando
que su contenido sea de su interés y provecho.
Adela Díaz Meléndez
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario
mexicano que pasó a ser partidario de la Revolución
René Capistrán Garza: the Mexican counterrevolutionary who
became a supporter of the Revolution
Juan González Morfín
Universidad Panamericana
Ciudad de México, México

https://orcid.org/0000-0002-7278-7872
Recibido: 9 de noviembre de 2023
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: : Este trabajo busca rescatar algunos rasgos biográficos de un
personaje importante en la vida pública del país, tanto por su participación
en la lucha cívica de los católicos, como por su labor periodística.
El artículo destaca su época de ferviente contrarrevolucionario
para después mostrar su lucha por hacer ver compatibles los ideales
de la Revolución con aquellos de la doctrina católica. Para ello, la
investigación se centra en frases textuales de sus discurso y escritos
posteriores que permiten observar cómo el contacto –primero en la
prisión y después en el destierro–, con personas que no compartían sus
convicciones, le fue ayudando a flexibilizar su postura radicalmente
contrarrevolucionaria hasta convertirlo en un entusiasta defensor de la
armonía, según él existente, entre los postulados de la Iglesia y los de
los gobiernos revolucionarios.
Palabras clave: Revolución; Iglesia católica; política; lucha; actividad
periodística.
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 6-35
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

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�Juan González Morfín

Abstract: This article seeks to rescue some biographical features
of an important person in the public life of the country, both for his
participation in the civic struggle of Catholics, and for his journalistic
work. The article highlights his time as a fervent counterrevolutionary
and later it shows his struggle to make the ideals of the Revolution
compatible with those of Catholic doctrine. For this, the research
focuses on textual phrases from his speech and later writings that allow
us to see how the contact, first in prison and later in exile, with people
who did not share his convictions helped him to relax his radically
counterrevolutionary position to make him an enthusiastic defender of
the harmony, according to him existing, between the postulates of the
Church and those of the revolutionary governments.
Key words: Revolution; Catholic Church; politics; struggle; journalistic
activity.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

Introducción
Un personaje que con frecuencia es ligado a los grupos políticos
de derecha de las primeras décadas del siglo pasado es René
Capistrán Garza, individuo polifacético y todavía poco estudiado,
no obstante que su nombre aparece muchas veces en cualquier
estudio sobre el levantamiento armado conocido con el nombre
de guerra cristera.
En general, el estudio individual de los dirigentes del
movimiento cristero es una asignatura pendiente, por más que
haya algunos estudios sobre Miguel Palomar y Vizcarra y
Enrique Gorostieta. Sobre otros, como René Capistrán Garza,
Rafael Ceniceros y Villareal y Andrés Barquín y Ruiz, por
mencionar algunos, encontramos unas cuantas menciones y
breves semblanzas biográficas en obras de carácter general. Esto
se explica en parte porque, de ordinario, la historia de los vencidos
suele permanecer en el olvido, pero, sobre todo, porque el tema de
la cristiada, a la que estos estuvieron ligados, se mantuvo durante
varias décadas casi inexplorado por la historiografía profesional.
El actual trabajo comienza por describir la etapa de
Capistrán Garza como líder de asociaciones católicas que aspiraban
a hacerse del poder político y deja para posteriores estudios su
faceta de periodista y de católico contestatario a las reformas
postconciliares. Se detiene especialmente en un documento
escrito por él mismo en el que explica cuál fue su desempeño en
el movimiento cristero, que es su faceta más conocida. Esta carta,
escrita en 1959 al historiador y polemista Antonio Rius Facius,
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

�Juan González Morfín

es especialmente interesante por la oportunidad de los datos que
aporta sobre el inicio del movimiento cristero a treinta años de
su conclusión. Inmediatamente después, se pasa al estudio de la
evolución interna que llevó a Capistrán a cambiar diametralmente
su opinión negativa sobre los postulados revolucionarios y
a convertirse en un defensor y admirador de la Revolución
mexicana sin abandonar sus convicciones religiosas. Con este
estudio, se pretende contribuir al mejor conocimiento de uno de
los personajes que, por encontrarse en el grupo de los vencidos,
no han encontrado tanto eco en la historiografía nacional.
1. Rasgos biográficos
En un manuscrito de los años treinta de Baltazar Dromundo, se
describe a Capistrán como “un formidable agitador de masas,
dialéctico, un tanto impreparado, con un valor civil como
podemos encontrar pocos casos en la oposición (…). Es uno de
los deportados católicos”. Muchos años después de su etapa de
líder juvenil, Capistrán seguía siendo recordado sobre todo por
sus dotes oratorias.
Para todo esto, nuestro personaje había nacido en el puerto
de Tampico, en 1898. Estudió la licenciatura en Derecho en la
Universidad Nacional. Desde antes de llegar a la mayoría de edad,
fue un connotado activista de las juventudes católicas. También
muy joven se inició en sus labores periodísticas y a los veinte
años lo encontramos ya como director de la revista trisemanal
El Futuro. Su labor en los años veinte-treinta, será abordada en
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

las páginas de este trabajo, por lo que ahora la obviamos. Más
tarde, ya en los años cuarenta y cincuenta, fue conocida su labor
de redacción en el periódico Novedades y, posteriormente, en
El Universal. Además de haber sido un gran orador en sus años
de juventud, se destacó en su labor periodística por ser un gran
polemista. Esa misma característica la imprimió en sus ensayos
políticos y religiosos, lo cual se aprecia incluso en sus títulos:
Caos en la Iglesia y traición al Estado, entre otros. Murió en la
Ciudad de México en 1974.
2. Fogoso dirigente de la Asociación Católica
de la Juventud Mexicana (ACJM)
El 2 de febrero de 1913, apenas unos días antes de que se iniciara la
Decena trágica, el arzobispo de México acudió a bendecir con toda
solemnidad el Centro de Estudiantes Católicos, una agrupación
que, originalmente, pretendía solo proporcionar a los jóvenes
católicos algunos elementos de cultura para “sostener y defender
con éxito los principios cristianos en las aulas”; sin embargo, en
poco tiempo, se orientó a la creación de estructuras que permitieran
a los católicos influir en la arena pública. Entre sus fundadores se
contó el joven Capistrán Garza que, a la sazón, contaba con solo
15 años.
Este Centro, junto con otros centros estudiantiles que
ya existían, se unieron en una especie de confederación con las
congregaciones marianas que venían siendo promovidas por los
jesuitas desde años atrás y dieron lugar a la Asociación Católica
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�Juan González Morfín

de la Juventud Mexicana (ACJM) en agosto de 1913, habiendo
redactado sus estatutos el sacerdote jesuita Bernardo Bergoend.
Al formarse el primer Comité Central de la ACJM en
1918, fue electo como primer presidente René Capistrán Garza.
Justo en ese año, la ACJM tuvo parte activa en la organización de
los católicos jaliscienses para hacer derogar una ley que limitaba
el número de sacerdotes permitidos en aquel estado.
Hacía compatibles sus trabajos en la Asociación con su
trabajo de periodista al frente de la revista quincenal El Futuro,
desde la que constantemente se criticaba el gobierno del presidente
Venustiano Carranza.
Fue precisamente una crítica moderada a la represión de
los villistas que efectuaba entonces el régimen carrancista lo que
lo llevó en el año 1919 a un “viaje de rectificación”, es decir, a
ser secuestrado por emisarios del gobierno y enviado al frente,
junto con otros periodistas disidentes, para que por su propia
experiencia comprobara los esfuerzos que hacía el ejército oficial
en la pacificación del país. “Porque a ustedes, los periodistas, les
hacen falta estas lecciones para que aprendan a echarse nudos en
la lengua antes de soltar el trapo diciendo cuantas majaderías se les
ocurren”, le espetó Manuel M. Diéguez, a su llegada a Chihuahua.
En estos meses de libertad condicionada –pues, durante el
día, podía moverse dentro del perímetro que se le permitía–, tuvo
ocasión de convivir con Emilio Portes Gil, que se encontraba en
circunstancias parecidas por su actividad en favor de Obregón,
así como con algunos otros periodistas.
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

Una vez que pudo librarse de su prisión sui generis,
participó en la fundación del Partido Nacional Republicano, que
se aprestó a competir contra el general Álvaro Obregón en las
elecciones de 1920 postulando al revolucionario Alfredo Robles
Domínguez.
En la convención de dicho partido, Capistrán consiguió
que los delegados pusieran en el programa electoral que, de ganar
las elecciones, se derogaría la Constitución de 1917. A la postre,
las elecciones dieron como vencedor al general Obregón con un
amplísimo margen de ventaja sobre sus contrincantes.
Su fama de orador incendiario se puede ver bien ganada
en la lectura de sus discursos. Por ejemplo, en una reunión del
Consejo de la ACJM, Capistrán afirmaba lo siguiente:
Sobrevino la Revolución y formó sus cuadros y sus filas con el
hijo más malo de cada familia, y se entabló desde entonces una
lucha política y económica formidable que carece de ideales;
y toda lucha política que carece de ideales, engendra la muerte
de las libertades, la vida de las tiranías, la indisciplina popular
y hasta la pérdida de la nacionalidad. ¡Y toda lucha económica
que carece de ideales trae consigo la abundancia de sangre y la
Revolución mató los ideales!

Como se verá más adelante, con el tiempo su visión sobre
la gesta revolucionaria habría de cambiar bastante.
En 1923, Capistrán renunció a la presidencia de la ACJM
para competir por una diputación en el primer distrito electoral
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�Juan González Morfín

de la Ciudad de México y perdió las elecciones. Sin embargo, ya
no volvió a la presidencia de la asociación que tuvo a bien darle
el cargo de “presidente honorario” a partir de octubre de 1924.
3. Del Partido Nacional Republicano a la
Liga Política Nacional y a la LNDLR
Sin dejar su vocación periodística, Capistrán conjugaba la
propaganda católica con la actividad política. De hecho, en él todo
era la misma cosa, pues pertenecía a ese grupo de católicos que
entendían la política como un espacio para extender su religión y
la religión como un instrumento para escalar en política mediante
el voto corporativo. No fue extraño, por eso, que algunos católicos
que pensaban que la religión y la política pertenecían a esferas
distintas y debería existir una sana separación entre ambas, no
simpatizaran con Capistrán y su grupo. Uno de estos, el canónigo
tapatío Antonio Correa, relata en una carta al vicario general de
Guadalajara que, cuando Capistrán fue a dicha ciudad para fundar
la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa (LNDLR), le
había espetado lo siguiente:
Si ustedes son hombres y realmente buscan el el bienestar del
pueblo, láncense a la lucha sin bandera religiosa. Arrostren
ustedes solos las consecuencias, pero, por amor a Dios, no
quieran escudarse en nuestros obispos; hartos males le han
ocasionado a la Iglesia los políticos, y serán tremendas las
consecuencias que esta empresa ocasione.

Luego del fracaso en las elecciones federales de 1920 y
1923 con el Partido Nacional Republicano, Capistrán Garza,
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

junto con Miguel Palomar y Vizcarra y otros políticos católicos se
dieron a la tarea de formar la Liga Política Nacional, organización
que apoyó la candidatura presidencial del general Ángel Flores
en contra de Plutarco Elías Calles. Flores no ganó, pero la
autoridad electoral le reconoció un gran número de votos y sus
partidarios, incluido Capistrán, hicieron sondeos para llamar a un
levantamiento armado que, a fin de cuentas, no se dio.
En 1925, luego del apoyo táctico del gobierno de
Calles al intento de cisma iniciado en febrero en el templo de
La Soledad, los católicos partidarios de unificar las diferentes
organizaciones religiosas para sus fines políticos encontraron un
pretexto inmejorable: la defensa de la religión. Y así nació la Liga
Nacional Defensora de la Libertad Religiosa que, con el apoyo
de algunos obispos, se convirtió en el canal para encauzar los
esfuerzos de las asociaciones católicas de toda índole a fin de
hacerlo de manera eficaz. Rol que le fue disputado, al menos en
sus inicios, por una organización secreta conocida como la U,
que optó rápidamente por mejor unirse a la Liga para infiltrarla y
aprovecharse de sus logros.
En el primer Comité Directivo de la Liga, René Capistrán
Garza quedó como vicepresidente. Es quizá interesante resaltar
que había sido presidente de la ACJM cuando tenía solo 20 años
y ahora, a los 27, era elegido como vicepresidente de la Liga. Su
prestigio, pues, como líder católico, no solo no había decaído,
sino que continuaba en aumento.
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La Liga en muy poco tiempo comenzó a organizar
actividades de resistencia pacífica –y no tan pacífica– a las
acciones emprendidas por los partidarios de la iglesia cismática
para apoderarse de nuevos templos, incluida la Basílica de
Guadalupe. El incidente más grave ocurrió en Aguascalientes en
donde los cismáticos intentaron apoderarse de la emblemática
iglesia de San Marcos el 28 de marzo de 1925 y se armó un
zafarrancho en el que tuvo que intervenir la autoridad. Los
católicos se atrincheraron en el templo y repelieron una carga del
ejército que, a juicio de estos, venía a consumar el despojo de la
iglesia. Finalmente tuvieron que entregarse. El saldo había sido
de varios muertos, entre ellos, dos soldados. El presidente Calles
y el secretario de Gobernación Valenzuela responsabilizaron a la
Liga de haber organizado la reacción armada de los católicos.
En el mes de agosto, Gilberto Valenzuela fue sustituido en
Gobernación por el veracruzano Adalberto Tejeda, “furiosamente
anticlerical” y, a juicio de Ernest Lagarde, “uno de los enemigos
más implacables y más terribles de la religión católica”. En
diferentes foros el general Calles expresó su disgusto por la
formación de la Liga, en la que veía a muchos políticos católicos
de los que habían hecho todo lo posible para evitar que llegara
a la presidencia sirviéndose ahora de la bandera religiosa para
ganar terreno en la política.
La Liga, con la ayuda de las estructuras eclesiásticas,
incluida la ACJM, y de lo que quedaba de organización de los
extintos partidos políticos oficial u oficiosamente católicos
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–esto es, del Partido Católico Nacional, del Partido Nacional
Republicano y de la Liga Política Nacional–, y aliándose con
otras asociaciones cívicas confesionales, como la Unión Popular,
consiguió un crecimiento exponencial en muy poco tiempo. Así,
“hallándose rápidamente a la cabeza de una inmensa tropa allegada
con demasiada facilidad, pasó de la defensiva a la ofensiva, con la
intención de tomar el poder y de ejercerlo por entero”.
4. Proyección de Capistrán y descubrimiento de
sus propios límites en el levantamiento armado
Entre enero y agosto de 1926 se precipitaron los acontecimientos:
el 7 de enero el presidente Calles obtuvo poderes extraordinarios
para reformar el código penal; el 4 de febrero el arzobispo Mora y
del Río declaró que los católicos lucharían porque se modificaran
los artículos constitucionales que limitaban la libertad religiosa; en
respuesta, Calles hizo aplicar algunos de ellos y expulsó al clero
extranjero, cerró las escuelas particulares, confiscó seminarios y
conventos, presionó a los estados para que limitaran el número de
ministros de culto autorizados y, finalmente, el 14 de junio dio a
conocer su reforma al código penal que sería publicado oficialmente
el 2 de julio y entraría en vigor el día último de este mes. Con
esta adición al código penal, se buscaba perseguir penalmente el
incumplimiento de las leyes anticlericales ya existentes.
La Liga reaccionó con un boicot económico, presentó un
memorial al congreso con más de dos millones de firmas y se dio
a la tarea preparar a los seglares para una defensa armada de los
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derechos que se les estaban negando. Al mismo tiempo, envió
a Capistrán Garza a los Estados Unidos para conseguir apoyo
económico de los católicos estadunidenses. Acostumbrado como
estaba desde que tenía 18 años a ser jefe, aceptó la encomienda y
pasó a los Estados Unidos para buscar apoyo militar y económico.
Muchos suspicaces concluyeron que René había lucrado con este
encargo y que había existido una malversación de fondos; sin
embargo, sus propias confesiones y la correspondencia privada
de esos años permiten ver que no lo pasó del todo bien desde el
punto de vista pecuniario, sino que se desenvolvió en medio de
estrecheces y carencias.
En efecto, desde su llegada a los Estados Unidos, sus
gestiones apenas le permitieron sobrevivir. La Liga y él mismo
esperaban de los católicos norteamericanos un gran apoyo
económico, pero los obispos no estaban dispuestos a mezclarse en
levantamientos armados. El obispo de Galveston le ayudó con diez
billetes de diez dólares para sus gastos más inmediatos; con otros
–relata Bailey– consiguió también cantidades irrisorias: veinte,
treinta, cincuenta dólares. El prelado de Boston, por su parte, le
sugirió abandonar el proyecto de la Liga y buscarse un trabajo, le
negó cualquier ayuda económica y le ofreció recomendarlo para
conseguir un empleo.
Otro de los propósitos para los que había sido enviado
fue el de explorar una alianza estratégica con el general Enrique
Estrada, quien había sido secretario de Guerra con Obregón y
se encontraba exiliado por haber participado en la rebelión
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delahuertista. La Liga tenía noticias de que preparaba una gran
expedición armada con el apoyo del felicismo y de un gran
número de expatriados que estaban disgustados con el gobierno
de Calles. El acercamiento con Estrada no se dio sencillamente
porque, antes de que Capistrán se reuniera con él, este había
sido hecho prisionero en Estados Unidos por violar las leyes de
neutralidad.
Entre tanto, la Liga continuaba los pasos para convocar a
un levantamiento armado general por parte de los católicos que,
a nivel de algunas localidades, ya se habían levantado contra el
gobierno de Calles. Así, en noviembre obtuvo del episcopado
el compromiso de no condenar el levantamiento armado, si se
optaba por este como último recurso y, a pesar de hallarse en
Estados Unidos, Capistrán fue designado general en jefe del
levantamiento. Años después, el propio Capistrán reconocía la
precipitación e irresponsabilidad con que se había actuado:
Mi sorpresa por el acuerdo de ir al movimiento armado se
explica por estos antecedentes: un grupo de dirigentes de la
juventud católica jefaturada por mí, habíamos sostenido desde
cuatro o cinco años la conveniencia de prepararnos en todos
los aspectos –físico, moral y económico– para la emergencia
de tener que acudir a las armas en una acción no política, sino
defensiva de la libertad religiosa. La acción anticatólica de
un régimen profundamente lastimado con los católicos por
los errores políticos cometidos por estos antes y después de
la injusta caída de Madero, culminó en la época de Calles.
Esa culminación la vimos venir los jóvenes desde lejos. Por
eso pugnábamos por una preparación adecuada para una
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defensa adecuada. Nunca se nos hizo caso. Por el contrario,
se nos tildaba de inquietos, de ambiciosos, de descentrados, se
nos atribuía gran peligrosidad, imputándosenos tener planes
políticos a los que era ajena la Iglesia, y no objetivos en defensa
de su libertad, cosa a la que no somos ni podemos ser ajenos
los católicos. Con esos antecedentes me pareció un enorme
disparate resolver, de buenas a primeras, ir a la “resistencia
armada”.

Aunque no en masa, como esperaba la Liga para los
primeros días de 1927, diversos grupos de católicos se fueron
levantando en armas, especialmente en el occidente del país, con
muy pocos medios materiales. De poco les servía a estos tener
nombrado un comandante en jefe que luchaba por sobrevivir en
el extranjero, por lo que, a mediados del año, Capistrán dejó de
ser el jefe del movimiento sin haber realmente llegado a ejercer
nunca esa jefatura.
A pesar de su escasa participación, al menos directa, en el
movimiento armado, así como de la explicación que da él mismo
sobre el papel que jugó, no faltan acusaciones en el sentido de que
“la Liga se había lanzado a la defensa armada por un verdadero
engaño de Capistrán Garza a sus directores en México”. Esto
era así, a juicio de sus acusadores, porque no se contaba con los
recursos necesarios para emprender una campaña en condiciones
de éxito, justamente lo que él mismo Capistrán afirma haber
esgrimido ante los directores de la Liga.
Si ya antes había pasado penurias económicas, a partir del
momento en que se deslindó de la Liga, su situación se agravó y
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vivía de lo que buenamente podía conseguir con sus colaboraciones
en periódicos dirigidos a los mexicanos en el exilio. En agosto de
1929, le escribía al arzobispo Orozco y Jiménez:
Me es grato por la presente manifestarle que he recibido a mi
entera satisfacción la cantidad de $500 dollars, que V. S. Ilma.
ha tenido la amabilidad de prestarme para mi negocio, y debo
hacerle presente mi agradecimiento por tan señalado servicio.
Además, quiero hacer constar que en el plazo de seis meses, a
contar de la fecha, cubriré a V. S. Ilma. la cantidad indicada.

Quizá porque esto le molestaba tanto cada vez que se le
acusaba de haber dilapidado el dinero de la Liga y el que había
recibido de los católicos estadunidenses.
Carlos Blanco Ribera, quien fuera compañero de lides y
admirador de Capistrán, piensa que su fracaso en Estados Unidos
se debió a la falta de una sólida preparación humanística que él
entreveía en René:
Desgraciadamente Capistrán no había desarrollado entonces
su talento político al nivel de sus capacidades, de allí que
al lado de los golpes de grande altura tuviera verdaderas
trivialidades. Y si se hubiera nutrido con pasión y constancia
con los textos clásicos de los grandes políticos y oradores de
todos los tiempos y de hubiera dado una preparación intelectual
universal adecuada, René habría abierto un surco luminoso en
nuestra historia.

Independientemente de la mayor o menor validez
de esta apreciación, una afirmación de este autor que está
probada por los hechos es que hubo un antes y un después en
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el papel de intermediación de la Liga ante los diferentes actores
norteamericanos, pues en los días en que el representante de los
cristeros fue Capistrán, se mantuvo la esperanza viva de que
algo se podría obtener de los vecinos del norte, pero cuando
fue relevado de su cargo “esta representación cayó en manos de
algunas figuras borrosas y se hundió en un verdadero pantano por
la inmovilidad, el color gris y la insignificancia”.
5. Cambio de mentalidad y regreso a México
Al igual que el viaje de rectificación al que había sido llevado por
la fuerza en el periodo carrancista, ahora el destierro le serviría
para entender mejor a las personas que no compartían sus mismos
puntos de vista: “En la escuela del destierro aprendía lo que nunca
hubiera podido enseñarme, ni nunca me enseñó, la Universidad.
La perspectiva que el pasado y el presente ofrecen desde país
extraño. El panorama histórico que se observa desde fuera de la
patria, al margen de las pasiones vividas. Los afectos creados no
al calor, sino al frío glacial de la expatriación, con militantes de
otras ideas –también en desgracia– son la mejor de las cátedras y
la más auténtica enseñanza teórica y experimental”.
Su regreso a México lo hizo sin prisas, sin embargo, a
partir de 1931 comenzó a hacer gestiones ante el servicio exterior
mexicano para ver cuándo podría darse el momento oportuno.
Es verdad que, a inicios de los años treinta, su situación general
había mejorado y había alcanzado “una cierta reputación y status
en San Antonio”. En diversos escritos, Capistrán ha mencionado
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que su destierro duró once años, por lo que podemos situar su
reingreso alrededor del año 1938.
A inicios de los años cuarenta, encontramos a Capistrán
establecido nuevamente en México y colaborando con el periódico
Novedades, del que llegó a ser director. En esos momentos, se
encontraba física y emocionalmente separado de los que habían
sido sus correligionarios en la Liga, mas no así de los de la ACJM.
Con la jerarquía católica guardaba una respetuosa distancia, pero
de esta década existe una correspondencia cordial con el arzobispo
Luis María Martínez.
En su carta a Rius Facius de 1959, Capistrán resalta su
dedicación al periodismo:
Soy periodista de profesión. Durante cuarenta años he hecho
una incesante defensa de la Iglesia contra todos sus enemigos
de dentro y de fuera. En “La Prensa”, de San Antonio, Texas;
en “La Opinión”, de Los Ángeles, California; en “Diario de
la Marina” y “El País”, de La Habana. En la dirección de
“Novedades”, de “Prensa Gráfica” y de “Atisbos”, en México.
Y en gran número de periódicos mexicanos y extranjeros en
los que he colaborado, incesantemente he hecho labor católica,
firmemente católica, inquebrantablemente católica. Solo que
esta labor de cuarenta años ha modificado sus cauces, por las
experiencias adquiridas y las observaciones realizadas.

Esos cauces distintos de defender a la Iglesia católica tenían
que ver con su cambio de perspectiva en relación con la ideología
revolucionaria, de la que había sido acérrimo crítico y ahora la veía
completamente imbuida de principios cristianos. Muchos de sus
artículos publicados en Novedades, Prensa gráfica, Atisbos y El
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Universal, dan fe de la defensa que hacía de cómo la Revolución
mexicana se hallaba permeada de principios cristianos.
6. Un converso a la ideología revolucionaria
Sus primeros pasos en la arena pública, como se ha visto, lo
sitúan en el ala más encendidamente contrarrevolucionaria.
Así se observa, por ejemplo, en un discurso pronunciado con
ocasión del Primer Consejo Federal de la ACJM en 1922, en el
que René arengaba a las masas de jóvenes católicos, como era
su costumbre, con palabras que desde que había comenzado su
activismo político en 1913 no habían cambiado mucho:
Sesenta años de liberalismo que parecía haber penetrado hasta la
médula del pensamiento nacional; la obra de descristianización
planteada durante la Reforma por Juárez y continuada
habilísimamente después, había logrado suprimir casi
completamente toda manifestación pública de vida religiosa y
había matado, al parecer para siempre, todo esfuerzo viril y toda
orientación definida; el catolicismo fue bárbaramente batido
en brecha, se le arrojó de la vida pública, se le excluyó de la
calle, se le hizo refugiarse en el interior de los templos y esto,
como un favor especialísimo, como una migaja de libertad que
la tiranía del liberalismo se dignaba conceder desde la cúspide
de su satánica soberbia; ser católico en aquellos tiempos y
serlo sobre todo fuera de su casa, era algo que no encajaba bien
dentro de aquel cuadro, cuyo marco lo hacían la depravación de
los unos y la cobardía de los otros.

Este tópico de que la mayoría de los católicos por
cobardía no participaban en política ha sido recurrente en quienes
simpatizan con la idea de ver agrupados a los católicos en un
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partido oficial u oficiosamente católico con una intervención
mayor en la vida pública, supuestamente con el fin de permear las
leyes y la vida de la sociedad del pensamiento social católico. Por
eso, desde esa óptica particular, Capistrán también denunciaba en
ese mismo discurso:
Para tomar parte en la cosa pública del país, los católicos tenían
que poseer una doble personalidad y vivir una doble vida: ellos,
allá en el fondo, pero muy en el fondo de sus conciencias,
podían conservar y mantener su fe, el régimen liberal no se
metía con eso y respetaba el santuario de sus conciencias, con la
condición de que esas conciencias no fueran tan exigentes que
quisieran inmiscuir sus ideas y sus creencias y sus principios
en los asuntos públicos que venían a ser como patrimonio
exclusivo por derecho propio, del sacrosanto liberalismo; y así,
si un católico era honrado con un puesto en la administración,
por regla general tenía que despojarse de su catolicismo a la
puerta de su casa para poder transitar por las calles en calidad
de gobernante.

Más todavía que las palabras con las que fustigaba a los
católicos que no participaban en el terreno de la política, eran las
que usaba para describir la Revolución como una suma de todos
los males que podrían reunirse en un solo evento histórico:
Sobrevino el desastre; puestas las causas tuvieron que seguirse
inevitablemente los efectos; la Revolución estalló, volcando
todo lo malo, todo lo corrompido que se había formado al
amparo protector del liberalismo y con la complicidad de
su régimen. Querían un pueblo sin Dios y sólo consiguieron
algunas hordas de bandidos; querían una nación sin religión,
una patria sin historia, una civilización sin moral, y no tuvieron
sino el desastre, el fracaso, la caída.
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En años de relativa paz, pues en abril de 1922 el país era
gobernado por Obregón sin siquiera intentar la aplicación de
los puntos más álgidos de la Constitución de 1917, Capistrán
arremetía contra la Revolución como si en esos días hubiera ya
estallado la persecución de Calles y sublimaba la participación de
la ACJM en la lucha contrarrevolucionaria:
La Revolución, que no es, en suma, sino el liberalismo
desembozado, el sectarismo en toda su crudeza, el “non
serviam” en toda su soberbia; la Revolución, que no es, en
suma, sino el Estado sin Dios, vino tan brutalmente a sacudir
los espíritus, quiso tan bárbaramente extremar la tiranía,
intentó de tan odioso modo ahogar a la Iglesia, que todo lo
que quedaba de fuerza viril y de espíritu cristiano, vigorizado,
robustecido y templado a los golpes del dolor y del sufrimiento,
surgió encendido de amor a Cristo, y surgió principalmente ahí
donde era menos creíble, ahí donde más rudamente se le había
combatido, ahí donde más completo parecía el naufragio: en la
juventud. Tal parece que la Providencia quiso hacer patente y
clara su intervención y señalar el camino.

Sin embargo, años después escribiría algunas ideas
en las que rectificaba completamente esta posición y llegaba
a descalificar como mentiras y prejuicios malévolos sus
afirmaciones anteriores:
No es la fuerza de la verdad, sino la fuerza que el tiempo
otorga a las mentiras, sustentadas durante muchos años como
verdades, lo que hace sumamente difícil arrancar desde la
raíz tantos juicios y prejuicios equivocados, malévolos y
destructivos que han mantenido a México, en el orden de las
ideas y de los hechos, partido en dos bandos irreconciliables
y en dos concepciones opuestas de nación, haciendo cada
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uno de esos bandos su parcela de patria, su predio nacional
privado, su coto propio, con un ideario particular y hasta con
dos olimpos sagrados en donde encasillan unos y otros a sus
dioses exclusivos. Y lo más doloroso del caso es que quienes
son dioses en un olimpo, son demonios en el otro.

A simple vista, es una crítica muy seria al bando radical
en el que militó por una quincena de años. La rectificación tiene
más valor viniendo de alguien que hasta hacía tan poco tiempo
había sido un convencido partidario de esa lucha y esa postura
antagónica, de esa descalificación a todos los que no pensaran en
la misma línea que él y sus correligionarios. Sin duda, muchas
cosas habían cambiado en su forma de percibir la realidad del
país, lo que no había cambiado tanto era la vehemencia con la que
defendía su postura y la forma apasionada en que demolía a sus
adversarios. También permanecieron siempre en sus afirmaciones
su rechazo a los sistemas políticos originados en las ideas de
Marx, esto es, al socialismo y al comunismo en cualquiera de
sus formas, así como su antipatía por el presidente Calles y su
régimen, al que habría de concebir como una deformación del
verdadero espíritu revolucionario, imbuido este, según su nueva
forma de ver las cosas, de la caridad cristiana y de sus aspiraciones
más elevadas de justicia social, lo cual, por otra parte, no siempre
ha sido practicado por los católicos:
No siempre la doctrina social católica ha sido aplicada en
la práctica por los mismos católicos. Más frecuentemente es que la
profesemos en teoría y la neguemos en los hechos. La Revolución
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Mexicana, imponiendo a latigazos la tesis social católica, cometió
ciertamente muchos desmanes; pero a ese precio la hizo operante, la
hizo realidad.

Así, para Capistrán, no cabía duda que las principales
reformas sociales promovidas por la Revolución, eran de matriz
católica: “Los revolucionarios fueron, por instinto, los brazos
ejecutores de la doctrina de Cristo que desgraciadamente había
caído en el vacío de un catolicismo intrascendente”.
Hacía el mismo reproche al catolicismo internacional: “Si
los católicos de su tiempo hubieran secundado en la acción práctica
la doctrina formulada por León XIII, no habría comunismo en
el mundo y en México no habría sido necesaria la Revolución,
con toda su rudeza y toda su crueldad, para que los católicos
entendiéramos que León XIII tenía razón”.
De ahí que, a su juicio, todas las diferencias que en los
años posteriores a la Revolución se habían venido dando entre
católicos y revolucionarios, tenían su origen en cuestiones de
forma, más que de fondo, o bien en posturas preconcebidas
que no se abrían a la verdad: “En política, como en todo, es
muy saludable defender la verdad, a condición de que primero
se conozca la verdad”. No les faltaba a sus argumentaciones la
ironía y la contundencia que siempre había utilizado: “Más que
en ninguna otra materia, en política es necesario saber leer y
escuchar. Porque hay quienes, cuando leen, lo único que asimilan
son los márgenes y los índices”. De ahí es de donde viene la
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terrible confusión entre lo que es accidental y lo que no: “La pugna
–a veces sangrienta– establecida entre la Revolución Mexicana y
el catolicismo, se debió a causas políticas mucho más que a tesis
doctrinarias. Es decir, se produjo por motivos transitorios y no
permanentes, accidentales y no esenciales”.
Un claro ejemplo de esto último fue el problema que
se suscitó en el gobierno de Calles originado, a juicio de
Capistrán, en la falta de tacto político de este y del grupo que
lo seguía: “El callismo fue la conclusión lógica de dos posturas
ilógicas. La de los revolucionarios radicales y la de los católicos
conservadores”. A estos últimos, con su actitud intransigente,
el callismo les dio
la gran oportunidad para rehacer su vida cívica, para purgar
por las propias culpas, para volver por los fueros de la dignidad
ultrajada, y para demostrar al pueblo y a los revolucionarios
mismos, que los católicos, a su vez, son capaces de tomar en
sus manos la bandera libertaria de aquella.

Los que en aquella coyuntura tomaron las armas, no
hicieron otra cosa que retomar los principios que inspiraron la
Revolución: “volvimos a la sangre de Madero, ultrajada por
Huerta y por Calles, y dimos a la Revolución un contenido
casi divino” “En nombre de los mismos ideales libertarios de
la Revolución, los cristeros se rebelaron contra Calles. No lo
hubieran hecho contra el porfirismo, [pero] la Revolución había
revelado algo que los católicos parecíamos tener en el olvido: que
la libertad es preciso conquistarla”.
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�Juan González Morfín

Si bien es verdad que en algunas de estas afirmaciones
resuena la emotividad propia de sus primeros discursos, hay que
aceptar que, como él mismo lo admitía, su pensamiento había
evolucionado hacia una visión sincrética –quizá demasiado– del
catolicismo y los ideales revolucionarios: “La fe católica y la
Revolución Mexicana son las dos antorchas inextinguibles que
iluminarán el porvenir si sabemos conjugar constructivamente
esos dos hechos concretos, profundamente incorporados en el
alma y la historia nacionales”. Ya anteriormente, había escrito a
Rius Facius en esa misma línea:
No hay razón doctrinaria ni táctica para perpetuar la
pugna irreconciliable entre la Iglesia Católica y el régimen
revolucionario mexicano. Esa pugna se mantiene por intereses
políticos disfrazados de amor a la Iglesia y tratando de utilizar
esta con perjuicio evidente para ella.

Esta postura sincrética le llevó a constantes enfrentamientos
–que no evadía–, con intelectuales y columnistas, tanto del bando
católico como del revolucionario. Con los primeros, son célebres
sus diatribas con Jesús Guiza y Azevedo, quien para refutarlo
le dedicó un libro completo. Quedan para trabajos posteriores
esas controversias, pues no forman parte del objetivo de esta
investigación.
El cambio de posicionamiento de Capistrán se dio en
el contexto de un reacomodo en las relaciones entre el Estado
mexicano y la jerarquía católica. Un modus vivendi pactado en 1929
y que, de hecho, no sería sino hasta el gobierno de Ávila Camacho
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que comenzara a plasmarse de lleno en un doble compromiso: por
parte del gobierno, la no aplicación de las leyes que obstaculizaran
la labor de la Iglesia; por parte de jerarquía, la desautorización,
cuando no condena, de los actores católicos que buscaran servirse
de la religión para lograr cambios políticos a través de la resistencia
armada. En estas circunstancias, mientras que un grupo de ex
miembros de la Liga fundó en 1940 una agrupación llamada
“Integrismo Nacional” para desde ahí seguir combatiendo lo que
consideraban serias amenazas para la religión católica, Capistrán
Garza marcó su distancia e inició, justo en este tiempo, un camino
distinto que lo llevó a segregarse de la mayor parte de sus antiguos
correligionarios. Un camino también diferente al acomodo que
la jerarquía católica había optado por razones de practicidad –o
de imperiosa necesidad– a las políticas gubernamentales, pues,
en el caso de Capistrán, no fue el cese de la beligerancia de los
gobiernos cada vez más conservadores emanados de la Revolución
lo que gestó su transformación, sino sobre todo un convencimiento
profundo de que las tesis que tanto la Revolución como la Iglesia
católica postulaban en materia social estaban hermanadas.
Consideraciones finales
Los escritos autobiográficos, entre ellos, cartas como la que
escribió a Rius Facius en 1959, nos permiten conocer a fondo
las motivaciones de René Capistrán Garza, tanto en su etapa
de contrarrevolucionario como en la de “armonizador” de los
principios católicos con aquellos de la Revolución.
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En ellos, muchas veces se encuentran pasajes de autocrítica
en los que reconoce algunos errores y los atribuye, en parte, a
su juventud. Por ejemplo, a propósito de su nombramiento como
jefe civil del movimiento cristero y embajador plenipotenciario
de la Liga y ante la jerarquía y el gobierno de Estados Unidos,
señala: “Mi error y responsabilidad gravísimos consistieron en
haber cedido, por vanidad y amor propio a las instancias de la
Liga para que aceptase las dos decisiones”.
La crítica que hacía a las posturas extremistas de algunos
grupos contrarrevolucionarios, a partir de su transformación en
un decidido defensor de la Revolución, tiene el mérito, si cabe
esta expresión, de ser hecha por alguien que fue primeramente un
convencido sostenedor de esos postulados.
Su admiración por la Revolución, por otro lado, parte,
según explica él mismo, de que esta fue capaz de implantar en la
sociedad los postulados cristianos en materia de justicia social,
aunque haya sido a fuerza de latigazos.
Su acercamiento a los planteamientos revolucionarios y
su afán de mostrar la afinidad de estos con la doctrina católica,
no obstante su intención de aproximar a las partes en pugna, no
fue bien recibido por sus antiguos correligionarios y por un gran
número de católicos que, durante años, siguieron viendo trasfondos
socialistas y ateos en todo lo que se llamara revolucionario y, en
René, simplemente a un traidor, cuando no a un vendido. Quizá
su fracaso para obtener ese acercamiento se debió, en buena parte,
a los métodos que utilizaba para fustigar a quienes no compartían
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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

su nuevo punto de vista, esto es, la exposición apasionada de sus
argumentos y el modo poco empático de referirse a sus adversarios
que, por otro lado, eran los mismos métodos que antaño había
empleado para atacar la Revolución.
Con todo, algunas de sus apreciaciones en torno a lo que
realmente originó una pugna de tanto tiempo entre el Estado y
la Iglesia católica, son especialmente rescatables para evitar en
lo sucesivo ese tipo de enfrentamientos, esto es, no dar un peso
inconmensurable a situaciones que son pasajeras y accidentales,
sino privilegiar el camino del diálogo, mejor que buscar tensar la
situación hasta el punto de que el contrario tenga que rendirse. Un
legado que permanece vigente.
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�Desterritorialización de la costa quintanarroense:
el caso de Playa del Carmen
De-territorialization of the Quintana Roo coast:
the case of Playa del Carmen
Miguel Pinkus Rendón
Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales
CEPHCIS-UNAM
https://orcid.org/0000-0002-2839-9610

Ashantti Vereniss López Niquete

https://orcid.org/0009-0002-3532-1907

Abril Monserrat Gonzalez-Ku

https://orcid.org/0009-0006-5339-8536
Recibido: 31 de agosto de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: El territorio de Quintana Roo, México desde 1902 (fecha
de creación), ha sido artífice de una gama de acontecimientos que han
repercutido en la apropiación, uso y manejo de los bienes comunes
naturales que tienen en su interior. Es por ello, que el presente artículo se
aboca a analizar cuáles han sido las variaciones políticas, socioculturales,
económicas y cómo éstas han impactado en la conformación del paisaje
y la transformación en el vínculo con los bienes comunes naturales.
En particular se analiza el caso de Playa del Carmen como ejemplo de
lo sucedido en la costa oriental del estado. En este sentido, se puede
vislumbrar que en las seis primeras décadas del siglo veinte la dinámica
económica giraba en torno a la utilización de los elementos naturales
maderables o no maderables (corte del chicle) sea por particulares,
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

compañías explotadoras, ejidos o colectivos de estos. A partir de
principios de los años setenta se da un cambio abrupto, que es cuando
la política pública federal promueve al turismo como eje conductor del
sistema económico, tomando en un primer momento a Cancún como
polo de desarrollo y posteriormente a finales del siglo XX a la Riviera
Maya, lo que conlleva a un crecimiento urbano, cambios de uso del
suelo y tenencia de la tierra. Este estudio pretende dar un panorama de
la desterritorialización de las comunidades costeras desde la historia
ambiental y oral.
Palabras clave: Quintana Roo, Territorio, Ejidos, Turismo.
Abstract: Since 1902 (date of creation) Quintana Roo, Mexico territory
has been the architect of a range of events that have had repercussions
on the appropriation, use and management of the natural commons
within it. For this reason, this article focuses on analyzing the political,
socio-cultural and economic variations and how these have impacted
the landscape and the transformation of the link with the natural
commons. In particular, the case of Playa del Carmen is analyzed as an
example of what has happened in the eastern coast of the state. In this
sense, it can be seen that in the first six decades of the twentieth century,
the economic dynamics revolved around the use of natural timber and
non-timber elements (gum cutting), whether by individuals, exploiting
companies, ejidos or their collectives. At the beginning of the 1970s,
there was an abrupt change, when federal public policy promoted
tourism as the driving force of the economic system, first in Cancun and
then in the late 20th century in the Riviera Maya, which led to urban
growth, changes in land use and land tenure. This study aims to provide
an overview of the deterritorialization of coastal communities from an
environmental and oral history perspective.
Key words: Quintana Roo, Territory, Ejidos, Tourism.

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�Desterritorialización

Introducción
El sureste de México ha atravesado una serie de reconfiguraciones
a través del tiempo, no solo hablando de la parte de división
política, sino también desde la perspectiva paisajística,
sociocultural y socioeconómica. Desde la creación de Quintana
Roo como territorio a principios del siglo XX, proveyó varios
acontecimientos sociopolíticos a nivel regional y nacional
(revolución mexicana) que dieron una dinámica de pertenencia
del territorio y del entorno que en él se encontraba. Tales como
la fundación del territorio, luego la reincorporación a Campeche
y Yucatán, para finalmente casi a mediados del siglo XX, la
designación como estado de la República Mexicana.
En este sentido, el territorio de Quintana Roo ha tenido
cambios importantes en cuanto a los bienes comunes naturales1
y aprovechamiento de sus alrededores, cabe señalar que en sus
inicios como entidad federativa contaba con una alta diversidad
biológica y baja concentración poblacional humana, misma
que paulatinamente ha cambiado en poco más de un siglo, pero
incrementándose aceleradamente en las últimas décadas y con
mayor medida las costas quintanarroenses.
Es por ello, que en el presente trabajo se pretende dar
cuenta de los cambios enfrentados en el espacio-territorio
1

Se utiliza Bienes Comunes Naturales (BCN) y no Recursos Naturales pues la noción de los BCN se opone a la visión utilitarista de los elementos y servicios naturales
para apostar a una revalorización y apropiación de los bienes que conforman los territorios (Ivars, 2013). Sin embargo, en la lectura de este texto se hace uso del concepto
de Recursos Naturales solo en las citas textuales o cuando se trata del análisis desde la
lógica mercantilista para contrastar las reflexiones.

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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

quintanarroense, poniendo como ejemplo la costa central del
estado, particularmente la población de Playa del Carmen en los
últimos 70 años. En el cual se recurrió a analizar cuáles han sido
las variaciones políticas, sociales, socioeconómicas, y cómo éstas
han impactado en la conformación del paisaje y la transformación
en el uso de los bienes comunes naturales.
Para conseguir esta meta, el trabajo se abordó desde tres
diferentes aspectos de obtención de información: a) Se abocó a
la tarea de recopilar las primeras fuentes de manera diacrónica,
para explicar el proceso de las políticas públicas que incidieron
en la segmentación de las actividades productivas, así como la
adquisición y usufructo de los bienes comunes naturales del
territorio. b) Se realizó la búsqueda de cartografía histórica (física
y digital) para dar cuenta de la tenencia de la tierra, poniendo
énfasis en los cambios que se favorecieron durante la repartición
agraria y a raíz de las modificaciones del artículo 27 constitucional.
C) Finalmente, para conocer de primera mano la historia oral de
los pobladores de Playa del Carmen, respecto a la percepción del
cambio territorial que experimentó la otrora ciudad en las últimas
décadas, se llevaron a cabo talleres de mapeo participativo, así
como entrevistas semiestructuradas con personas nativas del
lugar o que tengan varias décadas de habitarlo.
Conformación del territorio Quintanarroense
No se puede entender la dinámica del sur de México, sin explicar
un poco los sucesos ocurridos a mediados del siglo XIX, es decir,
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�Desterritorialización

la Guerra de Castas. La cuál no sólo trastocó el tejido social que
se vislumbraba dada la opresión hacia los mayas en la Península
de Yucatán, y que se cristalizó en 1847, amén que durante la
colonia ya habían ocurrido varias rebeliones por las precarias
condiciones en que éstos se encontraban. Lo que forzosamente
conlleva a transformaciones socioculturales en la gente originaria
y/o que se ha ido estableciendo en la línea del tiempo.
Según lo escrito por Navarro (1968, 1976) “los criollos
utilizaron desde la represalia de privar a los indios de los derechos
que les habían concedido en la constitución de 1841 hasta
prohibirles el uso de las armas, concentrarlos en determinadas
localidades, obligarlos a recibir instrucción religiosa y, cuando no
bastaran los consejos, corregirlos según su índole y costumbres”.
Por ello, para luchar por derechos humanos y políticos se dio
una rebelión en contra del grupo del poder, como reacción, el
gobierno en turno que no solo deseaban acabar con la revuelta
sino con visión a que se apoderaran de la Península, invitaba a
extranjeros a contribuir en la misma.
En esta sublevación se pudo observar una segmentación
del territorio, que no solo aplicaba a lo humano, en donde, en
las ciudades de Mérida y Campeche se asentaron las poblaciones
mestizas y la blanca, en tanto que en la parte oriental de —en
ese entonces Yucatán —se establecieron las comunidades mayas.
Aunado a ello, mientras en la parte que habitaron los primeros era
principalmente de selva baja caducifolia, en tanto la colonizada
por los indígenas se configuraba por selvas medianas y altas con
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una alta humedad en lo conocido como “montaña”, lo que le daba
acceso a multiplicidad de bienes comunes naturales para utilizar
(Villalobos 2006).
Cabe señalar que previo a la guerra, desde la época
colonial, se había dado la explotación de maderas tales como
el Palo de Tinte Haematoxylum campechianum en las zonas
bajas inundables, mientras que el Cedro Cedrela odorata, y
la Caoba Swietenia macrophylla en las zonas selváticas, todas
ellas sumamente apreciada en Europa, tanto así, que la piratería
en el Caribe y puntualmente en las costas Quintanarroenses fue
contemplado desde siglos anteriores. En este sentido, y volviendo
al conflicto, la explotación de madera continuó siendo importante,
ya que, durante este se dio una asociación estratégica entre los
rebeldes mayas y la Honduras Británica (Belice), en la cual, los
primeros dejaron que los británicos explotaran regiones de la
selva bajo su protección, mientras que les dotaran de insumos
para la guerra, así como otras materias provenientes de la Gran
Bretaña. Cabe señalar, que, durante el período en cuestión, en
algunas regiones del territorio se daba una triple explotación
forestal. Por un lado, los mayas rebeldes del sur y oriente, una
segunda por las empresas colonizadoras (Compañía Colonizadora
de Faustino Martínez y Compañía Colonizadora de la Costa
Oriental de Manuel Sierra Méndez) y una tercera por los ingleses
que rentaban las tierras de uso, en varias ocasiones, pagando los
terceros a los dos primeros por una misma extensión territorial
por el conflicto armado.
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La cruenta lucha duró poco más de 50 años, con una
gran cantidad de caídos de ambos lados, y, como una medida de
Porfirio Díaz se divide la Península de Yucatán en dos Estados
(Campeche y Yucatán) y un naciente territorio, Quintana Roo
(Figura 1).
Quintana Roo se creó con la zona que desde más de medio
siglo atrás estaba ocupada por los mayas rebeldes y en la que
el Estado de Yucatán no ejercía de hecho jurisdicción política y
administrativa. Prácticamente, el decreto del 24 de noviembre
de 1902 que creó el Territorio Federal de Quintana Roo, no
hizo sino darle carácter constitucional de Territorio Federal a
una región que desde 1848 se sustrajo del poder político del
Estado de Yucatán (González Duran 19742 en Macías 2002).

No obstante, Macías (op cit.) sostiene que hubo más
variables a considerar para dicho decreto. Por un lado, dado
que los mayas orientales solo ocuparon parte del territorio
mencionado (Tulum hasta el río Hondo), quedando fuera la
parte norte, la cual, ya era controlada por empresas particulares
establecidas, incluyendo las islas Mujeres y Cozumel, bajo
oligarquías que hacían explotación forestal. Por otro lado, dado
que la comercialización y flujo económico se daba por la parte
marítima a consecuencia de los pocos caminos terrestres que
existían, era imprescindible tener un control fiscal de todas las
transacciones que se llevaron a cabo en los principales nodos de
embarcación y puntos prioritarios del territorio.
González Durán, Jorge. 1974. La rebelión de los mayas y el Quintana Roo
chiclero. Mérida, Yuc. Dosis, 80 p.
2

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Figura 1. Proyecto de límites entre el Estado de Yucatán y el territorio de
Quintana Roo (1904). Tomado de Mapoteca Manuel Orozco y Berra 2024.

Árboles y maderas
La geografía de Quintana Roo nos demuestra que más del 80 %
del territorio presenta una gama de tipos de selvas con gradientes
tanto de altitud (5 hasta 40 m) como de la caducidad que tiene
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las hojas en el follaje durante el año (caducifolia a perennifolia),
lo cual representa una alta diversidad de especies de plantas y
otros organismos. En este sentido, y como ya ha sido mencionado
anteriormente, la explotación de la madera en el territorio
quintanarroense data de siglos anteriores, en donde cuadrillas de
personas entraban en las selvas para extraer grandes cantidades
de árboles maderables y no maderables, es decir, de troncos que
servían en la construcción de casas (diferentes especies) u objetos
de valor (cedro y caoba), o aquellas cuyo producto sea derivado
de las plantas (tintes).
Al respecto, el corte de los árboles fue socorrido tanto
por los pobladores de los alrededores del monte, los mayas
rebeldes, como por los vecinos de la Colonia Británica, pasado
por las empresas Colonizadoras de diferentes, hasta los nuevos
ejidatarios cuando se da el reparto de las tierras en los gobiernos
del general Lázaro Cárdenas y Lic. Manuel Ávila Camacho (de
lo que se hablará más adelante). Por lo que la presión sobre los
ecosistemas ha sido constante a lo largo del tiempo, debido a los
desmontes que se hacía durante el corte de las maderas preciosas,
maderables y blandas, así como posteriormente para sacar las
trozas de árboles y enviarlas a los puntos de acopio y envío a
través de los afluentes, cuerpos de agua y el mar. Cabe mencionar
que por mucho tiempo no existieron los caminos terrestres entre
las poblaciones, por lo que la conexión entre sitios era por medio
del agua., e.g. en la costa central de Quintana Roo se trataba de
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

dejar el producto en la costa para que fuera trasladado a Cozumel
que era un punto estratégico.
La dotación de tierras posrevolucionaria dió pertenencia
a las comunidades mayas ex combatientes de la guerra de Castas
de las selvas que ya habitaban, aunque también otras personas
ajenas al territorio quintanarroense con la finalidad de ocupar un
espacio poco poblado, como veremos posteriormente. Aunque
también siguieron las concesiones de explotación de madera a
particulares. Si bien, la explotación maderera se dió en todo el
territorio quintanarroense, fue más visible en el sur de la entidad
como puede apreciarse en la figura 2, esto relacionado al tipo de
selva alta que contenía ejemplares de cedro y caoba con mayor
tamaño.
La comercialización de la madera por las compañías
privadas era frecuente desde los años 30 del siglo XX, aunque se
intensificó a principios de los 50s por la creación de la paraestatal
(órgano descentralizado de gobierno) Maderas Industrializadas de
Quintana Roo (MIQRO), a la cual se le concedió una concesión de
veintinueve años (González et al. 2007). Como ya se mencionó,
la dotación de tierras le aportó a los pobladores de los ejidos la
posibilidad de vivir mediante el manejo de los bienes comunes
naturales, no obstante, a los ejidatarios se les hizo énfasis que
debían dejar selva para manejar y conservar, contrastando con
lo permitido a los ganaderos y agricultores extensivos (González
op. cit.).
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Figura 2. Flora de la Península de Yucatán. Comisión Colonizadora (1935).
Tomado de Taracena y Pinkus 2010.

Entre 1970 y 1980, el estado de Quintana Roo perdió más
de 500,000 ha de bosques tropicales (la tercera parte de su
superficie forestal hasta 1970). En este periodo se otorgaron
concesiones privadas denominadas, en ese tiempo, Unidades
Industriales de Explotación Forestal, siendo la más importante
la que fue otorgada a la empresa Maderas Industriales de
Quintana Roo (MIQRO) (Ríos-Cortéz, et al. 2012:252).
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

Habrá que señalar que si bien se dió una explotación de la
madera preciosa sobre todo en la zona sur del estado, también se
continuó ejerciendo presión ilegal de los bienes en otros sitios del
estado, tanto maderables de alta apreciación (cedro y caoba), las
maderas utilizadas para la construcción de casas como para otros
propósitos no maderables (chakté Caesalpinia platyloba, jabín
Piscidia piscipula, chaká Bursera simaruba, chechen Metopium
brownei, tzalam Lysiloma bahamensis, entre otras)3. Sobre todo,
teniendo en cuenta la vasta cantidad de selvas que seguían siendo
terrenos nacionales y que eran susceptibles a ser utilizados.
Según Galletti (1999), con el otorgamiento de la empresa
MIQRO se dio un subsidio al desmonte, en donde la empresa solo
daba una cuota a los tenedores de la tierra pero éstos no tenían un
beneficio al aprovechamiento de sus montes.
Dándose cuenta del impacto que tuvo en el territorio la
tala de madera de manera constante por varias décadas a manos
de la empresas privadas, aunado a la finalización de la concesión
con MIQRO. Se pone en marcha el Plan Piloto Forestal entre
el gobierno de Quintana Roo y algunos ejidos con la finalidad
de tener un aprovechamiento forestal con una visión de largo
aliento sin acabar con los bienes comunes naturales que tenían.
Este plan se efectuó en los municipios de Felipe Carrillo Puerto y
Othón P. Blanco (Rebollar et al. 2002) con el apoyo federal de la
otrora Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH),
Los nombres en negritas hacen referencia al nombre que se les otorga en
el idioma maya.
3

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�Desterritorialización

cuyos supuestos se encaminaron en que la selva debía representar
un atractivo económico para la población que la habitara, con
la finalidad de que no la destruyera, ya que los propietarios de
los montes debían ser actores de conservación por pertenencia
de capital natural, con miras de una economía forestal comunal
(Galletti op. cit.).

Figura 3. Croquis del ex-territorio de Quintana Roo (1933-1934). Tomado de
Mapoteca Manuel Orozco y Berra 2024.
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Otro producto no maderable que fue ampliamente
utilizado, que su corte data de la época prehispánica y con una
fuerte importancia económica a principios del siglo XX, es el
árbol del chicle (Manilkara zapota). Estos árboles son propios de
diferentes ecosistemas de México, incluyendo selvas, petenes y
dunas costeras, asimismo variando su envergadura dependiendo
de las condiciones físicas y biológicas que tenga.
Esta especie se comenzó a utilizar comercialmente desde
finales del siglo XIX principalmente en el estado de Veracruz
para la obtención de la resina que emanaba de las plantas, aunque
se dieron cuenta las Compañías explotadoras que el territorio de
Quintana Roo tenía una gran densidad de estos especímenes en el
entorno natural, con lo que las miras de explotación voltearon hacía
el sureste mexicano (Ponce-Jiménez 1990). Como consecuencia
de esto se comienza el poblamiento de la zona norte del naciente
estado, aunque de manera paulatina, ya que se daban poblaciones
flotantes migrantes que venían principalmente del vecino estado
de Yucatán “los hombres llegaban sólo durante el periodo de la
explotación del chicle (de junio a febrero), y como no hallaban
condiciones de vida urbana ni otra forma de trabajo (aunque
algunos se dedicaban al corte de maderas de marzo a junio), se
regresaban a su lugar de origen” (Pérez Águilar 2014:196).
Los campamentos chicleros llegaban al lugar señalado
con una buena biomasa de árboles de chicle para su corte,
asentaban pequeños poblados nómadas que incluían tanto a los
cortadores que extraían en precioso látex, con cortes en forma
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de “y”, no tan profundos como para matar a la planta, pero sí lo
suficiente para que salga el líquido, por otro lado las personas que
ponían a calentar el producto colectado, para que disminuyera
su humedad menor al 33% y resumirse para luego colocar la
goma en marquetas de 10 a 12 kg, así también lo capataces de
las principales compañías explotadoras, así como los cocineros
que alimentaban a todos los anteriores (Kawakami 2022). Por lo
que, como señalan algunos autores (Pinkus 2016) en ocasiones se
daba una migración de toda una familia para ir al corte de chicle
en la selva quintanarroense.
Toda la producción de chicle era vendido vía marítima a
los Estados Unidos a alguna de las grandes compañías William
Wrigley Jr. Company, la Beech-Nut Company y la American
Chicle Company. Las dos últimas tenían como subsidiaria en
México a la Mexican Explotation Company (Kawakami 2022).
Para lo que es la costa central de Quintana Roo, desde 1910 se
tenían censos de campamentos chicleros en Isla Mujeres, Tulum,
Playa del Carmen y Cozumel (Pérez Aguilar 2014). Siendo éste
último, el sitio de almacenamiento y exportación del chicle a
través de la Aduana de la isla de Cozumel (Ramos Díaz 1999).
La explotación chiclera inició en Quintana Roo por
empresas particulares con concesiones gubernamentales, no
obstante, se hace mención que en territorios ocupados por mayas
en ocasiones llevaba a conflictos por el usufructo “En 1919 …
un grupo de 6o mayas destrozó el campamento chiclero que
Pardío [Carlos] tenían en Playa del Carmen. Comandados por
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el jefe de la aldea Chumpóm saquearon el lugar“ (Ramos Díaz
1999:178). Es por ello que el gobierno federal buscó una alianza
con los ex rebeldes mayas dirigidos por el general Francisco
May, a tal grado, que incluso hubo reuniones del Gral. May
con el presidente Carranza, dotándolos finalmente a los grupos
indígenas de tierra para la explotación de la goma. Sin embargo,
se dieron nuevas concesiones particulares a personas influyentes
en los gobiernos federal y estatal a finales de los años 20’s con lo
que se reactivó el descontento de los mayas. Lo que llevó a una
serie de encuentros y desencuentros entre representantes de las
diferentes instituciones, las compañías chicleras particulares y los
grupos indígenas que no estaban en una completa homogeneidad
de pensamiento (Kawakami 2022). Cabe mencionar que en este
proceso de producción y mercantilización de la materia prima
para la elaboración del chicle, llevó como consecuencia la
construcción de una red de caminos —habrá que recordar que
casi todo el comercio se realizaba por las vías marinas y venas de
ríos— para tratar de conectar los campamentos chicleros con las
centrales chicleras (Pérez Aguilar 2014).
Todo ello sucede en medio de una gran producción de la
valiosa resina que se continuaba exportando, lo cual persistió en la
década de los 30’s, vislumbrando tanto en la figura 3 con los más
de 90 permisionarios de explotación chicle con comparativas entre
los años 1931 a 1934. Así también, en la figura 4 aparecen tanto
permisionarios como los ejidos con concesión de explotación,
incluyendo al recién formado ejido de Playa del Carmen.
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�Desterritorialización

Figura 4. Carta general del territorio de Quintana Roo. Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra 2024.

La producción de chicle comenzó su debacle cuando
aparece la goma de mascar sintética derivada de polímeros de
petróleo (acetato de polivinilo) en los años de 1950, con lo que se
fue reemplazando paulatinamente en la siguiente década la savia
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del chicozapote tanto por los costos como por la disponibilidad
de la nueva goma. En la actualidad, existen todavía consorcios y
cooperativas que utilizan el chicle derivado del árbol de manera
artesanal.
Reparto de la tierra
Como ha sido señalado en apartados anteriores, previo al
decreto de la creación de Quintana Roo y en sus primeras décadas,
la tenencia de este territorio estaba dividido en los terrenos
nacionales que eran del estado de manera oficial y aquellos que
pertenecían a los asentamientos humanos —habrá que acotar
que durante la rebelión maya, se apropiaron de tierras aledañas
que posterior al conflicto algunas de ellas aún eran posesionarios
las poblaciones rebeldes—. Por lo que el manejo del territorio
básicamente era dado por el gobierno mediante los permisos de
usufructo del entorno (explotación maderera principalmente) a
consorcios, compañías o particulares. No es hasta posterior a la
revolución mexicana, cuando aparece una nueva forma de tenencia
de la tierra, los ejidos y la repartición del área de Quintana Roo.
Según Careaga e Higuera (2011) el reparto de tierras
comenzó con la presidencia de Emilio Portes Gil (1928-1930)
en el sur del estado, el cual dependía de la vocación productiva
para la extensión del dote, sin embargo, debido a la problemática
de extinción jurídica del territorio, los repartos de 1931 a 1935
se hacen a través de los Estados de Campeche y Yucatán,
reanudándose a lo largo de todo el territorio con Lázaro Cárdenas,
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ya como entidad federativa, dentro de los que se incluye al ejido
de Playa del Carmen. Por lo que de 1928 a 1958 se dotó de tierra a
58 ejidos, siendo los gobiernos de Cárdenas y Ávila Camacho los
que fundaron un mayor número, 19 y 22 respectivamente.

Figura 5. Carta registro de Quintana Roo (1944). Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra 2024.
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

A decir de González et al. (2007) los ejidos fueron formados
aplicando criterios de posesión de la tierra a chicleros y poblados
mayas, así como otorgamiento por criterios forestales para el corte
de maderas principalmente en el sur (420 ha por ejidatario), todo
ello con la finalidad que los grupos pudieran vivir principalmente
del corte de chicle. Aunado a ello se les obligaba por ley a los
ejidatarios a conservar las selvas y manejarlas racionalmente.
En mapas de mediados de ese siglo se puede vislumbrar la gran
cantidad de tierra en manos de los ejidos y gran parte de reserva
forestal (figura 5).
En la costa nororiental se asentaron tres ejidos desde la
primera década de la repartición: el ejido Puerto Morelos en 1936
con 21420 ha, un año después el ejido Playa del Carmen con una
dotación de 22680 ha, en 1938 también se dota de terreno al ejido
de Tulum con 9660, todos ellos con una vocación más encaminada
a la chiclería y como punto estratégico para el almacenamiento
del producto antes de enviarse a Cozumel.
En contraste, la política agraria para las décadas de los
60 y 70’s cambió diametralmente, hacia una mirada agrícola
y ganadera, con fuertes transformaciones de uso del suelo,
repartiendo tierras de 20 ha por ejidatario sin el compromiso antes
dado del manejo considerado del entorno (Gallieti 1999). Como
una respuesta a esta política pública, es que se comienzan a realizar
planes alternos, como se señaló anteriormente en el apartado de
árboles y maderas, buscando una recuperación y preservación de
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las selvas deterioradas con los actores sociales posesionarios de
la tierra y que actuaran en conjunto, en sociedades de ejidos.
En la actualidad, se tiene un registro de que Quintana
Roo posee 279 núcleos agrarios, lo que representa poco más de 2
millones 769 mil hectáreas con 60588 beneficiarios (RAN 2024).
El 59.5% de los terrenos ejidales están asentados en selvas,
contrastando con el 26.3 % que está relacionado a la ganadería,
con pastos naturales o agostaderos.
Un golpe que afectó a los ejidos no sólo en Quintana
Roo sino en toda la república fue la modificación del artículo 27
constitucional y por ende a la ley agraria, desmembrando en muchas
ocasiones a los ejidos y perdiendo de vista el vínculo comunal
que en ellos se daba, más aún con la inserción de programas
de parcelamiento —tal como el Programa de Certificación de
Derechos Ejidales y Titulación de Solares (Procede)— que
otorgaban prácticamente títulos de propiedad y enajenación de
los territorios ejidales a particulares o incluso a empresas, como
sucedió con gran parte de la costa quintanarroense. Esto es lo
que ha hecho que terrenos ejidales hayan sido utilizados para
edificar ya sea hoteles de importantes cadenas internacionales o
inmobiliarias, lo cual está íntimamente relacionado con el boom
turístico. Incluso en últimas fechas, se han hecho expropiaciones
en los dos ejidos costeros relacionados con el Tren Maya, al ejido
de Playa del Carmen se le sustrajeron 59.4 ha, en tanto que al de
Tulum 66 ha (RAN 2024).
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Crecimiento poblacional e impacto turístico
Hasta la década de los años 70 del siglo pasado, el crecimiento
del estado de Quintana Roo había sido de forma paulatina,
siempre dirigida hacia el aprovechamiento de los bienes comunes
naturales, ya sea el corte de madera o la chiclería de forma
particular o de los ejidos o consorcios de éstos, hasta la ganadería,
en donde se realizó un cambio de uso del suelo hacia la parte
agrosilvopastoril, siempre con una vocación de explotación del
entorno. Sin embargo, en la década siguiente la costa de Quintana
Roo se vuelve un nodo fundamental para el modelo de desarrollo
basado en el turismo, ideado como una estrategia de diversificación
y acumulación de capital ante la crisis petrolera. Esto llevó a una
transformación del Estado hacia los principios neoliberales para
facilitar la expansión de dicha actividad económica de la mano
del sector privado. En consecuencia, se invierte en infraestructura
y los esfuerzos se concentran en el desarrollo de los Centros
Integralmente Planeados (CIP’s).
Si bien el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz
tuvo la idea de buscar nuevas fuentes de divisas eligiendo
a Cancún como punto de partida del turismo en el sureste
mexicano, se tuvo que empezar desde la búsqueda de mano de
obra (trabajadores chicleros) para el desmonte de la zona hasta
la búsqueda de financiamiento del proyecto hotelero a mando del
Banco Interamericano de Desarrollo, e incluyendo la construcción
del Aeropuerto Internacional de Cancún (Careaga y Bonfil 2011).
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�Desterritorialización

Así pues, es en los años 80 cuando se da un cambio radical
por la continua edificación hotelera de la ciudad de Cancún. El
boom hotelero, no ha parado desde ese entonces y se ha hecho
expansivo hacia el sur de la costa, abarcando zonas conocidas
como la Riviera Maya (Puerto Morelos, Playa del Carmen, Puerto
Aventuras y Tulum) y lo que ahora se conoce como Costa Maya
(Mahaual).
Muchos de estos cambios se han realizado a costa de
territorio ejidal a bajo costo y con un crecimiento poblacional
descomunal, no solo por los hoteles que en estos lugares se han
edificado sino por el personal para soportarlos. Una consecuencia
de la política de desarrollo en los polos turísticos es el rápido
aumento de la población, impulsado por una intensa migración
hacia estas nuevas áreas que brindan oportunidades económicas.
Este proceso va acompañado de un crecimiento urbano
igualmente acelerado, aunque desorganizado y caracterizado por
un alto grado de exclusión, como se ha visto en Playa del Carmen
(Castillo-Pavón y Méndez Ramírez 2017, 101-118).
Como se puede observar en la tabla 1, el crecimiento de
Playa del Carmen fue de forma apresurada desde los años 2000,
lo cual está relacionado con la edificación masiva de cuartos
hoteleros, así como de vivienda para las personas que brindaban
los servicios tanto en esta ciudad como posteriormente en los
complejos hoteleros cercanos que están a lo largo de la costa
quintanarroense.
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Tabla 1
Población municipal y de Playa del Carmen por décadas 4. + Tomado
de COESPO Quintana Roo 2010. *Cozumel era un solo municipio
que incluyó a Playa del Carmen hasta 1993.

Año

Población en
el municipio

Población en Playa
del Carmen

2020

Solidaridad 333800

304,942

2010

Solidaridad 159310

149923+

2000

Solidaridad 63 752

43,613

1990

Cozumel 44903 *

3,098

1980

Cozumel 23 270*

737

1970

Cozumel 12 622*

S/D

1960

Cozumel 7562*

98

Encarnar el territorio: la percepción de los pobladores de
Playa del Carmen
Una de las mayores representaciones que aluden a la conformación
del paisaje y la transformación en el uso de los bienes comunes
naturales son los mapas. Como hemos visto a lo largo de este
artículo la cartografía ha dado cuenta del desarrollo histórico
ambiental de la zona de la costa quintanarroense. Los mapas
suelen ser grandes aliados para sintetizar y presentar información,
Tomado de INEGI Censo de Población y Vivienda 2020, Censo de Población y Vivienda 2010, XII Censo General de Población y Vivienda 2000, XI
Censo General de Población y Vivienda 1990, X Censo General de Población
y Vivienda 1980, IX Censo General de Población 1970, VIII Censo General
de Población 1960.
4

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sin embargo, cada mapa se produce en distintas relaciones de
poder determinadas, ya sean culturales, políticas o sociales. Es
importante mencionar que no son neutros y por esto es difícil
representar la realidad tal cuál la vemos, pues depende de quién
mire. Los mapas suelen representar de una manera gráfica,
ideas homogeneizadas sobre los territorios desde delimitaciones
geográficas hasta elementos del paisaje.
No obstante, existen otras formas de confabular los mapas
más allá de los límites del relato cartográfico elaborado desde
una gráfica monofónica. En este sentido, la elaboración crítica
de mapas desde la pluralidad de miradas es otra forma de narrar
el territorio, esto conlleva a buscar y generar espacios para el
intercambio colectivo de memorias y saberes, se desarrollan
narrativas y representaciones sobre los territorios de maneras
diversas y contrahegemónicas en comunalidad.
Para poder lograr una encarnación común del territorio
es necesario transitar también por dos distintas dinámicas, en un
primer lugar el proceso de desterritorialización pues este considera
“una pérdida de la relación natural de la cultura con los territorios
geográficos y sociales” aunque no necesariamente implica una
pérdida total, (García Canclini, 1989) al perder la agencia o
abandono al territorio sucede al mismo tiempo una búsqueda de
construcción (Herner, 2009: 168) configurando así una segunda
dinámica, el proceso de reterritorialización, este pretende dar cuenta
de “una reinvención social, incidir en los efectos causados sobre las
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formas de vida y las transformaciones en sus identidades con la
finalidad de preservar la memoria histórica en la reconfiguración
de nuevos espacios y generar un mayor desarrollo de la sociedad
en general” (González y Ceballos, 2018).
Con el fin de conocer estos procesos, se propone desde
la investigación cualitativa con un enfoque interdisciplinar
y colaborativo utilizar la técnica del mapeo colectivo para
generar una elaboración crítica de mapas. Como herramienta de
intercambio colectivo, el mapeo se plantea como una práctica de
reflexión en el cual el mapa es el medio y no el fin (Ristler y Ares,
2013). Permite a través de representaciones gráficas, construir
y socializar otras representaciones territoriales, visibiliza otras
dimensiones buscando las memorias que prevalecen y lo que hace
significativos a los territorios para las personas que los habitan
(La Fuente y Hornillo, 2017).
Así pues con el apoyo de esta herramienta buscamos
representar la historia oral de los pobladores de Playa del
Carmen respecto a los procesos de desterritorialización y
reterritorialización que ha experimentado la ciudad en las últimas
décadas para aportar otras miradas, otros entendimientos y otras
construcciones del territorio de Playa del Carmen en colaboración
con quiénes lo han habitado.
El trabajo de campo se llevó a cabo del 28 de mayo al 25 de
junio del 2024 en el municipio de Solidaridad al norte del Estado,
específicamente en la cabecera municipal en Playa del Carmen. La
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�Desterritorialización

indagación sobre las maneras en las que se genera y se manifiesta
lo común en esta ciudad nos llevó a idear una organización
basada en encuentros mixtos: colectivos e individuales. Este
último formato también permite las intervenciones colectivas
en los mapas desde la generación de diálogos e interacciones
gráficas entre participantes, en donde se podrían ligar sus propias
experiencias y memorias sobre el territorio. En este sentido, la
construcción colectiva de conocimiento a través del mapeo fue
nutrido por cada participante desde sus propias percepciones,
saberes, habilidades, historias, recuerdos, emociones y sentires.
Las herramientas utilizadas para dicho mapeo fueron
4 planos urbanos de la localidad de Playa del Carmen a escala
1:1000. La intención era ser intervenidos por un aproximado de 1
a 4 personas por mapa. Cada mapa representaría una década clave
para los fines del presente estudio, es decir, un mapa representaría
el año de 1980, otro 1990, otro inicios del 2000 y finalmente un
mapa para la representación del 2010.
El mapeo fue complementado con un guion de preguntas
nombradas “disparadoras”, las cuales fueron categorizadas
de acuerdo con las metas de este estudio. De tal forma que el
cuestionario se dividió en la categoría de espacio urbano, bienes
comunes naturales y actividades económicas. Estas preguntas
no sólo vislumbraron las categorías de interés, sino también
fueron un apoyo para la orientación de los participantes durante
el ejercicio de memoria en relación a su ambiente físico y
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sociocultural. Asimismo, fueron clave para indagar y dar cabida a
la profundización de sus sentipensares sobre el territorio, puesto
que al ser preguntas semiestructuradas hubo flexibilidad y apertura
para un diálogo activo y para conducir e integrar las narrativas
desde las propias vivencias de los habitantes. Así compartieron
un enriquecido panorama histórico y cultural.
El primer participante clave fue contactado a través de
la red social de Facebook en una robusta y sólida comunidad
activa en el grupo llamado “Recuerdos de Playa del Carmen”.
Dicho participante fue identificado a partir de las descripciones
nombradas en las interacciones con otros usuarios relacionadas a
la temporalidad, los recuerdos evocados y los sentires plasmados.
Este primer contacto fue el vínculo para invitar a un primer
participante ejidatario para el mapa de 1980, a quien se visitó
en la casa ejidal de la localidad, donde a su vez se encontraban
otros ejidatarios quienes se unieron a la actividad, mientras que
otros decidieron solo observar y se unieron para afirmar algunos
recuerdos. Los participantes de los otros tres mapas, 1990, 2000
y 2010, fueron contactados a través de la convocatoria compartida
en redes sociales y de voz en voz. Los encuentros fueron
coordinados de acuerdo a las posibilidades y oportunidades de
cada persona.
En el mapeo colectivo de 1980 participaron dos ejidatarios
originarios de Playa del Carmen. Los participantes siempre se
mostraron emotivos e incluso cada recuerdo fue acompañado de
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un relato histórico. Esto último es valioso, pues fue únicamente en
este mapa en donde se basaron casi en su totalidad en la historia
oral para compartir sus conocimientos sobre el territorio (Véase
Figura 6).5

Figura 6. Cartografía Colectiva de 1980.

Al finalizar la actividad un ejidatario, muy bondadoso, compartió muchas
otras valiosas historias y datos históricos de su infancia y juventud en Playa
del Carmen, los cuales por los objetivos de este estudio no se harán mención.
Sin embargo, esto puede ser una invitación para colaborar en la salvaguarda de
la memoria colectiva de una localidad con un desarrollo turístico desenfrenado
en donde la globalización trastoca a profundidad la identidad territorial haciéndola difusa e incluso silenciosa.
5

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Tabla 2
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen de 1980.

De acuerdo a los datos compartidos por los participantes
se muestra un apasionante, profundo y vasto conocimiento sobre
el contexto histórico de la localidad como el año de su fundación,
la identificación de las familias ejidatarias fundadoras de quienes
siempre resaltaron ser chicleros, los límites de los ejidos y tienen
muy presente que Playa del Carmen fue parte del municipio de
Cozumel.
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Además, se compartió mucha emotividad durante las
remembranzas sobre los primeros desarrollos urbanos de la
localidad. Como se mira en la figura 6, las formas de vida
devienen únicamente a los alrededores de la actual Av. Juárez a la
altura de la 5ta avenida muy cerca de la Capilla de Nuestra Señora
del Carmen hasta la actual calle 8. Como se observa en la tabla
2 el espacio urbano estaba conformado por pequeños locales de
servicio y comercio, así como de algunas pequeñas instituciones.
Más allá de ello solo había monte, no existían las calles y los
únicos caminos eran de terracería.
En ese pueblo costero, una localidad de embarque para
cruzar hacia la Isla de Cozumel, los bienes comunes naturales eran
abundantes, debido a que casi la totalidad de la mancha urbana
actual no existía en los años 80. Los participantes resaltaron
en todo momento la abundancia de otras especies con quienes
convivieron armónicamente. Destaca mucho la naturalidad con
la cual expresan haber visto venados, jabalís, cochinos, pavos
de monte y cocodrilos, por ejemplo. Muchas de las especies
mencionadas formaban parte de su cotidianidad, pues siempre
entraban a sus propiedades o estaban muy cerca de ellas. Hacen
mención del Patch Pakal, en donde sembraban un poco de maíz,
calabaza y achiote de donde se alimentaban los venados. También
destacaron la diversidad marina cuando expresaron con cierta
nostalgia y alegría que había “(...) mucho pescado” y recordaron
ir en busca de tortuga blanca por las noches. El arrecife es
nombrado con mucha presencia y familiaridad.
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Respecto a las actividades económicas se puede observar
en la figura 6 el asentamiento de escasos establecimientos locales
con servicios básicos y pequeños comercios que no van más allá
de la 5ta avenida con calle 8 como se mencionó anteriormente.
Destacan la artesanía, tiendas, restaurantes, hotelería y pesca.
El contexto del mapa de 1990 nos habla de la vida en
una costa donde aún la gente caminaba descalza y dormía
con las puertas abiertas de sus propiedades. Este último dato
fue mencionado con mucha nostalgia por todos y todas las
participantes, en donde se entiende que era una zona segura y en
calma. En este mapeo la tradición oral sigue presente evocando
recuerdos sobre sus formas de vida ligadas a su territorio.

Figura 7. Cartografía Colectiva de 1990.
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Tabla 3
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen de 1990.

Este mapa vislumbra un cauteloso crecimiento, pues
en la categoría de espacio urbano se señalan asentamientos de
instituciones, comercios y servicios localizados en zonas aisladas
sobre la vegetación nombrada en el mapa anterior por los
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participantes como monte (Véase Figura 6 y 7). El espacio urbano
ya no se limita hasta la calle 8 con 5ta avenida. La superficie de
la creciente mancha urbana se mira casi sobre los límites de la
carretera federal hasta la avenida Constituyentes. Asimismo, se
cristaliza una transición de los comercios en donde la presencia de
tiendas locales con productos básicos y alimenticios o de servicios
locales coexisten con la introducción de cadenas comerciales
como se aprecia en la figura 7 con el pequeño supermercado
“San Francisco de Asís” y la presencia de empresas de transporte
como ADO, por poner algunos ejemplos. En esta década inicia la
ocupación de la Colonia Colosio.
Los bienes comunes naturales aún están presentes en la
cotidianidad de la población, pues se hace mención de diversas
especies no solo en los alrededores de la pequeña zona urbana,
sino también entre los asentamientos. Los cenotes, el manglar,
los venados (Odocoileus virginianus), los sereques (Dasyprocta
punctata), los monos araña (Ateles geoffroyi), la langosta
(Panulirus argus), entre otros, son nombrados en su vida habitual
con gran cercanía.
En relación a las actividades económicas resalta la
producción primaria con la pesca como una actividad importante
y muy presente en la dinámica de la localidad, desde su venta en el
litoral costero como la venta de casa en casa. Así como un sector
terciario con bares, antros, restaurantes, tiendas comerciales y
hotelería (Véase tabla 3).
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Dando un salto al milenio, la cartografía colectiva del año
2000 muestra un contexto con un litoral costero no erosionado,
con diversidad marina e infraestructura física sin un desarrollo
descomedido. Sin embargo, la proliferación de viviendas,
comercios e instituciones se extiende ya no únicamente hasta el
límite de la carretera Federal con avenida Constituyentes, tomando
como punto de partida donde se encuentra la Capilla de Nuestra
Señora del Carmen por la avenida Juárez con 5ta avenida, sino
que la mancha urbana incrementa más allá de la carretera Federal.
Proyectando un crecimiento hacia el noroeste.

Figura 8. Cartografía Colectiva del 2000.

La categoría de espacio urbano deja ver una diversidad
de instituciones, tiendas comerciales y de servicios y resalta
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la presencia de una pequeña plaza comercial llamada “Plaza
Pelicanos”(Véase Tabla 4), el cuál cristaliza el contraste de los
últimos años por introducir tiendas departamentales y cadenas
comerciales.
Tabla 4. Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información
desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del
Carmen del 2000.

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En los bienes comunes naturales sobresalen los recuerdos
de un litoral costero no erosionado, así como la presencia
de manglar, venados, monos, mapaches, coatíes, sereques,
murciélagos, aves, arañas, tayras y diversidad de especies marinas
como tortugas, rayas y bancos de peces a pocos metros de la línea
de la base de la costa en el mar territorial. Asimismo, aún resaltan
la presencia de cenotes en la zona urbana.
Referente a las actividades económicas destacan las
secundarias como se mira en la Tabla 4 con la construcción
de viviendas o fraccionamientos conocidos como “Misión
del Carmen” y “Galaxia del Carmen” al oeste de la Colonia
Colosio, cruzando la Carretera Federal. Así como la presencia
del sector terciario con servicios de restaurantes, hoteles, bares,
supermercados, tiendas y cadenas comerciales.
El mapa del 2010 ilustra con mayor transparencia
la dinámica y la exacerbada transformación socioterritorial
de Playa del Carmen en tan solo 30 años con una acelerada
reducción de la superficie señalada como monte en los mapas
anteriores. Asimismo, resalta en su contexto una localidad
segura hasta el 2016 cuando se percibió el incremento de
la inseguridad. Además, está más presente la planeación y el
desarrollo de viviendas e instituciones. Hasta este punto el
relato histórico está ausente y la narrativa reposa únicamente en
la identificación de ciertos lugares dentro de la mancha urbana
o los que están por construir.
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Figura 9. Cartografía Colectiva del 2010.

En cuanto a la categoría de espacio urbano se refleja
una reproducción de la mancha urbana más allá de la colonia
Ejidal, hacia el oriente, pasando la avenida 115. Asimismo, se
proyecta el continuo crecimiento de la zona noroeste paralelo
al litoral costero en donde se proyectan y materializan nuevos
fraccionamientos, zonas residenciales o de viviendas, así como
algunas nuevas instituciones públicas (Tabla 5).
En relación a los bienes comunes naturales no se identifican
especies con una presencia significativa en la mancha urbana,
únicamente a los alrededores de las nuevas viviendas cercanas a
zonas de construcción en donde figuran y se desplazan especies
como coralillos (Micrurus apiatus), tarántula azul (Tlitlocatl sp.),
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alacranes (Centruroides spp.), murciélagos y venados. También
se hace mención de cenotes por dicha zona entre los bordes de la
zona urbana y el monte.
Tabla 5.
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen del 2010.

En las actividades económicas el sector de la construcción
está sumamente presente en el desarrollo de zonas habitacionales,
comercios e instituciones públicas hacia el oriente cruzando la
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carretera federal. Además, destaca la llegada de cadenas comerciales
de mayoreo como CEDIS Coca-Cola y el Sam´s Club. Así como de
otras Plazas Comerciales como lo es “Centro Maya”.
Reflexiones Finales
El desborde de las expectativas demográficas a partir del milenio
precisan que no es casualidad el detonante del crecimiento
poblacional por el flujo migratorio y su consecuente urbanización
explosiva con la creación del municipio de Solidaridad en 1993,
siendo Playa del Carmen su cabecera municipal, al tiempo del
naciente Estado neoliberal quien acompañó los modelos de
desarrollo del capitalismo global. De hecho el panorama político
y económico de finales del siglo pasado fueron los engranajes
para cimentar, consolidar y posicionar a la Riviera Maya como un
destino turístico líder a nivel mundial.
Un aspecto fundamental es la modificación del artículo
27 constitucional durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari
inscrita en los procesos de modernización neoliberal de la política
del Estado, cuando la reforma agraria de la propiedad social
con la tenencia de la tierra ejidal y comunal se acentúan en los
tintes individualistas característicos de la propiedad privada.
Este nuevo panorama fue un campo fértil para la inversión
privada y puntualmente en la costa norte del estado de Quintana
Roo la oportunidad de los mercados globales para proliferar su
megaproyecto de turismo masivo de sol y playa. El cual siempre fue
instrumentado por el gobierno federal desde una débil regulación.
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Lo anterior es importante en la medida que Playa del
Carmen antes de dicha reforma recibía un turismo en pequeña
escala y con un perfil más rústico siendo el turismo europeo
quienes preferían dicho destino. Esto último fue mencionado por
los participantes del mapa de 1980 en el relato oral, cuando nos
comparten su percepción del mar y del arrecife fuera del relato
económico con una interacción de su entorno cimentado desde un
entramado cultural opuesto al quebrantado por el turismo masivo
de la actualidad. Desde sus propias palabras nos narran: “(...) el
arrecife era algo natural para nosotros, luego nos pedían que los
llevemos allá a los extranjeros y así empezamos los tours. Nos
regalaban sus equipos (...)”.
Las reformas en las políticas públicas de principios de los
90´s facilitaron el acaparamiento de tierras ejidales para favorecer
la inversión extranjera en esta zona que refleja el cambio de los
bienes comunes naturales de aprovechamiento sostenible a una
sobreexplotación y depredación de los mismos. Incluso en los
años de explotación de maderas y chicle del siglo pasado no se
generó un preocupante desequilibrio de los ecosistemas del estado
y del encarecimiento del suelo y la vida como contrariamente lo
ha hecho el desarrollo turístico en la región.
Anteponer la rentabilidad ha resultado en segregación
socio-espacial, erosión de los ecosistemas, incremento de la
violencia, la privatización y el despojo de las tierras y una serie de
afectaciones sistemáticas. Esto también se puede identificar en la
comparativa de los cuatro mapas participativos, pues la cartografía
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social de los años 80’s visibiliza modos y condiciones de vida
locales y cómo estos van transitando hacia la inserción de los
grandes comercios y servicios para acondicionar el performance
del sector turístico de masas que conocemos hoy en día.
Desde inicios de este siglo el ecocidio de una gran
superficie de área verde, de manglar y de playa han dado paso a la
dominación de la construcción no solo de hoteles, supermercados,
plazas comerciales, instituciones y viviendas, sino también del
apogeo de las inmobiliarias quienes no sólo perpetúan un sistema
urbano jerárquico sino que también densifican el centro y la costa,
a expensas del desplazamiento de vidas humanas y no humanas;
cerrando de esta manera no solo el acceso a los ecosistemas
sino también a la conformación de la relación intrínseca entre el
paisaje y la memoria.
El auge del boom turístico configuró más ampliamente
un proceso de desterritorialización para la población de Playa
del Carmen, esta expansión se realizó en su mayoría sobre los
terrenos ejidales. La cartografía histórica presentada da cuenta de
la relación de las instituciones con los bienes comunes naturales
y la instauración de un relato histórico del entorno. Sin embargo,
la relación de la población con el territorio se ve desplazada.
Los pobladores de Playa del Carmen con el paso del tiempo han
tenido que reconstruir en cada etapa de cambio, su relación con el
territorio, en esta reterritorialización encontramos que la memoria
y los saberes respecto a los bienes comunes naturales permanecen
en los relatos orales y ahora gráficos; se da nota de los primeros
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bosquejos de una conformación de una identidad playense que se
caracteriza por la añoranza del paisaje y el sentido de comunidad
social, en el caso de los ejidatarios y personas que ha vivido en
esta localidad desde los años 80´s e incluso 90’s.
Si bien desde el siglo pasado el relato político sobre el
territorio quintanarroense era narrado como un estado vacío e
inhóspito a pesar de haber estado habitado por poblaciones mayas
e incluso poblaciones migrantes como la afrobeliceña, este mismo
discurso es llevado al relato político contemporáneo para justificar
que antes del turismo no existía nada. Lo cierto es que la relación
de los pobladores mayas, los combatientes de la Guerra Social
Maya y los chicleros se ven presentes desde finales del siglo XIX
pasando por la conformación del territorio quintanarroense a
inicios del siglo XX y el bosquejo agrario y ejidal de 1932.
La valoración, el entendimiento y la visibilización de otras
narrativas sobre las relaciones que se han llevado con el territorio
es una vía que creemos necesaria. En ella se pueden encontrar
relatos asociados a la memoria histórica donde se han conformado
y vinculado los propios devenires y las colectividades. Aquí
debemos prestar atención porque nos hablan de la existencia de
otras formas de construir y devenir con nuestro entorno como lo
hemos visto a lo largo de este texto con la memoria histórica de un
Playa del Carmen de chicleros, pescadores y propiedad comunal.
El turismo es un éxito para el interés de la inversión
privada, pero un proyecto fallido para la población playense.
La apuesta tal vez sería sostenernos de estas añoranzas junto a
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los actuales puntos de fuga donde las multiplicidades inclinadas
a la vida se encuentran para confabular narrativas colectivas,
pues desde ahí surgirían relatos que no convergen y, por
tanto, interpelan a la cartografía colonial con sus narrativas
dominantes. Por poner dos ejemplos de estas fugas, uno de ellos
es la articulación de jóvenes playenses que aunque inmersos ya
en un contexto globalizado y cosmopolita en la conformación
de Playa del Carmen como ciudad, también dan cuenta de los
cambios que han ocurrido plasmando tintes de una conciencia
ecológica como lo es el proyecto de Cenotes Urbanos
donde buscan lograr una apropiación social de los entornos
subterráneos6. El segundo ejemplo lo podemos encontrar en las
articulaciones colectivas como el grupo “Recuerdos de Playa
del Carmen” en la red social Facebook donde las remembranzas
nos alientan en la esperanza.
Esto no se hubiera logrado sin la valiosa participación de
quienes sostienen estos territorios, por lo que queremos agradecer
infinitamente a quienes han intervenido en estos mapas.
Referencias
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Roo. México: El Colegio de México. Fondo de Cultura
Económica, 2011.
Colectivo de voluntarios enfocados en el desarrollo de espeleología y
ciencia ciudadana, para lograr la conservación de los entornos subterráneos
de la península de Yucatán, a través de su apropiación social. https://www.
cenotesurbanos.org/
6

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�Escribiendo la memoria olvidada de un pueblo
Writing the forgotten memory of a village
Adi Estela Lazos Ruíz
Escuela Nacional de Estudios Superiores
Unidad Mérida, UNAM
https://orcid.org/0000-0002-9162-8308

Jonathan de Jesús Cruz Tamayo

https://orcid.org/0009-0007-3360-5718

Rafael Falla Pech

https://orcid.org/0009-0001-8759-503X
Recibido: 20 de septiembre de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: Kiní es un pueblo inmerso en un enorme legado y riqueza
ecológica y cultural por 3000 años de grupos mayas en la península
de Yucatán, sin embargo prácticamente no ha sido estudiado y sus
habitantes tienen interés en su patrimonio histórico y biocultural.
El presente artículo tiene como objetivo compartir el proceso de
elaboración de un libro sobre estos temas a partir de aparentemente
pocas pistas. Se ha conformado un grupo multidisciplinario entre
gente del pueblo que comparte sus conocimientos y memoria colectiva
y colaboradores externos especialistas en diversos campos, para
escribir su historia usando diversos métodos y fuentes que van desde
la consulta de archivos, la historia oral, las colectas botánicas, talleres
participativos, entre otros. Se espera que el libro resultante sirva a las
próximas generaciones para valorar su territorio.
Palabras clave: Kiní; patrimonio biocultural; cultura maya; historia
ambiental; microhistoria.
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 83-125
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-159

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�Escribiendo la memoria olvidada

Abstract: Kiní is a town immersed in an enormous legacy and
ecological and cultural wealth for 3000 years of Mayan groups in the
Yucatan Peninsula. However, it has practically not been studied, and
its inhabitants are interested in their historical and biocultural heritage.
This article aims to share the process of writing a book on these topics
based on apparently few clues. A multidisciplinary group has been
formed between local people, who contribute with their knowledge and
collective memory, and external collaborators, who are specialists in
various fields, to write Kiní’s history using various methods and sources
ranging from archival consultation, oral history, botanical collections,
participatory workshops, among others. The resulting book is hoped to
help future generations value their territory.
Key words: Kiní; biocultural heritage; Mayan culture; environmental
history; microhistory.

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

Historia, microhistoria e historia ambiental
Saber de la historia de su lugar de origen es una necesidad de las
sociedades e individuos para entender el paso del tiempo en el
espacio en el que están inmersos1. Algunos lugares tienen poca de
su historia escrita a pesar de su riqueza cultural y ambiental2. Esta
es una mina de posibilidades para explorar, especialmente cuando
atiende a los intereses de sus habitantes.
La historia de un pueblo pequeño puede considerarse una
aproximación a escala local. Esta escala es concreta y sensible,
permitiendo un acercamiento a las conductas individuales,
diferente de las escalas regional, nacional o global, que terminan
convirtiéndose en una construcción intelectual sin tantos detalles3.
De esta manera, la historia local permite que los grupos humanos
salgan del anonimato y su diversidad sea revelada. Un ejemplo
es el libro “Pueblo en vilo” de Luis González4, donde cuenta la
historia de su pueblo natal, San José de Gracia, Michoacán. El
texto fue publicado por primera vez en 1968, está organizado en
periodos históricos y contrasta el contexto regional y nacional con
Álvaro Acevedo, «La historia local, la historia regional y la
microhistoria como experiencia y posibilidad para la historia pública», Ciencia Nueva, revista de Historia y Política 5, n.o 2 (2021): 1-18, https://doi.
org/10.22517/25392662.24623.
2
Adi Estela Lazos Ruíz y Miguel Ángel Pinkus Rendón, «Historia ambiental de la región de la Reserva de la Biosfera Los Petenes en Campeche,
México», Revista Etnobiología 20, n.o 2 (2022): 236-51.
3
Paul Claval, El mundo por descifrar. La perspectiva geográfica. (Instituto
de Geografía, Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, 2020).
4
Luis González, Pueblo en vilo, 4a. (Ciudad de México: Fondo de Cultura
Económica, s. f.).
1

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�Escribiendo la memoria olvidada

los sucesos que ocurren en San José. Algunos eventos que parecen
importantes en la historia nacional pasaron casi desapercibidos
en el pueblo. Por el contrario, algunos momentos triviales en el
contexto más amplio, dejan una marca profunda en las memorias
de la gente, como cuando el hombre más alto del pueblo se fue
con una compañía de circo cuando pasó por allí5. Esta obra fue
pionera e innovadora cuando en su tiempo usualmente se ponía
énfasis en una escala mayor y en eventos históricos nacionales. De
esta manera, Luis González es considerado uno de los primeros
exponentes de la llamada microhistoria, “que es la historia de una
comunidad a lo largo de una amplia temporalidad y que interpreta
la historia total de un grupo humano, es decir, intenta mirar todos
los aspectos de un colectivo particular”6. En este sentido el libro
de Kiní es un trabajo de microhistoria.
La historia ambiental también viene útil al libro de Kiní
porque tiene interés en las relaciones de las sociedades con la naturaleza7 a lo largo del tiempo. Para la historia ambiental la naturaLes Barrieres de la Solitude, Documental basado en el libro «Pueblo en
vilo» de Luis González (France 2, 1996), https://www.youtube.com/watch?v=Ryzf445Lars.
6
Acevedo, «La historia local, la historia regional y la microhistoria como
experiencia y posibilidad para la historia pública».
7
A lo largo de este texto se utilizan los términos naturaleza, naturaleza no
humana y medio ambiente como sinónimos. Estamos conscientes de que hay
matices entre definiciones, dicho debate se aborda con detalle en la obra de Job
Antonio Garcia Ribeiro y Osmar Cavassan, «Os conceitos de ambiente, meio
ambiente e natureza no contexto da temática ambiental: definindo significados», GÓNDOLA, Enseñanza y Aprendizaje de las Ciencias 8, n.o 2 (2013):
61-76.
5

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

leza no humana es un agente activo del devenir histórico8; tomando la metáfora de Pádua con una obra de teatro, considera que la
naturaleza no es una escenografía o telón de fondo donde suceden
los eventos históricos, sino que está viva, presente e influye en lo
que pasa en la historia9. Por esta razón, resulta cómodo abordar
el estudio de los usos históricos de la flora y la fauna, los rituales
agrícolas, las percepciones sobre los huracanes o la diversidad en
huertos caseros. Estos temas son todos de interés para los habitantes de Kiní y forman parte de su rico patrimonio biocultural.
Patrimonio biocultural
El patrimonio de una región está constituido por aquellos
elementos tangibles e intangibles producidos por las sociedades
y que identifican y diferencian a esa región. El patrimonio es
dinámico e incluye las manifestaciones de cultura popular,
lenguas, artesanías, conocimientos, valores y tradiciones
características de un grupo10. La convergencia de la riqueza
cultural y la riqueza de biodiversidad en un territorio resulta
en un corpus de conocimiento, prácticas de manejo (praxis) y
Stefania Gallini, «¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en
América Latina?», Historia y Memoria, n.o especial (2020): 179-233, https://
doi.org/10.19053/20275137.nespecial.2020.11586.
9
José Augusto Pádua, «As bases teóricas da história ambiental», Estudos Avançados 24, n.o 68 (2010): 81-101, https://doi.org/10.1590/S010340142010000100009.
10
Héctor Polanco y Lesbia Payares, «Patrimonio histórico-cultural y pensamiento complejo como estrategias del desarrollo sostenible», Multiciencias
12, n.o 3 (2012): 295-99.
8

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�Escribiendo la memoria olvidada

sistemas de creencias (kosmos)11, que constituyen un patrimonio
biocultural generado por las relaciones de las sociedades con el
medioambiente a través del tiempo12. Este medioambiente moldea
a los grupos humanos y ellos a su vez lo moldean, es decir, se
codeterminan13.
Otros términos relacionados con la idea de lo biocultural
son el conocimiento indígena local (ILK por sus siglas en inglés)14
y el conocimiento ecológico tradicional (TEK por sus siglas en
inglés)15, que apelan al conocimiento empírico tan antiguo como
la humanidad misma, desde los grupos de cazadores-recolectores;
se le llama tradicional pues indica una continuidad cultural
transmitida como principios, creencias y prácticas derivadas de la
experiencia histórica enraizada en un territorio16. Estos temas han
Víctor M. Toledo y Narciso Barrera Bassols, La memoria biocultural: la
importancia ecológica de la sabidurías tradicionales, Perspectivas agroecológicas (Barcelona: Icaria Editorial, 2008).
12
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Fundamentos, Métodos y Resultados.», Etnoecológica 6, n.o 8 (2001): 7-41.
13
V. Toledo y M. González de Molina, «El metabolismo social: las relaciones entre la sociedad y la naturaleza», en El paradigma ecológico en las
ciencias sociales., ed. F. Garrido et al. (Barcelona: Icaria, 2007).
14
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Ecosystems and People 19, n.o 1 (2023), https://doi.org/10.1080/26395916.2
022.2157490.
15
Anneli Ekblom et al., «Conservation through Biocultural Heritage—Examples from Sub-Saharan Africa», Land 8, n.o 5 (2019): 1-15, https://doi.
org/10.3390/land8010005.
16
Fikret Berkes, Sacred Ecology, 3a ed. (New York and London: Routledge,
2012).p.1-3.
11

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�Adi Lazos, Jonathan Cruz y Rafael Falla

sido de interés para la antropología, la etnoecología, la geografía,
la ecología humana, la historia ambiental, entre otros campos.
Lindholm y Ekblom proponen que el patrimonio
biocultural constituye un marco para la conservación y el
desarrollo a través de memorias relacionadas al ambiente (e.g.
marcas humanas en el paisaje, propiedades biofísicas alteradas
directa o indirectamente por personas, ideas transmitidas
oralmente, entre otras), el análisis del paisaje y el cuidado y uso
para el futuro (e.g. integración del conocimiento tradicional en
políticas públicas) 17. Esto es, los autores estiran la definición de
patrimonio biocultural integrando al paisaje como repositorio
de interacciones humano-naturaleza no humana, a manera de
lienzo sobre el que se escribe y se reescribe a través del tiempo,
donde “se yuxtapone (…) lo que se ha puesto en el lugar en
épocas diferentes”, una suerte de palimpsesto18.
Por otra parte, el patrimonio biocultural es visto como
una fuente de estrategias de sustentabilidad. Una evidencia de
su pertinencia es que las zonas ecológicas mejor conservadas
de México coinciden con territorios indígenas19, lo que da
Karl-Johan Lindholm y Anneli Ekblom, «A Framework for Exploring and
Managing Biocultural Heritage», Anthropocene 25 (2019): 100195, https://
doi.org/10.1016/j.ancene.2019.100195.
18
Piveteau 1992 en Nicolas Verdier, «La memoria de los lugares: entre espacios de la historia y territorios de la geografía», en Lenguajes y visiones
del paisaje y del territorio, ed. N. Ortega Cantero, J. García Álvarez, y M.
Ruiz-Gómez (UAM, 2010), 209-17.
19
Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica: Fundamentos, Métodos y Resultados.»
17

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idea de cómo su conocimiento y manejo del territorio por
múltiples generaciones han resultado en el mantenimiento
de la biodiversidad en el largo plazo. Esta idea no es nueva,
Agrawal cuenta que si bien en las décadas de 1950 y 1960 el
conocimiento indígena era visto como atrasado o marginal y que
incluso podría obstaculizar el desarrollo, posteriormente, para
las décadas de 1980 y 1990, fue visto como una fuente valiosa de
información para sistemas de producción agrícola y desarrollo
sustentable20. En este sentido de reconocimiento de dichos
sistemas de tradicionales, Bhawuk enfatiza que los conceptos e
ideas de culturas indígenas incrementan la diversidad necesaria
para desarrollar modelos y teorías útiles para el presente y el
futuro a nivel global21.
Este potencial de proveer conocimientos y estrategias
para la sustentabilidad cobra más importancia ante la época
contemporánea que Steffen y colegas llaman “la Gran
Aceleración” 22. Ésta se trata de un fenómeno a escala planetaria
donde a partir de 1950 y hasta la actualidad, hay una tendencia de
ascenso vertiginoso de indicadores socioeconómicos — como
Arun Agrawal, «Dismantling the Divide Between Indigenous and Scientific Knowledge», Development and Change 26, n.o 3 (1995): 413-39, https://
doi.org/10.1111/j.1467-7660.1995.tb00560.x.
21
Dharm P.S. Bhawuk, «Globalization and Indigenous Cultures: Homogenization or Differentiation?», International Journal of Intercultural Relations 32,
n.o 4 (2008): 305-17, https://doi.org/10.1016/j.ijintrel.2008.06.002.
22
Will Steffen et al., «The Trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration», The Anthropocene Review 2, n.o 1 (2015): 81-98, https://doi.
org/10.1177/2053019614564785.
20

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la población mundial, el consumo de fertilizantes y el número
de vehículos automotores —, y de indicadores del sistema
terrestre — como el bióxido de carbono en la atmósfera, la
pérdida de bosque tropical y la acidificación del océano —23. A
estas tendencias se agrega la pérdida de conocimiento ecológico
tradicional a nivel global24, que implica una merma de miles de
años de aprendizaje.
Así, salvaguardar el patrimonio biocultural se torna en una
urgencia. Uno de los retos principales es cómo mantener vivo un
sistema corpus-praxis-kosmos de carácter dinámico, que se adapta
y reinventa continuamente. No existe un protocolo o fórmula única,
hay ejemplos como dar a conocer el patrimonio biocultural a través
de visitas guiadas a sitios de interés histórico, en especial para
infancias25, la investigación-acción participativa fomentando la
creatividad y el reencantamiento por el territorio26, la reconstrucción
Steffen et al.originally published in 2004 to show socio-economic and
Earth System trends from 1750 to 2000, have now been updated to 2010. In
the graphs of socio-economic trends, where the data permit, the activity of the
wealthy (OECD
24
Kaori Okui, Yoshihiro Sawada, y Takehito Yoshida, «“Wisdom of the Elders” or “Loss of Experience” as a Mechanism to Explain the Decline in Traditional Ecological Knowledge: A Case Study on Awaji Island, Japan», Human
Ecology 49, n.o 3 (2021): 353-62, https://doi.org/10.1007/s10745-021-00237-w.
25
Bibiana Vilá, Ana Maria Areco, y Yanina Arzamendia, «Niños y niñas en
la cueva: incluyendo el patrimonio biocultural en la escuela», Revista Etnobiología 21, n.o 3 (2023): 115-30.
26
Hellen Yurani Zamudio Ceballos, «Reencantamiento social con el patrimonio biocultural mediante una estrategia de diseño para la innovación social.
Estudio de caso: creatividad infantil», 2019, 196-207, https://doi.org/10.53972/
RAD.eifd.2019.2.22.
23

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de historias del paisaje27, la conservación in situ de semillas28, entre
muchas otras. En el caso de este trabajo la estrategia adoptada ha
sido elaborar un libro. Ninguna de estas estrategias es suficiente
por si misma pero todas contribuyen al objetivo de salvaguarda.
El pueblo que se estudia en este artículo se encuentra en
un área que es depositaria de un amplísimo patrimonio biocultural
de más de 3000 años de antigüedad como se relata en la siguiente
sección.
Zona maya de la península de Yucatán
La península de Yucatán en el sureste de México, es una región
donde confluyen una alta riqueza biológica y cultural29, resultando
en un patrimonio biocultural generados por milenios de relaciones
de las sociedades mayas con el ambiente.
Entre los rasgos culturales que sobresalen está el idioma.
La maya es la segunda lengua indígena más hablada en México,
después del náhuatl. Hay alrededor de 765,000 mayahablantes en
la península30 y Mérida, Yucatán es la capital de estado con más
Ekblom et al., «Conservation through Biocultural Heritage—Examples
from Sub-Saharan Africa».
28
Margarita Rosales González et al., «Conservación in situ de semillas de
la milpa. Experiencia y propuesta para el cuidado del patrimonio biocultural
maya.», LEISA Revista de Agroecología, 2019.
29
Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica: Fundamentos, Métodos y Resultados.»
30
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.» (Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), 2024), https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interacti27

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hablantes de lengua indígena en México31. No obstante, se nota
una disminución de la población que habla maya en la península
de alrededor del 3% entre 2010 y 202032.
La riqueza ecológica de la región se puede ver en la
diversidad de ecosistemas como selvas bajas, medianas y altas,
sabanas y pastizales, así como vegetación costera de manglares,
selvas inundables y petenes33. Es notable que aunque la península
no es un territorio fácil de habitar por su propensión a huracanes y
porque está formada por un sistema kárstico donde el agua corre
de forma subterránea y en ciertas áreas los afloramientos rocosos
hacen que haya poca materia orgánica, se han desarrollado
formas de manejo tradicionales consideradas como estrategias
de uso múltiple de los recursos. Algunos ejemplos son la milpa,
la cacería tradicional, la pesca, la diversidad en los huertos de
las casas y la producción de miel de melipona (abejas nativas
sin aguijón)34. Estas actividades no solamente se abocan a la
extracción o producción de alimentos para satisfacer necesidades
materiales y fisiológicas sino también culturales y sociales, donde
vos/?pxq=LenguaIndigena_Lengua_04_59db9355-f227-4ca4-a3a0-dbb899edbaef&amp;idrt=132&amp;opc=t.
31
Boege, El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México.
32
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.»
33
Rafael Durán y Gerardo García, «Distribución espacial de la vegetación»,
en Biodiversidad y Desarrollo Humano en Yucatán (Mérida: CICY, PPDFMAM, CONABIO, SEDUMA, 2010), 496.
34
Víctor Toledo et al., «Uso múltiple y biodiversidad entre los mayas yucatecos (México)», Interciencia 33, n.o 5 (2008).
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hay convivencia comunitaria y familiar al criar animales, cuidar
plantas, recolectar ingredientes, cocinar, preparar el pib (horno
bajo tierra), hacer rituales, celebrar fiestas35.
Como parte de Mesoamérica se incluye la domesticación
del maíz (Zea mays)36, el algodón (Gossypium hirsutum)37,
la chaya (Cnidoscolus aconitifolius)38, algunas calabazas
(Cucurbita spp.)39, entre otras plantas. Sobre estos procesos vale
la pena recordar que el conocimiento sobre la identificación,
selección, preparación y la dosis indicada de plantas como fuente
de alimento, por sus propiedades medicinales u otros usos se ha
desarrollado empíricamente. ¿Cuántas personas habrán muerto en
la búsqueda del momento apto para la cosecha o para encontrar
la parte y cantidad adecuada de la planta para comer? Aunque
Diana Cahuich Campos, Laura Huicochea Gómez, y Ramón Mariaca
Méndez, «El huerto familiar, la milpa y el monte maya en las prácticas rituales
y ceremoniales de las familias de X-Mejía, Hopelchén, Campeche», Relaciones Estudios de Historia y Sociedad 35, n.o 140 (2014): 157-84, https://doi.
org/10.24901/rehs.v35i140.107.
36
Alejandro Casas y Javier Caballero, «Domesticación de plantas y origen
de la agricultura en Mesoamérica», Ciencias, 1995.
37
Claudia Pérez et al., «Recursos Genéticos Del Algodón En México: Conservación Ex Situ, in Situ y Su Utilización», Revista Mexicana de Ciencias
Agrícolas 7, n.o 1 (s. f.): 5-16.
38
T. Chin-Chan et al., «Diversidad genética de la Chaya (Cnidoscolus aconitifolius (Mill.) I. M. Johnst. ssp. aconitifolius) en Yucatán, México, su posible
centro de domesticación», Polibotánica, n.o 51 (2021): 185-201, https://doi.
org/10.18387/polibotanica.51.12.
39
Luis E. Eguiarte et al., «Domesticación, diversidad y recursos genéticos
y genómicos de México: El caso de las calabazas», TIP Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas 21, n.o 2 (2018): 85-101, https://doi.
org/10.22201/fesz.23958723e.2018.0.159.
35

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la humanidad sigue beneficiándose de esta tecnología hasta
el presente, los autores de tales descubrimientos y tecnologías
permanecen anónimos40.
La importancia de la región como centros de origen
de los cultivos mencionados, hace esencial para el mundo
proteger su acervo genético. Aunque los bancos de germoplasma
pueden ayudar a conservar la diversidad genética, una forma de
conservación mejor para especies tropicales es seguir sembrando
e intercambiando semillas, una tarea que realizan los productores
agrícolas a pequeña escala, los verdaderos guardianes de este
tesoro para la humanidad41.
La milpa o k’ool es un sistema complejo de policultivo
que involucra la siembra de varias especies al mismo tiempo,
entre las que destacan el maíz, el frijol, la calabaza y el chile. Sin
embargo, también incluye muchas otras especies de plantas de
valor alimenticio y medicinal, otras actividades como el manejo
del fuego en la roza-rumba-quema, la apicultura, la pequeña
ganadería, los rituales42 y la cacería tradicional43.
W. Ebeling, Handbook of Indian Foods and Fibers of Arid America
(Berkeley: University of California, 1986).
41
Rosales González et al., «Conservación in situ de semillas de la milpa.
Experiencia y propuesta para el cuidado del patrimonio biocultural maya.»
42
Silvia Terán Contreras, «Milpa, biodiversidad y diversidad cultural», en
Biodiversidad y desarrollo humano en Yucatán, ed. R. Durán y M. Méndez
(Mérida: CICY, PPDFMAM, CONABIO, SEDUMA, 2010), 54-56.
43
Dídac Santos-Fita et al., «La milpa comedero-trampa como una estrategia
de cacería tradicional maya», Estudios de Cultura Maya 42, n.o 42 (2013): 87118, https://doi.org/10.1016/S0185-2574(13)71387-X.
40

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Así también, hay una larga tradición desde tiempos
prehispánicos de actividades relacionadas a las costas, como la
pesca44 y la producción de sal45. Thompson relata las largas rutas
comerciales por mar desde lo que hoy es Tabasco hasta Honduras,
circunnavegando la península de Yucatán, transportando,
subiendo y bajando mercancías, personas e ideas; llamó a estos
mayas chontales o putunes, “los fenicios del Nuevo Mundo”46.
Aunque muchas rutas se han perdido47, continúa la relación
estrecha con la costa.
Algunas selvas de la península, que en primera instancia
parecerían muy bien conservadas, contienen vestigios de
civilizaciones pasadas. Estos rastros no solamente incluyen
reminiscientes de construcciones arquitectónicas sino también
se notan en la configuración de la vegetación. Ésta refleja usos
pretéritos del suelo, hábitos, costumbres, valores y necesidades
de sus usuarios – quienes deciden qué árboles conservar, cuáles
cortar, cuáles utilizar para madera, cuáles para leña, etc.-48. Algunos
Belem Alejandra Ceballos Casanova y Guelmy Anilú Chan Mutul, «Saberes de los pescadores de Progreso, Yucatán, México: de la tradición a las
condiciones actuales.», Revista Saberes Socioambientales 1 (2022): 77-85.
45
Rogelio Valencia Rivera, «Aj atz’aam, “los de la sal”. El uso de la sal en
la ciudad maya de Calakmul», Estudios de Cultura Maya 55 (2020): 11-40,
https://doi.org/10.19130/iifl.ecm.2020.55.0001.
46
E. Thompson, Historia y religión de los mayas (primera edición en inglés
1970) (Ciudad de México: Siglo Veintiuno, 2014).
47
Lazos Ruíz y Pinkus Rendón, «Historia ambiental de la región de la Reserva de la Biosfera Los Petenes en Campeche, México».
48
Adi Lazos Ruíz et al., «El uso de los árboles en Jamapa, tradiciones en un
territorio deforestado», Madera y Bosques 22, n.o 1 (2016): 17-36, https://doi.
44

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ejemplos de interveción humana que se notan en la estructura
de las selvas son los llamados jardines mayas que favorecieron
ciertas especies frutales49, o en las selvas secundarias que rodean
la ciudad de Mérida y otros pueblos de la región a causa de la
pasada actividad henequenera50. El paisaje contiene historias.
En el aspecto intangible, la cosmovisión maya incluye las
percepciones y relaciones con las selvas, integrando elementos
religiosos, mágicos, ecológicos y utilitarios. Por ejemplo, la selva
o monte es interpretado como contenedor de múltiples animales
y vegetales, todos vivos, con alma51. La ceiba (Ceiba pentandra)
es el árbol sagrado que sostiene al mundo como es explicado
en el árbol cósmico de López-Austin52. Uno de los libros más
importantes, el Popol Vuh, señala las interacciones entre plantas,
animales y humanos en la creación del mundo, de las cosas y
de la misma humanidad. Todo esto demuestra la complejidad y
extensión del patrimonio biocultural de la región, que hace que la
org/10.21829/myb.2016.221475.
49
Ronald Nigh y Anabel Ford, El jardín forestal maya. Ocho milenios de
cultivo sostenible de los bosques tropicales. (Ciudad de México: Fray Bartolomé de las Casas, 2019).
50
Aliza Mizrahi, José María Ramos Prado, y Juan Jiménez Osornio, «Composition, structure, and management potential of secondary dry tropical vegetation in two abandoned henequen plantations of Yucatan, Mexico», Forest
Ecology and Management 96 (1997): 273-82.
51
Juan Ramón Bastarrachea Manzano, «La vegetación maya: otra forma de
cosmovisión», en Manejo de la diversidad de los cultivos en los agroecosistemas tradicionales, ed. J. Chávez, J. Tuxtill, y D. Jarvis (Cali: IPGRI, 2004).
52
Alfredo López Austin, «El árbol cósmico en la tradición mesoamericana»,
Monografías del Real Jardín Botánico de Córdoba 5 (1997): 85-98.
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península sea clasificada como una de las Regiones Bioculturales
prioritarias para la conservación y el desarrollo en México53.
La península ha ido cambiando a lo largo del tiempo,
principalmente por ciclos de actividades económicas que modifican
el medioambiente y las sociedades. En el pasado ya hubo auge de
extracción y producción de especies vegetales como la extracción
de palo de tinte (Haematoxylum campechianum), la extracción de
chicle (Manilkara zapota), las plantaciones henequeneras (Agave
fourcroydes), la extracción de maderas finas.
En particular, la zona noroeste de la península, ha sido
marcada por el cultivo del henequén (Agave fourcroydes) desde la
segunda mitad del siglo XIX. Esta planta ya usada desde tiempos
prehispánicos, estaba muy bien adaptada a las condiciones de
suelo y clima de la región; esto permitió la expansión de su cultivo
en forma masiva. Las fibras de esta especie de agave eran muy
apreciadas para la confección de cuerdas y muchos otros utensilios
para el mercado nacional y de exportación. Para la década de 1890
el henequén era el principal producto de exportación mexicano,
lo que llevó a que Yucatán fuera el estado que más ingresos
captó para México entre 1904 y 190754. La historia de la época
del henequén en Yucatán es vasta y compleja, sin embargo, baste
decir que a partir de la década de 1960, los materiales orgánicos
Eckhart Boege, El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de
México. (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia y
Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, 2008).
54
Maria Cecilia Zuleta, «Hacienda Pública y exportación henequenera en
Yucatán, 1880-1910», Historia Mexicana 54, n.o 1 (2004): 179-247.
53

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fueron sustituídos paulatinamente por sintéticos derivados del
petróleo, causando el declive de la industria henequenera55.
Las actividades económicas más recientes, también
relacionadas con el uso de recursos de la naturaleza de la
península son el sector agropecuario incluyendo el ganado
bovino y porcino, una incipiente actividad industrial56,57, el sector
inmobiliario,; el turismo masivo incluyendo el desarrollo de la
Riviera Maya y la llegada de megaproyectos a la región como el
Tren Maya58, que afectan directa o indirectamente al patrimonio
biocultural por la tala de la selva59, la contaminación del agua,
la fragmentación del hábitat, los cambios en el tejido social al
interior de las comunidades, entre otros.
En este contexto de un enorme patrimonio histórico y
biocultural en una región de rápidas transformaciones se encuentra
Kiní, el pueblo desde donde se escribe el presente artículo.
Roberto Escalante, The State and Henequen Production in Yucatán, 19551980, Occasional Papers 18 (Londres: University of London, Institute of Latin
American Studies, 1988).
56
Miguel Ángel Pinkus Rendón, «Dinámica en el uso de los recursos naturales en el oriente de Yucatán durante el siglo XX», Revista Pueblos y
Fronteras Digital 11, n.o 21 (2016): 92-113, https://doi.org/10.22201/cimsur.18704115e.2016.21.10.
57
M. Ayala, R. Isaac, y M. Arteaga, «Políticas de desarrollo, turismo y conservación en la península de Yucatán», en Sociedad y ambiente en México:
Áreas Naturales Protegidas y sustentabilidad, ed. Miguel Pinkus (Mérida,
2014), 114-33.
58
https://www.trenmaya.gob.mx/
59
José Luis Hernández-Stefannoni et al., «¿Cuánto carbono se ha emitido
con la construcción del Tren Maya?», Desde el Herbario CICY 16 (2024):
192-97.
55

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Kiní
Kiní está ubicado en el municipio de Motul, Yucatán (Figura 1).
Es un pueblo prehispánico maya cuyos vestigios arqueológicos
no han sido estudiados. La población es alrededor de 1,750
habitantes60. El español es el idioma más hablado pero también se
habla la lengua maya, principalmente por las personas de mayor
edad.

Figura 1. Kiní se encuentra en la zona noroeste de la península de Yucatán,
aproximadamente a 30 km de Mérida, la capital del estado de Yucatán. Elaboración propia.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía, «Panorama sociodemográfico de Yucatán: Censo de Población y Vivienda 2020» (México, 2021).
60

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Durante el siglo XX la mayor parte de la población de Kiní al igual que en otros pueblos y haciendas de Yucatán - se dedicaba
a la producción de henequen. Las empresas henequeneras fueron
cerrando gradualmente en Kiní. Actualmente, las actividades
económicas principales del pueblo son el trabajo en pequeñas
fábricas de textiles, albañilería, comercio, pequeña producción
de ganado y un poco de agricultura. Algunas personas trabajan
en Mérida en la Riviera Maya en la costa de Quintana Roo como
proveedores de servicios asociados al turismo o bien han migrado
a Estados Unidos.
Un par de habitantes de Kiní, coautores de este artículo,
organizaron un Festival de Patrimonio Biocultural local en abril de
2022 para valorar, salvaguardar y divulgar el conjunto de saberes y
tradiciones alrededor de la naturaleza que identifican en su pueblo y
que tienden a perderse rápidamente. Fue en este evento que la tercera
coautora, investigadora de la universidad, les conoció y a partir
de lo cual formaron un equipo para trabajar en la documentación
y preservación del patrimonio histórico y biocultural de Kiní.
Optaron por la estrategia de elaborar un libro del tema. Ya que no
se han encontrado otros ejemplos de un libro colaborativo de esta
naturaleza, se comparte el proceso de investigación y elaboración
de la obra, así como los desafíos que se han enfrentado. Esto tiene
la intención de que puedan ser de utilidad para trabajos similares en
otras localidades. Cabe mencionar que al momento de escribir este
artículo el libro no ha sido terminado ni publicado todavía, se trata
de un trabajo en andamiento.
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Proceso: pasos y desafíos
El proceso de organización y elaboración del libro no ha sido
lineal, se enumeran los pasos seguidos con el fin de dar cierto
orden, aunque en muchas ocasiones se ha avanzado, modificado, o
incorporado algún paso en función a las oportunidades y desafíos
que se van enfrentando.
1. Coincidencia de intereses.- En este caso, en el Festival de
Patrimonio Biocultural de Kiní se encontró una coincidencia
de intereses de los coautores. La investigadora externa, que
buscaba donde llevar a cabo sus trabajos de historia ambiental
y patrimonio biocultural, se unió a un proceso que ya estaba
ocurriendo en el pueblo a través del festival y de muchas otras
actividades que llevan a cabo cotidianamente como continuar
con la milpa, la observación de aves, el cuidado y uso de
huertos caseros, la preservación de las fiestas patronales,
entre otras.
2. Permiso por autoridades locales.- La solicitud de permiso a las
autoridades locales es una de las primeras tareas para realizar
cualquier proyecto en comunidades rurales, de esta manera
se reconoce su autoridad y se obtiene su respaldo. Se entregó
un oficio al comisario municipal por parte de la investigadora
externa para dar parte del proyecto de investigación para la
construcción del libro y solicitar permiso para llevarlo a cabo
junto con otros colegas y estudiantes. La autorización fue
concedida.
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3. Objetivos.- Ante la curiosidad y necesidad de conocer más
de la historia de Kiní por parte de sus habitantes y la falta
de estudios sobre el pueblo, los coautores se embarcaron
en la tarea de elaborar el libro “Kiní: su tierra, su historia
y su gente”. Además de rellenar un vacío historiográfico, el
objetivo es que las y los kinienses tengan un material para
valorar el patrimonio histórico y biocultural de su pueblo y
se documente parte de la memoria colectiva. Por ello, el libro
tiene como principal audiencia meta a los habitantes de Kiní.
De manera que se busca mantener el rigor académico pero
manteniendo un tono divulgativo y evitando un lenguaje muy
técnico o rebuscado.
4. Cronología.- El amplio periodo a abarcar de la historia de Kiní
fue determinado por los intereses de los coautores pero sobre
todo por lo determinado por el paisaje mismo. No se puede
no indagar sobre la época prehispánica cuando hay vestigios
mayas (llamados mules) en los campos que la gente trabaja.
Constituyen huellas en el paisaje que dan cuenta de actividades
humanas en el pasado61. Tampoco se puede dejar de hablar
de la época colonial puesto que la iglesia es el centro del
pueblo, donde se llevan a cabo las misas, las fiestas patronales
y alrededor de la cual hay muchas historias y misterios que
se siguen relatando de generación en generación. Por ello, el
Rogério Ribeiro De Oliveira, «Mata Atlântica, paleoterritórios e história ambiental», Ambiente &amp; Sociedade 10, n.o 2 (2007): 11-23, https://doi.
org/10.1590/S1414-753X2007000200002.
61

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libro comprende una temporalidad muy amplia, desde tiempo
prehispánico hasta la actualidad, lo cual evidentemente
requirió de colaboraciones multidisciplinarias y el uso de
fuentes y métodos diversos, como se verá más adelante.
5. Temas y colaboraciones.- La selección de temas responde
a las necesidades e inquietudes de la población local y a la
disponibilidad de colaboradores. Los temas de los capítulos
son sobre la época prehispánica, la iglesia, las fiestas
patronales, los huracanes, los huertos, el uso de plantas y
animales de la selva, las plantas medicinales, las memorias de
la gente sobre los cambios en el pueblo. Para la elaboración de
cada capítulo participan expertos del pueblo, así como otros
colaboradores externos de los campos de historia, historia del
arte, arqueología, geografía, historia ambiental, botánica y
ciencias ambientales.
Siempre que los organizadores del libro encuentran nuevas
colaboraciones para la construcción de esta obra dicen
coloquialmente: “Tenemos a alguien nuevo en el barco.” Ya
son más de 80 navegantes en este barco.
6. Fuentes y Métodos.- Cada capítulo tiene diversos autores y
emplea diferentes fuentes y métodos, algunos ejemplos son:
a. La revisión bibliográfica relevante para cada capítulo.
Aunque las investigaciones y publicaciones sobre la
península de Yucatán son inmensas, hay muy poca
información sobre Kiní. Para el capítulo de época
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prehispánica, escrito por un arqueólogo, fue útil un
reporte técnico de exploración de un antiguo camino
maya (sakbé) en el área aledaña a Kiní62. Los trabajos
que se han encontrado directamente sobre el pueblo
son acerca de unidades domésticas en la década
de 198063, una tesis sobre migración a los Estados
Unidos64 y un artículo sobre prácticas de lactancia65.
En su búsqueda de información, los coautores locales
del presente trabajo ya habían identificado desde hace
tiempo menciones de Kiní, tan escuetas como “Lázaro
Pech era natural de Kiní” en la obra de Diego López
de Cogolludo66. Así, Bertha Pascasio, historiadora del
arte colaboradora del libro de Kiní dice: “esta es una
historia de pequeñas piezas”. Por ello los navegantes
Scott Hutson, «Proyecto Arqueológico Sacbé de Ucí/Cansahcab. Sexta temporada de campo. Informe Técnico al Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia» (Lexington: Universidad de Kentucky, 2016).
63
María del Rayo Campos, «Las unidades domesticas de producción en un
ejido henequero: Kiní, Yucatán.» (Ciudad de México: Universidad Autónoma
Metropolitana-Iztapalapa, 1985).
64
Mirian Solís Lizama, «La dimensión cultural de las remesas colectivas: la
experiencia de los clubes de migrantes de Kiní y Ucí, Yucatán, en los Ángeles,
California» (Tesis de Maestría en Desarrollo Regional, Tijuana, El Colegio de
la Frontera Norte, 2008).
65
Georgina Yazmín Reyes Gutiérrez y María Dolores Cervera Montejano,
«Etnoteorías y prácticas de lactancia materna en una comunidad maya de
Yucatán», Estudios de Antropología Biológica 16 (2013): 907-28.
66
Diego López de Cogolludo, Los tres siglos de la dominación española en
Yucatan, o sea historia de esta provincia desde la Conquista hasta la Independencia., vol. 2 (Mérida: Imprensa de Castillo y Compañía, 1845).
62

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de este barco metafórico celebran cada pista que
logran encontrar.
b. La consulta de archivos y otros repositorios ha sido
fundamental. Por ejemplo, para el capítulo sobre la
iglesia han sido especialmente útiles los inventarios
eclesiásticos del Archivo Histórico de la Arquidiócesis
de Yucatán67. Por otra parte, aunque pocas, también se
han encontrado fuentes hemerográficas, como la nota
publicada en el periódico Novedades Yucatán sobre la
iglesia de Kiní68.
c. Las técnicas etnográficas habituales de entrevistas e
historia oral69 han sido utilizadas para varios capítulos.
Al realizarlas se han cuidado principios éticos de
investigación como la solicitud del consentimiento
previo, libre e informado y cuidar la privacidad de
datos personales.
La mayoría de las personas en Kiní, sobre todo
de mayor edad, son bilingües maya-español. En
repetidas ocasiones, el coautor mayahablante sostiene
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán. http://archivohistoricoarquiyuc.org.mx/
68
Felipe Villanueva, «Visita al templo de San Mateo Apóstol, en Kiní. Camarín: majestuoso santuario.», Novedades Yucatán, 28 de febrero de 1999,
sec. Especial.
69
Ulysses Paulino Albuquerque et al., eds., Methods and Techniques in
Ethnobiology and Ethnoecology, Springer Protocols Handbooks (New York:
Springer New York, 2014), https://doi.org/10.1007/978-1-4614-8636-7.
67

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un diálogo en lengua maya con la o el informante
potencial explicando de qué se trata el proyecto y así
conseguir que la persona acceda a dar una entrevista,
la cual se lleva a cabo en español.
Los coautores locales usualmente guían el proceso de
encontrar a personas clave en función a los objetivos
de cada capítulo. También se utiliza el método de
“bola de nieve”, donde una persona sugiere a otra
como conocedora del tema70.
d. La participación del cronista de Kiní en todo el
proyecto (incluyendo la coautoría de este artículo) ha
sido decisiva por ser la persona que salvaguarda las
memorias del pueblo. Además de su interés genuino
en la historia, tiene registrados en su mente nombres
de personas, lugares, eventos e historias. Los trabajos
de los cronistas han sido muy importantes en las
microhistorias. Por ejemplo, el cronista de Ixil (pueblo
del norte de Yucatán) escribió el libro “Ixil. Tierra de
las cebollitas” 71, donde utilizó la historia oral y abordó
temas como fiestas, música, béisbol y la evolución del
transporte, así como personas y familias conocidas
que conforman la comunidad. Otro ejemplo es el
C. Davis, H. Gallardo, y K. Lachlan, Talking straight about communication research methods. (Dubuque: Kendall Hunt Publishing Co., 2010).
71
Miguel Ángel Orilla, Ixil. Tierra de las cebollitas., 2a. (Mérida: Ayuntamiento de Ixil (2015-2018), Yucatán, 2017).
70

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cronista de Chetumal que haciendo uso de múltiples
testimonios relató la dramática destrucción del pueblo
por el huracán Janet en 195572.
e. Se ha hecho la recopilación de fotografías antiguas,
que han servido tanto para ilustrar los textos de
algunos capítulos como para brindar información
histórica. Se realizó un ejercicio con estudiantes de
la escuela secundaria local, en el cual se capacitaron
para que cada uno entrevistara a una persona de su
familia y recolectara fotografías de sus archivos
familiares sobre experiencias con huracanes, jardines
y festividades.
Asimismo, se sigue trabajando en la construcción
de una fototeca local, que contenga las imágenes
digitalizadas acompañadas por sus metadatos (i.e.
autor, fecha, lugar, descripción de la fotografía). En
otras palabras, más allá de hacer un album de fotos se
trata de un archivo para hacer futuras investigaciones.
f. Se han llevado a cabo varios talleres incluyendo uno
de cartografía participativa73, donde la gente mapeó
los cambios que ha habido en su territorio. Esto ayudó
Francisco Bautista Pérez, Janet. La noche de las aguas turbulentas. (Bloomington: Palibrio, 2013).
73
Alina Álvarez, Michael McCall, y José María León, Mapeo participativo
y cartografía social de conocimientos culturales, históricos y arqueológicos
(Morelia: CIGA, UNAM, 2022).
72

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a conocer los usos y costumbres pasados y presentes
sobre el mismo espacio, el mapa se convierte en un
medio para comparar memoria y territorio74.
g. Para los capítulos relacionados con flora, se llevaron
a cabo colectas botánicas para la identificación y
herborización de las especies vegetales mencionadas
en entrevistas.
h. Para los capítulos relacionados con fauna se llevó
a cabo un taller donde se pidió a los informantes
identificar el nombre en español y maya de fotografías
de especies con nombre científico conocido. Dichas
fotografías fueron buscadas con base en las respuestas
de los informantes a entrevistas previas, para poder
casar los nombres comunes con los científicos.
La variedad de fuentes y métodos utilizados, así
como la necesidad de un equipo multidisciplinario
para recopilar, interpretar y analizar la información,
demuestra plenamente que la historia ambiental es
un campo fronterizo donde convergen todos estos
conocimientos, enfoques y herramientas75.
Verdier, «La memoria de los lugares: entre espacios de la historia y territorios de la geografía».
75
Adi Estela Lazos Ruíz, Alina Álvarez Larrain, y Marcela Stuker Kropf,
«Fronteras en Historia Ambiental: un ejemplo de praxis multidisciplinar», Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña (HALAC) 11, n.o 1 (2021): 189221, https://doi.org/10.32991/2237-2717.2021v11i1.p189-221.
74

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7. Revisión interna.- Todos los capítulos terminados pasan por
una cuidadosa revisión interna por los organizadores del libro.
En este paso se revisa que el lenguaje sea inteligible para la
audiencia meta, que los datos hagan sentido para el pueblo
de Kiní y que las historias y testimonios de los habitantes
también se vean reflejados en el texto. También se sugieren
fuentes específicas para consulta o se añade información
adicional de historia oral. Los comentarios se envían a las
y los autores de los capítulos para la entrega de una nueva
versión. Esta revisión interna es bastante fuera de lo común en
el ámbito académico y enriquece enormemente el contenido
de los textos.
8. Desafíos.- Después de más de dos años de trabajo, los autores
han enfrentado varias dificultades además de la falta de
información publicada. A continuación se presentan algunos
ejemplos.
a. Una de las ventajas observadas en “Pueblo en vilo”76
es que el autor era oriundo del lugar y pudo acceder
a numerosos archivos y entrevistas familiares que
podrían ser más íntimos que responder preguntas
de un extraño. En el caso de Kiní, dos de los
organizadores del libro son locales, lo que les permite
el acceso a la información y participacion de muchas
personas, principalmente porque son muy conocidos
76

González, Pueblo en vilo.

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y respetados en el pueblo. Probablemente los de fuera
de Kiní tendrían mucha más difícultad para acceder
a estos datos. Por el contrario, en algunas ocasiones,
los colaboradores externos han tenido un mayor
acceso a cierta información y documentación que
sería difícil de obtener para personas sin una afiliación
institucional. En suma, un equipo mixto logra mayor
acceso a información.
b. La lengua maya tiene una sólida tradición oral; por
lo tanto, aunque cerca de 800,000 personas hablan
el maya yucateco77, son menos los que lo leen y
aún menos los que lo escriben. El idioma maya fue
originalmente escrito con glifos, pero con el tiempo,
se ha comenzado a utilizar el alfabeto latino. Aunque
existen normas formales de escritura78, en la práctica
hay muchas variantes en el idioma, tanto habladas
como escritas, lo que aumenta la complejidad de su
estudio.
Para las actividades agrícolas tradicionales, sujeto de
interés del libro, el idioma maya es esencial. Algunos
nombres de plantas y animales están en maya y
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.»
78
Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), U nu’ukbesajil u
ts’íibt’a’al maayat’aan. Normas de escritura para la lengua maya., s. f.,
https://site.inali.gob.mx/Micrositios/normas/pdf/Norma_Maya.pdf.
77

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español, pero algunos no tienen traducción al español.
Las especies introducidas o exóticas suelen tener
nombres solo en español. Al realizar entrevistas, es
necesario estar familiarizado con ambos nombres, ya
que a veces los términos se usan de manera indistinta
y podrían estar refiriéndose a la misma especie al
decir yaaxche’ o ceiba, o al decir zotz o murciélago.
Además, la lengua maya tiene sonidos que no existen
en español, como k’ o p’; o una diferencia tonal (casi
imperceptible para el oído hispánico) que cambia el
significado de una palabra, como miis (gato) y míis
(escoba o barrer); o incluso una extensión del sonido
(que en maya se trata de dos vocales diferentes) cambia
el significado, como en chak (rojo) y chaak (lluvia).
Algunos conceptos en la cosmovisión maya no
tienen traducción al español. Un capítulo del libro
está dedicado al k’aax, que usualmente se traduce
como monte o selva. Sin embargo, el k’aax es mucho
más que cualquiera de esos términos; contiene una
parte invisible de seres guardianes como los aluxes
y los vientos sagrados. La relación de los adultos
mayores con estas entidades suele ser respetuosa y de
reverencia; se realizan ceremonias rituales dedicados
a ellos en las actividades agrícolas: para pedir lluvia,
para solicitar permiso para comenzar a plantar o para
agradecer por la cosecha. Aunque se hace el intento
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es prácticamente imposible reflejar a cabalidad una
experiencia de esa naturaleza, individual y colectiva
al mismo tiempo, en un escrito.
Algunas palabras son específicamente usadas en
el sistema agrícola tradicional maya de la milpa
como diversos nombres de tipos de suelos; o en la
caza tradicional hay los términos para nombrar a
un ciervo dependiendo del número de cuernos que
tenga. Sin embargo, con el abandono de la milpa, el
manejo del monte y la caza tradicional, las palabras
especializadas pierden contexto y sentido y caen en el
desuso. La erosión de la lengua refleja los cambios en
las actividades e intereses de la gente.
Otra dificultad al documentar una cultura de tradición
oral en un libro es que las palabras encapsulan una
historia, que difiere de la narrativa natural donde cada
persona imprime su estilo al contarla. El relato de una
abuela alrededor del fuego no puede reducirse a una
historia escrita. Aun así, el esfuerzo por registrarlo
vale la pena, ya que las historias también están siendo
olvidadas.
c. Los coautores de Kiní notaron que el estilo de escritura
de los colaboradores académicos externos suele
ser “frío”, extrayendo sus sentimientos, emociones
y experiencias personales del texto. La escritura
académica premia la objetividad sobre la subjetividad,
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aunque la narrativa más atractiva para divulgación es
la que puede llegar a las fibras internas de la cognición.
Este dilema es un desafío en curso que todavía intenta
resolverse, entre el rigor académico y la capacidad de
llegar a los oídos de la audiencia.
9. Lo que falta por hacer.- El proceso de elaboración del
libro continúa. Aproximadamente la mitad de los capítulos
han pasado ya por la revisión interna y han entregado la
versión final. Cuando se tengan todas las versiones finales
de los capítulos se armará la propuesta para una editorial
universitaria, donde se someterá al proceso usual de revisión
por pares y publicación. Cabe aquí cuestionar si un libro
evaluado por pares académicos no estaría reproduciendo una
posible postura colonialista79, sin embargo, formar un equipo
entre los organizadores locales y otros participantes externos
desde la concepción y todo el desarrollo de este proyecto,
manteniendo el rigor académico pero también considerando
fuertemente la importancia de las historias locales y la
tradición oral es una humilde propuesta de que otras formas
de trabajo son posibles.
Finalmente, una vez teniendo la versión definitiva del
libro, se procederá a traducir al maya todos los resúmenes de
Alex C. McAlvay et al., «Ethnobiology Phase VI: Decolonizing Institutions, Projects, and Scholarship», Journal of Ethnobiology 41, n.o 2 (2021):
170-91, https://doi.org/10.2993/0278-0771-41.2.170.
79

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los capítulos y se grabará la obra completa como un audiolibro,
imitando la tradición oral.
Conclusiones
Los antiguos mayas habitaron la península de Yucatán,
enfrentando esencialmente el mismo tipo de suelo, fuentes de
agua, altas temperaturas e impactos de huracanes e insectos que
se enfrentan hoy en día. Las tecnologías que les permitieron vivir
en estas condiciones ambientales (e.g. la diversidad de árboles en
los jardines mayas para tener recursos a mano y mantener la casa
fresca, el uso de ropa de algodón, los materiales y estructura de
las casas, las horas de madrugada para el inicio de la jornada de
trabajo en el campo, el uso de calabazos para mantener el agua
fresca) son valiosas para la planificación y gestión territorial
actual. Durante la pandemia de COVID-19, algunas comunidades
mayas rescataron antiguas recetas medicinales y retomaron la
milpa para la seguridad alimentaria, contrarrestando los efectos
sanitarios y económicos de la pandemia80. La relación recíproca
entre las personas y la naturaleza está intrínsecamente vinculada
a su territorio; por lo tanto, mantener el patrimonio biocultural
requiere la conservación del territorio81. En otras palabras,
Víctor Manuel Ávila Pacheco, Yassir Jesús Rodríguez Martínez, y Ana
Sheila Camarena López, «Políticas alimentarias durante el COVID-19: población maya, territorio, autonomía e interculturalidad», Mirada antropológica
25, n.o 18 (2023): 152-74.
81
Yassir Rodríguez Martínez y Arantza Franco Salazar, «Desarrollo, vulnerabilidad y bienestar: visiones desde la población maya de Yucatán», Acta
80

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mantener vivo el patrimonio biocultural puede ayudar a enfrentar
los desafíos globales como el cambio climático y la pérdida
de biodiversidad. Además, el conocimiento indígena puede
contribuir con su acervo de conceptos e ideas en el fenómeno de
migraciones donde es necesario entender otras formas de ver el
mundo y los procesos de aculturación82.
El libro de Kiní llena un vacío historiográfico, demostrando
que es posible escribir historias aunque haya poca información si
hay una población interesada y participativa, dispuesta a formar un
equipo más grande y multidisciplinario. Así también, se requiere
de la disposición de profesionales externos que quieran trabajar
en equipo con la gente de la comunidad y que sometan su trabajo
a la revisión de los colegas locales, además de las revisiones por
pares.
El libro busca que al menos una parte de este rico acervo
histórico y biocultural quede documentado y esté disponible para
las próximas generaciones. Tal vez encuentren ahí las historias y
fotografías de sus abuelas y abuelos y también herramientas para
valorar y defender su territorio.
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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán
separatista (1839-1843)
The orientales and the tropical forest during the separatist
Yucatan (1839-1843)
José Ángel Koyoc Kú
Colectivo K’ajlay
Yucatán, México

https://orcid.org/0000-0002-9917-8882
Recibido: 10 de septiembre de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la relación entre los
combatientes irregulares denominados orientales y el bosque tropical
de la Península de Yucatán entre los años de 1839 y 1843. Las fuentes
utilizadas para realizar este artículo son en su mayoría partes de guerra
e interrogatorios a oficiales mexicanos procesados por las acciones
efectuadas durante la campaña. A través del análisis de esta relación
podremos ver la forma en la que este periodo fue importante para que
un contingente de combatientes yucatecos se adaptara a combatir entre
la vegetación del bosque tropical y aprendiera a utilizar los recursos
que podían obtener de él para conseguir sus fines militares. El bosque
tropical, presente tanto en el oriente como en el occidente de la
Península, propició que los orientales desarrollaran un tipo de combatir
disperso entre la vegetación, lo que los distinguió de gran parte de las
tropas yucatecas.
Palabras clave: historia forestal; bosque tropical; indígenas; guerra;
milicia.
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�José Koyoc Kú

Abstract: The objective of this article is to analyze the relationship
between the irregular combatants called orientales and the tropical
forest of the Yucatan Peninsula between the years of 1839 and 1843.
The sources used to write this article are mostly war reports and
interrogations of Mexican officers prosecuted for actions carried out
during the campaign. Through the analysis of this relationship we will
be able to see the way in which this period was important for a contingent
of Yucatecan combatants to adapt to fighting among the vegetation of
the tropical forest and learn to use the resources they could obtain from
it to achieve their military goals. The tropical forest, present in both the
east and west of the Peninsula, allowed the orientales to develop a type
of combat dispersed among the vegetation, which distinguished them
from a large part of the Yucatecan troops.
Key words: forest history, tropical forest, indigenous, warfare, militia.

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

El bosque tropical ha tenido una presencia ubicua en los
textos encargados de abordar los procesos sociales, políticos y
económicos del siglo XIX en Yucatán, sobre todo aquellos que
han estudiado el periodo conocido como la Guerra de “Castas”.1
A pesar de las contribuciones que se han hecho a lo largo de estas
décadas aún quedan muchos temas para investigar e indagar sobre
la relación entre los humanos y el bosque tropical en la Península
de Yucatán. Uno de estos tiene que ver con los cambios que los
conflictos bélicos han impreso a esta longeva relación. Aunque
frecuentemente se refiere al bosque tropical como escenario de
resistencias e insurgencias de los mayas pocas veces se señalan
estos cambios y transformaciones y en muchas ocasiones el
bosque es meramente tratado como un escenario de los conflictos.2
Ver por ejemplo la historiografía de las últimas décadas sobre el conflicto
en donde se hace referencia al bosque tropical y los montes de los pueblos
mayas de la época: Gabriel Macías Zapata, “Cortar la orilla de la tierra: La
desamortización y los pueblos de mayas pacificados de campeche y pacíficos de Yucatán durante la guerra de castas” (Tesis de doctorado, Universidad
Nacional Autónoma de México, 2013), http://ru.atheneadigital.filos.unam.mx/
jspui/handle/FFYL_UNAM/5016_TD61; Lorena Careaga Viliesid, Hierofanía combatiente: lucha, simbolismo y religiosidad en la Guerra de Castas
(Chetumal: Universidad de Quintana Roo, 1998); Martha Villalobos González, El bosque sitiado: asaltos armados, concesiones forestales y estrategias
de resistencia durante la Guerra de Castas (México: CIESAS, CONACULTA, Miguel Ángel Porrúa, INAH, 2006); Teresa Ramayo Lanz, Los mayas
pacíficos de Campeche (México, D. F.: Universidad Autónoma de Campeche,
CONACYT, 2014).
2
Sobre el monte y la resistencia de los mayas puede consultarse: Inés Ortiz
Yam, “Los montes yucatecos: la percepción de un espacio en las fuentes coloniales”, en Antje Gunsenheimer, Tsubasa Okoshi y John Chuchiak (edrs.), Text
and Context: Yucatec Maya Literature in a Diachronic Perspective (Aachen:
1

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�José Koyoc Kú

Historiadores ambientales como John McNeill habían
señalado ya desde hace varias décadas el vínculo entre la
historia militar y la historia ambiental, enfatizando la relación
entre las guerras y los bosques. McNeill llamó a atención sobre
la importancia de los bosques como fuentes de materia prima,
su impacto en la manera en que las guerras se efectuaban y la
influencia de los combates y la preparación de los conflictos en la
vegetación. Este historiador propuso temáticas que tenían que ver
con la manera en que los bosques influyeron en la guerra de tres
maneras específicas: siendo un obstáculo a la movilidad de los
combatientes, siendo una cobertura para los movimientos de las
tropas y finalmente en cómo los bosques configuraron la misma
manera de luchar.3
En este texto exploro la forma en la que el bosque
tropical influyó en los conflictos bélicos del periodo del Yucatán
separatista (1839-1843), poniendo énfasis en la experiencia de un
grupo de combatientes que fue denominado en la época como los
“orientales”. Lo haré siguiendo la propuesta de McNeill, de tal
forma que me aproximaré a la manera que el bosque tropical se
convirtió en una fuente de materia prima para estos combatientes
y la forma en que se adaptaron a luchar entre la vegetación para
cubrir sus movimientos y hostigar de forma más efectiva a los
Shaker Verlag, 2009) 185-203 y Pedro Bracamonte y Sosa, La conquista inconclusa de Yucatán: los mayas de las montañas, 1560-1680 (Distrito Federal,
México: CIESAS, 2001).
3
John McNeill, “Woods and Warfare in World History” Environmental History 9, n.o 3 (2004): 388. https://doi.org/10.2307/3985766.
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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

enemigos. Esto permitirá también mostrar la forma en que el
bosque tropical configuró los eventos y procesos históricos y no
fue un mero escenario para los eventos humanos.
María Zuleta, Melchor Campos y Justo Flores han
abordado la parte política y social vinculados con el periodo del
separatismo yucateco.4 La parte propiamente bélica apenas ha
sido abordada por el trabajo pionero de Terry Rugeley y Arturo
Taracena.5 En este texto no profundizaré en los aspectos políticos
y sociales, muy bien descritos por estos historiadores, sino en la
relación particular de los orientales con el bosque tropical.
La gran mayoría de los documentos que usé para realizar
este artículo fueron obtenidos en el Archivo General del Estado
de Yucatán y el Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa
Nacional. También consulté diferentes periódicos e impresos de
la época. Estos documentos son partes militares y declaraciones
Ver por ejemplo los trabajos de Melchor Campos García, Que los yucatecos todos proclamen su independencia. Historia del secesionismo en Yucatán,
1821-1840 (Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán, 2013); María Cecilia
Zuleta Miranda, “El federalismo en Yucatán: política y militarización (18401846)” Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales 31 (1995): 23-50; y
Justo Miguel Flores Escalante, Soberanía y excepcionalidad, la integración
de Yucatán al estado mexicano, 1821-1848 (México: El Colegio de México,
2017).
5
Terry Rugeley, “Repúblicas contrapuestas: Yucatán y la invasión mexicana de 1842-1843” Chacmool 3 (2004): 104-22; Arturo Taracena Arreola, De
héroes olvidados. Santiago Imán, los huites y los antecedentes de la Guerra de
Castas (México, D. F.: CEPHCIS UNAM, 2013) https://www.cephcis.unam.
mx/wp-content/uploads/2020/04/19-de-heroes-olvidados.pdf y ““Esas tropas
orientales, esos güites de Imán”. Guerrilleros mayas en el Yucatán separatista”
Mesoamérica 34, n.o 55 (2013): 1-26.
4

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de oficiales que intervinieron en los combates. Siguiendo la
propuesta de Lorena Careaga en su estudio sobre la Guerra
de Castas durante la década de 1850, en este texto reproduzco
fragmentos con una extensión considerable de los partes
militares, no solo para ilustrar mis argumentos sino también
para dar a conocer una documentación que apenas ha sido usada
por los historiadores que estudian el periodo. He actualizado y
corregido la ortografía.6
A lo largo del texto me referiré con el término “orientales”
a un grupo de combatientes irregulares, reclutados por diferentes
caudillos del este de Yucatán y que estuvo conformado por
campesinos y artesanos mayahablantes de los pueblos de frontera,
desertores y contrabandistas. Al ser un grupo irregular en muchos
momentos es complicado seguir la trayectoria de sus líderes, su
composición y la cantidad de insurgentes movilizados. Como
señala Alejandro Rabinovich este tipo de fuerzas armadas, que
abundaron en muchas regiones latinoamericanas, dejaron pocos
registros escritos, al no depender propiamente de un Estado
nacional.7 Como señala Arturo Taracena el término “huites” fue
usado por los “no mayas para designar a los combatientes de La
Montaña oriental bajo las órdenes de Imán y sus subalternos”.8
Aunque los oficiales mexicanos se refirieron a una parte de estos
Careaga, Hierofanía combatiente, 20.
Alejandro Rabinovich. “De la historia militar a la historia de la guerra.
Aportes y propuestas para el estudio de la guerra en los márgenes” Corpus, Vol.
5, No. 1 (30 de junio de 2015). https://doi.org/10.4000/corpusarchivos.1397.
8
Taracena, Esas tropas orientales, 12.
6
7

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

combatientes con tal término he elegido el de “orientales” debido a
que la prensa yucateca, los oficiales yucatecos, y ellos mismos, así
se denominaron, además de que esta palabra llegó a abarcar también
a los no combatientes que cooperaban en acciones de guerra, que
como mostraré fueron importantes en el esfuerzo bélico.
De la misma manera me refiero con el término de bosque
tropical a aquella vegetación caracterizada como “bosque” por los
documentos de la época. Aunque también se usaba el término de
monte y montaña para hacer referencia a la vegetación peninsular
he elegido el término de bosque tropical para estar en consonancia
con los señalado por los actores que elaboraron los documentos
de la época.
Este artículo está organizado de forma cronológica, de tal
manera que se encuentra dividido en dos partes: la primera que
hace referencia a la lucha entre los federalistas contra el ejército
centralista de la Península entre 1839 y 1840 y posteriormente
una sección que aborda la guerra que enfrentó a yucatecos contra
mexicanos entre 1842 y 1843.
Los orientales bajo Santiago Imán: de los bosques
del este a los del oeste
En 1839 el capitán Santiago Imán se rebeló en el oriente de
Yucatán enarbolando la bandera del federalismo. La alianza con un
grupo de actores de la frontera dio origen a un grupo de combate
irregular que se denominó con el tiempo como “orientales”, un
grupo compuesto por campesinos y artesanos mayas, desertores
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y contrabandistas de la frontera este de la Península de Yucatán.
Terry Rugeley describió a este grupo como“un grupo violento
integrado por los elementos pobres de la sociedad rural: mestizos,
desertores, simpatizantes del vecindario, y sobre todo campesinos
mayas”.9
Fue durante la rebelión de Santiago Imán que los
insurgentes federalistas comenzaron a usar la vegetación como
cobertura para nivelar la evidente asimetría entre una milicia
insurgente improvisada y el ejército profesional centralista. Este
es un uso que a menudo se le ha dado al bosque tropical.10 El
combate de San Fernando Ake es bastante ilustrativo del tema.
Tras las primeras noticias del alzamiento el comandante general
del departamento Joaquín Rivas Zayas envió una división
compuesta por infantería y caballería para enfrentarse a los
sublevados federalistas. Los registros de los combates quedaron
en los partes rendidos por Roberto Rivas, oficial del Tercer
Batallón Activo. Rivas señaló en primera instancia el uso de
emboscadas para enfrentarse a la infantería centralista, así como
lo que parece ser el uso de albarradas entre la vegetación que
permitieron sorprender en un primer momento a la avanzada de
la infantería de milicia activa:
Serían las 8 o 9 de la mañana. cuando ya en los términos de la
población y a poca distancia de ella, una emboscada situada al
Rugeley, Terry. “En busca de Santiago Imán. El caudillo de Tizimín, I”
Unicornio. Suplemento dominical del Por Esto!, 21 de febrero de 1999, 6.
10
McNeill, “Woods and warfare”, 400.
9

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lado derecho del camino, atrincherada en una albarrada doble y
de la que no tenía noticia, sorprendió la guerrilla de vanguardia
rompiéndole un fuego vivísimo que no esperaba uno de la
trinchera que iba a descubrir y aquí fue necesario comenzar la
acción atendiendo a los fuegos que nos hacían de una parte y
otra, sosteniéndolo por 2 o 3 horas.11

La infantería de Rivas logró avanzar tomando la trinchera
y tras el ataque coordinado de la columna del capitán Alonso
Aznar, quien mandaba la caballería, los insurgentes federalistas
se retiraron: “aterrados por la valentía y denuedo con que el
citado capitán se dirigía sobre ellos abandonaron la pieza,
metiéndose desordenadamente en la espesura de los montes
donde no era posible perseguirlos ni hacerles ningún prisionero
por lo intransitable de ellos”.12 Para Rivas, como para muchos
oficiales yucatecos, la vegetación del bosque tropical resultaba un
obstáculo infranqueable.
La “victoria” de los centralistas fue endeble precisamente
debido a que a los insurgentes federalistas de Imán lograron
reagruparse y usaron la cobertura de la vegetación para tender
emboscadas y escapar a la persecución de la milicia centralista.
Los bosques orientales eran ya antes del pronunciamiento de
Imán una zona donde se refugiaban contrabandistas, desertores e
Joaquín Rivas al ministro de guerra y marina, Campeche, 3 de julio de
1839. Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional (en adelante
AHSDN), Operaciones Militares, XI/481.3/1344, ff. 12-15.
12
Joaquín Rivas al ministro de guerra y marina, Campeche, 3 de julio de
1839. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1344, f. 13.
11

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indígenas que huían de las cargas republicanas.13 Mucho tiempo
atrás también había sido refugio de mayas que huían de los
pesados tributos coloniales.14
Este tipo de tácticas fueron referidas por el oficial Tomás
Requena en enero de 1840. Requena señalaba que los insurgentes
federalistas resistieron por un tiempo prolongado:
… colocando sus emboscadas, trincheras y defensas en
puntos a propósito desde los cuales se dirigen por debajo
del bosque al paraje convenido para su reunión inmediata.
Mantiénense ocultos en esas montañas, en terrenos quebrados
o en hondonadas - que se llaman hoyas en el país-, y desde
estas guaridas reciben avisos puntuales de lo que pasa en sus
inmediaciones, ya por los mozos de los ranchos, que les temen
o son adictos, ya por espías de ellos mismos escogidos entre los
indígenas, que son tenidos por sospechosos en los poblados.15

Unos meses después esta estrategia permitió a los
rebeldes federalistas reagruparse y ocupar Valladolid.16 Aunque
este combate fue breve hay datos reveladores que señalan que
para este momento los insurgentes tenían acceso a armas de
fuego y pertrechos militares. Una pieza de artillería les había sido
remitida desde Bacalar mientras que pólvora y cuatro cajas de
Taracena, Esas tropas orientales, 8.
Pedro Bracamonte y Sosa, Ensayo sobre la servidumbre el fracaso del
“capitalismo” en México (México, D. F.: CIESAS, Miguel Ángel Porrúa,
2019) 220.
15
Comandancia militar del distrito de Valladolid. 11 de enero de 1840, citado
en Bracamonte, Ensayo sobre la servidumbre, 219.
16
Los detalles del curso de la guerra pueden consultarse en Rugeley, “En
busca de Santiago Imán”, 5-7.
13
14

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fusiles habían llegado de Tihosuco y Río Lagartos. Además “un
sin número de indígenas” auxiliaba a los rebeldes en el transporte
de pertrechos y la construcción de trincheras.17
Cuando las guarniciones de oficiales de la milicia activa y
el ejército permanente se pronunciaron en Mérida y otras partes
del estado a favor del federalismo el objetivo fue marchar hacia
Campeche. Estos eventos que sucedieron durante los primeros
meses de 1840 marcaron el inicio de la experiencia de los orientales
con el bosque tropical del oeste de la Península de Yucatán. Las
tropas federalistas partieron de la capital a principios de marzo.
El 6 salió de Mérida la división del teniente coronel Sebastián
López de Llergo con rumbo a Campeche. A esta división se
unió la sección de las “tropas del Oriente” que comandaba Vito
Pacheco.18 Posteriormente y en las vísperas del ataque del ejército
centralista a Tenabo Santiago Imán y las tropas del oriente
hicieron su entrada a esta última villa.19 Según el oficial Felipe de
la Cámara Zavala la división comandada por Llergo se componía
de compañías de los batallones activos primero, segundo y
tercero, parte del escuadrón permanente de caballería y la brigada
de artillería de la guardia nacional de reciente creación, es decir,
Manuel Eusebio Molina al comandante general del departamento de
Yucatán, Espita, 7 de febrero de 1840. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1546 I, ff. 33-33v. Taracena, Esas tropas orientales, 8.
18
Serapio Baqueiro, Ensayo histórico sobre las revoluciones de Yucatán desde el año de 1840 hasta 1864. Vol. 1 (Mérida, Yucatán: Imprenta de Gil Canto,
1871), 29.
19
Baqueiro, Ensayo histórico, 29-30
17

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de los milicianos que habían recibido entrenamiento previo y
tenían una organización definida por las ordenanzas militares.20
Por su parte las tropas comandadas por Imán elevaba su número
a mil quinientos hombres y estaban caracterizados por agrupar a
combatientes de diferentes orígenes y con oficiales que construían
su liderazgo a partir del caudillismo carismático. Pastor Gamboa,
Vito Pacheco, y José Almeida fueron identificados como los jefes
principales de un grupo compuesto por “huitzees”, desertores, e
“indios del Oriente”.21
Los restos de las fuerzas armadas centralistas se
habían refugiado en Campeche. Azotados por las deserciones
y amenazados por rumores de conspiración el comandante
general Rivas Zayas solicitó refuerzos que llegaron de
Veracruz. Los refuerzos que recibió, si bien incluían tropas
profesionales, estaban integradas por conscriptos enviados a
servir de forma forzosa en los batallones permanentes, varios
de ellos, prisioneros del combate de Acajete.22 A pesar de ello,
confiado en el entrenamiento de las fuerzas permanentes y
en la creencia de que las tropas mandadas por Imán y Llergo
serían rápidamente derrotadas Zayas salió de Campeche, según
su mismo parte, con 583 hombres de las tres armas y cuatro
Felipe de Cámara y Zavala, Memorias de don Felipe de la Cámara y Zavala: 1836-1841 (México: Yucalpetén, 1975) 61.
21
Cámara, Memorias, 61. Un análisis del liderazgo de los caudillos orientales puede encontrarse en Taracena, Esas tropas orientales, 20-ss.
22
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 23 de abril
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, ff. 524-525.
20

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piezas de artillería. Mientras tanto, las fuerzas federalistas que
habían avanzado hasta Hampolol para intentar sitiar Campeche
se replegaron a Tenabo, considerando que el primer sitio ofrecía
pocos beneficios para resistir a la milicia centralista. La creencia
en una rápida victoria la expresó Tomás Requena en una carta
enviada a Rivas Zayas: “Llergo, Imán y demás cabecillas estaban
en Tenabo y Hecelchakan: indudablemente serán arrollados por
la mala calidad de sus tropas, no obstante que tienen la ventaja
de la posición.”23
Los combates en los alrededores de Tenabo reflejan que
los insurgentes federalistas continuaron usando las tácticas con
las que habían enfrentado a la milicia centralista en los bosques
tropicales del este de la Península. Usaron los árboles espinosos
para fortificar de forma más eficaz las trincheras, cavaron fosos
y se dispersaron en tiradores entre la vegetación para desgastar a
los adversarios. Así lo describe el comandante general al enfrentar
en primer lugar a los orientales en Santa Rosa: “(l)egua y media
antes de este ultimo punto encontré interceptado el único camino
que a él conduce con piedras, troncos, espinos, pozos y toda
clase de obstáculos, pero la tropa todo lo superó”. Posteriormente
Rivas Zayas señaló la manera en la que el bosque tropical unido
a los parapetos fue usado por las tropas defensoras para resistir
en los días siguientes en los alrededores de Tenabo. Los tiradores
orientales, amparados en el bosque, hostigaron a la milicia
Carta de Tomás Requena, Campeche, 26 de marzo de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 I, f. 215-215v.
23

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centralista mientras intentaba colocar una batería: “operación
que se ejecutó en medio del fuego que incesantemente hacían
las numerosas guerrillas que situaron en los bosques de que se
compone todo aquel terreno las cuales fueron siempre rechazadas
con perdida”. El hostigamiento a las posiciones de los centralistas
se mantuvo durante los días subsiguientes.24
Aunque Rivas Zayas omitió señalar la forma en que los
asaltos de la infantería federalista hicieron mella en su reducida
división lo cierto es que debido a las condiciones del clima y a la
imposibilidad de tomar por asalto las posiciones enemigas tuvo
que retirarse. De particular importancia fue lo que señaló acerca
de la manera en que los árboles espinosos fueron un obstáculo
infranqueable:
Careciendo pues de fuego de artillería que sostuviese las
operaciones de la infantería, careciendo también de toda clase
de auxilios de boca pues que insurreccionado todo el país
alrededor de mi posición no había tenido el soldado hacia
dos días otro alimento que carne, la tropa toda sin habitación
ni descanso, de día ni de noche, en este rigoroso clima y
considerando que aun estaban intactas las defensas y obstáculos
con que el enemigo había rodeado de mas cerca su posesión y
que consistían en talas espesas de espinos y dos fosos; con el
parecer de la mayoría de los jefes de la división emprendí mi
retirada el veinte y siete en la noche.25
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de
marzo de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, f. 518v;
Taracena, De héroes olvidados, 128.
25
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de marzo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, ff. 518v-519.
24

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Tras la retirada de Zayas, la milicia de Llergo y la de
Imán avanzaron para sitiar la ciudad fortificada de Campeche.
Zayas había sido reducido únicamente a la división de auxilio de
Veracruz sufriendo recurrentes deserciones de todas las unidades.
Mientras el puerto era aislado por mar la milicia de Imán y Llergo
rodearon a Campeche. Llergo dando un rodeo se dirigió a Lerma
mientras Imán tomó el barrio de Santa Lucía y el rumbo de Calá.26
Aunque no existieron grandes combates la experiencia
del sitio de Campeche permitió a los orientales perfeccionar la
confección de emboscadas y la organización de partidas para
hostilizar al enemigo amparados en la vegetación. Félix Reyes,
comandante del escuadrón activo de Veracruz, fue emboscado
a principios de mayo mientras exploraba los alrededores de Río
Verde, Calá y Chiná. Con poco más de quince soldados salió a
reconocer las posiciones de los insurgentes:
me dirigí para esta plaza [Campeche] y al llegar al cabo del
barrio de Santa Lucía hizo fuego el enemigo por retaguardia,
ordené a los dragones contestasen en retirada, hasta llegar a una
especie de tala que había formada en el camino, haciéndome
igualmente fuego una emboscada que se hallaba a vanguardia,
esta y el obstáculo expresado, desorganizó a la tropa en forma
de no poderla reunir a pesar de mis esfuerzos, tomando unos,
unas veredas y otros otras, según lo permitía el bosque, pues
solo yo pude llegar a la hacienda de la Escalera.27
Baqueiro, Ensayo histórico, 31.
Gabriel Valencia al ministro de guerra y marina, México, 9 de mayo de
1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, ff. 302-303.
26
27

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Posteriormente se supo que fueron los habitantes
reclutados por los federalistas quienes realizaron la importante
y central tarea de poder obstruir los caminos y veredas para
posibilitar las emboscadas. Joaquín Rivas Zayas reportaba al
ministro de la guerra tal actitud:
El jefe de los pronunciados Don Santiago Imán al dar cuenta de
haber sorprendido a una partida de caballería que salió de esta
plaza el día 17 de que tengo dado a V. E. conocimiento, asegura
que el buen éxito de la acción fue debido a la cooperación de
los vecinos de Santa Lucía, y a la parte muy activa que tomaron
hasta las mujeres del mismo ayudando a cerrar los caminos y
veredas que se dirigían a la plaza.28

El reclutamiento de los habitantes de los barrios fue
central ya que permitió a Imán poder aumentar sus fuerzas no
solo con insurgentes con experiencia militar sino también con
expertos conocedores del territorio. Para un tipo de combate que
dependía del conocimiento de los bosques de los alrededores esto
era de vital importancia, como señala Rivas Zayas:
Los vecinos del expresado barrio [de San Francisco] y de
los de Santa Lucía, Guadalupe y Santa Ana se presentaron
espontáneamente al cabecilla Imán, que los armó y organizó
en compañías, proporcionándose así un refuerzo de cerca de
quinientos hombres, decididos, entusiastas, prácticos del país
y diestros en el manejo de las armas por haber sido cívicos
los más de ellos, o del batallón de defensores que levantó é
instruyó cuando la guerra de los franceses.29
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de abril
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 397.
29
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 4 de mayo
28

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Parte del éxito de los insurgentes federalistas radicó en la
rendición de los reductos de San Miguel y San José. La división
de Santiago Imán se encargó, a través de diferentes estrategias,
de asediar este último. Para ello usó la vegetación que crecía en
la ladera del cerro y así aislar a la guarnición impidiendo que
pudieran tener acceso al agua. Faustino Molina lo expuso de esta
manera cuando justificó su rendición:
…de hallarnos hace cuarenta y ocho horas tan escasos de agua
que ni aun para poner los ranchos de carne salada y ministra
hay absolutamente, hallándose seco un aljibe y pozo inmediato,
rodeados de enemigos que en gran número y a cubierto por
la falda de este cerro impiden absolutamente proveernos de
este recurso de primera necesidad y que habiendo intentado
por nuestra parte tomarla en los pozos inmediatos y de los
cuales está posesionado el enemigo han sido batidas nuestras
guerrilla en que se han perdido tres hombres que consideramos
dispersos.30

Con los fuertes exteriores tomados por la milicia
federalista la espesa vegetación que rodeaba a las murallas y
baluartes del puerto terminaron por ser un obstáculo para los
defensores que eran incapaces de poder eliminar a los tiradores
que estrechaban el cerco a Campeche tomando posiciones en los
barrios y resguardándose entre la vegetación circundante. Rivas
Zayas lo detalló de esta manera:
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 493.
30
Copia de la capitulación del reducto de San José, Campeche, 14 de mayo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, ff. 325-325v.
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El 29 [de abril] ocupó y fortificó otra sección enemiga el barrio
de Santa Ana poderosamente auxiliada del vecindario y a
pesar del fuego de cañón y obús de esta plaza, de poquísima
eficacia por las muchas casas intermedias de mampostería y la
espesísima arboleda que encubre los objetos á tiros de pistola
de la muralla.31

El puerto de Campeche cayó finalmente en poder de
los federalistas en mayo de 1840. Sin embargo, este evento no
marcó la desmovilización total de las secciones de oriente que no
tardaron en ser llamados a las armas de nuevo.
La invasión centralista a la Península de Yucatán (1842-43)
Los orientales volvieron a tomar las armas una vez que el ejército
centralista mexicano invadió la Península de Yucatán a mediados
de 1842. La reactivación del conflicto bélico generó una amplia
movilización que incluyó la organización de las pocas tropas
permanentes, las milicias locales, la movilización de los paisanos
y de otras tropas irregulares como las secciones de orientales. Los
combatientes del oriente que combatieron en Campeche fueron
descritos por Serapio Baqueiro de la siguiente forma:
Los indios del partido de Tihosuco, acaudillados por el teniente
coronel Vito Pacheco, ocupaban unas arquerías frente a la
puerta de Guadalupe, los de Valladolid se hallaban en la iglesia
de San Francisquito a las ordenes del coronel Pastor Gamboa,
de cuyo puesto salió éste como á las ocho de la mañana, y
recorrió las calles principales montado en un caballo blanco,
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 4 de mayo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 497v.
31

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sin camisa, con los calzoncillos arrollados, armado de machete,
y cubierto el sombrero con cintas de diferentes colores, que le
daban el aspecto de un salvaje guerrero.32

Desde 1841 los militares yucatecos, ante la inminencia de
un conflicto armado, no solo comenzaron a reclutar tropas, sino
también adquirieron armas y todo tipo de pertrechos bélicos. Este
aspecto es sumamente importante ya que permitió a los orientales,
a través de su alianza con los caudillos federalistas y separatistas
yucatecos, el acceso a más armas de fuego. Por referencias de los
oficiales mexicanos que combatieron contra los orientales, estas
tropas habrían tenido un armamento diferenciado. El general
Francisco Pacheco, quien se enfrentó en innumerables ocasiones
a los orientales al ser comandante de la primera brigada de la
División de Operaciones sobre Yucatán, aseguró durante un
interrogatorio que “a los indios los emborrachaban para que no
se resistiesen a entrar, los cuales tenían un armamento selecto”.33
Pacheco quizá se estaba refiriendo a que los orientales
combatían con armamento diferenciado típico de la infantería
ligera. El fusil Berkely fue usado por diferentes ejércitos del
siglo XIX para equipar a sus infantes. Esta arma era más precisa
que el mosquete Brown Bess. Las compañías de infantería ligera
del ejército mexicano del siglo XIX se encontraban equipadas
Serapio Baqueiro, Rasgo biográfico del general López de Llergo (Mérida:
Tipografía de G. Canto, 1898), 19.
33
Declaración de Francisco Pacheco, México, 25 de octubre de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1991, f. 189v.
32

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con este tipo de armas.34 Las referencias sobre el armamento
adquirido por diferentes oficiales y agentes en Estados Unidos
y Nueva Orleans es bastante parco y poco preciso. El primer
cargamento de armas llegó en marzo de 1841 producto de la
comisión del gobierno del estado a Martín Francisco Peraza. Este
remitió desde Nueva Orleáns 678 armas entre fusiles franceses,
ingleses y estadounidenses y carabinas para artilleros. En abril de
1841 se recibieron setecientos fusiles de fabricación francesa y
estadounidense. Finalmente el comandante de la armada yucateca
Pablo Celaráin introdujo mil seiscientos fusiles, sin bayonetas, de
fabricación inglesa adquiridos en Europa.35
La guerra se libró en dos frentes. Una primera parte se
libró en las costas campechanas. El ejército mexicano intentó
sitiar desde finales de 1842 el puerto amurallado de Campeche,
desembarcando en Isla del Carmen y avanzando posteriormente
Jospeh Hefter, The Mexican Solder 1837-1847 (Oklahoma: The Virtual
Armchair General, 2008) 11. El fusil Baker ganó amplia popularidad entre la
infantería británica y los tiradores especializados eran equipados con este fusil.
Durante el siglo XIX diferentes unidades de infantería ligera fueron equipados
con esta arma en el hemisferio occidental. Ver: Németh, Balázs, Early Military
Rifles, 1740-1850 (Oxford: Osprey Publishing, 2020).
35
Noticia del armamento recibido de N. Orleáns en la Goleta Rosario. Campeche, 14 de abril de 1841. Archivo General del Estado de Yucatán (en adelante AGEY), Poder Ejecutivo, Milicia, v. 4, e. 85. José Cadenas al secretario de
guerra y marina del estado de Yucatán, Campeche, 30 de noviembre de 1841.
AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, v. 6, e. 122. Factura de las armas remitidas
por Francisco Martín Peraza desde Nueva Orleans, Mérida, 24 de marzo de
1841. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, v. 6, e. 133. Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 106.
34

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�Mapa 1. Detalle de un plano en donde se puede ver las posiciones ocupadas por el ejército mexicano en torno a
Campeche. S/a, c. 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1993, f. 265.

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por Seybaplaya, Champotón y Lerma. Los combates y escaramuzas
se registraron en torno a las murallas de Campeche en los puestos
avanzados de la Eminencia, las fortificaciones de San Luis y San
Miguel y los barrios de Santa Ana y San Román (VER MAPA 1).
Tras largos intentos y fracasos reiterados una brigada compuesta
por compañías selectas de los batallones mexicanos intentó
tomar Mérida en marzo de 1843, desembarcando por Telchac y
avanzando sucesivamente por Motul, Tixkokob y Pacabtún, hasta
terminar capitulando en Tixpéual.36
Los oficiales mexicanos dieron cuenta de la presencia
dominante del bosque tropical en el paisaje peninsular. El
oficial de artillería Manuel Plovvez describió los alrededores de
Campeche como “un terreno montañoso, muy irregular y lleno de
bosques, sin agua potable en lugar conocido a la vez que marcada
por la huella de multitudes de veredas que se cruzan en todas
direcciones”.37 Joaquín Morlet, encargado de realizar diferentes
incursiones en los alrededores de Chiná aseguró que “lo boscoso
del camino y alturas” de los alrededores del pueblo obligaban a
que en caso de realizarse cualquier expedición por el rumbo debía
hacerse con varios de cientos de soldados y con experiencia, a
riesgo de sufrir una derrota.38
Los detalles políticos del curso de la guerra pueden consultarse en Rugeley, Repúblicas contrapuestas.
37
Declaración de Manuel Plovvez, Puebla, 25 de octubre de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1991, f. 281.
38
Joaquín Morlet a Matías de la Peña, Chulbac, 17 de febrero de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 266.
36

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�Mapa 2. Detalle de un plano de 1722 en donde se puede observar la vegetación alrededor de la vigía de Telchac
y el litoral yucateco. “Plano de parte de la costa de Yucathan, su capital la ciud[ad] de Mérida, con los pueblos
que señala. La que visitó su Gov[ernad]or y Cap[itá]n Gen[era]l D[o]n Antonio de Cortayre. Año de 1722”,
1722, Archivo General de Indias, MP-México, 119.

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Nicolás de la Portilla, mayor de órdenes de la brigada sobre
Mérida, describió brevemente el paisaje que recorrió el ejército
mexicano en el norte de la Península. Sobre el paisaje que cubría
los alrededores de Telchac dijo que “la situación de la vigía [de
Telchac] no era ventajosa para defenderse por que tenía muchos
bosques a sus inmediaciones”, algo que ya habían reflejado los
cartógrafos del siglo XVIII (VER MAPA 2). Los caminos que
recorrieron en torno a Motul y Tixkokob se encontraban también
cubiertos de bosque. El oficial señaló que “de Telchac a Motul
que son cuatro leguas, el camino estaba bueno con bosques a
derecha e izquierda” mientras que el de Tixkokob a Tixpéhual era
un camino estrecho “con bosque espeso a derecha e izquierda”.39
La mayoría de las acciones de guerra en donde intervinieron
los orientales fueron escaramuzas que tenían el objetivo de
hostigar al enemigo y agotarlo. Matías de la Peña, encargado del
mando de la División desde finales de 1842, reflexionaba sobre la
frecuencia de los ataques de la milicia yucateca:
…el enemigo si nos tiroteaba a menudo, y algunos seguramente
por adular al poder, lo pintaban como insignificante cuando el
fue quien nos salió al encuentro en Umul, quien nos quiso quitar
la Eminencia el veinte y cinco de Noviembre, ocho y catorce de
Diciembre, quien nos atacó en Lerma, Chiná, Tixkokob; y en
diferentes pequeñas escaramuzas contra la Eminencia, pruebas
claras de su mucho numero y de su potencia.40
Declaración de Nicolás de la Portilla, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1987, ff. 36v, 33, 42v.
40
Declaración de Matías de la Peña, Perote, 28 de noviembre de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 182.
39

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Los meses que pasaron las tropas mexicanas intentando
rodear la ciudad o deliberando asaltar algún punto débil en
el sistema de fortificaciones sirvieron a los orientales para
incrementar su experiencia de combate hostilizando al enemigo
e interactuando con la vegetación para tenerla también como
aliada. Un ejemplo de este tipo de escaramuzas fue publicada en
la prensa oficial yucateca que informaba en diciembre de 1842:
Nuestras divisiones guardan igualmente las [posiciones] suyas,
con el mejor orden y vigilancia. Las tropas auxiliares de D.
Pastor Gamboa molestan a menudo al enemigo con muy buenos
resultados […] Ayer al ponerse el sol se presentaron cuatro
desertores del enemigo, que eran del batallón de zapadores.
Unánimes declaran: que en las acciones del día 25 sufrieron
considerables destrozos: que los sufrían diariamente tanto en
Buenavista con los saludos de nuestras lanchas, en el camino de
Canisté con los frecuentes tiroteos de los guerrilleros, como en la
Eminencia con las balas y bombas que se le arrojan de la plaza.41

A mediados de diciembre de 1842, la prensa yucateca
detalló la forma en que los guerrilleros usaban los árboles como
cubierta y puesto avanzado. Además en el parte militar el coronel
Llergo dejó ver que los batallones de milicia local también podían
ser desplegados para hostilizar al enemigo mediante guerrillas:
El enemigo desde sus zanjas y parapetos dirigía sus fuegos de
fusil y metralla sobre nuestras tropas, sin habernos causado
otra desgracia, que la muerte de un soldado de la sección del
Sr. Gamboa y un herido de la misma. Como dichas guerrillas
“Campeche, sábado 3 de diciembre de 1842”, Periódico Oficial del Estado
de Yucatán, Mérida, 6 de diciembre de 1842, p. 3.
41

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se parapetaron con maestría de las cercas y árboles mayores
de los lugares inmediatos á la Eminencia, pudieron estar
resguardadas de dichos fuegos.- La guerrilla del primero local
que manda al guerrillero C. Pedro Jimenez, permaneció todo el
día observando y tiroteando al enemigo.42

Las espinas de los árboles que se extraían del bosque tropical
fueron descritas por los oficiales mexicanos que combatieron en los
alrededores de Campeche y tuvieron también un peso importante
a la hora de hacer impenetrables el ya de por sí robusto sistema de
fortificaciones de Campeche. Después de fracasar en su intento de
tomar el puerto amurallado durante los últimos meses de 1842 y los
primeros de 1843 los oficiales de más alta graduación valoraron las
defensas y la imposibilidad de tomar por asalto la ciudad abriendo
una brecha con poderosas piezas de artillería. Evaluando si era
mejor asaltar la posición fortificada de la Casa Mata o enviar una
columna a tomar Mérida los oficiales describieron a los espinos
como parte del dispositivo defensivo:
así es que verificado el ataque sin el auxilio de la batería traería
graves males, por la artillería que tiene el enemigo en el punto,
por sus gruesas paredes y parapetos, por espesas y dilatadas
talas de espinos y favorecidos por obras exteriores de campaña
situadas sobre su izquierda y en puntos dominantes todo en
combinación hacen el movimiento demasiado expuesto para
nuestras fuerzas.43
Sebastián López de Llergo al secretario del despacho de la guerra, Campeche, 19 de diciembre de 1842 en Periódico Oficial del Estado de Yucatán,
Mérida, 24 de diciembre de 1842, p. 2.
43
Acta de la reunión de generales, coroneles y comandantes, Fuerte de San Miguel, 3 de febrero de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
42

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Aunque una parte importante de la División de Operaciones
sobre Yucatán se dirigió a la costa norte para intentar ocupar
Mérida en marzo de 1843, otra sección quedó resguardando
los puntos tomados por el ejército mexicano. Esto se tradujo en
que la actividad guerrillera de los orientales y la de la milicia
campechana no se detuviera y los contingentes irregulares
siguieran acumulando experiencia. A finales de marzo el barrio de
San Román y La Eminencia seguían siendo escenarios de tiroteos
entre las fuerzas enfrentadas. En un parte del teniente coronel
Eulogio Rosado además se evidenció que las tropas yucatecas
intentaban sacar ventaja del clima peninsular para enfrentar a los
soldados y milicianos que provenían de regiones más templadas
de la república como Jalisco, Puebla, el Estado de México,
Oaxaca o Zacatecas:
Con el objeto de molestar al enemigo y en cumplimiento de
las instrucciones de V. S. relativas a este fin, dispuse que en
la mañana de hoy saliesen de esta campamento doscientos
hombres … Esta tropa unido a noventa hombres de varios
cuerpos que guarnecen la plaza … se dirigieron a la Eminencia,
dispuesto que fue por ellos el orden de ataque. Como el objeto
de estos tiroteos tiende a molestar al enemigo a horas en que
el calor los llegue a desesperar, se retiraron las tropas a sus
respectivos puestos a las tres de la tarde.44
XI/481.3/1969, f. 40.
44
José Cadenas al secretario de guerra y marina del estado de Yucatán, Campeche, 27 de marzo de 1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia. Otros registros
de ataques a La Eminencia por parte de la milicia local y los orientales puede
verse en AGEY, Poder Ejecutivo, Correspondencia Oficial, v. 2, e. 30.
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Durante el conflicto los combates frontales fueron
esporádicos y cuando estos sucedieron, como en el caso de
Lerma, los orientales fueron usados por los comandantes
yucatecos, junto con los paisanos campechanos de las milicias
locales, para lanzar ataques de distracción a los enemigos. Así
sucedió el 25 de noviembre cuando los orientales de Gamboa y
la milicia mandada por Eulogio Rosado lanzaron un ataque sobre
Canisté y Buenavista, mientras el grueso de la infantería de línea
yucateca atacaba las trincheras mexicanas en La Eminencia.45 Lo
mismo sucedió durante uno de los combates más sangrientos de
la invasión, cuando los mexicanos tomaron el pueblo de Chiná
para intentar cortar los suministros del puerto amurallado. El
2 de febrero de 1842 las columnas guerrilleras del batallón 13
local comandado por Eulogio Rosado y la sección de orientales
al mando de Miguel Cámara tirotearon todo el día anterior a la
guarnición mexicana. 46
El único combate frontal entre los orientales y el ejército
mexicano sucedió al principio de la invasión el 11 de noviembre de
1842, cuando los guerrilleros emboscaron a la columna mexicana
que iba de camino a Lerma. Gamboa eligió las inmediaciones
del bosque perteneciente a la hacienda Umul para hostilizar la
Sebastián López de Llergo al secretario del despacho de guerra, Campeche, 19 de diciembre de 1842. Periódico Oficial del Estado de Yucatán, 24 de
diciembre de 1842, p. 1
46
Copia de Francisco Andrade al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, Chiná, 3 de marzo de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1969, f. 54.
45

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marcha de los invasores. El general Vicente Miñón, en su parte al
ministro de la guerra especificó que en este primer enfrentamiento
las tropas de Pastor Gamboa habían usado la vegetación como
cubierta para intentar sorprender a la columna mexicana, reforzada
por parapetos construidos para obstruir el camino:
el enemigo que en gran número se hallaba parapetado sobre
el camino de Umul y posesionado del bosque sobre ambos
flancos, quiso impedir la marcha que sobre Lerma verificara
la primera brigada, al mando del S. Gral. D. Juan Morales. El
valor, conocimiento y prudencia de este interesante jefe nada
dejó que desear en todo sus disposiciones, durante las seis horas
que duró un tiroteo sostenido por ambas partes, al cabo de las
cuales los fuegos de nuestras piezas destruyeron las obras de
defensa del enemigo, obligándolo á una fuga vergonzosa.47

Esta forma de apropiarse de la vegetación tropical
contrastó con la actitud de los oficiales mexicanos y yucatecos
para quienes, en diferentes momentos del conflicto, el bosque
resultó ser un obstáculo. Durante el fallido contraataque yucateco
a Lerma en diciembre de 1842 la vegetación del bosque tropical
de los alrededores de Campeche retrasó la marcha de la columna,
que tuvo que abrirse paso abriendo brechas entre la vegetación,
llegando a la retaguardia mexicana ya cuando había aclarado el
sol, frustrado los planes de efectuar un ataque sorpresa.48 Cuando
el ataque fue rechazado por la reducida guarnición mexicana,
Vicente Miñón al ministro de guerra y marina, Lerma, 16 de noviembre de
1842. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1752, f. 1v
48
Alonso Aznar a Sebastián López de Llergo, Campeche, 19 de diciembre de
1842 en Periódico Oficial del Estado de Yucatán, 24 de diciembre de 1842, 1-3.
47

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los soldados mexicanos no se lanzaron en persecución de los
yucatecos, precisamente porque se habían internado en los
bosques de los alrededores, actitud que fue censurada por parte
del ministros de la guerra al general Vicente Miñón.49 En Chiná, la
columna mexicana enviada por Matías de la Peña para ocupar el
pueblo extravió el camino por venir “abriendo monte”.50 Un par de
días después, el 4 de febrero, durante el ataque de los yucatecos al
pueblo, las secciones de auxilio comandadas por Joaquín Morlet
y Manuel Noriega perdieron el rumbo debido a “lo boscoso y
malo del camino”, llegando cuando el combate había culminado
y las tropas yucatecas se retiraban a Campeche.51
En una anotación a un plano de Campeche y sus alrededores
del siglo XVIII se señalaba sobre la región que “la campaña es
toda un Bosque tan cerrado de árboles de todas especies que es
casi intransitable si no por los caminos, que de tanto en tanto es
necesario desmontar para que no estén cerrados”.52 Esta referencia
quizá nos ayude a comprender que durante los meses de conflicto
las áreas en torno a Chulbac y Chiná habían sido parcialmente
Ministro de guerra y marina al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, México, 25 de enero de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1987, f. 203.
50
Copia de Francisco Andrade al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, Chiná, 3 de marzo de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1969, f. 54.
51
Matías de la Peña al ministro de guerra y marina, San Miguel, 6 de febrero
de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1969, ff. 52-53v.
52
Plano de Campeche y sus ynmediaciones, s. XVIII, Archivo General Militar de Madrid, PL, MEX-16/8.
49

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abandonadas por sus pobladores provocando que la vegetación
se regenerara en los caminos, creando condiciones nuevas en el
paisaje peninsular.
Cuando Matías de la Peña decidió abrir un nuevo frente
de combate al mando de poco menos de dos mil soldados para
intentar ocupar Mérida los orientales nuevamente fueron enviados
a realizar labores de guerrilla. Los primeros en ser desplegados
en la costa norte con este fin fueron aquellos comandados por
Vito Pacheco en observación de las tropas mexicanas que ya
merodeaban en torno a Telchac. Debido al mal tiempo provocado
por un temporal que retrasó la marcha por mar de las tropas
invasoras los orientales lograron llegar a Sisal de forma holgada
el 23 de marzo, entrando al puerto ciento setenta hombres.53 El
2 de abril Vito Pacheco escribió al jefe político de Motul que
había observado en los rumbos de Xtampú y Bom rastros del paso
de los mexicanos que habían dejado carne fresca y huellas de la
artillería que conducían. Llergo lo conminó a unirse a la división
para comenzar las operaciones para hacer frente a la brigada
mexicana: “[a] este jefe [Pacheco], no obstante sus deseos de
permanecer en aquellos bosques, le he reiterado con esta fecha la
orden para que se incorpore a esta división, porque lo he creído
conveniente para dar principio á mis operaciones”.54
Alberto Morales al secretario de guerra y marina del estado de Yucatán, Sisal, 23 de marzo de 1840. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 156, v. 106, e. 58.
54
Sebastián López de Llergo al secretario de guerra y marina de Yucatán,
Motul, 2 de abril de 1843, en El Independiente, 4 de abril de 1843.
53

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El 27 de abril de 1843 la vanguardia del ejército mexicano
que comandaba el teniente coronel Pablo Lallave, compuesto de
infantería y una sección de zapadores para eliminar los obstáculos
del camino, avanzó hasta Telchac donde hubo una breve
escaramuza entre los orientales de Vito Pacheco y los paisanos
armados de Telchac que se tirotearon con los mexicanos.55 Estos
sufrieron la pérdida de un oficial y terminaron por ocupar este
importante punto tras el combate. Sin embargo, Pacheco continuó
merodeando los alrededores con doscientos hombres que
hostigaron a los convoyes mexicanos, que no solo enfrentaban
la falta de mulas para transportar víveres y pertrechos sino la
amenaza desde los bosques de los tiradores orientales.56
No hay constancia clara de que los orientales hubieran
participado en la batalla de Tixkokob el 3 de abril de 1843, uno de
los combates más sangrientos de toda la invasión. En este pueblo
la sección comandada por Francisco Pérez logró rechazar al
ejército yucateco lo que permitió a Peña avanzar hasta Pabactún,
en donde, en uno de los episodios más controvertidos de la
invasión el general mexicano decidió entablar pláticas de paz con
los yucatecos. Tras fracasar las conversaciones el general Peña
intentó retirarse con dirección a Telchac. Sin embargo, Llergo ya
había ordenado el avance de las secciones de orientales de Pastor
Francisco Pacheco al ministro de guerra y marina, Buenavista, 3 de abril
de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1971, ff. 13-13v.
56
Declaración de Pedro Lemus, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 14v.
55

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Gamboa y de Miguel Cámara. Gamboa desde Nohpat ocupó el
pueblo de Nolo y Cámara avanzando desde Cacalchén con una
“columna de orientales” hizo lo mismo en Tixkokob.57 En el
camino entre Pacabtún y Tixkokob sucedió una escaramuza en
donde se reportaron los últimos heridos de los orientales. En este
combate las tropas comandadas por Pastor Gamboa se internaron
en los bosques de los alrededores de la hacienda Monchac y
Chochoh para hostilizar a la columna mexicana, de forma muy
similar a como lo habían realizado en Umul, aunque el combate
fue mucho más breve.58 Aunque este fue el último combate
propiamente hablando en el que intervinieron los orientales su
papel fue decisivo en los últimos días de la guerra en el norte de
la Península de Yucatán.
Durante la retirada del ejército mexicano la amenaza de
las secciones orientales contribuyó a mermar la moral de los
adversarios que se percibían rodeados: “desde Mérida hasta
la playa de Telchac por diferentes rumbos, apostó el enemigo
secciones de Huites y otras tropas que ocupaban las gargantas
principales, por donde inferían podríamos retirarnos o recibir
Parte oficial del señor general en jefe de las fuerzas de Yucatán, sobre las
operaciones militares a que dio lugar la expedición militar destinada a las costas de Barlovento en El Siglo Diez y Nueve, México, 24 de julio de 1843, p. 1.
58
Los últimos heridos de la “sección primera de oriente”, mandada por Pastor Gamboa fueron Patricio López, Juan Sandoval y Manuel Dzib, heridos
en la acción del 18 en Monchac. Relación que manifiesta los individuos que
han fallecido y los que han quedado heridos e inutilizados en los últimos ataques dados al enemigo en la costa de Barlovento. Mérida, 9 de junio de 1843.
AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 157, v. 107, e. 20.
57

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auxilios” declaró el general Diego Argüelles.59 A los combatientes
de estas secciones los acompañaban cientos de auxiliares que
se encargaban de obstruir los caminos con piedras y árboles
espinosos, además de construir trincheras entre los montes de los
alrededores de esta población. Estos combatientes fueron decisivos
para aislar al ejército mexicano en Tixpéual. Así lo describió el
general Matías de la Peña: “además de que su sección [de Miguel
Cámara] era numerosa, tenía cerca de 1,000 indios desarmados
para las maniobras que dejo expresadas hicieron, y para quitar
hasta los perros que entraban a Tixpéual”.60 La labor de obstruir
los caminos y construir trincheras fue una labor que cientos de
auxiliares realizaron durante la guerra y que se incrementó con
la llegada de la brigada al norte de la Península de Yucatán. Las
trincheras de los alrededores de Motul, por ejemplo, habían sido
construidas sin retribución por los habitantes de ese pueblo, unido
a los de Ucí, Kiní y Muxupip.61 Esta importancia se ve reflejada
en el acopio de machetes por parte de los integrantes del ejército
yucateco para poder facilitar la realización este tipo de trabajos.62
Narración exacta de Diego Argüelles, Telchac, 26 de abril de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1992, f. 82v.
60
Nota 9 de Matías de la Peña al “Parte oficial del señor general en jefe de
las fuerzas de Yucatán, sobre las operaciones militares a que dio lugar la expedición militar destinada a las costas de Barlovento” en El Siglo Diez y Nueve,
México, 24 de julio de 1843, p. 1.
61
José Luis Lavalle al secretario general de gobierno. Motul, 5 de abril de
1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Correspondencia Oficial, c. 70, v. 20, e. 90.
62
Sebastián López de Llergo al secretario del departamento de guerra de Yucatán, Conkal, 28 de marzo de 1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 156,
59

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El relato de los momentos finales de la brigada y de la
importancia de la actividad de los orientales la deja ver Nicolás
de la Portilla. El oficial señaló que el 20 de abril continuaron su
repliegue hasta Tixpéual “punto muy malo en el orden militar,
casi indefendible, rodeado de bosques espesos, habiendo en toda
la circunferencia del pequeño pueblo multitud de cercas de piedra
paralelas las unas a las otras”. Al día siguiente, después de tomar
posiciones y colocar las piezas de artillería en las calles, Portilla
señala que “amaneció el enemigo rodeándonos completamente,
atrincherado con multitud de piedras, que con sagacidad y silencio
colocó en la noche: aquí fue en donde el hambre nos consumió,
pues nos quedamos sin vacas y sin cosa alguna para comer porque
el enemigo no nos dejaba pasar nada”.63 Esta situación desesperada
obligó al general Peña a firmar una capitulación vergonzosa. El 25
de mayo salieron rumbo a Tampico los últimos soldados mexicanos
que habían incursionado a Mérida y los comandantes orientales no
tardaron en declarar que regresarían a sus labores en el campo.64
Conclusión
En su artículo pionero sobre la Guerra entre México y Yucatán
Terry Rugeley señalaba que la violencia de los años posteriores al
conflicto se alimentó de la experiencia bélica del enfrentamiento
v. 106, e. 75.
63
Declaración de Nicolas de la Portilla, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1987, ff. 43v-44.
64
Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 119; Taracena, De héroes olvidados,
104-105.
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que sucedió en la Península entre 1842 y 1843. Rugeley señalaba
que la guerra había provocado la militarización del estado y un
clima de inestabilidad en donde se convirtió en moneda corriente
el armar paisanos irregulares con promesas política para las pugnas
entre las diversas facciones yucatecas.65 A estas consecuencias
del conflicto habría que sumar que en el transcurso del conflicto
entre federalistas y centralistas, y entre yucatecos y mexicanos,
los orientales desarrollaron una particular forma de combatir
amparados en las posibilidades que les brindaba el bosque tropical.
Fue un proceso que inició en 1839, con el pronunciamiento del
caudillo del oriente y en donde en un primer momento usaron
al bosque tropical como cobertura para tratar de equilibrar la
evidente inferioridad de las improvisadas milicias federalistas con
las tropas medianamente entrenadas de la milicia centralista. Si
bien esta experiencia comenzó en los bosques tropicales del este
de la Península de Yucatán, lo cierto es que los bosques tropicales
del oeste, sobre todo aquellos alrededor de Mérida y Campeche,
fueron los que brindaron a los orientales una experiencia que
permitió no solo perfeccionar las tácticas previamente desplegadas
sino innovar en otras. Pudieron darse cuenta de la forma en que los
árboles del bosque tropical podrían brindar no solo cobertura frente
a las balas del enemigo sino también materia prima para construir
fortificaciones aún más inexpugnables y obstáculos que retrasaban
la marcha de los ejércitos. También pudieron aprovechar las
65

Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 121-122.

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piedras para construir trincheras entre la vegetación e incorporarlas
a las talas que retrasaban la marcha del ejército enemigo. Muy
pronto los orientales se dieron cuenta de la importancia de los
no combatientes para el esfuerzo de guerra. A los guerrilleros
frecuentemente los acompañó la población local, mayoritariamente
indígena, de Valladolid, Campeche y los alrededores de Motul,
que colaboraron en las labores bélicas. Al finalizar la guerra entre
México y Yucatán la pericia de estos combatientes y los auxiliares
llegó a tal punto que las talas de árboles espinosos, piedras para
improvisar trincheras y unos soldados mexicanos exhaustos y
aislados se combinaron para que una brigada de poco menos de
un millar de soldados profesionales se rindiera en Tixpéual sin
disparar un tiro, rodeada de insurgentes orientales.
La adquisición de esta experiencia hubiera sido impensable
sin las armas que a través de diferentes redes llegaron a la Península
de Yucatán y terminaron en manos de los guerrilleros. Primero a
través de las redes de contrabando de los caudillos federalistas y
posteriormente a través de la movilización del estado de Yucatán
y la adquisición de armamento en Inglaterra y Estados Unidos.
Si la referencia que tenemos del general Francisco Pérez es
acertada, incluso los orientales pudieron tener acceso a las armas
más sofisticadas de la época para combatir hostigando al enemigo
amparados en la vegetación.
El bosque tropical estuvo lejos de ser un mero escenario
de la guerra ya que sus comunidades vegetales y su innegable
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presencia y regeneración influyó notablemente en la forma de
hacer en la guerra en la Península. Prueba de ello fueron los
obstáculos que los ejércitos mexicanos y yucatecos enfrentaron
en los alrededores de Chulbac y Chiná, en donde la vigorosa
vegetación creaba, con su agencia, nuevas condiciones que
terminaron por impedir y retrasar el avance de las columnas. Los
orientales por su parte se adaptaron y aprendieron a combatir
usando el bosque tropical a su favor. Los árboles, las plantas, los
arbustos y las comunidades vegetales agrupadas en el bosque
tropical configuraron un tipo de combate disperso. Durante estos
años los orientales convirtieron al bosque tropical en arma de
guerra, un arma temible que marcaría el curso de un periodo
completo en la historia peninsular como lo fue la Guerra de
Castas.
Referencias
Archivos
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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán
(1807-1990): una aproximación desde la
ecología histórica
The construction of the coastal landscape of Sisal, Yucatán
(1807-1990): a historical ecology approach
Gabriel de Jesús Torales Ayala
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados
Unidad Mérida
https://orcid.org/0009-0006-0406-066X
Recibido: 16 de julio de 2024
Aceptado: 12 de diciembre de 2024
Resumen: Este artículo resume los resultados de un estudio sobre
los efectos de las actividades humanas en la configuración del
paisaje de la costa noroccidental de Yucatán durante los siglos
XIX y XX. Utilizando una perspectiva de ecología histórica, se
examina el caso del puerto de Sisal y sus alrededores mediante
fuentes documentales, cartográficas y etnográficas. Se identifican
asentamientos humanos, actividades económicas y prácticas
de manejo ambiental del pasado que continúan influyendo en
factores ambientales contemporáneos como la composición de la
vegetación, los flujos hídricos, la geomorfología y los patrones de
biodiversidad. Estos hallazgos llenan un vacío en la información
histórica ambiental de la región, y proporcionan fundamentos para
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 166-214
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-153

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�Gabriel Torales Ayala

discutir la supuesta naturaleza prístina de la costa noroccidental,
que subyace en los esquemas de conservación actuales en el área.
Palabras clave: ambiente prístino; manejo ambiental;
asentamientos humanos; unidades de paisaje; Yucatán.
Abstract: This article summarizes a study on the effects of human
activities on the landscape configuration of the northwestern
coast of Yucatan during the nineteenth and twentieth centuries.
Employing a historical ecology approach, it explores the case of
Sisal port and its environs using documentary, cartographic, and
ethnographic sources. The research identifies historical human
settlements, economic activities, and environmental management
practices that continue to shape present-day environmental factors
such as vegetation composition, water flows, geomorphology, and
biodiversity patterns. These findings address a historical gap in
the environmental knowledge of the region and provide insights
challenging the presumed pristine nature of the northwest coast,
a premise that underpins current conservation efforts in the area.
Key words: pristine nature; environmental management; human
settlements; landscape units; Yucatan.

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Introducción
Entre 1979 y 2010 la costa de Yucatán fue incorporada
gradualmente a esquemas de conservación ambiental mediante la
creación de Áreas Naturales Protegidas (ANP).1 Esto implicó la
implementación de medidas para limitar o prohibir el desarrollo
de actividades humanas que alteren o modifiquen las condiciones
ambientales originales del área.2 En la región noroccidental, la
creación de ANP se sustentó en una interpretación de la costa como
un ambiente prístino, escasamente poblado y sin asentamientos
humanos importantes hasta la segunda mitad del siglo XX,
momento a parir del cual se argumenta que las actividades
humanas comenzaron a alterar las condiciones ambientales.3
Sin embargo, esta interpretación resulta problemática
debido a que carece de fundamentos históricos sólidos. Por una
parte, hay diversos estudios que documentan la presencia de
Javier Enrique Sosa Escalante y R. Kantún Palma, “Áreas Naturales Protegidas”, en Ordenamiento Territorial del Estado de Yucatán: visión 2030, ed.
G. García Gil y Javier Enrique Sosa Escalante (Mérida: Gobierno del Estado
de Yucatán, 2013), 79.
2
Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). (México: Diario Oficial de la Federación, 28 de enero de 1988), artículos
3 y 47 bis, http://biblioteca.semarnat.gob.mx/janium/Documentos/Ciga/agenda/DOFsr/148.pdf
3
Jorge Herrera-Silveira, Francisco A. Comín, y Luis Capurro, “Los usos y
abusos de la zona costera en la península de Yucatán”, en El manejo costero en
México, de E. Rivera Arriaga et al. (Campeche: Centro de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, Universidad Autónoma de Campeche., 2004), 387–96; SEGEY, Programa de Manejo de la Reserva Estatal El
Palmar (México: Secretaría de Ecología del Gobierno del Estado de Yucatán,
2006), 12.
1

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actividades humanas en la costa noroccidental desde hace 2,700
años, y la existencia de asentamientos, salinas y puertos mercantes
durante los periodos Clásico y Posclásico,4 así como de ranchos,
estancias, haciendas y pueblos desde la época novohispana hasta
el presente.5 A pesar de esto, aún quedan vacíos de información
considerables sobre los efectos de dichas actividades en el
ambiente, especialmente durante la época virreinal, el siglo XIX
y la primera mitad del XX.
Por otra parte, en décadas recientes surgieron nuevos
enfoques y campos de investigación histórica ambiental que
sostienen que los seres humanos han modificado de manera
irreversible los patrones de biodiversidad y los procesos
Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological Survey of Northwest Yucatan, Mexico”, Reporte final de la temporada 2002 para el Comittee for Research and Exploration (National Geographic Society, 2002); Fernando Robles
Castellanos y Anthony P. Andrews, “Proyecto Costa Maya: Reconocimiento
arqueológico de la esquina noroeste de la Península de Yucatán”, en XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, ed. J.P. Laporte et al.
(Guatemala: Museo Nacional de Arqueología y Etnología, 2003), 41–60.
5
Pedro Bracamonte y Sosa, “Haciendas y ganado en el noroeste de Yucatán,
1800-1850”, Historia Mexicana 37, núm. 4 (1988): 613–39; Luis Millet Cámara, Rafael Burgos Villanueva, y Anthony P. Andrews, “Panorama histórico
de la Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”, en El
pueblo maya del siglo XIX: perspectivas arqueológicas e históricas, de Susan
Kepecs y Rani T. Alexander (México: Instituto de Investigaciones Filológicas UNAM, 2013), 71–92; Anthony P. Andrews, Rafael Burgos Villanueva,
y Luis Millet Cámara, “The Henequen Ports of Yucatan’s Gilded Age”, International Journal of Historical Archaeology 16, núm. 1 (2012): 25–46, https://
doi.org/10.1007/s10761-012-0168-z.\\uc0\\u8220{}Haciendas y ganado en el
noroeste de Yucat\\uc0\\u225{}n, 1800-1850\\uc0\\u8221{}, {\\i{}Historia
Mexicana} 37, n\\uc0\\u250{}m. 4 (1988
4

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ecológicos de prácticamente todos los rincones del planeta desde
hace miles de años,6 incluyendo grandes extensiones boscosas del
continente americano que por mucho tiempo fueron consideradas
prístinas.7 Uno de estos campos es la ecología histórica,8 que
sostiene que los seres humanos no se han adaptado pasivamente
a las condiciones del medio, sino que las han transformado a
lo largo del tiempo para ajustarlas a sus necesidades mediante
actividades culturales.9
Desde esta perspectiva, se considera que las sociedades
humanas favorecen ciertas condiciones ambientales mediante
Erle C. Ellis, “Ecology in an Anthropogenic Biosphere”, Ecological
Monographs 85, núm. 3 (2015): 287–331, https://doi.org/10.1890/14-2274.1;
Nicole L. Boivin et al., “Ecological consequences of human niche construction: examining long-term anthropogenic shaping of global species distributions”, Proceedings of the National Academy of Sciences 113, núm. 23 (2016):
6388–96, https://doi.org/10.1073/pnas.1525200113.
7
William Denevan, “The Pristine Myth: The Landscape of the Americas in
1492”, Annals of the Association of American Geographers 82, núm. 3 (1992):
369–85; Michael Heckenberger et al., “Amazonia 1492: Pristine Forest or
Cultural Parkland?”, Science 301, núm. 5640 (2003): 1710–14, https://doi.
org/10.1126/science.1086112; Anthony Goebel McDermott, David Chavarría
Camacho, y Ronny J. Viales Hurtado, “La construcción social de un espacio
‘prístino’: paisajes predominantes e interacciones funcionales en el sistema
socio-ambiental Parque Nacional Braulio Carrillo (1881-1987).”, Forum for
Inter-American Research (FIAR) 13.1, núm. marzo (2020): 84–98.
8
Péter Szabó, “Historical ecology: past, present and future”, Biological Reviews 2015, núm. 90 (2015): 997–1014, https://doi.org/10.1111/brv.12141.
9
William Balée, “The Research Program of Historical Ecology”, Annual
Review of Anthropology 35, núm. 1 (2006): 75–98, https://doi.org/10.1146/
annurev.anthro.35.081705.123231; Carole Crumley, “Historical ecology and
the study of landscape”, Landscape Research 42, núm. Sup1 (2017): S65–73,
https://doi.org/10.1080/01426397.2017.1399994.
6

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la domesticación, no solo de plantas y animales, sino del
mismo paisaje, con el fin de manejar los recursos existentes
en un área e incluso crear nuevos recursos.10 Esto ocurre como
consecuencia de la repetición de actividades y prácticas de
manejo ambiental que incluyen el uso del fuego, el reacomodo
del relieve, la modificación del suelo y la hidrología, la remoción
y/o reemplazo de ciertas especies y el favorecimiento de otras,
la extracción selectiva y sistemática de recursos, la construcción
de infraestructura, asentamientos humanos, etc.11 Gradualmente,
estas prácticas modifican los patrones de biodiversidad, la
cobertura vegetal, la composición del suelo, la distribución
de especies, entre otros, y sus huellas perduran como legados
en el paisaje durante décadas, cientos o incluso miles de años
después de terminada la intervención humana que los produjo.12
Esto significa que las prácticas de manejo ambiental del pasado
influyen en las condiciones ambientales de un área a través del
tiempo pudiendo tener efectos en el paisaje actual.
Charles R. Clement y Mariana F. Cassino, “Landscape Domestication and
Archaeology”, en Encyclopedia of Global Archaeology, ed. C. Smith (Springer, 2018), 10.1007/978-3-319-51726-1_817-2.
11
Clark L. Erickson, “Amazonia: The Historical Ecology of a Domesticated
Landscape”, en The Handbook of South American Archaeology, de Helaine
Silverman y William Isbell (New York: Springer, 2008), 157–83, 10.1007/9780-387-74907-5_11.
12
Jennifer R. Fraterrigo, “Landscape Legacies”, en Encyclopedia of Biodiversity, ed. S.A. Levin (Academic Press, 2013), 10.1016/B978-0-12-3847195.00388-9; Jean-Luc Dupouey et al., “Irreversible Impact of Past Land Use on
Forest Soils and Biodiversity”, Ecology 83, núm. 11 (2002): 2978–84, https://
doi.org/10.2307/3071833.
10

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Esto permite suponer que los grupos humanos que
habitaron la costa noroccidental de Yucatán en el pasado
desarrollaron diversas prácticas de domesticación del paisaje con
el fin de favorecer la presencia de ciertos recursos. Lo anterior
supondría que dichas actividades modificaron los componentes
bióticos y abióticos del área, contribuyendo con ello a dar
forma a los patrones ecológicos presentes en el paisaje actual,
lo que a su vez refutaría la caracterización de la región como un
ambiente natural prístino. Sin embargo, esta hipótesis no había
sido corroborada debido a la falta de información histórica sobre
las actividades humanas y las prácticas de manejo ambiental
en el área, especialmente en los periodos mencionados. Es por
ello que se realizó un estudio sustentado en fuentes históricas
y etnográficas analizadas desde una perspectiva de ecología
histórica para identificar las actividades y prácticas que tuvieron
influencia en la construcción del paisaje de la costa noroccidental
a partir del caso de Sisal.13
La costa de Sisal: dimensión espacial y temporal.
El puerto de Sisal se localiza a los 21°09’55’’ latitud Norte
y 90°01’50’’ longitud Oeste y actualmente es una comisaría
perteneciente al municipio de Hunucmá, en el estado de Yucatán.
Gabriel de Jesús Torales Ayala, “Cambios históricos en el paisaje costero de Sisal, Yucatán. Estudio comparativo de tres periodos: puerto de altura
(1807-1871), puerto de cabotaje (1871-1931), y periodo ejidal (1931-1990).”
(Mérida, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 2019),
https://repositorio.cinvestav.mx/handle/cinvestav/1485.
13

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Para esta investigación se delimitó un área de estudio de 585 km2
que incluye al puerto, las 5,060 hectáreas del ejido de Sisal y
una porción aproximada de 9,000 hectáreas pertenecientes a la
Reserva Estatal El Palmar (REEP) (Figura 1). Para fines analíticos
el área se subdividió en siete unidades de paisaje definidas por
su geomorfología y cobertura del suelo, pues ambos factores
influyen el desarrollo de actividades humanas y prácticas de
manejo ambiental.14 Estas unidades son:
a. Zona urbana: superficie del asentamiento humano del
puerto.
b. sla de barrera: franja estrecha arenosa con vegetación de
duna costera.
c. Litoral: área del Golfo de México con vegetación de
macroalgas, pastos marinos y formaciones arrecifales.
d. Ciénaga: laguna costera salina estacional de baja
profundidad, con vegetación de manglares, pastos halófilos
y macroalgas.
e. Petenes: islotes de selva mediana en torno de afloramientos
de agua dulce.
f. Zonas inundables: planicies calizas estacionalmente
inundadas con pastizales halófilos, tulares, manglares y
porciones de selva baja caducifolia.
Efraím Acosta Lugo et al., “Caracterización de la Eco-región los Petenes-Celestún-El Palmar”, en Plan de Conservación de la Eco-región Petenes-Celestún-Palmar (Campeche: Universidad Autónoma de Campeche. Pronatura Península de Yucatán. A.C., 2010), 33–48.
14

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Figura 1.
Localización del área de estudio, asentamientos humanos y
unidades de paisaje

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Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos de INEGI, Registro Agrario
Nacional (RAN), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Anthony P. Andrews et al., An Archaeological Survey of Northwest
Yucatan, Mexico, 2002, y Bing Maps.

g. Selva baja: llanura kárstica no inundable con vegetación
caducifolia y espinosa.
El área estudiada tiene una larga historia de ocupación
humana, pues se ha documentado la existencia de embarcaderos
y asentamientos pesqueros y salineros desde tiempos
prehispánicos.15 Durante el periodo novohispano el pequeño puerto
Humberto Lara y Lara, Sisal: ensayo monográfico (Mérida: Dirección de
Prensa y Publicidad del Gobierno del Estado, 1959), 1–3.
15

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y destacamento militar de Santa María de Sisal fue estratégico
para Mérida en términos defensivos y comerciales, pues agilizó el
transporte marítimo con el puerto de Campeche, que entonces era
el único autorizado para comerciar con la metrópoli.16
Hacia 1807 Sisal comenzó a comerciar directamente
con La Habana. En 1811 fue habilitado oficialmente para el
comercio internacional y la navegación de altura, convirtiéndose
en el principal puerto mercantil del noroeste de Yucatán.17 Estos
acontecimientos marcan el inicio del periodo de estudio debido
a la importancia que adquirió Sisal como eje de las actividades
humanas relacionadas con el manejo de los recursos de la región.
El periodo estudiado se extiende a lo largo de tres coyunturas
definidas en términos económicos y demográficos:
1. 1807-1871. Sisal se convierte en el principal puerto de
altura durante el despegue de la industria henequenera, lo
que atrae un rápido crecimiento demográfico.
2. 1871-1931. Sisal es degradado a puerto de cabotaje, la
aduana es trasladada a Progreso y, en consecuencia, ocurre
una fuerte pérdida de población.18
Michel Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán (Mérida: Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 1994), 260.
17
Luis Ángel Mezeta Canul, “El abastecimiento mercantil en la ciudad de
Mérida, 1790-1850” (Tesis de maestría en Historia, Mérida, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2014), 134; Mario
Trujillo Bolio, El Golfo de México en la centuria decimonónica. Entornos
geográficos, formación portuaria y configuración marítima. (México: Miguel
Ángel Porrúa, 2005), 102.
18
Alberto Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal” (Tesis de In16

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3. 1931-1990. se funda el ejido de Sisal y hay un gradual
repoblamiento promovido por la tecnificación pesquera.19
El periodo de estudio concluye en 1990 con la creación de
la Reserva Estatal El Palmar (REEP), lo que marca el inicio
de un cambio en el manejo de los recursos costeros.
Materiales y métodos
La investigación se basó en datos cualitativos y descripciones
sobre las características ambientales de las unidades de paisaje,
los tipos de asentamientos humanos, las actividades que ahí se
realizaban, las prácticas de manejo ambiental y sus efectos en
el paisaje, así como los cambios percibidos. La información se
obtuvo de fuentes:
1. Documentales. Incluye fuentes primarias como censos,
padrones, actas e informes de gobierno, correspondencia
oficial, expedientes legales y catastrales, notas periodísticas,
publicaciones de la época, crónicas de viajeros, litografías,
fotografías; así como fuentes secundarias: monografías,
estadísticas, artículos de revistas científicas y tesis. Aunque
los documentos históricos sobre Sisal son abundantes, la
información ambiental encontrada fue escasa, dispersa y sin
geniería Civil, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1931),
Biblioteca Yucatanense (BCCA-1141-1.).
19
Julia Fraga, “El proceso de emigración hacia la costa de Yucatán: estudio
de cuatro puertos del litoral yucateco”, Reporte final de investigación (Mérida:
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 1992).
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registros sistemáticos que permitan cuantificar la magnitud
de los cambios.
2. Cartográficas. Comprende planos, croquis y mapas de
las distintas etapas, así como fotografías aéreas de la
década de 1970. Estas fuentes ofrecen una gran cantidad
de información sobre el paisaje; sin embargo, las más
antiguas carecen de escalas o coordenadas que faciliten su
georreferenciación.
3. Etnográficas.

Se

realizaron

cuatro

entrevistas

semiestructuradas de historia oral a varones mayores de
60 años que habitaron en el área durante la última etapa
estudiada. En algunos casos, el recuerdo de historias
contadas por padres y abuelos permitió extender la
temporalidad de las descripciones hasta principios del siglo
XX. Los testimonios recogidos mostraron gran congruencia
y su inclusión en el estudio fue clave para articular y precisar
la información de las otras fuentes.
Los datos obtenidos fueron sometidos a tres procesos
de revisión: (1) el análisis crítico de las fuentes, consistente en
cuestionar el contexto de producción y los intereses de los autores
para evaluar la fiabilidad de la información; (2) el cruzamiento
entre las diversas fuentes para contrastar y validar datos; y (3) la
comprobación en campo para localizar los asentamientos y sitios
donde hubo prácticas de manejo ambiental, a fin de identificar
sus huellas en el paisaje actual. Con la información validada se
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elaboraron descripciones detalladas de las unidades de paisaje
y mapas comparativos sobre sus principales asentamientos
y actividades desarrolladas (ver figuras 2, 3 y 4 al final del
documento). La extensión de los usos de suelo representados es
aproximativa debido a la falta de información cartográfica precisa
en las fuentes históricas consultadas.
Principales modificaciones antropogénicas
en el paisaje costero
Zona Urbana
A comienzos del siglo XIX Sisal era un pequeño destacamento
militar colonial y vigía de costa.20 La habilitación del puerto de altura
impulsó su transformación en un asentamiento permanente de entre
700 y 1,500 habitantes.21 La población trabajaba mayormente en
actividades portuarias y la milicia, y en menor medida en comercios,
servicios, pesca y agricultura.22 En 1869 había 124 construcciones
agrupadas en 20 manzanas regulares formando el patrón ortogonal
que persiste hasta la actualidad.23 La mayoría de las construcciones
José María de Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la
provincia de Yucatán del año de 1814, Tercera edición (Gobierno del Estado
de Yucatán, 1977), 40.
21
Ver características demográficas de Sisal durante el siglo XIX en: Torales
Ayala, “Cambios históricos en el paisaje costero de Sisal, Yucatán.”, 49–55.
22
AGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de
Sisal y su comprensión, Rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849,
Alcaldía de Sisal, fondo: poder ejecutivo 1842-1885, censos y padrones, caja
64, vol. 14, exp. 49, fojas 23.
23
Mapoteca Manuel Orozco y Berra (MMOB). Plano de la población de la
Villa y Puerto de Sisal, 1869, Colección General, Estado de Yucatán, clasifica20

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eran “casas cubiertas de paja o huano [Sabal yapa], cercadas de
palizada que se cierra con un embarro o argamasa de tierra envuelta
con yerba picada”, y solo había 13 construcciones de piedra con
techo de madera o palma.24 Además, existían diversas instalaciones
portuarias, como la aduana, el muelle, el faro y bodegas;25
instalaciones militares: fortaleza, trincheras y batería de cañones;26
construcciones civiles como escuelas, cementerio, teatro, mercado
público y rastro, y una estructura religiosa: el templo católico.27
El desarrollo de la zona urbana implicó la remoción de la
vegetación preexistente, así como la extracción de materiales de
construcción (maderas, piedras, palmas, etc.) de los alrededores,
y la introducción de palmeras como se observa en una ilustración
de 1839.28 Además, se modificó la morfología de la isla de barrera
mediante el relleno y nivelación de la orilla de la ciénaga: “las
primeras casas situadas a su entrada han sido construidas sobre la
misma ciénaga, practicándose un rehenchimiento”.29
ción: 6925-CGE-7264-A.
24
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 32.
25
BY. Sisal, 1863, Rivero Figueroa, “El Repertorio Pintoresco”, fondo reservado, clasificación: FR-0005571, ficha: 63456. pp. 479-483.
26
Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán, 259.
27
Emiliano Canto Mayén, “Sisal: comercio y vida cotidiana (1806-1871)”,
en Puertos y comercio en el Golfo de México (siglo XIX), de Ivett García Sandoval, Marisa Pérez Domínguez, y José Ronzón León (Campeche: Ediciones
Morbo, 2012), 57–78.
28
MMOB. Gulf of Mexico: Sisal Reefs, surveyed in 1838 by Com. E. Barnett. Hydrographic Office of the Admiralty, 1838, Colección General, Estado
de Yucatán, clasificación: 8314C-CGE-7264-B.
29
BY. Documentos relativos a la cuestión de traslación de la aduana de Sisal
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El cambio de la aduana a Progreso causó el rápido
despoblamiento del asentamiento, quedando entre 100 y 150
habitantes a comienzos del siglo XX. El paisaje de la zona urbana
entró en decadencia. Numerosos solares quedaron sin casas, pues sus
propietarios se llevaron consigo los armazones de sus viviendas;30
las construcciones de piedra fueron abandonadas o modificadas, se
construyó un nuevo faro31 y el edificio de la aduana se convirtió en
bodega de palo de tinte, madera, chicle y sal.32 La fortaleza se usó
como casa del guardafaros pues la presencia militar se redujo al
mínimo dejando el puerto a merced del contrabando.33 Los pocos
habitantes continuaron desempeñando actividades portuarias, pero
en menor escala; en cambio, aumentaron su participación en otras
actividades como la pesca, la caza, el corte de madera, el cultivo de
maíz y la cría de ganado menor y animales de carga lo que implicó
al Progreso. Suplemento al opúsculo publicado en marzo del presente año con
el título de “Triunfo de la verdad en favor del Progreso”, 1870, fondo reservado, clasificación: F1376.9.C37.P76:1870.
30
AGEY. Estado general estadístico del partido de Hunucmá, Jefatura política del Partido de Hunucmá, 1878, fondo: Congreso del Estado 1833-1946,
serie: informes, sección: pleno del Congreso, caja: 67, vol. 2, exp. 14.
31
Luis Hoyos Villanueva et al., Enciclopedia Yucatanense, Segunda edición,
vol. III (Gobierno del Estado de Yucatán, 1977), 612.
32
AGEY. José M. Ponce presenta el estado de las existencias de palo de tinte
en bodegas de Progreso y de Sisal, 1878, fondo: Poder Ejecutivo 1843-1885,
sección: Gobierno del Estado de Yucatán, serie: Hacienda, caja: 330, vol: 280,
exp: 114, fojas: 10.
33
AGEY. Informe del teniente coronel Hipólito Rojas de Progreso con motivo de una visita que giró al puerto de Sisal en cumplimiento de una comisión
de la Aduana, 1917, fondo: Poder Ejecutivo Salvador Alvarado 1915-1917,
exp: 5, vol. 244, fojas: 6.
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quemas agrícolas, introducción de especies animales, extracción
selectiva de madera y fauna.34
Después de la década de 1940 la zona urbana se repobló
gradualmente debido a la migración de campesinos de Yucatán,
Campeche y Tabasco, atraídos primero por la creación del ejido de
Sisal (1931), y posteriormente por el auge pesquero y turístico.35 Se
construyó infraestructura y servicios públicos: carretera asfaltada,
red eléctrica, agua potable, correo, teléfono, centro de salud,
escuelas, campo deportivo y diversos comercios.36 Entre 1960 y
1990 se impulsó la tecnificación de las pesquerías, se construyó
un nuevo muelle de concreto reforzado,37 un centro de acopio
pesquero con refrigeración y una empacadora,38 dos escolleras de
piedra, y un puerto de abrigo pesquero39 que produjo la ruptura
de la isla de barrera y la acumulación de arena al oeste de la zona
Fernando Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán, el 29 de enero de 2018.
35
Adalio Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán,
el 28 de enero de 2018.
36
Mario Alonso Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal” (Tesis de licenciatura en Economía, Universidad Autónoma de Yucatán, 1980).
37
Francisco Roberto Echeverría Pacheco, “Proyecto de rehabilitación del
muelle de Sisal, Yucatán” (Tesis de Ingeniería Civil, Universidad Autónoma
de Yucatán, 2006), 3.
38
Julia Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal” (Tesis de maestría en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Yucatán, 1993).
39
Raquel Aidé Iturria Dawn, “Contaminación histórica por hidrocarburos en el
puerto de abrigo de Sisal, Yucatán” (Tesis de licenciatura en Manejo Sustentable
de Zonas Costeras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 46.
34

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urbana.40 Para el turismo se construyeron centros recreativos
como el “Club de Patos” y residencias de veraneo a lo largo de la
playa,41 causando la saturación del fundo legal y en consecuencia
la reducción del espacio para viviendas, huertos y animales de
traspatio,42 lo que impulsó una nueva expansión de la zona urbana
sobre la ciénaga mediante el uso de residuos como relleno.43
Isla de Barrera
Durante el siglo XIX y principios del XX, la isla de barrera se
caracterizó por la presencia de asentamientos pesqueros-salineros
y potreros. El área era descrita como “una estrecha lengua de tierra
salpicada de salinas naturales”44 en donde había desde la época
colonial “grandes pesquerías así de españoles como de indios
para el sustento de aquella ciudad [Mérida] y otros pueblos”.45
Gabriela Medellín, “Variabilidad espacio-temporal de la morfología de
la playa en Sisal, Yucatán”, en Caracterización multidisciplinaria de la zona
costera de Sisal, de Joaquín R. Garza Pérez y Irina A. R. Ize Lema (Mérida:
Dante, 2017), 58–66, https://agua.org.mx/wp-content/uploads/2017/08/
Caracterizaci%C3%B3n-multidisciplinaria-de-la-zona-costera-de-SisalYucat%C3%A1n.pdf.
41
Fraga, “El proceso de emigración hacia la costa de Yucatán: estudio de
cuatro puertos del litoral yucateco”.
42
Carlos Manuel Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto
económico-social” (Tesis de licenciatura en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Yucatán, 1988), 98.
43
Ulsía Urrea Mariño, “Sisal, caso paradigmático de estudio: prácticas
de vida y basura”, Antropologías del Sur, núm. 5 (2016): 167, https://doi.
org/10.25074/rantros.v3i5.819.
44
José María de Regil y Alonso Manuel Peón, Estadística de Yucatán (México: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 1853), 104.
45
Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán, 258.
40

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Así pues, existieron asentamientos en Kopté, Choventún, San
Rafael Xtul, Chonloh, Nohxeb, Sintachi, Cholul y Punta Piedra,
formados generalmente por 3 o 4 viviendas, cocina, oratorio y
asaderos para el secado y salado del pescado, llegando algunos a
tener embarcaderos y bodegas de henequén.46 Estos sitios estaban
dedicados completamente a la pesca, la extracción de sal y el
corte de leña de mangle para su procesamiento.
A partir de 1840, los yacimientos salineros comunales comenzaron a ser privatizados e incorporados a las haciendas del interior.47 Se intensificó la extracción de sal para el mercado nacional
e internacional, para lo cual se hicieron modificaciones en el relieve a fin de ampliar las charcas, crear barreras de arena, estacadas
de mangle, zanjas y canales de desagüe.48 Esta práctica fue abandonada después de la creación de la Industria Salinera de Yucatán
en 1934, quedando solo algunas charcas para autoconsumo.49 En
cambio, los ranchos pesqueros perduraron hasta las décadas de
1960-70 cuando esta actividad y se tecnificó y centralizó en la zona
urbana de Sisal. Por otro lado, la existencia de un sitio denominado
Millet Cámara, Burgos Villanueva, y Andrews, “Panorama histórico de la
Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”.
47
María de Lourdes Fernández Glory, “Estudio de las condiciones sociales,
económicas y ambientales que permitirían la rehabilitación de las charcas salineras de Chuburná Puerto” (Tesis de licenciatura en Ciencias Antropológicas,
Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán, 1997), 46.
48
José Enrique Serrano Catzín, “Apuntes sobre la industria salinera de Yucatán a mediados del siglo XIX” (Tesis de licenciatura en Historia, Mérida,
Universidad Autónoma de Yucatán, 1986), 69–70.
49
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económico-social”, 88.
46

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“potrero de Augil” y algunas fuentes sugieren que hubo pastoreo de
animales de carga a lo largo de la isla de barrera aprovechando la
vegetación de las dunas costeras.50 Esta actividad fue abandonada
como consecuencia de la motorización de los transportes y de la
construcción de una carretera entre Celestún y Progreso en 1922.51
Durante el siglo XX el paisaje de los potreros y las dunas
costeras fue transformado por la expansión de las plantaciones de
cocales, aunque ya había cultivos desde el siglo anterior.52 El desarrollo de ranchos copreros dedicados a la venta de semillas secas
de coco para la fabricación de aceites permitió a los propietarios
conservar grandes extensiones de tierra durante la Reforma Agraria.53 Así ocurrió con los ranchos Tres Piedras, Margarita, Carmen,
Punta Piedra, La Victoria y El Palmar en los alrededores de Sisal.54
Hacia 1930 se hablaba de “grandes bosques de palmeras” en la actual Reserva Estatal El Palmar, que debe su nombre a dichas plantaciones.55 En la década de 1980 los cocales fueron diezmados por
BY. Itinerarios y leguarios que proceden de Mérida, capital del Estado de
Yucatán, a las vigías de su parte litoral, a las cabeceras de los Partidos que los
componen, de estas a los que son limítrofes y de los puntos más notables de su
costa, 1851, fondo reservado, clasificación: FR-0000171, ficha: 3264, p. 32.
51
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 30.
52
Millet Cámara, Burgos Villanueva, y Andrews, “Panorama histórico de la
Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”.
53
Erika Cruz Coria, Lilia Zizumbo Villareal, y Neptalí Monterroso Salvatierra, “La economía de enclave forestal: la configuración capitalista del paisaje
en Puerto Morelos, Quintana Roo, México (1902-1936)”, Diálogos, Revista
Electrónica de Historia 12, núm. 1 (2011): 77.
54
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
55
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 24.
50

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la plaga del amarillamiento letal y arrasados por el Huracán Gilberto en 1988 por lo que esta actividad fue abandonada generando un
repoblamiento de la vegetación de duna costera.56
Litoral
La costa noroeste de Yucatán se caracteriza por tener aguas poco
profundas y fuertes vientos que dificultan la navegación de grandes navíos,57 por lo que la habilitación del puerto en Sisal se relaciona con la presencia de arrecifes cercanos que proveen alguna
protección a los barcos anclados en mar abierto.58 El funcionamiento del puerto de altura implicó un aumento en el flujo de embarcaciones, desde pequeños botes para carga y descarga (figura
2), pasando por canoas y bongos de madera, hasta barcos militares y mercantes como fragatas, goletas, jabeques, bergantines,
pailebotes y buques de vapor.59 Algunas de estas embarcaciones
al naufragar frente a las costas de Sisal modificaron el paisaje
litoral y crearon nuevos hábitats para la biodiversidad marina.60
Ulsía Urrea Mariño, “Análisis de las prácticas de vida asociadas a la basura, los residuos y los deshechos en la población costera de Sisal, Yucatán:
propuesta de modelo de manejo” (Tesis de licenciatura en Manejo Sustentable
de Zonas Costeras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 43.
57
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 22.
58
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 9–12.
59
Trujillo Bolio, El Golfo de México en la centuria decimonónica. Entornos
geográficos, formación portuaria y configuración marítima., 102.
60
Rocío Escalante Posse, “Evidencia arqueológica pecio ancla macuca,
acercamiento a la limpieza dental del siglo XVIII” (Tesis de licenciatura en
arqueología, Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán, 2017), 29–31.
56

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological
Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1807 y 1871

Figura 2

Gabriel Torales Ayala

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

El flujo de barcos mercantes y militares se redujo con la
degradación del puerto a cabotaje, quedando solo embarcaciones
menores que fueron reemplazadas más tarde por el transporte
terrestre motorizado.61 Entre ellas se incluyen los pequeños botes
de vela o remos que se utilizaban para la pesca ribereña, junto
con instrumentos artesanales como el chinchorro, el anzuelo o
la red.62 La pesca se practicó junto con la cacería de tortugas y
mamíferos marinos como el llamado ‘puerco de mar’ (Monachus
tropicalis), que se extinguió por sobreexplotación en la primera
mitad del siglo XX.63 La pesca ribereña se mantuvo sin cambios
importantes hasta la década de 1970, cuando la flota fue
reemplazada por embarcaciones motorizadas de fibra de vidrio,
con neveras y mayor capacidad de carga, que permitieron ampliar
la zona de pesca ribereña y el volumen de captura, especialmente
de chernas, langostas, cazones y tiburones,64 lo que condujo al
incremento de las actividades pesqueras y la sobreexplotación del
recurso.65
Andrews, Burgos Villanueva, y Millet Cámara, “The Henequen Ports of
Yucatan’s Gilded Age”.
62
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 36.
63
Anthony P. Andrews, “La extinción de la foca (Monachus tropicalis) en
Yucatán”, Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad
de Yucatán 12, núm. 68 (1984): 3–12.
64
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económico-social”, 81.
65
Julia Fraga, “Caracterización Social y Económica de Tres Comunidades
de la Eco-región”, en Plan de Conservación de la Eco-región Petenes-Celestún-Palmar, ed. Efraím Acosta Lugo et al. (Campeche: Centro EPOMEX–
61

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Ciénaga
Esta unidad de paisaje fue modificada en su hidrología como
resultado de la construcción de vías de comunicación y transporte.
Desde 1565 se construyó una calzada de piedra y tierra para
cruzar el humedal, la cual fue ampliada y allanada entre 1790-93
para facilitar la circulación de carretas.66 Esta vialidad redujo el
flujo de agua de la ciénaga a dos puntos: un puente al sur de la
zona urbana que se observa en el plano de 183967 y otro puente
“levadizo” que aparece en el plano de 1845.68 En 1959 la vialidad
fue asfaltada, eliminando los puentes y dejando 4 ductos para la
circulación de agua.69
Además, durante el funcionamiento del puerto de cabotaje se instaló una vía Decauville entre la hacienda San Antonio
Yaxché y el rancho pesquero de San Rafael Xtul para transportar
henequén y otras mercancías hacia la costa, lo que igualmente
alteró el flujo hídrico y la pesca lagunar.70 De acuerdo con fuentes
Universidad Autónoma de Campeche, 2010), 153.
66
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 48.
67
MMOB. Gulf of Mexico: Sisal Reefs, surveyed in 1838 by Com. E. Barnett. Hydrographic Office of the Admiralty, 1838, Colección General, Estado
de Yucatán.
68
Pedro Cámara y Vergara, “Plano del terreno comprendido entre la capital
de Yucatán, El Progreso y Sisal, representándose en él los caminos principales que de Mérida parten para dichos puntos”, en Cartografía histórica de la
Península de Yucatán,1821-1970, de Arturo Taracena Arriola y Miguel Ángel
Pinkus Rendón (Mérida: Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales UNAM, 2010).
69
Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal”, 169.
70
Andrews, Burgos Villanueva, y Millet Cámara, “The Henequen Ports of
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orales, en esa misma época fueron construidos canales o ‘brazos
de agua’ para facilitar la circulación de canoas o cayucos a través
de la ciénaga durante la temporada seca.71
Durante el siglo XX se practicó la pesca artesanal de lisas (Mugil cephalus), mojarras pintas (Ciclhasoma urophtalmus),
chivitas (Melongena corona), jaibas (Callinectes sapidus), camarones (Farfantepenaeus spp.),72 la cacería de lagartos (Crocodylus moreletti) con arpón para la venta de pieles,73 y la cacería
deportiva de patos, especialmente cercetas azules (Anas discors),
boludos chicos (Aythia affinis) y chalcuanes (Mareca americana).74 El turismo cinegético se incrementó después de la Segunda
Guerra Mundial y representó una importante fuente de ingresos
para la población,75 pero decayó a finales del siglo XX por la reducción de las poblaciones de patos, fenómenos meteorológicos
y restricciones impuestas por la REEP. Esta práctica, así como el
vertido de deshechos de la zona urbana repercutieron en la contaminación del humedal.76
Yucatan’s Gilded Age”, 31–33.
71
Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
72
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económicosocial”, 99.
73
Felipe Santiago Tuz Martín, entrevista realizada por Gabriel Torales en
Sisal, Yucatán, el 28 de enero de 2018.
74
Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal”, 152.
75
Jorge Carlos Rosado Baeza y Luis Carlos Rosado Van der Gracht, “Turismo de aventura y natura”, Historia del Turismo en Yucatán (blog), 2015,
https://historiadelturismoenyucatan.wordpress.com /ecologia.
76
Urrea Mariño, “Sisal, caso paradigmático de estudio: prácticas de vida y
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Petenes
Las principales modificaciones en esta unidad de paisaje estuvieron
relacionadas con el desarrollo de actividades forestales. En el siglo
XIX los petenes eran descritos como islotes en la ciénaga, formados
por mangles, zapotes y mameyes, de los que se extraía leña, madera,
chicle y aceite de zapoyol, habiendo en ellos “arboles encumbrados
de que por lo regular se sirven los moradores para las construcciones
de casas”.77 Según fuentes orales, las especies más usadas eran el
tabché (Rizophora mangle), el botoncillo (Conocarpus erectus), y
el tzak-okóm (Laguncularia racemosa) para leña y muros de casas;
el zapote (Manilkara zapota) para postes, vigas y carretas; el huano
(Sabal yapa) y el chit (Thrinax radiata) para techos de palma;
el makulis (Tabebuia rosea) para mástiles, palancas y remos de
botes; y el corcho (Annona glabra) para redes y artes de pesca.78
Los restos de una vía Decauville que conecta directamente el petén
‘Piedras Calientes’ con la costa sugieren que hubo una extracción
considerable de productos forestales con fines comerciales durante
el funcionamiento del puerto de cabotaje.79
Hasta mediados del siglo XX, el huano y el tabché de los
alrededores de Sisal eran vendidos para la construcción de viviendas
basura”, 161.
77
Serapio Baqueiro, Reseña geográfica, histórica y estadística del Estado
de Yucatán desde los primitivos tiempos de la Península (México: Imprenta de
Francisco Diaz de León, 1881), 11.
78
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
79
Reymundo Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal,
Yucatán, el 1 de marzo de 2018.
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y como materia prima para las curtidurías de Hunucmá. Además,
hubo extracción de chicle en algunos petenes, lo que ocasionó la
pérdida de zapotales.80 Durante la segunda mitad del siglo XX
la extracción forestal y la actividad chiclera disminuyeron como
consecuencia de cambios en el mercado, la introducción de nuevos
materiales constructivos, un mayor uso de gas como combustible,
y las nuevas regulaciones impuestas por la REEP.
Zonas inundables
Las zonas inundables también fueron modificadas durante
el siglo XIX como resultado de la extracción del palo de tinte
(Haematoxylum campechianum). La exportación de este material
aumentó desde 1840, alcanzando su mayor apogeo hacia 1885
para luego decaer a principios del siglo XX debido al desarrollo
de colorantes artificiales.81 El palo de tinte abunda en áreas
cenagosas, bajíos o akalchés, orillas de las aguadas, pantanos
y hasta en orilla de mar, espacios en cuyas inmediaciones se
establecieron ranchos especializados en su explotación que
consistía en el corte, troceado, descortezamiento, transporte y
extracción de la tinta, misma que era realizada por trabajadores
afrodescendientes capaces de extraer entre 12 y 15 quintales por
Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Cob
Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Tuz Martín,
entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
81
Michael A. Camille y Rafael Espejo-Saavedra, “Historical Geography of
the Belizean Logwood Trade”, Yearbook Conference of Latin Americanist Geographers, núm. 22 (1996): 76–86.
80

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día (600-750 kg).82 En Sisal existió maquinaria para extraer el
colorante al menos desde 1831,83 y la materia prima provenía
de ranchos y sitios de corte cercanos como San Francisco de
Paula, Kaxek, Armas, Chen Solís, Xluch, Xcanayab, El Sartén,
Pozo Chonchán, Chansayab y Donotehucum,84 los cuales estaban
conectados por una red de caminos de fango y calzadas.85
El antiguo poblado de San Francisco de Paula, también
identificado como el “rancho de los negros”,86 es un ejemplo
de este tipo de asentamientos. La localidad fue parte de la
hacienda San Joaquín y su anexa Chencopó y sus habitantes
eran afrodescendientes.87 En 1849 contaba con 47 habitantes (25
Antonio García Canul et al., Enciclopedia Yucatanense, vol. XI (Mérida:
Gobierno del Estado de Yucatán, 1980), 272–75; Regil y Peón, Estadística de
Yucatán, 235.
83
Marcela González Calderón, “La imprenta en la península de Yucatán en
el siglo XIX” (Tesis de doctorado en Historia, Mérida, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2014), 39.
84
AGEY. Antonio Esquivel comunica al jefe político de Mérida las manifestaciones de la existencia del palo de tinte en los ranchos, 1878, fondo: Poder
Ejecutivo 1843-1885, sección: Secretaría General del Estado, serie: correspondencia oficial, caja: 331, vol.: 281, exp.: 47, fojas: 5.
85
Anthony P. Andrews, Carlos Cortés, y Fernando Robles Castellanos, “Proyecto San Francisco de Paula y Kaxek”, Reporte final para el Comittee for
Research and Exploration (National Geographic Society, 2015), 6.
86
Cámara y Vergara, “Plano del terreno comprendido entre la capital de Yucatán, El Progreso y Sisal, representándose en él los caminos principales que
de Mérida parten para dichos puntos”.
87
Jorge Victoria Ojeda, “San Fernando Aké y San Francisco de Paula: dos
poblados de negros (libres) en Yucatán, siglos XVIII y XIX”, en Vicisitudes
negro africanas en Iberoamérica: experiencias de investigación, de Juan Manuel De la Serna (México: Centro de Investigaciones sobre América Latina y
el Caribe UNAM, 2011), 315.
82

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hombres, 22 mujeres) dedicados a la agricultura, la cría de gallinas
y puercos, y la recolección de leña en el monte.88 El asentamiento
estaba formado por casas con techo de huano rodeadas de patios
con gallineros y chiqueros, una pequeña iglesia y una plazuela.89
Estudios arqueológicos han identificado 28 lotes donde existieron
casas de piedra, cocinas, corrales, bodegas, pozos, iglesia, casa para
reuniones, así como diversas especies vegetales introducidas como
siricotes (Cordia dodecandra), guayas (Melicoccus bijugatos),
sábila (Aloe vera) y belladona (Atropa belladonna), así como
islotes de tierra negra en los alrededores que sugieren que había un
manejo intensivo de suelos para favorecer la agricultura.90
Durante una prospección en campo constatamos la existencia de dichos islotes que contrastan con los suelos salitrosos del
entorno, así como la abundancia de árboles de palo de tinte distribuidos de forma regular en los alrededores del asentamiento, lo
que sugiere que pudieron ser cultivados. Así mismo, observamos
una gran cantidad de palmas de huano y otras especies introducidas
como nopales (Opuntia spp.). Estos patrones de vegetación claraAGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de Sisal
y su comprensión, rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849, fondo:
Poder Ejecutivo 1842-1885, censos y padrones, caja 64, vol. 14, exp. 49, fojas
23.
89
AGEY. Causa instruida contra Camila Sandoval por el delito de incendio
perpetrado en el rancho San Francisco de la jurisdicción de Sisal, 1853, fondo:
Justicia 1821-1913, serie: penal, subserie: incendio, caja: 67, vol. 67, exp. 2,
fojas: 46.
90
Andrews, Cortés, y Robles Castellanos, “Proyecto San Francisco de Paula
y Kaxek”.
88

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mente de origen antrópico persisten en la actualidad, a pesar de
que el sitio fue abandonado hace aproximadamente cien años como
consecuencia de la caída de los precios del palo de tinte y la salida
del último cargamento con este producto desde Sisal en 1915.91 Los
terrenos donde se encontraba el asentamiento fueron entregados al
ejido de Sisal en 1931, junto con una franja de tierras inundables
en donde los ejidatarios practicaron “una raquítica y esporádica explotación ganadera”,92 así como la siembra de milpas y la caza.93
Selva baja
Esta unidad de paisaje fue modificada por sucesivos ciclos de expansión y contracción de prácticas agrícolas y ganaderas. A mediados del siglo XIX se registró la presencia de 37 labradores en
Sisal y sus alrededores94 y se calculó una superficie de al menos
3,012 mecates sembrados de maíz (120.48 hectáreas).95 La práctica de roza-tumba-quema era predominante con dos cosechas
consecutivas seguidas por periodos de barbecho de hasta quince
años.96 Por tanto, es posible estimar un mínimo de 900 hectáreas
Hoyos Villanueva et al., Enciclopedia Yucatanense, III:602.
Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal”, 7.
93
Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
94
AGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de Sisal
y su comprensión, rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849
95
BY. Jefatura Política de Mérida. Partidos de Yucatán, Campeche y Tabasco, 1851, fondo reservado, serie microfilmes de gobernación, clasificación:
FR-BIB-Ej.1.
96
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 50; Regil y Peón, Estadística de Yucatán, 201.
91
92

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con manejo agrícola-ganadero que formaban un mosaico de milpas itinerantes intercaladas con barbechos en distintas etapas de
sucesión vegetal, en donde pastoreaba el ganado de los ranchos
ganaderos-maiceros cercanos.
Durante la segunda mitad del siglo XIX este paisaje fue
transformado cuando las haciendas se volcaron a la producción
del henequén (Agave fourcroydes). El cultivo de esta planta
se concentró en los terrenos secos y mejor drenados de las
haciendas de Concepción, Navanché, San Miguel, San Román,
San Joaquín y Chencopó, localizadas entre Sisal y Hunucmá
(figura 3).97 Tan solo en esta última localidad, la superficie con
henequén pasó de 855 mecates en 185198 a 16,344 en 1878.99
Esta expansión del monocultivo desplazó la ganadería hacia las
zonas periféricas y pastizales inundables en donde continuó el
pastoreo.
Durante la Reforma Agraria, en Sisal se dotó a 46
campesinos con 2,208 hectáreas de terrenos inundables y selva
baja.100 En 1965 se amplió la dotación ejidal con 3,450 hectáreas
Lara y Lara, Sisal: ensayo monográfico, 28.
BY. Jefatura Política de Mérida. Partidos de Yucatán, Campeche y Tabasco, 1851.
99
AGEY. Estado general estadístico del partido de Hunucmá, 1878, fondo:
Congreso del Estado 1833-1946, serie: informes, sección: pleno del Congreso, caja: 67, vol. 2, exp. 14.
100
Registro Agrario Nacional (RAN). Resolución presidencial dotación del
ejido de Sisal, 1931, Secretaría de la Reforma Agraria, expediente: 42/153, serie documental: Procede, núcleo agrario: Sisal, municipio: Hunucmá, Estado:
Yucatán, acción agraria: Procede, asunto: documentación jurídica.
97
98

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological
Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1872 y 1930

Figura 3

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

la siembra de para 115 nuevos ejidatarios.101 Estas tierras fueron
usadas para maíz, frijoles, íbes, espelón, calabazas, tomates,
camotes, plátanos, papayas, limones, naranjas, guanábanas,
pitayas, guayas y ciruelas.102 Algunos ejidatarios incursionaron en
la ganadería instalando pequeños ranchos con corrales, pastizales
inducidos y pozos (figura 4), pero los abandonaron durante la
década de 1990 debido al abigeato.103 Las prácticas agrícolas
también fueron gradualmente abandonadas a medida que los
ejidatarios centraron su actividad económica en la pesca. La
pérdida de estas prácticas agropecuarias en las últimas décadas
ha favorecido el crecimiento de la vegetación secundaria que
actualmente predomina en esta unidad de paisaje.
Por último, en las inmediaciones de la selva baja hubo
también extracción de piedra caliza en una cantera, cuya
existencia se menciona desde 1931.104 Esta mina abasteció el
material utilizado para la construcción de la escollera en 1987;
sin embargo, la extracción concluyó debido a una inundación
causada por la ruptura de la capa freática.105 Actualmente el sitio
RAN. Resolución sobre la ampliación del ejido al poblado Sisal, en Hunucmá, 1967, Departamento de asuntos agrarios y colonización, expediente número:
42/153, serie documental: procede, núcleo agrario: Sisal, municipio: Hunucmá,
Estado: Yucatán, acción agraria: Procede, asunto: documentación jurídica.
102
Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal”, 34–39; Ek Canché, entrevista realizada por
Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
103
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Tuz
Martín, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
104
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 30.
105
Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
101

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI, RAN, y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1931 y 1990

Figura 4

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

de la antigua mina es conocido como un “cenote” en donde los
vecinos de Sisal y Hunucmá realizan actividades recreativas.
Efectos en el paisaje actual
Durante el periodo estudiado existieron distintos tipos de
asentamientos humanos, incluyendo una base militar, un puerto
mercantil y una zona urbana, además de pequeños ranchos
pesqueros-salineros, copreros, ganaderos, madereros, cinegéticos,
haciendas henequeneras, asentamientos milperos itinerantes y
una cantera, los cuales estuvieron comunicados por una red de
carreteras, caminos, brechas, vías Decauville y canales, además
de rutas marítimas de cabotaje y altura.
En ellos se desarrollaron actividades como la vigilancia
y el patrullaje costero, la administración portuaria, el transporte
marítimo y terrestre de mercancías y personas, la pesca, la
caza, el corte de madera, la extracción de sal, piedra y chicle, la
ganadería extensiva y de traspatio, la agricultura comercial y para
autoconsumo, así como la construcción y el turismo. Lo anterior
tuvo cuatro efectos principales sobre los componentes biofísicos
del paisaje costero.
1. Cambios en la composición y distribución de la vegetación.
Se observan distintos patrones de cambio en la vegetación costera de
Sisal relacionados con el tipo de uso del suelo. Las transformaciones
más intensas y duraderas corresponden a la remoción total de la
vegetación ocurrida en la zona urbana y la cantera. Algo similar
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ocurrió en las antiguas plantaciones de henequén donde a pesar
de la recuperación de la cobertura vegetal tras su abandono, se ha
reportado una menor riqueza de especies.106
En contraste, en las antiguas plantaciones de cocales se ha
observado un aumento de la biodiversidad tras el abandono, lo que
se explica por la hipótesis de la perturbación intermedia según la
cual “el cambio de uso de suelo para cultivo y su posterior abandono promueve una mayor diversidad debido a la constante colonización de especies vegetales pioneras” lo que no ocurre en sitios con
muy alto o muy bajo grado de modificación.107 Lo mismo podría
esperarse en las zonas inundables y porciones de selva baja donde
la agricultura de roza-tumba-quema con largos periodos de barbecho dejó parches de vegetación en distintas etapas de sucesión.
Otros cambios en los patrones de vegetación se deben a
la extracción selectiva de especies maderables y resinas, como
la reducción de las poblaciones de zapotales en los petenes, el
cultivo de palo de tinte en los ranchos madereros, y la introducción
de plantas comestibles y árboles frutales que ahora son parte del
paisaje costero.
José Antonio González-Iturbe, I. Olmsted, y Fernando Tun Dzul, “Tropical dry forest recovery after long term Henequen (sisal, Agave fourcroydes,
Lem.) plantation in northern Yucatan, Mexico.”, Forest Ecology and Management, núm. 167 (2002): 67–82.
107
Patricia Guadarrama-Chávez, José A. Ramos-Zapata, y Silvia Castillo Argüera, “La vegetación de dunas costeras y su interacción micorrícica en Sisal,
Yucatán: una propuesta de restauración”, en Recursos Acuáticos Costeros del
Sureste, de Alberto Sánchez, Xavier Chiappa-Carrara, y Roberto Brito Pérez
(Mérida: CONCITEY y Gobierno de Yucatán, 2012), 159–80.
106

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2. Cambios hidrológicos en la ciénaga.
La construcción de vías de comunicación sobre la ciénaga modificó
el flujo hídrico, redujo el transporte de nutrientes y contribuyó
al aumento de la salinidad con efectos sobre la vegetación del
humedal como el aumento de pastizales halófilos y la reducción
de petenes y manglares. 108 Este último fenómeno causado por la
sedimentación de los afloramientos de agua dulce, puede estar
igualmente asociado con la apertura de canales hacia los petenes
para facilitar la extracción de recursos forestales. Además,
el abandono de las charcas salineras coincide con el periodo
de aumento de la salinidad de la ciénaga observado durante la
segunda mitad del siglo XX.109
3. Cambios morfológicos en la isla de barrera.
Son resultado de la expansión de la zona urbana, la construcción del
puerto de abrigo y escolleras, y el manejo de las charcas salineras.
La construcción de casas y estructuras costeras como el puerto de
abrigo, así como la remoción de la vegetación por el crecimiento de
la zona urbana, favorecen la erosión de la isla de barrera y la hacen
más vulnerable a huracanes.110 Además, la apertura de grandes
Eduardo Batllori Sampedro, José Luis Febles Patrón, y Julio Díaz Sosa,
“Landscape Change in Yucatan’s Northwest Coastal Wetlands (1948-1991)”,
Human Ecology Review 6, núm. 1 (1999): 12.
109
Eduardo Batllori Sampedro et al., “Condiciones ambientales relacionadas
con la actividad salinera en el estado de Yucatán”, en La sal en México, de Juan
Carlos Reyes, vol. II (Colima: Universidad de Colima, 1998), 401–48.
110
K.J. Meyer-Arendt, “Shoreline Changes along the North Yucatan Coast”,
en Coastlines of the Gulf of Mexico, ed. S. Laska y E. Puffer (New York: Ame108

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charcas salineras ha inhibido el crecimiento de la vegetación de
dunas costeras favoreciendo la erosión y aumentando el riesgo de
la apertura de bocanas durante eventos ciclónicos.111
4. Creación de nuevos hábitats.
Algunas modificaciones antrópicas en el paisaje costero han
resultado en nuevos ambientes propicios para el desarrollo de
la biodiversidad. Por ejemplo, el crecimiento de formaciones
coralinas en los restos de las embarcaciones hundidas frente a las
costas de Sisal como resultado de la intensa actividad marítima
y portuaria durante el siglo XIX. Por otro lado, el cuerpo de
agua formado por la ruptura accidental de la capa freática en
la antigua cantera al sur del ejido se ha convertido en un sitio
atractivo para la llegada de aves y otras especies en búsqueda de
agua, especialmente durante la temporada seca, así como para la
colonización de plantas acuáticas.
Reflexiones finales
Este estudio reduce el vacío de información sobre la historia
ambiental de la costa de Sisal y ofrece perspectivas útiles para
rican Society of Civil Engineers, 1993), 103–17; A.P. Ruiz-Beltrán y R. Rioja-Nieto, “Variación de la línea de costa del noroeste de Yucatán en el periodo
2004-2014”, en Caracterización Multidisciplinaria de la Zona Costera de Sisal, Yucatán, de Joaquín R. Garza Pérez y Irina A. R. Ize Lema (Mérida: Dante,
2017), 67–74.
111
Fernández Glory, “Estudio de las condiciones sociales, económicas y ambientales que permitirían la rehabilitación de las charcas salineras de Chuburná
Puerto”.
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investigaciones similares en otras regiones de la costa yucateca.
Así mismo, proporciona un panorama histórico general que
servirá de base para futuros estudios sobre los efectos ecológicos
de prácticas específicas de manejo ambiental. Esto resalta el
potencial de los métodos de investigación histórica para la
obtención de datos relevantes en ecología y gestión ambiental.
Por otra parte, los resultados muestran que los antiguos
habitantes de la costa de Sisal construyeron un paisaje cultural
al modificar los factores biofísicos para obtener recursos y
facilitar el desarrollo de sus actividades y asentamientos. Dichas
modificaciones tienen efectos duraderos en el paisaje actual, en
sus procesos ecológicos y en los patrones de biodiversidad. Estos
hallazgos cuestionan la interpretación del área como un “paisaje
sin historia” implícito en el modelo de conservación vigente.
Además, complementan los resultados de un estudio previo
que sostiene que dicho modelo, impuesto verticalmente desde
el gobierno y la academia, se ha traducido en exclusión social,
prohibiciones, sanciones y un desconocimiento generalizado
sobre los objetivos y los beneficios de la conservación ambiental,
lo que pone en riesgo el éxito de los esfuerzos en este sentido.112
Ante este escenario, se requiere del involucramiento de
las comunidades locales en el diseño de las estrategias de gestión
del paisaje costero. El reconocimiento de que dicho paisaje y su
biodiversidad son el resultado de un largo proceso histórico de
Fraga, “Caracterización Social y Económica de Tres Comunidades de la
Eco-región”.
112

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intervenciones y modificaciones del entorno realizadas por la
población local, en lugar de un ambiente natural original, sería un
paso importante hacia modelos de conservación más incluyentes
y participativos en la región.
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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-153

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde en territorio
misional jesuita al norte de la Nueva España
(1673-1692)
Don Pedrote. An indigenous rebel captain in Jesuit missionary
territory in northern New Spain (1673-1692)
Gilberto Sebastián Sánchez Luna
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, Coahuila, México
https://orcid.org//0000-0002-6291-8349
Celso Carrillo Valdés

https://orcid.org/0009-0008-7799-7060
Recibido: 13 de febrero de 2024
Aceptado: 5 de marzo de 2024
Resumen: Este trabajo analiza las causas de las rebeliones
dirigidas por el capitán indígena don Pedrote, busca rescatar
del pasado parte de su vida para contribuir a la comprensión
de la oposición indígena al avance hispano en el norte de la
Nueva España a fines del siglo XVII y explicar, a partir de estos
antecedentes, las manifestaciones de resistencia indígena del
presente. Esta investigación es un estudio de tipo cualitativo que
se basa en los manuscritos redactados por los conquistadores, son
documentos que corresponden al periodo de 1673 a 1692 y fueron
elaborados con fines muy diversos: guerra contra los indios,
impartición de justicia, órdenes militares, poblamiento y registro
215
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

de sacramentos. El análisis se complementa con otras fuentes
primarias y secundarias de tipo cualitativo. El estudio destaca que
la presencia española acentúo la disputa ancestral existente entre
los nómadas por el territorio donde obtenían su subsistencia y los
clasificó en indios amigos o enemigos, según su sumisión forzosa
o aparente al rey y a Dios y pone en evidencia la importancia de la
participación de las tropas de indios auxiliares en la pacificación
del territorio.
Palabras clave: nómadas; jesuitas; rebeldía; conversión;
exterminio.
Abstract: This work analyzes the causes of the rebellions led
by the indigenous captain Don Pedrote, seeks to rescue part of
his life from the past to contribute to the understanding of the
indigenous opposition to the Hispanic advance in the north of
New Spain at the end of the 17th century and explain, from this
background, the manifestations of indigenous resistance of the
present. This investigation is a qualitative study that is based on
the manuscripts written by the conquerors, they are documents that
correspond to the period from 1673 to 1692 and were prepared for
very diverse purposes: war against the Indians, administration of
justice, military orders, settlement and registration of sacraments.
The analysis is complemented with other primary and secondary
qualitative sources. The study highlights that the Spanish presence
accentuated the ancestral dispute between the nomads over the
territory where they obtained their subsistence and classified them
as Indian friends or enemies, according to their forced or apparent
submission to the king and God and highlights the importance of
participation as auxiliary Indian troops for the pacification of the
territory.
Key words: nomads; Jesuits; rebellion; conversion; extermination.
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

Introducción
El 22 de noviembre de 1673, en el Peñol Blanco, en las cercanías
de Cuencamé, un contingente de arcabuceros y flecheros leales
a la Corona apresó a dos indios: Phelipe de nación cabezas de
aproximadamente 22 años y Pedro de nación mamorima de 13
o 14 años, (este último era hermano menor del personaje cuya
biografía aborda este trabajo) los dos fueron acusados por Joseph
García de Salcedo, gobernador y capitán general del reino de la
Nueva Vizcaya ante el capitán Baltazar de Castro, justicia mayor
y capitán a guerra de este real, de cometer daños y asesinatos en
estas fronteras y en las del reino de la Nueva Galicia y reino de
León y de robar 54 bestias mulares y caballares. En su declaración
mediante interprete, ambos presos coincidieron en que fueron
enviados, junto con otros indios, por los capitanes de tres rancherías
de indios enemigos llamados don Bartolomé de nación cabezas,
don Fabián de nación mayos y don Pedro de nación mamorima1,
Las tres rancherías se encontraban en el paraje Ventanillas,2 lugar
al que llegaron, mencionó Phelipe, después de que salieron del
Tizonazo.3 Phelipe fue sentenciado a ser pasado por las armas a
En los documentos consultados, se menciona el nombre de don Pedro o
don Pedrote de nación mamorima, mamarí mamarí o cabezas, el análisis de
fuentes indica que se trata de la misma persona.
2
Ventanillas se ubica a 45 kilómetros al noreste de San Pedro de Las Colonias, Coahuila por la carretera No. 30.
3
Pueblo de misión asignado a los jesuitas entre 1607 y 1616 para la evangelización de los indios tepehuanos. Se localiza en el municipio de Indé, Durango. Alberto Ramírez Ramírez y Rubén Durazo Álvarez, “Las misiones jesuitas
de Durango” Antropología. Revista interdisciplinaria del INAH 67 (2002), 65.
1

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

usanza de guerra como acérrimo salteador y responsable de robos
y muertes y su cabeza puesta en un palo en el camino real para
que sirviera de ejemplo.4 En el documento fuente no se menciona
qué edad tendría don Pedro, pero es evidente que estaba bautizado
y que anteponer el prefijo don a su nombre le atribuía autoridad
como cacique y capitán indígena.
Este estudio de tipo biográfico pretende dar respuesta a
las siguientes preguntas: ¿Por qué es importante estudiar a un
personaje como don Pedrote? ¿Cuáles fueron las razones de
los frecuentes levantamientos de los indígenas? ¿Cuál fue la
participación de los misioneros en los asentamientos de paz?
El texto se divide en cuatro partes. Comienza con el
contexto geográfico y del paisaje al sur de la Nueva Vizcaya,
se revisa el concepto de frontera de guerra y de “guerra justa”
aplicados por los españoles para el sometimiento de los
indígenas. En el segundo apartado se aborda el panorama general
de la colonización y evangelización de los indígenas en la Nueva
Vizcaya. En el tercer apartado se presenta el análisis de los
documentos en que se menciona su nombre y finalmente en las
conclusiones se reflexiona, entre otros aspectos, en los factores
que propiciaron las rebeliones indígenas en la Nueva España y en
particular los relacionados con la lucha de este cacique y capitán
indígena y su asentamiento de paz.
Archivo Histórico Municipal de Parral (en adelante AHMP). Milicia y
guerra. Sediciones. Real y Minas de Cuencamé. Autos relativos a la guerra
contra los indios enemigos para evitar los daños que éstos hacen, 22 de enero
de 1673, FC.C11.007.079.
4

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

El espacio geográfico al sur de la Nueva Vizcaya
Desde la segunda mitad del siglo XVI, al norte de la Nueva España
en la región ubicada entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra
Madre Occidental, se inició un proceso de poblamiento hispano
que cien años después distaba mucho de consolidarse. Este
territorio estaba ocupado por grupos “cuyas economías difieren
mucho entre sí, aquí se encuentran recolectores como los tobosos,
cazadores como los huachichiles, pescadores como los laguneros,
cultivadores incipientes como los conchos o cultivadores más
desarrollados como los sumas y jumanos”.5
En esta región semidesértica se encuentra el denominado
Bolsón de Mapimí, las planicies están separadas por cadenas
montañosas con elevaciones típicas de 1 300 m.s.n.m. o mayores.
Los terrenos entre las sierras forman cuencas cerradas que
acumulan agua periódicamente, cuya evaporación favoreció
la cristalización de sales y el desarrollo de pastizales.6 Este fue
el paisaje que encontraron los primeros conquistadores que se
internaron por este territorio, pero no lograron establecerse.7
Cecilia Sheridan, Anónimos y Desterrados. La contienda por el “sitio que
llaman Quauyla” Siglos XVI-XVIII (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2000), 35.
6
Felipe Arreguín Cortés, Rubén Chávez Guillén y Pedro Soto Navarro, eds.
Una revisión de la presencia de arsénico en el agua subterránea en México
(México: Comisión Nacional del Agua-Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2012), http://www.elaguapotable.com/Ars%C3% A9nico%
20en% 20el %20agua% 20 subterranea%20en%20Mexico.pdf (Consultado 14
de enero de 2022).
7
Chantal Cramaussel. “El Bolsón de Mapimí: un hábitat indígena en la
5

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El establecimiento de reales de minas y asentamientos
hispanos al norte de Zacatecas enfrentó la rebeldía de los
indígenas nómadas que se oponían a la esclavización a través
de la cristianización y a la “pacificación” promovida por la
Corona española. La lucha contra los indios nómadas rebeldes
se apoyaba en el derecho otorgado a los reyes de España por
el papa Alejandro VI de obtener soberanía sobre los territorios
descubiertos y justificaba recurrir a la fuerza de las armas, en caso
de que los indios se negaran a reconocer la autoridad del rey de
España y aceptar la predicación del Evangelio.
Cecilia Sheridan propone que en la segunda mitad del
siglo XVI apareció el concepto de “frontera de guerra como
respuesta a los intentos militares de avanzar en una región habitada
por grupos nómadas guerreros resistentes a la invasión de sus
tierras”.8 La política que los españoles llamaron de “guerra justa”
se hizo evidente desde las primeras entradas de Nuño de Guzmán
para la captura y venta de indios de las provincias de Pánuco y
Michoacán y su traslado a las Antillas para sustituir la mano de
obra aborigen que fue súbitamente reducida desde los primeros
contactos con Cristóbal Colón. El término “pacificación” se usaba
para evitar mencionar que en realidad se daba muerte a los indios
que se oponían a la colonización, lo que daba como resultado el
sometimiento de los sobrevivientes.
época colonial” en Patricia Osante, José Enrique Covarrubias Velasco, Javier
Martínez, Juan Domingo Vidargas del Moral y Nancy Leyva (eds), Caminos y
vertientes del septentrión mexicano: Homenaje a Ignacio Del Rio, UNAM-Instituto de Investigaciones históricas, 2020, 165-188.
8
Sheridan, Anónimos y Desterrados…17.
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

La presencia española acentuó las rivalidades ancestrales
existentes entre los nómadas por la disputa de los territorios de
caza y recolección o por la captura de mujeres para gestionar su
capacidad reproductiva y de menores de edad para incorporarlos
como guerreros en los grupos dominantes. En este contexto de
“guerra justa”, los españoles buscaron como aliados a aquellos
indígenas que se mostraron sumisos a la cristianización y
sometimiento, sólo con la conformación de tropas auxiliares de
flecheros pudieron enfrentar a las numerosas naciones de indios
de guerra que fueron considerados enemigos de Dios y del rey.
La guerra contra los indios y su reclutamiento forzoso en
las haciendas de beneficio de la plata se intensificó posterior al
establecimiento del real de minas de Parral en 1631. El rechazo a la
esclavización propició que los rebeldes asaltaran los caminos y las
haciendas en busca de alimentos y para robar caballos para comer
su carne o como medio de transporte. Con el propósito de combatir
a los indios insumisos y proteger a los viajeros se fundó en 1646 el
presidio de Cerro Gordo. Su ubicación estratégica sobre el camino
real entre Zacatecas y el real de Parral permitió la defensa de la
región cuando se creó una compañía volante en 1655.9
Evangelización al sur de la Nueva Vizcaya
Los hijos de san Francisco entraron en Zacatecas en 1546 y en
1558, se instalaron en un hospicio construido en la ciudad. La
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, “Tras las huellas de Juan Mapos,
1616-1676. Indio Ocome rebelde, Bolsón de Mapimí, Norte de la Nueva Vizcaya, Historia (Santiago de Chile) Vol. 54. No. 2, 2021, 471.
9

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provincia franciscana de San Francisco de Zacatecas, se extendió
rápidamente por Nueva España, Nueva Galicia, Nuevo Reino de
León y Nueva Vizcaya y abarcó los obispados de Michoacán,
Guadalajara y Durango.10 A pesar de contar con numerosos
conventos y que gran cantidad de indígenas se incorporaron como
mano de obra forzada en las haciendas de españoles, el proceso
de evangelización de los naturales del sur de la Nueva Vizcaya no
dio los resultados esperados por las autoridades civiles, pues los
indios aceptaban la imposición del bautismo y la sumisión como
alternativa de sobrevivencia.
Los jesuitas retomaron esta tarea a fines del siglo XVI
cuando fueron obligados a salir de la ciudad de México y
requeridos por el gobernador de la Nueva Vizcaya Rodrigo Rio y
Loza, para que se sumaran a la evangelización de este territorio.
Los ignacianos se establecieron en 1590 en el incipiente colegio
de Zacatecas, que fue su punto de para establecer posteriormente
misiones en Sinaloa, sierra de Durango, la Laguna11 y participaron
en la fundación definitiva de Santa María de las Parras.
Sergio Ortega sostiene que las misiones jesuíticas
conformaron un sistema o “conjunto de pueblos indígenas
Pilar Hernández Aparicio, “Estadísticas franciscanas del siglo XVII”, en
Actas del III Congreso Internacional sobre los franciscanos en el Nuevo Mundo, siglo XVII, (La Rábida, Editorial Deimos, 1989), 556-591.
11
Juan José Rodríguez Villarreal, La Compañía de Jesús en la Provincia de
Sinaloa. Historias de rechazos a evangelizar indios y del “estado infelicísimo de las misiones”, 1572-1756 (Saltillo: El Colegio de San Luis-Escuela de
Ciencias Sociales, 2015), 109-116.
10

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

relacionados entre sí bajo la administración de los jesuitas que llegó
a constituir una unidad desde el punto de vista socioeconómico”.12
La expansión del territorio misional ocurrió a medida que los
jesuitas avanzaban hacia el norte, reducían a los indígenas en los
pueblos de misión e iniciaban su evangelización al tiempo que los
sometían al control social y político español. Para establecer nuevos
pueblos de misión se requería, entre otros requisitos contar con
misioneros capacitados y conocedores de las lenguas indígenas,
lo cual no era sencillo, además requerían disponer de una reserva
de alimentos para sostener a los congregados, mientras producían
las subsistencias indispensables. Condición imprescindible fue
la autorización del virrey para disponer de recursos de las cajas
reales para el pago del sínodo de los misioneros y el salario de los
soldados para protección de los religiosos y sometimiento de los
indígenas, compra de ornamentos, además de establecer acuerdos
entre el gobernador de la Nueva Vizcaya, alcaldes y capitanes
de presidio con los superiores de la provincia mexicana de la
Compañía de Jesús.
Posterior a establecerse en el sur de la Nueva Vizcaya y en
la provincia de Sinaloa con misioneros de procedencia americana
o peninsular, los jesuitas se expandieron hacia el norte, pero para
cubrir el extenso territorio, según menciona Bernd Hausberger,
Sergio Ortega. “El sistema de misiones jesuíticas: 1591-1699”, Históricas
Digital. México. Instituto de Investigaciones Históricas - Universidad Nacional Autónoma de México, (2016), https://historicas.unam.mx/ publicaciones/
publicadigital/libros/tres_siglos/290a_04_03_Capitulo2.pdf. (Consultado el 5
de marzo de 2024.
12

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la Compañía de Jesús tuvo que recurrir a misioneros italianos,
alemanes, belgas, checos y otros originarios de Europa oriental.13
De acuerdo con Hausberger, el programa misional
jesuita buscaba el reconocimiento por los nómadas, “de las dos
majestades, la divina y la terrestre y la rebelión se consideraba
como pecado contra el rey y contra Dios”.14 Para lograrlo, se
pretendía no únicamente evangelizarlos, sino convencerlos u
obligarlos a que no anduvieran desnudos, que respetaran el
matrimonio monogámico, que vivieran en poblaciones fijas, que
produjeran sus propios alimentos, que nombraran sus autoridades
en cada pueblo y su conducta debía estar regida por los principios
cristianos de piedad, modestia, obediencia, disciplina y trabajo.
Según apunta Hausberger, los españoles solo aprobaron el
programa misional si los indígenas aceptaban su papel de mano
de obra; se buscaba la cristianización, pero también la creación de
comunidades estables e integradas a la economía colonial, es decir
convertirlos en súbditos de un rey ausente y un Dios desconocido.
Perseguir estos objetivos llevó a conflictos en que los indígenas
reaccionaron con rebeliones.
En opinión de Juan José Rodríguez Villarreal, a partir de las
primeras décadas del siglo XVII, los indios del noreste novohispano
Bernd Hausberger, “La vida cotidiana de los misioneros jesuitas en el Noroeste Novohispano”. Estudios De Historia Novohispana, n.º 17 (2009), https://doi.org/10.22201/iih.24486922e.1997.017.3444. (Consultado 6 de marzo
de 2024)
14
Hausberger, “La vida cotidiana de los misioneros...”
13

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

fueron los trabajadores preferidos de las haciendas de beneficio
de la plata, pues aceptaban como pago por su trabajo alimentos,
monedas de plata y la posibilidad de realizar pepenas con lo que
mejoraban su ingreso, pero el auge minero por el establecimiento
del real de Parral en 1631 modificó esta situación en las décadas
siguientes. Los indios abandonaron las minas pues los españoles
buscaban la mano de obra gratuita y obligada que obtenían a través
del repartimiento, y también abandonaron las misiones donde eran
forzados a trabajar las tierras de la comunidad. Los evangelizadores
no pudieron evitar que los indígenas comprendieran “que al
hacerlos cristianos era para cautivarlos para el trabajo”,15 ya fuese
en las haciendas o en las misiones.
Sussan Deeds menciona que, al establecerse el obispado
de Durango en 1620, el obispo Francisco Diego de Evía y Valdés
atribuyó los problemas económicos de su diócesis a la negativa
de los jesuitas a pagar los diezmos por la producción agrícola
de sus misiones y haciendas, por lo que inició la secularización
al sur de la Nueva Vizcaya,16 Santa María de las Parras fue una
de ellas. Los jesuitas perdieron presencia en las actividades
doctrinales y se concentraron en el colegio de Parras en donde ya
tenían importantes intereses económicos. Los pueblos de misión
se convirtieron en pueblos de visita, lo que hizo más irregular
Rodríguez Villarreal, La Compañía de Jesús…266.
Susan M. Deeds, “Mission Villages and Agrarian Patterns in a Nueva Vizcayan Heartland, 1600-1750.” Journal of the Southwest 33, no. 3 (1991), http://
www.jstor.org/stable/40170027. (Consultado 10 de marzo de 2024)
15

16

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

la evangelización de los indígenas y la conversión de la vida
de los nómadas quedó inconclusa, al no contar con suficientes
alimentos, los indios abandonaron las misiones.
Uno de los pueblos de misión que fue abandonado por
los indígenas fue el Tizonazo, lo anterior ocurrió tras la matanza
que realizó contra ellos el gobernador Antonio de Oca Sarmiento
en 1667.17 Veintidós años antes, en la semana santa de 1645, los
indios salineros abandonaron el pueblo-misión jesuita en donde se
encontraban asentados de paz y se fueron a poblar el Cerro Gordo.
Susan Deeds menciona que entre las causas del levantamiento se
encuentran la disputa por la mano de obra indígena en el mercado
laboral y el impacto de las epidemias que aceleraron la revuelta de
varias misiones incluida la del Tizonazo y agrega que la revuelta
en poco alivió los conflictos de los salineros por el agua y la tierra
con la población española que estaba creciendo en los alrededores
del real minero de Indé.18 Las causas del levantamiento, se
encuentran descritas en el juicio iniciado a principios de 1646
por el gobernador y capitán general de la Nueva Vizcaya, Luis de
Valdez.19 Entre las causas se menciona que los salineros habían
AHMP. FC.C11.007.068. Milicia y guerra. Sediciones. Real de San José
del Parral. Información hecha a pedimento de la República del Parral, de cómo
el haber llevado a sangre y fuego el pueblo del Tizonazo ha sido en servicio de
ambas majestades y bien común del reino. 6 de diciembre de 1667.
18
Deeds, Mission Villages and Agrarian Patterns in a Nueva Vizcaya Heartland, 1600-1750, 350.
19
Luis de Valdés y Rejano, esposo de María de Alcega y Urdiñola, nieta de
Francisco de Urdiñola, quien inició en 1583 el establecimiento de la hacienda de Patos que sería posteriormente sede del marquesado de San Miguel de
17

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

sido dados en encomienda al general Cristóbal de Ontiveros,
pero a la muerte de este, la encomienda fue otorgada a doña
María Sáenz, su viuda, pero los indios fueron convencidos para
que pidieran al gobernador que la encomienda fuera otorgada al
capitán Baltazar de Ontiveros, hermano de Cristóbal, y no a Doña
María. El capitán Baltazar de Ontiveros les prometió asentarlos
de paz en el Cerro Gordo, un paraje ubicado al igual que la
misión del Tizonazo en las proximidades del Bolsón de Mapimí
y les daría aguas y tierras para que las sembraran, maíz y bueyes
para que comieran y que estarían a gusto pues también les dio
su palabra de que les pondría un clérigo para la administración
de los sacramentos, les haría iglesia como en la misión y ahí
llegarían además los indios cabezas y otros. También les dijo
que si el gobernador no aceptaba que poblaran el Cerro Gordo se
regresaran al Tizonazo y que después de unos días huyeran del
pueblo, atravesaran la sierra del Canutillo y bajaran al rio Florido
hasta llegar a San Pedro, donde tenía su hacienda.
Después de 38 años de presencia jesuita en El Tizonazo,
todos los salineros habían sido bautizados por los ignacianos,
pero la irregular asistencia del doctrinero que los asistía indica
que la conversión al catolicismo aún era incompleta. También se
identifica que la relación de los salineros con los cabezas era muy
cercana, probablemente eran la misma nación que fue dividida
por los españoles, y una parcialidad forzada a trabajar en las
Aguayo establecido en 1682.
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

salinas para la obtención de sal que se utilizaría en el beneficio de
la plata, actividad de la que se derivó su apelativo.20
En opinión de Chantal Cramaussel, a los cabezas como
a sus vecinos los salineros, los españoles los requirieron para
trabajar en las haciendas y para servir como indios auxiliares
en las campañas contra los indios enemigos de la Corona. “Los
salineros eran tepehuanes y los cabezas probablemente también
pues compartían el idioma de los tepehuanes de la sierra”.21
En el juicio iniciado en 1646 por el gobernador de la
Nueva Vizcaya se menciona a don Francisco Mama y don Pedro
negrito, indios capitanes de los salineros que participaron en
el convencimiento de sus seguidores para que abandonaran El
Tizonazo.22 Es poco probable que este don Pedro negrito, cacique
y gobernador de una parcialidad del pueblo sea el personaje al que
se hace referencia en el documento de 1673, con que se inicia este
En su informe de 1654, el cura de Durango, don Diego de Medrano comenta: “Esta nación cabeza es especie de salineros y agregándola al Tizonazo
multiplicaron el número de enemigos, domésticos y caseros que con simulación tienen destruido este reino”. Thomas H. Naylor and Charles W. Polzer,
eds. The Presidio and Militia on the Northern Frontier of New Spain: A Documentary History, Volume I, 1570-1700. The Relacion of Diego de Medrano, 409-480.
University of Arizona Press, 1986. https://doi.org/10.2307/j.ctv1n6pvtq.
21
Chantal Cramaussel, “De cómo los españoles identificaban a los indios.
Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya central”. en Nómadas y sedentarios en el norte de México. Homenaje a la Dra. Beatríz Braniff, ed. Marie Areti
Herst (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2000), 275-303.
22
AHMP. FC.C11.001. 009. Milicia y guerra. Sediciones. Valle de San Bartolomé. Causa sobre los fundamentos que los indios salineros tuvieron para
alzarse, por mandato del gobernador Luis de Valdés. 1 de enero de 1646.
20

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artículo pues era el hermano mayor del indio preso por García de
Salcedo y de quien no se menciona su edad, pero podrían estar
relacionados. Si consideramos que, en 1645, cuando ocurrió
el levantamiento de los salineros, don Cibrián otro cacique del
Tizonazo, tenía aproximadamente 50 años, Juan un indio capitán
de los alzados se refiere de más de 36 años y Ventura, alcalde
del Tizonazo se menciona de más de 35 años, es probable que
la edad de este cacique estuviera alrededor de los 35 años por lo
que 28 años después en 1673 tendría 63, una edad poco común
de alcanzar en un contexto de guerra. Además, es conveniente
considerar que los seguidores de los caciques se componían de
grupos familiares extensos, y que prácticamente todo el pueblo
del Tizonazo se rebeló contra el gobernador de la Nueva Vizcaya.
Es probable suponer que el personaje de esta investigación,
hubiera sido párvulo o menor de 7 años, cuando su nación o
grupo familiar salió del Tizonazo en 1648 y que 28 años después,
cuando ordenó al indio Phelipe y a su hermano menor del mismo
nombre el robo de la caballada en 1673, fuese un adulto de
aproximadamente 35 años, edad en la que ya recibía el apelativo
de don Pedro y podría ser el protagonista de los hechos que se
analizan en la siguiente sección.
Las huellas de Don Pedrote en los documentos
La reacción de las autoridades españolas por el robo de la
caballada a fines de noviembre de 1673 no se hizo esperar. Un
contingente de soldados e indios leales a la Corona comandados
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

por Joseph García de Salcedo, gobernador y capitán general
del reino de la Nueva Vizcaya, derrotó en el Real de Mapimí a
don Pedro, don Fabián23 y don Bartolomé y sus seguidores de la
nación salinera, cabezas y sus aliados el 29 de diciembre de 1673.
Algunos sobrevivientes lograron escapar, pero fueron capturados
sus hijos y mujeres que, trasladados al real minero de Parral se
destinaron al servicio personal en las casas de españoles, a cambio
se les enseñaría la doctrina cristiana y serían bautizados. En total
se repartieron 34 mujeres en edad adulta y 45 menores de edad,
entre los cautivos se encontraban Ana, mujer de don Bartolomé;
Beatriz, mujer de don Fabián y sus tres hijos e Inés, mujer de don
Pedro y su hija de nombre Margarita. Los adultos varones fueron
condenados a servir en las haciendas de beneficio.24
Don Pedro, don Fabián y don Bartolomé y los indios
sobrevivientes se presentaron acompañados del franciscano fray
Don Fabian era cacique de los mayos. Sobre esta parcialidad, el capitán del
presidio de Santa Catalina de Tepehuanes Cristóbal de Nevárez, le comentó al
gobernador Enrique Dávila y Pacheco: “esta gente que llaman los mayos no
son, sino de la nación de los tusares que son los que hacen daños en las partes
de Parras porque yo conozco las naciones”. AHMP. FC, C11.005.048. Milicia
y guerra. Sediciones. Real de San José del Parral. Autos hechos en la paz que
los indios tobosos vinieron a dar ante el gobernador Enrique Dávila y Pacheco,
para que se les señalen tierras en que vivir y el gasto que se hizo para su sustento. 14 de enero de 1654.
24
AHMP. Gobierno y administración. Poblamiento de sitios. Villa de Santiago de Saltillo, Diligencias hechas para el poblamiento de los indios de la
nación jumana, babole y sus aliados en la provincia de Coahuila, por el maestre de campo José García de Salcedo, gobernador de la Nueva Vizcaya. 9 de
agosto de 1673. FC. A21.001.002. (En adelante, “Diligencias hechas para el
poblamiento de los indios…”, s/f).
23

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Juan Larios ante el gobernador García de Salcedo para solicitar
la paz el 10 de febrero de 1674,25 juraron obediencia al rey y
al gobernador y prometieron aceptar las condiciones que se les
impusiera. García de Salcedo les indicó que debían de vivir como
buenos y leales vasallos del rey, que habían de vivir cristiana y
religiosamente en los lugares donde fueran asentados de paz, que
el que tuviera dos o más mujeres se quedaría solamente con quien
se casara cristianamente. García de Salcedo les perdonó el robo
de la caballada y demás delitos, pero no les devolvió sus mujeres
ni sus hijos que habían sido vendidos como esclavos. Dos días
después al anochecer, los indios intentaron rescatar a sus familias
y al no lograrlo huyeron a los montes, en su fuga ocasionaron
daños a las propiedades de los españoles, el gobernador salió a
perseguirlos sin éxito, los declaró traidores, rebeldes, homicidas
y ladrones y dio licencia para que quien los hallara pudiera
aprehenderlos y matarlos.26
Es evidente que para quien fue despojado de sus territorios
de caza, de su forma de existencia, de su libertad, de su familia y
convertido de manera forzosa al cristianismo y obligado a trabajar
esclavizado en las minas de plata, la solicitud de paz y el juramento
de obediencia y lealtad al rey y a Dios, no significaba nada. El
ofrecimiento de asentarse de paz fue tan solo una estrategia para
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo. “Coahuila” o Tierra Adentro, 15771722. Un valle transformado en gobernación (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2021), 84.
26
AHMP, Diligencias hechas para el poblamiento de los indios…, 9 de agosto de 1673.
25

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acercarse al gobernador e intentar el rescate de sus familias, al no
lograrlo únicamente tenían una alternativa: regresar a los montes
y continuar en rebeldía.
En los dos años siguientes don Pedro continuó
capitaneando una escuadra de indios salineros y tobosos rebeldes.
En enero de 1676, solicitó a don Juan Mapos, caudillo de los
gavilanes y ocomes que se unieran con él en la guerra contra
los españoles. Al enterarse de estas gestiones y temiendo que
la unión de ambos capitanes indígenas generara una peligrosa
confederación indígena, el gobernador García de Salcedo ordenó
fuera llevado preso. El 22 de enero, don Pedro fue trasladado al
Parral por don Francisco y don Fernando, capitanes indígenas que
en la época del gobernador Antonio de Oca Sarmiento se habían
dado de paz en San Francisco de Conchos.27 García de Salcedo
los amenazó de que si no se presentaban todos los salineros que
comandaban los castigaría por todos los medios posibles. Los
capitanes salineros decidieron entregarse, pidieron misericordia
y ofrecieron nuevamente la paz. El gobernador convocó a una
junta con las autoridades civiles y militares para determinar la
conveniencia de dejar sin castigo a don Pedro. La decisión a la
que llegaron fue que no tenían inconveniente en no ejecutar a la
usanza de guerra al indio rebelde, pues de hacerlo, podría ocurrir
una sangrienta sublevación de los tobosos que se encontraban de
Archivo General de Indias (en adelante AGI). Guadalajara, 29, R. 4, N 37.
Carta de Antonio de Oca Sarmiento. Gobernador de Durango. El Parral, 19 de
marzo de 1667.
27

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paz, lo cual se debía de evitar, pero también reconocieron que,
si lo liberaban, se establecería un antecedente que incitaría a
los indios a sublevarse contra la Corona. Los indios aceptaron
ir a vivir con sus familias al real minero de Mapimí, debajo de
doctrina y política, se les pagaría su trabajo en las minas y vivirían
sin levantarse.28 Chantal Cramaussel y Celso Carrillo apuntan que
García de Salcedo quería mantenerlo preso, pero “temiendo que
se valiera de la parcialidad del Mapos, el gobernador de la Nueva
Vizcaya optó por no tomar ninguna acción contra él”.29
Las rebeliones de diferentes naciones indígenas y los
asentamientos de paz se presentaron de manera recurrente en
todo el territorio de la Nueva Vizcaya. Los indios se sublevaban si
no recibían alimentos. En 1676, el obispo de Guadalajara Manuel
Fernández de Santa Cruz fundó la misión de San Buenaventura de
las Cuatro Ciénegas con indios salineros, cabezas, babosarígames
y mayos, donde permanecieron por cuatro años y volvieron a
alzarse para 1680, por carecer de socorro de los almacenes, ya
que el virrey únicamente lo concedió por dos años.30
Cuatro años después, una parcialidad de indios cabezas
se encontraba asentada de paz en una ranchería en las cercanías
AHMP. FC.C11.007.083. Contra Pedro, indio, por haber seguido capitaneando a la nación salinera enemiga. 22 de enero de 1676.
29
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, “Tras las huellas de Juan Mapos…495”
30
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo. El Presidio de Nuestra Señora de la
Limpia Concepción del Pasaje (1685-1772) (Zamora: El Colegio de Michoacán), 2020, 109.
28

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de Parras y formaba parte de la feligresía de la parroquia. El 25
de enero de 1680, el párroco Francisco de Meneses impartió el
bautismo a Agustina, hija natural de Helena, quien dijo que el
padre era don Pedrote. El párroco asentó también que el padre
era de nación mamarí mamarí y la madre de nación cabezas,
los padrinos fueron indios naturales del pueblo de Parras. Este
registro de bautismo es el primer documento en donde aparece
como don Pedrote. Es probable que la modificación de su nombre
hiciera referencia a su estatura o por reconocimiento a sus méritos
en la guerra contra los españoles, en todo caso ya era conocido así
por el párroco entre cuya feligresía se había avecindado. Tres días
después, el jesuita Manuel de Gamboa bautizó a Catalina, hija
de Leonor de nación cabezas, quien mencionó que el padre era
también don Pedrote de nación mamarí mamarí. En esta ocasión
los padrinos fueron indios tlaxcaltecas de Parras. En ambas
partidas de bautismo firmadas por Francisco de Meneses,31 no se
registra que don Pedrote se hubiese presentado a la impartición
del sacramento a sus hijas.
Consentir el bautismo de sus hijas podría considerarse
como una aceptación del estilo de vida cristiano, de su aparente
conversión al catolicismo, de un sometimiento condicionado,
Archivo Parroquial de Santa María de las Parras, Parras, Coahuila (en
adelante APSMP). Libro de bautismos de hijos de españoles y bautismos de
indios de Santa María de las Parras, 1653-1687. Vol. 2, años, foja 93 r. Family
Search, acceso 22 de noviembre de 2023, https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6XSQ-8DB?i=106&amp;wc=MKCW-JWL%3A64892701%2C64892702%2C65433801&amp;cc=1502401.
31

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pero aún faltaba algo más: casarse según los designios de la
Iglesia católica y para ello tendría que escoger a una de sus dos
mujeres. Su acercamiento a la Iglesia sólo fue una estrategia de
negociación y sobrevivencia para evitar el castigo del gobernador
García de Salcedo.
A principios de 1683, el presbítero Francisco de Meneses
fue designado teniente de cura de la ayuda de parroquia de San
Francisco de Patos y capellán de dicha hacienda. Ante la ausencia
de Meneses, don Pedrote se acercó a Francisco de Arguello y
Medrano, cura de Parras para expresarle que deseaba contraer
matrimonio con una de las dos indias. Arguello y Medrano se
dirigió a Fray Bartolomé García de Escañuela, obispo de la Nueva
Vizcaya y le informó que un indio muy belicoso y capitán de indios
enemigos de nombre don Pedro, que vivía reducido de paz en lo
militar y en lo espiritual en el cerro El Venado, localizado a cuatro
leguas y cuidado por más de 40 indios, le declaró haber “ofendido a
Dios y conocido carnalmente a dos indias hermanas con quien tiene
hijos y que temeroso de su condenación no quiere vivir en pecado y
desea contraer matrimonio con una de las dos indias hermanas”.32
El obispo de Durango consideró que no era necesario turnar
la solicitud a la Santa Sede pues correspondía a la conversión
de los indios planteada en el plan misional de Pio V33 y otorgó
Archivo María y Mateo (en adelante AMM). Dispensa matrimonial al indio Don Pedro para que pueda contraer matrimonio. 31 de mayo de 1683. Exp.
511. (En adelante Dispensa matrimonial, s/f)
33
“Se atienda a la conversión de los infieles, dado que fue éste el fin para el
32

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la dispensa matrimonial para que don Pedro pudiera casar con
una de las dos hermanas, la respuesta fue recibida el 9 de junio
de 1683 y el cura Francisco de Arguello y Medrano procedió al
matrimonio de don Pedro con Leonor de nación babosarigame. Es
evidente la intención del obispo de Durango para que don Pedrote
viviera bajo doctrina, pues aparentemente ya vivía bajo política.
En todo caso la decisión del obispo contribuía a mantener la
paz en la Nueva Vizcaya, cumplir la indicación del gobernador
y ambas partes se favorecerían con la dispensa matrimonial, el
cura de Parras aseguraría “el bien de tres almas que se reducen
al estado de salvación,”34 lo que era un argumento común de los
hombres de la Iglesia y la noticia de haber asumido la monogamia
llegaría al gobernador de la Nueva Vizcaya, quien consideraría
que efectivamente don Pedro ya tenía una forma cristiana de vivir
y cumplía su juramento de obediencia a Dios y al rey.
Don Pedrote siguió dando muestras de su supuesta
conversión, el 3 de julio de 1685, se presentó en la parroquia de
Parras donde fue bautizada Constanza, hija legítima suya y de
Leonor, indios de nación cabezas, así lo registró el bachiller Nicolás
de Celis quien registró que fueron sus padrinos Juan Tepeguan35
cual fue concedida a los Reyes Católicos la conquista de aquellos países”. León
Lopeteguy, S.J., San Francisco de Borja y el plan misional de San Pio V, citado
en Alberto Armani. Ciudad de Dios y Ciudad del Sol. El “Estado jesuita de los
guaraníes (1609-1768) (México: Fondo de Cultura Económica, 1996),44.
34
AMM. Dispensa matrimonial. 31 de mayo de 1683.
35
Juan Tepeguan era un indio de nación tepehuana que desde joven vivió con
los cabezas y ya mayor casó con una hermana de Don Pedrote. Archivo GeneSillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 215-256
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y su mujer Isabel, hermana de don Pedrote, indios de la misma
nación.36 El bautismo de una hija más nos permite considerar que,
aparentemente, para ese año, don Pedrote vivía debajo de doctrina
y asentado de paz, aunque esto último no sería por mucho tiempo,
pues a mediados de 1686, asaltó la misión de Parras.
Las hostilidades de don Pedrote y los cabezas se
continuaron durante los años siguientes. La hacienda de Atotonilco
localizada al sur de Cuencamé fue asaltada a mediados de 1686.37
A principios del año siguiente, una recua de mulas fue atacada en
San Juan de los Ahorcados cerca de Mazapil y después asaltaron
la hacienda de Caopas.38 En marzo de 1687, don Pedrote y los
capitanes Francisco el Tecolote de los cocoyomes, don Lorenzo
capitán de los jococomes, Felipe el Tuerto, capitán de los gavilanes
y Juan Totoci, capitán de los hijos de las piedras, atacaron en
el paraje del Gallo a una cuadrilla de carros que iban al Parral,
mataron dos españoles y un indio auxiliar de San Francisco de
ral de la Nación. Provincias internas. Autos relacionados con la retirada de los
caciques de los indios babosarigames y otras naciones, que habían concertado
la paz en la ciudad de Parras con el capitán Juan Bautista de Escorza. Parras.
Mayo-Julio de 1689. Volumen 30, expediente 6. Fojas 199-211. (En adelante
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”).
36
APSMP. Libro de matrimonios de la Parroquia de Santa María de las Parras, 1683-1693. Vol. 1, foja 12. Family Search, acceso 30 de noviembre de
2023, https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-1J2?i=1&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
37
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
38
AGN. Provincias Internas, vol. 29, exp. 5, Autos hechos sobre las invasiones rebeldes en el reino de la Nueva Vizcaya, por el gobernador Juan Isidro de
Pardiñas Villar de Francos, años 1991-1992. fojas 110- 395.
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Conchos, desmantelaron los carros y se llevaron todas las mulas
de las recuas.39
Temerosos de que don Pedrote y sus seguidores atacaran
la villa de Saltillo y el pueblo de San Esteban de la Nueva
Tlaxcala, las autoridades formaron una tropa de indios auxiliares
para realizar una campaña contra los indios enemigos que habían
asaltado el pueblo de Parras y cometido numerosos robos de
caballada y mulada y muertes en los caminos. Ante esta situación
José de Los Santos Coy, teniente de alcalde mayor y capitán a
guerra de la villa del Saltillo ordenó que ningún vecino saliera
de la villa y dispuso que todos los vecinos se mantuvieran en
alerta con el fin de hacer frente a un eventual ataque de los indios
hostiles.40
El 9 de octubre de 1687, el general Luis de Palma y Mesa
Justicia mayor y capitán a guerra de la villa del Saltillo y valle
de Parras recibió la noticia que fue hallado muerto, descarnado
y flechado una persona cerca del puerto de San Juan, por lo que
ordenó al capitán Diego Ramón formar un destacamento de
soldados que siguiera el rastro de los atacantes, los persiguiera y
sometiera a la justicia. Diego Ramón encontró el cuerpo de Juan
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, El Presidio de San Pedro del Gallo
(1685-1752) Fuentes para su Historia, El Colegio de Michoacán, 2018, pp.
109-143.
40
José Luis Mirafuentes Galván. Movimientos de resistencia y rebeliones
indígenas en el norte de México (1680-1821) Guía documental II (México:
Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Nacional Autónoma de
México, 1993), 75.
39

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de Padilla, español que había salido del Saltillo para trasladarse
junto con su mujer y un hijo al real minero de Mazapil y encontró
a los indios enemigos en el potrero de la hacienda de Patos, lugar
en donde después de la refriega fue muerto un indio, apresado
otro de nombre Domingo y liberada la mujer del difunto y su hijo.
En su declaración, Domingo a través de un intérprete, confesó
que don Pedrote les mandó a que salieran a los caminos a matar a
todos los que encontraran; que la mujer fue capturada para llevarla
a su ranchería para que les enseñara la lengua; que desde que se
alzó con su gente que estaba de paz en Parras, don Pedrote había
efectuado todos los robos de caballada y aliado con las naciones
colorados, tocas, cabezas, tobosos, coromamas, pies de venado,
piedras chiquitas, bimamares, baimares, odames, dedepores,
bobosamares, niquitas, gavilanes, quechales, contotores,
conianes y manos prietas; que don Pedrote era muy “malicioso”,
enviaba ropa a don Dieguillo y éste le regresaba caballos y que
las naciones aliadas a don Pedrote, atacaron días antes, la misión
de Contotores y se llevaron los ornamentos.41
¿Fue realmente don Pedrote responsable de todos los
hechos de guerra mencionados por el indio Domingo y los que
le atribuyen las fuentes citadas? Es probable que los escribanos
reales redactaran lo que sus superiores deseaban, todos buscaban
Archivo Municipal de Saltillo (en adelante AMS). Orden. Don Luis de Palma y Mesa, alcalde mayor, ordena al capitán Diego Ramón salga con su gente en
persecución de los indios bárbaros que dieron muerte a un hombre y se llevaron
cautivos a la mujer e hijo de éste. 9 de octubre de 1687, c 4, e 26, 12 f.
41

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justificarse ante el virrey, los miembros de la Audiencia o el rey
ante el fracaso de la pacificación de la frontera norte de la Nueva
España. La consolidación de la colonización al sur de la Nueva
Vizcaya requería el aniquilamiento de los capitanes indígenas.
Después de ser apresado y sometido a un juicio cuya sentencia se
conocía con anticipación, don Juan Mapos murió por garrote en la
plaza pública de Parral en 167642, los españoles no descansarían
hasta eliminar a don Pedrote al igual que a don Diego de Valdés
mejor conocido como don Dieguillo, su muerte serviría como
escarmiento para otros capitanes indígenas.
Es evidente que la información proporcionada por el
indio Domingo, sobre las diferentes naciones que integraban
la confederación indígena capitaneada por don Pedrote y don
Dieguillo alarmó a las autoridades de la villa de Saltillo y pronto
se hizo del conocimiento del Alonso de León, gobernador de
Coahuila, quien le confirmó a Palma y Mesa que la banda de
don Pedrote había asaltado la cercana misión franciscana de
Contotores.43 Ante el temor de que continuaran los ataques a las
misiones cuyo cuidado le había sido encomendado por el Conde
de la Monclova y virrey de la Nueva España, Alonso de León, que
estaba informado por el capitán Diego Ramón, que don Pedrote
tenía numerosos indios reunidos en el paraje de Baján, sitio ubicado
a unas 30 leguas al noreste de San Pedro, solicitó a Palma y Mesa
auxilios para emprender una campaña militar contra don Pedrote
42
43

Tras las huellas de Juan Mapos…, 499.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…76.

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y sus seguidores,44 misma petición realizó a Francisco Cuervo y
Valdés, gobernador del Nuevo Reino de León, en donde la ayuda
solicitada se resolvió mediante una junta de guerra.45
La ofensiva organizada por el gobernador de Coahuila
integró un numeroso contingente con soldados procedentes del
Nuevo Reino de León, vecinos bien armados e indios flecheros
aliados de la villa de Saltillo, Parras y de la hacienda de Patos. Al
mando del capitán Diego Ramón, la acometida del gobernador
persiguió a don Pedrote y sus seguidores desde las cercanías de
Patos hasta las inmediaciones de Parras, donde tenía su refugio,
pero no logró apresarlo. Ante el fracaso de la expedición y de
que no se contaba con suficientes soldados a sueldo, Alonso de
León intentó establecer un acuerdo de paz con don Pedrote y las
naciones de indios sublevados, por lo que solicitó a Palma y Mesa
le enviara al indio Domingo para que fungiera como embajador de
paz, Domingo fue enviado para cumplir dicho propósito, pero no
regresó. A fines de noviembre de 1687, Alonso de León informó
al alcalde mayor de Santiago de Saltillo, que se quedó a vivir en
la ranchería de los cabezas.46
En los siguientes dos años los hechos de armas atribuidos
a don Pedrote y los cabezas se sucedieron en la Castañuela, Agua
Nueva, Cedros y Gruñidora, en todos estos ataques mataron
españoles, indios cristianos y robaron caballada. En octubre de 1688
44
45
46

Mirafuentes Galván, Movimientos de…77.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…77.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…78.

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se llevaron los equinos de Saltillo a Baján.47 ¿Por qué a este lugar?
Baján era una rancheria cercana a Ventanillas, sitios donde vivía
una parcialidad de cabezas, los caballos servirían de alimento. En
el mapa 1 se ubican los asentamientos que se mencionan en este
trabajo y los sitios de las hostilidades entre 1685 y 1690.
Ante la imposibilidad de detener los ataques, el gobernador de la Nueva Vizcaya Juan Isidro Pardiñas Villar de Francos,
comisionó al sargento mayor Juan Bautista de Escorza para que
negociara la rendición y asentar de paz a los capitanes cabezas
don Pedrote, don Bartolomé y don Santiago. El 25 de septiembre
de 1688 se presentaron en Parras los dos últimos y mientras se
hacían las diligencias de paz, llegó un aviso desde Saltillo del
robo de caballada por la gente de don Pedrote. El capitán Escorza
salió en busca de los rebeldes y les quitó los caballos, a su regreso
encontró que se habían vuelto a retirar don Bartolomé y don Santiago porque les llegó noticia de Coahuila que Alonso de León y
su teniente Diego Ramón, habían asesinado a 16 indios conianes
que estaban de paz.48 Con los cabezas se retiraron también unos
indios que estaban trabajando en las haciendas de Parras y después regresaron. Para diciembre de 1688, se sometió a juicio a
estos indios por considerarlos cómplices de los rebeldes y además
estaban acusados de muertes, robos de caballadas y muladas por
los caminos que comunicaban a la Nueva Vizcaya con la Nueva
Galicia y Nueva España.
47
48

AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.

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El proceso fue iniciado por Juan de Bautista Escorza,
capitán del presidio del Pasaje en la jurisdicción de Cuencamé
y teniente de gobernador y capitán general de la villa de Saltillo
y Parras.49 Los inculpados Ignacio “el Tuerto”, sirviente en
la hacienda del capitán Juan de Oliden.50 Pedro que junto con
Andrés y Francisco eran sirvientes de la hacienda del marqués
de San Miguel de Aguayo51 mencionaron que daban aviso a
los indios rebeldes sobre las acciones de los soldados para que
pudieran huir a tiempo y no ser apresados. Entre los testigos se
encontraba un indio tlaxcalteca de nombre Ignacio de Loyola,
que siendo menor de edad vivió dos años cautivo de los cabezas y
que por esa razón los conocía bien, mencionó que Elena y Leonor,
mujeres de don Pedrote eran hermanas de Pedro y Andrés. Otro
testigo fue Joseph de Maya, vecino de Parras y mayordomo de la
hacienda del marqués de San Miguel de Aguayo, ratificó que los
cuatro inculpados eran sirvientes de las haciendas mencionadas.
Francisco de Garibay, también vecino de Parras y ayudante de
Tenía amplia experiencia en la guerra contra los indios rebeldes en la
Nueva Vizcaya. El 2 de septiembre de 1673, fue nombrado por Joseph García de Salcedo, capitán de infantería española de las milicias de Sonora. AGI.
Relación de méritos y servicios de Juan Bautista Escorza, 12 de diciembre
de 1674. ES.41091.AGI/24//INDIFERENTE,124, N.135.Pares, acceso 15 de
diciembre de 2023, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/find?nm=&amp;texto=Relaci%C3%B3n+de+m%C3%A9ritos+y+servicios+de+Juan+Bautista+Escorza.
50
Hacienda de Abajo, establecida en 1597 por Lorenzo García, Juan de Oliden la adquirió en 1674.
51
Hacienda de Arriba, establecida en 1593 por Francisco de Urdiñola, limítrofe con Parras.
49

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Joseph de Maya agregó que los capitanes buscados bajaron al
pueblo para atender el llamado de paz, pero continuaron con el
robo de la caballada.
Joseph de Maya conocía bien a los indios presos,
como mayordomo de la hacienda de Arriba tenía a su cargo
la contratación de sirvientes “asalariados” y el manejo de los
esclavos. El reclutamiento de trabajadores libres que prestaban
un servicio a cambio de un salario mediante el peonaje por
endeudamiento fue una de las estrategias legales que sustituyó el
reclutamiento forzoso de los indios capturados en guerra “justa”.
En opinión de José Cuello, la esclavitud india y la encomienda
persistieron en el noreste de la Nueva España hasta su remplazo
por el “trabajo asalariado dentro de una economía de mercado,
por lo regular mano de obra endeudada”.52
La guerra contra los indios atravesaba por una situación
crítica debido a la falta de recursos para el pago a los soldados de las
compañías presídiales, el 28 de diciembre de 1688, el gobernador
de la Nueva Vizcaya envió una carta al rey manifestándole que
los diez soldados del presidio de Santa Catalina de Tepehuanes
y 23 del de Cerro Gordo, se pagaban de la caja real de Durango,
misma que no tenía fondos, por lo que no habían recibido la paga
de un año y por ello los soldados “padecen mucha necesidad, no
pueden acudir a campaña, ni el gobernador proveer lo necesario
José Cuello, El norte, el noreste y Saltillo en la historia colonial de México
(Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1990), 92.
52

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de paz y guerra, ni defender las fronteras de las invasiones de los
enemigos, pues de lo contrario seguirán graves inconvenientes”.53
Ante las limitaciones de la Corona para ejercer una campaña
efectiva contra los indios rebeldes y castigarlos a la usanza de
guerra y por la necesidad de mano de obra para continuar el
trabajo en las haciendas de beneficio de la plata o agropecuarias,
el gobernador Juan Isidro Pardiñas Villar de Francos, ordenó el
19 de enero de 1690 a Juan Bautista de Escorza que, de acuerdo
a las reales cédulas solicitara nuevamente a los indios rebeldes
que se dieran de paz y redujeran a la debida obediencia. Se envió
nueva solicitud de paz a don Pedrote por medio del rector del
colegio de la Compañía de Jesús de Parras Juan Díaz de la Puente
y el cura Francisco de Meneses, capellán de la hacienda de Patos.
Don Pedrote respondió que estaba presto a bajar a Parras para
darse de paz y debida obediencia. Para hacer efectiva la orden
real y debido a que el capitán Escorza no podía ir a Parras pues se
encontraba en la campaña contra los cocoyomes, el gobernador
Pardiñas comisionó al general Ignacio de Amaya, para que
recibiera a don Pedrote y los cabezas debajo de protección real y
amparándoles de cualquier ministro o persona que los pretendiera
vejar, molestar o castigar con cualquier pretexto y ordenó a los
AGI. Pago a los soldados y presidios de Nueva Vizcaya de la Caja Real de
Durango, 15 de junio de 1690. ES.41091.AGI/24//GUADALAJARA,232, L.
7, F.27v-29r. Pares, acceso 5 de enero de 2024, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/find?nm=&amp;texto=Pago+a+los+soldados+y+presidios+de+Nueva+Vizcaya+de+la+Caja+Real+de+Durango.
53

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justicias, tenientes y capitanes de guerra no poner impedimento
alguno a lo ordenado y abstenerse de proceder contra don Pedrote,
sus capitanes y naciones aliadas.54
En carta enviada al gobernador el 3 de febrero de 1690, el
general Ignacio de Amaya informó que ejecutó la comisión no sin
resistencias del capitán Juan Bautista de Escorza y de don Pedrote
que estaba receloso de bajar a Parras. Para dar cumplimiento al
mandato del gobernador, Ignacio de Amaya solicitó nuevamente
la intervención del padre Juan Díaz de la Puente para convencer a
don Pedrote, don Bartolomé y don Santiago y a sus aliados de que
se respetaría la palabra del gobernador. La mediación del padre
Díaz de la Puente tuvo éxito y logró el acuerdo de paz. Ignacio
de Amaya mencionó que los varones entraron a trabajar como
sirvientes a las haciendas donde recibirían el sustento necesario o
hasta que el gobernador dispusiese lo más conveniente o incluso
enviar algunos a México. Los cabezas a su vez solicitaron no ser
cambiados de “estos países y tener un ministro que los asista”.55
Sin duda alguna Ignacio de Amaya observaba la cercana
relación existente entre los jesuitas y los indios asentados de paz.
El rector del colegio fungió como mediador y garante del acuerdo
y logró nuevamente que don Pedrote jurara debida obediencia.
Don Pedrote siguió guardando las apariencias de su sometimiento
y conversión y acudió el 30 de enero de ese año a la parroquia
54
55

AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.

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de Parras para bautizar a Antonia María, hija legítima suya y de
Leonor de nación cabeza, fueron sus padrinos Martín Rodríguez
y Josefa, indios de Parras, así lo asentó el párroco Francisco de
Arguello y Medrano quien impartió el sacramento.56
Por su parte, el Pbro. Francisco de Meneses, capellán de
la hacienda de Patos y que conocía muy bien a don Pedrote y los
cabezas envió una carta al capitán Escorza en la que expresó sus
dudas sobre la continuidad del asiento de paz de don Pedrote y
mencionó que esto no se conseguiría sin un ministro que cuidara
a los cabezas en lo espiritual y temporal, pues “los más están
bautizados de manos del reverendo padre Bernabé de Soto en
el Tizonazo y que además cuide tengan de comer y no estén
ociosos”.57 Meneses que ya tenía varios años como capellán
de Patos y empleado del Marqués de Aguayo comprendía muy
bien la importancia de la administración de los sacramentos a
los indígenas que trabajaban como sirvientes asalariados, pues
los bautismos, matrimonios y entierros se les cobraban a fin de
mes y contribuían a su endeudamiento, además de mantenerlos
trabajando con la esperanza de que pudieran pagar el anticipo
que habían recibido al momento de ser reclutados, de lo contrario
podrían darse a la fuga.
APSMP. Libro de matrimonios de Santa María de las Parras, 16831693. Vol. 1, foja 48. Family Search, acceso 10 de enero de 2024, https://
www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-1K1?i=54&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
57
AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
56

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A partir del acuerdo de paz mediado por padre Díaz de
la Puente, los capitales cabezas aliados y los babosarigames
trasladados a Parras por el capitán Escorza participaron como
indios auxiliares contra los cocoyomes, acoclames y gavilanes,
sus anteriores aliados y de quienes se habían enemistado cuando
dieron la paz en Parras. Así lo demuestra otro documento que hace
mención a don Pedrote, se trata de un expediente sobre la guerra
de exterminio que emprendió el gobernador Pardiñas contra los
cocoyames y aliados. El 20 de diciembre de 1691, don Pedrote
acudió al rio Florido donde estaba reunido el ejército que se
aprestaba a entrar a la Sierra del Diablo en busca de los rebeldes:
“Asimismo pasó muestra don Pedro Xofre, por otro nombre don
Pedrote, con la gente a su cargo de la nación cabeza con diez y
seis indios de arco y flecha”.58
De acuerdo con Carlos Manuel Valdés, la orden de
exterminar a los cocoyomes, chisos y coahuileños procedió
directamente de Madrid.59 La cédula real fue muy clara respecto
a proceder a su exterminio si no era posible dominarlos. Esta
batalla fue una más de la “guerra a fuego y sangre” contra los
indios rebeldes. Don Pedrote sobrevivió y regresó a Parras, así
lo demuestra el último documento en que aparecen sus huellas,
AGN. Provincias internas. Autos hechos sobre las invasiones rebeldes en
el reino de la Nueva Vizcaya, por el gobernador Juan Isidro Pardiñas Villar de
Francos, años 1691-1692. Vol. 29, exp. 5, fojas 110-395.
59
Carlos Manuel Valdés, Los bárbaros, el rey, la iglesia. Los nómadas del
noreste novohispano frente al Estado español (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2017), 22.
58

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es nuevamente otra partida de bautismo. De acuerdo a nuestras
estimaciones, hacia 1692, don Pedrote tendría cerca de 60 años,
pero ni la guerra ni la edad fueron impedimento para que el 18 de
junio de ese año, acudiera nuevamente a la parroquia de Parras,
ahora para el bautismo de Basilia Petronila, hija legítima suya y
de Leonor de nación cabezas, pero a diferencia de los bautismos
de sus otras hijas, no escogió como padrinos a indios tlaxcaltecas,
tepehuanes o cabezas, ahora los elegidos fueron el capitán español
Pedro de Iturmendi y su esposa Luisa Correa.60
Escoger a Pedro de Iturmendi como padrino de su última
hija, no fue una elección casual, demuestra una vez más su
astucia y capacidad de negociación para lograr sus propósitos y
sobrevivir, aunque fuese como capitán de una escuadra de indios
auxiliares. Pedro de Iturmendi, natural de la Vega del Castillo
en el reino de Navarra, participó en la guerra contra los indios
y desempeñó cargos de alcalde mayor, teniente de alcalde y de
justicia del valle de Saltillo y Parras en el periodo que se estudia.
Seguramente don Pedrote obtuvo beneficios del acuerdo
de paz con los cabezas o por su participación como capitán de la
escuadra de indios flecheros en la guerra contra los cocoyomes
y continúo viviendo en libertad en el puerto del Venado, bajo la
protección de los jesuitas o del capitán Pedro de Iturmendi y sin
APSMP. Libro de matrimonios de Santa María de las Parras, 16831693. vol. 1, foja 65. Family Search, acceso 10 de enero de 2024, https://
www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-BJY?i=72&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
60

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que fuera reclutado de manera forzosa para trabajar en las haciendas de Parras, como sucedió con su cuñado y compadre Juan
Tepeguan, quien trabajó como indio laborío en la hacienda del
Marqués de Aguayo y falleció a fines de noviembre de 1704.61
Tras su capitulación, don Pedrote dejó de representar una
amenaza para la Corona, no se tiene noticia sobre su participación
en otro levantamiento, de que hubiera muerto en alguna de
las campañas o que hubiese sido trasladado a México por el
gobernador de la Nueva Vizcaya o por el Marqués de Aguayo.
El poderío español, que diez y seis años antes había eliminado
a don Juan Mapos, se dirigió ahora contra don Diego de Valdés
quien fue acusado de atacar la misión de Nadadores y otros
establecimientos hispanos en 1713. En el expediente formado
para someterlo a juicio, el virrey Duque de Linares ordenó
que le enviaran muerto o vivo la cabeza de don Diego que fue
considerado por los testigos como “de los indios más astutos
que se han conocido desde Montesuma”.62 Don Diego de Valdés
fue apresado y murió en 1720 a una avanzada edad cuando era
trasladado en una collera a la ciudad de México.63
APSMP. Libro de defunciones de la Parroquia de Santa María de las Parras, 1693-1742. Vol. 1, foja 68r. Family Search, acceso 20 de enero de 2024,
https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-6PS9-PFS?i=73&amp;wc=MKC6-K6D%3A64892701%2C64892702%2C65462201&amp;cc=1502401
62
Carlos Manuel Valdés, Ataque a la misión de Nadadores (Torreón: Universidad Iberoamericana, 2002, 37-53.
63
Frederick C. Chabot, “Los poderosos Aguayos”, en Actas de la trigésima
segunda sesión anual de la Sociedad Histórica del Estado de Texas, Austin,
Texas, 1929, 127-147. https://mna.inah.gob.mx/docs/anales/523.pdf (consul61

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Se desconoce el año de la muerte de don Pedrote, lo que sí
sabemos es que nunca fue sometido por la Iglesia, pues a pesar de
haber contraído matrimonio religioso continuó viviendo con sus
dos mujeres, como lo mencionó en su declaración el tlaxcalteca
Ignacio de Loyola. Para el siglo XVIII, varios de los lugares
que fueron refugio y escenario de las acciones de las naciones
rebeldes y que se localizan entre Parras y Mapimí, ya se conocían
con el topónimo de don Pedrote.64
Conclusiones
Durante los siglos coloniales, al norte de la Nueva España,
el enfrentamiento cultural dispuso para los indígenas una
relación de subordinación, explotación laboral, sometimiento
físico e ideológico, además del despojo de sus familias y del
territorio en el que ancestralmente obtenían su alimentación. A
partir de mediados del siglo XVI, múltiples son las rebeliones
indígenas que se encuentran en la historiografía en la que
grupos o individuos dirigieron acciones para oponerse a la
conquista y dominación europea. A un siglo de la llegada de los
conquistadores al septentrión, la colonización hispana distaba
mucho de consolidarse ante la amenaza que representaban las
incursiones de capitanes indígenas que se oponían a la guerra a
fuego y sangre con que la Corona intentaba la conquista de esta
tado el 18 de enero de 2024).
64
Eduardo Guerra, Historia de La Laguna (Torreón: Editorial del Norte
Mexicano, 1996), 126.
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región y la explotación de sus recursos, entre los que incluía a los
seres humanos que la habitaban.
Estudiar la vida de uno de los capitanes de guerra, contribuye
a comprender las causas de los levantamientos ocurridos durante
los siglos coloniales, en particular los del siglo XVII que llevó a
la extinción de los habitantes del Bolsón de Mapimí a mediados
del XVIII. Intentar reconstruir la vida de los capitanes indígenas
puede resultar una tarea compleja ante la fragmentada y dispersa
información de que se dispone, sobre todo si se considera que
todos los documentos en donde se encuentran sus huellas fueron
escritos por los españoles y con el objetivo de responder a sus
intereses. Las declaraciones obtenidas mediante interprete en
juicios preparados con anterioridad buscaban los resultados que
los españoles deseaban. No obstante, en el caso que nos ocupa, la
interpretación de los mismos permite acceder a conclusiones sobre
la forma en que don Pedrote se relacionó con la Iglesia y aprendió
a establecer relaciones de poder para enfrentar el dominio militar
español en repetidas ocasiones. El análisis de las variadas fuentes
primarias en donde se encuentran huellas de sus acciones descubre
implicaciones militares, económicas, políticas y religiosas que
vuelven diferente su biografía de la de otros capitanes indígenas,
de los que se dispone principalmente de hechos de guerra.
La vida de don Pedrote por sus frecuentes levantamientos y
asentamientos de paz, por las formas de rebeldía al dominio religioso
y militar revelan la fragilidad del orden colonial a fines del siglo
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XVII. Entre las causas de los levantamientos puede identificarse
el hambre como estrategia de dominación que obligó a los indios a
robar caballada y huir rápidamente, los malos tratos en las misiones
y el esclavismo por los encomenderos en las haciendas, pero
también cuando ocurrían epidemias cuya posibilidad de contagio
era mayor en las misiones por la cantidad de indios congregados.
Estudiar la vida de un indio rebelde arroja luz para comprender el
imaginario de los indígenas y conquistadores neovizcaínos del siglo
XVII. La mutua desconfianza entre los españoles y los indígenas
era una constante que impedía alcanzar acuerdos prolongados de
paz, que como en el caso de don Pedrote, requirió la mediación de
actores sociales como los misioneros jesuitas.
A principios de 1994, la noticia de una rebelión indígena
armada estremeció los cimientos del México contemporáneo y nos
recordó que la cuestión indígena sigue vigente y dista mucho de
ser solucionada por completo, así lo demuestran los movimientos
de resistencia indígena que se han presentado en la historia
reciente en nuestro país por la demanda de justicia, igualdad de
oportunidades de desarrollo e inclusión, aspectos que como en
los siglos coloniales, requieren una atención multifactorial para
evitar el uso de las armas.
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos compilada por Oscar Rodríguez
Recibido: 18 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de mayo de 2024
Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos es
una obra compilada por Oscar Rodríguez Castillo y publicada
en 2021; en ella se expone la investigación acerca del desarrollo
industrial en Nuevo León y, en consecuencia, la influencia sobre
la construcción de la identidad social, económica y cultural en el
estado. El análisis de las distintas obras presentadas da nacimiento
a la apreciación y entendimiento de la industrialización, sus
orígenes, desafíos y repercusiones dentro de la región.
Legislación y gestión pública sobre el patrimonio cultural
inmueble en el estado de Nuevo León del Licenciado en Historia,
con maestría en Ciencias Políticas, Luis Enrique Pérez Castro,
muestra la realidad de la preservación del patrimonio cultural:
Antes de 1991, no era prioridad para el gobierno de Nuevo León.
A pesar de la implementación de acciones para su cuidado y
restauración, existen aún inmuebles sin ser regularizados.
El autor examinó los antecedentes de las acciones
gubernamentales en relación con la preservación del patrimonio
cultural antes de la promulgación de la ley, declarando que,
257
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 257-263
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-133

�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

durante gran parte del siglo pasado, la tarea de difundir la cultura
y proteger el patrimonio no fue responsabilidad principal del
gobierno, sino de grupos privados. Por otro lado, contrastó lo
establecido en las leyes estatales y los reglamentos municipales
en cuanto a la protección del patrimonio cultural inmueble con lo
que realmente estaba sucediendo en la práctica.
La perspectiva del investigador reconoce el papel
creciente de la ciudadanía en la defensa de su patrimonio cultural,
reflejando una evolución en la gestión pública del patrimonio
cultural inmueble en Nuevo León. La exposición de esta visión
resulta una base para futuras políticas y acciones de conservación,
permitiendo un mejor manejo y protección del patrimonio cultural.
Juan Jacobo Castillo Olivares, licenciado en Historia y
maestro en Ciencias —especializado en Ciencias Sociales—,
autor del ensayo Análisis teórico bajo el enfoque de estudios
culturales sobre los orígenes de la industrialización en Monterrey
y el estudio de la clase obrera en el cual plantea una perspectiva
teórica nueva acerca de la cultura industrial y obrera en Monterrey,
como parte de la introducción hacia el marco teórico de su tesis
Historia de la industria textil en Nuevo León: Fábrica de hilados
y tejidos la FAMA 1854-1950.
Castillo Olivares cuestiona la perspectiva convencional
que establece el comienzo de la industrialización de Monterrey
durante el mandato del general Bernardo Reyes y exhibe otro
enfoque, resaltando la relevancia de la industria textil en Nuevo
León, que frecuentemente es ignorada por los investigadores.
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 257-263
258
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-133

�Frida I. González

La elección de Monterrey como área de estudio expone
que la industrialización no tuvo un impacto uniforme en todo
el estado. El autor, a su vez, define y analiza la importancia de
estudiar la cultura en el contexto específico que se trata. Por otro
lado, se pauta la distinción entre dos conceptos relacionados:
las industrias culturales y la cultura industrial. El investigador
explora cómo los cambios sociales, económicos y culturales han
afectado la percepción de los regiomontanos durante el período
de transformación del campo a la industria y, en consecuencia, al
nacimiento del sector obrero.
La perspectiva innovadora rescata la importancia de
la industria y a su vez, contextualiza el proceso de la misma en
Monterrey, así, desafiando las narrativas convencionales acerca de
esta cuestión particular. Por ende, se proporciona una comprensión
más completa y matizada de la historia regional y del impacto de la
industrialización en la vida de la sociedad de Monterrey.
Los apuntes del licenciado en Historia y Estudios de
Humanidades por la UANL, Emilio Machuca Vega, titulados
Las aguas residuales de Monterrey: apuntes sobre la planta de
tratamiento de la Hacienda del Canadá (1906-2006) introduce
las últimas décadas del gobierno de Porfirio Díaz en México junto
al proceso de la implementación de servicios de agua y drenaje
en Monterrey.
Bajo el análisis del autor de cómo se llevó a cabo el
proceso de establecimiento de este proyecto, se contextualizan
las características de la construcción y el funcionamiento de
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

la primera planta de tratamiento de aguas residuales en Nuevo
León. Según Machuca Vega, debido a la falta de atención y
poca disponibilidad de fuentes académicas sobre el tema en la
investigación histórica de Monterrey, el estudio se fundamenta
en informes, documentos y noticias de la época para obtener
información relevante.
Detalla el año de construcción y ubicación de la primera
planta de tratamiento de aguas residuales en Monterrey, en los
terrenos que anteriormente pertenecían a la ex Hacienda del Canadá
y las distintas formas en que se utilizó la planta de tratamiento
de aguas residuales. De igual modo, agrega análisis tanto de la
importancia histórica de la planta como su situación presente, a
pesar de las opiniones negativas sobre su funcionamiento.
El autor expone como el primer lugar de tratamiento de
aguas se ha erigido en un símbolo importante, tanto del desarrollo
industrial temprano de Monterrey, como de los intentos por
resolver problemas de salubridad urbana. Este estudio ofrece más
que una visión histórica innovadora, pues sienta las bases para
investigaciones posteriores sobre los servicios sanitarios en la
ciudad.
El ensayo Los patrimonios negativos: La estación Del
Golfo y las identidades cartográficas en el centro de Monterrey
escrito por Oscar Abraham Rodríguez Castillo —Egresado del
Colegio de Historia en la Universidad Autónoma de Nuevo León—
y José Eugenio Lazo Freymann, con maestría en Historia por El
Colegio de San Luis, explora los cambios que afectaron la vida y
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�Frida I. González

la estructura urbana en Monterrey, así como las repercusiones que
surgieron como resultado de la transformación de la red ferroviaria.
Los autores se enfocan en la evolución del edificio de la
Estación del Golfo, ahora conocido como la Casa de la Cultura de
Monterrey y el Museo del Ferrocarril, resaltando su papel actual
como un importante centro cultural. De esta manera, estudia la
historia y el impacto de la estación utilizando una amplia gama
de recursos recopilados, como el Archivo General del Estado de
Nuevo León. Asimismo, se enfatiza cómo la edificación ejemplifica
la conservación y reutilización exitosa de un patrimonio urbano
para beneficio social.
El ensayo arroja luz sobre un aspecto crucial de la historia
y la evolución urbana de Monterrey, reflejando la influencia de
intereses económicos en la configuración del paisaje urbano. Esto
destaca la posibilidad de reutilizar espacios inhabilitados para
fines sociales y culturales, lo que representa una oportunidad para
transformar áreas afectadas, y ofrece posibilidades de desarrollo
futuro para impulsar la industria cultural de la región, al mismo
tiempo que preserva su patrimonio histórico.
Alberto Casillas Hernández, actual jefe del Archivo
Histórico y del Archivo Administrativo del Parque Fundidora,
analiza el proceso de la implementación de las medidas de
seguridad para proteger a los trabajadores frente a los peligros
asociados con el uso creciente de maquinaria en la producción
industrial dentro de su artículo Los Orígenes de las Campañas
de Prevención de Accidentes en Fundidora Monterrey: Los
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

Departamentos de Personal y Supervisión y Seguridad Industrial.
El autor menciona cómo el aumento de los riesgos
laborales llevó al establecimiento de medidas preventivas por
parte de gobiernos, empresarios y trabajadores. Por otro lado,
expone cómo la Fundidora Monterrey se dedicó cada vez más
a la prevención de accidentes, llegando a establecer un equipo
profesionalizado específicamente para este fin. La perspectiva
que Casillas establece la evolución de las condiciones laborales
con base a las medidas de seguridad y proporciona información
sobre el impacto de la responsabilidad industrial dentro de una
empresa histórica como la Fundidora de Monterrey.
“Es por México” Conformación y primeros años del
Patronato Universitario de Nuevo León: La industria por la
educación, 1950-1958 bajo la autoría de Susana Julieth Acosta
Badillo, Licenciada en Historia por la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL, y con una maestría en Ciencias enfocada en
la gestión y diseño de la Arquitectura, destaca el apoyo financiero
y logístico brindado por los industriales para la creación de la
sede universitaria, junto a los obstáculos del alcance de este
objetivo debido a la oposición de algunos empresarios por las
diferencias de opinión ideológicas. Así, expone un enfoque
sobre las dinámicas entre la elite empresarial y la educación en
Monterey, además de su influencia en la misma.
La compilación de los distintos autores acerca de la
industrialización y el patrimonio neolonés ofrece un análisis
exhaustivo a través de imágenes, tablas explicativas y estudios
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�Frida I. González

detallados, abordando temas como la legislación, la gestión
pública del patrimonio inmueble, el impacto en la clase obrera,
así como la conformación de organismos de apoyo a la educación
por parte de la industria.
El libro invita a la reflexión sobre la importancia de
reconsiderar y debatir el valor del patrimonio cultural en el
contexto de la industrialización, y la relación de los habitantes
de Nuevo León con este aspecto puntual de su historia y cultura.
Resulta fundamental la comprensión y el interés de las dinámicas
históricas y actuales que han configurado Monterrey y su área
metropolitana.
Frida I. González Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
https://orcid.org/0009-0003-8301-2006

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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña del
X Coloquio Internacional sobre la Historia del Noreste
de México y Texas en 2024
Risk and Resilience at the Border: Review of the 10th
International Colloquium on the History of Northeast Mexico
and Texas in 2024
Recibido: 19 de diciembre de 2024
Aceptado: 20 de diciembre de 2024
Siguiendo con la tradición iniciada en Saltillo Coahuila en
2003, durante el año 2024 se realizó la X edición del Coloquio
Internacional sobre la Historia del Noreste de México y Texas.
Estaba planeado para realizar en formato presencial en la Ciudad
de Nuevo Laredo Tamaulipas entre el 20 y 23 de noviembre,
sin embargo por razones de inseguridad, el Comité organizador
decidió efectuarlo en formato virtual en las fechas programadas
transmitiéndose por las redes sociales de las instituciones
convocantes y la página de Facebook del citado coloquio.
La declaratoria inauguran estuvo a cargo de la doctora Delia
Salazar Directora de Estudios Históricos del Instituto Nacional de
Antropología e Historia, enseguida Cuauhtémoc Velasco iniciador
de este coloquio hizo un recuento de las nueve anteriores ediciones,
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

Gustavo Ramírez hizo la presentación del ponente magistral:
Marcos Leija Director de Turismo del Ayuntamiento de Nuevo
Laredo quien expuso sobre las estrategias de promoción cultural que
realizan en dicho municipio inspirados en el modelo colombiano
de la ciudad de Medellín donde el citado ha realizado estancias de
trabajo. Se trata –señaló- de contribuir desde el ámbito de la cultura
al reforzamiento del tejido social, un llamado muy pertinente dado
el fenómeno de violencia que vive actualmente el noreste de México
y que a veces se extiende al vecino estado de Texas. La ponencia se
tituló: El arte y la cultura. Un cañón de futuro y que guarda gran
pertinencia con el tema al que se convocó en esta edición 2024 del
Coloquio: Riesgo y resiliencia en la frontera: pasado y presente.
Vinieron enseguida las mesas temáticas. La primera de ellas
bajo el título de Cultura fronteriza debía ser moderada por Verónica
Castillo de la Universidad de California en Santa Bárbara, ausente
por razones de fuerza mayor entrando en su lugar Cesar Morado de
la UANL. En ella participaron Christopher Juan Gómez académico
de University of Texas Rio Grande Valley exponiendo sobre el
papel de Nepantla en la construcción de la identidad en la obra
de Gloria Anzaldúa destacando el rol pionero de esta pensadora
chicana/mexicoamericana. Luego Alejandro Quitze Barranco
Muñoz catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila en
Saltillo, expuso sobre negociaciones, concesiones y excepciones
para poblar el noreste durante la época novohispana y cerró la mesa
Alberto Barrera Enderle, destacado investigador del CIESAS
Noreste quien habló acerca del eje de Monterrey a San Antonio, en
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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

torno a la conformación de un circuito transfronterizo del béisbol
durante los años de 1930-1940. La discusión giro en torno a cómo
las ideas, la propiedad y el deporte traspasa fronteras y viaja junto
a los personajes que se mueven por el territorio estudiado. Los
ponentes recibieron preguntas sobre el significado de la región
fronteriza en procesos de formación de identidad al igual que las
ideas influidas por cuestiones de raza y etnicidad en el contexto
de deporte. La audiencia podía remitir preguntas por la página de
Facebook en vivo o por la plataforma de zoom. El congreso era
totalmente gratuito y no se requería inscripción, buscando que nada
impida la difusión del conocimiento.
Al igual que en el caso de la doctora Castillo de UC Santa
Barbara , se buscó que en esta edición se incorporaran como
moderadores, académicos que no habían participado en ediciones
anteriores, fue así como se invitó a Pablo Mijangos (Southern
Methodist University) quien aceptó de manera entusiasta. El
doctor Christopher Carmona académico de Our Lady of the Lake
University, Center for Mexican American Studies and Research
expuso su trabajo titulado Palimpsest of the Borderlands: Telling the
Story of the Borderlands through Estéfana Cavazos de Cortina [La
Patrona] and Hermilla Cuellar dando visibilidad a estos personajes
femeninos. Por su parte David Adán Vázquez Valenzuela expuso
sobre los logros y retos de la Maestría en Historia del Noreste
mexicano y Texas que oferta desde la Universidad Autónoma de
Coahuila con sede en Saltillo, los temas y líneas de investigación
de los primeros egresados. Otro participante que también hizo
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

su debut en el coloquio fue Alan Arturo Hernández García de la
UANL, quien expuso sobre el género cinematográfico denominado
cabrito-western y la representación de la sociedad regiomontana
en el cine mexicano, 1980-1983. Se trata de un avance de su tesis
dirigida por Cesar Morado y que espera concluir durante 2025.
Una de las mesas que produjo mayor debate fue la
relativa a Género que moderó Emilio Machuca de la Universidad
Complutense de Madrid, donde Machelly Flores Reyna pregunto:
¿Dónde están? Estudio de la desaparición forzada en el estado
fronterizo de Coahuila desde las epistemologías feministas
entre 2009-2018. Apoyándose en provocativo material judicial y
fotográfico, esta destacada colega de la Universidad Autónoma
de Coahuila documentó el lastimero viacrucis que viven los
familiares de personas desaparecidas. Por su parte Antonio Cruz
Zárate de la Dirección de Estudios Históricos del INAH expuso el
caso del forzamiento de una mujer casada en la villa de Jaumave,
hoy Tamaulipas durante el siglo XVIII. Sobre ese mismo
siglo Anarika Freyssinier y Dávila estudiante doctoral de la
Universidad Autónoma de Coahuila, habló de sujetos subalternos
en la frontera noreste de la Nueva España explorando el caso de
María Gertrudis Sánchez Navarro y María Bruna Fausta, dos
mujeres acusadas de diversos delitos en San Fernando de Austria,
que hoy se llama Zaragoza, en el norte de Coahuila.
La mesa 4, también sobre género estuvo conducida por Sonia
Hernández de Texas A&amp;M University donde debatieron Regina
Álvarez exponiendo sobre Género y Enfrentamiento a la impunidad
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de los Texas Rangers: Una mirada desde la investigación estatal
sobre abuso de poder en el año 1919. También participó Leslie N.
Torres explicando sobre las mujeres de origen mexicano, resistencia
y sobrevivencia en el sur de Texas durante los principios del siglo
20 y cerró la mesa Jessica Martínez de la Universidad de Texas en el
Paso exponiendo sobre las obreras mexicanas y méxicoamericanas
en la industria de ropa en El Paso, durante el periodo entre 1920 y
1940. El tiempo dedicado a preguntas y respuestas fue enriquecedor
por la nueva emergencia de discursos de violencia racial y las
difíciles condiciones de trabajo en ambos lados del Bravo.
Lo relativo a la línea temática de tensión y el conflicto
se abordó en la mesa 5 conducida por Gustavo Ramírez donde
participaron José Luis Aguilar Guajardo bordando sobre los
antecedentes históricos y polémica del monumento fúnebre de
Iturbide en Padilla (1901-2024), debate que emergió con motivo del
bicentenario de la Independencia. Enseguida expuso César Morado
sobre el tratamiento de la violencia en la historiografía texana reciente
y su traducción al español realizada por la UANL y finalmente
Benito Navarro de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, explico
la disputa por el control de los diezmos en Tamaulipas.
La siguiente mesa fue coordinada por Adela Díaz, del
Tec de Monterrey, institución que se incorpora por vez primera a
nuestro coloquio. Expuso primero George T. Díaz de la University
of Texas Rio Grande Valley sobre los Mártires de Texas, es decir
los mexicanos revolucionarios prisioneros en Texas. Luego, Alan
Orlando Caballero Barrera de la UAC continuando con esa línea
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

de cómo se aprisionan los cuerpos, expuso sobre la inquisición
en los confines norteños: Esclavismo, delitos contra la fe y elites
regionales en el Nuevo Reino de León durante los siglos XVIXVII y cerró la mesa Margarita Isabel Arvide Basterra narrando
la transición de la Colonia Sirio-Otomana a la Colonia Libanesa:
transformaciones de la Comunidad Árabe en Nuevo León (19101930) y como esta comunidad de migrantes lucho por hacerse un
lugar en la ciudad de Monterrey durante la primera parte del siglo
XX. Aunque los temas abarcaron diferentes periodos, la sesión de
preguntas fue enriquecedora ya que conceptos como raza y étnia,
región y espacio al igual que procesos de resistencia se abordaron
y dieron mucho de que discutir.
No podía faltar en el coloquio una mesa sobre Historia
Política y estuvo moderada por Gabino Castillo (Universidad
Autónoma de Coahuila) participando en primer término el destacado
historiador tamaulipeco, Pedro Alonso Pérez (Congreso del Estado
de Tamaulipas) exponiendo sobre el Centenario de la fundación
del Partido Socialista Fronterizo. Luego, David Adán Vázquez
Valenzuela de la UAC disertó sobre las elecciones coahuilenses
de 1905 a las que interpretó como una derrota del “civismo” y
finalmente Manuel Ceballos Martínez planteó el tema de la gestión
del agua en el noreste, ejemplificando con el caso de los dos Laredos.
Todos estos participantes lo hicieron por primera vez en este evento
cumpliendo con la meta de incorporar nuevas voces.
Hubo todavía una continuación del tema de Historia
Política en la siguiente mesa liderada por Ruth Arboleyda Castro
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(Centro INAH Veracruz) donde participaron Juana Gabriela
Román Jáquez de la Universidad Autónoma de Coahuila
abordando el gobierno de los Hermanos Viesca y Montes en
Coahuila y Texas, que ella interpreta como parte del fracaso del
federalismo en el noreste de México durante los años 1827-1835.
Enseguida expuso Irina Córdoba Ramírez de la UNAM acerca
del caso de El Cuhamil: liderazgo y activismo transfronterizo,
1975-1981, una publicación que fue muy importante para la
comunidad mexicana asentada en Texas. Finalmente, Miguel
Soto, uno de los fundadores del coloquio disertó sobre Norteños
y sureños en el desarrollo de Texas. Algunos socios de Lorenzo
de Zavala, concluyendo que aún quedan aspectos por develar de
estos procesos de control de propiedades.
Todavía hubo una mesa adicional en la línea temática de
Tensión y Conflicto. Fue moderada por Miguel Soto (UNAM)
donde participaron Mariana Elizabeth Sánchez Tamez comentando
sobre el rol de la elite empresarial de Monterrey, su impulso a
las universidades en Monterrey, estudiando el caso del ITESM
(1943-1965) concluyendo que se trata de un caso particular
en que el estado mexicano cede en su afán de monopolizar la
educación superior y un grupo privado ve en la educación la
oportunidad de formar los cuadros gerenciales de sus empresas.
Enseguida diserto Seidi Martínez Loera quien está estudiando la
administración eclesiástica en el noreste novohispano: el caso de
la parroquia de Monclova. Se trata de una investigadora egresada
de la maestría en el noreste de México y Texas que ahora estudia
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

su doctorado en la UANL de Monterrey, buscando inscribir su
trabajo dentro de una nueva historia eclesiástica.
El día sábado se desarrolló la mesa sobre Pueblos
Originarios y fungió como moderador uno de los líderes en esta
línea de investigación: Joaquin Rivaya- Martinez (Texas State
University). Aquí escuchamos a Ruth Arboleyda Castro del Centro
INAH Veracruz disertando sobre la vida de las mujeres apaches;
a Fernando Olvera de la UAT exponiendo sobre los liderazgos
indios ante el contacto español en el noreste novohispano y a José
Eugenio Lazo Freymann de la UNAM planteando la relación
entre bárbaros y bisontes en medio de las Grandes Llanuras de
América del Norte como límites de la cartografía durante los
siglos XVII-XIX mientras que Hernán M. Venegas Delgado de la
UAC disertaba sobre esclavitud de mujeres y niños apaches en las
misiones y presidios del noreste novohispano, siglo XVIII. Una
mesa muy redonda en tanto a temática, rica en nuevos abordajes
metodológicos como el caso de Lazo que rastrea a los bisontes
por las llanuras y desde luego muy pertinente por el tema de los
derechos de los pueblos originarios en este territorio que hoy
llamamos noreste de México y Texas.
La última mesa abordo el tema del patrimonio cultural y
el medio ambiente. Estuvo dirigida por Reynaldo de los Reyes
(University of Geneva, UNIGE) participando Eva Rivas Sada del
Tec de Monterrey quien explico la modernización del campo en
el noreste de México durante el periodo 1920-2000. Enseguida,
Gustavo A. Ramírez Castilla hablo del patrimonio cultural en
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riesgo en Tamaulipas, aspecto que conoce perfectamente como
integrante del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Finalmente, José Manuel Rosales Mendoza abordo los orígenes
y desarrollo de la planificación urbana en Torreón, Coahuila
durante el periodo 1887-1997 tema en el que es especialista como
académico de la Universidad de Coahuila.
Como cierre del evento de realizo la presentación del
libro Sacerdotes en tierra de indios. La iglesia y la oligargia
en el noreste de la Nueva España, siglos XVII-XVIII, autoría de
Nancy Leyva, recién publicado por el Colegio de Michoacán
que narra la tarea de evangelizadores en este territorio, siendo
comentado por José Luis Aguilar y la misma autora. En síntesis,
la X edición del coloquio conto con la participación de 39
ponencias de investigadores/as prevenientes más de una docena
de universidades, muchas de las cuales se incorporaron por
vez primera. Por acuerdo del Comité Científico, la siguiente
edición del evento se realizará en 2026 en University of Texas
Rio Grande Valley (EdimburgTexas) bajo el liderazgo de George
Díaz, director del Centro de Estudios Mexicoamericanos.
Sonia Hernández
Texas A&amp;M University
https://orcid.org/0009-0006-9986-6075

César Morado
Universidad Autónoma de Nuevo León
https://orcid.org/0000-0002-6696-6989

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-168

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>Sillares: Revista de Estudios Historicos, 2025, Vol 4, Num 8, Enero-Junio </text>
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                <text>	Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2025 © Sillares Vol. 4, No. 8, enero-junio 2025, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel
Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Dra. Adela Díaz
Meléndez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290.
Fecha de última modificación de 20 de diciembre de 2024.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana de Ita Rubio
Director de la Revista / Adela Díaz Meléndez
Autores
Juan González Morfín
Miguel Angel Pinkus
Ashantti Niquete
Abril Gonzalez-Ku
Adi Lazos
Jonathan Cruz
Rafael Falla
José Koyoc Kú
Gabriel Torales Ayala
Gilberto Sánchez

�Celso Carrillo
Frida I. González
Sonia Hernández
César Morado
Director Editorial / Adela Díaz Meléndez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.
Foto de portada: Enrique González.

�Presentación

Como parte de la esencia de nuestra revista, la reflexión histórica
permite, a través de la comprensión de los procesos y coyunturas
históricas, encontrar explicaciones que contribuyan tanto al
saber científico como al desarrollo del hombre en sus realidades
sociales actuales.
La octava entrega de Sillares. Revista de Estudios
Históricos reúne una variedad de esfuerzos intelectuales y
una riqueza de enfoques que fortalecen la construcción del
conocimiento histórico. El valor científico de cada investigación
presentada se refleja tanto en sus resultados como en la
aplicación de diversas metodologías de trabajo. En particular,
destaca el uso de un enfoque interdisciplinario, que enriquece el
análisis histórico. Además, la integración de fuentes primarias,
como documentos históricos y testimonios orales, amplía las
perspectivas de interpretación y contribuye a una comprensión
más profunda del pasado.
La sección de “Artículos” ofrece cinco textos que, a través
del análisis de casos, personajes, microhistorias y otros actores
como el medio ambiente, proporcionan una visión renovada de
diversas regiones de México y de distintos momentos históricos.
1
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5

�Presentación

A través de un análisis profundo de los discursos y las
narrativas, Juan González Morfín nos presenta a René Capistrán
Garza: el contrarrevolucionario mexicano que, a lo largo del
tiempo, se transformó en partidario de la Revolución. Esta obra
constituye una valiosa contribución a la historiografía de la
primera mitad del siglo XX. El autor examina a Capistrán Garza
en el contexto de la guerra de los cristeros, explorando sus diversas
facetas como periodista y como artífice de ideas revolucionarias y
católicas. Este artículo nos invita a reflexionar sobre el papel y el
contexto de actores sociales clave, desde la Revolución Mexicana
hasta los momentos en que los estrategas políticos, aun militares,
comenzaban a moldear el México posrevolucionario.
Los siguientes cuatro artículos conforman el dossier
Historias Ambientales de la Península de Yucatán, coordinado
por Adi E. Lazos Ruíz (ENES Mérida, UNAM) y Angélica
Márquez Osuna (Harvard University). Este compendio
representa una valiosa contribución a la historiografía regional,
destacando nuevos enfoques temáticos y el uso de metodologías
interdisciplinarias. Así, se logra contextualizar e identificar los
cambios, las diferencias y las perspectivas que configuran la
historia ambiental de la región yucateca.
Miguel Ángel Pinkus Rendón, Ashantti Niquete y Abril
Gonzalez-Ku, en su artículo Desterritorialización de la costa
quintanarroense: el caso de Playa del Carmen, examinan las
transformaciones políticas, socioculturales y económicas que
han marcado la evolución de esta región. Los autores argumentan
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5
2

�Presentación

cómo estos cambios han reconfigurado el paisaje y alterado el
vínculo con los bienes comunes naturales. A través del análisis de
Playa del Carmen, el estudio explora el impacto de las políticas
públicas federales y su influencia en la dirección socioeconómica,
urbana y paisajística de la zona, delineando, sin lugar a dudas,
una nueva etapa en la historia de esta región.
En el artículo Escribiendo la memoria olvidada de un
pueblo, los autores Adi Estela Lazos Ruíz, Jonathan de Jesús Cruz
Tamayo y Rafael Falla Pech presentan los avances y desafíos en
la creación de un libro en proceso sobre el pueblo maya Kiní,
ubicado en la península de Yucatán. A través de este trabajo,
destacan la riqueza histórica y el patrimonio biocultural de este
pueblo, proponiendo una mirada desde la microhistoria que invita
a la historiografía a prestar mayor atención a las historias de
comunidades pequeñas. Este artículo no solo ofrece un avance
en la investigación, sino que también busca inspirar un mayor
interés por rescatar y documentar las memorias olvidadas de
otros pueblos en situaciones similares.
En su texto Los orientales y el bosque tropical durante el
Yucatán separatista (1839-1843), el autor José Ángel Koyoc Kú
ofrece un análisis que revela la estrecha conexión entre los recursos
naturales de Yucatán, específicamente su denso bosque tropical, y
las estrategias militares adoptadas por los combatientes irregulares
conocidos como orientales. Estas fuerzas se distinguieron por su
táctica de combate disperso en la vegetación, una característica
que los separó de las tropas convencionales de Yucatán. Koyoc
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5
3

�Presentación

Kú examina cómo el entorno natural no solo facilitó, sino que
configuró los eventos y procesos históricos de la época. A través
de un riguroso uso de fuentes primarias y un análisis cronológico
detallado, el texto ofrece una perspectiva novedosa sobre el papel
del paisaje en la historia militar y política de la región durante el
siglo XIX.
En su artículo La construcción del paisaje costero de
Sisal, Yucatán (1807-1990): una aproximación desde la ecología
histórica, Gabriel de Jesús Torales Ayala ofrece una perspectiva
desde la ecología histórica. El autor sostiene que las prácticas
de manejo ambiental del pasado han dejado una huella profunda
en las condiciones ecológicas de una región, cuyas repercusiones
pueden extenderse hasta el paisaje contemporáneo. A través
del caso de Sisal, Torales Ayala analiza cómo las actividades
económicas y las estrategias de manejo ambiental desempeñaron
un papel crucial en la formación del paisaje de esta costa Yucateca.
Estas transformaciones, a lo largo del tiempo, han generado
efectos duraderos que siguen modelando tanto los procesos
ecológicos como los patrones de biodiversidad que observamos
en la actualidad.
En esta edición, el último artículo, titulado Don Pedrote.
Un capitán indígena rebelde en territorio misional jesuita al norte
de la Nueva España (1673-1692), escrito por Gilberto Sebastián
Sánchez Luna y Celso Carrillo Valdés, nos invita a adentrarnos
en los complejos acontecimientos del siglo XVII en el norte de
la Nueva España. A través de este análisis, los autores enriquecen
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5
4

�Presentación

nuestra comprensión de la resistencia indígena frente al avance
hispano en esa región. El estudio de este personaje revela su
astucia, su capacidad de liderazgo y su habilidad para negociar
con los poderes coloniales para lograr sus objetivos. A su vez,
este caso ofrece una mirada crítica sobre el choque cultural, el
sometimiento y la violencia que sufrieron los pueblos originarios.
Finalmente, en la sección de “Reseñas”, iniciamos con
el análisis de Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios
históricos, a cargo de Frida I. González Hernández. En esta reseña,
la autora destaca los estudios compilados por Oscar Rodríguez,
los cuales abordan el desarrollo industrial en Nuevo León y su
impacto en la construcción de la identidad socioeconómica y
cultural del estado, así como su valor patrimonial.
La segunda y última reseña, presentada por Sonia
Hernández y César Morado, lleva por título Riesgo y resiliencia en
la frontera: Reseña del X Coloquio Internacional sobre la Historia
del Noreste de México y Texas en 2024. En ella, los autores nos
ofrecen un resumen de las temáticas, ponencias e instituciones
participantes, además de anunciar la sede y el año del próximo
coloquio.
Con esta última reseña, damos por concluida esta octava
entrega de Sillares. Revista de Estudios Históricos, esperando
que su contenido sea de su interés y provecho.
Adela Díaz Meléndez
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 1-5

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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario
mexicano que pasó a ser partidario de la Revolución
René Capistrán Garza: the Mexican counterrevolutionary who
became a supporter of the Revolution
Juan González Morfín
Universidad Panamericana
Ciudad de México, México

https://orcid.org/0000-0002-7278-7872
Recibido: 9 de noviembre de 2023
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: : Este trabajo busca rescatar algunos rasgos biográficos de un
personaje importante en la vida pública del país, tanto por su participación
en la lucha cívica de los católicos, como por su labor periodística.
El artículo destaca su época de ferviente contrarrevolucionario
para después mostrar su lucha por hacer ver compatibles los ideales
de la Revolución con aquellos de la doctrina católica. Para ello, la
investigación se centra en frases textuales de sus discurso y escritos
posteriores que permiten observar cómo el contacto –primero en la
prisión y después en el destierro–, con personas que no compartían sus
convicciones, le fue ayudando a flexibilizar su postura radicalmente
contrarrevolucionaria hasta convertirlo en un entusiasta defensor de la
armonía, según él existente, entre los postulados de la Iglesia y los de
los gobiernos revolucionarios.
Palabras clave: Revolución; Iglesia católica; política; lucha; actividad
periodística.
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 6-35
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

6

�Juan González Morfín

Abstract: This article seeks to rescue some biographical features
of an important person in the public life of the country, both for his
participation in the civic struggle of Catholics, and for his journalistic
work. The article highlights his time as a fervent counterrevolutionary
and later it shows his struggle to make the ideals of the Revolution
compatible with those of Catholic doctrine. For this, the research
focuses on textual phrases from his speech and later writings that allow
us to see how the contact, first in prison and later in exile, with people
who did not share his convictions helped him to relax his radically
counterrevolutionary position to make him an enthusiastic defender of
the harmony, according to him existing, between the postulates of the
Church and those of the revolutionary governments.
Key words: Revolution; Catholic Church; politics; struggle; journalistic
activity.

Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 6-35
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-123

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�René Capistrán Garza: el contrarrevolucionario mexicano

Introducción
Un personaje que con frecuencia es ligado a los grupos políticos
de derecha de las primeras décadas del siglo pasado es René
Capistrán Garza, individuo polifacético y todavía poco estudiado,
no obstante que su nombre aparece muchas veces en cualquier
estudio sobre el levantamiento armado conocido con el nombre
de guerra cristera.
En general, el estudio individual de los dirigentes del
movimiento cristero es una asignatura pendiente, por más que
haya algunos estudios sobre Miguel Palomar y Vizcarra y
Enrique Gorostieta. Sobre otros, como René Capistrán Garza,
Rafael Ceniceros y Villareal y Andrés Barquín y Ruiz, por
mencionar algunos, encontramos unas cuantas menciones y
breves semblanzas biográficas en obras de carácter general. Esto
se explica en parte porque, de ordinario, la historia de los vencidos
suele permanecer en el olvido, pero, sobre todo, porque el tema de
la cristiada, a la que estos estuvieron ligados, se mantuvo durante
varias décadas casi inexplorado por la historiografía profesional.
El actual trabajo comienza por describir la etapa de
Capistrán Garza como líder de asociaciones católicas que aspiraban
a hacerse del poder político y deja para posteriores estudios su
faceta de periodista y de católico contestatario a las reformas
postconciliares. Se detiene especialmente en un documento
escrito por él mismo en el que explica cuál fue su desempeño en
el movimiento cristero, que es su faceta más conocida. Esta carta,
escrita en 1959 al historiador y polemista Antonio Rius Facius,
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�Juan González Morfín

es especialmente interesante por la oportunidad de los datos que
aporta sobre el inicio del movimiento cristero a treinta años de
su conclusión. Inmediatamente después, se pasa al estudio de la
evolución interna que llevó a Capistrán a cambiar diametralmente
su opinión negativa sobre los postulados revolucionarios y
a convertirse en un defensor y admirador de la Revolución
mexicana sin abandonar sus convicciones religiosas. Con este
estudio, se pretende contribuir al mejor conocimiento de uno de
los personajes que, por encontrarse en el grupo de los vencidos,
no han encontrado tanto eco en la historiografía nacional.
1. Rasgos biográficos
En un manuscrito de los años treinta de Baltazar Dromundo, se
describe a Capistrán como “un formidable agitador de masas,
dialéctico, un tanto impreparado, con un valor civil como
podemos encontrar pocos casos en la oposición (…). Es uno de
los deportados católicos”. Muchos años después de su etapa de
líder juvenil, Capistrán seguía siendo recordado sobre todo por
sus dotes oratorias.
Para todo esto, nuestro personaje había nacido en el puerto
de Tampico, en 1898. Estudió la licenciatura en Derecho en la
Universidad Nacional. Desde antes de llegar a la mayoría de edad,
fue un connotado activista de las juventudes católicas. También
muy joven se inició en sus labores periodísticas y a los veinte
años lo encontramos ya como director de la revista trisemanal
El Futuro. Su labor en los años veinte-treinta, será abordada en
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las páginas de este trabajo, por lo que ahora la obviamos. Más
tarde, ya en los años cuarenta y cincuenta, fue conocida su labor
de redacción en el periódico Novedades y, posteriormente, en
El Universal. Además de haber sido un gran orador en sus años
de juventud, se destacó en su labor periodística por ser un gran
polemista. Esa misma característica la imprimió en sus ensayos
políticos y religiosos, lo cual se aprecia incluso en sus títulos:
Caos en la Iglesia y traición al Estado, entre otros. Murió en la
Ciudad de México en 1974.
2. Fogoso dirigente de la Asociación Católica
de la Juventud Mexicana (ACJM)
El 2 de febrero de 1913, apenas unos días antes de que se iniciara la
Decena trágica, el arzobispo de México acudió a bendecir con toda
solemnidad el Centro de Estudiantes Católicos, una agrupación
que, originalmente, pretendía solo proporcionar a los jóvenes
católicos algunos elementos de cultura para “sostener y defender
con éxito los principios cristianos en las aulas”; sin embargo, en
poco tiempo, se orientó a la creación de estructuras que permitieran
a los católicos influir en la arena pública. Entre sus fundadores se
contó el joven Capistrán Garza que, a la sazón, contaba con solo
15 años.
Este Centro, junto con otros centros estudiantiles que
ya existían, se unieron en una especie de confederación con las
congregaciones marianas que venían siendo promovidas por los
jesuitas desde años atrás y dieron lugar a la Asociación Católica
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de la Juventud Mexicana (ACJM) en agosto de 1913, habiendo
redactado sus estatutos el sacerdote jesuita Bernardo Bergoend.
Al formarse el primer Comité Central de la ACJM en
1918, fue electo como primer presidente René Capistrán Garza.
Justo en ese año, la ACJM tuvo parte activa en la organización de
los católicos jaliscienses para hacer derogar una ley que limitaba
el número de sacerdotes permitidos en aquel estado.
Hacía compatibles sus trabajos en la Asociación con su
trabajo de periodista al frente de la revista quincenal El Futuro,
desde la que constantemente se criticaba el gobierno del presidente
Venustiano Carranza.
Fue precisamente una crítica moderada a la represión de
los villistas que efectuaba entonces el régimen carrancista lo que
lo llevó en el año 1919 a un “viaje de rectificación”, es decir, a
ser secuestrado por emisarios del gobierno y enviado al frente,
junto con otros periodistas disidentes, para que por su propia
experiencia comprobara los esfuerzos que hacía el ejército oficial
en la pacificación del país. “Porque a ustedes, los periodistas, les
hacen falta estas lecciones para que aprendan a echarse nudos en
la lengua antes de soltar el trapo diciendo cuantas majaderías se les
ocurren”, le espetó Manuel M. Diéguez, a su llegada a Chihuahua.
En estos meses de libertad condicionada –pues, durante el
día, podía moverse dentro del perímetro que se le permitía–, tuvo
ocasión de convivir con Emilio Portes Gil, que se encontraba en
circunstancias parecidas por su actividad en favor de Obregón,
así como con algunos otros periodistas.
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Una vez que pudo librarse de su prisión sui generis,
participó en la fundación del Partido Nacional Republicano, que
se aprestó a competir contra el general Álvaro Obregón en las
elecciones de 1920 postulando al revolucionario Alfredo Robles
Domínguez.
En la convención de dicho partido, Capistrán consiguió
que los delegados pusieran en el programa electoral que, de ganar
las elecciones, se derogaría la Constitución de 1917. A la postre,
las elecciones dieron como vencedor al general Obregón con un
amplísimo margen de ventaja sobre sus contrincantes.
Su fama de orador incendiario se puede ver bien ganada
en la lectura de sus discursos. Por ejemplo, en una reunión del
Consejo de la ACJM, Capistrán afirmaba lo siguiente:
Sobrevino la Revolución y formó sus cuadros y sus filas con el
hijo más malo de cada familia, y se entabló desde entonces una
lucha política y económica formidable que carece de ideales;
y toda lucha política que carece de ideales, engendra la muerte
de las libertades, la vida de las tiranías, la indisciplina popular
y hasta la pérdida de la nacionalidad. ¡Y toda lucha económica
que carece de ideales trae consigo la abundancia de sangre y la
Revolución mató los ideales!

Como se verá más adelante, con el tiempo su visión sobre
la gesta revolucionaria habría de cambiar bastante.
En 1923, Capistrán renunció a la presidencia de la ACJM
para competir por una diputación en el primer distrito electoral
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de la Ciudad de México y perdió las elecciones. Sin embargo, ya
no volvió a la presidencia de la asociación que tuvo a bien darle
el cargo de “presidente honorario” a partir de octubre de 1924.
3. Del Partido Nacional Republicano a la
Liga Política Nacional y a la LNDLR
Sin dejar su vocación periodística, Capistrán conjugaba la
propaganda católica con la actividad política. De hecho, en él todo
era la misma cosa, pues pertenecía a ese grupo de católicos que
entendían la política como un espacio para extender su religión y
la religión como un instrumento para escalar en política mediante
el voto corporativo. No fue extraño, por eso, que algunos católicos
que pensaban que la religión y la política pertenecían a esferas
distintas y debería existir una sana separación entre ambas, no
simpatizaran con Capistrán y su grupo. Uno de estos, el canónigo
tapatío Antonio Correa, relata en una carta al vicario general de
Guadalajara que, cuando Capistrán fue a dicha ciudad para fundar
la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa (LNDLR), le
había espetado lo siguiente:
Si ustedes son hombres y realmente buscan el el bienestar del
pueblo, láncense a la lucha sin bandera religiosa. Arrostren
ustedes solos las consecuencias, pero, por amor a Dios, no
quieran escudarse en nuestros obispos; hartos males le han
ocasionado a la Iglesia los políticos, y serán tremendas las
consecuencias que esta empresa ocasione.

Luego del fracaso en las elecciones federales de 1920 y
1923 con el Partido Nacional Republicano, Capistrán Garza,
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junto con Miguel Palomar y Vizcarra y otros políticos católicos se
dieron a la tarea de formar la Liga Política Nacional, organización
que apoyó la candidatura presidencial del general Ángel Flores
en contra de Plutarco Elías Calles. Flores no ganó, pero la
autoridad electoral le reconoció un gran número de votos y sus
partidarios, incluido Capistrán, hicieron sondeos para llamar a un
levantamiento armado que, a fin de cuentas, no se dio.
En 1925, luego del apoyo táctico del gobierno de
Calles al intento de cisma iniciado en febrero en el templo de
La Soledad, los católicos partidarios de unificar las diferentes
organizaciones religiosas para sus fines políticos encontraron un
pretexto inmejorable: la defensa de la religión. Y así nació la Liga
Nacional Defensora de la Libertad Religiosa que, con el apoyo
de algunos obispos, se convirtió en el canal para encauzar los
esfuerzos de las asociaciones católicas de toda índole a fin de
hacerlo de manera eficaz. Rol que le fue disputado, al menos en
sus inicios, por una organización secreta conocida como la U,
que optó rápidamente por mejor unirse a la Liga para infiltrarla y
aprovecharse de sus logros.
En el primer Comité Directivo de la Liga, René Capistrán
Garza quedó como vicepresidente. Es quizá interesante resaltar
que había sido presidente de la ACJM cuando tenía solo 20 años
y ahora, a los 27, era elegido como vicepresidente de la Liga. Su
prestigio, pues, como líder católico, no solo no había decaído,
sino que continuaba en aumento.
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La Liga en muy poco tiempo comenzó a organizar
actividades de resistencia pacífica –y no tan pacífica– a las
acciones emprendidas por los partidarios de la iglesia cismática
para apoderarse de nuevos templos, incluida la Basílica de
Guadalupe. El incidente más grave ocurrió en Aguascalientes en
donde los cismáticos intentaron apoderarse de la emblemática
iglesia de San Marcos el 28 de marzo de 1925 y se armó un
zafarrancho en el que tuvo que intervenir la autoridad. Los
católicos se atrincheraron en el templo y repelieron una carga del
ejército que, a juicio de estos, venía a consumar el despojo de la
iglesia. Finalmente tuvieron que entregarse. El saldo había sido
de varios muertos, entre ellos, dos soldados. El presidente Calles
y el secretario de Gobernación Valenzuela responsabilizaron a la
Liga de haber organizado la reacción armada de los católicos.
En el mes de agosto, Gilberto Valenzuela fue sustituido en
Gobernación por el veracruzano Adalberto Tejeda, “furiosamente
anticlerical” y, a juicio de Ernest Lagarde, “uno de los enemigos
más implacables y más terribles de la religión católica”. En
diferentes foros el general Calles expresó su disgusto por la
formación de la Liga, en la que veía a muchos políticos católicos
de los que habían hecho todo lo posible para evitar que llegara
a la presidencia sirviéndose ahora de la bandera religiosa para
ganar terreno en la política.
La Liga, con la ayuda de las estructuras eclesiásticas,
incluida la ACJM, y de lo que quedaba de organización de los
extintos partidos políticos oficial u oficiosamente católicos
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–esto es, del Partido Católico Nacional, del Partido Nacional
Republicano y de la Liga Política Nacional–, y aliándose con
otras asociaciones cívicas confesionales, como la Unión Popular,
consiguió un crecimiento exponencial en muy poco tiempo. Así,
“hallándose rápidamente a la cabeza de una inmensa tropa allegada
con demasiada facilidad, pasó de la defensiva a la ofensiva, con la
intención de tomar el poder y de ejercerlo por entero”.
4. Proyección de Capistrán y descubrimiento de
sus propios límites en el levantamiento armado
Entre enero y agosto de 1926 se precipitaron los acontecimientos:
el 7 de enero el presidente Calles obtuvo poderes extraordinarios
para reformar el código penal; el 4 de febrero el arzobispo Mora y
del Río declaró que los católicos lucharían porque se modificaran
los artículos constitucionales que limitaban la libertad religiosa; en
respuesta, Calles hizo aplicar algunos de ellos y expulsó al clero
extranjero, cerró las escuelas particulares, confiscó seminarios y
conventos, presionó a los estados para que limitaran el número de
ministros de culto autorizados y, finalmente, el 14 de junio dio a
conocer su reforma al código penal que sería publicado oficialmente
el 2 de julio y entraría en vigor el día último de este mes. Con
esta adición al código penal, se buscaba perseguir penalmente el
incumplimiento de las leyes anticlericales ya existentes.
La Liga reaccionó con un boicot económico, presentó un
memorial al congreso con más de dos millones de firmas y se dio
a la tarea preparar a los seglares para una defensa armada de los
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derechos que se les estaban negando. Al mismo tiempo, envió
a Capistrán Garza a los Estados Unidos para conseguir apoyo
económico de los católicos estadunidenses. Acostumbrado como
estaba desde que tenía 18 años a ser jefe, aceptó la encomienda y
pasó a los Estados Unidos para buscar apoyo militar y económico.
Muchos suspicaces concluyeron que René había lucrado con este
encargo y que había existido una malversación de fondos; sin
embargo, sus propias confesiones y la correspondencia privada
de esos años permiten ver que no lo pasó del todo bien desde el
punto de vista pecuniario, sino que se desenvolvió en medio de
estrecheces y carencias.
En efecto, desde su llegada a los Estados Unidos, sus
gestiones apenas le permitieron sobrevivir. La Liga y él mismo
esperaban de los católicos norteamericanos un gran apoyo
económico, pero los obispos no estaban dispuestos a mezclarse en
levantamientos armados. El obispo de Galveston le ayudó con diez
billetes de diez dólares para sus gastos más inmediatos; con otros
–relata Bailey– consiguió también cantidades irrisorias: veinte,
treinta, cincuenta dólares. El prelado de Boston, por su parte, le
sugirió abandonar el proyecto de la Liga y buscarse un trabajo, le
negó cualquier ayuda económica y le ofreció recomendarlo para
conseguir un empleo.
Otro de los propósitos para los que había sido enviado
fue el de explorar una alianza estratégica con el general Enrique
Estrada, quien había sido secretario de Guerra con Obregón y
se encontraba exiliado por haber participado en la rebelión
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delahuertista. La Liga tenía noticias de que preparaba una gran
expedición armada con el apoyo del felicismo y de un gran
número de expatriados que estaban disgustados con el gobierno
de Calles. El acercamiento con Estrada no se dio sencillamente
porque, antes de que Capistrán se reuniera con él, este había
sido hecho prisionero en Estados Unidos por violar las leyes de
neutralidad.
Entre tanto, la Liga continuaba los pasos para convocar a
un levantamiento armado general por parte de los católicos que,
a nivel de algunas localidades, ya se habían levantado contra el
gobierno de Calles. Así, en noviembre obtuvo del episcopado
el compromiso de no condenar el levantamiento armado, si se
optaba por este como último recurso y, a pesar de hallarse en
Estados Unidos, Capistrán fue designado general en jefe del
levantamiento. Años después, el propio Capistrán reconocía la
precipitación e irresponsabilidad con que se había actuado:
Mi sorpresa por el acuerdo de ir al movimiento armado se
explica por estos antecedentes: un grupo de dirigentes de la
juventud católica jefaturada por mí, habíamos sostenido desde
cuatro o cinco años la conveniencia de prepararnos en todos
los aspectos –físico, moral y económico– para la emergencia
de tener que acudir a las armas en una acción no política, sino
defensiva de la libertad religiosa. La acción anticatólica de
un régimen profundamente lastimado con los católicos por
los errores políticos cometidos por estos antes y después de
la injusta caída de Madero, culminó en la época de Calles.
Esa culminación la vimos venir los jóvenes desde lejos. Por
eso pugnábamos por una preparación adecuada para una
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defensa adecuada. Nunca se nos hizo caso. Por el contrario,
se nos tildaba de inquietos, de ambiciosos, de descentrados, se
nos atribuía gran peligrosidad, imputándosenos tener planes
políticos a los que era ajena la Iglesia, y no objetivos en defensa
de su libertad, cosa a la que no somos ni podemos ser ajenos
los católicos. Con esos antecedentes me pareció un enorme
disparate resolver, de buenas a primeras, ir a la “resistencia
armada”.

Aunque no en masa, como esperaba la Liga para los
primeros días de 1927, diversos grupos de católicos se fueron
levantando en armas, especialmente en el occidente del país, con
muy pocos medios materiales. De poco les servía a estos tener
nombrado un comandante en jefe que luchaba por sobrevivir en
el extranjero, por lo que, a mediados del año, Capistrán dejó de
ser el jefe del movimiento sin haber realmente llegado a ejercer
nunca esa jefatura.
A pesar de su escasa participación, al menos directa, en el
movimiento armado, así como de la explicación que da él mismo
sobre el papel que jugó, no faltan acusaciones en el sentido de que
“la Liga se había lanzado a la defensa armada por un verdadero
engaño de Capistrán Garza a sus directores en México”. Esto
era así, a juicio de sus acusadores, porque no se contaba con los
recursos necesarios para emprender una campaña en condiciones
de éxito, justamente lo que él mismo Capistrán afirma haber
esgrimido ante los directores de la Liga.
Si ya antes había pasado penurias económicas, a partir del
momento en que se deslindó de la Liga, su situación se agravó y
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vivía de lo que buenamente podía conseguir con sus colaboraciones
en periódicos dirigidos a los mexicanos en el exilio. En agosto de
1929, le escribía al arzobispo Orozco y Jiménez:
Me es grato por la presente manifestarle que he recibido a mi
entera satisfacción la cantidad de $500 dollars, que V. S. Ilma.
ha tenido la amabilidad de prestarme para mi negocio, y debo
hacerle presente mi agradecimiento por tan señalado servicio.
Además, quiero hacer constar que en el plazo de seis meses, a
contar de la fecha, cubriré a V. S. Ilma. la cantidad indicada.

Quizá porque esto le molestaba tanto cada vez que se le
acusaba de haber dilapidado el dinero de la Liga y el que había
recibido de los católicos estadunidenses.
Carlos Blanco Ribera, quien fuera compañero de lides y
admirador de Capistrán, piensa que su fracaso en Estados Unidos
se debió a la falta de una sólida preparación humanística que él
entreveía en René:
Desgraciadamente Capistrán no había desarrollado entonces
su talento político al nivel de sus capacidades, de allí que
al lado de los golpes de grande altura tuviera verdaderas
trivialidades. Y si se hubiera nutrido con pasión y constancia
con los textos clásicos de los grandes políticos y oradores de
todos los tiempos y de hubiera dado una preparación intelectual
universal adecuada, René habría abierto un surco luminoso en
nuestra historia.

Independientemente de la mayor o menor validez
de esta apreciación, una afirmación de este autor que está
probada por los hechos es que hubo un antes y un después en
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el papel de intermediación de la Liga ante los diferentes actores
norteamericanos, pues en los días en que el representante de los
cristeros fue Capistrán, se mantuvo la esperanza viva de que
algo se podría obtener de los vecinos del norte, pero cuando
fue relevado de su cargo “esta representación cayó en manos de
algunas figuras borrosas y se hundió en un verdadero pantano por
la inmovilidad, el color gris y la insignificancia”.
5. Cambio de mentalidad y regreso a México
Al igual que el viaje de rectificación al que había sido llevado por
la fuerza en el periodo carrancista, ahora el destierro le serviría
para entender mejor a las personas que no compartían sus mismos
puntos de vista: “En la escuela del destierro aprendía lo que nunca
hubiera podido enseñarme, ni nunca me enseñó, la Universidad.
La perspectiva que el pasado y el presente ofrecen desde país
extraño. El panorama histórico que se observa desde fuera de la
patria, al margen de las pasiones vividas. Los afectos creados no
al calor, sino al frío glacial de la expatriación, con militantes de
otras ideas –también en desgracia– son la mejor de las cátedras y
la más auténtica enseñanza teórica y experimental”.
Su regreso a México lo hizo sin prisas, sin embargo, a
partir de 1931 comenzó a hacer gestiones ante el servicio exterior
mexicano para ver cuándo podría darse el momento oportuno.
Es verdad que, a inicios de los años treinta, su situación general
había mejorado y había alcanzado “una cierta reputación y status
en San Antonio”. En diversos escritos, Capistrán ha mencionado
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que su destierro duró once años, por lo que podemos situar su
reingreso alrededor del año 1938.
A inicios de los años cuarenta, encontramos a Capistrán
establecido nuevamente en México y colaborando con el periódico
Novedades, del que llegó a ser director. En esos momentos, se
encontraba física y emocionalmente separado de los que habían
sido sus correligionarios en la Liga, mas no así de los de la ACJM.
Con la jerarquía católica guardaba una respetuosa distancia, pero
de esta década existe una correspondencia cordial con el arzobispo
Luis María Martínez.
En su carta a Rius Facius de 1959, Capistrán resalta su
dedicación al periodismo:
Soy periodista de profesión. Durante cuarenta años he hecho
una incesante defensa de la Iglesia contra todos sus enemigos
de dentro y de fuera. En “La Prensa”, de San Antonio, Texas;
en “La Opinión”, de Los Ángeles, California; en “Diario de
la Marina” y “El País”, de La Habana. En la dirección de
“Novedades”, de “Prensa Gráfica” y de “Atisbos”, en México.
Y en gran número de periódicos mexicanos y extranjeros en
los que he colaborado, incesantemente he hecho labor católica,
firmemente católica, inquebrantablemente católica. Solo que
esta labor de cuarenta años ha modificado sus cauces, por las
experiencias adquiridas y las observaciones realizadas.

Esos cauces distintos de defender a la Iglesia católica tenían
que ver con su cambio de perspectiva en relación con la ideología
revolucionaria, de la que había sido acérrimo crítico y ahora la veía
completamente imbuida de principios cristianos. Muchos de sus
artículos publicados en Novedades, Prensa gráfica, Atisbos y El
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Universal, dan fe de la defensa que hacía de cómo la Revolución
mexicana se hallaba permeada de principios cristianos.
6. Un converso a la ideología revolucionaria
Sus primeros pasos en la arena pública, como se ha visto, lo
sitúan en el ala más encendidamente contrarrevolucionaria.
Así se observa, por ejemplo, en un discurso pronunciado con
ocasión del Primer Consejo Federal de la ACJM en 1922, en el
que René arengaba a las masas de jóvenes católicos, como era
su costumbre, con palabras que desde que había comenzado su
activismo político en 1913 no habían cambiado mucho:
Sesenta años de liberalismo que parecía haber penetrado hasta la
médula del pensamiento nacional; la obra de descristianización
planteada durante la Reforma por Juárez y continuada
habilísimamente después, había logrado suprimir casi
completamente toda manifestación pública de vida religiosa y
había matado, al parecer para siempre, todo esfuerzo viril y toda
orientación definida; el catolicismo fue bárbaramente batido
en brecha, se le arrojó de la vida pública, se le excluyó de la
calle, se le hizo refugiarse en el interior de los templos y esto,
como un favor especialísimo, como una migaja de libertad que
la tiranía del liberalismo se dignaba conceder desde la cúspide
de su satánica soberbia; ser católico en aquellos tiempos y
serlo sobre todo fuera de su casa, era algo que no encajaba bien
dentro de aquel cuadro, cuyo marco lo hacían la depravación de
los unos y la cobardía de los otros.

Este tópico de que la mayoría de los católicos por
cobardía no participaban en política ha sido recurrente en quienes
simpatizan con la idea de ver agrupados a los católicos en un
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partido oficial u oficiosamente católico con una intervención
mayor en la vida pública, supuestamente con el fin de permear las
leyes y la vida de la sociedad del pensamiento social católico. Por
eso, desde esa óptica particular, Capistrán también denunciaba en
ese mismo discurso:
Para tomar parte en la cosa pública del país, los católicos tenían
que poseer una doble personalidad y vivir una doble vida: ellos,
allá en el fondo, pero muy en el fondo de sus conciencias,
podían conservar y mantener su fe, el régimen liberal no se
metía con eso y respetaba el santuario de sus conciencias, con la
condición de que esas conciencias no fueran tan exigentes que
quisieran inmiscuir sus ideas y sus creencias y sus principios
en los asuntos públicos que venían a ser como patrimonio
exclusivo por derecho propio, del sacrosanto liberalismo; y así,
si un católico era honrado con un puesto en la administración,
por regla general tenía que despojarse de su catolicismo a la
puerta de su casa para poder transitar por las calles en calidad
de gobernante.

Más todavía que las palabras con las que fustigaba a los
católicos que no participaban en el terreno de la política, eran las
que usaba para describir la Revolución como una suma de todos
los males que podrían reunirse en un solo evento histórico:
Sobrevino el desastre; puestas las causas tuvieron que seguirse
inevitablemente los efectos; la Revolución estalló, volcando
todo lo malo, todo lo corrompido que se había formado al
amparo protector del liberalismo y con la complicidad de
su régimen. Querían un pueblo sin Dios y sólo consiguieron
algunas hordas de bandidos; querían una nación sin religión,
una patria sin historia, una civilización sin moral, y no tuvieron
sino el desastre, el fracaso, la caída.
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En años de relativa paz, pues en abril de 1922 el país era
gobernado por Obregón sin siquiera intentar la aplicación de
los puntos más álgidos de la Constitución de 1917, Capistrán
arremetía contra la Revolución como si en esos días hubiera ya
estallado la persecución de Calles y sublimaba la participación de
la ACJM en la lucha contrarrevolucionaria:
La Revolución, que no es, en suma, sino el liberalismo
desembozado, el sectarismo en toda su crudeza, el “non
serviam” en toda su soberbia; la Revolución, que no es, en
suma, sino el Estado sin Dios, vino tan brutalmente a sacudir
los espíritus, quiso tan bárbaramente extremar la tiranía,
intentó de tan odioso modo ahogar a la Iglesia, que todo lo
que quedaba de fuerza viril y de espíritu cristiano, vigorizado,
robustecido y templado a los golpes del dolor y del sufrimiento,
surgió encendido de amor a Cristo, y surgió principalmente ahí
donde era menos creíble, ahí donde más rudamente se le había
combatido, ahí donde más completo parecía el naufragio: en la
juventud. Tal parece que la Providencia quiso hacer patente y
clara su intervención y señalar el camino.

Sin embargo, años después escribiría algunas ideas
en las que rectificaba completamente esta posición y llegaba
a descalificar como mentiras y prejuicios malévolos sus
afirmaciones anteriores:
No es la fuerza de la verdad, sino la fuerza que el tiempo
otorga a las mentiras, sustentadas durante muchos años como
verdades, lo que hace sumamente difícil arrancar desde la
raíz tantos juicios y prejuicios equivocados, malévolos y
destructivos que han mantenido a México, en el orden de las
ideas y de los hechos, partido en dos bandos irreconciliables
y en dos concepciones opuestas de nación, haciendo cada
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uno de esos bandos su parcela de patria, su predio nacional
privado, su coto propio, con un ideario particular y hasta con
dos olimpos sagrados en donde encasillan unos y otros a sus
dioses exclusivos. Y lo más doloroso del caso es que quienes
son dioses en un olimpo, son demonios en el otro.

A simple vista, es una crítica muy seria al bando radical
en el que militó por una quincena de años. La rectificación tiene
más valor viniendo de alguien que hasta hacía tan poco tiempo
había sido un convencido partidario de esa lucha y esa postura
antagónica, de esa descalificación a todos los que no pensaran en
la misma línea que él y sus correligionarios. Sin duda, muchas
cosas habían cambiado en su forma de percibir la realidad del
país, lo que no había cambiado tanto era la vehemencia con la que
defendía su postura y la forma apasionada en que demolía a sus
adversarios. También permanecieron siempre en sus afirmaciones
su rechazo a los sistemas políticos originados en las ideas de
Marx, esto es, al socialismo y al comunismo en cualquiera de
sus formas, así como su antipatía por el presidente Calles y su
régimen, al que habría de concebir como una deformación del
verdadero espíritu revolucionario, imbuido este, según su nueva
forma de ver las cosas, de la caridad cristiana y de sus aspiraciones
más elevadas de justicia social, lo cual, por otra parte, no siempre
ha sido practicado por los católicos:
No siempre la doctrina social católica ha sido aplicada en
la práctica por los mismos católicos. Más frecuentemente es que la
profesemos en teoría y la neguemos en los hechos. La Revolución
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Mexicana, imponiendo a latigazos la tesis social católica, cometió
ciertamente muchos desmanes; pero a ese precio la hizo operante, la
hizo realidad.

Así, para Capistrán, no cabía duda que las principales
reformas sociales promovidas por la Revolución, eran de matriz
católica: “Los revolucionarios fueron, por instinto, los brazos
ejecutores de la doctrina de Cristo que desgraciadamente había
caído en el vacío de un catolicismo intrascendente”.
Hacía el mismo reproche al catolicismo internacional: “Si
los católicos de su tiempo hubieran secundado en la acción práctica
la doctrina formulada por León XIII, no habría comunismo en
el mundo y en México no habría sido necesaria la Revolución,
con toda su rudeza y toda su crueldad, para que los católicos
entendiéramos que León XIII tenía razón”.
De ahí que, a su juicio, todas las diferencias que en los
años posteriores a la Revolución se habían venido dando entre
católicos y revolucionarios, tenían su origen en cuestiones de
forma, más que de fondo, o bien en posturas preconcebidas
que no se abrían a la verdad: “En política, como en todo, es
muy saludable defender la verdad, a condición de que primero
se conozca la verdad”. No les faltaba a sus argumentaciones la
ironía y la contundencia que siempre había utilizado: “Más que
en ninguna otra materia, en política es necesario saber leer y
escuchar. Porque hay quienes, cuando leen, lo único que asimilan
son los márgenes y los índices”. De ahí es de donde viene la
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terrible confusión entre lo que es accidental y lo que no: “La pugna
–a veces sangrienta– establecida entre la Revolución Mexicana y
el catolicismo, se debió a causas políticas mucho más que a tesis
doctrinarias. Es decir, se produjo por motivos transitorios y no
permanentes, accidentales y no esenciales”.
Un claro ejemplo de esto último fue el problema que
se suscitó en el gobierno de Calles originado, a juicio de
Capistrán, en la falta de tacto político de este y del grupo que
lo seguía: “El callismo fue la conclusión lógica de dos posturas
ilógicas. La de los revolucionarios radicales y la de los católicos
conservadores”. A estos últimos, con su actitud intransigente,
el callismo les dio
la gran oportunidad para rehacer su vida cívica, para purgar
por las propias culpas, para volver por los fueros de la dignidad
ultrajada, y para demostrar al pueblo y a los revolucionarios
mismos, que los católicos, a su vez, son capaces de tomar en
sus manos la bandera libertaria de aquella.

Los que en aquella coyuntura tomaron las armas, no
hicieron otra cosa que retomar los principios que inspiraron la
Revolución: “volvimos a la sangre de Madero, ultrajada por
Huerta y por Calles, y dimos a la Revolución un contenido
casi divino” “En nombre de los mismos ideales libertarios de
la Revolución, los cristeros se rebelaron contra Calles. No lo
hubieran hecho contra el porfirismo, [pero] la Revolución había
revelado algo que los católicos parecíamos tener en el olvido: que
la libertad es preciso conquistarla”.
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Si bien es verdad que en algunas de estas afirmaciones
resuena la emotividad propia de sus primeros discursos, hay que
aceptar que, como él mismo lo admitía, su pensamiento había
evolucionado hacia una visión sincrética –quizá demasiado– del
catolicismo y los ideales revolucionarios: “La fe católica y la
Revolución Mexicana son las dos antorchas inextinguibles que
iluminarán el porvenir si sabemos conjugar constructivamente
esos dos hechos concretos, profundamente incorporados en el
alma y la historia nacionales”. Ya anteriormente, había escrito a
Rius Facius en esa misma línea:
No hay razón doctrinaria ni táctica para perpetuar la
pugna irreconciliable entre la Iglesia Católica y el régimen
revolucionario mexicano. Esa pugna se mantiene por intereses
políticos disfrazados de amor a la Iglesia y tratando de utilizar
esta con perjuicio evidente para ella.

Esta postura sincrética le llevó a constantes enfrentamientos
–que no evadía–, con intelectuales y columnistas, tanto del bando
católico como del revolucionario. Con los primeros, son célebres
sus diatribas con Jesús Guiza y Azevedo, quien para refutarlo
le dedicó un libro completo. Quedan para trabajos posteriores
esas controversias, pues no forman parte del objetivo de esta
investigación.
El cambio de posicionamiento de Capistrán se dio en
el contexto de un reacomodo en las relaciones entre el Estado
mexicano y la jerarquía católica. Un modus vivendi pactado en 1929
y que, de hecho, no sería sino hasta el gobierno de Ávila Camacho
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que comenzara a plasmarse de lleno en un doble compromiso: por
parte del gobierno, la no aplicación de las leyes que obstaculizaran
la labor de la Iglesia; por parte de jerarquía, la desautorización,
cuando no condena, de los actores católicos que buscaran servirse
de la religión para lograr cambios políticos a través de la resistencia
armada. En estas circunstancias, mientras que un grupo de ex
miembros de la Liga fundó en 1940 una agrupación llamada
“Integrismo Nacional” para desde ahí seguir combatiendo lo que
consideraban serias amenazas para la religión católica, Capistrán
Garza marcó su distancia e inició, justo en este tiempo, un camino
distinto que lo llevó a segregarse de la mayor parte de sus antiguos
correligionarios. Un camino también diferente al acomodo que
la jerarquía católica había optado por razones de practicidad –o
de imperiosa necesidad– a las políticas gubernamentales, pues,
en el caso de Capistrán, no fue el cese de la beligerancia de los
gobiernos cada vez más conservadores emanados de la Revolución
lo que gestó su transformación, sino sobre todo un convencimiento
profundo de que las tesis que tanto la Revolución como la Iglesia
católica postulaban en materia social estaban hermanadas.
Consideraciones finales
Los escritos autobiográficos, entre ellos, cartas como la que
escribió a Rius Facius en 1959, nos permiten conocer a fondo
las motivaciones de René Capistrán Garza, tanto en su etapa
de contrarrevolucionario como en la de “armonizador” de los
principios católicos con aquellos de la Revolución.
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En ellos, muchas veces se encuentran pasajes de autocrítica
en los que reconoce algunos errores y los atribuye, en parte, a
su juventud. Por ejemplo, a propósito de su nombramiento como
jefe civil del movimiento cristero y embajador plenipotenciario
de la Liga y ante la jerarquía y el gobierno de Estados Unidos,
señala: “Mi error y responsabilidad gravísimos consistieron en
haber cedido, por vanidad y amor propio a las instancias de la
Liga para que aceptase las dos decisiones”.
La crítica que hacía a las posturas extremistas de algunos
grupos contrarrevolucionarios, a partir de su transformación en
un decidido defensor de la Revolución, tiene el mérito, si cabe
esta expresión, de ser hecha por alguien que fue primeramente un
convencido sostenedor de esos postulados.
Su admiración por la Revolución, por otro lado, parte,
según explica él mismo, de que esta fue capaz de implantar en la
sociedad los postulados cristianos en materia de justicia social,
aunque haya sido a fuerza de latigazos.
Su acercamiento a los planteamientos revolucionarios y
su afán de mostrar la afinidad de estos con la doctrina católica,
no obstante su intención de aproximar a las partes en pugna, no
fue bien recibido por sus antiguos correligionarios y por un gran
número de católicos que, durante años, siguieron viendo trasfondos
socialistas y ateos en todo lo que se llamara revolucionario y, en
René, simplemente a un traidor, cuando no a un vendido. Quizá
su fracaso para obtener ese acercamiento se debió, en buena parte,
a los métodos que utilizaba para fustigar a quienes no compartían
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su nuevo punto de vista, esto es, la exposición apasionada de sus
argumentos y el modo poco empático de referirse a sus adversarios
que, por otro lado, eran los mismos métodos que antaño había
empleado para atacar la Revolución.
Con todo, algunas de sus apreciaciones en torno a lo que
realmente originó una pugna de tanto tiempo entre el Estado y
la Iglesia católica, son especialmente rescatables para evitar en
lo sucesivo ese tipo de enfrentamientos, esto es, no dar un peso
inconmensurable a situaciones que son pasajeras y accidentales,
sino privilegiar el camino del diálogo, mejor que buscar tensar la
situación hasta el punto de que el contrario tenga que rendirse. Un
legado que permanece vigente.
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�Desterritorialización de la costa quintanarroense:
el caso de Playa del Carmen
De-territorialization of the Quintana Roo coast:
the case of Playa del Carmen
Miguel Pinkus Rendón
Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales
CEPHCIS-UNAM
https://orcid.org/0000-0002-2839-9610

Ashantti Vereniss López Niquete

https://orcid.org/0009-0002-3532-1907

Abril Monserrat Gonzalez-Ku

https://orcid.org/0009-0006-5339-8536
Recibido: 31 de agosto de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: El territorio de Quintana Roo, México desde 1902 (fecha
de creación), ha sido artífice de una gama de acontecimientos que han
repercutido en la apropiación, uso y manejo de los bienes comunes
naturales que tienen en su interior. Es por ello, que el presente artículo se
aboca a analizar cuáles han sido las variaciones políticas, socioculturales,
económicas y cómo éstas han impactado en la conformación del paisaje
y la transformación en el vínculo con los bienes comunes naturales.
En particular se analiza el caso de Playa del Carmen como ejemplo de
lo sucedido en la costa oriental del estado. En este sentido, se puede
vislumbrar que en las seis primeras décadas del siglo veinte la dinámica
económica giraba en torno a la utilización de los elementos naturales
maderables o no maderables (corte del chicle) sea por particulares,
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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

compañías explotadoras, ejidos o colectivos de estos. A partir de
principios de los años setenta se da un cambio abrupto, que es cuando
la política pública federal promueve al turismo como eje conductor del
sistema económico, tomando en un primer momento a Cancún como
polo de desarrollo y posteriormente a finales del siglo XX a la Riviera
Maya, lo que conlleva a un crecimiento urbano, cambios de uso del
suelo y tenencia de la tierra. Este estudio pretende dar un panorama de
la desterritorialización de las comunidades costeras desde la historia
ambiental y oral.
Palabras clave: Quintana Roo, Territorio, Ejidos, Turismo.
Abstract: Since 1902 (date of creation) Quintana Roo, Mexico territory
has been the architect of a range of events that have had repercussions
on the appropriation, use and management of the natural commons
within it. For this reason, this article focuses on analyzing the political,
socio-cultural and economic variations and how these have impacted
the landscape and the transformation of the link with the natural
commons. In particular, the case of Playa del Carmen is analyzed as an
example of what has happened in the eastern coast of the state. In this
sense, it can be seen that in the first six decades of the twentieth century,
the economic dynamics revolved around the use of natural timber and
non-timber elements (gum cutting), whether by individuals, exploiting
companies, ejidos or their collectives. At the beginning of the 1970s,
there was an abrupt change, when federal public policy promoted
tourism as the driving force of the economic system, first in Cancun and
then in the late 20th century in the Riviera Maya, which led to urban
growth, changes in land use and land tenure. This study aims to provide
an overview of the deterritorialization of coastal communities from an
environmental and oral history perspective.
Key words: Quintana Roo, Territory, Ejidos, Tourism.

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�Desterritorialización

Introducción
El sureste de México ha atravesado una serie de reconfiguraciones
a través del tiempo, no solo hablando de la parte de división
política, sino también desde la perspectiva paisajística,
sociocultural y socioeconómica. Desde la creación de Quintana
Roo como territorio a principios del siglo XX, proveyó varios
acontecimientos sociopolíticos a nivel regional y nacional
(revolución mexicana) que dieron una dinámica de pertenencia
del territorio y del entorno que en él se encontraba. Tales como
la fundación del territorio, luego la reincorporación a Campeche
y Yucatán, para finalmente casi a mediados del siglo XX, la
designación como estado de la República Mexicana.
En este sentido, el territorio de Quintana Roo ha tenido
cambios importantes en cuanto a los bienes comunes naturales1
y aprovechamiento de sus alrededores, cabe señalar que en sus
inicios como entidad federativa contaba con una alta diversidad
biológica y baja concentración poblacional humana, misma
que paulatinamente ha cambiado en poco más de un siglo, pero
incrementándose aceleradamente en las últimas décadas y con
mayor medida las costas quintanarroenses.
Es por ello, que en el presente trabajo se pretende dar
cuenta de los cambios enfrentados en el espacio-territorio
1

Se utiliza Bienes Comunes Naturales (BCN) y no Recursos Naturales pues la noción de los BCN se opone a la visión utilitarista de los elementos y servicios naturales
para apostar a una revalorización y apropiación de los bienes que conforman los territorios (Ivars, 2013). Sin embargo, en la lectura de este texto se hace uso del concepto
de Recursos Naturales solo en las citas textuales o cuando se trata del análisis desde la
lógica mercantilista para contrastar las reflexiones.

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�Miguel Angel Pinkus, Ashantti Niquete y Abril Gonzalez-Ku

quintanarroense, poniendo como ejemplo la costa central del
estado, particularmente la población de Playa del Carmen en los
últimos 70 años. En el cual se recurrió a analizar cuáles han sido
las variaciones políticas, sociales, socioeconómicas, y cómo éstas
han impactado en la conformación del paisaje y la transformación
en el uso de los bienes comunes naturales.
Para conseguir esta meta, el trabajo se abordó desde tres
diferentes aspectos de obtención de información: a) Se abocó a
la tarea de recopilar las primeras fuentes de manera diacrónica,
para explicar el proceso de las políticas públicas que incidieron
en la segmentación de las actividades productivas, así como la
adquisición y usufructo de los bienes comunes naturales del
territorio. b) Se realizó la búsqueda de cartografía histórica (física
y digital) para dar cuenta de la tenencia de la tierra, poniendo
énfasis en los cambios que se favorecieron durante la repartición
agraria y a raíz de las modificaciones del artículo 27 constitucional.
C) Finalmente, para conocer de primera mano la historia oral de
los pobladores de Playa del Carmen, respecto a la percepción del
cambio territorial que experimentó la otrora ciudad en las últimas
décadas, se llevaron a cabo talleres de mapeo participativo, así
como entrevistas semiestructuradas con personas nativas del
lugar o que tengan varias décadas de habitarlo.
Conformación del territorio Quintanarroense
No se puede entender la dinámica del sur de México, sin explicar
un poco los sucesos ocurridos a mediados del siglo XIX, es decir,
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�Desterritorialización

la Guerra de Castas. La cuál no sólo trastocó el tejido social que
se vislumbraba dada la opresión hacia los mayas en la Península
de Yucatán, y que se cristalizó en 1847, amén que durante la
colonia ya habían ocurrido varias rebeliones por las precarias
condiciones en que éstos se encontraban. Lo que forzosamente
conlleva a transformaciones socioculturales en la gente originaria
y/o que se ha ido estableciendo en la línea del tiempo.
Según lo escrito por Navarro (1968, 1976) “los criollos
utilizaron desde la represalia de privar a los indios de los derechos
que les habían concedido en la constitución de 1841 hasta
prohibirles el uso de las armas, concentrarlos en determinadas
localidades, obligarlos a recibir instrucción religiosa y, cuando no
bastaran los consejos, corregirlos según su índole y costumbres”.
Por ello, para luchar por derechos humanos y políticos se dio
una rebelión en contra del grupo del poder, como reacción, el
gobierno en turno que no solo deseaban acabar con la revuelta
sino con visión a que se apoderaran de la Península, invitaba a
extranjeros a contribuir en la misma.
En esta sublevación se pudo observar una segmentación
del territorio, que no solo aplicaba a lo humano, en donde, en
las ciudades de Mérida y Campeche se asentaron las poblaciones
mestizas y la blanca, en tanto que en la parte oriental de —en
ese entonces Yucatán —se establecieron las comunidades mayas.
Aunado a ello, mientras en la parte que habitaron los primeros era
principalmente de selva baja caducifolia, en tanto la colonizada
por los indígenas se configuraba por selvas medianas y altas con
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una alta humedad en lo conocido como “montaña”, lo que le daba
acceso a multiplicidad de bienes comunes naturales para utilizar
(Villalobos 2006).
Cabe señalar que previo a la guerra, desde la época
colonial, se había dado la explotación de maderas tales como
el Palo de Tinte Haematoxylum campechianum en las zonas
bajas inundables, mientras que el Cedro Cedrela odorata, y
la Caoba Swietenia macrophylla en las zonas selváticas, todas
ellas sumamente apreciada en Europa, tanto así, que la piratería
en el Caribe y puntualmente en las costas Quintanarroenses fue
contemplado desde siglos anteriores. En este sentido, y volviendo
al conflicto, la explotación de madera continuó siendo importante,
ya que, durante este se dio una asociación estratégica entre los
rebeldes mayas y la Honduras Británica (Belice), en la cual, los
primeros dejaron que los británicos explotaran regiones de la
selva bajo su protección, mientras que les dotaran de insumos
para la guerra, así como otras materias provenientes de la Gran
Bretaña. Cabe señalar, que, durante el período en cuestión, en
algunas regiones del territorio se daba una triple explotación
forestal. Por un lado, los mayas rebeldes del sur y oriente, una
segunda por las empresas colonizadoras (Compañía Colonizadora
de Faustino Martínez y Compañía Colonizadora de la Costa
Oriental de Manuel Sierra Méndez) y una tercera por los ingleses
que rentaban las tierras de uso, en varias ocasiones, pagando los
terceros a los dos primeros por una misma extensión territorial
por el conflicto armado.
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�Desterritorialización

La cruenta lucha duró poco más de 50 años, con una
gran cantidad de caídos de ambos lados, y, como una medida de
Porfirio Díaz se divide la Península de Yucatán en dos Estados
(Campeche y Yucatán) y un naciente territorio, Quintana Roo
(Figura 1).
Quintana Roo se creó con la zona que desde más de medio
siglo atrás estaba ocupada por los mayas rebeldes y en la que
el Estado de Yucatán no ejercía de hecho jurisdicción política y
administrativa. Prácticamente, el decreto del 24 de noviembre
de 1902 que creó el Territorio Federal de Quintana Roo, no
hizo sino darle carácter constitucional de Territorio Federal a
una región que desde 1848 se sustrajo del poder político del
Estado de Yucatán (González Duran 19742 en Macías 2002).

No obstante, Macías (op cit.) sostiene que hubo más
variables a considerar para dicho decreto. Por un lado, dado
que los mayas orientales solo ocuparon parte del territorio
mencionado (Tulum hasta el río Hondo), quedando fuera la
parte norte, la cual, ya era controlada por empresas particulares
establecidas, incluyendo las islas Mujeres y Cozumel, bajo
oligarquías que hacían explotación forestal. Por otro lado, dado
que la comercialización y flujo económico se daba por la parte
marítima a consecuencia de los pocos caminos terrestres que
existían, era imprescindible tener un control fiscal de todas las
transacciones que se llevaron a cabo en los principales nodos de
embarcación y puntos prioritarios del territorio.
González Durán, Jorge. 1974. La rebelión de los mayas y el Quintana Roo
chiclero. Mérida, Yuc. Dosis, 80 p.
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Figura 1. Proyecto de límites entre el Estado de Yucatán y el territorio de
Quintana Roo (1904). Tomado de Mapoteca Manuel Orozco y Berra 2024.

Árboles y maderas
La geografía de Quintana Roo nos demuestra que más del 80 %
del territorio presenta una gama de tipos de selvas con gradientes
tanto de altitud (5 hasta 40 m) como de la caducidad que tiene
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las hojas en el follaje durante el año (caducifolia a perennifolia),
lo cual representa una alta diversidad de especies de plantas y
otros organismos. En este sentido, y como ya ha sido mencionado
anteriormente, la explotación de la madera en el territorio
quintanarroense data de siglos anteriores, en donde cuadrillas de
personas entraban en las selvas para extraer grandes cantidades
de árboles maderables y no maderables, es decir, de troncos que
servían en la construcción de casas (diferentes especies) u objetos
de valor (cedro y caoba), o aquellas cuyo producto sea derivado
de las plantas (tintes).
Al respecto, el corte de los árboles fue socorrido tanto
por los pobladores de los alrededores del monte, los mayas
rebeldes, como por los vecinos de la Colonia Británica, pasado
por las empresas Colonizadoras de diferentes, hasta los nuevos
ejidatarios cuando se da el reparto de las tierras en los gobiernos
del general Lázaro Cárdenas y Lic. Manuel Ávila Camacho (de
lo que se hablará más adelante). Por lo que la presión sobre los
ecosistemas ha sido constante a lo largo del tiempo, debido a los
desmontes que se hacía durante el corte de las maderas preciosas,
maderables y blandas, así como posteriormente para sacar las
trozas de árboles y enviarlas a los puntos de acopio y envío a
través de los afluentes, cuerpos de agua y el mar. Cabe mencionar
que por mucho tiempo no existieron los caminos terrestres entre
las poblaciones, por lo que la conexión entre sitios era por medio
del agua., e.g. en la costa central de Quintana Roo se trataba de
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dejar el producto en la costa para que fuera trasladado a Cozumel
que era un punto estratégico.
La dotación de tierras posrevolucionaria dió pertenencia
a las comunidades mayas ex combatientes de la guerra de Castas
de las selvas que ya habitaban, aunque también otras personas
ajenas al territorio quintanarroense con la finalidad de ocupar un
espacio poco poblado, como veremos posteriormente. Aunque
también siguieron las concesiones de explotación de madera a
particulares. Si bien, la explotación maderera se dió en todo el
territorio quintanarroense, fue más visible en el sur de la entidad
como puede apreciarse en la figura 2, esto relacionado al tipo de
selva alta que contenía ejemplares de cedro y caoba con mayor
tamaño.
La comercialización de la madera por las compañías
privadas era frecuente desde los años 30 del siglo XX, aunque se
intensificó a principios de los 50s por la creación de la paraestatal
(órgano descentralizado de gobierno) Maderas Industrializadas de
Quintana Roo (MIQRO), a la cual se le concedió una concesión de
veintinueve años (González et al. 2007). Como ya se mencionó,
la dotación de tierras le aportó a los pobladores de los ejidos la
posibilidad de vivir mediante el manejo de los bienes comunes
naturales, no obstante, a los ejidatarios se les hizo énfasis que
debían dejar selva para manejar y conservar, contrastando con
lo permitido a los ganaderos y agricultores extensivos (González
op. cit.).
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Figura 2. Flora de la Península de Yucatán. Comisión Colonizadora (1935).
Tomado de Taracena y Pinkus 2010.

Entre 1970 y 1980, el estado de Quintana Roo perdió más
de 500,000 ha de bosques tropicales (la tercera parte de su
superficie forestal hasta 1970). En este periodo se otorgaron
concesiones privadas denominadas, en ese tiempo, Unidades
Industriales de Explotación Forestal, siendo la más importante
la que fue otorgada a la empresa Maderas Industriales de
Quintana Roo (MIQRO) (Ríos-Cortéz, et al. 2012:252).
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Habrá que señalar que si bien se dió una explotación de la
madera preciosa sobre todo en la zona sur del estado, también se
continuó ejerciendo presión ilegal de los bienes en otros sitios del
estado, tanto maderables de alta apreciación (cedro y caoba), las
maderas utilizadas para la construcción de casas como para otros
propósitos no maderables (chakté Caesalpinia platyloba, jabín
Piscidia piscipula, chaká Bursera simaruba, chechen Metopium
brownei, tzalam Lysiloma bahamensis, entre otras)3. Sobre todo,
teniendo en cuenta la vasta cantidad de selvas que seguían siendo
terrenos nacionales y que eran susceptibles a ser utilizados.
Según Galletti (1999), con el otorgamiento de la empresa
MIQRO se dio un subsidio al desmonte, en donde la empresa solo
daba una cuota a los tenedores de la tierra pero éstos no tenían un
beneficio al aprovechamiento de sus montes.
Dándose cuenta del impacto que tuvo en el territorio la
tala de madera de manera constante por varias décadas a manos
de la empresas privadas, aunado a la finalización de la concesión
con MIQRO. Se pone en marcha el Plan Piloto Forestal entre
el gobierno de Quintana Roo y algunos ejidos con la finalidad
de tener un aprovechamiento forestal con una visión de largo
aliento sin acabar con los bienes comunes naturales que tenían.
Este plan se efectuó en los municipios de Felipe Carrillo Puerto y
Othón P. Blanco (Rebollar et al. 2002) con el apoyo federal de la
otrora Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH),
Los nombres en negritas hacen referencia al nombre que se les otorga en
el idioma maya.
3

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cuyos supuestos se encaminaron en que la selva debía representar
un atractivo económico para la población que la habitara, con
la finalidad de que no la destruyera, ya que los propietarios de
los montes debían ser actores de conservación por pertenencia
de capital natural, con miras de una economía forestal comunal
(Galletti op. cit.).

Figura 3. Croquis del ex-territorio de Quintana Roo (1933-1934). Tomado de
Mapoteca Manuel Orozco y Berra 2024.
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Otro producto no maderable que fue ampliamente
utilizado, que su corte data de la época prehispánica y con una
fuerte importancia económica a principios del siglo XX, es el
árbol del chicle (Manilkara zapota). Estos árboles son propios de
diferentes ecosistemas de México, incluyendo selvas, petenes y
dunas costeras, asimismo variando su envergadura dependiendo
de las condiciones físicas y biológicas que tenga.
Esta especie se comenzó a utilizar comercialmente desde
finales del siglo XIX principalmente en el estado de Veracruz
para la obtención de la resina que emanaba de las plantas, aunque
se dieron cuenta las Compañías explotadoras que el territorio de
Quintana Roo tenía una gran densidad de estos especímenes en el
entorno natural, con lo que las miras de explotación voltearon hacía
el sureste mexicano (Ponce-Jiménez 1990). Como consecuencia
de esto se comienza el poblamiento de la zona norte del naciente
estado, aunque de manera paulatina, ya que se daban poblaciones
flotantes migrantes que venían principalmente del vecino estado
de Yucatán “los hombres llegaban sólo durante el periodo de la
explotación del chicle (de junio a febrero), y como no hallaban
condiciones de vida urbana ni otra forma de trabajo (aunque
algunos se dedicaban al corte de maderas de marzo a junio), se
regresaban a su lugar de origen” (Pérez Águilar 2014:196).
Los campamentos chicleros llegaban al lugar señalado
con una buena biomasa de árboles de chicle para su corte,
asentaban pequeños poblados nómadas que incluían tanto a los
cortadores que extraían en precioso látex, con cortes en forma
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de “y”, no tan profundos como para matar a la planta, pero sí lo
suficiente para que salga el líquido, por otro lado las personas que
ponían a calentar el producto colectado, para que disminuyera
su humedad menor al 33% y resumirse para luego colocar la
goma en marquetas de 10 a 12 kg, así también lo capataces de
las principales compañías explotadoras, así como los cocineros
que alimentaban a todos los anteriores (Kawakami 2022). Por lo
que, como señalan algunos autores (Pinkus 2016) en ocasiones se
daba una migración de toda una familia para ir al corte de chicle
en la selva quintanarroense.
Toda la producción de chicle era vendido vía marítima a
los Estados Unidos a alguna de las grandes compañías William
Wrigley Jr. Company, la Beech-Nut Company y la American
Chicle Company. Las dos últimas tenían como subsidiaria en
México a la Mexican Explotation Company (Kawakami 2022).
Para lo que es la costa central de Quintana Roo, desde 1910 se
tenían censos de campamentos chicleros en Isla Mujeres, Tulum,
Playa del Carmen y Cozumel (Pérez Aguilar 2014). Siendo éste
último, el sitio de almacenamiento y exportación del chicle a
través de la Aduana de la isla de Cozumel (Ramos Díaz 1999).
La explotación chiclera inició en Quintana Roo por
empresas particulares con concesiones gubernamentales, no
obstante, se hace mención que en territorios ocupados por mayas
en ocasiones llevaba a conflictos por el usufructo “En 1919 …
un grupo de 6o mayas destrozó el campamento chiclero que
Pardío [Carlos] tenían en Playa del Carmen. Comandados por
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el jefe de la aldea Chumpóm saquearon el lugar“ (Ramos Díaz
1999:178). Es por ello que el gobierno federal buscó una alianza
con los ex rebeldes mayas dirigidos por el general Francisco
May, a tal grado, que incluso hubo reuniones del Gral. May
con el presidente Carranza, dotándolos finalmente a los grupos
indígenas de tierra para la explotación de la goma. Sin embargo,
se dieron nuevas concesiones particulares a personas influyentes
en los gobiernos federal y estatal a finales de los años 20’s con lo
que se reactivó el descontento de los mayas. Lo que llevó a una
serie de encuentros y desencuentros entre representantes de las
diferentes instituciones, las compañías chicleras particulares y los
grupos indígenas que no estaban en una completa homogeneidad
de pensamiento (Kawakami 2022). Cabe mencionar que en este
proceso de producción y mercantilización de la materia prima
para la elaboración del chicle, llevó como consecuencia la
construcción de una red de caminos —habrá que recordar que
casi todo el comercio se realizaba por las vías marinas y venas de
ríos— para tratar de conectar los campamentos chicleros con las
centrales chicleras (Pérez Aguilar 2014).
Todo ello sucede en medio de una gran producción de la
valiosa resina que se continuaba exportando, lo cual persistió en la
década de los 30’s, vislumbrando tanto en la figura 3 con los más
de 90 permisionarios de explotación chicle con comparativas entre
los años 1931 a 1934. Así también, en la figura 4 aparecen tanto
permisionarios como los ejidos con concesión de explotación,
incluyendo al recién formado ejido de Playa del Carmen.
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Figura 4. Carta general del territorio de Quintana Roo. Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra 2024.

La producción de chicle comenzó su debacle cuando
aparece la goma de mascar sintética derivada de polímeros de
petróleo (acetato de polivinilo) en los años de 1950, con lo que se
fue reemplazando paulatinamente en la siguiente década la savia
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del chicozapote tanto por los costos como por la disponibilidad
de la nueva goma. En la actualidad, existen todavía consorcios y
cooperativas que utilizan el chicle derivado del árbol de manera
artesanal.
Reparto de la tierra
Como ha sido señalado en apartados anteriores, previo al
decreto de la creación de Quintana Roo y en sus primeras décadas,
la tenencia de este territorio estaba dividido en los terrenos
nacionales que eran del estado de manera oficial y aquellos que
pertenecían a los asentamientos humanos —habrá que acotar
que durante la rebelión maya, se apropiaron de tierras aledañas
que posterior al conflicto algunas de ellas aún eran posesionarios
las poblaciones rebeldes—. Por lo que el manejo del territorio
básicamente era dado por el gobierno mediante los permisos de
usufructo del entorno (explotación maderera principalmente) a
consorcios, compañías o particulares. No es hasta posterior a la
revolución mexicana, cuando aparece una nueva forma de tenencia
de la tierra, los ejidos y la repartición del área de Quintana Roo.
Según Careaga e Higuera (2011) el reparto de tierras
comenzó con la presidencia de Emilio Portes Gil (1928-1930)
en el sur del estado, el cual dependía de la vocación productiva
para la extensión del dote, sin embargo, debido a la problemática
de extinción jurídica del territorio, los repartos de 1931 a 1935
se hacen a través de los Estados de Campeche y Yucatán,
reanudándose a lo largo de todo el territorio con Lázaro Cárdenas,
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ya como entidad federativa, dentro de los que se incluye al ejido
de Playa del Carmen. Por lo que de 1928 a 1958 se dotó de tierra a
58 ejidos, siendo los gobiernos de Cárdenas y Ávila Camacho los
que fundaron un mayor número, 19 y 22 respectivamente.

Figura 5. Carta registro de Quintana Roo (1944). Tomado de Mapoteca
Manuel Orozco y Berra 2024.
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A decir de González et al. (2007) los ejidos fueron formados
aplicando criterios de posesión de la tierra a chicleros y poblados
mayas, así como otorgamiento por criterios forestales para el corte
de maderas principalmente en el sur (420 ha por ejidatario), todo
ello con la finalidad que los grupos pudieran vivir principalmente
del corte de chicle. Aunado a ello se les obligaba por ley a los
ejidatarios a conservar las selvas y manejarlas racionalmente.
En mapas de mediados de ese siglo se puede vislumbrar la gran
cantidad de tierra en manos de los ejidos y gran parte de reserva
forestal (figura 5).
En la costa nororiental se asentaron tres ejidos desde la
primera década de la repartición: el ejido Puerto Morelos en 1936
con 21420 ha, un año después el ejido Playa del Carmen con una
dotación de 22680 ha, en 1938 también se dota de terreno al ejido
de Tulum con 9660, todos ellos con una vocación más encaminada
a la chiclería y como punto estratégico para el almacenamiento
del producto antes de enviarse a Cozumel.
En contraste, la política agraria para las décadas de los
60 y 70’s cambió diametralmente, hacia una mirada agrícola
y ganadera, con fuertes transformaciones de uso del suelo,
repartiendo tierras de 20 ha por ejidatario sin el compromiso antes
dado del manejo considerado del entorno (Gallieti 1999). Como
una respuesta a esta política pública, es que se comienzan a realizar
planes alternos, como se señaló anteriormente en el apartado de
árboles y maderas, buscando una recuperación y preservación de
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las selvas deterioradas con los actores sociales posesionarios de
la tierra y que actuaran en conjunto, en sociedades de ejidos.
En la actualidad, se tiene un registro de que Quintana
Roo posee 279 núcleos agrarios, lo que representa poco más de 2
millones 769 mil hectáreas con 60588 beneficiarios (RAN 2024).
El 59.5% de los terrenos ejidales están asentados en selvas,
contrastando con el 26.3 % que está relacionado a la ganadería,
con pastos naturales o agostaderos.
Un golpe que afectó a los ejidos no sólo en Quintana
Roo sino en toda la república fue la modificación del artículo 27
constitucional y por ende a la ley agraria, desmembrando en muchas
ocasiones a los ejidos y perdiendo de vista el vínculo comunal
que en ellos se daba, más aún con la inserción de programas
de parcelamiento —tal como el Programa de Certificación de
Derechos Ejidales y Titulación de Solares (Procede)— que
otorgaban prácticamente títulos de propiedad y enajenación de
los territorios ejidales a particulares o incluso a empresas, como
sucedió con gran parte de la costa quintanarroense. Esto es lo
que ha hecho que terrenos ejidales hayan sido utilizados para
edificar ya sea hoteles de importantes cadenas internacionales o
inmobiliarias, lo cual está íntimamente relacionado con el boom
turístico. Incluso en últimas fechas, se han hecho expropiaciones
en los dos ejidos costeros relacionados con el Tren Maya, al ejido
de Playa del Carmen se le sustrajeron 59.4 ha, en tanto que al de
Tulum 66 ha (RAN 2024).
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Crecimiento poblacional e impacto turístico
Hasta la década de los años 70 del siglo pasado, el crecimiento
del estado de Quintana Roo había sido de forma paulatina,
siempre dirigida hacia el aprovechamiento de los bienes comunes
naturales, ya sea el corte de madera o la chiclería de forma
particular o de los ejidos o consorcios de éstos, hasta la ganadería,
en donde se realizó un cambio de uso del suelo hacia la parte
agrosilvopastoril, siempre con una vocación de explotación del
entorno. Sin embargo, en la década siguiente la costa de Quintana
Roo se vuelve un nodo fundamental para el modelo de desarrollo
basado en el turismo, ideado como una estrategia de diversificación
y acumulación de capital ante la crisis petrolera. Esto llevó a una
transformación del Estado hacia los principios neoliberales para
facilitar la expansión de dicha actividad económica de la mano
del sector privado. En consecuencia, se invierte en infraestructura
y los esfuerzos se concentran en el desarrollo de los Centros
Integralmente Planeados (CIP’s).
Si bien el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz
tuvo la idea de buscar nuevas fuentes de divisas eligiendo
a Cancún como punto de partida del turismo en el sureste
mexicano, se tuvo que empezar desde la búsqueda de mano de
obra (trabajadores chicleros) para el desmonte de la zona hasta
la búsqueda de financiamiento del proyecto hotelero a mando del
Banco Interamericano de Desarrollo, e incluyendo la construcción
del Aeropuerto Internacional de Cancún (Careaga y Bonfil 2011).
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Así pues, es en los años 80 cuando se da un cambio radical
por la continua edificación hotelera de la ciudad de Cancún. El
boom hotelero, no ha parado desde ese entonces y se ha hecho
expansivo hacia el sur de la costa, abarcando zonas conocidas
como la Riviera Maya (Puerto Morelos, Playa del Carmen, Puerto
Aventuras y Tulum) y lo que ahora se conoce como Costa Maya
(Mahaual).
Muchos de estos cambios se han realizado a costa de
territorio ejidal a bajo costo y con un crecimiento poblacional
descomunal, no solo por los hoteles que en estos lugares se han
edificado sino por el personal para soportarlos. Una consecuencia
de la política de desarrollo en los polos turísticos es el rápido
aumento de la población, impulsado por una intensa migración
hacia estas nuevas áreas que brindan oportunidades económicas.
Este proceso va acompañado de un crecimiento urbano
igualmente acelerado, aunque desorganizado y caracterizado por
un alto grado de exclusión, como se ha visto en Playa del Carmen
(Castillo-Pavón y Méndez Ramírez 2017, 101-118).
Como se puede observar en la tabla 1, el crecimiento de
Playa del Carmen fue de forma apresurada desde los años 2000,
lo cual está relacionado con la edificación masiva de cuartos
hoteleros, así como de vivienda para las personas que brindaban
los servicios tanto en esta ciudad como posteriormente en los
complejos hoteleros cercanos que están a lo largo de la costa
quintanarroense.
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Tabla 1
Población municipal y de Playa del Carmen por décadas 4. + Tomado
de COESPO Quintana Roo 2010. *Cozumel era un solo municipio
que incluyó a Playa del Carmen hasta 1993.

Año

Población en
el municipio

Población en Playa
del Carmen

2020

Solidaridad 333800

304,942

2010

Solidaridad 159310

149923+

2000

Solidaridad 63 752

43,613

1990

Cozumel 44903 *

3,098

1980

Cozumel 23 270*

737

1970

Cozumel 12 622*

S/D

1960

Cozumel 7562*

98

Encarnar el territorio: la percepción de los pobladores de
Playa del Carmen
Una de las mayores representaciones que aluden a la conformación
del paisaje y la transformación en el uso de los bienes comunes
naturales son los mapas. Como hemos visto a lo largo de este
artículo la cartografía ha dado cuenta del desarrollo histórico
ambiental de la zona de la costa quintanarroense. Los mapas
suelen ser grandes aliados para sintetizar y presentar información,
Tomado de INEGI Censo de Población y Vivienda 2020, Censo de Población y Vivienda 2010, XII Censo General de Población y Vivienda 2000, XI
Censo General de Población y Vivienda 1990, X Censo General de Población
y Vivienda 1980, IX Censo General de Población 1970, VIII Censo General
de Población 1960.
4

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sin embargo, cada mapa se produce en distintas relaciones de
poder determinadas, ya sean culturales, políticas o sociales. Es
importante mencionar que no son neutros y por esto es difícil
representar la realidad tal cuál la vemos, pues depende de quién
mire. Los mapas suelen representar de una manera gráfica,
ideas homogeneizadas sobre los territorios desde delimitaciones
geográficas hasta elementos del paisaje.
No obstante, existen otras formas de confabular los mapas
más allá de los límites del relato cartográfico elaborado desde
una gráfica monofónica. En este sentido, la elaboración crítica
de mapas desde la pluralidad de miradas es otra forma de narrar
el territorio, esto conlleva a buscar y generar espacios para el
intercambio colectivo de memorias y saberes, se desarrollan
narrativas y representaciones sobre los territorios de maneras
diversas y contrahegemónicas en comunalidad.
Para poder lograr una encarnación común del territorio
es necesario transitar también por dos distintas dinámicas, en un
primer lugar el proceso de desterritorialización pues este considera
“una pérdida de la relación natural de la cultura con los territorios
geográficos y sociales” aunque no necesariamente implica una
pérdida total, (García Canclini, 1989) al perder la agencia o
abandono al territorio sucede al mismo tiempo una búsqueda de
construcción (Herner, 2009: 168) configurando así una segunda
dinámica, el proceso de reterritorialización, este pretende dar cuenta
de “una reinvención social, incidir en los efectos causados sobre las
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formas de vida y las transformaciones en sus identidades con la
finalidad de preservar la memoria histórica en la reconfiguración
de nuevos espacios y generar un mayor desarrollo de la sociedad
en general” (González y Ceballos, 2018).
Con el fin de conocer estos procesos, se propone desde
la investigación cualitativa con un enfoque interdisciplinar
y colaborativo utilizar la técnica del mapeo colectivo para
generar una elaboración crítica de mapas. Como herramienta de
intercambio colectivo, el mapeo se plantea como una práctica de
reflexión en el cual el mapa es el medio y no el fin (Ristler y Ares,
2013). Permite a través de representaciones gráficas, construir
y socializar otras representaciones territoriales, visibiliza otras
dimensiones buscando las memorias que prevalecen y lo que hace
significativos a los territorios para las personas que los habitan
(La Fuente y Hornillo, 2017).
Así pues con el apoyo de esta herramienta buscamos
representar la historia oral de los pobladores de Playa del
Carmen respecto a los procesos de desterritorialización y
reterritorialización que ha experimentado la ciudad en las últimas
décadas para aportar otras miradas, otros entendimientos y otras
construcciones del territorio de Playa del Carmen en colaboración
con quiénes lo han habitado.
El trabajo de campo se llevó a cabo del 28 de mayo al 25 de
junio del 2024 en el municipio de Solidaridad al norte del Estado,
específicamente en la cabecera municipal en Playa del Carmen. La
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indagación sobre las maneras en las que se genera y se manifiesta
lo común en esta ciudad nos llevó a idear una organización
basada en encuentros mixtos: colectivos e individuales. Este
último formato también permite las intervenciones colectivas
en los mapas desde la generación de diálogos e interacciones
gráficas entre participantes, en donde se podrían ligar sus propias
experiencias y memorias sobre el territorio. En este sentido, la
construcción colectiva de conocimiento a través del mapeo fue
nutrido por cada participante desde sus propias percepciones,
saberes, habilidades, historias, recuerdos, emociones y sentires.
Las herramientas utilizadas para dicho mapeo fueron
4 planos urbanos de la localidad de Playa del Carmen a escala
1:1000. La intención era ser intervenidos por un aproximado de 1
a 4 personas por mapa. Cada mapa representaría una década clave
para los fines del presente estudio, es decir, un mapa representaría
el año de 1980, otro 1990, otro inicios del 2000 y finalmente un
mapa para la representación del 2010.
El mapeo fue complementado con un guion de preguntas
nombradas “disparadoras”, las cuales fueron categorizadas
de acuerdo con las metas de este estudio. De tal forma que el
cuestionario se dividió en la categoría de espacio urbano, bienes
comunes naturales y actividades económicas. Estas preguntas
no sólo vislumbraron las categorías de interés, sino también
fueron un apoyo para la orientación de los participantes durante
el ejercicio de memoria en relación a su ambiente físico y
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sociocultural. Asimismo, fueron clave para indagar y dar cabida a
la profundización de sus sentipensares sobre el territorio, puesto
que al ser preguntas semiestructuradas hubo flexibilidad y apertura
para un diálogo activo y para conducir e integrar las narrativas
desde las propias vivencias de los habitantes. Así compartieron
un enriquecido panorama histórico y cultural.
El primer participante clave fue contactado a través de
la red social de Facebook en una robusta y sólida comunidad
activa en el grupo llamado “Recuerdos de Playa del Carmen”.
Dicho participante fue identificado a partir de las descripciones
nombradas en las interacciones con otros usuarios relacionadas a
la temporalidad, los recuerdos evocados y los sentires plasmados.
Este primer contacto fue el vínculo para invitar a un primer
participante ejidatario para el mapa de 1980, a quien se visitó
en la casa ejidal de la localidad, donde a su vez se encontraban
otros ejidatarios quienes se unieron a la actividad, mientras que
otros decidieron solo observar y se unieron para afirmar algunos
recuerdos. Los participantes de los otros tres mapas, 1990, 2000
y 2010, fueron contactados a través de la convocatoria compartida
en redes sociales y de voz en voz. Los encuentros fueron
coordinados de acuerdo a las posibilidades y oportunidades de
cada persona.
En el mapeo colectivo de 1980 participaron dos ejidatarios
originarios de Playa del Carmen. Los participantes siempre se
mostraron emotivos e incluso cada recuerdo fue acompañado de
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un relato histórico. Esto último es valioso, pues fue únicamente en
este mapa en donde se basaron casi en su totalidad en la historia
oral para compartir sus conocimientos sobre el territorio (Véase
Figura 6).5

Figura 6. Cartografía Colectiva de 1980.

Al finalizar la actividad un ejidatario, muy bondadoso, compartió muchas
otras valiosas historias y datos históricos de su infancia y juventud en Playa
del Carmen, los cuales por los objetivos de este estudio no se harán mención.
Sin embargo, esto puede ser una invitación para colaborar en la salvaguarda de
la memoria colectiva de una localidad con un desarrollo turístico desenfrenado
en donde la globalización trastoca a profundidad la identidad territorial haciéndola difusa e incluso silenciosa.
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Tabla 2
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen de 1980.

De acuerdo a los datos compartidos por los participantes
se muestra un apasionante, profundo y vasto conocimiento sobre
el contexto histórico de la localidad como el año de su fundación,
la identificación de las familias ejidatarias fundadoras de quienes
siempre resaltaron ser chicleros, los límites de los ejidos y tienen
muy presente que Playa del Carmen fue parte del municipio de
Cozumel.
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Además, se compartió mucha emotividad durante las
remembranzas sobre los primeros desarrollos urbanos de la
localidad. Como se mira en la figura 6, las formas de vida
devienen únicamente a los alrededores de la actual Av. Juárez a la
altura de la 5ta avenida muy cerca de la Capilla de Nuestra Señora
del Carmen hasta la actual calle 8. Como se observa en la tabla
2 el espacio urbano estaba conformado por pequeños locales de
servicio y comercio, así como de algunas pequeñas instituciones.
Más allá de ello solo había monte, no existían las calles y los
únicos caminos eran de terracería.
En ese pueblo costero, una localidad de embarque para
cruzar hacia la Isla de Cozumel, los bienes comunes naturales eran
abundantes, debido a que casi la totalidad de la mancha urbana
actual no existía en los años 80. Los participantes resaltaron
en todo momento la abundancia de otras especies con quienes
convivieron armónicamente. Destaca mucho la naturalidad con
la cual expresan haber visto venados, jabalís, cochinos, pavos
de monte y cocodrilos, por ejemplo. Muchas de las especies
mencionadas formaban parte de su cotidianidad, pues siempre
entraban a sus propiedades o estaban muy cerca de ellas. Hacen
mención del Patch Pakal, en donde sembraban un poco de maíz,
calabaza y achiote de donde se alimentaban los venados. También
destacaron la diversidad marina cuando expresaron con cierta
nostalgia y alegría que había “(...) mucho pescado” y recordaron
ir en busca de tortuga blanca por las noches. El arrecife es
nombrado con mucha presencia y familiaridad.
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Respecto a las actividades económicas se puede observar
en la figura 6 el asentamiento de escasos establecimientos locales
con servicios básicos y pequeños comercios que no van más allá
de la 5ta avenida con calle 8 como se mencionó anteriormente.
Destacan la artesanía, tiendas, restaurantes, hotelería y pesca.
El contexto del mapa de 1990 nos habla de la vida en
una costa donde aún la gente caminaba descalza y dormía
con las puertas abiertas de sus propiedades. Este último dato
fue mencionado con mucha nostalgia por todos y todas las
participantes, en donde se entiende que era una zona segura y en
calma. En este mapeo la tradición oral sigue presente evocando
recuerdos sobre sus formas de vida ligadas a su territorio.

Figura 7. Cartografía Colectiva de 1990.
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Tabla 3
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen de 1990.

Este mapa vislumbra un cauteloso crecimiento, pues
en la categoría de espacio urbano se señalan asentamientos de
instituciones, comercios y servicios localizados en zonas aisladas
sobre la vegetación nombrada en el mapa anterior por los
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participantes como monte (Véase Figura 6 y 7). El espacio urbano
ya no se limita hasta la calle 8 con 5ta avenida. La superficie de
la creciente mancha urbana se mira casi sobre los límites de la
carretera federal hasta la avenida Constituyentes. Asimismo, se
cristaliza una transición de los comercios en donde la presencia de
tiendas locales con productos básicos y alimenticios o de servicios
locales coexisten con la introducción de cadenas comerciales
como se aprecia en la figura 7 con el pequeño supermercado
“San Francisco de Asís” y la presencia de empresas de transporte
como ADO, por poner algunos ejemplos. En esta década inicia la
ocupación de la Colonia Colosio.
Los bienes comunes naturales aún están presentes en la
cotidianidad de la población, pues se hace mención de diversas
especies no solo en los alrededores de la pequeña zona urbana,
sino también entre los asentamientos. Los cenotes, el manglar,
los venados (Odocoileus virginianus), los sereques (Dasyprocta
punctata), los monos araña (Ateles geoffroyi), la langosta
(Panulirus argus), entre otros, son nombrados en su vida habitual
con gran cercanía.
En relación a las actividades económicas resalta la
producción primaria con la pesca como una actividad importante
y muy presente en la dinámica de la localidad, desde su venta en el
litoral costero como la venta de casa en casa. Así como un sector
terciario con bares, antros, restaurantes, tiendas comerciales y
hotelería (Véase tabla 3).
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Dando un salto al milenio, la cartografía colectiva del año
2000 muestra un contexto con un litoral costero no erosionado,
con diversidad marina e infraestructura física sin un desarrollo
descomedido. Sin embargo, la proliferación de viviendas,
comercios e instituciones se extiende ya no únicamente hasta el
límite de la carretera Federal con avenida Constituyentes, tomando
como punto de partida donde se encuentra la Capilla de Nuestra
Señora del Carmen por la avenida Juárez con 5ta avenida, sino
que la mancha urbana incrementa más allá de la carretera Federal.
Proyectando un crecimiento hacia el noroeste.

Figura 8. Cartografía Colectiva del 2000.

La categoría de espacio urbano deja ver una diversidad
de instituciones, tiendas comerciales y de servicios y resalta
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la presencia de una pequeña plaza comercial llamada “Plaza
Pelicanos”(Véase Tabla 4), el cuál cristaliza el contraste de los
últimos años por introducir tiendas departamentales y cadenas
comerciales.
Tabla 4. Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información
desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del
Carmen del 2000.

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En los bienes comunes naturales sobresalen los recuerdos
de un litoral costero no erosionado, así como la presencia
de manglar, venados, monos, mapaches, coatíes, sereques,
murciélagos, aves, arañas, tayras y diversidad de especies marinas
como tortugas, rayas y bancos de peces a pocos metros de la línea
de la base de la costa en el mar territorial. Asimismo, aún resaltan
la presencia de cenotes en la zona urbana.
Referente a las actividades económicas destacan las
secundarias como se mira en la Tabla 4 con la construcción
de viviendas o fraccionamientos conocidos como “Misión
del Carmen” y “Galaxia del Carmen” al oeste de la Colonia
Colosio, cruzando la Carretera Federal. Así como la presencia
del sector terciario con servicios de restaurantes, hoteles, bares,
supermercados, tiendas y cadenas comerciales.
El mapa del 2010 ilustra con mayor transparencia
la dinámica y la exacerbada transformación socioterritorial
de Playa del Carmen en tan solo 30 años con una acelerada
reducción de la superficie señalada como monte en los mapas
anteriores. Asimismo, resalta en su contexto una localidad
segura hasta el 2016 cuando se percibió el incremento de
la inseguridad. Además, está más presente la planeación y el
desarrollo de viviendas e instituciones. Hasta este punto el
relato histórico está ausente y la narrativa reposa únicamente en
la identificación de ciertos lugares dentro de la mancha urbana
o los que están por construir.
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Figura 9. Cartografía Colectiva del 2010.

En cuanto a la categoría de espacio urbano se refleja
una reproducción de la mancha urbana más allá de la colonia
Ejidal, hacia el oriente, pasando la avenida 115. Asimismo, se
proyecta el continuo crecimiento de la zona noroeste paralelo
al litoral costero en donde se proyectan y materializan nuevos
fraccionamientos, zonas residenciales o de viviendas, así como
algunas nuevas instituciones públicas (Tabla 5).
En relación a los bienes comunes naturales no se identifican
especies con una presencia significativa en la mancha urbana,
únicamente a los alrededores de las nuevas viviendas cercanas a
zonas de construcción en donde figuran y se desplazan especies
como coralillos (Micrurus apiatus), tarántula azul (Tlitlocatl sp.),
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alacranes (Centruroides spp.), murciélagos y venados. También
se hace mención de cenotes por dicha zona entre los bordes de la
zona urbana y el monte.
Tabla 5.
Elaboración propia de acuerdo al vaciado de información desde las categorías de análisis del mapeo colectivo de Playa del Carmen del 2010.

En las actividades económicas el sector de la construcción
está sumamente presente en el desarrollo de zonas habitacionales,
comercios e instituciones públicas hacia el oriente cruzando la
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carretera federal. Además, destaca la llegada de cadenas comerciales
de mayoreo como CEDIS Coca-Cola y el Sam´s Club. Así como de
otras Plazas Comerciales como lo es “Centro Maya”.
Reflexiones Finales
El desborde de las expectativas demográficas a partir del milenio
precisan que no es casualidad el detonante del crecimiento
poblacional por el flujo migratorio y su consecuente urbanización
explosiva con la creación del municipio de Solidaridad en 1993,
siendo Playa del Carmen su cabecera municipal, al tiempo del
naciente Estado neoliberal quien acompañó los modelos de
desarrollo del capitalismo global. De hecho el panorama político
y económico de finales del siglo pasado fueron los engranajes
para cimentar, consolidar y posicionar a la Riviera Maya como un
destino turístico líder a nivel mundial.
Un aspecto fundamental es la modificación del artículo
27 constitucional durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari
inscrita en los procesos de modernización neoliberal de la política
del Estado, cuando la reforma agraria de la propiedad social
con la tenencia de la tierra ejidal y comunal se acentúan en los
tintes individualistas característicos de la propiedad privada.
Este nuevo panorama fue un campo fértil para la inversión
privada y puntualmente en la costa norte del estado de Quintana
Roo la oportunidad de los mercados globales para proliferar su
megaproyecto de turismo masivo de sol y playa. El cual siempre fue
instrumentado por el gobierno federal desde una débil regulación.
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Lo anterior es importante en la medida que Playa del
Carmen antes de dicha reforma recibía un turismo en pequeña
escala y con un perfil más rústico siendo el turismo europeo
quienes preferían dicho destino. Esto último fue mencionado por
los participantes del mapa de 1980 en el relato oral, cuando nos
comparten su percepción del mar y del arrecife fuera del relato
económico con una interacción de su entorno cimentado desde un
entramado cultural opuesto al quebrantado por el turismo masivo
de la actualidad. Desde sus propias palabras nos narran: “(...) el
arrecife era algo natural para nosotros, luego nos pedían que los
llevemos allá a los extranjeros y así empezamos los tours. Nos
regalaban sus equipos (...)”.
Las reformas en las políticas públicas de principios de los
90´s facilitaron el acaparamiento de tierras ejidales para favorecer
la inversión extranjera en esta zona que refleja el cambio de los
bienes comunes naturales de aprovechamiento sostenible a una
sobreexplotación y depredación de los mismos. Incluso en los
años de explotación de maderas y chicle del siglo pasado no se
generó un preocupante desequilibrio de los ecosistemas del estado
y del encarecimiento del suelo y la vida como contrariamente lo
ha hecho el desarrollo turístico en la región.
Anteponer la rentabilidad ha resultado en segregación
socio-espacial, erosión de los ecosistemas, incremento de la
violencia, la privatización y el despojo de las tierras y una serie de
afectaciones sistemáticas. Esto también se puede identificar en la
comparativa de los cuatro mapas participativos, pues la cartografía
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social de los años 80’s visibiliza modos y condiciones de vida
locales y cómo estos van transitando hacia la inserción de los
grandes comercios y servicios para acondicionar el performance
del sector turístico de masas que conocemos hoy en día.
Desde inicios de este siglo el ecocidio de una gran
superficie de área verde, de manglar y de playa han dado paso a la
dominación de la construcción no solo de hoteles, supermercados,
plazas comerciales, instituciones y viviendas, sino también del
apogeo de las inmobiliarias quienes no sólo perpetúan un sistema
urbano jerárquico sino que también densifican el centro y la costa,
a expensas del desplazamiento de vidas humanas y no humanas;
cerrando de esta manera no solo el acceso a los ecosistemas
sino también a la conformación de la relación intrínseca entre el
paisaje y la memoria.
El auge del boom turístico configuró más ampliamente
un proceso de desterritorialización para la población de Playa
del Carmen, esta expansión se realizó en su mayoría sobre los
terrenos ejidales. La cartografía histórica presentada da cuenta de
la relación de las instituciones con los bienes comunes naturales
y la instauración de un relato histórico del entorno. Sin embargo,
la relación de la población con el territorio se ve desplazada.
Los pobladores de Playa del Carmen con el paso del tiempo han
tenido que reconstruir en cada etapa de cambio, su relación con el
territorio, en esta reterritorialización encontramos que la memoria
y los saberes respecto a los bienes comunes naturales permanecen
en los relatos orales y ahora gráficos; se da nota de los primeros
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bosquejos de una conformación de una identidad playense que se
caracteriza por la añoranza del paisaje y el sentido de comunidad
social, en el caso de los ejidatarios y personas que ha vivido en
esta localidad desde los años 80´s e incluso 90’s.
Si bien desde el siglo pasado el relato político sobre el
territorio quintanarroense era narrado como un estado vacío e
inhóspito a pesar de haber estado habitado por poblaciones mayas
e incluso poblaciones migrantes como la afrobeliceña, este mismo
discurso es llevado al relato político contemporáneo para justificar
que antes del turismo no existía nada. Lo cierto es que la relación
de los pobladores mayas, los combatientes de la Guerra Social
Maya y los chicleros se ven presentes desde finales del siglo XIX
pasando por la conformación del territorio quintanarroense a
inicios del siglo XX y el bosquejo agrario y ejidal de 1932.
La valoración, el entendimiento y la visibilización de otras
narrativas sobre las relaciones que se han llevado con el territorio
es una vía que creemos necesaria. En ella se pueden encontrar
relatos asociados a la memoria histórica donde se han conformado
y vinculado los propios devenires y las colectividades. Aquí
debemos prestar atención porque nos hablan de la existencia de
otras formas de construir y devenir con nuestro entorno como lo
hemos visto a lo largo de este texto con la memoria histórica de un
Playa del Carmen de chicleros, pescadores y propiedad comunal.
El turismo es un éxito para el interés de la inversión
privada, pero un proyecto fallido para la población playense.
La apuesta tal vez sería sostenernos de estas añoranzas junto a
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los actuales puntos de fuga donde las multiplicidades inclinadas
a la vida se encuentran para confabular narrativas colectivas,
pues desde ahí surgirían relatos que no convergen y, por
tanto, interpelan a la cartografía colonial con sus narrativas
dominantes. Por poner dos ejemplos de estas fugas, uno de ellos
es la articulación de jóvenes playenses que aunque inmersos ya
en un contexto globalizado y cosmopolita en la conformación
de Playa del Carmen como ciudad, también dan cuenta de los
cambios que han ocurrido plasmando tintes de una conciencia
ecológica como lo es el proyecto de Cenotes Urbanos
donde buscan lograr una apropiación social de los entornos
subterráneos6. El segundo ejemplo lo podemos encontrar en las
articulaciones colectivas como el grupo “Recuerdos de Playa
del Carmen” en la red social Facebook donde las remembranzas
nos alientan en la esperanza.
Esto no se hubiera logrado sin la valiosa participación de
quienes sostienen estos territorios, por lo que queremos agradecer
infinitamente a quienes han intervenido en estos mapas.
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�Escribiendo la memoria olvidada de un pueblo
Writing the forgotten memory of a village
Adi Estela Lazos Ruíz
Escuela Nacional de Estudios Superiores
Unidad Mérida, UNAM
https://orcid.org/0000-0002-9162-8308

Jonathan de Jesús Cruz Tamayo

https://orcid.org/0009-0007-3360-5718

Rafael Falla Pech

https://orcid.org/0009-0001-8759-503X
Recibido: 20 de septiembre de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: Kiní es un pueblo inmerso en un enorme legado y riqueza
ecológica y cultural por 3000 años de grupos mayas en la península
de Yucatán, sin embargo prácticamente no ha sido estudiado y sus
habitantes tienen interés en su patrimonio histórico y biocultural.
El presente artículo tiene como objetivo compartir el proceso de
elaboración de un libro sobre estos temas a partir de aparentemente
pocas pistas. Se ha conformado un grupo multidisciplinario entre
gente del pueblo que comparte sus conocimientos y memoria colectiva
y colaboradores externos especialistas en diversos campos, para
escribir su historia usando diversos métodos y fuentes que van desde
la consulta de archivos, la historia oral, las colectas botánicas, talleres
participativos, entre otros. Se espera que el libro resultante sirva a las
próximas generaciones para valorar su territorio.
Palabras clave: Kiní; patrimonio biocultural; cultura maya; historia
ambiental; microhistoria.
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 83-125
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-159

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�Escribiendo la memoria olvidada

Abstract: Kiní is a town immersed in an enormous legacy and
ecological and cultural wealth for 3000 years of Mayan groups in the
Yucatan Peninsula. However, it has practically not been studied, and
its inhabitants are interested in their historical and biocultural heritage.
This article aims to share the process of writing a book on these topics
based on apparently few clues. A multidisciplinary group has been
formed between local people, who contribute with their knowledge and
collective memory, and external collaborators, who are specialists in
various fields, to write Kiní’s history using various methods and sources
ranging from archival consultation, oral history, botanical collections,
participatory workshops, among others. The resulting book is hoped to
help future generations value their territory.
Key words: Kiní; biocultural heritage; Mayan culture; environmental
history; microhistory.

Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 83-125
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-159

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Historia, microhistoria e historia ambiental
Saber de la historia de su lugar de origen es una necesidad de las
sociedades e individuos para entender el paso del tiempo en el
espacio en el que están inmersos1. Algunos lugares tienen poca de
su historia escrita a pesar de su riqueza cultural y ambiental2. Esta
es una mina de posibilidades para explorar, especialmente cuando
atiende a los intereses de sus habitantes.
La historia de un pueblo pequeño puede considerarse una
aproximación a escala local. Esta escala es concreta y sensible,
permitiendo un acercamiento a las conductas individuales,
diferente de las escalas regional, nacional o global, que terminan
convirtiéndose en una construcción intelectual sin tantos detalles3.
De esta manera, la historia local permite que los grupos humanos
salgan del anonimato y su diversidad sea revelada. Un ejemplo
es el libro “Pueblo en vilo” de Luis González4, donde cuenta la
historia de su pueblo natal, San José de Gracia, Michoacán. El
texto fue publicado por primera vez en 1968, está organizado en
periodos históricos y contrasta el contexto regional y nacional con
Álvaro Acevedo, «La historia local, la historia regional y la
microhistoria como experiencia y posibilidad para la historia pública», Ciencia Nueva, revista de Historia y Política 5, n.o 2 (2021): 1-18, https://doi.
org/10.22517/25392662.24623.
2
Adi Estela Lazos Ruíz y Miguel Ángel Pinkus Rendón, «Historia ambiental de la región de la Reserva de la Biosfera Los Petenes en Campeche,
México», Revista Etnobiología 20, n.o 2 (2022): 236-51.
3
Paul Claval, El mundo por descifrar. La perspectiva geográfica. (Instituto
de Geografía, Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental, 2020).
4
Luis González, Pueblo en vilo, 4a. (Ciudad de México: Fondo de Cultura
Económica, s. f.).
1

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los sucesos que ocurren en San José. Algunos eventos que parecen
importantes en la historia nacional pasaron casi desapercibidos
en el pueblo. Por el contrario, algunos momentos triviales en el
contexto más amplio, dejan una marca profunda en las memorias
de la gente, como cuando el hombre más alto del pueblo se fue
con una compañía de circo cuando pasó por allí5. Esta obra fue
pionera e innovadora cuando en su tiempo usualmente se ponía
énfasis en una escala mayor y en eventos históricos nacionales. De
esta manera, Luis González es considerado uno de los primeros
exponentes de la llamada microhistoria, “que es la historia de una
comunidad a lo largo de una amplia temporalidad y que interpreta
la historia total de un grupo humano, es decir, intenta mirar todos
los aspectos de un colectivo particular”6. En este sentido el libro
de Kiní es un trabajo de microhistoria.
La historia ambiental también viene útil al libro de Kiní
porque tiene interés en las relaciones de las sociedades con la naturaleza7 a lo largo del tiempo. Para la historia ambiental la naturaLes Barrieres de la Solitude, Documental basado en el libro «Pueblo en
vilo» de Luis González (France 2, 1996), https://www.youtube.com/watch?v=Ryzf445Lars.
6
Acevedo, «La historia local, la historia regional y la microhistoria como
experiencia y posibilidad para la historia pública».
7
A lo largo de este texto se utilizan los términos naturaleza, naturaleza no
humana y medio ambiente como sinónimos. Estamos conscientes de que hay
matices entre definiciones, dicho debate se aborda con detalle en la obra de Job
Antonio Garcia Ribeiro y Osmar Cavassan, «Os conceitos de ambiente, meio
ambiente e natureza no contexto da temática ambiental: definindo significados», GÓNDOLA, Enseñanza y Aprendizaje de las Ciencias 8, n.o 2 (2013):
61-76.
5

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leza no humana es un agente activo del devenir histórico8; tomando la metáfora de Pádua con una obra de teatro, considera que la
naturaleza no es una escenografía o telón de fondo donde suceden
los eventos históricos, sino que está viva, presente e influye en lo
que pasa en la historia9. Por esta razón, resulta cómodo abordar
el estudio de los usos históricos de la flora y la fauna, los rituales
agrícolas, las percepciones sobre los huracanes o la diversidad en
huertos caseros. Estos temas son todos de interés para los habitantes de Kiní y forman parte de su rico patrimonio biocultural.
Patrimonio biocultural
El patrimonio de una región está constituido por aquellos
elementos tangibles e intangibles producidos por las sociedades
y que identifican y diferencian a esa región. El patrimonio es
dinámico e incluye las manifestaciones de cultura popular,
lenguas, artesanías, conocimientos, valores y tradiciones
características de un grupo10. La convergencia de la riqueza
cultural y la riqueza de biodiversidad en un territorio resulta
en un corpus de conocimiento, prácticas de manejo (praxis) y
Stefania Gallini, «¿Qué hay de histórico en la Historiografía ambiental en
América Latina?», Historia y Memoria, n.o especial (2020): 179-233, https://
doi.org/10.19053/20275137.nespecial.2020.11586.
9
José Augusto Pádua, «As bases teóricas da história ambiental», Estudos Avançados 24, n.o 68 (2010): 81-101, https://doi.org/10.1590/S010340142010000100009.
10
Héctor Polanco y Lesbia Payares, «Patrimonio histórico-cultural y pensamiento complejo como estrategias del desarrollo sostenible», Multiciencias
12, n.o 3 (2012): 295-99.
8

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sistemas de creencias (kosmos)11, que constituyen un patrimonio
biocultural generado por las relaciones de las sociedades con el
medioambiente a través del tiempo12. Este medioambiente moldea
a los grupos humanos y ellos a su vez lo moldean, es decir, se
codeterminan13.
Otros términos relacionados con la idea de lo biocultural
son el conocimiento indígena local (ILK por sus siglas en inglés)14
y el conocimiento ecológico tradicional (TEK por sus siglas en
inglés)15, que apelan al conocimiento empírico tan antiguo como
la humanidad misma, desde los grupos de cazadores-recolectores;
se le llama tradicional pues indica una continuidad cultural
transmitida como principios, creencias y prácticas derivadas de la
experiencia histórica enraizada en un territorio16. Estos temas han
Víctor M. Toledo y Narciso Barrera Bassols, La memoria biocultural: la
importancia ecológica de la sabidurías tradicionales, Perspectivas agroecológicas (Barcelona: Icaria Editorial, 2008).
12
V. Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica:
Fundamentos, Métodos y Resultados.», Etnoecológica 6, n.o 8 (2001): 7-41.
13
V. Toledo y M. González de Molina, «El metabolismo social: las relaciones entre la sociedad y la naturaleza», en El paradigma ecológico en las
ciencias sociales., ed. F. Garrido et al. (Barcelona: Icaria, 2007).
14
Leonie Burke et al., «Indigenous and Local Knowledge in Biocultural Approaches to Sustainability: A Review of the Literature in Spanish»,
Ecosystems and People 19, n.o 1 (2023), https://doi.org/10.1080/26395916.2
022.2157490.
15
Anneli Ekblom et al., «Conservation through Biocultural Heritage—Examples from Sub-Saharan Africa», Land 8, n.o 5 (2019): 1-15, https://doi.
org/10.3390/land8010005.
16
Fikret Berkes, Sacred Ecology, 3a ed. (New York and London: Routledge,
2012).p.1-3.
11

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sido de interés para la antropología, la etnoecología, la geografía,
la ecología humana, la historia ambiental, entre otros campos.
Lindholm y Ekblom proponen que el patrimonio
biocultural constituye un marco para la conservación y el
desarrollo a través de memorias relacionadas al ambiente (e.g.
marcas humanas en el paisaje, propiedades biofísicas alteradas
directa o indirectamente por personas, ideas transmitidas
oralmente, entre otras), el análisis del paisaje y el cuidado y uso
para el futuro (e.g. integración del conocimiento tradicional en
políticas públicas) 17. Esto es, los autores estiran la definición de
patrimonio biocultural integrando al paisaje como repositorio
de interacciones humano-naturaleza no humana, a manera de
lienzo sobre el que se escribe y se reescribe a través del tiempo,
donde “se yuxtapone (…) lo que se ha puesto en el lugar en
épocas diferentes”, una suerte de palimpsesto18.
Por otra parte, el patrimonio biocultural es visto como
una fuente de estrategias de sustentabilidad. Una evidencia de
su pertinencia es que las zonas ecológicas mejor conservadas
de México coinciden con territorios indígenas19, lo que da
Karl-Johan Lindholm y Anneli Ekblom, «A Framework for Exploring and
Managing Biocultural Heritage», Anthropocene 25 (2019): 100195, https://
doi.org/10.1016/j.ancene.2019.100195.
18
Piveteau 1992 en Nicolas Verdier, «La memoria de los lugares: entre espacios de la historia y territorios de la geografía», en Lenguajes y visiones
del paisaje y del territorio, ed. N. Ortega Cantero, J. García Álvarez, y M.
Ruiz-Gómez (UAM, 2010), 209-17.
19
Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica: Fundamentos, Métodos y Resultados.»
17

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idea de cómo su conocimiento y manejo del territorio por
múltiples generaciones han resultado en el mantenimiento
de la biodiversidad en el largo plazo. Esta idea no es nueva,
Agrawal cuenta que si bien en las décadas de 1950 y 1960 el
conocimiento indígena era visto como atrasado o marginal y que
incluso podría obstaculizar el desarrollo, posteriormente, para
las décadas de 1980 y 1990, fue visto como una fuente valiosa de
información para sistemas de producción agrícola y desarrollo
sustentable20. En este sentido de reconocimiento de dichos
sistemas de tradicionales, Bhawuk enfatiza que los conceptos e
ideas de culturas indígenas incrementan la diversidad necesaria
para desarrollar modelos y teorías útiles para el presente y el
futuro a nivel global21.
Este potencial de proveer conocimientos y estrategias
para la sustentabilidad cobra más importancia ante la época
contemporánea que Steffen y colegas llaman “la Gran
Aceleración” 22. Ésta se trata de un fenómeno a escala planetaria
donde a partir de 1950 y hasta la actualidad, hay una tendencia de
ascenso vertiginoso de indicadores socioeconómicos — como
Arun Agrawal, «Dismantling the Divide Between Indigenous and Scientific Knowledge», Development and Change 26, n.o 3 (1995): 413-39, https://
doi.org/10.1111/j.1467-7660.1995.tb00560.x.
21
Dharm P.S. Bhawuk, «Globalization and Indigenous Cultures: Homogenization or Differentiation?», International Journal of Intercultural Relations 32,
n.o 4 (2008): 305-17, https://doi.org/10.1016/j.ijintrel.2008.06.002.
22
Will Steffen et al., «The Trajectory of the Anthropocene: The Great Acceleration», The Anthropocene Review 2, n.o 1 (2015): 81-98, https://doi.
org/10.1177/2053019614564785.
20

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la población mundial, el consumo de fertilizantes y el número
de vehículos automotores —, y de indicadores del sistema
terrestre — como el bióxido de carbono en la atmósfera, la
pérdida de bosque tropical y la acidificación del océano —23. A
estas tendencias se agrega la pérdida de conocimiento ecológico
tradicional a nivel global24, que implica una merma de miles de
años de aprendizaje.
Así, salvaguardar el patrimonio biocultural se torna en una
urgencia. Uno de los retos principales es cómo mantener vivo un
sistema corpus-praxis-kosmos de carácter dinámico, que se adapta
y reinventa continuamente. No existe un protocolo o fórmula única,
hay ejemplos como dar a conocer el patrimonio biocultural a través
de visitas guiadas a sitios de interés histórico, en especial para
infancias25, la investigación-acción participativa fomentando la
creatividad y el reencantamiento por el territorio26, la reconstrucción
Steffen et al.originally published in 2004 to show socio-economic and
Earth System trends from 1750 to 2000, have now been updated to 2010. In
the graphs of socio-economic trends, where the data permit, the activity of the
wealthy (OECD
24
Kaori Okui, Yoshihiro Sawada, y Takehito Yoshida, «“Wisdom of the Elders” or “Loss of Experience” as a Mechanism to Explain the Decline in Traditional Ecological Knowledge: A Case Study on Awaji Island, Japan», Human
Ecology 49, n.o 3 (2021): 353-62, https://doi.org/10.1007/s10745-021-00237-w.
25
Bibiana Vilá, Ana Maria Areco, y Yanina Arzamendia, «Niños y niñas en
la cueva: incluyendo el patrimonio biocultural en la escuela», Revista Etnobiología 21, n.o 3 (2023): 115-30.
26
Hellen Yurani Zamudio Ceballos, «Reencantamiento social con el patrimonio biocultural mediante una estrategia de diseño para la innovación social.
Estudio de caso: creatividad infantil», 2019, 196-207, https://doi.org/10.53972/
RAD.eifd.2019.2.22.
23

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de historias del paisaje27, la conservación in situ de semillas28, entre
muchas otras. En el caso de este trabajo la estrategia adoptada ha
sido elaborar un libro. Ninguna de estas estrategias es suficiente
por si misma pero todas contribuyen al objetivo de salvaguarda.
El pueblo que se estudia en este artículo se encuentra en
un área que es depositaria de un amplísimo patrimonio biocultural
de más de 3000 años de antigüedad como se relata en la siguiente
sección.
Zona maya de la península de Yucatán
La península de Yucatán en el sureste de México, es una región
donde confluyen una alta riqueza biológica y cultural29, resultando
en un patrimonio biocultural generados por milenios de relaciones
de las sociedades mayas con el ambiente.
Entre los rasgos culturales que sobresalen está el idioma.
La maya es la segunda lengua indígena más hablada en México,
después del náhuatl. Hay alrededor de 765,000 mayahablantes en
la península30 y Mérida, Yucatán es la capital de estado con más
Ekblom et al., «Conservation through Biocultural Heritage—Examples
from Sub-Saharan Africa».
28
Margarita Rosales González et al., «Conservación in situ de semillas de
la milpa. Experiencia y propuesta para el cuidado del patrimonio biocultural
maya.», LEISA Revista de Agroecología, 2019.
29
Toledo et al., «El Atlas Etnoecológico de México y Centroamérica: Fundamentos, Métodos y Resultados.»
30
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.» (Instituto Nacional de Estadística y
Geografía (INEGI), 2024), https://www.inegi.org.mx/app/tabulados/interacti27

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hablantes de lengua indígena en México31. No obstante, se nota
una disminución de la población que habla maya en la península
de alrededor del 3% entre 2010 y 202032.
La riqueza ecológica de la región se puede ver en la
diversidad de ecosistemas como selvas bajas, medianas y altas,
sabanas y pastizales, así como vegetación costera de manglares,
selvas inundables y petenes33. Es notable que aunque la península
no es un territorio fácil de habitar por su propensión a huracanes y
porque está formada por un sistema kárstico donde el agua corre
de forma subterránea y en ciertas áreas los afloramientos rocosos
hacen que haya poca materia orgánica, se han desarrollado
formas de manejo tradicionales consideradas como estrategias
de uso múltiple de los recursos. Algunos ejemplos son la milpa,
la cacería tradicional, la pesca, la diversidad en los huertos de
las casas y la producción de miel de melipona (abejas nativas
sin aguijón)34. Estas actividades no solamente se abocan a la
extracción o producción de alimentos para satisfacer necesidades
materiales y fisiológicas sino también culturales y sociales, donde
vos/?pxq=LenguaIndigena_Lengua_04_59db9355-f227-4ca4-a3a0-dbb899edbaef&amp;idrt=132&amp;opc=t.
31
Boege, El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de México.
32
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.»
33
Rafael Durán y Gerardo García, «Distribución espacial de la vegetación»,
en Biodiversidad y Desarrollo Humano en Yucatán (Mérida: CICY, PPDFMAM, CONABIO, SEDUMA, 2010), 496.
34
Víctor Toledo et al., «Uso múltiple y biodiversidad entre los mayas yucatecos (México)», Interciencia 33, n.o 5 (2008).
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hay convivencia comunitaria y familiar al criar animales, cuidar
plantas, recolectar ingredientes, cocinar, preparar el pib (horno
bajo tierra), hacer rituales, celebrar fiestas35.
Como parte de Mesoamérica se incluye la domesticación
del maíz (Zea mays)36, el algodón (Gossypium hirsutum)37,
la chaya (Cnidoscolus aconitifolius)38, algunas calabazas
(Cucurbita spp.)39, entre otras plantas. Sobre estos procesos vale
la pena recordar que el conocimiento sobre la identificación,
selección, preparación y la dosis indicada de plantas como fuente
de alimento, por sus propiedades medicinales u otros usos se ha
desarrollado empíricamente. ¿Cuántas personas habrán muerto en
la búsqueda del momento apto para la cosecha o para encontrar
la parte y cantidad adecuada de la planta para comer? Aunque
Diana Cahuich Campos, Laura Huicochea Gómez, y Ramón Mariaca
Méndez, «El huerto familiar, la milpa y el monte maya en las prácticas rituales
y ceremoniales de las familias de X-Mejía, Hopelchén, Campeche», Relaciones Estudios de Historia y Sociedad 35, n.o 140 (2014): 157-84, https://doi.
org/10.24901/rehs.v35i140.107.
36
Alejandro Casas y Javier Caballero, «Domesticación de plantas y origen
de la agricultura en Mesoamérica», Ciencias, 1995.
37
Claudia Pérez et al., «Recursos Genéticos Del Algodón En México: Conservación Ex Situ, in Situ y Su Utilización», Revista Mexicana de Ciencias
Agrícolas 7, n.o 1 (s. f.): 5-16.
38
T. Chin-Chan et al., «Diversidad genética de la Chaya (Cnidoscolus aconitifolius (Mill.) I. M. Johnst. ssp. aconitifolius) en Yucatán, México, su posible
centro de domesticación», Polibotánica, n.o 51 (2021): 185-201, https://doi.
org/10.18387/polibotanica.51.12.
39
Luis E. Eguiarte et al., «Domesticación, diversidad y recursos genéticos
y genómicos de México: El caso de las calabazas», TIP Revista Especializada en Ciencias Químico-Biológicas 21, n.o 2 (2018): 85-101, https://doi.
org/10.22201/fesz.23958723e.2018.0.159.
35

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la humanidad sigue beneficiándose de esta tecnología hasta
el presente, los autores de tales descubrimientos y tecnologías
permanecen anónimos40.
La importancia de la región como centros de origen
de los cultivos mencionados, hace esencial para el mundo
proteger su acervo genético. Aunque los bancos de germoplasma
pueden ayudar a conservar la diversidad genética, una forma de
conservación mejor para especies tropicales es seguir sembrando
e intercambiando semillas, una tarea que realizan los productores
agrícolas a pequeña escala, los verdaderos guardianes de este
tesoro para la humanidad41.
La milpa o k’ool es un sistema complejo de policultivo
que involucra la siembra de varias especies al mismo tiempo,
entre las que destacan el maíz, el frijol, la calabaza y el chile. Sin
embargo, también incluye muchas otras especies de plantas de
valor alimenticio y medicinal, otras actividades como el manejo
del fuego en la roza-rumba-quema, la apicultura, la pequeña
ganadería, los rituales42 y la cacería tradicional43.
W. Ebeling, Handbook of Indian Foods and Fibers of Arid America
(Berkeley: University of California, 1986).
41
Rosales González et al., «Conservación in situ de semillas de la milpa.
Experiencia y propuesta para el cuidado del patrimonio biocultural maya.»
42
Silvia Terán Contreras, «Milpa, biodiversidad y diversidad cultural», en
Biodiversidad y desarrollo humano en Yucatán, ed. R. Durán y M. Méndez
(Mérida: CICY, PPDFMAM, CONABIO, SEDUMA, 2010), 54-56.
43
Dídac Santos-Fita et al., «La milpa comedero-trampa como una estrategia
de cacería tradicional maya», Estudios de Cultura Maya 42, n.o 42 (2013): 87118, https://doi.org/10.1016/S0185-2574(13)71387-X.
40

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Así también, hay una larga tradición desde tiempos
prehispánicos de actividades relacionadas a las costas, como la
pesca44 y la producción de sal45. Thompson relata las largas rutas
comerciales por mar desde lo que hoy es Tabasco hasta Honduras,
circunnavegando la península de Yucatán, transportando,
subiendo y bajando mercancías, personas e ideas; llamó a estos
mayas chontales o putunes, “los fenicios del Nuevo Mundo”46.
Aunque muchas rutas se han perdido47, continúa la relación
estrecha con la costa.
Algunas selvas de la península, que en primera instancia
parecerían muy bien conservadas, contienen vestigios de
civilizaciones pasadas. Estos rastros no solamente incluyen
reminiscientes de construcciones arquitectónicas sino también
se notan en la configuración de la vegetación. Ésta refleja usos
pretéritos del suelo, hábitos, costumbres, valores y necesidades
de sus usuarios – quienes deciden qué árboles conservar, cuáles
cortar, cuáles utilizar para madera, cuáles para leña, etc.-48. Algunos
Belem Alejandra Ceballos Casanova y Guelmy Anilú Chan Mutul, «Saberes de los pescadores de Progreso, Yucatán, México: de la tradición a las
condiciones actuales.», Revista Saberes Socioambientales 1 (2022): 77-85.
45
Rogelio Valencia Rivera, «Aj atz’aam, “los de la sal”. El uso de la sal en
la ciudad maya de Calakmul», Estudios de Cultura Maya 55 (2020): 11-40,
https://doi.org/10.19130/iifl.ecm.2020.55.0001.
46
E. Thompson, Historia y religión de los mayas (primera edición en inglés
1970) (Ciudad de México: Siglo Veintiuno, 2014).
47
Lazos Ruíz y Pinkus Rendón, «Historia ambiental de la región de la Reserva de la Biosfera Los Petenes en Campeche, México».
48
Adi Lazos Ruíz et al., «El uso de los árboles en Jamapa, tradiciones en un
territorio deforestado», Madera y Bosques 22, n.o 1 (2016): 17-36, https://doi.
44

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ejemplos de interveción humana que se notan en la estructura
de las selvas son los llamados jardines mayas que favorecieron
ciertas especies frutales49, o en las selvas secundarias que rodean
la ciudad de Mérida y otros pueblos de la región a causa de la
pasada actividad henequenera50. El paisaje contiene historias.
En el aspecto intangible, la cosmovisión maya incluye las
percepciones y relaciones con las selvas, integrando elementos
religiosos, mágicos, ecológicos y utilitarios. Por ejemplo, la selva
o monte es interpretado como contenedor de múltiples animales
y vegetales, todos vivos, con alma51. La ceiba (Ceiba pentandra)
es el árbol sagrado que sostiene al mundo como es explicado
en el árbol cósmico de López-Austin52. Uno de los libros más
importantes, el Popol Vuh, señala las interacciones entre plantas,
animales y humanos en la creación del mundo, de las cosas y
de la misma humanidad. Todo esto demuestra la complejidad y
extensión del patrimonio biocultural de la región, que hace que la
org/10.21829/myb.2016.221475.
49
Ronald Nigh y Anabel Ford, El jardín forestal maya. Ocho milenios de
cultivo sostenible de los bosques tropicales. (Ciudad de México: Fray Bartolomé de las Casas, 2019).
50
Aliza Mizrahi, José María Ramos Prado, y Juan Jiménez Osornio, «Composition, structure, and management potential of secondary dry tropical vegetation in two abandoned henequen plantations of Yucatan, Mexico», Forest
Ecology and Management 96 (1997): 273-82.
51
Juan Ramón Bastarrachea Manzano, «La vegetación maya: otra forma de
cosmovisión», en Manejo de la diversidad de los cultivos en los agroecosistemas tradicionales, ed. J. Chávez, J. Tuxtill, y D. Jarvis (Cali: IPGRI, 2004).
52
Alfredo López Austin, «El árbol cósmico en la tradición mesoamericana»,
Monografías del Real Jardín Botánico de Córdoba 5 (1997): 85-98.
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península sea clasificada como una de las Regiones Bioculturales
prioritarias para la conservación y el desarrollo en México53.
La península ha ido cambiando a lo largo del tiempo,
principalmente por ciclos de actividades económicas que modifican
el medioambiente y las sociedades. En el pasado ya hubo auge de
extracción y producción de especies vegetales como la extracción
de palo de tinte (Haematoxylum campechianum), la extracción de
chicle (Manilkara zapota), las plantaciones henequeneras (Agave
fourcroydes), la extracción de maderas finas.
En particular, la zona noroeste de la península, ha sido
marcada por el cultivo del henequén (Agave fourcroydes) desde la
segunda mitad del siglo XIX. Esta planta ya usada desde tiempos
prehispánicos, estaba muy bien adaptada a las condiciones de
suelo y clima de la región; esto permitió la expansión de su cultivo
en forma masiva. Las fibras de esta especie de agave eran muy
apreciadas para la confección de cuerdas y muchos otros utensilios
para el mercado nacional y de exportación. Para la década de 1890
el henequén era el principal producto de exportación mexicano,
lo que llevó a que Yucatán fuera el estado que más ingresos
captó para México entre 1904 y 190754. La historia de la época
del henequén en Yucatán es vasta y compleja, sin embargo, baste
decir que a partir de la década de 1960, los materiales orgánicos
Eckhart Boege, El patrimonio biocultural de los pueblos indígenas de
México. (Ciudad de México: Instituto Nacional de Antropología e Historia y
Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, 2008).
54
Maria Cecilia Zuleta, «Hacienda Pública y exportación henequenera en
Yucatán, 1880-1910», Historia Mexicana 54, n.o 1 (2004): 179-247.
53

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fueron sustituídos paulatinamente por sintéticos derivados del
petróleo, causando el declive de la industria henequenera55.
Las actividades económicas más recientes, también
relacionadas con el uso de recursos de la naturaleza de la
península son el sector agropecuario incluyendo el ganado
bovino y porcino, una incipiente actividad industrial56,57, el sector
inmobiliario,; el turismo masivo incluyendo el desarrollo de la
Riviera Maya y la llegada de megaproyectos a la región como el
Tren Maya58, que afectan directa o indirectamente al patrimonio
biocultural por la tala de la selva59, la contaminación del agua,
la fragmentación del hábitat, los cambios en el tejido social al
interior de las comunidades, entre otros.
En este contexto de un enorme patrimonio histórico y
biocultural en una región de rápidas transformaciones se encuentra
Kiní, el pueblo desde donde se escribe el presente artículo.
Roberto Escalante, The State and Henequen Production in Yucatán, 19551980, Occasional Papers 18 (Londres: University of London, Institute of Latin
American Studies, 1988).
56
Miguel Ángel Pinkus Rendón, «Dinámica en el uso de los recursos naturales en el oriente de Yucatán durante el siglo XX», Revista Pueblos y
Fronteras Digital 11, n.o 21 (2016): 92-113, https://doi.org/10.22201/cimsur.18704115e.2016.21.10.
57
M. Ayala, R. Isaac, y M. Arteaga, «Políticas de desarrollo, turismo y conservación en la península de Yucatán», en Sociedad y ambiente en México:
Áreas Naturales Protegidas y sustentabilidad, ed. Miguel Pinkus (Mérida,
2014), 114-33.
58
https://www.trenmaya.gob.mx/
59
José Luis Hernández-Stefannoni et al., «¿Cuánto carbono se ha emitido
con la construcción del Tren Maya?», Desde el Herbario CICY 16 (2024):
192-97.
55

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Kiní
Kiní está ubicado en el municipio de Motul, Yucatán (Figura 1).
Es un pueblo prehispánico maya cuyos vestigios arqueológicos
no han sido estudiados. La población es alrededor de 1,750
habitantes60. El español es el idioma más hablado pero también se
habla la lengua maya, principalmente por las personas de mayor
edad.

Figura 1. Kiní se encuentra en la zona noroeste de la península de Yucatán,
aproximadamente a 30 km de Mérida, la capital del estado de Yucatán. Elaboración propia.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía, «Panorama sociodemográfico de Yucatán: Censo de Población y Vivienda 2020» (México, 2021).
60

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Durante el siglo XX la mayor parte de la población de Kiní al igual que en otros pueblos y haciendas de Yucatán - se dedicaba
a la producción de henequen. Las empresas henequeneras fueron
cerrando gradualmente en Kiní. Actualmente, las actividades
económicas principales del pueblo son el trabajo en pequeñas
fábricas de textiles, albañilería, comercio, pequeña producción
de ganado y un poco de agricultura. Algunas personas trabajan
en Mérida en la Riviera Maya en la costa de Quintana Roo como
proveedores de servicios asociados al turismo o bien han migrado
a Estados Unidos.
Un par de habitantes de Kiní, coautores de este artículo,
organizaron un Festival de Patrimonio Biocultural local en abril de
2022 para valorar, salvaguardar y divulgar el conjunto de saberes y
tradiciones alrededor de la naturaleza que identifican en su pueblo y
que tienden a perderse rápidamente. Fue en este evento que la tercera
coautora, investigadora de la universidad, les conoció y a partir
de lo cual formaron un equipo para trabajar en la documentación
y preservación del patrimonio histórico y biocultural de Kiní.
Optaron por la estrategia de elaborar un libro del tema. Ya que no
se han encontrado otros ejemplos de un libro colaborativo de esta
naturaleza, se comparte el proceso de investigación y elaboración
de la obra, así como los desafíos que se han enfrentado. Esto tiene
la intención de que puedan ser de utilidad para trabajos similares en
otras localidades. Cabe mencionar que al momento de escribir este
artículo el libro no ha sido terminado ni publicado todavía, se trata
de un trabajo en andamiento.
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Proceso: pasos y desafíos
El proceso de organización y elaboración del libro no ha sido
lineal, se enumeran los pasos seguidos con el fin de dar cierto
orden, aunque en muchas ocasiones se ha avanzado, modificado, o
incorporado algún paso en función a las oportunidades y desafíos
que se van enfrentando.
1. Coincidencia de intereses.- En este caso, en el Festival de
Patrimonio Biocultural de Kiní se encontró una coincidencia
de intereses de los coautores. La investigadora externa, que
buscaba donde llevar a cabo sus trabajos de historia ambiental
y patrimonio biocultural, se unió a un proceso que ya estaba
ocurriendo en el pueblo a través del festival y de muchas otras
actividades que llevan a cabo cotidianamente como continuar
con la milpa, la observación de aves, el cuidado y uso de
huertos caseros, la preservación de las fiestas patronales,
entre otras.
2. Permiso por autoridades locales.- La solicitud de permiso a las
autoridades locales es una de las primeras tareas para realizar
cualquier proyecto en comunidades rurales, de esta manera
se reconoce su autoridad y se obtiene su respaldo. Se entregó
un oficio al comisario municipal por parte de la investigadora
externa para dar parte del proyecto de investigación para la
construcción del libro y solicitar permiso para llevarlo a cabo
junto con otros colegas y estudiantes. La autorización fue
concedida.
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3. Objetivos.- Ante la curiosidad y necesidad de conocer más
de la historia de Kiní por parte de sus habitantes y la falta
de estudios sobre el pueblo, los coautores se embarcaron
en la tarea de elaborar el libro “Kiní: su tierra, su historia
y su gente”. Además de rellenar un vacío historiográfico, el
objetivo es que las y los kinienses tengan un material para
valorar el patrimonio histórico y biocultural de su pueblo y
se documente parte de la memoria colectiva. Por ello, el libro
tiene como principal audiencia meta a los habitantes de Kiní.
De manera que se busca mantener el rigor académico pero
manteniendo un tono divulgativo y evitando un lenguaje muy
técnico o rebuscado.
4. Cronología.- El amplio periodo a abarcar de la historia de Kiní
fue determinado por los intereses de los coautores pero sobre
todo por lo determinado por el paisaje mismo. No se puede
no indagar sobre la época prehispánica cuando hay vestigios
mayas (llamados mules) en los campos que la gente trabaja.
Constituyen huellas en el paisaje que dan cuenta de actividades
humanas en el pasado61. Tampoco se puede dejar de hablar
de la época colonial puesto que la iglesia es el centro del
pueblo, donde se llevan a cabo las misas, las fiestas patronales
y alrededor de la cual hay muchas historias y misterios que
se siguen relatando de generación en generación. Por ello, el
Rogério Ribeiro De Oliveira, «Mata Atlântica, paleoterritórios e história ambiental», Ambiente &amp; Sociedade 10, n.o 2 (2007): 11-23, https://doi.
org/10.1590/S1414-753X2007000200002.
61

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libro comprende una temporalidad muy amplia, desde tiempo
prehispánico hasta la actualidad, lo cual evidentemente
requirió de colaboraciones multidisciplinarias y el uso de
fuentes y métodos diversos, como se verá más adelante.
5. Temas y colaboraciones.- La selección de temas responde
a las necesidades e inquietudes de la población local y a la
disponibilidad de colaboradores. Los temas de los capítulos
son sobre la época prehispánica, la iglesia, las fiestas
patronales, los huracanes, los huertos, el uso de plantas y
animales de la selva, las plantas medicinales, las memorias de
la gente sobre los cambios en el pueblo. Para la elaboración de
cada capítulo participan expertos del pueblo, así como otros
colaboradores externos de los campos de historia, historia del
arte, arqueología, geografía, historia ambiental, botánica y
ciencias ambientales.
Siempre que los organizadores del libro encuentran nuevas
colaboraciones para la construcción de esta obra dicen
coloquialmente: “Tenemos a alguien nuevo en el barco.” Ya
son más de 80 navegantes en este barco.
6. Fuentes y Métodos.- Cada capítulo tiene diversos autores y
emplea diferentes fuentes y métodos, algunos ejemplos son:
a. La revisión bibliográfica relevante para cada capítulo.
Aunque las investigaciones y publicaciones sobre la
península de Yucatán son inmensas, hay muy poca
información sobre Kiní. Para el capítulo de época
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prehispánica, escrito por un arqueólogo, fue útil un
reporte técnico de exploración de un antiguo camino
maya (sakbé) en el área aledaña a Kiní62. Los trabajos
que se han encontrado directamente sobre el pueblo
son acerca de unidades domésticas en la década
de 198063, una tesis sobre migración a los Estados
Unidos64 y un artículo sobre prácticas de lactancia65.
En su búsqueda de información, los coautores locales
del presente trabajo ya habían identificado desde hace
tiempo menciones de Kiní, tan escuetas como “Lázaro
Pech era natural de Kiní” en la obra de Diego López
de Cogolludo66. Así, Bertha Pascasio, historiadora del
arte colaboradora del libro de Kiní dice: “esta es una
historia de pequeñas piezas”. Por ello los navegantes
Scott Hutson, «Proyecto Arqueológico Sacbé de Ucí/Cansahcab. Sexta temporada de campo. Informe Técnico al Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia» (Lexington: Universidad de Kentucky, 2016).
63
María del Rayo Campos, «Las unidades domesticas de producción en un
ejido henequero: Kiní, Yucatán.» (Ciudad de México: Universidad Autónoma
Metropolitana-Iztapalapa, 1985).
64
Mirian Solís Lizama, «La dimensión cultural de las remesas colectivas: la
experiencia de los clubes de migrantes de Kiní y Ucí, Yucatán, en los Ángeles,
California» (Tesis de Maestría en Desarrollo Regional, Tijuana, El Colegio de
la Frontera Norte, 2008).
65
Georgina Yazmín Reyes Gutiérrez y María Dolores Cervera Montejano,
«Etnoteorías y prácticas de lactancia materna en una comunidad maya de
Yucatán», Estudios de Antropología Biológica 16 (2013): 907-28.
66
Diego López de Cogolludo, Los tres siglos de la dominación española en
Yucatan, o sea historia de esta provincia desde la Conquista hasta la Independencia., vol. 2 (Mérida: Imprensa de Castillo y Compañía, 1845).
62

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de este barco metafórico celebran cada pista que
logran encontrar.
b. La consulta de archivos y otros repositorios ha sido
fundamental. Por ejemplo, para el capítulo sobre la
iglesia han sido especialmente útiles los inventarios
eclesiásticos del Archivo Histórico de la Arquidiócesis
de Yucatán67. Por otra parte, aunque pocas, también se
han encontrado fuentes hemerográficas, como la nota
publicada en el periódico Novedades Yucatán sobre la
iglesia de Kiní68.
c. Las técnicas etnográficas habituales de entrevistas e
historia oral69 han sido utilizadas para varios capítulos.
Al realizarlas se han cuidado principios éticos de
investigación como la solicitud del consentimiento
previo, libre e informado y cuidar la privacidad de
datos personales.
La mayoría de las personas en Kiní, sobre todo
de mayor edad, son bilingües maya-español. En
repetidas ocasiones, el coautor mayahablante sostiene
Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán. http://archivohistoricoarquiyuc.org.mx/
68
Felipe Villanueva, «Visita al templo de San Mateo Apóstol, en Kiní. Camarín: majestuoso santuario.», Novedades Yucatán, 28 de febrero de 1999,
sec. Especial.
69
Ulysses Paulino Albuquerque et al., eds., Methods and Techniques in
Ethnobiology and Ethnoecology, Springer Protocols Handbooks (New York:
Springer New York, 2014), https://doi.org/10.1007/978-1-4614-8636-7.
67

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un diálogo en lengua maya con la o el informante
potencial explicando de qué se trata el proyecto y así
conseguir que la persona acceda a dar una entrevista,
la cual se lleva a cabo en español.
Los coautores locales usualmente guían el proceso de
encontrar a personas clave en función a los objetivos
de cada capítulo. También se utiliza el método de
“bola de nieve”, donde una persona sugiere a otra
como conocedora del tema70.
d. La participación del cronista de Kiní en todo el
proyecto (incluyendo la coautoría de este artículo) ha
sido decisiva por ser la persona que salvaguarda las
memorias del pueblo. Además de su interés genuino
en la historia, tiene registrados en su mente nombres
de personas, lugares, eventos e historias. Los trabajos
de los cronistas han sido muy importantes en las
microhistorias. Por ejemplo, el cronista de Ixil (pueblo
del norte de Yucatán) escribió el libro “Ixil. Tierra de
las cebollitas” 71, donde utilizó la historia oral y abordó
temas como fiestas, música, béisbol y la evolución del
transporte, así como personas y familias conocidas
que conforman la comunidad. Otro ejemplo es el
C. Davis, H. Gallardo, y K. Lachlan, Talking straight about communication research methods. (Dubuque: Kendall Hunt Publishing Co., 2010).
71
Miguel Ángel Orilla, Ixil. Tierra de las cebollitas., 2a. (Mérida: Ayuntamiento de Ixil (2015-2018), Yucatán, 2017).
70

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cronista de Chetumal que haciendo uso de múltiples
testimonios relató la dramática destrucción del pueblo
por el huracán Janet en 195572.
e. Se ha hecho la recopilación de fotografías antiguas,
que han servido tanto para ilustrar los textos de
algunos capítulos como para brindar información
histórica. Se realizó un ejercicio con estudiantes de
la escuela secundaria local, en el cual se capacitaron
para que cada uno entrevistara a una persona de su
familia y recolectara fotografías de sus archivos
familiares sobre experiencias con huracanes, jardines
y festividades.
Asimismo, se sigue trabajando en la construcción
de una fototeca local, que contenga las imágenes
digitalizadas acompañadas por sus metadatos (i.e.
autor, fecha, lugar, descripción de la fotografía). En
otras palabras, más allá de hacer un album de fotos se
trata de un archivo para hacer futuras investigaciones.
f. Se han llevado a cabo varios talleres incluyendo uno
de cartografía participativa73, donde la gente mapeó
los cambios que ha habido en su territorio. Esto ayudó
Francisco Bautista Pérez, Janet. La noche de las aguas turbulentas. (Bloomington: Palibrio, 2013).
73
Alina Álvarez, Michael McCall, y José María León, Mapeo participativo
y cartografía social de conocimientos culturales, históricos y arqueológicos
(Morelia: CIGA, UNAM, 2022).
72

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a conocer los usos y costumbres pasados y presentes
sobre el mismo espacio, el mapa se convierte en un
medio para comparar memoria y territorio74.
g. Para los capítulos relacionados con flora, se llevaron
a cabo colectas botánicas para la identificación y
herborización de las especies vegetales mencionadas
en entrevistas.
h. Para los capítulos relacionados con fauna se llevó
a cabo un taller donde se pidió a los informantes
identificar el nombre en español y maya de fotografías
de especies con nombre científico conocido. Dichas
fotografías fueron buscadas con base en las respuestas
de los informantes a entrevistas previas, para poder
casar los nombres comunes con los científicos.
La variedad de fuentes y métodos utilizados, así
como la necesidad de un equipo multidisciplinario
para recopilar, interpretar y analizar la información,
demuestra plenamente que la historia ambiental es
un campo fronterizo donde convergen todos estos
conocimientos, enfoques y herramientas75.
Verdier, «La memoria de los lugares: entre espacios de la historia y territorios de la geografía».
75
Adi Estela Lazos Ruíz, Alina Álvarez Larrain, y Marcela Stuker Kropf,
«Fronteras en Historia Ambiental: un ejemplo de praxis multidisciplinar», Historia Ambiental Latinoamericana y Caribeña (HALAC) 11, n.o 1 (2021): 189221, https://doi.org/10.32991/2237-2717.2021v11i1.p189-221.
74

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7. Revisión interna.- Todos los capítulos terminados pasan por
una cuidadosa revisión interna por los organizadores del libro.
En este paso se revisa que el lenguaje sea inteligible para la
audiencia meta, que los datos hagan sentido para el pueblo
de Kiní y que las historias y testimonios de los habitantes
también se vean reflejados en el texto. También se sugieren
fuentes específicas para consulta o se añade información
adicional de historia oral. Los comentarios se envían a las
y los autores de los capítulos para la entrega de una nueva
versión. Esta revisión interna es bastante fuera de lo común en
el ámbito académico y enriquece enormemente el contenido
de los textos.
8. Desafíos.- Después de más de dos años de trabajo, los autores
han enfrentado varias dificultades además de la falta de
información publicada. A continuación se presentan algunos
ejemplos.
a. Una de las ventajas observadas en “Pueblo en vilo”76
es que el autor era oriundo del lugar y pudo acceder
a numerosos archivos y entrevistas familiares que
podrían ser más íntimos que responder preguntas
de un extraño. En el caso de Kiní, dos de los
organizadores del libro son locales, lo que les permite
el acceso a la información y participacion de muchas
personas, principalmente porque son muy conocidos
76

González, Pueblo en vilo.

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y respetados en el pueblo. Probablemente los de fuera
de Kiní tendrían mucha más difícultad para acceder
a estos datos. Por el contrario, en algunas ocasiones,
los colaboradores externos han tenido un mayor
acceso a cierta información y documentación que
sería difícil de obtener para personas sin una afiliación
institucional. En suma, un equipo mixto logra mayor
acceso a información.
b. La lengua maya tiene una sólida tradición oral; por
lo tanto, aunque cerca de 800,000 personas hablan
el maya yucateco77, son menos los que lo leen y
aún menos los que lo escriben. El idioma maya fue
originalmente escrito con glifos, pero con el tiempo,
se ha comenzado a utilizar el alfabeto latino. Aunque
existen normas formales de escritura78, en la práctica
hay muchas variantes en el idioma, tanto habladas
como escritas, lo que aumenta la complejidad de su
estudio.
Para las actividades agrícolas tradicionales, sujeto de
interés del libro, el idioma maya es esencial. Algunos
nombres de plantas y animales están en maya y
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), «Población de 3
años y más hablante de lengua indígena maya por entidad federativa según
sexo, años censales de 2010 y 2020.»
78
Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), U nu’ukbesajil u
ts’íibt’a’al maayat’aan. Normas de escritura para la lengua maya., s. f.,
https://site.inali.gob.mx/Micrositios/normas/pdf/Norma_Maya.pdf.
77

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español, pero algunos no tienen traducción al español.
Las especies introducidas o exóticas suelen tener
nombres solo en español. Al realizar entrevistas, es
necesario estar familiarizado con ambos nombres, ya
que a veces los términos se usan de manera indistinta
y podrían estar refiriéndose a la misma especie al
decir yaaxche’ o ceiba, o al decir zotz o murciélago.
Además, la lengua maya tiene sonidos que no existen
en español, como k’ o p’; o una diferencia tonal (casi
imperceptible para el oído hispánico) que cambia el
significado de una palabra, como miis (gato) y míis
(escoba o barrer); o incluso una extensión del sonido
(que en maya se trata de dos vocales diferentes) cambia
el significado, como en chak (rojo) y chaak (lluvia).
Algunos conceptos en la cosmovisión maya no
tienen traducción al español. Un capítulo del libro
está dedicado al k’aax, que usualmente se traduce
como monte o selva. Sin embargo, el k’aax es mucho
más que cualquiera de esos términos; contiene una
parte invisible de seres guardianes como los aluxes
y los vientos sagrados. La relación de los adultos
mayores con estas entidades suele ser respetuosa y de
reverencia; se realizan ceremonias rituales dedicados
a ellos en las actividades agrícolas: para pedir lluvia,
para solicitar permiso para comenzar a plantar o para
agradecer por la cosecha. Aunque se hace el intento
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es prácticamente imposible reflejar a cabalidad una
experiencia de esa naturaleza, individual y colectiva
al mismo tiempo, en un escrito.
Algunas palabras son específicamente usadas en
el sistema agrícola tradicional maya de la milpa
como diversos nombres de tipos de suelos; o en la
caza tradicional hay los términos para nombrar a
un ciervo dependiendo del número de cuernos que
tenga. Sin embargo, con el abandono de la milpa, el
manejo del monte y la caza tradicional, las palabras
especializadas pierden contexto y sentido y caen en el
desuso. La erosión de la lengua refleja los cambios en
las actividades e intereses de la gente.
Otra dificultad al documentar una cultura de tradición
oral en un libro es que las palabras encapsulan una
historia, que difiere de la narrativa natural donde cada
persona imprime su estilo al contarla. El relato de una
abuela alrededor del fuego no puede reducirse a una
historia escrita. Aun así, el esfuerzo por registrarlo
vale la pena, ya que las historias también están siendo
olvidadas.
c. Los coautores de Kiní notaron que el estilo de escritura
de los colaboradores académicos externos suele
ser “frío”, extrayendo sus sentimientos, emociones
y experiencias personales del texto. La escritura
académica premia la objetividad sobre la subjetividad,
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aunque la narrativa más atractiva para divulgación es
la que puede llegar a las fibras internas de la cognición.
Este dilema es un desafío en curso que todavía intenta
resolverse, entre el rigor académico y la capacidad de
llegar a los oídos de la audiencia.
9. Lo que falta por hacer.- El proceso de elaboración del
libro continúa. Aproximadamente la mitad de los capítulos
han pasado ya por la revisión interna y han entregado la
versión final. Cuando se tengan todas las versiones finales
de los capítulos se armará la propuesta para una editorial
universitaria, donde se someterá al proceso usual de revisión
por pares y publicación. Cabe aquí cuestionar si un libro
evaluado por pares académicos no estaría reproduciendo una
posible postura colonialista79, sin embargo, formar un equipo
entre los organizadores locales y otros participantes externos
desde la concepción y todo el desarrollo de este proyecto,
manteniendo el rigor académico pero también considerando
fuertemente la importancia de las historias locales y la
tradición oral es una humilde propuesta de que otras formas
de trabajo son posibles.
Finalmente, una vez teniendo la versión definitiva del
libro, se procederá a traducir al maya todos los resúmenes de
Alex C. McAlvay et al., «Ethnobiology Phase VI: Decolonizing Institutions, Projects, and Scholarship», Journal of Ethnobiology 41, n.o 2 (2021):
170-91, https://doi.org/10.2993/0278-0771-41.2.170.
79

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los capítulos y se grabará la obra completa como un audiolibro,
imitando la tradición oral.
Conclusiones
Los antiguos mayas habitaron la península de Yucatán,
enfrentando esencialmente el mismo tipo de suelo, fuentes de
agua, altas temperaturas e impactos de huracanes e insectos que
se enfrentan hoy en día. Las tecnologías que les permitieron vivir
en estas condiciones ambientales (e.g. la diversidad de árboles en
los jardines mayas para tener recursos a mano y mantener la casa
fresca, el uso de ropa de algodón, los materiales y estructura de
las casas, las horas de madrugada para el inicio de la jornada de
trabajo en el campo, el uso de calabazos para mantener el agua
fresca) son valiosas para la planificación y gestión territorial
actual. Durante la pandemia de COVID-19, algunas comunidades
mayas rescataron antiguas recetas medicinales y retomaron la
milpa para la seguridad alimentaria, contrarrestando los efectos
sanitarios y económicos de la pandemia80. La relación recíproca
entre las personas y la naturaleza está intrínsecamente vinculada
a su territorio; por lo tanto, mantener el patrimonio biocultural
requiere la conservación del territorio81. En otras palabras,
Víctor Manuel Ávila Pacheco, Yassir Jesús Rodríguez Martínez, y Ana
Sheila Camarena López, «Políticas alimentarias durante el COVID-19: población maya, territorio, autonomía e interculturalidad», Mirada antropológica
25, n.o 18 (2023): 152-74.
81
Yassir Rodríguez Martínez y Arantza Franco Salazar, «Desarrollo, vulnerabilidad y bienestar: visiones desde la población maya de Yucatán», Acta
80

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mantener vivo el patrimonio biocultural puede ayudar a enfrentar
los desafíos globales como el cambio climático y la pérdida
de biodiversidad. Además, el conocimiento indígena puede
contribuir con su acervo de conceptos e ideas en el fenómeno de
migraciones donde es necesario entender otras formas de ver el
mundo y los procesos de aculturación82.
El libro de Kiní llena un vacío historiográfico, demostrando
que es posible escribir historias aunque haya poca información si
hay una población interesada y participativa, dispuesta a formar un
equipo más grande y multidisciplinario. Así también, se requiere
de la disposición de profesionales externos que quieran trabajar
en equipo con la gente de la comunidad y que sometan su trabajo
a la revisión de los colegas locales, además de las revisiones por
pares.
El libro busca que al menos una parte de este rico acervo
histórico y biocultural quede documentado y esté disponible para
las próximas generaciones. Tal vez encuentren ahí las historias y
fotografías de sus abuelas y abuelos y también herramientas para
valorar y defender su territorio.
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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán
separatista (1839-1843)
The orientales and the tropical forest during the separatist
Yucatan (1839-1843)
José Ángel Koyoc Kú
Colectivo K’ajlay
Yucatán, México

https://orcid.org/0000-0002-9917-8882
Recibido: 10 de septiembre de 2024
Aceptado: 19 de diciembre de 2024

Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la relación entre los
combatientes irregulares denominados orientales y el bosque tropical
de la Península de Yucatán entre los años de 1839 y 1843. Las fuentes
utilizadas para realizar este artículo son en su mayoría partes de guerra
e interrogatorios a oficiales mexicanos procesados por las acciones
efectuadas durante la campaña. A través del análisis de esta relación
podremos ver la forma en la que este periodo fue importante para que
un contingente de combatientes yucatecos se adaptara a combatir entre
la vegetación del bosque tropical y aprendiera a utilizar los recursos
que podían obtener de él para conseguir sus fines militares. El bosque
tropical, presente tanto en el oriente como en el occidente de la
Península, propició que los orientales desarrollaran un tipo de combatir
disperso entre la vegetación, lo que los distinguió de gran parte de las
tropas yucatecas.
Palabras clave: historia forestal; bosque tropical; indígenas; guerra;
milicia.
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 126-165
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-159

126

�José Koyoc Kú

Abstract: The objective of this article is to analyze the relationship
between the irregular combatants called orientales and the tropical
forest of the Yucatan Peninsula between the years of 1839 and 1843.
The sources used to write this article are mostly war reports and
interrogations of Mexican officers prosecuted for actions carried out
during the campaign. Through the analysis of this relationship we will
be able to see the way in which this period was important for a contingent
of Yucatecan combatants to adapt to fighting among the vegetation of
the tropical forest and learn to use the resources they could obtain from
it to achieve their military goals. The tropical forest, present in both the
east and west of the Peninsula, allowed the orientales to develop a type
of combat dispersed among the vegetation, which distinguished them
from a large part of the Yucatecan troops.
Key words: forest history, tropical forest, indigenous, warfare, militia.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-158

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

El bosque tropical ha tenido una presencia ubicua en los
textos encargados de abordar los procesos sociales, políticos y
económicos del siglo XIX en Yucatán, sobre todo aquellos que
han estudiado el periodo conocido como la Guerra de “Castas”.1
A pesar de las contribuciones que se han hecho a lo largo de estas
décadas aún quedan muchos temas para investigar e indagar sobre
la relación entre los humanos y el bosque tropical en la Península
de Yucatán. Uno de estos tiene que ver con los cambios que los
conflictos bélicos han impreso a esta longeva relación. Aunque
frecuentemente se refiere al bosque tropical como escenario de
resistencias e insurgencias de los mayas pocas veces se señalan
estos cambios y transformaciones y en muchas ocasiones el
bosque es meramente tratado como un escenario de los conflictos.2
Ver por ejemplo la historiografía de las últimas décadas sobre el conflicto
en donde se hace referencia al bosque tropical y los montes de los pueblos
mayas de la época: Gabriel Macías Zapata, “Cortar la orilla de la tierra: La
desamortización y los pueblos de mayas pacificados de campeche y pacíficos de Yucatán durante la guerra de castas” (Tesis de doctorado, Universidad
Nacional Autónoma de México, 2013), http://ru.atheneadigital.filos.unam.mx/
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CONACYT, 2014).
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Sobre el monte y la resistencia de los mayas puede consultarse: Inés Ortiz
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1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-158

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�José Koyoc Kú

Historiadores ambientales como John McNeill habían
señalado ya desde hace varias décadas el vínculo entre la
historia militar y la historia ambiental, enfatizando la relación
entre las guerras y los bosques. McNeill llamó a atención sobre
la importancia de los bosques como fuentes de materia prima,
su impacto en la manera en que las guerras se efectuaban y la
influencia de los combates y la preparación de los conflictos en la
vegetación. Este historiador propuso temáticas que tenían que ver
con la manera en que los bosques influyeron en la guerra de tres
maneras específicas: siendo un obstáculo a la movilidad de los
combatientes, siendo una cobertura para los movimientos de las
tropas y finalmente en cómo los bosques configuraron la misma
manera de luchar.3
En este texto exploro la forma en la que el bosque
tropical influyó en los conflictos bélicos del periodo del Yucatán
separatista (1839-1843), poniendo énfasis en la experiencia de un
grupo de combatientes que fue denominado en la época como los
“orientales”. Lo haré siguiendo la propuesta de McNeill, de tal
forma que me aproximaré a la manera que el bosque tropical se
convirtió en una fuente de materia prima para estos combatientes
y la forma en que se adaptaron a luchar entre la vegetación para
cubrir sus movimientos y hostigar de forma más efectiva a los
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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

enemigos. Esto permitirá también mostrar la forma en que el
bosque tropical configuró los eventos y procesos históricos y no
fue un mero escenario para los eventos humanos.
María Zuleta, Melchor Campos y Justo Flores han
abordado la parte política y social vinculados con el periodo del
separatismo yucateco.4 La parte propiamente bélica apenas ha
sido abordada por el trabajo pionero de Terry Rugeley y Arturo
Taracena.5 En este texto no profundizaré en los aspectos políticos
y sociales, muy bien descritos por estos historiadores, sino en la
relación particular de los orientales con el bosque tropical.
La gran mayoría de los documentos que usé para realizar
este artículo fueron obtenidos en el Archivo General del Estado
de Yucatán y el Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa
Nacional. También consulté diferentes periódicos e impresos de
la época. Estos documentos son partes militares y declaraciones
Ver por ejemplo los trabajos de Melchor Campos García, Que los yucatecos todos proclamen su independencia. Historia del secesionismo en Yucatán,
1821-1840 (Mérida: Universidad Autónoma de Yucatán, 2013); María Cecilia
Zuleta Miranda, “El federalismo en Yucatán: política y militarización (18401846)” Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales 31 (1995): 23-50; y
Justo Miguel Flores Escalante, Soberanía y excepcionalidad, la integración
de Yucatán al estado mexicano, 1821-1848 (México: El Colegio de México,
2017).
5
Terry Rugeley, “Repúblicas contrapuestas: Yucatán y la invasión mexicana de 1842-1843” Chacmool 3 (2004): 104-22; Arturo Taracena Arreola, De
héroes olvidados. Santiago Imán, los huites y los antecedentes de la Guerra de
Castas (México, D. F.: CEPHCIS UNAM, 2013) https://www.cephcis.unam.
mx/wp-content/uploads/2020/04/19-de-heroes-olvidados.pdf y ““Esas tropas
orientales, esos güites de Imán”. Guerrilleros mayas en el Yucatán separatista”
Mesoamérica 34, n.o 55 (2013): 1-26.
4

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de oficiales que intervinieron en los combates. Siguiendo la
propuesta de Lorena Careaga en su estudio sobre la Guerra
de Castas durante la década de 1850, en este texto reproduzco
fragmentos con una extensión considerable de los partes
militares, no solo para ilustrar mis argumentos sino también
para dar a conocer una documentación que apenas ha sido usada
por los historiadores que estudian el periodo. He actualizado y
corregido la ortografía.6
A lo largo del texto me referiré con el término “orientales”
a un grupo de combatientes irregulares, reclutados por diferentes
caudillos del este de Yucatán y que estuvo conformado por
campesinos y artesanos mayahablantes de los pueblos de frontera,
desertores y contrabandistas. Al ser un grupo irregular en muchos
momentos es complicado seguir la trayectoria de sus líderes, su
composición y la cantidad de insurgentes movilizados. Como
señala Alejandro Rabinovich este tipo de fuerzas armadas, que
abundaron en muchas regiones latinoamericanas, dejaron pocos
registros escritos, al no depender propiamente de un Estado
nacional.7 Como señala Arturo Taracena el término “huites” fue
usado por los “no mayas para designar a los combatientes de La
Montaña oriental bajo las órdenes de Imán y sus subalternos”.8
Aunque los oficiales mexicanos se refirieron a una parte de estos
Careaga, Hierofanía combatiente, 20.
Alejandro Rabinovich. “De la historia militar a la historia de la guerra.
Aportes y propuestas para el estudio de la guerra en los márgenes” Corpus, Vol.
5, No. 1 (30 de junio de 2015). https://doi.org/10.4000/corpusarchivos.1397.
8
Taracena, Esas tropas orientales, 12.
6
7

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

combatientes con tal término he elegido el de “orientales” debido a
que la prensa yucateca, los oficiales yucatecos, y ellos mismos, así
se denominaron, además de que esta palabra llegó a abarcar también
a los no combatientes que cooperaban en acciones de guerra, que
como mostraré fueron importantes en el esfuerzo bélico.
De la misma manera me refiero con el término de bosque
tropical a aquella vegetación caracterizada como “bosque” por los
documentos de la época. Aunque también se usaba el término de
monte y montaña para hacer referencia a la vegetación peninsular
he elegido el término de bosque tropical para estar en consonancia
con los señalado por los actores que elaboraron los documentos
de la época.
Este artículo está organizado de forma cronológica, de tal
manera que se encuentra dividido en dos partes: la primera que
hace referencia a la lucha entre los federalistas contra el ejército
centralista de la Península entre 1839 y 1840 y posteriormente
una sección que aborda la guerra que enfrentó a yucatecos contra
mexicanos entre 1842 y 1843.
Los orientales bajo Santiago Imán: de los bosques
del este a los del oeste
En 1839 el capitán Santiago Imán se rebeló en el oriente de
Yucatán enarbolando la bandera del federalismo. La alianza con un
grupo de actores de la frontera dio origen a un grupo de combate
irregular que se denominó con el tiempo como “orientales”, un
grupo compuesto por campesinos y artesanos mayas, desertores
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y contrabandistas de la frontera este de la Península de Yucatán.
Terry Rugeley describió a este grupo como“un grupo violento
integrado por los elementos pobres de la sociedad rural: mestizos,
desertores, simpatizantes del vecindario, y sobre todo campesinos
mayas”.9
Fue durante la rebelión de Santiago Imán que los
insurgentes federalistas comenzaron a usar la vegetación como
cobertura para nivelar la evidente asimetría entre una milicia
insurgente improvisada y el ejército profesional centralista. Este
es un uso que a menudo se le ha dado al bosque tropical.10 El
combate de San Fernando Ake es bastante ilustrativo del tema.
Tras las primeras noticias del alzamiento el comandante general
del departamento Joaquín Rivas Zayas envió una división
compuesta por infantería y caballería para enfrentarse a los
sublevados federalistas. Los registros de los combates quedaron
en los partes rendidos por Roberto Rivas, oficial del Tercer
Batallón Activo. Rivas señaló en primera instancia el uso de
emboscadas para enfrentarse a la infantería centralista, así como
lo que parece ser el uso de albarradas entre la vegetación que
permitieron sorprender en un primer momento a la avanzada de
la infantería de milicia activa:
Serían las 8 o 9 de la mañana. cuando ya en los términos de la
población y a poca distancia de ella, una emboscada situada al
Rugeley, Terry. “En busca de Santiago Imán. El caudillo de Tizimín, I”
Unicornio. Suplemento dominical del Por Esto!, 21 de febrero de 1999, 6.
10
McNeill, “Woods and warfare”, 400.
9

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lado derecho del camino, atrincherada en una albarrada doble y
de la que no tenía noticia, sorprendió la guerrilla de vanguardia
rompiéndole un fuego vivísimo que no esperaba uno de la
trinchera que iba a descubrir y aquí fue necesario comenzar la
acción atendiendo a los fuegos que nos hacían de una parte y
otra, sosteniéndolo por 2 o 3 horas.11

La infantería de Rivas logró avanzar tomando la trinchera
y tras el ataque coordinado de la columna del capitán Alonso
Aznar, quien mandaba la caballería, los insurgentes federalistas
se retiraron: “aterrados por la valentía y denuedo con que el
citado capitán se dirigía sobre ellos abandonaron la pieza,
metiéndose desordenadamente en la espesura de los montes
donde no era posible perseguirlos ni hacerles ningún prisionero
por lo intransitable de ellos”.12 Para Rivas, como para muchos
oficiales yucatecos, la vegetación del bosque tropical resultaba un
obstáculo infranqueable.
La “victoria” de los centralistas fue endeble precisamente
debido a que a los insurgentes federalistas de Imán lograron
reagruparse y usaron la cobertura de la vegetación para tender
emboscadas y escapar a la persecución de la milicia centralista.
Los bosques orientales eran ya antes del pronunciamiento de
Imán una zona donde se refugiaban contrabandistas, desertores e
Joaquín Rivas al ministro de guerra y marina, Campeche, 3 de julio de
1839. Archivo Histórico de la Secretaría de la Defensa Nacional (en adelante
AHSDN), Operaciones Militares, XI/481.3/1344, ff. 12-15.
12
Joaquín Rivas al ministro de guerra y marina, Campeche, 3 de julio de
1839. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1344, f. 13.
11

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indígenas que huían de las cargas republicanas.13 Mucho tiempo
atrás también había sido refugio de mayas que huían de los
pesados tributos coloniales.14
Este tipo de tácticas fueron referidas por el oficial Tomás
Requena en enero de 1840. Requena señalaba que los insurgentes
federalistas resistieron por un tiempo prolongado:
… colocando sus emboscadas, trincheras y defensas en
puntos a propósito desde los cuales se dirigen por debajo
del bosque al paraje convenido para su reunión inmediata.
Mantiénense ocultos en esas montañas, en terrenos quebrados
o en hondonadas - que se llaman hoyas en el país-, y desde
estas guaridas reciben avisos puntuales de lo que pasa en sus
inmediaciones, ya por los mozos de los ranchos, que les temen
o son adictos, ya por espías de ellos mismos escogidos entre los
indígenas, que son tenidos por sospechosos en los poblados.15

Unos meses después esta estrategia permitió a los
rebeldes federalistas reagruparse y ocupar Valladolid.16 Aunque
este combate fue breve hay datos reveladores que señalan que
para este momento los insurgentes tenían acceso a armas de
fuego y pertrechos militares. Una pieza de artillería les había sido
remitida desde Bacalar mientras que pólvora y cuatro cajas de
Taracena, Esas tropas orientales, 8.
Pedro Bracamonte y Sosa, Ensayo sobre la servidumbre el fracaso del
“capitalismo” en México (México, D. F.: CIESAS, Miguel Ángel Porrúa,
2019) 220.
15
Comandancia militar del distrito de Valladolid. 11 de enero de 1840, citado
en Bracamonte, Ensayo sobre la servidumbre, 219.
16
Los detalles del curso de la guerra pueden consultarse en Rugeley, “En
busca de Santiago Imán”, 5-7.
13
14

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fusiles habían llegado de Tihosuco y Río Lagartos. Además “un
sin número de indígenas” auxiliaba a los rebeldes en el transporte
de pertrechos y la construcción de trincheras.17
Cuando las guarniciones de oficiales de la milicia activa y
el ejército permanente se pronunciaron en Mérida y otras partes
del estado a favor del federalismo el objetivo fue marchar hacia
Campeche. Estos eventos que sucedieron durante los primeros
meses de 1840 marcaron el inicio de la experiencia de los orientales
con el bosque tropical del oeste de la Península de Yucatán. Las
tropas federalistas partieron de la capital a principios de marzo.
El 6 salió de Mérida la división del teniente coronel Sebastián
López de Llergo con rumbo a Campeche. A esta división se
unió la sección de las “tropas del Oriente” que comandaba Vito
Pacheco.18 Posteriormente y en las vísperas del ataque del ejército
centralista a Tenabo Santiago Imán y las tropas del oriente
hicieron su entrada a esta última villa.19 Según el oficial Felipe de
la Cámara Zavala la división comandada por Llergo se componía
de compañías de los batallones activos primero, segundo y
tercero, parte del escuadrón permanente de caballería y la brigada
de artillería de la guardia nacional de reciente creación, es decir,
Manuel Eusebio Molina al comandante general del departamento de
Yucatán, Espita, 7 de febrero de 1840. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1546 I, ff. 33-33v. Taracena, Esas tropas orientales, 8.
18
Serapio Baqueiro, Ensayo histórico sobre las revoluciones de Yucatán desde el año de 1840 hasta 1864. Vol. 1 (Mérida, Yucatán: Imprenta de Gil Canto,
1871), 29.
19
Baqueiro, Ensayo histórico, 29-30
17

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de los milicianos que habían recibido entrenamiento previo y
tenían una organización definida por las ordenanzas militares.20
Por su parte las tropas comandadas por Imán elevaba su número
a mil quinientos hombres y estaban caracterizados por agrupar a
combatientes de diferentes orígenes y con oficiales que construían
su liderazgo a partir del caudillismo carismático. Pastor Gamboa,
Vito Pacheco, y José Almeida fueron identificados como los jefes
principales de un grupo compuesto por “huitzees”, desertores, e
“indios del Oriente”.21
Los restos de las fuerzas armadas centralistas se
habían refugiado en Campeche. Azotados por las deserciones
y amenazados por rumores de conspiración el comandante
general Rivas Zayas solicitó refuerzos que llegaron de
Veracruz. Los refuerzos que recibió, si bien incluían tropas
profesionales, estaban integradas por conscriptos enviados a
servir de forma forzosa en los batallones permanentes, varios
de ellos, prisioneros del combate de Acajete.22 A pesar de ello,
confiado en el entrenamiento de las fuerzas permanentes y
en la creencia de que las tropas mandadas por Imán y Llergo
serían rápidamente derrotadas Zayas salió de Campeche, según
su mismo parte, con 583 hombres de las tres armas y cuatro
Felipe de Cámara y Zavala, Memorias de don Felipe de la Cámara y Zavala: 1836-1841 (México: Yucalpetén, 1975) 61.
21
Cámara, Memorias, 61. Un análisis del liderazgo de los caudillos orientales puede encontrarse en Taracena, Esas tropas orientales, 20-ss.
22
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 23 de abril
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, ff. 524-525.
20

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piezas de artillería. Mientras tanto, las fuerzas federalistas que
habían avanzado hasta Hampolol para intentar sitiar Campeche
se replegaron a Tenabo, considerando que el primer sitio ofrecía
pocos beneficios para resistir a la milicia centralista. La creencia
en una rápida victoria la expresó Tomás Requena en una carta
enviada a Rivas Zayas: “Llergo, Imán y demás cabecillas estaban
en Tenabo y Hecelchakan: indudablemente serán arrollados por
la mala calidad de sus tropas, no obstante que tienen la ventaja
de la posición.”23
Los combates en los alrededores de Tenabo reflejan que
los insurgentes federalistas continuaron usando las tácticas con
las que habían enfrentado a la milicia centralista en los bosques
tropicales del este de la Península. Usaron los árboles espinosos
para fortificar de forma más eficaz las trincheras, cavaron fosos
y se dispersaron en tiradores entre la vegetación para desgastar a
los adversarios. Así lo describe el comandante general al enfrentar
en primer lugar a los orientales en Santa Rosa: “(l)egua y media
antes de este ultimo punto encontré interceptado el único camino
que a él conduce con piedras, troncos, espinos, pozos y toda
clase de obstáculos, pero la tropa todo lo superó”. Posteriormente
Rivas Zayas señaló la manera en la que el bosque tropical unido
a los parapetos fue usado por las tropas defensoras para resistir
en los días siguientes en los alrededores de Tenabo. Los tiradores
orientales, amparados en el bosque, hostigaron a la milicia
Carta de Tomás Requena, Campeche, 26 de marzo de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 I, f. 215-215v.
23

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centralista mientras intentaba colocar una batería: “operación
que se ejecutó en medio del fuego que incesantemente hacían
las numerosas guerrillas que situaron en los bosques de que se
compone todo aquel terreno las cuales fueron siempre rechazadas
con perdida”. El hostigamiento a las posiciones de los centralistas
se mantuvo durante los días subsiguientes.24
Aunque Rivas Zayas omitió señalar la forma en que los
asaltos de la infantería federalista hicieron mella en su reducida
división lo cierto es que debido a las condiciones del clima y a la
imposibilidad de tomar por asalto las posiciones enemigas tuvo
que retirarse. De particular importancia fue lo que señaló acerca
de la manera en que los árboles espinosos fueron un obstáculo
infranqueable:
Careciendo pues de fuego de artillería que sostuviese las
operaciones de la infantería, careciendo también de toda clase
de auxilios de boca pues que insurreccionado todo el país
alrededor de mi posición no había tenido el soldado hacia
dos días otro alimento que carne, la tropa toda sin habitación
ni descanso, de día ni de noche, en este rigoroso clima y
considerando que aun estaban intactas las defensas y obstáculos
con que el enemigo había rodeado de mas cerca su posesión y
que consistían en talas espesas de espinos y dos fosos; con el
parecer de la mayoría de los jefes de la división emprendí mi
retirada el veinte y siete en la noche.25
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de
marzo de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, f. 518v;
Taracena, De héroes olvidados, 128.
25
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de marzo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 III, ff. 518v-519.
24

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Tras la retirada de Zayas, la milicia de Llergo y la de
Imán avanzaron para sitiar la ciudad fortificada de Campeche.
Zayas había sido reducido únicamente a la división de auxilio de
Veracruz sufriendo recurrentes deserciones de todas las unidades.
Mientras el puerto era aislado por mar la milicia de Imán y Llergo
rodearon a Campeche. Llergo dando un rodeo se dirigió a Lerma
mientras Imán tomó el barrio de Santa Lucía y el rumbo de Calá.26
Aunque no existieron grandes combates la experiencia
del sitio de Campeche permitió a los orientales perfeccionar la
confección de emboscadas y la organización de partidas para
hostilizar al enemigo amparados en la vegetación. Félix Reyes,
comandante del escuadrón activo de Veracruz, fue emboscado
a principios de mayo mientras exploraba los alrededores de Río
Verde, Calá y Chiná. Con poco más de quince soldados salió a
reconocer las posiciones de los insurgentes:
me dirigí para esta plaza [Campeche] y al llegar al cabo del
barrio de Santa Lucía hizo fuego el enemigo por retaguardia,
ordené a los dragones contestasen en retirada, hasta llegar a una
especie de tala que había formada en el camino, haciéndome
igualmente fuego una emboscada que se hallaba a vanguardia,
esta y el obstáculo expresado, desorganizó a la tropa en forma
de no poderla reunir a pesar de mis esfuerzos, tomando unos,
unas veredas y otros otras, según lo permitía el bosque, pues
solo yo pude llegar a la hacienda de la Escalera.27
Baqueiro, Ensayo histórico, 31.
Gabriel Valencia al ministro de guerra y marina, México, 9 de mayo de
1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, ff. 302-303.
26
27

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Posteriormente se supo que fueron los habitantes
reclutados por los federalistas quienes realizaron la importante
y central tarea de poder obstruir los caminos y veredas para
posibilitar las emboscadas. Joaquín Rivas Zayas reportaba al
ministro de la guerra tal actitud:
El jefe de los pronunciados Don Santiago Imán al dar cuenta de
haber sorprendido a una partida de caballería que salió de esta
plaza el día 17 de que tengo dado a V. E. conocimiento, asegura
que el buen éxito de la acción fue debido a la cooperación de
los vecinos de Santa Lucía, y a la parte muy activa que tomaron
hasta las mujeres del mismo ayudando a cerrar los caminos y
veredas que se dirigían a la plaza.28

El reclutamiento de los habitantes de los barrios fue
central ya que permitió a Imán poder aumentar sus fuerzas no
solo con insurgentes con experiencia militar sino también con
expertos conocedores del territorio. Para un tipo de combate que
dependía del conocimiento de los bosques de los alrededores esto
era de vital importancia, como señala Rivas Zayas:
Los vecinos del expresado barrio [de San Francisco] y de
los de Santa Lucía, Guadalupe y Santa Ana se presentaron
espontáneamente al cabecilla Imán, que los armó y organizó
en compañías, proporcionándose así un refuerzo de cerca de
quinientos hombres, decididos, entusiastas, prácticos del país
y diestros en el manejo de las armas por haber sido cívicos
los más de ellos, o del batallón de defensores que levantó é
instruyó cuando la guerra de los franceses.29
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 30 de abril
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 397.
29
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 4 de mayo
28

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Parte del éxito de los insurgentes federalistas radicó en la
rendición de los reductos de San Miguel y San José. La división
de Santiago Imán se encargó, a través de diferentes estrategias,
de asediar este último. Para ello usó la vegetación que crecía en
la ladera del cerro y así aislar a la guarnición impidiendo que
pudieran tener acceso al agua. Faustino Molina lo expuso de esta
manera cuando justificó su rendición:
…de hallarnos hace cuarenta y ocho horas tan escasos de agua
que ni aun para poner los ranchos de carne salada y ministra
hay absolutamente, hallándose seco un aljibe y pozo inmediato,
rodeados de enemigos que en gran número y a cubierto por
la falda de este cerro impiden absolutamente proveernos de
este recurso de primera necesidad y que habiendo intentado
por nuestra parte tomarla en los pozos inmediatos y de los
cuales está posesionado el enemigo han sido batidas nuestras
guerrilla en que se han perdido tres hombres que consideramos
dispersos.30

Con los fuertes exteriores tomados por la milicia
federalista la espesa vegetación que rodeaba a las murallas y
baluartes del puerto terminaron por ser un obstáculo para los
defensores que eran incapaces de poder eliminar a los tiradores
que estrechaban el cerco a Campeche tomando posiciones en los
barrios y resguardándose entre la vegetación circundante. Rivas
Zayas lo detalló de esta manera:
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 493.
30
Copia de la capitulación del reducto de San José, Campeche, 14 de mayo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, ff. 325-325v.
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El 29 [de abril] ocupó y fortificó otra sección enemiga el barrio
de Santa Ana poderosamente auxiliada del vecindario y a
pesar del fuego de cañón y obús de esta plaza, de poquísima
eficacia por las muchas casas intermedias de mampostería y la
espesísima arboleda que encubre los objetos á tiros de pistola
de la muralla.31

El puerto de Campeche cayó finalmente en poder de
los federalistas en mayo de 1840. Sin embargo, este evento no
marcó la desmovilización total de las secciones de oriente que no
tardaron en ser llamados a las armas de nuevo.
La invasión centralista a la Península de Yucatán (1842-43)
Los orientales volvieron a tomar las armas una vez que el ejército
centralista mexicano invadió la Península de Yucatán a mediados
de 1842. La reactivación del conflicto bélico generó una amplia
movilización que incluyó la organización de las pocas tropas
permanentes, las milicias locales, la movilización de los paisanos
y de otras tropas irregulares como las secciones de orientales. Los
combatientes del oriente que combatieron en Campeche fueron
descritos por Serapio Baqueiro de la siguiente forma:
Los indios del partido de Tihosuco, acaudillados por el teniente
coronel Vito Pacheco, ocupaban unas arquerías frente a la
puerta de Guadalupe, los de Valladolid se hallaban en la iglesia
de San Francisquito a las ordenes del coronel Pastor Gamboa,
de cuyo puesto salió éste como á las ocho de la mañana, y
recorrió las calles principales montado en un caballo blanco,
Joaquín Rivas Zayas al ministro de guerra y marina, Campeche, 4 de mayo
de 1840. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1546 II, f. 497v.
31

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

sin camisa, con los calzoncillos arrollados, armado de machete,
y cubierto el sombrero con cintas de diferentes colores, que le
daban el aspecto de un salvaje guerrero.32

Desde 1841 los militares yucatecos, ante la inminencia de
un conflicto armado, no solo comenzaron a reclutar tropas, sino
también adquirieron armas y todo tipo de pertrechos bélicos. Este
aspecto es sumamente importante ya que permitió a los orientales,
a través de su alianza con los caudillos federalistas y separatistas
yucatecos, el acceso a más armas de fuego. Por referencias de los
oficiales mexicanos que combatieron contra los orientales, estas
tropas habrían tenido un armamento diferenciado. El general
Francisco Pacheco, quien se enfrentó en innumerables ocasiones
a los orientales al ser comandante de la primera brigada de la
División de Operaciones sobre Yucatán, aseguró durante un
interrogatorio que “a los indios los emborrachaban para que no
se resistiesen a entrar, los cuales tenían un armamento selecto”.33
Pacheco quizá se estaba refiriendo a que los orientales
combatían con armamento diferenciado típico de la infantería
ligera. El fusil Berkely fue usado por diferentes ejércitos del
siglo XIX para equipar a sus infantes. Esta arma era más precisa
que el mosquete Brown Bess. Las compañías de infantería ligera
del ejército mexicano del siglo XIX se encontraban equipadas
Serapio Baqueiro, Rasgo biográfico del general López de Llergo (Mérida:
Tipografía de G. Canto, 1898), 19.
33
Declaración de Francisco Pacheco, México, 25 de octubre de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1991, f. 189v.
32

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con este tipo de armas.34 Las referencias sobre el armamento
adquirido por diferentes oficiales y agentes en Estados Unidos
y Nueva Orleans es bastante parco y poco preciso. El primer
cargamento de armas llegó en marzo de 1841 producto de la
comisión del gobierno del estado a Martín Francisco Peraza. Este
remitió desde Nueva Orleáns 678 armas entre fusiles franceses,
ingleses y estadounidenses y carabinas para artilleros. En abril de
1841 se recibieron setecientos fusiles de fabricación francesa y
estadounidense. Finalmente el comandante de la armada yucateca
Pablo Celaráin introdujo mil seiscientos fusiles, sin bayonetas, de
fabricación inglesa adquiridos en Europa.35
La guerra se libró en dos frentes. Una primera parte se
libró en las costas campechanas. El ejército mexicano intentó
sitiar desde finales de 1842 el puerto amurallado de Campeche,
desembarcando en Isla del Carmen y avanzando posteriormente
Jospeh Hefter, The Mexican Solder 1837-1847 (Oklahoma: The Virtual
Armchair General, 2008) 11. El fusil Baker ganó amplia popularidad entre la
infantería británica y los tiradores especializados eran equipados con este fusil.
Durante el siglo XIX diferentes unidades de infantería ligera fueron equipados
con esta arma en el hemisferio occidental. Ver: Németh, Balázs, Early Military
Rifles, 1740-1850 (Oxford: Osprey Publishing, 2020).
35
Noticia del armamento recibido de N. Orleáns en la Goleta Rosario. Campeche, 14 de abril de 1841. Archivo General del Estado de Yucatán (en adelante AGEY), Poder Ejecutivo, Milicia, v. 4, e. 85. José Cadenas al secretario de
guerra y marina del estado de Yucatán, Campeche, 30 de noviembre de 1841.
AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, v. 6, e. 122. Factura de las armas remitidas
por Francisco Martín Peraza desde Nueva Orleans, Mérida, 24 de marzo de
1841. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, v. 6, e. 133. Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 106.
34

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�Mapa 1. Detalle de un plano en donde se puede ver las posiciones ocupadas por el ejército mexicano en torno a
Campeche. S/a, c. 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1993, f. 265.

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por Seybaplaya, Champotón y Lerma. Los combates y escaramuzas
se registraron en torno a las murallas de Campeche en los puestos
avanzados de la Eminencia, las fortificaciones de San Luis y San
Miguel y los barrios de Santa Ana y San Román (VER MAPA 1).
Tras largos intentos y fracasos reiterados una brigada compuesta
por compañías selectas de los batallones mexicanos intentó
tomar Mérida en marzo de 1843, desembarcando por Telchac y
avanzando sucesivamente por Motul, Tixkokob y Pacabtún, hasta
terminar capitulando en Tixpéual.36
Los oficiales mexicanos dieron cuenta de la presencia
dominante del bosque tropical en el paisaje peninsular. El
oficial de artillería Manuel Plovvez describió los alrededores de
Campeche como “un terreno montañoso, muy irregular y lleno de
bosques, sin agua potable en lugar conocido a la vez que marcada
por la huella de multitudes de veredas que se cruzan en todas
direcciones”.37 Joaquín Morlet, encargado de realizar diferentes
incursiones en los alrededores de Chiná aseguró que “lo boscoso
del camino y alturas” de los alrededores del pueblo obligaban a
que en caso de realizarse cualquier expedición por el rumbo debía
hacerse con varios de cientos de soldados y con experiencia, a
riesgo de sufrir una derrota.38
Los detalles políticos del curso de la guerra pueden consultarse en Rugeley, Repúblicas contrapuestas.
37
Declaración de Manuel Plovvez, Puebla, 25 de octubre de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1991, f. 281.
38
Joaquín Morlet a Matías de la Peña, Chulbac, 17 de febrero de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 266.
36

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�Mapa 2. Detalle de un plano de 1722 en donde se puede observar la vegetación alrededor de la vigía de Telchac
y el litoral yucateco. “Plano de parte de la costa de Yucathan, su capital la ciud[ad] de Mérida, con los pueblos
que señala. La que visitó su Gov[ernad]or y Cap[itá]n Gen[era]l D[o]n Antonio de Cortayre. Año de 1722”,
1722, Archivo General de Indias, MP-México, 119.

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Nicolás de la Portilla, mayor de órdenes de la brigada sobre
Mérida, describió brevemente el paisaje que recorrió el ejército
mexicano en el norte de la Península. Sobre el paisaje que cubría
los alrededores de Telchac dijo que “la situación de la vigía [de
Telchac] no era ventajosa para defenderse por que tenía muchos
bosques a sus inmediaciones”, algo que ya habían reflejado los
cartógrafos del siglo XVIII (VER MAPA 2). Los caminos que
recorrieron en torno a Motul y Tixkokob se encontraban también
cubiertos de bosque. El oficial señaló que “de Telchac a Motul
que son cuatro leguas, el camino estaba bueno con bosques a
derecha e izquierda” mientras que el de Tixkokob a Tixpéhual era
un camino estrecho “con bosque espeso a derecha e izquierda”.39
La mayoría de las acciones de guerra en donde intervinieron
los orientales fueron escaramuzas que tenían el objetivo de
hostigar al enemigo y agotarlo. Matías de la Peña, encargado del
mando de la División desde finales de 1842, reflexionaba sobre la
frecuencia de los ataques de la milicia yucateca:
…el enemigo si nos tiroteaba a menudo, y algunos seguramente
por adular al poder, lo pintaban como insignificante cuando el
fue quien nos salió al encuentro en Umul, quien nos quiso quitar
la Eminencia el veinte y cinco de Noviembre, ocho y catorce de
Diciembre, quien nos atacó en Lerma, Chiná, Tixkokob; y en
diferentes pequeñas escaramuzas contra la Eminencia, pruebas
claras de su mucho numero y de su potencia.40
Declaración de Nicolás de la Portilla, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1987, ff. 36v, 33, 42v.
40
Declaración de Matías de la Peña, Perote, 28 de noviembre de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 182.
39

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Los meses que pasaron las tropas mexicanas intentando
rodear la ciudad o deliberando asaltar algún punto débil en
el sistema de fortificaciones sirvieron a los orientales para
incrementar su experiencia de combate hostilizando al enemigo
e interactuando con la vegetación para tenerla también como
aliada. Un ejemplo de este tipo de escaramuzas fue publicada en
la prensa oficial yucateca que informaba en diciembre de 1842:
Nuestras divisiones guardan igualmente las [posiciones] suyas,
con el mejor orden y vigilancia. Las tropas auxiliares de D.
Pastor Gamboa molestan a menudo al enemigo con muy buenos
resultados […] Ayer al ponerse el sol se presentaron cuatro
desertores del enemigo, que eran del batallón de zapadores.
Unánimes declaran: que en las acciones del día 25 sufrieron
considerables destrozos: que los sufrían diariamente tanto en
Buenavista con los saludos de nuestras lanchas, en el camino de
Canisté con los frecuentes tiroteos de los guerrilleros, como en la
Eminencia con las balas y bombas que se le arrojan de la plaza.41

A mediados de diciembre de 1842, la prensa yucateca
detalló la forma en que los guerrilleros usaban los árboles como
cubierta y puesto avanzado. Además en el parte militar el coronel
Llergo dejó ver que los batallones de milicia local también podían
ser desplegados para hostilizar al enemigo mediante guerrillas:
El enemigo desde sus zanjas y parapetos dirigía sus fuegos de
fusil y metralla sobre nuestras tropas, sin habernos causado
otra desgracia, que la muerte de un soldado de la sección del
Sr. Gamboa y un herido de la misma. Como dichas guerrillas
“Campeche, sábado 3 de diciembre de 1842”, Periódico Oficial del Estado
de Yucatán, Mérida, 6 de diciembre de 1842, p. 3.
41

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se parapetaron con maestría de las cercas y árboles mayores
de los lugares inmediatos á la Eminencia, pudieron estar
resguardadas de dichos fuegos.- La guerrilla del primero local
que manda al guerrillero C. Pedro Jimenez, permaneció todo el
día observando y tiroteando al enemigo.42

Las espinas de los árboles que se extraían del bosque tropical
fueron descritas por los oficiales mexicanos que combatieron en los
alrededores de Campeche y tuvieron también un peso importante
a la hora de hacer impenetrables el ya de por sí robusto sistema de
fortificaciones de Campeche. Después de fracasar en su intento de
tomar el puerto amurallado durante los últimos meses de 1842 y los
primeros de 1843 los oficiales de más alta graduación valoraron las
defensas y la imposibilidad de tomar por asalto la ciudad abriendo
una brecha con poderosas piezas de artillería. Evaluando si era
mejor asaltar la posición fortificada de la Casa Mata o enviar una
columna a tomar Mérida los oficiales describieron a los espinos
como parte del dispositivo defensivo:
así es que verificado el ataque sin el auxilio de la batería traería
graves males, por la artillería que tiene el enemigo en el punto,
por sus gruesas paredes y parapetos, por espesas y dilatadas
talas de espinos y favorecidos por obras exteriores de campaña
situadas sobre su izquierda y en puntos dominantes todo en
combinación hacen el movimiento demasiado expuesto para
nuestras fuerzas.43
Sebastián López de Llergo al secretario del despacho de la guerra, Campeche, 19 de diciembre de 1842 en Periódico Oficial del Estado de Yucatán,
Mérida, 24 de diciembre de 1842, p. 2.
43
Acta de la reunión de generales, coroneles y comandantes, Fuerte de San Miguel, 3 de febrero de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
42

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Aunque una parte importante de la División de Operaciones
sobre Yucatán se dirigió a la costa norte para intentar ocupar
Mérida en marzo de 1843, otra sección quedó resguardando
los puntos tomados por el ejército mexicano. Esto se tradujo en
que la actividad guerrillera de los orientales y la de la milicia
campechana no se detuviera y los contingentes irregulares
siguieran acumulando experiencia. A finales de marzo el barrio de
San Román y La Eminencia seguían siendo escenarios de tiroteos
entre las fuerzas enfrentadas. En un parte del teniente coronel
Eulogio Rosado además se evidenció que las tropas yucatecas
intentaban sacar ventaja del clima peninsular para enfrentar a los
soldados y milicianos que provenían de regiones más templadas
de la república como Jalisco, Puebla, el Estado de México,
Oaxaca o Zacatecas:
Con el objeto de molestar al enemigo y en cumplimiento de
las instrucciones de V. S. relativas a este fin, dispuse que en
la mañana de hoy saliesen de esta campamento doscientos
hombres … Esta tropa unido a noventa hombres de varios
cuerpos que guarnecen la plaza … se dirigieron a la Eminencia,
dispuesto que fue por ellos el orden de ataque. Como el objeto
de estos tiroteos tiende a molestar al enemigo a horas en que
el calor los llegue a desesperar, se retiraron las tropas a sus
respectivos puestos a las tres de la tarde.44
XI/481.3/1969, f. 40.
44
José Cadenas al secretario de guerra y marina del estado de Yucatán, Campeche, 27 de marzo de 1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia. Otros registros
de ataques a La Eminencia por parte de la milicia local y los orientales puede
verse en AGEY, Poder Ejecutivo, Correspondencia Oficial, v. 2, e. 30.
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Durante el conflicto los combates frontales fueron
esporádicos y cuando estos sucedieron, como en el caso de
Lerma, los orientales fueron usados por los comandantes
yucatecos, junto con los paisanos campechanos de las milicias
locales, para lanzar ataques de distracción a los enemigos. Así
sucedió el 25 de noviembre cuando los orientales de Gamboa y
la milicia mandada por Eulogio Rosado lanzaron un ataque sobre
Canisté y Buenavista, mientras el grueso de la infantería de línea
yucateca atacaba las trincheras mexicanas en La Eminencia.45 Lo
mismo sucedió durante uno de los combates más sangrientos de
la invasión, cuando los mexicanos tomaron el pueblo de Chiná
para intentar cortar los suministros del puerto amurallado. El
2 de febrero de 1842 las columnas guerrilleras del batallón 13
local comandado por Eulogio Rosado y la sección de orientales
al mando de Miguel Cámara tirotearon todo el día anterior a la
guarnición mexicana. 46
El único combate frontal entre los orientales y el ejército
mexicano sucedió al principio de la invasión el 11 de noviembre de
1842, cuando los guerrilleros emboscaron a la columna mexicana
que iba de camino a Lerma. Gamboa eligió las inmediaciones
del bosque perteneciente a la hacienda Umul para hostilizar la
Sebastián López de Llergo al secretario del despacho de guerra, Campeche, 19 de diciembre de 1842. Periódico Oficial del Estado de Yucatán, 24 de
diciembre de 1842, p. 1
46
Copia de Francisco Andrade al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, Chiná, 3 de marzo de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1969, f. 54.
45

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marcha de los invasores. El general Vicente Miñón, en su parte al
ministro de la guerra especificó que en este primer enfrentamiento
las tropas de Pastor Gamboa habían usado la vegetación como
cubierta para intentar sorprender a la columna mexicana, reforzada
por parapetos construidos para obstruir el camino:
el enemigo que en gran número se hallaba parapetado sobre
el camino de Umul y posesionado del bosque sobre ambos
flancos, quiso impedir la marcha que sobre Lerma verificara
la primera brigada, al mando del S. Gral. D. Juan Morales. El
valor, conocimiento y prudencia de este interesante jefe nada
dejó que desear en todo sus disposiciones, durante las seis horas
que duró un tiroteo sostenido por ambas partes, al cabo de las
cuales los fuegos de nuestras piezas destruyeron las obras de
defensa del enemigo, obligándolo á una fuga vergonzosa.47

Esta forma de apropiarse de la vegetación tropical
contrastó con la actitud de los oficiales mexicanos y yucatecos
para quienes, en diferentes momentos del conflicto, el bosque
resultó ser un obstáculo. Durante el fallido contraataque yucateco
a Lerma en diciembre de 1842 la vegetación del bosque tropical
de los alrededores de Campeche retrasó la marcha de la columna,
que tuvo que abrirse paso abriendo brechas entre la vegetación,
llegando a la retaguardia mexicana ya cuando había aclarado el
sol, frustrado los planes de efectuar un ataque sorpresa.48 Cuando
el ataque fue rechazado por la reducida guarnición mexicana,
Vicente Miñón al ministro de guerra y marina, Lerma, 16 de noviembre de
1842. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1752, f. 1v
48
Alonso Aznar a Sebastián López de Llergo, Campeche, 19 de diciembre de
1842 en Periódico Oficial del Estado de Yucatán, 24 de diciembre de 1842, 1-3.
47

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los soldados mexicanos no se lanzaron en persecución de los
yucatecos, precisamente porque se habían internado en los
bosques de los alrededores, actitud que fue censurada por parte
del ministros de la guerra al general Vicente Miñón.49 En Chiná, la
columna mexicana enviada por Matías de la Peña para ocupar el
pueblo extravió el camino por venir “abriendo monte”.50 Un par de
días después, el 4 de febrero, durante el ataque de los yucatecos al
pueblo, las secciones de auxilio comandadas por Joaquín Morlet
y Manuel Noriega perdieron el rumbo debido a “lo boscoso y
malo del camino”, llegando cuando el combate había culminado
y las tropas yucatecas se retiraban a Campeche.51
En una anotación a un plano de Campeche y sus alrededores
del siglo XVIII se señalaba sobre la región que “la campaña es
toda un Bosque tan cerrado de árboles de todas especies que es
casi intransitable si no por los caminos, que de tanto en tanto es
necesario desmontar para que no estén cerrados”.52 Esta referencia
quizá nos ayude a comprender que durante los meses de conflicto
las áreas en torno a Chulbac y Chiná habían sido parcialmente
Ministro de guerra y marina al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, México, 25 de enero de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1987, f. 203.
50
Copia de Francisco Andrade al jefe de la División de Operaciones sobre Yucatán, Chiná, 3 de marzo de 1843. AHSDN, Operaciones Militares,
XI/481.3/1969, f. 54.
51
Matías de la Peña al ministro de guerra y marina, San Miguel, 6 de febrero
de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1969, ff. 52-53v.
52
Plano de Campeche y sus ynmediaciones, s. XVIII, Archivo General Militar de Madrid, PL, MEX-16/8.
49

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abandonadas por sus pobladores provocando que la vegetación
se regenerara en los caminos, creando condiciones nuevas en el
paisaje peninsular.
Cuando Matías de la Peña decidió abrir un nuevo frente
de combate al mando de poco menos de dos mil soldados para
intentar ocupar Mérida los orientales nuevamente fueron enviados
a realizar labores de guerrilla. Los primeros en ser desplegados
en la costa norte con este fin fueron aquellos comandados por
Vito Pacheco en observación de las tropas mexicanas que ya
merodeaban en torno a Telchac. Debido al mal tiempo provocado
por un temporal que retrasó la marcha por mar de las tropas
invasoras los orientales lograron llegar a Sisal de forma holgada
el 23 de marzo, entrando al puerto ciento setenta hombres.53 El
2 de abril Vito Pacheco escribió al jefe político de Motul que
había observado en los rumbos de Xtampú y Bom rastros del paso
de los mexicanos que habían dejado carne fresca y huellas de la
artillería que conducían. Llergo lo conminó a unirse a la división
para comenzar las operaciones para hacer frente a la brigada
mexicana: “[a] este jefe [Pacheco], no obstante sus deseos de
permanecer en aquellos bosques, le he reiterado con esta fecha la
orden para que se incorpore a esta división, porque lo he creído
conveniente para dar principio á mis operaciones”.54
Alberto Morales al secretario de guerra y marina del estado de Yucatán, Sisal, 23 de marzo de 1840. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 156, v. 106, e. 58.
54
Sebastián López de Llergo al secretario de guerra y marina de Yucatán,
Motul, 2 de abril de 1843, en El Independiente, 4 de abril de 1843.
53

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El 27 de abril de 1843 la vanguardia del ejército mexicano
que comandaba el teniente coronel Pablo Lallave, compuesto de
infantería y una sección de zapadores para eliminar los obstáculos
del camino, avanzó hasta Telchac donde hubo una breve
escaramuza entre los orientales de Vito Pacheco y los paisanos
armados de Telchac que se tirotearon con los mexicanos.55 Estos
sufrieron la pérdida de un oficial y terminaron por ocupar este
importante punto tras el combate. Sin embargo, Pacheco continuó
merodeando los alrededores con doscientos hombres que
hostigaron a los convoyes mexicanos, que no solo enfrentaban
la falta de mulas para transportar víveres y pertrechos sino la
amenaza desde los bosques de los tiradores orientales.56
No hay constancia clara de que los orientales hubieran
participado en la batalla de Tixkokob el 3 de abril de 1843, uno de
los combates más sangrientos de toda la invasión. En este pueblo
la sección comandada por Francisco Pérez logró rechazar al
ejército yucateco lo que permitió a Peña avanzar hasta Pabactún,
en donde, en uno de los episodios más controvertidos de la
invasión el general mexicano decidió entablar pláticas de paz con
los yucatecos. Tras fracasar las conversaciones el general Peña
intentó retirarse con dirección a Telchac. Sin embargo, Llergo ya
había ordenado el avance de las secciones de orientales de Pastor
Francisco Pacheco al ministro de guerra y marina, Buenavista, 3 de abril
de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1971, ff. 13-13v.
56
Declaración de Pedro Lemus, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1987, f. 14v.
55

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Gamboa y de Miguel Cámara. Gamboa desde Nohpat ocupó el
pueblo de Nolo y Cámara avanzando desde Cacalchén con una
“columna de orientales” hizo lo mismo en Tixkokob.57 En el
camino entre Pacabtún y Tixkokob sucedió una escaramuza en
donde se reportaron los últimos heridos de los orientales. En este
combate las tropas comandadas por Pastor Gamboa se internaron
en los bosques de los alrededores de la hacienda Monchac y
Chochoh para hostilizar a la columna mexicana, de forma muy
similar a como lo habían realizado en Umul, aunque el combate
fue mucho más breve.58 Aunque este fue el último combate
propiamente hablando en el que intervinieron los orientales su
papel fue decisivo en los últimos días de la guerra en el norte de
la Península de Yucatán.
Durante la retirada del ejército mexicano la amenaza de
las secciones orientales contribuyó a mermar la moral de los
adversarios que se percibían rodeados: “desde Mérida hasta
la playa de Telchac por diferentes rumbos, apostó el enemigo
secciones de Huites y otras tropas que ocupaban las gargantas
principales, por donde inferían podríamos retirarnos o recibir
Parte oficial del señor general en jefe de las fuerzas de Yucatán, sobre las
operaciones militares a que dio lugar la expedición militar destinada a las costas de Barlovento en El Siglo Diez y Nueve, México, 24 de julio de 1843, p. 1.
58
Los últimos heridos de la “sección primera de oriente”, mandada por Pastor Gamboa fueron Patricio López, Juan Sandoval y Manuel Dzib, heridos
en la acción del 18 en Monchac. Relación que manifiesta los individuos que
han fallecido y los que han quedado heridos e inutilizados en los últimos ataques dados al enemigo en la costa de Barlovento. Mérida, 9 de junio de 1843.
AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 157, v. 107, e. 20.
57

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auxilios” declaró el general Diego Argüelles.59 A los combatientes
de estas secciones los acompañaban cientos de auxiliares que
se encargaban de obstruir los caminos con piedras y árboles
espinosos, además de construir trincheras entre los montes de los
alrededores de esta población. Estos combatientes fueron decisivos
para aislar al ejército mexicano en Tixpéual. Así lo describió el
general Matías de la Peña: “además de que su sección [de Miguel
Cámara] era numerosa, tenía cerca de 1,000 indios desarmados
para las maniobras que dejo expresadas hicieron, y para quitar
hasta los perros que entraban a Tixpéual”.60 La labor de obstruir
los caminos y construir trincheras fue una labor que cientos de
auxiliares realizaron durante la guerra y que se incrementó con
la llegada de la brigada al norte de la Península de Yucatán. Las
trincheras de los alrededores de Motul, por ejemplo, habían sido
construidas sin retribución por los habitantes de ese pueblo, unido
a los de Ucí, Kiní y Muxupip.61 Esta importancia se ve reflejada
en el acopio de machetes por parte de los integrantes del ejército
yucateco para poder facilitar la realización este tipo de trabajos.62
Narración exacta de Diego Argüelles, Telchac, 26 de abril de 1843.
AHSDN, Operaciones Militares, XI/481.3/1992, f. 82v.
60
Nota 9 de Matías de la Peña al “Parte oficial del señor general en jefe de
las fuerzas de Yucatán, sobre las operaciones militares a que dio lugar la expedición militar destinada a las costas de Barlovento” en El Siglo Diez y Nueve,
México, 24 de julio de 1843, p. 1.
61
José Luis Lavalle al secretario general de gobierno. Motul, 5 de abril de
1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Correspondencia Oficial, c. 70, v. 20, e. 90.
62
Sebastián López de Llergo al secretario del departamento de guerra de Yucatán, Conkal, 28 de marzo de 1843. AGEY, Poder Ejecutivo, Milicia, c. 156,
59

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El relato de los momentos finales de la brigada y de la
importancia de la actividad de los orientales la deja ver Nicolás
de la Portilla. El oficial señaló que el 20 de abril continuaron su
repliegue hasta Tixpéual “punto muy malo en el orden militar,
casi indefendible, rodeado de bosques espesos, habiendo en toda
la circunferencia del pequeño pueblo multitud de cercas de piedra
paralelas las unas a las otras”. Al día siguiente, después de tomar
posiciones y colocar las piezas de artillería en las calles, Portilla
señala que “amaneció el enemigo rodeándonos completamente,
atrincherado con multitud de piedras, que con sagacidad y silencio
colocó en la noche: aquí fue en donde el hambre nos consumió,
pues nos quedamos sin vacas y sin cosa alguna para comer porque
el enemigo no nos dejaba pasar nada”.63 Esta situación desesperada
obligó al general Peña a firmar una capitulación vergonzosa. El 25
de mayo salieron rumbo a Tampico los últimos soldados mexicanos
que habían incursionado a Mérida y los comandantes orientales no
tardaron en declarar que regresarían a sus labores en el campo.64
Conclusión
En su artículo pionero sobre la Guerra entre México y Yucatán
Terry Rugeley señalaba que la violencia de los años posteriores al
conflicto se alimentó de la experiencia bélica del enfrentamiento
v. 106, e. 75.
63
Declaración de Nicolas de la Portilla, Perote, 8 de agosto de 1843. AHSDN,
Operaciones Militares, XI/481.3/1987, ff. 43v-44.
64
Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 119; Taracena, De héroes olvidados,
104-105.
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que sucedió en la Península entre 1842 y 1843. Rugeley señalaba
que la guerra había provocado la militarización del estado y un
clima de inestabilidad en donde se convirtió en moneda corriente
el armar paisanos irregulares con promesas política para las pugnas
entre las diversas facciones yucatecas.65 A estas consecuencias
del conflicto habría que sumar que en el transcurso del conflicto
entre federalistas y centralistas, y entre yucatecos y mexicanos,
los orientales desarrollaron una particular forma de combatir
amparados en las posibilidades que les brindaba el bosque tropical.
Fue un proceso que inició en 1839, con el pronunciamiento del
caudillo del oriente y en donde en un primer momento usaron
al bosque tropical como cobertura para tratar de equilibrar la
evidente inferioridad de las improvisadas milicias federalistas con
las tropas medianamente entrenadas de la milicia centralista. Si
bien esta experiencia comenzó en los bosques tropicales del este
de la Península de Yucatán, lo cierto es que los bosques tropicales
del oeste, sobre todo aquellos alrededor de Mérida y Campeche,
fueron los que brindaron a los orientales una experiencia que
permitió no solo perfeccionar las tácticas previamente desplegadas
sino innovar en otras. Pudieron darse cuenta de la forma en que los
árboles del bosque tropical podrían brindar no solo cobertura frente
a las balas del enemigo sino también materia prima para construir
fortificaciones aún más inexpugnables y obstáculos que retrasaban
la marcha de los ejércitos. También pudieron aprovechar las
65

Rugeley, Repúblicas contrapuestas, 121-122.

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�Los orientales y el bosque tropical durante el Yucatán separatista

piedras para construir trincheras entre la vegetación e incorporarlas
a las talas que retrasaban la marcha del ejército enemigo. Muy
pronto los orientales se dieron cuenta de la importancia de los
no combatientes para el esfuerzo de guerra. A los guerrilleros
frecuentemente los acompañó la población local, mayoritariamente
indígena, de Valladolid, Campeche y los alrededores de Motul,
que colaboraron en las labores bélicas. Al finalizar la guerra entre
México y Yucatán la pericia de estos combatientes y los auxiliares
llegó a tal punto que las talas de árboles espinosos, piedras para
improvisar trincheras y unos soldados mexicanos exhaustos y
aislados se combinaron para que una brigada de poco menos de
un millar de soldados profesionales se rindiera en Tixpéual sin
disparar un tiro, rodeada de insurgentes orientales.
La adquisición de esta experiencia hubiera sido impensable
sin las armas que a través de diferentes redes llegaron a la Península
de Yucatán y terminaron en manos de los guerrilleros. Primero a
través de las redes de contrabando de los caudillos federalistas y
posteriormente a través de la movilización del estado de Yucatán
y la adquisición de armamento en Inglaterra y Estados Unidos.
Si la referencia que tenemos del general Francisco Pérez es
acertada, incluso los orientales pudieron tener acceso a las armas
más sofisticadas de la época para combatir hostigando al enemigo
amparados en la vegetación.
El bosque tropical estuvo lejos de ser un mero escenario
de la guerra ya que sus comunidades vegetales y su innegable
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�José Koyoc Kú

presencia y regeneración influyó notablemente en la forma de
hacer en la guerra en la Península. Prueba de ello fueron los
obstáculos que los ejércitos mexicanos y yucatecos enfrentaron
en los alrededores de Chulbac y Chiná, en donde la vigorosa
vegetación creaba, con su agencia, nuevas condiciones que
terminaron por impedir y retrasar el avance de las columnas. Los
orientales por su parte se adaptaron y aprendieron a combatir
usando el bosque tropical a su favor. Los árboles, las plantas, los
arbustos y las comunidades vegetales agrupadas en el bosque
tropical configuraron un tipo de combate disperso. Durante estos
años los orientales convirtieron al bosque tropical en arma de
guerra, un arma temible que marcaría el curso de un periodo
completo en la historia peninsular como lo fue la Guerra de
Castas.
Referencias
Archivos
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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán
(1807-1990): una aproximación desde la
ecología histórica
The construction of the coastal landscape of Sisal, Yucatán
(1807-1990): a historical ecology approach
Gabriel de Jesús Torales Ayala
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados
Unidad Mérida
https://orcid.org/0009-0006-0406-066X
Recibido: 16 de julio de 2024
Aceptado: 12 de diciembre de 2024
Resumen: Este artículo resume los resultados de un estudio sobre
los efectos de las actividades humanas en la configuración del
paisaje de la costa noroccidental de Yucatán durante los siglos
XIX y XX. Utilizando una perspectiva de ecología histórica, se
examina el caso del puerto de Sisal y sus alrededores mediante
fuentes documentales, cartográficas y etnográficas. Se identifican
asentamientos humanos, actividades económicas y prácticas
de manejo ambiental del pasado que continúan influyendo en
factores ambientales contemporáneos como la composición de la
vegetación, los flujos hídricos, la geomorfología y los patrones de
biodiversidad. Estos hallazgos llenan un vacío en la información
histórica ambiental de la región, y proporcionan fundamentos para
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�Gabriel Torales Ayala

discutir la supuesta naturaleza prístina de la costa noroccidental,
que subyace en los esquemas de conservación actuales en el área.
Palabras clave: ambiente prístino; manejo ambiental;
asentamientos humanos; unidades de paisaje; Yucatán.
Abstract: This article summarizes a study on the effects of human
activities on the landscape configuration of the northwestern
coast of Yucatan during the nineteenth and twentieth centuries.
Employing a historical ecology approach, it explores the case of
Sisal port and its environs using documentary, cartographic, and
ethnographic sources. The research identifies historical human
settlements, economic activities, and environmental management
practices that continue to shape present-day environmental factors
such as vegetation composition, water flows, geomorphology, and
biodiversity patterns. These findings address a historical gap in
the environmental knowledge of the region and provide insights
challenging the presumed pristine nature of the northwest coast,
a premise that underpins current conservation efforts in the area.
Key words: pristine nature; environmental management; human
settlements; landscape units; Yucatan.

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

Introducción
Entre 1979 y 2010 la costa de Yucatán fue incorporada
gradualmente a esquemas de conservación ambiental mediante la
creación de Áreas Naturales Protegidas (ANP).1 Esto implicó la
implementación de medidas para limitar o prohibir el desarrollo
de actividades humanas que alteren o modifiquen las condiciones
ambientales originales del área.2 En la región noroccidental, la
creación de ANP se sustentó en una interpretación de la costa como
un ambiente prístino, escasamente poblado y sin asentamientos
humanos importantes hasta la segunda mitad del siglo XX,
momento a parir del cual se argumenta que las actividades
humanas comenzaron a alterar las condiciones ambientales.3
Sin embargo, esta interpretación resulta problemática
debido a que carece de fundamentos históricos sólidos. Por una
parte, hay diversos estudios que documentan la presencia de
Javier Enrique Sosa Escalante y R. Kantún Palma, “Áreas Naturales Protegidas”, en Ordenamiento Territorial del Estado de Yucatán: visión 2030, ed.
G. García Gil y Javier Enrique Sosa Escalante (Mérida: Gobierno del Estado
de Yucatán, 2013), 79.
2
Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA). (México: Diario Oficial de la Federación, 28 de enero de 1988), artículos
3 y 47 bis, http://biblioteca.semarnat.gob.mx/janium/Documentos/Ciga/agenda/DOFsr/148.pdf
3
Jorge Herrera-Silveira, Francisco A. Comín, y Luis Capurro, “Los usos y
abusos de la zona costera en la península de Yucatán”, en El manejo costero en
México, de E. Rivera Arriaga et al. (Campeche: Centro de Ecología, Pesquerías y Oceanografía del Golfo de México, Universidad Autónoma de Campeche., 2004), 387–96; SEGEY, Programa de Manejo de la Reserva Estatal El
Palmar (México: Secretaría de Ecología del Gobierno del Estado de Yucatán,
2006), 12.
1

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�Gabriel Torales Ayala

actividades humanas en la costa noroccidental desde hace 2,700
años, y la existencia de asentamientos, salinas y puertos mercantes
durante los periodos Clásico y Posclásico,4 así como de ranchos,
estancias, haciendas y pueblos desde la época novohispana hasta
el presente.5 A pesar de esto, aún quedan vacíos de información
considerables sobre los efectos de dichas actividades en el
ambiente, especialmente durante la época virreinal, el siglo XIX
y la primera mitad del XX.
Por otra parte, en décadas recientes surgieron nuevos
enfoques y campos de investigación histórica ambiental que
sostienen que los seres humanos han modificado de manera
irreversible los patrones de biodiversidad y los procesos
Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological Survey of Northwest Yucatan, Mexico”, Reporte final de la temporada 2002 para el Comittee for Research and Exploration (National Geographic Society, 2002); Fernando Robles
Castellanos y Anthony P. Andrews, “Proyecto Costa Maya: Reconocimiento
arqueológico de la esquina noroeste de la Península de Yucatán”, en XVII Simposio de Investigaciones Arqueológicas en Guatemala, ed. J.P. Laporte et al.
(Guatemala: Museo Nacional de Arqueología y Etnología, 2003), 41–60.
5
Pedro Bracamonte y Sosa, “Haciendas y ganado en el noroeste de Yucatán,
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de la Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”, en El
pueblo maya del siglo XIX: perspectivas arqueológicas e históricas, de Susan
Kepecs y Rani T. Alexander (México: Instituto de Investigaciones Filológicas UNAM, 2013), 71–92; Anthony P. Andrews, Rafael Burgos Villanueva,
y Luis Millet Cámara, “The Henequen Ports of Yucatan’s Gilded Age”, International Journal of Historical Archaeology 16, núm. 1 (2012): 25–46, https://
doi.org/10.1007/s10761-012-0168-z.\\uc0\\u8220{}Haciendas y ganado en el
noroeste de Yucat\\uc0\\u225{}n, 1800-1850\\uc0\\u8221{}, {\\i{}Historia
Mexicana} 37, n\\uc0\\u250{}m. 4 (1988
4

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ecológicos de prácticamente todos los rincones del planeta desde
hace miles de años,6 incluyendo grandes extensiones boscosas del
continente americano que por mucho tiempo fueron consideradas
prístinas.7 Uno de estos campos es la ecología histórica,8 que
sostiene que los seres humanos no se han adaptado pasivamente
a las condiciones del medio, sino que las han transformado a
lo largo del tiempo para ajustarlas a sus necesidades mediante
actividades culturales.9
Desde esta perspectiva, se considera que las sociedades
humanas favorecen ciertas condiciones ambientales mediante
Erle C. Ellis, “Ecology in an Anthropogenic Biosphere”, Ecological
Monographs 85, núm. 3 (2015): 287–331, https://doi.org/10.1890/14-2274.1;
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7
William Denevan, “The Pristine Myth: The Landscape of the Americas in
1492”, Annals of the Association of American Geographers 82, núm. 3 (1992):
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‘prístino’: paisajes predominantes e interacciones funcionales en el sistema
socio-ambiental Parque Nacional Braulio Carrillo (1881-1987).”, Forum for
Inter-American Research (FIAR) 13.1, núm. marzo (2020): 84–98.
8
Péter Szabó, “Historical ecology: past, present and future”, Biological Reviews 2015, núm. 90 (2015): 997–1014, https://doi.org/10.1111/brv.12141.
9
William Balée, “The Research Program of Historical Ecology”, Annual
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https://doi.org/10.1080/01426397.2017.1399994.
6

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�Gabriel Torales Ayala

la domesticación, no solo de plantas y animales, sino del
mismo paisaje, con el fin de manejar los recursos existentes
en un área e incluso crear nuevos recursos.10 Esto ocurre como
consecuencia de la repetición de actividades y prácticas de
manejo ambiental que incluyen el uso del fuego, el reacomodo
del relieve, la modificación del suelo y la hidrología, la remoción
y/o reemplazo de ciertas especies y el favorecimiento de otras,
la extracción selectiva y sistemática de recursos, la construcción
de infraestructura, asentamientos humanos, etc.11 Gradualmente,
estas prácticas modifican los patrones de biodiversidad, la
cobertura vegetal, la composición del suelo, la distribución
de especies, entre otros, y sus huellas perduran como legados
en el paisaje durante décadas, cientos o incluso miles de años
después de terminada la intervención humana que los produjo.12
Esto significa que las prácticas de manejo ambiental del pasado
influyen en las condiciones ambientales de un área a través del
tiempo pudiendo tener efectos en el paisaje actual.
Charles R. Clement y Mariana F. Cassino, “Landscape Domestication and
Archaeology”, en Encyclopedia of Global Archaeology, ed. C. Smith (Springer, 2018), 10.1007/978-3-319-51726-1_817-2.
11
Clark L. Erickson, “Amazonia: The Historical Ecology of a Domesticated
Landscape”, en The Handbook of South American Archaeology, de Helaine
Silverman y William Isbell (New York: Springer, 2008), 157–83, 10.1007/9780-387-74907-5_11.
12
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Forest Soils and Biodiversity”, Ecology 83, núm. 11 (2002): 2978–84, https://
doi.org/10.2307/3071833.
10

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Esto permite suponer que los grupos humanos que
habitaron la costa noroccidental de Yucatán en el pasado
desarrollaron diversas prácticas de domesticación del paisaje con
el fin de favorecer la presencia de ciertos recursos. Lo anterior
supondría que dichas actividades modificaron los componentes
bióticos y abióticos del área, contribuyendo con ello a dar
forma a los patrones ecológicos presentes en el paisaje actual,
lo que a su vez refutaría la caracterización de la región como un
ambiente natural prístino. Sin embargo, esta hipótesis no había
sido corroborada debido a la falta de información histórica sobre
las actividades humanas y las prácticas de manejo ambiental
en el área, especialmente en los periodos mencionados. Es por
ello que se realizó un estudio sustentado en fuentes históricas
y etnográficas analizadas desde una perspectiva de ecología
histórica para identificar las actividades y prácticas que tuvieron
influencia en la construcción del paisaje de la costa noroccidental
a partir del caso de Sisal.13
La costa de Sisal: dimensión espacial y temporal.
El puerto de Sisal se localiza a los 21°09’55’’ latitud Norte
y 90°01’50’’ longitud Oeste y actualmente es una comisaría
perteneciente al municipio de Hunucmá, en el estado de Yucatán.
Gabriel de Jesús Torales Ayala, “Cambios históricos en el paisaje costero de Sisal, Yucatán. Estudio comparativo de tres periodos: puerto de altura
(1807-1871), puerto de cabotaje (1871-1931), y periodo ejidal (1931-1990).”
(Mérida, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 2019),
https://repositorio.cinvestav.mx/handle/cinvestav/1485.
13

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Para esta investigación se delimitó un área de estudio de 585 km2
que incluye al puerto, las 5,060 hectáreas del ejido de Sisal y
una porción aproximada de 9,000 hectáreas pertenecientes a la
Reserva Estatal El Palmar (REEP) (Figura 1). Para fines analíticos
el área se subdividió en siete unidades de paisaje definidas por
su geomorfología y cobertura del suelo, pues ambos factores
influyen el desarrollo de actividades humanas y prácticas de
manejo ambiental.14 Estas unidades son:
a. Zona urbana: superficie del asentamiento humano del
puerto.
b. sla de barrera: franja estrecha arenosa con vegetación de
duna costera.
c. Litoral: área del Golfo de México con vegetación de
macroalgas, pastos marinos y formaciones arrecifales.
d. Ciénaga: laguna costera salina estacional de baja
profundidad, con vegetación de manglares, pastos halófilos
y macroalgas.
e. Petenes: islotes de selva mediana en torno de afloramientos
de agua dulce.
f. Zonas inundables: planicies calizas estacionalmente
inundadas con pastizales halófilos, tulares, manglares y
porciones de selva baja caducifolia.
Efraím Acosta Lugo et al., “Caracterización de la Eco-región los Petenes-Celestún-El Palmar”, en Plan de Conservación de la Eco-región Petenes-Celestún-Palmar (Campeche: Universidad Autónoma de Campeche. Pronatura Península de Yucatán. A.C., 2010), 33–48.
14

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Figura 1.
Localización del área de estudio, asentamientos humanos y
unidades de paisaje

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Fuente: Elaboración propia con datos obtenidos de INEGI, Registro Agrario
Nacional (RAN), Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), Anthony P. Andrews et al., An Archaeological Survey of Northwest
Yucatan, Mexico, 2002, y Bing Maps.

g. Selva baja: llanura kárstica no inundable con vegetación
caducifolia y espinosa.
El área estudiada tiene una larga historia de ocupación
humana, pues se ha documentado la existencia de embarcaderos
y asentamientos pesqueros y salineros desde tiempos
prehispánicos.15 Durante el periodo novohispano el pequeño puerto
Humberto Lara y Lara, Sisal: ensayo monográfico (Mérida: Dirección de
Prensa y Publicidad del Gobierno del Estado, 1959), 1–3.
15

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

y destacamento militar de Santa María de Sisal fue estratégico
para Mérida en términos defensivos y comerciales, pues agilizó el
transporte marítimo con el puerto de Campeche, que entonces era
el único autorizado para comerciar con la metrópoli.16
Hacia 1807 Sisal comenzó a comerciar directamente
con La Habana. En 1811 fue habilitado oficialmente para el
comercio internacional y la navegación de altura, convirtiéndose
en el principal puerto mercantil del noroeste de Yucatán.17 Estos
acontecimientos marcan el inicio del periodo de estudio debido
a la importancia que adquirió Sisal como eje de las actividades
humanas relacionadas con el manejo de los recursos de la región.
El periodo estudiado se extiende a lo largo de tres coyunturas
definidas en términos económicos y demográficos:
1. 1807-1871. Sisal se convierte en el principal puerto de
altura durante el despegue de la industria henequenera, lo
que atrae un rápido crecimiento demográfico.
2. 1871-1931. Sisal es degradado a puerto de cabotaje, la
aduana es trasladada a Progreso y, en consecuencia, ocurre
una fuerte pérdida de población.18
Michel Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán (Mérida: Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 1994), 260.
17
Luis Ángel Mezeta Canul, “El abastecimiento mercantil en la ciudad de
Mérida, 1790-1850” (Tesis de maestría en Historia, Mérida, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2014), 134; Mario
Trujillo Bolio, El Golfo de México en la centuria decimonónica. Entornos
geográficos, formación portuaria y configuración marítima. (México: Miguel
Ángel Porrúa, 2005), 102.
18
Alberto Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal” (Tesis de In16

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3. 1931-1990. se funda el ejido de Sisal y hay un gradual
repoblamiento promovido por la tecnificación pesquera.19
El periodo de estudio concluye en 1990 con la creación de
la Reserva Estatal El Palmar (REEP), lo que marca el inicio
de un cambio en el manejo de los recursos costeros.
Materiales y métodos
La investigación se basó en datos cualitativos y descripciones
sobre las características ambientales de las unidades de paisaje,
los tipos de asentamientos humanos, las actividades que ahí se
realizaban, las prácticas de manejo ambiental y sus efectos en
el paisaje, así como los cambios percibidos. La información se
obtuvo de fuentes:
1. Documentales. Incluye fuentes primarias como censos,
padrones, actas e informes de gobierno, correspondencia
oficial, expedientes legales y catastrales, notas periodísticas,
publicaciones de la época, crónicas de viajeros, litografías,
fotografías; así como fuentes secundarias: monografías,
estadísticas, artículos de revistas científicas y tesis. Aunque
los documentos históricos sobre Sisal son abundantes, la
información ambiental encontrada fue escasa, dispersa y sin
geniería Civil, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1931),
Biblioteca Yucatanense (BCCA-1141-1.).
19
Julia Fraga, “El proceso de emigración hacia la costa de Yucatán: estudio
de cuatro puertos del litoral yucateco”, Reporte final de investigación (Mérida:
Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, 1992).
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registros sistemáticos que permitan cuantificar la magnitud
de los cambios.
2. Cartográficas. Comprende planos, croquis y mapas de
las distintas etapas, así como fotografías aéreas de la
década de 1970. Estas fuentes ofrecen una gran cantidad
de información sobre el paisaje; sin embargo, las más
antiguas carecen de escalas o coordenadas que faciliten su
georreferenciación.
3. Etnográficas.

Se

realizaron

cuatro

entrevistas

semiestructuradas de historia oral a varones mayores de
60 años que habitaron en el área durante la última etapa
estudiada. En algunos casos, el recuerdo de historias
contadas por padres y abuelos permitió extender la
temporalidad de las descripciones hasta principios del siglo
XX. Los testimonios recogidos mostraron gran congruencia
y su inclusión en el estudio fue clave para articular y precisar
la información de las otras fuentes.
Los datos obtenidos fueron sometidos a tres procesos
de revisión: (1) el análisis crítico de las fuentes, consistente en
cuestionar el contexto de producción y los intereses de los autores
para evaluar la fiabilidad de la información; (2) el cruzamiento
entre las diversas fuentes para contrastar y validar datos; y (3) la
comprobación en campo para localizar los asentamientos y sitios
donde hubo prácticas de manejo ambiental, a fin de identificar
sus huellas en el paisaje actual. Con la información validada se
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�Gabriel Torales Ayala

elaboraron descripciones detalladas de las unidades de paisaje
y mapas comparativos sobre sus principales asentamientos
y actividades desarrolladas (ver figuras 2, 3 y 4 al final del
documento). La extensión de los usos de suelo representados es
aproximativa debido a la falta de información cartográfica precisa
en las fuentes históricas consultadas.
Principales modificaciones antropogénicas
en el paisaje costero
Zona Urbana
A comienzos del siglo XIX Sisal era un pequeño destacamento
militar colonial y vigía de costa.20 La habilitación del puerto de altura
impulsó su transformación en un asentamiento permanente de entre
700 y 1,500 habitantes.21 La población trabajaba mayormente en
actividades portuarias y la milicia, y en menor medida en comercios,
servicios, pesca y agricultura.22 En 1869 había 124 construcciones
agrupadas en 20 manzanas regulares formando el patrón ortogonal
que persiste hasta la actualidad.23 La mayoría de las construcciones
José María de Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la
provincia de Yucatán del año de 1814, Tercera edición (Gobierno del Estado
de Yucatán, 1977), 40.
21
Ver características demográficas de Sisal durante el siglo XIX en: Torales
Ayala, “Cambios históricos en el paisaje costero de Sisal, Yucatán.”, 49–55.
22
AGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de
Sisal y su comprensión, Rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849,
Alcaldía de Sisal, fondo: poder ejecutivo 1842-1885, censos y padrones, caja
64, vol. 14, exp. 49, fojas 23.
23
Mapoteca Manuel Orozco y Berra (MMOB). Plano de la población de la
Villa y Puerto de Sisal, 1869, Colección General, Estado de Yucatán, clasifica20

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eran “casas cubiertas de paja o huano [Sabal yapa], cercadas de
palizada que se cierra con un embarro o argamasa de tierra envuelta
con yerba picada”, y solo había 13 construcciones de piedra con
techo de madera o palma.24 Además, existían diversas instalaciones
portuarias, como la aduana, el muelle, el faro y bodegas;25
instalaciones militares: fortaleza, trincheras y batería de cañones;26
construcciones civiles como escuelas, cementerio, teatro, mercado
público y rastro, y una estructura religiosa: el templo católico.27
El desarrollo de la zona urbana implicó la remoción de la
vegetación preexistente, así como la extracción de materiales de
construcción (maderas, piedras, palmas, etc.) de los alrededores,
y la introducción de palmeras como se observa en una ilustración
de 1839.28 Además, se modificó la morfología de la isla de barrera
mediante el relleno y nivelación de la orilla de la ciénaga: “las
primeras casas situadas a su entrada han sido construidas sobre la
misma ciénaga, practicándose un rehenchimiento”.29
ción: 6925-CGE-7264-A.
24
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 32.
25
BY. Sisal, 1863, Rivero Figueroa, “El Repertorio Pintoresco”, fondo reservado, clasificación: FR-0005571, ficha: 63456. pp. 479-483.
26
Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán, 259.
27
Emiliano Canto Mayén, “Sisal: comercio y vida cotidiana (1806-1871)”,
en Puertos y comercio en el Golfo de México (siglo XIX), de Ivett García Sandoval, Marisa Pérez Domínguez, y José Ronzón León (Campeche: Ediciones
Morbo, 2012), 57–78.
28
MMOB. Gulf of Mexico: Sisal Reefs, surveyed in 1838 by Com. E. Barnett. Hydrographic Office of the Admiralty, 1838, Colección General, Estado
de Yucatán, clasificación: 8314C-CGE-7264-B.
29
BY. Documentos relativos a la cuestión de traslación de la aduana de Sisal
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El cambio de la aduana a Progreso causó el rápido
despoblamiento del asentamiento, quedando entre 100 y 150
habitantes a comienzos del siglo XX. El paisaje de la zona urbana
entró en decadencia. Numerosos solares quedaron sin casas, pues sus
propietarios se llevaron consigo los armazones de sus viviendas;30
las construcciones de piedra fueron abandonadas o modificadas, se
construyó un nuevo faro31 y el edificio de la aduana se convirtió en
bodega de palo de tinte, madera, chicle y sal.32 La fortaleza se usó
como casa del guardafaros pues la presencia militar se redujo al
mínimo dejando el puerto a merced del contrabando.33 Los pocos
habitantes continuaron desempeñando actividades portuarias, pero
en menor escala; en cambio, aumentaron su participación en otras
actividades como la pesca, la caza, el corte de madera, el cultivo de
maíz y la cría de ganado menor y animales de carga lo que implicó
al Progreso. Suplemento al opúsculo publicado en marzo del presente año con
el título de “Triunfo de la verdad en favor del Progreso”, 1870, fondo reservado, clasificación: F1376.9.C37.P76:1870.
30
AGEY. Estado general estadístico del partido de Hunucmá, Jefatura política del Partido de Hunucmá, 1878, fondo: Congreso del Estado 1833-1946,
serie: informes, sección: pleno del Congreso, caja: 67, vol. 2, exp. 14.
31
Luis Hoyos Villanueva et al., Enciclopedia Yucatanense, Segunda edición,
vol. III (Gobierno del Estado de Yucatán, 1977), 612.
32
AGEY. José M. Ponce presenta el estado de las existencias de palo de tinte
en bodegas de Progreso y de Sisal, 1878, fondo: Poder Ejecutivo 1843-1885,
sección: Gobierno del Estado de Yucatán, serie: Hacienda, caja: 330, vol: 280,
exp: 114, fojas: 10.
33
AGEY. Informe del teniente coronel Hipólito Rojas de Progreso con motivo de una visita que giró al puerto de Sisal en cumplimiento de una comisión
de la Aduana, 1917, fondo: Poder Ejecutivo Salvador Alvarado 1915-1917,
exp: 5, vol. 244, fojas: 6.
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quemas agrícolas, introducción de especies animales, extracción
selectiva de madera y fauna.34
Después de la década de 1940 la zona urbana se repobló
gradualmente debido a la migración de campesinos de Yucatán,
Campeche y Tabasco, atraídos primero por la creación del ejido de
Sisal (1931), y posteriormente por el auge pesquero y turístico.35 Se
construyó infraestructura y servicios públicos: carretera asfaltada,
red eléctrica, agua potable, correo, teléfono, centro de salud,
escuelas, campo deportivo y diversos comercios.36 Entre 1960 y
1990 se impulsó la tecnificación de las pesquerías, se construyó
un nuevo muelle de concreto reforzado,37 un centro de acopio
pesquero con refrigeración y una empacadora,38 dos escolleras de
piedra, y un puerto de abrigo pesquero39 que produjo la ruptura
de la isla de barrera y la acumulación de arena al oeste de la zona
Fernando Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán, el 29 de enero de 2018.
35
Adalio Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán,
el 28 de enero de 2018.
36
Mario Alonso Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal” (Tesis de licenciatura en Economía, Universidad Autónoma de Yucatán, 1980).
37
Francisco Roberto Echeverría Pacheco, “Proyecto de rehabilitación del
muelle de Sisal, Yucatán” (Tesis de Ingeniería Civil, Universidad Autónoma
de Yucatán, 2006), 3.
38
Julia Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal” (Tesis de maestría en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Yucatán, 1993).
39
Raquel Aidé Iturria Dawn, “Contaminación histórica por hidrocarburos en el
puerto de abrigo de Sisal, Yucatán” (Tesis de licenciatura en Manejo Sustentable
de Zonas Costeras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 46.
34

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urbana.40 Para el turismo se construyeron centros recreativos
como el “Club de Patos” y residencias de veraneo a lo largo de la
playa,41 causando la saturación del fundo legal y en consecuencia
la reducción del espacio para viviendas, huertos y animales de
traspatio,42 lo que impulsó una nueva expansión de la zona urbana
sobre la ciénaga mediante el uso de residuos como relleno.43
Isla de Barrera
Durante el siglo XIX y principios del XX, la isla de barrera se
caracterizó por la presencia de asentamientos pesqueros-salineros
y potreros. El área era descrita como “una estrecha lengua de tierra
salpicada de salinas naturales”44 en donde había desde la época
colonial “grandes pesquerías así de españoles como de indios
para el sustento de aquella ciudad [Mérida] y otros pueblos”.45
Gabriela Medellín, “Variabilidad espacio-temporal de la morfología de
la playa en Sisal, Yucatán”, en Caracterización multidisciplinaria de la zona
costera de Sisal, de Joaquín R. Garza Pérez y Irina A. R. Ize Lema (Mérida:
Dante, 2017), 58–66, https://agua.org.mx/wp-content/uploads/2017/08/
Caracterizaci%C3%B3n-multidisciplinaria-de-la-zona-costera-de-SisalYucat%C3%A1n.pdf.
41
Fraga, “El proceso de emigración hacia la costa de Yucatán: estudio de
cuatro puertos del litoral yucateco”.
42
Carlos Manuel Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto
económico-social” (Tesis de licenciatura en Ciencias Antropológicas, Universidad Autónoma de Yucatán, 1988), 98.
43
Ulsía Urrea Mariño, “Sisal, caso paradigmático de estudio: prácticas
de vida y basura”, Antropologías del Sur, núm. 5 (2016): 167, https://doi.
org/10.25074/rantros.v3i5.819.
44
José María de Regil y Alonso Manuel Peón, Estadística de Yucatán (México: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, 1853), 104.
45
Antochiw, Historia cartográfica de la Península de Yucatán, 258.
40

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Así pues, existieron asentamientos en Kopté, Choventún, San
Rafael Xtul, Chonloh, Nohxeb, Sintachi, Cholul y Punta Piedra,
formados generalmente por 3 o 4 viviendas, cocina, oratorio y
asaderos para el secado y salado del pescado, llegando algunos a
tener embarcaderos y bodegas de henequén.46 Estos sitios estaban
dedicados completamente a la pesca, la extracción de sal y el
corte de leña de mangle para su procesamiento.
A partir de 1840, los yacimientos salineros comunales comenzaron a ser privatizados e incorporados a las haciendas del interior.47 Se intensificó la extracción de sal para el mercado nacional
e internacional, para lo cual se hicieron modificaciones en el relieve a fin de ampliar las charcas, crear barreras de arena, estacadas
de mangle, zanjas y canales de desagüe.48 Esta práctica fue abandonada después de la creación de la Industria Salinera de Yucatán
en 1934, quedando solo algunas charcas para autoconsumo.49 En
cambio, los ranchos pesqueros perduraron hasta las décadas de
1960-70 cuando esta actividad y se tecnificó y centralizó en la zona
urbana de Sisal. Por otro lado, la existencia de un sitio denominado
Millet Cámara, Burgos Villanueva, y Andrews, “Panorama histórico de la
Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”.
47
María de Lourdes Fernández Glory, “Estudio de las condiciones sociales,
económicas y ambientales que permitirían la rehabilitación de las charcas salineras de Chuburná Puerto” (Tesis de licenciatura en Ciencias Antropológicas,
Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán, 1997), 46.
48
José Enrique Serrano Catzín, “Apuntes sobre la industria salinera de Yucatán a mediados del siglo XIX” (Tesis de licenciatura en Historia, Mérida,
Universidad Autónoma de Yucatán, 1986), 69–70.
49
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económico-social”, 88.
46

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“potrero de Augil” y algunas fuentes sugieren que hubo pastoreo de
animales de carga a lo largo de la isla de barrera aprovechando la
vegetación de las dunas costeras.50 Esta actividad fue abandonada
como consecuencia de la motorización de los transportes y de la
construcción de una carretera entre Celestún y Progreso en 1922.51
Durante el siglo XX el paisaje de los potreros y las dunas
costeras fue transformado por la expansión de las plantaciones de
cocales, aunque ya había cultivos desde el siglo anterior.52 El desarrollo de ranchos copreros dedicados a la venta de semillas secas
de coco para la fabricación de aceites permitió a los propietarios
conservar grandes extensiones de tierra durante la Reforma Agraria.53 Así ocurrió con los ranchos Tres Piedras, Margarita, Carmen,
Punta Piedra, La Victoria y El Palmar en los alrededores de Sisal.54
Hacia 1930 se hablaba de “grandes bosques de palmeras” en la actual Reserva Estatal El Palmar, que debe su nombre a dichas plantaciones.55 En la década de 1980 los cocales fueron diezmados por
BY. Itinerarios y leguarios que proceden de Mérida, capital del Estado de
Yucatán, a las vigías de su parte litoral, a las cabeceras de los Partidos que los
componen, de estas a los que son limítrofes y de los puntos más notables de su
costa, 1851, fondo reservado, clasificación: FR-0000171, ficha: 3264, p. 32.
51
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 30.
52
Millet Cámara, Burgos Villanueva, y Andrews, “Panorama histórico de la
Costa Norte de Yucatán durante el siglo XIX y principios del XX”.
53
Erika Cruz Coria, Lilia Zizumbo Villareal, y Neptalí Monterroso Salvatierra, “La economía de enclave forestal: la configuración capitalista del paisaje
en Puerto Morelos, Quintana Roo, México (1902-1936)”, Diálogos, Revista
Electrónica de Historia 12, núm. 1 (2011): 77.
54
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
55
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 24.
50

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la plaga del amarillamiento letal y arrasados por el Huracán Gilberto en 1988 por lo que esta actividad fue abandonada generando un
repoblamiento de la vegetación de duna costera.56
Litoral
La costa noroeste de Yucatán se caracteriza por tener aguas poco
profundas y fuertes vientos que dificultan la navegación de grandes navíos,57 por lo que la habilitación del puerto en Sisal se relaciona con la presencia de arrecifes cercanos que proveen alguna
protección a los barcos anclados en mar abierto.58 El funcionamiento del puerto de altura implicó un aumento en el flujo de embarcaciones, desde pequeños botes para carga y descarga (figura
2), pasando por canoas y bongos de madera, hasta barcos militares y mercantes como fragatas, goletas, jabeques, bergantines,
pailebotes y buques de vapor.59 Algunas de estas embarcaciones
al naufragar frente a las costas de Sisal modificaron el paisaje
litoral y crearon nuevos hábitats para la biodiversidad marina.60
Ulsía Urrea Mariño, “Análisis de las prácticas de vida asociadas a la basura, los residuos y los deshechos en la población costera de Sisal, Yucatán:
propuesta de modelo de manejo” (Tesis de licenciatura en Manejo Sustentable
de Zonas Costeras, Universidad Nacional Autónoma de México, 2012), 43.
57
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 22.
58
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 9–12.
59
Trujillo Bolio, El Golfo de México en la centuria decimonónica. Entornos
geográficos, formación portuaria y configuración marítima., 102.
60
Rocío Escalante Posse, “Evidencia arqueológica pecio ancla macuca,
acercamiento a la limpieza dental del siglo XVIII” (Tesis de licenciatura en
arqueología, Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán, 2017), 29–31.
56

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological
Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1807 y 1871

Figura 2

Gabriel Torales Ayala

187

�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

El flujo de barcos mercantes y militares se redujo con la
degradación del puerto a cabotaje, quedando solo embarcaciones
menores que fueron reemplazadas más tarde por el transporte
terrestre motorizado.61 Entre ellas se incluyen los pequeños botes
de vela o remos que se utilizaban para la pesca ribereña, junto
con instrumentos artesanales como el chinchorro, el anzuelo o
la red.62 La pesca se practicó junto con la cacería de tortugas y
mamíferos marinos como el llamado ‘puerco de mar’ (Monachus
tropicalis), que se extinguió por sobreexplotación en la primera
mitad del siglo XX.63 La pesca ribereña se mantuvo sin cambios
importantes hasta la década de 1970, cuando la flota fue
reemplazada por embarcaciones motorizadas de fibra de vidrio,
con neveras y mayor capacidad de carga, que permitieron ampliar
la zona de pesca ribereña y el volumen de captura, especialmente
de chernas, langostas, cazones y tiburones,64 lo que condujo al
incremento de las actividades pesqueras y la sobreexplotación del
recurso.65
Andrews, Burgos Villanueva, y Millet Cámara, “The Henequen Ports of
Yucatan’s Gilded Age”.
62
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 36.
63
Anthony P. Andrews, “La extinción de la foca (Monachus tropicalis) en
Yucatán”, Boletín de la Escuela de Ciencias Antropológicas de la Universidad
de Yucatán 12, núm. 68 (1984): 3–12.
64
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económico-social”, 81.
65
Julia Fraga, “Caracterización Social y Económica de Tres Comunidades
de la Eco-región”, en Plan de Conservación de la Eco-región Petenes-Celestún-Palmar, ed. Efraím Acosta Lugo et al. (Campeche: Centro EPOMEX–
61

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�Gabriel Torales Ayala

Ciénaga
Esta unidad de paisaje fue modificada en su hidrología como
resultado de la construcción de vías de comunicación y transporte.
Desde 1565 se construyó una calzada de piedra y tierra para
cruzar el humedal, la cual fue ampliada y allanada entre 1790-93
para facilitar la circulación de carretas.66 Esta vialidad redujo el
flujo de agua de la ciénaga a dos puntos: un puente al sur de la
zona urbana que se observa en el plano de 183967 y otro puente
“levadizo” que aparece en el plano de 1845.68 En 1959 la vialidad
fue asfaltada, eliminando los puentes y dejando 4 ductos para la
circulación de agua.69
Además, durante el funcionamiento del puerto de cabotaje se instaló una vía Decauville entre la hacienda San Antonio
Yaxché y el rancho pesquero de San Rafael Xtul para transportar
henequén y otras mercancías hacia la costa, lo que igualmente
alteró el flujo hídrico y la pesca lagunar.70 De acuerdo con fuentes
Universidad Autónoma de Campeche, 2010), 153.
66
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 48.
67
MMOB. Gulf of Mexico: Sisal Reefs, surveyed in 1838 by Com. E. Barnett. Hydrographic Office of the Admiralty, 1838, Colección General, Estado
de Yucatán.
68
Pedro Cámara y Vergara, “Plano del terreno comprendido entre la capital
de Yucatán, El Progreso y Sisal, representándose en él los caminos principales que de Mérida parten para dichos puntos”, en Cartografía histórica de la
Península de Yucatán,1821-1970, de Arturo Taracena Arriola y Miguel Ángel
Pinkus Rendón (Mérida: Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales UNAM, 2010).
69
Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal”, 169.
70
Andrews, Burgos Villanueva, y Millet Cámara, “The Henequen Ports of
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orales, en esa misma época fueron construidos canales o ‘brazos
de agua’ para facilitar la circulación de canoas o cayucos a través
de la ciénaga durante la temporada seca.71
Durante el siglo XX se practicó la pesca artesanal de lisas (Mugil cephalus), mojarras pintas (Ciclhasoma urophtalmus),
chivitas (Melongena corona), jaibas (Callinectes sapidus), camarones (Farfantepenaeus spp.),72 la cacería de lagartos (Crocodylus moreletti) con arpón para la venta de pieles,73 y la cacería
deportiva de patos, especialmente cercetas azules (Anas discors),
boludos chicos (Aythia affinis) y chalcuanes (Mareca americana).74 El turismo cinegético se incrementó después de la Segunda
Guerra Mundial y representó una importante fuente de ingresos
para la población,75 pero decayó a finales del siglo XX por la reducción de las poblaciones de patos, fenómenos meteorológicos
y restricciones impuestas por la REEP. Esta práctica, así como el
vertido de deshechos de la zona urbana repercutieron en la contaminación del humedal.76
Yucatan’s Gilded Age”, 31–33.
71
Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
72
Medina Ortiz, “La pesca en el puerto de Sisal: un aspecto económicosocial”, 99.
73
Felipe Santiago Tuz Martín, entrevista realizada por Gabriel Torales en
Sisal, Yucatán, el 28 de enero de 2018.
74
Fraga, “La inmigración y sus principales efectos en la costa yucateca.
Estudio de caso en Celestún y Sisal”, 152.
75
Jorge Carlos Rosado Baeza y Luis Carlos Rosado Van der Gracht, “Turismo de aventura y natura”, Historia del Turismo en Yucatán (blog), 2015,
https://historiadelturismoenyucatan.wordpress.com /ecologia.
76
Urrea Mariño, “Sisal, caso paradigmático de estudio: prácticas de vida y
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Petenes
Las principales modificaciones en esta unidad de paisaje estuvieron
relacionadas con el desarrollo de actividades forestales. En el siglo
XIX los petenes eran descritos como islotes en la ciénaga, formados
por mangles, zapotes y mameyes, de los que se extraía leña, madera,
chicle y aceite de zapoyol, habiendo en ellos “arboles encumbrados
de que por lo regular se sirven los moradores para las construcciones
de casas”.77 Según fuentes orales, las especies más usadas eran el
tabché (Rizophora mangle), el botoncillo (Conocarpus erectus), y
el tzak-okóm (Laguncularia racemosa) para leña y muros de casas;
el zapote (Manilkara zapota) para postes, vigas y carretas; el huano
(Sabal yapa) y el chit (Thrinax radiata) para techos de palma;
el makulis (Tabebuia rosea) para mástiles, palancas y remos de
botes; y el corcho (Annona glabra) para redes y artes de pesca.78
Los restos de una vía Decauville que conecta directamente el petén
‘Piedras Calientes’ con la costa sugieren que hubo una extracción
considerable de productos forestales con fines comerciales durante
el funcionamiento del puerto de cabotaje.79
Hasta mediados del siglo XX, el huano y el tabché de los
alrededores de Sisal eran vendidos para la construcción de viviendas
basura”, 161.
77
Serapio Baqueiro, Reseña geográfica, histórica y estadística del Estado
de Yucatán desde los primitivos tiempos de la Península (México: Imprenta de
Francisco Diaz de León, 1881), 11.
78
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
79
Reymundo Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal,
Yucatán, el 1 de marzo de 2018.
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y como materia prima para las curtidurías de Hunucmá. Además,
hubo extracción de chicle en algunos petenes, lo que ocasionó la
pérdida de zapotales.80 Durante la segunda mitad del siglo XX
la extracción forestal y la actividad chiclera disminuyeron como
consecuencia de cambios en el mercado, la introducción de nuevos
materiales constructivos, un mayor uso de gas como combustible,
y las nuevas regulaciones impuestas por la REEP.
Zonas inundables
Las zonas inundables también fueron modificadas durante
el siglo XIX como resultado de la extracción del palo de tinte
(Haematoxylum campechianum). La exportación de este material
aumentó desde 1840, alcanzando su mayor apogeo hacia 1885
para luego decaer a principios del siglo XX debido al desarrollo
de colorantes artificiales.81 El palo de tinte abunda en áreas
cenagosas, bajíos o akalchés, orillas de las aguadas, pantanos
y hasta en orilla de mar, espacios en cuyas inmediaciones se
establecieron ranchos especializados en su explotación que
consistía en el corte, troceado, descortezamiento, transporte y
extracción de la tinta, misma que era realizada por trabajadores
afrodescendientes capaces de extraer entre 12 y 15 quintales por
Esquivel, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Cob
Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Tuz Martín,
entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
81
Michael A. Camille y Rafael Espejo-Saavedra, “Historical Geography of
the Belizean Logwood Trade”, Yearbook Conference of Latin Americanist Geographers, núm. 22 (1996): 76–86.
80

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día (600-750 kg).82 En Sisal existió maquinaria para extraer el
colorante al menos desde 1831,83 y la materia prima provenía
de ranchos y sitios de corte cercanos como San Francisco de
Paula, Kaxek, Armas, Chen Solís, Xluch, Xcanayab, El Sartén,
Pozo Chonchán, Chansayab y Donotehucum,84 los cuales estaban
conectados por una red de caminos de fango y calzadas.85
El antiguo poblado de San Francisco de Paula, también
identificado como el “rancho de los negros”,86 es un ejemplo
de este tipo de asentamientos. La localidad fue parte de la
hacienda San Joaquín y su anexa Chencopó y sus habitantes
eran afrodescendientes.87 En 1849 contaba con 47 habitantes (25
Antonio García Canul et al., Enciclopedia Yucatanense, vol. XI (Mérida:
Gobierno del Estado de Yucatán, 1980), 272–75; Regil y Peón, Estadística de
Yucatán, 235.
83
Marcela González Calderón, “La imprenta en la península de Yucatán en
el siglo XIX” (Tesis de doctorado en Historia, Mérida, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2014), 39.
84
AGEY. Antonio Esquivel comunica al jefe político de Mérida las manifestaciones de la existencia del palo de tinte en los ranchos, 1878, fondo: Poder
Ejecutivo 1843-1885, sección: Secretaría General del Estado, serie: correspondencia oficial, caja: 331, vol.: 281, exp.: 47, fojas: 5.
85
Anthony P. Andrews, Carlos Cortés, y Fernando Robles Castellanos, “Proyecto San Francisco de Paula y Kaxek”, Reporte final para el Comittee for
Research and Exploration (National Geographic Society, 2015), 6.
86
Cámara y Vergara, “Plano del terreno comprendido entre la capital de Yucatán, El Progreso y Sisal, representándose en él los caminos principales que
de Mérida parten para dichos puntos”.
87
Jorge Victoria Ojeda, “San Fernando Aké y San Francisco de Paula: dos
poblados de negros (libres) en Yucatán, siglos XVIII y XIX”, en Vicisitudes
negro africanas en Iberoamérica: experiencias de investigación, de Juan Manuel De la Serna (México: Centro de Investigaciones sobre América Latina y
el Caribe UNAM, 2011), 315.
82

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hombres, 22 mujeres) dedicados a la agricultura, la cría de gallinas
y puercos, y la recolección de leña en el monte.88 El asentamiento
estaba formado por casas con techo de huano rodeadas de patios
con gallineros y chiqueros, una pequeña iglesia y una plazuela.89
Estudios arqueológicos han identificado 28 lotes donde existieron
casas de piedra, cocinas, corrales, bodegas, pozos, iglesia, casa para
reuniones, así como diversas especies vegetales introducidas como
siricotes (Cordia dodecandra), guayas (Melicoccus bijugatos),
sábila (Aloe vera) y belladona (Atropa belladonna), así como
islotes de tierra negra en los alrededores que sugieren que había un
manejo intensivo de suelos para favorecer la agricultura.90
Durante una prospección en campo constatamos la existencia de dichos islotes que contrastan con los suelos salitrosos del
entorno, así como la abundancia de árboles de palo de tinte distribuidos de forma regular en los alrededores del asentamiento, lo
que sugiere que pudieron ser cultivados. Así mismo, observamos
una gran cantidad de palmas de huano y otras especies introducidas
como nopales (Opuntia spp.). Estos patrones de vegetación claraAGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de Sisal
y su comprensión, rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849, fondo:
Poder Ejecutivo 1842-1885, censos y padrones, caja 64, vol. 14, exp. 49, fojas
23.
89
AGEY. Causa instruida contra Camila Sandoval por el delito de incendio
perpetrado en el rancho San Francisco de la jurisdicción de Sisal, 1853, fondo:
Justicia 1821-1913, serie: penal, subserie: incendio, caja: 67, vol. 67, exp. 2,
fojas: 46.
90
Andrews, Cortés, y Robles Castellanos, “Proyecto San Francisco de Paula
y Kaxek”.
88

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mente de origen antrópico persisten en la actualidad, a pesar de
que el sitio fue abandonado hace aproximadamente cien años como
consecuencia de la caída de los precios del palo de tinte y la salida
del último cargamento con este producto desde Sisal en 1915.91 Los
terrenos donde se encontraba el asentamiento fueron entregados al
ejido de Sisal en 1931, junto con una franja de tierras inundables
en donde los ejidatarios practicaron “una raquítica y esporádica explotación ganadera”,92 así como la siembra de milpas y la caza.93
Selva baja
Esta unidad de paisaje fue modificada por sucesivos ciclos de expansión y contracción de prácticas agrícolas y ganaderas. A mediados del siglo XIX se registró la presencia de 37 labradores en
Sisal y sus alrededores94 y se calculó una superficie de al menos
3,012 mecates sembrados de maíz (120.48 hectáreas).95 La práctica de roza-tumba-quema era predominante con dos cosechas
consecutivas seguidas por periodos de barbecho de hasta quince
años.96 Por tanto, es posible estimar un mínimo de 900 hectáreas
Hoyos Villanueva et al., Enciclopedia Yucatanense, III:602.
Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal”, 7.
93
Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
94
AGEY. Padrón general de los habitantes del Puerto de Santa María de Sisal
y su comprensión, rancho de San Francisco de Paula y Celestún, 1849
95
BY. Jefatura Política de Mérida. Partidos de Yucatán, Campeche y Tabasco, 1851, fondo reservado, serie microfilmes de gobernación, clasificación:
FR-BIB-Ej.1.
96
Calzadilla et al., Apuntaciones para la estadística de la provincia de Yucatán del año de 1814, 50; Regil y Peón, Estadística de Yucatán, 201.
91
92

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con manejo agrícola-ganadero que formaban un mosaico de milpas itinerantes intercaladas con barbechos en distintas etapas de
sucesión vegetal, en donde pastoreaba el ganado de los ranchos
ganaderos-maiceros cercanos.
Durante la segunda mitad del siglo XIX este paisaje fue
transformado cuando las haciendas se volcaron a la producción
del henequén (Agave fourcroydes). El cultivo de esta planta
se concentró en los terrenos secos y mejor drenados de las
haciendas de Concepción, Navanché, San Miguel, San Román,
San Joaquín y Chencopó, localizadas entre Sisal y Hunucmá
(figura 3).97 Tan solo en esta última localidad, la superficie con
henequén pasó de 855 mecates en 185198 a 16,344 en 1878.99
Esta expansión del monocultivo desplazó la ganadería hacia las
zonas periféricas y pastizales inundables en donde continuó el
pastoreo.
Durante la Reforma Agraria, en Sisal se dotó a 46
campesinos con 2,208 hectáreas de terrenos inundables y selva
baja.100 En 1965 se amplió la dotación ejidal con 3,450 hectáreas
Lara y Lara, Sisal: ensayo monográfico, 28.
BY. Jefatura Política de Mérida. Partidos de Yucatán, Campeche y Tabasco, 1851.
99
AGEY. Estado general estadístico del partido de Hunucmá, 1878, fondo:
Congreso del Estado 1833-1946, serie: informes, sección: pleno del Congreso, caja: 67, vol. 2, exp. 14.
100
Registro Agrario Nacional (RAN). Resolución presidencial dotación del
ejido de Sisal, 1931, Secretaría de la Reforma Agraria, expediente: 42/153, serie documental: Procede, núcleo agrario: Sisal, municipio: Hunucmá, Estado:
Yucatán, acción agraria: Procede, asunto: documentación jurídica.
97
98

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological
Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1872 y 1930

Figura 3

Gabriel Torales Ayala

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

la siembra de para 115 nuevos ejidatarios.101 Estas tierras fueron
usadas para maíz, frijoles, íbes, espelón, calabazas, tomates,
camotes, plátanos, papayas, limones, naranjas, guanábanas,
pitayas, guayas y ciruelas.102 Algunos ejidatarios incursionaron en
la ganadería instalando pequeños ranchos con corrales, pastizales
inducidos y pozos (figura 4), pero los abandonaron durante la
década de 1990 debido al abigeato.103 Las prácticas agrícolas
también fueron gradualmente abandonadas a medida que los
ejidatarios centraron su actividad económica en la pesca. La
pérdida de estas prácticas agropecuarias en las últimas décadas
ha favorecido el crecimiento de la vegetación secundaria que
actualmente predomina en esta unidad de paisaje.
Por último, en las inmediaciones de la selva baja hubo
también extracción de piedra caliza en una cantera, cuya
existencia se menciona desde 1931.104 Esta mina abasteció el
material utilizado para la construcción de la escollera en 1987;
sin embargo, la extracción concluyó debido a una inundación
causada por la ruptura de la capa freática.105 Actualmente el sitio
RAN. Resolución sobre la ampliación del ejido al poblado Sisal, en Hunucmá, 1967, Departamento de asuntos agrarios y colonización, expediente número:
42/153, serie documental: procede, núcleo agrario: Sisal, municipio: Hunucmá,
Estado: Yucatán, acción agraria: Procede, asunto: documentación jurídica.
102
Canul Cahuich, “Perspectivas para el desarrollo socioeconómico y político del pueblo y puerto de Sisal”, 34–39; Ek Canché, entrevista realizada por
Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
103
Cob Gio, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán; Tuz
Martín, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
104
Escalona y Ramos, “Un puerto para Yucatán: Sisal”, 30.
105
Ek Canché, entrevista realizada por Gabriel Torales en Sisal, Yucatán.
101

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Fuente: elaboración propia con datos obtenidos de INEGI, RAN, y Anthony P. Andrews et al., “An Archaeological Survey…”, 2002.

Principales asentamientos y actividades humanas en la costa de Sisal entre 1931 y 1990

Figura 4

Gabriel Torales Ayala

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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

de la antigua mina es conocido como un “cenote” en donde los
vecinos de Sisal y Hunucmá realizan actividades recreativas.
Efectos en el paisaje actual
Durante el periodo estudiado existieron distintos tipos de
asentamientos humanos, incluyendo una base militar, un puerto
mercantil y una zona urbana, además de pequeños ranchos
pesqueros-salineros, copreros, ganaderos, madereros, cinegéticos,
haciendas henequeneras, asentamientos milperos itinerantes y
una cantera, los cuales estuvieron comunicados por una red de
carreteras, caminos, brechas, vías Decauville y canales, además
de rutas marítimas de cabotaje y altura.
En ellos se desarrollaron actividades como la vigilancia
y el patrullaje costero, la administración portuaria, el transporte
marítimo y terrestre de mercancías y personas, la pesca, la
caza, el corte de madera, la extracción de sal, piedra y chicle, la
ganadería extensiva y de traspatio, la agricultura comercial y para
autoconsumo, así como la construcción y el turismo. Lo anterior
tuvo cuatro efectos principales sobre los componentes biofísicos
del paisaje costero.
1. Cambios en la composición y distribución de la vegetación.
Se observan distintos patrones de cambio en la vegetación costera de
Sisal relacionados con el tipo de uso del suelo. Las transformaciones
más intensas y duraderas corresponden a la remoción total de la
vegetación ocurrida en la zona urbana y la cantera. Algo similar
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ocurrió en las antiguas plantaciones de henequén donde a pesar
de la recuperación de la cobertura vegetal tras su abandono, se ha
reportado una menor riqueza de especies.106
En contraste, en las antiguas plantaciones de cocales se ha
observado un aumento de la biodiversidad tras el abandono, lo que
se explica por la hipótesis de la perturbación intermedia según la
cual “el cambio de uso de suelo para cultivo y su posterior abandono promueve una mayor diversidad debido a la constante colonización de especies vegetales pioneras” lo que no ocurre en sitios con
muy alto o muy bajo grado de modificación.107 Lo mismo podría
esperarse en las zonas inundables y porciones de selva baja donde
la agricultura de roza-tumba-quema con largos periodos de barbecho dejó parches de vegetación en distintas etapas de sucesión.
Otros cambios en los patrones de vegetación se deben a
la extracción selectiva de especies maderables y resinas, como
la reducción de las poblaciones de zapotales en los petenes, el
cultivo de palo de tinte en los ranchos madereros, y la introducción
de plantas comestibles y árboles frutales que ahora son parte del
paisaje costero.
José Antonio González-Iturbe, I. Olmsted, y Fernando Tun Dzul, “Tropical dry forest recovery after long term Henequen (sisal, Agave fourcroydes,
Lem.) plantation in northern Yucatan, Mexico.”, Forest Ecology and Management, núm. 167 (2002): 67–82.
107
Patricia Guadarrama-Chávez, José A. Ramos-Zapata, y Silvia Castillo Argüera, “La vegetación de dunas costeras y su interacción micorrícica en Sisal,
Yucatán: una propuesta de restauración”, en Recursos Acuáticos Costeros del
Sureste, de Alberto Sánchez, Xavier Chiappa-Carrara, y Roberto Brito Pérez
(Mérida: CONCITEY y Gobierno de Yucatán, 2012), 159–80.
106

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2. Cambios hidrológicos en la ciénaga.
La construcción de vías de comunicación sobre la ciénaga modificó
el flujo hídrico, redujo el transporte de nutrientes y contribuyó
al aumento de la salinidad con efectos sobre la vegetación del
humedal como el aumento de pastizales halófilos y la reducción
de petenes y manglares. 108 Este último fenómeno causado por la
sedimentación de los afloramientos de agua dulce, puede estar
igualmente asociado con la apertura de canales hacia los petenes
para facilitar la extracción de recursos forestales. Además,
el abandono de las charcas salineras coincide con el periodo
de aumento de la salinidad de la ciénaga observado durante la
segunda mitad del siglo XX.109
3. Cambios morfológicos en la isla de barrera.
Son resultado de la expansión de la zona urbana, la construcción del
puerto de abrigo y escolleras, y el manejo de las charcas salineras.
La construcción de casas y estructuras costeras como el puerto de
abrigo, así como la remoción de la vegetación por el crecimiento de
la zona urbana, favorecen la erosión de la isla de barrera y la hacen
más vulnerable a huracanes.110 Además, la apertura de grandes
Eduardo Batllori Sampedro, José Luis Febles Patrón, y Julio Díaz Sosa,
“Landscape Change in Yucatan’s Northwest Coastal Wetlands (1948-1991)”,
Human Ecology Review 6, núm. 1 (1999): 12.
109
Eduardo Batllori Sampedro et al., “Condiciones ambientales relacionadas
con la actividad salinera en el estado de Yucatán”, en La sal en México, de Juan
Carlos Reyes, vol. II (Colima: Universidad de Colima, 1998), 401–48.
110
K.J. Meyer-Arendt, “Shoreline Changes along the North Yucatan Coast”,
en Coastlines of the Gulf of Mexico, ed. S. Laska y E. Puffer (New York: Ame108

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charcas salineras ha inhibido el crecimiento de la vegetación de
dunas costeras favoreciendo la erosión y aumentando el riesgo de
la apertura de bocanas durante eventos ciclónicos.111
4. Creación de nuevos hábitats.
Algunas modificaciones antrópicas en el paisaje costero han
resultado en nuevos ambientes propicios para el desarrollo de
la biodiversidad. Por ejemplo, el crecimiento de formaciones
coralinas en los restos de las embarcaciones hundidas frente a las
costas de Sisal como resultado de la intensa actividad marítima
y portuaria durante el siglo XIX. Por otro lado, el cuerpo de
agua formado por la ruptura accidental de la capa freática en
la antigua cantera al sur del ejido se ha convertido en un sitio
atractivo para la llegada de aves y otras especies en búsqueda de
agua, especialmente durante la temporada seca, así como para la
colonización de plantas acuáticas.
Reflexiones finales
Este estudio reduce el vacío de información sobre la historia
ambiental de la costa de Sisal y ofrece perspectivas útiles para
rican Society of Civil Engineers, 1993), 103–17; A.P. Ruiz-Beltrán y R. Rioja-Nieto, “Variación de la línea de costa del noroeste de Yucatán en el periodo
2004-2014”, en Caracterización Multidisciplinaria de la Zona Costera de Sisal, Yucatán, de Joaquín R. Garza Pérez y Irina A. R. Ize Lema (Mérida: Dante,
2017), 67–74.
111
Fernández Glory, “Estudio de las condiciones sociales, económicas y ambientales que permitirían la rehabilitación de las charcas salineras de Chuburná
Puerto”.
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investigaciones similares en otras regiones de la costa yucateca.
Así mismo, proporciona un panorama histórico general que
servirá de base para futuros estudios sobre los efectos ecológicos
de prácticas específicas de manejo ambiental. Esto resalta el
potencial de los métodos de investigación histórica para la
obtención de datos relevantes en ecología y gestión ambiental.
Por otra parte, los resultados muestran que los antiguos
habitantes de la costa de Sisal construyeron un paisaje cultural
al modificar los factores biofísicos para obtener recursos y
facilitar el desarrollo de sus actividades y asentamientos. Dichas
modificaciones tienen efectos duraderos en el paisaje actual, en
sus procesos ecológicos y en los patrones de biodiversidad. Estos
hallazgos cuestionan la interpretación del área como un “paisaje
sin historia” implícito en el modelo de conservación vigente.
Además, complementan los resultados de un estudio previo
que sostiene que dicho modelo, impuesto verticalmente desde
el gobierno y la academia, se ha traducido en exclusión social,
prohibiciones, sanciones y un desconocimiento generalizado
sobre los objetivos y los beneficios de la conservación ambiental,
lo que pone en riesgo el éxito de los esfuerzos en este sentido.112
Ante este escenario, se requiere del involucramiento de
las comunidades locales en el diseño de las estrategias de gestión
del paisaje costero. El reconocimiento de que dicho paisaje y su
biodiversidad son el resultado de un largo proceso histórico de
Fraga, “Caracterización Social y Económica de Tres Comunidades de la
Eco-región”.
112

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intervenciones y modificaciones del entorno realizadas por la
población local, en lugar de un ambiente natural original, sería un
paso importante hacia modelos de conservación más incluyentes
y participativos en la región.
Referencias
Archivo
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�La construcción del paisaje costero de Sisal, Yucatán

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-153

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde en territorio
misional jesuita al norte de la Nueva España
(1673-1692)
Don Pedrote. An indigenous rebel captain in Jesuit missionary
territory in northern New Spain (1673-1692)
Gilberto Sebastián Sánchez Luna
Universidad Autónoma de Coahuila
Saltillo, Coahuila, México
https://orcid.org//0000-0002-6291-8349
Celso Carrillo Valdés

https://orcid.org/0009-0008-7799-7060
Recibido: 13 de febrero de 2024
Aceptado: 5 de marzo de 2024
Resumen: Este trabajo analiza las causas de las rebeliones
dirigidas por el capitán indígena don Pedrote, busca rescatar
del pasado parte de su vida para contribuir a la comprensión
de la oposición indígena al avance hispano en el norte de la
Nueva España a fines del siglo XVII y explicar, a partir de estos
antecedentes, las manifestaciones de resistencia indígena del
presente. Esta investigación es un estudio de tipo cualitativo que
se basa en los manuscritos redactados por los conquistadores, son
documentos que corresponden al periodo de 1673 a 1692 y fueron
elaborados con fines muy diversos: guerra contra los indios,
impartición de justicia, órdenes militares, poblamiento y registro
215
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

de sacramentos. El análisis se complementa con otras fuentes
primarias y secundarias de tipo cualitativo. El estudio destaca que
la presencia española acentúo la disputa ancestral existente entre
los nómadas por el territorio donde obtenían su subsistencia y los
clasificó en indios amigos o enemigos, según su sumisión forzosa
o aparente al rey y a Dios y pone en evidencia la importancia de la
participación de las tropas de indios auxiliares en la pacificación
del territorio.
Palabras clave: nómadas; jesuitas; rebeldía; conversión;
exterminio.
Abstract: This work analyzes the causes of the rebellions led
by the indigenous captain Don Pedrote, seeks to rescue part of
his life from the past to contribute to the understanding of the
indigenous opposition to the Hispanic advance in the north of
New Spain at the end of the 17th century and explain, from this
background, the manifestations of indigenous resistance of the
present. This investigation is a qualitative study that is based on
the manuscripts written by the conquerors, they are documents that
correspond to the period from 1673 to 1692 and were prepared for
very diverse purposes: war against the Indians, administration of
justice, military orders, settlement and registration of sacraments.
The analysis is complemented with other primary and secondary
qualitative sources. The study highlights that the Spanish presence
accentuated the ancestral dispute between the nomads over the
territory where they obtained their subsistence and classified them
as Indian friends or enemies, according to their forced or apparent
submission to the king and God and highlights the importance of
participation as auxiliary Indian troops for the pacification of the
territory.
Key words: nomads; Jesuits; rebellion; conversion; extermination.
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

Introducción
El 22 de noviembre de 1673, en el Peñol Blanco, en las cercanías
de Cuencamé, un contingente de arcabuceros y flecheros leales
a la Corona apresó a dos indios: Phelipe de nación cabezas de
aproximadamente 22 años y Pedro de nación mamorima de 13
o 14 años, (este último era hermano menor del personaje cuya
biografía aborda este trabajo) los dos fueron acusados por Joseph
García de Salcedo, gobernador y capitán general del reino de la
Nueva Vizcaya ante el capitán Baltazar de Castro, justicia mayor
y capitán a guerra de este real, de cometer daños y asesinatos en
estas fronteras y en las del reino de la Nueva Galicia y reino de
León y de robar 54 bestias mulares y caballares. En su declaración
mediante interprete, ambos presos coincidieron en que fueron
enviados, junto con otros indios, por los capitanes de tres rancherías
de indios enemigos llamados don Bartolomé de nación cabezas,
don Fabián de nación mayos y don Pedro de nación mamorima1,
Las tres rancherías se encontraban en el paraje Ventanillas,2 lugar
al que llegaron, mencionó Phelipe, después de que salieron del
Tizonazo.3 Phelipe fue sentenciado a ser pasado por las armas a
En los documentos consultados, se menciona el nombre de don Pedro o
don Pedrote de nación mamorima, mamarí mamarí o cabezas, el análisis de
fuentes indica que se trata de la misma persona.
2
Ventanillas se ubica a 45 kilómetros al noreste de San Pedro de Las Colonias, Coahuila por la carretera No. 30.
3
Pueblo de misión asignado a los jesuitas entre 1607 y 1616 para la evangelización de los indios tepehuanos. Se localiza en el municipio de Indé, Durango. Alberto Ramírez Ramírez y Rubén Durazo Álvarez, “Las misiones jesuitas
de Durango” Antropología. Revista interdisciplinaria del INAH 67 (2002), 65.
1

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

usanza de guerra como acérrimo salteador y responsable de robos
y muertes y su cabeza puesta en un palo en el camino real para
que sirviera de ejemplo.4 En el documento fuente no se menciona
qué edad tendría don Pedro, pero es evidente que estaba bautizado
y que anteponer el prefijo don a su nombre le atribuía autoridad
como cacique y capitán indígena.
Este estudio de tipo biográfico pretende dar respuesta a
las siguientes preguntas: ¿Por qué es importante estudiar a un
personaje como don Pedrote? ¿Cuáles fueron las razones de
los frecuentes levantamientos de los indígenas? ¿Cuál fue la
participación de los misioneros en los asentamientos de paz?
El texto se divide en cuatro partes. Comienza con el
contexto geográfico y del paisaje al sur de la Nueva Vizcaya,
se revisa el concepto de frontera de guerra y de “guerra justa”
aplicados por los españoles para el sometimiento de los
indígenas. En el segundo apartado se aborda el panorama general
de la colonización y evangelización de los indígenas en la Nueva
Vizcaya. En el tercer apartado se presenta el análisis de los
documentos en que se menciona su nombre y finalmente en las
conclusiones se reflexiona, entre otros aspectos, en los factores
que propiciaron las rebeliones indígenas en la Nueva España y en
particular los relacionados con la lucha de este cacique y capitán
indígena y su asentamiento de paz.
Archivo Histórico Municipal de Parral (en adelante AHMP). Milicia y
guerra. Sediciones. Real y Minas de Cuencamé. Autos relativos a la guerra
contra los indios enemigos para evitar los daños que éstos hacen, 22 de enero
de 1673, FC.C11.007.079.
4

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

El espacio geográfico al sur de la Nueva Vizcaya
Desde la segunda mitad del siglo XVI, al norte de la Nueva España
en la región ubicada entre la Sierra Madre Oriental y la Sierra
Madre Occidental, se inició un proceso de poblamiento hispano
que cien años después distaba mucho de consolidarse. Este
territorio estaba ocupado por grupos “cuyas economías difieren
mucho entre sí, aquí se encuentran recolectores como los tobosos,
cazadores como los huachichiles, pescadores como los laguneros,
cultivadores incipientes como los conchos o cultivadores más
desarrollados como los sumas y jumanos”.5
En esta región semidesértica se encuentra el denominado
Bolsón de Mapimí, las planicies están separadas por cadenas
montañosas con elevaciones típicas de 1 300 m.s.n.m. o mayores.
Los terrenos entre las sierras forman cuencas cerradas que
acumulan agua periódicamente, cuya evaporación favoreció
la cristalización de sales y el desarrollo de pastizales.6 Este fue
el paisaje que encontraron los primeros conquistadores que se
internaron por este territorio, pero no lograron establecerse.7
Cecilia Sheridan, Anónimos y Desterrados. La contienda por el “sitio que
llaman Quauyla” Siglos XVI-XVIII (México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, 2000), 35.
6
Felipe Arreguín Cortés, Rubén Chávez Guillén y Pedro Soto Navarro, eds.
Una revisión de la presencia de arsénico en el agua subterránea en México
(México: Comisión Nacional del Agua-Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 2012), http://www.elaguapotable.com/Ars%C3% A9nico%
20en% 20el %20agua% 20 subterranea%20en%20Mexico.pdf (Consultado 14
de enero de 2022).
7
Chantal Cramaussel. “El Bolsón de Mapimí: un hábitat indígena en la
5

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

El establecimiento de reales de minas y asentamientos
hispanos al norte de Zacatecas enfrentó la rebeldía de los
indígenas nómadas que se oponían a la esclavización a través
de la cristianización y a la “pacificación” promovida por la
Corona española. La lucha contra los indios nómadas rebeldes
se apoyaba en el derecho otorgado a los reyes de España por
el papa Alejandro VI de obtener soberanía sobre los territorios
descubiertos y justificaba recurrir a la fuerza de las armas, en caso
de que los indios se negaran a reconocer la autoridad del rey de
España y aceptar la predicación del Evangelio.
Cecilia Sheridan propone que en la segunda mitad del
siglo XVI apareció el concepto de “frontera de guerra como
respuesta a los intentos militares de avanzar en una región habitada
por grupos nómadas guerreros resistentes a la invasión de sus
tierras”.8 La política que los españoles llamaron de “guerra justa”
se hizo evidente desde las primeras entradas de Nuño de Guzmán
para la captura y venta de indios de las provincias de Pánuco y
Michoacán y su traslado a las Antillas para sustituir la mano de
obra aborigen que fue súbitamente reducida desde los primeros
contactos con Cristóbal Colón. El término “pacificación” se usaba
para evitar mencionar que en realidad se daba muerte a los indios
que se oponían a la colonización, lo que daba como resultado el
sometimiento de los sobrevivientes.
época colonial” en Patricia Osante, José Enrique Covarrubias Velasco, Javier
Martínez, Juan Domingo Vidargas del Moral y Nancy Leyva (eds), Caminos y
vertientes del septentrión mexicano: Homenaje a Ignacio Del Rio, UNAM-Instituto de Investigaciones históricas, 2020, 165-188.
8
Sheridan, Anónimos y Desterrados…17.
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

La presencia española acentuó las rivalidades ancestrales
existentes entre los nómadas por la disputa de los territorios de
caza y recolección o por la captura de mujeres para gestionar su
capacidad reproductiva y de menores de edad para incorporarlos
como guerreros en los grupos dominantes. En este contexto de
“guerra justa”, los españoles buscaron como aliados a aquellos
indígenas que se mostraron sumisos a la cristianización y
sometimiento, sólo con la conformación de tropas auxiliares de
flecheros pudieron enfrentar a las numerosas naciones de indios
de guerra que fueron considerados enemigos de Dios y del rey.
La guerra contra los indios y su reclutamiento forzoso en
las haciendas de beneficio de la plata se intensificó posterior al
establecimiento del real de minas de Parral en 1631. El rechazo a la
esclavización propició que los rebeldes asaltaran los caminos y las
haciendas en busca de alimentos y para robar caballos para comer
su carne o como medio de transporte. Con el propósito de combatir
a los indios insumisos y proteger a los viajeros se fundó en 1646 el
presidio de Cerro Gordo. Su ubicación estratégica sobre el camino
real entre Zacatecas y el real de Parral permitió la defensa de la
región cuando se creó una compañía volante en 1655.9
Evangelización al sur de la Nueva Vizcaya
Los hijos de san Francisco entraron en Zacatecas en 1546 y en
1558, se instalaron en un hospicio construido en la ciudad. La
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, “Tras las huellas de Juan Mapos,
1616-1676. Indio Ocome rebelde, Bolsón de Mapimí, Norte de la Nueva Vizcaya, Historia (Santiago de Chile) Vol. 54. No. 2, 2021, 471.
9

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provincia franciscana de San Francisco de Zacatecas, se extendió
rápidamente por Nueva España, Nueva Galicia, Nuevo Reino de
León y Nueva Vizcaya y abarcó los obispados de Michoacán,
Guadalajara y Durango.10 A pesar de contar con numerosos
conventos y que gran cantidad de indígenas se incorporaron como
mano de obra forzada en las haciendas de españoles, el proceso
de evangelización de los naturales del sur de la Nueva Vizcaya no
dio los resultados esperados por las autoridades civiles, pues los
indios aceptaban la imposición del bautismo y la sumisión como
alternativa de sobrevivencia.
Los jesuitas retomaron esta tarea a fines del siglo XVI
cuando fueron obligados a salir de la ciudad de México y
requeridos por el gobernador de la Nueva Vizcaya Rodrigo Rio y
Loza, para que se sumaran a la evangelización de este territorio.
Los ignacianos se establecieron en 1590 en el incipiente colegio
de Zacatecas, que fue su punto de para establecer posteriormente
misiones en Sinaloa, sierra de Durango, la Laguna11 y participaron
en la fundación definitiva de Santa María de las Parras.
Sergio Ortega sostiene que las misiones jesuíticas
conformaron un sistema o “conjunto de pueblos indígenas
Pilar Hernández Aparicio, “Estadísticas franciscanas del siglo XVII”, en
Actas del III Congreso Internacional sobre los franciscanos en el Nuevo Mundo, siglo XVII, (La Rábida, Editorial Deimos, 1989), 556-591.
11
Juan José Rodríguez Villarreal, La Compañía de Jesús en la Provincia de
Sinaloa. Historias de rechazos a evangelizar indios y del “estado infelicísimo de las misiones”, 1572-1756 (Saltillo: El Colegio de San Luis-Escuela de
Ciencias Sociales, 2015), 109-116.
10

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

relacionados entre sí bajo la administración de los jesuitas que llegó
a constituir una unidad desde el punto de vista socioeconómico”.12
La expansión del territorio misional ocurrió a medida que los
jesuitas avanzaban hacia el norte, reducían a los indígenas en los
pueblos de misión e iniciaban su evangelización al tiempo que los
sometían al control social y político español. Para establecer nuevos
pueblos de misión se requería, entre otros requisitos contar con
misioneros capacitados y conocedores de las lenguas indígenas,
lo cual no era sencillo, además requerían disponer de una reserva
de alimentos para sostener a los congregados, mientras producían
las subsistencias indispensables. Condición imprescindible fue
la autorización del virrey para disponer de recursos de las cajas
reales para el pago del sínodo de los misioneros y el salario de los
soldados para protección de los religiosos y sometimiento de los
indígenas, compra de ornamentos, además de establecer acuerdos
entre el gobernador de la Nueva Vizcaya, alcaldes y capitanes
de presidio con los superiores de la provincia mexicana de la
Compañía de Jesús.
Posterior a establecerse en el sur de la Nueva Vizcaya y en
la provincia de Sinaloa con misioneros de procedencia americana
o peninsular, los jesuitas se expandieron hacia el norte, pero para
cubrir el extenso territorio, según menciona Bernd Hausberger,
Sergio Ortega. “El sistema de misiones jesuíticas: 1591-1699”, Históricas
Digital. México. Instituto de Investigaciones Históricas - Universidad Nacional Autónoma de México, (2016), https://historicas.unam.mx/ publicaciones/
publicadigital/libros/tres_siglos/290a_04_03_Capitulo2.pdf. (Consultado el 5
de marzo de 2024.
12

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la Compañía de Jesús tuvo que recurrir a misioneros italianos,
alemanes, belgas, checos y otros originarios de Europa oriental.13
De acuerdo con Hausberger, el programa misional
jesuita buscaba el reconocimiento por los nómadas, “de las dos
majestades, la divina y la terrestre y la rebelión se consideraba
como pecado contra el rey y contra Dios”.14 Para lograrlo, se
pretendía no únicamente evangelizarlos, sino convencerlos u
obligarlos a que no anduvieran desnudos, que respetaran el
matrimonio monogámico, que vivieran en poblaciones fijas, que
produjeran sus propios alimentos, que nombraran sus autoridades
en cada pueblo y su conducta debía estar regida por los principios
cristianos de piedad, modestia, obediencia, disciplina y trabajo.
Según apunta Hausberger, los españoles solo aprobaron el
programa misional si los indígenas aceptaban su papel de mano
de obra; se buscaba la cristianización, pero también la creación de
comunidades estables e integradas a la economía colonial, es decir
convertirlos en súbditos de un rey ausente y un Dios desconocido.
Perseguir estos objetivos llevó a conflictos en que los indígenas
reaccionaron con rebeliones.
En opinión de Juan José Rodríguez Villarreal, a partir de las
primeras décadas del siglo XVII, los indios del noreste novohispano
Bernd Hausberger, “La vida cotidiana de los misioneros jesuitas en el Noroeste Novohispano”. Estudios De Historia Novohispana, n.º 17 (2009), https://doi.org/10.22201/iih.24486922e.1997.017.3444. (Consultado 6 de marzo
de 2024)
14
Hausberger, “La vida cotidiana de los misioneros...”
13

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fueron los trabajadores preferidos de las haciendas de beneficio
de la plata, pues aceptaban como pago por su trabajo alimentos,
monedas de plata y la posibilidad de realizar pepenas con lo que
mejoraban su ingreso, pero el auge minero por el establecimiento
del real de Parral en 1631 modificó esta situación en las décadas
siguientes. Los indios abandonaron las minas pues los españoles
buscaban la mano de obra gratuita y obligada que obtenían a través
del repartimiento, y también abandonaron las misiones donde eran
forzados a trabajar las tierras de la comunidad. Los evangelizadores
no pudieron evitar que los indígenas comprendieran “que al
hacerlos cristianos era para cautivarlos para el trabajo”,15 ya fuese
en las haciendas o en las misiones.
Sussan Deeds menciona que, al establecerse el obispado
de Durango en 1620, el obispo Francisco Diego de Evía y Valdés
atribuyó los problemas económicos de su diócesis a la negativa
de los jesuitas a pagar los diezmos por la producción agrícola
de sus misiones y haciendas, por lo que inició la secularización
al sur de la Nueva Vizcaya,16 Santa María de las Parras fue una
de ellas. Los jesuitas perdieron presencia en las actividades
doctrinales y se concentraron en el colegio de Parras en donde ya
tenían importantes intereses económicos. Los pueblos de misión
se convirtieron en pueblos de visita, lo que hizo más irregular
Rodríguez Villarreal, La Compañía de Jesús…266.
Susan M. Deeds, “Mission Villages and Agrarian Patterns in a Nueva Vizcayan Heartland, 1600-1750.” Journal of the Southwest 33, no. 3 (1991), http://
www.jstor.org/stable/40170027. (Consultado 10 de marzo de 2024)
15

16

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la evangelización de los indígenas y la conversión de la vida
de los nómadas quedó inconclusa, al no contar con suficientes
alimentos, los indios abandonaron las misiones.
Uno de los pueblos de misión que fue abandonado por
los indígenas fue el Tizonazo, lo anterior ocurrió tras la matanza
que realizó contra ellos el gobernador Antonio de Oca Sarmiento
en 1667.17 Veintidós años antes, en la semana santa de 1645, los
indios salineros abandonaron el pueblo-misión jesuita en donde se
encontraban asentados de paz y se fueron a poblar el Cerro Gordo.
Susan Deeds menciona que entre las causas del levantamiento se
encuentran la disputa por la mano de obra indígena en el mercado
laboral y el impacto de las epidemias que aceleraron la revuelta de
varias misiones incluida la del Tizonazo y agrega que la revuelta
en poco alivió los conflictos de los salineros por el agua y la tierra
con la población española que estaba creciendo en los alrededores
del real minero de Indé.18 Las causas del levantamiento, se
encuentran descritas en el juicio iniciado a principios de 1646
por el gobernador y capitán general de la Nueva Vizcaya, Luis de
Valdez.19 Entre las causas se menciona que los salineros habían
AHMP. FC.C11.007.068. Milicia y guerra. Sediciones. Real de San José
del Parral. Información hecha a pedimento de la República del Parral, de cómo
el haber llevado a sangre y fuego el pueblo del Tizonazo ha sido en servicio de
ambas majestades y bien común del reino. 6 de diciembre de 1667.
18
Deeds, Mission Villages and Agrarian Patterns in a Nueva Vizcaya Heartland, 1600-1750, 350.
19
Luis de Valdés y Rejano, esposo de María de Alcega y Urdiñola, nieta de
Francisco de Urdiñola, quien inició en 1583 el establecimiento de la hacienda de Patos que sería posteriormente sede del marquesado de San Miguel de
17

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sido dados en encomienda al general Cristóbal de Ontiveros,
pero a la muerte de este, la encomienda fue otorgada a doña
María Sáenz, su viuda, pero los indios fueron convencidos para
que pidieran al gobernador que la encomienda fuera otorgada al
capitán Baltazar de Ontiveros, hermano de Cristóbal, y no a Doña
María. El capitán Baltazar de Ontiveros les prometió asentarlos
de paz en el Cerro Gordo, un paraje ubicado al igual que la
misión del Tizonazo en las proximidades del Bolsón de Mapimí
y les daría aguas y tierras para que las sembraran, maíz y bueyes
para que comieran y que estarían a gusto pues también les dio
su palabra de que les pondría un clérigo para la administración
de los sacramentos, les haría iglesia como en la misión y ahí
llegarían además los indios cabezas y otros. También les dijo
que si el gobernador no aceptaba que poblaran el Cerro Gordo se
regresaran al Tizonazo y que después de unos días huyeran del
pueblo, atravesaran la sierra del Canutillo y bajaran al rio Florido
hasta llegar a San Pedro, donde tenía su hacienda.
Después de 38 años de presencia jesuita en El Tizonazo,
todos los salineros habían sido bautizados por los ignacianos,
pero la irregular asistencia del doctrinero que los asistía indica
que la conversión al catolicismo aún era incompleta. También se
identifica que la relación de los salineros con los cabezas era muy
cercana, probablemente eran la misma nación que fue dividida
por los españoles, y una parcialidad forzada a trabajar en las
Aguayo establecido en 1682.
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salinas para la obtención de sal que se utilizaría en el beneficio de
la plata, actividad de la que se derivó su apelativo.20
En opinión de Chantal Cramaussel, a los cabezas como
a sus vecinos los salineros, los españoles los requirieron para
trabajar en las haciendas y para servir como indios auxiliares
en las campañas contra los indios enemigos de la Corona. “Los
salineros eran tepehuanes y los cabezas probablemente también
pues compartían el idioma de los tepehuanes de la sierra”.21
En el juicio iniciado en 1646 por el gobernador de la
Nueva Vizcaya se menciona a don Francisco Mama y don Pedro
negrito, indios capitanes de los salineros que participaron en
el convencimiento de sus seguidores para que abandonaran El
Tizonazo.22 Es poco probable que este don Pedro negrito, cacique
y gobernador de una parcialidad del pueblo sea el personaje al que
se hace referencia en el documento de 1673, con que se inicia este
En su informe de 1654, el cura de Durango, don Diego de Medrano comenta: “Esta nación cabeza es especie de salineros y agregándola al Tizonazo
multiplicaron el número de enemigos, domésticos y caseros que con simulación tienen destruido este reino”. Thomas H. Naylor and Charles W. Polzer,
eds. The Presidio and Militia on the Northern Frontier of New Spain: A Documentary History, Volume I, 1570-1700. The Relacion of Diego de Medrano, 409-480.
University of Arizona Press, 1986. https://doi.org/10.2307/j.ctv1n6pvtq.
21
Chantal Cramaussel, “De cómo los españoles identificaban a los indios.
Naciones y encomiendas en la Nueva Vizcaya central”. en Nómadas y sedentarios en el norte de México. Homenaje a la Dra. Beatríz Braniff, ed. Marie Areti
Herst (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2000), 275-303.
22
AHMP. FC.C11.001. 009. Milicia y guerra. Sediciones. Valle de San Bartolomé. Causa sobre los fundamentos que los indios salineros tuvieron para
alzarse, por mandato del gobernador Luis de Valdés. 1 de enero de 1646.
20

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artículo pues era el hermano mayor del indio preso por García de
Salcedo y de quien no se menciona su edad, pero podrían estar
relacionados. Si consideramos que, en 1645, cuando ocurrió
el levantamiento de los salineros, don Cibrián otro cacique del
Tizonazo, tenía aproximadamente 50 años, Juan un indio capitán
de los alzados se refiere de más de 36 años y Ventura, alcalde
del Tizonazo se menciona de más de 35 años, es probable que
la edad de este cacique estuviera alrededor de los 35 años por lo
que 28 años después en 1673 tendría 63, una edad poco común
de alcanzar en un contexto de guerra. Además, es conveniente
considerar que los seguidores de los caciques se componían de
grupos familiares extensos, y que prácticamente todo el pueblo
del Tizonazo se rebeló contra el gobernador de la Nueva Vizcaya.
Es probable suponer que el personaje de esta investigación,
hubiera sido párvulo o menor de 7 años, cuando su nación o
grupo familiar salió del Tizonazo en 1648 y que 28 años después,
cuando ordenó al indio Phelipe y a su hermano menor del mismo
nombre el robo de la caballada en 1673, fuese un adulto de
aproximadamente 35 años, edad en la que ya recibía el apelativo
de don Pedro y podría ser el protagonista de los hechos que se
analizan en la siguiente sección.
Las huellas de Don Pedrote en los documentos
La reacción de las autoridades españolas por el robo de la
caballada a fines de noviembre de 1673 no se hizo esperar. Un
contingente de soldados e indios leales a la Corona comandados
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por Joseph García de Salcedo, gobernador y capitán general
del reino de la Nueva Vizcaya, derrotó en el Real de Mapimí a
don Pedro, don Fabián23 y don Bartolomé y sus seguidores de la
nación salinera, cabezas y sus aliados el 29 de diciembre de 1673.
Algunos sobrevivientes lograron escapar, pero fueron capturados
sus hijos y mujeres que, trasladados al real minero de Parral se
destinaron al servicio personal en las casas de españoles, a cambio
se les enseñaría la doctrina cristiana y serían bautizados. En total
se repartieron 34 mujeres en edad adulta y 45 menores de edad,
entre los cautivos se encontraban Ana, mujer de don Bartolomé;
Beatriz, mujer de don Fabián y sus tres hijos e Inés, mujer de don
Pedro y su hija de nombre Margarita. Los adultos varones fueron
condenados a servir en las haciendas de beneficio.24
Don Pedro, don Fabián y don Bartolomé y los indios
sobrevivientes se presentaron acompañados del franciscano fray
Don Fabian era cacique de los mayos. Sobre esta parcialidad, el capitán del
presidio de Santa Catalina de Tepehuanes Cristóbal de Nevárez, le comentó al
gobernador Enrique Dávila y Pacheco: “esta gente que llaman los mayos no
son, sino de la nación de los tusares que son los que hacen daños en las partes
de Parras porque yo conozco las naciones”. AHMP. FC, C11.005.048. Milicia
y guerra. Sediciones. Real de San José del Parral. Autos hechos en la paz que
los indios tobosos vinieron a dar ante el gobernador Enrique Dávila y Pacheco,
para que se les señalen tierras en que vivir y el gasto que se hizo para su sustento. 14 de enero de 1654.
24
AHMP. Gobierno y administración. Poblamiento de sitios. Villa de Santiago de Saltillo, Diligencias hechas para el poblamiento de los indios de la
nación jumana, babole y sus aliados en la provincia de Coahuila, por el maestre de campo José García de Salcedo, gobernador de la Nueva Vizcaya. 9 de
agosto de 1673. FC. A21.001.002. (En adelante, “Diligencias hechas para el
poblamiento de los indios…”, s/f).
23

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Juan Larios ante el gobernador García de Salcedo para solicitar
la paz el 10 de febrero de 1674,25 juraron obediencia al rey y
al gobernador y prometieron aceptar las condiciones que se les
impusiera. García de Salcedo les indicó que debían de vivir como
buenos y leales vasallos del rey, que habían de vivir cristiana y
religiosamente en los lugares donde fueran asentados de paz, que
el que tuviera dos o más mujeres se quedaría solamente con quien
se casara cristianamente. García de Salcedo les perdonó el robo
de la caballada y demás delitos, pero no les devolvió sus mujeres
ni sus hijos que habían sido vendidos como esclavos. Dos días
después al anochecer, los indios intentaron rescatar a sus familias
y al no lograrlo huyeron a los montes, en su fuga ocasionaron
daños a las propiedades de los españoles, el gobernador salió a
perseguirlos sin éxito, los declaró traidores, rebeldes, homicidas
y ladrones y dio licencia para que quien los hallara pudiera
aprehenderlos y matarlos.26
Es evidente que para quien fue despojado de sus territorios
de caza, de su forma de existencia, de su libertad, de su familia y
convertido de manera forzosa al cristianismo y obligado a trabajar
esclavizado en las minas de plata, la solicitud de paz y el juramento
de obediencia y lealtad al rey y a Dios, no significaba nada. El
ofrecimiento de asentarse de paz fue tan solo una estrategia para
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo. “Coahuila” o Tierra Adentro, 15771722. Un valle transformado en gobernación (Zamora: El Colegio de Michoacán, 2021), 84.
26
AHMP, Diligencias hechas para el poblamiento de los indios…, 9 de agosto de 1673.
25

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acercarse al gobernador e intentar el rescate de sus familias, al no
lograrlo únicamente tenían una alternativa: regresar a los montes
y continuar en rebeldía.
En los dos años siguientes don Pedro continuó
capitaneando una escuadra de indios salineros y tobosos rebeldes.
En enero de 1676, solicitó a don Juan Mapos, caudillo de los
gavilanes y ocomes que se unieran con él en la guerra contra
los españoles. Al enterarse de estas gestiones y temiendo que
la unión de ambos capitanes indígenas generara una peligrosa
confederación indígena, el gobernador García de Salcedo ordenó
fuera llevado preso. El 22 de enero, don Pedro fue trasladado al
Parral por don Francisco y don Fernando, capitanes indígenas que
en la época del gobernador Antonio de Oca Sarmiento se habían
dado de paz en San Francisco de Conchos.27 García de Salcedo
los amenazó de que si no se presentaban todos los salineros que
comandaban los castigaría por todos los medios posibles. Los
capitanes salineros decidieron entregarse, pidieron misericordia
y ofrecieron nuevamente la paz. El gobernador convocó a una
junta con las autoridades civiles y militares para determinar la
conveniencia de dejar sin castigo a don Pedro. La decisión a la
que llegaron fue que no tenían inconveniente en no ejecutar a la
usanza de guerra al indio rebelde, pues de hacerlo, podría ocurrir
una sangrienta sublevación de los tobosos que se encontraban de
Archivo General de Indias (en adelante AGI). Guadalajara, 29, R. 4, N 37.
Carta de Antonio de Oca Sarmiento. Gobernador de Durango. El Parral, 19 de
marzo de 1667.
27

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paz, lo cual se debía de evitar, pero también reconocieron que,
si lo liberaban, se establecería un antecedente que incitaría a
los indios a sublevarse contra la Corona. Los indios aceptaron
ir a vivir con sus familias al real minero de Mapimí, debajo de
doctrina y política, se les pagaría su trabajo en las minas y vivirían
sin levantarse.28 Chantal Cramaussel y Celso Carrillo apuntan que
García de Salcedo quería mantenerlo preso, pero “temiendo que
se valiera de la parcialidad del Mapos, el gobernador de la Nueva
Vizcaya optó por no tomar ninguna acción contra él”.29
Las rebeliones de diferentes naciones indígenas y los
asentamientos de paz se presentaron de manera recurrente en
todo el territorio de la Nueva Vizcaya. Los indios se sublevaban si
no recibían alimentos. En 1676, el obispo de Guadalajara Manuel
Fernández de Santa Cruz fundó la misión de San Buenaventura de
las Cuatro Ciénegas con indios salineros, cabezas, babosarígames
y mayos, donde permanecieron por cuatro años y volvieron a
alzarse para 1680, por carecer de socorro de los almacenes, ya
que el virrey únicamente lo concedió por dos años.30
Cuatro años después, una parcialidad de indios cabezas
se encontraba asentada de paz en una ranchería en las cercanías
AHMP. FC.C11.007.083. Contra Pedro, indio, por haber seguido capitaneando a la nación salinera enemiga. 22 de enero de 1676.
29
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, “Tras las huellas de Juan Mapos…495”
30
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo. El Presidio de Nuestra Señora de la
Limpia Concepción del Pasaje (1685-1772) (Zamora: El Colegio de Michoacán), 2020, 109.
28

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de Parras y formaba parte de la feligresía de la parroquia. El 25
de enero de 1680, el párroco Francisco de Meneses impartió el
bautismo a Agustina, hija natural de Helena, quien dijo que el
padre era don Pedrote. El párroco asentó también que el padre
era de nación mamarí mamarí y la madre de nación cabezas,
los padrinos fueron indios naturales del pueblo de Parras. Este
registro de bautismo es el primer documento en donde aparece
como don Pedrote. Es probable que la modificación de su nombre
hiciera referencia a su estatura o por reconocimiento a sus méritos
en la guerra contra los españoles, en todo caso ya era conocido así
por el párroco entre cuya feligresía se había avecindado. Tres días
después, el jesuita Manuel de Gamboa bautizó a Catalina, hija
de Leonor de nación cabezas, quien mencionó que el padre era
también don Pedrote de nación mamarí mamarí. En esta ocasión
los padrinos fueron indios tlaxcaltecas de Parras. En ambas
partidas de bautismo firmadas por Francisco de Meneses,31 no se
registra que don Pedrote se hubiese presentado a la impartición
del sacramento a sus hijas.
Consentir el bautismo de sus hijas podría considerarse
como una aceptación del estilo de vida cristiano, de su aparente
conversión al catolicismo, de un sometimiento condicionado,
Archivo Parroquial de Santa María de las Parras, Parras, Coahuila (en
adelante APSMP). Libro de bautismos de hijos de españoles y bautismos de
indios de Santa María de las Parras, 1653-1687. Vol. 2, años, foja 93 r. Family
Search, acceso 22 de noviembre de 2023, https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6XSQ-8DB?i=106&amp;wc=MKCW-JWL%3A64892701%2C64892702%2C65433801&amp;cc=1502401.
31

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pero aún faltaba algo más: casarse según los designios de la
Iglesia católica y para ello tendría que escoger a una de sus dos
mujeres. Su acercamiento a la Iglesia sólo fue una estrategia de
negociación y sobrevivencia para evitar el castigo del gobernador
García de Salcedo.
A principios de 1683, el presbítero Francisco de Meneses
fue designado teniente de cura de la ayuda de parroquia de San
Francisco de Patos y capellán de dicha hacienda. Ante la ausencia
de Meneses, don Pedrote se acercó a Francisco de Arguello y
Medrano, cura de Parras para expresarle que deseaba contraer
matrimonio con una de las dos indias. Arguello y Medrano se
dirigió a Fray Bartolomé García de Escañuela, obispo de la Nueva
Vizcaya y le informó que un indio muy belicoso y capitán de indios
enemigos de nombre don Pedro, que vivía reducido de paz en lo
militar y en lo espiritual en el cerro El Venado, localizado a cuatro
leguas y cuidado por más de 40 indios, le declaró haber “ofendido a
Dios y conocido carnalmente a dos indias hermanas con quien tiene
hijos y que temeroso de su condenación no quiere vivir en pecado y
desea contraer matrimonio con una de las dos indias hermanas”.32
El obispo de Durango consideró que no era necesario turnar
la solicitud a la Santa Sede pues correspondía a la conversión
de los indios planteada en el plan misional de Pio V33 y otorgó
Archivo María y Mateo (en adelante AMM). Dispensa matrimonial al indio Don Pedro para que pueda contraer matrimonio. 31 de mayo de 1683. Exp.
511. (En adelante Dispensa matrimonial, s/f)
33
“Se atienda a la conversión de los infieles, dado que fue éste el fin para el
32

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la dispensa matrimonial para que don Pedro pudiera casar con
una de las dos hermanas, la respuesta fue recibida el 9 de junio
de 1683 y el cura Francisco de Arguello y Medrano procedió al
matrimonio de don Pedro con Leonor de nación babosarigame. Es
evidente la intención del obispo de Durango para que don Pedrote
viviera bajo doctrina, pues aparentemente ya vivía bajo política.
En todo caso la decisión del obispo contribuía a mantener la
paz en la Nueva Vizcaya, cumplir la indicación del gobernador
y ambas partes se favorecerían con la dispensa matrimonial, el
cura de Parras aseguraría “el bien de tres almas que se reducen
al estado de salvación,”34 lo que era un argumento común de los
hombres de la Iglesia y la noticia de haber asumido la monogamia
llegaría al gobernador de la Nueva Vizcaya, quien consideraría
que efectivamente don Pedro ya tenía una forma cristiana de vivir
y cumplía su juramento de obediencia a Dios y al rey.
Don Pedrote siguió dando muestras de su supuesta
conversión, el 3 de julio de 1685, se presentó en la parroquia de
Parras donde fue bautizada Constanza, hija legítima suya y de
Leonor, indios de nación cabezas, así lo registró el bachiller Nicolás
de Celis quien registró que fueron sus padrinos Juan Tepeguan35
cual fue concedida a los Reyes Católicos la conquista de aquellos países”. León
Lopeteguy, S.J., San Francisco de Borja y el plan misional de San Pio V, citado
en Alberto Armani. Ciudad de Dios y Ciudad del Sol. El “Estado jesuita de los
guaraníes (1609-1768) (México: Fondo de Cultura Económica, 1996),44.
34
AMM. Dispensa matrimonial. 31 de mayo de 1683.
35
Juan Tepeguan era un indio de nación tepehuana que desde joven vivió con
los cabezas y ya mayor casó con una hermana de Don Pedrote. Archivo GeneSillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 215-256
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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

y su mujer Isabel, hermana de don Pedrote, indios de la misma
nación.36 El bautismo de una hija más nos permite considerar que,
aparentemente, para ese año, don Pedrote vivía debajo de doctrina
y asentado de paz, aunque esto último no sería por mucho tiempo,
pues a mediados de 1686, asaltó la misión de Parras.
Las hostilidades de don Pedrote y los cabezas se
continuaron durante los años siguientes. La hacienda de Atotonilco
localizada al sur de Cuencamé fue asaltada a mediados de 1686.37
A principios del año siguiente, una recua de mulas fue atacada en
San Juan de los Ahorcados cerca de Mazapil y después asaltaron
la hacienda de Caopas.38 En marzo de 1687, don Pedrote y los
capitanes Francisco el Tecolote de los cocoyomes, don Lorenzo
capitán de los jococomes, Felipe el Tuerto, capitán de los gavilanes
y Juan Totoci, capitán de los hijos de las piedras, atacaron en
el paraje del Gallo a una cuadrilla de carros que iban al Parral,
mataron dos españoles y un indio auxiliar de San Francisco de
ral de la Nación. Provincias internas. Autos relacionados con la retirada de los
caciques de los indios babosarigames y otras naciones, que habían concertado
la paz en la ciudad de Parras con el capitán Juan Bautista de Escorza. Parras.
Mayo-Julio de 1689. Volumen 30, expediente 6. Fojas 199-211. (En adelante
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”).
36
APSMP. Libro de matrimonios de la Parroquia de Santa María de las Parras, 1683-1693. Vol. 1, foja 12. Family Search, acceso 30 de noviembre de
2023, https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-1J2?i=1&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
37
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
38
AGN. Provincias Internas, vol. 29, exp. 5, Autos hechos sobre las invasiones rebeldes en el reino de la Nueva Vizcaya, por el gobernador Juan Isidro de
Pardiñas Villar de Francos, años 1991-1992. fojas 110- 395.
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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

Conchos, desmantelaron los carros y se llevaron todas las mulas
de las recuas.39
Temerosos de que don Pedrote y sus seguidores atacaran
la villa de Saltillo y el pueblo de San Esteban de la Nueva
Tlaxcala, las autoridades formaron una tropa de indios auxiliares
para realizar una campaña contra los indios enemigos que habían
asaltado el pueblo de Parras y cometido numerosos robos de
caballada y mulada y muertes en los caminos. Ante esta situación
José de Los Santos Coy, teniente de alcalde mayor y capitán a
guerra de la villa del Saltillo ordenó que ningún vecino saliera
de la villa y dispuso que todos los vecinos se mantuvieran en
alerta con el fin de hacer frente a un eventual ataque de los indios
hostiles.40
El 9 de octubre de 1687, el general Luis de Palma y Mesa
Justicia mayor y capitán a guerra de la villa del Saltillo y valle
de Parras recibió la noticia que fue hallado muerto, descarnado
y flechado una persona cerca del puerto de San Juan, por lo que
ordenó al capitán Diego Ramón formar un destacamento de
soldados que siguiera el rastro de los atacantes, los persiguiera y
sometiera a la justicia. Diego Ramón encontró el cuerpo de Juan
Chantal Cramaussel y Celso Carrillo, El Presidio de San Pedro del Gallo
(1685-1752) Fuentes para su Historia, El Colegio de Michoacán, 2018, pp.
109-143.
40
José Luis Mirafuentes Galván. Movimientos de resistencia y rebeliones
indígenas en el norte de México (1680-1821) Guía documental II (México:
Instituto de Investigaciones Históricas-Universidad Nacional Autónoma de
México, 1993), 75.
39

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�Gilberto Sánchez y Celso Carrillo

de Padilla, español que había salido del Saltillo para trasladarse
junto con su mujer y un hijo al real minero de Mazapil y encontró
a los indios enemigos en el potrero de la hacienda de Patos, lugar
en donde después de la refriega fue muerto un indio, apresado
otro de nombre Domingo y liberada la mujer del difunto y su hijo.
En su declaración, Domingo a través de un intérprete, confesó
que don Pedrote les mandó a que salieran a los caminos a matar a
todos los que encontraran; que la mujer fue capturada para llevarla
a su ranchería para que les enseñara la lengua; que desde que se
alzó con su gente que estaba de paz en Parras, don Pedrote había
efectuado todos los robos de caballada y aliado con las naciones
colorados, tocas, cabezas, tobosos, coromamas, pies de venado,
piedras chiquitas, bimamares, baimares, odames, dedepores,
bobosamares, niquitas, gavilanes, quechales, contotores,
conianes y manos prietas; que don Pedrote era muy “malicioso”,
enviaba ropa a don Dieguillo y éste le regresaba caballos y que
las naciones aliadas a don Pedrote, atacaron días antes, la misión
de Contotores y se llevaron los ornamentos.41
¿Fue realmente don Pedrote responsable de todos los
hechos de guerra mencionados por el indio Domingo y los que
le atribuyen las fuentes citadas? Es probable que los escribanos
reales redactaran lo que sus superiores deseaban, todos buscaban
Archivo Municipal de Saltillo (en adelante AMS). Orden. Don Luis de Palma y Mesa, alcalde mayor, ordena al capitán Diego Ramón salga con su gente en
persecución de los indios bárbaros que dieron muerte a un hombre y se llevaron
cautivos a la mujer e hijo de éste. 9 de octubre de 1687, c 4, e 26, 12 f.
41

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justificarse ante el virrey, los miembros de la Audiencia o el rey
ante el fracaso de la pacificación de la frontera norte de la Nueva
España. La consolidación de la colonización al sur de la Nueva
Vizcaya requería el aniquilamiento de los capitanes indígenas.
Después de ser apresado y sometido a un juicio cuya sentencia se
conocía con anticipación, don Juan Mapos murió por garrote en la
plaza pública de Parral en 167642, los españoles no descansarían
hasta eliminar a don Pedrote al igual que a don Diego de Valdés
mejor conocido como don Dieguillo, su muerte serviría como
escarmiento para otros capitanes indígenas.
Es evidente que la información proporcionada por el
indio Domingo, sobre las diferentes naciones que integraban
la confederación indígena capitaneada por don Pedrote y don
Dieguillo alarmó a las autoridades de la villa de Saltillo y pronto
se hizo del conocimiento del Alonso de León, gobernador de
Coahuila, quien le confirmó a Palma y Mesa que la banda de
don Pedrote había asaltado la cercana misión franciscana de
Contotores.43 Ante el temor de que continuaran los ataques a las
misiones cuyo cuidado le había sido encomendado por el Conde
de la Monclova y virrey de la Nueva España, Alonso de León, que
estaba informado por el capitán Diego Ramón, que don Pedrote
tenía numerosos indios reunidos en el paraje de Baján, sitio ubicado
a unas 30 leguas al noreste de San Pedro, solicitó a Palma y Mesa
auxilios para emprender una campaña militar contra don Pedrote
42
43

Tras las huellas de Juan Mapos…, 499.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…76.

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y sus seguidores,44 misma petición realizó a Francisco Cuervo y
Valdés, gobernador del Nuevo Reino de León, en donde la ayuda
solicitada se resolvió mediante una junta de guerra.45
La ofensiva organizada por el gobernador de Coahuila
integró un numeroso contingente con soldados procedentes del
Nuevo Reino de León, vecinos bien armados e indios flecheros
aliados de la villa de Saltillo, Parras y de la hacienda de Patos. Al
mando del capitán Diego Ramón, la acometida del gobernador
persiguió a don Pedrote y sus seguidores desde las cercanías de
Patos hasta las inmediaciones de Parras, donde tenía su refugio,
pero no logró apresarlo. Ante el fracaso de la expedición y de
que no se contaba con suficientes soldados a sueldo, Alonso de
León intentó establecer un acuerdo de paz con don Pedrote y las
naciones de indios sublevados, por lo que solicitó a Palma y Mesa
le enviara al indio Domingo para que fungiera como embajador de
paz, Domingo fue enviado para cumplir dicho propósito, pero no
regresó. A fines de noviembre de 1687, Alonso de León informó
al alcalde mayor de Santiago de Saltillo, que se quedó a vivir en
la ranchería de los cabezas.46
En los siguientes dos años los hechos de armas atribuidos
a don Pedrote y los cabezas se sucedieron en la Castañuela, Agua
Nueva, Cedros y Gruñidora, en todos estos ataques mataron
españoles, indios cristianos y robaron caballada. En octubre de 1688
44
45
46

Mirafuentes Galván, Movimientos de…77.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…77.
Mirafuentes Galván, Movimientos de…78.

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se llevaron los equinos de Saltillo a Baján.47 ¿Por qué a este lugar?
Baján era una rancheria cercana a Ventanillas, sitios donde vivía
una parcialidad de cabezas, los caballos servirían de alimento. En
el mapa 1 se ubican los asentamientos que se mencionan en este
trabajo y los sitios de las hostilidades entre 1685 y 1690.
Ante la imposibilidad de detener los ataques, el gobernador de la Nueva Vizcaya Juan Isidro Pardiñas Villar de Francos,
comisionó al sargento mayor Juan Bautista de Escorza para que
negociara la rendición y asentar de paz a los capitanes cabezas
don Pedrote, don Bartolomé y don Santiago. El 25 de septiembre
de 1688 se presentaron en Parras los dos últimos y mientras se
hacían las diligencias de paz, llegó un aviso desde Saltillo del
robo de caballada por la gente de don Pedrote. El capitán Escorza
salió en busca de los rebeldes y les quitó los caballos, a su regreso
encontró que se habían vuelto a retirar don Bartolomé y don Santiago porque les llegó noticia de Coahuila que Alonso de León y
su teniente Diego Ramón, habían asesinado a 16 indios conianes
que estaban de paz.48 Con los cabezas se retiraron también unos
indios que estaban trabajando en las haciendas de Parras y después regresaron. Para diciembre de 1688, se sometió a juicio a
estos indios por considerarlos cómplices de los rebeldes y además
estaban acusados de muertes, robos de caballadas y muladas por
los caminos que comunicaban a la Nueva Vizcaya con la Nueva
Galicia y Nueva España.
47
48

AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
AGN “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.

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El proceso fue iniciado por Juan de Bautista Escorza,
capitán del presidio del Pasaje en la jurisdicción de Cuencamé
y teniente de gobernador y capitán general de la villa de Saltillo
y Parras.49 Los inculpados Ignacio “el Tuerto”, sirviente en
la hacienda del capitán Juan de Oliden.50 Pedro que junto con
Andrés y Francisco eran sirvientes de la hacienda del marqués
de San Miguel de Aguayo51 mencionaron que daban aviso a
los indios rebeldes sobre las acciones de los soldados para que
pudieran huir a tiempo y no ser apresados. Entre los testigos se
encontraba un indio tlaxcalteca de nombre Ignacio de Loyola,
que siendo menor de edad vivió dos años cautivo de los cabezas y
que por esa razón los conocía bien, mencionó que Elena y Leonor,
mujeres de don Pedrote eran hermanas de Pedro y Andrés. Otro
testigo fue Joseph de Maya, vecino de Parras y mayordomo de la
hacienda del marqués de San Miguel de Aguayo, ratificó que los
cuatro inculpados eran sirvientes de las haciendas mencionadas.
Francisco de Garibay, también vecino de Parras y ayudante de
Tenía amplia experiencia en la guerra contra los indios rebeldes en la
Nueva Vizcaya. El 2 de septiembre de 1673, fue nombrado por Joseph García de Salcedo, capitán de infantería española de las milicias de Sonora. AGI.
Relación de méritos y servicios de Juan Bautista Escorza, 12 de diciembre
de 1674. ES.41091.AGI/24//INDIFERENTE,124, N.135.Pares, acceso 15 de
diciembre de 2023, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/find?nm=&amp;texto=Relaci%C3%B3n+de+m%C3%A9ritos+y+servicios+de+Juan+Bautista+Escorza.
50
Hacienda de Abajo, establecida en 1597 por Lorenzo García, Juan de Oliden la adquirió en 1674.
51
Hacienda de Arriba, establecida en 1593 por Francisco de Urdiñola, limítrofe con Parras.
49

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Joseph de Maya agregó que los capitanes buscados bajaron al
pueblo para atender el llamado de paz, pero continuaron con el
robo de la caballada.
Joseph de Maya conocía bien a los indios presos,
como mayordomo de la hacienda de Arriba tenía a su cargo
la contratación de sirvientes “asalariados” y el manejo de los
esclavos. El reclutamiento de trabajadores libres que prestaban
un servicio a cambio de un salario mediante el peonaje por
endeudamiento fue una de las estrategias legales que sustituyó el
reclutamiento forzoso de los indios capturados en guerra “justa”.
En opinión de José Cuello, la esclavitud india y la encomienda
persistieron en el noreste de la Nueva España hasta su remplazo
por el “trabajo asalariado dentro de una economía de mercado,
por lo regular mano de obra endeudada”.52
La guerra contra los indios atravesaba por una situación
crítica debido a la falta de recursos para el pago a los soldados de las
compañías presídiales, el 28 de diciembre de 1688, el gobernador
de la Nueva Vizcaya envió una carta al rey manifestándole que
los diez soldados del presidio de Santa Catalina de Tepehuanes
y 23 del de Cerro Gordo, se pagaban de la caja real de Durango,
misma que no tenía fondos, por lo que no habían recibido la paga
de un año y por ello los soldados “padecen mucha necesidad, no
pueden acudir a campaña, ni el gobernador proveer lo necesario
José Cuello, El norte, el noreste y Saltillo en la historia colonial de México
(Saltillo: Archivo Municipal de Saltillo, 1990), 92.
52

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de paz y guerra, ni defender las fronteras de las invasiones de los
enemigos, pues de lo contrario seguirán graves inconvenientes”.53
Ante las limitaciones de la Corona para ejercer una campaña
efectiva contra los indios rebeldes y castigarlos a la usanza de
guerra y por la necesidad de mano de obra para continuar el
trabajo en las haciendas de beneficio de la plata o agropecuarias,
el gobernador Juan Isidro Pardiñas Villar de Francos, ordenó el
19 de enero de 1690 a Juan Bautista de Escorza que, de acuerdo
a las reales cédulas solicitara nuevamente a los indios rebeldes
que se dieran de paz y redujeran a la debida obediencia. Se envió
nueva solicitud de paz a don Pedrote por medio del rector del
colegio de la Compañía de Jesús de Parras Juan Díaz de la Puente
y el cura Francisco de Meneses, capellán de la hacienda de Patos.
Don Pedrote respondió que estaba presto a bajar a Parras para
darse de paz y debida obediencia. Para hacer efectiva la orden
real y debido a que el capitán Escorza no podía ir a Parras pues se
encontraba en la campaña contra los cocoyomes, el gobernador
Pardiñas comisionó al general Ignacio de Amaya, para que
recibiera a don Pedrote y los cabezas debajo de protección real y
amparándoles de cualquier ministro o persona que los pretendiera
vejar, molestar o castigar con cualquier pretexto y ordenó a los
AGI. Pago a los soldados y presidios de Nueva Vizcaya de la Caja Real de
Durango, 15 de junio de 1690. ES.41091.AGI/24//GUADALAJARA,232, L.
7, F.27v-29r. Pares, acceso 5 de enero de 2024, https://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/find?nm=&amp;texto=Pago+a+los+soldados+y+presidios+de+Nueva+Vizcaya+de+la+Caja+Real+de+Durango.
53

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justicias, tenientes y capitanes de guerra no poner impedimento
alguno a lo ordenado y abstenerse de proceder contra don Pedrote,
sus capitanes y naciones aliadas.54
En carta enviada al gobernador el 3 de febrero de 1690, el
general Ignacio de Amaya informó que ejecutó la comisión no sin
resistencias del capitán Juan Bautista de Escorza y de don Pedrote
que estaba receloso de bajar a Parras. Para dar cumplimiento al
mandato del gobernador, Ignacio de Amaya solicitó nuevamente
la intervención del padre Juan Díaz de la Puente para convencer a
don Pedrote, don Bartolomé y don Santiago y a sus aliados de que
se respetaría la palabra del gobernador. La mediación del padre
Díaz de la Puente tuvo éxito y logró el acuerdo de paz. Ignacio
de Amaya mencionó que los varones entraron a trabajar como
sirvientes a las haciendas donde recibirían el sustento necesario o
hasta que el gobernador dispusiese lo más conveniente o incluso
enviar algunos a México. Los cabezas a su vez solicitaron no ser
cambiados de “estos países y tener un ministro que los asista”.55
Sin duda alguna Ignacio de Amaya observaba la cercana
relación existente entre los jesuitas y los indios asentados de paz.
El rector del colegio fungió como mediador y garante del acuerdo
y logró nuevamente que don Pedrote jurara debida obediencia.
Don Pedrote siguió guardando las apariencias de su sometimiento
y conversión y acudió el 30 de enero de ese año a la parroquia
54
55

AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.

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de Parras para bautizar a Antonia María, hija legítima suya y de
Leonor de nación cabeza, fueron sus padrinos Martín Rodríguez
y Josefa, indios de Parras, así lo asentó el párroco Francisco de
Arguello y Medrano quien impartió el sacramento.56
Por su parte, el Pbro. Francisco de Meneses, capellán de
la hacienda de Patos y que conocía muy bien a don Pedrote y los
cabezas envió una carta al capitán Escorza en la que expresó sus
dudas sobre la continuidad del asiento de paz de don Pedrote y
mencionó que esto no se conseguiría sin un ministro que cuidara
a los cabezas en lo espiritual y temporal, pues “los más están
bautizados de manos del reverendo padre Bernabé de Soto en
el Tizonazo y que además cuide tengan de comer y no estén
ociosos”.57 Meneses que ya tenía varios años como capellán
de Patos y empleado del Marqués de Aguayo comprendía muy
bien la importancia de la administración de los sacramentos a
los indígenas que trabajaban como sirvientes asalariados, pues
los bautismos, matrimonios y entierros se les cobraban a fin de
mes y contribuían a su endeudamiento, además de mantenerlos
trabajando con la esperanza de que pudieran pagar el anticipo
que habían recibido al momento de ser reclutados, de lo contrario
podrían darse a la fuga.
APSMP. Libro de matrimonios de Santa María de las Parras, 16831693. Vol. 1, foja 48. Family Search, acceso 10 de enero de 2024, https://
www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-1K1?i=54&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
57
AGN. “Autos relacionados con la retirada de los caciques”.
56

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�Don Pedrote. Un capitán indígena rebelde

A partir del acuerdo de paz mediado por padre Díaz de
la Puente, los capitales cabezas aliados y los babosarigames
trasladados a Parras por el capitán Escorza participaron como
indios auxiliares contra los cocoyomes, acoclames y gavilanes,
sus anteriores aliados y de quienes se habían enemistado cuando
dieron la paz en Parras. Así lo demuestra otro documento que hace
mención a don Pedrote, se trata de un expediente sobre la guerra
de exterminio que emprendió el gobernador Pardiñas contra los
cocoyames y aliados. El 20 de diciembre de 1691, don Pedrote
acudió al rio Florido donde estaba reunido el ejército que se
aprestaba a entrar a la Sierra del Diablo en busca de los rebeldes:
“Asimismo pasó muestra don Pedro Xofre, por otro nombre don
Pedrote, con la gente a su cargo de la nación cabeza con diez y
seis indios de arco y flecha”.58
De acuerdo con Carlos Manuel Valdés, la orden de
exterminar a los cocoyomes, chisos y coahuileños procedió
directamente de Madrid.59 La cédula real fue muy clara respecto
a proceder a su exterminio si no era posible dominarlos. Esta
batalla fue una más de la “guerra a fuego y sangre” contra los
indios rebeldes. Don Pedrote sobrevivió y regresó a Parras, así
lo demuestra el último documento en que aparecen sus huellas,
AGN. Provincias internas. Autos hechos sobre las invasiones rebeldes en
el reino de la Nueva Vizcaya, por el gobernador Juan Isidro Pardiñas Villar de
Francos, años 1691-1692. Vol. 29, exp. 5, fojas 110-395.
59
Carlos Manuel Valdés, Los bárbaros, el rey, la iglesia. Los nómadas del
noreste novohispano frente al Estado español (Saltillo: Universidad Autónoma de Coahuila, 2017), 22.
58

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es nuevamente otra partida de bautismo. De acuerdo a nuestras
estimaciones, hacia 1692, don Pedrote tendría cerca de 60 años,
pero ni la guerra ni la edad fueron impedimento para que el 18 de
junio de ese año, acudiera nuevamente a la parroquia de Parras,
ahora para el bautismo de Basilia Petronila, hija legítima suya y
de Leonor de nación cabezas, pero a diferencia de los bautismos
de sus otras hijas, no escogió como padrinos a indios tlaxcaltecas,
tepehuanes o cabezas, ahora los elegidos fueron el capitán español
Pedro de Iturmendi y su esposa Luisa Correa.60
Escoger a Pedro de Iturmendi como padrino de su última
hija, no fue una elección casual, demuestra una vez más su
astucia y capacidad de negociación para lograr sus propósitos y
sobrevivir, aunque fuese como capitán de una escuadra de indios
auxiliares. Pedro de Iturmendi, natural de la Vega del Castillo
en el reino de Navarra, participó en la guerra contra los indios
y desempeñó cargos de alcalde mayor, teniente de alcalde y de
justicia del valle de Saltillo y Parras en el periodo que se estudia.
Seguramente don Pedrote obtuvo beneficios del acuerdo
de paz con los cabezas o por su participación como capitán de la
escuadra de indios flecheros en la guerra contra los cocoyomes
y continúo viviendo en libertad en el puerto del Venado, bajo la
protección de los jesuitas o del capitán Pedro de Iturmendi y sin
APSMP. Libro de matrimonios de Santa María de las Parras, 16831693. vol. 1, foja 65. Family Search, acceso 10 de enero de 2024, https://
www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HT-6SPS-BJY?i=72&amp;wc=MKCQ-N3D%3A64892701%2C64892702%2C66791601&amp;cc=1502401
60

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que fuera reclutado de manera forzosa para trabajar en las haciendas de Parras, como sucedió con su cuñado y compadre Juan
Tepeguan, quien trabajó como indio laborío en la hacienda del
Marqués de Aguayo y falleció a fines de noviembre de 1704.61
Tras su capitulación, don Pedrote dejó de representar una
amenaza para la Corona, no se tiene noticia sobre su participación
en otro levantamiento, de que hubiera muerto en alguna de
las campañas o que hubiese sido trasladado a México por el
gobernador de la Nueva Vizcaya o por el Marqués de Aguayo.
El poderío español, que diez y seis años antes había eliminado
a don Juan Mapos, se dirigió ahora contra don Diego de Valdés
quien fue acusado de atacar la misión de Nadadores y otros
establecimientos hispanos en 1713. En el expediente formado
para someterlo a juicio, el virrey Duque de Linares ordenó
que le enviaran muerto o vivo la cabeza de don Diego que fue
considerado por los testigos como “de los indios más astutos
que se han conocido desde Montesuma”.62 Don Diego de Valdés
fue apresado y murió en 1720 a una avanzada edad cuando era
trasladado en una collera a la ciudad de México.63
APSMP. Libro de defunciones de la Parroquia de Santa María de las Parras, 1693-1742. Vol. 1, foja 68r. Family Search, acceso 20 de enero de 2024,
https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:S3HY-6PS9-PFS?i=73&amp;wc=MKC6-K6D%3A64892701%2C64892702%2C65462201&amp;cc=1502401
62
Carlos Manuel Valdés, Ataque a la misión de Nadadores (Torreón: Universidad Iberoamericana, 2002, 37-53.
63
Frederick C. Chabot, “Los poderosos Aguayos”, en Actas de la trigésima
segunda sesión anual de la Sociedad Histórica del Estado de Texas, Austin,
Texas, 1929, 127-147. https://mna.inah.gob.mx/docs/anales/523.pdf (consul61

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Se desconoce el año de la muerte de don Pedrote, lo que sí
sabemos es que nunca fue sometido por la Iglesia, pues a pesar de
haber contraído matrimonio religioso continuó viviendo con sus
dos mujeres, como lo mencionó en su declaración el tlaxcalteca
Ignacio de Loyola. Para el siglo XVIII, varios de los lugares
que fueron refugio y escenario de las acciones de las naciones
rebeldes y que se localizan entre Parras y Mapimí, ya se conocían
con el topónimo de don Pedrote.64
Conclusiones
Durante los siglos coloniales, al norte de la Nueva España,
el enfrentamiento cultural dispuso para los indígenas una
relación de subordinación, explotación laboral, sometimiento
físico e ideológico, además del despojo de sus familias y del
territorio en el que ancestralmente obtenían su alimentación. A
partir de mediados del siglo XVI, múltiples son las rebeliones
indígenas que se encuentran en la historiografía en la que
grupos o individuos dirigieron acciones para oponerse a la
conquista y dominación europea. A un siglo de la llegada de los
conquistadores al septentrión, la colonización hispana distaba
mucho de consolidarse ante la amenaza que representaban las
incursiones de capitanes indígenas que se oponían a la guerra a
fuego y sangre con que la Corona intentaba la conquista de esta
tado el 18 de enero de 2024).
64
Eduardo Guerra, Historia de La Laguna (Torreón: Editorial del Norte
Mexicano, 1996), 126.
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región y la explotación de sus recursos, entre los que incluía a los
seres humanos que la habitaban.
Estudiar la vida de uno de los capitanes de guerra, contribuye
a comprender las causas de los levantamientos ocurridos durante
los siglos coloniales, en particular los del siglo XVII que llevó a
la extinción de los habitantes del Bolsón de Mapimí a mediados
del XVIII. Intentar reconstruir la vida de los capitanes indígenas
puede resultar una tarea compleja ante la fragmentada y dispersa
información de que se dispone, sobre todo si se considera que
todos los documentos en donde se encuentran sus huellas fueron
escritos por los españoles y con el objetivo de responder a sus
intereses. Las declaraciones obtenidas mediante interprete en
juicios preparados con anterioridad buscaban los resultados que
los españoles deseaban. No obstante, en el caso que nos ocupa, la
interpretación de los mismos permite acceder a conclusiones sobre
la forma en que don Pedrote se relacionó con la Iglesia y aprendió
a establecer relaciones de poder para enfrentar el dominio militar
español en repetidas ocasiones. El análisis de las variadas fuentes
primarias en donde se encuentran huellas de sus acciones descubre
implicaciones militares, económicas, políticas y religiosas que
vuelven diferente su biografía de la de otros capitanes indígenas,
de los que se dispone principalmente de hechos de guerra.
La vida de don Pedrote por sus frecuentes levantamientos y
asentamientos de paz, por las formas de rebeldía al dominio religioso
y militar revelan la fragilidad del orden colonial a fines del siglo
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XVII. Entre las causas de los levantamientos puede identificarse
el hambre como estrategia de dominación que obligó a los indios a
robar caballada y huir rápidamente, los malos tratos en las misiones
y el esclavismo por los encomenderos en las haciendas, pero
también cuando ocurrían epidemias cuya posibilidad de contagio
era mayor en las misiones por la cantidad de indios congregados.
Estudiar la vida de un indio rebelde arroja luz para comprender el
imaginario de los indígenas y conquistadores neovizcaínos del siglo
XVII. La mutua desconfianza entre los españoles y los indígenas
era una constante que impedía alcanzar acuerdos prolongados de
paz, que como en el caso de don Pedrote, requirió la mediación de
actores sociales como los misioneros jesuitas.
A principios de 1994, la noticia de una rebelión indígena
armada estremeció los cimientos del México contemporáneo y nos
recordó que la cuestión indígena sigue vigente y dista mucho de
ser solucionada por completo, así lo demuestran los movimientos
de resistencia indígena que se han presentado en la historia
reciente en nuestro país por la demanda de justicia, igualdad de
oportunidades de desarrollo e inclusión, aspectos que como en
los siglos coloniales, requieren una atención multifactorial para
evitar el uso de las armas.
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos compilada por Oscar Rodríguez
Recibido: 18 de marzo de 2024
Aceptado: 29 de mayo de 2024
Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos es
una obra compilada por Oscar Rodríguez Castillo y publicada
en 2021; en ella se expone la investigación acerca del desarrollo
industrial en Nuevo León y, en consecuencia, la influencia sobre
la construcción de la identidad social, económica y cultural en el
estado. El análisis de las distintas obras presentadas da nacimiento
a la apreciación y entendimiento de la industrialización, sus
orígenes, desafíos y repercusiones dentro de la región.
Legislación y gestión pública sobre el patrimonio cultural
inmueble en el estado de Nuevo León del Licenciado en Historia,
con maestría en Ciencias Políticas, Luis Enrique Pérez Castro,
muestra la realidad de la preservación del patrimonio cultural:
Antes de 1991, no era prioridad para el gobierno de Nuevo León.
A pesar de la implementación de acciones para su cuidado y
restauración, existen aún inmuebles sin ser regularizados.
El autor examinó los antecedentes de las acciones
gubernamentales en relación con la preservación del patrimonio
cultural antes de la promulgación de la ley, declarando que,
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

durante gran parte del siglo pasado, la tarea de difundir la cultura
y proteger el patrimonio no fue responsabilidad principal del
gobierno, sino de grupos privados. Por otro lado, contrastó lo
establecido en las leyes estatales y los reglamentos municipales
en cuanto a la protección del patrimonio cultural inmueble con lo
que realmente estaba sucediendo en la práctica.
La perspectiva del investigador reconoce el papel
creciente de la ciudadanía en la defensa de su patrimonio cultural,
reflejando una evolución en la gestión pública del patrimonio
cultural inmueble en Nuevo León. La exposición de esta visión
resulta una base para futuras políticas y acciones de conservación,
permitiendo un mejor manejo y protección del patrimonio cultural.
Juan Jacobo Castillo Olivares, licenciado en Historia y
maestro en Ciencias —especializado en Ciencias Sociales—,
autor del ensayo Análisis teórico bajo el enfoque de estudios
culturales sobre los orígenes de la industrialización en Monterrey
y el estudio de la clase obrera en el cual plantea una perspectiva
teórica nueva acerca de la cultura industrial y obrera en Monterrey,
como parte de la introducción hacia el marco teórico de su tesis
Historia de la industria textil en Nuevo León: Fábrica de hilados
y tejidos la FAMA 1854-1950.
Castillo Olivares cuestiona la perspectiva convencional
que establece el comienzo de la industrialización de Monterrey
durante el mandato del general Bernardo Reyes y exhibe otro
enfoque, resaltando la relevancia de la industria textil en Nuevo
León, que frecuentemente es ignorada por los investigadores.
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�Frida I. González

La elección de Monterrey como área de estudio expone
que la industrialización no tuvo un impacto uniforme en todo
el estado. El autor, a su vez, define y analiza la importancia de
estudiar la cultura en el contexto específico que se trata. Por otro
lado, se pauta la distinción entre dos conceptos relacionados:
las industrias culturales y la cultura industrial. El investigador
explora cómo los cambios sociales, económicos y culturales han
afectado la percepción de los regiomontanos durante el período
de transformación del campo a la industria y, en consecuencia, al
nacimiento del sector obrero.
La perspectiva innovadora rescata la importancia de
la industria y a su vez, contextualiza el proceso de la misma en
Monterrey, así, desafiando las narrativas convencionales acerca de
esta cuestión particular. Por ende, se proporciona una comprensión
más completa y matizada de la historia regional y del impacto de la
industrialización en la vida de la sociedad de Monterrey.
Los apuntes del licenciado en Historia y Estudios de
Humanidades por la UANL, Emilio Machuca Vega, titulados
Las aguas residuales de Monterrey: apuntes sobre la planta de
tratamiento de la Hacienda del Canadá (1906-2006) introduce
las últimas décadas del gobierno de Porfirio Díaz en México junto
al proceso de la implementación de servicios de agua y drenaje
en Monterrey.
Bajo el análisis del autor de cómo se llevó a cabo el
proceso de establecimiento de este proyecto, se contextualizan
las características de la construcción y el funcionamiento de
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

la primera planta de tratamiento de aguas residuales en Nuevo
León. Según Machuca Vega, debido a la falta de atención y
poca disponibilidad de fuentes académicas sobre el tema en la
investigación histórica de Monterrey, el estudio se fundamenta
en informes, documentos y noticias de la época para obtener
información relevante.
Detalla el año de construcción y ubicación de la primera
planta de tratamiento de aguas residuales en Monterrey, en los
terrenos que anteriormente pertenecían a la ex Hacienda del Canadá
y las distintas formas en que se utilizó la planta de tratamiento
de aguas residuales. De igual modo, agrega análisis tanto de la
importancia histórica de la planta como su situación presente, a
pesar de las opiniones negativas sobre su funcionamiento.
El autor expone como el primer lugar de tratamiento de
aguas se ha erigido en un símbolo importante, tanto del desarrollo
industrial temprano de Monterrey, como de los intentos por
resolver problemas de salubridad urbana. Este estudio ofrece más
que una visión histórica innovadora, pues sienta las bases para
investigaciones posteriores sobre los servicios sanitarios en la
ciudad.
El ensayo Los patrimonios negativos: La estación Del
Golfo y las identidades cartográficas en el centro de Monterrey
escrito por Oscar Abraham Rodríguez Castillo —Egresado del
Colegio de Historia en la Universidad Autónoma de Nuevo León—
y José Eugenio Lazo Freymann, con maestría en Historia por El
Colegio de San Luis, explora los cambios que afectaron la vida y
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�Frida I. González

la estructura urbana en Monterrey, así como las repercusiones que
surgieron como resultado de la transformación de la red ferroviaria.
Los autores se enfocan en la evolución del edificio de la
Estación del Golfo, ahora conocido como la Casa de la Cultura de
Monterrey y el Museo del Ferrocarril, resaltando su papel actual
como un importante centro cultural. De esta manera, estudia la
historia y el impacto de la estación utilizando una amplia gama
de recursos recopilados, como el Archivo General del Estado de
Nuevo León. Asimismo, se enfatiza cómo la edificación ejemplifica
la conservación y reutilización exitosa de un patrimonio urbano
para beneficio social.
El ensayo arroja luz sobre un aspecto crucial de la historia
y la evolución urbana de Monterrey, reflejando la influencia de
intereses económicos en la configuración del paisaje urbano. Esto
destaca la posibilidad de reutilizar espacios inhabilitados para
fines sociales y culturales, lo que representa una oportunidad para
transformar áreas afectadas, y ofrece posibilidades de desarrollo
futuro para impulsar la industria cultural de la región, al mismo
tiempo que preserva su patrimonio histórico.
Alberto Casillas Hernández, actual jefe del Archivo
Histórico y del Archivo Administrativo del Parque Fundidora,
analiza el proceso de la implementación de las medidas de
seguridad para proteger a los trabajadores frente a los peligros
asociados con el uso creciente de maquinaria en la producción
industrial dentro de su artículo Los Orígenes de las Campañas
de Prevención de Accidentes en Fundidora Monterrey: Los
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�Monterrey: patrimonio e industria. Seis estudios históricos

Departamentos de Personal y Supervisión y Seguridad Industrial.
El autor menciona cómo el aumento de los riesgos
laborales llevó al establecimiento de medidas preventivas por
parte de gobiernos, empresarios y trabajadores. Por otro lado,
expone cómo la Fundidora Monterrey se dedicó cada vez más
a la prevención de accidentes, llegando a establecer un equipo
profesionalizado específicamente para este fin. La perspectiva
que Casillas establece la evolución de las condiciones laborales
con base a las medidas de seguridad y proporciona información
sobre el impacto de la responsabilidad industrial dentro de una
empresa histórica como la Fundidora de Monterrey.
“Es por México” Conformación y primeros años del
Patronato Universitario de Nuevo León: La industria por la
educación, 1950-1958 bajo la autoría de Susana Julieth Acosta
Badillo, Licenciada en Historia por la Facultad de Filosofía y
Letras de la UANL, y con una maestría en Ciencias enfocada en
la gestión y diseño de la Arquitectura, destaca el apoyo financiero
y logístico brindado por los industriales para la creación de la
sede universitaria, junto a los obstáculos del alcance de este
objetivo debido a la oposición de algunos empresarios por las
diferencias de opinión ideológicas. Así, expone un enfoque
sobre las dinámicas entre la elite empresarial y la educación en
Monterey, además de su influencia en la misma.
La compilación de los distintos autores acerca de la
industrialización y el patrimonio neolonés ofrece un análisis
exhaustivo a través de imágenes, tablas explicativas y estudios
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�Frida I. González

detallados, abordando temas como la legislación, la gestión
pública del patrimonio inmueble, el impacto en la clase obrera,
así como la conformación de organismos de apoyo a la educación
por parte de la industria.
El libro invita a la reflexión sobre la importancia de
reconsiderar y debatir el valor del patrimonio cultural en el
contexto de la industrialización, y la relación de los habitantes
de Nuevo León con este aspecto puntual de su historia y cultura.
Resulta fundamental la comprensión y el interés de las dinámicas
históricas y actuales que han configurado Monterrey y su área
metropolitana.
Frida I. González Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
https://orcid.org/0009-0003-8301-2006

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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña del
X Coloquio Internacional sobre la Historia del Noreste
de México y Texas en 2024
Risk and Resilience at the Border: Review of the 10th
International Colloquium on the History of Northeast Mexico
and Texas in 2024
Recibido: 19 de diciembre de 2024
Aceptado: 20 de diciembre de 2024
Siguiendo con la tradición iniciada en Saltillo Coahuila en
2003, durante el año 2024 se realizó la X edición del Coloquio
Internacional sobre la Historia del Noreste de México y Texas.
Estaba planeado para realizar en formato presencial en la Ciudad
de Nuevo Laredo Tamaulipas entre el 20 y 23 de noviembre,
sin embargo por razones de inseguridad, el Comité organizador
decidió efectuarlo en formato virtual en las fechas programadas
transmitiéndose por las redes sociales de las instituciones
convocantes y la página de Facebook del citado coloquio.
La declaratoria inauguran estuvo a cargo de la doctora Delia
Salazar Directora de Estudios Históricos del Instituto Nacional de
Antropología e Historia, enseguida Cuauhtémoc Velasco iniciador
de este coloquio hizo un recuento de las nueve anteriores ediciones,
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

Gustavo Ramírez hizo la presentación del ponente magistral:
Marcos Leija Director de Turismo del Ayuntamiento de Nuevo
Laredo quien expuso sobre las estrategias de promoción cultural que
realizan en dicho municipio inspirados en el modelo colombiano
de la ciudad de Medellín donde el citado ha realizado estancias de
trabajo. Se trata –señaló- de contribuir desde el ámbito de la cultura
al reforzamiento del tejido social, un llamado muy pertinente dado
el fenómeno de violencia que vive actualmente el noreste de México
y que a veces se extiende al vecino estado de Texas. La ponencia se
tituló: El arte y la cultura. Un cañón de futuro y que guarda gran
pertinencia con el tema al que se convocó en esta edición 2024 del
Coloquio: Riesgo y resiliencia en la frontera: pasado y presente.
Vinieron enseguida las mesas temáticas. La primera de ellas
bajo el título de Cultura fronteriza debía ser moderada por Verónica
Castillo de la Universidad de California en Santa Bárbara, ausente
por razones de fuerza mayor entrando en su lugar Cesar Morado de
la UANL. En ella participaron Christopher Juan Gómez académico
de University of Texas Rio Grande Valley exponiendo sobre el
papel de Nepantla en la construcción de la identidad en la obra
de Gloria Anzaldúa destacando el rol pionero de esta pensadora
chicana/mexicoamericana. Luego Alejandro Quitze Barranco
Muñoz catedrático de la Universidad Autónoma de Coahuila en
Saltillo, expuso sobre negociaciones, concesiones y excepciones
para poblar el noreste durante la época novohispana y cerró la mesa
Alberto Barrera Enderle, destacado investigador del CIESAS
Noreste quien habló acerca del eje de Monterrey a San Antonio, en
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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

torno a la conformación de un circuito transfronterizo del béisbol
durante los años de 1930-1940. La discusión giro en torno a cómo
las ideas, la propiedad y el deporte traspasa fronteras y viaja junto
a los personajes que se mueven por el territorio estudiado. Los
ponentes recibieron preguntas sobre el significado de la región
fronteriza en procesos de formación de identidad al igual que las
ideas influidas por cuestiones de raza y etnicidad en el contexto
de deporte. La audiencia podía remitir preguntas por la página de
Facebook en vivo o por la plataforma de zoom. El congreso era
totalmente gratuito y no se requería inscripción, buscando que nada
impida la difusión del conocimiento.
Al igual que en el caso de la doctora Castillo de UC Santa
Barbara , se buscó que en esta edición se incorporaran como
moderadores, académicos que no habían participado en ediciones
anteriores, fue así como se invitó a Pablo Mijangos (Southern
Methodist University) quien aceptó de manera entusiasta. El
doctor Christopher Carmona académico de Our Lady of the Lake
University, Center for Mexican American Studies and Research
expuso su trabajo titulado Palimpsest of the Borderlands: Telling the
Story of the Borderlands through Estéfana Cavazos de Cortina [La
Patrona] and Hermilla Cuellar dando visibilidad a estos personajes
femeninos. Por su parte David Adán Vázquez Valenzuela expuso
sobre los logros y retos de la Maestría en Historia del Noreste
mexicano y Texas que oferta desde la Universidad Autónoma de
Coahuila con sede en Saltillo, los temas y líneas de investigación
de los primeros egresados. Otro participante que también hizo
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

su debut en el coloquio fue Alan Arturo Hernández García de la
UANL, quien expuso sobre el género cinematográfico denominado
cabrito-western y la representación de la sociedad regiomontana
en el cine mexicano, 1980-1983. Se trata de un avance de su tesis
dirigida por Cesar Morado y que espera concluir durante 2025.
Una de las mesas que produjo mayor debate fue la
relativa a Género que moderó Emilio Machuca de la Universidad
Complutense de Madrid, donde Machelly Flores Reyna pregunto:
¿Dónde están? Estudio de la desaparición forzada en el estado
fronterizo de Coahuila desde las epistemologías feministas
entre 2009-2018. Apoyándose en provocativo material judicial y
fotográfico, esta destacada colega de la Universidad Autónoma
de Coahuila documentó el lastimero viacrucis que viven los
familiares de personas desaparecidas. Por su parte Antonio Cruz
Zárate de la Dirección de Estudios Históricos del INAH expuso el
caso del forzamiento de una mujer casada en la villa de Jaumave,
hoy Tamaulipas durante el siglo XVIII. Sobre ese mismo
siglo Anarika Freyssinier y Dávila estudiante doctoral de la
Universidad Autónoma de Coahuila, habló de sujetos subalternos
en la frontera noreste de la Nueva España explorando el caso de
María Gertrudis Sánchez Navarro y María Bruna Fausta, dos
mujeres acusadas de diversos delitos en San Fernando de Austria,
que hoy se llama Zaragoza, en el norte de Coahuila.
La mesa 4, también sobre género estuvo conducida por Sonia
Hernández de Texas A&amp;M University donde debatieron Regina
Álvarez exponiendo sobre Género y Enfrentamiento a la impunidad
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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

de los Texas Rangers: Una mirada desde la investigación estatal
sobre abuso de poder en el año 1919. También participó Leslie N.
Torres explicando sobre las mujeres de origen mexicano, resistencia
y sobrevivencia en el sur de Texas durante los principios del siglo
20 y cerró la mesa Jessica Martínez de la Universidad de Texas en el
Paso exponiendo sobre las obreras mexicanas y méxicoamericanas
en la industria de ropa en El Paso, durante el periodo entre 1920 y
1940. El tiempo dedicado a preguntas y respuestas fue enriquecedor
por la nueva emergencia de discursos de violencia racial y las
difíciles condiciones de trabajo en ambos lados del Bravo.
Lo relativo a la línea temática de tensión y el conflicto
se abordó en la mesa 5 conducida por Gustavo Ramírez donde
participaron José Luis Aguilar Guajardo bordando sobre los
antecedentes históricos y polémica del monumento fúnebre de
Iturbide en Padilla (1901-2024), debate que emergió con motivo del
bicentenario de la Independencia. Enseguida expuso César Morado
sobre el tratamiento de la violencia en la historiografía texana reciente
y su traducción al español realizada por la UANL y finalmente
Benito Navarro de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, explico
la disputa por el control de los diezmos en Tamaulipas.
La siguiente mesa fue coordinada por Adela Díaz, del
Tec de Monterrey, institución que se incorpora por vez primera a
nuestro coloquio. Expuso primero George T. Díaz de la University
of Texas Rio Grande Valley sobre los Mártires de Texas, es decir
los mexicanos revolucionarios prisioneros en Texas. Luego, Alan
Orlando Caballero Barrera de la UAC continuando con esa línea
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

de cómo se aprisionan los cuerpos, expuso sobre la inquisición
en los confines norteños: Esclavismo, delitos contra la fe y elites
regionales en el Nuevo Reino de León durante los siglos XVIXVII y cerró la mesa Margarita Isabel Arvide Basterra narrando
la transición de la Colonia Sirio-Otomana a la Colonia Libanesa:
transformaciones de la Comunidad Árabe en Nuevo León (19101930) y como esta comunidad de migrantes lucho por hacerse un
lugar en la ciudad de Monterrey durante la primera parte del siglo
XX. Aunque los temas abarcaron diferentes periodos, la sesión de
preguntas fue enriquecedora ya que conceptos como raza y étnia,
región y espacio al igual que procesos de resistencia se abordaron
y dieron mucho de que discutir.
No podía faltar en el coloquio una mesa sobre Historia
Política y estuvo moderada por Gabino Castillo (Universidad
Autónoma de Coahuila) participando en primer término el destacado
historiador tamaulipeco, Pedro Alonso Pérez (Congreso del Estado
de Tamaulipas) exponiendo sobre el Centenario de la fundación
del Partido Socialista Fronterizo. Luego, David Adán Vázquez
Valenzuela de la UAC disertó sobre las elecciones coahuilenses
de 1905 a las que interpretó como una derrota del “civismo” y
finalmente Manuel Ceballos Martínez planteó el tema de la gestión
del agua en el noreste, ejemplificando con el caso de los dos Laredos.
Todos estos participantes lo hicieron por primera vez en este evento
cumpliendo con la meta de incorporar nuevas voces.
Hubo todavía una continuación del tema de Historia
Política en la siguiente mesa liderada por Ruth Arboleyda Castro
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�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

(Centro INAH Veracruz) donde participaron Juana Gabriela
Román Jáquez de la Universidad Autónoma de Coahuila
abordando el gobierno de los Hermanos Viesca y Montes en
Coahuila y Texas, que ella interpreta como parte del fracaso del
federalismo en el noreste de México durante los años 1827-1835.
Enseguida expuso Irina Córdoba Ramírez de la UNAM acerca
del caso de El Cuhamil: liderazgo y activismo transfronterizo,
1975-1981, una publicación que fue muy importante para la
comunidad mexicana asentada en Texas. Finalmente, Miguel
Soto, uno de los fundadores del coloquio disertó sobre Norteños
y sureños en el desarrollo de Texas. Algunos socios de Lorenzo
de Zavala, concluyendo que aún quedan aspectos por develar de
estos procesos de control de propiedades.
Todavía hubo una mesa adicional en la línea temática de
Tensión y Conflicto. Fue moderada por Miguel Soto (UNAM)
donde participaron Mariana Elizabeth Sánchez Tamez comentando
sobre el rol de la elite empresarial de Monterrey, su impulso a
las universidades en Monterrey, estudiando el caso del ITESM
(1943-1965) concluyendo que se trata de un caso particular
en que el estado mexicano cede en su afán de monopolizar la
educación superior y un grupo privado ve en la educación la
oportunidad de formar los cuadros gerenciales de sus empresas.
Enseguida diserto Seidi Martínez Loera quien está estudiando la
administración eclesiástica en el noreste novohispano: el caso de
la parroquia de Monclova. Se trata de una investigadora egresada
de la maestría en el noreste de México y Texas que ahora estudia
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�Sonia Hernández y Cesar Morado

su doctorado en la UANL de Monterrey, buscando inscribir su
trabajo dentro de una nueva historia eclesiástica.
El día sábado se desarrolló la mesa sobre Pueblos
Originarios y fungió como moderador uno de los líderes en esta
línea de investigación: Joaquin Rivaya- Martinez (Texas State
University). Aquí escuchamos a Ruth Arboleyda Castro del Centro
INAH Veracruz disertando sobre la vida de las mujeres apaches;
a Fernando Olvera de la UAT exponiendo sobre los liderazgos
indios ante el contacto español en el noreste novohispano y a José
Eugenio Lazo Freymann de la UNAM planteando la relación
entre bárbaros y bisontes en medio de las Grandes Llanuras de
América del Norte como límites de la cartografía durante los
siglos XVII-XIX mientras que Hernán M. Venegas Delgado de la
UAC disertaba sobre esclavitud de mujeres y niños apaches en las
misiones y presidios del noreste novohispano, siglo XVIII. Una
mesa muy redonda en tanto a temática, rica en nuevos abordajes
metodológicos como el caso de Lazo que rastrea a los bisontes
por las llanuras y desde luego muy pertinente por el tema de los
derechos de los pueblos originarios en este territorio que hoy
llamamos noreste de México y Texas.
La última mesa abordo el tema del patrimonio cultural y
el medio ambiente. Estuvo dirigida por Reynaldo de los Reyes
(University of Geneva, UNIGE) participando Eva Rivas Sada del
Tec de Monterrey quien explico la modernización del campo en
el noreste de México durante el periodo 1920-2000. Enseguida,
Gustavo A. Ramírez Castilla hablo del patrimonio cultural en
Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 264-272
271
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-168

�Riesgo y resiliencia en la frontera: Reseña

riesgo en Tamaulipas, aspecto que conoce perfectamente como
integrante del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Finalmente, José Manuel Rosales Mendoza abordo los orígenes
y desarrollo de la planificación urbana en Torreón, Coahuila
durante el periodo 1887-1997 tema en el que es especialista como
académico de la Universidad de Coahuila.
Como cierre del evento de realizo la presentación del
libro Sacerdotes en tierra de indios. La iglesia y la oligargia
en el noreste de la Nueva España, siglos XVII-XVIII, autoría de
Nancy Leyva, recién publicado por el Colegio de Michoacán
que narra la tarea de evangelizadores en este territorio, siendo
comentado por José Luis Aguilar y la misma autora. En síntesis,
la X edición del coloquio conto con la participación de 39
ponencias de investigadores/as prevenientes más de una docena
de universidades, muchas de las cuales se incorporaron por
vez primera. Por acuerdo del Comité Científico, la siguiente
edición del evento se realizará en 2026 en University of Texas
Rio Grande Valley (EdimburgTexas) bajo el liderazgo de George
Díaz, director del Centro de Estudios Mexicoamericanos.
Sonia Hernández
Texas A&amp;M University
https://orcid.org/0009-0006-9986-6075

César Morado
Universidad Autónoma de Nuevo León
https://orcid.org/0000-0002-6696-6989

Sillares, vol. 4, núm. 8, 2025, 264-272
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares4.8-168

272

�</text>
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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2026 © Sillares Vol. 5, No. 10, enero-junio 2026, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel
Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Dra. Adela Díaz
Meléndez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290.
Fecha de última modificación de 15 de enero de 2026.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana de Ita Rubio
Director de la Revista / Adela Díaz Meléndez
Autores
Amelia del Carmen Carrillo Rodríguez
Gabriela Bernal Torres
César Morado Macías
Kassandra Sifuentes
Moisés Alberto Saldaña Martínez
Maximiliano Abner Alarcón Martínez
Sandra Ramírez García
Manuel Tolentino Rodarte
Felipe Bárcenas García
Yair Alef Alanis Trejo

�Director Editorial / Adela Díaz Meléndez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.

�Malos tlatoles: indicios de discursos de resistencia
indígena en la causa criminal contra el capitán alazapa
Juan Alonso1
Bad tlatoles: evidence of indigenous resistance discourses in the
criminal case against the alazapa captain Juan Alonso
Amelia del Carmen Carrillo Rodríguez
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
https://orcid.org/0009-0009-2952-7571
Recibido: 07 de abril de 2025
Aceptado: 24 de noviembre de 2025

Resumen: Este trabajo se propone recuperar la perspectiva de los
indígenas sobre el sometimiento colonial mediante el análisis de
fragmentos discursivos procedentes de una causa criminal del siglo
XVII, priorizando la identificación de indicios del discurso de
resistencia a partir de técnicas del Análisis del discurso. Las fuentes
utilizadas son procesos judiciales contra indígenas del Nuevo Reino de
León realizados durante el gobierno de Martín de Zavala; el enfoque
teórico parte de los estudios subalternos, del que procede la noción de
desclasificación de archivos, que se aplicó al contexto novohispano.
Este artículo retoma datos de la investigación “Ladinísimos en lengua
mexicana: indicios del discurso de resistencia indígena en causas criminales
del s. XVII en el Nuevo Reino de León”, tesis elaborada para obtener el grado
en la Maestría de Investigación en Humanidades, Cultura y Sociedad en la
Universidad Autónoma de Nuevo León.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-180

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La colonización del norte de la Nueva España se realizó gracias a la
introducción del náhuatl como lingua franca, propiciando el fenómeno
del ladinismo, término que refiere la transculturación del indígena,
en este caso a través de las prácticas lingüísticas. Sin embargo, la
introducción del náhuatl no solo sirvió a los encomenderos para someter
a los nativos; con el tiempo, su uso facilitó que indígenas hablantes de
lenguas diferentes pudieran organizar acciones colectivas para resistir
al dominio colonial. Las estrategias de resistencia más comunes eran el
robo de ganado y la destrucción de propiedades, pero también las hubo
de naturaleza discursiva. Los denominados “malos tlatoles” (rumores,
quejas y convocatorias de rebelión) aparecen referidos en decenas de
procesos judiciales contra “indios alzados”. En este trabajo se analizan
declaraciones y confesiones extraídas de la causa criminal contra el
capitán alazapa Juan Alonso para identificar los indicios del discurso de
resistencia indígena frente a la dominación europea.
Palabras clave: discurso; náhuatl; alzamientos indígenas; poder;
resistencia.
Abstract: This work aims to recover the indigenous perspective on
colonial subjugation through the analysis of discursive fragments from
a 17th-century criminal case, prioritizing the identification of evidence
of resistance discourse using Discourse Analysis techniques. The
sources used are judicial proceedings against indigenous people from
the Nuevo Reino de León during the government of Martín de Zavala;
the approach was based on subaltern studies, applying its principle of
archival declassification to the novohispano context. The colonization
of northern region of the Nueva España was achieved through the
introduction of Nahuatl as a lingua franca; this brought with it the
phenomenon of ladinismo, a term that refers to the transculturation of
indigenous peoples, in this case through linguistic practices.
However, the introduction of nahuatl not only served the encomenderos
to subdue the natives; over time, but the use of that language also made
possible to Indigenous speakers of different languages to organize
collective actions to resist colonial domination. The most common
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resistance strategies were cattle rustling and property destruction,
but there were also discursive strategies. The so-called “bad tlatoles”
(rumors, complaints, and calls for rebellion) appear in dozens of
legal proceedings against “rebellious Indians.” This paper analyzes
statements and confessions taken from the criminal case against the
alazapa captain Juan Alonso with the aim of identifying evidence of the
discourse of indigenous resistance.
Key words: discourse; nahuatl, indigenous rebellions; power; resistance.

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Introducción
Estudiar los discursos de resistencia surgidos en el contexto de
los alzamientos indígenas del siglo XVII en el noreste mexicano
exige, necesariamente, describir las condiciones en que se llevó
a cabo la colonización de dicha región. Foucault (1991) sostenía
que donde hay poder hay resistencia; ello supone que solo puede
entenderse el desarrollo de los discursos de resistencia como una
respuesta al establecimiento de una relación asimétrica del poder
en donde los naturales se encontraban en situación de desventaja.
El principal material de análisis del presente trabajo lo conforman
las narraciones elaboradas por los naturales en el contexto de los
interrogatorios que forman parte del proceso judicial dirigido
por funcionarios españoles para castigar al capitán alazapa Juan
Alonso y a quienes, persuadidos por él, fueron responsables
de convocar, ejecutar o difundir rumores que contribuyeron al
desarrollo de un alzamiento investigado a partir de 1640, pero
cuyos orígenes se remontan a otro alzamiento realizado en 1637
con la participación de varias naciones y parcialidades, entre
las que destacan los gualeguas, aguatas, canapuces, ximiapas,
moquiaguines y tepehuanes.
Analizar las acciones de resistencia que se describen
en las causas criminales, exige la comprensión de cómo estaba
articulado el dispositivo del poder colonial y cómo operaba lo
que Foucault nombró capilaridad del poder, es decir, aquellos
mecanismos sutiles o cotidianos mediante los cuales se ejercía
control del territorio y su población nativa, tales como la reducción
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y la encomienda, pero también prácticas que dieron pie a la
representación de los indígenas del noreste como seres crueles
y salvajes por naturaleza. Estas representaciones sirvieron en su
momento a los objetivos de los conquistadores, pues permitieron
construir al “indio bárbaro” como sujeto subalterno o periférico;
con el paso del tiempo, el imaginario que surgió durante la
colonia en torno a dicha población no solo se mantuvo sino que
se consolidó.
Muñoz Camargo (1892), autor de una de las crónicas
novohispanas que documenta el origen del pueblo tlaxcalteca,
elaboró una genealogía de dicho pueblo que se remonta hasta
los grupos humanos que poblaron los territorios del norte, la
llamada Gran Chichimeca, de donde proceden los pueblos que
luego se asentarían en y alrededor del valle de México. En dicho
documento explica que “chichimecas propiamente quiere decir
hombres salvajes […] era tenida por una gente muy cruel y feroz,
de nombre espantable y horrible entre todas las naciones de
estas partes…”2 Los términos en los que esta crónica describe lo
chichimeca aparecerán una y otra vez en documentos coloniales
de todo tipo, incluso en representaciones cartográficas europeas
del septentrión novohispano,3 se llegaron a incluir descripciones
Diego Muñoz Camargo. Historia de Tlaxcala. Alfredo Chavero, ed…
(México: Secretaría de Fomento, 1892) 27, https://ia803102.us.archive.org/7/
items/historiadetlaxc00chavgoog/historiadetlaxc00chavgoog.pdf
3
Abraham Ortelius, Hispaniae novae sivae magnae, recents et vera
descriptio,
1579,
https://iieg.gob.mx/ns/wp-content/uploads/2023/08/
iieg_1579_0001.pdf
2

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en latín sobre sus habitantes y que los describe como gente
dedicada a vagar, bárbara, fiera.
Gran parte de los estudios contemporáneos sobre los
pobladores originarios del septentrión novohispano han partido de
la información que ofrecen documentos como los anteriormente
citados, lo cual ha contribuido a mantener y consolidar los
imaginarios eurocéntricos en torno a los ataques de los “indios
bárbaros”. En el proceso de rastrear estudios para fundamentar este
trabajo, fue difícil encontrar investigaciones que no incluyeran en
mayor o menor medida dicha perspectiva. El primer ejemplo de
ello es un trabajo sobre los alzamientos indígenas que hubo en el
noreste de México durante la colonia, el cual incluye un apartado
bastante breve dedicado a las rebeliones del Nuevo Reino de León
durante el siglo XVII.4 Aunque se trata de un trabajo riguroso en
lo metodológico y fue elaborado por una historiadora prestigiada,
el tratamiento del tema merece dos críticas: la primera es lo poco
que profundiza en la cuestión de las rebeliones en el Nuevo Reino
de León, pese a la abundancia de fuentes que el Archivo Histórico
de Monterrey (AHM) ofrece para su estudio; la segunda tiene que
ver con que casi todas la información del apartado la toma de la
crónica de Alonso de León, publicada originalmente en 1909 y
republicada en una edición crítica del historiador Israel Cavazos
en el año 2017 por la UANL y el gobierno del estado de Nuevo
Véase: María Teresa Huerta Preciado. Rebeliones indígenas en el noreste
de México en la época colonial. (México: INAH,1966) Capítulo IV. Rebeliones indígenas. pp. 79-102.
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León. Si bien, dicha crónica constituye un referente insustituible
al estudiar el período colonial en el noreste, llama la atención que
la autora utilice términos como “depredación” y “tropelías” para
referirse a los actos de resistencia de los nativos, reproduciendo
la visión de los colonizadores en su trabajo.
En otros estudios, la forma en que se describe a los nativos
contiene un sesgo evidente: “[una] multitud de pequeñas bandas
nómadas de recolectores y cazadores, belicosos, desnudos,
hambrientos, crueles y que vivían en un horizonte cultural
comparable —si es que son lícitas tales comparaciones— con el
paleolítico inferior del Viejo Mundo, y a quienes, con justicia, se
puede aplicar el término de apolíticos.”5 Esta manera de describir
a los naturales evidencia la impronta europea que prevalece en
buena parte de los estudios sobre la región noreste en el período
colonial cuando se trata de caracterizar a su población originaria.
Gracias a trabajos serios que introducen una perspectiva crítica
de las fuentes coloniales, hoy se sabe que los naturales no solo no
eran “apolíticos”, sino que demostraron tener agencia al realizar
alianzas inter-étnicas e incluso, intentar confederaciones para
resistir al régimen colonial.
Este imaginario que prevalece hasta hoy sobre los “indios
bárbaros” se remonta a la ya mencionada crónica del capitán
Alonso de León, quien en el siglo XVII describió a los nativos
Eugenio del Hoyo. Historia del Nuevo Reino de León, 1577-1723, (ITESM,
2014), 13.
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como “gente cruel […] de corta capacidad, sin ningún discurso
[…] gente mentirosa […] no cultivan la tierra, ni siembran;
viven libres, en ociosidad, raíz de todos los males en que están
sepultados.” 6 El énfasis en el salvajismo de los naturales es
evidente; el hecho de que no cultivan la tierra, ni siembran, sino
que viven libres, en ociosidad representó un gran obstáculo para
conseguir su reducción, requisito indispensable para explotar
su fuerza de trabajo en las haciendas de labor o de minas. Esta
representación de los naturales como seres salvajes, aunada al
hecho de que fueron sociedades de tradición oral que no dejaron
registros que permitan conocer su versión de los procesos
históricos en que participaron, favoreció la aceptación de que
es imposible conocer su perspectiva del momento histórico
que vivieron a la llegada de los españoles. Incluso, cuando se
estudian las rebeliones que ellos encabezaron, es decir, hechos en
los que fueron protagonistas, sus testimonios han sido excluidos,
privilegiando el discurso de los propios conquistadores.
En este trabajo se propone la revisión de ese imaginario
mediante la recuperación de la versión de los propios indígenas
sobre el proceso histórico en el que se vieron inmersos, sobre
sus modos de sobrevivir y oponerse al dominio de los europeos
y las razones que ellos mismos daban para participar en actos
de insurrección, cometer robos de ganado y atacar haciendas,
Alonso de León. Historia de Nuevo León con noticias sobre Coahuila,
Tejas, Nuevo México. (Secretaría de Fomento, 1909), 37.
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contemplando dichas acciones como métodos de resistencia y no
como simples delitos o expresiones de salvajismo, ya que esta
concepción, que responde a la perspectiva de los colonizadores,
limita la comprensión del pensamiento y la perspectiva de los
pueblos originarios, con lo que se perpetúa el vacío epistémico
que ha caracterizado al relato histórico del período colonial del
noreste de México.
Un reino chichimeca
En el Archivo Histórico de Monterrey (AHM) existe un documento
cuya lectura motivó a la autora de este texto a plantearse una
serie de interrogantes sobre la posibilidad de rescatar, incluso de
forma parcial, la versión de los indígenas sobre los procesos de
conquista y colonización europea en el actual estado de Nuevo
León. Ese documento es el título de gobernador a León de Alza,
en el que a su vez se refieren algunas cláusulas del testamento del
gobernador Martín de Zavala. En dichas cláusulas, el gobernador
sugiere que los naturales del Nuevo Reino de León habían logrado
cierto grado de organización para resistir al dominio español y
que ello representaba un riesgo no solo para la estabilidad del
reino, sino que, incluso, podría llegar a ser una amenaza para la
Nueva España.7

Véase: AHM. Título de gobernador a León de Alza por muerte de Martín
de Zavala. 24 de diciembre de 1664. Sección: Actas, Colección: Actas de Cabildo, Vol. 001, Expediente 1664/013
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…es importantísima la conservación deste reyno para el servicio
de ambas majestades, no tan solamente por lo que hoy es,
cuanto por lo que puede ser en adelante, por ser puerta abierta
para las amplísimas puertas de la Florida e innumerables gentes
della, que están careciendo de la luz del Santo Evangelio. y
porque faltando el freno de los dos presidios que hoy están
fundados, no se desaten los belicosos y mal inclinados
bárbaros de él y como una impetuosa avenida salgan a usar de
sus acostumbrados insultos, como se ha experimentado en los
de la Nueva Vizcaya estos años atrás y juntos por ventura no
vuelvan a nuevas hostilidades que pueda ser ruina de toda la
Nueva España, por entenderse ya todos por medio de la lengua
mexicana en que están unos y otros ladinísimos.8

Lo que refiere la cita anterior dio pie a la búsqueda de
registros que pudiesen dar cuenta del grado de organización y las
estrategias usadas por los indígenas para resistir a la dominación
de los europeos; fue así como se identificaron cuarenta y un
causas criminales contra indígenas acusados de delitos como robo
y consumo de ganado e incendio y destrucción de propiedades,
que desde la perspectiva de los Estudios Subalternos constituyen
métodos de resistencia.
Las causas criminales suelen aglutinar de forma
genérica a los indígenas como chichimecas. Esta categoría
no es una elaboración europea, sino que era utilizada desde
tiempos prehispánicos por grupos nahuas del centro y sur del
país para referirse a los pobladores del norte, entre los que se
AHM. Título de gobernador a León de Alza por muerte de Martín de Zavala. 24 de diciembre de 1664. Sección: Actas, Colección: Actas de Cabildo,
Vol. 001, Expediente 1664/013, f. 5
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encuentran los nativos de lo que se convertiría el Nuevo Reino
de León.
El Nuevo Reino de León, al igual que todos los llamados
territorios de ultramar que se adjudicó la monarquía hispana,
se conformó a partir del ejercicio del derecho que el pontífice
Alejandro VI otorgó a la corona de Castilla en 1493 mediante
un conjunto de cinco documentos conocidos como Bulas inter
caetera. La naturaleza de la donación pontificia de los territorios
transatlánticos a los reyes católicos respondía a una concepción
que puede entenderse solo en su contexto histórico, pues su
existencia implica que el Papa tenía la facultad de otorgar el
control de los territorios descubiertos allende el océano en su
calidad de dueño de la Tierra, en su calidad de representante de
Dios. Tal justificación, incluso en su tiempo, fue objeto de críticas.
Las bulas declaran a los monarcas católicos dueños y
señores de las tierras e islas descubiertas navegando hacia el
occidente —hacia las Indias—, mientras que dichos territorios no
pertenecieran a otro monarca.9 Un dato relevante es que, al nombrar
a los reyes de Castilla señores de los territorios descubiertos y
por descubrir, el Papa también les otorgaba derechos sobre la
población, quienes se convertían automáticamente en vasallos
de la corona, colocando así el sello de la asimetría del poder
Véase: Sánchez Bella, I. “Las Ordenanzas de Felipe II sobre Nuevos Descubrimientos (1573). Consolidación de la política de penetración pacífica”,
Anales de la Universidad de Chile, Núm. 20 (1989), 533-549. https://anales.
uchile.cl/index.php/ANUC/article/view/23532
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en las relaciones que habrían de articularse entre europeos y
nativos durante los próximos siglos. Como consecuencia de
dicha donación, el derecho de los monarcas a tomar posesión de
los territorios descubiertos, impulsó un proyecto de expansión
que consistió en el envío de expedicionarios que reconocieran
los territorios y sus recursos, para posteriormente establecer
poblaciones y convertir a los habitantes originarios a la fe católica.
Siguiendo ese derrotero, las primeras incursiones en
los territorios del norte, el llamado septentrión novohispano,
condujeron a personajes como el portugués Alberto del Canto a
los territorios de lo que más tarde sería el Nuevo Reino de León;
este lusitano es considerado el fundador de las minas de San
Gregorio, que se convirtieron muy pronto en un centro de interés
para la corona y, cuando le fue otorgada la capitulación en 1579 a
otro portugués, el capitán Luis de Carbajal, para explorar la región
y fundar poblaciones, una de sus primeras acciones fue ciudad de
León, a los pies de la sierra en que se encontraban dichas minas.
Esta población más tarde sería renombrada villa de Cerralvo y se
convertiría en el centro del poder político del reino, al fijar ahí su
residencia el gobernador Martín de Zavala en 1626.
La presencia de los primeros exploradores estuvo marcada
desde el principio por las prácticas ilegales relacionadas con el
sometimiento de los nativos con fines de esclavitud. El hecho
de que los territorios estuviesen ocupados por chichimecas,
que no se sometían con facilidad, a diferencia de los indios de
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razón, contribuyó a que se les atribuyeran rasgos de animalidad
y salvajismo, como se puede constatar en la crónica de Alonso
de León, referida en la introducción de este trabajo, quien los
caracterizaba como gente cruel, feroz, vengativa, de corta
capacidad, sin ningún discurso y enemiga de todo lo criado…
Esta representación de los indígenas del noreste como hombres
que no se sujetaban a ninguna ley, que no cultivaban la tierra
debido a su naturaleza nómada, los colocaba fuera del orden
dictado por Dios y de la sociedad tal y como se concibe en la
cultura occidental.
Al respecto, Valdés señala que el nomadismo implica “una
concepción del mundo, incluso es una forma de vivir la relación
con los demás y con la naturaleza.” (2017, 54) Este investigador
explica que el nomadismo determina, incluso, la estructura
mental, ya que dicha forma de vida está ligada al movimiento
con fines de supervivencia, de manera que se contrapone a la
concepción de que es el trabajo el que garantiza la supervivencia.
Esto permite entender que las llamadas naciones chichimecas,
acostumbradas a moverse de un territorio a otro dependiendo de
las estaciones, rechazara enérgicamente la imposición del trabajo
en las haciendas. El único reino que interesaba a los “indios
bárbaros” era, pues, el de los montes que les proveían de tunas,
mezquites y comas en la temporada estival, como se verá más
adelante, en el apartado dedicado al análisis de los fragmentos
extraídos de la causa contra Juan Alonso.
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El marco jurídico de la conquista
Las Bulas Inter Caetera otorgadas a Fernando e Isabel de
Castilla constituyen la base legal de la ocupación de las Indias
Occidentales y al tomar posesión de ellas, comienzan a elaborarse
leyes propias para dichos territorios y en ellas se contemplan
absolutamente todos los aspectos que pudieran requerir
regulación: en las ordenanzas se establecía la figura del vasallaje,
el pago de tributos, la repartición de tierras, etc. Cada cierto
tiempo, el corpus jurídico era sometido a revisiones y, a partir
de la evaluación de su efectividad, se agregaban o derogaban
artículos o se precisaban detalles susceptibles de interpretaciones
erróneas.
Figura 1.
Cronología de la publicación de documentos y leyes que dieron origen
al marco jurídico de la conquista y evangelización de las
Indias Occidentales (elaboración propia)

Las Leyes de Burgos, por ejemplo, creadas para brindar
protección a los indígenas en los primeros años de la Conquista,
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declaran que su objetivo era evitar abusos hacia la población
originaria de las Indias Occidentales. Incluso, otro nombre que
recibieron fue el de «Reales Ordenanzas dadas para el buen
Regimiento y Tratamiento de los Indios». Sin embargo, algo que
caracteriza a dicho documento es la contradicción entre lo que
dice buscar y los medios por los que intenta lograrlo. Un ejemplo
de las ambigüedades que contiene radica en que el texto declara
como principal obstáculo para la conversión de los naturales a
ellos mismos, “porque de su natural son inclinados a ociosidad
y malos vicios”10. Esta afirmación bien podría considerarse la
piedra fundacional del discurso repetido en la mayoría de los
relatos de los colonizadores, que a su vez sirvió para legitimar la
explotación y el trato cruel impuestos a los indígenas.
Otra contradicción que encierra el texto de estas leyes
radica en que se reconoce que los indígenas son sujetos de
derecho y se prohíbe que sean despojados de sus propiedades,
que se les quiten sus hijos o sus esposas, además de señalar que
no deben ser esclavizados, pero al mismo tiempo ordena que para
reducirlos se les concentre cerca de los poblados de los españoles
para que más fácilmente aprendan la fe, recomendando que sus
casas sean quemadas para evitar que caigan en la tentación de
regresar a sus lugares de origen.
Véase: AGI. Ordenanzas reales para el buen regimiento y tratamiento de
los indios. (Leyes de Burgos) Gobierno/Indiferente general/Registros generalísimos. Referencia: ES.41091.AGI/22//INDIFERENTE,419,L.4,F.83R-96V
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De acuerdo con Sánchez-Arcilla (2021), las Leyes de
Burgos poseen relevancia histórico-jurídica porque contienen
preceptos que para la época resultaban novedosos, específicamente
porque abordaba la regulación del trabajo de los indios, que era un
tema no planteado hasta entonces. Este autor señala que esa fue la
razón por la que durante décadas, la historiografía que se enfoca
en el marco jurídico del período colonial, haya considerado que el
texto era un “código proteccionista” de los derechos de los indios
y hasta se le ha llegado a considerar un texto “precursor de los
derechos humanos”.
Ya desde 1503, cuando se creó la figura de le encomienda,
los conflictos entre españoles e indígenas comenzaron a capturar
la atención de los evangelizadores dominicos, que denunciaban
las acciones violentas de los encomenderos y sugerían como única
solución la supresión de la encomienda. Para Sánchez-Arcilla, las
Leyes de Burgos no son más que una respuesta pragmática de
Fernando de Castilla para poder continuar con la explotación de
la mano de obra de los indios, indispensable para la extracción
de recursos en los territorios conquistados y, al mismo tiempo,
satisfacer las peticiones de los frailes sobre la urgencia de proteger
a los indios.
El proceso de ladinización entre las naciones chichimecas
El marco jurídico de la ‘conquista’, con el paso del tiempo, dio
pie al establecimiento de instituciones y cargos cuya misión era
asegurar el ejercicio del poder y la dominación no solo sobre
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los territorios ocupados, sino también sobre los cuerpos que
los habitaban. El poder de la corona de Castilla se instala en el
Nuevo Mundo a través de estrategias encaminadas a disciplinar
los cuerpos: la reducción permitía el control de la movilidad,
la encomienda sirvió para instaurar el régimen de trabajo y la
evangelización puso en marcha un cambio ideológico en la
población nativa.
Los alzamientos fueron una respuesta a las múltiples
formas de dominación y control de los europeos sobre los
indígenas. En los territorios del norte, específicamente en el
Nuevo Reino de León, los alzamientos estuvieron atravesados
por el uso del náhuatl o lengua mexicana, como se le llama en los
documentos coloniales; su introducción como lingua franca para
evangelizar y organizar a los indios encomendados hizo posible
que miembros de naciones chichimecas antes enemigas, hablantes
de lenguas diferentes, pudieran entenderse y actuar colectivamente
contra el nuevo enemigo común. Las causas criminales revelan la
importancia del ladinismo en lengua mexicana en el perfil de los
naturales que encabezaban las rebeliones.
Vitar (1992) afirma que el proyecto imperial español,
que inicialmente pretendía la castellanización de las Indias
Occidentales, al encontrarse con una diversidad lingüística que
impedía aplicar tal política, se vio obligado a adoptar una lengua
general que le facilitara el proceso de comunicación con las
distintas etnias. El proyecto imperial español se encontró con una
realidad lingüística que retrasó la castellanización en el marco de
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las comunidades indígenas, poniendo de relieve la gran variedad
de lenguas existentes, lo cual obligó a traspasar las barreras del
etnocentrismo y diseñar, a su vez, métodos de comunicación
verbal basados en la adopción de una lengua general. Este proceso
de acomodación a un mundo nuevo no fue fácil, manifestándose
también en el campo de la lengua el fenómeno de choque cultural
que significó la conquista, apareciendo la diferencia idiomática
como uno de los aspectos donde con gran nitidez se revela la
alteridad, el impacto de la presencia de los otros. Maldavsky et al
(2013) definen las lenguas generales como vehículos lingüísticos
adoptados por los colonizadores como medios de evangelización
y administración.
La introducción de este tipo de lenguas en territorios
lingüísticamente diversos y por ende, complejos, facilitó la
transmisión de la cultura a la población originaria. Ello dio como
resultado un proceso conocido como ladinización, término que
ha sido utilizado de distintas maneras para referir procesos de
aculturación y cambios lingüísticos, en algunos casos incluso
equiparándolo con la noción de mestizaje. En este trabajo se
emplea como lo explica Díaz (2007), reconociendo que los ladinos
en algunas regiones del continente americano en un principio
eran los indígenas que hablaban español, pero el término luego
comenzó a usarse se para designar a individuos de origen indio
que, a partir del cambio lingüístico, era vistos como portadores
del cruce cultural y étnico.
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Algunos estudios aportan datos muy valiosos para
comprender la función de la lengua en el contexto de las
sociedades coloniales en otros territorios que bien pueden servir
para comprender el proceso de ladinización de los naturales del
Nuevo Reino de León. Uno de estos estudios se refiere a la región
de Zimapán en donde la población se describía del siguiente
modo: “hablan dos suertes de lenguas, chichimeca y otomite, y el
que sale ladino dellos es en la lengua mexicana, que es la general
desta tierra; y a éste llaman ladino, que la habla.”11 En los territorios
del norte habitaban grupos nómadas y semi-nómadas que en los
documentos coloniales aparecen referidos como naciones. La
cuestión de la lengua y la identidad están fuertemente vinculadas,
por ello en este punto es importante incorporar el concepto de
“nación”.
El primer español que usó dicho concepto fue Cabeza de
Vaca alrededor 1542, pues fue él quien denominó naciones a las
diversas sociedades con las que convivió durante ocho años, en el
territorio que hoy es el sur de Texas.12 Un elemento que utilizó este
explorador para diferenciar los grupos humanos con los que iba
teniendo contacto fue, precisamente, la lengua. Esta es la primera
referencia a las lenguas indígenas como factor de diferenciación
David Charles Wright Carr. “Los otomíes: cultura, lengua y escritura” (Tesis doctoral, El Colegio de Michoacán, 2005), 273, http://colmich.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1016/418
12
Véase: Carlos Manuel Dávila. La gente del mezquite. (Gobierno del Estado de Coahuila, 2017), 46-47, https://coahuilacultura.gob.mx/wp-content/
uploads/2020/08/2-La-gente-del-mezquite.pdf
11

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entre los pueblos originarios del norte de la Nueva España. La
lectura de varios expedientes que contienen procesos judiciales
contra naturales por acusación de robo de ganado, destrucción
de propiedades y convocatorias de alzamiento, han permitido
constatar que la lengua era, en efecto, un elemento identitario
que había jugado un papel en el enfrentamiento de las distintas
naciones, situación que comenzó a modificarse cuando en todas
las naciones comenzó a haber miembros capaces de comunicarse
usando lengua mexicana, tornándose esta un elemento de cohesión
entre todas ellas.
Gracias a estudios sobre el mercado de personas
esclavizadas, se sabe que el precio dependía de factores como
el sexo, la sumisión, las condiciones de salud y el idioma. En
cuanto a este último, se sabe que existía una distinción básica para
clasificar a los miembros de la comunidad africana en la Nueva
España: “se distinguían los «ladinos», «criollos» y «bozales».
Los primeros se caracterizaban por el largo tiempo que tenían
en la Nueva España, lo que les había permitido conocer bien la
lengua castellana. Los segundos eran los nacidos fuera de África,
ya sea en las colonias americanas o en la metrópoli. Finalmente,
el grupo de los bozales lo constituían los originarios de África
recientemente llegados a América, quienes solían tener problemas
de comunicación.”13 Dicha clasificación se usó también para
Gerardo Martínez Hernández. La medicina en la Nueva España, siglos
XVI y XVII. Consolidación de los modelos institucionales y académicos, (Instituto de Investigaciones Históricas, 2014), 206.
13

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categorizar a la población indígena en los territorios donde había
diversidad lingüística.
Aunque en los años posteriores a la caída de Tenochtitlan
existía la intención de iniciar un proceso de castellanización, al
advertir que el náhuatl o lengua mexicana era hablado por cientos
de pueblos tributarios de los mexicas, Felipe II y el Consejo de
Indias reconocieron que el náhuatl era la lengua idónea para la
cristianización de los indígenas, “para que aprendiesen todos una
misma lengua y que ésta fuese la mexicana, que se podrá aprender
con más facilidad por ser lengua general”14 y aunque a su llegada
al reino el gobernador Martín de Zavala intentó retomar la idea
de que se enseñara la lengua castellana a los nativos, la política
lingüística que ya estaba en marcha, había alcanzado un alto grado
de efectividad, como lo demuestra la información de los naturales
que se sometieron a interrogatorios en los procesos judiciales.
Subalternidad y discursos de resistencia
Aunque originalmente el concepto subalternidad se usó en el
ámbito de los estudios marxistas para referir una relación de poder
en la cadena de mando en el contexto del sistema de producción,
con el tiempo sus alcances se ampliaron, llegando a funcionar
como una herramienta conceptual para analizar procesos sociales
poco atendidos en las historiografías nacionales, siendo este el
Rebeca Villanueva Barriga. “La paradoja lingüística del indígena mexicano”, Inti: Revista de literatura hispánica. No. 42, (1995), 105, https://digitalcommons.providence.edu/inti/vol1/iss42/14.
14

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sentido empleado por los historiadores de los Estudios Subalternos.
En este trabajo, el concepto tiene esa aplicación y se introduce
con la finalidad de explicar la naturaleza de las relaciones entre
conquistadores y conquistados, tal como propone el enfoque
historiográfico de los Estudios Subalternos (ES), cuyos esfuerzos
se encaminan a la desclasificación de archivos coloniales para
rescatar la versión de los campesinos que participaron en las
revueltas populares de principios del siglo XX en la India.
Para hablar de subalternidad es necesario hablar también
de la dominación y sus estrategias. El politólogo y antropólogo
estadounidense James Scott (2004) afirmaba que en el discurso
público suelen imponerse eufemismos como medida para ocultar
hechos desagradables de la dominación. De esta manera, se
logran transformar las formas violentas de la opresión en otras
inofensivas o esterilizadas. El objetivo de estas formas de
enunciación es borrar la coerción que caracteriza dichas acciones.
Sin duda, hablar de la reducción de los naturales es una forma
encubierta de nombrar el ejercicio del control sobre los cuerpos
de los habitantes originarios.
Este autor enlista una serie interesante de términos
eufemísticos que suelen poblar el discurso de los grupos
dominantes con la finalidad de desplazar el sentido real de las
acciones que ejercen contra los grupos dominados y ofrece sus
términos alternativos sin edulcorantes, a fin de exhibir claramente
el uso político del lenguaje:
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Pacificación por ataque armado y ocupación;
tranquilizar por encierro con camisa de fuerza;
pena capital por ejecución realizada por el estado;
campos de readaptación por cárcel para opositores políticos;
comercio de ébano por tráfico de esclavos en el siglo XVII.15

Una revisión del marco jurídico que sirvió para justificar
la ocupación de los territorios americanos a partir del siglo XVI
es suficiente para constatar lo que exhibe Scott en la cita anterior.
En las ordenanzas y leyes elaboradas por la corona hispánica,
aparece el término pacificación en incontables ocasiones. El
discurso que sustenta el proyecto de expansión de la corona de
Castilla coloca al centro el proceso de pacificación, que no es otra
cosa que el uso de la fuerza para ocupar los territorios ancestrales
de la población nativa, pero para que dicha pacificación fuese
posible, se recurrió a otras estrategias que involucraban el control
de los cuerpos y la movilidad de los naturales.
Al afirmar que el poder se vale de eufemismos para
ocultar sus prácticas, Scott revela que el dominio se ejerce no
solo sobre los territorios y sus población, sino también en
la dimensión discursiva, porque ese poder genera un orden
discursivo, estableciendo una red de significados donde la
asimetría del poder queda plenamente justificada y se vuelve
legal e incuestionable, capaz de trascender al momento histórico
15

Scott, J. Los dominados y el arte de la resistencia. (México: Era, 2004), 79.

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en el que surge y desplazarse, de discurso en discurso, de libro en
libro, normalizándose a medida que se instala en la cultura.
En los estudios subalternos la subalternidad es explicada
como una condición vinculada a una conciencia negativa que
las clases sociales históricamente oprimidas desarrollan. Esta
conciencia negativa, es decir, la conciencia de subordinación, es
definida por Ranjit Guha como una de las partes constitutivas
de una relación formada por dos, donde la otra está representada
por la dominación, pues el subalterno siempre está sujeto a la
actividad del que domina, incluso cuando se rebela. En este
trabajo se emplea el concepto subalterno en articulación con dos
condiciones observadas en las declaraciones de los imputados en
una causa criminal contra naturales del Nuevo Reino de León: la
expresión de las experiencias de subordinación y la conciencia de
que se es subordinado.
La mayor aportación de los trabajos de los ES fue
la información que recuperaron sobre los campesinos que
participaron en revueltas en la India de finales del siglo XIX
y principios del XX, al revelar que los archivos guardaban
testimonios de sus experiencias de subordinación y una
conciencia del lugar que ocupaban en la sociedad. Algo similar
se observa en las causas criminales contra indígenas nativos
del Nuevo Reino de León: las confesiones y testimonios dan
cuenta de que los indígenas entendían que el régimen colonial
los había colocado en una posición de desventaja y que incluso
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si se sometían a él, sus derechos no serían respetados ni se les
proveería justicia.
La resistencia, de acuerdo con los ES, se debe entender
como una respuesta al sometimiento, pero también como una
expresión propia de la condición de subalterno. Se le concibe
como una fuerza dirigida a provocar un giro en la relación de
poder. En sus trabajos sobre los movimientos campesinos de la
India, Guha identificó varios métodos de resistencia que fueron
muy frecuentes durante el siglo XIX; los más comunes eran la
destrucción, el incendio, el consumo de alimentos y el saqueo.
Estas transgresiones que formaron parte de los mecanismos de
resistencia a la dominación colonial de los campesinos de la
India son muy similares a las que llevaban a cabo los naturales
del Nuevo Reino de León durante las insurrecciones del siglo
XVII.
Sin embargo, hubo otros mecanismos menos frontales
que tenían que ver con actos cotidianos, como la comunicación.
El elemento lingüístico es importante para comprender los
mecanismos de la resistencia porque en el Nuevo Reino de
León como en muchas otras regiones, una parte de los indígenas
chichimecas pasaron de ser bozales —hablantes exclusivos
de sus lenguas maternas— a ser ladinos en lengua mexicana;
la transculturación no fue de lo indígena a lo mestizo, sino de
una cultura indígena a otra. En el Nuevo Reino de León, la
aculturación lingüística se dio mediante la incursión de indígenas
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conocidos como “indios madrineros”, encargados de enseñar la
doctrina a los indios encomendados.
Ladinos y tlatoleros
Alonso de León señalaba sobre los naturales que, “aunque de
chicos se críen en casa de los españoles y con algún religioso,
bautizándolos y enseñándolos a ser cristianos y la doctrina,
que aprenden con facilidad, enseñándoles la lengua castellana
y mexicana, olvidando la nativa, llegando a edad pupilar y
olvidando todos los beneficios que han recibido (que ellos no
tienen por tales), se huyen y sirven de inducidores a los otros, que
han menester muy poco, a no acudir al servicio de los españoles;
negando la obediencia a S. M., que por su conversión gasta
sus tesoros y, las vidas de sus vasallos; acaudillándolos a que
hagan todos los daños que pueden, así en las gentes como en los
ganados; acelerando, con esos insultos y delitos, su muerte y la
de los convocados.” 16
Así, la lengua nativa se asocia a la huida y la desobediencia,
mientras que la capacidad de hablar la lengua mexicana constituía
una suerte de estadio superior en el escalafón de la civilización.
No obstante, el ladinismo no operó plenamente en favor de la
pacificación; a medida que los naturales pudieron usarla para
comunicarse, comenzaron a compartir sus experiencias de
Alonso de León. Historia de Nuevo León con noticias sobre Coahuila,
Tejas, Nuevo México. (Secretaría de Fomento, 1909), 114, https://archive.org/
details/historiadenuevol00le/page/n5/mode/2up
16

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subordinación, vinculadas a las cargas abusivas de trabajo y al
maltrato, usando el recién adquirido conocimiento de la lengua
náhuatl como vehículo para celebrar alianzas; la circulación de
tlatoles en náhuatl permitió que los alzamientos se desarrollaran
y fortalecieran de manera orgánica.
Los registros de las causas criminales contra “indios
bárbaros” que resguarda el AHM, dan cuenta de procesos judiciales
contra individuos de casi todas las naciones que poblaban la
región. Era común que tras la huida de las haciendas, los naturales
se unieran a grupos de “indios alzados” y cometieran robos de
ganado y sustrajeran caballada para facilitar su traslado por el
territorio, lo que generó un estado de conflicto permanente entre
encomenderos y encomendados, convirtiéndose el Nuevo Reino
de León a la postre en “tierra de guerra viva”. No obstante, así
como los españoles tenían mecanismos para reducir y pacificar,
los indígenas tenían los propios para contrarrestar el sometimiento
sin recurrir a la violencia: la circulación de rumores y quejas
constituyeron un acto de resistencia más sutil, considerado por los
ES formas de resistencia cotidianas.17 En la mayoría de las causas
criminales se advierte que había una constante vigilancia de la
comunicación que se daba entre los naturales. Adjetivos como
“tlatolero”18 o “novelero” aparecen en distintas causas criminales,
Ranjit Guha. Elementary aspects of peasant insurgency in colonial India.
Oxford University Press. Chapter 4, p. 144.
18
Véase: AHM. Causa contra indios por alzamientos en las provincias, 1
de octubre de 1644. Sección: Vida cotidiana/Serie: delincuencia/Colección:
17

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asociadas a naturales que eran conocidos por quejarse o compartir
rumores. Existía, pues, además de un control sobre los cuerpos,
un interés muy marcado por ejercer un control discursivo, porque
con frecuencia en condiciones de opresión, el discurso tiende a
volverse político, en tanto que son “potencialmente ‘políticas’
aquellas acciones (lingüísticas o no) que involucran el poder o su
opuesto, la resistencia”19
El tlatole es un término vinculado al acto de comunicar
y el mal tlatole, se refiere a la comunicación con intenciones de
rebelión. En náhuatl, tlahtolli significa “palabra”, “discurso” o
“relación”.20 Se trata de un acto comunicativo que puede llegar
a ser complejo. Baste recordar que la extensa crónica del capitán
Alonso de León se titula, nada menos, Relación y Discursos del
descubrimiento, población y pacificación de este Nuevo Reino
de León. Un tlatole, en el ámbito de la vida cotidiana, involucra
el hecho de narrar, de contar algo. En las causas criminales es
posible advertir que cuando los testigos refieren la circulación de
causas criminales/Volumen: 4/Expediente: 49, f. 10-11. Testimonio de Juan
Botello Guerrero: “… un indio llamado Baltasar, que es el que hace semejantes
juntas y daños, como indio ladino y que ha hecho otros muchos hurtos, y que
es indio muy caviloso, perjudicial y tlatolero a los demás…”
19
Paul Chilton y Cristina Schäffner. 1997. Discurso y política, p. 304, en El
discurso como interacción social. Estudios del discurso: introducción multidisciplinaria (Teun Van Dijk, compilador, 1998), Vol. 2. Gedisa.
20
Véase: Alicia Barbas y Miguel Bartolomé. “Héroes culturales e identidades étnicas: la tradición mesiánica de mixes y chontales”, Históricas digital
(2019), 213-234. https://historicas.unam.mx/publicaciones/publicadigital/libros/374/374_04_10_heroesculturales.pdf
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tlatoles, suelen hacerlo en consideración a dos tipos de producción
discursiva: los de la vida cotidiana y los de insumisión, que los
funcionarios —ya se trate del justicia mayor, el sargento mayor
o el propio gobernador— refieren como malos tlatoles; se trata
de mensajes que solían compartirse a manera de queja, rumor
o franca convocatoria a la rebelión y que lo mismo circulaban
de una ranchería a otra durante las jornadas de trabajo, que se
pronunciaban durante el desarrollo de mitotes o juntas. Por
ello, el hecho de que los naturales mantuvieran comunicación
a los ojos de los encomenderos constituía una oportunidad para
intercambiar quejas y con ello, dar paso a la organización de
rebeliones, como se advierte en los interrogatorios contenidos en
la causa criminal contra el capitán alazapa Juan Alonso.
Contra el indio Juan Alonso, por andar repartiendo
flechas, incitando a la rebelión de los alazapas
La causa contra Juan Alonso da cuenta de una investigación
iniciada en junio de 1640 en la villa de Cerralvo y concluida
en la misma villa al año siguiente. El documento no cuenta con
una cabeza de proceso, ya sea porque se dañó, se extravió o se
encuentra en un expediente distinto. El estado de conservación de
la primera foja que integra el documento no es óptimo; evidencia
daño en algunas partes por la acción de los insectos, de lo que
se infiere que la carta que debería encontrarse como cabeza de
proceso, y que se refiere en otra parte del documento, pudo haber
sufrido un daño similar y perderse definitivamente. Se puede
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tener certeza de que la investigación inicia por el envío de dicha
carta, mencionada en la quinta foja de este proceso judicial,
específicamente en la declaración del capitán Blas de la Garza,
quien menciona el envío de una carta al justicia mayor para
comunicarle que unos indios de su encomienda le dieron aviso
sobre la entrega de flechas por parte de un indio cuyo nombre no
se menciona.
En los interrogatorios participaron veintitrés indígenas;
diecisiete de ellos como testigos y seis como inculpados. De los
interrogados, quince son alazapas (de las parcialidades tatoama
y apitale); tres son aguatas (que, atendiendo a la información
contenida en otra causas, podría tratarse también de una
parcialidad alazapa); uno solo de los inculpados refiere ser coyote,
pero algunos declarantes lo identifican también como mestizo;
participa un individuo autoidentificado como indio acananagua/
canamiaba y dos más cuya adscripción étnica no se proporciona.
Un dato relevante en esta causa criminal es que cinco de los seis
inculpados declara ser ladino en lengua mexicana y solo uno dice
ser bozal.21
La primera declaración del proceso corresponde a
Alacuacamo, del servicio del encomendero Cristóbal González,
quien fue llamado a comparecer al saberse que había recibido
una flecha y, aunque la falta de las primeras fojas impide conocer
Véase el anexo 1, correspondiente al censo de naturales interrogados en la
causa criminal contra Juan Alonso.
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el día exacto en que inicia la averiguación, se puede tomar el
26 de junio de 1640, día del primer testimonio registrado, como
la fecha de la denuncia. Las últimas diligencias registradas en
el expediente, que consta de un total de ochenta y tres fojas, se
llevaron a cabo el 16 de octubre de 1642, de las cuales, veintiuna
están dedicadas a las averiguaciones por un ataque a la hacienda
del capitán Hernando de Mendiola realizado la noche del 18 de
agosto de 1640, en el que familiares y allegados de Juan Alonso
estuvieron involucrados.
Figura 2.
Fragmento de un interrogatorio realizado el 26 de junio de 1640.

En la figura 2 se puede apreciar un fragmento del
testimonio del natural que informó a Blas de la Garza sobre
la flecha que Juan Alonso entregó a otro indio de su misma
ranchería. Se trata de la declaración de Pablillo, un natural de la
nación acananagua canamiaba, quien refiere lo siguiente: “… que
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le dijo el indio capuliguama que había venido de la tierra adentro,
que encontrándose con el indio Juan Alonso, que iba hacia su
tierra, le había dado una flecha y le había rogado que dijese a los
capuliguamas, sus compañeros, que él iba a comer la tuna y el
mezquite a su tierra, porque había entendido que sus amos los
querían enviar al Saltillo a segar, con lo cual no habían de tener
lugar de comer la tuna…”22
Al aplicar una perspectiva crítica, los interrogatorios de
quienes participaron en los alzamientos, deja entrever que los robos
de ganado y los ataques a las poblaciones de españoles estaban
motivados en la inconformidad de los nativos por la pérdida de su
libertad y los tratos abusivos que recibían de los encomenderos. Por
ello en el análisis que aquí se propone se retoman los postulados de
los Estudios Subalternos, entendiendo los delitos cometidos por los
naturales como expresiones de resistencia.
Estrategias de resistencia discursiva y simbólica
en la causa contra Juan Alonso
Si bien, la causa criminal contra Juan Alonso —y casi todas
las que se ha tenido la oportunidad de estudiar—, incluye los
testimonios de nativos cuyo pensamiento denota la naturalización
del poder colonial y la sumisión a las leyes de los españoles,
entre los inculpados las declaraciones evidencian una conciencia
AHM. Contra indio por incitar a la rebelión. 2 de julio de 1640. Colección:
Causas criminales/Volumen: 3/ Expediente: 35, f. 4 (En adelante se identificará como AHM-JA).
22

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de subordinación que los empujaba a tratar de contrarrestar la
asimetría del poder que los ponía en desventaja.
En el ámbito del análisis del discurso, se han desarrollado
propuestas metodológicas y herramientas para reconocer e interpretar formaciones discursivas que encierran significados sobre el
poder. Chilton y Schäffner (1997) acuñaron el concepto funciones
estratégicas del discurso político para referirse a las estrategias que
usan los hablantes para conseguir ciertos propósitos al comunicarse; por ello sostienen que la lengua debe ser entendida como un
“recurso” del que el ser humano se vale para alcanzar objetivos
políticos, sin que ello limite tal recurso en cuanto a la utilidad de
los objetivos a los que sirve, ya que puede ser útil a muchos de naturaleza muy diversa, explicándolo del siguiente modo:
Es importante señalar que para estos investigadores
se debe entender lo político como la calidad de una práctica
discursiva y puede incluir expresiones aparentemente ajenas a
lo político, que al observarse en el contexto en que se expresan,
cumplen una función política, como sucede con, por ejemplo,
recursos literarios como la metáfora. Su propuesta hace énfasis
en el análisis de las prácticas discursivas y cómo esas prácticas
funcionan políticamente. En sus trabajos, estos autores han
propuesto que existen cuatro funciones estratégicas del discurso
político:
•
•

Coerción
Resistencia, oposición y protesta

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•
•

Encubrimiento
Legitimación y deslegitimación

La coerción se refiere a actos de habla que se expresan
respaldados por sanciones, que pueden ir desde el ámbito legal
hasta lo corporal. Está presente en textos jurídicos, edictos,
órdenes y reglamentos y también en otros menos obvios. Los
roles discursivos que no pueden evadirse fácilmente también
forman parte de esta estrategia, y se refiere a la obligación de
contestar preguntas al asumir un rol de subordinación: el hijo al
padre, el estudiante al maestro, el ciudadano al funcionario de
gobierno, etc.
La resistencia, por otro lado, sería una estrategia opuesta
a la coerción. También aparece manifiesta como oposición o
protesta. Suele estar vinculada a quienes se oponen al poder. El
encubrimiento, por otro lado, es una estrategia que suelen usar
quienes detentan el poder para ejercer un control cuantitativo o
cualitativo de la información o de eventos que pudieran despertar
suspicacias, pero sobre todo está relacionado con el ocultamiento
de información o la censura a la difusión de información que
pudiera beneficiar a quienes no tienen poder. Finalmente, la
legitimación y la deslegitimación corresponden a una función
íntimamente ligada a la coerción. Chilton y Schäffner lo
entienden como el “derecho a ser obedecido” que esgrimen las
autoridades o los grupos dominantes, como si se tratase de algo
que les es inherente. Su contraparte es la deslegitimación, usada
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para presentar al grupo contrario negativamente. El análisis de los
fragmentos desagregados de la causa criminal contra Juan Alonso
a la luz de lo que proponen Chilton y Schäffner revelan el uso de
varias de estas estrategias en el desarrollo de los alzamientos y se
manifiestan en la circulación de tlatoles en los que se comunican
quejas sobre los amos, hasta otras formaciones discursivas más
complejas.
El primer testimonio que las autoridades recogen en la
causa criminal contra Juan Alonso, da cuenta de esta aculturación
experimentada por muchos naturales pacificados que trabajaban
en las haciendas, por lo que se les daba el título de “indios amigos”.
Nicolasillo, uno de los testigos cuya identidad étnica no se revela
en el documento, introduce en su narración un dato fundamental
que, más allá de la entrega de la flecha, alerta a las autoridades
sobre la posibilidad de un alzamiento; este declarante afirmó que,
yendo para la hacienda de su amo se había encontrado a Juan
Alonso y que se apalabró con él y en la conversación le había
dicho que se iba a comer comas y tunas, y que iba huyendo de
los amos por que los querían llevar a Saltillo a que segaran trigo.
Así, la huida queda asociada a la inconformidad de Juan Alonso
por la intención de Blas de la Garza de hacerlos trabajar en otra
hacienda, en otra ciudad, en lugar de dejarlos descansar después
de levantar su cosecha.
Al conocerse el mensaje enviado por Juan Alonso, se
emprenden diligencias con la intención de atajar el posible
alzamiento: la primera de ellas consiste en el envío de dos
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mensajeros —indios amigos—, con orden del justicia mayor
Gonzalo Fernández de Castro para que entreguen a Juan Alonso
un documento cuyo propósito es pacificarlo y atraerlo de paz.
Cuando Andrés y Marcos, los enviados, regresan a dar cuenta
de la misión, refieren en sus declaraciones que encontraron
rancheados a Juan Alonso y a su sobrino Alosillo cerca de la
sierra de Picachos, donde trataron de entregarles el documento.
Declaran que tío y sobrino recibieron el mensaje haciendo burla
y mofa y diciendo que guardarían aquel papel para chupar,23
acto que evidencia el desprecio de los insurrectos hacia las
leyes de los españoles. El encuentro con los indios amigos es
aprovechado para demostrar su desprecio no solo mediante la
acción de rechazar el papel, sino agregando un recurso aún más
interesante: ironizan al mofarse de que se les intente someter
con un simple papel.
En el ámbito de los estudios literarios, la ironía se define
como “una reacción ante el mundo (principalmente vengativa y
colérica pero también quizá resignada, conciliadora o divertida)”24
que, además, se caracteriza por la coexistencia de perspectivas
diferentes que “se manifiesta al yuxtaponer una perspectiva
explícita, que aparenta describir una situación, y una perspectiva
implícita, que muestra el verdadero sentido paradójico,
incongruente o fragmentario de la situación observada.”25
23
24
25

AHM-JA, f. 8.
Helena Beristain. Diccionario de retórica y poética. (Porrúa. 1995), 278.
Lauro Zavala. Para nombrar las formas de la ironía. Discurso. 1992. p. 65.

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La respuesta irónica de Juan Alonso y su sobrino a los
emisarios del Justicia Mayor exhibe el sinsentido de enviar un
documento a quienes no pueden leerlo; por eso responden que
guardarán el papel para fumar. Al ser ajenos a la cultura escrita,
el papel no tiene para ellos ningún poder. Así, la deslegitimación
del grupo dominante se da en este encuentro de dos maneras:
primero a través de la burla y después al culpar a los españoles
del alzamiento, ya que al despedir a los mensajeros les dicen
“…y vengan los españoles, que aquí les aguardamos, pero no
será menester que vengan, porque nosotros a cuatro días de luna
iremos a dar a Mendiola y a los hijos de Treviños, porque estos
mozos han sido la causa de nuestro alzamiento.” 26 El uso de la
expresión hijos de Treviños, Juan Alonso y Jusepillo depositan
en los españoles la culpa de que haya huidas y conflictos. Los
encomenderos y militares Blas de la Garza, Pedro de la Garza y
Alonso de Treviño, cuyos nombres aparecen en la causa criminal
contra Juan Alonso, son hermanos, hijos de Marcos Alonso de
la Garza y Juana de Treviño: son ellos los hijos de Treviños a
quienes se refieren los alazapas, pero la expresión bien podría
incluir a cualquier otro encomendero, dado que todos actuaban de
manera similar y en apego a los mismos valores.
Aunque este trabajo se centra en la información contenida
en las narraciones de testigos y de los propios inculpados
aportadas en los interrogatorios, en este punto es indispensable
26

AHM-JA, f. 10.

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recurrir al testimonio del capitán Alonso de Treviño, encargado
de realizar las investigaciones sobre el ataque a la hacienda de
Santa Clara, del capitán Hernando de Mendiola, efectuado la
noche del 18 de agosto de 1641: “…y este declarante volvió a
entrar en la casa del dicho Mendiola y en la sala, en un altar, vio
en un cuadro de Nuestra Señora de la Concepción clavadas dos
flechas, y en la pared de dicho altar otras dos…”27 Las flechas que
destruyen una imagen religiosa y el altar en que se encontraba
podría considerarse un hecho fortuito, resultado del caos que
caracteriza a un ataque de este tipo, ya que en una situación de esta
naturaleza las flechas podían hacer blanco en personas u objetos
indistintamente. Sin embargo, en otras causas criminales contra
naturales, como la una año 1632 contra cataras,28 se menciona
que los rebelados prendieron fuego a unas cruces cercanas a la
entrada de la carbonera.
En los ES se concibe la destrucción de símbolos como
una estrategia de resistencia y no como un mero acto motivado
en el odio de los subalternos hacia el grupo dominante. Las
investigaciones sobre las revueltas en India afirman que “el
motivo dominante aquí es claramente político —el de socavar la
autoridad de la nobleza mediante la demolición de sus símbolos.
AHM-JA, f. 18.
La referencia señala que “luego que sucedió el asalto en la dicha carbonera, vinieron a poner fuego en el carbón y hornos y a quemar los ranchos y las
cruces…” AHM. Causa contra capitán catara por alteración en carbonera, 19
de diciembre de 1632. Sección: Indígenas/Serie: Encarcelamiento/Colección:
Civil/Volumen 5/Expediente 5/ f. 3.
27
28

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Esta función inversa de la violencia popular es elevada a su
máximo potencial por la insurgencia, y la destrucción se convierte,
en ese contexto, en el significante de una conciencia que es tan
negativa en su orientación, como es política en su contenido.”29
Por ello, el hallazgo del cuadro religioso flechado en el ataque a
la hacienda de Mendiola debe entenderse como un acto simbólico
que forma parte del discurso de resistencia: habla del rechazo de
los nativos hacia la religión que trataban de imponerles.
El proceso judicial muestra que las pesquisas por el
ataque continúan todo el mes de agosto y para el veintidós de
septiembre del mismo año, ante las insistentes diligencias de
las autoridades, Juan Alonso comparece voluntariamente ante
el justicia mayor en el valle de las Salinas para responder a las
preguntas de las autoridades. Se hace acompañar por sus sobrinos
Alosillo, Gueguento, Antonillo y otros naturales referidos en la
causa, sospechosos del ataque a la hacienda de Mendiola. Al ser
interpelado sobre sus acciones recientes, declara que cuando se
fue a su tierra no se fue alzado y niega su participación en el
ataque a la hacienda de Mendiola; para probar su buena voluntad,
acepta volver a ponerse bajo las órdenes de su amo y es enviado
a trabajar en la carbonera de Blas de la Garza. Sin embargo, no
permanecieron en ella mucho tiempo y, como consecuencia de
las pesquisas sobre el ataque, fueron capturados poco después.
El interrogatorio de Juan Alonso inicia el 30 de abril de 1641 y
Ranjit Guha. Elementary aspects of peasant insurgency in colonial India.
Oxford University Press. Chapter 4. Modality. p. 146 (Traducción propia).
29

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se extiende durante doce días. Cuando se le pregunta por la fecha
en que se alzó, aclara nuevamente que en su primera retirada no
iba alzado, y que estando en su tierra “vinieron a sus ranchos tres
indios de la ranchería del difunto Pedro de la Garza, que son los del
capitán Tipocua, y le trajeron flechas, diciéndole que las recibiese
y se alzase con ellos para vengar la muerte de los parientes que
les habían ahorcado, y que este confesante las recibió con todos
los suyos.” 30
Esta declaración pone de manifiesto cómo operan dos
nociones que los ES proponen para explicar la participación de
subalternos que no fueron directamente afectados, pero que se
adhieren a la insurrección. “La insurgencia, cualquiera que sea
su modalidad u ocasión, descansa en forma y espíritu en dos
patrones de comportamiento íntimamente vinculados llamados
imitación y solidaridad. Ambos están ejemplificados en los
anales de la mayoría de las revueltas campesinas.”31 Si bien, Juan
Alonso no es pariente de los naturales ejecutados, se solidariza
con quienes recibieron esta vejación porque conoce la opresión y
los abusos cometidos por los encomenderos. Lo anterior permite
comprender por qué las insurrecciones van adquiriendo un
carácter masivo y cómo los naturales que aparentemente están de
paz en las haciendas terminan adhiriéndose abierta y plenamente
a los alzamientos.
AHM-JA, f. 40.
Ranjit Guha. Elementary aspects of…Chapter 5, p. 167 (Traducción
propia).
30
31

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El once de mayo de 1641, día que concluye el interrogatorio,
Juan Alonso detalla una conversación que mantuvo con un natural
conocido como Maldonado, de nación aguata, quien le advirtió
sobre un supuesto complot de los españoles para eliminar a los
naturales: “…le dijo […] los habían de matar y consumir a todos,
como lo habían hecho con el que le habían muerto toda su gente
y llevádole todas sus mujeres e hijos para la tierra fuera […] y
que cuando se retirase este confesante, que él tratara de hacer
lo propio…”32 En esa parte de la confesión se expresan las dos
posibilidades de lo que los españoles consideraban un mal tlatole:
un rumor —que los españoles querían matar a los naturales—
y un mal consejo —el de huir—, pero también da cuenta de la
construcción colectiva de una conciencia de subordinación que se
gesta al compartir sus experiencias como subalternos.
Además de interesante, este proceso judicial es muy
extenso. Sería imposible agotar en un solo trabajo todos los
fragmentos que ofrecen riqueza para el análisis, por ello se
concluirá ofreciendo una comparación de la confesión de Juan
Alonso con la ofrecida por Juan Calvo, apodado El Totaci, un
natural aguata al que se capturó por involucrarse en un alzamiento
realizado en 1637 en el que se menciona la participación de
Juan Alonso y varios de sus parientes; esta vinculación permite
comprender algo muy importante sobre los alzamientos y la
resistencia indígena: los registros documentan los alzamientos
32

AHM-JA, f. 45-46.

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como casos separados, pero en muchas ocasiones se trata de
expresiones de resistencia que se relacionan entre sí o bien, que
ocurren en lugares diferentes, pero tienen un origen común.
Cuando Juan Calvo fue interrogado en 1637, declaró que:
“…es así que comenzó el tlatole y alzamiento que querían hacer
por la gente de Blas de la Garza, que agraviada de haberles
muerto el dicho Blas de la Garza y su hijo y cuñado a un indio
hermano y abuelo de ellos, y porque se querían venir a quejar
con al tlatoani de la dicha muerte y no habiéndoles dejado
venir con meterles muchos miedos y amenazado, viendo que su
agravio no tenía remedio, trataron de alzarse …”33

La declaración de Juan Calvo deja entrever que cuando
ocurrió el agravio representado por el asesinato de Francisco, los
familiares del hombre asesinado querían ir a quejarse con el tlatoani
(el gobernador), lo cual revela que sí existía una disposición de
los indígenas de sujetarse a las leyes de los españoles, pero la
intimidación y las amenazas los llevan a desarrollar métodos de
resistencia violentos.
Conclusiones
Es innegable que en la mayor parte de los trabajos historiográficos
del siglo XX dan por sentada la objetividad de las crónicas de
los conquistadores, lo cual contribuye a mantener en las sombras
la contraparte del discurso hegemónico. Los grupos humanos
AHM. Causa contra indios por alzamiento y robo. 28 de diciembre de
1637. Sección: Vida cotidiana/Serie: Delincuencia/Colección: Causas criminales/Volumen: 2/Expediente: 24, f. 18-19.
33

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nómadas y semi nómadas que encontraron los españoles a su
llegada al territorio han sido descartados como fuentes para
conocer su propia historia, incluso en fenómenos donde ellos
deberían ser considerados los protagonistas, como es el caso de
los alzamientos.
Un acercamiento al contenido de las causas criminales
contra naturales que se rebelaron contra el dominio español
puede contribuir a revertir esa tendencia y aportar nueva
información sobre la perspectiva de los propios naturales sobre
los procesos sociales y políticos ocurridos en los que fueran
sus territorios ancestrales. Los interrogatorios contenidos en
los procesos judiciales aportan información de primera mano
sobre las poblaciones subalternas y permiten someter a análisis
las narraciones que elaboraron para responder a las preguntas
planteadas por las autoridades. Si bien es cierto que los procesos
judiciales son por naturaleza coercitivos y pudiese considerarse
poco confiable la confesión de personas que estaban sujetas a la
mediación de un intérprete, es preciso abandonar ideas pasadas
sobre la falta de agencia de los nativos, que ha sido una de las
razones de que estas poblaciones hayan permanecido en los
márgenes de los estudios historiográficos.
Las experiencias aportadas por los ES demuestran
que una lectura crítica de los registros da como resultado la
generación de datos que pueden enriquecer grandemente el
conocimiento que se tiene sobre los grupos subalternos, incluso
de aquellos que, como los naturales del Nuevo Reino de León, se
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han concebido en trabajos historiográficos como seres apolíticos
o carentes de agencia. Los interrogatorios, una parte procesal
indispensable para la persecución y castigo de las rebeliones,
permiten recuperar la visión de los naturales sobre cuestiones
como la explotación de su fuerza de trabajo, la justicia o la falta
de ella, la libertad y otros asuntos relacionados con el ejercicio
del poder. La revisión del marco jurídico elaborado por la corona
para regular el establecimiento de nuevas poblaciones en los
territorios conquistados deja entrever que pocas veces hubo un
cumplimiento cabal de las mismas y que los encomenderos no
respondían ni siquiera a las leyes publicadas por la corona ni a las
que se elaboraban más localmente, como las que firmó en 1627 el
gobernador Martín de Zavala; el corpus de documentos jurídicos
elaborado para la protección de los naturales no cumplió con su
cometido no solo porque su letra por lo general era ambigua,
sino porque entre los encomenderos del Nuevo Reino de León ya
existía una tendencia sistemática a obviar cualquier derecho que
pudieran tener los naturales reconocidos en el marco jurídico.
Por ello es tan importante que los estudios contemporáneos
sobre el período colonial comiencen a cuestionar el funcionamiento
del dispositivo del poder colonial, iniciando con una reflexión crítica
sobre los discursos oficiales que dieron lugar a la conformación
de las representaciones de los naturales de esta región como
salvajes, bárbaros y sanguinarios; revisitar los archivos coloniales
para desclasificar documentos y sacar a la luz el discurso de los
naturales subalternizados debe dejar de ser una tarea pendiente.
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Una de las aportaciones más valiosas del uso de estas
fuentes, es el hecho de que las causas criminales permiten incluso
recuperar el discurso de rebeldes que no fueron capturados y
escaparon al régimen de punición, puesto que quienes no corrieron
con la misma suerte, refieren en los interrogatorios parte de los
tlatoles con que les animaban los líderes de los alzamientos,
de manera que los documentos históricos adquieran una nueva
dimensión de análisis y el conocimiento de dicho período integre
nuevas perspectivas.
Archivo
Archivo Histórico de Monterrey.
Archivo General de Indias
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�Iconografía urbana: paisajes e identidades en
las representaciones de Zacatecas durante
el siglo XVIII
Urban iconography: landscapes and identities in the
representations of Zacatecas during the 18th century
Gabriela Bernal Torres1
El Colegio de San Luis, A.C.
San Luis Potosí, México

https://orcid.org/0009-0007-9120-3530
Recibido: 05 de diciembre de 2024
Aceptado: 24 de noviembre de 2025

Resumen: El paisaje ha sido un concepto que ha cobrado relevancia en
las últimas décadas a través de distintas disciplinas como la geografía
histórica, el urbanismo, la arquitectura e incluso los estudios sobre el
patrimonio. Entendido como un elemento en evolución que se construye
a partir de la integración de elementos físicos y culturales, el paisaje se
presenta como un continuum histórico que va forjando imaginarios e
identidades en torno a un territorio en concreto. El presente artículo
tiene como objetivo analizar la evolución de la representación de
la ciudad de Zacatecas con el fin de identificar los elementos que
configuraron su identidad urbana. Para ello se analizarán cuatro planos
de la ciudad de Zacatecas del siglo XVIII, a saber, la Descripción de
la Muy Noble y Leal ciudad de Zacatecas de Joaquín de Sotomayor, la
Estudiante de doctorado del Colegio de San Luis. Contacto: gabriela.bernal@colsan.edu.mx
1

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�Iconografía urbana: paisajes e identidades en las representaciones

Vista de Zacatecas de fray Agustín de Morfi, y los dos planos levantados
por el alcalde de la Real Aduana Bernardo de Portugal en el contexto
de la división de la ciudad en cuarteles, a través de los aportes de la
iconografía de la ciudad y la cartografía crítica.
Palabras clave: Iconografía urbana, Iconografía urbana, Paisaje
urbano, Zacatecas.
Abstract: The landscape has been a concept that has gained relevance
in recent decades through different disciplines such as historical
geography, urbanism, architecture, and even studies on heritage.
Understood as an evolving element that is built from the integration of
physical and cultural elements, the landscape is presented as a historical
continuum that forges imaginaries and identities around a specific
territory. This article aims to analyze the evolution of the representation
of the city of Zacatecas in order to identify the elements that shaped
its urban identity. To do this, four plans of the city of Zacatecas from
the 18th century will be analyzed, namely, the Descripción de la Muy
Noble y Leal ciudad de Zacatecas by Joaquin de Sotomayor, the Vista
de Zacatecas by Fray Agustín de Morfi, and the two plans made by the
mayor of the Real Aduana, Bernardo de Portugal, in the context of the
division of the city into quarters, through the contributions of urban
iconography and critical cartography.
Key words: Urban iconography, Landscape, Urban Landscape, Zacatecas.

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�Gabriela Bernal

Introducción
Durante el siglo XVIII, las representaciones visuales de las
ciudades novohispanas se convirtieron en un medio privilegiado
para comunicar valores políticos, religiosos y culturales. Lejos de
constituir simples descripciones topográficas, los planos, vistas y
descripciones textuales funcionaron como artefactos discursivos
que condensaban una determinada forma de mirar, imaginar y
legitimar el espacio urbano, muchas veces a través del crisol
del poder político.2 En este contexto, la ciudad de Zacatecas
ofrece un ejemplo; su iconografía urbana no solo registró su
compleja topografía y su fisionomía arquitectónica, sino que
proyectó un conjunto de símbolos que, al repetirse en distintas
representaciones, contribuyeron a configurar una identidad
persistente a lo largo del tiempo.
Entre 1728 y 1799, autores, artistas y funcionarios
virreinales, plasmaron la imagen de Zacatecas, destacando ciertos
elementos como la presencia del Cerro de la Bufa como hito del
paisaje, las construcciones eclesiásticas, la traza urbana, la riqueza
minera en la que sostenía su prosperidad y las devociones locales,
especialmente hacia la Virgen de los Remedios. En este sentido,
las representaciones gráficas y cartográficas del siglo XVIII
pueden leerse como vehículos de legitimación simbólica, donde
Tomás Pérez Vejo, “Representaciones urbanas y orden político en el siglo
XVIII novohispano”, en Forma política de lo urbano, la ciudad como idea, espacio y representación, ed. Francisco Colom González, (Universidad Nacional
de Colombia, 2016), 229.
2

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�Iconografía urbana: paisajes e identidades en las representaciones

el arte y la técnica confluyen en la creación de una iconografía
citadina donde se revela la voluntad de construir una retórica
urbana basada en íconos que afirmaran el lugar de Zacatecas
dentro del orden virreinal.
En este marco, el presente artículo tiene como objetivo
analizar la evolución de la representación de la ciudad de
Zacatecas con el fin de identificar los elementos visuales,
simbólicos y discursivos que contribuyeron a la configuración de
su identidad urbana. Para ello, se analizarán cuatro planos de la
ciudad de Zacatecas del siglo XVIII, a saber, el plano de Joaquín
de Sotomayor que ilustra la Descripción de la Muy Noble y Leal
ciudad de Zacatecas de Joseph Rivera de Bernárdez de 1732,
“Vista de Zacatecas” contenida en el Viaje y Derrotero de Juan
Agustín de Morfi de 1777 y los dos planos del alcalde de la Real
Aduana Bernardo de Portugal (1799) en el contexto de la división
de la ciudad en cuarteles.
El análisis de esta iconografía urbana se apoya en
las metodologías desarrolladas por Erwin Panofsky y Brian
Harley, quienes, desde perspectivas distintas, coincidieron en el
análisis de los significados culturales y políticos que entraña la
producción visual, sea artística o cartográfica. Panofsky propuso
comprender la imagen no solo como una composición formal,
sino como un sistema simbólico que se sustenta en los valores
culturales de una época. Brian Harley, por su parte, introdujo
una lectura crítica de los mapas y planos, al entenderlos como
representaciones que, lejos de ser neutras o exactas, cargan
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�Gabriela Bernal

construcciones retóricas que seleccionan, jerarquizan y silencian
elementos del paisaje de acuerdo con las estructuras de poder
que los producen.
El estudio permite comprender cómo la iconografía de
Zacatecas fue también una construcción cultural que codificó
jerarquías, devociones y mitos fundacionales, consolidando una
identidad e imaginario urbano que perdura hasta nuestros días.
Iconografía urbana, paisaje y cartografía crítica
El paisaje es un término que, según los enfoques desde donde
se aborde, puede ser flexible e incluso polisémico.3 En términos
generales, conceptualiza todo el conjunto de sensaciones y
percepciones que nacen a raíz de la contemplación de un espacio
rural o urbano.4
Comúnmente se tiende a asociar la palabra paisaje a
todo aquello que supone la percepción de un entorno natural
con cualidades estéticas e incluso artísticas, dignas de ser
representadas en una pintura o fotografía. Rara vez pensamos en
usar la palabra paisaje cuando tomamos una instantánea de una
ciudad, por ejemplo.
El concepto ha sido utilizado en distintas disciplinas y con diferentes enfoques, la mayoría de las veces, bajo la perspectiva de ser el resultado de las
experiencias sensoriales humanas. Cfr. Carla Ojeda y Carolina Grace, “Estado
del arte en las conceptualizaciones del paisaje y el paisaje urbano. Una revisión bibliográfica”, GeoGraphos 2, no. 7 (2011): 1-17, https://repositorio.uc.cl/
handle/11534/43999.
4
Javier Maderuelo, “El paisaje urbano”, Estudios Geográficos 71, no. 269
(2010): 575, https://doi.org/10.3989/estgeogr.201019.
3

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�Iconografía urbana: paisajes e identidades en las representaciones

No obstante, el paisaje es un término mucho más amplio que
incluye todo aquello que podemos percibir a través de los sentidos
en una unidad espacial y temporal determinada, donde además
del ámbito natural, convergen los elementos culturales que se han
hecho presentes a través de la intervención humana, incluyendo
las edificaciones, jardines, espacios públicos, infraestructura vial
y, en general, todo aquello que el ser humano ha elaborado en el
entorno natural en vías de hacerlo un territorio habitable.
El paisaje, especialmente el paisaje urbano, se ha
convertido en un concepto de análisis bastante utilizado, toda
vez que también nos permite conocer “cómo las colectividades
humanas han visto e interpretado el espacio inmediato, cómo lo
han transformado y cómo han establecido vínculos con él”.5
En este sentido parece interesante aproximarse a la
manera en que las ciudades han sido percibidas en ciertas
épocas y cómo se fue representando el paisaje urbano que,
aunque subjetivo, está anclado a la morfología de los elementos
físicos y materiales que objetivan y traducen las ideologías en
torno a la ciudad. Estas ideas en torno a la ciudad también se
retroalimentan con las representaciones que se hacen de ellas; los
planos, litografías, pinturas, ilustraciones, entre otros productos
culturales (diarios de viaje, correspondencia), dan cuenta tanto de
las transformaciones del paisaje urbano, como de los símbolos,
Pedro S. Urquijo y Narciso Barrera, “Historia y paisaje. Explorando un
concepto geográfico monista”, Andamios 5, no. 10, (2009): 232 – 233, https://
www.redalyc.org/articulo.oa?id=62811391009
5

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arquetipos o hitos urbanos que a su vez sirven para delinear
factores como la identidad citadina. En este último aspecto son
valiosas las aportaciones de la llamada iconografía de la ciudad,
que enraizada en los postulados de Erwin Panofsky a través de
la historia del arte, ha funcionado como un modelo de análisis
que permite visualizar cómo se gestiona el espacio urbanizado y
cómo sus representaciones dan cuenta de las relaciones entre el
arte, la técnica y la percepción visual en una cultura dada.6
Las investigaciones sobre iconografía de la ciudad tienen
su origen en el estudio de las urbes italianas del siglo XV, donde
se ha analizado el cambio de representación de los contextos
urbanos a raíz de las transformaciones culturales provocadas por
el Renacimiento. La preeminencia de las ciudades italianas como
enclaves políticos y económicos durante este periodo, estableció
nuevos modelos de representar la ciudad que se alejaron del
simbolismo y la religiosidad medieval que vinculaba el espacio
urbano con el sagrado, instaurando modelos de representación
que posteriormente se van a replicar en otros contextos.
Posteriormente se realizaron ejercicios similares para
ciudades españolas, como el caso de Carla Fernández y su estudio
sobre las ciudades del litoral atlántico como (Avilés y Pontevedra),7
Cesare de Seta, Tra oriente e occidente. Città e iconografía dal XV al XIX
secolo (Electa Napoli, 2004), 7.
7
Carla Fernández Martínez, “Iconografía urbana, memoria e identidad
de las ciudades portuarias del Norte y Noreste de España”, Anales de Historia del Arte 24, no. especial (2015) 161-173. https://doi.org/10.5209/rev_
ANHA.2014.v24.48698
6

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�Iconografía urbana: paisajes e identidades en las representaciones

destacando una especie de identidad regional entre ambas ciudades
por su carácter marítimo. Para nuestro país, el estudio de las
ciudades a través de registros cartográficos, litográficos, literarios,
etc., ha ocupado un interés disímbolo y particular; algunas
investigaciones se han concentrado en el análisis semiótico de
los elementos al margen de los mapas, como el de Irma Beatriz
García Rojas,8 mientras que otros investigadores han abordado la
importancia de la representación cartográfica como portadora de
los valores culturales en contextos particulares.9
Si bien la iconografía de la ciudad ha permitido explorar
cómo el arte, la técnica y la mirada subjetiva se entrelazan en
la representación del espacio urbano, es posible profundizar aún
más en la dimensión discursiva de dichas imágenes al incorporar
las herramientas analíticas de la interpretación cartográfica
propuesta por Brian Harley. Ambas permiten explorar las
relaciones existentes en la representación del paisaje, el poder,
la ideología y la retórica, desde sus respectivas materialidades, la
imagen, el texto o el mapa.
Para Brian Harley, los mapas no deben leerse únicamente
como descripciones técnicas del territorio, representaciones
Irma B. García Rojas, “Cartografía urbana: iconografía y marginalia (Nueva España siglos XVI-XVIII)”, Revista bibliográfica de geografía y ciencias
sociales Universidad de Barcelona 22, no.1 (2017) 6-17, https://revistes.
ub.edu/index.php/b3w/article/view/26419.
9
Carlos Aguirre, “Las representaciones de la ciudad”. Historias, no.
27 (1992) 47-56, https://revistas.inah.gob.mx/index.php/historias/article/
view/14420
8

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neutrales del paisaje. Por el contrario, son construcciones
culturales que se encuentran mediadas por intencionalidad, por la
jerarquización de sus elementos y por las omisiones -silencios- que
la observación atenta permite notar, permitiéndonos desentrañar
su significado.10
Desde este enfoque, el presente artículo adopta una
perspectiva metodológica doble; por un lado, se recupera la
propuesta iconográfica de Erwin Panofsky a través de los
estudios de iconografía de la ciudad, entendida no solo como
un procedimiento de descripción formal, sino como una vía de
interpretación de los significados culturales que subyacen en
las representaciones de los centros urbanos. Esta aproximación
permite reconocer los símbolos, arquetipos y valores ideológicos
que articulan la representación de la ciudad. Por otro lado, se
retoman los postulados de Brian Harley en torno a la interpretación
cartográfica, especialmente sus tres niveles de lectura, el primero
a partir de los signos convencionales, el simbólico y el retórico,
donde se incluyen los silencios u omisiones del cartógrafo, los
cuales posibilitan comprender los planos y vistas urbanas no
solo como documentos gráficos, sino como productos culturales
cargados de intenciones retóricas a través del cartógrafo o del
poder institucional al que se adhiere.11
J. H. Andrews, “Significado, conocimiento y poder en la filosofía de los
mapas de J.B. Harley” en La nueva naturaleza de los mapas, J. Brian Harley
(FCE, 2005), 28-31.
11
J. Brian Harley, La nueva naturaleza de los mapas, 62-65.
10

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�Iconografía urbana: paisajes e identidades en las representaciones

La combinación de ambas metodologías permite
aproximarse a la iconografía urbana de Zacatecas desde una
mirada integral, donde las transformaciones del paisaje urbano
no se conciben como variaciones morfológicas, sino como
mutaciones en la manera de mirar, ordenar y significar la ciudad
en distintos momentos históricos.
La representación de una ciudad minera en el siglo XVIII.
Origen y desarrollo urbano de Zacatecas
La historiografía menciona que las minas de Zacatecas fueron
descubiertas el 8 de septiembre de 1546 en una expedición
capitaneada por Juan de Tolosa y financiada por Miguel de
Ibarra. Este hecho, aparentemente fortuito, fue por el contrario
una empresa bien planeada y organizada. Se trató de una
expedición armada en toda forma, encaminada a explorar
los nuevos territorios de ese reino vasto y hostil que desde
1531 formaba parte de la Nueva Galicia.12 La expedición fue
favorecida por Cristóbal de Oñate, gobernador y capitán general
de Nueva Galicia (1536-1538; 1540-1544) y liderada por el ya
mencionado Juan de Tolosa, quienes habían escuchado noticias
sobre una zona rica en metales en una tierra de guerra habitada
por zacatecos.13
Salvador Álvarez, “La primera regionalización (1530-1570)”, en Historia
del Reino de la Nueva Galicia, en Thomas Calvo y Aristarco Pinedo coords.,
(Universidad de Guadalajara, CUCSH, 2016) 192-194.
13
Álvarez, “La primera regionalización (1530-1570)”, 194.
12

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Una vez que, con el conocimiento de que la zona era rica en
minerales, posterior a una breve exploración y prueba de la calidad
de la plata extraída, se procedió a la fundación. El 20 de enero de
1548 se celebró formalmente la fundación del Real de Minas de
Zacatecas cuya acta fue firmada por Juan de Tolosa, Cristóbal de
Oñate, Diego de Ibarra y Baltasar Temiño de Bañuelos a quienes
la historia regional reconoce como fundadores de la ciudad de
Zacatecas. Este hecho, registrado por los anales históricos y
crónicas, está representado en el escudo de armas de la ciudad,
donde se pueden observar a los cuatro conquistadores españoles
bajo las faldas del famoso cerro de la Bufa, acompañados por
Nuestra Señora de los Zacatecas, patrona de la ciudad.14 Un icono
que estará presente en todas las representaciones de la ciudad del
siglo XVIII.15
A finales de 1548 el Real ya contaba con aproximadamente
80 españoles y 45 zonas de trabajo que incluían socavones,
molinos y hornos para fundir el metal.16 En menos de una década
Zacatecas se transformó en el mayor núcleo de población español
de la Nueva Galicia, incluso por encima de Guadalajara, la capital
Dado que el descubrimiento de las minas que propiciaron la fundación
de la ciudad se señala el 8 de septiembre, día de la natividad de la Virgen, se
reconoce como patrona de la ciudad una imagen de bulto de la Virgen de los
Remedios traída por los españoles: Nuestra Señora de los Zacatecas.
15
Federico Sescosse, Temas Zacatecanos, (Instituto Zacatecano de Cultura/
Gobierno del Estado de Zacatecas, 2013), 113-125.
16
Jaime J. Lacueva Muñoz, “Zacatecas: norte imperial”, Historia del Reino
de la Nueva Galicia, 538.
14

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neogallega, pues tenía “(…) más de trecientos vecinos fijos y una
población total que superaba fácilmente el millar de personas”.17
En torno a las minas, el paisaje natural comenzó a
modificarse con haciendas de beneficio y el establecimiento de los
cinco pueblos de indios situados en la periferia del asentamiento
español. Con el tiempo, la ciudad fue adquiriendo un aspecto
alargado y aparentemente caótico de norte a sur, característica
común en algunos asentamientos mineros18 donde las condiciones
orográficas no permitieron seguir las recomendaciones de las
Ordenanzas recogidas en las Leyes de Indias con respecto al
establecimiento de nuevas poblaciones:
(…) y quando hagan la planta del lugar, repártanlo por sus
plazas, calles y solares a cordel y regla, comenzando desde
la plaza mayor, y sacando desde ella las calles a las puertas
y caminos principales, y dexando tanto compás abierto, que
aunque la población vaya en crecimiento, se pueda siempre
proseguir y dilatar en la misma forma.19

La ciudad no siguió un patrón de diseño y poblamiento
apegado al modelo de ciudad renacentista ratificado por las Leyes
de Indias, debido a que, entre otras cosas, nunca se pensó en que la
riqueza argentífera fuera lo suficientemente abundante como para
Álvarez, “La primera regionalización (1530-1570)”, 194.
Alfonso Ortiz, “La ciudad colonial hispanoamericana: sus orígenes, desarrollo y funciones”, en Revelaciones: las artes en América Latina, 1492-1820,
comp. Joseph J. Rishell (FCE, 2007), 27.
19
“De la población de ciudades y villas”, Título Siete, Leyes de Indias, Tomo II, 19. https://www.boe.es/biblioteca_juridica/abrir_pdf.php?id=PUB-LH-1998-62_2
17
18

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establecer una ciudad. Así lo expresó el obispo de Guadalajara
Alonso de la Mota y Escobar en el siglo XVII, quien describió la
ciudad en los siguientes términos:
Es el asiento de esta ciudad en una quebrada angosta y larga, a
la ribera de un arroyo que por ella corre, así de una parte como
de otra, y así podemos decir que toda esta ciudad es de una
sola calle que corre de norte y a sur y la población de ella de
extremo a extremo tiene una legua, sin embargo que tiene otras
calles menos principales, como luego diremos. El ánimo de los
españoles que aquí poblaron al principio nunca fue permanecer
en este puesto, sino solo de sacar la mayor cantidad de plata que
pudiera, y así hicieron sus casas, o por mejor decir tugurios,
como gente peregrina y que iba de paso; pero hace (sic) metido
tanta prenda en esta ciudad, que no se desamparará jamás y hace
(sic) quedado con casas cortas y bajas y sin orden de calles.20

La descripción del obispo neogallego es ilustrativa en
varios sentidos. A pesar de la importancia que había adquirido la
ciudad, como centro minero y económico de la región, en términos
urbanísticos y arquitectónicos denotaba poco crecimiento. Para
la época de la descripción arriba citada, ya estaban establecidos
cuatro monasterios y la parroquia mayor, sin embargo, al parecer
ninguno llamó la atención del obispo, quien solo los refiere para
mencionar la presencia de clero regular en la ciudad. Si los edificios
religiosos no llamaron su atención, sí lo hicieron las casas, ya que
Alonso de la Mota anota más adelante que éstas eran de adobe y
“De la población de ciudades y villas”, Título Siete, Leyes de Indias, Tomo II, 19. https://www.boe.es/biblioteca_juridica/abrir_pdf.php?id=PUB-LH-1998-62_2
20

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tapia, de apariencia poco capaz, dominando un paisaje urbano en
el que las casas de piedra y con alto eran las menos. Finalmente,
concluye mencionando que las características topográficas de la
ciudad no le permitieron “tener forma ni hermosura”.21
Durante la centuria posterior la situación fue diversa.
Zacatecas fue una ciudad dieciochesca: de este siglo datan todas
sus construcciones artísticamente importantes como el hospital
de San Juan de Dios, el convento de la Merced, San Agustín,
San Francisco, la Compañía de Jesús y la parroquia mayor (hoy
Catedral). Todos estos templos tuvieron un antecedente entre los
siglos XVI y XVII,22 pero fueron dotados de una apariencia más
monumental en el siglo que nos ocupa, siendo reconstruidos,
ampliados o mejorados. La ornamentación de la ciudad, así como
la fábrica de casonas particulares y edificios civiles importantes
también fueron fenómenos del siglo XVIII.23 Para Francisco
García González, este lento desarrollo arquitectónico y urbanístico
tiene sus raíces en las características topográficas del lugar, pero
Alonso de la Mota y Escobar, Descripción geográfica de los reinos de Nueva Galicia, 143.
22
La primera capilla construida en la ciudad fue la llamada “Capilla de Bracho”, al norte del emplazamiento urbano, donde fueron encontradas las primeras minas. Posteriormente comenzó en 1576 se construyó el templo y convento
de San Agustín; el de San Juan de Dios en 1604 y el convento de la Compañía
de Jesús en 1616.
23
A mediados de este siglo se empieza a construir a expensas de comerciantes y mineros, “La Alameda”, un paseo arbolado en el centro de la ciudad que
tenía como fin la recreación de los habitantes de la época y que aún persiste.
Francisco García González, Familia y sociedad en Zacatecas: La vida de un
microcosmos minero novohispano, 1750-1830 (México, D. F.: El Colegio de
México, Centro de Estudios Históricos y Universidad de Zacatecas, 2000), 38.
21

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también en la incertidumbre y el azar de la actividad argentífera,
cuyas altas y bajas no permitían un desarrollo sostenido.
Asimismo, menciona la ausencia de artesanos versados en el uso
de la cantera para la construcción de viviendas y edificios como
causa del lento proceso urbanístico zacatecano. 24
A lo anterior, se sumó el proyecto borbónico, cuyo
objetivo de tener un mayor control de las posesiones de la
corona española en América, propició la aparición de corografías
y representaciones cartográficas. De este periodo datan las
descripciones de la ciudad zacatecana, en las que pareciera existir
un notorio interés por legitimar su importancia, desde el plano
religioso hasta el mítico-genealógico. A continuación, se elabora
una lista y descripción de cada uno de ellos, a saber: el plano de
Joaquín de Sotomayor que ilustra la Descripción de la Muy Noble
y Leal ciudad de Zacatecas de Joseph Rivera de Bernárdez de
1732, “Vista de Zacatecas” contenida en el Viaje y Derrotero de
Juan Agustín de Morfi de 1777 y los dos planos del alcalde de la
Real Aduana Bernardo de Portugal fechados en 1799.
Descripción de la Muy Noble y Leal ciudad de Zacatecas (1732)
En 1732 Joseph Rivera Bernárdez, un cura e intelectual de origen
español y miembro de la élite minera, publicó La descripción
breve de la muy noble y leal ciudad de Zacatecas. Este libro se
ha clasificado dentro de la tradición de los textos corográficos
24

Francisco García González, Familia y sociedad en Zacatecas, 35.

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o descripciones urbanas, que pretendían retratar una región o
provincia a través de sus características geográficas, históricas e
incluso estadísticas, con el objetivo representar una determinada
ciudad. En el caso de Zacatecas, la descripción resultó ser “un
retrato de poder y de la fama de la ciudad”25 a la que comparaba
en grandeza y notoriedad con las antiguas maravillas del mundo
antiguo: las murallas de Babilonia, el coloso de Rodas, el Faro
de Alejandría y las pirámides de Egipto eran símiles en tanto
monumentales, ya que Zacatecas “colocada sobre lo excelso del
monte” no podía ser escondida ni poco admirada.26 A lo largo
del texto Rivera Bernárdez demuestra su amplio conocimiento
de la cultura clásica, así como de la astronomía y la geografía
de su época, conocimientos que termina fundiendo con teorías
astrológicas propias de la cultura barroca.
En las primeras páginas el autor asienta una descripción
de la ciudad en la que hace eco de las palabras de Alonso de la
Mota y Escobar:
Otras ciudades, es cierto, que tienen toda su hermosura en lo
material de suntuosos palacios, templos y casas exteriormente
pintadas, en lo nivelado de sus calles y plazas, en lo dilatado
y frondoso de sus jardines, y en lo caudaloso y divertible de
sus ríos: esta, no obstante, que tiene de longitud de norte a
sur más de dos mil y quinientas varas usuales, situada entre
Carmen Fernández, “Estudio preliminar” en Joseph de Rivera Bernárdez,
Descripción de la muy noble y leal ciudad de Zacatecas (UASLP/Iberoamericana libros, 2018) 15.
26
Fernández, “Estudio preliminar”, 60.
25

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dos barrancas, por no permitírselo sus serranías no puede, a
pesar de sus moradores, ostentar fachadas, presumir follajes, ni
levantar hojarascas. Contentándose solo con las que, a mucho
costo, corta capacidad y mala disposición de su planicie, se
fabrican en la estrecha situación de su latitud, en que se halla
vestida de casas, templos y cercas, sin poder guardar orden para
su hermosura: como se percibe de la corográfica descripción
adjunta.27
Imagen 1.
Descripción de la Muy noble y muy leal ciudad de Zacatecas.
Joaquín de Sotomayor, 1732

27

Fernández, “Estudio preliminar”, 63.

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La “corográfica descripción adjunta” hace referencia
al plano firmado por Joaquín de Sotomayor que acompañó la
obra desde su publicación. Dicho plano se considera la primera
representación de la ciudad “a vuelo de pájaro” en donde se reúnen
varios de los elementos mencionados por Rivera Bernárdez,
mientras que se omiten otros
En términos iconográficos, lo primero que llama la atención
es la presencia de los cerros que circundan el contexto urbano,
alrededor de los cuales se sitúan varias edificaciones de diferentes
clases y variados tamaños. A los costados del plano se observa un
listado de diecinueve sitios identificables enumerados de la A a la
V, mientras que en la parte inferior, una cartela señala la escala
utilizada para la realización del mismo (300 varas) rematada con
una figura zoomorfa. La firma (Joach. de SotoMayor fecit) y el
título, componen los elementos restantes; el plano está orientado
hacia el este y en este caso no observamos la presencia de la rosa
de los vientos.
Tanto en la representación de Sotomayor como en la
propia descripción de Rivera Bernárdez, la orografía del lugar
parece dominar el paisaje. Los cerros son protagonistas de desde
este punto de vista, representándose más altos de lo que realmente
son para aumentar la percepción de una topografía complicada y
agreste en términos de condición para el poblamiento.
En este sentido, el protagonismo del Cerro de la Bufa (I
en el mapa) no es casual. Dentro del mito de fundación de la
ciudad, este lugar fue el escenario de la aparición de la Virgen
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de los Remedios quien, según la leyenda, cegó a los indígenas
locales para frenar su actitud belicosa y permitir el avance de
las huestes españolas. Gracias a ello, los cuatro conquistadores
pudieron establecerse en las faldas del cerro, comenzando con el
poblamiento del Real de Minas.28
Durante el siglo XVIII, la retórica en torno a la fundación
de Zacatecas y la construcción de su identidad se enraizaba en
el culto a la Virgen, primero en su advocación conquistadora
de los Remedios y después, en su papel de madre y protectora
Sobre la leyenda, en 1788 el bachiller don Joseph Mariano de Bezanilla
Mier y Campa publicó la Muralla zacatecana con el objeto de justificar la historia de la aparición y el culto a la Virgen de los Remedios en territorio zacatecano desde su fundación: “(…)¿quién fue quien impuso á los Indios el
precepto de que se diesen en paz? ¿Serían acaso los Españoles mismos? Es
implicancia manifiesta que destruye lo esencial de toda la Tradición. A más,
¿de qué obligación tenían los Indios para obedecerlos, ni los Españoles derecho alguno para preceptuarles, cuando aún no se había seguido la guerra, que
es el único que se puede asignar? De lo que claramente se infiere (…) que la
Santísima Virgen María se dignó aparecer visiblemente á los Indios, como Zacatecana Apóstola, con su Divinísimo hijo en los brazos, manifestándoles ser
este Soberano Señor el verdadero Dios, evangelizándoles la verdad y felicidad
de la Religión Christiana, y mandándoles se diesen de paz á los Españoles”.
Joseph Mariano de Bezanilla Mier y Campa, Muralla zacatecana: de doce preciosas piedras, erigidas en doce sagrados títulos y contemplados en el patrocinio y patronato de su augustísima patrona y señora María Santísima, para el día
8 de cada mes (El ilustrador católico, 1905), 40-41. En el siglo XIX, el historiador Elías Amador también recoge este mismo episodio a través de la pluma
de Bezanilla para señalar “hasta donde han llegado las preocupaciones y los
errores, no solo del pueblo, sino de muchos sacerdotes católicos que aceptan y
enseñan como verdades históricas irrefutables, tradiciones condenadas por la
sana razón”. Elías Amador, Bosquejo Histórico de Zacatecas (Escuela de Artes
y Oficios en Guadalupe, 1892), 187.
28

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de la ciudad como Virgen de los Zacatecas.29 De igual manera,
cabe destacar que apenas unos años antes se había En otro de
los planos producidos durante el siglo XVIII quedará patente
el patrocinio de la misma, pero por ahora baste resaltar que el
dominante peso del cerro dentro del paisaje representado por
Sotomayor, quizá tiene que ver más con la retórica fundacional
que con sus propias características físicas, forjando la idea de
un hito urbano y paisajístico que se ha mantenido hasta nuestros
días.
Continuando con la descripción visual del plano, llama
la atención el detalle con el que Sotomayor dibujó el espacio
sagrado, es decir, el conjunto de templos, capillas y conventos
que son fácilmente identificables. Ningún otro edificio está
elaborado con mayor precisión salvo las construcciones de
carácter religioso a las que dibuja con sus patios, huertas, torres
y en un solo caso, con cúpula. La cruz, signo convencional del
cristianismo, se repite y multiplica a lo largo del paisaje urbano,
dominando por repetición incluso otro tipo de representaciones,
como la vegetación o los cuerpos de agua. La Parroquia Mayor
-hoy Catedral- luce con su techumbre a dos aguas, ya que
en aquel entonces se llevaba a cabo la reconstrucción que le
Cruz Dalia Muro, “Ceñir con valor la espada y cortar con destreza la pluma, los procesos de la memoria en Nuestra Señora de los Zacatecas (17021808)” (Tesis de maestría, Universidad Autónoma de Zacatecas, 2019), 158161, http://ricaxcan.uaz.edu.mx/jspui/handle/20.500.11845/1474. Aún en la
actualidad, las fiestas patronales se llevan a cabo en su honor, el 8 de septiembre fecha del descubrimiento de las minas y de la Natividad de la Virgen.
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daría su apariencia actual y que culminó 20 años después de la
elaboración del plano, en 1752.30
Sin embargo, pese a la minuciosidad con que se
representan los edificios religiosos, el mapa guarda silencios
significativos. No aparecen en él ciertos templos que sí se
mencionan en la Descripción de Rivera Bernárdez, como la capilla
del pueblo de indios del Dulce Nombre de Jesús o la capilla de
la Concepción, ambas pertenecientes a cofradías establecidas
en los barrios indígenas. Tampoco figura la capilla del Cristo de
Guerreros, igualmente citada por Rivera Bernárdez. La omisión
de estos espacios periféricos podría interpretarse como un acto de
jerarquización simbólica del territorio urbano: el plano privilegia
los templos vinculados al centro administrativo y eclesiástico,
silenciando aquellos relacionados con la población indígena
periférica o con prácticas devocionales locales no tan arraigadas
en la población. Desde la perspectiva propuesta por Brian
Harley, estas ausencias constituyen un “silencio cartográfico”
que no responde a un error técnico, sino a una decisión cultural
y política, lo que no se representa también comunica. En este
caso, la exclusión de ciertos espacios sacros revela una mirada
centralizada, propia de la administración colonial, que ordena la
ciudad según los valores de la autoridad eclesiástica y los cánones
del poder virreinal.
Manuel Toussaint, “La Catedral de Zacatecas y el arte del Virreinato”, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas 12, no. 44, (1975): 12, https://doi.
org/10.22201/iie.18703062e.1975.44.1007.
30

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Asimismo, de los cinco barrios de indios situados en la
periferia del centro urbano (Mexicapan, Tlacuitlapan, TonaláChepinque, El Niño y San José), llama la atención la ausencia
de uno de ellos, el de El Niño, situado al sur poniente de la
ciudad en el margen derecho del arroyo principal. Este pueblo
de indios fue habitado por texcocanos desde el siglo XVI, pero
por su baja densidad poblacional no fue reconocido como tal
hasta 1731, apenas un año antes de la publicación del plano.31 Fue
quizá su tamaño o su escasa importancia dentro de los procesos
comerciales o de producción de la ciudad, la que provocó que
Sotomayor no lo representase.
En el mismo orden de ideas, cabe señalar que las
edificaciones de orden civil están por completo fuera de la
nomenclatura del plano. Más allá del ámbito religioso, solo
tenemos tres referencias a sitios no religiosos: la plazuela de
Villarreal, la Bufa y la mina de Quebradilla. ¿Por qué representar
estos tres sitios y no otros, por ejemplo, la Real Caja establecida
en Zacatecas desde el siglo XVI o las casas reales? Ya se ha
tratado de explicar la presencia dominante del cerro de la Bufa
líneas arriba, mientras que para el caso de la mina de Quebradilla,
se podría deducir que su representación obedece a la importancia
que la minería tenía para la ciudad, en tanto motor económico e
identitario, así como sustento de la riqueza de las élites quienes
Adriana Macías, “Los barrios indígenas de Zacatecas”, Revista electrónica
de la coordinación de comunicación social 5, no. 87, (2022): 21, https://doi.
org/10.71563/uazgaceta.v5i87.1668
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finalmente subvencionaban el plano. Empero, su representación
visual es casi anecdótica: apenas una pequeña construcción
cuadrada funciona para referir una de las minas más productivas
de Zacatecas.32
Finalmente, un puente y un pequeño caudal, hacen
referencia a la presencia del Arroyo de la Plata, cuerpo de agua
intermitente que cruzó la ciudad hasta el siglo XIX, que fue
embovedado.
Si buscamos arribar a una interpretación iconológica del
plano de Sotomayor, se pudiera decir que la representación de la
ciudad se sostiene simbólicamente en dos elementos: el cerro de
la Bufa como símbolo del mito fundacional y la religiosidad del
espacio y sus habitantes, al poner énfasis en la presencia de los
templos, capillas y conventos.
Vista General de Zacatecas: retórica visual y sacralización
del paisaje
En 1777 frayAgustín de Morfi fue nombrado capellán de la expedición
que encabezó Teodoro de Croix como Comandante General de las
Provincias Internas (actualmente los territorios de Sonora, Sinaloa,
La mina de Quebradilla fue conocida por haber sido desaguada por el conocido minero José de la Borda, quien después de haber hecho fortuna en
Taxco, probó suerte en Zacatecas con un importante apoyo de la Corona, a
quién prometió devolver las antiguas glorias de la mencionada mina. Frédérique Langue, “Mineros y poder en Nueva España. El caso de Zacatecas en
vísperas de la Independencia”, Revista de Indias 51, no. 192 (1991): 327-341,
https://doi.org/10.4000/nuevomundo.1163.
32

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Nuevo México, Nueva Vizcaya y Coahuila). La intención de dicha
expedición fue favorecer la organización administrativa en esta
zona del septentrión novohispano a través de la unificación de
las Provincias de Sonora, Nueva Vizcaya y ambas Californias.33
En su trayecto, este fraile con reconocida vocación de hombre de
letras, pasó por las provincias y poblados más importantes de la
Nueva España, situación que aprovechó para escribir el “Diario y
Derrotero” (1777-1781), como una especie de diario donde apuntó
sus apreciaciones sobre los lugares en que transitó. Justamente fue en
su periplo por el septentrión novohispano, que pasó por la ciudad
de Zacatecas sin que dejara de ella ninguna descripción, salvo de
sus actividades. Sin embargo, en el “Viaje de indios y Diario del
Nuevo México”, —versión que pudiera considerarse el informe
del periplo—, sí se encuentra un retrato de las impresiones que la
ciudad de Zacatecas dejó en el fraile:
Su situación es incomodísima en el concurso de dos barrancas
por cuyas lomas se derrama con irregularidad la poblazón. Una
de ellas atraviesa la ciudad desde el convento de San Francisco
al pie de la Bufa, hasta la extremidad opuesta: está en parajes
cubierta de bóveda (…) La parroquia, que es su principal iglesia
es de construcción muy costosa en aquel género de arquitectura
cargado de adornos impertinentes que aumentan los gastos sin
añadir hermosura o majestad.34
Guadalupe Curiel, “Fray Agustín de Morfi, historiador y viajero del septentrión novohispano” en La diversidad del siglo XVIII novohispano: homenaje
a Roberto Moreno de los Arcos, coord. Carmen Yuste López (Universidad Autónoma de México, 2000), 127.
34
Fray Juan Agustín de Morfi, Viaje de indios y diario del Nuevo México
33

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Imagen 2:
Vista de Zacatecas, 1777. Archivo General de la Nación,
México, Fondo Mapas, Planos e Ilustraciones, Ramo Historia,
Volumen 552, Foja 98bis.

Posteriormente, Agustín de Morfi se recrea haciendo
apreciaciones de las características arquitectónicas de los templos
de la ciudad, a los que califica de faltos de arquitectura, poco
notables y costosos, a excepción del convento franciscano donde
se detiene a hacer algunas puntualizaciones sobre el número de
frailes que lo habitan.35
(Porrúa, 1980), 89.
35
Morfi, Viaje de indios y diario del Nuevo México, 90.
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Lo interesante del último texto, es que su manuscrito
incluyó una vista de la ciudad de zacatecas elaborada con tinta y
acuarela sobre papel de algodón.36 Esta vista es una representación
poco conocida que dibuja a la urbe dentro de las dos barrancas
que menciona Morfi, exagerando su aspecto alargado y situando,
en primer plano, la parroquia principal.
La perspectiva de Morfi, imaginaria y construida
seguramente con base en recuerdos, sitúa como protagonista
a la parroquia mayor, para entonces recién reconstruida. La
semejanza con la actual catedral se observa en ciertos detalles
como el remate y los nichos situados en las calles de la fachada.
Sin embargo, la presencia de dos torres, así como la exagerada
proporción de la cúpula, fortalecen la hipótesis de que la vista
de la ciudad la realizó mucho después del viaje, con base en la
descripción, especialmente porque las torres del templo estaban
incompletas, construyéndose una en 1782, y la segunda hasta
1904.37 Los elementos naturales del paisaje como árboles y
cuerpos de agua son brevemente representados, mientras que los
cerros son exacerbados como señal del complejo terreno.
Anónimo, Vista de la ciudad de Zacatecas, tinta y acuarela sobre papel de
algodón (c.1777). Apareció en el manuscrito del Viaje de Indios y diario del
Nuevo México. Archivo General de la Nación, México, Fondo Mapas, Planos
e Ilustraciones, Ramo Historia, Volumen 552, Foja 98bis.
37
“Nuestra Señora de los Zacatecas (Catedral)” en Catálogo Nacional de
Bienes culturales muebles e inmuebles de propiedad federal (Dirección general de sitios y monumentos del patrimonio cultural, 1985): 5.
36

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Al ser Agustín de Morfi un miembro del clero regular, es
natural que un edificio religioso sea la figura principal y centro del
paisaje, recalcando la presencia de la Iglesia -como institución aún en los parajes más agrestes. Dentro de su visión Zacatecas es
más una pequeña villa que una ciudad, sin ninguna referencia a
sus minas ni a otro elemento que lo identifique particularmente.
El trazo de Morfi es sumario, sin pretensión de exactitud
cartográfica, pero cargado de intencionalidad simbólica. Se
distinguen solo dos edificaciones religiosas: la Parroquia Mayor
y el convento franciscano al norte de la ciudad. La parroquia se
distingue por su nitidez y centralidad compositiva, mientras que
los espacios civiles, las zonas mineras y los barrios periféricos
apenas se insinúan gracias al caserío que se dibuja detrás de la
parroquia. Esta jerarquización visual del espacio urbano refuerza
la idea de una ciudad concebida como cuerpo moral, donde lo
sagrado ordena y subordina lo profano. Así, la vista privilegia la
significación espiritual sobre la precisión empírica. La vista es
sumamente retórica. Morfi excluye de su vista todo rastro de la
productividad de la urbe, ni sus minas, ni las instituciones reales
están representadas. Esta operación de omisión —que Harley
denominaría un silencio cartográfico— responde a una decisión
cultural y política orientada a construir una imagen idealizada de
la ciudad, acorde con la visión clerical.
Desde una lectura iconológica, la ‘Vista de Zacatecas’
puede entenderse como una metáfora visual de la cristiandad
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novohispana. La luz que emerge detrás de los cerros, el orden
simétrico de las edificaciones religiosas y la ausencia de lo
marginal revelan una voluntad de representación moral del
espacio, donde la urbe se presenta como obra de la iglesia
novohispana. El paisaje deja de ser un simple fondo natural y
se convierte en un recurso retórico de legitimación espiritual y
política. En esa medida, la obra de Morfi no busca describir la
ciudad que es, sino proyectar la ciudad que debe ser: un territorio
ordenado bajo la fe y la autoridad eclesiásticas.
En conjunto, esta imagen amplía el repertorio iconográfico
de Zacatecas en el siglo XVIII al incorporar una visión más
contemplativa y espiritual del paisaje urbano. Su análisis
permite comprender cómo las representaciones visuales no solo
registraron transformaciones físicas o materiales, sino que también
participaron en la construcción de una identidad simbólica y moral
que, en el discurso visual, unió inseparablemente la topografía
del lugar con la religiosidad del espacio.
El plano de Bernardo de Portugal
En 1799, Bernardo de Portugal alcalde de la Real Aduana
de Zacatecas, dibujó un plano que en muchos sentidos es una
reinterpretación de la obra de Sotomayor. La escala, la orientación,
así como la presencia de varios elementos compartidos, nos hablan
de un ejercicio en el que se retoma la información vertida en el
plano de 1732. No obstante, las intenciones, así como la narrativa
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que engloba su creación, advierten sobre una concepción de
ciudad muy distinta a la esgrimida años antes.

El plano formó parte de la “Ordenanza de la División de
la Muy noble y Leal ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas
en cuarteles y creación de los alcaldes de ellos y reglas de su
gobierno” publicado por mandato del Virrey de Branciforte.38
Dentro del texto se incluye otro plano que representa la división
de la ciudad por cuarteles que obedecía a la lógica ilustrada
impulsada por la casa de los Borbones para fortalecer el control
38

Federico Sescosse, Temas zacatecanos, 119.

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administrativo, jurídico y territorial de sus posesiones de
ultramar. Ambos planos fueron elaborados por un funcionario de
la administración virreinal, Bernardo de Portugal, quien fungió
en la época como alcalde de la Real Aduana.
El mapa muestra la ciudad que nuevamente yace bajo el
protagonismo del cerro de la Bufa. En un marco barroco decorado
con orlas y flores, la ciudad aparece dispuesta en toda su amplitud,
retomando el mismo punto de vista de Sotomayor. Al igual que
éste último, Bernardo de Portugal proyecta la ciudad de oriente
a poniente como lo indica la presencia de un sol antropologizado
cuyos ojos se dirigen al crestón de la Bufa, elemento novedoso
que no encontramos en otras representaciones. La ciudad es
observable entonces “a vuelo de pájaro”, sin que por ello se
demerite el cuidado en el dibujo de ciertas fachadas y de ciertos
detalles de los edificios. La composición barroca permite la
presencia de dos ángeles tenantes que sostienen el escudo de
armas de la ciudad, justo encima del cerro de la Bufa, como si
se fortaleciera la presencia regia y religiosa que legitiman la
fundación y el establecimiento de la ciudad: en el escudo los
cuatro conquistadores sostienen un medallón con el anagrama
de Felipe II, rey de España que otorgó el título de ciudad al
otrora Real de Minas zacatecano. Debajo de ellos la inscripción
“Labor vincit omnia,”39 todo ello sostenido por dos ángeles cuyas
trompetas parecen convocar a la admiración de la ciudad.
39

El trabajo todo lo vence.

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En la parte inferior del plano se puede leer:
Descripción de la muy noble, y leal Ciudad de Zacatecas Capital
de su Provincia en la Nueva Galicia. Obispado de Guadalaxara
(sic) de donde dista sesenta y cinco leguas, de México ciento,
y treinta. El Signo que la domina es Sagitario, su Planeta es
Júpiter con participación de Saturno, y Marte, su temperamento
es frio, y seco, y el número de su Vecindario asciende a veinte,
y cinco mil Personas según el Padrón Ecc/o. del año de 1795.40

A la derecha encontramos un listado de los 36 lugares que
Bernardo de Portugal quiso ubicar dentro del plano. A diferencia
de la representación urbana anterior, es notable la aparición
de distintas clases de edificaciones, desde caminos, garitas,
instituciones coloniales de orden civil y/o administrativo, como
la Real Caja, la Real Aduana y el Real estanco de tabaco. Los
espacios de entretenimiento y ocio también se incluyen, siendo
observables un juego de rebote -que hasta la fecha da el nombre
a uno de los barrios de la ciudad-41 y la “plaza de los gallos”.42 Al
Bernardo Portugal, “Descripción de la muy noble y leal ciudad de Zacatecas,” 1799, N° 3795, Mapas Planos e Ilustraciones, Archivo General de la
Nación (AGN), México, procedente de Fondo Intendencias vol. 65, f. 13.
41
Federico Lozano, “Prácticas comunitarias en la preservación del patrimonio: el caso del barrio del rebote de Barbosa”, en Zacatecas, treinta años
como ciudad patrimonio de la humanidad, coords. Gabriela Bernal y Fátima
Frausto, (Instituto Zacatecano de Cultura, 2023), 166.
42
Entre los caminos se aluden a la garita de Barrio Nuevo y el camino hacia
Tierra Adentro, al igual que al “camino para las minas”, “camino para México” y “camino para la Bufa”. Sobre la plaza de los gallos, se hace referencia
a un “corral de gallos” en esa parte de la ciudad. Crónica de Zacatecas, disponible en https://www.facebook.com/photo.php?fbid=2861775974084019&amp;id=1483022295292734&amp;set=a.1483151995279764
40

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igual que en el plano que acompaña la Descripción, se destaca
la presencia de todas las edificaciones religiosas (templos y
conventos), apareciendo aquellas que fueron omitidas por
Sotomayor, a saber la capilla de la Concepción (24), la de la Aurora
(19) y la capilla que identifica al pueblo de indios de El Niño (35).
Se añade asimismo la presencia de otra institución educativa que
se suma al Colegio de Niñas (30), como el Real Colegio de San
Luis Gonzaga (22), cuya construcción se concluyó en 1757.43
La ciudad real y la ciudad representada se habían
complejizado. A diferencia del paisaje dominado por el peso
material y simbólico de lo religioso dibujado por Sotomayor,
ahora Zacatecas se presenta como un centro urbano que cuenta lo
mismo con espacios de entretenimiento que con las instituciones
que legitimaban el poder de la Corona sobre la misma. No es
que para 1732 no hayan existido, sino que al parecer no era
importante representarlas. La elaboración del mapa se enclava
en el contexto de las reformas borbónicas, en el momento en
el que la casa reinante impuso modificaciones que pretendían
fortalecer el control administrativo, político y económico sobre
sus territorios de ultramar. Llama la atención que la descripción
otorgada por Bernardo de Portugal incluye el título de Provincia,
a pesar de que Zacatecas se convirtió en una intendencia en 1787
como parte de las mismas reformas. No obstante de calificarla
José Antonio Gutiérrez, “El Colegio de San Luis Gonzaga y sus primeras
constituciones”, Espiral 11, no.33 (2005): 145. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5662641
43

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como provincia, el autor del plano parece esmerarse en mostrar
un retrato de una ciudad novohispana más amplia, más diversa
y más estética, traducción visual de una serie de modificaciones
que tuvieron lugar en esta época y que atendían a una concepción
más ilustrada de las ciudades.44 Tres años antes del levantamiento
del plano, el intendente Francisco Rendón había ordenado que
“se reedificaran las casas arruinadas; y los dueños de solares los
constuyeran o en caso de no contar con dinero los vendieran”; 45
la finalidad era la de mejorar el aspecto de la ciudad, establecer
el orden, evitar focos de infección y erradicar el bandidaje y la
delincuencia.
En la iconografía urbana de Sotomayor, parece importante
recurrir a ciertos hitos urbanos. Ya hemos mencionado anteriormente
que a través de la iconografía de las ciudades se pueden observar
los elementos que son representados como símbolos importantes
para un determinado espacio. La Bufa ya no es representada
solamente como una elevación, sino que es dibujada con la aridez
de su crestón y sus caminos. Además se añaden otros sitios que
parecieran de interés para el local y el visitante como “Las peñitas”
El pensamiento ilustrado también tuvo eco en la organización de las ciudades. Comenzaron a impulsarse diversas reformas que iban desde la estetización de los centros urbanos (con la renovación de edificios y limpieza de
espacios), hasta la delimitación por cuarteles que buscaba reducir la delincuencia y establecer una mayor injerencia en espacios más pequeños y, por ende,
controlables.
45
Claudia Magaña, Panorámica de la ciudad de Zacatecas y sus barrios
(durante la época virreinal), (Zacatecas: Gobierno del Estado de Zacatecas,
1998) 28.
44

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(10), formación rocosa que en el mapa aparece con una cruz,
posiblemente por fungir como punto de religiosidad o encuentro
devocional. 46 A falta de más fuentes que nos hablen sobre este
sitio, se puede suponer que funcionaba como un hito urbano de
la ciudad diciochesca, punto de encuentro social o religioso que
curiosamente solo retoma este plano y no otros.
En el plano no.2, contenido en las mismas ordenanzas
para la división de la ciudad, los detalles paisajísticos se
desvanecen casi por completo para delimitar cada uno de los
cuatro cuarteles mayores y ocho menores que a partir de ese
momento conformarían la organización urbanística de la ciudad.
Se mencionó brevemente que a partir de los cambios impulsados
por las Reformas Borbónicas la apariencia de las ciudades se fue
transformarndo, sentando las bases para los procesos urbanísticos
del siglo XIX. Los cuarteles se identifican con número, letra y
color, específicandose en las ordenanzas cuál corresponde a
cada uno: amarillo para el primero; morado el segundo; rojo, el
tercero y azul, el cuarto cuartel mayor. Los cuarteles menores los
identificó Portugal con los mismos colores pero letra en lugar de
número, de manera que se extienden de la A a la Y según el sitio
que les corresponde.
Para los siglos XIX y XX se tiene conocimiento de que este sitio fungió
como fortificación o trinchera natural en los distintos conflictos armados del
México moderno y contemporáneo. Manuel González Ramírez, cronista de la
ciudad de Zacatecas. “Sitios históricos de la ciudad Zacatecas”, 28 de abril de
2022, disponible en https://www.facebook.com/search/posts/?q=las%20pe%C3%B1itas&amp;locale=es_LA .
46

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La presencia de color - necesaria para identificar los
límites de cada cuartel- otorga otra perspectiva plástica. La
vegetación se expresa como más abundante, lo que permite
que se dibujen las huertas de los templos y barrios al norte
de la ciudad, ausentes en las anteriores representaciones y los
caminos y senderos del arroyo son identificables. En este caso,
el paisaje carece de edificaciones, salvo los principales templos
de la ciudad a los que Portugal representa incluso mejor que en
el primer plano, quizás porque tiene más espacio y al parecer
más libertad creativa -al salirse del modelo que retomó de
Sotomayor-. El alcalde de la Real Aduana no duda en insertar
nuevamente y a mayor proporción el escudo de armas que toma
un protagonismo aún más notorio que el propio cerro de la
Bufa. Cabe destacar que el escudo elimina el barroquismo de
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la versión anterior, enclavándolo en un medallón rodeado de
guirnaldas que prefigura al neoclásico.47
Las representaciones urbanas elaboradas por el alcalde de
la Real Aduana se presentan entonces como la expresión de una
legitimación de la ciudad, en la que no solamente se aprecian los
iconos fundantes e identitarios -el escudo de armas, el cerro de
la Bufa-, o los hitos temporales, como Las Peñitas o el juego de
rebote, si no que también se aluden a símbolos (como los ángeles
con trompetas, las palmas y el laurel) como recursos retóricos
que implican cierta intención de engrandecer el espacio urbano
que es anunciado por ángeles y coronado por laureles, en un
ejercicio similar al que realizaba Joseph Rivera Bernárdez en su
Descripción de la muy noble y leal.
A pesar de su labor al levantar los planos que apoyarían
visualmente a la nueva organización de la ciudad, Bernardo de
Portugal nunca fue retribuido. Así lo señala en una queja que
esgrime a las autoridades de la ciudad:
(...) digo que habiendo concluido los planos y ordenanzas de
alcaldes de Barrio que a nombre de vuestra señoría me mando
hacer el Sr. Regidor Diputado del común don José Fernández
Moreno, se me deben de mi trabajo personal 38.00 los que en el
dilatado tiempo de más de dos años no han podido mis súplicas
conseguir”.48

Federico Sescosse, Temas zacatecanos, 120.
Claudia Magaña, Panorámica de la ciudad de Zacatecas y sus barrios
(durante la época virreinal, 128.
47
48

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Conclusiones
A lo largo del presente artículo se intentó mostrar como las
representaciones de la ciudad van articulando ideas concretas de
la misma, basadas no solo en la subjetividad del creador, sino
también a través de los contextos culturales de la época. Para el
caso del primer mapa fue claro que se tuvo la intención de ser una
apología de la ciudad, una representación que correspondiera a la
descripción elaborada por Joseph Rivera Bernárdez en términos de
una retórica que lleva implícito cierto orgullo citadino. El que el
texto comparara a Zacatecas con las grandes construcciones de la
antigüedad, habla de ese interés por magnificar su importancia dentro
del contexto colonial novohispano. En el caso del plano de Joaquín
de Sotomayor, el énfasis puesto a la orografía y especialmente en
el cerro de la Bufa, nos sitúa dentro de una tradición que continuará
casi hasta la actualidad: la Bufa se ha desempeñado como un hito
urbano, un símbolo identitario que se representa como punto
geográfico e incluso de orientación. Para Sotomayor, Zacatecas
se muestra como una ciudad en la que la Iglesia tiene una fuerte
presencia material y simbólica, aún más destacable que cualquier
otro lugar de orden civil. La misma lectura podemos hacer de la
Vista de Zacatecas de Agustín de Morfi, quien ve a Zacatecas como
una síntesis entre su edificio religioso más importante, la Parroquia
Mayor y los cerros circundantes.
Por su parte, en los planos de Bernardo de Portugal es
observable el por presentar una ciudad más compleja y completa. El
alcalde de la Real Aduana ya no se contenta con situar los templos,
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conventos y capillas, sino que va más allá y destaca en el plano todos
los sitios de interés: civil, religioso y de ocio o entretenimiento. Ya
es notorio el crecimiento urbano y demográfico; casas aquí y allá
representan de manera abstracta a una ciudad más poblada y mejor
conectada, ya que tampoco se dejan de lado las garitas ni los caminos
al sur y al norte. La identidad de Zacatecas se ve simbolizada con
la presencia tutelar de la Virgen de los Zacatecas, situada al centro
en lugar preponderante junto con los cuatro conquistadores, que
en conjunto, componen el escudo de armas que tanto orgullo
parecía despertar en los zacatecanos de la decimoctava centuria.
Los elementos barrocos (orlas, ángeles tenantes, flores, medallones
y cartelas) expresan cierta temporalidad y gusto artístico, pero
también una especie de floritura que enmarca la retórica del orgullo
por la ciudad y sus orígenes.
En el ocaso del siglo XVIII podemos ser testigos de
cómo las ordenanzas promovidas por las Reformas Borbónicas
prefiguraron los modelos de ciudad visibles en el siglo XIX. Para
el caso de Zacatecas, su crecimiento urbano se mantendrá casi
inalterado hasta bien entrado el siglo XX, pero sus representaciones
son elocuentes en la medida en que nos aportan información
acerca de cómo sus habitantes o visitantes la percibían o la vivían.
Dentro de las representaciones del paisaje son observables
las fuerzas que los transforman, pero también los rasgos que los
identifican: los hitos urbanos, ya sean naturales o edificados.
Muchos de estos hitos van trascendiendo los límites temporales
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llegando hasta al presente, como el caso del cerro de la Bufa.
Estos hitos van forjando también una idea de lo patrimoniable, de
lo que se debe conservar porque se ha mantenido como valioso o
apreciable a través del tiempo, posicionándose como importante
para una sociedad o colectividad.49
Los paisajes representados en los mapas también nos
muestran los pensamientos, experiencia e ideologías de sus
autores, independientemente de las convenciones cartográficas.
Los documentos gráficos que se han mostrado a lo largo del texto
son son representaciones de la construcción de una identidad
colectiva que se ha ido forjando en el decurso del tiempo; nos
permiten observar qué se consideró valioso (o no) y qué aspectos
fueron agregándose o cambiando.
En este sentido, la principal aportación de este trabajo
al campo académico radica en articular la iconografía urbana
con una lectura histórico-cartográfica que permite comprender
las representaciones del paisaje como fuentes para el estudio
de las identidades territoriales. Al analizar los planos y vistas
de Zacatecas desde la propuesta metodológica de Brian Harley
y la tradición iconográfica derivada de Panofsky, se ofrece una
mirada interdisciplinaria que combina la historia del arte, la
geografía histórica y los estudios sobre patrimonio. Este enfoque
no solo permite entender las transformaciones materiales de la
El cerro de la Bufa ha sido catalogado como Patrimonio cultural del Mundo en 2019. “Lista Representativa de los Tesoros del Patrimonio Cultural del
Mundo”, elaborada por Bureau Internacional de Capitales Culturales. 2019.
49

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ciudad, sino también los discursos simbólicos y las jerarquías
que operaron en su representación visual, abriendo nuevas vías
de interpretación para el estudio del paisaje urbano novohispano.
Referencias:
Álvarez, Salvador. “La primera regionalización (1530–1570).”
En Historia del Reino de la Nueva Galicia, coordinado
por Thomas Calvo y Aristarco Pinedo, 192–194. Guadalajara: Universidad de Guadalajara, CUCSH, 2016.
Amador, Elías. Bosquejo histórico de Zacatecas. Guadalupe: Escuela de Artes y Oficios, 1892.
Anónimo. Vista de la ciudad de Zacatecas. Tinta y acuarela sobre
papel de algodón, ca. 1777. En Viaje de indios y diario del
Nuevo México, Archivo General de la Nación (México),
Fondo Mapas, Planos e Ilustraciones, Ramo Historia, vol.
552, foja 98bis.
Aguirre, Carlos. “Las representaciones de la ciudad.” Historias
27 (1992): 47–56. https://revistas.inah.gob.mx/index.php/
historias/article/view/14420.
Bezanilla Mier y Campa, Joseph Mariano de. Muralla zacatecana: de doce preciosas piedras, erigidas en doce sagrados
títulos y contemplados en el patrocinio y patronato de su
augustísima patrona y señora María Santísima, para el día
8 de cada mes. México: El Ilustrador Católico, 1905.
De la Mota y Escobar, Alonso. Descripción geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León. México: Imprenta de Pedro Robredo, 1940.
De Seta, Cesare. Tra oriente e occidente. Città e iconografía dal
XV al XIX secolo. Nápoles: Electa Napoli, 2004.
Fernández Martínez, Carla. “Iconografía urbana, memoria e identidad de las ciudades portuarias del Norte y Noreste de EsSillares, vol. 5, núm. 10, 2026, 49-91
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-167

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paña.” Anales de Historia del Arte 24, no. especial (2015):
161–173.
https://doi.org/10.5209/rev_ANHA.2014.
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�La violencia en la historiografía de la frontera
México-Estados Unidos: perspectiva comparada
sobre dos obras fundamentales
Violence in the Historiography of the
Mexico-United States Border: A Comparative Perspective
on Two Foundational Works
César Morado Macías
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-6696-6989
Recibido: 14 de noviembre de 2025
Aceptado: 24 de noviembre de 2025

Resumen: El presente artículo constituye una lectura comparativa de dos
obras publicadas recientemente en ambos lados del Rio Bravo: Guerra
y paz en la frontera, 1830–1880 de Miguel Ángel González Quiroga
publicada en México y Rebrotes de violencia racial. Reflexiones
críticas sobre la historia de la frontera, coordinada por Sonia Hernández
y John Morán González, editada en Estados Unidos. A partir de tres ejes
de análisis interconectados: la violencia estatal, la memoria histórica
y la identidad fronteriza, se argumenta la hipótesis que, mientras
González Quiroga reconstruye la violencia como un fenómeno
estructural del proceso de formación estatal y de colonización del
espacio norteño, Hernández y Morán González la abordan como una
expresión de racismo institucional y de silenciamiento histórico. En el
plano de la memoria, se postula que ambos textos buscan desarticular
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los mitos fundacionales —la “pacificación” decimonónica en uno, la
“civilización texana” en otro— mediante estrategias narrativas que
combinan archivo, testimonio y crítica cultural. Finalmente, en torno a
la identidad, se sostiene que ambos proyectos historiográficos entienden
la frontera no como línea divisoria sino como campo relacional de
múltiples pertenencias.
Palabras clave: Violencia, historiografía, frontera México- Estados
unidos, Noreste de México, Texas.
Abstract: The landscape has been a concept that has gained relevance
in recent This article presents a comparative reading of two recently
published works from opposite sides of the Rio Grande: Miguel Ángel
González Quiroga’s Guerra y paz en la frontera, 1830–1880, published
in Mexico, and Rebrotes de violencia racial. Reflexiones críticas
sobre la historia de la frontera, edited by Sonia Hernández and John
Morán González, and published in the United States. Through three
interconnected analytical axes—state violence, historical memory, and
border identity—this study argues the following thesis: while González
Quiroga reconstructs violence as a structural phenomenon inherent to
state formation and the colonization of the northern region, Hernández
and Morán González approach it as an expression of institutional racism
and historical silencing. Regarding memory, it is posited that both texts
seek to deconstruct foundational myths—the 19th-century narrative of
“pacification” in the former, and the “Texan civilization” in the latter—
through narrative strategies that combine archival research, testimony,
and cultural critique. Finally, concerning identity, it is maintained
that both historiographical projects conceptualize the border not as a
dividing line, but as a relational field of multiple belongings.
Key words: Violence, historiography, Mexico-United States border,
Northeastern Mexico, Texas.

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�La violencia en la historiografía de la frontera México-Estados Unidos

Introducción

En la historiografía reciente sobre la frontera norte de México y el
sur de los Estados Unidos la violencia, la memoria y la identidad
han dejado de ser temas marginales para convertirse en ejes
interpretativos que articulan los procesos de formación estatal,
las relaciones interétnicas y los imaginarios nacionales. No es el
objetivo del presente artículo hacer un análisis historiográfico al
respecto. Sin embargo, es pertinente señalar que, la historiografía
sobre esta región ha buscado explicar las causas y consecuencias
de la violencia fronteriza a través de distintos enfoques, desde la
historia política y militar hasta la social y cultural. Entre las obras
más influyentes destacan los estudios de Friedrich Katz, David J.
Weber y Elliot Young quienes han ofrecido marcos interpretativos
fundamentales para comprender la violencia en este territorio.
El estudio de la violencia en la frontera entre México
y Estados Unidos es un campo rico y multidisciplinario. Los
historiadores más prestigiados en este tema suelen abordarlo desde
diferentes ángulos: la violencia estructural, el bandolerismo, la
justicia popular, el conflicto racial, la construcción del Estadonación y, por supuesto, la violencia ligada al narcotráfico en la
época contemporánea. Katz en su obra más relevante: “La Guerra
Secreta en México: Europa, Estados Unidos y la Revolución
Mexicana”,1 analiza cómo la violencia en México (y en su frontera
Friedrich Katz (1927-2010). Es uno de los historiadores más importantes
de la Revolución Mexicana. Demostró cómo la frontera era un escenario de
conflicto internacional.
1

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norte) fue exacerbada por la intervención e intereses de potencias
extranjeras, especialmente Estados Unidos y Alemania.
Weber2 es sin duda el gran referente del tema que nos ocupa
con dos obras fundamentales: “Bárbaros: Los españoles y sus
salvajes en la Era de la Ilustración” y “La frontera española en
Norteamérica”. Aunque se centra en el período colonial, su trabajo
es fundamental para entender los orígenes de la violencia étnica y
colonial en la región. En la historiografía reciente destaca Elliot
Young quien con su estudio: “Catarino Garza’s Revolution on the
Texas-Mexico Border” 3centra su trabajo en la intersección entre
raza, nación y violencia a fines del siglo XIX. Estudió figuras como
Catarino Garza, cuyas rebeliones cruzaban la frontera, mostrando
cómo la violencia política no respetaba la línea divisoria.
Otros historiadores han explorado cómo la violencia fue
utilizada como herramienta de control racial y de construcción
David J. Weber (1940-2010). Su análisis de la relación entre españoles,
mexicanos y los pueblos nativos americanos establece las raíces profundas del
conflicto en el sur de Estados Unidos y el norte de Mexico.
3
Elliott Young es profesor del Departamento de Historia en el Lewis and
Clark College. Es autor de Forever Prisoners: How the United States Made the
World’s Largest Immigrant Detention System (Prisioneros perpetuos: cómo Estados Unidos creó el mayor sistema de detención de inmigrantes del mundo),
Alien Nation: Chinese Migration in the Americas from the Coolie Era through
WWII (Nación alienígena: la migración china en las Américas desde la era del
coolie hasta la Segunda Guerra Mundial) y Catarino Garza’s Revolution on
the Texas-Mexico Border (La revolución de Catarino Garza en la frontera entre
Texas y México), además de coeditor de Continental Crossroads: Remapping
US-Mexico Borderlands History (Encrucijadas continentales: reconfigurando
la historia de las fronteras entre México y Estados Unidos).
2

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�La violencia en la historiografía de la frontera México-Estados Unidos

estatal destacan William D. Carrigan y Clive Webb:”Forgotten
Dead: Mob Violence against Mexicans in the United States,
1848-1928. Su investigación fue pionera en documentar
sistemáticamente los linchamientos masivos de mexicanos
y mexicoamericanos en el suroeste de EE.UU; Kelly Lytle
Hernández: “Bad Mexicans: Race, Empire, and Revolution on
the Texas-Mexico Border” y “Migra! A History of the U.S. Border
Patrol”. Su trabajo conecta la historia de la vigilancia fronteriza,
el control migratorio y la violencia de estado con el legado del
colonialismo y el conflicto racial.
Finalmente citaríamos a Samuel Truett:: “Fugitive
Landscapes: The Forgotten History of the U.S.-Mexico Bord.
Analiza cómo la violencia fue inherente al desarrollo capitalista
en la frontera, especialmente en la industria minera y la lucha
por el control de la tierra y los recursos y desde luego el trabajo
de Mónica Muñoz Martínez, titulado La injusticia nunca te
abandonara donde revela la historia de la violencia estatal

contra los mexicano-estadounidenses en Texas a principios del
siglo XX, quizá el texto que más se aproxima a los trabajos que
analizamos en este artículo.
Es importante notar que el estudio de la frontera ha
sido moldeado por la Escuela de los Estudios Fronterizos
(Borderlands Studies), que enfatiza que la frontera no es solo una
línea, sino una región cultural con dinámicas propias. Autores
como Gloria Anzaldúa (“Borderlands/La Frontera: The New
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Mestiza”), aunque no es historiadora sino teórica cultural, ha
tenido una influencia decisiva en cómo los académicos entienden
la identidad, el conflicto y la vida en la frontera.
Aunque desde luego la historiografía sobre la violencia
en la frontera no se agota en las obras citadas, en este articulo
centramos nuestra atención en dos de ellas que consideramos
representativas y que las une un denominador común; Han sido
publicadas originalmente en inglés4 y traducidas al español por la
Universidad Autónoma de Nuevo León con sede en Monterrey
México como parte de una iniciativa editorial para poner el tema
sobre la mesa en un momento definitorio de la relación binacional.5
Se trata de los libros: Guerra y paz en la frontera, 1830–1880 de
Miguel Ángel González Quiroga y Rebrotes de violencia racial.
Reflexiones críticas sobre la historia de la frontera, coordinada
por Sonia Hernández y John Morán González. Aunque separadas
por su temporalidad —el siglo XIX en el caso de González
Quiroga, y las primeras décadas del XX en el de Hernández y
Morán— ambas coinciden en problematizar la frontera como
Hernández, Sonia, and John Morán González. Reverberations of racial
violence. Critical reflections on the history of the border. University of Texas
Press. 2021 y Gonzáles Quiroga, Miguel Ángel, War and Peace on the Río
Grande Frontier, 1830–1880. University of Oklahoma Press, 2020.
5
Hernández, Sonia y John Morán González. Rebrotes de violencia racial.
Reflexiones críticas sobre la Historia de la Frontera. Centro de Estudios Humanísticos, UANL, 2024. Monterrey, México. Traducción del inglés al español de Carlos Andrés Puerto Vallejo y Gonzales Quiroga, Miguel Ángel, Guerra y paz en la frontera del Bravo (1830-1880). Traducción al español porte de
la Editorial Universitaria. UANL. Monterrey México. 2023.
4

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espacio de fricción y de diálogo entre proyectos imperiales,
nacionales y locales.
Antes de entrar al análisis de las obras, conviene revisar
un perfil de los autores. La primera obra es de autoría colectiva,
sus coordinadores fueron Sonia Hernández (Ph.D., University of
Houston, 2006) quien se ha consolidado como una voz central
en la historiografía del fronterismo texano-mexicano, con un
enfoque que entrecruza género, trabajo y movimientos sociales
en el marco transnacional de las fronteras. Actualmente ocupa
plaza en el Departamento de Historia de Texas A&amp;M University,
College Station, donde ha desempeñado cargos de liderazgo
académico y ha contribuido a programas interdisciplinarios en
estudios de género y estudios latinoamericanos6
El otro coordinador es John Morán González quien se
desempeña como profesor en el Departamento de Inglés de la
University of Texas at Austin (UT Austin), donde ocupa la
cátedra J. Frank Dobie Regents Professor of American &amp; English
Literature. Obtuvo su Ph.D. en Literatura Norteamericana por
Su producción monográfica destaca por dos libros que articulan micro-historias con procesos políticos más amplios. Working Women into the Borderlands (Texas A&amp;M University Press, 2014) explora el lugar del trabajo femenino en la transformación social del fronterismo; el libro obtuvo varios
premios y fue traducido para su circulación en México, lo cual confirma su
resonancia transnacional. En 2021 publicó “For a Just and Better World”: Engendering Anarchism in the Mexican Borderlands, 1900–1938 (University of
Illinois Press), obra que despliega una genealogía de las prácticas anarquistas
feministas y su relación con la represión estatal y las culturas laborales en la
región fronteriza.
6

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la Stanford University en 1998. La producción de González
se distingue por al menos tres ejes: (a) la genealogía de la
literatura mexicana-estadounidense en el contexto de Texas; (b)
la literatura estadounidense decimonónica tardía con elementos
expansionistas; (c) la edición crítica y colectiva de literatura
latina en EE.UU.7 Ellos se encargaron de reunir un conjunto de
catorce ensayos de prestigiados académicos/as norteamericanos
que abordan la violencia racial contra los mexicanos en Texas
durante las primeras décadas del siglo XX.
En contraparte, la obra de González Quiroga es individual,
no por ello menos extensa y analítica. Egresado de la universidad de
Rice en Houston, ha enseñado tanto historia estadounidense como
mexicana en la Universidad Autónoma de Nuevo León (Facultad
de Filosofía y Letras). Un rasgo destacado se su obra es su mirada
transnacional producto su misma trayectoria biográfica pues sus
raíces familiares se ramifican en ambos lados del Bravo. 8 La obra
en comento bien podría ser equivalente a su tesis doctoral. Otro
rasgo fundamental que vincula a las obras citadas y nos permite
intentar un análisis comparativo es que espacialmente sitúan sus
En Border Renaissance: The Texas Centennial and the Emergence of
Mexican American Literature (University of Texas Press, 2009), González
analiza cómo el centenario de Texas (1936) funcionó como catalizador simbólico y material para el surgimiento de una literatura mexicana-estadounidense
que negocia identidad, ciudadanía y la frontera.
8
Su familia es originaria de Zuazua, Nuevo León. Residió unos años en
Houston Texas. Sirvió en el ejército de los Estados Unidos en Vietnam. Trabajo más de 30 años como catedrático de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UANL en Monterrey México. Actualmente reside en Zuazua con su familia.
7

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objetos de estudio en el último tramo del rio bravo antes de llegar
al Atlántico, es decir en lo que comúnmente identificamos como
el noreste de México y Texas.
I. La violencia estatal: de la frontera militar a la frontera
racial
En Guerra y paz en la frontera, González Quiroga estudia
el noreste mexicano en el contexto de las guerras de
independencia, invasiones estadounidenses y conflictos con
los pueblos indígenas. Su tesis central sostiene que la violencia
no fue una anomalía, sino el lenguaje político y social con el
que se construyeron las instituciones del Estado en la frontera.
Las milicias cívicas, los presidios y las alianzas interétnicas
constituyen, para el autor, mecanismos ambivalentes de defensa
y dominación que revelan el carácter híbrido de la autoridad
en la región.9 En esta lectura, la violencia estatal se asienta
en la precariedad de las soberanías: México y Estados Unidos
fueron Estados inacabados que proyectaron hacia la frontera sus
miedos, carencias y aspiraciones.
Aunque González-Quiroga no formula explícitamente un
marco filosófico, los lectores de su obra podemos identificar que
su explicación de la guerra y la paz descansa en tres corrientes
filosóficas e historiográficas profundas que pueden rastrearse en
su manera de interpretar la frontera: 1) historicismo intercultural,
Miguel Ángel González Quiroga, Guerra y paz en la frontera, 1830–1880
(Monterrey: Universidad Autonoma de Nuevo León, 2019), 45–52.
9

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2) pragmatismo relacional, y 3) crítica a los esencialismos del
Estado-nación. Vayamos por partes.
Sobre el historicismo intercultural de González-Quiroga
queda evidenciado cuando vemos que la frontera es vista como
proceso y nunca como esencia. Presenta la frontera del siglo
XIX no como una realidad fija, sino como un espacio histórico
en constante construcción, producido por la interacción entre
comunidades mexicanas, estadounidenses e indígenas. Esto se
vincula con el historicismo alemán (Herder, Dilthey) en tres
sentidos: a) El significado de las acciones humanas surge de su
contexto histórico específico. El autor insiste en reconstruir cómo
los actores comprendían la guerra, la autoridad o la violencia en
su propio horizonte histórico, sin imponer conceptos actuales. b)
Los pueblos producen culturas diferenciadas Tal como propone
Herder, las comunidades fronterizas desarrollan valores, normas
y economías propias. González-Quiroga sigue esta intuición:
la frontera es culturalmente “otra”, ni plenamente México ni
plenamente EE. UU. c). La comprensión requiere empatía
histórica.10
Toda su obra está atravesada por un esfuerzo por
comprender los motivos locales —no sólo las macro-fuerzas
nacionales—, lo cual es una forma aplicada del universo
diltheyano. Resultado: la guerra y la paz no son “categorías
Miguel Ángel González Quiroga, Guerra y paz en la frontera, 1830–1880
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 2019), 52-58.
10

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universales”, sino formas singulares que adquieren significado
dentro de la cultura y la temporalidad de la frontera.
En segundo término, tendríamos el pragmatismo
relacional: es decir la guerra y la paz como prácticas sociales,
nunca como estados absolutos. Una aportación central del libro
es la idea de que la frontera no alterna simplemente entre guerra
y paz, sino que opera en una zona intermedia donde violencia,
negociación y cooperación coexisten. Este planteamiento se asocia
con el pragmatismo estadounidense (James, Dewey, Mead): a) La
realidad social se mide por sus efectos prácticos. Para GonzálezQuiroga, son los arreglos cotidianos, las alianzas temporales, el
comercio, las prácticas de sobrevivencia, lo que define “paz”,
no los tratados formales. b) La acción colectiva es contingente
y adaptativa. El pragmatismo sostiene que las comunidades se
organizan en función de necesidades cambiantes; esto aparece
claramente en su descripción de rancheros, comerciantes y
grupos indígenas que negocian, pactan o se enfrentan según las
condiciones materiales. c) La paz es un logro provisional. Para
Dewey, la democracia y la cooperación son procesos siempre en
riesgo. González-Quiroga usa, implícitamente, esa idea: la paz
fronteriza es frágil, situacional y siempre negociada. Resultado:
la frontera aparece como una red dinámica de relaciones prácticas,
más cercana a la filosofía de la acción que a las nociones binarias
de guerra/paz del pensamiento político clásico.
El tercer aspecto y no menos importante contribución
es su filiación con la crítica posnacional, en el sentido del
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cuestionamiento al Estado como único capaz de producir orden.
Una de las contribuciones más originales de González-Quiroga
es mostrar que las comunidades fronterizas producían orden y
convivencia independientemente del Estado. Conclusión desde
luego peligrosa y desafiante para quienes simpatizan con la
presencia estatal como necesaria.
Este enfoque nos remite como lectores a corrientes
teóricas como: a) Análisis foucaultiano del poder capilar. La
autoridad no reside sólo en los ejércitos o gobiernos, sino
en: redes de comercio, arreglos comunitarios, pactos locales,
lealtades familiares, mediaciones interétnicas. La guerra y la
paz no dependen exclusivamente de los Estados nacionales,
sino de múltiples microformas de poder. b) Crítica poscolonial
y fronteriza (Gloria Anzaldúa) Aunque González-Quiroga es un
historiador y no un teórico cultural, su lectura de la frontera como
un espacio híbrido, donde identidades y prácticas se mezclan,
dialoga con esta corriente: La frontera es un “entre-lugar”. La
violencia y la cooperación se definen en relación con múltiples
soberanías parciales. c) Desconfianza hacia los esencialismos del
nacionalismo del siglo XIX. El autor muestra que los Estados,
mexicano y estadounidense, imponen narrativas de guerra y
orden que poco tienen que ver con la realidad vivida por los
habitantes locales. Resultado: la guerra y la paz son presentadas
como construcciones políticas utilizadas por los Estados para
justificar su presencia, pero insuficientes para explicar la vida real
en la región.
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En resumen, podemos concluir que su obra propone una
concepción de la frontera donde: La paz es un proceso social,
no un tratado. La guerra es un patrón cíclico que emerge de
tensiones locales, económicas y culturales, no sólo de conflictos
interestatales. La vida fronteriza transcurre en una zona
intermedia, donde ambos conceptos —guerra y paz— pierden
sus contornos rígidos.
Por su parte, Rebrotes de violencia racial analiza un
momento distinto pero conectado: el periodo de 1910–1920, cuando
los Texas Rangers, apoyados por autoridades locales, perpetraron
matanzas sistemáticas contra comunidades mexicoamericanas
en el sur de Texas.11 Aquí, la violencia ya no se legitima como
defensa territorial, sino como política racial. Hernández y Morán
González proponen entender los linchamientos y ejecuciones
extralegales como parte de un régimen de supremacía blanca
inscrito en la creación misma del estado texano y estadounidense.
Así, la violencia no solo reproduce jerarquías étnicas, sino
que configura la frontera como espacio de disciplinamiento y
exclusión.
En Rebrotes de violencia racial, la violencia es concebida
como un fenómeno estructural y profundamente arraigado, que
trasciende los incidentes puntuales para manifestarse como la
Sonia Hernández y John Morán González, “Introducción: Memoria, violencia e historia en la investigación Canales de 1919,” en Rebrotes de violencia
racial. Reflexiones críticas sobre la historia de la frontera (Monterrey: Centro
de Estudios Humanísticos, UANL, 2024), 17–28.
11

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cristalización de jerarquías raciales históricas que se reproducen
mediante instituciones, discursos y prácticas normalizadas.
Siguiendo la teoría de la formación racial de Foucault, la raza se
construye socialmente, se convierte en eje de conflicto político
y permea tanto la identidad individual como la organización
institucional, de modo que la violencia racial se inscribe en una
trama de significados raciales que organizan la acción colectiva.12
Asimismo, la perspectiva foucaultiana sobre la
gubernamentalidad provee un marco para interpretar cómo
el Estado moderno y sus tecnologías de poder —policías,
fronteras, vigilancia, administración de migraciones— operan
para “gobernar la conducta de las poblaciones”, regulando
quién pertenece, quién es vigilado y quién es excluido o
criminalizado. Bajo esta óptica, la violencia racial no se reduce
al uso brutal de la fuerza, sino que se convierte en una tecnología
de poder que configura cuerpos, poblaciones y fronteras.
Complementariamente, la noción de necropolítica de Mbembe
—la lógica de la muerte como instrumento soberano que decide
quién vive y quién muere— permite entender los “rebrotes” de
violencia racial como instancias en que ciertas poblaciones son
sometidas a condiciones de vida que equivalen a la muerte social
o física, al ser sistemáticamente despojadas de protección estatal,
criminalizadas y empujadas a espacios de precariedad extrema.
Sonia Hernández y John Morán González. Rebrotes de violencia racial.
Reflexiones críticas sobre la historia de la frontera (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, UANL, 2024), 28-34.
12

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-191

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�La violencia en la historiografía de la frontera México-Estados Unidos

De este modo, la violencia racial en la frontera
Texas–México puede interpretarse como el resultado de la
intersección entre una formación racial histórica, tecnologías
estatales de gobernabilidad y la soberanía que dispone de la
vida y la muerte como instrumentos de control. En suma, el
análisis revela que la violencia racial no es un fallo anómalo
del sistema, sino parte integral de su funcionamiento: una
forma de arte político-administrativo cuya reproducción
requiere silencio, institucionalización y la negación explícita
de su historicidad.13
En síntesis, ambas obras convergen en concebir la
violencia como estructura y no como evento. Sin embargo,
difieren en su relación con el Estado: González Quiroga examina
la construcción institucional desde la periferia, mientras que
Hernández y Morán desnudan el aparato estatal como perpetrador
de violencia. El primero rescata las voces locales —cacicazgos,
milicias, pueblos indígenas— como agentes históricos de una
“guerra permanente”,14 los segundos, en cambio, visibilizan
a las víctimas silenciadas y problematizan el archivo mismo
como instrumento de opresión.15 En conjunto, ambas narrativas
Sonia Hernández y John Morán González, Rebrotes de violencia racial.
Reflexiones críticas sobre la historia de la frontera (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, UANL, 2024), 52-128.
14
González Quiroga, Guerra y paz en la frontera del bravo, 1880-1930.
UANL. 2024. 213–220.
15
Hernández, Sonia y John Morán González. Rebrotes de violencia racial.
Reflexiones críticas sobre la Historia de la Frontera. Centro de Estudios Hu13

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amplían la comprensión de la violencia fronteriza más allá del
bandolerismo o el conflicto interétnico, mostrando su dimensión
estructural y simbólica.
II. La memoria histórica: silencios, archivos y contra-narrativas
El segundo eje de comparación se centra en la memoria histórica,
entendida como el proceso mediante el cual las comunidades
reinterpretan el pasado violento. En Guerra y paz en la frontera,
Miguel Ángel González Quiroga construye un relato histórico
que combina rigurosidad documental con sensibilidad narrativa,
explorando los conflictos fronterizos desde finales del siglo
XIX hasta el periodo revolucionario. Uno de los rasgos más
destacados de su enfoque es la articulación entre fuentes de
archivo y memoria oral, estrategias que permiten al autor ofrecer
un panorama integral de los acontecimientos.
González Quiroga hace un uso intensivo de fuentes de
archivo, incluyendo documentos militares, correspondencia
oficial, actas gubernamentales y registros judiciales. Estas
fuentes le permiten reconstruir la cronología de los conflictos
y situar los eventos en un marco político y social preciso. Sin
embargo, su acercamiento no se limita a la recopilación de
hechos: el autor analiza críticamente los documentos, atendiendo
a las intencionalidades de los productores de los archivos y a las
tensiones entre narrativas oficiales y experiencias vividas. Este
enfoque evidencia una comprensión profunda de la historia como
manísticos, UANL, 2024. 54-128.
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construcción social, en la que los archivos no son neutros, sino
instrumentos de poder y representación.
Paralelamente, González Quiroga recurre a la memoria
como fuente fundamental para complementar y, en algunos casos,
contradecir los registros oficiales. La memoria oral de habitantes,
combatientes y familias fronterizas aporta una dimensión
humana y afectiva al relato, revelando experiencias de violencia,
desplazamiento y negociación que los documentos institucionales
a menudo invisibilizan. Esta estrategia permite al autor explorar
la historia desde la perspectiva de quienes vivieron los conflictos,
ofreciendo un relato polifónico que combina testimonios personales
con evidencia documental. La articulación de memoria y archivo,
entonces, no solo enriquece la narrativa, sino que también plantea
interrogantes sobre la construcción de la verdad histórica y la
importancia de las voces subalternas en la historiografía fronteriza.16
En conjunto, el uso de fuentes de archivo y de la memoria
en Guerra y paz en la frontera refleja la voluntad de González
Quiroga de equilibrar la precisión documental con la sensibilidad
histórica, generando un texto que dialoga entre evidencia objetiva
y experiencia subjetiva. Esta metodología permite al lector
comprender no solo la secuencia de hechos, sino también las
complejidades humanas y sociales que atraviesan la historia de la
frontera, evidenciando que la investigación histórica exige tanto
González Quiroga es uno de los escasos historiadores que publica en inglés y realiza una exhaustiva revisión de fondos documentales mexicanos gracias a su perfil bilingüe.
16

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rigor documental como apertura a la pluralidad de memorias que
constituyen el pasado.
González Quiroga adopta una perspectiva archivística
exhaustiva. Sin embargo, el autor reconoce los límites del archivo
estatal, proponiendo una “memoria regional” que complemente
los relatos nacionales. Su obra rompe con la visión centralista que
había reducido la frontera a un espacio de barbarie y muestra la
coexistencia de violencia y civilización, orden y desorden, como
parte de una misma experiencia histórica.
En Rebrotes de violencia racial, el trabajo de memoria
adopta una forma distinta: la memoria pública. El volumen surge
de un proyecto conmemorativo —Refusing to Forget— que
buscó reinsertar en el discurso oficial los episodios de violencia
racial contra los tejanos. La introducción de Hernández y Morán
plantea que la recuperación de la “Investigación Canales” de
1919 constituye un acto de justicia epistémica: una reparación
simbólica ante décadas de silencio institucional.17 A diferencia
de la reconstrucción documental de González Quiroga, aquí la
memoria se articula a través de testimonios, poesía y activismo.
Como señala Katherine Hite en su contribución, el objetivo es
generar una “conmoción empática” que transforme la memoria
en acción política.18
Sonia Hernández y John Morán González, Rebrotes de violencia racial.
Reflexiones críticas sobre la historia de la frontera (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, UANL, 2024), 17-18.
18
Katherine Hite, “Reconciliar el pasado con el aquí y el ahora,” en Rebrotes
17

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Ambos proyectos, aunque distintos en método,
comparten una crítica a la historiografía hegemónica. González
Quiroga cuestiona la narrativa liberal del progreso y denuncia
la persistencia del mito de la “frontera civilizadora”, mientras
que Hernández y Morán atacan la historia oficial del “heroísmo
ranger” y del excepcionalismo texano. En ambos casos, la
escritura historiográfica se convierte en práctica de memoria,
orientada a restituir las voces excluidas del archivo estatal:
indígenas, rancheros, tejanos, y mujeres invisibilizadas por el
discurso patriarcal y nacionalista.
No obstante, las estrategias narrativas difieren
notablemente. Guerra y paz en la frontera conserva la estructura
clásica de la historia política y militar, con análisis detallado de
campañas y tratados, mientras que Rebrotes adopta un formato
coral y transdisciplinario que combina historia, literatura y
estudios culturales. Esta pluralidad de voces responde a su
objetivo de democratizar la memoria, descentrando al historiador
como único mediador del pasado.19
III. Identidad y frontera: entre la nación y lo trasnacional
El tercer eje analítico se refiere a la identidad fronteriza, tema
común a ambas obras, pero tratado desde perspectivas distintas.
González Quiroga parte de la premisa de que la frontera norte del
de violencia racial, 409–417.
19
Katherine Hite, “Reconciliar el pasado con el aquí y el ahora,” en Rebrotes
de violencia racial, 409–417.
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�César Morado

siglo XIX no fue un vacío, sino una “sociedad de frontera” con
estructuras económicas, redes familiares y tradiciones culturales
propias.20 En su visión, los habitantes de la frontera —mexicanos,
comanches, apaches, texanos— desarrollaron identidades
situadas, negociando constantemente su pertenencia entre el
orden nacional y la autonomía local. Así, la frontera aparece
como espacio de hibridación, no de ruptura: un “laboratorio
de mexicanidad” donde la violencia y la convivencia fueron
inseparables. Al abordar una zona históricamente marcada por
la movilidad de personas, mercancías y culturas entre México y
Estados Unidos, González Quiroga evidencia cómo las fronteras
no son líneas estáticas, sino espacios de contacto y negociación
continua que moldean la identidad de los actores involucrados.
En este sentido, la obra sugiere que la identidad fronteriza
se construye a partir de múltiples capas: nacional, local y
transnacional. La interacción constante entre comunidades de
ambos lados de la frontera genera una forma de pertenencia
híbrida, en la que las referencias culturales, lingüísticas y sociales
se entrelazan con experiencias de desplazamiento, violencia
y resistencia. González Quiroga, al integrar la memoria oral
de habitantes y combatientes, resalta cómo estas experiencias
subjetivas son fundamentales para comprender la identidad, pues
muestran cómo los individuos internalizan y reinterpretan los
límites políticos y sociales impuestos desde el Estado.
González Quiroga, Miguel Ángel. Guerra y paz en la frontera del bravo,
1880-1930. UANL. 2024., 98–104.
20

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�La violencia en la historiografía de la frontera México-Estados Unidos

Asimismo, la obra tiene implicaciones significativas
para la comprensión del trans-nacionalismo, al revelar que las
fronteras no solo separan, sino que también conectan. Las redes de
comercio, parentesco y lealtades políticas que atraviesan la línea
fronteriza constituyen formas de trans-nacionalismo práctico
que preceden y condicionan los procesos políticos y económicos
formales. González Quiroga demuestra que la historia fronteriza
está marcada por flujos continuos de interacción y negociación,
en los que los actores locales operan simultáneamente dentro y
fuera de los marcos nacionales, generando un espacio social y
cultural transnacional que desafía las categorías tradicionales de
ciudadanía y soberanía.
En conjunto, Guerra y paz en la frontera contribuye a
repensar la historia de las fronteras más allá de los relatos centrados
en el Estado, poniendo en primer plano la agencia de comunidades
que viven en contacto permanente con otros territorios. La obra
evidencia que la identidad fronteriza es fluida, negociada y plural,
y que el trans-nacionalismo no es un fenómeno reciente, sino una
condición histórica que ha configurado profundamente las formas
de vida, las lealtades y las memorias en estas regiones.
Rebrotes de violencia racial ofrece un análisis profundo
de cómo la violencia racial se entrelaza con los procesos de
construcción de identidad y las dinámicas transnacionales en
contextos urbanos y fronterizos. A través de estudios de caso
que abarcan distintas localidades, la obra demuestra que los
conflictos raciales no pueden entenderse únicamente como
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episodios aislados de intolerancia, sino como manifestaciones
de estructuras históricas, políticas y económicas que moldean la
pertenencia social y los sentidos de comunidad.
En términos de identidad, la obra subraya que los
grupos raciales construyen su sentido de pertenencia en diálogo
constante con las narrativas hegemónicas y las experiencias de
discriminación. Hernández y Morán González muestran cómo la
violencia y la segregación afectan la percepción de sí mismos y
de los otros, generando identidades colectivas marcadas por la
resistencia, la vulnerabilidad y, en ocasiones, la estigmatización.
La memoria histórica, tanto individual como colectiva, se
convierte en un elemento clave para comprender cómo las
comunidades interpretan los episodios de violencia, legitiman sus
reclamos y negocian su posición dentro de la sociedad.
Por otro lado, el libro resalta las implicaciones
transnacionales de la violencia racial, particularmente en regiones
fronterizas o con flujos migratorios significativos. La circulación
de personas, ideas y normas culturales entre países contribuye
a la construcción de patrones de discriminación y solidaridad
que atraviesan límites políticos. Los autores evidencian que la
violencia racial no es un fenómeno confinado a un solo territorio;
se reproduce y se transforma a través de redes transnacionales de
migración, comunicación y política, lo que exige, un enfoque que
combine análisis local y global.
En resumen, Rebrotes de violencia racial plantea
que comprender la violencia racial requiere atender tanto a
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las experiencias locales de identidad como a las conexiones
transnacionales que las condicionan. La obra aporta un marco
conceptual que permite ver la construcción de identidades raciales
como un proceso dinámico, situado y profundamente influido por
la movilidad, la historia compartida y los legados estructurales de
desigualdad.
El contraste entre ambas obras reside en el carácter más
militante de Rebrotes de violencia racial pues problematiza la
identidad desde la experiencia del despojo. Hernández y Morán
retoman la frase popular “nosotros no cruzamos la frontera, la
frontera nos cruzó a nosotros” como síntesis del trauma histórico
de los mexicanos en Texas, convertidos en extranjeros en su
propia tierra.21 La identidad, en este marco, no se forja en la
negociación sino en la resistencia. Los ensayos del volumen
—en particular los de Gabriela González22 y Cynthia Orozco—
muestran cómo la prensa mexicoamericana, el activismo de
Jovita Idar o la fundación de LULAC representaron estrategias
de reconfiguración identitaria ante la violencia del Estado y el
racismo institucional.23
Sonia Hernández y John Morán González, Rebrotes de violencia racial.
Reflexiones críticas sobre la historia de la frontera (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos, UANL, 2024), 20.
22
Gabriela González, “Humanizando La Raza: El periodismo activista de la
familia Idar en Texas en el siglo XX,” en Rebrotes de violencia racial, 229–
247.
23
Cynthia E. Orozco, “Contribuciones de J. T. Canales al ámbito del derecho
y los derechos civiles,” en Rebrotes de violencia racial. 247-284.
21

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�César Morado

Mientras González Quiroga describe la frontera como
espacio integrador de proyectos nacionales en competencia,
Hernández y Morán la entienden como herida abierta de la
modernidad racializada. En el primero, la identidad se construye
desde la interacción; en el segundo, desde la fractura. Sin
embargo, ambos coinciden en que la frontera produce sujetos
históricos complejos que desafían las categorías binarias de
mexicano y estadounidense, civilización y barbarie, centro y
periferia. La historiografía de ambos proyectos se inserta, así, en
un debate mayor sobre la transnacionalización del pasado y la
necesidad de narrar la historia desde los márgenes.
Conclusión
El estudio comparativo entre Guerra y paz en la frontera y Rebrotes
de violencia racial revela un desplazamiento historiográfico
profundo en el estudio de la frontera norte. González Quiroga
representa una generación de historiadores que buscan integrar
la violencia en la narrativa nacional sin reducirla al caos o al
bandolerismo, mientras que Hernández y Morán encarnan una
historiografía crítica que desmonta los cimientos raciales del
Estado moderno y propone una memoria reparadora. Ambas
perspectivas, sin embargo, confluyen en una misma intuición:
la frontera no es solo un espacio geográfico, sino una condición
epistemológica que obliga a repensar las nociones de soberanía,
ciudadanía y humanidad.
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�La violencia en la historiografía de la frontera México-Estados Unidos

En términos de método, González Quiroga privilegia el
archivo institucional y la cronología lineal; Hernández y Morán, en
cambio, ensayan un montaje polifónico que incorpora literatura,
arte y testimonio. Pero más allá de sus diferencias formales,
ambos comparten una ética de la memoria: narrar la violencia
para impedir su olvido. Si el primero muestra la frontera como
un laboratorio de modernización y conflicto, el segundo la exhibe
como escenario de racismo y resistencia. Entre ambos textos se
traza, pues, una genealogía de la violencia fronteriza que va del
conflicto inter-étnico a la violencia estatal y de ésta a la lucha por
la memoria y la identidad.
Así, la historiografía de la frontera norte —desde González
Quiroga hasta Hernández y Morán González— se consolida como
un campo transdisciplinario que desafía los límites entre historia
nacional e historia regional, entre el archivo y la memoria, entre
la violencia y la reparación.
Referencias
Hernández Sonia y John Morán González. Coordinadores. Rebrotes de violencia racial. Contribuciones críticas sobre la
historia de la violencia en la frontera. UANL. 2024.
Hernández Kelly Lytle Bad Mexicans: Race, Empire, and Revolution in the Borderlands. W. W. Norton, 2022. Pp. 348.
Hite, Katherine “Reconciliar el pasado con el aquí y el ahora,” en
Rebrotes de violencia racial, 409–417.
González, Gabriela “Humanizando La Raza: El periodismo activista de la familia Idar en Texas en el siglo XX,” en Rebrotes de violencia racial, 229–247.
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�César Morado

González Quiroga Miguel Ángel. Guerra y paz en la frontera
del Bravo, 1880-1930. Universidad Autónoma de Nuevo
León. 2023.
Muñoz Martínez, Mónica. The Injustice Never Leaves You: Anti-Mexican Violence in Texas. Harvard University Press.
2020.
Sheridan Cecilia y César Morado. Coordinadores. Las políticas
de memoria en la construcción del discurso histórico.
UANL. 2024.
Orozco, Cynthia E. “Contribuciones de J. T. Canales al ámbito
del derecho y los derechos civiles,” en Rebrotes de violencia racial, 247-284.

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�Modernidad, influencia estadounidense e identidad
mexicana en la película Acá las tortas (1951)
Modernity, American Influence, and Mexican Identity
in the Film Acá las tortas (1951)
Kassandra Sifuentes
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0002-6696-6989

Moisés Alberto Saldaña Martínez
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, México
https://orcid.org/0000-0003-0627-6203
Recibido: 03 de febrero de 2025
Aceptado: 24 de noviembre de 2025

Resumen: Acá las tortas (1951), dirigida y producida por Juan Bustillo
Oro, es una película mexicana que refleja los cambios sociales,
culturales y generacionales en un México en plena transformación. La
trama sigue a una familia de clase media atrapada entre las aspiraciones
de sus hijos, quienes regresan a la ciudad influenciados por el estilo de
vida estadunidense. A través de un análisis fílmico histórico, el artículo
tiene como objetivo examinar cómo la película Acá las tortas (1951)
refleja los conflictos de la clase media mexicana frente a la modernidad,
y la necesidad de preservar la identidad nacional a través de símbolos
como los alimentos, el idioma y la cultura material.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-171

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�Kassandra Sifuentes y Moisés Saldaña

El estudio se divide en cuatro apartados. En el primero, se ofrece una
breve reflexión sobre la película como fuente histórica, junto con la
metodología adoptada para este trabajo. Posteriormente, se contextualiza
históricamente la producción y exhibición del filme, haciendo especial
énfasis en la influencia estadounidense que se desarrolló durante las
décadas de 1940 y 1950. El tercer apartado presenta una sinopsis
argumental del filme, acompañada de un breve análisis estético.
Finalmente, el estudio culmina con un análisis detallado basado en la
selección de una serie de fotogramas representativos.
El filme ofrece una visión crítica de la mexicanidad, la identidad
y el proceso de modernización del país durante el periodo conocido
como el “milagro mexicano”. La obra no sólo expone la tensión
entre tradición y modernidad, sino que también pone en evidencia los
desafíos de preservar la cultura nacional frente a la creciente influencia
estadounidense.
Palabras clave: Clase media, cine mexicano, influencia estadunidense,
identidad, modernidad.
Abstract: Acá las tortas (1951), directed and produced by Juan Bustillo
Oro, is a Mexican film that reflects the social, cultural, and generational
changes in a transforming Mexico. The plot follows a middle-class
family caught between the aspirations of their children, who return to
the city influenced by the American lifestyle. Through a historical film
analysis, this article aims to examine how Acá las tortas (1951) reflects
the conflicts of the Mexican middle class in the face of modernity, and
the need to preserve national identity through symbols such as food,
language, and material culture.
The study is divided into four sections. The first provides a brief reflection
on the film as a historical source, along with the methodology adopted
for this work. The following section contextualizes the production and
exhibition of the film historically, emphasizing the American influence
that developed during the 1940s and 1950s. The third section presents
a plot synopsis of the film, accompanied by a brief aesthetic analysis.
Finally, the study concludes with a detailed analysis based on a selection
of representative stills.
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�Modernidad, influencia estadounidense

The film offers a critical view of Mexicanidad (Mexicanness), identity,
and the country’s modernization process during the period known as
the “Mexican Miracle.” The work not only exposes the tension between
tradition and modernity but also highlights the challenges of preserving
national culture in the face of growing American influence.
Key words: Middle class, Mexican cinema, American influence,
identity, modernity.

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�Kassandra Sifuentes y Moisés Saldaña

Introducción
La película Acá las tortas (1951), dirigida por Juan Bustillo
Oro, ofrece una representación fílmica de los conflictos sociales,
culturales y generacionales en un México que atraviesa una etapa
de modernización acelerada. Durante las décadas de 1940 y 1950,
la clase media mexicana experimenta una creciente influencia de
Estados Unidos, cuyo estilo de vida, denominado “American
Way Of Life”, se presenta como un modelo aspiracional en un
contexto de expansión urbana e industrial.
Este fenómeno genera tensiones entre la conservación de
la identidad nacional y la adopción de los valores y costumbres
estadounidenses, un dilema que se refleja en las interacciones
de los personajes de la película. La obra no solo representa
una historia de familia, sino también las transformaciones más
amplias que vivía la clase media, atrapada entre la tradición y la
modernidad.
El objetivo de este artículo es analizar cómo Acá las
tortas (1951) refleja las tensiones del proceso de modernización
en México, especialmente en relación con la clase media,
y cómo se refleja en símbolos como los alimentos, el idioma
y la cultura material para abordar la cuestión de la identidad
nacional frente a la influencia estadounidense. La metodología
adoptada combina el análisis histórico-contextual y estético
de la película, siguiendo el enfoque de José María Caparrós
Lera, quien propone una interpretación integral de las obras
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�Modernidad, influencia estadounidense

cinematográficas en relación con los procesos sociales, culturales
y políticos de su tiempo.
La investigación se divide en cuatro apartados: primero,
se reflexiona sobre el cine como fuente histórica y se explica la
metodología que se empleó; en segundo lugar, se contextualiza
la producción y exhibición de la película dentro de su marco
histórico y social, con énfasis en la influencia estadounidense
durante “el milagro mexicano”; el tercer apartado ofrece una
sinopsis de la película y un breve análisis estético; y finalmente,
se presenta un análisis detallado de fotogramas representativos
que ilustran cómo el filme aborda los conflictos de identidad en la
sociedad mexicana de la época a través de los alimentos, el idioma
y la cultura material. Este estudio busca comprender cómo el cine
mexicano de esta época se convierte en una herramienta crítica
para examinar los cambios socioculturales.
1. La película como fuente histórica
A mediados del siglo XX, el cine experimentó una revalorización
significativa como fuente para la investigación histórica. El
llamado giro cultural, un movimiento intelectual que surgió
en los años de 1960 y 1970, impulsó una profunda revisión de
los métodos y enfoques tradicionales de la historiografía. Este
giro, caracterizado por un interés creciente en la cultura y las
experiencias cotidianas, llevó a los historiadores a explorar
nuevas fuentes y perspectivas. Como señala García, este cambio
de paradigma se manifestó en un distanciamiento de las grandes
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�Kassandra Sifuentes y Moisés Saldaña

narrativas y las estructuras sociales deterministas, que habían
dominado la historiografía durante décadas.1
De tal modo, se abandonó la visión estática de una cultura
homogénea y se adoptó una perspectiva más dinámica y compleja.
Los historiadores comenzaron a considerar la cultura como un
espacio de interacción social, donde los individuos construyen
significados y sentidos.
Este cambio de paradigma permitió a los historiadores
explorar nuevas fuentes, como la cultura popular, el lenguaje
cotidiano y las representaciones simbólicas, ampliando así el
espectro de la investigación histórica. Este nuevo interés está, sin
duda, conectado con la aparición de lo que se ha denominado
nueva historia cultural.2
Esta nueva perspectiva, que otorgaba un mayor
protagonismo a la cultura en la construcción de la historia,
abrió nuevas posibilidades para el análisis del cine como fuente
histórica. Fue durante la década de 1970 cuando se consolidó
la relación entre historia y cine, gracias a las contribuciones
de diversos especialistas que lograron su institucionalización
dentro del campo académico. Los primeros estudios se enfocaron
principalmente en la representación fílmica, un área amplia y
diversa cuyo potencial aún está lejos de agotarse.
Marta García Carrión, “De espectador a historiador: cine e investigación
histórica” en Historia y cine. La construcción del pasado a través de la ficción,
eds. Mónica Bolufer, Juan Gomis y Telesforo M. Hernández (España: Cometa,
S.A., 2015), 103-104.
2
Justo Serna y Anaclet Pons, La historia cultural (Madrid: Akal, 2005), 19.
1

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�Modernidad, influencia estadounidense

Entre los primeros especialistas en lograr este objetivo
está el historiador Marc Ferro, quien en 1968 publicó un artículo
en la revista Annales donde planteó la importancia del cine como
fuente histórica.3 Este trabajo marcó un punto de inflexión para la
historia al descartar que más allá del entretenimiento, el cine es
un espejo de las mentalidades de una época.
Ferro apuntaba la necesidad de partir de las
imágenes, no buscar en ellas únicamente la ilustración o
confirmación del conocimiento obtenido por la tradición
escrita.4 Para él, la imagen, más que copia de la realidad, es
ante todo reveladora, la cámara revela el secreto, muestra el
anverso de una sociedad, sus lapsos; lo que deja entrever es
parcial, incompleto y sólo resulta útil para el historiador mediante
una confrontación con otras formas de expresión.5
Una obra cumbre en el estudio de cine y sociedad es
Sociología del Cine (1977) del sociólogo Pierre Sorlin. En
este trabajo, Sorlin sostenía que el cine debe considerarse
como una práctica significativa, más allá del entretenimiento,
reconociéndose como una manifestación ideológica y social del
tiempo en que se inserta.6
Marta García Carrión, “De espectador a historiador: cine e investigación
histórica”, 100.
4
Mar Ferro, Cine e Historia (Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.L.,
1980), 26.
5
Francisco J. Zubiaur Carreño, “El cine como fuente de la Historia”, Memoria y Civilización (M&amp;C), 8 (2005): 208.
6
Marta García Carrión, “De espectador a historiador: cine e investigación
3

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El sociólogo argumentaba que un filme no es ni una
historia ni una duplicación de la realidad fijada en celulosa: es
una puesta en escena social, y ello por dos razones. El filme
constituye ante todo una selección (algunos objetos y no otros), y
después una redistribución. Reorganiza, con elementos tomados
en lo esencial del universo ambiente, un conjunto social que,
por ciertos aspectos, evoca el medio del que ha salido, pero,
en lo esencial, es una retraducción imaginaria de éste. A partir
de personas y de lugares reales, a partir de una historia a veces
“auténtica”, el filme crea un mundo proyectado.7
En otras palabras, Sorlin sostiene que los filmes registran
una parte, aunque sea reducida y aun ínfima, de la “realidad
social”.8 Ese fragmento de la realidad, la carga de sentido, los
hace funcionales dentro de una historia y los reúne en una nueva
unidad. Ninguna sociedad se presenta en la pantalla tal y como es,
sino que se involucran también las elecciones del director o las
expectativas de los espectadores. Lo visible revela la mentalidad
y la ideología de una sociedad dada, contando cuáles son las
representaciones y cómo a través de las imágenes se reelabora la
realidad para adueñarse de ella.
El cine, como medio de expresión cultural, menciona López,
refleja el sistema de creencias y valores vigentes en un momento
histórica”, 102.
7
Pierre Sorlin, Sociología del cine, (México: Fondo de Cultura Económica,
1985), 160-170.
8
Pierre Sorlin, Sociología del cine, 219.
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histórico determinado.9 Por ello, actualmente existe el interés de
examinar los textos audiovisuales con la misma intencionalidad
crítica con la que supuestamente se da el acercamiento a los
informes escritos. Si bien el cine ha estado permeado con la idea
de que no encierra verosimilitud, se ha demostrado que sirve para
ilustrar y narrar la experiencia humana, asimismo representa y
crea situaciones culturalmente específicas.10
En palabras de Zubiaur, el cine se transforma en una
herramienta anónima para las naciones, sirviendo como una
fuente clave para descifrar los mensajes sobre las mentalidades
colectivas.11 En este sentido, no sólo se entiende como un
dispositivo de representación, sino también como un valioso
documento social. A través de su narrativa y sus elementos
visuales, permite observar y analizar las prácticas sociales y las
dinámicas culturales.
A pesar de su institucionalización y consolidación como
fuente histórica, el desarrollo de metodologías para el estudio
de los filmes aún está en proceso. Según García Ochoa, los
estudios fílmicos han acumulado un considerable retraso en
Blanca Estela López Pérez, “La ciudad en la pantalla grande: cine mexicano de 1950-1959” en La revolución silenciosa. El diseño de la vida cotidiana
en la Ciudad de México durante la segunda mitad del siglo XX. Análisis y
prospectiva, ed. Eduardo Ramos Watanave (México: Universidad Autónoma
Metropolitana, 2014), 82.
10
Jorge Grau Rebollo, La familia en la pantalla, (España: Septem Ediciones,
2001), 11.
11
Francisco J. Zubiaur Carreño, “El cine como fuente de la Historia”, 210.
9

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comparación con otras disciplinas. Existen pocos enfoques dentro
de las principales corrientes fílmicas, muchos de ellos teniendo
similitudes con el método panofskyano (pre-iconográfico,
icnográfico e iconológico): el estudio de la mentalidad de la
nación alemana propuesto por Kracauer, el análisis de los niveles
de significación propuesto por los semiólogos como Metz, el
contraanálisis de la sociedad de Ferro, y la intertextualidad
planteada por Genette.12
Para el análisis de la película Acá las tortas (1951),
considerando el objetivo del estudio, se adopta la metodología
propuesta por José María Caparrós Lera en La investigación
histórica del arte fílmico (1984). Esta metodología se centra en
un enfoque integral que combina el análisis histórico, contextual
y estético de las obras cinematográficas.13 Caparrós Lera, también
destaca la importancia de comprender el filme no sólo como un
producto artístico, sino también como un reflejo de los procesos
sociales, culturales y políticos de su tiempo.
Siguiendo el enfoque de Caparrós Lera, el análisis de
Acá las tortas (1951) se estructura en varios niveles: primero,
se contextualizan las circunstancias históricas y sociales de
la década de 1950, especialmente en relación con la influencia
estadounidense sobre la clase media mexicana. Luego, se realiza
Santiago García Ochoa, “En el principio fue Panofsky: Una genealogía del
análisis fílmico” SituArte, 23 (2017): 23.
13
José María Caparrós Lera, “La investigación histórica del arte fílmico”
D’Art: revista del departamento d’Historia de l’Arte, 10: 281.
12

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un análisis de los elementos cinematográficos, identificando
cómo se utilizan los recursos visuales, narrativos y simbólicos
para representar las tensiones de la modernidad y la identidad
nacional. Finalmente, se interpreta cómo estos elementos reflejan
las dinámicas culturales y los desafíos de preservar la mexicanidad
ante la modernización.
2. “El milagro mexicano” y su impacto económico-social
Los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial aceleraron el
incipiente desarrollo industrial en México debido a la reducción
de las importaciones provenientes de Estados Unidos. El gobierno
aprovechó estas condiciones para implementar sus políticas
proteccionistas, lo que aceleró la modernización del país,
respaldada por una estabilidad política general. Este proceso,
conocido como el “milagro mexicano”, desde la perspectiva de
la historiografía tradicional,14 se reflejó en profundos cambios
sociales y económicos.15
Las medidas adoptadas permitieron desplazar a la
competencia extranjera en el mercado de consumo. Según Smith,
durante la década de 1950, solo el 7% del valor final de los bienes
Desde una interpretación crítica, Silva Camarillo sostiene que, aunque el
PRI utilizó altas cifras estadísticas y un discurso oficial para legitimarse en el
poder y vanagloriar el cumplimiento de las promesas de la Revolución, diversos sectores de la sociedad manifestaron una realidad distinta.
15
Soledad Loaeza, et al. “Modernización autoritaria a la sombra de la superpotencia 1944- 1968”, en Historia General de México Ilustrada: Volumen II,
1st, edición conmemorativa ed., Colegio de México, (México: El Colegio de
México, 2010), 333.
14

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de consumo perecederos se importaba del extranjero.16 Productos
como textiles, alimentos, bebidas y tabaco (clasificados como
industrias básicas), calzado y jabón (bienes de consumo), y hule,
alcohol y vidrio (bienes intermedios) se producían en el mercado
nacional.17
Este sistema no sólo favoreció el mercado interno, sino
que también propició la modernización de la sociedad mexicana.
Durante esta época, la Ciudad de México fue escenario de
numerosos cambios arquitectónicos y urbanísticos.18 El
crecimiento urbano de la ciudad fue un fenómeno sin precedentes
durante esta década, impulsado por una masiva movilización del
campo hacia la ciudad.
La necesidad de transformar un entorno con arraigo rural,
destinado a la siembra y la crianza, en un espacio urbano requería
un nuevo concepto de hábitat que incorporara comercios, fábricas,
viviendas, jardines, centros de entretenimiento, calles y avenidas,
marcando la entrada de la capital al mundo industrializado.
Peter H. Smith, “México, 1946-c. 1990” en Historia de América Latina.
México y el Caribe desde 1930, ed. Leslie Bethell, (Barcelona: CRITICA
1998), 86.
17
Timothy J. Kehoe y Felipe Meza, “Crecimiento rápido seguido de estancamiento: México (1950- 2010)” El Trimestre Económico, 80, no.318 (2013):
249.
18
Eduardo Ramos Watanave, “Análisis de los productos de uso cotidiano en
la Ciudad de México. El impulso industrializador mexicano, 1950-1959”, en
La revolución silenciosa. El diseño de la vida cotidiana en la Ciudad de México durante la segunda mitad del siglo XX. Análisis y prospectiva, ed. Eduardo
Ramos Watanave (México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2014), 70.
16

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La prioridad era satisfacer las demandas sociales de vivienda,
educación, salud y empleo, que idealmente generarían bienestar
social.19
Los sectores más beneficiados fueron las clases medias.
De acuerdo con Soledad Loaeza y Claudio Stern, las clases medias
se caracterizan por su trabajo en tareas no manuales, su perfil
predominantemente urbano y su alto nivel educativo.20 El acceso
a la cultura urbana organizada y a los productos de consumo, de
los cuales las clases bajas carecen, es también una característica
esencial de la clase media.
Estas clases reflejaron las contradicciones propias del Estado
mexicano. Se trató de una época en la que hubo una aproximación
notable entre México y Estados Unidos, a pesar de que la retórica
política nacionalista y de “izquierda” promovida por el gobierno
sugería rumbos que parecían contrarios a tal aproximación. 21
Esta relación entre México y Estados Unidos experimentó
un cambio radical, que trascendió más allá de la cuestión
económica. Estados Unidos se vio obligado a transformar sus
relaciones diplomáticas con los países de América, no solo por
razones de seguridad, sino también debido al temor de que algunas
Eduardo Ramos Watanave, “Análisis de los productos de uso cotidiano en
la Ciudad de México. El impulso industrializador mexicano, 1950-1959”, 70.
20
Soledad Loaeza y Claudio Stern, Las clases medias en la coyuntura actual,
(México: El Colegio de México, 1987), 24.
21
Emilio, Coral, “La clase media mexicana: entre la tradición, la izquierda,
el consumismo y la influencia cultural de Estados Unidos (1940-1970)”, Historias, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 63 (2006): 104.
19

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naciones latinoamericanas simpatizaran con las potencias del Eje.
Esto podría haberles permitido acceder a recursos bélicos y haber
generado un sentimiento de antiestadounidense en la región.22
Este cambio de contexto transformó las relaciones de
Estados Unidos en un ambiente de cooperación. En 1933, la
política del “Buen Vecino”, que consistió en el abandono definitivo
del intervencionismo estadounidense en los asuntos internos
de otros países, condujo a que Franklin D. Roosevelt y Manuel
Ávila Camacho firmaran una serie de acuerdos encaminados a
resolver antiguas disputas históricas. La más reciente de ellas fue
la regularización de las propiedades petroleras y la explotación de
plata en territorio mexicano.23
Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1945, surgieron dos
potencias que representaban sistemas opuestos: el capitalista y
el socialista. Este mundo bipolar, modelado durante la Guerra
Fría por Estados Unidos y la Unión Soviética, fue percibido con
creciente desconfianza y animosidad por la derecha mexicana en
sus diversas facciones. Después del Cardenismo, se produjo un
giro hacia la derecha por parte de los presidentes sucesivos, quienes
se adhirieron a los postulados ideológicos del anticomunismo
promovidos por Estados Unidos.
Jorge A. Schiavon, “La relación especial México- Estados Unidos: cambios y continuidades en la Guerra y Por-Guerra Fría, http://hdl.handle.
net/11651/1065, 6.
23
Jorge A. Schiavon, “La relación especial México- Estados Unidos: cambios y continuidades en la Guerra y Por-Guerra Fría, 5.
22

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El “American Way of Life” como modelo a seguir. Las
contradicciones del Estado mexicano para fortalecer la
identidad
Entre 1940 y 1970, las clases medias mexicanas recibieron una
influencia determinante de Estados Unidos, que alimentó su
identidad. El país vecino empleó diversas herramientas para
promover sus valores de democracia, libertad y capitalismo,
atrayendo a aquellos sectores de la población que se sintieron
decepcionados por las políticas post-Segunda Guerra Mundial.
Al mismo tiempo, buscaba demostrar a las élites europeas su
superioridad cultural y la necesidad de expandir su modelo de
vida al Viejo Continente, mediante mecanismos como el Plan
Marshall o el Fair Deal. Además, hizo de la cultura un elemento
más dentro de la industria exportadora con la que vender el ideal
estadounidense.24
La clase media mexicana se vio expuesta a una nueva
influencia cultural proveniente de Estados Unidos, orientada
a contrarrestar la influencia comunista en América Latina.
El “American Way of Life” se convirtió en un símbolo de
modernización para las clases medias mexicanas. Publicaciones,
la radio, el cine y la televisión, especialmente estos dos últimos,
reiteraban el estereotipo del estilo de vida de la clase media
estadounidense y cierta admiración hacia el vecino del norte,
Andrea Hormaechea Ocaña “El cómic como propaganda anticomunista durante la Guerra Fría (1947-1960)”, Historia y comunicación social, 25(2020):
7-8.
24

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como parte de una ofensiva destinada a divulgar las ventajas y
encantos del estilo de vida americano.25
México experimentó un proceso acelerado de
“americanización”, lo que aumentó la necesidad de proteger
y preservar la identidad nacional, reflejando importantes
contradicciones. Mientras que la influencia de la cultura material
de Estados Unidos era atractiva para el grupo gobernante y las
clases medias mexicanas, y se buscaba su incorporación como
parte del desarrollo nacional y las tendencias modernizadoras,
fueron vistos con recelo muchos otros valores culturales,
considerados transgresores de aspectos tradicionales de la
sociedad.26 Este fuerte sentido de nacionalismo llevó a ciertos
sectores tradicionalistas, de derecha e incluso de izquierda, a
rechazar la creciente influencia cultural estadounidense.
En 1945, menciona Coral, se expresó la preocupación
de algunas instituciones gubernamentales, como la Secretaría
del Trabajo y Previsión Social, por la influencia de las películas
estadunidenses en la sociedad mexicana. Argumentaron que éstas
promovían valores contrarios a la tradición y costumbres de la
familia mexicana, fomentando la desintegración, conflicto de
roles y rebeldía entre la juventud.27
Ricardo Pérez Montfort, “On the Street Corner where Stereotypes are
Born: Mexico City, 1940-1968”, en William H. Beezley, ed., A Companion
to Mexican History and Culture (Chichester.: West Sussex, Wiley-Blackwell,
2011), 41.
26
Emilio Coral, “La clase media mexicana: entre la tradición, la izquierda, el
consumismo y la influencia cultural de Estados Unidos (1940-1970)”, 107.
27
Emilio Coral, “La clase media mexicana: entre la tradición, la izquierda, el
25

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Los filmes nacionales de la época construyeron una clase
media que se mostró ambivalente respecto al tejido cultural que
se conformaba en el país como consecuencia de esta influencia
estadounidense, pues al tiempo que se anhelaba como un signo
de estatus, se representaban resistencias. Esta reacción reflejaba
la tensión entre el deseo de modernización y la necesidad de
preservar la cultura propia. La clase media, valorando la familia
y la moral, era particularmente vulnerable a la atracción del estilo
de vida estadounidense idealizado en el cine.
Pérez menciona que el espíritu nacionalista se veía
reservado para ocasiones específicas y, por lo general, era
expresado a través de imágenes estereotipadas de lo que se
había establecido como “típicamente mexicano”.28 En efecto, a
través de la pantalla se mostraron estereotipos que reflejaron las
transformaciones de la sociedad mexicana.
Actores y actrices como Joaquín Pardavé, Fernando Soler,
Pedro Infante, Blanca de Castejón y Emilia Guiú interpretaron
personajes de clase media o alta, contribuyendo a expandir la
concepción de lo que significaba ser mexicano y tratando de crear
o fortalecer el sentido de identidad.29 Por otro lado, también se
mostraron los peligros y consecuencias respecto a los efectos que
provocaban la adopción de valores estadunidenses.
consumismo y la influencia cultural de Estados Unidos (1940-1970)”, 105.
28
Ricardo Pérez Montfort, “On the Street Corner where Stereotypes are
Born: Mexico City, 1940-1968”, 41.
29
Emilio Coral, “La clase media mexicana: entre la tradición, la izquierda, el
consumismo y la influencia cultural de Estados Unidos (1940-1970)”, 107.
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Si bien muchas producciones cinematográficas idealizaron
la realidad social, obviando los conflictos nacionales, en este
estudio se ha considerado el filme Acá las tortas (1951), escrito y
dirigido por Juan Bustillo Oro. Este estudio se centrará en analizar
cómo la película representa la confrontación entre tradición y
modernidad especialmente a través de los alimentos, el idioma
y la cultura material. A través de sus personajes y situaciones,
la película refleja los desafíos del sentido de identidad frente a
la influencia del “American Way Of Life”. Es importante señalar
que el análisis se sitúa en un contexto urbano especifico, la Ciudad
de México, interpretando estos elementos a partir de la dinámica
social y cultural propia de ese espacio.
3. Sinopsis argumental de Acá las tortas
Acá las tortas (1951) está escrita y dirigida por el cineasta
mexicano Juan Bustillo Oro, filmada en los estudios y laboratorios
Churubusco Azteca bajo la producción de Jesús Grovas. Bustillo
Oro estudió la carrera de Leyes en la Universidad Nacional de
México, pero fue su acercamiento al teatro, a través de su padre,
quien administraba un teatro en la ciudad, lo que despertó su
interés por el arte dramático y, más tarde, por el cine.30
Su estancia en la universidad y su interés por las artes lo
llevaron a integrarse al movimiento de José Vasconcelos, quien
Fundación Televisa, Juan Bustillo Oro: Vida cinematográfica, Google Arts
&amp; Culture, https://artsandculture.google.com/story/juan-bustillo-oro-vida-cinematogr%C3%A1fica-fundacion-televisa/xwVxbLmMqageeA?hl=es-419.
30

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en 1929 postuló su candidatura a la presidencia y perdería frente
a Pascual Ortiz Rubio. Fue en ese contexto donde conoció a
Mauricio Magdaleno, con quien, en 1932, comenzó su carrera
en el teatro. Juntos escribieron una obra que él mismo describió
como un “teatro de ahora”, con un enfoque social, anti-burgués y
revolucionario. Narciso Bassols, desde la Secretaría de Educación
Pública, los apoyó y les cedió el antiguo Teatro Hidalgo.31
Su deseo de ser director se reflejó en su intervención en
los diálogos de películas como El compadre Mendoza (1934) y El
fantasma del convento (1934). Aunque la dirección de esta última
fue ofrecida a Bustillo Oro, finalmente fue cedida a Fernando
de Fuentes. Su primera participación cinematográfica demostró
su interés artístico e ideológico, al utilizar símbolos y efectos
de iluminación diferentes a otras producciones nacionales. Un
ejemplo de ello fue su primera película sonora, Dos monjes
(1934), protagonizada por Magda Haller, Víctor Urruchúa y
Carlos Villatoro. Aunque la crítica del público no fue favorable,
algunos intelectuales, como André Bretón, alabaron la obra,
considerándola surrealista y de culto.32
Más tarde, en su desarrollo como cineasta, Bustillo Oro y
el productor Jesús Grovas deciden asociarse bajo la firma GrovasOro Films, lo que marcó una nueva etapa en la filmografía de
Fundación Televisa, Juan Bustillo Oro: Vida cinematográfica, Google Arts
&amp; Culture.
32
Emilio García Riera, Breve Historia del Cine mexicano. Primer Siglo,
1897-1997, (México: Ediciones MAPA, S.A. de C.V, 1998), 87-88.
31

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Bustillo Oro. De esta sociedad, destacó una de sus primeras obras
en esta sociedad, Amapola del camino (1937), protagonizada por
Tito Guízar. No solo se dedicaba a la dirección, sino también a la
producción, como ocurrió con Huapango (1937).33
Sin embargo, su enfoque artístico, evidenciado en Dos
monjes (1934), pronto cambió hacia las comedias urbanas,
dejando atrás las pretensiones artísticas. Entre sus comedias
más destacadas se encuentran La tía de las muchachas (1938) y
su mayor éxito, ¡Ahí está el detalle! (1940), protagonizada por
Cantinflas.
En esta etapa de comedias urbanas se encuentra Acá las
tortas (1951), también titulada Los hijos ricos, un drama que se
desarrolla en un ambiente urbano donde vive la familia Mendoza:
doña Dolores (Sara García) y su esposo don Chente (Carlos
Orellana), quienes, junto a su empleada Jacinta (Lupe Inclán), se
dedican a la venta de tortas en un local aledaño a su hogar.
El matrimonio tiene tres hijos: Vicente (Luis Beristáin),
Lupe (Queta Lavat) y Ricardo (Fernando Casanova). Vicente,
enfrenta problemas de alcoholismo derivados de una depresión
después de que su hermano Ricardo le robara su novia María
(Meche Barba), lo que provoca que Vicente huya del hogar sin
saberse de su paradero. Los dos últimos hijos, Lupe y Ricardo,
son enviados a Estados Unidos para recibir una mejor educación
y encontrar mejores oportunidades de vida.
Emilio García Riera, Breve Historia del Cine mexicano. Primer Siglo,
1897-1997, 107.
33

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La historia comienza con el retorno de estos dos hijos,
quienes, después de cinco años, regresan a su ciudad natal
enfrentándose a la disonancia cultural entre su nueva forma de
vida y su lugar de origen. Rechazan la forma de vida de sus
padres, criticando la venta de tortas que, durante años, les permitió
subsistir y financiar su educación en Estados Unidos. Su cambio
impacta a los padres, quienes no entienden las frases en inglés
que ahora emplean sus hijos, e incluso notan que han cambiado
sus nombres: Lupe ahora es llamada “Betty” y Ricardo “Dick”.
Los hermanos sorprenden a sus padres al informarles
que Lupe está comprometida con Eddy, el hijo de una familia
aristócrata muy importante en México, la cual se jacta de tener
mucho dinero y haber vivido en Estados Unidos. Ambos les
piden a sus padres que se mantengan al margen, ya que sería una
vergüenza que la familia de Eddy descubriera que se dedican a la
venta de tortas. Doña Dolores y don Chente deciden mantenerse
distantes y apoyar a Lupe hasta que logre su objetivo: casarse con
Eddy para ascender su estatus.
Mientras tanto, doña Dolores y don Chente sólo se culpan
por la actitud de sus hijos. Jacinta cuestiona a los padres por
seguir el juego de los hermanos, ya que ve que sus acciones los
están lastimando. Además, les insiste en que busquen a Vicente, a
quien encuentran en una vecindad en malas condiciones de salud.
Ambos padres deciden ignorar sus problemas, pues argumentan
que Vicente es el único hijo que no se avergüenza de ellos.
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María, quien había sido novia de Ricardo y con quien
procreó un hijo que él ahora no reconoce por su nuevo estilo de
vida, escucha por casualidad en el cabaret donde se ve obligada a
trabajar, que Eddy y su familia sólo quieren sellar el matrimonio
con Lupe porque han descubierto que la familia Mendoza tiene
un negocio de tortas y dinero. A Eddy le resulta conflictivo
casarse con Lupe, no sólo por ser hija de unos torteros, situación
que su familia ya conocía pero que ha ocultado a los hermanos,
sino porque le parece indignante que Lupe haya negado a sus
padres al mentirles, diciendo que estaban de viaje en Suiza. Sin
embargo, siente que debe casarse con ella para saldar las deudas
económicas de su padre.
Lo que Eddy y su familia desconocen es que la fortuna de
los Mendoza ha desaparecido debido a los gastos extraordinarios
causados por los dos hijos, hasta el punto de tener que vender
el negocio de tortas a un estadunidense que llevaba tiempo
interesado en él.
María informa de lo que escuchó a Vicente, quien, en
plena boda de Lupe, interrumpe la ceremonia, mientras sus padres
observan ocultando sus rostros para no ser vistos y avergonzar a
sus hijos. Vicente revela la verdad a Lupe y recrimina a ambos
el daño que le han causado a sus padres, llevándolos a la ruina y
obligándolos a vender el negocio de tortas que habían mantenido
por años. Finalmente, Eddy y su familia admiten que sabían que
Lupe y Ricardo provenían de una familia de torteros y sólo les
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interesaba la fortuna de los Mendoza, retirándose entre enojo y
burlas. Los dos hermanos reconocen el daño que han causado a
sus padres y piden perdón. Vicente muere a causa de problemas de
salud, despidiéndose de cada miembro de la familia. Finalmente,
los dos hermanos ayudan a sus padres a abrir un nuevo negocio
de tortas, donde ambos trabajan para saldar la deuda moral y
económica que tienen con su familia.
La película fue rodada en blanco y negro, que, junto
a los elementos estéticos, permitió acentuar el drama de la
historia. Estos recursos visuales desempeñan un papel esencial
en la construcción de la narrativa, al destacar las tensiones que
atraviesan el conflicto central. El trabajo fotográfico realizado por
Domingo Carrillo resulta clave al retratar los contrastes entre luces
y sombras acentuando la dualidad entre los espacios: la opulencia
de los lugares frecuentados por los hijos de los protagonistas
frente a la sobriedad o sencillez del hogar de los padres.
La sonorización y la musicalización, a cargo de Manuel
Esperón, permiten una inmersión profunda del espectador en la
historia. La fusión de música de la época con algunos bailables
protagonizados por la destacada actriz y rumbera Meche Barba,
en su personaje como María, enriquece la narrativa. Además, los
sonidos cotidianos como los organilleros, el tráfico y el bullicio
urbano, cumplen una función esencial al contribuir a la creación
de atmósferas específicas y ayudar a caracterizar a los personajes.
La combinación de estos elementos sonoros con la música
enriquece la experiencia auditiva.
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La edición y el corte, de Gloria Schoemann, entre
primeros planos, planos medios y enteros, permiten dar forma a la
película, estableciendo el ritmo de la narración, asegurando que
la historia se comunique de manera clara y efectiva. Además, el
montaje juega un papel esencial en la construcción de la historia,
manipulando la percepción del tiempo y creando giros narrativos
que mantienen el interés y la sorpresa, a través de saltos temporales
o cambios inesperados en la trama.
4. Análisis fílmico-histórico de Acá las tortas. Un choque cultural
El conflicto entre los personajes refleja las tensiones sociales
y culturales de la época, marcadas por la influencia de Estados Unidos y la búsqueda de preservar una identidad nacional.
Siguiendo la metodología de Caparrós Lera, este análisis se
enfocará en elementos como la comida, el idioma y la cultura
material, considerados como símbolos que representan los conflictos ideológicos entre la aspiración de la modernidad y las
tradiciones culturales mexicanas. Para ello, se han seleccionado
escenas clave en las que estas tensiones se reflejan de manera
particularmente relevante.
De tortas y hot dogs
Desde el primer momento, la película establece un claro
contraste entre dos mundos: el de las tortas, símbolo de la
tradición mexicana, y el de los hot dogs, representante de la
modernidad y la influencia estadounidense. Esta dicotomía se
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materializa en la imagen de los dos negocios enfrentados: la
tradicional tortería “Acá las tortas” de don Chente (Imagen 1)
y el moderno “Ponciano’s Quick Lunch” de Don Ponciano, con
marcado acento norteamericano, puede incluso interpretarse
como la representación de un migrante que ha regresado a su
país de origen, un “pocho” (Imagen 2).
Ambos establecimientos se encuentran uno frente al otro
en una competencia por la preferencia, siendo el de don Chente
el privilegiado. Por este motivo, don Ponciano envidia el negocio
de las tortas y se deja saber que ha realizado ofertas por él. En la
escena a analizar, don Chente corre a notificar al pretendiente de
Lupe, Pancho, quien estuvo esperándola este tiempo, que ella y
su hermano volverán.
Imagen 1.
Negocio de don Chente “Acá las tortas”.

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Imagen 2.
Negocio de don Ponciano “Ponciano’s Quick Lunch”.

En el camino, se cruza con don Ponciano con quien tiene
una humorística platica, donde se refleja el conflicto cultural
utilizando los alimentos. Don Ponciano considera que en México
sigue imperando el mal gusto, considerando que los alimentos que
él ofrece (hamburguesas, hot dogs, T-bone, entre otros platillos)
son refinados, sólo para gente civilizada:
Ponciano: No es lo mismo shaking, como decimos en la cultura
sajona. Una lonchería my friend es producto de refinamiento de
la civilización ¡Abajo los tacos y las tortas plebeyas!
Don Chete: Y arriba los aristocrático jot dogs ¿no?
Ponciano: Usted lo ha dicho
Don Chente: N’hombre, si hasta el nombrecito es repugnante
jot dogs, creo que quiere decir perros calientes ¿no?
Ponciano: Este sí, algo así
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Don Chente: Ahí está, ¿Quién que no sea un cochino va a comer
perros ni calientes ni fríos?
Ponciano: Don Chente please, ¿me va decir que sus tortitas son
mejores?
Don Chente: ¡Me canso! En primer lugar, son retevariadas y
sabrosas, y sus perros y hamburguesas saben a puritita alfombra.
Ponciano: No siga blasfemando, hombre
Don Chente: En segundo lugar, esas porquerías que usted se
atreve a vender no son más que puras gringadas. En cambio,
mis tortas son mexicanísimas a Dios gracias. Cómo lo serán
que hasta llevan la bandera nacional,
Ponciano: No me diga ¿y dónde…?
Don Chente: ¡Adentro! El jitomate colorado, la cebolla blanca
y aguacatito verde…

Sobre el mismo tema, otra de las escenas presenta a
Ricardo y Lupe, junto a Eddy y Polly jugando póker en el centro de
juegos de Manuela (Imagen 3). Se observa nuevamente el recelo
hacia el típico alimento. Mientras juegan, Manuela anuncia que
ofrecerá tortas compuestas como merienda, lo que provoca gestos
de desagrado en Ricardo y Lupe. Eddy, consciente de su actitud
y profesión de los padres de ambos, los provoca al expresar su
gusto por las tortas.
Lupe y Ricardo expresan su desdén por las tortas
compuestas, calificándolas de “puntadas de nueva rica” y
asociándolas con la idea de ahorrar en la comida. Esta actitud
refleja una internalización de los discursos que descalifican la
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comida mexicana tradicional, considerando que los alimentos
como las tortas son de “mal gusto” y están asociados a la pobreza
y al atraso.
Los diálogos presentes en ambas escenas son reveladores.
La discusión sobre la superioridad de la gastronomía
estadounidense frente a la mexicana va más allá de una simple
preferencia gastronómica. La comida se utiliza como un símbolo
de identidad y valores nacionales en ambas culturas. Don Chete
defiende la tradición y la autenticidad de la comida mexicana,
mientras que don Ponciano, Lupe y Ricardo, influenciados por la
cultura estadounidense, la desprecian.
Esta elección de la comida como símbolo no es casual.
A lo largo de la historia, los alimentos han sido utilizados para
construir o exaltar identidades nacionales. Como señala Pedroza,
a finales del siglo XIX, la alimentación se vinculó con ideas
sobre el progreso y desarrollo de la nación. La obra de Fernando
Bulnes, El porvenir de las naciones hispanoamericanas (1899),
consideraba que la dieta influía en la civilización y el progreso
de un pueblo. Utilizó la emergente ciencia de la nutrición para
dividir la humanidad según su alimento base: trigo para Europa y
Norteamérica, arroz para Asia, y maíz para América, sugiriendo
que el maíz sólo había logrado pacificar a los indígenas y frenado
su civilización.34
Luis Ozmar Pedroza Ortega, “Alimento ancestral y de subsistencia: discurso y control del cultivo y consumo de maíz en México, 1937-1961” Historia y
Memoria, 27, (2023): 141.
34

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Imagen 3.
Juego de póker entre Eddy, Polly, Lupe y Ricardo

Iturriaga complementa esta visión al señalar que, a
principios del siglo XX, se promovió la idea de que los alimentos
tradicionales basados en maíz eran nutricionalmente inferiores.
Se intentó reemplazar la tortilla por el pan, pero esta iniciativa
no tuvo el éxito esperado debido a factores económicos y
culturales. La producción de trigo se destinaba principalmente a
la exportación, y los campesinos continuaron cultivando maíz por
tradición y necesidad.35
Sin embargo, a partir de los años de 1950, el consumo de pan,
especialmente el pan de caja, comenzó a popularizarse, vinculado
a la aspiración de una vida más moderna y occidentalizada.36
Luis Ozmar Pedroza Ortega, “Alimento ancestral y de subsistencia: discurso y control del cultivo y consumo de maíz en México, 1937-1961”, 142.
36
Sandra Aguilar Rodríguez, “La mesa está servida: comida y vida cotidiana
en el México de mediados del siglo XX”, Revista de Historia Iberoamericana,
35

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Esta tendencia dio lugar a la creación de nuevos platillos y
popularización de otros, como la torta, que combinaba guisos
tradicionales con pan. A pesar de ser inicialmente promovida
como una alternativa al maíz, la torta se popularizó entre las
clases bajas debido a su bajo costo y practicidad, convirtiéndose
en un símbolo de resistencia cultural al apropiarse del pan y
transformarlo en un alimento popular y accesible.
Durante esta época, los productos y prácticas asociados
a Estados Unidos se percibían como modernos y civilizados.
La proliferación de cafeterías, como señalan Silva y Barba,
introdujo nuevos alimentos y costumbres. Platos de carnes
frías, hot cakes, bísquets, corned beef hash,wafles con tocino,
con café, chocolate y refrescos de cola, convivieron con la
gastronomía tradicional.37
Iturriaga destaca cómo las hamburguesas generaron una
confrontación en las preferencias de los grupos sociales de clase
media, influenciados por la publicidad masiva. Sin embargo, para
las clases populares, esta dicotomía entre hamburguesas y tortas
era absurda, ya que la torta representaba una alternativa accesible
y arraigada en su cultura.38
2, (2009): 74.
37
Carlos Silva y Marlene Barba Rodríguez, “Panorama alimenticio en el México del siglo XX”, Alquimia, 75, (2023): 38.
38
José N. Iturriaga, “Los alimentos cotidianos del mexicano o de tacos, tamales y tortas. Mestizaje y recreación” en Conquista y comida: consecuencias del
encuentro de dos mundos, Coord. Janey Long (México: Universidad Nacional
Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 2018), 406.
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Volviendo a la película, el rechazo de los personajes
a las tortas refleja la internalización de un discurso global que
descalifica la comida mexicana y la asocia con la pobreza y el
atraso, ante los productos industrializados y asociados a la cultura
fast food, considerados en su momento como civilizados. El
“American Way of Life” buscó “homogeneizar los gustos y las
preferencias, poniendo en riesgo la diversidad cultural.
La evolución de los personajes, especialmente el de don
Ponciano, revela las tensiones entre la búsqueda de la modernidad
y la preservación de la identidad. Durante las últimas escenas de la
película, don Ponciano logra comprar el negocio de don Chente,
ya que éste debe pagar las deudas generadas por sus dos hijos.
Una vez superados los obstáculos, y los hijos perdonados,
la familia Mendoza logra abrir un nuevo local de tortas, justamente
frente al nuevo negocio de tortas de don Ponciano. El nuevo
negocio de la familia Mendoza logra triunfar, como el anterior,
con ayuda de Lupe y Ricardo.
Irónicamente, a pesar de lograr adquirir el negocio de don
Chente, don Ponciano no logra replicar su éxito. El fracaso de
éste refleja un mensaje nacionalista: la incapacidad de replicar
las tortas pues, siendo extranjero, aún no ha logrado capturar su
esencia que da identidad a la torta mexicana. La torta, en este
contexto, se convierte en un símbolo de resistencia, ya que refleja
la lucha por preservar la tradición de la familia Mendoza frente a
la modernización norteamericana.
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Una vida estilo americana: el spanglish y la cultura material
La influencia de la cultura estadounidense en México fue
profunda y multifacética. El gobierno estadounidense buscó de
manera activa la ampliación de su influencia, especialmente en
los terrenos cultural y educativo, argumenta Coral. La cruzada
cultural estadounidense tuvo a los estudiantes universitarios como
un objetivo primario, pues se les consideraba muy susceptibles al
impacto ideológico del comunismo soviético.39 Específicamente,
sus objetivos fueron los sectores más educados de la clase media
mexicana, como el caso de los hermanos Mendoza
Imagen 4.
Nueva tortería de don Chente.

En efecto, después de cinco años estudiando en Estados
Unidos para obtener nuevas oportunidades, mejores a las de sus
Emilio Coral, “La clase media mexicana: entre la tradición, la izquierda, el
consumismo y la influencia cultural de Estados Unidos (1940-1970)”, 105.
39

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padres, Lupe y Ricardo regresan a México con una visión del
mundo marcada por el estilo de vida estadunidense. Su uso de
oraciones en inglés y español y su desdén por las tradiciones
familiares simbolizan esta ruptura generacional, como puede
apreciarse en el siguiente diálogo:
Ricardo: Good morning, no hay nadie en esta casa
Lupe: Darling, papi
Don Chente: ¿Cómo me dijiste?
Lupe: Papito lindo
Ricardo: Father, my dear father
Don Chente: ¿Cómo? Bueno, dime lo que quieras, pero
abrázame fuerte
Lupe: My dear mother
Ricardo: Perdóname, mamá, la costumbre del inglés

La adquisición de palabras del idioma inglés, fue
interpretada como un signo de educación y cultura. Esta influencia
sobre el idioma se generalizó Fue uno de los territorios de mayor
tensión para la clase media durante la época. Salvador Novo hizo
mofa de la forma en que se habían adquirido algunas palabras
de origen estadunidense, que daban testimonio del evidente
sincretismo lingüístico que se conformaba durante la década:
cocktail, party, drive inn, sandwich, lunch, life, jaibol, luck,
dash, entre otras muchas.40 La escena en la que los hermanos
40

Salvador Novo, “La vida en México en el periodo presidencial de Miguel

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Mendoza saludan a sus padres en inglés ejemplifica la distancia
cultural que se ha creado, incluso simbolizada por la mesa que
los separa (Imagen 4). Las expresiones como “Good morning” y
“Darling” revelan una internalización de los valores y costumbres
estadounidenses.
Imagen 5.
El reencuentro de la familia Mendoza.

Sin embargo, esta adopción de la cultura estadounidense
no es completa. Los hermanos Mendoza, a pesar de su deseo de
asimilarse, siguen siendo mexicanos y experimentan un conflicto
de identidad. Este conflicto se manifiesta en su rechazo inicial a
Alemán” citado en Con aires de grandeza: la familia Pérez y la clase media en
el cine mexicano de la época de oro de Mónica Beatriz Hurtado Ayala Oficio.
Revista de historia e interdisciplina, (2024): 187.
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las tradiciones familiares, como la venta de tortas, que representan
todo lo que consideran “poco sofisticado” y “poco moderno”.
Según, Ramírez, por ejemplo, el caso de la familia
migrante de México a EE.UU., oscila entre dos polos. Por un
lado, conservan todos y cada uno de los patrones traídos desde
México, recreando la cultura nacional; por otro, se presenta
un proceso de adaptabilidad de pautas anglosajonas que, de
hecho, no se mezclan, sino que se manejan de forma paralela
y a veces híbrida. Por diversas razones, muchos mexicanos en
vías de asimilación se percataron de que la norteamericanización
implicaba una pérdida de valores culturales mexicanos; es decir,
un auto etnocidio, que tampoco conducía a la aceptación total por
parte de la sociedad anglosajona dominante, como en el caso de
Lupe y Ricardo.41
Para ello, menciona Maciel, en Acá las tortas (1951)
se exhiben todas las preocupaciones de los mexicanos con
respecto a los peligros del pochismo. La solución que presenta
es, entonces, acentuar en la juventud, más susceptible a dichas
influencias extranjeras, los valores y el nacionalismo mexicanos
y, sobre todo, mantenerlos cerca de la familia. En suma, se afirma
enfáticamente: la única dirección positiva para los mexicanos es
seguir sus propias tradiciones, ya que las adquiridas en Estados
Unidos solamente los corrompen y degradan.42
Axel Ramírez, “Mexicanos y latinos en Estados Unidos: identidad cultural”, Trabajo Social, UANM, 19, (2010): 270.
42
David R. Maciel, Los desarraigados: los chicanos vistos por el cine mexi41

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La influencia norteamericana no sólo se percibió en
el idioma, sino que también generó contradicciones en otros
aspectos, como el creciente consumo de bienes materiales. La
cultura material estadounidense desempeñó un papel crucial en la
formación de los valores de las clases medias mexicanas, ya que
esta influencia coincidía con sus aspiraciones de alcanzar un nivel
de vida más alto.
En una de las escenas, se muestra a don Chente revisando
cuentas generadas a la llegada de sus dos hijos. Éste se sorprende
por la cantidad y los objetos que han adquirido, como se puede
constatar en el siguiente diálogo:
Don Chente: Vestido cockatail $340, Bolso soine $185,
Perfume molyneux $250, dos trajes de baño. Ganas de tirar el
dinero. Comprar trajes hasta pa’ bañarse ¿Por qué no se bañarán
desnudos como lo hace su padre?

En las décadas de 1940 y 1950 la publicidad retrataba el
consumo como la principal característica de la clase media. Una
gran parte de los productos anunciados eran estadunidenses. La
publicidad utilizaba un discurso nacionalista argumentando que
el progreso de la nación dependía de que la gente comprara tal
o cual producto. El consumo fue visto como una base del estilo
moderno.43
cano, (México: Centro de Investigaciones sobre América del Norte, UNAM;
Dirección General de Actividades Cinematográficas, UNAM; Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Mexicano de Cinematografía, 1996),
184.
43
Sandra Aguilar Rodríguez, “La mesa está servida: comida y vida cotidiana
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Imagen 6.
Don Chente leyendo las cuentas de sus hijos.

Según Massip, para un estadunidense, más que una
nación, Estados Unidos es una manera de vivir y hacer y reunir
cosas y elementos dispersos, lejanos, contradictorios y no siempre
familiares.44 Un amplio grupo de mexicanos en la década de 1940,
como señaló Julio Moreno, juzgaba su éxito o fracaso personal a
partir de su posibilidad de adquirir bienes materiales, definían su
estatus social a través del lente de la “cultura del consumo”.45
en el México de mediados del siglo XX”, 53-54.
44
José María Massip, Los Estados Unidos y su presidente, (Barcelona: Ediciones Destino, 1952), 51.
45
Julio Moreno, J. “Yankee don’t go home! Mexican nationalism, American business culture, and the shaping of modern Mexico, 1920-1950” (2003)
citado en La construcción visual de la felicidad y la convivencia familiar en
México: los anuncios publicitarios en la prensa gráfica (1930-1970) de Susana
Sosenki y Ricardo López León, Secuencia, Revista de Historia y Ciencias Sociales, 92, (2015): 198.
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Gamio consideraba que muchos de ellos asumían “características
americanas” al grado de que, en algunos casos, la “cultura material
mexicana” se perdía y asumían la estadounidense.
En otra escena, los padres reciben una nueva visita de
Lupe y Ricardo. En esta ocasión, ambos llegan a disculparse con
sus padres por lo alejados que han estado desde que llegaron a la
ciudad, tratando de justificar su ausencia en su deber de quedar
bien con la aristócrata familia de Eddy, prometido de Lupe, para
que pueda casarse. Además de reclamar a sus padres por no querer
adquirir una nueva casa, ambos presumen el auto que Ricardo ha
adquirido. Y en esta escena se presenta el siguiente diálogo:
Ricardo: Es mi coche, que línea, que belleza, un Cadillac a todo
mecate. Nomás lo vieron los Salgado y se quedaron turulatos.
Y mi novia pelaba tamaños ojotes, ¿qué te parece papa?
Don Chente: ¡Pior! que, si hubiera sido de veras un barco hijo,
porque supongo que este animalote tan lujoso, costará mucho
más que un barco.
Lupe: Pero papi, ¿qué es para ti un simple Cadillac?
Ricardo: Y te advierto que es una ganga. Lo acaba de traer
Bobby García de El Paso con un permiso especial.

Según Alanís, Manuel Gamio observó en su estudio que la
principal influencia sobre los migrantes mexicanos era la cultura
material, en aspectos como vivienda, ropa, comida, higiene y
educación agrícola e industrial. Para demostrarlo, realizó una
investigación sobre los objetos traídos a México por migrantes
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que retornaban en 1927, los cuales habían sido adquiridos en
Estados Unidos. Estos artículos incluían herramientas, vehículos,
muebles y utensilios domésticos, revelando que los migrantes
habían desarrollado nuevas necesidades y elevado su nivel
de comodidad doméstica. Gamio concluyó que la influencia
cultural más notable fue en la ropa, los automóviles y los avances
educativos, ya que los migrantes regresaban mejor vestidos y más
alfabetizados que sus paisanos que no habían emigrado.46
Imagen 7.
Ricardo les muestra su nuevo Cadillac a sus padres.

El análisis de la influencia de la cultura estadounidense
sobre el idioma y la cultura material revela un complejo proceso
de asimilación y resistencia, donde las tensiones generadas por
Fernando Saúl Alanís Enciso, “Ideas y reflexiones de Manuel Gamio acerca de los migrantes de retorno (1925-1930)”, Migraciones Internacionales, 10
(2019): 9-10.
46

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la adopción del estilo de vida estadounidense se hacen evidentes
en el regreso de los hermanos Mendoza. Este contraste no sólo
refleja la transformación de la identidad mexicana frente a los
cambios socioculturales, sino que también resalta la importancia
de la familia y el nacionalismo como pilares fundamentales para
preservar la identidad mexicana.
Conclusiones
Acá las tortas (1951), ofrece un reflejo del México de mediados
del siglo XX, atrapado en un momento de transición entre la
tradición y la modernidad, entre la preservación de su identidad
nacional y la creciente influencia de Estados Unidos. Se plantean
importantes interrogantes sobre cómo se construye la identidad
nacional y los desafíos de mantener las tradiciones en un mundo
cada vez más globalizado.
Mediante un análisis de elementos, se han podido
observar las tensiones entre la clase media mexicana y el modelo
estadounidense, el “American Way of Life”. La familia Mendoza
se erige como un símbolo de esta lucha generacional, en la que
los hijos, influenciados por la cultura estadounidense, rechazan
sus raíces, mientras los padres intentan aferrarse a las tradiciones.
Sin embargo, el desenlace de la película sugiere que la identidad
nacional mexicana es más resiliente de lo que parece. A pesar
de las presiones de la modernización y la globalización, los
personajes reconocen el valor de sus raíces y, finalmente, se
reconectan con sus tradiciones.
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Este análisis subraya el valor del cine como una fuente
histórica clave para entender la complejidad de los procesos de
cambio social y cultural. Asimismo, abre nuevas posibilidades de
investigación sobre cómo otras películas de la época abordaron
cómo se representa y evoluciona la identidad nacional.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-171

161

�Palabras de fidelidad: las cartas del obispo González
del Campillo en la insurgencia novohispana.
Un análisis con Voyant Tools
Words of fidelity: The letters of Bishop González del
Campillo during the Novohispanic insurrection.
An analysis with Voyant Tools
Maximiliano Abner Alarcón Martínez
Universidad Veracruzana
Xalapa, México
https://orcid.org/0000-0002-4047-4265
Recibido: 24 de marzo de 2025
Aceptado: 19 de noviembre de 2025

Resumen: Este artículo analiza cuatro cartas pastorales redactadas
entre 1810 y 1811 por el obispo de Puebla, Manuel Ignacio González
del Campillo, entendidas no solo como documentos religiosos, sino
también, como instrumentos políticos en el contexto de la insurgencia
novohispana. Lejos de centrarse en fragmentos aislados, el análisis
aborda las cartas de manera conjunta como un corpus, lo que permite
identificar patrones lingüísticos y recurrencias temáticas que configuran
su discurso. Con este propósito, se emplea la lectura distante a través del
software Voyant Tools, una estrategia metodológica de las humanidades
digitales que permite explorar con mayor precisión las dimensiones
retóricas de los textos. El enfoque revela, por ejemplo, cómo conceptos
como patria, religión y rey articulan la estrategia del obispo para
presentar a la insurgencia como una amenaza al orden político y social.
Sillares, vol. 5, núm. 10, 2026, 162-200
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-178

162

�Maximiliano Alarcón

La principal aportación del trabajo se sitúa en el plano metodológico:
demuestra la pertinencia de integrar herramientas digitales en el
proceso de investigación cotidiano. Además de presentar una vía
innovadora para el examen de recursos documentales, la propuesta
constituye un modelo replicable para el análisis de otros corpus, con el
fin de abrir nuevas perspectivas para los estudios en ciencias sociales y
humanidades.
Palabras clave: humanidades digitales; Voyant Tools; lectura distante;
cartas pastorales; insurgencia.
Abstract: This article analyzes four pastoral letters written between
1810 and 1811 by the Bishop of Puebla, Manuel Ignacio González
del Campillo, understood not only as religious documents but also as
political instruments within the context of the New Spanish insurgency.
Rather than focusing on isolated passages, the analysis considers
the letters collectively as a corpus, allowing for the identification
of linguistic patterns and thematic recurrences that structure their
discourse. To this end, distant reading is employed through the software
Voyant Tools, a methodological strategy from the Digital Humanities
that enables a more precise exploration of the rhetorical dimensions
of the texts. This approach reveals, for instance, how concepts such as
patria, religion, and king articulate the bishop’s strategy for presenting
the insurgency as a threat to the political and social order.
The primary contribution of this study lies in its methodological
dimension: it demonstrates the relevance of integrating digital tools
into everyday historical research. In addition to offering an innovative
means of examining documentary resources, the proposal constitutes a
replicable model for the analysis of other corpora, aiming to open new
perspectives for research in the Social Sciences and the Humanities.
Key words: Digital Humanities; Voyant Tools; Distant reading; Pastoral
letters; Insurgency.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-178

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�Palabras de fidelidad: las cartas del obispo González

Introducción
En este artículo propongo analizar cómo las cartas pastorales
del obispo de Puebla, Manuel Ignacio González del Campillo,
funcionaron como un recurso político para influir en la opinión
pública durante la insurgencia novohispana. A comienzos del
siglo XIX, la comunicación escrita adquirió un papel central
en la construcción de un discurso contrainsurgente promovido
por las autoridades eclesiásticas y civiles. Más que revisar la
historiografía o proponer nuevas hipótesis, se muestra cómo el
uso de herramientas digitales permite aproximarse de otro modo
a estas fuentes y explorar sus dimensiones discursivas. Con el
apoyo de Voyant Tools y la estrategia de la lectura distante, se
examina un corpus de cartas pastorales redactadas entre 1810 y
1811, con el fin de identificar patrones en torno a conceptos como
patria, religión y rey.1
Las cartas pastorales eran escritos epistolares de los
prelados, dirigidos al clero y a los fieles para exhortar a las virtudes,
corregir vicios y orientar la conducta según la doctrina cristiana,
ejerciendo así el obispo su autoridad como pastor de la grey.2
Más allá de su función religiosa, se insertaban en un marco de
Para una revisión sucinta de la historiografía sobre la independencia de
México se recomienda la obra de Antonio Annino y Rafael Rojas, La independencia. Los libros de la patria / con la colaboración de Francisco A. Eissa-Barroso, coordinación de Clara García Ayluardo, (México: Fondo de Cultura
Económica, 2008).
2
Real Academia Española, Diccionario de la lengua castellana en que se
explica el verdadero sentido de las voces, tomo II y tomo V. Consultado en
https://www.rae.es.
1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-178

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�Maximiliano Alarcón

comunicación política donde propagandistas afines a la monarquía
buscaban frenar la solidaridad entre los sectores urbanos y rurales,
recurriendo tanto a nociones de autoridad tradicional como a la
ridiculización del movimiento insurgente.3 Así, las cartas fueron a
la vez normativa del obispo e instrumento político de legitimación
del rey y cohesión social en tiempos de crisis.4
Este trabajo se inscribe en la tendencia conocida como
giro digital.5 En el campo de la Historia, dicho giro no solo ha
modificado la forma en que los estudiantes acceden a la disciplina,
sino también la metodología con la que historiadoras e historiadores
construyen sus relatos históricos. Uno de los cambios más notables
ha sido la relación con las fuentes primarias, ahora digitalizadas
y disponibles en múltiples plataformas y dispositivos. En este
sentido, el estudio coincide con la propuesta de Bresciado, quien
Corinna Zeltsman, “Ink Under the Fingersnail: Making Print in Nineteenth-Century Mexico City”, (Tesis de doctorado, Duke University, 2016),
79. https://shorturl.at/D7UDR
4
María Pilar Gutiérrez Lorenzo y Víctor David Hernández, ““A fin de preservar del contagio del fanatismo a las religiosas...” La acción pastoral del
obispo de Guadalajara, Diego Rodríguez de Rivas ante el extrañamiento de
los Jesuitas. 1767-1768”, Historia Caribe, 20, n.º 46, (2025), 91-92. https://
shorturl.at/rRvoe
5
Pille Runnel, Pille Pruulmann-Vengerfeldt, Piret Viires, Marin Laak, The
Digital Turn: user´s práctices and cultural transformations, (Frankfurt am
Main: Lang, 2013), 7-8. Según los autores, el giro digital no solo modifica en
el uso de la tecnología digital en las Ciencias Sociales y Humanidades, sino
también las metodologías, los entornos y las herramientas de investigación.
Este giro se caracteriza por una mayor atención al investigador como usuario,
entendido no como receptor pasivo, sino como agente activo en la generación
de nueva información a partir de contenidos y herramientas digitales.
3

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�Palabras de fidelidad: las cartas del obispo González

sostiene que la incorporación de herramientas digitales en ciencias
sociales y humanidades abre nuevas posibilidades de interpretación
y permite identificar datos antes inadvertidos, constituyéndose así
en un recurso valioso para futuras investigaciones.6
Este estudio se centra en un conjunto de cartas pastorales
redactadas por González del Campillo, analizadas con Voyant
Tools, con el fin de identificar las ideas y conceptos centrales del
discurso eclesiástico durante la insurgencia novohispana. Cabe
aclarar que no se pretende evaluar su impacto social ni situarlas
en un contexto externo; el objetivo es examinar los textos
mismos, prestando atención a su lenguaje, estructura y estrategias
retóricas. A partir de esta metodología, se propone una lectura
distante, enfocada en conceptos como Dios, religión y patria.
La historiografía mexicana y mexicanista ha destacado
las consecuencias económicas, políticas y humanas de la guerra
insurgente.7 Los estudios sociales coinciden en que su desarrollo
no dependió únicamente de los grupos militares, del número
de simpatizantes o de la calidad y cantidad de armas, sino que
también se libró en el ámbito discursivo, donde los hombres de
letras desempeñaron un papel decisivo.8 En este contexto, el caso
Juan Andrés Bresciano, “Los estudios históricos en la sociedad de la información”, en La historiografía ante el giro digital. Reflexiones teóricas y
prácticas metodológicas / Juan Andrés Bresciano y Tiago Gil (comps.), (Montevideo: Ediciones Cruz del Sur, 2015), 13, 23-25.
7
Alfredo Ávila y Virginia Guedea, La independencia de México: temas e
interpretaciones recientes / Alfredo Ávila y Virginia Guedea (coords.), (México: Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones
Históricas, 2010), 7-9.
8
Corinna Zeltsman, “Ink”; François-Xavier Guerra, “El escrito de la revo6

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-178

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�Maximiliano Alarcón

de González del Campillo resulta particular: las cartas pastorales
que redactó en los primeros años de la insurgencia coincidieron
con los últimos de su vida eclesiástica. En ellas, el obispo se
erigió en portavoz del gobierno hispano, difundiendo entre las
poblaciones de Puebla un discurso que buscaba desacreditar
la revolución de Hidalgo y afirmar la defensa de la religión, la
conservación del reino y la lealtad al rey.9
Antes del estallido de la guerra, la comunicación oficial se
destinaba sobre todo a recopilar información sobre el estado de las
lución y la revolución del escrito. Información, propaganda y opinión pública
en el mundo hispano (1808-1814)” en Las guerras de independencia en la
América española / Marta Terán y José Antonio Serrano Ortega (eds.), (Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán, INAH, Universidad Michoacana de
San Nicolas de Hidalgo, 2010); Álvaro Fleites Marcos, “La prensa novohispana y española ante la revuelta de Miguel Hidalgo (1810-1811)”, Procesos Históricos, 32, (2017), https://shorturl.at/vYCrF; Víctor Gayol, “Escritores cortesanos y rebelión. La breve respuesta de los letrados a la gente común frente a
los sucesos de 1810”, en La guerras de independencia en la América española
/ Marta Terán y José Antonio Serrano Ortega (eds.), (Zamora, Michoacán: El
Colegio de Michoacán, INAH, Universidad Michoacana de San Nicolas de
Hidalgo, 2010); Carlos Herrejón Peredo, Del sermón al discurso cívico: México, 1760-1834, Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán, El Colegio
de México, 2003); Martín Escobedo Delgado y Marcelino Cuesta Alonso,
“La lucha contra la insurgencia en la prensa de la Nueva España, 1810-1812”,
FILHA, 9, n.º 11, (2014), https://bit.ly/4dGKJ0v; Martín Escobedo Delgado,
“La insurgencia impugnada. Propaganda política clerical en la Nueva España,
1810-1821”, en Pasado, presente y porvenir de las humanidades y las artes II
/ Diana Arauz Mercado (coord.), (México: Gobierno del Estado de Zacatecas,
Instituto Zacatecano de Cultura, 2010).
9
Marco Antonio Landavazo, La máscara de Fernando VI: Discurso e imaginario monárquicos en una época de crisis: Nueva España, 1808-1822, (México: El Colegio de México; Morelia, Michoacán: Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo; Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán,
2001), 182-183.
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�Palabras de fidelidad: las cartas del obispo González

poblaciones, la sociedad, la política y la economía. Con la crisis del
régimen colonial, estos escritos cambiaron de naturaleza: dejaron
de cumplir su función tradicional y se convirtieron en instrumentos
valiosos para sostener moral y espiritualmente a la población. En
el marco de la guerra, adquirieron una relevancia particular, pues
los obispos los usaron para respaldar ideológicamente la política
contrainsurgente. Esta se distinguió por el repudio a la revolución de
Miguel Hidalgo y por las advertencias de castigos que trascendían
la vida terrenal. En una sociedad profundamente religiosa como la
novohispana, tal estrategia debió influir de manera significativa en
la construcción de legitimidad y obediencia.
Antes de analizar las cartas pastorales del obispo González del Campillo, conviene señalar que el uso de herramientas digitales como Voyant Tools permite repensar la relación entre el
investigador y sus fuentes documentales, así como los cuestionamientos que surgen de su consulta.10 Si bien la extracción y organización de datos pueden automatizarse con este tipo de software,
la construcción del corpus, la definición de parámetros y la interpretación de los resultados siguen dependiendo del criterio del
investigador.11 El verdadero desafío de las Humanidades Digitales
consiste en articular estas herramientas con el pensamiento crítico
José Luis del Piero, “Trabajando con Voyant Tools”, Publicaciones de la
Asociación de Humanidades Digitales, 1, n.º 2, (2021), 113-115. https://shorturl.at/7MyGg
11
Irene Timoszko, “Tomar distancia de los medios. El aporte de Voyant Tools
en el análisis discursivo de la representación de los jóvenes del Conurbado Bonarense y de CABA en el periódico La Nación”, Publicaciones de la Asociación de Humanidades Digitales, 4, (2023), 2-3. https://shorturl.at/3WsFh

10

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�Maximiliano Alarcón

de historiadores y científicos sociales, de modo que la tecnología
no se limite a gestionar datos o a optimizar tiempos, sino que contribuya a enriquecer las interpretaciones del pasado.
La historia en la era digital
Las humanidades digitales comenzaron a consolidarse como
campo de estudio en universidades de México, Colombia, Chile,
Perú y Argentina a inicios del año 2000. Sin embargo, fue en
el periodo pospandémico cuando se impulsaron con mayor
fuerza iniciativas institucionales orientadas a integrar lo digital
en las ciencias sociales y las Humanidades. Estas propuestas
parten de la idea de que principios y prácticas de investigación,
tradicionalmente ligadas a enfoques cualitativos y al análisis
textual, pueden enriquecerse mediante la computación y los
medios digitales.12 Como señala Pons, este fenómeno refleja la
sociedad en red, caracterizada por múltiples alternativas de acceso
al conocimiento y herramientas propias de la era digital.13 En este
contexto, uno de los subcampos más dinámicos ha sido la historia
digital, orientada hacia el desarrollo de una historia pública
cuyo propósito es hacer accesible los proyectos y resultados de
investigación, mediante metodologías que incorporan recursos de
la web para democratizar el conocimiento.14
María José Afanador Llach, “Trayectorias de producción curricular sobre
historia digital en América Latina, 2002-2024”, Historia y Grafía, 64, (2025),
58-59. https://shorturl.at/rQqER
13
Anaclet Pons, El desorden digital. Guía para historiadores y humanistas,
(Madrid: Siglo XXI, 2013), 20.
14
Afanador, “Trayectorias”, 58-59.
12

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�Palabras de fidelidad: las cartas del obispo González

Algunos proyectos de humanidades digitales han
incorporado el software Voyant Tools, una herramienta que ofrece un
enfoque cuantitativo y visual para el análisis textual, enriqueciendo
la interpretación de los datos y ampliando sus posibilidades de
estudio. Este recurso se destaca por procesar grandes volúmenes
de información y revelar patrones que suelen pasar inadvertidos
en una lectura tradicional, incluyendo estructuras discursivas,
vínculos semánticos e identificación de términos asociados con
narrativas de poder, hegemonía y representación social.15
Voyant Tools es un software de acceso abierto desarrollado
por Stéfan Sinclair y Geoffrey Rockwell. Su plataforma se presenta
como un recurso electrónico diseñado para crear un entorno de
lectura que facilita el análisis de corpus extensos.16 Según Silvia
Gutiérrez de la Torre, permite sistematizar datos digitales mediante
programación computacional, posibilitando el conteo de palabras,
la generación de listas de frecuencias y la elaboración de tablas de
concordancias.17 En los últimos años, su uso se ha extendido entre
humanistas y científicos sociales, despertando especial interés en
la comunidad de las humanidades digitales.18
Timoszko, “Tomar”, 2-3.
Del Piero, “Trabajando”, 113.
17
Silvia Gutiérrez de la Torre, “Análisis de corpus con Voyant Tools”, Programming Historian en español, 20 de abril del 2019, https://doi.org/10.46430/
phes0043
18
La revista Publicaciones de la Asociación Argentina de Humanidades Digitales difunde investigaciones en español, inglés y portugués sobre las Humanidades Digitales, entre ellas más de 21 estudios sobre Voyant Tools, algunos
citados en este trabajo.
15
16

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Es importante destacar que el software es intuitivo, pues
la experiencia del usuario se organiza en dos o tres ventanas.
Según Gutiérrez de la Torre, su manejo presenta un bajo nivel
de dificultad, ya que solo requiere transcripciones en texto plano,
elaboradas en programas básicos como TextEdit (iOS/macOS)
o Bloc de Notas (Windows) y guardadas en formato UFT-8.
Esta característica permite adaptar los proyectos a medidas
de seguridad para la preservación de datos, destacando la
independencia frente a aplicaciones especializadas, lo que ayuda
a evitar la obsolescencia programada y garantiza la conservación
de la información.
El análisis de las cartas pastorales (en adelante corpus
MIGC) se realizó mediante dos herramientas de Voyant Tools:
Cirrus y Contextos (véase la Ilustración 1). La primera, quizás
la más conocida, procesa el corpus documental diseñado por el
investigador y genera una nube de palabras en la que el tamaño de
cada término refleja su frecuencia. La segunda, permite localizar
la aparición de una palabra específica, mostrando un fragmento
del pasaje donde se inserta. El uso combinado de ambas
herramientas facilita identificar los conceptos más relevantes y
analizar la intencionalidad de cada término desde perspectivas
micro y macro.19
Julián Carlos Spinelli, “La represión del bandolerismo en Andalucía: un
análisis preliminar de la visión de Julián Zugasti y Saénz a través de una lectura distante”, Publicaciones de la Asociación de Humanidades Digitales, 4,
(2023), 11. https://shorturl.at/T2Iud
19

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-178

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�Palabras de fidelidad: las cartas del obispo González

Ilustración 1.
Corpus MIGC. Pantalla principal.

Este tipo de indagación se vincula con la lectura
distante (distant reading), entendida como una fase preliminar
en investigaciones más especializadas que aprovechan la
información generada por herramientas digitales como Voyant
Tools. A diferencia de la lectura lineal, habitual en las ciencias
sociales y las humanidades, la lectura distante introduce un
enfoque cuantitativo que permite identificar patrones discursivos,
estilísticos y conceptuales en corpus extensos. Su aplicación
facilita un examen más eficiente de materiales que, mediante
métodos tradicionales, requeriría mayor número de recursos
humanos, tiempo y especialización.20 Desde esta perspectiva,
posibilita formular preguntas e hipótesis a partir del análisis
Spinelli, “La represión”, 18; Timoszko, “Tomar”, 2-3; Del Piero, “Trabajando”, 113.
20

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conceptual del material. No obstante, la interpretación crítica de
estas asociaciones sigue siendo responsabilidad del investigador.21
Los especialistas en comunicación escrita, y en particular
quienes estudian las instituciones de gobierno, suelen vincular
este campo con el análisis crítico del discurso (en adelante ACD).
Este enfoque se centra en identificar las estructuras lingüísticas
presentes en los discursos de dominación. Según Van-Dijk, el
ACD no es una metodología autónoma, sino una perspectiva
crítica que trasciende el examen de la forma para considerar los
contextos sociales y políticos de producción de los discursos.
Desde esta óptica, analiza cómo un discurso emplea conceptos y
estrategias retóricas para reproducir la dominación en la sociedad.
Van-Dijk concibe el poder social como una forma de control: los
grupos que lo detentaban, como las instituciones de gobierno,
sostienen su autoridad al disponer de herramientas que influyen
en la manera de pensar y actuar de los individuos.22 Este control
Ignacio Moreno Nava, “Análisis cuantitativo de un corpus textual de historia oral utilizando Voyant Tools”, Publicaciones de la Asociación de Humanidades Digitales, 1, (2020), 102. https://shorturl.at/HkAV5
22
Teun A. Van-Dijk, “Análisis crítico del discurso”, Revista Austral de Ciencias Sociales, 30, (2016), 204-207. https://shorturl.at/rZQiF Juan Manuel Lacalle y Mariano Alejandro Vilar, “Estudios literarios y lectura distante: un primer acercamiento a la actualidad de la investigación en las revistas académicas
argentinas”, Anclajes, 23, n.º 1, (2019), 20-21. https://shorturl.at/spsrG Franco
Moretti, uno de los principales teóricos de la lectura distante, ha sido crítico
de sus alcances en grandes corpus documentales. Reconoce que, aunque el
software conecta datos cuantitativos, aún no resuelve el problema de la interpretación. En la misma línea, Lacalle y Vilar sostienen que, pese a su utilidad
en ciencias sociales y humanidades, la lectura distante suele funcionar como
21

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rara vez es absoluto, ya que enfrenta resistencias de los grupos
subordinados. En este marco, categorías como usos y costumbres,
creencias, tradiciones e incluso el sentido común se convierten en
recursos esenciales para legitimar posiciones políticas y sociales
frente a quienes las cuestionan o desafían.23
A partir de estos postulados, más adelante se argumentará
que el obispo de Puebla, Manuel Ignacio González del Campillo,
empleó la comunicación escrita como un recurso para cuestionar
y contrarrestar el movimiento insurgente, con el fin de que los
feligreses interiorizaran su discurso y lo difundieran en la sociedad
novohispana. Para concluir este apartado, es importante subrayar
que Voyant Tools se presenta como una herramienta idónea para
científicos sociales y humanistas interesados en las metodologías
digitales. Su carácter gratuito, de código abierto y accesible en
la web lo convierte en un recurso valioso para estudiantes y
académicos que buscan nuevas formas de investigación y análisis
de la smart big data, concepto que ha generado amplio debate en
los últimos años.24
complemente de la lectura cercana o tradicional.
23
Timoszko, “Tomar”, 2-3.
24
Del Piero, “Trabajando”, 113. Hasta la fecha, es un software disponible
exclusivamente en línea, y no existen indicios de que esto vaya a cambiar en el
futuro cercano. Esta característica puede generar algunos inconvenientes en la
experiencia del usuario que vale la pena advertir. El más relevante es la necesidad de contar con una conexión estable a internet, pues su pérdida representa
un riesgo permanente para la conservación de los datos obtenidos durante la
investigación.
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�Maximiliano Alarcón

Del obispo: fidelidad y propaganda
Manuel Ignacio González del Campillo nació el 2 de mayo
de 1740 en Veta Grande, Zacatecas, en el seno de una familia
española de gran prestigio en la metrópoli, cuyos miembros se
distinguieron como juristas, religiosos y militares. Entre ellos
destacó José del Campillo y Cosío, secretario de Estado durante
el reinado de Felipe V y figura central del proyecto reformista
borbónico en América.25 González del Campillo cursó estudios
en los seminarios de Guadalajara y México, hasta obtener una
magistratura en la Real Audiencia de la Nueva España. En ese
espacio estrechó vínculos con el arzobispo de México, Francisco
Lorenzana, a quien acompañó en diversas encomiendas, entre
ellas su participación en el Concilio Provincial Mexicano de
1771. Estas relaciones lo acercaron también a Francisco Fabián
y Fuero, entonces obispo de Puebla, quienes junto a Lorenzana
fueron figuras clave en su formación eclesiástica e influyeron de
manera decisiva en su posterior labor episcopal.26
Gómez Álvarez caracteriza la doctrina de Lorenzana y
de Fabian y Fuero como regalista, es decir, abierta a una mayor
intervención del gobierno en los asuntos eclesiásticos, en sintonía
Más información del personaje en Maximiliano Abner Alarcón Martínez,
“Los pueblos de indios de las subdelegaciones de la Bocasierra de Puebla,
1770-1821”, (Tesis de doctorado, El Colegio de Michoacán, 2023). https://
shorturl.at/SicEM
26
Juan Pablo Salazar Andreu y Mariana Durán Márquez, “Manuel Ignacio
González del Campillo (1803-1813): el obispo del discurso antiinsurgente”,
Revista Mexicana de Historia del Derecho, 29, (2014), 101. https://shorturl.at/
AduVH
25

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�Palabras de fidelidad: las cartas del obispo González

con lo ocurrido durante el reinado de Carlos IV. Conviene señalar
que la relación entre Iglesia y Estado mantuvo tensiones hasta
1808, año en que ambas instituciones se consolidaron como los
principales defensores de la monarquía y del orden del Antiguo
Régimen. En ese contexto, la Iglesia se erigió en uno de los pilares
más firmes para la preservación del orden colonial. Con el fin
de combatir y deslegitimar la revolución de Miguel Hidalgo, sus
representantes elaboraron sermones, cartas pastorales, edictos,
exhortaciones y circulares. Del mismo modo, recurrieron al
púlpito para las lecturas públicas y al confesionario para el diálogo
privado, con la expectativa de que la feligresía reprodujera esos
mismos argumentos en el ámbito familiar.27
Lo anterior ayuda a explicar la cercanía del obispo
González del Campillo con el virrey Francisco Javier Venegas.
Desde su llegada a la Nueva España buscó ganarse su confianza y,
cuando la guerra se intensificó, le ofreció un apoyo incondicional.
Así quedó reflejado en sus cartas, donde defendió con firmeza
la causa del régimen español, al punto de consolidarse como “el
más firme apoyo del gobierno”.28 Entre los escritos derivados de
esta postura se encuentran las cartas pastorales que constituyen
el objeto de este estudio, testimonio de la lealtad de la Iglesia
hacia el monarca. No obstante, como advierten autores como
Cristina Gómez Álvarez, “La iglesia poblana. Del regalismo al ultramontanismo”, en El sexenio absolutista. Los últimos años insurgentes. Nueva España (1814-1820) / José Antonio Serrano Ortega (coord.), (Zamora, Michoacán: El Colegio de Michoacán, 2014), 55-57.
28
Salazar y Durán, “Manuel”, 113.
27

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Salazar y Durán, el fervor de González del Campillo no respondía
únicamente a convicciones morales, sino también a intereses
personales, entre ellos su aspiración a ocupar el arzobispado de
México, cargo que le fue negado por su origen criollo.29
En primer momento, las cartas del obispo respondieron a la
necesidad del gobierno colonial de organizar una resistencia moral
y política contra la tiranía de Bonaparte. Sin embargo, conforme
avanzaba la guerra, esa narrativa se reorientó para desacreditar
el movimiento encabezado por Miguel Hidalgo. Para asegurar la
eficacia de esta propaganda, se apeló a los valores propios del
antiguo régimen. El desafío consistía en articular un discurso
convincente que explicara por qué las autoridades virreinales y la
población novohispana debían mantener su fidelidad al monarca
español. En este marco, la defensa de la patria, la supremacía de la
religión y el respeto a las leyes fueron exaltados como principios
esenciales frente a los postulados sediciosos de los insurgentes.30
Para dimensionar el impacto de estas comunicaciones
en la sociedad pueblerina, basta considerar la reacción de los
insurgentes, que pronto respondió con publicaciones como El
Despertador Americano. En sus páginas se difundían las acciones
de los caudillos, los avances en el campo de batalla y los principios
que legitimaban su movimiento. Durante los primeros años, uno de
sus objetivos centrales fue reivindicar la figura del cura Hidalgo,
cuya imagen había sido severamente dañada por la propaganda
29
30

Salazar y Durán, “Manuel”, 112-117.
François-Xavier Guerra, “El escrito”, 126.

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realista. A través del discurso religioso, sus adversarios lo
despojaron de la dignidad a su carrera eclesiástica y lo acusaron de
herejía, sentando así las bases de una narrativa que, con el tiempo,
marcaría de manera decisiva el discurso contrainsurgente.31
Las cartas pastorales de González del Campillo
corresponden a la última etapa de su vida, un periodo en el que
la tinta corrió con abundancia. Fueron dirigidas a una sociedad
sumida en el caos de la guerra, con especial atención en la gente
del común, que quedó a merced de insurgentes y realistas. Su
principal recurso de disuasión fueron los rotativos, donde advertía
que unirse al movimiento de Hidalgo equivalía a desafiar la
voluntad de Dios. En ellos negaba la legitimidad de la insurgencia,
presentándola como una empresa demoníaca destinada a destruir
el orden establecido. En una población profundamente católica,
este discurso resultaba eficaz. Así, cuando las armas no bastaban
para garantizar la fidelidad de los novohispanos, estas cartas se
transformaban en un instrumento de control: además de informar
sobre la guerra, sembraban temor entre quienes pudieran
simpatizar con la causa rebelde.
Un mensaje y un destinatario
La guerra insurgente en la Nueva España no se resolvió únicamente
en el campo de batalla. Desde el inicio de la revolución encabezada
por Miguel Hidalgo en 1810, el gobierno colonial desplegó una
intensa campaña propagandística orientada a moldear la opinión
31

Álvaro Fleites Marcos, “La prensa”, 22-23.

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pública. En ella, la jerarquía religiosa desempeñó un papel
central: su voz gozaba de la autoridad suficiente para explicar a la
feligresía las causas del levantamiento contra el régimen español.
De este modo, la polémica religiosa se convirtió en un recurso
de “policía y buen gobierno”, mediante el cual los prelados
monopolizaron el discurso legítimo sobre la rebelión.32
En este contexto, las cartas del obispo González del
Campillo circularon desde la capital provincial hacia diversos
pueblos de las intendencias de Veracruz y Puebla (véase ilustración
2). Siguiendo los postulados del ACD, resulta pertinente
interrogarse por las circunstancias que motivaron su escritura.
Félix María Calleja, jefe de operaciones realistas, señalaba que
este territorio se había convertido en el “principal escenario de la
guerra”.33 En sintonía, autores como Brian Hamnett ha explicado
que esa condición pudo obedecer a factores internos como los
conflictos en los pueblos, las tensiones entre grupos de poder
regional, la creciente pauperización de la población y la escasez
crónica de alimentos derivada de la Pequeña Era de Hielo.34
Víctor Gayol, “Escritores”, 151.
AGN, Virreyes 268, ff. 1-7, núm. 1, 15 de marzo de 1813. Citado por Brian
Hamnett, Raíces de la insurgencia en México. Historia regional, 1750-1824,
(México: Fondo de Cultura Económica, 2010), 186.
34
Hamnett, Raíces, 186-188. En México, el legado documental sobre la Pequeña Era de Hielo abarca un periodo aproximado de tres siglos. Este fenómeno climático se expresó en cambios drásticos de temperatura: enfrentamiento
con lluvias y hielo en algunas regiones, y sequías o climas cálidos en otras.
Más información en Luis Alberto Arrioja Díaz Viruell, “Historia y clima en
México: perspectivas y horizontes desde la historiografía”, Estudis D´Història
Agrària, 33, (2021), 13-31.
32
33

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Ilustración 2.
Carta pastoral de González del Campillo

Fuente: Biblioteca Digital Hispánica
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Para el gobierno colonial, asegurar el dominio sobre este
territorio –y en particular sobre la Bocasierra–,35 significaba
controlar el flujo de bienes comerciales y metales preciosos
que transitaban por el camino real, ruta vital que comunicaba a
Veracruz, Puebla y México. En esta zona, además, se almacenaba
una parte importante del armamento realista, resguardado en la
fortaleza de San Carlos. Desde este punto estratégico se organizó
la defensa contra la insurgencia en los pueblos de la región,
escenario de intensos combates entre las tropas del rey y los
alzados que avanzaban desde Tlapacoyan y Misantla, dos de los
principales focos de la rebelión veracruzana.36
En este marco, la presencia de las cartas pastorales en los
archivos parroquiales de la Bocasierra resulta particularmente
reveladora y plantea una pregunta clave: ¿qué tan decisiva fue la
intervención de las autoridades locales, en especial las eclesiásticas,
La Bocasierra forma parte de la Sierra Norte de Puebla, zona de transición
entre la Meseta Central y el oriente veracruzano. Con paisajes serranos y elevaciones de 1 000 a 2 000 m. s. n. m., incluye localidades como Zacapoaxtla,
Tlatlauquitepec y Teziutlán. Desde la época colonial, estas poblaciones se integraron a una red comercial que las vinculó con Jalacingo, Altotonga y Perote.
Con el avance colonial, la región reunió diversos grupos étnicos y concentró
numerosas haciendas y ranchos administrados por españoles del piedemonte
veracruzano. Más información en Alarcón Martínez, “Los pueblos”, 31-59.
36
Juan Ortiz Escamilla, Guerra y gobierno. Los pueblos y la independencia
de México: 1808-1825, (México: El Colegio de México: Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2014), 76-90, 144-156; Maximiliano Abner
Alarcón Martínez, “El alumbramiento de un bastión realista. Guerra insurgente en los pueblos de indios de Puebla y Veracruz, 1810-1813”, Relaciones.
Estudios de historia y sociedad, [en prensa].
35

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para mantener la fidelidad al rey en una región marcada por
tensiones políticas, económicas y militares? Si bien responder a
esta interrogante requiere una investigación más amplia, su sola
formulación subraya la relevancia de estos documentos y abre
dos horizontes históricos. Por un lado, enriquece lo que sabemos
sobre la insurgencia en los territorios de Puebla y Veracruz; por
otro, ofrece un estudio de caso para profundizar en las razones
que explican la lealtad de estas poblaciones y los factores que las
alejaron de la rebelión durante los primeros años de la lucha.
A diferencia de los sermones morales, enfocados en la
corrección de vicios y pecados, estos textos adaptaron un tono
polémico y judicial, donde la reprobación de los insurgentes se
expresaba con una fuerte carga de violencia verbal. Su desarrollo
en la Nueva España era reciente: primero se manifestó en los
sermones contra Napoleón y Francia, pero alcanzó su máxima
intensidad a partir de 1810, con las prédicas contrainsurgentes.37
Según Escobedo y Cuesta, el contenido de estos escritos se
difundía durante la misa, mediante lecturas en voz alta, lo que
garantizaba su alcance e impacto entre la población.38 La Iglesia,
con su extensa red de clérigos y fieles, no solo fue la institución
con mayor capacidad de cohesión social, sino también una
generadora de ideas que alimentaron los debates políticos de
la época.39 En este marco surge otra pregunta: ¿qué conceptos
37
38
39

Carlos Herrejón Peredo, Del sermón, 285.
Martín Escobedo Delgado y Marcelino Cuesta Alonso, “La lucha”, 1.
Martín Escobedo Delgado, “La insurgencia”, 250.

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sostuvieron el discurso religioso promonárquico en la Nueva
España? Escobedo identifica como ejes de esta propaganda a las
nociones de rey, religión y patria, pilares del poder hispano cuya
persistencia en el centro de la discusión pública refleja su peso en
la defensa del orden colonial.40
Para cerrar este apartado, conviene recordar que la
conformación del corpus MIGC se limitó a los textos redactados
entre 1810 y 1811, el periodo de mayor intensidad discursiva del
obispo de Puebla, y que solo se incluyeron aquellos dirigidos
expresamente a la sociedad llana. Dadas las circunstancias
históricas de su producción, estos escritos ofrecen elementos
suficientes para dilucidar los fundamentos del conflicto y permiten
elaborar una lectura distante sustentada en los conceptos más
relevantes del corpus, a fin de explorar los debates ideológicos
del periodo insurgente. En la actualidad, las cartas se encuentran
bajo resguardo del Archivo Parroquial Histórico de San Juan
Bautista, en Libres, Puebla, aunque su consulta presencial resulta
bastante restringida. Por ello, se trabajó con las reproducciones
de la Biblioteca Digital Hispánica, que las ha puesto a disposición
para su descarga. Cabe destacar que los documentos presentan
encabezados, pero estos resultan insuficientes para diferenciarlos,
ya que repiten varias referencias. Por esta razón, y con fines
de análisis y de cita, se optó por renombrarlos en nota al pie y
proponer una clasificación específica que combina el nombre del
40

Escobedo, “La insurgencia”, 257-258.

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autor, el año de emisión y un orden alfabético. Así, la primera
carta se denomina Campillo_1810a, y las siguientes siguen la
misma lógica.41
Leyendo cartas, haciendo patria...
El estudio de las cartas pastorales de González del Campillo tiene
como propósito identificar las claves conceptuales del corpus
documental MIGC, distinguiéndolo de una lectura cercana o
tradicional, generalmente enfocada en secciones específicas de
los textos. En este sentido, el software Voyant Tools permite
aplicar herramientas computacionales que facilitan la extracción
de información puntual, la formulación de hipótesis iniciales y la
identificación de áreas de investigación potenciales, a partir de la
detección de patrones o datos que podrían resultar anómalos para
la historiografía.42
Tras incorporar las transcripciones de las cartas pastorales
de González del Campillo en Voyant Tools, se identificó que el
corpus reúne un total de 15 400 palabras, de las cuales 3 813
son únicas o diferenciadas (véase la zona inferior izquierda de
la ilustración 1). A partir de la vista del Sumario, disponible
en la pantalla principal del portal, se identificó que la carta
Para diferenciar las cartas pastorales se establecen los siguientes encabezados. 1) Valores y tradiciones ante una revolución interior (Campillo_1810a),
2) De cómo las astucias de Napoleón se introdujeron en América (Campillo_1810b), 3) Donativos para la liberación de España (Campillo_1811a), y 4)
Carta dirigida a los insurgentes (Campillo_1811b).
42
Spinelli, “La represión”, 9.
41

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más extensa es Campillo_1811b (7 456 palabras), seguida de
Campillo_1810a (3 136 palabras), Campillo_1810b (2 835
palabras) y Campillo_1811a (1 973 palabras).
Ilustración 3.
Corpus Cirrus MIGC crudo.

Las diferencias en la densidad del vocabulario constituyen
el punto de partida para una lectura distante del corpus. Se observa
que, a pesar de ser el texto más breve, Campillo_1811a presenta la
mayor complejidad léxica, una tendencia que se repite, aunque en
distinta medida, en el resto de las cartas. En contraste, los escritos
más extensos –Campillo_1811b y Campillo_1810a– muestran
una menor variedad de términos. Este fenómeno podría deberse,
en parte, a limitaciones materiales, como la disponibilidad de
fojas, que habrían obligado al obispo a condensar su escritura.
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No obstante, la proporción de palabras por oración sugiere que
la diferencia obedece más al contenido y a la intencionalidad del
mensaje que a una restricción externa. Esta primera aproximación,
basada en el Sumario, permite avanzar hacia el análisis con la
herramienta Cirrus, cuya nube de palabras inicial concentra
términos como no, más, á y han, poco útiles como punto de partida
para una lectura de esta naturaleza. En su versión preliminar, el
esquema obtenido fue el siguiente:
Ilustración 4.
Corpus Cirrus MIGC filtrado.

Voyant Tools ofrece la posibilidad de depurar esta nube
de palabras para resaltar aquellos conceptos de mayor interés
historiográfico. Para ello, el usuario puede acceder a “Definir
opciones para esta herramienta”, ubicada en la parte superior
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derecha de la ventana Cirrus. Al desplegarse el submenú, aparece
el encabezado “palabras excluidas”, donde es posible ingresar los
términos que se desea eliminar de la visualización. Se recomienda
aplicar entre tres a cinco filtros para optimizar el resultado y
evitar una saturación innecesaria. En la misma pestaña también
es posible personalizar la apariencia de la nube: el tipo de letra
se ajusta en la sección “Familia de fuentes”, mientras que los
colores se modifican desde la “opción de Paleta”. Tras completar
este procedimiento, la visualización final se aproxima al siguiente
ejemplo:
Es necesario señalar que los ajustes realizados en esta
pestaña inciden de manera general en la lectura que Voyant
Tools hace del corpus MIGC. Al depurar la nube de palabras,
la visualización adquiere mayor claridad y permite resaltar los
términos más significativos. Lo mismo ocurre con el sumario,
donde se observan modificaciones sustanciales. En la sección
“Palabras más frecuentes del corpus”, destacan vocablos de
evidente interés histórico, como Dios, España, americanos, tirano
y patria, que se configuran como ejes temáticos de los textos
analizados.
Esta primera revisión y ajuste de los resultados de
Voyant Tools sugiere que el término patria es el más recurrente
del corpus, por lo que en lo subsecuente me centraré en su
análisis. La herramienta indica que esta palabra aparece un total
de cuarenta veces, con mayor frecuencia en Campillo_1811b.
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Para profundizar en su uso dentro del discurso eclesiástico, se
recomienda el uso de la función Contextos, que genera una tabla
con información detallada sobre el término en su entorno textual.
Este recurso puede exportarse como URL, trasladarse a una tabla
de Excel o descargarse como imagen, tal como se muestra en el
siguiente ejemplo:
Ilustración 5.
Corpus Contextos filtrado

La herramienta ‘Contextos’ muestra que dicho concepto
fue utilizado para referir a la patria española y la patria americana,
ambas representadas como cuerpos en tensión, sacudidos por
conflictos internos, que las mantenían en vilo. En la carta “Valores
y tradiciones ante una revolución interior” (Campillo_1810a),
el obispo afirmaba que era preferible morir combatiendo por la
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patria y por la religión antes que sucumbir a la seducción del
movimiento insurgente, presentado como el camino más sencillo.
En este escrito, su discurso se articuló en torno a los valores y
tradiciones que definían al buen patriota, exaltando la lealtad, el
amor y la fidelidad a la patria y al rey español, términos que,
además, destacan en el esquema de Cirrus (véase ilustración 5).
Su argumentación adopta una lógica de contraste: la lealtad al rey
se presentaba como el rasgo distintivo frente a los insurrectos.
En ese momento, la figura del monarca hispano se integraba a
una fórmula recurrente que enlazaba los conceptos de Dios, rey y
patria, una triada destinada a reforzar la cohesión social mediante
un imaginario compartido, en contraposición a la idea de una
sociedad dividida entre americanos y españoles.43
Desde esta perspectiva, los rebeldes eran descritos
como una anomalía, dominados por los instintos más bajos de
la revolución: la ambición desmedida y la mala fe. Reducirlos,
afirmaba González del Campillo, era el deber de los verdaderos
patriotas, no siempre mediante las armas, sino a través del rechazo
social, negándoles apoyo o auxilio. Para el obispo, la aversión
de la sociedad hacia la insurgencia no era más que una reacción
natural frente a los horrores vividos y la devoción hacia la patria
“que como madre de los novohispanos debía sobreponerse de los
ataques de sus propios hijos”.44
Landavazo, La máscara, 209-211.
Manuel Ignacio González del Campillo, “Pastoral que el ilustrísimo señor
don Manuel Ignacio González del Campillo, dignísimo obispo de Puebla, diri43
44

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El eclesiástico partió de esa realidad para redactar la carta
“De cómo las astucias de Napoleón se introdujeron en América”
(Campillo_1810b), donde retomó el tema de la revolución de
Miguel Hidalgo, que colocó en paralelo con el dominio ejercido
por Napoleón sobre España. En esa ocasión, recurrió al concepto de
patria para construir un argumento en el que la metrópoli se erigía
como ejemplo ante el mundo por su resistencia frente al poderío
francés, muy superior en recursos y ejército. Según el escrito el
proyecto del “tirano de Europa” había cruzado el Atlántico con el
único propósito de extraer riquezas y sembrar el caos.
En ese sentido, el obispo advertía que la virulencia del
movimiento insurgente se había propagado desde Europa a
través de emisarios que, mediante engaños, sedujeron a los
americanos con promesas de autonomía y felicidad. No resulta
casual que en esta carta el término más recurrente fuera España,
acompañado de palabras como: reino, europeos y americanos, lo
que evidencia la centralidad de estos conceptos en su discurso
religioso. Destaca igualmente la presencia del vocablo franceses,
a quienes atribuía el propósito de fracturar la relación histórica
entre España y América mediante narrativas sobre la crueldad de
la conquista: el despojo de tierras y la exclusión de los naturales
de los cargos de gobierno. Para neutralizar esas voces, González
del Campillo insistía que la metrópoli no estaba dispuesta a ceder
territorio alguno en América, ni a Francia ni a Inglaterra, con lo
ge a sus diocesanos”, Biblioteca Digital Hispánica, septiembre de 1810, 1-16,
https://bit.ly/3LMhoWo
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cual desmentía uno de los rumores más difundidos por los grupos
insurgentes.45
Cuando señalo que la guerra tenía un componente
económico, me remito a la lectura distante de la carta “Donativos
para la liberación de España” (Campillo_1811a). En este escrito,
el obispo de Puebla expresó su preocupación por los elevados
gastos que demandaba el conflicto librado en ambos hemisferios.
En este contexto, el concepto de patria reapareció estrechamente
vinculado al de americanos, aludiendo a las dificultades que
implicaba sostener a las tropas que resistían la ocupación francesa.
Según su planteamiento, el amor de los vasallos americanos hacia
la patria debía traducirse en apoyos económicos destinados a la
defensa de la metrópoli. De ahí que afirmara que la liberación
de España no solo era una causa legítima, sino también una
obligación moral que exigía la colaboración de todos los súbditos
del rey. Al respecto, señalaba:
Mis amados diocesanos: [...] yo bien conozco el comercio
interceptado por la insurrección, los robos ejecutados en ella,
las calamidades que [...] han sucedido en nuestros desgraciados
días: [...] pero también sé que la caridad y el verdadero
patriotismo son virtudes ingeniosas y fecundas en recursos.
Quitar algo a la comodidad y el lujo, y tendrán que dar para salvar
la patria y aliviar a nuestros hermanos, que peleando por ella
gimen en la mayor miseria. [...] Despojémonos generosamente
de todo lo superfluo que solo sirve a la ostentación y a la
Manuel Ignacio González del Campillo, “Manifiesto que el obispo de la
Puebla de los Ángeles dirige a sus diocesanos”, Biblioteca Digital Hispánica,
noviembre de 1810, 1-20, https://bit.ly/3A0Y30R
45

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vanidad, y sacrifiquémoslos útilmente a la verdadera religión,
cuyo esplendor y decoro se interesa en la guerra que sostienen
los españoles, y también la patria, cuya inexistencia política
está decretada por Napoleón aun antes de que sus armas los
hayan sojuzgado.46

La perspectiva religiosa llevó al obispo González del
Campillo a identificar a los patriotas como defensores de la
voluntad de Dios, mientras que retrataba a los insurgentes como
discípulos de Satanás, seducidos por engaños y dispuestos a poner
en riesgo la seguridad de sus vidas. Según su interpretación, la
insurgencia no había hecho más que provocar un derramamiento
inútil de sangre y el abandono de comunidades enteras a su
suerte. En este marco, la “Carta dirigida a los insurgentes”
(Campillo_1811b) buscó presentar la revolución como sinónimo
de crisis política, económica y social, reforzando la idea de que
seguir a los rebeldes equivalía a elegir el caos sobre el orden.47
En este punto resulta evidente la influencia de José del
Campillo y Cosío, especialmente en lo relativo al funcionamiento del gobierno económico, que tras los sucesos de 1810 se enArchivo Histórico Parroquial de San Juan Bautista, (en adelante AHPSJB),
Caja 71, sección: disciplinar, serie: cartas pastorales, f. 48v.
47
Manuel Ignacio González del Campillo, “Manifiesto. Don Manuel Ignacio
González del Campillo por la gracias de Dios y de la Santa Sede Apostólica,
obispo de la Puebla de los Ángeles, prelado Gran Cruz de la Real y distinguida
orden española de Carlos III del Consejo de S. M.”, en Manifiesto del excelentísimo e ilustrísimo señor obispo de Puebla con otros documentos para desengaño de los incautos. Dedicado al excelentísimo señor don Francisco Xavier
Venegas, virrey, gobernador y capitán general de la Nueva España, Biblioteca
Digital Hispánica, https://bit.ly/4fsvN7y
46

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contraba seriamente desarticulado. Para Campillo y Cosío, un
régimen económico consistía en la “buena policía, el arreglo del
comercio, el modo de emplear civilmente a los hombres, el cultivar la tierra, mejorar sus frutos y en fin todo aquello que conduce
a sacar el mayor beneficio y utilidad de un país”.48 Sin embargo,
su estabilidad dependía de la preservación del poder político, un
tema particularmente controvertido en los primeros años del siglo
XIX. Consciente de las grietas que amenazaban los cimientos del
régimen hispano, el obispo de Puebla escribió:
Recorran todos los países que pisaron los insurgentes y verán
talados los campos, abandonada la agricultura, interceptado el
comercio, desiertos los pueblos, la industria sin acción y todo
el reino sumergido en el llanto y la miseria. ¡Execrables jefes
de la insurrección! ¡Este es el retrato fiel del actual estado de
la patria!¡Esta es la felicidad que les preparaban con cuya fe
mentida engañaron a tantos sencillos que [...] han encontrado la
muerte delante de las armas del rey, o han tenido que abandonar
sus hogares y errantes por los montes van arrastrando las
pesadas cadenas de sus crímenes!49

El eclesiástico redactó esta carta dirigida a los líderes
y simpatizantes de la insurrección. En ella adoptó un tono
conciliador al sostener que, pese al caos provocado por el
levantamiento, aún era posible retomar el camino correcto y
José Campillo y Cosío, Nuevo sistema de gobierno económico para la
América: con los males y daños que le causa el que hoy tiene, de los que participa copiosamente España; y remedios universales para que la primera tenga
considerables ventajas, y la segunda mayores intereses, (Madrid, Imprenta de
Benito Cano, 1789), 10-11.
49
Manuel Ignacio González del Campillo, “Manifiesto”, 51.
48

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�Palabras de fidelidad: las cartas del obispo González

volver al amparo de Dios y de la patria. Movido por la piedad
propia de su ministerio, prometió interceder ante el gobierno
del virrey Venegas, subrayando su compromiso de restituirles
sus antiguas condiciones como fieles vasallos del rey, siempre
y cuando depusieran las armas y retornaran a la obediencia de la
monarquía.
Lo que se deja en el tintero
Las cartas del obispo González del Campillo se inscriben en
el contexto de las revoluciones y el surgimiento de la opinión
pública moderna. Como he señalado en este trabajo, fueron
redactadas para una audiencia heterogénea, lo que respondió a
una estrategia deliberada de ampliar su alcance e influencia. No
es casual que se dirigiera a los mismos sectores populares de los
que los insurgentes nutrían sus ejércitos, aprovechando tensiones
acumuladas en sus relaciones con el gobierno, las autoridades
étnicas y otros grupos sociales. Para la corona hispana, asegurar
la fidelidad de estos grupos resultaba prioritario. En esta tarea,
el bajo clero desempeñó un papel crucial, pues sus integrantes
se convirtieron en defensores de la patria al transmitir las ideas
morales y religiosas emanadas desde la sede episcopal. Evaluar el
impacto de estos mensajes en las comunidades insurgentes es una
labor que aún queda abierta para futuras investigaciones.
El Bicentenario de la Independencia de México,
celebrado en 2010, reunió a un grupo de investigadoras e
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investigadores de diversas universidades del país con el propósito
de sintetizar los principales temas, debates e interpretaciones
en torno del proceso emancipador. Hasta entonces se asumía
que la discusión historiográfica estaba prácticamente agotada.
No obstante, las transformaciones recientes en la disciplina
han abierto nuevos debates sobre la independencia nacional,
desplazando el enfoque tradicional, –centrado en los personajes
ilustres y en los costos económicos y humanos de la guerra–
para dar paso a interpretaciones innovadoras que, apoyadas en
metodologías distintas, han revitalizado antiguos planteamientos
historiográficos.
Ese es precisamente el caso de las humanidades digitales
y del uso de Voyant Tools. Aunque en este trabajo me limité a
emplear solo algunas de sus funciones, conviene destacar que la
plataforma ofrece un abanico mucho más amplio de posibilidades
para la investigación en ciencias sociales y las humanidades.
Una estrategia recomendable consiste en iniciar con el sumario
como herramienta de aproximación y, posteriormente, incorporar
recursos como Mandala, WordTree, DreamScape o RezoViz. Si
bien en esta ocasión no fueron utilizados, su exploración puede
abrir nuevos horizontes de análisis y enriquecer nuestra relación
con las fuentes documentales.
Fuentes documentales
Archivo Histórico Parroquial de San Juan Bautista (AHPSJB),
cartas pastorales.
Sillares, vol. 5, núm. 10, 2026, 162-200
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-178

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Sillares, vol. 5, núm. 10, 2026, 162-200
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-178

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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo
para la investigación social
Dialogue Circles: Thinking-Feeling Collectively
for Social Research
Sandra Ramírez García
Universidad Veracruzana
Xalapa, México

https://orcid.org/0000-0002-6122-1507
Recibido: 22 de marzo de 2025
Aceptado: 24 de noviembre de 2025

Resumen: En las últimas décadas, los ‘círculos de diálogo’ han sido
sistematizados y promovidos en prácticas de justicia restaurativa. Este
artículo propone su uso como método de investigación cualitativa y
participativa en las ciencias sociales, basándose en la experiencia de la
autora en su investigación doctoral sobre redes alimentarias alternativas.
En este contexto, los círculos de diálogo permitieron comprender
en profundidad la complejidad de las realidades alimentarias de
diversas personas y, al mismo tiempo, facilitaron que los participantes
ampliaran su conciencia sobre las múltiples relaciones que configuran
su alimentación cotidiana. Los círculos de diálogo se sustentan en la
creación de espacios de escucha y expresión donde las personas pueden
comunicar sus experiencias y ‘sentipensamientos’ (sic), sobre diversos
temas, incluidos hechos históricos, procesos comunitarios significativos,
saberes heredados, relaciones con la naturaleza y transformaciones
territoriales. Este trabajo expone su funcionamiento, fundamentos,
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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo para la investigación

implicaciones y alcances, con el objetivo de promover su incorporación
en la investigación académica. Se espera que esta reflexión sobre los
círculos de diálogo como herramienta para la recolección y generación
de información motive su uso y la construcción de métodos para
abordar el sentipensar en colectivo. Así, se busca contribuir a la coconstrucción de conocimientos situados que valoren la complejidad, la
multiplicidad de perspectivas, la interconexión de procesos y el cuidado
de las relaciones entre quienes participan en la investigación..
Palabras clave:métodos participativos; conocimientos situados; cocreación de conocimientos; investigación cualitativa; ciencias sociales.
Abstract: In recent decades, ‘dialogue circles’ have been systematized
and promoted in restorative justice practices. This article proposes their
use as a qualitative and participatory research method in the social
sciences, based on the author’s experience in her doctoral research on
alternative food networks. In this context, dialogue circles provided
an in-depth understanding of the complexity of people’s food realities
while also helping participants expand their awareness of the multiple
relationships that shape their daily eating practices. dialogue circles
are based on the creation of spaces for listening and expression, where
people can communicate their experiences and ‘sentipensamientos’
(sic) (to feel-thoughts), on various topics, including historical events,
significant community processes, inherited knowledge, relationships
with nature, and territorial transformations. This study presents their
functioning, foundations, implications, and scope to encourage their
incorporation into academic research. This reflection on dialogue
circles as a tool for data collection and generation is expected to
encourage their use and the development of methods to approach
collective thinking-feeling. In this way, it seeks to contribute to the coconstruction of situated knowledge that values complexity, multiple
perspectives, interconnections between different processes, and the
care of relationships among those involved in research.
Key words: participatory methods; situated knowledge; co-creation of
knowledge; qualitative research; social sciences.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares5.10-175

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�Sandra Ramírez

Invitación a sentipensar en círculos
En este artículo se presentan los ‘círculos de diálogo’ como un
método de investigación que puede integrarse en trabajos con una
metodología cualitativa y participativa dentro del campo de las
ciencias sociales. Esta propuesta metodológica busca ampliar la
comprensión de los fenómenos sociales al incluir explícitamente
los sentipensamientos de las personas participantes ante ciertas
situaciones, y la influencia de las relaciones intersubjetivas
establecidas durante la investigación en el estudio colectivo de
la realidad. Aquí, sentipensar alude a interpretar conscientemente
la realidad a partir de la reflexión y el impacto en el sentir de
las personas, reconociendo explícitamente el papel de lo sentido.1
En este marco, los sentipensamientos son interpretaciones de
la realidad que visibilizan y asumen la imbricación de ideas,
conceptos, emociones, afectos, deseos, etc., se revelan a través
del diálogo y convergen en el acto de conocer y construir el
mundo.2 Cabe señalar que el trasfondo político y epistemológico
de estos conceptos, sentipensar y sentipensamientos, es cuestionar
la separación moderna entre la razón y el universo del sentir,
y mostrar que es posible construir conocimientos a partir de lo
sentido por el cuerpo en la vida cotidiana.
María Cándida Moraes y Saturnino De la Torre, «Sentipensar bajo la mirada autopoiética o cómo reencantar creativamente la educación», Creatividad
y Sociedad, n.o 2 (2002): 41-56.
2
Sandra Ramírez-García y Alma Amalia González-Cabañas, «Redes alimentarias alternativas: Comientes y sus sentipensamientos para actuar», Sociedad y Ambiente, n.o 26 (22 de julio de 2023): 1-28. https://doi.org/10.31840/
sya.vi26.2668.
1

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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo para la investigación

Los Círculos de Diálogo que se presentan en el presente
artículo tienen su origen en prácticas de justicia restaurativa,
un enfoque que busca reparar el daño causado en situaciones
de conflictos y desigualdades a través del reconocimiento de la
interdependencia y la toma de responsabilidad colectiva.3 A lo largo
de las últimas décadas, este método ha sido sistematizado por Kay
Pranis, consultora y formadora en procesos restaurativos, quien
ha promovido su uso en diversos ámbitos, particularmente para
la resolución de conflictos y la promoción de la justicia social, en
situaciones marcadas por violencias estructurales, desigualdades
raciales, de clase y de género. En la academia podemos encontrar
referencias a los círculos de diálogo en la práctica pedagógica de
Paulo Freire, así como en las llamadas metodologías indígenas
(sobre metodologías indígenas ver Kovach4); asimismo, en
distintos movimientos sociales agroecológicos de Brasil hay
menciones sobre el diálogo en círculo para la creación de
conocimiento.5
Los círculos de diálogo parten de la premisa de que todo y
todos están interconectados, se relacionan con lo que las personas
Álvaro E. Márquez Cárdenas, «La justicia restaurativa versus la justicia
retributiva en el contexto del sistema procesal de tendencia acusatoria», Prolegómenos 10, n.o 20 (2007): 201-12, https://doi.org/10.18359/prole.2543.
4
Margaret Kovach, «Conversational Method in Indigenous Research»,
First Peoples Child &amp; Family Review 5, n.o 1 (2010): 40-48, https://doi.org/10.7202/1071291ar.
5
Marcio Gomes Da Silva, «Pedagogia do movimento agroecológico: fundamentos teórico-metodológicos» (Universidade Federal Fluminense, Faculdade
de Educação, 2020).
3

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�Sandra Ramírez

son y hacen en la vida diaria fomentan la responsabilidad personal
en las interacciones con otros, promueven la exploración de las
diferencias en las experiencias y en las visiones de la realidad,6 y en
ellos se plantean preguntas que invitan a incrementar las responshabilidades7 (es decir, las respuestas y habilidades) de todas las
personas asistentes ante las situaciones que se abordan. Por otro
lado, los conocimientos generados en los círculos de diálogo son
dinámicos porque se modifican y se enriquecen, dada la pluralidad
de voces y la diversidad de perspectivas que emergen en el diálogo
colectivo. El enriquecimiento también surge a partir de expresar
el sentipensar propio y la disposición a construir una visión
compartida del futuro. Para conocer lo que las personas participantes
sienten y establecer relaciones intersubjetivas que favorezcan
el entendimiento de la realidad y/o la construcción de futuros
compartidos, los círculos de diálogo se sustentan en la creación de un
espacio seguro de escucha y expresión, donde se pueden compartir
experiencias y sentipensamientos en torno a diferentes situaciones;
las cuales pueden incluir hechos históricos, procesos comunitarios
significativos, aspectos de la vida cotidiana que se encuentran
Kay Pranis, Manual para facilitadores de círculos (Costa Rica: Comisión
Nacional para el Mejoramiento de la Administración de Justica, 2006).
7
Donna Haraway en su libro Seguir con el problema hace un llamado a
imaginar formas de incrementar las respons-habilidades para sostener tanto la
vida humana como la vida de otros seres no humanos, y sus relaciones multiespecies, para vivir y morir juntos lo mejor posible en este mundo dañado.
Donna Haraway, «Una práctica curiosa», en Seguir con el problema. Generar
parentesco en el Chthuluceno., de Donna Haraway, trad. Helen Torres (Bilbao:
Consonni, 2019), 195-206.
6

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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo para la investigación

atravesados por dinámicas globales, los cambios enfrentados en un
territorio, los saberes heredados generacionalmente, las relaciones
con el resto de la naturaleza, etc. De esta forma, los círculos de
diálogo no se limitan a la obtención/generación de información
sobre una realidad determinada, sino que constituyen un espacio
de análisis colectivo y profundo de manera horizontal a partir de
las percepciones, sentipensamientos, recuerdos y habilidades de
cada participante. Esto implica que las personas interpreten las
semejanzas y diferencias de sus experiencias en el diálogo, y así
los conocimientos que se generan en colectivo se devuelven a las
personas participantes desde la puesta en marcha de los círculos de
diálogo.
En este texto se explora la posibilidad de emplear
los círculos de diálogo dentro de la investigación académica
a partir de la experiencia de la autora de este texto, quien
incorporó este método en su investigación doctoral sobre redes
alimentarias alternativas (RAA)8 en el área metropolitana de
En la academia, las iniciativas de producción y distribución de alimentos
que intentan no reproducir las negatividades ecológicas, sociales y políticas
de los procesos dirigidos por las corporaciones alimentarias se han estudiado
bajo el nombre de Redes Alimentarias Alternativas Alma Amalia González
Cabañas, Ronald Nigh, y Michaël Pouzenc, eds., La comida de aquí. Retos
y realidades de los circuitos cortos de comercialización., Primera (México:
Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2020). Leigh Martindale, «‘I
Will Know It When I Taste It’: Trust, Food Materialities and Social Media in
Chinese Alternative Food Networks», Agriculture and Human Values 38, n.o 2
(2020): 365-80, https://doi.org/10.1007/s10460-020-10155-0.
8

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�Sandra Ramírez

Xalapa, Veracruz, México.9 En ese contexto, los círculos de
diálogo se emplearon como una herramienta para conocer con
profundidad la complejidad de las realidades alimentarias de
diferentes personas y, simultáneamente, contribuir a que esas
personas ampliaran su conciencia sobre las múltiples relaciones
que configuran su alimentación cotidiana. El proceso permitió
que quienes participaron reflexionaran sobre sus vínculos con la
comida, el espacio y otros seres humanos y no humanos durante
su aprovisionamiento cotidiano de alimentos. En las siguientes
páginas se expone cómo funcionan los círculos de diálogo, sus
fundamentos, implicaciones y alcances, para que otras u otros
investigadores, ya sean estudiantes, académicos, profesionales o
promotores comunitarios, puedan retomarlos como un método,
comprendiendo que no es superior a otros métodos cualitativos,
sino que amplía las posibilidades para el análisis de los
fenómenos sociales al abrir el juego de las intersubjetividades
entre las personas participantes, y así en diálogo y colaboración
tomen conciencia de sí mismas, sus relaciones, sus formas de
estar con y hacer con el mundo. Por tanto, con este método, las
o los investigadores pueden perfeccionar la participación de su
investigación en la vida de las personas que crean la realidad que
les interesa estudiar.
Dicha investigación estuvo financiada por el CONACHYT. En la actualidad, la autora de este artículo realiza una investigación sobre educación alimentaria, financiada por la ahora Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (México), donde utiliza los Círculos de diálogo como un
método educativo y de recolección.
9

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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo para la investigación

Es importante mencionar que la elección del método
en la investigación doctoral que antecede al presente trabajo
correspondió al deseo de motivar la difracción de la realidad
entre quienes participaran en el estudio; para Donna Haraway10
la difracción es una forma de conciencia crítica que muestra lo
relacional de los procesos y hace visible aquellas cosas pérdidas
en los mismos, en otras palabras, difractar es mirar desde otra
parte una situación, tema o proceso, rompiendo la perspectiva
hegemónica y valorando las complejidades y las relaciones entre
entidades, para generar nuevas comprensiones y significados.
Con esta orientación, para la investigación doctoral se desarrolló
una metodología cualitativa integrada fundamentalmente por
los círculos de diálogo y complementada con otros métodos
participativos como el mapeo colectivo. Además, en los círculos
de diálogo participan todas las personas asistentes; lo cual hace
que este método sea compatible con la investigación acción
participativa (IAP). En particular, se vincula con algunos de
sus rasgos fundamentales, como: el reconocimiento de todas las
personas participantes como agentes competentes y reflexivos;
la integración de valores y creencias propios del grupo de
trabajo y el abordaje de la vida cotidiana para la construcción
de conocimientos;11 y la recuperación crítica de la historia, ya
Verónica Araiza Díaz, «El pensamiento crítico de Donna Haraway: complejidad, ecofeminismo y cosmopolítica», Península 15, n.o 2 (5 de agosto de
2020): 147-64, https://doi.org/10.22201/cephcis.25942743e.2020.15.2.76604.
11
Caitlin Cahill y Rachel Pain, «Representing Slow Violence and Resis10

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�Sandra Ramírez

que facilitan el aprovechamiento de la memoria colectiva de las
comunidades para ampliar o corregir la historia oficial12. Esto
último no sólo aporta información relevante para la investigación,
sino que es factible de tener incidencia en la forma en que los
grupos participantes comprenden su pasado y presente.
Sobre la IAP conviene señalar que, conforme a Rodrigues
Brandão,13 hace posible modificar saberes, sensibilidades y
motivaciones para hacer al ser humano más justo, crítico,
corresponsable, solidario y creativo. Estas cualidades también
pueden ser evocadas en los círculos de diálogo al establecer
colectivamente los valores que guiarán el diálogo y al responder
preguntas que invitan a modificar las respon-habilidades propias
(en el siguiente apartado se profundizará en estas acciones);
aunque dichas cualidades no siempre emerjan. Porque, como lo
indica Oslender,14 en la IAP es necesario que el o la investigadora
tenga un acercamiento humilde al trabajo de campo, aceptando
que cualquier cambio es un proceso, que él o ella tiene limitantes
tance», ACME: An International Journal for Critical Geographies 18, n.o 5
(2019): 1054-65.
12
Ulrich Oslender, «Espacializando resistencia: perspectivas de ‘espacio’ y
‘lugar’ en las investigaciones de movimientos sociales», Cuadernos de Geografía 8, n.o 1 (1999): 1-35.
13
Carlos Rodrigues Brandão, «A pesquisa participante e a participação da
pesquisa um olhar entre tempos e espaços a partir da América Latina», Escrito
da rosa dos vientos, s.f.
14
Ulrich Oslender, «De fracaso y frustración en el trabajo de campo: cómo
asumir la ética de la representación en la investigación participativa», Tabula
Rosa, n.o 19 (2013): 355-71.
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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo para la investigación

para acompañar ese proceso, que esas limitantes y demás
imperfecciones de la IAP en cuestión pueden convertirse en
elementos movilizadores para trabajos futuros y para definir de
manera más adecuada las posibilidades de colaboración.
Por otro lado, los círculos de diálogo coinciden con el
propósito de la metodología feminista de aumentar la toma de
conciencia y motivar acciones que potencialmente contribuyan
un cambio social, a partir de un proceso crítico y reflexivo de
reinterpretación colectiva de las experiencias; en donde se
fomenta la observación sobre cómo las personas se perciben así
mismas y la manera en que sus condiciones están históricamente
vinculadas a las estructuras sociales.15 Además, al permitir narrar
las experiencias de manera situada, los círculos de diálogo hacen
posible iluminar las diferencias entre las personas en plural
y sus experiencias, lo que de acuerdo a Delgado16 devela las
condiciones problemáticas, en las estructuras sociales y permite
establecer relaciones entre las identidades con las condiciones
de vida. De este modo, no sólo se obtienen datos sobre las
relaciones sociales dentro de cierto contexto, sino que de igual
forma, se abre un espacio en el que las personas participantes
Gabriela Delgado, «Conocerte en la acción y el intercambio. La investigación: acción participativa.», en Investigación feminista. Epistemología,
metodología y representaciones sociales. (México: Centro de Investigaciones
Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, UNAM; Centro Regional de
Investigaciones Multidisciplinarias, UNAM; Facultad de Psicología, UNAM.,
2012), 197-213, https://ru.ceiich.unam.mx/handle/123456789/3061.
16
Delgado, «Conocerte en la acción y el intercambio. La investigación: acción participativa.»
15

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pueden desarrollar una comprensión más rica y matizada de los
fenómenos estudiado, así como revisar y resignificar sus propios
lugares dentro de la realidad social que conforman.
La investigación doctoral en la que se utilizó este método
tuvo dos objetivos principales:
1. Identificar y examinar los sentipensamientos en torno a la
alimentación y el aprovisionamiento cotidiano que permiten
a distintas personas mantener y configurar RAA en Xalapa.
2. Mostrar las afectaciones negativas percibidas por estas
personas en su alimentación y aprovisionamiento de
alimentos, relacionadas con el actual régimen alimentario,
con el fin de identificar y analizar la violencia ejercida por el
poder corporativo alimentario.
El trabajo de campo comenzó en junio de 2019 en el área
metropolitana de Xalapa, una región conformada por 20 localidades
pertenecientes a siete municipios: Tlalnelhuayocan, Emiliano
Zapata, Coatepec, Banderilla, Rafael Lucio, Jilotepec y Xalapa,
la capital del estado de Veracruz. Durante esta etapa, se realizaron
13 entrevistas semi-estructuradas y observación participante en
reuniones, talleres y eventos públicos organizados por grupos
que conformaban RAA en dicha área. La información recabada
en las entrevistas permitió identificar con detalle actores, lugares
y ritmos que constituían diferentes RAA; asimismo durante las
entrevistas se percibió el ánimo de diferentes personas para hacer
problematizaciones del mundo, incluso hubo quién mencionó que
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le gustaría encontrar más espacios para dialogar sobre diferentes
aspectos sociales de su alimentación. A partir de esto, se empezó a
diseñar una metodología cualitativa y participativa orientada a la
difracción. En junio de 2021, se invitó a integrantes de los grupos
identificados a participar en cinco círculos de diálogo facilitados
por la autora del presente artículo.
Para la sistematización y el análisis de la información,
durante cada círculo de diálogo la facilitadora-investigadora
registró en un diario de campo lo que observaba y sentipensaba
y algunos comentarios de las personas participantes; además,
grababa el audio de las reuniones con autorización de las y los
asistentes. Después utilizó las notas de su diario de campo y
las grabaciones para realizar transcripciones de los diálogos y
describir los encuentros. Estos registros finales fueron analizados
utilizando el software QualCoder, un programa de acceso libre
y código abierto que facilita la sistematización de información
cualitativa (ya sea en textos o imágenes) a través de la identificación
de la información relevante por medio de códigos, los cuales son
previamente establecidos por la o el investigador. Así se extrajo
del gran volumen de información producida lo que interesaba
para dar cumplimiento a los objetivos de la investigación en
cuestión. Finalmente, la implementación de este método permitió
conocer parte de la complejidad que mantienen distintas RAA, al
mismo tiempo ofreció un espacio seguro en el que las personas
participantes pudieran sentirse escuchadas y valoradas, lo cual
resultó particularmente valioso durante el aislamiento social que
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se vivía en esa temporada debido a la pandemia por COVID-19.17
Para explorar en mayor detalle los resultados de esta investigación
se pueden consultar los artículos Redes alimentarias alternativas:
Comientes y sus sentipensamientos para actuar18 y Comiendo con
violencia: Comientes frente al régimen corporativo alimentario.19
Es esencial señalar que el concepto de sentipensamientos
dentro de esta investigación se adoptó después de la puesta en
marcha de los círculos de diálogo, dado que desde del primer
encuentro en Círculo se percibió en los comentarios de las
personas participantes que el sustento de sus acciones, para
establecer y mantener RAA, estaba constituido por lo sentido y lo
pensado, siendo estos casi indistinguibles. Entonces, se encontró
en las palabras sentipensar y sentipensamientos la posibilidad de
exponer la relevancia del universo del sentir en las prácticas de
aprovisionamiento de alimentos y, en un sentido más amplio, en
la construcción de conocimientos y en la toma de acción. Aunque
en estas palabras aparece primero el sentir, no se considera que
el sentir se encuentra por encima del pensar y se reconoce la
Dadas las recomendaciones de aislamiento social derivadas de dicha pandemia, los Círculos de diálogo para la investigación mencionada se adaptaron
al espacio virtual. En Ramírez-García y González-Cabañas 2023 se pueden
encontrar detalles sobre su ejecución en línea.
18
Ramírez-García y González-Cabañas, «Redes alimentarias alternativas:
Comientes y sus sentipensamientos para actuar», Sociedad y Ambiente.
19
Sandra Ramírez-García, Alma Amalia González-Cabañas, y Laura Elena
Trujillo-Ortega, «Comiendo con violencia. Comientes frente al Régimen Alimentario Coorporativo», Revista Cultura y Representaciones Sociales 17, n.o
34 (2023): 1-38.
17

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dificultad de separar ambos procesos. Asimismo, quien escribe
no considera que utilizar estos conceptos funcione como una
solución definitiva para identificar y explicar la relación entre el
pensamiento y lo sentido; pero se decidió utilizar estos conceptos
por su reconocimiento académico, a partir del trabajo de Orlando
Fals-Borda20 quien fue el primero en utilizar el término sentipensar
en las ciencias sociales, abriendo paso a la integración del universo
de lo sentido en las investigaciones sociales. Conviene aclarar
que si bien, los conceptos de sentipensar y sentipensamientos
no son usados explícitamente por Kay Pranis en sus enseñanzas
sobre círculos de diálogo, en dichas enseñanzas sí se enfatiza
la relevancia del sentir en la construcción de interacciones
significativas y en la generación de conocimientos compartidos,
dentro y fuera de los círculos de diálogo.
La incorporación de lo sentido por el cuerpo en los abordajes para conocer el mundo ha sido históricamente limitada, debido
a que en las tradiciones científicas predominantes el universo del
sentir se encuentra separado de los pensamientos y las acciones,
perpetuándose una lógica binaria entre ellos, además de una jerarquía entre razón y emoción, otorgando a la primera primacía
y deslegitimando a la segunda en la producción de conocimientos.21 Sin embargo, existen corrientes científicas contemporáneas
Orlando Fals-Borda, Una sociología sentipensante para América Latina, Primera, Antologías del Pensamiento Social Latinoamericano y Caribeño
(México, D.F.: Siglo XXI Editores, CLACSO, 2015), http://biblioteca.clacso.
edu.ar/clacso/se/20151027053622/AntologiaFalsBorda.pdf.
21
Bonvillani, «Pensar los sentimientos, sentir los pensamientos. Sentipen20

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que consideran fundamental la unión mente-cuerpo, y reclaman
el reconocimiento de la convergencia o una continuidad profunda
entre lo conceptual, lo psicológico y lo físico en la experiencia
humana.22 Como afirma Alfonso Bonhomme,23 no se pueden encontrar ni explicar lo sentido y el intelecto de forma pura en la vida
de las personas, ambos elementos coexisten y se moldean. Giraldo
y Toro24 explican que lo sentido por el cuerpo fue concebido en la
ciencia con visión cartesiana, como obstáculo para alcanzar la verdad y el conocimiento objetivo, creándose dos polaridades, aparentemente impermeables: la razón y el afecto; en este esquema, la
razón fue colocada encima del afecto y señalando que lo racional
no puede ser al mismo tiempo un asunto afectivo.
En la actualidad, esta dicotomía ha sido cuestionada desde diversas disciplinas como la psicología, las neurociencias y la
fenomenología filosófica, las cuales han brindado evidencia sobre
una participación humana intrínsecamente racional y afectiva.25
sando la experiencia subjetiva».
22
Kate Stanley, «Affect and Emotion: James, Dewey, Tomkins, Damasio,
Massumi, Spinoza», en The Palgrave Handbook of Affect Studies and Textual
Criticism, ed. Donald R. Wehrs y Thomas Blake (Canada: Springer International Publishing, 2017), 97-112, https://doi.org/10.1007/978-3-319-63303-9_2.
23
Alfonso André Bonhomme, «La teoría vygotskyana de los afectos ante al
capitalismo emocional en la escuela», Interdisciplinaria Revista de Psicología y Ciencias Afines 38, n.o 1 (2021): 85-100, https://doi.org/10.16888/interd.2021.38.1.6.
24
Omar Felipe Giraldo y Ingrid Toro, Afectividad Ambiental Sensibilidad,
empatía, estéticas del habitar (México: El Colegio de la Frontera Sur, Universidad Veracruzana, 2020).
25
Giraldo y Toro, Afectividad Ambiental, sensibilidad, empatía, estéticas
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Conviene señalar que también en algunos estudios históricos, se
ha reconocido la importancia de la dimensión afectiva en la interpretación de la realidad, notando como la carga sentimental
presente en los testimonios orales permite dar cuenta de la cotidianidad de los lugares.26 En ese sentido, resulta clave destacar
la unión mente-cuerpo para ampliar la comprensión del conocimiento humano, y buscar/construir métodos que favorezcan las
aproximaciones holísticas y situadas de la realidad. Dar visibilidad a lo sentido por el cuerpo y sus interrelaciones con los procesos cognitivos resulta necesario para ampliar la forma en la que
se estudian/entienden y pretenden resolver los diferentes problemas que atraviesa la sociedad humana. Desde esta perspectiva,
los círculos de diálogo emergen como un método particularmente
valioso, al reconocer explícitamente que el sentir de las personas
está íntimamente entrelazado con el pensar y el accionar.
Aquellas personas que decidan poner en marcha este método (ya sea dentro, fuera o en colaboración con la academia) podrán
difractar la realidad, enriqueciendo la comprensión de otra parte o
partes de la complejidad de los fenómenos sociales. Ahora, en lo
que continúa del presente artículo se seguirá haciendo referencia
del habitar,
26
María Isabel Araujo Alvarado, «Azucena Garza. Colonia Cuauhtémoc.
Vida cotidiana de una colonia obrera en Monterrey (1957-2020)», Sillares. Revista de Estudios Históricos 3, n.o 6 (2024): 179-84, https://doi.org/10.29105/
sillares3.6-122; Miguel Angel Pinkus Rendón, Abril Monserrat Gonzalez Ku,
y Ashantti Vereniss López Niquete, «Desterritorialización de La Costa Quintanarroense: El Caso de Playa Del Carmen», Sillares. Revista de Estudios Históricos 4, n.o 8 (2025): 36-82, https://doi.org/10.29105/sillares4.8-157.
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al sentipensar con el fin de traer a la luz la relevancia de lo sentido
por el cuerpo en el estudio de la realidad y en la investigación
social. Si al lector o lectora, le parece atractivo emprender un proceso de investigación que motive el diálogo sentipensado; dicho
de otra manera, una investigación que: “desde otras coordenadas,
otras referencias, otros lugares de enunciación, ponga la afectividad como el marco referencial para pensar sensible(mente)”;27 en
las siguientes páginas encontrará detalles sobre cómo funcionan
los círculos de diálogo, los beneficios y las responsabilidades que
conllevan, al igual que sus sustentos. Es relevante hacer énfasis en
que este método no sólo tiene por objetivo generar conocimientos situados y significativos, ligados a contextos específicos y a
subjetividades particulares, sino que también cuida las relaciones
personales que sostienen la investigación.
Igualmente conviene señalar que la autora del presente
texto tomó una capacitación para aprender a facilitar círculos
de diálogo antes de emplearlos en su propia investigación, para
conducir y cuidar de forma apropiada cada diálogo; lo cual resultó
sumamente útil, dada la naturaleza holística del método. Porque,
como sucede con los métodos feministas, el diálogo que surge en
los círculos revive la trama y el sentido de la vida, y transporta
la vida cotidiana a un nivel consciente motivando el darse cuenta
de lo que se sabe, explicando y entendiendo lo que sucede.28 Si
Giraldo y Toro, Afectividad Ambiental Sensibilidad, empatía, estéticas del
habitar, p. 14.
28
Delgado, «Conocerte en la acción y el intercambio. La investigación: ac27

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bien el presente artículo no sustituye una capacitación formal en
la facilitación de círculos de diálogo, funciona en cambio como
una orientación para iniciar o continuar la exploración de este
método, identificando por qué logran mostrar la complejidad de
los fenómenos sociales y contribuyen al aprendizaje colectivo
para la transformación social.
Tiempo para entender los círculos
¿Qué son y cómo funcionan los círculos de diálogo?
Conforme a Pranis,29 los círculos de diálogo son una forma de
reunir a las personas para tener una conversación con uno o más
objetivos determinados (por ejemplo: dialogar, celebrar, tomar
decisiones, resolver un conflicto, etc.), bajo los principios de una
comunicación honesta y el desarrollo de vínculos entre quienes
asisten. Esto a través de prácticas tradicionales de diálogo de
comunidades indígenas de Nueva Zelanda y Norteamérica
(aunque este tipo de prácticas también han sido identificadas en
otras partes del mundo, en grupos donde el bienestar comunitario
es fundamental). Así, los círculos de diálogo constituyen una
forma de relacionarse grupalmente, basada en un ambiente de
seguridad, el cual se logra a través de distintos tipos de actividades
que generan confianza, intimidad y sentido de pertenencia entre
las personas participantes; quienes desde el primer encuentro y
ción participativa.»
29
Pranis, Manual para facilitadores de círculos.
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en cada círculo de diálogo establecen o recuerdan los valores
o directrices que regularán su diálogo y reuniones. Además, en
cada círculo de diálogo aparecen elementos físicos y simbólicos;
por ejemplo: las personas se sientan formando un círculo para
aportar a la horizontalidad del diálogo, evitando que una persona
se concentre el poder de hablar; y al centro del círculo se colocan
objetos relacionados con el o los propósitos de las reuniones y
objetos que simbolizan los valores acordados para dialogar.
Los elementos estructurales de los círculos de diálogo son:
facilitadores, pieza del habla, valores y directrices generales, y
ceremonias o dinámicas para marcar el inicio y cierre del círculo.30
Generalmente, los círculos de diálogo tienen dos facilitadores,
quienes están a cargo de conducir el proceso de diálogo cuidando
el ambiente y los vínculos entre las personas participantes a partir
de diferentes actividades para procurar la presencia atenta y activa
de todas las personas participantes, para que éstas puedan contar
libremente sus anhelos, miedos, errores y aciertos. Para ello,
previamente al encuentro, las o los facilitadores diseñan dinámicas
o actividades y preguntas que invitan a contar relatos en primera
persona que incluyan el sentipensar personal, visibilicen las
relaciones con otros seres y situaciones, y motiven a las personas
a re-conocer y re-conocerse en su espacio social. Las preguntas
son bastante abiertas para permitir identificar y comprender los
intereses genuinos o las experiencias significativas de las y los
30

Pranis.

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asistentes.31 La pieza del habla es un objeto pequeño elegido
por la o el facilitador y cumple la función de regular el diálogo,
pasando de mano en mano entre todas las personas participantes.
El facilitador o la facilitadora hace una pregunta con la pieza en
sus manos y después pasa la pieza a una de las personas que se
encuentre a su lado; cuando la persona recibe la pieza en sus manos
están invitados a hablar y cuando no la tienen deben escuchar
sin interrumpir a quien hable. La pieza pasa de mano en mano,
avanzando una persona a la vez en el mismo sentido, sin saltar a
alguien; cada vez que una persona recibe la pieza da su respuesta a
la pregunta generadora, aunque se puede decidir no hablar. Cuando
todos han expresado sus experiencias y sentipensamientos la pieza
regresa a la o el facilitador, quien también responde las preguntas
planteadas.32 Por tanto, la pieza del habla fomenta la inclusión,
simboliza el poder de expresarse y concede a todas y todos, la
oportunidad de ser escuchados. Los valores y las directrices son
lineamientos generales acordados en consenso por las personas
participantes, para guiar el comportamiento en los encuentros,
haciendo de cada círculo un lugar seguro para compartir.
A grandes rasgos, el diálogo en cada círculo se conforma
por cinco etapas: 1) Ceremonia de apertura, es una actividad o
dinámica con la cual se espera introducir un ritmo para el encuentro;
2) Revisión del estado de ánimo de las y los participantes, para
crear empatía y fortalecer las relaciones entre ellas y ellos, 3)
31
32

Pranis.
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Establecimiento de valores o directrices que guiarán el diálogo,
lo cual fomenta que las personas den lo mejor de sí mismas
para mantener el círculo de diálogo como un espacio seguro, 4)
Preguntas y respuestas o actividades relacionadas a los objetivos
del círculo de diálogo y que ponen en juego las dinámicas y
acontecimientos en los que están inmersos esas personas en
relación a los temas abordados; y 5) Ceremonia de cierre, es una
actividad o dinámica para marcar el fin del círculo de diálogo
y procurar un buen ánimo entre las y los participantes al reincorporarse a sus propias dinámicas de vida.33 Es necesario señalar
que la o el facilitador procura que las actividades que conforman
cada etapa, permitan que las personas participantes se conozcan
escuchando sus experiencias y sentipensamientos, incluso si no
están directamente relacionados con el objetivo del círculo de
diálogo. En conjunto, los elementos estructurales del círculo y
sus etapas contribuyen a lograr los objetivos establecidos para
los encuentros y a que las personas participantes se comprendan
como seres humanos con sentipensamientos similares, capaces de
entender y/o modificar determinadas situaciones.
De esta manera, los círculos de diálogo se han utilizado en
diversos lugares; por ejemplo, en escuelas para resolver conflictos
entre estudiantes, en comunidades para abordar problemas
locales, en lugares de trabajo para mejorar la comunicación y
la cooperación entre colaboradores, y en contextos familiares
para fortalecer las relaciones y resolver disputas; todo a partir
33

Pranis.

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de expresar el sentipensar propio y la disposición a construir una
visión compartida o encontrar una solución colectiva que beneficie
a las personas implicadas. Aunque cambie el lugar o la intención
de los círculos, en cada encuentro se debe procurar hacer presentes
los principios identificados por Pranis,34 estos son el entenderse
en conexión con las otras personas asistentes, la equidad entre
quienes participan y el reconocer la propia influencia en el todo
(las repercusiones de las acciones personales sobre otros seres
humanos y no humanos más allá del círculo de diálogo).
¿Por qué los círculos permiten entender fenómenos
sociales y co-construir conocimientos?
Con el fin de entender los círculos de diálogo como método de
recolección o generación de información para la investigación, a
continuación se exponen algunas de sus características que coinciden con el método de entrevistas o los hacen compatibles con la
IAP. Sardan35 explica que hay entrevistas que se sitúan más como
una conversación, tal es el caso de los círculos de diálogo donde
la o el facilitador tiene un papel equiparable al de entrevistador.
Conforme a ese autor, las entrevistas conversacionales contienen
tres niveles de cifrado: 1) la información sobre la realidad de referencia, 2) la información sobre el punto de vista del interlocutor respecto a la realidad observada, y 3) la información sobre la
Pranis, Manual para facilitadores de círculos.
Jean-Pierre Olivier Da Sardan, El rigor de lo cualitativo. Las obligaciones
empíricas de la interpretación socioantropológica, trad. Jorge Costa Delgado,
Primera (España: Centro de Investigaciones Sociológicas, 2018).
34
35

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estructura comunicacional. Los círculos de diálogo también poseen estos niveles de cifrado porque la persona facilitadora puede
hacer preguntas que enlacen la información sobre el mundo y la
percepción de quienes participan; además, al interior de los círculos de diálogo se pueden emplear otros métodos que permiten
acercarse más a la realidad de referencia (como la construcción
colectiva de mapas y paisajes), y si se desea, se puede analizar la
estructura comunicacional que se desarrolla en los encuentros.
Igualmente, los círculos de diálogo pueden caracterizarse como
entrevistas que oscilan en la experiencia. En este tipo de entrevistas, las personas asistentes hablan desde sus propias vivencias
porque se les pide relatar fragmentos de su vida y hechos en los
que son actores, privilegiando la narrativa en primera persona.36
En los círculos de diálogo todas y todos los participantes (incluyendo a la o el facilitador) se expresan a través de narrativas en
primera persona. Aquí otra coincidencia con la investigación participativa, donde el investigador o la investigadora asume a lo
largo de todo el proceso de investigación un papel como articulador de la reflexión, al permitir que todas las personas compartan
el conocimiento que tienen sobre el mundo y poner el foco las
interdependencia en la realidad social,37 pero alejándose del papel
de experto(a) o analista.
Da Sardan, El rigor de lo cualitativo. Las obligaciones empíricas de la
interpretación socioantropológica.
37
Francisco José Francés et al., La investigación participativa: Métodos y
técnicas (Ecuador: Pydlos Ediciones, Universidad de Cuenca, 2015).
36

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Además, en los círculos de diálogo se pueden generar
colectivamente conocimientos críticos de la realidad a través
del encuentro de diferentes personas, quienes al responder
las preguntas planteadas, comparten narraciones sobre sus
experiencias, favoreciendo el conocimiento de todas las
personas implicadas en el proceso,38 característica de la IAP.
Las narraciones de las personas incluyen la descripción de sus
relaciones con otros elementos del espacio social, así como su
sentipensar. Es la interpretación de las historias o narrativas la
que permite crear conocimientos que pueden conducir a cambios
personales y sociales. Conforme a Kovach, al compartir y escuchar
historias el conocimiento se co-crea; esto a su vez constituye una
relación fuerte entre las personas implicadas. Así que, a medida
que se escuchan las historias en los círculos de diálogo, se
forman y profundizan conocimientos y relaciones intersubjetivas.
Retomando a Rodrigues Brandão,39 se puede señalar que lo que
está en juego no son meramente conocimientos racionales, en la
IAP existe la posibilidad de transformar saberes, sensibilidades,
motivaciones y relaciones.
Conviene detallar que al escuchar las historias de
otras personas surge la co-creación de conocimiento, dada la
Michel Jean Marie Thiollent y Maria Madalena Colette, «Pesquisa-ação,
universidade e sociedade», Revista Mbote 1, n.o 1 (30 de junio de 2020): 4266, https://doi.org/10.47551/mbote.v1i1.9382.
39
Rodrigues Brandão, «A pesquisa participante e a participação da pesquisa
um olhar entre tempos e espaços a partir da América Latina».
38

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interpretación personal que se construye a partir de la narrativa.
La interpretación es una oportunidad de expresar, a otros o a
sí mismo(a), el conocimiento interno y de encontrar puntos en
común de un fenómeno particular.40 Por otro lado, la co-creación
de conocimiento le da confiabilidad a la IAP como una actividad
científica y pedagógica, donde no hay neutralidad científica pero sí
una práctica de educación popular al servicio de la transformación
de saberes y sensibilidades en nombre de transformar una sociedad
regida por los principios y valores del mercado capitalista. Por
lo tanto, el método de círculos de diálogo concuerda con el
enfoque ético-político y con la raíz fenomenológica de la IAP
(características señaladas por Merçon)41 además, la apertura de la
IAP a la integración de tipos de conocimiento, incluyendo saberes
subalternizados,42 hace factible que los sentipensamientos que
emanan de los círculos de diálogo sean reconocidos y utilizados
en las construcción de conocimientos sobre fenómenos sociales.
En cuanto a la importancia que se da en los círculos de
diálogo al conocerse entre las personas participantes para así
sentir empatía y fortalecer las relaciones intersubjetivas, se puede
Margaret Kovach, Indigenous methodologies: Characteristics, conversations, and contexts. (EUA: University of Toronto Press, 2012).
41
Juliana Merçon, ed., Investigación transdisciplinaria e investigación-acción participativa. Conocimiento y acción para la transformación, Construyendo lo Común 2 (México: CopIt-arXives, Red de Socioecosistemas y Sustentabilidad, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)., 2021).
42
Merçon, ed., Investigación transdisciplinaria e investigación-acción participativa. Conocimiento y acción para la transformación
40

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indicar que con este método se avanza un paso más en la IAP,
donde participar significa cambiar voluntariamente la relación
investigador-investigado o sujeto-objeto por una relación sujetosujeto43 En los círculos de diálogo, además de procurar relaciones
sujeto-sujeto entre todas las personas que participan también hay
un esfuerzo explícito para que estas relaciones sean personales
y significativas a partir del compartir historias propias, algunas
de ellas relacionadas con la investigación y otras no pero que se
suscitan como parte del ejercicio de conocerse y se consideran
igual de importantes. El esfuerzo de establecer relaciones
personales y hacerse cargo de su administración aparece en lo que
Kovach44 llama metodología indígena, una metodología basada
en historias o narraciones y la interpretación tribal y personal de
investigadores indígenas; en esta metodología es crucial que la
persona participante sienta que quien investiga está dispuesto(a)
a escuchar su historia, elevando la investigación de un ejercicio
extractivo de información a un esfuerzo holístico de comprensión
que sitúa la investigación dentro del nido de las relaciones entre
sujeto-sujetos. Cabe señalar que en la metodología indígena, la
historia o narración se identifica como un método que genera
conexión entre quienes comparten y escuchan las historias;45
Orlando Fals-Borda y Rahman Mohammad Anisur, Acción y conocimiento. Como romper el monopolio con investigación acción-participativa. (Colombia: Cinep, Ediciones Antropos LTDA, 1991).
44
Kovach, «Conversational Method in Indigenous Research».
45
Kovach, «Conversational Method in Indigenous Research».
43

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las cuales muestran lo espiritual, emocional, físico y mental de
una situación. De la misma manera, en los círculos de diálogo
cuando se comparten historias, a medida que se desenvuelven,
se profundizan las relaciones intersubjetivas entre las personas
asistentes; incluso puede modificarse su propia existencia. Después
de todo, como lo señalan Moraes y De la Torre46, el dominio de
la existencia personal es siempre el dominio de una coexistencia
(existencias colectivas) porque el “yo” incluye sus relaciones.
¿En qué otros aspectos difieren los círculos
de otros métodos cualitativos?
A diferencia de las entrevistas, los círculos de diálogo
presentan una alternativa a la comunicación bidireccional muchas
veces basada en jerarquías; por ejemplo, la jerarquía investigador
e investigado, donde el papel que tiene el primero le autoriza a
no compartir información personal sobre el tema en cuestión,
mientras que el investigado se expone significativamente. En los
círculos de diálogo participan más de dos personas y su estructura
no permite que se mantenga una comunicación uno a uno, y por
otro lado el investigador-facilitador también se autolocaliza
en el espacio y la sociedad, y da a conocer sus propios relatos,
motivaciones, preocupaciones y deseos; es decir, se expone
expresando su sentipensar al igual que los otros participantes
Moraes y De la Torre, «Sentipensar bajo la mirada autopoiética o cómo
reencantar creativamente la educación».
46

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de la investigación. Kovach47 indica que la autolocalización en
la investigación cualitativa es común entre muchos enfoques,
aunque el grado de integración varía. En los círculos de diálogo
el investigador-facilitador debe estar dispuesto a compartir su
propia experiencia con el fin de crear confianza, ser conocido
y conocer a las otras personas. Para Fals-Borda y Mohammad
Anisur48 era importante reducir las diferencias entre intelectuales
y comunidades; los círculos de diálogo ayudan a mostrar
equidad entre las personas participantes pues cada una relata sus
experiencias personales y así identifican lo común y lo diferente
de las experiencias marcadas por condiciones geográficas,
históricas, culturales y sociales distintas. Sin duda, esto implica
que las personas participantes se influyan unas a otras (influyendo
también el investigador-facilitador), porque el yo son sus relaciones
y las circunstancias que lo envuelven).49 Ni en los círculos de
diálogo ni en la IAP dicha situación se considera prohibida o
desfavorable, en cambio, la interacción entre personas se entiende
como la base de los cambios en servicio de las comunidades.
Encima, los círculos de diálogo se pueden entender como una
metodología relacional que, conforme a Kovach,50 conlleva un
profundo respeto por aquellos a los que implica y por aquellos
Kovach, «Conversational Method in Indigenous Research».
Fals-Borda y Mohammad Anisur, Acción y conocimiento. Como romper el
monopolio con investigación acción-participativa.
49
Moraes y De la Torre, «Sentipensar bajo la mirada autopoiética o cómo
reencantar creativamente la educación».
50
Kovach, «Conversational Method in Indigenous Research».
47
48

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�Sandra Ramírez

que sentirán las consecuencias de la investigación, lo cual exige
cuidar las relaciones que se construyen.
Otras diferencias entre los círculos de diálogo y las
entrevistas son que en estos: 1) Se realizan actividades para
procurar la presencia activa y cómoda de quienes participan,
principalmente en las ceremonias de apertura o cierre, pero
también en otros momentos; estas actividades pueden ser ejercicios
de respiración, algún tipo de meditación, un juego colaborativo,
etc. 2) Se establecen valores o directrices a seguir por todas las
personas asistentes. 3) En cada encuentro se fomenta “escuchar
el corazón”, es decir, el sentir de quienes participan. Todas estas
características o acciones no tienen el fin único de alcanzar el
objetivo general del círculo de diálogo, también buscan promover
la familiarización y la conexión entre las personas asistentes.
De acuerdo a Moraes y De la Torre,51 los sentipensamientos
fluyen en las interacciones de dos o más personas, y ese flujo
a su vez favorece o restringe lo que las personas sentipiensan,
sus actuaciones y su transformación. Partiendo de esto, es
posible señalar que cuando en los círculos de diálogo se procura
un ambiente seguro y de buena convivencia, y la escucha de lo
sentido o la “apertura del corazón”, en coherencia el flujo de
lo sentipensado enriquece las ‘respons-habilidades’ (sic) de las
personas asistentes, es decir, incrementa su capacidad de dar
Moraes y De la Torre, «Sentipensar bajo la mirada autopoiética o cómo
reencantar creativamente la educación».
51

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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo para la investigación

respuesta a las realidades que enfrentan; porque de acuerdo a
Pranis,52 los círculos de diálogo funcionan como una invitación
al cambio personal en las relaciones con los otros (humanos y no
humanos); las responsa-habilidades se construyen y se ejercen en
la interlocución.
¿Qué aspectos considerar antes de elegir utilizar los círculos?
A consideración de quien escribe, existen algunos aspectos a
tener en cuenta antes de decidir utilizar los círculos de diálogo
como método de investigación, pues es un método holístico
que principalmente demanda cuidar las relaciones y vínculos
intersubjetivos entre todas las personas participantes. El primero
de estos aspectos es la disposición de la persona que investiga y
facilita para confiar en sí misma y en las otras personas asistentes.
Conforme a Rodrigues Brandão,53 en la IAP quien investiga puede
confiar en sí mismo(a) y no sólo en los instrumentos que utiliza,
puede confiar en su memoria, sus palabras y las de sus interlocutores;
esto se vuelve una necesidad a la hora de facilitar un círculo de
diálogo. Se debe tener la confianza en sí mismo(a) para establecer
y manejar las dinámicas grupales de manera sensible, procurando
crear las condiciones para que se den los procesos de reflexión de
manera participativa e igualitaria. Asimismo, la investigadora o
el investigador va recordando lo que expresan todas las personas
Pranis, Manual para facilitadores de círculos.
Rodrigues Brandão, «A pesquisa participante e a participação da pesquisa um olhar entre tempos e espaços a partir da América Latina».
52
53

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�Sandra Ramírez

asistentes para, al final de la ronda de respuestas, referenciar algún
comentario específico de cada participante y hacer comentarios
generales; para de esta manera, promover la inclusión y mostrar
su escucha atentas. Encima, la persona facilitadora confía en la
calidad de la palabra de su interlocutor(a). Igualmente, todas las
personas asistentes requieren estar dispuestas a confiar unas en
las otras, bajo el entendimiento de que decir falsedades altera el
equilibrio relacional.
Luego, quien facilita el círculo de diálogo tiene que
tener en cuenta que, aunque haya un objetivo prestablecido para
la investigación en sí, las preguntas y actividades no se deben
centrar exclusivamente en la consecución de ese objetivo. A su
vez, esto implica no acelerar el proceso del círculo de diálogo,
cada etapa y cada actividad que los conforma es tan importante
como el resto. Por todo ello, la persona investigadora-facilitadora
debe considerar el tiempo invertido para la planificación y la
puesta en marcha de cada sesión. Es responsabilidad de dicha
persona diseñar actividades y preguntas abiertas que fomenten
la inclusión del sentir y se relacionen con el objetivo general del
círculo de diálogo o con el propósito de las etapas, asimismo,
esta deberá seleccionar cuidadosamente los objetos simbólicos
que se emplean, aunque para todo ello puede apoyarse en las o
los otros participantes. Por otro lado, todas las personas asistentes
requieren estar dispuestos a dedicar total atención a la práctica
del círculo de diálogo, dedicando un tiempo considerable a las
reuniones. Igualmente, es fundamental que dichas personas
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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo para la investigación

tengan disposición para el diálogo, acepten trabajar de manera
colectiva y deseen comprender desde otras perspectivas ciertas
actividades, situaciones o temas en su vida.
Por si fuera poco, quien investiga y facilita el círculo de
diálogo hace un gran esfuerzo para sentipensar sobre sí misma, sus
motivaciones, sus acciones y su entorno; lo cual puede considerarse
una experiencia de formación o desarrollo personal que demanda
auto-compasión y auto-crítica. Además, esto requiere aceptar que
el propio sentipensar influirá en la manera de sentipensar de las
otras personas y en sus sentipensamientos. Se trata de permitirse
ser afectado y afectar. Simultáneamente, se requiere aceptar que
los resultados del proceso (para la investigación en sí y para la vida
de quienes participan) son igual de importantes que el proceso
en sí. Dadas todas estas implicaciones, resulta indispensable y
beneficioso que él o la investigadora, cuente con una capacitación
previa como facilitador(a) de círculos de diálogo o los haya
presenciado siendo facilitados por personas con experiencia.
Cierre para fomentar la apertura a investigar en círculos
De acuerdo a Moraes y De la Torre,54 en la vida cotidiana, el ser
humano actúa como un todo, donde sentimientos y pensamientos
se encuentran imbricados, biológicamente entrelazados, fundidos
uno en el otro, y es en las acciones y las múltiples conversaciones
que la persona establece consigo misma y con otras que se
Moraes y De la Torre, «Sentipensar bajo la mirada autopoiética o cómo
reencantar creativamente la educación».
54

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conoce la totalidad que las conforma. Por lo tanto, el diálogo
sentipensantemente consciente complementa la visión de lo
racional y objetivo, que suele limitar la forma en la que se analizan
y pretenden resolver los diferentes problemas atravesados en la
sociedad humana. Es por ello que se invita a “escuchar el corazón”,
motivando e incluyendo el sentipensar de las personas en las
investigaciones cualitativas. Los círculos de diálogo como método
para acercarse a la realidad conllevan promover la interpretación
explícita de dicha realidad a través del sentipensar, revelando
una gran trama de las relaciones que la conforman y generando
conocimientos profundos sobre esas relaciones. Esto significa
que al dialogar en círculo sobre las experiencias personales y
los sentipensamientos que les dan origen, surgen conocimientos
situados sobre fenómenos sociales, incluyendo acontecimientos
históricos, que motivan la generación de presentes y futuros
basados en relaciones de cuidado y justicia; por ejemplo, la
construcción de horizontes comunes, al permitir que las personas
identifiquen semejanzas y diferencias en sus experiencias.
Asimismo, en los círculos de diálogo muchas veces se
visibilizan situaciones o relaciones eludidas, invisibilizadas o
desconocidas para algunas de las personas presentes, enriqueciendo
el conocimiento personal y colectivo; ampliando o confrontando
la historia oficial, las geografías y los discursos dominantes.
Para la persona que investiga y facilita, el descubrimiento de lo
invisibilizado representa identificar nuevas temáticas o líneas de
acción para investigaciones o planes futuros; temáticas o acciones
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�Círculos de diálogo: sentipensar en colectivo para la investigación

que además interesan significativamente a las otras personas
participantes. Con todo ello se aminora la fragmentación en el
estudio de los fenómenos sociales y lo más importante, se crean
circunstancias que permiten el enriquecimiento de la capacidad
de acción y difracción de las personas que investigan. Por tanto,
los círculos de diálogo constituyen una práctica educativa, donde
las personas establecen vínculos intersubjetivos por la escucha
de sus narraciones, se sienten acompañadas en sus experiencias,
aprenden unas de otras, y refuerzan sus ‘respons-habilidades’
(sic); todo esto tiene la posibilidad de fortalecer relaciones débiles
o activar relaciones antes ausentes.
Se espera que esta presentación de los círculos de diálogo
como método para recolectar o generar información para la
investigación motive su uso en investigaciones de diversas
disciplinas y, de igual manera, funcione como una provocación
a construir con más profundidad y rigurosidad métodos que
aborden el sentipensar en colectivo para la co-construcción de
conocimientos situados, valorando las múltiples perspectivas,
la complejidad, la identificación de relaciones entre distintas
entidades en diferentes procesos y el cuidado de las relaciones
entre las personas que sostienen el proceso de investigación.
Es decir, se espera promover una práctica intelectual y de
investigación que sea explícitamente encarnada (mediada y
sentida a través del cuerpo) o cuando menos inspire curiosidad
de buscar otros caminos para sentir-pensar-hacer investigación y
promover el bienestar colectivo.
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�La contingencia histórica y el significado en la historia
Historical contingency and meaning in history
Manuel Tolentino Rodarte
Universidad Veracruzana
Xalapa, México

https://orcid.org/0000-0002-6531-599X
Recibido: 23 de marzo de 2025
Aceptado: 25 de noviembre de 2025

Resumen: El presente trabajo propone un marco integrador para
comprender la construcción y disputa de los significados históricos
a partir de tres ejes fundamentales. En primer lugar, se examina la
evolución de la historiografía hasta la formulación de la Historia
Conceptual de Koselleck, destacando la tensión entre el espacio de
experiencia y el horizonte de expectativas como marco para interpretar
la transformación de los conceptos en el tiempo. En segundo lugar,
aborda la contingencia histórica como el momento en que coyunturas
específicas -marcadas por crisis, rupturas y cambios sociales- generan
procesos de resignificación que disputan y reconfiguran el pasado
desde las demandas y perspectivas del presente. Finalmente, examina
el control semántico, entendido como el mecanismo mediante el cual
las ideologías y estructuras de poder filtran y regulan la producción
y circulación de significados, que, al articularse con la analítica
semiótico-política, proporciona herramientas para mapear la lucha por
el significado en contextos de transformación.
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�La contingencia histórica y el significado en la historia

Este enfoque multidisciplinario subraya que la historia es un campo de
lucha simbólica en el que los conceptos se reformulan continuamente
en función de las condiciones sociopolíticas, lo que permite una lectura
crítica de la memoria colectiva y de las identificaciones sociopolíticas
que se sustentan.
Palabras clave: Historia conceptual, contingencia histórica, control
semántico, semiótica-política, significado histórico..
Abstract: This paper proposes an integrative framework to understand
the construction and contestation of historical meanings through three
fundamental axes. First, it examines the evolution of historiography
up to the formulation of Reinhart Koselleck’s Conceptual History,
emphasizing the tension between the space of experience and the horizon
of expectations as a framework for interpreting the transformation of
concepts over time. Second, it addresses historical contingency as the
moment when specific conjunctures -marked by crises, ruptures, and
social changes- generate processes of resignification that contest and
reshape the past from the demands and perspectives of the present.
Finally, it explores semantic control, understood as the mechanism
through which ideologies and power structures filter and regulate
the production and circulation of meanings. When articulated with
semiotic-political analysis, this provides tools for mapping the struggle
over meaning in contexts of transformation.
This multidisciplinary approach underscores that history is a field of
symbolic struggle in which concepts are continuously reformulated
based on sociopolitical conditions, enabling a critical reading of
collective memory and sociopolitical identifications.
Key words: Conceptual history, historical contingency, semantic
control, semiotic-political analysis, historical meaning.

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�Manuel Tolentino Rodarte

Presentación
El presente trabajo explora la relación entre la contingencia
histórica, el control semántico y la semiótica para el despliegue
de politicidades sociales discursivas, con el objetivo de
desarrollar una reflexión integradora que permita comprender
cómo los significados históricos son configurados, disputados y
estabilizados en distintos contextos experienciales de coyunturas
situadas. Se parte de la premisa de que los procesos históricos no
siguen una linealidad, sino que se configuran a través de rupturas
y continuidades precisamente identificables en el proceso de
su constitución, lo que implica que la producción del sentido
histórico es un campo de disputa desde las coyunturas que lo
ven nacer. En este marco, la historia se entiende como un campo
de disputa en el que los significados emergen, se enfrentan y se
estabilizan desde las coyunturas específicas que los constituyen.
Para abordar esta cuestión, se articulan tres ejes de
análisis. En primer lugar, la tensión entre el espacio de experiencia
y el horizonte de expectativas en perspectiva historiográfica
koselleckiana (Koselleck, 1993, 2004, 2006), que permite
comprender cómo los conceptos históricos se configuran en la
intersección entre lo vivido y lo proyectado, ideas desplegadas
operativamente en intelecciones de la Historia Conceptual, donde,
como dice Koselleck, “cada concepto fundamental contiene varios
estratos profundos procedentes de significados pasados, así como
expectativas de futuro de diferente calado.” (Koselleck, 2004: 3738). En segundo lugar, la noción de control semántico propuesta
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�La contingencia histórica y el significado en la historia

por Serey (2021), que critica los límites de la historia conceptual
al apuntar cómo las cuestiones ideológicas y las estructuras de
poder privilegian ciertos significados sobre otros, regulando
la circulación del sentido histórico. Finalmente, desde una
perspectiva político-discursiva, la ruta semiótico-política (Verón,
1993; Laclau, 2000; Tolentino, 2024) puede aportar algunas
lógicas operativas para examinar las configuraciones narrativas,
las identificaciones colectivas y las tensiones ideológicas que
estructuran las luchas por la fijación de sentido en el tiempo y en
la historia.
Desde esta perspectiva, la reflexión plantea que la integración
entre historia conceptual, control semántico y semiótica política
no sólo permite comprender cómo los significados históricos se
configuran, sino también cómo son disputados y estabilizados
en los escenarios de conflicto y negociación. De este modo, se
busca aportar un marco teórico-metodológico que contribuya a
una lectura crítica de la producción de sentido histórico, capaz de
reconocer la historicidad de las identificaciones sociopolíticas y
su carácter contingente.
El texto se organiza en cuatro apartados. El primero
presenta el marco epistemológico historiográfico y discute los
conceptos centrales. El segundo examina el control semántico
desde la postura de Serey (2021) como crítica a los postulados de
la historia conceptual koselleckiana. El tercer apartado propone
una integración teórico-metodológica entre historia conceptual,
control semántico y semiótica política. Finalmente, a manera de
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�Manuel Tolentino Rodarte

cierre se plantea la importancia de una historiografía crítica que
reconozca el carácter de disputa de los significados fundacionales
de la coyuntura que cuestiona y su inscripción en procesos de
contingencia histórica.
I. La configuración del tiempo y el sentido histórico
El estudio de la historia ha estado marcado por transformaciones en
la manera de concebir y practicar la disciplina, lo que ha derivado
en una evolución de sus métodos y enfoques epistemológicos
(Guerrero, 2011). Según Iggers (1997), este recorrido puede
agruparse en tres grandes momentos: el surgimiento de la historia
como disciplina profesional en el siglo XIX, la incorporación
de métodos de las ciencias sociales en el siglo XX y el desafío
posmoderno a la narrativa histórica. Sin embargo, como señalan
Zermeño (2005) y Florescano (2012), estos procesos no deben
entenderse como fases lineales o sustituciones tajantes, sino
como estratos superpuestos en los que coexisten y se reconfiguran
distintas formas de hacer historia:
“A lo largo de los siglos los historiadores se han empeñado en
precisar los objetivos y metas de su disciplina. (…) La que hoy
aceptan la mayoría de los historiadores reposa (…) y se apoya
en tres pilares:1) la fase documental (…) cuyo fin ultimo es
el establecimiento de la prueba documental, la presentación
propiamente dicha de los hechos. 2) La fase explicativa
comprensiva (…) al abanico de modos de explicación
capaces de hacer inteligibles las acciones humanas (…). 3)
Por ultimo, encontramos la fase (…) de la representación
historiadora, o sea, la configuración literaria o escrituraria del
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�La contingencia histórica y el significado en la historia

discurso ofrecido al conocimiento de los lectores de historia.”
(Florescano, 2012: 259-260).

Esta pluralidad de historiografías de la Historia sugiere que
no sólo busca reconstruir el pasado, sino que en parte responde
también a las necesidades intelectuales, políticas y afectivas de
los presentes que la producen (De Certeau, 2000).
Durante el siglo XIX, el positivismo documentalista
instituyó un ideal de objetividad centrado en el uso riguroso
de fuentes primarias, con el propósito de mostrar el pasado de
la manera más transparente y objetiva; un lema del historiador
alemán Leopold von Ranke, quien proponía narrar la historia
desde fuentes primarias y comprender el pasado en sus propios
términos, sin juicios contemporáneos (Iggers, 1997; Florescano,
2012). Esta visión consolidó la historia como una disciplina
científica documental, pero redujo el trabajo historiográfico a la
búsqueda y acumulación de datos, con un énfasis en esa aséptica
reconstrucción fidedigna del pasado.
No obstante, este modelo fue objeto de críticas por su
carácter reduccionista. Como señaló Carr (1961), el énfasis en
los hechos aislados descuidaba la reflexión sobre su sentido y su
articulación en procesos más amplios. De manera similar, Appleby,
Hunt y Jacob (1998) subrayaron que, al privilegiar la acumulación
de datos, el positivismo tendía a simplificar la complejidad del
devenir histórico e invisibilizar las dimensiones subjetivas
-emocionales y políticas- y conflictivas de la experiencia humana.
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�Manuel Tolentino Rodarte

En consecuencia, la pretensión de esta neutralidad documentalista
-facts- dejaba de lado la interpretación y la inevitable carga
ideológica que atraviesa toda narrativa o relato histórico.
Estas limitaciones apuntan a por qué, en el siglo XX,
diversas corrientes historiográficas comenzaron a cuestionar el
paradigma dominante, señalando su falta de problematización
del pasado y su tendencia a limitarse a la mera descripción de
los hechos, “un viraje que cambió los paradigmas cognitivos,
temáticos y metodológicos de la disciplina” (Florescano, 2012:
265). Un punto que abre el planteamiento en la reflexión que la
historia no puede entenderse como simple recolección de datos,
sino también como una construcción selectiva influida por las
condiciones y preocupaciones del presente, pues como advierte
Sarlo (2005), esta problematización implica reconocer que “el
regreso del pasado no es siempre un momento liberador del
recuerdo, sino una captura del presente” (Sarlo, 2005: 9).
Crisis en la objetividad de la historia y
la apertura a nuevas perspectivas
El cuestionamiento y el señalamiento de las limitaciones de la
objetividad en la historia, desde mediados del siglo XX, hace que
la historiografía amplié sus objetos de estudio y sus enfoques
metodológicos. De manera muy general y sucinta, por un lado, el
marxismo introduce la idea de la historia como campo de lucha,
donde los procesos debían comprenderse a partir de las relaciones
económicas y los conflictos sociales. A su vez, la Escuela de
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�La contingencia histórica y el significado en la historia

los Annales d’histoire économique et sociale, con Marc Bloch
y Lucien Febvre entre otros posteriores, propone una visión
multidisciplinar que incorporaba la larga duración y los factores
económicos, sociales y culturales (Febvre, 1970). Y, más tarde,
la historia social y cultural abre la disciplina a nuevos actores y
objetos, impulsando una “historia desde abajo” que otorgó voz a
sectores subalternos (Hobsbawm, 1983).1
Asimismo, el denominado “giro lingüístico” desplaza aún
más el horizonte de análisis. Autores como Foucault (1969) y
Derrida (1967) trabajan directamente con objetos donde el pasado
no es una entidad objetiva que el historiador recupera, sino una
construcción atravesada por lo lingüístico, las prácticas discursivas
y las relaciones de poder. Este giro historiográfico de finales del
siglo XX también incorpora perspectivas como la historia desde lo
cotidiano (De Certeau, 2000), la historia subalterna (Guha, 1988)
y el análisis de lo narrativo en la historiografía (White, 1992,
2001). Estos enfoques no sólo amplían el campo de estudio de lo
histórico, también abren una serie de posibilidades de intelección
sobre su dimensión lingüística y su despliegue discursivo.
Por lo tanto, esta crítica a la historiografía también pone
en el debate la posibilidad de una representación objetiva del
pasado. Por ejemplo, Aurell (2006), citando a White dice, “pocas
Los historiadores sociales se han orientado, por un lado, hacia la historia
de la industrialización y la tradición de los Annales, centrada en estructuras de
larga duración -geografía, economía, demografía-; y, por otro, hacia la historia
de la vida cotidiana y de las mentalités, atenta a las experiencias subjetivas y
los imaginarios colectivos. (Burke, 1997; Iggers, 1997; Florescano, 2012).
1

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frases han tenido un efecto tan profundo en las ciencias sociales
como las que escribió Hayden White en 1978: “Ha habido una
resistencia a considerar las narraciones históricas como lo que
manifiestamente son: ficciones verbales cuyos contenidos son
tan inventados como descubiertos, y cuyas formas tienen mas en
común con sus formas análogas en la literatura que con sus formas
análogas en las ciencias”” (Aurell, 2006: 627). Según White
(2001), la historia no es sólo una reconstrucción de hechos, sino
una estructura narrativa con elementos literarios y retóricos: “Las
historias combinan datos, conceptos teóricos y una estructura
narrativa que los presenta como modelos de acontecimientos
pasados” (White, 2001: 9).
Desde estas aperturas de perspectivas, el historiador
no sólo seleccionará y ordenará los acontecimientos, sino que
también impone una interpretación a través de su estructura
narrativa y sus gramaticalidades discursivas, lo que ha llevado
a debates sobre el carácter situacionista, subjetivo e ideológico
de la historia (Appleby, Hunt y Jacob, 1998; White, 1992, 2001;
Foucault, 1969; De Certeau, 2000).
Dicho lo anterior, hay dos dimensiones historiográficas
medulares para la reflexión sobre una analítica de la contingencia,
la semiótica del pasado y la dinámica societal del tiempo. En este
marco, a) la contingencia histórica introduce la idea de que el
devenir del tiempo no es lineal ni determinado, sino de espacios
y momentos de rupturas y continuidades que reconfiguran y se
disputan los significados en función de condiciones situadas
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�La contingencia histórica y el significado en la historia

desde presentes específicos que interrogan el pasado. Y, por
otro lado, b) la historia conceptual koselleckiana que permite
comprender cómo los sentidos del pasado son moldeados por
prácticas simbólicas, representaciones y estructuras discursivas
que configuran la memoria y la identidad colectiva en distintos
momentos históricos. Ambas intelecciones historiográficas
contribuyen a la reflexión sobre una apertura epistemológica,
sobre las que desarrollamos una analítica semiótica-política en
perspectiva histórica.
I.1. La contingencia histórica y la inconsistencia del pasado (a)
La contingencia histórica descentra cualquier intento de
universalizar leyes en la Historia, como las que se proyectan desde
historiografías positivistas, con narrativas lineales sobre grandes
eventos y personajes, e incluso visiones teleológicas basadas en
materialismos históricos, económicos o culturalistas. Tampoco se
adscribe por completo a las críticas discursivo-constructivistas
que buscan nuevas formas de interpretar el pasado (Appleby,
Hunt y Jacob, 1998; Guha, 1988) ni a las aproximaciones retóriconarrativas que consideran la historia como un fenómeno literario
autocontenido (White, 1992, 2001). Antes bien, la contingencia,
en la escritura de la historia, no remite a un pasado fijo o necesario,
sino a la conciencia de que todo relato histórico está condicionado
por la mirada y las operaciones de historizar. Como señala Nava
Murcia (2025), “el discurso histórico, al voltear a ver el pasado
para decir algo de éste, se da cuenta de que, con ese acto, resulta
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�Manuel Tolentino Rodarte

que todo lo que ella toca lo vuelve contingente. Este darse cuenta
es posible porque, en el mismo acto de mirar al pasado, se observa
a sí misma en sus propias operaciones, las cuales le indican, a
su vez, la contingencia de su propio oficio y, por tanto, de todo
lo que pueda decir sobre el pasado” (Nava, 2025: 228). De este
modo, la historia se configura como un saber situado y abierto a
la multiplicidad de posibles pasados.
Entonces, la historia no es ya esa estructura estable a la cual
asir el presente, sino un entramado discursivo que se transforma
constantemente desde una coyuntura situada que enuncia el tiempo
pasado. Donde la significación histórica no remite únicamente a la
transmisión de hechos o datos de ese pasado asequible porque ahí
esté, sino a un proceso activo de construcción de sentido, en el que
distintos actores disputan qué elementos se vuelven recuerdos, cómo
se deben interpretar y qué efectos se pretenden en el presente y en
el futuro. Y así, la historia no sólo se narra, sino que se resignifica
continuamente, dependiendo de marcos coyunturales (ideológicos,
políticos, sociales y ambientales) desde los cuales se articula su
sentido. A decir de ello, el análisis discursivo (Juárez y González,
2024; Mariñez, 2008) permite objetivar el conocimiento histórico,
no como una reconstrucción neutral del pasado, sino como una
observación situada en relaciones discursivas del presente, donde
los significados históricos emergen en función de las condiciones
actuales de enunciación.2
De ahí la potencia de algunas herramientas semióticas para desentrañar
mediante la coherencia y la trama, relaciones y perfiles de significación del
2

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�La contingencia histórica y el significado en la historia

La contingencia histórica: un marco de observación del tiempo
El giro hacia enfoques multidisciplinarios en el quehacer
historiográfico (Burke, 1997; Dogan y Pahre, 1993) permite
reconocer que la historia no constituye un relato fijo, sino un
campo de disputa en el que se articulan y temporalizan tanto
las subjetividades políticas como las estructuras sociales
del presente, y ese presente puede tener una temporalidad
multisituada. En este marco, la historia no sólo reconstruye
el pasado, sino que es también un campo de lucha donde se
resignifican las identificaciones políticas, las relaciones de
poder y las condiciones socioeconómicas situadas en coyunturas
particulares.
Así pues, se dibuja la idea de que lejos de asumir una
esencia histórica inmutable, la historia se habita y se produce
políticamente en cada presente. Pues como plantea Sarlo (2005),
el recuerdo no es un acto voluntario ni una simple recuperación
del pasado, sino un proceso en el que el pasado se reapropia
del presente y se inscribe en él. En este sentido, recordar es una
práctica que no puede disociarse de las condiciones del presente
y de las expectativas sobre el futuro: “El recuerdo insiste porque,
en un punto, es soberano e incontrolable (en todos los sentidos
de esa palabra). El pasado, para decirlo de algún modo, se hace
presente. Y el recuerdo necesita del presente porque, como lo
tiempo: los conflictos, necesidades y luchas discursivas que atraviesan cada
coyuntura de enunciación de un pasado.
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señaló Deleuze a propósito de Bergson, el tiempo propio del
recuerdo es el presente” (Sarlo, 2005: 10).
De esta manera, queremos resaltar que reflexionar sobre
la contingencia histórica no se limita a la reconstrucción de
eventos, sino que revela la inestabilidad del sentido histórico, es
decir, la imposibilidad de fijar un único significado del pasado,
para considerar las condiciones y disputas del presente que le
cuestiona al tiempo significaciones para identificarse.
La inconsistencia de la historia e
implicaciones para su aprehensión
Como entrada a un punto de vista metodológico, asumir la
inconsistencia de la historia nos permite operar tres niveles para
la crítica histórica. (1) El testimonio como recurso histórico,
donde la relación entre la primera y la tercera persona revela la
enunciación como un acto contingente, en el que la subjetivación
del presente no sólo condiciona, sino que también resignifica
la reconstrucción del pasado. (2) Las estructuras sistémicas y
su temporalidad, que evidencian cómo los discursos históricos
emergen en marcos de poder que regulan la memoria y estabilizan
ciertos significados, en consonancia con la lógica del control
semántico que filtra y legitima interpretaciones específicas. (3)
El cruce entre lo social y lo político, que concibe la historia como
un proceso contingente en el que lo instituido y lo situacional se
entrelazan, configurando un terreno de disputa simbólica. Aquí, la
analítica semiótico-política permite mapear cómo estas disputas
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se materializan en antagonismos, negaciones y resignificaciones
que operan en la configuración de los sentidos del pasado.3
Desde esta óptica, el punto de observación de la historia
es siempre un presente, aunque este se halle en temporalidades
pasadas, siempre será un diálogo donde se configuran
continuidades, rupturas y, particularmente, identificaciones
sociopolíticas. Así, la historia no puede reducirse a un relato
lineal, sino que debe entenderse como un campo de disputa, en el
que múltiples actores intervienen para fijar, transformar o desafiar
sus significados fundacionales pasados. Pues desde la perspectiva
narrativa y semiótico-política, la historia no es sólo lo que sucedió,
sino cómo se cuenta y quién tiene el poder de contarlo, pues nos
dice más de lo que está sucediéndose. La narratividad histórica
(White, 1992, 2001) muestra que todo relato del pasado es una
construcción estructurada, mientras que la semiótica política
evidencia que los discursos no sólo representan la historia, sino
que la instituyen y delimitan como algo decible en cada coyuntura
(Buenfil, 1993).
En este sentido, no se trata sólo de analizar la forma
narrativa del momento temporal, sino de examinar las condiciones
estructurales y políticas que lo hacen posible. La historia debe ser
Desde esta óptica, el punto de observación de la historia es siempre un
presente. Este enfoque implica romper con la noción de que la historia sólo la
hacen los Estados, las élites o los grandes movimientos, y en su lugar, dar espacio a nuevas interpretaciones que emergen desde diferentes empíricos observables, a veces complejos para asir, pues pueden hacer referencias a momentos
temporales y de habitabilidad.
3

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comprendida como un proceso en construcción, donde memorias
colectivas y narrativas antagónicas coexisten en una disputa
permanente por el sentido del pasado y su relación con el presente
que lo ve nacer al historizarle.
I.2. Historia Conceptual y disputa por el sentido del tiempo (b)
Asimismo, debemos integrar a la reflexión la idea historiográfica
propuesta por Koselleck (1993, 2004), pues la Historia
Conceptual representa una lógica de intelección donde los
conceptos en perspectiva histórica no son neutros ni estáticos que
se trasladan entre periodos “pasados” listos para comparaciones
entre temporalidades, sino que evolucionan a medida que
cambian las condiciones sociales y políticas.4 De esta manera,
la Historia Conceptual ofrece un marco epistemológico que
permite conectar el estudio de los conceptos con los procesos
de experiencias particulares, permitiendo problematizar la
dimensión interpretativa y contingente del pasado -desde la
Historia-.
Koselleck desarrolla un marco clave para comprender la
transformación de los significados en el tiempo. Al introducir la
En este contexto de transformaciones teóricas, Koselleck desarrolla la historia conceptual, que analiza la evolución de los conceptos en función de los
cambios políticos, sociales y culturales. Para Koselleck, los conceptos no son
términos estáticos con un significado único, sino “contenedores de experiencia” metahistóricos, es decir, estructuras semánticas que condensan significados acumulados del pasado y abren posibilidades hacia el futuro (Koselleck,
1993, 2004).
4

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tensión entre espacio de experiencia y horizonte de expectativas
(Koselleck, 1993), muestra que los conceptos históricos no
son neutros ni estáticos, sino que evolucionan en función de
las crisis, entre disputas ideológicas (Serey, 2021) y relatos
coyunturales específicos (Tolentino, 2024). Lo que permite
conectar la historia con la lucha por la fijación del sentido y
el control semántico, destacando que la memoria colectiva y
los discursos históricos son espacios de disputa en los que se
estabilizan y resignifican ciertos términos según las condiciones
del presente de su enunciación.
El estudio de la Historia implica analizar los hechos del
tiempo para comprender cómo los significados que estructuran
nuestra visión del mundo han sido moldeados por procesos
políticos, sociales y discursivos. En este sentido, el dialogo con
la Historia Conceptual permite una lectura crítica del pasado, al
reconocer que la historia no es un relato cerrado, sino un campo
de lucha por un significado en constante transformación. Una
propuesta fundamental para analizar la evolución de los conceptos
históricos y su papel en la estructuración del pensamiento político
y social en las sociedades contemporáneas: “La historia de los
conceptos (Begriffsgeschichte) de Reinhart Koselleck se ocupa
de recopilar y explicar los conceptos históricos que hicieron
fortuna en el curso histórico de la Europa moderna para así poder
entregar fundamentos convincentes en el orden conceptual que
permitan entender los cambios ocurridos en distintos momentos
históricos.” (Serey, 2021: 177).
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Tensión entre espacio de experiencia y horizonte de expectativas
Uno de los aportes centrales de Koselleck es su distinción entre
el espacio de experiencia y el horizonte de expectativas (1993),
una relación clave para entender la transformación conceptual en
el tiempo y entre distintos momentos históricos.
Por un lado, el espacio de experiencia refiere al conjunto
de vivencias acumuladas en el pasado, que estructuran la manera
en que las sociedades interpretan su presente. Estas experiencias
no son homogéneas ni completamente accesibles, sino que
se transmiten y reconfiguran a través de la memoria colectiva.
Mientras, por otro lado, el horizonte de expectativas se proyecta
hacia el futuro y representa los deseos, temores o proyecciones
de lo que se espera que ocurra. No es una simple extensión
del pasado, sino un ámbito de posibilidad que puede entrar en
conflicto con la experiencia acumulada.
La experiencia es un pasado presente, cuyos acontecimientos
han sido incorporados y pueden ser recordados. En la
experiencia se fusionan tanto la elaboración racional como
los modos inconscientes del comportamiento que no deben,
o no debieran ya, estar presentes en el saber. Además, en la
propia experiencia de cada uno, transmitida por generaciones
o instituciones, siempre está contenida y conservada una
experiencia ajena. En este sentido, la Historie se concibió desde
antiguo como conocimiento de la experiencia ajena.
Algo similar se puede decir de la expectativa: está ligada a
personas, siendo a la vez impersonal, también la expectativa se
efectúa en el hoy, es futuro hecho presente, apunta al todavíano, a lo no experimentado, a lo que sólo se puede descubrir.
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�La contingencia histórica y el significado en la historia

Esperanza y temor, deseo y voluntad, la inquietud pero también
el análisis racional, la visión receptiva o la curiosidad forman
parte de la expectativa y la constituyen.” (Koselleck, 1993:
336-337)

Esta tensión es clave para comprender cómo se configuran
y transforman los conceptos en distintos momentos históricos.
En situaciones de estabilidad, la relación entre experiencia y
expectativa puede ser armónica, ya que las proyecciones futuras
suelen basarse en las experiencias previas. Sin embargo, en
momentos de crisis o transformación social, esta relación se ve
alterada, generando disputas en torno a la resignificación de los
conceptos (Koselleck, 1993).
Así pues, la propuesta de Koselleck permite concebir la
historia no como una simple acumulación de hechos, sino como
un proceso dinámico de resignificación, donde los significados
están en constante disputa. Esta perspectiva es fundamental
para la crítica historiográfica, pues implica que los conceptos no
tienen un fundamento o contenido dado de antemano aplicable a
diversos periodos de tiempo, sino que más bien su análisis debe
partir de las luchas discursivas de los contextos específicos de su
enunciación, presentes o pasados.
Sin embargo, esta crítica histórica no sólo debe registrar
los cambios en los significados, sino también comprender
quiénes participan en su resignificación y bajo qué condiciones
sociopolíticas. Esto abre la puerta a un diálogo con la crítica
del control semántico (Serey, 2021) que introduce la dimensión
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ideológica en la estabilización de los significados, mostrando que
“la historia del pasado” no sólo ocurren en la esfera material,
sino también en el terreno lingüístico y de su interpretación
temporalizada.
II. El control semántico y la disputa por la fijación del
significado en la historia
La noción de control semántico Serey (2021) se refiere al
mecanismo mediante el cual las ideologías y estructuras de poder
regulan la producción y circulación del significado, estableciendo
qué interpretaciones se consolidan y cuáles son excluidas del
debate histórico. Con esta lógica conceptual, Serey, introduce
una crítica a la historiografía koselleckiana, al argumentar que la
transformación de los conceptos históricos no es sólo el resultado
de una interacción entre el espacio de experiencia y el horizonte de
expectativas, sino que también está condicionada por relaciones de
poder que buscan estabilizar ciertos sentidos para la experiencia
y las expectativas, y marginalizar otros. En este sentido, esta
lógica permite analizar cómo la historia es un campo de disputa
ideológica, en el que diversos actores políticos e intelectuales
buscan fijar significados dominantes y delimitar el campo de lo
decible y lo pensable en un contexto temporal determinado.
II.1. La crítica de Serey a la historia conceptual
La historia conceptual de Koselleck (1993, 2004) sostiene que los
conceptos históricos funcionan como contenedores de experiencia,
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que condensan significados heredados del pasado y proyectan
expectativas hacia el futuro. Para Koselleck, la transformación
de los conceptos, en función de las tensiones entre lo vivido y
lo esperado, permite explicar por qué ciertos términos adquieren
nuevos sentidos en diferentes momentos históricos.
Si bien el enfoque koselleckiano ofrece una perspectiva
valiosa para comprender la evolución de los conceptos, Serey
(2021) argumenta que la propuesta no sistematiza cómo dichas
transformaciones están estructuradas por el poder y la ideología.
En otras palabras, Koselleck estudia cómo los significados
cambian en el tiempo, pero no analiza críticamente cómo y por
qué algunos sentidos logran estabilizarse mientras otros son
marginados o reprimidos.
Desde la perspectiva de Serey, el control semántico opera
como un filtro ideológico en la producción de sentido en la historia
-de un pasado-. Este se enlaza con la contingencia histórica, ya que
la indeterminación propia de lo histórico introduce inestabilidad
en la configuración de los significados, al poner en tensión las
formas en que se constituyen.
En este marco, es clave subrayar el carácter contingente
de lo histórico: la evolución de los conceptos no sigue un rumbo
predeterminado, sino que está marcada por rupturas y coyunturas
en las que distintos actores compiten por resignificar el pasado
y orientar el futuro (Koselleck, 1993; Castoriadis, 1986, 2001;
Laclau, 2000). En estos momentos de crisis, la lógica -inteleccióndel control semántico señalada por Serey se vuelve particularmente
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sensible al dinamismo temporal de lo social, en tanto las estructuras
de poder intentan fijar ciertos sentidos para evitar interpretaciones
disruptivas que desafíen el orden establecido.
Un ejemplo claro es el término democracia, mientras
en la polis griega estaba ligado a la participación directa, en la
modernidad se redefinió para adaptarse a modelos parlamentarios,
o incluso para designar estilos de vida y formas de sociabilidad
(Castoriadis, 1996). Estas transformaciones, aunque se objetivan
como desarrollos semánticos, pueden ser sistematizadas como
dinámicas de mediaciones ideológicas en las que distintos grupos
políticos disputan imponer su versión del término como la
única legítima, de acuerdo con intereses situados en coyunturas
específicas.
II.2. Estrategias de fijación del significado: la estabilización
semántica del tiempo
El control semántico se implementa mediante estrategias de
fijación del significado, es decir, mecanismos que consolidan una
interpretación específica del pasado -y de todo lo que ello significa
implica para el presente de su enunciación- presentándola como
natural o inevitable. Entre estas estrategias destacan los mecanismos
de naturalización (documentalista, teleológica, materialista, etc.),
que ofrece una lectura como única válida, ocultando su carácter
contingente; la exclusión discursiva, que invisibiliza o desacredita
narrativas alternativas para impedir que otros tiempos ganen
legitimidad en el espacio público de enunciación del pasado;
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la repetición constante de un significado en distintos espacios
institucionales y públicos, que refuerza que dicha “realidad”
se convierta en una referencia estable sobre “el pasado”; y la
institucionalización de una idea, al incorporar ciertos significados
en normativas, políticas de gobierno y formas de socialización,
fijando los significados de un pasado a nivel estructural-social.
Estos mecanismos no sólo estabilizan significados en el
presente, sino que también moldean cómo se recuerda el pasado
y cómo se proyecta el futuro, generando un bucle que historiza el
tiempo en el presente. Por ello, el control semántico es clave en la
disputa por las significaciones de los tiempos sociales, al definir
los límites de lo que puede ser dicho, pensado y aceptado en un
determinado orden discursivo del presente, pasado o futuro.
Dicho esto, la introducción del concepto de control
semántico en el análisis histórico, que ha iniciado Serey, tiene
varias implicaciones. Por un lado, permite una lectura crítica de
la historia conceptual, al evidenciar que la transformación de los
conceptos no es sólo el resultado de una evolución semántica
interna, sino un proceso estructurado por relaciones de poder y
situaciones temporales.
Un dispositivo estabilizador
El control semántico, en tanto mecanismo de regulación del
significado histórico, es un dispositivo5 que estructura la forma en
En el marco de la crítica historiográfica, la categoría de dispositivo puede
entenderse como una noción que permite explicar los mecanismos -materiales,
5

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que la experiencia es interpretada y proyectada hacia el futuro. Si
bien Koselleck (1993) explica la transformación de los conceptos
en función de la relación entre espacio de experiencia y horizonte
de expectativas, Serey (2021) problematiza esta visión al mostrar
que tal transformación no ocurre en un vacío neutral, sino dentro
de un campo de disputa en el que las ideologías intentan consolidar
y defender interpretaciones hegemónicas e institucionalizadas del
pasado.
En esta dirección, Serey (2021) advierte que la historia
conceptual de Koselleck corre el riesgo de volverse una práctica
meramente descriptiva si no incorpora el análisis de cómo las
ideologías ejercen un control semántico sobre los conceptos,
priorizando ciertos significados y desplazando otros. Como
indica, “la noción de control semántico, que es ejercido por las
ideologías, que determinan la primacía de ciertos contenidos
semánticos sobre otros, permite poner de relieve y solucionar
este problema” (Serey, 2021: 176). Así, mientras que para
Koselleck (1993) los conceptos se transforman en la tensión entre
experiencias pasadas y expectativas futuras, Serey enfatiza que
esas transformaciones siempre están atravesadas por disputas
ideológicas que buscan estabilizar sentidos hegemónicos y
sociopolíticos y culturales- que estructuran y regulan los significados históricos. Así, un dispositivo historiográfico funciona como un régimen de significación que organiza los marcos interpretativos desde los cuales se comprende
y representa el pasado. Esto abarca la construcción de archivos, la selección y
jerarquización de fuentes, así como la instauración de cánones para la sistematización del conocimiento histórico.
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excluir alternativas. En consecuencia, el espacio de experiencia
y el horizonte de expectativas no sólo operan como categorías
formales de temporalización histórica, sino también como
terrenos donde las ideologías instituyen y legitiman significados
dominantes.
De este modo, la articulación entre control semántico,
contingencia histórica y fijación del sentido constituyen un marco
teórico-metodológico lo suficientemente complejo para analizar
la producción y disputa de los significados en los procesos
históricos.
III. Lo semiótico-político y la disputa por el sentido en la historia
La disputa por el sentido histórico no puede comprenderse sin
considerar las condiciones en que los significados del pasado
son producidos y estabilizados. Mientras la historiografía
conceptual de Koselleck (2004) analiza la tensión entre el
espacio de experiencia y el horizonte de expectativas, destacando
las dinámicas temporales en la transformación conceptual de la
historia, y la crítica del control semántico de Serey (2021) examina
los mecanismos ideológicos que buscan regular los significados
históricos, la analítica semiótico-política complementa ambos
enfoques al aportar herramientas metodológicas para mapear
las disputas de sentido (Tolentino, 2024) y sus efectos en la
constitución del pasado en el acto mismo de su enunciación como
unidad de análisis. Esta interacción permite una comprensión más
amplia y operativa -y sobre todo susceptible de sistematización- de
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cómo los discursos históricos se producen, disputan y estabilizan
en contextos específicos.
Desde esta perspectiva, la enunciación y las prácticas
discursivas no son simples reflejos de una realidad histórica
previa, sino espacios constitutivos de significación. Al historizar
el tiempo, los significados emergen de redes de interacciones
donde distintos actores disputan la fijación del sentido en y desde
coyunturas situadas, de modo que el momento de estabilización
se convierte en el referente histórico mismo.
En consecuencia, la semiótica-política permite identificar
las estrategias discursivas mediante las cuales se consolidan
las interpretaciones hegemónicas del pasado. Herramientas
como el modelo actancial y el cuadrado semiótico de Greimas
(1976, 1983) posibilitan reconstruir las relaciones de oposición,
contradicción y complementariedad en los relatos históricos,
revelando las lógicas de significación que operan en situaciones
de crisis o transformación del tiempo.
De este modo, se destacan las complementariedades
entre la semántica histórica koselleckiana y la crítica del control
semántico sereyiana, en la disputa por el sentido, destacando
cómo las identificaciones sociopolíticas y los discursos
dominantes configuran y reconfiguran las memorias colectivas.
Así, la articulación con la analítica semiótico-política abre nuevas
posibilidades para comprender y sistematizar los procesos de
disputa permanente por los significados históricos.6
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Desde la semiótica-política, el análisis metodológico se centra en identifi-

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Por ejemplo, en la historia, los conceptos como “libertad”,
“justicia” o “pueblo” han sido objeto de luchas simbólicas,
adquiriendo sentidos diversos según los contextos políticos
y sociales de su enunciación. Así ocurrió con la “democracia”
en América Latina durante las transiciones políticas: mientras
algunos sectores la vinculaban con la restauración del orden
institucional, otros la concebían como un medio para profundizar
la participación popular (O’Donnell y Schmitter, 1986).
Asimismo, en contextos de crisis o transformación social,
las disputas por el control del significado del pasado se intensifican
(Treviño, 2022). La memoria colectiva se convierte en un espacio
de confrontación, donde distintos actores buscan imponer
narrativas que legitimen o cuestionen proyectos políticos. Como
se observa en casos como la transición postdictatorial en Chile
(Stern, 2006) o la disputa por la memoria del conflicto armado
en el Cono Sur (Jelin, 2002), o la construcción de la Cuarta
Transformación en México en el gobierno de Andrés Manuel
López Obrador (Treviño, 2022), las memorias antagónicas
conviven y se confrontan en el espacio público. Por ejemplo,
en el contexto de la memoria histórica argentina, las Madres
de Plaza de Mayo resignificaron la categoría de “desaparecido”
como un acto político de denuncia, confrontando la versión
oficial de la dictadura (Crenzel, 2008). Estos casos evidencian
car los núcleos de significación en disputa, observando los procesos de hegemonía y contrahegemonía -por decirlo de alguna manera- que estructuran el
campo narrativo histórico -el pasado-.
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cómo la semiótica-política se perfila para rastrear las operaciones
enunciativas que estabilizan el sentido semántico y resignifican el
pasado desde coyunturas sociohistóricas situadas.
Por lo tanto, la historia es más que un registro del pasado,
pues se trata de una lucha constante por la construcción del
sentido, donde diversas discursividades intentan fijar significados
estables en función de nuevas necesidades sociopolíticas. La
analítica semiótico-política ofrece así una herramienta clave
para explorar cómo los significados históricos son producidos,
disputados y estabilizados en función de las dinámicas
sociopolíticas de su enunciación. Pues, operativamente, esta
perspectiva permite explorar cómo los discursos configuran el
pasado y proyectan futuros posibles, operando la historia sobre
las tensiones ideológicas y sobre las luchas por el control del
sentido. Para ello, se despliegan tres estrategias metodológicas:
a) el modelo actancial, b) el cuadrado semiótico y c) el análisis
político-discursivo, orientadas a una intelección sistemática de
las disputas por el significado en distintos contextos históricos.
III.1. El modelo actancial en la construcción del sentido
histórico (a)
El modelo actancial, desarrollado por Algirdas Greimas (1983),
ofrece una herramienta útil para analizar las narrativas del
pasado al identificar las funciones y relaciones entre los actores
involucrados en el relato histórico. En lugar de limitarse al
hecho histórico, este enfoque permite comprender cómo las
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representaciones del pasado son estructuradas en una trama en
particular.
Descomponiéndose actancialmente, toda narrativa
puede organizarse en seis funciones para la coherencia de la
trama histórica tensada entre experiencias de enunciaciones y
horizontes de búsquedas: el sujeto, que persigue un objetivo;
el objeto, que representa aquello que se busca alcanzar o
controlar; el destinador, que impulsa la acción mediante valores
o instituciones legitimadoras; el destinatario, que recibe o
interpreta el mensaje; los oponentes, que cuestionan o desafían
la versión dominante del orden; y los ayudantes, que respaldan
y refuerzan dicha trama. Esta estructura no sólo permite mapear
las unidades narrativas del pasado, sino también identificar los
conflictos y disputas de sentido que atraviesan las luchas por
fijar una memoria histórica.
Un ejemplo relevante de esta aplicación es la narrativa
de la Independencia de México. En el discurso histórico
convencional, los héroes independentistas como Miguel Hidalgo
y José María Morelos son configurados como los sujetos que
buscan alcanzar el objeto de la libertad y la soberanía nacional.
Esta acción es legitimada por un destinador simbólico, que puede
interpretarse como el espíritu de la nación o la idea de justicia
prometida. El pueblo mexicano, concebido como el destinatario,
es llamado a apropiarse y conmemorar esta versión del pasado.
En esta construcción narrativa, los realistas y la élite colonial
aparecen como los oponentes, mientras que los movimientos
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populares que respaldaron la lucha independentista desempeñan
el rol de ayudantes, consolidando la legitimidad de la causa
emancipadora.
Al aplicar este modelo es posible reconocer cómo ciertas
figuras y eventos son enfatizados o marginados según intereses
situados identificables desde el momento de la enunciación del
tiempo social. Por ejemplo, las memorias de la Independencia
que tienden a exaltar las figuras de Hidalgo y Morelos, relega
a otros actores y movimientos locales a un segundo plano, una
operación enunciativa que responde a una lógica de construcción
de identidad nacional que privilegia ciertos símbolos y relatos
específicos: “La historia de México se encarga de enaltecer
a los héroes y mártires de la Independencia al mostrar
solo sus valores y cualidades positivas y omitir cualquier
detalle histórico que sea poco halagador sobre estas figuras
históricas…” (Ramírez, 2023: 53).
Asimismo, el modelo actancial nos permite visibilizar
las tensiones que emergen cuando diferentes actores sociales
reconfiguran el sentido del pasado. Por ejemplo, durante las
conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia en
2010, múltiples discursos históricos convivieron y compitieron,
evidenciando que la memoria es un campo en disputa. Mientras
algunos sectores destacaron la lucha popular como un elemento
central, otros promovieron una visión más institucional y
conciliadora, minimizando los conflictos sociales de la época
(Lomnitz, 2010; Anderson, 1993).
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Finalmente, la aplicación del modelo actancial en el análisis
de las narrativas históricas brinda herramientas para comprender
cómo se construyen, legitiman y desafían las interpretaciones del
pasado, al contar con los actantes implicados en la trama histórica.
Pues al desentrañar las posiciones y funciones de los actores en
estos relatos, es posible reconocer las operaciones discursivas
que configuran la memoria colectiva y los imaginarios sociales,
aportando una perspectiva crítica sobre la producción del sentido
histórico que se despliega en presentes propiamente situados
desde donde se enuncia el tiempo social.
III.2. El cuadrado semiótico y el mapeo de oposiciones (b)
Otra herramienta clave para comprender las dinámicas de
construcción de significado en la historia, es el cuadrado semiótico
(Greimas, 1976). Su principal aporte radica en la posibilidad
de visualizar las relaciones de oposición, complementariedad
y contradicción entre distintos conceptos en sus perspectivas
históricas, revelando los marcos ideológicos que sustentan y
transforman estas significaciones. A diferencia de los análisis
lineales del relato temporal en busca de continuidades y rupturas,
el cuadrado semiótico permite identificar cómo los conceptos
se estructuran en sistemas de diferencias, donde cada término
adquiere su sentido en relación con otros, para dar cuenta de
un más que trasciende la fijación del sentido, y que explora
silenciamientos en la propia enunciación del tiempo o evento
pasado.
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Básicamente, este modelo despliega cuatro posiciones
principales: un término positivo, su negación, un término
contrario y la negación de este contrario. Esta disposición no
sólo expone las tensiones entre valores opuestos, sino también las
soluciones intermedias o híbridas que emergen en momentos de
crisis o transformación social entre elementos silenciados en la
enunciación del suceso pasado. Así, las disputas por el significado
histórico no se limitan a simples binarismos, sino que involucran
una compleja red de significaciones en la disputa por la historia
y el tiempo.
Por ejemplo, este análisis permite observar cómo las
oposiciones ideológicas no son estáticas, sino que se transforman
a lo largo del tiempo. Por ejemplo, durante el siglo XIX, la
narrativa liberal reformuló la idea de “libertad” para contraponerla
no sólo a la tiranía monárquica, sino también al “desorden” y
la “anarquía” asociada a los movimientos populares (Flores,
1986). De este modo, el cuadrado semiótico puede revelar las
estrategias discursivas empleadas para legitimar o deslegitimar
determinados proyectos políticos, así como las resignificaciones
que acompañan los procesos de cambio histórico.
En síntesis, el cuadrado semiótico se posiciona como una
herramienta sensible para desentrañar las complejas disputas
de sentido que atraviesan el relato histórico. Al identificar las
oposiciones y resignificaciones que estructuran las tramas del
pasado, esta sistematización permite comprender cómo los
significados son producidos, estabilizados o desafiados en función
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de las coyunturas y situaciones políticas y sociales. Así pues, esta
perspectiva resulta especialmente valiosa para el análisis de las
memorias colectivas y las narrativas históricas en contextos de
conflicto, donde los sentidos del pasado son objeto de constante
negociación y disputa.
III.3. El análisis político-discursivo: circulación y fijación del
sentido (c)
Finalmente, la dimensión de una lectura político-discursiva de
la sistematización semiótica propuesta, consiste en examinar la
circulación de significados históricos y cómo estos son apropiados,
resignificados o disputados por diversos actores a lo largo del
tiempo. Desde esta perspectiva, el sentido se disputa precisamente
al ser fijado en el momento de producción del relato. En tanto
emergencia temporal de lo social, el pasado es constantemente
reconstruido a partir de las tensiones y negociaciones del presente
que lo enuncia, en una dinámica de lucha por el control del
significado en el tiempo, ya sea incluso en coyunturas del pasado
o del presente.
Aplicado a la investigación histórica, este enfoque
revela que las narrativas sobre eventos del pasado no son
meras representaciones neutrales, sino intervenciones activas
en el campo político-discursivo. La construcción de narrativas
históricas implica la afirmación de determinados sentidos, al
tiempo que se invisibilizan o excluyen otras interpretaciones.
En este sentido, las memorias oficiales y las contra-memorias
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coexisten en un espacio de confrontación discursiva, donde los
significados son apropiados y resignificados de acuerdo con
los intereses y las posiciones de los actores implicados en la
coherencia (situaciones actanciales) y el sentido (configuración
semiótica) de las narrativas históricas.
De ahí que la memoria colectiva en tanto espacio de
disputa, se convierte en un terreno estratégico para la construcción
de identidades y la justificación de decisiones cargadas de
politicidades7 que invitan a la continuidad o la disrupción del
orden social. En consecuencia, las resistencias discursivas
operan mediante la resignificación de acontecimientos históricos,
cuestionando las versiones dominantes y proponiendo nuevas
interpretaciones que disputan el control del pasado.
Un ejemplo es la narrativa en torno a la Independencia
de México. Donde figuras como Miguel Hidalgo y José María
Morelos fueron representadas como héroes fundadores de la nación
(Gutiérrez, 2008; Cruz, 2014). Sin embargo, no hay duda de la
participación activa e intencional de las comunidades indígenas,
afrodescendientes y sectores populares cuyas narrativas fueron
La politicidad viene a representar la capacidad social para habitar, cuestionar
o reorganizar los contextos de posibilidades, a través de la participación en el
espacio de lo público. Este concepto alude a las acciones y reivindicaciones que
expanden los límites sociopolíticos, interviniendo en las estructuras sociales y
promoviendo formas de agenciamiento. En este sentido, Rancière (2006) sostiene que “la politicidad del campo común alude a la capacidad de agenciamiento
de las identificaciones sociopolíticas, definiendo los lugares sociales mediante la
distribución de espacios, tiempos y actividades” (Rancière, 2006: sp).
7

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marginados de este relato, y sus experiencias quedaron opacadas
en los discursos oficiales (Van Young, 2006).
En este proceso de reapropiación del sentido y de
identificación de fisuras, el análisis político-discursivo permite
identificar no sólo las estrategias de legitimación empleadas por la
enunciación oficialista de cierto orden -ej. sectores ideológicos-,
sino también las voces disidentes que emergen para disputar el
significado histórico. Aplicar el enfoque político-discursivo a la
investigación histórica implica reconocer que la construcción del
sentido histórico es un proceso abierto y dinámico, en el cual los
discursos se enfrentan, se negocian y se resignifican.
La historia, entonces, no es sólo un registro del pasado,
sino un campo de lucha simbólica en el que las interpretaciones
se estabilizan o se cuestionan según nuevas necesidades
sociopolíticas. Estas disputas se anclan en la observación
analítica de la enunciación del tiempo, particularmente del hecho
pasado. En este sentido, el estudio del significado histórico exige
una aproximación crítica que considere, de manera articulada,
las condiciones materiales de lo social, las estructuras de poder
que regulan el sentido y las estrategias narrativas que historizan
presencias -siempre presentes- en coyunturas específicas.
IV. Hacia una historiografía crítica
El análisis desarrollado a lo largo de este trabajo muestra que
el enfoque semiótico-político constituye una herramienta para
el fortalecimiento de una historiografía crítica. Al articular la
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contingencia histórica -entre lo situado y lo proyectado- con la
noción de control semántico, se evidencia que los significados
atribuidos a los acontecimientos no son estáticos ni neutrales,
sino el resultado de disputas ideológicas y políticas. La memoria
colectiva, los usos políticos del pasado y las narrativas oficiales
aparecen, así, como terrenos donde la historia se negocia y se
resignifica de manera constante.
En este marco, la contingencia adquiere relevancia al
mostrar que los sentidos del pasado no están predeterminados,
sino que emergen de la interacción entre actores, discursos
y estructuras de poder. Los relatos históricos permanecen en
disputa permanente, sobre-determinados por las coyunturas de su
enunciación y con implicaciones sociopolíticas.
El ejercicio de desnaturalización, apoyado en herramientas
semióticas como el modelo actancial y el cuadrado semiótico,
permite identificar tensiones, silencios y contradicciones en las
narrativas, abriendo un espacio para la pluralidad interpretativa
y el reconocimiento de voces históricamente excluidas. A su vez,
la analítica semiótico-política subraya que los significados no se
agotan en el momento de su producción: circulan, son apropiados
y se resignifican en el tiempo, lo que explica cómo conviven
narrativas oficiales y voces disidentes, manteniendo el pasado
como un terreno de lucha simbólica en el presente.
Un ejemplo ilustrativo es la construcción discursiva
de la Independencia de México. Durante el siglo XIX, las
élites consolidaron una narrativa oficial que exaltaba a héroes
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como Miguel Hidalgo y José María Morelos, vinculando la
gesta emancipadora con la construcción del Estado-nación
(Gutiérrez, 2008; Cruz, 2014). Sin embargo, las experiencias de
comunidades indígenas, afro-descendientes y sectores populares
fueron marginadas de ese relato (Van Young, 2006). Este tipo de
exclusiones evidencia la capacidad de los actores sociales para
disputar sentidos y elaborar memorias alternativas que confrontan
las versiones dominantes.
En conclusión, avanzar hacia una historiografía crítica
implica reconocer la historia como un campo de lucha por el
sentido, donde las interpretaciones del pasado se negocian y
reformulan continuamente. El análisis semiótico-político no
sólo ofrece herramientas para desentrañar las dinámicas de
construcción y control del significado, sino también para visibilizar
experiencias históricas silenciadas. De este modo, la historia deja
de concebirse como un relato inmutable y se abre como un campo
de reflexión, crítica y posibilidad, capaz de historizar el presente
e imaginar futuros alternativos.
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�Corinna Zeltsman. Con las uñas llenas de tinta.
Política e imprenta en el México decimonónico.
Ciudad de México: Instituto de Investigaciones
Doctor José María Luis Mora, Grano de Sal, 2024,
378 pp. ISBN (Instituto Mora): 978-607-8953-60-5.
ISBN (Grano de Sal): 978-607-69818-7
Felipe Bárcenas García
Recibido: 05 de marzo de 2025
Aceptado: 25 de noviembre de 2025

Resumen: Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta en el
México decimonónico es un libro de reconocida calidad, producto de
investigaciones realizadas desde hace muchos años en múltiples acervos
mexicanos, estadunidenses y europeos, que reconstruye la historia
mexicana del siglo XIX mediante las luchas en torno a la producción de
impresos. Se parte del supuesto de que las vicisitudes experimentadas por
las publicaciones mexicanas reflejan la historia política decimonónica,
después de todo, a través de éstas se construyeron y promovieron tanto
las identidades culturales como los distintos proyectos de nación.

Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta en el México
decimonónico
En 1893, Manuel Gutiérrez Nájera publicó en El Universal que
la originalidad y belleza de la crónica, tan característica del
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periodismo mexicano, se encontraba en decadencia debido a
los reporteros del vecino país del norte, quienes fomentaban la
venta de textos breves, vulgares y amarillistas. Pero no todos los
estadunidenses interesados en México han practicado la redacción
instantánea y sensacionalista. Existen decenas de humanistas y
científicos sociales que nos han legado obras bien argumentadas,
fundamentales para explicar el desarrollo de la realidad nacional.
Entre ellos figura Corinna Zeltsman, a quien conocí de manera
azarosa en 2013 o 2014, no recuerdo el año exacto; lo cierto es
que, mientras bebíamos café en el Instituto Mora, charlamos
sobre nuestros intereses académicos. Entonces, me emocionó
saber que compartíamos la misma predilección por la imprenta
decimonónica. Hoy, más de una década después, el entusiasmo
es mayor al ver publicada la traducción de su libro Ink under
the Fingernails. Printing Politics in Nineteenth-Century Mexico
(University of California Press, 2021), por el cual ha recibido
diversos reconocimientos, como el premio Murdo J. Macleod, de
la Southern Historical Association o el premio Howard F. Cline,
de la Latin American Studies Association.
Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta en el
México decimonónico es un libro de reconocida calidad, producto
de investigaciones realizadas desde hace muchos años en múltiples
acervos mexicanos, estadunidenses y europeos, que reconstruye
la historia mexicana del siglo XIX mediante las luchas en torno
a la producción de impresos. Se parte del supuesto de que las
vicisitudes experimentadas por las publicaciones mexicanas
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�Corinna Zeltsman. Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta

reflejan la historia política decimonónica, después de todo, a través
de éstas se construyeron y promovieron tanto las identidades
culturales como los distintos proyectos de nación. Ahora bien,
Corinna va más allá del análisis de los discursos periodísticos:
también explica la dinámica y el influjo de los debates liberales
efectuados en las calles y el interior de los talleres editoriales desde
finales de la época colonial hasta principios del siglo XX. En este
sentido, el libro rebasa los límites establecidos por la historiografía
política tradicional para demostrar que, sin importar el régimen
en turno, la imprenta fue un catalizador del ámbito sociopolítico
del país, que movilizó a múltiples actores (intelectuales, obreros,
impresores, gobernantes e Iglesia), los cuales, a pesar de la alta
tasa de analfabetismo y el reducido número de consumidores de
publicaciones, otorgaron gran relevancia a la imprenta, ya sea por
su valor simbólico (que reflejaba modernidad e ilustración) o la
rápida difusión de sus productos entre la sociedad urbana y, sobre
todo, entre personas con poder político. Y es que los periódicos
y folletos solían estar subvencionados por individuos vinculados
con el gobierno, que deseaban enfrentar a sus rivales en la arena
pública, por ello, la autora afirma que resulta inaplicable para
el caso mexicano el ideal propuesto por Habermas relacionado
con que las fuerzas del mercado producen una esfera pública
independiente. En consecuencia, se argumenta que no puede
entenderse la configuración de las empresas editoriales (por lo
menos en los primeros tres cuartos del siglo XIX) si ignoramos el
choque entre posturas políticas. Más allá de que las imprentas eran
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un negocio, los impresores-editores tenían intereses políticos, el
futuro de la nación no les era ajeno. Así, Con las uñas llenas de
tinta. Política e imprenta en el México decimonónico propone
una visión distinta a las historias de la edición mexicana que,
partiendo de un criterio economicista, suponen que las prácticas
de los impresores-editores estaban orientadas por motivos
meramente comerciales.
Para reconstruir el amplio mundo de la imprenta mexicana
decimonónica, Corinna estructuró su libro en seis capítulos: Los
primeros dos analizan los periodos 1808-1813 y 1813-1820
respectivamente, y el resto estudian el largo siglo XIX, yendo
y viniendo de manera constante e indistinta entre los múltiples
periodos de la historia nacional.
El capítulo 1, “La política de lealtad”, examina la
fidelidad consolidada entre los impresores y el Estado durante
el Antiguo Régimen, cuando los manuscritos requerían para su
publicación de una licencia previa de las autoridades tanto reales
como eclesiásticas y existían monopolios de publicación de
determinadas obras. Este argumento se sustenta en casos como
el de Manuel Antonio Valdés (1742-1814), editor de la Gazeta
de México, quien divulgó noticias al servicio de la gloria del
virreinato, verificadas y aprobadas por los funcionarios del rey.
La trayectoria de Valdés evidencia cómo los impresores-editores
buscaron la simpatía de las autoridades, esperando obtener un
privilegio de publicación e incluso el financiamiento de insumos
de imprenta. Dicha búsqueda subsistió incluso después de la
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�Corinna Zeltsman. Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta

invasión napoleónica a la península ibérica en 1808, pues diversos
individuos aprovecharon la coyuntura para reeditar panfletos en
los que se criticaba a Napoleón, de modo que emergió una oferta
que amenazó los monopolios de publicación; en consecuencia,
quienes ya contaban con algún privilegio real exhibieron su
longeva relación de lealtad con el monarca español. En este
sentido, se muestra cómo antes del establecimiento de la libertad
de imprenta por las Cortes de Cádiz ya existía una circulación
controlada de periódicos y folletos. La autora deja entrever que
la política de lealtad pervivió en la Ciudad de México en la época
independiente.
El capítulo 2 se titula “La negociación de la libertad”.
Aquí se explica que los insurgentes consideraban que los
impresos tenían la capacidad de revestir a las personas de
ilustración y autoridad, de modo que resultaban cruciales para
ganarse el apoyo de la población. Así, el uso de la prensa por
parte de los insurrectos generó la desconfianza de los realistas
hacia la aplicación de la libertad de imprenta en Nueva España.
Y es que en el periodo colonial la subvención estatal provocó que
la crítica fuera inexistente en publicaciones como la Gazeta de
México, sin embargo, los levantamientos armados de la década
de 1810 suscitaron, por un lado, que finalizara el monopolio
real de la producción impresa, y por el otro, que los impresos se
constituyeran en parte fundamental de una esfera pública orientada
a la discusión de ideas encontradas. El debate fue posible en
virtud de que las Cortes de Cádiz abrieron un espacio para que los
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liberales rediseñaran los fundamentos de la soberanía imperial,
defendieran la libertad de imprenta como un derecho básico y
generaran entusiasmo por la autonomía local en los asuntos
gubernamentales. Corinna afirma que la imprenta sirvió como
una tecnología de poder: los insurgentes intentaron arrebatar a
los realistas los símbolos impresos de la autoridad política, al
mismo tiempo que contradecían (mediante cientos de hojas) las
informaciones reales y defendían demandas populares, como la
abolición de la esclavitud y el papel sellado; este hecho despertó
optimismo entre los intelectuales novohispanos sobre el potencial
de la imprenta como vía de persuasión popular e individualizada.
No es de extrañar que los gobiernos realistas respondieran a la
insurgencia no sólo con la fuerza militar, sino también aprobando
una avalancha de mensajes contrainsurgentes.
En los siguientes dos apartados se profundiza en las leyes
y prácticas concernientes a la imprenta durante la primera mitad
del siglo, así como en la emergencia del impresor-editor como
personaje público moderno. El capítulo 3, “La responsabilidad
a juicio”, analiza cómo los editores y autores, conscientes tanto
del impacto social de los impresos como de las molestias que
las publicaciones podían generar en las clases políticas, buscaron
eludir las reglamentaciones que legitimaban la persecución estatal
de las actividades de imprenta. Esta sección inicia con el estudio
de la polémica generada por un panfleto pro-monárquico escrito
por José María Estrada, publicado en 1840, el cual fue prohibido
y sus editores encarcelados; el caso sirve de pretexto para
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�Corinna Zeltsman. Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta

reflexionar, en retrospectiva, sobre las leyes y los debates relativos
a la libertad de imprenta posteriores a 1821. ¿Quién debía ser el
responsable de un impreso sedicioso?, ¿el editor o el autor? ¿Hasta
qué punto era permisible la crítica en un contexto caracterizado
por la inestabilidad política y los constantes levantamientos
armados? Toda vez que el mercado editorial giraba en torno a
temas políticos, los editores alentaron el debate público, a la vez
que intentaron presentarse como actores imparciales. El apartado
resultará interesante sobre todo para quienes deseen conocer, por
un lado, el contenido y el funcionamiento de las leyes de imprenta,
y por el otro, algunas investigaciones policiales sobre los delitos
relacionados con la libertad de expresión.
Por otro lado, en el capítulo 4 (“El escándalo a la venta:
Misterios de la Inquisición”) se examina la regulación de los
impresos religiosos. Mediante el análisis de la censura de la
obra anticlerical Misterios de la Inquisición y otras sociedades
secretas de España (traducción de Les mystères de l’Inquisition
et autres societés secrets d’Espagne), publicada en francés en
1845 y reeditada en español en 1850 por Vicente García Torres,
se afirma que el régimen censorio eclesiástico vigente en 18211855 fue ineficaz debido a la inacción de las autoridades civiles,
las cuales no solían ejercer la incautación de libros prohibidos.
Algo interesante, es que una traducción de Misterios de la
Inquisición… ya había circulado en la capital mexicana a finales
de la década de 1840; incluso en esos años García Torres publicó
el título por entregas, sin problema alguno. Fue hasta 1850, luego
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de que Vicente anunciara que imprimiría la novela en un volumen
ilustrado con imágenes de la edición parisina original, cuando
las autoridades eclesiásticas ordenaron a un censor evaluar la
obra; tales imágenes mostraban a una Inquisición que torturaba y
abusaba sexualmente de los inocentes. El hecho es sintomático de
la valoración diferenciada que se tenía de los formatos editoriales
y el peso de las imágenes en una población predominantemente
analfabeta. Desde luego que Misterios de la Inquisición…
cuestionaba la moralidad de la Iglesia, por lo cual supuso una
amenaza para el sector clerical. El apartado permite advertir cómo,
si bien México era un Estado confesional, el uso de las nuevas
tecnologías de impresión (por ejemplo, las prensas cilíndricas,
que aumentaron el número y la calidad de los ejemplares,
promoviendo así el interés por los textos polémicos) aunado a
los deseos de los liberales por disminuir la influencia social del
clero, suscitó que la prohibición de Misterios de la Inquisición…
sólo fuese efectiva ante aquellos individuos dispuestos a prestar
atención a las amenazas de excomunión, pues el poder civil no
ayudó con el decomiso del libro.
El capítulo 5 se titula “El negocio de construir una
nación”. En éste se estudian los esfuerzos del Estado por instalar
una imprenta nacional en la Ciudad de México durante 18231828, la cual resultaba necesaria para generar y divulgar formas
de representación política. Y es que los gobiernos del México
independiente produjeron una numerosa cantidad de impresos
(como la gaceta oficial, las leyes y decretos, los pasaportes, los
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�Corinna Zeltsman. Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta

papeles con membrete, el papel sellado, las circulares internas, los
billetes de lotería y los informes ministeriales), pues ciertamente
los requerían para facilitar el funcionamiento estatal, pero también
para dotar de peso simbólico a la autoridad. Dichos esfuerzos se
observan en la primera mitad del siglo, el régimen encabezado por
Maximiliano de Habsburgo y los sucesivos gobiernos liberales.
El apartado muestra a un Estado que se constituyó como un
agente tanto político como económico, que movilizó recursos
para impulsar el ámbito editorial. De acuerdo con Corinna, la
consolidación de la imprenta del gobierno se consumó durante la
república restaurada, una vez que el Estado puso fin a la antigua
práctica de subcontratar los trabajos de impresión, al menos a
escala nacional; ahora bien, esta hipótesis puede ser corregida o
complementada con futuras investigaciones regionales.
Los dos últimos capítulos están centrados en la segunda
mitad del siglo. En el capítulo 6, “Los obreros del pensamiento”,
se examina cómo era la vida dentro del taller de impresión
(principalmente del estatal) durante la república restaurada y el
primer mandato presidencial de Porfirio Díaz. Se enfatiza que el
florecimiento de la imprenta estuvo acompañado de demandas
por parte de los obreros, quienes exigieron salarios más altos, la
ampliación del tiempo libre y mayor respeto. En este apartado se
aprecia la influencia de las ideologías colectivistas en los talleres
de impresión, las cuales fueron atacadas por personajes de la
talla de Guillermo Prieto. Asimismo, puede observarse cómo
los cajistas, al copiar los manuscritos de naturaleza política,
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aprehendieron las premisas del liberalismo, al mismo tiempo que
las replicaron, con el objetivo de reformular el significado del
trabajo. Así, los operarios comenzaron a salir a la arena pública
e inclusive imprimieron sus propios periódicos, mientras que
los jurados de imprenta adquirieron mayor importancia como
mecanismo regulatorio.
Finalmente, el capítulo 7, titulado “La criminalización de
la imprenta”, analiza las leyes en materia de libertad de imprenta
establecidas por Porfirio Díaz a finales del siglo XIX, así como el
modo en que los editores disidentes, como Daniel Cabrera (18581914) o Filomeno Mata (1845-1911), impugnaron dichas leyes, las
cuales justificaron la incautación de prensas y el encarcelamiento
de periodistas. Para defender las medidas represivas, los jueces
aludieron a argumentos basados en la psicología, concebida
entonces como una ciencia supuestamente capaz de determinar
de manera objetiva quién y por qué se delinque. En el apartado
también se repara en los actores favorecidos por Díaz, por
ejemplo, los grupos católicos y los editores de corte comercial.
Estos últimos publicaron periódicos informativos que relegaron
los temas políticos y destacaron las noticias sensacionalistas, ello,
mediante el uso de tecnologías de última generación, como el
linotipo, que permitió mecanizar la composición de los textos por
imprimir, o las prensas de platina, en las que la distribución de
la tinta era automática, por la cual ahorraban en mano de obra
y aceleraban la creación de los materiales en la sala de prensa.
Corinna señala que las representaciones en torno a la imprenta
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�Corinna Zeltsman. Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta

cambiaron, pues ésta pasó de ser un taller artesanal moldeado
por compromisos políticos y aspiraciones sociales, a un negocio
moderno impulsado por fuerzas laborales disciplinadas, que
operaban en favor del progreso con maquinaria proveniente de
las potencias extranjeras, sobre todo de Estados Unidos.
Con las uñas llenas de tinta. Política e imprenta en el
México decimonónico es un libro que seguramente se consolidará
como referencia obligatoria para los investigadores de la imprenta
decimonónica, dada la amplia temporalidad que abarca y el
entrecruzamiento de impresos mexicanos con fuentes provenientes
de acervos tanto nacionales como extranjeros. Además, resultará
importante para aquellos interesados en estudiar los cambios y las
continuidades que experimentó la cultura impresa en el tránsito
del Antiguo Régimen al México Independiente, y del Porfiriato a
la Revolución.

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�Dr. José Gustavo González Flores (Coord.)
El Noreste ante la colonización hispana y la
Independencia de México (Siglos XVI al XIX)
Saltillo, Coahuila: Coordinación General de
Difusión y Patrimonio Cultural de la Universidad
Autónoma de Coahuila, octubre 2023, 318 pp.
ISBN del título: 978-607-506-489-5
Yair Alef Alanis Trejo
Recibido: 18 de marzo de 2025
Aceptado: 25 de noviembre de 2025

El libro El Noreste ante la colonización hispana y la Independencia
de México (Siglos XVI al XIX), coordinado por el Dr. José Gustavo
González Flores, es una obra integral que examina la evolución
del noreste mexicano desde la era colonial hasta la independencia.
Este volumen reúne contribuciones de diversos expertos, quienes,
mediante el análisis de documentos testimoniales, registros
eclesiásticos y gubernamentales, así como una vasta colección de
datos estadísticos, ofrecen una de las perspectivas más completas
sobre la colonización y el desarrollo de la región novohispana.
Los colaboradores de la obra se alejan de la narrativa
tradicional sobre el desarrollo de la sociedad novohispana en el
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�Dr. José Gustavo González. El Noreste ante la colonización

noreste, proporcionando una visión más rica y detallada de los
factores que impulsaron este proceso. La metodología empleada
trasciende el enfoque histórico, incorporando perspectivas
sociales, políticas y económicas para una comprensión más
profunda del contexto histórico de la época.
A lo largo del libro, se explica de forma íntegra las
características del noreste en este proceso de colonización que
lo contextualiza y permite una mayor comprensión de varias
características culturales, políticas y sociales de la región en
tiempos recientes.
Por supuesto, aquí tienes el texto con la ortografía y
puntuación corregidas:
En el libro se destaca la influencia de múltiples eventos
que acontecieron e influenciaron en el proceso de colonización
y desarrollo de la sociedad del noreste, que van desde la caída
de México-Tenochtitlán hasta el periodo de la Independencia. Se
resalta el estudio de la demografía, la migración y el desarrollo
cultural del noreste. La confrontación constante con los indígenas
emerge como un elemento clave en la configuración histórica de
la región y, de esta forma, permite una mayor comprensión del
proceso de desarrollo de la identidad regional.
El libro se estructura en tres partes principales que exploran
en detalle temas como la influencia de militares y hacendados en
la migración, la colonización de Texas y las interrelaciones de la
economía y la religión en Saltillo y Monterrey en el siglo XVII,
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�Yair Alanis

facilitando una comprensión de los acontecimientos de forma
cronológica y detallada.
La primera parte, El Poblamiento y Colonización Hispana
en el Noreste, sumerge al lector en la intrincada historia de la región
novohispana, abordando desde los motivos del asentamiento y las
amenazas externas, como la francesa, hasta el ambicioso proyecto
de José de Escandón. También se analizan los retos planteados
por los conflictos con los pueblos originarios, revelando aspectos
fundamentales de la región.
La segunda parte, La interacción con los Pueblos
Indígenas, explora la diversidad de respuestas de los pueblos
indígenas frente a la colonización, destacando alianzas, resistencias
y conflictos. Esta sección enfatiza la variedad de interacciones,
desde colaboraciones estratégicas hasta resistencias abiertas, y
el impacto de estos encuentros desde la perspectiva indígena,
resaltando la tenaz oposición de los nómadas del norte, incluso
después del periodo colonial.
La tercera parte es El impacto de la Independencia: La
última sección evalúa las consecuencias de la independencia en el
noreste, examinando las dinámicas hispano-comanches durante
la insurgencia y desentrañando la complejidad de las alianzas y
conflictos en el marco internacional y la guerra de independencia.
Una cita que refleja esto a la perfección es la siguiente: “Solo un
puñado de investigadores ha analizado en profundidad la historia
indígena durante el período insurgente” (Rivaya-Martinez, 2023,
p. 230)
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Es así que la obra ofrece una visión detallada de los
eventos históricos narrados en el libro. Autores como Manuel
Ceballos Ramírez destacan la persistencia de un noreste histórico,
desafiando nociones tradicionales de fronteras políticas. El
análisis de hitos y migraciones contribuye a una visión completa,
resaltando la resistencia indígena y las implicaciones que tuvo
el proceso de Independencia en el desarrollo político y social
del noreste, o una amplia investigación sobre la frontera oriental
del Nuevo Reino de León que examina la complejidad de la
implementación de políticas coloniales y la resistencia indígena,
poniendo de relieve la importancia de comprender las dinámicas
cambiantes en los centros políticos y las complejas relaciones con
las comunidades indígenas.
El libro ofrece un examen detallado de acontecimientos
como la migración hacia Monclova y la colonización de Nuevo
Santander, la resistencia indígena, los conflictos ideológicos
entre conservadores, liberales, centralistas y federalistas, y las
complejas dinámicas del periodo de asentamiento de la identidad
regional en el periodo post-Independencia.
De esta forma, el libro examina la complejidad del
proceso de colonización en el noreste novohispano. Cada texto
que conforma los capítulos de las tres partes aborda desde
diversas perspectivas que permiten un marco de análisis de
comprensión sobre todo este proceso de una manera más que
completa. Incluyendo la investigación sobre la frontera oriental y
los posicionamientos políticos durante la Independencia.
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�Yair Alanis

Este enfoque multidimensional revela cómo la interacción
de factores geopolíticos, militares y sociales contribuyó a la
configuración única de la región y su posterior identidad regional.
En este segmento, se realiza una evaluación exhaustiva
de la calidad de los escritos, destacando la elocuencia y claridad
presentes en los textos, los cuales no solo cumplen con los
requerimientos necesarios, sino que también invitan a la reflexión.
La inclusión estratégica de mapas y gráficas y otro tipo de
documentos visuales no solo permite una mejor comprensión de la
información proporcionada a lo largo del libro, sino que enriquece
la presentación de la información ofreciendo una representación
visual que facilita la comprensión de la complejidad del proceso
de colonización.
En tanto, en términos de fuentes, cada autor utiliza una
gama más que amplia de fuentes que van desde los padrones de
comulgantes y registros de bautizos, los cuales proporcionan una
base sólida para el análisis demográfico. Además, la atención a la
riqueza acumulada por sacerdotes ofrece una perspectiva única
sobre la realidad económica de la época, esto se complementa
con el uso de fuentes primarias y secundarias.
En conclusión, El Noreste ante la colonización hispana
y la Independencia de México, emerge como una obra integral
que va más allá de la narrativa convencional, explorando
la complejidad del proceso de colonización desde diversas
perspectivas. Los autores destacan la resistencia indígena, las
dinámicas geopolíticas y sociales, y la influencia de eventos
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�Dr. José Gustavo González. El Noreste ante la colonización

clave en la configuración única de la región. La elocuencia de
los escritos, respaldada por mapas y gráficas estratégicas, invita
a una profunda reflexión del lector, proporcionando una visión
matizada y completa de la historia del noreste novohispano.

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�La construcción de Monterrey como objeto
de estudio en la obra de Mario Cerutti1
César Morado Macías2
Recibido: 23 de septiembre de 2025
Aceptado: 25 de noviembre de 2025

1. Las huellas del pasado cordobés
Mario Cerutti nació en Córdova, en el corazón geográfico de
argentina en los años cuarenta del siglo XX. Sabemos muy poco
de su entorno familiar y etapa formativa inicial. Hemos buscado
en archivos delincuenciales del Archivo Histórico provincial de
Córdoba sin éxito. Asumimos que tuvo una niñez promedio y que,
si infancia es destino, la urbe debió marcar al futuro historiador.
La niñez cordobesa de aquellos años transcurría entre la
calle y el patio. Los chicos jugaban a la pelota en baldíos o plazas,
inventando arcos con dos piedras y soñando con vestir la camiseta
de Talleres o Belgrano, los equipos de futbol más representativos
Versión modificada del texto leído por el autor en la presentación del libro
Burguesía y capitalismo, en el evento conmemorativo del 50 aniversario de la
presencia de Mario Cerutti en la UANL, 20 de agosto 2025. Museo de Historia
Mexicana. Monterrey México.
2
Universidad Autónoma de Nuevo León.
1

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�La construcción de Monterrey como objeto de estudio en la obra de MC

de la ciudad. En los barrios, las escondidas, la rayuela y el trompo
marcaban las tardes, así que podemos imaginarlo colarse en el
tranvía sin pagar boleto, o escapándose a nadar en el Rio Suquía,
cuando el calor apretaba.
Córdoba era entonces una ciudad de contrastes: la
solemnidad de sus campanas coloniales y la bulliciosa algarabía
de sus estudiantes; las sierras cercanas que ofrecían un respiro
de aire puro y el centro urbano que hervía en cafés, periódicos y
discusiones políticas. Era la “Docta”, orgullosa de su Universidad,
donde la juventud buscaba respuestas y encendía pasiones, como
la reforma universitaria de 1918, pero también la Córdoba obrera,
de fábricas y sindicatos, que en 1969 sacudió al país con “el
Cordobazo”.
En sus calles se mezclaban los ecos de los tangos que aún
sonaban en las radios con el nuevo pulso del folclore, Y como si la
música no bastara, el fútbol sumaba su fervor: Talleres, Belgrano
e Instituto dividían barrios y familias en clásicos ardorosos sin
que hubiera forma de evadir preferencias.
Un joven periodista reseña esos partidos en un diario
deportivo y estudia historia en la universidad. El periódico
se llama “Seminario Deportivo Aqui Talleres” y el cronista
deportivo Mario Cerutti Pignat narra los partidos donde “meten
mucha pierna”. El equipo que debe su nombre a los Talleres del
ferrocarril, tendrá días de gloria, muy lejanos a los actuales, cuando
dirigido por Carlos Tevez está a punto de perder la categoría.
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�César Morado

2. La llegada de Cerutti a Monterrey
Invitado por el historiador cordobés Guillermo Beato,
anticipándose a la represión política de la dictadura militar
arriba a Monterrey en septiembre del 75, una ciudad que no
conocía y en la que tentativamente debía realizar una estancia
provisional. En México gobernaba Echeverria (1970-1976) su
alfil Pedro Zorrilla, hacia lo propia en Nuevo León, (1973-1979),
Luis Eugenio Todd era rector de la UANL (1973-1979) y Tomas
González de Luna, destacado miembro del partido comunista
era director de la Facultad de Filosofía y Letras. Un año antes se
había fundado el Colegio de Historia y hacían falta cuadros para
formar a los estudiantes. Era un lugar propicio para iniciar una
carrera académica.
El contexto historiográfico estaría marcado por la
expansión del marxismo en las universidades públicas mexicanas.
Se buscaba que los historiadores explicaran el origen de las
formas capitalistas de producción y sobre ello se trabajara en la
“superación” de las mismas hacia el socialismo. Cerutti haría de
Monterrey su objeto de estudio, ya habían venido a Monterrey
el frances Frederic Mauro, el holandés Menno Vellinga, el
italiano Domenico Sindico. A diferencia de ellos Mario se
quedó acá, escribiendo un libro que se llamaría Burguesía y
capitalismo. Combinó la milonga con las redovas, las salchichas
con la arrachera para el asado, en síntesis, se hizo más norteño y
franco que los mismos regiomontanos. Poco queda de su acento
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cordobés, lo recupera cuando se enoja, y entonces lo recupera y
habla de “La Eva, del Oscar, de la Rosario, de la Rocío” como
hacen los cordobeses y regaña colegas como si fueran todavía sus
alumnos.
3. La perspectiva regional
Mas que describir la estructura de Burguesía y Capitalismo en
Monterrey publicado en 1983, intentamos aquí caracterizar el
trabajo de Mario. Para mi gusto, podemos hablar de dos grandes
etapas. Una primera – un primer Cerutti-

donde el acierto

consiste realizar estudios con enfoque regional con una gran base
empírica, producto de años de trabajo intenso en los archivos
y del que emergen dos primeros libros: Economía de guerra y
poder regional y el ya citado de Burguesía y capitalismo.
Ambos

constituyen

un

parteaguas

historiográfico.

Monterrey no tenía hasta entonces libro que pudieran entretejer
base empírica y densidad teórica a ese nivel. Adicional a la
incorporación de la perspectiva regional, llamó la atención la
incorporación de la dimensión binacional, algo que lo llevara a
tener que romper con las ideas dominantes adscritas a la Teoría de
la dependencia en el sentido de que no podía existir un capitalismo
vigoroso, autónomo, en sociedades periféricas.
Evidentemente, un par de libros así no se produjeron
por generación espontanea. Mario supo abrevar participar en la
fundación de dos entidades: el Seminario sobre la Formación
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�César Morado

del capitalismo en México que se reunió año con año en distintas
cuidades mexicanas para discutir la emergencia de formas
capitalistas en las diversas regiones. Producto de la sociabilidad
producida en las noches de estos 15 congresos es que se le ocurre
fundar desde Monterrey, la Asociación de Historia Económica
del Norte de México, pionera en Latinoamérica que lleva a la
fecha 33 congresos. Ello le ha permitido generar una línea de
investigación consolidada, reconocida ampliamente por el
Sistema Nacional de Investigadores, siendo de los primeros
historiadores norteños en formar parte de este organismo.
4. La transición hacia una historia comparada
En un ámbito donde priva el canibalismo, poder posicionarse
como investigador, profesor, líder de grupo no es tarea fácil. Hay
un segundo Mario Cerutti que intenta convertirse en interlocutor
de los mejores especialistas en historia económica a escala
continental. Logra dialogar con la historiografía europea producto
de tres años sabáticos en España y con ello sentimos que entra
a una nueva dimensión: la perspectiva comparada. Su contacto
con los americanistas europeos le dio otra lectura de lo que
ocurría en Monterrey, usualmente comparado con el descomunal
mercado norteamericano. Ni reduccionismos provincianos, ni
explicaciones esencialistas.
Hacer empresas y competir desde Monterrey junto al
mercado más grande del mundo tenía un significado especial
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�La construcción de Monterrey como objeto de estudio en la obra de MC

y Cerutti pudo dimensionarlo mejor comparándolo con
Bilbao, Cataluña, Milán y otras zonas de Europa. A esta etapa
corresponden trabajos muy destacados como Burguesía e
industria en América Latina y Europa Meridional, libro
coordinado por Mario Cerutti y Menno Vellinga, publicado por
Alianza Editorial. También la habilidad para fundar el grupo de
investigación: Grupo Iberoamericano de Estudios Empresariales
que se reúne en distintas latitudes de América y Europa realizando
trabajos comparados.
Con medio siglo de trayectoria como investigador,
había dos reconocimientos que se estaban tardando en llegar, el
ingreso como Miembro de Número de la Academia Mexicana
de la Historia y el nombramiento como Investigador Emérito
del Sistema Nacional de Investigadores. Ambos ya llegaron y
hoy estamos celebrando a este italo, argentino, regiomontano
que cumple 50 años, medio siglo de pertenecer a la Universidad
Autonoma de Nuevo León y en particular ahora desde su Facultad
de Economía, desde donde continúa produciendo y organizando
un repositorio sobre la producción historiográfica del norte
mexicano, desde la perspectiva de la historia económica.

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                  <text>Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>	Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>�D.R. 2026 © Sillares Vol. 6, No. 11, julio-diciembre 2026, es una publicación
semestral editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través
del Centro de Estudios Humanísticos, Biblioteca Universitaria Raúl Rangel
Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes #4000 Norte, Colonia Regina,
Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290. Tel.+52 (81)83-29- 4000
Ext. 6533. https://sillares.uanl.mx. Editor Responsable: Dra. Adela Díaz
Meléndez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2022-020313502900102, ISSN 2683-3239 ambos ante el Instituto Nacional del Derecho de
Autor. Responsable de la última actualización de este número: Centro de
Estudios Humanísticos de la UANL, Mtro. Juan José Muñoz Mendoza,
Biblioteca Universitaria Raúl Rangel Frías, Piso 1, Avenida Alfonso Reyes
#4000 Norte, Colonia Regina, Monterrey, Nuevo León, México. C.P. 64290.
Fecha de última modificación de 15 de julio de 2026.
Rector / Santos Guzmán López
Secretario de Extensión y Cultura / José Javier Villarreal Álvarez-Tostado
Director de Historia y Humanidades / César Morado Macías
Titular del Centro de Estudios Humanísticos / Beatriz Liliana de Ita Rubio
Director de la Revista / Adela Díaz Meléndez
Autores (as)
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
Mariana Espejo Mendez
Leonardo Guzmán Garza
Yussel Arellano
Francisco Alejandro Torres Vivar
Abelardo Guajardo
Jacobo Castillo
Bryan Yair Ramírez Garza

�Director Editorial / Adela Díaz Meléndez
Editor Técnico / Juan José Muñoz Mendoza
Corrección de Estilo / Francisco Ruiz Solís
Maquetación / Concepción Martínez Morales
Se permite la reproducción total o parcial sin fines comerciales, citando
la fuente. Las opiniones vertidas en este documento son responsabilidad
de sus autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo Léon.
Este es un producto del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo Léon, Monterrey, Nuevo León. www.ceh.uanl.mx
Hecho en México.

�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

La formación de la región de los valles de
Durango: la cadena productiva ganaderíaagricultura-villa (1563-1892)
The formation of the Durango valleys region:
the livestock-agriculture-village productive
chain (1563-1892)
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
https://orcid.org/0000-0001-6760-8940
Universidad Juárez del Estado de Durango
Durango, México
Recibido: 20 de junio de 2025
Aceptado: 27 de abril de 2026

Editor: Adela Díaz Meléndez. Universidad Autónoma de Nuevo León,
Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2026, Rodríguez Barragán, Daniel Guillermo. This is an
open-access article distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and
source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-184
Email: danielguillermorb@hotmail.com

�La formación de la región de los valles de Durango:
la cadena productiva ganadería-agricultura-villa
(1563-1892)
The formation of the Durango valleys region: the livestockagriculture-village productive chain (1563-1892)
Daniel Guillermo Rodríguez Barragán
Universidad Juárez del Estado de Durango
Durango, México
https://orcid.org/0000-0001-6760-8940
Recibido: 20 de junio de 2025
Aceptado: 27 de abril de 2026

Resumen: En el presente texto se analiza cómo entre 1563 y 1892 se
constituyó la región de los valles de Durango, a partir de una apropiación
de elementos naturales que generó una cadena productiva específica.
La cual al mismo tiempo que la hizo una región útil para la dinámica
económica en amplias escalas, al contribuir a la explotación de los
centros mineros de la Sierra Madre Occidental; de forma interna llevó
a la formación de diversas élites a partir del acaparamiento de la tierra
y el agua, así como a la formación de discursos sobre la “civilización”
y la “barbarie” que legitimaban el statu quo. Ofreciendo una visión
compleja sobre la idea de región, no limitada por elementos físicos,
sino por la relación que hay en cada momento de la historia entre la
sociedad y los elementos de la naturaleza.
Palabras clave: región, producción, agua, tierra.
Sillares, vol. 6, núm. 11, 2026, 1-41
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-184

1

�La formación de la región de los valles de Durango

Abstract: This text analyzes how the Durango valleys region was
formed between 1563 and 1892 through the appropriation of natural
resources, which generated a specific production chain. This chain,
while making the region useful for large-scale economic activity by
contributing to the exploitation of the mining centers of the Sierra Madre
Occidental, also led internally to the formation of diverse elites based
on the monopolization of land and water, as well as the development of
discourses on “civilization” and “barbarism” that legitimized the status
quo. It offers a complex view of the concept of region, not limited by
physical elements, but rather by the relationship between society and
the elements of nature at each moment in history.
Key words: region, production, water, land.

Sillares, vol. 6, núm. 11, 2026, 1-41
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-184

2

�Daniel Rodríguez Barragán

La formación de la región (1563-1892)
Introducción
En el presente texto se realiza un análisis de larga duración sobre
la formación de la región de los valles de Durango, desde la
fundación de la villa en 1563 hasta finales del siglo XIX, cuando
la consolidación de la dinámica comercial y la industria textil,
junto con la llegada del ferrocarril alteraron la funcionalidad de
la mencionada región. El trabajo se divide en cuatro apartados, en
el primero: ¿Cómo se entiende la región?, se aborda en términos
generales el enfoque teórico utilizado; en el segundo: Los inicios
y las dificultades, se analiza su surgimiento como región nodal y
las dificultades que tuvo para mantener una estabilidad económica
que retuviera a sus pobladores. En el tercero: La conexión con
los centros mineros: consolidación y crisis, se reflexiona cómo la
relación con los centros mineros de la Sierra Madre Occidental,
volvió a la región de los valles de Durango útil al sistema
económico de escalas más grandes, permitiéndole una relativa
estabilidad, aunque siempre con la amenaza de experimentar
una crisis. Finalmente en el último apartado: Los cambios del
siglo XIX y el fin de la cadena productiva, se estudia cómo la
nueva relación comercial con Mazatlán inició un proceso de
trasformación económica y discursiva en los valles de Durango,
que terminaría por alterar la forma de apropiación y utilización de
elementos naturales que le daban sentido como región, marcando
el fin de ese ordenamiento espacial para dar paso a otros.
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¿Cómo se entiende la región?
La región de los valles de Durango es comprendida en la presente
investigación a partir de las teorías de la región históricoeconómica y la región nodal. La primera recupera la historicidad
para comprender las transformaciones que un espacio ha sufrido
a través del tiempo, encontrando las categorías que le dieron una
organización funcional en un momento específico, a partir de
criterios económicos y sociopolíticos.1 Mientras que la segunda
pone el acento en las áreas de interconexión a partir de la unión
de centros urbanos con otros lugares de menor jerarquía, lo que
termina produciendo intercambios poblacionales, de mercancías
o comunicaciones, formando un lugar central con influencia sobre
su entorno y configurando espacios desiguales.2
Se puede decir que conocer elementos naturales tales como
el tipo de suelo o el tamaño de la cuenca de un río es necesario
pero no suficiente al momento de delimitar una región; para eso
se tiene que identificar una organización que sea funcional, tanto
en su interior como para contextos más grandes, que la distinga
de otros sitios físicamente cercanos o lejanos. Esa funcionalidad
se percibe en este texto como una forma específica en que el
hombre se apropia y utiliza elementos naturales, lo que si bien
está en permanente transformación, tiene elementos centrales
Jorge Isauro Rionda Ramírez, “La economía regional en México:
antecedentes”, El Cotidiano, n° 151(2008): 103.
2
David Harvey, The Urbanization of Capital: Studies in the History and
Theory of Capitalist Urbanization (Baltimore: The Johns Hopkins University
Press. 1985), 110-122.
1

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�Daniel Rodríguez Barragán

que permanecen constantes durante un periodo prolongado de
tiempo, lo que contribuye a dar al lugar un papel económico y
un orden político. Para ello es pertinente entender la conexión
comunitaria con el contexto natural, los cambios tecnológicos
que transforman el entorno y las demandas del mercado sobre la
producción de un lugar determinado. Lo anterior será abordado
en este texto a partir de la combinación de elementos culturales
y materiales, específicamente el uso y acaparamiento de la tierra
y el agua, el papel de la élite política y los discursos que han
legitimado los cambios sociales.
Los inicios y las dificultades
Antes de hablar de la constitución de los valles de Durango
como una región, es conveniente mencionar grosso modo sus
características físicas. Las principales fuentes de agua son los ríos
Tunal y Sauceda; el primero nace en la Sierra Madre Occidental
y atraviesa la región de los valles de norte a sur; mientras que el
segundo también nace en la Sierra Madre, pero recorre la parte
norte de los valles, acercándose a la ciudad de Durango, hasta
que se une al río Tunal en el paraje de El Arenal.3 Además, hay
importantes manantiales como el de Batán, Poanas, Los Berros,
San Salvador, Cañas y el Ojo de Agua del Obispo.4
Ordenamiento Ecológico del municipio de Durango (Resumen ejecutivo)
(México: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales/Gobierno del
Estado de Durango, 2013), 6.
4
Pastor Rouaix, Geografía del Estado de Durango (México: Secretaría de
Agricultura y Fomento, 1929), 16-17.
3

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En lo que respecta al suelo, se tiene una gran variedad,
como el leptosol, el cambisol, el arenosol y el gypsisol. Al primero
se le considera suelo delgado, con roca continua muy cerca de
la superficie, comúnmente llamado suelo pedregoso; el segundo
es suelo con gran concentración de arcillas y óxidos, por lo que
en condiciones adecuadas de humedad puede ser muy fértil; y el
tercero tiene una textura granular superior a los 50 milímetros
(mm), por lo que tiene pocos nutrientes y capacidad de retención
hídrica; mientras que el último se refiere al suelo con yeso cerca
de la superficie, formado a lo largo de los siglos por las sales
solubles.5 Además, la región tiene una altitud promedio de 1,900
metros sobre el nivel del mar (msnm), que es superior al promedio
estatal de 1,775 msnm, lo que sin duda incide en su clima.6
La Sierra Madre Occidental evita que Durango reciba los
vientos del Pacífico, por lo que la región de los valles tiene que
conformarse con las lluvias de la Región de las Quebradas, al
recibir los vientos del noreste que llevan en verano la humedad del
Atlántico, mientras que en los meses de enero a abril se presentan
los fuertes vientos del suroeste, generados por la diferencia de
temperatura entre las llanuras que sufren la radiación solar y las
mesetas de la Sierra que permanecen frías. La región de los valles
Anuario estadístico y geográfico de Durango 2017 (México: Instituto
Nacional de Estadística y Geografía/ Gobierno del Estado de Durango, 2017),
46.
6
Pastor Rouaix, Diccionario Geográfico, Histórico y Biográfico del Estado
de Durango (México: Instituto Panamericano de Geografía e Historia, 1946),
482.
5

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presenta un clima calificado como “verdaderamente agradable”,
con las estaciones bien marcadas en cuanto a lluvia y temperatura,
pero sin ser extremosas; mientras que la cantidad de agua pluvial
es suficiente para el desarrollo de la vegetación, siendo la única
molestia los vientos de inicios de año.7
El inicio de los valles de Durango como región nodal fue
la fundación de la entonces villa de Durango el 08 de julio de
1563; y no es que no hubiera presencia humana anteriormente,
pero ésta era seminómada y no se organizaba alrededor de un
centro de poder político o económico de manera permanente.8
Con la llegada de los primeros españoles en la segunda mitad
del siglo XVI y la posterior fundación de la villa, a partir del
intercambio de mercancías, población y el establecimiento de
jerarquías entre diversos lugares,9 inició el ordenamiento de una
región. Siendo que dicha fundación tiene una peculiaridad que
marcó sus primeros siglos de existencia: la razón de su creación
no fue económica, sino política.10
Pastor Rouaix, Geografía del Estado de Durango (México: Secretaría de
Agricultura y Fomento, 1929), 21-22.
8
José Ignacio Gallegos Caballero, Historia de Durango. 1563-1910
(Durango: Gerencia de la Plaza Durango-Banamex. 1982), 24.
9
Salvador Álvarez, “La conquista de la Nueva Vizcaya”. En Historia de
Durango Tomo II: La Nueva Vizcaya, coord. por María Guadalupe Rodríguez
López (Durango: Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango, 2013), 63-64.
10
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava. Civitas y urbs: la formación
del espacio urbano en Durango (Durango, Instituto de Cultura del Estado de
Durango, 2005): 36.
7

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A diferencia de otros centros de poblamiento relativamente
cercanos como Zacatecas o Parral, que se crearon con la intención
de fomentar la explotación de metales preciosos,11 la razón que
tuvieron los europeos para fundar la villa de Durango era la necesidad
de establecer una frontera política entre lo que administrativamente
era la Nueva Galicia y lo que se vislumbraba sería la Nueva
Vizcaya. En septiembre de 1554 Francisco de Ibarra —joven
vasco de 15 años— fue nombrado capitán y puesto al frente de una
serie de excursiones encargadas de buscar las míticas ciudades de
Cibola y Quivira al norte de Zacatecas, una ruta hacia las riquezas
del Lejano Oriente, así como la pacificación y evangelización
de los “indios bárbaros”, que era como se conocía a los grupos
nativos que no aceptaban ni la religión cristiana ni vivir según los
estándares urbanos, productivos o morales europeos, concepto que
inicialmente incluía a comunidades como los zacatecos, acaxees
y xiximes, para después, con el paso de los siglos, ser usado para
referirse a otros grupos como los apaches, pero siempre señalando
la frontera discursiva y simbólica con lo que era la “civilización”.
Tomando en cuenta que el mecenas de dichas expediciones
era el tío de Francisco, Diego de Ibarra, que a su vez era yerno de
Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón, virrey de la Nueva España,
también se le otorgó el gobierno y administración de las tierras
que iba a explorar, dándole como lugartenientes a una serie de
Frederique Langue, “Mineros y poder en Nueva España: el caso de
Zacatecas en vísperas de la independencia”, Revista de Indias, n°192 (1991):
48.

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capitanes muy experimentados y de mayor edad como Alonso de
Pacheco, Bartolomé de Arriola, Alonso Díaz, Pedro de Paredes y
Martín López de Ibarra. En consecuencia, era prioridad marcar un
límite con la administración política más próxima, para afirmar su
autoridad y establecer una delimitación física de la misma.12
El lugar elegido para la fundación de la villa de Durango
fue junto al río Tunal, por ser la principal fuente de agua y por tener
cerca gran cantidad de ojos de agua; por lo que desde un inicio el
acaparamiento de la tierra y el agua fue fundamental para comenzar
a darle una organización a los lugares cercanos a la villa, así como
para establecer una élite política local, que ya venía formada desde
la expedición,13 y que al momento de asentarse buscó ordenar el
espacio, lo que generó un uso y acaparamiento con los elementos
naturales que reprodujo relaciones desiguales de poder.
La manera típica con que los españoles se apropiaron de
elementos naturales fue con la cadena productiva hacienda-centro
minero-villa. Se fundaba un centro de población junto a donde se
descubrían metales preciosos (oro y plata), y después se creaban
haciendas en donde se organizaba el cultivo de la tierra para
alimentar a la población que poco a poco iba llegando para trabajar
en la mina. De esta forma, la mina era el principal motor económico,
Salvador Álvarez, “La conquista de la Nueva Vizcaya”. En Historia de
Durango Tomo II: La Nueva Vizcaya, coord. por María Guadalupe Rodríguez
López (Durango: Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango, 2013), 58.
13
José Ignacio Gallegos Caballero, Historia de Durango. 1563-1910
(Durango: Gerencia de la Plaza Durango-Banamex. 1982), 29.
12

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apoyada por la hacienda para la subsistencia de la gente, mientras
que la villa al ser sede de los poderes políticos era también el centro
aglutinador de los metales preciosos, desde donde se enviaban a
la Ciudad de México o Veracruz, así como directamente a España
y a otros de sus dominios en América; a cambio, los lugares con
esa dinámica de producción recibían elementos naturales como el
mercurio, así como mano de obra de los esclavos traídos de África.14
De esta forma se generaba internamente en las regiones
una explotación de la naturaleza, que a su vez se legitimaba con
una idea de civilización basada en la superioridad europea en
todos los sentidos, en la generación de nuevas identidades como
“indio”, “negro”, “español” o “mestizo”, y en su “naturalización”
como un orden social inamovible, pero que a su vez requería de las
diferencias materiales entre los grupos sociales para mantenerse
como una explicación legítima del mundo.15 Mientras que a nivel
externo, a las regiones con esa cadena productiva se les asignaba
un lugar de importancia por su papel en la dinámica económica
global, de ahí que, poblados como Zacatecas o Guanajuato
tuvieran un lugar relevante en el intercambio de mercancías que
España configuró con sus posesiones de ultramar, a partir de la
C. Marichal y M. Souto, “La Nueva España y el financiamiento del
imperio español en América: los situados para el Caribe en el siglo XVIII”.
En El secreto del imperio español: los situados coloniales en el siglo XVIII,
coord. por C. Marichal y J. Von Grafenstein, (México, El Colegio de México/
Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2012), 62-72.
15
Aníbal Quijano, “Colonialidad y Modernidad/Racionalidad”, Perú
Indígena, n.° 29 (1992): 201-211.
14

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exportación de metales preciosos.16
En el caso de la villa de Durango, al no haber un interés
centrado en lo económico para su establecimiento, se recurrió a
otro esquema. En primer lugar, una vez hecha la fundación se
crearon pequeños poblados, como colonias de españoles, pueblos
de indios y misiones. Se trataba de una adjudicación simbólica,
reconocida sólo por los europeos, pero que era de gran importancia
por ser la primera forma de organizar el espacio, la que legitimaba
la materialidad de la misma. Y es que inmediatamente después
los españoles llevaron a cabo el repartimiento de tierras que
circundaban esos centros de población, formando estancias de
ganado mayor y menor, así como caballerías de tierra para la
agricultura de temporal. Ese primer repartimiento se hizo entre
los mismos soldados que formaban parte de la expedición, los que
buscaban ocupar grandes extensiones para el ganado, aunque con
el paso del tiempo fueron llegando nuevos pobladores, quienes se
centraron en la agricultura tanto de temporal como de riego.17 El
que se diera tan rápido el repartimiento de tierra garantizó que la
villa permaneciera poblada, al mismo tiempo que comenzaba a
ordenar su entorno.
En la villa de Durango, la ganadería y después la agricultura
Marcello Carmagnani, El otro Occidente. América Latina desde la invasión
europea hasta la globalización (México: Fondo de Cultura Económica/El
Colegio de México. 2004), 89.
17
José Luis Punzo Díaz, Los habitantes del Valle de Guadiana 1563-1630.
Apropiación agrícola y ganadera (Durango: Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Juárez del Estado de Durango 2009), 78-94.
16

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de alimentos, fueron los motores de la economía, representando
pocos cambios tecnológicos. Mientras que la minería requería
de tecnología avanzada para la época, por ejemplo para usar la
fuerza motriz del agua, en la ganadería el agua era para consumo
de los animales implicando una relativamente menor alteración
del entorno físico. Si bien, la ganadería no era comparable con la
minería en la generación de riqueza, requería de menos inversión,
además de que formaba parte de la misma visión de civilización
que racializaba las diferencias económicas, al volver el hecho de
poseer ganado y consumir carne en símbolo de estatus social y en
muestra de la superioridad civilizatoria de los españoles sobre los
“indios”, que generalmente tenían pequeños animales de corral y
poco consumo cárnico.18
Analizando las 53 mercedes y ventas de tierra que
se dieron entre 1563 y 1650 en la zona aledaña de la villa de
Durango, Punzo Díaz encontró que en el 87% se menciona un
centro poblacional y en 83% hay referencias a cuerpos de agua
de todo tipo: ríos, lagunas, arroyos, manantiales, ojos de agua
o ciénagas.19 Esto muestra dos elementos importantes en el
ordenamiento espacial y en la apropiación de elementos naturales:
fuentes de agua y poblaciones para hacer productivo el espacio
Juan Pio Martínez, “Avatares de la alimentación en México. El problema
de las relaciones ideológicas y de poder en la producción agropecuaria”,
Revista de El Colegio de San Luis, n°23 (2022): 10-14.
19
José Luis Punzo Díaz, Los habitantes del Valle de Guadiana 1563-1630.
Apropiación agrícola y ganadera (Durango: Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Juárez del Estado de Durango 2009), 100.
18

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alrededor de la villa de Durango. Las fuentes de agua permitían
los cultivos y el mantenimiento del ganado, pero al mismo tiempo
se convertían en un límite a su expansión, condicionado también
por la rudimentaria tecnología para su control, como eran los
pozos manuales, acequias y unos pocos canales.
Mientras que los poblados se convirtieron en un elemento
de “anclaje” para esas dinámicas productivas, al ser habitados
principalmente por “indios” que realizaban trabajo en las
propiedades que los españoles poco a poco iban constituyendo.
De esta manera, la fuerza de trabajo de esos centros de población
se convirtió en el elemento que permitió extender los cultivos
hasta los límites que la tierra y el agua podían permitir, sin la
llegada de la tecnología avanzada para la época, la que entonces
se centraba en lugares con explotación minera.20
La compra-venta de las mercedes de tierra tuvo lugar
porque ya había suficiente acumulación de capital por parte de
algunas personas como para ampliar sus posesiones; es decir, ya
había una élite política y económica local formada a partir de
aprovechar el trabajo de los “indios” y acumular tierra y fuentes
de agua, lo que a su vez garantizaba la reproducción del ganado y
la producción agrícola. Entre los miembros de esa élite se puede
mencionar a Alonso de Pacheco, Pedro Paredes, Juan de Ontiveros
Salvador Álvarez, “La conquista de la Nueva Vizcaya”. En Historia de
Durango Tomo II: La Nueva Vizcaya, coord. por María Guadalupe Rodríguez
López (Durango: Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango, 2013), 111.

20

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y muy especialmente a Martín López de Ibarra, quien a su muerte
en 1582 tenía, entre otras propiedades, la casa de su morada en la
plaza de la villa y un solar junto a ésta, cuatro caballerías en el río
de la Sauceda, una estancia de ganado menor y cinco caballerías
en el río de Tunal cerca de dos ojos de agua, así como una casa
y dos caballerías cerca del cerro de Navacoyán.21 Las compras y
ventas de tierra y fuentes de agua se mantuvieron a lo largo del
tiempo.
Para entender su importancia social y política hay
que preguntarnos: ¿cómo era la villa de Durango que estaba
en el centro de ese mundo? Al fundarse la villa en 1563 se
establecieron en ella alrededor de 15 vecinos, los cuales como se
mencionó anteriormente, recibieron mercedes de tierra, así como
herramientas de metal, principalmente azadones, además de maíz
y otros enseres para poder sobrevivir mientras la tierra daba las
primeras cosechas; las labores se dejaron a los “indios” que desde
mediados del siglo XVI fueron llegando desde el centro de la
Nueva España.22
Sin lugar a dudas, los primeros tiempos de existencia de la
villa fueron difíciles, debido a que no lograba tener una población
permanente. Después de fundar la villa de Durango, Francisco
José Luis Punzo Díaz, Los habitantes del Valle de Guadiana 1563-1630.
Apropiación agrícola y ganadera (Durango: Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Juárez del Estado de Durango 2009), 106.
22
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, Civitas y urbs: la formación
del espacio urbano en Durango (Durango, Instituto de Cultura del Estado de
Durango, 2005), 52.
21

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de Ibarra continuó con sus expediciones y posteriormente se
estableció en Chametla (Sinaloa), mismo lugar donde creó la
Caja de Real Hacienda, nombrando a su primo Martín López de
Ibarra como teniente gobernador en Durango. Esta persona, en
1565 encontró que la villa sólo tenía tres casas dentro del trazo
que se hizo en la fundación, ya que el resto de vecinos habían
abandonado sus viviendas y se habían mudado a áreas más
cercanas a las tierras de labor; por lo que alarmado ante esta
situación, les ordenó que regresaran a sus antiguas casas, además
de que comenzó a repartir mercedes de tierra de todo tipo,
buscando atraer más españoles, lo cual tuvo un éxito moderado.23
¿Por qué las personas habían dejado la villa? y ¿cuál
era la importancia de que regresaran? La respuesta a la segunda
pregunta parece relativamente sencilla: si no había pobladores se
perdía el carácter jurídico de la villa y por lo tanto, ya no era
una frontera política válida con la Nueva Galicia. La respuesta
a la primera pregunta resulta algo más compleja: mudarse a las
tierras de labor, donde se cultivaba y tenía el ganado, significaba
mudarse a donde estaban sus generadores de riqueza, al grado
de que necesitaban vigilarlos y cuidarlos de los saqueos de los
“indios bárbaros” que permanecían en movimiento constante y
quienes se dedicaron desde la llegada de los españoles y hasta
finales del siglo XIX, a incursionar en los alrededores de la
José Luis Punzo Díaz, Los habitantes del Valle de Guadiana 1563-1630.
Apropiación agrícola y ganadera (Durango: Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Juárez del Estado de Durango 2009), 84-85.
23

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región de los valles, secuestrando personas y robando ganado y
cultivos.24
Eso permite hablar de la zona alrededor de la villa de
Durango como un lugar con diferentes grupos humanos: los
españoles y los “indios”, que eran los dueños y los trabajadores
respectivamente, de las propiedades donde se cultivaba y tenía
el ganado; los cuales no podían trasladarse más allá de cierto
límite marcado tanto por la naturaleza (fuentes de agua) y por
sus generadores de riqueza (ganado y agricultura). También
estaban los “indios bárbaros”, que por su carácter nómada tenían
una relación distinta con su entorno y aprovechaban de forma
diferente la naturaleza. La condición de la villa de Durango como
frontera y como zona de conflicto tuvo sus repercusiones en la
manera en que se entendió la “civilización” y la “barbarie”, al ser
relacionada la primera con el trabajo de la tierra y la segunda con
el nomadismo. Por eso a los “indios” que no se sometían a los
convencionalismos sociales entendidos como “civilizados”, eran
considerados “bárbaros”, aun cuando en realidad, tenían sólo otra
manera de relacionarse en sociedad y con su entorno.
Los hechos mencionados permiten cuestionar la visión
típica que se tiene de una región nodal, en donde un centro
configura su entorno según sus necesidades. En el caso de la
villa de Durango al parecer se trató de un proceso más dinámico,
por lo menos en un inicio, ya que la periferia rural acaparó la
Antonio Arreola Valenzuela, “Apaches y comanches en Durango”,
Transición, n.° 23 (1999): 33-36.
24

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importancia económica, mientras la villa tenía la política,
configurándose mutuamente. La ganadería y la agricultura eran
lo suficientemente rentables como para llevar a las personas a
regresar a sus antiguas casas, a fin de que la villa conservara su
carácter político, mostrando también que la clase política tenía el
poder suficiente para imponer sus intereses, al poseer el control
sobre las mercedes de la tierra y el agua. Pero a la vez eso limitaba
su capacidad de explotar y proteger sus mercedes de tierra e
incrementar su generación de riqueza.
La villa de Durango y su entorno se limitaban
mutuamente, al tiempo que se necesitaban para existir. Ante la
ausencia de un centro minero importante de metales preciosos,
la cadena generadora de riqueza era la ganadería-agriculturavilla, lo que estableció una tensión y a la vez cooperación entre
esta cadena y el eje económico predominante en otros lugares,
basado en la cadena centro minero-hacienda-villa; recordemos
que en el “Nuevo Mundo” esta cadena era funcional a dinámicas
capitalistas de escalas mayores ya que las riquezas obtenidas iban
a parar a lugares lejanos.
El problema era que, entre más avanzaban los españoles
hacia el norte, se iban descubriendo nuevos yacimientos y
estableciéndose nuevos centros mineros en los actuales estados
de Chihuahua y Coahuila, los que atraían la atención de los
pobladores de la villa de Durango, algunos de los cuales, como ya
se señaló, al hacer compra-venta de mercedes de tierra, mostraban
que tenían el capital suficiente para invertir en la minería,
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mientras que otros buscaban nuevas opciones de trabajo. En 1572
se vivió un intento de desbandada por parte de los habitantes de la
villa, muchos de los cuales se estaban mudando a nuevos centros
mineros como Santa Bárbara o Santa Eulalia, en el actual estado
de Chihuahua, donde se auguraban grandes riquezas. Llegó a
tal grado el riesgo de desaparición de la villa, que el gobernador
López de Ibarra tuvo que amenazarlos con perder sus mercedes de
tierra si se ausentaban, lo que detuvo la migración, por lo menos
en grado suficiente para que la villa sobreviviera.25 Queda claro
que, entre más “éxito” tuviera el esquema capitalista dominante
que los españoles imponían en el “Nuevo Mundo” a partir de la
explotación de metales preciosos, la villa de Durango tenía más
problemas para sobrevivir, al igual que su región circundante,
por lo que se tenía que encontrar una forma en que la cadena
generadora de riqueza local pudiera ser útil para otras escalas más
globales.
La conexión con los centros mineros: consolidación y crisis
Con la formación de caminos se comenzaron a establecer
relaciones comerciales entre los lugares aledaños a la villa de
Durango y los centros mineros que se formaron en la Sierra Madre
Occidental, los que necesitaban el ganado y los alimentos de la
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Los caminos que
atravesaban la Sierra de Durango, siglos XVI-XIX”. En Los Caminos
trasversales. La geografía histórica olvidada de México, coord. por Chantal
Cramaussel (Zamora, El Colegio de Michoacán, 2016), 65-67.
25

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zona central de Durango para mantener a los trabajadores y a los
animales en las minas;26 de esta forma, los valles de Durango se
mantenían como un lugar periférico, pero que comenzaba a ser
útil a los centros mineros del norte.
Para 1604 la villa de Durango tenía 78 varones,27 tomando
en cuenta que en el virreinato el promedio era de dos o tres hijos
por familia,28 suponiendo que todos esos hombres hubieran estado
casados y tuvieran hijos, se podría hablar de 312 personas, claro
que en realidad algunos eran casados, otros solteros, además de
que había parejas sin hijos y otros con hijos ilegítimos, pero esto
ayuda a hacernos una idea del número de habitantes de la villa.
Éstos convivían en un espacio urbano muy pequeño, de apenas
cuatro calles de sur a norte y otras cuatro de oriente a poniente,
traza urbana que desde entonces y hasta finales del siglo XIX
estuvo definida por la existencia de ojos de agua que permitieron
a los españoles tener líquido suficiente para sus huertos y para
el consumo humano, pero que al mismo tiempo limitaban las
posibilidades que tenían para expandir la villa.29
Salvador Álvarez, “La Nueva Vizcaya en el siglo XVI”. En Historia de
Durango Tomo II: La Nueva Vizcaya, coord. por María Guadalupe Rodríguez
López (Durango: Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango, 2013), 87-96.
27
José Luis Punzo Díaz, Los habitantes del Valle de Guadiana 1563-1630.
Apropiación agrícola y ganadera (Durango: Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Juárez del Estado de Durango 2009), 84-85.
28
Pilar Gonzalbo Aizpuru, Pilar. “La familia en la Nueva España”, Relatos e
historias de México, n° 163 (2022): 16.
29
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, Civitas y urbs: la formación
26

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De esta forma se pudo encontrar una lógica funcional
alrededor de la villa de Durango. En una primera instancia se
trataba de una dinámica económica centrada en la cadena
generadora de riqueza ganadería-agricultura-villa, por lo que
contar con el acceso a las fuentes de agua era algo esencial,
pero también el tener a disposición mano de obra que permitiera
superar el dilema de permanecer en la villa o irse a vivir cerca de
la tierra de labor. La llegada de los “indios” desde lugares como
Michoacán y Tlaxcala, a partir de repartimientos y encomiendas,
permitió garantizar el funcionamiento entre la villa de Durango y
otros sitios cercanos.30
La utilización de fuerza de trabajo prácticamente gratuita
se convirtió en la “herramienta” mediante la cual los españoles
pudieron transformar el entorno de una manera permanente,
utilizando la tierra y el agua a su disposición; es decir, pudieron
llevar a cabo una transformación más profunda que les permitió
garantizar la existencia de la villa de Durango y su zona circundante,
así como la formación de una élite local, estableciendo después
un intercambio desigual que consistía en el envío de alimentos
y fuerza de trabajo animal comercializados por dicha élite, a los
centros mineros de la Sierra Madre, pero sin recibir los metales
del espacio urbano en Durango (Durango, Instituto de Cultura del Estado de
Durango. 2005), 72.
30
Salvador Álvarez, “La Nueva Vizcaya en el siglo XVI”. En Historia de
Durango Tomo II: La Nueva Vizcaya, coord. por María Guadalupe Rodríguez
López (Durango: Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Juárez del Estado de Durango, 2013), 103-114.
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-184

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�Daniel Rodríguez Barragán

que se obtenían. La relación entre fuentes de agua, tierra repartida
y mano de obra (pueblos de “indios”), fueron los elementos que
garantizaron la existencia de la ganadería y la agricultura de
alimentos como generadores de riqueza que dieron a su vez, un
ordenamiento espacial y cierta cohesión a la villa de Durango
y sus alrededores durante sus primeros siglos, convirtiéndola en
una región, la que se muestra en el mapa 01.
Mapa 01.
La región de los valles de Durango a partir de la cadena
productiva ganadería-agricultura-villa (1563-1892)

Elaboración propia a partir de: José Luis Punzo Díaz, Los habitantes del
Valle de Guadiana 1563-1630. Apropiación agrícola y ganadera (Durango:
Sillares, vol. 6, núm. 11, 2026, 1-41
DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-184

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�La formación de la región de los valles de Durango
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado
de Durango 2009), 78, 84, 85, 94, 101 y José Ignacio Gallegos Caballero,
Historia de Durango. 1563-1910 (Durango: Gerencia de la Plaza DurangoBanamex. 1982), 29.

Tabla 01.
Principales latifundios alrededor de la villa de Durango
(1563-1778)

Elaboración propia a partir de: Miguel Felipe de Jesús Vallebueno
Garcinava, Haciendas de Durango (Durango. Gobierno de Durango/
TONALCO/Universidad Juárez del Estado de Durango. 1997), 37-74.

A lo largo de los años, esa relación entre elementos físicos,
económicos y culturales, así como por el contacto comercial con
otros lugares, dio paso a la consolidación de las riquezas de la
élite local, creándose latifundios a partir de la compra-venta de
Sillares, vol. 6, núm. 11, 2026, 1-41
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-184

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�Daniel Rodríguez Barragán

las antiguas mercedes, como se muestra en el siguiente cuadro,
donde se señalan las haciendas que surgieron alrededor de la
villa de Durango y el momento en que dejaron de pertenecer a la
familia que las fundó.
Si bien no eran las únicas propiedades alrededor de
la villa de Durango, son las que surgieron al fusionarse las
mercedes de tierra que estaban cerca de los pueblos de “indios”
y las principales fuentes de agua, por lo que fueron las más
grandes y productivas, dando a sus dueños importantes cuotas de
poder político y económico. Destaca la relevancia de la familia
Heredia. El primero de ellos Cristóbal, era cazador de “indios”
en el noreste del virreinato, los esclavizaba y vendía en minas o
propiedades agrícolas.31 Por lo que, el hecho de que lograra reunir
el capital para comprar mercedes de tierra y formar una hacienda
a finales del siglo XVI, muestra lo rentable que era la venta de
esclavos. Mientras que Pedro de Heredia, hermano del anterior,
logró comprar gran parte de las propiedades que anteriormente
habían pertenecido a Martín López de Ibarra, cuyos herederos no
supieron o no quisieron conservar.32
Pedro junto con Juan Heredia, su otro hermano, fueron
encomenderos de La Sauceda, pero mientras el segundo se
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Poblamiento y estructura
social en Durango. Siglos XVII-XVIII”. En Historia de Durango Tomo II:
La Nueva Vizcaya, coord. Por María Guadalupe Rodríguez López. Durango:
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de
Durango, 2013), 302.
32
José Ignacio Gallegos Caballero, Historia de Durango. 1563-1910
(Durango: Gerencia de la Plaza Durango-Banamex. 1982), 51.
31

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�La formación de la región de los valles de Durango

convirtió en veedor de la Real Caja, el primero comenzó a expandir
sus propiedades comprando las tierras aledañas y creando las
haciendas de Labor de Guadalupe, Cacaria, El Chorro y San
Salvador. Este es un ejemplo del surgimiento de una nueva élite
política y económica, la que desplazaba a la primera formada por
los capitanes que acompañaron a Ibarra, lo que no quiere decir
que la anterior desapareciera del todo, sino que se emparentaron
las dos, como en el caso de Juan de Heredia que era esposo de
Beatriz de Angulo, hija de Alonso de Pacheco.33
La estabilidad que estos procesos le dieron a los valles de
Durango, se evidencia con el hecho de que en 1620 se creó el nuevo
Obispado de Durango y en 1630 se le dio la categoría de ciudad a
la hasta entonces villa, coincidiendo con el auge que desde 1610
se experimentaba en los centros mineros de Topia y San Andrés
de la Sierra, en la Sierra Madre Occidental.34 De esta forma, la
región de los valles de Durango y su cadena ganadería-agriculturavilla se articulaba con la cadena hacienda-centro minero-villa que
se consolidaba en otros lugares, siendo que las dos se necesitaban
mutuamente, por ejemplo, la primera le daba a la segunda alimentos
y animales de carga a partir de diversos caminos (mapa 02) lo
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Poblamiento y estructura
social en Durango. Siglos XVII-XVIII”. En Historia de Durango Tomo II:
La Nueva Vizcaya, coord. Por María Guadalupe Rodríguez López. Durango:
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de
Durango, 2013), 303.
34
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, Civitas y urbs: la formación
del espacio urbano en Durango (Durango, Instituto de Cultura del Estado de
Durango. 2005), 104.
33

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�Daniel Rodríguez Barragán

que hacía necesaria a la región de los valles de Durango, ya que
contribuía a la explotación española del “Nuevo Mundo”.
Mapa 02.
La región de los valles de Durango y su conexión con los
centros mineros (1563-1892).

Elaboración propia a partir de: Miguel Felipe de Jesús Vallebueno
Garcinava, Haciendas de Durango (Durango: Gobierno de Durango/
TONALCO/Universidad Juárez del Estado de Durango, 1997), 37-74; Aurea
Commons, Aurea, “Principales zonas mineras en la segunda mitad del siglo
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DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-184

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�La formación de la región de los valles de Durango
XVIII”, Investigaciones Geográficas, n.° 20 (1989): 114-117 y Mapoteca
Manuel Orozco y Berra (en adelante: MMOyB), Título: Plano del Partido
de Durango, Serie: Pastor Rouaix, Expediente: Pastor Rouaix 12, Código de
clasificación: CHIS.ROUAIX.M53.V12.0668.

Esa relación experimentó un momento de inflexión en
1631, cuando se descubrió el yacimiento que después se convirtió
en el centro minero de San José de Parral, en el actual estado
de Chihuahua, el cual tuvo tal producción de metales preciosos
que en ese año se denunciaron 400 minas y para 1635 tenía una
población de 1,000 españoles y 4,000 “indios”; eso llevó a otros
centros mineros de los actuales Durango, Sinaloa, Chihuahua y
Zacatecas a ser abandonados porque el mercurio que se usaba
en los procesos de extracción de metal en Parral era tanto, que
en otros lugares escaseaba, aumentando su precio, por lo que las
minas que en comparación tenían una producción modesta, se
veían obligadas a parar sus actividades.35 Esto también trajo como
consecuencia que, al requerirse muchos más trabajadores para
San José de Parral, se incrementara la caza de “indios”, lo que
provocó rebeliones de los mismos y el aumento de la inseguridad
de los caminos, llegando a atacar centros de población como
Durango.36 A lo que hay que sumar que, en 1631, el gobernador
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Poblamiento y estructura
social en Durango. Siglos XVII-XVIII”. En Historia de Durango Tomo II:
La Nueva Vizcaya, coord. Por María Guadalupe Rodríguez López. Durango:
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de
Durango, 2013), 310-311.
36
José de la Cruz Pacheco Rojas, Breve historia de Durango (México: Fondo
de Cultura Económica/ El Colegio de México. 2001) 119.
35

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�Daniel Rodríguez Barragán

de Durango Gonzalo Gómez de Cervantes se trasladó a Parral,
estableciendo ahí su gobierno, quitándole de facto a la ciudad de
Durango su carácter de capital política.37
De esta forma, de 1631 y hasta el regreso de los
gobernadores a la ciudad de Durango en 1650, cuando decayó el
mineral de Parral y se descubrieron otros yacimientos en la Sierra
Madre alrededor de comunidades como Otáez y Tayoltita,38 la
región de los valles de Durango estuvo en crisis, al no poder
enlazar su producción ganadera y agrícola con Parral, por la larga
distancia y los ataques de los “indios bárbaros”,39 además de que
no era necesario, ya que Parral era suministrada de lo que requería
por la ciudad de Chihuahua.40 Esta situación que desfavorecía a la
región de los valles, mantuvo el estancamiento en la tecnología
para el uso del agua y la tierra: más allá de presas rudimentarias,
pozos y norias, no se hizo mayor intento por alterar el curso de
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Poblamiento y estructura
social en Durango. Siglos XVII-XVIII”. En Historia de Durango Tomo II:
La Nueva Vizcaya, coord. Por María Guadalupe Rodríguez López. Durango:
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de
Durango, 2013), 311.
38
José de la Cruz Pacheco Rojas, Breve historia de Durango (México: Fondo
de Cultura Económica/ El Colegio de México. 2001) 119.
39
Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores-Genaro
Estrada (AHSRE-Genaro Estrada), Archivo de la Embajada de México en los
Estados Unidos de América 1805-1925, Carpeta: 01, Legajo: 91, Expediente:
01. Documentos impresos de la reclamación número 645 de José María Meras,
por depredaciones de indios de Estados Unidos cometidas en sus propiedades
ubicadas en Durango, 30 de mayo de 1870.
40
Luis Aboites, Breve historia de Chihuahua (México: Fondo de Cultura
Económica/ El Colegio de México. 1994), 51.
37

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�La formación de la región de los valles de Durango

los ríos, porque no era necesario al no haber un mercado amplio
para los productos.41
También hubo cambios en la conformación de la élite
política local, a raíz de la compra-venta de los principales
generadores de riqueza, la tierra y el agua, como se muestra en la
tabla 01. El acaparamiento de tierras de Pedro Heredia no pudo
mantenerse pues en 1637 vendió dos de sus haciendas, algo que
en 1634 ya había hecho Juan Rodríguez de Espinoza con La
Punta; las propiedades fueron compradas por comerciantes y
funcionarios llegados de la Ciudad de México, lo que permitió
la unión de la élite económica y política que había surgido de
los procesos locales, y la que comenzaba a llegar de otros sitios,
más ligada a la explotación de metales preciosos.42 En esta
etapa la iglesia católica consolidó su poder pues, al quedar la
ciudad de Durango sin gobernador por casi 20 años, los obispos
se convirtieron en la principal autoridad, al dar empleo en la
construcción de la segunda catedral de Durango cuyas labores
iniciaron en 1635, generando una modesta actividad comercial y
migratoria que evitó que se despoblara la ciudad por completo.43
José Ignacio Gallegos Caballero, Historia de Durango. 1563-1910
(Durango: Gerencia de la Plaza Durango-Banamex. 1982), 77.
42
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, Haciendas de Durango
(Durango: Gobierno de Durango/TONALCO/Universidad Juárez del Estado
de Durango, 1997), 73-74.
43
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Poblamiento y estructura
social en Durango. Siglos XVII-XVIII”. En Historia de Durango Tomo II:
La Nueva Vizcaya, coord. Por María Guadalupe Rodríguez López. Durango:
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de
41

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�Daniel Rodríguez Barragán

Otro elemento a resaltar es que, después de ese periodo de
estancamiento, pasaron 128 años hasta que alguien tuvo el capital
y el interés suficientes para crear una nueva hacienda (Dolores)
de tamaño comparable a las grandes propiedades que ya existían
en la región de los valles. Y es que, si Durango volvió a ser la
sede del poder político, y de nueva cuenta tuvo centros mineros
importantes en la Sierra Madre Occidental en donde colocar sus
productos, el descubrimiento de cada vez más yacimientos en el
norte del país llevó a que la inconformidad de los “indios”, a los que
se les obligaba a trabajar en ellos, fuera constante,44 propiciando
una beligerancia que se convirtió en una limitante a los contactos
que la región de los valles de Durango podía establecer con
lugares diferentes a la Sierra y que eran relativamente cercanos;
pero también derivó en la fundación de presidios para la defensa
y de congregaciones para la evangelización, los cuales con el
tiempo se convirtieron en nuevas poblaciones que establecieron
conexiones económicas y políticas con la ciudad de Durango.45
La relación entre los valles de Durango y las minas
de la Sierra se consolidó a lo largo del siglo XVIII con los
Durango, 2013), 312.
44
Antonio Arreola Valenzuela, “Apaches y comanches en Durango”,
Transición, n.° 23 (1999): 42.
45
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Poblamiento y estructura
social en Durango. Siglos XVII-XVIII”. En Historia de Durango Tomo II:
La Nueva Vizcaya, coord. Por María Guadalupe Rodríguez López. Durango:
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de
Durango, 2013), 317-327.
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�La formación de la región de los valles de Durango

descubrimientos de los yacimientos mineros de Guarizamey
y Basís, que atrajeron la atención de españoles con importante
capital, como Juan José Zambrano, quien de 1784 a 1808 fue
el hombre más acaudalado de Durango, poseedor de 11 minas
en la Sierra Madre e igual número de haciendas de beneficio
en los alrededores de la ciudad de Durango. Pero no sólo eso,
sino que, sabiendo que para alimentar a los trabajadores de las
minas se necesitaba maíz, frijol, chile y otros productos que se
cosechaban en la región de los valles, además de mulas y caballos
para transportar los metales, compró en 1798 cuatro haciendas en
el estado, incluyendo San Lorenzo de Calderón en los valles de
Durango, con la intención de abaratar los costos al producir lo
que sus minas requerían.46
En el siglo XVIII, el sostenido auge minero ya mencionado
y la incapacidad de relacionarse con otros lugares por el ataque de
los “indios”, hizo que la clase política de los valles de Durango
quedara subordinada a la de los ricos dueños de minas como
Zambrano, diluyéndose la frontera entre esos dos grupos, ya que
se enlazaban por matrimonios o compra-venta de propiedades.47
Este fenómeno llegó a su fin con la crisis minera iniciada en 1808,
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, Miguel y F. Berrojalviz,
F. “El ocaso de los grupos de poder vasco en Durango”. En Los vascos en las
regiones de México. Siglo XVI-XX, coord. por A. Garritz, (México: Instituto de
Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México,
1999), 267-286.
47
Ana Iris Murguía Hernández, Juan José Zambrano: presencia e integración
a la sociedad neovizcaína 1784-1816. (Tesis de maestría) México: Universidad
Juárez del Estado de Durango, 2015: 67-74.
46

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�Daniel Rodríguez Barragán

cuando empezó a escasear el mercurio necesario para separar el
oro y la plata de las rocas, lo que obligó a una gran cantidad
de centros mineros a parar actividades y a sus dueños a pedir
préstamos a la iglesia o a vender sus propiedades; siendo que
muchos tuvieron que abandonar el país en 1827 al decretarse
la expulsión de españoles, lo que volvió a alterar las dinámicas
de poder, dando pie a la formación de nuevas élites políticas y
económicas, así como a diferentes latifundios, debido a que
muchos malbarataron sus haciendas o minas con tal de poder
llevarse algo de capital consigo.48
Los cambios del siglo XIX y el fin de la cadena productiva
La relación comercial entre la ciudad de Durango y los centros
mineros del este de la Sierra Madre Occidental se extendió al
oeste de la misma, configurándose así relaciones comerciales
entre Durango y Mazatlán que se mantienen hasta la actualidad.
Los metales (oro y plata) de lugares como Guarizamey muchas
veces eran sacados ilegalmente por Mazatlán para evadir el pago
de impuestos, estableciéndose la siguiente relación: la región de
los valles de Durango producía los alimentos y animales para
que las minas de la Sierra Madre pudieran operar; para después,
los metales ser enviados a Mazatlán y de ahí al resto del mundo.
Las dinámicas se daban en ambas direcciones, pues también
Ana Iris Murguía Hernández, Juan José Zambrano: presencia e integración
a la sociedad neovizcaína 1784-1816. (Tesis de maestría) México: Universidad
Juárez del Estado de Durango, 2015: 108-120.
48

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�La formación de la región de los valles de Durango

mercancías y personas llegaban a Mazatlán y terminaban en
Durango.
Esto es relevante debido a que dicho proceso, que siempre
existió pero que tomó gran impulso a partir de mediados del siglo
XIX, representó a la larga un cambio importante en la configuración
de la región de los valles de Durango, debido a que entre los que
llegaron estaban alemanes y franceses, los primeros interesados en
la industria textil y los segundos en el comercio de mercancías.49
En 1828 Teófilo Layfert, en nombre de la Compañía de Minas
Mexicanas, fundó la hacienda de la Ferrería, junto al río Tunal, con
la intención de producir carbón vegetal para fundir el hierro que
los valles tienen en abundancia y que ya comenzaba a ser valioso
en otras latitudes, lo que llevó a la construcción de una presa, al
necesitar el control del agua para las turbinas hidráulicas.50
Mientras que, desde 1835 se había establecido la
Fábrica de Hilados y Textiles de El Tunal, por parte de Germán
Stahlknecht, quien buscó utilizar la fuerza del agua del mismo
río para sus máquinas y para fabricar ropa a partir del algodón,
que ya se estaba plantando en la zona de La Comarca Lagunera.51
Sergio Ortega Noriega, Historia breve de Sinaloa (México: Fondo de
Cultura Económica/El Colegio de México. 1999), 241-244.
50
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en
el Durango de los siglos XVIII y XIX”. En Historia de Durango Tomo II:
La Nueva Vizcaya, coord. por María Guadalupe Rodríguez López (Durango:
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de
Durango, 2013), 179-180.
51
Miguel Felipe de Jesús Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en
el Durango de los siglos XVIII y XIX”. En Historia de Durango Tomo II:
49

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Décadas después, en 1888, Calixto Bourillon y Francisco Álvarez
establecieron Fábricas de Francia en la ciudad de Durango, una
importante tienda de telas y demás enseres que comenzaban a
llegar de diferentes partes del mundo vía Mazatlán, tienda que
encontró su principal competencia en La Francia Marítima,
negocio similar fundado por Agustín Borelly y Julio Crez en el
mismo año.52
La permanencia de dichos establecimientos de venta
de productos traídos de fuera, nos habla de una nueva forma
de ver el mundo, de una determinada manera de ser modernos
y desarrollados, lo que involucraba el fetichizar lo importando,
principalmente de Francia, estableciendo una división social
entre los consumidores. Si bien, las personas que tenían el capital
suficiente para comprar en la Francia Marítima o en las Fábricas
de Francia estaban físicamente en la misma región que aquellos
que no podían hacerlo, simbólicamente se iban distanciando cada
vez más en términos socioeconómicos. Pero esto generó una
aparente contradicción, ya que se excluía a amplios grupos de un
determinado consumo; pero también se requería de esas personas
(trabajadores urbanos y del campo) como mano de obra y para
La Nueva Vizcaya, coord. por María Guadalupe Rodríguez López (Durango:
Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de
Durango, 2013), 191-192.
52
María Guadalupe Rodríguez López, “Durango. Extranjeros y negocios.
Atisbos de una modernidad”. En Historia de Durango Tomo III: Siglo
XIX, coord. por María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Instituto de
Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del Estado de Durango,
2013), 457-458.
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�La formación de la región de los valles de Durango

ocupar un lugar subordinado en la nueva manera de entender la
realidad. De esta forma, la visión “civilización”-“barbarie” fue
poco a poco remplazada por la de “modernidad”-“atraso” para
explicar el mundo.
Quienes podían acceder a esos productos importados se
convirtieron en una representación de lo que era ser desarrollado y
moderno, mientras que quienes no podían hacerlo, los trabajadores,
junto con sus costumbres, fueron vistos como símbolo del atraso
y la decadencia, derivando en campañas de regeneración social
como las políticas antialcohólicas y el fomento de la inmigración
europea.53 Un cambio de visión que muestra que también algo se
estaba trasformando en la cadena productiva que le daba un orden
a la región de los valles de Durango.
Y es que los valles de Durango, desde mediados del siglo
XIX, se convirtió en un lugar atractivo no sólo para el comercio
venido de Mazatlán, sino también para las inversiones de la
industria textil, gracias a que los ataques de los “indios bárbaros”
habían disminuido mucho, así como a que la región no fue afectada
tanto por las sequías como otros lugares tradicionalmente textiles,
como Puebla, volviendo a sus ríos en recursos deseables por
los inversionistas nacionales para producir energía y activar la
maquinaria de la industria,54 además de que, como ya se señaló, en
Luis Aboites, Norte precario: poblamiento y colonización en México
(1760-1940) (México: El Colegio de México. 1995), 95-118.
54
François Chevalier, “Conservadores y liberales en México. Ensayo de
sociología y geografías políticas, de la independencia a la intervención
francesa”, Secuencia: Revista de Historia y Ciencias Sociales, n.° 01
53

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�Daniel Rodríguez Barragán

ese momento La Comarca Lagunera se perfilaba como una región
algodonera con gran potencial, dándole a los valles de Durango
una posición geográfica privilegiada para cualquier industria que
quisiera estar conectada con esa región productiva. La llegada de
la nueva dinámica comercial proveniente de Mazatlán, así como
de la industria textil y la conexión primero con La Laguna y poco
después con la frontera con Estados Unidos, marcó el agotamiento
de la cadena productiva ganadería-agricultura-villa, en beneficio de
nuevos generadores de riqueza que a su vez representaron nuevas
formas de utilizar elementos naturales como la tierra y el agua.
En 1859 Antonio García Cubas describió a la región de
los valles de Durango como el territorio de la Breña, un lugar
apto para el ganado que marcaba el límite de la Sierra.55 En cierta
forma tenía razón, sí había una relación con la Sierra, con sus
centros mineros y el puerto de Mazatlán, pero cuando escribió
eso, ya estaba en marcha un proceso de transformación de la
forma de ver el mundo y de utilizar los elementos naturales. La
llegada del comercio y de esa incipiente industria textil significó
que el agua ya no solamente era para la agricultura, la ganadería
y el consumo humano, ahora había una nueva forma de utilizarla
y resignificarla en relación con el progreso; de ahí también que
(1985): 140.
55
Antonio García Cubas, Diccionario Geográfico, Histórico y biográfico
de los Estados Unidos Mexicanos. Tomo III (edición facsimilar), (México:
Instituto Nacional de Estadística y Geografía/ Instituto de Investigaciones
Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México/ El Colegio
Nacional. 2015), 42.
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35

�La formación de la región de los valles de Durango

se haya aprovechado esa nueva comunicación con el resto del
mundo que se dio a partir del puerto de Mazatlán, para tecnificar
el uso de la tierra en las haciendas.
En este nuevo escenario se consolidaron grupos
políticos y económicos que habían surgido con la vieja cadena
productiva, como las familias Bracho, Fernández o Luján, que
tenían importantes haciendas y que supieron adaptarse al nuevo
escenario,56 pero que tuvieron que coexistir con nuevos grupos de
extranjeros, como los Pinocelly, Fabre y Delius.57 Se intensificó
así la competencia por el acceso a las fuentes de agua y al control
de la tierra, lo que a su vez se tradujo en conflictos políticos.
Todo lo anterior marcó el fin de la manera en que se le había dado
coherencia y unidad a la región de los valles de Durango a partir
de una forma de utilizar los elementos naturales, cambios que se
consolidaron con la llegada del ferrocarril de 1892, dando origen
a una nueva cadena productiva que marcó el fin de una era de
larga duración.58
Miguel Felipe de Jesus Vallebueno Garcinava, “Economía y negocios en
el Durango de los siglos XVIII y XIX”, en Historia de Durango. Tomo III:
Siglo XIX, Coord. María Guadalupe Rodríguez López (Durango: Universidad
Juárez del Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013),
198–206.
57
María Guadalupe Rodríguez López, “Durango. Extranjeros y negocios.
Atisbos de una modernidad”, en Historia de Durango. Tomo III: Siglo XIX,
Coord. María Guadalupe Ródriguez López (Durango: Universidad Juárez del
Estado de Durango - Instituto de Investigaciones Históricas, 2013), 446–63.
58
Antonio Arreola Valenzuela, Durango, más de un siglo sobre rieles
(Durango: Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Juárez del
Estado de Durango. 1992), 36-37.
56

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-184

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Conclusiones
A lo largo de sus primeros tres siglos de existencia, la región de los
valles de Durango experimentó dificultades para tener una población
permanente, pero pudo formar una coherencia interna gracias a
consolidar una cadena productiva (agricultura y ganadería) que se
articuló alrededor de la villa fundada por los españoles. Dándole
un uso determinado a la tierra y al agua para multiplicar la riqueza,
al mismo tiempo que se daba un discurso que separaba a los
“civilizados” de los “bárbaros” y legitimaba la realidad social que
se constituía. Pero al mismo tiempo, esa coherencia interna pudo
mantenerse gracias a ser útil a la dinámica económica en contextos
más amplios, al contribuir a la explotación de los metales preciosos
del “Nuevo Mundo”, aportando alimentos y animales de carga a los
centros mineros de la Sierra Madre Occidental. Pudiendo marcar su
fin en 1892 cuando la llegada del ferrocarril consolida la dinámica
comercial y la industria textil, señalando el inicio de una nueva
forma en que la región se organizó para reproducir las dinámicas de
poder internas y su utilidad a los procesos económicos de contextos
más grandes.
Fuentes
Archivos
Archivo Histórico de la Secretaría de Relaciones ExterioresGenaro Estrada (AHSRE-Genaro Estrada).
Mapoteca Manuel Orozco y Berra (MMOyB).

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DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-184

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DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-184

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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Educación, empresa familiar y modernidad:
trayectoria de la formación técnica de las elites del
norte de México en el extranjero (1870-1918)
Education, Enterprise, and Modernity: Technical
Training Trajectories of Northern Mexico’s Elites
Abroad (1870–1918)
Mariana Espejo Méndez
https://orcid.org/0009-0007-3000-2751
Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París
París, Francia
Recibido: 25 de julio de 2025
Aceptado: 09 de febrero de 2026

Editor: Adela Díaz Meléndez. Universidad Autónoma de Nuevo León,
Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2026, Espejo Méndez, Mariana. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC
BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in
any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-185
Email: marianaespejo@gmail.com

�Educación, empresa familiar y modernidad: trayectoria
de la formación técnica de las élites del norte de
México en el extranjero (1870-1918)
Education, Enterprise, and Modernity: Technical Training
Trajectories of Northern Mexico’s Elites Abroad (1870–1918)
Mariana Espejo Méndez1
Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París
París, Francia
https://orcid.org/0009-0007-3000-275
Recibido: 25 de julio de 2025
Aceptado: 09 de febrero de 2026

Resumen: Este artículo examina cómo, para las élites empresariales
del norte de México entre 1870 y 1918, la formación profesional en el
extranjero constituía una estrategia clave para asegurar la continuidad
y modernización de la empresa familiar. A diferencia de un enfoque
centrado en el desarrollo individual, estas trayectorias formativas
respondían a una lógica colectiva y deliberada orientada a capacitar
cuadros directivos al interior de las compañías.
El análisis se basa en expedientes escolares y fuentes archivísticas de
instituciones técnicas de alto prestigio, tales como el Massachusetts
Institute of Technology (MIT), la Universidad de Cornell, la École
Centrale de Paris, la Technische Hochschule de Berlín, la Escuela
Doctora en historia, Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de
París (EHESS).

1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-185

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�Mariana Espejo Méndez

de Ingenieros Industriales de Barcelona, la Escuela de Freiberg en
Alemania y las universidades de Lovaina y Lieja (Facultad de Ciencias
Aplicadas) en Bélgica. El corpus está conformado por jóvenes
mexicanos enviados por sus familias para estudiar en estos centros,
en el marco de una creciente articulación entre saber técnico, gestión
industrial y liderazgo empresarial.
El artículo sostiene que estas experiencias formativas fueron
fundamentales para configurar una élite técnica y empresarial en
México. Asimismo, permite observar cómo la educación en ingeniería
se convirtió en un vehículo para legitimar nuevas formas de autoridad
económica y social. La investigación contribuye así a comprender el
papel de la educación técnica internacional en la construcción de una
cultura empresarial modernizadora.
Palabras clave: formación en el extranjero; cultura empresarial;
modernidad; educación en ingeniería; élites comerciales e industriales
del norte de México.
Abstract: This article explores how, for the business elites of northern
Mexico between 1870 and 1918, overseas professional training was
not primarily about individual development, but rather a strategic
decision aimed at ensuring the continuity and modernization of the
family enterprise. These educational trajectories were part of a broader
collective logic designed to prepare future managers and business
leaders from within the family.
The analysis is based on student records and archival sources from
prestigious technical institutions, including the Massachusetts Institute
of Technology (MIT), Cornell University, the École Centrale de Paris,
the Technische Hochschule of Berlin, the Escuela de Ingenieros
Industriales of Barcelona, the mining school of Freiberg in Germany,
and the Catholic University of Louvain and the University of Liège
(Faculty of Applied Sciences) in Belgium. The study focuses on
Mexican students whose families sent them abroad during a period
marked by a growing connection between technical knowledge,
industrial management, and entrepreneurial leadership.
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DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-185

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�La Educación, empresa familiar y modernidad

This article argues that such formative experiences played a key role in
shaping a new technical and business elite in Mexico. It also sheds light
on how engineering education became a vehicle to legitimize emerging
forms of economic and social authority. This research contributes to
understanding the role of international technical education in building a
modernizing business culture.
Key words: overseas education; business culture; modernity; engineering
education; commercial and industrial elites of northern Mexico.

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�Mariana Espejo Méndez
“El progreso de un país puede medirse por el número
de ingenieros que emplea.”2
Leopoldo Palacios
“Los mexicanos de otros estados llaman a los nativos
de Sonora ´Los yankees de México’, debido a su
desarrollo económico vigoroso y a sus lazos estrechos
con los americanos. Prácticamente todas las familias
de comerciantes y ganaderos envían a sus hijos a las
escuelas a los Estados Unidos de Norteamérica.”3
Vitold de Szyszlo (1881-1963)

Introducción
Entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX, el
norte de México fue escenario de una aceleración económica sin
precedentes, impulsada por la consolidación de nuevas actividades
industriales en sectores estratégicos como la siderurgia, la minería,
la ganadería extensiva y el cultivo de algodón. Este proceso
estuvo acompañado por la creación de un entramado empresarial
destinado no solo a sostener dichas actividades, sino también a
diversificar la oferta productiva y comercial de la macrorregión.
El crecimiento de estas industrias exigió nuevas formas de
organización del trabajo, así como mecanismos más eficientes
para la gestión administrativa y el control de mercancías.
Leopoldo, Palacios, Importancia de la ingeniería en México. Estudio
presentado por el Sr. D. Leopoldo Palacios. En representación de la Academia
Nacional de Ingeniería y Arquitectura (México: Tip.Vda. de F. Díaz de León,
Sucs., 1911), 3.
3
Vitold, De Szyszlo, Dix mille kilomètres à travers le Mexique. 1909-1910
(París: Plon-Nourrit et Cie, 1913).
2

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�La Educación, empresa familiar y modernidad

En este contexto, los hijos de las élites económicas
e industriales adquirieron un papel central. Con el objetivo
de profesionalizarlos y dotarlos de herramientas técnicas y
administrativas acordes con las exigencias del momento, muchas
familias optaron por enviarlos a formarse en instituciones de
educación superior en el extranjero. A su regreso, estos jóvenes
ocuparon cargos de dirección en las empresas familiares,
convirtiéndose en actores clave del proceso de modernización
industrial.
Entre las trayectorias formativas privilegiadas por
estas burguesías destacó la carrera de ingeniería civil —en sus
diferentes ramas: química, construcción, minería o metalurgia—,
considerada entonces como una vía idónea para acceder al
liderazgo técnico de las empresas. Las instituciones más
frecuentadas por estos estudiantes fueron la École Centrale des
Arts et Manufactures de París –conocida como École Centrale4–,
la Technische Hochschule de Berlín –también conocida como
Charlottenburg5–, el Massachusetts Institute of Technology (MIT)
en Boston6 y la Universidad de Cornell, a través de su reconocido
Sibley College of Engineering. En el caso específico de los
estudiantes provenientes del puerto de Mazatlán, las escuelas
A partir de adelante será École Centrale de Paris o, simplemente, École
Centrale.
5
De aquí, en adelante será TH Berlín.
6
Del mismo modo, el Massachusetts Institute of Technology será
simplemente MIT.
4

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�Mariana Espejo Méndez

elegidas incluyeron también instituciones europeas como la
Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona, la Universidad
Católica de Lovaina, la Escuela de Técnicas Aplicadas de Lieja y,
nuevamente, la Technische Hochschule de Berlín.
La última sección de este artículo se centra en el análisis
comparado de los programas de estudio de estas escuelas
durante la primera década del siglo XX, periodo en el que se
advierten transformaciones sustantivas en el modelo formativo
del ingeniero civil. Se pasa, progresivamente, de una formación
generalista hacia una enseñanza especializada, orientada a
sectores concretos de la economía. Esta evolución revela un giro
significativo en los objetivos educativos de estas instituciones:
formar directores de fábrica con una sólida base técnica, pero
también con competencias emergentes en el ámbito de la gestión
y la administración industrial.
***
El análisis del fenómeno por el cual ciertas familias
invierten en la formación de futuros dirigentes empresariales
revela una estrategia colectiva y deliberada: enviar a sus hijos
a las escuelas de ingeniería más prestigiosas, especialmente en
Estados Unidos. Más allá de la cercanía geográfica, lo que resulta
determinante es la transformación de los programas académicos
de estas instituciones durante este periodo, cada vez más
orientados hacia la economía, la administración y la organización
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�La Educación, empresa familiar y modernidad

industrial. Como intentaré mostrar, estas características influyeron
notablemente en la elección de escuelas como el MIT.
Este fenómeno educativo protagonizado por los
descendientes de empresarios industriales del norte constituye
un claro ejemplo de las estrategias familiares desplegadas
para reorganizar la empresa familiar —o el grupo de empresas
familiares— y preparar a las nuevas generaciones para asumir
su dirección. El caso de las familias regiomontanas resulta
especialmente revelador, tanto por la coherencia con que
fundaron nuevas empresas conforme a los principios modernos de
organización industrial, como por la rapidez con que respondieron
a la demanda internacional de materias primas, como la generada
por el auge de la industria eléctrica estadounidense.
Si bien esta comunidad empresarial ya había establecido
redes sólidas mediante sociedades comerciales, vínculos
financieros y alianzas matrimoniales, la inversión en educación
técnica en el extranjero se convirtió en una nueva apuesta
estratégica. No se trataba solo de adquirir conocimientos
operativos, sino también de obtener una forma de legitimidad
simbólica. En ese entonces, aún no existía una carrera específica
en administración de negocios —la Harvard Business School se
fundaría hasta 19087—, por lo que el MIT fue pionero al articular,
en 1915, las técnicas de ingeniería con contenidos de gestión
Rakesh, Khurana, From Higher aims to hired hands. The Social
transformation of American business schools and the unfulfilled promise (New
Jersey: Princeton University Press, 2007), 46.

7

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�Mariana Espejo Méndez

bajo el nombre de engineering administration.8 A comienzos
del siglo XX, los ingenieros eran los únicos profesionales que se
acercaban a los saberes aplicables a la organización empresarial.
En consecuencia, resulta lógico que las élites mexicanas optaran
por instituciones educativas estadounidenses, cuyos programas
académicos exhibían una marcada orientación hacia la
formación de competencias directivas industriales. Asimismo,
la prestación de servicios al sector industrial se consolidó como
un componente fundamental de la cultura institucional de dichos
centros.9
La formación que ofrecían estas instituciones, cada vez
más centrada en los negocios, la gestión y la economía, respondía
a criterios prácticos y simbólicos. Por un lado, garantizaba la
La carrera de engineering administration del MIT ofrecía una formación
híbrida en ingeniería, economía y gestión. Aproximadamente una cuarta
parte del plan de estudios se dedicaba a materias empresariales, orientadas
a formar ingenieros capaces de analizar y resolver problemas comerciales e
industriales. Se ponía énfasis en contabilidad (especialmente contabilidad de
costos), derecho empresarial, organización industrial y gestión de empresas.
Los contenidos incluían desde el análisis de estados financieros hasta temas
como eficiencia en fábrica, administración del trabajo, estandarización,
comercialización de productos, publicidad, seguros y ética empresarial. Véase,
Annual catalogs and bulletins, 1915–1916, Massachusetts Institute of
Technology, MIT Institute Archives, MIT/ASC, AC0598, 126–129.
9
Existe una amplia literatura académica que aborda el tema más en detalle.
Véase, por ejemplo, Wise, George, “A New Role for Professional Scientists in
Industry: Industrial Research at General Electric, 1900-1916”, Technology and
Culture, 3 (1980), pp. 408–29; Ver también, id., Willis Whitney General Electric,
and the Origins of U.S. Industrial Research (New York: Columbia University Press,
1985).
8

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�La Educación, empresa familiar y modernidad

adquisición de competencias técnicas complejas, sustentadas
en la lógica matemática y estadística. Por otro, el prestigio del
título conferido por estas escuelas operaba como un instrumento
de legitimación para los futuros dirigentes de las empresas
familiares.10
Monterrey y la frontera norte: laboratorio industrial
del México porfirista
Desde mediados del siglo XIX, el norte de México —y en
particular Monterrey— se convirtió en un espacio clave para la
Resulta fundamental retomar el concepto de familias empresariales
propuesto por el historiador Mario Cerutti. Esto permite comprender por qué
las élites, particularmente las del norte, enviaban a sus hijos a formarse al
extranjero y cómo, mediante estrategias específicas, lograron consolidar un
sólido tejido empresarial. Cerutti define a estos grupos como “un conjunto
parental amplio […] que en su devenir articuló sus apellidos con otras familias
–ya relevantes o en pleno ascenso económico y social– y, gracias a ello, pudieron
sucederse generación tras generación en el rudo escenario de los negocios”. El
autor precisa que estas familias, junto con sus aliados, impulsaron múltiples
firmas, derivando en una amplia diversificación de inversiones. Dicho tejido
“ayudó a resistir situaciones críticas y salir adelante” ante los problemas de
la empresa principal. Un punto clave para entender la complejidad de estas
élites es que, aunque “podían fracasar en ciertos proyectos, las familias y el
tejido empresarial que las nutrían seguían en pie.” Mario Cerutti, Problemas,
conceptos, actores y autores. La historia económica empresarial en el norte
de México (y en otras latitudes), (México: el Colegio de San Luis, 2018), 24,
25; Del mismo, autor ver: “Los Zambrano (en y desde Monterrey). Perfil y
protagonismo de una familia influyente familia empresarial”, en Araceli
Almaraz, Luis Alonso Ramírez, Familias empresariales en México sucesión
generacional y continuidad en el siglo XX. (Tijuana: El Colegio de la Frontera
Norte, 2018),95-134. Ver también la “Introduction” y el capítulo “decisions”
en Mitchell, Stevens, Creating a Class: College Admissions and the Education
of Elites (Cambridge: Harvard University Press, 2007).
10

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�Mariana Espejo Méndez

transformación económica del país. Atraídos por las oportunidades
que ofrecía la macro-región que abarcaba Nuevo León,
Coahuila, Durango, Zacatecas, Tamaulipas y San Luis Potosí,
empresarios locales y algo de capital extranjero dinamizaron el
comercio, inicialmente de escala local y nacional, y más tarde
transfronteriza.11
Impulsado por las exigencias del mercado global y bajo
el impulso modernizador del régimen de Porfirio Díaz, el país
desarrolló una poderosa industria extractiva y un incipiente sector
manufacturero. Estas transformaciones aceleraron la desaparición
del artesanado y favorecieron el crecimiento del mercado interno,
al tiempo que se protegía el comercio exterior. En este contexto,
el norte minero y el Golfo petrolero se convirtieron en motores
industriales sin precedentes.
Las estadísticas mineras de la época lo confirman: hacia
principios del siglo XX, Durango concentraba cerca del 70 %
de la producción nacional de oro, plata y plomo; Zacatecas y
Chihuahua aportaban más del 50 % de la plata; y Nuevo León
lideraba con el 90 % del plomo extraído en el país. En conjunto,
cinco estados del norte-central generaban cerca del 90 % de la
plata mexicana.12
Véase, Mario, Cerutti, Propietarios, empresarios, y empresas del norte de
México. Monterrey: 1848 a la globalización. (México: Siglo XXI, 2000),71y
72.
12
Guadalupe, Nava Oteo, “La minería en el porfiriato” en Cardoso, Ciro,
dir., México en el siglo XIX. 1821-1910. Historia económica y de la estructura
social (México: Nueva Imagen, 1994), 339-343.
11

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Imagen 1. Mapa de la república mexicana donde resalta las
zonas mineras del norte y su conexión con las redes ferroviarias
de 1890 a 1910. 13

Para comprender mejor el fenómeno de la industria minera que caracterizó
al norte de México a finales del siglo XIX, a través del estudio de las empresas
towns en las principales zonas mineras del país, Se observa un éxodo masivo
hacia los centros más importantes de extracción de metales como el cobre,
el zinc, el hierro y la plata. Esta macro-región del norte se ha convertido en
el líder en la extracción y fusión de estos minerales para abastecer a la vasta
economía estadounidense, en particular a la emergente industria eléctrica.
Ver el artículo de Enrique Esteban, Gómez Cavazos, “Las ciudades de los
minerales: reconociendo el legado urbanístico del Norte de México (18851921)” en el Seminario Internacional de Investigación en Urbanismo. VI
Seminario Internacional de Investigación en Urbanismo, Barcelona-Bogotá,
junio 2014 (Barcelone: DUOT, 2014).
13

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Hacia las últimas dos décadas del siglo XIX, Monterrey
experimentó una acelerada transformación en la producción
manufacturera. Gradualmente, la actividad industrial superó por
primera vez a la agrícola, una brecha que continuaría ampliándose.
Para 1903, la industria generaba más de 36 millones de pesos,
frente a los apenas 5 millones de la agricultura. En 1910, la
ciudad contaba con dos grandes plantas metalúrgicas y una
fundidora de acero, lo que impulsó a Monterrey hacia el mercado
internacional. Aun cuando poseía una base empresarial sólida y
capital para invertir, la industria todavía se encontraba en una fase
de aprendizaje y consolidación.14
La élite empresarial del noreste se agrupó en cuatro sectores
principales durante las tres últimas décadas del siglo XIX: los
servicios financieros, donde las casas comerciales evolucionaron
hacia bancos; el dominio de la tierra, con familias adineradas
convirtiéndose en propietarias de extensas propiedades; la
agricultura algodonera; y, finalmente, la inversión en la industria
minera pesada. La Comarca Lagunera experimentó un auge en
la producción de algodón, incrementando su valor exportado por
un factor de ocho. Este cultivo se volvió un negocio estratégico
que atrajo inversiones significativas. Según Sven Beckert, los
Instituto Nacional de Estadística, geografía e informática, Síntesis
geográfica del Estado de Nuevo León. (México: INEGI, 1986), 6. Véase
también, Cuauhtémoc, Velasco Avila et. al., “Nuevo auge minero: El
Porfiriato”. En La minería mexicana. De la colonia al siglo XX, Inés Herrera
Canales, coord. (México: Instituto Mora/Colegio de Michoacán/ Colegio de
México y el Instituto de Investigaciones Históricas, 1998),165.
14

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empresarios dedicados al comercio del algodón solían cruzar
el Atlántico, forjando no solo sólidos vínculos comerciales,
sino también amistades y, en ocasiones, lazos matrimoniales.15
Esta red de relaciones contribuyó a la seguridad del comercio
algodonero, lo que redujo costos y otorgó ventajas competitivas
frente a adversarios como Nueva Orleans—que sufrió una crisis
en su actividad algodonera durante y después de la Guerra de
Secesión—y Brasil, reforzando así la posición de los algodoneros
mexicanos.16
Simultáneamente, las casas comerciales funcionaban
como nodos de importación y también como prestamistas.
Algunas evolucionaron hacia instituciones bancarias: Patricio
Milmo fundó el Milmo Bank en 1883, y posteriormente surgió
el Banco Mercantil de Monterrey, formalizando un sistema
financiero regional en expansión.17
Entre 1890 y 1910, las inversiones se concentraron en
el sector minero. Quince familias, entre ellas los Zambrano,
los Madero, los Maiz, los Rivero, Sada, Muguerza y Belden,
participaron en 358 empresas, en su mayoría urbanas y con
Sven Beckert, El imperio del algodón. Una historia global (Barcelona:
Critica, 2016),149.
16
Mario, Cerutti, La comarca Lagunera (1875-1975), Cinco estudios sobre
su historia económica y empresarial, (México: Plaza y Valdés Editores, 2025),
19-24.
17
Mario, Cerutti, Burguesía, capitales e industria en el norte de México.
Monterrey y su ámbito regional (1850-1910) (México: Alianza Editorial/
Universidad Autónoma de Nuevo León, 1992),91.
15

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conexiones internacionales.18 Su éxito se vio favorecido por la
proximidad con Estados Unidos y el acceso estratégico tanto al
Golfo de México como al Pacífico, lo que facilitaba la conexión
con Europa y la costa este estadounidense.19
El dinamismo de Monterrey también atrajo a profesionales
liberales —ingenieros, médicos, abogados, profesores de
inglés—, que llegaron para ofrecer sus servicios en una ciudad
en plena expansión. La prensa local de la época revela este
movimiento constante de personas, técnicas y mercancías.
Aunque el análisis profundo de estos medios queda fuera del
alcance de este trabajo, algunas ediciones ofrecen una ventana al
proceso de industrialización de Monterrey, ciudad que, durante el
Porfiriato, se consolidó como uno de los polos industriales más
importantes del país.
Ibidem. Véase especialmente el capítulo 5, “La estructuración del
empresariado en Monterrey”, 141-175. Igualmente, véase del mismo autor
un trabajo más reciente: op. cit. Problemas, conceptos, actores y autores...
(2018), el capitulo 2. “Familia, empresas e industria en Monterrey”, 45132.
19
Algunos trabajos dedicados al desarrollo de Monterrey como
zona industrial y, en particular, al estudio del grupo de estas familias
emprendedoras, concluyen que los extranjeros −en su mayoría españoles−
han invertido la mayor parte en empresas industriales, capitales que fueron
acumulados en México. Véase, Cerutti, op cit., Propietarios, empresarios,
y empresas del norte de México... Específicamente, el capítulo 3: “Bravo,
Texas y Monterrey” especialmente ver el apartado “Monterrey: poder
regional y comercio”., 34-58. César, Morado Macias, “Empresas mineras
y metalúrgicas en Monterrey, México. 1890-1908. Parte I. Las minas”,
Ingenierías, 19 (2003), 5 y 6.
18

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Imagen 1.

Fuente: Izquierda: “La casa texana Clarke y Courts” Fabricantes de los
mejores libros blancos del mundo. Grabadores, litógrafos e impresores.
Papelería, muebles y suministros de oficina. Derecha: Ingenieros: Henry C.
Schmidt, ingeniero de minas, Monterrey, N. León; Frank P. Kelly, mecánico
experto en perforaciones carboníferas, Allende, Coah., en Joseph Robertson,
dir., Monterrey News, 1907, Año 3, No 713, abril 13.
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Todo esto se puede observar examinando varios
periódicos de la época en Monterrey, como La Voz de Nuevo
León,20 El Eco Fronterizo21 et El Curro Meloja,22 El Trueno,
que gozaban de una gran circulación, pero el más relevante era
The Monterrey News, el único periódico disponible en inglés.
The Monterrey News comenzó su publicación el 23 de abril de
1892 exclusivamente en inglés, y en 1902 se agregó una edición
en español. Más tarde, en 1909, la primera dejó de aparecer
mientras que la segunda continuó hasta 1911. Su propietario era
el estadounidense Joseph Robertson. News Publishing Company
S.A. se encargaba de la publicación de The Monterrey News.
Fue el primer periódico de la ciudad en utilizar linotipo, además
de ser la primera publicación de Monterrey que se benefició de
los servicios de la agencia Internacional Associated Press. Este
periódico constituía un importante medio de publicidad a través
de la “columna de anuncios clasificados” para los extranjeros,
así como para los propios comerciantes de Monterrey.
Periódico con una frecuencia que oscilaba entre quincenal y semanal.
Ignacio J. Mendoza, su primer redactor responsable, era cercano al régimen
de Bernardo Reyes. Fue sustituido por Aurelio Lartigue y Manuel Barrero
Argüelles. Publicación política y literaria de finales del siglo XIX que nombró
gobernador a Bernardo Reyes. Además, contenía información municipal sobre
la industria, la política, la sociedad, las artes y la literatura.
21
Diario de Hildebrando Garza. Contiene noticias sociales y políticas de la
ciudad de Monterrey. Además, incluye vidas de santos, así como información
económica e industrial.
22
Diario de Monterrey de principios del siglo XX. Contiene noticias locales,
nacionales e internacionales, editoriales y notas de interés cultural sobre
literatura, arte y política. También incluye propaganda política, así como
publicidad de las principales empresas y casas comerciales de la ciudad.
20

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Imagen 2.

Fuente: A la izquierda, “The Mexican General Electric Co.”. A la derecha,
Cementos “Hércules” Fábrica de cemento y productos refractarios. Joseph
Robertson, dir., Monterrey, N.L 1906, Año 2, No. 600, 23 de diciembre.

Los artículos publicados en estos periódicos tenían
un alcance internacional, lo que daba mayor visibilidad a
las empresas radicadas en Monterrey, principalmente en el
mercado más interesado: el norteamericano. Durante los años
de mayor actividad comercial y empresarial en Monterrey, estos
periódicos nos muestran la circulación variada y constante de
personas, objetos, folletos y servicios (intercambio de técnicas
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y conocimientos). Los ingenieros, principalmente de los
Estados Unidos, ofrecían sus servicios profesionales, así como
comerciantes que ofrecían materiales para la minería, servicios
de transporte, maquinaria de fabricantes locales y de los Estados
Unidos. Además, había promociones de crédito y una infinidad de
artículos para oficinas y fábricas.
Imagen 3.

Fuente: A la izquierda. “Francisco E. Salas López. Ingeniero de minas y civil de la

Universidad de Lieja, Bélgica. Trabajos de prospección y explotación minera, instalación de maquinaria, presas y obras de riego, etc. Práctica en Bélgica y Alemania.
Recibe órdenes de compra. Plaza Colegio Civil 170”. Derecha: “Ingenieros Brubaker
y Stern. Arquitectos e ingenieros. Oficina en Monterrey 159, calle Matamoros. C.C
Robertson. Superintendente. Indianápolis y Evansville Ind. El V y El Paso, Texas”
Joseph Robertson, dir., El Monterrey News, 1909, Año 6, 30 de agosto.

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Imagen 4.

Fuente: Joseph Robertson, dir., The Monterrey News. Domingo 18 de 1911.
p. 3. Monterrey N.L.
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En cuanto a las características estructurales, en el sentido
de que existe una lógica de formación empresarial, esto se
refleja en el desarrollo de Monterrey como ciudad industrial,
demostrando así una alta concentración y centralización del
capital. El grupo de familias regiomontanas se distingue por su
alto grado de determinación en la búsqueda de nuevas tecnologías,
por su modo de integración industrial –las sociedades anónimas,
los vínculos matrimoniales, la posterior formación de holdings,
y una integración vertical de sus empresas. Además, como ya
he señalado, estas familias conceden especial importancia a la
formación de su descendencia enviando exclusivamente a sus
hijos a escuelas internacionales y prestigiosas.
Formaciones de las élites: estudiantes de Monterrey en el
extranjero entre 1890 y 1910
De los 259 estudiantes mexicanos que he conseguido identificar
en las diferentes universidades o escuelas de élite seleccionadas
en países como Francia, Alemania, Bélgica, Suiza, España y
Estados Unidos, como por ejemplo la Escuela Centrale en París,
la Technische Hochschule de Berlín, la École Politechnique de
Lausana, la Escola de Ingenieros Industriales de Barcelona,
la École des Arts et Manufactures et des Mines de Lieja o el
Massachusetts Institute of Technology de Boston, los estudiantes
del norte de México procedentes de Coahuila, Chihuahua, Sonora
y Nuevo León fueron los más representados. En general, los
estudiantes del norte de México representaban casi el 50% de la
población estudiantil mexicana.
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Diversos factores motivaron mi interés por estos jóvenes
estudiantes en el marco de mis investigaciones. En primer término,
me propuse reconstruir sus trayectorias una vez concluidos sus
estudios en el extranjero, con el objetivo de analizar de qué manera
incorporaron los conocimientos adquiridos a su ejercicio profesional
en México. En segundo lugar, el caso de los originarios del norte
del país reviste un carácter especialmente significativo en contraste
con otras regiones, dado que se observa en esa zona una tendencia
más marcada por parte de las familias a orientar la formación de
sus hijos hacia instituciones extranjeras.23 Finalmente, mientras
que la historiografía económica y empresarial ha examinado de
manera amplia a este grupo, ello me permitió avanzar y me ayudó
a centrarme el análisis de sus trayectorias profesionales, con el fin
de poner de relieve los efectos que su formación académica tuvo
en la consolidación y expansión de las empresas familiares.
Esto se explica sobre todo en el contexto del auge
económico que experimenta el norte del país alrededor de 1890,
la ganadería bovina en Chihuahua, los productos acabados como
el textil o el jabón de la Comarca Lagunera, las cerveceras, las
plantas metalúrgicas en Nuevo León. Además, su proximidad
geográfica con los Estados Unidos tiene un impacto significativo
en el mercado regional del noreste y Texas, ya que se trata de
la importación y exportación de materias primas o productos
terminados. Esto permite a esta macrorregión diferenciarse del
23

MIT/ASC “Annual catalogs and bulletins”, años de 1881 a 1918.

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resto del país y es una ventaja que mantiene hoy en día por su
capacidad de intervenir simultáneamente en ambos mercados.
Mapa 2.
Repartición de alumnos por estado. Estados de donde provenían los
estudiantes inscritos en la escuela estudiadas.

Fuente: Elaborado por la autora.

Esta aceleración fue aún más notoria en la ciudad de
Monterrey con respecto a las capitales de los estados vecinos
gracias a su rápido desarrollo industrial basado en la metalurgia
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pesada y que puede afianzarse en una densa red de empresas y
de empresarios, que, como insiste Mario Cerutti, demostraron
su “amplia capacidad de adaptación durante las crisis locales,
nacionales y a veces internacionales”.24 Esto les permitió
convertirse y consolidarse como una élite industrial que poco
a poco se extendió a otros sectores como las finanzas las
telecomunicaciones, y la venta de servicios.
En el centro del aparato productivo de la región destacan
los nombres de grandes familias empresariales como los Madero,
los Belden, los Garza, los Sada, los Terrazas, los Rivero, los
Calderón-Muguerza, los Maiz, los Zambrano, los Bracho y los
Brittingham, entre otros; sin embargo, aquí mencionamos solo
aquellos que aparecen en el análisis de este trabajo. A partir de la
última década del siglo XIX, estas familias se sintieron atraídas
por las escuelas norteamericanas, especialmente por el MIT.
Desde 1880, cuando se inscribió el primer mexicano, Ygnacio
Bonillas,25 originario de Sonora, hasta 1918, año en que se
otorgó el diploma de «Engineering Administration» con opción
Juan Ignacio Barragán y Mario Cerutti, CEMEX del mercado interno a la
empresa global, ABPHE, 2003, 2.
25
El ingeniero Ygnacio Bonillas (San Ignacio, Sonora 1858- 1942) clase
1884, especialidad minería. Durante el periodo revolucionario fue embajador
de México en los Estados Unidos de 1917 a 1920, perteneciente al círculo
muy cercano del presidente Venustiano Carranza. Padre de Ygnacio Bonillas
Safford (Nogales Sonora, 1887- ¿?) clase 1908, especialidad minería, a su
regreso a México se integró al grupo de investigadores del Instituto Nacional
de Geología. Véase, Hans Werner Tobler, Transformación social y cambio
político 1876-1940 (México: Alianza Editorial, 1997), 395, 396.
24

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en ingeniería química a Roberto Garza Sada,26 se formaron 59
mexicanos en distintas especialidades de ingeniería civil. La
mayor parte de estos estudiantes provenía de los estados del norte,
como Nuevo León, Coahuila, Durango y Sonora.27
En 1915, aparece por primera vez, en el MIT, la formación de
Engineering Administration

Fuente : MIT/ASC Annual Catalogues and Bulletins 1915/16.

Algunas explicaciones pueden ayudarnos a comprender
mejor el interés y la elección de estas escuelas por parte de esta
élite regional. El objetivo de enviar a sus hijos al extranjero era
MIT/ASC Annual Catalogues and Bulletins 1916/17. AC0598. P. 474.
MIT/ASC Annual Catalogs and Bulletins años 1881 a 1918. Véase por
ejemplo “Anexo 1” Mariana Espejo, La fabrication d’un élite industrielle au
Mexique. Choix stratégique de la formation technique et managériale dans un
monde globalise, 1890-1910. Tesis doctoral inédita bajo la dirección del Dr.
Kapil Raj (Paris: École des Hautes Études en Sciences Sociales), 285-289.
26
27

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adquirir conocimientos técnicos y administrativos con la intención
de participar en la renovación generacional de las empresas
familiares a su regreso: 1) Dentro de estas empresas, los puestos más
importantes de dirección y gestión están ocupados exclusivamente
por miembros de la familia accionaria o de la familia por alianza,
gracias a los matrimonios entre estas familias (los vínculos no
se limitaban solo a inversiones conjuntas); 2) El prestigio de las
instituciones extranjeras otorga legitimidad simbólica a estos
futuros dirigentes empresariales. Incluso si, a partir de 1943,
fundaron su propia escuela de alto nivel, el Instituto Tecnológico de
Monterrey (el Tec.), muy inspirado en el modelo del MIT, las futuras
generaciones de estas élites económicas e industriales continuaron
formándose en universidades de prestigio en los Estados Unidos.

Alberto Primitivo González 28		
28
29

Emilio Madero29

MIT/ASC Senior portafolio, T171 M47 S4, 1900.
MIT/ ASC Senior portafolio T171 M46 S4, 1901.

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Eugenio Sada Garza30			

Manuel A. Hernández31

Alberto Madero32
30
31
32

MIT/ASC Senior portafolio, T171 M46 S4, 1914.
MIT/ASC Senior portafolio, T171 M46 S4, 1913.
MIT/ASC Senior portafolio, T171 M46 S4, 1901.

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Aspiraciones de las élites mexicanas
No se trataba únicamente de adquirir una sólida formación
técnica. La posibilidad de formarse en el extranjero implicaba
también el acceso a otros idiomas, culturas y formas de vida,
lo que ampliaba de manera significativa el horizonte social
y simbólico de estos jóvenes. Además de la instrucción
académica, la vida estudiantil en el exterior permitía establecer
relaciones fuera de la institución —mediante asociaciones
deportivas o fraternidades, particularmente características de
las escuelas norteamericanas— y construir, en paralelo, un
capital lingüístico, cultural, social y profesional. ¿Hasta qué
punto estas experiencias internacionales operaron como un
verdadero dispositivo de distinción social y de reproducción
de élites? Las clases privilegiadas no sólo regresaban con
competencias técnicas reforzadas, sino también con un prestigio
social específico y un reconocimiento reforzado dentro de sus
empresas y círculos locales.
En este sentido, como señala la historiadora Miriam Levi,
“[…] en el transcurso del siglo XIX la actividad científica se
convierte en un componente, y también en un factor decisivo, de la
cultura industrial urbana. Museos nacionales, privados o locales,
exposiciones industriales, universidades, asociaciones científicas
y escuelas técnicas son los vectores de esta transformación”.
Las élites que participan activamente en esta mutación técnicocientífica,

económica

y

comercial

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“persiguen

objetivos
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múltiples y a veces conflictivos: prestigio nacional, crecimiento
económico, educación generalizada, innovación, progreso (social
y moral) […]. Estas élites están compuestas, entre otros, por
naturalistas, burócratas, ricos hombres de negocios, funcionarios
del Estado e ingenieros”.33 Esta observación permite situar la
formación internacional no sólo como una inversión individual,
sino como parte de una estrategia colectiva de posicionamiento
social, económico y simbólico en un contexto de modernización
acelerada.
Este planteamiento resulta particularmente pertinente para
los estudiantes originarios de Chihuahua, Durango, Coahuila y
Monterrey. Si bien las universidades funcionaron como espacios
de encuentro y socialización, a su regreso las empresas familiares
desempeñaron un papel igualmente central: intercambio de
intereses comerciales, planificación de inversiones conjuntas,
creación de grupos empresariales, así como de sus propias
instituciones educativas o asociaciones destinadas a reforzar
la cohesión del grupo y a dotarlo de capacidad de negociación
frente al Estado en beneficio de intereses locales.34 ¿No operaban,
Miriam, Levi, “Musées, exposition et contexte urbain” en el tomo 2,
“Modernité et globalización” tomo dirigido por Kapil Raj et H. Otto Sibum, en
Dominique Pestre, dir., Histoire des Sciences et des savoirs. (París : Éditions
du Seuil, 2015), 73.
34
Por ejemplo, el trazado de un gasoducto de gas natural con la Public
Service Company (Shreveport, Luisiana) desde el sur de los Estados Unidos
hasta la zona industrial de Monterrey, de la cual se beneficiaron numerosas
empresas locales gracias al acceso a combustible a bajo costo. Roberto G.
Sada, Ensayos sobre la historia de una industria. (Monterrey: Litográfica
33

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entonces, estos trayectos formativos como un eslabón clave en la
articulación entre saber técnico, redes sociales y poder económico
regional?
En el caso que he estudiado con mayor detenimiento
—el de los empresarios de Monterrey—, caracterizados por un
alto poder adquisitivo, ni el costo de la educación ni el costo de
vida parecieron constituir factores determinantes en la elección
de la escuela. La decisión se basó, más bien, en el alto nivel de
la enseñanza técnica y en el prestigio asociado al nombre de la
institución. A modo de ejemplo, el costo total aproximado de
un viaje de Monterrey a Boston en 1906, pagado en monedas
de oro, sería de unos 142 dólares de la época. Este cálculo se
basa en tarifas medias y puede variar según la clase de servicio
marítimo.35 Más allá de su valor monetario, ¿no representaba este
desplazamiento una inversión simbólica tan importante como
la económica, en la medida en que inscribía a estos jóvenes en
circuitos internacionales de saber, poder y reconocimiento?
Monterrey, 1981), 69.
35
Para calcular el equivalente en dólares de 2024 de 142 dólares en 1906,
se utilizaron precios fijos de periódicos de la época y una tasa de inflación
histórica promedio del 3% anual. El valor ajustado sería de aproximadamente
4,646.02 dólares en 2024. Por lo tanto, el costo de un viaje de Monterrey
a Boston en 1906 (vía Monterrey–Galveston por tierra y Galveston–
Boston por mar), que ascendía a 142 dólares de la época, tendría un poder
adquisitivo equivalente aproximado de 4,646.02 dólares en 2024. El trayecto,
que cubría unos 831 km por tierra y 3,084 km por mar, representaba una
inversión considerable. Con el tipo de cambio de 2025, ello equivaldría
aproximadamente a 89,400 pesos mexicanos..
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Imagen 5.

Fuente: Joseph Robertson, dir., The Monterrey News. Lunes 6 de mayo
1907, Monterrey N.L.

Es pertinente examinar los lugares de residencia de estos
jóvenes a su llegada a Boston. Para ello, me baso en la información
proporcionada en los Boletines Anuales del MIT entre 1890 y
1917. A principios del siglo XX, Boston atravesó un período
de expansión y modernización que influyó en los precios de la
vivienda. Según varios documentos históricos y estudios de la
economía urbana de la época, el alquiler medio de un apartamento
modesto en una zona urbana de Boston en 1905 oscilaba entre
10 y 30 dólares por mes. Estas variaciones dependían de varios
factores, como el tamaño del apartamento, la calidad de las
instalaciones y la ubicación específica dentro de la ciudad.
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Imagen 6.
Plano de los alquileres de edificios del Instituto de Tecnología de
Massachusetts en Boston en 1901, cuando estaban en el centro de la
ciudad.

Fuente: Annual Catalogue of the Technology, Boston,1901.

Gainsborough Street, donde residió Ramón Muñoz (MIT
‘09), se encuentra en el barrio de Fenway-Kenmore, la zona más
central y desarrollada de Boston, es probable que los alquileres
en este barrio se situaran en el extremo superior de la escala
mencionada, tal vez cerca de 20 a 30 dólares al mes, es decir,
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entre 12 000 y 20 000 pesos mexicanos al mes actualmente. La
mayoría de los estudiantes mexicanos se alojaban en apartamentos
situados en el barrio histórico y burgués de Back Bay, que en
ese momento estaba muy cerca de la escuela, antes de que ésta
se trasladara al otro lado del río Charles, en el famoso barrio de
Cambridge, a pocos kilómetros de la Universidad de Harvard.
Algunos de ellos se alojaban en habitaciones alquiladas por el
MIT.36

Salvador Madero37

Juan Garza38

“East Back Bay, Boston MA”, Traces and Trends, (Massachusetts: MIT
Architecture, s.d.) https://web.mit.edu/thecity/archive/projects13/east_back_
bay_komalo/Traces.html [consultado el 25 septembre 2024]
37
MIT/ASC Senior portafolio, 1900. T171M47 S4, 1900.
38
MIT/ASC Senior portafolio, 1912 T171 M46 S4, 1912.
36

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Ygnacio Safford Bonillas39

Ramón Fidencio Muñoz40

Rodolfo Ogarrio y Daguerre41
39
40
41

MIT/ASC Senior portafolio, 1908 TI71 M46 S4, 1908.
MIT/ASC Senior portafolio, 1909 T171 M46 S4, 1909.
MIT/ASC Senior portafolio, 1908 T171 M46 S4, 1908.

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Escuelas de ingeniería estadounidenses del siglo XX
Durante las últimas tres décadas del siglo XIX, Estados Unidos
consolidó su posición como la principal potencia industrial del
mundo. En ese extenso territorio, la producción doméstica alcanzó
niveles que superaron en conjunto a los de Francia, el Reino Unido
y Alemania. El periodista francés Émile Monod tras su visita a
la Exposición Universal de 1889 describió a los estadounidenses
como “niños pródigos que emprenden la conquista de la ciencia
con una constancia febril”,42 expresión que reflejaba la percepción
europea del dinamismo industrial norteamericano.
El capitalismo que emergió en Estados Unidos hacia
finales del siglo XIX se desarrolló con una rapidez sin precedentes
en comparación con otras regiones del mundo. Su expansión
económica se sustentó en la aparición de nuevas industrias —
notablemente la eléctrica y la química— basadas en la explotación
de recursos inéditos, la implementación de técnicas innovadoras
y la incorporación de elementos sintéticos recientemente
descubiertos, en especial dentro del sector químico.
Paralelamente, la nueva industria manufacturera
americana inventa la producción en masa para conquistar el
mercado continental, the American system of manufacture. La
producción masiva de mercancías y el control de la mano de obra
son propicios para la evolución hacia una mejor organización de
Citado en Mauricio, Tenorio, Artilugio de la nación moderna. México
en las exposiciones universales (1880-1930) (México: Fondo de Cultura
Económica, 1998), 36.
42

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las empresas estadounidenses, y es a partir de ahí que surge una
nueva disciplina hasta entonces inexistente, la gestión. Incluso
si la palabra de gestión era común en el idioma de la época, es
porque, como dice el historiador Yves Cohen, “hay una circulación
porque hombres, portadores de saber hacer, se mueven, que se
publican revistas y libros, que viajan equipos técnicos y que estos
equipos están siempre acompañados por humanos y también por
doctrinas de uso”.43 Es decir, su práctica como tal era emergente.
Los empresarios de los países más industrializados están
interesados en encontrar nuevas formas de dirigir sus empresas.
En consecuencia, reflexionan y teorizan sobre nuevos “modelos”
de gestión y su puesta en práctica cada uno a sus necesidades
locales.
Voy a enumerar ahora tres grandes direcciones que me
parecen esenciales para explicar el éxito de las escuelas de
ingenieros estadounidenses desde finales del siglo XIX.
1. El desarrollo de la gestión: los ingenieros civiles estuvieron
entre los primeros, después de los ferroviarios, en reflexionar
sobre los métodos de gestión. La creciente complejidad de la
tecnología y el aumento del tamaño de los mercados hacen cada
vez más necesaria la coordinación administrativa para controlar
las mercancías, los salarios, el transporte, mantenimiento, etc.
Yves Cohen, “Organization Models (scientific management/factory
management/labor process/shop floor organization”, en Akira Iriye et Pierre–
Yves Saunier, dir., The Palgrave Dictionary of Transnational History,
(Basingstoke, Palgrave Macmillan, 2009), 1.
43

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Las exigencias tecnológicas y organizativas de las industrias
estimulan la profesionalización de los directores de fábrica.
Hasta finales del siglo XIX, los ingenieros industriales,
involucrados en este know-how, fueron los primeros en
escribir sobre sus preocupaciones relativas a las técnicas de
gestión en las nuevas revistas profesionales como American
Engineer, Engineer News, Engineer Magazine, o la revista de
Transactions. A partir de 1880, la formación de ingenieros
de fábrica se formaliza, se crean departamentos de ingeniería
industrial en el MIT y Cornell crea una escuela independiente
de ingeniería: the Sibley College. 44
2. La estrecha relación entre las escuelas de ingeniería y las
empresas estadounidenses está directamente relacionada con
los negocios. Esta dependencia, que será principalmente
financiera, será también ideológica y se traducirá en una
gran desconfianza hacia los programas de estudio demasiado
generales de los ingenieros sin una coordinación con las
actividades profesionales.45 En 1909, Frederick Taylor publicó
un ensayo llamativo titulado «Why manufactures dislike
college students», que fue una crítica severa de los programas
Alfred, Jr., Chandler, La mano visible. La Revolución de la gestión de la
empresa norteamericana (Barcelona: Ediciones de Belloch S. L, 2008), 305.
45
Bruno, Belhoste, “Las escuelas de ingeniería americanas a principios
del siglo XX” en La formación de los ingenieros en perspectiva. Modelos de
referencia y redes de mediación - siglos XVIII-XX. Textos reunidos por Irina
Gouzévitch, André Grelon, Anousheh Karvar (Rennes: Presses Universitaires
de Rennes,2016), 161-169.
44

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de estudio. Condena que la preparación de los estudiantes no
fuera práctica para los intereses de los industriales y Taylor se
planteó cómo o para quién se preparaban los ingenieros. No es
una coincidencia, por ejemplo, que la sede de la multinacional
General Electric se trasladara en 1892 a Schenectady, a pocos
kilómetros del Rensselaer Polytechnic Institute (RPI) en Troy,
Nueva York.
3. Los laboratorios. Una de las grandes revoluciones en los
sistemas educativos de formación de ingenieros fueron
los laboratorios. Los estudiantes se familiarizaron con los
métodos de observación y experimentación poniendo en
práctica sus conocimientos teóricos. Este tipo de enseñanza,
bastante próspera en los años 1885-1900, entra al principio
del siglo XX con el auge del taylorismo. La enseñanza en los
talleres (shop de instrucción) desaparecerá progresivamente
para dar lugar a la enseñanza de la gestión industrial, que
sigue siendo hoy en día una de las especialidades de las
escuelas de ingenieros americanas con su fórmula inseparable
de prácticas profesionales en empresas.46
Más allá de Monterrey: las élites de Durango, Chihuahua
y el puerto de Mazatlán y sus elecciones educativas
El caso de los estudiantes originarios de Monterrey no es un
fenómeno aislado dentro del corpus de esta investigación. Una
46

Ibid.

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dinámica similar puede observarse en otros núcleos económicos
del norte de México, como Durango, Chihuahua y el puerto de
Mazatlán, Sinaloa, cuyas élites también enviaron a sus hijos a
formarse en universidades estadounidenses y a Europa.
A diferencia de los regiomontanos, que privilegiaron
mayoritariamente al MIT, los grupos empresariales de Durango y
Chihuahua mostraron una clara preferencia por la Universidad de
Cornell, en particular su Sibley College de ingeniería mecánica.
Esta elección no parece azarosa. Familias influyentes como
los Terrazas y los Bracho, vinculadas estrechamente a círculos
comerciales y políticos con fuertes conexiones en Estados Unidos,
eligieron para sus hijos una formación técnica que combinara el
prestigio académico con la cercanía geográfica y cultural que
ofrecía Cornell.
Esta distinción entre las preferencias de las élites de
Chihuahua y Monterrey —Cornell en el primer caso, MIT
en el segundo— refleja no solo diferencias en sus redes de
influencia, sino también estrategias diferenciadas frente al
desarrollo económico regional. Ambas regiones competían en
sectores como la minería y la cerveza, pero eligieron caminos
distintos para preparar a sus futuros dirigentes empresariales.
La selección de una u otra universidad puede interpretarse como
una forma de posicionamiento estratégico dentro de un mundo
empresarial norteño que, a inicios del siglo XX, se hallaba en
plena transformación y expansión.
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Si bien existían vínculos estrechos entre estas élites —
tanto en negocios como por lazos familiares—, es probable que
la preferencia por Cornell entre los empresarios de Chihuahua y
Durango haya estado influida por la figura de John Brittingham,
empresario de origen estadounidense cuyas relaciones con
círculos empresariales norteamericanos pudieron haber orientado
su decisión de considerar a la Universidad de Cornell como una
opción adecuada para la formación técnica de su hijo.47
Cuadro1.
Alumnos de Chihuahua, Durango, Coahuila que se formaron en la
universidad de Cornell

Fuente: Expediente de cada uno de los alumnos de la universidad de Cornell
de 1894 a 1916. Elaboración propia.

En los reportes que entregaban periódicamente los
exalumnos de la Universidad de Cornell en los alumni’s records, se
menciona que Juan Brittingham González (1886-1945) se graduó
Aunque no se ha documentado un vínculo directo entre Brittingham y la
Universidad de Cornell, su estrecha relación con empresarios estadounidenses
y su visión sobre la formación técnica permiten considerar plausible esta
elección.
47

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en ingeniería mecánica en el Sibley College de la Universidad
de Cornell en 1910. Al regresar a Gómez Palacio, trabajó como
ingeniero químico. En los años treinta, era propietario de una
fábrica que se dedicaba a la manufactura de aceite de la semilla de
algodón y sus derivados en Mexicali, Baja California, México.48
Se casó con Roberta Walker en 1911 en Los Ángeles, California,
con quien tuvo dos hijos. Emigró a Brownsville, Texas, en 1938.
Procedentes de una familia significativa en el desarrollo
comercial e industrial de la Comarca Lagunera, los hermanos
Felipe49 y Miguel50 Bracho Pérez-Gavilán, hijos de Julio Bracho
Zuloaga y Luz Pérez-Gavilán Guerrero, se graduaron del
Sibley College de la Universidad de Cornell. Felipe obtuvo su
título como ingeniero agrónomo en 1912, mientras que Miguel
se graduó en ingeniería mecánica en 1915. Miguel, por su parte,
tomó las riendas de los negocios familiares, que habían sido
impulsados por sus padres en el sector comercial y empresarial
de la región.
Su primo José Bracho51 —hijo de Carlos Bracho
Zuloaga— también estudió en el Sibley College, donde se tituló
Cornell/RBAM. Register’s Card Box 15. Nº 74755. Brittingham, Juan
González, 1910.
49
Cornell/RBAM Registrar’s cards Bracho Felipe, 1912, Box 13 Nº. 75004.
A pesar de su muerte prematura a los 18 años, no sorprende que Felipe Bracho
haya iniciado tan joven, sus estudios ya que algunos estudiantes ingresaban a
los 16 o 17 años para obtener el grado de Bachelor en ingeniería.
50
Cornell/RBAM Registrar’s cards Bracho Miguel, 1915, Box Nº. 74738.
51
Cornell/RBAM Registrar’s cards Bracho José, C.E. 1914, Nº. 75793.
48

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como ingeniero civil en 1914. A su regreso a Torreón, además
de involucrarse en las actividades familiares, ocupó cargos
como director de obras, director general y socio de la empresa
«Constructora Lagunera S.A.».
En el caso de la influyente familia Terrazas, originaria
de Chihuahua, varios de sus miembros cursaron sus estudios
en el extranjero. Sin embargo, en esta investigación solo se ha
documentado el caso de Federico Terrazas, nieto de Luis Terrazas
e hijo de Federico Terrazas Cuilty. Federico realizó estudios
de ingeniería civil en el Sibley College de la Universidad de
Cornell. A su regreso a la ciudad de Chihuahua, ocupó diversos
cargos, principalmente en el sector industrial, colaborando
con instituciones bancarias, empresas manufactureras y de
construcción como el Banco Comercial Mexicano S.A., Fierro
Comercial S.A., Fundidora de Chihuahua S.A., Cementos de
Chihuahua, el Banco Capitalizador de Chihuahua y la fábrica de
ropa La Paz.52
Mazatlán: estudiantes, comercio marítimo y vínculos
transatlánticos
En Mazatlán, la élite local estuvo compuesta en su mayoría
por inmigrantes españoles (vascos, navarros e indianos), así
como por alemanes y franceses. Este grupo constituye un
caso particularmente interesante para observar las dinámicas
52

Cornell/RBAM. Register’s Card Nº 74736. Terrazas Federico ’16.

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de circulación de saberes y contactos en un espacio portuario
altamente conectado: durante el siglo XIX Mazatlán fue uno de
los principales puertos del Pacífico mexicano: operaba en una
red de intercambios distinta a la de Monterrey, articulada no solo
con la costa pacífica de los Estados Unidos, sino también con
los mercados asiáticos. Este entorno comercial transoceánico
generó oportunidades económicas específicas, moldeadas por la
naturaleza cosmopolita del puerto y las múltiples conexiones que
establecía.53 El tráfico de cabotaje complementaba este dinamismo
con la circulación de productos agrícolas, agroindustriales y
minerales, fortaleciendo así el papel de Mazatlán como nodo
estratégico en el Pacífico mexicano.
Estas diferencias se reflejan también en las estrategias
de formación de sus élites. Mientras que los jóvenes de
Monterrey tendieron a continuar sus estudios en universidades
estadounidenses, los jóvenes del Pacífico —en particular
Mazatlán, e incluso algunos de la región de Jalisco— optaron
por instituciones europeas. Entre 1871 y 1900, varios de ellos
se formaron como ingenieros en la Escuela de Ingenieros
Industriales de Barcelona, la escuela de Freiberg en Alemania,
así como en la Universidad Católica de Lovaina y la Facultad de
Ciencias Aplicadas de la Universidad de Lieja en Bélgica.54
Véase Jesús Mª, Valdaliso, “Comerciantes e industriales en México, Banqueros e Industriales en Vizcaya. Unas notas sobre los indianos Aresti, López
de Letona, Hernández Mendirichaga y Maíz”, Illes i Imperis, 6 (2002), 51-66.
54
Estos estudiantes se formaron en escuelas europeas, y es interesante observar
53

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Esta elección revela un horizonte cultural y estratégico
distinto, anclado en una tradición comercial que miraba tanto hacia
Europa como hacia Asia, y que, por tanto, proyectaba modelos de
formación técnica adaptados a ese universo de circulación.
Cuadro 2.
Alumnos mexicanos que cursan su formación en las escuelas técnicas
superiores de Europa entre 1871 1900.

Fuente: Archivo Histórico de l’Escola Tècnica Superior d’Enginyeria Industrial de Barcelona. Expediente 2/1874 Arisqueta Quintana, Pedro. Expediente
35/1883 Fernández Somellera, Manuel: Expediente 94/1900; Mendía Iribarren, Martin: Expediente 88/1903; Expediente 88/1903: Elorza Millán, Manuel. Archivo de la Universidad Católica de Lovaina de 1886-1904. Archivo
Histórico de la Facultad de Ciencias aplicadas de Universidad de Lieja de
Bélgica: Libros de admisión 1878-1883, libros de exámenes de 1860, 1862,
1863, 1867.
que muchos que estudiaron primero en España, posteriormente emigraron a las
escuelas belgas. Sin embargo y lamentablemente, por la desaparición de los
archivos de las escuelas belgas durante la primera y segunda guerra mundial,
no encontré los expedientes completos.
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Figura 1. Convocatoria para el examen de ingreso. Romano

Fuente: Llobet, Romain. A. H. E. T. S.B Nº Expediente 109/1917.
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Muchos de esos estudiantes, a diferencia de lo sucedido
con los jóvenes de Monterrey —así como sus familias— optaron
por regresar a España, ya fuera para integrarse a la administración
pública o para establecer iniciativas empresariales propias.
Un ejemplo representativo es el caso de Pedro Arisqueta y La
Quintana, graduado como ingeniero mecánico en la Escuela
de Ingenieros Industriales de Barcelona en 1874. Hacia 1930
ejercía sus actividades profesionales en la sociedad española de
Construcciones Electromagnéticas.55
Figura 1.
Recibo de pago del examen final de Pedro Arisqueta y la Quintana,
año académico 1870-1871. 56

Carballo, Barral, Borja, “El papel de las profesiones liberales en el mercado
laboral de Madrid (1900-1930)”, en A. Ibarra Aguirregabiría, dir., No es país
para jóvenes (Vitoria: Actas del III encuentro de jóvenes investigadores de la
AHC, 2012).
56
AHETSB Expediente 2/1874 Arisqueta Quintana, Pedro.
55

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Cuadro3.
Principales casas comerciales de finales del siglo XIX y principios del
siglo XX en el puerto de Mazatlán, Sinaloa

Fuente: Román Alarcón, El comercio en Sinaloa, siglo XIX (Culiacán:
Difocur/Conaculta, 1998), 23-29. La información fue completada con otras
fuentes: Alegato presentado a la suprema corte de Justicia en el juicio de
amparo promovido por el Sr. D Lino Arisqueta en representación de “J. de
la Quintana y Cía., en liquidación” contra una ejecutoria del Supremo
Tribunal de Sinaloa, por el Lic. Fernando Vega (México: Imprenta de Mena y
Villesca, 1886).
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Análisis de las tres principales escuelas que atrajeron a
estudiantes mexicanos: École Centrale, TH Berlín y MIT
La decisión de las elites económicas de enviar a sus hijos a
estudiar al extranjero formó parte de una estrategia para preparar
a las futuras generaciones al frente de las empresas. Muchos
jóvenes ingenieros se formaron fuera de México para regresar y
ocupar puestos directivos.
Figura2.
Evolución de la matrícula de los alumnos mexicanos en las instituciones técnicas francesas, alemanas y estadounidenses (1834-1918)

Fuente: Gráfico 1. Elaboración personal.

Entre las instituciones seleccionadas por las élites
mexicanas destacan la École Centrale de Paris, la Technische
Hochschule de Berlín y el Massachusetts Institute of Technology
(MIT), reconocidas por sus programas de alto nivel. Durante
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las primeras décadas del siglo XX, estas escuelas jugaron un
papel clave en el avance científico y técnico, y fueron destinos
privilegiados para quienes buscaban una formación sólida en
ingeniería civil.
En la primera década del siglo XX, la Escuela Centrale,
la TH de Berlín y el MIT constituían referencias esenciales en
la formación técnica a escala internacional. Cada una de estas
instituciones ha contribuido de manera única al avance de la
ingeniería, dejando una huella duradera en sus respectivos países
y en el escenario mundial. Para estudiar los tres modelos de
enseñanza propuestos por estas grandes instituciones técnicas
de renombre, me concentro alrededor de 1905, adoptando
esta estrategia metodológica para una mejor comprensión de
conjunto.
En los archivos de la TU Berlín, por razones históricas
bien conocidas, especialmente por la primera y la segunda
guerra mundial, muchos documentos desaparecieron, lo que
obligó a elegir un año disponible de los programas para cada una
de las escuelas. Así, para llevar a cabo estas exposiciones, me
apoyo en cuatro fuentes principales: para la Escuela Centrale,
el programa de cursos de la Escuela Central de las Artes y
Manufacturas de 1905, complementado por las informaciones
proporcionadas en la obra de León Guillet, Cien años de la vida
de la Escuela Centrale de Artes y Manufacturas, 1829-1929.57
57

León, Guillet, Cent ans de la vie de l’École Centrale des arts et

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En el caso de la escuela de Berlín, me refiero al programa de
estudios de la Technische Hochschule de 1905. Y, por último,
para el MIT, utilizo los catálogos anuales y los boletines de
1905 y 1906.
Mi interés se focalizó en los programas universitarios en
la carrera en ingeniería civil, y más particularmente en estudiar
el cambio que sufrió la carrera industrial ¿Cuáles fueron las
ofertas pedagógicas que llamaron la atención de estas élites?
¿Por qué estas escuelas, especialmente a finales del siglo XIX
y principios del XX, atrajeron a los burgueses mexicanos, en
particular el MIT? También me interesaron los prerrequisitos de
admisión de los estudiantes extranjeros en estas instituciones, la
duración de los programas y los costes vinculados a la formación
de ingeniero. En el caso de los estudiantes mexicanos formados
en estas instituciones, este aspecto reviste una importancia
especial, ya que no sólo deben sufragar los gastos de matrícula
sino también los gastos de subsistencia en las ciudades donde
residen (transporte, alojamiento, alimentación, ocio), así como
las inversiones necesarias para aprender la lengua requerida
por el establecimiento de acogida. Y en el caso específico para
preparar el examen de concurso en la École Centrale también
deben asegurar un lugar en las escuelas preparatorias en la ciudad
de París, como se ve en el expediente de cada alumno inscrito en
la École Centrale.
manufactures, 1829-1929 (París: Brunoff, 1929).
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Figura 3
Certificado de las escuelas preparatorias para Manuel Rivero (promoción
1878)58 para aprobar el concurso de admisión a la Escuela Centrale.

58

AHEC, expediente de Manuel Rivero, promoción 1878.

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Fuente: A la derecha, una solicitud para matricularse en los cursos de la
escuela preparatoria en la Escuela Centrale por Ernesto Madero (promoción
1893).59 La École Sainte-Geneviève, administrada por los jesuitas, era el
establecimiento más considerado, dado el éxito de los candidatos al concurso
de Centrale, que habían sido formados allí. Sigue siendo, hoy en día, una
institución bastante prestigiosa.
59

AHEC, expediente de Ernesto Madero, promoción 1890.

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En mi investigación he observado que una mayoría
significativa de los estudiantes mexicanos que regresan a su
ciudad natal para ejercer su profesión tras estudiar en el extranjero
eligieron el MIT como lugar de formación, lo cual subraya la
importancia de esta institución en el campo de la ingeniería. A
principios del siglo XX, el MIT llevó a cabo reformas sustanciales
en sus programas, transformándose en una auténtica «unidad del
sistema industrial».60 Su estrecha vinculación con la industria
privada estadounidense no solo impulsó el crecimiento económico
nacional, sino que también posicionó a Estados Unidos en la
competencia tecnológica internacional.
Esta evolución institucional no solo refleja la excelencia
académica del MIT, sino también su capacidad para adaptarse a
las transformaciones tecnológicas y responder a las necesidades
cambiantes del sector industrial. La formación en Ingeniería
Civil, particularmente en la especialidad Industrial, en estos
años, evolucionó de un enfoque predominantemente técnico
hacia un modelo formativo integral que incorporó competencias
asociadas a la economía, la gestión empresarial, la innovación,
el emprendimiento y la administración industrial. Esta
transformación respondió a la necesidad de formar profesionales
capaces de desenvolverse en entornos productivos cada vez
más complejos y globalizados. Los programas de estudio de
Christophe, Lécuyer, “MIT, Progressive Reform, and ‘Industrial Service’,
1890-1920”, Historical Studies in the Physical and Biological Sciences, 1
(1995), 35-88.
60

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esta década estuvieron orientados a proporcionar herramientas
prácticas y operativas al sector productivo, lo que no solo influyó
en el desarrollo tecnológico de Estados Unidos, sino también en
los modelos educativos adoptados en otros países.
La influencia de la École Centrale, la TH Berlín y el MIT
se manifestó a través de la formación de profesionales mexicanos
que, inspirados por estos modelos, contribuyeron al desarrollo
científico e industrial de su país. La relación entre estas escuelas
y México no se limitó a la transferencia de métodos educativos,
sino que incluyó un intercambio más amplio de saberes, valores
y aspiraciones compartidas por una élite técnica transnacional.
Cabe destacar que la consolidación de la cultura escolar
como instrumento de enseñanza en ingeniería ocurrió más tarde
en Estados Unidos e Inglaterra que en Francia o Alemania. Esta
diferencia puede explicarse por la evolución del contenido de los
programas de estudio, que a principios del siglo XX comenzaron
a incorporar cursos de economía, gestión empresarial y
administración pública. En Europa continental, la formación de
ingenieros para el sector privado comenzó antes y coexistía con
estrategias profesionales ligadas al servicio público. A finales del
siglo XIX, la fe en la educación como clave de la competitividad
internacional se combinó con una profunda transformación
económica, lo que generó nuevas oportunidades laborales. La
expansión acelerada del sector manufacturero en Estados Unidos
obligó a las escuelas de ingeniería a desarrollar herramientas
académicas para responder a estos retos, al tiempo que el aparato
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burocrático estadounidense se volvía más complejo y demandante
de perfiles técnico-administrativos calificados.
Elegí el año 1905 como punto de partida metodológico
para examinar los programas disponibles en los archivos de la
École Centrale, la Technische Hochschule de Berlín y el MIT
con el fin de comprender los modelos pedagógicos ofrecidos por
estas instituciones técnicas de prestigio. A mi juicio, la primera
década del siglo XX marca un momento clave de transformación
en los planes de estudio, especialmente en el caso del MIT, cuyos
contenidos comenzaron a alinearse con los criterios de admisión
y las exigencias del mundo industrial. Este tipo de formación
era precisamente lo que la burguesía mexicana buscaba para
sus descendientes: una combinación de saberes técnicos con
competencias orientadas a la dirección empresarial. Fue también
un periodo de reflexión interna en estas escuelas, tanto por parte de
sus directores como de su cuerpo docente, sobre la mejor manera
de preparar a los estudiantes para los desafíos de la modernidad
industrial.
A lo largo del siglo XX, las autoridades educativas
comenzaron a debatir activamente sobre la renovación de la
enseñanza técnica, reorientándola hacia disciplinas como la
economía industrial, la organización empresarial y el liderazgo
corporativo. En este contexto, el MIT asumió un papel destacado,
consolidando su función como motor de innovación en la
educación en ingeniería. Sus programas no sólo se enfocaban
en proporcionar conocimientos aplicables a las necesidades del
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sector industrial estadounidense, sino que también atrajeron
a estudiantes de élites extranjeras interesadas en un modelo
pedagógico moderno y pragmático.
De las tres instituciones analizadas, la École Centrale
—fundada en 1829— fue la primera en ofrecer una formación
sistemática para ingenieros civiles, así como en expedir un diploma
oficial de “ingeniero de las artes y manufacturas”.61 A lo largo del
siglo XIX, jugó un papel decisivo en la formación de ingenieros
industriales en Francia. Hacia 1905, ya contaba con una sólida
reputación basada en un enfoque pedagógico que combinaba
teoría y práctica. El énfasis en la investigación aplicada atrajo
a estudiantes interesados en la innovación tecnológica. A finales
del siglo XIX, la escuela registraba más de ocho mil egresados,
de los cuales, según cifras de 1890, 5,830 seguían vivos y 4,727
ejercían en Francia.62
La Technische Hochschule de Berlín, fundada en 1879,
representaba la excelencia en la enseñanza técnica alemana.
Nacida de la fusión del Instituto Industrial (Gewerbeinstitut,
1827) y la Academia Industrial (Gewerbeakademie, 1860), fue
instalada en un edificio monumental al oeste del Tiergarten —el
equivalente berlinés del Bois de Boulogne—. Veinte años después
de su fundación, ya había alcanzado los 3,429 estudiantes. En el
André, Grelon, “De la bonne utilisation du modèle étranger: la mise en
place de l’École Centrale des arts et manufactures”, Boletín de la Sabix, 26
(2000).
62
Charles R., Day, Las escuelas de artes y oficios. La enseñanza técnica en
Francia, siglos XIX-XX (París: Belin, 1991),29.
61

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transcurso de un siglo, el número de alumnos provenientes de la
antigua Real Academia se multiplicó por cien.63 La adopción del
sistema laboratorio-taller permitió una enseñanza más práctica
y eficaz. Para 1905, la TH de Berlín había ganado prestigio
internacional por la calidad de sus programas y su estrecha
relación con la industria, contribuyendo a consolidar el renombre
de la ingeniería alemana en el mundo.
Por su parte, el Massachusetts Institute of Technology
(MIT), fundado en 1861, se consolidó a comienzos del siglo
XX como el principal referente de formación técnica en Estados
Unidos. En 1905, ya ocupaba una posición de liderazgo tanto en
docencia como en investigación. Su enfoque pedagógico, centrado
en la aplicación práctica del conocimiento, se materializó en la
creación de talleres y laboratorios desde la década de 1880. En
apenas cuarenta años, el MIT se convirtió en la única escuela
de ingeniería independiente del país con capacidad investigadora
y proyección nacional.64 A diferencia de otras instituciones de
educación superior, su modelo se caracterizó por una estrecha
vinculación con la industria, lo que facilitó la inserción de sus
egresados en el aparato productivo.
El análisis comparado de los perfiles de ingenieros formados
en la École Centrale, la TH Berlín y el MIT revela la evolución de los
Schoen, Henri, “La enseñanza superior técnica en Alemania. Sus
orígenes, su organización, sus métodos y su futuro”, Revista internacional de
la enseñanza, 57 (1909), 216.
64
MIT/ASC, 01OF05., Annual catalogs and bulletins 1905/06.
63

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objetivos educativos y la notable capacidad de estas instituciones
para adaptarse a las exigencias cambiantes del mundo técnico e
industrial, de acuerdo con las lógicas propias de cada país. Cada
modelo formativo pone en juego una combinación particular de
liderazgo, aplicabilidad práctica y resolución de problemas. Lo que
emerge, más allá de la técnica, es la construcción de un nuevo tipo
de figura directiva, cuya formación excede los saberes específicos
y abarca dimensiones organizacionales, políticas y sociales.
El historiador Yves Cohen, especialista en la historia de
las prácticas, ha estudiado esta transformación a través de la
noción de “jefe”. Según él, es en este periodo cuando comienza a
configurarse la pregunta por el jefe: una figura que no existía como
tal en el siglo XIX, pero que dominará el siglo XX. Esta figura es
el resultado de múltiples contribuciones prácticas provenientes de
distintas profesiones —ingenieros, militares, religiosos, políticos,
psicólogos, sociólogos y antropólogos— que participan en su
construcción. Se trata de una cuestión que desborda las fronteras
disciplinarias y geopolíticas, y que continúa vigente incluso en el
siglo XXI.
No se trataba únicamente de una cuestión ontológica, sino
eminentemente pragmática: ¿cómo se formaba a un jefe? Siendo
la ingeniería, en aquella época, la carrera que más se aproximaba
a los procesos administrativos de las empresas, surgía entonces
la pregunta: ¿cómo preparar a un ingeniero para convertirse en
dirigente empresarial? ¿Cómo emergía el futuro Chief Executive
Officer (CEO) —como hoy se le denomina—, encargado de
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�Mariana Espejo Méndez

definir y ejecutar estrategias para alcanzar los objetivos de una
organización?
A comienzos del siglo XX, estas interrogantes se
encontraban en una fase inicial: aún se estaba aprendiendo a
articular las dimensiones técnicas, administrativas y humanas
que darían forma a la empresa moderna según los criterios de
la época. Las escuelas aquí analizadas desempeñaron un papel
fundamental en dicha configuración.
En el caso de Monterrey, al observar las tendencias de
las últimas décadas del siglo XIX, se constata que se convirtió
en una ciudad altamente atractiva para las inversiones y la
creación de negocios vinculados principalmente a la explotación
y transformación de minerales industriales. Hasta mediados de la
década de 1890, la producción rural predominaba en la economía
de Nuevo León. Sin embargo, a partir de 1896, el valor de la
producción industrial en Monterrey superó al de la agricultura:
1 290 000 pesos frente a 4 300 000 pesos. La brecha entre ambos
sectores continuó ampliándose hasta antes de 1910. En 1903, las
fábricas y talleres de Monterrey generaban treinta y seis millones
de pesos, mientras que la agricultura apenas alcanzaba los cinco
millones. Cinco años después, la producción industrial había
adquirido una proyección internacional. En 1910, la metalurgia
(con dos grandes plantas) y la industria siderúrgica (Compañía
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey) generaban en
conjunto un total de 3 040 000 pesos, mientras que la producción
agrícola ascendía a 5 700 000 pesos, es decir, aún por encima de
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la industria metalúrgica.65 Esto pone de relieve que la industria se
encontraba entonces en una fase de aprendizaje, estructuración y
organización pragmática.
Puertas abiertas al mundo: el acceso de estudiantes
extranjeros a las grandes escuelas de ingeniería (1857-1914)
A comienzos del siglo XX, instituciones como la École
Centrale, la Technische Hochschule y el MIT emergieron como
referentes en la formación de ingenieros modernos. Más allá de
sus métodos pedagógicos o estructuras internas, estas escuelas
compartieron una política de apertura clave: la admisión de
estudiantes extranjeros en igualdad de condiciones que sus
pares nacionales.
En Francia, la creación del “Concurso” en 1857 –cuando
la École Centrale pasó al control del Estado– marcó un punto
de inflexión. Este examen instauró un proceso de admisión
meritocrático que, sin restricciones de edad, permitió el ingreso
de candidatos mayores de 25 años, incluyendo a muchos
latinoamericanos.
Cuauhtémoc Velasco Ávila, Eduardo Flores Clair, Alma Parra Campos,
Edgar O. Gutiérrez López, “Nuevo Auge Minero: El Porfiriato” en Inés Herrera
Canales, Coord., La minería mexicana. De la Colonia al siglo XX. (México:
Instituto Mora/El Colegio de Michoacán/El Colegio de México/Instituto de
Investigaciones históricas-UNAM, 1998), 169-179. Véase también, Aurora
Gómez, “El desempeño de la Fundidora de hierro y acero de Monterrey durante
el porfiriato. Acerca de los obstáculos a la industrialización en México”, en
Carlos Marichal y Mario Cerutti, comps., Historia de las grandes empresas en
México 1850-1930. (México: Universidad Autónoma de Nuevo León/ Fondo
de Cultura Económica,1997), 201-215.
65

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La TH de Berlín ofrecía una flexibilidad particular: bastaba con acreditar un diploma extranjero equivalente al bachillerato alemán y demostrar capacidad para seguir los cursos. Documentos como el certificado de estudios, el historial académico,
el pasaporte y un currículum vitae eran requisitos básicos. En la
práctica, los candidatos con una sólida formación científica tenían
mayores posibilidades de acceder y permanecer en el programa.
El MIT, por su parte, exigía una preparación intelectual
integral. La institución valoraba una formación diversa desde el
inicio, lo que llevó a muchos alumnos mexicanos a cursar estudios
preparatorios en academias y colegios de Estados Unidos antes del
ingreso. Escuelas como Worcester Academy (Massachusetts), Cascadilla High School (Ithaca) o el Christian Brothers College High
School (St. Louis), figuran entre las instituciones más frecuentadas.
Más allá de los requisitos académicos, el aspecto
financiero también condicionaba el acceso. La École Centrale,
pública desde 1857, introdujo derechos de matrícula progresivos:
20 francos en 1908, 40 en 1912 y 60 en 1916, mientras que el
Estado y las colectividades locales ofrecían becas.66 En la TH de
Berlín, las tarifas variaban según la carga horaria. El MIT aplicaba
una estructura diferenciada: un costo de examen (5 o 15 dólares,
según la región de origen) y una matrícula base de 25 dólares, con
recargos por laboratorios.
Estas diferencias reflejan no solo estrategias financieras
diversas, sino también modelos de apertura internacional que
66

León, op. cit.,14-16.

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ayudaron a consolidar el prestigio de estas instituciones en un
mundo cada vez más globalizado.
De ingenieros a líderes industriales: la evolución de los
programas de estudio hacia 1905
Hacia 1905, las tres grandes escuelas de ingeniería —la École
Centrale de París, la Technische Hochschule (TH) de Berlín y el
MIT en Estados Unidos— no solo formaban expertos técnicos,
sino que comenzaban a perfilarse como fábricas de dirigentes
industriales. Frente al avance de la industrialización, estas
instituciones adaptaron sus programas para integrar una nueva
dimensión: la economía como saber estratégico para la gestión.
En Francia, la École Centrale fue pionera en ofrecer
una formación sólida en ingeniería civil, mecánica, química
y metalúrgica.67 Pero ya desde el segundo año, los estudiantes
recibían un curso obligatorio de economía orientado a la
administración de fábricas. Esta orientación práctica respondía a
una idea cada vez más difundida: el ingeniero debía saber tanto
de máquinas como de hombres.68 Un fenómeno típicamente
francés, las clases preparatorias, está estrechamente vinculado
a los establecimientos particulares de las “Grandes Écoles” que
reclutan por concurso. Las clases preparatorias disponen de un
personal específico, con sus tradiciones, intereses y métodos de
trabajo, lo que los distingue de los profesores-investigadores de
67
68

Programa de cursos de la Escuela Central de Artes y Manufacturas, 1905.
Ibid.,23.

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las universidades. En el caso específico de las grandes escuelas
de ingeniería, la preparación que reciben los jóvenes candidatos
se centra exclusivamente en las matemáticas.69
Alemania, por su parte, consolidó el prestigio de sus
Technische Hochschule combinando excelencia académica con
una fuerte impronta experimental.70 En la TH de Berlín, los
laboratorios eran el corazón de la enseñanza. Además de las
clásicas especialidades de ingeniería, los cursos de economía
política, derecho comercial y economía industrial comenzaron
a tener un papel transversal. Las materias como Volkswirtschaft
(economía general), Industriewirtschaft (Economía Industrial)
y Handelsrecht (Derecho Comercial y Economía Política)71se
ofrecían hasta tres horas por semana, preparando a los estudiantes
para navegar el complejo mundo de la producción moderna.72
El MIT, influenciado por este nuevo paradigma, integró
gradualmente asignaturas económicas en sus carreras técnicas.
Desde el segundo año, los futuros ingenieros podían elegir
Bruno, Belhoste “Historia de las clases preparatorias”. Exposición en el
Coloquio de la UPS (Unión de los profesores especiales) artículo publicado
en “Historia” en Centro de estudios sobre las formaciones y el empleo de los
ingenieros, (2003); id., “La preparación para las grandes escuelas científicas
en el siglo XIX: establecimientos públicos e instituciones privadas”, Histoire
de l’éducation, 90 (2001).
70
Este proceso se explica en Heiner Stück, “La emancipación de las escuelas
superiores técnicas y la profesionalización de los ingenieros en Alemania en el
siglo XIX”, en Grelon André, dir., Les ingénieurs de la Crise (Paris: Éditions
de l’EHESS, 1986), 271-290.
71
Programm Studien TH Berlin,1905, 12 et 14.
72
Schoen, op. cit. 218.
69

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cursos como historia económica, banca, organización industrial
o problemas del trabajo. Más adelante, seguían con economía
de la empresa y prácticas profesionales enfocadas en la gestión.
Esta combinación buscaba formar ingenieros capaces de analizar
costes, dirigir equipos y liderar innovaciones.73
Detrás de esta evolución curricular, también había
competencia. El MIT enfrentaba el auge de nuevas escuelas como
Cornell, Purdue o Rensselaer, que desafiaban su liderazgo. En
respuesta, impulsó la investigación científica y promovió una
formación superior, alineada con las necesidades del crecimiento
industrial estadounidense. Como afirmó Henry Pritchett, presidente
del MIT74: “La formación inteligente es una fuente de poder (...);
si los Estados Unidos quieren alcanzar la supremacía comercial,
deberán apoyarse en quienes comprenden las condiciones
modernas y saben leer las motivaciones de otros pueblos.” 75
Así, hacia principios del siglo XX, formar ingenieros ya
no se trataba solo de resolver ecuaciones o construir puentes.
Era preparar a una nueva élite capaz de entender y dirigir los
engranajes de la economía moderna.
Conclusión
Este estudio ha permitido mostrar la complejidad y la variedad
de dinámicas que confluyen en el proceso de formación de las
MIT/ ASC, T171 M4257, Voir The Year Book of the Massachusetts Institute Of Technology (1910), 378; y ver Technical Review (1910).
74
Technique Review (1905), op. cit.,12.
75
Citado en Lécuyer, op. cit., 54.
73

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élites industriales del norte de México. Las dinámicas locales,
sociales y jerárquicas se entrelazan con los avances técnicos,
con la proximidad geográfica a los Estados Unidos, y con
múltiples formas de intercambio con el extranjero, tanto regional
como transcontinental. La estrategia de enviar a los hijos de las
burguesías del noreste a formarse en las escuelas de ingeniería más
prestigiosas del extranjero —primero en Francia en el siglo XIX, y
posteriormente en Estados Unidos durante el siglo XX— revela no
solo una aspiración de profesionalización y una forma deliberada
de formar a los futuros líderes empresariales sino, también, supone
una lógica más amplia: la de la circulación de ideas, prácticas e
individuos, completando y sumando a las circunstancias locales
los saberes aprendidos; de igual manera, de la inmensa cantidad
de folletos, manuales, instructivos que circularon así como,
la participación de personas que viajaron para compartir sus
conocimientos en la instalación de una máquina o de una práctica.
Lejos de intimidarse ante la diversidad del capitalismo
regional, caracterizado por la diversificación productiva de las
familias en sectores como el hierro, el acero, el textil, la cerveza,
los productos cárnicos, el azúcar, los cementos, la tierra, los
servicios y la banca, este trabajo se propuso entender cómo
dichas trayectorias de formación técnica se integran en un modelo
económico flexible y heterogéneo.
Las circulaciones implicadas comprenden materiales,
conocimientos, formas y personas. Entre ellas, la más evidente es
la movilidad de los jóvenes que buscan formarse en las escuelas
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�La Educación, empresa familiar y modernidad

de ingeniería más prestigiosas: primero en Francia, durante
el siglo XIX, y posteriormente, de manera más extendida, en
Estados Unidos a lo largo del siglo XX. Estos viajes formativos
suelen concluir con su retorno a sus lugares de origen, donde
ocupan cargos de responsabilidad en empresas familiares. Está
ampliamente documentado el proceso mediante el cual estas
instituciones de élite fueron incorporando progresivamente la
educación en administración desde finales del siglo XIX. Aunque
esta circulación es ante todo espacial, también tiene una dimensión
temporal, ya que lo moderno se entrelaza constantemente con la
preservación de lo tradicional. El estudio de estas dinámicas,
en consecuencia, se desplaza por distintos contextos y adquiere
nuevos significados en cada iteración.
En este sentido, el estudio de las circulaciones no solo
permite comprender los flujos de conocimiento y de personas,
sino que se convierte en objeto móvil, susceptible de adquirir
nuevos significados en cada contexto en el que se pone en
juego; en el caso de este estudio es acerca de los conocimientos
sobre las ideas que circularon en formas de prácticas76 sobre la
administración de las empresas.
Sobre el impacto de las prácticas en la circulación del conocimiento, los
saberes y las técnicas, véase Yves Cohen y Francis Chateauraynaud, “Histoires
pragmatiques”, Éditions de l’EHESS, París, Raisons pratiques, núm. 25, 2016.
Cohen se centra en la historia de la acción, o de las prácticas, durante el siglo
XX. Sus investigaciones consisten en proponer una problematización de dicho
siglo, entendiéndolo como una historia de las prácticas y de las racionalidades
que pretenden orientarlas; es decir, como una historia de la acción y de sus
diversos regímenes de regulación.
76

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Un punto crucial de reflexión, del cual soy plenamente
consciente, es que esta investigación se ha centrado principalmente
en las élites industriales del noreste de México, en gran parte debido
a la disponibilidad y accesibilidad de las fuentes documentales en
esta región y en las escuelas estadounidenses. Esta abundancia
de material permitió explorar en profundidad las dinámicas que
llevaron a estas élites a enviar a sus hijos a formarse en el extranjero,
así como las repercusiones de estas trayectorias en la configuración
de una élite técnica e industrial. Sin embargo, esta elección plantea
una pregunta fundamental: ¿puede esta aproximación aplicarse
a otras élites mexicanas que compartieron una lógica educativa
similar? Por ejemplo, ¿las élites henequeneras del Yucatán o las
elites azucareras de Morelos optaron por estrategias similares?
¿Qué mecanismos específicos las llevaron a tomar tales decisiones
educativas, y en qué medida estas trayectorias influyeron en
su inserción dentro de las élites regionales o nacionales? Estas
interrogantes abren nuevas vías para reflexionar sobre cómo estos
recorridos, moldeados por contextos económicos y geográficos
diversos, pueden revelar dinámicas particulares de movilidad
social y de consolidación del poder en distintas regiones del país.

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�La Educación, empresa familiar y modernidad

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DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-185

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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

La penitenciaría de Nuevo León como presidio
político durante la manifestación antireyista de
1903 y la Revolución mexicana de 1910
The Nuevo León Penitentiary as a political
prison during the 1903 Anti-Reyista protest
and the Mexican Revolution of 1910
Leonardo Guzmán Garza
https://orcid.org/0009-0005-1050-0388
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
Recibido: 06 de diciembre de 2025
Aceptado:25 de marzo de 2026

Editor: Adela Díaz Meléndez. Universidad Autónoma de Nuevo León,
Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2026, Guzmán Garza, Leonardo. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC
BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in
any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-192
Email: leonardo.guzmang@uanl.edu.mx

�La penitenciaría de Nuevo León como presidio político
durante la manifestación antireyista de 1903 y la
Revolución mexicana de 1910
The Nuevo León Penitentiary as a political prison during the
1903 Anti-Reyista protest and the Mexican Revolution of 1910
Leonardo Guzmán Garza
Universidad Autónoma en Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
https://orcid.org/0009-0005-1050-0388
Recibido: 06 de diciembre de 2025
Aceptado: 27 de abril de 2026

Resumen: Las crisis de legitimidad política que enfrentaron Bernardo
Reyes en 1903 y Porfirio Díaz en 1910 comparten un punto en común:
la penitenciaría de Nuevo León fue instrumentalizada políticamente
ante ambas coyunturas, como estrategia del Estado para perpetuar el
régimen ante una manifestación local y posteriormente una movilización
nacional; disidentes políticos como Felipe Naranjo, Francisco Madero y
Roque Estrada fueron aprehendidos en Monterrey durante el desarrollo
de este fenómeno. En este sentido, la presente investigación analiza los
encarcelamientos políticos usando los conceptos de heterotopía, estado
de excepción y asociación de dominación, propuestos por Foucault,
Agamben y Weber, respectivamente.
La relevancia del texto radica en que revela las tácticas utilizadas
por el régimen para perpetuarse mediante un dispositivo de control
Sillares, vol. 6, núm. 11, 2026, 112-158
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-192

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�Leonardo Guzmán Garza

regional. Por otro lado, este estudio complejiza la dimensión política
de la penitenciaría de Nuevo León, vinculándola con la manifestación
antireyista 1903 y la Revolución mexicana de 1910.
A través del análisis de fuentes primarias localizadas en archivos como
el Centro de Estudios de Historia de México, el Archivo Histórico
de Monterrey o el Global Press Archive, se propone examinar el
discurso oficial de la penitenciaría, el cual establecía como propósito
fundacional la regeneración del criminal, pero contrasta ampliamente
con lo observado en la documentación recabada: la existencia de un
presidio político que violaba frecuentemente las normas establecidas
por el aparato jurídico para perpetuar el régimen porfirista-reyista. En
este contexto, los presos políticos ejercieron resistencia discursiva al
denunciar por escrito las injusticias del sistema penitenciario mexicano.
Palabras clave: penitenciaría de Nuevo León; presos políticos;
porfiriato; Francisco Madero; Revolución mexicana.
Abstract: The political legitimacy crises faced by Bernardo Reyes in
1903 and Porfirio Díaz in 1910 share a common point: the Nuevo León
Penitentiary was politically instrumentalized in both junctures as a
state strategy to perpetuate the regime—first against a local protest and
later against a national mobilization. Political dissidents such as Felipe
Naranjo, Francisco Madero, and Roque Estrada were apprehended in
Monterrey during the development of this phenomenon. Accordingly,
this research articulates the analysis of political imprisonments with the
concepts of heterotopia, state of exception, and domination association,
proposed by Foucault, Agamben, and Weber, respectively.
The relevance of the research lies in its revelation of the tactics used
by the regime to perpetuate itself through a regional control apparatus.
Furthermore, this study complicates the political dimension of the
Nuevo León Penitentiary by linking it to the 1903 Anti-Reyista
protest and the Mexican Revolution of 1910. Through the analysis of
primary sources located in archives such as the Centro de Estudios
de Historia de México, the Archivo Histórico de Monterrey, and the
Global Press Archive, the official discourse of the penitentiary is
Sillares, vol. 6, núm. 11, 2026, 112-158
DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-192

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�La penitenciaría de Nuevo León como presidio político

examined. This discourse established the foundational purpose as the
criminal’s regeneration, but contrasts sharply with what is observed
in the documentation gathered: the existence of a political prison that
frequently violated the norms established by the judicial apparatus
to perpetuate the Porfirista-Reyista regime. In this context, political
prisoners exercised discursive resistance by denouncing in writing the
injustices of the Mexican penitentiary system.
Key words: penitentiary of Nuevo León; political prisoners; porfiriato;
Francisco Madero; Mexican Revolution.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-192

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�Leonardo Guzmán Garza

Introducción
Durante el porfiriato, el discurso oficial sobre la criminalidad
se articuló junto a un proyecto de ingeniería social que
abogaba por tener ciudadanos más trabajadores y educados,
con el afán de dirigir a la nación hacia un estado de “orden y
progreso”.1 A partir de la segunda mitad del siglo XIX, México
experimentó una transformación en materia política, jurídica y
administrativa;2 la teoría penal no se quedó atrás, puesto que
en esta época, la clase gobernante, inspirada por los modelos
penitenciarios europeos y estadounidenses, implementó una
serie de reformas a la aplicación del encierro.3 En este sentido,
la construcción de penitenciarías era una parte fundamental del
proyecto de regeneración social porfirista, para mantener un
mayor control poblacional.
En este contexto, el gobernador de Nuevo León, Bernardo
Reyes, no se quedó atrás, ya que se alineó con indiscutible
lealtad a los intereses de Porfirio Díaz.4 Para consolidar su
Pablo Piccato. “La Construcción de Una Perspectiva Científica: Miradas
Porfirianas a La Criminalidad.” Historia Mexicana 47, (1997), 133–135.
2
Alicia Salmerón. “Gobierno, Justicia y Administración hacia 1910”. En
1810, 1858, 1910. México en tres etapas de su historia dirigido por Gisela von
Wobeser, 114. México: FCE, 2022.
3
María Sánchez. Andamiaje del castigo: El nacimiento de la Penitenciaría
en Coahuila (1881-1910). (Saltillo: Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad Autónoma de Coahuila, 2015), 51-55.
4
José Reséndiz, “El caudillismo como política preferencial del porfiriato”.
Actas Revista de Historia de la Universidad Autónoma de Nuevo León 5
(2010), 40-43.
1

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gobierno, Reyes articuló un mecanismo de neutralización hacia
los disidentes políticos, el cual integró vigilancia sistemática5 con
represión física o discursiva para perpetuarse en el poder. Por lo
tanto, la presente investigación propone como tesis central que la
Penitenciaría del Estado de Nuevo León (PENL) fue un elemento
esencial del dispositivo de control regional reyista-porfirista,
ya que se instrumentalizó para conseguir la neutralización de
opositores políticos a través del encierro. A raíz de las crisis de
legitimidad política que se presentaron previo a las elecciones
locales de 1903, y nacionales de 1910, la reclusión de presos
políticos y el llenado de papeletas electorales fueron elementos
clave para perpetuar el reyismo-porfirismo.
Este estudio utiliza los conceptos teóricos de heterotopía,
estado de excepción y asociación de dominación, propuestos
por Michel Foucault, Giorgio Agamben y Max Weber,
respectivamente. Estos conceptos son muy útiles para analizar
la PENL como presidio político, ya que permiten proponer que
el Estado construyó un espacio para albergar a “desviados”
y posteriormente empleó una serie de excepcionalidades
En su investigación sobre el espionaje instaurado por este caudillo
regional, Leonardo Ríos demostró que, para erradicar adversarios políticos,
Reyes constituyó una red sociopolítica en el noreste, e implementó tácticas
de espionaje sistemático hacia personajes de dudosa fidelidad al régimen: los
generales Gerónimo Treviño y Francisco Naranjo, algunos exgobernadores
neoloneses, y clanes familiares como los Madero, los Carranza y los Zuazua.
Leonardo Ríos, “Bernardo Reyes, un maestro de espías al servicio de
Porfirio Díaz”. Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México
68 (2024), 154-159.

5

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jurídicas, las cuales fueron articuladas por un amplio aparato
burocrático con el objetivo de mantener o mejorar su posición
política.
La instrumentalización política de la PENL puede
interpretarse como la manifestación local de un fenómeno
continental, cuyo análisis resulta crucial para mostrar el impacto
de las aprehensiones políticas en múltiples escalas: a nivel local,
la manifestación antireyista de 1903 con el encarcelamiento de
disidentes del régimen como Felipe Naranjo y Adolfo Duclós
Salinas; y a nivel nacional, al intentar truncar la campaña política
del Partido Nacional Antirreeleccionista (PNA) con la reclusión
de Francisco Madero y Roque Estrada en junio de 1910.
Como fuentes primarias, se utilizaron notas periodísticas,
correspondencia personal, testimonios escritos, actas de cabildo y
documentos oficiales para comprender que la instrumentalización
política de la PENL no fue un fenómeno aislado, sino que se
combinó con la manipulación discursiva, la represión física, la
censura epistolar, y otros mecanismos de control poblacional para
perpetuar el régimen reyista-porfirista.
La relevancia de esta investigación se amplía si se
considera que, la instrumentalización política de la PENL, lejos
de ser una anomalía local, se inserta dentro de un fenómeno
penitenciario latinoamericano de mayor magnitud, pues Gimena
Loza estableció que a principios del siglo XX, la reclusión de
presos políticos fue una práctica proliferada en los Estados
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oligárquicos para controlar a cientos de opositores con distintos
perfiles sociales.6
Antecedentes: el nacimiento de la penitenciaría de
Nuevo León
Antes de que Bernardo Reyes desarrollara el proyecto de la
penitenciaría de Nuevo León, su ideario en materia penal ya
estaba bastante desarrollado. Una evidencia de ello se encuentra
en el discurso que presentó cuando estuvo a cargo de la colocación
de la primera piedra de la penitenciaría del estado de San Luis
Potosí (PESLP), el 5 de febrero de 1884. Esto ocurrió antes de
que Reyes asumiera el cargo de gobernador de Nuevo León,
puesto que aún era jefe de la 6ª. zona militar.7 En representación
del ejército mexicano, Bernardo Reyes dictó un discurso en el
que, entre otras cosas, dijo lo siguiente:
La penitenciaría es el lugar donde los hombres manchados
por la culpa regeneran su alma en el recogimiento y el trabajo
para volver al seno de la comunión social, renaciendo para ella
útiles y buenos. [...] El sistema de penitenciarías, el gigante
paso dado por la civilización para abolir la pena de muerte,
resolviendo el arduo problema de justicia. [...] Por eso aplaudo
con los estremecimientos de mi corazón emocionado, la idea de
Gimena Loza, “Colonialismo y modernización en la emergencia y
evolución de las cárceles en América Latina hasta la primera mitad del siglo
XX”. Revista de Historia de las Prisiones 20 (2025), 49.
7
Esta zona militar comprendía los estados de Aguascalientes, San Luis
Potosí y Zacatecas. Ramírez, Mario. “La logística del ejército federal: 18811914”. En Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, n. 36,
julio-diciembre. p. 194.
6

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levantar ese edificio e inaugurarlo el día en que se conmemora
[la Constitución de 1857], la más libre del siglo XIX.8

De el se deduce que, la retórica regeneradora y civilizatoria
manejada por Reyes trató de justificar la institucionalización de
la cárcel. En su discurso, Reyes omitió la utilidad de la prisión
como dispositivo de control social, y presentó a las penitenciarías
modernas como espacios de regeneración criminal, la cual se
conseguía mediante el hábito del trabajo, que garantizaba la
seguridad de la población debido al aislamiento de los individuos
peligrosos.
Una década más tarde, Reyes retomó los principios de
su ideario penal para la redacción del reglamento de la PENL,
publicado en 1894. Al inicio del documento, se estableció como
propósito fundacional de la PENL el regenerar a los criminales a
partir de la moralización y el hábito del trabajo, con el objetivo
de incrementar drásticamente la seguridad de la población.9 Sin
embargo, la presente investigación propone que en el caso local,
la PENL realmente no cumplió su propósito fundacional; por el
contrario, el inmueble fue instrumentalizado como dispositivo
de represión política y control social, con el objetivo subliminal
de consolidar los regímenes de Díaz a nivel nacional, y Reyes a
nivel local, para su perpetuación a través del tiempo.
Citado por Argenis Leija. La Penitenciaría de San Luis Potosí. 1890-1905.
(El Colegio de San Luis, A. C., 2012), 57.
9
Archivo Histórico del Estado de Nuevo León (AHENL). Fondo
Construcción de la Penitenciaría del Estado (CPE). Reglamento para la
Penitenciaría del Estado, diciembre de 1894. Caja 1. ff. 1-9.
8

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La historiografía sobre la PENL, escrita por autores como
Enrique Tovar y María Sánchez, ha coincidido en señalar que
el edificio fue inaugurado entre 1894 y 1895.10 Cabe mencionar
que este texto permite matizar esta afirmación: en efecto, la
construcción del inmueble concluyó en agosto de 1895;11 pero
la penitenciaría ya estaba en funcionamiento al menos desde
1892, ya que en el AHMM se localizó un documento que data de
septiembre de 1892, el cual refiere a la “solicitud del preso Justo
Arrizola, sobre que se le permita ejercer en [los talleres de] la
penitenciaría su oficio de zapatero”.12
La legitimación política de la PENL a través de la visita
de Porfirio Díaz a Monterrey
Durante su gobierno, Porfirio Díaz emprendió una serie de visitas
oficiales a penitenciarías de múltiples estados de México: Puebla
(1891), Lecumberri (1900) y Mérida (1906).13 Estas visitas
formaban parte de una estrategia para legitimar políticamente
la modernización del sistema penitenciario mexicano, la cual
Sánchez, Andamiaje del castigo, 80 y Enrique Tovar, Entre sillares,
maderos y barrotes. La prisión en Monterrey (siglos XVII al XX). (México:
CONARTE, 2013), 108.
11
Obra terminada, La patria, 3 de septiembre de 1895.
12
Archivo Histórico Municipal de Monterrey (AHMM). Fondo Monterrey
Contemporáneo (MC). Solicitud de Justo Arrizola para trabajar en el taller de
zapatería, septiembre de 1892, sección: vida cotidiana, volumen 367, exp. 11,
ff. 1-2.
13
Mediateca INAH. Porfirio Díaz visita la penitenciaría Juárez de Mérida,
febrero de 1906. Disponible en: https://mediateca.inah.gob.mx/repositorio/
islandora/object/fotografia:365932
10

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necesitó presupuestos sin precedentes para construir edificios
monumentales y transformar las prácticas penales. Insertada en
este contexto, la PENL recibió la visita del presidente en 1898,
tres años después de la conclusión del inmueble.14
A pesar de que este recorrido se enmarca en una estrategia
nacional para legitimar la modernización del sistema penitenciario,
la visita de Díaz a la PENL presenta una particularidad sustancial:
la composición del séquito que acompañó a Bernardo Reyes para
recibir a Porfirio Díaz en la estación de ferrocarril Treviño.15
Personajes como Francisco Naranjo, Lázaro Garza Ayala y
Gerónimo Treviño estuvieron presentes en gran parte de la visita,
que duró aproximadamente una semana. Es decir, el hecho de
que Reyes vigilara sistemáticamente a Treviño,16 Naranjo y
Garza Ayala no implicaba necesariamente que estos tuvieran una
enemistad con Porfirio Díaz.17
Tovar, La prisión en Monterrey, 113.
La visita del señor presidente de la República. General Porfirio Díaz, a la
ciudad de Monterrey, en diciembre de 1898. (Monterrey: Imprenta y Litografía
de Ramón Díaz S, en C. Calle de Dr. Mier Núm. 86. 1899), 22.
16
Destaca el caso de Gerónimo Treviño, pues uno de sus hijos contó
con Porfirio Díaz como padrino de bautizo en 1883, dato que conlleva un
compadrazgo entre Treviño y Díaz. Leopoldo Espinosa, “Los alcaldes de
Monterrey”. (Monterrey: El Regio, 2024). Disponible en: https://elregio.
com/Noticia/36ca4a69-d2f3-4512-877e-d755b832b1c3 Cuando terminó
el gobierno de Bernardo Reyes en 1909, Gerónimo Treviño fue reactivado
políticamente por el propio Porfirio Díaz, debido a que habían conservado su
buena relación durante décadas. Antonio Peña. Gerónimo Treviño. Formación,
ascenso y gobierno en Nuevo León, 1867-1871. (Monterrey: Universidad
Autónoma de Nuevo León, 2024), 190-192.
17
Lejos de ser una contradicción, la ambivalencia entre la vigilancia y el
14
15

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El 20 de diciembre de 1898, la PENL fue adornada con
múltiples elementos nacionalistas para recibir al presidente,
entre los cuales destacaban banderas mexicanas que adornaron
los muros del inmueble.18 Esto se interpreta como una táctica del
Estado para que la sociedad asociara el poder disciplinario y la
vigilancia con la paz y el trabajo. Por otro lado, se deduce que este
edificio representaba uno de los mayores símbolos nacionales que
se impulsaron durante el porfirismo y el reyismo. La proyección
de símbolos patrios en el recinto penitenciario implicó una
resignificación temporal del inmueble; el espacio penitenciario
albergó un espectáculo público en el que el régimen de Reyes
integró simbólicamente a los viejos caudillos neoloneses.
La visita de Díaz ayudó a consolidar la posición de
Bernardo Reyes como aliado estratégico del régimen porfirista
en el norte del país, al proyectar a Monterrey como una ciudad
moderna e industrial, en sintonía con el proyecto nacional de
orden y progreso. Este acto político permitió reducir las tensiones
políticas en Nuevo León, consolidar la relación entre Reyes y
Díaz, y legitimar políticamente la construcción de la PENL.
reconocimiento hacia Naranjo, Treviño y Garza Ayala se interpreta como una
maniobra política por parte de Porfirio Díaz, orientada hacia el reconocimiento
de la influencia y arraigo que estos caudillos tenían en Nuevo León. El objetivo
de Díaz con la ejecución de esta maniobra política fue la integración simbólica
de los caudillos, debido a que reducía las posibilidades de levantamientos
armados o resistencia organizada en Nuevo León era fundamental para
conseguir la estabilidad y perpetuación del régimen de Bernardo Reyes, quien
estaba profundamente alineado con el proyecto porfirista.
18
Tovar, La prisión en Monterrey, 114.
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Paradójicamente, cinco años después de la visita del presidente, el
inmueble penitenciario fue instrumentalizado para albergar a los
presos políticos de la coyuntura de 1903, lo que revela que uno de
los símbolos de modernidad y progreso nacional se transformó en
un instrumento de represión a nivel regional.
La manifestación antireyista del 2 de abril de 1903
A comienzos de 1903, Bernardo Reyes comenzó una campaña
política para su reelección como gobernador de Nuevo León. La
prolongación del régimen reyista generó un descontento social
en un sector considerable de la población regiomontana, lo que
conllevó a la organización de varios grupos de oposición: el Club
Liberal Lampacense (CLL),19 el Club Liberal Ponciano Arriaga
(CLPA),20 y la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa
(GCEN).21
El empuje de la oposición en Nuevo León generó un amplio
descontento en la cúpula del régimen porfirista. A tal grado llegó
esta situación, que el 30 el de marzo de 1903, el secretario de
gobernación, Ramón Corral, envió un mensaje contundente hacia
Francisco Naranjo, figura clave entre los disidentes del régimen
reyista:
Adolfo Duclós Salinas, Méjico pacificado: el progreso de Méjico y los
hombres que lo gobiernan; Porfirio Díaz - Bernardo Reyes. (St. Louis, Mo.
Impr de Hughes y ca, 1904), 311.
20
Moisés Saldaña. “De la era de los caudillos a la consolidación de la
modernidad política (1867-1940)”. En Nuevo León: 200 años de historia.
(Monterrey: Fondo Editorial de Nuevo León, 2024), 165.
21
Duclós, Méjico pacificado, 249.
19

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Me parecen de todo punto inútiles los trabajos de oposición
a la candidatura del Señor General Reyes; que esos trabajos
contrarian a la política del Señor Presidente y que éste vería
con mucho gusto el que ud, como uno de sus mejores amigos y
de mayor confianza, cooperara en el sentido de evitar la lucha,
de poner fin a esa agitación que se están lanzando los partidos,
creando divisiones que son seriamente perjudiciales, y de
conseguir que las elecciones se verifiquen en quietud en favor
del señor General Reyes, quien, es indudable, resultará electo,
ya sea que la oposición suspenda sus trabajos o los continúe.22

La advertencia de Ramón Corral hacia los grupos de
oposición de Nuevo León exhibe la naturaleza no competitiva del
proceso electoral y el apoyo absoluto de Porfirio Díaz. Enterado
de esto, el movimiento de oposición liderado por Francisco
Naranjo decidió no presentarse a la manifestación del 2 de abril
de 1903, en la que aproximadamente 15,000 personas protestaron
contra la reelección reyista.23
Centro de Estudios de Historia de México (CEHM). Fondo Archivo del
General Bernardo Reyes (AGBR). Carta de Ramón Corral a Francisco Naranjo,
30 de marzo de 1903, clasificación: DLI.35.6809.1, ff. 1-2. Disponible en:
https://cehm.org.mx/Buscador/VisorArchivoDigital?jzd=/janium/JZD/
DLI/35/6809/1/DLI.35.6809.1.jzd&amp;fn=120392
23
La cifra varía entre 12,000 y 15,000 manifestantes según los testimonios
de Adolfo Duclós Salinas y Carlos Cantú. Carlos Cantú. “Los sucesos del 2 de
abril de 1903, en Monterrey”. En Humanitas Digital, n.º 12, 2021. pp. 338-341.
Duclós, Méjico pacificado, 281. Por su parte, el bando reyista también realizó
una manifestación, esta se llevó a cabo afuera de la casa de Bernardo Reyes,
solamente que fue a una escala reducida en comparación a la manifestación
antireyista: una cantidad de 2500 simpatizantes que formaban parte de clubes
políticos, principalmente el Victoria y el Unión y Progreso. Cantú, Los sucesos
del 2 de abril, 338-341. Duclós, Méjico pacificado, 357.
22

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La movilización provocó el descontento del Estado
y la intervención policíaca, por lo que se abrió fuego desde la
azotea del Palacio Municipal,24 lo que se tradujo en más de 8
fallecimientos, 60 personas heridas y 100 arrestadas.25 Incluso
se suscitaron migraciones para evitar persecuciones políticas,26
como es el caso de Francisco Reyes, quien partió a ciudad de
México después de su candidatura para la gubernatura del estado
por parte de la GCEN.27
En la amplia revisión archivística y hemerográfica que
se realizó no se detectaron indicios de advertencias enviadas
a los diversos movimientos de oposición, a excepción del que
era liderado por Francisco Naranjo, que en 1903 probablemente
era el caudillo neolonés con mayores capacidades de generar un
levantamiento armado de magnitudes considerables. Por lo tanto,
se interpreta que la brutal represión de la manifestación del 2 de
abril no fue improvisada, sino premeditada; la carta de Ramón
Corral era un ultimátum político hacia Naranjo, cuyo objetivo era
Isabel Ortega. “Orden y progreso: el periodo reyista en Nuevo León”.
En La transición al mundo moderno: del reyismo a la reconstrucción (18851939), coord. César Morado. (Monterrey, Fondo Editorial de Nuevo León,
2007), 8.
25
Saldaña, De la era de los caudillos, 167. Entre los fallecidos figuraban al
menos seis gendarmes del Estado. Duclós, Méjico Pacificado, 305.
26
Durante la época, el Diario del Hogar señaló que 4,000 regiomontanos
salieron del estado por temor a las persecuciones políticas. Cantú, Los sucesos
del 2 de abril, 351.
27
Víctor Niemeyer, El general Bernardo Reyes. (Monterrey: Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, 1966), 123.
24

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aislarlo de las movilizaciones antireyistas y reducir el riesgo que
conllevaba ejercer una represión contundente hacia los disidentes
del reyismo.
La represión ejercida el 2 de abril fue la culminación
de una amplia campaña política para silenciar a los disidentes.
Prueba de ello es que el 12 de marzo de 1903, una imprenta de
periódicos de oposición fue secuestrada por el gobierno reyista.28
La censura y las aprehensiones con motivos políticos evidencian
que un pilar del régimen reyista era el control de la información y
la criminalización de los disidentes. Sin embargo, tras la represión
del 2 de abril se generó una crisis de legitimidad hacia el régimen
de Bernardo Reyes: periódicos locales y nacionales comenzaron a
documentar y exhibir los abusos presentados en Monterrey,29 y el
grupo de “los científicos” comenzaron a desaprobar los métodos
utilizados por Reyes para perpetuarse en el poder.30
CEHM. AGBR. Carta de Manuel González Guajardo a Ramón Corral,
12 de marzo de 1903, clasificación: DLI.35.6807.11, f. 1. Disponible en:
https://cehm.org.mx/Buscador/VisorArchivoDigital?jzd=/janium/JZD/
DLI/35/6807/11/DLI.35.6807.11.jzd&amp;fn=120368
29
Debe añadirse que después de la represión empezaron a circular folletos
de protesta, pero la circulación de estos se eliminó por iniciativa de la
policía regiomontana. CEHM. Fondo Copiadores del General Bernardo
Reyes (CGBR). Carta de Rodolfo Reyes a Bernardo Reyes, 6 de abril de
1903, clasificación: DLI-1.34.16811, f. 1. Disponible en: https://cehm.org.
mx/Buscador/VisorArchivoDigital?jzd=/janium/JZD/DLI-1/34/16811/DLI1.34.16811.jzd&amp;fn=70637
30
CEHM. CGBR. Carta de Rodolfo Reyes a Bernardo Reyes, 13 de abril
de 1903, clasificación: DLI-1.34.16812, f. 1. Disponible en: https://cehm.org.
mx/Buscador/VisorArchivoDigital?jzd=/janium/JZD/DLI-1/34/16812/DLI1.34.16812.jzd&amp;fn=70644
28

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Los sucesos del 2 de abril generaron una ola de desprestigio
de la élite política; fue a raíz de estos sucesos que Madero decidió
crear un club político para discutir problemáticas sociales a nivel
regional y nacional; el nombre elegido fue Club Benito Juárez.31
En otras palabras, la represión ejercida el 2 de abril evidenció
la imposibilidad de una transición democrática y pacífica dentro
de la estructura del porfiriato; hecho que fungió como uno de
los catalizadores para la gestación del maderismo. Además, los
sucesos del 2 de abril implicaron el debilitamiento de la figura
de Reyes en su aspiración hacia la presidencia mexicana, y el
fortalecimiento del grupo de los científicos.
Las aprehensiones políticas derivadas de la
manifestación antireyista
La noche del 3 de abril fue aprehendido un periodista y escritor
que formaba parte de la GCEN: Adolfo Duclós Salinas.32 Al igual
Kelly Hernández, Malos mexicanos. Raza, imperio y revolución en la
frontera. (México: Fondo de Cultura Económica, 2023), 129.
32
Durante su trayectoria profesional, Duclós Salinas fue autor de libros
como Méjico pacificado, Héroe y caudillo y Emigrados políticos, los cuales
consistían en ensayos de política e historia nacional y neolonesa. Como periodista, publicó en periódicos como Le Trait d’Union, Regeneración y fue director de La Democracia Latina. Sus posturas políticas conllevaron alianzas con
los oposicionistas de la tiranía Díaz-Reyes, así como constantes aprehensiones
breves por motivos políticos desde el año de 1902, y un encarcelamiento de
ocho meses a causa de la manifestación de 1903. El Sr. Adolfo Duclós Salinas,
El contemporáneo, 13 de febrero de 1902. Disponible en: https://hndm.iib.
unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075be7d1e63c9fea1a1bd?pagina=558a36c87d1ed64f16cde9a6&amp;palabras=Adolfo_Ducl%C3%B3s_Salinas
31

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que otros manifestantes, fue conducido como preso político a
la PENL. El caso de Duclós Salinas es singular, debido a que
constituye el testimonio escrito más detallado y extenso que
existe sobre las condiciones de vida de los reclusos dentro de la
PENL. Dicho testimonio se encuentra en el capítulo III del libro
IV titulado “La venganza del general Reyes”, que forma parte de
su obra Méjico pacificado.
Esta fue la primera vez que se le recluyó propiamente a
Duclós Salinas, pero algunos de sus compañeros de prisión como
Vidal Garza Pérez33 y Felipe Naranjo34 ya habían sido aprehendidos
desde 1901 por motivos políticos,35 pues la vigilancia establecida
por Bernardo Reyes en el municipio de Lampazos de Naranjo,
Amigo muy cercano de Francisco Naranjo, que junto a Antonio I. Villarreal,
Francisco Naranjo (hijo) y Luis Mario Benavides, formaba parte del CLL de
Nuevo León. Al terminar la manifestación antireyista, Vidal Garza Pérez,
quien no era miembro de la GCEN, fue el primer individuo en ser aprehendido;
el comandante de policía, Ignacio Morelos y Zaragoza, fue el encargado de
realizar esta operación. Duclós Salinas explica que la reclusión de Vidal
Garza era una prioridad para Reyes dada su cercanía a Francisco Naranjo,
quien lideraba un movimiento de oposición de magnitudes considerables y
supuestamente había planeado un levantamiento armado años atrás. De ahí
que el título del texto de Duclós Salinas sea “La venganza del general Reyes”.
Duclós Salinas, Méjico Pacificado, 311.
34
Hijo del general Francisco Naranjo, quien comenzó a ser vigilado bajo
orden de Bernardo Reyes a comienzos del siglo XX, por relacionarse con los
hermanos Flores Magón en actividades subversivas. Ríos, Bernardo Reyes, un
maestro de espías, 159.
35
Correspondencias. Nuevo León. Diario del Hogar, 8 de noviembre de
1901. Disponible en: https://hndm.iib.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075be7d1e63c9fea1a219?pagina=558a37907d1ed64f16daa065&amp;palabras=Vidal_Garza_P%C3%A9rez. Duclós Salinas, Méjico Pacificado, 262.
33

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los identificó como individuos que representaban una amenaza
para el orden sociopolítico de Nuevo León. Es decir, los primeros
encarcelamientos políticos durante el gobierno de Reyes no
fueron los surgidos después del 2 de abril de 1903; esta práctica
ya se había presentado un par de años atrás.
La represión sistemática ejercida por el Estado permitió
que Bernardo Reyes se reeligiera como gobernador de Nuevo
León. Sin embargo, en este punto de la presente investigación,
cabe precisar cómo fue aprehensión de un grupo 18 manifestantes
antireyistas que fueron internados en la PENL. Al respecto, se
encontró un testimonio personal escrito el 18 de mayo de 1903
por varios presos políticos de la manifestación antireyista.36 El
texto señalaba que:
Hubo varios paisanos y gendarmes muertos y heridos,
achacándosenos tales delitos, no obstante de no aparecer méritos
que justifiquen esa imputación. De entre nosotros, Quintanilla,
Canales y Espinosa, vieron disparar a los gendarmes sus armas
sobre el pueblo [...] sin embargo, contra ningún gendarme se ha
procedido. [...] Todas nuestras aprehensiones fueron ejecutadas
sin orden escrita de autoridad alguna, no obstante no haber
sido cogidos infraganti delito, único caso en que pudo haberse
hecho así.37
El periódico del que se extrajo esta información muestra que algunos de
los redactores del texto fueron: Gonzalo Canales, Gonzalo Espinosa, Galdino
Quintanilla, y Adolfo Duclós. Sin embargo, el periódico presenta un daño
material que no permite leer los nombres del resto de reclusos participantes en
la elaboración del texto.
37
Los sucesos de Monterrey. Escrito de Amparo presentado por los presos políticos de Nuevo León. Diario del Hogar, jueves 28 de mayo
36

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El hecho de que muchos miembros de la GCEN fueran
estudiantes de derecho implicó una resistencia desde el conocimiento
de los procedimientos penales en el Estado. Al referirse a la falta de
“orden escrita de autoridad alguna” y la inexistencia de flagrancia,
los presos políticos revelan su conocimiento de las leyes y las
garantías individuales. Las condiciones carcelarias experimentadas
por este grupo de reclusos también fueron denunciadas en el texto
publicado en el Diario del Hogar:
Se nos llevó a la Penitenciaría, incomunicándosenos desde
luego en celdas antihigiénicas, pues son en extremo húmedas y
jamás penetra en su interior un rayo solar. [...] el día 6 [de abril]
a las 12 p.m. se nos notificó el auto de formal prisión por los
delitos de tumulto, lesiones y homicidio a los señores Eugenio
[del Bosque], Galdino [Quintanilla], los [señores Gonzalo
Canales,] Gonzalo [Espinosa] y [Adolfo] Duclós. Jesús
M[aría] del Bosque sólo fue por tumulto. [...] En este salón nos
encontrábamos en número de 18, la obscuridad lo invadía todo;
su sueldo húmedo y sucio, causa náuseas, y a todo esto, hay que
agregar que el excusado que era una barrica que por todas partes
destilaba, se encontraba allí mismo. No tardó nuestra salud en
resentirse, y nos tuvimos precisados a presentar un ocurso ante
el S[eño]r. Juez que nos juzga, haciéndole saber nuestro estado,
y suplicándole se nos permitiera hacer nuestro aseo personal, se
quitara aquel excusado, se nos pusieran escupideras como a los
demás reos, se nos diera más luz y ventilación, y por último, se
nos sacara algún momento al patio diariamente, para tomar el
Sol. [...] A tal grado ha llegado [nuestra incomunicación, pues]
de 1903. Disponible en: https://hndm.iib.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075be7d1e63c9fea1a219?pagina=558a379d7d1ed64f16db5eba&amp;palabras=escupideras&amp;anio=1903&amp;mes=05&amp;dia=28&amp;coleccion=
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�Leonardo Guzmán Garza

ese rigorismo [implica] que la correspondencia nuestra, para
entregársenos, ha de ser leída por el Juez o el Alcaide, sin que
para ella se haya dictado auto alguno; habiéndose dado el caso
de que a Duclós Salinas le hayan recogido dos de sus cartas sin
entregárselas.38

La arbitrariedad del sistema penitenciario se manifestó
una vez más con la lectura de correspondencia y la censura
epistolar hacia Adolfo Duclós; síntomas de una vigilancia
sistemática y permanente hacia los presos políticos. Este método
se extendió hasta la comunicación personal de los reclusos, y en
casos excepcionales, la circulación de cartas dejaba de ser un
derecho. De aquí se desprende que los reclusos no solamente eran
vigilados por los centinelas de la PENL, sino que incluso algunos
jueces formaban parte del sistema de vigilancia reyista.
En su testimonio, los presos políticos describieron
detalladamente las condiciones carcelarias en las que vivían:
insalubridad, hacinamiento, incomunicación, humedad y
oscuridad constante. Lo anterior, agregado a la prohibición
de salir a los patios de la penitenciaría, constituye un síntoma
del incumplimiento al propósito fundacional de la PENL: la
regeneración de los criminales a través del trabajo en los talleres
de la penitenciaría.
El Estado nunca tuvo la intención de readaptar a los presos
políticos; al contrario, pretendió quebrar la voluntad política de
los opositores y deshumanizarlos severamente. El caso de los
38

Los sucesos de Monterrey, Diario del Hogar, 1903.

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manifestantes de 1903 revela una alteración de los métodos
punitivos en Nuevo León: la violencia física, frecuentemente
ejercida en el siglo XIX mediante azotes o fusilamiento,
fue sustituida por la insalubridad, la oscuridad constante, la
incomunicación y el hacinamiento carcelario; castigos más
sutiles, pero igualmente deshumanizantes y funcionales para la
perpetuación del régimen reyista a través de la instrumentalización
del sistema penitenciario. Esta idea queda reforzada con el
siguiente testimonio de Adolfo Duclós:
La comunicación en esta crujía era de todo punto imposible,
pues además de hallarse todos los criminales en sus respectivas
bartolinas, el calabocero tenía órdenes de no conversar con los
políticos y ni siquiera acercarse á ellos, fuera de los instantes
en que se les servía agua en la taza común, en sucias vasijas,
especiales de ese Departamento de la Muerte, se les repartían
los inmundos alimentos, capaces de destruir en tres días el
estómago menos escrupuloso, sobre todo por la prolijidad de
detalles asquerosos que les acompañaban, tales como el lavado
(delante de los presos) de todas las vasijas en una tina común,
el servir la sopa y el café en la misma taza, el seleccionar para
esas tareas [a] tuberculosos ó sifilíticos que causaban invencible
repugnancia [sic].39

Según Duclós, algunos alimentos que se les brindaba a
los presos políticos eran servidos por reclusos contagiados de
tuberculosis. Se interpreta que, la instrumentalización de las
enfermedades constituyó otro síntoma de la modernización del
castigo en el sistema penitenciario neolonés. Las condiciones
39

Duclós Salinas, Méjico Pacificado, 313.

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carcelarias de los presos políticos estaban lejos de ser como las
del resto de reclusos, quienes, entre otras cosas, habitaban celdas
individuales, trabajaban diariamente en los talleres y podían dar
pequeños paseos por los patios de la PENL.
La penitenciaría de Nuevo León como heterotopía
durante la articulación de un estado de excepción
Es en este punto de investigación donde cabe insertar el concepto
de heterotopía de desviación, propuesto por Michel Foucault en
1966, el cual hace referencia a los lugares que “están más bien
reservados a los individuos cuyo comportamiento representa
una desviación con relación a la norma exigida [...] de ahí la
existencia de las cárceles”.40 En consecuencia, la PENL constituyó
una heterotopía de desviación, destinada a la contención de
los individuos peligrosos, para obtener la normalización de la
sociedad. Sin embargo, en la presente investigación se propone
la tesis de que la PENL generó heterotopías internas41 en ciertas
coyunturas históricas. La mazmorra de los presos políticos
representó un espacio muy distinto aún dentro de la propia prisión,
donde los reclusos padecían el aislamiento más riguroso, ingerían
Michel Foucault. “De los espacios otros”. Revista Fractal, 48 (2008), 125138.
41
Para la realización del presente estudio se decidió complejizar el concepto
de heterotopía, a pesar de que Michel Foucault nunca utilice alguna categoría
similar a la de heterotopías internas. Este concepto hace referencia a los
espacios excepcionales localizados dentro de las propias heterotopías. En este
caso, las mazmorras de los presos políticos representan una heterotopía interna
ya que era un sitio considerablemente distinto al resto de celdas de la PENL.
40

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alimentos contaminados y experimentaban el hacinamiento en
todo el sentido de la palabra.
La creación de esta heterotopía interna implicó la
neutralización de los disidentes políticos, lo que resultó
sumamente útil para perpetuar el régimen reyista, ya que lograba
impedir que los presos políticos se distrajeran o mantuvieran
contacto con los reclusos del resto de ambulatorios, lo cual
tenía una doble función: ejercer un castigo no corporal hacia
los disidentes y contener el germen de la oposición reyista para
reducir las posibilidades de motín o rebelión colectiva dentro de
esta heterotopía de desviación. La realidad denunciada por los
presos políticos fue ampliamente negada por el discurso oficial,
que será analizado a continuación.
Los acontecimientos del 2 de abril según la versión oficial
Los testimonios de los presos políticos y de Carlos Cantú
representan la versión de los manifestantes antireyistas, sin
embargo, cabe contrastar esta interpretación de los hechos con
la versión institucional. Primeramente, debe presentarse la
versión del propio Bernardo Reyes, quien, inconforme por la
“desinformación” manejada en los periódicos, se presentó como
víctima de una campaña de desprestigio hacia su figura política.
En una carta escrita el 19 de abril de 1903 expresó que:
No se me mira como soy realmente, sino como me quieren
hacer aparecer los más bajos de mis enemigos. [...] Soy
impetuoso, cuando se trata de combatir: soy duro, cuando
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echo mano al sable y me lanzo sobre el contrario; pero tengo
fuerza de voluntad bastante, para dominar mis ímpetus y para
suavizar mis durezas, en todo lo que se relaciona con cuestiones
meramente políticas.
Desde el restablecimiento de la República a la fecha, ningún
hombre público ha sido tan cruelmente abatido como yo [...]
A lo sumo se dispararían 50 o 60 tiros en el tumulto [del 2 de
abril]; y la palabra “granizada” le da al tumulto un carácter
muy serio que no tuvo. [...] Me tiene tranquilo la poderosa
protección del Sr. Presidente para conmigo, tan firme como
empeñosa.42

El discurso de Reyes evade la responsabilidad de los
hechos, atribuyéndola a “los más bajos enemigos”. A pesar de
haber implementado una censura sistemática para el desarrollo
de su campaña política, y de instrumentalizar políticamente la
PENL, Bernardo Reyes invirtió los roles de víctima y victimario
descaradamente. Asimismo, al afirmar que “a lo sumo se
dispararían 50 o 60 tiros”, se interpreta que Reyes consideraba que
era adecuado reducir los acontecimientos a un simple “tumulto”,
para quitarle gravedad al hecho de que hubo 8 muertos, 60 heridos
y más de 100 aprehendidos el 2 de abril.
El respaldo absoluto de Porfirio Díaz, documentado
en las cartas de Ramón Corral y Bernardo Reyes, le brindaba
impunidad total a este último. Esto se refuerza con el hecho de
CEHM. CGBR. Carta de Bernardo Reyes a José López Portillo y Rojas,
19 de abril de 1903, clasificación: CDLI-1.40.19878, ff. 1-4. Disponible en:
https://cehm.org.mx/Buscador/VisorArchivoDigital?jzd=/janium/JZD/DLI1/40/19878/DLI-1.40.19878.jzd&amp;fn=74942
42

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que, el 28 de mayo, la cámara de diputados votó unánimemente
en favor de la inculpabilidad de Reyes en la represión ejercida
el 2 de abril.43
La versión de Bernardo Reyes quedó documentada en su
correspondencia personal, pero la versión oficial del gobierno
neolonés se difundió hasta el 2 de mayo de 1903, a través de
la ‘Diputación Nuevoleonesa’,44 en un folleto titulado Verdad
y Justicia. El Gral. B. Reyes y sus detractores. En sintonía
con el ideario reyista, la ‘Diputación Nuevoleonesa’ negó la
responsabilidad de los hechos del 2 de abril, al establecer que:
Los acusadores, haciéndose de cuantas fábulas, inexactitudes
y calumnias han inventado los agitadores de Nuevo León
[...] refieren que el Gobernador interrumpió á balazos una
manifestación cívica organizada por sus opositores políticos
[...] haciendo fusilar al pueblo en la plaza principal de
Monterrey por gendarmes y soldados distribuidos en las
alturas de los edificios circundantes de aquella localidad;
y agregan á ese relato sombrío, algunos rasgos relativos
á prisiones, órdenes de asesinato y otros varios incidentes.
CEHM. CGBR. Carta de Rodolfo Reyes a Bernardo Reyes, 29 de mayo de
1903, clasificación: DLI-1.34.16849, ff 1-2. Disponible en: https://cehm.org.
mx/Buscador/VisorArchivoDigital?jzd=/janium/JZD/DLI-1/34/16849/DLI1.34.16849.jzd&amp;fn=70998
44
Integrada por los diputados nuevoleoneses: José López Portillo y Rojas,
Jesús María Cerda, Francisco Martínez Baca y Manuel Serrano, quienes
enviaron el folleto a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y
consiguieron que Bernardo Reyes fuera declarado como culpable de los delitos
que se le adjudicaron. Verdad y Justicia. El Gral. B. Reyes y sus detractores.
Tomado del periódico “La Voz de Nuevo-León”. (Monterrey, 2 de mayo de
1903), 45-47. Disponible en: https://curiosity.lib.harvard.edu/latin-americanpamphlet-digital-collection/catalog/43-990068226160203941
43

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[...] Parece increíble que así se falsee la historia, que se falte
á la verdad de un modo tan osado, á los pocos días de los
acontecimientos.
La Diputación Nuevoleonesa, [...] tiene que declarar [...] que
la historia relatada por el Club Político Ponciano Arriaga es
enteramente fantástica, y no merecería más que el desdén,
si no entrañase inculpaciones tan graves ó intenciones tan
perversas. La verdad es que la manifestación oposicionista que
se hace allí aparecer como víctima de un atentado oficial [...]
parece haber preparado el escándalo de que ahora se queja,
armándose con anticipación, difundiendo especies alarmantes
por la ciudad y asegurando por boca de varios de sus miembros
que habría de correr la sangre el 2 de Abril. Las desgracias
ocurridas en Monterrey, sólo son, pues, imputables á esa misma
oposición. Así va la averiguación minuciosa que un juez recto
y concienzudo del ramo criminal, [de nombre Macedonio
Tamez] está practicando en estos instantes sobre tan lamentable
incidente [sic].45

En primera instancia, resulta llamativo el hecho de que la
‘Diputación Nuevoleonesa’ publicó este folleto un mes después
de la manifestación antireyista, lo que implica que se realizó con
relativa rapidez. Se interpreta que, ante la ola de críticas recibidas,
el Estado priorizó la redacción de este folleto como estrategia
para conseguir la legitimación política de la población.
La desacreditación hacia los disidentes políticos es clara,
pues el texto establece que sus quejas consisten en “fábulas”
y “calumnias”; además de reducir a los manifestantes como
simples “agitadores”. En consecuencia, el Estado invirtió la
45

Verdad y Justicia, 41 y 42.

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culpabilidad de los hechos al declararse víctima: estableció que
los verdaderos culpables del caos ocasionado el 2 de abril fueron
los manifestantes antireyistas.
Finalmente, el texto alude a la “averiguación minuciosa
de un juez recto y concienzudo del ramo criminal”, como recurso
para evidenciar la imparcialidad del Estado en la investigación de
los sucesos del 2 de abril. Sin embargo, el juez del ramo criminal
al que se alude en el texto de la Diputación Nuevoleonesa es
el mismo que los presos políticos acusaron de haber leído la
correspondencia privada, así como de haber censurado las cartas
dirigidas a Adolfo Duclós. Esta acusación implica que el juez,
Macedonio Tamez, formaba parte del sistema de vigilancia que
perpetuaba el régimen reyista. La versión oficial de la Diputación
Nuevoleonesa, no fue más que propaganda política elaborada por
los mismos funcionarios que reproducían prácticas represivas
hacia los disidentes del régimen reyista.
La existencia de una heterotopía interna en la PENL
guarda estrechas relaciones con el concepto de estado de
excepción, propuesto por Giorgio Agamben en Homo Sacer: el
poder soberano y la nula vida. En dicha obra, el filósofo italiano
propuso que los regímenes autoritarios suspenden temporalmente
el orden jurídico para perpetuarse en el poder político. En palabras
de Agamben:
El soberano, por medio del estado de excepción, “crea y
garantiza la situación” de la que el derecho tiene necesidad para
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su propia vigencia. [...] El estado de excepción no es, pues, el
caos que precede al orden, sino la situación que resulta de la
suspensión de éste.46

En este sentido, los acontecimientos que se suscitaron
ante la crisis de legitimidad de Bernardo Reyes se enmarcan en
un estado de excepción. Lo anterior se sostiene en el hecho de
que se aplicaron múltiples excepcionalidades que rompieron el
orden jurídico para perpetuar el régimen reyista en Nuevo León:
aprehensiones sin orden escrita, realizadas en la ausencia de
flagrancia; la censura epistolar, la reclusión conjunta y el hecho
de que hubiera más de 500 reclusos entre 1902 y 1904 son solo
algunos elementos que ilustran el estado de excepción en Nuevo
León durante la reelección de Reyes.
La asociación de dominación durante la crisis de
legitimidad política de Bernardo Reyes
Para que se llevara a cabo la instrumentalización política de la
PENL y la aplicación del estado de excepción, fue necesaria la
existencia de una heterotopía interna, pero además fue primordial
el establecimiento de una asociación de dominación, concepto
acuñado por el sociólogo alemán, Max Weber, para referirse a las
estructuras en las que grupos humanos se organizan para asegurar
la obediencia hacia un determinado régimen. En Economía y
sociedad, Weber define este concepto de la siguiente manera:
Giorgio Agamben, Homo Sacer: El poder soberano y la nuda vida. Tomo
I. (Madrid: Pre-Textos, 2006), 28-31.
46

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Una asociación de dominación debe llamarse asociación
política cuando y en la medida en que su existencia y la
validez de sus ordenaciones, dentro de un ámbito geográfico
determinado, estén garantizados de un modo continuo por la
amenaza y aplicación de la fuerza física por parte de su cuadro
administrativo.47

En este caso, la instrumentalización política de la
PENL implicó la existencia de una asociación de dominación,
la cual permitió que el régimen reyista se perpetuara mediante
la articulación de un amplio aparato burocrático. Para ilustrar
mejor la aplicación de este concepto con el caso analizado en este
estudio, debe describirse dicho aparato burocrático.
La figura de Bernardo Reyes fue ampliamente respaldada
por Porfirio Díaz y Ramón Corral —quien más tarde sería
vicepresidente—. Esto es síntoma de que la cúspide de la
asociación de dominación recaía en el gobierno federal, dicha
asociación debía neutralizar a la oposición política neolonesa para
mantener la estabilidad en el estado. La amenaza hacia Francisco
Naranjo presentada en la carta de Ramón Corral, y la violencia
reproducida el 2 de abril de 1903 se vinculan ampliamente con el
concepto weberiano.
Puede decirse que la ‘Diputación Nuevoleonesa’ formaba
parte del aparato burocrático a nivel estatal, la cual negó
completamente la responsabilidad de la represión ejercida durante
Max Weber, Economía y sociedad. Esbozo de sociología comprensiva.
(México: Fondo de Cultura Económica, 2002), 43.
47

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la crisis de legitimidad de Bernardo Reyes. El comandante de
policía, Ignacio Morelos de Zaragoza, también integraba este
aparato, pues ejecutó aprehensiones con motivaciones políticas
sin orden escrita. Estas aprehensiones fueron legitimadas por el
juez Macedonio Tamez y el aparato judicial en general, quienes
facilitaron la censura epistolar y legitimaron las aprehensiones
políticas.
Finalmente, Marín Peña, el director de la PENL, también
formó parte de esta asociación de dominación, ya que él y su equipo
de celadores se encargaron de la incomunicación absoluta de los
18 presos políticos que ocuparon una celda conjunta. Ordenaron
a los presos enfermos de sífilis y tuberculosis que administraran
los alimentos a los reclusos políticos e incluso permitieron que 4
presos sentenciados rellenaran las papeletas de votos falsificados
para garantizar la reelección de Bernardo Reyes.48
En otras palabras, está evidenciado que Porfirio Díaz,
Ramón Corral, Bernardo Reyes, Ignacio Morelos, Marín Peña,
Macedonio Tamez, la diputación nuevoleonesa y otros actores
políticos fueron quienes integraron la asociación de dominación,
con el objetivo de perpetuarse en el poder a través de la amenaza
de la violencia física. Todos estos actores mantuvieron sus cargos
hasta el final del porfiriato. Incluso, en casos como el de Ramón
Corral, ascendieron su posición debido a su alineamiento con
los intereses del presidente de la República.
48

Duclós Salinas, Méjico Pacificado, 344

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La población carcelaria de la PENL como indicador
de represión política
Puede observarse que el discurso oficial y los testimonios de los
manifestantes antireyistas se contradicen abiertamente. Por ello,
la presente investigación recurrió a los registros archivísticos
del Archivo Histórico del Estado de Nuevo León (AHENL) y el
AHMM para elaborar una gráfica que muestra la evolución de
la población de la PENL entre 1892 y 1909. La elaboración de
este recurso le resta credibilidad a la versión oficial y refuerza
las afirmaciones pronunciadas en los textos redactados por los
presos políticos, quienes aseguraban que sí hubo aprehensiones
derivadas de la manifestación de 1903.
La gráfica 1 permite observar una tendencia general
de crecimiento poblacional durante la coyuntura política del
régimen reyista. Los primeros años de la penitenciaría reflejan un
incremento gradual de reclusos, que se explica con la conclusión
de la construcción y la apertura paulatina de ambulatorios,49 sin
embargo, a partir de 1901 se muestra un crecimiento poblacional
abrupto: entre 1900 y 1903, el número de internos pasó de ser 428
en a ser 559.
El año en el que se registró la mayor cantidad de reclusos
coincide con el año de mayor tensión electoral durante el gobierno
de Bernardo Reyes. Asimismo, el reglamento de la PENL se
AHMM. MC. Informe sobre la Penitenciaría del Estado de Nuevo León,
enero de 1896, sección: correspondencia, volumen 420, exp. 9, ff. 1-6.
49

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incumplió conscientemente durante tres años, pues estaba
estrictamente prohibido que se recluyera a más de 500 individuos,
ya que esto implicaba un mal funcionamiento de la prisión.50
Gráfica 1.
Evolución de la población de reclusos en la Penitenciaría del Estado
de Nuevo León (1892-1909).

Fuente: Actas de cabildo del AHMM (1892-1897 y 1900-1906) e informes
anuales de la PENL localizados en el AHENL (1898, 1899, 1907, 1908,
1909).51

Jacobo Castillo ha demostrado que, precisamente, desde
el año de 1900 comenzaron a proliferar los clubes políticos
AHENL. CPE. Reglamento para la Penitenciaría del Estado, diciembre
de 1894, caja 1, f. 11.
51
Las cifras mostradas en la gráfica indican la población recluida en la PENL
hacia finales de año. No se localizaron fuentes confiables que refieran a la cantidad de reclusos en 1910.
50

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antireyistas en Nuevo León.52 En 1901 y 1902 se registraron las
aprehensiones de figuras políticas clave, como Felipe y Francisco
Naranjo, hijos del general lampacense,53 además de Adolfo
Duclós Salinas, quienes eran miembros fundamentales del CLL y
la GCEN, respectivamente.
Estos datos, aunados a la vigilancia sistemática ejercida
hacia los disidentes políticos por parte del régimen reyista,54
sugieren que el aumento poblacional de 1901-1903 se debió
en gran parte a la intolerancia hacia los opositores, que derivó
en encarcelamientos con motivaciones políticas. A pesar de
que los presos políticos presentaron un amparo denunciando el
incumplimiento jurídico del Estado, la mayoría de estos reclusos
obtuvieron su libertad tras la amnistía presentada a mediados
de octubre de 1903, cuando la crisis de legitimidad se había
moderado considerablemente.
Entre 1905 y 1907, la población penitenciaria se
estabilizó. Sin embargo, se puede apreciar que el número de
internos comenzó a incrementar gradualmente en 1908, lo
cual se enmarca en las vísperas del estallido revolucionario de
1910. Este incremento se explica parcialmente con la reclusión
Jacobo Castillo, “La ruptura con la clase media y el preludio a la revolución. La represión política y los movimientos sociales en Nuevo León durante
el reyismo”. Reforma Siglo XXI, (2025), 53.
53
Sentenciados y absueltos, La voz de México, 21 de agosto de 1901. Disponible en: https://hndm.iib.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bf7d1e63c9fea1a489?pagina=558a37db7d1ed64f16df4c8e&amp;palabras=aprehensi%C3%B3n-lampazos
54
Ríos, Bernardo Reyes, un maestro de espías, 154-159,
52

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documentada de periodistas55 y la persecución sistemática hacia
los simpatizantes del magonismo.56 Por lo tanto, se interpreta que
la PENL era instrumentalizada políticamente aunque no existiera
una coyuntura electoral como la de 1903 o la de 1910.
Hasta ahora, ha sido explicada la instrumentalización
política de la PENL para consolidar al gobierno estatal. Sin embargo,
en junio de 1910 se suscitó el encarcelamiento injustificado de
Francisco Madero y Roque Estrada en la penitenciaría de Nuevo
León. Estas aprehensiones demuestran la permanencia de la
instrumentalización política de la PENL a lo largo del porfiriato:
si en la coyuntura electoral de 1903 fue utilizada para desarticular
un movimiento local, en la coyuntura revolucionaria de 1910
neutralizó temporalmente la campaña política del Partido Nacional
Antirreeleccionista (PNA), un movimiento de alcance nacional.
La aprehensión política de Francisco Madero y Roque Estrada
en Monterrey previo a las elecciones federales de 1910
El encarcelamiento de Francisco I. Madero y Roque Estrada en la
PENL ocurrió en la mañana del 7 de junio de 1910,57 y tuvo una
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57
Aprehensión de nuestro candidato Don Francisco I. Madero para la Presi55

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duración aproximada de dos semanas. La noticia de los encarcelamientos se esparció rápidamente entre la población mexicana,
como lo demuestra el telegrama que Gustavo Madero le envió a
Aquiles Serdán, con el objetivo de informarle que su hermano:
Francisco I. Madero [fue] aprehendido [e internado en la
penitenciaría de Nuevo León, por] orden [del] Juez, pretextando
[que Madero] favoreció [la] fuga [del] Lic. Estrada, a quien
pretendióse aprehender por [un] policía [que iba] sin uniforme
y sin orden. Su esposa, [Sara Pérez] empeñóse acompañarlo y
está en prisión.58

La correspondencia familiar revela un hecho fundamental
que fue silenciado por casi todos los periódicos de la época:
durante su reclusión, Francisco Madero compartió espacio con
dencia en las próximas elecciones. El republicano: órgano del Partido Antirreeleccionista en la Frontera Norte, 8 de junio de 1910. Disponible en: https://
gpa.eastview.com/crl/irmn/?a=d&amp;d=erpa19100608-01.1.1&amp;srpos=12&amp;e=------es-25--1--img-txIN-Penitenciar%c3%ada--------58
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janium/JZD/VIII-2%20J/A/1/15/1/VIII-2%20J.A.1.15.1.jzd&amp;fn=2447 Para
tener más detalles sobre la causa de las aprehensiones, se puede recurrir a la
carta que el propio Francisco Madero le escribió a su amigo Miguel Urquidi,
fechada el 11 de junio de 1910, y redactada desde su habitación en la PENL.
En palabras del propio Francisco Madero: “El famoso insulto de Estrada a la
autoridad consiste en que contestó al Comandante de Policía cuando le preguntó si sabía con quien hablaba y le dijo: ‘sí señor, U[ste]d, es un policía’. Eso
fue todo el insulto y de allí se valieron para aprehenderlo a él y a mí porque me
opuse a que lo detuviera la policía no uniformada”. Mediateca INAH. Carta
dirigida a Manuel Urquidi por parte de Francisco I. Madero, 11 de junio de
1910. Disponible en: https://mediateca.inah.gob.mx/islandora_74/islandora/
object/fotografia%3A52419.
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Sara Pérez. Esto evidencia múltiples faltas al reglamento de la
penitenciaría: se anuló el principio de reclusión solitaria, se aceptó
una reclusión voluntaria sin delito que lo justificara, y sobre todo,
se permitió que una mujer compartiera espacio con un hombre.59
El incumplimiento de normativas tan fundamentales como estas
conllevaban necesariamente la ineficacia del sistema penitenciario.
Periódicos vinculados con la oposición antirreeleccionista
como El Constitucional,60 El republicano61 y México Nuevo62
aseveraron que el candidato del PNA estaba en rigurosa
incomunicación, sin la compañía de su esposa. Por otro lado,
se encontró que El Tiempo sí notificó la aprehensión conjunta,
la cual queda confirmada revisando la correspondencia enviada
por Gustavo Madero. Esto se interpreta como una táctica astuta
por parte de Francisco Madero y la facción antirreeleccionista:
la capitalización del encarcelamiento político. Se le retrató como
Véase AHENL. CPE. Reglamento para la Penitenciaría del Estado, diciembre de 1904, caja 1. Folleto de 53 páginas.
60
Damas distinguidas, El Constitucional: órgano oficial del Centro Antirreeleccionista de México, 15 de junio de 1910. Disponible en: https://gpa.
eastview.com/crl/irmn/?a=d&amp;d=cona19100615-01.1.1&amp;e=-------es-25--1-img-txIN-Sara+P%C3%A9rez--------61
Aprehensión de nuestro candidato Don Francisco I. Madero para la Presidencia en las próximas elecciones, El Republicano: órgano del Partido Antirreeleccionista en la frontera norte, 8 de junio de 1910. Disponible en: https://
gpa.eastview.com/crl/irmn/?a=d&amp;d=erpa19100608-01.1.1&amp;srpos=12&amp;e=------es-25--1--img-txIN-Penitenciar%C3%ADa--------62
La aprehensión del señor Madero: ha sido un escándalo nacional, México
Nuevo: diario democrático, 12 de junio de 1910. Disponible en: https://gpa.
eastview.com/crl/irmn/?a=d&amp;d=mndd19100612-01.1.2&amp;srpos=454&amp;e=-----191-es-100--401-byDA-img-txIN-Madero----1910----59

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un mártir de la democracia debido a la imagen de resistencia y
soledad que se proyectó en los periódicos de la oposición.
Omitir el hecho de que estaba recluido con su esposa
incrementaba la magnitud de su encarcelamiento y aumentaba
su proyección como víctima del Estado autoritario. En este
sentido, la PENL se convirtió en un espacio de negociación
política y económica entre el régimen porfirista y la campaña
antirreeleccionista: por un lado, se incumplieron las normativas
carcelarias de la PENL para asegurar la victoria de Díaz en las
elecciones presidenciales; por otro lado, una vez detenido, el
candidato del PNA se adaptó a las circunstancias y capitalizó
políticamente su reclusión, con la visión de que su imagen como
mártir de la democracia le sería óptimo a largo plazo para alcanzar
sus objetivos políticos.
Con dos semanas de encierro bastaba para interrumpir la
campaña electoral del candidato del PNA; no era imprescindible
ni óptimo para el Estado realizar un proceso penal formal, ni
dictaminar una sentencia de dos años. El propio Madero mencionó
esta idea en su carta a Miguel Urquidi:
Parece que piensan darle largas al proceso, a fin de entretenerme
lo más posible y casi estoy seguro que si llegan a triunfar ellos
no saldré de aquí en mucho tiempo, seguramente hasta que ellos
comprendan que no corre ningún peligro en dejarme ya libre.
Pero confío que los acontecimientos políticos los obligarán a
darme una libertad pronta, pues la oleada de indignación que
ha alzado mi prisión parece que es inmensa.63
63

Mediateca INAH, Carta dirigida a Manuel Urquidi, 1910.

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En efecto, Madero sabía que “darle largas al proceso”
era parte de una estrategia estatal para reducir su actividad
política. Para el debilitamiento de la campaña maderista no era
indispensable tratar de regenerar al individuo durante su breve
reclusión, lo que en teoría era el propósito fundacional con el que
se inauguró la PENL.64
En este punto de la investigación, cabe realizar una
descripción de cómo fueron las vidas de Madero y Estrada
durante las dos semanas que estuvieron en la PENL. A diferencia
de la incomunicación rigurosa e incómoda que experimentó
Roque Estrada,65 notas periodísticas de la época señalan las
comodidades de las que disfrutó Madero: una habitación con
dos camas, mesa de comedor, recado para escribir, permiso para
recibir visitas constantes de familiares y simpatizantes, así como
correspondencia y alimentos enviados desde el exterior.66
Un espacio de reclusión con estas condiciones dejaba
de ser una “celda”, y pasaba a ser una habitación personal; era
inimaginable que el grueso de la población carcelaria de la PENL
experimentara un entorno semejante. Se interpreta que los presos
con poder económico y político negociaban con los directivos
AHENL, CPE, Reglamento para la Penitenciaría del Estado, 1894, f. 3.
Dicha incomunicación duró hasta el 13 de junio de 1910. Madero acusado de injurias al Presidente de la República, El Tiempo, 14 de junio de 1910.
Disponible en: https://hndm.iib.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/
558075bf7d1e63c9fea1a45b?pagina=558a35317d1ed64f16b2be98&amp;palabras=arresto_del_se%C3%B1or_enrique_herrera
66
La prisión de don Francisco I. Madero. El tiempo. 15 de junio de 1910.
64
65

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de la penitenciaría para obtener un trato preferencial. Madero se
adaptó a las condiciones, y aprovechó sus privilegios para que su
actividad política no se anulara de forma absoluta, esto se sustenta
en el hecho de que, dentro de prisión, el candidato del PNA
mantuvo comunicación personal a través de correspondencia y
escribió documentos importantes como el Manifiesto a la Nación
y la Carta abierta.67
Se propone que, en el caso de Francisco Madero y Roque
Estrada, la PENL no fue un lugar de disciplina y regeneración;
simplemente consistió en un confinamiento simbólico, útil para
perpetuar al régimen porfirista con el debilitamiento de la campaña
antirreeleccionista. Aunque para ello fue necesario incomunicar
hasta el 13 de junio a Roque Estrada, fecha en la que comenzó a
procesarse el traslado hacia San Luis Potosí,68 lo que requería que
se levantara la incomunicación de Estrada para que declarara ante
el tribunal de justicia de la PENL.
En esta fase del texto puede retomarse el concepto de
heterotopía interna, ya que la celda-habitación de Francisco
CEHM. Fondo Archivo Federico González Garza (AFGG). Carta de
Francisco Madero a Federico González, 16 de junio de 1910, clasificación
CMXV.8.784.1, ff. 1-3. Disponible en: https://cehm.org.mx/Buscador/VisorArchivoDigital?jzd=/janium/JZD/CMXV/8/784/1/CMXV.8.784.1.jzd&amp;fn=8408 En estos textos, el candidato del PNA denunció las irregularidades
electorales, además de que advirtió con poner en crisis a la paz nacional si
continuaban las prácticas represivas.
68
Madero acusado de injurias al presidente de la república, El Tiempo, 14
de junio de 1910. Disponible en: https://hndm.iib.unam.mx/consulta/publicacion/visualizar/558075bf7d1e63c9fea1a45b?pagina=558a35317d1ed64f16b2be98&amp;palabras=arresto_del_se%C3%B1or_enrique_herrera
67

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Madero constituía otro espacio excepcional dentro de la PENL.
Este espacio se generó en el contexto de una crisis de legitimidad
política a nivel nacional, aunque el trato dirigido hacia Madero
fue muy distinto al que se les brindó a los presos políticos de
1903: ya no había hacinamiento, ni alimentos contaminados, ni
mucho menos incomunicación; los privilegios experimentados
en la PENL por el candidato del PNA permitieron un desarrollo
limitado de la campaña maderista.
En última instancia, el traslado de Madero y Estrada hacia
la PESLP se efectuó la tarde del 23 de junio.69 Esto ilustra la
existencia de un dispositivo regional de control. Esta red fue posible
debido al perfeccionamiento y modernización de los mecanismos
de control presentes en el sistema penitenciario mexicano, que
mostró sus capacidades de flexibilidad y adaptabilidad cuando se
presentaban coyunturas electorales críticas.
Consideraciones finales
La penitenciaría de Nuevo León fue legitimada políticamente
durante la visita de Porfirio Díaz en 1898, ya que se presentó
como herramienta de regeneración social; paradójicamente,
durante las coyunturas políticas de 1903 y 1910, la PENL fue
instrumentalizada políticamente e integró un dispositivo donde
Noticias telegráficas de la Capital: En la penitenciaría de Luis Potosí. El
heraldo de Chiapas. 26 de junio de 1910. Disponible en: https://gpa.eastview.
com/crl/irmn/?a=d&amp;d=ehdc19100626-01.1.2&amp;srpos=14&amp;e=------191-es-25-1--img-txIN-Penitenciar%c3%ada----1910----69

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convergió con la vigilancia sistemática, la suspensión temporal
del orden jurídico, y la censura discursiva; todo esto iba
encaminado a conseguir la neutralización de una nueva cultura
política, configurada por clubes políticos antireyistas, periodistas
críticos, estudiantes de derecho, y el PNA, quienes comenzaron a
organizarse desde inicios del siglo XX.
La PENL ilustra el perfeccionamiento de los dispositivos
de control en el norte de México, así como la capacidad del
régimen porfirista para legitimar políticamente la construcción de
penitenciarías; en el caso de Nuevo León, Bernardo Reyes no tardó
en instrumentalizar este edificio con la finalidad de neutralizar
disidentes políticos. Aunque Reyes consiguió reelegirse y
perpetuarse en el poder en 1903, los hechos del 2 de abril jamás se
olvidaron y, en parte, provocaron la gestación de elementos clave
de la Revolución mexicana, como el movimiento maderista y la
deslegitimación de la figura de Reyes por parte de “los científicos”.
Durante la crisis de legitimidad política de Bernardo
Reyes, así como en las detenciones de Madero y Estrada, se
empleó un estado de excepción tal y como lo describió Agamben,
localizado en una heterotopía interna donde la reclusión
arbitraria, el hacinamiento penitenciario, la censura epistolar, el
incumplimiento de las normativas de la prisión, la manipulación
judicial y la represión no fueron anomalías, sino que fueron
elementos normalizados y dirigidos hacia los disidentes políticos
en Nuevo León. Además, estas prácticas evidencian un trato
distinguido según el perfil socioeconómico de los reclusos, y el
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perfeccionamiento del castigo en Monterrey, pues se dejaron atrás
métodos punitivos como el fusilamiento o la tortura física para la
neutralización de los disidentes políticos, y se optó por legitimar
métodos más sutiles, aunque no por ello menos eficaces.
El encarcelamiento de Roque Estrada y Francisco Madero
en vísperas del estallido revolucionario de 1910 constituye la
instrumentalización más representativa de la PENL, ya que, en
este contexto, se trató de detener una movilización nacional,
de proporciones significativamente más grandes que las de la
manifestación antireyista de 1903. Tanto los presos políticos de
1903 como Francisco Madero se erigieron como agentes activos,
debido a la resistencia discursiva que ejercieron mediante la
publicación de textos como el amparo de 1903, o el Manifiesto a
la nación de 1910, respectivamente. El caso de Madero destaca,
ya que la capitalización política del encierro permitió que se
presentara como un mártir de la democracia en la prensa mexicana.
Así pues, el concepto weberiano de asociación de
dominación es clave para comprender cómo es que el aparato
burocrático articuló el estado de excepción: Porfirio Díaz y
Ramón Corral blindaron políticamente a Reyes, signo de esto es
la amenaza que dirigieron hacia Francisco Naranjo, el hombre
más capacitado para realizar un golpe de estado en Nuevo León.
Por su parte, Ignacio Morelos y otros gendarmes se encargaron
de las aprehensiones sin orden, que fueron legitimadas por
Macedonio Tamez, la ‘Diputación Nuevoleonesa’ y el resto del
aparato judicial-legislativo neolonés. Finalmente, Marín Peña
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fue el encargado de administrar la institución que se convirtió
en presidio político durante la reelección de Bernardo Reyes y la
aprehensión del candidato presidencial del PNA.
En vísperas de la Revolución mexicana, la PENL fungió
como presidio político para la neutralización inmediata, mientras
que la PESLP representó la siguiente fase de la detención:
el espacio donde se formalizaron las acusaciones en contra
de Madero y Estrada. La instrumentalización política de este
dispositivo regional de control social formó parte de las estrategias
empleadas por el régimen porfirista, para tratar de sofocar, sin
éxito, al movimiento revolucionario.
Fuentes consultadas
Archivísticas:
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Archivo Histórico Municipal de Monterrey (AHMM).
Centro de Estudios de Historia de México (CEHM).
Global Press Archive (GPA).
Harvard Library.
Hathi Trust Digital Library.
Hemeroteca Nacional Digital de México (HNDM).
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El heraldo de Chiapas, 1910.
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Socialización y legitimación de la criminología en
México (1930-1974)
Socialization and legitimization of Criminology in
Mexico (1930-1974)
Yussel Arellano
https://orcid.org/0000-0002-9506-4191
Universidad Autónoma del Estado de México
Toluca de Lerdo, México
Recibido: 09 de enero de 2026
Aceptado: 30 de abril de 2026

Editor: Adela Díaz Meléndez. Universidad Autónoma de Nuevo León,
Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2026, Arellano, Yussel. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC
BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in
any medium, provided the original author and source are credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-193
Email: yussan_@hotmail.com

�Socialización y legitimación de la criminología
en México (1930-1974)
Socialization and legitimization of Criminology in Mexico
(1930-1974)

Yussel Arellano
Universidad Autónoma del Estado de México
Toluca de Lerdo, México
https://orcid.org/0000-0002-9506-419
Recibido: 09 de enero de 2026
Aceptado: 30 de abril de 2026

Resumen: Este artículo analiza por qué la criminología tardó casi cuatro
décadas en establecerse como licenciatura en México, concluyendo
que el retraso se debió a varios aspectos como la resistencia y el
monopolio ejercido por la profesión jurídica y la crítica que señalaba
que la Criminología no poseía los elementos de una ciencia. El estudio
se apoya en la sociología de las profesiones de Andrew Abbot y el
concepto de habitus de Pierre Bourdieu, se sostiene que el gremio
de abogados defendió activamente su jurisdicción sobre el fenómeno
criminal, relegando a la criminología a un rol meramente auxiliar y
técnico, es decir no rechazaba sus saberes, pero sí representaba una
amenaza al gremio del derecho.
La evidencia de esta pugna de poder incluye varios aspectos: los fracasos
iniciales para crear programas en la UNAM y en otras instituciones
educativas; la negatividad de crear carreras con especialidad en
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criminología de José Almaraz, Luis Trujillo y Carrancá y Alfonso
Quiroz; además, el hecho de que el primer criminólogo titulado recibió
el grado de “Perito”, confiriéndole un estatus subordinado al derecho.
El avance decisivo no ocurrió en el centro del poder (Ciudad de México),
sino en la UANL en 1974. Allí, la visión de autoridades locales y el
incansable trabajo de Quiroz permitieron crear la primera licenciatura
autónoma. El estudio demuestra que la titulación académica es una
contienda de poder y no solo un desarrollo intelectual, advirtiendo
que, irónicamente, la masificación posterior ha devaluado el enfoque
científico que sus pioneros defendieron.
Palabras clave: Criminología; sociología de las profesiones; historia
de la ciencia; México siglo XX; profesionalización.
Abstract: This article analyzes why Criminology took nearly four
decades to establish itself as a degree in Mexico, concluding that the
delay was due to various factors such as the resistance and monopoly
exercised by the legal profession and the criticism that claimed
Criminology lacked the elements of a science. The study is based
on Andrew Abbott’s sociology of professions and Pierre Bourdieu’s
concept of habitus, arguing that the legal guild actively defended its
jurisdiction over the criminal phenomenon, relegating criminology
to a merely auxiliary and technical role; that is, it did not reject its
knowledge but rather saw it as a threat to the legal profession.
Evidence of this power struggle includes several aspects: the initial
failures to create programs at UNAM and other educational institutions;
the opposition to creating specialized degrees in criminology from
figures like José Almaraz, Luis Trujillo, Carrancá, and Alfonso Quiroz;
and the fact that the first criminologist to graduate received the title of
“Expert,” conferring a status subordinate to Law.
The decisive breakthrough did not occur in the center of power (Mexico
City) but at UANL in 1974. There, the vision of local authorities and
the tireless work of Quiroz led to the creation of the first independent
degree program. The study demonstrates that academic qualification
is a power struggle and not just an intellectual development, warning
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that, ironically, the subsequent massification has devalued the scientific
approach that its pioneers defended.
Key words: Criminology; sociology of professions; history of science;
Mexico 20th Century; professionalization.

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Introducción
En el presente artículo se analiza la evolución de la criminología en
México a partir de su proceso de institucionalización académica,
destacando las resistencias que enfrentó por parte del gremio
jurídico. Si bien la criminología buscaba consolidarse como un
campo de estudio autónomo, su desarrollo se vio obstaculizado
por la oposición de la abogacía, que defendió su hegemonía
sobre el conocimiento del fenómeno delictivo. A lo largo del
artículo, entenderemos por “conocimiento criminológico” un
término amplio que incluye saberes técnicos y científicos (aunque
cambiantes), siendo precisamente el estatus de “ciencia” lo que
estuvo en disputa. Asimismo, cuando hablemos de ciencia nos
referimos al modelo positivista dominante de la época; es decir,
un saber con objeto y método propio, capaz de formular leyes
generales sobre el delito y el delincuente. Por “hegemonía” no
solo entenderemos el dominio numérico de los abogados en las
instituciones, sino su capacidad para imponer una visión legítima
del conocimiento sobre el delito, marginando otros saberes.
La obtención del título de Perito en criminología por
Alfonso Quiroz Cuarón en 1939, otorgado por la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM), constituyó un suceso
trascendente de esta disciplina en México. Este evento parecía
culminar los esfuerzos de una generación de precursores que
promovían la especialización formal en el estudio del crimen. Sin
embargo, este logro pionero se reveló como un hecho aislado.
Hubo que esperar casi cuatro décadas, hasta 1978, para que
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la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) graduara
a la primera generación de criminólogos bajo un programa de
licenciatura. Este notorio desfase temporal evidencia una profunda
paradoja, ya que, a pesar de la reconocida necesidad de perfiles
especializados en el sistema judicial y de los reiterados discursos
de asociaciones profesionales, la consolidación institucional de la
criminología como carrera universitaria enfrentó un prolongado
estancamiento.
Frente a esta aparente contradicción, este artículo busca
responder a una pregunta central: ¿qué factores explican la
brecha de casi cuarenta años entre el primer criminólogo titulado
y el establecimiento de la primera licenciatura formal en México?
Se sostiene como hipótesis principal que este intervalo no fue
producto de una única causa, sino el resultado de una exitosa
defensa jurisdiccional por parte de profesiones ya establecidas.
Lejos de ser un simple desacuerdo académico, el retraso representó
una pugna por el control de un territorio profesional y su capital
simbólico. Esta batalla encarna la tensión histórica descrita por
Eugenio Raúl Zaffaroni entre un derecho penal que se concibe
a sí mismo como dique de contención del poder punitivo, y una
criminología que, en sus orígenes, era percibida como una ciencia
auxiliar que alimentaba dicho poder.1 En esta disputa, el gremio
jurídico buscó preservar su hegemonía como único intérprete y
limitador legítimo de castigo.
Eugenio Raúl Zaffaroni, “El derecho penal y la criminología: la edad
media no ha terminado” Revista Eletrônica do Curso de Direito 14 (2019), 8.

1

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Para analizar las estrategias de esta defensa, se recurrirá
al marco teórico de la sociología de las profesiones de Andrew
Abbot y al concepto de habitus de Pierre Bourdieu, que nos
ayuda a explicar las motivaciones y las resistencias de quienes se
opusieron al reconocimiento de la criminología.
Desde la perspectiva de Abbot, quien conceptualiza
el mundo profesional como un ecosistema de actores que
compiten por el control de jurisdicciones específicas de
trabajo y conocimiento;2 la criminología emergió como una
profesión contendiente que desafió el monopolio del derecho
que detentaba sobre el fenómeno delictivo. La resistencia a su
institucionalización se explica por tres factores clave que este
artículo analizará. En el plano externo, la criminología enfrentó
la abrumadora hegemonía de la abogacía, cuyo prestigio social y
dominio intelectual sobre la cuestión criminal la relegaron a un
rol meramente auxiliar.
A ello se sumó un factor interno de gran relevancia, la
fragilidad epistemológica de la criminología incipiente, marcada
por un intenso debate acerca de si cumplía con los parámetros
de una ciencia autónoma, su dependencia de disciplinas como
la antropología, la psicología y la sociología, y la carencia de
un paradigma unificado. Esta situación la volvía especialmente
vulnerable a los embates del derecho, que sí disponía de un método
Eguski Urteaga, “Sociología de las profesiones: una teoría de la
complejidad” 18 (2011), 183-185.

2

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consolidado, el dogmático jurídico. Finalmente, el contexto
socio-histórico de las décadas de 1940 a 1960, caracterizado por
una baja percepción de la delincuencia como problema social
urgente, restó el impulso necesario para superar estas resistencias.
Este enfoque permite trascender una historiografía meramente
cronológica para examinar el proceso como una contienda
dinámica de poder, resistencia y legitimación.
El presente artículo se estructura en cuatro apartados para
desarrollar su argumento central. En primer lugar, se reconstruye
el marco histórico de la enseñanza criminológica en México,
destacando el revelador fracaso de la primera especialidad en
criminología dentro de la carrera de Derecho. Esta iniciativa no
logró atraer a ningún estudiante, aunque la asignatura de medicina
legal se incluyó en el tronco de abogacía desde 1874.3 En segundo
lugar, se presenta un recuento de la aplicación del conocimiento
criminológico tanto en Europa como en América Latina. La
tercera sección profundiza en los discursos escritos con los que
figuras como Alfonso Quiroz Cuarón, José Almaraz Harris y
Raúl Carrancá y Trujillo buscaron legitimar la creación de una
licenciatura autónoma en Criminología o bien la especialización
3

La relación entre Antropología Criminal y Medicina Legal se encuentra
en que fue por medio de esta asignatura en la que se introdujeron las teorías
de psiquiatría criminal, ya que según sus precursores como Cesare Lombroso,
Henry Maudsley, Antonio Marro y Charles Samson Féré, la conducta criminal
tenía un origen patológico. Yussel Arellano Navarrete, Discursos de lo
Criminal en México: de los antagonismos a los acuerdos, 1877-1931 (Tesis de
doctorado, UAEMéx, 2022), 26.
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en esta área, contrastándolos con los argumentos emitidos por
juristas opositores. Finalmente, el cuarto apartado se centra en la
trayectoria de Alfonso Quiroz Cuarón, examinando su preparación
académica para titularse como perito en criminología lo que
suscita el interrogante de por qué se le otorgó dicho título en lugar
del de licenciado. Asimismo, se abordan las gestiones que realizó
para instaurar profesiones afines en la Universidad Autónoma
del Estado de México y, por último, se explican las condiciones
específicas que posibilitaron el surgimiento de la licenciatura en
la Universidad Autónoma de Nuevo León, culminando así un
largo proceso de institucionalización.
En este último apartado se concluye que la instauración que
tuvo la criminología en la UANL no fue casual, sino el resultado
de encontrar una fisura en el monolítico poder jurídico nacional.
Mientras que en la Ciudad de México el habitus de la profesión
legal estaba profundamente arraigado en la burocracia estatal y la
defensa de su capital simbólico tradicional, el contexto de Nuevo
León en la década de 1970 era distinto. La región se encontraba
impulsada por un dinámico desarrollo industrial, fomentaba una
cultura de pragmatismo y resolución de problemas que valoraba
la eficacia y la innovación por encima de la tradición.4
Es importante destacar que la historia de la
institucionalización de la criminología en México es una narrativa
Omar Guerrero, “Rastros del pasado: evolución de la abogacía en México”,
en El abogado en el bufete el foro y la administración pública (México:
UNAM-IIJ, 2015), 20-25.

4

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fragmentada, marcada por la escasez de fuentes documentales.
Por ello, este artículo se basa en una reconstrucción historiográfica
a partir de los textos y publicaciones dispersas que se lograron
localizar. En consecuencia, el valor de este trabajo no reside en
ofrecer una mera cronología, sino en brindar, a partir de estos
fragmentos, una narrativa explicativa. Se busca así comprender
las dinámicas de poder que subyacen a la historia de la enseñanza
de la criminología, aportando una visión de conjunto a un capítulo
hasta ahora poco documentado.
Los cimientos de la criminología en México
Puede afirmarse que los primeros criminólogos mexicanos
emergieron en el tránsito del siglo XIX al XX. Procedentes
de campos como la medicina, el derecho y el periodismo,
estos pioneros desarrollaron sus investigaciones de manera
fundamentalmente autodidacta. Ante la ausencia de una formación
académica estructurada, su labor consistió en estudiar, adaptar y
difundir las corrientes positivistas europeas al contexto mexicano,
principalmente la Antropología criminal italiana5 y la Antroposocial
5

La escuela Positivista Italiana, surgida a finales del siglo XIX y liderada por
Cesare Lombroso, Enrico Ferri y Rafael Garófalo, se sustentó en tres vertientes:
la antropología, la sociología y la jurídico penal. La primera postulaba que
los delincuentes poseían un organismo defectuoso, identificable a través de
rasgos antropométricos anormales y patologías mentales, tanto evidentes
como otros que pasaban desapercibidos. La vertiente sociológica, por su parte
exploraba los factores externos que influían en la conducta del individuo,
como las condiciones económicas, políticas, religiosas o el entorno familiar.
Finalmente, la dimensión jurídico penal se centra en la necesidad de modificar
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francesa6 encabezadas por figuras como Cesare Lombroso y
Alexander Lacassagne, respectivamente. Mediante la observación
directa, el estudio de casos y la publicación de sus análisis sentaron
las bases empíricas e intelectuales para el desarrollo de una
criminología con aspiraciones científicas en México.
Esta labor se materializó en obras fundacionales que
buscaron adaptar las teorías europeas a la realidad nacional. Entre
ellas destacan Estudios de Antropología Criminal publicada en
1899 por los médicos Manuel Vergara y Francisco Martínez,
enfocado en identificar los caracteres antropométricos de los
delincuentes de México en comparación con los europeos;
Génesis del crimen en México. Estudio de psiquiatría social
editado en 1901, escrito por el abogado Julio Guerrero, que
priorizó los factores sociales externos que afectaban la conducta
de los habitantes del centro de la república mexicana; y Los
criminales en México. Ensayo de psicología criminal, obra
la legislación penal para alinearla con los criterios del positivismo criminal.
La premisa fundamental de esta escuela era que el comportamiento criminal
no constituía una decisión racional, sino el resultado de una confluencia de
factores internos y externos al individuo; en consecuencia, se proponía que
la pena debía establecerse según el grado de peligrosidad del sujeto. Luis
Rodríguez Manzanera, Criminología (México: Porrúa, 1981), 239-244.
6
La Escuela Sociológica francesa, surgió a finales del siglo XIX con
precursores como Alexander Lacassagne y Gabriel Tarde, fundamentó su
etiología criminal en dos pilares. Por un lado, se inspiró en los descubrimientos
microbiológicos de Louis Pasteur, estableciendo una analogía en la que el
delincuente era comprable a un microbio. Esto significaba que, al igual que
un microbio necesita un medio propicio para desarrollarse, un individuo solo
manifestaría una conducta delictiva al encontrarse en un entorno social que le
favoreciera. Rodríguez, Criminología, 324-325.
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difundida en 1904 de la autoría del periodista Carlos Roumagnac,
dividida en dos partes, la primera examina teorías de la escuela
italiana y francesa; la segunda entrevista que el mismo periodista
realizó a hombres, mujeres y menores de edad en la cárcel de
Belem y la Penitenciaría. Estas documentan parte de su biografía
y pormenores de su vida en reclusión.
La creciente influencia de estos saberes se tradujo en un
doble movimiento institucional. Por un lado, diversos académicos
incorporaron los fundamentos de la Antropología Criminal en sus
cátedras de derecho. Por otro, se intentó crear espacios formales
de especialización. El primer acercamiento para la introducción
del saber criminológico fue la asignatura de medicina legal,
incorporada al plan de estudios de la carrera de abogado en la
Escuela Nacional de Jurisprudencia en 1874. Aunque esta
vinculación pueda parecer contraintuitiva, se explica por dos
factores clave. En primer lugar, los conocimientos de Medicina
Legal se consideraron indispensables para la adecuada preparación
de los juristas, dado su rol en los procesos judiciales. En segundo
lugar, los iniciales saberes criminológicos se canalizaron a través
de la psiquiatría, ya que postulaba el origen de la conducta
criminal en desajustes mentales, concibiéndola así como un acto
no racional y, por lo tanto, un objeto de estudio médico-legal.7
Yussel Arellano Navarrete, “Algunos antecedentes de la enseñanza de
la criminología en México, 1874-1939” Saberes. Revista de Historia de las
Ciencias y las Humanidades 8 (2025), 132. Consultado diciembre, 2025,
https://www.saberesrevista.org/saberes/article/view/307/215

7

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Un segundo movimiento a favor de los conocimientos
vinculados a la criminología se observa en el plan de estudios
de 1889. En dicho programa académico se estableció para la
asignatura de Derecho Penal la directriz de enseñar tanto “lo
filosófico” como “lo positivo”. Esta última adición representó
la introducción formal de los principios positivistas, lo que
significaba que la formación de los estudiantes debía abarcar
no solo conceptos jurídicos tradicionales, como los tipos de
responsabilidad penal, la imputabilidad y la culpabilidad, sino
también, la clasificación de los criminales según sus caracteres
físicos, fisiológicos y sociales.8
Los primeros intentos por formar expertos formales en
criminología se encontraron con un rotundo fracaso debido al
desinterés estudiantil. La propuesta de crear una especialidad en
la Escuela Nacional de Jurisprudencia en 19079 no logró tener a
un solo alumno inscrito. Una situación similar ocurrió en 1911,
cuando la Escuela Nacional de Altos Estudios incorporó a una de
sus líneas de especialización a la criminología, la cual careció de
alumnos interesados, lo que condujo a su eliminación definitiva
en 1924.10
Anónimo, “Derecho Penal” Revista de Instrucción Pública Mexicana,
(1900), 91.
9
Justo Sierra, “Plan de estudios de la carrera de Abogado y de las
Especialidades en Ciencias Jurídicas y Sociales” Periódico Oficial del Estado
de Yucatán, (1907), 7.
10
Patricia Ducoing, La pedagogía en la Universidad de México, (México:
UNAM, 1990), 103.
8

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Incluso décadas después, el patrón de resistencia se
mantuvo. Prueba de ello fue el anuncio en 1937 de cursos
especializados en delincuencia infantil y juvenil donde Alfonso
Quiroz Cuarón impartiría: propedéutica criminológica, programa
del cual no existen registros que confirmen si fue o no dictado por
Quiroz, o si fue llevado a cabo.11
Ante estos fracasos recurrentes, algunas respuestas pueden
explicarse a través de una dinámica de poder entre las profesiones
de la época. A pesar del interés intelectual que la criminología
despertaba en círculos académicos, esta no lograba consolidarse
como una opción viable para el estudiantado. Los futuros
abogados y profesionistas preferían una formación en disciplinas
ya establecidas y socialmente prestigiosas, con un campo laboral
definido y un estatus indiscutible. La criminología, en cambio,
era percibida como un campo emergente, de argumentos difusos
y sin un capital simbólico comparable, lo que la relegaba a un
plano secundario y meramente auxiliar.
La historia hegemónica de la profesión jurídica en
México ofrece una explicación convincente para el desinterés
estudiantil en la criminología durante las primeras décadas del
siglo XX. Esta preeminencia en las esferas política y social,
cuyas raíces se remontan al periodo virreinal según analiza

Sin autor, “Cursos sobre delincuencia de los niños”, El Nacional, Marzo
15, 1937, 7.

11

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Omar Guerrero,12 posicionó a la abogacía como la carrera de
mayor prestigio. Durante siglos, los letrados no solo ejercieron
una influencia decisiva en asuntos públicos y privados, sino que
también monopolizaron los altos cargos de la burocracia. En
consecuencia, las directrices políticas de la nación emanaban
de esta elite profesional, que llegó a detentar un control casi
absoluto sobre el aparato estatal.
De tal manera que la hegemonía de la abogacía en México
parece ser el factor decisivo para entender por qué, a pesar de un
creciente interés intelectual en la criminología, la disciplina tardó
décadas en consolidarse académicamente. Si bien desde finales
del siglo XIX sus teorías se enseñaban a los futuros abogados y
se publicaron obras sobre el tema, estos avances no lograron que
los estudiantes optaran por especializarse en el área. Esta brecha
entre el dinamismo intelectual y la falta de demanda estudiantil
explica parte del prolongado intervalo entre la titulación del primer perito en criminología y la graduación de la primera generación formal de criminólogos en 1978.
Los pasos hacia la criminología
La influencia del conocimiento criminológico no solo se
manifestó en su difusión académica, sino también en la creación
de instituciones especializadas para el estudio del delincuente. El
presente apartado examina la trayectoria de algunos centros en
12

Guerrero “Rastros del pasado: evolución de la abogacía en México”, 18-

33.
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Europa y América Latina, con particular atención en el caso de
México.
La aplicación práctica y la enseñanza de la criminología
se desarrollaron de manera más temprana en Europa que en
América Latina, una consecuencia lógica que lo explica es que
los pioneros de la disciplina fueran originarios de estas naciones
y que difundieran sus investigaciones principalmente en países de
ese continente. Un ejemplo de ello es España, donde la primera
iniciativa formal fue la creación del Laboratorio de Criminología
en la Universidad de Madrid en 1899, impulsado por Rafael
Salillas y Francisco Giner de los Ríos, principal representante del
“Correccionalismo español”. Aunque este proyecto solo duró dos
años, sentó un precedente fundamental (Lacruz; Melendo, 2018:
288-289).13
A este primer esfuerzo le siguió el establecimiento de la
cátedra de antropología criminal en 1901 y, en 1906, la fundación
de la Escuela de criminología, respaldada por figuras como Rafael
Salillas, Pedro Dorado Montero y Constancio Bernaldo de Quirós.
Esta institución fue pionera en Europa, aunque finalmente cerró
en 1926. Tras la Guerra Civil, la disciplina recibió un nuevo
impulso con la creación de Institutos de criminología adscritos a
las facultades de derecho en Barcelona, en 1955, Madrid en 1964 y
13

Juan Manuel Lacruz López, Mariano Melendo Pardos y María Dolores
Serrano Tárraga, “La Criminología en España y la necesidad de la implantación
del grado de Criminología en la UNED”, Revista de Derecho Penal y
Criminología 20 (2025), 289.
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Valencia en 1968. Esta trayectoria revela los constantes esfuerzos
por institucionalizar la criminología, a menudo vinculada al
derecho, pero con espacios propios de formación e investigación.14
En los casos de Francia e Italia, los saberes criminológicos
fueron igualmente tempranos. En Francia en 1913 ya funcionaba
el Certificat de Sciences pénales, que pasó en 1925 a ser el
Instituto de criminología. En Italia, en 1911, Enrique Ferri
fundó la Scuola di Perfezionamiento in Diritto penale.15
En el caso de América Latina la implantación de los
saberes criminológicos se produjo con cierto retraso; no obstante,
Argentina fue la excepción, adoptando tempranamente la
criminología científica. En febrero de 1888, se fundó en Buenos
Aires la Sociedad de Antropología Jurídica, presidida por
Francisco Ramos Mejía. Su propósito era estudiar al delincuente
para determinar su “temibilidad” y “responsabilidad”, con la
aspiración de lograr una “reforma gradual y progresiva de la ley
penal de acuerdo con los principios de la nueva escuela”. 16
Por otra parte, en México, la influencia de la criminología no
se limitó a la enseñanza en la Escuela Nacional de Jurisprudencia,
sino que también se manifestó en diversas aplicaciones prácticas.
Lacruz, Melendo y Serrano, “La Criminología en España y la necesidad de
la implantación del grado de Criminología en la UNED”, (2025), 289.
15
Luis Jiménez de Asúa, “La enseñanza Universitaria y especialización
Criminológica y Penalista” Criminalia 9 (1963), 557-558.
16
Mariana Ángela Dovio, “Discursos de la sociedad argentina de
Criminología” Revista Justicia e Historia, 13 (2019), 4.
14

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Varios acontecimientos sustentan esta afirmación tales como la
fundación de la primera oficina de identificación dactiloscópica
por Benjamín A. Martínez, que evolucionó a Laboratorio de
Investigación Criminal en 1926;17 la implementación de un
nuevo reglamento en la colonia penal de las Islas Marías; y la
celebración del Primer Congreso Criminológico y Penitenciario
de México en 1923. Además, su impacto se reflejó en el marco
legal y administrativo con la promulgación de los Códigos Penales
de 1929 y 1931 y la creación del Consejo Supremo de Defensa y
Prevención Social.
La fuerte influencia de los principios criminológicos se
materializó en el Código Penal de 1929, del cual fue redactor José
Almaraz Harris, el cual propuso la creación del Consejo Supremo
de Defensa y Prevención Social. Sin embargo, la existencia de este
ambicioso organismo fue efímera, durando apenas veinte meses.
El consejo nunca llegó a operar plenamente, ya que enfrentó una
combinación de bloqueos económicos y severas críticas que lo
acusaban de atentar contra las garantías individuales.18
Este consejo tenía un mandato multifacético, diseñado
para garantizar la individualización de la pena. Sus funciones
incluían supervisar la correspondencia entre la sentencia y el perfil
Luis Rafael Moreno, “Breve historia de la criminalística en mexicana
contemporánea. Siglo XIX a la fecha” (México: UNAM-INACIPE,
2017), 646.
18
Salvador Mendoza, “El nuevo Código Penal de México” The Hispanic
American Historical Review 10 (1930), 309.
17

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del delincuente, prescribir y guiar las terapias de rehabilitación,
diseñar políticas de prevención social y, finalmente, sugerir las
formas necesarias a la legislación penal.19
El Consejo debe hacer estudios médicos, investigaciones
antropológicas y sociológicas; formar estadísticas e inferirlas;
crear el Casillero Criminal. Todas estas funciones conducen
al conocimiento de muchas verdaderas causas criminógenas,
garantizan la lucha eficaz contra la delincuencia y posibilitan
reformas legislativas futuras. Hechas no a ciegas ni
pasionalmente […] sino de manera científica.20

La creación del consejo se fundamentó en la premisa de
que los jueces no eran aptos para ejecutar las nuevas directrices
criminológicas, debido a una doble incompatibilidad. En
primer lugar, existía una incompatibilidad formativa, pues su
preparación jurídica no les proporcionaba las herramientas para
diagnosticar, prescribir tratamientos o evaluar la rehabilitación
de un delincuente. En segundo lugar, había una incompatibilidad
funcional en la supervisión del tratamiento, ya que era una
labor intensiva y prolongada que, según Almaraz, requería un
seguimiento constante. Asumir esta responsabilidad transformaría
al juez en una “autoridad ejecutora de las sanciones”, desvirtuando
por completo el rol tradicional.21
19

José Almaraz Harris, Exposición de motivos del Código Penal promulgado
el 15 de diciembre de 1929. Parte General (México, 1931), 156, 307.
20
Almaraz, Exposición de motivos del Código Penal promulgado el 15 de
diciembre de 1929. Parte General, 159.
21
Almaraz, Exposición de motivos del Código Penal promulgado el 15 de
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… el Consejo recibe esa personalidad, la examina, la estudia
y la modela convenientemente para adaptarla al medio social,
despertando en el sentenciado, durante el tratamiento, secretos
impulsos de vocación u orientando la torcida; ilumina las
mentes oscurecidas por la falta de ilustración, por el fanatismo
o por las pasiones y despierta las conciencias dormidas.
Con la escuela, con el trabajo, con los deportes, con los
tratamientos médicos, higiénicos, psicoterapéuticos, con la
elevación moral del individuo, con el aprendizaje de un oficio,
con las esperanzas y ventajas en perspectiva, y, sobre todo con
la auto-educación hace posibles la enmienda, la curación y la
readaptación del delincuente.22

Para garantizar su eficacia, el consejo fue concebido
como un cuerpo de élite multidisciplinario, integrado por
expertos en antropología, criminología, medicina psiquiátrica y
sociología. Los criterios de selección para los integrantes de este
organismo fueron: ser ciudadanos mexicanos mayores de 35 años,
acreditar una especialización y al menos cinco años de ejercicio
profesional, gozar de una excelente reputación y ser autores
de una obra relevante en su campo. La primera integración del
consejo, designada por el presidente Portes Gil fue el reflejo de
estas expectativas. Estuvo presidido por el jurista José Almaraz
Harris e incluía al renombrado antropólogo Manuel Gamio, los
criminólogos Carlos L. Ángeles y Matías Ochoa, y la psiquiatra
diciembre de 1929. Parte General, 153.
22
Almaraz, Exposición de motivos del Código Penal promulgado el 15 de
diciembre de 1929. Parte General, 158
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Matilde Rodríguez Cabo, pionera en el estudio de la delincuencia
infantil.23
Es evidente que este organismo especializado necesitaba
contar con personal calificado y formado en los conocimientos
de la criminología. Sin embargo, esta exigencia conllevaba una
consecuencia perjudicial para el gremio del derecho, ya que
podría relegar el saber jurídico en favor de los especialistas en
criminología, lo que colocaría a los juristas en una posición
inferior. Esta situación, naturalmente, no era aceptable para los
representantes del ámbito jurídico.
En conclusión, la evolución del conocimiento
criminológico ha sido marcada por esfuerzos significativos
en Europa y América Latina, con un desarrollo más temprano
y consolidado en el viejo continente. Instituciones pioneras
como el Laboratorio de Criminología en España y la Sociedad
de Antropología Jurídica en Argentina sentaron las bases
para el estudio del delincuente y la aplicación de principios
criminológicos.
En México, la influencia de la criminología se materializó
en iniciativas prácticas y legislativas, al menos en la creación del
Consejo Supremo de Defensa y Prevención Social, que, a pesar
de su ambición y enfoque multidisciplinario enfrentó obstáculos
que limitaron su efectividad y duración. Al comparar estas
experiencias, se destaca que, mientras que los modelos europeos
23

Mendoza, “El nuevo Código Penal de México”, 307-309.

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y argentino lograron una integración más estable en el ámbito
académico y penitenciario, el enfoque más radical de México
resultó en una reacción adversa que impidió su permanencia,
subrayando así los desafíos y limitaciones que enfrentaba la
criminología en su búsqueda de implementación efectiva.
La pugna por la autonomía: debates y resistencias
Para comprender estas resistencias, recurrimos a dos marcos
complementarios. Por un lado, Andrew Abbot24 sostiene que las
profesiones luchan por controlar áreas de trabajo (jurisdicciones)
mediante estrategias de cierre, absorción o relegación. Por otro
lado, Pierre Bourdieu25 muestra que los agentes actúan según
un habitus, como disposiciones interiorizadas, que produce las
jerarquías del campo profesional. En el caso mexicano, el gremio
jurídico defendió su monopolio sobre el fenómeno delictivo no
solo por cálculo de intereses, sino porque su habitus normativista
naturalizaba la centralidad del derecho, haciendo que cualquier
saber ajeno, como la criminología, pareciera ilegítimo. En esta
sección analizaremos cómo estas dinámicas operaron en este
periodo.
A pesar de la evidente influencia positivista en la
legislación, las décadas posteriores a 1930 revelan una profunda
24

Andrew Abbot, The System of Professions (Chicago: University of Chicago
Press, 1988), 60-83.
25
Pierre Bourdeu, El sentido práctico (Buenos Aires: Siglo XXI, 2007), 85105.
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contradicción en el campo penal mexicano, pues mientras el
sistema exigía un conocimiento científico del delincuente, la
estructura profesional se resistía a formarlo e implementarlo. En
este escenario de hegemonía jurídica, la figura de José Almaraz
Harris emerge como el principal catalizador del debate sobre la
profesionalización de la criminología.
Este apartado se adentra en la batalla intelectual y
gremial que se desató a partir de su crítica al sistema y su audaz
propuesta de una carrera especializada. Se analizarán no solo los
sólidos argumentos de reformadores como Almaraz y Carrancá
y Trujillo, sino también la naturaleza de la resistencia, desde el
mero “misoneísmo” hasta la defensa del monopolio jurídico, que
definiría el estatus subordinado de la criminología durante décadas.
Después de la derogación del Código Penal de 1929 y del
Consejo Supremo de Defensa y Prevención Social, la figura de
José Almaraz Harris emergió como un crítico al sistema penal y
fue precursor por la institucionalización de la ciencia del saber
del crimen y del delincuente. En primera instancia, señaló que
los jueces tenían una mayor preparación en asuntos civiles, y los
pocos que se contaban como penalistas no estaban calificados
para tales asuntos. Una de sus grandes deficiencias era la forma
en que fijaban la pena, centrada en “la forma, a la manifestación
objetiva de la conducta humana y no en las causas de la conducta”.
Los jueces del ámbito penal carecían del conocimiento pleno del
“hombre real y efectivo”, lo que conllevaba a una deficiencia en
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las acciones para rehabilitar al recluso, de tal manera que ignoraba
al delincuente ni en su cuestión mental ni sus tendencias y de los
motivos de su conducta. 26
Así que, para Almaraz, los administradores de justicia tenían el deber de estar preparados en los conocimientos que van a
poner en su cargo al cual califica de gran responsabilidad, por ello,
en 1934, propuso la creación de una carrera especializada de cinco
años dedicado al estudio integral del delincuente. Su ambicioso
plan pedagógico, detallado en el Cuadro 1, buscaba formar especialistas capaces de analizar al sujeto, determinar su peligrosidad y
aplicar los instrumentos jurídicos correspondientes. Sin embargo,
un análisis de este programa revela la carga del derecho.
Cuadro 1.
Programa de estudios para el especialista en delincuencia, según José
Almaraz.

José Almaraz Harris, “La especialización de lo penal” Criminalia 6 (1934),
41-42.
26

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Fuente: Elaboración propia, tomada de José Almaraz, Criminalia (1934), 42.

El plan de asignaturas presentado por Almaraz incluyó
treinta asignaturas, presentaba más bien las características de
un programa de especialización interdisciplinaria, aunque con
clara hegemonía del derecho penal. El derecho concentraba
doce asignaturas, seguido por las ciencias médicas con ocho,
las disciplinas de orientación criminológica con otras ocho y
finalmente la práctica jurídica con dos materias. Esta configuración
curricular reflejaba la subordinación de los saberes criminológicos
emergentes al paradigma jurídico dominante, consolidando así la
preeminencia del derecho en la conceptualización y tratamiento
de lo criminal.

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La propuesta de Almaraz constituye una estrategia de
relegación. Tal como señala Abbot,27 pues, el gremio jurídico, en
lugar de aceptar a la criminología como una profesión autónoma,
se le asignó un estatus auxiliar. El argumento permite entrever
que un especialista en derecho penal podría realizar funciones
criminológicas. Siendo lo anterior, un ejemplo de absorción
jurisdiccional, pues el derecho integraba el saber criminológico
como un sub-campo subordinado.
En sintonía con este impulso renovador, el destacado
jurista mexicano Raúl Carrancá y Trujillo se sumó al debate, pero
desde una perspectiva interna. En 1934 criticó la contradicción
del sistema, ya que el Código Penal de 1931 exigía a los jueces
conocimientos de biología y sociología, pero su formación
académica era notablemente deficiente en estas áreas.28 Carrancá
enfatizó que herramientas como la psicología y el psicoanálisis
eran indispensables para alcanzar un “conocimiento profundo
y exacto del delincuente”,29 exponiendo así la insuficiencia
del propio sistema jurídico para cumplir con sus mandatos y
reforzando la necesidad de una especialización formal.
Carrancá, aunque señaló la falta de conocimientos sobre
la psique humana, defendió en cierto modo la superioridad del
saber jurídico, lo que revela el habitus del jurista formado en el
Andrew Abbot, “The order of professionalization: an empirical analysis”
Work and Occupations18 (1991).
28
Ramón Carrancá y Trujillo, “El psicoanálisis en el examen de los
delincuentes” Criminalia 9 (2024), 216.
29
Carrancá, “El psicoanálisis en el examen de los delincuentes”, 209.
27

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normativismo. Bourdieu llamaría doxa30 a esta disposición, es
decir, esa creencia incuestionada que, en este ámbito, afirma la
superioridad del saber jurídico.
Sin embargo, estas propuestas de modernización chocaron
con una férrea resistencia por parte del gremio jurídico. José
Almaraz señaló una de sus causas al “misoneísmo”, es decir, un
desprecio por lo novedoso, además del temor a que estas nuevas
ciencias “deformaran” la carrera jurídica y en la reticencia a
invertir tiempo en conocimientos considerados ajenos. A esta
inercia se sumaron objeciones de carácter epistemológico.31
Críticos argumentaban que la criminología carecía de los
fundamentos de una verdadera ciencia, pues no poseía las antiguas
nociones lógico-filosóficas, tampoco un objeto y un método
propio, y la desestimaba como un mero agregado de saberes de
la antropología, la psicología y la sociología, sin la síntesis ni la
solidez del derecho penal.
La complejidad del debate se evidencia en la postura
de Luis Jiménez de Asúa, quien reconoció los riesgos de
una integración superficial. En 1953, advirtió que enseñar
criminología de manera superficial dentro de la carrera de
Derecho solo creaba en los alumnos “una falsa noción de
la criminología”.32 En lugar de una licenciatura autónoma
30

Pierre Bourdieu ; Terry Eagleton, « Doxa y vida ordinaria » (Talking Ideas,
1991), 221.
31
Almaraz, “La especialización de lo penal”, 42.
32
Jiménez, “La enseñanza Universitaria y Especialización Criminológica y
Penalista”, 565.
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inmediata, Jiménez de Asúa, aunque defendía la cientificidad
de la criminología, propuso una solución menos radical:
crear cursos de especialización de dos años para abogados
ya graduados y, para los estudiantes de leyes, impartir la
materia en los últimos años de la carrera por un profesor
especializado, el cual debía ser distinto al de derecho penal,
especializado en conocimientos jurídicos antropológicos
y biológicos.33 Su propuesta buscaba un equilibrio, pero al
mismo tiempo reforzaba la idea de la criminología como un
saber especializado, dependiente de una formación jurídica
previa.
Esta variabilidad de argumentos encuentra su marco
explicativo en la sociología de las profesiones. La resistencia
descrita se alinea perfectamente con la lucha por la jurisdicción
teorizada por Andrew Abbott, donde una profesión establecida,
en este caso el derecho, protege su territorio y monopolio del
conocimiento frente a la irrupción de un competidor emergente,
la criminología. El “misoneísmo” y las criticas epistemológicas
funcionaron como discursos de defensa para mantener la
subordinación de la Criminología. Complementariamente, el
concepto del habitus de Pierre Bourdieu permite la raíz de esta
actitud, ejemplificada en el campo del gremio jurídico, forjado
en una tradición normativista, lo que generaba una disposición
a desvalorizar el conocimiento empírico y social, percibiéndolo
Jiménez, “La enseñanza Universitaria y Especialización Criminológica y
Penalista”, 564-566.
33

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como una amenazaba a su identidad y autoridad profesional.
En definitiva, el debate durante estas décadas revela
que la batalla por la autonomía de la criminología no fue solo
académica, sino fundamentalmente una pugna de poder. A pesar
de las sólidas propuestas de figuras como Almaraz y Carrancá la
resistencia del gremio dominante, arraigado tanto en la defensa
de su jurisdicción como en su propio habitus profesional, resultó
más fuerte. Los señalamientos de Jiménez de Asúa, aunque
bien intencionadas, no lograron establecer una solución. Como
resultado, la criminología quedó confinada a un rol auxiliar, y
su camino hacia la plena profesionalización como licenciatura
autónoma quedó pausado, sentando las bases para el largo
estancamiento que definiría las siguientes décadas.
Quiroz y la criminología profesional
Tras el fracaso de las propuestas reformistas de los años treinta y
cuarenta del siglo XX, la historia de la criminología en México
da un giro decisivo. Este último apartado se centra en la figura de
Alfonso Quiroz Cuarón, cuya carrera, iniciada con un singular
título de “Perito” en 1939, lo que simboliza la persistencia frente
a la inercia del sistema. A continuación, se analizará cómo su
trayectoria, marcada por una profunda motivación personal,
una astuta visión profesional y una incansable labor, finalmente,
cumplió una de sus más grandes metas con la creación de la

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primera licenciatura en criminología en 1974, lejos del epicentro
del poder jurídico que tanto se había resistido.
El nombramiento de Alfonso Quiroz Cuarón como el
primer criminólogo profesional de México en 1939 representa
una singularidad en la historia de esta disciplina, pues este
no culminó un programa académico formal y autónomo de
criminología. Por el contrario, su titulación fue el resultado de
una formación multidisciplinaria, que reflejaba la aún precaria
institucionalización de la criminología en el país. Sobre la
decisión de emprender este camino, el propio Quiroz mencionó:
Hube de plantearme en 1938 el dilema de recibirme
profesionalmente de médico o de criminólogo. Mi primer
pensamiento al respecto fue que mientras entre los primeros
habría sido una de tantos, entre lo segundos cabía la posibilidad,
tal como fue, con el tiempo de ser el primero”.34

Esta declaración de Quiroz es reveladora. Más allá de
una simple conciencia de su rol pionero, sus palabras indican un
agudo cálculo estratégico. No se trataba de elegir una vocación,
sino de conquistar un territorio. Quiroz comprendió que era
preferible ser el fundador de un campo nuevo y definir sus reglas
a ser un practicante más en uno ya consolidado. Su decisión fue,
en esencia, un acto de ambición visionaria, la de apostar por
construir un legado profesional aun por desarrollar.
34

José Ramón Garmabella, El criminólogo. Los casos más importantes del
Dr. Quiroz Cuarón (México: Debolsillo, 2007), 46.
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Esta determinación profesional no surgió de manera
aislada, sino que se vio profundamente influenciada por
experiencias personales y contextuales decisivas. El primer
suceso, el cual fue traumático, ocurrió cuando tenía quince años,
el asesinato de su padre, un evento que grabó en él una marca
indeleble, aunado a ese suceso, se sumó el examen de personalidad
que le practicaron al homicida. Hecho que en palabras de Quiroz
“desde ese entonces quedó definida mi actividad futura, porque
entró en mí la necesidad imperiosa de entender las necropsias y el
estudio de la personalidad de los delincuentes”.35
Cuatro años más tarde de aquel suceso, Quiroz vivía con
familiares en la Ciudad de México, tuvo la oportunidad de que su
tío, quien se desempeñaba como magistrado del Consejo de Defensa
y Prevención Social, le otorgara un cargo de mozo en el juzgado
cuarto correccional de la cárcel de Belén, proporcionándole su
primer contacto directo con el sistema penal. Unos años después,
resultaría fundamental su vinculación con especialistas como José
Gómez Robleda, jefe de Sección Médico-Psicológica del Consejo
Supremo de Defensa y Prevención Social, médico del Manicomio
General de la Castañeda y destacada figura de psiquiatría
forense, quien fue quien le planteó a Quiroz su posibilidad de ser
criminólogo y quien le ayudó en tal proceso. A través de Gómez
Robleda, Quiroz entró en contacto con otros médicos pioneros
35

Garmabella, El criminólogo. Los casos más importantes del Dr. Quiroz
Cuarón, 42.
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como Benjamín Argüelles y Matilde Rodríguez Cabo.36
Tras cursar tres años en medicina, Quiroz decidió reorientar
su trayectoria profesional hacia la criminología. Para formalizar
este cambio, cumplió con los requisitos establecidos, ya que
poseía el bachillerato en ciencias biológicas y procedió a cursar
las materias especializadas requeridas, entre ellas psiquiatría
forense, medicina legal, estadística, sociología y derecho penal.
Su trabajo de titulación llevó por título “El examen somático y
funcional del infractor. Su técnica”.37 (Imagen 1).
No obstante, aunque la historiografía señala a Quiroz
como el primer criminólogo profesional de México, se debe tener
en cuenta una precisión, su título académico fue de “Perito”. Esta
denominación no era semántica, sino jerárquica, pues lo situaba
en una posición subordinada como un técnico al servicio del
derecho. Este estatus auxiliar confirma, desde la perspectiva de
Zaffaroni, la histórica subyugación de la criminología al poder y
al discurso jurídico, que la tolera como herramienta, pero le niega
autonomía.

36

Garmabella, El criminólogo. Los casos más importantes del Dr. Quiroz
Cuarón, 39-45.
37
Garmabella, El criminólogo. Los casos más importantes del Dr. Quiroz
Cuarón, 46-47.
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Imagen 1. Certificado de estudios profesionales

A lo largo de su destacada trayectoria como criminólogo,
Quiroz se consolidó como uno de los principales impulsores de
la autonomía científica de la criminología en México. Aunque
la escasez de fuentes dificulta precisar el momento en que se
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presentaron las primeras solicitudes formales para crear una
carrera especializada en el análisis del delito y el delincuente en
la UNAM o en otra institución, el testimonio documental más
temprano se remonta a 1968. Ese año, la revista Criminalia
reprodujo una carta que Quiroz envió al rector de la Universidad
Autónoma del Estado de México, el médico Jorge Hernández
García, en la que instaba formalmente a la creación de los estudios
profesionales en criminología. En los ofrecimientos que realizó
Quiroz se perciben tanto su frustración como su determinación
por encontrar una sede para su proyecto.
La carta de Quiroz al rector de la UAEM revela tanto
su ambición programática como su astucia estratégica. En ella,
proponía que dicha institución académica acogiera un conjunto
de carreras especializadas en el ámbito criminológico: técnico
en criminalística, criminólogo y doctor en ciencias penales.
Además, ofrecía al rector un laboratorio de criminalística
nuevo y completo, lamentando que la UNAM “no ha tocado
estos equipos ni se ve posibilidad de que lo haga en un futuro
próximo”.38
Como primer paso estratégico, Quiroz articuló un programa
específico para crear la carrera de técnico en criminalística o
agente investigador de policía judicial (Cuadro 2), anclando
su ambiciosa visión en una propuesta de formación práctica e
inmediatamente aplicable.
Alfonso Quiroz Cuarón “Carta al Rector de la Universidad Autónoma del
Estado de México” Criminalia 6 (1969), 386.
38

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Cuadro 2.
Programa de estudios para la carrera de Técnico en Criminalística o
Agente Investigador de Policía Judicial.

Fuente: Elaboración propia tomado de Quiroz, “Carta al Rector de la
Universidad Autónoma del Estado de México”, 386-387.

Este programa es un reflejo de su aguda visión estratégica.
A diferencia de propuestas anteriores dominadas por el derecho,
este plan establece un nuevo equilibrio de poder entre saberes.
El peso del programa recae claramente en el bloque técnicoinvestigativo, así lo demuestran las asignaturas de criminalística,
laboratorio, sistemas de identificación, definiendo al egresado no
como un jurista auxiliar, sino como un manual de operaciones
que garantiza la legalidad de su actuar, mientras que las materias
criminológicas y psicológicas le otorgan una profundidad
analítica básica. Quiroz diseñó así un profesional pragmático y
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necesario, un técnico cuya utilidad sería indiscutible, sentando
las bases fácticas para después poder argumentar la necesidad del
criminólogo con formación universitaria completa.39
Aunque el destino de su propuesta a la UAEM es incierto,
los esfuerzos de Quiroz fructificaron en 1973. El momento decisivo
llegó cuando director de la Facultad de Derecho de la UANL,
el Lic. Neftalí Garza Contreras, se propuso crear un Colegio
de Criminología. Para llevar a cabo este proyecto, contó con el
apoyo del Lic. Héctor F. González Salinas, y juntos acudieron
a la figura que consideraban la máxima autoridad en la materia
a nivel nacional, a Alfonso Quiroz Cuarón, siendo finalmente,
el intelectual encargado de diseñar desde sus cimientos la tan
anhelada licenciatura en criminología.
El plan de estudios diseñado en 1974 por Quiroz Cuarón
y González Salinas fue una obra de ingeniería académica y
estratégica. Su principal conquista fue establecer la criminología
como una licenciatura autónoma, con una duración de cuatro años
organizados en semestres, rompiendo así con el estatus de simple
perito o técnico. Reflejando la visión pragmática de Quiroz, el
programa incorporó una innovación significativa, al otorgar el
título intermedio de ‘Técnico en criminalística’ al concluir el
tercer año. Esta estructura validaba la formación práctica y ofrecía
una cualificación profesional temprana.40
Quiroz, “Carta al Rector de la Universidad Autónoma del Estado de
México”, 385-387.
40
Marco Antonio Leija, El Colegio de Criminología UANL. Relaciones
39

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La primera generación constó de 30 alumnos inscritos.
El proceso de admisión consistió en exámenes especializados,
entre ellos el psicomotórico. La composición del alumnado se
conformó de profesionales desde varios campos como el derecho,
la psicología y la docencia, demostrando la existencia de una
demanda reprimida de formación criminológica especializada,
lo que explicaba la necesidad de un horario nocturno. El ciclo
culminó el 2 de septiembre de 1978 con la graduación de 24
estudiantes, quienes se convirtieron oficialmente en los primeros
licenciados en criminología de México. Solo dos meses después,
Quiroz Cuarón falleció habiendo visto cumplida uno de sus
grandes metas profesionales.41
En este contexto, los líderes de la Facultad de Derecho
de la UANL, los licenciados Neftalí Garza Contreras y Héctor
F. González Salinas, actuaron más como modernizadores
institucionales que como guardianes del monopolio jurídico. Su
visión, probablemente influenciada por las necesidades de una
sociedad industrial compleja y sus nuevas formas de criminalidad,
les permitió concebir la criminología no como una disciplina rival,
sino como un complemento científico indispensable. Al estar
lejano del poder central, contaron con la autonomía necesaria para
instaurar la licenciatura. Además, cabe considerar la posibilidad
históricas y vivencias (Nuevo León: Universidad Autónoma de Nuevo León,
Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, 1999), 31.
41
Leija, El Colegio de Criminología UANL. Relaciones históricas y
vivencias, 31-32.
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de que la UANL buscara diferenciarse de la UNAM creando un
programa único en todo el país.
La formación de criminólogos en México ha continuado,
aunque con tropiezos, dificultades y una preocupante ausencia
de calidad académica. Muchos centros de enseñanza se han
limitado a formar supuestos especialistas, operando más como
un comercio educativo que como instituciones de rigor científico.
Esto ha conducido a una devaluación del saber criminológico, es
decir, una pérdida de calidad académica y de la cientificidad que
sus precursores defendieron con ímpetu durante décadas. Una de
las críticas más recurrentes es que los criminólogos de las últimas
generaciones ya no estudian al delincuente ni diseñan sistemas de
prevención, pues su campo se redujo al estudio de la escena del
crimen y la investigación criminal.42
Irónicamente, el triunfo de la licenciatura de la
criminología sembró las semillas de su propia devaluación. La
fascinación mediática con el crimen creó una demanda masiva no
de científicos sociales, sino de técnicos especializados en escenas
del crimen. El “comercio educativo” respondió con avidez,
produciendo en serie profesionales carentes de la cientificidad
que distinguía a la disciplina.
Los acontecimientos aquí reconstruidos, desde los
pioneros autodidactas y los fracasos institucionales en la UNAM,
hasta la resistencia del gremio jurídico y la persistencia de Quiroz
José Luis Cisneros, “La formación en Criminología en México” Veredas
(2015), 248-255.
42

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Cuarón, demuestra como una profesión consolidada puede usar
su poder para contener la emergencia de un campo competidor.
Así el resultado exitoso de la criminología en la UANL, lejos
del epicentro del poder jurídico, confirma que la autonomía de
la criminología solo fue posible cuando se encontró una fisura
en la periferia del sistema, demostrando que la batalla por el
conocimiento es ente todo, una pugna por el poder.
Conclusiones
En el presente artículo se presentó un análisis sobre la evolución
de la criminología en México, destacando como un contexto de
resistencia institucional y profesional ha modelado su desarrollo.
A pesar de que Alfonso Quiroz Cuarón logró ser el primer “Perito
en criminología” en 1939, la transición hacia una licenciatura
formal se vio obstaculizada por casi cuatro décadas. Este desfase
temporal no solo refleja la lucha entre disciplinas, sino que
también pone en manifiesto las dinámicas de poder arraigadas
en el ámbito del derecho, donde la abogacía se erigió como el
monopolio del conocimiento sobre el fenómeno delictivo.
El análisis profundiza en la tensión entre la criminología,
vista como un campo emergente y la abogacía, que defendía
su hegemonía a través de un discurso que deslegitimaba la
cientificidad de aquella. A través del marco teórico de la
sociología de las profesiones, se observa que las resistencias a
la institucionalización de la criminología no solo respondieron
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�Yussel Arellano

a preocupaciones epistemológicas, sino también al deseo de
preservación de estatus quo profesional. Este fenómeno se
acentúa con el concepto de habitus de Pierre Bourdieu, el cual
ilustra cómo las tradiciones y disposiciones del gremio jurídico
contribuyeron a la subordinación de la criminología.
La figura de Quiroz Cuarón se erige como un símbolo de
perseverancia frente a estas adversidades. Su enfoque estratégico
para establecer la licenciatura en la UANL no solo representa
un avance académico, sino también un acto de reivindicación
profesional. Su trayectoria revela como la experiencia personal
y el contexto social, pueden converger para abrir espacios donde
antes había resistencias. Sin embargo, su éxito también plantea
interrogantes sobre la naturaleza del conocimiento criminológico
que se produce en estas nuevas instituciones.
A pesar de la creación de la licenciatura, en este artículo
se señaló una paradoja, es decir, la fascinación mediática por el
crimen ha generado una demanda de formación técnica que eclipsa
la necesidad de un enfoque científico riguroso. Este fenómeno
ha llevado a la “devaluación” del conocimiento criminológico,
evidenciado que el triunfo de la licenciatura haber sembrado
semillas de su propia crisis. En lugar de consolidarse como un
campo académico robusto, la criminología ha sido asediada por
prácticas educativas que priorizan la formación de técnicos sobre
el desarrollo de una comprensión profunda de los fenómenos
delictivos.
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�Socialización y legitimación de la Criminología en México

En conclusión, la historia de la criminología en México
muestra cómo una profesión establecida (el derecho) utiliza su
habitus y su jurisdicción para contener a una emergente, y cómo
la autonomía solo es posible cuando se encuentra un espacio
periférico donde el campo dominante tiene un menor control.
Es una narrativa marcada por la lucha por la emancipación
profesional y el reconocimiento institucional. Este proceso ilustra
cómo la batalla por el conocimiento es, en última instancia, una
pugna por el poder en el ámbito de la justicia y la prevención
del delito. La resistencia del gremio jurídico y la búsqueda de
legitimación por parte de la criminología reflejan tensiones que
continúan moldeando el futuro de esta disciplina, plateando
desafíos que deben ser abordados para garantizar su desarrollo
como un campo de estudio serio y científico.

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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Obispo rojo. Fe, compromiso social y vigilancia
estatal en 1970-1983
Red bishop. Faith, social commitment and state
surveillance in 1970-1983
Francisco Alejandro Torres Vivar
https://orcid.org/0000-0001-6825-5702
Investigador Independiente
Pachuca, México
Recibido: 25 de marzo de 2026
Aceptado: 23 de abril de 2026

Editor: Adela Díaz Meléndez. Universidad Autónoma de Nuevo León,
Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2026, Torres Vivar, Francisco Alejandro. This is an openaccess article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-199
Email: ft32430@gmail.com

�Obispo rojo. Fe, compromiso social y vigilancia
estatal en 1970-1983
Red bishop. Faith, social commitment and state surveillance
in 1970-1983
Francisco Alejandro Torres Vivar
Investigador Independiente
Pachuca, México

https://orcid.org/0000-0001-6825-5702
Recibido: 25 de marzo de 2026
Aceptado: 23 de abril de 2026

Resumen: El objetivo de este trabajo es analizar el espionaje del Estado
mexicano al obispo de Cuernavaca, Morelos, Sergio Méndez Arceo,
por medio de los informes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS)
en los años de 1970 a 1983. Con esta documentación estudiaremos
los reportes que los agentes enviaban al director de los servicios de
inteligencia y a la Secretaría de Gobernación. Documentos que no solo
representan archivos históricos, sino que también son una evidencia
de la persecución a los actores político-religiosos, que reivindicaban
a los sectores marginados de la sociedad. Cada misa, entrevista, viaje,
reunión y declaración de Sergio Méndez Arceo en contra del gobierno
y los potentados fue registrada por la DFS, para ser analizada como una
posible amenaza al régimen. El análisis documental se trianguló con
periódicos, artículos y capítulos de libros especializados en el tema,
para demostrar que la vigilancia sistemática a los opositores al régimen
fue una constante en la vida pública de México durante el periodo de
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-199

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la llamada guerra sucia (1964-1982). La metodología que utilizamos
es de carácter descriptivo y explicativo, para construir una perspectiva
histórica de un hecho poco tratado. El artículo arroja luz sobre la
relación entre las prácticas de inteligencia, asedio y el ejercicio de la
autoridad gubernamental en México en contra de sus antagonistas.
Palabras clave: teología de liberación; Iglesia católica; disidencia;
espionaje; seguridad nacional.
Abstract: The objective of this work is to analyze the Mexican state’s
espionage against the Bishop of Cuernavaca, Morelos, Sergio Méndez
Arceo, through reports from the Federal Security Directorate (DFS)
between 1970 and 1983. Using this documentation, we will study the
reports that agents sent to the director of intelligence services and to the
Ministry of the Interior. These documents not only represent historical
archives but also serve as evidence of the persecution of politicalreligious figures who championed marginalized sectors of society.
Every mass, interview, trip, meeting, and statement made by Sergio
Méndez Arceo against the government and the powerful elite was
recorded by the DFS to be analyzed as a potential threat to the regime.
The documentary analysis was triangulated with newspapers, articles,
and chapters from specialized books on the subject to demonstrate that
the systematic surveillance of regime opponents was a constant feature
of public life in Mexico during the period of the so-called Dirty War
(1964-1982). The methodology we use is descriptive and explanatory,
aiming to construct a historical perspective on a little-studied event. The
article sheds light on the relationship between intelligence practices,
siege tactics, and the exercise of governmental authority in Mexico
against its antagonists.
Key words: liberation theology; Catholic Church; dissent; espionage;
national security.

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Introducción
La figura del obispo Sergio Méndez Arceo (en adelante Méndez
Arceo) en la vida pública de México fue de vital importancia
en el apoyo y visibilidad de movimientos sociales en la década
de 1970 y principios de 1980. Su trabajo pastoral se enfocó en
apoyar a los pobres y menesterosos, además de alzar la voz en
contra de la represión gubernamental y las injusticias sociales
en los sexenios de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y José
López Portillo (1976-1982), que gobernaron con el cariz del
populismo y el control político férreo, por medio del partido de
Estado denominado: Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Para lograrlo, utilizaron el “Estado benefactor con prácticas de
corporativismo, clientelismo, cooptación, terror”1 y vigilancia
gubernamental a los disidentes. Ya que el Estado por medio de la
Dirección Federal de Seguridad (DFS), recopilaba información
de toda organización o persona que pudiera “atentar” contra el
sistema político. Bajo estas premisas, al Estado mexicano le
inquietaron las actividades pastorales de Méndez Arceo, que de
inmediato lo mandó investigar por medio de los agentes de la DFS.
Cada misa, entrevista, viaje, conferencia y reunión fue registrada
en reportes de vigilancia que se encuentran en el Archivo General
de la Nación (AGN).
Para entender mejor este proceso, me propongo escribir
una historia política del seguimiento gubernamental a Méndez
Adela Cedillo, “Perspectiva comparativa de las llamadas guerras sucias en
América Latina y México” Historia Mexicana 74(1), (2024), 176. https://www.
scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2448-65312024000300171

1

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Arceo,2 y demostrar que sus homilías, discursos, entrevistas y
reuniones eran interpretadas por el Estado como una amenaza
constante al régimen. En el caso de Méndez Arceo, la vigilancia
oficial dejó mucha documentación, en los archivos de la DFS
encontramos 398 fojas y 13 tarjetas de trabajo. Estos registros
permiten conocer otro hilo de la madeja del periodo conocido
Existen trabajos que han abordado la figura política y pastoral de Sergio
Méndez Arceo. La tesis de maestría de Carmen del Pilar Puertas Pérez.
La fuerza de lo religioso en la construcción de alternativas socio-políticas.
Participación de los cristianos de Morelos en los movimientos populares durante
el episcopado de Don Sergio Méndez Arceo (1952-1983). Redacta la lucha de
los campesinos y otros activistas sociales del estado de Morelos, que fueron
influenciados por las ideas marxistas de Méndez Arceo. La otra tesis es de Luis
Antonio García Balderas, Sergio Méndez Arceo, ¿un obispo incómodo? Una
mirada crítica a través de la prensa, Cuernavaca 1970-1983. Describe las notas
de prensa dedicadas a las actividades y discursos sociales de Méndez Arceo en
la vida pública de México. En revistas científicas tenemos el trabajo de María
Diéguez Melo, “Un obispo, una catedral, un ajuar. Sergio Méndez Arceo y
Cuernavaca.” La investigación detalla la reconfiguración arquitectónica que
realizó Méndez Arceo a la catedral. El otro artículo es de Tania Hernández
Vicencio, “Sergio Méndez Arceo y su visión internacionalista.” Analiza las
misas panamericanas, y confirma que existió un discurso social encaminado
a combatir la pobreza en América Latina. Otra investigación dedicada a las
misas panamericanas, pero el análisis de las homilías es desde la perspectiva
económica, al contextualizar estas ideas en el marco general de la teología
de la liberación, es el de Andrea Mutolo, “El capitalismo no es cristiano”.
La problemática económica de Sergio Méndez Arceo en sus homilías. Para
entender su biografía, se encuentra el libro coordinado por Leticia Rentería
Chávez y Giulio Girardi. Don Sergio Méndez Arceo, patriarca de la solidaridad
liberadora. Testigo, teólogo y profeta de América Latina y el de Gabriela
Videla. Sergio Méndez Arceo. Un señor obispo. Estos manuscritos describen
algún aspecto de las actividades sociales de Méndez Arceo, pero ninguno
aborda el seguimiento gubernamental de la DFS. Problema historiográfico,
que el presente artículo intentará subsanar.

2

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como “guerra sucia” (1964-1982), que “es la violación
consciente y sistemática por agentes gubernamentales de la
Constitución, de sus leyes, de los procedimientos formales y
consuetudinarios que protegen los derechos básicos de personas
y grupos.”3
Analizamos los reportes de la DFS, como miembro de un
sistema político- estatal que percibe la realidad acorde al “contexto
en el que vive y de su propia acción política.”4 Consideramos que
el agente de la DFS no sólo anotaba lo que veía y escuchaba,
los mensajes enviados a sus jefes también representan el
posicionamiento político del emisor. En este sentido
la narrativa nunca es inocua, sino que es una materialidad
efectiva, que se enfoca en las decisiones de inclusión y exclusión
de cualquier sistema de significaciones. La circularidad se
genera en la ya mencionada dinámica de la doble circularidad
o doble articulación que asume que la persona construye
sociedad, la que a su vez construye personas; sin embargo,
este proceso de construcción es el que va dando consistencia al
acto político, por cuanto todo lenguaje enunciado es un acto de
poder y, a su vez, de política.5
Ariel Rodríguez Kuri, “Guerra sucia: límites de la memoria, insuficiencias
de la historia. Presentación” Historia Mexicana, 74(1), (2024) 158-159. https://
doi.org/10.24201/hm.v74i1.4791
4
Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, (2006). Hegemonía y estrategia
socialista. Hacia una radicalización de la democracia. (Buenos Aires: Fondo
de Cultura Económica, 2006), 142-155.
5
Rosa Nidia Buenfil Burgos, “Dimensiones ético-políticas en
educación desde el análisis político de discurso”. Sinéctica. Revista
Electrónica de Educación, 35, 1-17. (2010), 1. https://www.redalyc.org/
pdf/998/99815165007.pdf
3

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Lo encontrado forma parte de distintos legajos, organizado
en tarjetas y oficios redactados en máquina de escribir con
información amplia del suceso reportado, membretadas con el
sello de la Secretaría de Gobernación (SEGOB). Fecha, asunto
o motivo de lo observado o nombre de la persona investigada,
signadas con las iniciales de los agentes. El destinatario era el
director de la DFS, que a su vez lo enviaba a la SEGOB para su
análisis y toma de decisiones.
Para utilizar los informes de la DFS en el estudio del
pasado reciente, es necesario hacer una crítica de fuentes y
partir del principio de que no se trata de “información imparcial
y absolutamente verídica.”6 Es documentación elaborada en el
contexto del gobierno autoritario que gobernaba en la década
de 1970, emanado del Partido Revolucionario Institucional
(PRI) que tenía un marcado acento represor y de espionaje. Para
enmendar este problema realizamos una crítica de fuentes que
permitió validar lo encontrado en los archivos, “es importante
tener en cuenta que un documento histórico es siempre una
realidad fragmentaria,”7 que se reconoce en un contexto histórico
determinado, con un lenguaje y símbolos propios de la institución
que lo produjo. El contenido de lo escrito en él permitirá analizar
María Magdalena Pérez Alfaro, “Archivos, memoria y censura. Sobre
las restricciones a la consulta del fondo DFS en el AGN-México”. Historia,
voces y memoria, núm. 11 (2017), 126.
7
Rodrigo Ahumada Durán, “Problemas y Desafíos historiográficos de
la Epistemología de la Historia” Revista Communio 3, (2000), 100. https://
repositorio.ugm.cl/handle/20.500.12743/961

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la subjetividad del documento. Coincidimos con Aguayo
que los agentes de la DFS podían ser susceptibles de reportar
“exageraciones evidentes en el lenguaje empleado”8 y quedar
bien con sus jefes acerca de los hechos observados.
La metodología de este trabajo es de carácter descriptivo
y explicativo, utilizando la reflexión sistemática sobre
realidades, apoyándose para ello en diferentes documentos.
Citando artículos, capítulos de libros especializados en el tema
y periódicos de la década de 1970, lo que nos permitió situar
el análisis en el contexto histórico social. La documentación
permite construir una perspectiva histórica temporal de 1970 a
1983, para reconstruir el asedio gubernamental a un miembro
del alto clero católico, que fue investigado por sus ideas
revolucionarias.
El manuscrito está dividido en tres apartados: el primero
refiere algunos elementos contextuales de la persecución de
Estado a los opositores, que servirá para comprender el entorno
social y político de México en la década de 1970. El segundo
tema relata una breve semblanza de Méndez Arceo, así como su
vocación para apoyar las causas sociales con base en la teología
de la liberación. El tercero analiza los informes de la DFS en
su afán de vigilar a Méndez Arceo y registrar actividades que el
Estado consideraría en contra de sus intereses.
Sergio Aguayo, La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia
en México (México: Editorial Grijalbo, 2001), 133.

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La vigilancia del Estado, un eslabón de la represión
Breve contexto internacional
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1939 a 1945)
acontecieron dos cumbres entre los mandatarios Iósif Stalin de
Rusia, Winston Churchill (Clement Attlee ganó las elecciones
y lo relevó de su cargo) de la Gran Bretaña y Franklin Delano
Roosevelt. (Lo sucedió Harry Truman) de los Estados Unidos
de América (EUA), la primera fue la Conferencia de Yalta, en
febrero de 1945 y la de Potsdam, en julio de 1945. Acordaron
asuntos relacionados con tratados de paz, la administración de
Alemania y la reconfiguración de la Europa de la posguerra. Que
dio origen a la guerra fría, donde el sistema económico capitalista
abanderado por los EUA y el régimen económico comunista
liderado por Rusia colisionaron, en “un enfrentamiento indirecto
a través de intervenciones militares y de apoyos a otros países. El
objetivo era debilitar y desacreditar al régimen político contrario,
valiéndose de propaganda, de presiones políticas y del espionaje.”9
Un factor más que contribuyó al antagonismo de EUA
y Rusia fue la tenencia de la bomba atómica, “como una forma
de demostrar la superioridad tecnológica”10 de ambos bloques y
Juan Carlos Pereira. Los orígenes de la guerra Fría. (España: arco libros,
1997), 11.
10
Wolfgang Benz, “El fin de la Guerra Fría. Su significado para Europa y el
Tercer Mundo”. Revista Ciencia y Cultura, (17), (2005), 83. http://www.scielo.
org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S2077-33232005000200011&amp;lng=
es&amp;tlng=es.
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con el peligro latente de utilizarla, si alguna de las dos potencias
era atacada en su espacio de influencia. Que se configuró en
un “sistema económico y militar conocido como el Pacto de
Varsovia, mientras que bajo la dirección de los Estados Unidos
se fundó la OTAN”11. El resto de los países pertenecía al bloque
denominado Tercer Mundo
que estaba representado en la ONU y que a su vez era objeto
de competencia entre las potencias en el plano de la ayuda
para su desarrollo. Una parte de estos países se unieron a la
alianza occidental por medio de varios convenios de seguridad
que habían firmado los Estados Unidos y 43 naciones en 1955.
El bloque soviético por su parte, siguió un camino parecido
aliándose con la República Popular China, Corea y Vietnam
del Norte, en Asia.12

Latinoamérica con excepción de Cuba perteneció al bloque
del tercer mundo, con influencia de EUA y en el que México no
podía escapar a los designios de su vecino del norte, por ende, se
configuró una geopolítica bipolar con una clara visión antagónica;
entre el Este, pro soviético, y el Oeste, en favor de los EUA. “Así
los conflictos entre países y regiones en el mundo quedaron casi
presos por los dictados de Washington y de Moscú.”13
Pettiná menciona que la guerra fría engendró un nuevo
sistema internacional, cuya escala y recursos alcanzaron una
Benz, “El fin de la Guerra Fría”, 83.
Benz, “El fin de la Guerra Fría”, 83.
13
Javier Agüero García, “América Latina durante la Guerra Fría (19471989): una introducción.” InterSedes: Revista de las Sedes Regionales, núm.
35 (2016), 6. https://www.redalyc.org/pdf/666/66646380006.pdf
11

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dimensión global en cada región del mundo. “América Latina con
su especificidad cultural, geográfica y social propia experimentó
en su conjunto alteraciones que condicionaron su realidad, y
debió afrontar problemas comunes en cada país, pero también
retos distintos.”14
El triunfo de la revolución cubana en 1959 y su adhesión
al socialismo en 1961, recrudeció la intervención de los EUA en
el subcontinente. El temor de los EUA era que el socialismo se
expandiera con Allende en sus fronteras y hasta el cono sur; como
una alternativa de solución a los regímenes antidemocráticos, la
prevalencia de un régimen que no escuchaba a los opositores
que pedían entrar al terreno político, las injusticias sociales y la
precariedad económica de millones de ciudadanos.
En la década de 1960 y 1970, los EUA observan el
surgimiento de algunos movimientos populares latinoamericanos,
que advirtieron en el socialismo la opción política para gobernar
sus países, se crearon agrupaciones, clubes y partidos políticos
que compitieran en el terreno electoral en torno a la idea socialista
de cambiar el capitalismo. Por una economía que repartiera la
riqueza a todos por igual, con justicia social y dirigida por el
Estado; pero otros grupos sociales, consideraron erróneo llegar al
poder por la vía democrática, y decidieron tomar las armas para
derrocar al Estado burgués. Las consecuencias fueron nefastas
Vanni Pettinà, Historia mínima de la Guerra Fría en América Latina
(México: El Colegio de México, 2018.), 33-34.
14

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para los guerrilleros, sufrieron represión violenta y nulo acceso a
la toma de decisiones.
Pettiná menciona que los gobiernos de América Latina
recurrieron al terror, a la desaparición forzada de disidentes
y al espionaje, combatieron las insurgencias armadas y no
armadas con “violencia y episodios de represión sangrienta,
puestos en marcha por dictaduras militares15 que provocaron
dramas humanos nunca experimentados por la región en su
historia contemporánea.”16 De tal manera, que los servicios
de inteligencia se volvieron fundamentales en el combate del
socialismo en América Latina. Por ello los EUA tuvieron agencias
como la Central de Inteligencia Americana (CIA), en diversos
países latinoamericanos, investigaban líderes de izquierda y
organizaciones afectas al socialismo.
En México se creó la DFS en 1947, dedicada a investigar
y analizar los acontecimientos políticos relevantes de la vida
nacional y en algunas ocasiones la CIA se apoyó de la DFS en
sus averiguaciones, sobre todo si los acontecimientos podían
perjudicar los intereses estadounidenses. Uno de estos proyectos
conjuntos que se codificaban “con criptogramas comenzaban con
México no era una dictadura militar como Argentina, Brasil y Chile, para
mantenerse en el poder el Estado mexicano, durante casi todo el siglo XX
“forjó un equilibrio entre un poder ejecutivo fuerte, que seguía un modelo
presidencialista, y las poderosas fuerzas armadas, impidiendo que estas
últimas tuvieran motivos para siquiera añorar un golpe de Estado.” Cedillo,
“Perspectiva”, 177.
16
Vanni Pettinà, Historia mínima de la Guerra Fría en América Latina
(México: El Colegio de México, 2018.), 135.
15

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“LI”, uno de los más fructíferos para la CIA fue LITEMPO, una
operación de enlace con las autoridades mexicanas para obtener
e intercambiar información que proporcionó apoyo operativo y
respaldo de seguridad para las operaciones de la Estación de la
Ciudad de México desde 1960.”17
Los servicios de inteligencia eran una pieza clave en el
combate a los grupos de izquierda y disidentes socialistas, el
contexto internacional de la guerra fría, aunado a las operaciones
de la CIA en México potenció la vigilancia sistemática del
Estado mexicano a los opositores al régimen. El cumplimiento
de este cometido requería de la “detección permanente de los
fenómenos más destacados en la actividad sociopolítica de
México; investigación sobre la naturaleza de los mismos y el
análisis de los factores que inciden en ellos y la ponderación de
sus repercusiones.” 18
México: las claves de la vigilancia
El sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970 a 1976) y José López
Portillo (1976-1982) estuvo precedido por el de Gustavo Díaz
Ordaz (1964-1970), que eliminó al Grupo Popular Guerrillero
(GPG) al intentar asaltar el cuartel de Madera en Chihuahua el
23 de septiembre de 1965, reprimió luchas campesinas, huelgas
Gonzalo Soltero, Bad hombres. Teorías de conspiración y narrativas de
riesgo en México, (México: UAM-Festina, 2022), 97.
18
Delia Salazar y Begoña Hernández, Guía del Fondo de la Secretaría
de Gobernación. Sección: Dirección General de Investigaciones Políticas y
Sociales, (México: Archivo General de la Nación, SEGOB, 2006),11.
17

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obreras, paros de médicos, protestas de ferrocarrileros, y fue autor
de la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco.
Además de encarcelar a personas disidentes y críticos de su
régimen.
En ese contexto, Echeverría intentó conciliar con los estudiantes
violentados y con los presos políticos, implementó una serie
de reformas conocidas como “apertura democrática;” creando
más escuelas de educación media superior y superior como
los Centros de Ciencias y Humanidades (CCH), Colegios de
Bachilleres (COBACH), Universidad Autónoma Metropolitana
(UAM), etc. A los presos políticos de 1968 los liberó y les abrió
las puertas de su gobierno con cargos burocráticos y otros se
incorporaron a la docencia o el periodismo, algunos aceptaron
y otros continuaron en otras actividades; pero deslindándose de
apoyar su gobierno.
Pero el 10 de junio de 1971, Echeverría, reprimió una
manifestación de estudiantes, conocida como el halconazo.
Fue nombrada así por el grupo paramilitar de los halcones,
que disolvió la marcha de manera violenta. Lo que convenció
a muchas personas de izquierda y organizaciones sociales, que
el gobierno continuaba con la misma línea de intolerancia,
represión y falta de diálogo.
Después de la matanza del 10 de junio, las filas de la lucha
armada se engrosaron, de manera particular en el ámbito
urbano. Después de dos matanzas estudiantiles en un lapso
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tan corto, la opción pacífica se estaba clausurando. Aunque
hay que reconocer que en algunos grupos estudiantiles ya se
contemplaba esta forma de lucha a fines de los años sesenta,
lo cierto, también, es que la segunda matanza estudiantil
terminaba por orillar a varios grupos hacia la ruta armada; ya
no era tomar las calles, sino sumergirse en la clandestinidad,
optando por la revolución y hacerse pueblo.19

Surgieron organizaciones civiles de corte socialista como
la Liga Espartaquista, el Movimiento Nacional Revolucionario
(MNR), colectivos estudiantiles en universidades públicas y
privadas, que exigían un cambio político. También brotaron
organizaciones clandestinas de corte urbano y rural con ideología
marxista y sus distintas interpretaciones; pretendieron tomar
el poder por medio de la guerra de guerrillas. Destacan la Liga
Comunista 23 de septiembre (LC23S), el Frente Revolucionario
Armado del Pueblo (FRAP), Movimiento de Acción
Revolucionaria (MAR), el Frente de Liberación Nacional (FLN),
el Partido de los Pobres (PDLP) y el Frente Armado del Pueblo
(FAP), entre otros.
Para combatir las guerrillas y a toda persona disidente,
fue necesario asegurar estrategias de vigilancia, espionaje e
infiltración, los servicios de inteligencia del Estado mexicano;
eran la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (IPS)
y la DFS, que completó al departamento confidencial y a la
Jorge Mendoza García, “El jueves de corpus: la masacre estudiantil de 1971
en México narrada a 50 años”. Polis, 17(1), (2021), 206. https://www.scielo.
org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S18 70-23332021000100169
19

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oficina de información política de la SEGOB. Los agentes de
la DFS dedicaban la mayor parte de su tiempo al espionaje,
“se comunicaban en lenguaje cifrado, intervenían teléfonos, se
infiltraban en grupos opositores, interceptaban cartas y tenían
redes de informantes en todas las esferas de la vida nacional.”20
También estaba la Sección Segunda del Estado Mayor Presidencial
(EMP) y las distintas corporaciones policíacas de las entidades.
Investigaban fábricas, organizaciones sociales, universidades,
sociedades campesinas, asociaciones estudiantiles y ciudadanos
con ideas “subversivas,” que el Estado consideraba como
“peligroso” a sus intereses.
En un estudio reciente del “Mecanismo para la Verdad y
el Esclarecimiento Histórico” (MEH), se designa a los servicios
de inteligencia mexicanos, como parte de una cadena que
atentaba contra los derechos fundamentales de las personas;
involucró vigilancia, desaparición forzada y represión. “Se
trata en realidad de un ejercicio institucional de la violencia,
en que diversas instancias gubernamentales, organizaciones
privadas, nacionales y extranjeras, participaron de manera
dirigida y organizada por el Estado mexicano, con sus recursos
y protección.” 21
Sergio Aguayo, La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia
en México (México: Editorial Grijalbo, 2001), 68.
21
Abel Barrera Hernández, David Fernández Dávalos, Carlos Pérez Ricart,
MEH [Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico]. Fue el
Estado (1965-1990). ¿Quiénes fueron los perpetradores? Instituciones y
personas implicadas en la comisión de violaciones graves a derechos humanos
20

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La vigilancia gubernamental, también se dirigió a
algunos integrantes de la Iglesia Católica en México, sacerdotes
y autoridades eclesiásticas, que se convirtieron en personas de
interés al incorporar en su actuar y forma de vida los postulados
del Concilio Vaticano II. “Acaecido del 11 de octubre de 1962 al 8
de diciembre de 1965,”22 incorporando “los temas concernientes
a la pobreza, que padecían los países latinoamericanos y de
África.”23 El discurso pastoral se convirtió en acciones en pro de
la justicia social de las comunidades y pueblos marginados, en
esta tesitura, “surgieron nuevos ámbitos teológicos, tales como
la teología política y la teología de la liberación.”24
En 1964, en la ciudad de Petrópolis, Brasil, ocurre un
encuentro de teólogos latinoamericanos. “[En] los objetivos
estaba el de investigar teológicamente la problemática de la
Iglesia latinoamericana,”25 conciben, en especial, el teólogo
Gustavo Gutiérrez, en llevar la actividad pastoral a la práctica.
“La teología como reflexión crítica sobre la acción de la Iglesia
(1965-1990) (México: Secretaría de Gobernación. 2024), 13.
22
Daniel Turriago Rojas, “El proceso histórico del Vaticano II Franciscanum”
Revista de las ciencias del espíritu, núm. 143, (2006), 15.
23
Gustavo Morello, “El Concilio Vaticano II y su impacto en América Latina:
a 40 años de un cambio en los paradigmas en el catolicismo” Revista Mexicana
de Ciencias Políticas y Sociales, 49(199) (2013), 91. https://doi.org/10.22201/
fcpys.2448492xe.2007.199.42551
24
Morello, “El Concilio”, 91.
25
Juan Carlos Scannone. “La Teología de La Liberación: Caracterización,
Corrientes, Etapas”. Medellín. Biblia, Teología y Pastoral Para América
Latina y El Caribe 9 (34), (1983), 260. https://revistas.celam.org/index.php/
medellin/article/view/1353
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en el mundo a la luz de la fe. Su propia posición teológica se fue
desarrollando a partir de la reflexión crítica sobre y a partir de la
que él llamó “pastoral profética.”26
Gutiérrez concibió la categoría de liberación en su
teología, “en tres niveles de significación: el político, el de una
interpretación global-filosófica-de la historia, y el teológico.”27
La acción pastoral de esta nueva interpretación teológica, fue
tomando forma
y el 26 de agosto de 1968 en la ciudad colombiana de Medellín,
la II Asamblea General del Episcopado Latinoamericano
y del Caribe. Más de 150 obispos y más de 130 sacerdotes,
religiosos y laicos de todos los países de la región discutieron
en las dos semanas siguientes sobre el presente y el futuro
de la Iglesia católica en América Latina. El encuentro es
generalmente considerado como el nacimiento de la Teología
de la Liberación latinoamericana.28

Dicho encuentro, consideró cuatro puntos fundamentales
en el ejercicio pastoral de los sacerdotes: “teológico, eclesial,
social y político.”29 No me detendré en la descripción de
cada uno, ya que este análisis se enfoca en el tema social y
Scannone, “La Teología.” 261.
Scannone, “La Teología.” 261.
28
Christian Büschges, “50 años de la Teología de la Liberación
Iberoamericana. América Latina, España, Portugal: Ensayos sobre letras,
historia y sociedad” Reseñas iberoamericanas, Vol. 18, Nº 68, (2018), 7.
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6538122
29
Sergio Silva, “La Teología de la Liberación” Teología y vida, 50(12),
(2009),
94.
https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S004934492009000100008&amp;script=sci_arttext
26
27

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político que se orientaba a “la creación de una nueva cultura
religiosa, expresando las condiciones propias de América
Latina: capitalismo dependiente, pobreza masiva, violencia
institucionalizada y religiosidad popular.”30 Silva menciona que
los sacerdotes31 tenían que luchar contra la pobreza, buscando la
conciencia colectiva de las comunidades pobres y transformar
su entorno depauperado, en este punto se conecta “el marxismo
con la teología.”32
Enrique Dussel explica, que la teología cristiana se vuelve
liberadora por el compromiso político de apoyar a los oprimidos,
pero le hacían falta los instrumentos analíticos para llevarlo a
cabo. Menciona que “era necesario echar mano de las ciencias
sociales críticas latinoamericanas. No sólo ciencias sociales
(como la sociología, economía, etcétera), sino ciencias sociales
críticas (porque se trataba de descubrir y situar la realidad de la
injusticia).”33 Desde la fe cristiana, se buscó analizar los problemas
de los países latinoamericanos con un enfoque social, acorde a su
Malik. Tahar Chaouch,” La teología de la liberación en América Latina:
una relectura sociológica” Revista mexicana de sociología, 69(3) (2007),
437.
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S018825032007000300002&amp;lng=es&amp;tlng=es.
31
Los prelados más destacados de la teología de la liberación en América
Latina fueron: Gustavo Gutiérrez en Perú, Camilo Torres en Colombia,
Leonardo Boff de Brasil, Carlos Mugica de Argentina, Sergio Méndez Arceo
de México, entre otros.
32
Silva, “La Teología”, 105.
33
Enrique Dussel, “Teología de la liberación y marxismo” Cuadernos
americanos Núm. 12 (1998), 140- 141.
30

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realidad y encontraron “los instrumentos categoriales marxistas
históricamente procedentes del marxismo de tradición francesa,
que ya se usaban en grupos estudiantiles y obreros.”34 Para que
los clérigos los utilizaran en su redención a los oprimidos, en el
contexto de la guerra fría y la represión sistemática de los aparatos
de seguridad.
Semblanza de un predicador social, el origen del obispo rojo
En la Iglesia católica mexicana de mediados del siglo XX,
destaca la figura de Méndez Arceo (1907-1992), quien fuera
obispo de Cuernavaca Morelos. “Nacido en Tlalpan, al sur de
la Ciudad de México, se cría en una familia con conexiones
clericales y políticas, algo que marcaría su vocación religiosa y
su quehacer episcopal.”35 Sus padres eran familiares del general
Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México entre 1934 y
1940. Por otro lado, también eran parientes de José Mora y
del Río (1854-1928), arzobispo de México que influyó en su
vocación religiosa.
Se formó en el Seminario Conciliar de México, y
“es ordenado sacerdote el 25 de octubre de 1934 y obtiene el
doctorado en Historia Eclesiástica en 1939”36 en la Pontificia
Universidad Gregoriana. Regresa a México para ser docente del
Dussel, “Teología”, 141.
María Diéguez Melo, “Un obispo, una catedral, un ajuar. Sergio Méndez
Arceo y Cuernavaca (México)” Actas de Arquitectura Religiosa Contemporánea
10, (2023), 125. https://doi.org/10.17979/aarc.2023.10.0.10186.
36
Diéguez, “Un obispo”, 125.
34
35

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Seminario Conciliar de México (1940-1952), deja la enseñanza
y es “consagrado obispo en la catedral de Cuernavaca el 30
de abril de 1952,”37 por el Sumo Pontífice Pío XII. Su acción
pastoral fue diversa, escuchaba confesiones, platicaba con
feligreses atribulados, celebraba sacramentos, en sí, atendía todo
lo relacionado a un ejercicio sacerdotal. De forma paralela, se
compromete con la Comisión Episcopal de Educación y Cultura
que hasta 1962 preside, convirtiéndose en uno de los prelados
mexicanos con mayor proyección internacional.38
Sus homilías eran famosas por su contenido sociopolítico,
denominadas misas panamericanas, oficiadas los domingos a
las once de la mañana en la Catedral de Cuernavaca, Morelos.
Su contenido era reproducido durante varios años en la edición
del lunes de los periódicos Excélsior y El Correo del Sur.39 Su
discurso marxista le hará merecedor del alias de obispo rojo.
En su narrativa, resaltaba la causa de los pobres, criticando
acremente a los usureros, los acaparadores de tierras, la
explotación fabril y la protección del gobierno a los poderosos.
Dichas ideas se fincaron en los postulados de la teología
de la liberación y del Concilio Vaticano II, reunión que lo marcó
para siempre:
Diéguez, “Un obispo”, 126.
Tania Hernández Vicencio, “Sergio Méndez Arceo y su visión
internacionalista” Política y Cultura 38 (2012), 89.
39
Armando Mier y Merelo señala, que en un inicio el obispo Sergio
Méndez Arceo financió el rotativo. Cfr. Armando Mier y Merelo, Sujetos,
luchas, procesos y movimientos sociales en el Morelos contemporáneo: una
interpretación., (México: UAEM-UNICEDES, 2003), 157.
37
38

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Viví plenamente el Concilio. Yo no creía en el Vaticano II.
Cuando fuimos convocados yo no creí que pudiese influir
allí. Mi quehacer actual, mi compromiso con los pueblos y las
luchas de liberación latinoamericanas procede del Vaticano II.
Yo participé en todo ese proceso, sobre todo en las relaciones
con el mundo.40

También adoptó los principios del Consejo Episcopal
Latinoamericano y Caribeño (CELAM),41 celebrado por
primera vez en Río de Janeiro, en 1955. Uno de los temas
principales fue la “falta de sacerdotes, la falta de instrucción
religiosa y el proceso de industrialización en Latinoamérica,
que provocó migración rural a las ciudades, bajos salarios y más
pobreza.”42 El otro evento canónico para Méndez Arceo fue la
publicación de la encíclica de Pablo VI Populorum Progressio
de 1967; dedicada a la cooperación entre los pueblos y al
problema de los países en vías de desarrollo. El pontífice acusa
la disparidad económica entre países ricos y pobres, reprocha al
neocolonialismo y hace un llamado a bregar contra la pobreza.
Apoyándose en los fundamentos teórico sociales y
teológicos descritos con anterioridad, su sacerdocio pasó de la
Gabriela Videla, Sergio Méndez Arceo. Un señor obispo (México: Juan
Pablos, 2010), 40.
41
Para conocer más de este tema y la visión religiosa del obispo ver el libro
de Leticia Rentería Chávez y Giulio Girardi (coords.), Don Sergio Méndez
Arceo, patriarca de la solidaridad liberadora. Testigo, teólogo y profeta de
América Latina, (México: ediciones Dabar, 2000).
42
Patricio Merino Beas, “El diálogo ecuménico animado desde el
CELAM” Theologica Xaveriana 184 (2017), 389-390.
https://doi.
org/10.11144/javeriana.tx67-184.deac
40

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teoría a la práctica, veamos algunos eventos en los que participó:
sentó las bases del movimiento cristiano por el socialismo,
asistiendo en 1972 al I Encuentro Latinoamericano celebrado
en Chile, se pronunció a favor del Sandinismo de Nicaragua,
condenó el bloqueo económico de los EUA a la Revolución
Cubana. Reprochaba la guerra de Vietnam y las intrusiones
estadounidenses en Latinoamérica. En México, denunció la
represión estudiantil del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco,
asimismo refrenda los movimientos sociales y llega a participar
como intermediario en el secuestro de algunos empresarios, que,
por pedimento de los grupos guerrilleros, vieron en el obispo el
conducto para negociar el rescate.
Bajo estas premisas, Méndez Arceo se convirtió en una
persona de interés para los servicios de inteligencia del gobierno
mexicano. Fue vigilado acuciosamente por agentes de la DFS, que
describieron sus actividades en expedientes y tarjetas de trabajo,
documentando su pensamiento y proceder en la vida pública.
Monseñor Sergio Méndez Arceo, un patriarca asediado
Su expediente comienza con una tarjeta titulada: Méndez Arceo,
Sergio. Menciona fecha de nacimiento, nombre de sus padres,
media filiación, lo describe como un hombre de “1.87 mts,
tez blanca, complexión robusta, ojos cafés, nariz recta, boca
mediana.”43 Se adjunta número de pasaporte, domicilio y una
Archivo General de la Nación (en adelante AGN). Méndez Arceo Sergio,
5 de agosto de 1979, F53_C6_660. Fondo: Secretaría de Gobernación.
43

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fotografía tomada “durante la inauguración del I Foro Nacional
de Solidaridad con la revolución salvadoreña.”44
Acumular información del obispo, fue clave para juzgar
si era una amenaza a la seguridad nacional. No encontramos en
los documentos aseveraciones de tal magnitud, pero si diatribas
a las homilías que ofrecía en la catedral de Cuernavaca. En un
documento fechado el 22 de junio de 1971, el agente con las siglas
I.P.S transcribe algunos extractos de las misas panamericanas;
“en contra del régimen de Luis Echeverría Álvarez, donde cada
domingo lanza ataques en contra del Srio. Gral de la CTM y
en contra de sus sindicatos.”45 El agente reporta que Gonzalo
Pastrana Castro líder de la CTM en Morelos señala que “Méndez
Arceo es un subversivo ensotanado (sic) y que defiende a los
delincuentes comunistas.”46
S.XX. Sección: Dirección Federal de Seguridad Serie: Fichero 53 Unidad de
Instalación: Cajón 6 (Méndez-Mendoza), ff. 1.
44
AGN. Méndez Arceo Sergio, 5 de agosto de 1979, F53_C6_660. Fondo:
Secretaría de Gobernación. S.XX. Sección: Dirección Federal de Seguridad
Serie: Fichero 53 Unidad de Instalación: Cajón 6 (Méndez-Mendoza), ff. 2.
45
AGN. Informes de la D.I.P.S. sobre un conflicto que se presentó entre
Gonzalo Pastrana Castro representante de la C.T.M. en Morelos, y el obispo
de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, 22 de junio de 1971, Galeria_2/DIPS/
Caja_1192-A-69-10-21_a_72-07-09-Morelos/Caja_1192-A,_Exp._1-69-1021_a_71-09-30-Morelos, ff. 1.
46
AGN. Informes de la D.I.P.S. sobre un conflicto que se presentó entre
Gonzalo Pastrana Castro representante de la C.T.M. en Morelos, y el obispo
de Cuernavaca, Sergio Méndez Arceo, 22 de junio de 1971, Galeria_2/DIPS/
Caja_1192-A-69-10-21_a_72-07-09-Morelos/Caja_1192-A,_Exp._1-69-1021_a_71-09-30, ff. 1
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Para la DFS, el peligro que representó Méndez Arceo, era
su capacidad en argumentar ideas “subversivas.” Aguayo explica
que el gobierno veía en las ideas revolucionarias, el efecto de un
extranjerismo pernicioso.
México era un país aislado y parroquial en el que el patriotismo
estaba a flor de piel y en el que el presidente denunciaba las
negras intenciones de los extranjeros que intervenían en su
política interna a través de los malos mexicanos, los apátridas.
Todos los disidentes (ferrocarrileros, médicos, navistas,
estudiantes, izquierdistas, centristas o conservadores) fueron
acusados de ser manejados por la CIA, por la Unión de
Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), por Cuba o por el
Vaticano.47

La DFS, “investigaba a funcionarios cubanos y de otros
países socialistas radicados en México (en los años sesenta el
responsable de esas investigaciones era el comandante Miguel
Nazar Haro).”48 También recopilaban información de las
personas que acudían a la embajada cubana y de la URSS, “se
fotografiaba a toda persona que entraba y salía de la representación
diplomática. Lo mismo se hacía en el aeropuerto internacional
con los viajeros entre México y La Habana.”49 Lo registraban en
tarjetas con el nombre completo y los días que permanecía en
Sergio Aguayo, La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia
en México (México: Editorial Grijalbo, 2001), 122.
48
Sergio Aguayo, La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia
en México (México: Editorial Grijalbo, 2001), 107.
49
Sergio Aguayo, La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia
en México (México: Editorial Grijalbo, 2001), 107.
47

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dichos países, por ello, la DFS tenía agentes las 24 horas del día
cerca de la misión diplomática y el aeropuerto. Si esa persona
viajaba más veces a la URSS y Cuba comenzaban a seguir sus
actividades cotidianas. No es extraño que la vigilancia a Méndez
Arceo se intensificara por el viaje a Cuba que realizó en 1972 y
en años subsecuentes.50
Y no fue en balde el seguimiento incesante a partir de ese
viaje, Puertas refiere que a Méndez Arceo le agradó lo que vivió:
“aunque don Sergio en un principio no fue partidario de la
revolución cubana, su primer viaje a la isla, en enero de 1972,
modificó su percepción.”51 A tal grado que comentó lo siguiente:
“cuando vi los efectos, la transformación, lo aprecié. Vi como
el pueblo mayoritario participaba en la construcción de su país,
de una sociedad nueva.”52

El aparato de seguridad se dio cuenta que Méndez Arceo
era afecto al marxismo, los reportes de los agentes coinciden con
el análisis de Mutolo, asevera que, en las homilías de Méndez
Arceo,
AGN. Lista de pasajeros que arriban al aeropuerto internacional Benito
Juárez de esta ciudad procedente de Moscú, Rusia y La Habana, Cuba, 20 de
octubre de 1978 a 5 de abril de 1979, Secretaría de Gobernación Siglo XX /
Dirección Federal de Seguridad / 0 / Caja AC 775/4223 / Expediente 3 / Legajo
2, ff. 292.
51
Carmen del Pilar Puertas Pérez, “La fuerza de lo religioso en la construcción
de alternativas socio-políticas. Participación de los cristianos de Morelos en
los movimientos populares durante el episcopado de Don Sergio Méndez
Arceo (1952-1983)” (Tesis de maestría, UNAM, 2011), 122.
52
Gabriela Videla, Sergio Méndez Arceo. Un señor obispo (México: Juan
Pablos, 2010), 80.
50

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la lucha de clases sería una ruta meramente política y podrían
encaminar hacia una solución política de la problemática sobre
la acumulación del capital por parte de pocos hombres. Mientras
la segunda etapa sobre este camino hacia la conversión es la
Liberación del hombre, citada muchas veces en las homilías,
que toma un papel prevalente religioso; en este sentido, la
Liberación llega hacia un nivel espiritual. El hombre, por medio
de su liberación encontraría la paz, una paz enfocada hacia una
idea de una sociedad sin injusticias.53

Otro elemento que anotaban los agentes, era el registro
de los sacerdotes extranjeros que Méndez Arceo invitaba a la
catedral de Cuernavaca, xenofobia que se reitera en los reportes
de la DFS. “Hoy de las 11 a las 12:30 horas, se llevó a cabo
la Misa Panamericana en la catedral de Cuernavaca, oficiada
por el obispo Sergio Méndez Arceo y 6 ministros, 2 de ellos de
nacionalidad norteamericana.”54
En más documentos con distintas fechas se reitera la
llegada de sacerdotes de Roma, para escuchar la homilía y en
algunos casos auxiliar en el servicio religioso. Pero la homilía
del 5 de marzo de 1972 encendió las alarmas de la DFS. En
el reporte de 6 hojas y firmado al calce por los agentes I.P.S y
Andrea Mutolo, “El capitalismo no es cristiano”. La problemática
económica de Sergio Méndez Arceo en sus homilías”. Revista Cuicuilco, Vol.
30, No. 88, (2003), 64. https://www.redalyc.org/journal/5295/529577373004/
html/
54
AGN. Informes sobre las misas panamericanas que ofició en la catedral de
Cuernavaca, el obispo monseñor Sergio Méndez Arceo, 16 de mayo de 1971.
Galeria_2/DIPS/Caja_1192-A-69-10-21_a_72-07-09-Morelos/Caja_1192-A,
Exp. _1-69-10-21_a_71-09-30-Morelos. ff. 1.
53

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P.A.C, se describe el sermón del sacerdote Alex Carameli, de
origen extranjero. Menciona que ofició la misa panamericana en
ausencia de Méndez Arceo, debido a que se encuentra enfermo.
El contenido de la misa hace hincapié en la miseria de los pobres
y en la necesidad de cambiar la estructura social de los países
capitalistas, entre ellos, México. Mensaje que iba en contra del
artículo 33 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, que prohibía a los extranjeros “opinar o intervenir en
asuntos internos o de apoyar a los opositores mexicanos.55
Los párrafos del informe son ilustrativos de lo meticuloso
que fue el sermón, veamos algunas líneas que los agentes anotaron.
Carameli dijo: “que tal como lo menciona el obispo Méndez, es
necesaria una verdadera Revolución […] y que se debe participar
activamente en esa Revolución para que verdaderamente se
cambien las estructuras sociales.”56 En los siguientes reportes del
12, 19 y 26 de marzo reaparece Méndez Arceo, recuperado de
su mala salud y oficiando la misa religiosa sin hablar de política.
Únicamente en el informe del 26 de marzo enfatizó, que “la
liberación de los pueblos se logra por medio de la doctrina de
Sergio Aguayo, La Charola. Una historia de los servicios de inteligencia
en México (México: Editorial Grijalbo, 2001), 108.
56
AGN. Informes sobre la celebración de la Misa Panamericana oficiada
por el Obispo Sergio Méndez Arceo y el presbítero Alex Carameli durante el
mes de marzo de 1972, 5 de marzo de 1972, Galeria_2/DIPS/Caja_1192-A69-10-21_a_72-07-09-Morelos/Caja_1192-A, Exp. _2-71-10-03_a_72-07-09Morelos, ff. 1.
55

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Cristo.”57 Cabe resaltar que no se menciona al sacerdote Carameli
ni por los agentes o por Méndez Arceo.
Para el 31 de mayo de 1972, los agentes de inteligencia
redactan una tarjeta avisando a sus superiores que Miguel Ángel
Portillo Solis, tesorero de la “Acción Católica de la Juventud
Mexicana (ACJM) y Roberto Lucas López denuncian ante el
Vaticano, que el obispo Sergio Méndez Arceo profesa y predica
la doctrina comunista.”58
Esta declaración, confirma la disputa de Méndez Arceo
con los miembros más conservadores de la Iglesia católica. El
apoyo a los postulados de Méndez Arceo, “era aprobado por un
sector progresista muy pequeño el cual ha generado una evidente
división dentro de la Iglesia.”59 Los agentes sustentan este hecho
con los informes de las misas panamericanas de 1973 y 1974, que
registran ideas socialistas, liberación de los pueblos por medio
de la acción social y el apoyo a gobiernos latinoamericanos de
corte socialista. La réplica de sacerdotes conservadores no se hizo
AGN. Informes sobre la celebración de la misa panamericana oficiada por
el Obispo Sergio Méndez Arceo y el presbítero Alex Carameli durante el mes
de marzo de 1972, 26 de marzo de 1972, Galería_2/DIPS/Caja_1192-A-6910-21_a_72-07-09-Morelos/Caja_1192-A, Exp. _2-71-10-03_a_72-07-09Morelos, ff. 6.
58
AGN. Lucas López Roberto, 31 de mayo de 1972, F14_C4_611. Fondo:
Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de Seguridad
Serie: Fichero 14 Unidad de Instalación: Cajón 4 (Lozano-Lyzhina), ff. 1.
59
Luis Antonio García Balderas. “Sergio Méndez Arceo, ¿un obispo
incómodo? Una mirada crítica a través de la prensa, Cuernavaca 1970-1983”
(Tesis de licenciatura, UACM, 2016), 64.
57

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esperar, en entrevistas y notas que aparecían en los principales
periódicos de México.60 Declaraban que estaban en contra de
doctrinas marxistas al interior del catolicismo.
Méndez Arceo tenía dos frentes que lo rechazaban: el
Estado mexicano y la parte conservadora de la Iglesia católica;
Pero contaba con el ala progresista del clero católico de
Latinoamérica, además, de grupos estudiantiles radicados en la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde
impartió una “serie de platicas en 1970,”61 el Partido Socialista
Unificado de México (PSUM).62 El apoyo del periódico Excelsior
y Correo del Sur, simpatizantes de países latinoamericanos
como Cuba, Nicaragua y Chile (durante la presidencia de
Salvador Allende), además contaba con la simpatía de diversas
organizaciones guerrilleras.
En este contexto, algunos colectivos guerrilleros
financiaban sus actividades con secuestros a familiares de
prominentes empresarios, por la prosapia de Méndez Arceo.
Era nombrado el intermediario para negociar con el gobierno y
Luis Antonio García Balderas. “Sergio Méndez Arceo, ¿un obispo
incómodo? Una mirada crítica a través de la prensa, Cuernavaca 1970-1983”
(Tesis de licenciatura, UACM, 2016), 67-68.
61
Luis Antonio García Balderas. “Sergio Méndez Arceo, ¿un obispo
incómodo? Una mirada crítica a través de la prensa, Cuernavaca 1970-1983”
(Tesis de licenciatura, UACM, 2016), 54.
62
AGN. Clero en el Estado de Morelos, 13 de junio de 1982, F36_C6_1773.
Fondo: Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de
Seguridad Serie: Fichero 36 Unidad de Instalación: Cajón 6 (Cisneros-clero en
Quintana Roo), ff. 1.
60

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los familiares del rehén. En los registros que encontré se hallan
nombres, cantidades de dinero por el rescate, mecanismos de
entrega de la persona retenida y el nombre del grupo clandestino
que efectuó el trabajo. Revisando detenidamente las tarjetas de
estos secuestros detecté dos patrones destacados: El primero es la
figura de Méndez Arceo, para entregar mensajes a los plagiarios
y a la familia del secuestrado. El otro es la recopilación de
información de los agentes de la DFS en el caso del rapto, sus
informes son precisos. Esto significa que los espías estaban al
tanto de la información al momento de las negociaciones y de la
participación de Méndez Arceo. Algunos casos fueron registrados
en los periódicos como el secuestro de Jaime Castrejon Diáz que
dio mucho de qué hablar en la prensa, pues Méndez Arceo fue
llamado a declarar ante el ministerio público.63
Otro ejemplo, es la tarjeta titulada Ogden Davis, Thomas;
informa del secuestro de la señora Sara Martínez de Davis,
menciona que el señor Davis facilitó a la DFS, “el contenido de
la cinta magnetofónica que le fue entregada por el Obispo de
Cuernavaca, Dr. Sergio Méndez Arceo,”64 para solicitar el rescate
de la señora Martínez. El 22 de enero de 1975 el señor Davis
entregó “al Obispo Sergio Méndez Arceo, $40,000.00 dólares, así
Avance/Guerrero. Diario de Chilpancingo, Méndez Arceo se presentó a
declarar sobre sus relaciones con el grupo gavillero de Genaro, 14 de marzo de
1973, ff. 1.
64
GN. Ogden David Thomas, 5 de diciembre de 1974, F16_C9_1140. Fondo:
Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de Seguridad
Serie: Fichero 16 Unidad de Instalación: Cajón 9 (Hochoa-Olivos), ff. 1.
63

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como en la Notaría Pública # 2 dio legalmente 220,000 mt2 en el
poblado de Santa María como rescate de su esposa secuestrada.”65
El seguimiento a este caso culmina con la tarjeta fechada el 10 de
octubre de 1978. “En declaración de Julio Cesar Duran Camacho,
miembro del Partido Proletario Unido de América (P.P.U.A.),
narra la forma en que efectuaron el secuestro de la Sra. Sara
Martínez de Davis, esposa de Thomas Davis.”66
Este suceso visibiliza la triangulación de la información
con los sujetos investigados, la detención de Duran Camacho se
adjuntó al expediente de Méndez Arceo y al de la señora Martínez.
Significa que la DFS relacionaba expedientes de hechos que
afectaban a distintas personas y no dejaban en el olvido a los
individuos de interés durante mucho tiempo.
También notamos, que la vigilancia de la DFS se torna
más intensa, en los años de 1974 y 1977, mencionaremos de
manera breve el motivo de la vigilancia a Méndez Arceo, con los
siguientes hechos registrados en distintos oficios:
Líderes de sindicatos independientes, estudiantes y religiosos
se reunieron en Tlaltenango de la ciudad de Cuernavaca,
pidieron consejo a Méndez Arceo, con la intención de
organizar a colonos para fortalecer la lucha sindical en dicha
ciudad. En algunas homilías aceptó haber intervenido en el
AGN. Ogden David Thomas, 22 de enero de 1975, F16_C9_1140. Fondo:
Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de Seguridad
Serie: Fichero 16 Unidad de Instalación: Cajón 9 (Hochoa-Olivos), ff. 1.
66
AGN. Ogden David Thomas, 10 de octubre de 1978, F16_C9_1140. Fondo:
Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de Seguridad Serie:
Fichero 16 Unidad de Instalación: Cajón 9 (Hochoa-Olivos), ff. 2.
65

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caso del secuestro de la señora Keller. Méndez Arceo expresó
su posicionamiento ante el cierre del Centro de Estudios
Universitarios Xochicalco. En otro oficio se menciona que
Méndez Arceo pronunció la homilía en estado de ebriedad,
sin dar más evidencias del hecho. En las iglesias de San
Pedro Mártir, Nuestra Señora de los Ángeles y Santa María
Tepepan de la colonia Guerrero, Distrito Federal se llevaron
a cabo las jornadas de ayuno, vigilia y oración impulsadas
por Méndez Arceo en solidaridad con los presos políticos que
se encuentran en huelga de hambre en Santiago de Chile. En
diversas misas panamericanas trató lo relativo a los presos
políticos67 que están recluidos en la penitenciaría del estado y
la Ciudad de México.68

A todo lo anterior se suma otro hecho, que se registró en
los periódicos y en los archivos de vigilancia, Méndez Arceo
visita la Habana Cuba y a Fidel Castro en febrero de 1978.
De regreso a Cuernavaca, compartió en su homilía el viaje a
Cuba, mencionó su participación en una reunión ecuménica,
señalando que “mi principal tarea fue acercarme a algunos de
los organismos del poder popular y a los hombres clave de
El 20 de noviembre de 1969 Méndez Arceo visita a los estudiantes
encarcelados, que fueron detenidos el 2 de octubre de 1968, en la plaza de
las tres culturas en Tlatelolco Ciudad de México. Véase AGN. Informes de la
D.F.S. con documentos respecto al aeropuerto de la Ciudad de México, la cárcel
preventiva de la Ciudad de México y el problema estudiantil en la U.N.A.M.
e I.PN. 1969, 20 de noviembre de 1969, Galería_2/DIPS/Caja_2335-69-1120_a_69-11-24-Informacion_Nacional, ff. 4.
68
AGN. Información de Morelos, 12 de septiembre de 1976 a 6 de
septiembre de 1977, Secretaría de Gobernación Siglo XX / Dirección General
de Investigaciones Políticas y Sociales / 2 / AC 1478/4223 / Expediente 20882
/ Legajo II.
67

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la revolución y de la iglesia, no para juzgarlos desde fuera,
sino para reflexionar con ellos como parte comprometida.”69
Este apoyo al socialismo es la gota que derramó el vaso y el
9 de marzo la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM),
“manifestó su preocupación por las afirmaciones de Méndez
Arceo y lo descalificó públicamente, en una declaración que
fue bien recibida por el sector empresarial y los grupos más
conservadores de la iglesia y la sociedad.”70
También fue suspendida su labor religiosa, al prohibirle
oficiar misa durante un tiempo. Así lo menciona la tarjeta con
fecha del 13 de marzo de 1978, que a la letra dice: “Méndez
Arceo manifestó que no podía hablar debido a que el Consejo de
la Presidencia del Episcopado Mexicano lo había desautorizado,
pero que aclararía esto para el día 23 del actual y que, para esa
fecha, esperaba la presencia de los periodistas de los diversos
diarios.”71 Con esta suspensión, los informes de vigilancia
Carmen del Pilar Puertas Pérez, “La fuerza de lo religioso en la construcción
de alternativas socio-políticas. Participación de los cristianos de Morelos en
los movimientos populares durante el episcopado de Don Sergio Méndez
Arceo (1952-1983)” (Tesis de maestría, UNAM, 2011), 123.
70
Carmen del Pilar Puertas Pérez, “La fuerza de lo religioso en la construcción
de alternativas socio-políticas. Participación de los cristianos de Morelos en
los movimientos populares durante el episcopado de Don Sergio Méndez
Arceo (1952-1983)” (Tesis de maestría, UNAM, 2011), 124.
71
AGN. Clero en el Estado de Morelos, 13 de marzo de 1978, F5_C9_3267.
Fondo: Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de
Seguridad Serie: Fichero 5 Unidad de Instalación: Cajón 9 (Cinta-Coalición
Nacional Revolucionaria), ff. 1.
69

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disminuyen72 y sólo se limitan a mencionar algunos mensajes de
Méndez Arceo en las misas panamericanas.
La evidencia documental termina con tres tarjetas inscritas
el 13, 14 y 17 de marzo de 1983. El 13 de marzo el agente RTZ,
anotó que el obispo “ofició la última misa Panamericana, en esta
localidad, con motivo de su renuncia, ya que, a partir del 15 del
actual, fungirá como Administrador Apostólico de la Diócesis
de esta Entidad, asistieron a este acto, 33 sacerdotes.”73 En la
siguiente tarjeta, el agente hace un breve balance de la carrera
eclesiástica del obispo;
quien se caracterizó en sus 30 años en la Diócesis de esta
localidad, como prominente, condenando constantemente
los regímenes dictatoriales, censurando el capitalismo,
demostrando su inclinación socialista; Geronimo Prigioni,
delegado Apostólico, dará posesión del cargo de Obispo de la

Los pocos registros de la DFS en los años de 1978 a 1983 coinciden con
el inició de el pontificado de Juan Pablo II (1978-2005), uno de sus objetivos,
fue “frenar el avance de la teología de la liberación en América Latina,
rechazar cualquier forma de compatibilidad entre marxismo y cristianismo,
así como afirmar de manera contundente que los sacerdotes y religiosos
católicos no eran líderes políticos y que la liberación debía buscarse en una
nueva evangelización, sin acudir a ideologías ajenas a las fuentes doctrinales
cristianas.” Norá Pérez Rayón. “Juan Pablo II y México: ¿Una relación
especial en el contexto mundial?.” Intersticios sociales, (9), (2015), 6. https://
www.scielo.org.mx/pdf/ins/n9/n9a5.pdf
73
AGN. Clero en el Estado de Morelos, 13 de marzo de 1983, F36_C6_1801.
Fondo: Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de
Seguridad Serie: Fichero 36 Unidad de Instalación: Cajón 6 (Cisneros-clero en
Quintana Roo), ff. 1.
72

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Diócesis de esta Loc., al nuevo titular Jesús Posadas Ocampo,
acto ordenado por Juan Pablo II, con lo cual queda jubilado de
su cargo, Sergio Méndez Arceo.74

La tarjeta del 17 de marzo menciona que “los antecedentes
de esta persona estarán cerrados el día de la fecha.”75 En virtud
de la leyenda anterior, ya no encontramos documentación de la
DFS que indagara actos o mensajes políticos de Méndez Arceo
en la vida pública, hasta su fallecimiento el 5 de febrero de 1992.
Su expediente fue cerrado, y dejó de ser espiado por el gobierno.
Reflexiones finales
Los servicios de inteligencia mexicanos encabezados por la
DFS acumularon información de Méndez Arceo, documentando
las misas panamericanas y su contenido político, entrevistas
con periodistas, viajes a congresos episcopales, reuniones
con personajes políticos de izquierda mexicanos y de orden
internacional, visita a los presos políticos en distintas
penitenciarías de la república mexicana, su interlocución
en los rescates de personas secuestradas por organizaciones
guerrilleras y el apoyo de su diócesis para los marginados. Lo
AGN. Clero en el Estado de Morelos, 14 de marzo de 1983, F36_C6_1801.
Fondo: Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de
Seguridad Serie: Fichero 36 Unidad de Instalación: Cajón 6 (Cisneros-clero en
Quintana Roo), ff. 2
75
AGN. Méndez Arceo Sergio, 17 de marzo de 1983, F53_C6_775. Fondo:
Secretaría de Gobernación. S. XX. Sección: Dirección Federal de Seguridad
Serie: Fichero 53 Unidad de Instalación: Cajón 6 (Méndez - Mendoza), ff. 2
74

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anotado por los agentes era la base para la toma de decisiones,
no sólo contra aquellos que representen una amenaza a la
seguridad pública, sino también en el ámbito de la prevención y
el mantenimiento de las condiciones de gobernabilidad. Para la
DFS, Méndez Arceo representaba una amenaza a la seguridad,
lo vigilaban por su constante discurso político en contra del
gobierno y sus representantes, azuzando a la población civil en
la toma de conciencia de sus derechos como clase explotada y
reivindicando el discurso revolucionario.
La teología de la liberación fue clave para comprender
las acciones de Méndez Arceo, en los oficios y tarjetas no se
registra como tal los propósitos de dicho dogma religioso; pero si
se comprueban las ideas marxistas y revolucionarias del obispo,
haciendo énfasis en la liberación de los pueblos por medio de
la doctrina cristiana. Discursos y sermones que los agentes
registraban en cada reporte. Haciendo notar la cantidad de
personas que acudía a las misas panamericanas y el número de
extranjeros que visitaban la catedral.
Los informes de los agentes reflejan el contexto
sociopolítico de la década de 1970, marcado por la guerra fría,
las guerrillas urbanas y rurales, el marxismo como numen
ideológico, la teología de la liberación, el control del sistema
político de un partido de estado, el presidencialismo y la represión
a los opositores. En los archivos encontrados es una constante
la atención de la DFS en registrar palabras como: revolución,
guerrilla, proletariado, mal gobierno. Todo ello nos dio una
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visión de conjunto del asedio a Méndez Arceo. Los servicios de
inteligencia operaron con la más absoluta discreción, informando
a la SEGOB. Pero nunca detuvieron o atentaron contra la libertad
y la vida de Méndez Arceo, solo la jerarquía católica por medio
del episcopado censuró por unas semanas al obispo. Cabe resaltar
que las acciones del gobierno en contra del prelado se remitieron
sólo a la vigilancia sistemática.
Considero que la fuente documental de la DFS es oficial
y propensa a dulcificar los oídos al Secretario de gobernación
y presidente de la República. Sin embargo, no podemos dejar
de considerarla por ser de mucha utilidad; pues nos dio otras
pistas de como operaba el sistema político mexicano en contra
de sus “detractores.” En este caso vigilar a un obispo con
ideas socialistas, era algo singular para el contexto religioso,
conservador y católico de la sociedad mexicana de la década de
1970 y principios de 1980.
Este escrito contribuye a la historiografía reciente que
ha estudiado los servicios de inteligencia: las investigaciones
de César Valdez (2021), Enemigos fueron todos, vigilancia y
persecución política en el México posrevolucionario (19241946), el de Lucía Carmina Jasso López y Otto René Cáceres
Parra (2021), Los servicios de inteligencia en México, ayer y hoy,
que considera a los agentes de la DFS como parte fundamental
de la seguridad nacional y la represión gubernamental. También
contribuye a los trabajos que analizan la desaparición forzada y la
violación de los derechos humanos, como el dossier de Rodríguez
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(2024) Guerra Sucia: límites de la memoria, insuficiencias de la
historia, que se incluye en el volumen 74, número 1 de la revista
Historia mexicana.
Lo redactado es un primer acercamiento al tema, estamos
conscientes que todavía existen varios factores por reconstruir
y analizar, que se podrá realizar con más documentación y
testimonios orales, que den cuenta de la vigilancia a los miembros
connotados de la iglesia católica por parte de la DFS. Si bien el
trabajo es arduo, es posible investigar más y mejor de lo que este
análisis pudo proveer.
Fuentes
Fuentes documentales
Archivo General de la Nación. Fondo Dirección Federal de
Seguridad, Galería 2. 1969-1983.
Fuentes hemerográficas
Avance/Guerrero. Diario de Chilpancingo, Chilpancingo 1973.
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https://www.redalyc.org/pdf/666/66646380006.pdf
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¿Quiénes fueron los perpetradores? Instituciones y
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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Los clavos en el ataúd del “Elefante de Acero”:
El Informe Hiriart, el Programa de Reconversión
Industrial y los distintos motivos para el cierre
de Fundidora Monterrey (1986)
The Nails in the Coffin of the ‘Elefante de Acero’:
The Hiriart report, the Industrial Conversion
Program, and the various reasons for the closure
of Fundidora Monterrey (1986)
Abelardo Guajardo
https://orcid.org/0000-0001-8348-5872
Jacobo Castillo
https://orcid.org/0000-0002-6675-9664
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
Recibido: 24 de septiembre de 2025
Aceptado: 25 de mayo de 2026

Editor: Adela Díaz Meléndez. Universidad Autónoma de Nuevo León,
Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2026, Guajardo, Abelardo. This is an open-access article
distributed under the terms of Creative Commons Attribution License [CC
BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and reproduction
in any medium, provided the original author and source are credited.

�DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-187
Email: abelardoguajardo2b@gmail.com
juanjacobo2081@hotmail.com

�Los clavos en el ataúd del “Elefante de Acero”:
El Informe Hiriart, el Programa de Reconversión
Industrial y los distintos motivos para el cierre de
Fundidora Monterrey (1986)
The Nails in the Coffin of the ‘Elefante de Acero’: The Hiriart
report, the Industrial Conversion Program, and the various
reasons for the closure of Fundidora Monterrey (1986)
Abelardo Guajardo
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
https://orcid.org/0000-0001-8348-5872

Jacobo Castillo
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
https://orcid.org/0000-0002-6675-9664
Recibido: 24 de septiembre de 2025
Aceptado: 25 de mayo de 2026

Resumen: Muchos consideran al informe del Ingeniero Fernando
Hiriart como el responsable del cierre de Fundidora Monterrey. Sin
embargo, Hiriart no proponía que su cierre y su informe no sería sino el
primer clavo en el ataúd que llevaría al Elefante de Acero a la decisión
de la quiebra, así como que los puntos que expone resultan ser ciertos.
En medio de una crisis económica nacional y global, y en medio de
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�Los clavos en el ataúd del Elefante Acero

la desindustrialización global de la industria del acero, el gobierno
mexicano de Miguel de la Madrid, de corte neoliberalista, tomó la
decisión de llevar a cabo la del Programa de Reconversión Industrial
del Sector SEMIP (Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal
en México) en las que estaba SIDERMEX, deshaciéndose SIDERMEX
de decenas de sus empresas, siendo la más grande y notoria Fundidora
Monterrey. Investigando principalmente el Archivo Histórico Fundidora
Monterrey, así como declaraciones de varios miembros de SIDERMEX
tanto antes del cierre de Fundidora así como también después en el
periódico “El Porvenir” y “El Norte”, el presente artículo tiene como
objetivo demostrar cómo la administración de SIDERMEX, enfocada
más a los intereses de la nación y no de manera empresarial, ocasionó,
en parte, mediante decisiones desacertadas, que Fundidora no pudiera
recuperarse económicamente y que no pudiera aumentar su producción
ante las restricciones de SIDERMEX y por lo anterior sufrir una
pérdida de relevancia en el escenario siderúrgico nacional que lo llevó
eventualmente a ser declarado en quiebra.
Palabras clave: Fundidora Monterrey, desindustrialización,
SIDERMEX, reconversión industrial, crisis económica.
Abstract: Many consider Engineer Fernando Hiriart’s report to be
responsible behind the closure of Fundidora Monterrey. However,
Hiriart did not propose its closure, and his report would be merely the
first nail in the coffin that would lead the Steel Elephant to bankruptcy.
The points he makes also turn out to be true. In the midst of a national
and global economic crisis, and amid the global deindustrialization of
the steel industry, the neoliberal Mexican government of Miguel de la
Madrid decided to implement the Industrial Reconversion Program
for the SEMIP (Mexican Ministry of Energy, Mines, and State-Owned
Industry) sector, in which SIDERMEX was involved. SIDERMEX
divested dozens of its companies, the largest and most notorious being
Fundidora Monterrey. Investigating mainly the Fundidora Monterrey
Historical Archive, as well as statements by several members of
SIDERMEX both before the closure of Fundidora as well as after in the
newspaper “El Porvenir” and “El Norte”, this article aims to demonstrate
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how the administration of SIDERMEX, focused more on the interests
of the nation and not in a business manner, caused, in part, through
poor decisions, that Fundidora could not recover economically, that it
could not increase its production due to the restrictions of SIDERMEX
and therefore suffer a loss of relevance in the national steel scene that
eventually led to its being declared bankrupt.
Key words: Fundidora Monterrey, deindustrialization, SIDERMEX,
industrial reconversion, economic crisis.

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�Los clavos en el ataúd del Elefante Acero

Introducción
El presidente Luis Echeverría (1970-1976), para recuperar
la legitimidad ante la juventud mexicana tras la Matanza de
Tlatelolco del 2 de octubre de 1968 y enfrentar el agotamiento
del Desarrollo Estabilizador, puso en marcha el Desarrollo
Compartido “con un importante aumento del gasto público,
principalmente en los rubros del gasto social”.1 Este aumento del
gasto público, “financiada en gran medida con crédito externo
(de cuatro mil millones de pesos en 1970 a 20 mil millones en
1976)”2 sería utilizado en parte para atender las necesidades de
bienes y servicios públicos de una población tan numerosa que
preocupaba al gobierno,3 necesitándose para ello la creación
de una gran infraestructura para la cual se requeriría de mayor
cantidad de hierro y acero mexicano.
Para esto el gobierno mexicano apoyó los distintos
programas de crecimiento de las empresas mexicanas del acero,
incluyendo a Fundidora con su Tercer Plan de Expansión (1973Leonardo Lomelí y Emilio Zebadúa, La política económica de México en
el Congreso de la Unión (1970-1982). (Distrito Federal: El Colegio de México,
Instituto de Investigaciones de la Cámara de Diputados, Instituto Politécnico
Nacional, Fondo de Cultura Económica, 1998). 64.
2
Valentina Garza Martínez, (1988). &lt;&lt;Historia económica de
Fundidora Monterrey, S.A. (1900-1976)&gt;&gt; (Tesis de Licenciatura,
Universidad Autónoma de Nuevo León, 1988). 83. chrome-extension://
efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/http://re.db.uanl.mx/te/lic/1080064127.
pdf
3
Lomelí y Zebadúa, La política económica de México en el Congreso de la
Unión (1970-1982). 88.
1

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�Abelardo Guajardo / Jacobo Castillo

1977), que, gracias al apoyo del gobierno mexicano, pudo resistir
al comienzo los primeros años de la crisis petrolera de 1973 que
dio origen a la desindustrialización del acero en Occidente.
Esto aumentó la deuda tanto del gobierno mexicano como
de las empresas, y, el 31 de agosto de 1976, debido a la gran
deuda contraída con bancos extranjeros, el gobierno de México
se vio obligado a devaluar el peso, lo que fue perjudicial para
Fundidora.
El monto de las deudas en dólares del Grupo Fundidora
al 31 de agosto de 1976 era de 390 millones de dólares,
equivalente a 4,875 millones de pesos. La devaluación del
1o. de septiembre incrementó esa deuda a 7,685 millones
de pesos, lo que equivale a un aumento de 2,810 millones
de pesos.4
FUMOSA no pudo solventar por sí sola sus gastos en
1977 y el gobierno de José López Portillo (1976-1982) salió a
su rescate comprando acciones y volviéndose Fundidora una
paraestatal, integrándose en 1978 a SIDERMEX que agrupaba
distintas empresas siderúrgicas y derivadas.
Tras la firma de apoyo mutuo entre SIDERMEX y
PEMEX el 20 de diciembre de 19795 Fundidora logró presentar
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones,
Caja 34, Asunto: Carta del presidente a los accionistas Tercer Trimestre 1976
Fundidora Monterrey S.A. (Octubre de 1976).
5
Siderurgia, Acero y Sociedad, “SIDERMEX y PEMEX firmaron un
convenio de cooperación” Siderurgia, Acero y Sociedad 5 y 6 (NoviembreDiciembre 1979 y Enero-Febrero de 1980), 79 – AHFM, Fondo Relaciones
4

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ganancias en 1980 y 1981, pero por la crisis de 1982 nuevamente
volvió a sufrir un fuerte aumento de su deuda a 42 mil millones de
pesos y una pérdida de 3,416 millones de pesos.6 Ya sin el apoyo
petrolero México se sumaba a la desindustrialización global del
acero.
Miguel de la Madrid (1982-1988) recibió un país
sumamente endeudado y con él llegó el neoliberalismo en México
y la época de austeridad. La fuerte disminución de las inversiones
de PEMEX significó para SIDERMEX la pérdida de su principal
cliente7 al mismo tiempo que sus propias inversiones disminuían
al tener un nuevo objetivo: “colocar en el mercado nacional la
producción del consorcio Sidermex que conlleva la intención de
auxiliar al país a salir de la crisis financiera”.8
Para lograr esto último con SIDERMEX se estableció el
Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988, con la meta de satisfacer
la demanda interna al tiempo que se volviera un captador de
divisas y generadora de empleos, además de mejorar la calidad
Industriales, Comunicación Social y Publicidad: visitas a empresas, revistas de
minería, 1968-1983 y correspondencia, Caja 2.
6
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y publicaciones
de la dirección general, Caja 34, Asunto: Informe Anual 1982 (22 de junio de
1983), 5.
7
Juan Zapata Novoa. LA MUERTE DE FUNDIDORA. Reconversión de
la cultura industrial mexicana. (Distrito Federal: Editorial LIMUSA-Noriega
editores, 1989). 93.
8
Di-Fundidor (80-91), 15 de Agosto de 1983, Año 6, No. 87, p. 2 - AHFM,
Fondo 121 Sección 8 Informes y publicaciones de la dirección general: Libros
Di-Fundidor, Noticreto Noticias de FUMOSA, Caja 29.
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�Abelardo Guajardo / Jacobo Castillo

productiva, de planeación y organización del sector siderúrgico
paraestatal, especialmente de Fundidora y Altos Hornos.9
Sin embargo, la continuidad de la recesión económica y la
política de austeridad, no permitieron lograr los objetivos.
Aunado a esto, el estancamiento e inflación ocasionaron
un clima laboral de efervescencia que agudizó la situación
financiera de las compañías. El círculo vicioso de no
inversión, las huelgas y la mala administración dieron al
traste con el mejoramiento productivo.10
En octubre de 1982 SIDERMEX le dio al entonces
presidente electo Miguel de la Madrid las dos perspectivas para
la industria siderúrgica en 1983, aunque ambas pesimistas, la
desastrosa consistía en que el consumo nacional disminuiría
a 7 millones de toneladas por una reducción del PIB del 3.5%,
ocurriendo al final que en 1983 hubo una disminución del PIB del
4.78% y un consumo de 6.5 millones de toneladas.11
Si ya con la disminución estimada de 7 millones “podría
equivaler a “cerrar Fundidora y Piedras Negras” y aun así
Nelson Minello, “El acero parece perder su temple”, en México en el
umbral del milenio, Centro de Estudios Sociológicos El Colegio de México.
(México: El Colegio de México, 1997). 207 y 208 https://muse.jhu.edu/
book/74577
10
José Óscar Ávila Juárez, Acero, nacionalismo y neoliberalismo en México.
Historia de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, S.A. (Querétaro:
Universidad Autónoma de Querétaro, 2011), 375.
11
AHFM, Fondo SIDERMEX, Caja Desmantelamiento (Quiebra) 19861989, Carpeta FUNDIDORA MONTERREY, S. A. – CONSEJO DE
ADMINISTRACION, Asunto: Sesión del Consejo de Administración de
Fundidora Monterrey, S. A. (D.F., 29 de marzo de 1984). P. 9.
9

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utilizar sólo el 75% de la capacidad instalada en AHMSA y
SICARTSA”,12 la de 6.5 millones significaba que SIDERMEX
debía ajustar su producción, cosa que no hizo, además de que
tendría que prescindir de varias compañías.
Al terminar el año de 1984, aunque en las tres empresas
grandes de SIDERMEX estaban enormemente endeudadas,
por su producción, “en Altos Hornos y en SICARTSA hay una
utilidad de operación considerable, no así en Fundidora”.13 De
hecho SIDERMEX apenas se dio cuenta del enorme problema
que tenía Fundidora al cambiar al sistema B-10 que homologó
la medición de los costos del trío de siderúrgicas que antes era
difícil de medir y que creaba la ilusión de que la empresa con
mayor rentabilidad por los costos de operación era Fundidora,
“sin embargo la realidad demuestra que no es así, sino todo lo
contrario, lo cual es congruente con su problemática”.14
Al ver que la situación no mejoraba el presidente Miguel de
la Madrid le solicitó a fines de 1985 al Ingeniero Fernando Hiriart
que elaborara un informe sobre la situación de SIDERMEX. El
informe se encuentra casi en su totalidad en la obra de Manuel
González Caballero “La Fundidora en el tiempo, 1900-1986:
historia, trabajo, acero”, analizándose de ahí dicho informe.
Ídem.
AHFM, Fondo SIDERMEX, Caja Desmantelamiento (Quiebra) 19861989, Carpeta FUNDIDORA MONTERREY, S. A. – CONSEJO DE
ADMINISTRACION, Asunto: Sesión del Consejo de Administración de
Fundidora Monterrey, S. A. (D.F., 30 de noviembre de 1984). P. 17.
14
Ídem.
12
13

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�Abelardo Guajardo / Jacobo Castillo

Los datos aportados por el informe serán corroborados
con datos del Archivo Histórico Fundidora Monterrey, así como
que, para exponer otras causas del cierre, se investigaron tesis
de la UNAM sobre Altos Hornos de México para examinar su
preferencia sobre Fundidora así como otra bibliografía pertinente,
además de artículos de “El Porvenir” y “El Norte”.
Marco teórico
La Fundidora de Fierro y Acero fue fundada el 5 de mayo de
1900, siendo la primera siderúrgica integrada de América Latina
con Horno Alto. Tras una serie de problemas financieros, que se
exploraran en parte en este artículo, se decidió declarar su quiebra
el 9 de mayo de 1986. Su cierre se vivió en el marco global de la
desindustrialización de la industria siderúrgica.
Lisett Márquez López y de Emilio Pradilla Cobos
describen que la desindustrialización es la reducción industrial
de manera parcial o permanente de establecimientos industriales,
disminuyendo su relevancia, la disminución de obreros
industriales, la reducción de su capital fijo y/o la reducción de su
producción.15 En este proceso de desindustrialización no todas las
empresas sufrían quiebras extraordinarias, sino que, como fue el
caso de Fundidora, formaban parte de conglomerados que, en aras
Lisset Márquez López y Emilio Pradilla Cobos, “Desindustrialización,
terciarización y estructura metropolitana: un debate conceptual necesario”,
Cuadernos del CENDES, 69, 25 (septiembre-diciembre del 2008). https://
www.redalyc.org/pdf/403/40311392003.pdf
15

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de sobrevivir la crisis, decidían llevar a cabo una reconversión
industrial para adaptarse a los nuevos cambios.
Larry Willmore y Jorge Máttar consideran que la
reconversión industrial, “denominada también modernización
industrial o reestructuración industrial, es la adaptación del
sector industrial a un mundo dinámico. […], el abandono de
viejos productos y métodos de trabajo y su reemplazo por otros
nuevos”.16
En el caso de Fundidora, en mayo de 1986 SIDERMEX
llevó a cabo el Programa de Reconversión Industrial.
SIDERMEX, fundada en 1978, descrita por Nelson Minello
como una empresa controladora o holding cuya meta era la de
reducir los gastos administrativos de las acerías integradas, usar
de la mejor manera la capacidad instalada de dichas acerías,
evitar la duplicidad de funciones y generar empleos, siendo
el presidente de SIDERMEX también presidente del trío de
siderúrgicas paraestatales:17 Fundidora, Altos Hornos de México
y la Siderúrgica Lázaro Cárdenas “Las Truchas”
La reconversión de la industria siderúrgica tanto a nivel
global como en México se debió a la crisis petrolera de 1973 que a
su vez originó una crisis económica, definiendo el banco Santander
a las crisis económicas como “períodos de poca producción,
Larry Willmore y Jorge Máttar. “Reconversión industrial, apertura
comercial y papel del Estado en Centroamérica”, Revista de la CEPAL, (44), 7
(7 de agosto de 1991) https://doi.org/10.18356/ede55ce8-es
17
Minello, “El acero parece perder su temple”, 204.
16

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�Abelardo Guajardo / Jacobo Castillo

comercialización o consumo de productos y servicios”.18
1. El Informe Hiriart: el gran problema de SIDERMEX
Ante el complicado panorama que estaba teniendo la industria
siderúrgica mexicana Miguel de la Madrid encomendó en 1985 al
Ingeniero Fernando Hiriart, director general de la CFE, para que
realizara un estudio a profundidad de la situación de SIDERMEX
y una serie de recomendaciones para el mejoramiento de la
misma, presentándose el estudio el 28 de enero de 1986.19
En el Informe Hiriart se hace una muy detallada situación
de la industria siderúrgica en México, detallando que SIDERMEX
aporta el 70% de las 70,000 personas que trabajan en la industria
siderúrgica en México y que en 1984 produjo el 60% de las
ventas,20 pero
La situación actual de la industria siderúrgica paraestatal
en aspectos relativos a su estructura financiera,
productividad, relaciones laborales y competitividad en los
Santander Consumer, Crisis económicas y los sucesos financieros
que cambiaron la Historia. (6 de diciembre del 2021). https://www.
santanderconsumer.es/simplefinance/blog/economia-personal/saludfinanciera/post/las-crisis-economicas-y-los-sucesos-financieros-quecambiaron-la-historia
19
Manuel González Caballero, La Fundidora en el tiempo, 1900-1986:
historia, trabajo, acero (Monterrey: Gobierno del Estado de Nuevo León,
1989), 139.
20
Fernando Hiriart, “La industria siderúrgica integrada: recomendaciones de
acción”, en La Fundidora en el tiempo, 1900-1986: historia, trabajo, acero.
Manuel González Caballero. (Monterrey: Gobierno del estado de Nuevo León,
1989), 141.
18

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mercados nacionales es de deterioro, como consecuencia
de las acciones tomadas por sus administraciones en el
pasado reciente, y de las políticas financieras, de inversión
y precios seguidas durante los últimos años.21
Hiriart tiene toda la razón. Desde la administración de
Luis Echeverría a la industria siderúrgica nacional, incluyendo a
Fundidora, se le obligó a abandonar el mercado extranjero justo
en un momento en donde había una crisis internacional en donde
el barato acero mexicano pudo haber incursionado.
El 18 de marzo de 1974 Echeverría concedió un aumento
a los precios de los productos del acero, que iban desde el 14%26%, cuyo propósito era “promover y asegurar un desarrollo
sano y acelerado de la industria siderúrgica mexicana. Gracias a
este aumento, nuestras perspectivas financieras han mejorado de
manera muy apreciable”.22 El 2 de octubre se aprobaron ajustes
paulatinos a los precios de venta.23
Sin embargo, esto venía con un precio: debido a
la crisis el gobierno de Echeverría dio marcha atrás a la
liberación de la economía mexicana para evitar lo más que se
pudiera las importaciones, cerrándola aún más y prohibiendo
las exportaciones de acero, por lo que ahora las industrias
Ídem.
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones,
Caja 34, Asunto: CARTA DEL PRESIDENTE A LOS ACCIONISTAS.
PRIMER TRIMESTRE 1974. (Mayo de 1974). 1.
23
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y Publicaciones,
Caja 34, Asunto: Informe Anual 1974. (7 de mayo de 1975). P. 15.
21
22

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siderúrgicas mexicanas estaban comprometidas a continuar sus
ampliaciones24 para aumentar su producción.
López Portillo continuó esta política durante gran parte de
su administración, además enlazó el desarrollo de SIDERMEX
con el de PEMEX para impulsar sobre todo al último, no
buscando que ninguna de las empresas de SIDERMEX fuera
autosustentable, todo para apoyar a los Petróleos Mexicanos
que a partir de 1981 empezaron a caer y con ello arrastraron a
SIDERMEX con ellos.
Ya cuando Miguel de la Madrid mandó a que SIDERMEX
exportara su producción era muy tarde, con las naciones
protegiendo sus mercados, cosa que se complicó aún más con
el vecino del norte. El 27 de febrero de 1985 México tuvo un
convenio con el Departamento de Comercio de los Estados
Unidos en el que las exportaciones máximas mexicanas de acero
equivaldrían al 0.3% del consumo aparente estadounidense, lo que
provocó que en “1985, las exportaciones de acero disminuyeron
drásticamente, al pasar de 913 mil toneladas en 1984 a 437 mil en
1985 (-52.14%)”25.
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 3, Jurídico Legal Fundidora
Monterrey, Asuntos Varios, Caja 15, Carpeta 3, Asunto: FUNDIDORA
MONTERREY, S. A. ASAMBLEAS GENERALES ORDINARIAS Y
EXTRAORDINARIAS DE ACCIONISTAS 5/17/74, 20.
25
José Luis Correa Villanueva, “La liquidación de Fundidora Monterrey y
la reconversión industrial”. Cuadernos Políticos, 47, (Julio-Septiembre 1986)
49.
http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.47/
CP47.5.JoseLuisCorreaVillanueva.pdf
24

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A pesar de la contracción, primero global y después
nacional de la demanda del acero, SIDERMEX continuó con sus
planes de expansión y el mismo ritmo de producción, lo que llevó
a una sobreproducción. Esto se ve en las ventas de Fundidora
de 1985: produjeron 942,745 toneladas de acero26 pero de estas
606,639 fueron vendidas.27 Las exportaciones ascendieron a
52,631 toneladas, “es decir solo se logró el 42% del presupuesto
original que fue de 124,000 toneladas e inferior en un 37%
respecto a lo alcanzado en 1984”.28
Asimismo, SIDERMEX se enfocó sobre todo en las
necesidades de la nación y no de las empresas, obligando a cada
empresa a producir acorde lo que el gobierno necesitaba, siendo
en el caso de Fundidora peor. SIDERMEX orientó a Fundidora a
producir aceros planos: 1976 las ventas de los productos planos
de Fundidora fueron de 341,000 toneladas, SIENDO el 57%
frente a los productos no planos cuyas ventas fueron de 254,000
AHFM, Fondo SIDERMEX, 1986-1990, Caja Proyecciones Financieras
1986-1990, Planeación Estratégica 1986-1990, Asunto: BORRADOR
FUNDIDORA MONTERREY, S. A. INFORME ANUAL DE ASAMBLEA
DE ACCIONISTAS 1985 (Septiembre 23 de 1986), p. 4.
27
AHFM, Fondo SIDERMEX, Caja Desmantelamiento (Quiebra)
1986-1989, Carpeta FUNDIDORA MONTERREY, S. A. – CONSEJO
DE ADMINISTRACIÓN, Asunto: FUNDIDORA MONTERREY, S. A.
INFORME DE EVALUACIÓN 1985. P. 12.
28
AHFM, Fondo SIDERMEX, Correspondencia, Programa Operativo,
Presupuestos 1976, 1985-1991, Caja 79, Carpeta CUENTA DE LA
HACIENDA PÚBLICA FEDERAL.- 0-1/(I)/010, Asunto: FUNDIDORA
MONTERREY, S. A. CUENTA PÚBLICA-1985, 18.
26

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toneladas, el 43% de las ventas,29 pero en 1982 los productos
planos fueron 490,000 toneladas, el 81% mientras que los no
planos 117,000 toneladas, el 19%.30
Esto dañó a Fundidora haciendo que la división de Aceros
Planos adquiriera mayor relevancia que la empresa matriz,
cerrándole a Fundidora departamentos que producían productos
con mayor plusvalía.31 Otra razón de la situación de crisis de
SIDERMEX era el errático precio del acero en México, el cual
por momentos se encontraba bajo y eran insuficientes para generar
ganancias, cosa que pasó en Fundidora durante los setenta, así
como que en otras ocasiones en ciertos productos llegaban a ser
más caros que el estadounidense, por lo que Hiriart propuso la
liberación de precios y que el mercado se ajustara solo.32
A pesar de estas sugerencias, Hiriart advierte que, aun con
proyecciones muy conservadoras, las expectativas del mercado
del acero en México para 1990 serían de déficits “bajo escenarios
francamente pesimistas varían de 80 millones de dólares hasta
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y publicaciones
de la dirección general, Caja 34, Asunto LXXX Asamblea General Ordinaria
de Accionistas (Monterrey, 8 de julio de 1981), 16.
30
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y publicaciones
de la dirección general, Caja 34, Asunto Informe Anual 1982 (22 de junio de
1983), 15.
31
Fidel Camacho Pérez y Óscar Rodríguez Castillo, (Comps.) Voces de
la Vieja Maestranza: Testimonios de los extrabajadores de la Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey S.A. (Benito Juárez, Nuevo León: Editorial
An.Alfa.Beta-CONARTE, 2018). 107.
32
Hiriart, “La industria siderúrgica integrada: recomendaciones de
acción”,144.
29

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200 millones de dólares anuales. Si el crecimiento de la economía
aumenta, estos déficits crecen a niveles que superan los 3,000
millones de dólares, 600 acumulados en cinco años”.33
No había una salida feliz para la crisis del acero, en
todos los escenarios posibles descritos por Hiriart México salía
perdiendo millones, siendo la peor la de cerrar todas las plantas
de SIDERMEX con un costo de 85,000 millones de pesos en la
liquidación, más el pasivo de 1,454 millones de dólares más los
766 millones de SICARTSA II y el pasivo del resto de SIDERMEX
que era de 706,116 millones de pesos en 1984.34 Sumado esto a la
importación total del acero, que costaría para 1990 3,000 millones
de dólares según estudios de precios del acero internacional.35
El cerrar la siderurgia mexicana sería costoso para el
gobierno: una deuda por el cierre de SIDERMEX de 5,200 millones
de dólares con 791,116 millones de pesos, cifras estratosféricas
que llevan a la conclusión de Hiriart que no es factible cerrar todo
SIDERMEX.36 Después de dar diversas recomendaciones con el
control de los precios, pasa a hablar sobre la situación financiera,
la cual amenaza su existencia debido a que el remanente de
operación para SIDERMEX era de 11% y de HYLSA de 32%.37

33
34
35
36
37

Ídem.
Ibíd., p. 143.
Ídem.
Ídem.
Ibíd., p. 145.

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El pago no de sus deudas, sino de los intereses de las
deudas sería de la mitad de las ganancias obtenidas, siendo esto
“consecuencia de la tradición de financiar al sector a través
de endeudamiento”.38 Este proceso de endeudamiento no fue
exclusivo del sector siderúrgico, sino que venía haciéndose
en todo México a partir del Milagro Mexicano y Fundidora
se endeudó de manera paulatina para realizar sus Planes de
Expansión a partir de la década de los cincuenta. José López
Portillo aumentó la deuda sobremanera debido a su política
petrolera.
Debido al enorme tamaño de la deuda de SIDERMEX, la
manera de salir de esto era con un aumento de precios, sugiriendo
el ingeniero Hiriart que fueran de 70% para los de aceros planos
y 55% para los no planos, esto ya que “el servicio de la deuda es
imposible de cubrir a través de recursos generados internamente
por las empresas, aún cuando se incrementen la productividad y
los precios a niveles razonables”.39
Fundidora era el mejor ejemplo de esto, como lo dejó
claro Arturo García Torres, Director de Finanzas y Control
en SIDERMEX en 1980: “si se le considera sólo el punto de
operación, Fundidora hace dinero […] pero si se toma en cuenta
los intereses de la deuda remanente, la cifra aniquila cualquier
posible rentabilidad”.40 Y al igual que ya en 1979 los directivos
38
39
40

Ídem.
Ibíd., p. 146.
Di-Fundidor (45-56), Suplemento especial. Hess, G. W. Sidermex:

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de Fundidora habían llegado a la conclusión de que “esta empresa
está condenada a generar una descapitalización absoluta y a frenar
su crecimiento”,41 Hiriart llegaba a las mismas conclusiones con
SIDERMEX en 1986 si el gobierno no aumentaba los precios del
acero: “en 1986 SIDERMEX requeriría un endeudamiento neto del
orden de 255,000 millones de pesos, casi dos veces el de 1985”.42
Posteriormente empieza a exponer la situación de cada
empresa siderúrgica de SIDERMEX y sus recomendaciones
para solucionar sus problemas. De HYLSA solo se requeriría
un aumento del 20%, de AHMSA, que de igual manera que
Fundidora se financió con deuda, su recomendación era mantener
la productividad, incrementar sus precios y capitalizar buena parte
de sus pasivos.43 Sobre SICARTSA Hiriart dijo que “es la empresa
con mejor estructura financiera y mejor equilibrada en cuanto a
productividad, producción y precios”,44 mas que por la reparación
de su más grande Alto Horno en 1985, una huelga y problemas de
planeación hicieron que para 1986 tuviera un déficit de operación

Sentido común en la producción de acero. 1 de Octubre de 1980, Año 2, No. 4,
p. 1 - AHFM, Fondo 121, Sección 8 Informes y publicaciones de la dirección
general: Libros Di-Fundidor, Noticreto Noticias de FUMOSA, Caja 29.
41
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y publicaciones
de la dirección general, Caja 34, Expediente 88, Asunto Consejo de
Administración (México, D.F., Diciembre 18 de 1979).
42
Hiriart, “La industria siderúrgica integrada: recomendaciones de acción”,
146.
43
Ídem.
44
Ídem.
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de 17,000 millones de pesos.45 Las recomendaciones de Hiriart
para solucionar los problemas financieros de SICARTSA fueron
aumentar su producción, concentrándolo en el mercado nacional
y aumentar los precios de venta.46
Finalmente llegó el turno de Fundidora, siendo considerado
por muchos investigadores como la sentencia de muerte de la
compañía regiomontana, exponiendo que la Fundidora Monterrey
[…] presenta el problema más serio por la precaria
situación de sus instalaciones, la desmotivación de su
equipo humano y los múltiples problemas de materias
primas e infraestructura. FMSA no es capaz en el corto
plazo de generar ahorro interno, lo que aunado a su
deuda aproximada de 380 millones de dólares, a su
programa de inversiones en planta y en minas, y a su
falta de productividad y producción, obligan a un análisis
cuidadoso de la situación. La solución estaría condicionada
a que se resuelva primero su grave deficiencia en recursos
humanos a establecer nuevas reglas con el sindicato y a
cambiar su administración actual.47
Sobre el último punto, los trabajadores estaban totalmente
de acuerdo: el secretario general de la Sección 67, Juan Manuel
García Argüelles, acusó “de despilfarro al recién nombrado
director de la paraestatal [el 22 de noviembre de 1985], Jaime
Carretero Puga, de quien solicita su destitución inmediata”.48
45
46
47
48

Ibíd., p. 147.
Ídem.
Ídem.
El Porvenir, “Rezago en la Fundidora”, 22 de febrero de 1986, 1B.

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El sindicato de la Sección 67 se dividió internamente
desde 1972 y a raíz de que el gobierno tomó Fundidora en 1977
se hizo notoria la baja en la moral y disciplina de los fundidores,
llegando los niveles de ausentismo en 1983 al 8.8% diario en
Fundidora mientras que en Aceros Planos era del 10%, “o sea
que día con día, faltan cerca de 230 trabajadores por diversos
motivos”.49 Ya antes de esto, al formarse la Sección 67 en 1936
había logrado el ascenso por antigüedad,50 lo que ocasionaba
que los trabajadores se resistieran a capacitarse al tiempo que no
sabían manejar de manera adecuada la nueva maquinaria que se
adquiría, de ahí en parte que Fundidora nunca llegó a producir a
su máxima capacidad.
En cuanto al apartado de la infraestructura, es verdad
que Fundidora tenía departamentos y maquinaria anticuada
frente otras más modernas y productivas, como es el caso de la
B.O.F., la Peletizadora y el Horno Alto 3. Aunque bien, en 1977
se terminó la instalación del Tercer Plan de Expansión, es cierto
que en FUMOSA no se realizaron inversiones necesarias y “se
encuentra en una situación precaria”51 al pasar a SIDERMEX.
Di-Fundidor (80-91), 15 de Diciembre de 1983, Año 6, No. 91, p. 6 AHFM, Fondo 121 Sección No 8 Informes y publicaciones de la dirección
general: Libros Di-Fundidor, Noticreto Noticias de FUMOSA, Caja 29.
50
Michael Snodgrass, “La libertad de protestar: Sección 67 y la historia del
sindicalismo rojo en Monterrey”. En Entre montañas y sierras: Resistencia
y organización laboral en Monterrey en el siglo XX, coord. Lylia Palacios
Hernández. (Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 2017), 107.
51
Hiriart, “La industria siderúrgica integrada: recomendaciones de acción”,
148.
49

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De las pocas inversiones que Fundidora recibió bajó el
cobijo de SIDERMEX la gran mayoría iban destinadas a sus
filiales, dejando la planta principal a su suerte y apenas teniendo
dinero para que se realizaran de vez en cuando operaciones de
limpieza y menos aún de mantenimiento. Debido al gran problema
de Fundidora, el ingeniero Hiriart sugirió separar Aceros Planos
de Fundidora y rehabilitar el primero, no diciendo que el segundo
debería morir, sugiriendo incluso un estudio más exhaustivo para
ver su rendimiento otorgándole recursos mínimos.52
Aceros Planos presentaba ventajas sobre la Vieja
Maestranza, desde un favoritismo notorio por los administradores
de SIDERMEX hasta la tecnología más moderna que la del viejo
Elefante de Acero, un costo de producción competitivo,53 “su
importancia en el mercado y la posibilidad, de operar en forma
autónoma”.54
Por lo tanto, del presupuesto de SIDERMEX que para 1986
fue de 56,000 millones de pesos, de los cuales se autorizó 20,360
millones, Hiriart recomendó que “deben dirigirse principalmente
a minas de carbón y fierro y a los proyectos de optimización y de
equipo móvil de AHMSA, a la rehabilitación de Aceros Planos y
al desarrollo de minas de SICARTSA”.55
Ibíd., p. 147.
“Confirma Carretero posibilidad de reabrir planta Aceros Planos”, El
Porvenir, 27 de mayo de 1988, 1B.
54
Hiriart, “La industria siderúrgica integrada: recomendaciones de acción”,
148.
55
Ídem.
52
53

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Se puede ver que el Informe Hiriart per se no dictaba la
muerte de Fundidora, pero sí planteaba que era extremadamente
difícil salvarla y era más sencillo recuperar Aceros Planos, además
de exponer la difícil situación de las empresas de SIDERMEX
ocasionadas por un pésimo manejo, siendo otro de los fracasos
industriales de López Portillo.
Puede afirmarse que la eficiencia empresarial y operativa de
la industria siderúrgica paraestatal se ha deteriorado a partir
del establecimiento de SIDERMEX y que esta situación
ha empeorado durante la actual administración que ha
pretendido operar la industria, dictando instrucciones,
más que procurando fortalecer a las unidades orgánicas
responsables de producir, entendiendo sus problemas y
asegurando la coordinación, sobre todo en suministros de
materias primas y respuestas al mercado. En el caso de
SIDERMEX se observa una tendencia opuesta a la técnica
organizacional moderna de descentralización. Por ejemplo,
la centralización de las actividades de comercialización, ha
desvinculado a las plantas de sus mercados, contribuyendo
a incrementar la ineficiencia global.56
2. Los motivantes económicos del cierre: su impagable deuda
Guillermo Becker, director de SIDERMEX y presidente del
Consejo de Administración de Fundidora, expresó el 10 de mayo
que la razón de la quiebra de Fundidora se debía “en virtud de la
inviabilidad absoluta de la empresa y la imposibilidad de rescatarla,
dado su retraso tecnológico y la grave situación financiera que se
56

Ibíd., p. 149.

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manifiesta en excesivo endeudamiento y altas pérdidas”.57
Parte de estos motivos, como la inviabilidad de la empresa
y la gran deuda que tenía, son las mismas conclusiones a las que
la administración de Fundidora había llegado a fines de 1979.
El director Becker dijo que de continuar Fundidora sus pérdidas
ascenderían a 500,000 millones de pesos de 1986 a 1990 y que
el gobierno ya ha invertido de 1980 a 1985 46,000 millones de
pesos,58 la mayoría utilizados para pagar la deuda adquirida.
Fundidora presentó pérdidas para el 8 de mayo de 1986
de 76,800 millones de pesos59 por realizar pagos de la deuda por
8,869 millones de pesos60 a la vez tener que pagar 75,436 millones
de pesos entre intereses y el aumento del dólar ante el peso así
como unas pérdidas de operaciones de 1,364 millones de pesos,61
siendo la deuda total a 298,207 millones de pesos frente el capital
“Ordenan cerrar Fundidora”, El Porvenir, 10 de mayo de 1986, 1.
Ídem.
59
AHFM, Fondo SIDERMEX, 1983-1988, Caja Termoeléctrica-CFE,
Reutilización Laminación (Quiebra), Proyecto Operación FUMOSA (Quiebra),
FLIR 1983-1988, Planta Peletizadora, Asunto: FUNDIDORA MONTERREY,
S. A. INFORME DE GESTIÓN Y AUTOEVALUACIÓN 1983 - 1988. P. 43.
60
AHFM, Fondo SIDERMEX, 1983-1988, Caja Termoeléctrica-CFE,
Reutilización Laminación (Quiebra), Proyecto Operación FUMOSA (Quiebra),
FLIR 1983-1988, Planta Peletizadora, Asunto: ESTUDIO DE VIABILIDAD
PARA LA UTILIZACIÓN DE LAS INSTALACIONES DE LAMINACIÓN
DE FUNDIDORA MONTERREY, S. A. (EN QUIEBRA) (Agosto 6 de 1987).
P. 8.
61
AHFM, Fondo SIDERMEX, 1983-1988, Caja Termoeléctrica-CFE,
Reutilización Laminación (Quiebra), Proyecto Operación FUMOSA (Quiebra),
FLIR 1983-1988, Planta Peletizadora, Asunto: FUNDIDORA MONTERREY,
S. A. INFORME DE GESTIÓN Y AUTOEVALUACIÓN 1983 - 1988. P. 43.
57
58

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total de 342,968 millones de pesos,62 superando la deuda al activo
fijo que era de 274,954.636 millones de pesos.63
Ahora bien, al momento de la quiebra de Fundidora
en mayo de 1986 SIDERMEX tenía, según René Villarreal,
Coordinador General del Programa de Reconversión Industrial
del Sector SEMIP y sin contar Fundidora, una deuda de “2 104.6
millones de dólares (962 millones de dólares de AHMSA; 188
millones de Sicartsa I; 955 millones de Sicartsa II”.64
En términos porcentuales, de 1979 a 1986 la deuda del
sector siderúrgico mexicano aumentó en un 730%, pero solo
una parte se debía por la adquisición de nueva maquinaria
y equipo, la mayoría aumentaba por los propios intereses
de la deuda y las constantes devaluaciones del peso.65 Cabe
Ídem.
AHFM, Fondo SIDERMEX, 1986-1990, Caja Proyecciones Financieras
1986-1990, Planeación Estratégica 1986-1990, Reconversión Industrial
FUMOSA, Reestructuración y Modernización SIDERMEX, Propuesta
de utilización de las instalaciones de Laminación de FUMOSA, Personal
activo coadyuvante al proceso de la quiebra, Informe Anual de la Asamblea
de Accionistas, Situación actual de los equipos en la Planta Fundidora,
Estados Financieros 1985-1986, Presupuesto Sidermex 1988, Presupuesto de
Inversiones AHMSA, Intercambio Tecnológico AHMSA, Depto. Refractario
SID. I. Planta Monclova, Segunda etapa de automatización de Horno Alto No
4, AHMSA, Comité Refractario, Asunto: FUNDIDORA MONTERREY, S. A.
ESTADOS FINANCIEROS FEBRERO - 1986, p. 1.
64
René Villarreal, “La reconversión en la siderurgia paraestatal de México”.
Comercio Exterior, 38(3), (Marzo de 1988), 195 chrome-extension://
efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/http://revistas.bancomext.gob.mx/rce/
magazines/184/1/RCE1.pdf
65
Lucía Álvarez Mosso, María Luisa González e Isabel Rueda, “Actualidad
De La Industria Siderúrgica En México Productividad Y Organización
62
63

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mencionar que Fundidora inicialmente buscó mantener
operativa la Planta Fundidora Monterrey con Aceros Planos
en las Proyecciones Financieras de 1986-199066 pero ya en su
última versión del 31 de marzo se contempló “operar la Planta
de Producción Primaria hasta 1986 y a partir de 1987 adquirir
planchón para satisfacer los requerimientos de producción de
la planta Aceros Planos”.67
Y es que en un estudio realizado por BANOBRAS se
mostró que, aún con su máxima capacidad y vendiendo todo,
“sin lugar a dudas que los departamentos correspondientes a los
procesos de Fundición y Aceración no resultan viables en virtud
de su atraso tecnológico y de las condiciones de sus equipos
[…] [resultando] en pérdidas sumamente cuantiosas”.68 Otro
motivo más, según un empleado de confianza que estaba en el
Centro Programático Industrial de Fundidora, fue que empresa
Del Trabajo Para La Exportación”. Problemas Del Desarrollo. Revista
Latinoamericana De Economía 19 (73), (2013), 30. https://doi.org/10.22201/
iiec.20078951e.1988.73.35335
66
AHFM, Fondo SIDERMEX, 1986-1990, Caja Proyecciones Financieras
1986-1990, Planeación Estratégica 1986-1990, Asunto: FUNDIDORA
MONTERREY, S. .A PROYECCIONES FINANCIERAS – 1986-1990
(Marzo/1986), p. 2.
67
AHFM, Fondo SIDERMEX, 1986-1990, Caja Proyecciones Financieras
1986-1990, Planeación Estratégica 1986-1990, Asunto: FUNDIDORA
MONTERREY, S. A. PROYECCIONES FINANCIERAS 1986-1990 (Marzo
31 de 1986), p. 1.
68
AHFM, Fondo SIDERMEX, Caja Desmantelamiento (Quiebra) 19861989, Carpeta FUNDIDORA MONTERREY, S. A. QUIEBRA (SINDICO),
Asunto: (Mensaje del Lic. Emilio Aarun Tame a los trabajadores de Fundidora
Monterrey, S. A. (en quiebra), a la opinión pública en general, sin fecha). P. 2.
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fue mandada a la quiebra por el alto costo de los salarios de
los trabajadores, su seguro social y los gastos indirectos de la
maquinaria.69
3. La sobreproducción y sobreoferta del mercado nacional
Otro motivo que dio SIDERMEX por el cierre de la empresa fue
que el consumo del acero en México se había reducido en un
36% entre 1982 y 1985, cosa que García Argüelles dijo que era
mentira y que hacía tiempo se premiaban a los trabajadores por el
aumento de producción.70
Si bien lo dicho por García Argüelles es cierto, desde
1983 había una enorme sobreproducción: con un consumo de
6.5 millones de toneladas de acero se produjeron 6’977,796
toneladas71 y en 1985 Fundidora produjo más de lo que vendió de
acero por la contracción del consumo de acero en México y las
restricciones que impuso los Estados Unidos para su importación.
Ahora bien, la culpa de la sobreproducción de Fundidora
es más de SIDERMEX por un mal estudio de mercado y sobretodo
porque siempre buscaban aumentar la producción, diciendo una
y otra vez que lo que se necesitaba era aumentar la producción
cuando el mercado tanto nacional como global se achicaba.
“Pagarán adeudos a mineros”, El Porvenir, 28 de mayo de 1986, 2B.
“Empresarios a favor del cierre”, El Porvenir, 1B.
71
Georgina Alenka Guzmán Chávez, &lt;&lt;La productividad en la industria
siderúrgica nacional (1960-1985) : el caso de SICARTSA&gt;&gt; (Tesis de
Licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de México) 201. https://hdl.
handle.net/20.500.14330/TES01000126525
69
70

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4. Motivante legal: cerrarla antes de la LFEP
Otro motivo era la ley relacionada a las privatizaciones de las
empresas paraestatales. El 14 de mayo de 1986, a pocos días de
declararse la quiebra de Fundidora, se promulgó la Ley Federal
de Entidades Paraestatales (LFEP), “la cuál sentó las bases para
el proceso de privatización de los años subsiguientes”72 en la que
se privatizarían las “entidades paraestatales las empresas en cuyo
capital participa el estado con la suscripción de entre el 25% y el
50%”.73
Debido a esta ley muchas empresas paraestatales se
privatizaron y es curioso que Fundidora, de la cual el gobierno
mexicano posiblemente tenía la mitad o más de la mitad en
acciones, haya sido declarado en quiebra cuando se buscaba
declarar la suspensión de pagos de la deuda y a días antes de que
esta ley se promulgara. También el 8 de mayo de 1986 se le había
entregado a Javier Castillo Ayala, de la Dirección Corporativa
de Planeación Presupuesta e Información de SIDERMEX,
la información financiera de Fundidora para “integrarse a la
formulación de la cuenta anual de la Hacienda Pública Federal,
correspondiente al ejercicio de 1986”.74
Carlos Ernesto Arcudia Hernández, “Neoliberalismo Y Derecho
económico: La privatización De Las Empresas Estatales En México 19822000”, Nóesis. Revista De Ciencias Sociales Y Humanidades, 29 (58) (2021),
41. https://doi.org/10.20983/noesis.2020.2.2
73
Ibíd., p. 43.
74
AHFM, Fondo SIDERMEX, Correspondencia, Programa Operativo,
Presupuestos 1976, 1985-1991, Caja 79, Carpeta Sin Nombre, Asunto: (Carta
72

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Esta información parece que se perdió, ya que al momento
en que la compañía intentó desestimar la declaración de quiebra
no pudo presentar sus datos financieros. Se hace más evidente
que fuerzas gubernamentales ajenas a los dirigentes de la fábrica
de Fundidora Monterrey estaban interesadas en que el cierre de
esta fuera de manera permanente y sin dar pelea.
Esto último fue parte del plan de SIDERMEX para cerrar
Fundidora, tomando la medida de suspensión de pagos el 2 de
mayo para que la Sección 67 no sintiera que era un ataque directo
a su movimiento obrero, aunque de todas formas lo sintieron así,
ya que SIDERMEX consideraba que dicho sindicato era muy
fuerte por su número de afiliados y querían evitar problemas
sindicales y políticos,75 pero igual los tuvieron.
5. La modernización técnico-productiva de SIDERMEX
y el Programa de Reconversión Industrial de SEMIP: el
sacrificio del Elefante de Acero en favor de SIDERMEX
Otro motivo era para aligerar el monto económico y
beneficiar el crecimiento del resto de SIDERMEX siguiendo
la Modernización Técnico-Productiva, cuya base ideológica
de Héctor Lozano Quiroga, Director de Finanzas y Control FUMOSA (En
Quiebra) a Javier Castillo Ayala, Marzo 31 de 1987).
75
AHFM, Fondo SIDERMEX, 1986-1990, Caja Proyecciones
Financieras 1986-1990, Planeación Estratégica 1986-1990, Asunto:
RECONVERSIÓN INDUSTRIAL FUNDIDORA MONTERREYASPECTOS LABORALES DE LA RECONVERSIÓN INDUSTRIAL
EN FUNDIDORA MONTERREY, p. 2.
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era el redimensionamiento y reconversión de la industria
siderúrgica, e “incluyó el cierre de FUMSA, en el período
de mayor concentración de la demanda, por lo que no hubo
desabastecimiento”.76
Esta Modernización Técnico-Productiva formaba
parte del Programa de Reconversión Industrial de SEMIP para
favorecer a SIDERMEX, siendo el Elefante de Acero asesinado
mientras que otras 52 filiales fueron separadas de SIDERMEX,
ya sea mediante su venta o su desincorporación.77
La restructuración del sector siderúrgico paraestatal
se inició en 1986 de acuerdo con cinco orientaciones
perfectamente definidas: modernización técnicoproductiva, modernización comercial, modernización de
la administración y la gestión administrativa, saneamiento
financiero, y programación de inversiones y crecimiento.
La modernización técnico-productiva incluía el cierre de
Fumosa, la modernización de Altos Hornos de México
(AHMSA), la rehabilitación y automatización de Sicartsa
I, la reactivación del proyecto Sicartsa II y la posibilidad
de incorporar la línea de aceros planos de Fumosa.78
AHFM, Fondo SIDERMEX, Correspondencia, Programa Operativo,
Presupuestos 1976, 1985-1991, Caja 79, Carpeta ORIGINALES 1988,
Asunto: RESUMEN DE LO EJECUTADO EN EL GRUPO SIDERMEX
DURANTE EL SEXENIO Y DE LOS PROBLEMAS A MEDIANO PLAZO
QUE SE OBSERVAN. (19, 10, 1988), 2.
77
Minello, “El acero parece perder su temple”, 209.
78
Villarreal, “La reconversión en la siderurgia paraestatal de México”, 192.
76

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Otras empresas filiales que SIDERMEX cerró por
la obsolescencia, que Fundidora presentaba en una parte
considerable de su fábrica, fueron “Aceros Ecatepec, Aceros
Chihuahua, Aceros Industriales y el departamento de aceración
S-M de Altos Hornos”.79 Otras empresas desincorporadas fueron
porque no estaban relacionadas con la siderurgia, quedando
reducido SIDERMEX para el 19 octubre de 1988 a 25 empresas.80
En el Resumen Ejecutivo del 10 de octubre de 1988,
Guillermo Becker menciona que lo que se llevó a cabo fue el
Programa de Reestructuración para SIDERMEX en mayo de
1986 y se logró sanear la economía a las empresas integradas
de SIDERMEX y la firma de un Programa estratégico “a fin
de transitar el cambio estructural hacia la modernización
industrial”.81
Esto muestra, por un lado, que el gobierno mexicano
había decidido el cierre de Fundidora al no mejorar esta su
rendimiento y favorecer al de SIDERMEX, así como que muchos
Álvarez Mosso, González, y Rueda. “Actualidad De La Industria
Siderúrgica En México Productividad Y Organización Del Trabajo Para La
Exportación”. 26.
80
AHFM, Fondo SIDERMEX, Correspondencia, Programa Operativo,
Presupuestos 1976, 1985-1991, Caja 79, Carpeta ORIGINALES 1988,
Asunto: RESUMEN DE LO EJECUTADO EN EL GRUPO SIDERMEX
DURANTE EL SEXENIO Y DE LOS PROBLEMAS A MEDIANO PLAZO
QUE SE OBSERVAN. (19, 10, 1988), 3.
81
AHFM, Fondo SIDERMEX, Estrategias AHMSA-SICARTSA (19881990), Caja 64, Asunto: RESUMEN EJECUTIVO Programa Estratégico del
Grupo SIDERMEX. (Octubre 10, 1988). 1.
79

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de estos postulados fueron hechos a base del Informe Hiriart. Este
favorecimiento se evidencia con el presupuesto de SIDERMEX:
en 1986 era de 564.68 millones de pesos mientras en 1987 el
presupuesto establecido a SIDERMEX fue de 1.3607 billones de
pesos.82
6. SICARTASA II: La intervención nipona
Sobre los más favorecidos fue SICARTSA II, que recibiría
además apoyo japonés. Después de que Jesús Silva Herzog
hubiera regresado del Japón el 27 de mayo de 1986,
[…] los japoneses ofrecieron una inversión de 4 mil
millones de dólares para reactivar Sicartsa II. A cambio
de dos cosas: el cierre de Fundidora, para reabrirla
posteriormente con diferentes trabajadores, en otras
condiciones de trabajo y con nueva maquinaria; la
reconversión industrial y el reajuste de personal en
Altos Hornos y la Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las
Truchas.83
Vale la pena ver los motivos por los que los empresarios del
país del Sol Naciente tuvieron para querer el cierre de Fundidora.
Los nipones se volvieron accionistas de Fundidora en octubre de
1972, teniendo alrededor del 12-15%84de sus acciones, pero, ante
Alfredo González, “Pese a todo se mantuvo la producción de acero”, El
Porvenir, 10 de mayo de 1987, 36.
83
Lucilda Pérez Salazar, “La reapertura de Fundidora, y la defensa de la
soberanía nacional”, El Porvenir, 27 de mayo de 1986, 8.
84
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 3 Jurídico Legal Fundidora
Monterrey, Asuntos Varios, Caja 15, Caja 1, Expediente 6, Asunto: INFORME
82

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el aumento del capital social y de acciones de FUMOSA, para su
cierre solo poseían un 3% de acciones.85
Al revisar las juntas de accionistas, aunque los japoneses
estaban presentes, su participación era nula, por lo que puede
que, en algún momento dejaron de interesarse en Fundidora, ya
sea por parte del rezago tecnológico de esta, su sindicato rojo
y/o el ver cómo tanto los Prieto como el gobierno mexicano
no le permitirían adueñarse de esta o tener más acciones. En el
caso de SICARTSA II, el cual tenía en ese momento un 49% de
avance, este se vio frenado por la crisis y necesitaría alrededor
de 3,000 millones de dólares para que el proyecto pudiera
concluir.86
Es probable que los japoneses, al ver que el gobierno de
México necesitaba recursos, decidiera invertir en SICARTSA
II, más de lo necesitado. El interés de los empresarios nipones
en invertir en la industria siderúrgica mexicana empezó con
Fundidora en 1972 y en los ochenta este interés se incrementó.
En junio de 1981 para crear la empresa N. K. S., la cual estaría
ubicada en el puerto industrial de Lázaro Cárdenas, Michoacán
y finalizada en 1983 en donde el gobierno mexicano participó
en un 67% de las acciones y el resto, 33%, estaría en manos de
DEL CONSEJO DE LA ADMINISTRACIÓN A LA ASAMBLEA GENERAL
EXTRAORDINARIA DE ACCIONISTAS (México, D.F., 18 de octubre de
1972). 18.
85
“Requiere Sicartsa de recursos”, El Porvenir, 16 de mayo de 1986, 3A.
86
Ídem.
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la firma Japan-México Steel Forging Company, Ltd., encabezada
por Kobe Steel, Ltd.87
La firma japonesa Hitachi Zosa estaba encargada de la
instalación del proceso de Colado Continuo de SICARTSA y
para comprobar la calidad de las estructuras de SICARTSA en
septiembre de 1984 los nipones visitaron las instalaciones de la
planta Estructuras de Acero, S.A.88
Los resultados de la visita fueron positivos y al final del
recorrido por las instalaciones de EASA, los ingenieros
japoneses quedaron convencidos de la calidad de
las estructuras fabricadas, y el propio Akira Ogawa
[Director General del Proyecto “Hitachi”] felicitó a los
trabajadores y directivos por el control y calidad del
material.89
Por lo tanto, el interés de tener una mayor participación
en el mercado siderúrgico mexicano seguía bien presente en los
japoneses, los cuales brindaron su dinero y si pidieron el cierre de
Fundidora, el cual se venía preparando tras el informe Hiriart, era
porque vieron de primera mano su decadencia al ser parte de sus
accionistas, sabían que económicamente era irrecuperable y que
SICARTSA II podría abarcar su mercado.
SIDERMEX INFORMA (1980-1982), Junio de 1981, No. 11, p. 11 –
AHFM, Fondo 121, Sección 8 Informes y publicaciones de la dirección general: Libros Di-Fundidor, Noticreto Noticias de FUMOSA, Caja 29.
88
Di-Fundidor (92-103), 17 de Septiembre de 1984, Año 7, No. 100, p.
2 - AHFM, Fondo 121, Sección 8 Informes y publicaciones de la dirección
general: Libros Di-Fundidor, Noticreto Noticias de FUMOSA, Caja 29.
89
Ídem.
87

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Finalmente Guillermo Becker Arreola el 12 de junio de
1986, mientras compadecía ante la Cámara de Diputados para
explicar el cierre de Fundidora Monterrey y la situación de
SIDERMEX confirmó que los japoneses decidieron invertir en
SICARTSA II,90 sin embargo, no se dijo nada si los japoneses
habían exigido el cierre de Fundidora, pero si se supo que el
préstamo fue de 250 millones de dólares.91
Asimismo, otro motivo más del abandono de Fundidora
por SICARTSA II es porque la última resultaba más rentable
para el gobierno: René P. Villarreal, el coordinador general del
Programa de reconversión Industrial de SEMIP., en mayo de
1988 explicó que
[…] se decidió continuar con el proyecto de Sicartsa II,
cuya producción sería similar a la de Fumosa. Además
contribuiría la reestructuración de la industria siderúrgica
por ser más moderna diversificaría la oferta nacional y en
gran medida contribuiría a la sustitución de importaciones
y a la exportación directa.92
7. Altos Hornos de México: el favorito del presidente
AHMSA también saldría beneficiada de los recursos que se
“Dolo en quiebra de Fundidora: partidos”, El Porvenir, 13 de junio de
1986, 4A y 5A.
91
“Depurará Sidermex filiales innecesarias”, El Porvenir, 13 de junio de
1986, 4A y 5A.
92
Miguel Ángel Vargas, “Existen esperanzas de que vuelva a abrir sus
puertas”. El Porvenir, 24 de mayo de 1988, 1B.
90

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dejarían de utilizar al matar al Elefante de Acero. De la Madrid
Hurtado quería hacer que Altos Hornos volviera a ser la empresa
líder latinoamericana de acero.93
Sin embargo, Miguel de la Madrid había recibido a un
México sumamente endeudado, por lo que no podía destinar
muchos recursos financieros a las distintas empresas de
SIDERMEX, por lo que no pudo mejorar la productividad y
rentabilidad de AHMSA,94 cosa que habría más posibilidades de
realizar si se deshacían de FUMOSA.
Debido a su deuda AHMSA empezó a ser controlada por
la Cámara de Diputados en 1984, en mayo de 1986, con la firma
del Programa de Reestructuración y Modernización del Grupo
SIDERMEX, el gobierno federal asume su deuda95 y en septiembre
de 1986 el estado mexicano la absorbe,96 mientras que a Fundidora
se le mató en mayo con la justificación de su alta deuda.
José Eduardo Jiménez Fuentes y Gabriel Valenzuela Mejía, &lt;&lt;Implantación
del neoliberalismo en México: estudio de caso la privatización de la
empresa siderúrgica Altos Hornos de México S.A&gt;&gt;. (Tesis de Licenciatura,
Universidad Nacional Autónoma de México, 2000) 133. https://repositorio.
unam.mx/contenidos/240356P
94
Ídem.
95
Blas Eugenio Tovar Fonseca, &lt;&lt;Exégesis jurídica de una empresa
siderúrgica de participación estatal y sus créditos mercantiles en los Estados
Unidos Mexicanos: caso concreto Altos Hornos de México, S.A. de C.V.&gt;&gt;
(Tesis de Licenciatura, Universidad Autónoma de México, 1991), 135. https://
hdl.handle.net/20.500.14330/TES01000167057
96
Nadima Simón Domínguez, &lt;&lt;Evaluación organizacional: el caso de
Altos Hornos de México, S.A. después de la privatización&gt;&gt; (Tesis de
Doctorado, Universidad Autónoma de Nuevo León, 1994), 207 https://hdl.
handle.net/20.500.14330/TES01000217746
93

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8. SICARTSA: el acero para reconstruir la capital
Otro motivo más por el que el gobierno prefirió matar a
Fundidora para mantener el resto de SIDERMEX tiene que ver
con SICARTSA y el sismo y subsecuentes sismos que sacudieron
al Distrito Federal el 19 de septiembre de 1985.
Dos semanas después del mencionado terremoto que
ocasionó daños en miles de millones de pesos y miles de muertos,
se mandó investigar, por medio del Instituto de Física de la
UNAM, las diversas razones de por qué fue tan catastrófico el
terremoto para así preparar mejor a México para futuros sismos.97
Se formaron distintos equipos para estudiar las diversas áreas y
factores, encargándose a los metalurgistas, entre los que estaba
Lorenzo Martínez Gómez, doctor en física e investigador del
Instituto de Ciencias Físicas de la UNAM, analizar el acero de las
construcciones.98
Uno de los edificios investigados fue el edificio del
Hospital Juárez, cuya parte moderna de 1970 se derrumbó.
Allí, a sugerencia de un grupo de arquitectura de la UNAM que
estaban apoyando junto a voluntarios de PEMEX, investigaron
las varillas de alto calibre.99 Al examinar las varillas del Hospital
Juárez encontraron que estas estaban rotas en la parte en que
las varillas se soldaban, cuando “la regla de oro de los buenos
Lorenzo Martínez Gómez, Acero. (Distrito Federal: Fondo de Cultura
Económica, 1989). 82 y 83.
98
Ibíd., p. 83.
99
Ibíd., pp. 83 y 84.
97

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soldadores indica que la unión soldada de dos piezas debe resultar
más resistente que las piezas mismas”.100
Aparte de lo anterior se encontró también que las varillas
eran de acero de la zona III, los cuales tenían un mayor porcentaje
de carbono (entre el 5% y 1%) que lo hacía más duro pero menos
dúctil y no eran nada recomendables para soldar debido al alto
riesgo de formación de micro-grietas al soldarse.101 Por lo tanto
surgió la necesidad de crear un acero bajo en carbono, con alta
resistencia y que pudiera soldarse.
“Columbio”, contestó el director general de SICARTSA,
“se necesita columbio y una norma oficial nueva”. La
plática fue en abril de 1986, en una visita de investigación
de la UNAM a la planta acerera del Pacífico. Entonces
hicimos el siguiente compromiso: en la UNAM haríamos
el proyecto de norma y los estudios de caracterización
mecánica y microscópica a la nueva varilla. En SICARTSA
desarrollarían el proceso para fabricarla. […]. En unos
cuantos meses prosperó la iniciativa conjunta SICARTSAUNAM.102
SICARTSA fabricó las primeras 120 toneladas de la
nueva varilla de acero micro-aleado y la UNAM la analizó,103
encontraron que la nueva varilla de SICARTSA era sorprendente:
“una resistencia mecánica superior a las 4.2 toneladas por cada
100
101
102
103

Ibíd., p. 85.
Ibíd., pp. 97 y 98.
Ibíd., pp. 98 y 99.
Ibíd., p. 99.

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centímetro cuadrado de sección de la varilla y una ductilidad
muy superior a la que anteriormente habíamos visto en otras
varillas”.104 México estaría mejor preparado para los nuevos
terremotos.105
Por esta razón el gobierno de México prefirió mantener
a SICARTSA que a Fundidora: Las Truchas produjo la nueva
varilla de acero que serviría para la reconstrucción de la capital
del país además de que poseía la capacidad científica de producir
nuevos tipos de acero, capacidad que Fundidora no tenía.
Esta falta de capacidad científica no solo era por las
dificultades económicas sino también se debía al carecer de
una alianza estratégica con una universidad: AHMSA tenía al
Instituto Tecnológico de Saltillo, SICARTSA tenía a la UNAM
y la competidora local HYLSA a la UANL. HYLSA contaba con
diversos convenios de investigación con la UANL tanto en la rama
química como en la ingeniería desde 1984 y en 1986 FIME tuvo un
programa de doctorado en ingeniería de materiales desarrollado
por Raúl Quintero, uno de los directores de HYLSA.106
9. Motivantes políticos: la complejidad de SIDERMEX
y la pérdida de relevancia de Fundidora
Finalmente se tiene que hablar de los intereses políticos. Al
Ibíd., p. 101.
Ibíd., p. 103.
106
Fourt Gilles, “La reconversion industrielle au Mexique actions de l’etat et
des collectives territoriales: un exemple appliqué au Nuevo Léon.”, Document
de recherche du CREDAL, (205) 33 (1989).
104
105

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presidente Miguel de la Madrid tuvo el infortunio de recibir un
país sumamente endeudado y aunque si sabía qué quería hacer
con AHMSA no sabía qué hacer con el resto de SIDERMEX.
Esto se evidencia al ser la empresa más apoyada tanto
cuando era el Secretario de Programación y Presupuesto durante
el gobierno de López Portillo así como presidente de la república,
más francamente no sabía manejar SIDERMEX, que era su mayor
dolor de cabeza, escribiendo
“la empresa pública más conflictiva de todas es Sidermex,
no solo por sus problemas tecnológicos, sino por la
situación mundial de la siderurgia, no somos competitivos
en términos internacionales, y la verdad es que nos
resultaría más barato comprar acero que producirlo, pero,
si adoptamos la política de cerrar todo aquello en que no
somos competitivos, creo que podríamos terminar por
cerrar el país”.107
Cuando Aurelio Arenas y otros se movilizaron por el cierre
de Fundidora se entrevistaron con Alfredo del Mazo González,
Secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal, les dijo
Miren, yo por mí se las abro inmediatamente, pero es una
orden de su paisano, Carlos Salinas. Él fue el que dio la
orden de cerrar Fundidora. Y con él es con quien tienen
que hablar; tienen que convencerlo a él, yo, de mi parte,
la abro.108
Rodolfo Garza González, Anécdotas de los gobernantes de México.
(Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo León, 2013). 398.
108
Camacho Pérez y Rodríguez Castillo, (Comps.) Voces de la Vieja
107

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Asimismo, “en su comparecencia ante la Cámara [de
Diputados] el Lic. Carlos Salinas de Gortari dio a entender que
habrá más cierres en las empresas del Gobierno que muestren
pérdidas y que no sean prioritarias”109 y pues Fundidora tenía
muchas pérdidas y no era vital ni productiva ni tecnológicamente
para el desarrollo de SIDERMEX ni de México.
Fundidora, en 1980 su mejor año productivo, produjo
975,000 tons. de acero,110 aportando el 13.62% de la producción
nacional que fue de 7.156 millones de toneladas de acero, de
ahí su producción bajaría y se comportaría de manera irregular,
siendo superada por SICARTSA en 1982,111 pasando a ser el
cuarto productor de acero a nivel nacional.
La producción de Fundidora en 1984 fue de 858,000
toneladas de acero112 mientras que la de AHMSA fue de 2;468,000
toneladas y la de SICARTSA 1;028,000 toneladas, superando su
producción de 1983 en un 6% que fue de 1;016,000 toneladas
y en conjunto SIDERMEX produjo 4;318,000 toneladas de

Maestranza: Testimonios de los extrabajadores de la Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey S.A. 113.
109
Unión Ganadera Regional de Nuevo León, “A LA OPINIÓN PÚBLICA”,
El Norte, 3 de junio de 1986, 13A.
110
AHFM, Fondo 121 Dirección General, Sección 8 Informes y publicaciones
de la dirección general, Caja 34, Asunto LXXXI Asamblea General Ordinaria
de Accionistas (Monterrey, 28 de junio de 1982), 9.
111
Morales, “A excepción de Fundidora Monterrey Acereras del gobierno
ganan mercado”. 1E.
112
Idem.
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acero113 de la producción nacional que fue de 7.56 millones
de toneladas,114 produciendo SIDERMEX el 57.11% del acero
mexicano.
De lo anterior se deduce que Fundidora produjo el 11.34%
de la producción nacional, AHMSA el 32.65%, SICARTSA
el 13.6%, mientras que HYLSA produjo 1.637 millones, el
22.13%, TAMSA con sus 386,000 toneladas realizó el 5.11% y
el resto de las semi-integradas 1.226 millones de toneladas que
equivalían al 16.22%.115
Por otro lado, hay quienes consideran que el gobierno
mexicano cerró Fundidora por presión extranjera y el
neoliberalismo, de hecho la CIA en un informe del 1 de enero
de 1987 compara el cierre de Fundidora con la adquisición
total por parte de IBM de una empresa mexicana en 1985,
pero los propios americanos reconocen que fue más la realidad
financiera de FUMOSA que cualquier presión extranjera lo que
llevo a su cierre.116
Di-Fundidor (104-113), 31 de Diciembre de 1985, Año 8, No. 113, p.
5 - AHFM, Fondo 121 Sección 8 Informes y publicaciones de la dirección
general: Libros Di-Fundidor, Noticreto Noticias de FUMOSA, Caja 29.
114
Morales, “A excepción de Fundidora Monterrey Acereras del Gobierno
ganan mercado”. 1E.
113

115

Ídem.

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Reading Room, Colección: FOIA Collection, Número de Documento:
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116

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DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-187

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�Los clavos en el ataúd del Elefante Acero

Conclusiones
El Informe Hiriart fue solo el primer paso que llevó a Fundidora
a su cierre. Su rendimiento no mejoró en los primeros meses de
1986, lo que, sumado al recrudecimiento de la crisis, se decidió su
cierre. Todos los puntos del Informe Hiriart son comprobables: de
las tres grandes siderúrgicas de SIDERMEX Fundidora era el que
tenía el peor rendimiento, no pudiéndose levantar su producción
desde 1980, quedándose atascado mientras que la producción
del resto de las plantas de SIDERMEX aumentaban, viéndose
superada Fundidora por SICARTSA en 1982.
Esto en parte se debía a los obreros de Fundidora, los cuales
llevaban ya 5 décadas resistiéndose al ascenso por capacitación,
desde 1972 llevaban una división interna sindical y desde que
el gobierno tomó la empresa en 1977 sufrieron una muy notoria
desmoralización.
La deuda de Fundidora la hacía intratable, con equipo
obsoleto y no pudiéndose modernizar en parte por la deuda,
en parte por la decisión de SIDERMEX de encausar a cada
empresa a producir ciertos productos específicos, siendo el
caso de Fundidora los aceros planos, de ahí que posteriormente
se rescatara esa división que era medio siglo más joven que el
Elefante de Acero.
La obsolencia tecnológica, acompañada por un
estancamiento, dieron como resultado una pérdida de relevancia
tanto en producción como en importancia. Mientras que AHMSA
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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-187

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�Abelardo Guajardo / Jacobo Castillo

producía mucho y era la favorita del presidente Miguel de la
Madrid SICARTSA era necesaria para reconstruir la capital de
la nación. Asimismo, SICARTSA II podría suplir el mercado de
Fundidora. Fundidora carecía de la capacidad económica para
renovarse tecnológicamente y en cambio tenía a unos obreros que
se resistían al ascenso por capacidad y promovían el ascenso por
antigüedad. A la mayoría de estos obreros les tomó por sorpresa
el cierre.
El cierre de Fundidora se dio por una serie de factores tanto
económicos, tecnológicos, sociales, legales y políticos internos,
así como intereses extranjeros que entraron en concordancia con
los intereses nacionales.

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-187

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�Sillares

Revista de Estudios Históricos
http://sillares.uanl.mx/

Alberto Casillas Hernández. Escuelas ‘’Adolfo
Prieto’’. Memorias de una grandeza educativa de la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,
S.A. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo
León, Secretaría de Extensión y Cultura y Centro de
Información de Historia Regional y Hacienda San
Pedro, 2025, 138 pp.
Bryan Yair Ramírez Garza
https://orcid.org/0009-0007-2858-051X
Universidad Autónoma de Nuevo León
San Nicolás de los Garza, México
Recibido: 21 de abril de 2025
Aceptado: 11 de julio de 2025

Editor: Adela Díaz Meléndez. Universidad Autónoma de Nuevo León,
Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, Nuevo León, México.
Copyright: © 2026, Ramírez Garza, Bryan Yair. This is an open-access
article distributed under the terms of Creative Commons Attribution
License [CC BY 4.0], which permits unrestricted use, distribution, and
reproduction in any medium, provided the original author and source are
credited.

DOI: : https://doi.org/10.29105/sillares6.11-181
Email: bryanrmz.02@gmail.com

�Alberto Casillas Hernández. Escuelas ‘’Adolfo
Prieto’’. Memorias de una grandeza educativa de la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey,
S.A. Monterrey: Universidad Autónoma de Nuevo
León, Secretaría de Extensión y Cultura y Centro de
Información de Historia Regional y Hacienda San
Pedro, 2025, 138 pp.
Bryan Yair Ramírez Garza1
Recibido: 21 de abril de 2025
Aceptado: 11 de julio de 2025

El autor del libro es Alberto Casillas Hernández, quien es egresado
del Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Autónoma de Nuevo León. Es Jefe del Archivo
Histórico de Fundidora, por lo que aprovecha esta razón para
apoyarse en las fuentes de archivo, fotográficas y orales mediante
entrevistas. Asimismo, se basa en otros medios de información,
como los bibliográficos. El escritor persigue el objetivo de
señalar la importancia del personal docente, del alumnado, de la
infraestructura, del reconocimiento a los maestros con premios y
Universidad Autónoma de Nuevo León. Monterrey, México. https://orcid.
org/0009-0007-2858-051X

1

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-181

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�Alberto Casillas. Escuelas ‘’Adolfo Prieto’’

dinero extra, de las felicitaciones a los alumnos sobresalientes,
de las asignaturas implementadas y del apoyo presupuestario por
parte de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero; factores que
fueron importantes para el buen funcionamiento de la escuela.
En el primer capítulo, Casillas destaca la composición de
Fundidora gracias a la inspiración norteamericana, ya que el país
del norte fue de los principales productores acereros del mundo.
Asimismo, destacó la preocupación del municipio de Monterrey al
instalar una institución para dar clases a niños que trabajaban. Sin
embargo, había infantes huérfanos que trabajaban en industrias,
bajo malas condiciones. Esto causó que Adolfo Prieto creara esta
institución años antes de la Constitución de 1917, y este mismo
documento exigía alojamientos cómodos para los trabajadores
y una educación libre siempre y cuando fuera laica, por lo que
esta compañía cumplió con estos requisitos. Asimismo, enfatizó
esta creación en un periodo en donde disminuyó la cantidad de
escuelas que coincidió con la Revolución mexicana.2
La creación de esta institución fue un caso excepcional,
porque se caracterizó por tener un equipamiento adecuado,
indicio de la preocupación de Adolfo Prieto por brindar una
educación de calidad a los hijos de los trabajadores. Fue un sitio
Alberto Casillas, “Enseñanza empírica y la transmisión del conocimiento”,
en Escuelas “Adolfo Prieto”. Memorias de una grandeza educativa de la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., dir. Antonio
Ramos (Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Extensión y
Cultura y Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro,
2025), 13-24.

2

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DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-181

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�Bryan Ramírez

ejemplar para otras industrias, pues esta compañía se adelantó a
los requisitos de la Constitución de 1917. Los hijos de los obreros
de Fundidora tuvieron una suerte favorable porque tuvieron las
herramientas necesarias para desarrollarse en su formación como
futuros elementos de la fábrica y, de una forma u otra, aportar en
la factoría, pues podían escalar de jerarquía para ocupar puestos
diferentes que variaban de sus cualidades particulares.
En el segundo capítulo, el autor habla sobre cómo nació
la Escuela ‘’Acero Mixta’’, ubicada en la colonia Acero, con
pocos docentes y alumnos. Casillas enfatiza que, con el paso
de los años, la institución ofreció más cursos, como la cocina,
el solfeo, el kindergarten, estudios y comentarios literarios,
ensayos de coros, cursos musicales y la sericultura. Asimismo,
menciona a pedagogos importantes del momento y sus posturas.
Posteriormente, incorpora pequeñas biografías de maestros de
dicha escuela, en donde es evidente la evolución y trayectoria en
el campo docente. También, habla de las materias incorporadas
para los obreros, las becas para los estudiantes, la férrea disciplina
establecida por los docentes, la construcción de las nuevas
escuelas y el cierre de éstas.3
Alberto Casillas, “Los inicios de la Escuela ‘Acero Mixta’ y su
sostenimiento”, en Escuelas ‘Adolfo Prieto’. Memorias de una grandeza
educativa de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A.,
dir. Antonio Ramos (Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de
Extensión y Cultura y Centro de Información de Historia Regional y Hacienda
San Pedro, 2025), 25-100.

3

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�Alberto Casillas. Escuelas ‘’Adolfo Prieto’’

La implementación de las asignaturas comentadas fue
para solidificar la formación de los muchachos, para que, cuando
tuvieran la edad adecuada, pudieran tener un desempeño eficaz
en la fábrica o en cualquier otra y, al mismo tiempo, fueran
autosuficientes en la vida cotidiana o, también, en los tiempos
difíciles. Las biografías de los docentes incorporadas por
Casillas han servido para reconocer el esfuerzo y la vocación
de ellos. Seguramente, la colonia Acero ya estaba saturada
de población, lo que causó la creación de las dos colonias
comentadas patrocinadas por Fundidora, un poco alejadas de
la siderúrgica. Esto implicó el establecimiento de sitios que
pudieran satisfacer las necesidades de los trabajadores y sus
familias, entre ellos las escuelas.
En el tercer capítulo, Casillas habla sobre los cuadros de
honor en las Escuelas ‘’Adolfo Prieto’’ en donde año tras año
en cada aula se llevaba a cabo una competencia académica, y
los más destacados salían en estos cuadros y eran premiados con
becas. El autor incorpora un testimonio de un exalumno en donde
relata que salir en estos reconocimientos fue el resultado de
estudiar de forma extrema. Asimismo, aseguró que sus padres no
le daban cariño, por lo que los profesores se encargaron de ello.
Alberto complementa esta parte con imágenes de publicaciones
de la revista Previ, en donde se difundían estos cuadros de honor.4
Alberto Casillas, “Cuadro de honor de las Escuelas ‘Adolfo Prieto’”,
en Escuelas “Adolfo Prieto”. Memorias de una grandeza educativa de la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., dir. Antonio

4

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�Bryan Ramírez

Al observar estas imágenes, a pesar de que se muestran las
fotografías y nombres de los alumnos destacados, no se muestran
los promedios que obtuvieron. Puede suceder que sacaron la
misma calificación o que sacaron promedios distintos. A manera
de hipótesis, se podría decir que se evitó publicar los promedios
para evitar los egos entre estudiantes. Estas publicaciones, sin
duda, motivaron a los niños a seguir esforzándose. Si los niños
recibían afecto de los maestros, era probable que lo vieran como
a sus padres y estuvieran agradecidos.
En el cuarto capítulo, Casillas incorpora cuatro testimonios
de cuatro exalumnos de las Escuelas Adolfo Prieto, tres mujeres
y un hombre, y de diferentes generaciones. Sin embargo, estos
testimonios reflejaron la férrea disciplina que transmitieron los
profesores, mediante muchas enseñanzas que fueron indispensables
para el futuro.5 Pudieron haber sido más testimonios para enriquecer
aún más el saber de cómo eran las clases, pues, posiblemente,
pocas personas disponibles accedieron a dar información, o,
simplemente, ha habido dificultades para rastrearlos. Además
Ramos (Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Extensión y
Cultura y Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro,
2025), 101-109.
5
Alberto Casillas, “Un día en las Escuelas ‘Adolfo Prieto’”, en Escuelas
“Adolfo Prieto”. Memorias de una grandeza educativa de la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., dir. Antonio Ramos
(Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Extensión y Cultura
y Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro, 2025),
111-119.
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DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-181

299

�Alberto Casillas. Escuelas ‘’Adolfo Prieto’’

ayuda a reflexionar si la educación establecida por los docentes en
ese entonces es igual a la de ahora o si ha cambiado.
En el quinto capítulo, Casillas incorpora un himno
llamado ‘’Fundidora Creo en Ti’’, compuesto por cinco párrafos,
y cada uno contiene 5 líneas. En cada párrafo se justifica por qué
los integrantes de las ‘’Escuelas Adolfo Prieto’’ confían en la
compañía. Es evidente que en esta composición se manifiestan
las fortalezas de esta compañía.6 Posiblemente se trató de un
recurso para que los estudiantes le mostraran lealtad a la fábrica,
es decir, que no tuvieran ánimos de abandonar los estudios en
este instituto y, al mismo tiempo, de dejar el camino rumbo al
mundo laboral en la acerera. Asimismo, este tipo de canciones,
seguramente, fueron creadas para que se sintieran orgullosos de
esta industria. Es bueno que el autor rescatara esta canción, ya que
es un elemento identitario más que constituyó a la siderúrgica.
En el sexto capítulo, Casillas incorpora una salutación de
bienvenida y despedida, compuesta por ocho párrafos. Este recurso
iba dirigido a los alumnos recién ingresados, pero también para los
estudiantes que ya estaban por egresar de las ‘’Escuelas Adolfo
Prieto’’.7 Este tipo de escritos ayudaba a los niños a tener todos
Alberto Casillas, “Fundidora Creo en Ti”, en Escuelas “Adolfo Prieto”.
Memorias de una grandeza educativa de la Compañía Fundidora de Fierro
y Acero de Monterrey, S. A., dir. Antonio Ramos (Universidad Autónoma de
Nuevo León, Secretaría de Extensión y Cultura y Centro de Información de
Historia Regional y Hacienda San Pedro, 2025), 121.
7
Alberto Casillas, “Salutación de bienvenida y despedida”, en Escuelas
“Adolfo Prieto”. Memorias de una grandeza educativa de la Compañía
6

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300

�Bryan Ramírez

los ánimos de querer estudiar en este inmueble, que, sin duda, se
llevarían muchas cosas como recuerdo, como las amistades y el
conocimiento. Sin embargo, también servía para los que estaban
a punto de cursar el siguiente nivel educativo, para que aplicaran
todos sus conocimientos y enseñanzas adquiridos.
En el séptimo capítulo, Casillas hace énfasis en que este
libro es dedicado a todos los docentes que formaron parte de las
‘’Escuelas Adolfo Prieto’’; además, busca resaltar las experiencias,
las enseñanzas, los inmuebles y todo lo que forman parte de
la institución porque constituyen una identidad. Asimismo,
incorpora una lista de 56 maestras, con la aclaración de que
faltaron más nombres, ya que son de docentes que se frecuentan
en un grupo de WhatsApp.8 La cantidad considerable de docentes
refleja la enorme capacidad económica de la siderúrgica. Este
listado sirve como un reconocimiento para el personal que hizo
un esfuerzo en formar al alumnado.

Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., dir. Antonio Ramos
(Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Extensión y Cultura
y Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro, 2025),
122-123.
8
Alberto Casillas, “Lista de 56 maestras de las Escuelas ‘Adolfo Prieto’”,
en Escuelas “Adolfo Prieto”. Memorias de una grandeza educativa de la
Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., dir. Antonio
Ramos (Universidad Autónoma de Nuevo León, Secretaría de Extensión y
Cultura y Centro de Información de Historia Regional y Hacienda San Pedro,
2025), 13-24.
Sillares, vol. 6, núm. 11, 2026, 291-298
DOI: https://doi.org/10.29105/6.11-181

301

�Alberto Casillas. Escuelas ‘’Adolfo Prieto’’

Bibliografía
Casillas, Alberto. “Enseñanza empírica y la transmisión del
conocimiento”, “Los inicios de la Escuela ‘Acero
Mixta’ y su sostenimiento”, “Cuadros de Honor de
las Escuelas ‘Adolfo Prieto’”, “Un día en las Escuelas
‘Adolfo Prieto’”, “Fundidora Creo en Ti”, “Salutación
de bienvenida y despedida”, “Lista de 56 maestras de
las Escuelas Adolfo Prieto”. Escuelas ‘’Adolfo Prieto’’:
Memorias de una grandeza educativa de la Compañía
Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., dir.
Antonio Ramos. Universidad Autónoma de Nuevo
León, Secretaría de Extensión y Cultura y Centro de
Información de Historia Regional y Hacienda San
Pedro, 2025.

Sillares, vol. 6, núm. 11, 2026, 291-298
DOI: https://doi.org/10.29105/sillares6.11-181

302

�</text>
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                <text>	Sillares: Revista de Estudios Históricos, es una publicación semestral que busca la divulgación de investigaciones que representen un aporte significativo para conocer la historia de México y América Latina. Además de la publicación de artículos originales e inéditos, la revista procura la promoción, difusión y debate de investigaciones históricas a través del análisis de acervos documentales, documentos y reseñas. Todas las colaboraciones son sometidas a procesos de evaluación por pares. La revista Sillares es heredera de la sección de Historia del Anuario Humanitas, publicado por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León entre 1960 y 2020. En línea con esta dependencia, que es el centro de investigación más antiguo de la UANL, la revista busca incentivar el diálogo entre la Historia y otras áreas de las ciencias sociales y las humanidades. Esta nueva era va con el ciclo de la transformación digital y sus estrategias, reestructurando sus procesos bajo el Open Journal Systems y siempre con las metas de la comunidad investigadora.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sparti
Orgaao del Centro Intelectual Editor

LOS MAN ANTIALES
Lee

101

llbi-N eaenctale1,

bebe lecho de leones; guata el viao
de loa fuerÍet: tu Platón y \u Plotino,
tu Pldgoru, cu Biblia, 1111 indo1 Inmemoriales;

Eplcie&amp;o, Marco Aurelio •. . . ¡Todo el freacor crie\allno
que nos brindan los etemo11 mAnan&amp;lalee!
A11•00 Nuvo

Vale 11.11

Tomo 1

Nllm. 1
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&lt;Ebiciones i:le Artes, l!:iencias y íetras

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~ ~~

El Administrador de todos los intereses eco- '
nómicos del Centro, dará a usted sobre este pa.-' 1
ticular toda clase de informes.
Escriba hoy m ismo si quiere que su industria o comercio sea conocido en Centro Amér ica.

SUMARIO:
Editorial . . . .
Pago de la Deuda Exte.rior
Personalidad del Hombre .
El Placer del Servir . . .
Reqniescat . . . . . . .
Conversación con los Hombres
Te quiero insinuar otra vis. .
El Problema de la Ley y la Acción del Juez
Geometria. Ideal. . . . . .
Vi que la hma s1tlia. . . . .
Educación Artística del Niño .
Tranquilidad . . . . . .
Escalinata. .
Yermos hay en el alma . . .
El deber de los intelectualt,t1 .
Un Credo del Maestro . . .

LA DIRECCIÓN
ELIPHAS
F. ÜASTlLLO
GABRH!}f.,A M1STRAT..
ÜSCAR WJLDEl

VoLTAirtB
ROGELIO SOTELA

FNno. om LOS Ríos UnRttTr

NUEVO GARAGE
ABRAH A11 CONEJO W. &amp; Co.
Situacto en et local de la Cordelería Nacional , r50 v.
al Sur de la parte atrás del ColegJo de Señorita.a

VITAL MURif,LO
RA"FAIDL ESTRADA

C.

A. B.
l\lAnoo A. ZmmAno
M. VINOEN7,,I
CARLOS Lms SA&amp;NZ
IlmNRY BARBU$SE
ZACltA RIAH ÜNO PllON SNYDER

Notas - Bibliografia

TAllER Df Mf[Attl[A YREPARUIOttfS DE AllTOMDVllES
CUIDO MENSUAL DE ESTOS, ESMERO TGARIHTIA EH LOS TRABAJOS

SERVICIO DE DIA Y DE NOCHE
ESPACIO SUFICIENTE PARA 15 AUTOMOVILES

_.¿j
LL·============
Depósito de Aceite y Oruas HOVOLI NE y Oasollaa WICO

\✓-

1

�La "Escuela Porfirio Brenes"

REVISTA 1\1:.ENSUAL

HACE FELPUDOS

CENTRO INTELECTUAL EDITOR

Si usted es funcionario público no dude
en hacer sus encargos ea este establecimiento
docente. Si es comerciante y quiere proteger
de una manera efectiva el esfuerzo de los estudiantes, haga sus pedidos allí, y si es usted
un preocupado de las cuestiones docentes, recuerde que los niños de hoy serán los industriales del futuro.

TOMO I 11

ha'ce este llamado a la ciudad y al país

~~~ "JUVENTUD''
REVISTA

de la Federacióu de Estudian tes

Juocntub

~~~

JOSÉ, C. R., AGOSTO 15 Dlll 1921 11 No. 1

"Sparti"

EL "CENTRO INTELECTUAL EDITOR"

(!;bidones

SAN

de Chite
SEGUNDA li:PCJCA

Posterior al saqueo y destrucci6n total de sus Oficinas dP
Redacción y Administraci,)n,
acaecido en Santiago de Chile, Ahumada 7,,, el 2, dP Julio de 1920, a la 1.30 p. m.
-

Lleva un anhelo de r,movación, co,)w sttlia
p1·imaveral que le vigoriza.
Renovación constntctiva, obra de f,·aternidad,
de estima po,· la cosecha a;ena, de continuación, ,
sin afán de destruil· ni menoscabar la obra del
hermano.
• 8parti•, intenta ser el exponente de toda
inquietud de vida sana que surja en el pals, en
Centro América, en Hispano América,
Trabaja, llena de fé. al calor del ensueño de
Bolivar, el más grande de los ame,·icanos.
&lt;Sparti•, hace un llamamiento a los escritores
de la América Hispana pam que la exalten y la
consagren ante las genei·aciones y los tiempos,
escribiendo su «!liada&gt; y su •Odisea• y sus gigantescos poemas!
¡Que venga la ,·obusta, la fuerte, la nueva
literatura hispano-americana, vasta y bella y noble, como cualquiera ot,·a!
¡ Vosot,·os, los que tenéis las pupilas hechas
pa,·a aba,·ca,· de una sola mii·ada la inmensidad
solemne de las pampas, o las gigantescas y nevadas cumb,·es andinas; vosotros los que podéis esczt•
char y traducir el ,·itmo de la orquesta de las
selvas, donde hay cantos que no de pájaros, de
ff,autas de c,·istal son, y fmgo,· de cata,•atas, que

•

�2

Sl'A.RTl

atruenan como una legión de titanes chocando sus
b1·onclneos y cóncavos escudos; vosot,·os los que os
sentis arrebatados po,· el ve,·bo glo,·ioso del Libe,·tador de píe sob,·e el Chimbo,·azo y conmovidos
con el cantar melancólico y tierno de la vi,·gen
india que lloi·a con el urutaú, bajo las palmas del
yatay esbelto, cantad como en p,·eté?·itos tiernpos
y en oti·a tie,·,·a sagrada, lo hicieron los divinos
aedas.1
¡Quédense pa,·a ot,·os, bardos admii'ados tam•
bién, los motivos versallescos, los tapices orientales,
los brocados de Bagdad, los sueños de los Kalifas,
o las porcelanas t&gt;·anspa,·entes y finos marfiles de
la China y del Japón. Vosotros ¡oh hijos de conquis•
tadores y de caciques!, almas de la raza nuei,a,
cantad el Ande con sus dantescos volcanes, los
,·ios caudalosos como mares, en cuyas mdrgenes
duerrnen, ent,·e monst,·uosos cocodrilos y blancas
garzas, bajo el palio iillpenetrable de las lianas
gigantescas, los dioses de la sefoa, fieros y sanguinarios!
Cantad la ,·aza indígena con. sus miste,·iosas
cosmogonias y sus luchas ti·dgicas. Al 'llanero que,
impravisandose caballero de la libertad, pa,·ecia
un centau,·o, tal su habilidad sobre el potro salnaje
que domeñaba!
¡Que se oiga una nueva y vasta a,·rnan!a, y
que vea el mundo, por las llanm·as inmensas, por
las cordi/le,·as ciclópeas llameantes de volcanes, por
los rios fabulosos, por las selvas secula,·es y vírgenes, el desfile de cuati-o siglos, con las gene1·aciones
hispano-americanas, avanzando hacia su flamígera
est,•ella, que la señala, como el dedo de Dios un
picacho nei·ado de los Andes!
'
Saludamos con este anhelo de vida a Hispano
America, en sus Maestt·os, en su juventud, en su
Escuela y en su p,.ensa.

•

CENTRO INTELECTUAL EDITOR

3

&lt;f ( pago ~e la Deu~a &lt;exterior
21. propósito bel llamamiento bd
St. bon &lt;!:11rique Jiméne¡ l1úñe5.
El pago de la deuda exterior depende exclusivamente del valor civico de los ciudadanos,
plantea para la República un problema de tan
magna importancia, que quizá el 99 p. 100 de los
costarricenses desconocen. Cuando el llamado fué
hecho llevaba en si una fllerza de fé, una fuerza de
esperanza, y, sobre todo, una fuerza de civismo.
El pais, se puede decir, con verdadero desaliento,
no ha respondido, pero cabe preguntarse¡ es responsable?
Para contestar a esta pregunta que encierra
por cima de todo, un problema social, es necesario
echar una hojeada sincera y sin pasiones a toda
una labor realizada que debe respetarse¡ toda obra
tiene algo de di vino y se comprende ésta, cuando
por lo meuos se está poseído de la alta convicción
de lo que significa la propia evolución individual.
Es dificil sobreponerse a los intereses del momento, es dificil dominar las condiciones innatas,
para encontrar en el campo a que se aspira ascender ·1a fuerza, la certidumbre, la voluntad capaz de
medir en el futuro la vida que hoy prepara con
disciplinas, con sacrificios y esfuerzos.
Nuestro pueblo se arrastra facilmente con una
arenga política, es dócil por naturaleza, es compren•
sivo, gusta de la paz del bogar con una santidad
que habría deseado Jesús para predicar su evangelio.
Discurre, respeta, es sincero; pero asl como en un
suelo lleno de humus en gran extensión suelen
producirse hermosos frutos que pueden compararse

�61'ARTI

con la boca sensual de una mujer, así puede darse
en el mismo campo una espesura de espinas que
impida la penetración de la luz humana.
Hay ciertas formas de vida civica que ha
vivido nuestro pueblo que le incapacita de una
manera lastimosa para percatarse lo que significa
la elevada misión del ciudadano. Basta examinar
hoy mismo la labor conjunta de nuestro Congreso
Constitucional (particularmente bay excepciones), no
se ha encontrado allí la cuerda que vibre al verdadero pa,triotismo; el patriotismo que construya la
república del futuro, ese pati"iotismo que mide uno
por uno los actos de los hombres de hoy y como
una resultante, la seguridad de nuestras instituciodel mal'iana. La libertad que tiene como consecuencia un desequilibrio social, maltrata en su base
fundamental las instituciones del Estado que están
sobre todo, y como hijos concientes debemos coopera~ a su elevación de una manera progresiva y, de
alh que desde el sacerdote que predica en su tribuna debe guardarse muy bien de no dejar en sus
oyentes el odio y la envidia; el maestro que ensefia
desde su cátedra debe cuidarse mucho de su vida
intima para no llenar a sus alumnos de los miasmas
que arrastre en el curso de una vida no conecta;
desde la madre, desde el padre, desde el amigo que
no comprende la misión que está llamado a d~sempefiar como un factor social en la vida del país,
son responsables y deben soportar las consecuencias
que con su ignorancia han planteado de antemano.
Pero esta responsabilidad también es relativa
tiene una fuerza imperativa que está de acuerd~
con la preparación ciudadana del individuo.
Los pueblos de progreso sistemático tenían desde su nacimiento, un culto a su tradición, un culto
y respeto profundo a la obra sana de sus mayores
trasmitida de época en época en libros que leían
como sagrados.

5

CF,~TRO INTF.LFlCTUAr, EDITOR

Cual podrá ser nuestro libro sagrado capaz de
formar el concepto de ciudadano, que pueda trasmitir desde las primeras explicaciones las normas que
determinan la nacionalidad?
Ali! está nuestra Constitución Politica, establézcasele un culto, el culto conciente de la patria.
Entréguese a cada joven que reciba del Estado en
una forma u en otra la autorización plena para el
ejercicio de su profesión, maestros normales al titularse, bachilleres, etc. etc., el libro santo de nuestras
instituciones; que lleva en sí toda la fuerza que dió
vida a la República. Pl~aseles el respeto absoluto a
ella y a la dignidad de la profesión con que se les
in viste.
Cuando el espíritu público se baya infiltrado en
el alma de los ciudadanos, no será un hombre solo
el que lanza un manifiesto como el del Señor Jiménez, pues harán real la enseñanza recibida de una
fuente santa, de la fuente que dió vida a sn República.
En cuanto al seüor Jiménez, el dió su mensaje,
cumplió con un deber que le habla impuesto su
propio conocimiento de las cosas, nosotros q1te le
acompanamos sinceramente en esta cruzada clvica,
pedimos a los directores de polltica, a los directores
espirituales de la patria-llámense sacerdotes, maestros u obreros-una mayor sinceridad en su propia
vida de predicadores de la verdad, una mayor pureza en su vida intima y un culto decidido a la
• Constitución de la República.
ELlPilAS.
Junio rn21.

�G

.SPARTI

j)ersonalie)ae) C)ef f?on1&amp;re
Formar la personalidad del alumno es misión
del maestro. Para esto, no hay fórmula , no hay receta en los tratados de pedagogía. En lo fundamental, una personalidad humana superior no se
forma más que por la acción, el contacto el estimulo
de otra personalidad humana superior. '
De ah! que la primera necesidad del maestro
es la de llegar a formarse una personalidad completa
y elevada
. ¿Y en qué con~ist? una personalidad completa
) elevada? No es mngun secreto: entendimiento claro, abierto a todas las corrientes del pensamiento
pero con cierto fondo sólido, constante, personalmen'.
te elaborado, bastante denso para que esos vientos
no se lo lleven al primer soplo, para que no ¡ 0
arrastren esas corrientes; sentido estético y que
acaso es lo que mas falte en nuestras escuelas· moral profunda, capaz de dar a la vida un ~alor·
amor Y simpatía hacia todos los hombres· tolerancia'
que es la virtud de nuestro tiempo ... S~ ha dich~
que el mal de esta época no es tanto el fanatismo
c~mo la indiferencia. Es verdad. Pero acaso podrla
nnad1rse que muchas veces la indiferencia engendra
el fanatismo, y los que en el fondo nada creen son
los que luego con mayor stü1a persiguen a los' que·
no pertenecen al grupo, secta o partido en que ellos
eternamente militan.
También necesita· el maestro espl,·itu de ci11dada?1ia. No f?rmará ciudadanos quien no lo sea,
qmen n~ se mterese por todos los grandes problemas nac10nale~ 't sociales, quien no tenga sensibili dad para perc1b1r la vibración de las ideas en el
ambiente contemporáneo.
Y todavla otra cosa que pertenece a la perso-

CF.NTRO ISTF.?.EC'IT Ar, EDITOR

7

nalidad general pero que más directamente se orienta
a la profesión del maestro: lo que se llama gracia,
dando a esta palabra toda la plenitud de su significado clásico.
F. CASTILLO.

&lt;fl placer C)e servir
Toda naturaleza es un anhelo de servicio.
Sirve la nieve, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
donde haya un error que enmendar, enmiéndnlo tú;
donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que apartó In piedra del camino, el odio
entre los corazones y las dificultades del problema.
Hay la alegria de ser sano y la alegria de ser
justo; . pero hay sobre todo, la hermosn, la inmensa
alegria de servir.
¡Que triste serla el mundo si todo él estuviera
hecho, si no hubiera un rosal que plantar, una
empresa que emprender!
Que no te llamen solamente los trabajos fáciles.
¡Es tnn bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace
mérito con los grandes trabajos; hay pequenos ser•
viéios que son inmensos servicios; adornar una mesa,
ordenar unos libros, peinar un niflo en tu hogar.
Aquél es el que critica, éste es el que destruye; tú
sé la que sirve.
El servir no es faena solo de seres inferiores.
Dios, que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera llamársele as!: el que sirve.

�8

SPARTI

9

CENTRO TNTELECTU.\L .EDITOR

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos
pregunta cada día:
¿Serviste hoy? ¿A quién? ¿Al árbol a tu amiao 1
a tu madre?
'
o

•

MISTRAL

GABRIELA

Requiescat
Pisad ligeros: bajo la nieve,
muy cerca está dormida·
,hablad muy quedo porq~e oye cómo
crecen ln.s margaritas.
Su CRbellera de oro luciente
manchada está Ele moho·1

la que fuó un dia joven y hermosa
se ha convertido en polvo.
La oifia blanca, nieve. azucena
'
casi. no tuvo tiempo
para sentirse mujer: tan suavemente creció su cuerpo.

Féretro angosto, losa maciza
sobre su pecho tiene.
Sufre mi triste corazón solo
más Ella duerme ...... d~erme'.
¡Paz y silencio! ..... 8'&gt;11etos, liras1
no han de llegar a ella.
Toda. mi vida sepulta dejo:
cubridla bien de tierra. (1)
ÜSOAll

WILDE.

{I) Frollán Tnrcioa, el emine t
·
R1111uiucai es el mt\s intenso po n 6 6-lcritor Y poeta. bondurefio, a.6rma que
ema corto qu19 conoce.

&lt;Conversación con los I?ombres
•
-Oh!

Yoltaire.

átomos inteligentes en quienes el Ser Supremo se ha complacido en manifestar su sabiduría
y su poder! Debéis sin duda gozar de purísimas
alegrías en vuestro globo, porque, teniendo tan poca
materia y pareciendo todo espíritu, debéis pasar la
vida amando y discurriendo, que es la verdadera
vida de las almas. En ninguna he visto la verdadera
dicha, pero sin duda existe aquí.
A este discurso todos los filósofos menearon la
cabeza, y uno de ellos, más franco que los otros,
confesó de buena fe que, a excepción de un pequefio
número de habitantes, muy poco estimados, todo el
resto era una mezcla de locos, malvados e infelices.
-Tenemos más materia de la precisa para hacer
mucho mal-dijo-o demasiado espíritu, si el mal
procede del alma. Tengan ustedes entendido, que en
el momento en que les hablo hay cien mil locos de
nuestra especie, cubiertos de sombreros, que matan
otros cien mil animales cubiet'tos de turbantes (1) o
que sou degollados por ellos y que casi por toda la
tierra se biene haciendo •Jo propio de tiempo inmemorial.
Estremeciose el sirio y preguµtó cual era el
motivo de aquellas horribles matanzas entre tan
ruines animales.-Tratase,-dijo el filósofo,-de alga•
nos montoncillos de barro tamaños como vuestro
talón. No es que ninguno de esos millones de hombres que se hacen matar pretenda poseer ni un
pedacillo de ese montón de barro (2), sólo se trata
11) Alude a. la. guerra de Turquía cont.ra Rusta y Austria, que terminó
por la paz de Belgrad1 01S9),
(1) t;;e refiere &amp; la Orlmea.

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16

SPARTJ

tiene un ángulo de 180' situado eutre dos vértices
del triángulo y aplicándole las leyes del cuadrilátero
general resultan verda&lt;lea matemáticas, como algunas
leyes de la mediana, la bisectriz v la altura en un
triángulo. Así he hecho varios ens;yos con un buen
resultado y creo que la idea puede con el esfuerzo
combatirse en realidad.
eY cómo va U d. a encontrar unos Teoremas de
tan dificil demostración como lo deben ser esos tres
Teoremas Capitales?, Serla la primera objeción. Yo
aquí no aseguro que es posible, pero sabido es que
para llegar a una verdad hay varios métodos, unos
más fáciles y más cortos que otros· escojamos uno de
éstos y así talvez llegaremos co~ alguna facilidad
a la verdad bQscada; valgámonos de ese maravilloso
lenguaje, el Algebra, y así talvez no necesitemos de
la Gbometría para llegar a nuestros Teoremas.
Aunque no pudiéramos prescindir de las verdades anteriores a la primordial (en el orden natural
y lógico de la Geometría, se entiende) siempre
tendría su objeto esta Geometría Ideal pu~s, aparte
de ser algo muy curioso eso de que haya un Teorema del que emanan muchos otros, como de una
fuente, tendría mucha importancia mnemotécnica
cienttfica y, pedagógica, por cuanto serla un mod~
fácil de derivar en pocos momentos cualquier verdad
geométrica que se nos preguntase.
Aún cuando no fuera posible agrupar todas las
verdades geométricas en tres principales, si es posible, por lo menos, condensar muchas en una sola.
Aquí quiero ver a esos valientes luchadores
c~yos campos _de ?ombate son las Escuelas y Colegios y cuyo eJérc1to es la Juventud, quiero verlos
trabajando por hacer más fácil la eosefianza de una
de las ciencias más bellas y útiles que hoy por
desgracia, no tiene cultivadores en nuestros Col~gios
debido, sin duda, a la dificultad en comprender la~
demostraciones, que en realidad son harto dificiles

CENTRO INTELECTUAL EDITOR

17

algunas veces y, debido s~gún también, al orden
riguroso que nos trazó Euchdes en sus •Elementos,
y del cual no podremos desprendernos hasta tánto
no exista una Geometría como ésta Ideal que concebimos en la que el orden sea secundario; entonces
se podrá llegar ante los discipulos y decirles •¿~ué
quieren que veamos de Geometrla?, Y que cualqmer
asunto de esa antigua ciencia que gusten. ver no
sea más que un conjunto de casos _espe~1ales de
uno de los Teoremas Capitales o, meJor dicho, una
eerie de Corolarios derivados de esos Teoremas; de
este modo podrán los alumnos pasar del Teorema
de Thales o del de Pitágoras al de Guldyn o al de
Arqufmides.
.
,
.
No quiero, con decir eso, qmbule_ gloria al
ilustre geómetra griego, pues, como d~Jº dicho, tal vez
para llegar a los Teoremas Capitales, hemos .de
reconocer el grandioso edificio geométrico construido
conforme a los planos de Euclides. Pero ya una !ez
halladas esas verdades fundamentales, no necesitamos el orden euclideano y, entonces si talvez_ podremos pasar de los rudimentos de la Plammetrfa
hasta los confines de la Estereometría.
A pesar de todas las ~enlajas _expuestas, tiene
ésta Geometría Ideal un mconvemente, cual es el
de que los Teoremas Capitales irán siendo otros, •
toda vez que la Geometría vaya progresa~do,
pues un Teorema que hoy tendríamos por Capital,
mafiana podria ser derivado de otro y entonces
aquel cede su categoría a éste, de modo que los
Teoremas Capitales serán poco estables.
VITAL MURILLO
Heredia, 12-V-1918.

��!!O

('F.STRO INTEl,l!'!Cfl 'AL ..,DITOR

SPARTI

&lt;f~ucación artística ~el niño
La casa, y especialmente el cuarto del niño
debiera tener la mayor belleza posible. La bellez~
es ~ucho más una_ cuestión de gusto refinado que
de riqueza, y lo simple como lo apropiado juegan
en ella un papel más importante que la complejidad
o el valor monetario. La habitación deberá tener
pocos muebles, todos útiles y buP,nos en su clase.
L~s paredes de un_ color solo, con un bien pintado
fnso, s1 fu~ra posible; algún único pero realmente
hermoso obJeto, sen un vaso de determinado tamaflo
o. la copia de un noble cuadro, sobre e.l que la
vista pueda descansar e inspirarse la joven alma;
en un pais frio, una pequeña y bien elegida cortina
Y algunas alfombras; ciertos ramos de flores no un
ramillete apret!'-do; las sillas necesarias, n{esas y
camas, proporciona~as y ~raciosas, suficientes para
el uso y la comodidad, sm embarazar el espacio.
Un tal cuarto, despertarla el sentimiento de la belleza en el nino, ejercitando y refinando su gusto.
Todos los utensilios usados en la casa, deberán ser
bellos y adaptados a , sus . propósitos y de metal y
loza de barro, deberan siempre ser seleccionados
por su color y pulimento; todas las vasijas ser,\n
de_ perfecta y bien guardada forma. Lo que el aldeano
griego y el egipcio hicieron en el pasado lo que el
aldeano indio hace hoy no puede estar' fuera del
alcance de las clases media y obrera del Occidente.
Debe ver~~ como 1!na realidad que la belleza es
una cend1móu esencial de la vida humana y que lo
que hace la naturaleza por el animal y el salvaje
debe el hombre civilizado hacerlo por él mismo. y
no deben los padres ol~idar que, lo mejor que tengan debe ser dado al mn.o, porque sus dádivas formarán los instrumentos que éste usará toda su vida

21

en este mundo y en los que él se conectan. Si el
niño tuviera su habitación especial, no debe ésta ser
tapizada con fáciles y suntuosos mamarrachos, el
desecho de los objetos artisticos de la familia, «bastante buenos para niños•, no; algunas pocas pero
buenas estampas o pinturas bien hechas; retratos o
peque/las estatuas de los verdaderamente grandes
hombres, cuyas historias deben ser contadas en el
crepúsculo a los pequefios; pinturas de nobles acciones para ser también ardientemente explicadas con
inspiradas palabras. Estas cosas imprimiran sobre
los jóvenes cerebros imágenes que no se borrarán
nunca, vivificando los gérmenes de nobles emociones,
de altos pensamientos y aspiraciones.
A. B.

C!:ranqu ili~a~
Para rlon Manuel Aragón.

Es mi vida una piedra lanzada en el océano;
en la profundidad de las aguas azules, se recuesta
mi nlma sobre las finas arenas y oye en la vasta
densirlad azul, la canción del mar.
Y siento moverse a mis plantas las suaves
arenas ....
Me quedo tranquilo y dejo que el mar continúe
en su eterna y sonora canción. As! disfruta mi alma
del canto del mar y del dulce correr de las arenas
que arrastra ....
MARCO A. ZUMBADO
18-L'\:-20.

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27

i,PARTI

CE!llTRO ISTELECTUAL EJHTOR

mente resultados, sino cuando ha encaminado y
restringido su fin a la observación y a la experimentación metódicas de los hechos positivos, eliminando todo misticismo y colocando el patético y
vertiginoso exámen de !ns causas primeras y de In
esencia del ser, sobre otro plun de averiguaciones.
Desde entonces, ha logrado clasificar, domesticar,
por la clasificación el desorden aparente de los fenómenos, deslindar las leyes, atesorar certidumbres
definitivas. ,Saber, es preveer y poder,, ha dicho
uno de aquellos que han visto entre los primeros
tal grandioso achicamiento del método cientlfico.
Lo mismo debe ser en adelante para la ciencia
social. En estos dlas en los cuales !ns crisis que
van creciendo, han precisado las realidades, debemos en fin, unir !ns formas del conocimiento y delimitar sabia y solidamente nuestro ideal.
No se trata de una religión nueva. No se trata
del paraíso terrestre, ni de nada mágico ni sobrenatural. Tampoco se trata de realizllr ,la felicidad
de los hombres•, ni de hacer brotar aqul abajo, el
amor y la fraternidad. Estas palabras tomadas en
su sentido integral, se aplican a fuerzas ideales y
sentimentales, 11 entidades que están fuera del campo y de los recursos de In ciencia social.
Estas cosas profundas, emanan de la inmensa vida interior de cada uno y deben permanecer alli.
Muchos nobles esplritus confunden obstinadamente
el progreso social con el progreso moral. No admiten la revolución temporal, sino floreciendo sobre
una revolución espiritual y sentimental que modifica profundamente la naturaleza humana. ,Para
cambiar las cosas - dicen - hay que cambiar el
hombre:t.
Este prestigioso engrandecimiento embrolla todo
porque desplaza el problema y lo arroja a lo vago,
a lo imposible. Es indudable que si todos los hombres fueran buenos, la sociedad serla perfecta; pero

nada permite creer que la bondad pueda nunca
extenderse hasta el punto de tomar naturalmente la
dirección de las cosas. Los cjempos sacados de los
anales de los acontecimiento•, prueban ni contrario,
que el hombre es bastante poco perfectible en su
esencia indiYidual, y que las predicaciones morales,
sentimentales y estéticas, que algunas veces han
levantado masas y genemciones, han sido inútiles y
mas aún, se han deformado pronto con el uso ~han llegado a ser contrarias a ellas mismas, falta
de criterio estable, de bases positivas.
Esta concepción sentimental, a la cual se. aferran - sin fraternizar - moralistas nebulosos y teóricos libertarios, no tiene socialmente sino un valor
momentáneo de oposición, de resistencia ni mal.
En el umbral de la realización •a pied d' oeuvre• (1 ), la confusión de que tal concepción está
contamiuada, la paraliza. Guardemos una piadosa
esperanza en el embellecimiento futuro de la naturaleza humana, más, entretanto, constatemos lo que
hay de irrisorio en eso de no hacer brillar sino esta
única resolución paradisiaca a los ojos de una humanidad que cada din sufre y se desgarra más profundamente y cuyo destino amenaza ruina.
Del primer capitulo del libro de Bnrhusse que está para
publicar13e: f..'l Oudtillo entre los diente1f.
•1'omado d~ {'lorltf, envio y tra,iul·clón clt Carmen Lira).

Un ([rebo l:,el lllaestro
1.-La aplicación de In doctrina de la evolución
es fundamental en la interpretación del individuo y
en su educación.
Toda ciencia todo arte, toda filosofla, toda religión, es la evol~ción de la mente y del esplritu.
1 Cerca de la obra. quo to ('Onlitruye.)

�SPAHTI

De aqui que toda educación sea una aplicación del
principio de evolución.
2.-Ca&lt;la individuo es un conjunto de posibilidades. En el están reunidos los elementos raciales.
nacionales y ancestrales. El niño es una concentra·
ción de las edades. La posibilidad &lt;le crecer, de
pensar. de sentir, de crear, de hacer y de gozar,
está dentro de él.
:l. La educación del individuo es la evolución
de las posibilidades dentro de él. La educación para
el servicio es en primer lugar para si, en segundo
para los demAs y en tercero parn Dios. Es la devo•
ción por la vocación, por la humanidad, por el
destino.
4.- -Las posibilidades en los indiyiduos son variables; no hay dos iguales. Esto nos da las bases
para el tratamiento individual y para el sistema
electivo .que conserva al individuo en la socialización de la escuela.
,,. -El principio biológico de que la función
precede a la estructura es igualmente una ley de
educadón.
6.-En verdad, socializar al individuo es transformar sn iniciativa particular en ayuda mutua para
la humanidad. La educación debe individualizar y
al mismo tiempo socializar. Vivir en cualquier grado
de desenvolvimiento es participar de las simpatias,
de los gozos, de las tristezas, de !ns defensas y de
las obras do aquellos con quienes vivimos.
7. - El niño nace con el instinto y el impulso
de saber, de pensar y de convivir con sus semejantes. El objeto de su educación es individual, su propósito social y su fin, civico; no la educación individual que lo hace egoísta, sino In que lo forna
poderoso, justo y valeroso; no la educación social
que destruye In identidad del individuo, sino la que
transforma sus ideas, sus sentimientos y acciones
en hechos humanos; no una educación social que

U'.~NTRO INTtc:I.P.CT1 AT. ErHTOB.

2!)

haga que el indivíduo se sienlll por completo dependiente, sino una educación social que lo haga
sentirse independiente en su capacidad y disposición
¡,ara ayudar a sus semejantes; que lo couduzc~ a
buscar oportunidades para gozar de los beneficios,
va
. sean fisicos ' intelectuales o espirituales; no una
enselíanza civica que lo capacite para usar sus condiciones en sus propios fines personales, sino una
enseñanza que lo mueva a considerar los intereses
de los que lo rodean, como sus propios intereses;
una enseñanza que lo haga batallar por la justicia en los asuntos públicos y por la eficiencia Y
pureza en los poltticos.
.
8. - Lao fuentes externas de la educación son: la
naturaleza, la mente y el espiritu.
Hay en cada alma un sentimiento qu? puede
encaminarse hacia la uaturaleza en tal sentido, que
la capacite para sentir su belleza, su inspiración r
su elevación.
La mente mueve y vivifica las posibilidades
neutro de las formas de In historia y de la literatura del alma concentrada de las edades: la historia ~orno un registro de la voluntad de la humanidad, y la literatura como expresión de la experiencia de los sentimientos, de las asp1rac1ones e
inspiraciones de la raza. Estas cosas son indispensables en 111 expansión del alma humana, cuando
1&gt;lla sigue la senda que ha recorrido la civilización
desde sus rudos comienzos hasta nuestros días.
La influencia del espirito de la Divinidad en el
alma humana, es una concepción digna de atención.
En este periodo materialista y me,cantil porque atraviesa nuestra civilización, debe concederse la ma
yor importancia II la exaltación del espíritu o de la
naturaleza superior. No se quiure con ello que .el
hombre pierda el interé~, p~r el aspec~o mdustrrnl
y cientffico. sino que vigorice su espíntu. La reh
gión es la vida de Dios en el alma humana. El es-

�so

81'.\Jl"fl

piritu de la naturaleza, el espíritu de la literatura
el espíritu de la Biblia, el espíritu de Dios todo;
deben llegar al alma del nifio. Los dones pedagógicos, -la verdad, la belleza y el bien,- deben exaltarse más como fundamentales en la vida real del
Biiío y de nuestra civilización; deben ,ivir con más
intensidad. La fe, la esperanza y el amor deben enseñarse. más, se les debe conceder más tiempo para
que se mculqucn en la vida de los nifios y de los
adultos. No basta el estudio de la Biblia como mera literatura. Esta concepción pareciera degradarla
al nivel de todas las otras literaturas. Las cuatro
grandes biblias de la humanidad, Homero, Dante,
Goethe Y Sbakespeare, y la literatura que han provocado y que se ha creado en torno de ellas, son
estimulantes poderosos en el crecimiento del ser humano. Pero la Biblia que se dirije a todas las cla~es, altas y bajas, sabias e ignorantes, jóvenes y vie.1as, e~ la fuente del alimento espiritual, y será re
conocida sobre todas, por la aspiración el consuelo
y la inspiración y los ideales de la vida. Sólo ella
pinta las vidas de los profetas de los mártires de
los apóstoles y de Cristo. Ens~ñadla como vid; la
vida de Dios en el alma humana.
'
Tal es el credo que se expone a todos lo maestros
que conducen almas hacia los destinos en esta vida
y en la vida futura.
ZACl!ARrAn

XENOPHON SNYDER

(Traducctó,i del seüor Profe.~or dlm Odavio Jimtnez)

n:srno

TSTBJ,F'A;l'UAI, L';l)ITQR

31

El nuevo togado es una promesa para el país,
tiene de hoy en adelante, además de las musas
tranquilas y místicas que le acompañan, la vara del
,Juez sabio que parte y mide la Justicia de acuerdo
con el dominio de la personalidad que le caracteriza.
SrARTI desea para el amigo que triunfa, una
carrera limpia de prédicas ahogadileR y, que logre
como se lo merece, escalar siempre la cumbre de
la Sabiduría para imponerla al adocenamiento que
impera en nuestro pals.

(a 11ota inglesa
Hemos visto en La Gaceta, la nota que el Señor
Ministro Británico dirige al Senor Ministro de Relaciones Exteriores refiriéndose a los reclamos del
Royal Bank of Canadá y Contrato Amory. Tenemos
fé en la honradez de los ciudadanos costarricenses,
y creemos que nuestro Go_bierno afirma_rá. ~a vez
más al Señor Ministro Ingles la falta de Justicia que
ha y en estos reclamos.
.
.
Nos asiste el Derecho, fuerza moral, mvenc1ble
entre gentes y pueblos civilizados. Se nos hará
justicia?
.
Hispano América tendrá en este caso una lección
para sus futuras relaciones internacionales.

•
U11ió11 l!:entro,».mericana

NOTAS
Salullo
La revista SPARTI saluda al compallero Víctor
Illanuel Elizondo con motivo de haberle otorgado el
Colegio de Abogados el Tltulo de Licenciado en Leyes.

También el ,Centro Intelectual Editor, ba trabajado por este magno i~eal; pero en su yerdadera
forma de unión ¡tan leJana de la pollt1ca! A su
tiempo con documentos auténticos daremos a conocer
cómo no se comprendió nuestro llamado y se negó
el apoyo a una generosa iniciativa.

•

�RP.A RTl

"Jnomtul)"
La •Federación de estudiantes de Chile• lucha
actualmente por su desenvolvimiento. Muy digno di)
tomarse en cuenta os este impulso joven en nuestra
hermana del Snr por coincidir con el actual en
México, guardador del Norte Hispano Americano.
PodrA Centro América ser indiferente a los movi
mientos renovadores de sus hermanos?

•

Sociedad J&gt;rotección
~I utua de I~111plea&lt;los ''

11

[.ei:nlmcntc con,;tttaida a,tc e!

\owrio don Jost Cordero Zamora
e 111scrita en d l&lt;c:,1strn PUhlico.

OE Nl'ESTRAS RELACIOXES

~ibliograiía ll:entroamericana.-f¡onburas
fIBRO~ Qt·n JlEllOS RECIBIDO

DF} Nl!ESTRO ESTDU,DO AMIGO

y COll?ASao DE LETRAS EL OOCTOR CORONADO GABCiA

Resrñ'J. llis/1:U,~a de las Islas de la Rahla, ))pto.
de Honduras), por Fernando P. Cevallos•. • Su
aspecto, problomas sociales y económicos, luchas '
por la libertad.
F/twa y Fauna del Dpto. de Sta. Rd,·bara Honduras,
por J. M. Tobías Rosa, 1818. Buen ensayo, sugestiones para un desarrollo y conocimiento do
tanta fuerza natural, hechas por un hombre
humilde en las apartadas regiones del occidente.
(/eog,·afia de lfo11dtt1•as por Ulises Meza Cnllx, 1816.
}lagnffico libro, obra de constancia y de coope•
ración de :os alumnos de la Escuela Xormal de
Varones de Tegucigalpa. Lleva descripciones de
gran valer, referencias que hace su autor, sig•
nificau un crecimiento.
~&lt;&gt;TA:-Agradecemos atncera■1f'!ntí' el en,·lo y fc1icitamos
al Gobierno de ~JI&amp; Sección porque todas hao 11ido impresos
en los tallere.a nacionales; libros son cultu.,.,., esfutrzo y f!Stf•
mulo para sus aut.ores.- -Daremos cuenta dfl- otros mis pró:s:I•

mamente.

TIEXE SLS IIAHERES DEPOSITADOS
L"'i LA.

\CREOITADA l,\,
S\ B.\~CARIA:

JOH'T,\ 'I
l{EITLJJ.
,\ '

~¡ ui:itt-d rsl:\ s:mo. con buenn "~ a(!!. puf'dc :nsi·ribhs..• :1ntt•s de•, .:u do hN,em'&gt;re próxaml'-, P\"it3ndos&lt;' d
J):lt::f'I de ia c.•1,1ut11 de entrnd11. y los 1nmas rr·1u1sitos

'iur. 1kt&lt;".rmit,

.:i

:o~ E.statu; a.

l'l El&gt;E

mm, -IRSr:

En ~nn .Josb al Sí'er,~t:uio \' fcron ,r f:r.E.·E~, :,.p..ir
1..:,fo 1101. fu l!-rt•d:., a .. 1,;.1.10 ))1,J~1u (u, 1-:11
.\lnJUf''••" .Jo.~t :\IA:1t, J~A- 1i.:1 •, c,&gt;mo r .. pre•
1w111 Lte~ -1 .. la ~oc eduC;

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104

SHCCION DE LOS EsrunrANTES DE LA ESCIJELA NORMAL

Pnra los Jóvenes. Editorial. Porvenir. Ternura. El caballo pensaJor. Los labriegos. Hoy ya no miran. Mi canto. Págs. 107 a r u

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corre pousnles en todo Centro Amérlcn.

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                  <text>Sparti : Revista de intereses generales, es el órgano oficial de Centro Intelectual Editor, Ediciones de artes, ciencias y letras, editada en Costa Rica, bajo la dirección de Marco A. Zunbado, publicada mensualmente en las primeras décadas del siglo XX.</text>
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                <text>Sparti : Revista de intereses generales, es el órgano oficial de Centro Intelectual Editor, Ediciones de artes, ciencias y letras, editada en Costa Rica, bajo la dirección de Marco A. Zunbado, publicada mensualmente en las primeras décadas del siglo XX.</text>
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                <text>Sáenz E., Carrlos Luis, Secretario</text>
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                <text>Chaverri, A., Miguel, Administrador</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Deuda exterior</name>
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                    <text>Sparti
ORG4NO DEL CENTRO INTELECTUAL EDITOR

8ALU TACION D E L

OPTJMI8T.A

loclla• ruu uWrrl111as, eaagre de lll•~nla íttanda,
npirnus íratttDOfl, lumillosas ahn21, s:,1.-d
Porque 11~ d monscnto ca que babTin de c:.iatar nuevos himnos
lcnK"ll de ¡;'orla, Un ..-asto rumor llcna los llmb1tos, a,i¡::icas
ondas de vida nn renaciendo de vrooto:
rrtrocedc el olvido, rctro«dc engallada la mucrtr;
se aauncla un rdno ouc,·o, feliz sU&gt; la suena,
y co la caja pandórlca de q~c uotu desgracias Sll1"gleron
=e otramos de strbato, tah mi.alca, puro, riente,
cual ¡,ud e • cl«irla cu su vrrso Vlrglho 41\Ja9,
la d1viru, reina de luz, la ttlcste E1pcraan!
RllBl!N Dulo

Dale

&lt;t

0.50

núm. 5
€i&amp;rcrfo e 3mp. ~aleó v&amp;rrasr
54n ,Josl', C!:o$la ~ica

�r·- ------ --·•

11, ~
..--~~
l

t¡._,

•

~

A DMIN l'STRACION
D &amp;

REVISTA

L A

« SPARTI ~

EN EL I NTE RIO R
San José .
Cartago .
Alajuela .
Heredia ..
Puntarena!i .
San Ramón .
Orotina .
Sardinal . . .
Tilarán . .
Palmares.. ,

RAFAEL ESTRADA C.
RAFAEL A, ÜROZCO
LEó::-1 VARGAS
EsTUDIANTF.S DELA E
MANUEL ÜBANDO
BERTALÍA RODRÍGUEZ
JULIO CORDERO
l&lt;'ELIX HERNANDEZ
HONORATO ~!URILI.0

. . . . ,
. . . • .
..

manojo
~e ©ua rias

Lv1s A. EsTRA '' A

. •

EN

N.

EL

EXT E RIO R

San Salvador .
Tegucigalpa. . . . . . .
:\iéxico. . . • . . . . . .
Habana .. . . . . . . .
San Franco. California
South Dakota. U. S . A.
Madrid.
Par!s. . . . . . . . . , .

RAMÓN AVILES
DOCTOR CORONADO GARCÍA

;\'IOISES VI:NCENZl
RAUL VILLALON

VENTURA HIDALGO
TERE::-&lt;CIO Pf'RAL'l'A
p ABLO ZELAy A
NAPOLEÓN PAClfECO

Q..

1

Los elementos que foru, .. u : _ ¡Jd.l i:e administrativa
&lt;le la Revish. son, sobre todo, representantes del
C l. E.; en tal virtud responden con nosotros al
propósito de acercamieñto y de ct&gt;nfraternidad que
alienta al grupo. Son nuestros colaboradores, y somos
sus colaboradores. Ellos distribuirán los libros que
el grnpo obsequia, y nos pondrán al tanto de las
manifestaciones culb1rales que aprecien

' - · - - - - - - - - - - - - -F-'-'

Solicite ejemplares al Ce11tro Intelectual Editor
o a don MARCO TULIO JIMENEZ MESEN
íe smfo rtmitibos inmcbla• A 1...
tamentc fibrcs be portes a .,, ,\,,

50 1

Este dinero se im·ertirá en una lápida de
mármol que el seftor jiménez trata de colocar por este medio en memoria del poeta
en su ciudad natal.
Quienes en el extranjero deseen obtener
uno de estos preciosos tomitos, djríjanse a
nosotros; podremos enviárselo acamhio de
publicaciones o de libros. Hágansenos propuestas, que la atenderemos con sumo gusto

�~----------11\
"SOCIEDAD PROTECCI ON
MUTUA DE EMPLEADOS"

RSVJ8TA.

MENSUAL,

CENTRO INTELECTUAL EDITO
Tm.to I

-

SAN JOSÉ, C . R •• MAYO DE 1922
NúM, 3
..............,_...,............._ _..,........._....,.._¡¡_ _-t'FONDO

ALFONSO REYES
Legalmente constituida ante el Notario don José
Cordero Zamora e Inscrita e■ el Registro Público.

TIENE SUS HABERES DEPOSITADOS

EN 1A ACREDITADA CASA BANCARIA:

JOHN M. KEITH
PUEDE DIRIGIRSE:
En San José al Secretario VICTOR M. BRENES,
NO DUDE EN ASOCIARSE
PARA SER RESPETADO CONO CIUDADANO Y
ATENDIDO EN SUS DIFICULTADES ECONOMICAS
COMO COMPANERO DE LABORES,

Salomón ~scalante R
Admin ístrador General

Solicite informes al Secretario
o '1 Admioi•"'ador.
HOY MISMO

HOY MISMO

&lt;fbitorial
Un saludo fraternal es lste. Un saludo
a todas las energías del Continente. A cada
una de las energfas del Continente.
Con los brazos abiertos, todo corazón. Con
los ojos fijos en la obsesión de un pensamiento, llenos de esperanza.
Hé aqut de nuevo nuestra revt"sta. Spartil
Spat-ti, esto es, espa,cir. Esparcir l,i simimte
de los sasonados /ru.ios. Esparcir el encanto
de los gé,-,nenes jóvenes.
Abran el corasón, como en el pasaje biblú:o, los hijos preclaros del Continente. Abran
el corason quienes posean el don divino del
amor. Amor, esto es, aplauso para la obra
de bien, que es de belleza; y para el que yerra, perdón. Y en los campos fecundos se
esparsan las simientes.
Brt'llará nuestra espada, como ha brillado
ya, si la impotencia erudita pretende lastimar
los brotes vigorosos. Brillará nuestra espada,
como ha brillado ya, para presentar las armas al paso de las testas ilustres. Brillará
nuestra espada, como ha brillado ya, para

�.......

•

.J :-1 ./\

'---~-----66

-

_,,_ _ __

SPARTI

lauar por tierra las máscaras hipócritas.
Los ímpetus que traen los nuevos espín:
tus, encárnense. Mutstrense. Vigorícense. En~anse las antorchas que las i'nconcienci'as
ambientes ignoran t, temen. Y llegue hasta
los lec/ws el resplandor de las auroras.
Cifren su gloria las /:rentes laureadas,
no en la consagración lejana de los siglos,
sino en la aámir_ación latente de los jóvenes.
Y Amérz'ca sea una constante floración de
esperanzas.
*
Bien venidos sean, al seno de esta revista,
los estudianter de la Escttela Normal.
En pocos casos, como en tste, podremos
sentinUJs orgullosos de engrosar nuestras filas
con un grupo tan smw y tan estudwso; ,y
sobre todo, tan entusiasmado en las preocupaciones hondas.
Vibren &lt;UJUl las músicas de sus fatlsad&lt;Jnes pristinas. Alarguen aqut sus alas en el
ensayo de sus vuelos futuros.
Mutstrense, desde ahora, con toda la ingenuidad de las atmósferas vírgenes; con toda
la pujanza de los años fantásticos 'Y heroicos.
Inscriban m 1UJmbre, desde ahora, en la lista
áe los nuevos cruzados.
Alwguense las torpes desconfianzas en las
fragancias de la estación que se inicia. Y dé
la sangre su ritmo con la espontaneidad áe la
tierra fecunda.

CENTRO INTEUCTUAL F.DlTOJl

~[ qambre en Rusia
En medio de la agitación política europea, en

la cual predomina la más absoluta desorientación
ideal y sobre la codicia de los intereses imperialistas, hay ll.n problema que c~mo ninguno preocupa las serenas co:-rientes democráticas. La situación de Rusia, cuyo engranaje político se desconoce, se ignora por la propaganda de la prensa
aliada, por los combates de quienPs temen el
derrumbamiento de la civilización actual. ·
Muy pocos son los diarios y revistas de occidente que den un sesgo imparcial a los hechos
de la política rnvietista. En Francia solamente en
torno a la campaña de Clarté, en donde están
congregados los más altos espfritus de la actual
generación intelectual de Francia, de L' lnternadonal, de L' Humanitt, se en-:uentra, acaso con
la pasión de quienes buscan el triunfo
una
idea que creen justa, el único grupo de ideólogos socialic;tas que se mezclan en las preocupaciones del comunismo ' . En Inglaterra y Alemania- sin olvidar por un momento la fuerza moral
del socialismo italiano-se combate, se estudia,

d:

1 Además se puede citar aqul la enorme ~ropaganda s&lt;&gt;&lt;:ia•
lista y comunista de los grandes pensadores sociales qu~ trabaJan
eo la labor del B1'/ltti,i Communisft, órgano del Comité de la
Tercera Internacional, cuyo director es Boris Souvarine.

�61
lle Ye con caracteres humanos e) desenvo1vimi
de Ja vida en Ja Rusia bolshevique. Mientras F
cía se cierra a )as fuerzas espirituales rusas, •
poniendo un bloque terrible al gobierno de M
cou, Inglaterra y Alemania se abren y entab
relaciones comerciales con los Soviets. En
clres triunta )a misi6n Krasin.
La actualidad del problema ruso
decafdo ni un momento después de la
ci6o de octubre del 1 7; pero ahora toma pro
ciones inmensas, al llamad~ que han hecho J
representativos rmos-no bolsheviquc:s-ante
~ctiva de 35 millones de habitantes q
mueren de hambre. Cuando Máximo Gorki d.
gf6 el célebre mensaje a )os pueblos occidental
en donde describe la situación polftica, econó,.
mica y moral de su pueblo, no hizo sino agitar
la opinión del mundo, pues presentó Ja miseria
de aquella nación que sufre desde hace siete ali
las consecuencias de Ja guerra.
¿No era de esperarse este resultado despu&amp;.
de la derrota alemana, en el occidente ruso, deap~s de la revolución de Kerensky, después de
la. calda de los :zares y del triunfo del comunismo
con el movimiento de Lcnin y Trosky? Rusia toma
entonces una actitud de defensa militar y de
«agresión ideológica&gt; y amparada en el desastre
de la guerra, impone las más fuertes condiciones a la propaganda universal d~ sus ideales.
Viene como consecuencia la defensa de los gobiemc,s aliados y de aquellas facciones antirrevolucionarias de la misma Rusia que, menos sinceras
y faltas de una ideología social capaz de unificar

CDITllO DITILSCTUAL Sl&gt;ITOa

6t

a.lgnios internos de la nación eslava quecomo rusos, un gobierno de orden democd.y Jo merws ruso posible, estando por ello

•uoL&amp;dN p ACR&amp;CO, viato por el pintor Caatelluaoe

torme con la poUtica de Orsay, de J?~wnlng
Strect y Washington. La guerra de ~•kan, del
Almirante Kolcbak, la detensa de Polonta y por

�70

6!timo el ~taque de WrangeJ, dieron a los
umda~ moral, militar y de compenetraci
lnti~ d~ su sistema en un pueblo ignorante de s
propios mtereses.
!odo esto sucedi6 ante la admiración de l"
enemigos que esperaban, como en las autigu
profesfas bfb!icas, Jo que hoy sufren los rusos: el
hambre. Rusia se unifica, pero se muere de hambre. ¿9ué hacer~, se preguntan los políticos aliados.
O dep.rl_os morir de hambre o salvarlos. El último partido se adopta a Ja iniciativa de los Estados ~-nidos, y entor.ces se forma un programa de
condiciones políticas, dirigido por la buena voluntad de Mr: Harding,_para aplacar el desastre ruso.
P_ero los Estados Umdos, al contrario de lo que
piensa el audaz Lloyd George, entran a Rusia como prot~tor~s, es decir, hacen una separaciónt
con ese criterio de aquellos que piensan en la vida
como ~n un _conjunto en el cual cada parte vive
~na eix1st«:nc1a separada, entre la política del Kremlm Y los mtereses primordiales rusos. Proponer
una paz e~ que los soviets no intervengan es un
~descastam_1ento de Jo esencial en Rusia. El grao
1
e61ogo. mglés, H. G. Wells, en unos artículos
que p~bhcó en Le Progrls Ci'vi'que-y más tarde
reco~ó ~n su desapercibido Jibro La Russie telú
(JIU J~ rnnu de la voir-pinta el bolshevismo como
la 6naca m_anera de existencia en la Rusia actual,
por9ue al imponerse al caos ideológico de aqueJla
nación Ueva el germen de la unidad, de las ideas
que han de salvar las relaciones internas y exter•
nas del sistema conveniente al pueblo ruso. No sé
hasta donde será posible el ideal ruso; no sé hasYJe_ts la

71

C&amp;NTIIO nnu.&amp;Cn1AL SDJTOR

flDPde será exacta la propagan da

~otensa de la
Internacional; hasta donde será mfluyente la
gla ensordecedora de Chicherin; pero en el
fpado de todo eso hay una inquietud de humaniM un poderoso devenir de fuerzas que se en-.usan en el desenvolvimiento espiritual de los
llombres y buscan el influjo de todos los poderes
IDCiales para ensayar los valor~ internos de cuanID grande existe aún sobre la tterra. Estas cosas
DO las comprenden las corrientes políticas de los
hombres que arreglaron el mundo en Versallcs.
El bolshevismo visto al través del Tratado de Paz
.-ulta lo más absurdo del mundo, pues que no
reconoce los intereses poHticos sino los sociales.
El criterio con que van a salvar el hambre de
Rusia las potencias aliadas ~• aun9ue ello par_ezca una paradoja, un criterio político,
social.
Exigen un sacrificio espiritual a cambio de un
pedazo de pan.
. .
.
Acaso sea mejor para el criterio de Ch1cherin Jo que propone a diario la prensa de Parls: que
ae h:&amp;ga morir de hambre el pueblo ruso pára que
comprenda el error de la política que lo dirije.
Eso nunca llegará; esa es una posibilidad lejana.
La Rusia es la nación de la experiencia del dol~,
del sacrificio y su morada está, amigos de Ocadente, en «la casa de los muertos• de que nos
hablara Dostoiewsky.
Y que se derrumbe el comunismo; que sea
una prueba más de las realizaciones humanas;
las ideas están lanzadas; ya ha existido una República en donde los hombres todos vivieron las
id~as que amaron; ya ha gobernado el proleta-

.ºº

�72

CUTRO INT&amp;UCTUAL EDITOR

rio y predominado una vez más el fuerte criterio
de las construcciones humanas. No importa que
ven~a la paz que propongan los industriales alegres de Chicago; que se imponga con las enormes
sumas de W ali Street y con los sonrientes cowboys del Fart \Vcst, porque como piensa e]
maestro U namuno, el mundo no vale sino por el
poco de fuego interno que lo vivifica, y ese alumbra en las estepas gratas al silencio y a los grandes dolores.
Paría,

1922.

NAPOLEON

PACHECO

!íloisé.s Vincen3i

1

El viaje de Vincenzi a Méjico, que es para
nosotros una gloria, nos obliga a externar por
primera vez y con la sinceridad más amplia, el
concepto que su personalidad nos dejó desde el
primer día que apareció en nuestro CONVIVIO,
cuando sus prístinos ensayos permanecían inéditos
y no se habían escrito sus diálogos y su naturaleza vigorosa empezaba a cxtraftarse de las
ideas ambientes contra las que terminó por sentir
I
A la generosidac.1 de don Joaqulo Vargas Coto avadecemos la publicidad de esta apreciación en el •Diario del Comercio•.

73

1a rebeldía inevitable que lo llevó a la cumbre de
aus últimas concepciones filosóficas. Héroe del
más hermoso de los dramas, a quien los carce-

lero, temen y procuran sumir en el olvido o
edaptar a sus costumbres, siente la realeza de su
sangre y después de decirlo a las muchedumbres:
«Soy un genio•. se presenta en palacio y la nobleza le reconoce como príncipe.
El espíritu que en él mora no le permite
aceptar los principios que rigen en el criterio de
los pensadores, y busca la solución en ce] más
alJá del más aUá• con una vigorosa intelectualidad, encontrándola al fin en si mismo. Acaso
Prometeo ha roto sus cadenas? Algo Je maniataba todavfa. Quién no lo comprende? Tu cerebro se asienta sobre las dos columbres relativas
del bien y el mal. Mi cerebro se asienta sobre
más columnas, sobre muchas columnas, sobre
millares de columnas, sobre la infinita extf'nsión
de la infinita esencia «que ~e proyecta en infinitos
planos fijos y dimensiones no sospechados por
los más preclaros y sutiles ingenios....&gt; Siéntese,
pues, inconforme con las conclusiones filosóficas;
y abriendo más los ojos, desplegando más las
alas, penetrando más y más en las sombras que
descubre donde para otros todo es claridad, llega a
convencerse de una realidad superior que le
satisface, y expone su maravillosa teorla de lo
contradictorio. Ante su nueva visión de hori:zontes inconmensurables, los monumentos y las
doctrinas no son en verdad sino como ruinas y
leyendas preciosas.
En este momento de su vida filosófica, Vin-

�74

SPilTJ

zenci es apenas un joven; dijéramos, un niño,
(Es el Niño Jesús que se presenta a los doctores
de la ley y les discute? Paulina y Suetonio, no
descubren acaso en la poesía de las campiñas
romanas el fugor de una nueva religión?)
Le queremos mucho, por él mismo, por su
propia grandeza, de la cual tiene clara conciencia
viviéndola en todos los momentos de su vida. A
nadie podrá parecer extra.i'io que hablemos de él
en esta forma; qué no puede esperarse del hombre que reconoce su origen divino y asciende
por la gradería de su propio espíritu? y más aún
cuando se trata de un sér como éste, cuyo espíritu se ensancha hacia todos los confines, en una
insosp~chada sed de amor y de conocimiento.
Así hablamos de él por primera vez, en esta
ocasión de su viaje a las tierras del cóndor en
cuyo pico flamea la que ha de ser insignia de! toda
la América Hisp,ma. Lleva la doble misión de lo
que han sido nuestros mejores propósitos, y en su
labor tenemos la confianza que se tiene cuando
se tienen grandes esperanzas.
CENTRO INTEL'!CTUAL EDITOR

13-m-1922.

Et C. I. E. tiene en preparación una LIBRETA.
SmrADORA, tan práctica como las máquinas de sumar, y un libro de lectura para tas escudar.
Ambos son frutos de elementos j&lt;ñJenes.

CENTRO INTSL&amp;CTUAL EDITOR

Alma mfo ... !
Alma mía, tkscúbreme los motivos
diK1'os tk cantarse en la lira armoniosa,
que guarda pa,a sabios y sensitivos
en su esencia todo ser y toda cosa.
Lf/Jrame de la tentación onerosa
"de precipitar tus impulsos votivos,
y ser sólo li/Jélula o mariposa
en los fuegos y los nervios primitivos.

75

r

Lejos de lodo fingimiento tk vida
tengo fe m que buscas la sefláa escofláida
en los antojos de tu vuelo sincero.
..,
Vitela, alma mfa, aunque yo siga solo,
pues has de traer, mientras mi carne inmolo,
la divina luz que ofrece '" lucero.

Pon,Ko sobre las cosas destinadas al wnlo
finte; kaleúioscópicos que no deóo evitar,·
esta luna redonda suóe en ascenso lnzto:
me ofrece la durea vía que refleja m el mar.
El viejo bravurón que se oye en la marea
me aturde con la espuma tkl oleaje a mis pies,
y en el rumor de estelas lejanas, serpentea
saóe Dws qué reflejo, que me lleva a travts
del paisaje nocturno, todo revelación.
Qui alegrlas recónditas! Qué gala de armonías
en la sonora forma q11e se ve m la visión/
Por el áureo re/kj o recorro la extensióri
de la vida,· así brotan eternas alegrlas
de las cosas que el viento bo,-ra todos los días.

~------=.....

Rafeal '1:sttaba~

�SP.ARTJ

cono

{a Parábola bel inbio
y bel árbol

pmsanbo m

INnL'ICTUAL EDITOR

"

m. t&gt;lncm3l

©ración

A bon Julio J\co5t1, rtspetuosammte

por los que 0iajan en el mar
✓

Estuvo el pueblo, lleno de e.ciperanza y fe profunda, trente a la mansión de su Cacique; pedía
una orden suprema que le salvase. Pidióle con
bondad y con respeto; el Cacique, impasible, miraba hacia el suelo, donde reverberaba la luz del
crepúsculo reflejada en los guijorros.
Era una tarde tranquila. La multitud rodeaba
el dorado palenque, y esperaba oir la única firme
Ley que debía orientarle. Eran guardianes del recinto, respetuosos árboles corpulentos; el tranquilo
caer de las hojas llenaba de una melodía duldsima
y salvaje la sublime espectaci6n de los corazones
ansiosos.
(Un joven indio-diríase un heleno de piel
rojiza y larga cabellera dura-subió. e al árbol
más alto, más recto y más limpio; subió hasta la
cumbre; y balanceándose en el espacio, con sus
brazos abiertos en cruz, con la vista llena de una
claridad extraordinaria, aspiró fuertemente; se
quedó tranquilo; le rodeó una aureola de luz, y
descendió....Con andar firme pasó frente al palenque, dejó Ja multitud implorante, y se marchó
· tranquilo....)
MARCO A. ZUMBADO.
San JOR-11-2-1921 •

•

Dales, Seiwr, su ~móo ciwto a Jodas
las naves solitarias que esta 1UJcÁe,
corren tajado las oscuras olas!
¡T01'na la mar tra1l(Juila, lenta y suave,
como una buena matire arrulladora!
Co,,fiados sdlo m su esperanza viajan,
sobre la mar sin fin oscura y "°1uia,
los que buscan un sol, un culo, un puerto,
la Realidad soñada y prodigiosa!
ÍJales la luc risueña de tus asiros,
que ks mar9ue su ,-umbo mire las sombras!

¡Que m la movilidad del agua encum/rn,
la rula fiel! ¡Que de la ,uJc/u hosca,
salgan al fin, colmada su esperanea,
al sol, al cielo, al puerto y a la auroral
~rlos íuis Sácn5

~

11

�SPARTI

{ección viva be civismo!
Los jóvenes hemos visto una vez más, cómo
las fuerzas de cultura del país, sus eternas fuerzas
ha~ sido menospreci2das por quienes obligado~
estan a mantenerlas y a acrecentarlas con su
influencia bienhechora.
A~ ~etir~se don Alejandro Alvarado Quirós
del Mm1steno de Relaciones Exteriores, nos
parece que se ha quitado el único puente por
donde los jóvenes del país podían pa~ar, amparados
por el Estado, a ~aciar su sed de civilización y de
cultura en países extranjeros.
El Minist_e rio de Relaciones Exteriores puede
ser una agencia de cultura superior, entendiendo
esto. de agencia no al modo fenicio, sino como
med10, centro, núcleo que atrae civilización.
Hoy día sin encerrarse entre murallas fantasmagóricas, los pueblos que no viven fuera de
sus límites el afán humano, el ideal del mundo en
est~ hora, so_n pequeñas Chinas rutinarias y fa.
nática~ . .~os tiempos son de unidad, de universalidad; c1vd1zación m~terial y refinamiento espiritual;
los hombres se sienten solidarios a pesar de
nacionalismos y de razas. Cada pueblo debe suma_rse al e~fuerzo del resto de los otros pueblos;
la 1gnoranc1a, el fanatismo religioso o político, son
factores desfavorables en un pueblo joven como el
nuestro. Hay que barrer con ellos, hay que traer

CltMTRO INTELECTUAL EDITOR

79

cultura, hay que enYiar mensaj~ros en los treinta
y dos rumbos de la Rosa Náutica.
El japonés, no se quedó en su jardín cuidando
sus crisantemos, cuando en Europa se movian las
ruedas y los pistones de las máquinas y se ensaya•
han las alas de los gigantescos coleópteros que
más tarde serían los aeroplanos; no; mand6 a
sus hijos a ver el mundo, a trabajar y a pensar
entre los hombres de otras razas, a traer todo lo
bueno y lo útil para engrandecer su patria.
Por fortuna ya nosotros no tenemos ada
-que hacer! Hace algunas décadas nuestros gobernantes, modestos hombres, no enfatuados con la
creencia, por que no es otra cosa, de que éramos
una nación civilizada, tenian como deber y no~le
preocupación entre sus actividades dvicas, enviar
jóvenes a educarse, a_traer cultu:ª· Velaban con
celo por la conservación _de la hbe~ta? de pen•
samiento librando a la Joven Repubhca de los
males qu~ engendra el renunciamiento de ~u propio
porvenir espiritual en manos de los fariseos tra•
iicantes con lo más sagrado del templo.
.
Hoy se nos vuelve a predicar ¡a no.\otros cns..fianosl, que quien adore en aquel altar q_~e no es
el nuestro, no es tampoco nuestr? próJtmo; n~
merece un vaso de agua, ni una miga de pan, m
siquiera el santo acogedor silencio de la tumba
•donde el «polvo&gt; vuelve al «polvo&gt;. Hoy ya no
necesitamos cultura, a cada paso nos e~contramos
con un Víctor Hugo, con un Darw1~, con u?
Goethe y ....sin embargo cuando se _nec~sttó un Director para el Liceo de Costa Rica, se ~abló de
-contratar profesores alemanes, belgas, chmos, no

�lo

SPAll.Tl
CENTRO INTELECTUAL .EDITOR

importa de donde, «porque en el pals no hay
especialistas&gt; no hay profesores, etc., etc.
P~es que, c~ee el país que a cada paso y en
cualqmer dependiente de comercio, está un autotodidacta a lo Sarmiento? Aunque no dudamos
de la fuerza intrínseca ni del valor de muchos
nobles jóvenes, es lo cierto que ellos son tesoros perdidos que nadie quiere aprovechar.
Parece que en el ánimo de algunos de nuestros
maduros hombres públicos, exista cierta oposición, nacida de no sabemos qué secreto desencanto, que se traduce en un peligroso pesimismo,
para tod_os los afanes de cultura, que son como
el velloc1~0 de ?ro, tras que corre la juventud que
es P?rvemr meJorado de la patria. En alguna
ocasión fueron vueltos al país, sin terminar sus
estudios,jóvenes que habían sido enviados a Europa. ¿No respondían a los esfuerzos que hacía el
gobierno por mantenerlos allá? Valdría la pena
hacer una revisión justa de los valores que representaban aquellos estudiantes en esa época, y lo
que hoy pesan en la vida del pafs. Los hechos
prueban la_s teorlas. i:ero demos que un grupo
entero de Jóvenes enviados a estudiar de cuenta
del Estado, perdieran sus actividades en la vida
superficial de vicios y vulgares placeres en que
so,1 pródigas las grandes ciudades, ¿seria por este
solo hecho perdonable que nunca más se envfen
jóvenes, que sí sabrlan vivir hondamente su ideal?
1:'ero nos tememos, con cierta convicción dolorosa, qui:! nuestros hombres públicos no estudien el verdadero problema, porque suelen tener
poca fe 1m la juventud. El año pasado no más,

81

vimos en algún Ministro, la tendencia radical a
suprimir la Segunda Enseñanza. Este año se ha
cerrado uná de las secciones del Colegio de Señoritas. La Escuela Normal vive todavía incomprendida en aquello quP. es lo trascendental de su
obra: no tiene de parte de la Nación ni del Estado,
aquella atención que se merece como institución cívica. Todos estos hechos indican que hay poco
interés en la Educación Nacional.
Si se nos dijera que vamos a entregar e:1 manos de extranjeros todas nuestras caídas de agua,
nuestras maderas, nuestras minas, para que ellos
que saben administrar mejor (¡sic!) las exploten
con más beneficio y nos promuevan la industria,
y nos arreglen las finanzas, estamos ciertos de
que protestaríamos indignados. Y sin embargo no
tenemos prole,ores nacionales, y hay «hombres representativos&gt; que creen en la conveniencia de que
nuestra organización educativa secundaria la regenten extranjeros traídos y pagados exprofesamente.
Por eso hoy que vemos salir del Ministerio
de Relaciones Exteriores a don Alejandro uo podemos menos que aplaudir sinceramente su actuación con todos los estudiantes que tenemos en
Europa. ¿Vendrán después de él los tiempos de
traer a esos muchachos sin deJarlos tener siquiera
el placer del triunfo, que es triunfo de la patria?
¡Dios quiera que no! Nuestra patria necesita
fuerza joven que la impulse con el vigor alado del
pensamiento, con la rica sabia de corazones puros
y el esfuerzo decidido de los brazos. Por eso la
actitud del ex-Ministro Alvarado, que facilitó siempre los medios a tantos jóvenes, para emprender

�SPARTI

la gloriosa peregrinación de que se vuelve con el
corazón más templado y el alma más serena o
más maravillada, por el conocimiento de los h~mbres, es digna de la franca alabanza, que la exalte y la ponga como ejemplo. No son las estatuas
las únicas que deben levantarse para admiración
nuestra; las acciones meritorias de los hombres
públicos, deben ser, como en esta ocasión, consagradas en la conciencia libre de los ciudadanos!
Y así el elogio de un hombre, se convierte en
lección viva de civismo!
C. l. E.

nuevas cr:eorias
llstron6micas
!l?tbidón be los as!tos según e[ métobo bescu&amp;ierto
por el Profesor !nic[¡e!son

• _El profesor Albert A. Míchelson, notable
e~dito de la University of Chicago, anunció reaen~emente ante la American Physical Society, en
ocasión de la asamblea anual de la American Associ:'-tion !or the Advancement of Science, el perfecc1onam1ento de un instrumento para medir el
diámetro de las estrellas por el método de la interferencia. Dicha invención ha sido considerada

CENTR.0 INTKLXCTUAL EDITOll

por los hombres de ciencia como adelanto portentoso en los dominios de la astronomía.
La disertación del profesor Míchelson, titulada «Aplicación del método de la interferencia a
las mediciones astronómicas,, explicaba los resultados de la primera aplicación del descubrimiento a una de las estrellas de la constelación de
Orión, Alpha Orionis, cuya distancia de la tierra
hab(a sido ya determinada por el método del pa•
ralaje. El nombre popular de esta estrella es
Betelgeuse. Hasta el presente había sido posible
determinar la distanci .. d1t algunas de las estrellas
más cercanas midiendo su paralaje, aun cuando la
más próxima se halla separada de nuestro planeta
por trillones de millas; y se hablan computado los
g rupos de estrellas dobles mediante otr9s métodos
' · d e r sus revol U·
basados en el examen matemat1co
dones de acuerdo con la observación. Pero el
métod~ anunciado por el profesor Míchelson se
distingue especialmen~e por. ser el. primero que
haya precisado con éxito satisfactorio el verdadero
diámetro de un astro.
• El resultado de la medición de Alpha Orionis,
según el método del profesor Míchelson, es maravilloso. Se ha descubierto que el diámetro de
Betelgeuse es algo mayor que trescient,a~ veces el
del sol y casi tan grande como la órbita entera
del pla~eta Marte. En otros términos, el _diámetr~
de Betelgeuse es de 2 60 millones de millas. S1
estuviera colocada tan cerca de nosotrps como el
sol, su brillante superficie cubrirla todo el firma·
mento visible. Su volumen, comparado con el del
sol, es 2 7 millones de veces mayor. Dimensiones

�03$

...•·►••~''

1' CUÍ filen de La

Se Deellitarfan ,rjlloaea
jzatea .1 DIJeltra pequefta tierra

lfl'l!""INDNII.

1111!"° de Betel,-.
la .creJla del cxtaemu norte de
.,._........a,..·6G.., de OricSo, y viene a Clllfr
~~...

el hombro del gigante.

Baca

• ~ ea el ea¡.e,:rá..ulo más bello del firma,.
'JÍl'"'8•, Y ea P:'4°4:"'amente "!sible en cualquiera
clara ele 1ov1emo. La distancia de Betelgea..
a dcrra ea tal vea de 150 callos de lm&gt;; ea
la luz qu,, COPtemplao nuestros ojoa ■c­
pa,ti6 de la e■treJla hace 150 alloz viade I S(i.000 millaa por aegundo.

Pr1'Clltlf
U

11a.

Ktrooo

DSL

nonaoa ufamamr

SI. 0111111:RVATOIIIO D8 KOUIIT WJU01r

81 m6todo del profesar JlícbellOO fué

IJllldo
vez con el telescopio reftector de
~
de 4iámetro en el Obeervatorio de
'.~
~• en el Sur de California. El espejo
ajl f,éfeacppíO e-taba obscurecido por una cubierta
doe aberturu íormadaá por bandu aua~ adaptane a Ja anchura y eeparuióa
Cuando el iaaruaaeoto enfoca algóa
~ " ..._, aparece, ea ves de la estrella, uq
M11■. 6- bandee de interfea-encia dilpueataa •
i:lia&amp;anciu y paralela■ a lu abertura.

Pi',,. . .

~i¡

E
Ji

_:r•e::

�86

6PARTI

LARGA y PACIENTE LABOR

El profesor Míchelson
cido como ·
. • generalmente reconoprimera autoridad
d" 1
referentes a la luz ha trab . ";iun 'ª en estudios
a!ios en desarrollar' los . ~Jª. 0 ?urante muchos
mecanismo de su inv J?~inc,p,os tm~licados en el
el verano pasad
enc1 n. Perfeccionó su idea
brimiento para ~dpero guard ó secreto su descuíntimos asociados. os con excepción de sus más

C&amp;NTllO INTSLECTUAL SDITOR.

do tanto en los Estados Unidos como en el resto
del mundo civilizado. Ha hecho algunos de los
cllculos más precisos acerca de la velocidad de la
luz, y ha aplicado el método de la interferencia de
la luz a numerosas y delicadas mediciones fisicas
de ángulo y longitud, entre las que figura la determinación exacta de la norma de longitudes que
presentó al gobierno francés. El famoso experimento de Mfchelson y Mórley sobre la luz sirvié
en gran manera de inspiración a la teorla de Einstein de la relatividad.

°

Presentó sus planos al b
.
Wilson, en Califo •
servatorto de Mount
d I
rma, e1 verano pasad
d
e a gunas instrucciones
r .
o; Y espués
asistentes ensayaran el pre ,_minares dejó que sus
invencién. Po
.
experimento con la nueva
co tiempo despué
"b"ó
sor Mfchelson un te)
s rect 1 el profeciando el éxito d I e~rama del observ!ltorio anune invento en el
·
•No se había con .
primer ensayo.
alguno para la med' ~~do _hasta ahora método
1
dijo el profesor Fórr~:~
~trecta de los astros•,
mo de la U niversity of Ch~u ton, notable astrónoinvención. «Son t li
icag!), comentando esta
an rmes los p · · ·
se basa el procedim'
rinc1p1os en que
que las cifras puedetento del profesor Mlchelson
mente exactas El n_ aceptarse como absolutaconcepción de· cuer primelr ensayo ncs lleva a la
.
pos ce estes de
· dh
a h ora inconmensurable
. magmtu asta
prensión. Este es
Yque e~, escapa a la comun nuevo e tmpo ta
.
.
r nte triunfo
de I profesor Míchelso
energías a intensas i:~ q~ten. ha dedicado sus
la luz.•
est,gac,ones en materia de

r:

El profesor Mlchelson es un sab,·o distinguí-

EL PREMIO DE NOBEL Y OTROS HONORES

El profesor Mlchelson es uno de los pocos
sabios a quienes se haya concedido el premio de
Nobel por sus investigaciones. Durante muchos
a!los se le ha considerado el hombre de ciencias
más eminente en los Estados Unidos. Nacido en
Streino, Alemania, en I 8 S2, recibió su instrucción
primaria en las escuelas públicas de San F rancisco, California, solicitando después un nombramiento para la United States Naval Academy. El
Presidente Grant le hizo ingresar en dicha insti•
tución, donde obtuvo en 1873 el grado de guardia
marina. Después de servir dos aí'los en la marina
fué nombrado instructor de física y qulmica en la
Academia Naval, iniciando entonces realmente su
carrera dentlfica.
Se aficionó a tal punto de las investigaciones
cientflicas que renunció el servicio en 1881, estu•
dió dos ai'los en el exterior, y lué luego nombrado

�88

SPARTI
CE?\"TRO INTELECTUAL KDITOR

profesor de flsica en la Case School of Applied
Science, en Cléveland, puesto que conservó durante seis años. De 1889 a 1892 ejerció igual
cargo en la Clark U niversity, Wórcester, ~fassachusetts. En seguida fué nombrado catedrático
en el departamento de flsica de la University of
Chicago, cátedra que continúa dictando hasta el
presente.
Sus cálculos sobre la velocidad de la luz
granjearon al profesor Míchelson los ¡,rimeros
laureles de lama internacional. Hace más de
treinta años que, mediante un método de su
propia invención, demostró que la tierra, en vez
de atravesar la atmósfera luminosa llamada éter,
arrastra consigo esta atmósiera en sus revoluciones. Sus experimentos en tal sentido resultaron
en la creación del cinterferó,netro,&gt; instrumento
entonces el más completo que se hubiera descubierto para analizar el espectro de gases y vapores incandescentes.
Algún tiempo después aplicó el profesor
Mfchelson su método de la interferencia a mediciones astronómicas y espectroscópicas, verificando el diámetro de los satélites del planeta
Júpiter.
Después de dedicarse con especialidad al
perfeccionamiento de los instrumentos científicos
el profesor Míchelson descubrió la escala, instru•
mento que posee un poder de solución muchas
veces mayor que el aparato más poderoso para
producir la difracción. En recompensa del notable servicio prestado a la ciencia con la invención
de su escala y su cinterferómetro,&gt; fué otorgado

89

· d e Nobel en
al profesor Míchelson el premio
física el año de ~b9'oó7. b'én el profesor MíchelEn 1907 rec1 , tam '
S .
la
son el premio de Cópley de la R~~ª~onc:~=t~~ el
distinción científica mHás alta'bf~~ asimismo meda.
. británico
a rect
d
1mpeno
·
. d ¡ Franklin Institute e
llas y grados honorar~os e Sciences de París, la
Fil~delfi~,.. laLA~a~em~: d~niversitilt Gottingen, y
U n1vers1tat e1pzig,
muchas otras.
.
al público que el
En I 91 5 se hizo conocer
lineas
había trazado I zo.ooo
Mi h 1
profesor
c e son
lelas sobre una pieza
perfectamente .rectas ~ par:r tres de superficie.
de metal de sets pulga as p rato para intensificar
La pieza ?e met~I. e~a un ;:~ de luz en el mayor
(a difracción. Dtvtdia un y se haya visto jamás.
número de tonos ~e colo\ q~e n itud de la~ ondas
Medía la diferencia entre ª1 o ~asta una millonéde los diversos rayos de co or
una trimillonésisima parte de cenl tl~etr~~gºis~~=~do colores nunca
ma parte de pu ga '1,
¡ d
r el ojo humano.
dº
contemp a os po
M!chelson se an 1I
Los trabajos del prolesor d' de la luz la luz
•1
t a eslu 10
•
rígido especia men e I t s las estrellas y soles.
q ue pasa entre los p ane a ' b os de ocupar•
.
'ón de que aca am
Su nueva mvenct • .
Jabón de la cadena,
nos, constituye el ú1timo ~s portantes investigaim
JI d
preparan d o el campo1para
i mación
y desarro o e
dones en cuanto a a or
los astros.
De dnter-Amhica•.

�90

SPAllTI

CENTRO INTELECTUAL EOITOI.

un mendrugo de pan fino:
mi canción.
Y movido por su tierna compasión
el Amor
dejará en su labio vino
con angélico dulzor.

Voy errante...

Voy errante por el mundo
con mi lira y mi canción¡
no me turban los rigores del camino
que a mi lado va el Amor!

Voy_ «:rrante por el mundo
con m1 lira y mi canción·
no me turban los recodo~ del
.
que a mi lado, va el Amor! cammo

VICTOll. MANUEL

Heredia 1

Con la aurora
yo c_omienzo mi 'cantar¡
Y mi nota vibradora
va que?ando en el sendero
que m1 noble compaftero

,

Je perfuma sin cesar.
No es mi lira de oro fino
más yo canto sin temor '
que a mi lado en el camÍno
va el Amor!
Por el cáliz de las flores
Y en _la espuma de la fuente,
yo mis notas veo volar·
y el Amor en la corrie~te
con sus de&lt;los seductores

•

va sus alas a baftar·
y en las linfas tembladoras
surge un iris de colores
como ~¡ un buquet &lt;le flores

se pusiese a deshojar.

Por el bosque Y en el prado
vEamos siempre con candor·
1, un bello dios alado
'
Yo un selvático cantor.•

'

Si e~contramos un viajero
extraviado en el camino
talvez un pordiosero ,
que el destino
ha tratado con rigor
yo le dejo sobre el ;esto d e su trjste corazón

10

91

•

(

SOLANO.

1921,

Pensamientos be ~onfucio
Cuando un Estado es gobernado por los prin•
cipios de la razón, la pobreza y la miseria son
objetos de vergüenzas; cuando un estado no es gobernado por los principios de la razón, las riquezas
y los honores son también objetos de vergüenzas.
-Quien no medita en las cosas lejanas debe
esperar contradicciones próximas.
-Es preferible, en caso de duda, dejar sin
castigo a un criminal que castigar a un inocente.
-El que gobierna no necesita castigar a sus
gobernados. Si ama la virtud, el pueblo será virtuoso. Las virtudes del hombre superior son como
el viento: las virtudes del hombre vulgar son como la hierba; la hierba se inclina, cuando el viento pasa.
-¡Qué es la virtud? Amar al hombre.
¿Qué es la ciencia? Conocer al hombre.
-Dando honores a los hombres justos y

�92

SPARTI

rectos y rechazando a los perversos, se puede
tornar, algunas veces, :l los malvados en hombres
de bien.
-El sabio vive en paz con la multitud, sin
ser de la multitud.
-El que gobierna debe perfeccionarse a si
mismo; respetar a los sabios y a los artistas; honrar a los buenos funcionarios del Estado y amar
al pueblo como a un hijo.
-El que conoce la justicia no iguala al que
la ama; el que la ama no iguala al que la practica.
-El hombre debe ser lento en las palabras y
rápido en las acciones.
-La virtud no debe ser mirada como un
huérfano abandonado; ella necesita muchos
cuidados.
-No debemos afligirnos porque los hombres
no nos conocen; pero sí de no conocerlos nosotros.
-No te preocupes de ocupar empleos públicos. Inquiétate, si, de adquirir el talento necesario
para ocupar esos empleos.
-Ser ignorado y no indignarse es propio de
lor sabios.
-Si las riquezas, si las glorias no se pueden
adquirir por las vias honradas, renuncia a ellas.
-Quien se aplica a sus propias utilidades
encontrará grandes resentimientos.
-Hay que procurar a los viejos un dulce
reposo; a los amigos una fidelidad constante; a los
niños cuidados maternales.
(Tomados de •Amfrlca Latinu. Selecci6n de Francisco A.
Loai&amp;a, Yokobama).

CENTRO IlltEL&amp;CTUAL EDITOR

93

ía pena be tnuerte
Discurso y poema
por Sonlí•go ,trgücllo
l7omcn,1je bel autor a "5parti"

Aquel que ha dicho: «Si juzgas absolver~•'
es un poeta y es un hom~re, y ~s,. en su sentido
humano y divino, un filosofo cristiano.
El poeta nicaragüense defiende en el Senado de su patria a un condenado a muerte. Su
alma noble le inspira; habla, conmueve, y con•
vence.
d' ·
J
Nada hay más sublime que esta. ivma
. memorable desde la Defensa ae Sócrates.
cuenc1a,
J
•
El Verbo se ilumina, esplende _como a primera aurora que contemplaron los OJOS de 1':d~n.
Asistimos a una creación sublime, a una d1vma
redención.
L
d t
De una parte ]os acusadores, la ey; e º. r~
el acusado, agonizante bajo la carga de s~s lnl•
uidades. Las Furias en torno de Orestes. Ciegas,
~1nexorables, como fuerzas elementales de la na- .
turaleza.
,
•
Es un momento tragico en q?e se Juega con
el misterio y con el destino: la V ida de un hombre· la Muerte!
f
' Un hombre al fin, a pesar de que su rente no
se alza al signo de la estrella, sino que se doblega
al peso del yugo. Un paria, no un Homagno.

eº;

�94

SPARTI

El Homagno es el otro! Es el que 1·uzga con
su
corazón
de santo • con su mente despejada de
filó ,
so,o,
con
la. Ley de Criso
· t por n.:,rma, como
Le d h
y e umamdad. El Homagno es el
palabra está tocada de nuevo con la pog eta! cudyela
Señor de toda vida.
rac1a
y se levanta para defender á los Sªnado
de «cometer una mala acción• y al
.~ 0 res
~fs:;;_res de los que se juzg~n just1fi:~~0: :trs~
he

Les dice: «Vosotros, Senadores sois mis
rmanos como lo es ést
.'
condenar; mi corazón os =m~tro a. quien queréis
bien, haced el bien· 1 d
. por igual: haced el
&lt;lem da·
' a octrma del Maestro os lo
a . amaos los unos a los otros•
.
Ha~la el desgarrado corazón dei poeta como
st al paria, el Espíritu Santo lo 1·1 ummara
.
para
c1amar perdón, y el Poema termina:
cCristianos, no matéis, prended el faro

que alulllbra rutas para el pueblo ignaro'
P~nsad en redentores Crucifijos!
.
St me matan, mafiaoa odios prolijos

que desoyen la voz del Dios preclaro
los llantos de mis hiios sin amparo '
amargarán el pan de vuestros hij~s.•

y una alta voz los silenció en divinas
frases de amor. Melificó doctrinas
la abeja esp!ritual del Cristo de ántes:
;;or sus o¡os de ciego no te espantes!
_evuélveles en rosas sus espinas!
Piedad para los sabios ignorantes!
Perdón para las togas asesinas!•

CARLOS LUIS SAENZ

•

CENTRO INTELECTUAL EDITOR

95

(fl (fncantabor
~on t~ cariflo y respeto a bon Q)mar l&gt;mgo

¡Bien te podrla llamar encantador de serpientes!
La violeta de la tarde hacia el misterio de
jardín por donde paseaba él, El Viejo, buscando
allá arriba, con ojos escudriñadores de misterio
y de belleza, la aparición de la primera estrella.
Y la frente de mármol y la barba de luna se te·
i'llan de azulados reflejos.
Entonces cantó el grillo y allá lejos, por la
i,ombra de los sauces, en el estan que, agitaron tres
veces SU$ alas blanquísimas los cisnes del ensueño. ¡Despertó la noche! Los grillos dijeron su
coro; el viento suspiraba lleno de caricias, como
un amante joven. De pronto El Viejo, miró con
asombro encenderse a manera de carbunclos de
oro, los ojos de la Diosa, muerta en el mármol
de Helena clásica!
¡Alli estaba! L'\ mujer fragante en la primavera. Y él, El Viejo, tenía descifradas las diabólicas claves de todos los goces. ¡Por qué no vivir
la primavera! Se infundiría, él, El Viejo, en el
cuerpo del Efebo que vert!a agua en la luente de
mármol. Corrió hacia él, llegó ...
Y, en la fuente, florica de lotos, estabas Tó,
tocando en la flauta: el agua encantada se aquietaba copiando las estrellas; y él, El Viejo, se
olvidó de todo ... y se quedó contigo!
Bien te podría llamar encantador de serpientes!
CARLOS LUIS SAENZ

�9Ó

SPARTI
CENTRO lNT&amp;LECTUAL EDITOR

Sobre el oestibo, ella tiene un cuerpo •
( ~ Sonia :Oclounay,

a:nc h )

El cuerpo de la mujer e!ltá tan hendido como mi cráneo
Gloriosa
Si tú lo encarnas con ingenio
Los modistos ejercen un ofi,:io necio
Del mismo modo que la frenologla
Mis ojos son kilos que pesan la sensualidad de las mujeres
Todo lo que huye resalta avanza en la profundidad
Las estrellas cavan el cielo
Los colores desnudan
«Sobre la ropa ella tiene el cuerpo•
Bajo los brazos malezas manos lúnulas y pistilos cuando
la~ aguas se vierten en la espalda y los omoplatos glaucos
El vientre un disco que se agita
L~ doble concha de los st:nos pasa bajo el puente de los arcos iris
Vientre
Disco
Sol
Los r-ritos perpendiculares de los colores caen sobre los muslos
ESPADA DE SAN' MIGUEL
Hay manos que se tienden
Hay en la estela la bestia todos los ojos las fanfarrias todos
los asiduos al Baile Bullier
Y sobre la cadera
La firma del poeta.
De los Dix-neu/ poemes elasti9ues.
0

BLAJSE

CENDRARS.

(
).-De •Ultra», Madrid.-De Madrid nos escriben: .-..• se
trata de un movimiento artístico con todas las caracterlsticas
de una J_ucha contra el ~arte lindo• consagradv por Museos y
Acadenuas .•..• Nos ha rnteresado mucho la orientación literaria
Y pictórica que hemos podido aprec!ar a través de lo que tenemos al alcance; el movimiento nos parece en armonla con las
nuevas concepcio1;1es filosóficas d~ espacio y de tiempo. El poema que reproducimos es traducción de Guillermo de Torre
quien hace en el mismo número una apreciación sobre el seilo;
Cendrars que sentimos dt:veras no ofrecer a nuestros lectores en
esta entrega. Vienen en «Ultru otros poemas cortos escritos
sin puntuación como éste y con igual libertad métrica.' Procuraremos ace~carnos al movimiento y entonces podre1110s informar
con la seriedad del caso. Bástenos reproducir una frase final del
s~ftor_ de .'~orrc, q.ue dice: •Obr_a cendarciana, en conjunto, vana, s1mpat1ca y vibrante «qn• 11 faut lire», para captar una de
las más genuinas expresiones literarias del cespfritu nuevo&gt;.

97

(os intelectuales y la situación be Rusia
Jttan l\o.m6n Jimlne3
«gala 22 aut6grafos be Rulitn :Oano

El iluste poeta don Juan Ramón Jiménez ha
enviado a nuestro querido amigo don Manuel
Aznar, Director de «El Sob, la carta que sigue:
Madrid,

16

de febrero de

1922,

Señor don Manuel Aznar,
Director de «El Sob.
Mi distinguido amigo:
Envío a usted las poesías autógrafas de Rubén Dado que ofred a Wuovsuw ]AHL para la
subscripción en favor de la Rusia hambrier:ta.
Unas palabras para el asunto: Rubén Dado,
que era la esplendidez misma, me regaló, entre
otras joyas, los manuscrit~s de su~ _c_antos de v~da
y uperanza, libro cuya pnmera ed1c1ón me hizo
el honor de confiarme desde Parls. De ellos he
dado algunos a determinadas personas que los
han solicitado de mí con noble deseo, y a otras
para quienes yo pensaba que serian posesión deleitable, posponiendo, como c~eo justo, a est~ go~e
más amplio mi natural eg01smo de prop1etano
único.
Sé que Rubén Darío, si viviese, aprobaría,
como antes, la mayor parte de las otras entregas
-en algunas tal vez me he equivocado, y desde
aquí pido perdón al poeta-, la que hoy hago de
los 2 2 autógrafos que me quedan de esta c;,lección en beneficio de una obra tan hondamente
poética como ésta que España empieza a ~ealizar

�98

SPARTJ

ejemplarmente, excitada por una vehemente iniciativa.
Ahora bien: como el dinero urge, se me
ocurre que, sin esperar a más organización en
este caso concreto, que no la necesita, se ofrezcan
mañana mismo estos manuscritos por «El Sol&gt;
a quienes puedan interesarse en ellos.
Las 2 2 poesias autógrafas son:
1, ¡Mientras ten.lis, ¡oh/, negros corazones!,
etc.; 2, Helios: ¡01, ruido divino!, etc.; 3, .5'pes:
Jesús, incomparable perdonador de injunas, etc.;
4, Los cisnes: ¡ Qué .&lt;igno l,aces, oh cune, con :u
nicnruado cuello!, etc.; 5, Los cisnes: ¡Por un
mo•nento, oh cisne, Juntaré mis ánhelos!, etc.;
6, Los cisnes: ¡Antes de todo, gloria a tt, Leda!, ...te.;
7, Jvocturno: Quiero expresar mi angustia en versos que abolida, etc.; 8, ¡Oh terremoto mental.', etc.;
9. Et verso sutil que pasa o se posa, ttc.; IU, D,vi,rft Psiquis, dulce mariposa ittvisible, etc.; I 1, ¡Uk
muerta de toda tucl,a por lo finito!, etc.; 1 ~- A
Pkocás el campesi1t0: Phocás el campemzo, l,ijo
mfo, ¿qué times?, etc.; 1 3, ¡ Carne, celeste carne de
la mujer! Arcilla, etc.; r 4, Madrigal exaltado:
Dies irae, Dies illa!, etc,.; 15, Marina: Mar armOffÜJso, etc.; 16, ¡Ay, triste del que un día en su
esfinge interior, etc.; 17, Augurios: Hov pajó
una águila, etc.; 18, Caracol: En la playa !te
e,u;o,iirado un caracol de oro, etc.; 19, Nocturno;
Los que auscultásteis el corazón de la noche, etc.;
20, Programa matinal: Claras koras de la mañana, etc.; 21, Ibis: CuidRdoso estoy siempre attte
el Ibis de Ovi'dio, etc.; 22, Tlzanatos: En medio
dd camino de la vida .... , etc.

CENTRO INTELECIUAL EDITOR

99

•
El Nocturno primero está firmado con la
propia sangre del poeta. Casi todas las poesías
tienen importantes enmiendas, variantes, iniciaciones, andamios, propósitos, algún dibujo, etc.
Esa Comisión, señor Aznar, es dueña de
vender los manuscritos reunidos o separados,
como már, dinero den. Yo voto que se vendan
reunidos a ese millonario, señor inteligente, en
quien estoy pensando, y quien no dudo que pagará por ellos la hermosa suma que brilla y suena
ya en mis sueños camino de Rusia.
•
De usted afectísimo, seguro servidor y amigo,
JuAN RAMÓN J1MÉNEz.

Y «El Sob agrega:
•
«¡Autógrafos de Rubén Darlo! Y no autógrafos de esos que a un hombre. cflebre se. le
pi'.!en con cualquier pretexto, obltgandole a improvisarlos. Se trata del original que Rubén Darlo envió a la imprenta para su libro Cantos de
vida y esperan::a.
El regalo que Juan Ramón Jiménez hace a
la Comisión, para que ésta lo convierta en dinero
a favor de los niños rusos, es delicadísimo y de
gran valor.
No dudamos de que habrá en España muchos apasionados de Rubén Darío que se apresurarán a comprar estos autógrafos. Sabemos que
fuera de España serla fácil encontrar espléndido
comprador. Pero preferimos antes ofrecerlos a los
españoles pudientes. Y esperamos las ofertas de
dinero que se nos hagan&gt;.
(De •La Voz,• Madrid).

�•
JOO

SPARTl
CENTRO INT&amp;LECTUAL EDITOR

'º'

La Escuela «Manuel Arag6n•

Lo de nuestra elevada cultura
Decimos tanto de nuestra cultura, hablamos tanto de
enseñanza, de economía, de alta política que hemos Jlega·
do a creer que deveras tenemos etoioencias para rendirles
culto oervil.
Qué piensa usted de la cultura del país? le preguntamos un día de estos al seilor Director de •El Convivio• y
nos dijo:
Como en todo, los números hablan; el nivel de cultura
de un país puede apreciarse por el número de lectores que
tenga una revista ideológica; hace 15 años cuando edité
los primeros números de cArieb, tenia de 800 a 900 suscri·
tores en San José, hoy 200 son un triunfo. Suscritores de
los primeros con la mayor facilidad retiran la revista y los
nuevos son tan pocos que cada cinco años me llega un
suscritor alumno del Liceo de Costa Rica, anualmente, en·
tre 7 y 10 de la Escuela Normal de Heredia, de los demás
establecimientos ninguno.
Qué opina usted con respecto al problema de la em·
pl•omaoía que s•¡¡ún don Alberto Echandi ha sido croado
por la Segunda Enseñanza?
Nada nos contestó pero nosotros le agregamos: parece
desconocerse la influencia del Cuartel eo nuestro campesino a quien traen algunas veces antes de los 1 3 afíos, el
aecimiento sorprendente del gamonalismo tanto poJítico
como econ6miro, la del lujo, la falta de unidad de la
Secretaría de Instrucción Pública con las demás carteras;
•n qué forma aprovecha el Estado los elementos jóvenes
que hacen algunos cursos secundarios? Para nombrar un
Jefe Político se pregunta al politiquero y nunca a los que
dirigen la cuestión docente y, así, hablamos de nuestra
elevada cultura cuando no sabemos ni aprovechar nues•
tras propias fuentes.
Puede haber grados de cultura, pero elevada cultura?

La Escuela Mercantil «Manuel Aragón&gt;, de sugestivo
,, nombre para nosotros que vivimos ~rea del ilustre esta·
dista costarricense, inició sus labores Junto con las escuelas oficiales en estos díaa. Dirigida por dc,n Andrés Boza Cano, joven de los que se queman las pestafias en
constructivas preocupaciones, es una promesa para el país.
Felicitaciones y demás frases de cumplimiento no tenemos
para él, sí tenemos un pr~hlema que plantearle Y es:
La ciudad en que vive esa escuela es com~letamente comercial y, en qué forma podr!a ella servirle ~ •~
elementos que; no tienen la suerte de llegar a una 1nst1•
tituci6n de ese carácter?
.
A los niños que han cursado cuarto y quinto grádo,
que aprenden algún oficio en 11uestros talleres comunes,
c6mo se les inicia cívicamente para que después puedan
ser los buenos obreros que administran su taller?
Va que el Estado no se plantea este problema, trate
esa Escuela de resolverlo en la forma en que este Cen~ro
Jo ba propuesto a algunos contabilistas que hoy traba¡an
en ella como profesores.
Intelectual
Por lo demás esa Escuela y. el Centro
,
Editor se enúeoden con mutuas s1mpat1as.

Gimnasios en la Ciudad
El Club Sport •La Libertad• que tiene más de 16
años de vida no ba ¡logrado-salvo que nosotros lo ignoremos-en compa8.ia de tantos otros centros de es!a lnd~
Je, hacer sentir en el país la necesidad de la .~x1stene1a
de gimnasios para la educación física de los nmos de la
ciudad.
Los niños necesitan del deporte y en qué forma la
,ociedad lo atiende?
No hay diputado que no gestione por la creación de
· •
agencias de p'JhCla,
qut son concedid•s siempre·, luego

�102

SPARTI

los puestos de licores y los turnos (r) con ch.icl,.a (2) vienen
de detrás de la importante iniciativa del representante fiel de
■us electores. Y, no hay uno solo que haya presentado un
proyecto de Ley que atienda el problema que el elemento
deportivo del pais hoy parece interesarle.
Ahora, los seftores Salas y Garnier socios de "La
Liberta~'' tienen el prop6sito de realizar algo y, con ese fin,
han enviado circulares y han escrito artículos en la prensa
diaria.
SPARTI, ofrece a todas esas actividades un lugarcito
para que sean tratadas en ella desde el punto de vista
científico, econ6mico, docente, y sobre todo cívico.
. Aquí está ~se campo para el que quiera ocuparlo, es
la tribuna del ciudadano que tenga una vida que respon•
da a las ideas con que quiera evangelizar.

CENTRO INTELECTUAL EDITOR

103

problemas que guardan relación intima con el mondo en
general.
.
No se nos dió siquiera la frase aprobatoria que me!':
rece un entusiasmo joven-si la del que recibe mucha visr
ta inoportuna y sin objeto-y, salimos c~ovencidos qn_e la
Suiza AmerU.ana nC'I es aún capaz de sacr16car un solo 1nte,.
réa creado para tratar de resolver un problema social qae
la inercia tiene planteado desde hace tiempos.
Nosotro• predicamos un ideal y a él r~spó_ndemos coa
esta vida que vivimos de sinceras y puras mqutetudes; r~
petamos la obra de nuestros mayores por lo que ella puede
tener de bueno para los jóvenes •

Una resolución del Colegio de Abogados

En este lugarcito donde iremos dejando siempre la
fuerza viva de nuestras inquietudes prácticas, conviene recordar que hace unos pocos días ofrecimos al señor Presidente de la República, en una e:rposición verbal, tres formas de t!abajo en el cual, sin gasto alguno, podría dar el
Estad? ~irectameote al hogar, cultura, protección económi •
ca y ClVlSmo.
El preocupado realmente de todos los problemas na•
cionales (~I Diputado) podria encontrar organizado fácil·
mente,-11 nuestro plan se realizaba 1 -toda una fuente
de información; comercial, agrícola, ind ustrial y de cultura,
referente a cada uno de los palses de Hisp~no América (3)
dccumentándose 1eriamente para el estudio de nuestros

No se crea que vamos a decir un! pa1~bra sobre la significación moral que tiene la resolución d1c_t~da por el Colqio de Abogados de Costa Rica en la petición hecha por
el Lic. don Octavio Quesada para que se can~lara la ma•
trlcula al Lic. Guillermo Serrano. Torpeza sena; nosotros
no tenemos opinión favorable ni desfavorable en el asu~to.
Pero sí nos preocupa mucho, y hemos de calcarlo muy bien,
el hecho hasta muy grande parte oneroso, de que el 9~ ~•
ciento de los Abogados que no asistieron al debate n1 dieron su voto, critiquen privadamente
resolución que se
tuvo. y este hecho es mucho más aol~roso y aplastante
para los jóvenes que se inician en el estud_,o del Derecho, al
ver que ea las discusiones y en la ~otac~6n sólo to~ll.ron
parte DIEZ Abogados, incluida la Directiva ~el Colegio.
y 00 decimos una palabra más. Es obv1b todo comen•
tario. No hacemos sino tomar el apunte. N1 protestamos.
ObviA seria también nuestra prbtesta.

. (1) Ferias que hace el Clero Nacional c~n previa autoriuci6n de la Secretaría de Gobernación y Policía eo las que se
lleva carne de cerdo con toda la grasa, juegos de azar y bebi ·
das refrescantes. (2).-Bebida nacional confeccionada con maíz:
fe~entado y aiiicar; cosa de indígenas. (3).-Pot ejemplo: Se
qmere saber el por qué del crecimiento del cultivo del caf6 en
el Brasil? El estadista se documentaría con todas las fuentes de información venidas directamente del pals a que se refieren. Se dirían
menos torpezas culpables en los recintos sagrados de la República..

El C. I. E. ofrece y solicita direcciones de los
grandes escritores. Le p_uede prop~rcionar a Ud.,
)a suscripción de periódicos extranJeros; y hemos
hecho arreglos especiales graci_as a los que podremos hacerle venir del extran¡ero las obras que
U d., necesite.

Actividades prácticas e ideológicas

!•

�1&lt;&gt;4

SPARTC

CENTRO INTELECTUAL XDITOR.

!3íbliografía
«Album&gt;, j!Jr Rubtn Iglesias Hogan
lglesih Hogan está llamado a ser uno de nuestros
más gratos poetas originales. Léanse, si nb, los versos de
eate «Al bum•• albos por_ su forma y albos por sus motivos,
¡ Siéntense en Aménca pulsaciones extrañas Natural
aer ~ qu~ l~ sangre latina, ea estos soles tro~icales se
pusiera_ hirviente y ~pasionada; sin embargo, hay tlil vi;i6u
de horizontes. amplios, que el apasionamiento ciego trué.
case en seren1d;.d y fervor.
Versos acaso sin ritmo, ( «Plenilunio• por eiemplo
que. ea prosa-no prosa rimada-y no dej~ de ser verso)
es~ntos por una mano obediente a las sensaciones más
fnt:1~_as y n~. a preceptos externos, -emanación de un
esptrltu sens1t1vo, tan espontánea como el nacer del árbol
o com~ el correr del agua,-santificados y dulces como
p_ara leidos en la soledad apacible de la tarde o en
silencio m1~ hond_o de. 1~ n0&lt;;he_. cuando el alma que no sabe
grlodamauca, n1 env1d1,1, n1 tiene preiuicios, se unific'l con
as las cosas del mundo.
«Al?u~.• es un libro ya, todo un libro, siempre ue
sea la pr1m1c1a d~ una inquietud que va a cultivarse, si~m•
pre qne sea el p~1mer frutó de una labor emprendida con
fe y ?ten encaminada por intensas horas de lectur
truct1va.
a cons-

:1

«Lecturas Geogrdfaas», jDY Miguel Obregón L.
d

En realidad, que no podemos decir nada del libro de
o~ Mrg~el, lo acabamos de comprar y el tiempo breve nos
ha 1mped1do ~eerlo para gustarlo. Cuánta alegría da ver
~ue aun t~abaJao_ algunos de nuestros hombres con un sen~do esp~c,al. De¡a,n la comodidad y la rutina para ponerse
servicio d~ las ultimas ideas pedagógicas.
Don Luis Dohles Segreda dice que es un libro eminente Y nada nos sugiere sustancialmente del libro se viene
~otra los textos y prescinde de intento-querem¿s creerlo
a - , de los hombres textos que son todavía más peligro-

105

y retardatorios que los inocent,s libras que ataca
y no han pasado de ser siempre un inl!'enuo modo de
iuatificar la iocompreasión de los mismos.
Sentimos mucho deseo de apreciar en su fondo este
libro, ojalá en~ontremos en él, lo que buscamos y si para el
próximo número hemos logrado asimilarle siquiera ea parte, diremos según nuestro juicio, el valor creativo del autor
y el que puede tener el libro desde el punto de vista de la
época a que pertenecen algunas de sus selecciones, tratando
de sintetizar además, la eficacia de los propósitos con que
ha aido escrito.
A un prestigioso luchador, maduro en el trabajo y en
la edad, oo nos sentimos con derecho a darle la bienvenida por sus producciones porque en él, son un deber y a nosotros como jóvenes nos toca aprender con el ejemplo.
No es esta una !orma de Enseñar realmente con el
valor que tiene la conetaocia y la aplicación de una cultura
hecha al silencio de una modestia ejemplar/
Cu:lndo esta clase de hombres han perdido su tiempo
en las cantinas de moda de la ciudad/ Un libro como ese
no es una lección efectiva para la juv~ntud?

"Bajo el Sol de Mtxico," j!Jr Leonardo Montalbán
Con la seguridad de publicar p:lginas como las de este
libro un diario como «La Naciób• bien pudo hacer los gastos del viaje, como con el autor dé «España Contempor-ánea•,
Montalbán en México vii viendo y palpando algo que
ya conocía mejor que muchos nativos. No es necesario recordar que Montalbáo es poeta, y que su pluma es fluida,
clara, elegante. En este libro hay que notar muchas cosas
originales: Mootalb.ta, por ejemplo, se detiene a cada instante en cada detalle; lo analiza, le &lt;'a su lugár en la historia; parece abandonada entonces la pintura, pero recuerda tantas cosas importantes-la historia, el valor arqueo_.. Jógico, etc., etc.-que la riqueza de 101 detalles hace por
e[ misma la descripción. Esto, que es una espontaneidad
en el erudito, se trueca admirablemente en recurso eficaz
para el escritor, que ameniza e instruye,

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SPARTI

CENTRO INTELECTUAL ~DITOR

Porvenir

Ternura

' 1
,1·s·iem bre.,
.. Es

la voz del agricultor con•
vencido. Y, tra~ esta noble invitación hay una vida,
próspera y feliz. Costa Rica necesita esa voz
constante; es uno de los países que puede y debe
hacer; y cuando digo «debe, es que nosotros estamos llamados a hacer y con esfuerzo; hagamos
Y veremos pronto el producto; que con eso hemos
dado un paso más hacia el sostén de nuestra Ji
bertad. Aprovechemos la fertilidad de esta tierra
ella nos llama y debemos corresponderle; vamo~
y sembremo_s aunque sea una rosa, ella nos hará
ver
~mpho horizonte que tenemos en frente, y
nos m~1cará con su perfume llevado por la brisa
el cammo hermoso que no sólo nos hace vivir sino
florecer y lructifir.ar.
Aprovechad, agricultores, es e~ta la hora· la
Escuela Nor_mal ofrece un departamento de c~nsultas excl,1S1vamente relacionado con los negocios
da Ud. Es la oportunidad, concurran y encontrarán
en la ~scuelaesa voz de aliento que les dirá «tomen
aquf tienen lo que deseen,. y la encontrarán con
los . brazos abiertos como una madre que espera
ansiosa el regreso de su hijo, después de una larga
batall.i,-sAUL CARDENAS

:1

NUESTRO CLICHÉ DE LA PAGINA 8W

napoleón p.icl¡eco, visto por il:arlos

a. il:astellanos

Castellanos es uno de los pintores de más
renombre de la América Latina.
Pertenece a una distinguida familia del Uruguay y hace años habita en Europa.

Para que no despierte, la he alojado en mi
corazón. Cuando vino de madrugada tomé los velos
y la envolvf tímidamente. Ahora duerme, y yo no
quiero que despierte porque se irá, y entonces no
volveré a encontrarla.
Estoy todo lleno de una serena y dulce alegría, y es todo mi placer cuidar la durmiente de
mi corazón.
Las músicas que recoja serán un susurro
constante que ablandará y vivificará su sueño.
Todas las tardes y todas las mañanas hago que
un rayito de sol penetre hasta el fondo para que
no sienta frío; pero de todos modos ella sabe que
en mí hay un suave calor, un inagotable cal?r, y
aue todos mis desvelos son para su tranqmlo y
¡legre reposo aquí en el fond~ de. mi corazón. ,
Y siempre busco las mas tiernas armomas
para que arrullen su oído de dormida, y todas las
mañanas le llevo las más fre:.cas flores del 3ardín,
que guardan aún una gota temblant~ de rocío; y
en la copa sutil que acerco a sus lnb1os, pongo el
más vivo licor que constantemente brota de
todo mi silencioso ser.
¡Cuánto agradezco a Dios que me ha ?ado_la
suavidad delicada para que ella duerma s1lenc10samente!
Está bellamente reclinada y duerme. Y o no
quiero que despierte porque se irá; y qui~ro que
ella duerma siempre, deleitada con el místico perfume que hay en la hondura de mi corazón.
RAFAEL CORTES CH.

�Pen-dot'

~ me daR buen ~ Clllllkft a
2 '" J• t hatt lo que me plarca ...
Aaif Jlelllaba el caballo dé dor. Jaaa. el . .
dé toda la fiaca, el predilecto, elt el
Al mismo tiempo don J- manchl,a a
•
1U1 hijos- a traerlo, pól'q1le 1lellfa que ir
fiellas de San Juaa, t!I paelilo ,éclac,.
Cuando el cabaJlo Yi6 al mPCbacho ea 1li
del po«rero, peal6 que Jo Dewufu a la
lo ballarfan y le darfan mm. •Bien. 1e dijo:
a reallir de la ama doe pa)madu c:arifkMI•.
AII penaaba el pobre animal, 110 cfúidoae
4¡ae a la Yida, cuaaclo el barro piena 1111a
el qae lo . . _ pieaea Otn.
1..JeR6 a- la c:ua: cuando 'ri6 que 1e U'laaba
1111 'riaje, cole6 treB vecee Caer• ..,..,_
ldtqueubfa que don Jan cuaado ulla iio ea
woceane la cbaquem (1) y que por Id ..._
lllldrfa que estane mucho tiempo• .. ler;
la clisc:rec:i6n natural de un anhnaJ, 1e ~
~ mejor ser caballo de pobre que de Wc:o

•IOIII&gt;

te....,

'"j ..

~

Trea dfaa aeguicloe el pobre animal ao mmi6,
......... duran• la DOdae. porque en el dfa dml

aaa puaba en él.
El alutñ, mortificado por Ju aguda espaelu
• briolo y 4gil, aunque contra 111 ,-ro.
Don JW111 tenla que rosar de ... fieacu, . . .
. . . por tratarse de ... de - Santo.
El 6Jihno dla de fiesta ofiec:i6 laa aacu ele

�g

.

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                    <text>��STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 1. Enero-junio 2016, pp. 1-17
ISSN: en trámite

¿Una respuesta intercultural para los migrantes indígenas?
Experiencias desde el Estado de Nuevo León
Claire Elizabeth Grace Wright I

Resumen: El siguiente artículo pretende dar cuenta de la importancia del fenómeno
migratorio de comunidades indígenas al estado de Nuevo León, así como de los diversos
mecanismos gubernamentales destinados a enfrentar la llegada, en forma inclusiva, de los
diversos colectivos lingüísticos y culturalmente diferenciados. A partir de una
aproximación tanto teórica como empírica, se podrán distinguir las pautas que conllevan a
la formación de una ciudadanía multicultural en la entidad.

Palabras clave: migración, indígenas, multiculturalismo, inclusión.

Abstract: The following article seeks to explain the importance of migration of indigenous
communities to the state of Nuevo Leon, as well as various governmental mechanisms of
calcification intended to face the arrival, in an inclusive, of the various linguistic and
culturally distinct groups. From both a theoretical approach and empirical, it is able to
distinguish patterns that lead to the formation of a multicultural citizenship in the state.

Key Words: migration, indigenous, multiculturalism, inclusion.

I

Doctora en Procesos Políticos Contemporáneos por la Universidad de Salamanca, España. Actualmente
Profesora Titular de la Universidad de Monterrey (UDEM)/ División de Derecho y Ciencias Sociales. Email:
cegwright@gmail.com

¿Una respuesta intercultural para los migrantes indígenas? | 1

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

Introducción
En la última década, se ha registrado un considerable flujo de migrantes indígenas a las
urbes del Noreste mexicano. En Estados como Nuevo León, Coahuila, Durango y
Tamaulipas, la población indígena se ha aumentado notablemente entre 2000 y 2010 1,
debido en gran parte a los migrantes que van en búsqueda de trabajo o que son desplazados
de sus propias comunidades. En ausencia de una política federal relativa a este tipo de
migración etnificada, los gobiernos subnacionales se encuentran con la obligación de
responder a las nuevas demandas sociales, económicas, políticas y culturales provocadas
por esta situación.

A través del presente artículo se ofrece un acercamiento tanto teórico como empírico a la
cuestión de la formación de una ciudadanía intercultural en este contexto de importantes
movimientos migratorios. Específicamente, se ofrecen datos acerca de los migrantes
indígenas radicados en Nuevo León – que constituye el Estado con el mayor crecimiento de
población indígena en términos porcentuales durante la última década - y un análisis de las
principales políticas públicas, desarrollos administrativos y reconocimientos legales
impulsados a este colectivo por parte del Gobierno de dicho Estado. El capítulo elucida los
esfuerzos realizados a nivel subnacional a la hora de enfrentarse con la llegada de
colectivos lingüística y culturalmente diferenciados, en ausencia de una política pública
impulsada por el Gobierno Federal.

Para empezar, es importante reconocer que la preocupación por las diferencias culturales en
el seno de los Estados modernos extiende a contextos muy diferentes. En los países
europeos, existen dos principales fuentes de diversidad cultural: por una parte la
inmigración por parte de colectivos culturalmente distintos, tales como los inmigrantes
desde otros continentes o desde dentro de la misma Europa; y por otra parte, casos en que
existían entidades político-culturales antes de la formación de los Estados modernos. En el
primer caso, se trata de un problema de la nación cultural y en el segundo caso se trata de
un problema de la nación política, que es un desafío mayor, dado su cuestionamiento
1

Datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, www.cdi.gob.mx.

2 | Claire Wright

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

implícito a la composición del Estado. Como ya se ha establecido, es importante recordar
que la misma noción de Estado puede absorber con facilidad la diferencia de naciones
culturales pero difícilmente la diferencia de naciones políticas (López, 1994: 35).

El Estado latinoamericano comparte los mismos desafíos aunque, dada la experiencia
colonizadora, se puede decir que – en contraste con el ámbito europeo – el desafío más
importante ha sido la pre-existencia de entidades político-culturales en la forma de pueblos
y comunidades indígenas, más que los flujos migratorios como tales (Durin, 2010: 25).
Mientras que los Estados – en el mejor de los casos – han optado por políticas
integracionistas o indigenistas (tal y como ha sido el caso en México históricamente), los
indígenas por su parte han buscado reconocimiento como pueblos, junto con la autonomía
política y jurídica que eso conlleva. En este contexto, la pregunta es: ¿este planteamiento se
puede incorporar en el marco del Estado o replantea el mismo concepto? Sin duda alguna
es un desafío muy grande que se ha enfrentado en los últimos años, sobre todo en las
nuevas constituciones de los países andinos (Wright, 2009).

Y de esa pregunta, se impone la figura del ciudadano como pieza central del Estado
moderno. La ciudadanía es tanto la razón de ser como la consecuencia del Estado; ser
ciudadano significa estar contemplado dentro de un Estado como miembro en igualdad de
condiciones. La ciudadanía como concepto se puede dividir en tres dimensiones: una legal,
una política y una identitaria. Ser ciudadano desde un punto de vista legal significar ser
sujeto de los derechos y obligaciones en el plano civil, político y social. En el plano
político, ser ciudadano significa participar en la toma de decisiones dentro del mismo
Estado. Finalmente ser ciudadano en el plano identitario tiene que ver con la naturaleza
misma del ser humano - ¿quién es? ¿a qué colectivo pertenece? – y como ya se ha
destacado, puede admitir diferencias culturales en el mismo Estado. Finalmente, en
términos prácticos, una ciudadanía realmente existente dependerá del grado de desigual

¿Una respuesta intercultural para los migrantes indígenas? | 3

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

social existente en un país, ya que las asimetrías se pueden resentir a nivel legal, político e
identitario 2.

Es en este cruce caminos entre el Estado y la ciudadanía diferenciada que el
multiculturalismo se ofrece como salida a una posible contradicción existencial. El
multiculturalismo acepta las diferencias culturales en una misma nación política y busca
tratarlas a través de dispensaciones legales por razones culturales o religiosas o a través de
políticas públicas con acciones afirmativas en los campos educativos, laborales y culturales.
De esta forma, el multiculturalismo busca integrar a los colectivos culturales a la vez que
los reconoce como diferentes. La propuesta multiculturalista se presenta con varios
desafíos: presenta amenazas al presupuesto de la igualdad de los ciudadanos; en algunos
casos el reconocimiento de la diferencia ha llevado a ghettos y recelos entre los diferentes
grupos por el trato diferente, en algunas ocasiones con resultados violentos; y aceptar
ciertas normas culturales puede llevar a una contradicción con legislación nacional o
internacional sobre derechos humanos universales, como pueden ser por ejemplo los
derechos de la mujer. Además, en el caso de aquellos grupos que se identifican como
nación política y no solamente como nación cultural (tales como los indígenas en América
Latina o grupos como los catalanes, vascos, flamencos o escoceses), la propuesta
multiculturalista se queda corta.

Frente a las limitaciones del multiculturalismo, la interculturalidad se ha formulado como
una propuesta alternativa, tanto desde Europa como desde América Latina. En este caso, la
interculturalidad reconoce las diferencias entre grupos y en vez de únicamente intentar
mantener en tacto y respetar estas diferencias más bien busca establecer un diálogo entre
diferentes culturales para que puedan aprender mutuamente, la una de la otra. De momento,
la articulación más importante y sonada de este modelo se encuentra en la Constitución
Política del Estado Boliviano de 2009 (Camisón, 2012); sin embargo, en la práctica se
viene empleando como base de política pública especialmente en el campo de la educación
(Dietz &amp; Mateos, 2011). Queda por verse si la interculturalidad se convierta en un nuevo
2

PASARA, L., “Estado de derecho y justicia en América Latina” Universidad de Salamanca, documento sin
fecha, p.9

4 | Claire Wright

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Enero-Junio

paradigma para tratar las diferencias culturales en el mismo Estado y en qué contextos. No
obstante, al constituir una propuesta con apoyo de diversos sectores sociales, es digna de
evaluar con más detención.

Para ofrecer un acercamiento empírico a estas reflexiones, en este capítulo nos detenemos
en el caso particular de una respuesta de un gobierno subnacional frente a un fenómeno
migratorio que en principio representa un desafío cultural aunque no política: la migración
interna de personas de etnia indígena hacia el Estado de Nuevo León.

Los indígenas en México
En México, para identificar a las personas indígenas, las encuestas y políticas públicas se
encuentran guiadas por el criterio lingüístico. Por ejemplo, un municipio indígena es aquel
que tiene más de 40 % de hablantes de alguna lengua indígena. De acuerdo con las cifras
oficiales, la población indígena en México alcanza los 10 millones de habitantes y
representa 9.8% de la población nacional 3. Esta población se localiza mayoritariamente en
cinco entidades federativas del sur y sureste del país. Oaxaca es la entidad que concentra
mayor número de indígenas, 1.5 millones; le siguen Chiapas con 1.2 millones y Veracruz,
Yucatán y Puebla con más de 900 mil cada una 4. Sin embargo, también se encuentra una
parte considerable de la población indígena en el norte-oriente, debido a un proceso
importante de migración interna. Estas dos situaciones de los indígenas en México
constituyen desafíos muy diferentes para el Estado, que se detallarán a continuación.

Los indígenas en las comunidades
Como ya se ha destacado, en términos políticos un municipio indígena es aquel que tiene
más de 40 % de hablantes de alguna lengua indígena. De acuerdo con las cifras oficiales del
gobierno de México, la población indígena alcanza los 10 millones de habitantes y

3

CDI-PNUD. Sistema de Indicadores sobre la Población Indígena de México, con base en: INEGI, XII Censo
General de Población y Vivienda 2000 y II Conteo de Población y Vivienda 2005, disponible en
www.cdi.gob.mx.
4
CDI-PNUD. Sistema de Indicadores sobre la Población Indígena de México, con base en: INEGI, XII Censo
General de Población y Vivienda 2000 y II Conteo de Población y Vivienda 2005, disponible en
www.cdi.gob.mx.

¿Una respuesta intercultural para los migrantes indígenas? | 5

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Enero-Junio

representa 9.8% de la población nacional 5. Esta población se localiza mayoritariamente en
cinco entidades federativas del sur y sureste del país: Oaxaca, Chiapas,Veracruz, Yucatán y
Puebla 6.

Los municipios indígenas concentran las mayores expresiones de pobreza que se registran
en el país, el 89% de estos municipios tienen un nivel de marginación alto o muy alto. La
mayoría de los habitantes de esas localidades no disponen de los servicios básicos que les
permitan tener condiciones de vida satisfactorias y además, les provean de las condiciones
materiales indispensables para emprender sus propios procesos de desarrollo con identidad.
La carencia de estos servicios crea una brecha de atención que se suma a otras barreras,
como las étnicas y geográficas, que conducen a las situaciones de exclusión que padece la
gran mayoría de los indígenas del país. Por ejemplo, en su informe del 2003, el Relator
Especial de las Naciones Unidas – Rodolfo Stavenhagen – apunta a las dificultades
culturales que se presentan a la hora de acceder a los servicios del Estado por parte de las
comunidades indígenas, sobre todo por la barrera lingüística en los campos de la educación
y la justicia.

Además de las dificultades socio-económicas y culturales, es importante destacar la
presencia de conflictos sobre el uso de recursos en los territorios indígenas. En el contexto
geopolítico en que los recursos energéticos – agua, gas, minerales – son altamente
codiciados por gobiernos y empresas tanto nacionales como internacionales, los pueblos
indígenas se encuentran muchas veces ocupando tierras que constituyen una zona de
conflicto (Martí; Wright; Aylwin &amp; Yánez, 2013). México no es ajeno a este proceso, y en
recientes años se han registrado por lo menos unos 32 conflictos en territorios indígenas 7.
Casos emblemáticos incluyen la concesión del territorio a una minera canadiense y la

5

Sistema de Indicadores sobre la Población Indígena de México, CDI-PNUD con base en: INEGI, XII Censo
General de Población y Vivienda 2000 y II Conteo de Población y Vivienda 2005.
6
CDI-PNUD. Sistema de Indicadores sobre la Población Indígena de México, con base en: INEGI, XII Censo
General de Población y Vivienda 2000 y II Conteo de Población y Vivienda 2005, disponible en
www.cdi.gob.mx.
7
Sobre los conflictos en territorios indígenas en América Latina ver la base de datos dirigida por la Dra
Natividad Gutiérrez Chong de la Universidad Nacional Autónoma de México: www.sicetno.org.

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intensión de explotar minerales en el territorio de Wirikuta (San Luis Potosí) o los pueblos
zapotecos de Ejutla y Ocotlán (Oaxaca) en defensa del territorio frente a mineras.

Estos conflictos en muchos casos ponen sobre el tapete la cuestión de las legítimas
autoridades y el sistema de justicia de los pueblos indígenas y cómo compatibilizarlos con
el Estado mexicano. En su informe de 2003, el Relator Especial Rodolfo Stavenhagen
apunta a varios conflictos entre el Estado y los pueblos indígenas, entre ellas la falta de
conciencia sobre los sistemas de justicia indígenas y la integridad de sus tierras: “Se
observan violaciones de derechos humanos en el marco de numerosos conflictos agrarios y
políticos en las regiones indígenas, y principalmente en el contexto del sistema de
procuración y administración de justicia” 8.

Los indígenas en las ciudades
Por otra parte, existe otro fenómeno relacionado con los pueblos indígenas de México, que
tiene muchas décadas pero se ha acentuado en los últimos años: los flujos migratorios desde
zonas urbanas hacia zonas rurales, sobre todo en aquellos Estados en los que ya no existían
comunidades indígenas asentadas en sus tierras ancestrales. Como destaca Durin (2004), el
Noreste de México se ha convertido en un foco de migración indígena, proceso que inició
en la década de los noventa. Los datos recientes de la Comisión Nacional para el Desarrollo
de los Pueblos Indígenas confirman esta tendencia. El gráfico en continuación muestra el
aumento en la población indígena entre 2000 y 2010 en Coahuila, Durango, Nuevo León y
Tamaulipas:
Figura 1: Población indígena en Coahuila, Durango, Nuevo León y Tamaulipas en 2000,
2005 y 2010.

8

Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos
y las libertades fundamentales de los indígenas, Sr. Rodolfo Stavenhagen E/CN.4/2004/80/Add.2 P.2

¿Una respuesta intercultural para los migrantes indígenas? | 7

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2000
2005
2010

Fuente: elaboración propia a partir de datos de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos
Indígenas, www.cdi.gob.mx.

Cabe destacar que el aumento ha sido más pronunciado en Nuevo León, donde la población
indígena creció desde 29.602 habitantes indígenas en 2000 hasta 81.909 habitantes
indígenas en 2010, una cifra que se acerca al triple en diez años. De hecho – de acuerdo con
los mismos datos de la CDI - representa el mayor aumento de población indígena en
términos porcentuales experimentado por cualquier Estado mexicano entre 2000 y 2010 9.
Sin duda alguna, las migraciones internas de personas indígenas al Estado de Nuevo León
constituyen un problema social de gran importancia.

Las olas de migraciones internas ponen a estos colectivos en una situación de
vulnerabilidad socioeconómica dadas sus diferencias culturales y lingüísticas, lo cual
constituye un desafío para los gobernantes a nivel estatal. A pesar de enfocarse
principalmente en la situación de las comunidades indígenas en zonas rurales y en sus
territorios ancestrales, Rodolfo Stavenhagen, Relator Especial de las Naciones Unidas,
también señaló en 2003 que existe un importante fenómeno migratorio de personas

9

Por ejemplo, en aquellos Estados con mayor presencia de comunidades indígenas – tales como Chiapas,
Veracruz y Oaxaca – el número de habitantes indígenas se ha mantenido relativamente estable.

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indígenas a zonas urbanas y que haría falta elaborar un programa de protección social
dirigido a estos colectivos 10.

Como bien apunta Fortuny, las diferencias étnicas no necesariamente se borran con la
migración de campo a ciudad (2010). Además, de acuerdo con Durin, las ciudades
latinoamericanas – incluido las mexicanas – se vuelven “el escenario de adaptación y
recreación de viejas y nuevas desigualdades e identidades étnicas” (2010: 17) La misma
investigadora establece los distintos campos que constituyen un desafío para los
gobernantes de dichas zonas urbanas: “los ámbitos educativo, cultural, residencial, de
servicios sociales y de participación política” (25). A continuación se analizan las políticas
públicas para los migrantes indígenas impulsadas tanto por el Gobierno Federal como por
el Gobierno Estatal de Nuevo León.

Políticas Públicas para los Migrantes Indígenas
Frente a esta situación, la pregunta es: ¿cómo reacciona el Estado frente a la situación
específica de los migrantes indígenas? En este capítulo nos interesa la política pública
multiculturalista frente al desafío de la migración indígena de los Estados del Sur hasta los
Estados del Norte – concretamente Nuevo León. No obstante, para empezar cabe destacar
cómo al nivel del Estado mexicano, la política pública y propuestas de ciudadanía se basan
en el desafío de los pueblos indígenas en sus territorios.

Políticas Públicas Federales
El gran logro simbólico de los derechos indígenas en México se ha producido con la
reforma constitucional federal del 14 de agosto de 2001 que modificó los artículos 1o, 2o,
4o, 18 y 115. Especialmente importante es artículo 2 de la Constitución Política de los
Estados Mexicanos, en el que se identifica a los pueblos indígenas como “aquellos que
descienden de poblaciones que habitaban en el territorio actual del país al iniciarse la
colonización y que conservan sus propias instituciones sociales, económicas, culturales y
10

Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos
y las libertades fundamentales de los indígenas, Sr. Rodolfo Stavenhagen E/CN.4/2004/80/Add.2 , p.22

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políticas o parte de ellas”. Además, señala que “son comunidades integrantes de un pueblo
indígena, aquellas que formen una unidad social, económica y cultural, asentadas en un
territorio y que reconocen autoridades propias de acuerdo con sus usos y costumbres.”
Indudablemente el segundo artículo de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos (CPEUM) eleva a rango Constitucional los derechos indígenas, reconocidos
inicialmente a través del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
y reitera sus preceptos clave.

Sin duda alguna la reforma constitucional federal del 14 de agosto de 2001, fue un paso
muy importante para avanzar en la construcción de una nueva relación entre el Estado, los
pueblos indígenas y la sociedad. Sin embargo, desde entonces no ha habido avances en
términos de establecer mecanismos de participación, propuestas para proteger los
conocimientos tradicionales, o una definición de lo que es el territorio. Stavenhagen por su
parte afirma que la reforma del 2001 es insuficiente y que habría que desarrollar políticas
socioeconómicas integrales que favorezcan a los indígenas 11.
Por otra parte, se han producido algunos logros limitados en otros campos. Por ejemplo, en
cuanto a la participación en las elecciones, el Consejo General del IFE aprobó una nueva
demarcación territorial que sería utilizada en los procesos electorales de 2005-2006 y 20082009. En términos de políticas sectoriales, desde la década de los cuarenta se han
implementado varias políticas de corte indigenista través del Instituto Nacional Indigenista.
Con la creación de la Comisión Nacional Para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en
2003, el enfoque ha ido desde la integración al desarrollo con identidad, que representa un
paso hacia el multiculturalismo, aunque no la interculturalidad. En los últimos años se ha
invertido más dinero a través del programa de Oportunidades, produciendo varios logros en
términos de salud y educación 12. Además, a través de los programas PIBAI, Albergues
Escolares Indígenas, Turismo en Zonas Indígenas y PROCAPI se ha buscado mejorar los
índices del desarrollo humano de los pueblos indígenas de México. Otros programas
incluyen: Infraestructura Básica para la Atención de los Pueblos Indígenas (PIBAI);
11

Informe del Relator Especial sobre la situación de los derechos humanos
y las libertades fundamentales de los indígenas, Sr. Rodolfo Stavenhagen E/CN.4/2004/80/Add.2
12

http://www.oportunidades.gob.mx/Portal/wb/Web/conoce_oportunidades_ (visto el 26 de enero de 2012).

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Alberges Escolares Indígenas (PAEI); Turismo Alternativo en Zonas Indígenas (PTAZI); y
Coordinación para el Apoyo de la Producción Indígena (PROCAPI).

Como queda evidente, los derechos y políticas públicas que se han establecido se
relacionan con la concepción tradicional que se tiene del territorio de los pueblos indígenas,
del respeto a su integridad cultural y a su hábitat. Poco tienen que decir sobre la situación
de los indígenas que migran fuera de sus comunidades. Además, aunque se aprecian
algunos avances hacia el multiculturalismo, un concepto intercultural está ausente de la
propuesta gubernamental para con los pueblos y comunidades indígenas. Entonces, la
pregunta es: ¿cuál es la propuesta desde los gobiernos estatales frente al desafío a la vez
muy concreto y muy real de la migración interna de los indígenas? A continuación se
desarrollan algunas observaciones en el caso de Nuevo León.

Una Respuesta Intercultural: el Caso de Nuevo León
A continuación se exponen algunas directrices y experiencias en pos de los migrantes
indígenas tanto en el plano normativo como en el plano de las políticas públicas, por parte
de los gobernantes del Estado de Nuevo León. Como señala Durin (2010) las dos
dependencias encargadas de atención a los indígenas a nivel federal – la Comisión Nacional
para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la Dirección General de Educación Indígena –
no han diseñado una política específica para los indígenas que viven en las ciudades. Por
esta razón, es necesario establecer las acciones llevadas a cabo por los gobiernos
subnacionales en general en este sentido. Lo que sigue son unas notas acerca del caso de
Nuevo León, Estado en que – como ya se ha señalado – la población indígena ha
aumentado considerablemente en los últimos años debido a importantes migraciones desde
otros Estados de la República, especialmente San Luis de Potosí, Oaxaca y Veracruz.

La primera política pública relativa a los migrantes indígenas en Nuevo León fue en el
campo de la educación. Entre 1998 y 1999, se registraron los niños indígenas de edad
primaria y se fundó la Coordinación de Educación Indigenista. Posteriormente, en 2000, se
elaboró La ley de educación para el estado de Nuevo León, incorporando en su artículo 48
¿Una respuesta intercultural para los migrantes indígenas? | 11

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la mención de la necesidad de establecer una educación “bilingüe e intercultural” para los
migrantes y indígenas (Durin, 2007). En el marco de esta política pública, se han
capacitado a maestros, se han organizado concursos de cuentos, y se ha fomentado el
respeto a la diversidad lingüística. Uno de los elementos clave de esta política pública ha
sido su énfasis sobre la interculturalidad, dado que los maestros bilingües han compartido
aula con maestros monolingües, niños no indígenas, y niños indígenas.

Otros de los campos en los que se ha impulsado una política pública hacia los migrantes
indígenas desde el principio de la interculturalidad son los Centros Comunitarios
Interculturales, que se fundaron a partir del 2005, para las comunidades mixtecas, nahuas,
ña ñhu, y mazahuas. A través de los talleres y cursos de capacitación ofrecidos en los
centros, se ha buscado preservar el “patrimonio lingüístico, cultural y artesanal de los
grupos indígenas asentados…” Además, en algunos casos se han buscado mediadores para
ayudar a los migrantes a regularizar sus predios, a través de los mismos Centros
Comunitarios Interculturales 13.

Además de estos dos proyectos impulsados desde una visión de la interculturalidad, cabe
mencionar que el gobierno estatal de Nuevo León en los últimos años también ha
contemplado la situación especial de los indígenas en dos campos específicos: el desarrollo
económico y el desarrollo social. En cuanto al primero, se refiere a la necesidad de
incorporar a los indígenas en la planeación del desarrollo económico 14. Luego en cuanto al
desarrollo social, se toman en cuenta las importantes migraciones de personas indígenas al
Estado en los últimos años y se refiere a la necesidad de superar su situación de pobreza y
marginación. Además se establece como uno de los objetivos estratégicos: “Atender las
necesidades de los grupos indígenas mediante acciones que promuevan la igualdad de
oportunidades y la inclusión social.” En ese sentido, se busca preservar su lengua y
tradiciones, fomentar la educación entre los jóvenes indígenas y ayudar a comercializar sus

13

Gobierno de Nuevo León. Documento sin fecha “Centros Comunitarios de Desarrollo Social”, p.16.
disponible en www.nl.gob.mx
14
Gobierno de Nuevo León. Documento sin fecha “Desarrollo y Economía Regional. Programa Sectorial.
Plan Estatal de Desarrollo 2010-2015, disponible en www.nl.gob.mx.

12 | Claire Wright

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productos 15. En ambos casos, la política tiene tintes más multiculturalistas que
interculturales.

Además de la política educativa, los centros comunitarios, y los objetivos planteados en
términos del desarrollo económico y social, en los últimos años también se han reformado
varias leyes estatales para tener en cuenta la situación especial de los migrantes indígenas.
Dichas leyes son las siguientes: Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de
Violencia, Ley de Defensoría Pública para el Estado de Nuevo León, Ley de Educación del
Estado, Ley de Personas con Discapacidad del Estado de Nuevo León, Ley de Protección
de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes para el Estado, Ley de Protección a no
Fumadores del Estado, Ley de Transparencia y Acceso a la Información del Estado, Ley del
Sistema Especial de Justicia de Adolescentes, Ley Orgánica de la Administración Pública,
Ley de Trata de Personas, Código de Procedimientos Penales, Código Penal 16.

El desarrollo simbólico y normativo más importante relativo a los migrantes indígenas por
parte del Estado de Nuevo León ha sido el cambio en la Constitución Política del Estado
Libre y Soberano de Nuevo León, la que a partir del 2011 incorpora en su segundo artículo,
3° párrafo, un reconocimiento de los migrantes indígenas en los siguientes términos: “Los
indígenas que habitan en la Entidad tienen derecho a preservar y enriquecer sus lenguas y
sus conocimientos; colaborar en la protección de su hábitat, patrimonio cultural, lugares de
culto y demás elementos que constituyan su cultura e identidad; a decidir sobre sus normas
internas de convivencia, organización social, económica, política y cultural. Sus formas e
instituciones de gobierno garantizarán la participación de las mujeres indígenas en la toma
de decisiones relacionadas a la vida comunitaria, en un marco que respete el pacto federal y
la soberanía de los Estados”.

17

Dicho cambio se produjo debido a los esfuerzos de una

coalición de diputados y representantes de la sociedad civil.

15

Gobierno de Nuevo León. Documento sin fecha “Desarrollo Social. Programa Sectorial. Plan Estatal de
Desarrollo 2010-2015, disponible en www.nl.gob.mx, p.60.
16
Comisión de legislación y puntos constitucionales, Expediente N° 7283/LXXII, 29 de noviembre de 2011.
17
Comisión de legislación y puntos constitucionales, Expediente N° 7283/LXXII, 29 de noviembre de 2011.

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Además de las iniciativas impulsadas al nivel estatal, también cabe referirse a los esfuerzos
por parte de los gobiernos municipales. Por ejemplo, en el caso de Monterrey (municipio en
que de acuerdo con las cifras oficiales la población indígena se duplicó desde 10,918
personas en 2000 a unas 21,477 personas en 2010), se han llevado a cabo dos acciones
concretas. Por una parte, de acuerdo con el Plan Municipal de Desarrollo 2012-2015 del
gobierno municipal de Monterrey, se establece entre las principales líneas de acción la
atención a grupos minoritarios, entendidos en términos étnicos, con la realización de
convenios de colaboración con instituciones estatales y federales (incluyendo la la
Comisión Nacional para la Atención para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas) y la
capacitación de las “las comunidades indígenas residentes en Monterrey en prácticas de
autogestión para la identificación, formulación y administración de proyectos económicos,
sociales y comunitarios 18.”

Asimismo, en dicho municipio, en marzo 2013, se creó una Comisión Especial de Grupos
Indígenas con la siguiente justificación: “es preciso crear una Comisión Especial que tenga
como finalidad proponer acciones, programas, normas y políticas en materia de grupos
étnicos, con el propósito de abatir las carencias y rezagos que afectan a los pueblos y
comunidades indígenas, impulsando su desarrollo regional, fortaleciendo las economías
locales y mejorar las condiciones de vida de sus pueblos” 19. Además se establecen las
siguientes atribuciones: “proponer acciones, programas, normas y políticas en materia de
grupos étnicos, con el propósito de abatir las carencias y rezagos que afectan a los pueblos
y comunidades indígenas, impulsando su desarrollo regional, fortaleciendo las economías
locales y mejorar las condiciones de vida de sus pueblos” 20.

A raíz de lo expuesto queda patente que los gobiernos subnacionales (tanto a nivel estatal
como a nivel municipal) en Nuevo León se han dado cuenta del desafío propuesto por la
migración interna indígena a las zonas urbanas y en los últimos años han empezado a
18

Plan Municipal de Desarrollo 2012-2015, publicado en la Gaceta Municipal de Monterrey, Vol III, Edición
Especial, enero 2013, P.46.
19
Acta Número 7, Sesión Ordinaria del Ayuntamiento, 8 de marzo del 2013. P.9
20
Ibid.

14 | Claire Wright

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desarrollar marcos normativos y políticas públicas en pos de ello. Además, en el caso del
gobierno del Estado de Nuevo León se observa una clara apuesta por la interculturalidad,
en contraste con el enfoque multiculturalista o de “desarrollo con identidad” en las acciones
llevadas a cabo por parte del gobierno federal. No obstante, queda por ver el impacto de las
políticas en la práctica, la perspectiva de los migrantes indígenas sobre los mismos, y el
grado en que se va construyendo una sociedad multi o incluso intercultural en términos
prácticos y cotidianos.

Conclusiones
A través del presente capítulo se ha ofrecido un acercamiento tanto teórico como empírico a
la cuestión de la formación de una ciudadanía multicultural (o incluso intercultural) en el
contexto de importantes movimientos migratorios. Específicamente, se han ofrecido datos
acerca de los migrantes indígenas radicados en el Estado de Nuevo León y un análisis de
las principales políticas públicas, unidades administrativas y reconocimientos legales
impulsados a este colectivo por parte del Gobierno de dicho Estado. El capítulo ha
subrayado los esfuerzos realizados a nivel subnacional a la hora de enfrentarse con la
llegada de colectivos lingüística y culturalmente diferenciados, en ausencia de una política
pública impulsada por el Gobierno Federal. Quedan por verse los próximos desarrollos en
materia de los migrantes indígenas en México, tanto a nivel Estatal como a nivel Federal,
además de su impacto real en la formación de una ciudadanía realmente intercultural.

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¿Una respuesta intercultural para los migrantes indígenas? | 17

�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 1. Enero-junio 2016, pp. 18-30
ISSN: en trámite

Factores determinantes al decidir realizar un intercambio académico en
la Universidad Autónoma de Nuevo León: el caso de estudiantes
sudamericanos
David Horacio García Waldman I

Resumen: Este documento analiza los factores determinantes en la selección de
universidad destino por parte de alumnos sudamericanos que realizan su actividad de
movilidad académica. La construcción de estos factores determinantes fue a través de la
revisión de la literatura para comprobar empíricamente con un grupo de alumnos
sudamericanos. En la investigación se encuentra que las variables académicas y, de la
ciudad y la cultura tienen una gran relevancia en el proceso de toma de decisión de los
estudiantes internacionales. En contraste no se encuentra información de la relevancia de
variables relacionadas con el costo de vida, cuotas escolares y la ayuda financiera.

Palabras clave: Estudiantes internacionales, Factores determinantes, Intercambio
académico, Sudamérica.

I

Doctorando del sexto semestre del programa Doctoral en Filosofía con orientación en Relaciones
Internacionales, Negocios y Diplomacia por la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública,
UANL. Correo: david.garciaw@uanl.mx

Factores determinantes al decidir realizar un intercambio académico…| 18

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Introducción
La internacionalización de la educación superior a través de su más concreta actividad, la
movilidad académica, ha representado una de las más importantes herramientas para lograr
la formación de estudiantes con una perspectiva internacionalizada. En este contexto es de
gran importancia para todas las universidades maximizar sus oportunidades de enviar y
recibir estudiantes de todas partes del mundo, y para el logro de este objetivo es necesario
conocer a fondo cuales son los factores determinantes de dicha movilidad académica, para
ubicar a los responsables directos para mejorar cada uno de esos factores que toman en
cuenta los estudiantes internacionales en su proceso de selección de universidad destino, y
así diseñar políticas eficientes dirigidas a atraer a dichos estudiantes a las universidades.
Revisión de literatura
La globalización económica ha marcado desde la última década del siglo XX un modo
particular de producir, comercializar y consumir en todos los ámbitos del desenvolvimiento
social. En este sentido la educación ha sido especialmente impactada por esta nueva
dinámica y los tratados de liberalización han impuesto la necesidad de internacionalizar el
servicio educativo, aspecto sobre el cual se han centrado las inquietudes de los diversos
actores que intervienen en este servicio, básicamente en el nivel superior (Moncada Cerón,
2011).
Así se puede comprender según Altbach &amp; Knight (2007) en el ámbito educativo que la
globalización es un proceso de fuerzas económicas, políticas y sociales que empujan en el
siglo 21 a la educación superior hacia un mayor envolvimiento internacional. Mientras que
por otra parte la internacionalización según Altbach (2006) son las políticas y programas
específicos tomados por los gobiernos, los sistemas académicos y las instituciones, e
incluso departamentos aislados para ocuparse de la globalización.
Lo anterior en un contexto latinoamericano se sustenta por lo declarado por Moncada
Cerón (2011) quien considera que el escenario actual en el que se desenvuelven las
universidad supone retos particulares para dichas instituciones, dada una integración de los
bloques mundiales, producto de los procesos de globalización, a través de la cual la
población del mundo se ha subordinado a la influencia de un sistema económico, cultural y
político centrado en el núcleo de los países más ricos, se ha orientado a la modificación
19 | David Waldman

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Enero-Junio

drástica de aspectos de producción y mercado; siendo así como una respuesta al fenómeno
de la globalización, la institución universitaria reivindica su papel participante activo en la
sociedad del conocimiento.
La internacionalización como todo proceso a lo largo de los años ha pasado de ser una
cuestión reactiva a una cuestión proactiva, de ser un valor añadido a estar generalizada, y
también ha visto como su centro de atención, su alcance y su contenido evolucionaban
sustancialmente (de Wit, 2011).
La internacionalización implica infundir entre los estudiantes, el personal académico y
administrativo, nuevos conocimientos, habilidades y actitudes que les permitan funcionar
de manera eficaz en un medio internacional y multicultural; integrando la dimensión
internacional en la docencia, la investigación, la extensión, en la movilidad académica y
estudiantil, en la colaboración investigadora, en la asistencia técnica y en la ayuda para el
desarrollo, entre otros rubros (Moncada Cerón, 2011).
Vista como una estrategia de renovación institucional, los esfuerzos de internacionalización
necesitan del trabajo conjunto y coordinado de todos los actores de la comunidad
universitaria, bajo el liderazgo y con el apoyo decidido de las autoridades, las cuales deben
sostenerse en un equipo de expertos y profesionales capacitados y experimentados (Gacel
Avila, 2009).
En México es todavía reciente, alrededor de los años ochenta; para las instituciones de
educación superior, el hecho de tener una actividad internacional más sistemática y
organizada. Misma que como proceso en evolución, supone retos y dificultades, tanto de
naturaleza académica como administrativa que presenta carencias, en mayor o menor
medida en el grado de internacionalización de cada institución (Gacel Avila, 2009).
Las expresiones de la internacionalización en las universidades pueden encontrarse en
todos los ámbitos de la institución: la incorporación de la dimensión internacional en la
misión y visión de la universidad, en la organización y procesos administrativos con
estándares internacionales, en el conjunto de actividades y actores de los procesos de
formación, en la comunidad académica, en la investigación y en las actividades de
Factores determinantes al decidir realizar un intercambio académico…| 20

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Enero-Junio

extensión y vinculación universitaria (Sebastián, 2011), lo cual la convierte en un factor
clave para incrementar la calidad educativa y para formar profesionales capaces de
adaptarse y actuar con

eficacia en el escenario internacional (Moncada Cerón,

2011), así como para mejorar la pertinencia de las funciones universitarias (Sebastián,
2011).
El contexto interno específico de una universidad, el tipo de universidad y el modo en el
que las universidades están integradas nacionalmente filtran y contextualizan las estrategias
de internacionalización (de Wit, 2011). De la mismas manera la cultura institucional es
fruto de la historia de la universidad y de los criterios dominantes que han orientado la
evolución de la universidad, siendo así como el peso de la dimensión internacional en estos
criterios marca la mayor o menor existencia de una cultura institucional internacionalizada,
misma que puede mejorarse desde aspectos formales, como la presencia de la dimensión
internacional en la misión y visión de la universidad, hasta la revisión de la normatividad
universitaria tratando de identificar aspectos que dificultan la internacionalización e
incluyendo los que la puedan favorecer; también esta misma cultura se ira conformando
como expresión de la internacionalización en otros entornos (Sebastián, 2011).
En este sentido, la idea de la internacionalización se transforma en acciones concisas
capaces de ser caracterizadas y cuantificadas dentro de las instituciones de educación
superior (Moctezuma Hernández &amp; Navarro Cerda, 2011), reconocer este proceso de
autoevaluación permitirá a una universidad conocer el grado y características de la
internacionalización institucional permitiendo conocer la naturaleza y características de la
internacionalización de la institución, así como sus fortalezas y debilidades y obtener
información relevante para orientar las políticas de fomento de la internacionalización
(Sebastián, 2011).
Si bien al proceso de internacionalización de la educación superior se le han asociado
beneficios como: el impacto cultural y social dentro de las comunidades locales, regionales
y nacionales; movimiento de estudiantes y miembros de universidades que les permite
darse cuenta de las posibilidades de la cooperación; Estudiantes y miembros de
universidades reconociendo las oportunidades internacionales y estar internacionalmente
orientados; y una nueva perspectiva en términos de aseguramiento de la calidad dentro de
21 | David Waldman

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Enero-Junio

las universidades (Bordean &amp; Borza, 2013). A esto comenta Meek (2003) que claramente
algunas naciones se benefician mucho más que otras, lo cual aviva las tensiones entre los
países más ricos y más pobres, siendo aquí a opinión de Bordean &amp; Borza (2013) donde
aparece una notable diferencia cuando se compara esta situación en países en desarrollo
como Kazakstán, Taiwán, Rumania, Ucrania, etcétera; con aquellos países desarrollados
como Australia, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos, etcétera; y ante lo cual de ningún
modo debe negar el proceso de internacionalización de la educación superior a los países en
desarrollo, aun cuando para ellos no sea tan fácil atraer estudiantes internacionales y
beneficiarse de todas las ventajas de la internacionalización.
Es en este punto de la Internacionalización de la Educación Superior es la movilidad
académica,

a consideración de Danyluk

&amp; Paschenko

(2012),

la forma de

internacionalización más desarrollada en la educación superior que ayuda a integrar a un
individuo dentro de una comunidad educativa internacional.

Así mismo Puukari (2012) describe este suceso de manera metafórica como un viaje
académico, intelectual, cultural y emocional que ofrece oportunidades de interacción
internacional

y

crecimiento

personal,

enriqueciendo

las

experiencias,

ganando

conocimiento y desarrollando habilidades que benefician al estudiante profesional y
personalmente.
Ante esta situación un creciente número de estudiantes aprovechan la oportunidad de
estudiar en el extranjero, y de forma paralela las universidades intensifican sus esfuerzos
para exponer a los estudiantes a otras culturas y, atraer más y más aspirantes
internacionales culturalmente diversos (Nedelcu &amp; Ulrich, 2014). Lo cual Nedelcu &amp;
Ulrich (2014) consideran como una oportunidad que representa retos de convencimiento de
que las dinámicas transfronterizas representan una experiencia altamente valiosa

de

manera académica y cultural, disposiciones institucionales sólidas, actitud para interactuar
con gente que tiene diferente trasfondo cultural y voluntad para aprender y desarrollar
sensibilidad cultural.
El abordaje de este fenómeno ha sido a través del estudio en mayor manera por el campo de
los estudios de migración, seguido por los campos de la educación, la sociología, la
Factores determinantes al decidir realizar un intercambio académico…| 22

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Enero-Junio

psicología, estudios de red e incluso el turismo (Wells, 2014). El desarrollo de estos
estudios desde la migración hacia los demás campos se ha caracterizado por la utilización
de técnicas de Push-pull factors donde hay factores que empujan al individuo a dejar su
país de origen y factores que lo jalan, es decir, aquellos asociados con el deseo del
individuo de moverse al extranjero; hasta estudios en la sociología donde el fenómeno de la
movilidad académica resulta ser reconocido como una forma de ganar capital cultural
personal basados en la teoría formativa de relaciones entre los individuos y su entorno
socio-cultural y que sugiere la utilización de la sociología de la educación superior para
teorizar la movilidad académica (Wells, 2014).
Es en este punto del fenómeno que el proceso de selección se reconoce por Wells (2014)
que los Push-pull factors también pueden ser vividos por el individuo al momento de su
permanencia en el país receptor y la influencia de estos dependerá de un cumulo de
características altamente complejas e individualizadas.
Por su parte Wang &amp; Tseng (2011) declaran que la selección de un destino de estudio es
normalmente un proceso de dos etapas, ya sea donde el estudiante escoge el país primero y
después la institución educativa o escoge ambos país e institución educativa separada e
independientemente; en este proceso de selección se asocian factores/variables
socioeconómicas y espaciales como lo son la seguridad, el estilo de vida, el costo de vida,
la transportación, la discriminación racial, el potencial de visa e inmigración, los amigos y
la familia, el clima y la cultura; asimismo también se asocian factores/variables a nivel
individual como programa de estudios y cursos, cuotas, instalaciones y servicios de apoyo,
clima intelectual, calidad de la docencia, personal y métodos docentes, reconocimiento de
los cursos, e imagen y prestigios de la universidad.
Dada la gran variedad de universidades y países que pueden ser elegidos por los
estudiantes, las universidades encaran el reto causado por el incremento de esta movilidad
académica a lo largo del mundo, en un contexto en el que sus objetivos claves son la
satisfacción del estudiante, la atracción de ellos y la retención de los mismos a través de
brindar un servicio superior y mantener la satisfacción y lealtad del estudiante (Wang &amp;
Tseng, 2011); y son estos mismos objetivos los que permanecen en la cima de las
prioridades de los investigadores (Wells, 2014).
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Enero-Junio

Diseño de investigación
En este entorno de revisión de la literatura fueron identificados los siguientes siete
constructos: academia, ciudad y cultura, costos y financiamiento, desarrollo personal y
profesional, vida social, entorno, y servicios e instalaciones universitarias (ver Tabla 1);
con el objetivo explorar los elementos determinantes para la selección de una universidad
por parte de los alumnos internacionales que realizaran actividades de movilidad académica
(ver Tabla 2).

Factores determinantes al decidir realizar un intercambio académico…| 24

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Enero-Junio

Tabla 1: Determinantes de selección de Universidad para Movilidad Académica de los
Alumnos Internacionales
Dimensiones

Ítems
Nivel académico de la institución
Reconocimiento
Reputación
Academia
Investigación y materias a cursar
Lengua de enseñanza
Maestros
Método de Docencia
Ambiente, apariencia y tamaño de la ciudad
Cultura
Ciudad y cultura
Infraestructura
Población local
Seguridad
Ayuda Financiera
Costos y financiamiento
Costo de Vida
Colegiatura
Expectativa Profesional
Desarrollo personal y
Descubrir nuevas culturas
profesional
Idioma
Crecimiento personal
Actividades
Entorno Internacional
Vida social
Hacer nuevas amistades
Vida nocturna
Ubicación Institucional
Naturaleza
Entorno
Viajes
Clima
Alojamiento
Administración Universitaria (Tramitología)
Entorno del Campus
Servicios e Instalaciones
Equipamiento
Universitarias
Instalaciones
Servicios Internacionales
Provisión de un Idioma Extranjero
Elaboración propia a través de la revisión de la literatura: (Wang, 2011; Veloutsou et al.,
2005; Arambewela, 2003; Lawley, 1998; Duan, 1997; International Development
Programs, 1995; Smith et al., 2002; Townley, 2001; Geall, 2000; DETYA, 2000; Wang &amp;
Tseng, 2011; Ellis &amp; van Aart, 2013).

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Tabla 2: Esquema de la investigación

Para la elaboración del instrumento de medición seguimos las 3 cuestiones básicas
sugeridas por Hernández et al. (2014) al momento de la construcción del instrumento,
operacionalizando las variables a través de sus componentes, después a sus indicadores y
después a los ítems que se presentaron en la Tabla 1. Por lo que respecta a la codificación
de cada uno de los ítems que conforman las dimensiones se utilizó una escala de Likert
donde los niveles de medición fueron de 1 a 5, representando el 1 como “Totalmente en
desacuerdo” y 5 “Totalmente de acuerdo”.
Una vez que tuvimos listo el instrumento procedimos a aplicar el mismo a una muestra no
probabilística de 39 estudiantes sudamericanos que realizaron su movilidad académica en la
Universidad Autónoma de Nuevo León en el periodo agosto a diciembre de 2014, la
encuesta consto en 33 preguntas que fueron respondidas en su mayoría vía correo
electrónico. Para estas 33 preguntas que conforman las 7 dimensiones del instrumento
cuantitativo de investigación se realizó una prueba de confiabilidad (ver Tabla 3). Este
índice sirve para comprobar si el instrumento que se está evaluando es confiable, lo cual
representa que las mediciones son estables y consistentes. Los resultados obtenidos y
plasmados en la Tabla 3 nos indican que el instrumento tiene una confiabilidad aceptable,
lo que valida el uso para la recolección de datos.
Factores determinantes al decidir realizar un intercambio académico…| 26

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Tabla 3: Determinantes de intercambio académico observadas en los estudiantes
internacionales

Academia

35

9

35

26.4

7.1

Alfa de
Cronbach
0.94

Ciudad y cultura

38

5

25

20.1

4.2

0.85

Costos y financiamiento

37

2

10

6.5

2.3

0.68

Desarrollo personal y profesional

38

3

15

13.3

2.3

0.88

Vida social

37

8

20

16.7

3.2

0.89

Entorno
Servicios e Instalaciones
Universitarias

36

6

20

15.1

3.9

0.83

30

5

25

19.5

4.6

0.88

Dimensión

N

Min.

Máx.

M

DE

Por lo que respecta a los resultados (ver Tabla 4) recuperados a través de la aplicación de
las encuestas, los participantes respondieron que en su proceso de toma de decisiones fue
de mayor importancia un enfoque académico, es decir, que eligieron su movilidad
académica a la UANL por motivos de nivel académico de la institución, reconocimiento,
reputación, investigación y materias a cursar, lengua de enseñanza, maestros y método de
docencia. En su extremo contrario fue la dimensión de Costos y financiamiento la que
menos tomó partida dentro del proceso de selección de universidad, es decir, los incentivos
de ayuda financiera, los costos de vida y las colegiaturas influyeron de manera marginal en
la toma de decisiones por parte de los alumnos internacionales.
Lo que respecta a la dimensión de Ciudad y Cultura pudimos encontrar que fue el elemento
con segunda mayor importancia en la toma de decisiones de la selección de destino
académico, lo cual se reitera con la importancia que se le atribuyo a las posibilidades de
vida social y de desarrollo personal y profesional. Si bien, la dimensión que acoge el ítem
de colegiatura fue de poca o nula importancia para los alumnos internacionales, se observar
que los servicios e instalaciones universitarias por el contrario ocupa un importante lugar en
el proceso de selección de la universidad destino. Así mismo no debe ignorarse la
importancia que se ha podido notar que representa la dimensión “entorno” en el modelo,
misma que se constituye por los atributos inherentes al ecosistema donde se ubica la
universidad.

27 | David Waldman

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Tabla 4: Resultados promedio determinantes de intercambio académico observadas
en los estudiantes internacionales

Una vez con esta información descriptiva de los datos recuperados a través del instrumento
y con el objetivo de tener la certeza de que los resultados presentados de la muestra tienen
la posibilidad de ser generalizados a la población y de que no se tiene un error en la
selección de la muestra, a través de correlaciones entre las dimensiones y la variable
dependiente de selección de una universidad se busca a través de la significación poder
tener certeza de la generalización. Ver resultados en la Tabla 5.

Tabla 5: Correlaciones de las 7 dimensiones determinantes de intercambio académico
observadas en los estudiantes internacionales y su determinación de universidad
ACA
DEMI
A
DETERMINA Correlación
UNI

.881**

CIUDYC COST DESPER VIDS ALRE
ULT

OS

.895** .590**

PRO

OC

.465* .823**

DE

SERUNI

DETERMINA

V

UNI

.837**

.837**

1

de Pearson
Sig.

.000

.000

.001

.014

.000

.000

.000

N
27
27
27
**. La correlación es significativa al nivel 0,01 (bilateral).
*. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

27

27

27

27

(bilateral)

Factores determinantes al decidir realizar un intercambio académico…| 28

27

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Enero-Junio

A lo anterior se puede observar que todas las correlaciones entre las variables
independientes y la dependiente dan niveles de significación de por los menos 95% a favor
de la certeza y 5% en el error.

Conclusión
En este documento se analiza los determinantes de la selección de universidad por parte de
los alumnos internacionales que realizaron su actividad de movilidad académica en la
Universidad Autónoma de Nuevo León. En base a la literatura existente se formuló un
instrumento de investigación que nos dimos a la tarea de comprobar con un grupo de
estudiantes sudamericanos para evaluar cuales fueron las dimensiones más importantes en
su proceso de toma de decisión de universidad destino para realizar su movilidad
académica. Los principales descubrimientos de este estudio son que en el orden de las
prioridades de los alumnos internacionales en su proceso de selección de universidad
destino para movilidad académica en la Universidad Autónoma de Nuevo León, los
factores determinantes prioritarios en orden descendiente son académicos, la ciudad y la
cultura, los servicios que ofrece la universidad, vida social, los alrededores de la ubicación
de su estancia, las posibilidades de desarrollarse profesional y personalmente, y por último
los costos que incurren durante su movilidad académica. Estos resultados, en el marco de
internacionalización de las universidades como respuesta a los fenómenos de la
globalización, permitirán a los tomadores de decisiones

prestar particular atención a

cuestiones relativas a la academia por sobre los costos en los que se incurren durante la
movilidad académica.

Bibliografía
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29 | David Waldman

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for further research. Procedia, 19-24.

Factores determinantes al decidir realizar un intercambio académico…| 30

�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 1. Enero-junio 2016, pp. 31-47
ISSN: en trámite

Promoción de la salud y perspectivas de desarrollo en Chile, Colombia y
México. Una mirada desde la política y las políticas públicasI
Carlos Andrés Martínez Beleño II
Resumen: La Promoción de la Salud es concebida como una estrategia fundamental para
proteger y mejorar la salud de población humana. Debe fundamentarse desde un proceso
político, educativo y social que incremente la conciencia pública sobre la salud, promover
estilos de vida saludables y la acción comunitaria en favor de la salud; todo esto involucra
además, diseñar acciones para modificar las condiciones sociales, ambientales, políticas y
económicas, que se desarrollen estrategias y dinámicas participativas que permitan al
individuo acrecentar el control sobre los determinantes de su salud y por consiguiente,
fortalecerla. Esto de acuerdo con los planteamientos de OMS-OPS.
Desde esas dimensiones, las reformas del sector salud dadas en las últimas dos décadas, en
el ámbito nacional e internacional, según Molina &amp; Cabrera, (2008) han generado cambios
sustanciales en las políticas y los sistemas de salud, es por ello que la intención de este
trabajo fue describir los aspectos centrales en los cuales puntualiza la Política Nacional de
Salud de Chile (Estrategia Nacional de salud para el cumplimiento de los Objetivos
Sanitarios de la Década 2011-2020), Colombia (Plan Decenal de Salud Pública Colombia
2012-2021) y México (Plan Sectorial de Salud 2013-2018). Asimismo, dentro de cada
política y país mencionado se identificó las Perspectivas de Desarrollo, aquellas planteadas
por Gavidia (2001), que en últimas evidencian el impacto que generan esas propuestas en
los individuos y comunidades donde se está interviniendo.
Palabras clave: Promoción de la salud, políticas de salud, perspectivas de desarrollo.
I

Articulo derivado del proyecto de investigación “Política y políticas públicas en salud. Aproximación a un
estudio comparado. Casos: Chile, Colombia, México y Perú” dirigido por el Prof., PhD Carlos E Guzmán
Mendoza, en el marco de la Beca Colciencias Maestría Nacional 2015.
II

Docente-Investigador. Profesional en Dirección y Producción de Radio y Televisión, estudios de Maestría
en Ciencia Política y Gobierno en la Universidad del Norte, Barranquilla-Colombia. Becario Maestría
Nacional Colciencias, convocatoria 673, 2015. Experto en Comunicación en Salud y en seguimiento a
Políticas, Programas, Planes y Estrategias de Salud.

Promoción de la salud y perspectivas de desarrollo en Chile, Colombia y México… | 31

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Enero-Junio

Introducción
Los países latinoamericanos en sus múltiples dimensiones pero principalmente en lo
económico, social y político, se ha caracterizado por una constante inestabilidad, sin
embargo aún dentro de este panorama se han gestado profundos cambios y
transformaciones, que ha afectado entre otros sus, sistemas y políticas de salud.
Visto así, Tenorio, A. y Plaza V. (2008) afirman que dada a la importancia de esta
problemática, -en políticas públicas de salud- llama la atención la escasez de
investigaciones en evaluación y análisis de Programas de Salud Pública. Es por ello, que
este trabajo dirige sus intenciones a describir los aspectos centrales en los cuales puntualiza
la Política Nacional de Salud de los países en mención.
Frente a lo anterior, el término Políticas Públicas (PP), según Maggiolo, &amp; Perozo, (2007),
se asocia de inmediato con asuntos del gobierno y sistemas políticos o como actividades de
las instituciones públicas, que van dirigidas a tener una influencia determinada sobre la vida
de los ciudadanos. Según Muller (2007), las políticas públicas son la forma como se le da
coherencia, integralidad y sostenibilidad a las decisiones y acciones de los gobiernos.
Bajo este sentido, organismos como la OMS y su oficina regional para las Américas,
Organización Panamericana de la Salud (OPS), consideran la salud como un ejercicio
efectivo que favorece en últimas el bienestar social de forma productiva y sistemática. En
esta misma línea, la OMS/OPS han orientado acciones globales en relación con políticas
públicas que favorecen la salud, a través de estrategias de promoción de la salud que
promueven el bienestar humano en sus programas de fomento a la salud a la largo de países
Latinoamericanos.
En suma, el siglo XXI, por lo menos hasta hoy, comporta problemáticas pluridimensionales
de tipo social, económico y político. Situación que nos enfrenta a una pluralidad de desafíos
a superar, en procura de avanzar en la consecución de mejores estándares de calidad de vida
de los asociados, a mediano y largo plazo.
En este contexto, describir los aspectos centrales de las políticas públicas en salud en
América latina, desde una mirada politológica, nos permitirá vislumbrar la capacidad de
32 | Carlos Martínez

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Enero-Junio

respuesta a las demandas y necesidades que desde el sector le formulan a los gobiernos. Del
mismo modo, permitirá acopiar información oportuna, confiable y pertinente para la toma
de decisiones referidas a la política de salud.
De ese modo, el presente estudio, que presenta resultados de investigación, es derivado
sustancialmente una tesis descriptiva apoyada en la revisión documental. Asimismo, se
trata de un estudio de casos múltiples de alcance descriptivo, de corte comparado.
Es imperativo aclarar aquí, que este estudio, en ningún momento intentará evaluar o
verificar la implementación o efectividad de la política en cada gobierno de los casos
presentados. Aquí, solo se alude a la formulación de la política desde un método descriptivo
basado en revisión documental a fin de identificar los aspectos centrales de las políticas
públicas en salud.
La información que sustenta los resultados del proyecto se obtuvo principalmente mediante
la técnica de revisión documental, la sistematización y recolección de los datos. En este
sentido, fue necesario revisar la base de datos institucional del Ministerio de Salud de
Chile, el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia y la Secretaria de Salud de
México así como solicitar por medio electrónico material y/o documentes que explicitaran
la Política en salud de cada gobierno.
Las políticas de salud en América Latina a inicios del siglo XXI
Para Stein, et al., (2006) la década de 1990 fue un período de intensas reformas en América
Latina y el Caribe. La frustración sembrada por la llamada “década perdida” de 1980 y la
promesa que ofrecía la receta aparentemente sencilla del Consenso de Washington
convencieron a los líderes políticos de la necesidad de tomar medidas fiscales y monetarias
para controlar la inflación y llevar a cabo una serie de reformas a fin de abrir las economías
al comercio, liberalizar los sistemas financieros y privatizar empresas estatales con el
propósito de acelerar el crecimiento económico
Debido al éxito moderado en lo que atañe al crecimiento económico y a la reducción de la
pobreza y la desigualdad, el entusiasmo por las reformas ha mermado en los últimos años.
En cambio, han surgido dudas con respecto a la eficiencia de las mismas y un debate sobre

Promoción de la salud y perspectivas de desarrollo en Chile, Colombia y México… | 33

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Enero-Junio

el rumbo que debería tomar la política económica y social a fin de alcanzar la elusiva meta
del crecimiento sostenible con equidad a la cual aspiran todas las sociedades
latinoamericanas.
Frente a ese contexto para Cruz, (2003) en las dos últimas décadas del siglo XX el mundo
ha vivido grandes transformaciones y cambios que han puesto en la palestra de la discusión
el papel del Estado, el gobierno y la administración pública en la economía y su relación
con la sociedad civil. Las fuerzas emanadas del avance tecnológico, el neoliberalismo, los
cambios acelerados de la sociedad civil, la complejidad de las relaciones en el ámbito
político, económico y social, acompañados por una amplia dosis de incertidumbre bajo la
máscara de la globalización que se presenta como un hecho consumado, esta globalización
omnipresente que abarca todo y desafía a las democracias representativas, así como a los
líderes políticos, afectando significativamente la organización tradicional de los Estados
nacionales; esta globalización es producto de una política deliberada y ejercida a escala
mundial, pero a pesar de su poder no es predestinada sino, por el contrario, coyuntural,
perfectamente analizable y discutible (Forrester, 2000: p. 12).
Visto lo anterior, para Casas-zamora, (2002) los contextos políticos también son
importantes determinantes de la salud. Con pocas excepciones, aquellos países que han
desarrollado instituciones de gobierno democráticas y sociedades civiles fuertes, por lo
general, han establecido políticas sociales a largo plazo inclinadas a una distribución más
amplia de los ingresos y beneficios sociales. Es interesante ver que los países que aplicaron
políticas sociales que brindan a sus poblaciones mejor acceso a la educación, a los servicios
básicos de salud, a la nutrición y al saneamiento básico han logrado tasas de mortalidad
bajas comparadas con los países de igual o aún mejor desempeño económico donde
persisten las grandes disparidades de ingresos y recursos (Casas-Zamora, (2002) apoyado
en los planteamientos de Sen, (2000) &amp; Walkinson, (1996).
Frente a lo anterior, para Dallanegra, (2008) América Latina se caracterizó por continuos
cambios de gobierno, dentro de sistemas políticos inestables. En general, los sistemas
políticos han obedecido a los intereses de las élites dominantes y, cuando surgieron
gobiernos con conductas más autonómicas y sociales, fueron rápidamente desestabilizados
y golpeados, remplazándolos por gobiernos militares o civiles funcionales a los intereses
34 | Carlos Martínez

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Enero-Junio

locales y extranjeros, en correspondencia a los planteamientos de seguridad y económicos
del Corolario Theodore Roosevelt a la Doctrina Monroe. Siguiendo, no se puede decir que
América Latina constituya una región, más allá de los emprendimientos —hasta ahora
siempre fallidos— integrativos.
Siguiendo a Dallanegra, no existe la más mínima coordinación de políticas entre los
diferentes Estados de la región en ningún nivel: comercio, defensa, relaciones exteriores,
solución de la problemática social, etc. No hay un “Consenso Latinoamericano”.
Los pocos acuerdos que se dan, terminan quedando en el terreno formal. No se puede
hablar de la existencia de un sistema político latinoamericano; al menos de un sistema
único y homogéneo. Uno de los problemas que se presenta en el análisis de la política
latinoamericana, es que no se le puede hacer en términos de sistemas nacionales
autocontenidos ya que existen en el juego del poder no sólo fuerzas políticas
intranacionales, sino también fuerzas políticas extranacionales —otros Estados con
intereses económicos y de seguridad o empresas y banca— que actúan en el ámbito interno.
De este modo, y teniendo presente el párrafo anterior, Dallanegra, (2008) acentúa que aun
en ausencia de un proceso de crecimiento económico, hay países que han logrado invertir
en la salud de sus pueblos y alcanzar importantes avances en el bienestar general. Por otro
lado, hay pruebas crecientes de que esta inversión en salud es, a su vez, un insumo
importante, y hasta indispensable, para alcanzar el crecimiento no sólo económico largo
plazo.
Frente a la posibilidad de mantener sistemas universales de salud en el siglo XXI, Suárez,
(2009) asegura que construir sistemas universales de salud requiere un consenso de la
sociedad que coloque a la salud y sus determinantes en el centro de las prioridades
nacionales. Ello significa alcanzar un nuevo pacto social que dedique las mayores energías
a mejorar las condiciones y calidad de vida, atendiendo integralmente -no nominalmentelas necesidades de salud, educación, alimentación, seguridad social y cuidado del ambiente,
como base del crecimiento económico sostenible y no como limosna de la riqueza del país.
La promoción de la salud

Promoción de la salud y perspectivas de desarrollo en Chile, Colombia y México… | 35

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Enero-Junio

Según OMS, (1998) citado por Resende (2008), a partir de la Carta de Ottawa, la
Promoción de la Salud pasa a ser definida como...”el proceso de capacitación (enabling) de
los individuos y colectivos (communities) para que tengan control sobre los determinantes
de la salud con el objetivo de tener una mejor calidad de vida”. Esta categoría constituye un
concepto que sintetiza dos elementos clave para la promoción de la salud: la necesidad de
cambios en el modo de vida y, también, de las condiciones de vida. Representa, igualmente,
una estrategia de mediación entre las personas y el medio ambiente, combinando elecciones
personales con responsabilidad social con el objetivo de crear un futuro más saludable.
Este mismo autor afirma que para que haya salud, la Nueva Promoción de la Salud sugiere
que los individuos y colectivos sean capaces de realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus
necesidades y de transformar el medio o adaptarse a él.
Así, desde 1986, la OMS recomienda, la superación de la inequidad en salud, proponiendo
acciones que tengan como objetivo garantizar...oportunidades y recursos que posibiliten a
las personas alcanzar el máximo de salud. Esto incluye oportunidades para hacer elecciones
saludables. Las personas no pueden alcanzar el máximo potencial de salud si no son
capaces de controlar los factores que determinan su salud.
En ultimas, el resultado de promover la salud en la población vulnerable o no, será el de
propiciar entornos saludables en donde todos los involucrados e interesados participen
activa y responsablemente en el mantenimiento y mejoramiento de su bienestar y el de su
colectividad.
Del mismo modo, es pertinente mostrarse de acuerdo con Gavidia (2001) cuando propone
que la salud debe observar cuatro dimensiones a saber: 1. Ideal de Bienestar; 2. factor de
Equilibrio; 3. Estilo de vida; 4. la salud como propuesta de desarrollo social y personal. El
autor las describe así:
1. El ideal de bienestar es subjetivo y depende del propio individuo.
2. El factor de equilibrio indica que la salud es el estado puntual de adaptación del
medio y la capacidad de funcionar en las mejores condiciones en el mismo. Es
decir, se entiende a la salud como el equilibrio que debe existir entre el individuo y
su entorno.
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Enero-Junio

3. Estilo de vida, la salud comprende una dimensión social, por lo que solicita la
solidaridad de todos para lograr la construcción de la salud ambiental. Esto en otras
palabras, se traduce al logro de un estilo de vida saludable.
4. La salud como propuesta de desarrollo social y personal se apropia de factores
determinantes en el desarrollo humano, en el bienestar humano y en la capacidad de
opciones y emplazamiento del ser humano, estos factores son: la estructura
socioeconómica, el nivel de vida, la intención de crecimiento particular y colectivo.
Adicionalmente, promueve la participación ciudadana, la mitigación del problema
social, la educación de alta calidad, los servicios de salud, entre otros.
Una mirada a tres políticas nacionales de salud. Casos: Chile, Colombia, México 3
La Política de Salud del Gobierno de Chile se traduce en la “Estrategia nacional de salud
para el cumplimiento de los Objetivos Sanitarios de la Década 2011-2020 - Metas 2011 –
2020” que es la encargada de expresar todo lo relacionado con la política nacional a diez
años. Esta política hace énfasis en y prende la alarmas en las enfermedades crónicas no
transmisibles y enfermedades crónicas, así como también en tabaquismo, obesidad, vida
sedentaria, hipertensión arterial, diabetes, depresión, suicidio, accidentes del tránsito con
fallecimientos o discapacidad.
La Política de Salud del Gobierno de Colombia se traduce en “El Plan Decenal de Salud
Pública 2012 – 2021 La salud en Colombia la construyes tú” es una apuesta política por la
equidad en salud, entendida como la "ausencia de diferencias en salud entre grupos sociales
consideradas innecesarias, evitables e injustas" (Whitehead, 1992). Esto implica que la
equidad en salud se logra cuando todas las personas alcanzan su potencial de salud
independientemente de sus condiciones sociales, culturales y económicas.
La Política de Salud del Gobierno de México se traduce en “El Plan Sectorial de Salud
2013-2018” propuesto como meta dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, traza
la ruta que se habrá de seguir en los próximos años para cimentar las bases de un Sistema
3

Aunque el Programa de Acción Especifica: Entornos y Comunidades Saludable-México no esté vigente, se
incluye a este con el ánimo de contrastar ya que este país contempla un gran panorama para el tema de
PromSalud.

Promoción de la salud y perspectivas de desarrollo en Chile, Colombia y México… | 37

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Enero-Junio

Nacional de Salud Universal. Se hará siguiendo un esquema de atención más homogéneo,
una operación integrada y una mayor coordinación entre las distintas instituciones de salud.
A la transformación institucional aquí delineada, también deberá sumarse una vigorosa
política en materia de prevención, que nos permita enfrentar los retos de las enfermedades
crónicas no transmisibles, como la diabetes, el cáncer o las enfermedades del corazón.
Caso Chile
La Encuesta Nacional de Salud en su momento mostró, que la población chilena ha sufrido
profundas transformaciones. Hay un aumento de las enfermedades no transmisibles que se
derivan del envejecimiento y de los hábitos de vida y las conductas de las personas.
En este escenario, se requiere una atención de salud más amplia e integral, pero también de
otras acciones que no son sanitarias. Se alude a una política de Estado que involucre a
distintos ministerios y organismos gubernamentales y que apunte a mejorar la calidad de
vida de los chilenos.
El gobierno de Chile, ya para el año 2014 en cabeza de su ministerio asumió el desafío de
fortalecer el sistema de salud con la mirada puesta en la construcción de una sociedad más
equitativa, que pone en el centro de sus acciones sanitarias a sus ciudadanos y ciudadanas.
Para ello, además de fortalecer las actividades y roles habituales del sector salud, se
propusieron planes específicos que respondieran a los déficit más importantes que presenta
el sistema.
Uno de los máximos ejes a potencializar es el fortalecimiento de la Atención Primaria de
Salud, avanzar hacia una Política Nacional de Medicamentos, la Política de Recursos
Humanos, el Fortalecimiento de la Salud Pública y la Autoridad Sanitaria, estos ejes con
una hoja de ruta para lograr así desde este panorama cubrir o permear todos los frentes
específicos en materia de salud en el territorio chileno.
Es en este contexto en el cual se construyó la Estrategia Nacional de Salud para la década
2011-2020, que fija Objetivos Estratégicos de los cuales se desprenden las Estrategias que
se definen como un conjunto de acciones concretas que se hacen cargo del problema y que
pone la salud y la calidad de vida de la población como eje orientador de las políticas.

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Enero-Junio

Caso Colombia
El caso colombiano, resulta el más organizado, el más estructurado, -desde lo que se
describe en los documentos oficiales de la política- del que ahora en adelante podría servir
de modelo regional en materia de salud pública. En esa perspectiva las estrategias de
Colombia, vienen enmarcadas en Dimensiones y luego Componentes, esto sin duda deja
entrever un trabajo que priorizó lo que realmente es imperativo en la agenda de la salud
pública nacional. En ese contexto, no se escapan tres líneas que se enuncian a continuación:
La línea de promoción de la salud. Reúne las acciones que debe liderar el territorio,
convocando los diferentes sectores, las instituciones y la comunidad, para desarrollarlas por
medio de proyectos dirigidos a la construcción o generación de condiciones, capacidades y
medios, necesarios para que los individuos, las familias y la sociedad en su conjunto, logren
intervenir y modificar los determinantes sociales de la salud en ese territorio y así las
condiciones de calidad de la vida, consolidando una cultura saludable basada en valores,
creencias, actitudes y relaciones que permita lograr autonomía individual y colectiva que
empodere para identificar y realizar elecciones positivas en salud en todos los aspectos de
su vida, con respeto por las diferencias culturales de nuestros pueblos. Esta línea incluye
acciones de:
•

Formulación de políticas públicas.

•

Movilización social.

•

Generación de entornos saludables.

•

Generación de capacidades sociales e individuales.

•

Participación ciudadana.

•

Educación en salud.

La línea de gestión del riesgo en salud. Reúne las acciones que sobre una población
específica con individuos identificables y caracterizable, deben realizar las entidades
públicas o privadas que en el sector salud o fuera de él tienen a cargo poblaciones para
disminuir la probabilidad de ocurrencia de un evento no deseado evitable y negativo para la

Promoción de la salud y perspectivas de desarrollo en Chile, Colombia y México… | 39

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Enero-Junio

salud del individuo, que puede ser también el empeoramiento de una condición previa o la
necesidad de requerir más consumo de bienes y servicios que hubiera podido evitarse.
Estas acciones hacen parte de un enfoque estructurado para manejar la incertidumbre
relativa a una amenaza (como la frecuencia y severidad) de un evento o de los eventos a
través de una secuencia de actividades que incluye evaluación de riesgo, desarrollo de
estrategias para identificarlo, manejarlo y mitigarlo. Las amenazas pueden estar causadas
por el medio ambiente, la actividad laboral la tecnología, los comportamientos humanos la
epidemiologia poblacional y los factores biológicos de las personas, entre otros. En el
riesgo en salud, el evento es la ocurrencia de la enfermedad o su evolución negativa o
complicaciones y las causas son los diferentes factores que se asocian con la ocurrencia de
esa enfermedad, su evolución negativa o su complicación. Esta línea incluye acciones de:
•

Análisis de riesgo de la población con enfoque diferencial.

•

Planeación de la atención según riesgos con enfoque diferencial.

•

Modificación del riesgo.

•

Vigilancia de la gestión del riesgo.

•

Gestión de la calidad de la atención.

•

Coordinación administrativa – técnica de los servicios y planes.

La línea de gestión de la salud pública. Reúne las acciones que la autoridad sanitaria,
nacional o local, debe ejecutar sobre colectivos poblacionales indivisibles, encaminadas a
modificar el riesgo primario o la probabilidad de pérdida de la salud, en forma de
estrategias colectivas, políticas, normas y documentos técnicos, así como en ejercicios de
planificación, dirección, coordinación, integración, vigilancia y administración y
fiscalización de recursos. Orienta la integración de manera coordinada y efectiva, las
acciones de todos los actores que operan en el territorio y garantiza el cumplimiento del rol
de cada uno, armonizando los servicios de atención médica con las acciones de control
realizadas sobre los determinantes de la salud por parte de la población, las autoridades
sanitarias y otros sectores sociales y productivos, públicos y privados. Esta línea incluye
acciones de:
•

Conducción.

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•

Sostenibilidad del financiamiento.

•

Garantía del aseguramiento.

•

Fiscalización.

•

Intervenciones colectivas.

•

Movilización de los otros sectores de la sociedad, de los territorios y de la
ciudadanía.

Caso México
Según la Secretaría de Salud de México, el Programa Sectorial de Salud 2013-2018 es el
instrumento mediante el cual el Gobierno de la República formula las estrategias y acciones
con las que se propone alcanzar los objetivos que en materia de salud se han establecido en
el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018. Como documento sectorial rector, establece seis
objetivos y para el logro de los mismos se definen 39 estrategias y 274 líneas de acción.
Las estrategias vinculadas a cada uno de los objetivos proyectan en primer lugar, consolidar
la promoción, la protección de la salud y la prevención de las enfermedades,
particularmente para reducir el impacto negativo de las conductas y hábitos no saludables.
El segundo objetivo apunta a mejorar el acceso efectivo a los servicios de salud con
calidad, a través de la creación y fortalecimiento de redes de servicios integradas,
sustentadas en un modelo de atención primaria más homologado y resolutivo. Tercero, se
fortalecerá la regulación, el control y el fomento sanitarios con la finalidad de reducir los
riesgos que afectan la salud de la población en cualquier actividad de su vida; con énfasis
renovado en aquellos que merman la productividad. Cuarto, con el fin de reducir las
brechas todavía existentes en las condiciones de salud entre distintos grupos poblacionales,
las estrategias vinculadas con este objetivo deben consolidar el control de las enfermedades
del rezago, abordar sistémicamente la mortalidad infantil y materna, así como establecer
acciones más eficaces para atender a grupos que viven en condiciones de vulnerabilidad.
Para hacer más efectiva esta atención, se requiere la participación coordinada de los
diferentes sectores y todos los órdenes de gobierno.

Promoción de la salud y perspectivas de desarrollo en Chile, Colombia y México… | 41

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Las políticas intersectoriales, como la Cruzada Nacional Contra el Hambre y la Estrategia
Nacional para la Prevención y Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes son piezas
fundamentales en este objetivo. Quinto, se establecen estrategias para optimizar la
generación y el uso de recursos en salud con el propósito de mejorar el desempeño del
sector salud y la calidad de los servicios, empleando esquemas sectoriales de planeación y
evaluación del desempeño; estrategias que impulsen la innovación y la investigación
científica; que simplifiquen la normatividad y los trámites gubernamentales, y que
fortalezcan la rendición de cuentas de manera clara y oportuna a la ciudadanía.
Finalmente, para proporcionar una atención de calidad integral, técnica e interpersonal, sin
importar el sexo, edad, lugar de residencia, situación económica o condición laboral se
delinean estrategias para transformar el Sistema Nacional de Salud de manera que toda la
población mexicana esté protegida por un esquema de aseguramiento público continuo y
exista una operación integrada y coordinada entre las distintas instituciones de salud.
El Programa Sectorial de Salud 2013-2018 formula así estrategias que plantean consolidar
los logros hasta la fecha, define estrategias que adecúan acciones implementadas en años
anteriores para que sean más eficaces; y propone nuevas estrategias para transformar de
forma decidida el panorama y avanzar hacia el Sistema Nacional de Salud Universal.
Perspectivas de Desarrollo identificables en las Políticas Naciones de Salud
Divergencias y Convergencias
El Cuadro 1 intenta evidenciar dos perspectivas de desarrollo, a fin de entrever que
aspectos se consideran desde la promoción de la salud, necesarios para promover el
desarrollo desde lo gubernamental y que se ajusten coherentemente a la población objetivo.
Esto, partiendo de Gavidia (2001) quien manifiesta que a la Salud debe considerarse, en
primera instancia, como una propuesta de desarrollo personal y luego social. Asimismo, y
luego de una revisión a la estructura de los mismos se intenta distinguir las convergencias y
divergencias entre las diferentes propuestas estatales en función del bienestar de la
población.

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

Fuente: elaboración propia.

Cuadro 1. Perspectivas de Desarrollo. Divergencias y convergencias (Contrastación)
País/
Política Nacional de
Salud
CHILE:
ESTRATEGIA
NACIONAL DE SALUD.
PARA EL
CUMPLIMIENTO DE
LOS OBJETIVOS
SANITARIOS DE LA
DÉCADA 2011-2020

Perspectiva De
Desarrollo 4
-Personal:
Ambiente
Saludables y
Entornos
Saludables.

Diferencias
-Calidad y justicia en la atención de
Salud.

-Personal:
prevención de la
Enfermedad.

Reorientación de Servicios de Salud
Entornos más saludable
amenazas ambientales

Enfoque
Comunidades
Indígenas

Institucionalidad de salud

Salud nutricional

desastres,

crisis

y

Hogar,

Diferencial:
Rurales
e

Desarrollo Humano

Enfermedades Trasmisibles
Ambientes Saludables

Salud Ambiental

Comunas
Saludables

Salud Mental
Seguridad Alimentaria y Nutricional

y

Comunidades

Comunicación-Educación para
la Salud
Promoción,
Atención

MÉXICO:
PLAN SECTORIAL DE
SALUD 2013-2018

Entornos

Nutrición, la inocuidad de los
alimentos y la seguridad alimentaria

Salud sexual y Reproductiva
-Social:
Salud
pública y ambiental

de

Espacios Saludables:
Trabajo, Escuela

Enfermedades Trasmisibles
-Social: Equidad en
Salud y Calidad en
la Atención

Promoción de la Salud
Promoción
Saludables

-Fortalecimiento del sector salud

Emergencias,
conflictos
COLOMBIA:
PLAN DECENAL DE
SALUD PÚBLICA 20122021

Semejanzas

Prevención

y

Prestadores de servicio de salud
-Personal:
Prestación eficiente
del Servicio de
Salud.

Industria farmacéutica
Panorama epidemiológico
atención

-Social:
Sistema
nacional de salud

Regulación del sistema nacional de
salud

Inclusión al sistema de salud

Dispositivos médicos y
Tecnología

y

de

Aportes a una nueva política
pública de salud y calidad de
vida
Fortalecer

procesos

de

participación ciudadana

4

Aquellas planteadas por Gavidia, (2001). Quien expresa que a la salud debe verse como un ideal de
Desarrollo Social y luego Personal

Promoción de la salud y perspectivas de desarrollo en Chile, Colombia y México… | 43

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Enero-Junio

Conclusiones
El eje transversal de los casos observados, es sin duda, la promoción de la salud y
prevención de la enfermedad,

y de este se desencadena el desarrollo local, social,

comunitario, y propender porque estos sean sostenibles en el tiempo.
La política pública en salud debe facilitar el goce plano y productivo de todo aquello que se
formula en los programas, planes y estrategias en función del contexto social. Esta debe
enfatizar en salud medioambiental y publica, promover espacios internos y externos
saludables y ante todo reconocer que cada individuo, sector, población o comunidad
responde a necesidades y opciones diversas.
Se recomienda que desde lo político, se propenda por la formulación y ejecución de
estrategias con enfoque diferenciado y que respondan a necesidades concretas de las
comunidades o poblaciones; éstas, a su vez conllevarían a la generación de cambio de
comportamiento en los individuos a fin de lograr estilos de vida saludables ya que se
enfatiza en un cambio estructural, de este modo, se lograría transitar hacia el desarrollo.
En ese orden, estos tres países –que además integran la Alianza del Pacifico- contemplan
temas, temáticas, problemáticas y acciones de promoción de la salud muy similares, por lo
cual es necesario seguir con el dialogo regional –desde las decisiones políticas- sobre esas
prioridades en salud en el marco de la región, en función de mitigar las desigualdades y en
general las necesidades básicas insatisfechas y demás factores externos e internos que
atañen a las poblaciones en cuestión.
En ese mismo recorrido, una política pública exitosa de prevención, protección y
promoción debe incorporar no sólo acciones propias de salud pública, sino también
intervenciones que cambien el actuar de las personas, en términos de su responsabilidad
respecto a comportamientos sexuales, actividad física, alimentación, consumo de alcohol,
tabaco, drogas ilícitas y en general en todas aquellas situaciones que ponen en riesgo la
integridad física o mental. Esto último, apoyados en las consideraciones de la Secretaria de
Salud de México.
Es necesario reconocer hasta qué punto todas estas propuestas impulsan verdaderos
cambios sociales en los países en desarrollo (Martínez, 2012) y más aún en la región
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Enero-Junio

latinoamericana y hasta qué punto esos cambios son intencionales desde lo público o lo
privado (Vega, 2004). Frente a esto, es el momento de que las miles de intenciones y
propuestas de desarrollo miren las implicaciones medioambientales y socio-económicas a
partir lo sostenible –que es lo que se quiere- desde una perspectiva sistemática y planeada,
colectiva y sostenible, ya que intentar constituir el desarrollo en América latina genera
muchas disparidades sociales y políticas pero principalmente culturales y, se requieren
entonces acciones pertinentes a cada contexto.
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Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 1. Enero-junio 2016, pp. 48-60
ISSN: en trámite

LOS ACUERDOS COMERCIALES REGIONALES COMO ALTERNATIVA DE
COOPERACIÓN DESDE UNA PERSPECTIVA LATINOAMERICANA I
Alain Sauter ELONG EBA II
Resumen: Con la necesidad de realizar un aporte al estudio de la cooperación sur-sur a
través de los acuerdos comerciales regionales, a partir de la escasa literatura aplicada al
tema de la formación de estos acuerdos desde una perspectiva Latinoamericana. Este
artículo permite destacar los criterios que sustentan la conformación de los acuerdos
comerciales regionales en América Latina. El abordaje parte de la evolución del comercio
intraregional en la dicha región, se descarta como en un contexto de multilateralismo, los
países en desarrollo en general y de la zona en particular tendrían muchos beneficios debido
a las numerosas ventajas que procura el desarrollo del comercio; y fortalecería sus
economías reuniéndose a través de estos acuerdos antes de abrirse a la competencia
mundial. Eso a través de un análisis del fenómeno de cooperación intrarregional. El
concepto de acuerdo comercial, es decir cómo se conforman y en qué escenario suceden. Se
incluye una descripción de los tipos de economías de la sub región y los diferentes acuerdos
que prevalecen, partiendo de un histórico de acuerdos previos en la región.
Palabras clave: Acuerdos comerciales regionales (ACR), multilateralismo, países en vía de
desarrollo (PVD), cooperación económica, Latino América.

I

Articulo originado en la necesidad de realizar un aporte al estudio de la cooperación sur-sur a través de los
acuerdos comerciales regionales, a partir de la escasa literatura aplicada al tema de formación de estos
acuerdos desde una perspectiva Latino-Americana.
II
Doctorando en Relaciones internacionales, Negocios y Diplomacia por parte de la Facultad de Ciencias
Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León-México (Becario Conacyt
2014-2017), Maestro en Economía por parte de la Universidad de Yaoundé II-Soa- Camerún. Contacto:
alainelong@yahoo.fr/(521)8111728462.

Los acuerdos comerciales regionales como alternativa de cooperación…48

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Enero-Junio

Introducción
La formación de bloques regionales es un fenómeno que, a partir de la década de los
cincuentas, afecta a prácticamente todos los países del mundo. Según la visión más estrecha
y tradicional, se trata del intento de un grupo de países de obtener ventajas comparativas en
cuestiones económicas y comerciales a nivel regional con el motivo de crecer
económicamente antes de entrar en la competencia global. Este fenómeno es tan recurrente
y ha sido institucionalizado en su artículo XXIV del texto institucionalizando la
Organización Mundial del Comercio (Dalponte &amp; Marinkeff, 2008). Esta idea de la
conformación de grupos para prepararse mejor a la competencia global, en la búsqueda del
fortalecimiento de las economías, fue muy bien recibida en la comunidad de países en
desarrollo del sur global. Varios de ellos firmaron acuerdos regionales, enfocándose
exclusivamente al aspecto económico-comercial. Aún hoy en día existen lugares en los que
todavía no les queda claro el concepto. Derivando de ello, la firma de acuerdos en
diferentes regiones y de aproximación distinta con una connotación, y una connotación más
o menos política ocurridos el concepto incluso África, Europa, América Latina o Asía.
Desde los años noventa, con el nacimiento de la Organización Mundial del Comercio por
su siglo (OMC), los países en vía de desarrollo valoraron la necesidad de reagruparse para
ser más fuerte o por lo pronto menos débiles, al momento de negociar con los más
desarrollados. La lógica del reagrupamiento apareció como una necesidad para varios
países, debido a que intercambiar económicamente con varios socios al mismo tiempo
volvió complejo. La complejidad de los intercambios llamó la atención de los dirigentes. Y
con el apoyo del consenso obtenido en la OMC, pudieron alcanzar a legitimar el dicho
fenómeno. Así, se construyeron varias comunidades económicas, consecuencia de la
emergencia de una voluntad política muy pronunciada hacia el respecto de las reglas
dictadas por la misma organización.
Sin embargo, aunque el mecanismo sea más conocido por su dimensión económicocomercial, es preciso destacar la importancia fundamental de su vertiente política (Moreira,
2002). Teniendo en cuenta que le comercio es un elemento muy importante dentro de las
relaciones entre países, se resalta siempre con mayor amplitud, relegando al segundo plano
los demás aspectos. Que sean políticos o socio culturales.
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Por cierto, la inclusión latinoamericana en el mundo comercial ha sido considerada en base
a conceptos como autonomía y dependencia y, recientemente, se ha puesto en el centro del
análisis la idea de desarrollo. Por ello, la integración regional, la diversificación y la
globalización de sus relaciones internacionales, destacando la cooperación sur-sur, se han
convertido en elementos clave para que el subcontinente se pueda insertar en el sistemamundo 3 contemporáneo, con una visión estratégica y un rol activo en la arena internacional
(Lascano &amp; Belén, 2013).
Sin embargo, la realidad ha sido otra, debido a la influencia imperialista y la adopción de
modelos económicos y políticos que resultan inadecuados, se evidencia que dichos modelos
importados y adoptados por países “inmaduros” y no preparados a la competencia
internacional, generan incapacidad de intercambio con países desarrollados, resultado de
una integración mal iniciada.
La herencia de la colonización ibérica en el caso particular de la región de América central,
fundamentalmente española, con una participación Inglesa por el caso de Belice y
Portuguesa por el caso de Brasil, contribuyó al nacimiento de estados-naciones debilitados
que no pudieron firmar acuerdos comerciales deliberados con el resto del mundo (Posada,
2008).
En la actualidad, América Latina ha adquirido mayor importancia en el escenario mundial
desde sus participaciones varias instituciones internacionales, en este caso a través de sus
tratados con otros países de otras regiones y progresivamente ha dejado atrás su total
dependencia hacia los ingresos generados a partir de las relaciones comerciales con los
Estados Unidos de América, adquiriendo un mayor sentido de independencia política y
económica e insertándose en diversos espacios de concertación regional y mundial,
acelerando su proceso de integración en la economía mundial.
Así, Di Ruzza explicó en 2010: “que en los últimos años, el subcontinente había
experimentado un óptimo nivel de crecimiento económico, en el quinquenio 20033

Concepto desarrollado por Immanuel Wallerstein en su texto: Análisis del sistema-Mundo: una
introducción, en la cual lo define como: “una especie de todo conectado, con reglas de operación internas y
algún tipo de continuidad.

Los acuerdos comerciales regionales como alternativa de cooperación…50

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2007 la tasa real del mismo era superior a 5%. En el año 2007 el Producto Interior
Bruto-PIB creció de 5.6% y el ingreso per cápita aumentó en un 3.5% anual (una
situación sin precedentes desde finales de los años 60. En el año 2008 el PIB creció
en un 4.8%. La inflación ha sido controlable eficientemente, permaneciendo bajo el
5%. La tasa de desempleo ha bajado del 11% al 7% en el periodo 2003-2008,
favoreciendo una reducción de los niveles de pobreza del 44 al 34%; a pesar de ello,
en el subcontinente persisten una distribución inequitativa de la riqueza, lo cual
perpetúa las marcadas brechas sociales existentes. En términos globales, las
exportaciones e importaciones aumentaron en 138% y en términos de volumen en
49%, lo cual demuestra el incremento del nivel de intercambio comercial y un
amplio grado de integración del área en los mercados internacionales. Cabe destacar
que la coyuntura económica anteriormente descrita ha sido propicia gracias al
aumento del precio de las materias primas (en una fase de abundante liquidez
internacional). En el año 2008 la Inversión extranjera Directa en América Latina y
el Caribe correspondió a 128.301 millones de dólares, con un incremento del 13%
en comparación del año anterior”.
Estos datos son reveladores de los beneficios macroeconómicos que puede traer la
materialización de una voluntad política, a través de la firma de unos acuerdos comerciales
con socios económicamente más desarrollados. Por lo tanto, nos obliga analizarlos con un
interés particular. Con el fin de analizar los acuerdos comerciales en general y en América
Latina en particular. Es decir, ¿qué es?, ¿quién los regulan? ¿cómo se integra globalmente?
Y, ¿qué tan importante es?. Luego, se trata de esquematizar sus consecuencias declinadas
bajo la forma de integración y una cooperación económica armoniosa. Así, sería relevante
de saber ¿qué es? y ¿cómo se integra?

Los acuerdos comerciales
El sistema económico mundial establecido actualmente, marca un reagrupamiento entre
naciones en áreas y organizaciones regionales, ayudando a entender el para qué existen los
acuerdos comerciales. A pesar de que, se pudiera considerar el nacimiento de la OMC en
51 Alain Elong

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Enero-Junio

1994, después de la transformación del Acuerdo General sobre el comercio y las tarifas
(GATT) por su siglo en Ingles (General Agreement on Tarif and Trade) en una verdadera
institución con toda la estructura organizacional y funcional.
A través del artículo XXIV del mismo GATT, se autorizó de forma explícita la posibilidad
para los estados miembros de ofrecer algunas ventajas exclusivas a algunos socios
comerciales, sin que las mismas ventajas fueran otorgadas a todos los demás miembros.
Así, se pudieran considerar los acuerdos comerciales como aquellas que establecen el libre
comercio para el intercambio reciproco, manteniendo cada país independiente para fijar el
arancel para el comercio con el resto del mundo. Estos acuerdos son una excepción del
articulo uno del GATT referente a la cláusula de la nación la más favorecida. Sin embargo,
los acuerdos comerciales pueden ser aprehendidos bajo varios otros ángulos.
Así, en primer lugar se pudiera definir un acuerdo comercial como “un contrato plenamente
eficiente”. Como un contrato perfecto que prevé todos los beneficios que es posible derivar
del comercio y, por lo tanto, nunca será necesario modificarlo, revisarlo, enmendarlo o
renegociarlo. En otro termino, representa un equilibrio estable en el proceso de negociación
que nunca es necesario volver a negociar (Shavell, 1980).
Eso, considerando la multitud de etapas necesarias para llegar a su firma. Se considera para
los expertos contra productivo revisar un acuerdo reciente, porque el tiempo para negociar e
implementarlo es bastante largo. Dependiendo no solamente de la complejidad y la
importancia de los intereses en juego, pero también del nivel de compromiso de las partes
contratantes.
Abordando el mismo tema, Dixit (1987) explicó que la cooperación comercial, formalizada
por un acuerdo representa un equilibro endógeno en las negociaciones. Al mismo tiempo
asimila el contrato a un acuerdo tácito concertado y mantenido sin ayuda externo de un
tercero. Argumenta que la cooperación que aumenta al máximo el bienestar saldría
espontáneamente. Para él, las instituciones no son necesarias. Vuelve costoso y no
provechoso optar por una dirección o una secretaria permanente para gestionar los
pendientes. Según él, la teoría económica deja a lado las imperfecciones que surgen en la
etapa de negociación y de implementación del dicho acuerdo. Por lo tanto, sería importante
Los acuerdos comerciales regionales como alternativa de cooperación…52

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admitir que el hecho de que efectivamente existan instituciones formales es la pruebe
formal que demuestra que estas instituciones no son superfluas.
Estos acuerdos comerciales son generalmente gestionado por instituciones, aquí
considerado desde un punto de vista económico como un equilibrio resultante de un juego
de interacción estratégica (North, 1990). Lo que significa que la presencia de una
institución no debería de ser una suposición, al contrario la consecuencia resultante de un
modelo interactivo.
Según dicho artículo, cualquier beneficio otorgado a un país socio tiene que ser otorgado al
resto de los socios miembros de la OMC (Diaz &amp; Williamson, 1998). Autorizando de facto
un reagrupamiento estratégico por parte de los miembros de las instituciones internacional
en general y de la OMC en particular, fenómeno que se generalizó después de los años
noventa.
Desde entonces se fomentó un regionalismo cerrado, dado que los acuerdos adquiridos
favorecen únicamente a los miembros y excluyen a terceros, lo que genera desviación del
comercio internacional al concentrarlo en unos cuantos. Esta desviación del comercio
pudiendo ser considerado benéfico para los miembros (Alegria, 2001). Así, los países
miembros al acuerdo, al lugar de exportar hacia o importar desde de un país X, lo haría
hacia o desde un país miembro. Así que se crearía también un flujo comercial dentro de la
subregión. Este fenómeno llamado creación de tráfico impulsaría las diferentes economías
de los países miembros del acuerdo.
Esta concepción se parece bastante a la que considera los acuerdos comerciales
internacionales como tratados por los que un país se compromete a aplicar políticas menos
proteccionistas frente a las exportaciones de otros países y, a cambio, los otros países
también se comprometen a hacer lo mismo con las exportaciones de este país (Krugman,
Wells, &amp; Olney, 2008).
Se consideraría hasta un cierto punto como una política de respecto mutual pero incluyente,
consecutivo a la instauración de algunas políticas proteccionistas. Dirigidas por órganos
reguladores, declinados bajo el esquema de instituciones supranacionales. Eso sería a
53 Alain Elong

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considerar con mucho interés si el objetivo del acuerdo es armonizar los intereses en
materia de comercio o incrementar los intercambios entre las partes firmantes.
En la realidad, las partes integrantes a los acuerdos comerciales son países. Estos, negocian
su integración en dichos acuerdos y una vez integrados, tienen la obligación de respetar lo
convenido. El incumplimiento por una parte contratante de una o más cláusulas del acuerdo
firmado entre varios socios comerciales puede distorsionar las relaciones entre ellos. Con
motivo de reglamentar esta colaboración, las partes contratantes, siempre tratan de poner de
pie un órgano regulador. Con la única responsabilidad de hacer respectar las cláusulas.
Con el motivo final construir un área de integración propicia para un desarrollo armónico
de los intercambios y un desempeño integral de las personas viviendo en la misma región.
Integración y cooperación regionales
Según Gunnar Myrdal, citado por Manuel Arturo Domínguez, en el artículo de Nobile A.
intitulado ¿Qué es la integración económica?, la integración es el proceso que anula las
barreras de tipo social y económico entre los participantes en dicho proceso. Por otra parte,
se puede definir en dos esferas. Primero como un proceso, que involucra medidas
tendientes a anular la discriminación entre unidades económicas que corresponden a
distintos países y como un estado de cosas, cuya caracterización es la ausencia de varias
formas de discriminación entre economías (Balassa, 1964).
Para Jan Tinbergen, en su texto clásico “Hacia una economía mundial”, la integración es la
creación de la estructura más deseable de la economía internacional, mediante la remoción
de los obstáculos artificiales a su operación óptima y la introducción deliberada de todos los
elementos deseables de coordinación y de unificación.
Los procesos de integración han adquirido cada vez mayor importancia, pues se pretende
que para alcanzar el crecimiento económico las regiones se incorporen al comercio
internacional y a la economía mundial (Camacho &amp; Molina, 2005). Por lo tanto es relevante
destacar que para llegar a este nivel de crecimiento, se necesita un nivel apreciable de
armonización de las políticas comunitarias.

Los acuerdos comerciales regionales como alternativa de cooperación…54

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El análisis de los modelos de integración regional, o mejor dicho de su sistema evolutivo,
permite rescatar unas etapas dentro del mismo. Considerando el nivel de apertura recíproca
entre las respectivas economías de los países miembros, así como también el nivel de
cooperación socioeconómico entre ellos.
Así, de las áreas de libre comercio y acuerdos de liberalización comercial a una integración
total, pasando por las Uniones aduaneras, los mercados comunes, las uniones económicas,
se tiene que reconocer el carácter procesional del fenómeno.
Entonces, la integración regional se pudiera definir como un proceso de cooperación
intensa y prolongada entre actores de una misma región sobre cualquier ámbito material, si
bien es cierto que se produce particularmente en las relaciones económicas y, con menor
frecuencia, en las relaciones políticas y sociales (Ibáñez, 2000).
La integración regional latinoamericana se caracterizó, en los años sesenta, por mantener un
regionalismo cerrado hacia el exterior y con apertura hacia el interior del mismo,
manteniendo, así, un espacio territorial con una serie de medidas de protección; en otras
palabras, se propicia el descenso de aranceles dentro de los Estados miembros, la fijación
de un arancele externo común y la libre circulación entre países signatarios (Reyes &amp;
Briceño, 2006). Así, se dio una orientación económica a esta integración que los países
miembros querían alcanzar.
Partiendo de la idea de Sunkel (1998), estas aspiraciones para alcanzar la integración
económica en América Latina se fundamentan en un conjunto factores favorables y
comunes a los países del área. La idea del sur global quedándose al medio de las
consideraciones. Entre ellos destaca la unidad geográfica, la contigüidad física, la afinidad
en el legado cultural iberoamericano, los intereses comunes en los temas de política,
economía y cultural y el desarrollo evolutivo de los organismos regionales y estrategias
integracionistas a nivel subregional y regional. Así que mirando los países de América
Latina, a la excepción de algunos como Brasil, Argentina, México y a lo mejor Colombia y
Perú, los demás presentan las mismas características en termino de indicadores medidores
de pobreza. Aún en los sub citados también se registran símbolos de desigualdad, de

55 Alain Elong

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injusticia social y de inseguridad. Cosas que pueden ser considerados capitales al momento
de conformar alianzas con el motivo de lidiar con los mismos.
Acuerdos regionales en América Latina
Los acuerdos regionales se materializan en la realidad por un reagrupamiento de países de
una misma zona geográfica, con el motivo de mejorar su competitividad al nivel global y
una mejor inserción al nivel internacional. Siempre se busca una más amplia integración de
los miembros del dicho reagrupamiento generando por lo mismo flujos comerciales.
Esta lógica fue la misma en América Latina cuando los países de la dicha sub región
empezaron a reagruparse con el motivo sub evocado. Muchos grupos regionales nacieron y
unos años después, los resultados eran importantes, con un nivel de liberalización comercial
apreciable. Aún persistían ares de oportunidad hablando de barreras no arancelarias,
consecuencias de prácticas no ortodoxas y menos recomendables de países proteccionistas.
Sin embargo, la evolución del corriente liberal, mostró no solamente un reagrupamiento
entre países del sur, si no que una orientación pro occidental hacia países del Norte.
(Perales, 2007). Con la consecuencia del inicio de negociaciones con países como Estados
Unidos y la Unión Europeo. Se reafirmó una voluntad clara de liberalización del comercio
mundial a través de una decisión de reducción del nivel global de aranceles. Así nacieron
varios acuerdos de libre comercio.
A excepción de México, Chile, Republica Dominicana, Panamá y Cuba, todos los países
políticamente independientes del Acuerdo de Libre Comercio (ALC) forman parte de
alguno de los acuerdos subregionales que existen en la región.
Chile ha suscrito acuerdos bilaterales de libre comercio con los siguientes países: México
(1991), Colombia (1994), Venezuela (1993), Costa Rica (1994), Nicaragua (1994), Ecuador
(1994), y Canadá (1997). También ha suscrito un acuerdo de libre comercio con el bloque
de países que componen el MERCOSUR, y estuvo negociando otro parido con los
miembros del Mercado Común Centro Americano (MCCA).
México ha suscrito acuerdos bilaterales de libre comercio con los siguientes países. Bolivia
(1994), Costa Rica (1994), Nicaragua (1998), y estuvo negociando acuerdos con Belice,
Los acuerdos comerciales regionales como alternativa de cooperación…56

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Ecuador, Perú y Panamá. Además, a partir de 1993, suscribió el Acuerdo de Libre
Comercio Norte Americano (ALCAN) junto con Estados Unidos y Canadá, y en 1994, el
G3 junto con Colombia y Venezuela. Negoció también conjuntamente con El Salvador,
Guatemala y Honduras, la suscripción de otro acuerdo de libre comercio.
La República Dominicana negoció acuerdos de libre comercio con el CARICOM y el
MCCA. Panamá negoció un acuerdo de libre comercio con México, intentó negociar otro
con la Comunidad Andina y asistió como observador a las reuniones del MCCA. A nivel de
los bloques subregionales, el MERCOSUR negoció acuerdos de libre comercio con los
miembros de la CA, y CARICOM lo hizo con el MCCA.
El análisis hecho previamente destaca que los países latinoamericanos y del caribe se
embarcaron en la estrategia de suscribir tratados bilaterales y multilaterales de libre
comercio (México, Chile, República Dominicana, Panamá), son los que carecieron de una
membresía plena en alguno de los cuatro tratados subregionales de integración profunda.
Estos países parecen haber optado por una apertura unilateral y haber apostado a la
integración hemisférica como objetivo primordial (Filippo, 1998)
Conclusión
Habiendo hecho una revisión teórica de los acuerdos comerciales como alternativa de
cooperación, se denota que el dicho fenómeno ha sido evolucionando con el tiempo.
Siempre, los países han tenido la voluntad de cooperar con el motivo de lograr un
crecimiento económico. Es decir, tratar de lidiar con los múltiples obstáculos al desarrollo
de los países con la finalidad de obtener además de los beneficios traídos por la práctica del
comercio, pero también eliminar las barreras tarifarias y no tarifarias impuestas por un
sistema proteccionista hasta ahí improductivo.

Los países tuvieron que organizarse para fomentar una cooperación armoniosa entre ellos
mismos y sentar las bases de un sistema globalizante, vació de todo obstáculo. En este
contexto nació la Organización Mundial del Comercio después de la Ronda de Uruguay en
1994. El propósito era poner de pie una institución creíble, capaz de garantizar la
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regulación del comercio mundial. Los países miembros de dicha organización, ayudados
por las disposiciones estatutarias de la misma institución, empezaron a negociar para firmar
acuerdos y conformaron bloques regionales.
El fenómeno tuvo una evolución vertiginosa en los años noventa. Es decir, que se
multiplicaron los acuerdos firmados por los países miembros de la OMC, con la
consecuencia inmediata de una proliferación de zona de libre comercio alrededor del
mundo. Que sea, en África, Europa o América.
El caso particular de América Latina, dilucidado en este artículo demostrado que el
fenómeno puede ser calificado de exitoso. Por la multitud de acuerdos firmados entre países
de la región y con otros países más desarrollados.
Por lo tanto, sería impertinente considerar los acuerdos comerciales regionales como
alternativas de cooperación sur-sur, teniendo en cuenta todos los beneficios que han traído a
los diferentes países que les han adoptado como modelo de cooperación.
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Los acuerdos comerciales regionales como alternativa de cooperación…60

�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 1. Enero-junio 2016, pp. 61-75
ISSN: en trámite

Globalización y posmodernidad:
Elementos imprescindibles para la reflexión política
Gustavo Hernández MartínezI
Resumen: El presente trabajo analiza los conceptos de globalización y posmodernidad
como ejes fundamentales de la reflexión en el marco del politológico. Se plantean líneas de
reflexión sobre las cuales se integra el discurso político y la ciencia política actual.
Finalmente se expone la necesidad de integrar dichos conceptos a la reflexión en el ámbito
político y se plantean líneas de reflexión para futuro trabajos.

Palabras clave: Globalización, posmodernidad, ciencia política.

I

Licenciado en Filosofía, Maestro en Gestión de Capital Humano y profesor de posgrado en el área de
ciencias económico-administrativas y humanidades. Actualmente estudiante de doctorado en Ciencias
Políticas en FACPYAP

Globalización y posmodernidad…|61

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

Introducción

De forma cotidiana, en los múltiples espacios públicos abundan afirmaciones negativas
acerca del gobierno, las instituciones, la corrupción y la administración pública; en lo
general demasiado simples y severas. Sin embargo, generalmente estas afirmaciones se
plantean desde aspectos reduccionistas de la realidad. Así, la complejidad de los procesos
políticos, democráticos y sociales queda expresada en opiniones que resultan ser como
fotografías que captan el mundo de una forma sumamente limitada. El presente trabajo
aporta elementos acerca del estado mexicano en su propio contexto, centrando su análisis,
en dos aspectos escasamente tomados en cuenta, como lo son, en primer término, el
impacto de la globalización en la construcción del estado y en segundo término, el tema de
la universalización de una cultura postmoderna, por demás compleja, que plantea una
perspectiva ideológica desde “el pensamiento débil” sobre la cual se construyen las
relaciones sociales desde la segunda mitad del siglo XX.

Ambas son de suma importante, puesto que permiten aproximar la reflexión hacia un
ámbito más extenso desde el cuál se va construyendo la historia y sobre el cuál se construye
el discurso político 1. El recorrido histórico del México de las últimas décadas no se puede
deslindar del proceso de la globalización, que es el proceso de la interacción comercial
abierta, sustentada en el liberalismo y potencializada con el neoliberalismo. En tanto que la
globalización también ha universalizado la cultura postmoderna y ha establecido
regulaciones culturales y éticas que permiten la adaptación de los sujetos en las condiciones
adversas de desigualdad propiciadas por el modelo económico que han replanteado la
estructura política mundial.

Aproximaciones al contexto del Estado mexicano
México es un país de grandes contradicciones y diversas tradiciones. Es un mosaico
multifacético de mestizaje cultural. La extensión territorial es tan amplia que en la medida
1

Sartori explica las variaciones y especificaciones del discurso político en La Política: Lógica y Método en
las Ciencias Sociales

62| Gustavo Hernández

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Enero-Junio

que se recorre va diversificando sus tradiciones y formas entre imágenes entrelazadas de
realidades urbanas, semiurbanas y rurales. Desde los verdes parajes que enmarcan las
realidades sociopolíticas del sur, hasta las áridas llanuras que contextualizan los escenarios
de la frontera norte, se inscribe la realidad política de México. Son escenarios tan diversos
que distan mucho de poder ser descritos en términos generales o unívocos, puesto que los
contrastes son múltiples; sin embargo, vale decir que los últimos años han estado marcados
–como en todo el mundo– por una serie avasallante de transformaciones de diversa índole
que han repercutido tanto en el entorno político y económico como en el desarrollo de las
relaciones sociales. Por otro lado, temas tan relevantes para la gobernabilidad y la
democracia como lo son la seguridad, la asimetría de recursos, el grave problema del
desempleo o la explotación laboral, la falta de transparencia en los procesos
gubernamentales, e incluso la misma legitimidad del gobierno se han visto empañados a
partir de una consecutiva serie de eventos que han deteriorado la credibilidad de la
denominada clase política.
Aunado a ello, el tema de la violencia ha evidenciado graves actos de corrupción y
sembrado la percepción de que múltiples círculos políticos dependen o están configurados
por miembros del crimen organizado. El empoderamiento de los cárteles es cada vez más
evidente en muchas zonas del país, por ejemplo en “El poder del crimen anula a la sociedad
civil en Tamaulipas” (Dellano, 2013) publicado en España, por el diario El País, se advierte
desde 2014 que, organismos internacionales como Amnistía International (AI), Human
Rigth Watch (HRW) y organismos de la ONU tienen serias limitaciones para operar en
Tamaulipas debido a la imposibilidad para garantizar la seguridad a su personal de parte del
gobierno del estado de Tamaulipas, citando en entrevista a Antonio Luigi Mazzitelli, jefe
de la oficina regional contra el delito de Naciones Unidas. A un año de la publicación y tras
los acontecimientos suscitados en el estado (a principios de abril 2014 y a mediados de
2015), la situación sigue siendo alarmante; el panorama sigue siendo sombrío y
representativo de la violencia que se vive en México. Según datos del Institute for
Economics and Peace (IEP), “la ineficiencia del sistema judicial en México ha mostrado un
deterioro significativo y en algunos de los estados casi el 95% de los homicidios quedan

Globalización y posmodernidad…|63

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Enero-Junio

impunes”. Aun cuando los medios de comunicación sean parte medular del inverosímil
discurso político del “México del Futuro” o del “México en Movimiento”.
A lo anterior se suman los escándalos mediáticos por presuntos casos de corrupción en los
más altos niveles de gobierno, lo cuales opacan y generan suspicacia al respecto de las
denominadas reformas estructurales emprendidas recientemente. Uno de los casos que
detonó una serie de eventos marcados por el hilo de la corrupción y la complicidad entre
gobierno y crimen organizado fue el caso de los 43 desaparecidos de la Escuela Normal de
Ayotzinapa que en septiembre de 2014 llamó la atención de los medios internacionales y
que desató una crítica constante a la legitimidad del ejecutivo e incluso del legislativo. En
el centro de este problema se encuentra el de la legitimidad del gobierno mexicano que
debido a la falta de estabilidad social enfrenta serias dificultades para la consolidación de
un proceso efectivo de democratización, lo que mina la credibilidad en las instituciones y
deteriora el tejido social.

Globalización e interdependencia económica
En México existe la percepción de que el sistema político ha sido incapaz en sí mismo de
proveer mejores alternativas de vida a los mexicanos. Es decir, alternativas para la
transformación social. No obstante, este no es un problema particular del Estado mexicano.
Es causa del llamado agotamiento del estado que sobrevino a finales de los setenta y
principio de los ochenta, de hecho, el sistema económico mundial se ha venido
reconfigurando desde hace décadas y con ello, la política en México, acoplándose a las
exigencias de la economía mundial y al proceso de globalización. Desde los acuerdos del
Breton Woods en 1944 se inició un proceso de desregulación bajo el supuesto de que la
apertura de los mercados contribuiría a la consolidación de la paz mundial, el cual
favoreció a Estados Unidos y desembocó en la creación del Fondo Monetario Internacional
y el Banco mundial, estableciendo así un nuevo ordenamiento mundial de carácter
económico que ha minado las instancias gubernamentales. El sustento teórico de esto, se
basaba en las ideas del liberalismo que se había ido construyendo desde principios de la
modernidad y que iba floreciendo con una intensidad cada vez mayor. Este tratado sentaba

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Enero-Junio

las bases para la integración de un estado sublevado a las condiciones económicas
mundiales.

Hacia la década de los setenta, surgió un concepto que contribuiría a la reconfiguración de
las figuras gubernamentales y que finiquitaría la estructura del estado de bienestar debido a
la incapacidad de éste para favorecer las condiciones de bienestar de la sociedad, lo cual
implicaba una tensión entre el gobierno y la sociedad: el concepto de (in)gobernabilidad.
Paradójicamente el surgimiento del concepto no nace en los centros de reflexión política,
sino en el contexto estrictamente económico. El término de gobernabilidad se gesta “en el
contexto del agotamiento del modelo liberal keynesiano de posguerra” (2012, pág. 298). El
texto referencial que marcó el principio del debate y “la introducción del vocablo en el
lenguaje político contemporáneo, fue, sin duda, el de Michel J. Crozier, Samuel P.
Huntington y Joji Watanuki, en The Crisis of Democracy. Report on the Governability of
Democracias to the Trilateral Comisión” (Camou, 2010, pág. 1), publicado en 1975 por la
Comisión trilateral, constituida por Rockefeller para la cooperación entre Europa, América
del Norte y Japón. En esta orden de ideas, se puede apreciar cómo el estado y las entidades
gubernamentales se iban diluyendo en la construcción de un modelo económico de orden
mundial, que al parecer articulaba una lógica monetarista desde la cual se comenzaban a
desarrollar lineamientos para la administración del estado. Cabe señalar que en este
momento histórico, como bien lo señala Gómez (2013, pág. 179), surge el modelo del
gerencialismo en las escuelas de negocios y no solo en las escuelas de política, en tanto que
Guerrero (Guerrero, 2010) lo denomina, la revolución gerencial o la era de la
administratividad.

La búsqueda de la gobernabilidad, requirió la exploración de mecanismos y herramientas
que contribuyeran a la estabilidad y la eficiencia del estado así como a la legitimidad de los
gobiernos. La influencia del informe contribuyó a la reorganización del estado de tal forma
que en los setenta, la apertura de los mercados adquirió gran popularidad y ello sería un
precedente importante para la posterior articulación del modelo neoliberal gestionado por
Estados Unidos e Inglaterra en cuanto a lo político y la denominada escuela de Chicago en
cuanto a la colonización de las ideas. En los noventa, durante el sexenio de Carlos Salinas

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de Gortari, se consolida la participación de México dentro de una política abiertamente
neoliberal –que había sentado sus bases en el sexenio del presidente Miguel De la Madrid−
que tuvo un efecto privatizador y una apertura hacia el libre mercado sin precedentes, de
forma particular con el Tratado de Libre Comercio (TLC). Las políticas mexicanas se han
ido diluyendo en las exigencias globales, principalmente definidas por el BM y el FMI.
Según lo anterior, es importante subrayar tres aspectos importantes:
A. La dependencia de la agenda pública. La agenda política y sus respectivas
políticas públicas pertenecen no sólo al ámbito nacional, sino que además son
producto del ámbito internacional. Los grandes préstamos a México, tienen
condiciones dictadas por los grandes prestamistas del mundo BM y FMI,
condiciones y consideradas en la agenda nacional y en las políticas públicas.

B. Es importante que todo análisis social se plantee desde una perspectiva global e
histórica. No se puede deslindar el análisis local de un serio análisis global. Con
frecuencia, al hablar de la crisis en México, se termina aludiendo a la falta de los
valores, la crisis de la familia, los medios de comunicación, entre otros. No
obstante, si bien es cierto que son factores importantes de la crisis, los problemas
raíces, están sumergidos en un ámbito global. Por otro lado, puesto que dicho
proceso se ha realizado de manera histórica (procesos graduales de décadas e
incluso siglos), efectuar juicios reduccionistas sobre periodos particulares de
gobierno (el gobierno de Fox, o de Calderón, o de EPN, etc.) suele ser incompleto,
puesto que en sentido amplio, dichos procesos no están desvinculados
empíricamente. Recuerda Noam Chomsky en Diez estrategias de Manipulación
Mediática (1990) que ciertas políticas son impuestas de manera gradual, ya que si se
aplicaran en lapsos reducidos, la presión ejercida sobre los pueblos desembocaría en
respuestas violentas de parte de las sociedades.

C. La globalización es una tendencia irrenunciable. Las políticas públicas tienden a
favorecer los procesos geopolíticos de las relaciones internacionales. La
globalización es como el vigoroso torrente de un río en el que se diluyen las ideas y

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los proyectos locales y regionales, dicho proceso es descrito según Samir Amín bajo
el término de mundialización, el cual designa de manera general, los fenómenos de
interdependencia a escala mundial de las sociedades contemporáneas. Este proceso
se organiza con el objeto de sostener la macroeconomía y los grandes capitales,
incluso a costa de los países subdesarrollados. Así, podemos entender que las
denominadas “reformas estructurales” en México, correspondan más al índole
macroeconómica que al beneficio social, más a los grandes capitales, que a la
microeconomía. Por ello, no es extraño ver cómo las políticas nacionales no
responden a las necesidades sociales sino a intereses económicos. La consecuencia
de esto es la terrible situación de desigualdad en el país.
El reporte Society at a Glance (2014) de la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económicos (OCDE) afirma que en México cuatro de cada diez personas no
tienen

la

capacidad

económica

para

cubrir

sus

necesidades

alimentarias.

Desafortunadamente el tema no es novedoso. En la Declaración del Milenio, aprobada en el
2000 por 189 países y firmada por 147 jefes de estado en la Cumbre del Milenio de la
ONU, se expresa en el epígrafe 11: “no escatimaremos esfuerzos para liberar a nuestros
semejantes, hombres, mujeres y niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de
la pobreza extrema, a la que en la actualidad están sometidos más de 1.000 millones de
seres humanos” (ONU, 2000). Dicha declaración desembocó en el establecimiento de ocho
ambiciosos objetivos: los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) planteados para el
2015, siendo el primero el de Erradicar la pobreza extrema y el hambre. No obstante, el
informe sobre los avances de los ODM de 2014 (ONU, 2015, pág. 9), señala que aún 1.200
millones de personas viven en pobreza extrema y que a pesar de los avances:
•

Una de cada ocho personas no come al día lo suficiente.

•

A nivel mundial casi uno de cada seis niños menores de cinco años tiene deficiencia
de peso.

•

Uno de cada cuatro tiene retraso del crecimiento.

Globalización y posmodernidad…|67

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•

Aproximadamente el siete por ciento de los niños menores de cinco años de todo el
mundo tiene sobrepeso, que es un aspecto propio de una mala nutrición y puntualiza
que el veinticinco por ciento de los casos se encuentran en África subsahariana.

A nivel mundial, los indicadores apuntan a una situación sumamente desafortunada. El
problema de la pobreza es cada vez más complejo a pesar de diversos razonamientos
simplistas que atribuyen la pobreza a la falta de voluntad de los amplios sectores
marginados de la población.Más aún, el problema de la pobreza generalmente enmarcado
en países del tercer mundo ha migrado a otros espacios, hoy se sabe que los países
desarrollados, en las últimas décadas, han presentado un aumento creciente del desempleo y
la pobreza (Rodríguez, 2004). El reporte también señala que el número de personas que
viven en hogares sin ningún ingreso del trabajo se ha duplicado en Grecia, Irlanda y
España, y ha aumentado en un 20 por ciento o más en Estonia, Italia, Letonia, Portugal,
Eslovenia y Estados Unidos.

Lo anterior, está enmarcado en el contexto de la globalización, proceso que hace posible la
mundialización del capital transnacional al convertir al sistema capitalista en un sistema de
capital mundial integrado (Rodríguez, 2004) y que según Villaseñor, encuentra su base
doctrinal en lo que se conoce como neoliberalismo, cuyo origen está marcado por una
señalada e indiscutible inmoralidad, cuyo equívoco ético radica en poner su fin en el éxito
macroeconómico, haciendo caso omiso de sus repercusiones en lo microeconómico, y en
que descuida la finalidad misma de la economía que es el hombre, la sociedad entera y su
bienestar en equidad y justicia (Villaseñor, 2011, pág. VIII). La globalización tiene una
inercia potencializada sumamente compleja y con una torrencial fuerza que se ha
estandarizado en la cultura global posmoderna que parece simultáneamente insostenible e
imparable.

Postmodernidad: la occidentalización de la cultura
Si hablar de las cualidades del México contemporáneo parece una empresa de proporciones
inimaginables aludir a una cultura global parecería prácticamente imposible, sin
embargo,

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la tendencia de las sociedades “post-modernas”, tiene que ver con una alineación de valores
y perspectivas éticas, producto de la occidentalización. Aun cuando algunos autores pongan
en duda la verdadera existencia de una época posterior a la moderna, las tendencias
ideológicas actuales permiten avanzar en el análisis de paradigmas postmodernos. Éste
análisis frecuentemente soslayado, ofrece una ruta de reflexión en dos sentidos:
A. Hablar de las “democracias modernas” o “gobiernos modernos” para referir a las
estructuras sociopolíticas más desarrolladas (y democráticas), es de suyo,
impreciso, puesto que la categoría de lo moderno implica procesos propios de la
modernidad y su gran proyecto, la estructuración del mundo a partir de los
paradigmas de la razón. La construcción del estado moderno es la integración de
mecanismos

institucionales,

constitucionales

y

administrativos

bajo

una

racionalidad. Pero el gran proyecto de la razón, como bandera de la modernidad,
también tenía que ver con la construcción de un estado democrático y un orden
social funcional. Sin embargo, el Siglo XX experimentó el caos en la cuna de la
civilización que llevó a la destrucción y el caos, no desde eventos arbitrarios e
inconexos, sino desde la racionalidad del estado. En ese sentido, la vigencia del
estado moderno parece decaer en la encrucijada epocal que le precede. En todo
caso, la alusión al adelanto de las democracias debería englobarse en la categoría de
lo posmoderno.
B. La frase de Ortega y Gasset (Ortega y Gasset, 2005, pág. 76) que describe la
relación del sujeto con su entorno, donde la influencia de éste es determinante para
la identidad del sujeto “yo soy yo y mis circunstancias” expresa de manera simple
la forma en la que el sujeto influenciado por su cultura va asumiendo una
identidad 2. Otra forma de afirmar esta lógica de integración de la identidad del
sujeto está en la escuela de Chicago de principios del siglo XX y el interaccionismo
simbólico, que plantea que el lenguaje es un factor determinante que constituye la
cultura en un círculo donde la cultura también engendra un conjunto de contenido
Esta tendencia a la homogenización de las masas y las −castas− es cada vez más agresiva y severa, una
prueba de ello es el concepto de Lifestyle, cuya naturaleza es generar patrones de consumo bien definidos con
implicaciones sociales peligrosas.
2

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simbólico que genera el lenguaje. Tal razonamiento, es la clave para comprender el
modo en el que la cultura opera. Si la postmodernidad es la raíz ideológica
subyacente a la globalización, no se puede negar que es un factor de suma
importancia en las relaciones sociales. Entender la posmodernidad como categoría
de análisis abre el panorama político y sobre la estructuración del tejido social y el
desmembramiento de las redes de colaboración. En ese sentido, los valores de la
posmodernidad pueden ser entendidos también como la cultura global.
Dos de las cualidades importantes de la posmodernidad, están asociadas a la subjetividad e
inmanentismo. Cabe señalar que la tradición del liberalismo continental descrito por Hayek
(Hayek, 1973), la subjetividad es una pieza clave para el desarrollo del liberalismo. Una de
las principales paradojas de la cultura actual es que el ser humano, es hoy más que nunca un
ser solitario a pesar de lo extraordinario de los avances tecnológicos. El ser humano de hoy
vive sumergido en su propia experiencia de ser: en el mito de su caverna.
Uno de los errores más peligrosos de nuestros días es pretender explicar al ser humano
desvinculado de la historia, ante todo, se debe comprender que el ser humano es resultado
de un proceso histórico, no sólo de su propia historicidad sino de una racionalidad histórica.
Un devenir que se estructura desde los dinteles más antiguos de la historia humana −“donde
el hombre no ha terminado de ser humano”, como dice Vargas Llosa (Vargas Llosa, 2006)−
hasta la cultura actual. La posmodernidad es por tanto, producto del extenso recorrido la
humanidad a lo largo de todos los siglos.
La posmodernidad abrió sus alas en la segunda mitad del XX, de las cenizas una
humanidad decepcionada de sí, de su confianza en un proyecto que no había cumplido con
sus ideales (Liberté, égalité, fraternité) y que por el contrario había propiciado la doble
tragedia de las guerras mundiales, representado en el sistemático genocidio de Auswitch.
Individuo, cultura e historia es una mezcla indisoluble. Nadie puede negar el impacto de la
cultura en su vida ni que ésta es un árbol que germinó y creció a lo largo de la historia. El
pensamiento posmoderno ha dejado sus semillas en cada rincón de nuestra cultura. Nada es
casualidad, las crisis, en que permanece sumergida hoy nuestra sociedad es la cosecha del
acontecer histórico, una decepción inscrita en el imaginario colectivo histórico. Los

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problemas sociales son, en todos niveles, los rostros de la posmodernidad. En los que se
identifican tres ejes fundamentales del pensamiento posmoderno:
A. La Negación de la Razón. La excesiva confianza que la modernidad confirió a la
razón, llevó a la posmodernidad no ha equilibrar sus expectativas de la razón, sino a
una profunda negación de la razón y de cualquier fin perseguido por esta. A la
posmodernidad no le importa la razón, está divorciada de ella. No busca razones,
busca sensaciones. No le importan los medios, tanto como los fines y no persigue
un principio fundamental de su existencia, busca existir sin el mayor
cuestionamiento. En el ámbito de lo político esto parece cobrar cada vez más
sentido, pues las acciones políticas parecen alejarse de una racionalidad para
sumergirse en la lógica del poder bajo la dirección del sistema neoliberal. El
discurso político se perfila como un sistema encaminado a cautivar al electorado,
reduciendo los procesos democráticos a la acción electoral. La corrupción es
producto de este discurso irracional, es la transgresión constante de los procesos
institucionales, que en Weber pertenecen al ámbito de la razón. Esto de parte de los
gobiernos. Por otro lado, la sociedad tampoco ha podido articular procesos que
mediante

una

racionalidad

institucional

construyan

esquemas

para

la

democratización, la rendición de cuentas y la transparencia, por el contrario,
mantiene un discurso como dirigido al estado de bienestar en el contexto
innegablemente neoliberal.
B. Supresión de la metafísica. Desde los ancestrales ritos de culto a los fenómenos
naturales el ser humano conserva a pesar de los movimientos ateos una tendencia
hacia lo religioso, los cuál expresa un sentido de trascendencia. Sin embargo, la
posmodernidad modifica el sentido de religiosidad ofreciendo la posibilidad de una
experiencia individual de lo religioso sin una experiencia hacia lo trascendental.
Paradójicamente el humano posmoderno aun cuando es más religioso, no tiende
hacia una búsqueda trascendente más que inmanente. El problema no se centra en el
fenómeno religioso, sino en la adopción de formas “trascendentales” que plantean
formas éticas desreguladas. Es importante destacar que el bien no es una invención
religiosa, sino una condición antropológica que consiste en categorizar bajo la idea

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de bien a todo aquello que conviene al perfeccionamiento humano en lo individual y
lo comunitario. Si bien el estado mantiene la hegemonía de la violencia, las
perspectivas éticas no subjetivas solían contribuir al orden social, sin embargo, la
supresión de una metafísica implica que las construcciones éticas dependan de cada
sujeto, independientemente que no convengan a su perfeccionamiento ni al orden
del estado.
C. Incapacidad para la transformación. Probablemente es éste eje, el más sombrío de la
posmodernidad. Es la negación misma de la acción. Cuando la razón se extingue y
la metafísica se desecha, no queda esperanza; es la lógica posmoderna. El hombre
histórico permanece estático y sin esperanza, dado que ni la fe del medievo, ni la
razón de la modernidad lo liberó de sus males ¿Qué es lo que le espera a la
humanidad? La alternativa más factible de la posmodernidad es permanecer sin
expectativa, frente al devenir histórico sin una dialéctica histórica que corrija el
estado de descomposición social que ha generado la negación de la razón y la
supresión de la metafísica.
El problema más significativo de la posmodernidad, es que el sujeto posmoderno ha
aceptado las amenazas de la razón sin impedimento alguno al grado de mimetizarse con su
entorno, abrazándolo y asumiéndolo. La esperanza de la transformación se derrite junto a
una cultura que se desmorona y se autodestruye. Esta incapacidad podría asociarse a una de
las estrategias de manipulación mediática expuestas por Noam Chomski (1990), la que
tiene que ver con el reforzamiento de la culpabilidad, la cual está centrada en hacer que el
público se adjudique la responsabilidad de la decadencia social. Si bien es cierto que existe
una responsabilidad subjetiva, el ciudadano común no tiene incidencia en las grandes
decisiones de la economía mundial, las cuales les pertenecen a unos pocos. Esta
culpabilidad redunda en que la sociedad se cree incapaz de dar rumbo a sus acciones
colectivas. Es entonces cuando se concesiona la dirección a los actores gubernamentales y
la sociedad se condena a sí misma a repetir la historia.
En síntesis, el fenómeno de la posmodernidad, se presenta en la sociedad como una
negación de una verdad, de la trascendencia y de un cambio. Los ejes de la posmodernidad
son un atentado contra la humanidad, contra lo humano de la persona- que es esencialmente

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un ser racional, metafísico y trascendente y así contra la democracia misma. El proceso de
la democratización debe partir del sujeto en función del estado, pero si en la raíz de la
sociedad y del gobierno, subyacen los valores de la posmodernidad, la construcción de la
democracia, parece poco factible. Un verdadero proceso de democratización debiera incluir
una desideologización que permita el desarrollo de valores que pongan énfasis en lo
público con el fin de construir una ética en este sentido.
Las organizaciones son semilleros del pensamiento posmoderno. Toda agresión a la
integridad de la persona es una violación que seguirá siendo soslayada si no se tiene la
firme convicción –digamos- anti posmoderna que un cambio es posible. Las organizaciones
que carecen de un sentido humano y quienes la integran, seguirán por el mismo proceso
histórico invalidando así, todo posibilidad de enmendar el rumbo y el sentido de la historia.
Reflexiones finales
Las categorías de globalización y cultura postmoderna han fungido como mecanismos de
aproximación para la comprensión del complejo escenario global en el cual se encuentra
México. Además, de forma indirecta ha llevado a la problematización de factores con
frecuencia desatendidos que están compuestos por múltiples factores que tejen un telar de
complejidades que permiten dilucidar los retos de la democratización. Este razonamiento
permite comprender que los procesos de democratización no tienen que ver simplemente
con especificidades técnicas o políticas; tampoco con proyectos utópicos, por el contrario,
exige un compromiso con la democracia desde un punto de vista crítico.
La violencia y el desastre social aunado a la lógica histórica de la posmodernidad, está
orillando a las personas al aislamiento sectorial de grupos, generando así una tejido social
fragmentado y conformado por islas de micro-grupos culturales cerrados y desvinculados
del resto de la sociedad, conectados únicamente por los vínculos de las necesidades básicas
y una dinámica de competencia y exclusión: la victoria del individualismo.
La sociedad occidental (y occidentalizada), individualista per se, ha programado a la
sociedad con la premisa absurda del “si yo estoy bien, todo está bien”, pero los resultados
muestran lo contrario. Las imágenes más crueles de la violencia en México son una arista

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de la deshumanización global. Si el ser humano no se humaniza, la esperanza no será lo
último que muera.
Los políticos en México no han demostrado tener una voluntad de cambio social, por el
contrario, siguen repitiendo el clásico discurso político falaz. Lo anterior, exige a la
sociedad una participación activa para el desarrollo. Aun cuando la clase política, la
dinámica economía y los poderes fácticos han amasado un poder que parece indestructible,
el reencuentro de las personas con su humanidad, parece ser la luz en medio de la densa
bruma de nuestros tiempos: el reencuentro del humano consigo mismo. Además como lo
señala Chistian Von Haldenwang (2005) el ejercicio de la gobernanza es una alternativa
para la generación de la gobernabilidad que como cuerpo teórico, se vincula con la
capacidad que tiene el gobierno para gobernar y que según Revesz (2009), presupone la
división entre gobernantes y gobernados y la norma de delegación del ejercicio del poder, e
implica no sólo la capacidad sino la voluntad para cumplir una función deontológica
emanada de la voluntad del pueblo.
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74| Gustavo Hernández

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Globalización y posmodernidad…|75

�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 1. Enero-junio 2016, pp. 76-99
ISSN: en trámite

Percepción del feminismo entre hombres y mujeres de la Facultad de Ciencias
Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Carolina Carreón Ríos 1
Sofía Esther Garza Vázquez 2
Resumen: La siguiente investigación tuvo como objetivo conocer las percepciones que
existen entre hombres y mujeres dentro de la Facultad de Ciencias Políticas y
Administración Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León acerca del concepto
de feminismo, donde se buscó hacer un análisis de las posibles diferencias y/o similitudes
que se puedan llegar a tener entre géneros respecto al tema. El principal enfoque de esta
investigación es el conocer que tanto los jóvenes universitarios están enterados de
movimientos de suma importancia no solo a nivel local o nacional sino incluso
internacional como lo es el feminismo, que actualmente tiene un impacto en aspectos como
la economía, el ámbito laboral, social e incluso político. Para el estudio se realizaron grupos
focales por ser los ideales en la captación de opiniones y percepciones. El diseño muestral
estuvo diseñado en la separación de dos grupos por género y uno tercero con la
combinación de ambos géneros. Es de importancia analizar la manera en la que los jóvenes
universitarios perciben este movimiento, ya que están en el auge de dicho movimiento, así
como no se ha podido ver que es lo que realmente piensan, pero sobre todo que tanta
información tienen respecto al tema. Los principales hallazgos fueron el saber que hay un
nivel más alto de conocimiento del tema por parte de los varones que por parte de las
mujeres, mientras que los hombres sí perciben el feminismo en la facultad, las mujeres no
lo hacen y que tanto hombres como mujeres ven el feminismo como algo positivo en la
sociedad.

Palabras clave: feminismo, hombres, mujeres, percepción.
1

Actualmente cursando el 4to semestre de Relaciones Internacionales, FACPYAP, UANL. Correo:
ccr.95@outlook.com.
2

Actualmente cursando el 4to semestre de Relaciones Internacionales, FACPYAP, UANL. Correo:
sofiaegarzav@gmail.com.

Percepción del feminismo del feminismo entre hombres y mujeres de la FACPYAP, UANL …|76

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

Introducción
El feminismo no es un tema reciente, ha venido tomando fuerza desde siglos pasados, antes
llamado movimiento sufragista, y después consolidándose como feminismo, que es como lo
conocemos hoy en día, sin embargo, la lucha por la igualdad, siempre ha sido un pilar
fundamental en su estructura.
Pensemos al feminismo como un movimiento social y político que se inicia
formalmente a finales del siglo XVIII y que supone la toma de conciencia de las
mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión, dominación y explotación
de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del
patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo cual las
mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la
sociedad que aquélla requiera. (Sanchez, 2008, p. 12)

Para esta autora, se trata de un movimiento organizado, que parte de la existencia de
discriminación de la mujer, y que implica una transformación social. Además, sitúa la lucha
de la mujer en el contexto del patriarcado y marca el siglo XVIII, con la Ilustración, como
punto de inicio de la misma.
Otra de las autoras clave de la teoría feminista, Celia Amorós (2008) aporta una definición
que asocia directamente el feminismo con el concepto de “vindicación”, un género que
aparece en la Ilustración y que reclama la igualdad en base a una irracionalización del
poder patriarcal y una deslegitimación de la división sexual de los roles.

En México, los años ochenta marcaron el inicio de una nueva etapa en el movimiento, ya
que las mujeres fueron recibiendo ayuda de ONG’s que buscaban el desarrollo de los países
del tercer mundo, y que en la siguiente década expanden sus objetivos y construyen
relaciones estratégicas con grupos que no necesariamente parten de una conciencia sobre la
subordinación de género, afiliándose así a partidos políticos y mediante la administración
pública comienzan a impulsar demandas feministas en los proyectos de gobierno. Fue así
que el movimiento fue tomando fuerza en nuestro país y logrando cambios significativos en
la sociedad.

77| Carreón &amp; Garza

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

El hecho sería plantearnos como perciben los universitarios el feminismo y poder entender
qué opinión tienen las mujeres y los hombres con esto, que nos llevó a plantearnos lo
siguiente “la percepción del feminismo entre hombres y mujeres de la facultad de ciencias
política y administración pública”, empezaremos definiendo qué es el feminismo según:

El feminismo, es un movimiento social y político que se inicia formalmente a
finales del siglo XVIII aunque sin adoptar todavía esta denominación y que supone
la toma de conciencia de las mujeres como grupo, de la opresión, dominación y
explotación de que ha sido y son objeto por parte del colectivo de los varones en el
seno del patriarcado, bajo sus distintas fases históricas de modelo de producción, lo
cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las
trasformaciones de la sociedad que aquella requiera. (Alvares, 2010, p. 123)

Con esta definición se puede dar un mayor entendimiento para poder saber que percepción
tiene los jóvenes en la actualidad sobre el feminismo, ya que hoy en día éste está presente
tanto en las universidades como en los empleos.

Es de gran importancia en nuestra investigación formularse estas preguntas, ya que en la
actualidad es un tema que no es tocado afondo, y es interesante saber cómo es que piensan
los jóvenes de la Facultad De Ciencias Políticas y Administración Pública. Uno de los
principales alcances de esta investigación es poder dar resultados precisos, y mediante éstos
analizar las ideas que tienen los jóvenes respecto al tema, que como mencionamos
anteriormente, es el principal enfoque de nuestra investigación. Con esto se pretende
entender cómo es que en el feminismo está presente en ese sector de la población. Se
utilizaran grupos focales que ayudarán a saber qué es lo que piensan sobre el feminismo y
cómo es que lo perciben los jóvenes en la actualidad. Con este método de investigación
cualitativa se podrá tener un panorama sobre este tema, cómo es percibido, ya que surgirán
diferentes opiniones y puntos de vista del problema a tratar. Es importante llevar a cabo una
comparación entre la percepción de los hombres y la percepción de las mujeres, porque de
acuerdo a estudios realizados, los cuales mencionaremos en cuanto avance nuestra
investigación, puede llegar a ser muy variada.

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Enero-Junio

Lo que se busca encontrar en esta investigación es saber si existe verdaderamente
conocimiento hacia el movimiento feminista, si existe un rechazo por parte de los jóvenes a
participar en este movimiento, o si consideran que éste ya no es un tema de actualidad, y
que hoy en día, los derechos son los mismos, tanto para los hombres como para las mujeres.

Pregunta de investigación
Lo anterior nos permite formular las siguientes preguntas de investigación:
P1. ¿Cuál es la percepción del feminismo en los jóvenes universitarios y las jóvenes
universitarias de la FACPyAP?
P2. ¿Lo perciben como un fenómeno positivo o negativo?
P3. ¿Qué aceptación le da la sociedad al fenómeno?
P4. ¿Cómo se manifiesta el feminismo?
P5. ¿Cómo influye el feminismo en juventud actual?
P6. ¿Qué conocimiento y dominio del tema tienen?
Objetivos
Objetivo General:
Identificar cual es la percepción del feminismo entre los jóvenes hombres y mujeres
de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública.
Objetivos Específicos:
1. Identificar las razones por las que incide en la generación una buena o mala
percepción sobre el movimiento feminista entre los jóvenes hombres y mujeres de la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública.
2. Identificar la inclinación positiva hacia el feminismo dependiendo del género.
3. Comparar las percepciones entre jóvenes hombres y mujeres sobre el feminismo
en la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública.
Justificación
Esta investigación va permitir saber qué tanto conocimiento tienen los alumnos de la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública sobre el feminismo, ya que en
la
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Enero-Junio

actualidad los egresados de dicha facultad ocupan puestos de relevancia ya sea en política o
en cargos públicos, donde dicho tema sigue creando controversia en la sociedad, y en
muchas ocasiones se desconoce el verdadero significado del movimiento feminista. Esta
investigación va dirigida tanto a los investigadores, como al público en general, que como
mencionamos anteriormente, desconoce en muchas ocasiones del tema y hace un juicio sin
informarse previamente.
Esta investigación tiene una extensa relevancia social que nos brindará un panorama del
conocimiento que tienen los jóvenes de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración
Pública y así mismo cuenta con un valor teórico que permitirá abarcar el tema desde una
perspectiva diferente, ya que los estudios realizados sobre el feminismo, son basados en
personas expertas en el tema y no jóvenes estudiantes.
En la actualidad, a menudo se confunde este término con otros como hembrismo, con el
que no tiene nada que ver como lo menciona Seseña (2009), pero el feminismo no es ni lo
contrario del machismo a lo que se llama hembrismo, ni es deseo del feminismo darle la
vuelta a la situación patriarcal. El feminismo es, sobre todo, una historia de lucha social: la
lucha por la igualdad entre hombres y mujeres y no deberíamos hablar de feminismo sin
que el objetivo final fuera otro que la lucha por la igualdad sexual y de género.
Gamba (2008) describe el feminismo como un cambio en las relaciones sociales que
conduzca a la liberación de la mujer y el hombre a través de eliminar las jerarquías y
desigualdades entre los sexos. También define que el feminismo es un sistema de ideas que,
a partir del estudio y análisis de la condición de la mujer en todos los órdenes desde familia,
educación, política, trabajo, etc. Y aunque el feminismo no es homogéneo, ni un
movimiento de ideas cerradas como lo son las mismas posturas políticas e ideológicas que
abarcan toda la sociedad, se mezclan en sus distintas corrientes internas, por lo tanto,
podemos decir que éste es un movimiento político integral contra el sexismo en todos los
ámbitos; jurídico, ideológico y socioeconómico, que expresa la lucha de las mujeres contra
cualquier forma de discriminación (Gamba, 2008, p 2).
Por lo tanto, la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública es un excelente
punto de referencia para iniciar a ver cuál es realmente la perspectiva del tema, ya que

Percepción del feminismo del feminismo entre hombres y mujeres de la FACPYAP, UANL …|80

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como lo mencionados el perfil de egresados encaja perfectamente en los puestos
relacionados a los cargos públicos, así como en empresas importantes en Monterrey, el
Estado de Nuevo León, la República Mexicana e incluso en el extranjero.
El método que se utilizará será el de los grupos focales, ya que en la investigación
cualitativa ésta es una herramienta muy común, debido a que nos permite conocer a
profundidad la percepción de las personas respecto al tema y podremos encontrar distintos
factores entre el conocimiento y la perspectiva de los jóvenes en la Facultad de Ciencias
Políticas y Administración Pública.
Marco teórico
Para iniciar, se debe entender el concepto de feminismo, palabra clave en este trabajo,
definido por Watkins (2000) como el movimiento en contra del sexismo, opresión y
explotación sexual. Menciona que es importante comprender el significado de sexismo para
así entender qué es feminismo. La Real Academia Española define el sexismo como la
discriminación de las personas por razón de sexo. Por lo tanto, el feminismo es el
movimiento en contra de la discriminación por razones de sexo, en este caso, por ser mujer.
Por otra parte, Purnell (2006) define al feminismo no como un movimiento sino como una
ideología política y social con el propósito de elevar el estatus de la mujer.
La opinión común sobre el feminismo es que es un movimiento que lucha por la equidad de
mujeres y hombres, también lo catalogan como un movimiento anti-hombres y que quiere
lograr un ambiente donde no exista patriarcado ni pensamientos sexistas de acuerdo con
Watkins (2000). Es relevante tomar en cuenta la opinión de los medios de comunicación y
la imagen que venden del feminismo pues tienen una gran influencia en la opinión común y
esta imagen es generalmente de una equidad de género, que las mujeres tengan la libertad
de aborto, la libertad de ser lesbianas, retan a los violadores y a la violencia doméstica y se
convierte en un estereotipo que provoca que muchas mujeres no acepten ser feministas por
la mala imagen que existe del término o por el miedo de ser asociadas con el lesbianismo
(Purnell, 2006, p. 3). Se habla de que el feminismo se ha ido perdiendo pues se ha perdido
la claridad de lo que realmente es, generalmente se tiene una idea equivocada o
parcialmente correcta sobre el feminismo y no todos lo definen de la misma manera.

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El feminismo, como una posición política, busca la igualdad de género, pero a su vez,
existen distintos enfoques: el feminismo liberal, el feminismo radical y el feminismo
socialista. El feminismo liberal se basa en las estructuras económicas y sociales en donde
denotan las diferencias entre el sueldo de un hombre al de una mujer, cuestiona la ausencia
de mujeres en ciertos empleos o áreas laborales, así como el trato diferente entre mujeres y
hombres en el sistema educativo. Por otro lado, el feminismo radical es la oposición a la
opresión del cuerpo de la mujer a través de la sexualidad, la reproducción y la
representación de la misma en pornografía y otros medios. Esta opresión también se da en
otras estructuras sociales y políticas. El feminismo socialista tiene otras ramas como el
feminismo marxista, el eco-feminismo, feminismo multicultural, por mencionar algunas de
acuerdo a Purnell (2000).
Existen diferentes épocas en las cuales el feminismo tuvo más auge y propósitos en
concreto y se les conoce como olas, por el momento existen dos, sin embargo, hay autores
que afirman que estamos viviendo la tercera ola mientras que otros dicen que no es así. La
primera ola del feminismo se vincula con la Ilustración:
Cuando se conforma un nuevo orden político y social basado en la primacía de la
ley y la autonomía de los seres humanos y que reconoce la dignidad humana y los
derechos que le son inherentes, pero que excluye a las mujeres y a otros muchos
grupos continuamente vulnerados. (De las Heras, 2009, p. 47)
Nace en el “tiempo de los derechos”, donde se establecen los derechos del hombre que son
base en el feminismo pues buscan la igualdad de derechos sin importar el sexo pero para
que los derechos humanos nacieran “fue necesario que las nociones de libertad, de
igualdad, de individuo y de sujeto de derecho se impusieran como nociones centrales del
pensamiento político y jurídico” (De las Heras, 2009, p.48). Los derechos humanos y el
feminismo están vinculados entre sí ya que la vindicación se da gracias a que ya existe un
cuerpo de normas con intención de que sean universales, es decir, aplicable a todos los
seres humanos, incluyendo a la mujer de acuerdo con De Las Heras (2009). Existen muchas
obras que hablan sobre esta relación entre el feminismo y los derechos humanos, en donde
critican los derechos humanos por llamarlos “derechos del hombre”, por ser sólo aplicados
al hombre y hacen reconocimiento a que las mujeres deben gozar de estos derechos

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también. Básicamente, la primera ola es sobre el reclamo de igualdad en los derechos
humanos, lucharon por gozar de los mismos derechos que el hombre gozaba.
La segunda ola se da entre los siglos XIX y XX con el propósito de que la mujer obtenga
derecho al sufragio y que se les reconozca la ciudadanía. Se desarrolló en Estados Unidos y
Europa, pero no de la misma manera. En Estados Unidos, el movimiento feminista se unió
con otros movimientos sociales y cobraron más fuerza, hubo una resonancia colectiva que
permitió que fuera más fuerte este movimiento. Después de la primera Convención de los
Derechos de la Mujer, salió la Declaración de Sentimientos de Seneca Falls en 1898.
Finalmente, tras una larga lucha, en 1920 las mujeres estadounidenses adquieren el derecho
al sufragio.
Por otro lado, en Europa también hubo una lucha feminista siendo Inglaterra el país con
mayor impacto en el tema. De Las Heras (2009) destaca que Emmeline Pankhurst y sus
hijas fueron de las propulsoras del movimiento en Inglaterra, siendo miembros del Partido
Laborista Independiente, junto a otras mujeres, crearon la Unión Social y Política de las
Mujeres y el periódico The Suffragette. En este país, el movimiento feminista conectaba
más con mujeres de clase social media, a diferencia de Estados Unidos que eran las mujeres
de clase alta las que luchaban. Los socialistas utópicos fueron de los primeros en tratar este
tema en sus teorías mientras que el socialismo marxista criticaba la falta de igualdad entre
hombres y mujeres, pero no hacía algo al respecto. August Bebel, con su obra Mujer y
Socialismo en la cual habla de la igualdad de derechos y de la ceguera a la subordinación
del socialismo, ha sido de lo más influyentes en el feminismo del mismo modo que Simone
Beauvoir con su obra El Segundo Sexo en la que el tema principal es ¿Qué es la mujer?,
dice que la mujer no nace, se hace, la sociedad la construye, la naturaleza y construcción
social es masculina y deja de lado a la mujer según menciona De Las Heras (2009).
La ola del feminismo tuvo su auge en la década de los mil novecientos sesenta, que se
caracterizó por la lucha de las mujeres para transformar el entorno en el que vivían y así,
estar un paso más cerca de la igualdad de género. Sin embargo, estudios confirman que
ahora es más común que las jóvenes se sientan menos identificadas y por consecuencia se
alejen cada vez más del feminismo.

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Marta Lamas (2001), que es una experta en el tema, autora del artículo
“De la autoexclusión al radicalismo participativo. Escenas de un proceso feminista” en el
2001, considera que existen diversas razones por las que actualmente, el feminismo no
logra impactar en la vida de las jóvenes, sin embargo, imperan dos que son fundamentales.
La primera es que no se identifican con “formas organizativas no propias”; y la segunda,
que la ineficacia política influye, ya que no favorece en los discursos su participación. Así
mismo. Señala que “el distanciamiento de las jóvenes obedece además al desprestigio, el
ridículo y la estigmatización asociada a las posiciones feministas, así como al velo de la
igualdad que impide que se cuestionen la opresión” (Amorós, 2008, pág. 10).
De acuerdo con Lamas (2001), existen diversos factores que influyen en las jóvenes para
decidir no asociarse, tomar un papel de feminista y comprometerse en esa lucha política,
varios de ellos son debido a la situación sociocultural que muchas veces “las condiciones
actuales no posibilitan que las y los jóvenes se involucren y reivindiquen causas como
propias” (p.8), así mismo el velo de la igualdad en el cual nos menciona la especialista,
Leticia García Solano, integrante de católicas por el Derecho a Decidir:
En el caso de las más jóvenes pienso que no quieren asumirse feministas porque les
ha tocado vivir en una época en donde ya se tiene un terreno ganado, y que al
parecer es un mundo en el cual las mujeres podemos hacer ya todo lo que queramos,
en donde sólo se trata de voluntad. También creo que las líderes feministas han
tenido poco acercamiento hacia la población joven, y de ahí se desprende que
domine esta idea tan confusa del feminismo como un alter del machismo, y no como
un movimiento político, social y ciudadano que no sólo vela por los derechos de las
mujeres sino por relaciones más equitativas en todos los sentidos y ámbitos entre las
personas. (García Solano, 2005, p.14)
Así mismo, existe un gran estigma de ser 'feminista', ya que las jóvenes consideran que no
existe realmente una conciencia clara sobre las razones por las que podría llegar a servir ser
feminista. Además, la concepción negativa de las feministas tiene mucho peso, debido a
que existe una enorme desinformación al respecto, haciendo que las jóvenes no se sientan,
ni quieran sentirse identificadas con un movimiento que desprestigia su imagen ante la
sociedad. Gisela Espinoza (2002), coordinadora del Programa Universitario de Estudios de

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Género de la UNAM, nos señala que al momento de declararse como “feminista”, es como
si se “equipara” ser bruja, mala madre, odia hombres, etc. Así mismo, la palabra suena ante
nuestra sociedad como un movimiento que está en contra de los hombres, que es libertino y
por consecuencia una amenaza. Muchas veces se hacen comparaciones del feminismo con
el machismo, ya que se piensa en este como un machismo al revés. Es por eso, que
actualmente es difícil encontrar jóvenes que se sientan “feministas”. Todo esto debido a
que, como mencionamos anteriormente, el feminismo es proyectado al mundo como poco
atractivo.
El feminismo propugna un cambio en las relaciones sociales que conduzca a la liberación
de la mujer y también del varón- a través de eliminar las jerarquías y desigualdades entre
los sexos. También puede decirse que el feminismo es un sistema de ideas que, a partir del
estudio y análisis de la condición de la mujer en todos los órdenes -familia, educación,
política, trabajo, etc (Gamboa, 2008).
El feminismo es también un pensamiento crítico. Sus objetivos de transformación obligan a
actuar en el terreno de las ideas a fin de subvertir arraigados códigos culturales, normas y
valores, así como el sistema simbólico de interpretación y representación que hace aparecer
normales comportamientos y actitudes sexistas, que privilegian lo masculino y las
relaciones de poder patriarcal (Montero, 2006).
Pese a que las jóvenes siguen sufriendo desigualdades de género, la mayoría percibe el
feminismo como un movimiento ajeno. Los planes educativos no incluyen formación sobre
estudios de género y, por ello, las y los jóvenes crecen ajenos a la lucha contra las
desigualdades. Educadoras y activistas analizan el papel de las jóvenes ante el feminismo
(Momoitio, 2010).
El concepto de juventud corresponde a una construcción social, histórica, cultural y
relacional, que a través de las diferentes épocas ha adquirido significados y restricciones
diferentes porque “la juventud y la vejez no están dadas, sino que se construyen
socialmente en la lucha entre jóvenes y viejos” (Parra, 2011, p.10).La percepción es
biocultural porque, por un lado, depende de los estímulos físicos y sensaciones
involucrados y, por otro lado, de la selección y organización de dichos estímulos y

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sensaciones. Las experiencias sensoriales se interpretan y adquieren significado moldeadas
por pautas culturales e ideológicas específicas aprendidas desde la infancia (Vargas, 1994,p
47).
El feminismo desde hace muchos años ha sido un movimiento tanto social como político,
ya que la mujer siempre ha sido afectada y ha tenido una discriminación tanto por el
hombre como por la sociedad (Victoria Sau, 2001). Martha Postigio (2016) en sus tesis dice
que en la actualidad la ciudadanía moderna ha concedido un estatus muy específico para las
mujeres el que se ha dado como las cuidadoras y madres en lo que es el ámbito domésticoprivado, así lo ha puesto la teoría feminista, separando que la filosofía política ha
presentado como universal y en general los atributos del ciudadano varón. Es por ello que
la crítica y la teoría feminista han llamado de alguna manera la atención de lo que es la
división entre el público y lo domestico y de la importancia para comprender como se ha
podido conformar la ciudadanía. De alguna manera se ha insistido en que el pensamiento
contemporáneo ha descuidado de algún modo la esencia entre lo que es el público y lo
domestico y es por eso como consecuencia de ello, las teorías de la justica actual dan el
sistema de genera ya establecido.
Pilar Sánchez (2010) en su investigación menciona, el feminismo en lo que es los países
desarrollados ha podido dejar de ser una militancia interpretada como una lucha
reivindicativa, con lo que son manifestaciones masivas, pancartas y simbólicas
establecidas, para poder convertirse en una disciplina con una genealogía o una historia o
textos que tuvieran diferentes corrientes y metodologías. En lo que son otros países en vías
de desarrollo el feminismo como una lucha todavía sigue vigente y a través de sus
diferentes manifestaciones, escritos, “denuncias, se intenta hacer visible la gran desigualdad
las injusticias de la mitad de la población sobre la otra” (p 24).
Así mismo, Pilar Sánchez (2010) en su investigación nos habla que en un principio fue una
reacción frente al mundo donde lo que son las mujeres no tenían existencia, un mundo de
hombres, hecho por ellos y para ellos y lo que eran las mujeres solo existían en un ámbito
privado ya que en el ámbito público solo se podían pertenecer los hombres y de una manera
eran excluidas del mismo, en un mejor caso Vivian solo para lo que sucedía dentro de la
casa y el mundo exterior no era un mundo para ellas.

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Es por eso que el feminismo tiene que darse con un nuevo replanteamiento de lo que son
las relaciones de poder, también con la libertad de la mujer para poder decidir, pensar,
actuar y por supuesto con un reconocimiento del sistema social y cultural dominante. Luz
María Melgarejo (1994) en su artículo dice que la percepción es poder captar e interpretar,
el poder percibir se traduce en captar y no por recibir se da como un indicador de que la
percepción es como un fenómeno activo y no pasivo es como un simple registro de datos y
estimulaciones del medio. Los elementos más i portantes que se dan en la percepción son el
objeto, sujeto, y la representación mental.
En la investigación “Las jóvenes y el feminismo: ¿Indiferencia o compromiso?” realizada
por las autoras Oralia Gómez-Ramírez de University of British Columbia en Canadá y Luz
Verónica Reyes Cruz de Cihuatl del Grupo de Mujeres de Pachuca, México (2008) nos
hablan a grandes rasgos sobre el comportamiento o participación de las mujeres jóvenes de
nuestro país en el feminismo. Lo que ellas buscan en esta investigación es saber si hay
interés o indiferencia sobre el feminismo por parte de las mujeres jóvenes. Para esto
realizaron su trabajo en base a un dialogo entre 4 mujeres de entre 21 y 29 años, de las
cuales 3 formaban parte de grupos feministas.
Se comenzará con la importancia del feminismo hoy en día y como ha impactado en
la vida de las mujeres jóvenes a lo largo del tiempo. Se habla de que todo lo que hoy en día
la mujer es capaz de hacer es gracias al compromiso, trabajo, esfuerzo y persistencia, sin
embargo, en la actualidad sigue sin ser altamente reconocidos los logros que la mujer
realice, a pesar de eso, se presume de la existencia de igualdad entre el hombre y la mujer.
Se comenta del auge del feminismo en los años mil novecientos setenta que se caracteriza
gracias a que había mujeres jóvenes con aspiraciones a grandes cambios en la sociedad y
con expectativas revolucionarias, en contraste a la actualidad que el interés se ha perdido
poco a poco como producto del conformismo, creyendo que ya se ha logrado en su
totalidad la igualdad entre hombres y mujeres, cuando no es así (Gómez Ramírez &amp; Reyes
Cruz, 2008).
Gómez y Reyes (2008) nos hablan que el fenómeno del feminismo en la actualidad no se
tiene bien claro lo que en realidad es, confundiéndose como un “favoritismo” hacia la
mujer, creando controversia entre hombres y mujeres. Para evitar esto y se logren los

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objetivos feministas, que es la igualdad, hay que entender bien este fenómeno. Para
entenderlo, las autoras opinan que se requiere tomar en cuenta aspectos como la situación
sociocultural del siglo XXI, la estigmatización y la ceguera ante la inequidad existente entre
hombres y mujeres. Las autoras realizando una “suerte” de caracterizaciones de los factores
que influyen en que las jóvenes no se unan a grupos feministas y no se comprometan con
esta lucha, encontraron: situación sociocultural actual, velo de igualdad, estigma de ser
‘feminista’, repercusiones en la propia subjetividad y carencia de impacto del movimiento
feminista. La problemática en la situación sociocultural son la falta de empleo, una
economía desgastada, la erosión de derechos laborales, entre otras. Las jóvenes en este
escenario, además, están influenciadas por lo que los medios y la sociedad plantan que es lo
que una mujer debe anhelar y como debe lucir, por lo que sus preocupaciones se tornan a
eso, y dejan a un lado el interés de movimientos políticos y sociales.
Gómez y Reyes (2008) mencionan la presencia de protestas feministas a nivel internacional
ha sido parte crucial en términos jurídicos. Sin embargo, muchas de esas proclamas no han
logrado implementarse tanto a nivel nacional como a nivel personal, por lo que, la igualdad
entre hombres y mujeres continúa siendo un mito. Existen avances en el reconocimiento de
los derechos de la mujer y la igualdad ante el hombre, su capacidad, la incorporación de la
mujer a distintos ámbitos de la vida a los que antes no se les permitía. Sin embargo, aún
existen valores, prácticas y creencias que siguen generando discriminación y opresión hacia
la mujer.
Lo que posiciona a la mujer entre lo tradicional y lo moderno, llamado “sincretismo de
género” por Marcela Lagarde. El temor a ser vistas como “feministas”, es algo que provoca
el deslinde de las jóvenes hacia este movimiento. El constante rechazo y críticas hacia las
feministas, ha provocado incluso entre ellas mismas el interés por nombrar de manera
distinta al feminismo y aclarar su significado. Como se ha mencionado, el concepto del
feminismo no está claro en la sociedad. Se mal interpreta al grado de que ser feminista es
ser bruja, mala-madre, solterona, come-niños, odia-hombres, lesbiana. El rumor indica que
las feministas son anti hombres, abortistas, libertinas, amenazantes. Esto es gracias a que el
feminismo se equipara del machismo, entonces se confunden los conceptos, creyendo que
feminismo es lo mismo que el machismo, pero con mujeres, a pesar de que las feministas

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siempre dejan en claro que no se trata de eso, que no llegan a esos extremos. Todo esto
hace poco atractivo al feminismo, provocando que las jóvenes no busquen ser parte de él.
Poniendo atención en las experiencias de las jóvenes feministas, podemos darnos cuenta
que no es fácil ser parte de este movimiento, ya que genera costos personales y familiares.
Aceptarse como feminista es un proceso lento, ya que en el ambiente en el que se desarrolla
no es fácil, por el hecho de que aún no es en su totalidad bien visto. Es difícil porque es una
lucha constante con la sociedad y con una misma al momento de entrar. Las
contradicciones comienzan cuando se dan cuenta de cómo son las cosas realmente para las
mujeres, como las oprimen, excluyen y marginan cotidianamente. Esto genera que se opte
en algunas ocasiones por la comodidad, el hecho de no confrontar a la familia, a la pareja y
a la sociedad en sí. Estas mujeres, como las autoras nos dicen, toman conciencia y prefieren
manifestarse en desacuerdo, tomando una resistencia pasiva, en lugar de la resistencia
activa (Gómez Ramírez &amp; Reyes Cruz, 2008).
Gómez y Reyes (2008) por último, mencionan, la importancia de retomar las ideas de
Marta Lama para generar estrategias de convencimiento hacia las jóvenes para que se unan
y tomen conciencia de la importancia del movimiento feminista. Forman parte del
movimiento que reniegan de él, también está la contraparte, de aquellas mujeres que si son
parte, que han luchado por la igualdad, por esas mujeres que quieren un cambio y que
probablemente lo logren gracias a todos sus esfuerzos, y es importante mencionarlas,
porque si no fuera por ellas, ninguna mujer, incluso las que reniegan del movimiento,
tendrían los derechos que tienen hoy en día y los que faltan por lograr en un futuro. Las
autoras hacen mención de las causas que convirtieron en feministas a las mujeres que
entrevistaron. Algunas contaron con padres que las impulsaron y madres fuertes y
decididas, otras en cambio, fueron testigos de tratos injustos hacia otras mujeres, algunas
otras, crecieron en familias tradicionales, en las que la madre era sumisa y el padre
autoritario y represivo, haciéndolas vivir desde pequeñas la desigualdad entre el hombre y
la mujer.
El feminismo toma una perspectiva nueva en las relaciones sociales ya que nos hace
referencia a la independencia de la mujer al igual que la del hombre, para que no se crea en
el sexismo. También se dice que el feminismo actúa como un sistema para analizar a la
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mujer desde diferentes ámbitos. Se tiene pensado en eliminar cualquier tipo de desigualdad
entre ambos sexos, y no caer en el sexismo (Gamboa, 2008, p.2).
Por su parte, Donoso Vázquez y Velasco Martínez (2013, pp. 7-9) afirman que el tema del
feminismo no es un movimiento homogéneo, no está totalmente terminada la idea del
mismo, la sociedad no conoce este movimiento, ni en el ámbito político ni social, lo único
que se logra saber de dicho movimiento es que está en contra del sexismo que existe en la
sociedad y con el cual se busca terminar, en sí que es una lucha de las mujeres con la
sociedad para que no exista dicha discriminación; aunque se haya participado en momentos
históricos para la sociedad como en las Revoluciones socialistas, tanto como en la
Revolución Francesa, con una sola idea de tener sufragio; con este movimiento social lo
cual a través del tiempo se consiguió en la mayoría de los países europeos, a consecuencia
de esto ya no se vieron tanto las luchas feministas.
Método
Para esta investigación se hará uso de los grupos focales, es útil no sólo para explorar los
conocimientos y opiniones sino también para explorar el cómo y el por qué se piensa de esa
manera (como se cita en Kornblit, 2007, p.77). Se usa el grupo focal, pues, como menciona
Icart Isen y Pulpón Segura (2012), se pretende adquirir información acerca de las
percepciones, actitudes y sentimientos desde el punto de vista de los entrevistados respecto
a cierto tema, así como investigar las opiniones en común y diferentes de grupos de
personas cuya opinión representa al grupo social al que pertenecen y entender por qué y
cómo piensan de esa manera.
Diseño del grupo focal
Se realizaron tres grupos focales para comparar las opiniones de los participantes bajo dos
ambientes diferentes: uno con personas de su mismo sexo y otro en donde hay de ambos
sexos. Para esto, un grupo focal será únicamente de varones, otro únicamente de mujeres y
un tercero mixto. Cada grupo focal estuvo conformado de 5 a 6 estudiantes cada uno. Las
características principales de estos grupos focales fueron que todos eran estudiantes de la
Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, estudiantes de 1° a 4 semestre, de
entre 17 y 24 años de edad aproximadamente.

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Desarrollo de grupos focales
A continuación, se mostrarán los resultados de los grupos focales. Se tiene como fin dar a
conocer cómo los estudiantes de la FACPyAP perciben el feminismo. Los resultados son
presentados en diferentes categorías: romper el hielo, conocimiento del tema, percepción
del tema y relación. En la primera categoría se pretendía establecer un ambiente de
confianza y comodidad, en la segunda se trataba de conocer el nivel de conocimiento en el
tema, en la tercera cómo perciben el feminismo en su entorno y la influencia que medios de
comunicación podrían tener, finalmente en la cuarta se buscaba una relación de conceptos
con el tema. Para fines prácticos se le asignó un número a cada participante y se hace
referencia a cada uno como H seguido del numero en el caso de tratarse de hombre y M
seguido del número al ser una mujer, para referirnos a que es un participante del grupo
focal de hombres se usará “GFH”, para el de mujeres “GFM” y para el mixto “GFX”.
Análisis de resultados
Las primeras preguntas iban encaminadas a conocer un poco de la imagen que tienen de
una mujer y de un hombre en el ejemplo más cercano: madre y padre, así mismo,
buscábamos saber qué opinión tienen de lo que significa ser mujer y del sexismo. Nos
encontramos con que en el grupo focal de hombres mencionaban que el papá era una figura
de autoridad, era quien marcaba disciplina, con quien más jugaban y se divertían, les
enseñaba lo que es el trabajo y que a pesar de que podía ser un poco más distante que la
madre nunca les había faltado algo, la madre era quien los corregía, también los
disciplinaba, quien más los regañaba y marcaba los valores y se esforzaba.
“… mi mamá me enseñó a ser fuerte” H1 GFH
“… una mujer no necesita de ningún hombre más que para tener hijos…” H1 GFH
“… un hombre se hace a base de una mujer.” H7 GFH
A pesar de mostrar admiración y amor por la madre, los comentarios no fueron tantos como
acerca del padre, de quien coincidieron en que es un ejemplo a seguir. La imagen inmediata
de una mujer es su madre, por lo que al momento de preguntar qué significa ser mujer sus
respuestas fueron guiadas a como percibían a su madre como mujer, dijeron que ser mujer
es ser valiente, independiente, consejera, amiga, comprensiva, sentimental y complicada,

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Enero-Junio

que realmente no necesitan de un hombre sino al contrario. Por otra parte, estuvieron de
acuerdo en que el sexismo es ignorancia, es egoísmo, separar y etiquetar géneros.
En contraste con el grupo focal de mujeres, estas dijeron que el recuerdo de
sus madres es de castigos, regaños, consejos, sacrificio, sustento, trabajo y educación
mientras que el de sus padres era de superhéroe, el que las consentía, las cuidaba y protegía
y les enseño la responsabilidad. En cuanto al significado de ser mujer direccionaron sus
respuestas también en base a sus madres, que era ser fuerte, dedicada, luchona e
independiente.
“… una mujer es muy fuerte en todos los sentidos porque sí pasamos por cosas que
los hombres no pasan, pero no por eso significa que seamos más, simplemente
somos diferentes.” M2 GFM

Y, por último, en el grupo mixto hablaban de que la imagen que tenían era la de las mujeres
de sus familias y eran mujeres valientes y fuertes no sólo en la actualidad sino en el pasado
y en el futuro, también que al mismo tiempo era un desafío el demostrar de lo que es la
mujer capaz, la gente no ve igual a las mujeres y es lo que hay que buscar, también la ven
como el contrapeso, quien trata de arreglar todo y que busca aspiraciones, en pocas
palabras, que es valentía, fortaleza y respeto. En cuanto al sexismo estuvieron de acuerdo
con que era creer que un sexo es mayor que el otro y que es un problema social que abre la
brecha entre géneros.
“… es un desafío, el demostrarle a la gente de lo que es capaz… la gente no las ve
igual, por eso mismo hay que ser fuertes... hay que buscar ser iguales, es como lo
importante, pero también buscar ser fuerte.” M3 GFX

Se llega a la conclusión de que el recuerdo de la madre es, en general, el de la parte de los
regaños, del sacrificio, de los consejos, de la fortaleza y a pesar de que aceptaban de que la
madre es el núcleo de la familia, todos veían al padre como el ejemplo a seguir, como el
héroe en sus vidas y con quien más se divirtieron en su infancia y las mujeres en específico
decían sentirse seguras y protegidas por ellos. el significado de ser mujer fue muy uniforme
concordando la mayoría con que es ser fuerte, independiente y valiente. Al mismo tiempo,

Percepción del feminismo del feminismo entre hombres y mujeres de la FACPYAP, UANL …|92

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Enero-Junio

el significado de sexismo para todos fue de una brecha entre géneros. Dentro de esta
categoría no se mostraron muchos cambios entre las respuestas de los diferentes grupos, no
se vieron influenciados por el entorno en el que se encontraban (sólo mujeres, sólo hombres
o juntos).

Conocimiento del tema

Aquí se buscaba saber el nivel de conocimiento que los participantes tenían respecto al
tema. El grupo focal de hombres mostró un alto nivel de conocimiento de tal manera que
mencionaron el hembrismo, decían que la gente confunde el feminismo con el hembrismo,
que la gente no saben qué es en realidad el feminismo, piensan que es la mujer sobre el
hombre cuando en realidad se trata de la igualdad. Al momento de preguntarles sobre si la
facultad fomentaba el feminismo empezaron la discusión con que primeramente los
maestros debían tener una idea clara de lo que es el feminismo y una definición en la que
todos los maestros estuvieran de acuerdo pues han tenido profesores que unos dicen una
cosa y otros dicen otra y se considera que es un factor que contribuye a la malinterpretación
del término. También hablaron de que es muy diferente la igualdad y la costumbre social o
la caballerosidad lo cual también se llega a mezclar y confundir y las mujeres usan a su
beneficio.

El grupo focal de mujeres mencionaba que el feminismo en pocas palabras es igualdad de
género y todas convinieron en que es eso. Las mujeres dijeron que no sienten ni ven la
promoción o fomentación del feminismo por parte de la facultad, que no hay campañas ni
conferencias al respecto, solo se limitan a lo que ven en el salón de clases y creen que la
intervención de la mujer en el mundo sí ha beneficiado pero que en realidad no importa si
es hombre o mujer quien interviene, lo importante es que tengan las capacidades, que se
maneje por meritocracia y que en realidad no se le ha dado la oportunidad a la mujer de
demostrar lo que puede hacer.
“…es una lucha, una ideología por la igualdad de género.” M4 GFM

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Enero-Junio

Concluimos que el nivel de conocimiento es distinto, cuando pensamos que las mujeres
estarían más informadas del tema resultó no ser así, fueron los hombres en ambos grupos
que demostraron un mayor nivel de conocimiento del feminismo, se puede atribuir a que se
ven afectados por el mal entendimiento del concepto. De la misma manera, la percepción
de la promoción del feminismo en la facultad es distinta en hombres y mujeres, mientras
que los hombres dijeron que sí se da ejemplificando con que se les da la oportunidad de
estudiar y superarse, así como obtener puestos altamente jerárquicos en la administración,
las mujeres no sienten que sea así pues ellas esperan campañas, conferencias y eventos al
respecto, no sólo practicarla sino hacerla pública y promoverla a gran escala pero en el
grupo focal mixto las mujeres no dijeron no sentirlo de esa manera pues desde que un
hombre hizo un comentario al respecto diciendo que sí se da la promoción y fomento, ellas
no comentaron algo en contra de esa postura por lo que vemos que sí hubo una influencia
del entorno en las mujeres de este grupo.

Percepción del tema

El fin de las preguntas de esta categoría es conocer cómo es que los alumnos perciben el
feminismo desde distintos puntos: en el salario, en los medios de comunicación y puestos
de influencia como maestras, directoras e incluso presidentas. En el grupo focal de hombres
dijeron muy poco al respecto, mencionaron que los medios de comunicación podrían
ayudar a fomentar el feminismo, así como para hacer que las mujeres valgan más que el
hombre.
“… los medios de comunicación influyen en hacer que las mujeres valgan más que
el hombre” H1 GFH
En el grupo focal de mujeres mencionaron que los medios de comunicación sí influencian
en la opinión pública del feminismo pues la información que estos den la toman como
verdadera sin hacer una investigación o corroborar que lo sea. Referente a tener una
directora o presidenta, dijeron que promoverían más el feminismo pero que en realidad no
importa si es hombre o mujer, lo importante es que sea bueno y esté preparado, sin

Percepción del feminismo del feminismo entre hombres y mujeres de la FACPYAP, UANL …|94

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Enero-Junio

embargo, una mujer le pondría más empeño al trabajo y tendría más impacto en las mujeres
pues se identifican más fácilmente.
“… mucha gente se basa en lo que ven en los programas, en la televisión y piensan
que es lo correcto.” M5 GFM

En el grupo focal mixto dijeron que en cuanto los salarios no en todos los ámbitos
se percibe una desigualdad salarial, sin embargo, hay lugares en los que sí se beneficia más
el hombre simplemente por la inercia en la empresa o dependiendo del empleo que sea, por
otro lado, comentaron sentirse cómodos teniendo a mujeres como maestras, directoras ya
que están mejor preparadas que muchos maestros del sexo masculino, también se sentirían
cómodos con mujeres como presidentas de la república pues sería romper paradigmas.
“… me siento cómodo, porque muchas de mis maestras están mejor preparadas que
mis maestros…” H4 GFX

En general, concertaron en que los medios de comunicación sí influyen en la
percepción del feminismo y el entendimiento del mismo, que puede tener tanto una buena
como mala influencia y como generalmente la gente cree lo que ve en la televisión, tomarán
como verdadera la información que les sea proporcionada por este medio y pueden crear
una idea falsa de lo que es feminismo. Tanto hombres como mujeres se sentirían cómodos
teniendo a una mujer como presidente o directora, las ven como personas capaces de hacer
bien su trabajo.

Relación
Con esta categoría se busca saber con qué asocian los términos machismo, estudiante
universitario y feminismo. El grupo focal se hombres se mostró apático a las preguntas y
retomaron preguntas anteriores.

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Enero-Junio

El grupo focal de mujeres dijeron que en cuanto machismo lo primero en lo que piensan es
en hombres, cuando se les mencionó estudiante universitario dijeron sacrificio y jóvenes y
cuando escucharon la palabra feminismo dijeron igualdad y equidad.
El grupo focal mixto al escuchar la palabra machismo la asociaron con México, con golpes
y violencia y la discriminación de la mujer por parte del hombre. Cuando se les preguntó
por estudiantes universitarios dijeron que lo asocian con pensamiento crítico, superación,
preparación, liderazgo, lucha contra el sistema, coraje de salir adelante y un futuro incierto.
En cuanto al feminismo, lo asocian como mujeres juntas, igualdad y falta de información.
“… Coraje, porque se encarga de preparar, pero se toma el coraje para salir adelante
y ser un futuro líder de este país.” H3 GFX
En conclusión, se puede decir que existe cierto estereotipo con los términos manejados, el
machismo se asocia con hombres, México y violencia, con el término estudiantes
universitarios si hubo variación, mientras que unos dijeron que es sacrificio, otros dijeron
que es superación, preparación y pensamiento crítico y cuando se habla de feminismo ya
todos tiene la idea de que es igualdad.
Conclusiones
Se observa que los estudiantes del sexo masculino son quienes tienen más conocimiento y
dominio del tema que las mujeres, siendo un tópico que se centra en las mujeres. Fue
sorpresiva esta información, pero los hombres manejaron muy bien el tema e introdujeron
términos como hembrismo y caballerosidad aclamando que el feminismo suele ser
confundido con el hembrismo, que en general las personas tienen al hembrismo como el
concepto de feminismo. Las mujeres se mostraron más apáticas que los varones, no
mostraban gran interés o dominio del tema o ideas.
Tanto hombres como mujeres concordaron en que el feminismo es un fenómeno positivo
como respuesta a la tercera pregunta de investigación, tiene un gran impacto en la sociedad
y que falta más por hacer, que la mujer aún no tiene esa oportunidad de demostrar todo su
potencial y lo que es capaz de hacer. Se sentirían cómodos si tuvieran a una mujer como
líder en su escuela, municipio, estado e incluso país. Los hombres piensan que romper ese

Percepción del feminismo del feminismo entre hombres y mujeres de la FACPYAP, UANL …|96

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Enero-Junio

paradigma sería muy bueno pues podríamos ver si una mujer al mando da mejores
resultados que un hombre, en contraste, para las mujeres no importa si el líder es un hombre
o mujer, simplemente buscan que sea bueno y capaz en su trabajo.
Se aprecia que el fenómeno es aceptado de manera positiva, la imagen que tiene de una
mujer derivan de la madre y eso influye a que la igualdad de género sea algo socialmente
aceptable. Descubrimos que son los hombres quienes se encuentran más interesados en el
tema que las mujeres quienes mostraron apatía en ambos grupos o simplemente hablaban
de otros temas.
Concluimos que el feminismo influye en la juventud actual como una idea de equidad de
género, los jóvenes tanto hombres como mujeres relacionan este fenómeno con la búsqueda
de igualdad entre ambos sexos. A pesar de que están de acuerdo que tanto hombres como
mujeres deben de tener las mismas oportunidades, también piensan que hay trabajos que
están dirigidos para las aptitudes en específico de cada género y que eso no afecta a la
equidad entre ambos.

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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 1. Enero-junio 2016, pp. 100-114
ISSN: en trámite

Percepciones de estudiantes universitarios sobre la confianza y el desempeño
de los diputados en el H. Congreso del Estado de Nuevo León
Priscila Sarai Leura Galván 1
Resumen: La confianza política, incluye un conjunto de actitudes que tienen los ciudadanos
hacia políticos o instituciones políticas que conlleva la expresión de un sentimiento de que
actuarán igualitariamente, justamente y no arbitrariamente (Norris, 1999).
El nivel de confianza que la ciudadanía presenta ante instituciones políticas en México es
muy bajo y una de las instituciones más desgastadas en este sentido es el H. Congreso del
Estado de Nuevo León, por otra parte existen diversos factores que inciden para que el
nivel de confianza se comporte de determinada manera. Uno de estos factores es el grado
de escolaridad.
Enríquez, (2010) explica que el nivel de escolaridad de un individuo no se asocia a priori
con una mayor o menor propensión a confiar en las instituciones políticas, en el caso de
Moreno (2010) explica que los hallazgos en cuanto a la relación entre educación y
confianza parecen ser circunstanciales, ya que las conclusiones son distintas entre países y
entre años (incluso si los estudios son sobre un mismo país).
Este estudio pretende medir el nivel de percepción de confianza política y su relación con el
desempeño de los diputados en el H. Congreso del Estado de Nuevo León realizando una
comparativa sobre nivel de escolaridad.
Palabras clave: Confianza política, desempeño institucional, escolaridad, diputados

1

Estudiante de licenciatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL.

Percepciones de estudiantes sobre confianza y desempeño de diputados en Nuevo León…|100

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Enero-Junio

Introducción
La confianza que los ciudadanos tienen hacia las instituciones públicas, ha sido una de las
variables de estudio más discutidas en el campo de la investigación. Los investigadores han
tratado no solo de medir el nivel de confianza que se tiene hacia las instituciones públicas,
sino que también se han encargado de comprender cuáles son las variables que provocan un
comportamiento determinado en cuanto al nivel de confianza.
Moreno (2010), dice que “la confianza en instituciones públicas ha experimentado un
franco declive en la mayoría de las democracias del mundo” (P: 147). El mismo, continua
diciendo que México no es la excepción, la confianza de los mexicanos en sus poderes de la
Unión es, en general, muy baja y una de las instituciones especialmente deterioradas en este
sentido es el Congreso del Estado de Nuevo León, que ha mostrado niveles muy bajos de
confianza.
Según Enríquez (2010), el nivel de escolaridad de un individuo no se asocia a priori con
una mayor o menor propensión a confiar en las instituciones políticas. Sin embargo, en el
presente estudio, se encuentra el análisis de los resultados que se dieron a partir de una
encuesta realizada a dos grupos de personas. El primer grupo consiste en personas que
estudian una licenciatura, y el segundo a personas que no estudian ninguna licenciatura.
Con ello se podrá observar qué diferencia existe, en cuanto al nivel de confianza, por parte
de estos dos grupos, al mismo tiempo que se observará por qué razón existe tal diferencia
en cuanto al nivel de confianza. Es decir conocer qué variables influyen para que el
comportamiento de los grupos sea de una forma determinada.
Lo anterior considerando que la confianza se genera por diversas razones, en este caso
creemos que la confianza se genera por 3 elementos fundamentales: el desempeño
institucional, la falta de conocimiento, y el grado de escolaridad que presentan los
ciudadanos neoloneses. Estas variables son las que se han tomado en cuenta para analizar el
nivel de confianza que se tiene hacia el H. Congreso del Estado de Nuevo León.

101| Priscila Leura

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

Confianza en instituciones públicas
Ciudadanos de todo el mundo experimentan actualmente un proceso de desilusión respecto
a los políticos que les representan, Esto ha provocado un bajo nivel de la confianza
ciudadana en instituciones de gobierno como los parlamentos. Según el Centro de Estudios
Sociales y de Opinión Pública (CESOP, 2003), varios estudios realizados por
Globalbarómetro, Encuesta Mundial de Valores (1990-1991) y Latinobarómetro (2001), en
África, Europa, Asia y en América Latina corroboran esta tendencia: los parlamentos del
mundo atraviesan, desde hace por lo menos tres décadas, por un proceso gradual de
desconfianza y desafección. México no ha sido la excepción, ya que la confianza que los
ciudadanos dicen tener en el Congreso de la Unión ha sido históricamente una de las más
bajas en el mundo, a la par de países como Perú, Venezuela, Argentina y Costa Rica.
Considerando una Investigación estratégica de análisis de opinión y mercado en cuanto a la
confianza en instituciones, realizada por Parametría (2012) menciona que la confianza en
instituciones es un indicador de cohesión social y de integración sistémica de las
sociedades.
Bautista (2010), dice que una de las causas que ha provocado la desconfianza en las
instituciones públicas es la ausencia de principios y valores éticos, lo que da pie al
incremento de vicios o actitudes antiéticas tales como la corrupción, el abuso de autoridad,
el tráfico de influencias, etc.
Una investigación realizada por Parametría investigación estratégica análisis de opinión y
mercado, realizada en el año 2012 revelan que nueve de cada diez mexicanos dijeron que
confían mucho o algo en sus amigos y familiares.
Dentro del mismo estudio se puede observar que, amigos y familiares, la marina y el
ejército son las instituciones que más confianza inspiran en la sociedad mexicana, con
porcentajes de 91%, 79% y 75% respectivamente.

Percepciones de estudiantes sobre confianza y desempeño de diputados en Nuevo León…|102

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

Aquellas instituciones con mayor confianza en México son: Amigos y familiares, marina,
ejército, maestros, la iglesia católica, sacerdotes, los funcionarios de casilla, El INE y la
Presidencia de la República, la mayoría de ellas con una fuerte carga simbólica).
Las de confianza media son noticieros de la radio, la Suprema Corte de Justicia, el Tribunal
Electoral del Poder judicial de la Federación, noticieros de la televisión, el gobierno estatal,
la policía federal, periódicos y bancos.
Y las de baja confianza son: El gobierno municipal, los jueces, la policía estatal, la policía
municipal y los partidos políticos (muchas de ellas son de nivel municipal)
En América Latina de acuerdo con datos del Latinobarómetro 2011, la institución que goza
de mayor confianza es la iglesia, seguida de la radio y televisión. El poder judicial,
sindicatos y partidos políticos, son los institutos con menores porcentajes en la región,
29%, 28% y 22% respectivamente
En un estudio realizado por Moreno (2010), se analizaron datos que provenían de dos
encuestas: la Encuesta Nacional de Filantropía (ENAFI 2005, 2008) y la encuesta de Grupo
Reforma (Reforma 2007), ambas aplicadas en la República mexicana. El tamaño de la
muestra de la ENAFI 2005 es de 1,500, mientras que en 2008 fue de 1,490. Por su parte, en
la encuesta Reforma 2007 se entrevistaron a 1,515 personas.
Los resultados que arrojó el análisis de esta investigación (Moreno) fueron que la confianza
en el Congreso de la Unión para 2005 y 2008 está determinada por la pertenencia a un
partido político, independientemente del partido específico del que se sea miembro; es
decir, el pertenecer a un partido político aumenta la confianza que un individuo tiene sobre
el Congreso de la Unión. La confianza en general se relaciona positivamente con mayor
confianza ciudadana, pero sólo para 2005 (modelo a y b), en tanto que para 2008 ser un
individuo con una ideología más de derecha determina fuertemente una mayor confianza en
el Congreso.

103| Priscila Leura

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Confianza y Educación
Los hallazgos en cuanto a la relación entre educación y confianza parecen ser
circunstanciales, ya que las conclusiones son distintas entre países y entre años (incluso si
los estudios son sobre un mismo país). Se encuentra una relación positiva entre ambas
variables en los estudios de Hetherington (1998) y Bélanger &amp; Nadeau (2005), quienes
analizan datos para Estados Unidos y Canadá, respectivamente. Por su parte, Mishler y
Rose (2001) no encuentran relación alguna entre educación y confianza en países de
Europa del Este, resultado que se da en el mismo sentido en los análisis de Moisés y De
Oliveira (2005) para América Latina.
Uno de los estudios más completos es el de Catterberg y Moreno (2003), ya que nos dice
que no hay relación entre educación y confianza política en democracias desarrolladas,
mientras que en América Latina la relación existe en sentido negativo (a mayor educación
menor confianza política). En este sentido, Salazar y Temkin (2007) hallan que en México
los sectores más escolarizados son los que reducen sus niveles de confianza en instituciones
políticas; sin embargo, reconocen que, en presencia de otras variables políticas, las
variables educativas pierden significancia estadística, de modo que concluyen que la
variación en la confianza no responde a particularidades inherentes a los grupos educativos,
es decir, que el nivel de escolaridad de un individuo no se asocia con una mayor o menor
propensión a confiar en las instituciones políticas.
Variables relacionadas con el nivel de confianza
En cuanto a la relación entre confianza y desempeño institucional, ésta ha sido ampliamente
estudiada (Moisés y De Oliveira, 2005; Hetherington, 1998; Chanley, Rudolph y Rahn,
2000; Salazar y Temkin, 2007) y se ha corroborado que, en Estados Unidos, América
Latina y, particularmente en México, la confianza política varía en función de la evaluación
ciudadana sobre el desempeño de sus instituciones.
El desempeño del gobierno es la clave para entender la confianza de los ciudadanos en las
instituciones (Pharr, 2000). En otras palabras las instituciones que realicen un buen
desempeño generarán un mayor nivel de confianza entre los ciudadanos. Moreno (2010),

Percepciones de estudiantes sobre confianza y desempeño de diputados en Nuevo León…|104

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Enero-Junio

menciona que esto es debido a que se asume que el público en general reconoce qué
instituciones se desempeñan bien y cuáles no, y reaccionan en consecuencia.
La visión institucionalista, sugiere que los niveles de confianza de los ciudadanos en las
instituciones dependen de la capacidad de ellas mismas para satisfacer las demandas de la
gente (Levi y Stoker, 2000).
Estudios realizados por Segovia et al. (2008) sugieren que, al menos para la sociedad
chilena en 2005, los juicios de confianza hacia instituciones políticas involucran de manera
central la consideración de la preparación y los recursos de la institución para cumplir sus
metas, es decir, la evaluación que un ciudadano realiza acerca de la capacidad de la
institución explica, en parte, el nivel de confianza que le otorgan.
El mismo Segovia, continúa diciendo que la evaluación que un ciudadano hace sobre la
capacidad o desempeño de una institución no se apega estrictamente a un criterio objetivo,
al contrario, depende de sus percepciones.
Autores como Gidengil et al. (2001) y Tóka (2002) sugieren una nueva variable de la cual
depende el nivel de confianza que se otorga a instituciones públicas, al decir que tener
mayor conocimiento político debería tener alguna relación con el nivel de confianza
ciudadana en sus instituciones. Los resultados de Salazar y Temkin (2007) confirman que el
sentido de esta relación es negativo, contingentemente, ya que argumentan que el signo
depende del contenido de la información transmitida y de la manera en que es procesada
por el individuo.
H1. El nivel de confianza política y el desempeño institucional hacia el H. Congreso del
Estado de Nuevo León se asocian desde la percepción del ciudadano.
H2. El nivel conocimiento sobre las funciones de los diputados del H. Congreso del Estado
de Nuevo León está relacionado con el desempeño institucional desde la percepción del
ciudadano.

105| Priscila Leura

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Enero-Junio

Método
Participantes en el estudio
Para efectuar la investigación, se seleccionó una muestra de estudiantes inscritos en el
cuarto semestre del periodo Enero-Junio 2016 en la Facultad de Ciencias Políticas y
Administración Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Así

mismo también se seleccionó un grupo de personas que actualmente no están

estudiando ninguna licenciatura. Arrojando un total de 30 personas como muestra.
Características de la muestra
Los cuestionarios fueron aplicados a 15 estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y
Administración Pública, perteneciente a UANL, que cursan el cuarto semestre. Todos en la
carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública. Así como también a 15 personas
que no están estudiando actualmente. Arrojando un total de 30 personas encuestadas.
Ambos grupos (personas que estudian y que no estudian un nivel superior), tienen entre 18
a 21 años de edad. El 66% de los encuestados pertenecían al género masculino y 34% al
género femenino.
Cuestionario
Con el propósito de llevar a cabo el trabajo de campo, que implica la recopilación de datos
para su posterior análisis, se diseñó un cuestionario a partir de otros estudios previos, como
lo es de la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas. En concreto, el
cuestionario incorporó las siguientes variables:
Variables independientes
Confianza política: Se refiere a las actitudes que tiene los ciudadanos hacia políticos o
instituciones políticas que conlleva la expresión de un sentimiento de que actuarán
igualitariamente, justamente y no arbitrariamente (Norris, 1999). Se desarrollará una escala
sobre medición con una sola pregunta, en cuyas opciones de respuesta se presentarían de
acuerdo a una escala de 1 a 5 puntos. Dónde: 1-Nada, 2-Poco, 3-Regular, 4-Mucho, 5Bastante. Con una consistencia interna de (α= .68).

Percepciones de estudiantes sobre confianza y desempeño de diputados en Nuevo León…|106

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Enero-Junio

Conocimiento: Es un proceso a través de cual un individuo se hace consciente de su
realidad y en éste se presenta un conjunto de representaciones sobre las cuales no existe
duda de su veracidad (Martínez &amp; Ríos, 2007, p.2).
Se desarrolló una escala sobre medición de temas relacionados con el conocimiento que se
tiene acerca de la cámara de diputados, en cuyas opciones de respuesta se presentan de
acuerdo a una escala de 1 a 5 puntos. Dónde: 1-Nada, 2-Poco, 3-Regular, 4-Mucho, 5Bastante. Con una consistencia interna de (α= .511).
Orientación política: Es Interpelar por el sentido de izquierda y derecha, en este sentido,
se pregunta cuáles son las creencias, valores y actitudes que se vinculan a estas alternativas,
es indagar por los programas políticos con los que los sujetos pueden identificarse y
probablemente implicarse en participar (San Martín, 2006). Se desarrollará una escala
Likert sobre el tiempo de exposición a los medios de información electrónicos, de 5 puntos,
donde 1-Nada, 2-Poco, 3-Regular, 4-Mucho, 5-Bastante. Con una consistencia interna de
(α= .89).
Variable dependiente
Desempeño institucional: Es posible cuando las instituciones tienen la capacidad de
proveer los servicios adecuados en cantidad y calidad, a través de procesos administrativos
correctos, transparentes y suficientemente controlados. (Soto 2005; p.5). Se desarrollará
una escala sobre medición de temas relacionados con el desempeño institucional, en cuyas
opciones de respuesta se presentarían de acuerdo a una escala de 1 a 5 puntos. Dónde: 1Nada, 2-Poco, 3-Regular, 4-Mucho, 5-Bastante. Con una consistencia interna de (α= .93).
Procedimiento
Para realizar el trabajo de campo la autoridad de la Facultad ya estaba informada de
la aplicación del instrumento. El trabajo de campo se desarrolló en los meses de marzo y
abril, en donde se le solicitó a los Estudiantes responder a todos los ítems, previamente
brindándoles información del objetivo del estudio. Posteriormente se evaluaron los
cuestionarios. Los datos obtenidos se capturaron con el paquete estadístico SPSS en su
versión 19.0.

107| Priscila Leura

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

Análisis de resultados
Análisis de la comparación entre grupos acerca de la confianza que se tiene hacia la
Cámara de diputados.
Gráfica 1. Promedio del Nivel de confianza hacia los diputados del H. Congreso del Estado de
Nuevo León.
Sin estudios
Con estudios
0

0.5

1

1.5

2

2.5

3

3.5

Nota: Los rangos teóricos de variación de las escalas fueron entre 1 (nada) y 5 (bastante)

Como primera fase del estudio, se evaluó la variable relativa al nivel de confianza que se
tiene hacia H. Congreso del Estado de Nuevo León, en los dos grupos que forman parte de
nuestro estudio: las personas que estudian un nivel superior y las que no estudian un nivel
superior actualmente. Como se puede observar en la Gráfica 1, las personas que estudian
tienden a confiar más en la Cámara de diputados (M= 3.13), que aquellas que no estudian
(M= 2.47).
Análisis de la comparación entre grupos acerca de cómo evalúan el desempeño
institucional

Gráfica 2. Desempeño Institucional
4
3
2
1
0
Trabajo de los diputados

Eficiencia
Con Estudios

Eficacia
Sin Estudios

Nota: Los rangos teóricos de variación de las escalas fueron entre 1 (nada) y 5 (bastante)

Percepciones de estudiantes sobre confianza y desempeño de diputados en Nuevo León…|108

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

En este caso se evaluó las variables relativas al desempeño institucional del H. Congreso
del Estado de Nuevo León. Como se puede observar en la Gráfica 2, de una forma en
general, las personas que están estudiando un nivel superior evalúan el desempeño
institucional de una mejor manera (M= 4.67), respecto a las personas que no están
estudiando un nivel superior (M=4.00). Describiendo los datos de forma específica se
observa lo mismo, en donde las personas con estudios en nivel superior evalúan mejor el
trabajo de los diputados (M= 3.33) que aquellas que no estudian el nivel superior (M=2.73).
Lo mismo pasa con la eficiencia, las personas que estudian (3.07) con las que no lo hacen
(M=2.73). Finalmente sucede lo mismo con la eficacia las personas que estudian lo evalúan
de una mejor manera (M=3.13), que aquellas que no (2.27).
Análisis de la comparación entre grupos acerca del conocimiento que se tiene acerca
del H. Congreso del estado de Nuevo León

Gráfica 3. Nivel conocimiento
6
4
2
0
Funciones que realiza un
diputado

¿Cómo está conformada la
Cámara de diputados?
Con Estudios

Iniciativas que se han presentado

Sin Estudios

Nota: Los rangos teóricos de variación de las escalas fueron entre 1 (nada) y 5 (bastante)

De una forma en general, en la gráfica 3 se puede observar que las personas que estudian un
nivel superior tienen mayor conocimiento acerca de la cámara de diputados (M=3.95), que
aquellas que no estudian un nivel superior (M= 2.66). De forma específica se observa lo
mismo, las personas que estudian un nivel superior tienen mayor conocimiento acerca del
funcionamiento de la cámara de diputados (M= 4.00), que aquellas que no lo hacen (M=
2.93). De igual forma sucede con el conocimiento acerca de cómo funciona la cámara de
diputados las personas que estudian están por encima (M= 4.13), de aquellas que no
estudian (M=2.73).

109| Priscila Leura

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, UANL. Vol. 1, Núm. 1.
Enero-Junio

Análisis de la comparación entre grupos acerca de la orientación política
Gráfica 4. Orientación Política
4
3.5
3
2.5
2
1.5
1
0.5
0

Con Estudios

Sin Estudios

Nota: Los rangos teóricos de variación de las escalas fueron entre 1 (nada) y 5 (bastante)

La gráfica 4 nos muestra que las personas que si estudian un nivel superior tienen una
mayor tendencia de orientación política hacia el Partido Acción Nacional (M=3.53), y
aquellas que no estudian un nivel supeior tienen mayor tendencia hacia el Partido
Revolucionario Institucional (M= 2.53). También se observa que las personas que no
estudian tienden más a no orientarse por ningún partido político (M= 2.27), que aquellas
que si estudian (M= 1.87).
Análisis de la comparación sobre la percepción del ciudadano de la corrupción en el
H. Congreso del estado de Nuevo León.

Gráfica 5. Corrupción
Sin Estudios

Con Estudios
0

1

2

3

4

5

Nota: Los rangos teóricos de variación de las escalas fueron entre 1 (nada) y 5 (bastante)

Percepciones de estudiantes sobre confianza y desempeño de diputados en Nuevo León…|110

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Enero-Junio

En esta gráfica se puede observar que las personas que no estudian un nivel superior
tienden a creer que existe mayor corrupción en el H. Congreso del Estado de Nuevo León
(M =4.27), que aquellas que si estudian un nivel superior (M= 3.13).
Tabla 1. Relación entre Confianza y Desempeño Institucional

Con estudios de
Nivel Superior

Sin estudios de
Nivel Superior

Confianza política
hacia el H. Congreso
del estado de Nuevo
León
Confianza política
hacia la Cámara de
diputados del estado
de Nuevo León

Correlación de Pearson
Sig. (bilateral)
N

Desempeño
Institucional
**
.873
.000
15

Correlación de Pearson
Sig. (bilateral)
N

.867
.000
15

**

*p &lt; .05; ** p &lt; .01

En la tabla 1 se observa que el nivel de confianza política que se tiene hacia los diputados
del H. Congreso del Estado de Nuevo León por parte de los ciudadanos se relaciona de
forma significativa con el desempeño institucional, independientemente del grado de
escolaridad con el que cuenta el ciudadano.
Tabla 2. Relación entre Conocimiento y Desempeño Institucional
Desempeño Institucional

Conocimiento

Correlación de Pearson

.570*

Sig. (bilateral)

.044

N

30

*. La correlación es significante al nivel 0,05 (bilateral).

En la tabla 2 se observa que el conocimiento de los ciudadanos acerca de las
funciones de los diputados del H. Congreso del Estado de Nuevo León se relaciona con el
nivel de evaluación que realizan acerca de su desempeño en el H. Congreso del Estado de
Nuevo León, esto significa que a mayor conocimiento mejor es la evaluación hacia el
desempeño institucional.
Discusión y conclusiones

Con este estudio se puede concluir que el nivel confianza sobre los diputados es mayor en
aquellos jóvenes que cuentan con estudios de Nivel Superior, asimismo la valoración sobre
el desempeño de sus funciones es menor en aquellos que no tienen estudios de Nivel
Superior, de forma similar se comportan con respecto al nivel de conocimiento, ya que es
mayor en los que se encuentran el Nivel Superior.

111| Priscila Leura

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Se observa que el nivel de confianza política de personas que estudian es mayor en
comparación a las personas que no estudian, sin embargo correlacionado esta variable con
el desempeño institucional en la primera hipótesis del estudio, se puede concluir que a
mayor confianza que se tenga hacia el H. Congreso del Estado de Nuevo León mejor
valoraran su desempeño, la relación se observa de forma similar independientemente del
nivel de escolaridad que cuente.
Otro aspecto que se observó en el estudio, haciendo referencia en la segunda hipótesis
mencionando si existe asociación de las variables de conocimiento y desempeño
institucional se establece que a mayor conocimiento de los jóvenes de las funciones de los
diputados del H. Congreso del Estado mayor valoración tendrá el desempeño de los
diputados.
Con respecto a la orientación política aquellos jóvenes que cuentan con bajo nivel de
estudios es mínima su orientación política para algún partido, prevaleciendo los partidos
minoritarios en su elección.
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                  <text>Status, Revista estudiantil de investigación, que inició en 2016. Se publicó semestralmente. Editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Aministración Pública, durante la administración del Dr. Gerardo Tamez González y como Editor responsable el Maestro José Fredman Mendoza. Sólo se publicaron 4 números en versión digital.</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Status, Revista estudiantil de investigación</text>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Fredman Mendoza, José, Editor Responsable</text>
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                    <text>��STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 2. Agosto-diciembre 2016, pp. 1-20
ISSN: en trámite

El rol de los Regímenes Internacionales de Derechos Humanos de
América Latina en la Política Exterior de México
The role of International Human Rights Regimes of Latin America on Foreign Policy
of Mexico
Citlalli Alexia Lamotte Alcaraz1
Resumen: Durante y después de la transición para el fin de la guerra fría se dio el surgimiento
de un nuevo orden mundial. A partir de ese momento las políticas nacionales de cada país
para un buen desarrollo interno dependieron de la política exterior. En México, no fue la
excepción. Con el surgimiento de la globalización fue crucial impulsar nuevas reformas
estructurales que impulsaran el crecimiento del país, era necesario atender y solucionar los
conflictos internos que interponía el correcto funcionamiento político, social y económico
del país. Las violaciones a los Derechos Humanos, era uno de los principales conflictos,
México no únicamente debía demostrar que ratificaba y se comprometía con los tratados
internacionales de la Organización de las Naciones Unidas y Organización de los Estados
Americanos, sino también demostrar que los hacía prevalecer al cumplirlos.
La finalidad de la investigación histórica descriptiva, sobre el cambio de política exterior de
México durante los sexenios de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Zedillo Ponce de
León (1994-2000) y Vicente Fox Quesada (2000-2006), es demostrar cómo se dio un cambio
histórico del sistema político exterior mexicano a través de la globalización en materia del
multilateralismo y los Derechos Humanos.
Palabras clave: derechos humanos, relaciones internacionales, regímenes internacionales
de derechos humanos, política exterior.
Abstract: During and after the transition to the end of the cold war, the emergence of a new
world order occurred. From that moment the national policies of each country for a good
internal development depended on foreign policy. In Mexico, it was no exception. With the
emergence of globalization, it was crucial to push for new structural reforms that would boost
the country's growth. It was necessary to attend and resolve the internal conflicts that
interposed the correct political, social and economic functioning of the country. Violations
of Human Rights were one of the main conflicts. Mexico was not only required to
demonstrate that ratified and committing itself to the international treaties of the United

1

Egresada de la licenciatura de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y
Administración Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México. Correo electrónico:
lamotte2195@gmail.com

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 1, Núm. 2. Agosto – diciembre 2016

Nations and the Organization of American States, but also to demonstrate that it made them
prevail in fulfilling them.
The purpose of this historical and descriptive research, about the change of Mexico's foreign
policy during the sexennial of Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Zedillo Ponce de León
(1994-2000) and Vicente Fox Quesada (2000-2006), it is to show the historical change of the
Mexican political foreign system through the globalization on multilateralism and Human
Rights.
Key words: human rights, international relations, international human rights regime,
foreign policy.
Introducción
La segunda guerra mundial dejó repercusiones que nunca se habían visto. Fue una guerra
entre dos ideologías, la fascista contra la liberal y que abarcó casi en todos los países del
mundo. Potenció la economía armamentista, y los avances científicos se usaron en los ataques
bélicos hacia la población indefensa, dejando heridas tan profundas que hasta el día de hoy
no se han logrado sanar completamente. Anteriormente a la segunda guerra mundial, en 1919,
se había constituido la Sociedad de las Naciones, esta Sociedad fracasó cuando se dio el
inicio de la segunda guerra mundial, en 1945 al fin de la guerra, en la Conferencia de Yalta,
Franklin D. Roosevelt, Winston Churchill e Iósif Stalin se reunieron para sustituir la Sociedad
de las Naciones por una nueva organización que preservará la paz y la seguridad por medio
de la cooperación entre los Estados, llamada la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En ese mismo tiempo, 1948, pero en el continente vecino, América Latina y el Caribe
(ALCA), se creó a Carta de la Organización de los Estados Americanos (OEA) con la
finalidad de preservar la paz, la seguridad, los Derechos Humanos y la vigencia de la
democracia.
Al finalizar la segunda guerra mundial, se inició la guerra fría (1947-1991), surgiendo
grandes choques ideológicos, políticos, económicos y técnicos entre Estados Unidos y la
Unión Soviética. Fue hasta que después con la caída de la URSS, que de un mundo bipolar
fue pasando a un mundo multipolar con el surgimiento de la globalización. Con este
surgimiento, los países en desarrollo comenzaron a tener mayor integración diplomática y
comercial en la sociedad internacional. Cada país debía de mantener un perfil multilateral
conforme a los instrumentos internacionales que habían firmado y ratificado. México, de ser
2

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un régimen de partido hegemónico, defensor de la soberanía y del principio de la no
intervención, tuvo que pasar por adversidades para cambiar su política doméstica y exterior
hacia un país incluyente, prevaleciendo los derechos humanos, ya que su situación
geopolítica se lo exigía.
La disciplina de los Derechos Humanos, en un tema esencial de transición para el
país, ya que esto influyó a que las relaciones bilaterales comerciales con Estados Unidos de
América empezarán a ser fuertes.
Método
Mediante la recopilación de fuentes primarias de libros y artículos científicos, se elaboró la
estructura de la investigación teórica descriptiva.
Estudio teórico-histórico
Breve historia de los Derechos Humanos antes del siglo XX
La evolución histórica de los Derechos Humanos (DDHH) parte desde la creación de la Carta
Magna de 1215, pero hasta en el siglo XVII, que John Locke con su doctrina de los derechos
naturales, llegó a ser muy influyente en el pensamiento político de la sociedad, generando
movimientos sociales pro Derechos Humanos. Según Locke, el objetivo y la razón de ser del
Estado es el garantizar los derechos a la vida, a la libertad y a la propiedad. Asimismo,
establecía que si el gobierno falla en su obligación central de garantizar los derechos naturales
de la población, esta tiene el derecho de rebelarse para alterarlo o destituirlo. Con base a sus
ideas doctrinales empezaron a surgir nuevos movimientos liberales que llevaron a cabo la
lucha por la independencia de las trece colonias, y con ello la elaboración de la Declaración
de Independencia de Estados Unidos de América en 1776 así como la Revolución Francesa
de 1789. Según Griffin (2008), el término Derechos Humanos comenzó a emplearse en el
siglo XVII, con Thomas Hobbes y este término se fortaleció con la Revolución Francesa de
1789 cuando tituló su Declaración como la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano (pp.9 y 277).

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Los movimientos y documentos liberales tuvieron influencia en México en 1812,
creando la Constitución de Apatzingán en donde se declaró la independencia de México. Esta
establecía el principio de soberanía popular, pasando de ser un país colonizado a un gobierno
republicano con la división de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), Esta
transición política se dio gracias a los liberales mexicanos, llamados los insurgentes, que
cambiaron la historia de un México colonizado.
Por otro lado, a pesar que se crearon documentos para la promoción y protección de
los Derechos Humanos, estos no eran para todos; durante el siglo XIX, los movimientos
sociales, especialmente en Europa, tomaban protesta cada vez más debido a la búsqueda de
sus derechos políticos y sociales generando movimientos sociales como la abolición a la
esclavitud doméstica y al comercio internacional de esclavos, el derecho al voto de la mujer,
y la lucha de obreros explotados por la Revolución Industrial proclamando sus derechos
sociales y económicos.
Inicios del siglo XX: los Derechos Humanos y las Relaciones Internacionales
Los Derechos Humanos en el siglo XX. No obstante, posterior a la Segunda Guerra
Mundial, los Derechos Humanos empezaron a ser una disciplina esencial para la
reconstrucción del orden mundial, tras el impacto histórico inhumanitario que hubo durante
las guerras. En 1945, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) creó la Carta de las
Naciones Unidas2.
Por otra parte, la región de ALCA fue la primera en el mundo en manifestar
multilateralmente su preocupación por los Derechos Humanos. Durante la Conferencia de
Chapultepec de 1945, se aprobó la resolución XL con la finalidad de llevar a cabo la
elaboración de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (DADDH)
por medio de la OEA. Después de dos años, en 1948, las potencias occidentales de ese
entonces y algunos países europeos y latinoamericanos, incluyendo a México (uno de los
primeros 58 Estados miembros de la ONU) votaron a favor por la Declaración Universal de
Derechos Humanos (DUDH) de la ONU; en esta declaración fue primordial atender los

2

Documento de suma importancia: http://www.un.org/es/charter-united-nations/

4

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derechos económicos, sociales y culturales (DESC) así como los políticos y civiles. Acordar
el establecimiento de la DUDH no fue nada fácil, el proceso fue complicado para la
negociación político-diplomático entre los Estados miembros, debido a sus diferentes valores
universales.
Las Relaciones Internacionales como nueva disciplina en el siglo XX
En ese mismo siglo, XX, surgió la disciplina de las Relaciones Internacionales (RRII).
Algunos autores como Schmidt (2002), Jackson y Sorensen (2007) sugieren que el
nacimiento de esta disciplina está generalmente asociado con el establecimiento de la primera
cátedra centrada en el estudio de la política internacional, en la Universidad College of
Wales, Aberystwyth, en Gran Bretaña,1919 (pp. 31-36).
Las Relaciones Internacionales derivan de las ramas del derecho internacional y de la
política internacional. Los principios del derecho internacional son la preservación de la
soberanía y la no intervención. Asimismo, los autores Pearson y Rochester (2000) mencionan
que si la política es el estudio de quién obtiene qué, cuándo y cómo, entonces la política
internacional es el estudio de quién obtiene qué, cuándo y cómo en la arena internacional
(p.15) entre naciones-Estado. En la política internacional no existen actores supremos que
representen una autoridad central para regular el comportamiento de los miembros, es por
ello que se dice que el sistema internacional es anárquico.
Anaya (2014) establece dos perspectivas de las Relaciones Internacionales, la primera
es desde la perspectiva tradicional, que se entiende como la interacción diplomáticoestratégica entre los Estados alrededor de temas relativos a la seguridad nacional y a la
preservación de la soberanía. La segunda perspectiva como un punto más abierto, menciona
que las Relaciones Internacionales se conforman por procesos de interacción (políticos,
económicos, sociales y culturales) a través de las fronteras que son más diversos y complejos,
al involucrar a más actores (no solamente los Estados) y más temas o agendas (más allá de
la seguridad y la preservación de la soberanía). Asimismo, desde el derecho internacional los
actores internacionales establecidos en las Relaciones Internacionales, son los Estados,
Organizaciones Intergubernamentales (gubernamentales (OIG) y No Gubernamentales
(ONG)), Organizaciones Transnacionales e individuos, (algunos estatistas no comparten las
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mismas ideas, ciertos teoristas consideran que el único actor de las RRII son los Estados),
todos estos actores conforman el sistema internacional por medio de la toma de decisiones y
acciones para la esfera global.
Con el estudio de las RRII, se desarrolló el concepto de Régimen Internacional. El
autor Krasner sugiere que el Régimen Internacional es un tipo de institución internacional
conformado por un conjunto de principios, normas, reglas y procedimientos de toma de
decisiones adoptados y establecidos por los Estados para regular sus interacciones alrededor
de una temática especifica de la esfera internacional, (1983)
Relación entre la disciplina de Relaciones Internacionales y Derechos Humanos
Hasta mediados de los años 80, la disciplina de las RRII junto con los DDHH comenzó a ser
tomadas en cuenta cuando se iniciaron estudios de dicho fenómeno. El estudio empírico de
estas dos disciplinas se dio través de las teorías de las Relaciones Internacionales, como el
realismo, liberalismo, institucionalismo, constructivismo, entre otras más.
Por lo tanto, ambas disciplinas estudian el comportamiento de los diversos actores del
sistema internacional, que a su vez, basándose en los instrumentos internacionales, el derecho
internacional, la política internacional y las teorías, se llegó a constituir el Derecho
Internacional de los Derechos Humanos. A pesar de que los Estados tienen la obligación de
hacerse cargo de los Derechos Humanos con base a las normas internacionales, los
Regímenes Internacionales también son un actor fundamental para equilibrar el poder y el
orden de la política internacional entre las naciones-Estados. Ayuda a que actores como la
ONU, OEA, la Comisión Europea (CE) y la Unión Africana (UA), busquen la manera de
establecer una cooperación pacífica e inclusiva entre naciones-Estado, por medio de los
instrumentos internacionales.
Los Regímenes Internacionales de Derechos Humanos
El régimen, está integrado por organizaciones intergubernamentales (OI), que tienen bajo su
jurisdicción instrumentos internacionales, así como órganos que fomentan la promoción y
protección de los DDHH. Se establece la existencia de cuatro Regímenes Internacionales de
derechos humanos: el Sistema Universal, ONU; el Sistema Interamericano, OEA; el Sistema
6

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Europeo, CE y; el Sistema Africano, UA. Los Regímenes Internacionales de Derechos
Humanos relevantes para América Latina y el Caribe son el Sistema Universal y el Sistema
Interamericano.
Cuando se adoptó la DUDH así como la DADDH, la ONU y la OEA eran puramente
regímenes declarativos y promocionales, pero, a través de su evolución, se fueron adoptando
nuevas normas internacionales por los regímenes. A través del establecimiento de nuevos
instrumentos internacionales en conjunto con la creación de Comités, encargados que se
cumplan con los instrumentos, tienen la finalidad de monitorear que el régimen sea
correctamente aplicado en los países miembros de las OI. Sin embargo, la gran debilidad de
los Regímenes Internacionales de Derechos Humanos es que a veces el marco normativo
internacional no es vinculante con la normatividad interna de los Estados, generando un
incumplimiento a las normas internacionales, no obstante, se ha intentado mantener su grado
de institucionalidad, por ejemplo, la ONU tiene tres tipos de mecanismos que son los
exámenes periódicos universales, el comité asesor y los procedimientos de denuncias para
verificar que se cumpla con lo establecido. Sin embargo, a los Estados no les conviene tener
sentencias por parte de organismos internacionales, ya que pueden contraer costos
diplomáticos y comerciales. Anaya (2014), sugiere que se puede plantear que los Regímenes
Internacionales adquieren mayor grado de institucionalización conforme sus normas
adquieren mayor obligatoriedad, y sus comités de toma de decisiones obtienen funciones más
relevantes teniendo la capacidad para tomar decisiones y forzar su cumplimiento.
Tabla 1. Principales instrumentos internacionales del Régimen Universal y la
participación de México en él.

RÉGIMEN
UNIVERSAL
Régimen
Universal

Instrumentos
internacionales

Organización
Carta de la ONU
de
las

Órganos
internacionales
Consejo de Derechos
Humanos

7

MÉXIO
Firmado y Año
ratificado


de

adopción
1945

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Naciones
Unidas (ONU)



Declaración Universal
de Derechos Humanos

1948

Convención
Comité
para
la

1966
Internacional sobre la Eliminación de la
eliminación de todas las Discriminación Racial
formas
de
Discriminación Racial
Pacto Internacional de Comité de Derechos

1966
Derechos Económicos, Económicos, Sociales y
Sociales y Culturales
Culturales
Pacto Internacional de Comité de Derechos

1966
Derechos Civiles y Humanos
Políticos
Convención
Comité
para
la

1979
Internacional sobre la Eliminación de la
Eliminación de todas las Discriminación contra
Formas
de la Mujer
Discriminación contra la
Mujer
Convención contra la Comité
contra
la

1984
Tortura y otros Tratos o Tortura
Penas
Crueles,
Inhumanos
o
Degradantes
Convención sobre los Comité de los Derechos

1989
Derechos del Niño
del Niño
Convención
Comité de Derechos de

1990
Internacional sobre la los
Trabajadores
Protección
de
los Migratorios
Derechos de todos los
trabajadores Migratorios
y de sus familiares
Convención sobre los Comité de los Derechos

2008
Derechos de las Personas de las Personas con
con Discapacidad
Discapacidad
Convención
Comité contra las

1992
Internacional para la Desapariciones
Protección de todas las Forzadas
Personas contra las
Desapariciones Forzadas
Elaboración propia. Adoptado por Anaya, A. (2014) en su cuadro III.1 Regímenes
Internacionales de Derechos Humanos.

8

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Tabla 2. Principales instrumentos regionales del Régimen Interamericano y la
participación de México en él.

RÉGIMEN
INTERAMERICAN
O
Régimen
Interamericano
Organización de los
Estados Americanos
(OEA)

MÉXICO

Instrumentos regionales

Órganos
Internacionales

Carta de la OEA
Declaración Americana de
Derechos y Deberes del
Hombre
Convención
Americana
sobre Derechos Humanos

Comisión
Interamericana de
Derechos
Humanos (CIDH)

Firmado y Año de
ratificado
adopción


1948


1962
Convención

1985
Interamericana
para
prevenir y sancionar la
Tortura
Protocolo Adicional a la

1988
Convención Americana en
Materia
de
Derechos
Económicos, Sociales y
Culturales, Protocolo de
‘‘San Salvador’’
Convención

1994
Interamericana
para
Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia
contra
la
Mujer,
Convención ‘‘Belem do
Pará’’
Convención

1994
Interamericana
sobre
Desaparición Forzada
Convención

1999
Interamericana para la
Eliminación de todas las
formas de Discriminación
contra las Personas con
Discapacidad.
Elaboración propia. Adoptado por Anaya, A. (2014) en su cuadro III.1 Regímenes
Internacionales de Derechos Humanos.
9

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La Política Exterior como un mecanismo de influencia para los Derechos Humanos
A partir de los 70, los Derechos Humanos se comenzaron a utilizar como un mecanismo de
presión en la Política Exterior3.
Consecuentemente, ALCA, de tener una historia larga bajo regímenes autoritarios pasó a una
nueva etapa próspera gracias a los Regímenes Internacionales de los Derechos Humanos por
medio de la liberalización hacia la democratización4. Figueroa, menciona que a partir de la
Asamblea General de la OEA de 1991, oportunidad en que se aprobó el Compromiso de
Santiago con la Democracia y con la Renovación del Sistema Interamericano (resolución
1080), los Derechos Humanos y la democracia pararon a constituir los temas obligados en
las agendas políticas multilaterales del continente (p.164). No obstante, por otro lado existe
una perspectiva teórica realista, que niega la vinculación entre Derechos Humanos y Política
Exterior, esta perspectiva defiende al derecho internacional, como promotor de la doctrina
de la soberanía absoluta. Esta doctrina sostiene que los Derechos Humanos solo deben de ser
una preocupación de la jurisdicción interna del Estado, por lo tanto, ningún tercer Estado
puede entrometerse en los asuntos internos del otro.
Para los Estados es sencillo y favorable hacer presencia y discursos sobre los DDHH a nivel
nacional e internacional, pero, la parte complicada son las consecuencias y los costos que el
Estado está dispuesto a afrontar al comprometerse. ¿Hasta qué punto los Estados están
dispuestos a implementar los DDHH en su Política Exterior? Las autoras Saltalamacchia y
Covarrubias mencionan que existe una tensión subyacente en el sistema moderno westfaliano
entre los esquemas multilaterales (universales y regionales) de promoción y protección, y los
principios de soberanía y no intervención (p. 162).
En cambio, hay otras teorías que se oponen a la relación entre DDHH y Política Exterior. El
autor Figueroa (pp. 169-170) nos menciona que Donnelly (2003) establece tres argumentos
3

Es la influencia que tienen las OI, ONG y la Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) así como países
terceros hacia uno o varios Estados, para cambiar, modificar o hacer cumplir con la identidad que el Estado
dice ser.
De acuerdo con O’Donell y Schmitter (p.7), la liberalización es el proceso por el cual se hacen efectivos ciertos
derechos que protegen tanto a individuos como a grupos sociales de los actos arbitrarios e ilegales cometidos
por el Estado o por terceras partes, y la democratización es hacer que las obligaciones y los derechos sean
cumplidos, con garantías efectivas.
4

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con base a teorías sobre la oposición a que existe una vinculación entre Derechos Humanos
y Política Exterior: a) el argumento realista, menciona que la política internacional no puede
darse el lujo de actuar bajo consideraciones morales y la primera preocupación es conservar
el poder; b) el argumento estatista o legalista, argumenta que las RRII están estructuradas a
través del principio de soberanía y que implica que no se puede intervenir en asuntos internos
a otro país; c) el argumento relativista, menciona que los Derechos Humanos no pueden llegar
a ser universales debido a las diferencias de los valores morales entre las culturas occidentales
y orientales, hacerlo implicaría un imperialismo cultural.
Por consecuente, el estudio de la Política Exterior desde las Relaciones Internacionales,
dependerá desde que teoría se analice.
Política doméstica y exterior de México en el nuevo orden mundial
En 1929, se fundó el Partido Revolucionario Institucional (PRI), su duración en el poder fue
durante 41 años consecutivos, proclamándose como un partido único y hegemónico. Geddes
menciona que existen tres tipos de autoritarismo, las dictaduras militares, las dictaduras
personalistas y los regímenes de partido único o hegemónico, asimismo, dice que los
regímenes de partido único sobreviven en parte porque sus estructuras institucionales hacen
que sea relativamente fácil para ellos permitir mayor participación e influencia popular en
las políticas gubernamentales sin renunciar a su papel dominante en el sistema político5
(pp.135 y 132).
A pesar de que, el país mexicano no vivió dictaduras como en Chile y Argentina, en
los años 60 surgieron movimientos sociales dirigidos principalmente por estudiantes
alrededor de todo el mundo, en México en 1968, estos movimientos estudiantiles fueron
dirigidos en contra del autoritarismo del gobierno mexicano. Las tácticas que realizaba el
PRI para desintegrar a los movimientos sociales eran y en esa ocasión fueron desastrosas,
ocasionando violaciones a los Derechos Humanos, dando resultado a la matanza de
Tlatelolco, registrando alrededor de 300 a 500 muertes. En los años 70 conocida como la
época de guerra sucia, persistía la tensión y el dolor por el pueblo mexicano por culpa de la
5

La mayoría de los gobiernos de partido único han legalizado a los partidos de oposición y han incrementado
el espacio para la competencia política.

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represión militar y gubernamental; en esas fechas se ocasionaron crímenes de Estado. No se
tiene un número determinado de la cantidad de personas que fueron asesinadas y
desaparecidas, y que hasta la fecha se sigue sin saber.
Middlebrook (1986), menciona que después que México fue objeto de críticas
crecientes en los años 70, debido a la tasa de crecimiento económico lento y a diversos
problemas socioeconómicos (ingresos y desigualdades regionales, el desempleo y el
subempleo, la inflación y la deuda externa), la gravedad de estos problemas y el surgimiento
de movimientos guerrilleros urbanos y rurales llevaron a algunos observadores a concluir
que el régimen autoritario mexicano estaba en crisis (p.123). La transición de un México
autoritario6 a uno democrático inició con López Portillo en 19777, esta transición duró por lo
menos cuatro décadas.
México se mantenía fuera de la mira por parte de los actores internacionales de
Derechos Humanos, primero debido a su participación progresista en los regímenes
internacionales, no había razón para dudar del país y segundo por los sucesos de dictaduras
que estaban sucediendo en Sudamérica, los actores se mantenían ocupados y no prestaban
atención a la situación interna de los DDHH en México.
Con los acontecimientos históricos y cambios en la esfera internacional durante y
después de la guerra fría, como fue el cambio del papel del continente europeo
constituyéndose a una Unión Europea y la integración de la moneda euro, Estados Unidos de
América convirtiéndose en un país hegemónico por su poder militar y China convirtiéndose
en una potencia económica, asimismo, con el cambio político en ALCA, debido a las
dictaduras militares en Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay y por último, el
fenómeno de la globalización, dieron paso al resurgimiento de una nueva esfera
internacional, que conllevó al surgimiento y necesidad de cambios políticos internos y
externos, incluyendo a México.

6

Se considera que los diferentes tipos de autoritarismo difieren con el proceso de transición hacia la
democratización, es decir dependiendo el tipo de autoritarismo, el cambio hacia una democracia será distinto.
7
Se puede saber más con los estudios realizados por Woldenberg, J. (2012) y Aguayo, S. (2010),

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La característica principal de la Política Exterior del Estado mexicano es que su
política tenía una fuerte liga con la doctrina de la soberanía y el principio de la no
intervención, esto ocasionó grandes dificultades políticas para la promoción en materia de
DDHH Los actores internacionales de los Derechos Humanos tenían una pared, para poder
intervenir y validar que las normas internacionales se estuvieran cumpliendo en el país.
México: la influencia de los Regímenes Internacionales de Derechos Humanos en la
Política Exterior
Sikkink y E. Keck (1998) mencionan que México, por un lado, apoyaba verbalmente las
normas internacionales y la supervisión de la comunidad internacional a las prácticas de los
Derechos Humanos. Y por el otro, no remediaba sus propias violaciones a estos derechos
(pp. 158-159) hasta que su situación fue cambiando a partir de los años 80. En esa época
México no contaba con ningún funcionario de Derechos Humanos ni una OSC que
protegieran y validaran los Derechos Humanos del país.
Sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994)
Durante este periodo se implementó la transición de un cambio político cerrado a uno abierto.
La autora Covarrubias menciona que fueron las circunstancias internas las que definieron la
Política Exterior de los primeros años de Salinas: el estancamiento económico como
resultado de la crisis de la deuda y la creciente pluralidad política (p.19).
Con la llegada de la globalización y la crisis financiera que México había tenido,
Salinas decidió recuperar la imagen del jipaís, su meta principal en las relaciones
multilaterales comerciales fue la creación del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN).
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, recibió tres
casos de violación de Derechos Humanos, por parte del partido opositor del PRI, el Partido
de Acción Nacional (PAN), respecto a los fraudes electorales que se cometieron en 1988 y
fue hasta en la década de los 90 que el organismo intentó intervenir en la situación de las
violaciones a los derechos políticos de México. El caso de México salió a la mira de muchos
países, incluyendo a Estados Unidos, y en 1990 el Congreso de Estados Unidos decidió por
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primera vez realizar audiencias sobre la situación de los Derechos Humanos de México en
conjunto con los Regímenes Internacionales y las ONG invitadas, al gobierno mexicano no
le convenía esto, ya que se encontraba en plena negociación del TLCAN.
Lutz (1993) menciona que Salinas, previendo la publicidad negativa sobre las
prácticas de Derechos Humanos en México, estableció la Comisión Nacional de Derechos
Humanos cuatro días antes de su reunión con el expresidente Bush (p.79). México se oponía
a la idea que la OEA interviniera en los asuntos democráticos de los países miembros, y en
1992 rechazó la idea de reformar la Carta de la OEA. Al impedir que la OEA interviniera en
los asuntos internos del país, también impedía que demás actores pudieran intervenir, juzgar
y/u opinar de los sucesos internos del país, así como remediarlos.
Covarrubias menciona que en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en
1993, México se opuso a reconocer la universalidad de los Derechos Humanos y la creación
de la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU (propuesta por Estados
Unidos); ya que esto interfería con el derecho internacional, así como no estaba de acuerdo
que los Derechos Humanos fueran utilizados como un instrumento de presión política (2010).
¿A caso es porque en verdad protegían tanto su soberanía y la no intervención o, era el
ocultamiento a las grandes violaciones que sucedían en el país y el temor a romper relaciones
diplomáticas con su país vecino hegemónico?
Se fue dando cuenta el gobierno de mexicano que cada vez era más difícil ocultar las
situaciones que se vivían dentro del país, debido al gran cambio en la esfera internacional,
sobre todo por el surgimiento de la globalización. En 1994, el mismo día que entró en vigor
el Tratado del Libre Comercio, un grupo de guerrilleros de Chiapas llamado Ejército
Zapatista de Liberación Nacional se opuso al gobierno de Salinas. Esta noticia logró acatar
la atención de todos los actores internacionales, así como la prensa internacional, el país no
pudo responder como normalmente lo hubiera hecho con sus tácticas. La situación estaba a
la mira por toda la esfera internacional, mientras el país mantenía una presión política en
hacer lo correcto con base a los instrumentos internacionales que ratificó y esto incluía que
tuviera que aceptar la intervención de los Regímenes Internacionales de Derechos Humanos.
Al final del sexenio, el gobierno mexicano de Salinas terminó aceptando el establecimiento
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de la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos (posiblemente por el deseo de
conservar las relaciones comerciales y diplomáticas con EUA) de la ONU en México.
Sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000)
En 1994, asumió a la presidencia de nuevo el Partido Revolucionario Institucional. El
gobierno de Zedillo inició con dificultades que había dejado el anterior mandato, desde
problemas económicos, así como una inestabilidad política y el caso del Ejército Zapatista.
Se sabía que no podían actuar de la misma manera a como fueron las acciones del sexenio
pasado. Se decidió que en la agenda internacional del país se incluyera la democracia y los
Derechos Humanos como objetivos en su política pública. Covarrubias (2010) menciona que
al gobierno de Zedillo le correspondió responder por casos de violaciones de los Derechos
Humanos como Acteal, Aguas Blancas, entre otras y, las autoridades mexicanas aceptaron el
escrutinio internacional de la democracia y los Derechos Humanos en México, finalmente
cooperaron en esas tareas (p.74).
El gobierno de Zedillo mantuvo en primer lugar la preferencia de interactuar con los
Regímenes Internacionales de Derechos Humanos y en segundo con las ONG. El gobierno
estableció una visa especial para los actores internacionales para permitirles la entrada al
país, es decir, no cualquier actor tenía la posibilidad de ser aceptado. México empezó a
cambiar su política externa, y el mismo gobierno invitó a representantes de la CIDH para que
observaran la situación de los derechos humanos in situ, la CIDH examinó varias situaciones
de violaciones a los Derechos Humanos, y realizó varias recomendaciones, una de ellas fue
que el gobierno reconociera la jurisdicción de la Corte IDH, México la aprobó en 1998.
Asimismo, la CIDH reconoció la buena voluntad por parte del Estado en mejorar su situación.
La apertura internacional de México en esa materia fue incrementando
favorablemente, la ONU visitó al país para evaluar la situación de los Derechos Humanos en
1997 por medio del relator especial sobre la tortura y otros malos tratos o penas crueles,
inhumanas y degradantes, así como la relatora especial para ejecuciones extrajudiciales,
asimismo, en 1999, Mary Robinson, anterior titular del Alto Comisionado de la ONU para
los Derechos Humanos (ACNUDH) fue recibida en el país. Cada uno de ellos realizó críticas
y recomendaciones sobre las violaciones de Derechos Humanos, así como reconocieron que
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el gobierno mexicano no había puesto limitaciones y estaba haciendo el esfuerzo de integrar,
cumplir y garantizar los Derechos Humanos en su nación.
Sexenio de Vicente Fox Quesada (2000-2006): cambio en la Política Exterior desde los
Derechos Humanos
Finalmente, con la llegada por primera vez a la presidencia del Partido Acción Nacional
(PAN) con el presidente Vicente Fox Quesada, fue un momento muy importante en la historia
política de México.
Covarrubias menciona que el PAN optó por utilizar la Política Exterior como
instrumento prioritario para proyectar un México democrático en el exterior y para consolidar
internamente este proceso (pp. 119-120). En su agenda internacional, Fox determinó que se
apoyaría y promovería en forma activa y comprometida el respeto y la defensa de los
Derechos Humanos, dejando en claro que estos eran prioritarios en su Política Exterior. El
gobierno de Fox eliminó las visas que había impuesto el gobierno de Zedillo, haciendo
pública y libre la entrada a los actores internacionales de Derechos Humanos. Los Regímenes
Internacionales de Derechos Humanos de ALCA, lograron tener mayor institucionalización
cuando el Estado mexicano ratificó y se adhirió a un buen número de instrumentos
internacionales de Derechos Humanos. Se podría decir que durante ese sexenio, se cumplió
con los propósitos diplomáticos, dando como resultado una nueva Política Exterior con
enfoque en Derechos Humanos.
Su estrategia política del país era empezar primero por la promoción y defensa en el
exterior, estableciendo una proyección positiva, así al comprometer al país desde el exterior
se aseguraba que en el interior del país sus obligaciones internacionales en la materia se
cumplieran.
Reflexiones finales
México a pesar de haber sido muy participativo en el multilateralismo de los Derechos
Humanos desde 1945, reconocido como un país progresista en la materia, la proyección
externa del país era muy distinta a su política doméstica.

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El estudio y la implementación de los Derechos Humanos en la política internacional, hace
que los países deban de adoptar medidas de políticas exteriores e interiores, al verse obligados
a demostrar que los instrumentos internacionales de Derechos Humanos son respetados
domésticamente, generando una imagen favorable para salvaguardar las relaciones
diplomáticas y comerciales.
El movimiento de los Regímenes Internacionales de Derechos Humanos obliga a que
los países se adhieran a los tratados internacionales, sin embargo, es la Constitución de cada
país que hace que se comprometan jurídicamente con los tratados internacionales, al
promulgar una ley que obligue al cumplimiento del Estado con las normas internacionales.
En el caso de México, su reacción pro Derechos Humanos, fue principalmente gracias al
mecanismo de presión política que ejerció su país vecino, Estados Unidos, que generó la
obligación del cumplimiento de las normas internacionales. A ningún país le conviene hacer
lazos diplomáticos y comerciales con un Estado violador de instrumentos internacionales es
por ello que romper lazos diplomáticos y comerciales no favorecía a ninguno de los dos. La
relación bilateral con Estados Unidos, fue durante mucho tiempo sólida, en la actualidad, a
pesar de las nuevas medidas proteccionistas comerciales y la gran incertidumbre bilateral con
el actual presidente, Donald Trump, Estados Unidos es el segundo país que México más
exporta y México a su vez el segundo importador de Estados Unidos. Si no se hubiera hecho
un cambio en la Política Exterior así como los cambios de políticas públicas respecto a los
Derechos Humanos con base a las normas internacionales que rigen los Regímenes
Internacionales de Derechos Humanos, la situación económica y social del país, sería muy
distinta.
El cambio trascendental del país mexicano de un país proteccionista a un país abierto
se debió principalmente por el surgimiento de la globalización, todos los países tienen un
acceso más fácil y directo en conocer las situaciones internas que atraviesan los países.
México, es un país muy importante por su zona geopolítica, especialmente por el lado
comercial, siendo una zona muy dinámica y competitiva. Conformar agendas multitemáticas
bilaterales, promueven una mayor competitividad, conectividad y fomenta un mayor
crecimiento económico, social y cultural para el país. A diferencia de los dos sexenios
anteriores, con Gortari y Zedillo, el sexenio de Fox empezó a tener una proyección más
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importante y fuerte en la Política Exterior, a pesar de que no fue nada fácil y sólo fue el inició
de una lucha que continua sobre la verdadera implementación de Políticas Públicas con
enfoque en los Derechos Humanos.
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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 2. Agosto-diciembre 2016, pp. 21-38
ISSN: en trámite

Factores que influyen en el Intercambio Académico de los estudiantes
Universitarios
Alan Rivera Villalobos1

Resumen. La presente investigación dará a conocer un tema el cual tiene una estrecha
relación con la carrera profesional debido a que como los futuros internacionalistas se debe
ampliar el acervo cultural y enriquecer el conocimiento acerca del mundo en general. Se
habla del intercambio académico un arma tan poderosa y capaz de abrir nuevas
oportunidades, se darán cifras y datos oficiales los cuales dan una perspectiva un poco
alarmante sobre cuantas personas deciden irse de intercambio, se descubrirá cuáles son los
factores que rodean al intercambio, positivos y negativos, que implica irse de intercambio,
las oportunidades que da el tener en el currículo un intercambio académico, las habilidades
que se adquieren, como se aplican los conocimientos adquiridos en el viaje a un nuevo país,
también se retomará algunas investigaciones previas para dejar bien establecido lo que un
intercambio académico aporta al estudiante, se debatirá sobre en qué momento de la vida
estudiantil es necesario hacer un intercambio académico, la importancia de tener bien
arraigado otro idioma, las ventajas de hablar más de un idioma, como adaptarse a la vida
fuera de la familia, los miedos que enfrentan los estudiantes y que los obligan a no tomar la
oportunidad de un intercambio, se hablarán opiniones y experiencias de personas que se han
ido de intercambio académico para que cuenten sus experiencias y vivencias mientras
estuvieron fuera de México, el cómo las tradiciones y costumbres del país al cual vayas no
tienen por qué influir en tu desarrollo, algunas estrategias para que hagan de tu intercambio
académico una experiencia que nunca se olvidará.
Palabras clave: Carrera profesional, experiencias, factores, intercambio académico,
investigaciones.
Abstract. This research will present an issue which has a close relationship with my
professional career, because as future internationalists must broaden the cultural heritage and
enrich knowledge about the world in general. I talk about the academic exchange, a weapon
so powerful and able to open new opportunities, I will give numbers and official data which
give a somewhat alarming perspective on how many people decide to leave of an exchange,
it will be discovered which are the factors positives and negatives that surround the exchange,
what implies to leave of an exchange, the opportunities that it gives to have in the curriculum
an academic exchange, the skills that are acquired, how the knowledge gained in the trip is
1

Curso actualmente el 6to semestre de Relaciones Internacionales, en la Facultad de Ciencias Políticas y
Administración Pública de la UANL. Correo: alan_r_v@hotmail.com

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applied in a new country, I resume some previous research will also be taken to make sure
that an academic exchange contributes to the student, it will be discussed at what point in the
student's life it is necessary to do an academic exchange, the importance of having well
entrenched another language, the advantages of speaking more than one language , such as
adapting to life outside the family, the fears faced by students and forcing them not to take
the opportunity of an exchange, I speak about opinions and experiences of people who have
gone from academic exchange to tell their experiences while outside Mexico, how the
traditions and customs of the country that you go do not have to influence your development
, some strategies to make your academic exchange an experience that you will never forget.
Key words: Career, experiences, factors, academic exchange, research.
Introducción
Para comprender los factores que influyen en un intercambio académico es necesario
primeramente comprender el significado de intercambio académico o movilidad estudiantil,
el cual es un término reciente, y Tene (2005) lo define como los procesos encaminados al
fomento de experiencias educativas y culturales distintas a las que el estudiante experimenta
en su institución de origen. Por su parte García (2013) define a la movilidad académica como
el desplazamiento de investigadores, docentes y alumnos entre instituciones nacionales y
extranjeras con el fin de participar en programas formativos y proyectos de investigación
particular, por lo contrario, Di Lorenzo (2013) establece que no existe una definición precisa
para conceptos como movilidad estudiantil o alumnos internacionales y que en algunas
ocasiones se establecen definiciones erróneas.
El término de intercambio académico ha ido aumentando con el paso de los años, ha existido
desde épocas anteriores, pero se puede situar el surgimiento de intercambio académico en la
actualidad con el nacimiento de la globalización, fenómeno el cual trajo consigo la movilidad
de las economías, de las culturas, de las ideologías y consecuentemente de las personas
(López, 2010) gracias a esto se disparó el uso de conceptos como movilidad estudiantil,
intercambio académico, entre otros.
Por igual concuerda el autor Di Lorenzo (2013) el cual menciona que la movilidad
internacional de estudiantes es un fenómeno mundial con antigüedad, cuyo origen se remonta
al siglo XV, pero ha sido en las últimas décadas del siglo XX donde se ha intensificado y se
ha comenzado a ser considerada como uno de los procesos más importantes en la educación
de Bachillerato.
Un intercambio académico fortalece y favorece a la preparación y formación del alumno
sobre todo en la etapa de la universidad la cual es el ante sala de convertirse en un
profesionista, la movilidad académica ofrece múltiples beneficios que un alumno puede
obtener.
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Según el Centro Interuniversitario de Desarrollo (2005) para la mayoría de los alumnos tener
una experiencia de formación en otra entidad diferente a la ciudad de residencia, el
relacionarse con alumnos, docentes e investigadores de otras áreas académicas y tener la
oportunidad de cursar asignaturas diferentes a las que ofrece su institución educativa
constituye un aporte positivo en su formación, así como también fortalece y enriquece su
cultura tanto personal como académica.
Concuerda la autora Tene (2005) la cual establece que el impacto de la movilidad académica
en la formación de los estudiantes es una consecuencia positiva en las vidas de los
estudiantes, así como también les ayuda para constituirse en mejores profesionales.
Por su parte López (2010) menciona que la movilidad académica de estudiantes busca
mejorar la calidad del desarrollo de recursos humanos e inspeccionar rutas diferentes que
preparen a los estudiantes para desempeñarse laboral y socialmente en la realidad, como
trabajadores que sean competitivos a nivel mundial y al mismo tiempo que sean unos
ciudadanos responsables de una ciudadanía nacional y global.
El fenómeno de movilidad académica o estudiantil se encuentra presente en la mayor parte
del mundo, por eso es considerado un fenómeno mundial o global, ya que se fomenta la
educación de alto nivel y por igual es un intercambio cultural, pero en México no se tiene
mucho fomento al intercambio académico, lo cual es uno de los retos que deben establecer
las instituciones educativas de bachilleratos, maestrías y doctorados.
Según Tene (2005) en México existe una escaza internacionalización y al igual una ausencia
de sentido propio de lo internacional, principalmente de los mexicanos en general, ya que las
universidades poco a poco con el paso de los años han ido tomando cartas en el asunto para
mejorar la calidad de educación de sus estudiantes mediante la experiencia de desarrollarse
y convivir con otra cultura en otro país, así como por igual buscar atraer estudiantes
extranjeros para fomentar la educación y cultura mexicana.
Pregunta de investigación.
-¿Cuáles son los factores que influyen en que un estudiante tenga la oportunidad de irse de
intercambio?
Preguntas de investigación.
P1. ¿Por qué motivos los alumnos deciden irse de intercambio?
P2. ¿Qué habilidades se adquieren al regresar de un intercambio?
P3. ¿Cómo afecta la ideología familiar a la hora de tomar la decisión del intercambio?

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P4. ¿Son las barreras culturales un gran impedimento para realizar un intercambio
estudiantil?
P5. ¿Cómo impacta la situación económica de un estudiante, en sus aspiraciones para buscar
un intercambio estudiantil?
P6. ¿Existen los apoyos suficientes para incentivar a los estudiantes, a que realicen un
intercambio académico?
Objetivos
Objetivo General:
-Conocer los factores que influyen en que un estudiante tenga la oportunidad de realizar un
intercambio académico.
Objetivos Específicos:
-Conocer los criterios de selección que tienen los estudiantes a la hora de identificar el país
al que desean viajar para complementar sus estudios.
- Identificar el beneficio que obtienen los estudiantes al realizar el intercambio académico.
Justificación
En el ámbito educativo, México requiere una mayor internacionalización, que más
mexicanos estudien en las mejores universidades del mundo, en áreas de interés prioritario
para el país, y que más extranjeros estudien en México o trasmitan sus conocimientos y
experiencias en nuestro país.
Según la Encuesta Nacional de Movilidad Estudiantil Internacional de México, llamada
PATLANI (2011), aplicada por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Educación Superior (ANUIES) en donde participan 115 universidades de índole público
como privado, en el periodo académico 2010-2011, se encuentran un total de 11,371
estudiantes matriculados, en situación de movilidad académica, esto representa un 1.08% de
la totalidad de las instituciones encuestadas, teniendo así que un 52% de los estudiantes
mexicanos que salieron al extranjero son mujeres.
Con la movilidad académica, se busca contribuir al mejoramiento de la calidad de la
educación y apoyar el desarrollo nacional, fortalecer el acervo de conocimientos y la
creatividad nacionales así como establecer un diálogo permanente con otros países, con un
efecto multiplicador que permita que cada extranjero que haya realizado una estancia de
estudios o investigación en México, difunda en su respectivo país las experiencias culturales
y conocimientos adquiridos en nuestro país y que cada mexicano que salga a estudiar al
exterior represente a México (AMEXCID, 2013).
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Para realizar nuestra investigación se ha utilizado el método de grupo focal, en el cual se ha
elegido a ciertos jóvenes de la Universidad Autónoma de Nuevo León para participar en él,
ya que, para nosotros como realizadores de la investigación, se nos hizo una manera más
convincente el utilizar este método, debido a que el poder platicar con universitarios que se
han ido de intercambio ayuda a conocer más a fondo su perspectiva y con ello mismo,
favoreció a conocer los factores que influyen en el intercambio académico, el cual es el
propósito de nuestra investigación.
La investigación que se ha realizado, nos determina que puede ayudar a otras personas, a
saber más a fondo acerca del tema, así como a realizar nuevas investigaciones para conocer
o buscar algunos otros factores que puedan presentarse en la movilidad académica, ya que,
como se había mencionado anteriormente es un tema de suma importancia, no solo para
nosotros como estudiantes universitarios, si no para todas las personas que busquen obtener
mayores oportunidades, debido a que es una muy buena herramienta para obtener una mejor
calidad de vida.
Finalmente, queremos mencionar que otro propósito de esta investigación fue el motivar al
alumnado que actualmente se encuentra cursando una licenciatura, una maestría o un
doctorado a que busque ampliar sus fronteras y se atreva a buscar un intercambio académico,
así como también que conozca las facilidades que ofrecen universidades para realizar el
mismo. Entre estas universidades, tenemos a la Universidad Autónoma de Nuevo León que
ofrece a sus alumnos la oportunidad de realizar un intercambio académico durante un
semestre o un año en universidades nacionales y del extranjero, así como a los estudiantes
procedentes de Universidades de la República Mexicana y de otros países con los cuales tiene
convenio la posibilidad de ser parte de la Institución durante un semestre. Las convocatorias
se abren 2 veces al año (al iniciar cada semestre).
Los alumnos podrán estudiar en el extranjero mediante convenios y programas que la UANL
tiene con distintas instituciones y organismos, podemos mencionar algunos como ejemplos:
-CREPUQ (sólo en la provincia de Quebec, Canadá): este programa abarca todas las áreas
del conocimiento y brinda becas en las que se facilita en gran manera el intercambio.
-CONAHEC (en Estados Unidos y Canadá): este programa comprende todas las áreas del
conocimiento e igualmente brinda a los alumnos becas.
-DAAD: becas del programa del Gobierno alemán de intercambio académico.
También pueden realizarse intercambios con instituciones del extranjero con las que la
UANL tenga acuerdos. Los convenios con los que tiene colaboración y están ligado la UANL
son a 150 distintas Universidades alrededor del mundo.

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Para ello, solo es necesario cumplir con algunos requisitos, entre los cuales van incluidos:
contar con promedio de 85 en general, constancia del dominio del idioma, haber cursado
como mínimo el 50% de los créditos, entre otros.
Utilizan una estrategia que brinda múltiples beneficios como incrementar la calidad de la
formación de estudiantes y maestros, que se toma como la más importante, entre muchos
otros beneficios que se obtienen al realizar un intercambio.
Marco teórico
Como ya se ha mencionado anteriormente, el objetivo de esta investigación es tener en claro
cuáles son los distintos factores, tanto positivos como negativos, que trae como consecuencia
la movilidad académica. Pero hay que saber, que se tienen distintas teorías sobre ello, las
cuales se irán mencionando a lo largo de este capítulo, así como diferentes definiciones de
conceptos que son de gran relevancia, para un mejor entendimiento de nuestra investigación.
El concepto de movilidad académica no es nuevo, se remonta a la aparición de las primeras
universidades europeas, cuando estudiantes y maestros se trasladaban libremente de un país
a otro. Desde entonces, la organización de la instrucción en las universidades ha tenido un
carácter global o transnacional (Caputo,1988, Lapiner,1994). Otros autores, como es el caso
de Enrique Márquez (2010) dice, que el intercambio estudiantil entre interesados de
diferentes regiones del mundo es una modalidad de estudio que se extendió a través de los
años. El concepto básico del intercambio estudiantil consiste en el alojamiento de estudiantes
y otras partes del planeta con el fin de ingresar en una lista o comunidad, donde en un futuro
próximo el estudiante puede ser alojado en algún país en el exterior y llevar a cabo una
experiencia relacionada con su carrera del mismo modo que contribuyó a hacer posible
alojando estudiantes de otras regiones.
En opinión con el autor Morones Díaz (2013), podemos definir el intercambio como un tipo
particular de movilidad académica que implica reciprocidad entre dos o más instituciones
con trueque de estudiantes, profesores y/o investigadores. Puede variar el número de
estudiantes y académicos intercambiados En el intercambio académico, las instituciones
participantes establecen un acuerdo en el que se determina la duración de la estadía en la
institución receptora (de un mes a un año académico) y las obligaciones de las partes
involucradas: hospedaje, alimentación, seguros, gastos de viaje, remuneraciones, tareas a
desarrollar, etc. Además, en el caso de estudiantes de pregrado o graduados, la institución
receptora suele exentar al interesado del pago de colegiaturas. Se considera al intercambio
académico un instrumento estratégico esencial del proceso de internacionalización
institucional, si bien un programa universitario dirigido a este fin debe incluir también el
desarrollo de otras actividades importantes.

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Este proceso de movilidad académica o internacionalización se ha ido incrementando entre
las universidades desde finales de los años setenta y principios de los 80 de acuerdo al autor
Refugio Tene (2005) particularmente las universidades de educación superior se han sumado
a este proceso, además que desde ese entonces se han ido desarrollando por dichas
instituciones mecanismos y/o programas que les faciliten a los estudiantes la posibilidad de
realizar estancias de uno o dos semestres en instituciones de otros países. Numerosas
universidades y casas de estudio en diferentes partes del planeta han desarrollado esta
propuesta con gran éxito en muchas situaciones y con una gran proyección y aceptación entre
los diferentes estudiantes que participan en las mismas.
Respecto a la dimensión internacional de la educación superior, para el autor Teichler (2004),
la movilidad es una de las principales formas de internacionalización. Pero, aunque la
movilidad académica sea el aspecto más visible y ampliamente analizado de la
internacionalización, de acuerdo con el autor Van Damme, hay que tener presente que la
movilidad no es internacionalización, si no que ayuda en el proceso, y por esta razón, es
importante tener claros los objetivos que se quieren alcanzar con la movilidad para que se
puedan definir sus criterios de calidad.
Lo siguiente que es considerable mencionar con respecto a la movilidad académica de
acuerdo al autor Ana Madarro (2011) es que la movilidad académica realizada por
estudiantes, profesores e investigadores constituye actualmente uno de los procesos de
internacionalización más importantes para las universidades además de que adquirir distintos
conocimientos sobre cultura, idiomas y de realizar la movilidad académica para
investigaciones, se está volviendo muy importante para la actual sociedad, por lo tanto se
valoran cada vez las oportunidades de realización de estudios o de investigación en el
extranjero.
Cabe mencionar, uno de los puntos más importantes en el intercambio académico, son los
distintos factores que influyen en la decisión de los estudiantes de cursar estudios en el
extranjero. Algunos alumnos se sienten motivados a estudiar en otros países porque en sus
países de origen carecen de las mismas oportunidades para cursar estudios de tercer ciclo o
determinados programas académicos. Otros quizá tengan oportunidades en sus países de
origen, pero desean ampliar su horizonte cultural e intelectual.
Uno de los factores que pueden llevar a los estudiantes a buscar oportunidades educativas
fuera de sus países natales es el atractivo de las instituciones académicas de gran renombre,
que suelen atraer a alumnos del mundo entero. Además, algunos países tratan de atraer y
retener a los inmigrantes altamente calificados mediante la simplificación de los trámites de
entrada y residencia en su territorio, según el Instituto Internacional para la Educación
Superior en América Latina y el Caribe. Asimismo, algunas instituciones que confrontan
dificultades económicas buscan a estudiantes extranjeros para conseguir ingresos adicionales
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por concepto de tasas y matrículas (a menudo a precios superiores a los que cobran a los
alumnos locales).
Por otra parte, la autora Itzel Gonzales (2009) opina que la internacionalización es un
producto de la globalización (viéndolo desde un punto de vista cultural y de educación) ya
que éste ha sido un movimiento que ha ido cambiando la vida de las personas alrededor del
mundo en distintos ámbitos. Además de afirmar que en los últimos años el nivel de realizar
intercambios académicos aumenta debido a que los estudiantes están conscientes de los
conocimientos y habilidades que se obtienen, sin dejar de lado el sentido de superación
personal y profesional que esta experiencia deja. Ese tipo de actividad aporta los interesados
una experiencia única que se proyecta de acuerdo a los intereses y capacidades de los
estudiantes implicados. Realizar un intercambio estudiantil internacional es en la actualidad
una experiencia que aporta una gran proyección laboral y una interesante oportunidad de
conocimiento integral, además de las vivencias sociales y culturales que impacta de un modo
muy significativo en la actividad y conocimiento general de cada futuro profesional. El apoyo
institucional que se brinda a este tipo de actividad resulta fundamental para el éxito de la
misma.
Método
En esta investigación cualitativa realizada, se utilizó por método de un grupo focal, debido a
que se buscaba saber los factores tanto positivos como negativos que trae el realizar un
intercambio académico. La decisión de realizar un grupo focal aquí fue porque nos podía
proporcionar de una manera más eficiente, por medio de los participantes, la información que
se necesitaba, así también se podía conocer más a fondo la perspectiva que tenía de ello los
estudiantes que ya habían realizado un intercambio académico.
Martínez-Miguelez (2006) definía que un grupo focal, era más que nada un método de
investigación colectivista, ya que, se centra principalmente en todas las experiencias y
creencias de los participantes en relación al tema.
Tomando en base la definición del autor Miguel Ramírez, podemos deducir que un grupo
focal es un método para la investigación cualitativa que consiste básicamente en reunir a un
grupo de personas, para discutir conforme a sus experiencias, el tema que sea de interés del
investigador.
Diseño del grupo focal
Para nuestro estudio se realizó un grupo focal, tomando como muestra representativa a cuatro
participantes de sexo femenino, que se encontrarán a nivel universitario y que en su momento
hayan realizado un intercambio académico. Se tomó como muestra solo a mujeres, debido a
que tenían más disponibilidad de horario, que a los hombres que invitamos a participar al
grupo focal.
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Las cuatro jóvenes participantes son estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y
Administración Pública, en la Universidad Autónoma de Nuevo León. La primera
participante de diecinueve años que tuvo un intercambio de un año al Sur de Brasil, respondía
al nombre de Ingrith y actualmente se encuentra en segundo semestre. La segunda
participante que tuvo intercambio en la República Checa de un año, fue Mayra con veinte
años de edad, que se encuentra cursando el cuarto semestre. Rocío con diecinueve años de
edad, fue nuestra tercera participante, ella realizó un intercambio a Tailandia con duración
de un año y actualmente cursa el segundo semestre. La última participante fue Carolina, con
veintidós años de edad, actualmente cursa el sexto semestre y estuvo de intercambio en el
Norte de Alemania.
Primeramente se recibió a los estudiantes en un aula del edificio de posgrado de la Facultad
de Ciencias Políticas y Administración Pública, posteriormente se les dio una hoja para que
anotaran su nombre, luego se dio inicio al grupo focal, el cual se llevó a cabo mediante un
guion el cual aborda categorías de movilidad académica, aspectos educativos, entorno
familiar, barreras de un intercambio académico, entre otras Por consiguiente comenzó por
presentarse el moderador, después se realizaron las preguntas generales a los participantes,
tales como: ¿Qué es lo que más les gusta de viajar?, ¿Qué significa para ellos un intercambio
académico?, entre otras con el fin de conocer su punto de vista sobre la movilidad académica
y entrar más en confianza, seguidamente se realizaron las preguntas más enfocadas a nuestra
investigación tales como: ¿Qué los motivo para irse de intercambio?, ¿Qué fue lo positivo y
lo negativo del intercambio?, entre otras, esto con la finalidad de conocer las diversas
experiencias que tuvieron mientras estudiaban en otro país, además de identificar qué fue lo
que los motivo a realizar su intercambio así como también saber si obtuvieron el apoyo
necesario ya sea de su familia o de su institución para que les fuera más fácil el trámite que
conlleva el de realizar un intercambio.. Por último el moderador le cedió la palabra a cada
uno de los participantes para que agregaran algún comentario y al termino de estos se les
agradeció por acceder a participar en el grupo focal de esta investigación.
Análisis de Resultados.
Las aptitudes y conocimientos que se adquieren al regresar de un intercambio aparte de la
experiencia al convivir con gente muy diferente a ti, el conocer otro país, una cultura
totalmente diferente, una aventura totalmente nueva, la cual no todos tienen el privilegio de
vivir, pero deberían, el saber tratar a otras personas, te da un grado supremo de tolerancia y
paciencia. La Independencia, al momento de regresar, en algunos casos vives solo un año o
más, vives totalmente apartado de tus padres, aprendes a administrarte, a ser autosuficiente
y a no tener que depender tanto de otras personas, adquieres también un grado de
responsabilidad, pero al final lo más importante, el conocimiento, la capacidad de poder
competir en un mundo globalizado, las armas que te da el tener una relación con otras

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culturas, pero principalmente el idioma, el hecho de aprender otro idioma, ya te da un ventaja
sobre el resto de las personas.
Tabla 1. Beneficios y desventajas de un intercambio académico.
Nota1. Fuente: Con ayuda del grupo focal.

Beneficios
Desventajas
Conocimiento
Desarrollas una ambición por viajar
Independencia
Lejos de la familia
Experiencia
Cultura del país
“…El conocer otras personas, otro punto de vista, escuchar cómo piensan, me hace ampliar
mi manera de ver las cosas…” Carolina.
“…Un intercambio te fortalece tanto académicamente como personalmente, te ayuda a salir
de tu zona de confort y te das cuenta que estas por ti solo, tiene que encontrar la forma de
solucionar los problemas por sí mismo…” Rocío.
El intercambio académico a nivel posgrado y licenciatura si es importante, el idioma te abre
muchas puertas, la competencia es un factor importante, e irte al extranjero te da la capacidad
de competir globalmente, esa habilidad viene de la mano con la experiencia, cuando solicitas
un empleo las personas no juzgan por calificaciones sino por la experiencia, el tener en tu
currículo un intercambio académico, habla que eres una persona con muchas cualidades y
abierta a todo tipo de situaciones lo cual potencia la posibilidad de ser contratado.
“…El hecho de poderte ir al extranjero a un intercambio académico te da las habilidades
para competir con cualquiera, tienes que estar preparado para competir con todos…”
Ingrith.
Uno de los aspectos que puede destruir o soportar la idea de un intercambio es la manera
como la familia tome la decisión, la ideología familiar puede variar dependiendo de diversos
factores, los cuales pueden beneficiar o no a la persona que aspira para un intercambio, uno
de los factores es, si algún miembro de la familia ya tuvo la experiencia de realizar un
intercambio académico, esto en la mayoría de los casos beneficia al solicitante, debido a que
si tuvo un familiar que vivió esa experiencia aumentan las posibilidades de que se realice el
intercambio, pero así como tenemos un factor positivo existe otro negativo, el apego que se
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puede tener con un ser querido, a veces es tan grande que es complicado para ambas partes
desprenderse un tiempo de si, entonces la ideología familiar puede jugar a favor o en contra
del beneficiado pero esto depende del caso en particular.
Las cualidades de que deben poseer las personas que aspiran a realizar un intercambio
académico, pueden variar según el punto de vista o a el tipo de persona que le preguntes,
nuestra investigación arrojo los siguientes datos, los cuales fueron recabados a partir del
grupo focal realizado.

Tabla 2. Cualidades de una persona que aspira a un intercambio.

Cualidades de una persona que aspira a un intercambio
Arriesgados
Aventureros
Mente Abierta
Independientes
Autosuficientes
Actitud Positiva
Paciencia
Nota1. Fuente: Con ayuda del grupo focal.

Nuestros participantes remarcaban constantemente que las personas tenían que ser
independientes, porque siempre se presentan situaciones no previstas como lo puede ser, una
enfermedad o un accidente y no siempre estará alguien para cuidarte así que debes basarte
por ti mismo.
Muchas veces las personas y en especial los familiares piensan que los apoyos y las
oportunidades para realizar el intercambio no existen o que son muy difíciles de obtener, los
apoyos si existen, el problema es que muchas veces por comodidad o por apatía, no se
interesan, las oportunidades existen, muchas organizaciones otorgan ciertos apoyos al
solicitante, pero es cuestión de que la persona busque una motivación para realizar un
intercambio, la mayoría de los casos cuando se habla de un intercambio las personas, creen
o lo ven como un sueño guajiro o algo muy lejos de sus posibilidades, pero en realidad no se
encuentra tan lejos de su alcance.

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La situación económica si influye, pero solo en cierta medida, recordemos que si la persona
tiene el interés en realizar el intercambio buscara la manera más económica de realizarlo,
recordemos que los apoyos si existen y ya depende de que cada quien que se movilice, se
interese y busque el que más le convenga, muchos se sugestionan y creen que es muy costoso
realizar el intercambio y por este motivo descartan la posibilidad de hacerlo.
Esa sugestión los lleva a no investigar más afondo o más a detalle el tema en sí, haciendo que
se desanimen y pierdan el interés, una persona decidida a realizar el intercambio no tiene que
ver como impedimento su situación económica, al contrario que esta situación lo motive para
salir adelante y lograr sus metas.
Pero, ¿Qué es lo que motiva al estudiante a realizar un intercambio?, el ir a un lugar distinto,
aprender el idioma, conocer la cultura del país en el que estas, explotar al máximo la habilidad
de adaptación, fortalecer, la formación académica y personal, salir de la zona de confort
crecer como persona y forjar el carácter, son algunos de los motivos por los cuales buscan un
intercambio académico.
A su vez buscan, las herramientas para competir en un mundo cada vez más globalizado en
el cual solo sobrevive el más fuerte y ven en el intercambio académico la posibilidad de
sobresalir de entre los demás, además se adquiere una preparación diferente argumentando
que al relacionarte con otras culturas, otras formas de pensar, escuchar nuevas ideas, abre un
mundo nuevo en la mente el cual, al momento de regresar del intercambio, te sirve para
aplicarlo en su país de origen.
Como en cada actividad de la vida se toparan con obstáculos y en un intercambio no es la
excepción, las barreras culturales representan una gran adversidad para las personas que se
van de intercambio, pero solo los primeros meses, mencionan el idioma como una de las más
trascendentales, por que dificulta la capacidad de comunicarse o expresarse, puede llegar a
ser frustrante el no poder expresarte o querer decir lo que sientes, pero se debe estar
consciente de esto y se debe evitar que esta situación provoque que decaiga el ánimo, al
contrario esto debe fomentar a sacar lo mejor de uno mismo y esforzarte al máximo para
conseguir lo que buscas.

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“…En México somos muy cálidos, pero cuando uno sale a otro país tú eres quien
tienes que integrarte a la sociedad…” Mayra.
La cultura influye no tanto como el idioma, debido a que no estás acostumbrado a ese modo
de vida, pero aquí es donde entra la capacidad de adaptación para sobreponerte a las
adversidades o retos que representa la cultura, las tradiciones y creencias las cuales son las
menos mencionadas, pero no por ello dejan de ser importantes, la tolerancia juega un papel
crucial en esta situación, se tiene que aprender a respetar a las personas con las cuales te
relacionas, estar consciente de que no puedes hacer que ellos cambien la manera de pensar la
cual les fue arraigada desde niños y con esto tolerar, respetar y mantenerse abierto a cualquier
opinión.
Los estereotipos también son importantes, todavía en muchos países del mundo existe una
mala percepción del mexicano, es decir lo ven con su sombrero arriba del burro y comiendo
unos tacos, pero en realidad se tiene que demostrar que no es así, que los mexicanos son
gente trabajadora, honesta y justa comprometidos con lo que hacen.
“…No porque vienes de un lugar, ya eres así…” Ingrith.
El gobierno debería fomentar y dar más facilidades a las personas que busquen un
intercambio y todavía más a las personas que estudian carreras internacionales o que los
pongan en contacto con otros países, porque eso muchas veces ayuda al estudiante a darse
cuenta de que la realidad es otra, le da una experiencia, que en algún futuro él pueda aportar
al país.
“…Es fundamental para el desarrollo de los estudiantes…” Rocío.
“…Es una inversión para el gobierno, si hicieran un gasto a la educación en el extranjero
la gente regresaría con un panorama diferente y lo aplicaría en México…” Carolina.
Conclusiones
La presente investigación tuvo como objetivo general conocer los factores que influenciaban
a los estudiantes universitarios a realizar un intercambio académico con el fin de comprobar
los diversos aspectos que influyen en el estudiante al momento de realizar un intercambio,
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por igual se buscaba conocer que aspectos tanto positivos como negativos encontraba un
alumno el irse de intercambio y por ultimo conocer el por qué un bajo porcentaje de alumnos
matriculados en una universidad de México realizan un intercambio.
En este capítulo se expondrán los principales resultados encontrados en la investigación, la
cual es de un tema que está adquiriendo gran fuerza con el paso de las nuevas generaciones
y que cada vez más se están realizando estudios relacionados al tema de la movilidad
académica la cual favorece a la internacionalización y a la globalización de ideas y de
personas.
Al inicio de la investigación se denoto la importancia de nuestro tema central de la
investigación, debido a que un intercambio académico favorece tanto al alumno que recibe
la oportunidad como el país que lo alberga por un tiempo ya que transmite su cultura y
favorece al desarrollo del país residente y por último se beneficia el país natal del estudiante,
ya que al regresar el alumno de intercambio tendrá un panorama distinto con el que se fue,
llegara con nuevas ideas las cuales puede aplicar y transmitir a su país de origen.
Con los resultados arrojados por la investigación se puede comprobar las teorías expuestas
por (Centro Interuniversitario de Desarrollo (Ed.), 2005) y Tene (2005) las cuales se confirma
la gran trascendencia que tiene la oportunidad de realizar un intercambio académico, ya que
genera un aspecto positivo en las vidas de los alumnos y los fomenta a un desarrollo personal,
en cuestiones académicas, profesionales y sociales.
De igual manera se confirman las aportaciones hechas por el autor López (2010) debido a
que un intercambio académico busca formar profesionales altamente capacitados para
competir a nivel mundial, de igual forma se comprueba que un intercambio académico ha ido
tomando auge a partir de la globalización.
Los resultados de la presente investigación arrojan datos que son trascendentales y que
explican en gran parte nuestras preguntas de investigación, ya que se puede concluir que
existen una gran cantidad de factores los cuales influyen en la decisión del estudiante
universitario si irse de intercambio o no, los más comunes son los factores sociales , los
factores familiares, los cuales afectan en gran medida el pensamiento de un alumno para
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realizar un intercambio académico, los factores culturales como puede ser el saber el idioma
del país al cual deseas realizar un intercambio, los factores académicos, como puede ser un
mínimo de calificación para poder aspirar a un intercambio, los factores económicos, los
cuales junto a los culturales forman una gran barrera la cual frena la ilusión de muchos
estudiantes para realizar un intercambio académico.
De la misma manera se concluye que el estudiante adquiere muchas habilidades positivas al
momento de regresar de un intercambio académico, como lo son una mayor tolerancia, una
gran independencia, ser una persona autosustentable, fortalecer el carácter, una mente más
abierta con mayores ideas, el aprender un nuevo idioma, nuevas culturas, abrir los ojos y
saber de qué manera se vive en otros países, y la preparación para superar nuevos retos
mediante su adaptación a distintas situaciones difíciles.
También nuestra investigación nos responde de manera clara la forma en como la familia
influye en el alumno al momento de irse de intercambio, la familia no solo influye en el
momento de irse, sino desde que el alumno tiene la idea de realizar un intercambio
académico, la familia juega un papel fundamental debido a que, tanto te puede apoyar y
ayudar para que lo realices, así como también te puede desalentar a realizarlo, en muchas
ocasiones esto sucede ya que algunos padres de los alumnos no se dan cuenta de las nuevas
exigencias que tiene el mundo globalizado y algunas veces por miedo o desconfianza frenan
el deseo de realizar un intercambio académico, la familia es clave para que un alumno pueda
irse de intercambio ya que sin el apoyo familiar es casi imposible realizarlo, en algunas
ocasiones favorece al alumno que alguien cercano ya haya tenido la experiencia de realizar
un intercambio ya que la familia tomara de mejor manera la decisión de querer realizar un
intercambio.
Como ya mencionamos algunos de los factores los cuales necesita el estudiante vencer para
poder realizar un intercambio sobresalen dos factores los cuales son los problemas más
comunes para los estudiantes universitarios, primeramente los factores culturales, los cuales
representan una barrera cultural difícil de enfrentar y en segundo los factores económicos los
cuales son el mayor problema para un estudiante, en nuestra investigación se encontró que si
bien estos factores son los más difíciles de enfrentar solo están presentes los primeros meses
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al momento de realizar un intercambio, ya que la capacidad del ser humano a adaptarse al
medio donde se encuentra lo ayuda de forma positiva para acostumbrarse a su nuevo lugar
de vida, de igual manera esto ayuda al estudiante a desarrollarse de manera positiva luchando
contra las adversidades que se le presenten, de igual manera los factores económicos
representan un problema solo al inicio ya que estando de intercambio se encuentra la manera
de ser autosuficiente y de organizar los pocos recursos con los que cuenta, al igual se
concluye que existen diversos apoyos que favorecen al estudiante a realizar su intercambio
académico.
De esto se desprende la respuesta para nuestra última pregunta de investigación, en la cual
se cuestionaba si existían los suficientes apoyos a los estudiantes para que realicen un
intercambio académico y la respuesta es “SI” ya que existen una gran cantidad de opciones
las cuales fomentan la movilidad académica, la mayoría de las instituciones académicas con
renombre en el país cuentan con mecanismos de ayuda para los estudiantes que busquen
realizar un intercambio académico.
Como se observó en la investigación un bajo porcentaje de alumnado universitario se
encuentra en una situación de movilidad académica, a pesar de sus incontables beneficios en
la vida profesional y estudiantil, pero con el paso de los años la idea de un intercambio
estudiantil ha ido tomando fuerza y ha ido ganando terreno en los principales asuntos de los
países, los cuales buscan un mayor desarrollo de sus jóvenes, de igual manera cada año más
instituciones educativas fomentan el intercambio académico de sus estudiantes y de igual
forma buscan atraer estudiantes extranjeros para diversificar la educación a nivel bachillerato
y posgrado del país.
Esto comprueba la opinión hecha por el autor Tene (2005) en la cual menciona que México
tiene una escaza internacionalización y como lo dice la autora Teichler (2004) la movilidad
estudiantil es una de las principales formas de internacionalización.
Por último, nuestra investigación cumplió con sus objetivos tanto generales como específicos
ya que se llegaron a todas las conclusiones anteriores.

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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 2. Agosto-diciembre 2016, pp. 55-72
ISSN: en trámite

Centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
José Rodrigo Quintanilla Sánchez

Resumen
Hablar de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es hablar de nuestros
derechos y obligaciones de cada uno de los ciudadanos, pero sin duda alguna continuamos
viviendo en una desigualdad social, en donde una minoría rapaz se ha hecho de grandes
privilegios a costa del pueblo, mientras la inmensa mayoría de mexicanas y mexicanos,
siguen viviendo en condiciones de pobreza. A si mismo es importante recalcar que
lamentablemente la constitución y sus modificaciones son creadas por políticos miembros de
diferentes partidos políticos en donde se ven reflejados sus programas de gobierno en nuestra
constitución. El mayor reto a 100 años de su promulgación es la construcción de un nuevo
acuerdo social, que represente las aspiraciones de un pueblo que quiere vivir con
independencia y mantener su dignidad ante otras naciones, un debate que esta actualizado al
día de hoy.
Palabras clave
Constitución, México, ciudadanos, derechos, política, partidos políticos, centenario.
Abstract.
To talk of the Political Constitution of the United Mexican States, is to speak of our rights
and obligations of each of the citizens, but undoubtedly we continue to live in a social
inequality, where a rapacious minority has been made of great privileges at the People, while
the vast majority of Mexicans and Mexicans continue to live in poverty. In itself it is
important to emphasize that unfortunately the constitution and its modifications are created
by politicians members of different political parties where they are reflected their programs
of government in our constitution. The biggest challenge 100 years after its promulgation is
the construction of a new social agreement, which represents the aspirations of a people who

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want to live independently and maintain their dignity before other nations, a debate that is
updated to date.
Keywords
Constitution, México, citizens, rights, politics, political parties.

¿Qué es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos? El eje rector de las
instituciones, las políticas públicas y las reglas de convivencia pacífica entre los miembros
de la sociedad.
Ministro Luis Aguilar, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

El día 5 de febrero se celebró el "Centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos", la cual fue promulgada un lunes 5 de febrero de 1917 en Querétaro, en el Teatro
de la Republica de la ciudad.
La Constitución de 1917 está compuesta por 136 artículos divididos en nueve Títulos, los
cuales se encuentran subdivididos en Capítulos. La Constitución está conformada por dos
partes, conocidas como dogmática y orgánica. En la dogmática quedaron consignadas las
garantías individuales y se reconocen derechos y libertades sociales. La parte orgánica
corresponde a la división de los Poderes de la Unión y el funcionamiento fundamental de las
instituciones del Estado.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917 es sin duda una de las
más reformadas en el mundo, con más de 600 modificaciones, entre las que destacan las
hechas en materia de derechos sociales, humanos y políticos, en los rubros electoral,
religioso, de distribución de la tierra, de acceso a la justicia y las modificaciones al sistema
político.

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La cual contiene 136 artículos, se han reformado 114 y durante 100 años se han realizado
229 reformas constitucionales, de los cuales 22 artículos no han sido reformados nunca y 17
artículos han sido reformados únicamente en una ocasión.
Los artículos que más han reformado nuestros políticos son:
El artículo 73 quien habla sobre las facultades del Congreso, cuenta con 77 modificaciones,
actualmente el más reformado.
El artículo 123 el cual establece en diversos aspectos en materia laboral ha sido reformado
26 veces.
El artículo 27 quien nos habla respecto al marco legal agrario ha sido modificado 20 veces.
Artículo 89 establece las facultades y obligaciones del Presidente ha sido modificado 18
veces.
Articulo 74 el cual refiere a las facultades exclusivas de la Cámara de Diputados.
(Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, Poder Judicial De La Federación,
Suprema Corte De La Justicia De La Nación, Disponible: Udg.mx.constitucion19172017.pjf.gob.mx, diputados.gob.mx, sitios.scjn.gob.mx)
La constitución de 1917 reconoció lo siguiente:


Las libertades de culto, expresión y asociación; así como la educación laica y gratuita
y las ocho horas de jornada laboral.



Fijo el ordenamiento agrario sobre de la tierra (Articulo 27)



Decreto la no reelección y creo el municipio libre.



Dividió por primera vez al Poder Legislativo en cámaras de Diputados y Senadores.

Sin embargo, al cumplirse el primer Centenario de ese importante hecho, los contenidos
plasmados en nuestra Carta Magna se han convertido en letra muerta.
Los ideales de aquellas y aquellos grandes mexicanos ya no son vigentes, pues los postulados
de la Constitución Mexicana de 1917 no se han cumplido a cabalidad.

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Hoy, México sigue viviendo una gran desigualdad social, en donde una minoría rapaz se ha
hecho de grandes privilegios a costillas del pueblo, mientras la inmensa mayoría de
mexicanas y mexicanos, siguen viviendo en condiciones de pobreza.
El mayor reto a 100 años de la promulgación de la Constitución Mexicana, es la construcción
de un nuevo acuerdo social, que represente las aspiraciones de un pueblo que quiere vivir
con independencia y mantener su dignidad ante otras naciones.
Estoy convencido que los principios sociales revolucionarios en nuestra Carta Magna deben
ser intocables: la democracia, la educación pública gratuita, al salario mínimo, al trabajo, a
la justicia, a la libertad de culto y a la prohibición de monopolios. Sin duda alguna al día de
hoy se actualiza un debate entre sí después de 100 años de su promulgación es necesario un
rediseño integral o realmente estamos celebrando a un cadáver.
A sus cien años de la promulgación se han realizado más de 200 reformas, anteriormente a
su recién creación contaba con alrededor de 22 mil palabras, hoy en día cuenta con más de
60 mil, ¿Qué quiere decir esto? Que realmente la constitución ya no es tal cual como la
hicieron nuestros revolucionarios en 1917, ya que las modificaciones a la Carta Magna que
rige al país actualmente, además de fortalecer el marco jurídico en beneficio de los
mexicanos, reafirman la relevancia del texto constitucional y buscan actualizarlo para
mantenerlo vigente ante los cambios en el acontecer nacional e internacional, aunque hay
quienes opinan que también la han hecho compleja para la ciudadanía
Pero sobre todo es importante preguntarnos. ¿Realmente las modificaciones realizadas por
nuestros gobernantes son las más adecuadas y aptas para la sociedad? O ¿Verdaderamente
son nuestros políticos quienes deben hacerse cargo de las modificaciones a nuestra
constitución?
El debate esta actualizado y los ciudadanos y sobre todo los politólogos estamos obligados a
formar parte de él.

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Hablar de una celebración, es hablar de un triunfo
Han transcurrido cien años después de la promulgación de nuestra Carta Magna y contamos
con artículos que realmente siguen sin ser redactados en beneficio de la sociedad y adaptada
a la misma.
Un ejemplo muy claro, cuantas veces no hemos escuchado hablar de la revocación de
mandato, cuantas veces los ciudadanos no han intentado remover de su cargo a un Presidente
de la Republica.
Tenemos los hechos de la Matanza de Tlatelolco en 1968, por una pésima decisión del Ex
Presidente Gustavo Díaz Ordaz, que sin duda alguna dañó a la ciudadanía y a sí mismo el
caso Ayotzinapa, en donde múltiples ciudadanos solicitaron la remoción inmediata del cargo
de Presidente de la República, al Ciudadano Enrique Peña Nieto.
Sin duda alguna el intento está hecho, la acción jurídica en nuestro país jamás procederá y lo
digo de tal manera ya que contamos con los siguientes artículos:
Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder
público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de este. El pueblo tiene en todo
tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno. (Artículo 39,
Constitución

Política

De

Los

Estados

Unidos

Mexicanos,

Disponible:

http://mexico.justia.com/federales/constitucion-politica-de-los-estados-unidosmexicanos/titulo-segundo/capitulo-i/)
Se entiende constitucionalmente, que somos nosotros quienes tenemos el poder para elegir a
nuestros representantes públicos, y por ende, todos los representantes políticos a quienes les
damos nuestra confianza para representarnos, deben de realizar acciones en nuestro beneficio
y de no ser así alterar nuestra forma de gobierno.
Pero la pregunta del millón que hacen los ciudadanos al leer este artículo es: ¿Realmente la
Constitución Federal Prevé un procedimiento para revocar el mandato del Presidente de la
Republica?

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Si bien es cierto México cuenta con una forma de gobierno presidencial a cargo de un titular
del Poder Ejecutivo Federal y éste es electo a través de elecciones democráticas. Lo cierto
es, que lamentablemente en pleno siglo XXI la Constitución Federal no prevé ningún
procedimiento jurídico para que los ciudadanos mediante un ejercicio democrático, revoquen
el mandato presidencial a través de un referéndum.
Artículo 40. Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una república representativa,
democrática, laica, federal, compuesta de estados libres y soberanos en todo lo concerniente
a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta
ley fundamental. (Artículo 40, Constitución Política De Los Estados Unidos Mexicanos,
http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/articulos/40.pdf)
Dicho artículo menciona que es voluntad de los gobernados constituirse como una república
representativa y democrática, es decir que somos nosotros los ciudadanos quienes elegimos
a los representantes. Ojo, pero no los quitamos.
Como diría el profesor Duque Roquero señala que “No está mal que se reforme una
Constitución, ya que el México de 1917 no es el mismo de 2017, por lo que la Constitución
no puede ser la misma, puesto que sería un documento anquilosado y obsoleto.
El 80% de la constitución ha sido reformada y modificada durante estos 100 años, el gran
problema es que seguimos celebrando una constitución que por obvias razones ya no existe,
la constitución de 1917 ha muerto.
Es ahí cuando nos preguntamos, si celebrar a la constitución por su centenario o simplemente
es hablar de un cadáver que ya no representa los intereses de los ciudadanos hoy en día, este
no es un triunfo actual, sino un problema para la actualidad, que sigue en constante cambio.
Ejercer una soberanía nacional
Es importante conocer nuestra soberanía nacional como ciudadanos, en donde el pueblo pone
a un gobernante, pero si bien es cierto no lo quita.

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La Constitución Federal establece que el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes
de la Unión y a si mismo serán elegidos mediante elecciones libres, a través del voto de los
ciudadanos.
Si bien es cierto gracias a la reforma político electoral, hoy en día existen dos formas de
elegir a nuestros gobernantes:


Partidos políticos



Independientes

Dicha reforma abre paso a la democracia de nuestro país, teniendo hoy en día la figura de un
candidato independiente es decir sin partido político, pero si bien es cierto para aparecer en
la boleta electoral deberás cumplir con infinidad de requisitos que te exige la ley, de no ser
así no podrás ser votado.
Entonces ahí es cuando actualizamos un debate sobre si realmente estamos viviendo en una
democracia.
El Voto
Artículo 41. Menciona que el pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la
Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados y la Ciudad de
México, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente
establecidos por la presente Constitución Federal y las particulares de cada Estado y de la
Ciudad de México, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del Pacto
Federal. (Artículo 41, Constitución Política De Los Estados Unidos Mexicanos, Disponible:
http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/articulos/41.pdf)
Como lo menciona el artículo 41 los gobernados somos quienes ejercemos esa soberanía,
mediante una elección democrática, ejerciendo nuestro voto.
Y así mismo el Estado debe proveer los recursos y los elementos para que los partidos
políticos puedan cumplir su función, en donde nos menciona que debe privilegiarse el recurso
público, antes que el privado, a su vez dicho artículo nos menciona que son tres conceptos
por los cuales los partidos políticos deben recibir recurso público.
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1. Gasto corriente, es decir para su burocracia partidista.
2. Promoción del voto, entiéndase para sus campañas políticas.
3. Actividades, como lo son capacitaciones y promoción.
Es importante acudir a las urnas a depositar nuestro voto por que es así como los ciudadanos
ejercemos esa soberanía, dicho acto que es responsabilidad de todos, votar.
Desde que cumplimos la mayoría de edad, podemos ejercerlo. Éste nos da la oportunidad de
hacernos escuchar y expresar nuestras opiniones, sugerencias e inconformidades. Votar es,
sin duda, una de las decisiones más importantes que puede tener un ciudadano, por lo que
debemos ser conscientes de la enorme responsabilidad que es ejercer el voto.
Pero en diversas ocasiones los ciudadanos no acuden a depositar su voto, creyendo así que
es un castigo para los partidos políticos, pero se equivocan.
Por esto es de suma relevancia informar la importancia del voto y saber ¿a dónde se va tu
voto nulo?, ¿A quién le perjudica? Y ¿Para qué sirve?
Lamentablemente, en la lógica de nuestro sistema electoral, los votos nulos sólo tienen
efectos estadísticos para medir la afluencia de votantes. Esto se traduce en que cuando
votamos en blanco o anulamos nuestra boleta, nuestro voto no se incluye en el conteo final
es ahí que determina, entre otras cosas, cuántos diputaciones plurinominales y presupuesto
le tocan a cada partido y, con esto, se hace una especie de “campana” que hace que cada voto
que no es en blanco valga un poco más de 1, beneficiando en primer lugar a los partidos con
más votos.
Así, al final, nuestro voto nulo le suma puntos a los partidos por los que no queríamos votar
en un inicio.

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Tabla 1.
PRI

19%

PAN

12.5%

PRD

9%

VERDE

5%

MORENA

4.5%

38%

Votos nulos

2%

Votos nulos
accidentales
3%
Candidatos
Independientes
7%
Partidos Sin
Registro
Total: 50% Total:
50%
votos nulos

votos

Al ver ambas tablas pensaran que fue un gran castigo a los partidos políticos, ya que el 50%
de la votación fue nula, pero no es así, será todo lo contrario.
El INE deberá sacar un nuevo 100% a partir de los votos de los Partidos Políticos. (Tabla 2)
Es decir doblar la votación de cada partido político, el que tenía 19% ahora tendría un 38%
y así sucesivamente hasta completar el 100% de la votación.

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38% PRI

Votos

25% PAN
18% PRD
10% VERDE
9% MORENA

¿Por qué sucede esto?
Porque nuestra Legislación distingue entre la votación total emitida y la votación nacional,
la cual es el 100% de la votación, absurdamente a si lo pide la ley.
Ahora bien, esta votación nacional recibe ciertos beneficios gracias a nuestro voto nulo.


Mayor número de Diputados Plurinominales.



Dinero Público.



Mayor tiempo aire (Radio y Televisión)

Nos enfocaremos en el presupuesto público a los partidos políticos para tener conocimiento
de cómo funciona y el despilfarro del gasto público que permite nuestra Constitución para
los partidos políticos.
Se calcula de tal manera:
Presupuesto Anual a los partidos políticos.
Ciudadanos en el padrón $85.8 millones X 65% del salario mínimo $45.57 = Fondos
ordinarios $3910 millones
Fondos ordinarios $3910 millones + 30% de fondos de campaña $1173 millones
Presupuesto total al 2015= $5082 millones.
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A quien perjudica y a quién beneficia el voto nulo, pues bien sencillo a los partidos que son
minoría (Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza).
Ya que por la reforma político electoral hoy en día necesitan conseguir el 3% mínimo de la
votación, y de no ser así perderán el registro.
Sin embargo, quienes se ven beneficiados son los partidos mayores (PRI, PAN, PRD) ya que
ellos si alcanzan más del 3% de su votación total, a ellos el voto nulo tienda a favorecerles.
A sí que mientras en nuestra constitución no cambien las reglas, votar nulo en México no
será una buena opción.
Modificar el artículo 41 Constitucional
Existe una opción viable para cambiar este proceso en cuanto al presupuesto a los partidos
políticos, si bien es cierto el gasto público actual rebasa los 5 mil millones de pesos en gasto
anual para los partidos en México, esto es absurdo e innecesario la formula actual para
solventar sus gastos no genera más que el simple descontento de la sociedad ya que hoy en
día han perdido mucha credibilidad de sus facultades al actuar en pro de la sociedad.
El ciudadano Diputado Independiente por Jalisco, Pedro Kumamoto ha llevado a cabo al
congreso de Jalisco una iniciativa a nivel federal para promover la reducción del
financiamiento público a los partidos políticos, de tal forma que ya entro a la Cámara de
Diputados, a la comisión de puntos constitucionales para ser analizada.
Dicha iniciativa propone modificar el artículo 41 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos el cual menciona lo siguiente:
El Estado es quien debe proveer los recursos y los elementos para que los partidos políticos
puedan cumplir su función, en donde nos menciona que debe privilegiarse el recurso público.
Dicha iniciativa tiene el fin de modificar el procedimiento y la formula de financiamiento a
los partidos políticos.
Anteriormente ya explicada la formula actual para otorgar el presupuesto de los partidos, esta
modificación promueve cambiar la forma de financiar sus actividades políticas.
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Que los partidos reciban la cantidad de recursos a partir de multiplicar los mismos 46 pesos
por la cantidad de votos válidos emitidos en la elección pasada esto significa que si la gente
no va a votar o si vota nulo les estarán quitando recurso a los partidos políticos
Formula= 65% del salario mínimo $46 X la cantidad de votos emitidas en la elección anterior.
( H. Congreso De La Unión, Cámara De Diputados, Comunicación Social, Nota N°. 5764
Disponible:

http://www5.diputados.gob.mx/index.php/esl/Comunicacion/Agencia-de-

Noticias/2017/02-Febrero/02/5764-Impulsa-Clouthier-Carrillo-iniciativa-Sin-Voto-NoHay-Dinero-para-que-asignacion-de-recursos-a-partidos-politicos-sea-con-base-en-numerode-votos-recibidos-y-no-por-Padron-Electoral)

Hay quienes señalan que de prosperar esta iniciativa estaría incentivando el abstencionismo,
es decir la baja participación política de los ciudadanos mediante el voto.
Pero sin duda alguna a mi punto de vista lo que realmente se busca con esta iniciativa, es
precisamente lo opuesto. No es únicamente quitarle presupuesto a los partidos políticos, lo
que se quiere es impulsar que los partidos políticos mejoren y puedan modificarse e impulsar
a que los partidos políticos nos puedan re enamorar de la democracia.
Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos….
Ahora bien, hablando del Juramento de nuestro Presidente de la República Mexicana. Sin
duda alguna en cuantas ocasiones no hemos escuchado dicho mensaje en donde al tomar
posesión nuestros gobernantes jura hacer guardar la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos.
El artículo 87 menciona lo siguiente:
Artículo 87.- El Presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará ante el Congreso de la
Unión o ante la Comisión Permanente, en los recesos de aquél, la siguiente protesta: "Protesto
guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes
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que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la
República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la
Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande." (Artículo 87, Constitución
Política

De

Los

Estados

Unidos

Mexicanos

Disponible:

http://www.ordenjuridico.gob.mx/Constitucion/articulos/87.pdf)
Análisis:
Número de verbos en infinitivos: Cuatro (guardar, hacer, guardar, desempeñar).
Promete: Guardar y hacer guardar la Constitución.
Guardar y hacer guarda las leyes.
Desempeñar leal el cargo de Presidente.
Desempeñar patrióticamente el cargo de Presidente.
Mirando en todo por el bien y la prosperidad.
En caso de que no cumpla: “Y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande.” (Une Jolie
Société, El juramento a la Nación (Comparación) 6 abril, 2011 Disponible:
https://unejoliesociete.wordpress.com/2011/04/06/el-juramento-a-la-nacion-comparacion)
Estas últimas palabras las cuales están citadas en el artículo 87 de nuestra Carta Magna y que
al tomar posesión nuestro Presidente de la Republica las dicte tal cual, para desempeñar el
cargo que se le confiere, nos deja en la duda de que si realmente la Nación se lo demande, de
ser así ya no estuviera en el cargo, he ahí la situación en la que vivimos donde los procesos
jurídicos en la Constitución no están plasmados tal cual para poder ser ejecutados por los
gobernados ante cualquier persona o actor político que infrinja la ley.
A si mismo promete guardar y hacer guardar la constitución, esto nos quiere decir que quien
ejecute las leyes de las que emana el pueblo lo hará siempre respetándolas al pie de la letra y
en pro de la sociedad, en beneficio de ella y no de unos cuantos.

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La constitución necesita de todos, necesita de nosotros los ciudadanos, es importante nuestra
participación ciudadana para lograr que su ejecución siempre sea buena y sobre todo
involucrarnos y organizarnos para hacer valer realmente lo redactado en nuestra Carta
Magna.
Cambios a la constitución
Si bien es cierto casi todos los presidentes le metieron mano a la Carta Magna, el cambio
esencial se ha dado en el periodo neoliberal. De los 697 cambios que se han hecho, 484 se
han dado a partir del de Miguel de la Madrid con 66 cambios, 55 con Carlos Salinas de
Gortari, 77 con Ernesto Zedillo, 31 en el sexenio del panista Vicente Fox, 110 con Felipe
Calderón, y en apenas tres años, Enrique Peña Nieto ha cambiado la Carta Magna 145 veces.
En efecto, Peña Nieto es el Presidente que más ha reformado la Constitución.
Las reformas han sido diseñadas para abrir la inversión, la tierra, el agua, las costas, los
bosques, los recursos minerales al capital privado y la reforma laboral se ha diseñado para
aumentar el control de la fuerza de trabajo. (Rubén Martin, La Constitución ha muerto,
Febrero 7 2016 Disponible: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2016/02/07/laconstitucion-ha-muerto/)
De modo que muchos personajes de la vida pública y actores políticos dicen que no hay
centenario qué celebrar: la Constitución Social de 1917 ya no existe, ahora existe una
legislación para la acumulación por despojo.
Algunos personajes como Francisco Ibarra Palafox, secretario académico del Instituto de
Investigaciones Jurídicas de la UNAM, y César Astudillo Reyes, doctor en Derecho
Constitucional, quienes además destacan la importancia de fortalecer al Poder Judicial
Federal para la actualización de la Carta Magna la hagan los jueces y no los partidos políticos,
ya que en la medida en que ésta sea más fuerte, el control constitucional será realizado por
los jueces y no los partidos políticos, lo que se requiere para recuperar la confianza ciudadana.
(Salvador Martinez Pavón, La Constitución llega a 100 años; 699 reformas a 114 artículos,
2 de febrero de 2017, Disponible: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/583402-laconstitucion-llega-a-100-anos-699-reformas-a-114-articulos)

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Sin duda los cambios a la Constitución son necesarios para mantenerla actualizada ante la
realidad política interna y externa, pero en el caso de México éstos han sido excesivos y
obedecen en gran parte a que los partidos políticos tratan de plasmar sus programas de
gobierno en la Constitución.
Es importante mencionar que se han hecho cambios como las reformas estructurales
realizadas en lo que va del actual sexenio en los temas energético, educativo, de
telecomunicaciones y anticorrupción, quizá las modificaciones más trascendentales en
últimos 15 años, aunque todavía con muchos pendientes para consolidar un país igualitario.
En diversos casos como ya mencionamos en su mayoría los políticos han reformado la
constitución infinidad de veces lo que también es un gran riesgo, ya que cuando una Carta
Magna es modificada en exceso se genera inestabilidad constitucional y hace más compleja
la situación de la ciudadanía.
Lo cierto es que nuestra constitución ha tenido muchas modificaciones desde 1917 y que sin
duda alguna ya no representa lo redactado por nuestros revolucionarios, sin embargo, la Carta
Magna actualmente sigue siendo la ley suprema que define el régimen de los derechos y
libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política;
la piedra angular de la democracia.
Una Constitución de todos y para todos
La constitución es sin duda la ley suprema que nos rige a los ciudadanos mediante derechos
y obligaciones para generar un buen comportamiento dentro de la sociedad, la estructura y
organización del Estado y bajo sus lineamientos se aprueban las demás normas que rigen la
vida del país.
Cada una de sus leyes es de suma importancia para la transformación del país y para mejorar
la vida de los mexicanos día con día, siempre en búsqueda del bienestar social, claro siempre
y cuando sea bien ejecutada y se cumpla a cabalidad.
Pero como ciudadanos no podemos permitir que nadie sobre pase los límites de la ley y sobre
todo que abusen de ella, ya que es responsabilidad de cada uno de nosotros ser parte del país

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en el que vivimos, no solo como un ciudadano más, si no como ciudadanos responsables y
con valores integrándonos en las políticas públicas que genera nuestro gobierno.
Debemos tener en cuenta que para generar gobernanza tenemos que participar, de no hacerlo
no existe un estado de derecho, recordemos que la participación ciudadana es vital en la
sociedad, el 50% debemos hacerlo los ciudadanos y el otro 50% le compete al gobierno, ya
que somos también nosotros quienes debemos estar activos en la política de nuestro país,
creando iniciativas para el bienestar de la sociedad Mexicana, vigilando, revisando y
auditando nuestro gobierno porque es responsabilidad de todos, ya que no debemos dejar las
causas más nobles en manos de los políticos, si bien es cierto como lo indica el artículo 71
de la constitución que nos menciona de quienes tienen las facultades de crear iniciativas, el
apartado IV. Cita lo siguiente: A los ciudadanos en un número equivalente, por lo menos, al
cero punto trece por ciento de la lista nominal de electores, en los términos que señalen las
leyes.
Este apartado nos da la oportunidad a los ciudadanos de crear iniciativas para el bienestar de
la sociedad, debemos ser conscientes y crear cultura política para fomentar esa participación
que tanto esperamos.
En pleno 2017 vivimos una época de poco actuar y mucho hablar, cuentan más las acciones
por que recuerda que las palabras sobran y se las lleva el viento, somos nosotros a quienes
nos compete trabajar por el bien de México regresándole a nuestro país un poco de lo que
nos ha brindado, y al actuar con responsabilidad no únicamente nos referimos al actuar
político, sino desde tu trinchera de donde hoy estas tu parado, es ahí es donde te invito a que
siembres ese granito de arena que México tanto necesita.
Sin duda esta Constitución está viviendo tiempos difíciles en las que el actuar de la sociedad
provoca un constante cambio en ella, una constante actualización en todas sus áreas, nuestra
Carta Magna está cada vez más modificada y no todo para bien y aún más que en estos
últimos años ha vivido infinidad de reformas, para empezar tenemos las reformas actuales
del Ciudadano Presidente Enrique Peña Nieto, quien al paso del tiempo en sus últimos
discursos nos ha convocado a la unidad nacional y un común denominador es su solicitud al

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pueblo mexicano a escuchar al gobierno, sin embargo está más que claro que el gobierno no
quiere escuchar al pueblo.
Pero como sociedad debemos hacer consciencia, estoy convencido de entablar un dialogo
con nuestro gobierno, estoy convencido de que debemos actuar como ciudadanos
responsables y con valores, pero sobre todo estoy convencido de que es momento de reducir
la brecha tan grande que existe entre sociedad y gobierno.
Porque si la sociedad exige, el gobierno responde. Ya es tiempo de formar parte de México
y trabajar por México, porque es de todos y para todos, es tiempo de innovar por que
recuerden que innovar es transformar y depende de nosotros, está en nuestras manos el
México que deseamos y la Constitución que queremos.
Sé el cambio que quieres ver en el mundo - Gandhi.
Bibliografía
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Diputados. Ciudad De México, México. Comunicación Social. Nota N°. 5764.
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71

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 1, Núm. 2. Agosto – diciembre 2016

https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/583402-la-constitucion-llega-a-100anos-699-reformas-a-114-articulos
Zambrano Jesús. (2 de febrero del 2016). La Constitución del siglo XXI. El Universal.
Ciudad De México, México. Recuperado: http://www.eluniversal.com.mx/entradade-opinion/columna/jesus-zambrano/nacion/2016/02/25/la-constitucion-politica-delsiglo-xxi

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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 1. Núm. 2. Agosto-diciembre 2016, pp. 80-87
ISSN: en trámite

Derechos humanos de los migrantes centroamericanos y su búsqueda de
trabajo en Monterrey1
Andrés Francisco Valdez Macias

Resumen: La migración de centroamericanos hacia el norte de nuestro continente es un
ejemplo vigente de la búsqueda de un lugar seguro e ideal para poder vivir. La intención de esta
propuesta de investigación es conocer cuáles son las empresas, los oficios, las situaciones que
han tenido que pasar para obtener un trabajo y cuáles fueron los factores decisivos por los cuales
decidieron quedarse en la ciudad de Monterrey. Estas respuestas se esperan obtener por medio
de entrevistas grupales en casas de asistencia de migrantes de la ciudad.

1

Dirigido por el Dr. Víctor Néstor Aguirre Sotelo. Trabajo preparado para su presentación en el IV Congreso
Internacional de la Asociación Mexicana de Ciencia Política (AMECIP), organizado en colaboración con la
Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, en la Ciudad de Monterrey, N.L.
los días 3, 4, 5 y 6 de agosto de 2016. Correo: andres.valdez92@gmail.com

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 1, Núm. 2. Agosto-diciembre 2016

Introducción
La migración de centroamericanos hacia el norte de nuestro continente es un ejemplo vigente
de la búsqueda de un lugar seguro e ideal para poder vivir.
Muchos de los factores por los que los migrantes se mueven de sus países de origen son la
falta de empleo, la violencia, la corrupción y la baja calidad de vida que mantiene el EstadoNación. Muchos de los mitos o puntos de vista que circulan por la mente de las personas es
que en el norte es mucho mejor, en donde se puede vivir en paz, con un empleo bueno y seguro.
Es por eso que ellos optan por migrar hacia los Estados Unidos.
Durante los últimos años, se ha visto una seria discriminación de migrantes en los Estados
Unidos, ya sea porque se cree que haya una decaída en la economía nacional, bajo porcentaje
de empleos o una alta concurrencia a delitos y violencia. Esto ha ocasionado que una cantidad
importante de migrantes decida ya no cruzar hacia allá y prefiera quedarse en México. Muchos
de ellos optan en quedarse en las ciudades de la frontera sur del país, en donde hay zonas en
las que se les permite trabajar, lo malo de éstas es que no se les paga lo suficiente respecto al
tipo de trabajo que hacen. Es por eso que algunos deciden continuar su viaje hasta el norte del
país, en donde la calidad de vida es mejor.
Se ha detectado que en la ciudad de Monterrey, la cantidad de migrantes centroamericanos se
ha elevado drásticamente ya que ellos han encontrado áreas en donde trabajar y obtener dinero
para poder vivir bien y poder enviar remesas a sus familiares, además de que se eliminan las
barreras del idioma.
La intención de esta propuesta de investigación es conocer cuáles son las empresas, los oficios,
las situaciones que han tenido que pasar para obtener un trabajo y cuáles fueron los factores
decisivos por los cuales decidieron quedarse en la ciudad de Monterrey.
Estas respuestas se esperan obtener por medio de entrevistas grupales en casas de asistencia
de migrantes de la ciudad.
Este estudio es de gran importancia, ya que este fenómeno ha crecido estrepitosamente y si no
se trata con delicadeza y criterio puede ocasionar disturbios o problemas sociales entre los
nacionales y los extranjeros en la ciudad.
Este proyecto también sirve como un indicador que nos puede llegar a mostrar cuales son los
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derechos de los migrantes que han sido violentados, además de que nos puede ayudar a crear
mecanismos para poder orientar a las autoridades sobre cómo actuar cuando se enfrentan a
este tipo de situaciones.
Análisis
Hay censos que muestran que la llegada de los migrantes centroamericanos a la ciudad
comenzó hace aproximadamente hace veinte años, y a partir del años 2000, la presencia de
los mismos fue más notorio.
En ese entonces la mayoría estaba de paso y se llegaban a encontrar en las zonas de las vías
del tren, pero a partir del año 2006, comenzaron a permanecer más tiempo en la zona.
Para los migrantes, era más cómodo pasar por la ciudad ya que la ciudad es un punto
estratégico porque comunica con tres estados fronterizos: Coahuila, Nuevo León y
Tamaulipas. Además, ellos podían conseguir empleos temporales para que pudieran ganar
algo de dinero y continuaran con su viaje hacia los Estados Unidos.
A partir del año 2010, cuando incrementó la violencia en el noreste del país, a los migrantes
se les hizo más complicado avanzar y por ende tuvieron que prolongar su estancia en
Monterrey. (Nájar, 2015)
Otras investigaciones muestran que muchas de las personas que se quedan aquí llegan a ser
engañados por sus polleros, quienes les dicen que ya están en los Estados Unidos. A otros los
llegan a estafar y eso los impulsa a quedarse aquí a encontrar trabajo para poder continuar su
viaje hacia el país del norte. (García, 2016)
La mayor parte de la información con la que se apoyó este proyecto fue del “Cuarto Informe:
Migración centroamericana en la Zona Metropolitana de Monterrey. Detenciones ilegales y
arbitrarias” presentado por la casa de asistencia “CasaNicolás”, el Centro de Política
Comparada y Estudios Internacionales de la Universidad de Monterrey (UDEM) y el Centro
de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey.
Se tomó mucho en consideración ya que los miembros de la casa de asistencia y de los
investigadores involucrados en el informe han dado cifras, testimonios, vivencias y opiniones
respecto a este tema y en especial, al caso de Monterrey y su área metropolitana.
Cabe recalcar que en este informe, se presentaron datos socio – demográficos de las personas
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 1, Núm. 2. Agosto-diciembre 2016

migrantes que pasaron un tiempo en CasaNicolás durante el año 201519. Esta información es
de gran relevancia puesto que ayuda a crear hipótesis y conocer la situación en la que viven
estas personas.
En este reporte, se mencionó que en el año anterior (2015, págs. 22-23) fueron atendidas 999
personas, las cuales 776 (77.7%) eran de origen centroamericano (principalmente de
Honduras). También indica que el 87% de las personas atendidas fueron varones y el 13%
mujeres (pág. 24).
Además se menciona, que la tendencia es que estas personas no tengan un nivel educativo
elevado. Este estudio mostró que la mayor parte de las personas solamente cursó la educación
básica primaria (43% de los hombres y 54% de las mujeres). Sin embargo, es importante
reconocer que, aunque no sea una mayoría, hay una cantidad importante de personas
migrantes que no cursó ningún grado de estudio. (pág. 27).

Ilustración 1 Último año escolar cursado, hombres.

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Al inicio de la investigación, este reporte era el más actualizado hasta el momento.
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 1, Núm. 2. Agosto-diciembre 2016

Ilustración 2 Último año escolar cursado, mujeres.
Respecto a las investigaciones y pláticas que han tenido los responsables de este informe, han
tomado las experiencias que han sufrido estas personas las cuales fueron factores decisivos
para emprender ese peligroso viaje hacia el norte del continente. Los investigadores
clasificaron los motivos de migración en seis categorías (2015, págs. 28-29):


“Motivos laborales: falta de empleo, empleo mal remunerado, bajos salarios,
explotación laboral.



Motivos económicos: Deudas, mala situación económica, crisis económica, situación
de pobreza, pobreza extrema.



Motivos de violencia: discriminación por orientación sexual, contexto generalizado de
violencia, persecución del crimen organizado, violencia entre pandillas locales, altos
índices de delincuencia.



Motivos de superación: idea de una mejor calidad de vida, superación personal,
laboral, familiar, progreso, mejores oportunidades de educación, atención a problemas
de salud.



Motivos familiares en los Estados Unidos: búsqueda de reunificación familiar, de
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algún integrante de la familia.


Sueño americano: La búsqueda de una supuesta igualdad de oportunidades, de una
libertad que permite que todos logren sus objetivos de vida, y una gran calidad de
vida.”

Como se puede observar en la siguiente ilustración, las personas migrantes expresaron que su
mayor motivación para salir de su país de origen fueron los factores laborales y económicos,
seguidos de la idea de superación y de una mejor calidad de vida.

Ilustración 3 Motivos de migración de las personas albergadas en CasaNicolás en 2015
Tomando en cuenta los datos anteriores, se observó que era de gran importancia conocer por
qué Monterrey y su área metropolitana se está convirtiendo en un “sustituto” del llamado
“sueño americano” de las personas migrantes.
Se han encontrado reportajes en los que se destaca los oficios y las formas en las que los
migrantes obtienen trabajos para poder subsistir o financiar sus viajes hacia los Estados Unidos
(en el caso de que quieran continuar con el viaje).
Algunos migrantes comentan que los trabajos que encuentran en la ciudad son mejores que
los que se pueden encontrar en otro lado, a pesar de que son empleos básicos como trabajos
en obras de construcción, manufactura, técnicos, operadores, etc. Usualmente los tipos de
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trabajos que encuentran al no tener documentos que demuestren que son mexicanos o que son
residentes legales en el país, son de muy baja calidad, se les paga poco, son pocas o nulas las
prestaciones, y hay una alta posibilidad de que se violen sus derechos humanos. (García,
2016).
Proyecto de investigación
Este proyecto de investigación tiene como fin conocer a detalle cuáles son los oficios, las
empresas o las personas que ofertan empleos a las personas migrantes. Conocer cuáles son los
ingresos promedio y compararlos con lo que gana una persona ilegal que trabaja en los Estados
Unidos, esto con el fin de esclarecer si son mejores los oficios en Monterrey o en alguna ciudad
del país vecino.
También nos permitirá conocer, en los casos en los que se aplique, la forma en la que los
derechos de los y las migrantes fueron violentados y buscar alguna forma para poder evitar
que se incumplan.
Se espera que para este año, quede igual o se incremente la cantidad de migrantes en la ciudad,
ya que muchos de ellos se llegan a encontrar en zonas en donde no hay vías férreas cerca. Sin
embargo, este fenómeno ha hecho que personas que abusan de la imagen inocente de los
migrantes se hagan pasar por ellos para poder tener una moneda o un apoyo que los verdaderos
afectados realmente necesitan.
Al obtener estos resultados, se espera que puedan publicarse y que se tomen en cuenta por
parte de las ONG e instituciones gubernamentales involucradas en el tema de migración.

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Referencias
CasaNicolás. (2015). Cuarto Informe: Migración centroamericana en la Zona
Metropolitana de Monterrey. Detenciones ilegales y arbitrarias. Monterrey:
CasaNicolás.
García, D. (29 de Febrero de 2016). Monterrey, el 'nuevo sueño americano' de inmigrantes
- Grupo Milenio. Obtenido de Milenio Noticias - Diario, TV y Radio online - Grupo
Milenio: http://www.milenio.com/monterrey/Monterrey- nuevo-sueno-americanoinmigrantes_0_692330814.html
Nájar, A. (2 de Junio de 2015). Monterrey, la ciudad cegada a los migrantes | En el Camino.
Obtenido

de

En

el

Camino:

http://enelcamino.periodistasdeapie.org.mx/ruta/monterrey-la-ciudad- cegada-a-losmigrantes/

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                  <text>Status, Revista estudiantil de investigación, que inició en 2016. Se publicó semestralmente. Editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Aministración Pública, durante la administración del Dr. Gerardo Tamez González y como Editor responsable el Maestro José Fredman Mendoza. Sólo se publicaron 4 números en versión digital.</text>
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                <text>Status, Revista estudiantil de investigación, que inició en 2016. Se publicó semestralmente. Editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Aministración Pública, durante la administración del Dr. Gerardo Tamez González y como Editor responsable el Maestro José Fredman Mendoza. Sólo se publicaron 4 números en versión digital.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>��STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 3. Enero-junio 2017, pp. 1-11
ISSN: en trámite

Perspectivas de antropología política sobre el poder y la
democracia en México.
Political Anthropology Perspectives on power and Democracy
in Mexico.
María Valencia GómezI
Gustavo García RojasII

Resumen: En esta breve exposición de manera teórica y descriptiva, se propone investigar
el estudio de las estructuras de poder y las relaciones sociales, desde la perspectiva de la
antropología política, y su afectación directa o indirecta en la democracia representativa
en México. Se recordará la etapa histórica de la Revolución Mexicana y la consolidación
de las figuras de intermediación política; el nacimiento de las instituciones, las leyes y
reformas democráticas, y el tan arraigado partido revolucionario en el sistema político.
Con el objetivo de analizar de qué manera los factores antes mencionados, determinan la
cultura política representada en lo electoral. Se pretende también investigar una serie de
manifestaciones culturales, como lo son los simbolismos y rituales en los que se ve
representada la ciudadanía políticamente, proponiendo finalmente nuevas fronteras de
investigación a raíz de la evolución tecnológica y las nuevas formas de comunicación y
relaciones sociales.
Palabras clave: Democracia representativa, cultura política, antropología política,
relaciones de poder, simbolismos, formas de comunicación social.
Abstract: This brief exhibition in a theoretical and descriptive way, propose to
investigate the study of power structures and social relations, from the perspective of
political anthropology, and their direct or indirect involvement in the representative

I

Egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales (LRI) de la Facultad de Ciencias Políticas y
Relaciones Internacionales (FCPRI/UANL)
II
Profesor de Tiempo Completo de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
(FCPRI/UANL)

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

democracy in Mexico. The historical stage of the Mexican Revolution and the
consolidation of political intermediation figures will be recalled; the birth of democratic
institutions, laws and reforms, and the so-ingrained revolutionary party in the political
system.
In order to analyze how this factors, determine the political culture represented in the
electoral democracy. It is also intended to investigate a series of cultural manifestations,
such as the symbolism and rituals in which the citizenship is represented politically,
proposing finally new frontiers of investigation following the technological evolution and
the new forms of communication and social relations.
Key Words: Representative democracy, political culture, political anthropology, power
relations.
Introducción
Uno de los problemas más importantes en el mundo moderno es la crisis de la democracia
representativa, un fenómeno que históricamente ha dejado enmarcados los sistemas
políticos y la jerarquía de poder. Las relaciones de poder del Estado y la cultura política
son solo algunos de los factores que inciden en los procesos democráticos.
En la presente colaboración se analiza desde la perspectiva de la antropología política,
algunos estudios y elementos de la representación democrática, articulados en la historia
que se aúnan al autoritarismo. En México la representatividad se encuentra entrecruzada
por la historia de la Constitución del Estado posrevolucionario, que impuso límites y
obstáculos muy claros a la democracia representativa.
Significado y objeto de estudio de la Antropología Política
En términos generales, la antropología política tiene como objeto de su interés a las
relaciones de poder y los sistemas de mando y subordinación presentes en los conceptos
amplios de autoridad y gobierno (Balandier, 1969). Su objeto se diferencia de la Ciencia
Política tradicional en que históricamente se interesó en los fenómenos políticos de
sociedades tradicionales con trayectorias políticas distintas a las de los estados
industriales modernos. Analizando los sistemas políticos de sociedades con estado y sin
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estado en la periferia del mundo, como África (Fortes y Evans-Pritchard, 2010 (1940)
Asia (Leach, 1975) y América Latina (Clastres, 1978). Su énfasis en el análisis de las más
diversas formas y espacios del poder político y no solo de aquel relacionado con la
institucionalidad del estado moderno (en comunidades segmentarias, barrios urbanos,
pueblos campesinos o el aula de una escuela de educación básica) la distinguen como una
disciplina por derecho propio. De esta forma, la antropología política enriqueció a los
estudios sociales sobre el poder político, incluso en sociedades y contextos con una
omnipresencia del estado-nación moderno, añadiendo elementos de análisis sociocultural
al fenómeno del poder.
Como anota Marc Abelés: “Para estudiar el poder en la inmanencia de lo social, para
entender desde dentro cómo unos hombres gobiernan a otros, es necesario saber en qué
condiciones emerge este poder, esta aptitud para gobernar que en el contexto democrático
se expresa bien con la palabra representatividad” (Abelés, 1997:5).
De esta forma se nos presenta un vasto contenido de temas que en su complejidad apuntan
a la construcción de las relaciones de poder. La antropología política analiza al poder y
localiza su funcionamiento en el interior de relaciones reticuladas como la familia, el
trabajo, la iglesia, la escuela, la comunidad, y finalmente el Estado.
Poder y sistema político en México
La forma en que se materializa un tipo particular de Cultura Política a través de la
interacción de diversos elementos sociohistóricos, como la acción del estado, los
movimientos populares, los procesos de socialización y la recepción por parte de la
población de los más diversos contenidos socioculturales, es un terreno privilegiado del
análisis de la antropología política.
En México desde los años 70 en el siglo XX, la antropología política ha tenido
importantes aportaciones al conocimiento de lo social. Es un terreno amplio para la
investigación académica y su forma de mirar los fenómenos del poder político, tanto en
lo estructural como en los microprocesos, conforman un área de conocimiento vasta e
importante.

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México es un fructífero campo de estudio para los investigadores sociales y antropólogos.
Las relaciones de poder enmarcadas en su territorio son bastante visibles debido a su
característica particular: la presencia histórica de un poder ubicado en el centro,
floreciendo y tomando fuerza hacía afuera, un poder centralizado.
En este país el autoritarismo y un partido político casi único, imbricado al Estado, que
promovía la incorporación corporativa de las masas populares con sus sectores y
organizaciones más representativas (Obreros, Campesinos, Sectores medios, Militares)
han determinado en buena parte la cultura política del pueblo mexicano. Se puede
entretejer una clara relación en los procesos políticos y en las instituciones que establecen
el mando, articulados con la historia de la Constitución del Estado posrevolucionario a
principios del siglo XX, y aún más lejos, con los procesos históricos anteriores.
Históricamente, en las sociedades mexicanas, el individuo apenas y tenía condición
jurídica, De la Peña (1994) explica que, “las leyes nacieron para conservar la
institucionalidad de los grupos colonizadores poderosos” (De la Peña, 1994:155).
Desde 1917, la Constitución define al orden político mexicano como una República
representativa, democrática y federal. Se hizo presente la separación formal de los
poderes legislativo, ejecutivo y judicial y de igual manera territorialmente, la República
se conformó por los estados de la federación. Sin embargo, la conformación histórica del
poder político en México, agudizada en la fase posrevolucionaria, impidió que los
elementos bases de las democracias liberales, de separación de poderes y autonomía
territorial, se cumplieran en los hechos.
A raíz del triunfo de los liberales juaristas a mediados del siglo XIX, en las guerras
intestinas que desangraron a México, se realizaron reformas profundas que tuvieron
efectos de todo tipo. Entre estos se encuentra el surgimiento de tres figuras que marcaron
las relaciones de poder en México: el caudillismo, el caciquismo y el faccionalismo. Estas
figuras se encuentran fuertemente relacionados con “la necesidad de lograr protecciones
adicionales a las que concede la ley a “los simples individuos”, a cambio de lealtades
clientelares” (De la Peña, 1994:156).
Estas figuras formaban parte de un orden político basado en favores, que socavaron al
sistema de representación democrática. En forma de actos de corrupción, organizaciones
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sociales y políticas, públicas o privadas, se coludían con el Estado para mantener el
control político de la población.
Dishas figuras de intermediación política mantuvieron la legitimidad del partido emanado
de la revolución, el Partido Revolucionario Institucional. Su inicio ocurrió desde la figura
de poder de los caciques, que se ubicaban en las diferentes localidades del país. Estos se
unieron buscando “hombres fuertes” que articularan a todos los grupos regionales. De ahí
el nacimiento del partido de Estado, casi como partido único, encima de la existencia de
partidos o ideologías oponentes, suprimiendo la pluralidad y competencia en el sistema
político.
De esta manera se constituyó una cultura política ligada al autoritarismo en donde la
posición prevaleciente era de “subordinación al centralismo y en donde el Partido
Revolucionario Institucional no funcionaba propiamente como partido político sino como
dependencia gubernamental encargada de organizar elecciones rituales” (Alonso
1997:24). De ahí que dicho partido político se vuelve del Estado, manipulando procesos
electorales, para legitimar su mando. Los opositores al partido de Estado carecían de
fuerza y condiciones para existir, y algunos terminaban uniéndose a él.
Una cultura política que tiene al autoritarismo como uno de sus ejes, se alimenta también
de la forma en que se han constituido otras esferas institucionales y de sociabilidad. Una
de estas esferas, es la organización de la iglesia católica. Cuyo funcionamiento ha
dependido de la imposición de actividades colectivas y fiestas rituales, lo que incluye
comprometer una participación económica o de trabajo por parte de los individuos y
comunidades “Su vitalidad suele depender de un liderazgo clerical carismático, que llega
a tener enorme influencia en la vida social y recreativa de los fieles” (De la Peña,
1994:162).
Otras estructuras de poder notables son las instituciones políticas, que influyen de manera
directa, configuradas de una forma vertical y clientelar. “Las relaciones patrón-cliente son
una forma de reciprocidad en la cual los beneficios para los subordinados se negocian a
cambio de lealtad y poder” (Adler-Lomnitz, 2004:27). Como podemos observar,
mediante los distintos tipos de socialización se controlan espacios, la vida y el entorno
del individuo.
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No solo las organizaciones religiosas o políticas fueron dominantes, la familia en la
cultura mexicana también juega un papel muy importante. Posee componentes
autoritarios en cuanto a la manera en cómo se conciben las decisiones desde una figura
paternal, que premia o castiga, dejando reflejada una estructura de poder que, si bien no
determina directamente, influye en la cultura política.
El ámbito del trabajo es otro medio de socialización importante. Mediante las relaciones
laborales y sindicales, ofreciendo a los sujetos protección que solamente es delegada para
aquellos con la voluntad de comprometerse.
Tanto en las relaciones sindicales como en las institucionales, se hace presente la relación
patrón-cliente de la que nace la lealtad, algo que resulta irónicamente peligroso para la
historia del sistema político mexicano. Los sujetos (individuales y colectivos) se vuelven
leales a un ente poderoso, y por este medio también se construye la cultura política.
Cultura política y elecciones
En los estudios de antropología política en México, un abordaje que provenía de la
Ciencia Política, pero que abrevaba de apreciaciones y terminologías antropológicas ganó
terreno en las últimas décadas; el de la cultura política (Alonso, 1997:29).
Pero ¿qué es la cultura política? Su conceptualización y su importancia han evolucionado
con el paso de los estudios de antropología política. Se podría comenzar diciendo que es
todo aquello que los individuos perciben mediante los procesos de socialización en los
que se ven envueltos, al interactuar con las estructuras de poder.
Para Guillermo De la Peña “la socialización política es entendida como el proceso por el
cual los miembros de una colectividad adquieren fehacientemente creencias, valores y
marcos de referencia para comprender y juzgar las formas de participación pública y
distribución de poder” (De la Peña, 1994:161). Es por medio de este proceso que los
sujetos, al estar en contacto con las relaciones de poder, reciben información y contenido
constante que a su vez es traducido en una cultura política.

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De forma particular en medio de la diversidad y las creencias religiosas e ideológicas, las
cuestiones económicas y sociales se han intentado explicar mediante el significado de la
cultura política mexicana y los fenómenos que trae consigo.
Dentro de los diversos aspectos que pueden enmarcarse en el ámbito de la cultura política,
su relación y formas de articulación diversas con los procesos electorales, son temas de
investigación recurrentes en la antropología desde las últimas décadas del siglo XX,
cuando los procesos electorales comenzaron a tener importancia en la vida política de
México.
Esta subdisciplina relaciona lo que a los ojos de otros investigadores podría ser
inarticulable a los procesos electorales, buscando el significado profundo y simbólico de
los fenómenos. En los estudios antropológicos de lo electoral es común el abordaje
multidisciplinario en que intervienen categorizaciones y metodologías diversas y en ellos
se plantea tanto el análisis institucional como el de los movimientos sociales.
Como ha planteado Jorge Alonso “Los estudios antropológicos de lo electoral han
empujado a tratar de tener una mayor intelección del Estado, del poder, de las élites y las
masas, de los partidos políticos, de los movimientos sociales, regionales y cívicos; han
lanzado el reto de conseguir una teorización acerca de lo público y lo privado, del
autoritarismo, de la democratización, de la cultura política” (Alonso, 1997:41).
Las campañas electorales otorgan el formato perfecto para la reconstrucción de las
relaciones de poder ya que son parte fundamental en el desarrollo de las regulaciones
delimitadas en la clase política; el proceso electoral integra y reestablece las relaciones
de subordinación y dominación entre los distintos grupos unidos, por relaciones
clientelares o jerárquicas.
Alonso quien realizó estudios de antropología política en el sur del país menciona que
“Más allá de los elementos individuales del voto, hay una lógica colectiva del mismo.
Estas interpretaciones dieron cuenta de los grandes obstáculos para la democracia por la
persistencia y supremacía de un partido de Estado” (Alonso, 1997:28)
Las políticas democráticas que en un inicio se desarrollaron tras la consolidación de las
reformas políticas diversas a partir de los años 70 del siglo pasado, dieron como resultado
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que ciertos antropólogos reivindicaran conceptos como lo son los símbolos y rituales.
Estos son formas de comunicación que se encuentran determinados -y determinan a su
vez- a la cultura política.
Simbolismos y rituales en la política mexicana
Una investigación dirigida por la antropóloga Larissa Adler-Lomnitz sobre la sucesión
presidencial de 1987-1988 en México, visualizó la reproducción de patrones culturales
muy claros. A partir de la recolección de datos etnográficos recabados en espacios
diversos, tanto en los círculos del poder como en las concentraciones multitudinarias, se
constituyó un estudio de caso que refleja que, el cambio de personas en el poder revela
con mayor fuerza lo que representa la cultura política en el sistema. Además de cómo
ciertos simbolismos políticos del autoritarismo del partido estatal reproducen las
relaciones de dominación-subordinación en el ocaso de ese diseño de poder (Cfr.AdlerLomnitz, Salazar y Adler 2004).
La cultura tradicional mexicana se encuentra poblada por una variedad de símbolos y
rituales asociados a ellos, empezando por los símbolos nacionales. Otros símbolos por
ejemplo son referenciados en clave religiosa; la Virgen de Guadalupe, es una clara
representación de ello. Estos símbolos son un tipo de comunicación social y pareciera que
son más efectivos a la hora de representar al individuo, provocando que la cultura política
se vuelva cada vez más banal e informal y que por consiguiente las prácticas electorales
también lo sean. Por ello se hace necesario preguntarnos “qué tan eficaces han sido los
símbolos oficiales para provocar adhesión y reconocimiento, o para suscitar significados
que alimenten a la cultura ciudadana” (De la Peña, 1994:158).
Como hemos observado el problema estructural de poder, aún con las transformaciones
ocurridas en las últimas décadas, no ha sido suprimido; por el contrario, ha sido
institucionalizado y ritualizado. Las formas de comunicación social y la reciprocidad
entre las relaciones de poder y la cultura política han deformado elementos básicos de la
democracia liberal representativa.
Como describe Héctor Tejera (1996), hay una clara relación entre sistema político y
cultura que rebasa la simple determinación de los valores que poseemos. Los procesos
electorales son prácticas culturales, puestas en juego en la arena política con el propósito
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de negociar adhesiones para la elección de determinados representantes (Tejera, 1996:1719).
Dicho propósito de negociación política se sostiene mediante rituales sin intercambios
explícitos, porque se establecen significados implícitamente, como los símbolos antes
mencionados. Incluso entra en juego el discurso político, el tono de voz y los gestos con
el que se gestiona; el uso de determinadas palabras y toda forma de comunicación política.
Los símbolos más significativos para los mexicanos son probablemente los informales,
aquellos que sirven de entretenimiento para la población. De ahí que los aspirantes a la
política se ven en la necesidad de ajustarse a este tipo de símbolos o formas de
comunicación social.
Los individuos se han ajustado también con el tiempo a estos conceptos, la burla
compartida en masas es el mecanismo de defensa y de identificación que se utiliza. Lo
que causa entretenimiento y comedia resulta más simbólico. Esto permite al mexicano no
identificarse con alguna idea en particular e identificarse momentáneamente con la idea
más conveniente o placentera.
Desde hace décadas los mexicanos se han sentido identificados con manifestaciones
culturales distintas a las oficiales y tradicionales. Lo que ha llevado a pensar que “los
verdaderos símbolos políticos están en otros ámbitos y otras figuras” (De la Peña, 1994:
159).
Nuevas fronteras de investigación
Con los avances en tecnologías de información y comunicación, han surgido nuevas
formas de comunicación social y en ellas se hacen presentes cada vez con mayor fuerza,
las manifestaciones culturales entorno a lo político electoral. Por lo que es posible señalar
que los procesos electorales en México evolucionan al paso de las formas de
comunicación social.
Los estudios antropológicos cuestionan la legitimidad de los sistemas políticos. Poco a
poco se adentran diversos factores como lo son el papel de los medios de comunicación,

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las redes sociales de las personas y las comunidades e incluso las redes digitales y
tecnológicas establecidas en los últimos años que tienen como función la comunicación.
Se podría decir que la identificación de los sujetos en un contexto político se fortalece
mediante imposiciones que legitiman el sistema político. Con todo, esta identificación es
volátil pues se ajusta a las necesidades que presentan las distintas épocas. Y la identidad
nacional que mantiene una relación recíproca con la cultura política, son determinadas
por las distintas formas de comunicación social como se ha mencionado anteriormente.
Zygmunt Bauman (2005), científico social de la modernidad y su liquidez etérea, habla
del papel de los medios de comunicación: “…los medios proporcionan la materia prima
que sus espectadores usan para abordar la ambivalencia de su emplazamiento social…”
(Bauman 2005:206)
Es aquí donde se propone una nueva frontera de investigación en antropología política.
¿Qué símbolos y formas de comunicación social emergentes, determinan la esfera
política; qué otras manifestaciones culturales actuales determinan la identidad del sujeto
y su cultura política? ¿Cuál es la importancia de la forma en que se ha transformado la
vida y la interacción de los individuos y comunidades en la Constitución de la
representación política, el cambio y la permanencia de la autoridad y el gobierno, y la
participación en los asuntos públicos en la era digital?
Conclusión
Es de suma importancia la ejecución y seguimiento de los estudios de antropología
política, pues nos ayudan a entender el contenido político del pensar y el hacer de los
distintos grupos sociales en México. ¿Qué componentes cognitivos los conforman, cuál
es su realidad política y cómo se lleva a cabo la socialización de valores políticos?
No es exagerado decir que las investigaciones electorales de antropología política han
permitido ampliar el conocimiento de la realidad nacional. Han destacado lo simbólico
de la lucha política, han permitido entender la heterogeneidad de la dinámica social
entorno al poder (Alonso 1997:39).

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Las nuevas formas de comunicación social, acompañadas por los simbolismos y rituales
tradicionales, son también importantes factores que se deben estudiar para el mejor
entendimiento del comportamiento electoral de las masas. Claramente las distintas épocas
y contextos políticos por los que ha pasado México nos dejan patrones electorales
importantes, que determinan a la cultura política y afectan a la democracia representativa
ante su crisis contemporánea.
Referencias
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Adler-Lomnitz, Larissa, Rodrigo Salazar Elena e Ilya Adler Lomnitz (2004) Simbolismo
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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 3. Enero-junio 2017, pp. 12-36
ISSN: en trámite

Respuesta de la zona metropolitana de Monterrey hacia la
migración indígena.
Response of Monterrey metropolitan area towards the
indigenous migration.
Kate del Rosario Rodríguez Alejandro I

Resumen: En la siguiente investigación haremos una breve exposición de la migración
indígena en Monterrey. Muchos de los conflictos que ocurren actualmente están
relacionados con la existencia de minorías, como la de los indígenas, con sus demandas
de reconocimiento y ejercicio de derechos y leyes. La población indígena, además de vivir
la discriminación laboral, accede a los espacios de la ciudad de manera residual con
respecto al resto de la población, y de la misma forma en que lo hacen muchos grupos
marginados, que se desplazan a la ciudad para buscar mejores opciones laborales.
Palabras clave: Migración, Minoría, Discriminación, Indígenas, Población, Grupos
marginados, Monterrey
Abstract: In the following investigation we will make a brief exposition of the indigenous
migration in Monterrey. Many of the conflicts that happen today are related to the
existence of minorities, such as the indigenous, with their demands for recognition and
exercise of rights and lows. The indigenous population, in addition to experiencing
employment discrimination, accesses the spaces of the city in a residual manner with
respect to the rest of the population, and in the same way as many marginalized groups,
who travel to the city to seek better work options.

Estudiante de Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones
Internacionales
I

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

Key words: Migration, discrimination, minorities, indigenous, population, marginalized
groups, Monterrey
Introducción
Hoy en día, los pueblos indígenas no cuentan con los medios adecuados para la
preservación de sus prácticas culturales y continúan siendo víctimas del racismo y la
discriminación al momento en el que ellos llegan a tomar la decisión de dejar sus tierras
natales y emprenderse en una aventura al emigrar hacia otros Estados en busca de mejores
oportunidades económicas y de desarrollo, que en sus Estados es algo un poco difícil
llegar a conseguir o se les niega rotundamente; principalmente, es debido a el dinero.
El motivo principal de la migración es el poder económico. La mayoría de las
comunidades indígenas forma parte de sociedades campesinas en las cuales los miembros
ganan la vida trabajando sus tierras para producir alimento propio y productos agrícolas
para comercializar, como el café, plátano, maíz y ganado. Fuera de esto existen pocas
oportunidades de empleo en sus comunidades. En algunas ocasiones brotes de violencia
y la persecución religiosa también provocan la migración de indígenas. También tiene
que ver que estos grupos de personas han carecido de oportunidades educativas
equivalentes a las del resto de ciudadanos. Por lo tanto, se ven en la necesidad de ir a otros
lugares con el sueño de seguir estudiando y así estar mejor preparados, por consiguiente,
lograr tener buenos ingresos económicos y una buena calidad de vida (Véase figura 1.1).
Al momento de llegar al estado de Nuevo León, precisando la zona de Monterrey y su
área metropolitana, estas personas se enfrentan a la sociedad concebida a sí misma como
homogénea, donde no hay espacio para la diversidad cultural, por lo tanto, los migrantes
indígenas se encuentran en desventaja, debido a su origen étnico y cultural frente al resto
de la población.
Y se denota la menos apreciación hacia estás personas, y que también no son del todo
buenas las condiciones en las que se ven rodeados en los ámbitos laborales y estudiantiles.
En el ámbito laboral se dan cuenta que sus trabajos no son bien remunerados, siendo que,
en una sociedad con paz positiva, la identidad étnica indígena no debería ser una
desventaja en el mercado de trabajo, cuando se entra en la comparación de trabajadores

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igualmente cualificados. Y en el ámbito estudiantil a veces no son aceptados por no hablar
el español, haciendo que se queden estancados hasta que lo aprendan
Recientemente, se publicó en el periódico Milenio el caso de un inspector de
Ordenamiento e Inspección en San Pedro, tuvo un trato denigrante hacia dos vendedoras
de origen mixteco.
Al publicarse esto de manera electrónica, muchas personas hicieron comentarios, la
mayoría a modo de crítica la presencia de los indígenas, expresando comentarios,
acusándolos de flojos, de estropear la imagen de la ciudad y recomendando que “mejor
se quedaran en sus Estados”.
Hemos vivido en una sociedad discriminatoria a nuestro propio pueblo, y a la vez a las
verdaderas raíces del pueblo mexicano, dándoles un trato que no se merecen, ni si quiera
el respeto e interés suficiente de las mismas instituciones hacia este grupo, que ahora
forman parte de nuestra comunidad.
En Nuevo León existe un gran índice de discriminación hacia los integrantes de la
comunidad indígena, sobre todo en el estrato de la población en edad adolescente,
últimamente se han reportado casos masivos de discriminación.
En fechas anteriores se dieron casos en una Preparatoria perteneciente a la Universidad
Autónoma de Nuevo León, donde, al integrarse un alumno de una etnia proveniente del
sur del país, estos expresaron su desagrado, emitiendo comentarios altamente
discriminantes. No se tiene un concepto del indígena como una persona que merece
respeto, se hace todo lo contrario, siempre se toma cómo alguien quien es una persona
que se deja abusar, que no se va a defender, que no tiene educación, que no sabe del
mundo.
Todo ese negativismo lo imparten las televisoras que difunden información y televisión
basura con comentarios tan denigrantes que hacen que la población adopte esas posturas,
por eso es que en estudios recientes se ha declarado que Monterrey es la primera ciudad
a nivel nacional más discriminante hacia los indígenas sobrepasando los niveles de
discriminación a la comunidad LGBT y el Estado de Nuevo León se posicionó como la

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entidad del país con mayor número de quejas por discriminación presentadas al
CONAPRED (consejo nacional para prevenir la discriminación).
Preguntas de investigación
¿Por qué gran parte de la población en nuestro estado reacciona con desagrado con
respecto o menos precia con palabras denigrantes a los indígenas?
¿Cuál es el sentimiento que los orilla a realizar estos actos discriminantes y cómo se
sienten los agraviados?
Objetivo general


Conocer el motivo, la raíz de esta conducta que adopta parte de la población
hacia las etnias indígenas



¿Qué sentimiento se genera al momento de actuar con discriminación hacia
estas personas?

Objetivos específicos


Saber de dónde es que provienen o se aprenden estas conductas estas conductas



Por qué la juventud regiomontana realiza esos actos discriminantes, con qué
propósito

Bases teóricas
Acoso: Conducta no deseada que atenta contra la dignidad de la persona, creando un
entorno intimidatorio, humillante u ofensivo por razones de etnia, religión, convicciones,
discapacidad, edad u orientación sexual.
Bullying: Fenómeno de agresividad injustificada que cursa con mayor o menor nivel de
gravedad, pero siempre es violento porque pervierte el orden esperable de relaciones
sociales; lo que hemos llamado la reciprocidad moral esperable entre iguales.
Clase social: Las clases sociales se constituyen en la confrontación; sólo existen
plenamente si, tomando conciencia de sus intereses, luchan contra otras clases.

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Comunidad indígena: conjunto de personas que pertenecen a un pueblo indígena, que
forman una unidad social, económica y cultural, asentadas dentro del territorio del Estado
y que reconocen autoridades propias de acuerdo con sus usos, costumbres y tradiciones
Discriminación: Trato diferente y perjudicial que se da a una persona por motivos de raza,
sexo, ideas políticas, religión, etc.
Discriminación laboral: Es un fenómeno social que se manifiesta en una enorme
pluralidad de situaciones y formas. Enraizadas en el prejuicio social, se construyen y
reproducen formas de exclusión que mantienen y consolidan estructuras de subordinación
y explotación.
Etnia: Se vincula a factores de orden cultural, si bien con frecuencia ambas categorías son
difícilmente separables.
Indígena: Son indígenas los descendientes de los pueblos que ocupaban un territorio dado
cuando éste fue invadido, conquistado o colonizado
Minoría: Grupo específico que ha sido siempre parte de una nación, pero que debido a
cambios de fronteras, etc., se encuentra en una situación minoritaria.
Municipio indígena: Todo aquel con una proporción de hablantes de lengua indígena
mayor al 40%, aun cuando en estos municipios viva sólo el 60,4% de la población
hablante de lengua indígena (HLI), y el 28% de sus habitantes no sean HLI.
Población: Conjunto de seres vivos de la misma especie que habitan en un lugar
determinado.
Raza: Se asocia a distinciones biológicas atribuidas a genotipos y fenotipos,
especialmente con relación al color de la piel.
La migración indígena no es nueva en México, desde los inicios de la etapa Colonial las
normas de congregación (la congrega) de la Corona española llevaron a la reubicación
forzada de grupos indígenas enteros. Posteriormente, la desertificación de la tierra, la
presión demográfica o simplemente, la tendencia humana a buscar un mayor bienestar,
obligaron a la población indígena a la búsqueda de nuevos espacios para sembrar y vivir,

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y los encontraron en las despobladas selvas y bosques, en los desocupados desiertos y
llanuras que podían aprovecharse, y en los lejanos y vacíos montes y eriales que les
permitían obtener algún beneficio, y en fin, en aquel espacio no ocupado que pudieron
colonizar. También han sido atraídos por el centralismo urbano, en el cual prevalecen
espacios específicos de concentración de poder y de capital, y donde, por supuesto, se da
una alta reunión de población en medio de deterioros urbanos y pueblerinos. En los
últimos 30 o 40 años, la migración indígena ha tendido a intensificarse y diversificarse y
se ha insertado en las grandes corrientes migratorias nacionales. Podría suponerse que
desde la década 1980-1990, y siguiendo la tendencia nacional, al menos un tercio del total
de la población indígena del país se ha visto involucrada en procesos migratorios
Los regios figuran a nivel nacional por su falta de tolerancia, al ocupar el primer lugar de
las diez ciudades más grandes del País con mayores índices de intolerancia, según un
sondeo del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. Ricardo Bucio, presidente
de la CONAPRED, comentó que por esa razón es necesario mejorar la cultura de la
población y la creación de una legislación al respecto.
"Lo que tenemos medido es que como zonas metropolitanas de las más grandes del País,
Monterrey es la que tiene mayores niveles de intolerancia, no a todos los grupos de
población, por ejemplo Guadalajara tiene mayor número de personas con intolerancia a
personas con discapacidad.
"Pero Monterrey tiene mayor nivel de intolerancia hacia grupos indígenas y personas que
vienen de fuera, personas que tienen otra cultura, a mujeres y hombres homosexuales, por
ejemplo”,

explicó.

"Aunque a nivel nacional 4 por ciento de las personas dicen que los niños no tienen
derechos, en Monterrey ese porcentaje es 8, aquí el 28 por ciento de las personas dice que
los niños sólo pueden tener los derechos que les quieran dar sus padres, el 28 por ciento
cree que se justifica que las trabajadoras del hogar coman la comida sobrante de la
familia". Añadió que por eso es necesaria una ley que sancione estas conductas.
"Una ley estatal contra la discriminación tiene que obligar a los particulares y a las
autoridades a tener acciones en contra de una cultura que es histórica, sistemática y que
parece que está muy naturalizado a veces el desprecio hacia ciertos grupos de población".
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El diputado José Juan Guajardo, presidente de la Comisión de Derechos Humanos del
Congreso, comentó que el dictamen de la ley se encuentra avanzado y confió en que éste
pueda ser presentado el próximo periodo de sesiones.
Con el transcurrir del tiempo, para la población indígena la migración continúa, al parecer
se constituye en su mejor estrategia, o tal vez en la única alternativa para lograr mejorar
sus condiciones de vida suya y las de sus familias, puesto que vemos que a partir de la
década de los noventa, la población indígena empieza a migrar con mayor fuerza, ya no
solo a las grandes ciudades del país, sino que encuentra también otro horizonte, otra mejor
opción, emigrar a otros países, como Estados Unidos, Italia, España, y otros países
europeos, donde van llenos de ilusiones y sueños, objetivos y metas; esperanzados de
poder encontrar mejores oportunidades. Pero muchas de estas expectativas se ven
truncadas, pues al vivir la realidad en otros países, resulta difícil y muy poco exitoso;
muchos se ven obligados a regresar porque no lograron adaptarse a la soledad, a la rutina
y muy lejos de su familia, de su comunidad, donde viven experiencias duras y
desalentadoras.
Más grave resulta, si tenemos en cuenta que inicialmente el que migraba era el esposo o
responsable de familia, pero en lo posterior, también ha empezado a salir la esposa o
madre, ser humano que constituye para los indígenas el pilar fundamental de la familia.
Otro hecho alarmante resulta el deseo de algunos migrantes de reunir a su familia, pero
no en sus comunidades, sino junto a ellos en el exterior, situación que atenta contra las
mismas raíces culturales y familiares.
Otro de los efectos impactantes de la migración constituye los niños y jóvenes que se
quedan solos, que ya no tienen a su padre ni a su madre, junto a ellos, puesto que los dos
han migrado fuera del país, quedando los hijos bajo la responsabilidad de tíos, abuelos.
Casos muy graves y preocupantes, pues la juventud queda prácticamente abandonada, y
es así como empezamos a palpar la pérdida de los valores, morales y primordialmente los
valores culturales, además de una serie de secuelas psicológicas y sociales.
Marco referencial
Felipe de Jesús Marañón Lazcano investigador de la facultad de Ciencias Políticas Y
Relaciones Internacionales, menciona que hay muy poca tolerancia del concepto de la
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persona indígena, sobre todo en los jóvenes, donde de acuerdo con su análisis el 95% de
los estudiantes de preparatoria tienen una apreciación negativa de la población indígena.
Para Jesús Marañón uno de los principales problemas por los que los ciudadanos muestran
ese comportamiento de hostilidad hacia la población indígena es la televisión local, ya
que esta, dentro de su programación los identifica como personas torpes, de tez morena,
pobres y que necesitan ayuda. (El Horizonte, 2018)
Como bien se sabe la Ciudad de Monterrey es un foco de inmigración, por la principal
razón de ser conocida también como la “ciudad industrial”, es una de las ciudades con
mayor movimiento de capital a nivel nacional, lo cual la vuelve una de las ciudades más
importantes del país, siendo atractiva no solo para empresarios importantes y de categoría
internacional, sino también para personas que están en busca de mejores oportunidades
de vida y de un progreso personal, mismas que pueden provenir de diferentes Estados del
país, con un desarrollo social menor.
Según el INEGI 412,000 habitantes de la población de Nuevo León se identifican con un
grupo étnico, dato del 2015. Estas poblaciones residen principalmente en los municipios
de: García, Escobedo y Juárez; los cuales no están muy alejados de la zona metropolitana.
Es irracional mencionar que el centro de la problemática en cuanto a esta mala percepción
del regiomontano hacia los indígenas, misma que lo lleva a discriminarlo, sea la misma
población indígena en sí, o propiciarle toda la culpa al defectuoso sistema de medios de
comunicación en Monterrey, mencionando y recalcando que este si es un gran factor
influyente a dicho comportamiento, sin embargo de aquí no origina el problema. Desde
nuestro punto de vista, el problema comienza principalmente en los valores que tiene el
regiomontano, en la falta de educación, así como el de un sentido de empatía por los de
su alrededor, sin importar las características de estos. Si a lo mencionado anteriormente
le sumamos la programación basura local, a la que toda persona es vulnerable de recibir
el problema crece de gran manera y de forma más acelerada.
Los medios de comunicación que menciona Marañón Lazcano como principal fuente del
problema, podría ser una hipótesis equivocada, esto si también cuestionamos la actitud,
los valores y la educación recibida del regiomontano que medirán su nivel de
vulnerabilidad para desarrollar las actitudes y comportamientos mostrados en la televisión
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local, así como también cuestionar cual es el perfil del regiomontano discriminatorio y el
del que no lo es.
El crecimiento de la población de Nuevo León, y de Zona Metropolitana de Monterrey
en particular se ha incrementado en gran parte por vía migración. Según Cerrutti (1989)
las diversas migraciones desde estados vecinos y cercanos, han sido parte importante del
crecimiento histórico de la Zona Metropolitana de Monterrey. Desde el siglo XIX y
durante el siglo XX las migraciones han solucionado en distintas épocas la escasez de
mano de obra que ha sufrido la zona. El mismo autor señala que entre 1900 y 1970 entre
el 25 a 40 por ciento de los habitantes de Monterrey eran migrantes, en lo cual el 29 por
ciento son proveniente de los estados de Guanajuato, Coahuila, Jalisco, Tamaulipas,
Zacatecas y San Luís Potosí.
Aún con estos datos se debe señalar que la migración hacia la Zona Metropolitana de
Monterrey ha sido poco estudiada durante los años anotados, sin embargo estos son
indicativos de que esta zona siempre ha sido uno de los principales destinos para los
migrantes nacionales por su carácter de alta industrialización y oferta de empleo. Durin
(2003) plantea que desde la década de los años setenta la Zona Metropolitana de
Monterrey ha sido un punto muy atractivo para los migrantes indígenas por la abundancia
de empleo en el sector informal, los que a pesar de la carencia de seguridad social ofrecen
sueldos más altos que los de sus lugares de origen.
Los datos muestran que la población migrante indígena en la Zona Metropolitana de
Monterrey se incrementó ampliamente entre 1970 y 2005. Por ejemplo, en el año 1970
eran sólo 787 migrantes, para 1990 habían pasado a ser 4852 migrantes y en el año 2005
la población indígenas llegó hasta 29,538 personas (Durin et al, 2007). Estos datos
reflejan una gran tendencia en el flujo de migrantes indígenas hacia la Zona Metropolitana
de Monterrey (p.380) (Cervantes, Pineda, Gallegos &amp; Molina, 2010). (Véase figura 1.2)
Análisis de datos
En base a las entrevistas realizadas se obtuvo una gran variedad en cuanto a las respuestas,
hemos decidid categorizar las preguntas que fueron designadas principalmente para el
desarrollo de esta investigación y que nos ayude a solidificar la conclusión de cuál es la
opinión de los regiomontanos acerca de las emigraciones de las poblaciones indígenas.
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Hemos realizado una matriz de categorías en general de las respuestas, categorizándolas
si son positivas (+), neutral (/) o negativas (-) en cuanto al estudio.
Preguntas.

P1

P2

P3

P4

P5

E1

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-

+

E2

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/

E3

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E4

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E5

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E6

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E7

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E8

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E9

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E10

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E12

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P6

P7

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encuestado

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E13

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E14

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E15

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E18

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E21

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E24

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E25

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E26

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E29

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E35

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E36

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E37

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E38

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E39

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+

+

+

E40

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-

-

-

+

+

+

+

Para una mejor comprensión hicimos categorías sobre cada una de las consignas
realizadas:

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“Cómo se conceptualiza la palabra indígena” p4
Categoría 3: con
una descripción
denigrante
5 encuestas
describieron la
palabra de una
manera ofensiva o
grosera

Categoría 2: En
forma neutral.

Categoría 1: De
buena forma

13 encuestas fueron
las que utilizaron
una descripción
muy sutil, sin sonar
groseros, ni
bondadosos.

22 Encuestas
describieron la
palabra indígena
con buenas
palabras.

Tomando en cuenta los resultados del categorizar en tres tipos, es más fácil distinguir las
tendencias y separarlas dando como un resultado más detallado el que la mayoría de las
personas al momento de describir, definir o brindar el significado de la palabra indígena
tienden a utilizar palabras generalmente correctas, que son claramete apropiadas para
poder darle calidez y el significado correcto de la palabra, sin tampoco sonar con
presunción y queren dejar una buena impresión hacia nosotras como entrevistadoras ni
tampoco utilizando palabras denigrantes que ofenden la interidad de este grupo de
personas.

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“¿Le gustaría pertenecer a una etnia indígena?”p5

Categoría 3: Para
nada, sufren de
muchas
desigualdades
21 personas opinan
que en estos días
todo está en contra
de ellos, no tienen
oportunidades

Categoría 2: Se
reservan sus
comentarios.
1 persona no está al
tanto/informado
completamente

Categoría 1: Si les
gustaría para
conocer otras
costumbre y
dialectos,
A 17 personas les
hubiera gustado
pertenecer a una

1 persona no
decidió

En esta pregunta quisimos profundizar los pensamientos de los encuestados para que así
analizarán más sus respuestas próximas, sin el afán de hacer influencia alguna en sus
respuestas, casi todos comparten la misma idea, la mayoría expresó que no les hubiera
gustado pertenecer a alguna etnia debida a las circunstancias actuales que son muy
discriminados en todos los aspectos, sufren de muy pocas oportunidades y sus culturas y
tradiciones están desapareciendo, todo muy respetuoso, pero hubo quienes si utilizaron
palabras con un tono elitista. Sin embargo reflejando casi la otra mitad esta la contraparte
de los que estarían encantados de haber conocido otras culturas, ser diferente y luchar por
los derechos.

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“¿Ha llegado a ofender a alguien perteneciente a alguna etnia?, ¿qué tan
grave fue? p6-7

Categoría 3: Han
llegado a ofender en
varias o muchas
ocasiones de una
manera grave
19 personas no
piensan dos veces
en declaras ofensas
hirientes hacia los
indígenas

Categoría 2:Han
ofendido a los
indígenas de una
manera no tan grave

13 personas en
ciertas ocasiones
han ofendido o
dicho algo no tan
malo a los indígenas

Categoría 1:
Tienen total respeto
hacia los indígenas
8 encuestas
reflejaron que rara
vez han llegado a
ofender a un
indígena o nunca

Acercándonos cada vez al núcleo de esta investigación, esta pregunta conlleva al gran
problema de investigación, así que encontramos un tanto obvio añadir esta pregunta y en
parte atribuye a desencadenar las respuesta para toda esa información que nos ha llenado
de preguntas, dándoles la claridad que necesitamos, entonces, prácticamente se puede
declarar que la mayoría, excepto 8 personas han tenido algún comentario malo, hiriente
o denigrante hacia algún miembro de alguna etnia indígena lo que nos arroja que son más
las personas que lo hacen frecuentemente y sus comentarios no son dados sutilmente, es
algo que ha ido incrementándose a lo largo de los años, y en relación a nuestras
investigaciones, es muy cierto que se debe a todas las influencias que se reciben tanto
socialmente como en televisión. Véase figura 1.3

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“¿qué tanto les afecta la inmigración de los indígenas y por qué?

Categoría 3: les
afecta mucho y la
razón es grosera
1 persona expreso
que le molesta
mucho con palabras
groseras.

Categoría 2: les
afecta poco y las
razones comparten
no son tan groseras
9 personas se
sienten un poco
agraviadas pero no
insultan a la
población

Categoría 1: Son
les afecta en nada y
comparten
comentarios
positivos
30 personas en sus
respuestas
informaron que no
les afecta en nada y
fueron respetuosos.

Siendo ésta la pregunta central, poniéndola con el propósito de que indirectamente arrojen
sus respuestas con un poco de discriminación des intencionalmente se les pidió que
explicaran el por qué sí les afecta o no, dando como resultado que casi todos los
encuestados respondieron con una postura respetuosa indicando que no tienen
inconveniente de que estas personas vengan a las ciudades en busca de mejores
oportunidades, sin embargo sus razones varían, no se salen del cuadro del respeto, dan
comentarios neutrales, lo cual indica que no necesariamente tiene que estar relacionado
la discriminación física o comentarios con su opinión sobre desarrollo personal.

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¿Cuáles cree que sean las razones de la inmigración indígena?

Categoría 3: Las
razones son
interpretadas de
forma positiva Para
obtener una mejor
calidad de vida o
superación personal.

Categoría 2: No
conocen las razones
o les es indiferente
el tema
Ninguna persona
concordó con esta
categoría

28 personas
concuerdan en esta
teoría

Categoría 1: Las
razones las
interpretan de una
forma negativa
como en busca de
robar empleos o
para dedicarse a
giros indebidos.
12 personas
concuerdan con esta
categoría

Todos reconocen el fenómeno social por el que está pasando la ciudad, nadie se muestra
escéptico a la problemática. Casi tres cuartos de la población metropolitana de monterrey
entrevistada reconocen los principales motivos de la inmigración, al pensar que el
fenómeno es por razones de buscar una mejor calidad de vida, sin embargo, casi un cuarto
de la población entrevistada relaciona su inmigración con motivos de desempeñar una
vida con un estilo no favorable para los residentes del área.

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Núm. 3. Enero-Junio 2017

¿Qué acciones propone que tome el gobierno para disminuir o darle solución a
dicho fenómeno?
Categoría 3:
Proponen que el
gobierno local
deberían ayudarlos
mediante talleres y
programas.

Categoría 2: No
saben qué medidas
se pueden tomar o
muestran
indiferencia con su
estadía.

31 personas
asintieron con la
categoría

3 personas
asintieron con esta
categoría

Categoría 1:
Proponen que el
gobierno de la zona
que provienen
deberían ayudarlos
para evitar la
inmigración en el
área.
6 personas
asintieron en esta
categoría.

Tres cuartos de la población entrevistada están a favor de que debería intervenir de
manera radical el gobierno, mediante programas y talleres, para ayudarles a mejorar su
calidad de vida durante su estadía en la ciudad, el cuarto de la población restante está
dividido entre las personas que no están a favor de su inmigración a la zona y que deberían
ser ayudados por sus gobiernos de las regiones que provienen, y las otras son las persona
que muestran total indiferencia al caso.

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Núm. 3. Enero-Junio 2017

¿Sabe si el gobierno local o estatal les brinda algún tipo de ayuda para su estadía
en Monterrey y sus áreas aledañas?

Categoría 3: Si
conocen o saben
algún programa o
fundamento en la
que indígenas se
pueden apoyar para
obtener mejor
calidad de vida.
5 personas
concuerdan con la
categoría

Categoría 2: Solo
conocen un poco
acerca del tema en
cuanto a ayuda por
parte del gobierno
local o estatal.
9 personas
concuerdan con esta
categoría

Categoría 1: No
conocen ni saben de
algún programa o
fundamento en la
que indígenas se
pueden apoyar para
obtener mejor
calidad de vida.
26 personas
concuerdan con la
categoría

En cuanto a las cuarenta personas entrevistadas solo cinco parecen saber que si hay leyes
e instituciones que los deberían de apoyar así como de proteger sus derechos humanos
durante su estancia en la ciudad, esto equivale a menos de un cuarto de la población. En
cambio, solo nueve personas, es decir casi un cuarto de la población, solo suponen que
hay algunas leyes e instituciones encargadas de este tipo de problemáticas.

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Núm. 3. Enero-Junio 2017

¿Cuáles cree que sean las razones de la discriminación indígena en esta área?
Categoría 3:
Reconoce que hay
un problema de
discriminación
indígena y que está
mal, sin embargo no
comparte
características de
hostilidad.

Categoría 2:
Reconoce las
razones del
problema pero su
respuesta la dice en
un sentido
indiferente, no está
muy interesado.
5 personas entran en
la categoría.

2 personas entran en
la categoría.

Categoría 1: Su
respuesta se basa en
un sentido de
hostilidad e
incluyendo la suya,
hacia la población
indígena
33 personas entran
en la categoría.

En análisis a toda la población del área metropolitana, de las cuarenta entrevistas podemos
recabar que en cuanto a la discriminación indígena todos reconocen la problemática, de
manera positiva o negativa, solo dos encuestados contestaron a la razones pero tratando
también de decirlo en un sentido de inclusión a la comunidad indígena a nuestra sociedad;
otras cinco personas se muestran indiferentes al mencionar las razones, es decir no están
interesados en si les afecta o les perjudica; por ultimo tenemos a tres cuartos de la
población, compuesto de treinta y tres personas, que identifican las razones de la
discriminación pero mencionándola con cierto sentido de exclusión y hostilidad.

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Núm. 3. Enero-Junio 2017

Conclusiones generales del análisis
Haciendo un análisis general sobre los datos obtenidos y ya tomando en cuenta que fue
de gran ayuda el categorizar las respuestas, nos amplía el campo de llegar a una
conclusión para

así darle fin al método de la teoría fundamentada que hemos venido

trabajando en todo el proyecto en el cual, estipulamos que las personas pertenecientes a
Monterrey y su área metropolitana, siendo influenciadas por todos los comentarios
negativos que se escuchan por parte de personas llamadas “tóxicas” más aparte de toda
la negatividad recibida por la televisión local con sus programas basuras los cuales
generan que Monterrey ocupe el primer lugar a nivel nacional en intolerancia a personas
indígenas debido al bombardeo de estereotipo que recibe la juventud por parte de los
medios de comunicación, lo que da como resultado el que tengan una percepción
equivocada, llena de pensamientos negativos tengan una mala respuesta hacia las
personas que pertenecen a alguna etnia indígena cuando ella(o)s migran hacia las
ciudades de nuestro estado en busca de conseguir una mejora en su calidad de vida y un
mejor sustento económico. Con los resultados obtenidos apegados a nuestra teoría
estipulada, concretamos que no necesariamente toda esa contaminación psicológica que
deja la sociedad y las televisoras basuras pensamos de manera general, si se puede
clasificar los pensamientos, se siguen teniendo pensamientos discriminatorios hacia esas
personas empezando por su procedencia, estatura, aspecto, rasgos, vestimenta etc., pero
está muy aparte de lo que se piensa sobre estas personas que se proponen metas de
superación, alcanzar sus sueños de vivir plenamente en condiciones enriquecedoras en
todos los aspectos. Si hay uno que otro que piense que por qué no se superan dentro de
su entorno o que regresen a él cuando logren alcanzar ciertas metas y así ayudan a sus
comunidades pero no dejan de ser comentarios positivos.
Todos los regiomontanos residentes de monterrey y las áreas aledañas reconocemos que
hay un problema de discriminación indígena, pero dentro de esta hay opiniones que
difieren unas de las otras, opiniones positivas y negativas. Se reconoce que la principal
razón de la inmigración indígena es por una busca de la mejor calidad de vida según los
entrevistados, incluyendo también mi opinión.
Así como también, la mayoría de los encuestados reconocen que debería de haber una
intervención por parte del gobierno local para ayudarlos a conseguir un bienestar y así
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Núm. 3. Enero-Junio 2017

puedan conseguir una integración dentro de la sociedad; alrededor de un cuarto de la
población entrevistada que es alrededor de diez personas, el cual se reparten en dos
grupos, uno en el que se muestran indiferentes con el trato recibido por parte de la
ciudadanía y de las autoridades hacia esta población indígena, y el otro grupo en el que
proponen que deberían ser ayudados por el gobierno de las regiones que provienen, esto
dicho tal vez para evitar así la inmigración a hacia la zona; mostramos un cierto sentido
de subjetividad en esta parte, y la ambigüedad de la misma, en la que ellos proponen que
su gobierno les brinde las atenciones necesarias para que no vengan a la zona en busca de
mejores oportunidades, ya que no las necesitarían.
En cuanto al desconocimiento total de instituciones y leyes que promueven, apoyan y
salvaguardan a los derechos e integridad de los indígenas en la zona, hacen que sus
condiciones sean deplorables, ya que de los cuarenta encuestados solo cinco de ellos
estaban seguros y conocían alguna institución o ley que estén a favor de ellos; de los
treinta y cinco restantes, veintiséis no tenía absoluto conocimiento de estos y solo nueve
encuestados suponían que deberían existir algunas. El que ni siquiera el regiomontano
sepa de la existencia de apoyo que se le tiene que dar a estas minorías indígenas en la
ciudad, tal vez es lo que provoca que estos mismos no sientan temor o miedo al
discriminarlos, ya que evidentemente hay una falta de interés institucional en el área, no
solo por el simple hecho de las malas condiciones de vida indígena dentro del área
metropolitana, principalmente por la mala cultura del regiomontano al juzgar a ciertas
comunidad por algunas características diferentes a las de él.
La población entrevistada en cuanto se le preguntaron las razones que considera
propiciadoras a la discriminación indígena, todos señalaron las mismas que ya se nos han
sido mencionadas a los largo de esta investigación, sin embargo si volvemos a tomar ese
sentido de darle cierto valor a las palabras, en el sentido axiológico, entramos otra vez
dentro de la esfera de interpretar según la subjetividad y ambigüedad de la persona, es
decir, todos reconocieron que hay actos y comentarios de discriminación hacia las
personas golpeando su dignidad e integridad, pero aun así hubo quienes decían que era
una desfachatez ese tipo de comportamiento por parte de los regiomontanos, sin embargo
ellos al explicar el porqué de este, su respuesta tenía un sentido de individualismo, en la
que no proponen y no se incluyen a la mejora de esto. En un término de respuesta más

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corta, el regiomontano reconoce lo que está mal, sin embargo no le interesa mucho a hacer
un cambio de mejora, esto contradiciendo un poco los ideales que piensa que deberían de
tener toda la población del área metropolitana, esto quiere decir que él no se la exige un
cambio positivo radical a él mismo, ni a los de su círculo cercano.
Conclusiones
Al finalizar nuestro proceso de investigación nos hemos topado con una serie de
sorpresas, la primera, es que nuestra hipótesis que planteamos en nuestro marco
referencial, ha sido descartada parcialmente, puesto a que nuestros datos arrojan todo lo
contrario a lo que es el núcleo de esta investigación, está mal el decir que un regio es
intolerante al 100% ante la llegada de un grupo de indígenas en su territorio y que esto se
debe más que nada a factores psicológicos que tienen que ver más allá del nucleó social
cercano, puesto que las televisoras juegan un gran papel importante en cuanto a las
conductas que la población pueda llegar a ejercer.
Pero esto no es así, pues resulta que aun así y con todo ese bombardeo de negativismo
hacia este grupo de personas, escuchando diariamente el que se les ofenda de un manera
demasiado denigrante sí influye en como nosotros nos llegamos a referir sobre ellos, pero
existe un grandísimo contraste cuando se exponen las razones del por qué ellos están aquí,
luchando por una vida mejor, se dan comentarios buenos, y esto es gracias a que cuando
se trata de superación los regios tienen ese sentimiento de que todo es bueno en cuanto
mantenga una relación al prosperar, y de aquí se van desencadenando otras circunstancias,
se tiene un muy buen conocimiento de que debido a las escasas oportunidades que se
encuentran en nuestro medio, sean éstas para acceder a la educación, fuentes de trabajo,
y otros, la población indígena se ha visto en la necesidad de migrar, inicialmente hacia
las grandes ciudades del país, los que son residentes de monterrey y las áreas circundantes
estamos conscientes del problema que anda rodeando nuestros días, que es algo muy
serio, que la verdad es que hay un problema de discriminación indígena, pero dentro de
esta hay opiniones que difieren unas de las otras, opiniones positivas y negativas. Se
reconoce que la principal razón de la inmigración indígena es por una busca de la mejor
calidad de vida según los entrevistados.

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En los últimos 30 años la Zona Metropolitana de Monterrey observa una creciente ola de
migración indígena. Esta migración masiva desde el centro y sur del país, ha estado
transformando a la Zona Metropolitana de Monterrey en una ciudad étnicamente
diferente, aunque lejanamente multi étnica.
Cada día llegan miles de indígenas para buscar empleos y una mejor vida. Aunque esta
investigación encontró que posiblemente un cantidad considerable de los que comentan
positivamente acerca de los indígenas en general, también es probable que este incentivo
no logre sopesar el sentimiento de discriminación que llegan a tener estas personas. En el
mismo sentido, se constató que desde la perspectiva de las características socio
demográficas este tipo de migrantes son predominantemente gente en edad laboral plena
y con al menos la educación básica terminada, sin embargo, al parecer estas cualidades
no los libran de la factible discriminación de la que son objeto y en vez de contribuir para
lograr su mejor adaptación, pueden tender a formar barreras de resistencia.
Se puede concluir con que las personas aceptan que estos grupos indígenas se incorporen
a sus ambientes laborales con la finalidad de que se está buscando la superación
profesional, pero realmente, nosotras opinamos que esto es una tarea que va más allá del
pueblo regio y metropolitano, esto también recae en el gobierno, que no incentiva en el
desarrollo académico y económico de estas poblaciones.
Referencias
Boletín ICCI-ARY Rimay, Año 4, No. 41, agosto del 2002
Cervantes, J., Pineda, M., Gallegos, I. &amp; Molina, M. (2010). Migrantes indígenas en la
zona metropolitana de Monterrey. Revista de Antropología Experimental. , nº 10, p.379389.
Durand, Jorge y Douglas Massey. Clandestinos. Migración México-Estados Unidos en
los albores del siglo XXI, Universidad Autónoma de Zacatecas y Editorial Miguel Ángel
Porrúa, México, 2003.

Durin, S. (2008). Entre luces y sombras. Miradas sobre los indígenas en el área
metropolitana de Monterrey (No. 307.240972 E5).

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

Durin, S. (2006). Indígenas en Monterrey. Redes sociales, capital social e inserción
urbana. El triple desafío. Derecho, instituciones y políticas para la ciudad pluricultural.
México: Gobierno del Distrito Federal, Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Durin, S. (2003). Indígenas urbanos en la zona metropolitana de Monterrey. Vetas.
Revista de El Colegio de San Luis, 15, 67-85.
Durin, S., Moreno, R., &amp; Sheridan, C. (2007). Rostros desconocidos. Perfil
sociodemográfico de las indígenas en Monterrey. Trayectorias, 9(23).
Hernández, I.. (2017). ¿Regios racistas? febrero 10, 2018, de Periódico el Horizonte
Sitio web: http://www.elhorizonte.mx/local/regios-racistas/1929849
Horbath, J. (2008). La discriminación laboral de los indígenas en los mercados urbanos
de trabajo en México: revisión y balance de un fenómeno persistente. Pobreza,
exclusión social y discriminación étnico-racial en América Latina y el Caribe, 25.
Internacional Migración y Desarrollo. Migración y desarrollo, Año 1, octubre,
Universidad de Zacatecas, Zacatecas, México, 2003 (“La explicación teórica de las
migraciones: luz y sombra”, Joaquín Arango; “Desafíos trasnacionales al ‘nuevo’
multiculturalismo”, Joaquín Vertovec).
Anexos
figura 1.1 Familias Indígenas migran en buscan de mejores oportunidades

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

Figura 1.2 Total de migrantes indígenas en la zona de monterrey y área metropolitana

Figura 1.3 Respuesta hacia la frecuencia de comentarios o acciones que ofendan o
golpeen la dignidad hacia la población indígena, independientemente de la gravedad de
este.

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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 3. Enero-junio 2017, pp. 37-58
ISSN: en trámite

Las redes sociales como medio de comunicación política. El uso del
Snapchat.
Social networking as means of political communication. The Snapchat’s
uses.
Emmanuel Iván Morales RuizI
Ana Maria Romo JiménezII

Resumen: Internet sin duda se ha convertido en la conexión clave entre el ciudadano y su
entorno político. Ante la evolución que internet está causando en la población en especial el
público joven, se ha creado la necesidad de interactuar no físicamente ahora apoyados de las
nacientes redes sociales, dando vida a la comunidad virtual local y global, mismas que están
demando transparencia en la manera en la cual se maneja la información dan prioridad a que
esta sea o no la verdad absoluta para la audiencia.
El objetivo que conlleva a la realización de esta investigación es demostrar que el manejo de
redes sociales están tomando importancia en la forma de compartir, transmitir y emitir
información con los nuevo individuos que son parte activa de este nuevo mundo político que
demanda mayor claridad en lo que ve, escucha y siente, es decir que no se sientan engañados

I

Emmanuel Iván Morales Ruiz, estudiante de la Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Publica
en la Universidad Autónoma de Nuevo León, colaborador en investigación a cargo de la Dra. Ana María
Romo Jiménez. dearmotivtion@gmail.com
II
Ana María Romo Jiménez, Doctora en Filosofía, con Orientación en Relaciones Internacionales, Negocios
y Diplomacia de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Profesora investigadora de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. Integrante del Cuerpo Académico de Desarrollo Sustentable,
Integrante de la academia de Administración y Desarrollo Sustentable, Línea de investigación,
Responsabilidad Social Empresarial. ana.romojm@uanl.edu.mx anamariaromoj@hotmail.com

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

por los entes políticos que buscan no solo sumar un voto más, sino el despertar esa indagación
por saber más de lo que pasa a su alrededor.
Palabras clave: Jóvenes, Redes sociales, Medios de comunicación
Abstract: The Internet has undoubtedly become the key connection between the citizen and
his political environment. Given the evolution that the Internet is causing in the population
especially the young public, the need has arisen to interact not physically with the benefits
of social social networks, giving life to the local and global virtual community, which are
demanding transparency in the Way in which information is handled with priority to be sea
or not the absolute truth for the audience.
The objective of achieving this research in the management of social networks is to take
relevance in the way of sharing, transmitting and issuing information with the new
individuals who are an active part of this new political world that demands greater clarity in
what they see, he listens and feels, that is to say that he did not associate with the political
entities that seek not only to add one more vote, but that he awakened that inquiry to know
more about what is going on around him.
Key words: Young people, Social networking, Social media
Introducción
Aunque las redes sociales tradicionales no solo son los únicos canales por los cuales se pueda
logra esta cercanía con los receptores, sino que están naciendo nuevas formas de logara dicho
cometido, tal es el caso de Snapchat, que si bien esta red social dirigida al público joven, con
la finalidad de por medios gráficos y visuales transmitiendo ideas concretas, claras y precisas.
En 2011 se creó Snapchat para enviar mensajes, fotos y vídeos con la idea de que los mensajes
individuales desaparecieran a la siguiente vez que se abriera la aplicación, y que las historias
que se dirigen a todos los seguidores, lo hicieran a las 24 horas de su emisión. Existen dos
formas de transmitir en Snapchat: con un perfil o mediante canal en la sección Discovery.

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

Aunque Internet y las redes sociales favorecen la difusión de las campañas de los partidos
minoritarios, pues son medios que no están sometidos al control editorial ni a censuras
previas y sus costes son menores que los que supone una campaña convencional; los partidos
mayoritarios, al disponer de más recursos, pueden hacer una mayor inversión en las campañas
online y tener mejores herramientas para su gestión y seguimiento, así como contratar a
mejores profesionales en la materia.
Ricard Castellet sociólogo y especialista en el mundo digital, en una entrevista para la revista
el Periódico Madrid (2017) hace referencia a que Snapchat está transformando al mundo,
“es la red social en mayor fase de crecimiento, con mayor rapidez de penetración y de uso
intensivo desde el móvil que nos está sorprendiendo con su manera eficaz de interacción.
Aquí tenemos la percepción de Snapchat que es solo para el público más joven. En Estados
Unidos ya es una red transversal que está llegando a todos los públicos. Medios masivos
como Forbes o la propia Casa Blanca apuestan fuerte por la aplicación”
Aunque la evolución de las redes sociales y en especial de Snapchat son a pasos agigantados,
tenemos que procurar la seguridad del mismo usuario, puesto que Campos Freire (2008) hace
mención a la identidad de las redes sociales en cuestión de seguridad y como es imperante la
formulación de un perfil propio que permita identificar qué tipo de usuario es quien esta
interactuando en tiempo real con otros y que a su vez en temas de participación ciudadana,
sea posible identificar a un ente real.
Por lo que en resumen y consecuencia evolutiva de las grandes transformaciones sociales,
existe una sociedad más crítica e informada que ha asumido que ‘‘el mayor castigo para
quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se
interesan’’ (Arnold J. Toynbee. Historiador inglés, 1889- 1975). Así, la ciudadanía ha
experimentado, en términos generales, el despertar de un gran letargo que ha reestructurado
los juegos de poder y ha dibujado un tiempo de cambio en el que se consolida la
monitorización como una forma emergente de movilización política.

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

Por lo que el reto para un candidato en esta posición es centrarse en los electores más
ignorantes para poder atraer a esas masas, alterar su filtro de información e involucrarlos en
asuntos que al candidato convenga.
Plantamiento del problema
Resulta evidente que las nuevas tecnologías de la información comunicación han venido a
transformarlo todo. Desde la manera en la que estudiamos y trabajamos, hasta como nos
relacionamos con los demás. (Casas, 2011) por lo que no es ajeno el involucrarse diariamente
con estas nuevas herramientas que si bien están buscando acercar a las masas en un conjunto
para comprender que necesitan y por ende buscar soluciones prácticas a diversas
problemáticas como resultado de la evolución, trasformación de la vida social. La
transformación política no resulta ajena a la incursión de los medios de comunicación como
tampoco lo son los cambios en la conformación de la democracia en los tiempos modernos.
(Casas, 2011)
Por lo que es importante analizar que por medio de este posicionamiento de las redes sociales
se da la apertura a nuevas posibilidades de comunicación. Por lo que sabemos las plataformas
como Facebook y Twitter son los medios que se han podido direccionar al público joven y
jóvenes adultos, como herramienta para expresar libremente lo que el gobierno desea
transmitir con pocas palabras, frases e imágenes.
Aunque las redes sociales tradicionales no solo son los únicos canales por los cuales se pueda
logra esta cercanía con los receptores, sino que están naciendo nuevas formas de logara dicho
cometido, tal es el caso de Snapchat, que si bien esta red social dirigida al público joven, con
la finalidad de por medios gráficos y visuales transmitir ideas concretas, claras y precisas.
Morante &amp; Cuena (2017) En 2011 se creó Snapchat para enviar mensajes, fotos y vídeos con
la idea de que los mensajes individuales desaparecieran a la siguiente vez que se abriera la
aplicación, y que las historias que se dirigen a todos los seguidores, lo hicieran a las 24 horas
de su emisión. Existen dos formas de transmitir en Snapchat: con un perfil o mediante canal
en la sección Discovery

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

De acuerdo con animal político (www.animalpolitica.com) En Snapchat, los videos y fotos
publicados sólo ponen en evidencia a sus usuarios durante 24 horas. Pasado un día, lo que se
haya subido desaparece del historial y los mensajes que se envían por chat se auto destruyen
tan pronto son leídos por quien los recibe.
La forma en la que se comparten fotos en Snapchat resulta mucho más espontánea y relajada,
se mantiene de manera confiable los archivos compartidos y la manera en la cual se interactúa
entre usuarios. El aspecto estético no es primordial, como por el contrario sí suele serlo en
Instagram o en Facebook. En Snapchat está permitido mostrar nuestra peor cara, nuestras
torpezas y defectos que generalmente suelen ser maquillados en otras redes sociales.
Desde luego la implementación de esta plataforma de acuerdo con Antoni Gutiérrez (2016)
el modo en que los usuarios de Snapchat se comunican varía respecto al resto de las redes
sociales. Ya que consideremos que el principal atractivo de interacción es por medio de
videos e imágenes con una durabilidad menor en la red a lo que otras plataformas ofrecen,
por lo que se considera que da mayor confiabilidad en el manejo de la información de forma
segura y libre, sin represarías.
Dentro de la historia de la aplicación, es importante retomar como fue posicionándose dentro
del mercado como una aplicación confiable, así como amigable para el usuario. Antoni
Gutiérrez (2016) en mayo de 2012 ya se mandaban 25 imágenes por segundo y en noviembre
de ese mismo año se habían compartido más de un millón de fotografías a través de la
aplicación.
En 2013 surgen las historias, que cualquiera podía subir imágenes o videos, y que
permanecían 24 horas en los teléfonos móviles. Esas imágenes ordenadas de forma
cronológica y su visionado conjunto permiten hacerse una idea de lo que sucedió ese día.
Morante &amp; Cuena (2017). En 2014 sus usuarios ya generaban 1.400 millones de fotos y
vídeos diarios. Ese mismo año surge el primer anuncio de pago. En 2015 se implementó la
publicidad segmentada en base a la geolocalización, y en diciembre contaba con 110 millones
de usuarios. En marzo de 2016, esta cifra se habría duplicado y sería la segunda red social de
mayor uso en EE.UU
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Núm. 3. Enero-Junio 2017

Morante &amp; Cuena (2017) En 2015 se sitúa en el puesto 18 dentro del Top 25 de la app más
usada en el móvil en EE.UU. Sería la tercera por horas de uso detrás de Facebook e Instagram.
Los jóvenes de entre 18 y 24 años constituyen la franja generacional de mayor penetración e
impacto (58%). Como dato curioso que impacta en la aplicación para los usuarios fue, según
Gutiérrez (2016) el anexo de Live historias en vivo que muestran diferentes puntos de vista
de acontecimientos en todo el mundo.
La evolución de la aplicación va muy de la mano con el criterio que los usuarios van
adoptando para su utilización, tal es el caso un estudio en Noruega de los investigadores
Brandtzæg, Haugstveit, Lüders and Følstad, los jóvenes de este país escandinavo preferirían
Snapchat a otras redes sociales como Facebook porque “es menos estrés cuando pocas
personas lo ven y no se puede recuperar ni rastrear la historia de la conversación en Snap.
Todo se eliminará después de algunos segundos”. III
Ante los múltiples cambios de la aplicación, las estrategias y formas de interactuar fueron
evolucionando por lo que para marzo de 2016 de acuerdo con Gutiérrez (2016) Snapchat
llegaba a los 200 millones de usuarios y se encontraba en el top 10 de las aplicaciones más
descargadas en un centenar de países. Sus usuarios veían un total de 8 mil millones de videos
al día (la mayoría verticales), lo que lleva a superar a Facebook, aun teniendo diez veces
menos usuarios.
Ricard Castellet sociólogo y especialista en el mundo digital, en una entrevista para la revista
el Periódico Madrid (2017) hace referencia a que Snapchat está transformando al mundo,
“es la red social en mayor fase de crecimiento, con mayor rapidez de penetración y de uso
intensivo desde el móvil que nos está sorprendiendo con su manera eficaz de interacción.
Aquí tenemos la percepción de Snapchat que es solo para el público más joven. En Estados
Unidos ya es una red transversal que está llegando a todos los públicos. Medios masivos
como Forbes o la propia Casa Blanca apuestan fuerte por la aplicación.”

III

BRANDTZÆG, PETTER BAE; HAUGSTVEIT, IDA MARIA; LÜDERS, MARIKA; Y FØLSTAD, ASBJØRN. 2015.
participation Barriers to Youth Civic Engagement in Social Media. Oxford: Ninth International AAAI
Conference on Web and Social Media. Página 580.

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Ante ello podemos considerar que un método por el cual es posible vincular la utilización y
manejo de esta red social es por medio del modelo de influencia social o modelo de difusión.
De acuerdo con Kraus (2006) facilitar la transición de ideas, interpretación y aceptación de
información hasta alcanzar a diversas personas en una variedad de situaciones sociales,
quienes se ven motivadas a actuar en términos de la información. Por tanto si consideramos
que es un medio para difundir y transmitir, ¿es posible considerar que snapchat es el mejor
medio para transmitir las ideas del gobierno hacia los gobernados?
Pregunta de investigacion
¿Snapchat como herramienta de conexión entre la relación gobierno – gobernado en el
manejo de información y difusión?
Justificación
Es necesario considerar las nuevas formas para mantener y manejar la política por medio del
manejo de los medios de comunicación, y por ende la cercanía con el público al cual se dirige.
De acuerdo con Antoni Gutiérrez (2016) el modo en que los usuarios de Snapchat se
comunican varía respecto al resto de las redes sociales. Misma variación que determina la
credibilidad o no de quien proporcione la información que tratan de difundir o dar a conocer;
es por eso importante revisar, conocer, explorar y analizar cómo esta red social está tomando
fuerza en los gobiernos en busca de posibles soluciones y propuestas para lograr cercanía
con los ciudadanos, que si bien hoy día no es posible controlar todo lo que se difunde, sin
embargo es posible orientar el manejo de esta red como un posible vínculo hacia una
participación directa de forma digital con el gobierno y buscar con ello el manejo rotativo no
estancado de la información.
Hipótesis de investigación
H1. El uso de Snapchat en la vida cotidiana de los jóvenes de entre 18 y 28 años, como factor
de seguridad y participación directa con los usuarios de la aplicación, e instituciones públicas.

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H2. Criterios sobre el uso de snapchat referente al comportamiento político que adoptan los
partidos políticos o gobernante, referente a captar las necesidades y posibles soluciones
dentro del mercado electoral.
H3.Cual es el tipo de material visual y auditivo que permitan el acercamiento gobiernogobernado ante el manejo de información, difusión e interacción por medio de Snapchat.
H4. Influyen los mecanismos de marketing político utilizados en Snapchat para captar la total
atención de los futuros votantes en el apoyo a un candidato o partido político.
(Y) Variable
dependiente

Variables de investigación

Seguridad y
participación

Partidos
políticos

(X) Variable
independiente

Captación
de
necesidades

Snapchat
Interacción
GobiernoGobernado

Campaña
Política

Decisión
electoral

Marketing
Político

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Seguridad y Participación
Si bien la seguridad es una construcción permanente de la vida cotidiana del individuo, que
se entiende como el cuidado o procuración, lo que significa entonces “sin temor”,
“despreocupado” o “sin temor a preocuparse”
La seguridad por lo tanto debe ser medida conforme la integridad del ser humano, por lo que
la seguridad humana, según Valencia (2010) menciona que se concibe al termino como un
concepto amplio y significativo mucho más de la ausencia de la amenaza delictiva. Incluye
la seguridad en contra de la privación humana, una calidad de vida aceptable, así como
garantías a todos los derechos humanos; ya que es una condición que ha estado caracterizado
por la libertad de amenaza a los derechos que tienen las personas.
Si bien vinculando la seguridad misma con el plano primordial de la investigación, Campos
Freire (2008) hace mención a la identidad de las redes sociales en cuestión de seguridad y
como es imperante la formulación de un perfil propio que permita identificar qué tipo de
usuario es quien esta interactuando en tiempo real con otros, y que a su vez en temas de
participación ciudadana, sea posible identificar a un ente real. “El registro de la identidad de
afiliación, que en algunas redes llega a requerir hasta 17 tipos de datos personales, representa
una impresionante fuente de valor comercial (para su capacidad de segmentación y
monitorización) sobre el perfil de los usuarios, a la vez que un inquietante riesgo cívico, por
la falta de suficientes políticas de seguridad para la protección de la identidad.”
Así mismo Freire (2008) menciona que las redes sociales, como plataformas de distribución
de contenidos que son, generan su actividad y buena parte de su flujo de contenidos en base
a la economía de la colaboración y contraprestación gratuita de los usuarios, sin apenas
filtrado ni selección. Los medios tradicionales, por su parte, seleccionan, evalúan y
construyen la pauta informativa en base a los criterios jerarquizados de la organización
informativa profesional, generando menor riesgo y mayor atención de lo posible al usuario
final.

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Por lo que desde luego la misma seguridad está muy vinculada a que tanto puede proteger mi
integridad y de qué manera se puede ganar el interés por cualquier tema. Sin embargo,
Pomper (1990) menciona que “La participación ciudadana es una dimensión diferente de las
metas de los votantes. Abierta, los partidos que enfatizan metas ideológicas también
favorecen la participación extensiva y comparten los poderes de una forma más amplia.”
Por lo que es necesariocrear en estos temas una cultura consciente y pertinente del uso de
las redes sociales y la seguridad misma, pero a su vez hablando en materia política; si el uso
de las redes sociales, tal es el caso de Snapchat “resulta mucho más espontánea y relajada, se
mantiene de manera confiable los archivos compartidos y la manera en la cual se interactúa
entre usuarios” son herramientas de acercamiento, es necesario crear una Cultura política de
participación, a lo que Andrade (2005) se refiere a un ámbito más restringido particularmente
conformado por un conjunto de creencias, basadas en valores colectivos, que se traducen en
la conciencia de pertenecer a una comunidad, historia en común, estilo de vida y un proyecto
de desarrollo a futuro.
Andrade (2005) considera que la socialización es el proceso de aprendizaje social, es decir,
la adopción de pautas de comportamiento aprendido que nos permite incorporar a las diversas
actividades de la sociedad. Por lo que la socialización que se pueda logar y la vinculación
entre las redes sociales y el gobierno, deberá ser de forma tal que sea posible interactuar sin
miedo.
Partidos Políticos
Un partido político es un conjunto de personas que comparten entre sí una determinada
ideología respecto a la manera de gobernar un territorio específico, y que incluye todas las
medidas en cuanto a políticas públicas que pueden mejorar la calidad de vida de las personas,
mediante diferentes tendencias o corrientes de pensamiento.
Por lo que en este sentido conceptualizar que es un partido político toma un grado amplio de
relevancia, en la medida en la cual el mismo partido influye psicológicamente en el elector,

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afectado su decisión de voto, puesto que la idea primordial de mantenerse en el poder sin
considerar los medios para logarlo.
Los conceptos de los partidos políticos de acuerdo con Pomper (1990) son más que
descriptivos de sus actividades. Son más generales y se refieren más a las expectativas
normativas y a las características empíricas.
La responsabilidad que tienen los partidos políticos en la vida nacional es muy gravitante en
el desarrollo de la misma legitimidad que adquieren en su trayecto como candidatos hasta la
logar el posicionamiento del poder en la esfera democrática, por lo que Duverger (1951) el
desarrollo de los partidos parece ligado al de la democracia es, decir, a la extensión del
sufragio popular y de las prerrogativas parlamentarias… El nacimiento de los partidos está
ligado, pues, al de los grupos parlamentarios y los comités electorales.
Desde luego las concepciones respecto a partido político van cambiado a medida en que la
misma sociedad va transformando sus necesidades, de tal manera en que el mismo sistema
de partidos tiene que adaptarse a los cambios que se presentan
Para Sartori, G. (1987 ) un partido político es “cualquier grupo político identificado por una
etiqueta oficial que presenta a las elecciones y puede sacar en elecciones (libres o no)
candidatos a cargos públicos”. Los partidos políticos son instituciones que agrupan a la gente
con el propósito de ejercer el poder en el seno del Estado, a menudo intentando ocupar
posiciones en el gobierno y puesto normalmente defiende más de un único interés social.
Ware (2004)
Ante los cambios que se propician puesto a la evolución de los ciudadanos, es posible y
necesario crear nuevas formas de constituir un partido, puesto que hoy día nos invaden las
tecnologías de la información, es necesario ofrecer al público lo que es tendencia y con ello
se gana el interés por la participación, su seguridad y por ende inducir dentro de su decisión
de voto.
Barranco (2007) menciona que en los últimos años han surgido con una fuerza imparable,
nuevos sistemas de comunicación e información gracias al desarrollo de las tecnologías…
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permitiendo un acercamiento al elector, que para determinados segmentos puede resultar más
efectivos que los medios tradicionales.
Por lo que siguiendo con la idea del autor Barranco (2007), menciona que es una puerta
amplia para crear ciber política mediante la participación del ciudadano por medio de
espacios web que permitan la cercanía con los candidatos a cargos públicos, por ende esto es
visto desde el contexto social del autor en dos mil siete. Morante &amp; Cuena (2017) Un cambio
de paradigma lleva indisolublemente asociado toda una batería de nuevas formas de
establecer vínculos, marcar posiciones, generar respuesta y arribar al consenso. Un fenómeno
que, desde el campo de la Ciencia Política, podríamos definir como cleavage o fractura (en
términos comunicativos) para dar paso a un modelo marcadamente más participativo,
transparente y horizontal, tanto en la rendición de cuentas como en el proceso de toma de
decisiones.
Por lo que en resumen y consecuencia evolutiva de las grandes transformaciones sociales,
existe una sociedad más crítica e informada que ha asumido que ‘‘el mayor castigo para
quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se
interesan’’ (Arnold J. Toynbee. Historiador inglés, 1889- 1975). Así, la ciudadanía ha
experimentado, en términos generales, el despertar de un gran letargo que ha reestructurado
los juegos de poder y ha dibujado un tiempo de cambio en el que se consolida la
monitorización como una forma emergente de movilización política.
Campaña Política
En toda campaña electoral, los candidatos deben seguir un orden que guie todas sus acciones
y los llevé al triunfo (Sánchez Galicia, 2010)
Para Martínez y Salcedo (1999) este plan debe estar basado en un análisis concienzudo de
los aspectos principales de la campaña: las fortalezas y debilidades del propio candidato y
conocer los candidatos adversarios, las características del electorado. Los recursos que se
disponen para la campaña y todos los objetos que han sido objetivo de investigación.

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Para Sánchez Galicia y Aguilar (2004) agregan que los partidos electorales son procesos de
comunicación y requieren modelos de Comunicación Política que les permita a los
candidatos conectar con los electores para asegurar el triunfo de las elecciones.
Un aspecto muy importante que se debe de tomar en cuenta al realizar una campaña electoral
es la estrategia que se va a utilizar, ya que es la piedra angular sobre la que se edifica toda la
propuesta, así como el camino a seguir para alcanzar el objetivo político trazado, y es lo que
permite definir claramente cómo lograr el voto de los electores. A través de la estrategia se
evalúa el terreno político, las circunstancias o el clima en que se va a dar la campaña, la
imagen del candidato y de los opositores, los objetivos, el mensaje, la comunicación, el
calendario de campaña, los amigos (y, por ende, las posibles alianzas), los competidores a
derrotar y los competidores a neutralizar (Llanos Cabanillas, 2006).
Carthy Allen (1996) menciona que un plan de campaña debe incluir:


Observar el entorno y elegir la dirección hacia donde se va a dirigir la campaña.



Los principales problemas de la sociedad.



Las alternativas de solución.



Se debe definir como se competirá con su contrincante.



Como se invertirán los recursos asignados.



Proyectar los votos que se necesitan para ganar y buscar la manera que se
conseguirán.



Los medios de comunicación también son calve.



Se deben contar con recursos suficientes ya que sin ellos no existirían las campañas.

La Comunicación Política busca transmitir de manera efectiva y eficiente el mensaje al
electorado, intentando causar la adhesión hacia el candidato. Al día de hoy las campañas
electorales con batallas comunicacionales (Llanos Cabanillas, 2006).
En una campaña política debe existir un discurso que sea agradable para los espectadores y
además que concuerde con las necesidades de la población, debido a que son los principales
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sujetos que eligen un representante con ideologías parecidas, no importa que sean pocas pero
que existan.
Para el candidato es importante practicar el discurso hasta que se sienta preparado, procurar
que otras personas que no son tus familiares y que puedan escucharte y que a la vez se
encuentre abierto a una crítica constructiva.
En México sus consultores han comenzado a generar un estilo propio para hacer campaña.
Reyes y Munich (2002) sugieren que una vez que se han analizado las variables y
restricciones que pueden influir en una campaña, se debe implementar un plan estratégico en
el cual se definen los resultados del análisis, el cual comprende distintos elementos, como:


La ideología, los principios y los valores.



La misión, objetivos y políticas.



Estrategias para llegar al objetivo.



Presupuesto (Sánchez Galicia, 2010).

Media training
El media training incluye aspectos técnicos que ayudan al candidato a comunicarse mejor
con los electores, pero también la mejor manera de aprovechar los espacios en la lucha que
llevan con los candidatos con los medios de comunicación por el control de la agenda pública
(Schnur 1999).
En la actualidad la gente se encuentra con mucha información en redes sociales y hasta por
las televisoras, pero mucha información no ha sido filtrada por medios confiables, por eso es
debido crear una conciencia pública que ayude a obtener sólo la información que se necesita
y que se pueda utilizar. El reto para un candidato en esta posición es centrarse en los electores
más ignorantes para poder atraer a esas masas, alterar su filtro de información e involucrarlos
en asuntos que al candidato convenga.

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Para los candidatos y sus equipos de campaña, tener éxito o fracasar depende de su habilidad
para llegar, cautivar tantos electores como sea posible para eso debe desarrollar un mensaje
que tome ventaja de la ventana de oportunidad dentro de la conciencia del electorado cuando
está dispuesto (Sánchez Galicia, 2010).
Llegado el momento de transmitir los mensajes en los medios, el candidato debe limitarse a
ser breve ya que no cuenta con mucho tiempo antes de ser interrumpido por otra persona,
también por este motivo debe de ser claro y preciso.
Un mensaje efectivo para los medios también puede llegar a ser sólo una frase que contenga
todo el contexto y que se explique de manera rápida y sencilla ya que eso puede servir para
diferentes medios, como lo son los periódicos ya que ellos toman una cita o una declaración
como referencia para llamar la atención del público.
Martínez y Salcedo afirman que los medios y los candidatos se necesitan mutuamente y para
mala fortuna de los candidatos muchas de las ocasiones ganan o pierden por los medios de
comunicación, es por eso que los candidatos deben prepararse para aumentar sus capacidades
de comunicación a través de los medios masivos.
Para Sosa Plata existen algunas reglas para lograr una mejor comprensión sobre el lenguaje
de los medios y sus técnicas como:


Comunicar significa ser escuchado, entendido y para un candidato debe tener que
aprender un mínimo de técnicas vinculadas al medio que está maneando.



Sonido o imagen: ambos deben de estar en armonía. El sonido en la radio debe sonar
con sinceridad porque una actitud contradictoria otorga desconfianza en el mensaje
que se trata de dar.



La respiración la hablar ayuda a conservar el control del cuerpo y del cerebro



El manejo del cuerpo para relajarse y obtener confianza.



La mirada como punto de apoyo ya que es uno de los principales vectores de la
comunicación,

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

Encontrar la voz en este aspecto, no se debe intentar modificarla sino conocerla y
dominarla.



Articulación, entonación, silencio e intención otorgan creencia a las palabras.



Elección de las palabras de las cuales debe elegirse de las palabras cotidianas para ser
más entendible.



Construcción del mensaje el cual debe ser coherente.



La imagen física es para tener un aspecto más agradable ante los demás.

Sánchez Galicia y Aguilar (2004) mencionan que existen algunos aspectos que el candidato
debe tomar en cuenta al momento de acudir a una entrevista, algunos de ellos con:


Preparar algunos ejemplos, anécdotas y comentarios.



No tomar notas y leer ya que eso le ayudará a permanecer tranquilo y todo parecerá
espontaneo y no improvisado.



Situaciones difíciles, estas se deben solucionar con amabilidad y firmeza para
regresar a los puntos centrales.



Preguntas negativas, nunca se debe pedir que repita la pregunta ya que su trabajo
consiste en reafirmar su tema central.



El candidato debe ser confiable cuando se sienta frente al entrevistador.

Marketing Político
Valdez Zepeda (2003) reconoce que no existe una definición única y absoluta sobre este
tema, ni sus alcances ni sus límites.
Según Fernández Collado y Hernández Sampieri:
La mercadotecnia política es el conjunto de actividades tendientes a crear, promover y
ofertar, ya sea candidatos o gobernantes, fuerzas políticas, instituciones o ideas en un
momento y/o sistema social determinados.

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Otra definición que hacen Gudiño Pérez, Sánchez Martínez y Morales Guzmán es:
El Marketing Político consiste en un grupo de técnicas destinadas a apoyar la comunicación
y el contacto entre el elector, sus preferencias, gustos e inclinaciones con el candidato, quien,
para ejercer un puesto público, deberá transmitir, convencer y generar altos niveles de
credibilidad y legitimación entre su plataforma política, el partido del que forma parte y lo
que los electores buscan.
Llegado a este punto y ya dadas las definiciones de Marketing Político que algunos autores
interpretan, cabe recalcar que existen diferencias entre la mercadotecnia comercial y la
política, la primera fomenta el intercambio de objetos, valores o servicios y la segunda busca
un intercambio de ideas, proyectos y simpatías personales o colectivas.
Al marcar estas diferencias, se puede resumir en que el marketing político tratará de optimizar
los recursos e ideas de un partido y sus representantes para constituir una estrategia efectiva,
que sea capaz de ser coherente entre las ideas del gobernante y las expectativas del
gobernado, definiendo posteriormente la hoja de ruta a seguir por el partido.
En la actualidad el Marketing político es el modelo dominante de la Comunicación Política
y, sin embargo, tiene una imagen bastante mala. Su legitimidad, en la opinión común, aún
está en suspenso. Todavía se sigue pensando que hay algo insatisfactorio en el plano ético en
vender a un candidato como si se tratara de un refresco o una cajetilla de cigarros (Sánchez
Galicia, 2010)
Tocando el tema de la legitimidad se debe distinguir que en el tema de la política es un
aspecto básico pero que de alguna manera se encuentra muy débil en la actualidad.
El Marketing Político inicia en los Estados Unidos.
El doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad de París, Philippe J. Maarek,
afirma que los comienzos del marketing político se dieron en Estados Unidos principalmente
por el desarrollo de los medios de comunicación y explica que este desarrollo obedece a tres

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factores: su sistema electoral, su tradición democrática y el más importante que es el enorme
poder de los medios de comunicación (García Gómez, 2015).
Las técnicas desarrolladas por los norteamericanos se extendieron muy rápido al resto del
mundo, motivo por el cual se afirma que en Estados Unidos se dio el origen del marketing
político. Para ser exactos en el año 1952, fue la primera vez que se utilizó la publicidad en
televisión con fines políticos y fue el general Dwingth Eisenhower el primer candidato
presidencias que solicito los servicios de BBDO para que se hicieran cargo de su campaña
televisiva (Sánchez Galicia, 2010).
Hasta 1960 se desarrollan dos instrumentos principalmente en la televisión: anuncios
publicitarios y debates televisivos, que, debido a estos últimos en este año se considera como
el nacimiento de la Comunicación política moderna.
En 1980 se considera que la televisión ya es el medio más utilizado para la Comunicación
Política motivo por el cual se destinó casi la mitad de los fondos federales para los espacios
de televisión (Sánchez Galicia, 2010).
Con el conocimiento de esta información se debe mencionar que aunque en Estados Unidos
fue el origen del Marketing Político no quiere decir que otros dirigentes de otras naciones no
hayan recurrido a las nuevas tendencias para conquistar el poder.
En la actualidad ya existen diferentes medios de comunicación de gran importancia y con los
cuales cuentan los partidos políticos para planificar su estrategia, uno de estos medios es la
televisión el cual es el medio de masas por excelencia ya que tiene un alcance del 90% y se
cataloga como uno de los mejores medios para la población adulta; también se tiene la radio
el cual es un medio de difusión y se utiliza para transmitir mensajes argumentales; actos
públicos este medio es uno de los más antiguos pero es casi nulo el obtener votantes con este
medio; y el medio con más tendencia actualmente son las redes sociales y especialmente en
los jóvenes ya que de alguna manera a logrado involucrarlos en movimientos sociales con
resultados beneficiosos para los partidos (García Gómez, 2015).
Decisión Electoral
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Las elecciones son eso, la selección de una opción entre varias con base en lo que los electores
saben de los partidos y los candidatos, y en la información nueva que reciben durante la
campaña. Desde el punto de vista de los candidatos, una campaña política es un esfuerzo
coordinado de administración de los recursos con que cuentan, de modo que se maximice el
alcance y la eficacia de sus mensajes y se persuada a la mayor parte del electorado.
En este sentido, la primera decisión estratégica de una campaña es cómo distribuir sus
recursos entre los distintos medios a su alcance para comunicar sus mensajes al electorado.
La información llega a los votantes a través de dos canales principales: los medios de
comunicación masiva y las redes sociales en las que interactúan.
Por lo que de acuerdo con Pomper (1990), las metas de los votantes son paralelas a la de los
partidos. Ellos también, pueden ser catalogados ya sea como colectivos o de coalición. Por
tanto, el que la información pueda llegar al ciudadano está vinculado en su totalidad con lo
que el candidato puede ofrecer, independientemente del medio por el cual haga su difusión.
Las metas de los votantes son paralelas a la de los partidos. Ellos también, pueden ser
catalogados ya sea como colectivos o de coalición Pomper (1990) siguiendo la ideología del
autor confirma que mucho depende la decisión del elector en medida de la cercanía que tiene
el candidato referente a sus necesidades y prioridades, puesto que si no le están ofreciendo
una solución inmediata a problemáticas, por ende su ideología será muy apática y mostrara
desinterés por lo que el candidato proponga.
Sin embargo, el candidato consciente de las limitantes a las cuales se enfrenta, por lo que al
elegir un tema imperante y de necesidad inmediata para la población. De acuerdo con García
(2005), Un tema es cualquier cuestión, asunto o hecho que afecte la decisión electoral. Pero
los temas se escogen considerando la necesidad de la población. Pero el hecho que afecte la
decisión electoral debe centrarse en la manera en la cual es posible llegar al ciudadano para
logara credibilidad y que de la mano proporcione el mismo las herramientas para legitimar
la campaña y sus objetivos hacia el poder. Recordemos según Gonzáles (2009) “…los
electores al votar hacen un “depósito de confianza” que implica una rendición de cuentas al

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final de su mandato.” Misma rendición que no es más que exigir la legitimidad otorgada por
el elector al ejercer su voto.
Considerando a Martín S. (2002) Estudio psicológico de la universidad de Michigan (1954)...
las actitudes, percepciones, valores y creencias de los individuos con los determinantes del
voto, y entre ellos, especialmente la lealtad de partido. La universidad de Michigan no se
referiría a una lealtad al partido, sino una conexión psicológica con un partido que actúa
como un filtro en la percepción de información y en consecuencia, influye en las
percepciones y los juicios de los votantes.
Por otra parte, Pomper (1990) menciona que cuando los votantes se perciben como una
comunidad ideológica, las peticiones serán formuladas con una amplia visión del bienestar
publico… Pero una sociedad no puede existir si los miembros persiguen solamente sus
propios intereses.
García (2005) No debe olvidarse que las elecciones y la competencia electoral tienen lugar,
ante todo, en un espacio psicológico: la mente de los votantes. Respecto al autor,
psicológicamente la manera de actuar del elector será influenciada por su entorno físico,
geográfico y hoy día a los medios de comunicación masivos, pero enfatizando más aun al
uso de las redes sociales
Por lo que de acuerdo con Valdivia &amp; Beltrán (2009) Lo que los electores creen que piensan
las demás personas puede llevarlos a otras formas de influencias de redes, tal como el
comportamiento de conformidad. Este comportamiento es conocido por los economistas
como el juego de mayoría o de manada, en el que los votantes hacen lo que perciben que
hace la mayoría.
Referencias
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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 3. Enero-junio 2017, pp. 59-70
ISSN: en trámite

La Política Exterior de México con Estados Unidos entre 2000-2006
The Foreign Policy of Mexico with the United States between
2000-2006
Rolando Daniel Ramírez OrtizI

Resumen: El presente artículo pretende arrojar información para comprender la Política
Exterior de México con Estados Unidos. México había tenido una relación muy sólida con
dicha potencia, podemos poner como ejemplo la implementación del TLCAN. Gracias a este
acuerdo también se negociaron varios acuerdos de cooperación así como acuerdos paralelos
en materia ambiental y laboral. También se fortalecieron los mecanismos de consulta que ya
existían y se crearon nuevos. Este nuevo panorama también trajo un diálogo mucho más
activo entre los distintos actores de los Estados, creando diversas fuentes de interacción a
diferentes niveles (Verea Campos, M., Fernandez de Castro, R., &amp; Weintraub, S, 1998). Pero
al entrar el nuevo milenio, Estados Unidos se vio afectado por los atentados del 9/11 y esto
puso fin al proyecto de Reforma Migratoria, afectando a nuestro país y a las relaciones
diplomáticas que se tenían. También, México realizó acciones que afectaron aún más todo
esto y creó desilusión a los Estados Unidos. El no reaccionar como aliado y el titubear al
condenar los actos terroristas (por cuestiones de política interna). Esta negación de apoyo a
Estados Unidos se vio reflejada en el voto negativo a la guerra contra Irak emitido por México
en el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que molestó al gobierno americano (Zárate, M,
2008) provocando una frialdad entre Washington y la Ciudad de México. En este documento

I

Estudiante en la Facultas de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Universidad Autónoma de
Nuevo León.

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trataremos de explicar las acciones mexicanas que llevaron a la creación de una
vulnerabilidad entre estos dos Estados.
Palabras clave: Relaciones Diplomáticas, México, Estados Unidos, Política Exterior,
Periodo Presidencial, 2000 – 2006, Reforma Migratoria
Abstract: This article aims to provide information to understand the Foreign Policy of
Mexico with the United States. Our country had a very strong relationship with the United
States, we can give as an example the implementation of NAFTA. Thanks to this agreement,
several cooperation agreements were negotiated as well as parallel environmental and labor
agreements. Consultation mechanisms that already existed and new ones were also
strengthened. This new panorama also brought a much more active dialogue between the
different actors of the States, creating different sources of interaction at different levels. But
as the new millennium entered, the United States was affected by the attacks of 9/11 and this
put an end to the Immigration Reform project affecting our country and the diplomatic
relations that we had. Also, Mexico carried out actions that further affected all this and
created disillusionment with the United States. Not to react as an ally and to hesitate to
condemn terrorist acts (due to internal politics). This denial of support for the United States
was reflected in the negative vote on the war against Iraq issued by Mexico in the UN
Security Council, which annoyed the American government causing a coldness between
Washington and Mexico City. In this document we will try to explain the Mexican actions
that led to the creation of a vulnerability between these two States.
Keywords: Diplomatic Relations, Mexico, United States, Foreign Policy, Presidential Period,
2000 - 2006, Immigration Reform
Introducción
México celebraba su alternancia política con un nuevo partido sentado en la silla presidencial,
esto se veía con buenos ojos y hasta daba optimismo para volver a creer en la democracia.
Lamentablemente Fox nos trajo todo lo contario en cuanto Política Exterior, fue como dicen
por ahí “candil en la calle, oscuridad en su casa”. Aquí trataremos los temas más importantes
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que se dieron en sus primeros meses y que trastornaron la relación diplomática con los
Estados Unidos.
Significado de Política Exterior
Todos los Estados son diferentes, pero tienen algo en común: Política Exterior, y a base de
esto se realiza la convivencia con las demás naciones o dentro de la misma Política
Internacional, la cual es la relación que tienen los países entre sí dentro de la comunidad
internacional.
En este capítulo expondremos brevemente, qué es la Política Exterior, cuál es la Política
Exterior de México y sus principios básicos. Para Rafael Calduch Cervera, la Política
Exterior es “aquella parte de la política general formada por el conjunto de decisiones y
actuaciones mediante las cuales se definen los objetivos y se utilizan los medios de un Estado
para generar, modificar o suspender sus relaciones con otros actores de la sociedad
internacional.” (Cervera, R, 1993), para Jhon Stoessinger es “La expresión de su interés
nacional frente al de otras naciones” (Cuéllar, R, 2008) Los dos significados antes
mencionados son un ejemplo de que no se le puede poner un solo concepto a “Política
Exterior” ya que depende mucho del contexto que ha tenido cada país a lo largo de su historia.
Y estos dos conceptos son un claro ejemplo de que para unos es el orden y relacionarse con
otros países, para otros es el crear poder para poder contraponerse a otras naciones, y así
defender sus intereses nacionales.Esto, para ver los aciertos o errores que surgieron durante
el sexenio 2000-2006 y en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y México, ya
que esta tomó un rumbo extraño a partir de ciertas acciones que iremos explicando.
Política Exterior de México
La Política Exterior de México es el resultado de muchas experiencias que nuestro país ha
tenido a lo largo de los años, desde el México recién independiente hasta el México del libre
mercado, y todo esto está sustentado en la fracción X del art. 89 de la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos el cual dice:

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“X. (El Presidente tiene que) Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales,
así como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular
declaraciones interpretativas sobre los mismos, sometiéndolos a la aprobación del Senado.
En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo observará los siguientes
principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución
pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las
relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación
internacional para el desarrollo; el respeto, la protección y promoción de los derechos
humanos y la lucha por la paz y la seguridad internacionales.”
También podemos ver que este resultado tiene doctrinas (Juárez, Carranza y Estrada) que
debe observar la política exterior mexicana; que han ayudado al país a lograr el
reconocimiento que actualmente tiene, y que sin duda, es lo mejor que nos pudieron haber
dejado nuestros hechos históricos, y los Presidentes anteriores. Aunque en los últimos meses,
estas doctrinas no se han respetado íntegramente, podemos decir que sin duda se han sido
solidas en el pasado, desde la Guerra Fría hasta la intervención estadounidense en Irak en el
2003.
Hoy, en el proceso de desmantelamiento del Estado nacional, hay quienes consideran
obsoletos los principios de nuestra política exterior, cuando son principios básicos de la
agenda internacional de defensa de la democracia y los derechos humanos. En un contexto
internacional no democrático como en el que vivimos, tales principios parecen utópicos, pero
como escribió Eduardo Galeano, para eso sirven las utopías… para caminar.
Tal como lo menciona Mario Ojeda (1984) en la Revista Mexicana de Política Exterior,
“México se mueve dentro de una realidad política concreta que le da el hecho de ser vecino
directo de los Estados Unidos y de ser altamente dependiente de este país”. Es por eso que
se hace énfasis a la relación entre estos dos países, porque ha existido una dependencia del
uno al otro muy fuerte durante mucho tiempo y que se vio trastocada durante el sexenio de
Vicente Fox Quesada.

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

En consecuencia, el dilema siempre presente de la política exterior de México es el de escoger
o conciliar entre sus dos objetivos principales: mantener su líneo anti intervencionista y no
contravenir demasiado a los Estados Unidos (Ojeda, M, 1984). El cual, como lo
mencionamos antes, le trajo problemas e inestabilidad a las relaciones diplomáticas entre
estos dos países del Norte.
Panorama de México
En este apartado analizaremos como era el panorama de nuestro país durante el 2000, y
trataremos de explicar los primeros movimientos que Fox tuvo en su sexenio.
México venía entrando en una transición que muchos ciudadanos ya querían, la dictadura del
Partido Revolucionario Institucional estaba creando una inconformidad entre la sociedad
mexicana. Las crisis, los problemas sociales, y la falta de democracia eran el pan de cada
sexenio. Finalmente en el año 2000, el candidato del Partido Acción Nacional, Vicente Fox
Quesada llegó a la Presidencia después de estar casi por 70 años en el poder el Partido
Revolucionario Institucional.
Esto se veía como un símbolo de esperanza para todos los mexicanos, puesto que la dictadura
había llegado a su fin, y este cambio venía y se sentía que traería mejoras para la nación.
Lamentablemente, la Política Exterior que se dio en este sexenio fue todo lo contrario a lo
que se pensó. Tal como lo menciona Erika Ruiz Sandoval, “La Política Exterior de Vicente
Fox pasará a la historia por las oportunidades desaprovechadas, los errores de principiante
cometidos, los pleitos gratuitos y la falta de oficio.”
Esto en contexto a una revisión de la política exterior que llevó este presidente, con el fin de
subrayar la gran distancia entre los objetivos que quería y los resultados que casi nunca
lograba.
Se podría decir que la unica secretaria que tenía un buen plan y unos cimientos estables, era
la Secretaria de Relaciones Exteriores, con Jorge Castañeda como su títular, ya que este
había realizado un plan con excelentes medidas de como se llevaría esta Política durante el
sexenio de Fox. Este plan consistia en 3 grandes puntos:
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Núm. 3. Enero-Junio 2017

1. Lograr una relación más profunda con Canadá y en especial con Estados Unidos.
2. Mejorar la política y el comercio con los países del sur.
3. Crecimiento de asistencia en foros multilaterales.

Los tres grandes puntos propuestos por Castañeda, pueden considerarse como un punto de
partida para que la posición de México ante el mundo cambiara y que se encuentre en la ruta
de la estabilidad, gracias a la alternancia alcanzada, logrando atraer los reflectores
internacionales y demostrar al mundo que México tiene democracia y que está listo para
tomar protagonismo. El cual, como sabemos, es un trabajo muy difícil y que pasará factura a
nuestro país una vez que llegue a foros multilaterales importantes a nivel mundial.
Al principio del sexenio parecía que todo tomaría un buen camino, ya que la alternancia que
se tuvo en la presidencia dio mayor autoridad moral al país, y que no había altibajos en la
política exterior desde el fin de la Guerra Fría. Con esto, es como da inicio al gobierno de
Vicente Fox Quesada el 1 de diciembre del 2000. Lamentablemente, y como ya se mencionó
antes, ninguno de estos 3 puntos se pudo desarrollar por completo durante el desastroso
sexenio Foxista.
Cabe destacar que esto radicaba dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, entre
cuales se encontraban estos puntos importantes:







“Garantizar que nuestra seguridad nacional y nuestra integridad territorial no se
vean afectadas o amenazadas como resultado de cambios o acontecimientos que se
producen en el exterior.”
“Asegurar que la naturaleza soberana
de las decisiones que adopta el Estado mexicano en su régimen interno y en sus
relaciones con los demás actores internacionales no se vean constreñida por
intereses o posiciones de terceros países.”
“Participar activamente en la conformación de un sistema internacional que
promueva la estabilidad y la cooperación, sobre las bases del derecho internacional.
Y que nos proporcione espacios de acción política y diplomática frente a otras
naciones o regiones.” (Secretaría de Economía, 2001)

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

Como sabemos, el Plan Nacional de Desarrollo es donde se plasma el trabajo que el gobierno
federal hará durante los 6 años que dure, y en el cual, la Política Exterior se menciona y se
tiene que seguir linealmente con el fin de cumplirla, tal como los puntos antes mencionados
que se trataron de cumplir.
Relación con Estados Unidos
En esta fase, podremos observar cómo era la relación entre estas dos naciones y como torna
el giro en negatividad con esta misma.
Gráfica 1

Uno de los impactos más importantes
que tuvo para México la firma del
TLCAN fue el fenómeno de la
migración ilegal; por

lo

anterior

Castañeda pretendió atraer la atención
del

gobierno

gobierno

norteamericano

entrante,

“el

de

al
la

alternancia”. Para lograr esto, buscó
agregar al TLCAN todo aquello que
quedó afuera de él, todo lo que no era libre mercado. Para esto, empezó a tratar por todos los
medios posibles el agregar a la agenda una Reforma Migratoria que tanto se había buscado.
Tal como lo podemos apreciar en la gráfica 1, la migración en México a partir del 2000 hubo
un incremento aproximadamente de 600,000 mexicanos que cruzaban la frontera al año, entre
documentados e indocumentados. (Sandoval, E, 2008)
La relación entre los presidentes de estas dos naciones fue muy fuerte al principio, ya que los
dos provenían de partidos con índole conservadora y que para Bush era de gran ayuda, ya
que así podría contar con el apoyo de los latinos que radicaban en los Estados Unidos.
Recordemos que para Bush, Fox fue muy importante, ya que prefirió acercarse primero a él
que a Tony Blair de Reino Unido o a Jean Crétien de Canadá, países que, naturalmente son
aliados de los Estados Unidos. Pero esto venía de la mano con tener a los latinos de su lado
para futuras elecciones en aquel país del norte.
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Núm. 3. Enero-Junio 2017

También, cabe recordar que el primer viaje oficial de éste fue llevado a cabo en México, y
que también, el primer viaje de Fox fue en Washington D.C. Todo esto, hacía suponer que
estábamos en el momento idóneo para que lo propuesto por Castañeda se pudiera hacer
realidad.
Como lo menciona Erika Ruiz Sandoval, “la Reforma Migratoria era una propuesta muy
fuerte que Castañeda quería promover y lograr, para esto, se formó un grupo llamado Grupo
México-Estados Unidos” con intelectuales del ITAM y del Carnegie Endowment for
International Peace, en este, Castañeda pudo sacar informes de índole laboral, económico y
demográfico para poder sustentar la propuesta que promovía” (Sandoval, E, 2008). De las
reflexiones que durante 6 meses llevó a cabo este grupo sobre migración, nació la propuesta
de la Enchilada Completa (nombre como se le conocía a la integración de la Reforma
Migratoria al TLCAN), el cual incluía:
“La mejora del trato hacia los migrantes mexicanos, ampliando el acceso a las visas y a la
regularización de su situación migratoria, ayudar a reducir la migración indocumentada por
medio de cooperación bilateral en el combate a las organizaciones criminales dedicadas al
tráfico de personas. Así como salvar visas al prevenir y evitar cruces fronterizos peligrosos,
construir conjuntamente una región fronteriza viable, y enfocar las políticas de desarrollo
hacia las comunidades emisoras y fortalecer la economía mexicana, con el fin de reducir la
presión migratoria”. (Grupo México-Estados Unidos sobre Migración, 2001)
Sin embargo, las circunstancias que se dieron en la Comunidad Internacional en aquellos
años (Ataque terrorista a las torres gemelas en la Ciudad de Nueva York) acabaron con la
ilusión de una Reforma Migratoria o vaya, de la “Enchilada completa”, que hubiese sido útil
hoy en día.
Finalmente, la movida que puso en jaque a nuestro país con Estados Unidos fue cuando
recibió un ataque terrorista en el World Trade Center, el país más seguro del mundo fue
vulnerado y atacado en su propio territorio. Con tan solo 9 meses en el poder, Fox no supo
cómo reaccionar ante esto, y así fue como las maniobras de México se vieron limitadas ya.
No supo cómo reaccionar ante su principal socio comercial, ni ante la sociedad. Tan solo se
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limitó a mandar condolencias y a esperar las reacciones que el gobierno norteamericano
haría.
Ante esto, y la no cooperación, México volvió al status) en el que se encontraba desde antes
de la firma del TLCAN, y así fue como se cerró toda oportunidad de obtener su Reforma
Migratoria. Ante esto, se esfumaba el primer punto antes mencionado de Castañeda.
México y el Consejo de Seguridad
Uno de los 3 puntos importantes para Castañeda era el aumento de participación en foros
multilaterales, y el estar en el Consejo de Seguridad era una ambición muy importante para
él, para esto se empezó una campaña muy fuerte en donde se enviaron diplomáticos a África
en misiones largas, repartieron becas y proyectos en el extranjero, esto para lograr los votos
posibles y tener un asiento no permanente.
Muchos académicos debatían si México debía de estar en el Consejo de Seguridad, uno de
ellos fue Rafael Velázquez, el cual mencionó lo siguiente: “México no tenía la capacidad ni
las condiciones como potencia para participar en cualquier conflicto internacional, porque no
contaba ni con el poderío militar, ni con la influencia requerida a nivel global. Tampoco es
posible afirmar que todo asunto de la agenda internacional sea interés de México”. De todos
modos, Vicente Fox y Jorge Castañeda planteaban que se necesitaba participar activamente
en la conformación de la nueva arquitectura internacional. Ello explicaba el interés de
México en intervenir como intermediario en Colombia, y de estar al tanto del conflicto en
Medio Oriente. La propuesta de participar en el Consejo de Seguridad fue altamente
controversial en México y en el extranjero. En el ámbito nacional, muchos observadores
pensaron que el país participaría en las misiones de paz de las Naciones Unidas
proporcionando tropas militares. Las críticas no se dejaron esperar, muchos estaban en contra
y pocos a favor. El entonces secretario de Relaciones Exteriores, Jorge Castañeda, tuvo que
aclarar que México sólo participaría "Si se dan las condiciones, es decir, si podemos ser
útiles, si creemos en la causa de que se trate, si pensamos que el conflicto es importante para
nosotros, no vemos ninguna razón para no participar.” (Velázquez, Rafael, 2007). Finalmente

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Núm. 3. Enero-Junio 2017

nuestro país entró y se llevó una gran sorpresa al ver que la agenda se tornaba más importante
y con mayor peso.
Recordemos que la campaña de promoción fue antes del 11-S, cuando los temas en el
Consejo de Seguridad eran los mismos que hoy en día, la no proliferación de las armas
nucleares, la crisis en el Medio Oriente, etc. Así que se pensaba que sería una actuación buena
de nuestro país en ese foro tan importante.
Este atentado trajo a nuestro país una situación muy difícil en este foro. México se encontraba
sentado en una de las discusiones más importantes de toda su historia, ya que el nuevo orden
internacional se estaba debatiendo y nosotros no estábamos preparados para eso. Nuestro
voto o decisión influiría directamente en las relaciones que teníamos con nuestro país del
norte. Finalmente, y tras una larga discusión entre Castañeda y Creel, (Ya que el primero
apoyaba fielmente la decisión norteamericana, el segundo veía más un voto moderado, de
acuerdo a la política interna para así no causar mayor problema).
El gobierno mexicano se encontraba ante una situación muy difícil, toda vez que Estados
Unidos amenazó a México con represalias si no lo apoyaba en la guerra contra Irak (Millán,
Daniel, 2003). Afortunadamente para nuestro país, no hubo necesidad de emitir un voto en
el citado Consejo, ya que Estados Unidos decidió junto con España y Gran Bretaña, atacar a
Irak en marzo de 2003. Sin embargo, y tras esto, México dio fin a su relación bilateral con
Estados Unidos, y eso el adiós definitivo a toda Reforma Migratoria a futuro. Titubeos, malos
diálogos y un alejamiento por parte de Washington con Los Pinos, trajo un sexenio oscuro
para México y para Fox.
Conclusiones
A México le urgió redefinir bien sus prioridades internacionales, y con Estados Unidos. Ya
que este era el socio más fuerte y cerca a nuestro país. Tal vez un apoyo en el Consejo de
Seguridad hubiera cambiado la perspectiva de nuestro país en aquel sexenio. Lo que sí, es
que se perdió mucho terreno que se había logrado con la firma del Tratado de Libre Comercio

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

y que sería muy difícil volver a recuperarlo, tal vez se recuperó un poco durante el gobierno
de Obama pero con Trump, definitivamente retrocedió más.
Referencias
Érika Ruiz Sandoval. (2008). La Política Exterior de México durante el sexenio de Vicente
Fox: Mucho discurso y pocas nueces. Foro Internacional, 191 - 192, 62.
Érika Ruiz Sandoval. (2008). La Política Exterior de México durante el sexenio de Vicente
Fox: Mucho discurso y pocas nueces. Foro Internacional, 191 - 192, 66 - 80.
Grupo México-Estados Unidos sobre Migración, formado por ITAM (Departamento de
Estudios Internacionales) y el Carnegie Endowment International Peace, Migración
México-Estados Unidos: una responsabilidad compartida, México, ITAM/CEIP,
2001.
Mario Ojeda. (Enero - Marzo 1984). La Política Exterior de México: Objetivos, Principios e
Instrumentos. Revista de Política Exterior, 1, No. 2, 6-10.
Millán, Daniel (2003), "Prevén represalias si no hay apoyo a EU", en Reforma, 13 de febrero,
México.
Monge Zárate, E. E. 2008. La implementación en México de los executive agreements como
instrumento de política exterior, para la agilización de las relaciones con Estados
Unidos. Tesis Licenciatura. Relaciones Internacionales. Departamento de Relaciones
Internacionales y Ciencias Políticas, Escuela de Ciencias Sociales, Artes y
Humanidades, Universidad de las Américas Puebla. Noviembre. Derechos
Reservados © 2008.
Rafael Calduch Cervera. (1993). Dinámica de la Sociedad Internacional. España: Centro de
Estudios Ramón Areces, pag. 3
Rubén Cuéllar Lureano; María del Consuelo Dávila Pérez. (2008). La Política Exterior de
México y sus nuevos desafíos, México. Plaza y Vñadés, p.475.
Secretaría de Economía. Plan Nacional de Desarrollo 2001-2006, en
https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/89909/PlanNacionaldeDesarrollo
2000-2006.pdf, 11 de noviembre de 2017.

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

Velázquez, Rafael (2007), Factores, bases y fundamentos de la política exterior de México,
México: Plaza y Valdés-Universidad del Mar.
Verea Campos, M., Fernandez de Castro, R., &amp; Weintraub, S. (1998). Nueva agenda bilateral
en la relación México-Estados Unidos (1ª Ed). D.F., México

70

�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 3. Enero-junio 2017, pp. 71-76
ISSN: en trámite

Ensayo: La cultura política de los jóvenes.
Essay: Young people's cultural politics.
Laura Jarely Chávez Quintanilla I

La Cultura Política de los Jóvenes, es una obra basada en investigaciones de diferentes
autores, la coordinadora de este proyecto es Silvia Gomez Tagle, quien es doctora en Ciencias
Sociales. Desarrollaron esta investigación con la finalidad de encontrar datos sobre las
prácticas políticas de los jóvenes, segmentando su edad o rango de edades para no generalizar
que todos los jóvenes mexicanos tienen una misma cultura política. Los demás colaboradores
de esta obra especializan en diferentes temas relacionados con la cultura política como la
identificación partidaria de Jesús Aguilar, o el impacto de los medios con Oniel Díaz y Carlos
Muñiz, entre otros temas que se tocaran en el desarrollo del libro. Como base central de la
investigación está la encuesta generada, llamada la Encuesta Nacional de Cultura Política
de los Jóvenes 2012.
El libro está conformado de una introducción desarrollada por la coordinadora del proyecto,
la Dra. Silvia Gómez Tagle y su colaborador Héctor Tejera Gaona, después de ocho capítulos
donde se tocan diferentes tipos de temas relacionados con el tema central: La Cultura Política
de los Jóvenes, y por último, una reflexión de la Encuesta Nacional de Ciencia Política de
los Jóvenes.
Los autores de estas investigaciones son expertos en la materia que han colaborado en
diversos temas relacionados en el ámbito político, analizando desde diferentes metodologías
y teorías, en base a la información arrojada de la encuesta, los diferentes autores dan un
I

Estudiante de licenciatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

panorama más amplio y detallado de la participación política de los jóvenes y de la
democracia mexicana. Durante todos sus textos se explican las dinámicas de la participación
electoral y el abstencionismo de los jóvenes en las elecciones, además de la creación de su
identidad política y de género. De los actores o factores que interactúan con lo anterior que
son desde la violencia del país, la corrupción, las redes sociales, las practicas familiares; pero
sobre todo su entorno social, económico y cultural que interactúan directamente con ellos en
su vida cotidiana.
El lector encontrará datos muy interesantes, la base de esto es la Encuesta Nacional de
Cultura Política de los Jóvenes 2012, ya que a pesar de las correcciones que tuvo que sufrir
dicha encuesta, dio resultado muy beneficios para la materia de ciencia política.
Primeramente la comparación entre jóvenes y adultos, ya que las preferencia políticas van
cambiando generación tras generación, aunque existe un factor de correlación o tener cierta
influencia sobre tu elección y decisiones políticas. La democracia es un término que los
jóvenes ven muy relativo e inestable porque se preguntan ¿a qué le llamamos democracia?
¿En realidad existe? el índice de democracia se ve relacionado con la participación política.
Se puede deducir que la participación política de México no puede ser sinónimo de
democracia, según Ramirez Medina, “El hecho es que México las prácticas políticas están
diseñadas para diluir y controlar la participación, obstaculizando la formación de una cultura
ciudadana” (1998).
La empatía de los jóvenes principalmente en el año 2012 fue muy activa y se vio en diferentes
movimientos estudiantiles que se formaron durante ese proceso electoral, fueron unas
elecciones duras y muy criticadas, ya que existía una gran controversia entre los candidatos
para competir por la presidencia del país. En México aún existen muchos problemas
inequitativos, sobre todo en las elecciones presidenciales, por ciertas coyunturas electorales,
pero resulta un indicador interesante la cultura política de los ciudadanos. Un hallazgo
importante encontrado en la encuesta fue que no existe una preferencia de los jóvenes hacia
algún candidato incluso apenas unos días antes de las elecciones. La actitud de los jóvenes
de incertidumbre o de indiferencia conducen a no votar. Otro factor encontrado fue la mala
información obtenida de diferentes fuentes, ya que existen malos canales de información y
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

que hacen que la ciudadanía se confunda más al momento de elegir por quién votar. El género
fue algo muy relevante durante las elecciones de ese año porque se vio a la primer mujer
candidata a la presidencia, como se dividió la población al votar, ¿en realidad existió un
machismo en México?, o ¿cómo se realizó la división de decisión de voto para los jóvenes,
en base al género del candidato, del votante?, etc.
A lo largo de la vida de los jóvenes van formando o construyendo una identidad política y
generando interés de acuerdo a los factores que alteran su entorno de decisión. Pero sobretodo
medir este comportamiento durante estas elecciones ya que generó una gran base de datos
para medir diferentes factores que se pueden utilizar para diferentes fines. La realización de
esta encuesta tuvo objetivos claros, poder medir actitudes en base a ciertas situaciones y
comportamientos que claramente no se pueden medir tan fácil. Las identificaciones que
tienen los jóvenes con los diferentes partidos políticos ya sea PAN, PRI, PRD, etc. Es
claramente lo que identifican y relacionan con un cierto concepto ya sea: corrupción,
devaluación, izquierda, cambio, entre otras palabras; que correlacionan a los principales
partidos políticos del país. Otro dato importante que arroja dicha encuesta es que los jóvenes
no se identifican con los partidos políticos es decir que ellos se inclinan

por los

“independientes”.
Datos que son muy relevantes y se vieron impactados directamente en las elecciones del
2012, fueron los medios de comunicación y las nuevas formas expresión digital que son las
“redes sociales”, estos actores fueron de gran influencia ya se positiva o negativamente,
además de que tiene un papel muy relevante en la vida cotidiana de los jóvenes, la mayoría
de ellos pasan la mayor parte del día viendo televisión o con un teléfono en la mano. El
internet ha sido una herramienta muy útil para la generación de información. Durante las
campañas políticas de ese año, los medios de comunicación fueron un arma de dos filos,
porque se podían usar para movilizar más gente, aunque estos tienen sus puntos negativos,
ya que las críticas, videos no apropiados, entre otras cosas se pueden expandir más rápido y
a muchísima gente. Los efectos de los medios en las campañas políticas, hacen que se genere
un debate más amplio, además de que da un parámetro para medir la influencia e impacto
que tienen el candidato o sus acciones, en el comportamiento electoral. Aunque el
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

compromiso cívico es mayor con la ciudadanía, es una parte de modernización que está
sufriendo el proceso electoral.
Aunque el involucramiento político de los jóvenes es preocupante porque no obstante que
tienen todas las herramientas de información a la mano, el abstencionismo y desinformación
política aumentan totalmente. A diferencia de las personas de mayor edad que se les dio una
educación política de un régimen autoritario del PRI. Ya que no veían un partido ganador en
cada contienda por cualquier partido político. Al segmentar la población joven por edades,
es preocupante saber que la juventud no tiene interés en los temas políticos; les parecen
aburridos, sin relevancia o que no tienen trascendencia en su vida.
Existen teorías utópicas o ejemplares que los jóvenes visualizan sobre el sistema electoral,
pero aunque tengan una idea de la “democracia electoral” que necesitan, no ven un cambio
con el pasar del tiempo. Los índices gubernamentales para entender los problemas que
aquejan a la juventud mexicana. Si se pone un foco a los jóvenes que viven en las ciudades
grandes del país, se determinan dos factores que son de tal importancia para la participación
política de los jóvenes, que son el género y la autonomía-dependencia.
Dentro de la actitud de los jóvenes hacia la política, que se ha visto durante toda la
investigación, es que no es muy relevante, ya que tienen desinterés dentro del ámbito político.
Muestran desconfianza hacia la política, ya que no creen en las noticias que pasan en los
medios de comunicación masivos como son la televisión, radio y prensa; vinculan un hecho
de censurar las cosas malas de los candidatos y solo mostrar las cosas positivas, dar siempre
una buena imagen de ellos. Han tomado como primera fuente las redes sociales ya que tienen
mucho más peso y confiabilidad para ellos. El desencanto de la democracia es un hecho,
pocos creen en que eso exista, lo ven como algo inalcanzable, lo ven como un ideal, mas no
algo que se haya puesto en práctica en el país. Meixueiro y Moreno (2014) muestran que si
hay un incremento en la insatisfacción de la democracia de los ciudadanos mexicanos. Y
como lo muestra Zambrano (1996), la política sea la actividad más estrictamente humana,
por ello el desapego y desencanto que muestran los jóvenes hacia la política es una llamada
de atención no solo para los políticos sino para la sociedad.
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

El libro revela grandes datos que podemos utilizar como base de muchas investigaciones,
además de analizar el comportamiento del futuro de México con los jóvenes, ver que es lo
que piensan, cuáles son sus inquietudes, como definen ellos el panorama futuro de este país.
El libro es muy bueno, da conclusiones que son bases para paradigmas que se han tenido a
lo largo de muchos años. Para dar conclusión a este tema hay cuatro cosas que son
fundamentales para saber cómo cautivar a los jóvenes en las próximas elecciones, con
promesas más certeras y que sean viables, además de no generar tanta polémica aunque esta
atrae, creo que no es la manera correcta de tener la atención de los jóvenes, ya que no se
dejan cautivar como antes; existen más fuentes de información donde se pueden corroborar
datos, además que la saturación de notas, escándalos etc. son saturados y aburridos para la
juventud; en cuanto a las redes sociales que son de alto impacto para las siguientes elecciones
presidenciales, además de ser fundamentales para captar la atención de la ciudadanía de
manera cauta.

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 3. Enero-Junio 2017

Libro: La Cultura Política de los Jóvenes
Autor: Silvia Gomez Tangle (Coordinadora),
la et al.
Edición: Primera Edición
Publicación: Ciudad de México
Editorial: Colegio de México
Año: 2017
Páginas: 551 pag.

76

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                  <text>Status, Revista estudiantil de investigación, que inició en 2016. Se publicó semestralmente. Editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Aministración Pública, durante la administración del Dr. Gerardo Tamez González y como Editor responsable el Maestro José Fredman Mendoza. Sólo se publicaron 4 números en versión digital.</text>
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                  <text>Tamez González, Gerardo, Director</text>
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                  <text>Fredman Mendoza, José, Editor Responsable&#13;
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                <text>Status, Revista estudiantil de investigación, que inició en 2016. Se publicó semestralmente. Editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Aministración Pública, durante la administración del Dr. Gerardo Tamez González y como Editor responsable el Maestro José Fredman Mendoza. Sólo se publicaron 4 números en versión digital.</text>
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                    <text>��STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 4. Agosto-diciembre 2017, pp. 1-14
ISSN: en trámite

Análisis comparativo de los instrumentos legales en tema de
feminicidios en países de América Latina: Argentina,
Colombia y México
Comparative analysis of legal instruments on femicides in
Latin American countries: Argentina, Colombia and Mexico

Miguel Angel Orrante Herrera 1

Resumen: La creciente problemática en asesinatos de mujeres ha mostrado debido a las
condiciones en que ocurre se trata de una situación que debe tipificarse como un crimen
en específico. Estos sucesos ponen en evidencia la necesidad de los Estados para
responder a estos sucesos utilizando instrumentos legales que permitan además generar
conciencia sobre la complejidad de dichos delitos.
América Latina presenta feminicidios en gran escala, afortunadamente la mayor parte de
los países en la región ha demostrado su compromiso hacia el combate contra los
mencionados delitos. El presente artículo busca exponer los antecedentes en que se
concibe el termino feminicidio; a continuación, muestra una comparación entre las
principales leyes en esta materia de Argentina, Colombia y México; con el propósito de
examinar la respuesta legal de los gobiernos hacia esta situación.
Palabras clave: Feminicidio, Femicidio, América Latina, Análisis, Legislaturas

1

Miguel Angel Orrante Herrera, Candidato a la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Facultad de
Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey Nuevo
León miguel-orrante@hotmail.com

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

Introducción
En los últimos años los asesinatos de mujeres; algunos de ellos en condiciones alarmantes,
han dirigido la atención de las sociedades de diferentes países, los Estados,
Organizaciones no Gubernamentales y Organizaciones Internacionales hacia la violencia
de género que lastima a una gran cantidad de países.
Desafortunadamente la violencia de género se encuentra arraigada fuertemente en las
costumbres y la forma de pensar de la mayoría de las culturas alrededor del mundo. Sin
embargo, es importante mantener la lucha en contra de estas prácticas valiéndose de todas
las herramientas que existen y de las que puedan desarrollarse en el futuro, con el fin de
asegurar el sano desarrollo de esta parte de la población.
El caso particular de América Latina en que los modelos culturales segregan ciertos
grupos de la sociedad, la violencia de género se ha convertido en una situación cotidiana
que invisibiliza sus consecuencias. Desde la desigualdad que causa una brecha salarial,
hasta la alta incidencia de crímenes, como el feminicidio.
El presente artículo hace uso del método teórico descriptivo, a través de fuentes
secundarias de información en el cual se abordará el tema del feminicidio y violencia de
género en Latinoamérica. A continuación, se comentan algunos de los instrumentos
jurídicos internacionales al respecto de esta problemática y posteriormente se muestra un
análisis de las Leyes adoptadas para sancionar los feminicidios que ocurren en Argentina,
Colombia y México, países que pueden ser considerados como un ejemplo de liderazgo
en la región.
Violencia de Género
Es imprescindible hablar sobre violencia de género cuando se trata de hablar sobre
feminicidio, como diferentes autores exponen, el asesinato de mujeres representa uno de
los extremos en materia de violencia perpetrada hacia las mujeres.
El artículo primero de la Declaración sobre la eliminación de la violencia en contra de las
mujeres describe la violencia contra las mujeres como cualquier acto violento basado en
la condición de formar parte del sexo femenino, que cause o pueda causar algún daño
2

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

físico, sexual o psicológico, así mismo las amenazas de llevar acabo dichos actos, incluye
también la privación de la libertad de manera arbitraria, ya sea que ocurra en la vida
pública o en la vida privada (Declaración sobre la eliminación de la violencia en contra
de las mujeres, 1993)
En América Latina, se ha realizado un gran número de investigaciones que conducen a
conclusiones como en las que las feministas teóricas Marcela Lagarde y Ana Carcedo
explican los hechos de violencia de género como una consecuencia de las estructuras
sociales, en que se vive desigualdad dependiendo del hecho de ser hombre o mujer
(Saccomano, 2017).
Aunque la mencionada Declaración fue adoptada a finales del siglo pasado, el camino por
recorrer en la eliminación de la violencia en contra del sexo femenino es todavía un
camino largo, que continuamente se encuentra con diferentes retos, sin embargo, el hecho
de que la Organización Internacional más importante de nuestros tiempos emita esta clase
de resoluciones hace evidente la magnitud de la problemática y la necesidad de encontrar
soluciones que garanticen en todos los Estados el respeto hacia la vida de las mujeres.
Instrumentos jurídicos internacionales
A continuación, se presentan algunos de los instrumentos de mayor relevancia en la
materia, si bien, dichas herramientas representan un compromiso hacia la protección de
los derechos humanos de las mujeres, el hecho de que estos sean ratificados por las
naciones, no necesariamente asegura el cumplimiento de los mismos:
1.

Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer (1967)

Esta declaración fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 7 de
noviembre de 1967, en su primer artículo equipara la igualdad de derechos en hombres y
mujeres, dicho documento representa un preámbulo en el reconocimiento de la necesidad
del respeto hacia la dignidad de las mujeres.
2.

La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación

contra la Mujer (1981)
Dicho documento menciona el compromiso de los Estados participantes para incluir en
3

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

sus constituciones nacionales y en las legislaciones pertinentes el principio de la igualdad
de derechos sin distinción de sexo. Si bien la mencionada Convención fue adoptada en
1979 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, no fue sino
hasta 1981 que la misma entró en vigor.
3.

Declaración sobre la eliminación de la violencia en contra de la mujer (1993)

La mencionada declaración describe y reconoce la violencia contra las mujeres como un
instrumento de poder utilizado históricamente, además, expresa preocupación por la
vulneración de derechos hacia mujeres pertenecientes a minorías como mujeres
indígenas, refugiadas, migrantes, niñas, mujeres con alguna discapacidad, entre otras.
4. Convención Interamericana para Prevenir, Castigar y Erradicar la Violencia contra la
Mujer (1995)
También conocida como Convención de Belem do Para debido a la ciudad en que fue
adoptada, dicha convención representa para los Estados Americanos una garantía de
protección hacia los derechos humanos de las mujeres, de la misma manera establece la
obligación de las naciones participantes de adoptar políticas para prevenir, erradicar y
castigar la violencia hacia las mujeres.
Feminicidio
Si bien el término feminicidio es relativamente reciente, ha adquirido una gran relevancia
en el ámbito internacional, en parte, debido a la gran cantidad de asesinatos cometidos
contra mujeres, además por la cobertura y visibilización que se ha alcanzado debido al
trabajo de numerosas organizaciones no gubernamentales, periodistas y mujeres de la
sociedad civil, en un esfuerzo por combatir una problemática que afecta a numerosas
sociedades de nuestra actualidad.
Como menciona Toledo (2009) el término feminicidio o femicidio tiene sus raíces en la
palabra del inglés “Femicide” la cual fue utilizada primordialmente a principios de la
década de 1990 por las investigadoras en materia de género y sociología Diane Russell y
Jane Caputi, dichas académicas representan hoy en día un referente en el tema por ser
pioneras en asignar un nombre a este fenómeno.
4

�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

La traducción al español del termino Femicide ocurre en dos vertientes: feminicidio y
femicidio, algunos países en donde se habla el español han optado por usar el primer
concepto mientras que otros por el segundo, sin embargo, es importante remarcar que
ambos se refieren al mismo fenómeno y como han mencionado diferentes autores su
relevancia radica en la acción de señalar una problemática fundada en la violencia de
género, una problemática que ha afectado a nuestras sociedades desde hace siglos y que
hoy se busca erradicar.
El Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do
Pará (2008) define al feminicidio de la manera siguiente:
“…los femicidios son la muerte violenta de mujeres por razones de género, ya sea que
tenga lugar dentro de la familia, unidad doméstica o en cualquier otra relación
interpersonal; en la comunidad, por parte de cualquier persona, o que sea perpetrada o
tolerada por el Estado y sus agentes, por acción u omisión.”
En un texto publicado en 2013, Solysko hace referencia de Diana Rusell (Rusell, 2009)
exponiendo una breve definición del termino Femicide “es el asesinato de personas del
sexo femenino por personas del sexo masculino debido a su condición de ser personas del
sexo femenino”.
Los autores de la literatura respecto al tema se encuentran de acuerdo en el hecho de que,
el feminicidio, representa la vertiente más extrema en los actos de violencia de género,
concuerdan en que el asesinato de mujeres deber ser analizado situándose en el contexto
de una estructura social en que las mujeres cada día ganan más terreno debido a sus
capacidades y logros, una estructura en la cual el sexo masculino ha dominado
históricamente.
Es vital reconocer que en la mayoría de los casos el feminicidio ocurre como el final de
una serie de actos de violencia, basados en la discriminación y sustentados por la
impunidad que muchos países viven hacia los responsables de dichos crímenes
(Saccomano, 2017).
Numerosos investigadores como Arteaga y Valdés (2010) nos explican que, si bien
cualquier mujer es propensa a ser asesinada por la condición de serlo, una variable que
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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

influye de manera determinante es la situación social y económica, es decir, las mujeres
que se encuentran en condiciones de pobreza y rezago educativo tienen un mayor número
de probabilidades de morir asesinadas debido al hecho de ser mujeres, esto en
comparación con mujeres en condiciones de vida más convenientes.
En un estudio realizado por los mismos autores en algunas ciudades del Estado de México
en que se analizaron casos recientes de asesinatos de mujeres, encontraron que en la
mayoría de los crímenes las victimas formaban parte de actividades de la economía
informal, por mencionar algunas, trabajaban como meseras, cocineras, empleadas en
tiendas pequeñas, empleadas domésticas, en otros casos las victimas trabajaban como
obreras, y otro tanto número de sucesos las mujeres trabajaban en el sexo comercial. Lo
preocupante del trabajo de investigación fue el hecho de que la posición económica de
las víctimas de feminicidio, al contrario de sensibilizar sobre su situación vulnerable a las
autoridades, servía como un pretexto para alentar prejuicios que quedaron registrados en
las actas de los crímenes que se analizaron. Arteaga, N. Valdés, J. (2010)
Al respecto Saccomano (2017) hace referencia de Marcela Lagarde (2006) y comenta que
en un gran número de ocasiones la impunidad hacia esta clase de casos nace en las
instituciones responsables de administrar la justicia, discriminando la manera en que la
ley es aplicada.
Pese a que no se trata de una problemática que haya comenzado en nuestros tiempos, ha
sido en fechas recientes, que los gobiernos y la sociedad en general comenzaron a
reconocerlo como un delito distinto al homicidio debido a las condiciones en que ocurre.
De la manera en que comenta Saccomano (2017) las teorías feministas recientes nos
ayudan a comprender que las causas de este crimen son distintas a las del homicidio,
derivado de esto es la necesidad de clasificarlo como un crimen en específico.
Sin duda alguna, la presión de activistas y organizaciones no gubernamentales
preocupadas por el alto número de asesinatos cometidos contra mujeres ha sido un
detonante para que los Estados reconozcan dicha problemática, el feminismo en este
sentido busca responsabilizar al patriarcado de ser una institución que se sustenta en el
control hacia las mujeres y de algún modo mostrar las repercusiones que el feminicidio
tiene en la sociedad (Segato, 2006).
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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

Legislaturas en materia de feminicidios en América Latina: Argentina, Colombia y
México
Como menciona Adriana Quiñones (ONU Mujeres, 2017) representante de ONU Mujeres
en Guatemala, en América Latina se encuentran 14 de los 25 países con las tasas más
altas en casos de feminicidio, si bien resulta un tema alarmante, Quiñones también aclara
que desafortunadamente no se cuenta con registros de los casos que ocurren en todo el
mundo por lo que no es posible determinar si ésta es la región con el índice más alto, así
mismo comenta que la mayor parte de los países latinoamericanos han dedicado esfuerzos
para resolver esta problemática a raíz, por ejemplo, de crisis como los asesinatos
violentos de mujeres en Ciudad Juárez, México.
Argentina
De acuerdo con el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (2016)
informe publicado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la nación
de la República Argentina, en 2016 ocurrieron 254 casos, para dicha publicación se
contabilizaron las muertes violentas de mujeres y niñas, en que el responsable fue un
varón y las razones fueron asociadas a su condición de género.
En dicho informe se mencionan las modificaciones al Código Penal mediante la ley
26.791 de este país, que consideran la pena de prisión perpetua al responsable de asesinar
a una mujer cuando el mismo sea un hombre y ocurra violencia de género, de igual manera
a si el responsable lo hace con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la
que sostiene o ha sostenido una relación (2016).
Colombia
La Corporación Sisma Mujer (2017) presentó un informe basado en datos recolectados
por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Colombia, dicho
documento mantiene un registro de las muertes violentas de mujeres en el país, a partir
del año 2015 el mencionado reporte especifica también, cuando es posible, algunas
características del agresor, es decir su género y su relación con la víctima, a pesar de
diferentes limitantes como el hecho de que el instituto que realiza el reporte no tiene la
facultad para denominar feminicidio o femicidio, el asesinato de una mujer; Sisma Mujer
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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

encontró que durante 2016 ocurrieron 172 exámenes medico legales por homicidios en
que el responsable era pareja o ex pareja de la víctima.
En Colombia al igual que otros países en la región, debido a situaciones de violencia que
terminaron en el asesinato de mujeres, se han tomado acciones legales que tienen como
propósito garantizar investigaciones y sanciones adecuadas para la protección de las
mujeres, en este país, en el año de 2015 el Presidente Juan Manuel Santos promulgo la
Ley 1761 también conocida como Ley Rosa Elvira Cely debido a un caso que
conmociono a la sociedad colombiana, en esta nueva ley se reconoce el feminicidio como
un delito independiente, lo que significa un gran paso para la atención de esta
problemática (Ordoñez, 2017).
México
Reina (2018) describe la situación de México, en donde, durante el 2016 ocurrieron 2,813
feminicidios, si bien el número resulta alarmante, el caso de la República Mexicana
representa un caso remarcable por diferentes razones, entre las que se encuentran, por
ejemplo que es uno de los más poblados en América Latina y la situación de inseguridad
que se vive debido al narcotráfico, no obstante, la autora comenta que aunque en algunos
años los homicidios en general han disminuido, los feminicidios no demuestran
considerables variaciones, por lo que sugiere no puede ser ligado a esta crisis de
seguridad.
Un informe publicado por ONU Mujeres México (2017) menciona que desde el 2012 el
Código Penal Federal tipifica al feminicidio como un delito autónomo y responsabiliza a
quienes asesinen a una mujer por razones de género, así mismo, especifica las situaciones
en que se considera existen estas razones.
Análisis Comparativo
Como ser muestra en la Tabla 1 los instrumentos legales dirigidos a la protección de las
mujeres son de reciente creación; dichas leyes fueron promulgadas después de la
Convención de Belem do Pará, la cual tuvo lugar en 1994.
Un dato relevante es el hecho de que en caso de las tres leyes se especifica que existen
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diferentes clases de violencia y mencionan los tipos física, psicológica, sexual, entre
otros.

Tabla 1 Leyes de protección para las mujeres
La Tabla 2 presenta la definición de feminicidio de acuerdo con la ley pertinente según
cada país, si bien, Argentina no cuenta con una descripción legal en que sea mencionada
esta palabra o la variante femicidio, su código penal fue reformado en 2012 para incluir
en el artículo 80, el cual establece prisión perpetua para responsables de homicidio, un
inciso en que se adiciona para cumplir esta pena a los hombres que priven de la vida a
una mujer y en los hechos exista violencia de género (Ley 26.791, 2012).
En la situación de Colombia y México, ambos Códigos Penales también fueron
reformados relativamente en años recientes, para tipificar el feminicidio como un crimen
en específico, diferente del homicidio.

Tabla 2 Definición de feminicidio
La Tabla 3 expone situaciones que ayudan a comprender cuando el asesinato de una mujer
puede ser clasificado como un feminicidio, de acuerdo con cada legislatura, la ley de
Argentina solo menciona el acontecimiento de violencia de género, en el caso de
Colombia y México resultan más específicas, lo cual puede ser considerado como una
característica positiva, ya que permite tener una comprensión más certera de las
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situaciones en que ocurren esta clase de crímenes.

Tabla 3 Especificación de circunstancias
Como señala la Tabla 4 las sanciones en cada país son variantes, Argentina considera la
misma pena que para el delito de homicidio, en el caso de Colombia se contemplan de 20
a 50 años y finalmente México estima además una penalización económica.

Tabla 4 Sanciones
Para finalizar con el análisis, se muestran las agravantes consideradas en la ley de
Colombia, en estas situaciones se consideran penas más graves para los perpetradores,
aunque México no expresa agravantes, en el Código Penal Federal se contempla una pena
de tres a ocho años de prisión además de una multa, a servidores públicos que entorpezcan
o cometan negligencia durante la administración de justicia en los casos de feminicidio
(Código Penal Federal, 2012)

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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

Tabla 5 Agravantes
Conclusión
Sin duda alguna la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la
Violencia contra la Mujer, también conocida como Convención de Belém do Pará, en que
participaron Argentina, Colombia y México, marca un precedente en la lucha contra la
violencia de género, así mismo contra los feminicidios esta Convención representa un
pacto en que los Estados acuerdan desarrollar mecanismos para proteger la vida de las
mujeres. En el caso de los tres países analizados podemos palpar la obediencia a este
acuerdo con la modificación de Leyes en contra de la violencia de género, ante la creciente
de casos en la región.
La adopción o modificación de Leyes significa apenas una de las acciones que los
gobiernos pueden llevar a cabo, no solo para castigar a los perpetradores estos crímenes,
además también para prevenir que sigan ocurriendo, sin duda alguna es necesaria la
implementación de políticas públicas complementarias para luchar contra el problema de
fondo, como la promoción de campañas de sensibilización hacia la población y acciones
de educación dirigidas a las autoridades respecto al tema.
Referencias
Arteaga, N. y Valdés, J. (2010) “Contextos socioculturales de los feminicidios en el
Estado de México: nuevas subjetividades femeninas,” Revista Mexicana de
Sociología, Vol. 72, No. 1, pp. 5-35

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

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sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer,”. [21 de marzo de
2018]. Disponible:
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(2008) “DECLARACIÓN SOBRE EL FEMICIDIO”, Organización de Estados
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http://www.oas.org/es/mesecvi/docs/declaracionfemicidio-es.pdf
Corporación Sisma Mujer (2017 “Comportamiento de las violencias contra niñas y
mujeres en Colombia a partir del informe Forensis 2016 del Instituto Nacional
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https://www.sismamujer.org/violencias-2016-a-partir-de-forensis-18-07-2017/
Ley 1257 (2008) Diario Oficial de Colombia Bogotá, Colombia 4 de diciembre de 2008
Ley 1761 ROSA ELVIRA CELY (2015) Diario Oficial de Colombia Bogotá, Colombia
6 de julio de 2015
Ley 26.485 Ley de protección integral a las mujeres (2009) Boletín Oficial de la
República Argentina, Buenos Aires, Argentina 1 de abril de 2009

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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

Ley 26.791 Código Penal De La Nación Argentina (2017) Boletín Oficial de la
República Argentina, Buenos Aires, Argentina 14 de diciembre de 2012
Ley General de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia (2007) Diario Oficial
de la Federación, México Distrito Federal, 1 de febrero de 2007
Londoño, B., Rubio, L. y Castro, J. (2017) “La violencia de género no tiene fronteras.
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

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https://elpais.com/internacional/2018/03/07/mexico/1520414016_971998.html
Saccomano, C. (2017) “El feminicidio en América Latina: ¿vacío legal o déficit del
Estado de derecho?” Revista CIDOB d’Afers Internacionals, No.117, pp. 51-78
Segato, R. (2006) “Qué es un feminicidio. Notas para un debate emergente” Revista
Mora, No. 12
Solysko, I. (2013) “Femicidio y feminicidio: Avances para nombrar la expresión letal
de la violencia de género contra las mujeres,” Revista de investigación y
divulgación sobre los estudios de género, No. 13, pp. 23-41
Toledo, P. (2009) “Feminicidio” Consultoría para la Oficina en México del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos [30 de marzo
de 2018]. Disponible:
http://www.infosal.uadec.mx/derechos_humanos/archivos/15.pdf

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Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 4. Agosto-diciembre 2017, pp. 15-25
ISSN: en trámite

¿Cuáles son las instituciones más corruptas de México?
What are the most corrupt institutions in Mexico?
Iván Emmanuel Arriaga Cerda 1

Resumen: El presente artículo pretende identificar a las dependencias gubernamentales más
corruptas en el caso mexicano; así como concientizar al lector en materia de contrataciones
públicas, para exigir el avance a un sistema político transparente. A partir de la praxis de las
herramientas anticorrupción, el texto contará con datos reales para determinar el origen de la
corrupción.
Palabras clave: corrupción, contrataciones públicas, índice, riesgo.
Abstract: The following article seeks to identify the most corrupt government departments
in the Mexican case; besides that aware the reader in the matters of public contracting, to
demand the progress of our politic system. With the praxis of some anti-corruption elements,
the text will provide hard data that indicates the origin of corruption in México.
Key Words: corruption, public contracting, index, risk.
Introducción

Los mexicanos pensamos que hay una gran percepción sobre la corrupción en nuestro país,
sin embargo, no hay tantos datos que hagan señalamientos puntuales del tema, y es ésta la

1

Alumno de sexto semestre de la licenciatura en Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias
Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey México.
Correo electrónico: ivanemmanuel23_@hotmail.com

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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

razón de ser del presente artículo; cooperar, por medio de la divulgación de contenido, al
combate contra la corrupción.
El lector debe ser consciente que es responsabilidad que emana de su calidad ciudadana,
exigir que los gobernantes rindan cuentas al pueblo, para ello, es importante documentarse,
y gracias a mecanismos como el Sistema Nacional Anticorrupción ( Sistema Nacional
Anticorrupción, 2018)2 es más fácil el acceso a la información pública gubernamental. El
problema es que los datos que proveen estos mecanismos no son sencillos de leer y mucho
menos están simplificados para que la ciudadanía pueda digerir la información. Por eso, es
interés del presente artículo presentar el desglosamiento de las bases de datos y de diversos
informes hechos por asociaciones civiles, agencias descentralizadas y órganos
desconcentrados; para con ello, contribuir a la formación de una conciencia política en el
país.
El presidente Enrique Peña Nieto se refirió a la corrupción como un tema de orden cultural,
un problema que se ataca con el fomento de valores y principios, y se resolvería a largo plazo
con la implementación de la Reforma Educativa3 (Peña Nieto, 2014). A partir de este
señalamiento, aceptado ampliamente por varias corrientes políticas, una gran parte de la
comunidad intelectual en México discrepó; sosteniendo que la corrupción, es más bien, un
problema de orden institucional que viene arrastrando el sector público desde hace muchos
años. La mayoría de los mexicanos reconocemos a la corrupción como el gran cáncer que
corroe la capacidad del Estado para ofrecer mejores condiciones de vida para todos (Kaiser
Max, 2015), sin embargo hay un conflicto al momento de determinar las causas. Tan es así,
que el elemento que calienta el clima electoral es ese mismo; por un lado un proyecto político
sostiene que el Estado tiene el monopolio de la corrupción, y por el otro, una derecha
multifacética que lo clasifica como un tema de orden social.

2

El sistema Nacional anticorrupción es una instancia de coordinación entre distintas autoridades federales y
locales que busca combatir la corrupción (2018). [20 de mayo de 2018] Obtenido de
http://sna.org.mx/nosotros.html#quienes
3

Entrevista a Enrique Peña Nieto por León Krauze, Lily Téllez y Carlos Marín en 2014.

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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

Si la corrupción fuera una limitante cultural, el presente artículo no tendría sentido, porque
sería imposible medirla cuantitativamente, que es probablemente lo que el presidente deseaba
cuando presentó su postura hacia la corrupción. Afortunadamente, sociedad civil organizada,
partidos políticos, organismos no gubernamentales y agencias estatales se han dedicado este
sexenio a profundizar en el tema de la corrupción, en todos sus ámbitos. Uno de los elementos
más importantes es el de la investigación; y para ello el Instituto Mexicano para la
Competitividad (IMCO) dedicó todos sus esfuerzos en la realización de un extraordinario
índice de riesgos de corrupción en el sistema mexicano de contrataciones públicas; en este
índice se evalúa el riesgo de corrupción que hay, a través de las distintas prácticas de
competencia, transparencia e integridad de las Unidades Compradoras (UC), en las
dependencias y/o entidades del gobierno federal (IMCO, Índice de Riesgos de la Corrupción:
El sistema mexicano de contrataciones públicas, 2018).
Antes de profundizar en el tema es importante conocer a qué se dedica el IMCO. Es un centro
de investigación apartidista y sin fines de lucro que investiga y actúa para proponer políticas
públicas y acciones viables e influir en su ejecución para lograr un mejor México. (IMCO,
2018) Max Káiser, Director del IMCO, afirma en su artículo “10 mitos sobre el combate a la
corrupción” que el segundo mito de la corrupción en México es un asunto cultural: “Me
niego rotundamente a aceptar que existe algo en la “mexicanidad” que nos mueve a ser
corruptos. Todos hemos participado de una u otra manera alguna vez, pero eso no lo hace
parte de la cultura mexicana o latina. Eso la convierte en un mal epidémico, mas no
endémico” (Max, 2015). Este es el principio que nos permite cuantificar la corrupción para
así localizarla y erradicarla.
Como ya se planteó, la esencia de este texto es replantear todas esas ideas y escándalos de
corrupción que percibe la sociedad mexicana (sin tener noción clara del tema), para revelar
datos duros y transparentes de dónde está la corrupción. Desde Odebrecht hasta el Caso Higa,
los recientes escándalos de corruptelas tienen su origen en el área de compras del gobierno; 4

4

Casos famosos de corrupción que incluyen al presidente.

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esta es la razón por la que Max Káiser, autor del informe original, decide centrarse en este
rubro.
El índice de riesgos de corrupción en el sistema mexicano de contrataciones públicas que
realizó el IMCO no es un estudio inédito, ya se habían hecho otros estudios que sólo tomaban
en cuenta ciertas contrataciones dudosas. La gran diferencia de éste índice es que toma en
cuenta todas las contrataciones públicas que ha hecho el gobierno desde el primero de
diciembre de 2012.5 Inclusive, dentro del informe, existe un comparativo de las
contrataciones públicas que se hicieron durante el gobierno de Felipe Calderón y Enrique
Peña Nieto, de la cual discutiremos posteriormente.
Metodología
Todo gobierno que desee abanderarse con el lema de la transparencia debe contar con un
sistema de contrataciones públicas eficaz, ya que la falta de uno hace más sencillas las
prácticas de saqueo de los servidores públicos.
En México, el sistema electrónico donde se guardan todas las compras que hace el gobierno
se llama CompraNet. ( Secretaría de la Función Pública, 2018) Según el diagnóstico del
IMCO, CompraNet es un sistema complejo, insuficiente, incompleto y desarticulado. No es
una plataforma transaccional, sino una base de datos6 (IMCO, 2018). Es esa condición de
base de datos, la que hace muy difícil descifrar el contenido y hacerse de un juicio propio.
El Instituto Mexicano para la Competitividad en una alianza estratégica con la empresa OPI
Aanalyics, (OPI Analytics, 2018) quienes en esta investigación fueron los encargados de
limpiar todos los datos y ordenarlos de manera precisa, crearon un software de tipo big data,
es decir que todos los días, durante meses, estuvo recopilando todos los contratos de
CompraNet, de todas las dependencias del gobierno (Magoulas, 2009). Si este proceso no se
hiciera por medio de algoritmos y códigos nos tardaríamos años en procesar toda esta
información. El trabajo de OPI Aanalytics consistió en ordenar y limpiar la información de
5

Según Max Kaiser en entrevista con Leo Zuckermann.
Del Anexo Metodologico del índice Obtenido de: https://imco.org.mx/wpcontent/uploads/2018/03/AnexoMetodologicoIRC_06-03-2018.pdf
6

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CompraNet y otras ocho bases de datos como al registro de proveedores o el Servicio de
Administración Tributaria (OPI Analytics, 2018).
El reporte analiza 700 mil procedimientos de contrataciones públicas federales realizados de
2012 a 2017, por mil 537 Unidades Compradoras únicamente del gobierno federal, lo que
representa 2.3 billones de pesos, equivalente al 10% del presupuesto quinquenal de Enrique
Peña Nieto (IMCO, Índice de Riesgos de la Corrupción: El sistema mexicano de
contrataciones públicas, 2018).
Para analizar los 700 mil procedimientos se creó una serie de 43 algoritmos. 16 fórmulas para
medir competencia, 14 fórmulas para medir transparencia y 13 para medir las anomalías (OPI
Analytics, 2018). Los tres componentes; competencia, trasparencia y anomalías son
determinados por la descomposición de la corrupción en elementos tangibles que hace Robert
Kiltgaard, quien define a la corrupción como la suma de tres factores: falta de competencia,
falta de transparencia e impunidad (Kiltgaard, 2015).
La clasificación de los datos de CompraNet con los elementos tangibles de la corrupción
propuestos por Kiltgaard, permite identificar las medidas de control que se aplican o se
omiten en una dependencia, lo que significa que el índice solamente mide el grado de riesgo
de corrupción que tienen las mil 537 unidades compradores del gobierno. En un segundo
ejercicio, el IMCO le otorgó, a las quinientas dependencias del gobierno o unidad
compradora que más gastan el presupuesto federal, una clasificación que va desde la más
riesgosa que es la número uno, hasta la menos riesgosa en el lugar 500 (IMCO, Índice de
Riesgos de la Corrupción: El sistema mexicano de contrataciones públicas, 2018).
Resultados
Los resultados son impresionantes, son en analogía, oro molido para la creación de políticas
públicas, para la Secretaría de la Función Pública, para la Auditoría Superior de la

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Federación, para el Comité de Participación Ciudadana, en fin, es todo un mapa para
encontrar los riesgos más importantes en las dependencias públicas. 7
Antes de mencionar las tres unidades compradoras con más riesgo de corrupción, hay que
puntualizar datos interesantes del agregado completo. El primer dato concierne a la
concentración de proveedores; en CompraNet existen 120,000 proveedores registrados y
solamente 30 empresas se llevan el 20% de todo el presupuesto de contrataciones públicas.
El problema incrementa cuando vemos que el 80% del presupuesto destinado a compras, 8 se
le entrega únicamente a 2500 empresas. (IMCO, Boletín de prensa, 2018)
El dato es alarmante porque la concentración de proveedores no es resultado de los escases
de competencia, o buenas propuestas de los proveedores. La concentración de capital en
ciertos proveedores se debe al alto número de contrataciones directas. Por ejemplo, de los
mil contratos que más caros le salieron al gobierno de Enrique Peña Nieto, el 71% de estos
fueron por asignación directa9 (IMCO, Boletín de prensa, 2018), lo que significa que no hubo
licitación, no hubo concurso de contratación, simplemente el encargado dio el contrato a la
empresa sin analizar la mejor opción, como dicta la ley.
En los próximos comicios electorales se espera la llegada de un presidente que persiga los
actos de corrupción y se convierta así en la medicina contra la corrupción pululante en
México. Los datos de las dependencias que se presentarán a continuación serán de mucha
ayuda para el combate a la corruptela gubernamental por parte del ejecutivo federal. 10
Comisión Federal de Electricidad (CFE)
Es la institución más riesgosa. Con contratos por 424 mil millones de pesos (19% del
presupuesto federal destinado a contrataciones.) La CFE concentra a 91 de las 500 UC más

7

En palabras de Max Káiser, director del IMCO, en entrevista con Leo Zuckermann.
480,000.00 millones de pesos.
9
No se hace un concurso para ver qué servicio es el mejor, lo decide arbitrariamente el servidor público.
10
Es muy relevante que el ciudadano haga uso de su voto tomando en cuenta la información del índice de
riesgos de la corrupción.
8

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riesgosas. La unidad de compra más riesgosa dentro de la dependencia es su Gerencia de
Abastecimientos que gasta 78 mil millones de pesos 11 (IMCO, Base de datos, 2018).
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores (ISSSTE)
El segundo lugar lo obtiene el ISSSTE. Gastan 147 mil millones de pesos en compras (7%
del presupuesto federal destinado a contrataciones.) La institución tiene 46 UC riesgosas. La
que más riesgo concentra es la Jefatura de Servicios de Adquisición de Medicamentos
quienes desembolsan 61 mil millones de pesos 12 (IMCO, Base de datos, 2018).
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)
A pesar de que gasta más que el ISSTE, 401 mil millones de pesos (18% del presupuesto
federal destinado a contrataciones), el IMSS se lleva un tercer lugar porque concentra a 42
de las 500 UC riesgosas. La UC de mayor peligro es la División de Bienes Terapéuticos,
ellos gastan 202 mil millones de pesos 13(IMCO, Base de datos, 2018).
Las contrataciones púbicas y el cambio de sexenio
El dato que más llama la atención del índice de riesgos de corrupción en el sistema mexicano
de contrataciones públicas, es el del cambio de proveedores y el cambio de sexenio.
Para realizar esta comparación, el IMCO tomó una primera muestra de los cien proveedores
que más contratos recibieron por parte de Felipe Calderón en 2012; durante este sexenio,
esos cien proveedores principales concentraban el 43% del presupuesto adjudicado, y para
2016, en el cambio de sexenio, perdieron más de la mitad de sus contratos. El muestreo que
se hizo posteriormente también tomó a las cien empresas pero ahora las más contratadas por
la administración de Enrique Peña Nieto en 2016, ellas concentraban el 51% del presupuesto
asignado, cuando en 2012 solo tenían un 16%. (IMCO, Base de datos: Cambio de sexenio,
cambio de proveedores, 2018) ¿Qué quiere decir esto?, pues viene a corroborar los

11

18% del total de presupuesto para contrataciones de la CFE.
41% del total de presupuesto para contrataciones del ISSSTE.
13
51% del total de presupuesto para contrataciones del IMSS.
12

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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

escándalos de financiamiento privado de campañas políticas. Cada partido tiene a sus
proveedores, y se eligen por conceso político, no por licitación pública. 14
Para colmo, las compras hechas por asignación directa pasaron de 50% en el sexenio de
Felipe Calderón Hinojosa a 66% en el gobierno actual (IMCO, Base de datos: Cambio de
sexenio, cambio de proveedores, 2018). La explicación a este fenómeno de corrupción es el
cambio de reglas que hubo en la administración priista actual. Durante el gobierno de
Calderón para que una dependencia pudiera realizar una contratación pública, la Secretaría
de la Función Pública era la encargada de proveerle un contralor independiente 15; en el actual
gobierno priista, cada secretario elige al contralor (SFP, 2018), lo que habilita más al corrupto
para que cumpla su cometido.
Conclusiones
El IMCO propone diez mejoras para el sistema de contrataciones públicas en su informe. Las
mejoras puntuales se pueden encontrar en el sitio del IMCO, junto con toda la base de datos,
los índices, las fórmulas, y herramientas con las que se elaboró este informe; para que
sociedad civil, medios de comunicación y asociaciones exijan, colectivamente y con
fundamentos, la rendición de cuentas claras del gobierno. Es urgente que otras dependencias
e instituciones privadas se interesen en los temas de corrupción, para que se hagan los
comparativos necesarios y la gente sepa denunciar, por medios legales, políticos o sociales,
las injusticias de la corrupción. Es importante recordar que los datos presentados son solo
índices de riesgo, no se ha revisado ni auditado a ninguna de estas dependencias (a pesar de
que la información presentada es pública).
El camino a la transparencia aún es largo. El índice de riesgos del IMCO nos deja en la
pregunta con la que empezó el texto, porque a pesar de que sabemos que existen peligros
latentes, seguimos sin conocer cuál es la institución más corrupta.16 Actualmente, solo se

14

Existe un gran problema con los financiamientos de campañas, los particulares que apoyan a tal o cual
candidato son los que reciben los contratos federales grandes.
15
El contralor es quien revisa la legalidad de la contratación frente a la Auditoría Superior de la Federación.
16
Ninguna autoridad federal ha utilizado la presente investigación para determinar a los responsables o para la
realización de alguna medida de control concreta.

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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

cuenta con focos rojos que nos indican dónde se encuentran los posibles casos de corrupción,
pero sin erradicarlos. Sin duda alguna aún falta mucho que investigar y estudiar sobre los
temas de corrupción, desde su implicación teórica hasta la práctica y es tarea de todos
contribuir a ello.

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de 2015 [29 de mayo de 2018] Obtenido de El Imparcial:
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

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http://sna.org.mx/nosotros.html#quienes

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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 4. Agosto-diciembre 2017, pp. 26-53
ISSN: en trámite

Percepción del principio de la accesibilidad física de las personas
con discapacidad.
Perception of the principle of physical accessibility for disableds
Miros Haime Medellín Rentería
Karen Esmeralda Mora Alarcón
Italia Galilea González Balleza 1

Resumen. El presente trabajo de investigación es de tipo cualitativo, en dicho estudio se
aborda principalmente el tema de la accesibilidad física en niños que padecen parálisis
cerebral, el problema radica en saber si se ejerce o no el principio de la accesibilidad física
de las personas con discapacidad. El método aplicado es de tipo fenomenológico, para el cual
se escogieron a 2 madres de familia de un salón integrado por 10 niños del Instituto Nuevo
Amanecer, ubicado en San Pedro Garza García. Con esto se pretende llegar a las instituciones
gubernamentales para que den seguimiento a las políticas públicas y favorezcan la estabilidad
de las personas con discapacidad. La pregunta a analizar más relevante es referente a las
diferentes circunstancias dentro de los espacios públicos que las madres de familia han
sentido en relación al trato por parte de la sociedad hacia el niño ¿en qué circunstancias dentro
de los espacios públicos usted ha sentido un trato indistinto por parte de la sociedad? Dicha
pregunta, fue aplicada a las dos madres de familia antes mencionadas, porque se consideraron
las candidatas más aptas, ya que ambas tienen hijos que padecen parálisis cerebral y se
encuentran en silla de ruedas.
Palabras clave: Accesibilidad, discapacidad, derechos, inclusión, sociedad.

1

Estudiantes de licenciatura en Relaciones Internacionales en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones
Internacionales

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

Abstract. The present research work is qualitative, in this study was mainly the subject of
physical accessibility in children suffering from cerebral palsy, the problem lies in knowing
whether or not the principle of physical accessibility of people with disabilities is exercised.
The applied method is of phenomenological type, for which 2 children of the Instituto Nuevo
Amanecer, located in San Pedro Garza García, where chosen. With this you can access
government institutions to follow up on public policies and promote the safety of people with
disabilities. The question is related to the circumstances of the family in the sense of the
word. indistinct on the part of society? This question was applied to the mothers before the
appointment, because it considers that the most suitable candidates already have two children
who suffer from cerebral palsy and are in a wheelchair.
Key words: Accesibility, disability, rights, inclusion, society.
Antecedentes
Históricamente, las personas con discapacidad han sido excluidas de todos los ámbitos de
participación de la vida pública, por la equivocada idea de que no podían aportar nada a la
sociedad y que eran, por el contrario, una carga para la misma (Gómez Montes de Oca, 2005).
El proceso de evolución en el marco de la reivindicación de los derechos humanos está
marcado por distintas etapas que trazan los cambios en pro de una mejora jurídica y social
de las condiciones de vida de todos los miembros de la sociedad, en particular aquellos que
gozan de especial protección como las personas con discapacidad. Existieron cambios
drásticos en las legislaciones que han obedecido al pensamiento y creencias de la época
respecto a la discapacidad; cambios que hoy reconocen dicha discapacidad. Este resultado
trae implementaciones de normas y de más regulaciones existentes, reflejando la permanente
discriminación en la que viven las personas con discapacidad debido a la insuficiencia e
inaccesibilidad de las instituciones educativas públicas y/o privadas.
Nos vamos a enfocar en el Instituto Nuevo Amanecer, ubicado en San Pedro Garza García,
Nuevo León, el cual ofrece 9 programas de atención a alumnos con parálisis cerebral y 5
programas para padres de familia. Cuenta con un total de 110 empleados y la capacidad de
atender es hasta 500 personas anualmente, con un rango de edad de 0 a 40 años.
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

Esto mantiene una estrecha relación con la disciplina de las Relaciones Internacionales pese
a que los Derechos Humanos (en este caso, de las personas con discapacidad) constituyen
uno de los temas de mayor interés entre internacionalistas y sociólogos. Además, los derechos
que ha adquirido este grupo de personas han sido a través de la celebración de tratados
internacionales y bajo disposiciones legales.
Al mismo tiempo, el deber de protección de las personas con discapacidad se encuentra
plasmado en instrumentos nacionales e internacionales y las personas con discapacidad
requieren de especial protección por parte del Estado y al mismo tiempo de la sociedad.
Planteamiento del problema
La problemática nace de la intriga si en realidad se ejercen o no los principios promulgados
por la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, tomando en cuenta
específicamente el principio de la accesibilidad física que lo establece en el numeral 1º del
artículo 9º de esta Convención, que dispone que los Estados Partes adoptarán medidas para
asegurar el acceso de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las
demás, al entorno físico, el transporte y a otros servicios e instalaciones abiertos al público o
de uso público.
Pregunta de investigación
¿Cuál es la experiencia de las madres de familia con hijos con parálisis cerebral, sobre el
principio de accesibilidad física?
Objetivos
Identificar si se ejerce o existe vulneración del principio de la accesibilidad física de las
personas con discapacidad.
Describir las particularidades y experiencias de esta situación. Tomar la iniciativa para una
futura intervención.

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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

Justificación
Mediante el estudio que se llevará a cabo entre los principios que establece la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y nuestra sociedad, nos permitirá
resolver el problema de tener la certeza del ejercicio o vulneración del principio de la
accesibilidad física. Esto es de suma importancia ya que es necesario conocer, en caso de que
sí se ejerza este principio, de qué manera se practica. Por otro lado, si en realidad no se ejerce,
conocer a qué problemas se enfrenta el sujeto y así obtener la posibilidad de mejoramiento o
diseño de políticas públicas que favorezcan la estabilidad de las personas con discapacidad.
Marco referencial
De acuerdo con Husserl (1890), la fenomenología “se caracteriza por centrarse en la
experiencia personal, en vez de abordar el estudio de los hechos desde perspectivas grupales
o interaccionales” (p.85).
Cabe añadir que “el estudio fenomenológico termina con una mejor comprensión del
investigador y del lector sobre la esencia y la estructura invariable de la experiencia,
reconociendo que existe un significado unificador de ésta” (CresswelI 1998, citado por
Álvarez-Gayou, 2003 p.86).
Existen estudios como los que proponemos donde se aplica la fenomenología, el primero es
Accesibilidad y Universidad. Un estudio descriptivo de Luque, Rodríguez, y Romero (2005)
el cual está enfocado en el estudio de la accesibilidad física en la Universidad de Málaga y
analizan las barreras arquitectónicas de edificios docentes que afectan a las personas con
discapacidad, donde evidentemente no se cuenta con una infraestructura adecuada.
El segundo documento es La accesibilidad de las personas con discapacidad física en
Colombia: una problemática que va más allá de la simple consagración normativa por Gil
Acevedo (2014) donde presenta las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad

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en las instituciones públicas o privadas y se basa en las normas que disponen los derechos de
este agrupado.
Nosotras consideramos que nuestro estudio es fenomenológico porque estamos en busca de
las experiencias y situaciones que suscitan en el entorno de una madre de familia con un hijo
que presenta discapacidad. Además, de cómo vive el mundo y con qué relaciones con
personas, situaciones o sucesos se enfrenta.
Marco teórico Accesibilidad de las personas con discapacidad
La norma No. 5º de las Normas Uniformes sobre la igualdad de oportunidades para las
personas con discapacidad, define la accesibilidad como un concepto relacionado con tres
aspectos, a saber: las condiciones ambientales, las condiciones materiales y los servicios de
información y comunicación (Organización de las Naciones Unidas, 2005).
Chamorro y Silvero (2014) encontraron que:
En el marco de la Convención, la accesibilidad es uno de los 8 principios generales básicos
para poder aplicar la Convención con éxito. Constituye uno de los elementos indispensables
para la inclusión de las personas con discapacidad. Reconoce la importancia de la
accesibilidad al entorno físico, social, económico y cultural, a la salud, la educación y a la
información y las comunicaciones, para que las personas con discapacidad puedan gozar
plenamente de todos los Derechos Humanos y libertades fundamentales. (p. 254) Por otro
lado Juncá (citado por Gento,2016) expresó lo siguiente:
La finalidad principal de la accesibilidad universal es garantizar la cadena de accesibilidad,
entendiendo como tal todos los elementos que posibilitan que se pueda realizar una
determinada actividad en un entorno concreto. Cuando existe algún eslabón de la cadena que
no cumple esas condiciones, nos encontramos con las denominadas barreras de accesibilidad.
(p. 137)

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Derechos de las personas con discapacidad
Siguiendo a Cuenca-Gómez (2012) relacionarnos con las personas con discapacidad, es
entender que son merecedoras de consideración y de respeto, de reconocer su dignidad.
Asimismo, menciona que la implementación de la Convención Internacional sobre los
Derechos de las Personas con Discapacidad y, sobre todo, en la determinación del sentido de
su artículo 12, reconoce la capacidad jurídica de las personas con discapacidad en igualdad
de condiciones con los demás en todos los aspectos de la vida, obliga a garantizar el acceso
al apoyo que puedan necesitar en el ejercicio de esa capacidad y establece una serie de
salvaguardas en relación en la prestación de este apoyo que tienen como principal objetivo
que se respete su voluntad, preferencias y derechos.
Desde la perspectiva de derechos humanos se plantea construir sociedades integradoras
donde la persona con discapacidad participa de las decisiones que le afectan y la problemática
es un asunto público es decir de toda la sociedad (Culebro Bohena, Montes Betancourt &amp;
Rojas Rojas, 2009).
Así mismo “Se ha avanzado en el reconocimiento de derechos para las personas con
discapacidad, pero no se cuenta con entornos, recursos y apoyos suficientes que conviertan
esos derechos en una realidad” (Anut, 2017, p.168).
Marcos jurídicos internacionales de los derechos de las personas con discapacidad
En la actualidad ha pasado a ser un lugar común la consideración de la discapacidad como
una cuestión de derechos humanos. En el plano normativo jurídico esta consideración se ha
plasmado de manera nítida en la Convención Internacional sobre los Derechos de las
Personas con Discapacidad (Tratado Palacios y Bariffi, 2007). De la misma manera, CuencaGómez (2010) afirma que “esta Convención supone un desafío para las legislaciones internas
que en muchos aspectos no han asumido y/o desarrollado todas las implicaciones derivadas
del tratamiento de la discapacidad desde la perspectiva de los derechos” (p.104).
La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad es un instrumento de
derechos humanos donde se describe la situación ideal para las personas con discapacidad,
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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

el mismo obliga a los Estados a crear un entorno que favorezca a la inclusión y permita a las
personas con discapacidad gozar de los derechos en igualdad de condiciones con los demás
(Chamorro y Silvero 2014).
La Convención pretende un cambio social para el logro efectivo de la inclusión en la sociedad
de todas las personas con discapacidad, eliminando para ello las barreras que impiden su
participación en todos los ámbitos ya sea civil, social, educativo, sanitario o laboral. Siendo
la Convención de vital importancia al constituirse un documento normativo de referencia
tanto para la “identificación del sujeto de la protección social como de los derechos que deben
ser garantizados” (Diniz, Barbosa y Dos Santos, 2009, p. 73).
Percepción y cultura de la sociedad ante el problema
Según Morales, Cerezo, Fernández, Infante &amp; Trianes (2009):
La carencia de relaciones ricas y variadas, necesarias para el desarrollo de habilidades [sic]
sociales, puede deberse a diversas razones tales como: las actitudes de sobreprotección de
los adultos, la carencia de relaciones sociales y la falta de conocimiento social, relacionados
con las limitaciones funcionales derivadas de la propia discapacidad, que restringen su
participación en algunas actividades, especialmente las que exigen esfuerzo físico, y la falta
de interés y motivación por parte del discapacitado ante el temor al fracaso o rechazo social
(p. 142).
“Estos niños pueden presentar déficits cognitivos, comportamentales y de la comunicación”
(Muriel, 2014, p.109).
“De hecho, se ha observado que niños y adolescentes discapacitados motores no consiguen
una buena interacción con sus iguales” (Mpofu citado por Morales, 2009, p.142). Así pues,
Suárez (2009) dice que:
Se ha señalado que la percepción de los padres con un hijo afectado por una enfermedad
congénita puede tener un amplio rango de posibilidades, pero que se puede definir a través
de la expresión de ira, miedo, sentimientos de inadecuación y resentimiento, e incluso
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comportamientos de negligencia en cuidado del niño (p.86). Sin embargo, según Novo,
Muñoz y Calvo (2011) señalan que:
Los resultados del estudio, que se llevó a cabo entre alumnos de Pedagogía, Construcción
Civil e Ingeniería, muestran que todos los estudiantes universitarios presentan actitudes
positivas hacia la educación multicultural, señalando que variables como la edad, el contacto
con las minorías étnicas o la frecuencia y razón de este contacto no son factores explicativos
de su actitud (p.3).
Por último, cabe añadir que respecto a la cultura que las personas tienen ante este problema
“‘Es urgente dotar al país de la infraestructura indispensable para personas con
discapacidades’. Las necesidades son amplias: hoteles, restaurantes, museos, parques y áreas
naturales de recreación.” (Secretaría de Turismo, 2007).
Método
La investigación que presentamos se llevó a cabo a través de una entrevista, específicamente
nos basamos en uno de los salones del Instituto Nuevo Amanecer ubicado en San Pedro
Garza García, Nuevo León. Tal salón cuenta con una población de diez niños con algún tipo
de parálisis y por cada niño una mamá que lo asiste.
Partiendo de ese punto decidimos escoger como muestra a dos de las diez mamás, las cuales
consideramos que fueron aptas para la investigación, porque ambas tienen a sus hijos con
parálisis cerebral, los niños están en sillas de ruedas y dependen totalmente de un adulto para
cualquier actividad física que ellos deseen realizar.

Todos los elementos de la profesión estarán basados en la Convención
sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, tomando en
cuenta específicamente el principio de la accesibilidad física (numeral
1º del artículo 9º) que estipula:

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“A fin de que las personas con ¿Cómo considera las situaciones a las
discapacidad puedan vivir en que se enfrenta cuando usted trata de
forma independiente y participar incluir a su hijo dentro del contexto
plenamente en todos los aspectos social ordinario?
de la vida, los Estados Partes
adoptarán

medidas

pertinentes

para asegurar el acceso de las
personas con discapacidad, en
igualdad de condiciones con las
demás, al entorno físico…”
“Ofrecer formación a todas las 2.- ¿Cómo percibe que la tratan las
personas

involucradas en los autoridades del lugar?

problemas de accesibilidad a que
se enfrentan las personas con 3.- ¿En qué circunstancias dentro de
discapacidad”.

los espacios públicos usted ha sentido
un trato indistinto por parte de la
sociedad?

“Asegurar

que

privadas

que

las

entidades 4. ¿Qué piensa acerca de que la

proporcionan mayoría de los espacios públicos no

instalaciones y servicios abiertos cuentan

con

las

técnicas

de

al público o de uso público tengan accesibilidad estándares establecidos
en cuenta todos los aspectos de su en el reglamento de construcción de
accesibilidad para las personas Nuevo León?
con discapacidad”.
“Desarrollar,

promulgar

y

supervisar la aplicación de normas
mínimas y directrices sobre la
accesibilidad de las instalaciones y

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Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

los servicios abiertos al público o
de uso público”.

Finalmente,

las

últimas

dos 5.- Usted como mamá que se enfrenta

preguntas realizadas, decidimos a esas situaciones día con día ¿qué
hacerlas porque también hace propondría para mejorar el problema?
referencia del espacio físico que se
mencionan en la Convención, por 6.- ¿Cuál es su sentir de manera
lo

tanto,

consideramos

que general de esta situación?

también es importante saber cuál
es la postura de las mamás ante
esta situación.

Nota 1. Se utilizó el programa NVIVO
Nota 2. Las figuras 1, 4 y 5 se realizaron en el programa NVIVO.
Análisis de datos
Entrevista a madres de niños con parálisis cerebral del Instituto Nuevo Amanecer en San
Pedro Garza García, Nuevo León.
Primera entrevista
Entrevistadora: Hola, buenas tardes. Le vamos a hacer una entrevista, esto es porque
estamos haciendo una investigación cualitativa en nuestra facultad, nosotras, para que sepa
quiénes somos; somos de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales,
somos de la Universidad Autónoma de Nuevo León. La investigación que estamos haciendo
es sobre una Convención internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad,
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2,
Núm. 4. Agosto-Diciembre 2017

donde se promulgaron ciertos principios y de esos principios, nosotros elegimos uno, que es
el de la accesibilidad, en este caso accesibilidad física, que es cuando el niño quiere integrarse
al entorno social. A eso van ligadas nuestras preguntas, donde usted nos va a contestar con
sus experiencias, lo que ha vivido, puede decir lo que usted quiera, la entrevista es anónima,
no vamos a decir nombres, pero solamente estamos grabando su voz. Por el tiempo no se
preocupe, para nosotras es mejor que usted se extienda y diga lo que realmente siente y ha
vivido.
Entrevistadora: ¿Cómo considera las situaciones a las que se enfrenta cuando usted trata de
incluir a su hijo dentro del contexto social ordinario?
Entrevistada: Bueno, ¿en el ambiente? Yo siempre lo he tratado normalmente no como si
tuviera parálisis cerebral y… yo nunca lo he tratado diferente, yo siempre hay fiestas y yo lo
llevo a las fiestas, hay brincolines haiga lo que haiga yo me trepo con él o sea obviamente
porque no puede solo, hay hasta acuáticas y nos mojamos, nos descalzamos, todo
normalmente, hay quince años y lo llevo a los quince años, quiere bailar con la quinceañera
baila con la quinceañera este… hace poquito hubo un quince años familiar y reparten las
quince rosas y le repartieron una y entró y le preguntan y él te contesta el sí y el no, no quiero,
no me gusta, no me caes bien o sea yo así lo considero a mi niño. El trato hacia nosotros es
súper diferente, nos ven como si fuera un muchacho bueno es que ya es un niño de 10 años
y ya le digo que es un muchacho grande y le digo tú eres un muchacho grande, ya un
muchacho grande como si fuera no sé qué tenga una enfermedad como si tuviera sida, cáncer,
no se o roña no sé pero yo le digo que no, que él es normal nada más que el en una silla de
ruedas, sí , o sea, pero sí es muy difícil con mucha gente integrarse a ellos no mi niño a ellos,
ellos a él, porque como que ahora la juventud o la no sé, la sociedad o la vida que lleva o los
papás de hoy no dicen que hay niños así o niños asa, sí ese es el ambiente que yo digo que
no socializan a los demás niños, inclusión de eso. Yo sí lo considero y lo concluyo que se
meta la demás gente porque para mí es un niño normal pero hay mucha gente que no como
hace 15 días fuimos a una fiesta y había niñitos que iban y lo manoteaban así (lo dramatiza)
de que le pegaban y luego le digo no niño eso no se hace pero yo fuerte verdad para que
oyeran las demás mamás y se acercaran pero no las mamás como si no existiera un niño ahí,
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no lo regañaba, no le llamaba la atención ni nada y le digo eso no se hace, le digo es un niño
como tú nada más que él no camina tú sí caminas nada más que él no camina le digo es un
niño normal le digo él te puede decir tu nombre y entonces ya lo conclusieron pero no es la
forma de tratar a los niños porque llegan y le pegan.
Entrevistadora: Cuando usted llega a un lugar público y le permiten el acceso, ¿cómo
percibe que la tratan las autoridades del lugar?
Entrevistada: Sí hay lugares donde nos hacen mala cara, como en Plaza Sésamo ahí nos
dijeron que no, en Bosque Mágico nos dijeron que no que porque o sea podían pasar muchas
cosas y que ellos no se hacían responsables si algo le pasaba y me dieron a entender que ese
niño no podía entrar a estos lugares porque no son para ellos que porque no pueden jugar, no
se pueden subir y que no sé qué pero yo lo traigo porque él sí quiere a él sí le gusta subirse y
todo pero por ejemplo al cine no ni en restaurantes o sea en muchas partes sí y en muchas
partes no, o sea, en el cine y en el restaurante no pasa nada pero así cosas grandes como Plaza
Sésamo, Bosque, sí ahí me dicen que no.
Entrevistadora: ¿En qué circunstancias dentro de los espacios públicos, usted ha sentido un
trato indistinto por parte de la sociedad?
Entrevistada: Yo como socialista o sea yo lo he llevado a mil partes y hay muchas partes
que sí siento eso como en los parques recreativos.
Entrevistadora: ¿Qué piensa acerca de que la mayoría de los espacios públicos no cuentan
con las técnicas de accesibilidad estándares establecidos en el reglamento de construcción de
Nuevo León?
Entrevistada: Sí hay muchos casos como el de Infonavit ayer que fui al entrenamiento de
los rayados de allá de mmm no se cómo se llama, se me fue el nombre, también ahí no hay,
fuimos a verlos entrenar y no había accesos, nada de nada, sí había o sea pasillitos pero no
había o sea señalamientos de discapacitados. Hemos ido a museos, fuimos como a uno o dos
y hay que haber una persona o el guardia para que nos ayude porque no hay acceso para eso.

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Entrevistadora: Usted como mamá que se enfrenta a esas situaciones día con día ¿qué
propondría para mejorar el problema?
Entrevistada: Yo siempre he dicho que como un Congreso grande para que tomen
conciencia, pero escoger a las personas porque hay personas que dicen que los niños
especiales no deben existir este…hablar de eso y decir ¿por qué ellos no si son normales? si
para mí son más inteligentes que una persona normal. Por ejemplo, de los candidatos de
ahorita a mi ninguno me gusta porque ninguno propone nada sobre las personas con
discapacidad, ningún político habla de eso. Pero nada que ver, o sea ni una palabra, no
estamos en el mundo de ellos.
Entrevistadora: Entonces, su sentir de manera general de esta situación, de lo que vive día
a día, que es lo que siente en general, ¿impotencia? Por ejemplo esto que dice de los políticos
de que de ninguno ha escuchado propuestas.
Entrevistada: Impotencia, ni un político de ahorita, ni un presidente, ninguno de ellos hablan
de eso, eso es la impotencia, ¿pero impotencia de mí de mí?, pues no, porque me tiene a mí
y yo lo voy a meter aunque no lo quieran en el mundo, yo lo voy a meter ahí.
Entrevistadora: ¿Si le pone triste, que la gente actúe de esa manera?
Entrevistada: Si la verdad sí, pero yo voy a seguir ahí.
Entrevistadora: Y bueno, ya después de todo lo que nos dijo, ¿cuáles lugares prefiere usted
no visitar para que no lo hagan ese trato a su hijo? porque pues obviamente usted siente feo
cuando alguien lo rechaza o le hace caras. Algún lugar que diga usted, definitivamente ahí
no regreso. Aparte de Plaza Sésamo, ¿se ha enfrentado ante otra situación parecida en otro
lugar?
Entrevistada: No que no regrese, sino que a mí no me van a cerrar las puertas por él. No, no
hay ningún lugar que no. Porque ese día sí, y me quede, porque me tenía que quedar porque
a eso vinimos. O sea yo firme una carta, donde yo me hacía responsable, di una credencial

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de mi esposo, la mía y la de él, la de discapacidad, donde nos hacíamos responsables de el
mismo.
Entrevistadora: O sea usted no piensa limitar los deseos de su niño.
Entrevistada: No, o sea no. No, no hay ningún lugar que diría que no.
Entrevistadora: Bueno, pues sería todo de nuestra parte, muchas gracias por el tiempo y la
confianza.
Entrevistada: Pues sí porque de mi parte no, a veces si me dicen ¿no vas? Y digo no, no
vamos pero ya me pongo a arreglarme y esto y el otro. Y me dicen, ¿a dónde vas? Y yo digo,
a donde iba a ir, si no quieres ir pues no vayas, tengo dinero pa moverme.
Entrevistadora: Muy bien, nombre muchas gracias, nos ha servido bastante.
Entrevistada: Gracias a ustedes, y yo soy muy limitada en esas cosas, de eso que cámaras y
así no pero de hablar sí.
Entrevistadora: Como le digo, esto es completamente estudiantil, no tiene por qué
preocuparse. Y de hecho mencionó algo muy importante y siento que nos abrió los ojos,
menciono un punto político, donde no lo habíamos visto desde esa perspectiva, que nunca
nadie toca el tema de las personas con discapacidad. Y bueno, nosotras siendo parte de una
institución que viene de la ciencia política, podemos hacer algo, crear una iniciativa o algo,
para que se haga algo en favor con las personas con discapacidad
Entrevistada: O a lo mejor necesitan a una persona con discapacidad de presidente para que
entiendan. Es lo que siempre digo yo a mi esposo, para que vas a votar si siempre hacen lo
mismo, se quedan con el mismo.
Entrevistadora: Usted no se apure, que bueno que no se sintió cohibida, muchas gracias.
Nos gustó mucho su respuesta de que no hay lugar al que usted no volvería.
Entrevistada: No, de hecho una vez en el cumpleaños de una sobrina, llegamos, y nos
dijeron que no, que no podía entrar y que no estaba invitado porque no tenía acceso de
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discapacitado, entonces ya nosotros nada más firmamos una carta, ahí fue en Bosque Mágico.
Pero estuvo más duro en Plaza Sésamo porque hasta el niño firmo una carta donde él se hacía
responsable.
Segunda entrevista
Entrevistadora: Bueno, le vamos a hacer una entrevista, esto es porque estamos haciendo
una investigación cualitativa en nuestra facultad, nosotras, para que sepa quiénes somos;
somos de la Facultad de Ciencias Políticas Y Relaciones Internacionales, somos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León. La investigación que estamos haciendo es sobre una
convención internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad, donde se
promulgaron ciertos principios y de esos principios, nosotros elegimos uno, que es el de la
accesibilidad, en este caso accesibilidad física, que es cuando él niño quiere integrarse al
entorno social. A eso van ligadas nuestras preguntas, donde usted nos va a contestar con sus
experiencias, lo que ha vivido, puede decir lo que usted quiera, la entrevista es anónima, no
vamos a decir nombres, pero solamente estamos grabando su voz. Por el tiempo no se
preocupe, para nosotras es mejor que usted se extienda y diga lo que realmente siente y ha
vivido.
Entrevistada: Si ok, está bien, no hay problema.
Entrevistadora: Empezamos con la primer pregunta ¿Cómo considera las situaciones a las
que se enfrenta cuando usted trata de incluir a su hijo dentro del contexto social ordinario?
¿Cuáles son esas situaciones o como las enfrenta al trato diario de la gente, cuando usted
quiere incluir a su hijo?
Entrevistada: Bueno, yo he tenido buenas experiencias con mi hijo, a las partes en las que
he acudido y este yo no he tenido ningún inconveniente, por ejemplo, a lo mejor fiestas
infantiles, en los parques, en la calle, en los centros comerciales, en lugares recreativos, por
ejemplo, en Fundidora, en Parque Fundidora.
Entrevistadora: ¿El trato ha sido bien entonces?

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Entrevistada: Si así es.
Entrevistadora: Y cuando usted llega a un lugar público, ¿cómo percibe el trato que le dan
las autoridades? Más que nada nos referimos, por ejemplo, si lo ha llevado al cine, o a un
museo, ¿lo han tratado mal, lo han tratado bien, lo han dejado entrar o le han dicho que no,
alguna cara?
Entrevistada: Bueno por ejemplo me tocó, en el Horno 3 que fui cuando fue la celebración
de los 10 años, pues bueno ahí tuve buena accesibilidad, porque entré por Cintermex y hay
rampas y ahí lo que sí vi, bueno iba con mi hija, y mi hija es regular, ella sí camina, Javier
está en silla de ruedas. Lo que si noté por ejemplo es que hay una actividad que entra como
en una mina y sí le dieron preferencia, porque pues yo estaba en la fila, buena la silla de
ruedas, y pues luego yo atrás y luego mi hija ¿Verdad?. Entonces sí, dijeron a ver… Venga
por acá y yo así de me van a decir que no “aaay” nos van a decir lo contrario. Y no, al
contrario, haz de cuenta que nos abren la puerta y es como un elevador, pero es un espacio
muy pequeño, entonces dijeron no… Entre usted con su hijo y su hija y ya me dieron acceso
y ya pues bajamos al área donde están todos, aunque también en un área un poco reducida,
pero me dieron el lugar y luego eran como en bloques de 5 personas y luego ya dejaban salir
y a nosotros nos dejaron todo el tiempo que quisimos y este… Si nos enseñaron a jugar con
las cosas y los otros niños les prestaban sus juguetes.
Entrevistadora: ¿Entonces todo bien?
Entrevistada: Si, la verdad es que sí me sorprendió eso, la verdad, bastante.
Entrevistadora: Pero… Entonces usted en los espacios públicos no ha tenido ningún
inconveniente... No sé, malas caras, rechazo, etc.
Entrevistada: No… Bueno, pues de hecho también fui a luztopía y también ahí tuve buenas
experiencias… Que la gente se abría el paso.

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Entrevistadora: Ok... Que interesante… Entonces la tercera quedaría repetida…Ehh la
cuarta dice: ¿Qué piensa de que en la mayoría de los espacios públicos, no cuentan con las
técnicas de accesibilidad necesarias?
Entrevistada: Ay si, que feos…¿sabes qué? Lo voy a decir de cierta manera ilógica… En
las farmacias o en algunos doctores, que bueno además de ocupar el espacio de las personas
de discapacidad … ehh por ejemplo, yo traigo el gancho, entonces donde vaya el niño,
entonces si va con su abuelita, si va con su abuelito, le ponemos el gancho.. Me tocó una
farmacia que llegue y este dije, bueno, está el lugar de capacidad, pero también está muy
reducido, entonces yo creo que también debes considerar eso, cuando tienes una persona con
discapacidad En el caso de mi niño, que está en la silla de ruedas, pues bueno, entonces tienes
tener un espacio a la derecha y a la izquierda, porque tienes que acomodar la silla, abrir la
puerta y tienes que movilizarlo y bueno, entonces aparte de todo eso que no tienes el espacio
suficiente no había rampa de acceso… Y sabes dónde sí ¿me tocó?... Por ejemplo, ¿puedo
decir nombres?
Entrevistadora: Sí, claro que sí, adelante
Entrevistada: En la Rioja, en la Rioja si me tocó de que está muy… Ah bueno no, en espera,
me confundí… Los elevadores están muy lejos, bueno, hay rampas las escaleras eléctricas,
pero por supuesto en la silla de ruedas no puede Javier. Los elevadores y las personas lo
ocupan, muchas personas no ocupan, y allí sí… Yo creo que es la cultura y las personas y es
más que anda por el acceso ¿verdad? No lo hago porque yo que yo quiera, pero el niño no
tiene opción. Y También ahí, fui al Jumpster… El Jumpster, entonces haz de cuenta que
abajo, eh… son brincolines y todo y el área de… En la parte de arriba, es pues donde está el
área pues de comida y pues no, las escaleras están mini… Entonces, por ejemplo, para los
brincolines, yo quería pues que el niño al menos viera y tienen como que escalones o
seguridad. Pero no hay ninguna manera de rampas.
Entrevistadora: Y entonces usted como mamá que se enfrenta a este tipo de situaciones...
Eh… ¿Qué propondría para que digamos, mejorar este tipo de situación que la sociedad a
veces no puede comprender al 100%?
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Entrevistada: Mira yo propondría primero que nada… Este las rampas y con la inclinación
adecuada, porque a veces encontramos rampas que no tiene el ángulo correcto, porque dices
tú ¡Diosito de mi vida!
Entrevistadora: Ahh se regresa el niño...
Entrevistada: Sí se regresa, porque el niño pesa… O sea pesa el niño, pesa la silla de ruedas
y pues tu como que a veces no tienes la fuerza, y según yo sé la inclinación, la que deben de
tener y la distancia… No sé. Y este… Y también pues los espacios para personas
discapacitadas, porque normalmente llegas a un lugar y hay uno o dos... Bueno me tocó en…
en el Fashion Drive, que si había como cuatro y luego el foquito prende… Entonces haz de
cuenta que yo me estaciono con mi niño y pues llego con mi niño y este, está la gente me ve
así que me bajo, entonces ya bajo la silla, bajo el asiento, bajo a mi hijo, ya como que bueno…
Pero ahí sí, ahí sí creo que en Fashion Drive, hay como que cuatro espacios… Y ahí si es
suficiente el espacio, porque por ejemplo en el caso mío, llevo la silla, yo voy atrás, pero
siempre llevo a un acompañante que es mi hija, entonces ahí si hay un espacio suficiente,
pero hay lugares donde dices tú, no cabe nada más que la silla, o sea… En fundidora también,
está muy pequeño… De Cintermex o fundidora, si está medio raro el espacio.
Entrevistadora: Y o sea, con respecto a la sociedad, que ahorita usted mencionó, dijo que
la gente ocupa los espacios, o sea el espacio está vacío, llega, y esta estacionado alguien que
no tiene nada qué ver con lo que indica el señalamiento, o sea ¿qué es lo que usted propendía
para evitar eso?
Entrevistado: Fíjate, yo, yo lo que propondría, Javier es de Morelos, y en Morelos, como en
el DF existe la araña…La araña que te atrapa la rueda del carro. O sea no una multa, no
dinero, o sea, que límites tú, el movimiento y la movilidad, porque si a mí me limitas, en
cuanto a movilidad, yo quisiera que tú sintieras eso… También vi en el Facebook, una
propuesta que en un estacionamiento, pues bueno, están los lugares de discapacidad, y en los
estacionamientos en toda una línea de estacionamiento, pusieron sillas de ruedas para que
sientan lo que es ocupar el espacio… Porque digo tú te puedes mover y yo también, pero mi
hijo no y por ejemplo, también me ha tocado, que hay personas que traen la placa y no traen
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a la persona discapacitada; entonces llegan y se estacionan y aprovechan la situación…
Entonces dices tú, pues sí se siente feo, porque sí está un poquito complicado…
Entrevistadora: Entonces su propuesta sería lo de las rampas, que las hicieran a su medida
y a su estructura
Entrevistada: a lo ancho y este, al grado de inclinación y la distancia… ¡Ahhh! También
porque por ejemplo lo de la vuelta, te digo en fundidora, de Cintermex a fundidora está pero
así como súper cerrada, o sea, casi rosa
Entrevistadora: No pues si tiene razón, está muy bien eso... Y bueno, la siguiente pregunta
sería: ¿Su sentir de manera general ante esta situación?.. Cuando pasan esta situación o
situaciones de que igual ve a una persona estacionarse cuando no tiene nada que ver que están
ahí… o sea ¿qué es lo que usted siente? Tiene ese coraje, o impotencia o…
Entrevistada: A mí la verdad me da mucha rabia, porque digo yo, o sea yo no lo hago porque
yo quiera ¿verdad?… Entonces a veces yo voy con mi hijo y veo condiciones de una persona
mayor o alguien que lo necesite más que yo... Porque por ejemplo, yo todavía me siento soy
joven que todavía yo estoy joven, y que puedo manipular a mi hijo, pero digo yo, hay gente
que es muy desconsiderada y por ejemplo en otros casos más complicados yo digo que sí..
Nos falta mucho la sociedad y la educación los padres hacía los hijos y los niños... Porque
considero que los adolescentes están más enterados del tema por todas las campañas que se
han hecho, pero yo digo que también a lo mejor brindarle más atención.
Entrevistadora: Ehh… ¿A cuáles lugares prefiere no visitar?
Entrevistada: ¿No visitar?... Mira a veces me limito en algunos salones infantiles que yo
sepa que por ejemplo no tienen la accesibilidad o que son muy pequeños por el espacio o
algunos restaurantes que vas… o por ejemplo puestos callejeros que están las mesas muy
pegadas unas con otra, porque no cabe la silla… O sea, apenas cabemos las personas y no
puedes pasar. Por ejemplo, un día lo lleve a un balneario y sí… Lo único que si me dijeron
fue: lo lleva en la carriola porque en esa ocasión no había espacio para la silla de ruedas, con
mis familiares lo que iban y los lleve en la carriola… Pero, sí vieron que el niño se movía,
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que lo tenían en el camastro y lo que sí me pidieron fue que le pusiera el pañal para que no
fuera a evacuar y se ensuciara, pero no, de ahí en fuera fue lo único.
Entrevistadora: Ahh que bueno que quedó todo bien… Y ya por último, la última pregunta
dice: ¿En qué lugares batalla más con la accesibilidad?
Entrevistada: Ahh sabes también dónde: En San Agustín, en los elevadores, pero, más en
esfera; ahí sí como que la gente es como de más grosera y los restaurantes son como que cero
accesibles, en cuanto a la infraestructura y al mobiliario.
Entrevistadora: Bueno, pues creo que ya sería todo de nuestra parte, muchísimas gracias.
Entrevistada: No, por nada y espero que le sirva.
Entrevistadora: Sí la verdad es que bastante… y es lo que mencionamos, con este tipo de
trabajos, que nos sirven bastante porque podemos implementar una iniciativa o algo ahí en
la facultad. Y de esta manera se expande más nuestra visión hacia el problema.
Entrevistada: Te digo y es que esto es la realidad, que incluso yo misma, que lo vivo diario
no lo pienso... Pero que padre, ojalá que su proyecto les salgo muy bien... Bye.

Figura 1. Nodos

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Figura 1. Elaboración propia
Decidimos basarnos en 6 subnodos, en los cuales cada uno desglosa un aspecto específico
que nos ayudara a tener una perspectiva más amplia del problema con el objetivo de poder
concluir de forma más concreta nuestros resultados.
La realización de cada nodo está basado, en su mayoría, por el trato que los niños reciben por
parte del entorno social, de esta forma podemos ver que tanta cultura tiene cada persona con
respecto al problema.

PALABRA

FRECUENCIA

Discapacidad

12

Accesibilidad

5

Derechos

4

Inclusión

3

Integrarse

5

Impotencia

7

Sociedad

7

Ambiente

3

Contexto

4

Experiencias

5

Conciencia

3

Principios

5

Figura 2. Conteo de palabras (entrevista 1).

PALABRA

FRECUENCIA

Accesibilidad

9
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Movilidad

4

Educación

4

Preferencia

5

Derechos

4

Contexto

5

Capacidad

14

Impotencia

7

Discapacidad

12

Complicado

5

Sociedad

7

Integrarse

5

Principios

6

Accesibles

3

Figura 3. Conteo de palabras (entrevista 2).

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Figura 4. Nube, entrevista 1.

Figura 5. Nube, entrevista 2.

Figura 4 y 5.
Se realizaron dos nubes en donde la primera de ellas consta de 12 palabras más frecuentes
con una longitud de 8 palabras de la entrevista 1; las cuales son: discapacidad, accesibilidad,
principios, derechos, inclusión, integrarse, impotencia, sociedad, ambiente, contexto,
conciencia, experiencias.
Por otro lado, la entrevista 2 consta de 14 palabras más frecuentes con una longitud de 8
palabras; las cuales son: accesibilidad, movilidad, educación, preferencia, derechos,
contexto, capacidad, impotencia, complicado, discapacidad, sociedad, integrarse, principios
y accesibles.

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En general existe cierta variación entre las palabras empleadas por las personas entrevistadas
ya que sus experiencias resultaron ser diferentes debido al nivel socioeconómico de éstas. La
primera persona resalta la inconformidad del contexto social ordinario, haciendo referencia
al mal trato en los espacios públicos y el trabajo que le cuesta incluir a su hijo a la sociedad;
mientras que la segunda persona menciona que no se ha enfrentado a situaciones donde
excluyan a su hijo, incluso, expresó haber recibido preferencia y buen trato dentro de los
lugares públicos; pero sí resaltó la inconformidad que siente con respecto a los aspectos de
infraestructura.
Conclusiones
Finalmente nos hemos basados en tres aspectos que durante la realización de la investigación
fueron los que más destacaron y llamaron nuestra atención.
Primero tenemos el nivel socioeconómico, es decir, que el trato o la atención que los niños
reciben por parte de la sociedad depende mucho de la posición económica al cual pertenecen
las madres de familia. En este caso, las mamás entrevistadas eran de estatus diferentes, la
primer mamá era de un nivel más bajo que la segunda, y esto fue posible identificar por los
lugares que suele frecuentar como: parques públicos, fiestas infantiles, etc., mientras que la
segunda mamá frecuenta lugares como: plazas comerciales, museos privados, etc.
El segundo punto se desglosa del primero y estamos hablando de la aceptación o rechazo
dentro de lugares privados como: Parques recreativos, museo, cine, etc. La primera mamá
hacía mención que era difícil poder integrar a su hijo con los demás porque era mal visto, no
lo incluían en las actividades o simplemente no los dejaban pasar. Por otro lado, la segunda
mamá nos dijo todo lo contrario, ella decía que era fácil porque las personas siempre trataban
de darle preferencias en filas, jugaban con el niño e inclusive en caso de actividades
recreativas, le daban oportunidad de esperar el tiempo que fuese necesario para que el niño
pudiera terminar la actividad como cualquier otra persona.
Por último, pero no menos importante, tenemos la infraestructura que están diseñados para
personas discapacitadas. Ambas mamás coincidieron en este punto, ya que en muchas
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ocasiones les ha tocado padecer esa situación y en este caso a diferencia de los dos puntos
anteriores el status económico no juega un papel importante, sino que se enfatiza la cultura
que la sociedad tiene ante este problema.
Notamos que las empresas no cumplen adecuadamente con el reglamento de construcción
debido a las siguientes situaciones que las mamás mencionaron:
•

Hablando de estacionamientos tanto públicos como privados no suelen respetar el

espacio azul que está destinado para personas con discapacidad y además los espacios son
muy pocos.
•

Que la inclinación de las rampas no tiene la pendiente adecuada, ya que la mayoría

de las veces tienen dificultades para moverse en la silla de ruedas.
•

Y que además el radio de giro no tiene las medidas destinadas para poder pasar una

persona más aparte del niño en la silla de ruedas.
Todo lo anterior nos ayudó a concluir que solamente se cumple una parte del principio de
accesibilidad, ya que consideramos que sí hay mucha diferencia en las experiencias vividas
de ambas mamás; es claro que hay algo que no se está haciendo bien, porque no está
funcionando por completo y estamos fallando como sociedad. Por lo cual, consideramos que
se necesita poner en marcha propuestas para realmente concientizar a la sociedad y que pueda
causar un impacto.
Basándonos en las experiencias de las mamas entrevistadas, dedujimos que lo más viable a
realizar es una propuesta de una iniciativa de ley que resalte los aspectos de infraestructura,
implementando un método de sanción con un herramienta llamada “araña” la cual con un
mecanismo especifico, atrapa la llanta del vehículo, evitando la movilidad de este, para que
de esta manera, si la persona, no tiene a un familiar discapacitado, pueda sentir la limitación
de la movilidad que tú le quitas al estacionarse en su lugar.

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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 4. Agosto-diciembre 2017, pp. 54-63
ISSN: en trámite

Las redes sociales y su incidencia en la participación electoral de los
jóvenes.
Social networking and their impact on the electoral participation of
young people.
Fernando Girón Bárcenas1

Resumen: El presente artículo tiene como punto central el tema de la participación política
electoral y su relación con la comunicación interactiva, considerando las repercusiones que esta
última tiene en la toma de decisiones por parte de los ciudadanos. En este sentido, el fin de este
trabajo es describir desde una perspectiva teórica la relación entre características comunicativas
de la época actual y la incidencia que éstas tiene en los temas ciudadano-políticos de toma de
decisiones. Partiendo de la premisa que indica que la comunicación en los seres humanos siempre
ha jugado un rol importante debido a su papel de hacedor de acuerdos y en la prevención de malos
entendidos que nos dan como resultado a las organizaciones sociales. No obstante, no todas las
formas de comunicación tienen el mismo impacto social; en relación a la política podríamos decir,
que en la actualidad la comunicación con las redes sociales y sus consecuencias en la participación
política podrían ser uno de los ejes más importantes de la forma en que se desarrolle un sistema
democrático.
Palabras clave: Participación política electoral, Jóvenes, Formas de comunicación, Impacto
social, Redes sociales, Sistema democrático
Abstract: The main point of this article is the issue of electoral political participation and its
relationship with interactive communication, considering the repercussions that the latter has on

1

Estudiante de Maestría en Ciencia Política en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2, Núm. 4.
Agosto-Diciembre 2017

decision-making by citizens. In this sense, the purpose of this work is to describe from a theoretical
perspective the relationship between communicative characteristics of the current time and the
incidence that these have on the citizen-political issues of decision-making. Starting from the
premise that indicates that communication in human beings has always played an important role
due to its role as an agreement maker and in the prevention of misunderstandings that result in
social organizations. However, not all forms of communication have the same social impact; in
relation to politics, we could say that currently communication with social networks and their
consequences for political participation could be one of the most important axes of the way in
which a democratic system is developed.
Key words: Electoral political participation, Young people, Comunication ways, Social impact,
Social networking, Democratic system.
En la vida cotidiana no cabe duda que uno de los aspectos más difíciles a resolver es la vida en
comunidad. Ello, debido a la forma en la que nos organizamos y tomamos las decisiones que
regirán nuestra vida. A través de la historia han existido un sin número de formas de regular nuestro
comportamiento como ciudadanos. Por ello es importante, indicar que la participación ciudadana
se puede definir “como la necesidad de la sociedad y del Estado de la construcción gradual de
espacios, valores y actitudes favorables al ejercicio efectivo de la ciudadanía por todos los
sectores” (Ramos, 2009, p.114).
Pero, ¿en qué radica la importancia de la participación ciudadana en la sociedad en la que vivimos?
Bueno, ya que somos sujetos entre muchos otros individuos, con una enorme variedad de gustos y
preferencias, necesitamos tener sistemas que nos permitan elegir en sociedad y acceder a acuerdos,
es decir, a formar consensos democráticos. Así, un aspecto fundamental de la democracia es la
participación de los ciudadanos en los asuntos públicos (Sánchez &amp; Martínez, 2017).
Entonces, pensemos nuevamente: ¿cómo nos regimos?, ¿qué o quién toma las decisiones de
nuestro vivir en grupo? y es en este tenor que hacemos referencia a la participación ciudadana
como medio de implementación de un orden en nuestra sociedad. Adela Cortina (citada en
Sánchez &amp; Martínez, 2017, p. 164) piensa que “…ser ciudadano es el que se involucra en los
asuntos públicos, acepta el diálogo como el mecanismo para solucionar los diferendos que surgen
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2, Núm. 4.
Agosto-Diciembre 2017

en la vida social y que tiene impacto en la comunidad.” Asimismo, nos habla de diferentes tipos
de ciudadanía, de la cual destaca “la ciudadanía política en la que se adquieren los derechos
políticos de participación en los procesos electorales, así como la posibilidad de ocupar cargos de
elección popular y puestos públicos.” Por lo que resalta el hecho de ser los ciudadanos como
actores políticos quienes tienen la obligación de tomar decisiones en una sociedad.
Dicho interés por aspectos de participación político- ciudadana debe ser visto en dos aspectos: uno
institucional y el otro extrainstitucional. Es decir, en la disposición de los ciudadanos a participar
“en formas convencionales e institucionalizadas de actividad política (elecciones, afiliación a
partidos políticos, candidaturas, mesas o colegios electorales, etc.), así como en formas no
convencionales y no institucionalizadas de participación, por ejemplo, en forma de protestas,
manifestaciones, peticiones, recolección de firmas, manifiestos, solicitadas en los periódicos, etc.”
(Bendit, 2016, p. 35). De tal forma que la participación aquí mencionada no es meramente asunto
de placer hedonista o sin fin alguno, sino que las decisiones tomadas son parte fundamental de
nuestro vivir en sociedad. Por ello, “la participación política es un deber cívico, un signo de salud
institucional, el mejor cauce para defender los intereses privados, así como condición a la
democracia” (Gil citado en Sánchez &amp; Martínez, 2017, p. 167)
La importancia de la participación ciudadana mediante la exposición de la opinión es factor
inherente a la participación político-ciudadana y que en los Estados democráticos se obtiene
mediante diferentes “formas de debate público, tales como las campañas electorales, pero a formas
de la dialéctica entre presentaciones de interés (partidos y grupos de presión) y naturalmente de la
circulación de datos” (Mazzoleni, 2014, p. 26). Así, la relevancia de la participación de los
ciudadanos en asuntos públicos en todos los niveles de gobierno es elemento central del
funcionamiento de los sistemas democráticos. Por tanto, la participación política de los ciudadanos
es de suma importancia tanto a “la manutención de la legitimidad del ordenamiento político del
que se trate, como en relación a la capacidad de dichos sistemas para enfrentar y resolver
problemas económicos, sociales y políticos” (Bendit, 2016, p. 35).
En antaño, en el vulgo se pensaba, ya casi dogmáticamente, que la esfera política emanaba de una
casta especial, y que, a su vez, era intocable; así como se solía pensar en tiempos de los reinados
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2, Núm. 4.
Agosto-Diciembre 2017

europeos o de emperadores asiáticos o de tlatoanis. Sin embargo, en el siglo XXI, esto ya no es
así. Es decir, el ciudadano no sólo tiene el derecho a elegir sus representantes políticos, sino
también a vigilar la forma en la que gobiernan y poder manifestarse en contra de ellos. Teniendo
en cuenta lo anterior, Martínez &amp; Ochoa (2012, p. 29) muestran que la participación política es
una forma de ejercicio de contra poder que ayuda a regular el poder gubernamental- institucional.
Y por otra parte tenemos a Verba y Lie (citado en Martínez, Ochoa &amp; Alamilla, 2017, p. 23) que
describe a la participación política como “las acciones que ejecuta la ciudadanía con mayor o
menor impacto sobre la toma de decisiones para la elección de servidores públicos y representantes
como ejemplo de la participación democrática”
Conviene mencionar que un rasgo fundamental de la comunicación política contemporánea es “el
intercambio de recursos simbólicos para la conquista del poder y la dialéctica entre las partes sólo
son posibles en un contexto de libertad y de ausencia de coerción” (Mazzoleni 2014, p.23). Tal es
la importancia de los ciudadanos en la injerencia política que estos tienen el derecho de la
participación de la toma de decisiones del Estado, y el motivo según Conway (citado en Brussino,
Rabbia, Sorribas, 2009, p.2) es que:
La participación política incluye todos aquellos comportamientos que realizan personas y
grupos para influir en los asuntos públicos: a través de estas prácticas, los ciudadanos
explicitan sus preferencias respecto a qué tipo de gobierno debe regir una sociedad, cómo
se dirige al Estado, y cómo aceptan o rechazan decisiones específicas del gobierno que
afectan a una comunidad o a sus miembros individuales.
Ahora bien, ya que para ser actores sociales que inciden como ciudadanos en su medio a través de
la toma de decisiones y con el derecho a ser informados de lo que se pretende hacer en términos
de gobierno, tenemos que repensar la comunicación política y la forma de Inter-comunicarnos en
la sociedad debido a la forma exponencial en la que se transmite la información y en la que nos
comunicamos. No obstante antes de empezar por descubrir la forma en la que interactuamos
comunicativamente actualmente sobre contenidos de índole político-ciudadano, es necesario saber
que una de las condiciones de la comunicación política es “el intercambio y la confrontación de

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2, Núm. 4.
Agosto-Diciembre 2017

los contenidos de interés público-político que produce el sistema político, el sistema de los medios
y el ciudadano-elector.” (Mazzoleni, 2014, p. 36)
A su vez, es congruente tener en cuenta que la forma en la que nos comunicamos ya no es la
misma. Pero, ¿qué quiere decir esto? para algunos expertos, como Castells (2012), en el área de la
comunicación con índole político, mencionan que nuestra particular manera de intercomunicarnos
en masas ha cambiado los paradigmas de la participación ciudadana; ya que ahora vivimos en una
sociedad red en línea en donde “(…) la comunicación de masas, la comunicación que puede llegar
a toda la sociedad, se conforma y gestiona mediante relaciones de poder enraizadas en el negocio
de los medios de comunicación y en la política del estado.” (Castells, 2012, p.23) más aún, los
medios de comunicación son: “una fuente de poder; un instrumento de influencia, control e
innovación de la sociedad; el principal medio de transmisión y la fuente de información
indispensable para el funcionamiento de casi todas las instituciones sociales.” (McQuail 1994
citado en Mazzoleni, 2014).
Podría suponerse que siempre nos hemos comunicado y no por ello hemos tenido diferentes
resultados, al menos unos que provoquen algún cambio significativo en la sociedad. Entonces, por
qué esta sociedad tendría que ser diferente; a ciencia cierta el fin último de comunicar es el mismo.
Sin embargo, las formas hacerlo han cambiado ya que ahora se vive en, según Castells (2012) en
una “sociedad red”. El autor define que “en la vida social las redes son estructuras comunicativas.
&lt;&lt;las redes de comunicación son las pautas de contacto creadas por el flujo de mensajes entre
distintos comunicadores en el tiempo y en el espacio.&gt;&gt;” (p.45). El espacio y el tiempo en dónde
se hablaban temas diversos en antaño cambiaron, evolucionaron, tuvieron su metamorfosis. Antes
lo que era una esfera pública física, ahora ya podría ser virtual en una gran cantidad, y por tal
motivo, las prácticas de participación política podrían ser diferentes también.
Pero todos estos cambios no son tan inimaginables como se podría pensar; y esto se debe a la
inmutabilidad de lo que se conoce como esfera pública, de acuerdo Habermas en su Historia y
Crítica de la Opinión Publica (1981) ésta se define como el espacio de comunicación entre
representantes políticos y ciudadanía que implica a las instituciones políticas, los medios de
comunicación y la sociedad civil. Aunque sí pudiera haber una clara transformación en forma y
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Agosto-Diciembre 2017

en la cantidad de participación de cada actor ciudadano hacia la política. Ello, reconfigurando la
repartición de opinión pública y poder político. Ya que con las nuevas tecnologías de la
información y comunicación “el poder no se localiza en una esfera o institución social concreta,
sino que está repartido en todo el ámbito de la acción humana” (Castells, 2012, p. 39). Es por ello
que el auge y posicionamiento de las redes sociales en el ámbito de la participación ciudadanopolítica es ya un asunto vital por el hecho de que son herramientas que potencializan la
participación ciudadana pues ayudan a difundir información y flexibilizar el espacio público por
su calidad de virtual en línea y que en consecuencia promueven el contacto entre individuos (Rubio
citado en Sánchez &amp; Martínez, 2017, p.170).
Analógicamente a lo anterior, el cambio aparente no sólo fue en el espacio-tiempo de la
intercomunicación de masas, sino que también los ciudadanos tradicionales se transformaron.
Ahora según Sánchez &amp; Martínez (2017, p. 169) se habla de que “el ciberciudadano participa en
debates públicos sobre temas de corrupción, acciones de los actores políticos, del gobierno,
desempeño del gobierno, acciones de empresas privadas en temas medioambientalistas” que por
razones obvias se desenvuelve en las redes sociales. Y esto se refiere significativamente de la
participación que tienen los medios de comunicación en la conformación de democracias más
estables, estableciendo puentes entre el sector político y gran parte de la sociedad (Avery citada
en Muñiz, Maldonado &amp; Enelda ,2016, p.2).
En relación a lo anterior, las redes sociales el día de hoy son tipo de ciber-comunicación con la
que cuentan la mayoría de las sociedades contemporáneas que permiten a sus ciudadanos hacer
uso de ella para incidir en la toma de decisiones como parte de un sistema democrático. De tal
manera, la sociedad red, con sus ciberciudadanos (Sánchez ; Martínez, 2017, p.169) cuenta con
una democracia electrónica, que de acuerdo a Hernández (2002) “consiste en hacer patente la
necesidad de los avances tecnológicos con una reflexión simultánea con carácter social, es decir,
sociológica y jurídica” (p. 2).
Los medios de comunicación como son la internet ayudan a la legitimación y estabilidad de una
democracia instaurada; ya que mantienen informados a los ciudadanos; además de darle
trascendencia a la información u opinión de lo que sucede en su entorno. De ahí que “cualquier
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2, Núm. 4.
Agosto-Diciembre 2017

actividad sobre la que no se informe a la sociedad está condenada a no trascender socialmente y a
permanecer sólo en el recuerdo de sus protagonistas” ( León, Sally, &amp; Tamayo, 2005, p. 80).
Si bien la sociedad red (Castells, 2012), los ciberciudadanos (Sánchez &amp; Martínez, 2017, p.169) y
la democracia electrónica (Hernández, 2002 ,p. 42 ) han traído consigo cambios benéficos a la
realidad objetiva de nuestra cotidianeidad “ello no significa, sin embargo, que las personas de todo
el mundo participen en las redes; de hecho, por ahora, la mayoría no lo hace para participar en
política. Pero es evidente, que todo el mundo se ve afectado por los procesos que tienen lugar en
las redes globales de esta estructura social.” (Castells, 2012, p. 51). Dicho de otra manera, aunque
nuestra sociedad con las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación nos brinden
un alto rango de alcance democrático, éste aún no ha llegado a su máximo esplendor, uno en donde
la mayoría de las personas participen. De tal forma que la interacción a través de las TICs puede
potenciar y consolidar movimientos sociales que ejerzan un contra-poder sin limitaciones espaciotemporales (Cicchini, Gendler &amp; Méndez 2014, p.20).
En efecto, el tema de las redes sociales y la forma en la que éstas pueden potencializar la
comunicación política y sus posibles repercusiones en la participación electoral del ciudadano es
de suma importancia; en este sentido, es notable mencionar que en México quienes forman la
mayor parte de la interacción en las redes sociales son personas jóvenes; Sánchez et al (2017)
menciona que los jóvenes entre 18 y 29 años desempeñan un rol notable en las elecciones, dado
que representan casi un 30% de los potenciales electores en México (p.169).
Los jóvenes en México representan la generación que nace con la internet, teniendo posibilidad de
crear formas de comunicación tanto nivel local como a nivel global. Es decir, la sociedad red es
amplia y mayormente usada por los ciudadanos jóvenes, por tanto, se debería observar el impacto
que tienen estos con la forma en la que se comunican en las redes sociales y el impacto que eso
tiene en su toma de decisiones como ciudadanos.
Por su parte, el Instituto Federal de Telecomunicaciones presenta un apartado, en el estudio
Adopción de las tics y usos de internet en México, en donde describe a la interacción del ciudadano
con el gobierno por medio del internet. Así, el estudio muestra que un 24.7% de la población

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2, Núm. 4.
Agosto-Diciembre 2017

interactúa de dicha forma con el gobierno en un promedio nacional (Instituto federal de
telecomunicaciones, 2018).
A su vez, encontramos un estudio realizado por parte del Instituto Federal Electoral que analiza el
problema de la falta de participación electoral por parte de los ciudadanos de los últimos doce años
en México. Dicho estudio revela que México a nivel Latino América en las pasadas elecciones
presidenciales del 2006 reportó el nivel más bajo de participación ciudadana y de la misma una
realza en las elecciones presidenciales del 2012 (IFE, 2013). Es decir, revisando la tasa de
participación en las elecciones presidenciales del 2006, México (58.55 %) se colocó alrededor de
7 puntos porcentuales por debajo del promedio en América Latina (66.10 %) [1],[13] (IFE, 2013).
De lo anteriormente descrito podemos concluir y destacar la participación política electoral y su
relación con la nueva comunicación interactiva que representa la internet y las redes sociales que
rompen con los paradigmas culturales y políticos de la comunicación horizontal que personifican
los medios tradicionales de comunicación como sería la prensa escrita, radio y televisión. En este
sentido, la internet sirve de instrumento a los ciudadanos para intercomunicarse, podría decirse
que ha cambiado la forma en la que vivimos la realidad, o realidades. Por lo que podríamos indicar
que el uso de la internet y recientemente de las redes sociales podrían ser un factor que sirva de
cambio que desencadene la participación electoral de los jóvenes.
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�STATUS Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales
Universidad Autónoma de Nuevo León
Vol. 2. Núm. 4. Agosto-diciembre 2017, pp. 64-71
ISSN: en trámite

La influencia de la sociedad secreta de Lautaro en la independencia
de las Provincias Unidas
Secret society influence of Lautaro in the independence of the
United Provinces
Ivonne Fernanda Rodríguez López1

Resumen: La presencia de las sociedades secretas ha sido a lo largo de la historia esenciales para
plantear objetivos, metas, cambios y soluciones a las problemáticas de la sociedad. La Logia
Lautaro fue una sociedad secreta de ideología liberal revolucionaria, cuya agenda tenía como
principal objetivo la revolución de la independencia de Latinoamérica de la Corona Española, así
como el establecimiento de un sistema unitario y republicano con bases del liberalismo. En esta
investigación se cuestiona la metodología empleada por las sociedades secretas de exigir cierto
tipo de perfil, así como los métodos muchas veces conspirativos que se tienen que emplear con el
fin de llegar al poder y lograr así ejecutar sus planes.
Palabras clave: Sociedades secretas, Independencia, América Latina, Logia Lautaro.
Abstract: Along the history the presence of the secret societies composed by high-profile members
have been important to set goals, real changes, and solutions to the problems of the society. The
Lautaro Lodge was a secret society of revolutionary liberal ideology, whose agenda had as its main
objective the revolution of the Latin American independence of the Spanish Crown, as well as the
establishment of a unitary and republican system with bases of liberalism. In this paper the

1

Estudiante de Licenciatura en la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Universidad
Autónoma de Nuevo León

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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2, Núm. 4.
Agosto-Diciembre 2017

methodology, the high profile required to be part of them, as well as the conspirational methods
used in order to reach power and execute their plans.
Keywords: Secret societies, Independence, Latin America, Lautaro Lodge.
La presencia de las logias.
A lo largo de la historia las problemáticas sociales, políticas, económicas e incluso religiosas han
hecho que una determinada parte de la sociedad no se encuentre conforme con ellas y motivados
por que estas sean cambiadas o erradicadas; han creado movimientos, guerras, consumado
independencias y golpes de estado, etc. No obstante, el complejo proceso para llegar a estos ha
hecho que estos individuos en su deseo de que su voz realmente sea escuchada y los cambios
realmente sean percibidos, así se vean obligados a crear sociedades secretas y unirse a ellas.
La necesidad de luchar contra el absolutismo monárquico orilló a los liberales europeos del siglo
XVIII a recurrir a asociaciones clandestinas surgiendo así las logias y según su orientación
religiosa estas podían ser masónicas o no. Emilio Corberie define dos tipos de logias, las
“formales” y las “operativas”. La definición de Corberie (1998) para las logias “formales” son las
que se pueden llegar a calificarse como masónicas por su organización siempre secreta, la prioridad
de cumplir con objetivos y vínculos espirituales e ideológicos, además de la gran importancia que
se les brinda a las jerarquías, liturgias, ritos, etc. Y define a las logias operativas como aquellas
que dan privilegios a los objetivos políticos que generalmente son parte del liberalismo
revolucionario convirtiéndolas en organizaciones que hacen presión al poder e incluso llegan a
disputárselo. Entonces hablamos realmente de “partidos políticos de cuadros, conspirativos,
clandestinos, cuyos miembros se reconocen públicamente por algún "santo y seña". En estas logias
-las operativas- tuvo el liberalismo, en su época pujante, un gran instrumento para luchar contra el
viejo orden (Corberie, 1998).
Ser parte de una logia conlleva una gran responsabilidad por parte del individuo que desee ser
parte, así como el goce de la gran importancia del impacto que se puede llegar a realizar cuando
es miembro de una sociedad secreta que reúne entre sus filas individuos con un alto nivel
intelectual.
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�Revista STATUS. Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, UANL. Vol. 2, Núm. 4.
Agosto-Diciembre 2017

América Latina y el surgimiento de las logias.
Con el descubrimiento de América se dio inicio al contacto con el resto del mundo, un mundo
colonizador y dominador. Después de la conquista de América Latina se vivió un periodo de
opresión y saqueo del Nuevo Mundo realizado por parte de lo que conocemos como el Viejo
Mundo. Fue un periodo de injusticia donde se presenció el fin de importantes y grandes
civilizaciones como la maya y la inca, las cuales tuvieron que despedirse de sus sistemas y ordenes
económicos, sociales y religiosos para poder adaptarse así, al nuevo orden impuesto por los
conquistadores y a pesar de sus grandes deseos por vivir una modernidad, América Latina fue
incapaz de definir exactamente qué tipo de modernidad hubo y persiste hoy en día. Sin embargo,
de acuerdo con el autor Brunner (1987) cuando se es capaz de reflexionar sobre la propia sociedad
y la modernidad en la región entonces ya se está viviendo la modernidad en ella, pero esta no
llegaba realmente a toda la población, la gran mayoría se concentraba en las clases sociales más
prestigiadas de la época y las injusticias eran presentes día con día.
Por mucho tiempo las voces de los que intentaron oponerse y revelarse a esto no fueron lo
suficientemente escuchadas o simplemente no se tomaron con la seriedad merecida ya que tomar
consciencia y desear en realidad un cambio totalmente radical para un individuo, la sociedad y el
entorno que le rodea es un gran paso que a pesar de que puede iniciar de la gran idea de uno
siempre exige y tiene que continuarse con la participación de un gran grupo de personas para así
poder empezar con un movimiento. Esto obligo a muchas personas a ser parte en la creación de
sociedades secretas en América Latina en las cuales pudieran discutir problemáticas tanto sociales
como políticas, así como el establecimiento de metas y la propuesta de soluciones. “Las logias
operaron como piezas de ajedrez sobre el complejo tablero político del viejo continente,
conspirando, digitando, coaccionando al régimen establecido.” (Sturla, 2006, p. 1).
Sin embargo, recordemos que una logia solamente admite el acceso de miembros con un atractivo
perfil que realmente pueda tener un impacto significativo, entonces las logias estarían cumpliendo
el deseo de unos cuantos, los cuales a pesar de querer lograr un bien común el cual, brindaría una
gran cantidad de beneficios a largo plazo se excluye a la mayoría de la sociedad. La cuestión aquí

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es, ¿Realmente la voz y decisión de los destacados intelectuales sedientos de un cambio en este
periodo brindo beneficios para las regiones de América Latina?

La influencia de la Logia Lautaro en las independencias de las Provincias Unidas.
La necesidad por un cambio verdadero era evidente y como se ha visto a lo largo de la historia el
previo levantamiento de un pueblo contra el régimen o gobierno que desea ser erradicado o
cambiado requiere de un líder que sepa como dirigir a toda esta gente, así como el establecimiento
de metas y objetivos y la planeación de métodos para poder cumplirlos totalmente o la gran
mayoría de estos. En América Latina se recurrió a las reuniones secretas, en las cuales se
discutirían principalmente estos tipos de asuntos sociales y políticos inspirados principalmente por
la masonería europea.
La Logia Lautaro fue una organización secreta con una ideología liberal revolucionaria fundada
por Francisco de Miranda, quien, en sus constantes viajes a Europa se adentró en el mundo de la
masonería y decidió fundar en Londres en 1797 la Logia Lautaro, la cual es también conocida
como la Gran Reunión Americana, cuya historia comenzaría en Cádiz, España en 1811 donde la
primera filia de la logia tomo lugar, aquellas leyes que fundamentaron un sabio y libre sistema
constitucional.” (Morayta, 1915, p. 37) Además, que le nombró como Logia Lautaro haciendo
una referencia a Lautaro quien en el siglo XVI derrotaría a los conquistadores españoles en la
Capital de Chile e hizo que esta se mantuviera independiente hasta que la independencia en sí se
consumara. Desde el nombre de la Logia podemos ver claramente cuáles eran sus objetivos. Entre
la agenda de la Logia se encontraba como principal objetivo la revolución de la independencia de
Latinoamérica de la Corona Española, así como el establecimiento de un sistema unitario y
republicano con bases del liberalismo.
Francisco de Miranda fue el primero en dirigir una sociedad secreta en América Latina la primera
en discutir la futura libertad de la misma; capaz de reunir líderes de diferentes entidades como
O´Higgins de Chile o Montufar y Rocafuerte de Quito:
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Francisco Miranda tuvo la primera visión de los grandes destinos de la América
republicana. Fundó en Londres a fines del siglo XVIII la primera asociación política a que
se afiliaron todos ellos, con el objeto de preparar la empresa de la emancipación sobre la
base del dogma republicano con la denominación de “Gran Reunión Americana.” (Mitre,
2006).
Mitre (2006) explica que la Logia Lautaro tenía bases masónicas, así como varios grados de
iniciación y su principal objetivo era luchar por la independencia de América, así como por la
felicidad de los habitantes de la misma y que esta se consiguiera con honor y justicia. Sin embargo,
hay otros autores como Ferrer B. J. (1987) que exponen que la Logia Lautaro no tenía bases
masónicas y que simplemente fueron sociedades secretas políticas. Esta logia obviamente copió
los ritos y las estructuras de las logias masónicas europeas más nunca su postura religiosa poniendo
a la política como principal postura, operando así desde su primer día en Buenos Aires para poder
llegar al poder y actuar de manera revolucionaria, empleando la conspiración como su principal
motor de acción que junto con la estrategia del plan de emancipación americana y la correcta
organización del resto de sus elementos pudieron por fin dar inicio a la Logia Lautaro comenzando
así con su historia revolucionaria, empezando rápidamente con la conspiración política, como ya
se mencionó anteriormente, para poder alcanzar el poder y poder cumplir con sus objetivos. El
primer acto que se hará mención fue la toma de la Plaza de Mayo liderada por San Martín y Alvear
con la finalidad de un cambio en la estructura interna del primer Triunvirato, se desplazó a la
burguesía comercial la cual se había apropiado de la revolución. Esta toma tenía la misión de
formar una Asamblea Nacional en la que los pueblos pudieran ser representados dando origen a la
Asamblea del Año Trece, la cual es importante en la historia de Argentina.
Aunque la Logia tenía un objetivo muy establecido, sus integrantes no lograron establecer
completamente un plan lo que provocó que la unidad entre estos no se completara, fue así como la
Logia Lautaro se dividió en dos; dirigida por Alvear, se consideró a esta división como más
energética y la otra, fue dirigida por San Martín, el cual debido a que comandó el Ejército en
reemplazo de Belgrano, y posteriormente, al frente de la Intendencia de Mendoza, la segunda
división tomo distancia de la primera. Las cosas no fueron agradables para el líder de la primera
división, Alvear quien en 1815 tuvo que renunciar al cargo de Director Supremo, siendo nombrado
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posteriormente San Martín, quien después de una larga travesía le brindaría finalmente, un puesto
de gran poder e importancia, el cual pudo hacer posible la consecución del fin emancipador. San
Martín pone a la Logia al servicio del Plan Continental, cuya realización fue posible en Córdoba
en julio de 1816 con Pueyrredón, el Director Supremo por el Congreso de Tucumán. Sin embargo,
San Martín creía que a esta altura la independencia ya tenía que ser declarada, ya que, de otro
modo, España seguiría legitimando el absolutismo y asegurando el orden interno. El papel de San
Martín fue crear presión en el congreso de Tucumán a favor de la declaración de la independencia
y es aquí donde se ve la presencia de un miembro de una sociedad secreta cuyos objetivos fueron
siempre planeados con la finalidad de conseguir finalmente la independencia de América Latina
de la Corona Española; todos los miembros que formaron parte de la Logia de Lautaro tenían una
característica en común, la cual era, expandir la influencia de la logia o como ellos la llamaban “el
establecimiento de la educación.”
La existencia de las logias a lo largo de la historia han sido clave esencial desde la lucha contra el
absolutismo monárquico, así como previamente en América Latina las consumaciones de
independencia de la Corona Española. Los medios que se han tenido que emplear en el proceso de
conseguir un fin, muchas veces, llegan a justificar los medios, y es el caso de las logias o
sociedades secretas. A pesar de que por su requerida necesidad de ser secreta y selectiva con sus
miembros, no la convierte en un discriminatoria ni en maligna, ya que se debe considerar que los
fines planteados por estas beneficiarían a una gran parte de la sociedad de aquel momento pero
también crearían un impacto a largo plazo, me considero a favor de que si un grupo de individuos
tiene una mentalidad que no solamente está consciente de las problemáticas que afectan a su
sociedad sino de que además tiene la capacidad de reunir y plantear objetivos y soluciones a estos
problemas a pesar de que tengan que recurrir a las reuniones secretas y en la gran mayoría de los
casos cometer actos de conspiración a su favor para poder llegar al poder y hacer que sus planes
realmente tengan un gran impacto, es una manera viable de conseguir y lograr sus metas, siempre
y cuando el conocimiento sea expandido y no se beneficie solamente a una pequeña parte de la
sociedad.

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                <text>Status, Revista estudiantil de investigación, que inició en 2016. Se publicó semestralmente. Editada por la Facultad de Ciencias Políticas y Aministración Pública, durante la administración del Dr. Gerardo Tamez González y como Editor responsable el Maestro José Fredman Mendoza. Sólo se publicaron 4 números en versión digital.</text>
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